Citation
La Cuestión de Cuba

Material Information

Title:
La Cuestión de Cuba orígen, carácter, vicisitudes y causas de la prolongación de aquella guerra ; memoria político-militar, escrita por un testigo presencial
Creator:
Parreño, Alberto ( former owner )
Bacaycoa, A. ( printer )
Donor:
unknown ( endowment ) ( endowment )
Place of Publication:
Madrid
Publisher:
Estab. tip. de A. Bacaycoa, á cargo de E. Vitoa
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
204 p. : ; 18 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
History -- Cuba -- Insurrection, 1868-1878 ( lcsh )
Parreño -- Armorial bookplates (Provenance) ( rbprov )
Imprint -- Spain -- Madrid -- 1878
Genre:
Armorial bookplates (Provenance) ( rbprov )
non-fiction ( marcgt )
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

General Note:
Originally published in la Intergridad de la patria.
General Note:
Ownership plate of Alberto Parreño.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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Resource Identifier:
002783790 ( AlephBibNum )
14963907 ( OCLC )
ANR1950 ( NOTIS )
028144026 ( Aleph )

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SOLD BY AA$

COLL.CfiON

Rarbarb College Lbrarp










FROM THE FUND
FOR A

PROFESSORSHIP OF
LATIN-AMERICAN HISTORY AND
ECONOMICS


ESTABLISHED 1913















5~2~


Biblioteca de
ALBERTO PARRENO












1Sir~-: ~X





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LA QUESTION DE CUBA.
























(

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~I1












LA CUIESTION DE CUBA.

ORiGEN, CAROTER, VICISITUDES Y CAUSES DE LA
PROLONGACION DE AQUELLA GUERRA.



MEMORIAL POLITICO-MILITAR

escrita por

UN TESTIGO PRESENCIAL.







Navita de vemtis, de tuawis narrat arator;
nwumerat miles v nwea, pastor oves.
(Propercio, lib. II, eleg. 1.')






Establecimiento tipogrfico de A. Bacaycoa,
cargo de E. Viota.
Pez, 6. pral.











.HARVA L~ UiBRARY



PROFSSRI4 UND.





Queda hecho el depsito
"que prescribe la ley.











A LOS LECTORES.


Publicada la present Memoria en La
Integridad de la, Patria, y habiendo mani-
festado gran nmero de lectores vivos de-
seos de que se coleccionasen los artculos
en que apareci, formando con ellos un li-
bro, para que su lectura pueda ser ms f-
cil y complete, nos dirigimos repetidas ve-
ces su autor, suplicndole que nos auto-
rizase para publicarla con su nombre.
Nuestros esfuerzos no han tenido resulta-
do. El autor, por motivos que respetamos,
nos ha negado la autorizacion. Para satis-
facer, pues, los deseos de dichos lectores,
la publicamos tal cual apareci en el men-
cionado peridico, seguros de que de este
modo, hacemos la patria el servicio que
su autor se propuso prestar al escribirla.


LOS EDITORS.


















PRLOGO.









Cuando una insensata guerra de nueve aos vie-
ne destruyendo dolorosamente la mejor de nuestras
provincias en Ultramar y desangrando la ya ex-
tenuada nation espaola, tan necesitada de union
entire sus hijos, nada ms natural que un soldado
que, en defense de la patria, ha derramado su san-
gre en aquel hermoso pas y comprometido con fre-
cuencia su vida, alee su voz, por ms que sea d-
bil, para llamar la atencion de sus conciudadanos
hcia los males que all afligen Espaa, y exhor-
tarles que estudien los medios de conjurarlos
definitivamente.
Hace tiempo conceb deseos de publicar las ideas
que me inspire aquella funesta campaa y de ma-
nifestar el juicio que form de los hombres que la
sustentan 6 auxilian, y mi opinion sobre las causes









10 -
que la produjeron y prolongan y sobre los medios,
en mi sentir, ms eficaces para darla fin;- pero me
detuvo, por una parte, la natural desconfianza en
mis propias fuerzas, unida al temor de no ser todo
lo imparcial que deseaba, si no esperaba que el
tiempo borrase las impresiones que traia, y por
otra, la esperanza de que hablasen personas ms
autorizadas por su position, por su talent, por su
experiencia 6 por su fama.
Como el tiempo pasa y continan los estragos de
la guerra, creo un deber de conciencia dar, por fin,
salida mis convicciones, y ofrecer la opinion el
fruto de mi experiencia en ms de seis alos que
he permanecido en la isla de Cuba, recorrindola
palmo palmo tanto en su parte ms gangrenada,
que es el departamento Oriental, como en la ms
sana, rica y feliz, que es el Occidental.
S que es difcil la empresa; conozco que he de
rozarme con rduas y peligrosas cuestiones, su-
periores mis conocimientos: hasta dudo si al lan-
zarme al laberinto, que tanto tiene de real como de
aparente, de los complicadsimos problems all
planteados y cuya solution es ms urgente cada
dia, acertar decir algo que sea til, y un si con-
seguir ordenar mis ideas en la material. Pero dan-
do aqu plaza al general espaol que di feliz cima
las ms rduas empresas, al general No import,
pongo manos la obra, atento solamente contri-
buir en la parte que pueda la salud de la patria.
Advertir los hombres de letras que quieran
juzgar mis pobres lneas con la fria severidad de
las leyes de la crtica, que no es mi propsito escri-









11 -
bir una obra modelo de literature. Cuando la ptria
es vctima de encontradas opinions y de negra in-
gratitud; cuando se derrama torrentes la sangre
de nuestros hermanos y se oyen por todas parties
los gemidos de 100.000 madres que lloran muertos,
6 ausentes y en peligro sus hijos, no es tiempo de
pedir flores, sino frutos; no deben buscarse belle-
zas de estilo, sino nobleza de sentimientos, reme-
dios que cicatricen tantas heridas, paos que en-
juguen tantas lgrimas.
H aqu toda la razon de mi trabajo. Obro de
buena f, y no me lleva inters alguno personal.
Me he abstenido deliberadamente de amontonar
citas de renombrados escritores y datos estadsti-
cos, que, habindome sido muy fcil copiar, no hu-
bieran sido de otra utilidad que de hacer alarde de
una erudicion que no pretend poseer.
Me dar por satisfecho si logro que personas ms
competentes interrumpan su silencio para ilustrar
la opinion pblica, que en estos tiempos resuelve
los problems sociales, logrando de ese modo de-
volver esta nacion el bienestar que merece.
Los lectores juzgarn si he procedido con patrio-
tismo imparcialidad.
Madrid 16 de Mayo de 1877.














PRIMERA PARTE.



Origen, carcter y vicisitudes de la guerra.

CAPITULO PRIMERO.

-La isla de Cuba antes de la guerra. -Su division en dos par-
tes.-Diferente riqueza, cultural y moralidad de cada una
de ellas.-Causas verdaderas de la guerra.-Sus efectos.-
Sus hombres.

I.

La isla de Cuba, envidiado resto de los dominios
de Espaia en el Nuevo Mundo, que nuestros padres
descubrieron y civilizaron, era, mientras se conser-
v siempre fiel, uno de los pases ms ricos y ms
felices de la tierra.
Por su feracsimo suelo, por su delicioso clima y
otras excelentes cond.ciones mereci ser llamada el
mejor floron de la Corona de Castilla y fu la hija
predilecta de la nacion espafiola.
Por su riqueza y por su extension superficial
puede llegar contener hasta con lujo, si se la
cultiva con inteligencia y se la administra con mo-
ralidad, una poblacion diez veces mayor que la que
hoy tiene.
Adems del azcar, tabaco, caf y otros ricos








14 -
frutos, producia espontneamente aquel hermosoa
pas infinidad de maderas preciosas, utilsimas para
todo gnero de aplicaciones. Unas compactas, lim-
pias, de srio y veteado color, como las del cedro y
la caoba, son muy susceptibles de brillante puli-
mento y muy propsito para muebles de lujo.
Otras, como la del majagua, son blancas, ligeras y
porosas; de su corteza filamentosa se hacen las
cuerdas de ms duracion y uso, preferidas por los
agrimensores para sus cordeles, por tener la singu-
laridad de ser muy poco sensibles la humedad y
la sequa. Muchas, como la del 4cana, son incor-
ruptibles y de grande aplicacion en las fbricas
terrestres y navales. Las hay duras y petrificables,
al agua, como las del jiqu, utilsimas para las obras
hidrulicas; consistentes y compactas como las del
jocuma, que sirven hasta para hacer jarros para el
agua; medicinales, en fin, de toda especie, como
las del abey, aguedita, anon, artemisilla y otras in-
numerables.
A. tanta riqueza y aprovechamiento reune aquel
feracsimo suelo todos los encantos de la poesa.
Aquella asombrosa variedad de rboles gigantescos
y siempre verdes; aquellas largas y fecundas fami-
lias de esbeltas palmeras; aquellos campos floridos,
animados por el incesante movimiento de pintados,
pjaros, aquellos mansos arroyos que se arrastran
perezosos por entire espessimos bosques, hacen de
la Isla una encantadora mansion, que recrea los
sentidos, que habla la imaginacion el lenguaje
ms sublime, que embriaga el corazon con intensos
~y pursimos placeres.







15 -
Nunca podr olvidar las gratsimas impresiones
que all he recibido.

II.

Considerada la Isla con relacion su moralidad
ilustracion, puede dividirse en dos parties des-
iguales, pero que distinguen muy marcadas dife-
fereneias. La una comprende desde Trinidad, todas
las villas, Habana y Vuelta-Abajo, sea el departa-
mento Occidental; la otra todo el resto de la Isla, 6
sea lo que hoy se conoce con los aombres de Depar-
tamento Central y Departamento Oriental.
La primera ms rica, ms poblada y ms culta
que la segunda, es tambien ms moral, est cruza-
da por carreteras y ferro-carriles y tiene ms des-
arrollada la industrial y ms perfeccionadas las
artes. Antes de la guerra, consista principalmente
su riqueza en sus numerosos y grandes ingenios,
en sus vegas de tabaco y en su comercio con todos
los pases. Su capital, la Habana, una de las pobla-
ciones ms bellas, ms ricas, ms ilustrad is y hos-
pitalarias del mundo civilizado, recibe en su puerto
embarcaciones de todos los pueblos y con ellos sos-
tiene constant y animado comercio.
La segunda parte (Central y Oriental), aunque
de menor poblacion, mnos cultivada ilustrada
que la primera, era tambien, ntes de la guerra,
muy rica y feliz. Sus habitantes gozaban algo de
aquellos apacibles encantos que tan magistralmen-
te supieron describir Virgilio y Fr. Luis de Leon.
Su riqueza principal, adems de los cafetales, es-








16 -
tanecas y algun ingenio, consista en los potreros,
extensas dehesas cercadas, que destinaban la cria
de ganados, y que obtenian con muy poco trabajo,
pues no hacian ms que talar el bosque (chapear
que dicen all), cercarlo con parte de las maderas
obtenidas en la tala, y dejar aquella exuberant
naturaleza el cuidado de poblarlo de suculentos
pastos, 6, lo ms, sembrar yerba guinea 6 parand,
para hacerlo prado artificial. Instalado el ganado
en el potrero, encontraba all todo lo que poda
apetecer: comida abundante y sabrosa, aguadas
para aplacar la sed, copudos y hermosos rboles en
cuya fresca sombra podian librarse durante el dia
de los ardores del sol, y por la noche de los efectos
de aquel gran relente. No tena, pues, por qu in-
quietar al pastor, quien, al son de su tiple cubano,
y cantando sentidas trovas, vea desde su estancia
multiplicarse prodigiosamente las reses confiadas
su cuidado.
Haba quien en una legua cuadrada, 6 ms, si ms
queria, porque aquel feracsimo suelo virgen vale
poco all, tenia dos, cuatro, seis, hasta veinte mi 1
reses vacunas que haba criado, 6 heredado de sus
padres.
Para que se calcule hasta qu punto producian
estas fincas y se pueda former una idea de los in-
mensos perjuicios que ha Ocasionado la guerra,
bastar decir que los que se llamaban, y eran all
relativamente, pequeos propietarios, porque solo
posean mil dos mil de estas reses, obtenan res-
-pectivamente, calculando por lo bajo, un product
annuall de tres seis mil duros. Esto no parecer








17 -
exagerado si se consider que la pequea parte del
terreno que destinaban lo que llaman estancias,
produeia hortalizas, legumbres y frutas, que con
los quesos, aunque los hacan sin esmero, eran ms
que suficientes para mantener los empleados y
para pagarles hasta con lujo su salario: los terne-
ros que anualmente nacian y que los veinticuatro
meses y un al ao tenian un valor considerable,
eran por lo tanto product lquido de aquellas hoy
perdidas fincas.
Aunque las dos parties en que divido la Isla eran
tan diferentes entire s, tan vria su cultural y tan
diverse su ndole y su modo de ser, eran, sin em-
bargo igualmente felices, y pudieron haber llegado
un mismo grado de prosperidad. Sus habitantes
gozaban indistintamente de una misma libertad,
que si bien era solamente prctica, debieron prefe-
rirla la que, constando en las ms democrticas
Constituciones escritas, suele ser letra muerta en el
terreno de los hechos. No tenan pobres, ni cesan
tes, ni se derramaban entire ellos ms lgrimas que
las inseparables de la triste condition humana.
Para colmo de la felicidad, no se conocan los par-
tidos polticos; si alguna vez se suscitaban cuestio-
nes sobre poltica, eran, pesar de las influencias
del clima, siempre serenas, sostenidas tan slo como
un entretenimiento los cios de aquel bienestar,
6 como un recuerdo de los otros pases. No se pen-
saba ms que en todo aquello que incita la abun -
dauncia: comidas alegres y festival, giras bullicio-
sas, bailes, diversi3nes, comodidades; esta era con
frecuencia la principal ocupacion de aquellos felices
2








18 -
habitantes. A pesar de los antagonismos creados
por la guerra, se ofrecian y an se ofrecen las ms
apuestas costumbres, en este rden de vida, todo
el que salta aquella hospitalaria y seductora
tierra.

III.

Pero la inquieta condition humana no nos deja
apreciar el bien positive que poseemos, y nos indu-
ce con frecuencia comprometerlo en tentativas
de dudoso resultado. Triste cosa es tener que per-
der el bien, para saber apreciarlo!
Esta insaciable y ciega aspiracion del corazon
human, fue parte, sin duda alguna, que algunos
cubanos soasen una independencia que mejorase
su bienestar. En su loco desvaro gritaron: muera
Espaa! y desde entonces ha muerto, como no po-
dia mnos, su felicidad, y han perdido la paz y el
bienestar de sus families, y se han cegado las fuen-
tes de su riqueza: sobre sus frtiles campias ha
pasado la destructora segur del faccioso; sus ricos
ingenios, sustento en otro tiempo de innumerables
families, han sido presa del fuego de su propia des-
esperacion, y toda su abundancia, toda su alegra,
todas sus fiestas y diversiones se han convertido
en ruinas y ceniza, en luto y en miseria.
Cuando al primer soplo de la insurreccion des-
aparecieron3las cercas de los potreros, y los guaji-
ros, dando oidos la seduccion, abandonaron las
estancias, huyeron al bosque muchos miles de re-
ses, dejando en la miseria, de la noche la maa-








19 -
na, centenares de families. Dirase que, indigna-
dos los animals por la ingratitud de sus dueos,
resolvieron privarles de sus favors, en just expia-
cion de su ciego extravo.
No se puede sin dolor contemplar el cuadro que
despues de la insurrection ofrecen aquellos ntes
alegres campos. Todas estn arrasados; apenas si
ha quedado en pi una casa 6 un lbolo; mujeres de
todas edades, inocentes nias y nios, que antes
vivian felices la sombra de sus maridos, de sus
padres de sus hermanos, se presentan todas
horas hambrientos y desnudos, implorando la cari-
dad de los mismos soldados, quienes maldicen
los que les abandonaron.
Pero, qu causes motivaron aquel grito? Haba
alguna razon en qu fundarlo' Los laborantes di-
cen que el santo deseo de la independencia y la ne-
cesidad de sacudir el yugo de la Metrpoli, que los
explota y los deshonra. Pero, en realidad, nunca
fu6 ste el verdadero mvil de la insurreccion, sin
el pretexto de que se valieron sus iniciadores para
seducir los incautos y medrar costa de la tran-
quilidad de aquellos crdulos pueblos. Si el fuego
sagrado del amor la ptria hubiera sido el mvil
de su conduct, hubieran procedido de otra manera
desde el principio, hubieran elegido medios ms
dignos de su propsito y hubieran dado otro carc-
ter la lucha. El patriotism y la f de la indepen-
dencia son llama santa que purifica cuanto toca, y
no tolera que se manche el que la siente, con tanto
acto de vandlico salvajismo. As lo comprendi
el Sr. D. Jos A. Saco, persona nada sospechosa








20 -
para los insurrectos, cuando en su rplica Vaz-
quez Queipo decia: El dia que me lanzara una
revolution no seria para arruinar mi ptria ni des-
honrarme yo, sino para asegurar su existencia y la
felicidad de sus hijos.
Otras fueron las verdaderas causes del grito de
Yara. La ambicion insaciable de unos hombres de
vida licenci6sa y arruinados por sus vicios, que,
soando poderes, riquezas y mando, extraviaron la
opinion pblica; la extravagant locura de los que,
creyendo servir mejor sus propios intereses y
opinions, se prestaron dcilmente servir aque-
llos de instruments; la ignorancia, casi general en
Cuba, de las verdaderas fuentes de su bienestar; el
desconocimiento de los hombres que atizaban la in-
surreccion, de su historic y de sus intenciones, y la
falta de f y creencias religiosas, base esencial de
todo rden stable y verdadero bienestar, fueron
las causes que hicieron possible y determinaron
aquel desastroso grito de guerra.
Para convencerse de ello, no hay ms que fijarse
en que la obra de la regeneracion de Cuba, que no en-
contr eco en la primera parte (departamento Oc-
cidental), que, como he dicho, era ms ilustrada y
ms moral que el resto de la Isla, recibi todos sus
adeptos de la segunda (Central y Oriental), donde
la ilustracion era menor y mayor el descreimiento
y desenfreno de los vicios.
Mientras los alucinados habitantes de la segunda
parte, ttulo de renacimiento de la Isla, llevaban
cabo su desolacion y su ruina, los de la primera
publicaron un enrgico manifesto en que, entire








21 -
otras cosas, decian: Protestamos una y mil veces
que amamos con tanto amor el suelo en que vimos
la luz primera, que nos duele verle mancillado por
esa odiosa rebellion; y uno y todos, ;y con nosotros
la gran mayora de los hijos de esta Isla, inspirn-
donos un sentimiento de justicia y rectitud, hoy
como siempre, y cual no podr dejar de suceder ja-
ms, estamos prontos todo, para alcanzar el fin
de la perturbacion funesta que mantiene doliente y
amenaza esta provincia.
Esta generosa protest vali sus autores las
ms furiosas amenazas por parte de los insur-
rectos.
Hoy mismo, pesar del estado de agitacion y de
ansiedad producido por la lucha, es bien sensible
la diferencia que media entire las dos parties de la
Isla, y el contrario ju'cio que cada una de ellas
merece la rebellion. En las distintas pocas en que
las necesidades del servicio me llevaron una y
otra, tuve occasion de apreciarlo as.


IV.

Para ilustrar ms esta important material y de-
jar mejor probado que una de las principles cau-
sas de la guerra fu el atraso y defectuosa educa-
cion de la comarca en que tuvo principio, me
extenders en detalles sobre su manera de ser mate-
rial y formal. Conozco bien esa comarca, porque he
permanecido en ella cerca de cuatro aos, he visi-
tado, guiado por muchos y buenos prcticos del









22 -
pas, sus ya destruidas fincas, he recorrido al paso
de la tropa sus bosques y sus montes, he vadeado
sus rios, estudiando con atencion sus costumbres,
su carcter, sus ideas y hasta su agriculture, y he
procurado adquirir datos y noticias, unnimemen-
te comprobadas, tanto sobre la vida privada nti.
ma de los hombres que ms figuraban en cualquier
concept, como sobre su estado rentstico, sus an-
tecedentes y dems circunstancias.
Una de las ciudades ms antiguas de este depar-
mento es Bayamo, fundada por Diego Velazquez.-
Situada sobre la mrgen derecha del rio de su nom-
bre, en el centro de la parte ms ancha de la Isla y
catorce leguas de la costa Sur, tiene por puerto
Manzanillo, que le debi el sr, y que lleg cons-
tituir un bonito y numeroso pueblo. En su extensa
jurisdiccion, partido municipal, contaba muchos
poblados de importancia por sus producciones
poblacion, unos situados en las faldas estribacio-
nes de la Sierra-Maestra, como Guisa y Buicito, y
otros en el llano, como Barrancas, el Dtil y algu-
nos ms de menor importancia, y Cauto-embarca-
dero, que, como su nombre indica, era el lmite de
subida de las embarcaciones por el rio Cauto, y que
solo dista de Bayamo unas seis leguas. En su anti-
gua jurisdiction estaban tambien incluidos, ade-
ms de otros poblados importantes, que despues
pasaron constituir la de Manzanillo, el de Yara y
el clebre ingenio La Demajagua, propiedad de don
Crlos Manuel de Cspedes, primer titulado presi-
dente de aquella mitolgica Repblica.
Seguramente Bayamo di tambien vida las ri-








23 -
cas poblaciones de Jiguan, Holguin, Las Tunas y
sus jurisdicciones, llenas de felices y alegres po-
blados, como Santa Rita, Bairearriba, Maniabon,
San Andrs, Manat y otros muchos, que por cierto
resuenan tristemente en mi corazon por recordarme
terrible y dolorossimas escenas.
A pesar de tanta poblacion de importancia, los
habitantes de esta comarca no slo no procuraron,
sino que resistieron siempre que penetrase en ella
element alguno de ilustracion y de progress. Ape-
nas hay en todo el departamento otras comunica-
ciones que los vapores por una y otra costa, y las
pequeas embarcaciones que por el retorcido Cauto
suben hasta Cauto-embarcadero. En el interior slo
existen trochas angostas, abiertas en el bosque, sin
un puente sobre tantos rios, alguno de ellos cauda-
loso, y sin firme alguno sobre aquella gruesa capa
de tierra vegetal. Estas vas, que por las diferencias
geolgicas de los terrenos, no llegaban ni con mu-
cho la categora de los peores caminos vecinales
de la Pennsula, y que slo eran transitables, no
sin trabajo, en la poca de seca, (mnos de la mitad
del ao), recibian los pomposos nombres de Camino
central de la Isla, etc., etc. Si los habitantes del pas
querian comunicar entire s, les era forzoso vadear
los rios y atravesar las cinagas, que son verdade-
ros pantanos: esto les obligaba usar carruajes al-
tos y pesados, tirados por muchas yuntas de bue-
yes y que eran por lo tanto muy poco propsito
para los trasportes.
Tan difciles eran estos por aquellos caminos de
mal nombre, que con frecuencia quedaban sepulta-








-24-
das en ellos las carretas pesar de tener sus ruedas
ms de dos metros de dimetro.
Los convoyes que la necesidad nos obligaba en-
viar en tiempo de lluvias desde Cauto Bayamo,
tardaban doce dias en recorrer el trayecto de seis
leguas que los separa, y ms de una vez en la tra-
vesa tuvo que comerse los vveres la misma escol-
ta que los guardaba.
Por el otro camino Manzanillo todava eran ms
difciles, si cabe, los trasportes. Todo el que haya
pasado por all habr visto unas pilas, que antes
de la guerra llevaban al ingnio Jucaibama, pro-
piedad de Aguilera, que no pudieron pasar la ci-
naga, y all quedaron y estn todava sepultadas.
Un caon que salt al caer uno de nuestros mulos, -
se perdi de tal manera entire el lodo, que se necesi-
t much tiempo y trabajo para encontrarlo.
En todo el departamento no hay un solo metro de
carretera, si se excepta el trozo construido de la
que debia unir Gibara con Holguin, ni ms ferro-
carriles que de Nuevitas Puerto-Prncipe y de
Santiago de Cuba al Cobre y San Luis. Quedaba,
pues, aislada, atrasada y en las peores condiciones
de la Isl-i toda la extensa parte comprendida entire
Sierra Maestra, desde el Aserradero, el cabo Cruz,
Manzanillo y Santa Cruz, en la costa Sur, y Punta-
Brava, Puerto del Padre y Puerto Nipe, en la costa
Norte, en la cual est situada Las Tunas, cuyas co-
municaciones Puerto-Padre y Manat, Jiguan,
Bayamo y toda su jurisdiccion hasta Manzanillo,
eran largas y difciles, y en tiempo de lluvias, poco
mnos que imposibles.








25-
Este atraso material y la sistemtica resistencia
de los mal intencionados toda mejora y adelanto,
tenian sumidos los habitantes de esta comarca en
la ms lamentable ignorancia y en las condiciones
ms propsito para ser engaados por cualquier
petulante que se propusiera convertirlos en instru-
mento de sus intenciones. As lo comprendieron
con funestsimo acierto los hombres fatales que,
en su torpe ingratitud, venian maquinando armar
la Isla contra su generosa madre, y fijaron su resi-
dencia en esta parte del departamento Oriental, se-
guros de que en ninguna otra germinara como en
ella la ponzoosa semilla que esparcian.
Santiago de Cuba y Bayamo, poblaciones las ms
antiguas importantes de este departamento, con-
trajeron la responsabilidad y sufren el castigo.de
haber sido la cuna de la rebellion, por haberguiado,
6 consentido cuando mnos, la torcida education
de aquellos desgraciados habitantes.
Los agents de la conspiracion se dieron cita en
el ingenio La Demajagua, propiedad, como he di-
cho, del arruinado y tramposo abogado D. Cr-
los M. de Cspedes, , mejor dicho, de sus acreedo-
res, y all, tal vez en impdica orga, acordaron el
da y el lugar en que habia de efectuarse el levanta-
miento. Yara fu6 el lugar designado, y en l se di
el grito el dia 10 de Octubre de 1868. Ao fatal!
Un abigarrado conjunto de guajiros y montunos
con negros y mulatos, sin conocimientos de ningu-
na especie, sin f religiosa ni conciencia de s mis-
mos, se asoci aquel insidioso grito, que, sonando
libertad, les hacia esclavos de las torpes pasiones








26 -
ignorante osada de unos hombres como Cspedes,
Figueredo, los Maceos, Mximo Gomez, Peralta,
Modesto Diaz, los Marcanos, Mrmol y el cuatrero
Quesada; 6 de la funesta imprevision de Aldama,
Aguilera y tantos otros opulentos propietarios 6
inquietos ciudadanos.
Aquellas masas informes fueron aumentndose
con grupos de gente alucinada de toda procedencia,
sin armas, ni rden, ni discipline y sin otros jefes
que los dueos de los potreros. El que ms reses
tena, ms hombres reclutaba y mandaba: sin duda
aquellos improvisados jefes creyeron que, para
guiar los hombres al combat, bastaban los conoci-
mientos con que se arrastran los ganados al mata-
dero. Verdad es que no otra cosa era llevar la lu-
cha felices inocentes campesinos que no saban
lo que era guerra, ni haban odo ms tiros que los
de los cazadores. Vergrienza debi dar los ilus-
trados cubanos que de buena f creyeron convenien-
te el movimiento, asociarse aquella desdichada
muchedumbre.
El aumento considerable que las partidas insur-
rectas alcanzaron en poco tiempo, se explica fcil-
mente, si se tienen en cuenta la actividad, las pre-
dicaciones y el natural influjo de los jefes sobre sus
dependientes, y la ignorancia y docilidad de los
pobres hombres que voluntaria 6 forzadamente
se les incorporaron. Lo que no se concibe es cmo
los que tenan que perder, siendo siquiera cuer-
dos, no desconfiaron de- una rebellion tan absur-
da, fraguada por hombres ignorantes y vicio-
sos, faltos de toda autoridad y prestigio; iniciada








27 -
sin la base de la organization que la debi prece-
der y sin conocimiento de sus circunstancias como
pueblo y de nuestras condiciones como espaoles;
sostenida sin ms arte military que el desbarajuste
dominicano, que ellos no entendian ni podian apli-
car, aunque se lo explicaron Mximo Gomez, Mo-
desto Diaz y los Marcanos, y todo esto por el ciego
empeo de huir de la natural dependencia de los
de su sangre, con evidence peligro de caer en ma-
nos de extrangeros mercenarios de probada incon-
secuencia, que.no tenian otra patria que su medro
personal, ni ms sistema que la anarqua. Para ex-
plicar este irreflexivo proceder de hombres, por lo
dems, honrados, es preciso suponer que descono-
cian en absolute los antecedentes y las intenciones
de los corifeos de la rebellion, cuyo servicio po-
nian sus personas y su fortune.
Si hubiera de hacer la biografa de cada uno de
esos corifeos, para que todo el mundo los conozca,
tendria que aprovechar un rato de malhumor y
agotar el diccionario de los vicios. Polticos hip-
critas, patriots de pega, orgullosos sin mrito
personal, entregados al juego, la bebida y otros
excess, "que les tenian arruinados, y ms 6 mnos
cargados de trampas, aventureros sin amor la
patria, ni la familiar, ni al hogar: stos eran, con
honrossimas excepciones, que me complacer en
consignar, los hombres que hicieron career que iban
regenerar Cuba y hacerla feliz. Nadie me ha
contado los hechos en que fundo estos calificati-
vos; yo mismo los he presenciado sorprendido,
teniendo el cuidado de hacerlo en las circunstancias








28 -
y del modo ms favorable para prevenir todo en-
gao y averiguar la verdad. El respeto que debo
los lectores, y mi -propio decoro me impiden des-
cribir ciertas escenas, que demostrarian la exacti-
tud de mis afirmaciones.
El mismo O. M. de Cspedes, conocedor ms que
otro alguno de los hombres que se le asociaron, te-
nia escritas y llevaba consigo una especie de sem-
blanzas, en que describia con negras tintas, la
vida, costumbres y malos antecedentes de cada uno
de ellos, y los rasgos que ms especialmente los
caracterizaban. Abandonado de los suyos y cogido
por nuestras tropas, se le encontraron estos escri-
tos, y hoy deben obrar en la Comandancia general
de Santiago de Cuba, 6 en la Capitana general de
la Habana.
No 3in razon, los homb.es de corazon nacidos en
Cuba y en la Pennsula, que quieren vivir y morir
espaoles, al ver quines y cuntos eran los que
dirigian la insurreccion de Yara, les apostrofaban
pblicamente con las siguientes palabras que cita
Gelpi y Ferro: Miserables! dnde est el produc-
to de vuestro trabajo, de vuestra inteligencia? Ni
huella se encuentra en toda la Isla! Sois regenera-
dore nogativos: habeis consumido toda vuestra in-
teligencia, toda vuestra vitalidad, todas vuestras
fort~sa en las casas de juego de Saratoga y de Ba-
den-Ibden, en las orgas de Pars, Lndres y Nue-
va-York, y en el desordenado lujo que habeis des-
plegado en vuestros palacios de la ciudad y en las
rgias viviendas devuestras fincas. Despues de ha-
ber derrochado grandes fortunes, viviendo como









29 -
boyardos rusos descarados hipcritas! enarbolais
la bandera de la revolution, tratando de tirnico al
Gobierno que ha creado cuanto hay en Cuba; cali-
ficando de retrgrados y de znganos los nicos
hombres que trabajan y produce; os dais el pom-
poso ttulo de regeneradores proclamando los prin--
elpios de las escuelas radicales-democrticas, sien-
do notorio que tennis todos los vicios y ninguna de
las virtudes de los aristcratas del viejo mundo!>
Para que'se vea que no calumniamos, traecribir
continuacion un document nada sospeehoco. Es
una carta de un jefe insurrecto, sin duda de los que
se incorporaron de buena f6 la revolution, diri-
gida mediados de 1869 un hermano suyo, tam-
bien insurrecto, y que le eogieron nuestros solda-
dos poco antes de ser muerto en un encuentro.
Dice as:
>Mi muy querido hermano: much es lo que sien-
to estar tan lejos de Yara, donde resident las perso-
nas que ms aprecio; pero quiz mi ausencia pueda
-convenir algun dia por el bienestar de la familiar.
Sabrs como por esta jurisdiction progresamos
brillantemente, pues ya empiezan pasarse muchos
soldados de las filas enemigas para las nuestras, y
por otra parte dentro de poco tendremos ms re-
cursos de hombres, vveres y armamento. Si las
otras marcharan como sta, pronto ocupariamos
las poblaciones y terminaramos la guerra; ms no
sucede as por Bayamo, donde, segun noticias, est
desmoralizndose nuestra gente por la impericia y
desidia de tantos generals que embarazan las ope-








30 -
raciones y dan tiempo al ene nigo que levante la
contrarevolucion.
El orgullo, la ambicion y otros perniciosos vi-
cios que dominant muchos de nuestros improvi-
sados jefes, son la causa del desaliento que sufren
hoy nuestras tropas; pues si contramos con un
gobierno central, just, sbio imparcial que ri-
giera los destinos de la revolution; un general 6
capitan general que, lejos de refugiarse en las sier-
ras, hiciera lo que hizo Bolvar, (y Santana y Gui-
llermo Tell) y otros muchos, esto es, que se lanzase
el primero al combat para conquistar y merecer el
puesto que ocupa, dejndose por ahora de pensar
en galones y estrellas, viendo y corrigiendo el pi-
llaje y escndalo que se va desarrollando en los
soldados libertadores; sosteniendo el program que
public primeramente y qui nosotros sellamos con
nuestro juramento; dejndose de asesinar los
prisioneros de guerra, lo que dar origen una
guerra sin cuartel, que desprestigia altamente
nuestra conduct, reparando la enemistad que ha
conseguido con el desordenado levantamiento de
la esclavitud; procurando atraerse sbiamente
millares de habitantes quepermanecen inactivos to-
dava, y que cuando descubran lo que pasa se mos-
trarn hostiles nuestra causa: en fin, si contra-
mos, repito, algunos jefes desinteresados, valientes
y peritos, entonces el soldado cubano no dara un
paso atrs, y la revolution tomaria otra vez el mi-
lagroso vuelo que tantos triunfos alcanz en sus
preliminares. Nosotros, ttulo de hombres de ho-
nor y de patriotism, debemos protestar contra el








S31 -
sin nmero de actos vandlicos que se estn come-
tiendo, y constituir, de acuerdo con los camage-
yanos y revolucionarios de otros distritos, un go-
bierno central que nos dirija con la cordura y el
tino que se necesita.
Triste, muy triste es por cierto que un centenar
de hombres, deseosos de su independencia, se lan-
zaran, ntes del tiempo convenido por los dems,
la revolution, por el solo hecho de evitar la prison
de un cabecilla que hoy figure como un capitan ge-
neral (alude Cspedes), para que ste, en vez de
esforzarse y procurar la reparacion de los perjuicios
que ha dado lugar aquella anticipacion, se enor-
gullezca, aspirando la silla presidential, sin con-
tar aun una accion de guerra.
>Al escribirte con tanta virulencia, solo deseo
dar expansion mi espritu, el cual, sumido en
profundas consideraciones, necesita de un pecho
noble y generoso que forme eco sus concepciones.
Espero tu contestacion para saber como se halla
la jurisdiction de Manzanillo y cual es tu opinion
acerca de lo que pasa. Dime al propio tiempo lo que
sepas del inepto Mrmol y del rosario de generals
que hubiese por aquellos lugares, pues anso saber
lo que ocurre por todas parties. He tenido una con-
versacion con Francisco Heredia, y me ha hablado
muy bien de ti, lo propio que Marcano y otras per-
sonas de buen criterio. Esto me congratula much
y me llena de regocijo.
Escrbeme bien largo, pues hace tiempo que no
recibo letra tuya.-Miguel Garca.
















CAPTULO SEGUNDO.


Las verdaderas causes de la rebellion no fueron las que supo-
nen los insurrectos. -Estado de las cosas cuando se di el
grito de Yara; por qu no triunfaron los robeldes. -La opi-
nion pblica so declara contra la insurreccion.--Slo la
conduct de loo rsboldes es cunsa de los horrors de que se
quejan. -La honradez, el honor y cl bienestar de sus pro-
pias families les imponen el deber de abandonar el campo
rebelde.


I.



Hemos visto que la ambicion y los vicios de unos
pocos, la candidez imprevision de muchos que
por diferentes razones encontrados interGses y
opuestas miras les sirvieron de instrument, y la
falta de ilustracion en la parte Oriental de la Isla
fueron las principles causes que iniciaron la guer-
ra separatist. Veamos ahora si pudieron ser cau-
sas de ella las que asignan los insurrectos.
La principal, segun ellos, fu el mal Gobierno de
la Metrpoli y su tenaz resistencia introducir re-
reformas que lo mejorasen. Todas las proclamas y
alocuciones de los insurrectos, y las circulares que
3








34 -
dirigieron los Gobiernos extranjeros, hablan del
Gobierno corrompido y desmoralizador, de generals
mercaderes, de viciosa administration de la Antilla,
afirmando ser estas las causes que haban llenado la
copa de su patritica indignacion y obligdoles d volver
con las armas en la mano por la honra de la abatida
Cuba, quien Espaa habia dejado en las garras de
tirdnicos gobernantes, de ambiciosos sin nombre ni opi-
nion y de la chusma de los espaoles de la Habana. Es-
tas son sus palabras que entrasaco literalmente de
various nmeros de sus peridicos El Cubano libre y
La Estrella solitaria y de otros documents que
obran en mi poder.
Aun suponiendo que realmente fuese malo el
Gobierno de la metrpoli, y mala su administration
en la Antilla, y malos los Gobernadores generals,
lo cual es much suponer, no por eso puede justifi-
carse en manera alguna la insurreccion; al contra-
rio, la conduct de sus autores aparece con ello ms
criminal y se ponen ms de manifiesto sus torcidas
intenciones.
Si la administration era realmente mala, de ellos
es toda la culpa, toda vez que influian muy direc-
tamente ya hemos visto con qu fines! en el nom-
bramiento de los funcionarios que all se enviaban,
y aun hoy mismo influyen en ello de gran manera.
Sin necesidad de reformas,y dentro de las antiguas
leyes de Indias, nunca derogadas, tenian su al-
cance eficacsimos medios de intervenir en la ad-
ministracion de la Isla y de poner coto todo abu-
so. Si, como afirman, obraban mal los gobernado-
res, debieron, antes que optar maliciosamente por








35-
un criminal indigno retraimiento, concurrir en el
plazo marcado por la ley al juicio de residencia,
con lo cual hubieran condenado- al delincuente, si
lo habia, y dado provechosa leccion sus suce-
sores.
Ya s que dicen que el juicio de residencia era
una farsa; pero repito que, en todo caso, de ellos
solos era la culpa: en conciencia debieron ellos con-
vertirlo en verdad, y lo hubieran convertido, no
dudarlo, si para ello hubieran hecho uso del valor
y la dignidad de que hoy hacen ridculo alarde. La
verdad es que les sobr astucia y les falt6 nobleza,
y hoy quieren excusar su ingratitud iniquidad
.con frivolos pretextos.
Digan lo que quieran los enemigos de Espaa y
los alucinados que les hacen coro, es un hecho
puesto fuera de toda duda que el sistema de go-
bierno y administration de Espaa en sus colonies
del Nuevo Mundo ha sido siempre admirado por los
sabios de todas las naciones y que, pesar de eso,
Espaa, con solicitud siempre creciente, lo ha ido
modificando de continue por espacio de trescientos
setenta y cinco aos, dictando leyes y decretos,
que, en armona con la ndole de los tiempos, te-
nian por objeto remediar, 6 proporcionar ventajas
los espaoles de todas las razas y condiciones
que poblaban sus posesiones ultramarinas.
Merced esta inteligente solicitud, en el espacio
de medio siglo ha convertido Espaa Cuba en un
verdadero emporio de riqueza, con un desarrollo de
production y de poblacion que, proporcionalmente
la extension del territorio, ha dejado muy atrs








36 -
la Repblicade los Estados-Unidos. En los ltimos
cincuenta aos ha sido tan rpido y tan extraordi-
nario el progress material y moral de Cuba por
efecto del buen rgimen de Espaa durante las
guerras del continent americano, que ha sido obje-
to de admiration y ha excitado la envidia de pue-
blos y gobiernos extranjeros.
Por si hay quien juzgue exagerada esta afirma-
cion, bueno ser demostrarla con los arguments
de la estadstica.
Segun datos oficiales que tengo presents, la re-
pblica de Washington contaba en la poca en que
consum su independencia unos cuatro millones de
habitantes, y Cuba 170.000 cuando m%. En 1862
habia ascendido 31 millones el nmero de indivi-
duos de aquelrpas y el de Cuba 1.400.000. De
aqu result que en el transcurso de ese tiempo la
repblica de Washington multiplic por siete y tres
cuartos su primitive poblacion y Cuba por ocho y
cuarto. Lo cual habla much en favor del progress
de la poblacion de Cuba, comparado con el de los
Estados-Unidos, y ms si se tiene en cuenta que las
condiciones climatricas de la Isla merman, como es
sabido, el tercio de su inmigracion, y que aquellos
Estados lo han realizado, en gran parte, en virtud
de la adquisicion de vastsimos territories, mien-
tras nuestra Antilla ha continuado reducida sus
lmites naturales.
Y no se diga que esta gran multiplicacion de
nuestra especie en Cuba no revele un bienestar en
la vida de sus habitantes muy diversos del que su-
ponen nuestros mulos y del que permiten los Go-








37 -
biernos opresores y tirnicos, sino que es debida
las circunstancias del clima y del terreno que favo-
recen extraordinariamente el g'rman de vida en
aquellos pauses. Semejante suposicion no puede
sustentarse ante lo que sucede en Jamaica y Santo
Domingo, que teniendo el mismo clima y un suelo
semejante al de Cuba y Puerto-Rico, ven constan-
temente decrecer su poblacion en muy alarmantes
proporciones. El nmero de once mil doscientos
extranjeros que estaban avecindados en Cuba,
cuando se di el grito de Yara, es adems una pro-
testa elocuente contra la falsa acusacion que los
insurrectos lanzaron al Gobierno de la metrpoli.
Quin puede hacer career que un pas tan opri-
mido y mal gobernado como aquellos suponen, ha-
bian de acudir en abundancia relativamente tan
notable los hombres ms libres de todo el universe?
Donde el Gobierno es opresor ocurre todo lo con-
trario: los mismos naturales huyen otros pauses,
y de Cuba jams habian ido las geftes avecin-
darsme otros paises hasta que ocurri lo de Yara.
Por no dar ms extension este artculo, que la
va tomando excesiva, no me detendr demostrar
igualmente con datos estadsticos la otra parte de
mi afirmacion relative al mayor desarrollo de la ri-
queza de Cuba, comparada con la de la federation
americana, y solo me limitar decir que, de la
comparacion de los datos oficiales, result que en
1862 cada individuo producia en sta poco ms de
55 pesos, y en Cuba 218. Tambien me abstengo de
llevar estas consideraciones al extremo de compa-
rar la extension respective de entrambos territories,








38 -
pues siendo la Repblica del Norte-Amrica 86 ve-
ces mayor que Cuba, claro est que la densidad de
la riqueza relative saldria en aquella muy mal pa-
rada.
Mientras la poblacion y production aumentaban
rpidamente, el Gobierno de Espaa, como ha di-
cho un conocido escritor cubano, di Cuba las le-
yes ms liberals que se conocian en el mundo co-
lonial, abriendo sus puertos todos los buques y
llamando sus depsitos los artculos del conti-
nente que debian pasar la metrpoli. Inglaterra,
Francia, Holanda y dems naciones europeas que
tenan posesiones ultramarinas, tardaron todas
muchos aos en imitar el ejemplo que les daba Es-
paa, y han calificado al Gobierno espaol de re-
fractario y monopolista! Qu contrast forma el
proceder del Gobierno espaol con el de los gobier-
nos de Francia Inglaterra, que obligaban los ha-
bitantes de sus colonies vender exclusivamente los
comerciantes de la madre patria sus producciones!
Pero qu he de insistir? Casi todos los jefes in-
surrectos que se levantaron en armas, segun dicen,
porque les era impossible tolerar por ms tiempo el
execrable sistema de la Metrpoli, debian l y
la generosidad de Espaa las colosales fortunes
que habian hecho y que unos aun conservaban, y
otros habian derrochado alegremente. Buena prue-
ba fueron de ello las concesiones de 1815 y 1819.
Cualquiera de las provincias de la Pennsula te-
nia, pesar de la unidad national y de las diferen-
cias de legislation, mayores cargas y ms motivos
de queja. Cuba no tenia la odiosa, aunque inevi-








39 -
table, contribution de sangre, que tantas lgrimas
hace derramar, ni los innumerables extraordina-
rios impuestos que apremiantes necesidades de los
tiempos han hecho necesarios, y vienen haciendo
angustiosa la vida de los pueblos.
Ha habido quien, hacindose eco de interesadas
acusaciones extranjeras, ha supuesto que la resis-
tencia de Espaa abolir la esclavitud ha sido otra
de las causes que. tenian irritados los insurgen-
tes, y un nuevo incentive para que estallase-y to-
mase cuerpo la insurreccion. Dejando para otro lu-
gar el exmen de la conduct de Espaa en esta
material, y su comparacion con la conduct de los
Gobiernos de otras naciones, veamos si tiene fun-
damento aquella suposicion. Los que la hacen, si
tienen buena fe, no saben lo que se dicen. Nadie es-
taba ms interesado que los insurrectos cubanos
en mantener la esclavitud, ni nadie temia ms que
ellos la abolicion. El mismo Sr. Saco, ntes citado,
contestando la pregunta, si haran los cubanos la
revolution por libertar sus esclavos, dice estas
palabras; Solo pensarlo es un delirio, y si lo pen-
sasen por un trastorno complete de las leyes mora-
les que rigen el corazon human, no deberian em-
pezar por encender en su patria una guerra asola-
dora; sino por ponerse de acuerdo con su Metr6po-
li, y ejecutar pacficamente sus benficas intencio-
nes.
Diferentes veces he tenido occasion de convencer-
me de que la esclavitud era en la Isla much ms
suave de lo que yo imaginaba y de lo que suele career
el que no ha visitado aquel pas. Esclavos conozco








40 -
yo que no abandonaran sus amos". aunque se les.
haga las ms formales promesas de libertad y ri-
quezas: encariados con los que consideran cmo
padres y cuyo apellido llevan, han dado ejemplos
en las difciles circunstancias por que atraviesa
aquella Isla, de carifossima fidelidad, que han
probado con la vida, como pudiera hacer por su pa-
dre el hijo ms piadoso. Por otra parte, est en la
concioncia de todos que la emancipacion brusca y
repentina hara perder muchos esclavos en bien-
estar lo que ganasen en libertad.
Adems, es creible que se interesasen por la li-
bertad de los esclavos, hasta el punto de promover
un guerra y derramar por ella su sangre, unos
hombres en su mayora sin virtudes de ninguna es-
pecie, quo por su loca ambition abandonaron sus
familiar hicieron esclavas sus mujeres y sus
inocentes hijas, primero de corrompida soldadesca
y despuos de sus criados y hasta de sus mismos es-
elavos? Nada tan elocuente en contra de aquel su-
puesto inters como el aspect desgarrador que
ofrecian aquellos dbiles sres que, abandonados
la miseria y la desesperacion, tenian que tender
su subsistencia con el trabajo de sus no acos-
tumbradas manos, 6 con acciones que repugnaban
su education y sus inclinaciones.
Quin trat nunca ni trata los esclaves peor
que ellos, que explotaron con ms ardor que nadie
la trata de los negros y que, llamndoles libres,
jams les han considerado ni consideran, no digo
como hermanos, sino ni aun como semejantes?
Siendo un hecho all en su manigera repblica la








41 -
abolicion de la esclavitud, cmo tratan los es-
clavos? No les hacen prestar los ms duros ser-
vicios, que comprometen con frecuencia su vida,
sirvindose de ellos como de acmilas para condu-
cir municiones y todo gnero de cargas, y con este
fin los llevan consigo sin armas? Dejen, pues. de
atormentarnos los oidos con su decantada humani-
dad y filantropa, que les conocemos demasiado
para saber qu atenernos.



II.



El dia en que se di el grito de Yara, solo haba
en la Isla de siete ocho mil -hombres de ejrcito.
Hacia ya doce catorce que la Pennsula era agi-
tada por una violent revolution que, derribando
uno de los ms seculares tronos de Europa, hi-
riendo desatentadamente las ms caras afecciones
y tradicionales creencias del pueblo espaol, difi-
cultaba en gran manera, porque los espaoles
nada ni nadie imposibilita, el pronto envo de.los
refuerzos necesarios para sofocar en germen aque-
lla injustificada rebellion.
No me hago cargo en este lugar del rumor hecho
correr en Cuba, seguramente por los enemigos de
la patria, sobre supuestas inteligencias entire am-
bas revoluciones. Sobre creerle monstruoso y sin
fundamento alguno, no seria patritico ni condu-
cente mi propsito.








42-
Lo cierto es que, aprovechando los laborantes
esta circunstancia, desplegaron una actividad in-
usitada y enviaron todas parties emisarios, que
hiciesen cundir las ms extravagantes noticias y
levantasen la bandera de la insurreccion.
El progress del mal y la escasez de elements
reaccion rpidamente, el element espaiol, y es-
timul tomar las armas todos los amantes de la
patria, que reorganizaron en breve tiempo los bata-
llones de voluntarios y crearon los de voluntarios
movilizados.
Las reducidas guarniciones de todo el departa-
mento se resistieron con un valor herico, que pro-
b que no hemos degenerado. Slo la de Bayamo,
formada por cierto de valientes soldados y pundo-
norosos oficiales, se rindi despues de batirse he-
ricamente, sucumbiendo qu dolor! ms que por
las circunstancias y el nVimero, ms que por falta
de entusiasmo, por la defeccion de su jefe.
Los insurrectos se trasladaron ent6nces de Yara
Bayamo, y en esta ciudad establecieron su BABI-
LONIA.
Cuando estas noticias llegaron Cuba, sali paia
Bayamo una column compuesta de 400 hombres
de un brillante batallon, pero no pas del rio Baba-
toaba, tres leguas de Bayamo. Me parece estar
viendo el sitio. Cuntas ideas me ha sugerido! Es
muy probable que si hubiera continuado su march,
hubiera vuelto Bayamo nuestro poder y no se hu-
biera propagado la devastacion al Centro ni las
Villas. Ms de una razon lo hace career as: que ma-
yores milagros hicieron otras columns de igual








.- 43 -
fuerza y armamento, constituidas en peores cir-
cunstancias. Citar algunos ejemplos.
Quinientos hombres del batallon de movilizados
El Orden, apnas organizado, despues de atravesr
marchas forzadis y batiendo al enemigo parte de
las Villas y el Centro, llegarn Puerto-Prncipe,
levantaron el espritu de la poblacion y de la corta
fuerza que la guarnecia, y volvieron al punto de
salida, desafiando al enemigo y causndole nume-
rosas bajas.
El batallon de movilizados de Espaa, de la mis-
ma procedencia y condiciones, sali de Gibara, y
batiendo repetidas veces los rebeldes, levant el
sitio de Holguin.
Una column de 1.700 hombres que sali de San
Miguel de Nuevitas en 22 de Diciembre de 1868,
atraves como el rayo la jurisdiction de Las Tunas,
venciendo su paso todo gnero de obstculos ha-
cinados por el enemigo, y, buscndolo sin demora,
lo bati y venci en el -Salado y en Cauto-Embar-
cadero, vade aquel caudoloso rio, y en 16 de Ene-
ro coron tan brillante march entrando en la
incendiada Bayamo. Si esta column, en que la
Isla tenia puesta su atencion y los hombres honra
dos toda su esperanza, se hubiera entretenido en
contar el enemigo y en ponderar las dificultades de
su mission y las consecuencias de su derrota, no se
hubiera cubierto de gloria, ni obtenido aquellos de-
cisivos triunfos que dieron confianza al pas inau-
guraron una gloriosa campaa.
Verdad es que estas dos columns eran algo ms
numerosas; pero tenian en cambio que luchar con








44 -
mayores elements, y sobre todo con la mayor fuer-
za moral del enemigo, que por el tiempo trascurri-
do y por las supercheras de sus jefes nos crea aco-
bardados impotentes para disputarles su indepen-
dencia y para resistir sus acometidas.
El batallon de artillera pi, compuesto de 400
hombres con armamento antiguo, bati en Febrero
de 1869 6.000 insurrectos reunidos en Manicara-
gua, y los dispers completamente; y quiz sin la,
desacertada media que mand salir esta colum-
na de aquellas jurisdicciones, no hubiera vuelto
turbarse la paz en que quedaron, merced al pnico
que hasta en los ms osados produjo aquel brillan-
te hecho de armas.
Los primeros gobiernos de la revolution penin-
sular enviaron rpidamente Cuba grandes y bue-
nos refuerzos, que debieron dar vida las opera-
ciones; pero relevado antes el Capitan general, fau
enviado otro sin condiciones propsito y muy li-
gado al pas, que impremeditada inoportuna-
mente concedi libertades las personas y la
imprenta, y quiso pasar bruscamente de uno otro
sistema poltico, sin tener en cuenta aquel estado
de conmocion y agitamiento, ni la opinion de los
buenos espaoles, que temian ms las anunciadas
reforms que las armas de los insurrectos. Esta
descabellada poltica, inspirada en parte por el
Gobierno de la Metrpoli, cuyas generosas inten-
ciones se interpretaron por debilidad, esteriliz la
accion de las tropas, hizo crecer la confusion,pro-
pagndose el incendio las Villas.
Si la independencia de Cuba fuera possible, nun-








45 -
ca como en estas circunstancias se hubiera reali-
zado. Difcilmente hubieran podido sus defensores
pedir ni soar un rden de cosas que les fuese ms
favorable. Acometida la madre patria de terrible
fiebre, que la producia extravagantes delirios, pa-
recia prxima sucumbir: sus astutos y crueles
enemigos, aparentando halagos y cario, se apro-
vechaban de su estado para obtener, por va de dis-
posicion testamentaria, lo que no haban conse-
guido por la propaganda ni podrian conseguir por
la fuerza de las armas: aquellos mismos hijos que
por gratitud y por vergenza estaban ms obliga-
dos socorrer la cariosa madre, que en sus mo-
mentos de lucidez los haba hecho objeto de sus
tiernas complacencias, y les haba perdonado tan-
tos extravos y estudiado los medios de hacerles
felices, se agitaban contra ella, atormentndola en
su dolencia.
En las mismas esferas oficiales se confundia,
como entire el pueblo, la libertad con la indepen-
dencia: los laborantes tenian de sobra dinero y osa-
da para auxiliar todo motin y manifestacion que
favoreciese sus propsitos: sus agents, fingindose
amigos del Gobierno, obtenian por sorpresa medi-
das que les eran provechosas y nombramientos en
favor de las mismas personas designadas por ellos
con fines separatists personales. Qu ms po-
dan desear?
Slo porque no est Cuba en condiciones de ser
un pueblo independiente, dej de realizarse en esta
poca su independencia. Infeliz de ella si llegara
- conseguirla! Sera un pueblo desgraciado.








-.46 -
Luego que remiti la calentura y la Metrpoli
recobr la razon, y con ella su altivez y su energa
proverbiales, se avergonz de la complaciente de-
bilidad con que habia consentido ser burlada por
sus hijos ms mimados. En un arranque de digni-
dad prometi que -CUBA skRA ESPAOLA, y, como
dama de honor, sabr cumplir su palabra. Los re-
fuerzos que desde entnces enva aquella pertur-
bada provincia; la preferente atencion con que to-
dos los Gobiernos, cada uno segun sus fuerzas, se
han fijado en aquella guerra, y el inters que la
desgracia de aquella hija ha despertado en todas
sus hermanas, que, sin perdonar sacrificios, ni te-
mer los estragos de la peste y de la guerra, le man-
dan sus hijos para que la pacifiquen y la defiendan,
son elocuentes indicios de su inquebrantable reso-
lucion.
Adelante, patria querida, adelante: que si para
vengar tus agravios y volver por tu honor necesitas
de tus hijos, aun corre por nuestras venas la sangre
de aquellos espaoles que, en su deseo de asegurarte
la posesion del mundo que acababan de descubrir,
quemaron las naves que les haban conducido, y
que podian tentarles dejar incomplete su obra y
mnos brillante tu gloria. Adelante!


III.


Esta patritica resolution de los gobiernos de la
Metrpoli fu sin duda efecto de la unnime y es-







47 -
pontnea explosion del sentimiento national, que
despert vigoroso este y al otro lado del mar. To-
dos los buenos espaoles dieron porfa elocuen-
tes pruebas de sus nobles sentimientos. Una comi-
sion de naturales de Catalua solicit, y obtuvo
del Excmo. seor capitan general, permiso para
comprar y regular al batallon de Voluntarios cata-
lanes, que tan her6icamente defendia el ferro-car-
ril de Puerto-Prncipe Nuevitas, mil fusiles nue-
vos, sistema Remington. El Banco Espaol, y su
ejemplo la Alianza, la Compaa del Gas, la Caja de
Ahorros, la Compaa de Almacenes y Banco de San
Jose, el Casino Espajol de la Habana y otros muchos
establecimientos y particulares, hicieron tambien
donativos de importancia. Miles de personas de to-
das edades y condiciones ofrecieron armarse su
costa y former un gran cuerpo de reserve.
Adems de los movilizados, se organizaron y ar-
maron nuevos batallones de voluntarios que pres-
taron importantsimos servicios. El Ayuntamiento
de la Habana y las personas ms importantes de la
Isla publicaron protests de lealtad la madre pa-
tria y enrgicas condenaciones de la rebellion; se
hicieron solemnes funciones religiosas en que se
bendijeron con gran pompa las banderas de los
nuevos batallones, y se dieron por todas parties
grandes muestras de entusiasmo.
La Pennsula, entretanto, no permanecia indife-
rente. Bien lo prueba, entire otros hechos, la pronta
organization de los tres batallones de Voluntarios
Catalanes, de los de Guas de Madrid, Volun-
tarios de Santander y Tercios Vascongados, que,







-48-
llenos de entusiasmo, marcharon compartir con
el ejrcito y los cubanos leales las fatigas de la
campaa y la gloria de defender los derechos y la
honra de la madre patria.
El laborantiemo, por su parte, no se descuidaba.
En la Metrpoli y en el extranjero haca grandes
trabajos de propaganda, fundndolos en notorias
falsedades, encaminados crear simpatas hcia la
rebellion y hcia sus hombres, y conseguir de los
Estados-Unidos el reconocimiento de beligerancia.
La masonera cubana, dependiente de la de los Esta-
dos-Unidos, redoblaba sus esfuerzos para despresti-
giar el Gobierno y la administration national, y mi-
naba todo lo existente bajo el hipcrita pretexto de
reformarlo. Siempre lo mismo! Polticos intrigan-
tes, escritores mal aconsejados y ricos obceca-
dos egoistas soaban con antipatriticos proyec-
tos de venta, hcia los que querian inclinar'la
opinion pblica, y un tuvieron la audacia de pro-
poner al Gobierno supremo de la nation.
Para hacer efecto, publicaban, entire misteriosos
comentarios, las notas del ministry anglo-ameri-
cano Sickles, y noticias exageradas completa-
mente falsas sobre los progress de su causa y so-
bre las victorias que alcanzaban los insurrectos.
Organizaban sus fuerzas y trabajaban sin descanso
para multiplicarlas; armaban buques para que ,en
ellos se embarcasen aventureros extranjeros gjue
les prestasen auxilio, y preparaban expediciones
filibusteras.
Con todos estos elements y propsitos de una y
otra parte, tom la campaa un nuevo impulso.








49 -
No siendo mi propsito historiar los hechos de
armas que tuvieron lugar en esta y las dems po-
cas de la campaa, ni emitir juicio sobre ellos, me
ocupar solamente de los que pueden contribuir
dar idea exacta de la ndole de aquella guerra y de
los instintos, costumbres y sistema del enemigo,
para que, comparada su conduct con la de nues-
tras tropas, tengan debida explicacion ciertos su-
cesos, y se pueda fallar con conocimiento de causa,
quin tuvo la culpa de los horrores de que se que-
jan los insurrectos.


IV.

Desde los primeros dias de la insurreccion habian
salido las fincas del campo la mayor parte de las
families de los departamentos Central y Oriental,
para gozar en despoblado de las delicias de la re-
pblica, que no les era dado gozar en las poblacio-
nes. A los primeros movimientos de nuestras co-
lumnas, se complete el abandon de las ciudades y
aldeas con la. huida de los afectos la .ebelion
que an quedaban en ellas. Renuncio describir
la vida que hacian en los campos: los matrimonios
de Cuba libre, que celebraban ante sus generals;
sus ocupaciones, entretenimientos, etc.; son fla-
quezas que deben cubrirse con pudoroso velo. Oja-
l sirvan todos de provechosa leccion!
Siento que en una emboscada que en 30 de Agosto
de 1872 nos hizo el enemigo, se me llevara mis
notas y apuntaciones y los curiosos documents
4







50 -
originales que habia recogido en los tres aos an-
teriores, y que desaparecieron con todo mi equi-
paje, dejndome, de ropa, la puesta, y de noticias
y datos curiosos, los que retiene mi memorial. El
temor de ser, por este motivo, inexacto, me hace
desistir de extenderme en este punto y deballar al-
gunas cosas de inters.
Cuando se reanudaron las operaciones y arreci la
persecucion, se empearon los insurrectos en hacer
la guerra acompaados de sus families, y retuvie-
ron ensupoder sus mujeres, sus hijas y criadas,
entire las cuales hacian correr las ms absurdas
exageraciones sobre la ferocidad de las tropas es-
paolas. Al aproximarse dichas tropas, abandona-
ban sus cmodas y bien provistas fincas, los hom-
bres para incorporarse las partidas, y las mujeres
para lanzarse despavoridas al bosque sin ms ropa
ni provisions que las que podian coger en su pre-
cipitada fuga. Continuando la persecution, conti-
nuaron tambien las inventivas, cada vez ms ab-
surdas, y con ellas la huida la desbandada de
aquellas dbiles y alucinadas criaturas.
En prueba de las calumnias de que se valian los
insurrectos para hacer odiosas nuestras tropas
sus families, citar el siguiente hecho, que contras-
ta con la verdad, tanto ms, cuanto que se refiere
la column de Vista -flermosa inteligente, hbil y
escrupulosamente mandada, y una de las de mejor
conduct y que ms se ha distinguido en el largo
perodo de sus operaciones. JHabia recogido bastan
tes families, y como no era de temer proximidad de
enemigo (porque la presencia de ellas no era razon








51 -
dara que dejasen de hostilizarnos), se mand que
tocase la charanga de uno de los batallones. En
cuanto resonaron los primeros acordes, prorrum-
pieron en amargo llanto y desgarradores gritos de
dolor todas aquellas afligidas mujeres. Esto pro-
dujo entire los soldados la natural alarma, y se sus-
pendi la msica en tanto que se averiguaba la
causa de aquel espanto extraordinario: la imagina-
cion del jefe y de los oficiales vol por diferentes
conjeturas; pero ninguno podria haber acertado.
Interrogadas, dijeron que sabian por los suyos
que al son de la msica era cuando los espaoles
violaban, asesinaban y comedian con las cubanas
todo gnero de excesos. Con estos antecedentes,
cmo no habian de aborrecernos?
Sorprendida en medio del bosque una de aquellas
rancheras, la mujer que podid, vieja, jven nia,
se escapaba despavorida y se unia al primer grupo-
que encontraba. Repetida muchas veces la opera-
cion, lleg el caso de ir vagando errantes y reuni-
das personas que ni siquiera se conocian. Esto pro-
dujo los efectos que son de suponer, atendida la
falta de vigilancia de persona interesada y la poca
moralidad que es consiguiente.
Cuando para reconocer el terreno una de aque-
llas columns se fraccionaba en pequeos grupos,
mandados por un subalterno por un sargento, y
veces por oficiales de voluntarios capitanes de
partido, era cosa digna de ver como volvia con 200,
300 ms mujeres de distintas edades, colory edu-
cacion. Eran verdaderas caravanas, pero... no ve-
nian de la Meca.








52 -
Al extender las relaciones que debian presentar-
se las autoridades, se preguntaba cada una por
su nombre y procedencia. A la pregunta quin es
esta? contestaba la que hacia cabeza: una agrega-
dita, seor, y esta otra?-agregadita tambien,
se nos uni el dia tal.., Qu de cosas se descu-
brian! Rara vez iba complete una familiar en el mis-
mo grupo... Haban vivido con patriots negros y
blancos una vida salvaje, y en su fanatismo y coa
el mal ejemplo, solian ser vctimas de los excess
de aquella libertad. Y aun quieren los insurrectos
hacernos responsables de ciertas cosas que ocurran!
Tal vez en el ejrcito haya habido abusos que
tan de perlas se prestaba la occasion en las circuns-
tancias descritas, y que son de todo punto inevita-
bles en la clase de guerra que el enemigo nos
obligaba; pero silos hubo, de quini fu la culpa y
sobre quin debe pesar la responsabilidad?
Movidos tal vez por estas razones, quiz por
ahorrarse disgustos y molestias, resolvieron los
insurrectos que se presentasen las families, y las
fueron recogiendo nuestras tropas y restituyendo
sus respectivos hogares. Tardo escarmiento! Ca-
ballerosamente escoltadas por nosotros, marchaban
aquellas families las poblaciones de donde nunca
debieron salir, y donde en los oficiales espaoles
han encontrado muchas de sus hijas tiernos y ren-
didos esposos. Qu contrast!
A este nuestro generoso proceder opusieron cons-
tantemente los insurrectos una salvaje ferocidad.
Saquearon Mayaj igua, Cauto-Embarcadero y otros
pueblos en que entraron; mataron machetazos








53 -
muchos buenos espaoles que cogieron; martiri-
zaron cruelmente al grito de viv.a Cuba libre!
infelices peninsulares, antiguos amigos suyos, de
quienes habian recibido sealados favors. Mientras
nosotros quijetesca, pero humanitariamente, reco-
gamos y remedibamos con cuanto estaba nues-
tro alcance sus abandonadas families, y esto
hasta el punto de cederles nuestros propios caba-
llos y llevar en nuestros brazos sus tiernos nios,
para que les fuesen llevaderas las marchas por
aquellos detestables caminos, desenterraban ellos
nuestros compaeros muertos por las balas 6 por
el clera, para mutilarlos brbaramente y aprove-
charse de sus despojos. As vengaban en los muer-
tos las derrotas que sufrian de los vivos. Dignos
soldados de la regeneracion! Servidores dignos de
un Gobierno presidido por Aldama y Echevarra,
por Cspedes y Quesada!
Ya s que no puede exigirse responsabilidad de
estos brbaros atentados los hombres de buena
fe, que arrastrados por los insurrectos formaban en
sus torcidas filas; de la misma manera que nosotros
no podemos ser responsables de las represalias que
hayan podido tomar nuestras guerrillas: debo, sin
embargo, hacer constar dos notables diferencias;
que los abusos de nuestros soldados jams llegaron
aquel extremo de ferocidad, pues sabian ir des-
nudos y descalzos antes que aprovecharse por me-
dios tan reprobables de los despojos de sus enemi-
gos, y que, si cometieron algunos, no eran la regla
general, ni much mnos cometidos por sistema,
como sucedia entire los insurrectos, sino hurtadi .








54 -
llas de sus jefes, que se los tenian severamente pro-
hibidos.
Los hechos que no tienen disculpa alguna, como
cometidos por acuerdo en consejo de los jefes de la
rebellion y subordinados un plan deliberado, son
los incendios de tanto ingenio, base de gran riqueza
y element de vida de innumerables personas, y,
sobre todo, el incendio de Bayamo, nica ciudad
que poseian. Ya he dicho cmo perdieron esta ciu-
dad. Lo que no he dicho es que, cuando se conven-
cieron de que la perdian, amontonaron los muebles
en el centro de cada casa, y dndoles fuego, con-
virtieron en inmensa hoguera aquella poblacion,
testigo de sus bacanales. El desenfreno de su des-
esperada impotencia y el deseo de dejar ocultos en-
tre las cenizas sus robos iniquidades, fueron, se-
gun testigos presenciales y fidedignos, el mvil de
este salvaje atentado. Ya sabiamos nosotros que no
haban obrado impu'sos de la f generosa y pa-
tritica de Sagun'o y de Numancia!
La vergenza y el dolor de estos sucesos y las
continues derrotas de los insurrectos hicieron caer
de muchos ojos la venda que los cegaba, y pudie-
ron ver con claridad todos los peligros del camino
que seguian. No escarmentaron del todo, sin em-
bargo. Dejaron, s, el campo de batalla; pero to-
maron el partido r,' emigrar, y de este modo lle-
varon por todas parties las noticias de su locura y
consiguiente desgracia. Los Estados-Unidos, Cayo-
Hueso, casi toda Amni y Europa fueron visita-
das por los principles insurrectos. En lugar de
ocuparse de los medios de unirse con sus abando-








55 -.
nadas families, de hacer por lo mnos ms lleva-
dera su angustiosa situation, se unieron con los
que el Gobierno deportaba y hacan con ellos pro-
paganda separatist. Lamentable obcecacion! Si
se exceptan los inquietos y descontentos, dis-
puestos siempre todo gnero de punibles aventu-
ras, todo el mundo mir sus propsitos con profun-
da indiferencia.
Condenados voluntario extraamiento, des-
atendidos en todas parties, reducidos la pobreza
por dejar de ser espaoles, han podido aprender lo
que es el mundo; lo que vale y cuesta ganar hon-
radamente el dinero; comparar la paz del hombre
de su casa con las inquietudes del aventurero, y
hacerse, en una palabra, de la experiencia que les
faltaba. Qu sea provechosa para sus families y
para la patria! Qu tan duras lecciones les infun-
dan el deseo de volver sus hogares como ngeles
protectores.
Dios quiera que sea pronto: lo necesitan con ur-
gencia aquellas atribuladas families cubanas, de
las que solo han quedado dbiles y afligidas mujo-
res que, acostumbradas en su mayora la abun-
dancia y aun al lujo, tienen hoy que ganarse un
miserable sustento con el trabajo de sus manos.
Comparando el precio que se pagan sus traba-
jos con la caresta de los artculosde primera ne-
cesidad, podr inferirse la pena con que se buscan
la vida esas desgraciadas mujeres. Por coser una
docena de pantalones para la tropa, pagaban los
contratistas en Puerto-Prncipe 10 reales fuertes
las ms afortunadas, porque pesar de las reco-







-56 -
mendaciones, no habia trabajo para todas: por co-
ser una docena de blusas les daban 12 reales. Qu
sera de las ms dbiles 6 mnos virtuosas?
Vuelvan, pues, los cubanos sus hogares, y re-
medien tanta desventura con el escarmiento de tan
triste experiencia. No demuestren por mas tiempo,
con su permanencia en la expatriacion, que no tie-
nen amor sus families ni las virtudes necesarias
para ser nuestros hermanos y constituir un pueblo
culto. Aun es tiempo de remediar much con sen-
satez y cordura. Sus esposas, en la desolacion de
inesperada viudez, se lo piden por la salud y el ho-
nor de sus hijas: sus hijas, hurfanas inculpables
de padre no difunto, suspiran por el venturoso dia
en que puedan besar entire sollozos y regar con l-
grimas de alegra las manos de sus padres, re-
sucitados la vida del hogar. Espaa los recibir
gozosa en su seno, y les prodigar todo gnero de
auxilios el dia en que den pruebas de sincero amor
patrio y de eficaz arrepentimiento.

















CAPTULO III.


El cmulo de circunstancias adversas que embarazaban la ac-
cion del ejrcito espaol, prueba la impotencia y despresti-
gio de los rebeldes, -Inmoralidad impericia de los mismos
demostrada por sus expediciones martimas: desembarco en
Punta-Brava.-Encuentros y otros hechos de armas que
confirman la misma verdad.-Gusimas y Jimaguay.



I.



La resolution de pacificar la isla de Cuba no pudo
ser por lo pronto todo lo eficaz que se deseaba, por-
que la opinion pblica estaba vivamente intaresa-
da en ms apremiantes empresas.
Las doctrinas disolventes que en los aos ante-
riores se habian predicado en Espaa, llevaron sus
consecuencias ms all de lo que se habian pro-
puesto sus mismos apstoles, y dieron origen, aun-
que por opuestas razones, una double guerra civil.
Herida de muerte en el corazon, puso la Pennsula
su mayor cuidado en curar esta herida, y slo po-
dia llevar paliativos al padecimiento de la extre-
midad.








58 -
Los pocos refuerzos que en esta poca llegaban
Cuba se componian exclusivamente de prisioneros
cantonales y carlistas, soldados oficiales impro-
visados sin conocimientos ni hbitos de discipline,
que, 6brios de passion poltica, slo hablaban del
estado de sus respectivas causes en la Pennsula y
no pensaban en otra cosa, especialmente los lti-
mos, que en ponerse en relacion con el comit de
su partido con otras personas para que les facili-
tasen la desercion.
Aunque pronto se convencian de que all no po-
dia haber ms poltica que elegir uno de los dos
extremos del dilema con Espaa contra Espa-
a, y siempre optaban por el primero; aunque, en
honor de la verdad, colocados en situation que no
les permitia pensar en volver, desertando, nutrir
las filas de sus respectivos partidos, eran princi-
palmente los carlistas, buenos, pundonorosos y
valientes soldados, y muchos de ellos sucumbieron
herica y gloriosamente en las operaciones del de-
partamento Oriental practicadas en la segunda mi-
tad del ao 73, y en las del Central en los meses de
Febrero y Marzo del 74, mostrndose ms satisfe-
chos del ignorado sacrificio de su vida por aquella
causa de integridad y honra national, que si la hu-
bieran dado por la que se ventilaba en estas pro-
vineias, ocasionaban, sin embargo, perturbaciones
y prdida de tiempo y de trabajo y nos llevaban
las filas un contagio peligroso.
El ejrcito ni era bien pagado ni podia serlo
oportunamente. Con la depreciacion hasta de un
207 por ciento que lleg tener el papel del Banco








59 -
espaol, moneda en que con atraso y cuando se
podia se le pagaba, con solo el aumento del 80 por
ciento, recibia mnos de la mitad de sa haber. A
pesar de que se le destinaban todos los fondos po-
sibles y de que cada cual se esforzaba excedindose
s mismo, rayaba su estado en hambre y des-
nudez.
Habia adems muchos soldados cumplidos, al-
gunos con cuatro cinco aos de apa, como ellos
dicen, y se veian obligados llevar una vida llena
de dursimos azares y expuesta frecuentes pe-
ligros.
Las veleidades polticas de la Pennsula ejercian
perniciosa influencia en la Isla, haciendo decaer el
nimo del element espaol y del ejrcito por las
inquietudes, zozobras y recelos que le exponian,
y aumentando las ilusiones y esperanzas de los in-
surrectos.
El relevo del capitan general coincidi con la
adoption de un nuevo plan de campaa, y esto,
aunque sea para mejorar el anterior, siempre pro-
duce perturbaciones que retrasa, cuando mnos,
las operaciones y da fuerza moral al enemigo, que
maliciosamente interpreta como mejor le cuadra,
el abandon de las posiciones y el movimiento de
tropas necesario para plantear el nuevo plan. Es
muy possible que sin este cmulo de circunstancias
el ao 1872 hubiera visto el fin de aquella insur-
reccion.
A todo esto entraba la poca de las lluvias, que
ocasiona en nuestras columns bajas centenares,
sobre todo si se present el clera y se opera, como








60 -
sucedi entnces, porque convenia frustrar el co -
nocido plan de pasar las Villas que tenia el ene-
migo. El ao se present ms abundante en lluvias
que de ordinario, y los caminos se pusieron intran-
sitables, en un grado difcil de comprender por el
que no conoce el interior de aquella Isla.
Todo parecia haberse conjurado contra los de-
fensores de la causa de Espaa. El clera, la esca-
sez de hombres y de recursos, las lluvias, la natu-
raleza entera hacan impossible todo esfuerzo de
nuestra parte. Seguramente no estaban las Villas
curadas de sus simpatas por los rebeldes, y quera
castigarlas con ellos la Providencia.
Un inesperado acontecimiento vino imprimir
nuevo carcter la campaa, y obligar nuestras
columns, contra la general creencia de unos y de
otros, rpidos movimientos para los que no esta-
ban preparadas: la muerte en Jimaguay de Agra-
monte, el cubano ms organizador y de ms presti-
gio entire los insurrectos, acaecida en Mayo de 1873.
Para elegir el sucesor de aquel tan sentido cau-
dillo, se reunieron la mrgen derecha del Cauto
la mayor parte de las fuerzas de la insurreccion,
con sus respectivos jefes y los ambulantes restos
de su llamada cmara. Despues de las vacilaciones
propias del hondo antagonismo que los divide,
qued confirmado en su cargo de ciudadano presi-
dente el marqus de Santa Luca qu anacronis-'
mo! y nombrado general en jefe el dominicano M-
ximo Gomez. La vanidad y salvaje orgullo con que
tom ste el mando, le inalin aventuras, en-
cuentros y choques sin objetivo ni plan determina-








61 -
-do que, si bien no dieron otro resultado, como des-
pues veremos, que ocasionar muchas vctimas de
una y otra parte, y demostrar ms y ms sus rid-
culas pretensiones de innovarlo todo y levantar el
espritu de los rebeldes, no daban nuestras tropas
punto alguno de reposo.
Los insurrectos estaban ms animados, pues can-
sados del sistema de guerrillas y emboscadas que
no les habia dado resultado, deseaban reemplazarlo
por el de provocar y sostener encuentros de consi-
deracion, que dndoles prestigio, les granjeasenlas
simpatas de la opinion pblica, especialmente en
-el extranjero, y les pusieran en condiciones de me-
recer la intervention, en que soaban, de los Esta-
dos-Unidos.
Tenian de su parte todas las ventajas extratgi-
cas y tcticas, que elegian su gusto, mejoradas
adems por nuestro decidido empeo de buscar al
-enemigo y aceptar incondicionalmente el combat
donde l quisiera presentarlo.
A pesar de este cmulo de circunstancias tan
perjudiciales nuestras fuerzas; pesar de las
,grandes dificultades que ofrecia la persecution de
los rebeldes entire los bosques vrgenes de las tierras
ms escabrosas y mnos pobladas de la Isla, no ob-
tuvieron aquellos ventajas algunas positivas. Ape-
nas si supieron sacar partido de las del terreno, ni
aprovecharse de los malos caminos que tanto se
prestan emboscadas y otras operaciones que sa-
ben llevar cabo los valientes y ente adidos capita-
nes. Los pocos descalabros que sufrieron nuestras
tropas se debieron casi todos la temeridad ce sus








S- 62 -
jefes. Baste recorder que no pocas veces, con trein-
ta cuarenta hombres han atravesado algunos ofi-
ciales espaoles largas distancias, teniendo la
vista gruesas partidas enemigas. Esto explica lu-
minosamente las rivalidades, falta de inteligencia,
de organization y de moralidad de los rebeldes, y lo
impopular irrealizable de su causa. A no ser as,
hubiera tomado grande incremento en este perodo,
hubiera triunfado por complete.
Como nada es tan elocuente como los hechos,
referir, aunque la ligera, algunos de los ms
importantes. Empezar por la historic de aquellos
desembarcos que los rebeldes solan hacer con fre-
cuencia en las playas del territorio, teatro de la.
guerra, la cual probar por s sola todos los extre-
mos de la verdad que voy demostrando.



II.


Cuando los laborantes emigrados tenian reuni-
dos los fondos suficientes, hacian compras de ar-
mamento y material de guerra para enviarlo sus
partidas en armas. Qu compras y qu expedicio-
nes! Qu negocios tan redondos para Gaspar Age-
ro y algunos otros que se dedicaban este ramo!
En vez de fusiles Remington, que deban enviar,
juzgar por el precio que figuraba en las cuentas,
enviaban fusiles ingleses rayados cargar por la
boca, y en tal abundancia, que, por encontrarlos en
todas parties, les conocamos all con el nombre de








63 -
.providencias. En los estados hacian figurar partidas
considerable de efectos, que no pareciendo al des-
embarcar, decian que habian cado al mar 6 en po-
derde los espaoles. Todo lo que se habia salvado
del naufragio de la rapacidad de los pcaros
contrarios, era ordinariamente malo incom-
pleto.
Reunidos de este modo los efectos, anunciaban
entire los emigrados que iba salir una expedicion,
sealando el dia, el vapor y el muelle de salida, y
prometiendo todo el que se alistase que gozaria
desde el dia en que lo hiciese del haber diario de
dos pesetas. Concurrian gran nmero de acosados
por el hambre en pas extranjero, y les enseaban
el cargamento, con el cuidado de ponerles de mani-
fiesto lo de ms relumbron. Con pretexto de que
un general personaje americano, adherido su
causa, quera acompaarles en persona y llevar
nuevos elements, les decian que se suspendia el
viaje hasta otro dia y otra hora que designaban, y
los despedian aquellos capitanes Arajias, arengndo-
les para que no faltasen y engandolos con el gran
recibimiento que les esperaba en uno de los puertos
de la costa Norte de Cuba. Para el dia sealado
volvian concurrir aquellos ilusos; pero se volva
suspender el viaje por otra nueva causa, sea-
lando otro dia y otro muelle para la salida. No eran
sin objeto estas suspensions y variacion de hora y
de muelle: con ellas querian desorientar al cnsul
espaol, cubrir las apariencias de neutralidad de
los Estados-Unidos y hacer ellos su negocio, pues
faltando muchos de los alistados, seguian figuran-








64 -
do con las dos pesetas diarias, y, sin embargo, no
las cobraban.
Todo esto ocurri en la expedicion del vapor
Uthon, que es la que, aunque interrumpiendo algo
el rden cronolgico, voy referir, por ser la que
mejor conozco.
Aunque se habia citado para las doce, lev anclas
las diez de la maana del 10 de Mayo de 1870. Ha-
bian faltado muchos de losreclutados, pero en cam-
bio llev consigo dos muchachos limpiabotas y
otros negociantes, que por casualidad se hallaban
en el vapor al tiempo de arrancar: de este modo re-
uni los 150 desgraciados que componian la expe-
dicion. Los mismos cubanos venan completamente
engaados sobre el estado de su causa en el punto
del desembarco. A muchos de ellos que habian emi-
grado por su poca aficion la milicia cuando tiran
tiros, les habian hecho career que iban destinados
empleos civiles, y llevaban sus maletas y equipaje
como quien va de asiento una poblacion.
Lleg el vapor Uthon las playas de Cuba y co-
mo, pesar del servicio de guarda-costas quetenian
los insurrectos, especialmente en algunos puntos,
no viese seal alguna que le inspirase confianza, se
retir las aguas neutrales. Volvi por segunda y
tercera vez, y tampoco vi las seales apetecidas.
Entnces se decidi por desembarcar en Punta-
Braba, y as lo hizo el dia 19, aprovechando la cal-
ma chicha que reinaba. Los expedicionarios echa-
ron tierra con much prisa todo el cargamento,
que consista en 2.000 fusiles, rifles Spencer, 150.000
cartuchos metlicos, machetes, monturas, cuatro








65 -
toneladas de magnfica plvora y otras cuatro de
azufre, cido sulfrico y ntrico en gran cantidad,
medicines, estuches de amputacion y bolsas de ci-
ruja, grandes cajones de hilas y vendajes, divisas
militares, uniforms, ropas y vestidos de mujer,
telas en pieza y otros artculos.
Ocho dias estuvieron estos efectos enla playa, sin
que las partidas insurrectas tuviesen noticias del
desembarco. El caonero Yumur que los descu-
bri, trat de hacer un reconocimiento con 15 hom-
bres que desembarc al efecto; pero cuando stos
vieron que fuerzas superiores les hacan fuego,
reembarcaron como pudieron y fueron dar parte
Nuevitas. No habia all fuerza disponible ni ms
barco que el caonero Eco, con la mquina medio
desmontada y en composicion. Se alist sin em-
bargo inmediatamente, y march Puerto del Pa-
dre para tomar fuerza del batallon de artillera.
Aunque el batallon se hallaba acampado en Vaz-
quez, cuatro leguas de distancia, y hacia tres das
que gran parte de su fuerza habia salido conducir
un convoy Victoria de las Tunas, se reuni la que
se pudo, que solo lleg 119 hombres, y, mandada
por un capital y dos subalternos sus rdenes,
march embarcarse en los caoneros y en un
pailebot que remolcaban. La poca de lluvias habia
empezado y estaban los caminos intransitables; as
es que, pesar de que aquella fuerza marchaba la
ligera y no encontr impedimento alguno, emple
desde las dos de la tarde las once de la noche en
recorrer la corta distancia que mediaba.
Mientras se preparaba un rancho y se disponan








66 -
raciones y municiones, el capitan y los comandan-
tes de marina conferenciaron, con la carta de la
costa la vista, sobre el plan ms convenient para
apresar el desembarco.
Los comandantes propusieron que el capital diese
los caoneros 19 hombres, un sargento y un cabo,
que, desembarcando en Punta-Braba con 31 mari-
neros, formarian una fuerza de 50 hombres, la cual,
bajo la protection de los mismos caoneros, inten-
taria apoderarse del desembarco filibuster, 6 efec-
tuar al menos un reconocimiento. El capitan con el
resto de su fuerza y cinco prcticos voluntarios de
Puerto del Padre se embarcaria en el pailebot, re-
molcado por un bote que le darian, y se internarian
en aquella extensa baha para penetrar por el Este-
ro de Sabana-la Mar, y desembarcar en su lmite;
despues debia recorrer la costa por la playa del In-
fierno, reconocindola hasta llegar Punta-Braba.
Este plan pareci al capitan sumamente expuesto
para l y su fuerza, especialmente desde el mo-
mento que perdieran la protection de los cao-
neros.
Hacia ocho dias que estaba hecho el desem-
barco, y con razon podia suponerse que Vicente
Garca, jefe de las partidas de las Tunas, y Cornelio
Porro, de las delPrncipe, por aquella parte, estarian
ya apoderndose de los efectos.
A pesar de no estar conformes en el plan, se hi-
cieron la mar, y al amanecer del siguiente dia 27,
fondeaban en la baha de Manat, donde debian se-
pararse. El capitan segua en su opinion contraria
al pensamiento del comandante, pues no creia era








67 -
prudente dividirse siendo pocos; pero le pareci
entrever una segunda, aunque laudable intention,
en la insistencia del jefe de los caoneros, que lo
era tambien de la expedition, y se resign por no
comprometer el xito. Arranc, pues, el pailebot
para separarse de los caoneros, sin poder embar-
car ni un caballo, ni una sola acmila, ni otros re-
cursos que 150 cartuchos y una racion por cada
soldado. En ese moment concibi el capitan un
plan que era arriesgado, much ms encontrndose
enfermo y dbil; pero que tenia ms probabilidades
de xito. Fiaba en el brillante espritu de la fuerza
sus rdenes, y conoca los alrededores de Sabana-
la Mar y Manat por haber operado en ellos algun
tiempo.
Segun haban convenido, al levantar el terrall
debi dejar el bote; pero reflexion que no poda
desprenderse de tan poderoso y nico auxiliar, y
por ms que los caoneros tocaron el pito, el bote
no volvi. Si hubiera vuelto, hubieran corrido bien
triste suerte aquellos cien hombres, pues var el
pailebot, embarazado en sus maniobras por tanta
gente, y si bien con gran trabajo se pudo poner
flote, volvi varar las pocas millas y tres de
la costa, y ya no fu possible sacarlo.
Este incident complicaba la situation. Estaria
el enemigo en la playa en que debian desembarcar?
No era lo ms probable, pero podia muy bien suce-
der. Se tomaron las posibles disposiciones, y se
empez desembarcar de diez en diez hombres en
el pequeo bote mencionado, tomando posiciones en
la playa los que iban desembarcando. Aunque se








68 -
trabaj cuanto se pudo, dur esta operation hasta
las dos de la tarde.
El capitan comenz desde luego poner en prc-
tica su plan, que se reducia internarse y caer por
retaguardia sobre Punta-Brava, en vez de recorrer
fatigosamente la playa, cosa que por otra parte,
hubiera sido muy difcil.
El que hubiera de hacer friamente la crtica de
aquellos sucesos, censurara por arriesgada la ope-
racion de aquel capitan; yo la creo disculpable,
porque revelaba la buena f y el entusiasmo natu-
ral en quien por tercera vez manda como primer
jefe una column; por el levantado espritu de
cuerpo que le movia; porque avezada su fuerza
aquella campaa irregular, se prestaba gustosa
toda aventura; y finalmente, porque esa decision en
las operaciones suele ser de resultados, por levan-
tar el espritu del soldado espaol, que se inspira
fcilmente en lo expuesto, grande y generoso.
Aquel terreno bajo de manglares estaba intran-
sitable. Los hombres se metian hasta la cintura en
agua y fango, y se ahogaban de calor y de sed. As
anduvieron dos leguas. Al llegar la parte ms
alta, empezaron observer huellas humans recien-
tes, aunque confusas.
Eran las seis de la tarde, y en el hueco de unas
piedras de un cayo de monte encontraron lo que
con tanta anaia deseaban, agua con que aplacar la
sed. Parece que la Providencia ha ordenado esos
huecos que conserven el agua de lluvia para estos
casos. En medio de la alegra por tan feliz hallazgo,
un soldado llam la atencion del capitan, sealando








69 -
unos hombres que salian un gran claro que ha-
ba la vista, por el lado opuesto del monte. Pronto
conoci por el aspect, uniform y bandera que
llevaban aquellos hombres, que eran los desembar-
cados, que, en union de partidarios suyos, se in-
ternaban con aire triunfal. Gran trabajo cost im-
poner silencio los soldados, una vez entregados al
descanso y expansion. Obtenido que fu, se qued6
la fuerza emboscada casualmente, y el capitan di
rden de que nadie se movies y de que, oido el pri-
mer tiro, hicieran todos con rapidez dos descargas
y atacasen resueltamente la bayoneta.
El enemigo se detuvo conferenciar con sus guas
y con hombres del pas que le acompaaban. Segun
despues declararon los prisioneros, considerando
que el campamento espaol ms prximo distaba
veinte leguas, crey que per all no podia haber
otras fuerzas que las suyas, tanto ms, cuando es-
peraba al grueso de las partidas, y decidi conti-
nuar su march. A manera que avanzaban, ms
gente iba saliendo del monte; pero no era tiempo
de contarlos, y cualquiera que fuese su nmero,
habia que aprovechar la influencia moral do la sor-
presa. A muy corta distancia ya, empezaron los
enemigos dudar por segunda vez: sin duda les
llam la atencion que, siendo fuerza suya la em-
boscada, no hubiera salido ya su encuentro. El
capitan encarg entnces un soldado, gran tira-
dor, que asegurase el primer disparo, pues era in-
dispensable aprovecharlo matando al de caballo
que rompia la march, y parecia ser el que mandaba
la fuerza, al mnos la vanguardia. Efectivamen-








70 -
te, el infortunado Valds, que as se llamaba, cay
herido de muerte, y con l otros various, conse-
cuencia de las dos bien aprovechadas descargas que
siguieron inmediatamente.
Al ver salir nuestros soldados atacando la
bayoneta, se apoder de los insurrectos tal pnico,
que corriendo la desbandada, cuasi sin disparar
un tiro, se dejaron en el campo rifles, bandera, ca-
ballos y otros efectos. Seguramente creyeron que
estaba all emboscado todo el ejrcito espaol.
Doce filibusteros muertos, veinte heridos y seis
prisioneros, heridos tambien en su mayor parte,
fueron las primeras vctimas de aquella disparata-
da expedicion de los enemigos.
Oscurecia ya, y nuestra fuerza tuvo que acampar
all para aprovechar la aguada. Pronto empez
caer la brisa, y con ella una densa nube de mosqui-
tos, que la tuvo toda la noche en la mayor deses-
peracion. No sin razon d el Estado mosquitera de
lona la guarnicion de la torre de Nuevitas. El que
se quedaba dormido se despertaba con viruelas,
con una fuerte eruption, que tal parecian las in-
numerables picaduras de aquellos tenaces insects.
Los prisioneros suministraron noticias detalladas
de todo. Revelaron quin mandaba la expedicion,
dnde habian escondido los efectos desembarcados,
en qu consistian stos y qu partidas debian caer
sobre Punta-Brava de un moment otro.
Slo dos de ,ellos eran fanticos por su causa:
uno, llamado Garca, maestro de escuela, y otro,
Luis Medal Agero, jven instruido, de ideas repu-
blicanas exaltadas, y secretario que era de la Junta








71 -
de Cayo-Hueso cuando se perpetr el asesinato de
Gonzalo Castaon. Como la juventud se comunica
fcilmente, los oficiales conferenciaron con ellos
toda la noche. El aventurero y extraviado Medal
manifest bien pronto sus opinions y servicios,
hacindose simptico todos, pesar de la repug-
nancia que les inspiraban sus antecedentes.
Los cuatro prisioneros restantes, que eran mu-
latos y negros, apnas hablaron: les hacian padecer
much las heridas, humedecidas por el relente de
la noche, y no curadas por falta de mdicos y medi-
cinas.
Entretanto se prohibit los soldados fumar ni
hacer ruido alguno que pudiera denunciarlos al
enemigo. De las avanzadas establecidas vino aviso
de que se oia corta distancia fuego de fusil y de
caion. Y efectivamente, aunque amortiguado por el
bosque, se percibia claramente el ruido de los dis-
paros. Los caoneros debieron llegar Punta-Bra-
va poco antes de oscurecer, y seguramente inten-
taban apoderarse de los efectos desembarcados. Pe-
ro con quin sostenian el fuego? Habrian llegado
partidas? Consultados los prisioneros, dijeron que
para custodiar los efectos habia quedado en la cos-
ta una guardia de 30 hombres, mandada por un ca-
pitan federal norte-americano, llamado Harison.
Qu hacer? Ponerse en movimiento en una no-
che oscura, sin caminos y por terreno desconocido,
para ir en socorro de los compaeros, era impossible.
Los prcticos no se atrevian de noche salir
rumbo, pues un en tiempo de paz apenas si se co-
municaba Punta-Brava con Nuevitas por otra parte








'72 -
que por mar. Aunque el fuego ces pronto, la an-
siedad y el deseo de huir de los mosquitos puso en
march aquella fuerza las cuatro de la madru-
gada.
Los guas calculaban que se podria llegar al ama-
necer al lugar del desembarco: pero ni las seis, ni
las siete, ni las ocho se veia en qu fundar es-
peranzas de llegar. Hacia ya tiempo que el capital
venia diciendo los prcticos que tomaban much
al Oeste; pero ellos decian que eran rodeos necesa-
rios para buscar la parte ms clara del monte y
para huir de las rocas eruptivas llamadas all m9i-
caras, que destrozaban los soldados los pis, re-
blandecidos con la march del dia anterior. A pe-
sar de estas excusas, empezaron bien pronto subir
los rboles para registrar el terreno y hacer las
cosas que acostumbran para orientarse. Increpados
fuertemente, confesaron al fin que estaban perdi-
dos. Difcilmente puede darse una idea de la an-
gustia que semejante situation produce al que no
est acostumbrado, y ms si est enfermo, mal co-
mido, descalzo y rendido de fatiga, despues de re-
cientes y violentas emociones. Mo es la angustia
del mareo, ni el temor de la muerte; no se parece
nada; es una indecible inquietud, agravada por la
responsabilidad y por multitud de ideas que asal-
tan la mente.
El capitan disimul para evitar que, apercibida
la fuerza, decayese de espritu, y se puso guiar
por s mismo. Recordando la carta de la costa, em-
prendi la march con rumbo al Norte: cortando
palos, para deducir por su diferente desarrollo cul








73 -
era el lado Norte y el Sur, y haciendo uso en la ne-
cesidad de cuanto habia odo y estudiado, se hizo
seguir de la gente de machete y se abri rpida-
mente paso por entire la espesura del bosque. An-
tes de medioda llegaban Punta-Brava, media
legua al Oeste del punto que deseaban. Los pri-
sioneros, que aun vivian, reconocieron desde luego
el terreno, internndose de nuevo la fuerza, entr
por donde se habia propuesto. No puda darse ma-
yor suerte.
Reconocido detenidamente el terreno, y encon-
trados los efectos del desembarco enemigo, lo ur-
_gente era comunicar con los caoneros, que ya se
habian retirado. Una partida, que con este fin se
dirigi la playa del Infierno, los encontr afortu-
nadamente y volvi con ellos al poco tiempo, aun-
que sin poder fondear nuestra vista por la fuerte
brisa que reinaba.
El fuego que la column habia odo la noche an-
terior fu efectivamente lo que habia supuesto.
La fuerza de los caoneros cogi algunos efectos
que los filibusteros haban abandonado en la pla-
ya, y se march sin poder hacer extensos reconoci-
mientos.
El grueso de los efectos desembarcados habia
sido internado por los insurrectos una legua dentro
del bosque. Para extraerlos hubo que atravesar un
inmundo manglar, y esta operation dur ocho dias
de penoso y no interrumpido trabajo.
Adems de los efectos del desembarco, la fuerza
que lleg por tierrra encontr en la costa al capi-
tan Hrison, muerto por la de los caoneros, y le








74 -
ocup varias cartas de su novia, en que se esforza-
ba sta por apartarle de la fatal senda que seguia,
alegando para conseguirlo razones de gran peso.
Con una claridad de ideas y un sentido prctico
poco comunes en su sexo, le exponia todo lo absur-
do y repugnante de la causa de los insurrectos y de
su repblica, y se despedia de l para siempre: sin
duda su apasionado corazon de amante presentia
la muerte de su amado. Besando ste el retrato y
las cartas de la jven, que conservaba en el pecho,
muri, como l deca en incorrect espaol, vctima
de cruel desengao, por no escuchar tiempo los
consejos de aquel ngel que habia adivinado la
verdad.
Embarcada de nuevo en el TYm ri, regres la
fuerza Puerto del Padre. El Eco y el pailebot hi-
cieron rumbo Nuevitas conduciendo los efectos
aprehendidos y los prisioneros, pues por ser
largas y difciles las comunicaciones con el jefe de
la division, debian stos ser presentados en Puerto-
Prncipe al Capitan general que habia ordenado la
expedicion, y all fueron juzgados en Consejo de
guerra y pasados por las armas.
Durante los dias que se emplearon en recoger los
efectos del desembarco, se presentaron tres de los
dispersos en el fuego del dia 28, que, errantes
desde entnces por el bosque, sin haber comido otra
cosa que hierbas y races, ni bebido otro lquido
que el agua que extraian de los Cu rjeyes (1), venan

(1) El curtjey es una plant parsita muy comun, cuyas
hojas largas, terminadas en punta, manera de cortas espa-









75 -
comidos por los mosquitos de una manera horrible
y dispuestos morir fusilados antes que continuar
en aquella penosa vida.
He descrito detalladamente esta jornada, en que,
-disponiendo nuestras tropas de mnos elements,
luchaban con ms contrariedades para que se
-comprenda que el nico resultado de las expedicio-
nes filibusteras no ha sido otro que perder el mate-
rial y efectos comprados costa de los inmensos
sacrificios que los insurrectos imponen los suyos,
y la vida de gran nmero de personas engaadas,
en su mayor parte, con pomposos ofrecimientos,
pues por ms que alguna vez eludian la accion de
la marina que, no siempre poda ejercer la necesa-
ria vigilancia por efecto de la gran extension y ac-
cidentes de la costa, ninguna escape la actividad
,del ejrcito, que, en sus expediciones, las descubri
siempre y las apres.
Por el contrario; las expediciones del ejrcito han
sido y son constantemente de grande utilidad. Ade-
ms de las armas, municiones y otros efectos de
que privaba al enemigo, debilitaban su influencia
moral y recogian noticias de much inters. Por la
que acabo de referir, se supo con toda certeza que
el mismo vapor iba efectuar los quince das


das, forman macolla como las liliceas: es muy parecido la
pitera, pero algo ms pequeo.
Los curujeyes se pegan los rboles y arbustos, y entire
sus hojas y cogollos conservan fresca y clara el agua de la
lluvia y del roco, que el pasajero sediento extrae pinchndo-
los por debajo.








76 -
otro desembarco en la Herradura, jurisdiction de.
Holguin, y en su virtud cay ntegro en poder de
las fuerzas del ejrcito, sin que se salvase ni uno,
solo de los hombres y efectos desembarcados.

III.

El primer encuentro que aceptaron las fuerzas
insurrectas despues de su prorsito de variar de-
sistema, fu el de la Bermeja, cuando acababan de
hacer la election de que he hablado, y recorrian esta
jurisdiccion con todo el grueso de sus fuerzas. El
batallon de Colon, en nmero insignificant, com-
parado con el del enemigo, y lo mismo la pieza de
artillera de montaa, probaron una vez ms el he-
roismo de que tan brillantes pruebas haban dado
desde el principio de la campaa.
Aplicando Mximo Gomez el sistema de su pas
en toda su pureza, y aprovechando los elements
creados por su predecessor Agramonte, emprendi
las operaciones en plena poca de lluvias. Pas el
Cauto y empez sus correras en el departamento
Oriental. Su primera hazaa fu machetear en
Punta-Gorda una partida de unos 40 hombres del
batallon de Antequera, que, procedente de la Pe-
nnsula, acababa de desembarcar en Cauto-Embar-
cadero, y la cual encontr casualmente cuando
iba incorporarse con su batallon, que estaba en
Bayamo.
Siguieron diferentes ataques del enemigo various
poblados, algunos encuentros de importancia y el
hecho del Zarzal, en que muri el valiente teniente








77 -
,coronel de San Quintin, Sr. Sostrada, operaciones
todas sin otras consecuencias prcticas que el sen-
sible derramamiento de sangre espaola; pero que
dan la media del valor del soldado espaol, quien
ni abaten adversidades, ni debilitan privaciones, y
:fueron claro ihdicio del poco fruto que habia de re-
portar el enemigo del nuevo sistema que em-
prendia.
Si fines del mes anterior se hubiera seguido
'hasta sus ltimas consecuencias un hecho de ar-
mas que se ofreci, tal vez se hubieran evitado to-
das estas y otras posteriores desgracias de una y
otra parte: el batallon de Bailn que, aunque en n-
mero inferior al enemigo reunido en Pedregalon, le
habia hecho el dia 2 de Mayo muchas bajas con un
arrojo y entusiasmo, digno de toda alabanza, refor-
zado fines del mes con parte de la column de la
Union y con artillera de montaa, se disponia
atacarle, y con este fin se habia situado la orilla
opuesta del Cauto. Por una prudent y acaso acer-
tada disposition del comandante general, nos reti-
ramos precisamente la noche que precedi al dia en
que debi tener lugar el combat.
Varias son las razones por que creo que sin esta
retirada tal vez no hubieran quedado los insurrectos
en disposicion de esperar nuevos encuentros: cono-
camos bien el terreno en que operbamos y el que
ocupaba el enemigo; habamos cogido prisioneros
vivanderos suyos que nos revelaron las fuerzas
,que tenian reunidas, su position, su objeto y quin
las mandaba, que por cierto en aquellos moments
zeran todos y ninguno; y si numricamente eran








78 -
muy superiores nosotros, en cambio no sabian,
la llegada de nuestros refuerzos ni nuestra proxi-
midad su campamento; no estaban muy sobra-
dos de municiones y no disponian como nosotros-
de artillera.
Los hechos que acabo de referir debieran ser ms
que suficientes para ensear los simpatizadores
que no pueden esperar otra cosa de aquella rebellion
que el destrozo de la Isla que tanto suponen esti-
mar; la ruina de sus bienes; la desolacion de sus
families y la muerte millares de sus hermanos;
pero nunca la independencia de Cuba; que si Espa-
a aparece dbil en el concept de Europa, an tie-
ne entereza de carcter y sobradas fuerzas para
conservar sus colonies y reprimir toda tentative
separatist. Pero si todava los ms contumaces
necesitan mayores pruebas, mayores las suminis-
tran los encuentros que tuvieron lugar en Febrero
y Marzo de 1874.
Para evitar toda intil prolijidad, me ocupar-
solamente del ltimo, que es el de ms importan-
cia military y en el que los insurgentes tenian pues-
ta toda su confianza, porque de su xito dependia
tal vez la suerte de toda la campaa. Este ser el
objeto del artculo siguiente.


IV.



No habiendo reportado los insurrectos fruto al-
guno de las vctimas de que fueron causa en el de-








79 -
partamento Oriental, se pasaron al departamento
Central. Reuniendo en l todas sus partidas, acep-
taron los encuntros de ms importancia military
que tuvieron lugar en la Isla. Tales fueron los de
Naranjo y Mojacasave, en Febrero, y el de Gusi-
mas y Jimaguay, en Marzo de 1874. Ya he dicho
que solo voy ocuparme de los dos ltimos.
Es las Gusimas un potrero en bajo, unas
diez leguas de Puerto-Prncipe, rodeado por todos
lados de espeso bosque y cruzado por un pequeo
arroyo. Situadas en la parte ms alta todas las
fuerzas de la insurreccion y ocultas entire la espe-
sura del bosque, dominaban en toda su extension
la parte ms honda y descubierta.
Sabedor el enemigo de que nuestras fuerzas te-
nian rden terminante de atacarle donde le encon-
trasen y perseguirle, comision pequeos grupos
de exploradores para que, en nmero sucesivamen-
te mayor, llamasen la atencion de aquellas, y las
fuesen conduciendo con su huida al punto en que
con mayores ventajas las podan destrozar.
A la sazon buscaban al enemigo dos valientes
brigadas de nuestras mejores y ms organizadas
tropas, con cuatro piezas de artillera de montaa,
caballera y guerrillas montadas, que componan
un total de unos cuatro mil hombres. Aunque co-
nocieron la emboscada y todos sus peligros y saban
que eran inferiores al enemigo, ms que en nmero
y calidad, en position y dems circunstancias, re-
solvieron atacarle, impulsados por el valor y afan
de gloria de aquel sufrido ejrcito.
Empez la accion con una carga de media legua








80 -
dada por dos escuadrones del regimiento de caba-
llera de Colon, que, aunque en ltimo trmino se
vieron repentinamente rodeados por numerosas
fuerzas enemigas y dejaron sobre el campo la vida
de buenos soldados en nmero de 79 (si mal no re-
cuerdo), entire ellos todos los jefes de section, con-
quistaron con inimitable ejemplo inmarcesible glo-
ria y la corbata de San Fernando para el estandarte
de su regimiento. La patria los admira: en su his-
toria consignar con caracteres de oro el sacrificio
de tan generosos hijos.
Los jefes y soldados que providencialmente que-
daron vivos, aunque habian ocupado su puesto,
comprendieron que su fogosidad habia comprome-
tido la suerte de toda la column: tan generosos
como valientes, les mortificaba, ms que su propio
peligro, la duda de haber rayado en imprudente
temeridad. No s si as seria; lo cierto es que cuan-
do el grueso de la fuerza que los seguia lleg al
punto en que esperaba en mayor nmero el enemi-
go emboscado, se vi en la necesidad de atrinche-
rarse bajo el mortfero fuego de los insurrectos,
quedando as designado aquel lugar de tan atroz y
prolongado suplicio (dur desde el da 15 al 19).
Qued envuelta nuestra fuerza en un estrecho
crculo de fuego de 150 metros de dimetro, en
bajo, dominado y batido de revs en casi toda su
extension, sin otro lugar algun tanto desenfilado
donde colocar los enfermos y heridos, que el ce-
nagoso cuce del arroyo que, como para recibir la
sangre de nuestros valientes, atravesaba en retor-
cidas vueltas aquel siniestro campamento.








81 -
Era la poca de seca, y todos aquellos potreros
estaban secos como el corazon de los enemigos;
prendieron stos fuego al bosque que rodeaba los
nuestros, y les dejaron sumergidos en una irrespi-
rable atmsfera de humo y de ceniza.
En este estado lleg la noche, y con ella mayor
confusion y la duda sobre el partido que debian to-
mar. Habian caido muchos muertos y heridos, y,
sin abandonarlos, no podian intentar la retirada:
ntes que desamparar sus compaeros, prefirie-
ron apurar todos los medios para salvarlos, mo-
rir con ellos, si otra cosa no les era possible.
Con este fin comisionaron un guerrillero del
pas, de los muchos fieles que, aunque nuestro
tacto no es el mejor, tenemos all, para que, con
un parte cifrado, atravesase el bosque cubierto por
el enemigo, y salvando rpidamente las nueve
diez leguas que distaba Puerto-Prncipe, lo entre-
gase al comandante general. Era el elegido un va-
leroso negro de tanta sagacidad como diligencia, y
media tarde del siguiente dia 16 habia cumplido
brillantemente su difcil cometido.
Por circunstancias que no conozco bien, se en-
contr el comandante general sin las fuerzas con
que crea poder contar. Los dos nicos batallo-
nes de que podia disponer se encontraban prestan-
do servicios en la plaza, y la mayor parte de su fuer-
za en convoyes las bases de operaciones.
Aunque el contenido de aquel lacnico y trist-
simo parte solo fu conocido de los jefes superio-
res, pronto circul, si bien con vaguedad, que algo
grave ocurria, y todos nos ofrecimos voluntaria-
6








82 -
mente salir en defense de la patria y en auxilio
de nuestros comprometidos hermanos. Fu necesa-
ria toda la actividad en que sabe inspirarse el ejr-
cito espaol, cuando la cosa lo merece, para orga-
nizar una pequea column.
Mintras tanto la division sitiada estaba llena de
ansiedad. Habria sido fiel el buen negro, 6 se ha-
bria ofrecido por librarse del peligro que podia cor-
rer en el campamento? Aun siendo fiel, habria
caido en poder del enemigo? As debian discurrir
aquellos serenos soldados, y no sin razon; pues co-
gido el pobre negro la vuelta, sell con su muerte
su heroismo.
Estos recelos, y tal vez los escrpulos de que
antes he hablado, avivaron la generosidad y el va-
lor de los restos de la caballera, que di la primera
carga, y manifestaron su jefe y compaeros su
decision de saltar fuera de la trinchera y abrirse
paso por entire el enemigo para llevar, siquiera que-
dase na, la noticia. Trataron de disuadirlos; pero
fu todo en vano. Su ofrecimiento no era mera fr-
mula, sino resolution inquebrantable. Los oficiales
y soldados tenian ya preparados los caballos, y, en
union de las guerrillas montadas de las Villas, se
pusieron en march con nimo de llegar las Ye-
guas y comunicar por telgrafo con el general. Lle-
garon efectivamente al medio dia; pero el telgra-
fo estaba cortado.
Antes de amanecer habiamos [salido de Puerto-
Prncipe con toda la fuerza que pudo reunirse,
combinando nuestra march con la de otras fuer-
zas, para que se nos incorporasen nuestro paso.








83-
As llegamos reunir un total de unos 2.000 hom-
bres, con un escuadron y una pieza de artillera.
No haba ms.
El enemigo no supo entire tanto aprovecharse de
su ventajosa position, acaso porque no la conoca
militarmente, y se content con mortificar los del
campamento con nutrido y mal ordenado fuego.
Esto, unido que no se apercibi hasta la maana
siguiente de la salida del negro ni de la de la caba-
llera, lo cual es muy raro, por ms que sta em-
please para ello toda su hbil serenidad, arguye
gran torpeza de parte de los contrarios, que, siendo
astutos en las pequeas operaciones defensivas,
dieron una nueva prueba de que no poseen ni apro-
vechan la ofensiva.
Apercibido al fin, comprendi que vendrian re-
fuerzos por el camino ms corto y sali esperar-
nos. As lo suponiamos nosotros, y por cierto que
lo desebamos, pues presentndonos accion, lo
venceriamos, como de costumbre, y le haramos
perder la fuerza moral que le habia dado su posi-
cion en el potrero.
Desde la caida de la tarde empezamos descu-
brir sus exploradores, que son acaso lo mejor que
tienen: bien pronto nos contaron y llevaron deta-
lles al grueso de sus fuerzas. Pocos mementos des-
pues empez un continue tiroteo que no ces en
toda la noche. Estbamos en el punto llamado Ca-
chaza-el nombre inspiraba-y all acampamos en
aquella del 17 de Marzo. El 18, ntes de amanecer,
nos pusimos en march con todas las reglas del
. arte para aquella clase de guerra, y sigui el fuego








84 -
de los flanqueos y extrema vanguardia con los in-
surrectos que, deslizndose por el bosque, apenas
si se dejaban ver.
Serian las ocho de la maana cuando llegbamos
una Sabana, llamada de Jimaguay, clebre en
aquella guerra por haber tenido all lugar repetidos
enceentros y la muerte del cabecilla Agramonte.
En este punto intent el enemigo oponerse formal-
mente nuestra march.
Desde los primeros moments comprendimos
toda la trascendencia de aquel encuentro. Si no
nos abramos paso, batiendo al numeroso enemigo,
se complicaba la question: no haba ms fuerzas
que poder mandar inmediatamente, y la situation
de nuestros sitiados en las Gusimas no tenia es-
pera. Se areng la tropa, que era buena, si bien
algun tanto bisoa, y adquirimos la conviction de
que vencamos.
La gente manigera, que es muy prctica en
aquel terreno cubierto de espeso bosque, y conoce
uno por uno los rboles que le pueblan, nos presen-
t una accion que podra calificarse de brillante, si
hubiera sido tan bien sostenida como hbilmente
calculada. El claro era prximamente rectangular,
y el camino que nos condujo l desembocaba por
un ngulo. Parte de sus fuerzas nos llam la aten-
cion por el lado menor, la derecha de nuestra en-
trada, y rompimos el fuego contra ella: la media
hora, y en el moment de similar una retirada, dos
nutridas descargas, salidas del lado mayor frente
la entrada, que si hubiramos sido minos cutos
hubiera sido nuestra izquierda, nos revelaron, ha-








85 -
cindonos algunas bajas, la presencia del enemigo
en todas direcciones. Y en efecto, el grueso de sus
fuerzas con su caballera nos cargaba casi simul-
tneamente por el otro lado menor, izquierda de la
entrada y retaguardia de la primera fuerza que ha-
bamos formado en oposicion la suya, que inici
la accion.
De dos tres horas dur la lucha: la caballera
insurrecta fu diezmada y deshecha dos veces:
nuestros soldados se batieron como los ms aguer-
ridos, y el enemigo, corriendo la suerte de anterio-
res combates, vi en aquel campo nuevo teatro de
sus vergonzosas derrotas.
A pesar de los peligros que poda ofrecer, nos
pareci ms acertado entrar en el campamento de
los nuestros por el lado opuesto al que ellos haban
empleado. Antes del medioda empezamos ver
sembrados por el camino los cadveres de nuestros
soldados y los del enemigo, revueltos con los caba-
llos y en descomposicion, comidos en parte por
las auras. Cuadro horrible, que casi la par com-
templbamos pensativos los unos y los otros Y
todos eran espaoles, sino de ideas, de naturaleza
procedencia! Qu dolor! Pocos quedaban que
pudieran ser reconocidos por la cara; pero el tra-
je, el cabello largo y hasta la position distin-
guian perfectamente los cadveres de los insur-
rectos.
En este moment se present el enemigo por la
derecha, y tomamos precauciones por si empeaba
de nuevo el combat; pero no lo hizo as. Corrin-
dose lo lejos, fu romper el fuego sobre el cam-








86 -
pamento, cual toro que huye la muleta y se ensa-
fa con el caballo que antes derrib.
Tiramos unos caonazos para que sirviesen de
aviso los del campamento, y estos contestaron
disparando otros para orientarnos de su position y
para defenders del enemigo.
Avanzamos rpidamente, y llegamos, por fin, al
suspirado campamento. Velada en parte por la
mangua, vimos nuestra fuerza en lo ms bajo
del potrero sobre un negro fondo aun humeante,
salpicado de carbonizados restos de rboles que
el fuego habla dejado en pi. Se tocaron los clari-
nes y las cornetas, dando las respectivas seas de
los cuerpos y, contestados, sali medio batallon de
Leon reconocernos y abrazarnos. En este momen-
to una alarma fatal, pero fcil de explicar en su
estado de exaltacion, hizo sospechar los de Leon
que eran vctimas de un ardid, y rompieron el fuego
sobre nosotros, causndonos algunas desgracias.
Mientras nosotros marchbamos batindonos, era
horrible la situation de nuestros cercados por el
enemigo. Sin comer ms que galleta, sin agua, ro-
deados de muertos y heridos, de fuego y de humo,
batindose y sosteniendo no interrumpido fuego
desde la maana del 15 la del 18, esperaban ex-
tenuados y llenos de ansiedad el resultado de nues-
tro esfuerzo, que, 6 les habla de sacar definitiva-
mente de su critical situation, 6 habla de obligar-
les, si ramos vencidos, tomar una resolution
extrema, con gran peligro de tener que dejar sus
heridos entregados la cruel venganza de los ven-
cedores.








87 -
No decay su nimo, como hubiera sido de te
mer. Cuando el fuego disminua, se formaban en
corros contra la trinchera y cantaban aires nacio-
nales para animarse mtuamente y sostener el es-
pritu. Ms de una vez se interrumpieron las co-
plas con el balazo que recibia un cantor y que obli-
gaba los dems socorrerle volar la trin-
chera. Todos los que asistieron aquel glorioso
hecho recordarn las voices TIRA, TIRA; GASTA,
GASTA, con que un valeroso jefe, de acento catalan,
que desde los primeros dias de la guerra habia pro-
bado su denuedo, particularmente en la Periquera,
contestaba cada descarga del enemigo, con tan
tranquila entonacion como si se tratase de un si-
mulacro.
Los sitiados tenian especial empeo en no gastar
municiones, cosa que, dado el actual armamento y
la situation en que se encontraban, era de much
importancia: de su conservation y buen empleo de-
pendia su resistencia y salvation en caso desespe-
rado.
Los tiradores enemigos. encaramados en los r-
boles, y batiendo de revs la improvisada trinchera
de maderas, causaban los nuestros muchas bajas;
pero saltndola stos, salieron al claro cuerpo
descubierto y les obligaron huir, despues de bien
diezmados.
Como los cadveres se descomponian y no se les
podia enterrar, hubo que hacer una pira en cada
una de las parties en que el arroyo divida el cam-
pamento, para quemar en ellas los hombres y ca-
ballos muertos. Pero quin les conduca la ho-








88 -
guera? El que atravesaba recibia casi con seguridad
un balazo, que le ponia en peligro de correr la mis-
ma suerte del conducido.
Por fin nos unimos con los nuestros. El lector po-
dr suponer las escenas de ternura que tuvieron
lugar al abrazarnos los unos y los otros.
Al dia siguiente abandonbamos al potrero para
volver todos juntos Puerto-Prncipe.
Toda esta operation nos cost, segan mis infor-
mer sobre el terreno, unos 153 muertos y un n-
mero dos veces mayor de heridos, que con los en-
fermos embarazaban considerablemente nuestra
march.
El enemigo tuvo en definitive muchas ms bajas
que nosotros, pues un nmero prximamente
igual de muertos y heridos, se aadieron las con-
siderables deserciones que origin el disgusto entire
ellos, por la mala direction y modo de combatir, y
la desmembracion de los que por estas causes se
les separaron para former la partida de Los platea-
dos, que lleg reunir 400 500 hombres, y que
huia tanto de ellos como de nosotros, porque los
perseguian con ms encono que las tropas espa-
olas.
Al sostener estos combates, tenian los insurrec-
tos algun objetivo determinado? Obedecian algu-
na rden de la valiente intrpida Junta cubana en
New-York? Nada de esto. Se reunian para variar
su sistema de palo de ciego y combinar un plan de
operaciones, venciendo la tenaz repugnancia de sus
afiliados salir de sus respectivas jurisdicciones
para operar por montes que no conocian. Acepta-







-89-
ban estos combates, porque nuestra persecucion no
les dejaba realizar un plan general, que, segun pa-
rece, era entnces cortar la lnea frrea y apode-
rarse de Puerto-Prncipe, impossible que pareca
pretender el marqus de Santa Luca, y cuyo resul-
tado hubiera sido agravar la situation de sus pro-
pias families, pasar la trocha para llevar de nue-
vo la tea incendiaria y la desolacion donde rena-
cia ya la paz. La Junta cubana slo da rdenes de in-
cendio y destruction, no previendo que un pas
se le puede exigir el sublime sacrificio de vidas y
haciendas en un moment dado y con el ejemplo
personal de todos susjefes; pero que este sacrificio
no puede prolongarse indefinidamente, y mnos
cuando aquellos huyen cobardemente al extranjero
y desde all dan rdenes de destruir cuanto sus
antiguos partidarios, arruinados por dejarse sedu-
cir, han vuelto crearse con tanto trabajo para co-
bijar sus pobres families.
En esta parte hay que hacer justicia: pocos pue-
blos habran sido capaces de dar, como Cuba, prue-
bas de entereza y valor. Sin estar dispuestos ello,
sin conocer acaso lo que hacian, han realizado mu-
chos individuos y families enteras hericos sacrifi-
cios. Y digo hericos, porque si Ibien los esfuer-
zos en favor de una causa injusta y viciosa son in-
nobles, y en circunstancias dadas constituyen ver-
daderos crmenes, muchos los hacan con sencilla
buena f, fanatizados por aquellos mercaderes que
solian ser sus consejeros en todos los actos de su
vida.
En las Gusimas no supieron utilizar oportuna-








90 -
mente las ventajas de su position, lo cual fu una
punible falta military, tanto mayor, cuanto que sa-
bian perfectamente que no teniamos en el departa-
mento ms fuerzas disponibles que se les pudieran
oponer por de pronto.
Tanto es esto verdad, que se creyeron derrota-
dos, y en este concept empezaron retirarse lle-
nos de indignacion contra su jefe, Mximo Gomez,
quien quisieron deponer, teniendo este necesi-
dad de pedir un plazo para sincerarse y evitar la
vergenza de su destitucion. Despues, para animar
los suyos, hicieron cundir la noticia de que ha-
bian triunfado. Pero qu triunfo fu ese, que le-
jos de servirles para levantar el espritu entire los
suyos y conseguir se les incorporasen mayores
fuerzas que les ayudasen conquistar su indepen -
dencia, aprovechando la anarqua de la Pennsula
y la triple guerra civil que la devoraba, los dividi,
por el contrario, ms y ms, como hemos visto? Es
verdad que diez meses despues pasaron las Vi-
llas; pero esto no fu resultado de su inteligencia ni
de sus victorias, sino de su mismo sistema de obrar
al acaso, y de que nuestras fuerzas, con el empeo
de perseguirlos, hicieron movimientos de advance,
desatendiendo lo principal. De otro modo hubira-
mos tenido tal vez muchas bajas; pero indudable-
mente las hubiramos evitado mayores, porque
nunca hubieran pasado la trocha del Jcaro Moron.
En resmen: los hechos de armas referidos en
este capitulo nos dieron el resultado que nos pro-
pusimos de no dejarles organizer. Ellos se batieron
por la vanidad de las partidas del Oriental, Tunas








91 -
5 Centro reunidas, que rivalizaban entire s, dispu-
tndose la primaca; pero no obtuvieron resultado
alguno, pesar de no oponrseles ms que dos bri-
gadas nuestras.
Ya lo veis, laborantes de buena f: este es el fruto
de vuestros sacrificios. Poneis contribution todos
vuestros elements; comprometeis la vida de vues-
tra juventud para allegar recursos y sostener un
cuerpo de ejrcito que defienda una causa que, an
triunfando, seria vuestra ruina, y los pocos fondos
que no se lleva la codicia de los que os explotan, se
malgastan en tener en armas indisciplinadas par-
tidas que rehuyen todo encuentro con los soldados
espaoles, legtimos defensores de vuestros verda-
deros intereses, aunque vuestra ofuscacion no os lo
deje comprender; 6 si la tenaz persecution les obli-
ga aceptar algun combat, solo sacan de l prue-
bas de una impericia que les pone en ridculo, que
os enajena en el campo las simpatas que en las
ciudades os esforzais por conquistar, y dividen, por
lo mal sostenidos, vuestros mismos soldados. Ya
eshora de que os desengaeis. No oshagais por ms
tiempo solidarios de ambiciosos magnates, que
suefan recuperar con vuestra simpleza las fortu-
nas que han derrochado en sus vicios, de inquie-
tos extranjeros que, sin lazo alguno con vuestras
families y nuestra patria, no han hecho ni harn
nunca otra cosa que destruir vuestra riqueza, ser
crueles con vuestras families, vctimas en primer
trmino de las calamidades que ocasionan, y ad-
quirir por todo el mundo just fama de incendia-
rios y salvajes.








- 92 -


CAPITULO IV.





DETALLES CURIOSOS.



Despues de haber descrito, aunque grandes ras-
gos, escenas tan patticas como las de los captu-
los anteriores, just ser que abra un parntesis y
me ocupe de cosas ms recreativas, pero que, te-
niendo ntima relation con los sucesos referidos,
contribuirn ilustrar la material y darn ms clara
idea del entusiasmo con que nuestro disciplinado
ejrcito defiende en aquella apartada Isla la inte-
gridad de la patria.
Ya he dicho que nuestro soldado, un en la poca
en que se veia mal pagado y lleno de privaciones,
llevaba resignado aquella vida trabajosa y expuesta
frecuentes peligros. Sigmosle ahora en una de
aquellas marchas de doce quince dias, cuando sa-
lia de una de las bases de operaciones, apartada de,
todo centro de poblacion, para internarse doce,
quince y ms leguas operar por los bosques.
Con motivo de escasear las acmilas, pues enfer-
maban consecuencia de aquel penoso continue
movimiento, tena el soldado que llevar encima dos








93 -
6 tres raciones, la manta, cien ciento cincuenta
cartuchos, el fusil, etc., etc. Con esta carga se po-
na en march, abrasndose bajo los ardores de
aquel clima, bandose en el bao de ducha de
aquellas lluvias torrenciales, clavndose hasta
las rodillas en el lodazal de aquellos intransitables
caminos.
Se pierden stos en tan complicados laberintos,
que, sin el auxilio de los guias prcticos, nos hubie-
ra sido muy difcil y un peligroso andar por aque-
llos bosques, y much ms dar con el enemigo que
habia motivado la expedicion.
Observadores como nadie, conocen estos prcti-
cos las huellas del enemigo, distinguiendo perfec-
tamente las pisadas de los negros de las de los
blancos; aprecian aproximadamente el tiempo trans-
currido despues de su paso, si llevan no vveres
y en que consistent, y otros innumerables detalles
que parece impossible lleguen precisar con tanta
exactitud. Para todo esto se valen de medios senci-
llsimos, pero que maravillan por lo seguros al que
no est acostumbrado.
Los insurrectos, cuando van perseguidos, cruzan
los caminos de un lado otro marchando de espal-
.das, para que, invertidas sus huellas, hagan per-
der la pista al que los persigue: con el famoso ma-
chete hacen seales en los rboles, cortan sus
tallos, pelan caas y dejan su paso mil raras
contraseas para entenderse con los suyos. Todo
cuanto tocan es para ellos objeto de un especial
lenguaje simblico; todo le dan significacion: por
este medio se dan citas, marcan rumbos los que









94 -
puedan venir detrs, les comunican las rdenes
que han de cumplir.
Recuerdo que en la primera columnita que man-
d llevaba uno de esos prcticos, entendido camo
pocos y diligente y servicial como saban serlo
cuando tenian buena f. En uno de los descansos
que conced, porque la gente se me ahogaba de ca-
lor, me dijo que por la vereda que seguamos mar-
chaban, como una legua delante de nosotros, dos
caballo, y que lo que uno de ellos montaba era
una yegua tuerta del ojo derecho. Me hizo gracia
la ocurrencia, y pens reirme un rato con aquel
buen campesino; pero me convenc de que tenia ra-
zon. Me condujo hcia la izquierda del monte,
un sitio algun tanto despejado, donde me hizo no-
tar que los dos jinetes en question se haban apea-
do para descansar, y sealando al suelo, me dijo:
Vea su mers, este meao entire las huellas de atrs
indica que es yegua: en el terreno que ha recorrio
slo ha comio 6 mordiscao la yerba del lado de la iz-
quierda; esto prueba que no v del otro, y por lo
tanto que es tuerta del ojo derecho: estn frescas
y blancas las caas que han pelao y el bagazo de
las que han chupao; prueba clara de que no nos lle-
van much delantera. Se convince su mers?>
Por las maanas, cuando an no se ha evaporado
aquel gran relente, observan en la yerba si est
tumbado y si despues ha vuelto depositarse: de dia.
se fijan en la tierra, en los arroyos, rios; en lo
que hay arrojado en el camino, en la caa que ven
pelada y en el modo de estarlo, en los cortes en los
rboles, y en la clase de rboles en que estn he-








95 -
chos; todo lo observan, todo lo estudian y de todo
sacan gran partido. Nuestros soldados se aficionan
estas curiosas observaciones, que algunos apren-
den las mil maravillas, y que todos son muy
tiles y dan motivo de broma y algazara.
No son estos solos los servicios que prestan los
prcticos. En los campamentos y en las marchas
son un auxiliar indispensable. Ayudan construir
los campamentos, guian las marchas con admira-
ble instinto ingeniosos procedimientos para salir
rumbo de entire la espesura de inmensos bosques;
saben dnde estn las mejores frutas, las aguas
potables, las siembras de viandas, etc., etc. Para
construir los campamentos desmochan palmas, y
con sus hojas, si quieren esmerarse ms, con las
del yarey, que son esas hojas grandes, extendidas
y lustrosas quo se usan como abanicos, cobijan los
bohios 6 ranchos; con yaguas sostenidas por medio
de pis derechos, y cosidas ellos y entire s con
tiras de lo mismo con hojitas de palma, forman
las paredes, las divisions y las tejas.
La palma real, y lo mismo la criolla, se despren-
de cada luna de una hoja penca, y echa otra nue-
va. De la yagua, especie de corteza consistent,
elstica, impermeable y hebrosa lo largo, que une
la hoja al tronco, parecida por sus dimensions un
cuero con tendencia arrollarse, sacan un partido
extraordinario. Con ella hacen cuerdas, jaulas,
planchas cncavas para cubrir como con tejas los
ranchos, embases, coberteras, cubos, que llaman
cataures, para sacar agua de los pozos, aparejos
para caballeras, envolturas para los tercios de ta-








96 -
bacos; hasta he visto cocer un arroz en una de
ellas, colocndolas de una manera ingeniosa. Tam-
bien hacen camas de la yagua; envueltos en una de
ellas, no sufr9n los hombres el relente, ni se mojan
por much que llueva; es la cama obligada de los
insurrectos en sus marchas forzadas.
Los prcticos enlazan las reses para cazarlas, si
no con la admirable destreza de los mejicanos,
que es difcil llegar, con la bastante para el objeto;
ellos las mancuernan (mancornar es sujetar las
reses para conducirlas, unindolas por los rabos y
los cuernos), las desuellan y tasajean segun con-
tiene, ellos manejan las vacas, curan el ganado con
hierbas que conocen, etc., etc.
De ellos aprend yo conocer y distinguir mu-
chas plants medicinales y variadsimas classes de
rboles, como la caoba, el cedro, la majagua, la
vara, el cana, el jugu, el jucarillo, el caimit( y
otros muchos, entire ellos el clebre jagey, rbol
singularsimo y admirable en todo, quien se atri-
buye una significacion simblica por su manera de
crecer y propagarse. Cuando el viento, las aves
otras causes trasportan su diminuta semilla y la
depositan en el tronco de otro rbol, aunque sea
diez doce metros de altura, germina con la hu-
medad de la atmsfera y empieza crear unos t-
nues filamentos areos que, descendiendo traido-
ramente al suelo desde aquella altura, se entierran
para daT vida otros tallos, que se desarrollan con
rapidez y envuelven y aprietan el tronco y las ra-
mas del rbol pasivo, hasta que, consumada la obre
de su ingratitud, le sofocan y destruyen para ocu-




Full Text

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SOLD BY AAS CrkrGt iIarbarb Qtoltege Librav l t FROM THE FUND FOR A PROFESSORSHIP OF LATIN-AMERICAN HISTORY AND ECONOMICS Es'ABLISHED 1913 Fl, r7g6 03o ern t 1 { !/C xARVy C7 L e r d ,. W lilg6iu II{ 9. ry O QI I lRI n4y Ir d 'IIiI i % 5 r 3 I rs"

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QUESTION DE CUBA. LA

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LA QUESTION BE CUBA. ORIGEN, CARACTER, VICISITUDES Y CAUSAS DE LA PROLONGACION DE AQUELLA GUERRA. MEMORIA POLITIC0-MILITAR escrita por UN TESTIGO PRESENCIAL. Navita de ventis, de tatwis narrat arator; Enunmerat miles vilnera, pastor oves. (Propercio, lib. II, eleg. 1.a) ThXAJOXtnf: xn-wa. Establecimiento tipogrAfico de A. Bacaycoa, A ca-go de E. Viota. Pez, 6. pral.

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SA2A A ~W LBNAfd PROF FUND. Queda hecho el depdsito que prescribe la ley.

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A LOS LECTORES. Publicada la presented Memoria en La Integridad de la Patria, y habiendo manifestado grand nnmero de lectores vivos deseos de que se coleccionasen los articulos en que apareci6, formando con ellos un libro, para que su lectura pueda ser mas f4cil y completa, nos dirigimos repetidas veces a su autor, suplicandole que nos autorizase para publicarla con su nombre. Nuestros esfuerzos no han tenido resultado. El autor, por motivos que respetamos, nos ha negado la autorizacion. Para satisfacer, pues, los deseos de dichos lectores, la publicamos tal cual aparecio en el mencionado peri6dico, seguros de que de este modo, hacemos a la patria el servicio que su autor se propuso prestar al escribirla. LOS EDITORES.

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PROLOGO. Ouando una insensata guerra de nueve ados viene destruyendo dolorosamente la mejor de nuestras provincial en Ultramar y desangrando a la ya extenuada nation espaflola, tan necesitada de union entree sus hijos, nada mis natural que un soldado que, en defense de la patria, ha derramado su sangre en aquel hermoso pais y comprometido con frecuencia su vida, alce su voz, por mas que sea d6bil, para llamar la atencion de sus conciudadanos hicia los males quo alli afligen a Espafla, y exhortarles a que estudien los medios de conjurarlos definitivamente. Race tiempo concebi deseos de publicar las ideas que me inspir6 aquella funesta campafa y de manifestar el juicio que form de los hombres que la sustentan 6 auxilian, y mi opinion sobre las causas

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-10 que la produjeton y prolongan y sobre los medios, en mi sentir, mis eficaces para darla fin;pero me detuvo, por una part, la natural desconfianza en mis propias fuerzas, unida al temor de no ser todo lo impartial que deseaba, si no esperaba a que el tiempo borrase las impresiones que traia, y por otra, la esperanza de que hablasen personas mas autorizadas por su position, por su talento, por su experiencia 6 por su fama. Como el tiempo pasa y continnan los estragos de la guerra, creo un deber de conciencia dar, por fin, salida a mis convicciones, y ofrecer a la opinion el fruto de mi experiencia en mis de seis aiios que he permanecido en la isla de Cuba, recorriendola palmo a palmo tanto en su part mis gangrenada, que es el departamento Oriental, como en la mis sana, rica y feliz, quo es el Occidental. S6 que es dificil la empresa; conozco quo he de rozarme con Arduas y peligrosas cuestiones, superiores a mis conocimientos: hasta dudo si al lanzarme al laberinto, que tanto tiene de real como de aparente, de los complicadisimos problemas allf planteados y cuya solution es mis urgent cada dia, acertare a decir algo que sea dtil, y dun si conseguir6 ordenar mis ideas en la materia. Pero dando aquf plaza al general espaflol que did feliz cima i las mis irduas empresas, al general No importa, pongo manos 6 la obra, atento solamente a contribuir en la part quo pueda a la salud de la patria. Advertir6 a los hombres de letras quo quieran juzgar mis pobres lineas con la fria severidad de las eyes de la critical, que no es mi prop6sito escri-

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-11 bir una obra modelo de literatura. Cuando la patria es victima de encontradas opiniones y de negra ingratitud; cuando se derrama a torrentes la sangre de nuestros hermanos y se oyen por todas partes los gemidos de 100.000 madres quo loran muertos, 6 ausentes y en peligro 6 sus hijos, no es tiempo de pedir flores, sino frutos; no deben buscarse bellezas de estilo, sino nobleza de sentimientos, remedios que cicatricen tantas heridas, pafios quo onjuguen tantas lagrimas. H aqui toda la razon de mi trabajo. Obro de buena M, y no me lleva interds alguno personal. Me he abstenido deliberadamnente de amontonar citas de renombrados escritores y datos estadisticos, quo, habiendome sido muy facil copiar, no hubieran sido de otra utilidad quo de hacer alarde de una erudition quo no pretendo poseer. Me dare por satisfecho si logro quo personas mks competentes interrumpan su silencio para ilustrar la opinion ptblica, quo on estos tiempos resuelve los problems sociales, logrando de ese modo devolver a esta nation el bienestar quo merece. Los lectores j uzgaran si he procedido con patriotismo 6 imparcialidad. Madrid 16 de Mayo de 1877.

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s .s s. s s s

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PRIMERA PARTE. Origen, carActer y vicisitudes de la guerra. CAPITULO PRIMERO. La isla de Cuba ntes de la guerra.-Su division en dos partes.-Diferente riqueza, cultura y moralidad de cada una de ellas.-Causas verdadere de la guerra.-Sus efectos.-Sus hombres. I. La isla de Cuba, envidiado resto de los dominios de Espanla en el Nuevo Mundo, que nuestros padres descubrieron y civilizaron, era, mientras se conserv6 siempre fel, uno de los paises mas ricos y ma's felices de la tierra. Por su feracisimo suelo, por su delicioso clima y otras excelentes cond~ciones mereci6 ser liamada el mejor floron de la Corona de Castilla y fu6 la hija predilecta de la nation espafola. Por su riqueza y por su extension superficial puede llegar a contener hasta con lujo, si se la cultiva con inteligencia y se la administra con moralidad, una poblacion diez veces mayor que la que hoy tiene. Ademas del azncar, tabaco, caf6 y otros ricos

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-14 frutos, producia espont6neamente aquel hermoso pais infinidad de maderas preciosas, utilisimas para todo gdnero de aplicaciones. Unas compactas, limpias, de sdrio y veteado color, como las del cedro y la caoba, son muy susceptibles de brillante pulimento y muy a propdsito para muebles de lujo. Otras, como la del majagua, son blancas, ligeras y porosas; de su corteza filamentosa se hacen las cuerdas de mas duration y uso, preferidas por los agrimensores para sus cordeles, por tener la singularidad de ser may poco sensibles a la humedad y a la sequia. Muchas, como la del dcana, son incorruptibles y de grande aplicacion en las fibricas terrestres y navales. Las hay duras y petrificables al agua, como las deljiqui, utilisimas para las obras hidrdulicas; consistentes y compactas como las del jocuma, que sirven hasta para hacer jarros para el agua; medicinales, en fin, de today especie, como las del abey, aguedita, anon, artemisilla y otras innumerables. A tanta riqueza y aprovechamiento reune aquei feracisimo suelo todos los encantos de la poesia. Aquella aspmbrosa variedad de arboles gigantescos y siempre verdes; aquollas largas y fecundas famiHas de esbeitas palmeras; aquellos campos fioridos, animados por el ineesante movimiento do pintados pijaros, aquellos mansos arroyos que se arrastran perezosos por entre espesisimos bosques, hacen de is Isla una encantadora mansion, que recrea los sentidos, que habla a la imagination el lenguaje mas sublime, que embriaga el corazon con intensos y purisimos placeres.

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15 Nunca podr6 olvidar las gratisimas impresiones que alli he recibido. II. Considerada la Isla con relation i su moralidad 6 ilustracion, puede dividirse en dos partes desiguales, pero que distinguen muy marcadas difeferencias. La una comprende desde Trinidad, todas las villas, Habana y Vuelta-Abajo, 6 sea el departamento Occidental; Ia otra todo el resto de la Isla, 6 sea lo que hoyse conoce con los aombres de Departamento Uentral y Departamento Oriental. La primera mis rica, mis poblada y mis culta. que la segunda, es tambien mis moral, esti cruzada por carreteras y ferro-carriles y tiene mas desarrollada la industria y mis perfeccionadas las artes. Antes de la guerra, consistia principalmente su riqueza en sus numerosos y grandes ingenios, en sus vegas de tabaco y en su comercio con todos los paises. Su capital, la Habana, una de las poblaciones mis bellas, mis ricas, mis ilustrad is y hospitalarias del mundo civilizado, recibe en su puerto embarcaciones Ie todos los pueblos y con ellos sostiene constant y animado comercio. La segunda parte (Central y Oriental), aunque de menor poblacion, m6nos cultivada 6 ilustrada que la primera, era tambien, antes de la guerra, muy rica y feliz. Sus habitantes gozaban algo de. aquellos apacibles encanto3 que tan magistralmente supieron describir Virgilio y Fr. Luis de Leon. Su riqueza principal, ademas de los cafetales, es-

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-16 tancias y algun ingenio, consistia en los potreros, extensas dehesas cercadas, que destinaban 6 la cria de ganados, y que obtenian con muy poco trabajo' pues no hacian mis que talar el bosque (chapear que dicen alli), cercarlo con parte de las madras obtenidas en la tala, y dejar 6 aquella exuberant naturaleza el cuidado de poblarlo de suculentos pastos, 6, a lo mas, sembrar yerba guinea 6 parand, para hacerlo prado artificial. Instalado el ganado en el potrero, encontraba alli todo Io que podia apetecer: comida abundante y sabrosa, aguadas para aplacar la sed, copudcos y hermosos irboles en cuya fresca sombra podian librarse durante el dia de los ardores del sol, y por la noche de los efectos de aquel gran relente. No tenia, pues, por qu6 inquietar al pastor, quien, al son de su tiple cubano, y cantando sentidas trovas, vefa desde su estancia multiplicarse prodigiosamente las reses confiadas a su cuidado. Habia quienen una legua cuadrada, 6 mis, si mis queria, porque aquel feracisimo suelo virgen vale poco alli, tonia dos, cuatro, seis, hasta veinte mi t roses vacunas quo habia criado, 6 heredado de sus padres. Para que se calcule hasta que punto producian estas fincas y se pueda former una idea de los inmensos perjuicios que ha ocasionado la guerra, bastari decir que los quo se llamaban, y eran alli relativamente, pequefios propietarios, porque solo posefan mil 6 dos mil de estas roses, obtenian respectivamente, calculando por lo bajo, un producto anual de tries a seis mil duros. Esto no parecer

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-17 exagerado si so consider quo la pequeiia parte del terreno quo destinaban a 1o quo laman estancias, producia hortalizas, legumbres y frutas, quo con los quesos, aunque los hacfan sin esmero, eran mds quo suficientes para mantener a los empleados y para pagarles hasta con lujo su salario: los terneros quo anualmente nacian y qua a los veinticuatro meses y ann al afio tenian un valor considerable, eran por lo tanto producto liquido de aquellas hoy perdidas fincas. Aunque las dos partes en quo divido la Isla eran tan diferentes entre si, tan varia su cultura y tan diversa su indole y su modo de ser, eran, sin embargo igualmente felices, y pudieron haber llegado 6 un mismo grado de prosperidad. Sus habitantes gozaban indistintamente de una misma libertad, quo si bien era solamente practica, debieron preferirla a la quo, constando en las mas democraticas Constituciones escritas, suele ser Tetra muerta on el terreno de los hechos. No tenian pobres, ni cesan tes, ni se derramaban entree ellos mas lagrimas que las inseparables de la triste condition humana. Para colmo de la felicidad, no se conocian los partidos politicos; si alguna vez se suscitaban cuestiones sobre politica, eran, A pesar de las influencias del clima, siempre serenas, sostenidas tan s6o como un entretenimiento a los 6cios de aquel bienestar, 6 como un recuerdo de los otros paises. No se pensaba mss que en todo aquello A quo incita la abundancia: comidas alegres y festival, giras bullicicsas, bailey, diversijnes, comodidades; esta era con frecuencia la principal ocupacion de aquellos felices 2

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-18 habitantes. A pesar de los antagonismos creados por la guerra, se ofrecian y ain se ofrecen las mas apuestas costumbres, en este 6rden de vida, 6 todo el quo salta a aquella hospitalaria y seductora tierra. II. Pero la inquieta condition humana no nos deja apreciar el bien positivo quo poseemos, y nos induce con frecuencia a comprometerlo en tentativas de dudoso resultado. iTriste cosa es tener quo perder el bien, para saber apreciarlo! Esta insatiable y ciega aspiration del corazon humano, fud part, sin duda alguna, 6 quo algunos cubanos soflasen una independencia quo mejorase su bienestar. En su loco desvario gritaron: ;muera Espafia! y desde entonces ha muerto, como no podia m6nos, su felicidad, y han perdido la paz y el bienestar de sus familiar, y se han cegado las fuentes de su riqueza: sobre sus kertiles campifias ha pasado la destructora segur del faccioso; sus ricos ingenios, sustento en otro tiempo de innumerables familiar, han sido presa del fuego de su propia desesperacion, y toda su abundancia, toda su alegria, todas sus fiestas y diversiones se han convertido en ruinas y ceniza, en luto y on miseria. Cuando al primer soplo de la insurrection desaparecieronjlas cercas de los potreros, y los guajiros, dando oidos a' la seduction, abandonaron las estancias, huyeron al bosque muchos miles de reses, dejando en la miseria, de la noche a la mafia-

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-19 na, i centenares de familias. Diriase que, indignados los animals por La ingratitud de sus duenos, resolvieron privarles de sus favores, en justa expiacion de su ciego extravio. No se puede sin dolor contemplar el cuadro que despues de la insurreccion ofrecen aquellos antes alegres campos. Todo.s estan arrasados; apenas si ha quedado en pi6 una casa 6 un bohto; mujeres de todas edades, inocentes nifias y ninos, que antes vivian felices 6 la sombra de sus maridos, de sus padres 6 de sus hermanos, se presentan i todas horas hambrientos y desnudos, implorando la caridad de los mismos soldados, a quienes maldicen los que les abandonaron. Pero, qu6 causas motivaron aquel grito? ,Habia alguna razon en qu6 fundarlo' Los laborantes dicon que el santo deseo de la independencia y ia necesidad de sacudir el yugo de la Metr6poli, que los explota y los deshonra. Pero, en realidad, nunca fu6 6ste el verdadero m6vil de la insurreccion, sin6 el pretexto de que se valieron sus iniciadores para seducir i los incautos y medrar a costa de la tranquilidad de aquellos crddulos pueblos. Si el fuego sagrado del amor i la patria hubiera sido el m6vil do su conducta, hubieran procedido de otra mantra desde el principio, hubieran elegido medics mas dignos de su prop6sito y hubieran dado otro caricter a la lucha. El patriotismo y la f6 de la independencia son llama santa que purifica cuanto toca, y no tolera que se manche el que la siente, con tanto acto de vandalico salvajismo. Asi lo comprendi6 el Sr. D. Jos6 A. Saco, persona nada sospechosa

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-20 para los insurrectos, cuando en su replica a Vazquez Queipo decia: Otras fueron las verdaderas causas del grito de Yara. La ambition insatiable de unos hombres de vida licenciosa y arruinados por sus vicios, que, sofando poderes, riquezas y mando, extraviaron la opinion pnblica; la extravagante locura de los que, creyendo servir mejor a sus propios intereses v opiniones, se prestaron d6cilmente a servir 6 aquellos de instrumentos; la ignorancia, casi general en Cuba, de las verdaderas fuentes de su bienestar; el desconocimiento de los hombres que atizaban la insurreccion, de su historia y de sus intenciones, y la falta de f6 y creencias religiosas, base esencial de todo 6rden estable y verdadero bienestar, fueron las cansas que hicieron possible y determinaron aquel desastroso grito de guerra. Para convencerse de ello, no hay mas que fijarse en quo la obra de la regeneration de Cuba, que no encontr6 eco en la primer parte (departamento Occidental), que, como he dicho, era mis ilustrada y mas moral quo el resto de la Isla, recibi6 todos sus adeptos de la segunda (Central y Oriental), donde la ilustracion era menor y mayor el descreimiento y desenfreno de los vicios. Mientras los alucinados habitantes de la segunda parte, a titulo de renacimiento de la Isla, llevaban a cabo su desolation y su ruina, los do la primer publicaron un endrgico manifesto en que, centre

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-21 otras cosas, decian:
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-22 pais, sus ya destruidas fincas, he recorrido al paso de la tropa sus bosques y sus montes, he vadeado sus rios, estudiando coi atencion sus costumbres, su cardcter, sus ideas y hasta su agricultura, y he procurado adquirir datos y noticias, unanimemente comprobadas, tanto sobre la vida privada 6 inti... ma de los hombres que mas figuraban en cualquier concepto, como sobre su estado rentistico, sus antecedentes y dem6is circunstancias. Una de las ciudades mas antiguas de este deparmento es Bayamo, fundada por Diego Velazquez.Situada sobre la margen derecha del rio de su nombre, en el centro de la parte mis ancha de la Isla y 6 catorce leguas de la costa Sur, tiene por puerto a Manzanillo, que le debi6 el sdr, y que lleg6 a constituir un bonito y numeroso pueblo. En su extensa jurisdiction, 6 partido municipal, contaba muchos poblados de importancia por sus producciones 6 poblacion, unos situados en las faldas 6 estribaciones de la Sierra-Maestra, como Guisa y Buicito, y otros en el llano, como Barrancas, el Datil y algunos mis de menor importancia, y Cauto-embarcadero, que, como su nombre indica, era el limited de subida de las embarcaciones por el rio Canto, y que solo dista de Bayamo unas seis leguas. Eu su antigua jurisdiction estaban tambien incluidos, adomis de otros poblados importantes, que despues pasaron a constituir la de Manzanillo, el de Yara y el c6lebre ingenio La Demajagua, propiedad de don Carlos Manuel de Cdspedes, primer titulado presi'dente de aquella mitol6gica Republica. Seguramente Bayamo did tambien vida a las ri-

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-23 cas poblaciones de Jiguani, Holguin, Las Tunas y sus jurisdicciones, llenas de felices y alegres poblados, como Santa Rita, Bairearriba, Maniabon, San Andres, Manati y otros muchos, que por cierto resuenan tristemente en mi corazon par recordarme terribles y dolorosisimas escenas. A pesar de tanta poblacion de importancia, los habitantes de esta comarca no solo no procuraron, sino que resistieron siempre que penetrase en ella elemento alguno de ilustracion y de progreso. Apenas hay en todo el departamento otras comunicaciones que los vapores por una y otra costa, y las pequeflas embarcaciones que por el retorcido Cauto suben hasta Cauto-embarcadero. En el interior solo existen trochas angostas, abiertas en el bosque, sin un puente sobre tantos rios, alguno de ellos caudaloso, y sin firme alguno sobre aquella gruesa capa de tierra vegetal. Estas vias, que por las diferencias geoldgicas de los terrenos, no llegaban ni con mucho a la categoria de los peores caminos vecinales de la Peninsula, y que s6lo eran transitables, no sin trabajo, en la dpoca de seca, (m6nos de la mitad del aho), recibian los pomposos nombres de Camino central de la Isla, etc., etc. Si los habitantes del pais querian comunicar entre si, les era forzoso vadear los rios y atravesar las cidnagas, que son verdaderos pantanos: esto les obligaba a usar carruajes altos y pesados, tirades por muchas yuntas de bueyes y quo eran par 1o tanto muy poco a prop6sito para los trasportes. Tan dificiles eran estos por aquellos caminos de mal nombre, que con frecuencia quedaban sepulta-

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-24das en ellos las earretas a pesar de tener sus ruedas mas de dos metros de diametro. Los convoyes que la necesidad nos obligaba a enviar en tiempo de lluvias desde Cauto a Bayamo, tardaban doce dias en recorrer el trayecto de seis leguas que los separa, y mas de una vez en la travesia tuvo que comers los viveres la misma escolta quo los guardaba. Por el otro camino 6 Manzanillo todavia eran mas dificiles, si cabe, los trasportes. Todo el quo haya pasado por alli habri visto unas psilas, que antes do la guerra llevaban al inginio Jucaibama, propiedad de Aguilera, quo no pudieron pasar la ci6naga, y alli quedaron y estin todavia sepultadas. Un cafon que salt al caer uno de nuestros mulos, se perdi6 de tal manera entree el lodo, que se necesito much tiempo y trabajo para encontrarlo. En todo el departamento no hay un solo metro de carretera, si se exceptna el trozo construido de la que debia unii a Gibara con Holguin, ni mas ferrocarriles que de Nuevitas a Puerto-Principe y de Santiago de Cuba al Cobre y a San Luis. Quedaba, pues, aislada, atrasada y en las peores condiciones de la Isli toda la extensa parte comprendida entre Sierra Maestra, desde el Aserradero, el cabo Cruz, Manzanillo y Santa Cruz, en la costa Sur, y PuntaBrava, Puerto del Padre y Puerto Nipe, en la costa Norte, en la cual esti situada Las Tunas, cuyas comunicaciones 6 Puerto-Padre y Manati, Jiguani, Bayamo y toda su jurisdiccion hasta Manzanillo, eran largas y dificiles, y en tiempo de lluvias, poco minos que imposibles.

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-25Este atraso material y la sistematica resistencia de los mal intencionados a toda mejora y adelanto, tenian sumidos a los habitantes de esta comarca en la mis lamentable ignorancia y en las condiciones mas a prop6sito para ser engafiados por cualquier petulante que se propusiera convertirlos en instrumento de sus intenciones. Asi lo comprendieron con funestisimo acierto los hombres fatales que, en su torpe ingratitud, venian maquinando armar la Isla contra su generosa madre, y fijaron su residencia en esta parte del departamento Oriental, seguros de que en ninguna otra germinaria como en ella la ponzofosa semilla que esparcian. Santiago de Cuba y Bayamo, poblaciones las mis antiguas 6 importantes de este departamento, contrajeron la responsabilidad y sufren el castigo de haber sido la cuna de la rebelion, por haber guiado, 6 consentido cuando menos, la torcida education de aquellos desgraciados habitantes. Los agentes de la conspiracion se dieron cita en el ingenio La Demajagua, propiedad, como he dicho, del arruinado y tramposo abogado D. Carlos M. de C6spedes, 6, mejor dicho, de sus acreedores, y alli, tal vez en impddica orgia, acordaron el dia y el lugar en quo habia de efectuarse el levantamiento. Yara fu6 el lugar designado, y en 61 se di6 el grito el dia 10 de Octubre de 1868. iAho fatal! Un abigarrado conjunto de guajiros y montunos con negros y mulatos, sin conocimientos de ningana especie, sin f6 religiosa ni conciencia de si mismos, se asoci6 a aquel insidioso grito, que, sonando libertad, les hacia esclavos de las torpes pasiones 6

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-26 ignorante osadia de unos hombres como Ospedes, Figueredo, los Maceos, Maximo Gomez, Peralta, Modesto Diaz, los Marcanos, Marmol y el cuatrero Quesada; 6 de la funesta imprevision de Aldama, Aguilera y tantos otros opulentos propietarios 6 inquietos ciudadanos. Aquellas masas informes fueron aumentindose con grupos de gente alucinada de toda procedencia, sin armas, ni 6rden, ni discipline y sin otros jefes que los duelos de los potreros. El que mis reses tenia, mas hombres reclutaba y mandaba: sin duda aquellos improvisados jefes creyeron que, para guiar los hombres al combat, bastaban los conocimientos con que se arrastran los ganados al matadero. Verdad es quo no otra cosa era llevar a la lucha a felices 6 inocentes campesinos que no sabian lo que era guerra, ni habian oido mis tiros que los de los cazadores. Vergiienza debi6 dar a los ilustrados cubanos que de buena f6 creyeron convenien-to el movimiento, asociarse 6 aquella desdichada muchedumbro. El aumento considerable que las partidas insurrectas alcanzaron en poco tiempo, se explica fcilmente, si se tienen en cuenta la actividad, las predicaciones y el natural influjo de los jefes sobre sus dependientes, y la ignorancia y docilidad de los pobres hombres quo voluntaria 6 forzadamente se les incorporaron. Lo que no se concibe es c6mo los que tenian quo perder, siendo siquiera cuerdos, no desconfiaron deuna rebelion tan absurda, fraguada por hombres ignorantes y viciosos, faltos de toda autoridad y prestigio; iniciada

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-2r7sin la base de la organizacion que la debi6 preceder y sin conocimiento de sus circunstancias como pueblo y de nuestras condiciones como espafioles; sostenida sin mas arte militar que el desbarajuste dominicano, que ellos no entendian ni podian aplicar, aunque se lo explicaron Maximo Gomez, Modesto Diaz y los Marcanos, y todo esto por el ciego empeno de huir de la natural dependencia de los de su sangre, con evident peligro de caer en manos de extrangeros mercenarios de pro bada inconsecuencia, que no tenian otra patria que su medro personal, ni mas sistema que la anarquia. Para explicar este irreflexivo proceder de hombres, por lo demas, honrados, es preciso suponer que desconocian en absoluto los antecedents y las intenciones de los corifeos de la rebelion, a cuyo servicio ponian sus personas y su fortuna. Si hubiera de hacer la biografia de cada uno de esos corifeos, para que todo el mundo los conozca, tendria que aprovechar un rato de mal humor y agotar el diccionario de los vicios. Politicos hip6critas, patriotas de pega, orgullosos sin merito personal, entregados al juego, a la bebida y a otros excesos, que les tenian arruinados, y mas 6 m6nos cargados de trampas, aventureros sin amor a la patria, ni a la familia, ni al hogar: dstos eran, con honrosisimas excepciones, que me complacer6 en consignar, los hombres que hicieron creer que iban a regenerar 6 Cuba Y a hacerla feliz. Na die me ha contado los hechos en que fundo estos calificativos; yo mismo los he presenciado 6 sorprendido, teniendo el cuidado de hacerlo en las circunstancias S

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-28 y del modo mas favorable para prevenir todo engafo y averiguar la verdad. El respeto quo debo los lectores, y mi -propio decoro me impiden describir ciertas escenas, que demostrarian la exactitud de mis afirmaciones. El mismo C. M. de Cispedes, conoceclor mas quo otro alguno de los hornbres quo se le asociaron, tenia escritas y lleyaba consigo una especie de semblanzas, en quo describia con negras tintas, la vida, costumbres y malos antecedents de cada uno de ellos, y los rasgos quo mas especialmente los caracterizaban. abandonado de los suyos y cogido por nueatras tropas, se le encontraron estos escritos, y hoy deben obrar en la Comandancia general de Santiago de Cuba, 6 en la Capitania general de la Habana. No Min razon, los hombres de corazon nacidos en Cuba y en la Peninsula, que quieren vivir y morir espafoles, al ver quidnes y cuantos eran los quo dirigian la insurrection de Yara, les apostrofaban pdblicamente con las siguientes palabras quo cita Gelpi y Ferro:
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-29 boyardos rusos idescarados hipocritas! enarbolais la bandera de la revolution, tratando de tirinico al Gobierno que ha creado cuanto hay en Cuba; calificando de retrdgrados y de zanganos a los nnicos hombres que trabajan y producen; os dais el pomposo titulo de regeneradores proclamando los print cipios de las escuelas radicales-democraticas, siendo notorio que teneis todos los vicios y ninguna de las virtudes de los aristocratas del viejo mundo! Para que'se vea qae no calumniamos, traceribird a continuation un documento nada sospechoo. Es una carta de un jefe insurrecto, sin duds de los que se incorporaron de buena fe a la revolution, dirigida a mediados de 1869 a un hermano suyo, tambien insurrecto, y que le cogieron nuestros soldados poco antes de ser muerto en un encuentro. Dice asi: 4Al C. EmiUano Garcia. ,Mi muy querido hermano: mucho es lo que siento estar tan lojos de Yara, donde residen las personas que mss aprecio; pero quiz mi ausencia pueda convenir algun dia por el bienestar de la familia. :Sabras cono por esta jurisdiction progresamos brillantemente. pues ya empiezan a pasarse muchos soldados de las filas enemigas para las nuestras, y por otra parte dentro de poco tendremos mss recursos de hombres, viveres y armaments. Si las otras marcharan como 6sta, pronto ocupariamos las poblaciones y terminariamos la guerra; mss no sucede asi por Bayamo, donde, segun noticias, esta desmoralizAndose nuestra gente por la impericia y desidia de tantos generales que embarazan las ope-

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-30 raciones y dan tiempo al ene mnigo A quo levante Is contrarevolucion. .E1 orgullo, la ambition y otros perniciosos vicios quo dominan a muchos de nuestros improvisados jefes, son la causa del desaliento que sufren hoy nuestras tropas; pues si contaramos con un gobierno central, justo, sabio d impartial que rigiera los destinos de la revolution; un general6 capitan general que, lejos de ref ugiarse en las sierras, hiciera lo que hizo Bolivar, (y Santana y Guillermo Tell) y otros muchos, esto es, que se lanzase el primero al combat para conquistar y merecer el puesto quo ocupa, dejandose por ahora de pensar en galones y estrellas, viendo y corrigiendo el pillaje y escandalo que se va 'lesarrollando en los soldados libertadores; sosteriendo el program que public6 primeramente y qus nosotros sellamos con nuestro juramento; dejandose de asesinar a los prisioneros de guerra, lo que dara origin a una guerra sin cuartel, que desprestigia altamente nuestra conducta, reparando la enemistad que ha conseguido con el desordenaslo levantamiento de la esclavitud; procurando atraerse sAbiamente A millares de habitantes que permanecen inactivos todavia, y que cuando descubran lo que pasa se mostraran hostiles a nuestra causa: en fin, si contaramos, repito, algunos jefes desinteresados, valientes y peritos, entonces el soldado cubano no daria un paso atrAs, y la revolution tomaria otra vez el milagroso vuelo que tantos triunfos alcanz6 en sus preliminares. Nosotros, A titulo de hombres de honor y de patriotismo, debemos protestar contra el

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-31 sin nnmero de actors vandalicos quo se estin cometiendo, y constituir, de acuerdo con los camagieyanos y revolucionarios de otros distritos, un gobierno central que nos dirija con la cordura y el tino que se necesita. >Triste, muy triste es por cierto que un centenar de hombres, deseosos de su independencia, se lanzaran, antes del tiempo convenido por los demas, a la revolution, por el solo hecho de evitar la prision de un cabecilla que hoy figura como un capitan general (alade a Cespedes), para que dste, en vez de esforzarse y procurar la reparation de los perjuicios a que ha dado lugar aquella anticipation, se enorgullezca, aspirando a la silla presidential, sin contar aun una action de guerra. )Al escribirte con tanta virulencia, solo deseo dar expansion a mi espiritu, el cual, sumido en profundas consideraciones, necesita de un pecho noble y generoso que former eco a sus concepciones. >)Espero tu contestacion para saber como se hall la jurisdiction de Manzanillo y cual es ta opinion acerca do lo que pasa. Dime al propio tiempo lo qua sepas del inepto Marmol y del rosario de generales que hubiese por aquellos lugares, pues ansio saber lo que ocurre por todas partes. He tenido una conversacion con Francisco Heredia, y me ha hablado muy bien de ti, lo propio que Marcano y otras personas de buen criteria. Esto me congratula mucho y me llona de regocijo. >Escribeme bien largo, pues hace tiempo que no recibo letra tuya.--Miguel Garcia.

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CAPITULO SEGUNDO. Las verdaderas causas de la rebellion no fueron las quo suponen los insurrectos.-Estado de las cosas cuando se dio el grito do Yara; por qu6 no triunfaron los robldes.-La opinion p blica so declara contra la insurreccion.-S6lo la conducta de 100 rcbcldcs es ceusa de los horrors de quo se quejan.-La honradez, el honor y cl biencstar de sus propias familias les imponen el deber de abandonar el campo rebelde. I. Hemos yisto quo la ambition y los vicios de unos pocos, la candidez 6 imprevision de muchos que por diferentes razones encontrados intoroses y opuestas miras les sirvieron de instrument, y la falta de ilustracion en la parte Oriental de la Isla fueron las principales causas que iniciaron la guerra separatista. Veamos ahora si pudieron ser causas de ella las que asignan los insurrectos. La principal, segun ellos, fud el mal Gobierno de laMetr6poli y su tenaz resistencia 6 introducir rereformas que Jo mejorasen. Todas las proclamas y alocuciones de los insurrectos, y las circulares que 3

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-34 dirigieron a los Gobiernos extranjeros, hablan del Gobierno corrompido y desmoralizador, de generals mercaderes, de viciosa administracion de la Antilla, afirmando ser estas las causas que habian llenado la copa de iu patridtica indignation y obligddoles a volver con las armas en la mano por la honra de la abatida Cuba, a quien Espafia habia dej ado en las garras de tirdnicos gobernantes, de ambiciosos sin nombre ni opinion y de la chusma de los espaaaoles de la Habana. Estas son sus palabras que entrasaco literalmente de varios nnmeros de sus peri6dicos El Cubano libre y La Estrella solitaria y de otros documentos que obran en mi poder. Ann suponiendo que realmente fuese malo el Gobierno de la metr6poli, y mala su administracion en la Antilla, y malos los Gobernadores generales, lo cual es much suponer, no por eso puede justificarse en mantra alguna la insurrection; al contrario, la conducta de sus autores aparece con ello ma's criminal y se ponen mas de manifesto sus torcidas intenciones. Si la administracion era realmente mala, de ellos es toda la culpa, toda vez que influian muy directamente [ya hemos visto con qu fines! en el nombramiento de los funcionarios quo alli se enviaban, y aun hoy mismo influyen en ello de gran manera. Sin necesidad de reformas,y dentro de las antiguas leyes de Indias, nunca derogadas, tenian a su alcance eficacisimos medios de intervenir en la administracion de la Isla y de poner coto a todo abuso. Si, como afirman, obraban mal los gobernadores, debieron, antes que optar maliciosamente por

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-35 un criminal 6 indigno retraimiento, concurrir en el plazo marcado por la ley al juicio de residencia, con lo cual hubieran condenadoal delincuente, si lo habia, y dado provechosa leccion a sus sucesores. Ya so que dicen que el juicio de residencia era una farsa; pero repito que, en todo caso, de ellos solos era la culpa: en conciencia debieron ellos convertirlo en verdad, y lo hubieran convertido, a no dudarlo, si para ello hubieran echo uso del valor y la dignidad de que hoy hacen ridiculo alarde. La verdad es que les s.obr6 astucia y les falt6 nobleza, y hoy quieren excusar su ingratitud 6 iniquidad con frfvolos pretettos. Digan lo que quieran los enemigos de Espana y los alucinados que les hacen coro, es un hecho puesto fuera de toda duda que el sistema de gobierno y administration de Espana en sus colonias del Nuevo Mundo ha sido siempre admirado por los sabios de todas las naciones y quo, a pesar de eso, Espafa, con solicitud siempre creciente, lo ha ido modificando de continuo por espacio de trescientos setenta y cinco afos, dictando eyes y decretos, que, en armonia con la indole de los tiempos, tenian por objeto remediar, 6 proporcionar ventajas a los espafoles de todas las razas y condiciones que poblaban sus posesiones ultramarinas. Merced a esta inteligente solicitud, en el espacio de medio siglo ha convertido Espana a Cuba en un verdadero emporio de riqueza, con un desarrollo de production y de poblacion que, proporcionalmente 6 la extension del territorio, ha dej ado muy atrAs a

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-36 la Repdblicade los Estados-Unidos. En los fltimos cincuenta afos ha sido tan rapido y tan extraordinario el progress material y moral de Cuba por efecto del buen r6gimen de Espana durante las guerras del continente americano, que ha sido objeto de admiration y ha excitado la envidia de pueblos y gobiernos extranjeros. Por si hay quien juzgue exagerada esta afirmadion, bueno sera demostrarla con los argumontos de la estadistica. Segun datos oficiales que tengo presentes, la repfiblica de Washington contaba en la 6poca en que consumd su independencia unos cuatro milloncn de habitantes, y Cuba 170.000 cuando ma's. En 1862 habia ascendido a 31 millones el nfmero de individuos de aquel-pais y el de Cuba a 1.400.000. De aqui resulta que en el transcurso de ese tiompo la repnblica de Washington multiplied por siete y tres cuartos su primitiva poblacion y Cuba por ocho y cuarto. Lo cual habla much en favor del progreso de la poblacion de Cuba, comparado con el de los Estados-Unidos, y mis si se tiene en cuenta que las condiciones climatdricas de la Isla merman, como es sabido, el tercio de su inmigracion, y que aquellos Estados lo han realizado, en gran parte, en virtud de la adquisicion de vastisimos territorios, mientras nuestra Antilla ha continuado reducida a sus limits naturales. Y no se diga que esta gran multiplication de nuestra especie en Cuba no reveled un bienestar en la vida de sus habitantes muy diversos del que suponen nuestros 6mulos y del que permiten los Go-

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-37 biernos opresores y tirinicos, sino quo es debida a las circunstancias del elima y del terreno que favorecen extraordinariamente el grmen de vida en aquellos paises. Semejante suposicion no puede sustentarse ante lo quo sucede en Jamaica y Santo Domingo, que teniendo el mismo clima y un sulo semejante al de Cuba y Puerto-Rico, ven constantemente decrecer su poblacion en muy alarmantes proporciones. El ndmero de once mil doscientos extranjeros que estaban avecindados en Cuba, cuando se did el grito de Yara, es adems una protesta elocuente contra la falsa acusacion quo los insurrectos lanzaron al Gobierno de la metrdpoli. zQuiin puede hacer career quo i un pais tan oprimido y mal gobernado como aquellos suponen, habian de acudir en abundancia relativamente tan notable los hombres ma's libres de todo el universo? Donde el Gobierno es opresor ocurre todo lo contrario: los mismos naturales huyen a otros paises, y de Cuba jamis habian ido las gentes a avecindarse a otros paises hasta que ocurri6 Io de Yara. Por no dar ma's extension a este articulo, que la va tomando excesiva, no me detendr6 a demostrar igualmente con datos estadisticos la otra parte de mi afirmacion relativa al mayor desarrollo de la riqueza de Cuba, comparada con la de la federacion americana, y solo me limitar6 a decir que, de la comparacion de los datos oficiales, resulta que en 1862 cada individuo producia en 6sta poco mas de 55 pesos y en Cuba 218. Tambien me abstengo de llevar estas consideraciones al extremo de comparar la extension respective de entrambos territorios,

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-38 pues siendo la Repnblica del Norte-Am6rica 86 veces mayor que Cuba, claro esta que la densidad de la riqueza relativa saldria en aquella muy mal parada. Mientras la poblacion y produccion aumentaban rapidamente, el Gobierno de Espafa, como ha dicho un conocido escritor cubano, die a Cuba las leyes mas liberales que se conocian en el mundo colonial, abriendo sus puertos a todos los buques y liamando a sus depositos los artiulos del continente que debian pasar a la metropoli. Inglaterra, Francia, Holanda y demds naciones europeas que tenian posesiones ultramarinas, tardaron todas muchos ahos en imitar el ejemplo que les daba Espafa, ;y han calificado al Gobierno espafol de refractario y monopolista! iQu6 contrast forma el proceder del Gobierno espafol con el de los gobiernos de Francia 6 Inglaterra, quo obligaban a los habitantes de sus colonias a vendor exclusivamente a los comerciantes de la madre patria sus producciones! Pero 4a qu6 he de insistir? Casi todos los jefes insurrectos que se levantaron en armas, segun dicen, porque les era imposible tolerar por ma's tiempo el execrable sistema de la Metropoli, debian a 61 y a la generosidad de Espafa las colosales fortunas quo habian hecho y que unos aun conservaban, y otros habian derrochado alegremente. Buena prueba fueron de ello las concesiones de 1815 y 1819. Cualquiera de las provincias de la Peninsula tenia, a pesar de la unidad nacional y de las diferencias de legislacion, mayors cargas y ma.s motives de queja. Cuba no tenia la odiosa, aunque inevi-

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-39 table, contribution de sangre, que tantas lagrimas hace derramar, ni los innumerables extraordinarios impuestos quo apremiantes necesidades de los tiempos han hecho necesarios, y vienen hacienda angustiosa la vida de los pueblos. Ha habido quien, haci6ndose eco de interesadas acusaciones extranjeras, ha supuesto que la resistencia de Espana a abolir la esclavitud ha sido otra de las causas que tenian irritados a los insurgentes, y un nuevo incentivo para que estallase-y tomase cuerpo la insurrection. Dejando para otro Lugar el eximen de la conducta de Espaia en esta materia, y su comparacion con la conducta de los Gobiernos de otras naciones, veamos si tiene fundamento aquella suposicion. Los quo la hacen, si tienen buena fe, no saben io quo se dicen. Nadie estaba mas interesado que los insurrectos cubanos en mantener la esclavitud, ni nadie temia mas que ellos la abolition. El mismo Sr. Saco, antes citado, contestando a la pregunta, si harian los cubanos la revolution por libertar a sus esclavos, dice estas palabras; Diferentes veces he tenido ocasion de convencerme de que la esclavitud era en la Isla mucho mas suave de lo que yo imaginabay de lo que suele creer el que no ha visitado aquel pals. Esclavos conozco

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-40 yo que no abandonarian A sus amos aunque se les haga las mas formales promesas de libertad y riquezas: encarifiados con los que consideran c6mo padresy cuyo apellido llevan, han dado ejemplos en las dificiles circunstancias por que atraviesa aquella Isla, de carinosisima fidelidad, que han probado con la vida, como pudiera hacer por su padre el hijo mis piadoso. Par otra parte, est en la concioncia do todos quo la emancipation brusca y repentina haris perder a muchos esclavos en bienestar lo quo ganasen en libertad. Ademas, fes creiblh quo se interesasen par la libertad de los eselavos, hasta el punto de promover un guerra y derramar par ella su sangre, unos hombres en su mayoria sin virtudes de ninguna especio, quo por su loca ambition abandonaron a sus familiar 6 hicieron esclavas a sus muj ores y a sus inocentes hijas, primero de corrompida soldadesca y despucs de sus criados y hasta de sus mismos esclavos? Nada tan eloenonte en contra de aquel supuesto interns como el aspecto desgarrador que ofrecian aquellos ddbiles s6res que, abandonados a la miseria y a ls desesperacion, tenian que atender a su subsistencia con el trabajo de sus no acostumbradas manos, 6 con acciones que repugnaban su education y sus inelinaciones. ,Quidn trat6 nunca ni trata a los esclaves peor que ellos, quo explotaron con mis ardor que nadie la trata de los negros y que, llamandoles libres, jams les han considerado ni consideran, no digo como a hermanos, sino ni aun coma a semejantes? Siendo un hecho alli on su manigifera repnblica la

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-41 abolition de la esclavitud, c6mo tratan 6 los esclavos? ,No les hacen prestar los mas duros servicios, que comprometen con frecuencia su vida, sirviendose de ellos como de acimilas para conducir municiones y todo g6nero de cargas, y con este fin los llevan consigo sin armas? Dejen, pues. de atormentarnos los oidos con su decantada humanidad y filantropia, que les conocemos demasiado para saber a qu6 atenernos. II. El dia en que se did el grito de Yara, solo habia en la Isla de siete a ocho mil hombres de ejdrcito. Hacia ya doce 6 catorce que la Peninsula era agitada por una violenta revolution que, derribando uno de los ins seculares tronos de Europa, e hiriendo desatentadamente las mas caras afecciones y tradicionales creencias del pueblo espanol, dificultaba en gran manera, porque a los espafoles nada ni nadie imposibilita, el pronto envio delos refuerzos necesarios para sofocar en g6rmen aquela injustificada rebelion. No me hago cargo en este lugar del rumor hecho correr en Cuba, seguramente por los enemigos de la patria, sobre supuestas inteligencias entre ambas revoluciones. Sobre creerle monstruoso v sin fundamento alguno, no seria patri6tico ni conducente a mi proposito.

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-42 Lo cierto es que, aprovechando los laborantes esta circunstancia, desplegaron una actividad inusitada y enviaron a todas partes emisarios, que hiciesen eundir las mas extravagantes noticias y levantasen la bandera de la insurrection. El progreso del mal y la escasez de elementos reaccion6 rapidamente el elemento espaiol, y estimul6 a tomar las armas a todos los amantes de la patria, que reorganizaron en breve tiempo los bataHones de voluntarios y crearon los de voluntarios movilizados. Las reducidas guarniciones de todo el departamento se resistieron con un valor herdico, quo prob6 que no hemos degenerado. S6lo la de Bayamo, formada por cierto de valientes soldados y pundonorosos oficiales, se rindi6 despues de batirse heroicamente, sucumbiendo ;qu6 dolor! mas que por las cireunstancias y el nnmero, ins que por falta de entusiasmo, par la defeccion de su jefe. Los insurrectos se trasladaron entonces de Yara A Bayamo, y en esta ciudad establecieron su BABILONI A. Cuando estas noticias llegaron d Cuba, sali6 pai a Bayamo una columna compuesta de 400 hombres de un brillante batallon, pero no pasd del rio Babatoaba, i tres leguas de Bayamo. Me parece estar viendo el sitio. iCuantas ideas me ha sugerido! Es muy probable que si hubiera continuado su marcha, hubiera vuelto Bayamo a nuestro poder y no se hubiera propagado la devastation al Centro ni a las Villas. Mas de una razon lo hace creer asi: que mayores milagros hicieron otras columnas de igual

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-43 fuerza y armamento, constituidas en peores circunstancias. Citar6 algunos ejempios. Quinientos hombres del batallon de movilizados El Orden, ap6nas organizado, despues de atravesAr 6. marchas forzadis y batiendo al enemigo parte de las Villas y el Centro, llegardn 6 Puerto-Principe, levantaron el espiritu de la poblacion y de la corta fuerza que la guarnecia, y volvieron al punto de salida, desafiando al enemigo y causandole numerosas bajas. El batallon de movilizados do Espa ia, de la misma procedencia y condiciones, said de Gibara, y batiendo repetidas veces a los rebeldes, levant el sitio de Holguin. Una columna de 1.700 hombres que sali6 de San Miguel de Nuevitas en 22 de Diciembre de 1868, atraves6 como el rayo la jurisdiction de Las Tunas, vencieudo a su paso todo g-nero de obstaculos hacinados por el enemigo, y, buscandolo sin demora, lo batid y vencid en el -Salado y en Cauto-Embarcadero, vaded aquel caudoloso rio, y en 16 de Enero corona tan brillante marcha entrando en la incendiada Bayamo. Si esta columna, en que la Isla tenia puesta su atencion y los hombres honra dos toda su esperanza, se hubiera entretenido en contar el enemigo y en ponderar las dificultades de su mision y las consecuencias de su derrota, no se hubiera cubiorto de gloria, ni obtenido aquellos decisivos triunfos que dieron confianza al pals 6 inauguraron una gloriosa campana. Verdad es que estas dos columnas eran algo mas numerosas; pero tenian en cambio quo luchar con

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-44mayores elementos, ysobre todo con la mayor fuerza moral del enemigo, que por el tiempo trascurrido y por las supercherias de sus jefes nos creia acobardados e impotentes para disputarles su independencia y para resistir sus acometidas. El batallon de artilleria a pie, compuesto de 400 hombres con armamento antiguo, bati6 en Febrero de 1869 a 6. 000 insurrectos reunidos en Manicaragua, y los disperse completamente; y quizi sin la desacertada medida que mand6 salir a esta columna de aquellas jurisdicciones, no hubiera vuelto A turbarse la paz en que quedaron, merced al panico que hasta en los mas osados produjo aquel brillante hecho de armas. Los primeros gobiernos de la revolution peninsular enviaron rapidamente a Cuba grandes y buenos refuerzos, que debieron dar vida A las operaciones; pero relevado antes el Capitan general, fu enviado otro sin condiciones a prop6sito y muy ligado al pals, quo impremeditada 6 inoportunamente concedid libertades a las personas y a la imprenta, y quiso pasar bruscamente de uno a otro sistema politico, sin tener en cuenta aquel estado de conmocion y agitamiento, ni la opinion de los buenos espafoles, que temian mas las anunciadas reformas que a las armas de los insurrectos. Esta descabellada politica, inspirada en part por el Gobierno de la Metr6poli, cuyas generosas intenciones se interpretaron por debilidad, esteriliz6 la action de las tropas, e hizo crecer la confusion, propagandose el incendio a las Villas. Si la independencia de Cuba fuera posible, nun-

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-45 ca como en estas circunstancias se hubiera realizado. Dificilmente hubieran podido sus defensores pedir ni sonar un 6rden de cosas que les fuese mas favorable. Acometida la madre patria de terrible fiebre, que la producia extravagantes delirios, parecia pr6xima a sucumbir: sus astutos y crueles enemigos, aparentando halagos y cariflo, se aprovechaban de su estadopara obtener, por via de disposicion testamentaria, lo que no habian conseguido por la propaganda ni podrian conseguir por la fnerza de las armas: aquellos mismos hijos qua por gratitud y por vergiienza estaban mds obliga= dos a socorrer a la carifosa madre, que en sus momentos de lucidez los habia hecho objeto de sus tiernas complacencias, y les habia perdonado tantos extravios y estudiado los medios de hacerles felices, se agitaban contra ella, atormentdndola en su dolencia. En las mismas esferas oficiales se confundia, como entre el pueblo, la libertad con la independencia: los laborantes tenian do sobra dinero y osadia para auxiliar todo mo tin y manifestation que favoreciese sus prop6sitos: sus agents, fingiendose amigos del Gobierno, obtenian por sorpresa medidas que les eran provechosas y nombramientos en favor de las mismas personas designadas por ellos con fines separatistas 6 personales. ZQu6 mas podian desear? S61o porque no esti Cuba en condiciones de ser un pueblo independiente, dej6 de realizarse en esta epoca su independencia. iInfeliz de ella si llegara a conseguirla! Seria un pueblo desgraciado.

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-46 Luego que remiti6 la calentura y la Metr6poli recobr6 la razon, y con ella su altivez y su energia proverbiales, se avergonz6 de la complaciente debilidad con que habia consentido ser burlada por sus hijos mis mimados. En un arranque de dignidad prometi6 que CunA SERA ESPAROLA, y, Como dama de honor, sabre cumplir su palabra. Los refuerzos que desde ent6nces envia i aquella perturbada provincia; la preferente atencion con que todos los Gobiernos, cada uno segun sus fuerzas, se han fijado en aquella guerra, y el interns que la desgracia de aquella hija ha despertado en todas sus hermanas, que, sin perdonar sacrificios, ni temer los estragos de la peste y de la guerra, le mandan sus hijos para que la pacifiquen y la defiendan, son elocuentes indicios de su inquebrantable resolucion. Adelante, patria querida, adelante: quo si para vengar tus agravios y volver por to honor necesitas de tus hijos, aun corre por nuestras venas la sangre de aquellos espafloles que, en su deseo de asegurarte la posesion del mundo quo acababan de descubrir, quemaron las naves que les habian conducido, y que podian tentarles a dejar incomplete su obra y m6nos brillante tu glotia. ;Adelante! IIL. Esta patri6tica resolution de los gobiernos de la Metr6poli fad sin duda efecto de la unanime y es.

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pontinea explosion del sentimiento national, que despert6 vigoroso a este y al otro lado del mar. Todos los buenos espafoles dieron a, porfia elocuentes pruebas de sus nobles sentimientos. Una comision de naturales de Cataluna solicit, y obtuvo del Excmo. senor capitan general, permiso para comprar y regalar al batallon de de los de eGuias de Madrid, Voluntarios de Santander> y Tercios Vascongados,> quo, -47-l

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--48 llenos de entusiasmo, marcharon a compartir con el ejdrcito y los cubanos leales las fatigas de la campana y la gloria de defender los derechos y la honra de la madre patria. El laborantismo, por su parte, no se descuidaba. En la Metr6poli y en el extranjero hacia grandes trabajos de propaganda, fundandolos en notorias falsedades, encaminados 6 crear simpatias hacia la rebelion y hacia sus hombres, y a conseguir de los Estados-Unidos el reconocimiento de beligerancia. La masoneria cubana,dependientedela de los Estados-Unidos,redoblaba sus esfuerzos para desprestigiar el Gobierno y la administration national, y minaba todo lo existente bajo el hip6crita yretexto de reformarlo. iSiempre bo mismo! Politicos intrigantes, escritores mal aconsejados y ricos obeecados 6 egoistas soffaban con antipatri6ticos proyeetos de yenta, hacia los que querian inclinar' la opinion pnblica, y aun tuvieron la audacia de proponer al Gobierno supremo de la nation. Para hacer efecto, publicaban, entre misteriosos comentarios, las notas del ministro anglo-americano Sickles, y noticias exageradas 6 completamente falsas sobre los progress de su causa y sobre las victorias que alcanzaban los insurrectos. Organizaban sus fuerzas y trabajaban sin descanso para multiplicarlas; armaban buques para que en ellos se embarcasen aventureros extranjeros qcue les prestasen auxilio, y preparaban expediciones filibusteras. Con todos estos elementos y prop6sitos de una y otra parte, tom6 la campana un nuevo impulso.

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-49 No siendo mi prop6sito historiar los hechos de armas que tuvieron lugar en esta y las demas 6pocas de la campafia, ni emitir juicio sobre ellos, me ocupare solamente de los fjue pueden contribuir i dar idea exacta de la indole de aquella guerra y de los instintos, costumbres y sistema del enemigo, para que, comparada su conducta con la de nuestras tropas, tengan debida explication ciertos sucesos, y se pueda fallar con conocitniento de causa, quin tuvo la culpa de los horrores de que se quojan los insurrectos. IV. Desde los primeros dias de la insurrection habian salido a las fincas del campo la mayor parte de .las familias de los departamentos Central y Oriental, para gozar en despoblado de las delicias de la republica, que no les era dado gozar en las poblaciones. A los primeros movimientos de nuestras columnas, se complete el abandono de las ciudades y aldeas con la. huida de los afectos a la iebelion quo an quedaban en ellas. Renuncio a describir la vida que hacian en los campos: los matrimonios de Cuba libre, que celebraban ante sus generales; sus ocupaciones, entretenimientos, etc.; son fiaquezas que deben cubrirse con pudoroso velo. ;Oja16 sirvan 6 todos de provechosa leccion! Siento que en una emboscada quo en 30 de Agosto de 1872 nos hizo el enemigo, se me llevara mis notas y apuntaciones y los curiosos documentos 4

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-50 originales que habia recogido en los tres afios anteriores, y que desaparecieron con todo mi equipaje, dejindome, de ropa, la puesta, y de noticias y datos curiosos, los que retiene mi memoria. El temor de ser, por este motivo, inexacto, me hace desistir de extenderme en este punto y deballar algunas cosas de interes. Cuando se reanudaron las operaciones y arrecid la persecution, se empeofaron los insurrectos en hacer la guerra acompafados de sus familias, y retuvieron ensupoder a sus mujeres, a sus hijas ycriadas, entre las cuales hacian correr las mis absurdas exageraciones sobre la ferocidad de las tropas espaholas. Al aproximarse dichas tropas, abandonaban sus c6modas y bien provistas fincas, los hombres para incorporarse a las partidas, y las mujeres para lanzarse despavoridas al bosque sin mis ropa ni provisions que las quo podian coger en su precipitada fuga. Continuando la persecution, continuaron tambien las inventivas, cada vez mis absurdas, y con ellas la huida a la desbandada de aquellas d6biles y alucinadas criaturas. En prueba de las calumnias de que se valian los insurrectos para hacer odiosas nuestras tropas a sus familias, citar6 el siguiente hecho, que contrasta con la verdad, tanto ms, cuanto que se refiere a la columna de Vista -iermosa inteligente, hibil y escrupulosamente mandada, y una de las de mejor conducta y que mis se ha distinguido en el largo periodo de sus operaciones. Eabia recogido bastan tes familias, y como no era de temer proximidad de enemigo (porque la presencia de ellas no era razon

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-51 dara que dejasen de hostilizarnos), se mand6 que tocase la charanga de uno de los batallones. En cuanto resonaron los primeros acordes, prorrumpieron en amargo lanto y desgarradores gritos de dolor todas aquellas afligidas mujeres. Esto produjo entre los soldados la natural alarma, y se suspendi6 la musica en tanto que se averiguaba la causa de aquel espanto extraordinario: la imaginacion del jefe y de los oficiales vol6 por diferentes conjeturas; pero ninguno podria haber acertado. Interrogadas, dijeron que .
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-52 Al extender las relaciones que debian presentarse a las autoridades, se preguntaba 6. cada una par su nombre y procedencia. A la pregunta ,quidn es esta? contestaba la que hacia cabeza: una agregadita, senior, ,y esta otra?--agregadita tambien, se nos unid el dia tal..,> iQu6 de cosas se descubrian! Rara vez iba complete una familia en elmismo grupo... Habian vivido con patriotas negros y blancos una vida salvaje, y en su fanatismo y con el mal ejemplo, solian ser victims de los excesos de aquella libertad. (Y aun quieren los insurrectos hacernos responsables de ciertas cosas que ocurrian! Tal vez en el ejdrcito haya habido abusos 6 que tan de perlas se prestaba la ocasion en las circunstancias descritas, y que son de todo punto inevitables en la clase de guerra a que el enemigo nos obligaba; pero silos hubo, de quien fue la culpa y sobre quidn debe pesar la resporsabilidad? Movidos tal vez por estas razones, 6 quiza por ahorrarse disgustos y molestias, resolvieron los insurrectos que se presentasen las familiar, y las fueron recogiendo nuestras tropas y restituyendo 6 sus respectivos hogares. iTardio escarmiento! Caballerosamente escoltadas por nosotros, marchaban aquellas familias a las poblaciones de donde nunca debieron salir, y donde en los oficiales espafioles han encontrado muchas de sus hijas tiernos y rendidos esposos. iQu6 contraste! A este nuestro generoso proceder opusieron constantemente los insurrectos una salvaje ferocidad. Saquearon a Mayaj igua, Cauto-Embarcadero y otros pueblos en que entraron; mataron a machetazos

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-53 a muchos buenos espafoles que cogieron; martirizaron cruelmente al grito de ;viva Cuba libre! a6 infelices peninsulares, antiguos amigos suyos, de quienes habian recibido sefialados favores. Mientras nosotros quijetesca, pero humanitariamente, recogiamos y remediabamos con cuanto estaba a nuestro alcance a sus abandonadas familiar, y esto hasta el punto de cederles nuestros propios caballos y llevar en nuestros brazos 6 sus tiernos nifios, para que les fuesen llevaderas las marchas por aquellos detestables caminos, desenterraban ellos a nuestros compaferos muertos por las balas 6 por el sclera, para mutilarlos barbaramente y aprovecharse de sus despojos. Asi vengaban en los muertos las derrotas que sufrian de los vivos. iDignos soldados de la regeneracion! iServidores dignos de un Gobierno presidido por Aldama y Echevarria, por Cespedes y Quesada! Ya se que no puede exigirse responsabilidad de estos bdrbaros atentados a los hombres de buena fe, que arrastrados por los insurrectos formaban en sus torcidas filas; de la misma manera que nosotros no podemos ser responsables de las represalias que hayan podido tomar nuestras guerrillas: debo, sin embargo, hacer constar dos notables diferencias; que los abusos de nuestros soldados jams llegaron A aquel extremo de ferocidad, pues sabian ir desnudos y descalzos antes que aprovecharse por medios tan reprobables de los despojos de sus enemigos, y que, si cometieron algunos, no eran la regla general, ni mucho mdnos cometidos por sistema, como sucedia entree los insurrectos, sino a hurtadi.

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-54 Has de sus jefes, quo se los tenian severamente prohibidos. Los hechos que no tienen disculpa alguna, como cometidos por acuerdo en consejo de los jefes de la rebelion y subordinados d un plan deliberado, son los incendios de tanto ingenio, base de gran riqueza y elemento de vida de innumerables personas, y, sobre todo, el incendio de Bayamo, nnica ciudad que poseian. Ya he dicho c6mo perdieron esta ciudad. Lo que no lie dicho es que, cuando se convencieron de quo la perdian, amontonaron los muebles en el centro de cada casa, y dandoles fuego, convirtieron en inmensa hoguera aquella poblacion, testigo de sus bacanales. El desenfreno de su desesperada impotencia y el deseo de dejar ocultos entre las cenizas sus robos e iniquidades, fueron, segun testigos presenciales y fidedignos, el movil de este salvaje atentado. iYa sabiamos nosotros que no habian obrado a impu'sos do la fd generosa y patriotica de Sagunto y de Numancia! La vergiienza y e] dolor de estos sucesos y las continuas derrotas de los insurrectos hicieron caer de muchos ojos li enda que los cegaba, y pudierou ver con claridad todos los peligros del camino que segmian. No oscarmentaron del todo, sin embargo. Dejaron, si, el campo de batalla; pero tomaron el partido r -emigrar, y de este modo llevaron por todas padres las noticias de su locura y consiguiente desgracia. Los Estados-Unidos, CayoHueso, casi toda Amnri y Europa fueron visitadas por los principles insurrectos. En lugar de ocuparse de los medlos de unirse con sus abando-

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-55 nadas familias, 6 de hacer por Jo m6nos mis llevadera su angustiosa situation, se unieron con los que el Gobierno deportaba y hacian con ellos pro paganda separatista. iLamentable obeecacion! Si se exceptnan los inquietos y descontentos, dispuestos siempre a todo genero de punibles aventuras, todo el mundo mir6 sus prop6sitos con profunda indiferencia. Condenados a voluntario extrafamiento, desatendidos en todas partes, redunidos a la pobreza por dejar de ser espafoles, han podido aprender lo que es el mundo; to que vale y cuesta ganar honradamente el dinero; comparar la paz del hombre de su casa con las inquietudes del aventurero, y hacerse, en una palabra, de la experiencia que les faltaba. lQu6 sea provechosa para sus familias y para la patria! !Qu4 tan duras lecciones les infundan el deseo de volver a sus hogares como ingeles protectores. Dios quiera que sea pronto: Jo necesitan con urgencia aquellas atribuladas families cubanas, de las que solo han quedado dsbiles y afligidas mujores que, acostumbradas en su mayoria a la abundancia y aun al lujo, tienen hoy que ganarse un miserable sustento con el trabajo de sus manos. Comparando el precio a quo se pagan sus trabajos con la carestia de los articulosde primera necesidad, podri inferirse la pena con que se buscan la vida esas desgraciadas mujeres. Por coser una docena de pantalones para la tropa, pagaban los contratistas en Puerto-Principe 10 reales fuertes 6 las mis afortunadas, porque a pesar de las reco-

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-56 mendaciones, no habia trabajo para todas: por coser una docena de blusas les daban 12 reales. jQue serfa de las mks ddbiles 6 m6nos virtuosas? Vuelvan, pues, los cubanos a sus hogares, y remedien tanta desventura con el escarmiento de tan triste experiencia. No demuestren por mas tiempo, con su permanencia en la expatriacion, qua no tienen amor a sus familias ni las virtudes necesarias para ser nuestros hermanos y constituir un pueblo culto. Aun es tiempo de remediar mucho con sensatez y cordura. Sus esposas, en la desolation de inesperada viudez, se lo piden por la salud y el honor de sus hijas: sus hijas, huerfanas inculpables de padre no difunto, suspiran por el venturoso dia en qua puedan besar entre sollozos y regar con 16grimas de alegria las manos de sus padres, resucitados a la vida del hogar. Espaia los recibira gozosa en su seno, y les prodigar todo genero de auxilios el dia en que den pruebas de sincero amor patrio y de eficaz arrepentimiento.

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CAPITULO Ill. El cnmulo de circunstancias adversas que embarazaban la accion del ejsrcito espanol, prueba la impotencia y desprestigio de los rebeldes, -Inmoralidad 6 impericia de los mismos demostrada por sus expediciones maritimas: desembarco en Punta-Brava.-Encuentros y otros hechos de armas que confirman la misma verdad.-Gudsimas y Jimaguayd. I. La resolucion de pacificar la isla de Cuba no pudo ser por 1o pronto todo lo eficaz que se deseaba, porque la opinion pdblica estaba vivamente intaresada en mds apremiantes empresas. Las doctrinas disolventes que en los ahos anteriores se habian predicado en Espafa, llevaron sus consecuencias mais all.i de lo que se habian propuesto sus mismos apostoles, y dieron origin, aunque por opuestas razones, a una doble guerra civil. Herida de muerte en el corazon, puso la Peninsula su mayor cuidado en curar esta herida, y sdlo podia llevar paliativos al padecimiento de la extremidad.

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-58 Los pocos refuerzos que en esta 6poca llegaban A Cuba se componian exclusivamente de prisioneros cantonales y carlistas, soldados f oficiales improvisados sin conocimientos ni habitos de discipline, que, 6brios de pasion politica, s6lo hablaban del estado de sus respectivas causas en la Peninsula y no pensaban en otra cosa, especialmente los nltimos, quo en ponerse en relation con el comity de su partido o con otras personas para quo les facilitasen la desertion. Aunque pronto se convencian de que alli no podia haber mas politica que elegir uno de los dos extremos del dilema
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-59 espanol, moneda en que con atraso y cuando se podia se le pagaba, con solo el aumento del 80 por ciento, recibia msnos de la mitad de sa haber. A pesar de que se le destinaban todos los fondos posibles y de que cada cual se esforzaba excediendose d si mismo, rayaba su estado en hambre y desnudez. Habia ademas muchos soldados cumplidos, algunos con cuatro 6 cinco aflos de papa, como ellos dicen, y se veian obligados a llevar una vida llena de durisimos azares y expuesta a frecuentes peligros. Las veleidades political de la Peninsula ejercian perniciosa influencia en la Isla, hacienda decaer el animo del elemento espanol y del ejdrcito por las inquietudes, zozobras y recelos a que le exponian, y aumentando las ilusiones y esperanzas de los insurrectos. El relevo del capitan general coincidi6 con la adoption de un nuevo plan de campana, y esto, aunque sea para mejorar el anterior, siempre produce perturbaciones que retrasa, cuando m6nos, las operaciones y da fuerza moral al enemigo, que maliciosamente interpreta como mejor le cuadra, el abandono de las posiciones y el movimiento de tropas necesario para plantar el nuevo plan. Es muy posible que sin este emulo de circunstancias el afo 1872 hubiera visto el fin de aquella insurroecion. A todo esto entraba la 6poca de las lluvias, que ocasiona en nuestras columnas bajas a centenares, sobre todo si se presenta el sclera y se opera, como

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-60 sucedi6 ent6nees, porque convenia frustrar el co nocido plan de pasar 6 las Villas que tenia el enemigo. El ado se present mas abundant en lluvias quo de ordinario, y los caminos se pusieron intransitables, en un grado dificil de comprender por el que no conoce el interior de aquella Isla. Todo parecia haberse conjurado contra los defensores de la causa de Espafa. El sclera, la escasez de hombres y de recursos, las lluvias, la naturaleza entera hacian imposible todo esfuerzo de nuestra parte. Seguramente no estaban las Villas curadas de sus simpatias por los rebeldes, y queria castigarlas con ellos la Providencia. Un inesperado acontecimienwo vino 6 imprimir nuevo caracter 6 la campana, y 6 obligar a nuestras columnas, contra la general creencia de unos y de otros, 6 r6pidos movimientos para los que no estaban preparadas: la muerte en Jirnaguayn de Agramonte, el cubano m6s organizador y de mais prestigio entree los insurrectos, acaecida en Mayo de 1873. Para elegir el sucesor de aquel tan sentido caudillo, se reunieron a la m6rgen derecha del Cauto la mayor part de las fuerzas de la insurrection, con sus respectivos jefes y los ambulantes restos de sa llamada camara. Despues de las vacilaciones propias del hondo antagonismo que los divide, qued6 confirmado en su cargo de ciudadano presidente el marquis de Santa Lucia iqu6 anacronismo! y nombrado general en jefe el dominicano Maximo Gomez. La vanidad y salvajo orgullo con que tom6 6ste el mando, le in-lin6 6 aventuras, encuentros y choques sin objetivo ni plan determina-

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-61 do que, si bien no dieron otro resultado, como despues veremos, quo ocasionar muchas victimas de una y otra parte, y demostrar mas y mas sus ridiculas pretensions de innovarlo todo y levantar el espiritu de los rebeldes, no daban a nuestras tropas punto alguno de reposo. Los insurrectos estaban ma's animados, pues cansados del sistema de guerrillas y emboscadas quo no les habia dado resultado, deseaban reemplazarlo por el de provocar y sostener encuentros de consideracion, qua dandoles prestigious, les granjeasenlas simpatias de la opinion pnblica, especialmente en el extranjero, y les pusieran en condiciones do merocer la intervention, on quo sonaban, de los Estados-Unidos. Tenian de su parte todas las ventajas extratdgicas y t6cticas, quo elegian 6 su gusto, mejoradas ademis por nuestro decidido empeflo de buscar al enemigo y aceptar incondicionalmente el combate donde e1 quisiera presentarlo. A pesar de este cnmulo de circunstancias tan perj udiciales a nuestras fuerzas; d pesar de las grandes dificultades quo ofrecia la persecucion de los rebeldes entree los bosques virgenes de las tierras mas escabrosas y mdnos pobladas de la Isla, no obtuvieron aquellos ventajas algunas positivas. Apenas si supieron sacar partido de las del terreno, ni aprovecharse de los malos caminos quo tanto se prestan 6 emboscadas y otras operaciones quo saben llevar 6 cabo los valientes y enteadidos capitanes. Los pocos descalabros quo sufrieron nuestras tropas se debieron casi todos 6 la temeridad ce sus

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-62 jefes. Baste recordar que no pocas veces, con treinta 6 cuarenta hombres han atravesado algunos oficiales espafnoles largas distancias, teniendo i la vista gruesas partidas enemigas. Esto explica luminosamente las rivalidades, falta de inteligencia, de organization y de moralidad de los rebeldes, y lo impopular 6 irrealizable de su causa. A no ser asi, hubiera tomado grande incremento en este periodo, 6 hubiera triunfado por complete. Como nada es tan elocuente como los heohos, referir6, aunque i la ligera, algunos de los mds importantes. Empezar6 por la historic de aquellos desembarcos quo los rebeldes solian hacer con frecuencia en las playas del territorio, teatro de la guerra, la cual probar por si sola todos los extremos de la verdad que voy demostrando. II. Cuando los laborantes emigrados tenian reunidos los fondos suficientes, hacian compras de armamento y material de guerra para enviarlo 6, sus partidas en armas. iQu6 compras y qu6 expediciones! iQue negocios tan redondos para Gaspar Agiero y algunos otros que se dedicaban a este ramo! En vez de fusiles Remington, que debian enviar, a juzgar por el precio que figuraba en las cuentas, enviaban fusiles ingleses rayados 6, cargar por la boca, y en tal abundancia, que, por encontrarlos en todas partes, les conociamos alli con el nombre de

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-63 providencias. En los estados hacian figurar partidas considerables de efectos, que no pareciendo al desembarcar, decian que habian caido al mar 6 en poderde los espafoles. Todo lo que se habia salvado del naufragio 6 de la rapacidad de los picaros contrarios era ordinariamente malo 6 incompleto. Reunidos de este modo los efectos, anunciaban entre los emigrados que iba a salir una expedition, sefialando el dia, el vapor y el muelle de salida, y prometiendo a todo el que se alistase que gozaria desde el dia en que lo hiciese del haber diario de dos pesetas. Concurrian gran nnmero de acosados por el hambre en pals extranjero, y les ensefiaban el cargamento, con el cuidado de ponerles de manifiesto lo de mis relumbron. Con pretexto de que un general 6 personaje americano, adherido 4 su causa, queria acompafiarles en persona y llevar nuevos elements, les decian que se suspendia el viaje hasta otro dia y otra hora que designaban, y los despedian aquellos capitanes Aranas, arengAndoles para que no faltasen y engafi6ndolos con el gran recibimiento que les esperaba en uno de los puertos de la costa Norte de Cuba. Para el dia seaalado volvian a concurrir aquellos ilusos; pero se volvia a suspender el viaje por otra nueva causa, senalando otro dia y otro muelle para la salida. No eran sin objeto estas suspensi ones y variacion de hora y de muelle: con ellas querian desorientar al cdnsul espafiol, cubrir las apariencias de neutralidad de los Estados-Unidos y hacer ellos su negocio, pues faltando muchos de los alistados, seguian figuran-

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-64 do con las dos pesetas diarias, y, sin embargo, no las cobraban. Todo esto ocurri6 en la expedition del vapor Uthon, que es la que, aunque interrumpiendo algo el Orden cronologico, voy a referir, por ser la que mejor conozco. Aunque se habia citado para las doce, lev6 anclas a las diez de la maflana del 10 de Mayo de 1870. Habian faltado muchos de losreclutados, pero en cambio llev6 consigo dos muchachos limpiabotas y otros negociantes, que por casualidad se hallaban en el vapor al tiempo de arrancar: de este modo reuni6 los 150 desgraciados quo componian la expedicion. Los mismos cubanos venian completamente enganados sobre el estado de su causa en el punto del desembarco. A muchos de ellos que habian emigrado por su poca aficion 6 la militia euwndo tiran tiros, les habian hecho creer que iban destinados 6 empleos civiles, y llevaban sus maletas y equipaje como quien va de asiento a una poblacion. Lleg6 el vapor Uthon a las playas de Cuba y Como, & pesar del servicio de guarda-costas que tenian los insurrectos, especialmente en algunos puntos, no viese serial alguna que le inspirase confianza, se retire 6 las aguas neutrales. Volvi6 por segunda y tercera vez, y tampoco vi6 las seflales apetecidas. Entdnees se decidi6 por desembarcar en PuntaBraba, y asi lo hizo el dia 19, aprovechando la calma chicha que reinaba. Los expedicionarios echaron a tierra con mucha prisa todo el cargamento, que consistia en 2.000 fusiles, rifles Spencer, 150.000 cartuchos metilicos, machetes, monturas, cuatro

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-65 toneladas de magnffica p6lvora y otras cuatro de azufre, acido sulffrico y nitrico en gran cantidad, medicinas, estuches de amputation y bolsas de cirujia, grandes caj ones de hilas y vendajes, divisas militares, uniformes, ropas y vestidos de mujer, telas en pieza y otros articulos. Ocho dias estuvieron estos efectos en la playa, sin que las partidas insurrectas tuviesen noticias del desembarco. El canonero Yumuri que los descubri6, tratP de hacer un reconocimiento con 15 hombres que desembared aT efecto; pero cuando 6stos vieron ique fuerzas superiores les hacian fuego, reembarcaron como pudieron y fueron a dar parte 6 Nuevitas. No habia aill fuerza disponible ni mais barco que el canonero Eco, con la maquina medio desmontada y en composition. Se alistd sin embargo inmediatamente, y march a Puerto del Padre para tomar fuerza del batallon de artilleria. Aunque el batallon se hallaba acampado en Vazquez, cuatro leguas de distancia, y hacia tres dias que gran part de su fuerza habia salido a conducir un convoy a Victoria de las Tunas, se reuni6 la que se pudo, quo solo lleg6 6 119 hombres, y, mandada por un capitan y dos subalternos 6 sus drdenes, march 6 embarcarse en los canoneros y en un pailebot que remolcaban. La dpoca de lluvias habia empezado y estaban los caminos intransitables; asi es que, a pesar de que aquella fuerza marchaba A la ligera y no encontro impedimento alguno, emple6 desde las dos de la tarde a las once de la noche en recorrer la corta distancia que mediaba. Mientras se preparaba un rancho y se disponian 5

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-66 raciones y municiones, el capitan y los comandantes de marina conferenciaron, con la carta de la costa d la vista, sobre el plan mks conveniente para apresar el desembarco. Los comandantes propusieron que el capitandiese k los caEioneros 19 hombres, nn sargento y un cabo, que, desembarcando en Punta-Braba con 31 marineros, formarian una fuerza de 50 hombres, la cual, bajo la protection de los mismos cafloneros, intentaria apoderarse del desembarco filibustero, 6 efectuar al menos un recon.ocimiento. El capitan con el resto de su fuerza y cinco prdeticos voluntarios de Puerto del Padre se embarcaria en el pailebot, remolcado por un bote que le darian, y se internarian en aquella extensa bahia para penetrar por el Estero de Sabana-la Mar, y desembarcar en su limite; despues debia recorrer la costa por la playa del Infierno, reconociendola hasta llegar k Punta-Braba. Este plan pareci6 al capitan sumamente expuesto para el y su fuerza, especialmente desde el momento que perdieran Ta protection de los cafloneros. Hacia ocho dias que estaba hecho el desembarco, y con razon podia suponerse que Vicente Garcia, jefe de las partidas de las Tunas, y Cornelio Porro, de las delPrincipe, por aquella parte, estarian ya apoderindose de los efectos. A pesar de no estar conformes en el plan, se hicieron 6 la mar, y al amanecer del siguiente dia 27, fondeaban en la bahia de Manati, donde debian separarse. El capitan seguia en su opinion contraria al pensamiento del comandante, pues no creia era

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-67 prudente dividirse siendo pocos; pero le parecio entrever una segunda, aunque laudable intention, en lainsistencia del jefe de los cafloneros, que lo era tambien de la expedition, y se resign por no comprometer el dxito. Arranc6, pues, el pailebot para separarse de los eahoneros, sin poder embarcar ni un caballo, ni una sola acemila, ni otros recursos que 150 cartuchos y una racion por cada soldado. En ese moment concibi6 el capitan un plan que era arriesgado, mucho mis encontrindose enfermo y debil; pero que tenia mis probabilidades de dxito. Fiaba en el brillante espiritu de la fuerza a sus drdenes, y conocia los alrededores de Sabanala Mar y Manati por haber operado en ellos algun tiempo. Segun habian convenido, al levantar el terrali debio dejar el bote; pero reflexion6 que no podia desprenderse de tan poderoso y nnico auxiliar, y por mis que los cahoneros tocaron el pito, el bote no volvid. Si hubiera vuelto, hubieran corrido bien triste suerte aquellos cien hombres, pues var6 el pailebot, embarazado on sus maniobras por tanta gente, y si bien con gran trabajo se pudo poner a flote, volvi6 a varar 6 las pocas villas y A tres de la costa, y ya no fud posible sacarlo. Este incident complicaba la situation. fEstaria el enemigo en la playa en que debian desembarcar? No era lo mis probable, pero podia muy bien suceder. Se tomaron las posibles disposiciones, y se empez6 6 desembarcar de diez en diez hombres en. el pequefo bote mencionado, tomando posiciones en la playa los que iban desembarcando. Aunque se D

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-68 trabaj6 cuanto se pudo, dur6 esta operation hasta las dos de la tarde. El capitan comenz6 desde luego a poner en practica su plan, que se reducia a internarse y caer por retaguardia sobre Punta-Brava, en vez de recorrer fatigosamente la playa, cosa que por otra parte, hubiera sido muy dificil. El que hubiera de hazer friamente la critica de aquellos sucesos, censuraria por arhiesgada la operacion de aquel capitan; yo la creo disculpable, porque revelaba la buena f6 y el entusiasmo natural en quien por tercera vez manda como primer jefe una columna; por el levantado espiritu de cuerpo que le movia; porque avezada su fuerza i aquella campana irregular, se prestaba gustosa d toda aventura; y finalmente, porque esa decision en las operaciones suele ser de resuitados, por levantar el espiritu del soldado espafol, que se inspira facilmente en lo expuesto, grande y generoso. Aquel terreno bajo de manglares estaba intransitable. Los hombres se metian hasta la cintura en agua y fango, y se ahogaban de calor y de sed. Asi anduvieron dos leguas. Al llegar 6 la parte mas alta, empezaron a observar huellas humanas recientes, aunque confusas. Eran las seis de la tarde, y en el hueco de unas piedras de un cayo de monte encontraron 1o que con tanta anaia deseaban, agua con que aplacar la sed. Parece quo la Providencia ha ordenado d esos huecos que conserven el agua de lluvia para estos casos. En medio de la alegria por tan feliz hallazgo, un soldado llam6 la atencion del capitan, seflalando

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-69 a unos hombres quo salian 6 un gran claro que habia a la vista, por el lado opuesto del monte. Pronto conocio por el aspecto, uniforme y bandera que llevaban aquellos hombres, que eran los desembarcados, que, en union de partidarios suyos, se internaban con aired triunfal. Gran trabajo cost imponer silencio a los soldados, una vez entregados al descanso y expansion. Obtenido que fue, se qued6 la fuerza emboscada casualmente, y el capitan di6 6rden de que nadie se moviese y de que, oido el primer tiro, hicieran todos con rapidez dos descargas y atacasen resueltamente a la bayoneta. El enemigo se detuvo i conferenciar con sus guias y con hombres del pais que le acompanaban. Segun despues declararon los prisioneros, considerando que el campamento espanol mas prdximo distaba veinte leguas, crey6 que pcr alli no podia haber otras fuerzas que las suyas, tanto m/s, cuando esperaba al grueso de las partidas, y decidi6 continuar su marcha. A manera que avanzaban, mas gente iba saliendo del monte; pero no era tiempo de contarlos, y eualquiera que fuese su nnmero, habia que aprovechar la influencia moral de la sorpresa. A muy corta distancia ya, empezaron los enemigos a dudar por segunda vez: sin duda les llam6 la atencion que, siendo fuerza suya la emboscada, no hubiera salido ya a su encuentro. El capitan encarg6 entdnces a un soldado, gran tirador, quo asegurase el primer disparo, pees era indispensable aprovecharlo matando al de a caballo que rompia la marcha, y parecia ser el que mandaba la fuerza, 6 al menos la vanguardia. Efectivamen-

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-'70 -te, el infortunado Valdes, que asi se llamaba, cay6 herido de muerte, y con dl otros varios, 6 consecuencia de las dos bien aprovechadas descargas que siguieron inmediatamente. Al ver salir d nuestros soldados atacando a la bayoneta, se apoder6 de los insurrectos tal panico, que corriendo a la desbandada, cuasi sin disparar un tiro, se dejaron en el campo rifles, bandera, caballos y otros efectos. Seguramente creyeron que estaba alli emboscado todo el ejercito espafiol. Doce filibusteros muertos, veinte heridos y seis prisioneros, heridos tambien en su mayor parte, fueron las primeras victimas de aquella disparatada expedition de los enemigos. Oscurecia ya, y nuestra fuerza tuvo que acampar alli para aprovechar la aguada. Pronto empez6 t! caer ]a brisa, y con ella una densa nube de mosquitos, que la tuvo toda la noche en la mayor desesperacion. No sin razon di el Estado mosquitera de lona a ia guarnicion de la torre de Nuevitas. El que se quedaba dormido se despertaba con viruelas, 6 con una fuerte eruption, que tal parecian las innumerables picaduras de aquellos tenaces insectos. Los prisioneros sumilistraron noticias detalladas de todo. Revelaron quien mandaba la expedition, donde habian escondido los efectos desembarcados, en qu6 consistian estos y qu6 partidas debian caer sobre Punta-Brava de un momento 6 otro. Solo dos de ellos eran fandticos por su causa: uno, liamado Garcia, maestro de escuela, y otro, Luis Medal Agilero, jdven instruido, de ideas republicanas exaltadas. y secretario que era de la Junta

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-71 de Cayo-Hueso cuando se perpetr6 el asesinato de Gonzalo Castanon. Como la juventud se comunica f6cilmente, los oficiales conferenciaron con ellos toda la noche. El aventurero y extraviado Medal manifesto bien. pronto sus opiniones y servicios, hacidndose simpatico d todos, i pesar de la repugnancia que les inspiraban sus antecedentes. Los cuatro prisioneros restantes, que eran mulatos y negros, ap6nas hablaron: les hacian padecer mucho las heridas, humedecidas por el relente da la noche, y no curadas por falta de mddicos y medicinas. Entretanto se prohibit 6 los soldados fumar ni hacer ruido alguno que pudiera denunciarlos al enemigo. De las avanzadas establecidas vino aviso de que se oia 6 corta distancia fuego de fusil y de canon. Y efectivamente, aunque amortiguado por el bosque, se percibia claramente el ruido de los disparos. Los canoneros debieron llegar d Punta-Brava poco antes de oscurecer, y seguramente intentaban apoderarse de los efectos desembarcados. Pero jcon quidn sostenian el fuego? sHabrian llegado partidas? Consultados los prisioneros, dijeron que para custodial los efectos habia quedado en la costa una guardia do 30 hombres, mandada por un capitan federal norte-americano, llamado Harison. jQud hacker? Ponerse en movimiento en una noche oscura, sin caminos y por terreno desconocido, para ir en socorro de los compafleros; era imposible. Los pricticos no so atrevian de noche a salir a rumbo, pues dun en tiempo de paz apenas si se comunicaba Punta-Brava con Nuevitas por otra parte

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que por mar. Aunque el fuego ces6 pronto, la ansiedad y el deseo de huir de los mosquitos puso en march i aquella fuerza 6 las cuatro de la madrugada. Los guias calculaban que se podria llegar al amaneeer al lugar del desembarco: pero ni a las seis, ni 6 las siete, ni 6 las ocho se veia en qu6 fundar esperanzas de llegar. Hacia ya tiempo que el capitan venia diciendo 6 los pricticos que tomaban mucho al Oeste; pero ellos deeian que eran rodeos necesarios para buscar la parte mas clara del monte y para huir de las rocas eruptivas llamadas alli mAcaras, que destrozaban a los soldados los pids, reblandecidos con la marcha del dia anterior. A pesar deestas excusas, empezaron bien pronto a subir 6 los irboles para registrar el terreno y 6 hacer las cosas que acostumbran para orientarse. Increpados fuertemente, confesaron al fin que estaban perdidos. Dificilmente puede darse una idea de la angustia que semej ante situation produce al que no est acostumbrado, y m6s si estA enfermo, mal comido, descalzo y rendido de fatiga, despues de recientes y violentas emociones. No es la angustia del mareo, ni el temor de la muerte; no se parece a nada; es una indecible inquietud, agravada por la responsabilidad y por multitud de ideas que asaltan a la mente. El capitan disimul6 para evitar que, apercibida la fuerza, decayese de espiritu, y se puso a guiar por si mismo. Recordando la carta de la costa, emprendi6 la marcha con rumbo al Norte: cortando palos, para deducir por su diferente desarrollo cuil -"2

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73 era el lado Norte y el Sur, y hacienda use en la necesidad de cuanto habia oido y estudiado, se hizo seguir de la gente de machete y se abri6 rApidamente paso per entre la espesura del bosque. Antes de mediodia llegaban a Punta-Brava, media legua al Oeste del punto que deseabaa. Los prisioneros, que aun vivian, reconocieron desde luego el terreno, 6interndndose de nuevo la fuerza, entr6 par donde se habia propuesto. No pudt darse mayor suerte. Reconocido detenidamente el terreno, y encontrados los efectos del desembarco enemigo, Jo urgente era comunicar con los canoneros, que ya se habian retirado. Una partida, que con este fin se dirigi6 i la playa del Infierno, los encontr6 afortunadamente y volvio con ellos al poco tiempo, aunque sin poder fondear a nuestra vista por la fuerte brisa que reinaba. El fuego que la columna habia oido la noche anterior fu6 efectivamente lo que habia supuesto. La fuerza de los canoneros cogi6 algunos efectos que los filibusteros habian abandonado en la playa, y se march sin poder hacer extensos reconocimientos. El grueso de los efectos desembarcados habia sido internado por los insurrectos una legua dentro del bosque. Para extraerlos hubo que atravesar un inmundo manglar, y esta operation dur6 ocho dias de penoso y no interrumpido trabajo. Ademis de los efectos del desembarco, la fuerza que lleg6 por tierrra encontr6 en la costa al capitan H6rison, muerto por la de los canoneros, y le

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-74 ocup6 varias cartas de su novia, en que se esforzaba esta por apartarle de la fatal senda que seguia, alegando para conseguirlo razones de gran peso. Con una claridad de ideas y un sentido practice poco comunes en su sexo, le exponia todo lo absurdo y repugnante de la causa de los insurrectos y de su republican, y se despedia de 61 para siempre: sin duda su apasionado corazon de amante presentia la muerte de su amado. Besando 6ste el retrato y las cartas de la j6ven, que conservaba en el pecho, muri6, como 61 decia en incorrecto espafol, victima de cruel desengaflo, por no escuchar a tiempo los consejos de aquel angel que habia adivinado la verdad. Embarcada de nuevo en el Yumuri, regres6 la fuerza a Puerto del Padre. El Eco y el pailebot hicieron rumbo 6 Nuevitas conduciendo los efectos aprehendidos y 6 los prisioneros, pues por ser largas y dificiles las comunicaciones con el jefe de la division, debian dstos ser presentados en PuertoPrincipe al Capitan general que habia ordenado la expedition, y alli fueron juzgados en Consejo de guerra y pasados por las armas. Durante los ias que se emplearon en recoger los efectos del desembarco, se presentaron tres de los dispersos en el fuego del dia 28, que, errantes desde ent6n ces por el bosque, sin haber comido otra cosa quo hierbas y races, ni bebido otro liquido que el agua que extraian de los Curujeyes (1), venian (1) El curtjey es una planta pardsita muy comun, cuyas hojas largas, terminadas en punta. tL mantra de cortas espa-

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-75 comidos por los mosquitos de una manera horrible y dispuestos a morir fusilados antes que continuar en aquella penosa vida. He descrito detalladamente esta jornada, en que, disponiendo nuestras tropas de m6nos elementos, luchaban con mis contrariedades para que se comprenda que el nnico resultado de las expediciones filibusteras no ha sido otro que perder el material y efectos comprados 6 costa de los inmensos sacrificios que los insurrectos imponen 6 los suyos, y la vida de gran nimero de personas engafiadas, en su mayor parte, con pomposos ofrecimientos, pues por mis que alguna vez eludian la accion de la marina que, no siempre podia ejercer la necesaria vigilancia por efecto de la gran extension y accidentes de la costa, ninguna escape 6 la actividad del ejercito, que, en sus expediciones, las descubri6 siempre y las apreso. Por el contrario; las expediciones del ejercito han sido y son constantemente de grande utilidad. Ademas de las armas, municiones y otros efectos de que privaba al enemigo, debilitaban su influencia moral y recogian noticias de mucho interns. Por la quo acabo de referir, se supo con toda certeza que el mismo vapor iba a efectuar i los quince dias das, forman macolla como las liliaceas: es muy parecido a Ia pitera, pero algo ms pequeno. Los cirujeyes se pegan i los arboles y arbustos, y centre sus hojas y cogollos conservan fresca y clara el agua de la Iluvia y del rocio, quo el pasajero sediento extra pinchitndolos por debajo.

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-W/6 otro desembarco en la Herradura, jurisdiccion de Holguin, y en su virtud cay6 integro en poder de las fuerzas del ejdrcito, sin que se salvase ni uno solo de los hombres y efectos desembarcados. III. El primer encuentro que aceptaron las fuerzas insurrectas despues de su propdsito de variar de sistema, fu6 el de la Bermeja, cuando acababan de hacer la eleccion de que he hablado, y recorrian esta jurisdiction con todo el grueso de sus fuerzas. El batallon de Colon, en nnmero insignificante, comparado con el del enemigo, y lo mismo la pieza de artilleria de montafia, probaron una vez mks el heroismo de que tan brillantes pruebas habian dado desde el principio de la campafla. Aplicando Maximo Gomez el sistema de su pais en toda su pureza, y aprovechando los elementos creados por su predecesor Agramonte, emprendi6 las operaciones en plena 6poca de lluvias. Pas6 el Cauto y empez6 sus correrias en el departamento Oriental. Su primera hazafa fu6 machetear en Punta-Gorda a una partida de unos 40 hombres del batallon de Antequera, que, procedente de la Peninsula, acababa de desembarcar en Cauto-Embarcadero, y 6 la cual encontrd casualmente cuando iba a incorporarse con su batallon, que estaba en Bayamo. Siguieron diferentes ataques del enemigo a varios poblados, algunos encuentros de importancia y el hecho del Zarzal, en que murid el valiente teniente

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-i7 coronel de San Quintin, Sr. Sostrada, operaciones todas sin otras consecuencias practicas que el sensible derramamiento de sangre espaflola; pero que dan la medida del valor del soldado espaflol, a quien ni abaten adversidades, ni debilitan privaciones, y fueron elaro indicio del poco fruto que habia de reportar el enemigo del nuevo sistema que em-prendia. Si 6 fines del mes anterior se hubiera seguido hasta sus iiltimas consecuencias un hecho de armas que se ofreci6, tal vez se hubieran evitado todas estas y otras postericres desgracias de una y otra parte: el batallon de Baildn que, aunque en numero inferior al enemigo reunido en Pedregalon, le habia hecho el dia 2 de Mayo muchas bajas con un arrojo y entusiasmo, digno de toda alabanza, reforzado a fines del mes con parte de la columna de la Union y con artilleria de montafa, se disponia a atacarle, y con este fin se habia situado a la orilla opuesta del Canto. Por una prudente y acaso acertada disposition del comandante general, nos retiramos precisamente la noche que precedio al dia en que debid tener lugar el combate. Varias son las razones por que creo que sin esta retirada talvez nohubieran quedado los insurrectos en disposition de esperar nuevos encuentros: conociamos bien el terreno en que operibamos y el que ocupaba el enemigo; habiamos cogido prisioneros a vivanderos suyos que nos revelaron las fuerzas que tenian reunidas, su position, su objeto y quin las mandaba, que por cierto en aquellos momentos eran todos y ninguno; y si numdricamente eran

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-78 muy superiores a nosotros, en cambio no sabiab' la llegada de nuestros refuerzos ni nuestra proximidad a su campamento; no estaban muy sobrados de municiones y no disponian como nosotrosde artilleria. Los hechos que acabo de referir debieran ser mas que suficientes para ensefar a los simpatizadores que no pueden esperar otra cosa de aquella rebelion que el destrozo de la Isla quo tanto suponen estimar; la ruina de sus bienes; la desolation de sus familias y la muerte A millares de sus hermanos; pero nunca la independencia de Cuba; que si Espaiia aparece debil en el concept de Europa, awn tiene entereza de caracter y sobradas fuerzas para conservar sus colonial y reprimir toda tentative separatista. Pero si todavia los mas contumaces necesitan mayores pruebas, mayores las suministran los encuentros que tuvieron lugar en Febrero y Marzo de 1874. Para evitar toda initil prolijidad, me ocupare solamente del tltimo, que es el de mas importancia militar y en el que los insurgents tenian puesta toda su confianza, porque de su dxito dependia. tal vez la suerte de toda la campafia. Este sera el objeto del artfculo siguiente. IV. No habiendo reportado los insurrectos fruto alguno de las victimas de que fueron causa en el de-

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-'79 partamento Oriental, se pasaron al departamento Central. Reuniendo en 61 todas sus partidas, aceptaron los encuntros de mas importancia militar quo tuvieron lugar en la Isla. Tales fueron los de Naranjo y Mojacasave, en Febrero, y el de GuAsimas y Jimaguayf, en Marzo de 1874. Ya he dicho que solo voy a ocuparme de los dos nltimos. Es las Guisimas un potrero en bajo, a unas diez leguas de Puerto-Principe, rodeado por todos lados de espeso bosque y cruzado por un pequeno arroyo. Situadas en la parte mks alta todas las fuerzas de la insurrection y ocultas entree la espesura del bosque, dominaban en toda su extension la parte ma.s honda y descubierta. Sabedor el enemigo de que nuestras fuerzas tenian Orden terminante de atacarle donde le encontrasen y perseguirle, comision6 a pequefos grupos de exploradores para que, en nnmero sucesivamente mayor, llamasen la atencion de aquellas, y las fuesen conduciendo con su huida al punto en quo con mayores ventajas las podian destrozar. A la sazon buscaban al enemigo dos valientes brigadas de nuestras mejores y mas organizadas tropas, con cuatro piezas de artilleria de montafa, caballeria y guerrillas montadas, que componian un total de unos cuatro mil hombres. Aunque conocieron la emboscada y todos sus peligros y sabian que eran inferiores al enemigo, mais que en numero y calidad, en position y demas circunstancias, resolvieron atacarle, impulsados por el valor y afan de gloria de aquel sufrido ej6rcito. Empezd la action con una carga de media legua

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-80 dada por dos escuadrones del regimiento de caballeria de Colon, que, aunque en nltimo t6rmino se vieron repentinamente rodeados por numerosas fuerzas enemigas y dejaron sobre el campo la vida de buenos soldados en numero de '79 (si mal no recuerdo), entre ellos todos los jefes de seccion, conquistaron con inimitable ejemplo inmarcesible gloria y la corbata de San Fernando para el estandarte de su regimiento. La patria los admira: en su historia consignard con caracteres do oro el sacrificio de tan generosos hijos. Los jefes y soldados que providencialmente quedaron vivos, aunque habian ocupado su puesto, comprendieron que su fogosidad habia comprometido la suerte de toda la columna: tan generosos como valientes, les mortificaba, mds que su propio peligro, la dada de haber rayado en imprudente temeridad. No sd si asi seria; lo cierto es que cuando el grueso de la fuerza que los seguia llego al punto en que esperaba en mayor ndmero el enemi' go emboscado, se vi6 en la necesidad de atrincherarse bajo el mortifero fuego de los insurrectos, quedando asi designado aquel lugar de tan atroz y prolongado suplicio (dur6 desde el dia 15 al 19). Qued6 envuelta nuestra fuerza en un estrecho circulo de fuego de 150 metros de diametro, en bajo, dominado y batido de revds en casi toda su extension, sin otro lugar algun tanto desenfilado donde colocar i los enfermos y heridos, que el cenagoso cduce del arroyo que, como para recibir la sangre de nuestros valientes, atravesaba en retorcidas vueltas aquel siniestro campamento.

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-81 Era la 6poca de seea, y todos aquellos potreros estaban secos como el corazon de los enemigos; prendieron 6stos fuego al bosque que rodeaba 6 los nuestros, y les dejaron sumergidos en una irrespirable atm6sfera de humo y de ceniza. En este estado lleg6 la noche, y con ella mayor confusion y la duda sobre el partido que debian tomar. Habian caido muchos muertos y heridos, y, sin abandonarlos, no podian intentar la retirada: antes que desamparar a sus companeros, prefirieron apurar todos los medios para salvarlos, 6 morir con ellos, si otra cosa no les era posible. Con este fin comisionaron a un guerrillero del pais, de los muchos fieles que, aunque nuestro tacto no es el mejor, tenemos alli, para que, con un part cifrado, atravesase el bosque cubierto por el enemigo, y salvando ripidamente las nueve 6 diez leguas que distaba Puerto-Principe, lo entregase al comandante general. Era el elegido un valeroso negro de tanta sagacidad como diligencia, y a media tarde del siguiente dia 16 habia cumplido brillantemente su dificil cometido. Por circunstancias quo no conozco bien, se encontr6 el comandante general sin las fuerzas con que creia poder contar. Los dos nnicos batallones de que podia disponer se encontraban prestando servicios en la plaza, y la mayor parte de su fuerza en convoyes a las bases de operaciones. Aunque el contenido de aquel laednico y tristisimo parte solo fuA conocido de los jefes superiores, pronto circui6, si bien con vaguedad, que algo grave ocurria, y todos nos ofrecimos voluntaria6

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-82 mente a salir en defensa de la patria y en aunilio de nuestros comprometidos hermanos. Fu6 necesariatoda la actividad en que sabe inspirarse el ejercito espafiol, cuando la cosa lo merece, para organizar una pequefla columna. Mientras tanto la division sitiada estaba liena de ansiedad. zHabria sido field el buen negro, 6 se habria ofrecido por librarse del peligro que podia correr en el campamento? Aun siendo field, zhabria caido en poder del enemigo? Asi debian discurrir aquellos serenos soldados, y no sin razon; pues cogido el pobre negro a la vuelta, sell con su muerte su heroismo. Estos recelos, y tal vez los esertpulos de que antes he hablado, avivaron la generosidad y el valor de los restos de la caballeria, que die la primera carga, y manifestaron a su jefe y compafieros su decision de saltar fuera de la trinchera y abrirse paso por entree el enemigo para llevar, siquiera quedase uno, la noticia. Trataron de disuadirlos; pero fu6 todo en vano. Su ofrecimiento no era mera f6rmula, sino resolution inquebrantable. Los oficiales y soldados tenian ya preparados los caballos, y, en union de las guerrillas montadas de las Villas, se pusieron en marcha con animo de llegar a las Yeguas y comunicar par telegrafo con el general. Llegaron efectivamente al medio dia; pero el teldgrafo estaba cortado. Antes de amanecer habiamos salido de PuertoPrincipe con toda la fuerza que pudo reunirse, combinando nuestra marcha con la de otras fuerzas, para que se nos incorporasen a nuestro paso.

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-83 Asi llegamos i reunir un total de unos 2.000 hombres, con un escuadron y una pieza de artilleria. No habia ma's. El enemigo no supo entre tanto aprovecharse de su ventajosa position, acaso porque no la conocia militarmente, y se content6 con mortificar a los del campamento con nutrido y mal ordenado fuego. Esto, unido a que no se apercibio hasta la mafiana siguiente de la salida del negro ni de la de la caballeria, lo cual es muy raro, por mas que 6sta emplease para ello toda su lhibl serenidad, arguye gran torpeza de parte de los contrarios, que, siendo astutos en las pequehas operaciones defensivas, dieron una nueva prueba de que no poseen ni aprovechan la ofensira. Apercibido al fin, comprendi6 que vendrian refuerzos por el camino mAs corto y sali6 a esperarnos. Asi lo supbniamos nosotros, y por cierto quo lo deseabamos, pues presentandonos action, lo venceriamos, como de costumbre, y le hariamos perder la fuerza moral quo le habia dado su posicion en el potrero. Desde la caida de la tarde empezamos A descubrir sus exploradores, que son acaso lo mejor que tienen: bien pronto nos contaron y llevaron detalles al grueso de sus fuerzas. Pocos mementos despues empez6 un continuo tiroteo que no ceso en toda la noche. Estabamos en el punto llamado Cachaza-el nombre inspiraba-y alli acampamos en aquella del 1'7 de Marzo. El 18, Antes de amanecer, nos pusimos en marcha con todas las reglas del arte para aquella clase de guerra, y sigui6 el fuego

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-84 de los flanqueos y extrema vanguardia con los insurrectos que, deslizandose por el bosque, apenas si se dejaban ver. Serian las ocho de la mafana eando lleg6bamos a una Sabana, llamada de Jimaguayn, celebre en aquella guerra por haber tenido alli lugar repetidos encuentros y la muerte del cabecilla Agramonte. En este punt intent el enemigo oponerse formalmente k nuestra marcha. Desde los primers momentos comprendimos toda la trascendencia de aquel encaentro. Si no nos abriamos paso, batiendo al numeroso enemigo, se complicaba la cuestion: no habia mAs fuerzas que poder mandar inmediatamente, y la situation de nuestros sitiados en las GuAsimas no tenia espera. Se areng6 A la tropa, que era buena, si bien algun tanto bisoa, y adquirimos la conviction de que venciamos. La gente manighera, que es muy practice en aquel terreno cubierto de espeso bosque, y conoce uno por uno los arboles que le pueblan, nos presento una accioan que podria calificarse de brillante, si hubiera sido tan bien sostenida como habilmente calculada. El claro era prdximamente rectangular, y el camino que nos condujo a 61 desembocaba por un ngulo. Parte de sus fuerzas nos llam6 la atencion por el lado menor, a la derecha de nuestra entrada, y rompimos el fuego contra ella: a la media hora, y en el moment de simular una retirada, dos nutridas descargas, salidas del lado mayor frente 6 la entrada, que si hubidramos sido m6nos ciutos hubiera sido nuestra izquierda, nos revelaron, ha-

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-85 ciandonos algunas bajas, la presencia del enemigo en todas direcciones. Y en efecto, el grueso de sus fuerzas con su caballeria nos cargaba casi simult6neamente por el otro lado menor, izquierda de la entrada y retaguardia de la primera fuerza que habiamos formado en oposicion a la suya, que inici6 la action. De dos a tres horas dur6 la lucha: la caballeria insurrecta fud diezmada y deshecha dos veces: nuestros soldados se batieron como los mas aguerridos, y el enemigo, corriendo la suerte de anteriores combates, vi6 en aquel campo nuevo teatro de sus vergonzosas derrotas. A pesar de los peligros que podia ofrecer, nos pareci6 mis acertado entrar en el campamento de los nuestros por el lado opuesto al que ellos habian empleado. Antes del mediodia empezamos a ver sembrados por el camino los cadaveres de nuestros soldados y los del enemigo, revueltos con los caballos y en descomposicion, 6 comidos en parte por las auras. iCuadro horrible, que casi 6 la par comtempldbamos pensativos los unos y los otros; ;Y todos eran espafioles, sino de ideas, de naturaleza 6 procedencia! 1Qu6 dolor! Pocos quedaban que pudieran ser reconocidos por la cara; pero el traje, el cabello largo y hasta la position distinguian perfectamente los cadaveres de los insurrectos. En este moment se present el enemigo por la derecha, y tomamos precauciones por si empeoaba de nuevo el combat; pero no to hizo asi. Corridndose a To lejos, fu6 6 romper el fuego sobre el cam-

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-86 pamento, cual toro quo huye a la muleta y se ensafia con el caballo que antes derribd. Tiramos unos cafionazos para que sirviesen de aviso a los del campamento, y estos contestaron disparando otros para orientarnos de su position y para defenders del enemigo. Avanzamos ripidamente, y llegamos, por fin, al suspirado campamento. Velada en part por la manigua, vimos a nuestra fuerza en lo mas bajo del potrero sobre un negro fondo aun humeante, salpicado de carbonizados rests de arboles que el fuego habia dejado en pie. Se tocaron los clarines y las cornetas, dando las respectivas sefias de los cuerpos y, contestados, sali6 medio batallon de Leon a reconocernos y abrazarnos. En este momento una alarma fatal, pero fail de explicar en su estado de exaltacion, hizo sospechar a los de Leon que eran victims de un ardid, y rompieron el fuego sobre nosotros, causandonos algunas desgracias. Mientras nosotros marchibamos batidndonos, era horrible la situation de nuestros cercados por el enemigo. Sin comer mas que galleta, sin agua, rodeados de muertos y heridos, de fuego y de humo, batiendose y sosteniendo no interrumpido fuego desde la mafiana del 15 a la del 18, esperaban extenuados y llenos de ansiedad el resultado de nuestro esfuerzo, que, 6 les habia de sacar definitivamente de su critica situation, 6 habia de obligarles, si 6ramos vencidos, a tomar una resolution extrema, con gran peligro de tender que dejar sus heridos entregados a la cruel venganza de los vencedores.

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-81 No decay su inimo, como hubiera sido de te mer. Cuando el fuego disminuia, se formaban en corros contra la trinchera y cantaban aires nacionales para animarse mdtuamente y sostener el espiritu. MAs de una vez se interrumpieron las coplas con el balazo que recibia un cantor y que obligaba a los demas i socorrerle 6 a volar 6 la trinchera. Todos los que asistieron a aquel glorioso echo recordaran las voceS TIRA, TIRA; GASTA, GASTA, con que un valeroso jefe, de acento catalan, que desde los primeros dias de la guerra habia probado su denuedo, particularmente en la Periquera, contestaba A cada descarga del enemigo, con tan tranquil entonacion como si se tratase de un simulacro. Los sitiados tenian especial empeiio en no gastar municiones, cosa que, dado el actual armamento y la situation en que se encontraban, era de mucha importancia: de su conservation y buen empleo dependia su resistencia y salvation en caso desesperado. Los tiradores enemigos. encaramados en los 6rboles, y batiendo de revs la improvisada trinchera de maderas, causaban A los nuestros muchas bajas; pero saltindola 6stos, salieron al claro a cuerpo descubierto y les obligaron 6 huir, despues de bien diezmados. Como los cadavers se descomponian y no se les podia enterrar, hubo que hacer una pira en cada una de las partes en que el arroyo dividia el campamento, para quemar en ellas a los hombres y caballos muertos. Pero quidn les conducia 6 la ho-

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-88 guera? El que atravesaba recibia casi con seguridad un balazo, que le ponia en peligro de correr la misma suerte del conducido. Por fin nos unimos con los nuestros. El lector podri suponer las escenas de ternura que tuvieron lugar al abrazarnos los unos y los otros. Al dia siguiente abandonibamos al potrero para volver todos juntos a Puerto-Principe. Toda esta operation nos cost, segun mis informer sobre el terreno, unos 15) muertos y un numero dos veces mayor de heridos, que con los enfermos embarazaban considerablemente nuestra marcha. El enemigo tuvo en definitiva muchas mis bajas que nosotros, pues 6 un ndmero pr6ximamente igual de muertos y heridos, se afadieron las considerables deserciones que origin6 el disgusto entre ellos, por la mala direction y modo de combatir, y la desmembracion de los que por estas causas se les separaron para former la partida de Los plateados, que lleg6 6 reunir 400 6 500 hombres, y que huia tanto de ellos como de nosotros, porque los perseguian con mis encono que las tropas espaholas. Al sostener estos combates, gtenian los insurreetos algun objetivo determinado? ,Obedecian alguna Orden de la valiente e intrepida Junta cubana en New-York? Nada de esto. Se reunian para variar su sistema de palo de ciego y combinar un plan de operaciones, venciendo la tenaz repugnancia de sus afiliados a salir de sus respectivas jurisdicciones para operar por montes que no conocian. Acepta-

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-89 ban estos combates, porque nuestra persecution no les dejaba realizar un plan general, que, segun parece, era entonces cortar la linea fdrrea y apoderarse de Puerto-Principe, imposible que parecia pretender elmarqus de Santa Lucia, y cuyo resultado hubiera sido agravar la situation de sus propias familias, 6 pasar la trocha para llevar de nuevo la tea incendiaria y la desolation a donde renacia ya la paz. La .Jnta cubana solo da 6rdenes de incendio y destruction, no previendo que a un pais se le puede exigir el sublime sacrificio de vidas y haciendas en un moment dado y con el ejemplo personal de todos susjefes; pero que este sacrificio no puede prolongarse indefinidamente y m6nos cuando aquellos huyen cobardemente al extranjero y desde alli dan drdenes de destruir cuanto sus antiguos partidarios, arruinados por dejarse seducir, han vuelto a crearse con tanto trabajo para cobijar a sus pobres familiar. En esta parte hay que hacer justicia: pocos pueblos habrian sido capaces de dar, como Cuba, pruebas de entereza y valor. Sin estar dispuestos a ello, sin conocer acaso lo que hacian, han realizado muchos individuos y familias enteras herdicos sacrificios. Y digo her6icos, porque si bien los esfuerzos en favor de una causa injusta y viciosa son innobles, y en circunstancias dadas constituyen verdaderos crimenes, muchos los hacian con sencilla buena f6, fanatizados por aquellos mercaderes que solian ser sus consejeros en todos los actos de su vida. En las Guasimas no supieron u tilizar oportuna-

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-90 mente las ventajas de su position, lo cual fu6 una punible falta militar, tanto mayor, cuanto que sabian perfectamente que no teniamos en el departamento mis fuerzas disponibles que se les pudieran oponer por de pronto. Tanto es esto verdad, que se creyeron derrotados, y en este concepto empezaron 6 retirarse lienos de indignation contra su jefe, Maximo Gomez, a quien quisieron deponer, teniendo este necesidad de pedir un plazo para sincerarse y evitar la vergiienza de su destitucion. Despues, para animar a los suyos, hicieron cundir la noticia de que habian triunfado. Pero Zqu6 triunfo fue ese, que lejos de servirles para levantar el espiritu entree los suyos y conseguir se les incorporasen mayores fuerzas que les ayudasen i conquistar su indepen dencia, aprovechando la anarquia de la Peninsula y la triple guerra civil que la devoraba, los dividi6, por el contrario, mas y mas, como hemos visto? Es verdad que diez meses despues pasaron 6. las Villas; pero esto no fuA resultado de su inteligencia ni de sus victorias, sino de su mismo sistema de obrar al acaso, y de que nuestras fuerzas, con el empeflo de perseguirlos, hicieron movimientos de avance, desatendiendo to principal. De otro modo hubiramos tenido tal vez muchas bajas; pero indudablemente las hubi6ramos evitado mayores, porque nunca hubieranpasado la trocha del Jicaro 6.Moron. En resumen: los hechos de armas referidos en este capitulo nos dieron el resultado que nos propusimos de no dejarles organizar. Ellos se batieron por la vanidad de las partidas del Oriental, Tunas

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-91 .Centro reunidas, que rivalizaban entre si, disputindose la primacta; pero no obtuvieron resultado alguno, a pesar de no opon6rseles mks quo dos brigadas nuestras. Ya bo veis, laborantes de buena f6: este esel fruto de vuestros sacrificios. Poneis k contribution todos vuestros elementos; comprometeis la vida de vuestra juventud para allegar recursos y sostener un cuerpo de ejsrcito que defienda una causa que, ann triunfando, seria vuestra ruina, y los pocos fondos quo no se lleva la codicia de los quo os explotan, se malgastan en tender en armas indisciplinadas partidas quo rehuyen todo encuentro con los soldados espafioles, legitimos defensores de vuestros verdaderos intereses, aunque vuestra ofuseacion no os 1o deje comprender; 6 si la tenaz persecution les obliga 6 aceptar algun combate, solo sacan de e1 pruebas de una impericia que les pone en ridiculo, quo os enajena en el campo las simpatias quo en las ciudades os esforzais por conquistar, y dividen, por 1o mal sostenidos, k vuestros mismos soldados. Ya eshora de quo os desengafeis. No oshagais por mas tiempo solidarios de ambiciosos magnates quo suefian recuperar con vuestra simpleza las fortunas que han derrochado on sus vicios, 6 de inquietos extranjeros que, sin lazo alguno con vuestras familias y nuestra patria, no han hecho ni harin nunca otra cosa quo destruir vuestra riqueza, ser crueles con vuestras familias, victims en primer termino de las calamidades quo ocasionan, y adquirir por todo el mundo justa fama de incendiarios y salvajes.

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-92 CAPITULO IV. DETALLES CURIOSOS. Despues de haber descrito, aunque 6 grandes rasgos, escenas tan pat6ticas como las de los capitulos anteriores, justo sera que abra un parintesis y me ocupe de cosas mis recreativas, pero quo, teniendo intima relation con los sucesos referidos, contribuirAn a ilustrar la materia y darn mis clara idea del entusiasmo con que nuestro disciplinado ej6rcito defiende en aquella apartada Isla la integridad de la patria. Ya he dicho que nuestro soldado, 6un en la 6poca en quo se veia mal pagado y lleno de privaciones, llevaba resignado aquella vida trabajosa y expuesta .frecuentes peligros. Sig6mosle ahora en una de aquellas marchas de doce 6 quince dias, cuando salia de una de las bases de operaciones, apartada de todo centro de poblacion, para internarse doce, quince y mas leguas A operar por los bosques. Con motivo de escasear las acemilas, pues enfermaban 6 consecuencia de aquel penoso continuo movimiento, tenia el soldado que llevar encima dos

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-93 6 tres raciones, la manta, cien 6 ciento cincuenta cartuchos, el fusil, etc., etc. Con esta carga se ponia en marcha, abras6.ndose bajo los ardores de aquel clima, ba~indose en el bafo de ducha de aquellas lluvias torrenciales, 6 clav6.ndose hasta las rodillas en el lodazal de aquellos intransitables casinos. Se pierden dstos en tan complicados laberintos, que, sin el auxilio de los guias pricticos, nos hubiera sido muy dificil y dun peligroso andar por aquellos bosques, y mucho mais dar con el enemigo que habia motivado la expedicion. Observadores como nadie, conocen estos prdcticos las huellas del enemigo, distinguiendo perfectamente las pisadas de los negros de las de los blancos; aprecian aproximadamente el tiempo transcurrido despues de su paso, si llevan 6 no viveres y en quo consisten, y otros innumerables detalles que parece impossible Ileguen d precisar con tanta exactitud. Para todo esto se valen de medios sencillisimos, pero que maravillan por la seguros al que no est6. acostumbrado. Los insurrectos, cuando van perseguidos, cruzan los caminos de un lado a otro marchando de espaldas, para que, invertidas sus huellas, hagan perder la pista al que los persigue: con el famoso machete hacen sefiales en los drboles cortan sus tallos, pelan eafas y dejan a su paso mil raras contrhsefas para entenderse con los suyos. Todo cuanto tocan es para ellos objeto de un especial lenguaje simbolico; 6 todo le dan significacion: por este medio se dan citas, marcan rumbos d los que

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-94 puedan venir detris, 6 les comunican las 6rdenes que han de cumplir. Recuerdo que en la primera columnita que mand6 llevaba uno de esos pr6cticos, entendido camo pocos y diligent y servicial como sabian serlo cuando tenian buena f6. En uno de los descansos que concedi, porque la geute se me ahogaba de calor, me dijo que por la vereda que seguiamos marchaban, como a una legua delante de nosotros, dos, caballo, y que lo que uno de ellos montaba era una yegua tuerta del ojo derecho. Me hizo gracia la ocurrencia, y pensd reirme un rato con aquel buen campesino; pero me convenci de que tenia razon. Me condujo hacia la izquierda del monte, a un sitio algun tanto despejado, donde me hizo notar que los dos jinetes en cuestion se habian apeado para descansar, y seflalando al suelo, me dijo: &Vea su mers6, este meao entre las huellas de atris indica que es yegua: en el terreno que ha recorrio s6lo ha cornio 6 mordiscao la yerba del lado de la izquierda; esto prueba que no v6 del otro, y por lo tanto que es tuerta del ojo derecho: estin frescas y blancas las cafias que han pelao y el bagazo de las que han chupao; prueba clara de quo no nos lievan mucha delantera. jSe convene su mers6?; Por las mafiapas, cuando ann no se ha evaporado aquel gran relente, observan en la yerba si esta tumbado y si despues ha vuelto a depositarse: de dia se fijan en la tierra, en los arroyos, 6 rios; en to que hay arrojado en el camino, en la cana que ven pelada y en el modo de esta lo, en los cortes en los arboles, y en la clase de Arboles en que est6n he-

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-95 chos; todo lo observan, todo lo estudian y de todo sacan gran partido. Nuestros soldados se aficionan a estas curiosas observaciones, que algunos aprenden a las mil maravillas, y que a todos son muy tiles y dan motivo de broma y algazara. No son estos solos los servicios que prestan los practicos. En los campamentos y en las marchas son un auxiliar indispensable. Ayudan a construir los campamentos, guian las marchas con admirable instinto 6 ingeniosos procedimientos para salir i rumbo de entre la espesura de inmensos bosques; saben ddnde estin las mejores frutas, las aguas potables, las siembras de viandas, etc., etc. Para construir los campamentos desmochan palmas, y con sus hoj as, 6 si quieren esmerarse mis, con las del yarey, que son esas hojas grande, extendidas y lustrosas quo se usan como abanicos, cobijan los bohlos 6 ranchos; con yaguas sostenidas por medio de pi6s derechos, y cosidas 6 ellos y entre si con tiras de lo mismo 6 con hojitas de palma, forman las paredes, las divisior-es y las tejas. La palma real, y lo mismo la criolla, se desprende cada luna de una hoja 6 penca, y echa otra nueva. De la yagua, especie de corteza consistente, elastica, impermeable y hebrosa a lo largo, que une la hoja al tronco, parecida por sus dimensiones a un cuero con tendencia a arrollarse, sacan un partido extraordinario. Con ella hacen cuerdas, jaulas, planchas coneavas para cubrir como con tejas los ranchos, embases, coberteras, cubos, que Haman cataures, para sacar agua de los pozos, aparejos para caballerias, envolturas para los tercios de ta-

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-96 bacos; hasta he visto cocer un arroz en una de ellas, coloc6ndolas de una mantra ingeniosa. Tambien hacen camas de la yagua; envueltos en una de ellas, no sufren los hombres el relente, ni se mojan por mucho que llueva; es la cama obligada de los insurrectos en sus marchas forzadas. Los pricticcs enlazan las reses para cazarlas, si no con la admirable destreza de los mejicanos, i que es dificil llegar, son la bastante para el objeto; ellos las mancuernan (mancornar es sujetar las reses para conducirlas, uniendolas por los rabos y los cuernaos), las desuellan y tasajean segun coniene, ellos manejan las vacas, curan el ganado con hierbas quo conocen, etc., etc. De ellos aprendi yo a conocer y distinguir muchas plantas medicinales y variadisimas clases de arboles, como la caoba, el cedro, la majagua, la varia, el 6cana, el jugui, el jucarillo, el caimitc y otros muchos, entree ellos el celebre jagiley, irbol singularisimo y admirable en todo, a quien se atribuye una signification simb6lica por su manera de crecer y propagarse. Cuando el viento las ayes i otras causas trasportan su diminuta semilla y la depositan en el tronco de otro arbol, aunque sea a diez 6 doce metros de altura, germina con la humedad de la atm6sfera y empieza 6 crear unos t6nues filamentos a6reos que, descendiendo traidoramente al suelo desde aquella altura, se entierran par daT vida a otros tallos, que se desarrollan con rapidez y envuelven y aprietan el tronco y las ramas del Arbol pasivo, hasta que, consumada la obre de su ingratitud, le sofocan y destruyen para oen-

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-97 par su lugar y constituirse en un arbol grandisimo y de vida secular, siempre verde, siempre asegurando mis y mas su existencia con gruesas y largas races. Para esta operation prefiere ordinariamente el 6rbol llamado jobo; de aqui la maldicion muy comun en aquellos paises: Ojala to suceda lo que al jobo, cuando lo enreda el jagiiey!> Uno de los mejores ejemplares de jaginpy que he visto existe en el canal de Vento de la Habana, a cortadistancia de los barracones de los trabajadores y almacenes de tiles. Los practicos ensenan tambien 6 la tropa a conocer muchas plantas y frutas nocivas y a librarse de sus efectos. Por ellos sabiamos que la babaza de la Guasima es un buen remedio 6 lenitivo contra la influencia del Guao, arbol silvestre, cuyo contacto en cualquiera de sus partes, principalmente el de su leche, es nocivo y form llagas 6 irrita a veces todo el cuerpo; en algunas personas predispuestas basta su sombra 6 atmosfera para enfermarlas, causindolas hinchazones y fiebre. No es, sin embargo, su influencia tan funesta que llegue 6 quitar la vida, como aseguran los interesados en presentar a aquel pais como enfermizo y malsano. Hay otras hierbas cuyo contacto, principalmente en 6pocas de lluvias, produce en los pies y en las piernas nlceras, llamadas alli Faadaras, que aunque no interesan generalmente mas que a la piel sin graves consecuencias, molestan una temporada de uno 6 dos meses, y Regan A tener fuera de combate A muchos hombres. Li mayoria de los oficiales las hemos padecido. Los mismos efectos produce el 7

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-98 uso de polainas, principalmente en tiempo de lluvias: por esta razon no las llevan los praeticos y aconsejan quo no se usen. Otra de las cosas on que se fijan mucho los preticos os el vuelo y movimiento de las auras, aves negras, muy parecidas por su forma y tamao i nuestro pavo comun, quo se elevan a una altura prodigiosa, hasta donde apenas alcanza nuestra vista a verlas miks quo como un punto negro casi sin movimiento.Dotadas de muy sensible olfato y perspicacisima vista descubren prontamente donde hay carnes muertas, y on grandisimo nnmero, que forma lo quo se llama azrero, bajan para devorarlas ansiosamente hasta no dejar ma's quo los huesos. Su presencia, en especial cuando se mecen pesadamente dando vueltas, nos acusaba la proximidad de un campamento. En vista de esta 6 de cualquiera de las sales intes mencionadas se establecian, si ya no se llevaban, los penosos flanqueos, quo dan una fatiga superior a la mayoria de los hombres. De aquf la tan repetida cancion No quiero, no, mks empleos, Si por flanqueos han de venir. ........................ ........................ quo expresaba la verdad. Los flanqueadores tenian quo abrirse paso por entre el bosque lleno de beju cos y pinchos, quo rasgaban las ropas y Aun la care. En el centro del dia se ahogaban de calor, y por las maiianas se mojaban, como si lloviese, con el relente de los 6rboles quo sacudian al pasar, y

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-99 con el de las hierbas que pisaban 6 separaban, pu.es, especialmente al cruzar los potreros artificiales, eran 6stas tan altas, que cubrian hasta los jinetes de la columna. Los zapatos, la ropa, hasta las mantas y las mismas raciones solian quedarse en los flanqueos; y como la columna alternaba en este servicio, pronto quedaban iguales todos los soldados: desnudos y hechos una desdicha. Cuando llovia era mais rapid a la operation: el soldado se quedaba descalzo y tiraba, aunque a hurtadillas, la manta para librarse del peso enorme que tomaba al salir el sol. La fuerte traspiracion que producia el ejercicio y el extraordinario calor que en aquel pais precede i las turbonadas, se interrumpia violentamente por la lluvia; la ropa que se mojaba tenia que secarse llevandola puesta;.y todo esto, undo a que se acampaba al aired libre, donde aunque no lloviese, de ordinario estaba el suelo mojado, era causa de intermitentes perniciosas, que muchas veces hacian mas daflo que el enemigo. Cuando no se temia la proximidad de este, se encendian grandes hogueras para secar la ropa y hacer huir los insectos; pero a pesar de esto, se pasaba uno la noche a bofetada limpia consigo mismo, a trueque de acertar una vez siquiera con alguno de aquellos temibles mosquitos, que en espesa nube volteaban en torno nuestro. El que tenia una hamaca que no estaba mojada era feliz; pero solamente los jefes y algun official. podian regalarse de este modo. No eran raros en estas expediciones los encuen-

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-100 tros con el enemigo. Los heridos que en este caso resultaban, lo mismo quo los enfermos, soportaban con resignation admirable sus dolores y las penas consiguientes i su estado y eseasez de recursos. Sin mas ambulaacia que dos camillas por compaMfa; sin mas trenes-hospitales, ni mas m6dico, sobre todo si la columna era pequeoa, que algun soldado que se llamaba practicante porque llevaba una bolsa de socorro, tenian que seguir los infeli0es el curso de aquellas expediciones, montados, cuando m6s, en un mal jaco, 6 conducidos en camiHas improvisadas con mantas 6 hamacas y palos cortados en el monte. Esto daba por resultado que se agravaban 6 morian enfermos y heridos que, con otros elementos, se hubieran salvado 6 poca costa. Si la campana del Norte se hubiera hecho con los mismos recursos y on el climax de aquel pais, hubiera ocasionado, sin duda, doble nnmero de bajas, sobre todo en los heridos, en que mas facilmente se presentan el tdtamos y la gangrena. A pesar de todo, nuestros soldados, con ese gracejo y buen humor que les caracteriza, sufrian alegres bodas las molestias, y Aun las convertian muchas veces en objeto de broma y diversion. Cuanto mas penosas eran las marchas, mej ores chistes les inspiraban: cantando y celebrandose ellos mismos sus ocurrencias 6 improvisaciones, arrostraban impavidos unos peligros capaces de aterrar a los mas esforzados campeones. Es admirable el claro juieio y gran sentido prActico que se notan en las canciones quo inventan. Aunque, especialmente las co plas alusivas a la guerra, les costaban arrests y

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-101 otros castigos, se les oia alguna vez cantar algunas muy epigramaticas y las terminaban con este estribillo: Toma Cuba libre ya que la quereis, Vuestra independencia ya la conoceis. Entre las muchas que cantaban aprendidas de los tercios catalanes, sdlo citar6 la siguiente: Mambises que estais al monte, Los espafoles quereis cremar: Said, said de la manigua, Cobardes, 6 peleyar. Algunas envolvian una satira muy aguda 6 un sentido licencioso muy caustico. No debo citar de 6stas mais que la siguiente: Qudhiciste, chinita mia, de aquello de la ciudad? -En el monte lo dej6; 1o di por la libertad. Cuando se cogia un prisionero, 6 se presentaba alguno de los insurrectos, 6 alguna de las mujeres, les abrumaban a preguntas intencionadas, hechas con una malicia y un gracejo inimitable.C6mo est6 el presidente mister Grant? jy sus pequenitos? 4C6mo estamos de intervention armada? jViene, viene ya la escuadra? jQud han contestado 6 vuestro memorandum? (1) Muchas veces estas y otras preguntas nos dieron ocasion a operaciones de importancia. (1) Aludian a una exposition quo cuatrocientas seIoras cubanas dirigieron al Presidente de la Republica de los Estados-Unidos, pidi6ndole tendiese una mano protectora d las desoladas hijas de Cuba. A

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-102 Otras veces fueron ocasion de grandes trabajos. Cuando el prisionero 6 presentado daba noticias, al parecer fidedignas, sobre el enemigo, sobre sus movimientos 6 intenciones, quo nos obligaban i propesar de quo la tal exposition esta cuajada de calumnias y ridiculeces de todo ginero, bueno sera transcribirla integra a continuation, pues los lectores sabrin darle ei valor quo merece, y encontraran en ella nuevas pruebas de lo quo he dicho en otro lugar respecto a las inventivas de los insurrectos, para hacer odiosas las tropas espafiolas. Dice literalmente asi:
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-103 longar la expedition, y esto ocurria cuando se calculaba que no quedaban raciones suficientes para dar una diaria por plaza, habia que ordenar se diese solo media, y dun minos, para que durasen el tiemel grito de nuestra conciencia, que nos ordena elevar esta petition hasta vos, C. Presidente, en la firme persuasion de que el mundo civilizado no nos niega que tomemos part en las cuestiones de la patria, y esto con tanta mayor razon, cuando ella atraviesa por circunstancias tan critics y aflictivas como las que hoy rodean 6 nuestra querida Cuba. Por tanto, en nuestro nombre, en el de tantos niflos y ancianos cobardemente asesinados, en el de las virgenes hasta de ocho 6 diez aflos vilmente violadas, en el de los pacificos CC. hechos prisioneros y en vida horriblemente mutilados, para servir de diversion 6 esas hordas de espafoles, en nombre, en fin, de la humanidad vilipendiada en todo lo que tiene de mas sagrado y santo, nos dirigimos al mundo civilizado, y en particular a vos, C. Presidente de una nation ilustrada, para preguntaros:-tSabeis To que pasa en Cuba?-,Es esto guerra? Sin duda que no To sabeis; pero nosotras os To diremos. Aqui las families huven despavoridas 6 impulsos del terror que le causan los hechos que ejecutan nuestros barbaros enemigos, sufriendo los rigores de la miscria, la sed, el hambre, la desnunez, todas las necesidades, en fin, hijas de aquella, prefiriendo morir en la fragosidad de los bosques, destituidas de todo recurso medico, y la que hay de mas doloroso para su alma cristiana, careciendo de los auxilios religiosos en sus ultimos moments, prefiriendo esto, repetimos, A caer en manos de los que se titulan predilectos defensores del que al espirar albi en la cumbre del G6lgota, nos dijo:-Aqui, esos que se jactan de ser

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-104 po necesario. Las frutas del pais, alguna res que encontrabamos, las viandas que se cogian al enemigo 6 en el campo, solian ser el santo que hacia el milagro de que no nos muridsemos de hambre. dignos descendientes de Pelayo, del Cid y del Gran Gonzalo, evitan encontrarse con nuestras partidas armadas, para ir en busca de los indefensos, robando, incenciando, talando, en fin, cuanto encuentran 6 su paso, llev6ndose las familias que tienen la desgracia de caer en su poder, y que, al Ilegar a sus campamentos, son objeto de las mis groseras bur las, de los mas infames tratamientos. zEs 6sto guerra, repetimos?
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105 La necesidad en que se veian muchas veces nuestras tropas de abastecerse a si mismas, principalmente de care, porque aquella guerra an6mala no habia permnitido organizar per completo este servieio, fu6 tarubien causa de grades fatigas para nuestros soldados, y les hizo correr frecuentes peligros. Voy a referir a esta prop6sito un suceso curioso, cuasi cmico, que tuvo lugar en Julio do 1870, uno de los periodos de mas actividad on las opera ciones. El batallon de artilleria a pi6 estaba acampado en Vazquez: a consecuencia de carecer de care, tuvimos que salir a buscar reses, formando con este objeto una columnita de 100 hombres. El ganado escaseaba por los alrededores, y no fu6 possible encontrarlo hasta el punto llamado Sabana la Mar, distant unas doce leguas del de salida. Para eludir todo encuentro con el enemigo, teniamos que hacer marcha forzadas, a pesar de un temporal de lluvias, quo no ces6, y utilizar los caminos mas secretos, aunque no fuesen los mejores. Despues do emplear dos dias en la ida y otros dos en hacer con gran trabajo cien mancuernas, emprendimos la vuelta al campamento. El lIgubre gritar con que se condacen las reses hizo sin duda apercibirse al enemigo de nuestro paso. A media mafana, y cuando escasamente habriamos caminado dos leguas, sin poder apenas ocuparnos do establecer una extrema vanguardia y destinar algunos hombres quo explorasen el camino, porque el ganado no habia perdido la querencia al paraje en que se habia criado y pugnaba furioso

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-106 por volverse, dindonos mucho trabajo, llegamos a una finca llamada El Paraiso, que, a pesar de estar destruida como todas, nos hubiera servido para tomar algun descanso. Era, al efecto, pintoresca: abundaban en ella los arboles frutales y terminaba en un bellisimo claro, por entre enya verde hierba jugueteaba un cristalino arroyo que, bajando de una colina cubierta de espeso basque, nos brindaba con sus freseas aguas. Pero no nos fua posible aprovechar aquella ocasion que la suerte nos deparaba. El enemigo nos espertba emboscado, 6 hizo una descarga 6 nuestra vanguardia, que se habia adelantado para reconocer el terreno. -Heridas algunas reses y espantadas las restantes, empezaron i huir en todas direcciones, rompiendo cercas y arrastrando cuanto encontraban, sin que el esfuerzo de los soldados fuese bastante a contenerlas en su impetuosa y descompuesta carrera. En el memento de dirigirme a reforzar la vanguardia, of gritos de espanto que, en inexplicable confusion, daban los soldados 6 retaguardia. Como no se ofa ningun tiro, sospechl que el grueso del enemigo se habria emboscado 6 retaguardia, y que despues dd llamarnos la atencion por la vanguardia, entraba a machete sobre la columna. Volvi al punt 6 socorrerla; pero los soldados quo salian de entre los arboles me suplicaban con voz compungida quo me volviese, y todos huian despavoridos. Penetrd, sin embargo, en el lugar de la confusion, pero tuve que salir mis que de prisa: era que el ganado en sus revueltas habia derribado todo un oalmenar, y las abejas se arrojaban furiosas sobre

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-107 las reses y sobre los soldados que luchaban por sujetarlas. Este suceso novelesco, digno, al parecer, de figurar entre las aventuras de los andantes caballeros, tenia en aquellas circunstancias verdadera seriedad. Estdbamos rodeados de fuerza enemiga y no sabiamos en qu6 nnmero, qu6 posiciones ocupaba ni cual era el punto por donde principalmente habiamos de defendernos y por cual atacarle con mayores ventajas: s6lo sabiamos que nos habia hecho una descarga, 6 inferiamos l6gicamente que intentaba, cuando m6nos, oponerse a nuestro paso. La lluvia y el ganado y las abejas, aunque daban mucho que hacer, hubieran sido cosas llevaderas y hasta dado motivo de broma; pero, embarazados por la lluvia, arrastrados en todas direcciones por el ganado, quo queria escaparse; acometidos por las abejas, que nos comian; tener encima al enemigo y no saber c6mo defenderse de 61, era muy pesado para broma y demasiado real para aventura de novela. Afortunadamente el enemigo no resisti6 mucho tiempo el fuego y huyd a nuestras primeras descargas, dejandonos libre el camino. En cambio, se nos volvieron muchas reses, despues de habernos cos. tado el trabajo de cogerlas y conducirlas, y quedaron tan soliviantadas las demis, que hicieron necesario emplear tres dias para llegar al campamento. Si pesados son los trabajos y grandes las penalidades que la guerra de Cuba impone 6. nuestro ejdrcito, mayores y ma's continuos son todavia los que sufren los insurrectos. Las tropas espafiolas no ne

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-108 cesitan ordinariamente procurarse los medios de subsistencia, y tienen en todo caso puestos seguros donde reponerse de sus fatigas; pero los rebeldes, ademas de los trabajos y sufrimientos propios de la guerra, tienen los de procurarse toda clase de viveres y nunca encuentran puesto seguro que los ponga al abrigo de nuestra persecucion. Cuando para tomar el necesario descanso, despues de rudas fatigas, se internan en lo mas oculto del monte, son frecuentemente descubiertos en sus guaridas y tienen quo emprender nuevos y mas penosos movimientos. Los mismos negros venidos de Africa, 6 nacidos en Cuba, llamados criollos, aunque acostumbrados a fuertes trabajos y a la esclavitud, padecen tanto en la vida errante de los rebeldes, que mueren muehos extenuados por la necesidad 6 victimas de la fatiga. Los hombres de oampo, aunque acostumbrados 6 una vida ruda dun en tiempo de paz; aunque familiarizados con las intermitentes y demos enfermedades propias de aquel clima; aunque habituados desde ninos a pasar la noche a la intemperie y a alimentarse con poco, pues en el campo comian cuando mas una galleta 6 el bzito salcoczado, que les servia de pan; aunque, conocedores del pais, pueden encontrar facilmente recursos y sacar partido de todo, se arrepienten de haber emprendido aquella vida, y darian en muchas ocasiones su libertad por podoria abandonar. Calcilese por aqui qud sera' de los hombres que salieron de las poblaciones y estaban acostumbrados a ciertas comodidades. No es extrano quo des-

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-109 pues de salir al campo llenos de ilusiones y dispuostos, al parecer, a acabar con el ejereito espanol, hayan emigrado en su mayoria y emigren, 6 se presenten a nuestras columnas; que no es to mismo hablar con calor junto a la mesa de un caf6, que pasarse los meses enteros a la inclemencia y a medio comer, corriendo por espesos bosques, sin poder conseguir un dia de seguro descanso para reponerse de tanta fatiga. Diganlo, si no, tanto incduto jdven como se dejaron seducir en un principio por las predicaciones de los que les prometian felicidad.

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SEGUNDA PARTE. CAPITULO PRIMERO. zPor qu6 se prolonga la guerra de Cuba?-Los insurrectos no pueden esperar en nuestro cansancio, ni en una intervention armada de' los Estados-Unidos.-Una anexion ofreceria gravisimos peligros, y les haria mds desgraciados.-Su independencia les seria desastrosa, y daria por resultado la ruina de la Isla. I. La prolongation de la guerra de Cuba, a pesar do que la casa rebelde es combatida dentro y fuera de si misma por tanto y tan poderoso elemento, es un fen6meno quo debe llamar la atencion de los hombres pensadores. Si no estudiisemos dicha guerra, puede decirse aqui, aplicando ideas de Villamartin, mis que bajo el panto de vista de la organization material de las tropas, de su nfmero y movimientos, sujetos 6 no a las reglas de los maestros, de sus triunfos y der-

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-112 rotas respectivas, Zc6mo podria explicarse ese fen6menc? t06mo una nation poderosa, con un ejdrcito comparativamente formidable nQ ha dado ya al traste con esa rebelion? Existe, paes, alguna causa que prolongue su castigada existencia. Si la tenaz astucia de los laborantes no encontrase algun pretexto que, explotado con destreza, pudiese encontrar eco, aunque vago, en el corazon de aquella conturbada sociedad, es seguro que despues de tan continuos y tan terribles desengaios, no quedaria otra cosa de aquella rebelion que las ruinas como testigos y el doloroso recuerdo de las desgracias que viene ocasionando. Para sostenerse no tiene en armas mas que 5 6 6.000 hombres, y si bien es verdad que les favorecen las condiciones topograficas del pais y la guerra salvaje que hacen, movidos por el instinto de conservation, en cambio no tienen un solo baluarte, un pueblo ni nada en que refugiarse, y les combaten mis de 100.000 hombres de ejdrcito y mas de 60.000 voluntaries, que, al cubrir las guarniciones de los pueblos, permiten no se distraigan fuerzas de las operaciones de campana. ZQud es, pues, lo quo galvaniza 6 aquel cadaver, que pudo ser enterrado en 1872? Nuestro deber es buscar la causa de este fen6meno, y, una vez endontrada, extirparla a toda costa. Obrando do este modo, cumpliremos un deber de conciencia y llevaremos a cabo un acto politico de inmensas ventajas para Espaia y para Cuba. Midntras esto no se haga, mientras
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-113 las causas morales de la fuerza del enemigo, la influencia de la opinion, el espfritu que anima al pais y a la 6poca, de nada nos servira la clAsica aplicacion de las reglas, el arte de mover las columnas, la superioridad num6rica en hombres y canones.> El partido rebelde, 6 pesar de cuantos obsticulos materiales se le quieran oponer, desplegaa6. toda su fuerza misntras reciba el impulso moral de la causa; y si por un esfuerzo incontrastable se le obliga 6 retirarse, su retirada ser tan solo una tregua; en su corazon abrigar mds profundo 6dio y espiara atentamente la ocasion de poder lanzarse a nuevas tentativas. Busquemos, pues, la causa. Queda demostrado en la primera part de esta Memorial que, aun dado que la isla de Cuba tuviera fundados motivos de queja, nunca podria justificarse la rebelion, toda vez que, sin salirse de las eyes, pudo y debi6 hacerlos desaparecer; queda probado que la insurrection no obedece 6 ningun noble sentimiento, ui en su fondo ni en su forma; que no tiene bandera definida y que no es eficaz la manera de combatir ni los medios de quo se valen los insurrectos para apoyarla. Por qu6, pues, se prolonga la guerra? ZEn qud fundan los insurrectos sus esperanzas de triunfo? Los recursos se les acaban; sus familiar sucumben; no tienen un solo hombre que sea capaz de organizar ej rcitos y mandarlos, ni de ponerse con acierto al frente de su sonada republica. No cuentan con las simpatias de los hombres de arraigo del pais, ni con protection formal y saria de los de fuera. ZEn qu6 esperan? Sera en el tiempo como su mejor ej6rcito y nuestro ma8

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-114 yor enemigo? IAcaso en nuestro cansancio? ;Ilusion! El pueblo espafiol no ceja cuando se empefia en una empresa. No nos cansamos cuando nos trabajaban tantos y tan encontrados elementos que ocupaban nuestia atencion, Zy nos cansaremos ahora quo homes entrade en un period normal; ahora que tenemos una bandera y un sistema de gobierno definido; ahora que se acab6 la guerra cantonal y carlista, y todas las miradas se dirigen a Cuba? No desmayamos, cuando, heridos de muerte en el corazon, solo podiamos llevar paliativos al padecimiento de la extremidad, gy desmayaremos ahora que, curado el corazon, late acompasadamente y da sefiales de salud y robustez? 1Ah! no, el pueblo espafiol no desmaya: podra, si, tender periodos de mayor 6 menor entusiasmo; podra remitir algun tanto, y a cortos intervalos, la calentura del Leon de Castilla; pero siempre est6 firm en su idea. A pesar de las vicisitudes de los nltimos tiempos, a pesar de las hondas divisiones producidas entre nosotros per cuestiones dom6sticas, con respect a Cuba ha side constant el pensamiento, y todos los Gobiernos ban mandado alli buenos refuerzos. Y no se diga que los insurrectos son tambien espafoles, y per to Canto de las mismas dotes de caracter; que esto no es asi. Los que se Ilamaron espafioles nunca demostraron esas dotes, ni en el campo ni en la emigration; los que hey continnan en la insurreccion, son, en su inmensa mayoria, gentle de color y advenedizos sin las elevadas condiciones de los que se baten per su patria; que los

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-115 africanos no pueden sentir patriotismo en Cuba. Si ya no han desertado, us porque van engaffados 6 invencibleriente comprometidos; pero desertarin en el moment en que les hablemos un lenguaje qua conocemos perfectamente, y atendamos a sus aspiraciones en lo quo tienen de atendibles. Esto 1o saben bien todos los cabecillas. gEsperan en una intervention armada de los Estados-Unidos? iTorpe ilusion, quo les ha cegado y empobrecido, despues de haberles hecho objeto de la burla sangrienta quo mereci6 su inexperta credulidad! Oigan los insurrectos de hoy, si quieren aprender a ser cuerdos, lo quo con admirable prevision decia sobre esta materia D. Jose A. Saco, persona nada sospechosa para ellos:
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-116 arriesgan. A ser yo conspirador, exigiria al Gobierno de los Estados-Unidos quo... empezase por preparar una escuadra y un ejdreito do 25 6 3J.000hombres, etc.
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-117 tura que encontrarian los cubanos, peleando?.. Aun cuando ninguno de los partidos beligerantes llamase en su socorro auxiliares tan peligrosos, ellos no permanecerian tranquilos. Si hoy Io estin, en medio de la ardiente atmrsfera quo respiran, debido es d la union saludable en que viven todos los blancos; pero el dia en que el trueno del canon los separe, ese dia podrdn renovarse en Cuba los horrores de Santo Domingo. Moverdnse alli los africanos por la fuerza de sus instintos; moveranse por los ejemplos que les ofrecen las Antillas extranjeras; moveranse Dor el fanatismo de las sectas abolicionistas, que no dejar6n escapar la preciosa coyuntura, quo entonces se les presentaria para consumar sus planes; moverinse, en fin, por los resortes de la political extranjera, que sabrg aprovecharse diestramente de nuestros errores y disensiones. He copiado hasta el fin esto pasaje para que se vea la claridad con que, d posar de sus tendencias 6 historia, comprendid y predijo el Sr. Saco, hace mas do veinte ados, cuanto sucederia y esta en parte sucediendo. Y tenia razon: los Estados-Unidos no pueden ser para Cuba Io que en un concepto ha side Inglaterra para Espafia y pueden serle muy fatales en el opuesto. El Gobierno de los Estados-Unidos, mis que su pueblo, veria tal vez con agrado el sostenimiento de la guerra de Cuba; pero nunca puede inspirarle interns, porque, si quiere extenderse en domina0ion territorial, tierras tiene donde hacerlo sin fiebre amarilla, sin pasar la mar y sin peligro de

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-118 complicaciones. Si sn deseo es hacker bien y mejorar, dentro de sa casa tiene materia en que entretenerse. Posible es que haya acariciado en momentos de irreflexion el amor de la hermosa y rica dama, siquiera por lo deferente quo se mostraba, 6 por las declaraciones que claramente hubo quien se atrevi6 a hacer en su nombre; pero sea porque conoci6 que tenia malos rivalesi sea porque se hizo cargo de que la hermosa era plagada a enfermedades; 6 porque vi6 las espinas de la flor de sus ilusiones, se content6 con ser amante plat6nico y con vender i los padrastros quo se la ofrecian armas y material Viejo para limpiar sus almacenes, y armamento nuevo a la solicita madre. A cambio de va> gos ofrecimientos y palabras pomposas, que alucinando a muchos, a nadie salvan en la hora del peligro, tom6 6 los emigrados el dinero que pr6digamente tiraban, porque creian inagotables los veneros de donde lo sacaban, dejindolos como no podia m6nos, exhaustos y sin la soiada proteccion. Bsteles la sonrisa burlona con que NewYork, Boston, y otras ciudades presenciaban sus manifestaciones, a las cuales no es necesario decir quin y porqu6 se asociaban; que por desgracia conoce la Peninsula lo quo son, to que significan y consiguen semejantes manifestaciones. Las relaciones cordiales que en la actualidad nos unen con el Gobiarno do los Estados-Unidos, desde que dej6 el poder el nltimo Presidente, demostrar 6 los insurrectos que se han curado del atentado abusive del Virginius, la ma's terminante manifes-

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-119 tacion del gobierno del general Grant en favor de aquella causa. Y ya que de esto hablo, dir6 mi opinion sobre aquel suceso. Creo que si los Estados-Unidos, abusando de nuestras circunstancias nos exigieron entences aquella satisfaccion, no To harian ahora aun sin la experiencia de aquellos sucesos, que juzgo provechosa para Espa5a, para Cuba y para los mismos Estados-Unidos. Los Estados-Unidos saben, como todo el mundo, que en malas condiciones tambien, dominado y ocupado subrepticiamente nuestro pais por el primer ej6rcito del siglo, guiado por el capitan que le pased triunfante por toda Europa hasta el corazon de Rusia y se hizo 6rbitro de los destinos del viejo mundo, supimos desbaratar sus planes de conquista y eclipsar aqui en nuestro cielo su hasta entonces fulgurante estrella, para que despues fuera 6 apagarse en las aguas de Santa Elena. No olviden los Estados-Unidos que hicimos esto cuando se nos creia en la convulsion de nuestra agonia, y que, si bien es verdad quo entonces nos ayudaron los ingleses, posible es que tambien hoy tuvieramos ingleses que nos ayudasen. 4
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-120 parte para evitar hasta el peligro de quo Cuba quedase sometida al poder de aquellos Estados. Ella, pues, abierta 6 solapadamente, segun creyera que mejor cumplia a los fines de su politica, se mezclaria en la contienda, y sus parciales en Cuba serian mas numerosos que los de la Repblica americana, pues esta, a 1o m6s, contaria solo con los cubanos; mas aquella reuniria en torno suyo a los peninsulares; porque defenderia los intereses de Espana, y a todos los individuos de raza africana, porque estos saben que ella hace a los esclavos libres y 6 los libres ciudadanos. Es, pues, To regular que Inglaterra proporcionara recursos a Espana para que continuase la guerra y permitiese que en Jamaica y en sus otras islas vecinas reclutase soldados. No olviden los Estados-Unidos, aunque prdsperos, su falta de unidad, sostenida por mais de una causa; su honda division interior, tan puesta de manifesto en la altima eleccion presidencial, acusa una herida que no se cicatriza; y Mltimamente, lanzados a una guerra impopular, su corto ej6rcito, mercenario en parte, y su vieja marina, quo no han medido sus fuerzas en lucha exterior, ni las han ensayado en verdaderas pruebas, no tendrian el entusiasmo patriot suficiente para escribir en su historic Trafalgares y Lepantos; no basta para esto que su brillante industria pueda construir en corto plazo armas y barcos; es necesario toner adems quien empuhe aquellas y sirva dstos con un entusiasmo quo no da el dinero. Aun en el caso improbable, dados ciertos celos,

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-121 de que nuestra causa tuviese m6nos simpatias en Europa, solo con los corsarios que se improvisarian en nuestras provincial del litoral, tendriamos bastante para destruir su comercio y paralizar su industria, arterias principales por donde circula la sangre que les da la vida. La presencia de nuestra escuadra en aquellas aguas haria renacer con potente vigor las antiguas enemistades de los Estados del Sur, que verian una ocasion propicia para el logro de sus deseos. Llevado de mi entusiasmo, he dejado correr la pluma mros de 10 necesario. Los cubanos confunden la gente de bullanga de los Estados-Unidos, entre los que hay muchos emigrados, quo i veces parecen rodear 6 aquel Gobierno, porque sabe halagarlos y servirse de ellos, con los hombres del pais verdaderamente serios y sensatos: honrados estos, inteligentes y amantes del 6rden y de la paz, base de su riqueza, la aprecian lo suficiente para que se expongan a perderla por cualquier cosa, y cualquier cosa seria para ellos Cuba, si se tiene en cuenta c6mo quedaria despues de nuestra defensa. Acostumbrados a ese sistema de gobierno, con el que les va bien, oyen con indiferencia y se rien de muchas cosas quo se dicen; pero si hubiera tornado la cuestion verdadera seriedad, hubieran impuesto su opinion y deseo, porque son el verdadero pals constitutivo y contribuyente, y sus interests les primeros, si no los dnicos, quo se podrian comprometer. Si no pueden contar los insurrectos con la intervencion directa, seria y formal de los Estados-Uni-

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-122 dos, mucho menos se pueden promoter la de ninguna otra nation. Si alguna tiene aun simpatias por su causa, as porque no conoce el origen y tendencias de la lucha, y la suponen hija de un santo deseo de libertad. II. jSera, por ventura, quo los rebeldes todavia no han renunciado del todo a sus antiguas ideas de anexion a los Estados-Unidos? No lo areo, no es creible, y mucho m6nos cuando todos los cubanos deben conocer las lecciones quo sobre esta materia les did el mencionado Sr. Saco. Pero por si quedase alguno quo aun sobase con aquella idea, bueno sera trascribir los p6rrafos de dicho senor, quo contienen, ademds, muy provechosas ensefanzas: KContemplando lo quo Cuba es bajo el Gobierno espaiol, y lo quo seria incorporada Alos EstadosUnidos (esto decia el Sr. Saco), parece quo fiodo cubano debiera desear ardientemente la anexion; pero este cambio tan halagielo ofreceria al realizarse grandes dificultades y peligros.
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-123 que pretendo convertir ningun cubano a mi opinion particular, debo decir francamente quo, a pesar de que reconozco los ventajas que Cuba alcan,zaria formando part de aquellos Estados (en esto se hacia ilusiones el Sr. Saco), me quedaria en el fondo del corazon un sentimiento secreto por la p6rdida de la nacionalidad Cabana. Apenas somos en Cuba 500.000 blancos, y on la superficie qua ella contiene, bien pueden alimentarse algunos miHones de hombres. Reunida que fuese al Norte de America, muchos de los peninsulares que hoy la habitan, mal avenidos con su nueva position, la abandonarian para siempre; y como la feracidad de su suelo, sus puertos magnificos y los demis elementos de riqueza, que con tan larga mano derram6 sobre ella la Providencia, llamarian a su seno una inmigracion prodigiosa, los norte-americanos dentro de poco tiempo nos superarian en numero, y la anexion, en ultimo resultado, no seria anea ion, sino absorcion de Cuba por los Estado s-Unidos. Verdad es que la Isla, geogr6ficamente considerada, no desapareceria del grupo de las Antillas; pero yo quisiera que, si Cuba se separase por cualquier evento del tronco a que pertenece, siempre quedase para los cubanos, y no para una raza extranjera a eNunca olvidemos (escribia el Sr. Saco a uno de sus amigos) que la raza anglo-saj ona difiere mucho de la nuestra por su origen, por su lengua, su religion, sus usos y costumbres, y que, desde quo se sienta con fuerzas para balancear el numero de eubanos, aspirar a la direction politica de los negocios de Cuba, y lo conseguira, no s6lo por su

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-124 fuerza numerica, sino porque se considerara como nuestra tutora o protectora, y mucho mas adelantada que nosotros en material de gobierno. Lo conseguira, repito, pero sin hacernos ninguna vio lencia, y usando de los mismos derechos que nosotros. Los norte-americanos se presentaran ante las urnas electorales; nosotros tambien nos presentaremos; ellos votarin por los suyos y nosotros por los nuestros; pero como ya estarn en mayoria, los cubanos seran excluidos, segun la misma ley, de todos 6 casi todos los empleos: y doloroso espectaculo es, por cierto, que los hijos, que los amos verdaderos del pals se encuentren en 61 postergados por una raza advenediza. Yo he visto esto en otras partes, y s6 que en mi patria tambien lo veria, y quiza veria tambien quo los cubanos, entregados al dolor y a la desesperacion, acudiesen a las armas y provocasen una guerra civil...> 4El otro medio de conseuirla seria por la fuerza de las armas. Pero, gpodemos los cubanos empufiarlas sin envolver a Cuba en la mas espantosa revo" lucion? ljCon que apoyo s6lido contamos para triunfar de la resistencia que encontrariamos? ZEntramos solos en la lid, 6 auxiliados por el extranjero? Examinemos separadamente lo quo sucederia en cada uno de estos casos. ADe raza africana hay en Cuba como 500.000 esclavps y 200.000 libres de color. Los blancos, unos son criollos y otros peninsulares; y aunque aquelos son mas numerosos, 6stos son mas fuertes, no solo por la identidad de sentimientos que los une, sino porque tienen exclusivamente el poder, el

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-125 ejercito y la marina, y ocupan ademis todas las plazas y fortalezas de la Isla. Ilusion seria figurarse quo los peninsulares se adhiriesen en las actuales circunstancias al grito de los cubanos en favor de la anexion. Habria tal vez entre los ricos un cortfsimo nnmero qua, deslumbrados con la idea del valor quo pudieran adquirir sus propiedades, depusiese su espafiolismo y se acogiese al nuevo pabelion. Pero la inmensa mayorfa se mantendria field al estandarte de Castilla. Opondrdnse, pues, porque fuerzaes confesar quo los espafloles en America son m6s espafioles quo on Espada; porque habiendo perdido ya sus admirables colonias en el nuevo continente, el orgullo national les obliga a defender a fuego y sangre, el anico punto importante quo les queda; porque desde Cuba pueden fomentar todavia su comercio en varios paises de Amdrica, y aun adquirir on ellos alguna influancia political; porque todas las industrias quo hoy los enriquecan pasarian a los norte-americanos, pues no podrian entrar en competencia con rivales tan activos y tan diestros; porque, en fin, de amos de Cuba descenderian a un rango inferior; y si 6 todos los hombres siempre es duro este sacrificio, al espafiol le seria insoportable, no solo por el recuerdo de lo quo fu6 en aquellos paises, sino por la intolerancia de su caracter y el 6dio con quo mira la dominacion extranjera. Si los espafioles deploran, y on mi sentir con razon, el triunfo de los Estados-Unidos en M6jico, quo ya no les pertenece gc6mo podrian unirse .los quo vienen 6 despojarlos de una propiedad quo tanto estiman? No hay, pues, qua

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-126 contar con su apoyo, ni aun con su neutralidad, y tengamos por cierto que en cualquiera tentative. armada por la anexion los encontraremos en el campo enemigo.> Pero yo he supuesto lo que no es. He supuestoque todos los cubanos desean y estan dispuestos 6. pelear por la incorporation. Es muy facil que los hombres se engafen, tomando por opinion general la que solo es del circulo en que ellos se mueven;. y yo creo que en este error incurririan los que se imaginasen que los cubanos piensan hoy de un mismo modo en punto a la anexion..... Si el pais a que hubi6semos de agregarnos fuese del mismo origin que el nuestro, Mjico, por ejemplo, suponiendo que este pueblo desventurado pudiese darnos la protection de que 61 mismo career, entonces, por un impulso instintivo y tan rapido como el fluido elictrico, los cubanos todos volverian los ojos a las regiones de Anahuac. Pero, cuando se trata de una nation extranjera, y mis extranjera que otras para la raza espahola, extraio fendmeno seria quo la gentle cubana en masa, rompiendo de un golpe con las antiguas tradiciones, con la fuerza de sus hibitos y con el imperio de su religion y de su lengua, se arrojase a los brazos de la confederation norte-americana. Este fendmeno sdlo podr. suceder, si, persistiendo el Gobierno metropolitan en su conducta tirinica contra Cuba, los hijos de esta Antilla se ven forzados i buscar en otra part la justicia y la libertad, que tan obstinadamente se les niega. Aun on las ciudades de la Isla, donde mis difundida pudiese estar-

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-127 la idea de la anexion, mirarian 6sta con repugnancia los que viven y medran contentos a la sombra de las instituciones actuales; los que obligados a pasar por el nivel de la igualdad americana, perderian el rango que hoy ocupan en la jerarquia social; y si a ellos se junta el nimero de los indo lentes, de los pacificos y de los timidos, resultar que el partido de la anexion no sera muy formidable. ZY esta fraccion, quo seguramente encontraria al frente suyo a otra m6s poderosa, esta fraccion es la quo podria salir vencedora en empresa tan arriesgada? Mas, concedase que todos los cubanos caminan de acuerdo y piden anna la anexion; todavia quedan pendientes otras dificultades muy graves. En la confederation americana, los Esta dos del Norte, justamente alarmados de la preponderancia que van adquiriendo los del Sur, estan resueltos 6 combatir la agregacion 6 la Repnblica de nuevos Estados de esclavos; y la reciente determination que se acaba de tormar, prohibiendo la esclavitud en el Oregon, es un anuncio de los obstaculos quo encontraria la incorporation de Cuba, pues no hay

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-128 duda que con ella se romperia de una vez el equilibrio entre el Septentrion y el Mediodia. Encarnizada seria la contienda entre partidos tan opuestos; y si, cuando la cuestion se presentase no estuviese reunido el Ouerpo legislation americano, inico juez competent para decidirla, seria menester aguardar a quo de nuevo se juntase, quedando Cuba entre tanto entregada a la mas terrible incertidumbre y expuesta a los embates de los elementos internos y externos, qua podrian conjurarse contra ella.
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-129 tuirse en gobierno independiente, ni A ser reconocida par otras potencias? Y si resultase, lo quo nadie puede toner por possible, si resultase qua los Estados -Unidos no quisiesen recibirnos, como miembros de su gran familia, zqu6 seria entonces de Cuba, cuando .en el concepto de los mismos anexionistas, ella no puede existir par si sola? Forzosa consecuencia seria, 6 tender de nuevo el cuello al yugo espafol, 6 condenar la Isla a una ruina inevitable.> He preferido tomar del Sr. Saco estas razones, a dar las qua tenia escritas, porque viniendo de persona .tan autorizada entree los insurrectos, podran estos considerarlas en toda su imparcialidad, y convencerse ante la fuerza de su irresistible l6gica. III. Tal vez por estar pgnetrados los cubanos de las razones quo explana el Sr. Saco en los parrafos qua he trascrito en el articulo anterior, han desistido en su mayoria de toda idea de anexion, y dicen qne hoy solo pelean por su independencia. Sea enhorabuena; pero aparte de qua, como he dicho, suefian un imposible, solando emanciparse de la Metr6poli, esa ansiada independencia, aun conseguida sin que les costase arruinar antes a sus familias, ni deshonrar su nombre, ni arrasar sus campos, ni anegar la Isla enter, vestida de Into, en un mar de lagrimas y de sangre, ofreceria inconvenientes tan graves como la anexion, y aca9

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-130 baria por acarrearles en breve tiempo su propia perdicion. Luego que los habitantes de la isla de Cuba estuviesen en posesion de su independencia, se dividirian inevitablemente en dos 6 tres repnblicas rivales, quo se harian entree si una guerra encarnizada: todos los gobernantes aspirarian A la unidad; pero pretendiendo cada uno el predominio de sus respectivos departamentos. Aun en el supuesto de quo todos los habitantes hablasen un mismo idioma, tuviesen una misma religion y se gloriasen de unas mismas tradiciones, lo cual no sucederia par razones ficiles de comprender, habria entre ellos los mismos 6dios que entre los habitantes de Haiti y Santo Domingo; y los quo habian peleado para conquistar su independencia y librarse de lo que llaman el yugo de la Metr6poli, tendrian que someterse al yugo funesto y cien veces mas insufrible de despotas aventureros. No hablo en mera conjetura; fundo mis afirmaciones en premisas quo ineludiblemente las contienen. Es un hecho pdblico y notorio; aunque no estudiado todo lo quo se debia, quo desde muchos aflos antes de la guerra existe entre el Oriente y Occidente de Cuba un marcado autagonismo, producido, entre otras causas, por la creciente riqueza de algunos pueblos nuevos y de la capital de la Isla, en oposicion con la decadencia de otros pueblos muy antiguos. Aunque una nueva division del territorio ha hecho altimamente tries departamentos de los dos en quo Cuba estaba dividida, el Occiden-

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tal, que comprende la rica Vuelta-Abajo, el territorio comprendido entre Maeurijes, 'irdenas Matanzas y la Habana y los mis importantes ingenios de la Isla, ha quedado mis rico y con mas poblacion qua los dos restantes reunidos. Todo esto ha dado por consecuencia qu los hombres mis influyentes de los departamentos Central y Oriental miren con creciente envidia al otro departamento y procured por todos los medios eananciparse, en Jo posible, de la Habana en lo gubernativo y mercantil. zQu6 sucederia despues de conseguida la completa independencia de Cuba? Es tan profunda esta division, y tienen tan hondas raices los celos entre los diferentes departamentos, que nunca han podido estos ponerse de acuerdo ni aun para los asuntos de comun interes. Buena prueba es de ello la diferente acogida quo, como homos dicho, ha tenido en cada uno la insurreccion. Los mismos prohombres de la regeneraciox de Cuba, aun en el tiempo en que debieran dar mayores muestras de union y buena armonia, siquiera por interns de su causa; estain divididos y jamis se han entendido ni se pueden entender. Cada uno aspira a ser mas que otro, cada uno quiere cosa diferente. S6lo en una estan conformed: en destruir la Isla y en calumniar A Espafla y a los espaffeles. Por otra part, los antecedentes de los jefes de la insurrection, afiliados i las l6gias masonicas, cuyo secreto, qua ellos tal vez no conocen, como instrumentos ciegos de superiores que no se Jo comunican, es alli, como en todas partes, destruir el edificio social i pretexto de reformarlo; el caracter quo la -131

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-132 rebelion ha presentado en todas sus epocas, y los frutos que ha producido en las poblaciones en quo ha dominado, ponen de manifiesto con toda claridad, quo los defensores de la independencia se proponen repetir en Cuba lo mismo quo se hizo en los vireinatos del nuevo continente: despojar de sus fortunas y exterminar, primero a sus enemigos, luego a sus amigos ricos y despues... despues el caos. En los vireinatos, a los pocos meses de haber estallado la revolution, ya los primeros directores andaban fugitivos, 6 habian muerto a manos de sus mismos seeuaces. iPobre Aldama, pobre marques de Santa Lucia si triunfaran! serian muy pronto victimas de sus propios soldados. Las mismas 16gias masdnicas, numerosas por cierto en Cuba desde antes del grito de Yara, aunquo manejadas por un corto n6mero do intrigantes que se hacen obedecer ciegamente por los hermanos adeptos; aunque debieran tener mucho interns en aparecer unidas para acreditar la bondad de sus fines, nunca se han tratado entree si como buenas hermanas. La masoneria de Santiago de Cuba donde, segun tengo entendido, habia ocho l6gias funcionando, queria tender supremacia sobre la de la Habana, -a pesar de quo contaba catorce en la misma dpoca. Sus mismos adeptos confiesan quo estdn siempre en pugna, y, segun se desprende de un documento impress que tengo a la vista, expedido en forma de circular por el GRANDE ORIENTE de Charleston, trabajaron mucho las l6gias de la Habana para no

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-133 depender del Supremo Consejo de Colon de Santiago de Cuba, de quien dependian, sino del GRANDE ORIENTE de los Estados-Unidos. No hay, pues, otra solution para Cuba quo elegir uno de los dos extremos de este dilema, 6 la vida siendo siempre espaiola, 6 la muerte si deja de serlo. Asi bo comprendi6 seguramente en su claro talento el tantas veces mencionado Sr. Saco, cuando decia a los cubanos: En nuestras actuales circunstancias, la revolution politica va necesariamente acompafada de la revolution social; y la revolucion social es la ruina completa de la raza cubana. Sin duda quo los oprimidos hijos de aquel pueblo (aqui descubre sus antecedentes) tienen muchos agravios quo reclamar contra la tirania metropolitana; pero por numerosos y graves quo sean, los hombres previsores jams deben provocar un levantamiento, quo, antes de mejorar nuestra condicion, nos hundiria en las mis espantosas calamidades. El patriotismo, el puro 6 ilustrado patriotismo debe consistir en Cuba, no en desear imposibles ni en precipitar el pais on una revolution prematura, sino en sufrir con resignation y grandeza de animo los ultrajes dela fortuna, procurando siempre enderezar a buena parte los destinos de la patria.> Si yo hubiera estado en condiciones de dar consejos a los cubanos, como el Sr. Saco, en vez de las nltimas palabras trascritas, les hubiera dicho las siguientes: El patriotismo, el puro 6 ilustrado patriotismo debe ejercitarse en Cuba en buscar por medios legales, aunque con dignidad y nobleza,

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-134 el remedio de los males, si los hay, y no intentar par nada ni por nadie una revolucion, aun cuando su triunfo fuera Hablando de esta manera hubiera estado conforme conlo que 61 mismo dice en otra parte. < Seri, dice, que 1os cubanos, consideran su suerte tan insoportable que, ciegos y desesperados, quieran entregarse a la venganza y a otras pasiones indignas de sus pechos generosos? Si tal hicieran, las consecuencias pesarian mis sobre ellos, que sobre los enemigos de quienes intentaran vengarse.

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-135 CAPITULO II. Nueias pruebas de la imposibilidad de que Cuba consiga, hoy por hoy, su independencia. Como los limites de este gdnero de trabajos no permiten mucha extension, no me detendrd a aducir todas las razones que prueban la imposibilidad en que esta Cuba de conseguir, hoy por hoy, su idepeadencia. Para desvanecer, sin embargo, hasta las ltimas ilusiones de los quo aun la esperan, guiados por un sentimiento tal vez noble, mis que por el conocimiento de la materia, bueno sera apuntar en este capitulo algunas que son de mucho peso y que, en mi juicio, decided por completo la cuestion. Es la primera la imposibilidad absoluta de que Cuba pudiese sobrellevar los gastos oficiales que le ocasionaria su nueva calidad de nation independiente, si habia de serlo con provecho suyo y sin peligros para las demos naciones. &Han considerado bien los ilusos a cuanto montarian los gastos de la instalacion y conservation natural de la Republica con su poder ejecutivo, sus cimaras, su cuerpo diplomatico y consular, su administration en todos los ramos, su ejdreito efectivo, su militia na-

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-136 cional y, sobre todo, su marina, pues que siendo Cuba una isla situada en la position ma's importante de todo el Nuevo Mundo, habia de tener forzosamente una marina poderosa, sopena de no gozar de la consideration que merece y necesita para si y para el resto de la Am6rica espafiola? El presupuesto de los gastos ordinaries de la Isla en todos conceptos, aweendi6 en el aRo normal de 1866 a' la cantidad de 26.852,673 pesos fuertes. Es verdad que se recaud6 algo ma's, y que Cuba independiente no tendria algunos de los gastos que tiene Cuba espafiola; pero como en cambio de lo poco que podria eliminar del presupuesto de gastos, tendria que crear las obligaciones inherentes a un pueblo soberano dentro y fuera de sus limites, sucederia sin remedio que se duplicarian por lo m6nos los gastos de su pdblica administration. Tal vez on el ejdrcito podria hacer algunas economias, reduciendo a menor cantidad los ocho millones de pesos que figuraban en el presupuesto militar de 1866; pero teniendo en cuenta que en esa partida no figuraban los gastos de reclutamiento y enganche personal, ni el costo primitivo de las armas y material de guerra, ni lo qua significa el reemplazo de los hombres, se comprenderi. ficilmente qua en definitive se aumentarian los gastos del presupuesto militar de Cuba independiente, 6 no disminuirian, por 1o m6nos, los que hoy ocasiona. Lo quo aumentaria extraordinariamente la dificultad, hasta hacerla de todo punto invencible, serial el gasto enorme que ocasionarian las atenciones de la marina, quo, aunque en el citado presupuesto

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-137 de 1866 solo ascendian 4.000,000 de pesos, para Cuba serian insoportables, toda vez que Espafia no habia-de dejarle su escuadra, y que, por lo tanto, habia de crearla Cuba, pues par las razones indicadas no podria vivir dignamente sin ella. Si consideramos los gastos que represents la adquisicion y conservation de este costoso 6 importantisimo elemento, seri necesario convenir en que por cualquier lado que se mire la question, Cuba independiente necesitaria gastar de cincuenta a sesenta millones de pesos cada afio en -a vida normal de la repfiblica, 6 dejar de ser un pueblo digno de sus antecedentes y de la situation geografica en que Dios la ha colocado. Para lo primero tendria que duplicar sus ingresos y esto le seria imposible atacando en sus instituciones su pingile production. Al contrario: las rentas de Cuba independiente, solo por el hecho de ser independiente, mermarian, como despues veremos, lo m6nos la mitad de lo que hasta ahora han sido, y en este caso todos los elementos que habrian de conservarla como nosotros la tenemos, desaparecerian con el prestigio qua hoy disfruta, por mucho que trataran de impedirlo sus nuevos gobernantes. Las consecuencias ent6nces serian lamentables: Cuba, dice con razon Ferrer de Couto, arrastrarfa la vida entre languida y desastrosa de su incapacidad, como la que arrastran Santo Domingo y Venezuela, y la supremacia sobre ella y sobre toda la familia hispano americana la ejerceria la Am6rica del Norte, sin el respeto que hoy le impone la bandera quo hota sobre Cuba.

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-138 El que lo dude, que recuerde el 6xito respectivo de las expediciones pirAticas de Walker a la Amdrica central, de las cuales la primera y la segunda, como con entero conocimiento de causa dice el citado Ferrer, pusieron en grand peligro la libertad do aquellos pueblos, y por haber tenido Espana en Cuba lo que tenia que perder, fuwpor lo que se iniciaron desde Europa las gestiones que anularon la tercera, y que dieron 4 Honduras la gloria de la cuarta. II. La segunda de las razones quo debo aducir en esto capitulo, es lo mucho que perderia la riqueza, el comereio y la poblacion de la isla de Cuba, si se hiciera independiente. Para convencerse de ello, no hay mas quo fijarse en lo que ha ocurrido en Santo Domingo y Jamaica que, como llevo dicho, son las mas afines y mas inmediatas a nuestra Antilla. La primera, segun datos oficiales compulsados por el citado Sr. Ferrer de Couto, antes de hacerse independiente, mej or dicho en 1790, export6 de sus productos por valor de 27.828,000 pesos fuertes y en el afo 1870, esto es, a los 80 de su emancipacion y ya repuesta del feroz sacudimiento que aquella le hizo sufrir, no pudo contar mis quo tires millones entree importacion y exportacion. Podria objetarse que esta enorme diferencia ha

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-139 tenido lugar en virtud de la sangrienta catastrofe que ocasion6 la cuestion de razas, y que tal vez en Cuba no sucederia lo mismo. Aunque esta objecion esta ya sobradamente contestada en el curso de la presente Memoria, veamos, para desvanecerla hasta oi fin, 16 que ha ocurrido en Jamaica, sin proolamar su independencia y solo por el echo de haber desorganizado su trabajo, no tanto quizas como se ,desorganizaria en Cuba independiente. De los datos fidedignos que he consultado, resulta que, antes de la desorganizacion del trabajo, representaba su propiedad mueble 6 inmueble cincuenta millones de libras esterlinas, y que en 1850 ya no representaba sino once millones poceo mas; que a los cinco aos de desorganizarse el trabajo se habian dejado sin cultivo seiscientas cinco antes ricas propiedades, y que su poblacion decrecid desde ent6nces en las mismas proporciones en que ha ido aumentando la de Cuba. M6jico, el mismo M6jico, la republica mayor de nuestra raza, teniendo mas de ocho millones de habitantes y un territorio tan extenso, tan. riceo y tan ieraz, al medio siglo de consolidar su independencia figura en los Estados-Unidos, mereado natural de sus products, con una suma muy exigua, si se la compara con la de Cuba. Por no hacerme pesado no dar6 cabida 6 mas extensos datos. Baste decir que es una cosa probada, que me serial muy facil demostrar con la irresistible 16gica de los ndmeros, que todas esas repablicas han ido progresiva y considerablemente disminuyendo en productos agricolas 6 industriales y

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-140 en poblacion desde el dia en quo se hicieron independientes. Por otra parte, el cardcter especial de la insurreccion, los antecedentes y la conducta de sus hombres mas notables, que jams han dado muestra algana de sensatez y cordura, ni motivo alguno para esperar que procederian con el necesario acierto en el Gobierno supremo y en la administration de la Isla, obligarian sin duda i sus pobladores extranjeros a cambiar de domnicilio, pues en la novedad verian para sns personas 6 intereses graves peligros, y ninguna seguridad prActica y rational de conjurarlos. El capital es de suyo timido y receloso, y facilmente huye alarmado de los paises que no le inspiran la suficiente confianza. Ma's de un ejemplo de ello hemos visto en todos los pueblos de la tierra durante sus discordias. Hay, pues, que desengan irse: Cuba independiente antes de hallarse en sazon, y de quo el tiempo transformase radical y acompasadamente sutrabajo, seria un nuevo ejetnplo de dolorosisimos desastres, imperdonable despues de tan repetida experiencia de 1o ocurrido en toda la America espaiola. ZY es este el risuefo porvenir que al grito de in dependencia quieren para sa patria los cubanos in-surrectos? No, no, para que Cuba sea independiente no basta guitar iviva Cub1 independiente! Si alguno acaricia esa ilusion, que la deponga; de otro modo, dara pruebas inequivoens de contumaz obeecacion y morir de desengaflo.

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-141 III. Para terminar este capitulo, same licito trascribir integro un artfiulo que, con el epigrafe 4Puede Cuba ser independiente?, public en el aflo 1872 El Emigrado, periddizo que vefa la luz piblica en los Estados-Unidos, el cual ilustra abundantemente la nateria. Dice asi: Pocas cuestiones hay que mds vivamente pre,odupen el espiritu publico y el corazon de nuestros lectores como la que sirve de epigrafe d estos parrafos desalifados, pero sinceros; porque la posibilidad de la independent a cubana, ha sido para casi todos objeto de carifoso entusiasmo, de profundas meditaciones, de ardiente deseo; causa de inauditos sacrificios; pretexto de locuras herdicas y sublimes; base de titAnicos trabajos, y aspiracion vehementitsima de todos los instantes. Objeto, causa, base y aspiracion lo ha sido tambien para nosotros; y no m6nos lisonjera, no menos exigente, no m6nos fire, no m6nos pura ni constante que para cualquiera de los quo nos honran, prestando su atencion i estos renglones. Hoy la experiencia ruda, la aspera ensefianza de los hechos han simplificado grandemente la solution del que todavia es problema para muchos. Estudiemos, pues, la cuestion en sus aspectos principales, y sirvanos Io ocurrido de faro luminoso que lleve a buen

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-142 puerto la opinion de los que' la salud de la patria, sabemos posponer todo sentimiento; de los quecreemos que el deber del cubano honrado consisted en salvar a Cuba a todo trance, aunque e1 perezca en la demanda, 6 aunque le amargue sus dias el patriotismo vocinglero, que juzga por exterioridades y desmaya ante la ardua labor de examinar la: esencia de las cosas. >Hemos dicho que la emigracion cubana, do laque nosotros somos field eco, se pregunta: Lpuede ser Cuba independiente? Ahora afiadiremos que esa pregunta, imperceptible en los principios, porque la ahogaba el entusiasmo, ha ido tomando cuerpo,_ hasta generalizarse, verse pronunciada en alta voz, y formar hoy la preocupacion mas legitima de cuantos se interesan de buena fd ptr el porvenir denuestra amada Isla. A esto, que es innegable, sin que con descubrirlo alcancemos otro merito que el de hacer pdblico un hecho ya notorio, laman tibieza algunos, casaneio otros, falta de fd los mais. Para nosotros no hay tal cosa. Nosotros lo llamamos despertar de un letargo profundo; nosotros lo llamamos deseo nobilisimo de llegar a la verdad por todos los caminos; nosotros lo aplaudimos, y saludamos con respeto al que, por afanarse en la obtencion de la verdad, se aparta de las faciles sondas que conducen al castillo de naipes que se llama palacio de la popularidad. Apartemos de nosotros con desden vacilaciones que sientan mat en pechos varoniles, y abordemos de frente esa, como todas las cuestiones.-IPuede Cuba ser indepediente?-Vamos a examinarlo y A

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-143 fijar convicciones, prestandolas el sdlido cimiento de una argumentacion indestructible. >Preguntarse si Cuba puede ser independiente: como se lo preguntan ahora mismo casi todos nuestros hermanos, vale tanto como poner en duda desde luego la posibilidad de aquel suceso. Lo qua lleva en si el sello augusto de la verdad se impone por si propio, sin demostracion de ningun genero, es porque existe; y existe, porque es. A nadie se ocurre ponerlo on tela de juicio. Pero cuando el pensamiento vive, desatinado de si propio, revolviendose en un circulo vicioso; cuando vislumbra la verdad y parece quo no la busca sino para saber mejor como evitarla; cuando retrocede ante el examen l6gico de las consecuencias a que le lievan las premisas quo 61 mismo ha sentado, entdnces puede decirse con certeza que ese pensamiento tiene miedo de sus propias especulaciones; quo ese pensamiento se oscurece a sabiendas; quo la imaginacion y la esperanza luchan por sobornar al juicio severe; y quo la duda es el principio involuntario y tal vez inconsciente de una negacion, quasolo aguarda para establecerse a quo un espirita osado la formula. >Pues bien; en esa agonia moral, fecunda en tormentos m6s quo el infierno imaginado por el Dante, viven de un afio aca nuestros hermanos. Apelamos a su noble corazon, llamamos a las puertas de su conciencia para preguntarles si es asi. Y si es asf, resueltos como estamos 6 lleyar todo el peso de la cruz de la verdad que ha caido sobre nuestres hombros debilisimos, concentraremos today nuestra

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-144 energia para formular la negacion que los pobres emigrados presentimos, y quo ninguno en pfblico se atreve a pronunciar. >Seamos sinceros, seamos francos, demos tregua al sentimiento, ahoguemos el deseo ante las exigencias de la razon, subordinemosle Para siempre 4 los consejos del bueno, del sano patriotismo; y aunque la ingratitud y la calumnia envenenen nuestra oxistencia, neguemos de una vez lo que no puede l6gicamente sustentarse. No: Cuba no puede ser independiente; reconozcamoslo sin titubear, porque ese reconoci miento se ajusta a lo que descubre todo criterio recto, y acaso evite todavia el derramamiento de sangre preciosisima que cae en esteriles campos de batalla,en vez de nutrir A la patria amada con Sn savia feeunda y generosa. % Qu6 elementos tiene nuestra Isla para conquistar suindependencia?-Ningunos, en verdad, mas que el inddrnito valor de sus preclaros hijos. Pero el valor no basta por si solo, cuando el adversario lo posee en grado igual, y cuenta ademas con reCursos de todo gdnero, con organization inquebrantable, con tenacidad de prop6sito que no cede a la nuestra. El valor salva la honra, y en Cuba la honra esta salvada; pero el valorno basta para cambiar la faz entera de una sociedad, para reconstituir las bases de su vida publica, para llegar a la mayor edad politica y tomar puesto entree las naciones de la tierra. sValiente es la Irlanda, valientes son los Estados del Sur de la Union Americana, y su valor militar,

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-145 probado en cien campos de batalla, no les ha conquistado la independencia por quo suspiran. El va lor material se estrella contra obstaculos materiales; y cuando 6stos han vencido, hicese preciso Ramar a si al valor moral, harto m6nos frecuente y mas sublime, para atajar los males que amenguan a la patria. En el vencimiento no hay deshonra, cuando la resistencia ha sido gloriosa; y el valor esta, no en contentar nuestras aspiraciones, sino en aplicarlo al mayor bien del objeto quo defendemos. ePero aun suponiendo qua, en fuerza de prodigios, recabasemos de Espana la independencia apetecida, tes seguro quo pudidsemos vivir como nacion independiente? Conquistar os diffeil; pero mil veces mis dificil Os retener y conservar lo conquistado. Si damos de barato nuestra independencia, Lestamos ciertos de reunir la suma de elementos necesarios para utilizar nuestra conquista? Si nos emancipamos de un gobierno secular, fsabremos y podremos gobernarnos por siglos anosotros mismos? He ahi otro aspecto de la cuestion quo tampoco se resuelve en un sentido favorable. jEl curso de la revolution presente y Lo quo sobra ella hemos escrito en nuestros tres nimeros pasados, con aplauso de nuestros lectures, demuestran claramente quo no seria licito esperar tanta ventura. Naciendo con elementos prodigiosos, hemos visto la insurrection apagarse lentamente, y ha llorado sangre nuestro corazon cuando consideribamos quo el mayor enemigo del dxito eran las ambiciones desencadenadas de nuestros caudillos, la mala fe de nuestros auxiliares, la falta I0

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-146 de concierto en los subordinados, la ausencia de respeto entre los iguales, y la de consideration para los inferiores. El mdrito ha sido postergado con raras, muy raras excepciones, y exaltado el don de la intriga: el manejo de la cosa pdblica ha corrido a la ventura: las eyes que se hicieron no obligaron al poderoso, mientras pesaban de lleno sobre el desvalido; y si estos hechos incontestables han tenido lugar en la revolution en que mas abundantes eran nuestros recursos propios, que debe esperarse que ocurriera en circunstancias normales, cuando en aquellas de peligro para la patria, aquellas en que todo nos excitaba 6 aunar las voluntades y a sintetizar las aspiraciones, no hemos tenido la magnanimidad de sacrificar nuestra ambition a nuestro deber? Pues esta es historia de ayer, 6 mas bien, historia de hoy; y al narrarla, hemos procurado atemperar nuestros conceptos al espiritu de tolerancia, que es patrimonio de la verdad. x'Hasta aqui hemos demostrado, aunque con honda pena, que nuestra isla de Cuba no puede por si sola emanciparse de la tutela espafiola; y que los sucesos mas recientes inspiran muy legitimas dudas de quo acertiramos a cimentar nuestra independencia, en caso de lograrla. Mas zqu6 diremos si por un instant nos paramos 6 considerar los peligros que amagarian a Cuba, si mendigara del apoyo extranjero su independencia? vAuxiliares de nuestra emancipation political no se han de buscar fuera de Cuba, porque no los hay, y los que existen son 6 impotentes o nocivos. Y si n6 qu6 pueblo extraflo nos ha sostenido en la pre-

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-147 sente insurrection? Algunos de la America del Sur, timidamente en las esferas del Gobierno, hasta el punto de ser su auxilio ineficaz, y fuera de ella, con expresiones de simpatia que han regocijado nuestro coraz on, pero que nada pesan en los resultados generales. Otros han contribuido aventureros mal hallados con la paz del mundo, que han sido langosta de la insurrection. Y no hablemos de la Am6rica del Norte, porque seria imperdonable la ceguera de los quo aun creyesen en la buena f6 de su decantada amistad por el pueblo cubano. Los Estados-Unidos, la nnica nation que tiene en Amdrica fuerzas suficientes para hacer respetar su voluntad, la nation tradicionalmente enemiga de Espafla, nos han %Aentido auxilios: no nos los ha: dado. jQuidn cobij6 i nuestras juntas revolucionarias y ha permitido el paso a expediciones militares, violando con una y otra cosa el derecho internacional en favor nuestro? iAh, burla sangrienta del destino! JDe qu6 nos ha servido lo primero, sino de elemento constante de discordia, y qu6 nos ha valido lo segundo, fuera de lucrarse con nosotros nuestros decididos protectores? >Ya lo hemos dicho antes de ahora, y en repetirlo seremos incansables: la protection de los Estados-Unidos no es mis que un medio de desangrar A Espana y A Cuba, para que, en un momento dado, pueda mis ficilmente la Union Americana apoderarse de la presn que codicia. iCuando, si n6, han hablado aqul los hombres pnblicos 6 ha fulminado rayos la prensa en pro de la libertad cubana, sin

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-148 reserva tacita 6 expresa? El gran argumento ha sido siempre la posesion eventual de Cuba, como Have del golfo mejicano; y nunca se ha tratado de ayudarnos, sing de destruirnos hasta dejarnos amerced de la f6 pinica de nuestros generosos awiliares. Llegara Cuba A ser independiente, y en breve tdrmino veria puesto en action a costa suya el ap6logo del lobo y el cordero. iEnturbia tanto nuestra amada Isla el agua del golfo en que se baia la Union Americana! >Que la independencia en ningun caso la obtendriamos sino despues de sostener una lucha desesperada que, aun resnltando en el triunfo, daria cabo de nuestros recursos, harto ho ensefan los acontecimientos actuales. Y si en la lucha quedaba la patria desangrada, y expuesta en su vida interior i las convulsiones de la ambition de sus mismos caudillos, lc6mo, ni con qud hariamos frente A una segunda guerra, no ya contra Espana, sing contra la nacion mas pujante de America, nacion cuya base de operaciones distaria diez horas no mas de nuestras riberas? 0 sucumbiriamos al empujo del moderno Atila, 6 convertiriamos 6. la patria en palenque cerrado, en quo viniera a luchar la intuencia latina en America, contra la influencia de la raza sajona, perdiendo en cualquier caso nosotros la libertad adquirida 6 tanta costa. vE1 problema de si puede ser Cuba independiente se resuelve, asi pues, en sentir nuestro, con este dilema inevitable: 6 Cuba es Cuba, mas 6 mdnos rica en libertades, pero conservando la fisonomia social quo dentro do la gran familia latina consti-

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-149 tuye su idiosincrasia, 6 de la anarquia interior pasa a la exclavitud de un tirano extranjero, que borraria su nombre, expulsariai sus hijos, y la ofreceria en pasto a la rapacidad de sus proednsules, en holocausto a la civilization del Norte, que sustituye los caflones a la Constitucion, el revolver al arado, y el culto del degradante interns material a la adoration del Dios de los cat6licos. >Mejor dicho, el problema no existe: Cuba-si quiere'ser Cuba, no puede ser independiente. >Esta es la verdad, que escribimos con dolor profundo, pero que nos dicta la razon amaestrada por los desengaflos. Si nuestro criterio se extravia, vuelvinnos 6 poner nuestros hermanos en el sendero de lo justo, y enmienden nuestro error; lo que nosotros buscamos es su mayor bien. Pero si estamos en lo clerto, si hemos interpretado fielmente, como en conciencia creemos, los sentimientos de la emigration, si hemos dado forma y cuerpo a opiniones vagas 6 indecisas, separen de una vez su entendimiento de los falsos patriotas que se afanan por oscurecerlo, para arrebatarles el fruto del trabajo diario con que se honran a si propios y honran el nombre de su patria, y lluevan sobre nosotros los dardos emponzofiados do la maledicencia, si en nosotros se fija paravictima expiatoria de un acto de valor civico que las almas gastadas no se atreverian 6 intentar siquiera. Nosotros, humildes proletarios de la inteligencia, modestos peones del progreso, nos contentamos con servir a Cuba por los casinos de la verdad, fuente de toda justicia. Ni nos arredra la impopularidad,

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-150 ni la popularidad nos desvanece, ni nos acobardan las amenazas: si 1o que propagamos es justo, ello vencera con el auxilio de los buenos. Y aunque la predicacion no debiera ser para nosotros sing manantial de sinsabores, aun nos consolaria y fortaleceria la promesa divina: Bienaventurados los que han hambre y sed de justicia, porqte ellos serdn hartos.>

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CAPITULO III. CONTINUE LA DEMOSTRACION DE QUE NO TIENE RACIONAL FUNDAMENTO LA PROLONGACION DE LA GUERRA DR CUBA. No es cierto quo el deseo de reformas politicas y la resistencia de Espana a concederlas es la causa de la prolongation de la guerra.-Poblacion y riqueza de la parte sublevada y de la part field. -Espaa nunca se ha negado en absoluto i conceder las prudentes y justas reformas. I. La esperanza de los insurrectos en nuestro cansancio, ni en una intervention armada de los Estados-Unidos, ni en una anexion, ni en su independencia, cosas de las cuales unas son ilusorias y ridiculas, otras imposibles y todas desastrosas para los mismos cubanos, no tiene caracteres suficientes para constituir causa rational de la prolongacion de la guerra. Veamos ahora si esa prolongation puede ser debida a alguna de las causas que produced y dan vida a las guerras civiles, segun la opinion de los

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-152 mis edlebres escritores de arte militar, tales como el general Lloy, Jomini, el marquis de Chambray, Villamartin y otros. Al hablar de estas funestisimas luchas, todos les asignan las mismas causas. Para evitar proligidad, citar6 solamente las palabras del nltimo, por la circunstancia de ser espafiol y de presentar en mis braves rasgos el conjunto de dichas causas. Hablando de las guerras civiles, dice:
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-153 yes; pero el tiempo y un estudio mais detenido de la materia, me han hecho comprender que las causas enumeradas por los citados autores no son aplicables a la guerra de Cuba, ni tienen relation algusa con ella. Para quo asi fuera, era necesario que se verificasen dos cosas, 6 una de ellas por lo menos: primera, que la desarmonia de la isla de Cuba fuese efecto de que la mayoria de sus habitantes sintiese la necesidad de aquellas reformas y tuviese el empefo de que se llevasen a cabo inmediata y simultaneamente; y segunda, que Espafa se hubiera negado arbitraria y desp6ticamente i otorgarlas. Ninguna de esas dos cosas ha tenido ni tiene lugar. Voy 6 probarlo por partes. Ya dije que el deseo de reformas politicas nunca. fu el verdadero m6vil de la insurrection, sind el pretexto de quo, por exceso de ingratitud 6 hipocresfa, se valieron sus autores para seducir a los incautos y 6 los mal avenidos con la paz de la patria y con sus mismos intereses: del mismo modo, afado, si hoy invocan las reformas, no son 6stas sino el pretexto de que siguen valiendose para continuar la guerra; pues necesitan seguir haciendo career que les mueve un noble deseo y fundados motivus, cuando no tienen otro mdvil que su tenaz egoismo: habiendo hecho de la guerra su dnico modo de vivir, y dependiendo de ella toda su influencia, sn renombre y cuanto halaga su vanidad, no perdonan medios ni esfuerzos, por supremos que sean, para prolongarla hasta donde les sea possible. Si tan marcada y generalmente se dej ase sentir en Cuba la desarmonia de que habla Villamartin, y la

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-154 consiguiente necesidad de reformas politicas, es seguro que las sentirian todas las clases sociales, y con especialidad las mas ricas 6 ilustradas, las cuales las hubieran pedido antes que nadie, 6 por 1o menos hubieran secundado con m6s ardor y mas prontitud al que hubiera formulado la peticion, y seguirian prestando apoyo al que insistiese en reclamarlas. Precisamente ocurrid y aun ocurre lo contrario. La inmensa mayoria de los habitantes de Cuba no piensa en esas reformas, 6 al mdnos no tiene el empefio de que se lleven a cabo prematura 6 inconsideramente. Un estado de la poblacion y riqueza de los distritos sublevados 6 que lo estuvieron en algun tiempo, y otro de los que permanecieron siempre files a la patria y 6 sus families ofrecers en este punto una prueba concluyente. Para que sea mas perceptible la fuerza de este argamento debo recordar que cuando se lanzd el grito de Yara estaba dividido el territorio de la Isla en tries departamentos con treinta y dos jurisdicciones: el Oriental, que abarca la parte comprendida centre el Cabo Maisi y la linea quebrada de Gibara a Manzanillo por Holguin y las Tunas; el Central, que desde la misma linea se extiende hacia el Oeste, atravesando el Camaghey y terminando en Cinco Villas, y el Occidental que comprende todo el resto de la Isla hasta el Cabo de San Antonio. El grito de Yara puso' desde luegoen armas a 1 departamento Oriental, con las importantes excepciones de las cabeceras de sus jurisdicciones, que persistieron fieles, y de los muchos espafoles que vivieron en el campo y se refugiaron en ellas:

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-155 poco despues fu6 secundado por el Camagiuey, pero quedando de nuestra parte Puerto-Principe, Nuevitas y Santa Cruz; y m6s tarde tuvo eco en parte del territorio de las Villas. El resto de la Isla, aunque los insurrectos hicieron extraordinarios esfuerzos, siempre fu contrario a la rebelion. He aqui ahora las jurisdicciones quo forman el departamento Oriental v el nlmero de habitantes que tenia cada una, segun el dltimo censo anterior a la insurrection. Baracoa .... Bayamo .... Santiago de Guantanamo Holguin.... Jiguani..... Manzanillo.. Tunas...... Cuba.. Las jurisdicciones nnicas quo pueden mente sublevadas en 10.800 31.336 91.251 19.421 52.123 17.572 26.493 6.823 TOTAL, 255.919 de Puerto-Principe y Nuevitas, considerarse como completael departamento Central, toda vez que en las restantes tuvo la insurrection m uy escasos elementos, nos dan la poblacion siguiente: Puerto-Principe..... Nuevitas............ 62.527 6.376 TOTAL, 68.903 Suponiendo generosamente que la mitad de la poblacion total de otras seis jurisdicciones de las Villas se adhirio a la causa robelde, cosa que de ningun modo sucedi6, tendremos los datos siguientes:

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-156 Cienfuegos.......... 54.034 Remedios ........... 47.247 Sagua la Grande..... 51.986 Santa Clara.......... 52.644 Saneti Spiritus...... 45.708 Trinidad............ 37.509 289.128 Mitad de esta suma............... 144.564 Total de habitantes de las jurisdieciones sublevadas......... 469.386 De este numero hay quo restar el de los habitantes de las cabeceras de dichas jurisdicciones, que, excepto los de Bayamo, permanecieron todos files, con la particularidad de ser en cada una los mas. distinguidos, ms ilustrados y quo mks tenian quo perder, pues si bien hubo algunas defecciones, escialmente centre la disipada y frivola juventud, quedan sobradamente compensadas con los habitantes del campo, que jams transigieron con la insurrection. El numero, pues, quo hay quo dod ucir, es el siguiente: Baracoa............................ 2.364 Cuba........................... 36.491 Guatimamo ....................... .1.735 H olguin.... ....................... 4.954 Jiguani........................... 1.347 M anzanillo ......................... 5.643 Tunas.............................. 1.840 Nuevitas........................... 2.208 Puerto-Principe..................... 30.585 Total...... 87.167

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-157 Por Lo tanto, siendo 469.386 el nnmero total de habitantes de las jurisdicciones sublevadas y 87.167 el de los de ins cabeceras de las mismas, resulta que aun con las exajeradas concesiones que se hacen en este cAlculo, la poblacion maxima que apoy6 las aspiraciones de ]a insurrection, apenas ha llegado 6 282.219 almas. Veamos ahora el ndmero de habitantes de la Isla que han estado siemprey estin en favor de la causa de Espana: Bahia-Honda........... Bejucal............ C6rdenas.............. Colon................. Guanabacoa............ Guanaj ay.............. Gaines................ Habana................ Jaruco................ Matanzas.............. Pinar del Rio........... San Antonio........... San Crist6bal.......... Santa Maria del Rosario. Santiago de las Vegas. Isla de Pinos........... Habitantes. 12.773 23.748 .50.465 64.217 26.213 39.843 .62.462 .190.332 .37.571 79.913 68.926 33.886 28.977 8.046 15.850 .2.087 TOTAL.................... 745.309 Mitad de la poblacion de los distritos de las Villas y Sagua............... Habitantes de las cabeceras de los distritos sublevados................... 144.564 87.167 TOTAL DE LA POBLACION FIEL.... ..977.040

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-158 REStMEN. Poblacion field ........................ 977.040 Idem sublevada ...................... 382.219 DIERENCIA.............. 594.821 Por no dar excesiva extension 6 este articulo, dir& en suma, como prueba de que es mucho menor la ri queza de la parte sublevada que la de la parte field, quo de las 629.886 caballerias detierrade que consta ia isla de Cuba, se cultivaban al estallar la revolucion, 54.102, de las cuales 41.493 perteneceni la parto field, y solamente 12.6)9 a la sublevada; que los distritos leaves produced azucar en cantidad seis veces mayor y en calidad otras tantas veces mejor que los otros; quo los productos del territorio leal son tres veces mayores en aguardiente, seis veces en miel, contando la de cafia y la de abejas y nivelan do la diferencia en sus valores; un cuarto mayor en cera y tries 6 cuatro veces mayor en tabaco y caf6, pues los cafetales del distrito del Guant6namo se han mantenido constante y espontaneamente a favor de Espafa y, aunque la cantidad de tabaco quo producen los distritos leaves es mucho menor que la de los insurrectos, es tan superior el quo se cosecha en aquellos, que su valor en pesos duros les hace exceder al de 6stos en dicha proportion. Estos son los productos que se explotan en Cuba y constituyen su verdadera riqueza, pues los dem6s no son en rigor articulos de' comercio general, puesto

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-159 qua son granos, legumbres, frutas y otros generos que se consumen alli mismo. Despues de estos datos pregunto: segun las reglas de buena l6gica, ji quien hemos de atender para conocer las verdaderas necesidades y aspiraciones de Cuba, al mayor y mis saneado nnmero de habitantes, 6 al menor y ms desautorizado? Puede ser causa real de la prolongation de la guerra, el que Espaia no haya dado gusto a una minoria relativamente pequeoa y compuesta de los m6nos ilustrados, menos sensatos y que menos tienen que perder, que inconsideradamente, por ambition u otros fines, se han sublevado contra la mayoria de su patria? II. Tampoco se resisti6 arbitrariamente Espana 6 otorgar a Cuba las convenientes reformas politicas, como se dijo para hacer posible la insurreccion, y se dice hoy para prolongarla. Semejante calumniosa acusacion no said de lbios autorizados; fu6 lanzada con bastardas miras por unos pocos malos espafloles, quo alentaron con su ejemplo i los enemigos de la patria, y por rutina 6 por ligereza, ha sido despues repetida por esa incauta clase de gente que, por su caracter poco reflexivo 6 excesivamente cr6dulo, es facilmente arrastrada a opuestos partidos. Espana ha estado siempre dispuesta a llevar 6

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-160 cabo todas las reformas que la prudencia aconse-, jaba estar en armonia con las exigencias de los tiempos y ser compatibles con el estado y necesidades de la isla de Cuba; pero en bien de los mismos cubanos ha procedido en esta materia con gran tino y exquisito tacto, pues de otro modo hubiera perj udicado los intereses de aquellos habitantes por el mismo camino que queria asegurarlos. Las eyes de Espana han tendido siempre en su espfritu y en su letra a conceder a Cuba derechos y ventajas en todas las esferas de la vida y de la actividad humana, que igualasen en un todo con los peninsulares A los habitantes de las provincias de Ultramar, y esto de un modo tan constante y progresivo, y en tales proporciones, que hizo decir al historiador mejicano Alaman:
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-161 *La legislation de Indias con relation al pais conquistado, 6 a sus indigenas revela en todas sus paginas el generoso designio de atraer a estos al seno del cristianismo y de la civilization espanola, dotandolos de la misma libertad y los mismos derechos que disfrutaban los habitantes de Castilla. Y si los esfuerzos de nuestros ben6ficos Monarcas no pudieron alcanzar siempre a evitar graves abuses, no por eso es m6nos cierto quo mostraron un empefo altamente honroso en hacer feliz y salvar de toda clase de vejaciones A la poblacion conquistada, que aun par esto vinieron a concederle en alguna part un Gobierno municipal propio, y consagraron coma eyes muchos de sus antiguos usos y costumbres; y par fin, que, en cuanto a las necesidades de que podian tenor cabal conocimiento, han empleado para remediarlas un colo tan vivo, que apenas hallara ejemplo en lo demAs quo pudiera interesar a la mayor gloria y powder de su monarqufa. Y finalmente, el ilustrado escritor D. Vicente Garcia Verdugo decia: Para no ir mas 16jos de mi prop6sito, no citard en este lugar la multitud de medidas protectoras que desde muy antiguo adopt6 Espana en favor de los agricultores cubanos; ni las importantes reformas que en 1713 so hicieron en todos los ramos de 11

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-162 la administration en Cuba; ni la libertad para comerciar con todos los puertos de la Metr6poli que se le did en 1764; ni las ventajas que le proporciond la aplicacion del llamado Reglamento del comercio libre, expedido por Cdrlos III en 1778; ni las Reales eddulas de 18%IJ y 1819 en que, con ejemplar liberalidad, se facility alli el repartimiento de haciendas, primero en usufructo y despues en propiedad (mercedes por cierto de las cuales proviene en gran parto la riqueza de algunos de los jefes insurrectos); ni los beneficios que derramd sobre aquel pais el Real decreto de 23 de Julio de 1817, que aboli6 los privilegios de la Factoria de tabacos, alz6 el estanco en la Isla y declare libres el cultivo, venta y trifico de este rico producto; ni los no menores que le proporcion6 la Real cddula de 21 de Octubre del mismo aio, llamada de poblacion blanca, que, con el fin de estimular la emigration de espafiolesy extranjeros, los exceptud por quince anos de los mis gravosos tributos, se los rebajd considerablemente para los sucesivos, e hizo extensivas estas gracias a los antiguos habitantes que se dedicasen a la roturacion y cultivo de tierras eriales y baldias, concediendoles otras muchas gracias y exenciones; ni el empuje sorprendente que por los afos 1840 y 41 recibi6 la produccionmds rica de la Isla, gracias 6 la decidida protection del Gobierno de la Metrdpoli. Aunque esta larga sdrie de favorables disposicicnes prueban claramente la predilection y el inter6s con que Espana mir6 en todos tiempos a los habitantes de Cuba, y de ellas podria deducir poderosos argumentos en favor de mi tdsis, como no se refie-

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-163 ren directamente al modo de ser politico de la Isla, quiero prevenir este efugio de los adversarios. Citar6 por 1o mismo hechos que directamente se refieran al modo de ser politico y social de Cuba, y entre ellos solamente los quo han tenido lugar en 6poca recieoxte, toda vez que en los de ella podrian fundar los insurrectos sus motivos de queja. Sea el primero el decreto de 22 de Enero de 1829. En 61, considerando (el Rey) que los vaslos y poderosos domniios que Espana posee en las Indias no son propiamente colonias o factorias como las de otras naciones, sino una parte esencial 6 integrante de la Monarquia espaaaola, y deseando estrechar deun modo indisoluble los sagrados vinculosque unen unos y otros dominios, se sirvi6 declarar, teniendo presence la consulta del Consejo de Indias de 21 de Noviembre, que losreinos, provincial e islas que forman los referidos dominios, deben tener re1;resentacion national 6 inmediata d su Real Persona, y constituir parte de la Junta central gubernativa del reinw por medio de sus correspondientes diputados. Despues disponia la forma en que habian de ser elegidos por losAyuntamientos do cada distrito; que seles dieran poderes con expresion de los ramos y objetos de interds quo habian de promover, las indemnizaciones que habian de percibir paragastos de viaje, etc. etc. Verdad esque no siempre tuvieron efecto estas disposiciones; pero esto fu6 debido alasmismas causas que con frecuencia han esterilizado en Espafa sus propias y mejores leyes, a las dificultades que oponia la distancia, 6 a otros impensados obstaculos; pero no a que hubiera intention, que nunca se ha tenido, de desatender a aquellos habitantes.

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-16-1 Pero el hecho que mks desmiente la acusacion de los insurrectos es la information que, a consecuencia de arias representaciones de distintos eubanos, y algunos peninsulares, pidiendo reformas political prontas 6 inmediatas, se mand6 abrir por Real decreto de 25 de Noviembre de 1865 sobre las bases en que debian fundarse las leyes quo habian de regir las Antillas. Para determiner los hechos y aclarar las cuestiones que habian de ser objeto de la information, se mand6 por dicho Real decreto oir verbalmente 6 por escrito a los Gobernadores superiors civiles; 6 los regents 6 intendentes en ejercicio de las islas de Cuba y Puerto-Rico, y a los que anteriormente hubieren desempefiado estos cargos; k todos los senadores naturales de aquellas provincias, 6 quo hubieren residido en ellas por espacio de cinco afos; A 22 comisionados naturales 6 vecinos de las poblaciones de dichas islas, elegidos por los Ayuatamientos 6 Corporaciones municipales de las mismas, cada una en el nnmero que alli se ordena, y 6 cualesquiera otras corporaciones 6 particulares de las dos islas que el Ministro de Ultramar juzgase oportuno. A consecuencia de este decreto se reunieron en Madrid los delegados de dichas Islas con las demAs personas quo debian concurrir a la information, e inauguraron las conferencias el dia 30 de Octubre de 1866, bajo la presideacia del Sr. Ministro de Ultramar, ent6nces el Exemo. Sr. D.. Antonio Canovas del Castillo. No siendo posible seguir aqui todo el cursor de las treinta y seis conferencias que se celebraron, ni trasladar los discursos quo 6n ellas se

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-165 pronunciaron, me limitar6 a decir que, a pesar de quo mds de un delegado vertid ideas quo pusieron bien a las claras, no su deseo de obtener reformas, sino el 6dio que profesaba a Espana, y las cuales, alentando sobre manera a los enemigos de nuestro bien, fueron el gdrmen de donde brotd despues la insurreccion, el Gobierno de la Metr6poli demostr6 entdnces grandes y eficaces deseos de llevar 6 Cuba todas las roformas politicas, ecounmicas, administrativas y sociales quo podia oesear. En prueba de ello, trascribir6 algunas palabras del discurso que, al cerrar las mencionadas confe-rencias en Abril de 1867, pronunci6 el Sr. Ministro de Ultramar.
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-166 intereses; pero la cuestion ha Ilegado ya a su madurez y no puede abandonarse. Citare i este pro-, p6sito las palabras, aunque vulgares, de un grande hombre: Algunos de los que me escuchan me honran con su amistad, y espero que desde hoy me honren todos: ellos saben que soy franco, y autorizo a todos .que hagan use de mis palabras. >Hay una question que pesa gravemente sobre las Antillas; es el estado politico: voy a ser tan franco en esta como en la otra. Yo no puedo creer que deje de darse una representacionlegislativa 6 aquellas provincias: hay una grande conveniencia en que no queden por mas tiempo sin estar de alguna manera representadas.a A esta conducta franca y generosa correspondieron los inquietos con la mayor ingratitud. Mientras aqui se estudiaba el medio de dar satisfactoria so lucion 6 los problemas que habian sido obj eto de las conferencias muchos comisionados volvieron 6 Cuba inventando las mis .bsurdas noticias respecto a las disposiciones del Gobierno y, antes de que trascurriese el tiempo necesario para que pudiese obrar, predicaron por todas partes la aversion a la Metropoli que ardia en su corazon y de que habian dado suficientes muestras en sus discursos, crearon centros de conspiracion y prepararon arteramente la insurreccion. A pesar de todo, es seguro que si la rebelion no hubiera venido a interrumpir inconsideradamente la marcha emprendida, haciendola improcedente,

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167 a estas horas hubiera tenido ya Cuba, sin trastornos ni peligros,las roformas politicas y sociales que habian motivado la information. Aun despues de star en armas los insurrectos ha demostrado Espana s'is buenas disposiciones, quit6ndoles una vez m6s la mascara de humanidad con que pretenden disfrazar sus anti-patrioticos planes. Las ltimas eyes que ha promulgado sobre la esclavitud, declarando el vientre libre y la emancipacion de los sexagenarios, deben satisfacer las aspiraciones de todo el que no sea refractario a las eyes de la humanidad y de la ldgica, y hubieran satisfecho a los insurrectos, si procediesen de buena f6, pues con ellas terminari a la vuelta do poco tiempo la esclavitud en las Antillas espaholas, con la ventaja de que en vez de ser el hecho desastroso para los esclavos, para las Antillas y para legitimos interests de la civilization universal, como lo fu6 en las posesiones colonials de los demAs paises europeos y como to esti siendo, y lo sera por muchos alos, en los Estados del Sur de la gran federacion americana; Espafa, amaestrada con la experiencia de sus antagonistas, dare al mundo el expectaculo de former un gran pueblo con los mismos desafines elementos que han puesto on ruinas a los paises comarcanos. Pero j6 qud he de insistir? Hay una prueba concluyente de que 6 los insurrectos no les ha animado nunca ni les anima un sincero deseo de obtener para Cuba genero alguno de reformas. El general Dulce, competentemente autorizado por el Gobierno de la Nacion, llev6 a Cuba toda clase de libertades, y sin

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-168 embargo, no por eso los rebeldes depusieron las armas. ZHabrti aun quien necesite mayores pruebas? Aqui terminarfa este capitulo, si no tuviera que hacerme cargo de otra de las patrafias de que se valen los corifeos de la insurrection para mantener vivo entre los suyos el 6dio a Espafa y el ardor necesario para que, 6 pesar de tanto escarmiento, no depongan unos las armas ni dejen otros de auxiliar la re belion. Dicen que laMetr6poli, con irritante exclusivismo, consider como parias a los cubanos, cerr6ndoles la entrada a las carreras del Estado 6 los empleos lucrativos en cada una de ellas, postergndolos 'en la ordinaria provision de los destinos y dandoles otros motivos de queja. El argumento, como se v, no es de muy desinteresado patriotismo. Aunque parece imposible que haya quien tenga audacia suficiente para proferir falsedades tan notorias, y mas aun que haya quien las crea, bueno ser poner las cosas en su lugar, para quo no quede en pie ninguna de las razones con que se pretende extraviar la opinion y justificar la prolongation de la guerra, y para que sepan los alucinados quo se abusa de su credulidad con objeto de seguirlos explotando. Es un.hecho pnblico y constant que los cubanos no solo han tenido siempre abiertas todas las carreras del Estado, sin6 que las han podido ejercer con ventajas sobre los mismos peninsulares. Mientras que estos, al ir a Cuba, tienen que separarse de sus familiar y exponerse 6. los peligros de la aclimatacion, ellos, sin peligros de ninguna especie, so

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-169 incorporan d las suyas y no por eso dejan do recibir su correspondiente ascenso. Ademns on todas las carreras del Estado hay establecidas ventajas especialos que favorecen marcadamente d los hijos de Cuba. Por ejemplo: para disfrutar derechos ptsivos dobles, 6 sea para cobrar real sencillo do plata en vez de real de vellon, so necesita una de estas condiciones: ser hijo de Ultramar; casarse con hija de Ultramar; 6 haber servido alli veinte anos, siempre quo no baje de seis el ltimo periodo. En 1o cual, como se v6, salon may favorecidos los cubanos sobre los hijos de las demis provin'ias de la Nacion. No es menos inexacto Jo quo dicen acerca de los empleos liwcvtivos. Gran parte de los mejor rctribuidos han sido constantemente y son desompefiados por cubanos. Con el prop6sito de no citar nombres propios sind cuando d ello me obligue ia necesidad, hablar6 en general de esta materia, en quo podria herirse f tcilmente la susceptibilidad do personas apreciables. El lector que quiera convencerse por si mismo de la verdad de lo quo voy d decir, Jo conseguird fMcilmrnte, consultando la GaLa o/icial de Cuba. Empezars por los cargos que suponen mds confianza, 6 que ejercen mayor influencia, en los cuales pudo con mds razon la Metr6poli mostrarse exclusivista. El cargo de capitan general de la Isla, los de co mandantes generales de los diferentes departame ntos y las tenencias de gobierno son puestos do toda confianza y los han desempefado con frecuencia hijos de aquel pals.

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-170 El cargo de rector de la Universidad de la Haba na y el magisterio retribuido en las aulas superiores, ha sido igualmente desempefado por largo espacio de tiempo exclusivamente por cubanos. De los veintisiete profesores quo tenia la mencionada Universidad en 1865, eran hijos del pais veinticua tro,-y por cierto que entre ellos hubo mis de cuatro quo tuvieron luego el valor de ponerse 6 declamar contra la tirania y el exclusivismo de Espana. -De los trece vocales quo on el mismo ano componian la junta superior de Instruccion pniblica, diez eran cubanos, y alguno de ellos era ademas jefe de section en el gobierno supremo de la Isla, con quinientos pesos de sueldo mensual: en mayor proporcion estaban aun los que componian las juntas locales de los pueblos de toda la Isla. Lo mismo sucedia y sucede en la magistratura. Apesar de las incompatibilidades s6.biamente establecidas por los cddigos de Espana, han tenido y tienen honrosos puestos en las audiencias de Cuba, incluso el de regente, muchos hijos de aquella Antilla: muchos otros han ejercido y ejereen los demis cargos de justicia, y 6poca ha habido en que, con muy contadas excepciones, todas las alcaldias mayores, 6 juzgados de primera instancia como aqui se laman, han estado desempefados portcubanos, dignamente es verdad, pero ninguno los hubiera desempehado si, a pesar de estar habilitados por su carrera, se les hubiera aplicado la ley general de la nation, que incapacita a todo espafol para desempefar cargos judiciales en ol pueblo de su naturaleza 6 on el de su consorted.

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-171 No otra cosa ha tenido siempre lugar en la Administracion de Hacienda y en los demis ramos del servicio pnblico. El cargo de superintendent general de la Isla y Los otros empleos en la Hacienda, desde los mas prominentes hasta los mis modestos, han estado y est6n en poder de hijos de Cuba, y esto en tan crecido nnmero, que, para citarlos todos, seria forzoso componer una lista ms larga do lo que permiten los limits de este trabajo. Y en la militia ,qu6 ocurre? fNo est lleno de cubanos nuestro ejdrcito de Cuba? jNo estA llen, la historia de aquella guerra de nombres de esclarecidos soldados de todas gerarquias nacidos en la Isla, quo han defendido y defienden los derechos de la patria con una constancia, con una bravura y un entusiasmo, dignos de todo elogio? Y en cuanto a los motivos de queja, ,qu6 fundados motivos de queja puede alegar Cuba contra una Metrdpoli que la considera como provincia espafola; que le d6 la sangre de sus hijos y no le pide la de los suyos; que admite a los cubanos a todos los cargos pdblicos; quo le ha dado una intervencion directa en sus presupuestos y en todos los ramos do la Administracion por medio de un Consejo compuesto de las notabilidades do la Isla? Pues si esto es asi, como es, ,qui6n no comprende que no tendrin los insurrectos gran confianza en la justicia de su causa ni en las simpatias del pais, cuando, para prolongar la artificial existencia de sus mermadas huestes, tienen que apelar a tan desleal difamacion? En resumen: no pudiendo los insurrectos cifrar

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-172 sus esperanzas en el oansancio de Espafa, porque Espana ha dado pruebas de quo no se cansa; ni en I i protection de potencias extranjeras, porque esto es una iiusion peligrcsa; ni on una anexion que sobre peligrosa no mej )'RriA su situation, y amr consiguiendo en todo Caso su independencia, dsta los sumiria en mayors Caiam.iiales y arruinaria la Isla; no existiendo muotivo alguno que, justificando su pertinacia, pun dla prometerIes nuevos afiliados, toda vez que la mlatr y nejor parte de la Xntilla no piensa como ellos, y la Metr6poli en toos tiempos ha dado a sus djos (e Ultramar Inequivocas inuestras de solicited, CIkro es quo la prolongacion de la guerrt no tLCne justificada causa n; fundamento, siondo tan solo efecto del interds privado de unos poces ilusor, y que ei resultado inevitable de la misma no pnuode ser otro que, 6 deponer ellos voluntariamnote las armas y acogerse d l benignidad y cleruencia do Espafna, en cuyo case nodra recibirlos gozosa en su seno perdondndoles sus extravios, 6 de no ihacerbo voluntariamente, seran en definitiva sometidos por la fuerza y en este casoperderin todo titulo A ser tratados con clemencia y benignidad, y mereceran serlo con el rigor con que una madre, por amante quc sea, debe tratar 6 sus hijos rebeldes, para escarmiento de unos y saludable ensefianza de todos.

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CAPITULO IV. H1FJORAS OONVENIENTES PARAQUE SEA ESTABLE LA PAZ. Conviene dar 4 la juventud una education verdaderamente national y facilitarle los medios de conseguirlo, -Debe utilizarse en bien de Cuba la emigracion de los espanoles, cuando es inevitable, v en muchos easos convondria cstimularla y protegerla.-Es necesario combatir t toda costa el origon de las enformodades do la Isla para mejorar, como es posiblo, sus condiciones higienicas.-Procnrose igualmonte dar a su riqueza el inmenso desarrollo de one es susceptible. I. Dejando 6 quien toca la inision do fijar la 6poca, las circunshancias v la forina en que pueda ser con veniente llevar a Cuba imaymres reformas politicas y sociales da las que ya lt obtenido, voy 6 ocuparme en este capitulo de algunas mejoras que, una vez alcanzada la paz, contribuiran, en mi sentir, a hacerla estable. Termiuada la guerra, no se puede abandonar a si misma aquella sociedad; se debe, por el contrario, cuidar de ella con mayor solicitud y m6as esmerada atencion.

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-174 Para obrar el bien y conjurar toda clase de peligros y perturbaciones, es necesario, ante todo, sofocar el g6rmen separatista que alli existe, introduciendo ciertas mejoras que multipliquen los lazos de union entre la Antilla y la Metr6poli y les den mfitua confianza. La primera debe ser educar 6 la juventad para que sea ftil y sepa ser espanola. Los separatistas se apoderaron dcel corazon 6 inteligencia de gran parte de los cubanos, extraviAndolos desde que empezaban a tener use de razon. Poco vigilada la ensefanza, la explotaron a su sabor ordendndola a sus fines. La juventud no aprendia la historia patria, llena m's que otra alguna de elocuentes ejemplos y sembrada de hechos her6icos quo causaron la admiration del mundo, ni nuestra geografia ni nada national. Casi todo Jo que se le ensefaba era americano: la constitution de los Estados-Unidos, su libertad, su envidiable organizacion, las delicias de su repiblica, encaminindolo todo 6 inculcar en la juventud el principio de > y el ddio a Espafa, a la que se procuraba poner en ridiculo, calumniandola por todos los medios imaginables.. Con esta preparation solian los j6venes continuar su education en la Habana, done no perdian las malas compafias, ni la indolencia propia de aquel clima, y se confirmaban en las adquiridas ideas separatistas, que les hacian soberbios, ingratos y desnaturalizados aun con sus familias. Las masacomodadas entraban en la petulante y perjudicial moda, introducida seguramente con un fin politico, de enviar sus hijos a los Estados Unidos;

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-1i5 alli, al calor de aquella febril actividad, adquirian ideas perjudiciales a Espaia, si no las llevaban ya, y despues de haber derrochado un capital, porque el pais os muy caro y la vanidad de sus familias ponia Zen sus manos grandes mesadas; despues de haber vivido una vida disipada sin6 licenciosa, que habia quebrantado 6 consumido su salud, volvian sofadores a su pais, predicando en mal espaflol la ignorancia de Espana y las excelencias de las instituciones americanas, en cuya alabanza no citaban los adelantos de la industria quo no conocian, ni la perfection de las artes que no habian estudiado, ni nada grande, bueno ni serio; sing las diversiones, las modas y los juegos, en que se mostraban muy experimentados. Los frutos de esta education fueron los que eran de esperar: habian aprendido a mal hablar el ingl6s, olvidando el idioma patrio; habian llenado sus aturdidas cabezas de teorias de otros paises quo no tienen aplicacion al suyo, por ser diferente su clima, y diferentes las costumbres, la ilustracion, el temperamento y caracter de las razas que ho pueblan, y en cambio ignoraban lo quo mas les importaba y mas conveniente era a sus interests, a sus familias y a la patria. Dados estos antecedentes, no es estrafo, qua honradisimos espafoles de sanas ideas, hayan tenido el sentimiento y la vergienza de ver a sus hijos entree los insurrectos, en recompensa de los desvelos y sacrificios quo les habia costado su educacion. He oido a muchos de los quo pocos afos antes se vanagloriaban do tenerlos estudiando en los

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-176 Estados Unidos, confesar sonrojados que se les escapaban para incorporarse a los que combatian a sus familias y destruian sus intereses; algunos se vieron en la dura necesidad de pedir fuesen deportados, para evitar mayores verguenzas y desastres. Es, pues, de grande importancia y trascendencia suma procurar que la education de la juventud sea completamente national y darla tales condiciones de extension y solidez que pueda llenar los deseos de los mas exigentes, para que no tengan necesidad de acudir a extrafias fuentes. Convendria mucho estimular a los cubanos a quo envien sus hijos i la Peninsula para hacer sus studios, facilitandoles los medios de realizarlo en condiciones de seguridad y economic, al alcance del mayor ndmero posible de familias. El Gobierno tiene en su mano poderosisimos medios de r'alizarlo. Tiene ricas lineas de vapores, a las que d6 crecidas subvenciones y con las que hace contratos para que a un precio reducido lievon y traigan a sus empleados y militares. El pasaje en primera, con toda comodidad de cada uno de 6stos, le cuesta setenta y siete duros, cantidad casi igual (y aun podria reducirse) a la que en vapores extranjeros cuesta hacer la travesia de la Habana a Nueva-York. Considerando d los j6venes que vinieran 6 estudiar a Espana como a empleados, 6 inclayndolos en los contratos con las empresas de vapores, podria pagarseles el viaje 6 cobrarseles s6lo el precio de contrata por una sola vez de ida y vuelta.

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-177 Viniendo los hijos de,Cuba a hacer entree nosotros sus estudios, nos conocerian y tomarian el carino que engendra el trato, principalmente en la juventud ; viajando se ilustrarian; harian compa raciones entre uno y otro pais ; aprenderian a dar al dinero el valor que alli no conocen ; el deseo de volver al lado de sus familias 6 al de la persona a quien habian jurado fd, les estimularia al estudie; las diferencias de clima y de costumbres les permitirian consagrarse con mas asiduidad a las ciencias; y en los ejemplos de nuestra gloriosa historia, en los monumentos que perpetan nuestra antigua grandeza, en la belleza de nuestro pals, en la gracia y donaire de nuestras mujeres encontrarian poderosos motivos de patriotismo, gratas emociones que llevarian siempre impresas en su alma, nuevos lazos de union entre sus families y las nuestras. Yo he llegado 6 querer a la Habana tanto como 6 Madrid, a Santiago de Cuba y 6 otras ciudades tanto como d Barcelona, Valencia, Segovia, Zaragoza y Murcia, y casi tanto como a mi pals natal. Cada una de esas poblaciones despierta en mi alma tn recuerdo quo me conmueve poderosamente; cada una me lleva 6 edades, dpocas y lugares en que tuvieron lugar las escenas que forman la tela ya no corta de mi existencia. LQuidn es el hombre que recuerda con indiferencia las poblaciones en quo ha pasado axgun period de su vida? Una, porque nos vid nacer y arrull6 nuestra euna; otra, por que nos trade a la memoria el objeto de nuestro primer amor, 6 las personas a uien debemos gratitud y carino; esta porque en ella nos educamos y aprenI2

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-178 dimos. .ser hombres de honor; aquella porque viene asociada en nuestra mente con nuestros triunfos 6 nuestras debilidades; lo cierto es que todas las poblaciones en que hemos vivido ocupan un lugar preferente en nuestro corazon, y todas ha blan a nuestra alma un lenguaje misterioso que nos conmueve solemnemente. Si los cubanos que -pueden seguir una carrera vienen a educarse entre nosotros, vincularin su vida a nuestra vida, y formar6n su espiritu en el espiritu national; y como, andando el tiempo, han de ser ellos los que eduquen y dirijan a los demas, pues que serin sus padres, sus letrados, sus m6dicos, sus generales, podrin former una sociedad verdad6ramente es-pafola, cuyo corazon, latiendo al compis del nuestro, querrA todo 1o que aqui queramos, y abominara lo que abominemos: las desgracias de la patria serin sus desgracias y sus glorias, las glorias con que se honre. Como en este 6rden de cosas es tan eficz el ejemplo, convendria lo diesen los municipios de la Isla, costeando la.carrera en la Peninsula a cierto numero de j6venes, como premio 6 su talento, a sus virtudes 6 6 -especiales servicios de sus familias. Con cuarenta duros al mes, podrian costear 6 cada uno de ellos una carrera en Espana: pocos de los que.desde nuestras provincias vienen hoy a estudiar a la corte, disponen de una mayor cantidad. Recobrada con la paz la perdida prosperidad de Cuba, lo cual se obtendria a los pocos anos, segun creen los que concern la feracidad de aquel suelo y el origen de su riqueza jiqu6 ayuntamiento no po-

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-179 dria destinar 6 este objeto 1.500 duros anuales? Para aquellos ricos municipios es dicha cantidad mAs llevadera que la de 503 duros para los pueblos de 12.000 almas de la Peninsula. Suponiendo que el de la Habana enviase diez jdvenes, cinco cada una de las poblaciones de Matanzas, Santiago de Cuba, Cienfuegos, Cardenas y Trinidad y tres cada uno de los municipios de las demas jurisdicciones, resultaria un total de 117, quo con los que se costeasen los estudios, podria llegar 6 250 los jdvenes quo tuvi6semos constantemente centre nosotros. A la vuelta de veinte anos, se hallarfan en este caso inas de 1.500, cuya ilustracion y carifno recompensarian grandemente el celo y los sacrificios de la patria. Buena prueba es de esto el modo de sentir de los cubanos que han visitado la Peninsula; todos ellos han modificado profundamente sus opiniones, y aun los mas reacios, 6 quienes es todavia simpatica la independencia, estan por la evolution y no por la revolution, segun el dicho de uno de sus mas ilustrados y profundos pensadores. Los hijos de aquel pais que siguieron la carrera de las armas, han prestado constantemente brillantes servicios. Son muchos los jefes y oficiales cubanos, tanto de artilleria como de ingenieros, esta-" do mayor y otros cuerpos, que han hecho aquella campaia, y todos absolutamente, sin una excepion, se han portado y se portan como buenos espaholes y decididos militares. Esta marcada diferencia quo distingue a estos cubanos de los demas, no consiste en otra cosa que en haberse educado en la Peninsula y haber perdido con eblo sus aiejas

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-180 preocupacionos, si es que las llegaron'i adquirir. Venga, pues, la juventud cabana, y haga sus estudios en Madrid, Barcelona, Valencia, Cadiz 6 Sevilla. Tratandonos very quo los espafoles no somos, coma se lice all!, gentle atrasada 6 intratable; aqui encontrari hermamos afables y carifosos que, hablando su misma leugua, sertira como ella siente y con sus buenos oficios le hard llevadera la ausencia de sus families. Aqui encontraran ciencia los estudiosos.; monumentos grandiosos y ricos modelos que imitar los amantes del arte; genio, inspiration y possia los que gusten de la belleza; virtudes, hermosura y amor los quo deseen elegir esposa. Venga, si, la j uventud cubana; aquf templaremos nuestras almas al calor de una misma madre; al volver a su provincia con la aptitud y los titulos que les permitan ocupar los primeros puestos centre los suyos y con has virtudes que les grangoen la confianza y las simpatias de todos, se llevarin y nos dejaran gratos recuerdos de una amistad que nunca muere, y si con las vicisitudes de los tieppos la prosperidad sonrie a la patria, cantaremos juntos sus alegrias; si la abate la adversidad. aunaremos nuestras fuerzns para consolarla en su infortunio 6 defenderla de sus enemigos. Tambien convendria fomentar y facilitar a los cubanos el ingreso en las Academias militares. Las families termen, como es natural, enviar a sus hijos a Espala para que pagan los estudios preparato rios, pues no tienen ordinariamente persona de confianza que los vigil y aconseje en una edad tan llena de peligros. Este temor ha impedido seguir

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-181 carreras militares d muchos jdvenes de talento y gran fortuna, que hubieran podido dap lustre d su familia y honor a su patria, teniendo quo contentarse con onalquiera de las tiviles que pueden hacer alli, 6 con los elemeutales conocimientos, que necesitan para la administration de sus intereses. Todos los cuerpos de Cj a to tienon en Cuba Elementos suficientes pare en-ear con provcho las materias de ingreso y ex inqar con acierto de ellas los j6venes as irantes. Ea el cuerpo de artilleria sE ha practicado asi con buen resultado por espncio de algunos ahos: hoy eoisten muchos oficiales del cuerpo quo ingresaron de esie modo en la Academia y dan con sus conocimrentus y conducta pruebas inequivocas de la utilidad de esta prdotica que ha caido en desuso. Lo mismo puede hacerse en Las demas carreras militares. Admitidos 10s jdvenes en las respectivas Acanemias, ya podrian las familias dejarles vonir sin temores ni recelos, Conlindoles al'cuidado y vigi!ancia de sus jefes y profesores. Asi lo propuso al Gobierno en el mes de Enero de 1&875 el Exemo. Sr. Capitan general de Cuba, manifestando en una Bien razonada comunicacion los excelentes servicios que podrian prestar las Academias preparatorias, si se establecieran 6 la sombra de una disposition que las autorizara. Para mayor ilustracion de esta rnateria, traseribir6 integro el citado documento. Dice asf: tXapitania general-de la siempre fiel isla de Cuba.-Estado Mayor.-Seccion primera.-Nin. 18. -Exemo. Sr.: La Real Orden de treinta de Noviem-

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-182 bre deo1860 concede el derecho do ser examinados en esta Isla a los jdvenes que, residentes en ella, deseen ingresar en el Colegio de artilleria establecido en la Peninsula, cuya Real 6rden Os asimismo aplicable a las demas posesiones de Ultramar. De dicha autorizacion se ha hecho uso en repetidas ocasio nes, y son varios los oficiales de esta procedencia quo sirven actualmente en el arma de artilleria. *Ahora bien; si por efecto del actual estado de la Isla son pocos los casos en quo en estos ultimos aios se ha ejercitado este derecho, ni por ello dsta ha caducado, ni han dejado de tener su fuerza las consideraciones quo se tuvieron presentes al dictar la mencionada disposition. aEn este concepto, y en la firm persuasion de llenar con bien del ej6rcito y Estado un debar para con las aspiraciones de la juventud residents en esta Isla, me dirijo A V. E. para hacerle present la conveniencia de que la Real 6rden antes citada se amplie en sus efectos con respecto al ingreso en los demas cuerpos facultativos, toda vez quo la facilidad quo por la misma se proporciona para -la entrada on el Colegio de artilleria, no se proporciona para el ingreso en las Academias de ingenieros y estado mayor del ejercito y Ia armada. aLa importancia y trascendencia de este asunto no se ocultari a V. E., puesto qae, siendo los cuerpos expresados los quo ofrecen mas estimulo por su instituto, buen nombre y conocimientos cientificos, no dudo quo una buena parte de la juventud de la Isla aspiraria al ingreso en ellos, y aun muchos jdvenes de los que, contando con grande bie-

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-183 nes de fortuna, miran con desden las carreras a que ho; pueden dedicarse y deseosos, sin embargo, de instruirse pasan a hacerlo al extranjero, donde desgraciadamente se infiltran de ideas contraries a la domination espanola, se inclinarian quizs a emprender dichas carreras, que, aun cuando luego no las continuasen, les habrian proporcionado a ellos la ventaja de una instruccion cientifica s6lida, variada y brillante, y al Estado la de haber creado en ellos un espiritu favorable a nuestra nacionalidad. >Ademas debe tenerse muy en cuenta que la guerra actual ha traido 6 esta Isla un gran nnrmero de jefes y oficiales, cuyos hijos no tieren hoy otra carrera militar abierta que el ingreso en la Academia de cadetes de infanteria y caballeria, puesto quo los escasos recursos de sus padres no les permiten enviarlos a la Peninsula, para hacer en ella los estudios convenientes para el ingreso en otros cuerpos. >aSe objetar tal vez, Exemo. Seflor, que unos podrian hacer aqui los estudios necesarios, y otros, que cuentan con recursos suficientes, pasar 6 efetuarlo a la Peninsula; pero desgraciadamente no hay aqui en la actualidad para los primeros centres de instruccion quo difundan la suma de conocimientos indispensables, ni puede haberlos hoy, faltando estimulo quo asegure la concurrencia, y en cuanto a los segundos, no es nunca comparable la inseguridad de los padres, quo, desprendidndose de sus hijos y a costa de sacrificios penosos, los enviason a la Peninsula a hacer sus estudios, quizas

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-184 sin provecho, no es comparable, digo, esta inseguridad con la certidumbre de que efectuados aquf diebos estadios baj o la inmediata vigilancia paterna, los jbvenes quo se considerasen aptos por tribunal competent, fuosen desde luego declarados alumnos 6 cadotes de los cuerpos a cuyo ingroso &ipirasen, y trasladados por cuenta del Estado a la Peninsula, para continuar on ella su carrera en las Academias 6 Escuelas r s ectivas. >Por todo lo expuesto, y convencido de quo las aspiraciones a un porvenir aumentan a medida de las facilidades que se ofrecen para alcanzarlo, y recordando el significativo hecho de quo, -i pesar del levantamiento casi en masa quo ha conmovido esta Antilla, no se ha dado el ejemplo de quo un solo oficial hijo de ella haya tornado parte en 6l, antes bien son muchos los que con distincion combaten bajo nuest'a bandera, acudo V. E. rogSndole incline el uimmo del Gobierno de S. M. para quo la Real Orden do 30 de Noviembre de 1860 so haga extensiva'al ingreso en todas las carreras militares. Dios guarde a V. E. muchos anos-Habana Enero 1875.-Exemo. Sr.: fosd de la Concka--Excmo. sonor Minisro de la Gverra. II. Hay ademis otras cosas que pueden contribuir a crear nuevos y fuertes lazos entre Cuba y la Peninsula, haciendo estable la paz y produciendo grandes bienes a los dos paises.

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-185 La emigration de los espafoles, que sin rumbo fijo ni seguridad de ningun genero, se dirigen a distintos puntos en busca del pan de que carecen en sus hogares 6 de unas riquezas y bienestar, que la mayor parte de las veces no son otra cosa que falaces suoios de oro, viene siendo para Espafia una sangria, que con mejor direction pudo dar buenos resultados. Vayan enhorabuena a lejanos paises todos los que sientan una pasion honrada de conquistar feliz porvenir para si 6 para sus familias, y aun todo el que en los conflictos de la inexperiencia 6 de las pasiones busca un nltimo refugio a su fortuna, a su honra 6 a su persona; pero en lugar de dirigirse i paises extrafos, donde al variar de clima tienen que cambiar de nacionalidad, de costumbres, de eyes, de bandera y muchas veces de idioma, dirijanse 6 tierra espafiola y alli, entre los suyos, tendrin mayores probalidades de realizar sus prop6sitos. Alli encontrardn la bandera gloriosa que representa a la madre patria, que, postrada 6 poderosa, es siempre aquella amada patria cuyo carifloso recuerdo han de evocar, aun sin quererlo, en la vida aventurera de lejanos paises; que el amor a la patria es, como se ha dicho de otro amor, fuego que so aviva con la distancia. En ninguna parte encontrardn una lengua tan dulce, tan armoniosa, quo les able tan poderosamente al corazon como la lengua castellana que les arrull6 en el regazo de su madre y en la que aprendieran de sus enamorados l6bios 6 pronunciar los ms grates nombres. Terminada la guerra, debe ocupar preferente-

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-186 mente la atencion de los gobiernos moderar y normalizar esta emigration, guiandola, cuando sea inevitable, y protegidndola, con el fin de quo pueda servir para colonizar la isla de Cuba. Esto, ademds de evitar graves inconvenientes y la desgracia de muchos espanoles, que, buscando felicidad en le janos paises, suelen encontrar terribles desengafos, contribuiria d extinguir los ddios de la guerra, multiplicaria, como he dicho, los lazos de union entre Espaia y Cuba y serviria los intereses de los habitantes de ambos paises, quo son, en definitiva, los interests de la patria. Por otra parte, la isla de Cuba, como dije al principio de esta Memoria, os de un suelo feracisimo, capaz de contener una poblacion diez veces mayor de la quo hoy tiene. Otorgando ciertas ventajas a los quo quisieran marchar alli, pronto podria alcanzar un desarrollo en riqueza y poblacion muy until a la Isla y a la Metr6poli y obtener las grande mejoras de quo aquel pais es susceptible. Para conseguirlo no necesitariamos los esfuerzos de Carlos III para colonizar la Carolina, ni los quo han hecho y aun hacen los americanos para poblar las margenes del Misisipi y otras naciones sus colonias. Los norte-americanos reclutan en Europa colonos para las suyas y los llevan en las condiciones quo quieren ir, con sus padres y con sus hijos, sin excluir a los viejos ni a los nibos, les pagan el viaje, les hacen pasar por los puntos de Europa en quo pueden ver algo ntil y ellos mismos les explican lo quo despues pueden aplicar, deteni6ndolos para ello algunos dias donde lo

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-187 juzgan conveniente. Una Fez en la colonia i que van destinados, les distribuyen las casas de madera que anticipadamente han hecho construir en el sitio ma's conveniente para former un pueblecito; les dan las tierras y aperos que han de formar la base de su propiedad, y hasta nombran de entre ellos, estudiadas las personas en la travesia, parte de las autoridades locales que los han de gobernar. Con estos cuidados quo, aunque parecen muchos, son perfectamente prdcticos y practicados, pueblan y enriquecen sus posesiones. Para poblar y enriquecer a la isla de Cuba no necesitaria Espafa tanto trabajo, ni tendria que buscar colonos en paises extrafos. Hay repartidos por las republicans del Sur muchos miles de espaioles, que fueron alli voluntariamente 6 engafados con promesas halageias, y hoy viven en la mayor miseria, sin poder volver a la patria por falta de recurses. Todos los dias estoy leyendo en los peri6dicos noticias de este g6nero. En un periddico mejicano de fecha reciente, he leido las siguientes desconsoladoras lineas: KLlamamos la atencion de nuestros compatriotas acerca del miserable estado de una gran part de los espafoles residentes en M6jico. Ya no se trata de compadecer una penosa mediania, sino de aliviar una completa miseria. En el espacio de una semana han acudido a nuestra casa 22 espafoles pidiendo limosna. Anteriormente no ha pasado dia sin que acudieran uno 6 dos. No hay trabajo, no hay colocacion de ninguna clase, tanto para los que vienen, como para los que se han arruinado aqui

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-188despues de haber tenido un pequefo capital. No podriamos socorrer a, todos aunque fudramos ricos. Andando el tiempo, muchos espafoles residents en la repdblica darin el triste especta.culo que no pocos de sus compatriotas dan en Buenos-Aires; tendran que mendigar el sustento de puerta en puerta, y la salud de hospital en hospital.> Si el Gobierno se propusiera trasportar a esos desgraciados a la isla de Cuba, cuidando por lo pronto de proporcionarles trabajo, todos irian con gusto: de este modo Espafla ampararia 6 hijos suyos, que por ignorancia son explotados 6 desgraciados en repnblicas americanas de las que no conocian ma's quo el nombre, y ellos constituirian un gran elemento de colonizacion y base de excelentes reserves. Iguales ventajas podrian concederse 6 los sold ados que, al llevar cierto tiempo de servicio, quisieran permanecer' en la Isla. La esperanza de encontrar al licenciarso una colocacion que les aseguraso el porvenir, aumentaria indudablemente el numero de soldados voluntarios aminorando el sorteo, y seria para ellos un nuevo y poderoso motivo de entusiasmo y fidelidad A la patria, pues, al defender los intereses de 6sta, defenderian los que con el tiempo y honrado trabajo, podrian llegar a ser suyos. Hay de sobra en la Isla magnificos terrenos que poder distribuir y personas competentes para dirigir las distribuciones y operaciones necesarias. Prueba son de esto ultimo las innumerables notas y firmas estampadas en el album del Canal de Isa-

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-189 bel II, llamado tambien Canal de Vento, en las que distinguidos ingenieros y personajes de todas las naciones del globo dan uninime testimonio do admiracion y aprecio al profundo talento y laboriosidad incansable del ingeniero militar, director de dicho canal. En el mismo ejercito hay eftendidos oficiales que podrian encargarse de la direction de muchos de estos trabajos y hasta de enseffar i construir casas de madera, hechas de piezas, las cuales, por armarse y desarmarse ficilmente, permitirian elegir el sitio en que mis conviniera fijarlas para formar los pueblos. Ocupadas al principio estas casas por la gente del pais, quo conoce perfectamente los frutos y la agriculture de aquel clima, pronto se multiplicarian hasta formar ricas poblaciones. Con esta protection y auxilio del Gobierno, lIegaria el departamento Oriental 6 ser tan rico como el otro extremo de la Isla, pues tiene tan buenas condiciones climatoltgicas y topogrificas y grandes elementos que utilizar. En 61 apenas habri hoy 150.000 alas repartidas por la costa, cuando ho rico es el interior. En la sierra Maestra podrian obtenerge buenos cafetales y en las vertientes y parte llana, magnificos ingenios y ricas vegas de tabaco. La siguiente relation de los principales rios que cruzan este departamento, dard una idea exacta de la fertilidad y riqueza que podria alcanzar, si se aprovechasen sus aguas para el riego y para la industria agricola.

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-190 NOMBRES de los rios. NACIMIENTO. COSTA en quo desemboca. Cauto. Navegable, el mayor de la Isla..... Contramaestre.. Cautillo........ Bayamo....... Jiguani......... Arroyo Guisa.. Babatoaba..... Buoy .......... Yara........... Toar........... Sagua......... Arroyo Macaguanigua..... Mayari......... Arroyo de las Playuelas .... Arenas........ Yarigua ....... Salado......... Saladillo....... Sierra Maestra.. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Sierra de la Vela........ Id. Sierra Maestra. Sur: cereal de Manzanillo. Afluente del Canto. Id. Id. Id. Id. Id. No desagua. 0i6naga. Costa Sur. Manzanillo. Norte. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Aflue n te Canto. Id. del Jobabo, que es el limite del departamento y desemboca en la costa Sur. Hay ademias otros muchos rios y arroyos tales como el GuA, Jibacoa, Jicotea, Sevilla, Macaea, Bicana, Plata, del Berraco, Jaragua, Jaraginecito, Yateras, Cupey, Yamanigiiey, Hatibonico, Yaca-

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-191 bo, Jojd etc. etc., que, aunque de menor importancia, acaso lleguen a cuarenta los aprovechables para los fines indicados. Casi todos estos rios, centre los cuales estAn los mayores de toda,la Isla, son caudalosos _y nacen a grande altura. Esto hace posible, y aun facil, el aprovechamiento de sus aguas, con lo cual se embelleceria el departamento y ganaria considerablemente en riqueza y salubridad. Buena prueba son de ello las lindisimas fincas que rodeaban a Santiago de Cuba y Guantanamo: imitadas en Bayamo, Manzanillo, Jiguani, Las Tunas, Mayari y Holguin, podrian hacer las delicias del departamento que hoy se encuentra en las pdsimas condiciones quo he descrito. Los grandes saltos de agua que dichos rios ofrecen en su curso permitirian utilizar tambien sus aguas como fuerza motriz, y ahorrarian el empleo de maquinas de vapor en los ingenios que podrian levantarse en esta parte. Todo esto se facilitaria grandemente con la construccion del ferro-carril Central y el de Manzanillo 6 Bayamo, cuyos estudios estan practicados, y que estaria sin duda construido hace algunos aiios, si los que preparaban la regeneration de Cuba no se hubieran opuesto con frivolos pretextos y torcidas intenciones. Abusando de la ciega confianza que en aquellos tiempos tenian las autoridades, lograron quedase sin construir el dltimo de dichos ferro-carriles, cuya falta nos ha costado en la guerra mncha sangre y entorpecimientos, pues nos teniamos que valer de molestos y dificiles convoys para abastecer i Bayamo y Jiguani.

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-192 III. Tal vez ocurra a alguno la dificultad de que siendo la isla de Cuba un pais tan mal sano para los espafoles, apenas habria quien quisiera ir por temor de comprometer su vida, aun en la seguridad de encontrar alli su fortuna y la de sus hijos. Aparte de que hay mucha exageracion en lo que se dice ordinariamente sobre las enfermedade s y peligros de aquella Antilla, es seguro que muchos de esos inconvenientes pueden desaparecer por completo y todos atenuarse en gran manera. S6lo el cultivo extinguiria el origen de muchas enfermeda des: con 61 desapareceria el bosque en la parte baja y liana y sobre todo se cuidarian aquellas inmensas extensiones cubiertas de exuberance vegetacion completamente abandonada, que, especialmente en determinadas 6pocas del aflo produce miasmas deletereos. Hay ademis rios caudalosos, que no hace mucho eran en parte navegables como el Buoy, los cuales, sin comunicacion con el mar, fcrman grandes lagunas 6 cidnagas en que se descomponen los diferentes elementos que arrastraron las aguas y donde la rapida evaporation eleva y difunde por grandes comarcas vapors nocivos. Casi todos los rios y arroyos, especialmente los del centro, son de poca pendiente y cenagosos y originan iguales males. Si se canalizaran, 6 al menos se dirigiera su curso con aplicacion 6 la agri cultura y 6 la industria, cosa que seria facilen el

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-193 departamento Oriental por la altura i que aquellos nacen, ademas de la gran riqueza de que he hecho mention, producirian grande ventajas a la higiene y salubridad del pals. Ya quo estoy hablando de las mejoras que deben introducirse para hacer estable la paz, no sera fuera de prop6sito indicar una que considero de mucha importancia. Todos sabemos que el comercio y la industria constituyen lazos muy poderosos que unen 6 los pueblos modernos, d6ndoles unidad de -miras 6 intereses. Seri, pues, muy conveniente protegerlos entre Cuba y la Peninsula, y facilitarlos con concesiones mas latas que las actuales: bien entendido que si nosotros no 1o hacemos, lo har6n los Estados Unidos, absorbiendo mias y mas cada dia la riqueza de aquel pals y haciendo desaparecer gran part de su iddustria. Los Estados-Unidos estudian mucho estas cuestiones, y con el cardeter eminentemente practice que los distingue, han establecido grande derechos de introduction para el tabaco elaborado y muy bajos al en rama. De este modo han conseguido que se les envie casi todo el tabaco en rama hasta el punto que hoy cuentan ya entre New-York, Cayo-Hueso y otros puntos con muchas fabricas que dantrabajo, segun noticias recientes, que considero fidedignas, 6 8.000 operarios cubanos. Aprovechando esta circunstancia los laborantes, han conseguido por medio de la Junta cubana, dar colocacion en esas fabricas i muchos de sus emigrados, a los que les imponen una contribution de 13

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-194 guerra que se eleva hasta un duro semanal por individuo y que les produce 25 6 30.000 duros mensuales para enviar a los insurrectos armas y municiones, y galvanizar el cadaver de la insurrection. Si el hecho es cierto, si esas fibricas dan buen resultado en los Estalos-Unidos, deben darlo mejor en la peninsula, donde, si bien es verdad que la industria no est tan adelantada, en cambio es mucho mas barata la mano de obra. Ademas que pocas son las maquinas y la inteligencia industrial que se necesita para la elaboration del tabaco. Trasportado en cabotaje a Espafa, facilmente podriamos crear en nuestro litoral esa manufactura, que s6lo con la iniciativa y alguna protection del Gobierno midntras se planteaba, podria llegar 6 competir con las mej ores del mundo. Otro tanto podria hacerse con la refinacion del azacar. Creo que en la mayor parte de los ingenios de Cuba no debia elaborarse mtis que mascabado, que, traido tambien en cabotaje a nuestro litoral, podria aqui refinarse y competir, como el tabaco, en calidad y buen precio con los mej ores azicares de otros pauses. Esto podria hacerse con mas razon que con la elaboration del tabaco, porque si en esta se hace sensible el subido precio de la mano de obra, mas sensible ha de hacerse en la del azuear que exige mayor trabajo, much mas si so tiene en cuenta lo quo se ira encareciendo a medida que se vaya extinguiendo la esclavitud, las pdrdidas ocasionadas por la guerra, y el gran capital en maquinas que necesitarian los propietarios, si, terminada la guer-

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-195 ra, han de poner en explotacion sus destruidos ingenios. Estas refinerias podrian establecerse por sociedades particulares de propietarios de ingenios en Cuba, que anualmente trajesen a ellas sus zafras, bien para explotarlas por si, bien para arrendarlas, estableciendo de antemano un precio dado por bocoy. No puedo detenerme a detallar mas estas ligeras indicaciones, pues aunque no estan desligadas del arte militar, teda vez quo son medidas convenientes para quitar recursos y motivos de queja al enemigo, i ligar los dos paises y a hacer facil y duradera la paz, no lo permite la indole especial de este trabajo. Dire solamente una cosa para concluir: Creo que el mejor y mas pr6spero porvenir de Cuba esti en su rica agricultura, y que por eso se debe cuidar de que sea mas agricola que industrial, aun en los ramos en que mas ligadas estan una y otra. IV. De lo dicho podr facilmente inferirse que no es mi prop6sito proponer sistema alguno de guerra, ni emitir mi juicio sobre el quo mas convenga seguir en aquel pais y contra aquella clase de enemigos, para que termine la presente iusurreccion; sino indicar simplemente algo de lo que seria bueno hacer para conjurar en lo possible toda futura rebelion. Todo otro prop6sito seria improcedente 6

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-196 inntil, pues las entendidas personas a quienes corresponde saben mejor que yo, mucho m6.s despues de nueve afos de experiencia, cuai es el sistema de guerra que mejor responded a la necesidad de conservar al soldado y de destruir con m6s eficacia y seguridad al enemigo. Aun insistiendo en mi prop6sito, voy 6 aiadir muy pocas palabras. Ademas de la reform intelectual y moral, muy dtil a ambos paises, que produciria la education esmerada y national de la juventud, es necesario que se penetren los cubanos de lo peligrosa que es para ellos, antes que para nadie, la comunicacion con los elementos filibusteros, para que en 1o sucesivo la eviten y no presten oidos a sus mentidas protestas de amistad ni a la perfidia con que fingen interesarse por el bien de Cuba. La historia de la presente guerra ofrece 6 este fin poderosos argue aentos que utilizar. Se debe hacer igualmente un estudio especial en tranquilizar los Animos y cuidar de que desaparezca toda prevention quo pueda existir entre los espaholes de America y de la Peninsula, desplegando, segun convenga, todos los recursos del ing6nio, de la energia y de la prudencia,para dar con los medios 6 propisito para que renazca entre ellos la confianza, para que se amen unos i otros, como hijos que son de una misma madre, y para que olviden lo pasado en todo lo que no sea conducente al bien de todos. Y para quo los enemigos de la paz no tengan ni aun pretexto que explotar en dafo nuestro, seria muy del caso que la mas severa justicia 6 imparcialidad impere mas ostensiblemente

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-197 que nunca, si posible fuera, en todos los actors de gobierno y administration; que se proyacten y lieven a cabo, segun permitan las cireunstancias, mejoras materiales quo revelen el celo y el carifo de la Metr6poli para con aquellos pueblos, y que se les proporcionen todas las ventajas y gocescompatibles con la tranquilidad pdblica. De este modo es de esperar quo se temple la irritation de los 6nimos quo todavia pueda existir, y que 6un los ma's contumaces vuelvan a besar con buena voluntad el augusto cetro espaiol, para no volverlo a maldecir, mayormente cuando se persuadan, como se persuadiran, de que solo a los culpables alcanzar el rigor de la ley, y de que el que sinceramente se acoja 6 la clemencia de la pitria, tendr asegurada su paz domestica al amparo de autoridades protectoras. Las mejoras materials que antes he aludido, tambien podrian ejercer muy provechosa influencia. Ya s6 que no es posible reconstruir la Isla on breve tiempo, planteando todas las que propose el senor Echauz, movido de un patriotismo que le honra; pero si no todo lo que este seor desea, algo convendria hacer en este sentido. No hay duda que la tala del bosque y la construction de numerosos caminos, siempre que se llevaran a cabo dentro de un plan bien concebido y meditado con detenimiento, podrian, en tiempo de paz, facilitar las comunicaciones, mejorar las condiciones sanitarias del pais y favorecer la inmigracion y el desrrollo de su riqueza; y en tiempo de guerra, mejorar sus condiciones estrategicas, separando y aislando las fuer-

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= 198 zas enemigas, imposibilitando su paso de un departamento a otro y facilitando batirlas en detall cuantas veces se lanzasen a la palestra. Para llevar A cabo estas mejoras, es posible que no hubiera necesidad de imponer sacrificios A la nacion. Que se persuade la opinion pnblica de que se trata de asegurar la integridad y la honra nacional y Aun la felicidad de nuestros hermanos, y esto sera bastante; que por repetidas experiencias sabemos de cuanto es capaz entre nosotros el torrente de la opinion cuando se interesa por una causa. Los sabios ilustraran la cuestion con sus consejos; los influyentes la haran popular con su valimiento; todos tomarn en ella parte con entusiasmo, cada uno en su esfera, y de este modo, en breve tiempo llegard A ser Cuba, a la sombra del pabellon espaol, todo lo feliz A quo puede aspirar, y, unida 6 la Metr6poli con los fuertes lazos de comunidad de intereses, de gratitud y reciproco amor, vivira gozosa de ser y llamarse espaiola.

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CONCLUSION. aLa guerra, ha dicho el celebre fil6sofo aleman Jorge Guillermo Hegel, es indispensable para el desarrollo moral de la humanidad; vigoriza a las naciones que la paz ha enervado; consolida los Estados; afirma las dinastias; experimenta las razas; da el imperio d los mas dignos; comunica a todo el movimiento, la vida y la luz. La exactitud de estas proftundas afirmaciones del fil6sofo aleman ha sido una vez mis comprobada por la guerra que ha motivado la presented Memoria. De lo dicho acerca del origen, caricter y vicisitudes de la guerra de Cuba se infiere: que no tuvo causa alguna rational y justa' que la motivara, ni la tiene hoy de que se prolongue, y quo por lo tanto las pobres genes quo formaron y forman en las filas rebeldes son ciegos instruments de los bastardos intereses y de las pasiones de los que las arrastraron; quo la guerra, aparte de las innume-

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-200 rabies victimas y de los inmensos perjuicios que ha ocasionado, ha demostrado que Cuba no esta en condiciones ni tiene voluntad de ser independiente: ha vigorizado d la nation que la paz habia enervado, y buena prueba han sido de ello las dificultades que ha sabido veneer para mantener sus derechos en tan lejana provincia, a pesar de las criticas circunstancias que atravesaba al iniciarse la guerra y despues, y el entusiasmo con quo de aquella y de esta part del mar volaron ej6rcitos de voluntarios 'para defender a la patria: ha consolidado el Estado, porque si, confiado antes en la proverbial fidelidad de aquellos habitantes, no tomd las necesarias precauciones para evitar todo posible conflict, aleccionado con la presented experiencia, podrd ajustar a ella su conduct y sus instituciones, para evitarlos en Jo sucesivo, estimulando a los buenos, enfrenando a los malos, y procurando que el gobierno y la administration sean confiados a los mis dignos: ha experimentado realmente las razas, pues la mayor parte de las quo pueblan aquella provincia han dado y estin dando un espectdculo que las honra y nuevas pruebas de la justicia con que se ha dado 6 la isla de Cuba el conocido dictado de sIEMPRE FIEL. Ha comunicado a todo luz; si, luz quo ha iluminado las inteligencias para que se corrijan mnchos errores y se reformen machas equivocadas creencias. Antes del grito de Yara se creia muy comunmente que Espaia gozaba en Cuba de pocas simpatias, y quo el partido separatista contaba con grandes elementos y con hombres de arraigo, de prestigio 6

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-201 inteligencia, y la guerra en todos sus periodos; los antecedents, las circunstancias, la conducta y degaciertos de sus autores y continuadores; el numero y calidad de los que la secundaron y auxilian; la decidida adhesion de la mayor y mejor parte de los cubanos a la causa de Espana, han demostrado lo infundado de aquella creencia y justificado a la Metr6poli de las calumnias de sus detractores. Hubo tambien antes de la guerra quien pensaba que habia degenerado el cardeter espafol, y od sublime incansable heroismo del ej6rcito, voluntarios y leales habitantes de la Antilla han dado poderosos motivos para disipar aquel juicio infundado. No es esto solo; en el afan de calumniar a la Metr6poli y de hacer contra ella propaganda, se decia, tambien intes de la guerra, que Espana se resistia i abolir en Cuba la esclavitud, no llevada de un sentimiento de prudencia, sino por asegurar sus dominios. La guerra ha venido. poner de manifiesto Io injusto de esta acusacion, pues no Espana, sino los insurrectos, son los que precipitada y maliciosamente han co-

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-202 metido el desatino de servirse de los esclavos lanzandolos a pelear por su ridicula independencia. Espaha ha procedido en esta parte con gran prudencia 6 hidalguia, procurando por todos los medios alejar a los esclavos de la contienda. Dari, en fin, d todo rnovimiento y vida, porque de la actual guerra saldra la Isla regenerada y mejor que era antes, pues nos aprovecharemos de las en senanzas de aquella y dispondremos las cosas con verdadero espiritu patri6tico. En suma: la rebelion de Cuba, como dice el Bustrado publicist D. Vicente Garcia Verdugo, constituye indudablemente uno de los hechos.que con mas severidad calificari la historia, porque ha sido un delito de lesa nation: hecho que no ha sido digno ni honroso, ni esta justificado el tema que ha servido de pretexto para tamafla maldad. Sus autores han faltado: a los deberes de ciudadanos, introduciendo la desmoralizacion y la discordia en la sociedad de que formaban parte; al amor de la patria, sumiendola en los horrores de una guerra fratricida; aila obediencia a las eyes, conculc6ndolas con asesinatos, depredaciones y violencias de toda especie; al respeto 6 las autoridades, desobedecidndolas, resistidndolas y calificandolas de una manera indigna: al honor y a la lealtad, faltando 6 solemnes compromisos, apelando 6 imposturas para justificar su conducta, y encubriendo las intenciones m6s depravadas con el manto de patriotismo. Ellos solos serin los responsables de los males sin cuento que la guerra ha ocasionado y de los que todavia pueda ocasionar: 1.0 porque si en la admi-

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-203 nistracion y on el-gobierno de la Antilla hubo defectos, como suponen, y como no serian de extrafar, dadas la limitation y debilidades humanas, pudieron ellos y debieron hacerlos desaparecer sin salirse de las leyes, sin provocar la ruina de su patria y sin escandalizar al mundo; y 2.', porque aunquo en un principio pudiesen hacerse ilusiones respecto a la solution de la guerra, bien pronto debieron convencerse de quo la de la independencia as impossible y de quo, por lo tanto, no hacian otra co sa quo contribuir 6 la ruina de la patria, dando gusto a sus enemigos, y pelear por divorciarse de la Metrdpoli, para caer en todo caso en manos de iuna raza exclusivista quo les trataria con mdnos consideracion quo les trata Espana. ;Que las lecciones de la experiencia sean provechosas para todos! iQue los inquietos, que en mala hora concibieron la idea de levantarse contra la patria, vuelvan sobre sf y contemplen su obra de destruecion! Anteella se penetraran, si conservan algun sentimiento de humanidad y tienen sana la razon, de cunn injusto es su procedery cuan irrealizables sus designios. !Que los hombres de buena f6 quo incautos 6 cr6dulos se dejaron arrastrar por falaces promesas, abandonando sus casas y sus familias y trocando la paz domestica por una vida azarosa y de bandidos, aprendan on los horrores a quo han contribuido como instrumentos de ajenas ilusiones, quo su bienestar y el de sus hijos consiste en los beneficios de la paz quo asegura y desarrolla la riqueza pnblica y privada, y quo la felicidad de su pais esta tan intimamente ligada a la

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-204 sombra quo le presta el pabellon espafol, que si 6sta le falta caera irremediablemente en los horrores de espantosa anarquia! Si errar es propio del hombre, porque es limitado, propio es tambien del hombre cuerdo y de honor, tomar las lecciones de la experiencia y prestar oidos a los consejos saludables para subsanar los errores y apartarse del mal camino. iQue todos los cubanos mediten en la guerra, y aprendan en ella quienes son los enemigos de Cuba, si los que, llamandose sus defensores, no han hecho otra cosa que destruirla, 6 los que, 6 la voz de Espafia, comprometen su vida para defender en aquella las personas y haciendas y para restablecer la paz que sus extraviados hijos le habian artebatado! [Que Dios ilumine a la Metr6poli, para que acierte con los medios de pacificar a la Antilla y para que sepa gobernarla con tan reconocida justicia y tan paternal solicitud, que, desterradas para siempre las rivalidades entre sus hijos, se glorien todos de ser espafioles y estin en todo tiempo dispuestos a derramar su sangre para quo Cuba sea sIEMPRE EsPAROLA!

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INDICE, Paginas, ALOS LECTORES...............................7 PR6LOGO................................ 9 PRIMERA PARTE. Origen, caracter y vicisitudes de la guerra. CAPITULO PRIMERO. La isla de Cuba antes de la guerra.-Su division en dos partes. -Diferente riqueza, cultura y moralidad de cada una de ellas.-Causas verdaderas de la guerra.-Sus efectos, sus hombres.......... 13 CAPITULO SEGUNDO. Las verdaderas causas de la rebelion no fueron las que suponen los insurrectos. -Estado de las cosas cuando se did el grito de Yara: por qud no triunfaron los rebeldes.-La opinion pfiblica se declara contra la insurreccion.-Shlo la conducta de los rebeldes es causa de los horrors de que se quejan.-La honradez, el honor y el bienestar do sus propias familiar les imponen el deber de abandonar el campo rebelde................................ 33

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CAPITULO TERCERO. El cimulo de circunstancias adversas que embarazan la accion del ej6rcito espahol, prueba la impotencia y desprestigio de los rebeldes.-Inmoralidad 6 impericia de los mismos, demostrada por sus expediciones maritimas: desembarco en Puntabrava.-Encuentros y otros hechos de armas que confirman la misma verdad.Gu6simas y Jimaguayi................. 57 CAPITULO CUARTO. DETALLES cuRosos. -Los practicos sus servicios, sus observaciones.-Los flanqueos: trabajos y molestias que ocasionan: impavidez y hasta alegria con'que el soldado espahol soporta 6stas y otras penalidades. -Aventura de las abejas.Privaciones y sufrimientos de los insurrectos................................. 92

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SEGUNDA PART. Causas de la prolongacion de la guerra de Cuba y medics de hacer estable la paz. CAPITULO PRIMERO. vPor qu6 se prolonga la guerra de Cuba?Los insurrectos no pueden esperar en nuestro cansancio, ni en una intervencion armada de los Estados-Unidos.Una anexion ofreceria graves peligros y les haria mas desgraciades.-La independencia les seria desastrosa y daria por resultado la ruina de la Isla............. 111 CAPITULO SEGUNDO. Nuevas praebas de la imposibilidad de que Cuba consiga, hoy por hoy, su independencia................................. 135 CAPITULO TERCERO. CONTINIA LA DEMOSTRACION DE QUE NO TIENE RACIONAL FUNDAMENTO LA PROLONGACION DE LA GUERRA DE CUBA.-NO es cierto que el deseo de reformas politicas y la resistencia de Espana a' concederlas es la causa de la prolongation de la guerra.Poblacion y riqueza de la parte sublevada y de la part fiel.-Espaia jams se ha negado en absoluto a' conceder las prudentes y justas reformas................ 151

PAGE 212

CAPITULO CUARTO. MEJORAS CONVENIENTES PARA QUE SEA ESTABLE LA PAZ.-COnviene dar a la juventud una education verdaderamente national y facilitarle los medios de conseguirlo. -Debe utilizarse en bien de Cuba la emigration de los espanoles, cuando es inevitable, y en muchos casos convendria estimularla y protegerla.-Es necesario combatir a toda costa el origen de las enfermedades de la Isla para mejorar, como es posible, sus condiciones higidnicas.Proerese igualmente dar &su riqueza el inmenso desarrollo de que es susceptible. 173 CONCLusION .................. .. .......... 199

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Es'ABLISHED 1913


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Biblioteca de

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DE


CUBA.


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LA QUESTION BE CUBA.


ORIGEN, CARACTER, VICISITUDES Y CAUSAS DE LA
PROLONGACION DE AQUELLA GUERRA.




MEMORIA POLITIC0-MILITAR


escrita por


UN TESTIGO PRESENCIAL.










Navita de ventis, de tatwis narrat arator;
Enunmerat miles vilnera, pastor oves.

(Propercio, lib. II, eleg. 1.a)








ThXAJOXtnf: xn-wa.
Establecimiento tipogrAfico de A. Bacaycoa,
A ca-go de E. Viota.
Pez, 6. pral.










SA2A A ~W LBNAfd



PROF FUND.






Queda hecho el depdsito
que prescribe la ley.








A LOS LECTORES.


Publicada la presented Memoria en La
Integridad de la Patria, y habiendo mani-
festado grand nnmero de lectores vivos de-
seos de que se coleccionasen los articulos
en que apareci6, formando con ellos un li-
bro, para que su lectura pueda ser mas f4-
cil y completa, nos dirigimos repetidas ve-
ces a su autor, suplicandole que nos auto-
rizase para publicarla con su nombre.
Nuestros esfuerzos no han tenido resulta-
do. El autor, por motivos que respetamos,
nos ha negado la autorizacion. Para satis-
facer, pues, los deseos de dichos lectores,
la publicamos tal cual aparecio en el men-
cionado peri6dico, seguros de que de este
modo, hacemos a la patria el servicio que
su autor se propuso prestar al escribirla.


LOS EDITORES.


















PROLOGO.










Ouando una insensata guerra de nueve ados vie-
ne destruyendo dolorosamente la mejor de nuestras
provincial en Ultramar y desangrando a la ya ex-
tenuada nation espaflola, tan necesitada de union
entree sus hijos, nada mis natural que un soldado
que, en defense de la patria, ha derramado su san-
gre en aquel hermoso pais y comprometido con fre-
cuencia su vida, alce su voz, por mas que sea d6-
bil, para llamar la atencion de sus conciudadanos
hicia los males quo alli afligen a Espafla, y exhor-
tarles a que estudien los medios de conjurarlos
definitivamente.
Race tiempo concebi deseos de publicar las ideas
que me inspir6 aquella funesta campafa y de ma-
nifestar el juicio que form de los hombres que la
sustentan 6 auxilian, y mi opinion sobre las causas






- 10 -


que la produjeton y prolongan y sobre los medios,
en mi sentir, mis eficaces para darla fin;- pero me
detuvo, por una part, la natural desconfianza en
mis propias fuerzas, unida al temor de no ser todo
lo impartial que deseaba, si no esperaba a que el
tiempo borrase las impresiones que traia, y por
otra, la esperanza de que hablasen personas mas
autorizadas por su position, por su talento, por su
experiencia 6 por su fama.
Como el tiempo pasa y continnan los estragos de
la guerra, creo un deber de conciencia dar, por fin,
salida a mis convicciones, y ofrecer a la opinion el
fruto de mi experiencia en mis de seis aiios que
he permanecido en la isla de Cuba, recorriendola
palmo a palmo tanto en su part mis gangrenada,
que es el departamento Oriental, como en la mis
sana, rica y feliz, quo es el Occidental.
S6 que es dificil la empresa; conozco quo he de
rozarme con Arduas y peligrosas cuestiones, su-
periores a mis conocimientos: hasta dudo si al lan-
zarme al laberinto, que tanto tiene de real como de
aparente, de los complicadisimos problemas allf
planteados y cuya solution es mis urgent cada
dia, acertare a decir algo que sea dtil, y dun si con-
seguir6 ordenar mis ideas en la materia. Pero dan-
do aquf plaza al general espaflol que did feliz cima
i las mis irduas empresas, al general No importa,
pongo manos 6 la obra, atento solamente a contri-
buir en la part quo pueda a la salud de la patria.
Advertir6 a los hombres de letras quo quieran
juzgar mis pobres lineas con la fria severidad de
las eyes de la critical, que no es mi prop6sito escri-






- 11 -


bir una obra modelo de literatura. Cuando la patria
es victima de encontradas opiniones y de negra in-
gratitud; cuando se derrama a torrentes la sangre
de nuestros hermanos y se oyen por todas partes
los gemidos de 100.000 madres quo loran muertos,
6 ausentes y en peligro 6 sus hijos, no es tiempo de
pedir flores, sino frutos; no deben buscarse belle-
zas de estilo, sino nobleza de sentimientos, reme-
dios que cicatricen tantas heridas, pafios quo on-
juguen tantas lagrimas.
H aqui toda la razon de mi trabajo. Obro de
buena M, y no me lleva interds alguno personal.
Me he abstenido deliberadamnente de amontonar
citas de renombrados escritores y datos estadisti-
cos, quo, habiendome sido muy facil copiar, no hu-
bieran sido de otra utilidad quo de hacer alarde de
una erudition quo no pretendo poseer.
Me dare por satisfecho si logro quo personas mks
competentes interrumpan su silencio para ilustrar
la opinion ptblica, quo on estos tiempos resuelve
los problems sociales, logrando de ese modo de-
volver a esta nation el bienestar quo merece.
Los lectores j uzgaran si he procedido con patrio-
tismo 6 imparcialidad.
Madrid 16 de Mayo de 1877.










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PRIMERA PARTE.



Origen, carActer y vicisitudes de la guerra.

CAPITULO PRIMERO.

La isla de Cuba ntes de la guerra.-Su division en dos par-
tes.-Diferente riqueza, cultura y moralidad de cada una
de ellas.-Causas verdadere de la guerra.-Sus efectos.-
Sus hombres.

I.

La isla de Cuba, envidiado resto de los dominios
de Espanla en el Nuevo Mundo, que nuestros padres
descubrieron y civilizaron, era, mientras se conser-
v6 siempre fel, uno de los paises mas ricos y ma's
felices de la tierra.
Por su feracisimo suelo, por su delicioso clima y
otras excelentes cond~ciones mereci6 ser liamada el
mejor floron de la Corona de Castilla y fu6 la hija
predilecta de la nation espafola.
Por su riqueza y por su extension superficial
puede llegar a contener hasta con lujo, si se la
cultiva con inteligencia y se la administra con mo-
ralidad, una poblacion diez veces mayor que la que
hoy tiene.
Ademas del azncar, tabaco, caf6 y otros ricos





- 14 -


frutos, producia espont6neamente aquel hermoso
pais infinidad de maderas preciosas, utilisimas para
todo gdnero de aplicaciones. Unas compactas, lim-
pias, de sdrio y veteado color, como las del cedro y
la caoba, son muy susceptibles de brillante puli-
mento y muy a propdsito para muebles de lujo.
Otras, como la del majagua, son blancas, ligeras y
porosas; de su corteza filamentosa se hacen las
cuerdas de mas duration y uso, preferidas por los
agrimensores para sus cordeles, por tener la singu-
laridad de ser may poco sensibles a la humedad y
a la sequia. Muchas, como la del dcana, son incor-
ruptibles y de grande aplicacion en las fibricas
terrestres y navales. Las hay duras y petrificables
al agua, como las deljiqui, utilisimas para las obras
hidrdulicas; consistentes y compactas como las del
jocuma, que sirven hasta para hacer jarros para el
agua; medicinales, en fin, de today especie, como
las del abey, aguedita, anon, artemisilla y otras in-
numerables.
A tanta riqueza y aprovechamiento reune aquei
feracisimo suelo todos los encantos de la poesia.
Aquella aspmbrosa variedad de arboles gigantescos
y siempre verdes; aquollas largas y fecundas fami-
Has de esbeitas palmeras; aquellos campos fioridos,
animados por el ineesante movimiento do pintados
pijaros, aquellos mansos arroyos que se arrastran
perezosos por entre espesisimos bosques, hacen de
is Isla una encantadora mansion, que recrea los
sentidos, que habla a la imagination el lenguaje
mas sublime, que embriaga el corazon con intensos
y purisimos placeres.




15 -
Nunca podr6 olvidar las gratisimas impresiones
que alli he recibido.

II.

Considerada la Isla con relation i su moralidad
6 ilustracion, puede dividirse en dos partes des-
iguales, pero que distinguen muy marcadas dife-
ferencias. La una comprende desde Trinidad, todas
las villas, Habana y Vuelta-Abajo, 6 sea el departa-
mento Occidental; Ia otra todo el resto de la Isla, 6
sea lo que hoyse conoce con los aombres de Depar-
tamento Uentral y Departamento Oriental.
La primera mis rica, mis poblada y mis culta.
que la segunda, es tambien mis moral, esti cruza-
da por carreteras y ferro-carriles y tiene mas des-
arrollada la industria y mis perfeccionadas las
artes. Antes de la guerra, consistia principalmente
su riqueza en sus numerosos y grandes ingenios,
en sus vegas de tabaco y en su comercio con todos
los paises. Su capital, la Habana, una de las pobla-
ciones mis bellas, mis ricas, mis ilustrad is y hos-
pitalarias del mundo civilizado, recibe en su puerto
embarcaciones Ie todos los pueblos y con ellos sos-
tiene constant y animado comercio.
La segunda parte (Central y Oriental), aunque
de menor poblacion, m6nos cultivada 6 ilustrada
que la primera, era tambien, antes de la guerra,
muy rica y feliz. Sus habitantes gozaban algo de.
aquellos apacibles encanto3 que tan magistralmen-
te supieron describir Virgilio y Fr. Luis de Leon.
Su riqueza principal, ademas de los cafetales, es-





- 16 -


tancias y algun ingenio, consistia en los potreros,
extensas dehesas cercadas, que destinaban 6 la cria
de ganados, y que obtenian con muy poco trabajo'
pues no hacian mis que talar el bosque (chapear
que dicen alli), cercarlo con parte de las madras
obtenidas en la tala, y dejar 6 aquella exuberant
naturaleza el cuidado de poblarlo de suculentos
pastos, 6, a lo mas, sembrar yerba guinea 6 parand,
para hacerlo prado artificial. Instalado el ganado
en el potrero, encontraba alli todo Io que podia
apetecer: comida abundante y sabrosa, aguadas
para aplacar la sed, copudcos y hermosos irboles en
cuya fresca sombra podian librarse durante el dia
de los ardores del sol, y por la noche de los efectos
de aquel gran relente. No tenia, pues, por qu6 in-
quietar al pastor, quien, al son de su tiple cubano,
y cantando sentidas trovas, vefa desde su estancia
multiplicarse prodigiosamente las reses confiadas a
su cuidado.
Habia quienen una legua cuadrada, 6 mis, si mis
queria, porque aquel feracisimo suelo virgen vale
poco alli, tonia dos, cuatro, seis, hasta veinte mi t
roses vacunas quo habia criado, 6 heredado de sus
padres.
Para que se calcule hasta que punto producian
estas fincas y se pueda former una idea de los in-
mensos perjuicios que ha ocasionado la guerra,
bastari decir que los quo se llamaban, y eran alli
relativamente, pequefios propietarios, porque solo
posefan mil 6 dos mil de estas roses, obtenian res-
pectivamente, calculando por lo bajo, un producto
anual de tries a seis mil duros. Esto no parecer





- 17 -


exagerado si so consider quo la pequeiia parte del
terreno quo destinaban a 1o quo laman estancias,
producia hortalizas, legumbres y frutas, quo con
los quesos, aunque los hacfan sin esmero, eran mds
quo suficientes para mantener a los empleados y
para pagarles hasta con lujo su salario: los terne-
ros quo anualmente nacian y qua a los veinticuatro
meses y ann al afio tenian un valor considerable,
eran por lo tanto producto liquido de aquellas hoy
perdidas fincas.
Aunque las dos partes en quo divido la Isla eran
tan diferentes entre si, tan varia su cultura y tan
diversa su indole y su modo de ser, eran, sin em-
bargo igualmente felices, y pudieron haber llegado
6 un mismo grado de prosperidad. Sus habitantes
gozaban indistintamente de una misma libertad,
quo si bien era solamente practica, debieron prefe-
rirla a la quo, constando en las mas democraticas
Constituciones escritas, suele ser Tetra muerta on el
terreno de los hechos. No tenian pobres, ni cesan
tes, ni se derramaban entree ellos mas lagrimas que
las inseparables de la triste condition humana.
Para colmo de la felicidad, no se conocian los par-
tidos politicos; si alguna vez se suscitaban cuestio-
nes sobre politica, eran, A pesar de las influencias
del clima, siempre serenas, sostenidas tan s6o como
un entretenimiento a los 6cios de aquel bienestar,
6 como un recuerdo de los otros paises. No se pen-
saba mss que en todo aquello A quo incita la abun-
dancia: comidas alegres y festival, giras bullicic-
sas, bailey, diversijnes, comodidades; esta era con
frecuencia la principal ocupacion de aquellos felices
2





- 18 -


habitantes. A pesar de los antagonismos creados
por la guerra, se ofrecian y ain se ofrecen las mas
apuestas costumbres, en este 6rden de vida, 6 todo
el quo salta a aquella hospitalaria y seductora
tierra.

II.

Pero la inquieta condition humana no nos deja
apreciar el bien positivo quo poseemos, y nos indu-
ce con frecuencia a comprometerlo en tentativas
de dudoso resultado. iTriste cosa es tener quo per-
der el bien, para saber apreciarlo!
Esta insatiable y ciega aspiration del corazon
humano, fud part, sin duda alguna, 6 quo algunos
cubanos soflasen una independencia quo mejorase
su bienestar. En su loco desvario gritaron: ;muera
Espafia! y desde entonces ha muerto, como no po-
dia m6nos, su felicidad, y han perdido la paz y el
bienestar de sus familiar, y se han cegado las fuen-
tes de su riqueza: sobre sus kertiles campifias ha
pasado la destructora segur del faccioso; sus ricos
ingenios, sustento en otro tiempo de innumerables
familiar, han sido presa del fuego de su propia des-
esperacion, y toda su abundancia, toda su alegria,
todas sus fiestas y diversiones se han convertido
en ruinas y ceniza, en luto y on miseria.
Cuando al primer soplo de la insurrection des-
aparecieronjlas cercas de los potreros, y los guaji-
ros, dando oidos a' la seduction, abandonaron las
estancias, huyeron al bosque muchos miles de re-
ses, dejando en la miseria, de la noche a la mafia-





- 19 -


na, i centenares de familias. Diriase que, indigna-
dos los animals por La ingratitud de sus duenos,
resolvieron privarles de sus favores, en justa expia-
cion de su ciego extravio.
No se puede sin dolor contemplar el cuadro que
despues de la insurreccion ofrecen aquellos antes
alegres campos. Todo.s estan arrasados; apenas si
ha quedado en pi6 una casa 6 un bohto; mujeres de
todas edades, inocentes nifias y ninos, que antes
vivian felices 6 la sombra de sus maridos, de sus
padres 6 de sus hermanos, se presentan i todas
horas hambrientos y desnudos, implorando la cari-
dad de los mismos soldados, a quienes maldicen
los que les abandonaron.
Pero, qu6 causas motivaron aquel grito? ,Habia
alguna razon en qu6 fundarlo' Los laborantes di-
con que el santo deseo de la independencia y ia ne-
cesidad de sacudir el yugo de la Metr6poli, que los
explota y los deshonra. Pero, en realidad, nunca
fu6 6ste el verdadero m6vil de la insurreccion, sin6
el pretexto de que se valieron sus iniciadores para
seducir i los incautos y medrar a costa de la tran-
quilidad de aquellos crddulos pueblos. Si el fuego
sagrado del amor i la patria hubiera sido el m6vil
do su conducta, hubieran procedido de otra mantra
desde el principio, hubieran elegido medics mas
dignos de su prop6sito y hubieran dado otro caric-
ter a la lucha. El patriotismo y la f6 de la indepen-
dencia son llama santa que purifica cuanto toca, y
no tolera que se manche el que la siente, con tanto
acto de vandalico salvajismo. Asi lo comprendi6
el Sr. D. Jos6 A. Saco, persona nada sospechosa





20 -
para los insurrectos, cuando en su replica a Vaz-
quez Queipo decia: revolution no seria para arruinar mi patria ni des -
honrarme yo, sino para asegurar su existencia y la
felicidad de sus hijos.>
Otras fueron las verdaderas causas del grito de
Yara. La ambition insatiable de unos hombres de
vida licenciosa y arruinados por sus vicios, que,
sofando poderes, riquezas y mando, extraviaron la
opinion pnblica; la extravagante locura de los que,
creyendo servir mejor a sus propios intereses v
opiniones, se prestaron d6cilmente a servir 6 aque-
llos de instrumentos; la ignorancia, casi general en
Cuba, de las verdaderas fuentes de su bienestar; el
desconocimiento de los hombres que atizaban la in-
surreccion, de su historia y de sus intenciones, y la
falta de f6 y creencias religiosas, base esencial de
todo 6rden estable y verdadero bienestar, fueron
las cansas que hicieron possible y determinaron
aquel desastroso grito de guerra.
Para convencerse de ello, no hay mas que fijarse
en quo la obra de la regeneration de Cuba, que no en-
contr6 eco en la primer parte (departamento Oc-
cidental), que, como he dicho, era mis ilustrada y
mas moral quo el resto de la Isla, recibi6 todos sus
adeptos de la segunda (Central y Oriental), donde
la ilustracion era menor y mayor el descreimiento
y desenfreno de los vicios.
Mientras los alucinados habitantes de la segunda
parte, a titulo de renacimiento de la Isla, llevaban
a cabo su desolation y su ruina, los do la primer
publicaron un endrgico manifesto en que, centre





- 21 -


otras cosas, decian: que amamos con tanto amor el suelo en que vimos
la luz primera, qtue nos duele verle mancillado por
esa odiosa rebelion; y uno y todos, ;y con nosc-tros
la gran mayoria de los hijos de esta Isla, inspirdn-
donos un sentimiento de justicia y rectitud, hoy
como siempre, y cual no podrs dejar de suceder ja-
mds, estamos prontos i todo, para alcanzar el fin
de la perturbacion funesta que mantiene doliente y
amenaza d esta provincia.
Esta generosa protesta valid d sus autores las
mds furiosas amenazas por part de los insur-
rectos.
Hoy mismo, 6 pesar del estado de agitacion y de
ansiedad producido por la lucha, es bien sensible
la diferencia que media entre las dos partes de la
Isla, y el contrario juicio que d cada una de ellas
merece la rebelion. En las distintas 6pocas en que
las necesidades del servicio me llevaron 6 una y
otra, tuve ocasion de apreciarlo asi.


IV.


Para ilustrar mas esta importante materia y de-
jar mejor probado quo una de las principales cau-
sas de la guerra fu6 el atraso y defectuosa educa-
cion de la comarca en que tuvo principio, me
extender6 en detal!es sobre su manera de ser mate-
rial y formal. Conozco bien esa comarca, porque he
permanecido en ella cerca de cuatro aflos, he visi-
tado, guiado por muchos y buenos prdcticos del






- 22 -


pais, sus ya destruidas fincas, he recorrido al paso
de la tropa sus bosques y sus montes, he vadeado
sus rios, estudiando coi atencion sus costumbres,
su cardcter, sus ideas y hasta su agricultura, y he
procurado adquirir datos y noticias, unanimemen-
te comprobadas, tanto sobre la vida privada 6 inti...
ma de los hombres que mas figuraban en cualquier
concepto, como sobre su estado rentistico, sus an-
tecedentes y dem6is circunstancias.
Una de las ciudades mas antiguas de este depar-
mento es Bayamo, fundada por Diego Velazquez.-
Situada sobre la margen derecha del rio de su nom-
bre, en el centro de la parte mis ancha de la Isla y
6 catorce leguas de la costa Sur, tiene por puerto a
Manzanillo, que le debi6 el sdr, y que lleg6 a cons-
tituir un bonito y numeroso pueblo. En su extensa
jurisdiction, 6 partido municipal, contaba muchos
poblados de importancia por sus producciones 6
poblacion, unos situados en las faldas 6 estribacio-
nes de la Sierra-Maestra, como Guisa y Buicito, y
otros en el llano, como Barrancas, el Datil y algu-
nos mis de menor importancia, y Cauto-embarca-
dero, que, como su nombre indica, era el limited de
subida de las embarcaciones por el rio Canto, y que
solo dista de Bayamo unas seis leguas. Eu su anti-
gua jurisdiction estaban tambien incluidos, ado-
mis de otros poblados importantes, que despues
pasaron a constituir la de Manzanillo, el de Yara y
el c6lebre ingenio La Demajagua, propiedad de don
Carlos Manuel de Cdspedes, primer titulado presi-
'dente de aquella mitol6gica Republica.
Seguramente Bayamo did tambien vida a las ri-






- 23 -


cas poblaciones de Jiguani, Holguin, Las Tunas y
sus jurisdicciones, llenas de felices y alegres po-
blados, como Santa Rita, Bairearriba, Maniabon,
San Andres, Manati y otros muchos, que por cierto
resuenan tristemente en mi corazon par recordarme
terribles y dolorosisimas escenas.
A pesar de tanta poblacion de importancia, los
habitantes de esta comarca no solo no procuraron,
sino que resistieron siempre que penetrase en ella
elemento alguno de ilustracion y de progreso. Ape-
nas hay en todo el departamento otras comunica-
ciones que los vapores por una y otra costa, y las
pequeflas embarcaciones que por el retorcido Cauto
suben hasta Cauto-embarcadero. En el interior solo
existen trochas angostas, abiertas en el bosque, sin
un puente sobre tantos rios, alguno de ellos cauda-
loso, y sin firme alguno sobre aquella gruesa capa
de tierra vegetal. Estas vias, que por las diferencias
geoldgicas de los terrenos, no llegaban ni con mu-
cho a la categoria de los peores caminos vecinales
de la Peninsula, y que s6lo eran transitables, no
sin trabajo, en la dpoca de seca, (m6nos de la mitad
del aho), recibian los pomposos nombres de Camino
central de la Isla, etc., etc. Si los habitantes del pais
querian comunicar entre si, les era forzoso vadear
los rios y atravesar las cidnagas, que son verdade-
ros pantanos: esto les obligaba a usar carruajes al-
tos y pesados, tirades por muchas yuntas de bue-
yes y quo eran par 1o tanto muy poco a prop6sito
para los trasportes.
Tan dificiles eran estos por aquellos caminos de
mal nombre, que con frecuencia quedaban sepulta-





-24-


das en ellos las earretas a pesar de tener sus ruedas
mas de dos metros de diametro.
Los convoyes que la necesidad nos obligaba a en-
viar en tiempo de lluvias desde Cauto a Bayamo,
tardaban doce dias en recorrer el trayecto de seis
leguas que los separa, y mas de una vez en la tra-
vesia tuvo que comers los viveres la misma escol-
ta quo los guardaba.
Por el otro camino 6 Manzanillo todavia eran mas
dificiles, si cabe, los trasportes. Todo el quo haya
pasado por alli habri visto unas psilas, que antes
do la guerra llevaban al inginio Jucaibama, pro-
piedad de Aguilera, quo no pudieron pasar la ci6-
naga, y alli quedaron y estin todavia sepultadas.
Un cafon que salt al caer uno de nuestros mulos,
se perdi6 de tal manera entree el lodo, que se necesi-
to much tiempo y trabajo para encontrarlo.
En todo el departamento no hay un solo metro de
carretera, si se exceptna el trozo construido de la
que debia unii a Gibara con Holguin, ni mas ferro-
carriles que de Nuevitas a Puerto-Principe y de
Santiago de Cuba al Cobre y a San Luis. Quedaba,
pues, aislada, atrasada y en las peores condiciones
de la Isli toda la extensa parte comprendida entre
Sierra Maestra, desde el Aserradero, el cabo Cruz,
Manzanillo y Santa Cruz, en la costa Sur, y Punta-
Brava, Puerto del Padre y Puerto Nipe, en la costa
Norte, en la cual esti situada Las Tunas, cuyas co-
municaciones 6 Puerto-Padre y Manati, Jiguani,
Bayamo y toda su jurisdiccion hasta Manzanillo,
eran largas y dificiles, y en tiempo de lluvias, poco
minos que imposibles.






-25-


Este atraso material y la sistematica resistencia
de los mal intencionados a toda mejora y adelanto,
tenian sumidos a los habitantes de esta comarca en
la mis lamentable ignorancia y en las condiciones
mas a prop6sito para ser engafiados por cualquier
petulante que se propusiera convertirlos en instru-
mento de sus intenciones. Asi lo comprendieron
con funestisimo acierto los hombres fatales que,
en su torpe ingratitud, venian maquinando armar
la Isla contra su generosa madre, y fijaron su resi-
dencia en esta parte del departamento Oriental, se-
guros de que en ninguna otra germinaria como en
ella la ponzofosa semilla que esparcian.
Santiago de Cuba y Bayamo, poblaciones las mis
antiguas 6 importantes de este departamento, con-
trajeron la responsabilidad y sufren el castigo de
haber sido la cuna de la rebelion, por haber guiado,
6 consentido cuando menos, la torcida education
de aquellos desgraciados habitantes.
Los agentes de la conspiracion se dieron cita en
el ingenio La Demajagua, propiedad, como he di-
cho, del arruinado y tramposo abogado D. Car-
los M. de C6spedes, 6, mejor dicho, de sus acreedo-
res, y alli, tal vez en impddica orgia, acordaron el
dia y el lugar en quo habia de efectuarse el levanta-
miento. Yara fu6 el lugar designado, y en 61 se di6
el grito el dia 10 de Octubre de 1868. iAho fatal!
Un abigarrado conjunto de guajiros y montunos
con negros y mulatos, sin conocimientos de ninga-
na especie, sin f6 religiosa ni conciencia de si mis-
mos, se asoci6 a aquel insidioso grito, que, sonando
libertad, les hacia esclavos de las torpes pasiones 6





- 26 -


ignorante osadia de unos hombres como Ospedes,
Figueredo, los Maceos, Maximo Gomez, Peralta,
Modesto Diaz, los Marcanos, Marmol y el cuatrero
Quesada; 6 de la funesta imprevision de Aldama,
Aguilera y tantos otros opulentos propietarios 6
inquietos ciudadanos.
Aquellas masas informes fueron aumentindose
con grupos de gente alucinada de toda procedencia,
sin armas, ni 6rden, ni discipline y sin otros jefes
que los duelos de los potreros. El que mis reses
tenia, mas hombres reclutaba y mandaba: sin duda
aquellos improvisados jefes creyeron que, para
guiar los hombres al combat, bastaban los conoci-
mientos con que se arrastran los ganados al mata-
dero. Verdad es quo no otra cosa era llevar a la lu-
cha a felices 6 inocentes campesinos que no sabian
lo que era guerra, ni habian oido mis tiros que los
de los cazadores. Vergiienza debi6 dar a los ilus-
trados cubanos que de buena f6 creyeron convenien-
- to el movimiento, asociarse 6 aquella desdichada
muchedumbro.
El aumento considerable que las partidas insur-
rectas alcanzaron en poco tiempo, se explica fcil-
mente, si se tienen en cuenta la actividad, las pre-
dicaciones y el natural influjo de los jefes sobre sus
dependientes, y la ignorancia y docilidad de los
pobres hombres quo voluntaria 6 forzadamente
se les incorporaron. Lo que no se concibe es c6mo
los que tenian quo perder, siendo siquiera cuer-
dos, no desconfiaron de- una rebelion tan absur-
da, fraguada por hombres ignorantes y vicio-
sos, faltos de toda autoridad y prestigio; iniciada





- 2r7-


sin la base de la organizacion que la debi6 prece-
der y sin conocimiento de sus circunstancias como
pueblo y de nuestras condiciones como espafioles;
sostenida sin mas arte militar que el desbarajuste
dominicano, que ellos no entendian ni podian apli-
car, aunque se lo explicaron Maximo Gomez, Mo-
desto Diaz y los Marcanos, y todo esto por el ciego
empeno de huir de la natural dependencia de los
de su sangre, con evident peligro de caer en ma-
nos de extrangeros mercenarios de pro bada incon-
secuencia, que no tenian otra patria que su medro
personal, ni mas sistema que la anarquia. Para ex-
plicar este irreflexivo proceder de hombres, por lo
demas, honrados, es preciso suponer que descono-
cian en absoluto los antecedents y las intenciones
de los corifeos de la rebelion, a cuyo servicio po-
nian sus personas y su fortuna.
Si hubiera de hacer la biografia de cada uno de
esos corifeos, para que todo el mundo los conozca,
tendria que aprovechar un rato de mal humor y
agotar el diccionario de los vicios. Politicos hip6-
critas, patriotas de pega, orgullosos sin merito
personal, entregados al juego, a la bebida y a otros
excesos, que les tenian arruinados, y mas 6 m6nos
cargados de trampas, aventureros sin amor a la
patria, ni a la familia, ni al hogar: dstos eran, con
honrosisimas excepciones, que me complacer6 en
consignar, los hombres que hicieron creer que iban
a regenerar 6 Cuba Y a hacerla feliz. Na die me ha
contado los hechos en que fundo estos calificati-
vos; yo mismo los he presenciado 6 sorprendido,
teniendo el cuidado de hacerlo en las circunstancias


S





- 28 -


y del modo mas favorable para prevenir todo en-
gafo y averiguar la verdad. El respeto quo debo '
los lectores, y mi -propio decoro me impiden des-
cribir ciertas escenas, que demostrarian la exacti-
tud de mis afirmaciones.
El mismo C. M. de Cispedes, conoceclor mas quo
otro alguno de los hornbres quo se le asociaron, te-
nia escritas y lleyaba consigo una especie de sem-
blanzas, en quo describia con negras tintas, la
vida, costumbres y malos antecedents de cada uno
de ellos, y los rasgos quo mas especialmente los
caracterizaban. abandonado de los suyos y cogido
por nueatras tropas, se le encontraron estos escri-
tos, y hoy deben obrar en la Comandancia general
de Santiago de Cuba, 6 en la Capitania general de
la Habana.
No Min razon, los hombres de corazon nacidos en
Cuba y en la Peninsula, que quieren vivir y morir
espafoles, al ver quidnes y cuantos eran los quo
dirigian la insurrection de Yara, les apostrofaban
pdblicamente con las siguientes palabras quo cita
Gelpi y Ferro: to de vuestro trabajo, de vuestra inteligencia? lNi
huella ge encuentra en toda Ia Isla! Sois regenera-
doro nogativos: habeis consumido toda vuestra in-
teligoncia, toda vuestra viilidad, todas vuestras
fortta en lan casas de juego de Saratoga y do Ba-
den-Liden, en las orgias de Paris, L6ndres y Nue-
va-York, y en el desordenado lujo que habeis des-
plegado en vuestros palacios de la ciudad y en las
r6gias viviendas devuestras fincas. Despues de ha-
ber derrochado grandes fortunas, viviendo como






- 29 -


boyardos rusos idescarados hipocritas! enarbolais
la bandera de la revolution, tratando de tirinico al
Gobierno que ha creado cuanto hay en Cuba; cali-
ficando de retrdgrados y de zanganos a los nnicos
hombres que trabajan y producen; os dais el pom-
poso titulo de regeneradores proclamando los print
cipios de las escuelas radicales-democraticas, sien-
do notorio que teneis todos los vicios y ninguna de
las virtudes de los aristocratas del viejo mundo!
Para que'se vea qae no calumniamos, traceribird
a continuation un documento nada sospechoo. Es
una carta de un jefe insurrecto, sin duds de los que
se incorporaron de buena fe a la revolution, diri-
gida a mediados de 1869 a un hermano suyo, tam-
bien insurrecto, y que le cogieron nuestros solda-
dos poco antes de ser muerto en un encuentro.
Dice asi:
4Al C. EmiUano Garcia.
,Mi muy querido hermano: mucho es lo que sien-
to estar tan lojos de Yara, donde residen las perso-
nas que mss aprecio; pero quiz mi ausencia pueda
convenir algun dia por el bienestar de la familia.
:Sabras cono por esta jurisdiction progresamos
brillantemente. pues ya empiezan a pasarse muchos
soldados de las filas enemigas para las nuestras, y
por otra parte dentro de poco tendremos mss re-
cursos de hombres, viveres y armaments. Si las
otras marcharan como 6sta, pronto ocupariamos
las poblaciones y terminariamos la guerra; mss no
sucede asi por Bayamo, donde, segun noticias, esta
desmoralizAndose nuestra gente por la impericia y
desidia de tantos generales que embarazan las ope-






- 30 -


raciones y dan tiempo al ene mnigo A quo levante Is
contrarevolucion.
.E1 orgullo, la ambition y otros perniciosos vi-
cios quo dominan a muchos de nuestros improvi-
sados jefes, son la causa del desaliento que sufren
hoy nuestras tropas; pues si contaramos con un
gobierno central, justo, sabio d impartial que ri-
giera los destinos de la revolution; un general6
capitan general que, lejos de ref ugiarse en las sier-
ras, hiciera lo que hizo Bolivar, (y Santana y Gui-
llermo Tell) y otros muchos, esto es, que se lanzase
el primero al combat para conquistar y merecer el
puesto quo ocupa, dejandose por ahora de pensar
en galones y estrellas, viendo y corrigiendo el pi-
llaje y escandalo que se va 'lesarrollando en los
soldados libertadores; sosteriendo el program que
public6 primeramente y qus nosotros sellamos con
nuestro juramento; dejandose de asesinar a los
prisioneros de guerra, lo que dara origin a una
guerra sin cuartel, que desprestigia altamente
nuestra conducta, reparando la enemistad que ha
conseguido con el desordenaslo levantamiento de
la esclavitud; procurando atraerse sAbiamente A
millares de habitantes que permanecen inactivos to-
davia, y que cuando descubran lo que pasa se mos-
traran hostiles a nuestra causa: en fin, si contara-
mos, repito, algunos jefes desinteresados, valientes
y peritos, entonces el soldado cubano no daria un
paso atrAs, y la revolution tomaria otra vez el mi-
lagroso vuelo que tantos triunfos alcanz6 en sus
preliminares. Nosotros, A titulo de hombres de ho-
nor y de patriotismo, debemos protestar contra el





- 31 -


sin nnmero de actors vandalicos quo se estin come-
tiendo, y constituir, de acuerdo con los camagie-
yanos y revolucionarios de otros distritos, un go-
bierno central que nos dirija con la cordura y el
tino que se necesita.
>Triste, muy triste es por cierto que un centenar
de hombres, deseosos de su independencia, se lan-
zaran, antes del tiempo convenido por los demas, a
la revolution, por el solo hecho de evitar la prision
de un cabecilla que hoy figura como un capitan ge-
neral (alade a Cespedes), para que dste, en vez de
esforzarse y procurar la reparation de los perjuicios
a que ha dado lugar aquella anticipation, se enor-
gullezca, aspirando a la silla presidential, sin con-
tar aun una action de guerra.
)Al escribirte con tanta virulencia, solo deseo
dar expansion a mi espiritu, el cual, sumido en
profundas consideraciones, necesita de un pecho
noble y generoso que former eco a sus concepciones.
>)Espero tu contestacion para saber como se hall
la jurisdiction de Manzanillo y cual es ta opinion
acerca do lo que pasa. Dime al propio tiempo lo qua
sepas del inepto Marmol y del rosario de generales
que hubiese por aquellos lugares, pues ansio saber
lo que ocurre por todas partes. He tenido una con-
versacion con Francisco Heredia, y me ha hablado
muy bien de ti, lo propio que Marcano y otras per-
sonas de buen criteria. Esto me congratula mucho
y me llona de regocijo.
>Escribeme bien largo, pues hace tiempo que no
recibo letra tuya.--Miguel Garcia.














CAPITULO SEGUNDO.


Las verdaderas causas de la rebellion no fueron las quo supo-
nen los insurrectos.-Estado de las cosas cuando se dio el
grito do Yara; por qu6 no triunfaron los robldes.-La opi-
nion p blica so declara contra la insurreccion.-S6lo la
conducta de 100 rcbcldcs es ceusa de los horrors de quo se
quejan.-La honradez, el honor y cl biencstar de sus pro-
pias familias les imponen el deber de abandonar el campo
rebelde.


I.



Hemos yisto quo la ambition y los vicios de unos
pocos, la candidez 6 imprevision de muchos que
por diferentes razones encontrados intoroses y
opuestas miras les sirvieron de instrument, y la
falta de ilustracion en la parte Oriental de la Isla
fueron las principales causas que iniciaron la guer-
ra separatista. Veamos ahora si pudieron ser cau-
sas de ella las que asignan los insurrectos.
La principal, segun ellos, fud el mal Gobierno de
laMetr6poli y su tenaz resistencia 6 introducir re-
reformas que Jo mejorasen. Todas las proclamas y
alocuciones de los insurrectos, y las circulares que
3





- 34 -


dirigieron a los Gobiernos extranjeros, hablan del
Gobierno corrompido y desmoralizador, de generals
mercaderes, de viciosa administracion de la Antilla,
afirmando ser estas las causas que habian llenado la
copa de iu patridtica indignation y obligddoles a volver
con las armas en la mano por la honra de la abatida
Cuba, a quien Espafia habia dej ado en las garras de
tirdnicos gobernantes, de ambiciosos sin nombre ni opi-
nion y de la chusma de los espaaaoles de la Habana. Es-
tas son sus palabras que entrasaco literalmente de
varios nnmeros de sus peri6dicos El Cubano libre y
La Estrella solitaria y de otros documentos que
obran en mi poder.
Ann suponiendo que realmente fuese malo el
Gobierno de la metr6poli, y mala su administracion
en la Antilla, y malos los Gobernadores generales,
lo cual es much suponer, no por eso puede justifi-
carse en mantra alguna la insurrection; al contra-
rio, la conducta de sus autores aparece con ello ma's
criminal y se ponen mas de manifesto sus torcidas
intenciones.
Si la administracion era realmente mala, de ellos
es toda la culpa, toda vez que influian muy direc-
tamente [ya hemos visto con qu fines! en el nom-
bramiento de los funcionarios quo alli se enviaban,
y aun hoy mismo influyen en ello de gran manera.
Sin necesidad de reformas,y dentro de las antiguas
leyes de Indias, nunca derogadas, tenian a su al-
cance eficacisimos medios de intervenir en la ad-
ministracion de la Isla y de poner coto a todo abu-
so. Si, como afirman, obraban mal los gobernado-
res, debieron, antes que optar maliciosamente por






- 35 -


un criminal 6 indigno retraimiento, concurrir en el
plazo marcado por la ley al juicio de residencia,
con lo cual hubieran condenado- al delincuente, si
lo habia, y dado provechosa leccion a sus suce-
sores.
Ya so que dicen que el juicio de residencia era
una farsa; pero repito que, en todo caso, de ellos
solos era la culpa: en conciencia debieron ellos con-
vertirlo en verdad, y lo hubieran convertido, a no
dudarlo, si para ello hubieran echo uso del valor
y la dignidad de que hoy hacen ridiculo alarde. La
verdad es que les s.obr6 astucia y les falt6 nobleza,
y hoy quieren excusar su ingratitud 6 iniquidad
con frfvolos pretettos.
Digan lo que quieran los enemigos de Espana y
los alucinados que les hacen coro, es un hecho
puesto fuera de toda duda que el sistema de go-
bierno y administration de Espana en sus colonias
del Nuevo Mundo ha sido siempre admirado por los
sabios de todas las naciones y quo, a pesar de eso,
Espafa, con solicitud siempre creciente, lo ha ido
modificando de continuo por espacio de trescientos
setenta y cinco afos, dictando eyes y decretos,
que, en armonia con la indole de los tiempos, te-
nian por objeto remediar, 6 proporcionar ventajas
a los espafoles de todas las razas y condiciones
que poblaban sus posesiones ultramarinas.
Merced a esta inteligente solicitud, en el espacio
de medio siglo ha convertido Espana a Cuba en un
verdadero emporio de riqueza, con un desarrollo de
production y de poblacion que, proporcionalmente
6 la extension del territorio, ha dej ado muy atrAs a





- 36 -


la Repdblicade los Estados-Unidos. En los fltimos
cincuenta afos ha sido tan rapido y tan extraordi-
nario el progress material y moral de Cuba por
efecto del buen r6gimen de Espana durante las
guerras del continente americano, que ha sido obje-
to de admiration y ha excitado la envidia de pue-
blos y gobiernos extranjeros.
Por si hay quien juzgue exagerada esta afirma-
dion, bueno sera demostrarla con los argumontos
de la estadistica.
Segun datos oficiales que tengo presentes, la re-
pfiblica de Washington contaba en la 6poca en que
consumd su independencia unos cuatro milloncn de
habitantes, y Cuba 170.000 cuando ma's. En 1862
habia ascendido a 31 millones el nfmero de indivi-
duos de aquel-pais y el de Cuba a 1.400.000. De
aqui resulta que en el transcurso de ese tiompo la
repnblica de Washington multiplied por siete y tres
cuartos su primitiva poblacion y Cuba por ocho y
cuarto. Lo cual habla much en favor del progreso
de la poblacion de Cuba, comparado con el de los
Estados-Unidos, y mis si se tiene en cuenta que las
condiciones climatdricas de la Isla merman, como es
sabido, el tercio de su inmigracion, y que aquellos
Estados lo han realizado, en gran parte, en virtud
de la adquisicion de vastisimos territorios, mien-
tras nuestra Antilla ha continuado reducida a sus
limits naturales.
Y no se diga que esta gran multiplication de
nuestra especie en Cuba no reveled un bienestar en
la vida de sus habitantes muy diversos del que su-
ponen nuestros 6mulos y del que permiten los Go-





- 37 -


biernos opresores y tirinicos, sino quo es debida a
las circunstancias del elima y del terreno que favo-
recen extraordinariamente el grmen de vida en
aquellos paises. Semejante suposicion no puede
sustentarse ante lo quo sucede en Jamaica y Santo
Domingo, que teniendo el mismo clima y un sulo
semejante al de Cuba y Puerto-Rico, ven constan-
temente decrecer su poblacion en muy alarmantes
proporciones. El ndmero de once mil doscientos
extranjeros que estaban avecindados en Cuba,
cuando se did el grito de Yara, es adems una pro-
testa elocuente contra la falsa acusacion quo los
insurrectos lanzaron al Gobierno de la metrdpoli.
zQuiin puede hacer career quo i un pais tan opri-
mido y mal gobernado como aquellos suponen, ha-
bian de acudir en abundancia relativamente tan
notable los hombres ma's libres de todo el universo?
Donde el Gobierno es opresor ocurre todo lo con-
trario: los mismos naturales huyen a otros paises,
y de Cuba jamis habian ido las gentes a avecin-
darse a otros paises hasta que ocurri6 Io de Yara.
Por no dar ma's extension a este articulo, que la
va tomando excesiva, no me detendr6 a demostrar
igualmente con datos estadisticos la otra parte de
mi afirmacion relativa al mayor desarrollo de la ri-
queza de Cuba, comparada con la de la federacion
americana, y solo me limitar6 a decir que, de la
comparacion de los datos oficiales, resulta que en
1862 cada individuo producia en 6sta poco mas de
55 pesos y en Cuba 218. Tambien me abstengo de
llevar estas consideraciones al extremo de compa-
rar la extension respective de entrambos territorios,





- 38 -


pues siendo la Repnblica del Norte-Am6rica 86 ve-
ces mayor que Cuba, claro esta que la densidad de
la riqueza relativa saldria en aquella muy mal pa-
rada.
Mientras la poblacion y produccion aumentaban
rapidamente, el Gobierno de Espafa, como ha di-
cho un conocido escritor cubano, die a Cuba las le-
yes mas liberales que se conocian en el mundo co-
lonial, abriendo sus puertos a todos los buques y
liamando a sus depositos los artiulos del conti-
nente que debian pasar a la metropoli. Inglaterra,
Francia, Holanda y demds naciones europeas que
tenian posesiones ultramarinas, tardaron todas
muchos ahos en imitar el ejemplo que les daba Es-
pafa, ;y han calificado al Gobierno espafol de re-
fractario y monopolista! iQu6 contrast forma el
proceder del Gobierno espafol con el de los gobier-
nos de Francia 6 Inglaterra, quo obligaban a los ha-
bitantes de sus colonias a vendor exclusivamente a los
comerciantes de la madre patria sus producciones!
Pero 4a qu6 he de insistir? Casi todos los jefes in-
surrectos que se levantaron en armas, segun dicen,
porque les era imposible tolerar por ma's tiempo el
execrable sistema de la Metropoli, debian a 61 y a
la generosidad de Espafa las colosales fortunas
quo habian hecho y que unos aun conservaban, y
otros habian derrochado alegremente. Buena prue-
ba fueron de ello las concesiones de 1815 y 1819.
Cualquiera de las provincias de la Peninsula te-
nia, a pesar de la unidad nacional y de las diferen-
cias de legislacion, mayors cargas y ma.s motives
de queja. Cuba no tenia la odiosa, aunque inevi-





- 39 -


table, contribution de sangre, que tantas lagrimas
hace derramar, ni los innumerables extraordina-
rios impuestos quo apremiantes necesidades de los
tiempos han hecho necesarios, y vienen hacienda
angustiosa la vida de los pueblos.
Ha habido quien, haci6ndose eco de interesadas
acusaciones extranjeras, ha supuesto que la resis-
tencia de Espana a abolir la esclavitud ha sido otra
de las causas que tenian irritados a los insurgen-
tes, y un nuevo incentivo para que estallase-y to-
mase cuerpo la insurrection. Dejando para otro Lu-
gar el eximen de la conducta de Espaia en esta
materia, y su comparacion con la conducta de los
Gobiernos de otras naciones, veamos si tiene fun-
damento aquella suposicion. Los quo la hacen, si
tienen buena fe, no saben io quo se dicen. Nadie es-
taba mas interesado que los insurrectos cubanos
en mantener la esclavitud, ni nadie temia mas que
ellos la abolition. El mismo Sr. Saco, antes citado,
contestando a la pregunta, si harian los cubanos la
revolution por libertar a sus esclavos, dice estas
palabras; sasen por un trastorno complete de las eyes mora-
les que rigen el corazon humano, no deberian em-
pezar por encender en su patria una guerra asola-
dora; sino por ponerse de acuerdo con su Metr6po-
li, y ejecutar pacificamente sus ben6ficas intencio-
nes.>
Diferentes veces he tenido ocasion de convencer-
me de que la esclavitud era en la Isla mucho mas
suave de lo que yo imaginabay de lo que suele creer
el que no ha visitado aquel pals. Esclavos conozco





- 40 -


yo que no abandonarian A sus amos aunque se les
haga las mas formales promesas de libertad y ri-
quezas: encarifiados con los que consideran c6mo
padresy cuyo apellido llevan, han dado ejemplos
en las dificiles circunstancias por que atraviesa
aquella Isla, de carinosisima fidelidad, que han
probado con la vida, como pudiera hacer por su pa-
dre el hijo mis piadoso. Par otra parte, est en la
concioncia do todos quo la emancipation brusca y
repentina haris perder a muchos esclavos en bien-
estar lo quo ganasen en libertad.
Ademas, fes creiblh quo se interesasen par la li-
bertad de los eselavos, hasta el punto de promover
un guerra y derramar par ella su sangre, unos
hombres en su mayoria sin virtudes de ninguna es-
pecio, quo por su loca ambition abandonaron a sus
familiar 6 hicieron esclavas a sus muj ores y a sus
inocentes hijas, primero de corrompida soldadesca
y despucs de sus criados y hasta de sus mismos es-
clavos? Nada tan eloenonte en contra de aquel su-
puesto interns como el aspecto desgarrador que
ofrecian aquellos ddbiles s6res que, abandonados a
la miseria y a ls desesperacion, tenian que atender
a su subsistencia con el trabajo de sus no acos-
tumbradas manos, 6 con acciones que repugnaban
su education y sus inelinaciones.
,Quidn trat6 nunca ni trata a los esclaves peor
que ellos, quo explotaron con mis ardor que nadie
la trata de los negros y que, llamandoles libres,
jams les han considerado ni consideran, no digo
como a hermanos, sino ni aun coma a semejantes?
Siendo un hecho alli on su manigifera repnblica la





- 41 -


abolition de la esclavitud, c6mo tratan 6 los es-
clavos? ,No les hacen prestar los mas duros ser-
vicios, que comprometen con frecuencia su vida,
sirviendose de ellos como de acimilas para condu-
cir municiones y todo g6nero de cargas, y con este
fin los llevan consigo sin armas? Dejen, pues. de
atormentarnos los oidos con su decantada humani-
dad y filantropia, que les conocemos demasiado
para saber a qu6 atenernos.



II.



El dia en que se did el grito de Yara, solo habia
en la Isla de siete a ocho mil hombres de ejdrcito.
Hacia ya doce 6 catorce que la Peninsula era agi-
tada por una violenta revolution que, derribando
uno de los ins seculares tronos de Europa, e hi-
riendo desatentadamente las mas caras afecciones
y tradicionales creencias del pueblo espanol, difi-
cultaba en gran manera, porque a los espafoles
nada ni nadie imposibilita, el pronto envio delos
refuerzos necesarios para sofocar en g6rmen aque-
la injustificada rebelion.
No me hago cargo en este lugar del rumor hecho
correr en Cuba, seguramente por los enemigos de
la patria, sobre supuestas inteligencias entre am-
bas revoluciones. Sobre creerle monstruoso v sin
fundamento alguno, no seria patri6tico ni condu-
cente a mi proposito.





- 42 -


Lo cierto es que, aprovechando los laborantes
esta circunstancia, desplegaron una actividad in-
usitada y enviaron a todas partes emisarios, que
hiciesen eundir las mas extravagantes noticias y
levantasen la bandera de la insurrection.
El progreso del mal y la escasez de elementos
reaccion6 rapidamente el elemento espaiol, y es-
timul6 a tomar las armas a todos los amantes de la
patria, que reorganizaron en breve tiempo los bata-
Hones de voluntarios y crearon los de voluntarios
movilizados.
Las reducidas guarniciones de todo el departa-
mento se resistieron con un valor herdico, quo pro-
b6 que no hemos degenerado. S6lo la de Bayamo,
formada por cierto de valientes soldados y pundo-
norosos oficiales, se rindi6 despues de batirse he-
roicamente, sucumbiendo ;qu6 dolor! mas que por
las cireunstancias y el nnmero, ins que por falta
de entusiasmo, par la defeccion de su jefe.
Los insurrectos se trasladaron entonces de Yara
A Bayamo, y en esta ciudad establecieron su BABI-
LONI A.
Cuando estas noticias llegaron d Cuba, sali6 pai a
Bayamo una columna compuesta de 400 hombres
de un brillante batallon, pero no pasd del rio Baba-
toaba, i tres leguas de Bayamo. Me parece estar
viendo el sitio. iCuantas ideas me ha sugerido! Es
muy probable que si hubiera continuado su marcha,
hubiera vuelto Bayamo a nuestro poder y no se hu-
biera propagado la devastation al Centro ni a las
Villas. Mas de una razon lo hace creer asi: que ma-
yores milagros hicieron otras columnas de igual





- 43 -


fuerza y armamento, constituidas en peores cir-
cunstancias. Citar6 algunos ejempios.
Quinientos hombres del batallon de movilizados
El Orden, ap6nas organizado, despues de atravesAr
6. marchas forzadis y batiendo al enemigo parte de
las Villas y el Centro, llegardn 6 Puerto-Principe,
levantaron el espiritu de la poblacion y de la corta
fuerza que la guarnecia, y volvieron al punto de
salida, desafiando al enemigo y causandole nume-
rosas bajas.
El batallon de movilizados do Espa ia, de la mis-
ma procedencia y condiciones, said de Gibara, y
batiendo repetidas veces a los rebeldes, levant el
sitio de Holguin.
Una columna de 1.700 hombres que sali6 de San
Miguel de Nuevitas en 22 de Diciembre de 1868,
atraves6 como el rayo la jurisdiction de Las Tunas,
vencieudo a su paso todo g-nero de obstaculos ha-
cinados por el enemigo, y, buscandolo sin demora,
lo batid y vencid en el -Salado y en Cauto-Embar-
cadero, vaded aquel caudoloso rio, y en 16 de Ene-
ro corona tan brillante marcha entrando en la
incendiada Bayamo. Si esta columna, en que la
Isla tenia puesta su atencion y los hombres honra
dos toda su esperanza, se hubiera entretenido en
contar el enemigo y en ponderar las dificultades de
su mision y las consecuencias de su derrota, no se
hubiera cubiorto de gloria, ni obtenido aquellos de-
cisivos triunfos que dieron confianza al pals 6 inau-
guraron una gloriosa campana.
Verdad es que estas dos columnas eran algo mas
numerosas; pero tenian en cambio quo luchar con





-44-
mayores elementos, ysobre todo con la mayor fuer-
za moral del enemigo, que por el tiempo trascurri-
do y por las supercherias de sus jefes nos creia aco-
bardados e impotentes para disputarles su indepen-
dencia y para resistir sus acometidas.
El batallon de artilleria a pie, compuesto de 400
hombres con armamento antiguo, bati6 en Febrero
de 1869 a 6. 000 insurrectos reunidos en Manicara-
gua, y los disperse completamente; y quizi sin la
desacertada medida que mand6 salir a esta colum-
na de aquellas jurisdicciones, no hubiera vuelto A
turbarse la paz en que quedaron, merced al panico
que hasta en los mas osados produjo aquel brillan-
te hecho de armas.
Los primeros gobiernos de la revolution penin-
sular enviaron rapidamente a Cuba grandes y bue-
nos refuerzos, que debieron dar vida A las opera-
ciones; pero relevado antes el Capitan general, fu
enviado otro sin condiciones a prop6sito y muy li-
gado al pals, quo impremeditada 6 inoportuna-
mente concedid libertades a las personas y a la
imprenta, y quiso pasar bruscamente de uno a otro
sistema politico, sin tener en cuenta aquel estado
de conmocion y agitamiento, ni la opinion de los
buenos espafoles, que temian mas las anunciadas
reformas que a las armas de los insurrectos. Esta
descabellada politica, inspirada en part por el
Gobierno de la Metr6poli, cuyas generosas inten-
ciones se interpretaron por debilidad, esteriliz6 la
action de las tropas, e hizo crecer la confusion, pro-
pagandose el incendio a las Villas.
Si la independencia de Cuba fuera posible, nun-





- 45 -


ca como en estas circunstancias se hubiera reali-
zado. Dificilmente hubieran podido sus defensores
pedir ni sonar un 6rden de cosas que les fuese mas
favorable. Acometida la madre patria de terrible
fiebre, que la producia extravagantes delirios, pa-
recia pr6xima a sucumbir: sus astutos y crueles
enemigos, aparentando halagos y cariflo, se apro-
vechaban de su estadopara obtener, por via de dis-
posicion testamentaria, lo que no habian conse-
guido por la propaganda ni podrian conseguir por
la fnerza de las armas: aquellos mismos hijos qua
por gratitud y por vergiienza estaban mds obliga=
dos a socorrer a la carifosa madre, que en sus mo-
mentos de lucidez los habia hecho objeto de sus
tiernas complacencias, y les habia perdonado tan-
tos extravios y estudiado los medios de hacerles
felices, se agitaban contra ella, atormentdndola en
su dolencia.
En las mismas esferas oficiales se confundia,
como entre el pueblo, la libertad con la indepen-
dencia: los laborantes tenian do sobra dinero y osa-
dia para auxiliar todo mo tin y manifestation que
favoreciese sus prop6sitos: sus agents, fingiendose
amigos del Gobierno, obtenian por sorpresa medi-
das que les eran provechosas y nombramientos en
favor de las mismas personas designadas por ellos
con fines separatistas 6 personales. ZQu6 mas po-
dian desear?
S61o porque no esti Cuba en condiciones de ser
un pueblo independiente, dej6 de realizarse en esta
epoca su independencia. iInfeliz de ella si llegara
a conseguirla! Seria un pueblo desgraciado.





- 46 -


Luego que remiti6 la calentura y la Metr6poli
recobr6 la razon, y con ella su altivez y su energia
proverbiales, se avergonz6 de la complaciente de-
bilidad con que habia consentido ser burlada por
sus hijos mis mimados. En un arranque de digni-
dad prometi6 que CunA SERA ESPAROLA, y, Como
dama de honor, sabre cumplir su palabra. Los re-
fuerzos que desde ent6nces envia i aquella pertur-
bada provincia; la preferente atencion con que to-
dos los Gobiernos, cada uno segun sus fuerzas, se
han fijado en aquella guerra, y el interns que la
desgracia de aquella hija ha despertado en todas
sus hermanas, que, sin perdonar sacrificios, ni te-
mer los estragos de la peste y de la guerra, le man-
dan sus hijos para que la pacifiquen y la defiendan,
son elocuentes indicios de su inquebrantable reso-
lucion.
Adelante, patria querida, adelante: quo si para
vengar tus agravios y volver por to honor necesitas
de tus hijos, aun corre por nuestras venas la sangre
de aquellos espafloles que, en su deseo de asegurarte
la posesion del mundo quo acababan de descubrir,
quemaron las naves que les habian conducido, y
que podian tentarles a dejar incomplete su obra y
m6nos brillante tu glotia. ;Adelante!


IIL.


Esta patri6tica resolution de los gobiernos de la
Metr6poli fad sin duda efecto de la unanime y es.






pontinea explosion del sentimiento national, que
despert6 vigoroso a este y al otro lado del mar. To-
dos los buenos espafoles dieron a, porfia elocuen-
tes pruebas de sus nobles sentimientos. Una comi-
sion de naturales de Cataluna solicit, y obtuvo
del Excmo. senor capitan general, permiso para
comprar y regalar al batallon de lanes, que tan herdidamente defendia el ferro-car-
ril de Puerto-Principe a Nuevitas, mil fusiles nue-
vos, sistema Remington. Et Banco Espanol, y a su
ejemplo la Alianza, la Compaziia del Gas, la Caja de
Akorros, la Co'mpaibia de Almacenes y Banco de San
Jose, el Casino Espanol de la Habana y otros muchos
establecimientos y particulares, hicieron tambien
donativos do importancia. Miles de personas de to-
das edades y condiciones ofrecieron armarse a su
costa y formar un gran cuerpo de reserva.
Ademas de los movilizados, se organizaron y ar-
maron nuevos batallones de voluntarios que pres-
taron importantisimos servicios. El Ayuntamiento
de la Habana y las personas mks importantes de la
Isla publicaron protestas de lealtad a la madre pa-
tria y energicas condenaciones de la rebelion; se
hicieron solemnes funciones religiosas en que se
bendijeron con gran pompa las banderas de los
nuevos batallones, y se dierou por todas partes
grandes muestras de entusiasmo.
La Peninsula, entretanto, no permanecia indife-
rente. Bien lo prueba, entre otros hechos, la pronta
organization de los tres batallones de Voluntarios
Catalanes,> de los de eGuias de Madrid, Volun-
tarios de Santander> y Tercios Vascongados,> quo,


- 47-l




--48 -


llenos de entusiasmo, marcharon a compartir con
el ejdrcito y los cubanos leales las fatigas de la
campana y la gloria de defender los derechos y la
honra de la madre patria.
El laborantismo, por su parte, no se descuidaba.
En la Metr6poli y en el extranjero hacia grandes
trabajos de propaganda, fundandolos en notorias
falsedades, encaminados 6 crear simpatias hacia la
rebelion y hacia sus hombres, y a conseguir de los
Estados-Unidos el reconocimiento de beligerancia.
La masoneria cubana,dependientedela de los Esta-
dos-Unidos,redoblaba sus esfuerzos para despresti-
giar el Gobierno y la administration national, y mi-
naba todo lo existente bajo el hip6crita yretexto de
reformarlo. iSiempre bo mismo! Politicos intrigan-
tes, escritores mal aconsejados y ricos obeeca-
dos 6 egoistas soffaban con antipatri6ticos proyee-
tos de yenta, hacia los que querian inclinar' la
opinion pnblica, y aun tuvieron la audacia de pro-
poner al Gobierno supremo de la nation.
Para hacer efecto, publicaban, entre misteriosos
comentarios, las notas del ministro anglo-ameri-
cano Sickles, y noticias exageradas 6 completa-
mente falsas sobre los progress de su causa y so-
bre las victorias que alcanzaban los insurrectos.
Organizaban sus fuerzas y trabajaban sin descanso
para multiplicarlas; armaban buques para que en
ellos se embarcasen aventureros extranjeros qcue
les prestasen auxilio, y preparaban expediciones
filibusteras.
Con todos estos elementos y prop6sitos de una y
otra parte, tom6 la campana un nuevo impulso.





- 49 -


No siendo mi prop6sito historiar los hechos de
armas que tuvieron lugar en esta y las demas 6po-
cas de la campafia, ni emitir juicio sobre ellos, me
ocupare solamente de los fjue pueden contribuir i
dar idea exacta de la indole de aquella guerra y de
los instintos, costumbres y sistema del enemigo,
para que, comparada su conducta con la de nues-
tras tropas, tengan debida explication ciertos su-
cesos, y se pueda fallar con conocitniento de causa,
quin tuvo la culpa de los horrores de que se quo-
jan los insurrectos.


IV.

Desde los primeros dias de la insurrection habian
salido a las fincas del campo la mayor parte de .las
familias de los departamentos Central y Oriental,
para gozar en despoblado de las delicias de la re-
publica, que no les era dado gozar en las poblacio-
nes. A los primeros movimientos de nuestras co-
lumnas, se complete el abandono de las ciudades y
aldeas con la. huida de los afectos a la iebelion
quo an quedaban en ellas. Renuncio a describir
la vida que hacian en los campos: los matrimonios
de Cuba libre, que celebraban ante sus generales;
sus ocupaciones, entretenimientos, etc.; son fia-
quezas que deben cubrirse con pudoroso velo. ;Oja-
16 sirvan 6 todos de provechosa leccion!
Siento que en una emboscada quo en 30 de Agosto
de 1872 nos hizo el enemigo, se me llevara mis
notas y apuntaciones y los curiosos documentos
4





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originales que habia recogido en los tres afios an-
teriores, y que desaparecieron con todo mi equi-
paje, dejindome, de ropa, la puesta, y de noticias
y datos curiosos, los que retiene mi memoria. El
temor de ser, por este motivo, inexacto, me hace
desistir de extenderme en este punto y deballar al-
gunas cosas de interes.
Cuando se reanudaron las operaciones y arrecid la
persecution, se empeofaron los insurrectos en hacer
la guerra acompafados de sus familias, y retuvie-
ron ensupoder a sus mujeres, a sus hijas ycriadas,
entre las cuales hacian correr las mis absurdas
exageraciones sobre la ferocidad de las tropas es-
paholas. Al aproximarse dichas tropas, abandona-
ban sus c6modas y bien provistas fincas, los hom-
bres para incorporarse a las partidas, y las mujeres
para lanzarse despavoridas al bosque sin mis ropa
ni provisions que las quo podian coger en su pre-
cipitada fuga. Continuando la persecution, conti-
nuaron tambien las inventivas, cada vez mis ab-
surdas, y con ellas la huida a la desbandada de
aquellas d6biles y alucinadas criaturas.
En prueba de las calumnias de que se valian los
insurrectos para hacer odiosas nuestras tropas a
sus familias, citar6 el siguiente hecho, que contras-
ta con la verdad, tanto ms, cuanto que se refiere
a la columna de Vista -iermosa inteligente, hibil y
escrupulosamente mandada, y una de las de mejor
conducta y que mis se ha distinguido en el largo
periodo de sus operaciones. Eabia recogido bastan
tes familias, y como no era de temer proximidad de
enemigo (porque la presencia de ellas no era razon





- 51 -


dara que dejasen de hostilizarnos), se mand6 que
tocase la charanga de uno de los batallones. En
cuanto resonaron los primeros acordes, prorrum-
pieron en amargo lanto y desgarradores gritos de
dolor todas aquellas afligidas mujeres. Esto pro-
dujo entre los soldados la natural alarma, y se sus-
pendi6 la musica en tanto que se averiguaba la
causa de aquel espanto extraordinario: la imagina-
cion del jefe y de los oficiales vol6 por diferentes
conjeturas; pero ninguno podria haber acertado.
Interrogadas, dijeron que . quo al son de la musica era cuando los espafoles
violaban, asesinaban y comotian con las cubanas
todo ganero de excesos. Con estos antecedents,
vc6mo no habian de aborrecernos?
Sorprendida en medio del bosque una de aquellas
rancherias, la mujer quo podia, vieja, joven 6 nina,
se escapaba despavorida y se unia a primer grupo,
quo encontraba. Repetida muchas veces la opera-
cion, lleg6 el caso de ir vagando errantes y reuni-
das personas que ni siquiera se conocian. Esto pro-
dujo los efectos que son de suponer, atendida la
falta de vigilancia de persona interesada y la poca
moralidad que es consiguiente.
Cuando para reconocer el terreno una de aque-
Has columnas se fraccionaba en pequenos grupos,
mandados por un subalterno 6 por un sargento, y a
veces por oficiales de voluntarios 6 capitanes de
partido, era cosa digna de ver como voivia con 200,
300 6 mds mujeres de distintas edades, colory edu-
cacion. Eran verdaderas caravanas, pero... no ve-
nian de la Meca.





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Al extender las relaciones que debian presentar-
se a las autoridades, se preguntaba 6. cada una par
su nombre y procedencia. A la pregunta ,quidn es
esta? contestaba la que hacia cabeza: una agrega-
dita, senior, ,y esta otra?--agregadita tambien,
se nos unid el dia tal..,> iQu6 de cosas se descu-
brian! Rara vez iba complete una familia en elmis-
mo grupo... Habian vivido con patriotas negros y
blancos una vida salvaje, y en su fanatismo y con
el mal ejemplo, solian ser victims de los excesos
de aquella libertad. (Y aun quieren los insurrectos
hacernos responsables de ciertas cosas que ocurrian!
Tal vez en el ejdrcito haya habido abusos 6 que
tan de perlas se prestaba la ocasion en las circuns-
tancias descritas, y que son de todo punto inevita-
bles en la clase de guerra a que el enemigo nos
obligaba; pero silos hubo, de quien fue la culpa y
sobre quidn debe pesar la resporsabilidad?
Movidos tal vez por estas razones, 6 quiza por
ahorrarse disgustos y molestias, resolvieron los
insurrectos que se presentasen las familiar, y las
fueron recogiendo nuestras tropas y restituyendo 6
sus respectivos hogares. iTardio escarmiento! Ca-
ballerosamente escoltadas por nosotros, marchaban
aquellas familias a las poblaciones de donde nunca
debieron salir, y donde en los oficiales espafioles
han encontrado muchas de sus hijas tiernos y ren-
didos esposos. iQu6 contraste!
A este nuestro generoso proceder opusieron cons-
tantemente los insurrectos una salvaje ferocidad.
Saquearon a Mayaj igua, Cauto-Embarcadero y otros
pueblos en que entraron; mataron a machetazos





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a muchos buenos espafoles que cogieron; martiri-
zaron cruelmente al grito de ;viva Cuba libre! a6
infelices peninsulares, antiguos amigos suyos, de
quienes habian recibido sefialados favores. Mientras
nosotros quijetesca, pero humanitariamente, reco-
giamos y remediabamos con cuanto estaba a nues-
tro alcance a sus abandonadas familiar, y esto
hasta el punto de cederles nuestros propios caba-
llos y llevar en nuestros brazos 6 sus tiernos nifios,
para que les fuesen llevaderas las marchas por
aquellos detestables caminos, desenterraban ellos
a nuestros compaferos muertos por las balas 6 por
el sclera, para mutilarlos barbaramente y aprove-
charse de sus despojos. Asi vengaban en los muer-
tos las derrotas que sufrian de los vivos. iDignos
soldados de la regeneracion! iServidores dignos de
un Gobierno presidido por Aldama y Echevarria,
por Cespedes y Quesada!
Ya se que no puede exigirse responsabilidad de
estos bdrbaros atentados a los hombres de buena
fe, que arrastrados por los insurrectos formaban en
sus torcidas filas; de la misma manera que nosotros
no podemos ser responsables de las represalias que
hayan podido tomar nuestras guerrillas: debo, sin
embargo, hacer constar dos notables diferencias;
que los abusos de nuestros soldados jams llegaron
A aquel extremo de ferocidad, pues sabian ir des-
nudos y descalzos antes que aprovecharse por me-
dios tan reprobables de los despojos de sus enemi-
gos, y que, si cometieron algunos, no eran la regla
general, ni mucho mdnos cometidos por sistema,
como sucedia entree los insurrectos, sino a hurtadi. -





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Has de sus jefes, quo se los tenian severamente pro-
hibidos.
Los hechos que no tienen disculpa alguna, como
cometidos por acuerdo en consejo de los jefes de la
rebelion y subordinados d un plan deliberado, son
los incendios de tanto ingenio, base de gran riqueza
y elemento de vida de innumerables personas, y,
sobre todo, el incendio de Bayamo, nnica ciudad
que poseian. Ya he dicho c6mo perdieron esta ciu-
dad. Lo que no lie dicho es que, cuando se conven-
cieron de quo la perdian, amontonaron los muebles
en el centro de cada casa, y dandoles fuego, con-
virtieron en inmensa hoguera aquella poblacion,
testigo de sus bacanales. El desenfreno de su des-
esperada impotencia y el deseo de dejar ocultos en-
tre las cenizas sus robos e iniquidades, fueron, se-
gun testigos presenciales y fidedignos, el movil de
este salvaje atentado. iYa sabiamos nosotros que no
habian obrado a impu'sos do la fd generosa y pa-
triotica de Sagunto y de Numancia!
La vergiienza y e] dolor de estos sucesos y las
continuas derrotas de los insurrectos hicieron caer
de muchos ojos li enda que los cegaba, y pudie-
rou ver con claridad todos los peligros del camino
que segmian. No oscarmentaron del todo, sin em-
bargo. Dejaron, si, el campo de batalla; pero to-
maron el partido r emigrar, y de este modo lle-
varon por todas padres las noticias de su locura y
consiguiente desgracia. Los Estados-Unidos, Cayo-
Hueso, casi toda Amnri y Europa fueron visita-
das por los principles insurrectos. En lugar de
ocuparse de los medlos de unirse con sus abando-





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nadas familias, 6 de hacer por Jo m6nos mis lleva-
dera su angustiosa situation, se unieron con los
que el Gobierno deportaba y hacian con ellos pro -
paganda separatista. iLamentable obeecacion! Si
se exceptnan los inquietos y descontentos, dis-
puestos siempre a todo genero de punibles aventu-
ras, todo el mundo mir6 sus prop6sitos con profun-
da indiferencia.
Condenados a voluntario extrafamiento, des-
atendidos en todas partes, redunidos a la pobreza
por dejar de ser espafoles, han podido aprender lo
que es el mundo; to que vale y cuesta ganar hon-
radamente el dinero; comparar la paz del hombre
de su casa con las inquietudes del aventurero, y
hacerse, en una palabra, de la experiencia que les
faltaba. lQu6 sea provechosa para sus familias y
para la patria! !Qu4 tan duras lecciones les infun-
dan el deseo de volver a sus hogares como ingeles
protectores.
Dios quiera que sea pronto: Jo necesitan con ur-
gencia aquellas atribuladas families cubanas, de
las que solo han quedado dsbiles y afligidas mujo-
res que, acostumbradas en su mayoria a la abun-
dancia y aun al lujo, tienen hoy que ganarse un
miserable sustento con el trabajo de sus manos.
Comparando el precio a quo se pagan sus traba-
jos con la carestia de los articulosde primera ne-
cesidad, podri inferirse la pena con que se buscan
la vida esas desgraciadas mujeres. Por coser una
docena de pantalones para la tropa, pagaban los
contratistas en Puerto-Principe 10 reales fuertes 6
las mis afortunadas, porque a pesar de las reco-





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mendaciones, no habia trabajo para todas: por co-
ser una docena de blusas les daban 12 reales. jQue
serfa de las mks ddbiles 6 m6nos virtuosas?
Vuelvan, pues, los cubanos a sus hogares, y re-
medien tanta desventura con el escarmiento de tan
triste experiencia. No demuestren por mas tiempo,
con su permanencia en la expatriacion, qua no tie-
nen amor a sus familias ni las virtudes necesarias
para ser nuestros hermanos y constituir un pueblo
culto. Aun es tiempo de remediar mucho con sen-
satez y cordura. Sus esposas, en la desolation de
inesperada viudez, se lo piden por la salud y el ho-
nor de sus hijas: sus hijas, huerfanas inculpables
de padre no difunto, suspiran por el venturoso dia
en qua puedan besar entre sollozos y regar con 16-
grimas de alegria las manos de sus padres, re-
sucitados a la vida del hogar. Espaia los recibira
gozosa en su seno, y les prodigar todo genero de
auxilios el dia en que den pruebas de sincero amor
patrio y de eficaz arrepentimiento.














CAPITULO Ill.


El cnmulo de circunstancias adversas que embarazaban la ac-
cion del ejsrcito espanol, prueba la impotencia y despresti-
gio de los rebeldes, -Inmoralidad 6 impericia de los mismos
demostrada por sus expediciones maritimas: desembarco en
Punta-Brava.-Encuentros y otros hechos de armas que
confirman la misma verdad.-Gudsimas y Jimaguayd.



I.



La resolucion de pacificar la isla de Cuba no pudo
ser por 1o pronto todo lo eficaz que se deseaba, por-
que la opinion pdblica estaba vivamente intaresa-
da en mds apremiantes empresas.
Las doctrinas disolventes que en los ahos ante-
riores se habian predicado en Espafa, llevaron sus
consecuencias mais all.i de lo que se habian pro-
puesto sus mismos apostoles, y dieron origin, aun-
que por opuestas razones, a una doble guerra civil.
Herida de muerte en el corazon, puso la Peninsula
su mayor cuidado en curar esta herida, y sdlo po-
dia llevar paliativos al padecimiento de la extre-
midad.





58 -
Los pocos refuerzos que en esta 6poca llegaban A
Cuba se componian exclusivamente de prisioneros
cantonales y carlistas, soldados f oficiales impro-
visados sin conocimientos ni habitos de discipline,
que, 6brios de pasion politica, s6lo hablaban del
estado de sus respectivas causas en la Peninsula y
no pensaban en otra cosa, especialmente los nlti-
mos, quo en ponerse en relation con el comity de
su partido o con otras personas para quo les facili-
tasen la desertion.
Aunque pronto se convencian de que alli no po-
dia haber mas politica que elegir uno de los dos
extremos del dilema fla, y siempre optaban por el primero; aunque, en
honor de la verdad, colocados en situation que no
les permitia pensar en volver, desertando, A nutrir
las filas de sus respectivos partidos, eran princi-
palmente los carlistas, buenos, pundonorosos y
valientes soldados, y muchos de ellos sucumbieron
her6ica y gloriosamente en las operaciones del de-
partamento Oriental practicadas en la segunda mi-
tad del aflo 73, y en las del Central en los meses de
Febrero y Marzo del 74, mostrandose mas satisfe-
chos del ignorado sacrificio de su vida por aquella
causa de integridad y honra national, que si la hu-
bieran dado por la que se ventilaba en estas pro-
vincias, ocasionaban, sin embargo, perturbaciones
y pdrdida de tiempo y de trabajo y nos llevaban 6
las filas un contagion peligroso.
El ejercito ni era bien pagado ni podia serlo
oportunamente. Con la depreciation hasta de un
207 por ciento que lego A tener el papel del Banco





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espanol, moneda en que con atraso y cuando se
podia se le pagaba, con solo el aumento del 80 por
ciento, recibia msnos de la mitad de sa haber. A
pesar de que se le destinaban todos los fondos po-
sibles y de que cada cual se esforzaba excediendose
d si mismo, rayaba su estado en hambre y des-
nudez.
Habia ademas muchos soldados cumplidos, al-
gunos con cuatro 6 cinco aflos de papa, como ellos
dicen, y se veian obligados a llevar una vida llena
de durisimos azares y expuesta a frecuentes pe-
ligros.
Las veleidades political de la Peninsula ejercian
perniciosa influencia en la Isla, hacienda decaer el
animo del elemento espanol y del ejdrcito por las
inquietudes, zozobras y recelos a que le exponian,
y aumentando las ilusiones y esperanzas de los in-
surrectos.
El relevo del capitan general coincidi6 con la
adoption de un nuevo plan de campana, y esto,
aunque sea para mejorar el anterior, siempre pro-
duce perturbaciones que retrasa, cuando m6nos,
las operaciones y da fuerza moral al enemigo, que
maliciosamente interpreta como mejor le cuadra,
el abandono de las posiciones y el movimiento de
tropas necesario para plantar el nuevo plan. Es
muy posible que sin este emulo de circunstancias
el afo 1872 hubiera visto el fin de aquella insur-
roecion.
A todo esto entraba la 6poca de las lluvias, que
ocasiona en nuestras columnas bajas a centenares,
sobre todo si se presenta el sclera y se opera, como





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sucedi6 ent6nees, porque convenia frustrar el co
nocido plan de pasar 6 las Villas que tenia el ene-
migo. El ado se present mas abundant en lluvias
quo de ordinario, y los caminos se pusieron intran-
sitables, en un grado dificil de comprender por el
que no conoce el interior de aquella Isla.
Todo parecia haberse conjurado contra los de-
fensores de la causa de Espafa. El sclera, la esca-
sez de hombres y de recursos, las lluvias, la natu-
raleza entera hacian imposible todo esfuerzo de
nuestra parte. Seguramente no estaban las Villas
curadas de sus simpatias por los rebeldes, y queria
castigarlas con ellos la Providencia.
Un inesperado acontecimienwo vino 6 imprimir
nuevo caracter 6 la campana, y 6 obligar a nuestras
columnas, contra la general creencia de unos y de
otros, 6 r6pidos movimientos para los que no esta-
ban preparadas: la muerte en Jirnaguayn de Agra-
monte, el cubano m6s organizador y de mais presti-
gio entree los insurrectos, acaecida en Mayo de 1873.
Para elegir el sucesor de aquel tan sentido cau-
dillo, se reunieron a la m6rgen derecha del Cauto
la mayor part de las fuerzas de la insurrection,
con sus respectivos jefes y los ambulantes restos
de sa llamada camara. Despues de las vacilaciones
propias del hondo antagonismo que los divide,
qued6 confirmado en su cargo de ciudadano presi-
dente el marquis de Santa Lucia iqu6 anacronis-
mo! y nombrado general en jefe el dominicano Ma-
ximo Gomez. La vanidad y salvajo orgullo con que
tom6 6ste el mando, le in-lin6 6 aventuras, en-
cuentros y choques sin objetivo ni plan determina-





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do que, si bien no dieron otro resultado, como des-
pues veremos, quo ocasionar muchas victimas de
una y otra parte, y demostrar mas y mas sus ridi-
culas pretensions de innovarlo todo y levantar el
espiritu de los rebeldes, no daban a nuestras tropas
punto alguno de reposo.
Los insurrectos estaban ma's animados, pues can-
sados del sistema de guerrillas y emboscadas quo
no les habia dado resultado, deseaban reemplazarlo
por el de provocar y sostener encuentros de consi-
deracion, qua dandoles prestigious, les granjeasenlas
simpatias de la opinion pnblica, especialmente en
el extranjero, y les pusieran en condiciones do me-
rocer la intervention, on quo sonaban, de los Esta-
dos-Unidos.
Tenian de su parte todas las ventajas extratdgi-
cas y t6cticas, quo elegian 6 su gusto, mejoradas
ademis por nuestro decidido empeflo de buscar al
enemigo y aceptar incondicionalmente el combate
donde e1 quisiera presentarlo.
A pesar de este cnmulo de circunstancias tan
perj udiciales a nuestras fuerzas; d pesar de las
grandes dificultades quo ofrecia la persecucion de
los rebeldes entree los bosques virgenes de las tierras
mas escabrosas y mdnos pobladas de la Isla, no ob-
tuvieron aquellos ventajas algunas positivas. Ape-
nas si supieron sacar partido de las del terreno, ni
aprovecharse de los malos caminos quo tanto se
prestan 6 emboscadas y otras operaciones quo sa-
ben llevar 6 cabo los valientes y enteadidos capita-
nes. Los pocos descalabros quo sufrieron nuestras
tropas se debieron casi todos 6 la temeridad ce sus






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jefes. Baste recordar que no pocas veces, con trein-
ta 6 cuarenta hombres han atravesado algunos ofi-
ciales espafnoles largas distancias, teniendo i la
vista gruesas partidas enemigas. Esto explica lu-
minosamente las rivalidades, falta de inteligencia,
de organization y de moralidad de los rebeldes, y lo
impopular 6 irrealizable de su causa. A no ser asi,
hubiera tomado grande incremento en este periodo,
6 hubiera triunfado por complete.
Como nada es tan elocuente como los heohos,
referir6, aunque i la ligera, algunos de los mds
importantes. Empezar6 por la historic de aquellos
desembarcos quo los rebeldes solian hacer con fre-
cuencia en las playas del territorio, teatro de la
guerra, la cual probar por si sola todos los extre-
mos de la verdad que voy demostrando.



II.


Cuando los laborantes emigrados tenian reuni-
dos los fondos suficientes, hacian compras de ar-
mamento y material de guerra para enviarlo 6, sus
partidas en armas. iQu6 compras y qu6 expedicio-
nes! iQue negocios tan redondos para Gaspar Agie-
ro y algunos otros que se dedicaban a este ramo!
En vez de fusiles Remington, que debian enviar,
a juzgar por el precio que figuraba en las cuentas,
enviaban fusiles ingleses rayados 6, cargar por la
boca, y en tal abundancia, que, por encontrarlos en
todas partes, les conociamos alli con el nombre de






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providencias. En los estados hacian figurar partidas
considerables de efectos, que no pareciendo al des-
embarcar, decian que habian caido al mar 6 en po-
derde los espafoles. Todo lo que se habia salvado
del naufragio 6 de la rapacidad de los picaros
contrarios era ordinariamente malo 6 incom-
pleto.
Reunidos de este modo los efectos, anunciaban
entre los emigrados que iba a salir una expedition,
sefialando el dia, el vapor y el muelle de salida, y
prometiendo a todo el que se alistase que gozaria
desde el dia en que lo hiciese del haber diario de
dos pesetas. Concurrian gran nnmero de acosados
por el hambre en pals extranjero, y les ensefiaban
el cargamento, con el cuidado de ponerles de mani-
fiesto lo de mis relumbron. Con pretexto de que
un general 6 personaje americano, adherido 4 su
causa, queria acompafiarles en persona y llevar
nuevos elements, les decian que se suspendia el
viaje hasta otro dia y otra hora que designaban, y
los despedian aquellos capitanes Aranas, arengAndo-
les para que no faltasen y engafi6ndolos con el gran
recibimiento que les esperaba en uno de los puertos
de la costa Norte de Cuba. Para el dia seaalado
volvian a concurrir aquellos ilusos; pero se volvia
a suspender el viaje por otra nueva causa, sena-
lando otro dia y otro muelle para la salida. No eran
sin objeto estas suspensi ones y variacion de hora y
de muelle: con ellas querian desorientar al cdnsul
espafiol, cubrir las apariencias de neutralidad de
los Estados-Unidos y hacer ellos su negocio, pues
faltando muchos de los alistados, seguian figuran-






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do con las dos pesetas diarias, y, sin embargo, no
las cobraban.
Todo esto ocurri6 en la expedition del vapor
Uthon, que es la que, aunque interrumpiendo algo
el Orden cronologico, voy a referir, por ser la que
mejor conozco.
Aunque se habia citado para las doce, lev6 anclas
a las diez de la maflana del 10 de Mayo de 1870. Ha-
bian faltado muchos de losreclutados, pero en cam-
bio llev6 consigo dos muchachos limpiabotas y
otros negociantes, que por casualidad se hallaban
en el vapor al tiempo de arrancar: de este modo re-
uni6 los 150 desgraciados quo componian la expe-
dicion. Los mismos cubanos venian completamente
enganados sobre el estado de su causa en el punto
del desembarco. A muchos de ellos que habian emi-
grado por su poca aficion 6 la militia euwndo tiran
tiros, les habian hecho creer que iban destinados 6
empleos civiles, y llevaban sus maletas y equipaje
como quien va de asiento a una poblacion.
Lleg6 el vapor Uthon a las playas de Cuba y Co-
mo, & pesar del servicio de guarda-costas que tenian
los insurrectos, especialmente en algunos puntos,
no viese serial alguna que le inspirase confianza, se
retire 6 las aguas neutrales. Volvi6 por segunda y
tercera vez, y tampoco vi6 las seflales apetecidas.
Entdnees se decidi6 por desembarcar en Punta-
Braba, y asi lo hizo el dia 19, aprovechando la cal-
ma chicha que reinaba. Los expedicionarios echa-
ron a tierra con mucha prisa todo el cargamento,
que consistia en 2.000 fusiles, rifles Spencer, 150.000
cartuchos metilicos, machetes, monturas, cuatro





- 65 -


toneladas de magnffica p6lvora y otras cuatro de
azufre, acido sulffrico y nitrico en gran cantidad,
medicinas, estuches de amputation y bolsas de ci-
rujia, grandes caj ones de hilas y vendajes, divisas
militares, uniformes, ropas y vestidos de mujer,
telas en pieza y otros articulos.
Ocho dias estuvieron estos efectos en la playa, sin
que las partidas insurrectas tuviesen noticias del
desembarco. El canonero Yumuri que los descu-
bri6, tratP de hacer un reconocimiento con 15 hom-
bres que desembared aT efecto; pero cuando 6stos
vieron ique fuerzas superiores les hacian fuego,
reembarcaron como pudieron y fueron a dar parte
6 Nuevitas. No habia aill fuerza disponible ni mais
barco que el canonero Eco, con la maquina medio
desmontada y en composition. Se alistd sin em-
bargo inmediatamente, y march a Puerto del Pa-
dre para tomar fuerza del batallon de artilleria.
Aunque el batallon se hallaba acampado en Vaz-
quez, cuatro leguas de distancia, y hacia tres dias
que gran part de su fuerza habia salido a conducir
un convoy a Victoria de las Tunas, se reuni6 la que
se pudo, quo solo lleg6 6 119 hombres, y, mandada
por un capitan y dos subalternos 6 sus drdenes,
march 6 embarcarse en los canoneros y en un
pailebot que remolcaban. La dpoca de lluvias habia
empezado y estaban los caminos intransitables; asi
es que, a pesar de que aquella fuerza marchaba A la
ligera y no encontro impedimento alguno, emple6
desde las dos de la tarde a las once de la noche en
recorrer la corta distancia que mediaba.
Mientras se preparaba un rancho y se disponian
5





- 66 -


raciones y municiones, el capitan y los comandan-
tes de marina conferenciaron, con la carta de la
costa d la vista, sobre el plan mks conveniente para
apresar el desembarco.
Los comandantes propusieron que el capitandiese
k los caEioneros 19 hombres, nn sargento y un cabo,
que, desembarcando en Punta-Braba con 31 mari-
neros, formarian una fuerza de 50 hombres, la cual,
bajo la protection de los mismos cafloneros, inten-
taria apoderarse del desembarco filibustero, 6 efec-
tuar al menos un recon.ocimiento. El capitan con el
resto de su fuerza y cinco prdeticos voluntarios de
Puerto del Padre se embarcaria en el pailebot, re-
molcado por un bote que le darian, y se internarian
en aquella extensa bahia para penetrar por el Este-
ro de Sabana-la Mar, y desembarcar en su limite;
despues debia recorrer la costa por la playa del In-
fierno, reconociendola hasta llegar k Punta-Braba.
Este plan pareci6 al capitan sumamente expuesto
para el y su fuerza, especialmente desde el mo-
mento que perdieran Ta protection de los caflo-
neros.
Hacia ocho dias que estaba hecho el desem-
barco, y con razon podia suponerse que Vicente
Garcia, jefe de las partidas de las Tunas, y Cornelio
Porro, de las delPrincipe, por aquella parte, estarian
ya apoderindose de los efectos.
A pesar de no estar conformes en el plan, se hi-
cieron 6 la mar, y al amanecer del siguiente dia 27,
fondeaban en la bahia de Manati, donde debian se-
pararse. El capitan seguia en su opinion contraria
al pensamiento del comandante, pues no creia era





- 67 -


prudente dividirse siendo pocos; pero le parecio
entrever una segunda, aunque laudable intention,
en lainsistencia del jefe de los cafloneros, que lo
era tambien de la expedition, y se resign por no
comprometer el dxito. Arranc6, pues, el pailebot
para separarse de los eahoneros, sin poder embar-
car ni un caballo, ni una sola acemila, ni otros re-
cursos que 150 cartuchos y una racion por cada
soldado. En ese moment concibi6 el capitan un
plan que era arriesgado, mucho mis encontrindose
enfermo y debil; pero que tenia mis probabilidades
de dxito. Fiaba en el brillante espiritu de la fuerza
a sus drdenes, y conocia los alrededores de Sabana-
la Mar y Manati por haber operado en ellos algun
tiempo.
Segun habian convenido, al levantar el terrali
debio dejar el bote; pero reflexion6 que no podia
desprenderse de tan poderoso y nnico auxiliar, y
por mis que los cahoneros tocaron el pito, el bote
no volvid. Si hubiera vuelto, hubieran corrido bien
triste suerte aquellos cien hombres, pues var6 el
pailebot, embarazado on sus maniobras por tanta
gente, y si bien con gran trabajo se pudo poner a
flote, volvi6 a varar 6 las pocas villas y A tres de
la costa, y ya no fud posible sacarlo.
Este incident complicaba la situation. fEstaria
el enemigo en la playa en que debian desembarcar?
No era lo mis probable, pero podia muy bien suce-
der. Se tomaron las posibles disposiciones, y se
empez6 6 desembarcar de diez en diez hombres en.
el pequefo bote mencionado, tomando posiciones en
la playa los que iban desembarcando. Aunque se


D





- 68 -


trabaj6 cuanto se pudo, dur6 esta operation hasta
las dos de la tarde.
El capitan comenz6 desde luego a poner en prac-
tica su plan, que se reducia a internarse y caer por
retaguardia sobre Punta-Brava, en vez de recorrer
fatigosamente la playa, cosa que por otra parte,
hubiera sido muy dificil.
El que hubiera de hazer friamente la critica de
aquellos sucesos, censuraria por arhiesgada la ope-
racion de aquel capitan; yo la creo disculpable,
porque revelaba la buena f6 y el entusiasmo natu-
ral en quien por tercera vez manda como primer
jefe una columna; por el levantado espiritu de
cuerpo que le movia; porque avezada su fuerza i
aquella campana irregular, se prestaba gustosa d
toda aventura; y finalmente, porque esa decision en
las operaciones suele ser de resuitados, por levan-
tar el espiritu del soldado espafol, que se inspira
facilmente en lo expuesto, grande y generoso.
Aquel terreno bajo de manglares estaba intran-
sitable. Los hombres se metian hasta la cintura en
agua y fango, y se ahogaban de calor y de sed. Asi
anduvieron dos leguas. Al llegar 6 la parte mas
alta, empezaron a observar huellas humanas recien-
tes, aunque confusas.
Eran las seis de la tarde, y en el hueco de unas
piedras de un cayo de monte encontraron 1o que
con tanta anaia deseaban, agua con que aplacar la
sed. Parece quo la Providencia ha ordenado d esos
huecos que conserven el agua de lluvia para estos
casos. En medio de la alegria por tan feliz hallazgo,
un soldado llam6 la atencion del capitan, seflalando





- 69 -


a unos hombres quo salian 6 un gran claro que ha-
bia a la vista, por el lado opuesto del monte. Pronto
conocio por el aspecto, uniforme y bandera que
llevaban aquellos hombres, que eran los desembar-
cados, que, en union de partidarios suyos, se in-
ternaban con aired triunfal. Gran trabajo cost im-
poner silencio a los soldados, una vez entregados al
descanso y expansion. Obtenido que fue, se qued6
la fuerza emboscada casualmente, y el capitan di6
6rden de que nadie se moviese y de que, oido el pri-
mer tiro, hicieran todos con rapidez dos descargas
y atacasen resueltamente a la bayoneta.
El enemigo se detuvo i conferenciar con sus guias
y con hombres del pais que le acompanaban. Segun
despues declararon los prisioneros, considerando
que el campamento espanol mas prdximo distaba
veinte leguas, crey6 que pcr alli no podia haber
otras fuerzas que las suyas, tanto m/s, cuando es-
peraba al grueso de las partidas, y decidi6 conti-
nuar su marcha. A manera que avanzaban, mas
gente iba saliendo del monte; pero no era tiempo
de contarlos, y eualquiera que fuese su nnmero,
habia que aprovechar la influencia moral de la sor-
presa. A muy corta distancia ya, empezaron los
enemigos a dudar por segunda vez: sin duda les
llam6 la atencion que, siendo fuerza suya la em-
boscada, no hubiera salido ya a su encuentro. El
capitan encarg6 entdnces a un soldado, gran tira-
dor, quo asegurase el primer disparo, pees era in-
dispensable aprovecharlo matando al de a caballo
que rompia la marcha, y parecia ser el que mandaba
la fuerza, 6 al menos la vanguardia. Efectivamen-





- '70 -


- te, el infortunado Valdes, que asi se llamaba, cay6
herido de muerte, y con dl otros varios, 6 conse-
cuencia de las dos bien aprovechadas descargas que
siguieron inmediatamente.
Al ver salir d nuestros soldados atacando a la
bayoneta, se apoder6 de los insurrectos tal panico,
que corriendo a la desbandada, cuasi sin disparar
un tiro, se dejaron en el campo rifles, bandera, ca-
ballos y otros efectos. Seguramente creyeron que
estaba alli emboscado todo el ejercito espafiol.
Doce filibusteros muertos, veinte heridos y seis
prisioneros, heridos tambien en su mayor parte,
fueron las primeras victimas de aquella disparata-
da expedition de los enemigos.
Oscurecia ya, y nuestra fuerza tuvo que acampar
alli para aprovechar la aguada. Pronto empez6 t!
caer ]a brisa, y con ella una densa nube de mosqui-
tos, que la tuvo toda la noche en la mayor deses-
peracion. No sin razon di el Estado mosquitera de
lona a ia guarnicion de la torre de Nuevitas. El que
se quedaba dormido se despertaba con viruelas, 6
con una fuerte eruption, que tal parecian las in-
numerables picaduras de aquellos tenaces insectos.
Los prisioneros sumilistraron noticias detalladas
de todo. Revelaron quien mandaba la expedition,
donde habian escondido los efectos desembarcados,
en qu6 consistian estos y qu6 partidas debian caer
sobre Punta-Brava de un momento 6 otro.
Solo dos de ellos eran fandticos por su causa:
uno, liamado Garcia, maestro de escuela, y otro,
Luis Medal Agilero, jdven instruido, de ideas repu-
blicanas exaltadas. y secretario que era de la Junta





- 71 -


de Cayo-Hueso cuando se perpetr6 el asesinato de
Gonzalo Castanon. Como la juventud se comunica
f6cilmente, los oficiales conferenciaron con ellos
toda la noche. El aventurero y extraviado Medal
manifesto bien. pronto sus opiniones y servicios,
hacidndose simpatico d todos, i pesar de la repug-
nancia que les inspiraban sus antecedentes.
Los cuatro prisioneros restantes, que eran mu-
latos y negros, ap6nas hablaron: les hacian padecer
mucho las heridas, humedecidas por el relente da
la noche, y no curadas por falta de mddicos y medi-
cinas.
Entretanto se prohibit 6 los soldados fumar ni
hacer ruido alguno que pudiera denunciarlos al
enemigo. De las avanzadas establecidas vino aviso
de que se oia 6 corta distancia fuego de fusil y de
canon. Y efectivamente, aunque amortiguado por el
bosque, se percibia claramente el ruido de los dis-
paros. Los canoneros debieron llegar d Punta-Bra-
va poco antes de oscurecer, y seguramente inten-
taban apoderarse de los efectos desembarcados. Pe-
ro jcon quidn sostenian el fuego? sHabrian llegado
partidas? Consultados los prisioneros, dijeron que
para custodial los efectos habia quedado en la cos-
ta una guardia do 30 hombres, mandada por un ca-
pitan federal norte-americano, llamado Harison.
jQud hacker? Ponerse en movimiento en una no-
che oscura, sin caminos y por terreno desconocido,
para ir en socorro de los compafleros; era imposible.
Los pricticos no so atrevian de noche a salir a
rumbo, pues dun en tiempo de paz apenas si se co-
municaba Punta-Brava con Nuevitas por otra parte







que por mar. Aunque el fuego ces6 pronto, la an-
siedad y el deseo de huir de los mosquitos puso en
march i aquella fuerza 6 las cuatro de la madru-
gada.
Los guias calculaban que se podria llegar al ama-
neeer al lugar del desembarco: pero ni a las seis, ni
6 las siete, ni 6 las ocho se veia en qu6 fundar es-
peranzas de llegar. Hacia ya tiempo que el capitan
venia diciendo 6 los pricticos que tomaban mucho
al Oeste; pero ellos deeian que eran rodeos necesa-
rios para buscar la parte mas clara del monte y
para huir de las rocas eruptivas llamadas alli mA-
caras, que destrozaban a los soldados los pids, re-
blandecidos con la marcha del dia anterior. A pe-
sar deestas excusas, empezaron bien pronto a subir
6 los irboles para registrar el terreno y 6 hacer las
cosas que acostumbran para orientarse. Increpados
fuertemente, confesaron al fin que estaban perdi-
dos. Dificilmente puede darse una idea de la an-
gustia que semej ante situation produce al que no
est acostumbrado, y m6s si estA enfermo, mal co-
mido, descalzo y rendido de fatiga, despues de re-
cientes y violentas emociones. No es la angustia
del mareo, ni el temor de la muerte; no se parece a
nada; es una indecible inquietud, agravada por la
responsabilidad y por multitud de ideas que asal-
tan a la mente.
El capitan disimul6 para evitar que, apercibida
la fuerza, decayese de espiritu, y se puso a guiar
por si mismo. Recordando la carta de la costa, em-
prendi6 la marcha con rumbo al Norte: cortando
palos, para deducir por su diferente desarrollo cuil


- "2 -





73 -


era el lado Norte y el Sur, y hacienda use en la ne-
cesidad de cuanto habia oido y estudiado, se hizo
seguir de la gente de machete y se abri6 rApida-
mente paso per entre la espesura del bosque. An-
tes de mediodia llegaban a Punta-Brava, media
legua al Oeste del punto que deseabaa. Los pri-
sioneros, que aun vivian, reconocieron desde luego
el terreno, 6interndndose de nuevo la fuerza, entr6
par donde se habia propuesto. No pudt darse ma-
yor suerte.
Reconocido detenidamente el terreno, y encon-
trados los efectos del desembarco enemigo, Jo ur-
gente era comunicar con los canoneros, que ya se
habian retirado. Una partida, que con este fin se
dirigi6 i la playa del Infierno, los encontr6 afortu-
nadamente y volvio con ellos al poco tiempo, aun-
que sin poder fondear a nuestra vista por la fuerte
brisa que reinaba.
El fuego que la columna habia oido la noche an-
terior fu6 efectivamente lo que habia supuesto.
La fuerza de los canoneros cogi6 algunos efectos
que los filibusteros habian abandonado en la pla-
ya, y se march sin poder hacer extensos reconoci-
mientos.
El grueso de los efectos desembarcados habia
sido internado por los insurrectos una legua dentro
del bosque. Para extraerlos hubo que atravesar un
inmundo manglar, y esta operation dur6 ocho dias
de penoso y no interrumpido trabajo.
Ademis de los efectos del desembarco, la fuerza
que lleg6 por tierrra encontr6 en la costa al capi-
tan H6rison, muerto por la de los canoneros, y le





- 74 -


ocup6 varias cartas de su novia, en que se esforza-
ba esta por apartarle de la fatal senda que seguia,
alegando para conseguirlo razones de gran peso.
Con una claridad de ideas y un sentido practice
poco comunes en su sexo, le exponia todo lo absur-
do y repugnante de la causa de los insurrectos y de
su republican, y se despedia de 61 para siempre: sin
duda su apasionado corazon de amante presentia
la muerte de su amado. Besando 6ste el retrato y
las cartas de la j6ven, que conservaba en el pecho,
muri6, como 61 decia en incorrecto espafol, victima
de cruel desengaflo, por no escuchar a tiempo los
consejos de aquel angel que habia adivinado la
verdad.
Embarcada de nuevo en el Yumuri, regres6 la
fuerza a Puerto del Padre. El Eco y el pailebot hi-
cieron rumbo 6 Nuevitas conduciendo los efectos
aprehendidos y 6 los prisioneros, pues por ser
largas y dificiles las comunicaciones con el jefe de
la division, debian dstos ser presentados en Puerto-
Principe al Capitan general que habia ordenado la
expedition, y alli fueron juzgados en Consejo de
guerra y pasados por las armas.
Durante los ias que se emplearon en recoger los
efectos del desembarco, se presentaron tres de los
dispersos en el fuego del dia 28, que, errantes
desde ent6n ces por el bosque, sin haber comido otra
cosa quo hierbas y races, ni bebido otro liquido
que el agua que extraian de los Curujeyes (1), venian


(1) El curtjey es una planta pardsita muy comun, cuyas
hojas largas, terminadas en punta. tL mantra de cortas espa-






- 75 -


comidos por los mosquitos de una manera horrible
y dispuestos a morir fusilados antes que continuar
en aquella penosa vida.
He descrito detalladamente esta jornada, en que,
disponiendo nuestras tropas de m6nos elementos,
luchaban con mis contrariedades para que se
comprenda que el nnico resultado de las expedicio-
nes filibusteras no ha sido otro que perder el mate-
rial y efectos comprados 6 costa de los inmensos
sacrificios que los insurrectos imponen 6 los suyos,
y la vida de gran nimero de personas engafiadas,
en su mayor parte, con pomposos ofrecimientos,
pues por mis que alguna vez eludian la accion de
la marina que, no siempre podia ejercer la necesa-
ria vigilancia por efecto de la gran extension y ac-
cidentes de la costa, ninguna escape 6 la actividad
del ejercito, que, en sus expediciones, las descubri6
siempre y las apreso.
Por el contrario; las expediciones del ejercito han
sido y son constantemente de grande utilidad. Ade-
mas de las armas, municiones y otros efectos de
que privaba al enemigo, debilitaban su influencia
moral y recogian noticias de mucho interns. Por la
quo acabo de referir, se supo con toda certeza que
el mismo vapor iba a efectuar i los quince dias


das, forman macolla como las liliaceas: es muy parecido a Ia
pitera, pero algo ms pequeno.
Los cirujeyes se pegan i los arboles y arbustos, y centre
sus hojas y cogollos conservan fresca y clara el agua de la
Iluvia y del rocio, quo el pasajero sediento extra pinchitndo-
los por debajo.






W/6 -
otro desembarco en la Herradura, jurisdiccion de
Holguin, y en su virtud cay6 integro en poder de
las fuerzas del ejdrcito, sin que se salvase ni uno
solo de los hombres y efectos desembarcados.

III.

El primer encuentro que aceptaron las fuerzas
insurrectas despues de su propdsito de variar de
sistema, fu6 el de la Bermeja, cuando acababan de
hacer la eleccion de que he hablado, y recorrian esta
jurisdiction con todo el grueso de sus fuerzas. El
batallon de Colon, en nnmero insignificante, com-
parado con el del enemigo, y lo mismo la pieza de
artilleria de montafia, probaron una vez mks el he-
roismo de que tan brillantes pruebas habian dado
desde el principio de la campafla.
Aplicando Maximo Gomez el sistema de su pais
en toda su pureza, y aprovechando los elementos
creados por su predecesor Agramonte, emprendi6
las operaciones en plena 6poca de lluvias. Pas6 el
Cauto y empez6 sus correrias en el departamento
Oriental. Su primera hazafa fu6 machetear en
Punta-Gorda a una partida de unos 40 hombres del
batallon de Antequera, que, procedente de la Pe-
ninsula, acababa de desembarcar en Cauto-Embar-
cadero, y 6 la cual encontrd casualmente cuando
iba a incorporarse con su batallon, que estaba en
Bayamo.
Siguieron diferentes ataques del enemigo a varios
poblados, algunos encuentros de importancia y el
hecho del Zarzal, en que murid el valiente teniente






- i7 -


coronel de San Quintin, Sr. Sostrada, operaciones
todas sin otras consecuencias practicas que el sen-
sible derramamiento de sangre espaflola; pero que
dan la medida del valor del soldado espaflol, a quien
ni abaten adversidades, ni debilitan privaciones, y
fueron elaro indicio del poco fruto que habia de re-
portar el enemigo del nuevo sistema que em--
prendia.
Si 6 fines del mes anterior se hubiera seguido
hasta sus iiltimas consecuencias un hecho de ar-
mas que se ofreci6, tal vez se hubieran evitado to-
das estas y otras postericres desgracias de una y
otra parte: el batallon de Baildn que, aunque en nu-
mero inferior al enemigo reunido en Pedregalon, le
habia hecho el dia 2 de Mayo muchas bajas con un
arrojo y entusiasmo, digno de toda alabanza, refor-
zado a fines del mes con parte de la columna de la
Union y con artilleria de montafa, se disponia a
atacarle, y con este fin se habia situado a la orilla
opuesta del Canto. Por una prudente y acaso acer-
tada disposition del comandante general, nos reti-
ramos precisamente la noche que precedio al dia en
que debid tener lugar el combate.
Varias son las razones por que creo que sin esta
retirada talvez nohubieran quedado los insurrectos
en disposition de esperar nuevos encuentros: cono-
ciamos bien el terreno en que operibamos y el que
ocupaba el enemigo; habiamos cogido prisioneros a
vivanderos suyos que nos revelaron las fuerzas
que tenian reunidas, su position, su objeto y quin
las mandaba, que por cierto en aquellos momentos
eran todos y ninguno; y si numdricamente eran





- 78 -


muy superiores a nosotros, en cambio no sabiab'
la llegada de nuestros refuerzos ni nuestra proxi-
midad a su campamento; no estaban muy sobra-
dos de municiones y no disponian como nosotros-
de artilleria.
Los hechos que acabo de referir debieran ser mas
que suficientes para ensefar a los simpatizadores
que no pueden esperar otra cosa de aquella rebelion
que el destrozo de la Isla quo tanto suponen esti-
mar; la ruina de sus bienes; la desolation de sus
familias y la muerte A millares de sus hermanos;
pero nunca la independencia de Cuba; que si Espa-
iia aparece debil en el concept de Europa, awn tie-
ne entereza de caracter y sobradas fuerzas para
conservar sus colonial y reprimir toda tentative
separatista. Pero si todavia los mas contumaces
necesitan mayores pruebas, mayores las suminis-
tran los encuentros que tuvieron lugar en Febrero
y Marzo de 1874.
Para evitar toda initil prolijidad, me ocupare
solamente del tltimo, que es el de mas importan-
cia militar y en el que los insurgents tenian pues-
ta toda su confianza, porque de su dxito dependia.
tal vez la suerte de toda la campafia. Este sera el
objeto del artfculo siguiente.



IV.



No habiendo reportado los insurrectos fruto al-
guno de las victimas de que fueron causa en el de-





- '79 -


partamento Oriental, se pasaron al departamento
Central. Reuniendo en 61 todas sus partidas, acep-
taron los encuntros de mas importancia militar
quo tuvieron lugar en la Isla. Tales fueron los de
Naranjo y Mojacasave, en Febrero, y el de GuAsi-
mas y Jimaguayf, en Marzo de 1874. Ya he dicho
que solo voy a ocuparme de los dos nltimos.
Es las Guisimas un potrero en bajo, a unas
diez leguas de Puerto-Principe, rodeado por todos
lados de espeso bosque y cruzado por un pequeno
arroyo. Situadas en la parte mks alta todas las
fuerzas de la insurrection y ocultas entree la espe-
sura del bosque, dominaban en toda su extension
la parte ma.s honda y descubierta.
Sabedor el enemigo de que nuestras fuerzas te-
nian Orden terminante de atacarle donde le encon-
trasen y perseguirle, comision6 a pequefos grupos
de exploradores para que, en nnmero sucesivamen-
te mayor, llamasen la atencion de aquellas, y las
fuesen conduciendo con su huida al punto en quo
con mayores ventajas las podian destrozar.
A la sazon buscaban al enemigo dos valientes
brigadas de nuestras mejores y mas organizadas
tropas, con cuatro piezas de artilleria de montafa,
caballeria y guerrillas montadas, que componian
un total de unos cuatro mil hombres. Aunque co-
nocieron la emboscada y todos sus peligros y sabian
que eran inferiores al enemigo, mais que en numero
y calidad, en position y demas circunstancias, re-
solvieron atacarle, impulsados por el valor y afan
de gloria de aquel sufrido ej6rcito.
Empezd la action con una carga de media legua





- 80 -


dada por dos escuadrones del regimiento de caba-
lleria de Colon, que, aunque en nltimo t6rmino se
vieron repentinamente rodeados por numerosas
fuerzas enemigas y dejaron sobre el campo la vida
de buenos soldados en numero de '79 (si mal no re-
cuerdo), entre ellos todos los jefes de seccion, con-
quistaron con inimitable ejemplo inmarcesible glo-
ria y la corbata de San Fernando para el estandarte
de su regimiento. La patria los admira: en su his-
toria consignard con caracteres do oro el sacrificio
de tan generosos hijos.
Los jefes y soldados que providencialmente que-
daron vivos, aunque habian ocupado su puesto,
comprendieron que su fogosidad habia comprome-
tido la suerte de toda la columna: tan generosos
como valientes, les mortificaba, mds que su propio
peligro, la dada de haber rayado en imprudente
temeridad. No sd si asi seria; lo cierto es que cuan-
do el grueso de la fuerza que los seguia llego al
punto en que esperaba en mayor ndmero el enemi'
go emboscado, se vi6 en la necesidad de atrinche-
rarse bajo el mortifero fuego de los insurrectos,
quedando asi designado aquel lugar de tan atroz y
prolongado suplicio (dur6 desde el dia 15 al 19).
Qued6 envuelta nuestra fuerza en un estrecho
circulo de fuego de 150 metros de diametro, en
bajo, dominado y batido de revds en casi toda su
extension, sin otro lugar algun tanto desenfilado
donde colocar i los enfermos y heridos, que el ce-
nagoso cduce del arroyo que, como para recibir la
sangre de nuestros valientes, atravesaba en retor-
cidas vueltas aquel siniestro campamento.





- 81 -


Era la 6poca de seea, y todos aquellos potreros
estaban secos como el corazon de los enemigos;
prendieron 6stos fuego al bosque que rodeaba 6 los
nuestros, y les dejaron sumergidos en una irrespi-
rable atm6sfera de humo y de ceniza.
En este estado lleg6 la noche, y con ella mayor
confusion y la duda sobre el partido que debian to-
mar. Habian caido muchos muertos y heridos, y,
sin abandonarlos, no podian intentar la retirada:
antes que desamparar a sus companeros, prefirie-
ron apurar todos los medios para salvarlos, 6 mo-
rir con ellos, si otra cosa no les era posible.
Con este fin comisionaron a un guerrillero del
pais, de los muchos fieles que, aunque nuestro
tacto no es el mejor, tenemos alli, para que, con
un part cifrado, atravesase el bosque cubierto por
el enemigo, y salvando ripidamente las nueve 6
diez leguas que distaba Puerto-Principe, lo entre-
gase al comandante general. Era el elegido un va-
leroso negro de tanta sagacidad como diligencia, y
a media tarde del siguiente dia 16 habia cumplido
brillantemente su dificil cometido.
Por circunstancias quo no conozco bien, se en-
contr6 el comandante general sin las fuerzas con
que creia poder contar. Los dos nnicos batallo-
nes de que podia disponer se encontraban prestan-
do servicios en la plaza, y la mayor parte de su fuer-
za en convoyes a las bases de operaciones.
Aunque el contenido de aquel laednico y tristi-
simo parte solo fuA conocido de los jefes superio-
res, pronto circui6, si bien con vaguedad, que algo
grave ocurria, y todos nos ofrecimos voluntaria-
6





- 82 -


mente a salir en defensa de la patria y en aunilio
de nuestros comprometidos hermanos. Fu6 necesa-
riatoda la actividad en que sabe inspirarse el ejer-
cito espafiol, cuando la cosa lo merece, para orga-
nizar una pequefla columna.
Mientras tanto la division sitiada estaba liena de
ansiedad. zHabria sido field el buen negro, 6 se ha-
bria ofrecido por librarse del peligro que podia cor-
rer en el campamento? Aun siendo field, zhabria
caido en poder del enemigo? Asi debian discurrir
aquellos serenos soldados, y no sin razon; pues co-
gido el pobre negro a la vuelta, sell con su muerte
su heroismo.
Estos recelos, y tal vez los esertpulos de que
antes he hablado, avivaron la generosidad y el va-
lor de los restos de la caballeria, que die la primera
carga, y manifestaron a su jefe y compafieros su
decision de saltar fuera de la trinchera y abrirse
paso por entree el enemigo para llevar, siquiera que-
dase uno, la noticia. Trataron de disuadirlos; pero
fu6 todo en vano. Su ofrecimiento no era mera f6r-
mula, sino resolution inquebrantable. Los oficiales
y soldados tenian ya preparados los caballos, y, en
union de las guerrillas montadas de las Villas, se
pusieron en marcha con animo de llegar a las Ye-
guas y comunicar par telegrafo con el general. Lle-
garon efectivamente al medio dia; pero el teldgra-
fo estaba cortado.
Antes de amanecer habiamos salido de Puerto-
Principe con toda la fuerza que pudo reunirse,
combinando nuestra marcha con la de otras fuer-
zas, para que se nos incorporasen a nuestro paso.





- 83 -


Asi llegamos i reunir un total de unos 2.000 hom-
bres, con un escuadron y una pieza de artilleria.
No habia ma's.
El enemigo no supo entre tanto aprovecharse de
su ventajosa position, acaso porque no la conocia
militarmente, y se content6 con mortificar a los del
campamento con nutrido y mal ordenado fuego.
Esto, unido a que no se apercibio hasta la mafiana
siguiente de la salida del negro ni de la de la caba-
lleria, lo cual es muy raro, por mas que 6sta em-
please para ello toda su lhibl serenidad, arguye
gran torpeza de parte de los contrarios, que, siendo
astutos en las pequehas operaciones defensivas,
dieron una nueva prueba de que no poseen ni apro-
vechan la ofensira.
Apercibido al fin, comprendi6 que vendrian re-
fuerzos por el camino mAs corto y sali6 a esperar-
nos. Asi lo supbniamos nosotros, y por cierto quo
lo deseabamos, pues presentandonos action, lo
venceriamos, como de costumbre, y le hariamos
perder la fuerza moral quo le habia dado su posi-
cion en el potrero.
Desde la caida de la tarde empezamos A descu-
brir sus exploradores, que son acaso lo mejor que
tienen: bien pronto nos contaron y llevaron deta-
lles al grueso de sus fuerzas. Pocos mementos des-
pues empez6 un continuo tiroteo que no ceso en
toda la noche. Estabamos en el punto llamado Ca-
chaza-el nombre inspiraba-y alli acampamos en
aquella del 1'7 de Marzo. El 18, Antes de amanecer,
nos pusimos en marcha con todas las reglas del
arte para aquella clase de guerra, y sigui6 el fuego





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de los flanqueos y extrema vanguardia con los in-
surrectos que, deslizandose por el bosque, apenas
si se dejaban ver.
Serian las ocho de la mafana eando lleg6bamos
a una Sabana, llamada de Jimaguayn, celebre en
aquella guerra por haber tenido alli lugar repetidos
encuentros y la muerte del cabecilla Agramonte.
En este punt intent el enemigo oponerse formal-
mente k nuestra marcha.
Desde los primers momentos comprendimos
toda la trascendencia de aquel encaentro. Si no
nos abriamos paso, batiendo al numeroso enemigo,
se complicaba la cuestion: no habia mAs fuerzas
que poder mandar inmediatamente, y la situation
de nuestros sitiados en las GuAsimas no tenia es-
pera. Se areng6 A la tropa, que era buena, si bien
algun tanto bisoa, y adquirimos la conviction de
que venciamos.
La gente manighera, que es muy practice en
aquel terreno cubierto de espeso bosque, y conoce
uno por uno los arboles que le pueblan, nos presen-
to una accioan que podria calificarse de brillante, si
hubiera sido tan bien sostenida como habilmente
calculada. El claro era prdximamente rectangular,
y el camino que nos condujo a 61 desembocaba por
un ngulo. Parte de sus fuerzas nos llam6 la aten-
cion por el lado menor, a la derecha de nuestra en-
trada, y rompimos el fuego contra ella: a la media
hora, y en el moment de simular una retirada, dos
nutridas descargas, salidas del lado mayor frente 6
la entrada, que si hubidramos sido m6nos ciutos
hubiera sido nuestra izquierda, nos revelaron, ha-






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ciandonos algunas bajas, la presencia del enemigo
en todas direcciones. Y en efecto, el grueso de sus
fuerzas con su caballeria nos cargaba casi simul-
t6neamente por el otro lado menor, izquierda de la
entrada y retaguardia de la primera fuerza que ha-
biamos formado en oposicion a la suya, que inici6
la action.
De dos a tres horas dur6 la lucha: la caballeria
insurrecta fud diezmada y deshecha dos veces:
nuestros soldados se batieron como los mas aguer-
ridos, y el enemigo, corriendo la suerte de anterio-
res combates, vi6 en aquel campo nuevo teatro de
sus vergonzosas derrotas.
A pesar de los peligros que podia ofrecer, nos
pareci6 mis acertado entrar en el campamento de
los nuestros por el lado opuesto al que ellos habian
empleado. Antes del mediodia empezamos a ver
sembrados por el camino los cadaveres de nuestros
soldados y los del enemigo, revueltos con los caba-
llos y en descomposicion, 6 comidos en parte por
las auras. iCuadro horrible, que casi 6 la par com-
templdbamos pensativos los unos y los otros; ;Y
todos eran espafioles, sino de ideas, de naturaleza
6 procedencia! 1Qu6 dolor! Pocos quedaban que
pudieran ser reconocidos por la cara; pero el tra-
je, el cabello largo y hasta la position distin-
guian perfectamente los cadaveres de los insur-
rectos.
En este moment se present el enemigo por la
derecha, y tomamos precauciones por si empeoaba
de nuevo el combat; pero no to hizo asi. Corridn-
dose a To lejos, fu6 6 romper el fuego sobre el cam-





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pamento, cual toro quo huye a la muleta y se ensa-
fia con el caballo que antes derribd.
Tiramos unos cafionazos para que sirviesen de
aviso a los del campamento, y estos contestaron
disparando otros para orientarnos de su position y
para defenders del enemigo.
Avanzamos ripidamente, y llegamos, por fin, al
suspirado campamento. Velada en part por la
manigua, vimos a nuestra fuerza en lo mas bajo
del potrero sobre un negro fondo aun humeante,
salpicado de carbonizados rests de arboles que
el fuego habia dejado en pie. Se tocaron los clari-
nes y las cornetas, dando las respectivas sefias de
los cuerpos y, contestados, sali6 medio batallon de
Leon a reconocernos y abrazarnos. En este momen-
to una alarma fatal, pero fail de explicar en su
estado de exaltacion, hizo sospechar a los de Leon
que eran victims de un ardid, y rompieron el fuego
sobre nosotros, causandonos algunas desgracias.
Mientras nosotros marchibamos batidndonos, era
horrible la situation de nuestros cercados por el
enemigo. Sin comer mas que galleta, sin agua, ro-
deados de muertos y heridos, de fuego y de humo,
batiendose y sosteniendo no interrumpido fuego
desde la mafiana del 15 a la del 18, esperaban ex-
tenuados y llenos de ansiedad el resultado de nues-
tro esfuerzo, que, 6 les habia de sacar definitiva-
mente de su critica situation, 6 habia de obligar-
les, si 6ramos vencidos, a tomar una resolution
extrema, con gran peligro de tender que dejar sus
heridos entregados a la cruel venganza de los ven-
cedores.





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No decay su inimo, como hubiera sido de te
mer. Cuando el fuego disminuia, se formaban en
corros contra la trinchera y cantaban aires nacio-
nales para animarse mdtuamente y sostener el es-
piritu. MAs de una vez se interrumpieron las co-
plas con el balazo que recibia un cantor y que obli-
gaba a los demas i socorrerle 6 a volar 6 la trin-
chera. Todos los que asistieron a aquel glorioso
echo recordaran las voceS TIRA, TIRA; GASTA,
GASTA, con que un valeroso jefe, de acento catalan,
que desde los primeros dias de la guerra habia pro-
bado su denuedo, particularmente en la Periquera,
contestaba A cada descarga del enemigo, con tan
tranquil entonacion como si se tratase de un si-
mulacro.
Los sitiados tenian especial empeiio en no gastar
municiones, cosa que, dado el actual armamento y
la situation en que se encontraban, era de mucha
importancia: de su conservation y buen empleo de-
pendia su resistencia y salvation en caso desespe-
rado.
Los tiradores enemigos. encaramados en los 6r-
boles, y batiendo de revs la improvisada trinchera
de maderas, causaban A los nuestros muchas bajas;
pero saltindola 6stos, salieron al claro a cuerpo
descubierto y les obligaron 6 huir, despues de bien
diezmados.
Como los cadavers se descomponian y no se les
podia enterrar, hubo que hacer una pira en cada
una de las partes en que el arroyo dividia el cam-
pamento, para quemar en ellas a los hombres y ca-
ballos muertos. Pero quidn les conducia 6 la ho-





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guera? El que atravesaba recibia casi con seguridad
un balazo, que le ponia en peligro de correr la mis-
ma suerte del conducido.
Por fin nos unimos con los nuestros. El lector po-
dri suponer las escenas de ternura que tuvieron
lugar al abrazarnos los unos y los otros.
Al dia siguiente abandonibamos al potrero para
volver todos juntos a Puerto-Principe.
Toda esta operation nos cost, segun mis infor-
mer sobre el terreno, unos 15) muertos y un nu-
mero dos veces mayor de heridos, que con los en-
fermos embarazaban considerablemente nuestra
marcha.
El enemigo tuvo en definitiva muchas mis bajas
que nosotros, pues 6 un ndmero pr6ximamente
igual de muertos y heridos, se afadieron las con-
siderables deserciones que origin6 el disgusto entre
ellos, por la mala direction y modo de combatir, y
la desmembracion de los que por estas causas se
les separaron para former la partida de Los platea-
dos, que lleg6 6 reunir 400 6 500 hombres, y que
huia tanto de ellos como de nosotros, porque los
perseguian con mis encono que las tropas espa-
holas.
Al sostener estos combates, gtenian los insurree-
tos algun objetivo determinado? ,Obedecian algu-
na Orden de la valiente e intrepida Junta cubana en
New-York? Nada de esto. Se reunian para variar
su sistema de palo de ciego y combinar un plan de
operaciones, venciendo la tenaz repugnancia de sus
afiliados a salir de sus respectivas jurisdicciones
para operar por montes que no conocian. Acepta-





89 -
ban estos combates, porque nuestra persecution no
les dejaba realizar un plan general, que, segun pa-
rece, era entonces cortar la linea fdrrea y apode-
rarse de Puerto-Principe, imposible que parecia
pretender elmarqus de Santa Lucia, y cuyo resul-
tado hubiera sido agravar la situation de sus pro-
pias familias, 6 pasar la trocha para llevar de nue-
vo la tea incendiaria y la desolation a donde rena-
cia ya la paz. La .Jnta cubana solo da 6rdenes de in-
cendio y destruction, no previendo que a un pais
se le puede exigir el sublime sacrificio de vidas y
haciendas en un moment dado y con el ejemplo
personal de todos susjefes; pero que este sacrificio
no puede prolongarse indefinidamente y m6nos
cuando aquellos huyen cobardemente al extranjero
y desde alli dan drdenes de destruir cuanto sus
antiguos partidarios, arruinados por dejarse sedu-
cir, han vuelto a crearse con tanto trabajo para co-
bijar a sus pobres familiar.
En esta parte hay que hacer justicia: pocos pue-
blos habrian sido capaces de dar, como Cuba, prue-
bas de entereza y valor. Sin estar dispuestos a ello,
sin conocer acaso lo que hacian, han realizado mu-
chos individuos y familias enteras herdicos sacrifi-
cios. Y digo her6icos, porque si bien los esfuer-
zos en favor de una causa injusta y viciosa son in-
nobles, y en circunstancias dadas constituyen ver-
daderos crimenes, muchos los hacian con sencilla
buena f6, fanatizados por aquellos mercaderes que
solian ser sus consejeros en todos los actos de su
vida.
En las Guasimas no supieron u tilizar oportuna-





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mente las ventajas de su position, lo cual fu6 una
punible falta militar, tanto mayor, cuanto que sa-
bian perfectamente que no teniamos en el departa-
mento mis fuerzas disponibles que se les pudieran
oponer por de pronto.
Tanto es esto verdad, que se creyeron derrota-
dos, y en este concepto empezaron 6 retirarse lie-
nos de indignation contra su jefe, Maximo Gomez,
a quien quisieron deponer, teniendo este necesi-
dad de pedir un plazo para sincerarse y evitar la
vergiienza de su destitucion. Despues, para animar
a los suyos, hicieron cundir la noticia de que ha-
bian triunfado. Pero Zqu6 triunfo fue ese, que le-
jos de servirles para levantar el espiritu entree los
suyos y conseguir se les incorporasen mayores
fuerzas que les ayudasen i conquistar su indepen -
dencia, aprovechando la anarquia de la Peninsula
y la triple guerra civil que la devoraba, los dividi6,
por el contrario, mas y mas, como hemos visto? Es
verdad que diez meses despues pasaron 6. las Vi-
llas; pero esto no fuA resultado de su inteligencia ni
de sus victorias, sino de su mismo sistema de obrar
al acaso, y de que nuestras fuerzas, con el empeflo
de perseguirlos, hicieron movimientos de avance,
desatendiendo to principal. De otro modo hubira-
mos tenido tal vez muchas bajas; pero indudable-
mente las hubi6ramos evitado mayores, porque
nunca hubieranpasado la trocha del Jicaro 6.Moron.
En resumen: los hechos de armas referidos en
este capitulo nos dieron el resultado que nos pro-
pusimos de no dejarles organizar. Ellos se batieron
por la vanidad de las partidas del Oriental, Tunas





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. Centro reunidas, que rivalizaban entre si, dispu-
tindose la primacta; pero no obtuvieron resultado
alguno, a pesar de no opon6rseles mks quo dos bri-
gadas nuestras.
Ya bo veis, laborantes de buena f6: este esel fruto
de vuestros sacrificios. Poneis k contribution todos
vuestros elementos; comprometeis la vida de vues-
tra juventud para allegar recursos y sostener un
cuerpo de ejsrcito que defienda una causa que, ann
triunfando, seria vuestra ruina, y los pocos fondos
quo no se lleva la codicia de los quo os explotan, se
malgastan en tender en armas indisciplinadas par-
tidas quo rehuyen todo encuentro con los soldados
espafioles, legitimos defensores de vuestros verda-
deros intereses, aunque vuestra ofuseacion no os 1o
deje comprender; 6 si la tenaz persecution les obli-
ga 6 aceptar algun combate, solo sacan de e1 prue-
bas de una impericia que les pone en ridiculo, quo
os enajena en el campo las simpatias quo en las
ciudades os esforzais por conquistar, y dividen, por
1o mal sostenidos, k vuestros mismos soldados. Ya
eshora de quo os desengafeis. No oshagais por mas
tiempo solidarios de ambiciosos magnates quo
suefian recuperar con vuestra simpleza las fortu-
nas que han derrochado on sus vicios, 6 de inquie-
tos extranjeros que, sin lazo alguno con vuestras
familias y nuestra patria, no han hecho ni harin
nunca otra cosa quo destruir vuestra riqueza, ser
crueles con vuestras familias, victims en primer
termino de las calamidades quo ocasionan, y ad-
quirir por todo el mundo justa fama de incendia-
rios y salvajes.





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CAPITULO IV.






DETALLES CURIOSOS.



Despues de haber descrito, aunque 6 grandes ras-
gos, escenas tan pat6ticas como las de los capitu-
los anteriores, justo sera que abra un parintesis y
me ocupe de cosas mis recreativas, pero quo, te-
niendo intima relation con los sucesos referidos,
contribuirAn a ilustrar la materia y darn mis clara
idea del entusiasmo con que nuestro disciplinado
ej6rcito defiende en aquella apartada Isla la inte-
gridad de la patria.
Ya he dicho que nuestro soldado, 6un en la 6poca
en quo se veia mal pagado y lleno de privaciones,
llevaba resignado aquella vida trabajosa y expuesta
. frecuentes peligros. Sig6mosle ahora en una de
aquellas marchas de doce 6 quince dias, cuando sa-
lia de una de las bases de operaciones, apartada de
todo centro de poblacion, para internarse doce,
quince y mas leguas A operar por los bosques.
Con motivo de escasear las acemilas, pues enfer-
maban 6 consecuencia de aquel penoso continuo
movimiento, tenia el soldado que llevar encima dos





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6 tres raciones, la manta, cien 6 ciento cincuenta
cartuchos, el fusil, etc., etc. Con esta carga se po-
nia en marcha, abras6.ndose bajo los ardores de
aquel clima, ba~indose en el bafo de ducha de
aquellas lluvias torrenciales, 6 clav6.ndose hasta
las rodillas en el lodazal de aquellos intransitables
casinos.
Se pierden dstos en tan complicados laberintos,
que, sin el auxilio de los guias pricticos, nos hubie-
ra sido muy dificil y dun peligroso andar por aque-
llos bosques, y mucho mais dar con el enemigo que
habia motivado la expedicion.
Observadores como nadie, conocen estos prdcti-
cos las huellas del enemigo, distinguiendo perfec-
tamente las pisadas de los negros de las de los
blancos; aprecian aproximadamente el tiempo trans-
currido despues de su paso, si llevan 6 no viveres
y en quo consisten, y otros innumerables detalles
que parece impossible Ileguen d precisar con tanta
exactitud. Para todo esto se valen de medios senci-
llisimos, pero que maravillan por la seguros al que
no est6. acostumbrado.
Los insurrectos, cuando van perseguidos, cruzan
los caminos de un lado a otro marchando de espal-
das, para que, invertidas sus huellas, hagan per-
der la pista al que los persigue: con el famoso ma-
chete hacen sefiales en los drboles cortan sus
tallos, pelan eafas y dejan a su paso mil raras
contrhsefas para entenderse con los suyos. Todo
cuanto tocan es para ellos objeto de un especial
lenguaje simbolico; 6 todo le dan significacion: por
este medio se dan citas, marcan rumbos d los que






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puedan venir detris, 6 les comunican las 6rdenes
que han de cumplir.
Recuerdo que en la primera columnita que man-
d6 llevaba uno de esos pr6cticos, entendido camo
pocos y diligent y servicial como sabian serlo
cuando tenian buena f6. En uno de los descansos
que concedi, porque la geute se me ahogaba de ca-
lor, me dijo que por la vereda que seguiamos mar-
chaban, como a una legua delante de nosotros, dos,
caballo, y que lo que uno de ellos montaba era
una yegua tuerta del ojo derecho. Me hizo gracia
la ocurrencia, y pensd reirme un rato con aquel
buen campesino; pero me convenci de que tenia ra-
zon. Me condujo hacia la izquierda del monte, a
un sitio algun tanto despejado, donde me hizo no-
tar que los dos jinetes en cuestion se habian apea-
do para descansar, y seflalando al suelo, me dijo:
&Vea su mers6, este meao entre las huellas de atris
indica que es yegua: en el terreno que ha recorrio
s6lo ha cornio 6 mordiscao la yerba del lado de la iz-
quierda; esto prueba que no v6 del otro, y por lo
tanto que es tuerta del ojo derecho: estin frescas
y blancas las cafias que han pelao y el bagazo de
las que han chupao; prueba clara de quo no nos lie-
van mucha delantera. jSe convene su mers6?;
Por las mafiapas, cuando ann no se ha evaporado
aquel gran relente, observan en la yerba si esta
tumbado y si despues ha vuelto a depositarse: de dia
se fijan en la tierra, en los arroyos, 6 rios; en to
que hay arrojado en el camino, en la cana que ven
pelada y en el modo de esta lo, en los cortes en los
arboles, y en la clase de Arboles en que est6n he-






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chos; todo lo observan, todo lo estudian y de todo
sacan gran partido. Nuestros soldados se aficionan
a estas curiosas observaciones, que algunos apren-
den a las mil maravillas, y que a todos son muy
tiles y dan motivo de broma y algazara.
No son estos solos los servicios que prestan los
practicos. En los campamentos y en las marchas
son un auxiliar indispensable. Ayudan a construir
los campamentos, guian las marchas con admira-
ble instinto 6 ingeniosos procedimientos para salir
i rumbo de entre la espesura de inmensos bosques;
saben ddnde estin las mejores frutas, las aguas
potables, las siembras de viandas, etc., etc. Para
construir los campamentos desmochan palmas, y
con sus hoj as, 6 si quieren esmerarse mis, con las
del yarey, que son esas hojas grande, extendidas
y lustrosas quo se usan como abanicos, cobijan los
bohlos 6 ranchos; con yaguas sostenidas por medio
de pi6s derechos, y cosidas 6 ellos y entre si con
tiras de lo mismo 6 con hojitas de palma, forman
las paredes, las divisior-es y las tejas.
La palma real, y lo mismo la criolla, se despren-
de cada luna de una hoja 6 penca, y echa otra nue-
va. De la yagua, especie de corteza consistente,
elastica, impermeable y hebrosa a lo largo, que une
la hoja al tronco, parecida por sus dimensiones a un
cuero con tendencia a arrollarse, sacan un partido
extraordinario. Con ella hacen cuerdas, jaulas,
planchas coneavas para cubrir como con tejas los
ranchos, embases, coberteras, cubos, que Haman
cataures, para sacar agua de los pozos, aparejos
para caballerias, envolturas para los tercios de ta-





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bacos; hasta he visto cocer un arroz en una de
ellas, coloc6ndolas de una mantra ingeniosa. Tam-
bien hacen camas de la yagua; envueltos en una de
ellas, no sufren los hombres el relente, ni se mojan
por mucho que llueva; es la cama obligada de los
insurrectos en sus marchas forzadas.
Los pricticcs enlazan las reses para cazarlas, si
no con la admirable destreza de los mejicanos, i
que es dificil llegar, son la bastante para el objeto;
ellos las mancuernan (mancornar es sujetar las
reses para conducirlas, uniendolas por los rabos y
los cuernaos), las desuellan y tasajean segun con-
iene, ellos manejan las vacas, curan el ganado con
hierbas quo conocen, etc., etc.
De ellos aprendi yo a conocer y distinguir mu-
chas plantas medicinales y variadisimas clases de
arboles, como la caoba, el cedro, la majagua, la
varia, el 6cana, el jugui, el jucarillo, el caimitc y
otros muchos, entree ellos el celebre jagiley, irbol
singularisimo y admirable en todo, a quien se atri-
buye una signification simb6lica por su manera de
crecer y propagarse. Cuando el viento las ayes i
otras causas trasportan su diminuta semilla y la
depositan en el tronco de otro arbol, aunque sea a
diez 6 doce metros de altura, germina con la hu-
medad de la atm6sfera y empieza 6 crear unos t6-
nues filamentos a6reos que, descendiendo traido-
ramente al suelo desde aquella altura, se entierran
par daT vida a otros tallos, que se desarrollan con
rapidez y envuelven y aprietan el tronco y las ra-
mas del Arbol pasivo, hasta que, consumada la obre
de su ingratitud, le sofocan y destruyen para oen-






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par su lugar y constituirse en un arbol grandisimo
y de vida secular, siempre verde, siempre asegu-
rando mis y mas su existencia con gruesas y lar-
gas races. Para esta operation prefiere ordinaria-
mente el 6rbol llamado jobo; de aqui la maldicion
muy comun en aquellos paises: Ojala to suceda lo
que al jobo, cuando lo enreda el jagiiey!>
Uno de los mejores ejemplares de jaginpy que he
visto existe en el canal de Vento de la Habana, a
cortadistancia de los barracones de los trabajado-
res y almacenes de tiles.
Los practicos ensenan tambien 6 la tropa a cono-
cer muchas plantas y frutas nocivas y a librarse de
sus efectos. Por ellos sabiamos que la babaza de la
Guasima es un buen remedio 6 lenitivo contra la
influencia del Guao, arbol silvestre, cuyo contacto
en cualquiera de sus partes, principalmente el de su
leche, es nocivo y form llagas 6 irrita a veces todo
el cuerpo; en algunas personas predispuestas basta
su sombra 6 atmosfera para enfermarlas, causin-
dolas hinchazones y fiebre. No es, sin embargo, su
influencia tan funesta que llegue 6 quitar la vida,
como aseguran los interesados en presentar a aquel
pais como enfermizo y malsano.
Hay otras hierbas cuyo contacto, principalmente
en 6pocas de lluvias, produce en los pies y en las
piernas nlceras, llamadas alli Faadaras, que aunque
no interesan generalmente mas que a la piel sin
graves consecuencias, molestan una temporada de
uno 6 dos meses, y Regan A tener fuera de combate
A muchos hombres. Li mayoria de los oficiales las
hemos padecido. Los mismos efectos produce el
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uso de polainas, principalmente en tiempo de llu-
vias: por esta razon no las llevan los praeticos y
aconsejan quo no se usen.
Otra de las cosas on que se fijan mucho los pre-
ticos os el vuelo y movimiento de las auras, aves
negras, muy parecidas por su forma y tamao i
nuestro pavo comun, quo se elevan a una altura
prodigiosa, hasta donde apenas alcanza nuestra
vista a verlas miks quo como un punto negro casi sin
movimiento.Dotadas de muy sensible olfato y pers-
picacisima vista descubren prontamente donde hay
carnes muertas, y on grandisimo nnmero, que for-
ma lo quo se llama azrero, bajan para devorarlas
ansiosamente hasta no dejar ma's quo los huesos.
Su presencia, en especial cuando se mecen pesada-
mente dando vueltas, nos acusaba la proximidad
de un campamento.
En vista de esta 6 de cualquiera de las sales
intes mencionadas se establecian, si ya no se lle-
vaban, los penosos flanqueos, quo dan una fatiga
superior a la mayoria de los hombres. De aquf la
tan repetida cancion

No quiero, no, mks empleos,
Si por flanqueos han de venir.
........................
........................

quo expresaba la verdad. Los flanqueadores tenian
quo abrirse paso por entre el bosque lleno de beju
cos y pinchos, quo rasgaban las ropas y Aun la
care. En el centro del dia se ahogaban de calor, y
por las maiianas se mojaban, como si lloviese, con
el relente de los 6rboles quo sacudian al pasar, y





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con el de las hierbas que pisaban 6 separaban, pu.es,
especialmente al cruzar los potreros artificiales,
eran 6stas tan altas, que cubrian hasta los jinetes
de la columna. Los zapatos, la ropa, hasta las
mantas y las mismas raciones solian quedarse en
los flanqueos; y como la columna alternaba en este
servicio, pronto quedaban iguales todos los solda-
dos: desnudos y hechos una desdicha.
Cuando llovia era mais rapid a la operation: el sol-
dado se quedaba descalzo y tiraba, aunque a hur-
tadillas, la manta para librarse del peso enorme
que tomaba al salir el sol. La fuerte traspiracion
que producia el ejercicio y el extraordinario calor
que en aquel pais precede i las turbonadas, se in-
terrumpia violentamente por la lluvia; la ropa que
se mojaba tenia que secarse llevandola puesta;.y
todo esto, undo a que se acampaba al aired libre,
donde aunque no lloviese, de ordinario estaba el
suelo mojado, era causa de intermitentes pernicio-
sas, que muchas veces hacian mas daflo que el
enemigo.
Cuando no se temia la proximidad de este, se
encendian grandes hogueras para secar la ropa y
hacer huir los insectos; pero a pesar de esto, se pa-
saba uno la noche a bofetada limpia consigo mis-
mo, a trueque de acertar una vez siquiera con al-
guno de aquellos temibles mosquitos, que en espesa
nube volteaban en torno nuestro. El que tenia una
hamaca que no estaba mojada era feliz; pero sola-
mente los jefes y algun official. podian regalarse de
este modo.
No eran raros en estas expediciones los encuen-






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tros con el enemigo. Los heridos que en este caso
resultaban, lo mismo quo los enfermos, soportaban
con resignation admirable sus dolores y las penas
consiguientes i su estado y eseasez de recursos.
Sin mas ambulaacia que dos camillas por compa-
Mfa; sin mas trenes-hospitales, ni mas m6dico, so-
bre todo si la columna era pequeoa, que algun sol-
dado que se llamaba practicante porque llevaba
una bolsa de socorro, tenian que seguir los infeli-
0es el curso de aquellas expediciones, montados,
cuando m6s, en un mal jaco, 6 conducidos en cami-
Has improvisadas con mantas 6 hamacas y palos
cortados en el monte. Esto daba por resultado que
se agravaban 6 morian enfermos y heridos que,
con otros elementos, se hubieran salvado 6 poca
costa. Si la campana del Norte se hubiera hecho
con los mismos recursos y on el climax de aquel
pais, hubiera ocasionado, sin duda, doble nnmero
de bajas, sobre todo en los heridos, en que mas fa-
cilmente se presentan el tdtamos y la gangrena.
A pesar de todo, nuestros soldados, con ese gra-
cejo y buen humor que les caracteriza, sufrian ale-
gres bodas las molestias, y Aun las convertian mu-
chas veces en objeto de broma y diversion. Cuanto
mas penosas eran las marchas, mej ores chistes les
inspiraban: cantando y celebrandose ellos mismos
sus ocurrencias 6 improvisaciones, arrostraban im-
pavidos unos peligros capaces de aterrar a los mas
esforzados campeones. Es admirable el claro juieio
y gran sentido prActico que se notan en las cancio-
nes quo inventan. Aunque, especialmente las co -
plas alusivas a la guerra, les costaban arrests y





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otros castigos, se les oia alguna vez cantar algu-
nas muy epigramaticas y las terminaban con este
estribillo:
Toma Cuba libre ya que la quereis,
Vuestra independencia ya la conoceis.
Entre las muchas que cantaban aprendidas de
los tercios catalanes, sdlo citar6 la siguiente:
Mambises que estais al monte,
Los espafoles quereis cremar:
Said, said de la manigua,
Cobardes, 6 peleyar.
Algunas envolvian una satira muy aguda 6 un
sentido licencioso muy caustico. No debo citar de
6stas mais que la siguiente:
Qudhiciste, chinita mia,
de aquello de la ciudad?
-En el monte lo dej6;
1o di por la libertad.
Cuando se cogia un prisionero, 6 se presentaba
alguno de los insurrectos, 6 alguna de las mujeres,
les abrumaban a preguntas intencionadas, hechas
con una malicia y un gracejo inimitable.- C6mo
est6 el presidente mister Grant? jy sus pequenitos?
4C6mo estamos de intervention armada? jViene,
viene ya la escuadra? jQud han contestado 6 vues-
tro memorandum? (1) Muchas veces estas y otras
preguntas nos dieron ocasion a operaciones de im-
portancia.

(1) Aludian a una exposition quo cuatrocientas
seIoras cubanas dirigieron al Presidente de la Re-
publica de los Estados-Unidos, pidi6ndole tendiese
una mano protectora d las desoladas hijas de Cuba. A





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Otras veces fueron ocasion de grandes trabajos.
Cuando el prisionero 6 presentado daba noticias, al
parecer fidedignas, sobre el enemigo, sobre sus mo-
vimientos 6 intenciones, quo nos obligaban i pro-


pesar de quo la tal exposition esta cuajada de ca-
lumnias y ridiculeces de todo ginero, bueno sera
transcribirla integra a continuation, pues los lecto-
res sabrin darle ei valor quo merece, y encontraran
en ella nuevas pruebas de lo quo he dicho en otro
lugar respecto a las inventivas de los insurrectos,
para hacer odiosas las tropas espafiolas. Dice lite-
ralmente asi:


aHijas de Cuba y amantes denuestra patria como
el quo mas, llena el alma de consternation, ago-
biado el corazon por un intenso dolor quo le ar-
ranca torrents de lagrimas, nos atrevemos a dar
unpaso quo, quizes sea mirado por algunos como
un atrevimiento, atendiendo 6 la importancia del
asunto de que se trata, 6, lo triste de nuestra actual
situation y 6 la escasez de nuestra instruction para
emitir nuestros conceptos.- Decimos mis; quizas
podremos causar laburla de aquellos quo, acostum-
brados 6 mirarnos como shares nulos para todo lo
quo no sea relativo 6 los asuntos domssticos, screen
quo no puede abrigarse on nuestros corazones ese
fuego santo, llamado patriotismo.-Bien, en buen-
hora quo asi sea.--Nosotras marchamos intima-
mente convencidas de quo nuestras palabras, nues-
tras ideas, son emanadas de corazones en que arde,
como en sagrada pira, el santo amor de la patria,
por la cual derramariamos gustosas nuestra sangre
gota a gota, exclamando, al espirar, entree cnticos
de gozo: iHemos salvado 6 Cuba! iiViva su indepen-
dencia!! Nosotras marchamos imp6vidas, a pesar de
esa burla, porque nuestra manifestation os el grito
del amor fraternal, conyugal y maternal; es, en fin,





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longar la expedition, y esto ocurria cuando se cal-
culaba que no quedaban raciones suficientes para
dar una diaria por plaza, habia que ordenar se diese
solo media, y dun minos, para que durasen el tiem-




el grito de nuestra conciencia, que nos ordena ele-
var esta petition hasta vos, C. Presidente, en la
firme persuasion de que el mundo civilizado no nos
niega que tomemos part en las cuestiones de la
patria, y esto con tanta mayor razon, cuando ella
atraviesa por circunstancias tan critics y aflicti-
vas como las que hoy rodean 6 nuestra querida
Cuba.
Por tanto, en nuestro nombre, en el de tantos ni-
flos y ancianos cobardemente asesinados, en el de
las virgenes hasta de ocho 6 diez aflos vilmente
violadas, en el de los pacificos CC. hechos prisio-
neros y en vida horriblemente mutilados, para
servir de diversion 6 esas hordas de espafoles, en
nombre, en fin, de la humanidad vilipendiada en
todo lo que tiene de mas sagrado y santo, nos diri-
gimos al mundo civilizado, y en particular a vos,
C. Presidente de una nation ilustrada, para pregun-
taros:-tSabeis To que pasa en Cuba?-,Es esto
guerra? Sin duda que no To sabeis; pero nosotras os
To diremos. Aqui las families huven despavoridas 6
impulsos del terror que le causan los hechos que
ejecutan nuestros barbaros enemigos, sufriendo los
rigores de la miscria, la sed, el hambre, la desnu-
nez, todas las necesidades, en fin, hijas de aquella,
prefiriendo morir en la fragosidad de los bosques,
destituidas de todo recurso medico, y la que hay de
mas doloroso para su alma cristiana, careciendo de
los auxilios religiosos en sus ultimos moments,
prefiriendo esto, repetimos, A caer en manos de los
que se titulan predilectos defensores del que al es-
pirar albi en la cumbre del G6lgota, nos dijo:-
sois libres.>-Aqui, esos que se jactan de ser





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po necesario. Las frutas del pais, alguna res que
encontrabamos, las viandas que se cogian al enemi-
go 6 en el campo, solian ser el santo que hacia el
milagro de que no nos muridsemos de hambre.



dignos descendientes de Pelayo, del Cid y del Gran
Gonzalo, evitan encontrarse con nuestras partidas
armadas, para ir en busca de los indefensos, roban-
do, incenciando, talando, en fin, cuanto encuen-
tran 6 su paso, llev6ndose las familias que tienen la
desgracia de caer en su poder, y que, al Ilegar a sus
campamentos, son objeto de las mis groseras bur -
las, de los mas infames tratamientos. zEs 6sto
guerra, repetimos?
no hace todavia un siglo, peleAbais por adquirir los
mismos derechos que boy quieren conquistar nues-
tros padres, nuestros esposos, nuestros hijos,
decid: Zse hizo asi la guerra contra vosotros? No,
porque vuestros mayors luchaban contra una na-
cion ilustrada que supo observar las eyes de la
guerra y rendir homenaje al derecho humano.-
Estas reflexiones nos compelen 6 elevar nuestra
snplica 6. vos, C. President, a ti, pueblo america-
no, que con tanta dignidad sabeis sostener los de-
rechos de vuestra nation, a elevar nuestra voz,
repetimos, desde el fondo de nuestros corazones,
banados en Ilanto nuestros ojos, para pediros que
os digneis dirigir una mirada compasiva, tender
una mano protectora 6 las desoladas hijas de Cuba,
que, desde sus escondidas moradas, al cielo elevan
sus votos por la felicidad de los pueblos libres, por
la union universal 6 que aspira la ciencia sin cesar,
y porque la humanidad deje, en fin, de ser ultraja-
da, mediante la regularizacion de la guerra.-P. y
L. Noviembre 30 de 1870.
Dice El Cubano Libre, que 6sta exposition iba fir-
mada por 400 seforas. No s6 si asi seria ni si llega-
ria 6 su destino; lo que s6, es que, si no la firmaron
400, se la leyeron 6 muchas mis.






105 -
La necesidad en que se veian muchas veces nues-
tras tropas de abastecerse a si mismas, principal-
mente de care, porque aquella guerra an6mala no
habia permnitido organizar per completo este servi-
eio, fu6 tarubien causa de grades fatigas para
nuestros soldados, y les hizo correr frecuentes pe-
ligros. Voy a referir a esta prop6sito un suceso cu-
rioso, cuasi cmico, que tuvo lugar en Julio do 1870,
uno de los periodos de mas actividad on las opera -
ciones.
El batallon de artilleria a pi6 estaba acampado
en Vazquez: a consecuencia de carecer de care,
tuvimos que salir a buscar reses, formando con
este objeto una columnita de 100 hombres. El ga-
nado escaseaba por los alrededores, y no fu6 possible
encontrarlo hasta el punto llamado Sabana la Mar,
distant unas doce leguas del de salida. Para elu-
dir todo encuentro con el enemigo, teniamos que
hacer marcha forzadas, a pesar de un temporal de
lluvias, quo no ces6, y utilizar los caminos mas se-
cretos, aunque no fuesen los mejores. Despues do
emplear dos dias en la ida y otros dos en hacer con
gran trabajo cien mancuernas, emprendimos la
vuelta al campamento.
El lIgubre gritar con que se condacen las reses
hizo sin duda apercibirse al enemigo de nuestro
paso. A media mafana, y cuando escasamente ha-
briamos caminado dos leguas, sin poder apenas
ocuparnos do establecer una extrema vanguardia y
destinar algunos hombres quo explorasen el cami-
no, porque el ganado no habia perdido la querencia
al paraje en que se habia criado y pugnaba furioso






106 -
por volverse, dindonos mucho trabajo, llegamos a
una finca llamada El Paraiso, que, a pesar de estar
destruida como todas, nos hubiera servido para to-
mar algun descanso. Era, al efecto, pintoresca:
abundaban en ella los arboles frutales y terminaba
en un bellisimo claro, por entre enya verde hierba
jugueteaba un cristalino arroyo que, bajando de
una colina cubierta de espeso basque, nos brindaba
con sus freseas aguas. Pero no nos fua posible
aprovechar aquella ocasion que la suerte nos depa-
raba. El enemigo nos espertba emboscado, 6 hizo
una descarga 6 nuestra vanguardia, que se habia
adelantado para reconocer el terreno. -Heridas al-
gunas reses y espantadas las restantes, empezaron
i huir en todas direcciones, rompiendo cercas y ar-
rastrando cuanto encontraban, sin que el esfuerzo
de los soldados fuese bastante a contenerlas en su
impetuosa y descompuesta carrera.
En el memento de dirigirme a reforzar la van-
guardia, of gritos de espanto que, en inexplicable
confusion, daban los soldados 6 retaguardia. Como
no se ofa ningun tiro, sospechl que el grueso del
enemigo se habria emboscado 6 retaguardia, y que
despues dd llamarnos la atencion por la vanguar-
dia, entraba a machete sobre la columna. Volvi al
punt 6 socorrerla; pero los soldados quo salian
de entre los arboles me suplicaban con voz com-
pungida quo me volviese, y todos huian despavori-
dos. Penetrd, sin embargo, en el lugar de la confu-
sion, pero tuve que salir mis que de prisa: era que
el ganado en sus revueltas habia derribado todo un
oalmenar, y las abejas se arrojaban furiosas sobre






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las reses y sobre los soldados que luchaban por
sujetarlas.
Este suceso novelesco, digno, al parecer, de figu-
rar entre las aventuras de los andantes caballeros,
tenia en aquellas circunstancias verdadera serie-
dad. Estdbamos rodeados de fuerza enemiga y no
sabiamos en qu6 nnmero, qu6 posiciones ocupaba
ni cual era el punto por donde principalmente ha-
biamos de defendernos y por cual atacarle con ma-
yores ventajas: s6lo sabiamos que nos habia hecho
una descarga, 6 inferiamos l6gicamente que inten-
taba, cuando m6nos, oponerse a nuestro paso.
La lluvia y el ganado y las abejas, aunque daban
mucho que hacer, hubieran sido cosas llevaderas
y hasta dado motivo de broma; pero, embarazados
por la lluvia, arrastrados en todas direcciones por
el ganado, quo queria escaparse; acometidos por las
abejas, que nos comian; tener encima al enemigo y
no saber c6mo defenderse de 61, era muy pesado
para broma y demasiado real para aventura de no-
vela.
Afortunadamente el enemigo no resisti6 mucho
tiempo el fuego y huyd a nuestras primeras descar-
gas, dejandonos libre el camino. En cambio, se nos
volvieron muchas reses, despues de habernos cos.
tado el trabajo de cogerlas y conducirlas, y queda-
ron tan soliviantadas las demis, que hicieron nece-
sario emplear tres dias para llegar al campamento.
Si pesados son los trabajos y grandes las penali-
dades que la guerra de Cuba impone 6. nuestro ejdr-
cito, mayores y ma's continuos son todavia los que
sufren los insurrectos. Las tropas espafiolas no ne





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cesitan ordinariamente procurarse los medios de
subsistencia, y tienen en todo caso puestos seguros
donde reponerse de sus fatigas; pero los rebeldes,
ademas de los trabajos y sufrimientos propios de la
guerra, tienen los de procurarse toda clase de vive-
res y nunca encuentran puesto seguro que los pon-
ga al abrigo de nuestra persecucion. Cuando para
tomar el necesario descanso, despues de rudas fa-
tigas, se internan en lo mas oculto del monte, son
frecuentemente descubiertos en sus guaridas y tie-
nen quo emprender nuevos y mas penosos movi-
mientos.
Los mismos negros venidos de Africa, 6 nacidos
en Cuba, llamados criollos, aunque acostumbrados
a fuertes trabajos y a la esclavitud, padecen tanto
en la vida errante de los rebeldes, que mueren mu-
ehos extenuados por la necesidad 6 victimas de la
fatiga. Los hombres de oampo, aunque acostum-
brados 6 una vida ruda dun en tiempo de paz; aun-
que familiarizados con las intermitentes y demos
enfermedades propias de aquel clima; aunque ha-
bituados desde ninos a pasar la noche a la intempe-
rie y a alimentarse con poco, pues en el campo co-
mian cuando mas una galleta 6 el bzito salcoczado,
que les servia de pan; aunque, conocedores del pais,
pueden encontrar facilmente recursos y sacar par-
tido de todo, se arrepienten de haber emprendido
aquella vida, y darian en muchas ocasiones su li-
bertad por podoria abandonar.
Calcilese por aqui qud sera' de los hombres que
salieron de las poblaciones y estaban acostumbra-
dos a ciertas comodidades. No es extrano quo des-






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pues de salir al campo llenos de ilusiones y dis-
puostos, al parecer, a acabar con el ejereito espa-
nol, hayan emigrado en su mayoria y emigren, 6 se
presenten a nuestras columnas; que no es to mis-
mo hablar con calor junto a la mesa de un caf6,
que pasarse los meses enteros a la inclemencia y a
medio comer, corriendo por espesos bosques, sin
poder conseguir un dia de seguro descanso para
reponerse de tanta fatiga. Diganlo, si no, tanto in-
cduto jdven como se dejaron seducir en un princi-
pio por las predicaciones de los que les prometian
felicidad.















SEGUNDA


PARTE.


CAPITULO PRIMERO.


zPor qu6 se prolonga la guerra de Cuba?-Los insurrectos no
pueden esperar en nuestro cansancio, ni en una intervention
armada de' los Estados-Unidos.-Una anexion ofreceria
gravisimos peligros, y les haria mds desgraciados.-Su in-
dependencia les seria desastrosa, y daria por resultado la
ruina de la Isla.


I.


La prolongation de la guerra de Cuba,


a pesar


do que la casa rebelde es combatida dentro y fue-
ra de si misma por tanto y tan poderoso elemento,
es un fen6meno quo debe llamar la atencion de los
hombres pensadores.
Si no estudiisemos dicha guerra, puede decirse
aqui, aplicando ideas de Villamartin, mis que bajo
el panto de vista de la organization material de las
tropas, de su nfmero y movimientos, sujetos 6 no
a las reglas de los maestros, de sus triunfos y der-





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rotas respectivas, Zc6mo podria explicarse ese fe-
n6menc? t06mo una nation poderosa, con un ejdr-
cito comparativamente formidable nQ ha dado ya
al traste con esa rebelion? Existe, paes, alguna
causa que prolongue su castigada existencia.
Si la tenaz astucia de los laborantes no encon-
trase algun pretexto que, explotado con destreza,
pudiese encontrar eco, aunque vago, en el corazon
de aquella conturbada sociedad, es seguro que des-
pues de tan continuos y tan terribles desengaios,
no quedaria otra cosa de aquella rebelion que las
ruinas como testigos y el doloroso recuerdo de las
desgracias que viene ocasionando. Para sostenerse
no tiene en armas mas que 5 6 6.000 hombres, y si
bien es verdad que les favorecen las condiciones to-
pograficas del pais y la guerra salvaje que hacen,
movidos por el instinto de conservation, en cambio
no tienen un solo baluarte, un pueblo ni nada en
que refugiarse, y les combaten mis de 100.000
hombres de ejdrcito y mas de 60.000 voluntaries,
que, al cubrir las guarniciones de los pueblos, per-
miten no se distraigan fuerzas de las operaciones
de campana.
ZQud es, pues, lo quo galvaniza 6 aquel cadaver,
que pudo ser enterrado en 1872? Nuestro deber es
buscar la causa de este fen6meno, y, una vez en-
dontrada, extirparla a toda costa. Obrando do este
modo, cumpliremos un deber de conciencia y lle-
varemos a cabo un acto politico de inmensas ven-
tajas para Espaia y para Cuba.
Midntras esto no se haga, mientras mos la razon de ser de aquella guerra, su esencia,





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las causas morales de la fuerza del enemigo, la in-
fluencia de la opinion, el espfritu que anima al pais
y a la 6poca, de nada nos servira la clAsica aplica-
cion de las reglas, el arte de mover las columnas,
la superioridad num6rica en hombres y canones.>
El partido rebelde, 6 pesar de cuantos obsticulos
materiales se le quieran oponer, desplegaa6. toda
su fuerza misntras reciba el impulso moral de la
causa; y si por un esfuerzo incontrastable se le
obliga 6 retirarse, su retirada ser tan solo una
tregua; en su corazon abrigar mds profundo 6dio
y espiara atentamente la ocasion de poder lanzarse
a nuevas tentativas. Busquemos, pues, la causa.
Queda demostrado en la primera part de esta
Memorial que, aun dado que la isla de Cuba tuviera
fundados motivos de queja, nunca podria justifi-
carse la rebelion, toda vez que, sin salirse de las
eyes, pudo y debi6 hacerlos desaparecer; queda
probado que la insurrection no obedece 6 ningun
noble sentimiento, ui en su fondo ni en su forma;
que no tiene bandera definida y que no es eficaz la
manera de combatir ni los medios de quo se valen
los insurrectos para apoyarla. Por qu6, pues, se
prolonga la guerra? ZEn qud fundan los insurrectos
sus esperanzas de triunfo? Los recursos se les aca-
ban; sus familiar sucumben; no tienen un solo hom-
bre que sea capaz de organizar ej rcitos y mandar-
los, ni de ponerse con acierto al frente de su sona-
da republica. No cuentan con las simpatias de los
hombres de arraigo del pais, ni con protection for-
mal y saria de los de fuera. ZEn qu6 esperan? Sera
en el tiempo como su mejor ej6rcito y nuestro ma-
8





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yor enemigo? IAcaso en nuestro cansancio? ;Ilu-
sion! El pueblo espafiol no ceja cuando se empefia
en una empresa.
No nos cansamos cuando nos trabajaban tantos y
tan encontrados elementos que ocupaban nuestia
atencion, Zy nos cansaremos ahora quo homes en-
trade en un period normal; ahora que tenemos
una bandera y un sistema de gobierno definido;
ahora que se acab6 la guerra cantonal y carlista, y
todas las miradas se dirigen a Cuba? No desmaya-
mos, cuando, heridos de muerte en el corazon, solo
podiamos llevar paliativos al padecimiento de la
extremidad, gy desmayaremos ahora que, curado
el corazon, late acompasadamente y da sefiales de
salud y robustez? 1Ah! no, el pueblo espafiol no
desmaya: podra, si, tender periodos de mayor 6
menor entusiasmo; podra remitir algun tanto, y a
cortos intervalos, la calentura del Leon de Castilla;
pero siempre est6 firm en su idea. A pesar de las
vicisitudes de los nltimos tiempos, a pesar de las
hondas divisiones producidas entre nosotros per
cuestiones dom6sticas, con respect a Cuba ha side
constant el pensamiento, y todos los Gobiernos
ban mandado alli buenos refuerzos.
Y no se diga que los insurrectos son tambien es-
pafoles, y per to Canto de las mismas dotes de ca-
racter; que esto no es asi. Los que se Ilamaron es-
pafioles nunca demostraron esas dotes, ni en el
campo ni en la emigration; los que hey continnan
en la insurreccion, son, en su inmensa mayoria,
gentle de color y advenedizos sin las elevadas con-
diciones de los que se baten per su patria; que los





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africanos no pueden sentir patriotismo en Cuba. Si
ya no han desertado, us porque van engaffados 6
invencibleriente comprometidos; pero desertarin
en el moment en que les hablemos un lenguaje qua
conocemos perfectamente, y atendamos a sus aspi-
raciones en lo quo tienen de atendibles. Esto 1o sa-
ben bien todos los cabecillas.
gEsperan en una intervention armada de los Es-
tados-Unidos?
iTorpe ilusion, quo les ha cegado y empobrecido,
despues de haberles hecho objeto de la burla san-
grienta quo mereci6 su inexperta credulidad!
Oigan los insurrectos de hoy, si quieren apren-
der a ser cuerdos, lo quo con admirable prevision
decia sobre esta materia D. Jose A. Saco, persona
nada sospechosa para ellos:
aquella Repnblica, no es probable quo ella arriesgue
su dinero en empresa tan aventurada. Atrivome a
asegurar que, mientras sean cubanos los quo dieren
la cara, quedndose al patio los norte-americanos,
toda su protection consistiri en la tolerancia de
ciertos actos que, aunque reprobados por el derecho
de gentes, no comprometan la paz entre ellos y Es-
pana. Yo quisiera infundir mis ideas 6 todos mis
compatricios; quisiera quo desconfiasen de todas
las promesas, aunque saliesen de la boca del mismo
president; y quisiera quo ninguno se prestase in-
ciutamente, a pesar de la mejor intention, a ser
juguete de planes 6 intrigas quO, si se frustran,
sdlo perjudicaran a Cuba y a sus hijos, y si se rea-
lizan, aprovecharan a los quo nada pierden ni






- 116 -


arriesgan. A ser yo conspirador, exigiria al Gobier-
no de los Estados-Unidos quo... empezase por pre-
parar una escuadra y un ejdreito do 25 6 3J.000hom-
bres, etc.
se enganan los qua piensan qua elGobierno espa-
iol se dejaria arrebatar la importantisima isla de
Cuba, sin una defensa desesperada. Mal calculan
los qua se fundan en la debilidad do Espana. Debil
es acd en Europa, en una- guerra ofensiva; debil
alld en Amsrica, para reconquistar las posesiones
quo ha perdido; pero en Cuba es fuerte, y muy
fuerte, para arruinar 6 los cubanos; y su fuerzaprin-
cipal estriba en los hetereogdneos y peligrosos ele-
mentos de su poblacion jPor ventura estk el gobier-
no de Cuba tan destitui io de recursos, que, dueno
coino es de toda ella, no pueda resistir por algun
tempo 6 los invasores? ZNo cuenta con un ejdrcito
respetable y fielha toda prueba, pues quo todo se
compone de espaAoles europeos? ,No armaria a mi-
les a los peninsulares, residentes on aquella isla, y
que, sin familia cabana quo los ligue, servirian
gus#osos en la casa de la madre patria? Y prolon-
gada la lucha, no meses, sino solo semanas, yqu6
brazo poderoso podrs impedir la destruction de
Cubapara los cubanos? Empefiada la guerra, cual-
quiera de los dos partidos quo flaquease, y sobre
todo el espafol, fn6 llamaria en su auxiiio a nues-
tro ma's formidable enemigo? tNo lanzaria el grito
magico de libertad, reforzando sus legiones con
nuestros propios esclavos? Y cuando esto sucedie-
se,queinfaliblemente sucederia, ddnde esta laven-





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tura que encontrarian los cubanos, peleando?.. Aun
cuando ninguno de los partidos beligerantes llama-
se en su socorro auxiliares tan peligrosos, ellos no
permanecerian tranquilos. Si hoy Io estin, en me-
dio de la ardiente atmrsfera quo respiran, debido
es d la union saludable en que viven todos los blan-
cos; pero el dia en que el trueno del canon los se-
pare, ese dia podrdn renovarse en Cuba los horro-
res de Santo Domingo. Moverdnse alli los africanos
por la fuerza de sus instintos; moveranse por los
ejemplos que les ofrecen las Antillas extranjeras;
moveranse Dor el fanatismo de las sectas abolicio-
nistas, que no dejar6n escapar la preciosa coyun-
tura, quo entonces se les presentaria para consumar
sus planes; moverinse, en fin, por los resortes de
la political extranjera, que sabrg aprovecharse dies-
tramente de nuestros errores y disensiones.
He copiado hasta el fin esto pasaje para que se
vea la claridad con que, d posar de sus tendencias
6 historia, comprendid y predijo el Sr. Saco, hace
mas do veinte ados, cuanto sucederia y esta en
parte sucediendo.
Y tenia razon: los Estados-Unidos no pueden
ser para Cuba Io que en un concepto ha side Ingla-
terra para Espafia y pueden serle muy fatales en el
opuesto.
El Gobierno de los Estados-Unidos, mis que su
pueblo, veria tal vez con agrado el sostenimiento
de la guerra de Cuba; pero nunca puede inspirarle
interns, porque, si quiere extenderse en domina-
0ion territorial, tierras tiene donde hacerlo sin fie-
bre amarilla, sin pasar la mar y sin peligro de





- 118 -


complicaciones. Si sn deseo es hacker bien y mejo-
rar, dentro de sa casa tiene materia en que entre-
tenerse. Posible es que haya acariciado en momen-
tos de irreflexion el amor de la hermosa y rica
dama, siquiera por lo deferente quo se mostraba, 6
por las declaraciones que claramente hubo quien
se atrevi6 a hacer en su nombre; pero sea porque
conoci6 que tenia malos rivalesi sea porque se hizo
cargo de que la hermosa era plagada a enfermeda-
des; 6 porque vi6 las espinas de la flor de sus ilu-
siones, se content6 con ser amante plat6nico y con
vender i los padrastros quo se la ofrecian armas y
material Viejo para limpiar sus almacenes, y arma-
mento nuevo a la solicita madre. A cambio de va>
gos ofrecimientos y palabras pomposas, que alu-
cinando a muchos, a nadie salvan en la hora del
peligro, tom6 6 los emigrados el dinero que pr6-
digamente tiraban, porque creian inagotables los
veneros de donde lo sacaban, dejindolos como no
podia m6nos, exhaustos y sin la soiada protec-
cion.
Bsteles la sonrisa burlona con que New-
York, Boston, y otras ciudades presenciaban sus
manifestaciones, a las cuales no es necesario de-
cir quin y porqu6 se asociaban; que por desgracia
conoce la Peninsula lo quo son, to que significan y
consiguen semejantes manifestaciones.
Las relaciones cordiales que en la actualidad nos
unen con el Gobiarno do los Estados-Unidos, desde
que dej6 el poder el nltimo Presidente, demostrar
6 los insurrectos que se han curado del atentado
abusive del Virginius, la ma's terminante manifes-





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tacion del gobierno del general Grant en favor de
aquella causa.
Y ya que de esto hablo, dir6 mi opinion sobre
aquel suceso.
Creo que si los Estados-Unidos, abusando de
nuestras circunstancias nos exigieron entences
aquella satisfaccion, no To harian ahora aun sin la
experiencia de aquellos sucesos, que juzgo prove-
chosa para Espa5a, para Cuba y para los mismos
Estados-Unidos.
Los Estados-Unidos saben, como todo el mundo,
que en malas condiciones tambien, dominado y
ocupado subrepticiamente nuestro pais por el pri-
mer ej6rcito del siglo, guiado por el capitan que le
pased triunfante por toda Europa hasta el corazon
de Rusia y se hizo 6rbitro de los destinos del viejo
mundo, supimos desbaratar sus planes de conquis-
ta y eclipsar aqui en nuestro cielo su hasta enton-
ces fulgurante estrella, para que despues fuera 6
apagarse en las aguas de Santa Elena.
No olviden los Estados-Unidos que hicimos esto
cuando se nos creia en la convulsion de nuestra
agonia, y que, si bien es verdad quo entonces nos
ayudaron los ingleses, posible es que tambien hoy
tuvieramos ingleses que nos ayudasen. 4 gestion formal de los Estados-Unidos en favor de
Cuba descubriria que tenian una ambicion quo
alarmaria 6 las naciones, poseedoras de colonias en
aquella parte del mundo. No s6 si todas ellas, cre-
yendose amenazadas, harian causa comun con Es
papa; pero Inglaterra, que es cabalmente la que
mds tiene quo perder, haria euanto estuviese de su





- 120 -


parte para evitar hasta el peligro de quo Cuba que-
dase sometida al poder de aquellos Estados. Ella,
pues, abierta 6 solapadamente, segun creyera que
mejor cumplia a los fines de su politica, se mez-
claria en la contienda, y sus parciales en Cuba
serian mas numerosos que los de la Repblica
americana, pues esta, a 1o m6s, contaria solo con
los cubanos; mas aquella reuniria en torno suyo a
los peninsulares; porque defenderia los intereses
de Espana, y a todos los individuos de raza africa-
na, porque estos saben que ella hace a los esclavos
libres y 6 los libres ciudadanos. Es, pues, To regu-
lar que Inglaterra proporcionara recursos a Espana
para que continuase la guerra y permitiese que en
Jamaica y en sus otras islas vecinas reclutase sol-
dados.
No olviden los Estados-Unidos, aunque prdspe-
ros, su falta de unidad, sostenida por mais de una
causa; su honda division interior, tan puesta de
manifesto en la altima eleccion presidencial, acusa
una herida que no se cicatriza; y Mltimamente,
lanzados a una guerra impopular, su corto ej6rcito,
mercenario en parte, y su vieja marina, quo no han
medido sus fuerzas en lucha exterior, ni las han
ensayado en verdaderas pruebas, no tendrian el
entusiasmo patriot suficiente para escribir en su
historic Trafalgares y Lepantos; no basta para esto
que su brillante industria pueda construir en corto
plazo armas y barcos; es necesario toner adems
quien empuhe aquellas y sirva dstos con un en-
tusiasmo quo no da el dinero.
Aun en el caso improbable, dados ciertos celos,





- 121 -


de que nuestra causa tuviese m6nos simpatias en
Europa, solo con los corsarios que se improvisarian
en nuestras provincial del litoral, tendriamos bas-
tante para destruir su comercio y paralizar su in-
dustria, arterias principales por donde circula la
sangre que les da la vida. La presencia de nuestra
escuadra en aquellas aguas haria renacer con po-
tente vigor las antiguas enemistades de los Estados
del Sur, que verian una ocasion propicia para el
logro de sus deseos.
Llevado de mi entusiasmo, he dejado correr la
pluma mros de 10 necesario. Los cubanos confunden
la gente de bullanga de los Estados-Unidos, entre
los que hay muchos emigrados, quo i veces parecen
rodear 6 aquel Gobierno, porque sabe halagarlos y
servirse de ellos, con los hombres del pais verdade-
ramente serios y sensatos: honrados estos, inteli-
gentes y amantes del 6rden y de la paz, base de
su riqueza, la aprecian lo suficiente para que se ex-
pongan a perderla por cualquier cosa, y cualquier
cosa seria para ellos Cuba, si se tiene en cuenta
c6mo quedaria despues de nuestra defensa.
Acostumbrados a ese sistema de gobierno, con el
que les va bien, oyen con indiferencia y se rien de
muchas cosas quo se dicen; pero si hubiera torna-
do la cuestion verdadera seriedad, hubieran im-
puesto su opinion y deseo, porque son el verdadero
pals constitutivo y contribuyente, y sus interests
les primeros, si no los dnicos, quo se podrian com-
prometer.
Si no pueden contar los insurrectos con la inter-
vencion directa, seria y formal de los Estados-Uni-





- 122 -


dos, mucho menos se pueden promoter la de nin-
guna otra nation. Si alguna tiene aun simpatias
por su causa, as porque no conoce el origen y ten-
dencias de la lucha, y la suponen hija de un santo
deseo de libertad.


II.


jSera, por ventura, quo los rebeldes todavia no
han renunciado del todo a sus antiguas ideas de
anexion a los Estados-Unidos?
No lo areo, no es creible, y mucho m6nos cuando
todos los cubanos deben conocer las lecciones quo
sobre esta materia les did el mencionado Sr. Saco.
Pero por si quedase alguno quo aun sobase con
aquella idea, bueno sera trascribir los p6rrafos de
dicho senor, quo contienen, ademds, muy prove-
chosas ensefanzas:
KContemplando lo quo Cuba es bajo el Gobierno
espaiol, y lo quo seria incorporada Alos Estados-
Unidos (esto decia el Sr. Saco), parece quo fiodo
cubano debiera desear ardientemente la anexion;
pero este cambio tan halagielo ofreceria al reali-
zarse grandes dificultades y peligros.
modos: paccamente 6 por la fuerza de las arenas.
Pacificamente, si verificAndose un caso improbable,
Espana regalase 6 vendiese aquella Isla a los Esta-
dos-Unidos, en cuya eventualidad la trasformacion
political de Cuba se haria tranquilamente y sin nin-
gun riesgo. Por Io quo A mi toca, y sin quo se area





- 123 -


que pretendo convertir ningun cubano a mi opi-
nion particular, debo decir francamente quo, a pe-
sar de que reconozco los ventajas que Cuba alcan-
,zaria formando part de aquellos Estados (en esto
se hacia ilusiones el Sr. Saco), me quedaria en el
fondo del corazon un sentimiento secreto por la
p6rdida de la nacionalidad Cabana. Apenas somos
en Cuba 500.000 blancos, y on la superficie qua
ella contiene, bien pueden alimentarse algunos mi-
Hones de hombres. Reunida que fuese al Norte de
America, muchos de los peninsulares que hoy la
habitan, mal avenidos con su nueva position, la
abandonarian para siempre; y como la feracidad de
su suelo, sus puertos magnificos y los demis ele-
mentos de riqueza, que con tan larga mano derram6
sobre ella la Providencia, llamarian a su seno una
inmigracion prodigiosa, los norte-americanos den-
tro de poco tiempo nos superarian en numero, y la
anexion, en ultimo resultado, no seria anea ion, sino
absorcion de Cuba por los Estado s-Unidos. Verdad
es que la Isla, geogr6ficamente considerada, no
desapareceria del grupo de las Antillas; pero yo
quisiera que, si Cuba se separase por cualquier
evento del tronco a que pertenece, siempre quedase
para los cubanos, y no para una raza extranjera a
eNunca olvidemos (escribia el Sr. Saco a uno de
sus amigos) que la raza anglo-saj ona difiere mucho
de la nuestra por su origen, por su lengua, su re-
ligion, sus usos y costumbres, y que, desde quo se
sienta con fuerzas para balancear el numero de
eubanos, aspirar a la direction politica de los ne-
gocios de Cuba, y lo conseguira, no s6lo por su





- 124 -


fuerza numerica, sino porque se considerara como
nuestra tutora o protectora, y mucho mas adelan-
tada que nosotros en material de gobierno. Lo
conseguira, repito, pero sin hacernos ninguna vio -
lencia, y usando de los mismos derechos que nos-
otros. Los norte-americanos se presentaran ante
las urnas electorales; nosotros tambien nos pre-
sentaremos; ellos votarin por los suyos y nosotros
por los nuestros; pero como ya estarn en mayoria,
los cubanos seran excluidos, segun la misma ley,
de todos 6 casi todos los empleos: y doloroso es-
pectaculo es, por cierto, que los hijos, que los amos
verdaderos del pals se encuentren en 61 poster-
gados por una raza advenediza. Yo he visto esto
en otras partes, y s6 que en mi patria tambien lo
veria, y quiza veria tambien quo los cubanos, en-
tregados al dolor y a la desesperacion, acudiesen a
las armas y provocasen una guerra civil...>
4El otro medio de conseuirla seria por la fuerza
de las armas. Pero, gpodemos los cubanos empufiar-
las sin envolver a Cuba en la mas espantosa revo"
lucion? ljCon que apoyo s6lido contamos para triun-
far de la resistencia que encontrariamos? ZEntra-
mos solos en la lid, 6 auxiliados por el extranjero?
Examinemos separadamente lo quo sucederia en
cada uno de estos casos.
ADe raza africana hay en Cuba como 500.000 es-
clavps y 200.000 libres de color. Los blancos, unos
son criollos y otros peninsulares; y aunque aque-
los son mas numerosos, 6stos son mas fuertes, no
solo por la identidad de sentimientos que los une,
sino porque tienen exclusivamente el poder, el






- 125 -


ejercito y la marina, y ocupan ademis todas las
plazas y fortalezas de la Isla. Ilusion seria figurarse
quo los peninsulares se adhiriesen en las actuales
circunstancias al grito de los cubanos en favor de
la anexion. Habria tal vez entre los ricos un cortf-
simo nnmero qua, deslumbrados con la idea del
valor quo pudieran adquirir sus propiedades, depu-
siese su espafiolismo y se acogiese al nuevo pabe-
lion. Pero la inmensa mayorfa se mantendria field al
estandarte de Castilla. Opondrdnse, pues, porque
fuerzaes confesar quo los espafloles en America son
m6s espafioles quo on Espada; porque habiendo
perdido ya sus admirables colonias en el nuevo
continente, el orgullo national les obliga a defen-
der a fuego y sangre, el anico punto importante quo
les queda; porque desde Cuba pueden fomentar to-
davia su comercio en varios paises de Amdrica, y
aun adquirir on ellos alguna influancia political;
porque todas las industrias quo hoy los enrique-
can pasarian a los norte-americanos, pues no po-
drian entrar en competencia con rivales tan acti-
vos y tan diestros; porque, en fin, de amos de Cuba
descenderian a un rango inferior; y si 6 todos los
hombres siempre es duro este sacrificio, al espafiol
le seria insoportable, no solo por el recuerdo de lo
quo fu6 en aquellos paises, sino por la intolerancia
de su caracter y el 6dio con quo mira la domina-
cion extranjera. Si los espafioles deploran, y on
mi sentir con razon, el triunfo de los Estados-Uni-
dos en M6jico, quo ya no les pertenece gc6mo po-
drian unirse los quo vienen 6 despojarlos de una
propiedad quo tanto estiman? No hay, pues, qua






- 126 -


contar con su apoyo, ni aun con su neutralidad, y
tengamos por cierto que en cualquiera tentative.
armada por la anexion los encontraremos en el cam-
po enemigo.>
Pero yo he supuesto lo que no es. He supuesto-
que todos los cubanos desean y estan dispuestos 6.
pelear por la incorporation. Es muy facil que los
hombres se engafen, tomando por opinion general
la que solo es del circulo en que ellos se mueven;.
y yo creo que en este error incurririan los que se
imaginasen que los cubanos piensan hoy de un
mismo modo en punto a la anexion..... Si el pais a
que hubi6semos de agregarnos fuese del mismo
origin que el nuestro, Mjico, por ejemplo, supo-
niendo que este pueblo desventurado pudiese
darnos la protection de que 61 mismo career,
entonces, por un impulso instintivo y tan rapi-
do como el fluido elictrico, los cubanos to-
dos volverian los ojos a las regiones de Anahuac.
Pero, cuando se trata de una nation extran-
jera, y mis extranjera que otras para la raza espa-
hola, extraio fendmeno seria quo la gentle cubana
en masa, rompiendo de un golpe con las antiguas
tradiciones, con la fuerza de sus hibitos y con el
imperio de su religion y de su lengua, se arrojase a
los brazos de la confederation norte-americana.
Este fendmeno sdlo podr. suceder, si, persistiendo
el Gobierno metropolitan en su conducta tirinica
contra Cuba, los hijos de esta Antilla se ven forza-
dos i buscar en otra part la justicia y la libertad,
que tan obstinadamente se les niega. Aun on las ciu-
dades de la Isla, donde mis difundida pudiese estar-





- 127 -


la idea de la anexion, mirarian 6sta con repugnan-
cia los que viven y medran contentos a la sombra
de las instituciones actuales; los que obligados a
pasar por el nivel de la igualdad americana, per-
derian el rango que hoy ocupan en la jerarquia
social; y si a ellos se junta el nimero de los indo -
lentes, de los pacificos y de los timidos, resultar
que el partido de la anexion no sera muy formida-
ble. ZY esta fraccion, quo seguramente encontraria
al frente suyo a otra m6s poderosa, esta fraccion
es la quo podria salir vencedora en empresa tan ar-
riesgada?
triunfar. Seguiriase de aqui que, habiendo sido los
cubanos bastante fuertes para sacudir por si solos
la domination espaio'a, deberian constituirse en
estado independiente, sin agregarse a ningun pais
de la tierra. Asi pensarian unos, pero otros esta -
rian por la anexion; y esta divergencia de parece-
res en punto tan esencial, enconaria las pasiones de
los partidos y podria ocasionar grandes conflictos.>
Mas, concedase que todos los cubanos caminan
de acuerdo y piden anna la anexion; todavia que-
dan pendientes otras dificultades muy graves. En
la confederation americana, los Esta dos del Norte,
justamente alarmados de la preponderancia que
van adquiriendo los del Sur, estan resueltos 6 com-
batir la agregacion 6 la Repnblica de nuevos Esta-
dos de esclavos; y la reciente determination que se
acaba de tormar, prohibiendo la esclavitud en el
Oregon, es un anuncio de los obstaculos quo en-
contraria la incorporation de Cuba, pues no hay




- 128 -


duda que con ella se romperia de una vez el equi-
librio entre el Septentrion y el Mediodia. Encarni-
zada seria la contienda entre partidos tan opuestos;
y si, cuando la cuestion se presentase no estuviese
reunido el Ouerpo legislation americano, inico
juez competent para decidirla, seria menester
aguardar a quo de nuevo se juntase, quedando
Cuba entre tanto entregada a la mas terrible incer-
tidumbre y expuesta a los embates de los elemen-
tos internos y externos, qua podrian conjurarse
contra ella.
racion de Cuba en los Estados-Unidos turbaria ne-
cesariamente las relaciones pacificas entre ellos y
Espana. Sabido os qua alli hay un partido de la
guerra, de la funesta escuela de Jackson, pero tam-
bien hay otro, muy numeroso y muy respetable
de la paz; y la lucha quo se trabase entre los dos,
bien podria conmover hasta los fundamentos de la
republican. No es, pues, tan facil como se cree, aun
suponiendo A Cuba triunfante, su agregacion a los
Estados-Unidos. Pretendemos acaso parodiar la
anexioh de Tejas? Pero el caso es absolutamente
desigual. Cuando Tejas se alz6 contra Mejico, su
poblacion se componia de norte-americanos; no ha-
bia potencias interesadas en agitarlo; carecia de
negros y de esclavos; y su independencia no solo
fu6 reconocida por los Estados-Unidos, sino por In-
glaterra y otras naciones. gSerian estas las circuns-
tancias de Cuba, que, para echarse en los brazos de
la republica americana, escoge el momento critico
de hacer su insurreccion, sin aguardar a consti-





- 129 -


tuirse en gobierno independiente, ni A ser recono-
cida par otras potencias? Y si resultase, lo quo na-
die puede toner por possible, si resultase qua los Es-
tados -Unidos no quisiesen recibirnos, como miem-
bros de su gran familia, zqu6 seria entonces de Cu-
ba, cuando .en el concepto de los mismos anexionis-
tas, ella no puede existir par si sola? Forzosa con-
secuencia seria, 6 tender de nuevo el cuello al yugo
espafol, 6 condenar la Isla a una ruina inevitable.>
He preferido tomar del Sr. Saco estas razones, a
dar las qua tenia escritas, porque viniendo de per-
sona .tan autorizada entree los insurrectos, podran
estos considerarlas en toda su imparcialidad, y
convencerse ante la fuerza de su irresistible l6gica.


III.


Tal vez por estar pgnetrados los cubanos de las
razones quo explana el Sr. Saco en los parrafos qua
he trascrito en el articulo anterior, han desistido
en su mayoria de toda idea de anexion, y dicen qne
hoy solo pelean por su independencia.
Sea enhorabuena; pero aparte de qua, como he
dicho, suefian un imposible, solando emanciparse
de la Metr6poli, esa ansiada independencia, aun
conseguida sin que les costase arruinar antes a sus
familias, ni deshonrar su nombre, ni arrasar sus
campos, ni anegar la Isla enter, vestida de Into,
en un mar de lagrimas y de sangre, ofreceria in-
convenientes tan graves como la anexion, y aca-
9





- 130 -


baria por acarrearles en breve tiempo su propia per-
dicion.
Luego que los habitantes de la isla de Cuba es-
tuviesen en posesion de su independencia, se divi-
dirian inevitablemente en dos 6 tres repnblicas ri-
vales, quo se harian entree si una guerra encarniza-
da: todos los gobernantes aspirarian A la unidad;
pero pretendiendo cada uno el predominio de sus
respectivos departamentos. Aun en el supuesto de
quo todos los habitantes hablasen un mismo idio-
ma, tuviesen una misma religion y se gloriasen de
unas mismas tradiciones, lo cual no sucederia par
razones ficiles de comprender, habria entre ellos
los mismos 6dios que entre los habitantes de Haiti
y Santo Domingo; y los quo habian peleado para
conquistar su independencia y librarse de lo que
llaman el yugo de la Metr6poli, tendrian que some-
terse al yugo funesto y cien veces mas insufrible
de despotas aventureros.
No hablo en mera conjetura; fundo mis afirma-
ciones en premisas quo ineludiblemente las con-
tienen.
Es un hecho pdblico y notorio; aunque no estu-
diado todo lo quo se debia, quo desde muchos aflos
antes de la guerra existe entre el Oriente y Occi-
dente de Cuba un marcado autagonismo, produ-
cido, entre otras causas, por la creciente riqueza
de algunos pueblos nuevos y de la capital de la Isla,
en oposicion con la decadencia de otros pueblos
muy antiguos. Aunque una nueva division del ter-
ritorio ha hecho altimamente tries departamentos
de los dos en quo Cuba estaba dividida, el Occiden-







tal, que comprende la rica Vuelta-Abajo, el terri-
torio comprendido entre Maeurijes, 'irdenas Ma-
tanzas y la Habana y los mis importantes ingenios
de la Isla, ha quedado mis rico y con mas pobla-
cion qua los dos restantes reunidos. Todo esto ha
dado por consecuencia qu los hombres mis influ-
yentes de los departamentos Central y Oriental mi-
ren con creciente envidia al otro departamento y
procured por todos los medios eananciparse, en Jo
posible, de la Habana en lo gubernativo y mercan-
til. zQu6 sucederia despues de conseguida la com-
pleta independencia de Cuba?
Es tan profunda esta division, y tienen tan hon-
das raices los celos entre los diferentes departa-
mentos, que nunca han podido estos ponerse de
acuerdo ni aun para los asuntos de comun interes.
Buena prueba es de ello la diferente acogida quo,
como homos dicho, ha tenido en cada uno la insur-
reccion. Los mismos prohombres de la regeneraciox
de Cuba, aun en el tiempo en que debieran dar ma-
yores muestras de union y buena armonia, siquiera
por interns de su causa; estain divididos y jamis se
han entendido ni se pueden entender. Cada uno as-
pira a ser mas que otro, cada uno quiere cosa dife-
rente. S6lo en una estan conformed: en destruir la
Isla y en calumniar A Espafla y a los espaffeles.
Por otra part, los antecedentes de los jefes de la
insurrection, afiliados i las l6gias masonicas, cuyo
secreto, qua ellos tal vez no conocen, como instru-
mentos ciegos de superiores que no se Jo comuni-
can, es alli, como en todas partes, destruir el edificio
social i pretexto de reformarlo; el caracter quo la


- 131 -





- 132 -


rebelion ha presentado en todas sus epocas, y los
frutos que ha producido en las poblaciones en quo
ha dominado, ponen de manifiesto con toda clari-
dad, quo los defensores de la independencia se pro-
ponen repetir en Cuba lo mismo quo se hizo en los
vireinatos del nuevo continente: despojar de sus
fortunas y exterminar, primero a sus enemigos,
luego a sus amigos ricos y despues... despues el
caos.
En los vireinatos, a los pocos meses de haber
estallado la revolution, ya los primeros directores
andaban fugitivos, 6 habian muerto a manos de sus
mismos seeuaces. iPobre Aldama, pobre marques
de Santa Lucia si triunfaran! serian muy pronto
victimas de sus propios soldados.
Las mismas 16gias masdnicas, numerosas por
cierto en Cuba desde antes del grito de Yara, aun-
quo manejadas por un corto n6mero do intrigantes
que se hacen obedecer ciegamente por los hermanos
adeptos; aunque debieran tener mucho interns en
aparecer unidas para acreditar la bondad de sus
fines, nunca se han tratado entree si como buenas
hermanas.
La masoneria de Santiago de Cuba donde, segun
tengo entendido, habia ocho l6gias funcionando,
queria tender supremacia sobre la de la Habana, -a
pesar de quo contaba catorce en la misma dpoca.
Sus mismos adeptos confiesan quo estdn siempre
en pugna, y, segun se desprende de un documento
impress que tengo a la vista, expedido en forma de
circular por el GRANDE ORIENTE de Charleston,
trabajaron mucho las l6gias de la Habana para no





133 -
depender del Supremo Consejo de Colon de Santiago
de Cuba, de quien dependian, sino del GRANDE
ORIENTE de los Estados-Unidos.
No hay, pues, otra solution para Cuba quo ele-
gir uno de los dos extremos de este dilema, 6 la
vida siendo siempre espaiola, 6 la muerte si deja de
serlo. Asi bo comprendi6 seguramente en su claro
talento el tantas veces mencionado Sr. Saco, cuan-
do decia a los cubanos: En nuestras actuales cir-
cunstancias, la revolution politica va necesaria-
mente acompafada de la revolution social; y la re-
volucion social es la ruina completa de la raza cubana.
Sin duda quo los oprimidos hijos de aquel pue-
blo (aqui descubre sus antecedentes) tienen muchos
agravios quo reclamar contra la tirania metro-
politana; pero por numerosos y graves quo sean,
los hombres previsores jams deben provocar un
levantamiento, quo, antes de mejorar nuestra con-
dicion, nos hundiria en las mis espantosas calami-
dades. El patriotismo, el puro 6 ilustrado patrio-
tismo debe consistir en Cuba, no en desear imposi-
bles ni en precipitar el pais on una revolution
prematura, sino en sufrir con resignation y gran-
deza de animo los ultrajes dela fortuna, procurando
siempre enderezar a buena parte los destinos de la
patria.>
Si yo hubiera estado en condiciones de dar con-
sejos a los cubanos, como el Sr. Saco, en vez de
las nltimas palabras trascritas, les hubiera dicho
las siguientes: El patriotismo, el puro 6 ilustrado
patriotismo debe ejercitarse en Cuba en buscar
por medios legales, aunque con dignidad y nobleza,





134 -
el remedio de los males, si los hay, y no intentar
par nada ni por nadie una revolucion, aun cuando
su triunfo fuera matematica.>
Hablando de esta manera hubiera estado confor-
me conlo que 61 mismo dice en otra parte. < Seri,
dice, que 1os cubanos, consideran su suerte tan in-
soportable que, ciegos y desesperados, quieran en-
tregarse a la venganza y a otras pasiones indignas
de sus pechos generosos? Si tal hicieran, las con-
secuencias pesarian mis sobre ellos, que sobre los
enemigos de quienes intentaran vengarse.





- 135 -


CAPITULO II.



Nueias pruebas de la imposibilidad de que
Cuba consiga, hoy por hoy, su indepen-
dencia.



Como los limites de este gdnero de trabajos no
permiten mucha extension, no me detendrd a aducir
todas las razones que prueban la imposibilidad en
que esta Cuba de conseguir, hoy por hoy, su idepea-
dencia. Para desvanecer, sin embargo, hasta las l-
timas ilusiones de los quo aun la esperan, guiados
por un sentimiento tal vez noble, mis que por el
conocimiento de la materia, bueno sera apuntar en
este capitulo algunas que son de mucho peso y que,
en mi juicio, decided por completo la cuestion.
Es la primera la imposibilidad absoluta de que
Cuba pudiese sobrellevar los gastos oficiales que le
ocasionaria su nueva calidad de nation indepen-
diente, si habia de serlo con provecho suyo y sin
peligros para las demos naciones. &Han considera-
do bien los ilusos a cuanto montarian los gastos de
la instalacion y conservation natural de la Repu-
blica con su poder ejecutivo, sus cimaras, su cuer-
po diplomatico y consular, su administration en
todos los ramos, su ejdreito efectivo, su militia na-





- 136 -


cional y, sobre todo, su marina, pues que siendo
Cuba una isla situada en la position ma's importan-
te de todo el Nuevo Mundo, habia de tener forzosa-
mente una marina poderosa, sopena de no gozar
de la consideration que merece y necesita para si
y para el resto de la Am6rica espafiola?
El presupuesto de los gastos ordinaries de la Isla
en todos conceptos, aweendi6 en el aRo normal de
1866 a' la cantidad de 26.852,673 pesos fuertes. Es
verdad que se recaud6 algo ma's, y que Cuba inde-
pendiente no tendria algunos de los gastos que
tiene Cuba espafiola; pero como en cambio de lo
poco que podria eliminar del presupuesto de gastos,
tendria que crear las obligaciones inherentes a un
pueblo soberano dentro y fuera de sus limites, su-
cederia sin remedio que se duplicarian por lo m6nos
los gastos de su pdblica administration.
Tal vez on el ejdrcito podria hacer algunas econo-
mias, reduciendo a menor cantidad los ocho millo-
nes de pesos que figuraban en el presupuesto mili-
tar de 1866; pero teniendo en cuenta que en esa par-
tida no figuraban los gastos de reclutamiento y en-
ganche personal, ni el costo primitivo de las armas
y material de guerra, ni lo qua significa el reempla-
zo de los hombres, se comprenderi. ficilmente qua
en definitive se aumentarian los gastos del presu-
puesto militar de Cuba independiente, 6 no dismi-
nuirian, por 1o m6nos, los que hoy ocasiona.
Lo quo aumentaria extraordinariamente la difi-
cultad, hasta hacerla de todo punto invencible, serial
el gasto enorme que ocasionarian las atenciones de
la marina, quo, aunque en el citado presupuesto





- 137 -


de 1866 solo ascendian 4.000,000 de pesos, para
Cuba serian insoportables, toda vez que Espafia no
habia-de dejarle su escuadra, y que, por lo tanto,
habia de crearla Cuba, pues par las razones indica-
das no podria vivir dignamente sin ella.
Si consideramos los gastos que represents la ad-
quisicion y conservation de este costoso 6 impor-
tantisimo elemento, seri necesario convenir en que
por cualquier lado que se mire la question, Cuba
independiente necesitaria gastar de cincuenta a se-
senta millones de pesos cada afio en -a vida nor-
mal de la repfiblica, 6 dejar de ser un pueblo digno
de sus antecedentes y de la situation geografica en
que Dios la ha colocado.
Para lo primero tendria que duplicar sus ingre-
sos y esto le seria imposible atacando en sus ins-
tituciones su pingile production. Al contrario: las
rentas de Cuba independiente, solo por el hecho de
ser independiente, mermarian, como despues ve-
remos, lo m6nos la mitad de lo que hasta ahora han
sido, y en este caso todos los elementos que habrian
de conservarla como nosotros la tenemos, desapare-
cerian con el prestigio qua hoy disfruta, por mucho
que trataran de impedirlo sus nuevos gobernantes.
Las consecuencias ent6nces serian lamentables:
Cuba, dice con razon Ferrer de Couto, arrastrarfa
la vida entre languida y desastrosa de su incapaci-
dad, como la que arrastran Santo Domingo y Ve-
nezuela, y la supremacia sobre ella y sobre toda la
familia hispano americana la ejerceria la Am6rica
del Norte, sin el respeto que hoy le impone la ban-
dera quo hota sobre Cuba.






- 138 -


El que lo dude, que recuerde el 6xito respectivo
de las expediciones pirAticas de Walker a la Amd-
rica central, de las cuales la primera y la segunda,
como con entero conocimiento de causa dice el ci-
tado Ferrer, pusieron en grand peligro la libertad
do aquellos pueblos, y por haber tenido Espana en
Cuba lo que tenia que perder, fuwpor lo que se ini-
ciaron desde Europa las gestiones que anularon la ter-
cera, y que dieron 4 Honduras la gloria de la cuarta.



II.



La segunda de las razones quo debo aducir en es-
to capitulo, es lo mucho que perderia la riqueza, el
comereio y la poblacion de la isla de Cuba, si se hi-
ciera independiente.
Para convencerse de ello, no hay mas quo fijarse
en lo que ha ocurrido en Santo Domingo y Jamai-
ca que, como llevo dicho, son las mas afines y mas
inmediatas a nuestra Antilla.
La primera, segun datos oficiales compulsados
por el citado Sr. Ferrer de Couto, antes de hacer-
se independiente, mej or dicho en 1790, export6 de
sus productos por valor de 27.828,000 pesos fuertes
y en el afo 1870, esto es, a los 80 de su emancipa-
cion y ya repuesta del feroz sacudimiento que aque-
lla le hizo sufrir, no pudo contar mis quo tires mi-
llones entree importacion y exportacion.
Podria objetarse que esta enorme diferencia ha





- 139 -


tenido lugar en virtud de la sangrienta catastrofe
que ocasion6 la cuestion de razas, y que tal vez en
Cuba no sucederia lo mismo. Aunque esta objecion
esta ya sobradamente contestada en el curso de la
presente Memoria, veamos, para desvanecerla has-
ta oi fin, 16 que ha ocurrido en Jamaica, sin proola-
mar su independencia y solo por el echo de haber
desorganizado su trabajo, no tanto quizas como se
,desorganizaria en Cuba independiente.
De los datos fidedignos que he consultado, resul-
ta que, antes de la desorganizacion del trabajo, re-
presentaba su propiedad mueble 6 inmueble cin-
cuenta millones de libras esterlinas, y que en 1850
ya no representaba sino once millones poceo mas; que
a los cinco aos de desorganizarse el trabajo se ha-
bian dejado sin cultivo seiscientas cinco antes
ricas propiedades, y que su poblacion decrecid des-
de ent6nces en las mismas proporciones en que ha
ido aumentando la de Cuba.
M6jico, el mismo M6jico, la republica mayor de
nuestra raza, teniendo mas de ocho millones de
habitantes y un territorio tan extenso, tan. riceo y
tan ieraz, al medio siglo de consolidar su indepen-
dencia figura en los Estados-Unidos, mereado na-
tural de sus products, con una suma muy exigua,
si se la compara con la de Cuba.
Por no hacerme pesado no dar6 cabida 6 mas ex-
tensos datos. Baste decir que es una cosa probada,
que me serial muy facil demostrar con la irresisti-
ble 16gica de los ndmeros, que todas esas repabli-
cas han ido progresiva y considerablemente dismi-
nuyendo en productos agricolas 6 industriales y






- 140 -


en poblacion desde el dia en quo se hicieron inde-
pendientes.
Por otra parte, el cardcter especial de la insur-
reccion, los antecedentes y la conducta de sus hom-
bres mas notables, que jams han dado muestra al-
gana de sensatez y cordura, ni motivo alguno para
esperar que procederian con el necesario acierto en
el Gobierno supremo y en la administration de la
Isla, obligarian sin duda i sus pobladores extranje-
ros a cambiar de domnicilio, pues en la novedad ve-
rian para sns personas 6 intereses graves peligros,
y ninguna seguridad prActica y rational de conju-
rarlos. El capital es de suyo timido y receloso, y
facilmente huye alarmado de los paises que no le
inspiran la suficiente confianza. Ma's de un ejemplo
de ello hemos visto en todos los pueblos de la tier-
ra durante sus discordias.
Hay, pues, que desengan irse: Cuba independien-
te antes de hallarse en sazon, y de quo el tiempo
transformase radical y acompasadamente sutraba-
jo, seria un nuevo ejetnplo de dolorosisimos desas-
tres, imperdonable despues de tan repetida expe-
riencia de 1o ocurrido en toda la America espa-
iola.
ZY es este el risuefo porvenir que al grito de in -
dependencia quieren para sa patria los cubanos in-
-surrectos?
No, no, para que Cuba sea independiente no bas-
ta guitar iviva Cub1 independiente! Si alguno aca-
ricia esa ilusion, que la deponga; de otro modo,
dara pruebas inequivoens de contumaz obeecacion
y morir de desengaflo.





- 141 -


III.



Para terminar este capitulo, same licito trascri-
bir integro un artfiulo que, con el epigrafe 4Puede
Cuba ser independiente?, public en el aflo 1872 El
Emigrado, periddizo que vefa la luz piblica en los
Estados-Unidos, el cual ilustra abundantemente la
nateria.
Dice asi:
Pocas cuestiones hay que mds vivamente pre-
,odupen el espiritu publico y el corazon de nuestros
lectores como la que sirve de epigrafe d estos par-
rafos desalifados, pero sinceros; porque la posibi-
lidad de la independent a cubana, ha sido para casi
todos objeto de carifoso entusiasmo, de profundas
meditaciones, de ardiente deseo; causa de inauditos
sacrificios; pretexto de locuras herdicas y sublimes;
base de titAnicos trabajos, y aspiracion vehementi-
tsima de todos los instantes.
Objeto, causa, base y aspiracion lo ha sido tam-
bien para nosotros; y no m6nos lisonjera, no me-
nos exigente, no m6nos fire, no m6nos pura ni
constante que para cualquiera de los quo nos hon-
ran, prestando su atencion i estos renglones. Hoy
la experiencia ruda, la aspera ensefianza de los he-
chos han simplificado grandemente la solution del
que todavia es problema para muchos. Estudiemos,
pues, la cuestion en sus aspectos principales, y sir-
vanos Io ocurrido de faro luminoso que lleve a buen





- 142 -


puerto la opinion de los que' la salud de la patria,
sabemos posponer todo sentimiento; de los que-
creemos que el deber del cubano honrado consisted
en salvar a Cuba a todo trance, aunque e1 perezca
en la demanda, 6 aunque le amargue sus dias el
patriotismo vocinglero, que juzga por exteriorida-
des y desmaya ante la ardua labor de examinar la:
esencia de las cosas.
>Hemos dicho que la emigracion cubana, do la-
que nosotros somos field eco, se pregunta: Lpuede
ser Cuba independiente? Ahora afiadiremos que esa
pregunta, imperceptible en los principios, porque
la ahogaba el entusiasmo, ha ido tomando cuerpo,_
hasta generalizarse, verse pronunciada en alta voz,
y formar hoy la preocupacion mas legitima de
cuantos se interesan de buena fd ptr el porvenir de-
nuestra amada Isla. A esto, que es innegable, sin
que con descubrirlo alcancemos otro merito que el
de hacer pdblico un hecho ya notorio, laman ti-
bieza algunos, casaneio otros, falta de fd los mais.
Para nosotros no hay tal cosa. Nosotros lo llama-
mos despertar de un letargo profundo; nosotros lo
llamamos deseo nobilisimo de llegar a la verdad
por todos los caminos; nosotros lo aplaudimos, y
saludamos con respeto al que, por afanarse en la
obtencion de la verdad, se aparta de las faciles son-
das que conducen al castillo de naipes que se llama
palacio de la popularidad.
Apartemos de nosotros con desden vacilaciones
que sientan mat en pechos varoniles, y abordemos
de frente esa, como todas las cuestiones.-IPuede
Cuba ser indepediente?-Vamos a examinarlo y A





- 143 -


fijar convicciones, prestandolas el sdlido cimiento
de una argumentacion indestructible.
>Preguntarse si Cuba puede ser independiente:
como se lo preguntan ahora mismo casi todos
nuestros hermanos, vale tanto como poner en duda
desde luego la posibilidad de aquel suceso. Lo qua
lleva en si el sello augusto de la verdad se impone
por si propio, sin demostracion de ningun genero,
es porque existe; y existe, porque es. A nadie se
ocurre ponerlo on tela de juicio. Pero cuando el
pensamiento vive, desatinado de si propio, revol-
viendose en un circulo vicioso; cuando vislum-
bra la verdad y parece quo no la busca sino para
saber mejor como evitarla; cuando retrocede ante
el examen l6gico de las consecuencias a que le lie-
van las premisas quo 61 mismo ha sentado, entdn-
ces puede decirse con certeza que ese pensamiento
tiene miedo de sus propias especulaciones; quo ese
pensamiento se oscurece a sabiendas; quo la imagi-
nacion y la esperanza luchan por sobornar al juicio
severe; y quo la duda es el principio involuntario
y tal vez inconsciente de una negacion, qua- solo
aguarda para establecerse a quo un espirita osado
la formula.
>Pues bien; en esa agonia moral, fecunda en tor-
mentos m6s quo el infierno imaginado por el Dan-
te, viven de un afio aca nuestros hermanos. Apela-
mos a su noble corazon, llamamos a las puertas de
su conciencia para preguntarles si es asi. Y si es
asf, resueltos como estamos 6 lleyar todo el peso
de la cruz de la verdad que ha caido sobre nuestres
hombros debilisimos, concentraremos today nuestra





- 144 -


energia para formular la negacion que los pobres
emigrados presentimos, y quo ninguno en pfblico
se atreve a pronunciar.
>Seamos sinceros, seamos francos, demos tregua
al sentimiento, ahoguemos el deseo ante las exi-
gencias de la razon, subordinemosle Para siempre
4 los consejos del bueno, del sano patriotismo; y
aunque la ingratitud y la calumnia envenenen
nuestra oxistencia, neguemos de una vez lo que no
puede l6gicamente sustentarse.
No: Cuba no puede ser independiente; reconoz-
camoslo sin titubear, porque ese reconoci miento se
ajusta a lo que descubre todo criterio recto, y aca-
so evite todavia el derramamiento de sangre pre-
ciosisima que cae en esteriles campos de batalla,en
vez de nutrir A la patria amada con Sn savia fe-
eunda y generosa.
% Qu6 elementos tiene nuestra Isla para conquis-
tar suindependencia?-Ningunos, en verdad, mas
que el inddrnito valor de sus preclaros hijos. Pero
el valor no basta por si solo, cuando el adversario
lo posee en grado igual, y cuenta ademas con re-
Cursos de todo gdnero, con organization inquebran-
table, con tenacidad de prop6sito que no cede a la
nuestra. El valor salva la honra, y en Cuba la hon-
ra esta salvada; pero el valorno basta para cambiar
la faz entera de una sociedad, para reconstituir las
bases de su vida publica, para llegar a la mayor edad
politica y tomar puesto entree las naciones de la
tierra.
sValiente es la Irlanda, valientes son los Estados
del Sur de la Union Americana, y su valor militar,





- 145 -


probado en cien campos de batalla, no les ha con-
quistado la independencia por quo suspiran. El va -
lor material se estrella contra obstaculos materia-
les; y cuando 6stos han vencido, hicese preciso Ra-
mar a si al valor moral, harto m6nos frecuente y
mas sublime, para atajar los males que amenguan
a la patria. En el vencimiento no hay deshonra,
cuando la resistencia ha sido gloriosa; y el valor
esta, no en contentar nuestras aspiraciones, sino en
aplicarlo al mayor bien del objeto quo defendemos.
ePero aun suponiendo qua, en fuerza de prodi-
gios, recabasemos de Espana la independencia ape-
tecida, tes seguro quo pudidsemos vivir como na-
cion independiente? Conquistar os diffeil; pero mil
veces mis dificil Os retener y conservar lo conquis-
tado. Si damos de barato nuestra independencia,
Lestamos ciertos de reunir la suma de elementos
necesarios para utilizar nuestra conquista? Si nos
emancipamos de un gobierno secular, fsabremos y
podremos gobernarnos por siglos a- nosotros mis-
mos? He ahi otro aspecto de la cuestion quo tam-
poco se resuelve en un sentido favorable.
jEl curso de la revolution presente y Lo quo so-
bra ella hemos escrito en nuestros tres nimeros
pasados, con aplauso de nuestros lectures, demues-
tran claramente quo no seria licito esperar tan-
ta ventura. Naciendo con elementos prodigio-
sos, hemos visto la insurrection apagarse lenta-
mente, y ha llorado sangre nuestro corazon cuando
consideribamos quo el mayor enemigo del dxito
eran las ambiciones desencadenadas de nuestros
caudillos, la mala fe de nuestros auxiliares, la falta
I0





- 146 -


de concierto en los subordinados, la ausencia de
respeto entre los iguales, y la de consideration pa-
ra los inferiores. El mdrito ha sido postergado con
raras, muy raras excepciones, y exaltado el don de
la intriga: el manejo de la cosa pdblica ha corrido
a la ventura: las eyes que se hicieron no obligaron
al poderoso, mientras pesaban de lleno sobre el
desvalido; y si estos hechos incontestables han te-
nido lugar en la revolution en que mas abundantes
eran nuestros recursos propios, que debe esperar-
se que ocurriera en circunstancias normales, cuan-
do en aquellas de peligro para la patria, aquellas
en que todo nos excitaba 6 aunar las voluntades y
a sintetizar las aspiraciones, no hemos tenido la
magnanimidad de sacrificar nuestra ambition a
nuestro deber? Pues esta es historia de ayer, 6 mas
bien, historia de hoy; y al narrarla, hemos procura-
do atemperar nuestros conceptos al espiritu de to-
lerancia, que es patrimonio de la verdad.
x'Hasta aqui hemos demostrado, aunque con hon-
da pena, que nuestra isla de Cuba no puede por si
sola emanciparse de la tutela espafiola; y que los
sucesos mas recientes inspiran muy legitimas du-
das de quo acertiramos a cimentar nuestra inde-
pendencia, en caso de lograrla. Mas zqu6 diremos
si por un instant nos paramos 6 considerar los
peligros que amagarian a Cuba, si mendigara del
apoyo extranjero su independencia?
vAuxiliares de nuestra emancipation political no
se han de buscar fuera de Cuba, porque no los hay,
y los que existen son 6 impotentes o nocivos. Y si
n6 qu6 pueblo extraflo nos ha sostenido en la pre-





147 -
sente insurrection? Algunos de la America del Sur,
timidamente en las esferas del Gobierno, hasta el
punto de ser su auxilio ineficaz, y fuera de ella,
con expresiones de simpatia que han regocijado
nuestro coraz on, pero que nada pesan en los resul-
tados generales. Otros han contribuido aventure-
ros mal hallados con la paz del mundo, que han
sido langosta de la insurrection. Y no hablemos
de la Am6rica del Norte, porque seria imperdona-
ble la ceguera de los quo aun creyesen en la buena
f6 de su decantada amistad por el pueblo cubano.
Los Estados-Unidos, la nnica nation que tiene en
Amdrica fuerzas suficientes para hacer respetar su
voluntad, la nation tradicionalmente enemiga de
Espafla, nos han %Aentido auxilios: no nos los ha:
dado.
jQuidn cobij6 i nuestras juntas revoluciona-
rias y ha permitido el paso a expediciones milita-
res, violando con una y otra cosa el derecho inter-
nacional en favor nuestro? iAh, burla sangrienta
del destino! JDe qu6 nos ha servido lo primero,
sino de elemento constante de discordia, y qu6 nos
ha valido lo segundo, fuera de lucrarse con noso-
tros nuestros decididos protectores?
>Ya lo hemos dicho antes de ahora, y en repetir-
lo seremos incansables: la protection de los Esta-
dos-Unidos no es mis que un medio de desangrar
A Espana y A Cuba, para que, en un momento dado,
pueda mis ficilmente la Union Americana apode-
rarse de la presn que codicia. iCuando, si n6, han
hablado aqul los hombres pnblicos 6 ha fulminado
rayos la prensa en pro de la libertad cubana, sin





- 148 -


reserva tacita 6 expresa? El gran argumento ha sido
siempre la posesion eventual de Cuba, como Have
del golfo mejicano; y nunca se ha tratado de ayu-
darnos, sing de destruirnos hasta dejarnos amer-
ced de la f6 pinica de nuestros generosos awiliares.
Llegara Cuba A ser independiente, y en breve
tdrmino veria puesto en action a costa suya el ap6-
logo del lobo y el cordero. iEnturbia tanto nuestra
amada Isla el agua del golfo en que se baia la
Union Americana!
>Que la independencia en ningun caso la obten-
driamos sino despues de sostener una lucha des-
esperada que, aun resnltando en el triunfo, daria
cabo de nuestros recursos, harto ho ensefan los
acontecimientos actuales. Y si en la lucha quedaba
la patria desangrada, y expuesta en su vida inte-
rior i las convulsiones de la ambition de sus mis-
mos caudillos, lc6mo, ni con qud hariamos frente
A una segunda guerra, no ya contra Espana, sing
contra la nacion mas pujante de America, nacion
cuya base de operaciones distaria diez horas no
mas de nuestras riberas? 0 sucumbiriamos al em-
pujo del moderno Atila, 6 convertiriamos 6. la patria
en palenque cerrado, en quo viniera a luchar la in-
tuencia latina en America, contra la influencia de
la raza sajona, perdiendo en cualquier caso nos-
otros la libertad adquirida 6 tanta costa.
vE1 problema de si puede ser Cuba independien-
te se resuelve, asi pues, en sentir nuestro, con este
dilema inevitable: 6 Cuba es Cuba, mas 6 mdnos
rica en libertades, pero conservando la fisonomia
social quo dentro do la gran familia latina consti-





- 149 -


tuye su idiosincrasia, 6 de la anarquia interior pasa
a la exclavitud de un tirano extranjero, que bor-
raria su nombre, expulsariai sus hijos, y la ofrece-
ria en pasto a la rapacidad de sus proednsules, en
holocausto a la civilization del Norte, que sustitu-
ye los caflones a la Constitucion, el revolver al ara-
do, y el culto del degradante interns material a la
adoration del Dios de los cat6licos.
>Mejor dicho, el problema no existe: Cuba-si quie-
re'ser Cuba, no puede ser independiente.
>Esta es la verdad, que escribimos con dolor pro-
fundo, pero que nos dicta la razon amaestrada por
los desengaflos. Si nuestro criterio se extravia,
vuelvinnos 6 poner nuestros hermanos en el sen-
dero de lo justo, y enmienden nuestro error; lo que
nosotros buscamos es su mayor bien.
Pero si estamos en lo clerto, si hemos interpre-
tado fielmente, como en conciencia creemos, los
sentimientos de la emigration, si hemos dado for-
ma y cuerpo a opiniones vagas 6 indecisas, separen
de una vez su entendimiento de los falsos patriotas
que se afanan por oscurecerlo, para arrebatarles
el fruto del trabajo diario con que se honran a si
propios y honran el nombre de su patria, y lluevan
sobre nosotros los dardos emponzofiados do la ma-
ledicencia, si en nosotros se fija para- victima ex-
piatoria de un acto de valor civico que las almas
gastadas no se atreverian 6 intentar siquiera. Nos-
otros, humildes proletarios de la inteligencia, mo-
destos peones del progreso, nos contentamos con
servir a Cuba por los casinos de la verdad, fuente
de toda justicia. Ni nos arredra la impopularidad,





150 -
ni la popularidad nos desvanece, ni nos acobardan
las amenazas: si 1o que propagamos es justo, ello
vencera con el auxilio de los buenos. Y aunque la
predicacion no debiera ser para nosotros sing ma-
nantial de sinsabores, aun nos consolaria y fortale-
ceria la promesa divina: Bienaventurados los que han
hambre y sed de justicia, porqte ellos serdn hartos.>













CAPITULO III.


CONTINUE LA DEMOSTRACION DE QUE NO TIENE RACIO-
NAL FUNDAMENTO LA PROLONGACION
DE LA GUERRA DR CUBA.


No es cierto quo el deseo de reformas politicas y la resistencia
de Espana a concederlas es la causa de la prolongation de
la guerra.-Poblacion y riqueza de la parte sublevada y de
la part field. -Espaa nunca se ha negado en absoluto i con-
ceder las prudentes y justas reformas.



I.


La esperanza de los insurrectos en nuestro can-
sancio, ni en una intervention armada de los Esta-
dos-Unidos, ni en una anexion, ni en su indepen-
dencia, cosas de las cuales unas son ilusorias y
ridiculas, otras imposibles y todas desastrosas para
los mismos cubanos, no tiene caracteres suficientes
para constituir causa rational de la prolongacion
de la guerra.
Veamos ahora si esa prolongation puede ser de-
bida a alguna de las causas que produced y dan
vida a las guerras civiles, segun la opinion de los





- 152 -


mis edlebres escritores de arte militar, tales como
el general Lloy, Jomini, el marquis de Chambray,
Villamartin y otros. Al hablar de estas funestisimas
luchas, todos les asignan las mismas causas. Para
evitar proligidad, citar6 solamente las palabras del
nltimo, por la circunstancia de ser espafiol y de
presentar en mis braves rasgos el conjunto de di-
chas causas. Hablando de las guerras civiles, dice:
za de un pals, siempre hay en su forma politica
algo de contradictorio al resto del sistema; algo
que obedece al principio malo si predomina el
bueno. Unas veces es importado de otras naciones;
otras residuos-de mdtodos de gobierno ya caducos;
otras efecto de la violencia con que fud constituido
el vigente; algunas estan en el antagonismo de las
razas que contribuyeron a la poblacion; muchas en
la desarmonia entree eyes y costumbres: de cual-
quier modo, la cohexion entre todas las partes del
sistema no puede ser intima y constante, mientras
exista la causa que determine esta desarmonia.2
Hay quien piensa que muchas de las circunstan-
cias expresadas en este pasaje de Villamartin, y la
resistencia de Espafia a conceder a Cuba las refor-
mas politicas que pudieran restablecer la perdida
armonfa, son la causa de que se prolongue la guer-
ra. Yo tambien lo crei asi en algun tiempo, tanto
que tenia escrito un extenso ensayo sobre las refor-
mas que;- en mi juicio, debian auxiliar en Cuba el
esfuerzo de nuestro ejdrcito y sobre el modo de lle-
varlas a cabo sin perturbaciones y sin perjuicio de
legitimos intereses creados a la sombra de las le-





- 153 -


yes; pero el tiempo y un estudio mais detenido de la
materia, me han hecho comprender que las causas
enumeradas por los citados autores no son aplica-
bles a la guerra de Cuba, ni tienen relation algusa
con ella. Para quo asi fuera, era necesario que se
verificasen dos cosas, 6 una de ellas por lo menos:
primera, que la desarmonia de la isla de Cuba fuese
efecto de que la mayoria de sus habitantes sintiese
la necesidad de aquellas reformas y tuviese el em-
pefo de que se llevasen a cabo inmediata y simulta-
neamente; y segunda, que Espafa se hubiera ne-
gado arbitraria y desp6ticamente i otorgarlas. Nin-
guna de esas dos cosas ha tenido ni tiene lugar.
Voy 6 probarlo por partes.
Ya dije que el deseo de reformas politicas nunca.
fu el verdadero m6vil de la insurrection, sind el
pretexto de quo, por exceso de ingratitud 6 hipo-
cresfa, se valieron sus autores para seducir a los
incautos y 6 los mal avenidos con la paz de la pa-
tria y con sus mismos intereses: del mismo modo,
afado, si hoy invocan las reformas, no son 6stas
sino el pretexto de que siguen valiendose para con-
tinuar la guerra; pues necesitan seguir haciendo
career que les mueve un noble deseo y fundados mo-
tivus, cuando no tienen otro mdvil que su tenaz
egoismo: habiendo hecho de la guerra su dnico
modo de vivir, y dependiendo de ella toda su in-
fluencia, sn renombre y cuanto halaga su vanidad,
no perdonan medios ni esfuerzos, por supremos que
sean, para prolongarla hasta donde les sea possible.
Si tan marcada y generalmente se dej ase sentir en
Cuba la desarmonia de que habla Villamartin, y la





- 154 -


consiguiente necesidad de reformas politicas, es se-
guro que las sentirian todas las clases sociales, y
con especialidad las mas ricas 6 ilustradas, las cua-
les las hubieran pedido antes que nadie, 6 por 1o
menos hubieran secundado con m6s ardor y mas
prontitud al que hubiera formulado la peticion, y
seguirian prestando apoyo al que insistiese en re-
clamarlas. Precisamente ocurrid y aun ocurre lo
contrario. La inmensa mayoria de los habitantes de
Cuba no piensa en esas reformas, 6 al mdnos no
tiene el empefio de que se lleven a cabo prematura
6 inconsideramente. Un estado de la poblacion y
riqueza de los distritos sublevados 6 que lo estu-
vieron en algun tiempo, y otro de los que perma-
necieron siempre files a la patria y 6 sus families
ofrecers en este punto una prueba concluyente.
Para que sea mas perceptible la fuerza de este ar-
gamento debo recordar que cuando se lanzd el gri-
to de Yara estaba dividido el territorio de la Isla
en tries departamentos con treinta y dos jurisdic-
ciones: el Oriental, que abarca la parte comprendi-
da centre el Cabo Maisi y la linea quebrada de Gi-
bara a Manzanillo por Holguin y las Tunas; el Cen-
tral, que desde la misma linea se extiende hacia el
Oeste, atravesando el Camaghey y terminando en
Cinco Villas, y el Occidental que comprende todo
el resto de la Isla hasta el Cabo de San Antonio.
El grito de Yara puso' desde luego- en armas a 1
departamento Oriental, con las importantes ex-
cepciones de las cabeceras de sus jurisdicciones,
que persistieron fieles, y de los muchos espafoles
que vivieron en el campo y se refugiaron en ellas:





-155 -


poco despues fu6 secundado por el Camagiuey, pero
quedando de nuestra parte Puerto-Principe, Nuevi-
tas y Santa Cruz; y m6s tarde tuvo eco en parte
del territorio de las Villas. El resto de la Isla,
aunque los insurrectos hicieron extraordinarios es-
fuerzos, siempre fu contrario a la rebelion.
He aqui ahora las jurisdicciones quo forman el
departamento Oriental v el nlmero de habitantes
que tenia cada una, segun el dltimo censo anterior
a la insurrection.


Baracoa ....
Bayamo ....
Santiago de
Guantanamo
Holguin....
Jiguani.....
Manzanillo..
Tunas......


Cuba..


Las jurisdicciones
nnicas quo pueden
mente sublevadas en


10.800
31.336
91.251
19.421
52.123
17.572
26.493
6.823


TOTAL, 255.919


de Puerto-Principe y Nuevitas,
considerarse como completa-
el departamento Central, toda


vez que en las restantes tuvo la insurrection m uy
escasos elementos, nos dan la poblacion siguiente:


Puerto-Principe..... .
Nuevitas............


62.527
6.376


TOTAL, 68.903


Suponiendo generosamente que la mitad de la
poblacion total de otras seis jurisdicciones de las
Villas se adhirio a la causa robelde, cosa que de
ningun modo sucedi6, tendremos los datos si-
guientes:





- 156 -


Cienfuegos.......... 54.034
Remedios ........... 47.247
Sagua la Grande..... 51.986
Santa Clara.......... 52.644
Saneti Spiritus...... 45.708
Trinidad............ 37.509

289.128
Mitad de esta suma............... 144.564

Total de habitantes de las juris-
dieciones sublevadas......... 469.386

De este numero hay quo restar el de los habitan-
tes de las cabeceras de dichas jurisdicciones, que,
excepto los de Bayamo, permanecieron todos files,
con la particularidad de ser en cada una los mas.
distinguidos, ms ilustrados y quo mks tenian quo
perder, pues si bien hubo algunas defecciones, es-
cialmente centre la disipada y frivola juventud, que-
dan sobradamente compensadas con los habitantes
del campo, que jams transigieron con la insurrec-
tion. El numero, pues, quo hay quo dod ucir, es el
siguiente:

Baracoa............................ 2.364
Cuba........................... 36.491
Guatimamo ....................... .1.735
H olguin.... ....................... 4.954
Jiguani........................... 1.347
M anzanillo ......................... 5.643
Tunas.............................. 1.840
Nuevitas........................... 2.208
Puerto-Principe..................... 30.585


Total......


87.167





- 157 -


Por Lo tanto, siendo 469.386 el nnmero total de
habitantes de las jurisdicciones sublevadas y 87.167
el de los de ins cabeceras de las mismas, resulta que
aun con las exajeradas concesiones que se hacen en
este cAlculo, la poblacion maxima que apoy6 las as-
piraciones de ]a insurrection, apenas ha llegado 6
282.219 almas.
Veamos ahora el ndmero de habitantes de la Isla
que han estado siemprey estin en favor de la causa


de Espana:


Bahia-Honda...........
Bejucal............
C6rdenas..............
Colon.................
Guanabacoa............
Guanaj ay..............
Gaines................
Habana................
Jaruco................
Matanzas..............
Pinar del Rio...........
San Antonio...........
San Crist6bal..........
Santa Maria del Rosario.
Santiago de las Vegas. .
Isla de Pinos...........


Habitantes.

* 12.773
* 23.748
. 50.465
64.217
* 26.213
39.843
. 62.462
. 190.332
. 37.571
79.913
* 68.926
33.886
28.977
8.046
15.850
. 2.087


TOTAL.................... 745.309


Mitad de la poblacion de los distritos
de las Villas y Sagua...............
Habitantes de las cabeceras de los dis-
tritos sublevados...................


144.564

87.167


TOTAL DE LA POBLACION FIEL.... ..977.040






- 158 -


REStMEN.

Poblacion field ........................ 977.040
Idem sublevada ...................... 382.219

DIERENCIA.............. 594.821

Por no dar excesiva extension 6 este articulo, dir&
en suma, como prueba de que es mucho menor la ri -
queza de la parte sublevada que la de la parte field,
quo de las 629.886 caballerias detierrade que consta
ia isla de Cuba, se cultivaban al estallar la revolu-
cion, 54.102, de las cuales 41.493 perteneceni la par-
to field, y solamente 12.6)9 a la sublevada; que los
distritos leaves produced azucar en cantidad seis ve-
ces mayor y en calidad otras tantas veces mejor que
los otros; quo los productos del territorio leal son
tres veces mayores en aguardiente, seis veces en
miel, contando la de cafia y la de abejas y nivelan -
do la diferencia en sus valores; un cuarto mayor en
cera y tries 6 cuatro veces mayor en tabaco y caf6,
pues los cafetales del distrito del Guant6namo se
han mantenido constante y espontaneamente a fa-
vor de Espafa y, aunque la cantidad de tabaco quo
producen los distritos leaves es mucho menor que
la de los insurrectos, es tan superior el quo se co-
secha en aquellos, que su valor en pesos duros les
hace exceder al de 6stos en dicha proportion. Estos
son los productos que se explotan en Cuba y cons-
tituyen su verdadera riqueza, pues los dem6s no
son en rigor articulos de' comercio general, puesto





- 159 -


qua son granos, legumbres, frutas y otros generos
que se consumen alli mismo.
Despues de estos datos pregunto: segun las re-
glas de buena l6gica, ji quien hemos de atender pa-
ra conocer las verdaderas necesidades y aspiracio-
nes de Cuba, al mayor y mis saneado nnmero de
habitantes, 6 al menor y ms desautorizado? Pue-
de ser causa real de la prolongation de la guerra,
el que Espaia no haya dado gusto a una minoria
relativamente pequeoa y compuesta de los m6nos
ilustrados, menos sensatos y que menos tienen que
perder, que inconsideradamente, por ambition u
otros fines, se han sublevado contra la mayoria de
su patria?


II.


Tampoco se resisti6 arbitrariamente Espana 6
otorgar a Cuba las convenientes reformas politi-
cas, como se dijo para hacer posible la insurrec-
cion, y se dice hoy para prolongarla. Semejante
calumniosa acusacion no said de lbios autoriza-
dos; fu6 lanzada con bastardas miras por unos
pocos malos espafloles, quo alentaron con su ejem-
plo i los enemigos de la patria, y por rutina 6 por
ligereza, ha sido despues repetida por esa incauta
clase de gente que, por su caracter poco reflexivo 6
excesivamente cr6dulo, es facilmente arrastrada a
opuestos partidos.
Espana ha estado siempre dispuesta a llevar 6





- 160 -


cabo todas las reformas que la prudencia aconse-,
jaba estar en armonia con las exigencias de los
tiempos y ser compatibles con el estado y necesi-
dades de la isla de Cuba; pero en bien de los mis-
mos cubanos ha procedido en esta materia con gran
tino y exquisito tacto, pues de otro modo hubiera
perj udicado los intereses de aquellos habitantes por
el mismo camino que queria asegurarlos.
Las eyes de Espana han tendido siempre en su
espfritu y en su letra a conceder a Cuba derechos y
ventajas en todas las esferas de la vida y de la acti-
vidad humana, que igualasen en un todo con los
peninsulares A los habitantes de las provincias de
Ultramar, y esto de un modo tan constante y pro-
gresivo, y en tales proporciones, que hizo decir al
historiador mejicano Alaman:
tema que otras naciones siguieron con sus colonias,
Espana no consider6 a las suyas meramente como
establecimientos productivos, sin6 que las hizo par-
ticipes de cuanto habia en la Metr6poli.a Otro ce-
lebre publicist, despues de enumerar las conce-
siones de Espafa a favor de Cuba, anadia a este
prop6sito: los paises espafoles de Ultramar sin6 como pro-
vincias iguales a las demas de la Monarquia, segun
lo demuestra la casi absolute identidad de la legis-
lacion y de la organization eclesiastica, militar, ci-
vil y econ6mica, en que apenas se hallan otras no-
vedades que las quo exigian las peculiares condi-
elones de la poblacion conquistada, y las en quo los
colocaba la distancia a que se encontraban de la
Metr6poli.





- 161 -


*La legislation de Indias con relation al pais con-
quistado, 6 a sus indigenas revela en todas sus
paginas el generoso designio de atraer a estos al
seno del cristianismo y de la civilization espano-
la, dotandolos de la misma libertad y los mismos
derechos que disfrutaban los habitantes de Casti-
lla. Y si los esfuerzos de nuestros ben6ficos Monar-
cas no pudieron alcanzar siempre a evitar graves
abuses, no por eso es m6nos cierto quo mostraron
un empefo altamente honroso en hacer feliz y
salvar de toda clase de vejaciones A la poblacion
conquistada, que aun par esto vinieron a conceder-
le en alguna part un Gobierno municipal propio,
y consagraron coma eyes muchos de sus antiguos
usos y costumbres; y par fin, que, en cuanto a las
necesidades de que podian tenor cabal conoci-
miento, han empleado para remediarlas un colo tan
vivo, que apenas hallara ejemplo en lo demAs quo
pudiera interesar a la mayor gloria y powder de su
monarqufa. Y finalmente, el ilustrado escritor
D. Vicente Garcia Verdugo decia: con las posesiones inglesas de la India, con las ha-
landesas de Batavia, con las francesas de Conchin-
china, y digase con la mano puesta en el corazon
si en alguna de estas posesiones gozan los natura-
les ni una sombra siquiera de los derechos que
tienen los de aquella provincia esp aola-.>
Para no ir mas 16jos de mi prop6sito, no citard
en este lugar la multitud de medidas protectoras
que desde muy antiguo adopt6 Espana en favor de
los agricultores cubanos; ni las importantes refor-
mas que en 1713 so hicieron en todos los ramos de
11





- 162 -


la administration en Cuba; ni la libertad para co-
merciar con todos los puertos de la Metr6poli que se
le did en 1764; ni las ventajas que le proporciond la
aplicacion del llamado Reglamento del comercio libre,
expedido por Cdrlos III en 1778; ni las Reales ed-
dulas de 18%IJ y 1819 en que, con ejemplar liberali-
dad, se facility alli el repartimiento de haciendas,
primero en usufructo y despues en propiedad (mer-
cedes por cierto de las cuales proviene en gran par-
to la riqueza de algunos de los jefes insurrectos); ni
los beneficios que derramd sobre aquel pais el Real
decreto de 23 de Julio de 1817, que aboli6 los privi-
legios de la Factoria de tabacos, alz6 el estanco en
la Isla y declare libres el cultivo, venta y trifico de
este rico producto; ni los no menores que le propor-
cion6 la Real cddula de 21 de Octubre del mismo
aio, llamada de poblacion blanca, que, con el fin de
estimular la emigration de espafiolesy extranjeros,
los exceptud por quince anos de los mis gravosos
tributos, se los rebajd considerablemente para los
sucesivos, e hizo extensivas estas gracias a los an-
tiguos habitantes que se dedicasen a la roturacion
y cultivo de tierras eriales y baldias, concediendo-
les otras muchas gracias y exenciones; ni el empuje
sorprendente que por los afos 1840 y 41 recibi6 la
produccion- mds rica de la Isla, gracias 6 la decidi-
da protection del Gobierno de la Metrdpoli.
Aunque esta larga sdrie de favorables disposicic-
nes prueban claramente la predilection y el inter6s
con que Espana mir6 en todos tiempos a los habi-
tantes de Cuba, y de ellas podria deducir poderosos
argumentos en favor de mi tdsis, como no se refie-





- 163 -


ren directamente al modo de ser politico de la Isla,
quiero prevenir este efugio de los adversarios. Ci-
tar6 por 1o mismo hechos que directamente se re-
fieran al modo de ser politico y social de Cuba, y
entre ellos solamente los quo han tenido lugar en
6poca recieoxte, toda vez que en los de ella podrian
fundar los insurrectos sus motivos de queja.
Sea el primero el decreto de 22 de Enero de 1829.
En 61, considerando (el Rey) que los vaslos y poderosos
domniios que Espana posee en las Indias no son propia-
mente colonias o factorias como las de otras naciones,
sino una parte esencial 6 integrante de la Monarquia es-
paaaola, y deseando estrechar deun modo indisoluble los
sagrados vinculosque unen unos y otros dominios, se sir-
vi6 declarar, teniendo presence la consulta del Consejo
de Indias de 21 de Noviembre, que losreinos, provincial e
islas que forman los referidos dominios, deben tener re-
1;resentacion national 6 inmediata d su Real Persona, y
constituir parte de la Junta central gubernativa del reinw
por medio de sus correspondientes diputados. Despues
disponia la forma en que habian de ser elegidos por
losAyuntamientos do cada distrito; que seles dieran
poderes con expresion de los ramos y objetos de in-
terds quo habian de promover, las indemnizaciones
que habian de percibir paragastos de viaje, etc. etc.
Verdad esque no siempre tuvieron efecto estas dis-
posiciones; pero esto fu6 debido alasmismas causas
que con frecuencia han esterilizado en Espafa sus
propias y mejores leyes, a las dificultades que opo-
nia la distancia, 6 a otros impensados obstaculos;
pero no a que hubiera intention, que nunca se ha
tenido, de desatender a aquellos habitantes.





- 16-1 -


Pero el hecho que mks desmiente la acusacion
de los insurrectos es la information que, a conse-
cuencia de arias representaciones de distintos eu-
banos, y algunos peninsulares, pidiendo reformas
political prontas 6 inmediatas, se mand6 abrir por
Real decreto de 25 de Noviembre de 1865 sobre las
bases en que debian fundarse las leyes quo habian
de regir las Antillas. Para determiner los hechos y
aclarar las cuestiones que habian de ser objeto de
la information, se mand6 por dicho Real decreto
oir verbalmente 6 por escrito a los Gobernadores
superiors civiles; 6 los regents 6 intendentes en
ejercicio de las islas de Cuba y Puerto-Rico, y a
los que anteriormente hubieren desempefiado estos
cargos; k todos los senadores naturales de aquellas
provincias, 6 quo hubieren residido en ellas por
espacio de cinco afos; A 22 comisionados natura-
les 6 vecinos de las poblaciones de dichas islas,
elegidos por los Ayuatamientos 6 Corporaciones
municipales de las mismas, cada una en el nnmero
que alli se ordena, y 6 cualesquiera otras corpora-
ciones 6 particulares de las dos islas que el Minis-
tro de Ultramar juzgase oportuno.
A consecuencia de este decreto se reunieron en
Madrid los delegados de dichas Islas con las demAs
personas quo debian concurrir a la information, e
inauguraron las conferencias el dia 30 de Octubre
de 1866, bajo la presideacia del Sr. Ministro de Ul-
tramar, ent6nces el Exemo. Sr. D.. Antonio Cano-
vas del Castillo. No siendo posible seguir aqui todo
el cursor de las treinta y seis conferencias que se ce-
lebraron, ni trasladar los discursos quo 6n ellas se






- 165 -


pronunciaron, me limitar6 a decir que, a pesar de
quo mds de un delegado vertid ideas quo pusieron
bien a las claras, no su deseo de obtener reformas,
sino el 6dio que profesaba a Espana, y las cuales,
alentando sobre manera a los enemigos de nuestro
bien, fueron el gdrmen de donde brotd despues la
insurreccion, el Gobierno de la Metr6poli demostr6
entdnces grandes y eficaces deseos de llevar 6 Cuba
todas las roformas politicas, ecounmicas, admi-
nistrativas y sociales quo podia oesear.
En prueba de ello, trascribir6 algunas palabras
del discurso que, al cerrar las mencionadas confe-
-rencias en Abril de 1867, pronunci6 el Sr. Ministro
de Ultramar. van a retirarse a aquellas provincias, y al volver A
su pals han de dar cuenta, aunque amistosa,.i sus
comitentes de sus actos en el desempeno del encar-
go con quo fueron honrados, debo ser franco y ex-
plicito respecto a ciertas cuestiones de un interns
capital. Ruego a todos los comisionados que ase-
guren en el pals, quo nadie hay mas interesado
que el Gobierno en resolver una que domina a to-
das: no hay quo embozar ni escamotes r la palabra:
la esclavitud. Los estimulos quo A ello impulsan, no
son solo los sentimientos de humanidad, razones
econ6micas y el interns del Estado, sino tambien
la necesidad de evitar complicaciones exteriores.
El Gobierno tiene el deber de hacer algo en este
sentido, y sobre esto soy int6rprete de sus deseos al
manifestarlo. Pero VV. SS. conocen quo la reso-
lucion es grave, y de ejecucioa dificil: no por eso
hay medio de aplazarla; sufriran con ella algunos






- 166 -


intereses; pero la cuestion ha Ilegado ya a su ma-
durez y no puede abandonarse. Citare i este pro-,
p6sito las palabras, aunque vulgares, de un gran-
de hombre: romper huevos.> Algunos de los que me escuchan
me honran con su amistad, y espero que desde
hoy me honren todos: ellos saben que soy franco,
y autorizo a todos que hagan use de mis pa-
labras.
>Hay una question que pesa gravemente sobre las
Antillas; es el estado politico: voy a ser tan franco
en esta como en la otra. Yo no puedo creer que deje
de darse una representacionlegislativa 6 aquellas
provincias: hay una grande conveniencia en que no
queden por mas tiempo sin estar de alguna manera
representadas.a
A esta conducta franca y generosa correspondie-
ron los inquietos con la mayor ingratitud. Mientras
aqui se estudiaba el medio de dar satisfactoria so -
lucion 6 los problemas que habian sido obj eto de las
conferencias muchos comisionados volvieron 6
Cuba inventando las mis .bsurdas noticias res-
pecto a las disposiciones del Gobierno y, antes
de que trascurriese el tiempo necesario para que
pudiese obrar, predicaron por todas partes la aver-
sion a la Metropoli que ardia en su corazon y de
que habian dado suficientes muestras en sus dis-
cursos, crearon centros de conspiracion y prepa-
raron arteramente la insurreccion.
A pesar de todo, es seguro que si la rebelion no
hubiera venido a interrumpir inconsideradamen-
te la marcha emprendida, haciendola improcedente,





167 -


a estas horas hubiera tenido ya Cuba, sin trastor-
nos ni peligros,las roformas politicas y sociales que
habian motivado la information.
Aun despues de star en armas los insurrectos
ha demostrado Espana s'is buenas disposiciones,
quit6ndoles una vez m6s la mascara de humanidad
con que pretenden disfrazar sus anti-patrioticos pla-
nes. Las ltimas eyes que ha promulgado sobre la
esclavitud, declarando el vientre libre y la emanci-
pacion de los sexagenarios, deben satisfacer las as-
piraciones de todo el que no sea refractario a las
eyes de la humanidad y de la ldgica, y hubieran
satisfecho a los insurrectos, si procediesen de bue-
na f6, pues con ellas terminari a la vuelta do poco
tiempo la esclavitud en las Antillas espaholas, con
la ventaja de que en vez de ser el hecho desastroso
para los esclavos, para las Antillas y para legiti-
mos interests de la civilization universal, como lo
fu6 en las posesiones colonials de los demAs pai-
ses europeos y como to esti siendo, y lo sera por
muchos alos, en los Estados del Sur de la gran fe-
deracion americana; Espafa, amaestrada con la ex-
periencia de sus antagonistas, dare al mundo el
expectaculo de former un gran pueblo con los mis-
mos desafines elementos que han puesto on ruinas
a los paises comarcanos. -
Pero j6 qud he de insistir? Hay una prueba con-
cluyente de que 6 los insurrectos no les ha animado
nunca ni les anima un sincero deseo de obtener para
Cuba genero alguno de reformas. El general Dulce,
competentemente autorizado por el Gobierno de la
Nacion, llev6 a Cuba toda clase de libertades, y sin





- 168 -


embargo, no por eso los rebeldes depusieron las ar-
mas. ZHabrti aun quien necesite mayores pruebas?
Aqui terminarfa este capitulo, si no tuviera que
hacerme cargo de otra de las patrafias de que se
valen los corifeos de la insurrection para mantener
vivo entre los suyos el 6dio a Espafa y el ardor ne-
cesario para que, 6 pesar de tanto escarmiento, no
depongan unos las armas ni dejen otros de auxiliar
la re belion.
Dicen que laMetr6poli, con irritante exclusivismo,
consider como parias a los cubanos, cerr6ndoles
la entrada a las carreras del Estado 6 los empleos
lucrativos en cada una de ellas, postergndolos 'en
la ordinaria provision de los destinos y dandoles
otros motivos de queja. El argumento, como se v,
no es de muy desinteresado patriotismo.
Aunque parece imposible que haya quien tenga
audacia suficiente para proferir falsedades tan no-
torias, y mas aun que haya quien las crea, bueno
ser poner las cosas en su lugar, para quo no quede
en pie ninguna de las razones con que se pretende
extraviar la opinion y justificar la prolongation de
la guerra, y para que sepan los alucinados quo se
abusa de su credulidad con objeto de seguirlos ex-
plotando.
Es un.hecho pnblico y constant que los cubanos
no solo han tenido siempre abiertas todas las car-
reras del Estado, sin6 que las han podido ejercer
con ventajas sobre los mismos peninsulares. Mien-
tras que estos, al ir a Cuba, tienen que separarse de
sus familiar y exponerse 6. los peligros de la acli-
matacion, ellos, sin peligros de ninguna especie, so





- 169 -


incorporan d las suyas y no por eso dejan do reci-
bir su correspondiente ascenso.
Ademns on todas las carreras del Estado hay es-
tablecidas ventajas especialos que favorecen mar-
cadamente d los hijos de Cuba. Por ejemplo: para
disfrutar derechos ptsivos dobles, 6 sea para cobrar
real sencillo do plata en vez de real de vellon, so ne-
cesita una de estas condiciones: ser hijo de Ultra-
mar; casarse con hija de Ultramar; 6 haber servido
alli veinte anos, siempre quo no baje de seis el l-
timo periodo. En 1o cual, como se v6, salon may fa-
vorecidos los cubanos sobre los hijos de las demis
provin'ias de la Nacion.
No es menos inexacto Jo quo dicen acerca de los
empleos liwcvtivos. Gran parte de los mejor rctri-
buidos han sido constantemente y son desompefia-
dos por cubanos. Con el prop6sito de no citar nom-
bres propios sind cuando d ello me obligue ia nece-
sidad, hablar6 en general de esta materia, en quo
podria herirse f tcilmente la susceptibilidad do per-
sonas apreciables. El lector que quiera convencerse
por si mismo de la verdad de lo quo voy d decir, Jo
conseguird fMcilmrnte, consultando la GaLa o/icial
de Cuba. Empezars por los cargos que suponen mds
confianza, 6 que ejercen mayor influencia, en los
cuales pudo con mds razon la Metr6poli mostrarse
exclusivista.
El cargo de capitan general de la Isla, los de co -
mandantes generales de los diferentes departame n-
tos y las tenencias de gobierno son puestos do to-
da confianza y los han desempefado con frecuencia
hijos de aquel pals.





- 170 -


El cargo de rector de la Universidad de la Haba
na y el magisterio retribuido en las aulas superio-
res, ha sido igualmente desempefado por largo
espacio de tiempo exclusivamente por cubanos. De
los veintisiete profesores quo tenia la mencionada
Universidad en 1865, eran hijos del pais veinticua
tro,-y por cierto que entre ellos hubo mis de cua-
tro quo tuvieron luego el valor de ponerse 6 decla-
mar contra la tirania y el exclusivismo de Espana.
-De los trece vocales quo on el mismo ano compo-
nian la junta superior de Instruccion pniblica, diez
eran cubanos, y alguno de ellos era ademas jefe de
section en el gobierno supremo de la Isla, con qui-
nientos pesos de sueldo mensual: en mayor propor-
cion estaban aun los que componian las juntas lo-
cales de los pueblos de toda la Isla.
Lo mismo sucedia y sucede en la magistratura.
Apesar de las incompatibilidades s6.biamente esta-
blecidas por los cddigos de Espana, han tenido y
tienen honrosos puestos en las audiencias de Cuba,
incluso el de regente, muchos hijos de aquella An-
tilla: muchos otros han ejercido y ejereen los demis
cargos de justicia, y 6poca ha habido en que, con
muy contadas excepciones, todas las alcaldias ma-
yores, 6 juzgados de primera instancia como aqui
se laman, han estado desempefados portcubanos,
dignamente es verdad, pero ninguno los hubiera
desempehado si, a pesar de estar habilitados por
su carrera, se les hubiera aplicado la ley general
de la nation, que incapacita a todo espafol para
desempefar cargos judiciales en ol pueblo de su na-
turaleza 6 on el de su consorted.





- 171 -


No otra cosa ha tenido siempre lugar en la Ad-
ministracion de Hacienda y en los demis ramos del
servicio pnblico. El cargo de superintendent ge-
neral de la Isla y Los otros empleos en la Hacienda,
desde los mas prominentes hasta los mis modestos,
han estado y est6n en poder de hijos de Cuba, y
esto en tan crecido nnmero, que, para citarlos to-
dos, seria forzoso componer una lista ms larga do
lo que permiten los limits de este trabajo.
Y en la militia ,qu6 ocurre? fNo est lleno de
cubanos nuestro ejdrcito de Cuba? jNo estA llen, la
historia de aquella guerra de nombres de esclare-
cidos soldados de todas gerarquias nacidos en la
Isla, quo han defendido y defienden los derechos de
la patria con una constancia, con una bravura y un
entusiasmo, dignos de todo elogio?
Y en cuanto a los motivos de queja, ,qu6 funda-
dos motivos de queja puede alegar Cuba contra
una Metrdpoli que la considera como provincia es-
pafola; que le d6 la sangre de sus hijos y no le pide
la de los suyos; que admite a los cubanos a todos
los cargos pdblicos; quo le ha dado una interven-
cion directa en sus presupuestos y en todos los ra-
mos do la Administracion por medio de un Conse-
jo compuesto de las notabilidades do la Isla?
Pues si esto es asi, como es, ,qui6n no compren-
de que no tendrin los insurrectos gran confianza
en la justicia de su causa ni en las simpatias del
pais, cuando, para prolongar la artificial existencia
de sus mermadas huestes, tienen que apelar a tan
desleal difamacion?
En resumen: no pudiendo los insurrectos cifrar





- 172 -


sus esperanzas en el oansancio de Espafa, porque
Espana ha dado pruebas de quo no se cansa; ni en
I i protection de potencias extranjeras, porque esto
es una iiusion peligrcsa; ni on una anexion que
sobre peligrosa no mej )'RriA su situation, y amr
consiguiendo en todo Caso su independencia, dsta
los sumiria en mayors Caiam.iiales y arruinaria
la Isla; no existiendo muotivo alguno que, justifi-
cando su pertinacia, pun dla prometerIes nuevos afi-
liados, toda vez que la mlatr y nejor parte de la
Xntilla no piensa como ellos, y la Metr6poli en to-
os tiempos ha dado a sus djos (e Ultramar Ine-
quivocas inuestras de solicited, CIkro es quo la pro-
longacion de la guerrt no tLCne justificada causa n;
fundamento, siondo tan solo efecto del interds pri-
vado de unos poces ilusor, y que ei resultado ine-
vitable de la misma no pnuode ser otro que, 6 depo-
ner ellos voluntariamnote las armas y acogerse d l
benignidad y cleruencia do Espafna, en cuyo case
nodra recibirlos gozosa en su seno perdondndoles
sus extravios, 6 de no ihacerbo voluntariamente, se-
ran en definitiva sometidos por la fuerza y en este
casoperderin todo titulo A ser tratados con clemen-
cia y benignidad, y mereceran serlo con el rigor con
que una madre, por amante quc sea, debe tratar 6
sus hijos rebeldes, para escarmiento de unos y sa-
ludable ensefianza de todos.














CAPITULO IV.


H1FJORAS OONVENIENTES PARAQUE SEA ESTABLE
LA PAZ.


Conviene dar 4 la juventud una education verdaderamente
national y facilitarle los medios de conseguirlo, Debe
utilizarse en bien de Cuba la emigracion de los espanoles,
cuando es inevitable, v en muchos easos convondria csti-
mularla y protegerla.-Es necesario combatir t toda costa
el origon de las enformodades do la Isla para mejorar, como
es posiblo, sus condiciones higienicas.-Procnrose igual-
monte dar a su riqueza el inmenso desarrollo de one es sus-
ceptible.

I.


Dejando 6 quien toca la inision do fijar la 6poca,
las circunshancias v la forina en que pueda ser con -
veniente llevar a Cuba imaymres reformas politicas
y sociales da las que ya lt obtenido, voy 6 ocupar-
me en este capitulo de algunas mejoras que, una
vez alcanzada la paz, contribuiran, en mi sentir, a
hacerla estable. Termiuada la guerra, no se puede
abandonar a si misma aquella sociedad; se debe, por
el contrario, cuidar de ella con mayor solicitud y
m6as esmerada atencion.





- 174 -


Para obrar el bien y conjurar toda clase de peli-
gros y perturbaciones, es necesario, ante todo, so-
focar el g6rmen separatista que alli existe, introdu-
ciendo ciertas mejoras que multipliquen los lazos
de union entre la Antilla y la Metr6poli y les den
mfitua confianza. La primera debe ser educar 6 la
juventad para que sea ftil y sepa ser espanola. Los
separatistas se apoderaron dcel corazon 6 inteligen-
cia de gran parte de los cubanos, extraviAndolos
desde que empezaban a tener use de razon. Poco
vigilada la ensefanza, la explotaron a su sabor or-
dendndola a sus fines. La juventud no aprendia la
historia patria, llena m's que otra alguna de elo-
cuentes ejemplos y sembrada de hechos her6icos
quo causaron la admiration del mundo, ni nuestra
geografia ni nada national. Casi todo Jo que se le
ensefaba era americano: la constitution de los Es-
tados-Unidos, su libertad, su envidiable organiza-
cion, las delicias de su repiblica, encaminindolo
todo 6 inculcar en la juventud el principio de rica para los americanos>> y el ddio a Espafa, a la
que se procuraba poner en ridiculo, calumniandola
por todos los medios imaginables..
Con esta preparation solian los j6venes conti-
nuar su education en la Habana, done no perdian
las malas compafias, ni la indolencia propia de
aquel clima, y se confirmaban en las adquiridas
ideas separatistas, que les hacian soberbios, ingra-
tos y desnaturalizados aun con sus familias. Las
masacomodadas entraban en la petulante y perju-
dicial moda, introducida seguramente con un fin
politico, de enviar sus hijos a los Estados Unidos;






-1i5 -
alli, al calor de aquella febril actividad, adquirian
ideas perjudiciales a Espaia, si no las llevaban ya,
y despues de haber derrochado un capital, porque
el pais os muy caro y la vanidad de sus familias
ponia Zen sus manos grandes mesadas; despues de
haber vivido una vida disipada sin6 licenciosa, que
habia quebrantado 6 consumido su salud, volvian
sofadores a su pais, predicando en mal espaflol la
ignorancia de Espana y las excelencias de las ins-
tituciones americanas, en cuya alabanza no citaban
los adelantos de la industria quo no conocian, ni la
perfection de las artes que no habian estudiado, ni
nada grande, bueno ni serio; sing las diversiones,
las modas y los juegos, en que se mostraban muy
experimentados.
Los frutos de esta education fueron los que eran
de esperar: habian aprendido a mal hablar el ingl6s,
olvidando el idioma patrio; habian llenado sus atur-
didas cabezas de teorias de otros paises quo no tie-
nen aplicacion al suyo, por ser diferente su clima,
y diferentes las costumbres, la ilustracion, el tem-
peramento y caracter de las razas que ho pueblan, y
en cambio ignoraban lo quo mas les importaba y
mas conveniente era a sus interests, a sus familias
y a la patria.
Dados estos antecedentes, no es estrafo, qua
honradisimos espafoles de sanas ideas, hayan
tenido el sentimiento y la vergienza de ver a sus
hijos entree los insurrectos, en recompensa de los
desvelos y sacrificios quo les habia costado su edu-
cacion. He oido a muchos de los quo pocos afos an-
tes se vanagloriaban do tenerlos estudiando en los





- 176 -


Estados Unidos, confesar sonrojados que se les es-
capaban para incorporarse a los que combatian a
sus familias y destruian sus intereses; algunos se
vieron en la dura necesidad de pedir fuesen de-
portados, para evitar mayores verguenzas y de-
sastres.
Es, pues, de grande importancia y trascendencia
suma procurar que la education de la juventud sea
completamente national y darla tales condiciones
de extension y solidez que pueda llenar los deseos
de los mas exigentes, para que no tengan necesidad
de acudir a extrafias fuentes. Convendria mucho
estimular a los cubanos a quo envien sus hijos i la
Peninsula para hacer sus studios, facilitandoles los
medios de realizarlo en condiciones de seguridad y
economic, al alcance del mayor ndmero posible de
familias.
El Gobierno tiene en su mano poderosisimos me-
dios de r'alizarlo. Tiene ricas lineas de vapores, a
las que d6 crecidas subvenciones y con las que
hace contratos para que a un precio reducido lie-
von y traigan a sus empleados y militares. El pa-
saje en primera, con toda comodidad de cada uno
de 6stos, le cuesta setenta y siete duros, cantidad
casi igual (y aun podria reducirse) a la que en va-
pores extranjeros cuesta hacer la travesia de la
Habana a Nueva-York. Considerando d los j6venes
que vinieran 6 estudiar a Espana como a emplea-
dos, 6 inclayndolos en los contratos con las em-
presas de vapores, podria pagarseles el viaje 6 co-
brarseles s6lo el precio de contrata por una sola
vez de ida y vuelta.





- 177 -


Viniendo los hijos de,Cuba a hacer entree nos-
otros sus estudios, nos conocerian y tomarian el
carino que engendra el trato, principalmente en la
juventud ; viajando se ilustrarian; harian compa
raciones entre uno y otro pais ; aprenderian a dar
al dinero el valor que alli no conocen ; el deseo de
volver al lado de sus familias 6 al de la persona a
quien habian jurado fd, les estimularia al estudie;
las diferencias de clima y de costumbres les permi-
tirian consagrarse con mas asiduidad a las ciencias;
y en los ejemplos de nuestra gloriosa historia, en
los monumentos que perpetan nuestra antigua
grandeza, en la belleza de nuestro pals, en la gra-
cia y donaire de nuestras mujeres encontrarian po-
derosos motivos de patriotismo, gratas emociones
que llevarian siempre impresas en su alma, nuevos
lazos de union entre sus families y las nuestras.
Yo he llegado 6 querer a la Habana tanto como 6
Madrid, a Santiago de Cuba y 6 otras ciudades
tanto como d Barcelona, Valencia, Segovia, Zara-
goza y Murcia, y casi tanto como a mi pals natal.
Cada una de esas poblaciones despierta en mi alma
tn recuerdo quo me conmueve poderosamente;
cada una me lleva 6 edades, dpocas y lugares en
que tuvieron lugar las escenas que forman la tela
ya no corta de mi existencia. LQuidn es el hombre
que recuerda con indiferencia las poblaciones en
quo ha pasado axgun period de su vida? Una, por-
que nos vid nacer y arrull6 nuestra euna; otra, por -
que nos trade a la memoria el objeto de nuestro pri-
mer amor, 6 las personas a uien debemos gratitud
y carino; esta porque en ella nos educamos y apren-
I2






- 178 -


dimos. ser hombres de honor; aquella porque
viene asociada en nuestra mente con nuestros
triunfos 6 nuestras debilidades; lo cierto es que to-
das las poblaciones en que hemos vivido ocupan un
lugar preferente en nuestro corazon, y todas ha -
blan a nuestra alma un lenguaje misterioso que
nos conmueve solemnemente.
Si los cubanos que pueden seguir una carrera
vienen a educarse entre nosotros, vincularin su
vida a nuestra vida, y formar6n su espiritu en el
espiritu national; y como, andando el tiempo, han
de ser ellos los que eduquen y dirijan a los demas,
pues que serin sus padres, sus letrados, sus m6di-
cos, sus generales, podrin former una sociedad
verdad6ramente es-pafola, cuyo corazon, latiendo
al compis del nuestro, querrA todo 1o que aqui
queramos, y abominara lo que abominemos: las
desgracias de la patria serin sus desgracias y sus
glorias, las glorias con que se honre.
Como en este 6rden de cosas es tan eficz el
ejemplo, convendria lo diesen los municipios de la
Isla, costeando la.carrera en la Peninsula a cierto
numero de j6venes, como premio 6 su talento, a sus
virtudes 6 6 -especiales servicios de sus familias.
Con cuarenta duros al mes, podrian costear 6 cada
uno de ellos una carrera en Espana: pocos de los
que.desde nuestras provincias vienen hoy a estu-
diar a la corte, disponen de una mayor cantidad.
Recobrada con la paz la perdida prosperidad de
Cuba, lo cual se obtendria a los pocos anos, segun
creen los que concern la feracidad de aquel suelo y
el origen de su riqueza jiqu6 ayuntamiento no po-






- 179 -


dria destinar 6 este objeto 1.500 duros anuales?
Para aquellos ricos municipios es dicha cantidad
mAs llevadera que la de 503 duros para los pueblos
de 12.000 almas de la Peninsula. Suponiendo que
el de la Habana enviase diez jdvenes, cinco cada
una de las poblaciones de Matanzas, Santiago de
Cuba, Cienfuegos, Cardenas y Trinidad y tres cada
uno de los municipios de las demas jurisdicciones,
resultaria un total de 117, quo con los que se cos-
teasen los estudios, podria llegar 6 250 los jdvenes
quo tuvi6semos constantemente centre nosotros. A
la vuelta de veinte anos, se hallarfan en este caso
inas de 1.500, cuya ilustracion y carifno recompen-
sarian grandemente el celo y los sacrificios de la pa-
tria. Buena prueba es de esto el modo de sentir de
los cubanos que han visitado la Peninsula; todos
ellos han modificado profundamente sus opiniones,
y aun los mas reacios, 6 quienes es todavia simpa-
tica la independencia, estan por la evolution y no
por la revolution, segun el dicho de uno de sus mas
ilustrados y profundos pensadores.
Los hijos de aquel pais que siguieron la carrera
de las armas, han prestado constantemente brillan-
tes servicios. Son muchos los jefes y oficiales cu-
banos, tanto de artilleria como de ingenieros, esta-"
do mayor y otros cuerpos, que han hecho aquella
campaia, y todos absolutamente, sin una excep-
ion, se han portado y se portan como buenos es-
paholes y decididos militares. Esta marcada dife-
rencia quo distingue a estos cubanos de los demas,
no consiste en otra cosa que en haberse educado en
la Peninsula y haber perdido con eblo sus aiejas





- 180 -


preocupacionos, si es que las llegaron'i adquirir.
Venga, pues, la juventud cabana, y haga sus
estudios en Madrid, Barcelona, Valencia, Cadiz 6
Sevilla. Tratandonos very quo los espafoles no
somos, coma se lice all!, gentle atrasada 6 intratable;
aqui encontrari hermamos afables y carifosos que,
hablando su misma leugua, sertira como ella
siente y con sus buenos oficios le hard llevadera la
ausencia de sus families. Aqui encontraran ciencia
los estudiosos.; monumentos grandiosos y ricos
modelos que imitar los amantes del arte; genio,
inspiration y possia los que gusten de la belleza;
virtudes, hermosura y amor los quo deseen elegir
esposa. Venga, si, la j uventud cubana; aquf tem-
plaremos nuestras almas al calor de una misma
madre; al volver a su provincia con la aptitud y los
titulos que les permitan ocupar los primeros pues-
tos centre los suyos y con has virtudes que les gran-
goen la confianza y las simpatias de todos, se lleva-
rin y nos dejaran gratos recuerdos de una amistad
que nunca muere, y si con las vicisitudes de los
tieppos la prosperidad sonrie a la patria, cantare-
mos juntos sus alegrias; si la abate la adversidad.
aunaremos nuestras fuerzns para consolarla en su
infortunio 6 defenderla de sus enemigos.
Tambien convendria fomentar y facilitar a los
cubanos el ingreso en las Academias militares. Las
families termen, como es natural, enviar a sus hijos
a Espala para que pagan los estudios preparato
rios, pues no tienen ordinariamente persona de
confianza que los vigil y aconseje en una edad tan
llena de peligros. Este temor ha impedido seguir




- 181 -


carreras militares d muchos jdvenes de talento y
gran fortuna, que hubieran podido dap lustre d su
familia y honor a su patria, teniendo quo conten-
tarse con onalquiera de las tiviles que pueden ha-
cer alli, 6 con los elemeutales conocimientos, que
necesitan para la administration de sus intereses.
Todos los cuerpos de Cj a to tienon en Cuba Ele-
mentos suficientes pare en-ear con provcho las
materias de ingreso y ex inqar con acierto de ellas
, los j6venes as irantes. Ea el cuerpo de artilleria
sE ha practicado asi con buen resultado por espncio
de algunos ahos: hoy eoisten muchos oficiales del
cuerpo quo ingresaron de esie modo en la Acade-
mia y dan con sus conocimrentus y conducta prue-
bas inequivocas de la utilidad de esta prdotica que
ha caido en desuso. Lo mismo puede hacerse en
Las demas carreras militares. Admitidos 10s jdve-
nes en las respectivas Acanemias, ya podrian las
familias dejarles vonir sin temores ni recelos, Con-
lindoles al'cuidado y vigi!ancia de sus jefes y pro-
fesores.
Asi lo propuso al Gobierno en el mes de Enero
de 1&875 el Exemo. Sr. Capitan general de Cu-
ba, manifestando en una Bien razonada comu-
nicacion los excelentes servicios que podrian pres-
tar las Academias preparatorias, si se establecieran
6 la sombra de una disposition que las autorizara.
Para mayor ilustracion de esta rnateria, traseribi-
r6 integro el citado documento. Dice asf:
tXapitania general-de la siempre fiel isla de Cu-
ba.-Estado Mayor.-Seccion primera.-Nin. 18.
-Exemo. Sr.: La Real Orden de treinta de Noviem-





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bre deo1860 concede el derecho do ser examinados en
esta Isla a los jdvenes que, residentes en ella, de-
seen ingresar en el Colegio de artilleria establecido
en la Peninsula, cuya Real 6rden Os asimismo apli-
cable a las demas posesiones de Ultramar. De dicha
autorizacion se ha hecho uso en repetidas ocasio -
nes, y son varios los oficiales de esta procedencia
quo sirven actualmente en el arma de artilleria.
*Ahora bien; si por efecto del actual estado de
la Isla son pocos los casos en quo en estos ultimos
aios se ha ejercitado este derecho, ni por ello dsta
ha caducado, ni han dejado de tener su fuerza las
consideraciones quo se tuvieron presentes al dictar
la mencionada disposition.
aEn este concepto, y en la firm persuasion de
llenar con bien del ej6rcito y Estado un debar para
con las aspiraciones de la juventud residents en
esta Isla, me dirijo A V. E. para hacerle present
la conveniencia de que la Real 6rden antes citada
se amplie en sus efectos con respecto al ingreso en
los demas cuerpos facultativos, toda vez quo la fa-
cilidad quo por la misma se proporciona para la
entrada on el Colegio de artilleria, no se proporcio-
na para el ingreso en las Academias de ingenieros
y estado mayor del ejercito y Ia armada.
aLa importancia y trascendencia de este asunto
no se ocultari a V. E., puesto qae, siendo los cuer-
pos expresados los quo ofrecen mas estimulo por
su instituto, buen nombre y conocimientos cienti-
ficos, no dudo quo una buena parte de la juventud
de la Isla aspiraria al ingreso en ellos, y aun mu-
chos jdvenes de los que, contando con grande bie-





- 183 -


nes de fortuna, miran con desden las carreras a
que ho; pueden dedicarse y deseosos, sin embargo,
de instruirse pasan a hacerlo al extranjero, donde
desgraciadamente se infiltran de ideas contraries a
la domination espanola, se inclinarian quizs a
emprender dichas carreras, que, aun cuando luego
no las continuasen, les habrian proporcionado a
ellos la ventaja de una instruccion cientifica s6li-
da, variada y brillante, y al Estado la de haber
creado en ellos un espiritu favorable a nuestra na-
cionalidad.
>Ademas debe tenerse muy en cuenta que la
guerra actual ha traido 6 esta Isla un gran nnrmero
de jefes y oficiales, cuyos hijos no tieren hoy otra
carrera militar abierta que el ingreso en la Acade-
mia de cadetes de infanteria y caballeria, puesto
quo los escasos recursos de sus padres no les per-
miten enviarlos a la Peninsula, para hacer en ella
los estudios convenientes para el ingreso en otros
cuerpos.
>aSe objetar tal vez, Exemo. Seflor, que unos po-
drian hacer aqui los estudios necesarios, y otros,
que cuentan con recursos suficientes, pasar 6 efe-
tuarlo a la Peninsula; pero desgraciadamente no
hay aqui en la actualidad para los primeros centres
de instruccion quo difundan la suma de conoci-
mientos indispensables, ni puede haberlos hoy, fal-
tando estimulo quo asegure la concurrencia, y en
cuanto a los segundos, no es nunca comparable la
inseguridad de los padres, quo, desprendidndose de
sus hijos y a costa de sacrificios penosos, los en-
viason a la Peninsula a hacer sus estudios, quizas





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sin provecho, no es comparable, digo, esta insegu-
ridad con la certidumbre de que efectuados aquf
diebos estadios baj o la inmediata vigilancia pater-
na, los jbvenes quo se considerasen aptos por tri-
bunal competent, fuosen desde luego declarados
alumnos 6 cadotes de los cuerpos a cuyo ingroso
&ipirasen, y trasladados por cuenta del Estado a la
Peninsula, para continuar on ella su carrera en las
Academias 6 Escuelas r s ectivas.
>Por todo lo expuesto, y convencido de quo las
aspiraciones a un porvenir aumentan a medida de
las facilidades que se ofrecen para alcanzarlo, y re-
cordando el significativo hecho de quo, -i pesar del
levantamiento casi en masa quo ha conmovido esta
Antilla, no se ha dado el ejemplo de quo un solo
oficial hijo de ella haya tornado parte en 6l, antes
bien son muchos los que con distincion combaten
bajo nuest'a bandera, acudo V. E. rogSndole in-
cline el uimmo del Gobierno de S. M. para quo la
Real Orden do 30 de Noviembre de 1860 so haga ex-
tensiva'al ingreso en todas las carreras militares.
Dios guarde a V. E. muchos anos-Habana Enero
1875.-Exemo. Sr.: fosd de la Concka--Excmo. so-
nor Minisro de la Gverra.

II.



Hay ademis otras cosas que pueden contribuir a
crear nuevos y fuertes lazos entre Cuba y la Penin-
sula, haciendo estable la paz y produciendo gran-
des bienes a los dos paises.






- 185 -


La emigration de los espafoles, que sin rumbo
fijo ni seguridad de ningun genero, se dirigen a
distintos puntos en busca del pan de que carecen
en sus hogares 6 de unas riquezas y bienestar, que
la mayor parte de las veces no son otra cosa que fa-
laces suoios de oro, viene siendo para Espafia una
sangria, que con mejor direction pudo dar buenos
resultados. Vayan enhorabuena a lejanos paises
todos los que sientan una pasion honrada de con-
quistar feliz porvenir para si 6 para sus familias, y
aun todo el que en los conflictos de la inexperien-
cia 6 de las pasiones busca un nltimo refugio a su
fortuna, a su honra 6 a su persona; pero en lugar
de dirigirse i paises extrafos, donde al variar de
clima tienen que cambiar de nacionalidad, de cos-
tumbres, de eyes, de bandera y muchas veces de
idioma, dirijanse 6 tierra espafiola y alli, entre los
suyos, tendrin mayores probalidades de realizar
sus prop6sitos. Alli encontrardn la bandera glo-
riosa que representa a la madre patria, que, pos-
trada 6 poderosa, es siempre aquella amada patria
cuyo carifloso recuerdo han de evocar, aun sin que-
rerlo, en la vida aventurera de lejanos paises; que
el amor a la patria es, como se ha dicho de otro
amor, fuego que so aviva con la distancia. En nin-
guna parte encontrardn una lengua tan dulce, tan
armoniosa, quo les able tan poderosamente al co-
razon como la lengua castellana que les arrull6 en
el regazo de su madre y en la que aprendieran de
sus enamorados l6bios 6 pronunciar los ms grates
nombres.
Terminada la guerra, debe ocupar preferente-





- 186 -


mente la atencion de los gobiernos moderar y nor-
malizar esta emigration, guiandola, cuando sea in-
evitable, y protegidndola, con el fin de quo pueda
servir para colonizar la isla de Cuba. Esto, ademds
de evitar graves inconvenientes y la desgracia de
muchos espanoles, que, buscando felicidad en le
janos paises, suelen encontrar terribles desengafos,
contribuiria d extinguir los ddios de la guerra,
multiplicaria, como he dicho, los lazos de union en-
tre Espaia y Cuba y serviria los intereses de los
habitantes de ambos paises, quo son, en definitiva,
los interests de la patria.
Por otra parte, la isla de Cuba, como dije al prin-
cipio de esta Memoria, os de un suelo feracisimo,
capaz de contener una poblacion diez veces mayor
de la quo hoy tiene. Otorgando ciertas ventajas a
los quo quisieran marchar alli, pronto podria al-
canzar un desarrollo en riqueza y poblacion muy
until a la Isla y a la Metr6poli y obtener las grande
mejoras de quo aquel pais es susceptible. Para con-
seguirlo no necesitariamos los esfuerzos de Car-
los III para colonizar la Carolina, ni los quo
han hecho y aun hacen los americanos para po-
blar las margenes del Misisipi y otras naciones
sus colonias. Los norte-americanos reclutan en
Europa colonos para las suyas y los llevan en
las condiciones quo quieren ir, con sus padres y
con sus hijos, sin excluir a los viejos ni a los nibos,
les pagan el viaje, les hacen pasar por los puntos
de Europa en quo pueden ver algo ntil y ellos mis-
mos les explican lo quo despues pueden aplicar,
deteni6ndolos para ello algunos dias donde lo





- 187 -


juzgan conveniente. Una Fez en la colonia i que
van destinados, les distribuyen las casas de made-
ra que anticipadamente han hecho construir en el
sitio ma's conveniente para former un pueblecito;
les dan las tierras y aperos que han de formar la
base de su propiedad, y hasta nombran de entre ellos,
estudiadas las personas en la travesia, parte de las
autoridades locales que los han de gobernar. Con
estos cuidados quo, aunque parecen muchos, son
perfectamente prdcticos y practicados, pueblan y
enriquecen sus posesiones.
Para poblar y enriquecer a la isla de Cuba no ne-
cesitaria Espafa tanto trabajo, ni tendria que bus-
car colonos en paises extrafos. Hay repartidos por
las republicans del Sur muchos miles de espaioles,
que fueron alli voluntariamente 6 engafados con
promesas halageias, y hoy viven en la mayor mi-
seria, sin poder volver a la patria por falta de re-
curses. Todos los dias estoy leyendo en los peri6-
dicos noticias de este g6nero. En un periddico
mejicano de fecha reciente, he leido las siguientes
desconsoladoras lineas:
KLlamamos la atencion de nuestros compatriotas
acerca del miserable estado de una gran part de
los espafoles residentes en M6jico. Ya no se trata
de compadecer una penosa mediania, sino de ali-
viar una completa miseria. En el espacio de una
semana han acudido a nuestra casa 22 espafoles
pidiendo limosna. Anteriormente no ha pasado dia
sin que acudieran uno 6 dos. No hay trabajo, no
hay colocacion de ninguna clase, tanto para los que
vienen, como para los que se han arruinado aqui





-188-


despues de haber tenido un pequefo capital. No
podriamos socorrer a, todos aunque fudramos ricos.
Andando el tiempo, muchos espafoles residents
en la repdblica darin el triste especta.culo que no
pocos de sus compatriotas dan en Buenos-Aires;
tendran que mendigar el sustento de puerta en
puerta, y la salud de hospital en hospital.>
Si el Gobierno se propusiera trasportar a esos
desgraciados a la isla de Cuba, cuidando por lo
pronto de proporcionarles trabajo, todos irian con
gusto: de este modo Espafla ampararia 6 hijos su-
yos, que por ignorancia son explotados 6 desgra-
ciados en repnblicas americanas de las que no co-
nocian ma's quo el nombre, y ellos constituirian un
gran elemento de colonizacion y base de excelentes
reserves.
Iguales ventajas podrian concederse 6 los sold a-
dos que, al llevar cierto tiempo de servicio, quisie-
ran permanecer' en la Isla. La esperanza de encon-
trar al licenciarso una colocacion que les aseguraso
el porvenir, aumentaria indudablemente el numero
de soldados voluntarios aminorando el sorteo,
y seria para ellos un nuevo y poderoso mo-
tivo de entusiasmo y fidelidad A la patria, pues, al
defender los intereses de 6sta, defenderian los que
con el tiempo y honrado trabajo, podrian llegar a
ser suyos.
Hay de sobra en la Isla magnificos terrenos que
poder distribuir y personas competentes para diri-
gir las distribuciones y operaciones necesarias.
Prueba son de esto ultimo las innumerables notas
y firmas estampadas en el album del Canal de Isa-





- 189 -


bel II, llamado tambien Canal de Vento, en las que
distinguidos ingenieros y personajes de todas las
naciones del globo dan uninime testimonio do ad-
miracion y aprecio al profundo talento y laboriosi-
dad incansable del ingeniero militar, director de
dicho canal. En el mismo ejercito hay eftendidos
oficiales que podrian encargarse de la direction de
muchos de estos trabajos y hasta de enseffar i cons-
truir casas de madera, hechas de piezas, las cuales,
por armarse y desarmarse ficilmente, permitirian
elegir el sitio en que mis conviniera fijarlas para
formar los pueblos. Ocupadas al principio estas
casas por la gente del pais, quo conoce perfecta-
mente los frutos y la agriculture de aquel clima,
pronto se multiplicarian hasta formar ricas pobla-
ciones.
Con esta protection y auxilio del Gobierno, lIe-
garia el departamento Oriental 6 ser tan rico como
el otro extremo de la Isla, pues tiene tan buenas
condiciones climatoltgicas y topogrificas y gran-
des elementos que utilizar. En 61 apenas habri hoy
150.000 alas repartidas por la costa, cuando ho
rico es el interior. En la sierra Maestra podrian ob-
tenerge buenos cafetales y en las vertientes y parte
llana, magnificos ingenios y ricas vegas de tabaco.
La siguiente relation de los principales rios que
cruzan este departamento, dard una idea exacta de
la fertilidad y riqueza que podria alcanzar, si se
aprovechasen sus aguas para el riego y para la in-
dustria agricola.





- 190


NOMBRES
de los rios.


NACIMIENTO.


COSTA
en quo desemboca.


Cauto. Navega-
ble, el mayor
de la Isla.....

Contramaestre..

Cautillo........
Bayamo.......
Jiguani.........
Arroyo Guisa..
Babatoaba.....
Buoy ..........

Yara...........

Toar...........

Sagua.........
Arroyo Maca-
guanigua.....
Mayari.........
Arroyo de las
Playuelas ....
Arenas........
Yarigua .......
Salado.........

Saladillo.......


Sierra Maestra..

Id.

Id.
Id.
Id.
Id.
Id.
Id.

Id.

Sierra de la
Vela........
Id.


Sierra Maestra.


Sur: cereal de
Manzanillo.
Afluente del
Canto.
Id.
Id.
Id.
Id.
Id.
No desagua. 0i6-
naga.
Costa Sur. Man-
zanillo.

Norte.
Id.

Id.
Id.


Id.
Id.
Id.
Aflue n te
Canto.
Id.


del


Jobabo, que es el limite del departamento y des-
emboca en la costa Sur.
Hay ademias otros muchos rios y arroyos tales
como el GuA, Jibacoa, Jicotea, Sevilla, Macaea, Bi-


cana, Plata,


del Berraco, Jaragua, Jaraginecito,


Yateras, Cupey, Yamanigiiey, Hatibonico, Yaca-





- 191 -


bo, Jojd etc. etc., que, aunque de menor impor-
tancia, acaso lleguen a cuarenta los aprovechables
para los fines indicados.
Casi todos estos rios, centre los cuales estAn los
mayores de toda,la Isla, son caudalosos _y nacen a
grande altura. Esto hace posible, y aun facil, el
aprovechamiento de sus aguas, con lo cual se em-
belleceria el departamento y ganaria considerable-
mente en riqueza y salubridad. Buena prueba son
de ello las lindisimas fincas que rodeaban a San-
tiago de Cuba y Guantanamo: imitadas en Baya-
mo, Manzanillo, Jiguani, Las Tunas, Mayari y
Holguin, podrian hacer las delicias del departa-
mento que hoy se encuentra en las pdsimas condi-
ciones quo he descrito. Los grandes saltos de agua
que dichos rios ofrecen en su curso permitirian
utilizar tambien sus aguas como fuerza motriz, y
ahorrarian el empleo de maquinas de vapor en los
ingenios que podrian levantarse en esta parte.
Todo esto se facilitaria grandemente con la cons-
truccion del ferro-carril Central y el de Manzanillo
6 Bayamo, cuyos estudios estan practicados, y que
estaria sin duda construido hace algunos aiios, si
los que preparaban la regeneration de Cuba no se
hubieran opuesto con frivolos pretextos y torcidas
intenciones. Abusando de la ciega confianza que
en aquellos tiempos tenian las autoridades, logra-
ron quedase sin construir el dltimo de dichos fer-
ro-carriles, cuya falta nos ha costado en la guerra
mncha sangre y entorpecimientos, pues nos tenia-
mos que valer de molestos y dificiles convoys para
abastecer i Bayamo y Jiguani.




-- 192 -


III.


Tal vez ocurra a alguno la dificultad de que sien-
do la isla de Cuba un pais tan mal sano para los es-
pafoles, apenas habria quien quisiera ir por temor
de comprometer su vida, aun en la seguridad de en-
contrar alli su fortuna y la de sus hijos.
Aparte de que hay mucha exageracion en lo que
se dice ordinariamente sobre las enfermedade s y pe-
ligros de aquella Antilla, es seguro que muchos de
esos inconvenientes pueden desaparecer por com-
pleto y todos atenuarse en gran manera. S6lo el
cultivo extinguiria el origen de muchas enfermeda -
des: con 61 desapareceria el bosque en la parte baja
y liana y sobre todo se cuidarian aquellas in-
mensas extensiones cubiertas de exuberance ve-
getacion completamente abandonada, que, especial-
mente en determinadas 6pocas del aflo produce
miasmas deletereos. Hay ademis rios caudalo-
sos, que no hace mucho eran en parte navega-
bles como el Buoy, los cuales, sin comunicacion con
el mar, fcrman grandes lagunas 6 cidnagas en que
se descomponen los diferentes elementos que arras-
traron las aguas y donde la rapida evaporation ele-
va y difunde por grandes comarcas vapors nocivos.
Casi todos los rios y arroyos, especialmente los
del centro, son de poca pendiente y cenagosos y
originan iguales males. Si se canalizaran, 6 al me-
nos se dirigiera su curso con aplicacion 6 la agri -
cultura y 6 la industria, cosa que seria facilen el





- 193 -


departamento Oriental por la altura i que aquellos
nacen, ademas de la gran riqueza de que he hecho
mention, producirian grande ventajas a la higiene
y salubridad del pals.
Ya quo estoy hablando de las mejoras que deben
introducirse para hacer estable la paz, no sera fue-
ra de prop6sito indicar una que considero de mucha
importancia.
Todos sabemos que el comercio y la industria
constituyen lazos muy poderosos que unen 6 los
pueblos modernos, d6ndoles unidad de -miras 6 in-
tereses. Seri, pues, muy conveniente protegerlos
entre Cuba y la Peninsula, y facilitarlos con conce-
siones mas latas que las actuales: bien entendido
que si nosotros no 1o hacemos, lo har6n los Esta-
dos Unidos, absorbiendo mias y mas cada dia la ri-
queza de aquel pals y haciendo desaparecer gran
part de su iddustria.
Los Estados-Unidos estudian mucho estas cues-
tiones, y con el cardeter eminentemente practice
que los distingue, han establecido grande dere-
chos de introduction para el tabaco elaborado y
muy bajos al en rama. De este modo han consegui-
do que se les envie casi todo el tabaco en rama
hasta el punto que hoy cuentan ya entre New-York,
Cayo-Hueso y otros puntos con muchas fabricas
que dantrabajo, segun noticias recientes, que con-
sidero fidedignas, 6 8.000 operarios cubanos. Apro-
vechando esta circunstancia los laborantes, han
conseguido por medio de la Junta cubana, dar co-
locacion en esas fabricas i muchos de sus emigra-
dos, a los que les imponen una contribution de
13





- 194 -


guerra que se eleva hasta un duro semanal por in-
dividuo y que les produce 25 6 30.000 duros men-
suales para enviar a los insurrectos armas y muni-
ciones, y galvanizar el cadaver de la insurrection.
Si el hecho es cierto, si esas fibricas dan buen
resultado en los Estalos-Unidos, deben darlo me-
jor en la peninsula, donde, si bien es verdad que
la industria no est tan adelantada, en cambio es
mucho mas barata la mano de obra. Ademas que
pocas son las maquinas y la inteligencia industrial
que se necesita para la elaboration del tabaco.
Trasportado en cabotaje a Espafa, facilmente
podriamos crear en nuestro litoral esa manufactu-
ra, que s6lo con la iniciativa y alguna protection
del Gobierno midntras se planteaba, podria llegar
6 competir con las mej ores del mundo.
Otro tanto podria hacerse con la refinacion del
azacar. Creo que en la mayor parte de los ingenios
de Cuba no debia elaborarse mtis que mascabado,
que, traido tambien en cabotaje a nuestro litoral,
podria aqui refinarse y competir, como el tabaco, en
calidad y buen precio con los mej ores azicares de
otros pauses.
Esto podria hacerse con mas razon que con la
elaboration del tabaco, porque si en esta se hace
sensible el subido precio de la mano de obra, mas
sensible ha de hacerse en la del azuear que exige
mayor trabajo, much mas si so tiene en cuenta lo
quo se ira encareciendo a medida que se vaya ex-
tinguiendo la esclavitud, las pdrdidas ocasionadas
por la guerra, y el gran capital en maquinas que
necesitarian los propietarios, si, terminada la guer-





- 195 -


ra, han de poner en explotacion sus destruidos in-
genios. Estas refinerias podrian establecerse por
sociedades particulares de propietarios de ingenios
en Cuba, que anualmente trajesen a ellas sus za-
fras, bien para explotarlas por si, bien para arren-
darlas, estableciendo de antemano un precio dado
por bocoy.
No puedo detenerme a detallar mas estas ligeras
indicaciones, pues aunque no estan desligadas del
arte militar, teda vez quo son medidas convenien-
tes para quitar recursos y motivos de queja al ene-
migo, i ligar los dos paises y a hacer facil y dura-
dera la paz, no lo permite la indole especial de este
trabajo. Dire solamente una cosa para concluir:
Creo que el mejor y mas pr6spero porvenir de Cu-
ba esti en su rica agricultura, y que por eso se de-
be cuidar de que sea mas agricola que industrial,
aun en los ramos en que mas ligadas estan una y
otra.


IV.


De lo dicho podr facilmente inferirse que no
es mi prop6sito proponer sistema alguno de guer-
ra, ni emitir mi juicio sobre el quo mas convenga
seguir en aquel pais y contra aquella clase de ene-
migos, para que termine la presente iusurreccion;
sino indicar simplemente algo de lo que seria bue-
no hacer para conjurar en lo possible toda futura
rebelion. Todo otro prop6sito seria improcedente 6





- 196 -


inntil, pues las entendidas personas a quienes cor-
responde saben mejor que yo, mucho m6.s despues
de nueve afos de experiencia, cuai es el sistema
de guerra que mejor responded a la necesidad de
conservar al soldado y de destruir con m6s efi-
cacia y seguridad al enemigo. Aun insistiendo en
mi prop6sito, voy 6 aiadir muy pocas palabras.
Ademas de la reform intelectual y moral, muy
dtil a ambos paises, que produciria la education es-
merada y national de la juventud, es necesario
que se penetren los cubanos de lo peligrosa que es
para ellos, antes que para nadie, la comunicacion
con los elementos filibusteros, para que en 1o suce-
sivo la eviten y no presten oidos a sus mentidas
protestas de amistad ni a la perfidia con que fin-
gen interesarse por el bien de Cuba. La historia de
la presente guerra ofrece 6 este fin poderosos argue
aentos que utilizar.
Se debe hacer igualmente un estudio especial en
tranquilizar los Animos y cuidar de que desapa-
rezca toda prevention quo pueda existir entre los
espaholes de America y de la Peninsula, desple-
gando, segun convenga, todos los recursos del in-
g6nio, de la energia y de la prudencia,para dar con
los medios 6 propisito para que renazca entre ellos
la confianza, para que se amen unos i otros, como
hijos que son de una misma madre, y para que ol-
viden lo pasado en todo lo que no sea conducen-
te al bien de todos. Y para quo los enemigos de la
paz no tengan ni aun pretexto que explotar en dafo
nuestro, seria muy del caso que la mas severa jus-
ticia 6 imparcialidad impere mas ostensiblemente






- 197 -


que nunca, si posible fuera, en todos los actors de
gobierno y administration; que se proyacten y lie-
ven a cabo, segun permitan las cireunstancias,
mejoras materiales quo revelen el celo y el carifo
de la Metr6poli para con aquellos pueblos, y que se
les proporcionen todas las ventajas y gocescompa-
tibles con la tranquilidad pdblica. De este modo es
de esperar quo se temple la irritation de los 6nimos
quo todavia pueda existir, y que 6un los ma's con-
tumaces vuelvan a besar con buena voluntad el
augusto cetro espaiol, para no volverlo a malde-
cir, mayormente cuando se persuadan, como se
persuadiran, de que solo a los culpables alcanzar
el rigor de la ley, y de que el que sinceramente se
acoja 6 la clemencia de la pitria, tendr asegurada
su paz domestica al amparo de autoridades protec-
toras.
Las mejoras materials que antes he aludido,
tambien podrian ejercer muy provechosa influen-
cia. Ya s6 que no es posible reconstruir la Isla on
breve tiempo, planteando todas las que propose el
senor Echauz, movido de un patriotismo que le
honra; pero si no todo lo que este seor desea, algo
convendria hacer en este sentido. No hay duda que
la tala del bosque y la construction de numerosos
caminos, siempre que se llevaran a cabo dentro de
un plan bien concebido y meditado con detenimien-
to, podrian, en tiempo de paz, facilitar las comuni-
caciones, mejorar las condiciones sanitarias del
pais y favorecer la inmigracion y el desrrollo de su
riqueza; y en tiempo de guerra, mejorar sus condi-
ciones estrategicas, separando y aislando las fuer-





= 198 -
zas enemigas, imposibilitando su paso de un de-
partamento a otro y facilitando batirlas en detall
cuantas veces se lanzasen a la palestra.
Para llevar A cabo estas mejoras, es posible que
no hubiera necesidad de imponer sacrificios A la na-
cion. Que se persuade la opinion pnblica de que se
trata de asegurar la integridad y la honra nacio-
nal y Aun la felicidad de nuestros hermanos, y esto
sera bastante; que por repetidas experiencias sa-
bemos de cuanto es capaz entre nosotros el torren-
te de la opinion cuando se interesa por una causa.
Los sabios ilustraran la cuestion con sus consejos;
los influyentes la haran popular con su valimiento;
todos tomarn en ella parte con entusiasmo, cada
uno en su esfera, y de este modo, en breve tiempo
llegard A ser Cuba, a la sombra del pabellon espa-
ol, todo lo feliz A quo puede aspirar, y, unida 6 la
Metr6poli con los fuertes lazos de comunidad de in-
tereses, de gratitud y reciproco amor, vivira gozo-
sa de ser y llamarse espaiola.















CONCLUSION.







aLa guerra, ha dicho el celebre fil6sofo aleman
Jorge Guillermo Hegel, es indispensable para el
desarrollo moral de la humanidad; vigoriza a las
naciones que la paz ha enervado; consolida los Es-
tados; afirma las dinastias; experimenta las razas;
da el imperio d los mas dignos; comunica a todo
el movimiento, la vida y la luz.
La exactitud de estas proftundas afirmaciones del
fil6sofo aleman ha sido una vez mis comprobada
por la guerra que ha motivado la presented Me-
moria.
De lo dicho acerca del origen, caricter y vicisitu-
des de la guerra de Cuba se infiere: que no tuvo
causa alguna rational y justa' que la motivara, ni
la tiene hoy de que se prolongue, y quo por lo tanto
las pobres genes quo formaron y forman en las
filas rebeldes son ciegos instruments de los bas-
tardos intereses y de las pasiones de los que las
arrastraron; quo la guerra, aparte de las innume-





- 200 -


rabies victimas y de los inmensos perjuicios que
ha ocasionado, ha demostrado que Cuba no esta
en condiciones ni tiene voluntad de ser indepen-
diente: ha vigorizado d la nation que la paz habia
enervado, y buena prueba han sido de ello las difi-
cultades que ha sabido veneer para mantener sus
derechos en tan lejana provincia, a pesar de las
criticas circunstancias que atravesaba al iniciar-
se la guerra y despues, y el entusiasmo con
quo de aquella y de esta part del mar volaron
ej6rcitos de voluntarios 'para defender a la patria:
ha consolidado el Estado, porque si, confiado antes
en la proverbial fidelidad de aquellos habitantes,
no tomd las necesarias precauciones para evitar
todo posible conflict, aleccionado con la presented
experiencia, podrd ajustar a ella su conduct y sus
instituciones, para evitarlos en Jo sucesivo, esti-
mulando a los buenos, enfrenando a los malos, y
procurando que el gobierno y la administration
sean confiados a los mis dignos: ha experimentado
realmente las razas, pues la mayor parte de las quo
pueblan aquella provincia han dado y estin dando
un espectdculo que las honra y nuevas pruebas de
la justicia con que se ha dado 6 la isla de Cuba el
conocido dictado de sIEMPRE FIEL.
Ha comunicado a todo luz; si, luz quo ha iluminado
las inteligencias para que se corrijan mnchos erro-
res y se reformen machas equivocadas creencias.
Antes del grito de Yara se creia muy comunmente
que Espaia gozaba en Cuba de pocas simpatias, y
quo el partido separatista contaba con grandes ele-
mentos y con hombres de arraigo, de prestigio 6





- 201 -


inteligencia, y la guerra en todos sus periodos; los
antecedents, las circunstancias, la conducta y
degaciertos de sus autores y continuadores; el nu-
mero y calidad de los que la secundaron y auxilian;
la decidida adhesion de la mayor y mejor parte de
los cubanos a la causa de Espana, han demostrado
lo infundado de aquella creencia y justificado a la
Metr6poli de las calumnias de sus detractores.
Hubo tambien antes de la guerra quien pensaba
que habia degenerado el cardeter espafol, y od su-
blime incansable heroismo del ej6rcito, voluntarios
y leales habitantes de la Antilla han dado podero-
sos motivos para disipar aquel juicio infundado.
No es esto solo; en el afan de calumniar a la Me-
tr6poli y de hacer contra ella propaganda, se decia,
tambien intes de la guerra, que Espana se resistia
i abolir en Cuba la esclavitud, no llevada de un
sentimiento de prudencia, sino por asegurar sus
dominios. otros el Sr. Saco, ha escogido como piedra angular
de sa political en Cuba la esclavitudde los negros y
el trafico de ,ellos que tan criminalmente ha prote-
gido. De aqui, continna, su repugnancia 6 fomen-
tar la poblacion blanca y su empeno en introducir
una nueva raza de Asia 6 de America, para mis
complicar la question. Reflexione, decia en otra
part, que asi como 61 se apoya en los esclavos
para evitar la independencia, otros pueden tambien
servirse deellos para conseguirla.> La guerra ha
venido. poner de manifiesto Io injusto de esta
acusacion, pues no Espana, sino los insurrectos,
son los que precipitada y maliciosamente han co-





- 202 -


metido el desatino de servirse de los esclavos lan-
zandolos a pelear por su ridicula independencia.
Espaha ha procedido en esta parte con gran pru-
dencia 6 hidalguia, procurando por todos los me-
dios alejar a los esclavos de la contienda.
Dari, en fin, d todo rnovimiento y vida, porque de
la actual guerra saldra la Isla regenerada y mejor
que era antes, pues nos aprovecharemos de las en -
senanzas de aquella y dispondremos las cosas con
verdadero espiritu patri6tico.
En suma: la rebelion de Cuba, como dice el Bus-
trado publicist D. Vicente Garcia Verdugo, cons-
tituye indudablemente uno de los hechos.que con
mas severidad calificari la historia, porque ha sido
un delito de lesa nation: hecho que no ha sido dig-
no ni honroso, ni esta justificado el tema que ha
servido de pretexto para tamafla maldad. Sus auto-
res han faltado: a los deberes de ciudadanos, intro-
duciendo la desmoralizacion y la discordia en la
sociedad de que formaban parte; al amor de la pa-
tria, sumiendola en los horrores de una guerra fra-
tricida; aila obediencia a las eyes, conculc6ndolas
con asesinatos, depredaciones y violencias de toda
especie; al respeto 6 las autoridades, desobedecidn-
dolas, resistidndolas y calificandolas de una mane-
ra indigna: al honor y a la lealtad, faltando 6 so-
lemnes compromisos, apelando 6 imposturas para
justificar su conducta, y encubriendo las intencio-
nes m6s depravadas con el manto de patriotismo.
Ellos solos serin los responsables de los males sin
cuento que la guerra ha ocasionado y de los que
todavia pueda ocasionar: 1.0 porque si en la admi-






- 203 -


nistracion y on el-gobierno de la Antilla hubo de-
fectos, como suponen, y como no serian de extra-
far, dadas la limitation y debilidades humanas,
pudieron ellos y debieron hacerlos desaparecer sin
salirse de las leyes, sin provocar la ruina de su pa-
tria y sin escandalizar al mundo; y 2.', porque aun-
quo en un principio pudiesen hacerse ilusiones res-
pecto a la solution de la guerra, bien pronto debie-
ron convencerse de quo la de la independencia as
impossible y de quo, por lo tanto, no hacian otra co sa
quo contribuir 6 la ruina de la patria, dando gusto
a sus enemigos, y pelear por divorciarse de la Me-
trdpoli, para caer en todo caso en manos de iuna
raza exclusivista quo les trataria con mdnos consi-
deracion quo les trata Espana.
;Que las lecciones de la experiencia sean prove-
chosas para todos! iQue los inquietos, que en mala
hora concibieron la idea de levantarse contra la pa-
tria, vuelvan sobre sf y contemplen su obra de des-
truecion! Ante- ella se penetraran, si conservan
algun sentimiento de humanidad y tienen sana la
razon, de cunn injusto es su procedery cuan irrea-
lizables sus designios. !Que los hombres de buena
f6 quo incautos 6 cr6dulos se dejaron arrastrar por
falaces promesas, abandonando sus casas y sus fa-
milias y trocando la paz domestica por una vida
azarosa y de bandidos, aprendan on los horrores a
quo han contribuido como instrumentos de ajenas
ilusiones, quo su bienestar y el de sus hijos con-
siste en los beneficios de la paz quo asegura y des-
arrolla la riqueza pnblica y privada, y quo la felici-
dad de su pais esta tan intimamente ligada a la





- 204 -


sombra quo le presta el pabellon espafol, que si
6sta le falta caera irremediablemente en los hor-
rores de espantosa anarquia! Si errar es propio
del hombre, porque es limitado, propio es tam-
bien del hombre cuerdo y de honor, tomar las
lecciones de la experiencia y prestar oidos a los
consejos saludables para subsanar los errores y
apartarse del mal camino. iQue todos los cu-
banos mediten en la guerra, y aprendan en ella
quienes son los enemigos de Cuba, si los que, lla-
mandose sus defensores, no han hecho otra cosa
que destruirla, 6 los que, 6 la voz de Espafia, com-
prometen su vida para defender en aquella las per-
sonas y haciendas y para restablecer la paz que sus
extraviados hijos le habian artebatado! [Que Dios
ilumine a la Metr6poli, para que acierte con los
medios de pacificar a la Antilla y para que sepa
gobernarla con tan reconocida justicia y tan pater-
nal solicitud, que, desterradas para siempre las ri-
validades entre sus hijos, se glorien todos de ser
espafioles y estin en todo tiempo dispuestos a der-
ramar su sangre para quo Cuba sea sIEMPRE EsPA-
ROLA!










INDICE,

Paginas,

ALOS LECTORES...............................7
PR6LOGO................................ 9

PRIMERA PARTE.

Origen, caracter y vicisitudes de la
guerra.
CAPITULO PRIMERO.
La isla de Cuba antes de la guerra.-Su
division en dos partes. -Diferente ri-
queza, cultura y moralidad de cada una
de ellas.-Causas verdaderas de la guer-
ra.-Sus efectos, sus hombres.......... 13
CAPITULO SEGUNDO.
Las verdaderas causas de la rebelion no
fueron las que suponen los insurrectos.
-Estado de las cosas cuando se did el
grito de Yara: por qud no triunfaron los
rebeldes.-La opinion pfiblica se declara
contra la insurreccion.-Shlo la conduc-
ta de los rebeldes es causa de los horrors
de que se quejan.-La honradez, el honor
y el bienestar do sus propias familiar les
imponen el deber de abandonar el campo
rebelde................................ 33







CAPITULO TERCERO.


El cimulo de circunstancias adversas que
embarazan la accion del ej6rcito espahol,
prueba la impotencia y desprestigio de
los rebeldes.-Inmoralidad 6 impericia de
los mismos, demostrada por sus expedi-
ciones maritimas: desembarco en Punta-
brava.-Encuentros y otros hechos de ar-
mas que confirman la misma verdad.-
Gu6simas y Jimaguayi................. 57

CAPITULO CUARTO.

DETALLES cuRosos. Los practicos sus
servicios, sus observaciones.-Los flan-
queos: trabajos y molestias que ocasio-
nan: impavidez y hasta alegria con'que el
soldado espahol soporta 6stas y otras pe-
nalidades. -Aventura de las abejas.-
Privaciones y sufrimientos de los insur-
rectos................................. 92







SEGUNDA PART.


Causas de la prolongacion de la
guerra de Cuba y medics de hacer
estable la paz.

CAPITULO PRIMERO.
vPor qu6 se prolonga la guerra de Cuba?-
Los insurrectos no pueden esperar en
nuestro cansancio, ni en una interven-
cion armada de los Estados-Unidos.-
Una anexion ofreceria graves peligros y
les haria mas desgraciades.-La indepen-
dencia les seria desastrosa y daria por re-
sultado la ruina de la Isla............. 111
CAPITULO SEGUNDO.
Nuevas praebas de la imposibilidad de que
Cuba consiga, hoy por hoy, su indepen-
dencia................................. 135
CAPITULO TERCERO.
CONTINIA LA DEMOSTRACION DE QUE NO TIE-
NE RACIONAL FUNDAMENTO LA PROLONGA-
CION DE LA GUERRA DE CUBA.-NO es cier-
to que el deseo de reformas politicas y la
resistencia de Espana a' concederlas es la
causa de la prolongation de la guerra.-
Poblacion y riqueza de la parte subleva-
da y de la part fiel.-Espaia jams se
ha negado en absoluto a' conceder las pru-
dentes y justas reformas................ 151







CAPITULO CUARTO.


MEJORAS CONVENIENTES PARA QUE SEA ESTA-
BLE LA PAZ.-COnviene dar a la juventud
una education verdaderamente national
y facilitarle los medios de conseguirlo.
-Debe utilizarse en bien de Cuba la
emigration de los espanoles, cuando es in-
evitable, y en muchos casos convendria
estimularla y protegerla.-Es necesario
combatir a toda costa el origen de las en-
fermedades de la Isla para mejorar, como
es posible, sus condiciones higidnicas.-
Proerese igualmente dar &su riqueza el
inmenso desarrollo de que es susceptible. 173
CONCLusION .................. .. .......... 199



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