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Escritos de Domingo del Monte

Material Information

Title:
Escritos de Domingo del Monte
Series Title:
Colección de libros cubanos
Creator:
Del Monte, Domingo, 1804-1853
Fernández de Castro, José Antonio, 1897-
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Cultural, s. a.
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
2 v. : front. (port.) ; 20cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Cuba ( lcsh )
Literature ( lcsh )
Politics and government -- Cuba -- 1810-1899 ( lcsh )
Enseñanza ( qlsp )
Literatura ( bidex )
Política y gobierno ( qlsp )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

General Note:
"De esta obra se han impreso cincuenta ejemplares numerados, en papel español de hilo." This copy not numbered.
Statement of Responsibility:
introducción y notas de José A. Fernández de Castro

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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Resource Identifier:
000119053 ( ALEPH )
23349692 ( OCLC )
AAN4928 ( NOTIS )

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COLECCION DE LIBROS CUBANOS
DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL.. a Cl.






ESCRITOS


DOMINGO DEL MONTE


INTRODUCTION Y NOTAS


JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


TOMO II


CULTURAL, S. A'
LA MODERN POESIA LIBRERIA CERVANTES
PI Y MARGALL, I1 AV1 DE ITALIA, 21
HABANA
1929


















ESCRITOS
































DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO
CINCUENTA EJEMPLARES NUMERA-
DOS; EN PAPEL ESPANOL DE HILO.























ESCRITOS

DE

DOMINGO DEL MONTE







INTRODUCTION Y NOTAS
DE

JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO



TOMO II


CULTURAL, S. A'
LA MODERN POESIA LIBRERIA CERVANTES
PI Y MARGALL. lU AVE. DE ITALIA, U
HABANA
1929


_ _I __ _

















INFORMES Y EXPOSICIONES
PEDAGOGICOS

1831-1836


(CONTINUACION)















Informe sobre el estado actual de la enseflan-
za primaria en la Isla de Cuba en 1836, su
costo y mejoras de que es susceptible.
(Continuacl6n)

PART SEGUNDA

COST DE LA ENSERANZA

L A ensefianza primaria, que cuesta dinero en
la Isla de Cuba, se paga: 1' por los padres
directamente a los maestros de las escuelas de em-
presas particulares, en quotas convencionales entire
si, segin sea la extension de la ensefianza que han
de recibir de los alumnos; 29 por subscripciones vo-
luntarias entire los vecinos mis acomodados de los
pueblos de campo y de los duefios de fincas, fun-
dadas en aquellos partidos, en el distrito de la
Habana. 3' Con el ridito de capitals impuestos
a censo perpetuo por algunos testadores o fidei-
comisarios ilustrados y beneficos, para este obje-
to. 49 Por las Sociedades Econ6micas y sus Dipu-
taciones denominadas patri6ticas, con sus fondos
particulares. 59 Por el Real Erario tomando esta
palabra en la acepei6n lata, que en este informed
le damos, esto es, como la masa de eaudales que
forman las contribueiones piblicas generals de
la Isla, y que se recaudan por las oficinas y de-
pendencias de la Real Hacienda, aunque con va-










ESCEITO8


rias denominaciones y objetos determinados; y
6" Por various Ayuntamientos con parte del pro-
ducido de sus propios arbitrios y sacados de con-
tribuciones municipales y por los gremios de ma-
reantes con asignaciones pagadas por los mismos
gremios.
En los pirrafos siguientes se vera con cunto
eontribuye cada cual al fomento de la instrucci6n.

I.-COSTEADAS POR si

Segfn el estado general niimero 40, cuatro mil
ochocientos doee son los alumnos blaneos cuyos
padres costean en la Isla de Cuba su educaci6n;
de 6stos habrA, segin clculo prudent, 450 que,
con nombre de pupilos, viven en las escuelas en
que se educan; y otros tantos que almuerzan y
comen en ellas con el nombre de medio pupilos;
por lo regular pertenecen a families ricas y aco-
modadas, y la pension mensual que pagan los pri-
meros por t6rmino medio es de 25 pesos fuertes,
y los segundos, lo menos, 10 pesos. Es decir, que
los pupilos cuestan 11,250 pesos al mes, y los otros,
4,500, que ascienden a 15,750; a estos se agregan
los 3,912 alumnos externos restantes, que viven en
sus casas, y s6lo van a la escuela a las horas de
lecci6n, los cuales por t4rmino medio pagan seis
pesos al mes, siendo el minimum en esta ciudad y
provincias un peso, y el maximum 12, y hasta 15 y
17 pesos, segfin los ramos que aprenden; su costo
mensual aseiende, pues, a 23,472 pesos, que, unidos










DOMINGO DEL MONTE


a los de los pupilos y medio pupilos, forman al
mes la cantidad de 39,282 pesos y al afio la razo-
nable suma de 470,664.

II.-POR SUBSCRIPCIONES VOLUNTARIAS

Estas, hasta ahora, s61o se efectfan en el distrito
de la Habana, y fuera de 61 en Sagua la Grande
linicamente. Como que por regla general no son
obligatorias sino por corto tiempo, ni estin escri-
turadas ni constituidas a manera de censos con
que pudiera contarse con un capital afineado y de
renta segura, no ofrecen estabilidad ni garantia.
De lo cual nace que duren las escuelas que se
sostienen con este recurso lo que dura la circuns-
tancia favorable por que se reuni6 la subscripci6n,
que por lo regular es el influjo de algin inspector
rural, celoso del lustre de su partido, que se em-
pefia en fundar en 61 una escuela, donde quizAs no
la hay. Tal vez no existiran ya algunas de las
escuelas que se han establecido con las subscripcio-
nes de que vamos a dar cuenta; pero tambien, y
lo decimos en honra de esta Secci6n, que esta con-
tinuamente excitando el patriotism de los haeen-
dados, se habran abierto otras en otros partidos
por otros promovedores entusiastas de la cultural
intellectual de nuestros campesinos.
Hay escuelas por subscripci6n en:
Guatao, costeadas al mes con.... $ 28
Quemados .................... 12
Cano ............. ........... 17











10 ESCRITOS

Bahia Honda ................. $ 26
S. Diego de N ifiez ............. 30
Madruga ..................... 34
Mordazo ..................... 34
Luyand ...................... 40
W ajay ....................... 50
Cabahas ..................... 53
Puerta de la Giiira ............ 141
Artemisa .................... 141
Alquizar .................... 141
Guayajabos .................. 14
Pinar del Rio, en dos escuelas... SO
Sagua la Grande (1) ......... 7
Suma .............. $748
Los cuales al afo resultan ser. ....... .$ 8,484
Que con los $470,664 de las escuelas cos-
teadas por si forman la suma de.... $479,148

III.--POR IMPOSICIONES DE CENSO

1I-En la ciudad de la Habana el senior
D. Silvestre Alfonso y Soler, natural
y veeino de ella, dispuso antes de fa-

(1) El exeelentisimo senior brigadier don Jos6 Ricardo
O'Farril ha ayudado a sostener por espacio de 25 aios una
escuela en el pueblo de Tapaste, con 200 pesos anuales y
una casa. Hoy no existe esta eseuela porque la pobreza
y atraso de los veeinos no les permit ni aun poder con-
tribuir siquiera con 200 pesos mnAs para pagar un maestro.
La casa se esta arruinando.-(Nota de DEL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE 11

lecer en 1828, ademis de otra obra-
pia patri6tica, que se impusiese a cen-
so cierta cantidad de su peculio para
que con su renta se fundase una es-
cuela gratuita en el campo. Sus tes-
tamentarios ya la han establecido en
la Sabanilla del Encomendador, juris-
dicci6n de Matanzas, gozando el maes-
tro una renta annual de............. $ 300
29-En la ciudad de Bejucal, la Sra. Da.
Juana del Castillo, de la familiar de
los Marqueses de San Felipe y Santia-
go, por elAusula testamentaria estable-
ci6 un censo para dotaci6n de una es-
cuela primaria en la referida ciudad,
que al afo produce................. 458
39-El actual Sr. Conde de Jaruco, ilus-
trado al par que celoso protector de
la ensefianza primaria en nuestros
campos, ha impuesto sobre los solares
del pueblo de la.Nueva Paz, que son
de su pertenencia, un censo que redi-
tila al afio para la eseuela de aquel
pueblo ........................... 487
49-En la villa de San Juan de los Re-
medios se hizo por various vecinos una
imposici6n para el sostenimiento de
una eseuela de primeras letras gratui-
ta, cuya imposiei6n produce anual-
m ente ........................... 250
59-En la villa de Saneti-Spiritus, el


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ESCRITOS


presbitero D. Nicolas Vald6s de Fi-
gueroa, a mediados del tiltimo siglo,
dispuso en su testamento que la renta
annual de sus haciendas de crianza lla-
madas Callajanada y Yaguias, que as-
ciende a 779 pesos, se aplicase al esta-
blecimiento de una escuela gratuita y
de una clase de latinidad en el hospi-
cio de frailes de Sto. Domingo, dejan-
do a cargo de 6stos los mencionados
establecimientos. Pero como dicho
hospicio no lleg6 a formalizarse, el
Obispo de esta Di6cesis, D. Juan Jos6
Diaz de Espada, en su auto de visit
de 21 de abril de 1804 los erigi6 y do-
t6 de un modo notable para que fue-
sen servidos indistintamente por per-
sonas id6neas. Hoy los dirige un ecle-
siAstico que percibe 730 pesos de estas
rentas: 380 por la escuela y 350 para
la clase de latin; el resto lo cobra para
si el collector eclesiAstico ........... $ 779
69-En la misma villa, en el ailo de 1804,
a invitaei6n de la Diputaci6n Patri6-
tica, se reunieron various padres de fa-
milia y juntaron 2,000 pesos, que fue-
ron consignados a censo perpetuo, pa-
ra costear con los 100 pesos de su ren-
ta annual los libros, papel, plumas, etc.,
de los nifios pobres que asisten a la










DOMINGO DEL MONTE


escuela y classes fundadas por el pres-
bitero Figueroa ................... $ 100
79-En la villa de Santa Clara se impu-
sieron en agosto de 1799 dos mil sete-
cientos pesos por el presbitero Br. D.
Antonio Hurtado de Mendoza, sacado,
parte de su patrimonio y parte de li-
mosnas, para pagar con sus rentas una
escuela gratuita, para. a cual, ademis,
edific6 41 mismo a su costa una casa
capaz, la cual la ocupaba en la fecha
en que se nos comunic6 esta noticia,
que fu6 a mediados de 1835, un des-
tacamento de dragones; la escuela
existe hoy en el edificio de frailes de
San Francisco. Su renta es de...... 135
89-En la misma villa, habiendo dis-
puesto D. Pedro de Armas que sus
albaceas impusiesen la cantidad de
10,000 pesos de sus bienes para las
obras-pias que mejor les pareeiesen, el
presbitero D. Jos6 P4rez Corcho,.cura
de la misma, en quien habia recaido la
facultad de escoger el objeto de la
fundaci6n, eligi6 por consejo e influ-
jo del Br. D. Juan Antonio Pascual,
ya citado con el elogio que merece en
este informed, la fundaci6n de una es-
cuela gratuita. Aprobada por el ae-
tual Exemo. y Rvmo. Sr. Arzobispo,
Gobernador de este Obispado, la im-










ESCRITOS


posici6n, s61o falta cobrar de los he-
rederos de Armas el capital imponible
que darA al afio el r6dito correspon-
diente, rebajando los derechos de
amortizaci6n ................ ..... $ 400
9--En la ciudad de Puerto-Principe se
destinan 868 pesos anuales para dos
escuelas gratuitas, de los euales 300
son parte de los r6ditos de una cape-
llania laical, consignados al efecto por
el Arzobispo de Cuba, D. Joaquin
Oz4s. y los 568 pesos restantes de va-
rias imposiciones hechas a favor de las
escuelas puiblicas .................. 868
10.-En la villa de Bayamo, el CapitAn
D. Francisco de Parada fund una
obra-pia on el convento de Sto. Do-
mingo, la cual se conmut6 con autori-
zaci6n competent de ensefiar las pri-
meras letras a nifios pobres; pero no
se especifica en la noticia a cuinto
asciende el censo...... ............
11.-En la misma villa se sostiene una
escuela de nifias con las rentas de
ciertos impuestos particulares, por
conmutaci6n que hizo del objeto para
que fueron fundados, en el afio de
1821 el Ilmo. Obispo Ozes, que dan
al afo ........................... 210

$483,135




r*. iswJ'-!upr 4 :


DOMINGO DEL MONTE 15


IV.-PoR LAS SOCIEDADES ECON6MICAS

19-En esta isla hay dos Sociedades
Econ6micas, establecidas conforme a
la plant de todas las demis del Rei-
no, una en la Habana y otra en San-
tiago de Cuba. La primer tiene di-
putaciones o dependencias en Puerto
Principe, Sancti-Spiritus. Villa Clara.
Trinidad, Matanzas, San Antonio y
Guanabacoa. Sus fondos se han com-
puesto hasta aqui del dereeho de en-
trada y de las contribuciones anuales
de sus socios; ademAs, algunos de los
Intendentes de la Habana, movidos de
un patriotism generoso, o en eumpli-
miento de Reales Ordenes express
han sefialado a estas corporaciones
pensions anuales que se sacan de al-
gin ramo de los derechos de intro-
ducci6n o extracci6n de las Aduanas.
El Sr. D, Alejandro Ramirez asign6
a la de la Habana, con aprobaci6n de
S. M., el pingiie fondo conocido por
sobrante del vestuario, que ascendia
a mis de veinte mil pesos al afio, con
los cuales pudo acometer en la 6po-
ca feliz en que aquel malogrado esta-
dista presidia a la vez la Real Ha-










16 ESCRITOS

cienda y la Sociedad Econ6mica de la
Habana, el establecimiento costosisimo
del Jardin Botinico, la escuela gratui-
ta de dibujo y pintura, la elase de
anatomia, etc. Pero muerto aquel
senior, y destituida la Sociedad de su
apoyo, se vi6 posteriormente privada
de su asignaci6n, por causas y moti-
vos que no es del caso referir, y se
encontr6 en los mayores apuros y
compromises. Por lo tanto, no ha po-
dido costear por si eseuelas gratuitas
y ensayar en ellas los mejores m&to-
dos de ensefianza, sino, a lo nis, pa-
gar en otras de empresa privada la
instrucci6n reducida de algunos alum-
nos pobres. En el afio filtimo de
1835 se le han asignado por la Inten-
dencia para este objeto 6,000 pesos
al afio, que son los mismos de que se
hace menci6n en el pirrafo siguiente.
La Sociedad, de sus fondos particu-
lares, s6lo puede pagar hoy 20 pesos
al mes para sostener una escuela de
20 niios en el barrio de Casa-Blanca $ 240
29-La Diputaci6n de Matanzas costea
con sus fondos dos escuelas pequefas
en el campo, una en el Valle del Yu-
muri y otra en Camarioca, con 25
alumnos cada una, y le cuestan al aio 600




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DOMINGO DEL MONTE 17

30-La Diputaci6n de Trinidad contri-
buye en parte para el sostenimiento
de una escuela gratuita junto con el
cabildo, con ...................... $ 100
49-Las reci6n establecidas diputaeiones
de Guanabacoa y San Antonio han
fundado escuelas, mas no sabemos
todavia con cuanto contribuyen a es-
te objeto .........................
$484,075

V.-PoR EL REAL ERARIO

El Real Erario contribute a la instrucci6n pri-
maria en esta isla del modo y con las eantidades
siguientes:
19-En el pueblo de Regla sostiene dos
escuelas lancasterianas de uno y otro
sexo, una con 120 varones y otra con
60 nifias, costeadas por la Real Junta
de Fomento con el fondo del derecho
de miles. Se gasta en ellas al aio,
segfn el informed de D. Jos6 de la
Luz, arriba citado................. $ 4,380
29-Entregados por la Intendencia a la
Real Sociedad Econ6mica para la edu-
caci6n de 500 nifios de ambos sexos,
repartidos en 21 escuelas de los barrios
extremes de esta ciudad............ 6,000
2-2


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15 ESCRITOS


39-Para la fundaci6n y costo annual de
cuatro escuelas de nifios varones en
Matanzas y Ceiba Mocha, en las cua-
les se ensefia a 360 niios, de los dere-
chos de mieles ..................... 6,30S
4--La Real Casa de Beneficencia de
esta ciudad se le pasa el product de
la contribuci6n de un real de plata
sobre cada barril de harina que se
introduce en los puertos de la Haba-
na y Matanzas, ademAs del derecho
de planchas de atraque al muellz que
pagan los buques, cuyas contribucio-
nes ascienden a mhs de 17,000 pesos
al afio, no entrando en esta suma lo
que las Reales Loterias contribuyen
para el fondo de dotes de doncellas del
mismo institute. Pero como en 61,
fuera de la ensefianza gratuita de
las primeras letras a niflos pobres,
se atiende a la manutenci6n y soste-
nimiento de doncellas menesterosas, de
dementes (de ambos sexos) y de men-
digos, en la totalidad de cuyas aten-
ciones se reparte aquella suma, y
otras no menos considerable, pode-
mos calcular prudentemente que de
estos 7,000 pesos de la aduana se apli-
carn un peso mensual al costo de la
ensefianza de cada uno de los 261 ni-
fios de ambos sexos que contiene la











DOMINGO DEL MONTE


casa, segfin informed de su contador el
Sr. D. Juan Agustin de Ferrety (1),
puesto que un peso es lo que paga la
Sociedad Econ6mica por los 500 nifios
en las escuelas de extramuros; de
modo que podemos decir que son
3,132 los pesos que se invierten en
este ramo en la Beneficencia, supo-
niendo que salgan de los 17,000 con
que contribuyen las Rentas pfiblicas
al sostenimiento de este piadoso ins-
tituto ............................ $ 3,132
$503,895

VI.-PoR LOS ATUNTAMIENTOS

I--El de la ciudad de Jaruco eontribuye
con 193 pesos al mes de sus propios para

(1) En la Real Casa de Beneficencia de esta ciudad
existen dos departamentos de educaci6n primaria para los
pupilos de ambos sexos. En ellos existen en el dia 112 va-
rones y 149 hembras de la easa, y siempre cencurre un
ndmero eorto del veeindario, en clase de externos. El sis-
tema de Bell y Laneaster es el que se sigue en ambas
escuelas. La Casa de Beneficencia mantiene en un todo
a los expresados pupilos, de sus fondos generals, no siendo,
por consiguiente, possible establecer en particular el monto
de los gastos de las eseuelas. Sin embargo, puede caleular-
se en 120 pesos al afio eada individuo, ademas de 206 al
mes, que son 2,472 al aflo, que paga entire sueldos y raciones
a los primeros y segundo maestros y prefectos de varones
y una segunda maestra de las hembras, no entrando en
este ealculo el sueldo de la madre principal, que es de
40 pesos cada mes, porque 6ste no le estt asignado en su
calidad de primer maestra, sino en la de madre de todo
el estableeimiento.-(Oficio del senior de FERRETY, afriba
citado.-Nota de DEL MONTE).











20 ESCRITOS


el alquiler de la casa en que se hall la
escuela pfiblica (1) y con 12 mAs de va-
rios arbitrios para ayuda del sueldo del
m aestro ............................. $ 252
2--E1 de la villa de Giiines costea la edu-
caci6n de 34 nifios con 50 pesos mensuales
que saca de una contribuci6n municipal
sobre earnes (2) ..................... 600
39-E1 de la ciudad de Santiago, jurisdie-
ei6n de la Habana, paga 100 reales de
plata para ayudar al alquiler de la casa
de una escuela privada, en donde se en-
sefia gratis a algunos nifios ........... 150
4O-E1 de la ciudad de Trinidad propor-
ciona al aio para ayudar a sostener una
escuela gratuita .. ................... 103
5.-El de Villa-Clara contribute con 30 pe-
sos al mies para costear la enscianza de
otros tantos nifios en una escuela privada 360
6'-El de la villa de Sancti-Spiritus, desde
el afio de 1804 contribute con 100 pesos
anuales, de una eaja de Propios, para
aumentar el sueldo del maestro de la es-
cuela fundada por el presbitero Figueroa. 100
79-El de Santiago de Cuba sostiene por si
solo, con sus fondos, tres escuelas pihbli-
(1) Para esta escuela contribute tambi6n con 12 pesos
mensuales el generoso conde de aquel titulo.-(Nota de DEL
MONTE).
(2) El edificio y la fundaci6n de esta escuela se debe
a la patri6tica generosidad del excelentisimo senor don
Francisco de Arango, que hizo la enorme erogaci6n de
30.000 pesos con este objeto.-(Nota de DEL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE


cas gratuitas, en que se ensefian a 251
nifios, con 500 pesos anuales cada una.. $1,500
89-El Ayuntamiento de la ciudad de Santa
Maria del Rosario ayud6 a costear por
algun tiempo con 17 pesos mensuales la
escuela piiblica de aquella ciudad, pero
segiin inform una comisi6n de su junta
rural de instrucci6n, hace mAs de tres
afios que ha cesado esta contribuci6n, que
no se refne la junta y que se ha cerrado
la escuela.
9"-El Gremio de Mareantes de Trinidad da
41 pesos al mes para la ensefanza de 21
nifos, hijos de matriculados en la Real
M arina ............................. 492
10--El mismo Gremio de Baracoa contri-
buye al afio para la ensefianza de 20 nifios
pobres con .......................... 70

VII.-RESUMEN

Costo de la enseiianza primaria en la Isla de Cuba.

I. Por los particulares para sus hijos $470,664
II. ,, suseripciones voluntarias.... 8,484
III. ,, imposiciones a censo perpetuo 3,987
IV. ,, las Sociedades Econ6micas... 940
V. ,, el Real Erario.............. 19,820
VI. ,, los Ayuntamientos........... 3,237
VII. ,, los Gremios de Mareantes.... 562
Suma ............................. $507,694











22 ESCRITOS


De este resume result que: de los 8,442 niios
blancos de ambos sexos que asisten a las eseuelas
en la Isla de Cuba, 4,812 se costean por si la ense-
fianza con 470,664 pesos anuales. o cerca de 98
pesos por cada uno, por t6rmino medio al afio:
2,595 por las seis fuentes expresadas arriba, las
cuales los pagan con 37,000 pesos al afio, o sea poco
mis de 14 pesos por cada uno anualmente; y
1,035 son ensefiados gratis con la mis noble y des-
prendida generosidad por los mismos preceptores,
a pesar de las escaseces de muchos de ellos, siendo
de advertir que en algunos establecimientos de los
principles de la Habana mantienen en un todo y
hasta prohijan a los alumnos pobres. i Honra eter-
ua a la profesifn de maestro de escuela, pues en
nuestra isla estos modestos, pero benemeritos veci-
nos particulares, haeen por la propagaci6n de la
ensefianza primaria, a pesar de la mlediania de sus
facturas, tanto como las corporaciones mis ilus-
tres y los propietarios mis grandes y opulentos!













PARTE TERCERA


1

MEJORAS DE QUE ES SUSCEPTIBLE LA ENSENANZA

Exposici&n de nuestro plan: conveniencia y
justicia de el.

SO es nuestro animo escribir un tratado de
educaci6n; ya esta tarea ha sido plausible-
mente desempefiada por los ingenios mis brillantes
y profundos de Europas y aun en nuestra isla no
han faltado personas instruidas y celosas de nues-
tros adelantamientos que hayan, a invitaci6n de la
Real Sociedad Econ6mica de la Habana, concreta-
do con tino sus observaeiones en este particular a
nuestro propio suelo. Nos limitaremos, por tanto, a
apuntar ligeramente los medios que, segfin nuestra
humilde opinion, pudieran adoptarse para mejorar
la ensefianza primaria en Cuba, y para que, si no
en el todo, en la parte possible, se comunique vida
moral a las escuelas que hasta ahora se han cir-
cunscrito solamente a cultivar la memorial, y
cuando mis, al entendimiento de los alumnos. Ya
que el gobierno supremo de S. M., en su circular de
21 de octubre de 1834, vuelve la vista a este ramo
important de la administraci6n social, y pide a
cada provincia de la monarquia noticias minucio-
sas del estado de la educaci6n en ellas, e indica-
ciones de las medidas que pudieran adoptarse para









ESCRITOS


su progress; es nuestro prop6sito cumplir con esta
iltima parte del superior mandate con la misma
decidida lealtad y modest franqueza con que res-
pecto a la primer lo hemos hecho en los anterio-
res capitulos de esta memorial. Asi lo exige de
nosotros el decoro del ilustre cuerpo que nos ha
honrado con su confianza, y la dignidad y el res-
peto del alto gobierno, a quien se dirige este in-
forme. .
Las faltas y vicios de la ensefanza en nuestras
escuelas, por lo que aparece de lo dicho hasta aqui,
provienen, entire otras causes principles, de su ma-
la constituci6n, de su escasez, pues debiera haber
dos tantos mas de las que hay; de los defects que
adolecen sus m6todos-efecto de la poca o ninguna
preparaei6n cientifica y moral con que los maes-
tros, por lo comfin, empiezan su carrera-; trayen-
do por consiguiente cada uno a la escuela intactas
sus pasiones, sus manias, sin que la lima del culti-
vo, en una escuela normal, les haya quitado las as-
perezas y genialidades de sus diversos caracteres, ni
hayan aprendido por principios el arte de ensefiar;
de donde result despuss la especie de escolkstica
behetria, en la cual confusamente sigue cada uno
la send que se abre a su empirismo, desperdi-
eiando de esta manera unas fuerzas preciosas, que
bien combinadas y dirigidas a un fin, producirian
efectos maravillosos en la mejora complete de
nuestro pueblo.
Todos estos inconvenientes se evitarin con una
sola, pero grande y radical media: con que el









DOMINGO DEL MONTE 25

gobierno general de la isla se apoderase, como de
derecho le pertenece, de la educaci6n primaria, y
enlazandola con un buen sistema de circeles peni-
tenciarias, formase un vasto plan general de co-
rrecci6n y de mejora piblica, cuyo primer eslab6n
fuese la escuela de primeras letras y el iiltimo el
pandptico. Este plan, como una inmensa red cu-
yos fuertes hilos se formasen de inteligencia y
virtud, rodearian al hijo de esta Antilla o al foras-
tero que viene a avecindarse en ella, desde que
empieza la raz6n a alborear en el alma del primero,
o desde que el segundo pone los pies en estas pla-
yas; les impediria que fyesen press de pasiones
ruines o bravias, y si acaso se rindiesen a las em-
bestidas del vicio, la sociedad ejerceria en ellos
su jurisdicci6n, no castigandolos y corrompi6ndolos
despiadadamente y sin provecho de nadie por la
mano de aquel fantasma iracundo a quien llama-
ron vindicta piblica los safiudos juriseonsultos
de la Edad Media, sino purificendolos y corrigi-n-
dolos para el procomfin en una prisi6n digna del
siglo x=x.
jSera hacedero y facil este plan, o sera dorado
ensuefio de una imaginaci6n tropical? Tan prac-
ticable lo juzgamos, que no depend su ejecuci6n
sino de la voluntad del mismo gobierno de la isla.
Con esta persuasion examinaremos primero su jus-
ticia y convenieneia; despuis, los medios de que
debe valerse el gobierno para realizarlo, y por
filtimo, de los arbitrios de que puede echar mano
para costearlo.










ESCRITOS


I.-VENTAJAS PARA EL GOBIERNO

Todos convienen en que la enseiianza primaria
es en el dia un bien tan apetecible y una condici6n
tan precisa en los pueblos cultos modernos como
el mismo alimento material con que se nutren. Es
tambien el instrument m6s poderoso de atraso o
de adelanto moral e intellectual que se conoce, segfn
sea mala o buena la direcei6n que se le di. Nadie
mis interesado, por lo tanto, que el gobierno de los
pueblos en evitar las p6simas consecuencias que
acarrearia la ensefianza primaria si se apoderase
de ella, como ha sucedido ya, la perfidia y la mala
fe, o si, por falta de recursos, cayese, como sucede
hoy entire nosotros, en un mortal desmayo y dejase
en la ignorancia y con los aborrecibles resabios que
la acompafian, cuando se aduna con la miseria, a
los hombres a quienes deberia sacudir las poten-
cias mentales siquiera, ya que no les mejorase la
voluntad. Y, he aqui una ventaja incalculable para
el gobierno: el prevenir las revoluciones. Porque
no hay gente mis levantisea y ocasionada a revuel-
tas y alborotos que un pueblo ignorante, y por
supuesto pobre y probablemente corrompido; en
Constantinopla es donde mis soberanos degiiellan.
De aqui nace el grande interns con que los gobier-
nos previsores y avisados, sean cuales fueren sus
formas constitutivas, se apresuran a dar norma y
dirigir por si al ramo de las escuelas primaries,
costeindolas con los fondos con que cuentan para
las demis urgencias del Estado-pues asi consiguen










DOMINGO DEL MONTE


imprimir un orden de ideas favorables a ellos en
toda una generaci6n, y por lo mismo compran y
aseguran a poco precio la estabilidad y pujanza
de su imperio-; que no hay apoyo mis firme de
gobierno que el que estriba en los entendimientos
y en los corazones de los sfibditos. Por eso, politi-
cos y sagaces no dudan asegurar que la ensefianza
primaria es condici6n tan provechosa al Estado
como la formaci6n de los ejercitos mismos que lo
defienden.
Con un plan de ensefianza piblica primaria,
formado y costeado exclusivamente o en su mayor
parte por el gobierno, puede 6ste inculcar desde
temprano en el Animo del pueblo ideas y senti-
mientos nacionales, en armonia con las institueio-
nes reinantes, evitandose con esto aquel conflict
duro y doloroso en que se han visto y se ven en
este siglo provincias y naciones enteras en abierta
contradicci6n por sus opinions con las leyes y los
sistemas politicos que las gobiernan: espantable y
repugnante divorcio, origen fecundo de las cala-
midades y desventuras de nuestra 6poca. iA cuin
poca costa se hubieran evitado estas desgracias si
con tiempo se hubiera establecido con la centesima
parte de los tesoros que despues se desperdician
en las revoluciones, un plan de escuelas y colegios,
o llamense universidades, servidas por maestros
honrados y diseretos, que fuesen propaganda con
amor y persuasive eficacia sus mismas ideas mora-
les y political en todos sus alumnos. La famosa
Compafiia de Jesds, a quien de todc podri tacharse










ESCRITOS


menos de lerda en el bien entendido modo de ade-
lantar sus intereses, es un modelo digno de imita-
ci6n, en la part en que proveia con fino discerni-
miento a la ensefianza de sus adeptos. Todos bebian
en sus escuelas el espiritu de la Sociedad, y como
consiguiesen atraer a sus insignes Colegios a los
hijos de los magnates del siglo, en tal manera los
inoculaban en sus doctrinas, que siempre despues
se acordaban de las ideas de sus maestros, y ocul-
taban, aun bajo las condecoraciones y galas del
mundo, corazones y almas de jesuitas.
Dicese, para combatir este plan, que seria pre-
ciso para realizarlo aumentar el peso de las con-
tribuciones, y que, en caso de guerra, o de cual-
quiera otra urgencia del Estado, se echaria mano
de los fondos que se destinan para la ensefianza, y
por supuesto, que quedaria burlado el objeto que
se propuso el gobierno al gravar al pueblo con
nuevos impuestos. Luego probaremos que no es
necesario aumentar las contribueiones para la rea-
lizaci6n de este plan, y contestaremos ahora a la
objeci6n diciendo que el temor de que se dB otra
direcci6n a los caudales de las escuelas es infun-
dado, pues se supone que el gobierno, cuando toma
a su cargo el costear y dirigir la ensefianza, es
porque estarA intimamente persuadido de la nece-
sidad que tiene de hacerlo por las utilidades que
le resultaran y, por lo tanto, 41 mAs que nadie sal-
dria perjudicado si diese otro destiny al fondo de
escuelas; porque si tiene otro modo de pensar no
adoptara nuestras ideas. Ademas, que en easos de










DOMINGO DEL MONTE 29

guerras u otros grandes apuros nacionales, van
corriendo este mismo peligro, y es muy just que
lo corran, los caudales del erario en general y los
de todos los eiudadanos particulares: hasta de las
joyas y preseas de las santas imigenes y de los
vasos sagrados de las iglesias se echa mano en-
tonces; &se suprimirin por eso el culto y las ce-
remonias de nuestra religion en tiempos tranqui-
los, por los peligros a que se exponen los templos
en las 6pocas extraordinarias y transitorias de
guerras e invasiones?
Dicese tambi6n que por esta circunstancia, es
decir, por la falta de fondos y su inseguridad, los
maestros no estarian tan bien pagados como se
require, y si acaso se les aumentase el sueldo, como
es regular, se despertaria la codicia y otras pasio-
nes viles en el cnimo de mil pretendientes y se
daria al empefio y al favor lo que de justicia le
perteneciese al m6rito. En cuanto a lo bajo de los
sueldos, queda destruida la objeci6n con lo que
hemos dicho arriba acerca de los fondos, pues los
habri exuberantes, como se verA despu6s. El temor
de que si son muy altos los sueldos suceda lo que
se indica, se desvanece, considerando que en ha-
biendo tino de parte del gobierno para escoger
una buena y sabia direcci6n del ramo, los respe-
tables individuos que la compongan sabrin elegir
a los mis dignos, lo cual no es tan raro ni tan di-
ficil que no se haya visto en otros paises; en el
nuestro mismo, todos admiramos el acierto con
que en este particular se maneja uno de nuestros










ESCRITOS


empleados superiores, y la perspicacia con que dis-
tingue a los individuos que necesita para ocupar
las plazas mAs importantes de sus oficinas.
Otro tanto podriamos responder a la objeci6n
que se hace respect a la desproporci6n con que
se repartirian las cscuelas, o por malicia o por ig-
norancia, sin tener cuenta con ]a necesidad de los
pueblos. Poniendo a la cabeza de esta parte admi-
nistrativa personas ilustradas y respetables, no
haya miedo que se cometan semejantes errors o
injusticias, porque primero se formarAn estadisti-
cas exactas sobre el particular, cuya dificultad va
de vecindad con los preciosos antecedentes que ha
reunido la Secci6n de Educaci6n de la Real So-
ciedad Econ6mica Habanera. Sobre bases tan cier-
tas y fijas se formarian los presupuestos de las
escuelas, con la especificaci6n de los lugares donde
habian de establecerse, y, publicAndolo totalmente
en los peri6dicos, para que llegase a conocimiento
de toda la provincial; si acaso se cometiese alguna
equivocaci6n en los mismos peri6dicos, se reclama-
ria y al punto se corregiria.
No es precise para la realizaci6n de este plan,
como se supone por los que lo eombaten, el cons-
tituir y costear una nueva series de empleados para
que gobiernen el ramo de ]a instrucci6n. Por las
oficinas de la Real Hacienda se recaudarian y re-
partirian los caudales de este ramo, como los de
otro cualquiera de los que entran en el sistema de
sus operaciones, con el corto gasto de un sobre-
sueldo o gratificacion a los oficiales. que sc sacaria










DOMINGO DEL MONTE


del mismo fondo para no gravar ni a los oficinistas
ni al Real Erario con esta media, conservindose
las dependencias de la Real Hacienda en el mismo
pie de exacto y escrupuloso desempefio en que las
tiene su jefe actual el Excmo. Sr. Conde de Villa-
nueva, se evitarian dilataciones y estelionatos.
Respect a ]a parte directive, tampoco hay para
qun fundar nuevas categories de empleados con
nuevos uniforms, fueros, sueldos, etc., ni montar
nuevas oficinas con la luenga cAfila de oficiales,
escribientes, meritorios, etc.; ahi estin las Reales
Sociedades Econ6micas con sus Seeciones de Edu-
caci6n, cuyos individuos a porfia luchan para em-
plear gratuitamente y solo por una noble ambici6n
de honor, sus luces, su constancia, su tiempo, en
beneficio de la ilustraci6n de nuestro pais. Estas
corporaciones no necesitan, para hacer prodigious
de patriotism, mAs que los estimulos de las auto-
ridades: v6ase lo que hizo la de la Habana en la
6poca brillante en que se fund, con el apoyo del
capitin general don Luis de las Casas, y lo que
hizo tambi6n en la no menos venturosa en que la
dirigi6 el intendente don Alejandro Ramirez.
Pero si no se creyese convenient poner bajo su
direcci6n las escuelas pfiblicas gratuitas, por se-
guir un plan mas met6dico y severe, no faltarin
en las tres provincias o departamentos de nuestra
isla varones de virtud y de doctrine que sean ca-
paces de corresponder dignamente a la honra que
les hiciese el gobierno, confiandoles la direcci6n
de este ramo; por supucsto que debe Ilevar por










32 ESCRITOS

regla general en sus medidas el no pagar sueldos a
los individuos que compongan estas Juntas o Con-
sejos de Educaci6n, porque deben componerse
esencialmente de personas que tengan todo el cau-
dal o todo el patriotism suficientes para no nece-
sitar que se les retribuyan los servicios que en esta
parte hicieren a su pais.

II.-VENTAJAS PARA EL PtBLICO

Muy lejos esti de nosotros, al pretender que el
gobierno se encargue de costear y dirigir a un fin
cierto y decidido la ensefianza primaria, la idea
absurda de que haga de ella un monopolio mez-
quino, prohibiendo a los particulares que se dedi-
quen a este ramo de instrucci6n, si se consideran
capaces de ensefiarlo. Nos privariamos de las ven-
tajas de la concurrencia, y sin el poderoso acicate
de la emulaci6n se amortiguaria el espiritu de las
escuelas piblicas y no surtiria la mitad de los
buenos efectos que se debia esperar de ellas. El
gobierno, estableciendo escuelas primaries gratui-
tas, servidas por maestros de antemano preparados
en escuelas normales bien constituidas, proporcio-
na generosamente a la muchedumbre popular que
se compone de la modest mediania y de la clase
infima proletaria de la poblaci6n, el past espiri-
tual de la ensefianza, no crudo o mal sazonado
para que le haga mis dafio que provecho, sino pre-
parado hAbilmente por hombres buenos y sabios,
cuyo destino es former los corazones y alumbrar










DOMINGO DEL MONTE


las mentes de sus alumnos. Mas no les impone con
tirania la obligaci6n de que asistan precisamente
a sus escuelas, aunque si convendria exigirles que
asistiesen a alguna, o pfblica o privada. Si hubiere
quien prefiera esta dltima, por cualquier motive
o consideraci6n, sales licito aprender como gus-
ten; que no seran muchos por cierto los que tal
hagan, y los pocos que deserten de las escuelas
gratuitas, no perturbarfn el orden de los grande
y trascendentales resultados que debemos esperar
del establecimiento de ellas.
Libre nuestro plan de odiosidad del monopolio,
no hay que hacer muchos esfuerzos para imagi-
narse la utilidad que produciri al pfiblico en ge-
neral. Ya hemos visto en las veridicas y desen-
fadades confesiones de aquel preceptor de Villa-
clara, que dejamos copiadas en la parte primera
de este informed, los inconvenientes peculiares de
nuestra Isla, que se oponen al sostenimiento y
medros de las escuelas privadas, por la pobreza e
ignorancia de la generalidad de su poblaci6n. En
exceptuando escasamente las ciudades de la Ha-
bana, Matanzas, Trinidad, Puerto Principe y Cuba
en sus barrios mas centrales y ricos, en todos los
demas puntos habitados, sea de la costa o de lo
interior, del Occidente o del Oriente, del Norte
o del Sur, hasta de zapatos es precise proveer a
los nifios, segin la expresi6n del referido maestro
de Villaclara, cuanto mas de ensefianza gratuita,
de libros, plumas y papel, para que asistan
de buen grado a las escuelas. Por donde se no-
3-2










ESCRITOS


tara la equivocaci6n de algunos sujetos, de cono-
cido saber por una parte, que, aplicando a nues-
tra gente pobre e ignorantisima las observaciones
hechas en otras tierras, de muy diverse modo cons-
tituidas, presume que puede y debe exigirse a
los campesinos una corta retribuci6n por la ense-
fianza de sus hijos, para que la tengan en mas,
costdndoles el conseguirla algfn sacrificio, aun-
que pequefio: lo cual presupone que nuestros gua-
jiros conocen ya el mCrito de la ensefanza, supo-
sici6n que por desgracia no se apoya en la reali-
dad de lo que pasa. Ahora bien, con las escuelas
gratuitas del gobierno no se quedara un solo nifio
pobre del campo o de poblado sin recibir su por-
ei6n competent de ensefianza, sin que sus padres
se graven para ello con el desenvolso de un ma-
ravedi. La moralidad vendr& en pos o acompa-
fiada de la instrucci6n, con este sistema de escue-
las; y cada una de ellas vendra a ser un foco,
aunque pequefio, vivo y permanent de virtud y
de ilustraci6n, que ird esparciendo paso a paso,
junto con otros recursos, de que luego hablare-
mos, y por las classes mas menesterosas y por todos
los Angulos y rincones de nuestra isla, las ideas
mis sanas y conservadoras de la civilizaci6n mo-
derna.
Olvidabasenos hablar de la ventaja que saca-
r6n los maestros, y por lo tanto el pfiblico, de este
orden que proponemos: esta ventaja es la total
independencia en que se encontrarAn los precep-
tores de las escuelas gratuitas, del capricho o de










DOMINGO DEL MONTE


la ignorancia de los padres de sus alumnos. Hoy
un maestro de escuela privada se ve condenado
a ensefiar a la merced de gente vulgar y mengua-
da, o presumida y altanera, porque su subsistencia
depend necesariamente de la cuota que le han de
pagar aqul6los. Si es hombre pundonoroso, ene-
migo de hacer treguas con la estulticia o el or-
gullo ajeno, se morird de miseria... de juro ten-
dra que contemporizar con los errors y desvarios
de hombres inferiores a 61, porque, como dice con
donosa naturalidad Cervantes, esto de la hambre
tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no
estdn en el mapa, pagados por el gobierno serhn
responsables directamente de su conduct a los
inspectors inteligentes'que les ponga la Junta de
Educaci6n, y de esta y de la opinion pfiblica de-
penderdn tan s61o su suerte y su buena o mala
nombradia future.

2
I.-MEDIOS PARA REALIZARLO: JUNTA DIRECTIVE

Ya dejamos anunciado el sistema que podria
adoptarse para el gobierno e inspecci6n de las
escuelas, que era el de confiar este encargo a las
Reales Sociedades, que en esta Isla substituirian
ventajosamente a las Juntas de provincias y de
partido que se mandan establecer por el regla-
mento que acompafia a la citada circular de 21
de octubre de 1834; o a una corporaci6n directive,
nombrada al efecto, y compuesta de dos, tres o










0D ESCRITOS

mds miembros que elija el gobierno, de entire las
personas mas ilustradas y virtuosas del pais, y
mfs practices e inteligentes en este genero de ta-
reas intelectuales y prdcticas. Esta junta, de la
elecei6n de cuyos miembros depend en gran part
el logro de la empresa, podria former por encargo
del mismo gobierno el plan general constitutivo
de la ensefanza pfiblica, tanto primaria como se-
cundaria, llevando siempre en mira el objeto de
cultivar y eduear el coraz6n, al paso que el en-
tendimiento de los alumnos. La misma junta di-
vidiria el territorio de su departamento en dis-
tritos escolasticos, subdivididos despues en parro-
quiales para que en cada una de esas divisions
se nombre con conocimiento local del terreno o
una dependencia a la inanera de las juntas rura-
les de instruccidn, pero mejorada su plant, o
inspectors de celo y honradez conocidos, movi-
bles o bienalmente, como los que en la actualidad
nombra la Seeci6n de Educaci6n de la Sociedad
Econ6mica de la Habana. La misma junta deberia
former el proyecto del presupuesto de las escue-
las que se necesitan en today la extension poblada
de los tres departamentos, y calcularia el sueldo
que deberia sefialarse a cada maestro, atendiendo
a las circunstancias particulares del pueblo, dis-
trito o provincial en que se estableciere.
En cada capital de departamento se formarf
despues una junta directive semejante, compuesta
de sujetos de probidad y luces, igualmente ele-
gidos con el tino necesario, para que no burlen en










DOMINGO DEL MONTE 37

lo adelante las esperanzas que hagan concebir.
Estas juntas tendrAn a su cargo la plantificaci6n
del proyecto, y vigilar sobre la observancia y cum-
plimiento del plan general, y, por supuesto, ten-
drAn la facultad de nombrar los maestros, escogien-
dolos precisamente de la escuela normal de su pro-
vincia, pues se estableeeran en cada una de las
ciudades de la Habana, Puerto Principe y San-
tiago de Cuba, una para proveer de maestros a
las escuelas de su juri-dicci6n respective. Las
juntas directives rectificarin las divisions te-
rritoriales y los presupuestos formados por la de
la Habana, conforme a las noticias mis exactas
del lugar, que por precision deben poseer.

II.-ESCUELAS NORMALES

La fundaci6n de las tres escuelas normales que
hemos indicado en el pirrafo anterior, es el primer
paso que debe darse por las juntas para la refor-
ma de la instrucci6n, y en su mis acertado r4gi-
men consiste el buen 4xito de todo el plan que
vamow proponiendo. Para corroborar mis esta
idea no podemos menos de copiar aqui las acerta-
das observaciones del senior Luz en su Informe
sobre el Instituto Cubano, ya citado al hablar de
este punto, dice asi:
"Si hasta en las naciones mis cultas y morigera-
das se ha juzgado indispensable para el mejora-
miento de la educaei6n primaria, erigir no solamen-
te classes, sino colegios especiales para adoctrinar a










ESCRITOS


los maestros en la teoria y practice de la ensefianza,
que sera en nuestro naciente pais, donde se hace
tan necesario reformar desde la infancia las cos-
tumbres del pueblo, peculiarmente contaminadas
por la atm6sfera de esclavitud en que nacemos,
vivimos y morimos." Cuales son tanto mis peren-
torias para que los maestros sean unos dechados
dignos de imitaci6n, y capaces de poner en plant
los m6todos mis aprobados. Porque, desengafi6mo-
nos: ni hay otro medio eficaz de predicar costum-
bres que el ejemplo, ni los mejores planes de en-
sefianza pasan de meros pliegos de papel sin hon-
rados y h6biles preceptores. Esperar lo uno sin
lo otro seria pretender un efecto sin causa; seria
aguardar la cosecha, sin haber librado ni echado
la semilla. En fin, valiera mis no establecer es-
cuelas absolutamente, que poner la nifez a cargo
de entes inmorales e inexpertos. Acaso se dirA
que semejantes hombres poco dafio podran hacer,
porque caerin por su propio peso. Pero la ex-
periencia nos enseiia que transcurre sobrado tiem-
po antes que sean denunciados a la opinion pfibli-
ca, habiendo causado en el interin males tal vez
irreparables, y si esto acontece frecuentemcnte,
en medio de una capital populosa, a donde hay
cien Argos que los tengan clavados los ojos, quin
podid medir la gravedad de los perjuicios que se
irroguen a la malhadada juventud de los campos,
donde sus preceptores no sienten el freno saluda-
ble de una ilustrada vigilancia. Para impedir,
pues, que un osado especulador-cuando con la










DOMINGO DEL MONTE


aparente facilidad de dirigir una escuela primaria,
sin mas vocaci6n que el hambre del oro, sin mis
aprendizaje que el hombre vulgar o charlatan, y
sin otras costumbres que las de un simulador
momentineo-, usurpe el mas sagrado de los minis-
terios, fuerza es que se obligue a todos los aspi-
rantes a presentar un certificado de haber con-
cluido sus cursos en la clase normal del Instituto.
Que no sea de hoy mas la ensefianza primaria el
recurso de la ignorancia y de la nulidad. iDia
de ventura para la educaci6n y por lo mismo para
la moral, aquel en que hasta los rudimentos de
la lectura sean ensefiados por hombres, si no in-
ventores, al menos capaces de penetrarse del es-
piritu de una teoria "Hombres puramente me-
cfnicos y rutineros (habla de la voz de la expe-
riencia) para nada, para nada, estfn en peor pre-
dicamento, aun para mover las mAquinas mate-
riales, que una fuerza fisica bien aplicada es capaz
de continuar el impulse; aqu6llos sin duda lo de-
tendrAn o extraviaran."
Por lo tanto, es precise que, a toda costa se
procure que los directors principles de estas es-
cuelas sean hombres que esten intimamente per-
suadidos de la nobleza e importancia de la misi6n
que van a desempefiar, que comprendan los fines
utilisimos y santos para que se les ha llamado, y
que sepan cumplir con su deber con la firmeza
y constancia del entusiasmo, sin el cual ningfin
objeto grande y elevado puede conseguirse. No
queremos privarnos del gusto de transcribir aqui










ESCRITOS


otro interesante trozo de la misma memorial, de
donde hemos copiado el anterior, porque explicara
nuestra idea con la abundancia y claridad de con-
ceptos que caracterizan el estilo de su autor: helo
aqui:
"No es por cierto el objeto de nuestra clase (la
escuela normal) ensayar a los maestros finicamente
en una series de evoluciones y reglas meednicas:
trAtase de instruirlos en los principios y practice
de su profesi6n para ponerlos a cabo de desempe-
fiar sus deberes con no menos celo que inteligencia,
y tratase muy especialmente de inculcarles por el
precepto y el ejemplo la dignidad y conciencia
con que habran de ejercer este sagrado ministe-
rio." Ni es dable encontrar medio mi8 eficaz
que semejante discipline para realzar la profesi6n,
asi en el concept de los mismos iniciados, como
a los ojos del mundo en general; beneficio incom-
parable, que refluirA necesariamente en obsequio
de la misma ensefianza. Para alcanzar estos fines
primordiales se hace indispensable dar a los alum-
nos de maestros nociones exactas de la filosofia de
la ensefianza, del modo de dirigir la mente de los
niilos, del de transmitir los conocimientos, del arre-
glo material de todo lo relative a la escuela, de
los utensilios (que de tales disposiciones materials
suele perder a vecees un gran resultado moral), de
los medios y hasta de los ardides a que es necesa-
rio reeurrir para fijar la atenci6n y aprovechar
el tiempo; en una palabra, es forzoso amaestrarlos
en cuanto pertenece a la teoria y prictica de la










DOMINGO DEL MONTE 41

educaci6n moral a la direcci6n del cntendimiento
y a ]a ensefianza del metodo; o como se dice tec-
nicamente en Alemania, adoctrinarlos en la Pe-
dagogia, la Didictica y el Metodo. En esta clase,
pues, se explicaran no solamente los metodos cono-
cidos y mis aprobados, sino que se formarg una
critical circunstanciada de cuantos planes e ideas
nuevas salgan a la luz en d1 material. De este
modo, al paso que se proporeiona suma variedad
a los cursos, se promueve eficazmente la activi-
dad del pensamiento; asi en los discipulos como
en los maestros". "Finalmente (continfia), siendo
ia ciencia de la educaci6n un ramo tan experimen-
tal como la Fisica o la Medicina, quedaria harto
defectuoso nuestro plan de escuela normal, si no
destinase una parte del curso a la prietica de
las doctrinas explicadas. Ocurre asimismo a cada
paso probar un nuevo plan, o por lo menos una
nueva modificaci6n, y entonees tambien es for-
zoso apelar la luz de la experiencia, sin cuya san-
ci6n todo se aventura en el regimen de la ense-
fianza. Con este fin se cursara formalmente la
prietica del ramo, ni mis ni menos cual se veri-
fica respect de la jurisprudeneia o de eualquiera
otra facultad, para lo cual servira de teatro el
mismo Instituto, en la parte que le toque, las es-
cuelas primaries fundadas por la Soeiedad Patri6-
tica, y aun los establecimientos de empresa par-
ticular que quieran prestarse a ensayar los planes
que se someten a su observaci6n, Asi lograremos
copiar datos en la ciencia diddctica, que tanto los










ESCRITOS


ha menester, de la misma manera que se han amon-
tonado en la fisica, multiplicando cl nfimero de
colaboradores simultfneos; asi se encargaran ex-
perimentos y observaciones a los various maestros,
al modo que a diversos sabios de una misma aca-
demia, para que contribuya cada cual con los
hechos de su respective ramo a la soluci6n de los
problems deseados.

III.-PROIIIBICI6N DEL SERVICIO DE ESCLAVOS EN
LAS ESCUELAS

Ya por various pasajes de este informed se habrA
conocido la viva persuaci6n en que estamos de que
las escuelas primaries no significant nada en moral,
cuando la ensefianza derechamente no se dirige
a la discipline de los afectos e inclinaci6n del ini-
mo, no menos que al cultivo de las potencias men-
tales. Asi no dudamos afirmar ahora, que todos
los admirable efectos que tendriamos raz6n de
esperar de las escuelas pfiblicas gratuitas, esta-
blecidas conform a los requisitos que hasta aqui
hemos ido indicando, se perderian, si se permitie-
se en las escuelas normales, y en las comunes, el
servicio dombstico de esclavos. Porque a los gran-
des inconvenientes que traen consigo el trato y
comunicaci6n de los nifios con los criados en gene-
ral, ya denunciados al mundo en las famosos obras
de Locke y de Rousseau, hay que agregar, cuando
los sirvientes son esclavos, otros mil, que darian










DOMINGO DEL MONTE


al traste, no digo en el inerme candor y la des-
prevenida inocencia de los nifios de las escuelas,
sino aun con la entereza de coraz6n de una co-
fradia de escrupulosos y rigidos puritanos.
El hombre que nace y se eria esclavo, sea del co-
lor y raza que fuere, tiene por precisa condici6n de
su estado que ser ruin, estfpido, inmoral; y es
tan de su esencia el tener estos defects, como es
del sol el alumbrar, y de los cuerpos s6lidos bus-
car su centro de gravedad cuando son lanzados
en el espacio. Para honra de la humana natura-
leza, por cierto, hay razas, como la eti6pica, en
que se encuentran algunas generosas excepciones
de esta regla, pero no llegan a variarla, porque
seria trastornar el orden admirable que la Pro-
videncia ha puesto en el gobierno del mundo.
Se observa tambien en just contraposici6n de
aquella irrevocable ley, que si el eselavo en el
ejereieio de su esclavitud envileee su alma en los
terminos lastimosos expresados, no menos padece
el alma del amo en el ejercieio de su potestad do-
minica absolute; por lo comfn se hace holgazin,
vanaglorioso hasta rayar en sandio, sensual y con-
cupiscente por extreme, amen de lo arrojado que
es a la ira, de lo o.fuscado y vaporoso que trae
siempre su entendimiento. Cu6ntanse tambi6n de
esta regla algunas excepeiones, y las constituyen,
para prez de nuestra madre Espafia, muchos de
sus hijos, nacidos en sus dominios de las Indias,
segfn el uninime sentir de los fil6sofos europeos










44 ESCRITOS

que lo han observado (1). Pero tampoco estas ex-
cepcioncs destruyen la regla. No hay remedio
donde hay eselavitud domestica; no hay moralidad,
ni en el siervo ni en el senior. Asi es porque es:
nada tiene que ver esta verdad, eterna e impasible
como las demis verdades del orden fisico y moral,
con los intereses momentineos y miserables de
los hombres. Aprovech6monos de su conocimien-
to, y no la maldigamos con la misma estupidez y
ninglin fruto, con que suelen los perros ladrar
desesperados contra la luna (2).
Por lo tanto, pues, no consintamos en manera
ninguna en las escuelas del gobierno la peste de
la esclavitud, de este tifus peor que el del Asia,
que infecta y corroe con su letal influjo cuanto
toca. Sirvanse en lo mis possible los pupilos de
las escuelas rormales por si, para que sean labo-
riosos, saludables, y por consecuencia, fuertes de
cuerpo y espiritu: los menesteres indispensable
de la casa, desemp6fienlos criados libres de eual-
quier color, pero si son nifios, adviBrtase a los
nifos que estos hombres no son eselavos, sino
que trabajan por un sueldo convenido, como tra-
bajarin despubs ellos mismos cuando alcancen
(1) VWase, entire otros, a Depons, Humboldt, Hall
Comp.-(Nota de DEL MONTE).
(2) Por no alarmar los terrores pfnicos de algunos, no
entramos a dar las pruebas competentes de nuestros aser-
tos en esta euesti6n: los de buena fe quisieran instruirse a
fondo en ella, lean el profundo Tratado de legislaci6n de
M. Carlos Comte, sabio de la Real Academia de Ciencias
Morales y Politicas del Institute de Francia, y la excelente
obra que acaba de publicar M. Alexis de Tocqueville, ti-
tulada la Democracia en AmBrica.-(Nota de DEL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE 45

por sus mereeimientos el honor de ser maestros
de escuela.
No se permit tampoeo que 6stos se sirvan de
esclavos, pues estando destinados a servir de mo-
delos a otros, de tipos de virtud y sabiduria, mal
les viene para la practice de tan noble destiny el
exponerse a cada hora del dia a los embates de
la c6lera. No se diga que todas estas precaucio-
nes parciales son inftiles, cuando al salir a la
calle el maestro y al entrar en la casa de cual-
quier vecino, se encontrard con el especticulo de
la esclavitud; grande es, sin duda, el poderio del
mal ejemplo, pero en personas educadas con las
maximas de la religion y de moral con que deben
ser educados los maestros de las escuelas normales,
no haya medio que prenda el contagio; por el
contrario, estamos persuadidos que se afincaran
mas en sus opinions, y mIs firme y profunda
se harA la convicci6n de los principios en que se
los ha criado, al ver por sus propios hijos las
escenas que pasan entire los amos y los esclavos,
y al observer con studio c6mo influyen mutua-
mente entire ambos en su comin desdicha y empeo-
ramiento... corrupt in dominos servi in patrons
liberti.

IV.-PUBLICACI6N DE PERI6DICOS Y LIBROS

Las juntas departamentales o provinciales de
educaci6n, imitando el ejemplo de los gobiernos de
Prusia y de Francia, procurarAn promover con el










ESCRITOS


mayor empefio, en su respective capital, la publi-
caci6n de periodicos semanales o mensuales, bien
escritos, y cuyo precio sea el infimo possible, para
que est6 su subscripci6n al alcance de las classes
mis inferiores de la sociedad. Uno de ellos podria
destinarse exclusivamente para tratar asuntos to-
cantes al arte de la ensefianza: en 61 se exami-
narian cientificamente los m6todos conocidos; se
anunciarian las mejoras y adelantamientos que se
hiciesen en este ramo; se publicarian remitidos
de algunos preceptores estudiosos y de otras perso-
nas inteligentes en la material, o que se interesa-
sen en su progress; se escribirian juicios critics
compendiosos de las obras nuevas de edueaci6n
que se dan a luz en la Isla o fuera de ella, tanto
nacionales como extranjeras; se extractarian de
otros peri6dicos de la misma clase los articulos
mis interesantes... en fin, se darian todas las
noticias que tuviesen relaci6n y contact con la
ensefianza. Uno de los efectos mis provechosos
de semejante peri6dico seria generalizar en todos
los que se dedican a ensefiar, y principalmente en
los padres de familiar, las nociones o ideas mas
exactas acerca de los m6todos de ensefianza, con
lo cual los unos plantearfn en sus escuelas las
reforms, apenas se inventen, y los otros aprende-
rAn a conocer y apreciar la instrucci6n, y sobre
todo a distinguir a los charlatanes de los hom-
bres de verdadero merito. "Mucho, muchisimo-
dice el sefor Luz a este prop6sito en su Informe
citado-hay que decir y hacer en un ramo sobre










DOMINGO DEL MONTE


el cual pocos hay competentes para juzgar y donde
todos se creen aptos para decidir: cuando se rec-
tifique la opinion, se hara justicia de todo, y se
darA a cada uno lo que es suyo: se sefialarA a los
padres, a los maestros y al gobierno el lugar que
corresponde a cada cual en la obra de la educa-
ci6n."
Las mismas juntas haran publicar cuadernitos
de mas tomo; pero a manera de peri6dicos por
entregas o mensuales, escritos con lisura, amena
variedad y estudiada ligereza, que contengan no-
ciones exactas y entretenidas de ciencias naturales,
de artes y oficios, de moral, de historic, de eco-
nomia domBstica, de religion y literature. Tanto
los libritos como los peri6dicos circularan francos
de porte de una a otra parte de la Isla, para que
se comuniquen mutuamente con rapidez entire los
tres departamentos y por todos los puntos por
donde pasa la postal, las luces y adelantamientos
particulares de cada uno.
Con estas publicaciones, que son una especie
de continuaci6n de la ensefanza primaria, se apa-
centarfn los entendimientos de los alumnos, ya
avezados en las escuelas piblicas gratuitas a los
placeres y necesidades del studio. En vez de fo-
lletos o novelacos inmundos e insignificantes, o
de peri6dicos que no respiren mAs que el calor y
la furia del espiritu de los partidos politicos,
cuya lectura ofusca muchas veces el juicio, y en-
ferma el coraz6n, encontrarf el pueblo cubano en
los libros y cuadernos de las juntas directives de










48


educacidn reproducidas, bajo formas mas positivas
y halagiiefias, las teorias cientificas, morales y li-
terarias que aprendi6 con tanto gusto en la es-
cuela. No se diga que esta empresa seria muy
costosa, porque toda tendria que pagarla el fondo
de instrucci6n primaria. Un hecho bastarA para
desvanecer tales temores: cuando esto escribimos
cuenta con mas de mil subscriptores de a 4 reales
de plata por cuaderno, ]a Biblioteca sdeecta de
amena literature, que en la Habana public el
infatigable don Mariano Torrente. Por que no
habian de contar con igual afluencia de subscrip-
tores los peri6dicos y libros indicados

V.-ESTABLECIMIENTO DEL INSTITUTE CUBANO

Si no fuese dado al gobierno de la Isla abarear
en sus planes la reform de los studios o facul-
tades mayores, convendria que se estableciese un
colegio, en que se ensefiasen con detenimiento y
profundidad las ciencias matemiticas, la fisica,
la quimica y los idiomas vivos. Esto se consegui-
ria cumplidamente, realizandose el proyecto que,
para lustre de su nombre, concibi6 el Excmo. senior
Conde de Villanueva, de fundar en el edificio de
la extinguida Real Factoria de Tabacos, y con los
fondos de la Real Junta de Fomento, el Instituto
Cubano, en vez de la Escuela Ndutica de Regla.
Coadyuvaria poderosamente semejante fundaci6n
a los progress de la ensefianza en las escuelas
primaries, como ya lo indicamos. Aqui nos ve-


EsCRITOS









DOMINGO DEL MONTE


mos precisados con gusto a volver a citar el Infor-
me del sefior Luz. "Lejos, dice, de coartar la edu-
caci6n secundaria los progress de la primaria, es
por el contrario el m6vil principal que mis la au-
xilia, la fertiliza y la fomenta. Donde no hay
hombres que se dediquen a las ciencias, tampoco
hay muchos que sientan las ventajas de la educa-
cion primaria, ni por consiguiente quien se ocupe
en former planes de enseflanza. Obs6rvese si no la
historic de lo que ha pasado en todas parties: mien-
tras no se difunden y aprecian las nociones cien-
tificas, en un pais, no hay quien promueva la
causa de la educaci6n primaria. Echemos no mis
de una mirada sobre nuestros vecinos norteame-
ricanos. Ellos nos suministrarfn el mejor de
cuantos ejemplos son imaginables, puesto que en
ningdn pais del mundo civilizado han sido mAs
extensivos los beneficios de la educaci6n primaria;
y sin embargo, en ninguno han sido mIs a la par
las medras de este ramo capital y la aplicaci6n
de conocimientos tiless" "Y quienes (dice en
otra parte) sin salir de nuestra propia tierra,
quidnes dieron el primer impulse a las escuelas
de la Habana. & Fu4 por ventura la reunion de
algunos honrados, pero ignorantes labradores, o
la flor y nata de la ilustraci6n habanera? sNo
fud la Sociedad Patri6tica? Y quin fund la
Sociedad Patri6tica Un hombre que estaba ani-
mado por las vastas miras que s6lo las ciencias
saben inspirar. Quidnes son hoy, y han sido
siempre, los miembros mas activos de esa misma
4-2









50 ESCRITOS

corporaci6n? Los que cultivan las ciencias y las
letras, los que bebieron sus doctrinas en las fuen-
tes purisimas de la naturaleza. En la actualidad,
mas que nunca, si recordamos las ventajas del
sistema explicativo en la educaci6n primaria, nos
convenceremos de que s61o vali6ndonos de las
ciencias naturales es dable sacar todo el partido
possible de tan admirable m6todo, y digamoslo de
una vez, s61o el genio de las ciencias naturales, y
el m6todo adoptado por ellas, pudieron haber su-
gerido semejante sistema." "Lo expuesto (con-
cluye) es suficiente para patentizar que los insti-
tutos cientificos, prescindiendo de las incalcula-
bles ventajas materials que reportan a la indus-
tria de las naciones, son los templos donde se
mantiene perenne la humbre sagrada de Minerva,
para engender las luces que han de difundirse por
horizontes mas tenebrosos."

VI.-ESCUELAS DE ARTES Y OFICIOS

A todos los medios indicados puede afiadirse la
introducci6n de la ensefianza de artes y oficios
en algunas escuelas de las ciudades y villas prin-
cipales, y la de la agriculture, y el aprendizaje
dcl oficio de mayordomo y maestro de azficar de
los ingenios de fabricar este fruto en todas las
del campo. Con esto se conseguiria abrir las
puertas de las mayordomias a los nifios pobres de
los partidos rurales, y proveer a los futures maes-
tros de azdcar de conocimientos cientificos prepa-









DOMINGO DEL MONTE 51,

ratorios, con los cuales puedan despuis agrandar
el circulo de sus ideas en el desempefio de su oficio,
e ir adelantando en el arte de fabricar aquel fruto.
T,odo lo que diriamos para la plant de estas
escuelas mixtas seria ocioso e inconvenient, pues
nos faltan los conocimientos locales indispensa-
bles para discurrir con acierto en esta material.
A las juntas directives, de distrito y de parroquia,
tocaria de derecho el ealcular el modo con que
pudieran establecerse aquellas para que produz-
can los beneficios que son de suponerse.

VII.-OTROS MEDIOS

Hay en algunas ciudades de los Estados Unidos
del Norte de America ciertos institutes, conocidos
bajo el nombre de Casas o Asilos de correcci6n
para adolescents, que forman una especie de es-
lab6n entire la escuela de primeras letras y la car-
eel pfiblica. Establecidos y gobernados por el
espiritu de la mis acertada caridad, se recibe en
ellos a todos los muchachos que no pasen de 20
afios de edad, y que se hayan hecho merecedores
de algfin castigo por la policia, para evitar que
vayan a las circeles comunes a aprender, en la
compafia de otros culpables, nuevos vicios, y qui-
zAs nuevos delitos, cuya existencia ni aun la sos-
pechaban. Alli, bajo un sabio regimen, en que se
combine a la vez el castigo de sus faltas con la
instrucci6n moral y literaria, y el aprendizaje de
algifn oficio, se les hace adquirir hibitos de labo-










ESCRITOS


riosidad y de economic, y se les inspiran por medio
de plAticas religiosas sentimientos honrados y de
vergiienza, con lo cual se consigue arrebatar del
borde del precipicio a una infinidad de mozos
descarrilados, y se previene de una manera mas
cierta y segura que cuantas puede imaginar la
mAs sagaz policia, la perpetraci6n de un sinnfi-
mero de infracciones de la Ley, que luego seria
preciso castigar con penas no menos funestas para
la sociedad que para los mismos criminals. Pues
bien, si el gobierno de la Isla quiere cortar de
raiz la muchedumbre de calamidades que arras-
tran consigo la ignorancia y la miseria de los in-
dividuos de la clase proletaria, que se escapan del
influjo moral de las escuelas primaries, erija en
cada capital de departamento, y si fuere dable
en cada cabeza de partido, uno de estos beneficos
institutes de correcci6n, con lo que pondrA el mis
acabado complement y la mAs exquisite corona
al edificio de la educaci6n pfiblica que trata de
levantar. Los pormenores interesantes de estos
establecimientos pueden conseguirse con facilidad,
en cuanto se desee la fundaci6n de otros semejan-
tes en esta Isla; asi no nos detendremos en enu-
merarlos.
Y para que ninguna clase de ]a sociedad se que-
de sin participar del beneficio de la instrucci6n
primaria y de la educaci6n moral y religiosa que
debe proporcionar a cada uno de los individuos de
que se compone, puede disponer tambien el go-
bierno que en los cuarteles y fortalezas se esta-










DOMINGO DEL MONTE


blezcan escuelas de primeras letras, para que en
ellas aprendan los soldados a leer, escribir y con-
tar, las nociones mas indispensables de moral re-
ligiosa y de la historic de Espafia. Los capellanes
de los cuerpos de line y los de los castillos y
aquellos oficiales de mas suave condici6n y enten-
dimiento mas despejado y culto podrian hacerse
cargo, a falta de maestros pagados, de esta noble
tarea, y aun podria ofrecerse a los oficiales por
honorifico galard6n de su trabajo el que se les
anotara en sus hojas de servicio, como eminente,
6ste que hacian a sus soldados, para que en lo fu-
turo les sirviese para sus proposiciones. Tenemos
entendido que el gobierno de S. M. expidi6 real
orden, para que asi se hiciese, y aun nos consta
que en algunos cuerpos del ejrcito de la Isla
se ensefia a leer a la tropa, mas esta sabia media
no se ha extendido todavia, como era de desearse,
a todos los regimientos y batallones.
Respecto a las escuelas de las ckrceles y presi-
dios, necesariamente habri que establecerlas en
cuanto se piense en la reform radical de nues-
tras carceles actuales, y se adopten en ellas las
mejoras con que el espiritu filos6fico y eminen-
temente social de nuestro siglo las ha convertido
de sentinas asquerosas de miseria, crapula y delitos,
que han sido hasta aqui, en asilos de penitencia
rational, en que se castiga al delincuente, corri-
gibndolo.
Suficientes nos parecen los medios indicados en
este capitulo para conseguir con ellos la mejora










54 ESCRITOS

de la ensefianza primaria y de la educaci6n pci-
blica de la Isla de Cuba. g Y qui6n duda que tam-
bi6n podrAn influir grandemente, si se adoptan
todos, en la correcci6n de nuestras estragadas
costumbres, y en el adelantamiento progresivo de
la cultural moral e intellectual de nuestro pueblo,
y por consecuencia, en su bien entendida pros-
peridad y ventura?

3
I.-ARBITBIOS PARA COSTEARLO
Medidas preliminares

Para calcular con exaetitud las cantidades que
se necesitan anualmente para tender a las escue-
las que deben establecerse en la Isla, seria precise
de antemano former el presupuesto aproximado de
6stas, y de lo que costaria cada una de ellas, segin
su forma y constituei6n: este trabajo debe ser el
resultado de las investigaciones de las Sociedades
Econ6micas o de las juntas que se nombren para
dirigir este ramo. Prescindiendo, pues, de la fi-
jeza de las sumas, bAstanos por ahora saber que
lo menos deben establecerse noveeientas escuelas
primaries, ademis de las doseientas veintid6s que
hay, para que se repartan siquiera en cien alum-
nos por escuela los noventa mil y pico nifios de
ambos sexos que, segfin nuestro estado general 4,
se quedan hoy sin instrucci6n de ninguna clase.
Agr4guense a las tres escuelas normales las de ofi-
cios, y lo que eueste la publicaci6n de los peri6di-










DOMINGO DEL MONTE


cos, y se vera que se necesita una suma annual de
gran consideraci6n. Mas no hay que arredrarse
al aspect de las cifras, cuando se cuenta con la
posibilidad de conseguir el objeto que nos propo-
nemos, o por lo menos de conseguirlo en gran
parte. Si al principio no hubiese recursos para
costear las novecientas escuelas, costense enhora-
buena las que finicamente se puedan; pero tenga-
mos puesta siempre la mira en la meta con deci-
dida constancia, y no desmayemos, antes alimen-
temos y fortifiquemos en nuestro animo la gene-
rosa ambici6n al t6rmino propuesto.
Nuestro gobierno pudiera imitar en este punto
la juiciosa y sabia conduct de algunas de las
legislatures de los Estados de la Uni6n Septen-
trional de America, las euales forman en sus res-
pectivas tesorerias un fondo, denominado de es-
cewlas, que va gradualmente engrosindose y con
cuyas rentas se atiende en todo o en parte a las
necesidades de este ramo. Asi es que, en eada
una de las Intendencias de la Isla se podria for-
mar un fondo semejante, en que se irian acumu-
lando las sumas que produjesen los arbitrios de
que hablaremos despues, sacados de los recursos
locales de cada departamento. Con este fondo,
que por grades debe ir creciendo, se satisfarbn
los presupuestos escolfsticos de cada distrlto, in-
virtigndose come es de justicia en favor de la mis-
ma poblaci6n de donde se haya sacado. Mas como
es factible que en los departamento.; central y
oriental, principalmente en el primero, no se pue-










ESCRITOS


da reunir lo necesario para costear sus escuelas
mis precisas, del fondo de la provincia de la Ha-
bana, que naturalmente ha de ser mks cuantioso
que el de aquellos dos, se socorrerf interinamen-
te, y a manera de situado, o si se quiere de pris-
tamo reintegrable, a los dos departamentos refe-
ridos.


II.-RENTAS EXISTENTES


Desde luego deben entrar a considerarse como
pertenecientes al fondo de instrucci6n los capi-
tales impuestos a censo perpetuo, que reditilan los
3,987 pesos de imposiciones para escuelas, de que
se hizo menci6n en la parte segunda de este in-
forme.
Igualmente se consideraran como rentas de este
fondo los 3,237 pesos con que contribuyen algunos
ayuntamientos para las escuelas de sus pueblos,
los 562 de los dos gremios de mareantes de Trini-
dad y Baracoa, y los 19,260 pesos del Real Erario.
Se supone que las escuelas existentes que se
pagan con estos fondos permanecerfn en los luga-
res en que hoy se encuentran, para no contrariar
en nada la voluntad de los que las pagan o es-
tablecieron y s6lo se trasladarin a otro sitio aqu4-
llas cuya inutilidad en el punto en que se hallan
se compruebe y confiese por los mismos patrons,
interesados en sostenerlas.










DOMINGO DEL MONTE


III.-FUNDACIONES DE LIMOSNAS, MISAS Y FIESTAS;
CAPELLANIAS NO COLADAS Y SUPRESI6N ACCIDENTAL
DE CONVENTOS

Hay en nuestra isla amortizado un tesoro en
imposieiones para obras pias, de limosnas, misas,
fiestas de santos y objetos del culto. Segfn nos
informa el senior Vigil, ya citado en este informed,
s6lo en la villa de San Juan de los Remedios hay
mis de 30,000 pesos, cuyas rentas se destinan a
limosnas al menudeo a los pobres mendigos que
acuden a la Iglesia en ciertas festividades del aio.
El seflor Pascual tambi4n nos inform que en la
Villa de Santa Clara se encuentran gruesos cau-
dales acensuados con este fin. El gobernador de
Bayamo igualmente avisa que alli hay funda-
ciones cuantiosas para objetos semejantes que po-
drian producer un provecho incalculable, si se
dedicasen al establecimiento de buenas escuelas
primaries.
eQue inconvenient habria en solicitar del su-
premo gobierno la autorizaci6n para percibir y
recaudar los reditos de estos caudales y destinar-
los al costo de la ensefianza? A nadie se per-
judicar con semejante media, ni se ataca en lo
mis minimo con ella el dereeho de propiedad,
antes por el contrario, se eumpliria mis racional-
mente con la intenei6n de los testadores, haeiendo
con su dinero limosnas de mis noble y fitil cali-
dad, que las que ellos mismos, en el atraso de sus
tiempos, pudieron concebir ni imaginary.










05 ESCRITOS

Otro tanto decimos respect a la mayor parte
de las fundaciones para fiestas de santos. Lejos
de nosotros la idea de desconocer la necesidad de
las grandes festividades del culto cat6lico, en un
pueblo civilizado y cristiano; no nos atrevemos a
proponer que se dediquen a otro objeto las pin-
giies rentas con que se constant aqu6llas; protes-
tamos que no es nuestro Animo que cesen las que
nuestra madre la santa Iglesia celebra, sino mis
bien llevamos por mira principal en nuestro pro-
p6sito, el volver a dar vida y calor a los senti-
mientos religiosos, no ya desmayados y amorte-
eidos, sino totalmente aniquilados en el pueblo
cubano.
Doloroso es confesarlo, pero si en alguna pro-
vincia de la monarquia espaiola hay que acudir
con evang4lica presteza a atajar los estragos de
la impiedad y de la disoluci6n de costumbres, es
en esta Isla de Cuba, en donde son muy contados,
principalmente en los campos, los que screen en la
existencia de Dios y en la inmortalidad del alma.
Muchas son las causes que han reducido a este
pueblo a semejante estado de embrutecimiento
moral, pero es la principal y la mas trascendente
la falta de cultivo en que desde tiempo inmemo-
rial ban permanecido las potencias de su alma;
siempre le ha faltado la eseuela de primeras letras,
y casi siempre la iglesia parroquial. Nuestros
curas no acostumbran predicar el evangelio a sus
feligreses, ni de palabra ni de obra; no es extrafio
que hombres selvAticos, rodeados de eselavos, sin










DOMINGO DEL MONTE 59

buenos consejos que seguir, ni buenos ejemplos
que imitar, se eneuentren baldios para el vicio, y
se entreguen malignos, irreligiosos e ignorantes a
todo genero de excess.
Muehos hombres y muchas mujeres en los cam-
pos de la isla de Cuba, despues que se bautizan
no vuelven a entrar en una iglesia hasta que se
easan; y miles que ni aun para este rito acuden
al temple, porque viven toda su vida en asqueroso
contubernio, negando con insolente desvario la ne-
cesidad religiosa de consagrar su uni6n. De que
sirve en este estado de cosas la celebraci6n de
las misas y fiestas que piadosos testadores dejaron
ordenadas, si no hay fieles que se aprovechen de
ellas, si la mayor parte de las ovejas han abando-
nado hace tiempo el redil y desconocen el amoroso
silbo del mistico pastor. (No seria mis provechoso
a las almas de los mismos testadores, mis aptos
a los ojos de Dios, mfs convenient a los intereses
de nuestra Iglesia, el emplear ese dinero en sem-
brar en la generaei6n creciente las semillas de la
religion y de la piedad, criAndola en el santo
temor de Dios, en escuelas quo mAs que de pri-
meras letras deben ser de moralidad evang6ica y
de virtudes cristianas? 1Y eual serA el fruto, por
el contrario, que produzean esos caudales si se
sigue a la letra, cumpliindola, la escritura de sus
fundaciones? Se diran las misas, se celebraran las
fiestas, humeari el incienso en el altar y agitara
el viento el ruido de las campanas repicando a
vuelo; pero el santuario permanecera desierto, y










ESCRITOS


cada dia lo estarA m"s, porque asistirin a 41 tan
solo los que oficialnente tengan por obligacidn
que visitarlo, o alguna alma piadosa y retraida,
reliquia rara de la religiosidad de otros siglos.
Por desgracia no es exagerada esta pintura; ciudad
hay en la provincia de la Habana de las mks ricas
de la Isla, en donde con mis de doce mil almas
de poblaci6n blanca, y una sola iglesia en el cen-
tro de su principal vecindario, apenas acude gen-
te a misa en los dias festivos.
Estas mismas consideraciones, con mas orden y
sabiduria presentadas por el gobierno de la Isla
a los reverendos obispos, diocesanos de ella, se-
rian parte, y muy poderosa, para que se muevan
sus ilustrados animos a ceder tambi6n para el
fondo de las escuelas las rentas de las capellanias
vacantes o no coladas, que destinan hoy, conform
a los santos cdnones, a obras de caridad. Porque
no puede ocultarse a S. S. Illmas. que no hay vaso
predilecto para las bondades del Sefior que las
almas de sus criaturas, y que el remedio mks efi-
eaz de santificarlas es el educarlas y criarlas en
el conocimiento de Dios y de sus deberes como
hombres y como cristianos. Y este fin en donde
mejor se consigue es en escuelas de primeras letras
bien constituidas y fomentadas.
Conseguida la anuencia de los superiores ecle-
siasticos y la autorizaci6n competent del Sobe-
rano, al gobierno toca inquirir con escrupulosa
mensura la naturaleza de las fundaciones y esco-
ger las que deban dedicarse en sus rentas al es-










DOMINGO DEL MONTE


tablecimiento de escuelas gratuitas, teniendo siem-
pre.presente que no menos important que la edu-
caci6n, es el culto pfiblico de la Divinidad, como
lo ordena nuestra religion, es decir, que ni remo-
tante se sospeche que se trata de favorecer aque-
lla con perjuicio o escarnio o mengua de este.
Fundados en esta santa creencia, juzgamos tam-
biWn convenient que si por las vicisitudes de los
tiempos Ilegase el caso que se suprimiese en la
isla algfin monasterio, podria el gobierno, sin per-
juicio del destino que se diese a las rentas de la
casa suprimida, dedicar una buena part de ellas
al fondo de instrucci6n primaria, pues no creemos
que haya un objeto mas preferente a que tender
que este, con esos nuevos recursos. Se entiende
que exceptuamos el de acabar con la guerra civil
que destroza hoy el seno de la metr6poli. Y seria
esta media no menos acertada que congruente;
pues ya que se destruyen los monumentos de la
fe robusta y fervorosa de nuestros abuelos, just
serA tender con sus mismos funds a la creaci6n
y alimento de otra fe mis spiritual, mis pura
y acendrada que la de ellos...

IV.-COLECTA VOLUNTARIA

Estamos seguros que con la renta que produz-
can los recursos mencionados en el pfrrafo ante-
rior habra sobradamente para dotar con desahogo
a los preceptores de todas las escuelas de la Isla,
y aun para costear los peri6dicos y obras que










ESCRITOS


hemos indicado mAs arriba. Mas como esta me-
dida no es de pronta y facil realizaci6n por los
obstaculos que se opondrAn al principio a ella,
proponemos, ademas, otro que podri producer muy
lisonjeros resultados. Esta media es hacer una
colecta solemne en toda la isla por las autorida-
des locales de las capitals de provincia y de las
poblaciones principles de su distrito, publicando
en los peri6dicos el grande objeto que se propone
el gobierno, y sefialando por recaudatorios y te-
soreros a sujetos honrados y ricos. Podria invitar-
se al mismo tiempo privada y pfiblicamente a las
compafias dramaticas de las ciudades donde las
hubiese, o de los aficionados a estos especticulos,
a que diesen algunas funciones en beneficio del
fondo de escuelas. Recurso es Aste que en nuestra
tierra ha producido siempre pingiies entradas, por-
que los habitantes de ella han dado, cada vez que
se ha ofrecido, muestras inequivocas de su gene-
rosidad y bizarria.
Nada de extrafio tendria, pues, que en la oca-
si6n present, asi hAbilmente estimualada la no-
bleza y longanimidad de nuestros opulentos ha-
cendados y ricos comerciantes, que bien alcanza lo
sagrado del objeto en cuyo favor se reclama su li-
beralidad, acudiesen con gruesas donaciones a au-
mentar el fondo susodicho. Ni faltarian personas
ilustradas, de median y aun de escasa fortune,
que contribuyesen con su 6bolo a tan filantr6pica
y rational empresa, como lo es la de convertir en
hombres morigerados, en vecinos cultos, religiosos









DOMINGO DEL MONTE


y felices, a la generaci6n que se levanta, hija de
una muchedumbre que hoy gime bajo el triple yngo
de la miseria, la ignorancia y la inmoralidad.

V.-REAL ERAIO

Pero, si contra todas nuestras esperanzas, ni
aun estos medios bastasen para lo necesario, aeu-
damos en este apurado y iltimo trance, con la de-
bida autorizaci6n de quien correspond, a satis-
facer nuestras necesidades en este punto con los
fondos pfblicos del Real erario. Inelyase, pues,
como se acaba de disponer filtimamente, entire los
capitulos del presupuesto de gastos de la provin-
cia, y como uno de sus mis urgentes renglones, el
costo de la instrucci6n primaria; mas no mezquina
y obscuramente dotada, a guisa de limosna, cual
cosa de menos valor a que se socorre por medio
de caridad o de lastima, sino considerandola en
toda su real y verdadera importancia, como es just
que la considered estadistas ilustrados y probos,
como necesidad privilegiada y tan atendible cual
las primeras en que se invierten las enormes su-
mas de la renta piblica cubana.
Porque ha de calcularse que una salida de ciento
o doscientos mil pesos anuales empleados en costear
la instrucci6n primaria y la educaci6n moral de
la isla de Cuba apenas se pereibira en la cuantio-
sa entrada de nueve millones que se recaudan de
contribuciones indireetas en las aduanas de la mis-
ma; y euanto bien no refluiria en todas las classes










I4 ESCRITOS


de su poblaci6n, y principalmente en la mas nume-
rosa y necesitada. El primero y principal, exa-
minando s6lo esta cuesti6n en su aspect econ6-
mico politico, seri aumentar considerablemente las
mismas rentas del Real erario. A vuelta de algu-
nos aios, cuando haya crecido la generaci6n que
se instruya y eduque en las escuelas pagadas por
el Estado, hara crecer con su ftil trabajo la suma
de los products; por supuesto, proporcionalmente
se aerecentarin los consumos, se formara una masa
de riqueza fundada en el trabajo libre, fuente de
toda prosperidad pfiblica, s6lida y bien cimentada,
y por filtimo, se aumentarin las transacciones mer-
cantiles, se perfeccionarAn los m6todos de nuestra
agriculture y la fabricaci6n y cultivo de nuestros
frutos, se introducirAn nuevas industries tanto por-
que con el aumento de las riquezas se aumentarin
las necesidades, como porque tambi6n la juventud
se hallara mAs dispuesta, con las nociones cienti-
ficas y las ideas que ha adquirido en las escuelas
y en la lectura de libros y peri6dicos instructivos,
a acometer empresas, que sus padres ni aun remo-
tamente imaginaron. Todo esto refluirA a las adua-
nas, y 1 quin puede calcular lo que producirAn en-
tonces? Compirese lo que se gaste en las escuelas,
con la suma inmensa de trabajo, de valores, de pro-
ductos, y por supuesto de riquezas y de virtudes
que producird aquel desembolso, y estamos ciertos
que nunca en el mundo ningfin capital ha ren-
dido mAs seguros y preciados intereses.










DOMINGO DEL MONTE


CONCLUSIONS

Tiempo es ya de poner punto a este prolongado
informed. En 41 hemos procurado presenter con
claridad y orden el estado en que se encuentra hoy
la ensefianza primaria en la isla de Cuba, los re-
cursos con que cuenta para sostenerse y las me-
joras que, segfin los adelantamientos de nuestra
6poca, pudieran introducirse en la constituci6n,
gobierno y costo de sus escuelas. En las dospri-
meras parties nos hemos cefiido estrictamente, como
era de nuestro deber, a la explicaci6n de los pre-
ciosos datos estadisticos que logr6 reunir la clase
de Educaei6n de la Real Sociedad Econ6mica de
la Habana. En la fltima parte hemos cedido al
deseo de manifestar francamente al gobierno las
ideas que sobre este particular ha adoptado hace
tiempo la misma laboriosa secci6n, que nos ha
hecho la honra de comisionarnos para que las re-
dactisemos.
Al gobierno superior de la isla y al supremo de
la naci6n se somete ahora reverentemente este tra-
bajo, en cumplimiento de la real orden que lo mo-
tiv6. Se contaria por muy feliz esta clase, euyas
constantes tareas no han tenido otro objeto que
la propagaci6n de los buenos principios en este
capitulo important de economic social, si eonsi-
guiese de las respetables autoridades que han de
examiner esta Memoria, la aprobaci6n de sus ideas,
si no en gracia de la novedad y brillantez de que
carecen, al menos por la rectitud y pureza de las
5-s










66 ESCRITOS

intenciones que la animan. Convencido intima-
mente que el gobierno, y s6lo el gobierno es el om-
nipotente motor de la civilizaci6n, del orden y de
la felicidad bien entendida de los pueblos, con
fundamento espero, patri6tica corporaci6n, ver rea-
lizados sus votos y proyectos por el sabio y racional
gobierno que hoy afortunadamente preside a los
destines de nuestra patria.-Habana 12 de diciem-
bre de 1836.















IV



Educaci6n primaria en la isla de Cuba

NOTICIAS ESTADfSTICAS DE LA ENSENANZA (1)

SCUELAS. Segin los datos oficiales que el
afio de 1832 reuni6 la Secci6n de Educaci6n
de la Real Sociedad Econ6mica de la Habana, ayu-
dada por el gobierno superior de la isla, se conta-

(1) Considerando los redactores y colaboradores de esta
obra que no habrA muchos asuntos de mis vital importancia
que la Educacidn primarid entire el ndmero de los de uti-
lidad pfblica, cuyos conocimientos se han propuesto propa-
gar en lo que alcancen sus fuerzas, empezaran desde hey a
ocuparse de preferencia en 61.
Para desempeflar con conciencia y conocimiento de causa
esta part de nuestra redacci6n, dedicaremos a ella una
series de articulos en que procuraremos: 19 Examinar el
estado actual de la ensefianza primaria en Cuba, conside-
rLndola bajo todos sue aspects, dando una noticia esta-
distica del nfimero de escuelas con sus alumnos que hay
en toda la isla; de las autoridades y corporaciones a cuyo
cargo esta su direcei6n y vigilancia, y de los ramos que
se ensefian en ellas, los mdtodos que se han adoptado y los
resultados que han producido. 29 Formar eclculos aproxi-
mativos del cost de esta ensefianza, contando los nilos
que son costeados per sus padres, por sus maestros, per
subscripciones voluntarias, por imposiciones de censos, por
las sociedades econ6micas y sus diputaciones, per el Real
Erario y por los Ayuntamientos; y por fltimo, se indicarin,
con la mesura y respeto que merecen los preeeptores ac-
tuales de nuestras escuelas, las mejoras que segin nuestro
leal saber y entender creamos que pudieran introducirse,
no s61o en los institutes de educaei6n, sino en el espiritu
general del sistema de ensefianza primaria en esta Antilla.
(Nota de DEL MONTE).








V











ESCRITOS


ban en la provincia de la Habana 73 escuelas de
nifios blancos varones, 51 de nifias blancas, 6 de
varones de color y 1 de hembras de igual clase.
Por todas: 131.
En aquella epoca habia en la misma provincia,
segfin el cuadro estadistico formado en 1827, el
nimero de 20,863 nifios de la primera clase, aptos
por su edad para recibir la primera ensefianza,
15,411 de la segunda, 4,744 de la tercera y 4,504
de la cuarta.
Result, que en el departamento occidental de
la isla hay una escuela para cada 274 niiios varo-
nes blancos; una para cada 312 niiias blancas; una
para cada 790 varones de color, y una para las
4,500 niiias libres de color.
En cl departamento central, o sea de Puerto
Principe, hay 490 nifos blancos varones para cada
escuela de su clase; 1.051 nifias blancas para una
escuela de la suya, y ni un solo establecimiento
para los 3,877 nifies libres varones de color, ni
para las 3,309 hembras de igual condici6n.
En cl departamento oriental se cuenta una es-
cuela para cada 242 niflos varones blancos; una
para cada 316 qifias blancas; una para cada 589
hembras de color, educ.indose s6lo 153 varones de
color en varias escuelas mixtas de ambos sexos y
colors.
Alumnos. Para facilitar el conocimiento del
nfimero de alumnos que manda a sus escuelas cada
departamento, de los tres en que dividi6 militar-
mente la isla el excelentisimo senior don Francis-










DOMINGO DEL MONTE


co Dionisio Vives, en su cuadro estadistico, hemos
constituido el siguiente estado, que por su sencillez
y breve tamafio presentark a una ripida ojeada el
resultado num6rico que se desee saber.
Advi6rtase que en este estado no se comprenden
todos los nifos que reciben edueasin en la isla.
pues aparte de que hay escuelas en algunos pue-
blos cuya noticia no ha llegado a nosotros. nos
consta que tanto en la ciudad de la Habana. como
en los partidos rurales mis ricos de su jurisdieei6n
los hijos de muchas personas acomodadas se ins-
truyen con maestros particulares en sus propias
casas. Por lo cual debemos suponer que el nfme-
ro de 6stos, y el que existed en las escuelas de que no
hemos tenido noticia, ascienden a la suma de 4,000,
que reunidos a los 9,082 de la del cuadro, dan un
total de 13,082 alumnos para toda la isla.



DE LA INSPECCI6O DE LAS ESCUELAS EN ESTA ISLA


Las escuelas de primeras letras (y sirva de go-
bierno que siempre compronderemos en nuestros
articulos bajo este nombre genurico a los que so
denominan colegios, establecimientos, institutes,
academias, etc., etc.) se hallan generalmente en la
isla de Cuba bajo la inspeecidn y vigilancia gu-
bernativa, o de las sociedades econdmicas, o de jun-
tas administradoras que tienen este encargo espe-
cial, o de los ayuntamientos, o de los superiors de










ESCRITOS


los conventos en los institutes monasticoS donde
los hay. Hablaremos en primer lugar de las socie-
dades econ6mieas y de los inspectors nombrados
por ella.
Inspectores. La Sociedad Econ6mica de la Ha-
bana y sus diputaciones tienen, entire las varias
classes en que se subdividen, una llamada de edu-
caci6n, la cual ejerce este encargo, nombrando ins-
pectores de su seno, para cada una de las escuelas,
sean gratuitas o de empresa particular. Estos ins-
pectores, conform a la letra de los estatutos de
la misma sociedad, aprobados por real orden de
12 de septiembre de 1831, no tienen jurisdicci6n
alguna, ni otra autoridad sobre los maestros, que
la que un diligente padre de familiar tendria sobre
el preceptor de sus hijos (tit. 21); asi es que su
obligaci6n consiste en velar sobre la moralidad,
aplicaci6n y aseo de la juventud que concurre a las
escuelas, pudiendo advertir a los maestros los de-
fectos que notaren, y reconvenirles sobre las omi-
siones o faltas, visitando dichos establecimientos
una vez al mes, y extraordinariamente siempre que
lo tengan por convenient (arts. 110 y 117 del tit.
21). En las escuelas, sin embargo, que costea la
sociedad con los fondos que filtimamente se han
destinado del Real erarid, como veremos mis ade-
lante, para este preferente objeto ejerce la Secci6n
de Educaci6n de la Habana un influjo mis indi-
recto; pues, como es muy natural, puede privar de
la direcci6n de aquellas escuelas a los maestros que
no cumplan con su deber; lo cual no la es dado










DOMINGO DEL MONTE


en las demis, a no ser que los preceptores cometan
tales y tan graves faltas, que se inhabiliten por
ellas para pdder continuar en el ejercicio de su
noble y several profesi6n, sin perjuicio de las bue-
nas costumbres de sus discipulos. En este caso, la
secci6n da euenta al gobierno de esta circunstancia,
por conduct del president de la clase, y pide que
se destituya del empleo de preceptor al culpable.
En el campo ha establecido la secci6n el sistema
de inspectors; pero 4stos reciben su autoridad para
vigilar las escuelas, y promover su fundaci6n donde
no las hay, del excelentisimo capitan general, a
propuesta, sin embargo, de la Secci6n.

El nfimero de inspectors de la Haba-
na, distribuidos por barrios, ascien-
de a ............................ 25
En los barrios extramuros hasta el
Cerro ........................... 25
En los pueblos del campo de esta ju-
risdicci6n .................... -
Total. ................ 50

Maestros. Su examen, nkmero de ellos. Por el
articulo 116 de los referidos Estatutos de la socie-
dad, todo el que aspira a ser maestro de primeras
letras en cualquier elase de escuela, debe ser exa-
minado por la Secci6n de Edueaei6n. Este exa-
men se hace ante el president y secretario de di-
cha clase, por tres preceptores nombrados por
aquil, que interrogan al aspirante sobre metodos de










ESCRITOS


ensefianza y ramos de instrucci6n primaria. Antes
de empezar el examen, lee un discurso escrito por
61, en que desenvuelve un program, adecuado a
la material, que le ha dado de antemano el Secre-
tario. Con el informed favorable de la secei6n,
si sale aprobado, y despu6s de alcanzar de la au-
toridad eclesiAstica licencia para ensefiar la doe-
trina, que se le concede despues de ser examinado
tambien en este punto, y contribuir a la Curia
con ocho pesos fuertes, se le expide gratis por el
excelentisimo senior capitan general el titulo de
maestro, del cual se toma raz6n, tambi6n gratis,
en la secretaria de la secei6n. La prdetica que se
observa en cuanto a la habilitaci6n de preceptoras,
es oir el informed del inspector de educaci6n del ba-
rrio donde vive la que solicita el titulo, y des-
pu6s de presentar un certificado de su buena con-
ducta por el comisario de su cartel o el pedanco
y el cura de su feligresia, informed favorablemente
al excelentisimo senior capitin general, para que
se sirva expedirlo.
Del afio de 1830 a 1837 se ban expedido los titu-
los siguientes:
A hombres blancos 2 12 10 5 9 16 34 30 118
A mujeres idem... 5 7 8 2 9 13 8 7 60
A hombres de color 1 1 2 0 1 1 0 0 6
A mujeres idem... 2 6 0 0 1 1 2 1 13

10 26 20 7 20 31 44 38 197
Mas no se crea por esto, que se han establecido









DOMISGO DEL MONTE 73

en este tiempo igual nimero de escuelas a los titu-
los que se han expedido; pues la mayor parte de
los que pretenden y consiguen estas licencias del
gobierno, lo hacen con el objeto de colocarse como
ayudantes de los directors principals en escuelas
ya establecidas. En varies parajes del campo,
empero, donde hay suma escasez de maestros, se
tolera que algunos individuos, sin titulo de tales,
ensefien a leer, escribir y contar, siempre bajo la
protectora vigilancia de algfin celoso inspector;
porque si se les exigiera examen y titulo de maes-
tro en toda forma, privarian al pueblo del benefi-
cio de ]a ensefianza por no poder costear los gastos
del viaje y permanencia en la ciudad hasta conse-
guir su despacho.
El nfimero de personas empleadas en la isla de
Cuba en la ensefianza primaria en las escuelas, pue-
de calcularse, a falta de datos mas fijos, en 417.
repartidas de esta manera: suponiendo por lo que
hemos observado en la capital, que en cada escue-
la de cien nifios se emplean por termino medio
cinco individuos, entire directors, profesores y ayu-
dantes, tendremos que en el departamento occi-
dental, o sea la provincia de ]a Habana, en que hay
4,062 nifios varones en 73 escuelas y 1,798 hembras
en 50, correspondent a los primeros 202, y a las se-
gundas 85 personas. En las 6 escuelas de varones
de color y la fnica de hembras de esta clase no
hay mis persona que ensefie que el preceptor prin-
cipal; de manera que site son las personas em-
pleadas en ensefiar a los 341 nifos de color de am-










ESCRITOS


bos sexos que asisten a escuelas en este departa-
mento. Por todos suman 294.
En la provincia de Puerto Principe por causes
muy obvias que seria infitil referir, no debemos
suponer que se empleen, como en la Habana, cinco
personas para cada cien nifios. Supongamos, pues,
extendidndonos desproporcionalmente, que sean 4:
tendremos que en las 29 escuelas de varones, en que
se educan 976 nifios, los vigilan y ensefian 38 per-
sonas. Mas respect a las once escuelas de hem-
bras (a que asisten 281 nifias), no les debemos con-
ceder el mismo cuatro por ciento de maestras so-
bre el nfmero de alumnas, porque es cosa sabida
que, entire nosotros, la educaci6n del bell sexo, en
calidad y cantidad, siempre es una mitad menos
de la que se da a los varones, y con mayoria de
raz6n en el departamento que nos ocupa; por lo
tanto, a lo mAs que llegarA el numero de personas
empleadas en ensefiar alli a las referidas 281 nifias,
serfn 22, duplicandolas por el nfimero de escuelas
donde existen.
Por fortune poseemos datos oficiales muy exac-
tos de la provincia de Cuba. Por ellos se ve, que
hay 227 directors principles de otras tantas es-
cuelas de nifios varones blancos, con 10 ayudantes;
18 maestras de nifias blaneas y 8 de nifias de color,
que suma por todo, 63.










DOMINGO DEL MONTE


PERSONAS EMPLEADAS EN LA ENSENANZA PRIMARIA

En la provincia de la Habana.... 294
En la de Puerto Principe........ 60
En la de Cuba .................. 63
Total................ 417

Coneluiremos este articulo, que serd el primero
de la series que hemos anunciado, haciendo pre-
sente que el espiritu que dirige a la Secei6n de
Educaei6n de la Real Sociedad Patri6tica, la cual
cuenta entire sus timbres la honra de haber sido
creada por el sabio y honrado intendente de la
Habana, don Alejandro Ramirez, de feliz recorda-
ci6n para los habaneros, pueden resumirse en las
siguientes disposiciones:
1' No intervenir con ningtin g6nero de autori-
dad coereitiva en los sistemas de instrucei6n, que
en las eseuelas de empresa privada adopted eada
preceptor.
2* Admitirlos todos, y dar la mayor publicidad
possible a sus resultados, en los exAmenes anuales
que preside, para que por sus efectos los juzgue
la opinion piblica.
3* Celar para que se trate con suavidad a los
nifios en cada clase de escuelas, prohibiendo rigu-
rosamente los azotes.
4' Publicar con encarecidos elogios en los pe-
ri6dicos los nombres de aquellas personas que ha-
gan alguin servicio a la causa de la educaci6n.










76 ESCRITOS


5* Influir para que la educaci6n tome un ca-
racter prcetico de aplicaci6n inmediata a los usos
de la vida.
6a Respetar y hacer respetar a los maestros de
las primeras letras en lo que valen, por su digno
ministerio.
En nuestro pr6ximo articulo seguiremos pre-
si-ntando el cuadro hist6rico de lo que tenemos,
oeupandonos principalmente do los ramos que se
enselan en nuestras escuelas. de los mn6todos que
en ellas se siguen y de los frutos que produce,
apreciAndolos eon la mayor impareialidad y bue-
na fe.


















Movimiento intellectual en Puerto Principe

L hombre mis indiferente a los adelantamien-
tos de la ilustraci6n en nuestra Isla, no pue-
de menos de regocijarse al contemplar los progress
palpables que va haciendo en la ciudad de Puerto
Principe, de poco tiempo- a esta parte. Separada del
resto de las poblaciones principals de la misma
Isla por distancias inmensas, y por lo intransi-
table y molesto de los caminos; sin comercio, por-
que carecia absolutamente de industrial, estando
reducida 6sta a la crianza de ganados; las fnicas
luces de civilizaci6n que recibia, asi rezagada del
mundo, eran las eseasas que les llevaban los liti-
gantes y bachilleres de la Habana, que tenian que
trasladarse por fuerza a ella, los unos a ejercitar
sus pleitos, y los otros a recibirse de abogados.
Todo, pues, se resentia de semejante aislamiento;
educaci6n, costumbres, modales, y hasta el habla
misma, pues se conservaban todavia en el trato
comfin locuciones y modismos castellanos, ya an-
ticuados para el resto de la naci6n que estaba en
contact con las demAs de Europa. Hasta ayer,
como quien dice, no se encontraban en los hatos
mds productivos y pertenecientes a las families










75 ESCRITOS

mis ricas, no ya loza, ni manteles, ni cubiertos
para comer, lo cual se consideraba como cosas de
mero lujo y ostentaci6n, pero ni aun avios de co-
cina, ni una simple olla de barro en que aderezar
la comida; en otros muchos hatos no se ha intro-
ducido todavia ningfin apero de labranza, y s61o
se conoce el machete, el azad6n y el cuchillo. En
la misma ciudad, nos cuentan que se ven afeadas
sus calls con bandas de came colgadas en muchas
casas, que sirven de ensefianza o muestra para
indicar que en ellas hay mataz6n; y aun el dia de
hoy sc substitute a las mascaras y domingos de
Carnaval una sAbana, colcha o mantel sucio en los
dias de san Juan y san Pedro, y anda la gente
ensabanada por calls y plazas a manera de locos
sueltos, o de enfermos huidos de un hospital.
La culpa de semejante atraso no la tenian por
cierto los habitantes do aquel distrito, que siempre
se han distinguido, al menos los que hemos visto
y tratado por acA en las auras y el foro, por la
perspicacia de sus entendimientos. Las circunstan-
cias que hemos indicado y la incultura de los tiem-
pos pasados eran causes suficientes para mantener
aquella hermosa tierra en la rusticidad que sufria.
Convencidos los camagiieyanos de que la distancia
de las costas era el peor enemigo de su civilizaci6n,
se han empefiado en veneer este obstaculo, forman-
do una empresa an6nima, que por cierto fu la
primer que con semejante objeto se estableci6 en
la Isla, para construir un camino de hierro que










DOMINGO DEL MONTE


pusiese a Puerto Principe a las orillas del mar en
la costa del norte, teniendo por puerto la magnifi-
ca bahia de Nuevitas. Este ferrocarril le abriri
las puertas al comercio exterior; con 41 se fecun-
darn su industrial agricola; se aumentara su rique-
za material, y con ella se lograrA ir adelantando
poco a poco las artes todas de la civilizaci6n eu-
ropea. Ya se ha trazado definitivamente la line
que ha de recorrer el ferrocarril, a] menos en las
seis primeras leguas, arrancando desde el mar: la
habilidad reconocida del ingeniero que se ha encar-
gado de construirlo, Mr. Benjamin Wright, hijo
del famoso ingeniero americano del mismo nombre,
y el celo y la actividad que han desplegado el
respectable president de la empresa, regidor don
Ignacio de Agramonte y los aceionistas en general
son suficientes garantias de la pronta y aeertada
realizaei6n del proyecto. Entretanto se promueven
otras obras de utilidad y ornato piiblico, que hon-
ran much a los ilustrados patricios que las hau
concebido, y tratan de levarlas a cabo. La prime-
ra de 6stas es la formaci6n de una plaza y paseo,
que sirva de decent y agradable esparcimiento a
los vecinos de Puerto Principe; se hall situada
esta en un punto acomodado para que goce de ella
toda la poblaci6n; su forma es cuadrada, dividida
por calls enladrilladas y espaciosas, con Arboles,
c6sped de la Bermuda en el centro, toda cercada
de verjas hermosas de hierro y asientos de piedra.
La obra se esti construyendo por subscripci6n en-











SO ESCRITOS


tre los mismos vecinos, se entiende de entire los mas
cultos, y que mis comprenden la necesidad que
todo pueblo que no sea de aut6matas tiene de se-
mejantes lugares de instrucci6n y recreo.
El establecimiento de un colegio de Humanida-
des. bajo el nombre del Siglo, no es la menor prue-
ba de los progress que se notan en aquel punto.
Dirigird en ellas importantes eAtedras de Derecho
civil y de Economia political el distinguido abo-
gado don Manuel de Monteverde, no menos apre-
ciado por la honradez genial que lo caracteriza
que por sus various y buenos conocimientos en li-
teratura, jurisprudencia y ciencias naturales. Es
de esperarse de tan acertada clecei6n para cate-
drAtico de aquellas dos important facultades, quc
al cabo se conseguira fundar en Puerto Principe
un foco cientifico de ilustraci6n en estas materials,
que poco o nada deje que desear a los j6venes es-
tudiosos que quieran dedicarse de veras a la ciencia,
propiamente dicha, del Derccho, y que no se con-
tenten con las superficiales e infecundas nociones
en que muehos ignorantes ereen que se encierra
todo el studio del jurisconsulto. Los amigos del
sefior Monteverde lo juzgan de bastante entereza
para que, prescindiendo de las mezquinas exigen-
cias, del mezquino interns de algunos estudiantes
adocenados, que no aspiran a otra cosa al comenzar
un curso mAs que a contestar la certificaci6n para
los grados universitarios, d& a sus leeciones today










DOMINGO DEL MONTE


la extension necesaria para que puedan sus alum-
nos familiarizarse siquiera con el lenguaje y los
principios corrientes hoy en el mundo de las cien-
cias que van a aprender. Porque es cosa triste, la
verdad, que en el afio de gracia de 1838 le llenen
a uno la cabeza de las rancias doctrinas del siglo
decimos6ptimo.
Tambi6n la prensa peri6dica ha recibido en
Puerto Principe, de poco tiempo a esta parte, una
mejora notable. Los articulos que se publican en
la Gaceta con el nombre de Lugareiio pueden pre-
sentarse como models en su clase; tan ligero y
cortesano es su estilo, y tan oportunas y naturales
son las gracias de su lenguaje. Este excelente pa-
tricio que, segfn noticias, pertenece por su caudal
y su cuna a lo primero de Puerto Principe, se ha
propuesto reformar las costumbres de su adorado
Camagiiey, y al paso que da duro sobre todas las
ridiculeces, errors vulgares y preocupaciones que
present y debe presentar una sociedad como aqu6-
lla, se le trasluce cierta ternura y carifio por el
mismo pueblo a quien critical, que bien se le conoce
que lo hace como un padre, que aun amonestando
es amoroso.
Seria ingratitud no reconocer el influjo que en
todos esos adelantamientos ha tenido el Tribunal
Superior de Apelaciones que alli reside, el gober-
nador del distrito, la Diputaci6n patri6tica y el
Ayuntamiento de la ciudad; pues todos por su
parte, seguin nos han informado algunos naturals
6--2










82 ESCRITOS


de Puerto Principe bien instruidos en la historic
contemporhnea de su tierra, han contribuido a
despertar a esa populosa parte de nuestra isla del
adormecimiento intellectual en que ha estado sumi-
da por tantos afios. Que march y prospere es el
voto mis sincere de nuestro coraz6n.

(El Plantel, pigs. 88-89. Tomo 19 Bibl. National).
















ENSAYOS

CRITICS Y LITERARIOS


















La poesia en el siglo XIX

L A condiei6n del poeta sobre la tierra es la de
cantar, expresi6n metaf6rica que quiere de-
cir tanto como comunicar a los demas ideas y afec-
tos que, aun cuando sean los mismos que pudieran
nacer en el entendimiento de cnalquier otro, s6lo
a 61 es concedido revestirlos de una novcdad indefi-
nible; s61o 61 puede infundirles con el poder erea-
dor de su ingenio aquel encanto y vida, aquella
aureola de luz y de gracia que rodea toda produe-
ei6n digna de llamarse po6tica; y que constitute la
mis decisive y triunfante prueba de que la mente
humana es un rayo, una emanaci6n inmediata de
la mente soberana de Dios.
El poeta nace: el talent po6tico es un don gra-
tuito del cielo, que se puede pulir, perfeecionar,
mas no former; muchas veces permanece adorme-
cido por falta de ocasi6n que lo despierte: i cunntos
poetas habrAn muerto ignorando que lo eran! Mas
cuando se manifiesta este don, como es espontineo.
hace cantar al poeta, bien sea en verso o en prosa,
en asunto serio o ridicule, con palabras vivifican-
tes y armoniosas, tales que nos cautivan muchas
veees a nuestro pesar y de una manera tan ficil
como quien hace cosa que le es ingenita por natu-











ESCRITOS


raleza, como murmura el rio en las quebradas, co-
mo nace el pez en el agua, como trina el ruisefior
en las selvas. Los portentos y horrores del mundo
fisico, las pasiones de buena o mala ley que agitan
al hombre, los acontecimientos pr6speros o adver-
sos de la humana especie, entran en la fecundante
y ardiente fragua de la imaginaci6n del poeta,
como otros tantos elements de inspiraci6n, que
luego los devuelve al mundo, transformados en pe-
regrinas creaciones, en figures palpables, en rea-
lidades cuasi, tan animadas como los objetos mis-
mos que vemos y tocamos diariamente, y aun mis
gratas y apacibles para nosotros, porque sentimos
cierto noble orgullo en pertenecer a la misma raza
del ente semidivino que ha sido capaz de producer
semejantes maravillas. Ahi estAn sino los persona-
jes fantAsticos de Homero, de Ariosto, de Milton,
de Cervantes y Calder6n, de los cuales nos acorda-
mos con tan prolija especialidad como si hubieran
vivido en efecto, como si los hubi6ramos conocido
y tratado con la mis intima y familiar confianza.
Llega a tal grado el poder fascinador de este don
celeste, que todavia en la Mancha much gente
cree que existi6 el h6roe de Cervantes, y en Lon-
dres, cuando Richardson publicaba los primeros
tomos de su admirable Clarisa, le llovian cartas de
algunas almas tiernas y sensibles, empefiandose con
61 para que deparara una suerte feliz a la virtuosa
Clara; merced a la musa caballeresca e hist6rica
de Walter Scott, hoy ofrece Escocia al forastero










DOMINGO DEL MONTE 87

que la visit el mismo poderoso prestigio de recuer-
dos que la po6tiea Italia, porque no hay en ella
monte, lago, torrente, ciudad o ruina de monasterio
o castillo feudal que no est6 toeado de la magia que
les eomunie6 el poeta en sus cantos y novelas.
Ahora bien: el hombre, duefio de facultad tan
maravillosa, I no serk responsible del empleo que
haga de ella y hoy principalmente? Sabedor el
poeta del estupendo influjo que en la muchedum-
bre ejercen los principios morales que profese en
sus ficciones, jno tendril derecho la sociedad en
que viva de tomarle euenta del uso que haga como
hombre, de su ingenio, asi como lo tiene la critical
literaria para pesar el m6rito que como artist
tenga en sus obras?
Si lo tiene; porque el poeta no es un ser aparte
de su especie; porque, a pesar de que oeupa el
grado mIs alto en la escala de las criaturas hu-
manas, por el privilegio imprescriptible que le da
su elaro entendimiento, y aunque sirva 61 de es-
lab6n para enlazarlas con la Divinidad; todo
eso, no es todavia Angel, no es morador del cielo;
pertenece aun a la humanidad, a ella van a buscar
eco sus himnos, ella es el inico juez competent
de sus aciertos o extravios; de ella sola, en fin,
espera la gloria que el sublime y el mis apetecido
galard6n del poeta.
Luego si la sociedad tiene derechos que exigir
de sus ingenios, y el poeta deberes que eumplir
como tal, cual seri la misi6n del poeta, y del










ESCRITOS


poeta castellano, coneretandonos a la epoca actual
y a los tiempos trabajosos que ha alcanzado la
gran familiar espafiola?
Antes de resolver esta important cuesti6n, exa-
minemos por eneima, y ripidamente, el earfeter
de nuestra 6poca.
El impulse violent que di6 a los espiritus en
Francia la filosofia esc6ptica del siglo xvm y
que con otras causes produjo el tremendo saeu-
dimiento revolueionario del afio 89 conmovi6 tam-
bidn a las naciones del mediodia de Europa. La
universalidad de la lengua francesa, la frecuente
comunicaci6n de este pueblo con los pueblos ra-
yanos, y mis que todo la ripida circulaci6n de sus
libros, folletos y peri6dicos, fueron eficacisima par-
te para inocular hasta en la cat6lica y levitica Es-
paia los principios de aquellos en6rgicos y resueltos
innovadores. Cosa admirable. Por las universidades
Reales y Pontificias y por las secretaries del Des-
pacho se hicieron las primeras importaciones en
Espafia del materialismo filos6fico de Voltaire y su
escuela; los catedriticos y los escolares de Sala-
manca devoraban a porfia los libros franceses que
a hurtadillas podia proporcionarles un astuto con-
trabando, y los ministros mas graves del piadoso
Carlos III, los Condes de Aranda. de Floridablan-
ca, de Campomanes seguian correspondeneia tirada
con los incridulos enciclopedistas de Paris. Cierto
es que sus ideas no se trasfundian de estas alturas
sociales a las capas secundarias de la poblaci6n; la
muchedumbre se conservaba impenetrable a ellas, y










DOMINGO DEL MONTE


ya era muy entrado el siglo xix cuando todavia
guardaba intaetas y con toda su candorosa fres-
cura las creencias morales y religiosas del si-
glo xrv: la inteligencia national dormia suefio tan
profundo que necesit6 para despertar todo el
horroroso estr6pito de una invasion extranjera...
Despert6 por filtimo, y animada de una insa-
ciable curiosidad, desde entonces ansia por impo-
nerse de lo que ha pasado en el mundo desde que
se durmi6: todo lo quiere saber, de todo se in-
forma, todo lo ensaya. Abraz6, todavia sofiolienta,
las doctrinas incompletas y crudas del filosofismo
extranjero, deslumbrada por su aparente brillan-
tez, y adopt sin previo examen, sin m6todo cien-
tifico, con la misma buena fe y el candor de un
nifio, que les son caracteristicos, todas sus rigu-
rosas deducciones, exponi6ndose asi a sufrir tam-
bifn sus desorganizadas y funestas consecuen-
cias... consecuencias que todavia se sienten en
Francia, y lamentan con dolor sus ilustres escri-
tores!
Es, pues, el rasgo notable del car6cter de nues-
tros dias tales cuales ban traido las cosas refe-
ridas en Francia y las demAs naciones del sur de
Europa, una agitaci6n, una inquietud moral,
vaga y cavilosa, de la que es apagado rcflejo el
Renato de Chateaubriand, y una viva personifi-
caci6n el Manfredo de Byron, poeta que (y bueno
es advertirlo de paso) no pertenece al tipo de
moralidad inglesa. Mas cuenta con no equivocar
esta agitaci6n vaga de los pueblos meridionales de










90 ESCRITOS

Europa y America, que todavia no han eneontrado
su punto de apoyo social, con la contienda general
political que reina en casi todo el mundo, que
aquella no se extiende, por envidiable excepei6n, a
las naciones septentrionales de uno y otro conti-
nente. En ellas puede haber, y hay, guerras de
partidos, y aun revoluciones, pero 6stas son, por
decirlo asi, siempre eternas, puramente civiles, por
alcanzar tal o cual ventaja material y positive; lo
cual no es otra agitaci6n de Francia, que tambien
pintan los j6venes poetas y novelistas de su nueva
escuela literaria, agitaci6n que nace del aniquila-
miento del principio religioso, que ha dejado sin
base segura la moralidad del pueblo, y que, sem-
brando un pirronismo est6ril y desesperado en las
almas, las ha condenado a tormentos intelectuales
y morales sin fin (1). De aqui result que fran-
ceses, espafioles e italianos atraviesan todos por un
perdurable devaneo, y ni aun saben lo que han
de desear; que, en medio de la desvergonzada be-
hetria de ideas y sentimientos en que se agitan los
Animos, y por entire el adulterio, la crapula y todo
linaje de torpe sensualidad, aparece y se levanta
el suicidio como filtimo e irremediable sintoma
del cancer que devora y corroe la sociedad.
Y se matan los hombres aburridos; carecen de
la fuerza vivificante y viril de la fe; se les apaga
en tibio y palido horizonte la luz de la esperanza;
y la convicci6n intima de su propia miseria ex-
(1) Pirronismo decimos de prop6sito y no eseepticismo;
porque los franeeses del dia no ereen ni en la ineredulidad.
(Nota de DEL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE


tingue en sus pechos vacios la caridad, aquella
de amor infinite por nuestra especie que inspire
a un poeta romano este verso inmortal:

Homo sum: human nihil a me aliene...

Fieles representantes de esta angustiosa crisis
son en Francia los famosos Dumas, Jorge Sand,
Balzac, Alfredo De Vigny y otros muchos que en
sus obras nos ofrecen un contrast verdaderamen-
te lamentable, pues se ven los mIs hermosos y bri-
Ilantes destellos del ingenio human sirviendo de
int6rpretes a la mis desenfrenada y repugnante
coneupiscencia. En nuestra Espafia los dos poe-
tas que mIs se ban distinguido entire sus j6venes
compaiieros por las felices y acabadas produccio-
nes de su talent, Larra y Garcia Guti6rrez, tie-
nen tambi6n el sell de maldici6n que distingue a
esta literature de rhprobos, copia y model a la
vez de la corrupei6n de las costumbres: el pri-
mero coron6 ademAs con su funesto pensar y con-
secuente suicidio la saciedad de la vida que ya de-
mostraba en sus filtimos articulos, y fuW una nueva
ilustre victim sacrificada a la ciega divinidad que
preside a este ocaso moral e intellectual.
Y no se diga, como lo repiten a coro sin refle-
xi6n, someros e irreflexivos critics, que la culpa
de todo la tiene la formula literaria, que con el
nombre de romanticismo han adoptado los j6ve-
nes literates franceses y espafioles: nada tiene que
ver el modo artistic de hacer una novela o un
drama, con la esencia de las ideas morales que en










ESCRITOS


ellos se determine: nadie es mas inmoral y obscene
que el clAsico Voltaire en sus Cuentos filosdficos,
ni mfs puro y moral que Manzoni, jefe de la es-
cuela romantic italiana; dejamos indicado atris
los verdaderos origenes del mal que nos aqueja.
; QuB tiene que hacer, pues, en medio de esta so-
ciedad, en esta 6poca, cuyo carActer acabamos de
bosquejar, un verdadero pocta castellano, de voz
armoniosa, de coraz6n ardiente y mente pensa-
dora? Seguir acaso, menguado y servil imitador
de models incompletos. de bellezas pareiales, que
por mis primorosamente trabajados que scan no
ofrecen, coio el clebre torso antiguo, resto sin
concluir del habil cincel griego, sino un cuerpo
informed y mutilado? RenunciarA a la inapre-
ciable nacionalidad de sn ingenio, dote que le da
mayor y mas original realce, declarAndose adepto
entusiasta y humilde discipulo de Victor Hugo,
de Goethe o de Lord Byron? No, 61 mismo serA
su escuela: 61 se formara su estetica peculiar, sin
cuidarse de cldsicos ni ronmdnticos, rancia nomen-
clatura que ya pas6 y que de nada sirve; harA
que la lengua castellana resplandecientc como el
oro puro, y sonora como la plata (1) y en toda su
puleritud, pero tambi6n en toda su libertad, sirva
de magnifico engaste a sus concepeiones... Estas
no serAn hijas del acaso, ni abortos informs de
una mente ociosa y sin cultural, sino frutos nece-
sarios y consiguientes de un orden fijo de ideas,

(1) Raynal.-(Nota de DEL MONTE).









DOMINGO DEL MONTE 93

al cual no habra conducido el studio previo y
profundo de la humanidad y de sus destinos: des-
tinos, que una filosofia elevada y trascendente,
guiada por la luz de la historic, nos ensefia quo
no pueden ser gobernados a ciegas por la fuerza
del sino, como plugo empiricamente inculcarlo, en
un interesantisimo drama a un noble cordob6s,
que por su turco fatalismo mis bien da muestras
de jeque musulmAn, que de caballero eristiano (1).
No imitara tampoco, como lo hace Zorrilla, el
mAs eminent de nuestros j6venes poetas liricos,
la mistica abnegaci6n de Lamartine, o el aburri-
miento antisocial e hipocondriaco de Byron; en
lo cual malgasta este mozo la armonia y dulzura
de su versificaci6n y las hechiceras imAgenes de
su fecunda fantasia. No maldecirA de su suerte,
ni repetira de various modos y distintos metros,
que el poeta es una especie de angel caido, y que
su misidn sobre la tierra es lamentar perdurable-
mente la ausencia que sufre del cielo patrio, y las
cuitas y malandanzas que en su peregrinaci6n por
este valle de ligrimas le hacen sufrir los perversos
hijos de AdAn.
Antes que potta se considerarA hombre, y en
calidad de tal emplearA todas las fuerzas de su
ingenio en cooperar con los demAs artists y fil6.
sofos del siglo, que sean dignos de llamarse hom-
bres, es decir, que se sientan con brios de tal, y en-
cierren en sus pechos corazones enters y varoni-
(1) La justicia exige que digamos que en el Moro Ex-
pdsito, el mismo ilustrado poeta profesa principios morales
del mis acendrado eristianismo.-(Nota de DEL MONTE).









94 ESCRITOS

les, a la mejora de la condici6n de sus semejantes,
generalizando entire ellos ideas exactas y sanas
de moralidad y de religion; para conseguirlo, se
revestir6 de un espiritu militalite y denodado, y
en vez de renegar cobardemente de la humanidad,
y abandonarla con villania, al verla degradada, o
de encerrarse en un prosaico egoismo, que solo le
inspire anaere6nticas sensuales, elegias empala-
gosas o poemas delirantes y estrafalarios, en que
61 mismo sea su musa y su h6roe, con voz sonora
y persuasive elocuencia ensefiarf ]a virtud al igno-
rante, confundirk al malvado, dark en6rgica y po-
derosa confortaci6n al desvalido y empefari, en
fin, recia y perenne lucha en favor de esa misma
humanidad tan calumniada y tan digna de la su-
blime lAstima del poeta.
He aqui su verdadera misi6n en el siglo xIx;
siglo de ideas graves, y predestinado a resolver
en su cuerpo grandes y terrible problems, pues
debe tomar un caricter profundo y trascenden-
tal, y la poesia, mas que todo, de lo contrario,
habri que rebajarla a la triste opinion que de
ella tuvo el sensualista Bentham, y mirarla como
un juguete pueril, perjudicial a veces, cuando no
sea indiferente e ineitil.
(El Album, Habana, 1838. tomo II.-PAgs. 5 al 19).










DOMINGO DEL MONTE


EL POETA

"861o el alma de un vate en quien el eielo
infunde el rayo de su luz gloriosa,
sabe apreciar el amoroso anhelo,
la agitaei6n oculta de una hermosa."
RAM6N PALMA.

"Si, mi querido B", s61o a un vate, a un poeta,
le es concedido el envidiable privilegio de saber
apreciar y comprender el alma amorosa, sensible,
llena de pudor y de inocentisimos misterios de una
mujer honest y delicada; para cualquier otro
hombre comfin vulgar, ordinario aunque sea un
conde, semejante mujer sera siempre un enigma
incomprensible, un problema muy dificil de re-
solver, un laberinto moral que mientras mLs lo
estudie, menos lo conocerA; y mal podrA apre-
ciarla, sin conocerla, ni amarla profundamente,
ni dedicarle aquel culto sublime, exclusive, eterno
que demand la belleza, unida a la virtud y a la
discreci6n, y con el cual s61o puede adorarla, ren-
dido y apasionado un poeta.
iUn poeta... !
Pero, por Dios, que no tome usted por el poeta
a que me contraigo alguno de aquellos personajes
ridiculous, medio simples, medio relamidos, que
persiguen sin compasi6n con sus insulsas coplas y
sus mal o bien zurcidos consonantes al primero
que encuentran; que rellenan con sus versos los
peri6dicos, arrastran su desgreiada y tosca musa,










ESCRITOS


por bodas y bateos, por entierros y comilonas,
haci6ndola entonar roncamente elegias y epitala-
mios. laudes y misereres..
Mi Poeta, no lo es porque haga versos; tal vez
ni aun los har6; pcro Dios le prodigy con larga
mano los tesoros de la inteligencia y de la sensibi-
lidad. Su entendimiento clarisimo, percibe y
abarca a una ojeada las verdades mas ocultas y
trascendentales de las ciencias a que se dedique;
y en su coraz6n ardiente y generoso se encuentra
siempre una simpatia para cada virtud, para cada
afecto, para cada acci6n, que lleven el sello del
desinter6s, del honor, de ]a compasi6n, del pa-
triotismo. Nunca en su animo entraron los calcu-
los frios del egoista; asi es que nunca ha adu-
lado a los que mandan, pueden; ni ha sacrificado
su opinion al dinero, ni se ha entregado a ningin
ginero de pasi6n torpe y deshonrosa. Cree en
Dios, y en la virtud; tolera a los ignorantes y a
la larga familiar de los tontos, los engreidos y los
fatuos; compadece a los que por falta de talent
o por vicio de coraz6n han abjurado de la religion
del alma; del entusiasmo por lo bello y lo bueno.
Ama a las mujeres en general, porque son bellas
y desvalidas: adora, sin embargo, en secret a
una sola: su pasi6n es plat6nica, es decir, modest,
timida, delicada, como lo es el objeto angelical
que ]a ha inspirado .. pasi6n cual nunea la ex-
perimentaran los vanos pisaverdes, ni los grose-
i'iis libertinos ...











DOMINGO DEL MONTE 97


Este solo, a quien yo llamo Poeta, porque para
mi es poesia todo lo hermoso en la naturaleza
fisica y moral del mundo, es capaz de honrar con
su predilecci6n, y de hacer completamente feliz a
una mujer hermosa, sensible, discreta y honrada...
(Aguinaldo Habanero, Habana. 1837. Pags. 17-19.)


CARTA A UN POETA

10 de marzo, 1840.

S Conque no sabe usted, poeta desventurado, para
lo que naci6? ~Para qu6 pudo nacer un hombre
de pasiones vehementes, pero transitorias, de bri-
llante imaginaei6n, de fantasia tan luciente y
clara que pone p6lide a la raz6n y aniquila a
fuerza de luz la rectitud del juicio? Usted naci6
para lo que nacen los poetas, aves de paso que
viven el dia present, sin cuidarse por instinto
del dia de mafiana; que en estando por las alturas
del cielo o entire las frescas siembras del bosque
entretenidos en sus alegres conciertos, rodeados
de sus amores, no se acuerdan, ni saben quizAs,
que despues tendrAn que pasar por arenales sin
agua ni flores, y sufrir las tormentas de los mares
que habran de cruzar: cuando llega este trance,
como que no tienen, porque no lo han de tener
todo, la fuerza poderosa del Aguila que desafia y
domina las tempestades, ni la previsi6n de la ci-


=1`~5;~ '4iT
r
-










98 ESCRITOS


gilefa que las divisa y las huye, sufren despreve-
nidos mas que otras aves, el impetu de los vientos,
los remolinos del desierto, y pasan hambre y sed,
y se amortiguan y hasta se mueren, si el mismo
temporal no los saca en su arrebato del mal paso,
y los lanza a valles florecidos mas despejados y
tranquilos... La vocaci6n para cualquiera otra
cosa la tendrA usted cuando deje de tener las cuali-
dades buenas y malas del poeta, cuya esencia es
la veleidad en todo, el no ver lo que toca, sino lo
que suefia, y si por acaso realize este mismo suefio,
no estimarlo en lo que se aperciba cuando era una
ilusi6n, sino en much menos de lo que efectiva-
mente vale.
Ahora hay que observer que hay varias natu-
ralezas de poetas: los hay de tan feliz indole, que
la desgracia no los abate, aunque los entristezca
algo al primer golpe; antes al contrario, a mane-
ra de safia no logra romperlos el infortunio y hasta
adquieren mayor robustez de espiritu, si puede
aplicarse el calificativo de robusto a un flexible
giiin. Otros hipocondriacos y desaforados...
Spores de ellos!
(Bevista Cubana. t. XI, p. 167).

















Algunos poetas


GOETHE Y SU "WERTHER"
-"No es amor, es furor jamAs eansado,
rabia quo despedaza mis entrafias
este eterno dolor de mi cuidado."
HERERA.
STA novela es una de las pocas producciones
de la literature alemana que ha logrado Ile-
gar hasta nosotros, y aun gozar de una popularidad
que rara vez se alcanza sin much merito. La no-
vela de Goethe la merece. El carceter de un joven
de talent, sensible sin afectaci6n, franco, instruido
y generoso, pero al mismo tiempo arrebatado por la
extremosa exaltaci6n de sus pasiones, que lo Ilevan
casi a su pesar, y como arrastrado por la poderosa
fuerza del destiny, a cometer los mayors excess;
el de una doncella, tan hermosa, tan compasiva,
tan honrada como Carlota, luchando por ahogar en
su alma la pasi6n que le ha inspirado uno, a quien
ni puede ni debe corresponder, son interesantisi-
mos, y por poea habilidad que tenga un author al
describirlos, estara seguro de agitar suavemente el
espiritu, y aun de arrancar ligrimas preciosas de
los ojos de sus lectoras. Y cuando tales caracteres
los trace un ingenio tan sobresaliente como Goethe,
y Goethe en todo el vigor de su juventud y de su




Full Text




















ESCRITOS

DE


DOMINGO DEL MONTE







INTRODUCCION Y NOTAS
DE

JO3E A. FERNANDEZ DE CASTRO



TOMO II


CULTURAL, S. A'
LA MODERNA POESIA LISRERIA CERVANTES
PI Y MARGALL, IS AYE. DE ITALIA, 2
HABANA
1929


COLECCION DE LIBROS CUBANOS
DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL. XIII.


\ V


c-

























ESCRITOS













4
































DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO

CINCUENTA EJEMPLARES NUMERA-

DOS; EN PAPEL ESPANOL DE HILO.






























ESCRITOS


DE


DOMINGO DEL MONTE










INTRODUCCION Y NOTAS

DE

JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO




TOMO II


CULTURAL, S. A
LA MODERNA POESIA LIBRERIA CERVANTES
PI Y MAROALL. IN AVE. DE ITALIA. a
HABANA
1929


COLECCION DE LIBROS CUBANOS

DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL. WCUl.


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Si?


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LATIN
At4ERiCA


IMPRENTA DE CULTURAL, S. A. PI Y MARGALL. 156. HABANA















INFORMES Y EXPOSICIONES
PEDAGOGICOS

1831-1836


(CONTINUACION)











































































































































































- -. 4









III


Informe sobre el estado actual de la enseflan-
za primaria en la Isla de Cuba en 1836, su
costo y mejoras de que es susceptible.
(Continuaci6n)

PARTE SEGUNDA

COsTo DE LA ENSENANZA

IL A ensefianza primaria, que cuesta dinero on
la Isla de Cuba, se paga: 1 por los padres
directamente a los maestros de las escuelas de em-
presas particulares, en cuotas convencionales entre
si, segnn sea la extension de la ensefianza que han
de recibir de los alumnos; 29 por subscripciones vo-
luntarias entre los vecinos mis acomodados de los
pueblos de campo y de los duefios de fineas, fun-
dadas en aquellos partidos, en el distrito de la
Habana. 39 Con el redito de capitales impuestos
a censo perpetuo por algunos testadores o fidei-
comisarios ilustrados y beneficos, para este obje-
to. 49 Por las Sociedades Econ6micas y sus Dipu-
taciones denominadas patridticas, con sus fondos
particulares. 59 Por el Real Erario tomando esta
palabra en la acepci6n lata, que en este informe
le damos, esto es, como la masa de caudales que
forman las contribuciones pnblicas generates de
la Isla, y que se recaudan por las oficinas y de-
pendencias de la Real Hacienda, aunque eon va-








EscaESS


rias denominaciones y objetos determinados; y
6U Por varios Ayuntamientos con parte del pro-
ducido de sus propios arbitrios y sacados de con-
tribuciones municipales y por los gremios de ma-
reantes con asignaciones pagadas. por los mismos
gremios.
En los pArrafos siguientes se very con cuhnto
contribuye cada cual al fomento de la instrucci6n.

L-COSTEADAS FOR St

Segan el estado general nnmero 40, cuatro mil
ochocientos doce son los alumnos blancos cuyos
padres costean en la Isla de Cuba su educaci6n;
de 6stos habra, segun calculo prudente, 450 que,
con nombre de pupilos, viven en las escuelas en
que se educan; y otros tantos que almuerzan y
comen en ellas con el nombre de medio pupilos;
por lo regular pertenecen a familias ricas y aco-
modadas, y la pension mensual que pagan los pri-
meros por t6rmino medio es de 25 pesos fuertes,
y los segundos, lo menos, 10 pesos. Es decir, que
los pupilos cuestan 11,250 pesos al mes, y los otros,
4,500, que ascienden a 15,750; a 6stos se agregan
los 3,912 alumnos externos restantes, que viven en
sus casas, y solo van a la escuela a las horas de
lecci6n, los cuales por t6rmino medio pagan seis
pesos al mes, siendo el minimum en esta ciudad y
provincial un peso, y el maximum 12, y hasta 15 y
17 pesos, segun los ramos que aprenden; su costo
sensual asciende, pues, a 23,472 pesos, que, unidos


8








DOMINGO DEL MONTE


a los de los pupilos y medio pupilos, forman al
mes la cantidad de 39,282 pesos y al ano la razo-
nable suma de 470,664.

II.-POR SUBSCRIPCIONES vOLUNTARIAS

Estas, hasta ahora, solo se efectdan en el distrito
de la Habana, y fuera de 61 en Sagua la Grande
nnicamente. Como que por regla general no son
obligatorias sino por corto tiempo, ni estAn escri-
turadas ni constituidas a manera de censos con
que pudiera contarse con un capital afincado y de
renta segura, no ofrecen estabilidad ni garantia.
De lo cual nace que duren las escuelas que se
sostienen con este recurso lo que dura la circuns-
tancia favorable por que se reuni6 la subscripcion,
que por lo regular es el influjo de algun inspector
rural, celoso del lustre de su partido, que se em-
pena en fundar en 61 una escuela, donde quizAs no
la hay. Tal vez no existiran ya algunas de las
escuelas que se han establecido con las subscripcio-
nes de que vamos a dar cuenta; pero tambien, y
Io decimos en honra de esta Secci6n, que estA con-
tinuamente excitando el patriotism de los hacen-
dados, se habran abierto otras en otros partidos
por otros promovedores entusiastas de la cultura
intelectual de nuestros campesinos.
Hay escuelas por subscripci6n en:
Guatao, costeadas al mes con.... $ 28
Quemados .................... 12
Cano .........................17


9








10 ESCRITOS

Bahia Honda ................. $ 26
S. Diego de Nnez ............. 30
M adruga ..................... 31
M ordazo ..................... 34
Luyan6 ...................... 40
W ajay ....................... 50
Cabanas ..................... 53
Puerta de la Gira ............ 141
Artem isa .................... 141
Alqufizar ..................... 141
Guayajabos .................. 14
Pinar del Rio, en dos escuelas... SO
Sagua la Grande (1) ......... 7
Suma .............. 5748
Los cuales al ano resultant ser ....... 8,484
Que con los $470,664 de las esczuets cos-
teadas por si foman la suma de.... $479,148

III.-PoR IMPOSICIONES DE CENSO

1--En la ciudad de la Habana el senior
D. Silvestre Alfonso y Soler, natural
y vecino de ella, dispuso antes de fa-

(1) El excelentisimo senor brigadier don Jos6 Ricardo
O'Farril ha ayudado a sostener por espacio de 25 afios una
escuela en el pueblo de Tapaste, con 200 pesos anuales y
una casa. Hoy no existe esta escuela porque la pobreza
y atraso de los vecinos no les permite ni aun poder con-
tribuir siquiera con 200 pesos mnis para pagar un maestro.
La easa se estt arruinando.-(Nota de DEL MoxTE).








DOMINGO DEL MONTE 11

llecer en 1828, ademis de otra obra-
pia patri6tica, que se impusiese a cen-
so cierta cantidad de su peculio para
que con su renta se fundase una es-
euela gratuita en el campo. Sus tes-
tamentarios ya la ban establecido en
la Sabanilla del Encomendador, juris-
dieci6n de Matanzas, gozando el maes-
tro una renta annual de.............$ 300
29-En la ciudad de Bejucal, la Sra. Da.
Juana del Castillo, de la familia de
los Marqueses de San Felipe y Santia-
go, por elAusula testamentaria estable-
ci6 un censo para dotaci6n de una es-
euela primaria en la referida ciudad,
que al ano produce ................. 458
34-El actual Sr. Conde de J aruco, ilus-
trado al par que celoso protector de
la ensenanza primaria en nuestros
campos, ha impuesto sobre los solares
del pueblo de la. Nueva Paz, que son
de su pertenencia, un censo que redi-
tda al afio para la eseuela de aquel
pueblo ........................... 487
44-En la villa de San Juan de los Re-
medios se hizo por varios vecinos una
imposici6n para el sostenimiento de
una escuela de primeras letras gratui-
ta, cuya imposici6n produce anual-
m ente ........................... 250
5-En la villa de Sancti-Spiritus, el








12 ESCRIThs


presbitero D. Nicolas Vald6s de Fi-
gueroa, a mediados del ultimo siglo,
dispuso en su testamento que la renta
anual de sus haciendas de crianza lla-
madas Callajanada y Yaguas, que as-
eiende a 779 pesos, se aplicase al esta-
blecimiento de una escuela gratuita y
de una clase de latinidad en el hospi-
eo de frailes de Sto. Domingo, dejan-
do a cargo de 6stos los mencionados
establecimientos. Pero como dicho
hospicio no lleg6 a formalizarse, el
Obispo de esta Diwcesis, D. Juan Jos6
Diaz de Espada, en su auto de visita
de 21 de abril de 1804 los erigi6 y do-
t6 de un modo notable para que fue-
sen servidos indistintamente por per-
sonas id6neas. Hoy los dirige un ecle-
sihstico que percibe 730 pesos de estas
rental: 380 por la escuela y 350 para
la clase de latin; el resto lo cobra para
si el colector eclesiastico............ $ 779
6--En la misma villa, en el ano de 1804,
a invitaci6n de la Diputacion Patri6-
tica, se reunieron varios padres de fa-
milia y juntaron 2,000 pesos, que fue-
ron consignados a censo perpetuo, pa-
ra costear con los 100 pesos de su ren-
ta annual los libros, papel, plumas, etc.,
de los niios pobres que asisten a la









DOMINGO DEL MONTE


escuela y clases fundadas por el pres-
bitero Figueroa ................... $ 100
7Q-En la villa de Santa Clara se impu-
sieron en agosto de 1799 dos mil sete-
cientos pesos por el presbitero Br. D.
Antonio Hurtado de Mendoza, sacado,
parte de su patrimonio y parte de li-
mosnas, para pagar con sus rentas una
escuela gratuita, para; la cual, ademis,
edific6 61 mismo a su costa una casa
capaz, la cual la ocupaba en la fecha
en que se nos comunico esta noticia,
que fu6 a mediados de 1835, un des-
tacanento de dragons; la escuela
existed hoy en el edificio de frailes do
San Francisco. Su renta es de...... 135
89-En la misma villa, habiendo dis-
puesto D. Pedro de Armas que sus
albaceas impusiesen la cantidad de
10,000 pesos de sus bienes para las
obras-pias que mejor les pareciesen, el
presbitero D. Jos6 Perez Corcho,.cura
de la misma, en quien habia recaido la
facultad de escoger el objeto de la
fundaci6n, eligi6 por consejo. e influ-
jo del Br. D. Juan Antonio Pascual,
ya citado con el elogio que merece en
este informe, la fundaci6n de una es-
cuela gratuita. Aprobada por el ac-
tual Exemo. y Rvmo. Sr. Arzobispo,
Gobernador de este Obispado, la im-


13








ESCRITOS


posicion, s6o falta cobrar de los he-
rederos de Armas el capital imponible
que dari al ano el r6dito correspon-
diente, rebajando los derechos de
amortizaci6n .....................$ 400
9--En la ciudad de Puerto-Principe se
destinan 868 pesos anuales para dos
escuelas gratuitas, de los cuales 300
son parte de los r6ditos de una cape-
liania laical, consignados al efecto por
el Arzobispo de Cuba, D. Joaquin
Oz6s, y los 568 pesos restantes de va-
rias imposiciones hechas a favor de las
escuelas pnblicas .................. .. 86
10.-En ]a villa de Bayamo, el CapitAn
D. Francisco do Parada. fund) una
obra-pia en el convento de Sto. Do-
mingo, la cual se conmut6 con autori-
zaci6n competente de ensefiar las pri-
meras letras a ninos pobres; pero no
se especifica en la noticia a cuinto
asciende el censo ................
11.-En la misma villa se sostiene una
escuela de nifias con las rental de
ciertos impuestos particulares, por
conmutacion que hizo del objeto para
que fueron fundados, en el ano de
1821 el Ilmo. Obispo Oz6s, que dan
al a o. ........................... 210

$483,135


14









DoMINGO DEL MONTE 15


IV.--Pon LAS SOCIEDADES ECON6MICAS

14-En esta isla hay dos Sociedades
Econ6micas, establecidas conforme a
la planta de todas Ias demas del Rei-
no, una en la Habana y otra en San-
tiago de Cuba. La primera tiene di-
putaciones o dependencias en Puerto
Principe, Sancti-Spiritus. Villa Clara,
Trinidad, Matanzas, San Antonio y
Guanabacoa. Sus fondos se han com-
puesto hasta aqui del derecho de en-
trada y de las contribuciones anuales
de sus socios; ademns, algunos de los
Intendentes de la Habana, movidos de
un patriotismo generoso, o en cumpli-
miento de Reales Ordenes expresas
han sefialado a estas corporaciones
pensiones anuales que se sacan de al-
gnn ramo de los derechos de intro-
duccion o extraccion de las Aduanas.
El Sr. D. Alejandro Ramirez asigno
a la de la Habana, con aprobaci6n de
S. M., el pingne fondo conocido por
sobrante del vestuario, que ascendia
a mas de veinte mil pesos al aflo, con
los cuales pudo acometer en la 6po-
ca feliz en que aquel rmalogrado esta-
dista presidia a la vez la Real Ha-.








ESCRITOS


cienda y la Sociedad Econ6mica de la
Habana, el establecimiento costosisimo
del Jardin Botinico, la escuela gratui-
ta de dibujo y pintura, la clase de
anatomia, etc. Pero muerto aquel
sefor, y destituida la Sociedad de su
apoyo, se 6i posteriormente privada
de su asignacion, por causas y moti-
vos que no es del caso referir, y se
encontr6 en los mayores apuros y
compromisos. Por lo tanto, no ha po-
dido costear por si escuelas gratuitas
y ensayar en ellas los mejores n6to-
dos de ensefanza, sino, a Jo rios, pa-
gar en otras de empresa privada la
instrucci6n reducida de algunos alum-
nos pobres. En el ano filtimo de
1835 se le han asignado por la Inten-
dencia para este objeto 6,000 pesos
al ano, que son los mismos de que se
hace inenei6n en el pdrrafo siguiente.
La Sociedad, de sus fondos particu-
lares, s6lo puede pagar hoy 20 pesos
al mes para sostener una escuela de
20 nifos en el barrio de Casa-Blanca $ 240
29-La Diputaci6n de Matanzas costea
con sus fondos dos escuelas pequenas
en el Campo, una en el Valle del Yu-
muri y otra en Camarioca, con 25
alumnos cada una, y le cuestan al ano 600


16








DOMINGO DEL MONTE 12

3--La Diputaci6n de Trinidad contri-
buye en parte para el sostenimiento
de una escuela gratuita junto con el
cabildo, con ...................... $ 100
49-Las recien establecidas diputaciones
de Guanabacoa y San Antonio han
fundado escuelas, mas no sabemos
todavia con cuanto contribuyen a es-
te objeto .........................
$484,075

V.-Pon EL REAL ERARnIo

El Real Erario contribuye a la instrucci6n pri-
maria en esta isla del modo y con las cantidades
siguientes: -
19-En el pueblo de Regla sostiene dos
escuelas lancasterianas de uno y otro
sexo, una con 120 varones y otra con
60 niflas, costeadas por la Real Junta
de Fomento con el fondo del derecho
de mieles. Se gasta en ellas al aflo,
segin el informe de D. Jos6 de la
Luz, arriba citado................. $ 4,380
29-Entregados por la Intendencia a la
Real Sociedad Econ6mica para la edu-
caci6n de 500 niios de ambos sexos,
repartidos en 21 escuelas de los barrios
extremos de esta ciudad............ 6,000


2-2









ESCRITOS


3o-Para la fundaci6n y costo anual de
cuatro escuelas de ninos varones en
Matanzas y Ceiba Mocha, en las cua-
les se ensena a 360 ninos. de los dere-
chos de mieles..................... S 6,308
49-La Real Casa de Beneficencia de
esta ciudad se le pasa el producto de
la contribuci6n de un real de plata
sobre cada barril de harina que se
introduce en los puertos de la Haba-
na y Matanzas, ademis del derecho
de planchas de atraque al muella que
pagan los buques, cuyas contribucio-
nes ascienden a mis de 17,000 pesos
al aio, no entrando en esta suna lo
que las Reales Loterias contribuyen
para el fondo de dotes de doncellas del
mismo instituto. Pero como en 61,
fuera de la enseianza gratuita de
las primeras letras a nijos pobres,
se atiende a la manutenci6n y soste-
nimiento de doncellas menesterosas, de
dementes (de ambos sexos) y de men-
digos, en la totalidad de euyas aten-
ciones se reparte aquella suma, y
otras no menos considerables, pode-
mos caleular prudentemente que de
estos 7,000 pesos de la aduana se apli-
care un peso mensual al costo de la
ensenanza de cada uno de los 261 ni-
nos de ambos sexos que contiene la


18










DOMINGO DEL -MONTE


casa, segnn inforne de su contador el
Sr. D. Juan Agustin de Ferrety (1),
puesto que un peso es lo que paga la
Sociedad Econ6mica por los 500 ninos
en Ias escuelas de extramuros; de
modo que podemos decir que son
3,132 los pesos que se invierten en
este ramo en la Beneficencia, supo-
niendo que salgan de los 17,000 con
que contribuyen las Rentas pnblicas
al sostenimiento de este piadoso ins-
tituto ............................ $ 3,132

$503,895


VI.-Pon LOS AYUNTAMIENTOS

1 -El de la ciudad de Jaruco contribuye
con 193 pesos al mes de sus propios para

(1) En la Real Casa de Beneficencia de esta ciudad
existen dos departamentos de educacion primaria para los
pupilos de ambos sexos. En ellos existen en el dia 112 va-
rones y 149 hembras de in casa, y siempre concurre un
nfmero corto del vecindario, en clase de externos. El sis-
tema de Bell y Lancaster es el que se sigue en ambas
escuelas. La Casa de Beneficencia mantiene en un todo
a los expresados pupilos, de sus fondos generales, no siendo,
por consiguiente, posible establecer en particular el monto
de los gastos de las escuelas. Sin embargo, puede calcular-
se en 120 pesos al ano cada individuo, ademfs de 206 al
mes, que son 2,472 al ano, que paga entre sueldos y raciones
a los primeros y segundo maestros y prefectos de varones
y una segunda maestra de las hembras, no entrando en
este ciilculo el sueldo de la madre principal, que es de
40 pesos cada mes, porque Este no le esta asignado en su
calidad de primer maestra, sino en la de madre de todo
el establecimiento.-(Oficio del scAor de FERRETY, arriba
citado.-Nota de DEL MONTE).


19









ESCRITOS


el alquiler de la Casa en que se halla la
escuela pnblica (1) y con 12 mas do va-
rios arbitrios para ayuda del sueldo del
maestro ............................. $ 252
29-El de la villa de Giuines costea la edu-
caci6n de 34 ninos con 50 pesos mensuales
que saca de una contribuci6n municipal
sobre carnes (2) ......................600
39-El de la ciudad de Santiago, jurisdie-
ei6n de la Habana, paga 100 reales de
plata para ayudar al alquiler de la casa
de una escuela privada, en donde se en-
sefia gratis a algunos ninos ........... 150
4--El de la ciudad de Trinidad propor-
ciona al anlo para ayudar a sostener una
escuela gratuita ...................... 100
59--El de Villa-Clara contribute con u0 pe-
sos al mes para costear la ensenauza de
otros tantos ninos en una escuela privada 360
6?-EL de la villa de Sancti-Spiritus, desde
el ano de 1804 contribute con 100 pesos
anuales, de una caja de Propios, para
aunentar el sueldo del maestro de la es-
cuela fundada por el presbitero Figueroa. 100
7--El de Santiago de Cuba sostiene por si
solo, con sus fondos, tres escuelas p6bli-
(1) Para esta escuela contribute tambi6n con 12 pesos
mensuales el generoso conde de aquel titulo.-(Nota de DEL
MONTE).
(2) El edificio y la fundaci6n de esta escuela se debe
a la patri6tica generosidad del excelentisimo senor don
Francisco de Arango, que hizo la enorme erogaci6n de
30,000 pesos con este objeto.-(Nota de DEL MONTE).


20








DOMINGO DEL MONTE


cas gratuitas, en que se enseflan a 251
ninos, con 500 pesos anuales cada una.. $1,500
89-El Ayuntamiento de la ciudad de Santa
Maria del Rosario ayud6 a costear por
algnn tiempo con 17 pesos mensuales la
escuela pnblica de aquella ciudad, pero
segin informal una comision de su junta
rural de instrucci6n, hace mas de tres
aflos que ha cesado esta contribuci6n, que .
no se reune la junta y que se ha cerrado
la escuela.
9Q-El Gremio de Mareantes de Trinidad da
41 pesos al mes para la ensefanza de 21
ninos, hijos de matriculados en Ia Real
M arina ............................. 492
109-El mismo Gremio de Baracoa contri-
buye al ano para la ensenanza de 20 ninos
pobres con .......................... 70

VII.-RESUMEN

Cost de la ensenanza primaria en la Isla de Cuba.

I. Por los particulares para sus hijos $470,664
II. ,, suscripciones voluntarias .. ,484
III. ,, imposiciones a censo perpetuo 3,987
IV. ,, las Sociedades Econ6micas... 940
V. ,, el Real Erario .............. 19,820
VI. ,, los Ayuntamientos.......... 3,237
VII. ,, los Gremios de Mareantes.... 562
Sum a ............................. $507,694


21









'_2 EsCRITOS


De este resumen resulta que: de los 8,442 niios
blancos de ambos sexos que asisten a las escuelas
en la Isla de Cuba, 4,812 se costean por si la ense-
nanza con 470,664 pesos annales. o cerca de 98
pesos por cada uno, por t6rmino medio al aio:
2,595 por las seis fuentes expresadas arriba, las
cuales los pagan con 37,000 pesos al afno, o sea poco
mas de 14 pesos por cada uno anualmente; y
1,035 son ensefiados gratis con la mas noble y des-
prendida generosidad por los mismos preceptores,
a pesar de las escaseces de muchos de ellos, siendo
de advertir que en algunos establecimientos de los
principales de la Habana mantienen en un todo y
hasta prohijan a los alumnos pobres. 1 Honra eter-
na a la profesi6n de maestro de escuela, pues en
nuestra isla estos modestos, pero benem6ritos veci-
nos particulars, Lacen por la propagacion de la
ensenlanza primaria, a pesar de la riediania de sus
facturas, tanto como las corporaciones mis ilus-
tres y los propietarios mfs grandes y opulentos!












PARTE TERCERA


1

MEJORAS DE QUE ES SUSCEPTIBLE LA ENSENANZA

Exposicion de nuestro plan: con veniencia y
justicia de l.

N O es nuestro Animo escribir un tratado de
educaci6n; ya esta tarea ha sido plausible-
mente desempeiada por los ingenios mas brillantes
y profundos de Europa.; y aun en nuestra isla no
han faltado personas instruidas y celosas de nues-
tros adelantamientos que hayan, a invitation de la
Real Sociedad Econ6mica de la Habana, concreta-
do con tino sus observaciones en este particular a
nuestro propio suelo. Nos limitaremos, por tanto, a
apuntar ligeramente los medios que, segin nuestra
humilde opinion, pudieran adoptarse para mejorar
la ensenanza primaria en Cuba, y para que, si no
en el todo, en la parte posible, se comunique vida
moral a las escuelas que hasta ahora se han cir-
cunscrito solamente a cultivar la memoria, y
cuando mis, al entendimiento de los alumnos. Ya
que el gobierno supremo de S. M., en su circular de
21 de octubre de 1834, vuelve la vista a este ramo
importante de la administration social, y pide a
cada provincia de la monarquia noticias minucio-
sas del estado de la educacion en ellas, e indica-
eiones de las medidas que pudieran adoptarse para








ESCEITOS


su progreso; es nuestro proposito cumplir con esta
nltima parte del superior mandato con la misma
decidida lealtad y modesta franqueza con que res-
pecto a la primera lo hemos hecho en los anterio-
res capitulos de esta memoria. Asi lo exige de
nosotros el decoro del ilustre cuerpo que nos ha
honrado con su confianza, y la dignidad y el res-
peto del alto gobierno, a quien se dirige este in-
forme. .
Las faltas y vicios de la ensefanza en nuestras
escuelas, por lo que aparece de lo dicho hasta aqui,
provienen, entre otras causas principales, de su ma-
la constituci6n, de su escasez, pues debiera haber
dos tantos mas de las que hay; de los defectos que
adolecen sus mztodos-efecto de la poca o ninguna
preparaci6n cientifica y moral con que los maes-
tros, por lo comin, empiezan su carrera-; trayen-
do por consiguiente cada uno a la escuela intactas
sus pasiones, sus manias, sin que la lima del culti-
vo, en una escuela normal, les haya quitado las as-
perezas y genialidades de sus diversos caracteres, id
hayan aprendido por principios el arte de ensefiar;
de donde resulta despues la especie de escoldstica
behetria, en la cual confusamente sigue cada uno
la senda que se abre a su empirismo, desperdi-
ciando de esta manera unas fuerzas preciosas, que
bien combinadas y dirigidas a un fin, producirian
efectos maravillosos en la mejora completa de
nuestro pueblo.
Todos estos inconvenientes se evitarin con una
sola, pero grande y radical medida: con que el


24








DOMINGO DEL MONTE


gobierno general de la isla se apoderase, como de
derecho le pertenece, de la educaci6n primaria, y
enlazandola con un buen sistema de carceles peni-
tenciarias, formase un vasto plan general de co-
rrecci6n y de mejora ptblica, cuyo primer eslab6n
fuese la escuela de primeras letras y el nltimo el
pandptico. Este plan, como una inmensa red en-
yos fuertes hilos se formasen de inteligencia y
virtud, rodearian al hijo de esta Antilla o al foras-
tero que viene a avecindarse en ella, desde que
empieza la raz6n a alborear en el alma del primero,
o desde que el segundo pone los pies en estas pla-
yas; les impediria que fvesen presas de pasiones
ruines o bravias, y si acaso se rindiesen a las em-
bestidas del vicio, la sociedad ejerceria en ellos
su jurisdieci6n, no castigandolos y corrompi6ndolos
despiadadamente y sin provecho de nadie por la
mano de aquel fantasma iracundo a quien llama-
ron vindicta pblica los safiudos jurisconsultos
de la Edad Media, sino purifichndolos y corrigien-
dolos para el procomnn en una prisi6n digna del
siglo Xix.
SSera hacedero y facil este plan, o serf dorado
ensueflo de una imaginaci6n tropical? Tan prac-
ticable to juzgamos, que no depende su ejecuci6n
sino de la voluntad del mismo gobierno de la isla.
Con esta persuasion examinaremos primero su jus-
ticia y conveniencia; despues, los medics de que
debe valerse el gobierno para realizarlo, y por
nltimo, de los arbitrios de que puede echar mano
para costearlo.


25








26 ESCRITOS


1.-ENTAJAS PALRA EL GOBIERNO

Todos convienen en que la enseianza primaria
es en el dia un bien tan apetecible y una condici6n
tan precisa en los pueblos cultos modernos como
el mismo alimento material con que se nutren. Es
tambien el instrument mas poderoao de atraso o
de adelanto moral e intelectual que se conoce, seg-n
sea mala o buena ]a direcei6n que se le d&. Nadie
mis interesado, por lo tanto, que el gobierno de los
pueblos en evitar las p6simas consecuencias que
acarrearia la enseiianza primaria si se apoderase
de ella, como ha sucedido ya, la perfidia y la mala
fe, o si, por falta de recursos, cayese, como sucede
hoy entre nosotros, en un mortal (lesmayo y dejase
en la ignorancia y con los aborrecibles resabios que
la acompafian, cuando se aduna con la miseria, a
los hombres a quienes deberia sacudir las poten-
ems mentales siquiera, ya que no les mejorase ]a
voluntad. Y, he aqui una ventaja incalculable para
el gobierno: el prevenir las revoluciones. Porque
no hay gente mas levantisca y ocasionada a revuel-
tas y alborotos que un pueblo ignorante, y por
supuesto pobre y probablemente corrompido; en
Constantinopla es donde mis soberanos degliellan.
De aqui nace el grande interns con que los gobier-
nos previsores y avisados, sean cuales fueren sus
formas constitutivas, se apresuran a dar norma y
dirigir por si al ramo de las escuelas primarias,
costeAndolas con los fondos con que cuentan para
las demAs urgencias del Estado-pues asi consiguen








DOMINGO DEL MONTE


imprimir un orden de ideas favorables a ellos en
toda una generaci6n, y por Lo mismo compran y
aseguran a poco precio la estabilidad y pujanza
de su imperio-; que no hay apoyo mis firme de
gobierno que el que estriba en los entendimientos
y en los corazones de los snbditos. Por eso, politi-
cos y sagaces no dudan asegurar que la ense5anza
primaria es condici6n tan provechosa al Estado
como la formaci6n de los ejercitos mismos que lo
defienden.
Con un plan de ensenanza pfiblica primaria,
formado y costeado exclusivamente o en su mayor
parte por el gobierno, puede ste inculcar desde
temprano en el Animo del pueblo ideas y senti-
mientos nacionales, en armonia con las institucio-
nes reinantes, evitindose con esto aquel conflicto
duro y doloroso en que se han visto y se ven en
este siglo provincias y naciones enteras en abierta
eontradicci6n por sus opiniones con las eyes y los
sistemas politicos que las gobiernan: espantable y
repugnante divorcio, origen fecundo de las cala-
midades y desventuras de nuestra 6poca. 1A cuhn
poca costa se hubieran evitado estas desgracias si
con tiempo se hubiera establecido con la cent6sima
parte de los tesoros que despus se desperdician
en las revoluciones, un plan de escuelas y colegios,
o lliamense universidades, servidas por maestros
honrados y diseretos, que fuesen propaganda con
amor y persuasiva eficacia sus mismas ideas mora-
les y politicas en todos sus alumnos. La famosa
Compania de Jesus, a quien de todo podra tacharse


"7








ESCRITOS


menos de lerda en el bien entendido modo de ade-
lantar sus intereses, es un modelo digno de imita-
ci6n, en la parte en que provea con fino discerni-
miento a la ensefianza de sus adeptos. Todos bebian
en sus escuelas el espiritu de la Sociedad, y como
consiguiesen atraer a sus insignes Colegios a los
hijos de los magnates del siglo, en tal manera los
inoculaban en sus doctrinal, que siempre despues
se acordaban de las ideas de sus maestros, y ocul-
taban, aun bajo las condecoraciones y galas del
mundo, corazones y almas de jesuitas.
Dicese, para combatir este plan, que seria pre-
ciso para realizarlo aumentar el peso de las con-
tribuciones, y que, en caso de guerra, o de cual-
quiera otra urgencia del Estado, se echaria mano
de los fondos que se destinan para la ensefnanza, y
por supuesto, que quedaria burlado el objeto que
se propuso el gobierno al gravar al pueblo con
nuevos impuestos. Luego probaremos que no es
necesario aumentar las contribuciones para la rea-
lizaci6n de este plan, y contestaremos ahora a la
objeci6n diciendo que el temor de que se d6 otra
direcci6n a los caudales de las escuelas es infun-
dado, pues se supone que el gobierno, cuando toma
a su cargo el costear y dirigir la ensefnanza, es
porque estari intimamente persuadido de la nece-
sidad que tiene de hacerlo por las utilidades que
le resultarin y, por Lo tanto, 6l mas que nadie sal-
dria perjudicado si diese otro destino al fondo de
escuelas; porque si tiene otro modo de pensar no
adoptari nuestras ideas. Ademas, que en casos de


28








DOMINGO DEL MONTE


guerras u otros grandes apuros nacionales, van
corriendo este mismo peligro, y es muy justo que
lo corran, los caudales del erario en general y los
de todos los ciudadanos particulares: hasta de las
joyas y preseas de las santas imagenes y de los
vasos sagrados de las iglesias se echa mano en-
tonces; Ise suprimirin por eso el culto y las ce-
remonias de nuestra religion en tiempos tranqui-
los, por los peligros a que se exponen los templos
en las 4pocas extraordinarias y transitorias de
guerras e invasiones?
Dicese tambi6n que por esta circunstancia, es
decir, por la falta de fondos y su inseguridad, los
maestros no estarian tan bien pagados como se
requiere, y si acaso se les aumentase el sueldo, como
es regular, se despertaria la codicia y otras pasio-
nes viles en el animo de mil pretendientes y se
daria al empeiio y al favor lo que de justicia le
perteneciese al merito. En cuanto a Io bajo de los
sueldos, queda destruida la objeci6n con lo que
hemos dicho arriba acerca de los fondos, pues los
habr exuberantes, como se verA despuks. El temor
de que si son muy altos los sueldos suceda lo que
se indica, se desvanece, considerando que en ha-
biendo tino de parte del gobierno para escoger
una buena y sabia direcci6n del ramo, los respe-
tables individuos que la compongan sabrAn elegir
a los mas dignos, lo cual no es tan raro ni tan di-
ficil que no se haya visto en otros paises; en el
nuestro mismo, todos admiramos el acierto con
que en este particular se maneja uno de nuestros


29








ESCRITOS


empleados superiores, y la perspicacia con que dis-
tingue a los individuos que necesita para ocupar
las plazas mAs importantes de sus oficinas.
Otro tanto podriamos responder a la objeci6n
que se hace respect a la desproporcion con que
so repartirian las escuelas, o por malicia o por ig-
norancia, sin toner cuenta con la necesidad de los
pueblos. Poniendo a la cabeza de esta parte admi-
nistrativa personas ilustradas y respetables, no
haya miedo que se cometan semejantes errores o
injusticias, porque primero se formaran estadisti-
cas exactas sobre el particular, cuya dificultad va
de vecindad con los preciosos antecedentes que ha
reunido la Seccion de Edncaci6n de la Real So-
ciedad Econ6mica Habanera. Sobre bases tan cier-
tas y fijas se formarian los presupuestos de las
escuelas, con la especificaci6n de los lugares donde
habian de establecerse, y, publicandolo totalmente
en los periodicos, para que ilegase a conociniento
de toda la provincia ; si acaso se cometiese alguna
equivocaci6n en los mismos periodieos, so reclama-
ria y al punto se corregiria.
No es preciso para la realizacion do este plan,
como se supone por los que lo combaten, el cons-
tituir y costear una nueva serie de empleados para
que gobiernen el ramo de ]a instruccion. Por las
oficinas de la Real Hacienda se recaudarian y re-
partirian los caudales de este ramo, como los de
otro cualquiera de los que entran en el sistema de
sus operaciones, con el corto gasto de un sobre-
sueldo o gratificaci6n a los officials. que se sacaria


30









DOMINGO DEL MONTE


del mismo fondo para no gravar ni a los oficinistas
ni al Real Erario con esta medida, conservxndose
las dependencias de la Real Hacienda en el mismo
pie de exacto y escrupuloso desempefio en que las
tiene su jefe actual el Excmo. Sr. Conde de Villa-
nueva, se evitarian dilataciones y estelionatos.
Respect a la parte directiva, tampoco hay para
qu6 fundar nuevas categorias de empleados con
nievos uniformes, fueros, sueldos, etc., ni montar
nuevas oficinas con la luenga cffila de oficiales,
escribientes, meritorios, etc.; ahi estin las Reales
Sociedades Econ6micas con sus Seeciones de Edu-
caci6n, cuyos individuos a porfia luchan para em-
plear gratuitamente y soo por una noble ambition
de honor, sus luces, su constancia, su tiempo, en
beneficio de la ilustraci6n de nuestro pais. Estas
corporaciones no necesitan, para acer prodigios
de patriotismo, mAs que los estimulos de las auto-
ridades: v6ase lo que hizo la de ia Habana en la
6poca brillante en que se fund6, con el apoyo del
capitin general don Luis de las Casas, y lo que
hizo tambi6n en la no menos venturosa en que la
dirigi6 el intendente don Alejandro Ramirez.
Pero si no se crevese conveniente poner bajo su
direcci6n las escuelas pnblicas gratuitas, por se-
guir un plan mis met6dico y severo, no faltaran
en las tres provincial o departamentos de nuestra
isla varones de virtud y de doctrina que sean ca-
paces de corresponder dignamente a la honra que
les hiciese el gobierno, confiandoles la direccion
de este ramo; por supuesto que debe llevar por


31









ESCRITOS


regla general en sus medidas el no pagar sueldos a
los individuos que compongan estas Juntas o Con-
sejos de Educacion, porque deben componerse
esencialmente de personas que tengan todo el cau-
dal o todo el patriotismo suficientes para no nece-
sitar que se les retribuyan los servicios que en esta
parte hicieren a su pais.

II.-VENTAJAs PARA EL PtBLICO

Muy lejos esth de nosotros, al pretender que el
gobierno se encargue de costear y dirigir a un fin
cierto y decidido la ensenanza primaria, la idea
absurda de que haga de ella un monopolio mez-
quino, prohibiendo a los particulares que se dedi-
quen a este ramo de instrucci6n, si se consideran
capaces de enselarlo. Nos privariamos de las ven-
tajas de la concurrencia, y sin el poderoso acicate
de la emulaci6n se amortiguaria el espiritu de las
escuelas pnblicas y no surtiria la mitad de los
buenos efectos que se debia esperar de ellas. El
gobierno, estableciendo escuelas primarias gratui-
tas, servidas por maestros de antemano preparados
en escuelas normales bien constituidas, proporcio-
na generosamente a la muchedumbre popular que
se compone de la modesta mediania y de la clase
infima proletaria de la poblacion, el pasto espiri-
tual de la ensenanza, no crudo o mal sazonado
para que le haga mks daflo que provecho, sino pre-
parado hAbilmente por hombres buenos y sabios,
cuyo destino es formar los corazones y alumbrar


3s








DOMINGO DEL MONTE


las mentes de sus alumnos. Mas no les impone con
tirania la obligaci6n de que asistan precisamente
a sus escuelas, aunque si convendria exigirles que
asistiesen a alguna, o pnblica o privada. Si hubiere
quien prefiera esta 6ltima, por cualquier motivo
o consideracion, sales licito aprender como gus-
ten ; que no seran muchos por cierto los que tal
hagan, y los pocos que deserted de las escuelas
gratuitas, no perturbardn el orden de los grandes
y trascendentales resultados que debemos esperar
del establecimiento de ellas.
Libre nuestro plan de odiosidad del monopolio,
no hay que hacer muchos esfuerzos para imagi-
narse la utilidad que produciri al pfiblico en ge-
neral. Ya hemos visto en las veridicas y desen-
fadades confesiones de aquel preceptor de Villa-
clara, que dejamos copiadas en la part primera
de este informe, los inconvenientes peculiares de
nuestra Isla, que se oponen al sostenimiento y
medros de las escuelas privadas, por la pobreza e
ignorancia de la generalidad de su poblacidn. En
exceptuando escasamente las ciudades de la Ha-
bana, Matanzas, Trinidad, Puerto Principe y Cuba
en sus barrios mIs centrales y ricos, en todos los
demas puntos habitados, sea de la costa o de lo
interior, del Occidente o del Oriente, del Norte
o del Sur, hasta de zapatos es precise proveer a
los nifos, segnn la expresi6n del referido maestro
de Villaclara, cuanto mas de ensefanza gratuita,
de libros, plumas y papel, para que asistan
de buen grado a las escuelas. Por donde se no-


3-2


33








ESCRI'IOS


tarA la equivocaei6n de algunos sujetos, de cono-
cido saber por una parte, que, aplicando a nues-
tra gente pobre e ignorantisima las observaciones
bechas en otras tierras, de muy diverso modo cons-
tituidas, presumen que puede y debe exigirse a
los campesinos una corta retribuci6n por la ense-
nanza de sus hijos, para que la tengan en mas,
eostindoles el conseguirla algnn sacrificio, aun-
que pequeno: lo cual presupone que nuestros gua-
jiros concern ya el mdrito de la enseianza, supo-
sici6n que por desgracia no se apoya en la reali-
dad de Jo que pasa. Ahora bien, con las escuelas
gratuitas del gobierno no se quedari un solo niflo
pobre del campo o de poblado sin recibir su por-
eion competente de ensenanza, sin que sus padres
se graven para ello con el desenvolso de un ma-
ravedi. La moralidad vendra en pos o acompa-
nada de la instruecion, con este sistema de escue-
las; y cada una de ellas vendra a ser un foco,
aunque pequeno, vivo y permanente de virtud y
de ilustraci6n, que irh esparciendo paso a paso,
junto con otros recursos, de que luego hablare-
mos, y por las cases mis menesterosas y por todos
los Angulos y rincones de nuestra isla, las ideas
mias sanas y conservadoras de la civilization mo-
derna.
Olvidabasenes hablar de la ventaja que saca-
ran los maestros, y por lo tanto el pnblico, de este
orden que proponemos: esta ventaja es la total
independencia en que se encontrarAn los precep-
tores de las escuelas gratuitas, del capricho o de


34








DOMINGO DEL MONTE


la ignorancia de los padres de sus alumnos. Hoy
un maestro de escuela privada se ve condenado
a ensefiar a la merced de gente vulgar y mengua-
da, o presumida y altanera, porque su subsistencia
depende necesariamente de la cuota que le han de
pagar aqu6lLos. Si es hombre pundonoroso, ene-
migo de hacer treguas con la estulticia o el or-
gullo ajeno, se morirA de miseria... de juro ten-
drf que contemporizar con los errores y desvarios
de hombres inferiores a 61, porque, como dice con
donosa naturalidad Cervantes, esto de la hambre
tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no
estfin en el mapa, pagados por el gobierno serfn
responsables directamente de su conduct a los
inspectores inteligentes'que les ponga la Junta de
Educaci6n, y de 6sta y de la opinion piblica de-
pendern tan s6lo su suerte y su buena o mala
nombradia futura.

2

I.--MEDIOS PARA REALIZARLO: JUNTA DIRECTIVA

Ya dejamos anunciado el sistema que podria
adoptarse para el gobierno e inspection de las
escuelas, que era el de confiar este encargo a las
Reales Sociedades, que en esta Isla substituirian
ventajosamente a las Juntas de provincias y de
partido que se mandan establecer por el regla-
mento que acompafia a la citada circular de 21
de octubre de 1834; o a una corporaci6n directiva,
nombrada al efecto, y compuesta de dos, tres o


35








ESCRITOS


mas miembros que elija el gobierno, de entre las
personas mias ilustradas y virtuosas del pals, y
mhs practices e inteligentes en este genero de'ta-
reas intelectuales y practicas. Esta junta, de la
elecci6n de cuyos miembros depende en gran parte
el logro de la empresa, podria formar por encargo
del mismo gobierno el plan general constitutive
de la ensefianza pnblica, tanto primaria como se-
cundaria, levando siempre en mira el objeto de
cultivar y educar el coraz6n, al paso que el en-
tendimiento de los alumnos. La misma junta di-
vidiria el territorio de su departalnento en dis-
tritos escolasticos, subdivididos despu6s en parro-
quiales para que en cada una de esas divisiones
se nombre con conocimiento local del terreno o
una dependencia a la ianera de las juntas rura-
les de instruccion, pero mejorada su planta, o
inspectores de celo y honradez conocidos, movi-
bles o bienalmente, como los que en la actualidad
nombra la Secci6n de Educaci6n de la Sociedad
Economica de la Habana. La misma junta deberia
former el proyecto del presupuesto de las escue-
las que se necesitan en toda la extensi6n poblada
de los tres departamentos, y calcularia el sueldo
que deberia sefialarse a cada maestro, atendiendo
a las circunstancias particulares del pueblo, dis-
trito o provincia en que se estableciere.
En cada capital de departamento se formara
despu6s una junta directive semejante, compuesta
de sujetos de probidad y luces, igualmente ele-
gidos con el tino necesario, para que no burlen en


36








DOMINGO DEL MONTE


lo adelante las esperanzas que hagan concebir.
Estas juntas tendrAn a su cargo la plantificaci6n
del proyecto, y vigilar sobre la observancia y cum-
plimiento del plan general, y, por supuesto, ten-
drAn la facultad de nombrar los maestros, escogien-
dolos precisamente de la escuela normal de su pro-
vincia, pues se establecerAn en cada una de las
ciudades de la Habana, Puerto Principe y San-
tiago de Cuba, una para proveer de maestros a
las escuelas de su juriedieci6n respectiva. Las
juntas directivas rectificarAn las divisiones te-
rritoriales y los presupuestos formados por la de
la Habana, conforme a las noticias mis exactas
del lugar, que por precision deben poseer.

IL-ESCUELAS NORMALES

La fundaci6n de las tres escuelas normales que
hemos indicado en el parrafo anterior, es el primer
paso que debe darse por las juntas para la refor-
ma de la instrucci6n, y en su mis acertado regi-
men consiste el buen 4xito de todo el plan que
vamoa proponiendo. Para corroborar mas esta
idea no podemos menos de copiar aqui las acerta-
das observaciones del senor Luz en su Informe
sobre el Instituto Cubano, ya citado al hablar de
este punt, dice asi:
"Si hasta en las naciones mis cultas y morigera-
das se ha juzgado indispensable para el mejora-
miento de la educaci6n primaria, erigir no solamen-
te clases, sino colegios especiales para adoctrinar a


s7








ESCRITOS


los maestros en la teoria y praetica de la ensenanza,
qu6 sera en nuestro naciente pais, donde se hace
tan necesario reformar desde la infancia las cos-
tumbres del pueblo, peculiarmente contaminadas
por la atmosfera de esclavitud en que nacemos,
vivimos y morimos." Cuales son tanto mas peren-
torias para que los maestros sean unos dechados
dignos de imitacion, y capaces de poner en planta
los m6todos mfs aprobados. Porque, desenganmo-
nos: ni hay otro medio eficaz de predicar costum-
bres que el ejemplo, ni los mejores planes de en-
seiianza pasan de meros pliegos de papel sin hon-
rados y hAbiles preceptores. Esperar lo uno sin
lo otro seria pretender un efecto sin causa; seria
aguardar la cosecha, sin haber librado ni echado
la semilla. En fin, valiera mas no establecer es-
cuelas absolutamente, que poner la ninez a cargo
de entes inmorales e inexpertos. Acaso se dir
que semejantes hombres poco dao podrAn hacer,
porque caerdn por su propio peso. Pero la ex-
periencia nos ensefia que transcurre sobrado tiem-
po antes que sean denunciados a la opinion pnbli-
ea, habiendo causado en el interin males tal vez
irreparables, y si esto acontece frecuentemente,
en medio de una capital populosa, a donde hay
cien Argos que los tengan clavados los ojos, qui6n
podra medir la gravedad de los perjuicios que se
irroguen a la malhadada juventud de los campos,
donde sus preceptores no sienten el freno saluda-
ble de una ilustrada vigilancia. Para impedir,
pues, que un osado especulador-cuando con la


38








DOMINGO DEL MONTE


aparente facilidad de dirigir una escuela primaria,
sin mas vocaci6n que el hambre del oro, sin mis
aprendizaje que el hombre vulgar o charlatan, y
sin otras costumbres que las de un simulador
momentneo-, usurpe el Inds sagrado de los minis-
terios, fuerza es que se obligue a todos los aspi-
rantes a presentar un certificado de haber con-
cluido sus cursos en la clase normal del Instituto.
Que no sea de hoy mis la ensefianza primaria el
recurso de la ignorancia y de la nulidad. i Dia
de ventura para la educaci6n y por lo mismo para
la moral, aquel en que hasta los rudimentos de
la lectura sean ensefiados por hombres, si no in-
ventores, al menos capaces de penetrarse del es-
piritu de una teoria "Hombres puramente me-
enicos y rutineros (habla de la voz de la expe-
riencia) para nada, para nada, estdn en peor pre-
dicamento, aun para mover las mdquinas mate-
riales, que una fuerza fisica bien aplicada es capaz
de continuar el impulso; aqu6llos sin duda lo de-
tendrAn o extraviaran."
Por lo tanto, es preciso que, a toda costa se
procure que los directores principales de estas es-
cuelas sean hombres que est6n intimamente per-
suadidos de la nobleza e importancia de la misi6n
que vcn a desempefiar, que comprendan los fines
utilisimos y santos para que se les ha llamado, y
que sepan cumplir con su deber con la firmeza
y constancia del entusiasmo, sin el cual ningnn
objeto grande y elevado puede conseguirse. No
queremos privarnos del gusto de transcribir aqui


39








ESCRITOS


otro interesante trozo de la misma memoria, de
donde hemos copiado el anterior, porque explicarA
nuestra idea con la abundancia y claridad de con-
ceptos que caracterizan el estilo de su autor: helo
aqui:
"No es per cierto el objeto de nuestra clase (la
escuela normal) ensayar a los maestros nnicamente
en una serie de evoluciones y reglas mecanicas:
tratase de instruirlos en los principios y practica
de su profesi6n para ponerlos a cabo de desempe-
nar sus deberes con no menos celo que inteligencia,
y tratase muy especialmente de inculearles por el
precepto y el ejemplo la dignidad y conciencia
con que habrdn de ejercer este sagrado ministe-
rio." Ni es dable encontrar medio mas eficaz
que semejante disciplina para realzar la profesi6n,
asi en el concept de los mismos iniciados, como
a los ojos del mundo en general; beneficio incom-
parable, que refluird necesariamente en obsequio
de la misma ensenanza. Para alcanzar estos fines
primordiales se hace indispensable dar a los alum-
nos de maestros nociones exactas de la filosofia de
la ensenanza, del modo de dirigir la mente de los
nilos, del de transmitir los conocimientos, del arre-
glo material de todo lo relativo a la escuela, de
los utensilios (que de tales disposiciones materiales
suele perder a veces un grand resultado moral), de
los medios y hasta de los ardides a que es necesa-
rio redurrir para fijar la atenci6n y aprovechar
el tiempo; en una palabra, es forzoso amaestrarlos
en cuanto pertenece a la teoria y practica de la


40








DOMINGO DEL MONTE


educacion moral a la direction del cntendimiento
y a ]a ensenanza del metodo; o como se dice t&e-
nicamente en Alemania, adoctrinarlos en la Pe-
dagogia, la Didactica y el Mdtodo. En esta clase,
pues, se explicarAn no solamente los metodos cono-
cidos y mas aprobados, sino que se formari una
critica circunstanciada de cuantos planes e ideas
nuevas salgan a la luz en Id materia. De este
modo, al paso que se proporciona suma variedad
a los cursos, se promueve eficazmente la activi-
dad del pensamiento; asi en los discipulos como
en los maestros". "Finalmente (continna), siendo
i ciencia de la educaci6n un ramo tan experimen-
tal como la Fisica o la Medicina, quedaria harto
defectuoso nuestro plan de escuela normal, si no
destinase una parte del eurso a la prictica de
las doctrinas explicadas. Ocurre asimismo a cada
paso probar un nuevo plan, o por lo menos una
nueva modificacion, y entonces tambien es for-
zoso apelar la luz de la experiencia, sin cuya san-
ci6n todo se aventura en el regimen de la ense-
fianza. Con este fin se cursari formalmente la
practica del ramo, ni mis ni menos cual se veri-
fica respecto de la jurisprudencia o de cualquiera
otra facultad, para lo cual serviri de teatro el
mismo Instituto, en la parte que le toque, las es-
cuelas primarias fundadas por la Sociedad Patri6-
tica, y aun los establecimientos de empresa par-
ticular que quieran prestarse a ensayar los planes
que se someten a su observaci6n. Asi lograremos
copiar datos en la ciencia diddctica, que tanto los


41








ESCRITOS


ha menester, de la misma manera que se han amon-
tonado en la fisica, multiplicando el nnmero de
colaboradores simultineos; asi se encargarin ex-
perimentos y observaciones a los varios maestros,
al modo que a diversos sabios de una misma aca-
demia, para que contribuya cada cual con los
hechos de su respectivo ramo a la soluci6n de los
problemas deseados.

III.-PROIIIBICION DEL SERVICIO DE ESCLAVOS EN
LAS ESCUELAS

Ya por varios pasajes de este informe se habrA
conocido la viva persuaci6n en que estamos de que
las escuelas primarias no significan nada en moral,
cuando la ensenanza derechamente no se dirige
a ]a disciplina de los afectos e inclinaci6n del ani-
mo, no menos que al cultivo de las potencias men-
tales. Asi no dudamos afirmar ahora, que todos
los admirables efectos que tendriamos raz6n de
esperar de las escuelas pnblicas gratuitas, esta-
blecidas conforme a los requisitos que hasta aqui
hemos ido indicando, se perderian, si se permitie-
se en las escuelas normales, y en las comunes, el
servicio domestico de esclavos. Porque a los gran-
des inconvenientes que traen consigo el trato y
comunicaci6n de los ninos con los criados en gene-
ral, ya denunciados al mundo en las famosos obras
de Locke y de Rousseau, hay que agregar, cuando
los sirvientes son esclavos, otros mil, que darian


4 _








DOMINGO DEL MONTE


al traste, no digo en el inerme candor y la des-
prevenida inocencia de los nilos de las escuelas,
sino aun con la entereza de coraz6n de una co-
fradia de escrupulosos y rigidos puritanos.
El hombre que nace y se cria esclavo, sea del co-
lor y raza que fuere, tiene por precisa condici6n de
su estado que ser ruin, estnpido, inmoral; y es
tan de su esencia el tender estos defects, como es
del sol el alumbrar, y de los cuerpos s6lidos bus-
car su centre de gravedad cuando son lanzados
en el espacio. Para honra de la humana natura-
leza, por cierto, hay razas, como la eti6pica, en
que se encuentran algunas generosas excepciones
de esta regla, pero no llegan a variarla, porque
seria trastornar el orden admirable que la Pro-
videncia ha puesto en el gobierno del mundo.
Se observa tambien en justa contraposicion de
aquella irrevocable ley, que si el esclavo en el
ejercicio de su esclavitud envilece su alma en los
terminos lastimosos expresados, no menos padece
el alma del amo en el ejercicio de su potestad do-
minica absoluta; por to comnn se hace holgazAn,
vanaglorioso hasta rayar en sandio, sensual y con-
cupiscente por extreme, am6n de lo arrojado que
es a la ira, de lo fuscado y vaporoso que trae
siempre su entendimiento. Cuentanse tambi6n de
esta regla algunas excepciones, y las constituyen,
para prez de nuestra madre Espana, muchos de
sus hijos, nacidos en sus dominios de las Indias,
segnn el unanime sentir de los fil6sofos europeos


43









ESCRITOS


que lo han observado (1). Pero tampoco estas ex-
cepciones destruyen la regla. No hay remedio
donde hay esclavitud dom6stica; no hay moralidad,
ni en el siervo ni en el senor. Asi es porque es:
nada tiene que ver esta verdad, eterna e impasible
como las demAs verdades del orden fisico y moral,
con los intereses momentAneos y miserables de
los hombres. Aprovech6monos de su conocimien-
to, y no la maldigamos con la misma estupidez y
ningnn fruto, con que suelen los perros ladrar
desesperados contra la luna (2).
Por lo tanto, pues, no consintamos en manera
ninguna en las escuelas del gobierno la peste de
la esclavitud, de este tif us peor que el del Asia,
que infecta y corroe con su letal influjo cuanto
toca. Sirvanse en lo mAs posible los pupilos de
las escuelas normales por si, para que sean labo-
riosos, saluddbles, y por consecuencia, fuertes de
cuerpo y espiritu: los menesteres indispensables
de la casa, desemp65ienlos criados libres de cual-
quier color, pero si son ninos, adviertase a los
ninos que estos hombres no son esclavos, sino
que trabajan por un sueldo convenido, como tra-
bajarAn despus ellos mismos cuando alcancen
(1) Vease, entre otros, a Depons, Humboldt, Hall
Comp.-(Xota de DEL MONTE).
(2) Por no alarmar los terrores panicos de algunos, no
entramos a dar las pruebas competentes de nuestros aser-
tos en esta question: los de buena fe quisieran instruirse a
fondo en ella, lean el profundo Tratado de legislacidn de
M. Carlos Comte, sabio de la Real Academia de Ciencias
Morales y Politicas del Instituto de Francia, y la excelente
obra que acaba de publicar M. Alexis de Tocqueville, ti-
tulada la Dermocracia en Ainrica.-(Nota de DEL MONTE).


44








DOMINGO DEL MONTE


por sus merecimientos el honor de ser maestros
de escuela.
No se permita tampoco que 6stos se sirvan de
esclavos, pues estando destinados a servir de mo-
delos a otros, de tipos de virtud y sabiduria, mal
les viene para la practica de tan noble destino el
exponerse a cada hora del dia a los embates de
la c6lera. No se diga que todas estas precaucio-
nes parciales son inntiles, cuando al salir a la
calle el maestro y al entrar en la casa de cual-
quier vecino, se encontrarA con el espectaculo de
la eselavitud; grande es, sin duda, el poderio del
mal ejemplo, pero en personas educadas con las
maximas de la religion y de moral con que deben
ser educados los maestros de las escuelas normales,
no haya medio que prenda el contagion; por el
contrario, estamos persuadidos que se afincarAn
mas en sus opiniones, y mas firme y profunda
se har la convicci6n de los principios en que se
los ha criado, al ver por sus propios hijos las
escenas que pasan entre los amos y los esclavos,
y al observar con estudio como influyen mutua-
mente entre ambos en su comnn desdicha y empeo-
ramiento... corrupt in dominos servi in patronos
liberti.

IV.-PUBLICACI6N DE PERI6DICOS Y LIBROS

Las juntas departamentales o provinciales de
educaci6n, imitando el ejemplo de los gobiernos de
Prusia y de Francia, procurarAn promover con el


45








ESCRITOS


mayor empefo, en su respective capital, la publi-
caci6n de periodicos semanales o mensuales, bien
escritos, y cuyo precio sea el infimo posible, para
que est6 su subscripci6n al alcance de las clases
mis inferiores de la sociedad. Uno de ellos podria
destinarse exclusivamente para tratar asuntos to-
cantes al arte de la ensenanza: en 61 se exami-
narian cientificamente los metodos conocidos; se
anunciarian las mejoras y adelantamientos que se
hiciesen en este ramo; se publicarian remitidos
de algunos preceptores estudiosos y de otras perso-
nas inteligentes en la materia, o que se interesa-
sen en su progreso; se escribirian juicios criticos
compendiosos de las obras nuevas de educaci6n
que se dan a luz en la Isla o fuera de ella, tanto
nacionales como extranjeras; se extractarian de
otros peri6dicos de la misma clase los articulos
mis interesantes... en fin, se darian todas las
noticias que tuviesen relaci6n y contacto con la
ensenanza. Uno de los efectos mis provechosos
de semejante periodico seria generalizar en todos
los que se dedican a enseiar, y principalmente en
los padres de familia, las nociones o ideas mis
exactas acerca de los metodos de ensenanza, con
lo cual los unos plantearAn en sus escuelas las
reformas, apenas se inventen, y los otros aprende-
ran a conocer y apreciar la instruction, y sobre
todo a distinguir a los charlatanes de los hom-
bres de verdadero merito. "Mucho, muchisimo-
dice el sefor Luz a este prop6sito en su Informe
citado-hay que decir y hacer en un ramo sobre


46








DOMINGO DEL MONTE


el cual pocos hay competentes para juzgar y donde.
todos se screen aptos para decidir: cuando se rec-
tifique la opinion, se harA justicia de todo, y se
darA a cada uno lo que es suyo: se sefialarA a los
padres, a los maestros y al gobierno el lugar que
corresponde a cada cual en la obra de la educa-
ci6n.'"
Las mismas juntas haran publicar cuadernitos
de mas tomo; pero a manera de periodicos por
entregas o mensuales, escritos con lisura, amena
variedad y estudiada ligereza, que contengan no-
ciones exactas y entretenidas de eiencias naturales,
de artes y oficios, de moral, de historia, de eco-
nomia domestica, de religion y literatura. Tanto
los libritos como los periodicos circularAn francos
de porte de una a otra parte de la Isla, para que
se comuniquen mutuamente con rapidez entre los
tres departamentos y por todos los puntos por
donde pasa la postal, las luces y adelantamientos
particulares de cada uno.
Con estas publicaciones, que son una especie
de continuaci6n de la ensefianza primaria, se apa-
centarhn los entendimientos de los alumnos, ya
avezados en las escuelas pnblicas gratuitas a los
placeres y necesidades del estudio. En vez de fo-
lletos o novelacos inmundos e insignificantes, o
de periodicos que no respiren mas que el calor y
la furia del espiritu de los partidos politicos,
cuya lectura ofusca muchas veces el juicio, y en-
ferma el coraz6n, encontrarA el pueblo cubano en
los libros y cuadernos de las juntas directivas de


47








ESCRITOS


education reproducidas, bajo formas mas positivas
y halagiiefias, las teorias cientificas, morales y li-
terarias que aprendi6 con tanto gusto en la es-
cuela. No se diga que esta empresa seria muy
costosa, porque toda tendria que pagarla el fondo
de instruccion primaria. Un hecho bastarA para
desvanecer tales temores: cuando esto escribimos
cuenta con mas de mil subscriptores de a 4 reales
de plata por cuaderno, ]a Biblioteca seecta de
amena literature, que en la Habana public el
infatigable don Mariano Torrente. ;,Por qu6 no
habian de contar con igual afluencia de subscrip-
tores los periodicos y libros indicados?

V.-ESTABLECIMIENTO DEL INSTITUTO CUBANO

Si no fuese dado al gobierno de la Isla abarcar
en sus planes la reform de los estudios o facul-
tades mayores, convendria que se estableciese un
colegio, en que se enseflasen con detenimiento y
profundidad las ciencias matematicas, la fisica,
la quimica y los idiomas vivos. Esto se consegui-
ria cumplidamente, realizAndose el proyecto que,
para lustre de su nombre, concibi6 el Exemo. senor
Conde de Villanueva, de fundar en el edificio de
la extinguida Real Factoria de Tabacos, y con los
fondos de la Real Junta de Fomento, el Instituto
Cubano, en vez de la Escuela Ndutica de Regla.
Coadyuvaria poderosamente semejante fundaci6n
a los progresos de la enseflanza en las escuelas
primarias, como ya lo indicamos. Aqui nos ve-


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DOMINGO DEL MONTE


mos precisados con gusto a volver a citar el Infor-
me del senior Luz. "Lejos, dice, de coartar la edu-
caci6n secundaria los progresos de la primaria, es
por el contrario el movil principal que mias la au-
xilia, la fertiliza y la fomenta. Donde no hay
hombres que se dediquen a las ciencias, tampoco
hay muchos que sientan las ventajas de la educa-
ci6n primaria, ni por consiguiente quien se ocupe
en formar planes de ensefianza. Obs6rvese si no la
historia de lo que ha pasado en todas partes: mien-
tras no se difunden y aprecian las nociones cien-
tificas, en un pals, no hay quien promueva la
causa de la educaci6n primaria. Echemos no mks
de una mirada sobre nuestros vecinos norteame-
ricanos. Ellos nos suministrarkn el mejor de
cuantos ejemplos son imaginables, puesto que en
ningnn pals del mundo civilizado han sido miks
extensivos los beneficios de la educaci6n primaria;
y sin embargo, en ninguno han sido mias a la par
las medras de este ramo capital y la aplicaci6n
de conocimientos tiless" "Y qui6nes (dice en
otra parte) sin salir de nuestra propia tierra,
quienes dieron el primer impulso a las escuelas
de la Habana. j Fu6 por ventura la reunion de
algunos honrados, pero ignorantes labradores, o
la flor y nata de la ilustraci6n habanera? gNo
fu6 la Sociedad Patriotica? 6Y quin fund la
Sociedad Patri6tica? Un hombre que estaba ani-
mado por las vastas miras que solo las ciencias
saben inspirar. j Quienes son hoy, y han sido
siempre, los miembros miks activos de esa misma


4-2


49








50 ESCRITOS

corporaci6n? Los que cultivan las ciencias y las
letras, los que bebieron sus doctrinas en las fuen-
tes purisimas de la naturaleza. En la actualidad,
mis que nunca, si recordamos las ventajas del
sistenha explicativo en la educaci6n primaria, nos
convenceremos de que s6lo valiendonos de las
ciencias naturals es dable sacar todo el partido
posible de tan admirable m6todo, y digimoslo de
una vez, s6lo el genio de las ciencias naturales, y
el m6todo adoptado por ellas, pudieron haber su-
gerido semejante sistema." "Lo expuesto (con-
cluye) es suficiente para patentizar que los insti-
tutos cientificos, prescindiendo de las incalcula-
bles ventajas materiales que reportan a la indus-
tria de las naciones, son los temples donde se
mantiene perenne la hambre sagrada de Minerva,
para encender las luces que han de difundirse por
bonizontes mas tenebrosos."

VI-ESCUELAS DE ARTES Y OFICIOS

A todos los medios indicados puede afadirse la
introducci6n de la enseflanza de arts y oficios
en algunas escuelas de las ciudades y villas prin-
cipales, y la de ]a agricultura, y el aprendizaje
del oficio de mayordomo y maestro de azicar de
los ingenios de fabricar este fruto en todas las
del campo. Con esto se conseguiria abrir las
puertas de las mayordomias a los nifos pobres de
los partidos rurales, y proveer a los futuros maes-
Iros de aznear de conocimientos cientificos prepa-








DOMINGO DEL MONTE


ratorios, con los cuales puedan despu6s agrandar
el circulo de sus ideas en el desempeflo de su oficio,
e ir adelantando en el arte de fabricar aquel fruto.
T,odo Jo que diriamos para la planta de estas
escuelas mixtas seria ocioso e inconveniente, pues
nos faltan los conocimientos locales indispensa-
bles para discurrir con acierto en esta materia.
A las juntas directivas, de distrito y de parroquia,
tocaria de derecho el calcular el modo con que
pudieran establecerse aqu6llas para que produz-
can los beneficios que son de suponerse.

VII.-OTROS MEDIOS

Hay en algunas ciudades de los Estados Unidos
del Norte de America ciertos institutos, conocidos
bajo el nombre de Casas o Asilos de correccidn
para adolescentes, que forman una especie de es-
lab6n entre Ia escuela de primeras letras y la car-
cel pnblica. Establecidos y gobernados por el
espiritu de la mats acertada caridad, se recibe en
ellos a todos los muchachos que no pasen de 20
aflos de edad, y que se hayan hecho merecedores
de algnn castigo por la policia, para evitar que
vayan a las carceles comunes a aprender, en la
compafia de otros culpables, nuevos vicios, y qui-
zas nuevos delitos, cuya existencia ni aun la sos-
pechaban. All!, bajo un sabio regimen, en que se
combina a la vez el castigo de sus faltas con la
instrucci6n moral y literaria, y el aprendizaje de
algnn oficio, se les hace adquirir habitos de labo-


51,








ESCRITOS


riosidad y de economia, y se les inspiran por medio
de plAticas religiosas sentimientos honrados y de
vergiienza, con lo cual se consigue arrebatar del
borde del precipicio a una infinidad de mozos
descarrilados, y se previene de una manera mas
cierta y segura que cuantas puede imaginar la
mas sagaz policia, la perpetraci6n de un sinnu-
mero de infracciones de la Ley, que luego seria
preciso castigar con penas no menos funestas para
la sociedad que para los mismos criminales. Pues
bien, si el gobierno de la Isla quiere cortar de
raiz la muchedumbre de calamidades que arras-
tran consigo la ignorancia y la miseria de los in-
dividuos de la clase proletaria, que se escapan del
influjo moral de las escuelas primarias, erija en
cada capital de departamento, y si fuere dable
en cada cabeza de partido, uno de estos beneficos
institutos de correcci6n, con lo que pondrA el mis
acabado complemento y la mas exquisita corona
al edificio de la educaci6n pnblica que trata de
levantar. Los pormenores interesantes de estos
establecimientos pueden conseguirse con facilidad,
en cuanto se desee la fundaci6n de otros semejan-
tes en esta Isla; asi no nos detendremos en enu-
merarlos.
Y para que ninguna case de la sociedad se que-
de sin participar del beneficio de la instruction
primaria y de la educaci6n moral y religiosa que
debe proporcionar a cada uno de los individuos de
que se compone, puede disponer tambi6n el go-
bierno que en los cuarteles y fortalezas se esta-


52








DOMINGO DEL MONTE


blezean escuelas de primeras letras, para que en
ellas aprendan los soldados a leer, escribir y con-
tar, las nociones mss indispensables de moral re-
ligiosa y de la historic de Espaia. Los capellanes
de los cuerpos de linea y los de los castillos y
aquellos oficiales de mas suave condici6n y enten-
dimiento mas despejado y culto podrian hacerse
cargo, a falta de maestros pagados, de esta noble
tarea, y aun podria ofrecerse a los oficiales por
honorifico galard6n de su trabajo el que se les
anotara en sus hojas de servicio, como eminente,
4ste que hacian a sus soldados, para que en lo fu-
turo les sirviese para sus proposiciones. Tenemos
entendido que el gobierno de S. M. expidi6 real
orden, para que asi se hiciese, y aun nos consta
que en algunos cuerpos del ej6rcito de la Isla
se ensefia a leer a la tropa, mas esta sabia medida
no se ha extendido todavia, como era de desearse,
a todos los regimientos y batallones.
Respecto a las escuelas de las carceles y presi-
dios, necesariamente habra que establecerlas en
cuanto se piense en la reform radical de nues-
tras cArceles actuales, y se adopten en ellas las
mejoras con que el espiritu filos6fico y eminen-
temente social de nuestro siglo las ha convertido
de sentinas asquerosas de miseria, crApula y delitos,
que han sido hasta aqui, en asilos de penitencia
rational, en que se castiga al delincuente, corri-
gi6ndolo.
Suficientes nos parecen los medios indicados en
este capitulo para conseguir con ellos la mejora


53,








ESCRITOs


do la ensenanza primaria y de la educacion pi-
blica de la Isla de Cuba. ; Y qui6n duda que tam-
bien podran influir grandemente, si se adoptan
todos, en la correccion de nuestras estragadas
costumbres, y en el adelantamiento progresivo de
la cultura moral e intelectual de nuestro pueblo,
y por consecuencia, en su bien entendida pros-
peridad y ventura?

3
I.-ARBITRIOS PARA COSTEARLO
Medidas prelinminares

Para calcular con exactitud las cantidades que
se necesitan anualmente para atender a las escue-
las que deben establecerse en la Isla, seria preciso
de antemano formar el presupuesto aproximado de
6stas, y de Lo que costaria cada una de ellas, segtn
su forma y constituci6n: este trabajo debe ser el
resultado de las investigaciones de las Sociedades
Econ6micas o de las juntas que se nombren para
dirigir este ramo. Prescindiendo, pues, de la fi-
jeza de las sumas, bhstanos por ahora saber que
lo menos deben establecerse novecientas escuelas
primarias, ademas de las doscientas veintid6s que
hay, para que se repartan siquiera en cien alum-
nos por escuela los noventa mil y pico nifos de
ambos sexos que, segnn nuestro estado general 4,
se quedan hoy sin instrucci6n de ninguna case.
Agr6guense a las tres escuelas normales las de ofi-
cios, y Lo que cueste la publicaci6n de los peri6di'


54








DOMINGO DEL MONTE 55


cos, y se vera que se necesita una suma anual de
gran consideraci6n. Mas no hay que arredrarse
al aspecto de las cifras, cuando se cuenta con la
posibilidad de conseguir el objeto que nos propo-
nemos, o por lo menos de conseguirlo en gran
parte. Si al principio no hubiese recursos para
costear las novecientas escuelas, cost6ense enhora-
buena las que nnicamente se puedan; pero tenga-
mos puesta siempre la mira en la meta con deci-
dida constancia, y no desmayemos, antes alimen-
temos y fortifiquemos en nuestro Animo la gene-
rosa ambici6n al t6rmino propuesto.
Nuestro gobierno pudiera imitar en este punto
la juiciosa y sabia conducta de algunas de las
legislaturas de los Estados de la Uni6n Septen-
trional de America, las cuales forman en sus res-
pectivas tesorerias un fondo, denominado de es-
cuelas, que va gradualmente engrosAndose y con
cuyas rentas se atiende en todo o en parte a las
necesidades de este ramo. Asi es que, en cada
una de las Intendencias de la Isla se podria for-
mar un fondo semejante, en que se irian acumu-
lando las sumas que produjesen los arbitrios de
que hablaremos despues, sacados de los recursos
locales de cada departamento. Con este fondo,
que por grados debe ir creciendo, se satisflran
los presupuestos escolAsticos de cada distrito, in-
virtiendose como es de justicia en favor de la mis-
ma poblaci6n de donde se haya sacado. Mas como
es factible que en los departamento.; central y
oriental, principalmente en el primero, no se pue-








ESCRITOS


da reunir Lo necesario para costear sus escuelas
infs precisas, del fondo de la provincia de la Ha-
bana, que naturalmente ha de ser mas cuantioso
que el de aquellos dos, se soeorreri interinamen-
te, y a manera de situado, o si se quiere de pres-
tamo reintegrable, a los dos departamentos refe-
ridos.

II.-RENTAS EXISTENTES


Desde luego deben entrar a considerarse como
pertenecientes al fondo de instrucci6n los capi-
tales impuestos a censo perpetuo, que reditnan los
3,987 pesos de imposiciones para escuelas, de que
se hizo menci6n en la parte segunda de este in-
forme.
Igualmente se considerarin como rentas de este
fondo los 3,237 pesos con que contribuyen algunos
ayuntamientos para las escuelas de sus pueblos,
los 562 de los dos gremios de mareantes de Trini-
dad y Baracoa, y los 19,260 pesos del Real Erario.
Se supone que las escuelas existentes que se
pagan con estos fondos permanecerin en los luga-
res en que hoy se encuentran, para no contrariar
en nada la voluntad de los que las pagan o es-
tablecieron y s6o se trasladarAn a otro sitio aqu4-
llas cuya inutilidad en el punto en que se hallan
se compruebe y confiese por los mismos patronos,
interesados en sostenerlas.


56








DOMINGO DEL MONTE


IJI.-FUNDACIONES DE LIMOSNAS, MISAS Y FIESTAS;
CAPELLANIAS NO COLADAS Y SUPRESI6N ACCIDENTAL
DE CONVENTOS

Hay en nuestra isla amortizado un tesoro en
imposiciones para obras pias, de limosnas, misas,
fiestas de santos y objetos del culto. Segnn nos
informa el senior Vigil, ya citado en este informe,
s6lo en la villa de San Juan de los Remedios hay
mis de 30,000 pesos, cuyas rentas se destinan a
limosnas al @nenudeo a los pobres mendigos que
acuden a la Iglesia en ciertas festividades del afio.
El senor Pascual tambien nos informa que en la
Villa de Santa Clara se encuentran gruesos cau-
dales acensuados con este fin. El gobernador de
Bayamo igualmente avisa que alli hay funda-
ciones cuantiosas para objetos semejantes que po-
drian producir un prodecho incalculable, si se
dedicasen al establecimiento de buenas escuelas
primarias.
G Qu6 inconveniente habria en solicitar del su-
premo gobierno la autorizaci6n para percibir y
recaudar los reditos de estos caudales y destinar-
los al cost de la enseanza? A nadie se per-
judicara con semejante medida, ni se ataca en lo
mhs minimo con ella el derecho de propiedad,
antes por el contrario, se cumpliria mhs racional-
mente con la intenci6n de los testadores, haciendo
con su dinero limosnas de mas noble y until cali-
dad, que las que ellos mismos, en el atraso de sus
tiempos, pudieron concebir ni imaginar.


57








ESCRITOS


Otro tanto decimos respecto a la mayor parte
de las fundaciones para fiestas de santos. Lejos
de nosotros la idea de desconocer la necesidad de
las grandes festividades del culto cat6lico, en un
pueblo civilizado y cristiano; no nos atrevemos a
proponer que se dediquen a otro objeto las pin-
giies rentas con que se constan aquellas; protes-
tamos que no es nuestro Animo que cesen las que
nuestra madre la santa Iglesia celebra, sino mis
bien llevamos por mira principal en nuestro pro-
p6sito, el volver a dar vida y calor a los senti-
mientos religiosos, no ya desmayados y amorte-
eidos, sino totalmente aniquilados en el pueblo
cubano.
Doloroso es confesarlo, pero si en alguna pro-
vincia de la monarquia espafiola hay que acudir
con evang4lica presteza a atajar los estragos de
la impiedad y de la disoluci6n de costumbres, es
en esta Isla de Cuba, en donde son muy contados,
principalmente en los campos, los que creen en la
existencia de Dios y en la inmortalidad del alma.
Muchas son las causas que han reducido a este
pueblo a semejante estado de embrutecimiento
moral, pero es la principal y la mAs trascendente
la falta de cultivo en que desde tiempo inmemo-
rial han permanecido las potencias de su alma;
siempre le ha faltado la escuela de primeras letras,
y casi siempre la iglesia parroquial. Nuestros
curas no acostumbran predicar el evangelio a sus
feligreses, ni de palabra ni de obra; no es extrano
que hombres selvaticos, rodeados de eselavos, sin


58








DOMINGO DEL MONTE


buenos consejos que seguir, ni buenos ejemplos
que imitar, se encuentren baldios para el vicio, y
se entreguen maligns, irreligiosos e ignorantes a
todo g4nero de excesos.
Muchos hombres y muchas mujeres en los cam-
pos de la isla de Cuba, despu4s que se bautizan
no vuelven a entrar en una iglesia hasta que se
casan ; y miles que ni aun para este rito acuden
al templo, porque viven toda su vida en asqueroso
contubernio, negando con insolente desvario la ne-
cesidad religiosa de consagrar su uni6n. De qu4
sirve en este estado de cosas la celebracion de
las misas y fiestas que piadosos testadores dejaron
ordenadas, si no hay fieles que se aprovechen de
ellas, si la mayor parte de las ovejas han abando-
nado hace tiempo el redil y desconocen el amoroso
silbo del mistico pastor. & No seria mas provechoso
a las almas de los mismos testadores, mas aptos
a los ojos de Dios, mhs conveniente a los intereses
de nuestra Iglesia, el emplear ese dinero en sem-
brar en la generaci6n creciente las semillas de la
religion y de la piedad, criandola en el santo
temor de Dios, en escuelas quo mas que de pri-
meras letras deben ser de moralidad evangelica y
de virtudes cristianas I Y euil sera el fruto, por
el contrario, que produzcan esos caudales si se
sigue a la letra, cumpliendola, la escritura de sus
fundaciones ? Se diran las misas, se celebraran las
fiestas, humeark el incienso en el altar y agitara
el viento el ruido de las campanas repicando a
vuelo; pero el santuario permanecera desierto, y


59








EScRTOS


cada dia lo estarA mias, porque asistiran a 61 tan
solo los que oficialmente tengan por obligacion
que visitarlo, o alguna alma piadosa y retraida,
reliquia rara de la refigiosidad de otros siglos.
Por desgracia no es exagerada esta pintura; ciudad
hay en la provincia de la Habana de las mas ricas
de la Isla, en donde con mas de doce mil almas
de poblaci6n blanca., y una sola iglesia en el cen-
tro de su principal vecindario, apenas acude gen-
te a misa en los dias festivos.
Estas mismas consideraciones, con mias orden y
sabiduria presentadas por el gobierno de la Isla
a los reverendos obispos, diocesanos de ella, se-
rian parte, y muy poderosa, para que se muevan
sus ilustrados Animos a ceder tambi6n para el
fondo de las escuelas las rentas de las capellanlas
vacantes o no coladas, que destinan hoy, conform
a los santos canones, a obras de caridad. Porque
no puede ocultarse a S. S. Illmas. que no hay vaso
predilecto para las bondades del Sefior que las
almas de sus criaturas, y que al remedio mats efi-
eaz de santificarlas es el educarlas y criarlas en
el conocimiento de Dios y de sus deberes como
hombres y como cristianos. Y este fin en donde
mejor se consigue es en escuelas de primeras letras
bien constituidas y fomentadas.
Conseguida la anuencia de los superiores ecle-
siAsticos y la autorizaci6n competente del Sobe-
rano, al gobierno toca inquirir con escrupulosa
mensura la naturaleza de las fundaciones y esco-
ger las que deban dedicarse en sus rentas al. es-


6s








DOMINGO DEL MONTE


tablecimiento de escuelas gratuitas, teniendo siem-
pre.presente que no menos importante que la edu-
caci6n, es el culto piblico de la Divinidad, como
lo ordena nuestra religion, es decir, que ni remo-
tante se sospeche que se trata de favorecer aque-
lla con perjuicio o escarnio o mengua de 6ste.
Fundados en esta santa creencia, juzgamos tam-
bi6n conveniente que si por las vicisitudes de los
tiempos llegase el caso que se suprimiese en la
isla algnn monasterio, podria el gobierno, sin per-
juicio del destiny que se diese a las rentas de la
casa suprimida, dedicar una buena parte, de ellas
al fondo de instrucci6n primaria, pues no creemos
que haya un objeto mas preferente a que atender
que este, con esos nuevos recursos. Se entiende
que exceptuamos el de acabar con la guerra civil
que destroza hoy el seno de la metr6poli. Y seria
esta medida no menos acertada que congruente;
pues ya que se destruyen los monumentos de la
fe robusta y fervorosa de nuestros abuelos, justo
serA atender con sus mismos fundos a la creaci6n
y alimento de otra fe mis espiritual, mas pura
y acendrada que la de ellos...

IV.-COLECTA VOLUNTARIA

Estamos seguros que con la renta que produz-
can los recursos mencionados en el pirrafo ante-
rior habra sobradamente para dotar con desahogo
a los preceptores de todas las escuelas de la Isla,
y aun para costear los periodicos y obras que


61








ESCRITOS


hemos indicado mis arriba. Mas como esta me-
dida no es de pronta y facil realizaci6n por los
obstAculos que se opondran al principio a ella,
proponemos, ademAs, otro que podr producir muy
lisonjeros resultados. Esta medida es hacer una
colecta solemne en toda la isla por las autorida-
des locales de las capitales de provincia y de las
poblaciones principales de su distrito, publicando
en los periodicos el grande objeto que se propane
el gobierno, y senalando por recaudatorios y te-
soreros a sujetos honrados y ricos. Podria invitar-
se al mismo tiempo privada y pdblicamente a las
compaias dramiticas de las ciudades donde las
hubiese, o de los aficionados a estos espectaculos,
a que diesen algunas funciones en beneficio del
fondo de escuelas. Recurso es 6ste que en nuestra
tierra ha producido siempre pinguies entradas, por-
que los habitantes de ella han dado, cada vez que
se ha ofrecido, muestras inequivocas de su gene-
rosidad y bizarria.
Nada de extranlo tendria, pues, que en la oca-
si6n. presente, asi hAbilmente estimualada la no-
bleza y longanimidad de nuestros opulentos ha-
cendados y ricos comerciantes, que bien alcanza lo
sagrado del objeto en cuyo favor se reclama su li-
beralidad, acudiesen con gruesas donaciones a au-
mentar el fondo susodicho. Ni faltarian personas
ilustradas, de mediana y aun de escasa fortuna,
que contribuyesen con su 6bolo a tan filantr6pica
y rational empresa, como lo es la de convertir en
hombres morigerados, en vecinos cultos, religiosos


6s







DOMINGO DEL MONTE


y felices, a la generaci6n que se levanta, hija de
una muchedumbre que hoy gime bajo el triple yugo
de la miseria, la ignorancia y la inmoralidad.

V.-REAL EgArIo

Pero, si contra todas nuestras esperanzas, ni
aun estos medics bastasen para 1o necesario, acu-
damos en este apurado y nltimo trance, con la de-
bida autorizaci6n de quien corresponda, a satis-
facer nuestras necesidades en este punto con los
fondos pnblicos del Real erario. Inclnyase, pues,
como se acaba de disponer nltimamente, entre los
capitulos del presupuesto de gastos de la provin-
cia, y como uno de sus mis urgentes renglones, el
cost de la instrucci6n primaria; mas no mezquina
y obscuramente dotada, a guisa de limosna, cual
cosa de menos valor a que se socorre por medio
de caridad o de listima, sino considerandola en
toda su real y verdadera importancia, como es just
que la consideren estadistas ilustrados y probos,
como necesidad privilegiada y tan atendible cual
las primeras en que se invierten las enormes so-
mas de la renta publica cubana.
Porque ha de calcularse que una salida de ciento
o doscientos mil pesos anuales empleados en costear
la instruccion primaria y la educaci6n moral de
la isla de Cuba apenas se percibira en la cuantio-
sa entrada de nueve millones que se recaudan de
contribuciones indirectas en las aduanas de la mis-
ma; y cuanto bien no refluiria en todas las clases








ESCRITOS


de su poblaci6n, y principalmente en la mas nume-
rosa y necesitada. El primero y principal, exa-
minando s6lo esta cuestion en su aspecto econ6-
mico politico, serf aumentar considerablemente las
mismas rentas del Real erario. A vuelta de algu-
nos ar5os, cuando haya crecido la generaci6n que
se instruya y eduque en las escuelas pagadas por
el Estado, hark crecer con su until trabajo la suma
de los productos; por supuesto, proporcionalmente
se acrecentarAn los consumos, se formarS una masa
de riqueza fundada en el trabajo libre, fuente de
toda prosperidad pnblica, s6lida y bien cimentada,
y por ultimo, se aumentarin las transacciones mer-
cantiles, se perfeecionarAn los metodos de nuestra
agricultura y la fabricaci6n y cultivo de nuestros
frutos, se introducing nuevas industrias tanto por-
que con el aumento de las riquezas se aumentarAn
las necesidades, como porque tambi6n la juventud
se hallarA mis dispuesta, con las nociones cienti-
ficas y las ideas que ha adquirido en las escuelas
y en la lectura de libros y periddicos instructivos,
a acometer empresas, que sus padres ni aun remo-
tamente imaginaron. Todo esto refluiri a las adua-
nas, y i quin puede calcular lo que produciran en-
tonces? Comparese lo que se gaste en las escuelas,
con la suma inmensa de trabajo, de valores, de pro-
ductos, y por supuesto de riquezas y de virtudes
que producirA aquel desembolso, y estamos ciertos
que nunca en el mundo ningnn capital ha ren-
dido mks seguros y preciados intereses.


64








DOMINGO DEL MONTE


CONCLUSIONES

Tiempo es ya de poner punto a este prolongado
informe. En 61 hemos procurado presentar con
claridad y orden el estado en que se encuentra hoy
la ensefanza primaria en la isla de Cuba, los re-
cursos con que cuenta para sostenerse y las me-
joras que, segnn los adelantamientos de nuestra
6poca, pudieran introducirse en la constituci6n,
gobierno y costo de sus escuelas. En las dos'pri-
meras partes nos hemos ceflido estrictamente, como
era de nuestro deber, a la explicaci6n de los pre-
ciosos datos estadisticos que logr6 reunir la clase
de Educaci6n de la Real Sociedad Econ6mica de
la Habana. En la altima parte hemos cedido al
deseo de manifestar francamente al gobierno las
ideas que sobre este particular ha adoptado hace
tiempo la misma laboriosa secei6n, que nos ha
hecho la honra de comisionarnos para que las re-
dactasemos.
Al gobierno superior de la isla y al supremo de
la naci6n se somete ahora reverentemente este tra-
bajo, en cumplimiento de la real orden que lo mo-
tiv6. Se contaria por muy feliz esta clase, cuyas
constantes tareas no han tenido otro objeto que
la propagaci6n de los buenos principios en este
capitulo importante de economia social, si consi-
guiese de las respetables autoridades que han de
examinar esta Memoria, la aprobaci6n de sus ideas,
si no en gracia de la novedad y brillantez de que
carecen, al menos por la rectitud y pureza de las


6-Y


65








66 ESCRITOS


intenciones que la animan. Convencido intima-
mente que el gobierno, y s6lo el gobierno es el om-
nipotente motor de la civilizacion, del orden y de
]a felicidad bien entendida de los pueblos, con
fundamento espero, patri6tica corporaci6n, ver rea-
lizados sus votos y proyeetos por el sabio y racional
gobierno que hoy afortunadamente preside a los
destinos de nuestra patria.-Habana 12 de diciem-
bre de 1836.















IV



Educaci6n primaria en la isla de Cuba


NOTICIAS ESTAISTICAS DE LA ENSENANZA (1)


I SCUELAS. Segnn los datos oficiales que el
anlo de 1832 reuni6 la Secci6n de Educaci6n
de la Real Sociedad Econ6mica de la Habana, ayu-
dada por el gobierno superior de la isla, se conta-

(1) Considerando los redactores y colaboradores de esta
obra que no habri muchos asuntos de mis vital importancia
que la Educacidn primarid entre el nnmero de los de uti-
lidad pnblica, cuyos conocimientos se han propuesto propa-
gar en to que alcancen sus fuerzas, empezarin desde hoy a
ocuparse de preferencia en 61.
Para desempefiar con conciencia y conocimiento de causa
esta part de nuestra redacei6n, dedicaremos a ella una
serie de articulos en que procuraremos: 19 Examinar el
estado actual de la ensefanza primaria en Cuba, conside-
rindola bajo todos sus aspectos, dando una noticia esta-
distica del nimero de escuelas con sus alumnos que hay
en toda la isla; de las autoridades y corporacionesi a cuyo
cargo esti su direcei6n y vigilancia, y de los ramos que
se ensetan en ellas, los m6todos que so han adoptado y los
resultados que ban producido. 29 Formar cilculos aproxi-
mativos del cost de esta ensefanza, contando los niitos
que son costeados por sus padres, por sus maestros, por
subscripciones voluntarias, par imposiciones de censos, por
las sociedades econ6micas y sus diputaciones, por el Real
Erario y por los Ayuntamientos; y por fltimo, se indicarin,
con la mesura y respeto que merecen los preeeptores ae-
tuales de nuestras escuelas, las mejoras que seg6n nuestro
leal saber y entender creamos que pudieran introducirse,
no s6lo en los institutes de educaci6n, sino en el espiritu
general del sistema de ensenanza primaria en esta Antilla.
(Nota de DEL MONTE).


V









ESCRITOS


ban en la provincia de la Habana 73 escuelas de
ninos blancos varones, 51 de ninas blancas, 6 de
varones de color y 1 do hembras de igual clase.
Por todas: 131.
En aquella 6poca habia en la misma provincia,
segfn el cuadro estadistico formado en 1827, el
nirnero de 20,863 ninos de ]a primera clase, aptos
por su edad para recibir la primera ensenanza,
15,411 de la segunda, 4,744 de la tercera y 4,504
de la cuarta.
Resulta, que en el departamento occidental de
la isla hay una escuela para cada 274 ninos varo-
nes blaneos; una para cada :312 ninas blancas; una
para cada 790 varones do color, y una para las
4,500 ninas libres de color.
En cl departamento central, o sea de Puerto
Principe, hay 490 ninos blancos varones para cada
escuela de su else; 1.051 ninas blancas para una
escuela de la suya, y ni un solo establecimiento
para los 3,877 nines libres varones de color, ni
para las 3,:309 hembras de igual condici6n.
En el departamento oriental se cuenta una es-
cuela para cada 242 ninos varones blancos; una
para cada 316 ilinas blancas; uua para cada 589
hembras de color, educindose s6lo 153 varones de
color en varias escuelas mixtas de ambos sexos v
colores.
Alumnos. Para facilitar el conocimiento del
nnmero de alumnos que manda a sus escuelas cada
departamento, de los tres en que dividi6 militar-
mente la isla el excelentisimo senor don Francis-


68








DOMINGO DEL MONTE


co Dionisio Vives, en su cuadro estadistico, hemos
constituido el siguiente estado, que por su seneillez
y breve tamanlo presentara a una rhpida ojeada el
resultado num6rico que se desee saber.
Advi6rtase que en este estado no se comprenden
todos los nihos que reciben edneaci6n en la isla,
pues aparte de que hay escuelas en algunos pue-
blos euya noticia no ha llegado a nosotros. nos
consta que tanto en la ciudad de la Habana. como
en los partidos rurales mfs ricos de su jurisiecion
los hijos de muchas personas acomodadas se ins-
truyen con maestros particulares on sus propias
casas. Por lo cual debemos suponer que el nnme-
ro de 6stos, y el que existe en las escuelas de quo no
hemos tenido noticia, ascienden a la suma de 4,000,
que reunidos a los 9,082 de la del cuadro, dan un
total de 13,082 alumnos para toda la isla.



DE LA INSPECCION DE LAS ESCLUELAS EN ESTA ISLA


Las escuelas de primeras letras (y sirva de go-
bierno que siempre comprenderemos en nuestros
articulos bajo este nombre geiirico a los quo se
denuminan colegios, establecimientos, institutes,
academias, etc., etc.) se hallan generalmente en la
isla de Cuba bajo la inspecei6n Y vigilancia gu-
bernativa, o de las sociedades econ6micas, o de jun-
tas administradoras que tienen este encarge espe-
cial, o de los ayuntamientos, o de los superiores de


60








ESCRITOS


los conventos en los institutos monAsticos donde
los hay. Hablaremos en primer lugar de las socie-
dades econ6micas y de los inspectores nombrados
por ella.
Inspectores. La Sociedad Econ6mica de la Ha-
bana y sus diputaciones tienen, entre las varias
clases en que se subdividen, una llamada de edu-
cacion, la cual ejerce este encargo, nombrando ins-
pectores de su seno, para cada una de las escuelas,
sean gratuitas o de empresa particular. Estos ins-
pectores, conforme a la letra de los estatutos de
la misma sociedad, aprobados por real orden de
12 de septiembre de 1831, no tienen jurisdicci6n
alguna, ni otra autoridad sobre los maestros, que
la que un diligente padre de familia tendria' sobre
el preceptor de sus hijos (tit. 21) ; asi es que su
obligaci6n consiste en velar sobre la moralidad,
aplicaci6n y aseo de la juventud que concurre a las
escuelas, pudiendo advertir a los maestros los de-
fectos que notaren, y reco'nvenirles sobre las omi-
siones o faltas, visitando dichos establecimientos
una vez al mes, y extraordinariamente siempre que
lo tengan por conveniente (arts. 110 y 117 del tit.
21). En las escuelas, sin embargo, que costea la
sociedad con los fondos que nltimamente se han
destinado del Real erario, como veremos mis ade-
lante, para este preferente objeto ejerce la Secci6n
de Edueacion de la Habana un influjo mas indi-
recto; pues, como es muy natural, puede privar de
la dirececion de aquellas escuelas a los maestros que
no cumplan con su deber; Lo cual no la es dado


70








DOMINGO DEL MONTE


en las demis, a no ser que los preceptores cometan
tales y tan graves faltas, que se inhabiliten por
ellas para pdder continuar en el ejercicio de su
noble y severa profesi6n, sin perjuicio de las bue-
nas costumbres de sus discipulos. En este caso, la
seeci6n da cuenta al gobierno de esta circunstancia,
por conducto del presidente de la clase, y pide que
se destituya del empleo de preceptor al culpable.
En el campo ha establecido la secci6n el sistema
de inspectores; pero 6stos reciben su autoridad para
vigilar las escuelas, y promover su fundaci6n donde
no las hay, del excelentisimo capitan general, a
propuesta, sin embargo, de la Secci6n.


El nnmero de inspectores de la Haba-
na, distribuidos por barrios, ascien-
de a ............................
En los barrios extramuros hasta el
Cerro ...........................
En los pueblos del campo de esta ju-
risdieci6n ........................


25

25


Total................ 50


Maestros. Su examen, ngmero de ellos. Por el
articulo 116 de los referidos Estatutos de la socie-
dad, todo el que aspira a ser maestro de primeras
letras en cualquier clase de escuela, debe ser exa-
minado por la Secci6n de Educaci6n. Este exa-
men se hace ante el presidente y secretario de di-
cha clase, por tres preceptores nombrados por
aqu61, que interrogan al aspirante sobre m6todos de


71


-








72 ESCRITOS


ensenanza y ramos de instrucci6n primarla. Antes
de empezar el examen, lee un discurso escrito por
61, en que desenvuelve un programa, adecuado a
la materia, que le ha dado de antemano el Secre-
tario. Con el informe favorable de la secci6n,
si sale aprobado, y despu6s de alcanzar de la au-
toridad eclesiistica licencia para enseiar la doe-
trina, que se le concede despu6s de ser examinado
tambian en este punto, y contribuir a la Curia
con ocho pesos fuertes, se le expide gratis por el
excelentisimo senor capitan general ei titulo de
maestro, del cual se toma raz6n, tambi6n gratis,
en ]a secretaria de la seccion. La prdctica que se
observa en cuanto a la habilitacion de preceptoras,
es oir el informe del inspector de educaci6n del ba-
rrio donde cive ]a que solicita el titulo, y des-
pu6s de presentar un certificado de su buena eon-
ducta por el comisario de sn cuartel o el pedineo
y el cura de su feligresia, informe favorablemente
al excelentisimo senor capitan general, para que
se sirva expedirlo.
Del ano de 1830 a 1837 se han expedido los titu-
los siguientes:
A hombres blancos 2 12 10 5 9 16 34 30 118
A nujeres idem... 5 7 8 2 9 13 8 7 60
A hombres de color 1 1 2 0 1 1 0 0 6
A mujeres idem... 2 6 0 0 1 1 2 1 13

10 26 20 7 20 31 44 38 197
Mas no se crea por esto, que se han establecido







DOMINGO DEL MONTE


en este tiempo igual numero de esduelas a los titu-
los que se han expedido; pues la mayor parte de
los que pretenden y consiguen estas licencias del
gobierno, lo hacen con el objeto de colocarse como
ayudantes de los directores principales en eseuelas
ya establecidas. En varios parajes del eampo,
empero, donde hay suma escasez de maestros, se
tolera que algunos individuos, sin titulo de tales,
ensefen a leer, escribir y contar, siempre hajo la
protectora vigilancia de algnn eeloso inspector;
porque si se les exigiera examen y titulo de maes-
tro en toda forma, privarian al pueblo del benefi-
eio de ]a ensenanza por no poder costear los gastos
del viaje y permanencia en la ciudad hasta conse-
guir su despacho.
El nnero de personas empleadas en la isla de
Cuba en la ensefanza primaria en las escuelas, pue-
de calcularse, a falta de datos mhs fijos, en 417,
repartidas de esta manera: suponiendo por lo que
hemos observado en la capital, que en cada escue-
la de cien niflos se emplean por termino medio
cinco individuos, entre directores, profesores y ayu-
dantes, tendremos que en el departamento occi-
dental, o sea la provincia de ]a Habana, en que hay
4,062 nifos varones en 73 escuelas y 1,798 hembras
en 50, corresponden a los primeros 202, y a las se-
gundas 85 personas. En las 6 eseuelas de varones
de color y la nnica de hembras de esta clase no
hay mas persona que ensefe que el preceptor prin-
cipal; de manera que site son las personas em-
pleadas en enseoar a los 341 ninos de color de am-


I "








74 ESCRITOS


bos sexos que asisten a escuelas en este departa-
mento. Por todos suman 294.
En la provincia de Puerto Principe por causas
muy obvias que seria inntil referir, no debemos
suponer que se empleen, como en la Habana, cinco
personas para cada' cien ninos. Supongamos, pues,
extendiendonos desproporcionalmente, que sean 4:
tendremos que en las 29 escuelas de varones, en que
se educan 976 ninos, los vigilan y ensefan 38 per-
sonas. Mas respecto a las once escuelas de hem-
bras (a que asisten 281 ninas), no les debemos con-
ceder el mismo cuatro por ciento de maestras so-
bre el numero de alumnas, porque es cosa sabida
que, entre nosotros, la education del bella sexo, en
calidad y cantidad, siempre es una mitad menos
de la que se da a los varones, y con mayoria de
raz6n en el departamento que nos ocupa; por lo
tanto, a lo ms que llegari el nnmero de personas
empleadas en ensenar alli a las referidas 281 ninas,
serin 22, duplicdndolas por el nnmero de escuelas
donde existen.
Por fortuna poseemos datos oficiales muy exac-
tos de la provincia de Cuba. Por ellos se ve, que
hay 227 directores principles de otras tantas es-
cuelas de nifos varones blancos, con 10 ayudantes;
18 maestras de ninas blancas y 8 de ninas de color,
que suma por todo, 63.








DOMINGO DEL MONTE


PERSONAS EMPLEADAS EN LA ENSENANZA PRIMARIA

En la provincia de la Habana.... 294
En la de Puerto Principe........ .60
En la de Cuba .................. 63
Total................ 417

Concluiremos este articulo, que sera el primero
de la serie que hemos anunciado, haciendo pre-
sente que el espiritu que dirige a la Secci6n de
Education de la Real Sociedad Patri6tica, la cual
cuenta entre sus timbres la honra de haber sido
creada por el sabio y honrado intendente de la
Habana, don Alejandro Ramirez, de feliz recorda-
ci6n para los habaneros, pueden resumirse en las
siguientes disposiciones:
1' No intervenir con ningun g6nero de autori-
dad coercitiva en los sistemas de instruction, que
en las escuelas de empresa privada adopte cada
preceptor.
2q Admitirlos todos, y dar la mayor publicidad
posible a sus resultados, en los exhmenes anuales
que preside, para que por sus efeetos los juzgue
la opinion pniblica.
34 Celar para que se trate con suavidad a los
nifios en cada clase de escuelas, prohibiendo rigu-
rosamente los azotes.
4' Publicar con encarecidos elogios en los pe-
riodicos los nombres de aquellas personas que ha-
gan algnn servicio a la causa de la educaei6n.


75








76 ESCRITOS


54 Influir para que la education tome un ea-
rieter praetico de aplicacion inmediata a los usos
de la vida.
6' Respetar y hacer respetar a Los maestros de
las primeras letras en 1o que valen, por su digno
ministerio.
En nuestro proximo articulo seguiremos pre-
svntando el cuadro hist6rico de Lo que tenemos,
oeupindonos principalmente de los ramos que se
enseuan en nuestras escuelas, de ios ni6todos que
en ellas se siguen y de los frutos que producen,
apreciandolos con la mayor impareialidad y bue-
na fe.












v


Movimiento intelectual en Puerto Principe

U L hombre miAs indiferente a los adelantamien-
tos de la ilustraci6n en nuestra Isla, no pue-
de menos de regocijarse al contemplar los progresos
palpables que va haciendo en la ciudad de Puerto
Principe, de poco tiempo a esta part. Separada del
resto de las poblaciones principals de la misma
Isla por distancias inmensas, y por lo intransi-
table y molesto de los casinos; sin comercio, por-
que carecia absolutamente de industria, estando
reducida 6sta a la crianza de ganados; las nnicas
luces de civilization que recibia, asi rezagada del
mundo, eran las escasas que les llevaban los liti-
gantes y bachilleres de la Habana, que tenian que
trasladarse por fuerza a ella, los unos a ejercitar
sus pleitos, y los otros a recibirse de abogados.
Todo, pues, se resentia de semejante aislamiento;
educaci6n, costumbres, modales, y hasta el habla
misma, pues se conservaban todavia en el trato
comnn locuciones y modismos castellanos, ya an-
ticuados para el resto de la naci6n que estaba en
contacto con las demas de Europa. Hasta ayer,
como quien dice, no se encontraban en los hatos
xnas productivos y pertenecientes a las familiar








ESCEITOS


mis ricas, no ya loza, ni manteles, ni cubiertos
para comer, lo cual se consideraba como cosas de
mero lujo y ostentaci6n, pero ni aun avios de co-
cina, ni una simple olla de barro en que aderezar
]a comida; en otros muchos hatos no se ha intro-
ducido todavia ningnn apero de labranza, y s6lo
se conoce el machete, el azad6n y el cuchillo. En
la misma ciudad, nos cuentan que se ven afeadas
sus called con bandas de care colgadas en muchas
casas, que sirven de ensenanza o muestra para
indicar que en ellas hay mataz6n; y aun el dia de
boy se substituye a las mascaras y domingos de
Carnival una sabana, colcha o mantel sucio en los
dias de san Juan y san Pedro, y anda la gene
ensabanada por calles y plazas a manera de locos
sueltos, o de enfermos huidos de un hospital.
La culpa de semejante atraso no la tenian por
cierto los habitantes do aquel distrito, quo siempre
se han distinguido, al menos los que hemos visto
y tratado por aca en las auras y el foro, por la
perspicacia de sus entendimientos. Las circunstan-
cias que hemos indicado y la incultura de los tiem-
pos pasados eran causas suficientes para mantener
aquella hermosa tierra en la rusticidad que sufria.
Conveneidos los camagiieyanos de quo la distancia
de las costas era el peor enemigo de su civilizaci6n,
se han empefiado en veneer este obstaculo, forman-
do una empresa anonima, que por cierto fu6 la
primera quo con semejante objeto se estableci6 en
la Isla, para construir un camino de hierro que


78








DOMINGO DEL MONTE


pusiese a Puerto Principe a las orillas del mar en
la costa del norte, teniendo por puerto la magnffi-
ca bahia de Nuevitas. Este ferrocarril le abrir
las puertas al comercio exterior; con 61 se fecun-
dar su industria agricola; se aumentari su rique-
za material, y con ella se lograri ir adelantando
poco a poco las artes todas de la civilizaci6n eu-
ropea. Ya se ha trazado definitivamente la linea
que ha de recorrer el ferrocarril, al menos en las
seis primeras leguas, arrancando desde el mar: la
habilidad reconocida del ingeniero que se ha encar-
gado de construirlo, Mr. Benjamin Wright, hijo
del famoso ingeniero americano del mismo nombre,
y el celo y la actividad que han desplegado el
respetable presidente de la empresa, regidor don
Ignacio de Agramonte y los accionistas en general
son suficientes garantias de la pronta y acertada
realizaci6n del proyecto. Entretanto se promueven
otras obras de utilidad y ornato piblico, que hon-
ran mucho a los ilustrados patricios que las haa
concebido, y tratan de llevarlas a cabo. La prime-
ra de 6stas es la formaci6n de una plaza y paseo,
que sirva de decente y agradable esparcimiento a
los vecinos de Puerto Principe; se halla situada
6sta en un punto acomodado para que goce de ella
toda la poblacibn; su forma es cuadrada, dividida
por calls enladrilladas y espaciosas, con arboles,
c6sped de la Bermuda en el centre, toda cercada
de verjas hermosas de hierro y asientos de piedra.
La obra se esta construyendo por subscripci6n en-


79









S0 ESCRITOS


tre los mismos vecinos, se entiende de entre los mas
cultos, y que mns comprenden la necesidad que
todo pueblo que no sea de aut6matas tiene de se-
mejantes lugares de instruction y recreo.
El estableciniento de un colegio de Humanida-
des, bajo el nombre del Siglo, no es la menor prue-
ha de los progresos que se notan en aquel punto.
Diritira en ellas importantes eAtedras de Derecho
civil v de Economia politica el distinguido abo-
Lado don i\Januel de Monteverde, no menos apre-
ciado por la honradez genial que lo caracteriza
que por sus varios y buenos conocimientos en li-
teratura, jurisprudencia y ciencias naturals. Es
de esperarse de tan acertada eleci6n para cate-
dratico de aquellas dos important facultades, quo
al cabo se conseguir fundar on Puerto Principe
un foco cientifico de ilustraci6n en estas materias,
que poco o nada deje que descar a los jovenes es-
tudiosos que quieran dedicarse de veras a la ciencia,
propiamente dicha, del Derccho, y que no se con-
tenten con las superficiales e infecundas nociones
en que muchos ignorantes screen que se encierra
todo el studio del jurisconsulto. Los amigos del
senor Monteverde lo juzgan de bastante entereza
para quo, prescindiendo de las mezquinas exigen-
cias, del mezquino interns de algunos estudiantes
adocenados, que no aspiran a otra cosa al comenzar
un eurso mas que a contestar la certification para
Jos grades uuiversitarios. do a sus lecciones toda








DOMINGO DEL MONTE


la extension necesaria para que puedan sus alum-
nos familiarizarse siquiera con el lenguaje y los
principios corrientes hoy en el mundo de las cien-
cias que van a aprender. Porque es cosa triste, la
verdad, que en el afio de gracia de 1838 le llenen
a uno la cabeza de las rancias doctrinas del siglo
decimos6ptimo.
Tambi6n la prensa peri6dica ha recibido en
Puerto Principe, de poco tiempo a esta parte, una
mejora notable. Los articulos que se publican en
la Gaceta con el nombre de Lugareo pueden pre-
sentarse como modelos en su case; tan ligero y
cortesano es su estilo, y tan oportunas y naturales
son las gracias de su lenguaje. Este excelente pa-
tricio que, segun noticias, pertenece por su caudal
y su cuna a lo primero de Puerto Principe, se ha
propuesto reformar las costumbres de su adorado
Camaguey, y al paso que da duro sobre todas las
ridiculeces, errores vulgares y preocupaciones que
presenta y debe presentar una sociedad como aqu6-
lla, se le trasluce cierta ternura y cariio por el
mismo pueblo a quien critica, que bien se le conoce
que lo hace como un padre, que aun amonestando
es amoroso.
Seria ingratitud no reconocer el influjo que en
todos esos adelantamientos ha tenido el Tribunal
Superior de Apelaciones que alli reside, el gober-
nador del distrito, la Diputacion patri6tica y el
Ayuntamiento de la ciudad; pues todos por su
parte, segnin nos han informado algunos naturals
6-2


81








82 EsCRITOs


de Puerto Principe bien instruidos en la historia
contemporhnea de su tierra, han contribuido a
despertar a esa populosa parte de nuestra isla del
adormecimiento intelectual en que ha estado sumi-
da por tantos aflos. Que marche y prospere es el
voto mis sincero de nuestro corazon.

(El Plantel, pigs. 88-89. Tomo 1Q Bibl. National).















ENSAYOS


CRITICOS


Y LITERARIOS













I


La poesia en el siglo XIX

A condition del poeta sobre la tierra es la de
(aniar, expresion metaf6rica que quiere de-
eir tanto como comunicar a los demAs ideas v afee-
tos que, aun cuando sean los mismos que pudieran
nacer en el entendimiento de cualquier otro, s6lo
a 61 es concedido revestirlos de una novedad indefi-
nible; s6lo 61 puede infundirles con el poder erea-
dor de su ingenio aquel encanto y vida, aquella
aureola de luz y de gracia que rodea toda produe-
ei6n digna de llamarse po6tica; y que constituye la
mAs decisiva y triunfante prueba de que la mente
humana es un rayo, una emanacion inmediata de
la mente soberana de Dios.
El poeta nace: el talento po6tico es un don gra-
tuito del cielo, que se puede pulir, perfeccionar.
mas no formar; muchas veces permanece adorme-
cido por falta de ocasi6n que Jo despierte: cuntos
poetas habrAn muerto ignorando que Lo eran! Mas
cuando se manifiesta este don, como es espontaneo,
bace cantar al poeta, bien sea en verso o en prosa,
en asunto serio o ridiculo, con palabras vivifican-
tes y armoniosas, tales que nos cautivan muchas
veces a nuestro pesar y de una manera tan fAcil
como quien hace cosa que le es ingenita por natu-









ESCRITOS


raleza, como murmura el rio en las quebradas, co-
mo nace el pez en el agua, como trina el ruisenor
en las selvas. Los portentos y horrores del mundo
fisico, las pasiones de buena o mala ley que agitan
al hombre, los acontecimientos pr6speros o adver-
sos de la humana especie, entran en la fecundante
y ardiente fragua de la imagination del poeta,
como otros tantos elementos de inspiracion, que
luego los devuelve al mundo, transformados en pe-
regrinas creaciones, en figuras palpables, en rea-
lidades cuasi, tan animadas como los objetos mis-
mos que vemos y tocamos diariamente, y aun mas
gratas y apacibles para nosotros, porque sentimos
eierto noble orgullo en pertenecer a la misma raza
del ente semidivino que ha sido capaz de produeir
semejantes maravillas. Ai estfn sino los persona-
jes fantasticos de Homero, de Ariosto, de Milton,
de Cervantes y Calder6n, de los cuales nos acorda-
mos con tan prolija especialidad como si hubieran
vivid en efecto, como si los hubi6ramos conocido
y tratado con la mis intima y familiar confianza.
Llega a tal grado el poder fascinador de este don
celeste, que todavia en la Mancha mucha gente
cree que existi6 el heroe de Cervantes, y en Lon-
dres, cuando Richardson publicaba los primeros
tomos de su admirable Clarisa, le llovian cartas de
algunas almas tiernas y sensibles, empenAndose con
61 para que deparara una suerte feliz a la virtuosa
Clara; merced a la musa caballeresca e historic
de Walter Scott, hoy ofrece Escocia al forastero


86








DOMINGO DEL MONTE


que la visita el mismo poderoso prestigious de recuer-
dos que la poetica Italia, porque no hay en ella
monte, lago, torrente, ciudad o ruina de monasterio
o castillo feudal que no est6 tocado de la magia que
les comunic6 el poeta en sus cantos y novelas.
Ahora bien: el hombre, dueflo de faeultad tan
maravillosa, & no sera responsable del empleo que
haga de ella y hoy principalmente? Sabedor el
poeta del estupendo influjo que en la muchedum-
bre ejercen los principios morales que profese en
sus ficeiones, &no tendrs derecho la sociedad en
que viva de tomarle cuenta del uso que haga como
hombre, de su ingenio, asi como lo tiene la critica
literaria para pesar el merito que como artista
tenga en sus obras?
Si lo tiene; porque el poeta no es un ser aparte
de su especie; porque, a pesar de que ocupa el
grado mas alto en la escala de las criaturas hu-
manas, por el privilegio imprescriptible que le da
su claro entendimiento, y aunque sirva el de es-
lab6n para enlazarlas con la Divinidad; todo
eso, no es todavia Angel, no es morador del cielo;
pertenece aun a la humanidad, a ella van a buscar
eco sus himnos, ella es el nnico juez competente
de sus aciertos o extravios; de ella sola, en fin,
espera la gloria que el sublime y el mhs apetecido
galard6n del poeta.
Luego si la sociedad tiene derechos que exigir
de sus ingenios, y el poeta deberes que cumplir
como tal, g cual sera la misi6n del poeta, y del


87








85 ESCRITOS


poeta castellano, coneretindonos a la 6poca actual
y a los tiempos trabajosos que ha alcanzado la
gran familia espanola?
Antes de resolver esta importante cuestiun, exa-
minemos por eneima, y rdpidamente, el earieter
de nuestra Cpoca.
El impulso violent quo di6 a los espiritus en
Francia la filosofia esc6ptica del siglo Xviii y
que con otras causas produjo el tremendo sacu-
dimiento revolucionario del ano 89 conmovi6 tam-
bi6n a las naciones del mediodia de Europa. La
universalidad de la lengua francesa, la frecuente
comunicacion de este pueblo con los pueblos ra-
yanos, y mis que todo la rapida circulaci6n de sus
libros, folletos y peri6dicos, fueron eficacisima par-
te para inocular hasta en la cat6lica y levitica Es-
pana los principios de aquellos en6rgicos y resueltos
innovadores. Cosa admirable. Por las universidades
Reales y Pontificias y por las secretarias del Des-
pacho se hicieron las primeras importaciones en
Espafa del materialismo filosofico de Voltaire y su
escuela ; los catedrfticos y los escolares de Sala-
manca devoraban a porfia los libros franceses que
a hurtadillas podia proporcionarles un astuto con-
trabando, y los ministros mis graves del piadoso
Carlos III, los Condes de Aranda, de Floridablan-
ca, de Campomanes seguian correspondencia tirada
con los incr6dulos enciclopedistas de Paris. Cierto
es que sus ideas no se trasfundian de estas alturas
sociales a las capas secundarias de la poblacion; la
muchedumbre se conservaba impenetrable a ellas, y








DOMINGO DEL MONTE


ya era muy entrado el siglo xIx cuando todavia
guardaba intactas y con toda su candorosa fres-
cura las creencias morales y religiosas del si-
glo xrv: la inteligencia nacional dormia sueno tan
profundo que necesit6 para despertar todo el
horroroso estr6pito de una invasion extranjera...
Despert6 por ultimo, y animada de una insa-
ciable curiosidad, desde entonces ansia por impo-
nerse de lo que ha pasado en el mundo desde que
se durmi6: todo 1o quiere saber, do todo se in-
forma, todo lo ensaya. Abrazo, todavia sofiolienta,
las doctrinas incompletas y crudas del filosofismo
extranjero, deslumbrada por su aparente brillan-
tez, y adopt sin previo examen, sin m6todo cien-
tifico, con la misma buena fe y el candor de un
nino, que les son caracteristicos, todas sus rigu-
rosas deducciones, exponi6ndose asi a sufrir tam-
bi6n sus desorganizadas y funestas consecuen-
cias... iconsecuencias que todavia se sienten en
Francia, y lamentan eon dolor sus ilustres escri-
tores!
Es, pues, el rasgo notable del caracter de nues-
tros dias tales cuales ban traido las cosas refe-
ridas en Francia y las demis naciones del sur de
Europa, una agitaci6n, una inquietud moral,
vaga y cavilosa, de la que es apagado reflejo el
Renato de Chateaubriand, y una viva personifi-
caci6n el Manfredo de Byron, poeta que (y bueno
es advertirlo de paso) no pertenece al tipo de
moralidad inglesa. Mas cuenta con no equivocar
esta agitaci6n vaga de los pueblos meridionales de


89








ESCRITOS


Europa y America, que todavia no han encontrado
su punto de apoyo social, con la contienda general
politica que reina en casi todo el mundo, que
aqudlla no se extiende, por envidiable excepci6n, a
las naciones septentrionales de uno y otro conti-
nente. En ellas puede haber, y hay, guerras de
partidos, y aun revoluciones, pero 6stas son, por
decirlo asi, siempre eternas, puramente civiles, por
alcanzar tal o cual ventaja material y positive; lo
cual no es otra agitaci6n de Francia, que tambi n
pintan los j6venes poetas y novelistas de su nueva
escuela literaria, agitaci6n que nace del aniquila-
miento del principio religioso, que ha dejado sin
base segura la moralidad del pueblo, y que, sem-
brando un pirronismo est ril y desesperado en las
alas, las ha condenado a tormentos intelectuales
y morales sin fin (1). De aqui resulta que fran-
ceses, espanoles e italianos atraviesan todos por un
perdurable devaneo, y ni aun saben lo que han
de desear; que, en medio de la desvergonzada be-
hetria de ideas y sentimientos en que se agitan los
animos, y por entre el adulterio, la crApula y todo
linaje de torpe sensualidad, aparece y se levanta
el suicidio como nltimo e irremediable sintoma
del cAncer que devora y corroe la sociedad.
Y se matan los hombres aburridos; carecen de
la fuerza vivificante v viril de la fe ; se les apaga
en tibio y palido horizonte la luz de la esperanza;
y la convicci6n intima de su propia miseria ex-
(1) Pirronismo decimos de prop6sito y no eseepticismo;
porque los franceses del dia no screen ni en la incredulidad.
(Nota de DEL MONTE).


90








DOMINGO DEL MONTE


tingue en sus pechos vacios la caridad, aquella
de amor infinito por nuestra especie que inspire
a un poeta romano este verso inmortal:

Homo sum: humani nihil a me aliene...

Fieles representantes de esta angustiosa crisis
son en Francia los famosos Dumas, Jorge Sand,
Balzac, Alfredo De Vigny y otros muchos que en
sus obras nos ofrecen un contraste verdaderamen-
te lamentable, pues se Yen los mfs hermosos y bri-
llantes destellos del ingenio humano sirviendo de
int6rpretes a la mas desenfrenada y repugnante
coneupiscencia. En nuestra Espana los dos poe-
tas que mhs se han distinguido entre sus jovenes
companeros por las felices y acabadas produccio-
nes de su talento, Larra y Garcia Guti6rrez, tie-
nen tambien el sello de maldici6n que distingue a
esta literatura de r6probos, copia y modelo a la
vez de la corrupci6n de las costumbres: el pri-
mero corona ademas con su funesto pensar y con-
secuente suicidio la saciedad de la vida que ya de-
mostraba en sus iltimos articulos, y fu6 una nueva
ilustre victima sacrificada a la ciega divinidad que
preside a este ocaso moral e intelectual.
Y no se diga, como lo repiten a coro sin refle-
xi6n, someros e irreflexivos criticos, que la culpa
de todo la tiene la formula literaria, que con el
nombre de romanticismo han adoptado los jove-
nes literatos franceses y espafioles: nada tiene que
ver el modo artistico de hacer una novela o un
drama, con la esencia de las ideas morales que en


91








92 ESCRITOS


ellos se determine: nadie es mas innioral y obseeno
que el clfsico Voltaire en sus Cuenlos filosdficos,
ni mas puro y moral que Manzoni, jefe de la es-
cuela romantica italiana; dejamos indicado atris
los verdaderos origenes del mal que nos aqueja.
Qu4 tiene que hacer, pues, en medio de esta so-
ciedad, en esta 6poca, cuyo earneter acabamos de
bosquejar, un verdadero podta castellano, de voz
armoniosa, de coraz6n ardiente y mente pensa-
dora ? Seguir acaso, menguado y servil imitador
de modelos incompletos de bellezas pareiales, que
por mas primorosamente trabajados que sean no
ofrecen, coino el e6lebre torso antiguno, resto sin
coneluir del habil eincel griego, sino un cuerpo
informe y mutilado? ; Renunciara a la inapre-
ciable nacionalidad de sn ingenio, dote que le da
mayor y mds original realce, declarAndose adepto
entusiasta y humilde discipulo de Victor Hugo,
de Goethe o de Lord Byron? No, 61 mismo sera
su escuela 61 se formara su est6tica peculiar, sin
cuidarse de chdsicos ni romnticos, rancia nomen-
clatura que ya pas6 y que de nada sirve; hara
que la lengua castellana resplandeciente como el
oro puro, y sonora como la plala (1) y en toda su
puleritud, pero tambien en toda su libertad, sirva
de magnifico engaste a sus concepciones... Estas
no serAn hijas del acaso, ni abortos informes de
una mente ociosa y sin cultura, sino frutos nece-
sarios y consiguientes de nn orden fijo de ideas,


(1) Raynal.-(Nota de DEL MONTE).







DOMINGO DEL MONTE


al cual no habra conducido el estudio previo y
profundo de la humanidad y de sus destines: des-
tinos, que una filosofia elevada y trascendente,
guiada por la luz de la historia, nos ensefia que
no pueden ser gobernados a ciegas por la fuerza
del sino, como plugo empiricamente inculearlo, en
un interesantisimo drama a un noble cordob4s,
que por su turco fatalism miAs bien da muestras
de jeque musulman, que de caballero cristiano (1).
No imitarA tampoco, como lo hace Zorrilla, el
mas eminente de nuestros j6venes poetas liricos,
la mistica abnegacioh de Lamartine, o el aburri-
miento antisocial e hipocondriaco de Byron; en
lo cual malgasta este mozo la armonia y dulzura
de su versificaci6n y las hechiceras imagenes de
su fecunda fantasia. No maldecirA de su suerte,
ni repetira de varies modos y distintos metros,
que el poeta es una especie de angel caido, y que
su misidn sobre la tierra es lamentar perdurable-
mente la ausencia que sufre del cielo patrio, y las
cuitas y malandanzas que en su peregrinaci6n por
este valle de lAgrimas le hacen sufrir los perversos
hijos de Adan.
Antes que poeta se considerarA hombre, y en
calidad de tal empleard todas las fuerzas de su
ingenio en cooperar con los demis artistas y fil6-
sofos del siglo, que sean dignos de llamarse hom-
bres, es decir, que se sientan con brios de tal, v en-
cierren en sus pechos corazones enteros y varoni-
(1) La justicia exige que digamos que en el Moro Ex-
pdsito, el mismo ilustrado poeta profess principios morales
del mas acendrado eristianismo.-(Nota de DEL MONTE).


93








ESCRITOS


les, a la mejora de la condici6n de sus semejantes,
generalizando entre ellos ideas exactas y sanas
de moralidad y de religion; para conseguirlo, se
revestird de un espiritu militarite y denodado, y
en vez de renegar cobardemente de la humanidad,
y abandonarla con villania, al verla degradada, o
de encerrarse en un prosaico egoismo, que s6lo le
inspire anacre6nticas sensuales, elegias empala-
gosas o poemas delirantes y estrafalarios, en que
61 mismo sea su musa y su h6roe, con voz sonora
y persuasive elocuencia ensefard la virtud al igno-
rante, confundira al malvado, dark en6rgica y po-
derosa confortacion al desvalido y empefarA, en
fin, recia y perenne lucha en favor de esa misma
humanidad tan calumniada y tan digna de la su-
blime listima del poeta.
He aqui su verdadera mision en el siglo xix;
siglo de ideas graves, y predestinado a resolver
en su cuerpo grandes y terribles problemas, pues
debe tomar un caracter profundo y trascenden-
tal, y la poesia, mis que todo, de lo contrario,
habri que rebajarla a la triste opinion que de
ella tuvo el sensualista Bentham, y mirarla como
un juguete pueril, perjudicial a veces, cuando no
sea indiferente e ingtil.
(El Album, Habana, 1838. tomo II.-PAgs. 5 al 19).


94








DOMINGO DEL MONTE


EL POETA

"861o el alma de un vate en quien el cielo
infunde el rayo de su luz gloriosa,
sabe apreciar el amoroso anhelo,
la agitaci6n oculta de una hermosa."
RAM6N PALMA.

"Si, mi querido B", s6lo a un vate, a un poeta,
le es concedido el envidiable privilegio de saber
apreciar y comprender el alma amorosa, sensible,
llena de pudor y de inocentisimos misterios de una
mujer honesta y delicada; para cualquier otro
hombre comnn vulgar, ordinario aunque sea un
conde, semejante mujer sera siempre un enigma
incomprensible, un problema muy dificil de re-
solver, un laberinto moral que mientras mss lo
estudie, menos Jo conocera; y mal podrk apre-
ciarla, sin conocerla, ni amarla profundamente,
ni dedicarle aquel culto sublime, exclusivo, eterno
que demanda la belleza, unida a la virtud y a la
discrecion, y con el cual s6lo puede adorarla, ren-
dido y apasionado un poeta.
i Un poeta... !
Pero, por Dios, que no tome usted por el poeta
a que me contraigo alguno de aquellos personajes
ridiculos, medio simples, medio relamidos, que
persiguen sin compasi6n con sus insulsas coplas y
sus mal o bien zurcidos consonantes al primero
que encuentran; que rellenan con sus versos los
periddicos, arrastran su desgreflada y tosca musa,


95








ESCRITOS


por bodas y bateos, por entierros y comilonas,
haeiendola entonar roncamente elegias y epitala-
mios. hides y misereres...
.Ai Poeta, no to es porque haga versos; tal vez
ni ann los Iiar6; pero Dios le prodigy con larga
mano los tesoros de la inteligencia y de la sensibi-
lidad. Su entendimiento clarisimo, percibe y
abarca a una ojeada las verdades mas ocultas y
traseendentales de las ciencias a que se dedique;
y en su coraz6n ardiente v generoso se encuentra
siempre una simpatia para cada virtud, para cada
afecto, para eada acei6n, que lleven cl sello del
desinterds, del honor, de la compasiun, del pa-
triotismo. Nunca en su 6nimo entraron los calcu-
los frios del egoista; asi es que nunca ha adu-
lado a los que mandan, pueden; ni ha sacrificado
si1 opinion at dinero, ni se ha entregado a ningnn
g6nero de pasi6n torpe y deshonrosa. Cree en
Dios, y en la virtud; tolera a los ignorantes y a
la larga familia de los tontos, los engreidos y los
fatuos; compadece a los que por falta de talento
o por vieio de coraz6n han abjurado de la religion
del alma ; del entusiasmo por lo bello y lo bueno.
Ama a las mujeres en general, porque son bellas
y desvalidas: adora, sin embargo, en seereto a
ima sola: su pasion es plat6nica, es decir, modesta,
timida, delicada, como to es el objeto angelical
que ]a ha inspirado... pasion cual nunca la ex-
perimentaran los vans pisaverdes, ni los grose-
r:s libertinos...


C16








DOMINGO DEL MONTE 97


Este solo, a quien yo llamo Poeta, porque para
mi es poesia todo 1o hermoso en la naturaleza
fisica y moral del mundo, es capaz de honrar con
su predilection, y de hacer completamente feliz a
una mujer hermosa, sensible, disereta y honrada...
(Aguinaldo Habanero, Habana. 1837. Pdgs. 17-19.)


CARTA A UIN POETA

10 de marzo, 1840.

A Conque no sabe usted, poeta desventurado, para
1o que naci6? Para qu6 pudo nacer un hombre
de pasiones vehementes, pero transitorias, de bri-
llante imaginaci6n, de fantasia tan luciente y
clara que pone pilida a la raz6n y aniquila a
fuerza de luz la rectitud del juicio? Ousted naci6
para lo que nacen los poetas, aves de paso que
viven el dia presented, sin cuidarse por instinto
del dia de mariana; que en estando por las alturas
del cielo o entree las frescas siembras del bosque
entretenidos en sus alegres conciertos, rodeados
de sus amores, no se acuerdan, ni saben quizas,
que despu6s tendrAn que pasar por arenales sin
agua ni flores, y sufrir las tormentas de los mares
que habrin de cruzar: cuando llega este trance,
como que no tienen, porque no lo han de tender
todo, la fuerza poderosa del aguila que desafia y
domina las tempestades, ni la previsi6n de la ci-








ESCRITOS


giiefia que las divisa y las huye, sufren despreve-
nidos mas que otras aves, el impetus de los vientos,
los remolinos del desierto, y pasan hambre y sed,
y se amortiguan y hasta se mueren, si el mismo
temporal no los saca en su arrebato del mal paso,
y los lanza a valles florecidos mas despejados y
tranquilos... La vocaci6n para cualquiera otra
cosa la tender usted cuando deje de tener las cuali-
dades buenas y malas del poeta, cuya esencia es
la veleidad en todo, el no ver lo que toca, sino lo
que suefia, y si por acaso realiza este mismo sueflo,
no estimarlo en lo que se aperciba cuando era una
ilusi6n, sino en mucho menos de lo que efectiva-
mente vale.
Ahora hay que observar que hay varias natu-
ralezas de poetas: los hay de tan feliz indole, que
la desgracia no los abate, aunque los entristezca
algo al primer golpe; antes al contrario, a mane-
ra de sana no logra romperlos el infortunio y hasta
adquieren mayor robustez de espiritu, si puede
aplicarse el calificativo de robusto a un flexible
giin. Otros hipocondriacos y desaforados...
1 pobres de ellos !


(Bevista Cubana. t. XI, p. 167).


98











II


Algunos poetas


GOETHE Y SU "WERTHER"
--"No es amor, es furor jams cansado,
rabia que despedaza mis entraifas
este eterno dolor de mi cuidado.''
HERRERA.
STA novela es una de las pocas produeciones
de la literatura alemana que ha logrado lie-
gar hasta nosotros, y aun gozar de una popularidad
que rara vez se alcanza sin mucho merito. La no-
vela de Goethe la merece. El carActer de un joven
de talento, sensible sin afectacion, franco, instruido
y generoso, pero al mismo tiempo arrebatado por la
extremosa exaltaci6n de sus pasiones, que Io llevan
casi a su pesar, y como arrastrado por la poderosa
fuerza del destino, a cometer los mayores excesos;
el de una doncella, tan hermosa, tan compasiva,
tan honrada como Carlota, luchando por ahogar en
su alma la pasi6n que le ha inspirado uno, a quien
ni puede ni debe corresponder, son interesantisi-
mos, y por poca habilidad que tenga un autor al
describirlos, estara seguro de agitar suavemente el
espiritu, y aun de arrancar lhgrimas preciosas de
los ojos de sus lectoras. Y cuando tales caracteres
los trace un ingenio tan sobresaliente como Goethe,
y Goethe en todo el vigor de su juventud y de su








100 ESCRITOS


talento, su triunfo serf cumplido, y hasta los lecto-
res de nuestro bronco sexo tomarin parte en las
blandas emociones que quiso producir.
No creemos, con algunos, que sean indecorosas
las nltimas situaciones de esa novela, ni que pe-
quen, como piensan otros, contra las buenas cos-
tumbres. Es verdad que la pasi6n de Werther des-
de que supo los esponsales de su amada tiene visos
de criminal; pero si nos acordamos del delirio, del
enajenamiento terrible en que lo ha puesto ese
mismo infeliz amor, que al cabo 1o obliga a des-
truir su existencia miserable; si volvemos los ojos
a Carlota triste, abatida y haciendo los mayores
esfuerzos por huir la vista peligrosa de su amante,
y desechar su imagen del coraz6n, que es el prop6-
sito mas rigido que puede imponer la mas severa
virtud; entonces, mis avisados, en vez de preten-
der imitar su mal ejemplo, los compadeceremos, y
en ellos a la flaca condici6n del g6nero humano,
que muchas veces por nuestra desgracia presenta el
mismo lamentable cuadro de la novela de Goethe.
Para juzgar los caracteres y las situaciones en lite-
ratura, y en moral tambien, es preciso que nos
identifiquemos con los personajes, para ver si
obran siempre conforme a los sentimientos que ten-
gan, o a los que quiso prestarles el autor: ni se ha
de pronunciar anatema contra los hombres, con-
denando las debilidades producidas por la extre-
mosa demasia de sus afectos, con el flemAtico cefo
de un estoico moralista, que no peca porque, como
un tronco, es insensible.








DOMINGO DEL MONTE 101

-';Qui6n resiste al pesar que no le altera
En fe de su dificil carnadura';
; De qu6 se alaba, si de balde cuerdo,
Quiere pasar por sabio, siendo lerdo?"
(La Moda, tomo 1Q, pgs. 40 al 42.-Bibl. National).
dice Alvarez de Toledo en un poema burlesco con
Inds filosofia de 1o que podia esperarse de un au-
tor del reinado de Carlos II.
Hacen por otra parte recomendable esta novela
las gracias de su estilo, principalnente cuando la
pluma po6tiea del autor pinta con tanta suavidad
de colorido el paisaje de la plazuela de Waltheim,
las escenas pueriles de la casa del bailio, la rela-
ci6n hist6rica de los nogales del cura, la visita al
lugar de su nacimiento, y sobre todo el pat tico
episodio del loco, episodic comparable por su pro-
funda y sentidisima ternura al de Maria, del Viaje
sentimental de Sterne. En la filtima entrevista de
Werther y Carlota ya debieron columbrar los cri-
ticos de Alemania el germen del talent trdgico
que luego despleg6 tan brillantemente Goethe.
Esta novela ha tenido mil imitaciones, desgra-
ciadas todas, excepto la que hizo el italiano Ugo
F6scolo con el titulo de Ultimas cartas de Jacobo
Ortiz o Dortis, como plugo llamarle a nuestro Mi-
ralla en su traduccion. Nos reservamos para otro
articulo hablar de la novela italiana y de su tra-
duci6n. En ingles se han escrito unas Cartas de
Carlota, para servir de reverso a las de Werther,
en las que se ha desfigurado el interesante perso-
naje de Goethe, dAndole sentimientos y opiniones
de una filosofia vulgar y mezquina. El inico ras-








ESCRITOS


go de talento que hemos escontrado en ella es la
siguiente comparaci6n que hace Carlota entre
Werther y su marido Alberto: "El destello celes-
tial que anima s rostro (el de Werther) se parece
a uno de aquellos deslumbradores meteoros que de
cuando en cuando atraviesan la atm6sfera sem-
brando al mismo tiempo espanto y placer. Yo doy
gracias al cielo por haber formadu el alma de Al-
berto semejante a una estrella fija".
El autor de Werther vive todavia haciendo las
delicias de la pequena corte de Weimar, la Atenas
de Alemania. Tiene 80 afos, y es considerado co-
mo el respetable patriarca de la literatura ger-
minica.
(La Moda, tomo 1Q, png. 40 a la 42. Bib]. National.
Habana).

JOVELLANOS Y SCOTT
(CON MOTIVE DE UNOS FRAGMENTOS DE AQUtL)

"Le donne, i cavalier, 'armi, gli amori
Le cortesie, audaci imprese io canto.''
ARIOSTO.

Don Gaspar de Jovellanos, que sin disputa ha
sido el genio mis eminente y el mejor cultivado de
Espafa, estaba destinado a ser el Walter Scott
de su patria, si hubiera vivido hasta nuestros dias.
Nos mueve aventurar esta suposici6n, la semejanza
tan notable que se encuentra entre los trozos des-
criptivos de costumbres antiguas que hay esparci-


102








DOMINGO DEL MONTE


dos en algunas de sus obras y las relaciones hist6-
ricas del novelista escoc6s. La misma exactitud, la
misma sagacidad para deducir de las cr6nicas, de
las eyes y de los grande acontecimientos de un
pueblo, las costumbres, las preocupaciones y hasta
los vestidos y ridiculeces de una 6poca dada, por
remota y obscura que sea; el misno colorido, y
hasta la misma dicci6n, en cuanto pueden paran-
gonarse los dos distintos idiomas en que escribie-
ron, se nota al leer la pintura de los usos feudales
y de los tiempos de la caballeria en ambos .escri-
tores. Para esta semejanza puede haber poderosa-
mente influido la lectura continua y admiraci6n
con que tanto el escoc6s como el ilustre asturiano
contemplaban al magnifico trozo que sobre la feu-
dalidad y su espiritu escribi6 Robertson en su
Historia de Carlos V. Deseosos de hacer partici-
pes a nuestros lectores de las riquezas de imagi-
naci6n y de lenguaje que al tratar estos asuntos
prodigy nuestro insigne Jovellanos, y de darle este
prez mds (ya que los autores nacionales han guar-
dado tan mezquino silencio) al sabio y eminent
fundador del instituto asturiano, hemos extracta-
do de alguna obra suya que todavia, con ver-
giienza de nuestras letras, no ha visto la luz pn-
blica, los cuadros siguientes que a primera vista
parecen capitulos de las famosas novelas de Waver-
ley. Los que los lean y hayan leido a Robertson y
a Scott conocerin cudn justa es la idea que nos
hemos, en este particular, formado de Jovellanos


103









104 ESCRITOS


al compararlo con uno de los mas eselarecidos in-
genios de la Gran Bretana.

(La Modo, tomo 1^, pngs. 201-20'4). Siguen unos frag-
mentos in6ditos de Jovellanos titulados: El Castillo asedia-
do, La Corte del siglo XV, Damnas, Trovadores y consisto-
rios de amor, que seguramente fueron titulados asi por
Domingo del Monte.


DON JUAN NICASIO GALLEGO (1)

El cantor pinddrico del Dos de Mayo naci6
en Zamora, y recibi6 su educaci6n literaria en
Salamanca. Alli tuvo ocasion de conocer y tratar
al maestro Gonzilez, a Iglesias, al Ilmo. Tavira y,
sobre todo, a don Juan Mel6ndez Valdes reforma-
dor de la poesia castellana del siglo xix, y que,
a pesar de su borla de jurisperito, estudiaba a

(1) Cerca de 30 aios ha (decia el ilustre Blanco White
en 1811), que en Salamanca empezo a aparecer una secta,
enemiga declarada del Escolasticismo bnrbaro que aun nos
infestaba. Casi todas las naciones atribuyen su primera
eivilizacion a la poesia, y acaso la Espaila le debi6 este
beneficio en otros tiempos; mas ei los presentes no hay
duda que a Ia sombra de esta arte bellisima empezaba a
recobrar sus antiguos titulos a In gloria literaria. La secta
antieseolnstica de Salamanca podia llamarse de los Poetas,
no porque todos los que ]a formaban aspirasen a este nom-
bre, sino porque poetas habian sido sus fundadores, y
fueron por mucho tiempo su centro. A esta secta, pues,
tan bien calificada de poets fil6sofos de Salamanca, per-
tenece el autor, cuyas composiciones ha recogido y publi-
cado en Filadelfia el habanero don Domingo del Monte.
(Esta nota precede a la edicin original de este articulo
tal conio fui publicado en el DIARIo DE LA MARINA, en
2? de octubre de 1839).








DOMINGO DEL MONTE 105


V~irgilio y sabia, aun mejor que Villegas, imitar
a Anacre6n y Te6erito. Con semejantes guias y
companeros, adquiri6 nuestro autor un gusto ex-
quisito en literatura, y un caudal de sabiduria,
necesario mas de Jo que se piensa para poder es-
cribir en nuestra epoca versos que, sin ofender al
entendimiento, sepan interesar el coraz6n; cuali-
dad tan esencial y, repetimos, tan de estos tiempos,
que por carecer de ella la mayor parte de nuestros
liricos del siglo xvi nos fastidian pronto sus
obras, a pesar de la pureza de su lenguaje y de
la armonia casi musical y no interrumpida de su
versificaci6n. Pero si la falta de filosofia produjo
el petrarquismo de Herrera en los pensamientos, y
el gongorismo en la dieci6n de Jfuregui; el exceso
contrario extravi6 alguna vez al Padre de nuestro
Parnaso moderno, y muchas, a los mejores disci-
pulos de su escuela. Nadie mas que nosotros apre-
cia tanto, ni tanto se conmueve al leer las obras
inmortales de Batilo, del profundo Quintana, del
arrebatado y sensiblisimo Cienfuegos; por lo mis-
mo lamentamos mas que nadie la exagerada senti-
mentalidad, las construcciones ex6ticas y la jerga
arcaico-neologica que desgracian algunas de sus
composiciones. Por fortuna, Gallego evit6 cuanto
pudo estos inconvenientes. Vengamos a un examen
mas prolijo de sus versos, que en haci6ndole no
podremos menos de aplicarle el epigrafe que les
ha puesto su editor: Hunc poscit Apollo.
En los doce sonetos no hemos hallado mhs que
esta sola frase de mal gusto: y de tristeza helado,








ESCRITOS


en el primer. Todos los otros pueden citarse por
modelos de este g6nero de composici6n, excepto el
que empieza: zQud imposibles no aldana la hermo-
sura?, que esth. mal concebido y flojamente ejecu-
tado.
Pero en el del nacimiento de Pradina, lse darA
mayor frescura de colorido, ni mas gracia de pin-
eel? El nltimo verso del estrambote concluye per-
fectamente el cuadro, que es uno de los mas lindos
de todas las literaturas. El soneto que escribi6 el
poeta estando ausente el dia del cumpleanos de su
querida, y en que echa de menos los placeres que
en otro tiempo disfrut6 a su lado, es digno de Gar-
cilaso, por la tierna suavidad de su estilo:
Pradina hermosa, cuando Dios queria,
Y yo feliz tus afios celebraba,
Y en tu blando mirar me embebeela."


El que empieza "Id, mis suspiros", etc., otro
con el motivo del casarniento de Pradina, y en una
palabra, todos los amorosos, comprueban que Ga-
llego, si supo aprovecharse del rico tesoro de die-
ci6n de nuestros antiguos, no cay6 en el defecto de
ellos de alambicar neciamvente el amor; como tam-
poco, a pesar de mostrarse siempre profundamente
enamorado, como en estos lindisimos verses a unos
suspiros:
Id de Corila al pie sin que el screno
Ceno temnis del cano Guadarrama,
Pues el ardor volelnuico os inflama
Que en mi incendi6 la hermosa por quien muero.
No eay6 nunca en la otra falta de los poetas


106








DOMINGO DEL MONTE


de la escuela moderna, los cuales encarecen tan ex-
travagantemente la sensibilidad, que no parece sino
que temen que se la crea fingida. Los sonetos de
Quintana a la memorial de Garcilaso y a la insta-
bilidad de las cosas hunanas, son de mucho merito,
si bien no quisieramos encontrar en el primero de
estos la obseuridad del nltimo.
Los versos de Gareilaso ingeridos en el segundo
se hallan tan bien colocados, que parece que alli
nacieron. En el ultimo prob6 su autor a imitar, y
lo hizo con bastante felicidad, otros del genero de
Lope de Vega y de Quevedo.
Muy raro espanol habra que no haya leido y aun
sepa de memoria la famosa elegia al Dos de Mayo.
Las cireunstancias criticas y gloriosas para la na-
ci6n de la 4poca en que se escribi6, el calor, el en-
tusiasmo patri6tico y generoso que la inspiraron,
le obtuvieron desde entonces los mayores aplausos.
Hoy todavia, que han cesado afortunadamente
aquellas causas, la admira todo espanol de gusto,
y la considera no solo como un comprobante de la
hidalga valentia de su nacion, sino como muestra
literaria del mas acendrado m4rito. En la invoca-
ci6n a la noche se conoce que Gallego no habia
nutrido s6lo con la lectura de los clasicos de la an-
tigiedad: ya se percibe el caricter tetrico y grande
de la poesia inglesa. Las diferentes destrozadoras
escenas que va amontonando luego con una rapidez
y con un desorden aparente y bellisimo de plan,
indican bien la turbaci6n, el despecho, la lastima,
el furor y los mil encontrados afectos que senorea-


107








108 ESCRITOS


ban poderosamente el Animo del poeta, y que se
comunican al lector por simpatia : simpatia que s6lo
el ingenio sabe y puede producir. Cun interesante
es la descripci6n de la virgen temblorosa que lena
de amargura...
''Suelta de otro lado la madeja de oro,
mustio el dulee carmin de su mejilla,
y en su frente marehita la azucena,
con voz turbada y anhelante loro
de su verdugo ante los pies se humilla.''
y despues cufn natural es la transici6n en que pi-
diendo treguas al espiritu po6tico que lo agita,
porque ya la garganta embargada en suspiros rehu-
sa la voz, le vemos al sentir el unico afecto que
podia alentarlo, que era el de la vengauza, volver
a robustecer sus tonos, figurandose
''que ya en torno suena
de Palas fiera el sanguineo earro
y el lAtigo estallante
los caballos flamigeros hostiga.''
C6mo sube de punto el entusiasmo, y qu6 bien
preparado esti el grito en6rgico y tremendo que
se oye sonar en la tumba venerable de Pelayo, y
que extendi ndose por las orillas del Turia y del
Duero, lega hasta el Guadalquivir! iQu6 onoma-
topbyica, qu6 hermosa es la personificaci6n de este
rio cuando nos 1o present, safiudo, tornar la frente
al b6lico alarido...
y del patron valiente
blandiendo altivo ]a nudosa Lanza,
correr gritando al mar: guerra y venganza.
La conclusion de esta elegia es digna de toda
ella. Los sentimientos expresados en los cuatro nl-








DOMINGO DEL MONTE 109

timos versos son tan verdaderos, tan exactos, tan
de Espana, que hasta hoy, que han pasado 120 anos
de aquella catastrofe, se nota principalmente en la
plebe de Madrid este rencor de muerte. hacia el
galo, que el poeta queria se difundiese a cien ge-
neraciones.
La muerte prematura de Maria Isabel de Bra-
ganza, que ocupaba el trono en Espana en 1819, y
el general sentimiento que caus6 a toda la naci6n
esta p6rdida, tanto mss sensible cuanto mis se ha-
bia hecho amar por las prendas que la adornaban,
y de las cuales se prometia el reino su mayor ven-
tura,.inspiraron a nuestro poeta la segunda de sus
elegias. E1 tono de 6sta es totalmente, y coma debia
de ser, distinto del de la anterior. En vez de aque-
Ilos arrebatos tumultuosos de exaltaci6n que dicta-
ba el especthculo de la guerra, se oyen los gemidos
planideros y tristisimos de un pecho acongojado.
Todo en esta composici6n deliciosa es suave,- encan-
tador; pero doloroso y melanc6lico: se la pudiera
comparar a. algunas rosas purpnreas pintadas en
un lienzo negro.
LAy!, vuelve al triste son, citara mia;
vuelve de nuevo al querellar doliente,
nunca avezada al gusto y la alegria.
Cina el cipr6s las canas de mi frente
que argent6 de pesar la mano adusta
mss bien que de los anos la eorriente.
1Acaso se quejaron de su destino, ni lloraron los
males de su patria con mfs pat6tica dulzura los
poetas de Mesenia o los de Jerusalen ? y No es 6ste
el mismo acento elegiaco de Pindemonte, de Moore
y Delavigne ? El mismo es, e igual a ellos debe








110 ESCRITOS

colocarse el autor de esta incomparable elegia. Es
inntil citar de ella nada. No tiene un verso que no
responda ventajosamente a nuestro elogio.
Filadelfia, 1829.

DON DIONISIO SOLIS, POETA GADITANO

Este autor, conocido s6lo en la Habana por su
traducci6n de Juan Calas de M. Chenier, y tal vez
ahora mis por la fltima tragedia que ha dado al
teatro, titulada Carnila, merece bajo todos aspectos
Ilamar la atenci6n de los que en esta patria estu-
dian la literatura espafiola. Causari admiraci6n a
los que no conozcan el carActer de Solis la obscuri-
dad en que ha permanecido hasta ahora su nombre.
Una modestia extremada, que no ha sido por cierto
muy comun en estos nltimos tiempos entre los que
han cultivado las letras, y una independencia de
Animo incontrastable y fuerte, han sido las dos nni-
cas causas de que su nombre permaneciese desco-
nocido hasta aqui, a pesar de su marito, y en la
misma 4poca en que hemos visto, sin ser muy vie-
jos, alzarse de la nada otras reputaciones, tan poco
merecidas. Sin entender las artes de la intriga, es-
tudio que ocupa tanto a los literatos de corte, muy
humilde para juzgarse a si mismo, pero muy altivo
para envilecerse adulando, puede decirse que Solis
habia dejado a la posteridad el encargo de su glo-
ria, si la naturaleza del talento no fuese como la
de la luz: brillar siempre a despecho del velo que
se le oponga.








DOMINGO DEL MONTE


El buen 6xito que ha obtenido 6jtimamente en
los coliseos de Madrid, la representaci6n de su tra-
gedia Camila, la cual, segnn el parecer de los me-
jores criticos de Espafa, hard 6poca por su perfec-
ei6n en la historia del teatro tragico nacional, le
ha atraido involuntariamente en su patria ima ce-
lebridad merecida, y tanto mis justa e imparcial
cuanto no ha sido de ningnn modo mendigada. El
librero Sancha, que ha heredado el mismo patrio-
tismo ilustrado que animaba a su abuelo cuando
emprendia las ediciones magnificas de nuestros
clasicos, ha impreso esa Camila con un lujo tipo-
grafico del cual hasta ahora no se habia visto en
Espana ejemplar alguno en obras del mismo g6-
nero.
Siendo el mejor modo de dar a conocer a un
autor el manifestar sus composiciones; siente el
que esto escribe no tener a la vista sino algunos
trozos de las tragedias ineditas, y algunas composi-
ciones liricas, tambi6n ineditas, de Solis. Si es ver-
dad que por la lectura de unos cuantos versos no
se puede juzgar del marito total de una tragedia,
tambi6n es verdad que por ellos se pueden muy
bien barruntar las disposiciones del autor drama-
tico y conocer sin temor de equivocarse el ingenio
natural del poeta y el gusto del versificador.
Al menos no se negara despues que se lea la
siguiente escena del Tello de Neira, que sabe Solis
expresar con felicidad los sentimientos mas nobles
y delicados del corazon. El asunto es espaflol, la
escena en Galicia.


i11










112 ESCRITOS



ACTO SEGUNDO

ESCENA SEXTA

TELL y su padre BASCO

TELLO

En fin tu mano,
Benefico Senor, me abre el camino
Al remedio que busco, t5, mostrando
Piedad de mi, me ordenas de que como
Mueren los Neiras, de su rey al lado,
Contra el que infama iner6dulo tu culto,
Soldado de tu fe, muera en el campo,
Y deje de sentir. ;Sea bendita
Tn clemencia!

BASCO

Eso si: sienta 'el contrario
En su ruina tu dolor: recobra
El brillo de tus timbres, mancillados
Con un delito, y en las lides, Tello,
S4 tn el primero siempre que baiado
En sangre de Ismael muestre su acero.
Desea, busca, cuanto gloria sea,
Y si para borrar es necesario
Tu culpa, Tello, que lidiando mueras
A manos del infiel, muere lidiando.
Morir. iOh, cruel hijo, qu6 deseos
Inspiras a tu padre!

TELLO

De eso, Basco,
Nace mi pena, de que s6 y conozco
Que los merezco. Pero no perdamos
Sin fruto los moments. El sol brilla
En medio de su curso; mis soldados
En el castillo reunidos, prontos
EstAn al orden mifo: Alfonso acaso
Titubea en su trono, y de mi lenta









DOMINGO DEL MONTE


Fidelidad se queja. Lo que tardo
En ir a su real, tardo en que sepa
Que a marchitar los ominosos lauros
De Ben Alid aspiro-que deseo
Pelear y morir, y deste insano
Cruel afecto sofocar la llama
Con que en infiernos de dolor me abraso.-
A Dios te queda, padre... Pero cuida
De Leonor en mi ausencia; no su lado
Dejes nunca, Sefor: to la consuelas,
Que bien lo necesita en el quebranto
En que la dejo, y dila... nada, padre:
jQu6 la dirias?, nada.-QuizA cuando
Sepa mi muerte.-Pero no, tampoco.-
&C6mo puede llorar de su tirano
Leonor la muerte? iAy Dios, pero que mirol
jLloras? Ya hay uno, en fin, que lastimado
De mi pena se muestre, y a lo menos
Compadecido d'61, Here a mi llanto.
De todos en mi fin abandonado,
Amado padre mio, tn, si muero
De todos ofensor, odioso a todos,
Tf por lo menos, en el frio marmol
Te sentaras, que cubra al triste Tello,
Y lloroso dirfs: "fu6 desdichado''.


BASCO
Tal es el fruto de la culpa, Tello,
Cosecha de dolor, etc.

El sol mira
Al derramar su luz amaneciendo,
Correr mi llanto: lAy, Dios!, correr le miran
Los blancos astros del nocturno cielo
En silenciosa obscuridad, y siempre
Atormentado del fatal recuerdo
De mi amistad y de mi amor, suceden
A dias sin quietud, noehes sin sueno.

En Ia otra parte describe una batalla, y las ha-
zafias de Fernando, uno de los personajes de la
tragedia. El cuadro no puede ser mAs acabado;
helo aqui:


8-2


113










ESCRITOS


FERNANDO

A todos excedia. En cuerpos moros
Ponia el duro pie: sangre sus manos,
Sangre sus armas, el escudo sangre;
Todo en 61 era sangre. Los contrarios
Que no podian resistir mss tiempo
A su ind6mita furia, nos mostraron
Con afrentoso miedo las espaldas.
;Victoria inntil! Por distintos lados
Miramos rotas en aquel momento
Las haces castellanas. El, notando
Que el estandarte del Le6n cedia
A las moriseas lunas, ''No, soldados,
(Con horrible clamor dijo, blandiendo
El nudoroso fresno), recobraos,
Retornad a ]a lid: LComo si manos
Y armas tennis, huis? No, por Ia patria
Y por su libertad, venid, muramos:
Lidiar por ella o perecer con ella
Nos toca '. En esto mira que cercado
De un acerado circulo de puntas
Se defendia el Rey. Clama Fernando:
''Valerosos del Sil, que necesita
Alfonso de socorro: apresuraos
En su defensa'', y el primero corre
En defensa de Alfonso; y tras sus pasos,
Animados por 61, corrimos todos.
Rompe, atropella, aterra, mata a cuanto
Encuentra en su furor, y con las armas
Se abre camino, y se coloca al lado
Del anciano monarca, cuando un moro
Blandia en torno de su roto Casco
El acero fatal. Fernando entonces
Asesta al pecho del infiel el dardo
Que en ]a mano tenia, y que rompiendo
Con impetu furioso mall y jaco
Y escudo y pecho, la acerada punta
Mostr6 por las espaldas. Entre tanto
Que animoso Fernando combatia,
Libre nosotros de ]a lid sacamos
Al Castellano Rey...


114










DOMINGO DEL MONTE


Su roto campo
Queda del Tajo en la arborosa orilla,
Que con tardio curso caminando
Al mar de Luso, con sus ondas bafia
Las eastellanas tiendas, y en el claro
Cristal de sus corrientes mece triste
Las rojas cruces del pend6n cristiano.

Veamos ahora en los siguientes trozos de la Fidi-
ma, cuan bien sabe Solis, como Voltaire y los gran-
des maestros, dar a su estilo el color peculiar del
pats y de Jas costumbres en que coloca sus esee-
nas. Le hemos visto en los versos que dejamos
citados, prestando a sus personajes el tono seve-
ro de los siglos feudales y caballerescos. Los cuales
deslumbran por la brillantez, la profusion asia-
tica de las imagenes, y la riqueza y las galas del
lenguaje, a que tan bien se presta por sus orige-
nes orientales nuestro hermoso idioma.


Escena entre OTANES, sdtrapa antiguo del Beino,
y su hija FtDIMA

FDIMA

Con que el traidor...

OTANES

Muri6, no merecia
Muerte tan noble el impostor que pudo
Mentir nombre y estirpe, y con indigna
Planta, el trono pisar que fue de Ciro,
Fingi6ndose hijo suyo, su perfidia
Sufre al fin el castigo: y In engafinda
Persia, que el sol pasado le rendia
Culto y adoraei6n, de iu palacio
En los marm6reos atrios; hoy le mira


115










116 ESCRITOS


De cieno y sangre amancillado tronco
Con horror o desd6n.

FPDIMA

Mis bien inicua
Trama qui4n puede urdir, Equi6n, padre mio,
La descubri6t

OTANES

Quien pudo descubrirla
Fui yo; quien la form los Sacerdotes;
Ellos que de ambici6n y de codicia
Inflamados, juraban por el infame
Era prole de Ciro, y presumian
En su nombre reinar. La edad, el rostro
Conforme al de Cambises persuadian
La fraude al pueblo, que anhelante corre
Siempre en pos del error a su ruina.
No a mi que recorria en ]a memoria
Que Ia infelice y nltima reliquia
De ]a estirpe de Ciro, fu6 inmolada
De Cambises al miedo, el mismo dia
En que 4ste ascendi6 al trono. Apresurado
Caminar procuro la noticia
Desta traici6n a pocos pero fuertes
De entre los nobles persas que al olla,
Y pensar que una sien usurpadora
Del triunfador del Asia se cefilia
La corona inmortal, a un tiempo el alma
Les ardia en furor, el rostro en ira.
Saco la espada entonces: ''a las armas,
Ilustres persas, clamo; la osadia
Del infame castiguese, o muramos "
Siguenme todos: el acero brilla
En su animosa mano: del palaeio
Pisamos el umbral: en 61 :e olan
Ecos de Ilanto y confusion y asombro:
Caen a nuestro impulso las fornidas
Puertas que los soldados del tirano
Sin fruto nos defienden: 61 que mira
Inmediata la muerte, busca asilo
En una estancia tenebrosa, y fia
Su salud a las sombras. Tras 61 entra
Con presuroso pie sin que lo impida









DOMINGO DEL MONTE


La duda o miedo el inclito Itafermes.
En la sombria
Estancia apenas entra, que el tirano
Le aferra el brazo en que el puial blandia;
So asen los dos, y asidos y luchando
Caen los dos en tierra. Dase prisa
Darla entonces a partir la lucha,
Matando al impostor; pero tenia
Suspendido el acero, temeroso
De matar a Itafermes. ''No desistas
De tu intento Dario; mata a entrambos''.
Dice Itafermes: mftanos y libra
.De un traidor a la patria: no dudoso
Estes ahora: los momentos instan,
Mata a los dos Dario. Este blandiendo
La espada entonces, con profunda herida
Le abre al infame el peeho. En esto el pueblo
Que inmenso por los atrios se extendia,
Contra nosotros clama: Habl6le, calla,
Y en las palabras conociendo mias
Su error, y la maldad del muerto Smerdis,
Por entre las columnas se disipa
Del region peristilo, en silenciosa
Pacifica quietud, dfndose albricias
De su reciente libertad cual suele
Con sus ondas el mar, la blanca orilla
Lento batir tras tempestad nocturna.

Pero donde campea mAs la fecundidad del au-
tor, su feliz imaginaci6n y la mnsica de nuestra
lengua es en los trozos de esta misma tragedia, en
que pinta la ceremonia persica para la elecci6n de
un nuevo rey. Juzgue el lector por si:

En ese llano
Que partiendo sus limites con Siria
Baina el limpido Ulai, antes que el alba
Principle a blanquear en las colinas
Que en torno le circundan, reunidos
Los nobles estarfn, en quien se libran
Los destinos de Persia, y fueran parte
En la facci6n ilustre: y el que oprima
La espalda al d6cil bruto que primero,
Anunciador del numen que le anima,


117










ESCRITOS


Con sonoroso relinehar saludo
Al sol, cuando a sus luces abra el dia
Las puertas del Oriente, el rico cetro
Empuiari del Asia. Esta seneilla
Forma de consultar al patrio numen
Con aplauso comin fu6 preferida
A la cruel de profanar sus aras
Con la sangre del hombre...


Reunidos
Os esperan los nobles en el atrio
De Ia regia mansi6n. Con Aureas ropas
Los sacerdotes que del fuego santo
Custodios son, del oloroso ineienso
La tenebrosa atm6sfera llenando,
Os esperan al lado del inmenso
Concurso de otros nobles, y del sacro
Escuadr6n inmortal. El numeroso
Pueblo que inunda el p6rtico, de tardo
Al sol acusa. De amaranto y rosas
Ceflido cuello y frentes, y formando
Blanco dosel de palmas, por las cealles
Estin de Susa al uno y otro lado
Las virgenes de Persia, que de flores
Os preparan alfombradas. Inflamados
De 6mulo ardor los impaeientes brutos,
Con los ferrados pies baten en tanto
El resonante suelo, dando al aired
La crin partida en crenchas, y aspirando
La noble llama que en sus pechos arde
Por las anchas narices; que inspirados
Estar parecen, de que en ellos fia
El cielo sus decretos. Limpio y claro
El firmamento luee: de las auras
Se eseucha dulke susurrar el bando
Lento murmurio, y a brillar prineipia
La blanca aurora, que traer el astro
Promote al Asia, que en Oriente nunca
Para su bien amaneci6 tan fausto.

Al momento fatal, que seftalado
Fu6 por los sacerdotes, de una inmensa
Popular muehedumbre rodeados
Partimos hacia el Llano. La alta idea
Del futuro suceso tiene en todos


118








DOMINGO DEL MONTE


Con inm6vil terror mudas y opresas
Las bocas y las almas: ni aun las auras
Con su nocturno susurrar alteran
El sacro horror del timido silencio
Que en nuestro lento trfinsito nos cerca.
En el oriente cAndido la aurora
Aparece por fin; brilla tras ella
Con espl6ndida pompa el astro hermoso
Animador de la infecunda tierra,
Infecunda sin 61 mil presurosos
Espfritus alados le abren send
A su luciente ereador, que alfombra
Del nicar de la rosa a manos llenas
Y profusion celeste: cuando el alto
Prolongado relineho en torno suena
Del bruto, a quien Dario oprime el dorso.


Ademis de estas dos tragedias y la Camila, se
ha ocupado Solis en refundir con acierto muchas
comedias de nuestro teatro antiguo. Lucha venta-
josamente con Lope, Tirso y Moreto en estas re-
fundiciones, y los versos suyos que ingiere en esa
obra no se distinguen de los de aquellos famosos
poetas. Tambien ha traducido el Mechant de
Gresset, y las tragedias Mahoma de Voltaire, y el
Albufar de Ducis. Ojali hubiera tenido la misma
suerte el malhadado Otelo de este nltimo autor; al
menos hubieramos gozado de la traducci6n de la
(mica dote que tiene la tragedia francesa, que es la
excelencia de la versificacion.
Suyas son tambi6n las traducciones de Julieta
y Romeo y la Misantropia, que basta ahora, han co-
rrido anonimas. La imitaci6n que hace Ducis en
aquella tragedia del terrible episodio del Conde
Ugolino de Dante, no ha desmerecido en nada en
la traducci6n de Solis ni se tropieza tampoco en


119









ESCRITOS


la de la obra de Kotzebue con las construcciones
gilicas, que hacen tan desapacibles a los oidos
bien ensenados la mayor part de las traducciones
del dia.
Despu6s de leer las muestras que se han presen-
tado, no habra la sospecha de que un espiritu de
ciega parcialidad es el que ha dictado esos elogios.
No ha movido otro interns al autor de este articulo
que el de hacer participes a nuestros compatriotas
de los preciosos rasgos que extract de las obras de
Solis, que 61 mismo (y to dice con orgullo) le
proporcion6 confidencialmente. Se contaria por
muy feliz, si estas pocas lineas que consagra a su
memorial, llegando a sus manos, to alentaran a ha-
cer una edicion complete de sus obras, y a que re-
clamara con tanta raz6n como Monti.
(El Mensajero Semanal, Nueva York, 1829. Pig. 195.
Bibl. Nacional.)

LAS POESIAS DEL DR. MADRID (1)

EL aprecio general de que goz6 este sujeto esti-
mable, durante su mansion en esta ciudad, y que
obtuvo con justicia por sus excelentes prendas mo-
rales y sus buenos conocimientos en medicina
contribuy6 tambi6n a su reputaci6n literaria. Do-
tado de una amabilidad que le ganaba los cora-
zones de todos los que le trataban, y de una recti-
tud y generosidad de caracter que le hacia sim-

(1) Poesias del doctor don Josh Fernandez de Madrid.
2' edition. Habana, 1830. Imprenta Fraternal. 1 tomo
de 106 paginas en 89 menor.


1_0








DOMINGO DEL MONTE


patizar con las almas mas nobles y bien templadas,
presto se form un circulo de apasionados en los
hombres mas instruidos y de mejores principios
de esta poblaci6n. Las circunstancias lamentables
que le obligaron a abandonar su patria, a estable-
cerse entre nosotros, fueron un motivo mas para
captarse el afecto de los habaneros, siempre hospita-
larios y compasivos. El estado, por otra parte, en
que se hallaba la literatura en la Habana, cuando
empez6 a publicar sus producciones po6ticas, era
muy diferente del que se prometian los sensatos
al comenzar este siglo, cuando varios individuos de
la Sociedad Patri6tica, dotados de ingenio y de
buen gusto, daban a luz en el Papel Periodico ensa-
yos bien escritos sobre materias literarias en pro-
sa y verso. Por una fatalidad que parece que per-
sigue a este g6nero de estudios en la isla de Cuba
se amortigu6 el celo de los fundadores del Papel
Periodico, bien por disgustos insignificantes en-
tre si, o bien por causas mas poderosas; lo cierto
es que desertaron de la redaccion y aun de la So-
ciedad, privando a su patria del fruto precioso de
su talento y de sus vigilias. Luego en la primera
6poca, en que la libertad de imprenta abri6 las
puertas a todo genero de escritos sin responsabili-
dad alguna, s6lo se vi6 salir de sus articulos dia-
tribas impuras, que asi ofendian la raz6n, como el
buen gusto. Exceptuando las curiosas pftginas es-
tadisticas del Patriota Americano, la Historia de
la Habana de Vald6s, y alguno que otro cAustico
chiste de D. Chilibrdn de las siete alforjas, que no


121








ESCRITOS


siempre consultaba la decencia y el decoro, ; qui6n
se acuerda ya de las perdurables 6glogas y fasti-
diosas disertaciones en verso de Bergano, que fu6
de Lo mejor que se publie6 entonces, ni de las co-
plas insulsas que insertaban el Diario Civico, la
Cena, la Loncha, etc.? Poco o nada se adelantd del
aflo 14 al 19. Hasta la mdsica en6rgica de Zequeira
guardaba silencio; y para despertarla fu6 preciso
que un amigo suyo Lo invitase a cantar las bodas
de Isabel de Braganza con el Rey de Espana; en-
tonces, aunque tr6mulas, dieron las cuerdas de su
lira sus nltimos acentos, armoniosos y bellos toda-
via, a pesar de que no la pulsaba ya con la mano
firme y segura que el anlo 8 le hizo producir el
Dos de Mayo. Los j6venes que por aquel tiempo
se dedicaban a este estudio, aunque con buenas dis-
posiciones, carecian sin embargo de modelos bien
escogidos. Iriarte y Arriaza eran sus tipos, y Ren-
gifo su pauta: con tan infelices guias un Lope o
un Rioja se hubieran hecho prosaicos.
En estas tristes circunstancias en que, si ha-
bNa alguno que comprendiese la filosofia de las
letras, no comunicaba su doctrina a nadie, apare-
cii en la Habana don Jos6 FernAndez de Madrid.
El merito incontestable de sus conocimientos cien-
tificos, expuestos en diferentes Memorias, premia-
das en concurso por la Sociedad Patri6tica, y las
otras dotes que le adornaban, y de que ya hemos
hecho menci6n, le hicieron conseguir tambiAn el
lauro de poeta. Llenos del mis profundo senti-
miento, y llevados s6lo del deseo de rectificar el


122








DOMINGO DEL MONTE


juicio de la juventud cubana que se dedica a la
literatura, y de vindicar tambien a nuestra patria
de la tacha que pudiera recaer en ella, si se viese
que nos equivocabamos en la calificaci6n de nues-
tras obras de ingenio, nos proponemos en este ar-
ticulo el desagradable tema de desengaiar y de qui-
tar ilusiones. En tan dura empresa, sin embargo,
nos anima la idea consoladora de que los entendi-
mientos justos y despreocupados conoceran la rec-
titud y sencillez de nuestra intenci6n, y no nos
achacarAn pretensiones ridiculas, ni miras bastar-
das y rastreras.
El poeta ace; este dieho, que no por su vulgari-
dad ha dejado de ser menos positivo, se debe apli-
car a todo el que, sin conocerse a si mismo, y to-
mando algunas disposiciones pasajeras, y eierta
aficion a la poesia, por aquel espiritu irresistible,
inspirador y valiente que todo lo anima, y que hace
reproducir en los versos del verdadero poeta los
cuadros magicos de la creaci6n y las tempestades
del alma, se persuade, que es llamado tambi4n a
tan alto destino. Es tan deleitoso el ejercicio del
arte que produce tales encantos, atraen consigo sus
aciertos tanta y tan purisima gloria, que los hom-
bres mas sesudos y entendidos de todas 6pocas han
suspirado por poseerla. Cicer6n, el mayor orador
de Roma, su c6nsul, su libertador, mendigo los
favored de las musas, sabiendo que no era poeta.
En nuestra Espana tenemos un ejemplar, eien
veces citado como prueba de este vano empefo en
luchar inntilmente con la indole propia, que es


123








ESCRITOS


Iriarte. Al numero de estos autores, estimadisi-
mos por otra parte, debe agregarse don Jos6 Fer-
nandez de Madrid. Si, ya es tiempo de declararlo:
Madrid no naci6 poeta.
Flojedad en la concepcion de los pensamientos;
negligente incuria en el lenguaje; laxitud y du-
reza en la versificaci6n; he aqui en compendio el
eardcter general de sus poesias: earacter rara vez
desmentido con uno que otro acierto casual que
aparece en su colecci6n, y que s6lo sirve para hacer
inds patentes sus defectos comunes. Una de las
dotes capitales que debe poseer el poeta, para me-
recer este nombre, es una fuerza en las percepciones,
que luego se comunique a la expresion de ellas; de
donde se deriva despuss la exactitud de las pintu-
ras y la corporeidad de las imigenes de la fanta-
sia. Esta fuerza de concepci6n es la que tiene Ho-
mero cuando nos hace cuasi palpar en los versos
inmortales de su Iliada los guerreros y los dioses
del cerco de Troya; o cuando, con no menos verdad,
nos representa los hogares domssticos de Itaca, la
viudez de Penelcpe, y las pat6ticas escenas entre
el leal Eneas y el desconocido Ulises. Discurrien-
do luego por las composiciones de los que han me-
recido el nombre de poetas, desde Homero hasta
Itosotros, vemos en ellas el sello indeleble de esta
perception profunda que deja tras si huellas tan in-
destructibles y luminosas. No hagamos mis que re-
cordar los nombres cardinales de Virgilio, de Dan-
te, de Milton, de Shakespeare, de Lope de Vega,


124








DOMINGO DEL MONTE


de Calder6n de la Barca, y al moment recordare-
mos tambian el vigor de sus mentes privilegiadas y
de sus ingenios poeticos, porque les fu4 dado perei-
bir intensamente, y supieron expresar por conse-
cuencia con perspicuidad y energia sus conceptos.
Recorramos al contrario las obras de los autores
que no alcanzaron tan alto don, y que por lo mis-
mo no fueron poetas, a pesar de los esfuerzos del
estudio mas tenaz, y de la mas impertinente perse-
verancia. Estos, que son los mas en todas las lite-
raturas, se distinguen por 1o vago, general e in-
cierto de sus pinceladas por la confusion de sus
ideas, y por un prurito imprescindible de imitar,
de amplificar y de echar a perder y profanar sin
misericordia los rasgos mas sublimes de la verda-
dera poesia. Contrayendonos a nuestro Parnaso,
contemplemos el tibio Boscin, juzgindole igual al
tierno Garcilaso, hacer glosas y escribir canciones
soporiferas; veamos al mediano MontalbAn ator-
mentado en su ciega admiraci6n por Lope, del de-
seo de imitarle, dar al teatro comedias de que se
refa luego el maligno Quevedo; observemos al maes-
tro Sanchez de las Brozas, escoliasta insigne de
Virgilio y de Persio, querer con su arrastrada y
muerta versificaci6n hacer odas horacianas y pre-
tender competir en ellas con el inspirado Le6n, y
acereindonos mas a nuestros tiempos, ahi est.
Montiano, Trigueros, Monteng6n, juzgAndose en el
siglo pasado quizAs iguales al robusto Termodoc-


125








EsCEITOs


ciaco (1), al suave Mel6ndez, o al sazonado y culto
Moratin. Y viniendo a nuestro autor, leemos sus
versos, y notaremos el empeno que pone en tra-
suntar los conceptos de Chateaubriand, de Delille y
de otros poetas franceses, sus anicos modelos, pero
revisti6ndolos de formas tan comunes, tan inar-
moniosas y forzadas que bien claro se trasluce no
fu6 su mente el Campo original en que se fecunda-
ron ni el terreno feraz en que trasponiendolos
habfan de medrar con el suyo propio.
En comprobaci6n de lo dicho, Abrase un libro
por cualquier parte; que si el que lo abre tiene
sentido po6tico no dejara de convenir con nuestra
opinion. Mas porque no se crea que a falta de
ejemplos divagamos en generalidades, l6ase toda
la dedicatoria, en donde no se encontrari un ver-
so que suene bien, ni una idea que no sea una
vulgaridad. Examinemos la primer de sus Rosas,
en que a los defectos peculiares de su manera, union
el de la mala elecci6n de su asunto: en ella se pro-
puso celebrar mhs bien la derrota de la esencia de
la virginidad: se necesitaba, pues, para manejar
con delicadeza tema tan resbaladizo la decencia
mAs escrupulosa de expresi6n, a fin de no alarmar
el pudor de la deidad que se pretendia cantar; y
Madrid, por desgracia, no sigui6 este camino, an-
tes se pone a hacer larga muestra de circunstan-
cias tales, que ninguna mujer educada regularmen-
te las oira sin ruborizarse. Y no le vale por dis-
(1) Con el nombre de Flumisbo Termodocciaco era cono-
eido entre los arcades de Roma don Nicolas Fernandez de
Moratin.-(Nota de DEL MONTE.)


126








DOMINGO DEL MONTE 127


culpa lo que luego en unos sfficos, tan cansados
como son especiosas las razones que contienen, dice:

"La poesia sus franquezas siempre
Se ha permitido
Sabed, censores que afectAis decencia,
Que los poetas, aun los mas honestos,
los mas modestos, han usado todos
De esta licencia.
Yo no he cantado criminal deseo
Ni enganos negros de un amor furtivo,
Si el fuego activo, la sagrada antorcha
Del Himeneo''. (PAg. 22.)

La mayor injuria que pudiera hacerse a la poe-
sia era tacharla de indecente por esencia; no por-
que haya habido Ovidios y Marciales, serf licito al
poeta imitarlos en sus licencias o franquezas, como
dice Madrid: tambi6n ha habido otros villanos
que no han sabido cantar en sus liras envilecidas
mas que el triunfo de los altos y poderosos, y no
por eso diremos que es del caricter de la poesia
el ser vil y baja. Tampoco es disculpa de la in-
decencia decir que no la produjo criminal deseo,
sino el fuego activo del matrimonio. En Roma con-
denaron a un senador a salir de la sala del Conse-
jo porque se supo que en presencia de su hija don-
cella habia dado un beso a su mujer. Nunca el
himeneo legitima la falta de decoro: aguarde allA,
como el amor, sus caricias para los retretes mas
escondidos, y no venga impudente y con mala
gracia a descubrir en pnblico los misterios del le-
cho nupcial.
Igual flojedad de pensamientos, unida a la falta
de decoro y de fuerza de expresion, se nota en la








128 ESCRITOS


Rosa del deleite. -No se ven reproducidas en sus
descripciones las ideas mas bellas y halagilenas del
modo mas comnn 'I No se percibe al momento que
son de ajeno caudal, y que s6o han dejado al pa-
sar por la mente del escritor una huella ligerisima
y confusa de Jo que en su origen fu6 muy animado ?
Los cuadros que presenta, aunque formados con
cierto esmero de parte del pintor, en la ejecuci6n
se resisti6 el pincel rebelde a la voluntad de la
mano que Lo guiaba: asi fu6 que los dibuj6 de tal
arte, que mas parecen bosquejos informes que
representaciones buenas de objetos deleitables: re-
sultando de aqui que le qued6 a la pintura toda la
indecencia de los cuadros del Albano o de Tibulo,
sin alcanzar ni aun remotamente la gracia y la
frescura que s6lo han sido parte a que se perdo-
non las licencias del diseno del uno, y del plectro
del otro. Baste para probar el mal gusto del autor
en esta composicion, citar la malhadada ocurren-
cia de poner a un amor de los que jugaban con la
diosa del Deleite, a sus pies y aL descuido, levan-
tindole la ropa, y dejAndole el alabrastro de la
p7erna

Descubierto en gran parte. (Pfg. 5.)

y el otro recuerdo de la aieja aventura de la lluvia
de oro, en que mas que el poder del deleite se
prueba el de aquel precioso metal. Si vamos asi
examinando uno a uno los varios cuadros que es-
cogi6 para formar el todo de esta Rosa, iremos
notando la misma carencia de gracia en la ejecu-









DOMINGO DEL MONTE


cibn hasta cuando ofrece objets que por su na-
turaleza no debia respirar mas que suavidad y
donaires: mirese si no' este trozo, que cierto es de
los mias animados de la composicion present.

''Mil veces venturosas las sencillas
Y tiernas avecillas,
Bellos caprichos de naturaleza,
y modelos de gracia y ligereza,
Es tan solo el deleite quien las gufa,
Quien les da sus colored, su armonia,
Quien les ensefia a fabricar sus nidos,
Cunas que flotan a merced del viento
Con sus hijos queridos,
Esos dulces cantores,
De los bosques delicia y ornamento,
Gozan en libertad de sus amores,
Y no conocen el remordimiento.
Entre ellos no hay ley dura
Que se oponga a la ley del sentimiento
Ni es un crimen para ellos la ternura''. (Pig. 6.)

Es preciso no tener absolutamente idea de 1o
que es bello en poesia para no percibir al momento
en estos versos, que debieran ser naturals y dul-
cisimos en vez de lAnguidos y desapacibles, la es-
casez de giros propios, la pobreza de frases y epi-
tetos pict6ricos en que tanto abunda nuestra len-
gua; a lo que se afiade el no conocer el secret
de presentar de un modo nuevo e interesante im&-
genes comunes por repetidas.
Los versos que siguen a los que acabamos de
transcribir tienen, sobre todo, este nltimo defecto.
Desde el himno famoso a Venus, de Lucrecio, en
su poema De Rerum Natura, traducido con tanta
maestria por don Alberto Lista, hasta los rasgos
rlocuentisimos de Cienfuegos en su oda a la Fri-


9-2


129











ESCRITOS


mavera, se ha estado repitiendo el mismo tema,
que en esta parte de su tercera Rose ha querido
reprodueir Madrid con tan poca novedad de
expresi6n. v en versos tan triviales y pobres Como
estos:

De humana care hambriento
El tire brama horrible,
o en las montafas ruge el l cn fiero,
Amenazando al timido viajero;
Yas oye a la leona, y al memento
El deleite Io mueve, y ya es sensible;
Porque no hay en el mundo alguna fiera,
Ni el tigre, i el le6n, ni la pantera
A la voz del placer inaccesible. (Psg. 7.)

Sigue, al simplificar la idea, afadiendo la si-
guiente n6mina prolija de amartelados del de-
'cite:

Piosa de los deleites, a tu imperio
Los hombres obedecen igualmente;
Y ]quidn tu grato estimulo no sientel
El magistrado circunspecto y serio,
El ufiido y austero anacoreta;
El pobre, el poderoso,
El ameno poeta;
El abogado esteril y orguloso;
El hip6crates, ivido pedante;
El marquis arrogante,
El joven, el anciano;
El rfistico sencillo, el cortesano;
Y en fin desde el mendigo hasta lOs reeves
Todos estin sujetos a sus leycs. (Ibid.)

Luego, no contento de este inventario, lo comen-
ta. y recapitula de este modo:

En fin. undie est Que natura de todos ha exigido:
Se Io pagan el hombre como el brute;
Jamis hubo deber tan Bien cumplido.


130










DOMINGO DEL MONTE


Ama todo lo viviente;
El fil6sofo austero siente que ama;
El tigre atroz, voluptuoso brama,
Y tremendo en su amor, le6n rugiente
En el desierto a la leona llama. (Pig. 8.)

Ciertos estamos que nadie que haya leido y sa-
boreado la poesia, no ya en las producciones del
Parnaso antiguo peninsular, sino en cualquiera de
los versos de los poetas cis-atlanticos Heredia, Ze-
queira u Olmedo, extraiiara la justicia de nuestra
critica. A los que parezca, pues, rigurosa y se-
vera, y exijan que les digamos de que otro modo
pudieran emitirse mejor las mismas ideas de la
Rosa tercera, les corresponderemos, citandoles unos
versos de Cienfuegos, que transcribimos aqui para
que los comparen con los de Madrid, bien seguros
de que, si el lector tiene alma, notarA la distan-
cia inmensa que hay de las concepciones ardientes
y profundas de un Poeta, aunque sea incorrecto en
su lenguaje, a los pilidos reflejos de un escritor, a
quien no bastaba ser sensible para alcanzar aqu4l.

Amor, amor, la tierra, el firmamento
todo anuncia tu yel. Doquier envio
Los mustios ojos, de tu antorcha ardiente
Me acerca el resplandor; doquier tn acento
Me here, y veo que hasta el polo frio
La inspiraci6n de tu deidad resiente
Su indestructible yelo por to mando
Se enternece, flaquea, y derretido
Despeiandose cae: tiembla oprimido
Con su mole el ocano, y bramando
Tus cultos misteriosos
Lejos proclama con ecos montaflosos.


131








ESCRITOS


En tanto el Atlas el feroz rugido
Repite del le6n, que centelleante,
Desordenada la gentil melena
Por las selvas se agita a] encendido
VolcAn que le devora. El que arrogante
En otros dias por la ardiente arena
Paseaba feliz su calma fiera,
Ora esclavo, sin paz rinde impotente
Al yugo del placer Ia ind6cil frente;
Y al par de su rugiente compafiera,
Con formidable agrado
Adora a su pesar al Dios alado.

Y no se diga que es mal m6todo el juzgar por
comparacion en materias de gusto: el verdadero
poeta escribe en to que siente, como Cienfuegos, y
'un como Homero; y de lo contrario no merece el
litulo de tal. S6o se distinguirA de sus anteceso-
res y contemporaneos en la direcei6n que d6 a sus
composiciones conforme al car5cter peculiar de su
ingenio; bien asi como se distinguen entre ellos los
individuos de una misma especie por los rasgos
particulares del rostro de cada uno, conservando
todos sin embargo en sus facciones el aire inequi-
voco y la fisonomia general de ]a raza a que per-
tenecen.
En la Rosa de la Montaita, que no es mias que
una reminiseencia remota de las espl6ndidas es-
cenas de Atala de Chateaubriand, y cuyo asunto
no puede ser mIs patetico e interesante, se conven-
ceri el mas ciego apasionado de Fernandez Ma-
drid de la certeza de la asercion que aventuramos
al principio, cuando dijimos que no habia nacido
poeta. ; En qu6 otro tema pudiera haberse enar-
decido mIs su numen, si lo hubiera tenido, que en la


132








DOMINGO DEL MONTE


expresi6n de los afectos mhs derretidos que debi6
sentir, en la situaci6n mis critica en que puede
hallarse un hombre: solo, perseguido, infeliz, en
medio de las asperezas de las sierras, rodeado de
toda la terribleza y sublimidad de las soledades
americanas, y teniendo a su lado ua esposa inocen-
te, sensible, bellisima, como lo era en efecto la del
autor' ; Y emAl fn6 el resultado de unas impresio-
nes tan fuertes, y poderosas por si solas de servir
de musa y de inspiraci6n a cualquiera que hubie-
ra tenido en su mente la menor chispa de ingenio
po6tico? Pues el inico resultado fu6 acordarse,
mas bien como literate que como hombre, de la
Virgin de los iltimos amores del Vizeonde fran-
c6s, y no formar siquiera un verso, que pueda lla-
marse tal, excepto los cuatro nltimos, con cuyo ea-
lor debiera estar escrita toda la composicion.
No necesitaba ni de este calor de expresi6n, ni de
mucha fuerza de imaginativa la concepci6n y
desempeno de la Malva rosa, que pertenece a un
g6nero templado y cuasi diddetico, lo mismo que
El orgullo vencido y La constancia, composiciones
anacre6nticas que no pasan de una vulgar mediania,
y que, como todas las de su especie, nunca contri-
buyen por si solas a la reputation de ningin poeta.
MAs originalidad percibimos en la Rosa octava, es
decir, en la idea de celebrar a ]a salud, como fuen-
te de nuestra felicidad; bien que su desempeno es
desgraciadisimo, pues hasta en la transiei6n en
que interrumpe el poeta la celebraci6n de su triun-
fo por haber salvado, como mdico, a la beldad,


133








ESCRITOS


y en la cual debia haber manifestado la ternura
melanelica de su alma, se nota con desconsuelo la
flojedad de la versificaci6n, como si las cuerdas de
su lira no respondiesen acordes a los sentimientos
de su coraz6n o, para hablar sin metkforas, como si
sus facultades mentales, en poesia, fuesen muy in-
feriores y no bastasen a expresar las emociones de
su pecho, bueno y sensible por naturaleza.
Esta observaei6n tiene mayor fuerza aplicada a
las Rosas novena y d6eima. En ella vemos al autor,
tal cual era con todas sus excelentes cualidades
morales, hijo amorosisimo, esposo tierno, padre
amante, buen hermano, y amigo y hombre honrado
a toda prtfeba: pero, por desgracia, nada de e3to,
aunque contribuya much, no basta para ser poeta,
y poder en consecuencia expresar con la magia sim-
patica y la conmocion divina del poeta estos sen-
timientos, que son sin duda los mks hermosos, y
los que mks honran al human linaje.
Las tres primeras estrofas de Ia Rosa cuarta nos
han parecido bellisimas, y si hemos de decir la
verdad, lo mks acabado de la colecci6n, por la ter-
nura del pensamiento, felizmente expresado en
verses de buena ley. Pero las que siguen descu-
bren bien a las claras la natural aridez de su in-
genio en materia de verses, puesto que la verdade-
ra inspiraci6n no le dur6 sino muy poco en una
poesia tan corta y tan ligera. Las cuatro estrofas
siguientes son no s6lo vulgares, sino falsas en sus
pensamientos y frias en su expresi6n.
La restante parte original del libro participa de


134








DOMINGO DEL MONTE


la misma falta de fuerza en la concepci6n de las
ideas, y por consecuencia, del vigor y la propiedad
del lenguaje, y de la armonia de la versificaci6n.
Nos parece suficiente el andlisis que en esta parte
acabamos de hacer de las Rosas, para que se nos
excuse el trabajo de seguir examinando una por una
las demis composiciones, pues nos verfamos pre-
cisados a repetir enojosamente en cada cual las
mismas observaciones que hemos hecho respecto de
aqu6Lias.
El otro vicio capital de las poesias de Madrid
consiste, en cuanto a su expresion, en la incuria
de su lenguaje, que hace a sus versos triviales y los
afea con el peor y el mIds imperdonable de los de-
fectos, que es la vulgaridad. Apenas comienza uno
la lectura de la Rosa primera, cuando tropieza con
el provincialism cubano tgnico, en vez de tnnica,
que di6 mucho que reir en Espana la primera vez
que lo leyeron en esta composiei6n. Para no can-
sar a nuestros lectores con frecuentes citas en
punto que estd tan manifiesto, nos contentamos con
seflalar el siguiente rengl6n:

Tus padres te dejaron a mi arbitrio. (Pig. 1.)

Lo cual no es verso ni poesia, como tampoco Lo es
esta otra linea


Cuando sent! tu rostro humedecido. (Ibid.)


135








ESCRITOS


de la misma Rosa, ni el siguiente de la Rosa se-
gunda,
Alguna vez con ella me acostaba (peg. 3.)
ni estos otros:
Es tan s6lo el deleite quien las gula (pag. 6).
Que se oponga a la ley del sentimiento (p. 7).
El deleite lo mueve y ya es sensible (Ibid.)
Sobre fus labios frescos y olorosos
Es donde hallan los besos amorosos (peg. 10).
El orgullo es el flanco (peg. 14).
Y mil mis, que se encuentran derramados por
toda la composicion. N6tese la trivialidad e im-
propiedad de los vocablos arbitrio, humedecido y
acostaba; la ex6tica construcei6n del verso "es tan
s6lo el deleite, etc."; lo mismo que la de los otros
dos sobre tus labios, etc., la acepci6n extranjera en
que se toma la voz sentimiento, que en espaiiol no
significa nunca, como en francs, sensibilidad, sino
pesadumbre, y en plural, afectos; la poca gracia y
desembarazo de la frase "y ya es sensible", sabe a
vulgaridad; y a vulgaridad y ademAs a galicismo
imperdonable, el flanco de la nltima cita. "Nin-
guna cosa debe procurar tanto-dice nuestro culto
Herrera-el que desea alcanzar nombre con las
fuerzas de la elocuci6n, como la limpizea, escogi-
miento y ornato de la lengua... mayormente en
la poesia, que tanto requiere la elegancia y la pro-
piedad..." g Qu dira, pues, este divino inge-
nio, cuya principal diligencia en sus atildadas y
limpias composiciones fu4 la armonia del verso y la
propiedad y gracia de los vocablos, al ver las fal-
tas que hemos indicado, y que aun pudieran per-


136








DOMINGO DEL MONTE


donarse por lo atrasado de los tiempos, si estuviesen
compensados por bellezas de una imaginaci6n bri-
llante, o de una sensibilidad profunda y conmo-
vedora?
Lugar seria este a propr6sito para examinar la
question que tanto se ha disputado, sobre si debe
haber o no en las lenguas una dieci6n poetica
distinta de la de la prosa. Y tanto mas a propa-
sito seria, cuanto que todos los que caen en el de-
fecto de languidez de expresi6n, o que la admiran
equivocadamente en sus autores favoritos, toman
por pretexto siempre la naturalidad; como si esta
dote preciosa, sin la cual no puede haber poesia,
no s6lo en Io tocante a letras, sino aun en la vasta
jurisdieci6n de su domino en el universo, se opu-
siese en lo mfs minimo a la cultura y puleritud del
lenguaje. Pero seria por otra parte reparable
que nosotros, levados de un deslunbrado celo, in-
tentasemos ahora entrar como campeones en una
liza, en que han probado ya sus bien templadas plu-
mas los acreditados poetas espafioles Lista y Vi-
ru6s, y el no menos c6lebre poeta ingl6s Guillermo
Wordsworth (1), y en la que no han dejado nada

(1) V6anse el pr6logo a la excelente traducci6n de la
Eriada de Viru6s; el juicio critico de ella por Lista inserto
en uno de los nfimeros del Censor; la contestaci6n de Virtes
publicada junto con la traducci6n del poems La Piti6, de
DELILLE; un articulo de la Gazette de Bayona en que se
habla de otro del Globo de 5 de noviembre de 1829, y las
luminosas observaeiones con que acompai6 WORDSWORTH
la segunda edici6n de sus Lyrical Ballads.- (Nota de DEL
MONTE.)


137








ESCRITOS


que desear a los diseretos y estudiosos en este ca-
pitulo de critica filosofica.
Una cosa, sin embargo, es creer que las voices
que pueden entrar buenamente en la composici6n
de una prosa noble y elegante, como la de Granda
o de Jovellanos, no son dignas de admitirse en poe-
sia, porque las rechaza una aristocracia antojadiza
de vocablos, que de ninguna manera existe, ni re-
conocemos, siguiendo a los autores citados; y otra
que pueden entrar en versificaeion palabras y giros
impropios o que no estn en armonia con el tono
general de la obra, asi como, por los mismos prin-
cipios, tampoco entraran en un buen discurso en
prosa. Conforme al caracter de ]a composici6n,
bien sea hecha en rimas o sin ellas, han de ser las
palabras y giros que la formen, so pena de que apa-
rezca sin la conveniente propiedad, y por supuesto,
sin alcanzar el fin que se propuso su autor al es-
cribirla. Qu6 predicador, por ejemplo, que conozca
la dignidad de su ministerio, si tiene que represen-
tar las caricias del concupiscente, para anatema-
tizarlas, no usara de mejor grado la palabra 6sculo,
que por su formaei6n latina y ser inusitada en el
trato comdn, no suena tan inhonesta, pronunciada
en el templo, que no su otra sin6nima e indecorosa
de puro vulgar. Y no s6lo por su dignidad, sino
por decencia y pulcritud de estilo, se esquivan (y
es precepto de retoricos) mil t6rminos y modos de
decir en las oraciones en prosa. Con igualdad de
raz6n, pues, deben esquivarse en poesia semejantes
palabras y giros, teniendo presente, adems, que


1s8








DOMINGO DEL MONTE


siendo este arte puramente de imitaci6n, como la
pintura, bien ha menester buscar con prolijo es-
mero aquellas voices mas grAficas y animadoras,
que son su 6nico instrument, y con las cuales
s6o ha de dar cuerpo e infundir alma a las forma-
ciones fanthsticas de su mente. De aqui proviene
el que se exija en verso, tanto como en prosa, la
pureza del lenguaje, la perspicuidad de la dicci6n
y la exactitud en la sintaxis, a Lo que se agrega
para su total completamente e irresistible poderio,
la mnsica de los consonantes y la armoniosa com-
binaci6n del ritmo.
Si aplicamos a las Poesias de Fernandez Madrid
esta doctrina, que nos parece la mas racional, como
derivada inmediatamente de La que nos dej6 con-
signada en sus exquisitas obras la antiguedad, y
han seguido despu6s, casi por instinto de buen
gusto, los moderns de todos los paises, no podre-
mos dejar de convencernos que todavia les falta
much para que sean dignas de llevar ese nombre.
No amontonaremos aqui mas ejemplos de sus de-
fectos positivos en lenguaje; que bastan y sobran
para nuestro intento los que ya se han apuntado:
ex jungle leone. jPero por qu6 no hemos de echar
de menos en unas poesias castellanas el brio y la
soltura de la frase nativa, y aquella bizarra y
culta marcialidad de estilo, que siempre ha sido
el patrimonio envidiable de la Musa espafiola, y
aun de las musas en general? I Por qu4 no hemos de
extranar el ver, en lugar de todo esto, una perpe-
tua vulgaridad, pecado que, en sentir de un gran


139








ESCUITOS


maestro en el arte de conmover a los hombres con
la palabra, es ann peor que la franca desvergiienza;
"porque en 6sta-aanade con su natural desenfado
-puede entrar al cabo el talento, el donarie y hasta
un pensamiento profundo, mientras la otra se re-
duce a flojas y abortadas tentativas de hacerlo
todo, sin poder alcanzar nada"? (1).
No se confunda, empero, la elegancia cortesana
del estlio con la afectaci6n hinchada y repug-
nante; ni mucho menos la vulgaridad con la natu-
ralidad. Marcial y cortesano es Cervantes hasta
en los pasajes en que tan al vivo retrata las chis-
tosas sandeces y la malicia campesina de Sancho,
y no por eso deja de ser naturalisimo. Cuito por
el mismo estilo es el Lazarillo de Tormes, en
que a leguas se trasluce en el autor al hombre fino
v al literato aventajado, que sabia lozanear con
su picaresco asunto, sin tocar jams en lo sandi
ni en lo memo. Culto y elegante tambien es Mo-
ratin, el hijo, en sus comedias y en sus epistolas, y
nadie le negara el tino con que supo pintar la
candida sencillez de una Nilia, ni el prosaico ape-
tito del hambriento D. Ermeguncio. Galan y no-
ble y muy urbano ademis es Martinez de la Rosa
en las apasionadas e interesantes escenas de su
Conjuracidn en Venecia y en los fAciles y sentidos
versos de su epistola al Duque de Frias; y no pue-
de haber escritor mAs natural, ni que mas tenga el
envidiable secreto de ganarse la voluntad de sus

(1) LonD BYnoN: Carta sobre Pope.-(Nota de DEL
MONTE.)


140










DOMINGO DEL MONTE 141


lectores. Veamos por 41 como, por lo contrario, ca-
reejan de esta dote, que por si sola ciertamente no
formara un poeta ni un poema, pero que sin ella
ningin poeta ni ninguna poesia valdrf nunca nada,
los ya casi olvidados Trigueros, Colomer, Norofla,
Iriarte, Salas, todos ellos, tanto mAs vulgares cuan-
to mrs elevados fueron los temas que se propusie-
ron cantar. Para los lectores de esta revista que
no hayan leido el libro de Madrid, copiamos toda
enter la Rosa de la Salud, a fin de que por si
juzguen del g4nero de vulgaridad de que adolece
tambien por desgracia su apreciable autor, y que
no estaba en este o esotro pasaje de sus composicio-
nes, sino en la esencia de todas ellas.
Es Ia salud una deidad amable
Alegre, fgil, festiva, voluptuosa;
Y es RU padre Esculapio, venerable
Y compasivo anciano:
Una serpiente lleva en una mano,
Y en la otra tiene un mirto y una rosa:
Duerme tranquila en brazos de Morfeo:
La despierta el Deseo;
Le bacen la corte Baeo y los Amores,
Y su gracia y favored
Viene a implorar a veces Himeneo.
No nos hace dichosos la riqueza
Ni la gloria, el saber y los honores
Nos hacen venturosos:
A cuAntos poderosos
He visto llenos de aflieci6n y Into,
O gimiendo en un leeho de dolores,
Y pagando el tributo
Con que al hombre grav6 naturaleza,
A las graeias he visto y la belleza
LAnguidas y amarillas;
Sin rosas ni jazmines sus mejillas;
Ajados sus semblantes,
Quo su esplendor perdieron y freseura
Sin contornos sus formas elegantes;










ESCRITOS


Cien veces las he visto suplicantes
Con la salud pedirme la hermosura.
Dichoso, complacerlas he sabido;
Y en muchas ocasiones
Su salvador he sido.
Sin el arte de Ovidio una receta
Me gan6 sus sensibles corazones.
Feliz el que ha nacido
Al mismo tiempo m4dico y poeta
Dos veces laureado
Por Minerva y Apolo, en sus canciones
Celebra la salud que 61 mismo ha dado...
Qu6 digo presuntuoso, fascinado
Engafiarme procure;
Feliz en mi delirio me figure
Cuando vivo mis triste y desgraciado
;Ay! todo lo he perdido,
Ni la salud siquiera me ha quedado.
Los males de mi pecho devorado,
A los males de mi alma se han unido.
De lngrimas amargas y copiosas,
De luto y palidez se ve cubierto,
Y iojala que ya hubiera fenecido
El cantor de las rosas!
No entra el dolor en el sepulcro yerto,
Pero ya que los hados,
No s6 si favorables o si adversos,
Conservan los instantes desdichados
De mi vida angustiada y miserable;
Yen, oh salud amable,
Ven al concierto de mis dulces versos,
Faeiles, descuidados,
Ingenuos y sencillos como el pecho
Del perezoso autor que los ha hecho:
Ven, oh, precioso bien de los mortales,
Dame risuefia el 6sculo amoroso;
Y poni4ndole termino a mis males,
Tranquilo y en el seno del repose,
Con acento armonioso
Y con lira mas suave y acordada,
Rosa de salud, seras cantada. (Pag. 15.)

Y de prop6sito hemos escogido esa Rosa, por que
en ella, como hemos dicho antes; es donde encon-
tramos mks originalidad de pensamientos; que si


142









DOMINGO DEL MONTE


por malicia hubiaramos citado, no habriamos de-
jado de aprovecharnos de los sificos del Lorito de
Laura o de la carta de uno nova a una amiga suya.
Mas no siendo nuestra intention satirizar por mala
voluntad o por capricho, sino ayudar en lo que po-
damos con critica impartial y desapasionada al es-
tudio de las letras en nuestra patria, indicamos
con buena fe y con franqueza lo quo nos parece
malo, dando siempre la raz6n de nuestro parecer.
Aunque en material semejantes a las que trata-
mos, "el raciocinio y el anflisis nunca legan
hasta donde alcanzan el buen gusto y la sensibili-
dad", irbitros supremos y fuentes principales de
las emociones del coraz6n y de la delicadeza de la
critica, hariamos, sin embargo, gustosos un examen
prolijo de esta composici6n, para determinar los
puntos en que resalta mas o menos la vulgaridad
quo le hemos achacado; si no temi6semos fastidiar
con 61 a nuestros lectures, alargindonos mas de lo
quo conviene a la naturaleza de este articulo. Nin-
guno dejarA por eso de conocer, sin necesidad de
quo se lo advirtamos nosotros, lo importuno que
fu6 rodear a la salud, ya transformada en Diosa
amable, de personajes mitol6gicos, mayormente en
una epoca en que tales alegorias han perdido su
prestigious hasta en las escuelas de retorica, y en
que se nos representan, usadas por los escritores
del dia, como un anacronismo, o s6lo como meras
caricaturas de los objetos que pretendian figurar.
No menos notary cualquiera la vulgaridad de la
frase, le hacen la corte, tan impropia como trivial;


143








ESCRITOS


y el desalifo y negligencia con que estA expresada
la proposici6n que sigue y todas sus consecuencias,
en t6rminos que ni an simple preceptista de moral,
en sus didfcticas disertaciones, la explicara con
tan poca novedad y fuerza. Cuando habla un
poeta, le suponemos conmovido de una pasion, ayu-
dada de los prestigios de la fantasia, que nunca le
termite expresarse con la frialdad desanimada de
un expositor de doctrinal. Horacio, escribiendo su
epistola a los Pisones, no da menor muestra de sus
facultades poeticas que en las mas arrebatadas y
sublimes de sus composiciones liricas: tal es el
poderio del ingenio que nace con este don celestial;
vivifica y da calor a cuanto toca. asi sea el objeto
el mAs humilde y el mis desanimado de la creaci6n.
a Se ha acercado Madrid, ni aun remotamente, a este
grado de poesia? Un poeta no hubiera hecho estos
versos:
Una serpiente Ileva en una mano,
7 en la otra tiene un mirto y una rosa.
1n estos otros:
Sin el arte de Ovidio una receta
Me gan6 sus sensibles corazones.
ni todos los que siguen hasta el que empieza: "Ven,
oh precioso bien", etc., pues los cinco con que con-
cluye esta Rosa es lo nnico que, en conciencia, hay
en ella disimulable.
Nos parece innecesario, despu6s de haber proba-
do la debilidad en los pensamientos, extendernos en
patentizar la nltima parte de nuestro parecer, res-
pecto a la flojedad y dureza de su versificacion.
Porque, dado caso que la tuviese exeelente y nu-


144








DOMINGO DEL MONTE 145

merosa, A de qu6 serviria una sucesi6n continua de
sonidos arm6nicos, por agradables que fuesen a lo
material del oido, si carecian por otra part de
la cualidad esencial de los conceptos, sin la que no
tienen eco en el alma, ni dan con la senda del co-
raz6n? Pero hasta de este requisito musical, que
cuando se une a pensamientos bien concebidos,
forma uno de los primores mas necesarios y atrac-
tivos de la poesia, que no puede existir sin el, ha
carecido Madrid, y quizis es 6ste su mayor defecto.
No tenemos, para probarlo, necesidad de repetir
aqui teorias demasiado sabidas. L6anse los trozos
que hemos copiado; l6anse sus Rosas, sus Odas, sus
traducciones, sus tragedias, y de todo ello seguro
esta, que se citen veinte versos cogidos aqui y alli
que tengan, no ya el os Magna, que seria mucho
pedir, no el dulcia, que es el ultimo requisito de
los que en una obra acabada exigia el escrupuloso
Horacio; pero ni aun siquiera aquel tino en la
colocaci6n de las cesuras y en los cortes de los
periodos po6ticos, que sin estudio, y solo levados
del maridaje ideol6gico del pensamiento con su
'expresi6n en verso, ponen los que realmente na-
cieron poetas, y como poetas sienten, piensan y es-
criben.
Al concluir nuestra critica acerca de las poesias
del doctor don Jos6 Fernandez Madrid, no pode-
mos menos de repetir la manifestaci6n de nuestro
sentimiento, al tener que publicar una opinion dis-
tinta en todo, de la que de ellas habian tenido ahora
muchas personas de nuestro mayor aprecio. Pero


10-2








ESCRITOS


el inter6s con que miramos el adelanto de las le-
tras en esta Isla, al cual seria una remora perpetua
el equivocado juicio que de dichas poesias forma-
sen los j6venes que comienzan; y la consideraci6n,
por otra parte, que el malogrado Fernindez Madrid
no necesita para su gloria, fundada en las s6lidas
bases de la virtud, de la sabiduria y del honor, de
la corona po6tica, nos determin6 al cabo a ofrecer
al pfblico nuestro parecer, que es tanbi6n el de
algunos literatos respetables de la Peninsula.


PRIEROS VERSOS DE HEREDIA

Poestas de D. J. -M. HEREDI.-Un tomo en
octavo, de doscientas pfginas poco ms o me-
nos. Se subscribe por doce reales en Matanzas
en la imprenta de la Constancia, puente de
Yumuri, y en la Habana en esta imprenta y
en la botica de don Pedro Sanfelin. La exhi-
bici6n se hard al tiempo de la entrega. Los
subscriptores de esta ciudad tendrdn sus
ejemplares franeos de porte.

Ya el publico ha visto con agrado algunas com-
posiciones de este joven, quiz, el primero que"
dedicandose desde una temprana edad al estudio
de los clasicos, hizo resonar la lira cubana con
acentos delicados y nobles. Multitud de poetastros
adocenados arrebataban los aplausos de la turba,
mientras los amantes del buen gusto lloraban los
extravios de tanto talento perdido. Sin estudios
preparatorios para emprender el viaje del Par-
naso, sin mis norma por donde dirigirse que el
R~ngifo, y siendo sus poetas favoritos el frio Arria-


146








DOMINGO DEL MONTE 147

za (1) y el buen Iriarte, de prosaica memoria, ya
se dejan conocer los progresos que harian en el di-
ficil arte de hablar al coraz6n con el encendido
lenguaje de las pasiones. Por desgracia, no habia
esperanza de que corrigieran sus errores, pues no
los conocian: merced a las alabanzas necias que les
prodigaban sus mas necios admiradores, y al si-
lencio vergonzoso en que yacia la sana critica, tan
necesaria para corregir los defectos literarios: tal
presuntuoso poetilla se tuvo por Anacreon o Me-
l6ndez; y otro rimbombante majadero se crey6
digno sucesor del sevillano Herrera. Para men-
gua de nuestra patria se vieron apestados los dia-
rios y papeles pnblicos de anacre6nticas mas friars
que una noche de invierno, de odas hinchadisimas,
que de ello s6lo tenian el nombre, y en fin, de un
farrago de sonetos, d6ecimas, acrosticos, seguidillas,
que movian la risa de los extranos y causaban el
enfado y desaliento de los propios.
En tales condiciones se imprimen en Francia
colecciones de los mejores versistas castellanos:
nuestros poetas contemporaneos de la Peninsula
publican sus poesias; 6stas se propagan velozmente
en la Habana; se esparcen las semillas del buen
gusto, que cada dia hace mis y mas proselitos: ya
no hay joven que no conozca los varoniles acentos
del cantor de la imprenta, ni quien no sepa de

(1) Frigidisimo coplero ha habido que juzga de mts
m6rito a este hombre (a quien la c6lebre Academia parti-
cular de Sevilla llamaba el poeta de los currutacos) que al
inimitable autor de la oda a C61ida.-(Nota de DEL
MONTE).








ESCRITOS


memoria los mejores trozos del dulcisimo Batilo:
ya se estudian los buenos modelos, y nos atreve-
mos a asentar que no esti muy lejos el dia en que
aparezcan los frutos sazonados de la aplicacion pre-
sente.
La obra que anunciamos es una prueba de Lo
dicho: la siguiente composici6n servirA de muestra
del estilo del autor (1) : se ve en ella lenguaje
poetico, pasiones, y en fin, versos y no renglones
rimados.
Juzgue el lector de su merito. Ojali este ejem-
plo sirva de noble emulaci6n a nuestros paisanos
para que se dediquen con ardor al estudio delicio-
so de las buenas letras. Ojali que aprovechindose
de las envidiosas cualidades que adornan a los ha-
bitantes de una zona dulce y templada, empleen
dignamente las disposiciones ventajosas con que
dot6 la naturaleza a los feliees hijos de la mks
hermosa de las Antillas.
(El Revisor Politico y Literario, No 13.-Habana, 1823).











(1) A eontinuaei6n se insertaba la conocida composi-
ei6n de HEREDIA titulada Desamor.


148


4rR? r' P~ 4 ..' tr.







DOMINGO DEL MONTE 149


DOS POETAS NEGROS.-PLACIDO Y
MANZANO (1)

PlAcido nunca fu6 esclavo, naci6 libre: era hijo
de blanco y de mulata, y por supuesto, su color
era casi blanco. No tuvo por lo mismo que luchar
en su Vida, como Manzano, que era casi negro y
esclavo de nacimiento, con los obsticulos insupe-
rables de su condici6n, para desarrollar las dotes

(1) JUAN FRANCISCO MANZANO naci6 esclavo y vivi6
mas de 30 affos sufriendo las angustias de una condici6n
doblemente penosa pars 61, no s6lo porque se la hacian
sentir de una manera especial su sensibilidad exquisita y
claro entendimiento, sino porque tuvo la desgracia de per-
tenecer a un ama tirana entre las mis tiranas. El carita-
tivo cubano, el filAntropo por excelencia, el nunca bien
celebrado don Domingo del Monte, foment6 constantemente
la afici6n de Manzano a la poesia, de que se ban publicado
muestras brillantisimas en los peri6dicos de Ia Habana:
sostuvo por mucho tiempo con Manzano una corresponden-
cia epistolar en que lo ilustraba con sus consejos; lo alent6
a escribir su auto-biografIa, que existe in6dita on espaflol,
pero que se ha impreso qn Londres, traducida al ingl6s; y
por 6ltimo, Del Monte fu6 quien promovi6 una subscrip-
ei6n entre varios eubanos distinguidos para rescatar, como
rescat6, Ia libertad de Manzano. Es notable quo al ganarse
un hombre para la libertad se perdiese un tan notable poeta
para las letras de Cuba: desde que dej6 de ser esclavo,
Manzano no ha vuelto a escribir.
-GABRIEL DE LA CONCEPCI6N VALDNs raci6 mulato libre:
servile adulador, contrastaba la miseria de sus sentimientos
con Is elevaci6n de su talento po6tico. Manzano vive
obscuro y cargado de familia; Vald6s (mis conocido por
Pldcido) fu6 pasado por las armas, hace algunos aios,
en Matanzas, porque se supuso que era c6mplice en una
conspiraci6n que no existia. Muri6 Manzano a principios
de 1854.
(Estas lineas eneabezan el anterior juicio de Del Monte
en el Album de Autdgrafos de don Nicolhs Azearate, hoy
en poder de su nieto, nuestro amigo Carlos Azeirate, que
lo facilit6 para a inserei6n aqui).








150 ESCRITOS


naturales de su imaginaci6n, que era realmente
po6tica. Logr6 mas instrucci6n literaria que Man-
zano; y en sus versos, por lo comnn rotundos y ar-
moniosos, no se encuentran las incorrecciones gra-
maticales y las faltas de prosodia que en los muy
sentidos y melanc6licos del pobre esclavo. Pla-
cido se complacia en cantar las pompas y los triun-
fos de los grandes de la tierra, con una magnilo-
cuencia digna de los poetas clflsicos de Espana.
Manzano no sabe repetir en su encadenada lira,
otro tema que el de las angustias de una vida
azarosa y llena de peripecias terribles. Pero yo
preferia los cantos tristes del esclavo, a las nugs
canors (versos simples, aunque armoniosos) del
mulato libre, porque notaba mas profundo senti-
miento de humanidad nativa; porque los princi-
pios de mi est6tica y de mi filosofia, se avienen
mas con el lamento arraneado del coraz6n del opri-
mido, que con el concierto estrepitoso del oficial
laureado, del poeta envilecido, de Placido, en fin,
de quien decia nuestro estoico y malogrado Milanes :
jTorpe, que a su pensamiento
siendo libre como el viento,
por alto don
le corta el ala, le oculta
y en la cfrcel le sepulta
del coraz6n!
Y jqu6 es mirar a este vate
ser cascabel del magnate
cuando el festin;
cantar sin rubor ni seso
y disfrutar algin hueso
con el mastir i


Paris, 1845.







DOMINGO DEL MONTE 151


FOSCOLO Y MIRALLA

Ultime lettere di JACOBO DoRTIS. Ia-
lia, 1802.
Ultimas cartas de JAcoBo DOnTIs, tra-
ducidas por D. Josf ANToNIO MIRALLA.
Habana, 1822.

En el segundo nnmero de nuestro periodico (1),
cuando hablamos de la novela alemana de Gothe,
titulada el Werther, ofrecimos tambi6n presentar
juicio critico de la mejor de sus imitaciones, que es
la que va al frente de este articulo, produccion del
autor italiano Hugo Foscolo. Para cumplir esta
oferta nada nos parece tan a prop6sito como
trasladar la noticia que de su obra insert el mismo
autor en una edici6n de Jacobo Ortis hecha en
Paris el aflo de 1825. Dice asi:
"Un joven como de veinte aflos, que se habia
comprometido en los desgraciados asuntos de Ita-
lia, se desengafi6 al fin de las teorias de perfec-
ci6n politica entre los hombres, pero sus pensa-
mientos generosos, que estaban muy arraigados en
su coraz6n, Lo atormentaban con deseos pertinaces
e inntiles. Se desterr6 de Venecia irritado contra
los franceses, que la habian desvergonzadamente
vendido, y contra los austriacos, que torpemente la
compraron; y Lo que mis lo irritaba era el ver la
villania de sus compatriotas, y las discordias do-
m6sticas, bald6n antiguo y perpetuo de Italia.
Emprendi6 escribir acerca de las calamidades que

(1) Se refiere al articulo Goethe y el Werther, inclui-
do en esta misma secei6n.


4


Isz -








ESCRITOS


61 mismo habia visto; pero sease que le faltase in-
genio o que la inquietud de su alma no le conce-
diese tanto el vigor preciso, dej6 en fragmentos sus
comentarios. Y viajando se enamor6 de una joven
cuya posesion no pudo conseguir por consideracio-
nes politicas y de familia. En estas circunstancias,
desesperando de toda pasi6n noble, empez6 a con-
sumirse de dia en dia con el sentirniento de la va-
nidad de la vida, enfermedad de animo que quizas
era ing6nita en su indole, y que los casos de la
fortuna exasperaban en tanto grado, que se puso
a pensar deliberadamente en el suicidio, sobre lo
cual escribi6 entonces algunos razonamientos. Y
esforzandose por justificarse ante si y ante los
otros, creia miserablemente que la raz6n le suge-
ria unas opinions que s6l eran inspiradas por la
experiencia de sus pesares y su poca paciencia en
sufrirlos, de modo que si la vigilancia de un amigo
suyo no lo hubiera impedido, poco falt6 para que
una noche se matase. Hizo aquellos preparativos
y aquellas acciones, y sinti6 todas aquellas pertur-
baciones de coraz6n y escribi6 aquellas cartas que
ahora se ven al fin de este libro.
'Cuando despu6s pudo con el tiempo considerar
con menos turbado entendimiento la historia de
su alma, le pareci6 que debia conservar la descrip-
cion de la naturaleza consternada por la muerte
en un joven; y manifestindose el hombre y no el
autor en cada pagina, no seran como sucede regu-
larmente en la mayor parte de las novelas, enga-
fliflados los lectores. De los fragmentos politicos


182








DOMINGO DEL MONTE 153

empezados por 61 sobre las calamidades de Italia
y de sus meditaciones sobre la muerte voluntaria,
de las innumerables cartas escritas por 61 a la
doncella amada y que 6sta cuando fu mujer de
otro le devolvi6, hizo un libro, quitando algunas
cosas y no afladiendo de nuevo mas que la forma,
y lo public bajo el nombre de Jacobo Ortis, que
era el de un joven que se habia suicidado en Padua
por aquel tiempo, sin haberse sabido nunca el
porque.
'Asi, pues, excepto en el nombre y en el acto
de consumarse el suicidio, el escritor se represents
a si mismo tal cual era en los acontecimientos de
su vida, en la indole y en la edad que 61 tenia,
en sus opiniones y errores y en todos los movi-
mientos tempestuosos de su alma, particularmente
en los dias en que de echo pensado se aproximaba
al sepulero. El amor que le inspire la joven y las
circunstancias domesticas y el caracter exagerado
de generosidad y de furor del joven son hist6ricos.
La fisonomia moral de Teresa, aunque algin tanto
disfrazada, es exacta y verdadera. Los episodios
tambien lo son en los hechos, aunque encarecidos
sin intenci6n por la fantasia de quien fu6 al mis-
mo tiempo espectador y actor, por la pasion con
que los relata y por las conclusiones funestas que
sacaba. Los nombres de las personas se han muda-
do y traspuesto la escena de una a otra region de
Italia, por respeto a las familias, que si por aque-
llos sucesos no fueron deshonrados, serian indiscre-
tamente en el mundo sefialados con el dedo.'"








154 ESCRITOS

Foscolo, despues de probar por estos anteceden-
tes que no trat6 en su obra de imitar desde luego
el Werther de Goethe mfs que en la forma, con-
cluye con este notabilisimo pArrafo:
"Si despu6s de tantas ediciones no fuese casi
imposible, el autor suprimiria con gusto esta obri-
ta; no porque se arrepienta de los principios mo-
rales y politicos que en ella ha esparcido, sino por
no hab6rselos reservado a 61 solo. Porque tendien-
do a inspirar por medio de un libro amoroso, en
los jovenes de ambos sexos, opiniones que 61 ereia
tiles a su patria, queria principalmente inculcar-
les que para querer vivir bien importa aprender a
morir bien. Conocia que los que se burlan, o no
compadecen al hombre que huye desesperado de
la vida, son imbscilmente crueles; y que los que le
condenan en nombre del cielo son escrutadores tal
vez arrogantes de la justicia divina: pero ignoraba
aan que cualquiera que exhorta al suicidio se pre-
para, mientras viva, el remordimiento de haber qui-
zas empujado hacia al sepulcro a algnn individuo.
Los Animos generosos no han menester ejemplos ni
librillos para aprender a vivir y a morir varonil-
mente: que el sentimiento de la vanidad de las
cosas humanas conviene tal vez a la edad provecta;
pero es el culpable cualquiera que haga aparecer
inntil y triste la senda de la vida a la juventud,
la cual debe por decreto de la naturaleza recorrer-
la precedida de la esperanza."
Con la lectura s6lo de esta noticia, dada por el
mismo autor, se conocerin los m6ritos y defectos








DOMINGO DEL MONTE 155

de la obra a que nos referimos. Escrita por un jo-
ven en la efervescencia de las pasiones, brilla por
la viveza de sus pinturas. La amistad, el amor, el
afecto filial, el amor de la patria, pasiones todas
en4rgicas y nobles, nunca arrastran con su gene-
roso impulso a ningnn hombre que pase de cuaren-
ta aios de edad. Con el trato de los demas, en el
transcurso de muchos anos necesariamente se van
recibiendo desengafios, se va adquiriendo una ex-
periencia dolorosa, pero verdadera, de que nuestros
semejantes son dignos de ser tratados con la fran-
queza y la confianza de la primera edad; por nlti-
mo, se desvanecen las ilusiones halagiefias que en
nuestra juventud teniamos por verdades positivas,
y entra la fria raz6n y el egoismo calculador a
arreglar nuestros pass y a hacernos al mismo
tiempo que prudentes y mirados, perversos e in-
sensibles. Por eso un epigramista latino, que no
por ser un malvado dejaba de ser fil6sofo, decia
que el hombre bueno siempre es joven (1). Esta
juventud, pues, tan inferesante y que los que la
han pasado ya la contemplan como los artistas
metafisicos al bello ideal, es decir, impossible de
realizarse en este mundo, est. soberanamente ca-
racterizada en el personaje principal de la novela
de F6scolo.
Pero la exageraci6n de sus principios politicos
y morales, segan la misma confesi6n del autor, no
pertenece ya a la situaci6n del joven sino al espi-

(1) Semper homo bonus tiro est. MAXCAL. Esp. 51
Libro 12.-(Nota de DEL MONTE).








156 ESCRITOS

ritu ciego de partido por un lado y por otro al
sistema que se propuso en su segunda intencidn
de formar una novel con el objeto determinado
de predicar cierta doctrina. De ahi proviene el
tono sarcastico y a veces demasiadamente cargado
que se nota en algunos parrafos; la prodigalidad
de reticencias, que pudiera achacarse al prurito
de imitar el estilo de Sterne, del cual era admira-
dor entusiasta Hugo F6scolo, y los falsos racioci-
nios y deducciones forzadas a que le obligaba su
plan.
Por lo que hace a su lenguaje, basta decir que
F6seolo fu4 uno de los que mias estudiaron en este
siglo la hermosa lengua toscana. Emulo y amigo
de Pidemonte, de Parini, de Monti, de Perticari
no fue menos ilustre que ellos en cultivarla. Ade-
mins del Jacobo Ortis, en que a manos llenas de-
rram6 todo el tesoro inexhausto de armonia, de
dulzura y de rotundidad de su idioma celestial,
ha compuesto algunas poesias excelentes, entre las
cuales se distingue Il Carmen dei Sepolcri, y una
tragedia titulada La Ricarda. En sus nltimos
anos, retirado a Londres, escribi6 unos comentarios
al Dante que pusieron el sello a su reputaci6n
literaria. Muri6 en aquella capital a fines de 1828
a una edad avanzada.
La traducci6n de nuestro Miralla es buena en
general, pero se conoce que la hizo precipitada-
mente y sin tener tiempo de corregirla; por eso
se notan algunas construcciones ex6ticas, y pasa-
jes mal entendidos o debilmente trasladados. Todos








DOMINGO DEL MONTE 157

uabemos que la facundia portentosa de este ma-
logrado ingenio daflaba mucho a la perfecci6n de
sus obras; no dejaremos por lo tanto caer la mano
de la critica en los ligeros descuidos de un hom-
bre de talento, en lo que mis que de buen gusto
hariamos alarde de una pedanteria sin substancia.
(La Moda, t. 1, p. 379-83).


.>.~. -~















*













II


Caracteres de la Literatura Espafola

Al comienzo del articulo que sigue estA es-
crito de puflo y letra de Del Monte lo si-
guiente:

LITERATURA ESPANOLA CONTEMPORANEA

I.-Obras de DON MARIANO JOSE DE LAnRA.
Madrid, 1843, 4 tom. en 89
II.-Poesias de Dox Jost ZORRILLA. 1839-43,
vol. en 12.
III.-Comedias de DON MANUEL BRET6N DE
LOs HERREROS. Madrid, 1827-43. Varios
voldmenes.

U OCAS naciones en el mundo pueden presen-
tar mfs derechos que la espafola a llamar
sobre su lengua y su literatura la atenci6n y el
estudio, no solo de los literates de profesi6n, sino
de la mayor parte de las clases de la sociedad, en
este pueblo industrioso y mercantil de los Estados
Unidos de Am6rica. Basta rccordar que los no-
bles acentos de la lengua castellana fueron los
primeros, de entre todos los idiomas europeos, que
resonaron en las playas del nuevo hemisferio; en
espafiol se dieron los vitores y aclamaciones que
salian a la vista de la isla de Guanahani, de las
inmortales carabelas que mandaban Col6n y los Pin-








160 ESCRITos

zones; en espafiol fu6 saludado por la primer vez,
por el intr6pido Vasco Nniiez de Balboa, el vasto
mar del Sur; espafloles fueron los ecos que pro-
dujeron en la laguna de Anahuac, en las sierras
inaccesibles de los Andes, en las florestas virgenes
de las Floridas y de Georgia, las voces de Cortes,
de Pizarro y de Hernando de Soto; por la pri-
mera vez en Am6rica, y por entre el estrepito de
las armas y los gritos de la codicia y del fanatis-
mo, en espanol se oy6, victoriosa y civilizadora
como siempre, la voz del Evangelio, ensefiada dig-
namente con sus palabras y sus acciones por fray
Bartolom6 de las Casas y otros muchos misioneros
menos apostolicos, si no tan famosos, como el ar-
diente Obispo de Chiapa. En espanol, por nltimo,
se escribieron las primeras relaciones de los des-
cubridores y conquistadores de estas partes, todas
inapreciables para el conocimiento del espiritu de
aquellos tiempos y de aquellos hombres, casi fa-
bulosos.
Los origenes, pues, de la historia de los Estados
Unidos, en cuanto forman parte, y la mss pre-
ciosa de las regiones occidentales, no tanto por la
vasta extension de su territorio, cuanto por el
poder politico que representan en el mundo, se
enlazan precisamente con los acontecimientos de
la 6poca mas notable de la historic de Espana.
El reinado de los reyes Cat6licos, Fernando e
Isabel, su esplendida corte, sus aventajados esta-
distas, sus capitanes no menos animosos que lea-
les y entendidos, sus doctos literatos y hasta sus








DOMINGO DEL MONTE 161

diseretas y hermosas damas, ocupan un lugar muy
importante en la historia del descubrimiento del
Nuevo Mundo, para que no dejen de estudiarlo
con predilecci6n los que quieran escribir los ana-
les de los Estados Unidos. Bien conoci6 el senor
Washington Irving que la mas exacta monogra.
fia de este bello period de la historia de Espana
servirfa de brillante introduction a la grande his-
toria de America, cuando con tanto empefo em-
ple6 todas las fuerzas de su ingenio en la com-
posici6n de su primer capitulo; tal la conside-
ramos su elegante biografia de Col6n. No con-
tento con esta muestra de sus estudios predi-
lectos sobre Espana, todavia pudo, con los desper-
dicios de la erudici6n que habia acumulado para
su primera obra, tener la contextura de su deli-
ciosa Cronica de Fr. Antonio Agapida. En ella
parece que, por un milagro de intuicion magne-
tiea, se consubstanci6 el ameno escritor americano
del siglo xix con un fraile espafol, contempo-.
raneo. de Cisneros, supersticioso y candido cro-
nista de su Orden, reuniendo en chistosa antitesis
las galas y primores del mas correcto lenguaje,
con el fervor fana6tico y las opinions estrafalarias
y mezquinas de un retraido cenobita. Al leer la
Cronica de la Conquista de Granada nos pa-ece
que repasamos las paginas sabrosas del Cura de
lbs Palacios, de Remesal, o del Fr. Pedro Sim6n.
El senor William Prescott, si no con tanta lozania
de imaginaci6n como el atico Irving, aspire a abra-
zi en sus lueubraciones el period complete del


11-2








ESCITOS


reinado a que hemos aludido, y a fuerza de buena
voluntad y de admirable constancia pudo llenar
afortunadamente el vacio que se notaba en la li-
teratura inglesa, adquiriendo asi un nombre en-
ropeo con su Historia de los Reyes Cat6licos
don Fernando y doa Isabel. Este laborioso
escritor, al par que ha levantado un bello monu-
mento literario a la gloria intelectual de su pa-
tria, ha hecho, ademas, un gran servicio a los
estudios hist6ricos en los Estados Unidos. La
buena fe y la diligencia con que ha registrado los
antiguos c6digos nacionales, la habilidad con que
ha sabido comprenderlos e interpretarlos, a pesar
de su calidad de extranjero, ciudadano de una re-
pnblica, y la imparcialidad de sus juicios, atento
s6lo, al pronunciarlos, a la gran magistratura de
registrador, Io elevan a la categoria de los Ro-
bertson y de los Gibbons, y lo hacen merecedor de
la popularidad que ha alcanzado dentro y fuera
de su pais.
Citaremos, por iltimo, la clasica Histora de
los Estados Unidos, del senor Jorge Bancroft, y
los Anates, de Holmes, como otra prueba de la
precision en que esta el que quiera estudiar los
primeros origenes de los establecimientos euro-
peos en Am6rica de conocer de antemano la len-
gua y la literatura espafiolas. Leanse los prime-
ros capitulos de dichas obras, y se ver el uso
provechoso que hicieron sus autores de los libros
viejos espafloles que hubieron a las manos y muy


162








DOMINGO DEL MONTE 163

principalmente el senor Bancroft, que tuvo la bue-
na fortuna de disponer de los de la preciosa biblio-
teca del Colegio Harvard, "on the American His-
tory the richest in the world", segnn su propio
dicho.
La literatura americana cuenta otras muchas
obras apreciables, en que se nota tambien la pre-
dilecci6n con que se inclinan a tratar asuntos espa-
holes sus mas aventajados escritores. El mismo
senor Irving ha escrito, fuera de sus obras hist6ri-
cas espajolas, los Cuentos de la Alhambra, inspira-
ei6n puramente peninsular, digna de colocarse por
la fuerza del colorido local que distingue sus lin-
dos cuadros al lado de las Guerras Civiles de Gra-
nada, de Gin6s Perez de Hita.
El actual ministro americano en China, el
Honorable Caleb Cushin, consign en dos pequeifos
y elegantes volnmenes, que di6 a luz en Boston
en 1833, sus Reminiscencias del viaje entretenido
que anos antes habia hecho por Espana. Esta obri-
ta es .una select galeria de las tradiciones, leyen-
das y recuerdos hist6ricos sobre los personajes y
acontecimientos mas notables de Espana. Se co-
noce que fue el fruto de las haras de descanso y
de recogimiento de un viajero pensador y erudite,
al par que amable y sensible. Todo el mundo co-
noce los dos libros del Capithn Hidell Mackensie
titulados Un aft en Espana, 1827, y Espana re-
vistada, 1834. Aunque compuestos sin ningnn g6-
nero de pretensin literaria, no puede darse mis
exactitud en las pinturas de las costumbres po-








EsCRiTOS


pulares de la peninsula acerca del modo de viajar,
de vivir y de pensar de la clase media e infima
del pueblo espanol, que las presentadas en sus
obras por este observador impartial.
El profesor actual de literatura extranjera en
el Colegio Harvard, Mr. Longfellow, poeta no me-
nos inspirado que estudioso, y cuyo talento po-
tico ha sido dignamente apreciado en esta revista,
ha cultivado igualmente la literatura espanola,
como otras del Norte de Europa, y su hAbil lira
ha sabido repetir en ingl6s, sin desfigurarlos, al-
gunos de los trozos mas graves de la musa anti-
gua castellana: vase su Oudremer y su traduccion
de las Coplas de Jorge Manrique. Al famoso
cantor de los azares y peligros de la vida mari-
tima, el senor Fenimore Cooper, no podia escapir-
sele un asunto, por si tan novelesco, como los pri-
meros viajes de deseubrimiento de los espafoles
en las Indias Occidentales y rindi6 su homenaje
a Espana escribiendo su Mercedes de Castilla.
No completariamos esta rapida resefia de cultiva-
dores y apreciadores de las letras espanolas en
este pals, si no hici6semos particular y honorifica
mencion del senor George Ticknor, de Boston. Este
caballero ha sido profesor de literatura extran--
jera en el Colegio Harvard, donde ensei6 a sus
alumnos a conocer y apreciar los primores y acier-
tos del ingenio espaiol. Su curso de literatura
de los pueblos del mediodia de Europa yace
todavia inedito, con gran sentimiento de los que
han leido las exquisitas muestras de sus conoei-


1641








DOMINGO DEL MONTE 165

mientos en varios articulos de la American Qua-
terly Review, que se publicaba en Filadelfia, y
en la North American Review de Boston; y a los
que saben el provecho literario que sac6 de su
viaje por Espana, como se deduce de la exquisita
colecei6n de libros antiguos castellanos que logro
reunir, y con los que, y con su experiencia, ha
servido despus a sus amigos. Vaase en el pr6-
logo del senor Prescott a su Fernando e Isabel, el
candor con que confiesa los buenos oficios que
debi6 para la composici6n de su obra al senor Tjck-
nor, confesi6n que no menos honra al favorecedor
que al favorecido.
Mas, apartemos por un momento la considera-
ci6n de la importancia puramente litraria de la
lengua espanola en los Estados Unidos, y veamos
si bajo el aspecto mas positivo de la industria y
el comercio merece llamar tambien la atencion del
fabricante y del mercader, y por consecuencia, ne-
cesaria en un pais eminentemente democritico,
del economists y del hombre de gobierno. Segan
los datos estadisticos publicados en el Almanaque
Americano de 1843, la peninsula sela import en
1841 de los puertos de los E. U. por valor de
$1.310,696 y export de ellos de productos nacio-
nales americanos $380,001 y $27,819 de extranje-
ros, o sean $413,820 de extracci6n total. Estas
sumas, aunque de por si no despreciables, pare-
ceran, sin embargo, insignificantes, si se comparan
con los enormes totales que componen las instrue-
ciones y extracciones de esta pr6spera y opulenta








ESCRITOS


tierra. Pero reflexi6nese que el mundo espanol
no se encierra en los estrechos limites de la penin-
sula occidental de Europa:
Doquiera Espafia: en el preciado seno
De Am6rica, en el Asia, en los confines
Del Africa, allI Espana...
Dondequiera que el mar volver sus olas
El intentare, a quebrantar sa furia
Siempre encontraba costas espafiolas.
dijo el poeta espanol Quintana en la mis elocuente
de sus Odas. Pues bien, lo que declare el poeta,
nada tiene de exageracion hiperbolica. Sigamos
en el Alrnanacque Americano la investigation de las
transacciones mercantiles de las colonias espauolas
en Africa ( las Canarias), en Asia (las Filipinas)
y en Am4rica (Cuba y Puerto Rico) y veremos
c6mo crece en consideration mercantil la naci6n
espanola, llegando a tal punto, que la isla de Cuba
sola, por si, import6-cosa increible-$11.567,027 y
export de productos americanos $5.107,011, fuera
de $632,071 p. s. f. de productos extranjeros. En
fin, la suma total de las importaciones hechas
en los Estados Unidos por Espana y sus colonias
ascendi6 a $16,315,703, y sus exportaciones a mu-
cho mas de 7 millones, de los cuales cerca de seis
millones y medio fueron products de la industria
americana. Pero no para aqui la importancia mer-
cantil de la lengua espanola en los Estados Unidos,
pues todavia no hemos contado otros paises, que
aunque hoy no forman comuni6n political con Es-
pana, no dejan por eso de ser espafloles, y Lo serkn
por decreto irrevocable de su destino mientras ha-


166








DOMINGO DEL MONTE


blen la lengua castellana. Entran en esta catego-
ria, en primer lugar, la Republica de M6jico, ve-
cina y fronteriza de la Uni6n Panamericana, y con
quien hace tan buenos negocios, que importa en
ella anualmente mhs de tres millones de pesos, ex-
portando dos millones y pico; siguen la sesuda y
tranquila Venezuela, que a pesar de sus pasados
descalabros y gracias a su cordura presente, nos
trade mss de dos millones de pesos en productos de
su agricultura, y nos leva $762,502, y las de Nueva
Granada, Centro America, Buenos Aires, Uruguay
y las del litoral del Pacifico, la rica Chile, el Peru
y el Ecuador, y todas, juntas con M3jieo, forman
un movimiento anual mercantil con los E. U. de
$9,308,320 de importaci6n y de $7,181,913 de ex-
portacion. Estas sumas, agregadas a las que hemos
apuntado arriba del comercio de Espana y sus co-
lonias, hacen la respetable totalidad de $25,624,020
de importacion, y de $12,162,131 de exportacion.
De la atenta lectura de estos guarismos se despren-
den las consideraciones siguientes: 14 Que, despues
del lmperio Britanico y la Francia, los pueblos de
raza espaifola ocupan, por su importancia, el pri-
mer lugar en las transacciones mercantiles de este
pals; 20 Que los valores con que figuran en el mo-
vimiento mercantil de los E. Unidos forman cerca
de la sexta parte del total del comercio de 6stos con
el resto del mundo; 30 Que los paises de raza es-
panola consumer mas de diez millones de pesos
de manufacturas y productos americanos, o sea
un diez por ciento del total de dichos productos y


167








ESCRITOS


manufacturas, y 4' Que aunque fuera el idioma
de estos pueblos el mhs pobre y rudo, bien merecia
la pena que lo aprendiesemos, por la conveniencia
que nos producen en el comercio los que lo hablan
como lengua nativa.
Por fortuna, empero, la lengna castellana tiene
dotes intrinsecas en si que la hacen digna del es-
tudio del extranjero, preseindiendo de las ventajas
pecuniarias que produzca su conocimiento. Es
considerada generalmente por los fil6logos como
la mias majestuosa de Europa, mas grave que la
italiana, y s6lo comparable a la griega por su eu-
fonia. "Ipsus hoe observare est in lingua hispano-
rus quorus vocabula ut plurimum terminantur
anaperto aut spondeo. Nec tamen declicitur His
pedibus, uti dactylis iambis, trocheis et alisis; ser
cum isti priores precipue personent, minime mirus
videri debet, horum idioma tantam pre se ferre
majestatem ut non modo alias dialectos a Latino
sermone prognatas, sed omniem gentium linguas,
superet longissime... is. Vossius. De Poematum
Cantu et viribus Rythoni." Es, ademAs, digno
vehiculo de una de las literaturas mas ricas y mas
originales del mundo. "No modern language can
boast of monuments so early artd so valuable as
the Spanish. R. Southey, Note 65 of Macoc poem."
b Qu4 extranjero, medianamente bien educado, no
ha oido con aplauso los nombres de Cervantes, de
Calder6n y Lope de Vega? Consid6rese, pues, que
estos insignes ingenios no han sido las anicas soli-
tarias lumbreras que han brillado en el cielo es-


168








DOMINGO DEL MONTE


panol: estA cuajado, al contrario, de infinidad de
constelaciones de luces y dimensiones, variadisi-
mas hasta el infinito, todas esplendorosas y bellas,
y dignas de la contemplacion del entendido. Y
los entendidos de todas las naciones se han apre-
surado a estudiarla. En Alemania, Guillermo
Schlegel, desde 1798, di6 a conocer en su Curso de
Literatura Dramatica las galas de Calder6n, cuyas
comedias se representaron en Weimar, delante de
Goethe y de Schiller, y fueron despu6s impresas
en Leipzig con el mayor lujo tipogrifico. Herder
tradujo el Romancero del Cid, y Bouterweck dio
lecciones acerca de su literatura. Depping y Bblh
de Faber publicaron colecciones de las antiguas
poesias castellanas en Hamburgo, que se conside-
ran como las mas selectas en su gdnero, y el con-
sejero Aulico F. J. Wolf acaba de imprimir otra
coleccion de poesias modernas desde 1700 a 1837
con introdueci6n y notas corticas escritas por 61
en correcto castellano.
En Inglaterra el Lord Holland, despu6s de su
viaje a Espana en 1808, escribi6 La vida de Lope
de Vega; Lockhart, el yerno de Sir Walter Scott,
tradujo (aunque con demasiada libertad, con ele-
gancia y desenvoltura) algunos romances viejos
espaioles, y en las revistas de Edimburgo, Qua-
terly of London y Foreign Quaterly, se escribie-
ron, y se escriben cada dia, ensayos sobre varios
ramos de la antigua literatura castellana, que por
el conocimiento que descubren en la materia y lo
acendrado de la critica se conoce el profundo es-


169








ESCITOS


tudio que han hecho sus autores de las letras es-
pafiolas, y el caso que les merecen.
La primera ediei6n correcta y decente del Qui-
jote se debi6 a la erudicidn del Dr. Bowle y a
La munificencia britanica del Bar6n de Cartert,
que coste6 la feliz impresion de este libro en Lon-
dres en 1781. El Dr. Robertson dedic6 los mejores
anos de su vida y la fuerza de su talento a tratar
asuntos espafoles. Su Historia de Carlos V y su
Historia de Amtrica fueron los razonados frutos
de su afici6n a las letras castellanas; 1o mismo su-
cedio al Dr. Coxe y al mAs que todos agudo y
en6rgico Dr. Southey. En la nueva Universi-
dad de Londres se fund6 la citedra especial de
literatura espaiola, y su primer maestro fu6 el
celebre orador espafiol don Antonio Alcala Galiano.
Hasta la ligera Francia, que con Boileau habia
renegado de la aficidn entusiastica por la literatura
espaiola, que sirvi6 de .tipo de imitaci6n a sus
mejores escritores del siglo xvi hasta el primer
tercio del xvu, ha vuelto con mejor consejo, y
guiada de una estdtica mAs vasta y comprensiva,
a hojear con amore los antiguos modelos de sus
Montaigne y Lesage, de sus Corneille y de Moliere.
Cervantes ha encontrado, por fin, en Al. Louis
Viardot el mejor de sus interpretes: 61 ha
aplicado con fino discernimiento el lenguaje anti-
caado de Rabelais, que tiene un sabor del castella-
no del siglo xvi, a la traducci6n del Quijote y
Las Novelas. Aunque no con La buena fortuna de
Cervantes, Calderon y Lope tambi6n han sido tra-


170








DOMINGO DEL MONTE


ducidos nltimamente; pero en recompensa han en-
contrado en Fauriel y Nieil Cartel dos habi-
les y profundos comentadores y expositores de
sus bellezas dramatieas. El primer di6 un curso
especial de lecciones en la Sorbonne en 1839 sobre
la vida y escritos de Lope, en que no dej6 nada
que desear a los apasionados de aquel prodigioso
ingenio: sus investigaciones, sobre todo, acerca de
los primeros aflos de la juventud del poeta, funda-
das en inducciones sagaces del analisis de su come-
dia titulada Dorothea, honran sobremanera el ta-
lento de M. Fauriel como critico.
M. Viel Cartel esta publicando en la Revue des
Deux Mondes, desde 1840, una serie de ensayos
sobre el drama y los dramAticos espafloles del si-
glo xvir, que descubren un studio muy detenido y
muy filos6fico de aquel siglo de oro de la literatura
peninsular. El Romancero ha sido traducido por
MM. Ferdinand Denis y Damas Hinard, y por
ultimo, el poeta M. Edgard Quinet, traductor de
]a Filosofia de la Historia del alemAn Herder, des-
empefia en los momentos en que escribimos la ca-
tedra de literatura espafiola en la Univdrsidad de
Paris, en cuyo puesto, segan cuenta ]a fama, ha
liamado la atencion de los inteligentes por la bri-
llantez de su elocucion y la novedad de sus juicios.
Seria una ingratitud y una injusticia no mentar
aqui tambi6n el senor Fernaux-Compans, a quien la
historia primitiva de Am4rica y la literatura es-
pafiola deben tanto. Este senor ha logrado formar
una colecei6n de manuscritos y libros antiguos es-


171








ESCRITOS


pafloles que fuera sin duda la mas escogida de
entre las librerias privadas de su clase de Europa;
sin la del senior Salva, en Paris, encierra un tesoro
de preciosidades literarias espaflolas. M. Lernaun
ha publicado, traducidas al francs, varias cr6nicas
v relaciones espanolas (algunas in ditas) de los
primeros tiempos del descubrimiento de America,
y ademAs un catalogo, bastante correcto y abun-
dante, aunque no completo, de todas las obras que
se han publicado sobre esta parte del mundo, des-
de 1493 hasta 1700.
Y no es cierto, Como 1o han asegurado varios
criticos extranjeros, y lo han repetido muchos na-
eionales, que el estado actual de la literatura espa-
nola sea el mas desfavorable, ni que presente un
triste contraste con la altura a que se levant en
las 6pocas de Carlos V y sus descendientes inme-
diatos, los tres Felipe II, III y IV. La literatura
espanola no ha presentado en las diversas 6pocas
de la historia de la naci6n, mias que un corto pe-
riodo de total eclipse, y 4ste fu6 en los altimos aios
del reinado de Carlos II y los primeros de Feli-
pe V. Lo que ha hecho ha sido variar de carActer,
como la inglesa y la francesa, segdn el espiritu de
los tiempos por donde ha ido pasando. El ingenio
espafiol es de naturaleza tan lozana y vigorosa que
ni el despotismo politico mas sombrio ni la Santa
y General Inquisicion con sus diab6lieas artes, que
postraron las fuerzas political y sociales de la mo-
narquia, fueron bastantes a ahogar su savia gene-


172








DOMINGO DEL MONTE


rosa. El principal objeto de este articulo es probar
estas proposiciones.
Es muy comnn entree los criticos establecer, al
hablar de una literatura, su sistema a priori, pre-
tendiendo despu4s ajustar a 61, como en un lecho
de Procurtes, los hechos mas contradictorios para
sacar airosa su teoria. Unos afirman que ]a liber-
tad republican es la mas favorable para el des-
arrollo de las letras y de las artes; otros aseguran
que, s6lo a la sombra poderosa de un monarca ab-
soluto es donde pueden florecer aqu4llas; hay
quien prefiere los tiempos de paz y de bienandanza
nacional, porque, abundando en ellos la riqueza
public, hay mis recursos pecuniarios y mis vagar
para entregarse a los placeres del lujo, entree los
cuales ocupan un lugar preeminente los del espi-
ritu y, por Io mismo, sobra dinero para galardo-
nar a los sabios, a los poetas y a los artistas. Pero
otros opinan, por el contrario, que las obras maes-
tras de la antigijedad y de los tiempos modernos
han sido parto de las revueltas civiles y del estado
de guerra en que se encontraban las distintas na-
ciones que las produjeron; porque, dicen, enton-
ces los animos se templan y Ilegan al mas alto
punto del diapas6n intelectual a que puede subir
el espiritu humane, merced a la excitaci6n anor-
mal de las pasiones en las luchas cotidianas de
las encontradas banderias, o de los azares y angus-
tias de la guerra con un enemigo extranjero, que
amenaza con la esclavitud o la muerte. Para todos
estos sistemas contradictorios se citan, en si- apo-


17s








EsCEITOs


yo, varios ejemplos; pero han tenido tambien buen
cuidado sus mantenedores de stprimir o callar los
casos desfavorables.
De todas estas disputas lo que puede sacarse en
limpio es que segtn los datos que arrojan ]a obser-
vaci6n de los hechos historicos y el estudio de la
naturaleza del hombre, en todas las 6pocas y cir-
cunstancias de la vida de las naciones civilizadas
ha podido el ingenio humano producir sus admira-
bles obras con tal que cuente con cierta porci6n de
libertad. No entendemos por esta libertad s6lo la
libertad politica constitutional moderna, o la li-
bertad oiigarquica de los estados antiguos, puede
haberla tambi6n aun en medio de la autocracia
mas completa, si predomina en la gran mayoria
de la naei6n una identidad de ideas con las del
soberano a quien obedece.
Esto sucedi6 en Espania en el Siglo de Oro de su
Literatura. Es cierto que el pueblo fu6 perdiendo,
desde el reinado de Fernando el Cat6lico, su liber-
tad politica y, sobre todo, su libertad de concien-
cia, desde el establecimiento de la Inquisicion. Ya
no fu6 dado a ningnn espaflol aspirar a tomar parte
en la cosa pfiblica, a ejereer sobre ella, de ninguna
manera; ningnn genero de examen o intervention;
tampoco -e fu6 licito, no ya hablar ni escribir idea
que fuese contraria a los articulos de fe de la
Iglesia Cat6lica, pero ni aun concebirla en los mas
rec6nditos senos de su pensamiento. Este qued6,
de hecho, cerrado hermeticamente a toda opinion
que no emanase en derechura del trono de sus re-


174








DOMINGO DEL MONTE


yes (Sacra Real Majestad) o de la silla de los
sumos pontifices de Rama. El pueblo, sin embar-
go, no se encontr6 del todo mal con este orden de
cosas; en recompensa de su perdida libertad poli-
tico-religiosa, consiguio otros beneficios, morales y
materiales, de gran valia tambien en la estimaci6n
de los hombres. Consigui6, en primer lugar, el
descanso y repose de las perdurables guerras con
el moro, y de las turbulencias intestinas que habia
sufrido en toda la Edad Media; ventaja de mucha
consideraci6n como adminiculo indispensable para
el mejor conocimiento de nuestro linaje y para
el patrocinio de las artes de primera necesidad que
lo mantienen y abrigan. Logro tambidn verse reu-
nido en un cuerpo de nacien, compacto y poderoso,
pesando, como la quo mss, en la balanza politica
europea.
Consigui6, por ultimo, y sobre todo, la gloria
militar en una escala gigantesca; a ella sola habian
sin duda sacrificado con gusto los belicosos des-
cendientes del Cid y de Bernardo del Carpio sus
fueros antiguos municipales. No nos admiremos de
semejante trueque, cuando hemos visto en nuestros
dias al pueblo mis pulido do Europa hacer igual
abandono de su libertad republican. El caricter
espaiiol, en conclusion, tal cual Io labraron primero
los einones politico-eclesiAsticos de los Concilios,
y las guerras politico-religiosas contra el islamismo
y despues Fernando V y su ministry Cisneros,
Carlos de Austria y su hijo Felipe, fu un com-
puesto de fraile y de soldado. A la fe mis robusta


175








ESCRITOS -


y ciega, no s6o en las verdades eternas del Evan-
gelio, sino en todas las fabulas y leyendas con que
sobrecarg6 el bello y sencillo edificio del Cristianis-
mo la supersticion todavia medio pagana de la Edad
Media, se uni6 la altivez, la bizarria, la ira desapo-
derada, el valor incontrastable, los vicios, en fin, y
las virtudes de un militar fanhtico y animoso. Ta-
les fueron los ferreos campeones que con sus inven-
cibles tercios triunfaron en Ceriiola, en Pavia y en
San Quintin; los que alborotaron con el ruido de
sus hazafias 1o mejor de Europa, y los que planta-
ron sus banderas victoriosas sobre los tronos des-
trozados de Moctezuma y de Atahualpa.
Fieles representaciones de este caracter national,
de esta sociedad asi conforme y contenta, y or-
gullosa de su suerte, son los cantos armoniosos de
la musa castellana, en sus infinitos y variados
tonos, y los alchzares y catedrales de sus aventaja-
das artes, desde fines del siglo xv hasta muy
cerrado el xvm. Los poetas espafioles mAs eminen-
tes de esta 6poca fueron o soldados o sacerdotes, o
las dos cosas sucesivamente, como Cervantes, Cal-
der6n, Lope, G6ngora. Por tanto, no es de extra-
far que todo el que se dedicaba al eje-cicio de las
letras o de las artes, como la generalidad de la pe=
blacion; participase intimamente de las opinones
monarquicas y cat6licas, con toda la exageraci6n y
el fervor que animaba a los inquisidores y a los re-
yes. Asi es que, el ingenio espanol de ninguna ma-
nera se sentia esclavo, se revolvia en la 6rbita que
le senalaba su propia creencia con el mayor desem-


196







DOMINGO DEL MONTE


barazo; no tropezaba con trabas opresoras que in-
flufan en el libre y gentil vuelo de su arrebatada
fantasia.
El estupendo especticulo de esta homogeneidad
en una naei6n vasta y poderosa deslumbr6 la ima-
ginaci6n de Guillermo Schlegel, quien la juzg6
equivocadamente y la tuvo por la mars grandiosa
obra de la religion cat6lica, y a Calder6n, como el
primero de los poetas del mundo porque lo refle-
jaba en sus Comedias con la mayor viveza. Si 61
hubiera conocido mas extensamente la literatura
espanola, habria visto que con igual fuerza presen-
taban tambi6n este orden de cosas, entre otros mu-
chos: Ercilla, Herrera, Balbuena y los pintores Ve-
lMzquez y Coello, en su parte guerrera y militante;
santa Teresa, Fr. Luis de Le6n y Murillo y Cano
y Morales, en la parte tierna y mistica, sin que fal-
taran Zurbaranes y Riberas en la poesia, que como
aquellos grandes pintores de martirios y macera-
ciones asceticas, representasen en sus versos la par-
te lnigubre y expiatoria del catolicismo inquisitorial.
Di6 de si entonces la inteligencia espanola
cuanto mas pudo, circunscrita en los t4rminos en
que la encerraron las instituciones y las opinio-
nes nacionales. Como a nuestros primeros padres,
le estuvo vedado el fruto del Arbol de la ciencia;
pero en pago tuvo a su disposici6n, para espaciarse
a sus anchas, el campo inmenso y brillantisimo de
la imaginaci6n.
Como era natural, todas sus producciones se ti-
heron del color lirico subido: no s6o se le nota en


12-2


177








1scaTOs


las odas de Luis de Le6n, de Aladana y de G6ngora,
sino en las lindas conedias de Lope de Vega, de
Tirso, de Calder6n y sus innumerables compaferos,
en las novelas de Cervantes, en las risas convulsi-
vas y sarcAsticas del gran Quevedo y sus imitado-
res, y aun hasta en las historias y los tratados mas
serios de teologia moral. L Son otra cosa el Cortes
de Solis, las cr6nicas de la Conquista de America,
excepto la de Acosta, y las obras de san Juan de
la Cruz y el maestro fray Luis de Granada? No
hay que extrafarlo: la vida misma del espafiol no
era mks que un derretido arrobo mistico, o un de-
lirio de pasi6n, en que luchaban las furias del amor
africano con las exigencias del honor caballeresco
inks puntilloso. Seria, pues, la mayor de las in-
justicias pedir a esta literatura obras cientificas,
en que entrase el espiritu de anklisis y el uso de
la raz6n fria y serena (1).
Los inquisidores tenian buen cuidado de apagar
cualquier luz sospechosa, antes que comenzara a
apuntar el horizonte. Aun cuando hubiera habido,
como los hubo, casos fenomenales de espafloles que
qusiesen discurrir, coma se discurria en el resto de
la Europa culta, o inmediatamente se ahogaba su
voz en los calabozos o en las hogueras, o tenia que
expatriarse para siempre, como sucedi6 a los pro-
testantes Reyna y Balera, y a los fil6sofos Miguel

(1) "Aunque es verdad que se leen y enseftan en Es-
pafla todas las artes y ciencias liberales, y hay consumados
doctores en ellas, lo principal a que atiende y se aplica el
espanol es a la profesi6n de ]a Sagrada Teologia, Cno-
nes y Leyes, sirvi6ndole s6io el estudio de las demis cien-


178








DOMINGO DEL MONTE


Servet y Luis Vives (1). Pero 1 qu6 mucho, si
hasta los varones mas venerables por la austeridad
de sus costumbres y la piedad ortodoxa de sus es-
eritos fueron mas o menas molestados, encarcela-
dos y perseguidos, en cuanto se sospechaba siquie-
ra que querian usar de la independencia de su en-
tendimiento? Tales reveses sufrieron, entre otros
infinitos, los insignes escritores ase6ticos fray Juan
de Avila, fray Luis de Granada y fray Luis de
Le6n, cl sabio teologo y orientalista Arias Monta-
no, y su digno discipulo y sucesor en la cktedra del
Escorial, fray Jos6 de Sigienza. i Podria decirse
que la razon espafiola, a manera de un fuego subte-
rrAneo y comprimido, rompia a mAs no poder por
Ia fuerza sola de su expansion, en llamaradas par-
ciales, que daban senales inequivocas de su existen-
cia; pero nunca revent6 en una erupci6n comple-
ta y luminosa, que sirviese de fanal a toda la na-

cias para conseguir con mAs precision y m6todo lo que en
primer grado profesa: s6lo tal profesi6n es mas conveniente
a un cristiano; con ella sola se dilata In fe cat6lica y se
abre el camino pars el cielo, se establece el buen gobierno
en una repfblica cristiana; y tales ciencias son provechosas
y honrosas, habiendo infinitos premios para ellas en tan
gran monarquia y ninguno para las demAs ciencias y artes;
ni aun son favorecidas ni estimadas como en los tiempos
antiguos de los principes y Mecenas'".--(Fn. BENITO DE
PEALOSA, Libro de las Cinco Excelencias del Espaiol,
Pamplona, 1629).
(1) Un siglo antes que Bacon, Luis Vives atac6 la
filosofia escolfstica, y en sus obras De Causis Corruptorum
Artium, De tradendis Disciplinis y De Artibus, ensei6
que la observaci6n y la experiencia es el mejor medio de
adelantar en las ciencias. Vease la Vindicacion del ilustre
filosofo espaiol Juan Luis rives, par don Ricardo Gon-
zilez Musquiz, 1835


179







ESCrITOS


ci6n? No tuvo Espana un Bacon, un Descartes, un
Leibnitz, antorchas filos6ficas de sus naciones res-
pectivas; dado que Luis Vives no produjo en su
patria efecto ninguno apreciable; para ella, los
esfuerzos de su mente eseudrinadora fueron Lo
mismo que los ensayos de la aplicacion del vapor
a Ia navegaci6n, de Blasco de Garay, ante Carlos V,
es decir, como si nunca se hubiera hecho.
No contradicen esta asercibn la valentia de pen-
samientos y cierto aire de desembarazo en las ideas
que se notan en la Historia de la guerra contra los
moriscos de Granada y El lazarillo de Tormes, de
don Diego Hurtado de Mendoza, en las Empresas
politics de don Diego de Saavedra, en una que
otra arenga de Ia Historia de Espana de fray Juan
de Mariana, asi como en su obra latina De rege et
regis institutione y su Tratado sobre la alteration
de la moneda; y en la Historia de la revolution de
Cataluna por don Francisco Manuel de Melo; ob-
s6rvese, empero, que todos estos autores pasaron la
part mss preciosa de su existencia fuera de Es-
pana, muchos desempefiando graves y altos em-
pleos diplomaticos;-en ellos tuvieron ocasion, que
nunca se les hubiera presentado en su patria, de
valuar las opinones de los hombres, que comparar-
los con las suyas propias, de palpar las intrigas de
las Cortes y de despercudirse, en fin, con el roce
de otras cabezas, y con el conocimiento de las rea-
lidades de Ia vida, de los errors y preocupaciones
nacionales.-Hurtado de Mendoza fu6 represen-
tante de Carlos V en el famoso Concilio de Tren-


180








DOMINGO DEL MONTE


to; Saavedra lo fue de Felipe IV en Roma, en
el Congreso Electoral de Ratisbona, en Baviera y
en el Congreso de Munsted; Mariana, a los 24 aios
de su edad, servia en Roma la eatedra de Teologia
en el colegio de los Jesuitas, donde estuvo 4 afios,
despu6s estuvo 2 en Sicilia y mis de cinco en la
Universidad de Paris. Melo, a fuer de portuguzs
honrado, cuando su patria se esforzaba por sacudir
el yugo de Espaia, hizo cuantos esfuerzos materia-
les e intelectuales pudo por conseguir tan justo in-
tento; y hombre de su capacidad y dado a tales em-
presas, no podia menos de pensar con la libertad
con que lo haria, y de escribir sus generosos con-
ceptos con la dicci6n mas nerviosa y substancial
que nunca tuvo la lengua castellana.
Pero no siempre que florecen las letras y las ar-
tes en las naciones prosperan a la par con ellas y
sus riquezas, su poderio y sus buenas costumbres.
Y esto se vi6 en Espana en las dos centurias en
que ocup6 el trono la dinastia austriaca. Su lus-
tre literario y artistico en los siglos xvI y xvn no
provino exclusivamente de causas eficientes en
aquel periodo, pues fu6 en mucha parte efecto del
impulso poderoso de adelantamiento y de cultura
que.imprimieron a la nacion Fernando e Isabel;
mas tambi4n fueron desarrollados, al mismo tiem-
po y en proporci6n geometrica, los germenes de
disolueion y de anarquia en que vinieron mezelados
aquellos bienes. La voluntad prepotente y ciega
de un solo hombre, como arbitro exclusivo de la
suerte de un pueblo, y la anti-evangelica y despia-


J


191








ESCRITOs


dada persecucion de toda creencia que no fuese la
catdlica, persecuci6n erigida en dogma religioso y
en instituci6n del Estado, no eran por cierto ele-
mentos de verdadera civilizaci6n para Espana; di-
gan lo que quieran ciertos sofistas inmorales, de
estos al uso del dia, que por granjear fama de
agudos, si no con mds villano intento, hacen gala
de patrocinar las causas mas perdidas y las mas
absurdas paradojas. A bien que ahi estan los he-
ehos para desmentirlos. Mientras Carlos V galar-
donaba con regia largueza la habilidad del Tiziano,
y Garcilaso repetia, con sin igual dulzura, por la
primer vez en lengua castellana, los delicados
acentos de Te6crito y de Virgilio, perecia al rigor
del despotismo- imperial, en los campos de Toledo,
el nltimo de los espanoles libres, con Padilla; y
era la patria de Gonzalo de C6rdoba presa de ra-
paces flamencos, que se repartian sus esquilmos
con impudencia propia solo de cortesanos. Ape-
nas Felipe II poblaba de maravillas el yermo del
Escorial, y entonaba el poeta Herrera, con estro
digno de un profeta hebreo, su himno en floor del
triunfador de Lepanto, cuando el mar arrojaba a
las costas espanolas las reliquias de la invencible
armada; y Arag6n tenia que llorar con lagrimas
de sangre a su Justicia Mayor, muerto con igno-
minia por el tirano, y a sus fueros brutalmente con-
culeados por el mismo. Aplaudia regocijada Es-
pani las locuras discretas de don Quijote, y se
reja de todo coraz6n de los chistes de Sancho Pan-
za, proclamando a Cervantes (que se moria de


182








DOMINGO DEL MONTE


hambre) honra de las letras de Castilla y regocijo
de las musas, y el Santo Oficio tenebrosamente se-
guia tapando con sus negras manos los resquicios
mas pequeios por donde pudiera entrar un rayo
de luz racional en el entendimiento del espanol.
Todo era fiestas y locas algazaras en los jardines
de Aranjuez y del Buen Retiro, en que Felipe IV,
abandonadas las riendas de tanto imperio a un tor-
pe favorito, se olvidaba del mundo, encantado al son
de los versos armoniosos y de los hechiceros dramas
de Lope y de Calder6n, al paso que se rebelaban
Cataluna y Portugal; que Luis XIV se llevaba en-
tre sus garras el Rosell6n, y Cromwell la Jamaica,
y que el gran Cond6 postraba por tierra en la bata-
lla de Roeroy la gloria de los tercios espanoles, no
hace mucho tiempo invencibles, y el terror de
Europa. Por ultimo, cuando el ingenio espanol
daba todavia fuertes sefales de vida con la Histo-
ria de la conquista de la nueva Espana y las come-
dias de Solis, de Candamo y de Zamora, agonizaba
en mortales ansias la monarquia, degradada en el
vistago postrero de Austria; y Espana, despobla-
da, exhausta e impotente en su inaudita miseria,
despues de pasar por la mengua de verse, aunque
en proyecto, repartida como bienes mostrencos en-
tre varios soberanos, tuvo para salir de sus apuros
que vender en almoneda los virreinatos de Mejico
y del Peru (1).
(1) "Se eeh6 mano aun de los recursos mfs degra-
dantes, cuales fueron los de vender los empleos, habi6ndose
beneficiado los Virreinatos de M6jico y del Perg por
$25,000 cada uno".-(TORIENTE, Revista General de la
Economfa Politica, tomo III, pfg. 267).


183








ESCEITOS


No hay que extrafiar este singular paralelismo
de gloria literaria y decadencia social, que pre-
sent6 Espafa, en los siglos que vamos examinando.
Ya hemos visto que el progreso de la poesia y de
las artes se debi6, antes que todo, a la feliz natu-
raleza del ingenio espaflol, y despues a los buenos
estudios que lo abonaron en tiempos de Isabel. Alli
donde todo se hubiera esterilizado despu6s para
siempre, 61 brot6 con fecunda exhuberancia: se
consubstanci6 desde luego y de la mejor buena fe
con el espiritu de las instituciones, que impusieron
a la naci6n el despotismo y el error; por lo tanto
goz6, para su acrecentamiento, de la libertad que
le es tan necesaria. Se hall en medio de la mas
enorme tirania en la feliz condici6n de Tacito,
cuando exclamaba entusiasmado: Oh rara tempo-
rum felicitate..., pues siempre dijo lo que quiso,
porque nunca quiso sino lo que le plugo a su con-
fesor y a su rey (1). Pero la prosperidad material
e intelectual de las naciones es el producto exclusi-
vo de la soberania de ciertas leyes, eternas e inva-
riables, establecidas por la divina Providencia para
la economia del mundo y de las sociedades. Estas
leyes pueden infringirse por los gobiernos, y aun
los pueblos pueden aplaudir y adoptar como opi-
ni6n national la infraction de ellas; mas no lo
haran impunemente: sufririn sin misericordia la

(1) En el feliz reinado de nuestro Rey y Sefior (Car-
los IIj se goza lo que dice Tacito del tiempo de Trajano,
que a cada uno le es licito sentir lo que quisiere y decir 1o
que siente. Historia de la Revolucidn del Senado de Me-
sina, por don JUAN ALFoNSo DE LARREIN, Madrid, 1692.


184








DOMINGO DEL MONTE


pena de sus extravios, con la sencilla pero tremen-
da certidumbre con que vemos que siempre a la
causa sigue su efecto.
Los primeros anon del siglo xvm fueron todavia
calamitosos para la peninsula. A todos sus males
anteriores se agreg6 el de la guerra en su propio
territorio. En aquel trasiego de monarquias (usan-
do la en6rgica frase del jesuita espafiol Nierem-
berg), la literature sigui6 la suerte de la naci6n,
hasta que, como 4sta, empez6 a transformar su in-
dole con la inauguraei6n de la nueva dinastia.
Mucho se ha lamentado por propios y extrafios esta
transformacidn, que se ha calificado err6neamente
de degeneracidn del carfcter national. Nosotros,
al contrario, creemos que fu4 un paso de adelanto
en el progress' de la civilizaci6n peninsular. Lo
que se llama cardcter national no es mas que In
masa de opinions, de hAbitos y costumbres, resul-
tantes de las ideas-madres que predominan en un
pueblo, en raz6n de sus circunstancias fisicas y
morales. Dichas ideas no duran por mueho tiem-
po las mismas, so pena de condenar al pais en
que tal sucede a una civilizaci6n ficticia, como
la de la China, estereotipada, por decirlo asi,
e impossible en Europa, y muy dafiosa a la natu-
raleza del espiritu humano. Este, o goza de las
condicionos esenciales para su desarrollo, y enton-
ces varia al infinito para perfeccionarse; o, por el
contrario sufre, se amortigua y perece, cuando los
obstftculos y las trabas lo ahogan, y entonces va-
ria para morir, y con 61 muere necesariamente la


185








ESCRfTOS


nacionalidad, que no es mas que el cuerpo mate-
rial que reviste aquel espiritu, alma de las nacio-
nes. Analicense las ideas que entraiian en la com-
posici6n del caraeter national espaiol, bajo la
Casa de Austria, y se vera que todos los elementos
eran de disolucion, salvo los restos preciosos qua
por milagro conservaba de su antigua casta caste-
llana y aragonesa.
La ductilidad peculiar del ingenio espafol, que
le hizo acomodarse siempre, con desembarazo y
bizarria, al espiritu de las 6pocas varias de la his-
toria patria; que le prest6 la energia y la sencillez
popular de sus romances, canciones y desires po-
pulares en la Edad Media; la pompa brillante y
caballeresca de sus comedias y romanceros, y las
felices imitaciones de las musas antiguas e italia-
nas en el siglo de la restauraci6n clasica; ahora, en
el siglo del anilisis, no le faltara seguramente tam-
poco. Ya en las demds naciones cultas pas6 el
reinado exclusivo de la imaginaci6n. En Italia ya
no hay Ariostos ni Tassos; en Francia, en vez de
Racines y Corneilles, reina soberana la critica en
la persona del multiforme Voltaire; y en Inglate-
rra no hallan otro Shakespeare ni otro Milton, sino
un Bolinbroke y un Hume. No hay que extrafiar,
por tanto, que en Espana no se encuentren poetas,
como Calter6n y Quevedo. Veamos, empero, si le
faltaran laboriosos criticos en el siglo de la critica.
Tengamos presente empero en nuestras investiga-
ciones que, aunque la Casa de Borb6n modified
mis bien con el influjo indirecto de las ideas fran-


186








DOMINGO DEL MONTE 187

cesas que por actos positivos el poderio absoluto
del principe y la intolerancia perseguidora de la in-
quisici6n, todavia reinaban en Espana estas dos
plagas (1). Ni era de esperarse humanamente del
nieto de Luis XIV que olvidase los hAbitos de
abierto y franco despotismo de su orgulloso abuelo,
asi como no olvid6, por fortuna, sus buenos conse-
jos de administration, y su protecci6n ilustrada a
las letras, a las ciencias y a las artes tiles. Ape-
nas se sinti6 bien afirmado en el trono que tan
refidamente le disputaron, empez6 a sembrar, en
la fundaci6n de varios institutos cientificos y lite-
rarios, las semillas de racionalidad y de buen
gusto que tan sazonados frutos dieron en los rei-
nados subsiguientes.
En Madrid se establecieron Academias de la len-
gua espafiola y de la Historia y el Seminario de
Nobles. En Barcelona una Escuela de matematicas;
en Sevilla una Academia de medicina; y en Cadiz
un Colegio de Guardias Marinas, en que se ensefla-
ban las ciencias exactas que tienen relaci6n con el
arte de navegar, y en que se form el primer mate-
mAtico moderno que produjo Espana, don Jorge
Juan (2).

(1) Durante au reinado perdi6 sus fueros politicos Ca-
taluna, y se quemaron 1574 individuos en varies ciudades
de 18 peninsula.
(2) Wase El Examen Maritimo, ''La Relaei6n Hist6-
rica del viaje a Ia Am6rica Meridional" por D. ANToNIo
DE ULLOA y D. JOEo JuAN y las "Observaeiones astron6-
micas" de los mismos.
(Revista de la Habana. Tomo tereero. Aflo 1855. PAgi-
nas 259-261, 275-277).








EsCRITOs


La tarea del ingenio espaifol falta en todo lo que
emprendi6. Pudo muy bien padecer en ello la inspi-
racion podtica; pero l que necesidad tenia Espaia
de mas poesia, cuando habia ya acumulado en sus
edades anteriores un tesoro riquisimo e inagotable
en este genero? Ahora para su bien necesitaba
de pensadores; de entendimientos que, aprovechan-
do en cuanto fuese posible las nuevas circunstan-
cias politicas, ilustrasen la opinion nacional acerca
de sus verdaderos intereses, y acallasen a este
prop6sito las facultades creadoras de la fantasia.
Entonces escribi6 Ustariz su Teoria y prdcti-
ca del comercio (1724), Zabana su Rep. sobre el
aumento del Real Erario y la felicidad de la mo-
narquia (1732), y Bernardo de Ulloa su obra sobre
Rcstablecimiento de las febricas y el comercio.
Entonces presenci6 la Europa por primer vez
el eurioso espectaculo de un Consejero de Castilla,
don Melchor de Macanae, abriendo el primero con
sin igual valor las hostilidades contra el antiguo
orden de cosas, y abroquelandose con el mismo
trono, combatir las usurpaciones del clero y las pre-
tensiones ambiciosas de la Sede Romana. Sus
ideas, aunque produjeron su eaida y su destierro,
adquirieron mayor realce y publicidad, por el es-
cAndalo de su persecuci6n, y sirvieron, mss tarde,
de antecedente a los ministros de Carlos III para
ir ganando terreno en favor de la independencia
nacional. Espectaculo no menos curioso y sorpren-
dente que el que acabamos de referir fue el ver
a la ya despierta razon espafiola ocultarse debajo


188








DOMINGO DEL MONTE


de la capucha de un fraile, declarar la guerra a
la cifila de errores vulgares y creencias supers-
ticiosas, en que vivia imbuido el pueblo; el cual
tomaba malamente por verdades religiosas o cienti-
ficas estos inmundos rezagos de los siglos medics.
XTase el Teatro Critico del padre fray Benito Fei-
joo. Otro sacerdote (jesuita por cierto), el padre
Isla, en quien se reunieron la festiva sensatez de
Cervantes y el carieter satirico de Quevedo, sin el
grande ingenio de entrambos, atac6 igualmente
con entereza en su Historia de fray Gerundio de
Campazas, el influjo frailesco, tratando de des-
acreditar las ridiculeces estrafalarias con que pro-
fanaban la oratoria sagrada los predicadores con-
veutuales de su tiempo. Por esto, y porque todo
el Gerundio no era mis que una pura rechifla de
la vida y de las costumbres monasticas, antque sin
rayar jams ni aun remotamente en las sucias obs-
cenidades de Boccaccio, mereci6 este libro los ho-
nores del index. Tambien merecio de la traducci6n
al ingles, a poco de haberse publicado.
La critica hist6rica recibi6 un grande incre-
mento en aquella epoca en Espana, con la funda-
ci6n de la Academia de la Historia (1738), que
tan buen nombre se ha granjeado despu6s dentro
y fuera de la peninsula. Guiada de los principios
mas sanos y filos6ficos que en esta materia, como
en todas, vienen a reducirse, en ultimo anilisis, a
la investigation de la verdad, y nada mis que la
verdad, se di6 con empeflo a solicitar en las biblio-
tecas y archivos de cabildos, iglesias y conventos


189







ESCRITOS


los datos mas fehacientes de la Historia patria. En
esta investigation se distinguieron el fraile Fl6rez,
cuya obra titulada Espana Sagrada encierra cuan-
to pueda apetecerse respecto a los origenes de la
iglesia espafola; Perez Bayer, con su disertaci6n
sobre las medallas hebreo-samaritanas; Casini, con
su Catdlogo razonado de los ms. drabes del Es-
corial; el padre Burriel en sus Cartas y el Mar-
quis de Valdeflores, don Jos Velazquez, con el
Ensayo sobre los alfabetos desconocidos, de las
medallas y monumentos mds antiguos de Espana.
No menos notable fu6 la Historia critica de Es-
poita, del jesuita Masdeu, algo parecida en el
plan a la Historia del Comercio de la antigiledad,
de Heven, y en que el espafol ha derramado tanta
erudici6n y tanto rational escepticismo en sus in-
vestigaciones, como en las suyas aquel docto tu-
desco de nuestros dias. Dos frailes mas, Belando y
Miiana, ejercitaron su laboriosidad en asuntos his-
t6ricos, el primero escribiendo la Historia civil
de Espana y el segundo continuando la Histo-
ria de Mariana. Tanto estos, como antes el Mar-
qu6s de Mod6jar, autor de las Memorias histd-
ricas de don Alfonso VIII y don Alfonso el Sabio,
y otras disertaciones hist6rico-criticas, y el Mar-
qu6s de San Felipe en sus Comentarios de la
guerra de sucesion, no ofrecen al lector la frase
tersa y el estilo clasico de Mariana ni de Solis; en-
tonces se cuidaban muy poco de la forma para
tender a la substancia; asi es que, en vez de aque-
llas dotes, puramente artisticas, y en que sin duda


190








DOMINGO DEL MONTE 191

consiste el encanto de un Jenofonte y de un Ta-
cito, se tropieza con un lenguaje descolorido, y a
veces eseabroso, pero tambien se encuentran las
dotes de veracidad, de exactitud y de buena fe,
inapreciables en este genero de composici6n.
tY cual fu6 la suerte que cupo en esta crisis a
la poesfa, tomando esta palabra en su acepcion mas
estricta, es decir, a la composici6n en verso de
obras de pura fantasia? Sentimos responder que
qued6 muy mal parada. En aquellos dias de rege-
neraci6n intelectual, todo espafiol de m6rito que
se sentia con fuerzas para discurrir, en vez de em-
plearlas en componer romances, al estilo antiguo,
como G6ngora, o de imitar en odas y canciones a
Horacio y al Petrarea, como Garcilaso y Herrera,
ocupaba su entendimiento en investigaciones serias
acerca de algin capitulo de la historia national, o
se daba al estudio de las ciencias fisicas o mate-
miticas, o al de la pablica economia. Los frailes
mismos, y los clerigos, que con tanto fervor se de-
dicaron en los siglos inmediatos anteriores al culti-
io de las buenas letras, en que recogieron tan mere-
cidos lauros, los hemos visto ahora abandonar tam-
bien el Parnaso y apoderarse de la critica filos6-
fica, emplear sus largos ocios en echar abajo la
obra de ignorancia y de superstici6n que levanta-
ron en parte sus antecesores.
Andaba tan desacreditada la poesia, que no tuvo
empaeho ninguno don Gabriel de Artabe y Angui-
ta, clerigo y abogado de Madrid, en 1734, de estam-
par contra ella estos requiebros en la censura de







EsCurros


un libro de coplas, titulado Guirnalda poetica, que
le mandaron examinar para su impresi6n: "Y bien
mirada (La Guirnalda) digo, que este trabajo es
un entretenimiento que excluye al ocio: pero
tambi4n me parece un ocio de los que huyen del
trabajo, porque s6lo los que no tienen que hacker
otra cosa se podrian ocupar en tejer guirnalda.
Ya veo que tiene flores de erudici6n, pero le faltan
los frutos de la utilidad, porque a qu6 fin viene el
ejercicio de una facultad que otras veces par las
nubes, ahora la traen todos anublada por los
suelos; otras veces hacer versos era nobleza, ahora
es la infamia; otras veces hacer coplas era fecun-
didad y sobra de entendimiento, ahora es falta de
juicio y carestia de seso; otras veces el metrifi-
cante comia, aunque mal; ahora ni mal ni bien;
otras veces el mas necio si daba en componer se
componia ; ahora el mas sabio si le da gana de
componer cuatro coplas se descompone o le des-
conciertan y burlan; de suerte que entonando las
coplas, o los necios se amotinan y blasfeman lo
que ignoran, o los discretos se conjuran a darlas
por monedas falsas y armas prohibidas, dejando
los versos en el miserable estado de furtivo eon-
trabando. i Rara mutaci6n de siglo! Haber usur-
pado asi la mitad de su imperio al grande Apolo,
para que ande fugitivo y todas sus musas como
a sombra de tejado".
La critica, ademAs, quiso pasar por su crisol to-
daslas ideas recibidas y para elo no empleo otros
instruments de analisis que los que le proporcio-


192








DOMINGO DEL MONTE i9s

naba la vecina Francia, G d6nde irian a parar su-
jetos al inexorable compas de la poetica de Boi-
leau, los vuelos audaces del drama nacional, los
primores orientales de sus romances moriscos y las
gracias rudas y primitivas de sus romances viejos;
fin de pasi6n exaltada y de imaginaci6n sin freno,
que caracterizaron hasta aqui al ingenio espafol?
Todo lo proscribieron los innovadores, excepto las
imitaciones de los poetas; con el celo exagerado
pero necesario, y conveniente de tales, prefirieron
el ser prosaicos con juicio y correccion a ser po6-
ticos con extravagancias y delirios.
La Academia Espafola, fundada en 1714, empe-
z6 esta obra de arregfo y de raz6n publicando su
Diccionario y su Gramdtica de la lengua, fruto de
sus tareas. El Diario de los literatos de Espalia,
especie de revista literaria que se publicaba en
1737, y la Retorica y poetica, de D. Ignacio LuzAn,
impresa en la misma 4poca, fueron las primeras
muestras de la nueva doctrina reformadotra.
He aqui, en prueba, la manera con que trataba a
Calder6n uno de aquellos exaltados reformistas
en 1749:
"A Calder6n le levantaron altares, decia Nasa-
rre en su prologo a las Comedias de Cervantes,
como a un dios del teatro, y su ingenio superior
tropezaba ialgunas 'veces con cosas inimifgbles,
pero acompafadas con otras tan poco nobles, que
se puede decir, si la bajeza de ellas ensalza lo su-
blime, o si lo sublime hace menos tolerable su ba-
jeza... Despreci6 el estudio de las antiguas co-
1--2








ESCRITOS


medias: sus personas vagan desde el oriente al
occidente. La ufania, el punto de honor, las pen-
dencias y bravura, la etiqueta, los ej6rcitos, los si-
tios de plazas, los desafios, los discursos de estado,
las academias filosoficas y todo cuanto ni es vero-
simil, ni pertenece a la comedia, lo pone sobre el
teatro. No hace retratos, espejos ni modelos, si no
decimos que lo son de fantasia. Es verdad que,
para disculparle, quieren decir que retrata la na-
ci6n, como si toda ella fuera de caballeros andan-
tes y de hombres imaginarios... Hace hablar a
sus personas una lengua sedienta, como metAforas
ensartadas unas en otras, y tan atrevidas y fuera
de modo, que los suenlos de los calenturientos, de
Horacio, serian menos desvariados". N6tese la ra-
pidez con que se extendian las ideas transpirenai-
cas en las clases ms instruidas de la naci6n, pues
sin haber transcurrido todavia medio siglo de ha-
larse esta en abierta comunicacion con Francia,
ya un literato tenia dificultad en comprender a los
espafioles, pintados por Calder6n.
La Academia de la Lengua, fundada en 1714,
publicando su Diccionario en 1724, empez6 esta
obra de arreglo y de raz6n, coadyuvando eficaz-
mente a ella el laborioso' erudito don Gregorio Ma-
yans, con sus Origenes de la Lengua Espaiola
(1732), don Ignacio Luzin con sus atildados versos
y mis aun con su Ret6rica y Poitica (1737), en
que, aunque no con el viejo rigor con que lo hizo
despu6s Nasarre, llevabanlos pasados extravios de
la folle de la maison Mayans, Montiano, VelAz-


194








DOMINGO DEL MONTE


quez. Don Agustin Montiano, con sus Au merendo,
tragedias y disertaci6n, soporiferas las primeras,
pero muy llena la segunda de sana doctrina, y
don ............J. Velazquez, con su origen de
la Lengua Castellana (1754). El Diario de los Li-
teratos de Espana, especie de revista literaria, la
primera en su clase que se vio en Espafa y que em-
pez6 en 1737, vino' tambien a reforzar poderosa-
mente la cohorte novadora desacreditando en sus
paginas el reinante mal gusto contemporaneo. Para
conseguirlo usaba, como ya lo hemos indicado mas
arriba, las reglas del clasicismo francs: este era el
criterio de que se servian en el juicio- de las obras
nacionales. Bien se deja entender que semejantes
reglas no eran las mas a proposito para el caso,
porque en lo general eran arbitrarias y capricho-
sas y sobre todo porque exagerando en las letras
y en las artes el eterno y sencillo principio de lo
bello, tan bien entendido en la clAsica antigiiedad,
lo desfiguraban y Lo desconocian lastimosamefite.
I Qui6n reconoceria al sobrehumano Apolo, triun-
fador de la monstruosa serpiente, con la sublime
sencillez con que lo represents el divino cincel grie-
go, simbolizado en Luis XIV por sus artistas tal
cual se ataviaba locamente este monarca en las
fiestas de Versalles, con zapatos de palillo, peluca
y guirnaldas de encaje?
Pero asi y todo era preferible esta escuela, en
que al menos habia correction y buen gusto, a
aquel hacinamiento de trivialidad y de disparates,
a que vino a reducirse por nltimo la po'esia caste-


19:5








ESCRITOS


llana. Ya hemos visto como la despreciaba un
censor coetaneo: en el titulo de ese mismo libro
censurado se tendril una idea del estilo de la 6poca:
helo aqul: "Guirnalda Po6tica, tejida de las mas
fragantes flores, que ha producido la f6rtil Car-
pentana Athenas'".
Leandro Moratin, en su introducci6n biografica
a las obras p6stumas de su padre don Nicolis,
traza este estimoso pero veridico cuadro de las le-
tras espaifolas en 1760 cuando empez6 a escribir
su mencionado padre.
"No habia dado en aquel siglo la poesia castella-
na paso alguno que no fuese encaminado a su deca-
dencia... El teatro habia llegado a su mayor co-
rrupci6n. La poesia lirica, toda era paranoma-
sias y equivocos, laberintos, ecos, retru6canos y
cuanto desaciert6 es imaginable. En el g6nero su-
blime, hinchaz6n, obscuridad, conceptos falsos, me-
tAforas absurdas. En el gracioso, bufonadas truha-
nescas, chocarrerias, chistes obscenos, ninguna imi-
taci6n de la naturaleza visible o patetica, ningin
precepto del arte que moderase o dirigiese los im-
petus de la fantasia."
Aqui es preciso recapacitar, sin embargo, que la
mayor parte de estos adefesios existian ya mas
que en embri6n en las deslumbrantes poesias de
principios del siglo xvn, asi como las causas de los
males politicos que postraron a Espana bajo Car-
los II, se encontraban en germen en la politica de
Carlos V. La pureza y la claridad de la dieci6n,
unidas a la poesfa de las imhgenes, que tanto nos


196








DOMINGO DEL MONTE 197


encantan en Castillejo, en los petrarquistas Gar-
cilaso, Padilla, Mendoza, Medrano, y sobre todo
en los castizos Argensolas, en el arrebatado ca-
pitin Francisco de Aldana y en el angelical fray
Luis de Le6n, ya empezaba a bastardearse con
postizos atavios aun sin concluir el siglo xv.
Se columbran fuertes rasgos de degenera-i6n y
de mal gusto en los poetas mas afamados de dicha
epoca, como lo eran Lope, Quevedo, Ulloa, Cristo-
bal de Mesa, sin que sirvieran la amistad intima y
las lecciones que debi6 a Torquato Tasso, para es-
caparse del naciente contagion.
Este lleg6 a su mas alto punto de corrupei6n con
G6ngora, quien, al cabo malogrando sus peregrinas
dotes, redujo a principios el extravio intelectual,
y fund la secta de los cultos, que despues se llam6
gongorismo, en su honor. Todos los ingenios del
siglo XvI, cual mas, cual menos, pagaron fatal-
mente su feudo a esta moda. Y hemos dicho fa-
talmente, porque creemos que n0' pudieron menos
de contaminarse. El entendimiento humano, y un
entendimiento tan lozano y vigoroso como el de las
razas meridionales de Europa, capaz de abarcar en
su ardiente actividad los trabajos intelectuales mas
arduos y las co'ncepciones mas elevadas, no podia
guardar mesura y discreci6n en todo por mucho
tiempo, viendose reducido eternamente, por mal
de su estrella, a digerir vaciedades: que a esto, y
no a otra cosa, lo condenaron los carceleros de su
pensamiento, los temores regios y religiosos.
No todos los poetas tenian vocaci6n de serafines,








ESCRITOS


como santa Teresa, para pasar su vida en un him-
no perdurable de amor extatico, ni aunque buenos
cat6licos, se sentian a todas horas con inspiraciones
misticas.
j En qu6 habian de emplear sus potencias inte-
lectuales, cuando agotaban la vena religiosa? To-
dos habian abjurado el uso de su raz6n en mate-
rias de fe, la abjuraron tambi6n en materias de go-
bierno y filosofia; no era extrano que quedAndole
tan corto campo en la vida para su uso tampoco
supiesen emplearla en materias de composition li-
teraria. Sabido es que no basta, en ella, para tocar
el pice de la perfeeci6n, la inspiraci6n espontAnea.
Por grande que sea un ingenio, necesita de la dis-
ciplina del arte, para lucir en toda su brillantez: el
arte es el indispensable engaste que duplica el
valor de la piedra mas preciosa. Y el arte no' se
comprende sin un tacto exquisito de entendimiento,
que por Lo comnn es el mismo ingenio ; pero que no
siempre se desarrolla a par de 61, y que, en conclu-
si6n, no es mas que la raz6n, elevada a su nltima
potencia.
Esto explica, a nuestro parecer, el Gongorismo
espanol y el Marinismo italiano, simples aberra-
ciones de entendimientos fecundos, pero oprimidos,
que en su necesidad de producir, producian mons-
truos, ya que no les era permitido el dar a luz sus
frutos naturales. Porque no son otra cosa que her-
mosas monstruosidades las producciones de Lope
de Vega, de Balbuena, de Calder6n, de Quevedo y
de G6ngora. Sin embargo, cada uno de estos cinco


198








DOMINGO DEL MONTE


poetas fu6 dotado por el cielo de la mayor suma de
ingenio con que puede nacer un hombre: cada uno
de ellos pudo igualarse en los partos de su imagi-
naci6n con los poetas mas eminentes de la anti-
gijedad, o de las edades modernas. Lope de Vega
pudo ser el Shakespeare de Espana, asi como Bal-
buena su Ariosto y Calder6n su S6focles; Queve-
do tenia los alcances intelectuales de un Voltaire
y G6ngora la 6tica pulcritud de Anacreonte, uni-
da a la valentia en la expresi6n de un Byron...
Todos lay! dolorosamente se perdieron en el mar
de la vida, que les esperaba al nacer... Lo que
admiramos hoy de ellos, no son mas que los des-
pojos parciales de sus riquezas, confundidos entre
el cieno y las algas por el naufragio.
Ni .............. que estos poetas espaioles
representan cada uno de ellos la perfection ideal
a que puede llegar el ingenio espanol en una 6poca
dada; y aun no hay para qu6 compararlos con otros
poetas extranjeros, hijos tambi6n de las circuns-
tancias de sus siglos y naciones. Yo tengo mas
alta idea del ingenio espanol: creo que pudo y
puede y podra ser capaz de igualar y superar a
los grandes ingenios de la antigiedad y de las na-
ciones modernas extranjeras; pero creo tambi6n
firmemente que Shakespeare es muy superior a
Lope, Ariosto a Balbuena, S6focles a Calder6n,
Voltaire a Quevedo, y Anacreonte y Byron a don
Luis de G6ngora: el porqu6, ya queda bien expli-
cado.
El nnico ingenio espanol que sali6 a luz com-


199








ESCRITOS


pleto, y di6 de si cuanto de 61 podia esperarse,
fu6 Cervantes: su nombre solo por su grandeza
equivale sin duda ninguna, como decia aunque ma-
lignamente Montesquieu, a toda la literatura de una
nacion.
Volvamos al siglo xvI. A mediados de 61, es
eierto que la muchedumbre se extasiaba todavia con
los autos sacramentales de Calder6n; creia en bru-
jas y se reconocia de buena fe vasalla de un rey
Senor de vida y haciendas; y que los poetastros fa-
melicos que escribian para divertirla, no observa-
ban mas reglas de composici6n que la acomodati-
cia de Lope en sus comedias, cuandu sin empacho
confesaba que como el vulgo era quien lo pagaba
tenia que hablarle en necio para darle gusto; y
aunque la generalidad del pueblo estaba sujeta
aun al impulso de aquellas causas remotas de de-
cadencia politica y literaria, no sucedia lo mism'
con los buenos ingenios herederos y representantes
legitimos de la intelectualidad nacional. En Es-
pana, como en todas partes, estos ingenios privi-
legiados forman las alturas del pensamiento, que
asi como las del mundo fisico, son las primeras
que dora y alumbra el sol de la inteligencia, en
tanto que los valles permanecen envueltos en las
tinieblas del error. El comereio de ideas europeas
de que se vio privada Espana por espacio' de dos
largos y trabajosos siglos, en que la mantuvieron
incomunicada con el resto del orbe culto, lo empie-
za a cortar ahora irremisiblemente con Francia:
Felipe V no sali6 solo de Versalles, para venir a


200








DOMINGO DEL MONTE 201


ocupar el solio espaflol: le acompafaban los capi-
tanes y los ej6rcitos de Luis XIV, sus ministros,
sus altos empleados de palacio, con sus mujeres y
con sus libros... s que conductos mejores que 4s-
tos para burlar las aduanas inquisitoriales y ha-
cer, si no el comercio, al menos el contrabando de
]as ideas? Ya hemos visto lo pronto que prendie-
ron estas en los frailes Feijoo e Isla, en el minis-
tro Maranaz, en los literatos Luzan, Mayans, Na-
sarre, Velazquez. .. no haya miedo que ya se vuel-
va a extinguir la llama. Al contrario, cada aflo
un nuevo campe6n de la reforma; cada reinado es
un nuevo triunfo. Moratin padre logr6 suprimir,
en tiempo de Fernando VI (1746-1759), la repre-
sentaci6n de los autos sacramentales, "por el des-
acierto (decia) con que estAn tratados en ellos
los dogmas de la religion, la violencia con que se
interpretan los textos de la escritura y el incon-
veniente gravisimo de presentar a vista del pueblo
con toda la ilusi6n que presta el teatro unas accio-
nes cuya imitacion dramatica degrada la majestad
de la ley y sus altos misterios, dignos s6o de
existir para ensefianza nuestra en los libros sagra-
dos, o de oirse en el templo como asunto peculiar
de sus mas elocuentes ministros'". Ya estos son
los conceptos de la raz6n europea, expresados en
lengua castellana. V4ase la pintura que hace de
la transicion de las ideas y de las costumbres ane-
jas, hispanoaustriacas, a las modernas que introdu-
jo la nueva dinastia, un escritor popular del tiem-
po de Fernando VI... "Cuando me acuerdo de








ESCRITOS


ias inocencias, de las sandeces, de los usos, de los
abusos, de las obscuridades, de los encogimientos,
de los retiros y de las miserias, con que nos cria-
ron los Borbones de aquel tiempo, a los que ya so-
mos caducos en 4ste, me retoza la risa... En aquel
tiempo (en el de los nltimos anos del sosegado
gobierno del senor Carlos II, y el de los primeros
dias del feliz reinado del senor Felipe V, que
goza de Dios) ; en este tiempn, digo, que dieron los
espafoles en el delirio de ser cefiudos, austeros, se-
veros y perezosos, y en la mania de andar sucios,
mal ataviados y mal metidos en unas aprensio-
nes ridiculas, en unas ceremonies extravagantes y
en unas terquedades soberbias e inveneibles, pero
ahora que ya estAn mis limpios y mas sociables y
que se han motilado, con los tufos, los moios, las
perillas y los bigotes, de muchos entonamientos y
castallenadas enfadosas... Ahora que a Madrid
se le ha dilatado el corazon, la hermosura y el
apasionamiento, y que la Espana toda esti menos
aterida y melancolica, ahora que vivimos menos
acosados de las mentiras y los asombros de los
muertos, que se nos tomaban al mundo ; de los
duendes, que nos devanaban y revolvian las casas
y los cascos; y de las brujas, que nos chupaban el
pellejo; y que nos vamos ya muy poco a poco y con
mucho tiento a creer en las revelaciones, en los
milagros, en los arrebatamientos, en los 6xtasis y
en otras altanerias formidables que hartas veces
tienen mis visos de tramoya y perspectivas para
cubrir infames ambiciones, que apariencias s6lidas


202








DOMINGO DEL MONTE


para manifestar sencilleces y verdades... Aho-
ra que ya no son tan hoscos, tan mesurados, ni
tan indigestos de alma y de semblante los doe-
tores de las escuelas y que se dejan ver en los
coneursos civiles, mis d6ciles, hablando con me-
nos severidades y misterios de las honduras y
elevaciones de sus silogismos y sus ciencias...
y que ya escuchan sin tanto enojo el lenguaje,
las miaximas y los descubrimientos de la......
........ Ahora que las facultades matematicas
corren con feliz desahogo, sin tener que brincar
por encima de los fantasmones que les ponian
en el camino los enemigos de las demostraciones
y de las utilidades del pdblico; y que, a pesar
de tantas oposiciones, les concede y confiesa ya
el mundo la honradez, la certeza, la utilidad y
los demis bienes que les negaban y quisieron
oeultar las imaginaciones corrompidas, y las ig-
porancias furiosas de muchos hip6eritas y zala-
meros... quiero animar a los curiosos y aficio-
nar a los rebeldes al estudio de las puras, ho-
nestas y sabrosas recreaciones y verdades de esta
altisima ciencia, etc." Esto lo escribia en 1762 un
catedrAtico viejo de Matematicas de la Universi-
dad de Salamanca-el doctor don Diego de .Torres
Villarroel, escritor muy favorito del vulgo en su
tiempo-no por propaganda de verdades como las
que aqui asienta, y que las soltaba a desgaire o
pron6sticos anuales en sus hor6scopos, sino por
sus poesias en estilo chocarrero, escritas expresa-
mente, como lo confiesa, para recoger algunos ma-


203








ESCRITOS


rovedis para sus menesteres. Sus palabras indican
que ]a Universidad principal de Espana sigui6
pronto el movimiento progresivo de ilustracion que
empez6 en la corte de Felipe V.
En el reinado de Carlos III se acab6 de aclima-
tar en las clases superiors de la sociedad espafiola
el espiritu filos6fico francs (1).
Una de las instituciones que mas contribuyeron
a generalizarlo fueron las llamadas Sociedades Pa-
trioticas de Amigos del Pais, ideadas por el Fiscal
del Consejo de Castilla, Campomanes. Estas So-
ciedades, compuestas de los vecinos mas visibles
de cada capital de provincia, eran presididas por
los gobernadores de ellas, y debian ocuparse en
promover el fomento de la educaci6n primera, la
industria, la agricultura y el corpercio en. los pue-
blos de su distrito. Cumplieron casi todas con en-
tusiasmo con los objetos de su instituto, y se les
debi6 el establecimiento de muchas escuelas de
primeras letras y gratuitas, la reforma de otras
y Ia fundaci6n de academias de dibujo lineal, de
artes y de oficios. Pronto siguieron a estos esfuer-

(1) Ha sido para nosotros un objeto de gran curiosidad
estudiar ]a transition de las ideas y de las costumbres aife-
jas hispano-austriacas a las modernas que introdujo el nue-
vo orden de cosas. Con los muchos documentos que hemos
reunido en otras investigaciones con este objeto daremos
a conocer totalmente bastantes caracteristicas de la 6poca.
He aqui c6mo se expresaba un jurisperito en 1740 contra
el espiritu de vieja rutina, defendiendo las ideas innova-
doras. Se nota en 61 lo bien que se avenia con la indole
indiferente de la filosofia del siglo xviii, emancipada ya
de today autoridad, con la natural entereza y desenfado del
carActer indigena espanol.


204


'-'7


DOMINGO DEL MONTE 205


zos la mejora de las fibricas en las atrasadas ma-
nufacturas espafolas. El rey, aconsejado por su
sabio ministro el Conde de Aranda y sus fiscales,
los buenos patricios los Condes de Floridablanca
y de Campomanes, sefialaba fondos suficientes del
mismo Real Erario para atender a estas fundacio-
nes patri6ticas. Voltaire mismo y los enciclope-
distas, corresponsales y amigos de aquellos tres
ilustres varones, aplaudieron con entusiasmo, des-
de Paris, los adelantamientos increibles de Espana,
que, en aquella 6poca, por el empefo de su gobierno
en civilizarla y regenerarla, presentaba un espec-
thculo identico al del Austria de Jos6 II, la Tosca-
na del Gran Duque Leopoldo y la Prusia de nues-
tros dias.
Por este mismo tiempo se suprimieron los jesui-
tas-que fue el acto mis atrevido del espiritu in-
novador de la epoca:-los desterraron a Italia, y
alli, en medio de las angustias de la proseripci6n,
para gloria de sus nombres y de la inteligencia
espafiola, dieron las mas relevantes muestras de su
amor patrio y de sus conocimientos literarios. Je-
suitas eran Masdeu, autor, ya citado, de la Histo-
ria Critica de Espana y de la Cultura Espanola
(178.3) ; Andres, que escribi6 la Historia General
de la Literatura, en que despleg6 un caudal con-
siderable de erudici6n y de critica; Lampillas,
autor del Ensayo Hist6rico-apologetico de la Li-
teratura Espanola contra las opiniones de algunos
escritores modernos italianos (1789), obra defec-
tuosa por la pasi6n con que esti escrita, pero dis-








ESCEITOS


culpable por ser desahogo de un expatriado; Mo-
lina, natural de Chile, autor de la Historia de
Chile (1782) ; Clavigero, veracruzano, diligente in-
vestigador de la antigua civilizaci6n mejicana, en
su muy conocida obra titulada Histaria Antigua
de Mijico; Alegre, tambi6n mejicano, traductor
de la Iliada en correctos versos latinos, y por ulti-
mo, Montengon, autor, entre otras obras insignifi-
cantes, del Eusebio, novela escrita en animada
prosa castellana y llena de provechosos documen-
tos para la educaci6n moral de la juventud.
El vacio que dejaron los jesuitas en la ensefianza
de varios ramos secundarios de la instruccion pn-
blica, de que estaban hecho cargo, en sus famosos
colegios, se suplieron pronta y ventajosamente por
el gobierno. Baste citar los Estudios de san Isidro
de Madrid, que regentaban ellos desde el tiempo
de Felipe IV, que los fund, se volvieron a abrir
por Carlos III en 1768, enseifndose alli las lenguas
latina, griega, arabiga y hebrea, ret6rica y po6tica,
matemiticas, derecho natural y disciplina eclesias-
tica. Las universidades experimentaron en sus
estatutos el espiritu de reforma, que se habia apo-
derado enteramente de los espafioles mas distin-
guidos por su capacidad intelectual o su posici6n
social, y de que participaba el mismo rey, a pesar
de sus nimios esernpulos religiosos. La Universi-
dad de Salamanca vari6 algo su planta, pero la de
Valencia se despoj6 enteramente de sus arreos go-
ticos y qued6 convertida en un bellisimo monu-
mento de la sabiduria moderna. En ella se esta-


206








DOMINGO DEL MONTE


bleci6 la primera clase de Clinica, en Espana, y
a las clases de Teologia, Derecho y Medicina, que
habia antiguamente y que se ampliaron conforme
a los progresos de la 6poca, se agregaron las de
Historia Literaria, Derecho Natural e Internacio-
nal, MecAnica, Fisica Experimental, Quimica, Bo-
tAnica y Astronomia. Esta reforma se debi6 a la
influencia del rector Blasco, que fu6 tambien el
que di6 la nueva planta a los Estudios de san
Isidro. En la Corte se fundaron un Gabinete de
Historia Natural y un Jardin Botnico.
Como no es nuestro Animo trazar aqui el cuadro
de la civilization espafiola, si no un sucinto bos-
quejo de su progress para deducir la parte que
toe6 a las letras, enviamos al que desee instrucci6n
mas a fondo en la historia civil de este interesante
periodo a la obra de Coxe, traducida magistral-
mente al frances con muy exquisitas adiciones por
el espafiol don Andr6s Muriel, bajo el titulo de
L'Espagne sous les Roys de la Maison de Bour-
bon (1).
Baste, pues, a nuestro proposito, decir que todos
los ramos del saber encontraron entonces valedores
que los protegiesen y apasionados alumnos que los
estudiasen.
Dicho se esta con esto que los ramos superiores
de la Literatura, como son los escritos sobre la
Historia y la Legislaci6n national, la Economia

(1) Consiltese tambien la Biblioteca Espanola de los
mejores escritores del reinado de Carlos III, por J. SEM-
PERE Y GUARINos, Madrid, 1785-89, 6 tomos.


207








ESCEITOS


Civil, y, en suma, Jo que hoy se llama ciencias mo-
rales y politica, se cultivaron con el mayor ardor,
como lo demuestran las obras que hemos citado
de los jesuitas, casi todas hist6ricas, las preciosas
Memorias de la Academia de la Historia, las nue-
vas y correctas ediciones de las Cr6nicas e Histo-
rias antiguas espafiolas y las traducciones que se
hacian de lo mejor que en francs se publicaba y
era compatible con la suave censura de entonces.
La amena literatura no se qued6 por cierto reza-
gada. Don Nicolas Moratin, padre del poeta c6mi-
co del mismo apellido, que es el mds conocido fuera
de Espana, tuvo la gloria de ser el primer poeta
espaiol de algnn m6rito que se educ6 en la nueva
escuela, fundada por Luzan. Naci6 en el mismo
ano en que aquel culto humanista di6 a luz su
Postica, en 1737; hizo sus estudios literarios en
uno de los colegios de los jesuitas, que, como ya
sabemos, no fueron los nltimos que adoptaron las
ideas de buen gusto del siglo de Luis XIV, y volvi6
a Madrid, donde naci6 pero de donde habia salido
nino, a la muerte de Fernando VI en 1759, eiando
contaba 22 aflos de edad.
Todavia entonces, ni la reforma literaria ni la
social se habia generalizado en Jo que pudi6ramos
llamar las capas secundarias de la poblaci6n espa-
Hola: el mismo Moratin se queja, en la biografia
de su padre, de que en 1760 nadie leia la obra de
Luzdn, y de que el teatro era tiranizado por el
populacho, que mandaba en 61 con tanta arbitra-
riedad como suelen hacerlo, en estos estados demo-


208








DOMINGO DEL MONTE 209


crAticos, las mayorias en el mob. No hay que ex-
trafar esta resistencia, puramente de inercia, que
oponen a veces los pueblos al progreso de la verdad,
cuando se les presenta en traje nuevo, palanca muy
poderosa que es preciso que sea la que mueva y
haga andar instantaneamente a la vez las grandes
masas humanas, a 1o que se agrega que en casi
todos los paises hay porciones de hombres cubier-
tos de tan impenetrable costra de ignorancia y de
rudeza, que tarde y nunca legan a filtrar hasta
sus entendimientos ciertas ideas, culpa no de ellos,
sino del estado social y politico en que nace y se
revuelve parte de la plebe de la mayoria de las
ciudades de Europa.
Don NicolAs Moratin, sin embargo, empez6 a In-
char denodadamente con la turba. Su primer
triunfo, mfs que de poeta, fu6 de critico y de ciu-
dadano: se hall con valor bastante para atacar
las opiniones populares reinantes en materias dra-
maticas, en tres discursos sucesivos que public,
con el titulo de Desengaos al Teatro. Manifesta-
ban al principio los defectos de las comedias del
siglo pasado y los de las del siglo presente, pro-
dudciones de mero pane lucrando, y en que sin
una chispa del ingenio antiguo espafiol, desarre-
glado pero poderoso, se descubra; hasta que, por
ultimo, atacaba al mismo Calder6n y sus famosos
Autos Sacramentales.


14-2













IV


Sobre la Novela Hist6rica

1-Ramiro Conde Lucena, obra original en
seis libros, por D. RAFAEL HuMARA Y SALA-
MANCA. Paris, 1823. 1 tomo 80
29-El caballero del cisne. Novela hist6rica
original. Por D. RAM6N L6PEZ SOLER. Va-
lencia, 1830. t. 8
3o-G6mez Arias o Los Moros de las Alpu-
jarras. Novela hist6rica, escrita originalmen-
te en ingles por el espaiiol D. TELESFORO DE
TRUEBA Y Cosfo, y traducida libremente al
castellano por D. MARIANO ToR.RENTE. 3 tomos
89 Madrid, 1831.

A literatura espaflola, tan fecunda en el siglo
xvI y los dos primeros tercios del xvir en
todo gdnero de producciones de ingenio, lo fu6 es-
pecialmente en dramas y novelas. Nuestros mis
circunspectos autores no se desdeiiaron en escribir-
las, y muchos, como don Diego Hurtado de Mendo-
za, en los cortos espacios que les dejaban las Aridas
y severas ocupaciones de una vida activa, se solaza-
ban pintando con elegante y cortesano lenguaje los
lances y fortuna de los Is insignes perillanes, y
disefiando con ligero pero filos6fico pincel las cos-
tumbres y la fisonomia de las Pltimas clases. Este
ramo de las letras sigui6 la suerte general que tu-
vieron los otros en la naci6n, conforme fu6 deca-
yendo su importancia politica, su riqueza y su
industria. Los nltimos anos del reinado de Car-








212 EsCITOS


los II, vistago postrero y desmedrado de la dinastia
austriaca en Espafa, vieron consumarse la ruina
total de la originalidad y del buen gusto, y presen-
ciaron el triunfo del culteranismo, que no era otra
cosa que pedanteria, superficialidad, escolasticis-
mo trasladado de las aulas a los estudios amenos,
y cuanto resabio intelectual y moral traen consigo
las 6pocas de decadencia en las literaturas y en
las naciones. Solis y Candamo, que eran los mks
e6lebres autores de entonces, y los que mantenian
con algnn lucimiento la gloria literaria de Casti-
lla, ya inficionados de la plaga del falso saber, se
mantenian a una distancia muy inmensa de cual-
quiera de los muchos que ilustraron los reinados
anteriores. Bajo los ben6ficos auspicios de la di-
nastia borb6nica comenz6 a lucir un periodo mis
favorable a las letras espafolas. Pero por desgra-
cia no bastan para recitar el ingenio, ni para crear-
le y excitarle de nuevo los tratados mis excelentes,
ni el mis pequefo esernpulo en evitar los defectos
en que cayeron los que erraron antes que nosotros.
El bien, pues, que hizo a la literatura espafola la
critica del siglo xvIm puede decirse que fu6 pu-
ramente pasivo, como ho es siempre el efecto de
toda critica ; pues si es cierto que acab6 con la
monstruosidad de los planes dramiticos y con los
ridiculos e innobles adefesios de estilo, no fu6 po-
derosa a formar ni reproducir, no ya un Lope, un
Cervantes, un Quevedo, pero ni aun siquiera un
Rojas o un Espinel.
No es decir esto que se hubiese cegado entera-








DOMINGO DEL MONTE 213


mente entre nosotros la mina del ingenio. Dema-
siado fecundo ha sido por su naturaleza en el suelo
espaiiol, y es de admirarse c6mo, a pesar de las
destructoras tormentas que lo han arrasado, no
perdi6 nunca del todo la virtud de producir-si
en lo sucesivo no lo ha hecho con la lozania vigo-
rosa con que brotaba en su buen tiempo-obras
maestras y acabadas, por las que, no menos que
por el poder de sus armas, sobresalia Espana la
primera entre las naciones de Europa; dio indi-
cios, aun en 6pocas de la mayor decadencia, de que
era todavia la tierra en que se compuso el nunca
rivalizado Don Quijote. Y en prueba de esta aser-
ci6n vase, pues, en el reinado de Fernando VI,
cuando apenas empezaba a lucir el escaso crepuseu-
lo de raz6n y de buen gusto que habia preparado
Felipe V, aparecer el atrevido Fr. Gerundio, ridi-
culizando triunfalmente las sandeces con que la
ignorancia profanaba el pnlpito.
Doloroso es confesar, sin embargo, que de enton-
ces aci, si exceptuamos al Eusebio, de Montengon,
no ha vuelto a aparecer obra original en este g6-
nero que sea digna de mencionarse. Desde el tiem-
po de Carlos III, en que se desencaden6, a manera
de irrupci6n de rio, una turba de traductores,
acaudillada por Nifo, nos hemos visto anegados,
en medio de nuestra escasez, de toda clase de nove-
las extranjeras, que forman en su totalidad un
cuerpo heterogeneo compuesto de los mas contra-
rios y distintos elementos. En el ciego furor de
traducir novelas que se apoder6 de nuestros semi-








ESCRITOS


eruditos no se escape, segnn el espiritu de los
tiempos, ni la perdurable Casandra, ni los frivolos
Cuentos Morales de Marmontel, ni el tdtrico Dedn
de Killerine, ni la prolija Pamela. En Valencia
se estableci6 despu6s una fibrica de traducciones,
de la cual han salido indistintamente, pero siempre
desfiguradas, las paginas elocuentes de la gentil
Corina o de la brillante Atala y las adocenadas
produceiones de los mas obscuros zurcidores de
cuentos de Francia y de Inglaterra. Pero en Paris
fu6 en donde, despu6s de la independencia de la
America del Sur, se fund principalmente la ma-
yor y la mAs desatinada factoria de este ramo de
comercio. No parece sino que a la, capital de Fran-
cia se acogieron los espanoles que menos sabian el
castellano, y que mas a obscuras se hallaban en
punto a letras. Pusieron a contribuci6n a todos
los novelistas franceses, desde el profundo Rous-
seau hasta el desvergonzado Pigault-le-Brun y de-
lirante autor del Renegado; y, como si no fuesen
bastantes los traductores espanoles para acabar
con su lengua y bastardearla en los paises hispano-
americanos, donde iban a parar dichas traduccio-
nes, sali6 un tal Monsieur Pages, que se dice In-
t6rprete Real, y se atrevi6 con la osadia de la ig-
norancia a poner tambi6n sus manos impuras en
el habla divina de Benengeli.
En medio de este caos se han visto de cuando en
cuando, es verdad, algunas novelas traducidas con
desembarazo y gallardia: tales son el Gil Blas por
el P. Isla, las novelas de Voltaire por Marchena,


214








DOMINGO DEL MONTE


el Ivanhoe por Mora, y sobre todo el Talisman,
vertido por Tapia con un conocimiento tan pro-
fundo del original que parece obra pensada en es-
panol; las cuales son honrosas excepciones que de
justicia reclamaban este elogio. Pero Idejan por
eso de ser meras versiones de obras extranjeras,
ni alcanzan acaso, por perfectas que Sean, a llenar
el vacio que en nuestra literature actual se experi-
menta, y que no ban pensado en cubrir ninguno
de los aventajados ingenios que han florecido en
Espana durante medio siglo?
Y aun admirando la belleza de esas traducciones,
nos casa dolor el considerar la apatia de los que
aplicaron en ellas todas las fuerzas de su talento
en reproducir obras ajenas y de ajenos paises, pu-
diendo haberlas empleado con mks gloria en inven-
tar originalmente las nacionales. Y ahora que, con-
forme al saludable y utilisimo giro que ha dado a
este g6nero de literature el insigne autor de Wa-
verley, en que de las cronicas y tradiciones de los
pueblos se sacan los asuntos favoritos de la novela,
Squ6 tesoro tan abundante y tan precioso no ofre-
cerian a un novelista hist6rico espaflol las distintas
y brillantes 6pocas de la historia de su naci6n?
La conquista de los godos, la mixti6n paulatina del
pueblo vencedor con la gente vencida, tan marcada
en el Fuero Juzgo, y en los actos de los primeros
Concilios toledanos; la lucha de la civilizaci6n de-
cr6pita de los ibero-romanos y la barbarie vigorosa,
pero domesticada por el cristianismo, de las hordas
visigodas; el cisma de Arrio; las persecuciones re-


215








216 ESCRITOS

ligiosas que trajeron consigo; la conversion y el
martirio de Hermenegildo ; la serie de reyes de esta
raza belicosa, tan fecunda en hechos heroicos y
viles; Wamba, Witiza, D. Rodrigo... i tuvo acaso
Walter Scott temas tan brillantes a su disposi-
ci6n? Y luego c6mo se amontonan los aconteci-
mientos interesantes durante la invasion y el im-
perio de los Arabes. La batalla de Guadalete; las
creencias populares de las causas de esta tragedia
que se conservan todavia en los romances y can-
tarcillos de la plebe, que por tradici6n conoce hasta
el nombre del caballo que en combate llevaba el
malaventurado rey; la constancia de don Pe-
layo y sus nobles asturianos; la formaci6n de las
distintas soberanias en que se dividi6 la parte cris-
tiana de la peninsula, las proezas inmortales del
famoso campeador, del mas popular y del mis po6-
tico adalid que ha tenido jams naci6n alguna; los
curiosisimos pormenores de las costumbres de esas
6pocas, cuyos vestigios se conservan con tanta fres-
eura en los codigos legislativos, en las cr6nicas in-
numerables que poseemos, en los infinitos roman-
ceros antiguos, por los cuales se puede seguir paso
a paso la progresi6n tardia, pero constante de la
cultura, empezando por la feroz feudalidad de los
ricos hombres del tiempo antiguo de los Condes
de Castilla, hasta la galanteria caballeresca del
reinado de los Felipe;; cada uno de estos particu-
lares, I no son otros tantos asuntos dignos de ocu-
par a los literatos espafioles que, dedicados a es-
tudios hist6ricos, pudieran vulgarizar filos6fica-








DOMINGO DEL MONTE 217


mente en forma de novelas los periodos mas nota-
bles de la historia national? V6ase lo que han he-
cho Sir Walter Scott, Fenimore Cooper, Manzoni
con las historias infinitamente menos dramaticas
de sus respectivos paises, y como han sabido delei-
tar no s6lo a sus compatriotas, sino al mundo civili-
zado. Y b qu6 diferencia se nota entre las aventuras
de un obscuro laird de los clanes de Escocia, o de
los indios y marineros yankees del Norte de Am6-
rica o los campesinos del Milanesado, y los ruidosos
acontecimientos de los reinos de Le6n, de Castilla,
de Arag6n, que siempre pesaron tanto en la balan-
za political europea, y que tanta influencia han
tenido en la civilizaci6n general? No hay mas
que acordarse de don Fernando III, de Alfonso el
Sabio, de don Pedro el Justiciero o el Cruel, de
Isabel la Cat6lica y el espl6ndido acompaflamiento
de capitanes valentisimos y discretos letrados de
su corte, para conocer y estimar la superioridad de
materiales que a su disposici6n tendria el novelista
espaflol.
Percibimos, empero, que no es tan ficil como han
creido algunos escritores bisoflos de la Peninsula
sobresalir ni aun acertar en este genero dificili-
simo de composition. Varios son los escollos en
que han caido, y es muy probable que caiga, el
que se dedica a esa tarea sin reunir las tres cua-
lidades de poeta, de filosofo y de anticuario. En
la primera comprendemos la facultad de inventar
situaciones y caracteres que presented mas en re-
lieve el espiritu de la epoca, del pueblo y de los








218 EScOITOS


personajes que se quieren pintar: a esta cualidad
pertenece tambien el don de. derramar por toda la
novela y en cada parte de ella un atractivo irre-
sistible, ya por la particularidad y exactitud de
las descripciones, que no nos dejen confundir el as-
pecto de unos sitios con el de otros ; ya por el calor,
la animaci6n y la gracia de estilo y de lenguaje,
que s6lo pueden comunicar a sus obras los que
de Dios hayan recibido un alma de poeta. Tal se
le conoce que la tienen en todas sus novelas al
grande autor de Ivanhoe y del Anticuario, pues
sin ella nunca hubiera podido, a pesar de su vasti-
sima y sazonada erudici6n, trazar con la misma
maestria casi que nuestro eminente poeta Miguel
de Cervantes, aquellas perspectivas tan amenas de
naturaleza campestre, o aquel asedio del castillo
de Torquilstone, que recuerda la confusion del
campo de Agramante, pintada por el Ariosto. Tal
la tuvo Cooper, cuando consigui6 arrebatarnos,
ora con sus magnificas descripciones del Oc6ano,
bajo todas sus imponentes fases en el Piloto y el
Corsario Rojo; ora cuando inspirado en el genio
de Salvator Rosa, nos causa una especie de terror
mezelado de placer, al presentarnos las sangrientas
algaradas de los indios, en el ultimo de los Mohi-
canes o en La Sabana. Y por el contrario, s6lo
por carecer de ella el sabio Sismondi, no ha llama-
do la atenci6n, mis que de los literatos, su erudita
novela hist6rica titulada Julia Severa.
Por filosofia entendemos aqui el conocimiento
profundo del coraz6n humano. Este no se adquie-








DOMINGO DEL MONTE


re sin la observaci6n mas perspicaz de los hombres
en sociedad; sin el estudio de los m6viles secretos
que impelen a cada uno a pensar y obrar de un
modo diferente del que pudiera esperarse, juz-
gfndole por las reglas generales de moralidad.
Para alcanzar este conocimiento se necesita tam-
bi6n atender al sexo, a la edad, condici6n y 6poca
en que se halla colocado el personaje, cuyos mas
rec6nditos sentimientos tenemos que descubrir.
Luego hay que atender al influjo mIs o menos
poderoso de las personas que le rodean, de su tem-
peramento, de su ejercicio y ocupaciones, gobierno
a que estA sujeto, y hasta la naturaleza del pals
que habitat. Este conocimiento intimo, psicol6-
gico de nuestra naturaleza-que nos hace descubrir
el origen de las acciones humanas en una causa
levisima, imperceptible a los ojos vulgares, y que
nos la presenta progresivamente creciendo en el
animo, tomando cuerpo y apoderandose de toda la
voluntad, hasta que al cabo se declara sefiora de
las potencias, y decide de la suerte de los hom-
bres y de los estados-es tan preciso que lo posea
en muy talto grado el novelista historico, que sin
el no sera mas que un adocenado contador de cuen-
tos. En esta parte, como en todas las demas que
constituyen la perfecci6n de este ramo, se distin-
gue Walter Scott. Por el se ha dicho que en sus
ficciones se veoan los personajes hist6ricos mas
verdadera y escrupulosamente representados que
en la misma historia. Y cierto que ningnn histo-
riador de la Gran Bretafia nos ha dado a conocer


s19








ESCRITOS


tanto ni tan confidencialmente los caracteres de
Maria Estuardo y de Isabel de Inglaterra como
este divino ingenio en sus novelas del Abad y de
Kennilworth. Pero Manzoni sin disputa es el
que, segnn nuestro humilde juicio, ha sobresalido
mss en esta dote. V6ase en su famosa novel I Pro-
messi Sposi cuin bien explana y con cuAnta ple-
nitud de sabiduria, la serie de afectos diversos,
pero encaminados todos a un mismo fin, que expe-
rimenta, en la persona del Innominado, un perverso
desde que recibe las primeras perturbaciones de
la conciencia, hasta que sale 6sta triunfante y aca-
ba por trastornarle y abatirle a sus mismos ojos.
V\ase igualmente en sus acabadas pinturas de la
asonada y de la peste de Milan, la profundidad con
que supo calar el alma de los distintos persona-
jes que fueron causa y victimas de aquellas cala-
midades: la indecision y la apatia de un gober-
nador inepto, que en nada'le interesa el pueblo
que temporalmente gobierna; el egoismo de una
nobleza insignificante y corrompida; la infamia y
la cobardia de los agentes inferiores de un gobier-
no decr6pito; la ignorancia, la inmoralidad del in-
felice pueblo de Milan; todo esta concebido con
tanta intensidad, y tan grdficamente escrito que,
como si sucediera en nuestro tiempo, nos indigna-
mos o complacemos a voluntad del escritor.
No es menos necesaria. la ciencia minuciosa del
anticuario, para escribir con tinta una novela his-
t6rica. Y esta ciencia no se reduce a conocer la
necrologia y los resultados visibles de los hechos,


220








DOMINGO DEL MONTE


que eso se aprende en las historian vulgares, sino a
solicitar codicioso por cuantos medios est6n a nues-
tro alcance las noticias mas prolijas acerca de las
costumbres del siglo que se quiera representar.
Las costumbres se conocen, o al menos se sospe-
chan, por el estudio de las leyes, por el de las
letras, las ciencias, las artes las preocupaciones del
tiempo: y aun no vastan tales investigaciones; que
si el novelist pretende imprimir a su obra el sello
peculiar, inequivocable de una 6poca dada, es pre-
ciso que con la tenacisima curiosidad de una mu-
jer, pero al mismo tiempo con la perspicacia sa-
gaz de un sabio, revuelva guardarropas, visite mu-
seos de antiguallas, consulte cuadros y pinturas, y
examine y compare ruinas de toda especie. Tan
persuadido ha estado Walter Scott de la necesi-
dad y utilidad de este trabajo, que se le ha trocado
en mania su afici6n a antigiedades, y su casa,
segnn el testimonio de un habanero que lo visit
en Abbotsford, es una armeria o museo de trajes,
muebles, armas y chismes antiguos de toda especie.
Por eso sin duda se ha sospechado que trat6 de
retratarse en el personaje Oldsbuk el antieuario,
en su novela de este nombre. Bien se le conoce
la predileccion con que ha mirado este studio
y el gusto delicadisimo y el tino filos6fico con que
ha sabido aprovechar sus lucubraciones; pues con
el recuerdo, magistralmente traido, de una ley, de
una costumbre, de un traje o mueble cualquiera,
nos traslada magicamente a un siglo, y nos hace
cuasi respirar la atm6sfera de los tiempos pasados.


221








ESCRITOS


Ahora, pues, que hemos expuesto en globo en las
pAginas anteriores el objeto y las cualidades de
la novela hist6rica, conforme al rumbo que han
seguido los maestros en el arte, podremos, sin que
se nos tache de criticos atrabiliarios, y que s6lo
por caprichosa arbitrariedad juzgamos, calificar el
marito respective de cada una de las novelas que
estin al frente de este articulo.
De prop6sito no hemos querido aventurar el jui-
cio que hemos formado, sin fijar de antemano los
principios que, segin nuestro humilde parecer,
deben regir en este g6nero de composici6n, tan
nuevo en las literaturas modernas, y que todavia
no ha llamado la atenci6n de los excelentes huma-
nistas que posee Espana.
Poco nos detendremos en el anilisis de las dos
primeras. Baste decir para poder pesar las opi-
niones literarias del autor del Ramiro que, en su
pr6logo, confunde lastimosamente el talento pri-
vilegiado de Mad. de Stael con la fastidiosa fri-
volidad de la Condesa de Genlis; y al culto y pro-
fundo autor de Cdndido lo pone en la misma linea
que el soez Pigault-le-Brun, afiadiendo despubs,
que: "Walter Scott le ofrece poco interns; pero
Lo que mis le ha agradado de Chateaubriand es la
unin que hace con majestuosa sencillez de las ver-
dades del cristianismo con la poesia de la fibula,
y suenos queridos de las sombras y de los encantos
(cuya frase no hemos entendido) ; que D'Arlin-
court merece el aplauso universal de quo goza'",
cuando hace mis de ocho anos que la revista de


222








DOMINGO DEL MONTE


Edimburgo hizo una rechifla burlesca de sus no-
velas, que nunca han merecido mas aplauso que
de los franceses de mal gusto: "que Lord Byron
(horresco referens) no tiene el secreto de intere-
sar y de aterrar al mismo tiempo". Con tales
creencias, que no pueden ser mis heterodoxas en
sana literatura, se concibe facilmente lo poco que
habrA podido adelantar el autor en los estudios
preparatorios que son necesarios, como hemos indi-
cado arriba, para emprender la composici6n de ta-
les obras. El asunto de su novela son los amores
addlteros del Conde de Lucena con Zaida, hermana
favorita de Ajataf, rey de Sevilla. Desde luego
resalta la infelicidad que tuvo para escogerlo, en
cuanto a la moral. Advertiremos aqui, ya que se
nos olvid6 anotarlo donde mis convenia, que res-
pecto de este punto esencialisimo, va muy mal
guiado el autor, que seducido por las energicas
y sombrias epopeyas del autor de El Corsario, creek
que el atractivo de la poesia consiste s6lo en la
lucha perpetua en que aquel hombre infeliz, re-
flejando su propia misantropia, pone siempre a
sus heroes con las instituciones sociales. S6lo la
fuerza de su prodigioso ingenio hubiera sido capaz
de hacer interesantes sus heroicos bandidos y sus
virgeries silenciosas; pero no se debe a un ex-
travio moral de semejante naturaleza el encanto de
sus poemas. V6ase si no, cuAn ridiculos, cuan ri-
sibles aparecen en otras manos que no sean las del
bardo ingl6s, la turba innumerable de renegados,
de forajidos y de prostitutas sentimentales de que


ss3








224 ESCRITOs

han atestado las librerias y el teatro los imitado-
res de Byron. A dicha nuestra, y de las letras,
es el prototipo y la cifra de toda poesia. Esos
mismos criminales de Byron, seguro esti que nos
seduzean por sus depredaciones y crimenes: admi-
ramos al corsario, al Gioaur, a Lara por las partes
virtuosas que los adornan, por su generosidad, la
nobleza de sus almas, su valor, no por su sed de
venganza, ni por el desprecio de toda ley, de todo
ordenamiento que parezca civilizaci6n. La mias
noble corona de Sir Walter Scott (c6mo no se
le ha de citar a menudo, hablando de novela histo-
rica) ha consistido en la pureza de sus intenciones
morales. FilAntropo ilustrado, y creyendo final-
mente en la perfectibilidad del genero humano,
bien pueden recorrerse sus infinitas producciones,
sin que el mAs severo moralista encuentre una idea
que propenda a empeorar la especie. Sus muje-
res son modelos de recogimiento y de honestidad,
sin dejar por eso de manifestarse sensibles al amor
y compasivas y delicadas, como deben ser, y
son en efecto las damas de buena educacion: sus
aficiones son otras tantas pruebas, hftbilmente pre-
sentadas, de las ventajas que al mundo han traido
la virtud y la ilustraci6n, bases fundamentales de
la sociabilidad.
Volviendo al Ramiro, su trauma toda consiste en
las artes que Zaida usa para seducir y mantener
cautiva la voluntad del Conde de Lucena, casado
con Isabel, hija de un senior de Maimona. La 6po-
ca escogida en la novela es la de la conquista de








DOMINGO DEL MONTE


Sevilla por el Santo Rey don Fernando. Hay
un poco colorido local en ella que, si se mu-
dasen los nombres de los sitios y personajes, po-
drfan aplicarse sus parisitas descripciones a cua-
lesquier otros pauses e individuos, sin que se per-
cibiese mayormente la mudanza. En cuanto a his-
toria, el autor crey6 que con relatar sumarisima-
mente la toma de Sevilla y poner la lista de los
principales capitanes que la dirigieron cumplia con
la obligation que se impuso. En el prologo titula
poema a su obrita, y efectivamente, por el tono
altisonante y crespo de sn elocuci6n se parece
mucho a aquellos poemas inaguantables en prosa
que tan en moda estuvieron a fines del pasado
siglo en Europa, y cuyas obras maestras en este
g6nero fueron, entre nosotros, los pretensos poe-
mas del Antenor y la Eudoxia, escritos por Mon-
teg6n.
El autor del Caballero del Cisne o los bandos
de Castilla escogi6 una epoca muy fecunda en
hechos interesantes, que es la del reinado del de-
bil don Juan I1. En ella pudo elegir a su sabor,
entre los varios personajes de entonces, los que
mis cumpliesen a su plan, seguro siempre de que
haria lucir su ingenio al descubrir sus curiosos
caracteres. La lectura s6lo de las cartas del Br. de
Ciudad Real es capaz de despertar en el 'nimo
del autor mis negado la gana y la ocasion de pin-
tar, a gusto y placer de los inteligentes, la fisono-
mia de aquella corte tan turbulenta y tan diver-
tida. Por desgracia, sin embargo, el senior Lopez


15-2


225








scRITos


Soler no comprendi6 el espiritu de la novela his-
torica v su Unico msrito consisted meramente en la
oleecin de la 6poca. Sin detenernos ahora en re-
batir cl mezquino arte de hacer su novela quo expo-
ne en el pr6logo, afirmaremos que el sistema de
composici6n quo ha seguido en su obra es tal, que
no podemos calificarle con otro epiteto que el de
pucril. Que es ver, pies, on una novela que lleva
ci castellano titulo del Caballero del Cisne, copia-
dos miserablemente, mutilados y barajados, y em-
butidos en una tarazea mosaica los trazos mas in-
'lests de Sir Walter Scott y de Lord Byron.
Si se queria dar a conocer a estos autores por
cue no se les tradujo integros, y no se presentaron
al phblico espanol sus bellisimas obras sin las crue-
les transformaciones v desfig-uraciones imperdona-
bles con quo lo ha hecho el senor Soler? l Quien
conoceria a aquellos insignes poetas, disfrazados
con ei burleseo andrajo de Arlequi con que se les
ha presentado ahora, antes a la vergenza que a la
contenplaci6n de Espana? No comprendemos
como se pudo coneebir la idea de que habian de-
cuadrar a las costumbres particulares de Castilla
en el siglo xv, a la naturaleza del suelo de la pe-
ninsula, a La constituoi6n du su estado politico, a
la situaciun de sLs habitantes en sus diferentes ca-
tegorias, las descripciones tan peculiares de In-
glaterra y Escocia, que en el Ivanhoe, el Rob-Roy
y otras novelas de Scott s6lo pueden aplicarse a
aquellos paises. Con un m6todo tan particular
lo que ha 12S:ultaco de la area del senor Soler ha


226








DOMINGO DEL MONTE


sido una obra parecida a aquellas colehas que de
retazos de distintos colores zurcian nuestras abue-
lns. cuando el monopolio gaditano nos hacia esca-
sear en ropas para abrigarnos. Pasemos, pues, al
examen del G6mez Arias.
Aunque en rigor pudiera decirse que esta no-
vela no pertenece a la literatura espanola, no s6lo
por habarse escrito originalmente en un idioma
extranjero. si1o por no haber cneontrado en su
traduetor tn interprete capaz de naturalizarla dig-
namente en nuestro suelo, el ser su autor, sin em-
bargo, nacido y criado en la peninsula, y sii asunto
tan emninenteniente national, como que trata de
una de las epocas miAs notable de nuestra histo-
ria. so1 causas suficientes para colocarla en el 1n-
mero do las produeciones literarias con quo por su
>a.te contribuye Espana al tesoro general de la
literatura europea. Raro sera el espafol aficio-
nado a comedias que no haya LPido la de Calderon,
titilada La Niw de Gdmez Aries, en la cual olvi-
dando aquel el molde constante de cortesia y de
pundonor en que fundia siempre los heroes de su
teaItr. piresenta en G6mez Arias el eardeter de
hombre mAs odioso por su innoble ambici6n,. su
cgoismo V sn infame inter6s. De esta comedia,
ue no es por cierto de las mejores de aquel pere-
grino ingcuio, tom6 el senor Trueba la idea prin-
cipal de su novela: en ella se ha aprovechado con
fino criterio de los lances y situaciones mis drama-
ticas, pero dando al conjunto de su obra mias uni-
dad de action. v aumentando considerablemente


227








ESCRITOS


los m6viles de la intriga y la exposici6n de los ca-
racteres, que, exceptuando el del protagonista,
apenas estAn bosquejados en la comedian de Cal-
der6n.
El heroe de la novela aparece por primera vez
armado de incognito en un torneo, descrito con
bastante animaci6n, quo se celebra en Granada en
presencia de la reina sin mis motivo ostensible
que proporcionar al autor un incidente para el
desenlace. Despues de haber vencido al mante-
nedor y demis campeones de la liza, se retira sin
darse a conocer a nadie, sin esperar el premio de
su triunfo; s6Io para-despedirse inclina su lanza
y afinoja su alazan en seal de respeto a la reina
y dirige un galIn saludo a Leonor de Aguilar, su
prometida esposa e hija del valiente y poderoso
caballero don Alfonso de Aguilar. La causa del
disfraz de G6mez Arias fu4 el hallarse proscripto
de Granada por haber dejado casi muerto en desa-
fio a don Rodrigo de C6spedes, desairado rival
suyo. Entre tanto, sin embargo, ausente de su
novia y escondido en Guadix, empieza a manifes-
tar lo siniestro de su aviesa condici6n. Dejemos
hablar al autor, que nos Lo darA mejor a conocer,
y con eso gustaremos al mismo tiempo de las be-
Ilezas de su estilo, no desfiguradas del todo, ni aun
en la descolorida traducci6n que tenemos a la vis-
ta. He aqui la pintura de G6mez Arias:
"Don Lope G6mez Arias era un hombre cuya vo-
luntad habia sido contrariada pocas veces, y tenia
por Lo tanto una ciega confianza en la grandeza


228








DOMINGO DEL MONTE


de sus recursos fisicos e intelectuales. La natu-
raleza habia sido, con efecto, sumamente prbdiga
en dispensarle sus mas preciados favored. Al mis
indomable valor y presteza de resoluci6n afadia
grandes dificultades de Animo y talentos muy so-
bresalientes; pero se hallaba desgraciadamente des-
tituido de aquellos leales y puros sentimientos del
coraz6n, que son los unicos que pueden dar va-
lor a las dotes descritas. Estas le habian hecho
un objeto de temor, no s6lo para los enemigos de
su patria, sino para los rivales de su amor o am-
bici6n. Si los hombres le temian, le envidiaban
o le aborrecian, que era lo general, el bello sexo
por desgracia nutria sentimientos muy diferentes
hacia e1. Entre el alucinante splendor de su
forma exterior y de su hechicero porte, no po-
dian hIs damas descubrir el vacio que se hallaba
en el coraz6n de este hombre peligroso. Muchas
habian sido ya victimas de su artificio seductor.
v Merecian una severa censura ? Mis bien parece
que debian ser compadecidas. G6mez Arias po-
seia todos los recursos empleados por los remata-
dos libertinos para granjearse el afecto de inocen-
tes doncellas y la admiracion de las mujeres mis
experimentadas. Ademis de su esfuerzo y resolu-
ei6n, cualidades tanto mis apreciadas por las mu-
jeres, cuanto que son menos propias de su carae-
ter, era nuestro protagonista encantador en sus
maneras, noble en todas sus apariencias, y sin nin-
guna liga de indecorosa servidumbre; parecia mfts
a proposito para insinuarse por la fuerza de su


229









231 ESeRITOR


merito personal que de su. extrenados esfuerzos;
y la general expresion de si semblante era la de
la altivez templada con la finura de los modales
caballereseos. En cuanto a su fisieo era extraor-
dinarianentr liroso. de estatura alta y maes-
tuosa, ctyVS hien tOrnea os mie ibrS establan en
perfecta armonia con el tmlo: era p(netrante. las
miradas de sus negros oJS. V s- Vim hAuitUahuente
asomnada a sus labios una sonrisa te alegmria. mez-
ciada con In viveza do la sAtira. A estos al rati-
Vos aflia. las faciones reulares de su Par;. sonm-
breada por una profusi6ln de nogros y lhermoso;
rizo; y por un soberbio bigote Y pera que pobla-
ban su labio superior y la punta de In barba.
No se eren ai ver este Wiionj ro rtrato. pue elk
el poceso de la historic sits deslunbradoras cua-
lid ades neutralizaran. en daco de la virtud, el dis-
gusto que cause la perversidad de su indole. Este
doefeeto, que es el capital qu tiene el Loa-Flace de
PRichardson, y que ha beeho con el jimplo de s1
amable perfidia mas dloo a las buenas tostim-
bres que las nlvelas escritas expresamente para
corromperlas, no Jo tine sin duda In presente.
Aparece eH today ella ( 6mez Ariat; tan frio enga-
nador. tan material en s 1s amores. tan prosaica-
mente ambhloso de enpleos. que ningln maneobo
elegant se Io propondria por modelo. como suce-
di6 con el amante de Clarisa, in ninguna dama
discreta gustaria de tener por amartelado una co-
pia de hombre tan repugnante. Sigamos el hilo de
sus aventuras.








DOMINGO DEL MONTE


Estando en Guadix seduce con sus malas artes a
Teodora, hija de don Manuel de Monteblanco, ca-
ballero anciano, vecino de aquel pueblo. En una
de las varias entrevistas oeultas que tuvo con ella,
fu6 sorprendido casualmente por el padre, que ig-
noraba tal intriga, y que iba acompafado de don
Rodrigo de C6spedes, el cual, restablecido de sus
heridas, y sabiendo que G6mez Arias residia en
Guadix, venia a tomar consejo de Monteblanco
para vengarse de su rival. G(mez Arias aprove-
cha esta coyuntura en aquel aprieto, y hace creer
al padre de su amada que habia venido a su casa
con la mira de verse con don. Rodrigo. Esta situa-
ci6n, que es toda inventada por Calder6n, conclu-
ye como en la comedia; es decir, que sacan Ias
espadas alli mismo, el eriado apaga la luz y en la
obscuridad finge que lo han muerto: cada uno de
los combatientes cree que ha matado a su contra-
rio, y don Rodrigo se escapa, para morir luego sal-
teado por los moriscos de la sierra, mientras que el
afortunado G6mez Arias sw queda en el pueblo
gozando clandestinamente de los favors de su
dama. En estas circunstancias el joven don Anto-
nio de Leiva, el mismo a quien se le di6 el premio
del torneo por la ausencia de nuestro h roe, llega
a Guadix con un cuerpo de soldados y sc aloja en
casa de su pariente y amigo Monteblanco. Al ver
a T,eodora, se enciende la antigua pasi6n que le
profesaba, la pide a su padre en matrimonio, y
6ste se la concede gustosisimo; nas ella, embria-
gada, ciega de amor por G6mez Arias. recibe con


231








ESCRITOS


mortal pesadumbre la orden de su padre y se la
comunica a su amante, que tiene la infame mal-
dad de proponerle la fuga. La entrevista en que
la decide a huir, es de 1o mejor escrito de la nove-
la: reina en todo el diilogo una elocuencia de
afecto mujeril, digna de Lope de Vega, y en todo
el pasaje mucha verdad, mucha poesia. Lo pone-
mos a continuaci6n, aunque eon el sentimiento de
presentarlo en ]a mala traduccion de Torrente.
Advi6rtase que ya Gomez Arias, cuando ella
le comunic6 la fatal noticia, y la resolucion que
habia echo de encerrarse en un convento, le pro-
puso la fuga, a cuya idea cruel se desmay6 Teo-
dora, despu6s de haber procurado disuadirlo Io
mejor que pudo. Vuelta en si...
Permanecieron ambos en profundo silencio, sin
que ninguno de ellos tratase de romperlo, porque
temblaba de renovar una cuesti6n que habia pro-
ducido tan melanclicos efectos; mas el tiempo
volaba ripidamente, e insisti6 por lo tanto G6mez
Arias en la necesidad de tomar alguna resoluei6n.
-Teodora, dijo, la noche se va acabando; su
amigable sombra nos favorecera poco tiempo; y la
manana, lay de mi!, va a romper sombras toda-
via mis densas sobre nuestras mas brillantes es-
peranzas.
T,eodora suspir6 profundamente; pero no pudo
contestarle.
-1,Qu6 hemos de hacer?, pregunt6 don Lope.
L Deseas que nos separemos para siempre?
-;Separarnos para siempre! exclam6 Teodora,


232








DOMINGO DEL MONTE


i oh, cielos!, es imposible que yo resist a esa idea.
-No nos queda, pues, otra alternativa, replica
G6mez Arias, a menos que no te sientas con bas-
tante valor para... Aqui se par6 para esperar
su respuesta, dirigiendole al mismo tiempo una
significativa mirada, porque si bien era obvio el
objeto de su alocuci6n, no se atrevi6 a pronunciar-
lo con toda claridad.
Se aument6 entonces la angustia de Teodora,
y sus carifiosos brazos, que habian estado enlaza-
dos al cuello de su amante, se desasieron de 41
por falta de elasticidad, y su cabeza cay6 en el
mayor abatimiento sobre su seno.
Despu6s de una corta suspension, continue G6-
mez Arias:-Es preciso que te decidas, amor mio,
y al instante, porque es ya muy corto el tiempo
que podemos permanecer en este lugar.
-Don Lope, exclam6 la afligida joven con la
mss viva agitaci6n, compadacete de mi horrible si-
tuaci6n, y no me induzeas a un crimen, al cual mi
d6bil coraz6n me incline demasiado fuertemente.
No, no ejercites ese incontrastable poder que po-
sees sobre mi alma para sumergirme en los pro-
fundos abismos de la desdicha que ha de llenar
de amargura mi future existencia. No me es-
fuerces a destruir la tranquilidad y consuelo de
un padre venerable, de un padre, cuya mayor fal-
ta es an excesiva ternura y afecci6n a su hija.
Aunque por si nltima determinaci6n haya com-
pletado mi desgracia, es sin embargo mis digno


s33








ESCRITOS


de listima que de reprensi6n. i Oh Dios! mientras
que destruye mi paz y mi sosiego, se goza con la
idea de que esta fundando s6lidamente mi future
dieha.
-Si. exclam6 G6mez Arias sonriendose con iro-
'ia, forzandote a encerrarte en un elaustro.
-No, replic6 Teodora. no me Tree capaz de tan
terrible resoluei6i; no sabe q1e mi amor se ha
fijado inviolablemente en otra persona, y so figura,
por Io tanto, que no sere mucho tempo insensible
los mflri1os del esposo que me ha escogido.
'av6 entoneos en el suelo, y abrazando las rodi-
11as de su amante, continn6 con redoblada emo-
ei6n: -iOh Lope! conozco demasiado mi propia
debilidad; ten eompasi6n de mi triste estado. no
me excites mhs, ni to aprovecbes de ]a ternura y
ceguedad de quien to adora, para convertirme en
hija ernel y delincuente.
G6mez Arias quedo fuertemente coinnovido con
Ia viveza de Ias expresiones de si. dama; nunca
Labia imaginado que podria hallar tan fuerte opo-
siin de un corazon que le estaba consagrado con
c-' mayor entusiosmo; no pido memos de admirar
Ia generosidad y nobleza de esa ang6liea mujer
que queria condenarse a una vida de soledad y
desesperaci6n mas bien que desviarse de la recti-
tud moral. Interiormente, sin embargo, sufria de
un modo horrible al ver la superioridad de T,eo-
dora ; y fingio persuadirse de que sus escrnpulos
procedian mas ben de falta de una verdadera pa-
siwn, que do los estimuos del honor y del deber


e3 4








DOMINGO DEL MONTE 235

filial. La mir6 con una. mezela de compasi6n y
desagrado al tiempo de levantarla del suelo.
-No, grit6 ella, no me levantar6 hasta que me
hayas concedido esta gracia.
-LevAntate, Teodora, levAntate, dijo G6mez
Arias seriamente, y esenehame por la nltima vez.
Ya que asi lo quieres no insistir6 mis en el sacrifi-
cio que tenia motivos de esperar de tus repetidas y
aparentemente sinceras protestas de amor: pero
ya que asi lo quieres. me rindo a mn voluntad; me
ir6 al momento. y si to he de perder para siempre.
no creas que me someter( mansamente a mi des-
gracia; buscart al author de ella, y si es tan es-
Forzado caballero ceomo enenta la fama, hallar6 a
lo menos el inico consuelo que me qieda en mi
estado de desolaei6n, que es tomar una complete
venganza, o de espirar noblemente en la punta de
su espada. Ea, pues, aiiadi6 despnes de un corto
silencio; adi6s, Teodora; adi6s para siempre.
-No, tn no puedes, grit fren6ticamente Teodo-
ra, td no debes dejarme de este modo. Oh Lope!
Tn has sido siempre tierno, generoso y cortss.
Nunca has ofendido mi coraz6n hasta esta horrible
noche.
-Es verdad, replica don Lope; pero nunca he
podido dudar de to amor hasta este memento.
-; Oh Lope, Lope y hablas de ese modo a tu
Teodora. Por piedad vuelve a recoger esas horri-
bles palabras.
-Mnujer d6bil, exclam6 vehemente G6mez Arias,
e qu6 exiges de mi? ; Cuhles son tus deseos? Tn
has tomado tu partido; deja que yo tome el mio,








ESCEITOS


a menos que no quieras obligarme en la fuerza de
mis angustias a maldecir la hora en que te vi por
primera vez.
-l Maldecir el dia en que me viste Al pro-
nunciar estas nltimas palabras se difundi6 por
toda ella una involuntaria frialdad, que pareeia
haber helado las fuentes de su corazon.
-Teodora, dijo 61 en tono de amarga recon-
vencion, enjuga tus ligrimas, luego tendras mejor
ocasion para derramarlas. Quiera el cielo que dis-
frutes aquel sosiego de que me has privado para
siempre ... adi6s, adi6s.
Al decir esto hizo suaves esfuerzos para des-
asirse de ella; la lucha, sin embargo, era dema-
siado fuerte para una d6bil mujer, y asi como el
pobre pijaro atraido por el magico influjo de
la serpiente se rinde a su embeleso destructor,
inhibil ya Teodora para combatir mhs tiempo con
sus irresistibles afectos, se arrojd a los brazos de
su amante, y exclam6 en el arrebato de su pasion.
-No. No, amado Lope, no nos separemos. Sea
como to quieras. Se detuvo algnn tiempo, y lue-
go continue con aire de resignaci6n: -Esta decre-
tado que he de ser infeliz; pero tn a lo menos
nunca tendras motivo para quejarte de mi.
G6mez Arias la arrim6 tiernamente a su pecho,
y en los transported de su alegria trat6 de bosque-
jar una animada pintura de su futura felicidad.
-Mi mas amada Teodora, disipa tus presuncio-
nes y tus infundados temores. Nos casaremos a
la primera ocasi6n favorable. Tu padre se ablan-


236








DOMINGO DEL MONTE


dari al fin, y aun en el caso de que persistiese
sordo a la voz de la naturaleza, el amor y gratitud
de G6mez Arias suplirin aquella perdida.
-Oh, ese es mi inico consuelo, le interrumpi6
ella con viveza; imame, Lope; Amame como yo te
amo. No, no, esto no es posible; pero i ah !, si algun
dia lega a debilitarse tu amor, engiame, por
caridad, enganame. No me hagas sospechar esta
triste verdad; la muerte primero que comunicar-
me tan horrible secreto. (Pigs. 141-149).
G6mez Arias, despues de ganarse con una doblez
infernal la confianza del afligido padre y hacerle
creer con sus p4rfidas insinuaciones que el raptor
no podia ser otro que don Rodrigo, se dirige con su
inocente victima a las serranias de las Alpujaras.
En ellas se habian recogido como en su nltimo ba-
luarte las degeneradas reliquias del reino morisco
de Granada, y atrincherados en Asperos e intrata-
bles desfiladeros, se esforzaban con la fatiga deses-
perada de un moribundo, en sacudir el yugo pesa-
disimo de los cristianos. Exasperados con las vio-
lentas medidas que contra ellos tomaba el gobierno
del vencedor, cometian al derramarse por aquellas
asperezas toda especie de des6rdenes. Gomez
Arias, que estaba instruido de semejantes peligros,
pero a quien ya pesaba la carga de Teodora, por-
que se habian despertado en su Animo ambicioso
las ideas del engrandecimiento y poder que alcan-
zaria con la mano de Leonor, mayormente cuando
iabia ya cesado la persecuci6n que lo desterraba
de la Corte, se decidi6 con la resolution de un


A


237









ESCRITOS


tire a abandonarla, encomendandola mientras
dormia a su criado, con la orden de que la llevase
a Granada, y alli la mantuviese oculta, en tanto
que d1 se adelantaba solo hacia aquella ciudad.
En consecuencia se aleja de la infeliz, que apenas
despierta, cuando lamnenta engafada la muerte de
su amante, pues sorprendida por una partida de
Inoros, eree que el cadver dei malhadado don Ro-
drigo ora el de C6mez Arias. En esta creencia
estuvo. mientras permanecio cautiva en Alhacen,
donde inspire una pasi6n decidida a Cafiari, uno
1c los jcfes mn groseros de L; insurreceill mu-
sulana. Ataado 6ste valientemente por Aguilar,
y derlrotacio C11 un encuentro, cobraa Teodora su
'ion fli Nes conducida por c' worcedor a su easa
do Uranada : a la musmu Cuba dc la promtida espo-
sa e GuOmcz Aris.
Esta vontajosa situieil ilventada por Calde-
roil. nero de la cual no juiso soaar partido alguno
nuestro inside drainatico. proporciona al senor
Trueba los mils naturailes recursos para ir aumen-
iando graduahiente el iter6s de la novela, e ir
preparimndo al misimo tie o cl mAs inesperado y
verosimil desenlace. o mnos e Iia servido para
menr-i CS^xlunar los caratere5 ms bien concebidos
y trazados (n ella, que son sin disputa el del h6roe
y el de la interesante Teodora. Ignorante Gomez
Arias de la suerte de tsta, se present en Granada
al triunfante Aguilar y a su hija Leonor, los cua-
les le recibieron enes de alborozo y trataron de
i'ectuar lo> tan desados desposorios. Pero al salir


?38








DOMINGO DEL MONTE


una noche del palacio de Aguilar, encuentra ines-
peradamente a Teodora en el jardin, que lo recono-
(c, primero asustada por creer que era su sombra,
y despu6s lena de desesperaci6n, al saber por las
informaciones de los criados su concertado casa-
miento con Leonor. Trata de vengarse asesinando-
le dormido, pero despierta G6mez Arias, y con fa-
cilidad vuelve a ejercer su influencia en la des-
venturada, que Inds que nunca adora entonees a
si perjuro. Aqui el autor, que debe de ser mozo de
finos y honrados procedures, prorrumpe con entu-
siasmo en el siguiente ap6strofe al bello sexo, que
copiamos con gusto por ser nosotros de su misma
opinion, y no de la de los infelieos que se han for-
mado el peor concepto de las mujeres, porque por
su mala ventura s6lo han tratado en su -ida a cor-
tesanas o a necias.
Dice asi:
"iOh mujer! iCarinosa y apasionada mujeri
1 Do cunntas particulas misteriosas ba formado la
naturaleza un ser tan exiraino. leno de contradie-
eones, y que se deriva sin embargo de esa misma
inconsistencia su principal atractivo' Inciertas y
volubles, pero amables en su misma debilidad.
Cuando impelidas por el afecto o por el ultraje,
son eapaces del mas noble entusiasmo, o de los mis
teuebrosos aetos de rencor. Habidndoso arrogado el
hombre altivamente un desp6tico domino sobre los
vuelos del ingenio, to ha dejado soberana absoluta
del imperio del coraz6n. El saca a veces partido
de esa comprension mils delicada con que. to ha do-


23D9








ESCEITOS


tado la naturaleza, aunque est6 celoso por otra
parte de hacerte partkeipe de su poder. 1Oh mu-
jer tn has nacido para suavizar y embellecer las
sendas mas asperas de la vida; la creaci6n de tier-
nos sentimientos es el objeto principal de tu exis-
tencia y su feliz terminaci6n tu recompensa. Exen-
ta por la naturaleza y por la educaci6n de los bri-
lantes cilculos de la ambici6n; incapaz por la deli-
cadeza de tu constituci6n y por la suavidad de tu
caracter de emplearte en objetos penosos y peligro-
sas empresas, todo tu ser esti envuelto en el en-
canto de un sentimiento, que es el amor ; sentimien-
to el mas conforme con tu naturaleza, dichosa en la
posesi6n, y no pocas veces fatal en sus efectos. El
hombre te mira como un amigo para tratarte con
rigor. Tn amas, 61 triunfa, y aun lega a quejarse
de ti por haber sido demasiado generosa. Vil v
degradada contradicei6n de la naturaleza humana!
Porque el hombre esta dotado de mayor fuerza
para la seducci6n que la mujer para la resistencia,
ha de resultar la lucha tan desigual, desdoro y
odio hacia la victima y un falso brillo de triunfo
para el seductor. Pero i oh mujer es tan angelica
tu esencia, que siendo capaz de sentir con viveza
los actos de ingratitud y desprecio, todavia estAs
dispuesta a perdonar sinceramente cuando con ver-
dadero arrepentimiento se recurred a un compasivo
y noble corazn."-(Pg. 186).
No profesaba la misma estimaci6n don Lope a las
mujeres, pues por salir del apuro en que se veia
con las dos de esta bistoria, trat6 de entregar a los


240








DOMINGO DEL MONTE


morose a Teodora, bajo el pretext de que la lle-
vaba a Guadix, consiguiendo entretanto, por en-
gafios, suspender por un dia la celebraci6n de sus
bodas con Leonor. Aunque con repugnancia, al-
canz6 de 6sta y de su padre la corta pr6rroga, y
consume en consecuencia su atroz atentado, ponien-
do en poder de Caier! a la mujer que mas lo habia
querido. Sin remordimientos casi se entrega a sus
locas esperanzas; pero ya empezaba a sospecharse
en el palacio de Aguilar sus relaciones con Teodo-
ra, pues desapareci6 de la casa el mismo dia en que
debi6 celebrarse la boda. Entretanto se alarma
Granada por la nueva insurrecci6n de los moriscos,
y despues de contar el antor los varies encuentros
que hubo de parte a parte, en imo de los cuales
pereci6 gloriosamente Aguilar en singular combate
con el valiente Feri de Bonastepar, aparece otra
vez en Guadix Teodora, que ha logrado escaparse
del campamento morisco con un renegado llamado
Bermudo, enemigo ac6rrimo de G6mez Arias. Mon-
teblanco perdona a su hija, y va con ella a Granada
a pedir a Ia reina en presencia de toda la corte el
castigo del infame seductor de Teodora. Le pre-
guntan que diga su nombre, y sefiala como tal a
G6mez Arias, al moment mismo en que este en-
traba por la sala, ufano de sus recientes triunfos
en la derrota de los moros. Convencido de su culpa,
le manda la reina que d6 la mano de esposa a Teo-
dora, y que se le juzgue por la acusacion que de


16-2


241








242 ESCRITOS


traidor al estado le hace Bermudo. No pudiendose
defender de este cargo, es condenado a muerte, que
liabria sufrido en un cadalso si el generoso An-
tonio de Leiva no hubiese entregado a Teodora la
prenda. premio del torneo; la cual, presentada a la
reina, no podia en virtud de ella negar la gracia
que se le pidiese. Teodora alcanza al fin con este
recurso para G6mez Arias el perd6n de la reina;
pero no el de Bermudo que, viendo que su enemigo
iba a gozar de los bielnes de la vida, le descargo en
medio de toda la corte la mis mortal pufialada.
Ile aqui en substanmia el asunto y Ia trauma de
esta novela. que por las circunstancias particulares
de su autor ha un recido los elogios de los criticos
de inglaterra. Y en verdad, que ver a un joven
espanol manejar cou tanta gracia y desembarazo
el dificil idioma ingls, sin que le sirviese de r6mo-
ra para tejer la iutriga de una novela ingeniosa y
entreteoida, lener que expresarse en una lengua
Oxtranjera, merecian sin duda la indulgencia y aun
los aplausos del aristarco mas severo. Pudiera de-
searse ciertamente mils colorido hist6rico v local,
m: is estudio y generosidad en la calificaci6n de las
causas del levantamiento morisco; mayor atencion
al earacter de Isabel la Cat6lica y el Gran Capitan,
qne apenis intervienen como personages muy se-
eundarios en la novela cuando debieran ser, si no el
objeto ostensible, e1 principal de ella; se pudiera,
en fin. exiQir mAs unei6n v decencia de estilo, re-
quisito muv de atewlerse. y que nunca olvidan los








DOMINGO DEL MONTE 243


escritores fil6sofos, que consideran a la literatura
cual debiera siempre ser, esto es, mision de mora-
lidad v mejoramiento; pero, ;;no esth el autor al
principio de su carrera, y en ]a floor de sus ailos?
Esperemos, pues, que mias sazonadas las dotes cmi-
neutes que le adornan. llenara a satisfaccion del
aite y de la moral las esperanzas que por su talen-
t. ha hecho coneebir esta vez a los hombres impar-
ciales.
No podemos levantar la pluma sin lamentarnos
de que la novela que acabamos de analizar no hu-
biese caido en manos de un traductor ms experto
y que mils conociese los recirsos de la lengua caste-
liana. El senor Torriente, es fuerza decirlo, a pe-
sar de sus buenos deseos y- de haberse ejercitado
fanto en la fabricaeidn de uruesos volumenes ori-
,IIles sobre geografia e historia. apenas conoce
los rudimentos del arte de bien decir. D. Telesforo
de Trueba no le debera. estar muy- agradecido de
su oficiosidad. pues ha sembrado el Gomez Arias
do mil faltas de lenguaje, que resultant adefesios
de ideas, y que muy- f6ciliente se achacardn al
autor por los que no havan leido on ing16s la nove-
la. ; Que quiere decir desplieucs de pusion, de
valor, etc., frase estrambotica con que a cada paso
so tropieza en la traduceion?, ni qua cueios de un
corazon ainsioso. i Cudndo se ha dicho en eastella-
no honorable amo, ni fisonomia calmosa, ni entu-
siasticas aclamaciones ? Seria nunca acabar el poner
a ui las faltas de correcein y pureza de esta mal-








244 ESCRITOS


hadada version: los que crean que exageramos el
mal gusto que en estilo y lenguaje reina en toda
ella, no tienen mas que leer siquiera el primer
renglon de la primera hoja del prospecto.











V


Bosquejo intelectual de los Estados Unidos
en 1840.

C UERIDO amigo:
Pareciendome sumamente curiosos los si-
guientes apuntes sobre literatura norteamericana,
consarvalos por si te parecen tiles para refutar
ciertos cargos que comnnmente se hacen a ese
gran pais.
Fenimore Cooper vendi6 sus primeras novelas a
C. Wiley, editor inteligente de Nueva York, de
1918 a 1919, y todas sus obras se publican ahora
simultaneamente en Filadelfia y Londres, donde
se venden con igual estimacion y ganancia para
el autor.
Lo mismo sucede con las obras de Washington
Irving, except algunas que se han publicado pri-
mero en Londres por estar alli de paso el author.
La fama del Dr. Channing es europea: sus obras
han sido reimpresas con grande 6xito en la Gran
Bretafia: de algunas de ellas se han hecho nada
menos que siete ediciones en competencia, aunque
ni un maravedi haya sacado el autor de ellas.
Pero ninguno de estos tres ingenios ha necesitado
de ir a mendigar editores a Europa, ni ha tenido
que estar pendiente del mercado europeo para su
provecho o en desarrollo de su fuerza. Si los libre-
ros europeos han juzgado conveniente a su negocio


Sti








40' FSCFHTOZ


el reimprinir alli estas obras americanas, no se de-
duce de este beeho que diehas obras no sean ;justa-
mente apreciadas en easa.
Nuevo edieoines de Ia I osIosa Ii nria Ut los Re-
ucs Catjlicos por William II. Prescott. en tres to-
mos en ciarto. y mil dosciontos ejemplares del
Via j a C(en/ro A1a/rica por Stophens. ora tam-
bien costosa, so han venditlo en los Estados I"nidos
en cerca de cnatro aios lo cual prueba que estos
dos aitores no estan mny abandonados de sus
compatriotas. Mencionaremos tambi6n sobre este
particular la yenta de mis de enatro mil ejempla-
res de las obras de Washington, en duce tomos en
cuarto mayor. de casi el nisno nnimero de las obras
de Franklin, en diez tomos, la publieaciin de libros
de viajes, tales como las ILlrcstigacioncs rn Pales-
t100 por Robinson, los del mismo Stepens y otros
de ciencias, como la radueidn de la J!eccanica
Celes/e de Laplace, on un conmentaie tie casi ci
mismo tamano que cl texto. on cuatro tomos gran-
des, por un hombre pretieo v 1ormado por si mis-
mo, el Dr. Dowditoh, quse so le0 de la obscuridad
mas humilde a la fama y Ia fortuna por su propio
esfuerzo; la listoria Na!ural dcl Es/ado de, Nueva
For, en diez tomos en cuarto, tjie costaron dos-
eientos mil pesos; la publicacion por espacio de
veinticuatro anos de un periodico trimestral cien-
tifico (el de Tilliman) v el de na revista literaria
(Nor/h Aimrican Qua, r:i y Recitct). ambas del
mayor mrrito, ademas de infinidad de obras meno-
res de la misma espeeic; las memorias de arias so-









DOMINGO DEL MONTE


ciedades cientificas, la venta de nueve ediciones de
una historia costosa de los Estados Unidos (la de
Bancroft) y otras no menos meritorias; y en lo
tocante a la parte americana de la literatura, de
diez ainos acA, de no menos de cien novelas distin-
tas, originales, que aunque sus autores no fueren
Scotts ni Bulwers, al menos la mayor parte de sus
producciones merecen los honores .de la reimpre-
si6n en el extranjero; y de ciento diez obras po6ti-
cas, ademnas de las colecciones, todo lo cual parece
quo prueba que no andan tan desvalidas la litera-
tura y la ciencia en Am6rica, como lo suponen al-
gunos, y to 1o acabarn de comprobar la siguiente
lista de las publicaciones americanas durante los
nitimos quince anos, compilada de los catalogos y
prospectos de los diferentes editors, no incluyendo
las ediciones repetidas:


ASUNTOS DE LAS OBRAS

Biografia ...........
historia, geografia y
viajes ............
Ilistoria y geografia de
paises extranjeros .
historia literaria ....
Mletafisica ..........
Poesias, ademas de las
colecciones ........
Novelas y cuentos....


NUMERO DE LAS OBRAS
ORIGINALES REIMPRESIONES

106 122


113


91

19


20


195
12
31


103
115


76


247








ESCEITOS


ClAsicos griegos y lati-
nos con notas origi-
nales .............
Idem traducciones ...
Libros de texto, grie-
gos y latinos.......


PUBLICACIONES AMERIICANAS EN 1834


De educaci6n ........
De Teologia .........
Novelas ............
Historia y biografia..
Jurisprudencia ......
Poesia ..............
V iajes ..............
Bellas artes .........
Miscelaneas .........
Total ........


OEIOTNALES

73
37
19
19
20
8
8
8
59
251


EEIMPEESI6N

9
18
95
17
3
3
10

43
198


El costo total de los libros publicados en 1834
y 1835 fu6 estimado en un mill6n doscientos vein-
te mil pesos. Las ediciones son mayores y mis
frecuentes de Jo que se acostumbra en Inglaterra.
El capital invertido en impresiones, encuaderna-
ciones y fabricas de papel, importa, segnn los da-
tos del censo de 1840, diez millones seiscientos
diez y nueve mil cincuenta y cuatro pesos.


36
36

35


248








DOMINGO DEL MONTE


Dos enciclopedias voluminosas (de Brewster y
de Rees) se han reimpreso varias veces despues
y la Encielopedia Americana supli6 las faltas de
las otras, en todo lo concerniente a America.
Como prueba de que no absorben exclusivamen-
te la atenci6n de los americanos los cuidados de
lo presente, mencionaremos la demanda que hay
de obras por el estilo de la de Los comentarios de
la Biblia, de Scott, de la que se han hecho tres
ediciones estereotipicas que han producido sesen-
ta mil ejemplares; de la de los Comentarios, de
Henry, de la que se han vendido casi los mismos,
y nada menos que cien mil ejemplares de compi-
laciones originales sobre literatura biblica han sa-
lido de una aldehuela del Estado de Vermont,
donde bajo un mismo techo se efectna todo el pro-
ceso de la fabricaei6n de un libro, desde la fibrica
de papel hasta la encuadernaci6n y la pasta.
Y no son las ciudades del litoral las nnicas que
exclusivamente se emplean en la impresi6n de li-
bros, pues vemos que Cincinnati, solitario yermo
hace cincuenta anos, produce tomos en folio sO-
bre antigijedades de America, por el mismo estilo
que los de la prensa de Londres; mientras que el
pueblo manufacturero de Lowell, que todavia no
cuenta treinta anos de fundado, produce edicio-
nes del Fausto, de Goethe, y un periodico literario
redactado exclusivamente para las j6venes emplea-
das en los telares.
Al paso que estos guarismos prueban que las
obras americanas no son del todo desconocidas en


249








2.SCi'TOs


el extranjero, prueban tnnbien cjue los Estados
Unidos no dependen enteramente, Como se ha que-
rido suponer. del extranjero para la satisfaci6in
(1 sus necesidades intelectuales. Suis obras de.
e(iucacifn elemental son asai todas escritas en easa.
y ei nimero de los libro< mensuales impresos pue-
d dodncirse del beclio que do cuatro o cinco obras
do geogrfia s.6l so han vendido de ien mil a
treseientos mil ejemplares en diez afios, y qle un
solo editor en Cineinnati, Ohio, ha impreso en seis
aimos, do seis libros para eseuelas, un total de seis-
cientos einenenta mil ejcmplares.
El merito y earicter de estos libros do escuela
se conocera por la circunstancia de que los edi-
tores prefieren comprarlos a altos precios a sus
antores. a reimprimir los ingleses que no les cos-
tnrian nada, o enal indica qne consideran de me-
jor calidad el rengl6n national al importado. S61o
mencionaremos la Geografia y Atias dc los Cielos,
de BuNwitt, que se usa en todas Ins escuelas prima-
rins v que un juez competent en las materias, el
doctor ingl6s Thomas Dick, lo ha ealificado como
superior a todos los compendios usados en Ingla-
terra. Autoridades inglesas tambien ensalzan la
Gramidlica Hebrea de Nordheimer; el Lcxicon an-
glo-hebraico, de Robinson; el Le icon griego del
Nuevo Testamiento, del mismo; el Comentario de
Isaias, por Barnes; el Sistema de Teologia, por
Biwight; la Geografia de Palestina, por Robinson;
las ediciones del texto de Ijoracio, etc., por An-
thon; la Hismoria de los Eraes Callicos, pbr Pres-


'?:0









DOMINGO DEL MONTE 251


cott; in Medicina Legal. del doctor Beck; la Me-
dicina legal de la locura, por el doctor Ray, y el
Diccionario de la Lengua Inglesa, por el doctor
Webster, todas las cuales son consideradas como
las mejores, eseritas en inkgls, en su ramo res-
pectivo.
Que los autores americanos no eneuentran en su
patria la reeompensa debida a si ingenio y a su
aplicaei6n es tan inexacto, que una sofa casa de
Filadelfia, la do los libreros Carey, Leu y C, des-
embols6 en cineo anos para comprar el derecho de
propiedad a varios eseritores la suma de ciento
treinta y cinco mil pesos, de los cuales treinta mil
fueron por s6lo dos obras. El autor de las Aotas
sobre el Nuevo Tlstamenlo rcibi6 por parte de
su manuscrito cerca do cineo mil pesos en dos anos;
una pequeia compilaci6n musical produjo a su
autor easi lo mismo. Dicese que el doctor Webs-
ter tiene una renta de mil libras por auio por un
silabario. Prescott, Stephens y Baneroft conser-,
van 1a propiedad de sus obras y viven del resul-
tado pecuniario de ellas, como les sucede a los
demts escritores en boga, a despeeho de la ennen-
rrencia rival de la literatura inglesa.
Acfsase tambi6n a los Estados Unidos de indi-
ferentes de lo pasado y de Jo futuro. que no apre-
cian los autores clAsicos, etc. No es exacto.
Hay en los Estados Ijnidos:
103 colegios con 9,936 estudiantes y 562,958
voldmenes.
28 escuelas de medicina con 3,265 estudiantes; y








ESCRITOS


39 escuelas de teologia con 1,305 estudiantes y
123,600 volnmenes.
Los alumnos de siete de dichos colegios ascien-
den a 19,800 y aunque es cierto, como dice Dic-
kens, que muchos de los otros de los Estados oc-
cidentales son poco menos que academias, y algu-
nos todavia no han comenzado sus ejercicios, tam-
bien lo es que la parte principal del curso de estu-
dios de todos estos estudiantes la forman los elI-
sicos griegos y latinos y las matematicas.
Baste citar, en lo tocante al texto de los clasicos,
las ediciones de Anthon, Buk, Felton, Gould, Le-
verett, Kingbley, Stuart, Woolsey, etc., para pro-
bar que para ser poco estiniadas, se emplea un
grandisimo trabajo en presentarlas depuradas a
los diez mil alumnos que se toman la pena de es-
tudiarlas en cuatro largos aflos. Las traducciones
son tambi6n muy abundantes, y a precios tales que
hacen accesibles las mejores obras de los antiguos
a las clases mas pobres.
No son desconocidos a los eruditos de la Gran
Bretana las obras sobre filologia biblica y orien-
tal de los profesores Stuart, Robinson y otros y las
unicas traducciones en ingles (excepto quiza una
o dos) de las obras clhsicas de Eschenberg, Bull-
man, Gesenius, Jahr, Ramshokn y Winer, son ame-
ricanas.
Dicese que son desconocidas las obras sobre los
ramos mas elevados de la filosofia. Jonathan
Edwards goza de gran reputaci6n como metafisico
y los recientes tratados de Upham, Tappan,








DOMINGO DEL MONTE


Schmucker, Rauch, Wayland, Day, Bowen, Adams
y otros indican que esta especie de estudios no
esta muy desatendida en el pais. Pero ademas de
estos tratados originales, y de las traducciones de
las obras de Cousin, De Wake, Jouffroy, Gall,
Spurhzheim, etc., el hecho de que las primeras co-
lecciones completas formadas de las obras de
Cudword, Burke, Bolingbroke, Paley y Dulgad
Steward se imprimieron en los Estados Unidos,
como igualmente en estos iltimos dias los Ensayos
de Carlyle, Macaulay, Jeffrey, Talfound y el pro-
fesor Wilson, y que ellos tambi6n han reimpreso
las obras de Bacon, doctor Thomas, Brown, Cole-
ridge, Bentham, Abererombie, Dymond, Ad. Smith,
Chalmers, Isaac Taylor y otros, contradicen com-
pletamente la asercion. Ya ves que carecen ab-
solutamente de fundamento los cargos que con
frecuencia se hacen a los anglo-americanos de mAs
industriales que letrados.
Tu afmo. amigo,


(Revista Cubana, t. II, p. 238-43.)


253













VI


Historia de la conquista del Peru

Por Guillermo Prescott (1)


1


-IOCAS naciones en el mrundo pueden presen-
tar mis derechos que la espaiiola a llamar
sobre su lengua v su literature la atencian v ei
estudio, no solo de los literatos de profesion, sino
de la mayor parte de las class de la sociedad en
los Estados Unidos de America. Baste recordar
que los nobles acentos de la lengua casteiiana fuc-
ron los primeros de entre todos los idiowas de
Europa que resouaron en ias playas de aquel
hemisferio: en espanol se dieron los vitores y acla-
maciones que salian a ]a vista de la isla de Gua-
nahani, de las inmortales earabelas qu1e niandaban
Col6n y los Pinzones: en espanol fut saludado por
ei intr6pido Vasco Nnlez de Balboa, el vasto mar
del Sur: espanoles fueron los ecos que produjeron
en las lagunas de Anahuac, en las sierras inacce-
sibles de los Andes, en las selvas virgenes de las

(1) Articulo de DoMIxoo DE MONTE, iiserto en la
Antologia publicada por RAFAL, MARIA EAR ALT en MArid
en 1848.-(Nota de V. M. Y MORALES. al reproducirlo en
is Rens>.', Caubana. phgs. 491 5)S.








EsCEITOS


Floridas y de Georgia, las voices de Cort6s, de Pi-
zarro y de Hernando de Soto: por la primera vez
en Am6rica y por entre el estr6pito de las armas
y los grits de la codicia y el fanatismo, en espafiol
se oy6, victoriosa y civilizadora como siempre, la
voz del Evangelio, enseflada dignamente con sus
palabras y sus acciones por fray Bartolom4 de
las Casas y otros muchos misioneros, no menos
apostolicos, si no tan famosos como el ardiente se-
villano, obispo de Chiapa: en espanol, por nltimo,
se escribieron las primeras Relaciones y cr6nicas
de los descubrimientos y conquistas de aquella tie-
rra, todas inapreciables para el conocimiento del
espiritu de aquellos tiempos y de aquellos hom-
bres casi fabulosos.
Los origenes, pues, de la historia de los Estados
Unidos, en cuanto forman parte de las regions
occidentales, se enlazan precisamente con los aeon-
tecimientos de la 6poca mas notable de la historia
de Espana. El reinado de los Reyes Cat6licos,
Fernando e Isabel; su espl6ndida Corte; sus aven-
tajados estadistas; sus capitanes, no menos animo-
sos que leales y entendidos; sus doctos literatos y
hasta sus discretas y hermosas damas, ocupan un
Lugar muy important en la historia del descubri-
miento del Nuevo Mundo, para que dejen de estu-
diarlo con predilecci6n los que pretendan escribir
los anales de los Estados Unidos. Bien conocia
el seior Washington Irving que una exacta mo-
nografia de este bello period de la Historia de
Espafa serviria de brillante introducci6n a la


256








DOMINGO DEL MONTE 257

grande Historia de Am6rica, cuando con tanto
anor emple6 todas las fuerzas de su ingenio en
la composici6n de su primer capitulo: tal consi-
deramos su elegante biografia de Col6n. No con-
tento con esta muestra de sus estudios predilectos
sobre Espana, todavia pudo, con los desperdicios
de la erudici6n que habia acumulado para su pri-
mera obra, tejer la contextura de su deliciosa Cro-
nica de Fray Antonio Agapida. En ella parece
que por un milagro de intuici6n magnetica se con-
substanci6 el ameno escritor americano del siglo
xix con un fraile espanol contemporhneo de Cis-
neros, supersticioso y candido cronista de su Or-
den, reuniendo en chistosa antitesis los primores
del lenguaje mas florid y galano, con el fervor
fanAtico y las opiniones estrafalarias y mezquinas
de un retraido cenobita (1). Al leer la Cr6nica de
la, Conquista de Granada, nos parece que repasa-
mos las paginas sabrosas de la de D. Pedro Nino
o del Cura de los Palacios.
El senor Guillermo Prescott, si no con tanta
lozania de imaginaci6n como el itico Irving, aspir6
a abrazar en sus lucubraciones el periodo complete
del reinado a que hemos aludido; y a fuerza de
buena voluntad y de admirable constancia, pudo
llenar afortunadamente el vacio que se notaba en

(1) Todo este encanto ha desaparecido en la traducei6n
espaffola hecha en 1828 por un joven am6rico-valenciano,
de cuyo nombre no me acuerdo. El traductor tuvo que
contemporizar con las exigencias de la 6poca, y suprimi6
de Is cr6nica su part mAs interesante, que era el perso-
naje del fraile cronsta.-(Nota de DEL MoNTE).
17-2








258 ESCRITOS


i literatura inglesa, adquiriendo asi un nombre
europeo con su Historia de los Reyes Catolicos.
Este laborioso escritor, al par que ha levantado un
bello monumento literario a la gloria intellectual
de su patria, ha hecho ademis un gran servicio a
los studios hist6ricos en los Estados Unidos. La
buena fe y la diligencia con que ha registrado
nuestros antiguos c6digos, la habilidad con que ha
sabido comprenderlos e interpretarlos, a pesar de
su calidad de extranjero, ciudadano de una repu-
blica democritica, y la imparcialidad de sus jui-
cios, atento s6lo, al pronunciarlos, a la gran ma-
gistratura de historiador, lo elevan a la categoria
de los Robertson y de los Gibbons y lo hacen me-
recedor de la popularidad que ha aleanzado dentro
y fuera de su pais (1). Despu~s ha extendido y
afirmado su reputaci6n literaria con su no menos
apreciables historias de la Conquista de Mejico y
la Conquista del Peru, con las cuales ha comple-
tado la relaci6n de la maravillosa trilogia del des-
cubrimiento del Nuevo Mundo. Antes de entrar
en el examen de la nltii -a de sus producciones,
objeto principal de este articulo, concluiremos la
resefia que hemos empezado de los escritores anglo-
americanos que se han ocupado en sus obras de
asuntos puramente espanioles.
Citaremos desde luego la clAsica Historia colo-

(1) A los cuatro afios de publicada esta obra, se habian
hecho ya nueve ediciones costosas de ella en Boston, de a
2,000 ejemplares cada una, fuera de las ediciones inglesas
de Londres, y de haber sido traducida en los idiomas prin-
cipales de Europa,-(Nota de DEL MONTE).








DOMINGO DEL MONTE


nial de los Estados Unidos, del senor Jorge Ban-
croft, y los Anales de los mismos Estados, de
Holmes, como otra prueba de la precision en que
estA el que quiera estudiar los origenes de los es-
tablecimientos europeos en Amrica, de conocer
de antemano la lengua y la literatura espafolas.
L anse los primeros capitulos de dichas obras y
se very el buen uso que hicieron sus autores de
los libros viejos espanoles que hubieron a las ma-
nos, y muy principalmente el senor Bancroft, que
tuvo la dicha de disfrutar la preciosa biblioteca
de la Universidad de Boston (Harvard College),
"la ms rica del mundo en punto a la historia de
America", seg6n su propio dicho.
La literatura anglo-americana, ms abuadante
y selecta de Lo que se sospecha por acA, cuenta
otras muchas obras apreciables en que se nota la
predilecei6n con que se inclinan a tratar asuntos
espanoles sus escritores mas aventajados. El mis-
mo sefor Irving ha escrito, fuera de sus obras his-
t6ricas espafolas, los Cuentos de la Alhambra,
inspiraci6n puramente peninsular, digna de colo-
carse, por la fuerza del colorido indigena que dis-
tingue sus lindos cuadros, al lado de las Guerras
civiles de Granada de Gin6s Perez de Hita. El
honorable Caleb Cushing, enviado extraordinario
que fu6 en China, consign6 en dos pequenos y
elegantes volimenes, dados a luz en Boston en
1833, sus Reminiscencias del viaje entretenido que
anos antes habia echo por Espana: esta obrita es
una galeria de tradiciones, leyendas y recuerdos


259








ESCRITOS


hist6ricos de los personajes y acontecimientos mks
notables de Espafa: se conoce que fu6 el fruto
de las horas de descanso y recogimiento de un
viajero pensador, al par que amable y sensible.
Todo el mundo conoce los dos libros del capitkn
de marina Slidell MacKenzie, titulados Un aio en
Espaia (1827), y Espana Revistada (1834) (1).
Aunque compuesto sin ningnn genero de preten-
si6n literaria, no puede darse mks exactitud en
la pintura de las costumbres populares de la pe-
ninsula, acerca del modo de viajar, de vivir y de
pensar de las clases media e infima del pueblo
espanol, que la que presenta en sus obras este
observador impartial. El profesor actual de lite-
ratura extranjera en la Universidad de Boston,
Mr. Longfellow, poeta no menos inspirado que
erudito y cuyo talento po6tico ha sido dignamente
apreciado en Inglaterra, ha cultivado tambi6n la
literatura espafiola, como otras del norte de Euro-
pa ; y su hibil lira ha sabido repetir en ingl6s, sin
desfigurarlos, algunos de los tonos mis graves de
la musa antigua castellana. V6anse su Estudiante
de Salamanca, su Outremer, y su traducci6n de
las coplas de Jorge Manrique. Al famoso cantor
de los azares y peligros de la vida maritima, al
sefor Fenimor Cooper, no podia escapirsele asun-
to por si tan novelesco como lo es el de los viajes
de descubrimiento de los espanoles en las Indias

(1) A year in Spain by a young American. Boston.
1 vol. 89 mayor. Esta obra se prohibi6 por Real orden, en
Hiempos de Fernando VII. Spain Revisited, ibid.-(Nota
de DEL MONTE).


260








DOMINGO DEL MONTE 261


occidentales, y rindi6 su homenaje a Espana es-
cribiendo su Mercedes de Castilla. No completa-
riamos esta rapida resenla de cultivadores y apre-
ciadores de las letras espanlolas en la Am6rica del
Norte, si no hici6semos particular y honorifica
menci6n del senior Jorge Ticknor. Este caballero
desempefl6 la citedra de literature extranjera en
la Universidad de Boston antes que el senor Long-
fellow; y ensef6 a sus alumnos a conocer y apre-
ciar los primores y aciertos del ingenio espanol.
Su Curso de literatura de los pueblos del Mediodia
de Europa yace todavia in6dito, con gran senti-
miento de los que ban leido las exquisitas mues-
tras de su saber en varios articulos criticos de la
Revista Trimestre Americana (American Quar-
terley #eview), que se publicaba en Filadelfia en
1829, y en la Revista Norte-Americana (North
American Review) que se public en Boston; y a
los que saben el proyecto literario de libros anti-
guos castellanos que logr6 juntar, con los cuales
y con su atildado buen gusto ha servido despues
a sus amigos. Vase en los pr6logos del senor
Prescott a sus dos primeras obras, el candor con
que confiesa los buenos oficios que debi6 para la
composici6n de sus producciones hist6ricas al se-
nor Ticknor, confesi6n que no menos honra al
favorecedor que al favorecido.
La justicia, no menos que la gratitud personal,
exige que recordemos aqui, aunque con doloroso
sentimiento por su reciente pardida, el nombre








262 ESCRITOS

ilustre del honorable Alejandro H. Everett (1).
Este literato boston6s, hermano del elocuente ora-
dor y hiAbil estadista que hasta hace poco desem-
pen6 la embajada de su pais en Londres, Eduardo
Everett, fu6 tambian diplomtico. En 1825 se
hallaba en Madrid, representando al gabinete de
Washington: public por aquella 6poca nuestro
don Martin Fernandez de Navarrete el primer
tomo de su Coleccion de viajes de espanoles, con
los documentos oficiales de la 6poca que enrique-
clan aquel libro. Al momento comprendi6 Eve-
rett la importancia de aquella publicaci6n e invite
a su amigo y compatriota Irving, que se hallaba
en Francia, a estudiar la obra del sefor Navarrete,
y aun a trasladarse a Madrid para que con el tra-
to y comunicaci6n del colector citado y el registro
de las bibliotecas y archivos nacionales, pudiese
acometer la empresa de escribir la vida de Col6n.
La repfblica literaria ha gozado despu6s del re-
srltado brillantisimo de la invitaci6n del senor
Everett. Continue 6ste durante su vida cultivan-
do, en medio de sus varias y serias ocupaciones,
las letras espanolas, habiendo sido el nltimo fruto
de su afici6n a ellas el dar a conocer, en 1844, en
los Estados Unidos las poesias de nuestro insigne
Zorrilla. En un nnmero de la Revista Democrd-
tica, de Nueva York, hizo el examen de su earActer,
y para muestras del estilo del nuevo Calder6n es-

(1) Acaba de morir en Cant6n, donde fu6 con el carie-
ter de comisario o ministro diplomatico de su pals cerca
del emperador de la China.-(Nota de DEL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE


panol, tradujo magistralmente los Versos a Larra
y la leyenda del Capitdn Montoya.
Por lo dicho se ve que en la nation mas pode-
rosa de Amrica, que es tambien una de las mas
ricas y pr6speras del mundo, se cultiva con entu-
siasmo el estudio de nuestra lengua y de nuestras
letras. Oenrrenos ahora, incidentalmente, obser-
var que este mismo empeofo se nota en favor de
nuestra literatura en Alemania, Inglaterra y
Francia; por donde se ve lo injustos que somos
cuando, ya por rutina, nos ponemos a lamentarnos
del desprecio con que nos tratan en este punto
los extranjeros. Ellos si que podrian quejarse de
la incuria con que descuidamos (1), sin traducir-
las siquiera, las producciones mIs peregrinas de

(1) Respecto a Alemania, recuerdense: el Curso de li-
teratura dramdtica de Guillermo Schlegel, el Curso de
literature de Bouterweek, Ia traduccion del Romancero del
Cid por Schiller, las Florestas de rimas (antiguas y mo-
dernas) castellanas de Bohl de Faber y Wolf, la Silva de
romances de Depping, el Diccionario alemdn y castellano
de Sekendorf, las ediciones espaflolas de las Comedias de
Calderon y de Ia Crdnica del Cid, y la obra sobre nuestra
DramAtica, anunciada por el Sr. Hartzenbuseh.
Respect a Inglaterra, bAstenos citar la edici6n del Qui-
jote del bar6n de Carteret, la Historia de los Borbones de
Espana del Dr. Coxe, las de Carlos V y Amtrica por Ro-
bertson, las Vidas de Lope y Guilltn de Castro de lord
Holland, el poema Rodrigo y la traducci6n de la Cr6nica
del Cid de Roberto Southey, la traducci6n de algunos ro-
mances viejos de Lockhart, muchos artieulos sobre nuestra
literatura en sus principales revistas; sobre todo el Manual
del viajero en Espana del profundo erudito Mr. Forth.
Respecto a Francia, todos conocemos los trabajos do
Viardot, Fauriel, Vicil-Castel, Puibusque, Merimee, Romey,
Romew, Saint-Hilaire, E. Quinet, Damas, Hinard, Denis
y otros escritores de ]a Revue des Deux Mondes y Ia Revue
independante.-(Nota de DEL MONTE).


263








ESCRITOS


sus respectivos paises. Byron, Goethe y Victor
Hugo no tienen todavia int6rpretes en Espana y
pocos conocen aqui, fuera de esos tres astros es-
pl6ndidos de la poesia europea, los nombres si-
quiera de los sabios historiadores, fil6sofos.y poe-
tas de la Europa civilizada: no vivimos mas vida
intelectual que la que nos viene de Francia, pues
si algo llegamos a saber de otras tierras, lo reci-
bimos por su conduct: somos colonia literaria de
nuestra vecina.
Pero ya es tiempo que nos ocupemos en el ann-
lisis de la Historia de la Conquista del Peru.

2
Para los espafoles, que ya conociamos, de pri-
mera mano, esta part de la historia de America
tal cual nos la contaron Antonio de Herrera en
sus excelentes Decadas, el inca Garcilaso en sus
Comentarios Reales y Cieza de Le6n, ZArate y Fer-
nAndez de Palencia en sus Cronicas especiales de
las guerras civiles entre los conquistadores, no
tendra por cierto la obra reciente del escritor ame-
ricano el interns de la novedad que para los lec-
tores extranjeros. Pero aun para nosotros subira
de punto el m6rito de su tarea cuando le veamos
aprovecharse con sin igual maestria, no s6lo del
caudal de estos materiales conocidos, sino del rico
venero de documents in6ditos que yacian hasta
ahora casi olvidados en el polvo de nuestros ar-
chivos, principalmente en los de Simancas y el
Escorial. Porque 61 ha sabido estudiarlos y arre-


2&4








DOMINGO DEL MONTE 265

glarlos con hAbil criterio, y despuns de sacar de
su anAlisis comparativo la luz de la verdad, apo-
derarse de su asunto con poderosa sintesis y pre-
sentarnos, engalanada del estilo mks pintoresco y
elegante, la narraci6n mas veridica de los hechos
que se propone historian. Pero sobre todo, lo que
mks despertari nuestra simpatta en favor del
autor, al leer su libro, serA el candor con que agra-
dece lo que debe a nuestros compatricios en la
composici6n de su obra; y el espiritu de serena y
generosa imparcialidad con que procura suavizar
los juicios que como historiador integarrimo ha
tenido que pronunciar muchas veces contra las
atrocidades de la conquista. El senor Prescott
hace mencion honorifica en su pr6logo de D. Juan
Bautista Munoz, colector diligentisimo de mate-
riales para la historia de America; de D. Martin
Fe'rndndez de Navarrete, con cuya amistosa co-
rrespondencia se honraba y a quien debi6, como
tambien a nuestro sabio orientalista D. Pascual
de Gayangos, muchos y muy preciosos manuscri-
tos; ni olvida al respetable decano de nuestros
literatos, al Sr. P. Manual Jose Quintana, cuyas
biografias de Vasco Nnez de Balboa, Las Casas
y Pizarro, las considera justamente como modelos
acabados de esta clase de composiciones.
Abre su Historia del Pers el senor Prescott,
como lo hizo en la de M6jico, con la descripci6n de
los lugares en que pasaran las escenas del drama
interesantisimo que va a representarnos. En un
libro preliminar, que sirve de conveniente intro-








ESCRITOS


duccion a la obra, da una idea cabal de la eivili-
zacion del pueblo peruano, antes de la llegada de
los invasores.
Hasta el aspecto del territorio en que estuvo
asentado el imperio de los Incas es distinto del
do los demas pauses conocidos; dicen que se ase-
meja algo, por su naturaleza, al de la Siria y la
Palestina. Una angosta faja de veinte leguas, a
lo ms, de ancho se extiende por la vera del mar
Pacifico, desde los cinco grades de latitud septen-
trional, hasta los veinte de latitud meridional.
De la playa maritima a los aledanos occidentales
de esta region se va levantando el suelo, pero en
proporciones tan prodigiosas, que en llegando a
sus nltimos remates se tropieza con los picos mas
altos del mundo, el Pichincha, el Cotopaxi y
el Chimborazo. La cordillera de los Andes,

...las enormes, estupendas
moles sentadas sobre bases de oro (1).

verdadera espina dorsal de la Am6rica del Sur,
arranca desde el estrecho de Magallanes, lega a
su mayor altura a los 17 grados de latitud me-
ridional y cruzando el Ecuador se entra por el

(1) La Victoria de Junin, Canto a Bolivar, por
J. J. Olmedo. Paris. Imprenta de P. Renouard, 1826.
Este poeta, natural de Guayaquil (Quito, hoy repn1blica
del Ecuador) acaba de morir el aim pasado en su patria,
donde fu6 cantor, primero, y 6mulo politico, despues, del
general Flores. Ademds del Canto de Junin, escribi6 varias
odas y tradujo algunas de Horacio. Despues del venezo-
lano D. Andres Bello, tan conocido y apreciado en Madrid
por su Silva a la Agricultura, Olmedo fu6 el mejor poeta
de la America Meridional.-(Nota de DEL MONTE).


266








DOMINGO DEL MONTE


istmo de Panama, donde no para, aunque alli pier-
da su nombre. Los arenales de la costa, privados
del refrigerio de la lluvia y banados solo de mi-
serables arroyos; los escalones abruptos de la sie-
rra, cortados perpendicularmente en barrancos,
p6rfido y granito, que forman hondonadas pro-
fundisimas, tales que si en ellas se pusiese el monte
Vesubio o el Puy de Dome, de los Alpes, segin
Humboldt, no pasarian sus crestas del nivel de
los cerros circunvecinos; las cumbres, cubiertas
eternamente de nieves, que resisten a los rayos de
aquel sol equatorial y no se resuelven sino al rigor
del fuego de sus volcanes, no son por cierto los
elementos mas a prop6sito para el ejercicio de la
agricultura, "nodriza de las gentes". Con todo,
la raza indigena de aquel suelo, gobernada por
aquel regimen patriarcal de sus Incas o soberanos,
se atrevi6 a luchar con tan insuperables obstAculos
y logro vencerlos y convertirlos muchas veces en
instrumentos de bienestar comnn.
j Pero de d6nde vino este pueblo, o al menos
la casta de sus regeneradores? Nadie lo sabe
todavia, a pesar de las conjeturas y las hip6tesis
mas ingeniosas que se han formado para resolver
este problema. Nuestro padre Gregorio Garcia,
no menos extravagante que erudito, el juicioso je-
suita Acosta y varios escritores modernos y extran-
jeros, principalmente ingleses y alemanes, no ban
podido adelantar nada en la averiguaci6n de estos
obscuros origenes. Qui6n hace a los indios des-
cendientes de los judios, quin de los chinos o de


267








ESCRITOS


los japoneses... Veamos c6mo contaron ellos su
historia a los pocos invasores que quisieron entre-
tenerse en estas curiosidades improductivas. Fu6
el caso, pues, que el sol, gran padre del dia y del
humano linaje, viendo el estado de embrutecimien-
to y barbarie en quo se encontraban los habitantes
del mundo y compadecido de sus miserias, se dign6
enviarles, desde el cielo, a dos de sus hijos, Manco
Capac y Maina-Ocllo-Huaco, para que los reduje-
sen a policia y les ensenasen las artes de la vida
civil. Asi lo hicieron los dos celestes hermanos,
que eran ademas marido y mujer, bajando por las
cercanias de la laguna Titicaca, de donde des-
cendieron hasta la vega del Cuzco: aqui empeza-
ron a ensefar, 61 a los hombres la labranza de la
tierra, y ella a las mujeres a hilar y tejer. Pronto
crecio el nnmero de los que prestaban oido y ob-
servaban los preceptos de aquellos enviados del
cielo, hasta que aumentada la poblaci6n se echaron
los fundamentos de la ciudad del Cuzco, y poste-
riormente los del imperio de los Incas. Otra tra-
dici6n adjudica esta gloria a ciertos hombres blan-
cos y barbados, que descendiendo tambien de la
laguna Titicaca, predominaron a los naturales y
derramaron sobre ellos las ventajas de la civiliza-
cidon. El senor Prescott concluye, que racional-
mente pensando, debe creerse que existi6 alli una
raza, bastante adelantada, anterior a la de los
Incas; que esta raza, conform a las tradiciones,
provino de las cercanias de la laguna arriba men-
cionada; conclusion que se apoya en los imponen-


268








DOMINGO DEL MONTE


tes restos de arquitectura que se conservan todavia
en sus orillas, despues del transcurso de tantos
anos. Pero, dejando a un lado estas averigua-
ciones que no pueden entrar todavia, por falta
de datos, en la jurisdieci6n del historiador, exa-
minemos cual era la esencia de la cultura peruana
en la forma de su gobierno, la naturaleza de su
religion y el estado de sus costumbres.
El Inca era de origen divino: reasumia en su
persona todo el Estado, es decir, todas las facul-
tades del Gobierno: estaba a la cabeza del sacer-
docio, levantaba ejereitos y los mandaba en per-
sona, imponia contribuciones, era la ley y el
legislador; nombraba a su antojo los agentes que
habian de hacer obedecer sus mandatos. Era, en
fin, la potestad absoluta y exclusive de donde
emanaban castigos y mercedes, penas y recompen-
sas. Se le consideraba como un dios; y al que
violaba sus 6rdenes, como sacrilego. Alrededor
del soberano se movia un cuerpo aristocrAtico, di-
vidido en dos categorias: una compuesta de las
innumerables descendencias de los Incas, product
de la poligamia, que usaban un traje especial, un
dialecto aparte y gozaban de la porci6n mas pin-
gie de las rentas pnblicas para su mantenimiento.
Vivian en la corte al lado del principe, se sentaban
en sus consejos, comian en palacio o de su mesa
y desempefiaban exclusivamente los empleos mas
elevados del culto, el ejdrcito y la administraci6n.
La otra categoria de la nobleza, lamada de los
curacas, se componia de los caciques de las nacio-


269








270 ESCRITOS

nes conquistadas y de sus descendientes; estos por
io regular se quedaban mandando en sus pueblos,
aunque de tiempo en tiempo se les exigia que
fuesen a la capital, donde se educaban sus hijos
en prendas de lealtad: su autoridad era heredi-
taria, aunque otras veces el pueblo escogia el su-
cesor; bien que en este caso se necesitaba la con-
firmacion del Inca. No ocupaban altos puestos
de Estado, ni cerca del Inca; y aun su mando,
puramente local en sus provincias, estaba subor-
dinado a la jurisdicci6n territorial de los gober-
nadores superiores provinciales, nombrados siem-
pre de entre los Incas. En estos nobles de sangre
real consistia el nervio del poderio de aquel reino:
eran respecto de las demAs tribus, de diversas
castas y naciones, de que se componia la poblacion,
Jo que los romanos a las hordas bArbaras del Im-
perio, y los normandos a los antiguos habitantes
de las Islas Britinicas. Posefan ademas mayor
capacidad intelectual que la casta plebeya, dife-
rencia que el senior Prescott, apoycdo en las aser-
ciones de su paisano el doctor Morton, achaca a
la distinta conformaci6n de sus craneos. Nos-
otros, respetando la opinion de tan doctas auto-
ridades, creemos que esta diferencia se explica
mais natural y fdcilmente por la diversidad extra-
ordinaria que habia entre la condici6n social de
entrambas clases: en este particular nos atenemos
al dicho consolador del viejo Montaigne: les hom-
mes sont tous d'une 6spece; et sauf le plus et le
moins, tous se trouvent garnis de pareils outils et








DOMINGO DEL MONTE


instruments, pour concevoir et juger. z Acaso
cree el senor Prescott que se explique, por esa
causa fisiol6gica, la preponderancia temporal de
unas razas sobre otras? Luego 1juzgar& a los
fundadores de Roma superiores, en conformaci6n
organica, a los de las familias etruseas y aborige-
nes de Italia; y a 6stos, ya amalgamados con
aqu6llos, superiores a los habitantes del mundo,
que conquistaron y civilizaron ? l y a los norman-
dos superiores a los sajones?
Pero sigamos el examen de las instituciones pe-
ruanas. Los nobles, como hemos visto, eran exclu-
sivos depositarios del poder y desempeiaban con
habilidad las 6rdenes del Inca soberano, comuni-
cfndolas rapidamente por toda la vasta extension
del pals, gracias al estado de perfection en que
tenian su sistema de comunicaciones y al espiritu
casi francis de centralizaci6n que presidia en la
maquina administrativa. Este espiritu se avenia
perfectamente con la naturaleza de aquel imperio.
El Inca era Dios en la tierra; sus snbditos lo mi-
raban a 61 y a todo lo que de 61 derivaba, con
un acatamiento profundo y supersticioso: ejercia
el poder espiritual y temporal, que nuestro sobe-
rano Pontifice en sus mejores tiempos. & Qu6
necesidad tenia, pues, de actos de violencia o de
rigor para hacerse obedecer? Por su parte con-
sideraba a su pueblo poco mfs que a animales
irracionales; pero asi como el Sol, su padre, los
miraba con cariuosa compasi6n y sus leyes pro-
pendian a su conservaci6n y bienestar. Estaba


271








272 ESCRITOS

prohibido que se empleasen en trabajos pernicio-
sos a su salud, ni superiores a sus fuerzas: nunca
sufrieron extorsiones fiscales, y con previsi6n be-
n6vola siempre se cuido de que estuvieran provis-
tos de todo 1o necesario para su mantenimiento.
El gobierno de los Incas, aunque arbitrario en sus
formas, era verdaderamente patriarcal en su
esencia.
El imperio estaba dividido en cuatro grandes
provincias, mandadas cada una por un virrey o
gobernador general, ayudados de uno o mAs con-
sejos para diferentes negociados. Estos virreyes
pasaban algnn tiempo en la capital, donde forma-
ban una especie de Consejo de Estado para el
Inca. El cuerpo de la naci6n se hallaba subdivi-
dido en d6cadas o cortas porciones de diez indi-
viduos protegidas por uno de ellos que vigilaba
en que se les guardasen sus derechos y exenciones,
en presentar por ellos sus solicitudes al gobierno
y en entregar los culpados a la justicia. Habia
otra division en cuerpos de cincuenta, ciento, qui-
nientos y mil, con un jefe cada una. Finalmente,
todo el imperio estaba distribuido en secciones o
departamentos de diez mil habitantes, con un
gobernador de la aristocracia Inca, que tenia auto-
ridad sobre los curacas, y otras dependencias del
distrito. Los tribunales de justicia se componian
de magistrados en las villas y lugares, que cono-
cian de culpas leves, pues de las graves entendian
los gobernadores u otros jueces especiales: todos
ellos eran nombrados y removidos por el principe.








DOMINGO DEL MONTE


Dentro de cinco dias habian de dar por eoneluso
y sentenciado un pleito y no habia apelacion de
un tribunal a otro; pero se prevenian los abusos
por medio de visitadores que recorrian los distri-
tos judiciales para vigilar la conducta de los ma-
gistrados, los cuales eran castigados con severas
penas cuando faltaban a su obligaci6n. Los tri-
bunales inferiores daban a los superiores y 4stos
a los virreyes, mensualmente, informes de las cau-
sas pendientes; de manera que el monarca, desde
el centro de sus dominios, podia examinar y co-
rregir los abuses de la administraci6n de justicia
que se cometiesen en las extremidades mas distan-
tes del reino. Su c6digo penal era corto y redu-
cido; con la muerte se castigaban las blasfemias
y sacrilegios contra el Sol y el Inca, el adulterio,
el robo y el homicidio, asi como la destrucci6n de
un puente: sobre todo, la rebeli6n contra el hijo
del Sol se consideraba el mayor de los crimenes.
La causa del rigor de estos castigos en que apli-
caban la pena de muerte, por liviano que fuera el
delito, consistia, por la esencia teoerAtica del
gobierno, en que no los castigaba, como dice Gar-
cilaso, "por el delito que habian echo, ni por la
ofensa ajena, sino por haber quebrantado el man-
damiento y roto la palabra del Inca, que o res-
petaban como a un Dios".
El territorio estaba dividido en tres grandes
porciones: una para el Sol, sus sacerdotes, virge-
nes y gastos de su pomposo culto; otra para el
Inca, su casa, parientes y gobierno; y la tercera,
18-2


273








ESCRITOS


por cabezas para el pueblo: todo peruano o snb-
dito del Inca tenia derecho al uso y a los frutos
de un pedazo de tierra de donde poder sacar su
subsistencia; mas el repartimiento del terreno era
anual, sin que por ello se perjudicasen los terra-
tenientes, porque casi siempre se les adjudicaba
la, misma suerte. Lo primero que se labraba
eran las tierras del Sol: despu6s las de los ancia-
nos, viudas, huerfanos, soldados en servicio activo,
v en suma, las de todos aquellos que por enferme-
dad u otras causas no podian por si atender a sus
negocios. Por nltimo cultivaban las tierras del
Inca, para lo cual se preparaban como para una
fiesta national. Lo mismo se hacia con la crianza
y granjeria de los ganados, compuestos de innu-
merables rebanos de llamas y vicunas. Todos tra-
bajaban en comnn, y a cada uno despues se le
repartia lo convenient conforme a sus necesida-
des. Era aquello a manera de un gran falansterio
fo urrierista, o como las sociedades comunales de
los cudqieros tembladores, en que no hay propie-
dad, sino que todo es de todos. S6lo las minas
de oro y plata eran explotadas para el uso priva-
tivo del Inca y de los templos. Asi es que entree
ellos no habia ricos, pero tampoco pobres: todos
gozaban de una modesta mediania. No sentian
ambici6n, ni avaricia, ni amor al lucro, pasiones
que agitan a los hombres que se dan a la industria
y al comercio para mejorar su suerte. El destino
del peruano estaba fijo por la ley desde que nacia:
6sta lo clavaba en una categoria social desde su


274








DOMINGO DEL MONTE


racimiento; cuidaba de sn crianza, le marcaba la
6poca de su union con una mujer, proveia a su
subsistencia, le imponia la medida de su trabajo
y en aquellas circunstancias imprescindibles en
que se encuentran los hombres por su naturaleza,
de enfermedad o vejez, la ley, como hemos visto,
venia tambi6n en su ayuda proporcionandole, a
costa de la comunidad, 1o necesario para la vida.
No podemos resistir al deseo de reproducir el
curioso documento que trade el sefor Prescott en
un apendice, para dar a conocer a nuestros lecto-
res el resultado de esta legislacion en la felicidad
pnblica, tal cual Lo encontraron los espanoles, pri-
meros testigos presenciales de aquel inaudito fen6-
meno social. Dicho documento es la declaracion
que en articulo de muerte hizo, para descargo de
su conciencia, el ultimo de los conquistadores del
Peru: el senior Prescott no disfrut6, sin duda, de
la obra impresa, donde se encuentra esta cliausula
testamentaria, puesto que la cita como nanuscrito
y equivoca, por culpa del copiante, el nombre del
testador: nosotros hemos visto La obra citada y de
ella hemos sacado algunas noticias biograficas del
,ieclarante. El padre fray Antonio Calancha, en
su Crdnica santificada del orden de ermitanos de
san Agustin de la provincia del Peri, impresa en
Barcelona en 1638 (1), al libro I, cap. XV, folio
98, dice:

(1) Prescott, al citar la famosa clAusula -testamentaria
de Mancio Sierra de Leguizamo, lo llam6 Lejezama, y
Domingo del Monte corrigi6 ese yerro; pero al corregir
ese, cometi6 otro mayor. El libro de donde transcribieron


275










27:sCmrros


"Verdaderamente pocas naciones hubo en el
mundo, a mi ver, que tuviesen mejor gobierno que
los Incas. Luego dire acciones memorables de este
Inca, que quiero que se sepa cutn bien gobernada
estaba esta monarquia antes que entrasen los es-
pafloles... y sera con una clfusula del testamento
de aquel valeroso capitan Maneio Sierra de Le-
guizamo (1) que vino con don Francisco Pizarro
e hizo memorables hazafias en Tumbez, cuando la
guerra; en Cajamarca, cuando la prisi6n del Inca;
en el Cuzco, cuando las guerras civiles, y en todo

la eliusula no se llama Crdnica santificada del orden de
ermitaios de san Agustin de la provincia del Peri, sino
Chrdnica moralizada del orden de san Agustin en el Peru,
con sucesos ejemplares vistos en esta Monarch!a por el Pa-
dre Merino Fray Antonio de la Calancha, Doctor graduado
en la Universidad de Lima, y criollo de la ciudad de la
Plata; obra impress en 1638, en Barcelona, calle de la
Librerfa, por Pedro Lacavalleria y cuya lectura me ha
proporcionado algunos muy buenos ratos.-(Nota de Jost
DEL CASTILLO al aparecer el articulo en la Revista Cubana
en las citadas pigs. 504-505).
(1) Lejezama pone el copiante del senior Prescott. Apro-
vechamos esta nota para rectificar dos aserciones del senior
Prescott que nos parecen equivocadas. La primer, es
decir en su pr6logo, que, D. J. B. Munoz emple6 cincuenta
anos en recoger documentos para la historia de Am6rica.
Consta del pr6logo de an Historia del Nuevo Mundo, que
en 17 de julio de 1779 se le mand6 por Real orden escribir
dicha Historia, mandindosele franquear, al mismo tiempo,
todos los papeles y documents necesarios. El primero y
nnico tomo de su obra que sali6 a luz, fu6 en 1793, 6poca
en que ya tenia formada su famosa Colecci6n, y en Ia quo
habia agotado con una paciencia incansable, propia de un
erudito tudesco, los archivos de Simancas, Sevilla, Cidiz,
Salamanca, etc., etc. Esto to hizo, y se ve, comparando las
fechas, en trece aifos, y no. en los cincuenta que dice el
Sr. Prescott. La segunda, es atribuir decididamente al
Licenciado Polo de Ondegardo la Relacidn o Informo sobre
los tributes que los Indios pagaban a sus soberanos, y


276









DOMINGO DEL MONTE


el Peru cuando el alzamiento general de los indios.
Este es el que cogio, en el templo del Cuzco, el Sol
de oro que adoraban los indios y lo jug6 una no-
che y lo perdi6 antes que amaneciese, por quien
qued6 en el Peru el ordinario refran, cuando de
algnn jugador quieren hacer gran ponderaci6n,
dicen: juega el Sol antes que salga. Este, pues,
puso en su testamento una clausula para deseargo
de su conciencia y para que se le diese a nuestro
rey Filipo: otorg6se el testamento en la ciudad
del Cuzco, el dia 15 de septiembre de 1589, ante
Ger6nimo Sanchez de Quesada, escribano pnblico,
y es del tenor siguiente: "Primeramente, antes de
"empezar dicho mi testamento declaro que ha mu-
"chos aios que yo he deseado tener orden de
"advertir a la Cat6lica Majestad del rey don Fe-

otras cosas del Peru, documento existente en la Biblioteca
del Escorial, del cual hay una cr6niea en el tomo 42 de la
Coleccidn de manuseritos de Muioz, en Ia biblioteca de Ia
Academia de la Historia. Dice el Sr. Prescott que Mufoz,
al atribuir a is plums de Gabriel de Rojas este escrito, so
equivoca; y recomienda a los eruditos de Madrid, que, si
publican dicho papel, no incurran en este error, llevados
de Ia autoridad de Munoz. Pero Munoz se funds para an
opinion en que el que escribi6 la relaci6n dice que ''di6
el tiento a Gases de lo que rentaban los repartimientos de
los Charcas'' y que entree los papeles perteneeientes a Gases,
que estaban en el Colegio de San Bartolom4 de Salamanea,
so ha halado este escrito, con carts original de Gabriel de
Rojas, fechada en Potosi a primero de julio de 1548. Luego
el autor de is relaci6n es Gabriel de Rojas. El argumento
en contra del Sr. Prescott para deducir que el autor es
Ondegardo, es: que en el papel se dice que el que lo escribe
fu6 el que hall6 el cuerpo del Inca Yupagni embalsamado,
en el Cuzco; y que segdn Acosta y Gareilaso, el quo hizo
este descubrimiento fu6 Ondegardo. jEn quA so funds el
senor Prescott pars ereer mIds previlegiada an prueba que
is de nuestro Muioz--(Nota de DEL MONTE). .


277








ESCRITOS


"lipe, nuestro Senor, viendo cuin cat6lico y cris
"tianisimo es y euin celoso del servicio de Dios,
"nuestro Sefior, por lo que toca al descargo de
"mi anima, a causa de haber sido yo mucha parte
"en el descubrimiento, conquista y poblaci6n de
"estos reinos, cuando los quitamos a los que eran
"Seflores Incas, y los poselan y regian como suyos
"propios, y los pusimos debajo de la Real Corona;
"que entienda S. M. Cat6lica que los dichos Incas
"los tenian gobernados de tal manera, que en to-
"dos ellos no habia un ladr6n, ni hombre vicioso,
"ni hombre holgazAn, ni una mujer adnltera ni
"mala, ni se permitia entre ellos, ni gente de mal
"vivir en lo moral; que los hombres tenian sus
"oeupaciones honestas y provechosas; y que los
"montes y minas, pastes, caza y madera y todo
"g6nero de aprovechamientos, estaba gobernado
"y repartido de suerte que cada uno conocia y
teniaa su hacienda, sin que otro ninguno se la
"oeupare o tomase, ni sobre ello habia pleitos; y
"que las cosas de guerra, aunque eran muchas, no
"impedian a las del comercio, ni estas a las cosas
"de labranza o cultivar de las tierras, ni otra cosa
"alguna, y que en todo, desde lo mayor hasta lo
"mAs menudo, tenia su orden y concierto con mu-
"cho cierto: y que los Incas eran temidos, y obe-
"decidos, y respetados de sus snbditos como gente
"muy capaz y de much gobierno, y que lo mismo
'eran sus gobernadores y capitanes. Y como en
"6stos hallamos la fuerza y el mando y la resis-
"tencia, para poderlos sujetar e oprimir ( redu-


278








DOMINGO DEL MONTE


"cir!) al servicio de Dios, nuestro Senor, y qui-
"tarles su tierra y ponerla debajo de la Real Co-
"rona, fu6 necesario quitarles totalmente el poder
"y mando y los bienes, como se los quitamos a
"fuerza de armas: y que mediante a haberlo per-
"mitido Dios, nuestro Senor, nos fu4 posible
"sujetar este reino, de tanta multitud de gente y
"riqueza; y de senores los hicimos siervos tan su-
"jetos como se ve: y que entienda S. M. que el
"intento que me mueve a hacer esta relaci6n es
"por descargo de mi conciencia, y por hallarme
"culpado en ello, pues habemos destruido con
"nuestro mal ejemplo, gente de tanto gobierno
"como eran estos naturales, y tan quitados de
"cometer delitos ni excesos, asi hombres como mu-
"jeres, tanto que el indio que tenia cien mil pesos
"de oro y plata en su casa, y otros indios, dejaban
"abierta y puesta una escoba o un palo pequeno
"atravesado en la puerta, para seal de que no
"estaba alli su duefio, y con esto, segin su cos-
"tumbre, no podia entrar nadie adentro, ni tomar
"cosa de lo que alli habia, y cuando ellos vieron
"que nosotros poniamos puertas y Haves en nues-
"tras casas, entendieron que era de miedo de ellos,
"porque no nos matasen, pero no porque creyesen
"que ninguno tomase ni hurtase a otro su hacien-
"da; y asi cuando vieron que habia entre nos-
"otros ladrones y hombres que incitaban a pecado
"a sus mujeres e hijas, nos tuvieron en poco; y
"han venido a tal rotura en ofensa de Dios estos
"naturales, por el mal ejemplo que les hemos dado


279








ESCEITOS


"en todo, que aquel extreme de no hacer cosa mala
"se ha convertido en que hoy ninguna o pocas
"hacen buenas, y requieren remedio, y esto toca a
"S. M. para que descargue su conciencia, y se lo
"advierto, pues no soy parte para mis. Y con
"esto suplico a mi Dios me perdone; y mueveme
"a decirlo porque soy el postrero que muere de
"todos los descubridores y conquistadores que co-
"mo es notorio ya no hay ninguno, sino yo solo
"en este reino, ni fuera de 61, y con esto hago lo
"que puedo, para descargo de mi conciencia."
Nos llevaria muy adelante, prolongando mas de
lo regular este articulo, el seguir al escritor ame-
ricano en el proceso de su historia, tan entretenida
en su primera parte, como un cuento maravilloso
de las Mil y una noches, y tan profunda y filos6-
fica en toda ella como pueden serlo las de Guizot,
Thiers y Barante, sus inmortales models. Nues-
tro inico objeto, al escribir este articulo, antes que
extractar la obra del senor Prescott y darla a co-
nocer entre nosotros, trabajo inntil cuando se
prepara ya una traduccibn espanola; ha sido mis
bien despertar la curiosidad del pnblico en gene-
ral y de nuestros ingenios en particular, sobre el
estudio, hoy enteramente abandonado, de la his-
toria de nuestras Indias. A pesar de los monu-
mentos literarios que levantaron nuestros padres
a esta historia, imperecederos mientras haya en el
mundo quien able la noble lengua castellana,
poseemos todavia in6ditos (proh pudor!) la mejor
parte de la Historia General del capitan Gonzalo


280








DOMINGO DEL MONTE


Fernandez de Oviedo; la de fray Pedro Sim6n
sobre Costa Firme, la de BernAldez, cura de los
Palacios, de donde sac6 Washington Irving la idea
y los mejores trozos de su Conquista de Granada,
la obra de fray Bartolom6 de las Casas y un
tesoro de preciosidades hist6ricas, contenido en los
cien volimenes de la colecci6n de manuscritos del
historiografo don Juan Bautista Muioz. Para
nuestra vergiienza, estin por la primera vez vien-
do hoy la luz pnblica en Paris un sinnnmero de
aquellas interesantisimas Memorias, tituladas Re-
laciones, que escribian a los Reyes Cat6licos, al
emperador Carlos V, al Cardenal Cisneros y a
Felipe II los "ferreos campeones de la conquista",
obligados ahora, por mal de su destino, a reapa-
recer en el mundo, no hablando la energica y ma-
jestuosa lengua en que escribieron en principios
del siglo xvi, y que tan bien armonizaba con la
entereza de sus esforzados corazones, sino en el
idioma mezquino y recortado que usa en el siglo
xix la nacidn por ellos mss aborrecida del mundo:
la francesa.
Con la muerte del senior Navarrete, incansable
cultivador de este ramo de nuestra literatura y
que supo enriquecerla con su inapreciable Colec-
ci6n de viajes de los espanoles y su Historia de la
Ndutica, acab6 aquella serie de laboriosos escudri-
nadores de la historia americana, que empez6 con
Oviedo y se elev6 a tanta altura con Herrera y
Solis, y se continue, no con poca gloria, por Pinelo
y Barcia hasta que la ilustraron los famosos ma-


2s1








282 ESCRITOS

rinos don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa y
el citado D. J. B. Munoz. Por fortuna, la Real
Academia de la Historia, depositaria hoy de los
trabajos in6ditos de los cronistas de Indias, tiene
en su seno literatos aventajados que si quisieran
dedicarse a este g6nero de tareas podrian granjear
nuevos titulos de nombradia literaria y correspon-
der al distinguido cargo de historidgrafo o cronis-
ta de Indias, con que honr6 dignamente a la Aca-
demia el sefor don Fernando VI.











VII


Sobre la Merlin

Mis doce primeros aflos.

1

L dulce sentimiento de cariflo a la tierra pa-
tria que respira esta obrita, y que nosotros
consideramos como el primero y el mis puro de los
afectos del alma, y del cual por su desgracia s6lo
estin exentas las personas de pocos alcances o de
espiritu perverso; fuera ya de por si recomenda-
ci6n suficiente para que fijdsemos la atenci6n en
ella. Si a esto se junta que su interesante autora,
que es hoy en Paris la delicia de cuantos tienen la
fortdna de tratarla, naci6 en la Habana, de la que
se acuerda con ternura, a pesar de vivir en aquella
capital rodeada de lo mis escogido de la sociedad;
di6ramos muestra de una culpable indiferencia, si
no dedicAsemos un articulo de la ,Revista Cubana a
la production de una de las hijas de Cuba que mis
se distingue entre las damas de Europa por su fi-
nura y amabilidad. Sentimos, sin embargo, no po-
der hacer completa justicia a su m6rito, mentando
su nombre; pero oculto con el velo del anonimo,
nosotros no le alzaremos, descubri6ndole: ningun
habanero, por otra parte, necesitarA de nuestra re-
velacion, al menos de los que hayan estado en Pa-


-








ESCEITOS


ris; pues siendo la casa de la autora el punto donde
se renne como en su centro la flor de la hermosu-
ra, del ingenio y de la elegancia de aquella me-
tr6poli, no podra menos, al leer las pilidas paginas
de este libro, de recordar en ellas el hidalgo trato
y el modo apacible y suave de quien las escribi6.
Como lo indica la sencillez del titulo y la adver-
tencia preliminar, no es 6sta una novela, en cuan-
to se da este nombre a la narraci6n de sucesos extra-
nos o ficticios, hibilmente conducidos hasta el
desenlace, con el fin solo de entretener y alimentar
una vana curiosidad; antes pertenece a aquella
clase de composiciones delicadas, a manera del Re-
nato de Chateaubriand, en que tanto abunda hoy la
literatura contemporinea de Europa, y que tiene
por objeto dilucidar los intimos afectos del coraz6n,
y las concepeiones mis abstractas e imperceptibles
del entendimiento, en las diferentes situaciones so-
ciales en que por la edad, el sexo o el estado pode-
mos hallarnos, presentando asi al descubierto las
distintas fases de nuestra naturaleza. Este g6ne-
ro, producto legitimo de la filosofia del siglo xIx,
ha extraviado de puro metafisico a muchos autores
ingleses y alemanas, en la exposici6n y aplicaci6n
de sus principios: por fortuna ha sido considerado
practicamente por nuestra paisana con un feliz
eclecticismo, guardando un t6rmino medio entre la
escuela material y positiva de Locke, llevada al mas
cruel extremo de desencanto por el doctor Brossais,
y log devaneos psicol6gicos del fil6sofo de Koennis-
berg o del profesor Cousin. a historia de mis


284








DOMINGO DEL MONTE


primeros aios, dice en consecuencia la amable auto-
ra. "es muy simple si en los acontecimientos con-
siste la vida; pero no dejari de causar interns a
aquellas personas que viven mas dentro de si, que
en lo exterior; que reflexionan ya por costumbre,
que como tienen consign el germen de una gran
facultad moral, se adelantan a la experiencia pro-
pia, y comprenden por instinto las pasiones y los
sentimientos de los demas.'"
Hecha esta declaraci6n, no se pretenda hallar
aqui relaciones maravillosas ni sorprendentes, que
pocas podian ofrecer los doce primeros aios de una
nifla, nacida de padres nobles y ricos y rodeada de
parientes que la adoraban. Pasajes interesantes
por el calor sentido con que se cuentan; por el ta-
lento con que se ha sabido aprovechar la ocasi6n de
presentarlos cuando mas convenia; por la elegan-
cia y aticismo de su lenguaje, y por una tinta lige-
risima de melancolia y de ternura, esparcida por
toda la obra con el gusto mas acendrado... esto si
que se hallara en ella, y en esto seguramente, se-
gun nuestro humilde juicio, es en Io que consiste su
misterioso e irresistible atractivo.
Presentamos con gusto a nuestros lectores algu-
nos extractos para que ellos sirvan de comprobante
de nuestra opinion, y den por si una idea mas pre-
cisa del merito de la obra. V6ase con que gracia
ha sabido trazar el retrato de la anciana respeta-
ble que la cri6: "Me pusieron en manos de mi bisa-
buela... i Oh, y como late mi coraz6n s6lo al men-
tar el nombre de este Angel de bondad! Nunca se


285








ESCRITOS


present la vejez en tan apacible aspecto; pues tal
parecia el bello ideal de aquella 6poca de la vida.
Unia a una igualdad de caracter inalterable la in-
dulgencia y la alegria; y el cario que me infundi6
no era de mis anos, pues en 61 se encontraban ya
las semillas de todos los afectos de mi alma ; era una
especie de idolatria, y mi coraz6n apasionado usaba
ya sin saberlo de una facultad que mas tarde po-
dia causar mi desgracia. .. Mamita habia sido una
hermosura peregrina, y aun conservaba la de su
edad, sus cabellos blancos como la nieve, levanta-
dos con gracia y atados en bucles, dejaban entera-
mente libre la frente mis bien formada, y unos
ojos azules de una dulzura angelical. Su alma se
veia retratada en las facciones finas y delicadas
de su rostro con una expresi6n inefable de suavi-
dad y de benevolencia, a lo que contribufa tambian
la blancura de su tez, que como un clarisimo cen-
dal velaba ligeramente las lineas azules de sus ve-
nas, y le comunicaban ann en su vejez el embeleso
de la juventud. Era delgada y de un tamalo re-
gular; aseada en extremo, vestia siempre de blan-
co, y tan atildada en su prendido y tocado, que
por la noche ni sus cabellos estaban despeinados,
ni ajados con el mis simple doblez los pliegues de
su vestido. Me queria tanto que muchas veces sus
hijos, en chanza por cierto, se lo echaban en cara.
"Como ha de ser, les contestaba, en ella toco ya
el ultimo grado de mi existencia; d6jenme pues go-
zarla."
He aqui como ha pintado el caricter del habane-


286








DOMINGO DEL MONTE


ro, en cuyos contornos hay algunos ligeros deseui-
dos, disculpables por el tiempo que ha mediado en-
tre la observation del objeto, y la formaci6n de la
pintura. "El habanero, aunque bajo el influjo de
un clima ardiente, es ciego apasionado del baile, y
es contraste digno de observarse, el verle todo el
dia muellemente tendido en la butaca, medio cerra-
dos los ojos, inmoble con un negrito al lado que le
eche fresco, y le sirva en ho mas minimo que exija
movimiento; y mirarle despues salir de semejante
estado de apatia voluptuosa, para entregarse con
ardor al ejercicio del baile. El mismo contraste se
repite en todas sus disposiciones morales de una
condici6n que de puro blanda ya peca en debil;
en el curso ordinario de la vida, se torna violent
e indomable, cuendo se siente agitado por alguna
pasion. Su exterior, principalmente el de las mu-
jeres, tiene el sello de estos dos caracteres tan di-
versos; y este maridaje de viveza y de languidez le
comunica una gracia inexplicable. Tal parece que
el sol al mandarles sus abrasadoras emanaciones,
no ejerce su influjo en ellas sino instantneamen-
te, como para contemporizar con su debilidad."
No negaremos que, a pesar de nuestros adelanta-
mientos y civilizaci6n progresiva, hay algunos ori-
ginales, parecidos al tipo trazado por nuestra auto-
ra, que no screen que en el mundo ha habido hom-
bre mas sabio que el que invent las butacas, y en
quienes el clima ejerce todo su poderio. Pero con
placer ponemos en noticia de nuestra paisana, si
acaso tiene este articulo la fortuna de ser leido por


287








ESCRITOS


ella, que ya lo general del pueblo va dejando aque-
Has vergonzosas costumbres coloniales que tanta
rusticidad y groseria daban a nuestro caracter; que
ya s6lo algnn menguado mentecato de alguna casa
menguada, se pasa las horas rebullido en una
poltrona, complaci6ndose con atormentar con sus
impertinencias a su infeliz esclavillo; que ya, en
vez de ese torpe habito, nuestros mozos ricos y aco-
modados, sin tener miedo al sol del mediodia, se
ocupan en ayudar a sus padres en la administra-
ci6n de sus caudales, o se dan al estudio de alguna
ciencia, o a una lectura until y entretenida; y que,
por iltimo, no vemos muy lejos la epoca en que,
reuni6ndose en sociedades literarias y cientificas,
contribuyan como hombres, como ricos y como ins-
truidos a la ilustraci6n y a la felicidad de su pals.
Sigamos nuestros extracts. Puesta por su fami-
ha a los ocho anos de su edad en uno de los con-
ventos de esta ciudad, para que alli recibiese una
educaci6n mis esmerada que la que, por demasiado
carino, creian imposible que le diese su bisabuela,
asi describe una escena de convento, que son en las
que ha puesto mayor esmero nuestra autora: "A
las nueve de la noche tocaban a silencio, y al punt
la mayor tranquilidad sucedia a los juegos y a las
bulliciosas charlas, y monjas y novicias se disper-
saban silenciosamente por aquellos claustros. Yo,
como que no conocia las salidas del monasterio,
me qued6 un moment sola en la sala, pero mi tia
no tard6 mucho en mandarme su mulata con una
linterna sorda para que me guiase. Chica de cuer-


288








DOMINGO DEL MONTE


po, gruesa, ojos redondos y penetrantes, nariz cha-
ta, boca grande, cabello rizado (pasa), color de co-
bre, pies enormes, tal era la facha de Dominga.
"Nina, sigame su merced" me dijo. Atravesamos
muchos corredores alumbrados s6lo por limparas
medio apagadas, y por algunos rays de la luna
que penetraban al traves de las vidrieras. El ruido
mesurado y misterioso de las monjas, el roce de
sus toscas y anchas vestiduras de lana, sus formas
inciertas que hujan de mi vista cuando creia alcan-
zarlas, todo despertaba mi imaginaci6n, e inclinaba
mi alma a la tristeza. El recuerdo de Mamita, de
mi felicidad pasada se presentaba a la vez a mi
memoria: algunas lagrimas corrieron de mis ojos y
al mismo tiempo que segula con paso timido a mi
conductora y su linterna form la firme resolucion
de salir del monasterio. Atravesamos un largo
corredor que conducia a una escalera, al pie de la
cual nos encontramos enfrente del jardin, pero me
qued6 inm6vil parada en el ultimo escal6n, puesta
la mano en la baranda, y observando con atencion
a la figura que se present a mi vista. Era una re-
ligiosa, a quien reconoci por la vestimenta blanca
y el velo negro que a medias la cubria. Estaba
apoyada languidamente en una de las columnas
que sostienen la galeria, los brazos caidos y la ca-
beza reclinada en el pecho. Hubiera creido que es-
taba absorta en una profunda meditaci6n sin los so-
llozos ahogados que llegaban a mis oidos. Arrastra-
da por una dulce simpatia, di algunos pasos hacia
ella, y al moment la reconoci6 mi corazon, pues no
19-2


289








ESCRITOS


era otra que la Madre Santa Ines. En este ins-
tante atemorizada, viendo a una persona tan cerca
de si, un ligero temblor agit6 su cuerpo, se endere-
z6, levant la cabeza, y la luna que di6 de lleno en
su rostro, me descubri6 sus hermosos ojos negros y
sus palidas mejillas, empapadas en lanto."
De esta entrevista casual, result una cita para
la celda de la Madre Santa In6s: he aqui las cir-
cunstancias de esta cita, y el retrato algo ideal, sos-
pechamos de esta interesante religiosa: "Al dia si-
guiente a las seis, mi tia se fu6 a rezar y Dominga
no tard6 mucho en seguirla, creyendome dormida;
pero media hora despu6s ya estaba yo en la celda
de mi amiga, que me recibi6 con placer. Su alma
sensible como que experimentaba una especie de
felicidad al dilatar y comunicar conmigo aquella
fuente de afectos, por tanto tiempo comprimidos.
Por mi parte le abri mi coraz6n, mas no pude pe-
netrar la causa de sus sinsabores ; quizAs mi edad le
impidio revelfrmelos; pero adivin6 su pensamien-
to; y lo que es mas, le manifesto mucho interns y
ninguna curiosidad. La blanda simpatia que me
inspiraba le di6 a mis ojos un encanto que esparci6
por toda su persona en tal manera, que aunque
despues he visto en el mundo beldades mas per-
fectas, no ha llamado mi atenci6n sin embargo
ot a tan atractiva. Apenas llegaba a los veintid6s
anos; su cuerpo regular y delgado 1o sostenian unos
pies tan pequenos, que apenas bajo sus anchas ro-
pas se le divisaban: su caminar incierto y temeroso,
nunca era arreglado, pues unas veces precipitaba


290








DOMINGO DEL MONTE


sus pass, y otras los retardaba o los contenia ; como
si asaltada a la vez por ideas funestas y halagiienas
quisiese huir de las unas y detener a las otras. Su
fisonomia era muy delicada, sus hermosos ojos ne-
gros, largos y un tanto hun'didos, lanzaban por en-
tre una sombra misteriosa, una de aquellas miradas,
tan aplaudidas de los pintores, y que armonizaban
con sus descoloridos y graciosos labios, alterados
con todo por un leve movimiento de convulsion. La
expresion habitual de su fisonomia, suave y melan-
colica, descubria a las veces, bajo un velo de re-
signaci6n, las emociones mks fuertes y dolorosas que
la agitaban. A pesar de que su tez naturalmente
era blanquisima, la laxitud que la consumia comu-
nicaba a su extremada palidez una ligera tinta del
color de la cera, que daba a sospechar que su san-
gre no circulaba ya por sus venas; y, cuando al en-
trar en su celda la encontr6 sentada, cruzadas sus
pAlidas manos en el pecho, sus Ojos dirigiendo un
vago y prolongado mirar hacia los cielos; me pare-
ci6 ver una de aquellas estatuas de mkrmol que se
colocan sobre los sepulcros.'"
Cansada nuestra niia, como era de esperarse, de
la austeridad del claustro, en que a cada moment
tenia motivos de acordarse de la dulzura y de los
mimos cariiosos de su bisabuela; form, como he-
mos visto mas arriba, la firme resoluci6n de salir
del convento. Aunque antes habiamos oldo algu-
nas noticias de esta infantil aventura, no ha de-
jhdo de agradarnos y sorprendernos en la relacion
de ella, hecha de boca de la misma heroina. Para


291








ESCRITOS


que nuestros lectores la saboreen como nosotros, se
la damos aqui traducida al pie de la letra. "Puse
en practice (para la escapatoria) una estratagema
que se consideraria superior a mi edad, si no se
mirase el rApido crecimiento que da a nuestras fa-
cultades el poderio del clima de fuego en que naci;
clima, en que no hay por decirlo asi aflos de in-
fancia. La perdida de mi libertad me era insopor-
table, y la separacion de mis amigos, de mi padre,
y sobre todo de Mamaita, me causaban el mAs vivo
sentimiento. Perdi las ganas de comer y el sueflo;
pero conservaba el valor, y sin cesar me ocupaba
en buscar los medios de salir del convento. Mil
proyectos extravagantes me vinieron a la imagina-
cin... Un dia que participe a mi amiga uno de
4stos, despues de haberlo combatido como imprac-
ticable, entre otras cosas me dijo: AEstas firmemen-
te decidida a salir de aqui? Si, le dije. Pues en-
tonces, escucha: vto has reparado, estando en coro
de la iglesia oyendo misa, el lugar por donde co-
mulgan las religiosas ? Si, es una abertura hecha
en la pared a tres pies de alto, y que se cierra con
dos puertas : una que cae a la iglesia y otra hacia el
coro. 1Y to crees que cabras por ella?-Si, pero:
ly las llaves?-El Padre Vicario guarda una, y
otra Ia abadesa. No las necesitas porque las puer-
tas no cierran, y este es un secreto que nadie lo
sabe en el convento, aprov6chate de 61, y cuando
seas mas feliz no me olvides. Es imposible expre-
sar lo que entonces experiment6... Fij6 mi plan
para el otro dia por la manafia, Pero no quise salir


292








DOMINGO DEL MONTE


sin despedirme de mi amiga... A la hora de la
recreaci6n segui mis compaieras al jardin: es de
advertir que en esta hora nos vefamos libres de toda
vigilancia particular. La transici6n del dia a la
noche es tan dulce en este clima, que nos permitian
muchas veces prorrogar nuestros juegos en la
huerta hasta despues del crepnsculo. Inquieta,
pensativa, me era impossible tomar parte en los
pasatiempos de mis compaieras; y esperando el
momento de retirarnos me sent aparte sobre un
vergel de flores. El tiempo era hermoso, pues al
calor ardiente del dia habia sucedido una agrada-
ble brisa: el sol acababa de ponerse por la parte
del mar, y la tinta purpnrea que habia dejado no
iluminaba mas que las alturas de la atmosfera, dan-
do lugar en la tierra a la obscuridad de la noche.
Por el lado opuesto se alzaba la luna en un cielo
purisimo sembrado de estrellas. . Y al contem-
plar esta bdveda resplandeciente, que la transpa-
rencia del aire parece que acercaba hacia mi, me
sent sobrecogida de un enternecimiento inexplica-
ble... Mi alma se levant a Dios, se inundaron
en ligrimas mis ojos, y dejt'ndome correr suavemen-
te hasta la tierra, permaneci algunos instantes sin
movimiento, y como abrumada por una emoci6n que
hasta entonces me era desconocida... i Ay 1 por
qu6 no se acab6 mi vida en aquel momento f
Con los ojos cerrados y recogida interiormente me
pareci6 que ya no habia intermedio entre Dios y
su criatura, y rogandole que ayudase el exito de
mi empresa; juzgaba que me dirigia a mi padre,


s9s








EsCRITOs


sin que me viniese al pensamiento la idea que habia
de reprobarla. Cuando me levant, reinaba el si-
lencio a mi alrededor y mis compafieras habian des-
aparecido: me acord6 de mi amiga." (Aqui cuenta
la autora la tierna y patetica despedida de la Ma-
dre Santa In6s, y luego prosigue.) "Ya empezaba
a apuntar el dia y habia sufiente claridad para que
pudiesen distinguirme; sin embargo, yo respiraba
con desahogo al reconocer que nadie me habia visto.
En el convento hay dos coros, uno bajo el nivel del
suelo de la iglesia, y otro alto: en este nltimo es
donde se juntan las monjas por la mariana hasta
las ocho, y en esta circunstancia funded la esperan-
za de hallarme sola en el otro, para ejecutar mi em-
presa. Experiment una sorpresa desagradable al
entrar y ver muchas personas, pero no por eso me
desalent6. Arrodillada y sin moverme, fingiendo
cierto recogimiento, estableci mi plan de observa-
ciones, siendo la puertecilla Lo primero en que fij6
mi atenci6n: estaba cerrada, como era de costum-
bre, y s6o debia abrirse un instante a las nueve
para la comuni6n. La puerta exterior de la iglesia
todavia estaba cerrada. No pense primero en el
efecto extralo que causaria mi vestido en la calle,
puesto que las mujeres no salen sino vestidas de
negro y el pelo rizado, y el traje de las novicias que
yo traia, era blanco con velo de muselina en la ea-
beza y los cabellos lisos divididos en la frente: pero
esta reflexion me detuvo luego un poco... j Si me
reconociesen y me volviesen a traer al conventot
i Oh no Andare muy pronto, me mirarin, se rei-


294









DOMINGO DEL MONTE


rfin de mi quizas, pero caminar6 todavia mss apri-
sa, y si necesario fuese echar6 a correr, y en un
instante me pondr6 en los brazos de mi Mamaita...
Al acordarme de ella &qui6n iba a ser poderoso a
detenerme I Poco a poco se fueron retirando las
personas que rezaban a mi lado y s6lo quedaba una
negra vieja hincada junto a un pilar en medio del
cora. No habia que perder tiempo, el instante era
critico, pero un excess de precauci6n por poco me
pierde: hubiera podido escaparme a pesar de la
presencia de la negra, y sin que me viese ; sin embar-
go, quise saber si pensaba estarse alli mucho tiem-
po, para esperar que se marchase y quedarme sola.
Me acerqu6 a ella y tocAndole ligeramente en la es-
palda, le dije: l Hermana, tiene intenci6n de que-
darse aqui mss tiempo? "Hasta las nueve", me
respondi6, levantando la cabeza, y tal vez desper-
tAndose. Me aturdi de este lance, puesto que por
mi imprudencia acababa de hacerla mudar de si-
tio, y sus Ojos muy despiertos ahora estaban frente
a frente de mi punto de salvaci6n. El sacristan,
despues de haber abierto la puerta grande, entrd
en la sacristia para revestir al padre que debia de-
cir la primera misa: ya estaban tocando la campa-
na y podia llegar gente a la iglesia... Turbada,
sobrecogida me acerque a la reja que estaba junto
a la puertecilla.. Nunca he podido explicarme a
mi misma Lo que senti en aquel moment ; tenia
miedo, pero no por eso me desalent4 en mi prop6-
sito, porque conocia que ya no era guiada por 61: un
tumulto interior no me dejaba entender Lo que pen-


295







ESCRITOs


saba, lo que hacia, ni lo que queria; pero sin yo
querer, me empujaba una potencia irresistible. Mi
voluntad, me parece que lleg6 a ser mi destino.
Conoci, a pesar de la turbaci6n que me agitaba,
todas las dificultades y consecuencias del paso que
iba a dar ; pero aunque todavia no lo habia puesto
er practice, ni por la imaginaci6n me paso renun-
ciar a 61, ni retardarlo mas. Arrebatada de una
fuerza superior a mi misma, y a pesar de la debi-
lidad de mis pocos anlos, nada pudo detenerme:
bien asi, como una d6bil rama levada por la co-
rriente obedece a un fuerte impulso, que ni conoce,
ni es poderosa a resistir. Me adelant6 pues entre
la reja y la puertecilla en la disposici6n de animo
que acabo de explicar, fijos siempre los ojos, ya en
la puerta grande de la iglesia, ya en la sacristia.
Sin turbarme, busqu6 con la mano la cerradura,
empujo una hoja y cede... empujo la otra y cede
tambi6n... 1 Ah entonces no vi nada, y con un mo-
vimiento mas rApido que el pensamiento salt la
distancia, y me encontra al otro lado de la iglesia.
Alli, aunque era mas grande el peligro, me senti
mis duefla de mi misma; porque el estado del alma
que sigue inmediatamente al 6xito de una acci6n
valerosa, es siempre mas tranquilo que el que la
precede. Arregl6 un poco mi vestido y con paso
firme atraves6 la iglesia por delante del coro y de
las religiosas. Cuando sali a Ia calle me halle de
nuevo con toda la timidez de mi edad; tanto que
ni aun me atrevia a mirar a ningnn lado, temiendo
que el menor accidente no me quitase el poco


296








DOMINGO DEL MONTE


animo que me quedaba; y me parece que si hubiera
oido alguna voz conocida me hubiera desmayado.
For fortuna todavia era temprano y las calles esta-
ban solas, por Jo que llegue sin novedad en casa
de mamaita." (Pigs. 66-97).
En el pasaje que vamos a transcribir, y que con-
trasta con la animaci6n del anterior por la calma
y suavidad de la escena nocturna que describe,
creerfn aquellos lectores nuestros que est6n al cabo
de las producciones de la literatura francesa del
dia, que oyen una meditaci6n po6tica de Alfonso
de Lamartine o una pagina de Chateaubriand: "La
parte de la casa en que yo vivia caia a la mar, y el
terreno que de ella la separaba, inclinAndose insen-
siblemente, recibia de tiempo en tiempo masas
enormes de agua, que rompi6ndose en 61, ora con
furor, ora con un sordo y prolongado ruido, me
llevaba a aquella especie de vaga contemplacion,
cuyo encanto consiste en no s6 qu6 inezela de tris-
teza y desahogo; mezcla feliz que confundiendo los
grande m6viles del alma, el placer embota sus
ataques y los pone mks en armonia con nuestra
debilidad. Halagada por este irresistible hechizo,
permanecia horas enteras al balcon en el silencio
de la noche, contemplando aquellos mares sin 11-
mites, menos vastos todavia que mis ilusiones y
mis esperanzas. 1 Recuerdo dichoso de mis prime-
ros gustos 1 nunca despu6s, aunque mas vivos, los
tuve mAs dichosos. Mi alma se lanzaba entonces
ansiosa en la ca:rera de la vida, sin desconfianzas
ni temores; y aunque no podia darme cuenta de


297








ESCRITOS


lo que experimentaba, sentia mi existencia, y esta-
ba contenta solo con vivir. A estas impresiones,
empero, de felicidad se mezelaba muchas veces cier-
to movimiento de temor inexplicable, y que podria
compararse a aquellos puntos negros que aparecen
en un cielo muy claro y que, aunque apenas co-
lumbran al principio, presagian una tempestad in-
minente." (Pag. 149).
Igual sensibilidad se halla en el siguiente trozo,
que, como en el anterior, se conoce el studio que
ha hecho la autora de las emociones del coraz6n,
cuando las describe casi sin pensarlo, con una de-
licadeza y un tino peculiares s6lo a las personas de
su sexo. "Al alejarme de mi tierra me separaba
de todos los que me querian, de todo lo que yo
amaba y conocia, an en aquella edad, en que echa
el hdbito raiees tan cortas, lo doloroso que es para
el alma el tener que dejar los afectos pasados y
formarse otros nuevos. Bien es verdad que yo
amaba todavia a mis parientes y amigos que se
quedaban; pero mi coraz6n me decia que la dis-
tancia inmensa que iba a separarnos, debilitando
nuestras relaciones, no me dejaria de ellos mas
que recuerdos y gratitud, y que en lo adelante iba
a depender mi dicha de un circulo que me miraria
con la severidad de la indiferencia, y del cual s6lo
me ganaria el afecto si acaso tuviese la fortuna de
agradarle. Nos acercamos al buque que hacia de
almirante: nos echaron el cable y atracamos con
el bote a la embarcaci6n. Me propusieron para
subir la escala o el sill6n; pero yo prefer 6ste,


298








DOMINGO DEL MONTE


aunque muy peligroso, porque sentia una especie
de placer en dejar a otro el cuidado de mi existen-
cia, y no se crea por esto que soy de poco animo,
sino que he tenido siempre en grado superior un
cierto instinto femenino que me hace desconfiar de
mi misma y confiar en los otros; como que conozco
por mi debilidad que naci para ser protegida: y de
aqui es que nunca por grande que haya sido el
peligro le he tenido miedo cuando he encontrado
una mano firme que me ayude o las palabras de
un amigo que me consuelen. A la altura de las
Azores empez6 a soplar por la noche un viento
tempestuoso que nos amenazaba con un temporal
desecho. El almirante C., con la calma que da la
costumbre de verse en peligros semejantes, expedia
sus 6rdenes, que se cumplian con una presteza ma-
ravillosa. Toda nuestra esperanza la poniamos en
61, y esta misma responsabilidad que le haeia reco-
nocer su importancia, le obligaba a redoblar sus
esfuerzos y su valor. Las rAfagas de viento venian
eon tal violencia que a cada instante temiamos
desarbolar, y nuestro navio de tres puentes, como
la Agil pelota lanzada por una mano forzuda, se
levantaba a una elevaci6n prodigiosa y volvia a
caer, sin rebotar, en una sima profunda. El ruido
sordo y amenazante de las encontradas olas no
era interrumpido mas que por el Aspero son de las
jarcias y por algunas palabras cortas y secas del
almirante. La profunda obscuridad de la noche
aumentaba el horror de nuestra situaci6n, y la
viva claridad de los relampagos que rasgaban su


299








ESCRITOS


tenebroso velo descubria a nuestros azorados ojos
nuestra pequeflez y la majestad de la naturaleza.
s Cual es el motor secreto que nos da fuerzas para
sostener semejante lucha? bY c6mo el hombre que
por su habilidad y valor puede dominar los elemen-
tos, es ann mss flaco que un niflo cuando se siente
agitado por alguna pasi6n? Aquel valiente almi-
rante que entonces me parecia tan grande, engana-
do despu6s por una mujer de quien estaba perdi-
damente enamorado, se muri6 por no poder resistir
a la pesadumbre." (Pig. 185).
Habiendo Ilegado a la peninsula, t6rmino de su
viaje, hace una descripci6n muy halaginena de la
bella Cfdiz, de la misma CAdiz que anlos despues
fu6 pintada en versos tan armoniosos por el vol-
csnico Childe Harold con toda la admiradi6n de su
poderoso ingenio. Copiaremos a continuaci6n al-
gunos bosquejos de paisajes y caracteres que nues-
tra compatriot, con su gracia y verdad acostum-
brada, nos presenta en esta parte de su obra: "To-
do era nuevo para mi", dice al llegar a Cadiz, "y
me parece que yo causaba el mismo efecto en las
personas que me rodeaban. A los once anos ya
estaba formada del todo, y aunque muy delgada,
tenia mi cuerpo el tamao de una joven de diez y
ocho anos. Mi color americano creolee), mis ojos
negros y vivos, mi cabellera tan larga que apenas
podia con ella, me daban cierto aire de extraeza
que se avenia muy bien con mis disposiciones mo-
rales; pues apenas sabia leer y escribir, y ya dis-
curria con peso y aun con exactitud sobre todo.


300








DOMINGO DEL MONTE


Viva y apasionada en demasia, ni aun sospechaba
la necesidad de reprimir mis emociones, y much
menos de ocultarlas. Franca, confiada por natu-
raleza, y no habiendo sido nunca contrariada, no
conoca el disimulo y miraba la mentira con tanta
ojeriza como a la maldad. De una independencia
dc character indomable con los indiferentes, y d6bil
sin limites con las personas a quien amaba; sensi-
ble en extremo al placer de ser querida, todo un
dia me 1o habria pasado llorando, si la mas minima
sombra de disgusto hubiera obscurecido la frente
de mi padre. Estas disposiciones de un natural
en6rgico, como que no las modific6 de antemano
la educaci6n, antes al contrario, crecieron lozanas
en toda libertad, daban a mi caracter rasgos muy
marcados ya de jovialidad vivisima, ya de melan-
colia, conforme a mis impresiones; y de ordinario,
como para hacer un ensayo de la vida en toda su
extension, me atacaban ambas a la vez. Este con-
junto a los doce afios era suficiente para sorpren-
der en Europa, y ofrecia todo el atractivo de la
novedad." (Pag. 190).
No podemos resistir el deseo de copiar un pasaje,
donde critica con vigor y convencimiento la pasi6n
del juego en las mujeres. Aunque en nuestra tierra,
por desgracia, este vicio estft tan arraigado entre
los hombres, aun no ha llegado con su villano influ-
jo a corromper a nuestras damas, y si hay alguna
que otra que se entregue torpemente a 61, esta muy
marcada, y por lo regular o es una vieja despres
liable y fea, o alguna infeliz desechada justamente


301








ESCRITOS


por La opinion del centro de la buena y honrada
sociedad. Dice nuestra autora: Todo me divertia
(en Cadiz), excepto los opiparos banquetes con que
nos abrumaban, porque despu4s los seguia un es-
pectAculo que me disgustaba. Algunas damas que
durante la comida me habian parecido muy lindas,
se colocaban despu6s alrededor de una mesa, y
aventuraban en ella a juegos de envite parte de
sa caudal. Me chocaba frecuentemente la mudanza
de sus rostros, tan interesantes poco ha, contraria-
dos ahora y ofuscados por una expresion de codicia
que me las hacia horrorosas. Siempre me han re-
pugnado extraordinariamente las mujeres que tie-
nen en mucho al dinero, porque me parece que tal
defecto no se aviene con la indole de nuestro sexo:
asi es que, cuando me he topado con algunas que Lo
daban a conocer, me he abochornado por ellas, co-
mo de una serial de inmodestia. Estando nuestra
existencia reconcentrada por su naturaleza en los
afectos del alma, deben nuestras inclinaciones y
hasta nuestros extravios ser nobles y generosos con
la fuente de donde emanan." (Pag. 293).
Sigue luego expresando, al atravesar la Andalu-
cia, la extraneza que le caus6, como a todos los que
desde que nacemos nos acostumbramos a la robusta
vegetaci6n de los tr6picos, la diferencia de la de
las zonas templadas. OigAmosla a ella: "Recorri
despues aquella hermosa Andalucia tan celebrada,
y la hall6 muy pobre, acordandome de mi tierra;
qu6 mezquinos me parecian sus tristes olivares,
comparados a los gigantes de nuestras selvas; 1qu6


302








DOMINGO DEL MONTE


miserables sus naranjos, que desmedradas sus ma-
tas de limones Experiment al verlas la misma
impresi6n que siento hoy cuando entro en los in-
vernaderos o estufas de algnn jardin. Me informs
con sorpresa del medio de que se valen en Europa
para dar a la tierra cansada un nuevo vigor, y
suspir6 al recuerdo de aquella vegetaci6n intacta
y poderosa, cuya rica profusion se renueva sin
cesar y sin esfuerzo, tanto que, muchas veces para
experimentarla en mis juegos, sembraba semillas de
toda especie, y al dia siguiente las encontraba ya
easi al brotar del germen." (Pig. 196).
El primer invierno que pas6 en Espafa no ha
quedado menos presente en su memoria. Veamos
su descripci6n, y la patstica ternura con que nos
cuenta sus padecimientos. "'Yo esperaba con im-
paciencia el invierno, pues la idea que me habia
formado de 61, sacada de las novelas que habia
leido, era algo fantastica. Hecha al espectaculo de
una vegetaci6n nueva y lozana, deseaba contemplar
la naturaleza desengalanada, como hubiera querido
asistir a una tragedia nueva. Lleg6 por fin el
moment deseado y la impresi6n fu6 mas viva en
raz6n de las circunstancias que la acompafiaron.
La mudanza de clima, el nuevo genero de vida y
los disgustillos que habia sufrido despuss de mi
llegada a Europa, alteraron mi salud y me causa-
ron una especie de desaz6n y de abatimiento. Nada
me dolia, pero me atac6 una tristeza profunda, y
mis ojos, tan vivos antes, se quedaban fijos con
languidez sobre los objets que me rodeaban, y no


303








ESCRITOS


se distralan de ellos sino con pena. Mi palidez era
suma; me refa y frecuentemente me echaba a llo-
rar : mis sensaciones mAs dulces venian mezeladas
de una especie de amargura; ni querfa pasear ni
salir de mi aposento; hasta la vida me era indife-
rente y aun enojosa. Esta situaei6n alarm a mi
madre, que por consulta de m6dico, a pesar de 1o
avanzado de la estaci6n (pues estAbamos a fines
de noviembre) me mand6 con una mujer de con-
fianza a la Moncloa, sitio muy ameno, a una legua
de Madrid. Llegamos por la tarde, y por la noche
empez6 a caer la nieve en gruesos copos. No puedo
explicar la impresi6n de tristeza que sent], cuando
al abrir la ventana ech6 una ojeada por el campo:
el espectAculo que se ofreci6 a mis ojos contrist6
mi espiritu y derram6 en ella una especie de terror.
Ni hojas, ni frutos habfa; hasta la yerba desapare-
cido: broncos y ramas negras esparcidas a trechos
como las reliquias de un naufragio, presentaban
una imagen completa de destrueci6n, y la naturale-
za me parecia una vasta mortaja. El estado de mi
alma, como que correspondia a este cuadro, excite
en m] tal melancolia, que involuntariamente ocult6
mis ojos entre mis manos. El recuerdo de la patria
se ofrecio entonces a mi memoria, y en tanto que
mis ltgrimas corrian a su placer, me sent trasla-
dada por la imaginacidn a aquellos bosques vir-
genes, llenos de Arboles de todos colores, oha el
canto de una muchedumbre de pijaros; y la sua-
vidad del aire, y la belleza del cielo, y los rayos
resplandecientes del sol; todo se presentaba a mi


304








DOMINGO DEL MONTE


vista, gozaba de todo ; y aquel arrobamiento deli-
cioso fue por algunos instantes tan completo, que
no me qued6, para atestiguar la verdad, mas que
la huella del lanto que acababa de derramar".
No pusieramos fin a nuestros extractos si fuese-
mos copiando todo lo que nos ha lamado parti-
cularmente la atencion en este precioso libro. De-
jamos sin mentar otros muchos pasajes no menos
interesantes que los ya transcritos, parte por no
privar del placer de la sorpresa a los que compren-
dan su lectura, y parte por el temor de adulterar
en nuestras incorrectas versiones el fluido y puri-
simo lenguaje de la autora.
A pesar de nuestro entusiasmo por ella, conside-
rAbamos que la agradable narracion de sus aven-
turas infantiles, por la carencia de intriga e inci-
dentes epis6dicos del asunto principal, sencillo por
su naturaleza, no interesaria al piblico francs,
acostumbrado de mucho tiempo atras a los fuertes
sacudimientos del terror por la traducci6n de las
novelas de La tetrica Radeliffe y las leyendas pa-
tibularias de Victor Hugo: s6o, deciamos, simpa-
tizara esta obrita con nosotros los de la isla de
Cuba, por ser cosa de una compatriota querida, y
ver a cada paso en ella justamente apreciados nues-
tro suelo, nuestras costumbres y hasta nuestras
preocupaciones; y con las personas que en Paris
formen el circulo de sus conocidos y amigos, por
el interns que precisamente debe de infundir la
autora a todo el que la trate con amistad. Pero
nltimamente hemos sabido por un testigo ocular


20-2


305








306 ESCRITOS

que toda la edici6n se agot6 en Paris, donde ha
hecho la misma impresi6n que entre nosotros, lo
que no ha dejado de causarnos cierta orgullosa
satisfacci6n. Esperamos ahora con ansia la segunda
parte de "sus doce aflos", que casi anuncia y pro-
mete en el ultimo pirrafo, y que contendri la vida
de la Madre Santa In6s. Desde este lado del oc6ano
nos despedimos por ahora de nuestra paisana, a la
que deseamos igual triunfo en sus ulteriores publi-
caciones: que si alcanzarA, vaticinamos, para honra
propia suya y gloria de su remota y ausente pero
siempre querida patria.


2

UNA HABANERA EN PARIS

Hay en Paris una hija de este suelo, que, al par
que representa ventajosamente al bello sexo de la
Habana y de Madrid en aquella capital, especie de
sarao continuo e inmenso en que se reunen ansio-
sas las hermosuras, riquezas y habilidades del mun-
do civilizado, honra no menos en la repnblica de
las letras a su tierra natal y a su patria adoptiva
con las felices producciones de su ingenio. La se-
nora dona Mercedes de Santa Cruz, hija de los
Condes de Jaruco y actual Condesa de Merlin, naci6
en la Habana, donde pas6 sus doce primeros anos,
6poca de su vida que tambi6n ha sabido pintar en
el fragmento de sus Memorias, publicado en 1831.
Trasladada a Madrid al lado de su bella y elegante








DOMINGO DEL MONE


madre, alli se educ6, rodeada de la mis selects so-
ciedad, y tratando familiarmente a Moratin, Goya,
Quintana, Mauri y demas autores, artistas y di-
plomaticos de la corte de Carlos IV.
Casada a los quince anos, durante la invasion
francesa con el mariscal de aquella naci6n Conde
de Merlin, tuvo que seguir Ia suerte de su esposo
en la campana, hasta que en consecuencia de los
triunfos de las armas espaiolas se vio en la dura
necesidad de abandonar su dulce Espaia, despues
de mil vicisitudes, y establecerse en Paris. Hasta
esta 6poea llegan las noticias que ella misma nos
da en sus Memorias y recuerdos de una criolla, que
en cuatro voltmenes, y en idioma frances, acaba
de publicarse en Paris. Mas por lo que privada-
mente sabemos de ella, por relaci6n de infinidad de
habaneros que la han visto en Francia y han tenido
dichosa ocasi6n de gozar de su ameno y dulce tra-
to, y por lo que se palpa en sus entretenidas y de-
licadas narraciones, en Paris sigui6 cultivando las
envidiables dotes con que la favoreci6 la naturaleza.
Asi es que poco trabajo le ha costado despu6s
brillar y distinguirse, cosa que no es muy facil en
las cultas y refinadas reunions parisienses, donde
no se sabe qu6 admirar mis, si su maravilloso ta-
lento mnsico y el timbre armonioso y penetrante
de su voz, o La viveza de su capacidad intellectual,
tan pronta en comprender como ficil en expresarse,
o el tesoro de sensibilidad y ternura que se trasluce
en las rifagas brillantes y apasionadas de sus her-
mosos ojos.


307








ESCBRTOS


Presentamos a nuestras paisanas en este Agui-
naldo, traducidas al castellano, algunos trozos de
las memorial de esta ilustre habanera, que serin el
mejor comprobante de la justicia e imparcialidad
de nuestros elogios (1). Ya cuando apareci6 entre
nosotros la primera producci6n de la Condesa de
Merlin, la caracteriz6 un peri6dico literario que se
publicaba entonces en esta ciudad, diciendo: "que
no era aquella obra una novela, en cuanto se da
este nombre a la narraci6n de sucesos extranos y
fieticios, habilmente conducidos hasta el desenlace,
con el fin s6o de entretener y alimentar una vana
curiosidad; antes si pertenece a aquella clase de
composiciones delicadas a manera del Renato de
Chautebriand, en que tanto abunda hoy la litera-
tura contemporanea de Europa, y que tiene por
objeto dilucidar los intimos afectos del coraz6n, en
las diferentes situaciones sociales, en que por la
edad, el sexo o el estado podemos hallarnos; presen-
tando asi al descubierto las distintas fases de nues-
tra naturaleza".
Este mismo caracter tiene el conjunto de las
Memorias y Recuerdos. Veamos Lo que de ellas di-
ce un eritico inteligente del mismo Paris: "Cuando
se anunciaron, en fin, estas Memorias, de las cua-
les ya yo tenia noticias, me di a buscar en algunos
recuerdos personales la presunci6n de Lo que po-
drian contener. Viva, brillante, animada, tiene la

(1) Aparecieron traducidos por su esposa la sefora
Rosa Aldama de Del Monte los fragmentos titulados:
Diversiones nocturnal, Ruinas, Dudas en amor, Noble
orgullo, El reino de Valencia.


308








DOMINGO DEL MONTE


seiora Merlin en su conversaci6n todo el encanto
de una parisiense, y algo de aquella exaltaci6n,
cuya fuente est en su naturaleza y cuyas expre-
siones seductoras, giros pintorescos y ocurrencias
inesperadas, sorprenden a todo el mundo. Esper4,
pues, ver en su obra un estilo apasionado, aquella
superabundancia de imagenes que dan al pensa-
miento un colorido brillante, cuyo secreto y magia
ignoran los espiritus frios de Europa. Habiendo
aplaudido muchas veces en los conciertos los mag-
nificos acentos de su admirable voz, me pareci6 que
podria yo adivinar c6mo escribiria el coraz6n que
los inspiraba; pero me engal6, lo confieso: el libro
de la senora Merlin no ha sido parto de su imagi-
naci6n, sino de su entendimiento: ha sentido, no
inventado: es un estado del alma, hecho por un
coraz6n de las Antillas, que se entibia insensible-
mente al sol del antiguo mundo ".


309












VIII


Un libro sobre Cuba

Letters from Cuba 4c. by Rev. Abiel Ab-
bot D. D. Jc. Boston, 1829. (Cartas escritas
desde lo interior de la Isla de Cuba entre las
lomas, del Acana al oriente y las del Cuzco al
poniente, en los meses de febrero, marzo,
abril y mayo de 1828. Por el Reverendo Doc-
tor en Teologia Abiel Abbot, cura de una de
las parroquias de Beverly, en Massachusetts).


A importancia progresiva que ha ido adqui-
riendo la isla de Cuba por las exquisitas y
abundantes producciones tropicales que constitu-
yen su mayor riqueza, unidas a la ventaja envi-
diable de su asiento geogrAfico, que le da el dere-
eho de influir en la mayor o menor prosperidad
de los pueblos litorales del golfo, a cuyas puertas
se encuentra, ha llamado de veinte anos aca la
atenci6n de las naciones civilizadas que mas se
dan a discurrir en el arte de adelantar y bien
extender sus granjerias. No es extranlo, pues, que
en tales circunstancias se publiquen sobre Cuba
obras mas correctas, con datos mas positivos y
con criteria mas desapasionado, que cuando por
el aislamiento en que nos puso la mezquindad del
monopolio s6lo nos visitaban o aventureros fran-
ceses o mercaderes contrabandistas del archipi6-
lago del mar Caribe. En los nnmeros venideros
de esta revista iremos examinando una por una








ESCRITOS


cuantas relaciones de viajes a esta isla se hayan
publicado, rindi6ndole siempre el feudo de admi-
racion y gratitud que por la sagacidad y pulso
con que trat6 de nuestras cosas y el rico tesoro
de doctrina que posee en ciencias matemkticas y
naturales, merece de todo buen cubano, aun a
pesar de sus equivocaciones, el c6lebre varbn de
Humbold. Nos contentaremos esta vez con anali-
zar las Cartas que tenemos a la vista y que, aun-
que no con las vastas miras y profunda sabiduria
del autor del Ensayo politico, escribi6, sin embar-
go, con imparcialidad y buena fe sobre nuestra
isla el reverendo doctor cuyo nombre hemos pues-
to a la cabeza de este articulo.
Con el objeto de restablecer su salud quebran-
tada, en un clima mks benign y meridional que
el de Massachussetts, su patria, el doctor Abbot
sali6 de Charleston a fines de enero de 1828. Es-
cogi6 nuestra isla para este objeto, y no tuvo mien-
tras estuvo en ella motivos de arrepentirse de su
determinaci6n. Desembarc6 en Matanzas en fe-
brero y desde alli comenz6 a escribir las cartas
que forman la materia del libro que nos ocupa.
No se produce en ella con la desmandada avilan-
tez con que lo hizo, desmintiendo el carActer sesudo
y decoroso de su naci6n, el ingl6s Mr. R. Jameson,
ni con la insubstancialidad y menguado sentimen-
talismo con que escribi6 su obra el francs M. E.
II. Masse (1). El carketer de nuestro autor, con-
(1) L'Ille de Cuba et la Havanne, ou histoire, topogra-
fie, statistique, moeurs, usages, commerce, situation politi-
que de cette colonnie, &C. Paris, 1825.-(Nota de DEL
MONTE).


312








DOMINGO DEL MONTE 313

forme puede sacarse de sus cartas, es el de un
sacerdote lleno de religiosidad y de un candor que
muchas veces toca en inocencia y que otras le hace
hablar con cierta uni6n afectuosa y caritativa,
verdaderamente evangelica. Las tres semanas si-
guientes a su llegada las pas6 en los partidos del
Sumidero y el Limonar, en los que tuvo proporcion
de examinar aquella parte de la isla desde las
lomas del Acana hasta las bahias de Cardenas y
Camarioca, y desde Rio Nuevo al de Canimar y
bahia de Matanzas. En esta ciudad pas6 otras
dos semanas: luego estuvo en la Habana y los
meses siguientes en el vasto jardin de la isla, como
denomina justamente el doctor al ameno territorio
que se extiende entre esta capital y las lomas del
Cuzco.
Careciendo de interns absolutamente para nos.
otros muchas de las cosas que mis llamaron la
atenci6n de nuestro autor, s6lo extractaremos de
la obra aquellos pasajes que por la viva impresi6n
que le causaron ciertos objetos, ya por su particu-
laridad natural o ya por el modo original con que
los vi6 y los explic6 a sus compatriotas, son dig-
nos de anofarse y presentarse al pnblico cubano.
Es de advertirse, de paso, que cuanto escribe el
doctor ho dice conforme al testimonio de su con-
ciencia, pues tiene la escrupulosa opinion de que
"un viajero esti tan obligado a decir la verdad,
como un testigo bajo la religion del juramento en
un tribunal de justicia". Para dar mis variedad
a este anilisis seguiremos los pasos del viajero y
alli nos detendremos con 41, donde merezca que








ESCRITOs


oigamos su extraieza, su admiraci6n o sus des-
cripciones.
Reci6n venido de Boston y nacido y criado en
la Nueva Inglaterra, cuyas ciudades, aldeas y
campiias conservan todavia con cierta especie de
orgullo, bien fundado a fe, el aire nacional de su
antigua metr6poli, no es extrano que pareciesen al
doctor Abbot estrechas y sucias las calles de Ma-
tanzas; pero lo que mias a risa le movi6, segnn su
cAndida confesion, fu6 las fachas y los vestidos
espafoles. "Me parecio-dice-la gente del pue-
blo una partida de m6scaras dispuestas a divertir-
se con la extravagancia y fealdad de sus vesti-
mentas. Aqui se tropieza de manos a boca con
un hidalgo, calzada una sola espuela y caballero
en un jaco cabizcaido, la cola atada al arz6n tra-
sero de la silla: alli se ve una volanta con ruedas
enormes, extremosamente adornada de platinas y
un pafo que la cubre del pesebre al techo, como
si dentro fuesen monjas o duefias, que no son para
vistas por ojos profanos: tan pesado carruaje a las
veces 1o leva un caballo, a las veces dos, con un
postill6n de librea y botas de montar que le suben
hasta las caderas, espuelas deformes y un zurriago
en la mano, 6ste y aquellas usadas sin compasi6n
y con gentil desenfado. Cuando el sol se ha pues-
to se recoge el tapacete y se descubren dos o tres
muchachas vestidas y joviales, o uno o dos graves
caballeros extendidos cuan largos son en el asien-
to. Pero lo que mis repugna y sorprende al
extranjero es la vista constante de hombres arma-
dos, como si se estuviese en tiempo de guerra y


314








DOMINGO DEL MONTE


cada individuo fuese una avanzada: cinen una
ancha espada (machete) y nunca separan del ar-
z6n de su silla un par de pistoleras: el mas abatido
campesino trae consigo un pufial, y todos ellos,
con su piel poco menos obscura que la de un moro,
se presentan aparejados para el combate". Esta
pintura, que a la verdad no nos favorece mucho y
cuya exageraci6n es disculpable en un forastero,
que todo lo mira con ojos preocupados, perdera la
fuerza odiosa del colorido luego que nuestro buen
doctor vaya conociendo a fondo la necesidad y la
conveniencia de unos usos que tanto repugnaba.
No dirn, por cierto, cuando saboree las dulzuras
del bien mullido cojin de una volanta, que "es una
de las mis estrafalarias invenciones que se han
dado para trasladar de un paraje a otro nuestra
armaz6n humana": y cuando vaya dentro de ella
a las doce de un buen dia de sol, se desengafiari de
que el tapacete sirve para otra cosa que para ta-
par monjas o duenas.
MAs favorable opinion form desde luego de
nuestros campos, que le dieron larga materia para
elogios sin fin. Desde que sali6 de Matanzas, en
sus correrias a la Vuelta Arriba, se express en
estos tarminos: "Me falta tiempo y papel para
pintaros las perspectivas encantadoras que a cada
moment se me ofrecen a la vista, y que no puedo
bastantemente encarecer. Tan pronto se ve und
hermosa cerca blanca de piedra, que separa Ia he-
redad del camino real; tan pronto una empalizada,
unidos los troncos con una cuerda silvestre del


315








ESC ITOS


gordo de un dedo, y tan bien atados cual si lo fue-
sen con una cuerda de cinamo: ora se ve un seto
de estacas, puestas como nuestros sauces en un
lugar hnmedo; ora otra cerea, pero de graciosos
limones, y rara vez aparece el tosco cercado en for-
ma de zigzaque de Virginia, como lo laman en los
Estados Unidos. Los caminos por lo regular se
hallan adornados con una hilera de aquellos krbo-
les gentiles e inapreciables, lamados palmas, con
un tronco tan liso y lano como si saliese de manos
de un tornero desde el pie hasta el tallo: este es
de un hermoso verde muy subido, coronado de un
penacho de ramos, que tal parece el plumaje que
adorna el casco de un guerrero de importancia.
Frecuentemente siembran tambi6n palmas en la
ancha calle, que va del camino real a la casa del
hacendado; aunque he visto otras formadas de al-
tivos bambnes, en tal manera dispuestos, que pare-
cian un magnifico arco g6tico: excepto el pomposo
roble, ningan otro Arbol vence a 6ste en gallard6a".
Luego, subiendo de punto su entusiasmo al pasear-
se por las guardarrayas de un cafetal de aquella
jurisdicci6n, exclama "que no seria mks primoroso
el paraiso terrenal. Cada vez doy mks gracias a
Dios, aiade, por sus bondades, y cada vez me
alegro mks de haberme trasladado a un clima tan
suave y a una tierra tan inexhausta de novedades
para mi: estoy en ella cual si me hubiese transpor-
tado a un nuevo planeta-a Jupiter o Saturno, a
Venus por su hermosura, a Marte o Mercurio por


316








DOMINGO DEL MONTE


su calor y claridad (1) :-reina en ella un verano
apacible, oreado de fresquisimas brisas'".
El rio Canimar, que presenta una de las vistas
mis deliciosas y mis caracteristicas de la natura-
leza del paisaje cubano, no podia menos de agradar
a un observador inteligente como el doctor Abbot.
He aqui su animada descripci6n: "A eso de las
cinco de la mafiana toc6 la campana de la iglesia
el avemaria. En menos de veinte minutos nos le-
vantamos y tomamos una taza de caf6 solo, que es
de lo mis exquisito que produce la isla. Al ama-
necer cargaron los criados el matolaje y nos diri-
gimos al muelle, donde ya nos esperaban los mari-
neros. Bogamos vuelta fuera de la bahia hacia la
izquierda, y despu6s entramos en el rio mis pinto-
resco que he visto en mi vida. La embocadura esta
custodiada por un castillo, cerca del cual se paseaba
solitario un centinela con fusil al hombro y mo-
rrion, que impensadamente nos dej6 pasar sin dar-
nos el iquien vivef; no s6 si porque ibamos en la
falna del resguardo o porque no le pareciamos sos-
pechosos. Unas veces navegibamos encerrados en-
tre barrancos altisimos a manera de murallas, y
perpendiculares a trechos, y a trechos desperados
de una altura de 73 a 100 pies, segnn me pareci6.
Pero no se crea que estos agrios peflascos se pre-
sentan con Ingubre y desnuda majestad, ennegreci-
dos por el sol de los tr6picos; antes desde a pocos
pies de la corriente hasta lo mis empinado del

(1) "Dulce tierra de luz y hermosura'' la haba lla-
mado ya nuestro poeta J. M. Heredia con no menos fuerza
de verdad que de afecto.-(Nota de DEL MONTE).


317








ESCRITOS


risco estin cubiertos de carrizales, malezas y Arbo-
les frondosos, cargados de relucientes hojas y flo-
res, todas a cual mss preciosas y extrafas. Entre
los Arboles sobresale el coposo y rojizo mango, tan
alegre y florid como el manzano de Nueva Ingla-
terra en el mes de mayo: se distingue tambien la
majagua con su copa, vistagos y tronco muy pa-
rccidos a la catalpa, de lindas flores rojizas en
unos individuos y amarillas en otros; pero Lo que
mss me admire fu6 el ver, como una curiosa anoma-
hia, en un mismo Arbol, flores del todo rojas las
unas y del todo amarillas las otras, vegetando
asi naturalmente y no por injertacion. En las
grietas de las rocas se descubren algunas colmenas
silvestres, donde es dificil que alcancen las ase-
chanzas humanas a robar y trastornar estas paci-
ficas y bien arregladas republicans. El rio forma
frecuentes recodos, que ofrecen los cuadros mas
variados: la gorilla ya se encorva en figura de anfi-
teatro, ya encierra al rio entre pilastras y b6vodas
bellisimas, que no parece sino que alli anduvo la
mano del hombre. Aqui se ve una pajiza choza, de
paredes entretejidas de varas, y puesta en el cen-
tro de un reducido terreno acotado, donde hay en
abundancia siembra de coles y lechugas muy loza-
nas, a pesar del sombrio que las cubre. Alli se
percibe a la gorilla un pequeflo cereado para que
los cerdos puedan llegar a beber sin temor de aho-
garse; y por otra parte tambi6n aparece otro co-
rralillo dentro del agua para encerrar probable-
mente los peces, cuando baje la marea. Un pato
nos segula, nadando tan confiado que uno de nues-


318








DOMINGO DEL MONTE


tros marineros le salud6 con el remo sin que por
eso huyese, contentAndose con zambullirse. Vimos
otros pajaros volando y por el agua, cuyas formas,
nombres y plumajes me eran del todo desconoci-
das. Por no parecer prolijo dir6 que al cabo lega-
mos al termino de nuestra navegaci6n, despues de
andarla tan deleitosamente a los primeros albores
de la manana".
Nuestras costumbres llamaron particularmente la
atencion del doctor Abbot. Aunque casi en todo
semejantes a las de nuestros padres de la penin-
sula, se observan sin embargo en ellas algunas di-
ferencias esenciales, principalmente en los campos,
cuya labor debia de ser tan diferente de la de Eu-
ropa, no s6lo por la distinta naturaleza del suelo
y del temperamento de estas partes, sino tambien
por la constituci6n peculiar de sus arriendos y cen-
sos, la introducci6n de la esclavitud y el comercio
y trato con extranjeros que se han avecindado entre
nosotros. Y en verdad, Iqu6 puntos de semejanza
puede haber entre un labriego de Andalucia o Ga-
licia, adscrito a un predio rnstico inmenso, vincu-
lado en forma de senorio o abadengo, del cual se
reconoce vasallo, si no para acudir con lanza y es-
cudo a la hueste de su conde o de su abad, como
io hacian sus abuelos, al menos para destinarle casi
la suma entera de su trabajo; qu6 semejanza, de-
cimos, puede haber entre 6ste y el suelto guajiro
de la isla de Cuba, que tan pronto y tanto cuanto
le place a su voluntad sirve de mayoral en un inge-
nio o en un hato, como cultiva por si y para si
un pedazo de tierra o rige por su cuenta una carre-


319








ESCRITOS


ta o un harria? Veamos, pues, c6mo el viajero
norteamericano pinta esta parte interesante de
nuestra poblaci6n, a cuyos individuos llama mon-
teros, aplicndoles el epiteto que vulgarmente so-
lemos darles. "La otra parte crecida de la pobla-
ci6n libre, enteramente espanola, es la de los mon-
teros, a quienes denominaria yo la gente campesina
de la isla. Cuando of hablar de los monteros de
Cuba en mi tierra, en donde muy poco se sabe de
lo interior de 6sta, crei que seria una poblaci6n
reducida a las comarcas montuosas; de modo que
cuando vi por primera vez a un mozo de estos en
su sencillo arreo, compuesto de camisa y pantalon
listado, con su machete largo, cenido a la cintura
con un pafluelo, montado en su aparejo, pendientes
los pies sin estribos, corriendo, o mejor dir6 volan-
do camino del Sumidero, lo contempl6 como una
rareza de las lomas, ni ms ni menos que si hubiese
visto un cosaco. Mas luego me fui desenganando
y conociendo que, excepto en las ciudades grandes,
formaban la mayor porci6n de gente libre de la
isla, y que habitan no s6lo en los montes y alturas,
sino tambien en los llanos. Se hallan esparcidos
por toda la isla, donde hay alguna poblaci6n, y se
dan a mil generos de industrias. De entre ellos,
con pocas excepciones, salen los mayorales de los
ingenios y de los cafetales: muchos se hacen cargo
de las haciendas o hats, y a caballo vigilan y
pastorean, el ganado numeroso, cuasi todo monta-
raz, que se cria en aquellos tendidos pastos. Tam-
bi6n ellos gobiernan los mas de los potreros, en
donde ceban cerdos, vacas y terneros, que venden


320








DOMINGO DEL MONTE


luego en los mereados de los alrededores y de mas
lejos. Una de las granjerias en que mis entienden
es en la de las carretas. Los ingenios y cafetales
les proporcionan ejercicio en transportar sus volu-
minosos y pesados frutos a los embarcaderos y
puertos habilitados, y en retornar con lo necesario
para las fincas. En las ciudades se ocupan mucho
tambien en trajinar en los muelles, haciendo alarde
de una admirable destreza en el manejo de sus
carretas y bueyes, con los cuales corren tan listos
en medio de las calles estrechisimas, como lo pu-
dieran hacer nuestros trajineros con sus caballos.
Otros se emplean como arrieros, en recuas de cinco
a veinte animales, las cuales en parte o en todo son
de su propiedad. Si se quisiese escoger un t6rmino
para caracterizarlos, les llamaria labradores (far-
mers). Todos los sitios (1) de la isla son suyos y
cultivados por ellos, y en los que viven con la ma-
yor sencillez, manteni6ndose solo con care de
puerco y plAtanos, ambos constitutivos excelentes
de fortaleza en huesos y masculos. El tabaco es
generalmente cultivado por los cubanos monteros,
los que, si dispusiesen mejor sus labores y se li-
bertasen del vicio del juego, medrarian pronto y
mucho. Tales son los monteros de la isla de Cuba,
que pudieran sin desaire sufrir un parang6n con
los campesinos del Norte de America si tuvieran
las mismas proporciones de cultivar su entendi-
miento y de formar su coraz6n".

(1) Sitios en esta isla se llaman ciertas fincas de re-
ducida extension, destinadas a cortas labranzas, con cuyos
productos se abastecen los pueblos.-(Nota de DEL MONTE).
21-2


321








322 ESCRITOS

En otro Iagar anade: "En los monteros descansa
toda l: confiaza de los cubanos para los casos de
invasion extranjera o guerra intestina. Poseen ge-
neralmente un fundo, y algunos de ellos son ricos.
En casa usan su pantal6n y camisa de listado, co-
mo el montan6s de Escocia su plaid (1) ; pero no
por eso deja de presentarse el domingo en la igle-
sia, o donde y como lo requiera el caso, vestido de
caballero. Este linaje de poblaci6n sobre ser el
mas numeroso, se multiplica en progresi6n mayor
que ningnn otro de la isla; pues ademas de los
emigrados de Canarias, que por lo regular perte-
necen a ella, se aumenta con la reproduceion na-
tural, que es prodigiosa. Se easan de trece a diez
v ocho anos las muchachas, y de diez y siete a
veintiuno los mozos. Un forastero le pregunto a
una muchacha muy linda de veintid6s afos,
enyos eran seis chiquillos que estaban jugando a
su alrededor: "Mios", contest ella. En este par-
tido de San Marcos hay dos hermanos casados con
dos hermanas, que tienen veinticinco hijos y to-
davia per su mocedad bien pueden esperar otros
tantos. Una madre en este mismo partido ha te-
nido veinte, y me han asegurado que el nnmero
comun de hijos en una familia es de ocho a cator-
ce. Este aumento estA en raz6n mas alta que en
los Estados Unidos; y la isla en esta virtud podrA
dentro de poco presentar una poblacion campesina
envidiable, si pusiese mas esmero en su educaci6n.

(1) Plaid. Asi se llama un genero de capa, hecha de
una especie de barragAn pintado a cuartos como el de
algunos capotes norteamerieanos.-(Nota de DEL MONTE).








DOMINGO DEL MONTE


Bien que algo se ha adelantado respecto de otros
tiempos. La mejor colocaci6n que logra el que sabe
leer y escribir, estimula a los padres a ensefiar a
sus hijos, y el pobre montero que carece de esta ven-
taja, siente un hidalgo celo al ver que su hijo no
puede conseguir mayor aviso en la sociedad que el
que pudo el alcanzar; y trata de proporcionarle los
medios necesarios para su enseflanza. En este par-
tido tenemos un ejemplar de 1o dicho: un padre
que no sabia leer ha costeado un maestro de la Ha-
bana para que ensefle a sus hijos; si hubiera al mis-
mo tiempo tomado la noble y generosa resoluci6n
de ponerse a aprender 41 tambien, hubiera redun-
dado este paso en honra inmortal suya". Estos bue-
nos deseos de parte del doctor Abbot probablemente
se efectuarAn, si se lleva a cabo el proyecto que tiene
concebido la Secci6n de Educaci6n de la Real So-
ciedad Patri6tica de la Habana, y que ya ha em-
pezado a establecerse en algunos partidos; tal es
el fundar escuelas en los pueblos del campo, costea-
dos los maestros por contribuciones voluntarias y
proporcionadas, consistentes en frutos y productos
naturales de los fondos comarcanos. En esta me-
dida, y en la institucion de Juntas Rurales, que de-
ben vigilar sobre la buena direcci6n de las escuelas
de su distrito, se encierra cuanto, por ahora, puede
hacer en beneficio de este ramo importantisimo y
fundamental de nuestra prosperidad y dicha fu-
tura un cuerpo que s6lo tiene en sus manos los re-
cursos del patriotismo. El interns individual, me-
jor ilustrado en Io sucesivo, darA impulso y coro-
nar esta bellisima empresa, que seguramente sera


323








324 ESCITOS

muy poderosa para limpiar a nuestros monteros de
algunas manchas que afean su caracter y que son
hijas legitimas, como todos los vicios de la humana
naturaleza, del peor y mhs villano de sus achaques,
que es la ignorancia.
Pero volvamos al doctor Abbot. Hablando des-
pues del caracter moral de los monteros, reconoce
con satisfacci6n entre sus buenas prendas el res-
peto filial, que constantemente ha visto observado
en sus hogares. Presenta varias anecdotas que lo
prueban, pero que, por carecer de todo interns, las
suprimimos aqui. Luego sigue discurriendo en es-
tos t6rminos: "Tal es la disciplina dom6stica en-
tre los risticos monteros; mas 4sta presenta una
condici6n mas suave en las clases elevadas de la so-
ciedad cubana, en las que la sumisi6n y la depen-
dencia se piden con afable coresia, y se rinden con
cariflo. Los hijos de la casa con afectuosa humildad,
antes de irse a acostar, besan las manos a sus pa-
dres y les piden su bendici6n, generalmente conce-
bida en palabras como estas: Dios te haga un santo,
Dios te haga bueno y feliz. Con esta ceremonia de
cada noche se reconocen, sin duda, las relaciones
y los deberes mas importantes de la vida, y pro-
pende a alimentar el respeto y el amor entre las
partes, y a mantener los afectos de sumisidn hacia
el gran Padre comin de los padres y de los hijos.
Para prolongar lo mas que puedan estos sentimien-
tos, acostumbran los cubanos ricos establecer junto
a si, o en su misma casa, a sus hijos casados, siendo
este uno de los objetos que levan en fabricar tan
espaciosas sus mansiones en la Habana, que por su








DOMINGO DEL MONTE


esplendidez y grandeza bien pueden llamarse pa-
lacios. Tres o cuatro casas distintas o filas de alco-
bas estan bajo un mismo techo, habitadas por dife-
rentes individuos de Ia familia patriarcal. Tienen
salas comunes para sus reunions, y hasta oratorios
asistidos por un capellAn. Algo semejante a esta
es la costumbre de los monteros, pues un padre en
el recinto de algunas caballerias de tierra establece
sus hijos casados y sus nietos, todos junto a 61".
Una de las mayores calamidades con que estin
compensadas las dotes eminentes que derram6 con
mano franca el cielo sobre los individuos de la
raza britfnica es la embriaguez. En Inglaterra,
segnn nos lo han asegurado personas de seriedad y
seso que han estado alli, es cosa muy comnn ver al
cdncluirse un banquete tirades por el rico y alfom-
brado suelo a algunos personajes, que ciertas ho-
ras antes y ciertas horas despu6s muy bien podrian
presentarse con orgullo como los prototipos de Ta
perfecci6n humana. En los Estados Unidos, aun-
que no con tanto exceso, pecan por el mismo lado.
Ademas de lo que hemos visto con nuestros ojos,
nos conto un apreciable paisano nuestro que, via-
jando por la patria misma del doctor Abbot, se
encontr6 con un yankee tan ciego amartelado del
brandy, que en invierno le descubria las cualidades
mas confortantes y en verano las mAs refrigerantes
del mundo: con tan favorable opinion del aguar-
diente ya se deja entender que en ninguna de las
estaciones del ano servia para nada el tal senor.
Pero en honra de las buenas intenciones de los ame-
ricanos del Norte diremos que se han estableeido


325








ESCErTOS


wocicdades de temperancia, que con sn influjo van
consiguiendo neutralizar el funesto imperio del
hubito. El doctor Abbot, que sin duda pertenece a
alguna de esas sociedades, admire nuestra arregla-
da cenducta en este particular en terminos tan lan-
datorios, que no podrian comprenderse sin las ex-
plicaciones que acabamos de hacer: "Cualquiera
que viaje, dice, por esta isla interesante, y que
pase por los espaciosos distritos del campo, o resida
en alguna de sus ciudades, si es observador no po-
dra menos de admirarse de la extremada templan-
za de los espafioles: hablo de ]a templanza en la
bebida. Inglaterra y ]a America del Norte ten-
drin un noble ejemplo en Cuba de la precauci6n
con que se deben mirar los licores, vinos espirituo-
sos y bebidas fermentadas. Es muy raro ver un
easo de embriaguez en la ciudad o en el campo,
en ninguna de las clases de la sociedad. Se bebe par-
etmente a ]a salud de alguno, y escasean los brin-
dis, sin que nadie, sino los extranjeros, obligue a
beber por cortesia a los convidados; bien que hasta
aquellos se contienen en sus instancias por la fuer-
za del buen ejemplo. Con frutas y dulces de va-
riedad infinita pasan aqui el tiempo despues de la
comida, que en nuestra tierra se destiny a relatar
la historia de una docena de vinos, su venerable
antigiiedad y el marito peculiar de cada uno, a lo
que se sigue el catar y el beber de todos. Una de
las consecuencias inmediatas de esta reserva espa-
fiola es gozar de una reunion agradable sin alga-
zara, de una conversaci6n alegre sin disputas ni
disensiones, y del placer de estar en compafia de


326








DOMINGO DEL MONTE


las seforas hasta que se coneluya la comida, a la
que se agrega el gozar tambien de buena salud. Un
montero sale con su carreta o harria en medio del
roclo de la noche, sigue caminando al rigor del sol
envuelto en una nube de polvo, y asi abrumado
por el cansancio y el sudor, se excusa, dando las
gracias, de tomar un vaso de aguardiente aguado,
que le ofrece la hospitalidad, y le liace la despre-
ciadora apologia de que es muy caliente. Y cast
de hombres mis fuertes, sanos y robustos que ellos,
no se hallar& por cierto en las montafias del Nuevo-
Hampshire o de Vermont. i Cutn diferente es la
filosofia de muchos campesinos de Nueva Inglate-
rra, tan de ordinario citados Como raza virtuosa, do
aquellos rigidos puritanos que fundaran nuestra
eolonia !''
Interrumpamos las amargas reflexiones del doc-
tor contra los excesos en la bebida de sus compa-
triotas, y traslad6monos con 61 a Matanzas, ya de
vuelta de sus excursiones de Limones. Le gustaron
raucho en aquella ciudad dos de los lados de la
plaza de Armas, y algunas de sus casas, principal-
mente la de la Sociedad Filarm6nica; le desagrad6
sin embargo la publicidad en quo, por la construe-
ci6n particular de nuestros edificos, es preciso vivir
en ellos, aunque reconoce la conveniencia del ta-
mafi desmedido de nuestras puertas y ventanas,
tan necesario para la ventilaci6n en este t6rrido
clima. En un paseo que di6 por el rio San Juan,
tuvo ocasion de ver la deliciosa quinta de los
Marqueses de Prado Ameno, en la descripci6n de
la cual y en la del rio, se detiene con complacencia.


337








ESCEITOS


Luego visits las famosas Cuevas que hay en aque-
llas cercanias, que tambi6n describe con t6rminos de
admiraci6n y alabanza. "En lo interior de ellas,
dice, el habitante de la zona frigida creia ver
por un lado la huella impresa en la nieve conge-
lada, por otro un ventisquero amontonado contra
el muro, que tal convidaria a los muchachos de su
pals a enterrarse en 61; unas veces las estalactitas
pendientes se juntan con las ascendentes, y en el
diseurso probablemente de algunos siglos, la union
hecha gota a gota ha venido a former un pilar ma-
eizo, poderoso a sostener el artes6n del techo; otras
wees se ve la columna asi formada, rota y derrui-
da, que figura reliquias de un templo egipcio. Hay
una variedad indelible de formaciones brillantes,
que a cada paso detienen la vista, y que, con poco
quoe de su parte ponga la fantasia, puede imagi-
narselas colgaduras de telas exquisitas, con gracio-
sos pliegues, franjas de finisimo cambray, estatuas
de alabastro en figuras de mujeres con nios en los
brazos, de patriarcas y gente que los rodea, y cuanto
raas cumpia a su capricho."
No siempre tomaba su pluma el doctor Abbot
para elogiar nuestras cosas. En una carta escrita
en Matanzas pone una imprecaci6n contra la bar-
baridad (de este termino usa), que sirve de diver-
si6n general a los cubanos de todas clases, condicio-
nes y colored. Esta barbaridad, que tanto exalt6
la bills, tan dificil de inflamarse, del viajero nor-
teamericano, y que, contra su mansa costumbre, le
hace prorrumpir en expresiones tan descompuestas,
es la Falla o GallEria. Se admira que a ella concu-


328








DOMINGO DEL 2IONTE


rra la gente final, que agrade a los magnates y
que la apruebe el gobierno. Esta vez no estamos
de acuerdo con el viajero, no porque nos ciegue el
amor filial de la patria, sino porque creemos que
el doctor, arrastrado por su puritanismo, no supo
distinguir en lo que consistia el mal de esta diver-
si6n. Considerandola como espectaculo, es mucho
mas inocente y de una trascendencia infinitamen-
te menor, atendido el g6nero de la lucha, que la de
los nuestros toros y pugilistas britinicos. Ni cree-
mos sea mal tan grande, como hemos oido repetir
Bien veces a los extranjeros, siempre y cuando cri-
tican el circo andaluz, que se rennan y se confun-
dan en 61 como en la valla todas las clases de una
poblaci6n; antes al contrario, es una de las pocas
ventajas que ofrecen, puesto que toda especie de
reunion propende siempre a mejorar, o a desterrar
al menos aquel entono g6tico y ridiculo, que bien
podria sentar a los varones feudales del siglo xii,
pero que es un anacronismo en la 6poca presente.
El mal de las vallas consiste en que es un juego
cuyos azares pueden ser funestos al espectador,
aunque nunca con tantas probabilidades en su con-
tra cojuo los de la banca o monte. Mirada por este
aspecto convenimos en detestarla como la detesta
el P. Abbot.
En Matanzas visit a dos senoras literatas, como
61 las llama, paisanas suyas, que viven en Pueblo
Nuevo, una de las cuales es la apreciable autora de
una colecci6n magnifica de copias iluminadas de
las flores de esta isla, con descripciones y tropos
po6ticos sobre ellas, cuya publicaci6n vimos anun-


399








330 ESCRITOS

ejada en uno de los nfimeros del Mensajero de Nue-
va York; pero por desgracia no so efectu6 por los
gastos excesivos que exigia la empresa, pues ascen-
dia su presupuesto a seis mil pesos.
En su trhnsito de Matanzas a la Habana por la
via de Jaruco y Guanabacoa, da noticias para nos-
otros muy sabidas sobre los ingenios que encontro
al paso, su manejo y productos. La Loma de la
Escalera y el hermoso terreno que se extiende has-
ta Guanabacoa, y que 61 denomina pais de lasmos
y de las caas de azgcar, le llam6 mucho la aten-
eion. El aspecto triste y severe de Guanabacoa,
no sabemos por qu6, le hizo ereer que aquella era
plaza de mucho comercio. Menos buena, o mas
bien dicho, muy mala opinion se form6 de Regla.
La deseripcion que hace de la habia de la Habana,
no alcanza ni con mucho a la brillante pintura que
de la misma nos da el Bar6n de Humboldt. Permi-
tasenos en gracia de su propiedad, que la inserte-
mos aqui, en vez de la del doctor Abbot. "La vista
de la Habana, al entrar por su puerto, es una de
las mis risuefas y pintorescas que se gozan en
este lado de la Am6rica equinoecial al norte del
ecuador. Este sitio, celebrado por todos los via-
jantes extranjeros, no tiene aquel lujo de vege-
aeion que adorna las orillas del rio Gayaquil, ni
la silvestre majestad de las costas penascosas del
Rio de Janeiro, ambos puertos del hemisferio aus-
tral; sino ]a gracia que en nuestros climas templa-
dos embellece las escenas de la naturaleza cultiva-
da, unida a la grandeza de las formal vegetables y
al vigor organico que es peculiar de la zona t6rrida.








DOMINGO DEL MONTE


El europeo, entre mil impresiones dulcisimas, olvi-
da aqui el peligro que le amenaza en las ciudades
populosas de las Antillas, y procura abarcar las
partes distintas de la ancha perspectiva, contem-
plar las fortalezas que coronan las peas al oriente
del puerto, sus aguas rodeadas de quintas y po-
blados, aquellas palmas altisimas, y la ciudad que
apenas se columbra por entre la selva espesa de
stiles y arboladuras."
En el poco tiempo que pas6 en la Habana, visit
la casa de Beneficencia, la de San Lazaro y la de
San Dionisio, que todavia estaba sin locos. Estuvo
y admire la Catedral y su Capilla, y un dia de
gala fu4 al paseo, en el cual no extranf como debia,
ver a los paseantes en carruaje, al contrario, ad-
mir6 el espl4ndido espectAculo que ofrecian a la
vista. En un peri6dico que se publicaba en esta
ciudad el aflo 1822, se critica con gracia la costum-
bre nuestra de pasear perennemente en carruajes.
Su autor crey6 que esta mania se fundaba en la
moda; si fuese asi seria 6sta una excepci6n de la
innata veleidad de esta diosa, pues se pierde en la
obscuridad de los tiempos el origen de nuestras
calesas y su use constante. Nosotros creemos que
es otro el fundamento de esta costumbre. Cuando
en vez de calles no tenemos mis que charquetales y
cloacas, no se querra exponer, no digo senorita de-
licada, pero ningin hombre aseado a sufrir sin ne-
cesidad algin fatal encuentro que d6 al traste con
su limpieza o con su salud. Por ellas precisamente
se ha de andar para dirigirse a extramuros donde
esti el paseo, que se fund fuera de saz6n, pues


331








ESCEITOS


antes se debi6 atender a la composici6n de las ca-
lies, que babian de servirle de medios de comuni-
eaci6n con la ciudad. Como son tan "perversas"
hay que apelar a los carruajes no s6lo para pasear,
wino para ir a misa, a visitas, etc. Si las tuvi6semos
ceomo las de Cadiz, veriamos en el paseo, en la plaza
de Armas, en la Alameda de Paula, lucir las mis-
mas gracias y los mismos encantos que forman el
atractivo principal de aquel hechizado centro del
garbo y de la bizarria espaiiola.
De la Habana se dirigi6 nuestro viajero a los par-
tidos de ]a Vuelta Abajo. Not6 al salir de esta
eindad la belieza de sus alrededores, tan propios
para hacer en ellos quintas y casas de recreo, como
las que rodean a Boston; pero luego reflexion6 lo
inntiles que serian tales gastos a los vecinos rieos
do la Habana, cuando en sus fincas, que estfn poco
mas lejos, pueden proporcionarse las mismas ven-
tajas con la utilidad de cuidar al mismo tiempo
de sus intereses. Paso por Santiago y Guanajay,
y en este ultimo pueblo visit la escuela, que diri-
g a un respetable eelesiastico. "Cuan digno apare-
ee, exelamo el doctor, un ministro de Cristo que
dedica sus horas de descanso a instruir a la juven-
tid. Si los curas de todas las parroquias hiciesen
Io nismo, enIntos vicios se aniquilarian en los
vnmpos, y como floreceria en ellos la moralidad y
la honradez''.
Desde que llegG al opulento partido de San Mar-
cos, no ces6 de estar en un continue 6xtasis. Sus
magnificas casas de vivicnda, fabricadas eon el
gusto mas exquisito, y en que no se echa de menos


332








DOMINGO DEL MONTE


ninguna de las comodidades quo proporciona la
civilizaci6n de los pueblos mas cultos ; las arboledas
frondosisimas de las guarda-rayas y caminos rura-
les, que no s6lo en un trecho corto, sino por espa-
cio de leguas, acompafian al viajero, que bien po-
dria figurarse que anda por entre los condados mas
ricos de Inglaterra, si las enhiestas palmas, "naci-
das a la sonrisa del sol" (1), y el suelo casi purpn-
reo, que contrasta con el verde de los limones, no
le advirtiese que esta bajo los trepicos; aquellos
bateyes, adornados de estatuas y flores, que unidos
a los sim6tricos y limpios cuadros de caf6 con fres-
cos platanales entremezelados, forman en su con-
junto un jardin vastisimo, cuya amenidad y her-
mosura es difieil que la superen los de otros paises:
todo esto agregado a las po6ticas vistas, que a cada
paso le sorprenden a uno, si se dirige a los cafe-
tales de las lomas, donde es enteramente distinto
el cuadro, y en que estAn felizmente combinadas las
asperezas de las sierras con las deleitosas obras
del trabajo humano; todo fu6 parte para que el
doctor Abbot en las cartas, que escribi6 desde este
partido, se manifestase su admirador entusiasta.
No contribuiria poco a hermosear a sus ojos los pri-
mores de naturaleza, la suavidad y cortesia con que
fue recibido y festejado por los habitantes de las
fineas de San Marcos, que a nadie ceden en la
delicadeza de su hospitalidad. En medio de tantos
gusts no se descuid6 el doctor en observar las
operaciones del cultivo del cafe, desde que se siem-
zra hasta que se cosecha y almacena. Copiariamos


(1) HEREDIA.


33s








ESCRITOS


con satisfaccion algunas de sus observaciones en
obsequio de los que se dedican a este genero de
agricultura, si ofreciesen alguna novedad o adelan-
tasen algo a lo que sobre el particular se sabe en
esta isla; pero el viajero se content con poner en
noticia de sus compatriotas, tanto en este ramo
como en el de la azncar, lo que veia practicer en
nuestros ingenios y cafetales.
Aprovechamos el corto espacio que nos queda
de este articulo para copiar la curiosa descripci6n
que hace de los cu ctllos, cuyos brillantes insectos
nunca los habia visto. "Nuestras luciernagas no
son comparables con los cucullos: la luz que dan
estos no es pasajera, sino constantemente emitida
por dos ojos tamafios, que siempre estAn a la vista;
ademis es blanquecina y pura, y no por cierto se
parece a la roja llama de una lampara, ni a la cla-
ridad sangrienta de Marte, sino a los rayos suaves
de Venus, lucero del alba y de la tarde. Revolotean
en varias direcciores como planetas resplandecien-
tes, subiendo de continue sobre las copas de los ar-
boles, bajando a los sembrados, rondando unos en
torno de otros con una especie de magico encanta-
miento. No se diria al verlos, sino que las estrellas
del cielo habian abandonado sus 6rbitas y se mez-
elaban en confusas danzas para solaz y deleite de
nuestros arrobados espiritus."
Poco despues de su partida de esta ciudad para
Charleston, que apresur6 por el terror con que mi-
raba el vomito, muri6 el doctor Abbot en la cua-
rentena de Nueva York, y sin pisar el suelo de su
sz-spirada patria. En el anflisis que acabamos de


3s4








DOMINGO DEL MONTE


hacer de su obra, no hemos hablado de prop6sito
de sus noticias estadisticas, por considerarlas inn-
tiles v escasas despu6s que se public el Cuadro del
excelentisimo senor don Francisco Dionisio Vives,
cuyo examen insertaremos en uno de los nnmeros
de este periodico. No siendo el objeto principal
del doctor Abbot, al escribir sus cartas, formar una
obra completa acerca de la isla de Cuba, como lo
pretendi6 neciamente el francs que hemos citado
al principio de este articulo, pueden perdondrsele
algunas ligeras equivocaciones que cometi6 al exten-
derlas. El defecto general que le hemos notado es
el tono laudatorio con lo que por lo regular se
explica, y que diera a sospechar que el reverendo
doctor, como ciertos criticos cobardes y bajos, no
queria, a trueque de decir la verdad, indisponerse
con nadie, si no conocidsemos que el candor de su
alma por una parte, y la gratitud que debia a los
cubanos por otra, le cegaban el entendimiento, ro-
bando la voluntad. Una falta, pues, tan disculpa-
ble a los ojos de cualquiera, lo debe ser con mayor
motivo para esta Revista que, mis que de todo, se
complace y gloria en llevar el titulo de Cibana.


335



















INDICE


Informes y exposiciones pedag6gicos
(1831-1836)
(Continuaci6n)
Caps. Pigs.

III. Informed sobre el estado actual de la enseffan-
za primaria en ]a Isla de Cuba en 1836, su
costo y mejoras de que es susceptible. (Conti-
nuaci6n) ................................. 7
IV. Educaci6n primaria en la Isla de Cuba.... 67
V. Movimiento intelectual en Puerto Principe.. 77

Ensayos critics y literarios

I. La poesia en el siglo xi...................... 85
II. Algunos poetas ........................... 99
III. Caracteres de la literature espafola........ 159
IV. Sobre la novela hist6rica ................... 211
V. Bosquejo intelectual de los Estados Unidos
en 1840 .................................. 245
VI. Historia de la conquista del Pern (por Gui-
llermo Prescott) .......................... 255
VII. Sobre la Merlin........................... 282
VIII. Un libro sobre Cuba....................... 311









Senores subscriptores a la edici6n de bibli6filos,
en papel de hilo, de s6lo 50 ejemplares nu-
merados, cuyo precio es de $5.00 en rnstica.

No. 1. Sr. Dr. Jos6 Paraj6n.-Habana.
, 2. Sr. Federico Macia.-Habana.
,, 3. Sr. G. Martinez Marquez.-Habana.
, 4. Sr. Eligio de la Puente.-Habana.
, 5. Sr. Gerardo Castellanos.-Habana.
, 6. Sr. Dr. Guillermo Alamilla.-Habana.
7. ........................... ..-.---------------.----......------ -
8................................
9................................
10. Sr. Dr. Enrique Fdez. Soto-Habana.
,, 11. Sr- Dr. Lucas Lamadrid.-Habana.
12.................................
13. Sr. Dr. Antonio Garcia Hdez.-Habana.
14....................... .......
15. Sr. Dr. Jos6 E. Gorrin.-Habana.
16. Sr. Fco. Ruiz Gonzalez.-Camaguey.
17. Sr. Fernando Ortiz.-Habana.
18. Sr. Francisco de P. Coronado.-Habana.
,,19................................
,,20............................-
21. Sr. Dr. Fco. Rodriguez Le6n.-Habana.
,22. .................................................................-..-
23..................................--
24. Sr. Alberto Pedroso.-Habana.
25. Sr. Gustavo Bar.-Habana.
26..................... ........
27................................
28. Sra. Maria G., Vda. de Milan6s.
29. Sr. Armando Paraj6n.-Habana.
SE ADMITEN SUBSCRIPCIONES EN
CULTURAL, S. A.
PROPIETARIA DE LAS LIBRERIAS
LA MODERNA POESIA LIBRERIA CERVANTES
P1 Y MAROALL 135 AVE. DE ITALIA. BE
H A B A N A












COLECCION DE LIBROS CUBANOS

Director: FERNANDO ORTIZ

COLABORADORES: Josd M. Chac6n y Calvo, Juan M.
Dihigo, A. M. Eligio de is. Puente, Jos6 A. Fernindez
de Castro, Francisco GonzAlez del Valle, F61iz Lizaso,
Juan Marinello, M. Isidro M6ndez, Emeterio S. Santo-
venia, AdriAn del Valle.



Voliamenes publicados

I-II- III. PEDRO J. GUITERAS.-HISTOEIA DE LA
ISLA DE CUBA. Con biograffa, por Fernando Ortiz.
IV. RAMON DE PALMA.-CUENTOS CUBANOS. Con
introducei6n de A. M. Eligio de la Puente.
V VI. JOSE ANTONIO SACO.---CONTRA LA ANE-
XION. Con biografla del autor y un ap6ndice, por
Fernando Ortiz.
VII- VIII- IX. SAMUEL HAZARD.-CUBA A PLUMA
Y LAPIZ. (Viaje en 1870). Con numerosos graba-
dos. Traducei6n por Adridn del Valle.
X. LUIS VICTORIANO BETANCOURT.-ARTICULOS
DE COSTUMBRES. Con introducci6n bibliogrbfica,
por Emeterio S. Santovenia.
XI. JOSE MARTI.-POESIAS. Biograffa e introducci6n
por Juan Marinello.
XII-XIII. DOMINGO DEL MONTE.-ESCRITOS. Con
introducci6n por Jos6 A. Fernindez de Castro.

EN PRENSA

CIRILO VILLAVERDE.-DOS AMORES. Novel.
ALEJANDRO DE HUMBOLDT.-ENSAYO POLITICO
SORE LA ISLA DE CUBA. Con biograffa del
"segundo descubridor de Cuba", por Fernando Ortis.


O

a. -




EN PREPARACION

JOSE DE LA LUZ CABALLERO.-COMO EDUCADOR.
Con biografia del auto, por F. Gonzilez del Va-
Ue.-2 tomos.
PLACIDO.-POESIAS SELECTAS.
JOSE MARTI.-IDEARIO. Ordenaci6n y pr6logo par
Isidro Mendez.
JOSE MARTI.-EPISTOLARIO. Con introducci6n par
FP1x Lizaso.
BUENAVENTURA PASCUAL FERRER.-VIAJE A CU-
BA EN 1798.
JOSE M. HEREDIA.-CARTAS Y DISCUESOS. Con in-
troducei6n, por Jos6 Maria Chac6n y Calvo.
JOSE A. SACO.-LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS
EN EL NUEVO MUNDO. Con introducei6n por
Fernando Ortiz.
JOSE I. RODRIGUEZ.-VIDA DEL P. D. FELI VA-
EELA. Con introducei6n de Juan M. Dihigo.
FELIX VARELA.-EL HABANERO. Con introducci6n
por Fernando Ortiz.
VIDAL MORALES.-INICIADORES Y PROTOMAR-
TIRES DE LA REVOLUCION CUBANA.
ILDEFONSO ESTRADA Y ZENEA.-LOS CUBANOS
PINTADOS POE SI MISMOS.
M. ARBOLEYA.-MANUAL DE LA ISLA DE CUBA
(1842). Con grabados y un vocabulario.
CIRILO VILLAVERDE.-EXCUESION A VUELTA-
BAJO.
EL LUGARE&O.-HORAS COTIDIANAS.
CONDE DE POZOS DULCES.-SOBERE ECONOMIA
CUBANA.
JOSE J. MILANES.-EPISTOLARIO INEDITO.
SERAFIN RAMIREZ.-LA HABANA ARTISTICA.
FELIPE POEY.-ATICULOS DE UN NATURALISTA.





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ESCRITOS DE DOMINGO DEL MONTE INTRODUCCION Y NOTAS DE JO3E A. FERNANDEZ DE CASTRO TOMO II CULTURAL, S. A' LA MODERNA POESIA LISRERIA CERVANTES PI Y MARGALL, IS AYE. DE ITALIA, 2 HABANA 1929 COLECCION DE LIBROS CUBANOS DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ VOL. XIII. \ V c-

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ESCRITOS 4

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DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO CINCUENTA EJEMPLARES NUMERADOS; EN PAPEL ESPANOL DE HILO.

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ESCRITOS DE DOMINGO DEL MONTE INTRODUCCION Y NOTAS DE JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO TOMO II CULTURAL, S. A LA MODERNA POESIA LIBRERIA CERVANTES PI Y MAROALL. IN AVE. DE ITALIA. a -HABANA --1929 COLECCION DE LIBROS CUBANOS DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ VOL. WCUl. .1 -1

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Si? _336%c LATIN At4ERiCA IMPRENTA DE CULTURAL, S. A. PI Y MARGALL. 156. -HABANA

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INFORMES Y EXPOSICIONES PEDAGOGICOS 1831-1836 (CONTINUACION)

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--. 4

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III Informe sobre el estado actual de la enseflanza primaria en la Isla de Cuba en 1836, su costo y mejoras de que es susceptible. (Continuaci6n) PARTE SEGUNDA COsTo DE LA ENSENANZA IL A ensefianza primaria, que cuesta dinero on la Isla de Cuba, se paga: 1 por los padres directamente a los maestros de las escuelas de empresas particulares, en cuotas convencionales entre si, segnn sea la extension de la ensefianza que han de recibir de los alumnos; 29 por subscripciones voluntarias entre los vecinos mis acomodados de los pueblos de campo y de los duefios de fineas, fundadas en aquellos partidos, en el distrito de la Habana. 39 Con el redito de capitales impuestos a censo perpetuo por algunos testadores o fideicomisarios ilustrados y beneficos, para este objeto. 49 Por las Sociedades Econ6micas y sus Diputaciones denominadas patridticas, con sus fondos particulares. 59 Por el Real Erario tomando esta palabra en la acepci6n lata, que en este informe le damos, esto es, como la masa de caudales que forman las contribuciones pnblicas generates de la Isla, y que se recaudan por las oficinas y dependencias de la Real Hacienda, aunque eon va-

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EscaESS rias denominaciones y objetos determinados; y 6U Por varios Ayuntamientos con parte del producido de sus propios arbitrios y sacados de contribuciones municipales y por los gremios de mareantes con asignaciones pagadas. por los mismos gremios. En los pArrafos siguientes se very con cuhnto contribuye cada cual al fomento de la instrucci6n. L-COSTEADAS FOR St Segan el estado general nnmero 40, cuatro mil ochocientos doce son los alumnos blancos cuyos padres costean en la Isla de Cuba su educaci6n; de 6stos habra, segun calculo prudente, 450 que, con nombre de pupilos, viven en las escuelas en que se educan; y otros tantos que almuerzan y comen en ellas con el nombre de medio pupilos; por lo regular pertenecen a familias ricas y acomodadas, y la pension mensual que pagan los primeros por t6rmino medio es de 25 pesos fuertes, y los segundos, lo menos, 10 pesos. Es decir, que los pupilos cuestan 11,250 pesos al mes, y los otros, 4,500, que ascienden a 15,750; a 6stos se agregan los 3,912 alumnos externos restantes, que viven en sus casas, y solo van a la escuela a las horas de lecci6n, los cuales por t6rmino medio pagan seis pesos al mes, siendo el minimum en esta ciudad y provincial un peso, y el maximum 12, y hasta 15 y 17 pesos, segun los ramos que aprenden; su costo sensual asciende, pues, a 23,472 pesos, que, unidos 8

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DOMINGO DEL MONTE a los de los pupilos y medio pupilos, forman al mes la cantidad de 39,282 pesos y al ano la razonable suma de 470,664. II.-POR SUBSCRIPCIONES vOLUNTARIAS Estas, hasta ahora, solo se efectdan en el distrito de la Habana, y fuera de 61 en Sagua la Grande nnicamente. Como que por regla general no son obligatorias sino por corto tiempo, ni estAn escrituradas ni constituidas a manera de censos con que pudiera contarse con un capital afincado y de renta segura, no ofrecen estabilidad ni garantia. De lo cual nace que duren las escuelas que se sostienen con este recurso lo que dura la circunstancia favorable por que se reuni6 la subscripcion, que por lo regular es el influjo de algun inspector rural, celoso del lustre de su partido, que se empena en fundar en 61 una escuela, donde quizAs no la hay. Tal vez no existiran ya algunas de las escuelas que se han establecido con las subscripciones de que vamos a dar cuenta; pero tambien, y Io decimos en honra de esta Secci6n, que estA continuamente excitando el patriotism de los hacendados, se habran abierto otras en otros partidos por otros promovedores entusiastas de la cultura intelectual de nuestros campesinos. Hay escuelas por subscripci6n en: Guatao, costeadas al mes con.... $ 28 Quemados .................... 12 Cano .........................17 9

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10 ESCRITOS Bahia Honda ................. $ 26 S. Diego de Nnez ............. 30 M adruga ..................... 31 M ordazo ..................... 34 Luyan6 ...................... 40 W ajay ....................... 50 Cabanas ..................... 53 Puerta de la Gira ............ 141 Artem isa .................... 141 Alqufizar ..................... 141 Guayajabos .................. 14 Pinar del Rio, en dos escuelas... SO Sagua la Grande (1) ......... 7 Suma .............. 5748 Los cuales al ano resultant ser ....... 8,484 Que con los $470,664 de las esczuets costeadas por si foman la suma de.... $479,148 III.-PoR IMPOSICIONES DE CENSO 1--En la ciudad de la Habana el senior D. Silvestre Alfonso y Soler, natural y vecino de ella, dispuso antes de fa(1) El excelentisimo senor brigadier don Jos6 Ricardo O'Farril ha ayudado a sostener por espacio de 25 afios una escuela en el pueblo de Tapaste, con 200 pesos anuales y una casa. Hoy no existe esta escuela porque la pobreza y atraso de los vecinos no les permite ni aun poder contribuir siquiera con 200 pesos mnis para pagar un maestro. La easa se estt arruinando.-(Nota de DEL MoxTE).

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DOMINGO DEL MONTE 11 llecer en 1828, ademis de otra obrapia patri6tica, que se impusiese a censo cierta cantidad de su peculio para que con su renta se fundase una eseuela gratuita en el campo. Sus testamentarios ya la ban establecido en la Sabanilla del Encomendador, jurisdieci6n de Matanzas, gozando el maestro una renta annual de.............$ 300 29-En la ciudad de Bejucal, la Sra. Da. Juana del Castillo, de la familia de los Marqueses de San Felipe y Santiago, por elAusula testamentaria estableci6 un censo para dotaci6n de una eseuela primaria en la referida ciudad, que al ano produce ................. 458 34-El actual Sr. Conde de J aruco, ilustrado al par que celoso protector de la ensenanza primaria en nuestros campos, ha impuesto sobre los solares del pueblo de la. Nueva Paz, que son de su pertenencia, un censo que reditda al afio para la eseuela de aquel pueblo ........................... 487 44-En la villa de San Juan de los Remedios se hizo por varios vecinos una imposici6n para el sostenimiento de una escuela de primeras letras gratuita, cuya imposici6n produce anualm ente ........................... 250 5-En la villa de Sancti-Spiritus, el

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12 ESCRIThs presbitero D. Nicolas Vald6s de Figueroa, a mediados del ultimo siglo, dispuso en su testamento que la renta anual de sus haciendas de crianza llamadas Callajanada y Yaguas, que aseiende a 779 pesos, se aplicase al establecimiento de una escuela gratuita y de una clase de latinidad en el hospieo de frailes de Sto. Domingo, dejando a cargo de 6stos los mencionados establecimientos. Pero como dicho hospicio no lleg6 a formalizarse, el Obispo de esta Diwcesis, D. Juan Jos6 Diaz de Espada, en su auto de visita de 21 de abril de 1804 los erigi6 y dot6 de un modo notable para que fuesen servidos indistintamente por personas id6neas. Hoy los dirige un eclesihstico que percibe 730 pesos de estas rental: 380 por la escuela y 350 para la clase de latin; el resto lo cobra para si el colector eclesiastico............ $ 779 6--En la misma villa, en el ano de 1804, a invitaci6n de la Diputacion Patri6tica, se reunieron varios padres de familia y juntaron 2,000 pesos, que fueron consignados a censo perpetuo, para costear con los 100 pesos de su renta annual los libros, papel, plumas, etc., de los niios pobres que asisten a la

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DOMINGO DEL MONTE escuela y clases fundadas por el presbitero Figueroa ................... $ 100 7Q-En la villa de Santa Clara se impusieron en agosto de 1799 dos mil setecientos pesos por el presbitero Br. D. Antonio Hurtado de Mendoza, sacado, parte de su patrimonio y parte de limosnas, para pagar con sus rentas una escuela gratuita, para; la cual, ademis, edific6 61 mismo a su costa una casa capaz, la cual la ocupaba en la fecha en que se nos comunico esta noticia, que fu6 a mediados de 1835, un destacanento de dragons; la escuela existed hoy en el edificio de frailes do San Francisco. Su renta es de...... 135 89-En la misma villa, habiendo dispuesto D. Pedro de Armas que sus albaceas impusiesen la cantidad de 10,000 pesos de sus bienes para las obras-pias que mejor les pareciesen, el presbitero D. Jos6 Perez Corcho,.cura de la misma, en quien habia recaido la facultad de escoger el objeto de la fundaci6n, eligi6 por consejo. e influjo del Br. D. Juan Antonio Pascual, ya citado con el elogio que merece en este informe, la fundaci6n de una escuela gratuita. Aprobada por el actual Exemo. y Rvmo. Sr. Arzobispo, Gobernador de este Obispado, la im13

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ESCRITOS posicion, s6o falta cobrar de los herederos de Armas el capital imponible que dari al ano el r6dito correspondiente, rebajando los derechos de amortizaci6n .....................$ 400 9--En la ciudad de Puerto-Principe se destinan 868 pesos anuales para dos escuelas gratuitas, de los cuales 300 son parte de los r6ditos de una capeliania laical, consignados al efecto por el Arzobispo de Cuba, D. Joaquin Oz6s, y los 568 pesos restantes de varias imposiciones hechas a favor de las escuelas pnblicas .................. ... 86 10.-En ]a villa de Bayamo, el CapitAn D. Francisco do Parada. fund) una obra-pia en el convento de Sto. Domingo, la cual se conmut6 con autorizaci6n competente de ensefiar las primeras letras a ninos pobres; pero no se especifica en la noticia a cuinto asciende el censo ................ 11.-En la misma villa se sostiene una escuela de nifias con las rental de ciertos impuestos particulares, por conmutacion que hizo del objeto para que fueron fundados, en el ano de 1821 el Ilmo. Obispo Oz6s, que dan al a o. ........................... 210 $483,135 14

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DoMINGO DEL MONTE 15 IV.--Pon LAS SOCIEDADES ECON6MICAS 14-En esta isla hay dos Sociedades Econ6micas, establecidas conforme a la planta de todas Ias demas del Reino, una en la Habana y otra en Santiago de Cuba. La primera tiene diputaciones o dependencias en Puerto Principe, Sancti-Spiritus. Villa Clara, Trinidad, Matanzas, San Antonio y Guanabacoa. Sus fondos se han compuesto hasta aqui del derecho de entrada y de las contribuciones anuales de sus socios; ademns, algunos de los Intendentes de la Habana, movidos de un patriotismo generoso, o en cumplimiento de Reales Ordenes expresas han sefialado a estas corporaciones pensiones anuales que se sacan de algnn ramo de los derechos de introduccion o extraccion de las Aduanas. El Sr. D. Alejandro Ramirez asigno a la de la Habana, con aprobaci6n de S. M., el pingne fondo conocido por sobrante del vestuario, que ascendia a mas de veinte mil pesos al aflo, con los cuales pudo acometer en la 6poca feliz en que aquel rmalogrado estadista presidia a la vez la Real Ha-.

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ESCRITOS cienda y la Sociedad Econ6mica de la Habana, el establecimiento costosisimo del Jardin Botinico, la escuela gratuita de dibujo y pintura, la clase de anatomia, etc. Pero muerto aquel sefor, y destituida la Sociedad de su apoyo, se 6i posteriormente privada de su asignacion, por causas y motivos que no es del caso referir, y se encontr6 en los mayores apuros y compromisos. Por lo tanto, no ha podido costear por si escuelas gratuitas y ensayar en ellas los mejores n6todos de ensefanza, sino, a Jo rios, pagar en otras de empresa privada la instrucci6n reducida de algunos alumnos pobres. En el ano filtimo de 1835 se le han asignado por la Intendencia para este objeto 6,000 pesos al ano, que son los mismos de que se hace inenei6n en el pdrrafo siguiente. La Sociedad, de sus fondos particulares, s6lo puede pagar hoy 20 pesos al mes para sostener una escuela de 20 nifos en el barrio de Casa-Blanca $ 240 29-La Diputaci6n de Matanzas costea con sus fondos dos escuelas pequenas en el Campo, una en el Valle del Yumuri y otra en Camarioca, con 25 alumnos cada una, y le cuestan al ano 600 16

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DOMINGO DEL MONTE 12 3--La Diputaci6n de Trinidad contribuye en parte para el sostenimiento de una escuela gratuita junto con el cabildo, con ...................... $ 100 49-Las recien establecidas diputaciones de Guanabacoa y San Antonio han fundado escuelas, mas no sabemos todavia con cuanto contribuyen a este objeto ......................... $484,075 V.-Pon EL REAL ERARnIo El Real Erario contribuye a la instrucci6n primaria en esta isla del modo y con las cantidades siguientes: 19-En el pueblo de Regla sostiene dos escuelas lancasterianas de uno y otro sexo, una con 120 varones y otra con 60 niflas, costeadas por la Real Junta de Fomento con el fondo del derecho de mieles. Se gasta en ellas al aflo, segin el informe de D. Jos6 de la Luz, arriba citado................. $ 4,380 29-Entregados por la Intendencia a la Real Sociedad Econ6mica para la educaci6n de 500 niios de ambos sexos, repartidos en 21 escuelas de los barrios extremos de esta ciudad............ 6,000 2-2

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ESCRITOS 3o-Para la fundaci6n y costo anual de cuatro escuelas de ninos varones en Matanzas y Ceiba Mocha, en las cuales se ensena a 360 ninos. de los derechos de mieles..................... S 6,308 49-La Real Casa de Beneficencia de esta ciudad se le pasa el producto de la contribuci6n de un real de plata sobre cada barril de harina que se introduce en los puertos de la Habana y Matanzas, ademis del derecho de planchas de atraque al muella que pagan los buques, cuyas contribuciones ascienden a mis de 17,000 pesos al aio, no entrando en esta suna lo que las Reales Loterias contribuyen para el fondo de dotes de doncellas del mismo instituto. Pero como en 61, fuera de la enseianza gratuita de las primeras letras a nijos pobres, se atiende a la manutenci6n y sostenimiento de doncellas menesterosas, de dementes (de ambos sexos) y de mendigos, en la totalidad de euyas atenciones se reparte aquella suma, y otras no menos considerables, podemos caleular prudentemente que de estos 7,000 pesos de la aduana se aplicare un peso mensual al costo de la ensenanza de cada uno de los 261 ninos de ambos sexos que contiene la 18

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DOMINGO DEL -MONTE casa, segnn inforne de su contador el Sr. D. Juan Agustin de Ferrety (1), puesto que un peso es lo que paga la Sociedad Econ6mica por los 500 ninos en Ias escuelas de extramuros; de modo que podemos decir que son 3,132 los pesos que se invierten en este ramo en la Beneficencia, suponiendo que salgan de los 17,000 con que contribuyen las Rentas pnblicas al sostenimiento de este piadoso instituto ............................ $ 3,132 $503,895 VI.-Pon LOS AYUNTAMIENTOS 1 -El de la ciudad de Jaruco contribuye con 193 pesos al mes de sus propios para (1) En la Real Casa de Beneficencia de esta ciudad existen dos departamentos de educacion primaria para los pupilos de ambos sexos. En ellos existen en el dia 112 varones y 149 hembras de in casa, y siempre concurre un nfmero corto del vecindario, en clase de externos. El sistema de Bell y Lancaster es el que se sigue en ambas escuelas. La Casa de Beneficencia mantiene en un todo a los expresados pupilos, de sus fondos generales, no siendo, por consiguiente, posible establecer en particular el monto de los gastos de las escuelas. Sin embargo, puede calcularse en 120 pesos al ano cada individuo, ademfs de 206 al mes, que son 2,472 al ano, que paga entre sueldos y raciones a los primeros y segundo maestros y prefectos de varones y una segunda maestra de las hembras, no entrando en este ciilculo el sueldo de la madre principal, que es de 40 pesos cada mes, porque Este no le esta asignado en su calidad de primer maestra, sino en la de madre de todo el establecimiento.-(Oficio del scAor de FERRETY, arriba citado.-Nota de DEL MONTE). 19

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ESCRITOS el alquiler de la Casa en que se halla la escuela pnblica (1) y con 12 mas do varios arbitrios para ayuda del sueldo del maestro ............................. $ 252 29-El de la villa de Giuines costea la educaci6n de 34 ninos con 50 pesos mensuales que saca de una contribuci6n municipal sobre carnes (2) ......................600 39-El de la ciudad de Santiago, jurisdieei6n de la Habana, paga 100 reales de plata para ayudar al alquiler de la casa de una escuela privada, en donde se ensefia gratis a algunos ninos ........... .150 4--El de la ciudad de Trinidad proporciona al anlo para ayudar a sostener una escuela gratuita ...................... 100 59--El de Villa-Clara contribute con u0 pesos al mes para costear la ensenauza de otros tantos ninos en una escuela privada 360 6?-EL de la villa de Sancti-Spiritus, desde el ano de 1804 contribute con 100 pesos anuales, de una caja de Propios, para aunentar el sueldo del maestro de la escuela fundada por el presbitero Figueroa. 100 7--El de Santiago de Cuba sostiene por si solo, con sus fondos, tres escuelas p6bli(1) Para esta escuela contribute tambi6n con 12 pesos mensuales el generoso conde de aquel titulo.-(Nota de DEL MONTE). (2) El edificio y la fundaci6n de esta escuela se debe a la patri6tica generosidad del excelentisimo senor don Francisco de Arango, que hizo la enorme erogaci6n de 30,000 pesos con este objeto.-(Nota de DEL MONTE). 20

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DOMINGO DEL MONTE cas gratuitas, en que se enseflan a 251 ninos, con 500 pesos anuales cada una.. $1,500 89-El Ayuntamiento de la ciudad de Santa Maria del Rosario ayud6 a costear por algnn tiempo con 17 pesos mensuales la escuela pnblica de aquella ciudad, pero segin informal una comision de su junta rural de instrucci6n, hace mas de tres aflos que ha cesado esta contribuci6n, que no se reune la junta y que se ha cerrado la escuela. 9Q-El Gremio de Mareantes de Trinidad da 41 pesos al mes para la ensefanza de 21 ninos, hijos de matriculados en Ia Real M arina ............................. 492 109-El mismo Gremio de Baracoa contribuye al ano para la ensenanza de 20 ninos pobres con .......................... 70 VII.-RESUMEN Cost de la ensenanza primaria en la Isla de Cuba. I. Por los particulares para sus hijos $470,664 II. ,, suscripciones voluntarias ... ,484 III. ,, imposiciones a censo perpetuo 3,987 IV. ,, las Sociedades Econ6micas... 940 V. ,, el Real Erario .............. 19,820 VI. ,, los Ayuntamientos.......... .3,237 VII. ,, los Gremios de Mareantes.... 562 Sum a ............................. $507,694 21

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'_2 EsCRITOS De este resumen resulta que: de los 8,442 niios blancos de ambos sexos que asisten a las escuelas en la Isla de Cuba, 4,812 se costean por si la ensenanza con 470,664 pesos annales. o cerca de 98 pesos por cada uno, por t6rmino medio al aio: 2,595 por las seis fuentes expresadas arriba, las cuales los pagan con 37,000 pesos al afno, o sea poco mas de 14 pesos por cada uno anualmente; y 1,035 son ensefiados gratis con la mas noble y desprendida generosidad por los mismos preceptores, a pesar de las escaseces de muchos de ellos, siendo de advertir que en algunos establecimientos de los principales de la Habana mantienen en un todo y hasta prohijan a los alumnos pobres. 1 Honra eterna a la profesi6n de maestro de escuela, pues en nuestra isla estos modestos, pero benem6ritos vecinos particulars, Lacen por la propagacion de la ensenlanza primaria, a pesar de la riediania de sus facturas, tanto como las corporaciones mis ilustres y los propietarios mfs grandes y opulentos!

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PARTE TERCERA 1 MEJORAS DE QUE ES SUSCEPTIBLE LA ENSENANZA Exposicion de nuestro plan: con veniencia y justicia de l. N O es nuestro Animo escribir un tratado de educaci6n; ya esta tarea ha sido plausiblemente desempeiada por los ingenios mas brillantes y profundos de Europa.; y aun en nuestra isla no han faltado personas instruidas y celosas de nuestros adelantamientos que hayan, a invitation de la Real Sociedad Econ6mica de la Habana, concretado con tino sus observaciones en este particular a nuestro propio suelo. Nos limitaremos, por tanto, a apuntar ligeramente los medios que, segin nuestra humilde opinion, pudieran adoptarse para mejorar la ensenanza primaria en Cuba, y para que, si no en el todo, en la parte posible, se comunique vida moral a las escuelas que hasta ahora se han circunscrito solamente a cultivar la memoria, y cuando mis, al entendimiento de los alumnos. Ya que el gobierno supremo de S. M., en su circular de 21 de octubre de 1834, vuelve la vista a este ramo importante de la administration social, y pide a cada provincia de la monarquia noticias minuciosas del estado de la educacion en ellas, e indicaeiones de las medidas que pudieran adoptarse para

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ESCEITOS su progreso; es nuestro proposito cumplir con esta nltima parte del superior mandato con la misma decidida lealtad y modesta franqueza con que respecto a la primera lo hemos hecho en los anteriores capitulos de esta memoria. Asi lo exige de nosotros el decoro del ilustre cuerpo que nos ha honrado con su confianza, y la dignidad y el respeto del alto gobierno, a quien se dirige este informe. Las faltas y vicios de la ensefanza en nuestras escuelas, por lo que aparece de lo dicho hasta aqui, provienen, entre otras causas principales, de su mala constituci6n, de su escasez, pues debiera haber dos tantos mas de las que hay; de los defectos que adolecen sus mztodos-efecto de la poca o ninguna preparaci6n cientifica y moral con que los maestros, por lo comin, empiezan su carrera-; trayendo por consiguiente cada uno a la escuela intactas sus pasiones, sus manias, sin que la lima del cultivo, en una escuela normal, les haya quitado las asperezas y genialidades de sus diversos caracteres, id hayan aprendido por principios el arte de ensefiar; de donde resulta despues la especie de escoldstica behetria, en la cual confusamente sigue cada uno la senda que se abre a su empirismo, desperdiciando de esta manera unas fuerzas preciosas, que bien combinadas y dirigidas a un fin, producirian efectos maravillosos en la mejora completa de nuestro pueblo. Todos estos inconvenientes se evitarin con una sola, pero grande y radical medida: con que el 24

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DOMINGO DEL MONTE gobierno general de la isla se apoderase, como de derecho le pertenece, de la educaci6n primaria, y enlazandola con un buen sistema de carceles penitenciarias, formase un vasto plan general de correcci6n y de mejora ptblica, cuyo primer eslab6n fuese la escuela de primeras letras y el nltimo el pandptico. Este plan, como una inmensa red enyos fuertes hilos se formasen de inteligencia y virtud, rodearian al hijo de esta Antilla o al forastero que viene a avecindarse en ella, desde que empieza la raz6n a alborear en el alma del primero, o desde que el segundo pone los pies en estas playas; les impediria que fvesen presas de pasiones ruines o bravias, y si acaso se rindiesen a las embestidas del vicio, la sociedad ejerceria en ellos su jurisdieci6n, no castigandolos y corrompi6ndolos despiadadamente y sin provecho de nadie por la mano de aquel fantasma iracundo a quien llamaron vindicta pblica los safiudos jurisconsultos de la Edad Media, sino purifichndolos y corrigiendolos para el procomnn en una prisi6n digna del siglo Xix. SSera hacedero y facil este plan, o serf dorado ensueflo de una imaginaci6n tropical? Tan practicable to juzgamos, que no depende su ejecuci6n sino de la voluntad del mismo gobierno de la isla. Con esta persuasion examinaremos primero su justicia y conveniencia; despues, los medics de que debe valerse el gobierno para realizarlo, y por nltimo, de los arbitrios de que puede echar mano para costearlo. 25

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26 ESCRITOS 1.-ENTAJAS PALRA EL GOBIERNO Todos convienen en que la enseianza primaria es en el dia un bien tan apetecible y una condici6n tan precisa en los pueblos cultos modernos como el mismo alimento material con que se nutren. Es tambien el instrument mas poderoao de atraso o de adelanto moral e intelectual que se conoce, seg-n sea mala o buena ]a direcei6n que se le d&. Nadie mis interesado, por lo tanto, que el gobierno de los pueblos en evitar las p6simas consecuencias que acarrearia la enseiianza primaria si se apoderase de ella, como ha sucedido ya, la perfidia y la mala fe, o si, por falta de recursos, cayese, como sucede hoy entre nosotros, en un mortal (lesmayo y dejase en la ignorancia y con los aborrecibles resabios que la acompafian, cuando se aduna con la miseria, a los hombres a quienes deberia sacudir las potenems mentales siquiera, ya que no les mejorase ]a voluntad. Y, he aqui una ventaja incalculable para el gobierno: el prevenir las revoluciones. Porque no hay gente mas levantisca y ocasionada a revueltas y alborotos que un pueblo ignorante, y por supuesto pobre y probablemente corrompido; en Constantinopla es donde mis soberanos degliellan. De aqui nace el grande interns con que los gobiernos previsores y avisados, sean cuales fueren sus formas constitutivas, se apresuran a dar norma y dirigir por si al ramo de las escuelas primarias, costeAndolas con los fondos con que cuentan para las demAs urgencias del Estado-pues asi consiguen

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DOMINGO DEL MONTE imprimir un orden de ideas favorables a ellos en toda una generaci6n, y por Lo mismo compran y aseguran a poco precio la estabilidad y pujanza de su imperio-; que no hay apoyo mis firme de gobierno que el que estriba en los entendimientos y en los corazones de los snbditos. Por eso, politicos y sagaces no dudan asegurar que la ense5anza primaria es condici6n tan provechosa al Estado como la formaci6n de los ejercitos mismos que lo defienden. Con un plan de ensenanza pfiblica primaria, formado y costeado exclusivamente o en su mayor parte por el gobierno, puede ste inculcar desde temprano en el Animo del pueblo ideas y sentimientos nacionales, en armonia con las instituciones reinantes, evitindose con esto aquel conflicto duro y doloroso en que se han visto y se ven en este siglo provincias y naciones enteras en abierta eontradicci6n por sus opiniones con las eyes y los sistemas politicos que las gobiernan: espantable y repugnante divorcio, origen fecundo de las calamidades y desventuras de nuestra 6poca. 1A cuhn poca costa se hubieran evitado estas desgracias si con tiempo se hubiera establecido con la cent6sima parte de los tesoros que despus se desperdician en las revoluciones, un plan de escuelas y colegios, o lliamense universidades, servidas por maestros honrados y diseretos, que fuesen propaganda con amor y persuasiva eficacia sus mismas ideas morales y politicas en todos sus alumnos. La famosa Compania de Jesus, a quien de todo podra tacharse "7

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ESCRITOS menos de lerda en el bien entendido modo de adelantar sus intereses, es un modelo digno de imitaci6n, en la parte en que provea con fino discernimiento a la ensefianza de sus adeptos. Todos bebian en sus escuelas el espiritu de la Sociedad, y como consiguiesen atraer a sus insignes Colegios a los hijos de los magnates del siglo, en tal manera los inoculaban en sus doctrinal, que siempre despues se acordaban de las ideas de sus maestros, y ocultaban, aun bajo las condecoraciones y galas del mundo, corazones y almas de jesuitas. Dicese, para combatir este plan, que seria preciso para realizarlo aumentar el peso de las contribuciones, y que, en caso de guerra, o de cualquiera otra urgencia del Estado, se echaria mano de los fondos que se destinan para la ensefnanza, y por supuesto, que quedaria burlado el objeto que se propuso el gobierno al gravar al pueblo con nuevos impuestos. Luego probaremos que no es necesario aumentar las contribuciones para la realizaci6n de este plan, y contestaremos ahora a la objeci6n diciendo que el temor de que se d6 otra direcci6n a los caudales de las escuelas es infundado, pues se supone que el gobierno, cuando toma a su cargo el costear y dirigir la ensefnanza, es porque estari intimamente persuadido de la necesidad que tiene de hacerlo por las utilidades que le resultarin y, por Lo tanto, 6l mas que nadie saldria perjudicado si diese otro destino al fondo de escuelas; porque si tiene otro modo de pensar no adoptari nuestras ideas. Ademas, que en casos de 28

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DOMINGO DEL MONTE guerras u otros grandes apuros nacionales, van corriendo este mismo peligro, y es muy justo que lo corran, los caudales del erario en general y los de todos los ciudadanos particulares: hasta de las joyas y preseas de las santas imagenes y de los vasos sagrados de las iglesias se echa mano entonces; Ise suprimirin por eso el culto y las ceremonias de nuestra religion en tiempos tranquilos, por los peligros a que se exponen los templos en las 4pocas extraordinarias y transitorias de guerras e invasiones? Dicese tambi6n que por esta circunstancia, es decir, por la falta de fondos y su inseguridad, los maestros no estarian tan bien pagados como se requiere, y si acaso se les aumentase el sueldo, como es regular, se despertaria la codicia y otras pasiones viles en el animo de mil pretendientes y se daria al empeiio y al favor lo que de justicia le perteneciese al merito. En cuanto a Io bajo de los sueldos, queda destruida la objeci6n con lo que hemos dicho arriba acerca de los fondos, pues los habr exuberantes, como se verA despuks. El temor de que si son muy altos los sueldos suceda lo que se indica, se desvanece, considerando que en habiendo tino de parte del gobierno para escoger una buena y sabia direcci6n del ramo, los respetables individuos que la compongan sabrAn elegir a los mas dignos, lo cual no es tan raro ni tan dificil que no se haya visto en otros paises; en el nuestro mismo, todos admiramos el acierto con que en este particular se maneja uno de nuestros 29

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ESCRITOS empleados superiores, y la perspicacia con que distingue a los individuos que necesita para ocupar las plazas mAs importantes de sus oficinas. Otro tanto podriamos responder a la objeci6n que se hace respect a la desproporcion con que so repartirian las escuelas, o por malicia o por ignorancia, sin toner cuenta con la necesidad de los pueblos. Poniendo a la cabeza de esta parte administrativa personas ilustradas y respetables, no haya miedo que se cometan semejantes errores o injusticias, porque primero se formaran estadisticas exactas sobre el particular, cuya dificultad va de vecindad con los preciosos antecedentes que ha reunido la Seccion de Edncaci6n de la Real Sociedad Econ6mica Habanera. Sobre bases tan ciertas y fijas se formarian los presupuestos de las escuelas, con la especificaci6n de los lugares donde habian de establecerse, y, publicandolo totalmente en los periodicos, para que ilegase a conociniento de toda la provincia ; si acaso se cometiese alguna equivocaci6n en los mismos periodieos, so reclamaria y al punto se corregiria. No es preciso para la realizacion do este plan, como se supone por los que lo combaten, el constituir y costear una nueva serie de empleados para que gobiernen el ramo de ]a instruccion. Por las oficinas de la Real Hacienda se recaudarian y repartirian los caudales de este ramo, como los de otro cualquiera de los que entran en el sistema de sus operaciones, con el corto gasto de un sobresueldo o gratificaci6n a los officials. que se sacaria 30

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DOMINGO DEL MONTE del mismo fondo para no gravar ni a los oficinistas ni al Real Erario con esta medida, conservxndose las dependencias de la Real Hacienda en el mismo pie de exacto y escrupuloso desempefio en que las tiene su jefe actual el Excmo. Sr. Conde de Villanueva, se evitarian dilataciones y estelionatos. Respect a la parte directiva, tampoco hay para qu6 fundar nuevas categorias de empleados con nievos uniformes, fueros, sueldos, etc., ni montar nuevas oficinas con la luenga cffila de oficiales, escribientes, meritorios, etc.; ahi estin las Reales Sociedades Econ6micas con sus Seeciones de Educaci6n, cuyos individuos a porfia luchan para emplear gratuitamente y soo por una noble ambition de honor, sus luces, su constancia, su tiempo, en beneficio de la ilustraci6n de nuestro pais. Estas corporaciones no necesitan, para acer prodigios de patriotismo, mAs que los estimulos de las autoridades: v6ase lo que hizo la de ia Habana en la 6poca brillante en que se fund6, con el apoyo del capitin general don Luis de las Casas, y lo que hizo tambi6n en la no menos venturosa en que la dirigi6 el intendente don Alejandro Ramirez. Pero si no se crevese conveniente poner bajo su direcci6n las escuelas pnblicas gratuitas, por seguir un plan mis met6dico y severo, no faltaran en las tres provincial o departamentos de nuestra isla varones de virtud y de doctrina que sean capaces de corresponder dignamente a la honra que les hiciese el gobierno, confiandoles la direccion de este ramo; por supuesto que debe llevar por 31

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ESCRITOS regla general en sus medidas el no pagar sueldos a los individuos que compongan estas Juntas o Consejos de Educacion, porque deben componerse esencialmente de personas que tengan todo el caudal o todo el patriotismo suficientes para no necesitar que se les retribuyan los servicios que en esta parte hicieren a su pais. II.-VENTAJAs PARA EL PtBLICO Muy lejos esth de nosotros, al pretender que el gobierno se encargue de costear y dirigir a un fin cierto y decidido la ensenanza primaria, la idea absurda de que haga de ella un monopolio mezquino, prohibiendo a los particulares que se dediquen a este ramo de instrucci6n, si se consideran capaces de enselarlo. Nos privariamos de las ventajas de la concurrencia, y sin el poderoso acicate de la emulaci6n se amortiguaria el espiritu de las escuelas pnblicas y no surtiria la mitad de los buenos efectos que se debia esperar de ellas. El gobierno, estableciendo escuelas primarias gratuitas, servidas por maestros de antemano preparados en escuelas normales bien constituidas, proporciona generosamente a la muchedumbre popular que se compone de la modesta mediania y de la clase infima proletaria de la poblacion, el pasto espiritual de la ensenanza, no crudo o mal sazonado para que le haga mks daflo que provecho, sino preparado hAbilmente por hombres buenos y sabios, cuyo destino es formar los corazones y alumbrar 3s

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DOMINGO DEL MONTE las mentes de sus alumnos. Mas no les impone con tirania la obligaci6n de que asistan precisamente a sus escuelas, aunque si convendria exigirles que asistiesen a alguna, o pnblica o privada. Si hubiere quien prefiera esta 6ltima, por cualquier motivo o consideracion, sales licito aprender como gusten ; que no seran muchos por cierto los que tal hagan, y los pocos que deserted de las escuelas gratuitas, no perturbardn el orden de los grandes y trascendentales resultados que debemos esperar del establecimiento de ellas. Libre nuestro plan de odiosidad del monopolio, no hay que hacer muchos esfuerzos para imaginarse la utilidad que produciri al pfiblico en general. Ya hemos visto en las veridicas y desenfadades confesiones de aquel preceptor de Villaclara, que dejamos copiadas en la part primera de este informe, los inconvenientes peculiares de nuestra Isla, que se oponen al sostenimiento y medros de las escuelas privadas, por la pobreza e ignorancia de la generalidad de su poblacidn. En exceptuando escasamente las ciudades de la Habana, Matanzas, Trinidad, Puerto Principe y Cuba en sus barrios mIs centrales y ricos, en todos los demas puntos habitados, sea de la costa o de lo interior, del Occidente o del Oriente, del Norte o del Sur, hasta de zapatos es precise proveer a los nifos, segnn la expresi6n del referido maestro de Villaclara, cuanto mas de ensefanza gratuita, de libros, plumas y papel, para que asistan de buen grado a las escuelas. Por donde se no3-2 33

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ESCRI'IOS tarA la equivocaei6n de algunos sujetos, de conocido saber por una parte, que, aplicando a nuestra gente pobre e ignorantisima las observaciones bechas en otras tierras, de muy diverso modo constituidas, presumen que puede y debe exigirse a los campesinos una corta retribuci6n por la ensenanza de sus hijos, para que la tengan en mas, eostindoles el conseguirla algnn sacrificio, aunque pequeno: lo cual presupone que nuestros guajiros concern ya el mdrito de la enseianza, suposici6n que por desgracia no se apoya en la realidad de Jo que pasa. Ahora bien, con las escuelas gratuitas del gobierno no se quedari un solo niflo pobre del campo o de poblado sin recibir su poreion competente de ensenanza, sin que sus padres se graven para ello con el desenvolso de un maravedi. La moralidad vendra en pos o acompanada de la instruecion, con este sistema de escuelas; y cada una de ellas vendra a ser un foco, aunque pequeno, vivo y permanente de virtud y de ilustraci6n, que irh esparciendo paso a paso, junto con otros recursos, de que luego hablaremos, y por las cases mis menesterosas y por todos los Angulos y rincones de nuestra isla, las ideas mias sanas y conservadoras de la civilization moderna. Olvidabasenes hablar de la ventaja que sacaran los maestros, y por lo tanto el pnblico, de este orden que proponemos: esta ventaja es la total independencia en que se encontrarAn los preceptores de las escuelas gratuitas, del capricho o de 34

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DOMINGO DEL MONTE la ignorancia de los padres de sus alumnos. Hoy un maestro de escuela privada se ve condenado a ensefiar a la merced de gente vulgar y menguada, o presumida y altanera, porque su subsistencia depende necesariamente de la cuota que le han de pagar aqu6lLos. Si es hombre pundonoroso, enemigo de hacer treguas con la estulticia o el orgullo ajeno, se morirA de miseria... de juro tendrf que contemporizar con los errores y desvarios de hombres inferiores a 61, porque, como dice con donosa naturalidad Cervantes, esto de la hambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no estfin en el mapa, pagados por el gobierno serfn responsables directamente de su conduct a los inspectores inteligentes'que les ponga la Junta de Educaci6n, y de 6sta y de la opinion piblica dependern tan s6lo su suerte y su buena o mala nombradia futura. 2 I.--MEDIOS PARA REALIZARLO: JUNTA DIRECTIVA Ya dejamos anunciado el sistema que podria adoptarse para el gobierno e inspection de las escuelas, que era el de confiar este encargo a las Reales Sociedades, que en esta Isla substituirian ventajosamente a las Juntas de provincias y de partido que se mandan establecer por el reglamento que acompafia a la citada circular de 21 de octubre de 1834; o a una corporaci6n directiva, nombrada al efecto, y compuesta de dos, tres o 35

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ESCRITOS mas miembros que elija el gobierno, de entre las personas mias ilustradas y virtuosas del pals, y mhs practices e inteligentes en este genero de'tareas intelectuales y practicas. Esta junta, de la elecci6n de cuyos miembros depende en gran parte el logro de la empresa, podria formar por encargo del mismo gobierno el plan general constitutive de la ensefianza pnblica, tanto primaria como secundaria, levando siempre en mira el objeto de cultivar y educar el coraz6n, al paso que el entendimiento de los alumnos. La misma junta dividiria el territorio de su departalnento en distritos escolasticos, subdivididos despu6s en parroquiales para que en cada una de esas divisiones se nombre con conocimiento local del terreno o una dependencia a la ianera de las juntas rurales de instruccion, pero mejorada su planta, o inspectores de celo y honradez conocidos, movibles o bienalmente, como los que en la actualidad nombra la Secci6n de Educaci6n de la Sociedad Economica de la Habana. La misma junta deberia former el proyecto del presupuesto de las escuelas que se necesitan en toda la extensi6n poblada de los tres departamentos, y calcularia el sueldo que deberia sefialarse a cada maestro, atendiendo a las circunstancias particulares del pueblo, distrito o provincia en que se estableciere. En cada capital de departamento se formara despu6s una junta directive semejante, compuesta de sujetos de probidad y luces, igualmente elegidos con el tino necesario, para que no burlen en 36

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DOMINGO DEL MONTE lo adelante las esperanzas que hagan concebir. Estas juntas tendrAn a su cargo la plantificaci6n del proyecto, y vigilar sobre la observancia y cumplimiento del plan general, y, por supuesto, tendrAn la facultad de nombrar los maestros, escogiendolos precisamente de la escuela normal de su provincia, pues se establecerAn en cada una de las ciudades de la Habana, Puerto Principe y Santiago de Cuba, una para proveer de maestros a las escuelas de su juriedieci6n respectiva. Las juntas directivas rectificarAn las divisiones territoriales y los presupuestos formados por la de la Habana, conforme a las noticias mis exactas del lugar, que por precision deben poseer. IL-ESCUELAS NORMALES La fundaci6n de las tres escuelas normales que hemos indicado en el parrafo anterior, es el primer paso que debe darse por las juntas para la reforma de la instrucci6n, y en su mis acertado regimen consiste el buen 4xito de todo el plan que vamoa proponiendo. Para corroborar mas esta idea no podemos menos de copiar aqui las acertadas observaciones del senor Luz en su Informe sobre el Instituto Cubano, ya citado al hablar de este punt, dice asi: "Si hasta en las naciones mis cultas y morigeradas se ha juzgado indispensable para el mejoramiento de la educaci6n primaria, erigir no solamente clases, sino colegios especiales para adoctrinar a s7

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ESCRITOS los maestros en la teoria y praetica de la ensenanza, qu6 sera en nuestro naciente pais, donde se hace tan necesario reformar desde la infancia las costumbres del pueblo, peculiarmente contaminadas por la atmosfera de esclavitud en que nacemos, vivimos y morimos." Cuales son tanto mas perentorias para que los maestros sean unos dechados dignos de imitacion, y capaces de poner en planta los m6todos mfs aprobados. Porque, desenganmonos: ni hay otro medio eficaz de predicar costumbres que el ejemplo, ni los mejores planes de enseiianza pasan de meros pliegos de papel sin honrados y hAbiles preceptores. Esperar lo uno sin lo otro seria pretender un efecto sin causa; seria aguardar la cosecha, sin haber librado ni echado la semilla. En fin, valiera mas no establecer escuelas absolutamente, que poner la ninez a cargo de entes inmorales e inexpertos. Acaso se dir que semejantes hombres poco dao podrAn hacer, porque caerdn por su propio peso. Pero la experiencia nos ensefia que transcurre sobrado tiempo antes que sean denunciados a la opinion pnbliea, habiendo causado en el interin males tal vez irreparables, y si esto acontece frecuentemente, en medio de una capital populosa, a donde hay cien Argos que los tengan clavados los ojos, qui6n podra medir la gravedad de los perjuicios que se irroguen a la malhadada juventud de los campos, donde sus preceptores no sienten el freno saludable de una ilustrada vigilancia. Para impedir, pues, que un osado especulador-cuando con la 38

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DOMINGO DEL MONTE aparente facilidad de dirigir una escuela primaria, sin mas vocaci6n que el hambre del oro, sin mis aprendizaje que el hombre vulgar o charlatan, y sin otras costumbres que las de un simulador momentneo-, usurpe el Inds sagrado de los ministerios, fuerza es que se obligue a todos los aspirantes a presentar un certificado de haber concluido sus cursos en la clase normal del Instituto. Que no sea de hoy mis la ensefianza primaria el recurso de la ignorancia y de la nulidad. i Dia de ventura para la educaci6n y por lo mismo para la moral, aquel en que hasta los rudimentos de la lectura sean ensefiados por hombres, si no inventores, al menos capaces de penetrarse del espiritu de una teoria "Hombres puramente meenicos y rutineros (habla de la voz de la experiencia) para nada, para nada, estdn en peor predicamento, aun para mover las mdquinas materiales, que una fuerza fisica bien aplicada es capaz de continuar el impulso; aqu6llos sin duda lo detendrAn o extraviaran." Por lo tanto, es preciso que, a toda costa se procure que los directores principales de estas escuelas sean hombres que est6n intimamente persuadidos de la nobleza e importancia de la misi6n que vcn a desempefiar, que comprendan los fines utilisimos y santos para que se les ha llamado, y que sepan cumplir con su deber con la firmeza y constancia del entusiasmo, sin el cual ningnn objeto grande y elevado puede conseguirse. No queremos privarnos del gusto de transcribir aqui 39

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ESCRITOS otro interesante trozo de la misma memoria, de donde hemos copiado el anterior, porque explicarA nuestra idea con la abundancia y claridad de conceptos que caracterizan el estilo de su autor: helo aqui: "No es per cierto el objeto de nuestra clase (la escuela normal) ensayar a los maestros nnicamente en una serie de evoluciones y reglas mecanicas: tratase de instruirlos en los principios y practica de su profesi6n para ponerlos a cabo de desempenar sus deberes con no menos celo que inteligencia, y tratase muy especialmente de inculearles por el precepto y el ejemplo la dignidad y conciencia con que habrdn de ejercer este sagrado ministerio." Ni es dable encontrar medio mas eficaz que semejante disciplina para realzar la profesi6n, asi en el concept de los mismos iniciados, como a los ojos del mundo en general; beneficio incomparable, que refluird necesariamente en obsequio de la misma ensenanza. Para alcanzar estos fines primordiales se hace indispensable dar a los alumnos de maestros nociones exactas de la filosofia de la ensenanza, del modo de dirigir la mente de los nilos, del de transmitir los conocimientos, del arreglo material de todo lo relativo a la escuela, de los utensilios (que de tales disposiciones materiales suele perder a veces un grand resultado moral), de los medios y hasta de los ardides a que es necesario redurrir para fijar la atenci6n y aprovechar el tiempo; en una palabra, es forzoso amaestrarlos en cuanto pertenece a la teoria y practica de la 40

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DOMINGO DEL MONTE educacion moral a la direction del cntendimiento y a ]a ensenanza del metodo; o como se dice t&enicamente en Alemania, adoctrinarlos en la Pedagogia, la Didactica y el Mdtodo. En esta clase, pues, se explicarAn no solamente los metodos conocidos y mas aprobados, sino que se formari una critica circunstanciada de cuantos planes e ideas nuevas salgan a la luz en Id materia. De este modo, al paso que se proporciona suma variedad a los cursos, se promueve eficazmente la actividad del pensamiento; asi en los discipulos como en los maestros". "Finalmente (continna), siendo i ciencia de la educaci6n un ramo tan experimental como la Fisica o la Medicina, quedaria harto defectuoso nuestro plan de escuela normal, si no destinase una parte del eurso a la prictica de las doctrinas explicadas. Ocurre asimismo a cada paso probar un nuevo plan, o por lo menos una nueva modificacion, y entonces tambien es forzoso apelar la luz de la experiencia, sin cuya sanci6n todo se aventura en el regimen de la ensefianza. Con este fin se cursari formalmente la practica del ramo, ni mis ni menos cual se verifica respecto de la jurisprudencia o de cualquiera otra facultad, para lo cual serviri de teatro el mismo Instituto, en la parte que le toque, las escuelas primarias fundadas por la Sociedad Patri6tica, y aun los establecimientos de empresa particular que quieran prestarse a ensayar los planes que se someten a su observaci6n. Asi lograremos copiar datos en la ciencia diddctica, que tanto los 41

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ESCRITOS ha menester, de la misma manera que se han amontonado en la fisica, multiplicando el nnmero de colaboradores simultineos; asi se encargarin experimentos y observaciones a los varios maestros, al modo que a diversos sabios de una misma academia, para que contribuya cada cual con los hechos de su respectivo ramo a la soluci6n de los problemas deseados. III.-PROIIIBICION DEL SERVICIO DE ESCLAVOS EN LAS ESCUELAS Ya por varios pasajes de este informe se habrA conocido la viva persuaci6n en que estamos de que las escuelas primarias no significan nada en moral, cuando la ensenanza derechamente no se dirige a ]a disciplina de los afectos e inclinaci6n del animo, no menos que al cultivo de las potencias mentales. Asi no dudamos afirmar ahora, que todos los admirables efectos que tendriamos raz6n de esperar de las escuelas pnblicas gratuitas, establecidas conforme a los requisitos que hasta aqui hemos ido indicando, se perderian, si se permitiese en las escuelas normales, y en las comunes, el servicio domestico de esclavos. Porque a los grandes inconvenientes que traen consigo el trato y comunicaci6n de los ninos con los criados en general, ya denunciados al mundo en las famosos obras de Locke y de Rousseau, hay que agregar, cuando los sirvientes son esclavos, otros mil, que darian 4

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DOMINGO DEL MONTE al traste, no digo en el inerme candor y la desprevenida inocencia de los nilos de las escuelas, sino aun con la entereza de coraz6n de una cofradia de escrupulosos y rigidos puritanos. El hombre que nace y se cria esclavo, sea del color y raza que fuere, tiene por precisa condici6n de su estado que ser ruin, estnpido, inmoral; y es tan de su esencia el tender estos defects, como es del sol el alumbrar, y de los cuerpos s6lidos buscar su centre de gravedad cuando son lanzados en el espacio. Para honra de la humana naturaleza, por cierto, hay razas, como la eti6pica, en que se encuentran algunas generosas excepciones de esta regla, pero no llegan a variarla, porque seria trastornar el orden admirable que la Providencia ha puesto en el gobierno del mundo. Se observa tambien en justa contraposicion de aquella irrevocable ley, que si el esclavo en el ejercicio de su esclavitud envilece su alma en los terminos lastimosos expresados, no menos padece el alma del amo en el ejercicio de su potestad dominica absoluta; por to comnn se hace holgazAn, vanaglorioso hasta rayar en sandio, sensual y concupiscente por extreme, am6n de lo arrojado que es a la ira, de lo fuscado y vaporoso que trae siempre su entendimiento. Cuentanse tambi6n de esta regla algunas excepciones, y las constituyen, para prez de nuestra madre Espana, muchos de sus hijos, nacidos en sus dominios de las Indias, segnn el unanime sentir de los fil6sofos europeos 43

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ESCRITOS que lo han observado (1). Pero tampoco estas excepciones destruyen la regla. No hay remedio donde hay esclavitud dom6stica; no hay moralidad, ni en el siervo ni en el senor. Asi es porque es: nada tiene que ver esta verdad, eterna e impasible como las demAs verdades del orden fisico y moral, con los intereses momentAneos y miserables de los hombres. Aprovech6monos de su conocimiento, y no la maldigamos con la misma estupidez y ningnn fruto, con que suelen los perros ladrar desesperados contra la luna (2). Por lo tanto, pues, no consintamos en manera ninguna en las escuelas del gobierno la peste de la esclavitud, de este tif us peor que el del Asia, que infecta y corroe con su letal influjo cuanto toca. Sirvanse en lo mAs posible los pupilos de las escuelas normales por si, para que sean laboriosos, saluddbles, y por consecuencia, fuertes de cuerpo y espiritu: los menesteres indispensables de la casa, desemp65ienlos criados libres de cualquier color, pero si son ninos, adviertase a los ninos que estos hombres no son esclavos, sino que trabajan por un sueldo convenido, como trabajarAn despus ellos mismos cuando alcancen (1) Vease, entre otros, a Depons, Humboldt, Hall Comp.-(Xota de DEL MONTE). (2) Por no alarmar los terrores panicos de algunos, no entramos a dar las pruebas competentes de nuestros asertos en esta question: los de buena fe quisieran instruirse a fondo en ella, lean el profundo Tratado de legislacidn de M. Carlos Comte, sabio de la Real Academia de Ciencias Morales y Politicas del Instituto de Francia, y la excelente obra que acaba de publicar M. Alexis de Tocqueville, titulada la Dermocracia en Ainrica.-(Nota de DEL MONTE). 44

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DOMINGO DEL MONTE por sus merecimientos el honor de ser maestros de escuela. No se permita tampoco que 6stos se sirvan de esclavos, pues estando destinados a servir de modelos a otros, de tipos de virtud y sabiduria, mal les viene para la practica de tan noble destino el exponerse a cada hora del dia a los embates de la c6lera. No se diga que todas estas precauciones parciales son inntiles, cuando al salir a la calle el maestro y al entrar en la casa de cualquier vecino, se encontrarA con el espectaculo de la eselavitud; grande es, sin duda, el poderio del mal ejemplo, pero en personas educadas con las maximas de la religion y de moral con que deben ser educados los maestros de las escuelas normales, no haya medio que prenda el contagion; por el contrario, estamos persuadidos que se afincarAn mas en sus opiniones, y mas firme y profunda se har la convicci6n de los principios en que se los ha criado, al ver por sus propios hijos las escenas que pasan entre los amos y los esclavos, y al observar con estudio como influyen mutuamente entre ambos en su comnn desdicha y empeoramiento... corrupt in dominos servi in patronos liberti. IV.-PUBLICACI6N DE PERI6DICOS Y LIBROS Las juntas departamentales o provinciales de educaci6n, imitando el ejemplo de los gobiernos de Prusia y de Francia, procurarAn promover con el 45

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ESCRITOS mayor empefo, en su respective capital, la publicaci6n de periodicos semanales o mensuales, bien escritos, y cuyo precio sea el infimo posible, para que est6 su subscripci6n al alcance de las clases mis inferiores de la sociedad. Uno de ellos podria destinarse exclusivamente para tratar asuntos tocantes al arte de la ensenanza: en 61 se examinarian cientificamente los metodos conocidos; se anunciarian las mejoras y adelantamientos que se hiciesen en este ramo; se publicarian remitidos de algunos preceptores estudiosos y de otras personas inteligentes en la materia, o que se interesasen en su progreso; se escribirian juicios criticos compendiosos de las obras nuevas de educaci6n que se dan a luz en la Isla o fuera de ella, tanto nacionales como extranjeras; se extractarian de otros peri6dicos de la misma clase los articulos mis interesantes... en fin, se darian todas las noticias que tuviesen relaci6n y contacto con la ensenanza. Uno de los efectos mis provechosos de semejante periodico seria generalizar en todos los que se dedican a enseiar, y principalmente en los padres de familia, las nociones o ideas mis exactas acerca de los metodos de ensenanza, con lo cual los unos plantearAn en sus escuelas las reformas, apenas se inventen, y los otros aprenderan a conocer y apreciar la instruction, y sobre todo a distinguir a los charlatanes de los hombres de verdadero merito. "Mucho, muchisimodice el sefor Luz a este prop6sito en su Informe citado-hay que decir y hacer en un ramo sobre 46

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DOMINGO DEL MONTE el cual pocos hay competentes para juzgar y donde. todos se screen aptos para decidir: cuando se rectifique la opinion, se harA justicia de todo, y se darA a cada uno lo que es suyo: se sefialarA a los padres, a los maestros y al gobierno el lugar que corresponde a cada cual en la obra de la educaci6n.'" Las mismas juntas haran publicar cuadernitos de mas tomo; pero a manera de periodicos por entregas o mensuales, escritos con lisura, amena variedad y estudiada ligereza, que contengan nociones exactas y entretenidas de eiencias naturales, de artes y oficios, de moral, de historia, de economia domestica, de religion y literatura. Tanto los libritos como los periodicos circularAn francos de porte de una a otra parte de la Isla, para que se comuniquen mutuamente con rapidez entre los tres departamentos y por todos los puntos por donde pasa la postal, las luces y adelantamientos particulares de cada uno. Con estas publicaciones, que son una especie de continuaci6n de la ensefianza primaria, se apacentarhn los entendimientos de los alumnos, ya avezados en las escuelas pnblicas gratuitas a los placeres y necesidades del estudio. En vez de folletos o novelacos inmundos e insignificantes, o de periodicos que no respiren mas que el calor y la furia del espiritu de los partidos politicos, cuya lectura ofusca muchas veces el juicio, y enferma el coraz6n, encontrarA el pueblo cubano en los libros y cuadernos de las juntas directivas de 47

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ESCRITOS education reproducidas, bajo formas mas positivas y halagiiefias, las teorias cientificas, morales y literarias que aprendi6 con tanto gusto en la escuela. No se diga que esta empresa seria muy costosa, porque toda tendria que pagarla el fondo de instruccion primaria. Un hecho bastarA para desvanecer tales temores: cuando esto escribimos cuenta con mas de mil subscriptores de a 4 reales de plata por cuaderno, ]a Biblioteca seecta de amena literature, que en la Habana public el infatigable don Mariano Torrente. ;,Por qu6 no habian de contar con igual afluencia de subscriptores los periodicos y libros indicados? V.-ESTABLECIMIENTO DEL INSTITUTO CUBANO Si no fuese dado al gobierno de la Isla abarcar en sus planes la reform de los estudios o facultades mayores, convendria que se estableciese un colegio, en que se enseflasen con detenimiento y profundidad las ciencias matematicas, la fisica, la quimica y los idiomas vivos. Esto se conseguiria cumplidamente, realizAndose el proyecto que, para lustre de su nombre, concibi6 el Exemo. senor Conde de Villanueva, de fundar en el edificio de la extinguida Real Factoria de Tabacos, y con los fondos de la Real Junta de Fomento, el Instituto Cubano, en vez de la Escuela Ndutica de Regla. Coadyuvaria poderosamente semejante fundaci6n a los progresos de la enseflanza en las escuelas primarias, como ya lo indicamos. Aqui nos ve48

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DOMINGO DEL MONTE mos precisados con gusto a volver a citar el Informe del senior Luz. "Lejos, dice, de coartar la educaci6n secundaria los progresos de la primaria, es por el contrario el movil principal que mias la auxilia, la fertiliza y la fomenta. Donde no hay hombres que se dediquen a las ciencias, tampoco hay muchos que sientan las ventajas de la educaci6n primaria, ni por consiguiente quien se ocupe en formar planes de ensefianza. Obs6rvese si no la historia de lo que ha pasado en todas partes: mientras no se difunden y aprecian las nociones cientificas, en un pals, no hay quien promueva la causa de la educaci6n primaria. Echemos no mks de una mirada sobre nuestros vecinos norteamericanos. Ellos nos suministrarkn el mejor de cuantos ejemplos son imaginables, puesto que en ningnn pals del mundo civilizado han sido miks extensivos los beneficios de la educaci6n primaria; y sin embargo, en ninguno han sido mias a la par las medras de este ramo capital y la aplicaci6n de conocimientos tiless" "Y qui6nes (dice en otra parte) sin salir de nuestra propia tierra, quienes dieron el primer impulso a las escuelas de la Habana. j Fu6 por ventura la reunion de algunos honrados, pero ignorantes labradores, o la flor y nata de la ilustraci6n habanera? gNo fu6 la Sociedad Patriotica? 6Y quin fund la Sociedad Patri6tica? Un hombre que estaba animado por las vastas miras que solo las ciencias saben inspirar. j Quienes son hoy, y han sido siempre, los miembros miks activos de esa misma 4-2 49

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50 ESCRITOS corporaci6n? Los que cultivan las ciencias y las letras, los que bebieron sus doctrinas en las fuentes purisimas de la naturaleza. En la actualidad, mis que nunca, si recordamos las ventajas del sistenha explicativo en la educaci6n primaria, nos convenceremos de que s6lo valiendonos de las ciencias naturals es dable sacar todo el partido posible de tan admirable m6todo, y digimoslo de una vez, s6lo el genio de las ciencias naturales, y el m6todo adoptado por ellas, pudieron haber sugerido semejante sistema." "Lo expuesto (concluye) es suficiente para patentizar que los institutos cientificos, prescindiendo de las incalculables ventajas materiales que reportan a la industria de las naciones, son los temples donde se mantiene perenne la hambre sagrada de Minerva, para encender las luces que han de difundirse por bonizontes mas tenebrosos." VI-ESCUELAS DE ARTES Y OFICIOS A todos los medios indicados puede afadirse la introducci6n de la enseflanza de arts y oficios en algunas escuelas de las ciudades y villas principales, y la de ]a agricultura, y el aprendizaje del oficio de mayordomo y maestro de azicar de los ingenios de fabricar este fruto en todas las del campo. Con esto se conseguiria abrir las puertas de las mayordomias a los nifos pobres de los partidos rurales, y proveer a los futuros maesIros de aznear de conocimientos cientificos prepa-

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DOMINGO DEL MONTE ratorios, con los cuales puedan despu6s agrandar el circulo de sus ideas en el desempeflo de su oficio, e ir adelantando en el arte de fabricar aquel fruto. T,odo Jo que diriamos para la planta de estas escuelas mixtas seria ocioso e inconveniente, pues nos faltan los conocimientos locales indispensables para discurrir con acierto en esta materia. A las juntas directivas, de distrito y de parroquia, tocaria de derecho el calcular el modo con que pudieran establecerse aqu6llas para que produzcan los beneficios que son de suponerse. VII.-OTROS MEDIOS Hay en algunas ciudades de los Estados Unidos del Norte de America ciertos institutos, conocidos bajo el nombre de Casas o Asilos de correccidn para adolescentes, que forman una especie de eslab6n entre Ia escuela de primeras letras y la carcel pnblica. Establecidos y gobernados por el espiritu de la mats acertada caridad, se recibe en ellos a todos los muchachos que no pasen de 20 aflos de edad, y que se hayan hecho merecedores de algnn castigo por la policia, para evitar que vayan a las carceles comunes a aprender, en la compafia de otros culpables, nuevos vicios, y quizas nuevos delitos, cuya existencia ni aun la sospechaban. All!, bajo un sabio regimen, en que se combina a la vez el castigo de sus faltas con la instrucci6n moral y literaria, y el aprendizaje de algnn oficio, se les hace adquirir habitos de labo51,

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ESCRITOS riosidad y de economia, y se les inspiran por medio de plAticas religiosas sentimientos honrados y de vergiienza, con lo cual se consigue arrebatar del borde del precipicio a una infinidad de mozos descarrilados, y se previene de una manera mas cierta y segura que cuantas puede imaginar la mas sagaz policia, la perpetraci6n de un sinnumero de infracciones de la Ley, que luego seria preciso castigar con penas no menos funestas para la sociedad que para los mismos criminales. Pues bien, si el gobierno de la Isla quiere cortar de raiz la muchedumbre de calamidades que arrastran consigo la ignorancia y la miseria de los individuos de la clase proletaria, que se escapan del influjo moral de las escuelas primarias, erija en cada capital de departamento, y si fuere dable en cada cabeza de partido, uno de estos beneficos institutos de correcci6n, con lo que pondrA el mis acabado complemento y la mas exquisita corona al edificio de la educaci6n pnblica que trata de levantar. Los pormenores interesantes de estos establecimientos pueden conseguirse con facilidad, en cuanto se desee la fundaci6n de otros semejantes en esta Isla; asi no nos detendremos en enumerarlos. Y para que ninguna case de la sociedad se quede sin participar del beneficio de la instruction primaria y de la educaci6n moral y religiosa que debe proporcionar a cada uno de los individuos de que se compone, puede disponer tambi6n el gobierno que en los cuarteles y fortalezas se esta52

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DOMINGO DEL MONTE blezean escuelas de primeras letras, para que en ellas aprendan los soldados a leer, escribir y contar, las nociones mss indispensables de moral religiosa y de la historic de Espaia. Los capellanes de los cuerpos de linea y los de los castillos y aquellos oficiales de mas suave condici6n y entendimiento mas despejado y culto podrian hacerse cargo, a falta de maestros pagados, de esta noble tarea, y aun podria ofrecerse a los oficiales por honorifico galard6n de su trabajo el que se les anotara en sus hojas de servicio, como eminente, 4ste que hacian a sus soldados, para que en lo futuro les sirviese para sus proposiciones. Tenemos entendido que el gobierno de S. M. expidi6 real orden, para que asi se hiciese, y aun nos consta que en algunos cuerpos del ej6rcito de la Isla se ensefia a leer a la tropa, mas esta sabia medida no se ha extendido todavia, como era de desearse, a todos los regimientos y batallones. Respecto a las escuelas de las carceles y presidios, necesariamente habra que establecerlas en cuanto se piense en la reform radical de nuestras cArceles actuales, y se adopten en ellas las mejoras con que el espiritu filos6fico y eminentemente social de nuestro siglo las ha convertido de sentinas asquerosas de miseria, crApula y delitos, que han sido hasta aqui, en asilos de penitencia rational, en que se castiga al delincuente, corrigi6ndolo. Suficientes nos parecen los medios indicados en este capitulo para conseguir con ellos la mejora 53,

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ESCRITOs do la ensenanza primaria y de la educacion piblica de la Isla de Cuba. ; Y qui6n duda que tambien podran influir grandemente, si se adoptan todos, en la correccion de nuestras estragadas costumbres, y en el adelantamiento progresivo de la cultura moral e intelectual de nuestro pueblo, y por consecuencia, en su bien entendida prosperidad y ventura? 3 I.-ARBITRIOS PARA COSTEARLO Medidas prelinminares Para calcular con exactitud las cantidades que se necesitan anualmente para atender a las escuelas que deben establecerse en la Isla, seria preciso de antemano formar el presupuesto aproximado de 6stas, y de Lo que costaria cada una de ellas, segtn su forma y constituci6n: este trabajo debe ser el resultado de las investigaciones de las Sociedades Econ6micas o de las juntas que se nombren para dirigir este ramo. Prescindiendo, pues, de la fijeza de las sumas, bhstanos por ahora saber que lo menos deben establecerse novecientas escuelas primarias, ademas de las doscientas veintid6s que hay, para que se repartan siquiera en cien alumnos por escuela los noventa mil y pico nifos de ambos sexos que, segnn nuestro estado general 4, se quedan hoy sin instrucci6n de ninguna case. Agr6guense a las tres escuelas normales las de oficios, y Lo que cueste la publicaci6n de los peri6di' 54

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DOMINGO DEL MONTE 55 cos, y se vera que se necesita una suma anual de gran consideraci6n. Mas no hay que arredrarse al aspecto de las cifras, cuando se cuenta con la posibilidad de conseguir el objeto que nos proponemos, o por lo menos de conseguirlo en gran parte. Si al principio no hubiese recursos para costear las novecientas escuelas, cost6ense enhorabuena las que nnicamente se puedan; pero tengamos puesta siempre la mira en la meta con decidida constancia, y no desmayemos, antes alimentemos y fortifiquemos en nuestro Animo la generosa ambici6n al t6rmino propuesto. Nuestro gobierno pudiera imitar en este punto la juiciosa y sabia conducta de algunas de las legislaturas de los Estados de la Uni6n Septentrional de America, las cuales forman en sus respectivas tesorerias un fondo, denominado de escuelas, que va gradualmente engrosAndose y con cuyas rentas se atiende en todo o en parte a las necesidades de este ramo. Asi es que, en cada una de las Intendencias de la Isla se podria formar un fondo semejante, en que se irian acumulando las sumas que produjesen los arbitrios de que hablaremos despues, sacados de los recursos locales de cada departamento. Con este fondo, que por grados debe ir creciendo, se satisflran los presupuestos escolAsticos de cada distrito, invirtiendose como es de justicia en favor de la misma poblaci6n de donde se haya sacado. Mas como es factible que en los departamento.; central y oriental, principalmente en el primero, no se pue-

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ESCRITOS da reunir Lo necesario para costear sus escuelas infs precisas, del fondo de la provincia de la Habana, que naturalmente ha de ser mas cuantioso que el de aquellos dos, se soeorreri interinamente, y a manera de situado, o si se quiere de prestamo reintegrable, a los dos departamentos referidos. II.-RENTAS EXISTENTES Desde luego deben entrar a considerarse como pertenecientes al fondo de instrucci6n los capitales impuestos a censo perpetuo, que reditnan los 3,987 pesos de imposiciones para escuelas, de que se hizo menci6n en la parte segunda de este informe. Igualmente se considerarin como rentas de este fondo los 3,237 pesos con que contribuyen algunos ayuntamientos para las escuelas de sus pueblos, los 562 de los dos gremios de mareantes de Trinidad y Baracoa, y los 19,260 pesos del Real Erario. Se supone que las escuelas existentes que se pagan con estos fondos permanecerin en los lugares en que hoy se encuentran, para no contrariar en nada la voluntad de los que las pagan o establecieron y s6o se trasladarAn a otro sitio aqu4llas cuya inutilidad en el punto en que se hallan se compruebe y confiese por los mismos patronos, interesados en sostenerlas. 56

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DOMINGO DEL MONTE IJI.-FUNDACIONES DE LIMOSNAS, MISAS Y FIESTAS; CAPELLANIAS NO COLADAS Y SUPRESI6N ACCIDENTAL DE CONVENTOS Hay en nuestra isla amortizado un tesoro en imposiciones para obras pias, de limosnas, misas, fiestas de santos y objetos del culto. Segnn nos informa el senior Vigil, ya citado en este informe, s6lo en la villa de San Juan de los Remedios hay mis de 30,000 pesos, cuyas rentas se destinan a limosnas al @nenudeo a los pobres mendigos que acuden a la Iglesia en ciertas festividades del afio. El senor Pascual tambien nos informa que en la Villa de Santa Clara se encuentran gruesos caudales acensuados con este fin. El gobernador de Bayamo igualmente avisa que alli hay fundaciones cuantiosas para objetos semejantes que podrian producir un prodecho incalculable, si se dedicasen al establecimiento de buenas escuelas primarias. G Qu6 inconveniente habria en solicitar del supremo gobierno la autorizaci6n para percibir y recaudar los reditos de estos caudales y destinarlos al cost de la enseanza? A nadie se perjudicara con semejante medida, ni se ataca en lo mhs minimo con ella el derecho de propiedad, antes por el contrario, se cumpliria mhs racionalmente con la intenci6n de los testadores, haciendo con su dinero limosnas de mas noble y until calidad, que las que ellos mismos, en el atraso de sus tiempos, pudieron concebir ni imaginar. 57

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ESCRITOS Otro tanto decimos respecto a la mayor parte de las fundaciones para fiestas de santos. Lejos de nosotros la idea de desconocer la necesidad de las grandes festividades del culto cat6lico, en un pueblo civilizado y cristiano; no nos atrevemos a proponer que se dediquen a otro objeto las pingiies rentas con que se constan aquellas; protestamos que no es nuestro Animo que cesen las que nuestra madre la santa Iglesia celebra, sino mis bien llevamos por mira principal en nuestro prop6sito, el volver a dar vida y calor a los sentimientos religiosos, no ya desmayados y amorteeidos, sino totalmente aniquilados en el pueblo cubano. Doloroso es confesarlo, pero si en alguna provincia de la monarquia espafiola hay que acudir con evang4lica presteza a atajar los estragos de la impiedad y de la disoluci6n de costumbres, es en esta Isla de Cuba, en donde son muy contados, principalmente en los campos, los que creen en la existencia de Dios y en la inmortalidad del alma. Muchas son las causas que han reducido a este pueblo a semejante estado de embrutecimiento moral, pero es la principal y la mAs trascendente la falta de cultivo en que desde tiempo inmemorial han permanecido las potencias de su alma; siempre le ha faltado la escuela de primeras letras, y casi siempre la iglesia parroquial. Nuestros curas no acostumbran predicar el evangelio a sus feligreses, ni de palabra ni de obra; no es extrano que hombres selvaticos, rodeados de eselavos, sin 58

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DOMINGO DEL MONTE buenos consejos que seguir, ni buenos ejemplos que imitar, se encuentren baldios para el vicio, y se entreguen maligns, irreligiosos e ignorantes a todo g4nero de excesos. Muchos hombres y muchas mujeres en los campos de la isla de Cuba, despu4s que se bautizan no vuelven a entrar en una iglesia hasta que se casan ; y miles que ni aun para este rito acuden al templo, porque viven toda su vida en asqueroso contubernio, negando con insolente desvario la necesidad religiosa de consagrar su uni6n. De qu4 sirve en este estado de cosas la celebracion de las misas y fiestas que piadosos testadores dejaron ordenadas, si no hay fieles que se aprovechen de ellas, si la mayor parte de las ovejas han abandonado hace tiempo el redil y desconocen el amoroso silbo del mistico pastor. & No seria mas provechoso a las almas de los mismos testadores, mas aptos a los ojos de Dios, mhs conveniente a los intereses de nuestra Iglesia, el emplear ese dinero en sembrar en la generaci6n creciente las semillas de la religion y de la piedad, criandola en el santo temor de Dios, en escuelas quo mas que de primeras letras deben ser de moralidad evangelica y de virtudes cristianas I Y euil sera el fruto, por el contrario, que produzcan esos caudales si se sigue a la letra, cumpliendola, la escritura de sus fundaciones ? Se diran las misas, se celebraran las fiestas, humeark el incienso en el altar y agitara el viento el ruido de las campanas repicando a vuelo; pero el santuario permanecera desierto, y 59

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EScRTOS cada dia lo estarA mias, porque asistiran a 61 tan solo los que oficialmente tengan por obligacion que visitarlo, o alguna alma piadosa y retraida, reliquia rara de la refigiosidad de otros siglos. Por desgracia no es exagerada esta pintura; ciudad hay en la provincia de la Habana de las mas ricas de la Isla, en donde con mas de doce mil almas de poblaci6n blanca., y una sola iglesia en el centro de su principal vecindario, apenas acude gente a misa en los dias festivos. Estas mismas consideraciones, con mias orden y sabiduria presentadas por el gobierno de la Isla a los reverendos obispos, diocesanos de ella, serian parte, y muy poderosa, para que se muevan sus ilustrados Animos a ceder tambi6n para el fondo de las escuelas las rentas de las capellanlas vacantes o no coladas, que destinan hoy, conform a los santos canones, a obras de caridad. Porque no puede ocultarse a S. S. Illmas. que no hay vaso predilecto para las bondades del Sefior que las almas de sus criaturas, y que al remedio mats efieaz de santificarlas es el educarlas y criarlas en el conocimiento de Dios y de sus deberes como hombres y como cristianos. Y este fin en donde mejor se consigue es en escuelas de primeras letras bien constituidas y fomentadas. Conseguida la anuencia de los superiores eclesiAsticos y la autorizaci6n competente del Soberano, al gobierno toca inquirir con escrupulosa mensura la naturaleza de las fundaciones y escoger las que deban dedicarse en sus rentas al. es6s

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DOMINGO DEL MONTE tablecimiento de escuelas gratuitas, teniendo siempre.presente que no menos importante que la educaci6n, es el culto piblico de la Divinidad, como lo ordena nuestra religion, es decir, que ni remotante se sospeche que se trata de favorecer aquella con perjuicio o escarnio o mengua de 6ste. Fundados en esta santa creencia, juzgamos tambi6n conveniente que si por las vicisitudes de los tiempos llegase el caso que se suprimiese en la isla algnn monasterio, podria el gobierno, sin perjuicio del destiny que se diese a las rentas de la casa suprimida, dedicar una buena parte, de ellas al fondo de instrucci6n primaria, pues no creemos que haya un objeto mas preferente a que atender que este, con esos nuevos recursos. Se entiende que exceptuamos el de acabar con la guerra civil que destroza hoy el seno de la metr6poli. Y seria esta medida no menos acertada que congruente; pues ya que se destruyen los monumentos de la fe robusta y fervorosa de nuestros abuelos, justo serA atender con sus mismos fundos a la creaci6n y alimento de otra fe mis espiritual, mas pura y acendrada que la de ellos... IV.-COLECTA VOLUNTARIA Estamos seguros que con la renta que produzcan los recursos mencionados en el pirrafo anterior habra sobradamente para dotar con desahogo a los preceptores de todas las escuelas de la Isla, y aun para costear los periodicos y obras que 61

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ESCRITOS hemos indicado mis arriba. Mas como esta medida no es de pronta y facil realizaci6n por los obstAculos que se opondran al principio a ella, proponemos, ademAs, otro que podr producir muy lisonjeros resultados. Esta medida es hacer una colecta solemne en toda la isla por las autoridades locales de las capitales de provincia y de las poblaciones principales de su distrito, publicando en los periodicos el grande objeto que se propane el gobierno, y senalando por recaudatorios y tesoreros a sujetos honrados y ricos. Podria invitarse al mismo tiempo privada y pdblicamente a las compaias dramiticas de las ciudades donde las hubiese, o de los aficionados a estos espectaculos, a que diesen algunas funciones en beneficio del fondo de escuelas. Recurso es 6ste que en nuestra tierra ha producido siempre pinguies entradas, porque los habitantes de ella han dado, cada vez que se ha ofrecido, muestras inequivocas de su generosidad y bizarria. Nada de extranlo tendria, pues, que en la ocasi6n. presente, asi hAbilmente estimualada la nobleza y longanimidad de nuestros opulentos hacendados y ricos comerciantes, que bien alcanza lo sagrado del objeto en cuyo favor se reclama su liberalidad, acudiesen con gruesas donaciones a aumentar el fondo susodicho. Ni faltarian personas ilustradas, de mediana y aun de escasa fortuna, que contribuyesen con su 6bolo a tan filantr6pica y rational empresa, como lo es la de convertir en hombres morigerados, en vecinos cultos, religiosos 6s

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DOMINGO DEL MONTE y felices, a la generaci6n que se levanta, hija de una muchedumbre que hoy gime bajo el triple yugo de la miseria, la ignorancia y la inmoralidad. V.-REAL EgArIo Pero, si contra todas nuestras esperanzas, ni aun estos medics bastasen para 1o necesario, acudamos en este apurado y nltimo trance, con la debida autorizaci6n de quien corresponda, a satisfacer nuestras necesidades en este punto con los fondos pnblicos del Real erario. Inclnyase, pues, como se acaba de disponer nltimamente, entre los capitulos del presupuesto de gastos de la provincia, y como uno de sus mis urgentes renglones, el cost de la instrucci6n primaria; mas no mezquina y obscuramente dotada, a guisa de limosna, cual cosa de menos valor a que se socorre por medio de caridad o de listima, sino considerandola en toda su real y verdadera importancia, como es just que la consideren estadistas ilustrados y probos, como necesidad privilegiada y tan atendible cual las primeras en que se invierten las enormes somas de la renta publica cubana. Porque ha de calcularse que una salida de ciento o doscientos mil pesos anuales empleados en costear la instruccion primaria y la educaci6n moral de la isla de Cuba apenas se percibira en la cuantiosa entrada de nueve millones que se recaudan de contribuciones indirectas en las aduanas de la misma; y cuanto bien no refluiria en todas las clases

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ESCRITOS de su poblaci6n, y principalmente en la mas numerosa y necesitada. El primero y principal, examinando s6lo esta cuestion en su aspecto econ6mico politico, serf aumentar considerablemente las mismas rentas del Real erario. A vuelta de algunos ar5os, cuando haya crecido la generaci6n que se instruya y eduque en las escuelas pagadas por el Estado, hark crecer con su until trabajo la suma de los productos; por supuesto, proporcionalmente se acrecentarAn los consumos, se formarS una masa de riqueza fundada en el trabajo libre, fuente de toda prosperidad pnblica, s6lida y bien cimentada, y por ultimo, se aumentarin las transacciones mercantiles, se perfeecionarAn los metodos de nuestra agricultura y la fabricaci6n y cultivo de nuestros frutos, se introducing nuevas industrias tanto porque con el aumento de las riquezas se aumentarAn las necesidades, como porque tambi6n la juventud se hallarA mis dispuesta, con las nociones cientificas y las ideas que ha adquirido en las escuelas y en la lectura de libros y periddicos instructivos, a acometer empresas, que sus padres ni aun remotamente imaginaron. Todo esto refluiri a las aduanas, y i quin puede calcular lo que produciran entonces? Comparese lo que se gaste en las escuelas, con la suma inmensa de trabajo, de valores, de productos, y por supuesto de riquezas y de virtudes que producirA aquel desembolso, y estamos ciertos que nunca en el mundo ningnn capital ha rendido mks seguros y preciados intereses. 64

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DOMINGO DEL MONTE CONCLUSIONES Tiempo es ya de poner punto a este prolongado informe. En 61 hemos procurado presentar con claridad y orden el estado en que se encuentra hoy la ensefanza primaria en la isla de Cuba, los recursos con que cuenta para sostenerse y las mejoras que, segnn los adelantamientos de nuestra 6poca, pudieran introducirse en la constituci6n, gobierno y costo de sus escuelas. En las dos'primeras partes nos hemos ceflido estrictamente, como era de nuestro deber, a la explicaci6n de los preciosos datos estadisticos que logr6 reunir la clase de Educaci6n de la Real Sociedad Econ6mica de la Habana. En la altima parte hemos cedido al deseo de manifestar francamente al gobierno las ideas que sobre este particular ha adoptado hace tiempo la misma laboriosa secei6n, que nos ha hecho la honra de comisionarnos para que las redactasemos. Al gobierno superior de la isla y al supremo de la naci6n se somete ahora reverentemente este trabajo, en cumplimiento de la real orden que lo motiv6. Se contaria por muy feliz esta clase, cuyas constantes tareas no han tenido otro objeto que la propagaci6n de los buenos principios en este capitulo importante de economia social, si consiguiese de las respetables autoridades que han de examinar esta Memoria, la aprobaci6n de sus ideas, si no en gracia de la novedad y brillantez de que carecen, al menos por la rectitud y pureza de las 6-Y 65

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66 ESCRITOS intenciones que la animan. Convencido intimamente que el gobierno, y s6lo el gobierno es el omnipotente motor de la civilizacion, del orden y de ]a felicidad bien entendida de los pueblos, con fundamento espero, patri6tica corporaci6n, ver realizados sus votos y proyeetos por el sabio y racional gobierno que hoy afortunadamente preside a los destinos de nuestra patria.-Habana 12 de diciembre de 1836.

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IV Educaci6n primaria en la isla de Cuba NOTICIAS ESTAISTICAS DE LA ENSENANZA (1) I SCUELAS. Segnn los datos oficiales que el anlo de 1832 reuni6 la Secci6n de Educaci6n de la Real Sociedad Econ6mica de la Habana, ayudada por el gobierno superior de la isla, se conta(1) Considerando los redactores y colaboradores de esta obra que no habri muchos asuntos de mis vital importancia que la Educacidn primarid entre el nnmero de los de utilidad pnblica, cuyos conocimientos se han propuesto propagar en to que alcancen sus fuerzas, empezarin desde hoy a ocuparse de preferencia en 61. Para desempefiar con conciencia y conocimiento de causa esta part de nuestra redacei6n, dedicaremos a ella una serie de articulos en que procuraremos: 19 Examinar el estado actual de la ensefanza primaria en Cuba, considerindola bajo todos sus aspectos, dando una noticia estadistica del nimero de escuelas con sus alumnos que hay en toda la isla; de las autoridades y corporacionesi a cuyo cargo esti su direcei6n y vigilancia, y de los ramos que se ensetan en ellas, los m6todos que so han adoptado y los resultados que ban producido. 29 Formar cilculos aproximativos del cost de esta ensefanza, contando los niitos que son costeados por sus padres, por sus maestros, por subscripciones voluntarias, par imposiciones de censos, por las sociedades econ6micas y sus diputaciones, por el Real Erario y por los Ayuntamientos; y por fltimo, se indicarin, con la mesura y respeto que merecen los preeeptores aetuales de nuestras escuelas, las mejoras que seg6n nuestro leal saber y entender creamos que pudieran introducirse, no s6lo en los institutes de educaci6n, sino en el espiritu general del sistema de ensenanza primaria en esta Antilla. (Nota de DEL MONTE). V

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ESCRITOS ban en la provincia de la Habana 73 escuelas de ninos blancos varones, 51 de ninas blancas, 6 de varones de color y 1 do hembras de igual clase. Por todas: 131. En aquella 6poca habia en la misma provincia, segfn el cuadro estadistico formado en 1827, el nirnero de 20,863 ninos de ]a primera clase, aptos por su edad para recibir la primera ensenanza, 15,411 de la segunda, 4,744 de la tercera y 4,504 de la cuarta. Resulta, que en el departamento occidental de la isla hay una escuela para cada 274 ninos varones blaneos; una para cada :312 ninas blancas; una para cada 790 varones do color, y una para las 4,500 ninas libres de color. En cl departamento central, o sea de Puerto Principe, hay 490 ninos blancos varones para cada escuela de su else; 1.051 ninas blancas para una escuela de la suya, y ni un solo establecimiento para los 3,877 nines libres varones de color, ni para las 3,:309 hembras de igual condici6n. En el departamento oriental se cuenta una escuela para cada 242 ninos varones blancos; una para cada 316 ilinas blancas; uua para cada 589 hembras de color, educindose s6lo 153 varones de color en varias escuelas mixtas de ambos sexos v colores. Alumnos. Para facilitar el conocimiento del nnmero de alumnos que manda a sus escuelas cada departamento, de los tres en que dividi6 militarmente la isla el excelentisimo senor don Francis68

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DOMINGO DEL MONTE co Dionisio Vives, en su cuadro estadistico, hemos constituido el siguiente estado, que por su seneillez y breve tamanlo presentara a una rhpida ojeada el resultado num6rico que se desee saber. Advi6rtase que en este estado no se comprenden todos los nihos que reciben edneaci6n en la isla, pues aparte de que hay escuelas en algunos pueblos euya noticia no ha llegado a nosotros. nos consta que tanto en la ciudad de la Habana. como en los partidos rurales mfs ricos de su jurisiecion los hijos de muchas personas acomodadas se instruyen con maestros particulares on sus propias casas. Por lo cual debemos suponer que el nnmero de 6stos, y el que existe en las escuelas de quo no hemos tenido noticia, ascienden a la suma de 4,000, que reunidos a los 9,082 de la del cuadro, dan un total de 13,082 alumnos para toda la isla. DE LA INSPECCION DE LAS ESCLUELAS EN ESTA ISLA Las escuelas de primeras letras (y sirva de gobierno que siempre comprenderemos en nuestros articulos bajo este nombre geiirico a los quo se denuminan colegios, establecimientos, institutes, academias, etc., etc.) se hallan generalmente en la isla de Cuba bajo la inspecei6n Y vigilancia gubernativa, o de las sociedades econ6micas, o de juntas administradoras que tienen este encarge especial, o de los ayuntamientos, o de los superiores de 60

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ESCRITOS los conventos en los institutos monAsticos donde los hay. Hablaremos en primer lugar de las sociedades econ6micas y de los inspectores nombrados por ella. Inspectores. La Sociedad Econ6mica de la Habana y sus diputaciones tienen, entre las varias clases en que se subdividen, una llamada de educacion, la cual ejerce este encargo, nombrando inspectores de su seno, para cada una de las escuelas, sean gratuitas o de empresa particular. Estos inspectores, conforme a la letra de los estatutos de la misma sociedad, aprobados por real orden de 12 de septiembre de 1831, no tienen jurisdicci6n alguna, ni otra autoridad sobre los maestros, que la que un diligente padre de familia tendria' sobre el preceptor de sus hijos (tit. 21) ; asi es que su obligaci6n consiste en velar sobre la moralidad, aplicaci6n y aseo de la juventud que concurre a las escuelas, pudiendo advertir a los maestros los defectos que notaren, y reco'nvenirles sobre las omisiones o faltas, visitando dichos establecimientos una vez al mes, y extraordinariamente siempre que lo tengan por conveniente (arts. 110 y 117 del tit. 21). En las escuelas, sin embargo, que costea la sociedad con los fondos que nltimamente se han destinado del Real erario, como veremos mis adelante, para este preferente objeto ejerce la Secci6n de Edueacion de la Habana un influjo mas indirecto; pues, como es muy natural, puede privar de la dirececion de aquellas escuelas a los maestros que no cumplan con su deber; Lo cual no la es dado 70

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DOMINGO DEL MONTE en las demis, a no ser que los preceptores cometan tales y tan graves faltas, que se inhabiliten por ellas para pdder continuar en el ejercicio de su noble y severa profesi6n, sin perjuicio de las buenas costumbres de sus discipulos. En este caso, la seeci6n da cuenta al gobierno de esta circunstancia, por conducto del presidente de la clase, y pide que se destituya del empleo de preceptor al culpable. En el campo ha establecido la secci6n el sistema de inspectores; pero 6stos reciben su autoridad para vigilar las escuelas, y promover su fundaci6n donde no las hay, del excelentisimo capitan general, a propuesta, sin embargo, de la Secci6n. El nnmero de inspectores de la Habana, distribuidos por barrios, asciende a ............................ En los barrios extramuros hasta el Cerro ........................... En los pueblos del campo de esta jurisdieci6n ........................ 25 25 Total................ 50 Maestros. Su examen, ngmero de ellos. Por el articulo 116 de los referidos Estatutos de la sociedad, todo el que aspira a ser maestro de primeras letras en cualquier clase de escuela, debe ser examinado por la Secci6n de Educaci6n. Este examen se hace ante el presidente y secretario de dicha clase, por tres preceptores nombrados por aqu61, que interrogan al aspirante sobre m6todos de 71

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72 ESCRITOS ensenanza y ramos de instrucci6n primarla. Antes de empezar el examen, lee un discurso escrito por 61, en que desenvuelve un programa, adecuado a la materia, que le ha dado de antemano el Secretario. Con el informe favorable de la secci6n, si sale aprobado, y despu6s de alcanzar de la autoridad eclesiistica licencia para enseiar la doetrina, que se le concede despu6s de ser examinado tambian en este punto, y contribuir a la Curia con ocho pesos fuertes, se le expide gratis por el excelentisimo senor capitan general ei titulo de maestro, del cual se toma raz6n, tambi6n gratis, en ]a secretaria de la seccion. La prdctica que se observa en cuanto a la habilitacion de preceptoras, es oir el informe del inspector de educaci6n del barrio donde cive ]a que solicita el titulo, y despu6s de presentar un certificado de su buena eonducta por el comisario de sn cuartel o el pedineo y el cura de su feligresia, informe favorablemente al excelentisimo senor capitan general, para que se sirva expedirlo. Del ano de 1830 a 1837 se han expedido los titulos siguientes: A hombres blancos 2 12 10 5 9 16 34 30 118 A nujeres idem... 5 7 8 2 9 13 8 7 60 A hombres de color 1 1 2 0 1 1 0 0 6 A mujeres idem... 2 6 0 0 1 1 2 1 13 10 26 20 7 20 31 44 38 197 Mas no se crea por esto, que se han establecido

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DOMINGO DEL MONTE en este tiempo igual numero de esduelas a los titulos que se han expedido; pues la mayor parte de los que pretenden y consiguen estas licencias del gobierno, lo hacen con el objeto de colocarse como ayudantes de los directores principales en eseuelas ya establecidas. En varios parajes del eampo, empero, donde hay suma escasez de maestros, se tolera que algunos individuos, sin titulo de tales, ensefen a leer, escribir y contar, siempre hajo la protectora vigilancia de algnn eeloso inspector; porque si se les exigiera examen y titulo de maestro en toda forma, privarian al pueblo del benefieio de ]a ensenanza por no poder costear los gastos del viaje y permanencia en la ciudad hasta conseguir su despacho. El nnero de personas empleadas en la isla de Cuba en la ensefanza primaria en las escuelas, puede calcularse, a falta de datos mhs fijos, en 417, repartidas de esta manera: suponiendo por lo que hemos observado en la capital, que en cada escuela de cien niflos se emplean por termino medio cinco individuos, entre directores, profesores y ayudantes, tendremos que en el departamento occidental, o sea la provincia de ]a Habana, en que hay 4,062 nifos varones en 73 escuelas y 1,798 hembras en 50, corresponden a los primeros 202, y a las segundas 85 personas. En las 6 eseuelas de varones de color y la nnica de hembras de esta clase no hay mas persona que ensefe que el preceptor principal; de manera que site son las personas empleadas en enseoar a los 341 ninos de color de amI

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74 ESCRITOS bos sexos que asisten a escuelas en este departamento. Por todos suman 294. En la provincia de Puerto Principe por causas muy obvias que seria inntil referir, no debemos suponer que se empleen, como en la Habana, cinco personas para cada' cien ninos. Supongamos, pues, extendiendonos desproporcionalmente, que sean 4: tendremos que en las 29 escuelas de varones, en que se educan 976 ninos, los vigilan y ensefan 38 personas. Mas respecto a las once escuelas de hembras (a que asisten 281 ninas), no les debemos conceder el mismo cuatro por ciento de maestras sobre el numero de alumnas, porque es cosa sabida que, entre nosotros, la education del bella sexo, en calidad y cantidad, siempre es una mitad menos de la que se da a los varones, y con mayoria de raz6n en el departamento que nos ocupa; por lo tanto, a lo ms que llegari el nnmero de personas empleadas en ensenar alli a las referidas 281 ninas, serin 22, duplicdndolas por el nnmero de escuelas donde existen. Por fortuna poseemos datos oficiales muy exactos de la provincia de Cuba. Por ellos se ve, que hay 227 directores principles de otras tantas escuelas de nifos varones blancos, con 10 ayudantes; 18 maestras de ninas blancas y 8 de ninas de color, que suma por todo, 63.

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DOMINGO DEL MONTE PERSONAS EMPLEADAS EN LA ENSENANZA PRIMARIA En la provincia de la Habana.... 294 En la de Puerto Principe........ .60 En la de Cuba .................. 63 Total................ 417 Concluiremos este articulo, que sera el primero de la serie que hemos anunciado, haciendo presente que el espiritu que dirige a la Secci6n de Education de la Real Sociedad Patri6tica, la cual cuenta entre sus timbres la honra de haber sido creada por el sabio y honrado intendente de la Habana, don Alejandro Ramirez, de feliz recordaci6n para los habaneros, pueden resumirse en las siguientes disposiciones: 1' No intervenir con ningun g6nero de autoridad coercitiva en los sistemas de instruction, que en las escuelas de empresa privada adopte cada preceptor. 2q Admitirlos todos, y dar la mayor publicidad posible a sus resultados, en los exhmenes anuales que preside, para que por sus efeetos los juzgue la opinion pniblica. 34 Celar para que se trate con suavidad a los nifios en cada clase de escuelas, prohibiendo rigurosamente los azotes. 4' Publicar con encarecidos elogios en los periodicos los nombres de aquellas personas que hagan algnn servicio a la causa de la educaei6n. 75

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76 ESCRITOS 54 Influir para que la education tome un earieter praetico de aplicacion inmediata a los usos de la vida. 6' Respetar y hacer respetar a Los maestros de las primeras letras en 1o que valen, por su digno ministerio. En nuestro proximo articulo seguiremos presvntando el cuadro hist6rico de Lo que tenemos, oeupindonos principalmente de los ramos que se enseuan en nuestras escuelas, de ios ni6todos que en ellas se siguen y de los frutos que producen, apreciandolos con la mayor impareialidad y buena fe.

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v Movimiento intelectual en Puerto Principe U L hombre miAs indiferente a los adelantamientos de la ilustraci6n en nuestra Isla, no puede menos de regocijarse al contemplar los progresos palpables que va haciendo en la ciudad de Puerto Principe, de poco tiempo a esta part. Separada del resto de las poblaciones principals de la misma Isla por distancias inmensas, y por lo intransitable y molesto de los casinos; sin comercio, porque carecia absolutamente de industria, estando reducida 6sta a la crianza de ganados; las nnicas luces de civilization que recibia, asi rezagada del mundo, eran las escasas que les llevaban los litigantes y bachilleres de la Habana, que tenian que trasladarse por fuerza a ella, los unos a ejercitar sus pleitos, y los otros a recibirse de abogados. Todo, pues, se resentia de semejante aislamiento; educaci6n, costumbres, modales, y hasta el habla misma, pues se conservaban todavia en el trato comnn locuciones y modismos castellanos, ya anticuados para el resto de la naci6n que estaba en contacto con las demas de Europa. Hasta ayer, como quien dice, no se encontraban en los hatos xnas productivos y pertenecientes a las familiar

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ESCEITOS mis ricas, no ya loza, ni manteles, ni cubiertos para comer, lo cual se consideraba como cosas de mero lujo y ostentaci6n, pero ni aun avios de cocina, ni una simple olla de barro en que aderezar ]a comida; en otros muchos hatos no se ha introducido todavia ningnn apero de labranza, y s6lo se conoce el machete, el azad6n y el cuchillo. En la misma ciudad, nos cuentan que se ven afeadas sus called con bandas de care colgadas en muchas casas, que sirven de ensenanza o muestra para indicar que en ellas hay mataz6n; y aun el dia de boy se substituye a las mascaras y domingos de Carnival una sabana, colcha o mantel sucio en los dias de san Juan y san Pedro, y anda la gene ensabanada por calles y plazas a manera de locos sueltos, o de enfermos huidos de un hospital. La culpa de semejante atraso no la tenian por cierto los habitantes do aquel distrito, quo siempre se han distinguido, al menos los que hemos visto y tratado por aca en las auras y el foro, por la perspicacia de sus entendimientos. Las circunstancias que hemos indicado y la incultura de los tiempos pasados eran causas suficientes para mantener aquella hermosa tierra en la rusticidad que sufria. Conveneidos los camagiieyanos de quo la distancia de las costas era el peor enemigo de su civilizaci6n, se han empefiado en veneer este obstaculo, formando una empresa anonima, que por cierto fu6 la primera quo con semejante objeto se estableci6 en la Isla, para construir un camino de hierro que 78

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DOMINGO DEL MONTE pusiese a Puerto Principe a las orillas del mar en la costa del norte, teniendo por puerto la magnffica bahia de Nuevitas. Este ferrocarril le abrir las puertas al comercio exterior; con 61 se fecundar su industria agricola; se aumentari su riqueza material, y con ella se lograri ir adelantando poco a poco las artes todas de la civilizaci6n europea. Ya se ha trazado definitivamente la linea que ha de recorrer el ferrocarril, al menos en las seis primeras leguas, arrancando desde el mar: la habilidad reconocida del ingeniero que se ha encargado de construirlo, Mr. Benjamin Wright, hijo del famoso ingeniero americano del mismo nombre, y el celo y la actividad que han desplegado el respetable presidente de la empresa, regidor don Ignacio de Agramonte y los accionistas en general son suficientes garantias de la pronta y acertada realizaci6n del proyecto. Entretanto se promueven otras obras de utilidad y ornato piblico, que honran mucho a los ilustrados patricios que las haa concebido, y tratan de llevarlas a cabo. La primera de 6stas es la formaci6n de una plaza y paseo, que sirva de decente y agradable esparcimiento a los vecinos de Puerto Principe; se halla situada 6sta en un punto acomodado para que goce de ella toda la poblacibn; su forma es cuadrada, dividida por calls enladrilladas y espaciosas, con arboles, c6sped de la Bermuda en el centre, toda cercada de verjas hermosas de hierro y asientos de piedra. La obra se esta construyendo por subscripci6n en79

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S0 ESCRITOS tre los mismos vecinos, se entiende de entre los mas cultos, y que mns comprenden la necesidad que todo pueblo que no sea de aut6matas tiene de semejantes lugares de instruction y recreo. El estableciniento de un colegio de Humanidades, bajo el nombre del Siglo, no es la menor prueha de los progresos que se notan en aquel punto. Diritira en ellas importantes eAtedras de Derecho civil v de Economia politica el distinguido aboLado don i\Januel de Monteverde, no menos apreciado por la honradez genial que lo caracteriza que por sus varios y buenos conocimientos en literatura, jurisprudencia y ciencias naturals. Es de esperarse de tan acertada eleci6n para catedratico de aquellas dos important facultades, quo al cabo se conseguir fundar on Puerto Principe un foco cientifico de ilustraci6n en estas materias, que poco o nada deje que descar a los jovenes estudiosos que quieran dedicarse de veras a la ciencia, propiamente dicha, del Derccho, y que no se contenten con las superficiales e infecundas nociones en que muchos ignorantes screen que se encierra todo el studio del jurisconsulto. Los amigos del senor Monteverde lo juzgan de bastante entereza para quo, prescindiendo de las mezquinas exigencias, del mezquino interns de algunos estudiantes adocenados, que no aspiran a otra cosa al comenzar un eurso mas que a contestar la certification para Jos grades uuiversitarios. do a sus lecciones toda

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DOMINGO DEL MONTE la extension necesaria para que puedan sus alumnos familiarizarse siquiera con el lenguaje y los principios corrientes hoy en el mundo de las ciencias que van a aprender. Porque es cosa triste, la verdad, que en el afio de gracia de 1838 le llenen a uno la cabeza de las rancias doctrinas del siglo decimos6ptimo. Tambi6n la prensa peri6dica ha recibido en Puerto Principe, de poco tiempo a esta parte, una mejora notable. Los articulos que se publican en la Gaceta con el nombre de Lugareo pueden presentarse como modelos en su case; tan ligero y cortesano es su estilo, y tan oportunas y naturales son las gracias de su lenguaje. Este excelente patricio que, segun noticias, pertenece por su caudal y su cuna a lo primero de Puerto Principe, se ha propuesto reformar las costumbres de su adorado Camaguey, y al paso que da duro sobre todas las ridiculeces, errores vulgares y preocupaciones que presenta y debe presentar una sociedad como aqu6lla, se le trasluce cierta ternura y cariio por el mismo pueblo a quien critica, que bien se le conoce que lo hace como un padre, que aun amonestando es amoroso. Seria ingratitud no reconocer el influjo que en todos esos adelantamientos ha tenido el Tribunal Superior de Apelaciones que alli reside, el gobernador del distrito, la Diputacion patri6tica y el Ayuntamiento de la ciudad; pues todos por su parte, segnin nos han informado algunos naturals 6-2 81

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82 EsCRITOs de Puerto Principe bien instruidos en la historia contemporhnea de su tierra, han contribuido a despertar a esa populosa parte de nuestra isla del adormecimiento intelectual en que ha estado sumida por tantos aflos. Que marche y prospere es el voto mis sincero de nuestro corazon. (El Plantel, pigs. 88-89. Tomo 1Q Bibl. National).

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ENSAYOS CRITICOS Y LITERARIOS

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I La poesia en el siglo XIX A condition del poeta sobre la tierra es la de (aniar, expresion metaf6rica que quiere deeir tanto como comunicar a los demAs ideas v afeetos que, aun cuando sean los mismos que pudieran nacer en el entendimiento de cualquier otro, s6lo a 61 es concedido revestirlos de una novedad indefinible; s6lo 61 puede infundirles con el poder ereador de su ingenio aquel encanto y vida, aquella aureola de luz y de gracia que rodea toda produeei6n digna de llamarse po6tica; y que constituye la mAs decisiva y triunfante prueba de que la mente humana es un rayo, una emanacion inmediata de la mente soberana de Dios. El poeta nace: el talento po6tico es un don gratuito del cielo, que se puede pulir, perfeccionar. mas no formar; muchas veces permanece adormecido por falta de ocasi6n que Jo despierte: cuntos poetas habrAn muerto ignorando que Lo eran! Mas cuando se manifiesta este don, como es espontaneo, bace cantar al poeta, bien sea en verso o en prosa, en asunto serio o ridiculo, con palabras vivificantes y armoniosas, tales que nos cautivan muchas veces a nuestro pesar y de una manera tan fAcil como quien hace cosa que le es ingenita por natu-

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ESCRITOS raleza, como murmura el rio en las quebradas, como nace el pez en el agua, como trina el ruisenor en las selvas. Los portentos y horrores del mundo fisico, las pasiones de buena o mala ley que agitan al hombre, los acontecimientos pr6speros o adversos de la humana especie, entran en la fecundante y ardiente fragua de la imagination del poeta, como otros tantos elementos de inspiracion, que luego los devuelve al mundo, transformados en peregrinas creaciones, en figuras palpables, en realidades cuasi, tan animadas como los objetos mismos que vemos y tocamos diariamente, y aun mas gratas y apacibles para nosotros, porque sentimos eierto noble orgullo en pertenecer a la misma raza del ente semidivino que ha sido capaz de produeir semejantes maravillas. Ai estfn sino los personajes fantasticos de Homero, de Ariosto, de Milton, de Cervantes y Calder6n, de los cuales nos acordamos con tan prolija especialidad como si hubieran vivid en efecto, como si los hubi6ramos conocido y tratado con la mis intima y familiar confianza. Llega a tal grado el poder fascinador de este don celeste, que todavia en la Mancha mucha gente cree que existi6 el heroe de Cervantes, y en Londres, cuando Richardson publicaba los primeros tomos de su admirable Clarisa, le llovian cartas de algunas almas tiernas y sensibles, empenAndose con 61 para que deparara una suerte feliz a la virtuosa Clara; merced a la musa caballeresca e historic de Walter Scott, hoy ofrece Escocia al forastero 86

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DOMINGO DEL MONTE que la visita el mismo poderoso prestigious de recuerdos que la poetica Italia, porque no hay en ella monte, lago, torrente, ciudad o ruina de monasterio o castillo feudal que no est6 tocado de la magia que les comunic6 el poeta en sus cantos y novelas. Ahora bien: el hombre, dueflo de faeultad tan maravillosa, & no sera responsable del empleo que haga de ella y hoy principalmente? Sabedor el poeta del estupendo influjo que en la muchedumbre ejercen los principios morales que profese en sus ficeiones, &no tendrs derecho la sociedad en que viva de tomarle cuenta del uso que haga como hombre, de su ingenio, asi como lo tiene la critica literaria para pesar el merito que como artista tenga en sus obras? Si lo tiene; porque el poeta no es un ser aparte de su especie; porque, a pesar de que ocupa el grado mas alto en la escala de las criaturas humanas, por el privilegio imprescriptible que le da su claro entendimiento, y aunque sirva el de eslab6n para enlazarlas con la Divinidad; todo eso, no es todavia Angel, no es morador del cielo; pertenece aun a la humanidad, a ella van a buscar eco sus himnos, ella es el nnico juez competente de sus aciertos o extravios; de ella sola, en fin, espera la gloria que el sublime y el mhs apetecido galard6n del poeta. Luego si la sociedad tiene derechos que exigir de sus ingenios, y el poeta deberes que cumplir como tal, g cual sera la misi6n del poeta, y del 87

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85 ESCRITOS poeta castellano, coneretindonos a la 6poca actual y a los tiempos trabajosos que ha alcanzado la gran familia espanola? Antes de resolver esta importante cuestiun, examinemos por eneima, y rdpidamente, el earieter de nuestra Cpoca. El impulso violent quo di6 a los espiritus en Francia la filosofia esc6ptica del siglo Xviii y que con otras causas produjo el tremendo sacudimiento revolucionario del ano 89 conmovi6 tambi6n a las naciones del mediodia de Europa. La universalidad de la lengua francesa, la frecuente comunicacion de este pueblo con los pueblos rayanos, y mis que todo la rapida circulaci6n de sus libros, folletos y peri6dicos, fueron eficacisima parte para inocular hasta en la cat6lica y levitica Espana los principios de aquellos en6rgicos y resueltos innovadores. Cosa admirable. Por las universidades Reales y Pontificias y por las secretarias del Despacho se hicieron las primeras importaciones en Espafa del materialismo filosofico de Voltaire y su escuela ; los catedrfticos y los escolares de Salamanca devoraban a porfia los libros franceses que a hurtadillas podia proporcionarles un astuto contrabando, y los ministros mis graves del piadoso Carlos III, los Condes de Aranda, de Floridablanca, de Campomanes seguian correspondencia tirada con los incr6dulos enciclopedistas de Paris. Cierto es que sus ideas no se trasfundian de estas alturas sociales a las capas secundarias de la poblacion; la muchedumbre se conservaba impenetrable a ellas, y

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DOMINGO DEL MONTE ya era muy entrado el siglo xIx cuando todavia guardaba intactas y con toda su candorosa frescura las creencias morales y religiosas del siglo xrv: la inteligencia nacional dormia sueno tan profundo que necesit6 para despertar todo el horroroso estr6pito de una invasion extranjera... Despert6 por ultimo, y animada de una insaciable curiosidad, desde entonces ansia por imponerse de lo que ha pasado en el mundo desde que se durmi6: todo 1o quiere saber, do todo se informa, todo lo ensaya. Abrazo, todavia sofiolienta, las doctrinas incompletas y crudas del filosofismo extranjero, deslumbrada por su aparente brillantez, y adopt sin previo examen, sin m6todo cientifico, con la misma buena fe y el candor de un nino, que les son caracteristicos, todas sus rigurosas deducciones, exponi6ndose asi a sufrir tambi6n sus desorganizadas y funestas consecuencias... iconsecuencias que todavia se sienten en Francia, y lamentan eon dolor sus ilustres escritores! Es, pues, el rasgo notable del caracter de nuestros dias tales cuales ban traido las cosas referidas en Francia y las demis naciones del sur de Europa, una agitaci6n, una inquietud moral, vaga y cavilosa, de la que es apagado reflejo el Renato de Chateaubriand, y una viva personificaci6n el Manfredo de Byron, poeta que (y bueno es advertirlo de paso) no pertenece al tipo de moralidad inglesa. Mas cuenta con no equivocar esta agitaci6n vaga de los pueblos meridionales de 89

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ESCRITOS Europa y America, que todavia no han encontrado su punto de apoyo social, con la contienda general politica que reina en casi todo el mundo, que aqudlla no se extiende, por envidiable excepci6n, a las naciones septentrionales de uno y otro continente. En ellas puede haber, y hay, guerras de partidos, y aun revoluciones, pero 6stas son, por decirlo asi, siempre eternas, puramente civiles, por alcanzar tal o cual ventaja material y positive; lo cual no es otra agitaci6n de Francia, que tambi n pintan los j6venes poetas y novelistas de su nueva escuela literaria, agitaci6n que nace del aniquilamiento del principio religioso, que ha dejado sin base segura la moralidad del pueblo, y que, sembrando un pirronismo est ril y desesperado en las alas, las ha condenado a tormentos intelectuales y morales sin fin (1). De aqui resulta que franceses, espanoles e italianos atraviesan todos por un perdurable devaneo, y ni aun saben lo que han de desear; que, en medio de la desvergonzada behetria de ideas y sentimientos en que se agitan los animos, y por entre el adulterio, la crApula y todo linaje de torpe sensualidad, aparece y se levanta el suicidio como nltimo e irremediable sintoma del cAncer que devora y corroe la sociedad. Y se matan los hombres aburridos; carecen de la fuerza vivificante v viril de la fe ; se les apaga en tibio y palido horizonte la luz de la esperanza; y la convicci6n intima de su propia miseria ex(1) Pirronismo decimos de prop6sito y no eseepticismo; porque los franceses del dia no screen ni en la incredulidad. (Nota de DEL MONTE). 90

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DOMINGO DEL MONTE tingue en sus pechos vacios la caridad, aquella de amor infinito por nuestra especie que inspire a un poeta romano este verso inmortal: Homo sum: humani nihil a me aliene... Fieles representantes de esta angustiosa crisis son en Francia los famosos Dumas, Jorge Sand, Balzac, Alfredo De Vigny y otros muchos que en sus obras nos ofrecen un contraste verdaderamente lamentable, pues se Yen los mfs hermosos y brillantes destellos del ingenio humano sirviendo de int6rpretes a la mas desenfrenada y repugnante coneupiscencia. En nuestra Espana los dos poetas que mhs se han distinguido entre sus jovenes companeros por las felices y acabadas producciones de su talento, Larra y Garcia Guti6rrez, tienen tambien el sello de maldici6n que distingue a esta literatura de r6probos, copia y modelo a la vez de la corrupci6n de las costumbres: el primero corona ademas con su funesto pensar y consecuente suicidio la saciedad de la vida que ya demostraba en sus iltimos articulos, y fu6 una nueva ilustre victima sacrificada a la ciega divinidad que preside a este ocaso moral e intelectual. Y no se diga, como lo repiten a coro sin reflexi6n, someros e irreflexivos criticos, que la culpa de todo la tiene la formula literaria, que con el nombre de romanticismo han adoptado los jovenes literatos franceses y espafioles: nada tiene que ver el modo artistico de hacer una novela o un drama, con la esencia de las ideas morales que en 91

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92 ESCRITOS ellos se determine: nadie es mas innioral y obseeno que el clfsico Voltaire en sus Cuenlos filosdficos, ni mas puro y moral que Manzoni, jefe de la escuela romantica italiana; dejamos indicado atris los verdaderos origenes del mal que nos aqueja. Qu4 tiene que hacer, pues, en medio de esta sociedad, en esta 6poca, cuyo earneter acabamos de bosquejar, un verdadero podta castellano, de voz armoniosa, de coraz6n ardiente y mente pensadora ? Seguir acaso, menguado y servil imitador de modelos incompletos de bellezas pareiales, que por mas primorosamente trabajados que sean no ofrecen, coino el e6lebre torso antiguno, resto sin coneluir del habil eincel griego, sino un cuerpo informe y mutilado? ; Renunciara a la inapreciable nacionalidad de sn ingenio, dote que le da mayor y mds original realce, declarAndose adepto entusiasta y humilde discipulo de Victor Hugo, de Goethe o de Lord Byron? No, 61 mismo sera su escuela 61 se formara su est6tica peculiar, sin cuidarse de chdsicos ni romnticos, rancia nomenclatura que ya pas6 y que de nada sirve; hara que la lengua castellana resplandeciente como el oro puro, y sonora como la plala (1) y en toda su puleritud, pero tambien en toda su libertad, sirva de magnifico engaste a sus concepciones... Estas no serAn hijas del acaso, ni abortos informes de una mente ociosa y sin cultura, sino frutos necesarios y consiguientes de nn orden fijo de ideas, (1) Raynal.-(Nota de DEL MONTE).

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DOMINGO DEL MONTE al cual no habra conducido el estudio previo y profundo de la humanidad y de sus destines: destinos, que una filosofia elevada y trascendente, guiada por la luz de la historia, nos ensefia que no pueden ser gobernados a ciegas por la fuerza del sino, como plugo empiricamente inculearlo, en un interesantisimo drama a un noble cordob4s, que por su turco fatalism miAs bien da muestras de jeque musulman, que de caballero cristiano (1). No imitarA tampoco, como lo hace Zorrilla, el mas eminente de nuestros j6venes poetas liricos, la mistica abnegacioh de Lamartine, o el aburrimiento antisocial e hipocondriaco de Byron; en lo cual malgasta este mozo la armonia y dulzura de su versificaci6n y las hechiceras imagenes de su fecunda fantasia. No maldecirA de su suerte, ni repetira de varies modos y distintos metros, que el poeta es una especie de angel caido, y que su misidn sobre la tierra es lamentar perdurablemente la ausencia que sufre del cielo patrio, y las cuitas y malandanzas que en su peregrinaci6n por este valle de lAgrimas le hacen sufrir los perversos hijos de Adan. Antes que poeta se considerarA hombre, y en calidad de tal empleard todas las fuerzas de su ingenio en cooperar con los demis artistas y fil6sofos del siglo, que sean dignos de llamarse hombres, es decir, que se sientan con brios de tal, v encierren en sus pechos corazones enteros y varoni(1) La justicia exige que digamos que en el Moro Expdsito, el mismo ilustrado poeta profess principios morales del mas acendrado eristianismo.-(Nota de DEL MONTE). 93

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ESCRITOS les, a la mejora de la condici6n de sus semejantes, generalizando entre ellos ideas exactas y sanas de moralidad y de religion; para conseguirlo, se revestird de un espiritu militarite y denodado, y en vez de renegar cobardemente de la humanidad, y abandonarla con villania, al verla degradada, o de encerrarse en un prosaico egoismo, que s6lo le inspire anacre6nticas sensuales, elegias empalagosas o poemas delirantes y estrafalarios, en que 61 mismo sea su musa y su h6roe, con voz sonora y persuasive elocuencia ensefard la virtud al ignorante, confundira al malvado, dark en6rgica y poderosa confortacion al desvalido y empefarA, en fin, recia y perenne lucha en favor de esa misma humanidad tan calumniada y tan digna de la sublime listima del poeta. He aqui su verdadera mision en el siglo xix; siglo de ideas graves, y predestinado a resolver en su cuerpo grandes y terribles problemas, pues debe tomar un caracter profundo y trascendental, y la poesia, mis que todo, de lo contrario, habri que rebajarla a la triste opinion que de ella tuvo el sensualista Bentham, y mirarla como un juguete pueril, perjudicial a veces, cuando no sea indiferente e ingtil. (El Album, Habana, 1838. tomo II.-PAgs. 5 al 19). 94

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DOMINGO DEL MONTE EL POETA "861o el alma de un vate en quien el cielo infunde el rayo de su luz gloriosa, sabe apreciar el amoroso anhelo, la agitaci6n oculta de una hermosa." RAM6N PALMA. "Si, mi querido B", s6lo a un vate, a un poeta, le es concedido el envidiable privilegio de saber apreciar y comprender el alma amorosa, sensible, llena de pudor y de inocentisimos misterios de una mujer honesta y delicada; para cualquier otro hombre comnn vulgar, ordinario aunque sea un conde, semejante mujer sera siempre un enigma incomprensible, un problema muy dificil de resolver, un laberinto moral que mientras mss lo estudie, menos Jo conocera; y mal podrk apreciarla, sin conocerla, ni amarla profundamente, ni dedicarle aquel culto sublime, exclusivo, eterno que demanda la belleza, unida a la virtud y a la discrecion, y con el cual s6lo puede adorarla, rendido y apasionado un poeta. i Un poeta... Pero, por Dios, que no tome usted por el poeta a que me contraigo alguno de aquellos personajes ridiculos, medio simples, medio relamidos, que persiguen sin compasi6n con sus insulsas coplas y sus mal o bien zurcidos consonantes al primero que encuentran; que rellenan con sus versos los periddicos, arrastran su desgreflada y tosca musa, 95

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ESCRITOS por bodas y bateos, por entierros y comilonas, haeiendola entonar roncamente elegias y epitalamios. hides y misereres... .Ai Poeta, no to es porque haga versos; tal vez ni ann los Iiar6; pero Dios le prodigy con larga mano los tesoros de la inteligencia y de la sensibilidad. Su entendimiento clarisimo, percibe y abarca a una ojeada las verdades mas ocultas y traseendentales de las ciencias a que se dedique; y en su coraz6n ardiente v generoso se encuentra siempre una simpatia para cada virtud, para cada afecto, para eada acei6n, que lleven cl sello del desinterds, del honor, de la compasiun, del patriotismo. Nunca en su 6nimo entraron los calculos frios del egoista; asi es que nunca ha adulado a los que mandan, pueden; ni ha sacrificado si1 opinion at dinero, ni se ha entregado a ningnn g6nero de pasi6n torpe y deshonrosa. Cree en Dios, y en la virtud; tolera a los ignorantes y a la larga familia de los tontos, los engreidos y los fatuos; compadece a los que por falta de talento o por vieio de coraz6n han abjurado de la religion del alma ; del entusiasmo por lo bello y lo bueno. Ama a las mujeres en general, porque son bellas y desvalidas: adora, sin embargo, en seereto a ima sola: su pasion es plat6nica, es decir, modesta, timida, delicada, como to es el objeto angelical que ]a ha inspirado... pasion cual nunca la experimentaran los vans pisaverdes, ni los groser:s libertinos... C16

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DOMINGO DEL MONTE 97 Este solo, a quien yo llamo Poeta, porque para mi es poesia todo 1o hermoso en la naturaleza fisica y moral del mundo, es capaz de honrar con su predilection, y de hacer completamente feliz a una mujer hermosa, sensible, disereta y honrada... (Aguinaldo Habanero, Habana. 1837. Pdgs. 17-19.) CARTA A UIN POETA 10 de marzo, 1840. A Conque no sabe usted, poeta desventurado, para 1o que naci6? Para qu6 pudo nacer un hombre de pasiones vehementes, pero transitorias, de brillante imaginaci6n, de fantasia tan luciente y clara que pone pilida a la raz6n y aniquila a fuerza de luz la rectitud del juicio? Ousted naci6 para lo que nacen los poetas, aves de paso que viven el dia presented, sin cuidarse por instinto del dia de mariana; que en estando por las alturas del cielo o entree las frescas siembras del bosque entretenidos en sus alegres conciertos, rodeados de sus amores, no se acuerdan, ni saben quizas, que despu6s tendrAn que pasar por arenales sin agua ni flores, y sufrir las tormentas de los mares que habrin de cruzar: cuando llega este trance, como que no tienen, porque no lo han de tender todo, la fuerza poderosa del aguila que desafia y domina las tempestades, ni la previsi6n de la ci-

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ESCRITOS giiefia que las divisa y las huye, sufren desprevenidos mas que otras aves, el impetus de los vientos, los remolinos del desierto, y pasan hambre y sed, y se amortiguan y hasta se mueren, si el mismo temporal no los saca en su arrebato del mal paso, y los lanza a valles florecidos mas despejados y tranquilos... La vocaci6n para cualquiera otra cosa la tender usted cuando deje de tener las cualidades buenas y malas del poeta, cuya esencia es la veleidad en todo, el no ver lo que toca, sino lo que suefia, y si por acaso realiza este mismo sueflo, no estimarlo en lo que se aperciba cuando era una ilusi6n, sino en mucho menos de lo que efectivamente vale. Ahora hay que observar que hay varias naturalezas de poetas: los hay de tan feliz indole, que la desgracia no los abate, aunque los entristezca algo al primer golpe; antes al contrario, a manera de sana no logra romperlos el infortunio y hasta adquieren mayor robustez de espiritu, si puede aplicarse el calificativo de robusto a un flexible giin. Otros hipocondriacos y desaforados... 1 pobres de ellos (Bevista Cubana. t. XI, p. 167). 98

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II Algunos poetas GOETHE Y SU "WERTHER" --"No es amor, es furor jams cansado, rabia que despedaza mis entraifas este eterno dolor de mi cuidado.'' HERRERA. STA novela es una de las pocas produeciones de la literatura alemana que ha logrado liegar hasta nosotros, y aun gozar de una popularidad que rara vez se alcanza sin mucho merito. La novela de Goethe la merece. El carActer de un joven de talento, sensible sin afectacion, franco, instruido y generoso, pero al mismo tiempo arrebatado por la extremosa exaltaci6n de sus pasiones, que Io llevan casi a su pesar, y como arrastrado por la poderosa fuerza del destino, a cometer los mayores excesos; el de una doncella, tan hermosa, tan compasiva, tan honrada como Carlota, luchando por ahogar en su alma la pasi6n que le ha inspirado uno, a quien ni puede ni debe corresponder, son interesantisimos, y por poca habilidad que tenga un autor al describirlos, estara seguro de agitar suavemente el espiritu, y aun de arrancar lhgrimas preciosas de los ojos de sus lectoras. Y cuando tales caracteres los trace un ingenio tan sobresaliente como Goethe, y Goethe en todo el vigor de su juventud y de su

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100 ESCRITOS talento, su triunfo serf cumplido, y hasta los lectores de nuestro bronco sexo tomarin parte en las blandas emociones que quiso producir. No creemos, con algunos, que sean indecorosas las nltimas situaciones de esa novela, ni que pequen, como piensan otros, contra las buenas costumbres. Es verdad que la pasi6n de Werther desde que supo los esponsales de su amada tiene visos de criminal; pero si nos acordamos del delirio, del enajenamiento terrible en que lo ha puesto ese mismo infeliz amor, que al cabo 1o obliga a destruir su existencia miserable; si volvemos los ojos a Carlota triste, abatida y haciendo los mayores esfuerzos por huir la vista peligrosa de su amante, y desechar su imagen del coraz6n, que es el prop6sito mas rigido que puede imponer la mas severa virtud; entonces, mis avisados, en vez de pretender imitar su mal ejemplo, los compadeceremos, y en ellos a la flaca condici6n del g6nero humano, que muchas veces por nuestra desgracia presenta el mismo lamentable cuadro de la novela de Goethe. Para juzgar los caracteres y las situaciones en literatura, y en moral tambien, es preciso que nos identifiquemos con los personajes, para ver si obran siempre conforme a los sentimientos que tengan, o a los que quiso prestarles el autor: ni se ha de pronunciar anatema contra los hombres, condenando las debilidades producidas por la extremosa demasia de sus afectos, con el flemAtico cefo de un estoico moralista, que no peca porque, como un tronco, es insensible.

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DOMINGO DEL MONTE 101 -';Qui6n resiste al pesar que no le altera En fe de su dificil carnadura'; ; De qu6 se alaba, si de balde cuerdo, Quiere pasar por sabio, siendo lerdo?" (La Moda, tomo 1Q, pgs. 40 al 42.-Bibl. National). dice Alvarez de Toledo en un poema burlesco con Inds filosofia de 1o que podia esperarse de un autor del reinado de Carlos II. Hacen por otra parte recomendable esta novela las gracias de su estilo, principalnente cuando la pluma po6tiea del autor pinta con tanta suavidad de colorido el paisaje de la plazuela de Waltheim, las escenas pueriles de la casa del bailio, la relaci6n hist6rica de los nogales del cura, la visita al lugar de su nacimiento, y sobre todo el pat tico episodio del loco, episodic comparable por su profunda y sentidisima ternura al de Maria, del Viaje sentimental de Sterne. En la filtima entrevista de Werther y Carlota ya debieron columbrar los criticos de Alemania el germen del talent trdgico que luego despleg6 tan brillantemente Goethe. Esta novela ha tenido mil imitaciones, desgraciadas todas, excepto la que hizo el italiano Ugo F6scolo con el titulo de Ultimas cartas de Jacobo Ortiz o Dortis, como plugo llamarle a nuestro Miralla en su traduccion. Nos reservamos para otro articulo hablar de la novela italiana y de su traduci6n. En ingles se han escrito unas Cartas de Carlota, para servir de reverso a las de Werther, en las que se ha desfigurado el interesante personaje de Goethe, dAndole sentimientos y opiniones de una filosofia vulgar y mezquina. El inico ras-

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ESCRITOS go de talento que hemos escontrado en ella es la siguiente comparaci6n que hace Carlota entre Werther y su marido Alberto: "El destello celestial que anima s rostro (el de Werther) se parece a uno de aquellos deslumbradores meteoros que de cuando en cuando atraviesan la atm6sfera sembrando al mismo tiempo espanto y placer. Yo doy gracias al cielo por haber formadu el alma de Alberto semejante a una estrella fija". El autor de Werther vive todavia haciendo las delicias de la pequena corte de Weimar, la Atenas de Alemania. Tiene 80 afos, y es considerado como el respetable patriarca de la literatura germinica. (La Moda, tomo 1Q, png. 40 a la 42. Bib]. National. Habana). JOVELLANOS Y SCOTT (CON MOTIVE DE UNOS FRAGMENTOS DE AQUtL) "Le donne, i cavalier, 'armi, gli amori Le cortesie, audaci imprese io canto.'' ARIOSTO. Don Gaspar de Jovellanos, que sin disputa ha sido el genio mis eminente y el mejor cultivado de Espafa, estaba destinado a ser el Walter Scott de su patria, si hubiera vivido hasta nuestros dias. Nos mueve aventurar esta suposici6n, la semejanza tan notable que se encuentra entre los trozos descriptivos de costumbres antiguas que hay esparci102

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DOMINGO DEL MONTE dos en algunas de sus obras y las relaciones hist6ricas del novelista escoc6s. La misma exactitud, la misma sagacidad para deducir de las cr6nicas, de las eyes y de los grande acontecimientos de un pueblo, las costumbres, las preocupaciones y hasta los vestidos y ridiculeces de una 6poca dada, por remota y obscura que sea; el misno colorido, y hasta la misma dicci6n, en cuanto pueden parangonarse los dos distintos idiomas en que escribieron, se nota al leer la pintura de los usos feudales y de los tiempos de la caballeria en ambos .escritores. Para esta semejanza puede haber poderosamente influido la lectura continua y admiraci6n con que tanto el escoc6s como el ilustre asturiano contemplaban al magnifico trozo que sobre la feudalidad y su espiritu escribi6 Robertson en su Historia de Carlos V. Deseosos de hacer participes a nuestros lectores de las riquezas de imaginaci6n y de lenguaje que al tratar estos asuntos prodigy nuestro insigne Jovellanos, y de darle este prez mds (ya que los autores nacionales han guardado tan mezquino silencio) al sabio y eminent fundador del instituto asturiano, hemos extractado de alguna obra suya que todavia, con vergiienza de nuestras letras, no ha visto la luz pnblica, los cuadros siguientes que a primera vista parecen capitulos de las famosas novelas de Waverley. Los que los lean y hayan leido a Robertson y a Scott conocerin cudn justa es la idea que nos hemos, en este particular, formado de Jovellanos 103

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104 ESCRITOS al compararlo con uno de los mas eselarecidos ingenios de la Gran Bretana. (La Modo, tomo 1^, pngs. 201-20'4). Siguen unos fragmentos in6ditos de Jovellanos titulados: El Castillo asediado, La Corte del siglo XV, Damnas, Trovadores y consistorios de amor, que seguramente fueron titulados asi por Domingo del Monte. DON JUAN NICASIO GALLEGO (1) El cantor pinddrico del Dos de Mayo naci6 en Zamora, y recibi6 su educaci6n literaria en Salamanca. Alli tuvo ocasion de conocer y tratar al maestro Gonzilez, a Iglesias, al Ilmo. Tavira y, sobre todo, a don Juan Mel6ndez Valdes reformador de la poesia castellana del siglo xix, y que, a pesar de su borla de jurisperito, estudiaba a (1) Cerca de 30 aios ha (decia el ilustre Blanco White en 1811), que en Salamanca empezo a aparecer una secta, enemiga declarada del Escolasticismo bnrbaro que aun nos infestaba. Casi todas las naciones atribuyen su primera eivilizacion a la poesia, y acaso la Espaila le debi6 este beneficio en otros tiempos; mas ei los presentes no hay duda que a Ia sombra de esta arte bellisima empezaba a recobrar sus antiguos titulos a In gloria literaria. La secta antieseolnstica de Salamanca podia llamarse de los Poetas, no porque todos los que ]a formaban aspirasen a este nombre, sino porque poetas habian sido sus fundadores, y fueron por mucho tiempo su centro. A esta secta, pues, tan bien calificada de poets fil6sofos de Salamanca, pertenece el autor, cuyas composiciones ha recogido y publicado en Filadelfia el habanero don Domingo del Monte. (Esta nota precede a la edicin original de este articulo tal conio fui publicado en el DIARIo DE LA MARINA, en 2? de octubre de 1839).

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DOMINGO DEL MONTE 105 V~irgilio y sabia, aun mejor que Villegas, imitar a Anacre6n y Te6erito. Con semejantes guias y companeros, adquiri6 nuestro autor un gusto exquisito en literatura, y un caudal de sabiduria, necesario mas de Jo que se piensa para poder escribir en nuestra epoca versos que, sin ofender al entendimiento, sepan interesar el coraz6n; cualidad tan esencial y, repetimos, tan de estos tiempos, que por carecer de ella la mayor parte de nuestros liricos del siglo xvi nos fastidian pronto sus obras, a pesar de la pureza de su lenguaje y de la armonia casi musical y no interrumpida de su versificaci6n. Pero si la falta de filosofia produjo el petrarquismo de Herrera en los pensamientos, y el gongorismo en la dieci6n de Jfuregui; el exceso contrario extravi6 alguna vez al Padre de nuestro Parnaso moderno, y muchas, a los mejores discipulos de su escuela. Nadie mas que nosotros aprecia tanto, ni tanto se conmueve al leer las obras inmortales de Batilo, del profundo Quintana, del arrebatado y sensiblisimo Cienfuegos; por lo mismo lamentamos mas que nadie la exagerada sentimentalidad, las construcciones ex6ticas y la jerga arcaico-neologica que desgracian algunas de sus composiciones. Por fortuna, Gallego evit6 cuanto pudo estos inconvenientes. Vengamos a un examen mas prolijo de sus versos, que en haci6ndole no podremos menos de aplicarle el epigrafe que les ha puesto su editor: Hunc poscit Apollo. En los doce sonetos no hemos hallado mhs que esta sola frase de mal gusto: y de tristeza helado,

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ESCRITOS en el primer. Todos los otros pueden citarse por modelos de este g6nero de composici6n, excepto el que empieza: zQud imposibles no aldana la hermosura?, que esth. mal concebido y flojamente ejecutado. Pero en el del nacimiento de Pradina, lse darA mayor frescura de colorido, ni mas gracia de pineel? El nltimo verso del estrambote concluye perfectamente el cuadro, que es uno de los mas lindos de todas las literaturas. El soneto que escribi6 el poeta estando ausente el dia del cumpleanos de su querida, y en que echa de menos los placeres que en otro tiempo disfrut6 a su lado, es digno de Garcilaso, por la tierna suavidad de su estilo: Pradina hermosa, cuando Dios queria, Y yo feliz tus afios celebraba, Y en tu blando mirar me embebeela." El que empieza "Id, mis suspiros", etc., otro con el motivo del casarniento de Pradina, y en una palabra, todos los amorosos, comprueban que Gallego, si supo aprovecharse del rico tesoro de dieci6n de nuestros antiguos, no cay6 en el defecto de ellos de alambicar neciamvente el amor; como tampoco, a pesar de mostrarse siempre profundamente enamorado, como en estos lindisimos verses a unos suspiros: Id de Corila al pie sin que el screno Ceno temnis del cano Guadarrama, Pues el ardor volelnuico os inflama Que en mi incendi6 la hermosa por quien muero. No eay6 nunca en la otra falta de los poetas 106

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DOMINGO DEL MONTE de la escuela moderna, los cuales encarecen tan extravagantemente la sensibilidad, que no parece sino que temen que se la crea fingida. Los sonetos de Quintana a la memorial de Garcilaso y a la instabilidad de las cosas hunanas, son de mucho merito, si bien no quisieramos encontrar en el primero de estos la obseuridad del nltimo. Los versos de Gareilaso ingeridos en el segundo se hallan tan bien colocados, que parece que alli nacieron. En el ultimo prob6 su autor a imitar, y lo hizo con bastante felicidad, otros del genero de Lope de Vega y de Quevedo. Muy raro espanol habra que no haya leido y aun sepa de memoria la famosa elegia al Dos de Mayo. Las cireunstancias criticas y gloriosas para la naci6n de la 4poca en que se escribi6, el calor, el entusiasmo patri6tico y generoso que la inspiraron, le obtuvieron desde entonces los mayores aplausos. Hoy todavia, que han cesado afortunadamente aquellas causas, la admira todo espanol de gusto, y la considera no solo como un comprobante de la hidalga valentia de su nacion, sino como muestra literaria del mas acendrado m4rito. En la invocaci6n a la noche se conoce que Gallego no habia nutrido s6lo con la lectura de los clasicos de la antigiedad: ya se percibe el caricter tetrico y grande de la poesia inglesa. Las diferentes destrozadoras escenas que va amontonando luego con una rapidez y con un desorden aparente y bellisimo de plan, indican bien la turbaci6n, el despecho, la lastima, el furor y los mil encontrados afectos que senorea107

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108 ESCRITOS ban poderosamente el Animo del poeta, y que se comunican al lector por simpatia : simpatia que s6lo el ingenio sabe y puede producir. Cun interesante es la descripci6n de la virgen temblorosa que lena de amargura... ''Suelta de otro lado la madeja de oro, mustio el dulee carmin de su mejilla, y en su frente marehita la azucena, con voz turbada y anhelante loro de su verdugo ante los pies se humilla.'' y despues cufn natural es la transici6n en que pidiendo treguas al espiritu po6tico que lo agita, porque ya la garganta embargada en suspiros rehusa la voz, le vemos al sentir el unico afecto que podia alentarlo, que era el de la vengauza, volver a robustecer sus tonos, figurandose ''que ya en torno suena de Palas fiera el sanguineo earro y el lAtigo estallante los caballos flamigeros hostiga.'' C6mo sube de punto el entusiasmo, y qu6 bien preparado esti el grito en6rgico y tremendo que se oye sonar en la tumba venerable de Pelayo, y que extendi ndose por las orillas del Turia y del Duero, lega hasta el Guadalquivir! iQu6 onomatopbyica, qu6 hermosa es la personificaci6n de este rio cuando nos 1o present, safiudo, tornar la frente al b6lico alarido... y del patron valiente blandiendo altivo ]a nudosa Lanza, correr gritando al mar: guerra y venganza. La conclusion de esta elegia es digna de toda ella. Los sentimientos expresados en los cuatro nl-

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DOMINGO DEL MONTE 109 timos versos son tan verdaderos, tan exactos, tan de Espana, que hasta hoy, que han pasado 120 anos de aquella catastrofe, se nota principalmente en la plebe de Madrid este rencor de muerte. hacia el galo, que el poeta queria se difundiese a cien generaciones. La muerte prematura de Maria Isabel de Braganza, que ocupaba el trono en Espana en 1819, y el general sentimiento que caus6 a toda la naci6n esta p6rdida, tanto mss sensible cuanto mis se habia hecho amar por las prendas que la adornaban, y de las cuales se prometia el reino su mayor ventura,.inspiraron a nuestro poeta la segunda de sus elegias. E1 tono de 6sta es totalmente, y coma debia de ser, distinto del de la anterior. En vez de aqueIlos arrebatos tumultuosos de exaltaci6n que dictaba el especthculo de la guerra, se oyen los gemidos planideros y tristisimos de un pecho acongojado. Todo en esta composici6n deliciosa es suave,encantador; pero doloroso y melanc6lico: se la pudiera comparar a. algunas rosas purpnreas pintadas en un lienzo negro. LAy!, vuelve al triste son, citara mia; vuelve de nuevo al querellar doliente, nunca avezada al gusto y la alegria. Cina el cipr6s las canas de mi frente que argent6 de pesar la mano adusta mss bien que de los anos la eorriente. 1Acaso se quejaron de su destino, ni lloraron los males de su patria con mfs pat6tica dulzura los poetas de Mesenia o los de Jerusalen ? y No es 6ste el mismo acento elegiaco de Pindemonte, de Moore y Delavigne ? El mismo es, e igual a ellos debe

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110 ESCRITOS colocarse el autor de esta incomparable elegia. Es inntil citar de ella nada. No tiene un verso que no responda ventajosamente a nuestro elogio. Filadelfia, 1829. DON DIONISIO SOLIS, POETA GADITANO Este autor, conocido s6lo en la Habana por su traducci6n de Juan Calas de M. Chenier, y tal vez ahora mis por la fltima tragedia que ha dado al teatro, titulada Carnila, merece bajo todos aspectos Ilamar la atenci6n de los que en esta patria estudian la literatura espafiola. Causari admiraci6n a los que no conozcan el carActer de Solis la obscuridad en que ha permanecido hasta ahora su nombre. Una modestia extremada, que no ha sido por cierto muy comun en estos nltimos tiempos entre los que han cultivado las letras, y una independencia de Animo incontrastable y fuerte, han sido las dos nnicas causas de que su nombre permaneciese desconocido hasta aqui, a pesar de su marito, y en la misma 4poca en que hemos visto, sin ser muy viejos, alzarse de la nada otras reputaciones, tan poco merecidas. Sin entender las artes de la intriga, estudio que ocupa tanto a los literatos de corte, muy humilde para juzgarse a si mismo, pero muy altivo para envilecerse adulando, puede decirse que Solis habia dejado a la posteridad el encargo de su gloria, si la naturaleza del talento no fuese como la de la luz: brillar siempre a despecho del velo que se le oponga.

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DOMINGO DEL MONTE El buen 6xito que ha obtenido 6jtimamente en los coliseos de Madrid, la representaci6n de su tragedia Camila, la cual, segnn el parecer de los mejores criticos de Espafa, hard 6poca por su perfecei6n en la historia del teatro tragico nacional, le ha atraido involuntariamente en su patria ima celebridad merecida, y tanto mis justa e imparcial cuanto no ha sido de ningnn modo mendigada. El librero Sancha, que ha heredado el mismo patriotismo ilustrado que animaba a su abuelo cuando emprendia las ediciones magnificas de nuestros clasicos, ha impreso esa Camila con un lujo tipografico del cual hasta ahora no se habia visto en Espana ejemplar alguno en obras del mismo g6nero. Siendo el mejor modo de dar a conocer a un autor el manifestar sus composiciones; siente el que esto escribe no tener a la vista sino algunos trozos de las tragedias ineditas, y algunas composiciones liricas, tambi6n ineditas, de Solis. Si es verdad que por la lectura de unos cuantos versos no se puede juzgar del marito total de una tragedia, tambi6n es verdad que por ellos se pueden muy bien barruntar las disposiciones del autor dramatico y conocer sin temor de equivocarse el ingenio natural del poeta y el gusto del versificador. Al menos no se negara despues que se lea la siguiente escena del Tello de Neira, que sabe Solis expresar con felicidad los sentimientos mas nobles y delicados del corazon. El asunto es espaflol, la escena en Galicia. i11

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112 ESCRITOS ACTO SEGUNDO ESCENA SEXTA TELL y su padre BASCO TELLO En fin tu mano, Benefico Senor, me abre el camino Al remedio que busco, t5, mostrando Piedad de mi, me ordenas de que como Mueren los Neiras, de su rey al lado, Contra el que infama iner6dulo tu culto, Soldado de tu fe, muera en el campo, Y deje de sentir. ;Sea bendita Tn clemencia! BASCO Eso si: sienta 'el contrario En su ruina tu dolor: recobra El brillo de tus timbres, mancillados Con un delito, y en las lides, Tello, S4 tn el primero siempre que baiado En sangre de Ismael muestre su acero. Desea, busca, cuanto gloria sea, Y si para borrar es necesario Tu culpa, Tello, que lidiando mueras A manos del infiel, muere lidiando. Morir. iOh, cruel hijo, qu6 deseos Inspiras a tu padre! TELLO De eso, Basco, Nace mi pena, de que s6 y conozco Que los merezco. Pero no perdamos Sin fruto los moments. El sol brilla En medio de su curso; mis soldados En el castillo reunidos, prontos EstAn al orden mifo: Alfonso acaso Titubea en su trono, y de mi lenta

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DOMINGO DEL MONTE Fidelidad se queja. Lo que tardo En ir a su real, tardo en que sepa Que a marchitar los ominosos lauros De Ben Alid aspiro-que deseo Pelear y morir, y deste insano Cruel afecto sofocar la llama Con que en infiernos de dolor me abraso.A Dios te queda, padre... Pero cuida De Leonor en mi ausencia; no su lado Dejes nunca, Sefor: to la consuelas, Que bien lo necesita en el quebranto En que la dejo, y dila... nada, padre: jQu6 la dirias?, nada.-QuizA cuando Sepa mi muerte.-Pero no, tampoco.&C6mo puede llorar de su tirano Leonor la muerte? iAy Dios, pero que mirol jLloras? Ya hay uno, en fin, que lastimado De mi pena se muestre, y a lo menos Compadecido d'61, Here a mi llanto. De todos en mi fin abandonado, Amado padre mio, tn, si muero De todos ofensor, odioso a todos, Tf por lo menos, en el frio marmol Te sentaras, que cubra al triste Tello, Y lloroso dirfs: "fu6 desdichado''. BASCO Tal es el fruto de la culpa, Tello, Cosecha de dolor, etc. El sol mira Al derramar su luz amaneciendo, Correr mi llanto: lAy, Dios!, correr le miran Los blancos astros del nocturno cielo En silenciosa obscuridad, y siempre Atormentado del fatal recuerdo De mi amistad y de mi amor, suceden A dias sin quietud, noehes sin sueno. En Ia otra parte describe una batalla, y las hazafias de Fernando, uno de los personajes de la tragedia. El cuadro no puede ser mAs acabado; helo aqui: 8-2 113

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ESCRITOS FERNANDO A todos excedia. En cuerpos moros Ponia el duro pie: sangre sus manos, Sangre sus armas, el escudo sangre; Todo en 61 era sangre. Los contrarios Que no podian resistir mss tiempo A su ind6mita furia, nos mostraron Con afrentoso miedo las espaldas. ;Victoria inntil! Por distintos lados Miramos rotas en aquel momento Las haces castellanas. El, notando Que el estandarte del Le6n cedia A las moriseas lunas, ''No, soldados, (Con horrible clamor dijo, blandiendo El nudoroso fresno), recobraos, Retornad a ]a lid: LComo si manos Y armas tennis, huis? No, por Ia patria Y por su libertad, venid, muramos: Lidiar por ella o perecer con ella Nos toca '. En esto mira que cercado De un acerado circulo de puntas Se defendia el Rey. Clama Fernando: ''Valerosos del Sil, que necesita Alfonso de socorro: apresuraos En su defensa'', y el primero corre En defensa de Alfonso; y tras sus pasos, Animados por 61, corrimos todos. Rompe, atropella, aterra, mata a cuanto Encuentra en su furor, y con las armas Se abre camino, y se coloca al lado Del anciano monarca, cuando un moro Blandia en torno de su roto Casco El acero fatal. Fernando entonces Asesta al pecho del infiel el dardo Que en ]a mano tenia, y que rompiendo Con impetu furioso mall y jaco Y escudo y pecho, la acerada punta Mostr6 por las espaldas. Entre tanto Que animoso Fernando combatia, Libre nosotros de ]a lid sacamos Al Castellano Rey... 114

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DOMINGO DEL MONTE Su roto campo Queda del Tajo en la arborosa orilla, Que con tardio curso caminando Al mar de Luso, con sus ondas bafia Las eastellanas tiendas, y en el claro Cristal de sus corrientes mece triste Las rojas cruces del pend6n cristiano. Veamos ahora en los siguientes trozos de la Fidima, cuan bien sabe Solis, como Voltaire y los grandes maestros, dar a su estilo el color peculiar del pats y de Jas costumbres en que coloca sus eseenas. Le hemos visto en los versos que dejamos citados, prestando a sus personajes el tono severo de los siglos feudales y caballerescos. Los cuales deslumbran por la brillantez, la profusion asiatica de las imagenes, y la riqueza y las galas del lenguaje, a que tan bien se presta por sus origenes orientales nuestro hermoso idioma. Escena entre OTANES, sdtrapa antiguo del Beino, y su hija FtDIMA FDIMA Con que el traidor... OTANES Muri6, no merecia Muerte tan noble el impostor que pudo Mentir nombre y estirpe, y con indigna Planta, el trono pisar que fue de Ciro, Fingi6ndose hijo suyo, su perfidia Sufre al fin el castigo: y In engafinda Persia, que el sol pasado le rendia Culto y adoraei6n, de iu palacio En los marm6reos atrios; hoy le mira 115

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116 ESCRITOS De cieno y sangre amancillado tronco Con horror o desd6n. FPDIMA Mis bien inicua Trama qui4n puede urdir, Equi6n, padre mio, La descubri6t OTANES Quien pudo descubrirla Fui yo; quien la form los Sacerdotes; Ellos que de ambici6n y de codicia Inflamados, juraban por el infame Era prole de Ciro, y presumian En su nombre reinar. La edad, el rostro Conforme al de Cambises persuadian La fraude al pueblo, que anhelante corre Siempre en pos del error a su ruina. No a mi que recorria en ]a memoria Que Ia infelice y nltima reliquia De ]a estirpe de Ciro, fu6 inmolada De Cambises al miedo, el mismo dia En que 4ste ascendi6 al trono. Apresurado Caminar procuro la noticia Desta traici6n a pocos pero fuertes De entre los nobles persas que al olla, Y pensar que una sien usurpadora Del triunfador del Asia se cefilia La corona inmortal, a un tiempo el alma Les ardia en furor, el rostro en ira. Saco la espada entonces: ''a las armas, Ilustres persas, clamo; la osadia Del infame castiguese, o muramos Siguenme todos: el acero brilla En su animosa mano: del palaeio Pisamos el umbral: en 61 :e olan Ecos de Ilanto y confusion y asombro: Caen a nuestro impulso las fornidas Puertas que los soldados del tirano Sin fruto nos defienden: 61 que mira Inmediata la muerte, busca asilo En una estancia tenebrosa, y fia Su salud a las sombras. Tras 61 entra Con presuroso pie sin que lo impida

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DOMINGO DEL MONTE La duda o miedo el inclito Itafermes. En la sombria Estancia apenas entra, que el tirano Le aferra el brazo en que el puial blandia; So asen los dos, y asidos y luchando Caen los dos en tierra. Dase prisa Darla entonces a partir la lucha, Matando al impostor; pero tenia Suspendido el acero, temeroso De matar a Itafermes. ''No desistas De tu intento Dario; mata a entrambos''. Dice Itafermes: mftanos y libra .De un traidor a la patria: no dudoso Estes ahora: los momentos instan, Mata a los dos Dario. Este blandiendo La espada entonces, con profunda herida Le abre al infame el peeho. En esto el pueblo Que inmenso por los atrios se extendia, Contra nosotros clama: Habl6le, calla, Y en las palabras conociendo mias Su error, y la maldad del muerto Smerdis, Por entre las columnas se disipa Del region peristilo, en silenciosa Pacifica quietud, dfndose albricias De su reciente libertad cual suele Con sus ondas el mar, la blanca orilla Lento batir tras tempestad nocturna. Pero donde campea mAs la fecundidad del autor, su feliz imaginaci6n y la mnsica de nuestra lengua es en los trozos de esta misma tragedia, en que pinta la ceremonia persica para la elecci6n de un nuevo rey. Juzgue el lector por si: En ese llano Que partiendo sus limites con Siria Baina el limpido Ulai, antes que el alba Principle a blanquear en las colinas Que en torno le circundan, reunidos Los nobles estarfn, en quien se libran Los destinos de Persia, y fueran parte En la facci6n ilustre: y el que oprima La espalda al d6cil bruto que primero, Anunciador del numen que le anima, 117

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ESCRITOS Con sonoroso relinehar saludo Al sol, cuando a sus luces abra el dia Las puertas del Oriente, el rico cetro Empuiari del Asia. Esta seneilla Forma de consultar al patrio numen Con aplauso comin fu6 preferida A la cruel de profanar sus aras Con la sangre del hombre... Reunidos Os esperan los nobles en el atrio De Ia regia mansi6n. Con Aureas ropas Los sacerdotes que del fuego santo Custodios son, del oloroso ineienso La tenebrosa atm6sfera llenando, Os esperan al lado del inmenso Concurso de otros nobles, y del sacro Escuadr6n inmortal. El numeroso Pueblo que inunda el p6rtico, de tardo Al sol acusa. De amaranto y rosas Ceflido cuello y frentes, y formando Blanco dosel de palmas, por las cealles Estin de Susa al uno y otro lado Las virgenes de Persia, que de flores Os preparan alfombradas. Inflamados De 6mulo ardor los impaeientes brutos, Con los ferrados pies baten en tanto El resonante suelo, dando al aired La crin partida en crenchas, y aspirando La noble llama que en sus pechos arde Por las anchas narices; que inspirados Estar parecen, de que en ellos fia El cielo sus decretos. Limpio y claro El firmamento luee: de las auras Se eseucha dulke susurrar el bando Lento murmurio, y a brillar prineipia La blanca aurora, que traer el astro Promote al Asia, que en Oriente nunca Para su bien amaneci6 tan fausto. Al momento fatal, que seftalado Fu6 por los sacerdotes, de una inmensa Popular muehedumbre rodeados Partimos hacia el Llano. La alta idea Del futuro suceso tiene en todos 118

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DOMINGO DEL MONTE Con inm6vil terror mudas y opresas Las bocas y las almas: ni aun las auras Con su nocturno susurrar alteran El sacro horror del timido silencio Que en nuestro lento trfinsito nos cerca. En el oriente cAndido la aurora Aparece por fin; brilla tras ella Con espl6ndida pompa el astro hermoso Animador de la infecunda tierra, Infecunda sin 61 mil presurosos Espfritus alados le abren send A su luciente ereador, que alfombra Del nicar de la rosa a manos llenas Y profusion celeste: cuando el alto Prolongado relineho en torno suena Del bruto, a quien Dario oprime el dorso. Ademis de estas dos tragedias y la Camila, se ha ocupado Solis en refundir con acierto muchas comedias de nuestro teatro antiguo. Lucha ventajosamente con Lope, Tirso y Moreto en estas refundiciones, y los versos suyos que ingiere en esa obra no se distinguen de los de aquellos famosos poetas. Tambien ha traducido el Mechant de Gresset, y las tragedias Mahoma de Voltaire, y el Albufar de Ducis. Ojali hubiera tenido la misma suerte el malhadado Otelo de este nltimo autor; al menos hubieramos gozado de la traducci6n de la (mica dote que tiene la tragedia francesa, que es la excelencia de la versificacion. Suyas son tambi6n las traducciones de Julieta y Romeo y la Misantropia, que basta ahora, han corrido anonimas. La imitaci6n que hace Ducis en aquella tragedia del terrible episodio del Conde Ugolino de Dante, no ha desmerecido en nada en la traducci6n de Solis ni se tropieza tampoco en 119

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ESCRITOS la de la obra de Kotzebue con las construcciones gilicas, que hacen tan desapacibles a los oidos bien ensenados la mayor part de las traducciones del dia. Despu6s de leer las muestras que se han presentado, no habra la sospecha de que un espiritu de ciega parcialidad es el que ha dictado esos elogios. No ha movido otro interns al autor de este articulo que el de hacer participes a nuestros compatriotas de los preciosos rasgos que extract de las obras de Solis, que 61 mismo (y to dice con orgullo) le proporcion6 confidencialmente. Se contaria por muy feliz, si estas pocas lineas que consagra a su memorial, llegando a sus manos, to alentaran a hacer una edicion complete de sus obras, y a que reclamara con tanta raz6n como Monti. (El Mensajero Semanal, Nueva York, 1829. Pig. 195. Bibl. Nacional.) LAS POESIAS DEL DR. MADRID (1) EL aprecio general de que goz6 este sujeto estimable, durante su mansion en esta ciudad, y que obtuvo con justicia por sus excelentes prendas morales y sus buenos conocimientos en medicina contribuy6 tambi6n a su reputaci6n literaria. Dotado de una amabilidad que le ganaba los corazones de todos los que le trataban, y de una rectitud y generosidad de caracter que le hacia sim(1) Poesias del doctor don Josh Fernandez de Madrid. 2' edition. Habana, 1830. Imprenta Fraternal. 1 tomo de 106 paginas en 89 menor. 1_0

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DOMINGO DEL MONTE patizar con las almas mas nobles y bien templadas, presto se form un circulo de apasionados en los hombres mas instruidos y de mejores principios de esta poblaci6n. Las circunstancias lamentables que le obligaron a abandonar su patria, a establecerse entre nosotros, fueron un motivo mas para captarse el afecto de los habaneros, siempre hospitalarios y compasivos. El estado, por otra parte, en que se hallaba la literatura en la Habana, cuando empez6 a publicar sus producciones po6ticas, era muy diferente del que se prometian los sensatos al comenzar este siglo, cuando varios individuos de la Sociedad Patri6tica, dotados de ingenio y de buen gusto, daban a luz en el Papel Periodico ensayos bien escritos sobre materias literarias en prosa y verso. Por una fatalidad que parece que persigue a este g6nero de estudios en la isla de Cuba se amortigu6 el celo de los fundadores del Papel Periodico, bien por disgustos insignificantes entre si, o bien por causas mas poderosas; lo cierto es que desertaron de la redaccion y aun de la Sociedad, privando a su patria del fruto precioso de su talento y de sus vigilias. Luego en la primera 6poca, en que la libertad de imprenta abri6 las puertas a todo genero de escritos sin responsabilidad alguna, s6lo se vi6 salir de sus articulos diatribas impuras, que asi ofendian la raz6n, como el buen gusto. Exceptuando las curiosas pftginas estadisticas del Patriota Americano, la Historia de la Habana de Vald6s, y alguno que otro cAustico chiste de D. Chilibrdn de las siete alforjas, que no 121

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ESCRITOS siempre consultaba la decencia y el decoro, ; qui6n se acuerda ya de las perdurables 6glogas y fastidiosas disertaciones en verso de Bergano, que fu6 de Lo mejor que se publie6 entonces, ni de las coplas insulsas que insertaban el Diario Civico, la Cena, la Loncha, etc.? Poco o nada se adelantd del aflo 14 al 19. Hasta la mdsica en6rgica de Zequeira guardaba silencio; y para despertarla fu6 preciso que un amigo suyo Lo invitase a cantar las bodas de Isabel de Braganza con el Rey de Espana; entonces, aunque tr6mulas, dieron las cuerdas de su lira sus nltimos acentos, armoniosos y bellos todavia, a pesar de que no la pulsaba ya con la mano firme y segura que el anlo 8 le hizo producir el Dos de Mayo. Los j6venes que por aquel tiempo se dedicaban a este estudio, aunque con buenas disposiciones, carecian sin embargo de modelos bien escogidos. Iriarte y Arriaza eran sus tipos, y Rengifo su pauta: con tan infelices guias un Lope o un Rioja se hubieran hecho prosaicos. En estas tristes circunstancias en que, si habNa alguno que comprendiese la filosofia de las letras, no comunicaba su doctrina a nadie, aparecii en la Habana don Jos6 FernAndez de Madrid. El merito incontestable de sus conocimientos cientificos, expuestos en diferentes Memorias, premiadas en concurso por la Sociedad Patri6tica, y las otras dotes que le adornaban, y de que ya hemos hecho menci6n, le hicieron conseguir tambiAn el lauro de poeta. Llenos del mis profundo sentimiento, y llevados s6lo del deseo de rectificar el 122

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DOMINGO DEL MONTE juicio de la juventud cubana que se dedica a la literatura, y de vindicar tambien a nuestra patria de la tacha que pudiera recaer en ella, si se viese que nos equivocabamos en la calificaci6n de nuestras obras de ingenio, nos proponemos en este articulo el desagradable tema de desengaiar y de quitar ilusiones. En tan dura empresa, sin embargo, nos anima la idea consoladora de que los entendimientos justos y despreocupados conoceran la rectitud y sencillez de nuestra intenci6n, y no nos achacarAn pretensiones ridiculas, ni miras bastardas y rastreras. El poeta ace; este dieho, que no por su vulgaridad ha dejado de ser menos positivo, se debe aplicar a todo el que, sin conocerse a si mismo, y tomando algunas disposiciones pasajeras, y eierta aficion a la poesia, por aquel espiritu irresistible, inspirador y valiente que todo lo anima, y que hace reproducir en los versos del verdadero poeta los cuadros magicos de la creaci6n y las tempestades del alma, se persuade, que es llamado tambi4n a tan alto destino. Es tan deleitoso el ejercicio del arte que produce tales encantos, atraen consigo sus aciertos tanta y tan purisima gloria, que los hombres mas sesudos y entendidos de todas 6pocas han suspirado por poseerla. Cicer6n, el mayor orador de Roma, su c6nsul, su libertador, mendigo los favored de las musas, sabiendo que no era poeta. En nuestra Espana tenemos un ejemplar, eien veces citado como prueba de este vano empefo en luchar inntilmente con la indole propia, que es 123

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ESCRITOS Iriarte. Al numero de estos autores, estimadisimos por otra parte, debe agregarse don Jos6 Fernandez de Madrid. Si, ya es tiempo de declararlo: Madrid no naci6 poeta. Flojedad en la concepcion de los pensamientos; negligente incuria en el lenguaje; laxitud y dureza en la versificaci6n; he aqui en compendio el eardcter general de sus poesias: earacter rara vez desmentido con uno que otro acierto casual que aparece en su colecci6n, y que s6lo sirve para hacer inds patentes sus defectos comunes. Una de las dotes capitales que debe poseer el poeta, para merecer este nombre, es una fuerza en las percepciones, que luego se comunique a la expresion de ellas; de donde se deriva despuss la exactitud de las pinturas y la corporeidad de las imigenes de la fantasia. Esta fuerza de concepci6n es la que tiene Homero cuando nos hace cuasi palpar en los versos inmortales de su Iliada los guerreros y los dioses del cerco de Troya; o cuando, con no menos verdad, nos representa los hogares domssticos de Itaca, la viudez de Penelcpe, y las pat6ticas escenas entre el leal Eneas y el desconocido Ulises. Discurriendo luego por las composiciones de los que han merecido el nombre de poetas, desde Homero hasta Itosotros, vemos en ellas el sello indeleble de esta perception profunda que deja tras si huellas tan indestructibles y luminosas. No hagamos mis que recordar los nombres cardinales de Virgilio, de Dante, de Milton, de Shakespeare, de Lope de Vega, 124

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DOMINGO DEL MONTE de Calder6n de la Barca, y al moment recordaremos tambian el vigor de sus mentes privilegiadas y de sus ingenios poeticos, porque les fu4 dado pereibir intensamente, y supieron expresar por consecuencia con perspicuidad y energia sus conceptos. Recorramos al contrario las obras de los autores que no alcanzaron tan alto don, y que por lo mismo no fueron poetas, a pesar de los esfuerzos del estudio mas tenaz, y de la mas impertinente perseverancia. Estos, que son los mas en todas las literaturas, se distinguen por 1o vago, general e incierto de sus pinceladas por la confusion de sus ideas, y por un prurito imprescindible de imitar, de amplificar y de echar a perder y profanar sin misericordia los rasgos mas sublimes de la verdadera poesia. Contrayendonos a nuestro Parnaso, contemplemos el tibio Boscin, juzgindole igual al tierno Garcilaso, hacer glosas y escribir canciones soporiferas; veamos al mediano MontalbAn atormentado en su ciega admiraci6n por Lope, del deseo de imitarle, dar al teatro comedias de que se refa luego el maligno Quevedo; observemos al maestro Sanchez de las Brozas, escoliasta insigne de Virgilio y de Persio, querer con su arrastrada y muerta versificaci6n hacer odas horacianas y pretender competir en ellas con el inspirado Le6n, y acereindonos mas a nuestros tiempos, ahi est. Montiano, Trigueros, Monteng6n, juzgAndose en el siglo pasado quizAs iguales al robusto Termodoc125

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EsCEITOs ciaco (1), al suave Mel6ndez, o al sazonado y culto Moratin. Y viniendo a nuestro autor, leemos sus versos, y notaremos el empeno que pone en trasuntar los conceptos de Chateaubriand, de Delille y de otros poetas franceses, sus anicos modelos, pero revisti6ndolos de formas tan comunes, tan inarmoniosas y forzadas que bien claro se trasluce no fu6 su mente el Campo original en que se fecundaron ni el terreno feraz en que trasponiendolos habfan de medrar con el suyo propio. En comprobaci6n de lo dicho, Abrase un libro por cualquier parte; que si el que lo abre tiene sentido po6tico no dejara de convenir con nuestra opinion. Mas porque no se crea que a falta de ejemplos divagamos en generalidades, l6ase toda la dedicatoria, en donde no se encontrari un verso que suene bien, ni una idea que no sea una vulgaridad. Examinemos la primer de sus Rosas, en que a los defectos peculiares de su manera, union el de la mala elecci6n de su asunto: en ella se propuso celebrar mhs bien la derrota de la esencia de la virginidad: se necesitaba, pues, para manejar con delicadeza tema tan resbaladizo la decencia mAs escrupulosa de expresi6n, a fin de no alarmar el pudor de la deidad que se pretendia cantar; y Madrid, por desgracia, no sigui6 este camino, antes se pone a hacer larga muestra de circunstancias tales, que ninguna mujer educada regularmente las oira sin ruborizarse. Y no le vale por dis(1) Con el nombre de Flumisbo Termodocciaco era conoeido entre los arcades de Roma don Nicolas Fernandez de Moratin.-(Nota de DEL MONTE.) 126

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DOMINGO DEL MONTE 127 culpa lo que luego en unos sfficos, tan cansados como son especiosas las razones que contienen, dice: "La poesia sus franquezas siempre Se ha permitido Sabed, censores que afectAis decencia, Que los poetas, aun los mas honestos, los mas modestos, han usado todos De esta licencia. Yo no he cantado criminal deseo Ni enganos negros de un amor furtivo, Si el fuego activo, la sagrada antorcha Del Himeneo''. (PAg. 22.) La mayor injuria que pudiera hacerse a la poesia era tacharla de indecente por esencia; no porque haya habido Ovidios y Marciales, serf licito al poeta imitarlos en sus licencias o franquezas, como dice Madrid: tambi6n ha habido otros villanos que no han sabido cantar en sus liras envilecidas mas que el triunfo de los altos y poderosos, y no por eso diremos que es del caricter de la poesia el ser vil y baja. Tampoco es disculpa de la indecencia decir que no la produjo criminal deseo, sino el fuego activo del matrimonio. En Roma condenaron a un senador a salir de la sala del Consejo porque se supo que en presencia de su hija doncella habia dado un beso a su mujer. Nunca el himeneo legitima la falta de decoro: aguarde allA, como el amor, sus caricias para los retretes mas escondidos, y no venga impudente y con mala gracia a descubrir en pnblico los misterios del lecho nupcial. Igual flojedad de pensamientos, unida a la falta de decoro y de fuerza de expresion, se nota en la

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128 ESCRITOS Rosa del deleite. -No se ven reproducidas en sus descripciones las ideas mas bellas y halagilenas del modo mas comnn 'I No se percibe al momento que son de ajeno caudal, y que s6o han dejado al pasar por la mente del escritor una huella ligerisima y confusa de Jo que en su origen fu6 muy animado ? Los cuadros que presenta, aunque formados con cierto esmero de parte del pintor, en la ejecuci6n se resisti6 el pincel rebelde a la voluntad de la mano que Lo guiaba: asi fu6 que los dibuj6 de tal arte, que mas parecen bosquejos informes que representaciones buenas de objetos deleitables: resultando de aqui que le qued6 a la pintura toda la indecencia de los cuadros del Albano o de Tibulo, sin alcanzar ni aun remotamente la gracia y la frescura que s6lo han sido parte a que se perdonon las licencias del diseno del uno, y del plectro del otro. Baste para probar el mal gusto del autor en esta composicion, citar la malhadada ocurrencia de poner a un amor de los que jugaban con la diosa del Deleite, a sus pies y aL descuido, levantindole la ropa, y dejAndole el alabrastro de la p7erna Descubierto en gran parte. (Pfg. 5.) y el otro recuerdo de la aieja aventura de la lluvia de oro, en que mas que el poder del deleite se prueba el de aquel precioso metal. Si vamos asi examinando uno a uno los varios cuadros que escogi6 para formar el todo de esta Rosa, iremos notando la misma carencia de gracia en la ejecu-

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DOMINGO DEL MONTE cibn hasta cuando ofrece objets que por su naturaleza no debia respirar mas que suavidad y donaires: mirese si no' este trozo, que cierto es de los mias animados de la composicion present. ''Mil veces venturosas las sencillas Y tiernas avecillas, Bellos caprichos de naturaleza, y modelos de gracia y ligereza, Es tan solo el deleite quien las gufa, Quien les da sus colored, su armonia, Quien les ensefia a fabricar sus nidos, Cunas que flotan a merced del viento Con sus hijos queridos, Esos dulces cantores, De los bosques delicia y ornamento, Gozan en libertad de sus amores, Y no conocen el remordimiento. Entre ellos no hay ley dura Que se oponga a la ley del sentimiento Ni es un crimen para ellos la ternura''. (Pig. 6.) Es preciso no tener absolutamente idea de 1o que es bello en poesia para no percibir al momento en estos versos, que debieran ser naturals y dulcisimos en vez de lAnguidos y desapacibles, la escasez de giros propios, la pobreza de frases y epitetos pict6ricos en que tanto abunda nuestra lengua; a lo que se afiade el no conocer el secret de presentar de un modo nuevo e interesante im&genes comunes por repetidas. Los versos que siguen a los que acabamos de transcribir tienen, sobre todo, este nltimo defecto. Desde el himno famoso a Venus, de Lucrecio, en su poema De Rerum Natura, traducido con tanta maestria por don Alberto Lista, hasta los rasgos rlocuentisimos de Cienfuegos en su oda a la Fri9-2 129

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ESCRITOS mavera, se ha estado repitiendo el mismo tema, que en esta parte de su tercera Rose ha querido reprodueir Madrid con tan poca novedad de expresi6n. v en versos tan triviales y pobres Como estos: De humana care hambriento El tire brama horrible, o en las montafas ruge el l cn fiero, Amenazando al timido viajero; Yas oye a la leona, y al memento El deleite Io mueve, y ya es sensible; Porque no hay en el mundo alguna fiera, Ni el tigre, i el le6n, ni la pantera A la voz del placer inaccesible. (Psg. 7.) Sigue, al simplificar la idea, afadiendo la siguiente n6mina prolija de amartelados del de'cite: Piosa de los deleites, a tu imperio Los hombres obedecen igualmente; Y ]quidn tu grato estimulo no sientel El magistrado circunspecto y serio, El ufiido y austero anacoreta; El pobre, el poderoso, El ameno poeta; El abogado esteril y orguloso; El hip6crates, ivido pedante; El marquis arrogante, El joven, el anciano; El rfistico sencillo, el cortesano; Y en fin desde el mendigo hasta lOs reeves Todos estin sujetos a sus leycs. (Ibid.) Luego, no contento de este inventario, lo comenta. y recapitula de este modo: En fin. undie est
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DOMINGO DEL MONTE Ama todo lo viviente; El fil6sofo austero siente que ama; El tigre atroz, voluptuoso brama, Y tremendo en su amor, le6n rugiente En el desierto a la leona llama. (Pig. 8.) Ciertos estamos que nadie que haya leido y saboreado la poesia, no ya en las producciones del Parnaso antiguo peninsular, sino en cualquiera de los versos de los poetas cis-atlanticos Heredia, Zequeira u Olmedo, extraiiara la justicia de nuestra critica. A los que parezca, pues, rigurosa y severa, y exijan que les digamos de que otro modo pudieran emitirse mejor las mismas ideas de la Rosa tercera, les corresponderemos, citandoles unos versos de Cienfuegos, que transcribimos aqui para que los comparen con los de Madrid, bien seguros de que, si el lector tiene alma, notarA la distancia inmensa que hay de las concepciones ardientes y profundas de un Poeta, aunque sea incorrecto en su lenguaje, a los pilidos reflejos de un escritor, a quien no bastaba ser sensible para alcanzar aqu4l. Amor, amor, la tierra, el firmamento todo anuncia tu yel. Doquier envio Los mustios ojos, de tu antorcha ardiente Me acerca el resplandor; doquier tn acento Me here, y veo que hasta el polo frio La inspiraci6n de tu deidad resiente Su indestructible yelo por to mando Se enternece, flaquea, y derretido Despeiandose cae: tiembla oprimido Con su mole el ocano, y bramando Tus cultos misteriosos Lejos proclama con ecos montaflosos. 131

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ESCRITOS En tanto el Atlas el feroz rugido Repite del le6n, que centelleante, Desordenada la gentil melena Por las selvas se agita a] encendido VolcAn que le devora. El que arrogante En otros dias por la ardiente arena Paseaba feliz su calma fiera, Ora esclavo, sin paz rinde impotente Al yugo del placer Ia ind6cil frente; Y al par de su rugiente compafiera, Con formidable agrado Adora a su pesar al Dios alado. Y no se diga que es mal m6todo el juzgar por comparacion en materias de gusto: el verdadero poeta escribe en to que siente, como Cienfuegos, y 'un como Homero; y de lo contrario no merece el litulo de tal. S6o se distinguirA de sus antecesores y contemporaneos en la direcei6n que d6 a sus composiciones conforme al car5cter peculiar de su ingenio; bien asi como se distinguen entre ellos los individuos de una misma especie por los rasgos particulares del rostro de cada uno, conservando todos sin embargo en sus facciones el aire inequivoco y la fisonomia general de ]a raza a que pertenecen. En la Rosa de la Montaita, que no es mias que una reminiseencia remota de las espl6ndidas escenas de Atala de Chateaubriand, y cuyo asunto no puede ser mIs patetico e interesante, se convenceri el mas ciego apasionado de Fernandez Madrid de la certeza de la asercion que aventuramos al principio, cuando dijimos que no habia nacido poeta. ; En qu6 otro tema pudiera haberse enardecido mIs su numen, si lo hubiera tenido, que en la 132

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DOMINGO DEL MONTE expresi6n de los afectos mhs derretidos que debi6 sentir, en la situaci6n mis critica en que puede hallarse un hombre: solo, perseguido, infeliz, en medio de las asperezas de las sierras, rodeado de toda la terribleza y sublimidad de las soledades americanas, y teniendo a su lado ua esposa inocente, sensible, bellisima, como lo era en efecto la del autor' ; Y emAl fn6 el resultado de unas impresiones tan fuertes, y poderosas por si solas de servir de musa y de inspiraci6n a cualquiera que hubiera tenido en su mente la menor chispa de ingenio po6tico? Pues el inico resultado fu6 acordarse, mas bien como literate que como hombre, de la Virgin de los iltimos amores del Vizeonde franc6s, y no formar siquiera un verso, que pueda llamarse tal, excepto los cuatro nltimos, con cuyo ealor debiera estar escrita toda la composicion. No necesitaba ni de este calor de expresi6n, ni de mucha fuerza de imaginativa la concepci6n y desempeno de la Malva rosa, que pertenece a un g6nero templado y cuasi diddetico, lo mismo que El orgullo vencido y La constancia, composiciones anacre6nticas que no pasan de una vulgar mediania, y que, como todas las de su especie, nunca contribuyen por si solas a la reputation de ningin poeta. MAs originalidad percibimos en la Rosa octava, es decir, en la idea de celebrar a ]a salud, como fuente de nuestra felicidad; bien que su desempeno es desgraciadisimo, pues hasta en la transiei6n en que interrumpe el poeta la celebraci6n de su triunfo por haber salvado, como mdico, a la beldad, 133

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ESCRITOS y en la cual debia haber manifestado la ternura melanelica de su alma, se nota con desconsuelo la flojedad de la versificaci6n, como si las cuerdas de su lira no respondiesen acordes a los sentimientos de su coraz6n o, para hablar sin metkforas, como si sus facultades mentales, en poesia, fuesen muy inferiores y no bastasen a expresar las emociones de su pecho, bueno y sensible por naturaleza. Esta observaei6n tiene mayor fuerza aplicada a las Rosas novena y d6eima. En ella vemos al autor, tal cual era con todas sus excelentes cualidades morales, hijo amorosisimo, esposo tierno, padre amante, buen hermano, y amigo y hombre honrado a toda prtfeba: pero, por desgracia, nada de e3to, aunque contribuya much, no basta para ser poeta, y poder en consecuencia expresar con la magia simpatica y la conmocion divina del poeta estos sentimientos, que son sin duda los mks hermosos, y los que mks honran al human linaje. Las tres primeras estrofas de Ia Rosa cuarta nos han parecido bellisimas, y si hemos de decir la verdad, lo mks acabado de la colecci6n, por la ternura del pensamiento, felizmente expresado en verses de buena ley. Pero las que siguen descubren bien a las claras la natural aridez de su ingenio en materia de verses, puesto que la verdadera inspiraci6n no le dur6 sino muy poco en una poesia tan corta y tan ligera. Las cuatro estrofas siguientes son no s6lo vulgares, sino falsas en sus pensamientos y frias en su expresi6n. La restante parte original del libro participa de 134

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DOMINGO DEL MONTE la misma falta de fuerza en la concepci6n de las ideas, y por consecuencia, del vigor y la propiedad del lenguaje, y de la armonia de la versificaci6n. Nos parece suficiente el andlisis que en esta parte acabamos de hacer de las Rosas, para que se nos excuse el trabajo de seguir examinando una por una las demis composiciones, pues nos verfamos precisados a repetir enojosamente en cada cual las mismas observaciones que hemos hecho respecto de aqu6Lias. El otro vicio capital de las poesias de Madrid consiste, en cuanto a su expresion, en la incuria de su lenguaje, que hace a sus versos triviales y los afea con el peor y el mIds imperdonable de los defectos, que es la vulgaridad. Apenas comienza uno la lectura de la Rosa primera, cuando tropieza con el provincialism cubano tgnico, en vez de tnnica, que di6 mucho que reir en Espana la primera vez que lo leyeron en esta composiei6n. Para no cansar a nuestros lectores con frecuentes citas en punto que estd tan manifiesto, nos contentamos con seflalar el siguiente rengl6n: Tus padres te dejaron a mi arbitrio. (Pig. 1.) Lo cual no es verso ni poesia, como tampoco Lo es esta otra linea Cuando sent! tu rostro humedecido. (Ibid.) 135

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ESCRITOS de la misma Rosa, ni el siguiente de la Rosa segunda, Alguna vez con ella me acostaba (peg. 3.) ni estos otros: Es tan s6lo el deleite quien las gula (pag. 6). Que se oponga a la ley del sentimiento (p. 7). El deleite lo mueve y ya es sensible (Ibid.) Sobre fus labios frescos y olorosos Es donde hallan los besos amorosos (peg. 10). El orgullo es el flanco (peg. 14). Y mil mis, que se encuentran derramados por toda la composicion. N6tese la trivialidad e impropiedad de los vocablos arbitrio, humedecido y acostaba; la ex6tica construcei6n del verso "es tan s6lo el deleite, etc."; lo mismo que la de los otros dos sobre tus labios, etc., la acepci6n extranjera en que se toma la voz sentimiento, que en espaiiol no significa nunca, como en francs, sensibilidad, sino pesadumbre, y en plural, afectos; la poca gracia y desembarazo de la frase "y ya es sensible", sabe a vulgaridad; y a vulgaridad y ademAs a galicismo imperdonable, el flanco de la nltima cita. "Ninguna cosa debe procurar tanto-dice nuestro culto Herrera-el que desea alcanzar nombre con las fuerzas de la elocuci6n, como la limpizea, escogimiento y ornato de la lengua... mayormente en la poesia, que tanto requiere la elegancia y la propiedad..." g Qu dira, pues, este divino ingenio, cuya principal diligencia en sus atildadas y limpias composiciones fu4 la armonia del verso y la propiedad y gracia de los vocablos, al ver las faltas que hemos indicado, y que aun pudieran per136

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DOMINGO DEL MONTE donarse por lo atrasado de los tiempos, si estuviesen compensados por bellezas de una imaginaci6n brillante, o de una sensibilidad profunda y conmovedora? Lugar seria este a propr6sito para examinar la question que tanto se ha disputado, sobre si debe haber o no en las lenguas una dieci6n poetica distinta de la de la prosa. Y tanto mas a propasito seria, cuanto que todos los que caen en el defecto de languidez de expresi6n, o que la admiran equivocadamente en sus autores favoritos, toman por pretexto siempre la naturalidad; como si esta dote preciosa, sin la cual no puede haber poesia, no s6lo en Io tocante a letras, sino aun en la vasta jurisdieci6n de su domino en el universo, se opusiese en lo mfs minimo a la cultura y puleritud del lenguaje. Pero seria por otra parte reparable que nosotros, levados de un deslunbrado celo, intentasemos ahora entrar como campeones en una liza, en que han probado ya sus bien templadas plumas los acreditados poetas espafioles Lista y Viru6s, y el no menos c6lebre poeta ingl6s Guillermo Wordsworth (1), y en la que no han dejado nada (1) V6anse el pr6logo a la excelente traducci6n de la Eriada de Viru6s; el juicio critico de ella por Lista inserto en uno de los nfimeros del Censor; la contestaci6n de Virtes publicada junto con la traducci6n del poems La Piti6, de DELILLE; un articulo de la Gazette de Bayona en que se habla de otro del Globo de 5 de noviembre de 1829, y las luminosas observaeiones con que acompai6 WORDSWORTH la segunda edici6n de sus Lyrical Ballads.(Nota de DEL MONTE.) 137

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ESCRITOS que desear a los diseretos y estudiosos en este capitulo de critica filosofica. Una cosa, sin embargo, es creer que las voices que pueden entrar buenamente en la composici6n de una prosa noble y elegante, como la de Granda o de Jovellanos, no son dignas de admitirse en poesia, porque las rechaza una aristocracia antojadiza de vocablos, que de ninguna manera existe, ni reconocemos, siguiendo a los autores citados; y otra que pueden entrar en versificaeion palabras y giros impropios o que no estn en armonia con el tono general de la obra, asi como, por los mismos principios, tampoco entraran en un buen discurso en prosa. Conforme al caracter de ]a composici6n, bien sea hecha en rimas o sin ellas, han de ser las palabras y giros que la formen, so pena de que aparezca sin la conveniente propiedad, y por supuesto, sin alcanzar el fin que se propuso su autor al escribirla. Qu6 predicador, por ejemplo, que conozca la dignidad de su ministerio, si tiene que representar las caricias del concupiscente, para anatematizarlas, no usara de mejor grado la palabra 6sculo, que por su formaei6n latina y ser inusitada en el trato comdn, no suena tan inhonesta, pronunciada en el templo, que no su otra sin6nima e indecorosa de puro vulgar. Y no s6lo por su dignidad, sino por decencia y pulcritud de estilo, se esquivan (y es precepto de retoricos) mil t6rminos y modos de decir en las oraciones en prosa. Con igualdad de raz6n, pues, deben esquivarse en poesia semejantes palabras y giros, teniendo presente, adems, que 1s8

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DOMINGO DEL MONTE siendo este arte puramente de imitaci6n, como la pintura, bien ha menester buscar con prolijo esmero aquellas voices mas grAficas y animadoras, que son su 6nico instrument, y con las cuales s6o ha de dar cuerpo e infundir alma a las formaciones fanthsticas de su mente. De aqui proviene el que se exija en verso, tanto como en prosa, la pureza del lenguaje, la perspicuidad de la dicci6n y la exactitud en la sintaxis, a Lo que se agrega para su total completamente e irresistible poderio, la mnsica de los consonantes y la armoniosa combinaci6n del ritmo. Si aplicamos a las Poesias de Fernandez Madrid esta doctrina, que nos parece la mas racional, como derivada inmediatamente de La que nos dej6 consignada en sus exquisitas obras la antiguedad, y han seguido despu6s, casi por instinto de buen gusto, los moderns de todos los paises, no podremos dejar de convencernos que todavia les falta much para que sean dignas de llevar ese nombre. No amontonaremos aqui mas ejemplos de sus defectos positivos en lenguaje; que bastan y sobran para nuestro intento los que ya se han apuntado: ex jungle leone. jPero por qu6 no hemos de echar de menos en unas poesias castellanas el brio y la soltura de la frase nativa, y aquella bizarra y culta marcialidad de estilo, que siempre ha sido el patrimonio envidiable de la Musa espafiola, y aun de las musas en general? I Por qu4 no hemos de extranar el ver, en lugar de todo esto, una perpetua vulgaridad, pecado que, en sentir de un gran 139

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ESCUITOS maestro en el arte de conmover a los hombres con la palabra, es ann peor que la franca desvergiienza; "porque en 6sta-aanade con su natural desenfado -puede entrar al cabo el talento, el donarie y hasta un pensamiento profundo, mientras la otra se reduce a flojas y abortadas tentativas de hacerlo todo, sin poder alcanzar nada"? (1). No se confunda, empero, la elegancia cortesana del estlio con la afectaci6n hinchada y repugnante; ni mucho menos la vulgaridad con la naturalidad. Marcial y cortesano es Cervantes hasta en los pasajes en que tan al vivo retrata las chistosas sandeces y la malicia campesina de Sancho, y no por eso deja de ser naturalisimo. Cuito por el mismo estilo es el Lazarillo de Tormes, en que a leguas se trasluce en el autor al hombre fino v al literato aventajado, que sabia lozanear con su picaresco asunto, sin tocar jams en lo sandi ni en lo memo. Culto y elegante tambien es Moratin, el hijo, en sus comedias y en sus epistolas, y nadie le negara el tino con que supo pintar la candida sencillez de una Nilia, ni el prosaico apetito del hambriento D. Ermeguncio. Galan y noble y muy urbano ademis es Martinez de la Rosa en las apasionadas e interesantes escenas de su Conjuracidn en Venecia y en los fAciles y sentidos versos de su epistola al Duque de Frias; y no puede haber escritor mAs natural, ni que mas tenga el envidiable secreto de ganarse la voluntad de sus (1) LonD BYnoN: Carta sobre Pope.-(Nota de DEL MONTE.) 140

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DOMINGO DEL MONTE 141 lectores. Veamos por 41 como, por lo contrario, careejan de esta dote, que por si sola ciertamente no formara un poeta ni un poema, pero que sin ella ningin poeta ni ninguna poesia valdrf nunca nada, los ya casi olvidados Trigueros, Colomer, Norofla, Iriarte, Salas, todos ellos, tanto mAs vulgares cuanto mrs elevados fueron los temas que se propusieron cantar. Para los lectores de esta revista que no hayan leido el libro de Madrid, copiamos toda enter la Rosa de la Salud, a fin de que por si juzguen del g4nero de vulgaridad de que adolece tambien por desgracia su apreciable autor, y que no estaba en este o esotro pasaje de sus composiciones, sino en la esencia de todas ellas. Es Ia salud una deidad amable Alegre, fgil, festiva, voluptuosa; Y es RU padre Esculapio, venerable Y compasivo anciano: Una serpiente lleva en una mano, Y en la otra tiene un mirto y una rosa: Duerme tranquila en brazos de Morfeo: La despierta el Deseo; Le bacen la corte Baeo y los Amores, Y su gracia y favored Viene a implorar a veces Himeneo. No nos hace dichosos la riqueza Ni la gloria, el saber y los honores Nos hacen venturosos: A cuAntos poderosos He visto llenos de aflieci6n y Into, O gimiendo en un leeho de dolores, Y pagando el tributo Con que al hombre grav6 naturaleza, A las graeias he visto y la belleza LAnguidas y amarillas; Sin rosas ni jazmines sus mejillas; Ajados sus semblantes, Quo su esplendor perdieron y freseura Sin contornos sus formas elegantes;

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ESCRITOS Cien veces las he visto suplicantes Con la salud pedirme la hermosura. Dichoso, complacerlas he sabido; Y en muchas ocasiones Su salvador he sido. Sin el arte de Ovidio una receta Me gan6 sus sensibles corazones. Feliz el que ha nacido Al mismo tiempo m4dico y poeta Dos veces laureado Por Minerva y Apolo, en sus canciones Celebra la salud que 61 mismo ha dado... Qu6 digo presuntuoso, fascinado Engafiarme procure; Feliz en mi delirio me figure Cuando vivo mis triste y desgraciado ;Ay! todo lo he perdido, Ni la salud siquiera me ha quedado. Los males de mi pecho devorado, A los males de mi alma se han unido. De lngrimas amargas y copiosas, De luto y palidez se ve cubierto, Y iojala que ya hubiera fenecido El cantor de las rosas! No entra el dolor en el sepulcro yerto, Pero ya que los hados, No s6 si favorables o si adversos, Conservan los instantes desdichados De mi vida angustiada y miserable; Yen, oh salud amable, Ven al concierto de mis dulces versos, Faeiles, descuidados, Ingenuos y sencillos como el pecho Del perezoso autor que los ha hecho: Ven, oh, precioso bien de los mortales, Dame risuefia el 6sculo amoroso; Y poni4ndole termino a mis males, Tranquilo y en el seno del repose, Con acento armonioso Y con lira mas suave y acordada, Rosa de salud, seras cantada. (Pag. 15.) Y de prop6sito hemos escogido esa Rosa, por que en ella, como hemos dicho antes; es donde encontramos mks originalidad de pensamientos; que si 142

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DOMINGO DEL MONTE por malicia hubiaramos citado, no habriamos dejado de aprovecharnos de los sificos del Lorito de Laura o de la carta de uno nova a una amiga suya. Mas no siendo nuestra intention satirizar por mala voluntad o por capricho, sino ayudar en lo que podamos con critica impartial y desapasionada al estudio de las letras en nuestra patria, indicamos con buena fe y con franqueza lo quo nos parece malo, dando siempre la raz6n de nuestro parecer. Aunque en material semejantes a las que tratamos, "el raciocinio y el anflisis nunca legan hasta donde alcanzan el buen gusto y la sensibilidad", irbitros supremos y fuentes principales de las emociones del coraz6n y de la delicadeza de la critica, hariamos, sin embargo, gustosos un examen prolijo de esta composici6n, para determinar los puntos en que resalta mas o menos la vulgaridad quo le hemos achacado; si no temi6semos fastidiar con 61 a nuestros lectures, alargindonos mas de lo quo conviene a la naturaleza de este articulo. Ninguno dejarA por eso de conocer, sin necesidad de quo se lo advirtamos nosotros, lo importuno que fu6 rodear a la salud, ya transformada en Diosa amable, de personajes mitol6gicos, mayormente en una epoca en que tales alegorias han perdido su prestigious hasta en las escuelas de retorica, y en que se nos representan, usadas por los escritores del dia, como un anacronismo, o s6lo como meras caricaturas de los objetos que pretendian figurar. No menos notary cualquiera la vulgaridad de la frase, le hacen la corte, tan impropia como trivial; 143

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ESCRITOS y el desalifo y negligencia con que estA expresada la proposici6n que sigue y todas sus consecuencias, en t6rminos que ni an simple preceptista de moral, en sus didfcticas disertaciones, la explicara con tan poca novedad y fuerza. Cuando habla un poeta, le suponemos conmovido de una pasion, ayudada de los prestigios de la fantasia, que nunca le termite expresarse con la frialdad desanimada de un expositor de doctrinal. Horacio, escribiendo su epistola a los Pisones, no da menor muestra de sus facultades poeticas que en las mas arrebatadas y sublimes de sus composiciones liricas: tal es el poderio del ingenio que nace con este don celestial; vivifica y da calor a cuanto toca. asi sea el objeto el mAs humilde y el mis desanimado de la creaci6n. a Se ha acercado Madrid, ni aun remotamente, a este grado de poesia? Un poeta no hubiera hecho estos versos: Una serpiente Ileva en una mano, 7 en la otra tiene un mirto y una rosa. 1n estos otros: Sin el arte de Ovidio una receta Me gan6 sus sensibles corazones. ni todos los que siguen hasta el que empieza: "Ven, oh precioso bien", etc., pues los cinco con que concluye esta Rosa es lo nnico que, en conciencia, hay en ella disimulable. Nos parece innecesario, despu6s de haber probado la debilidad en los pensamientos, extendernos en patentizar la nltima parte de nuestro parecer, respecto a la flojedad y dureza de su versificacion. Porque, dado caso que la tuviese exeelente y nu144

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DOMINGO DEL MONTE 145 merosa, A de qu6 serviria una sucesi6n continua de sonidos arm6nicos, por agradables que fuesen a lo material del oido, si carecian por otra part de la cualidad esencial de los conceptos, sin la que no tienen eco en el alma, ni dan con la senda del coraz6n? Pero hasta de este requisito musical, que cuando se une a pensamientos bien concebidos, forma uno de los primores mas necesarios y atractivos de la poesia, que no puede existir sin el, ha carecido Madrid, y quizis es 6ste su mayor defecto. No tenemos, para probarlo, necesidad de repetir aqui teorias demasiado sabidas. L6anse los trozos que hemos copiado; l6anse sus Rosas, sus Odas, sus traducciones, sus tragedias, y de todo ello seguro esta, que se citen veinte versos cogidos aqui y alli que tengan, no ya el os Magna, que seria mucho pedir, no el dulcia, que es el ultimo requisito de los que en una obra acabada exigia el escrupuloso Horacio; pero ni aun siquiera aquel tino en la colocaci6n de las cesuras y en los cortes de los periodos po6ticos, que sin estudio, y solo levados del maridaje ideol6gico del pensamiento con su 'expresi6n en verso, ponen los que realmente nacieron poetas, y como poetas sienten, piensan y escriben. Al concluir nuestra critica acerca de las poesias del doctor don Jos6 Fernandez Madrid, no podemos menos de repetir la manifestaci6n de nuestro sentimiento, al tener que publicar una opinion distinta en todo, de la que de ellas habian tenido ahora muchas personas de nuestro mayor aprecio. Pero 10-2

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ESCRITOS el inter6s con que miramos el adelanto de las letras en esta Isla, al cual seria una remora perpetua el equivocado juicio que de dichas poesias formasen los j6venes que comienzan; y la consideraci6n, por otra parte, que el malogrado Fernindez Madrid no necesita para su gloria, fundada en las s6lidas bases de la virtud, de la sabiduria y del honor, de la corona po6tica, nos determin6 al cabo a ofrecer al pfblico nuestro parecer, que es tanbi6n el de algunos literatos respetables de la Peninsula. PRIEROS VERSOS DE HEREDIA Poestas de D. J. -M. HEREDI.-Un tomo en octavo, de doscientas pfginas poco ms o menos. Se subscribe por doce reales en Matanzas en la imprenta de la Constancia, puente de Yumuri, y en la Habana en esta imprenta y en la botica de don Pedro Sanfelin. La exhibici6n se hard al tiempo de la entrega. Los subscriptores de esta ciudad tendrdn sus ejemplares franeos de porte. Ya el publico ha visto con agrado algunas composiciones de este joven, quiz, el primero que" dedicandose desde una temprana edad al estudio de los clasicos, hizo resonar la lira cubana con acentos delicados y nobles. Multitud de poetastros adocenados arrebataban los aplausos de la turba, mientras los amantes del buen gusto lloraban los extravios de tanto talento perdido. Sin estudios preparatorios para emprender el viaje del Parnaso, sin mis norma por donde dirigirse que el R~ngifo, y siendo sus poetas favoritos el frio Arria146

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DOMINGO DEL MONTE 147 za (1) y el buen Iriarte, de prosaica memoria, ya se dejan conocer los progresos que harian en el dificil arte de hablar al coraz6n con el encendido lenguaje de las pasiones. Por desgracia, no habia esperanza de que corrigieran sus errores, pues no los conocian: merced a las alabanzas necias que les prodigaban sus mas necios admiradores, y al silencio vergonzoso en que yacia la sana critica, tan necesaria para corregir los defectos literarios: tal presuntuoso poetilla se tuvo por Anacreon o Mel6ndez; y otro rimbombante majadero se crey6 digno sucesor del sevillano Herrera. Para mengua de nuestra patria se vieron apestados los diarios y papeles pnblicos de anacre6nticas mas friars que una noche de invierno, de odas hinchadisimas, que de ello s6lo tenian el nombre, y en fin, de un farrago de sonetos, d6ecimas, acrosticos, seguidillas, que movian la risa de los extranos y causaban el enfado y desaliento de los propios. En tales condiciones se imprimen en Francia colecciones de los mejores versistas castellanos: nuestros poetas contemporaneos de la Peninsula publican sus poesias; 6stas se propagan velozmente en la Habana; se esparcen las semillas del buen gusto, que cada dia hace mis y mas proselitos: ya no hay joven que no conozca los varoniles acentos del cantor de la imprenta, ni quien no sepa de (1) Frigidisimo coplero ha habido que juzga de mts m6rito a este hombre (a quien la c6lebre Academia particular de Sevilla llamaba el poeta de los currutacos) que al inimitable autor de la oda a C61ida.-(Nota de DEL MONTE).

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ESCRITOS memoria los mejores trozos del dulcisimo Batilo: ya se estudian los buenos modelos, y nos atrevemos a asentar que no esti muy lejos el dia en que aparezcan los frutos sazonados de la aplicacion presente. La obra que anunciamos es una prueba de Lo dicho: la siguiente composici6n servirA de muestra del estilo del autor (1) : se ve en ella lenguaje poetico, pasiones, y en fin, versos y no renglones rimados. Juzgue el lector de su merito. Ojali este ejemplo sirva de noble emulaci6n a nuestros paisanos para que se dediquen con ardor al estudio delicioso de las buenas letras. Ojali que aprovechindose de las envidiosas cualidades que adornan a los habitantes de una zona dulce y templada, empleen dignamente las disposiciones ventajosas con que dot6 la naturaleza a los feliees hijos de la mks hermosa de las Antillas. (El Revisor Politico y Literario, No 13.-Habana, 1823). (1) A eontinuaei6n se insertaba la conocida composiei6n de HEREDIA titulada Desamor. 148

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4rR? r' P~ .4 -..' tr. DOMINGO DEL MONTE 149 DOS POETAS NEGROS.-PLACIDO Y MANZANO (1) PlAcido nunca fu6 esclavo, naci6 libre: era hijo de blanco y de mulata, y por supuesto, su color era casi blanco. No tuvo por lo mismo que luchar en su Vida, como Manzano, que era casi negro y esclavo de nacimiento, con los obsticulos insuperables de su condici6n, para desarrollar las dotes (1) JUAN FRANCISCO MANZANO naci6 esclavo y vivi6 mas de 30 affos sufriendo las angustias de una condici6n doblemente penosa pars 61, no s6lo porque se la hacian sentir de una manera especial su sensibilidad exquisita y claro entendimiento, sino porque tuvo la desgracia de pertenecer a un ama tirana entre las mis tiranas. El caritativo cubano, el filAntropo por excelencia, el nunca bien celebrado don Domingo del Monte, foment6 constantemente la afici6n de Manzano a la poesia, de que se ban publicado muestras brillantisimas en los peri6dicos de Ia Habana: sostuvo por mucho tiempo con Manzano una correspondencia epistolar en que lo ilustraba con sus consejos; lo alent6 a escribir su auto-biografIa, que existe in6dita on espaflol, pero que se ha impreso qn Londres, traducida al ingl6s; y por 6ltimo, Del Monte fu6 quien promovi6 una subscripei6n entre varios eubanos distinguidos para rescatar, como rescat6, Ia libertad de Manzano. Es notable quo al ganarse un hombre para la libertad se perdiese un tan notable poeta para las letras de Cuba: desde que dej6 de ser esclavo, Manzano no ha vuelto a escribir. -GABRIEL DE LA CONCEPCI6N VALDNs raci6 mulato libre: servile adulador, contrastaba la miseria de sus sentimientos con Is elevaci6n de su talento po6tico. Manzano vive obscuro y cargado de familia; Vald6s (mis conocido por Pldcido) fu6 pasado por las armas, hace algunos aios, en Matanzas, porque se supuso que era c6mplice en una conspiraci6n que no existia. Muri6 Manzano a principios de 1854. (Estas lineas eneabezan el anterior juicio de Del Monte en el Album de Autdgrafos de don Nicolhs Azearate, hoy en poder de su nieto, nuestro amigo Carlos Azeirate, que lo facilit6 para a inserei6n aqui).

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150 ESCRITOS naturales de su imaginaci6n, que era realmente po6tica. Logr6 mas instrucci6n literaria que Manzano; y en sus versos, por lo comnn rotundos y armoniosos, no se encuentran las incorrecciones gramaticales y las faltas de prosodia que en los muy sentidos y melanc6licos del pobre esclavo. Placido se complacia en cantar las pompas y los triunfos de los grandes de la tierra, con una magnilocuencia digna de los poetas clflsicos de Espana. Manzano no sabe repetir en su encadenada lira, otro tema que el de las angustias de una vida azarosa y llena de peripecias terribles. Pero yo preferia los cantos tristes del esclavo, a las nugs canors (versos simples, aunque armoniosos) del mulato libre, porque notaba mas profundo sentimiento de humanidad nativa; porque los principios de mi est6tica y de mi filosofia, se avienen mas con el lamento arraneado del coraz6n del oprimido, que con el concierto estrepitoso del oficial laureado, del poeta envilecido, de Placido, en fin, de quien decia nuestro estoico y malogrado Milanes : jTorpe, que a su pensamiento siendo libre como el viento, por alto don le corta el ala, le oculta y en la cfrcel le sepulta del coraz6n! Y jqu6 es mirar a este vate ser cascabel del magnate cuando el festin; cantar sin rubor ni seso y disfrutar algin hueso con el mastir i Paris, 1845.

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DOMINGO DEL MONTE 151 FOSCOLO Y MIRALLA Ultime lettere di JACOBO DoRTIS. Ialia, 1802. Ultimas cartas de JAcoBo DOnTIs, traducidas por D. Josf ANToNIO MIRALLA. Habana, 1822. En el segundo nnmero de nuestro periodico (1), cuando hablamos de la novela alemana de Gothe, titulada el Werther, ofrecimos tambi6n presentar juicio critico de la mejor de sus imitaciones, que es la que va al frente de este articulo, produccion del autor italiano Hugo Foscolo. Para cumplir esta oferta nada nos parece tan a prop6sito como trasladar la noticia que de su obra insert el mismo autor en una edici6n de Jacobo Ortis hecha en Paris el aflo de 1825. Dice asi: "Un joven como de veinte aflos, que se habia comprometido en los desgraciados asuntos de Italia, se desengafi6 al fin de las teorias de perfecci6n politica entre los hombres, pero sus pensamientos generosos, que estaban muy arraigados en su coraz6n, Lo atormentaban con deseos pertinaces e inntiles. Se desterr6 de Venecia irritado contra los franceses, que la habian desvergonzadamente vendido, y contra los austriacos, que torpemente la compraron; y Lo que mis lo irritaba era el ver la villania de sus compatriotas, y las discordias dom6sticas, bald6n antiguo y perpetuo de Italia. Emprendi6 escribir acerca de las calamidades que (1) Se refiere al articulo Goethe y el Werther, incluido en esta misma secei6n. 4 Isz

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ESCRITOS 61 mismo habia visto; pero sease que le faltase ingenio o que la inquietud de su alma no le concediese tanto el vigor preciso, dej6 en fragmentos sus comentarios. Y viajando se enamor6 de una joven cuya posesion no pudo conseguir por consideraciones politicas y de familia. En estas circunstancias, desesperando de toda pasi6n noble, empez6 a consumirse de dia en dia con el sentirniento de la vanidad de la vida, enfermedad de animo que quizas era ing6nita en su indole, y que los casos de la fortuna exasperaban en tanto grado, que se puso a pensar deliberadamente en el suicidio, sobre lo cual escribi6 entonces algunos razonamientos. Y esforzandose por justificarse ante si y ante los otros, creia miserablemente que la raz6n le sugeria unas opinions que s6l eran inspiradas por la experiencia de sus pesares y su poca paciencia en sufrirlos, de modo que si la vigilancia de un amigo suyo no lo hubiera impedido, poco falt6 para que una noche se matase. Hizo aquellos preparativos y aquellas acciones, y sinti6 todas aquellas perturbaciones de coraz6n y escribi6 aquellas cartas que ahora se ven al fin de este libro. 'Cuando despu6s pudo con el tiempo considerar con menos turbado entendimiento la historia de su alma, le pareci6 que debia conservar la descripcion de la naturaleza consternada por la muerte en un joven; y manifestindose el hombre y no el autor en cada pagina, no seran como sucede regularmente en la mayor parte de las novelas, engafliflados los lectores. De los fragmentos politicos 182

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DOMINGO DEL MONTE 153 empezados por 61 sobre las calamidades de Italia y de sus meditaciones sobre la muerte voluntaria, de las innumerables cartas escritas por 61 a la doncella amada y que 6sta cuando fu mujer de otro le devolvi6, hizo un libro, quitando algunas cosas y no afladiendo de nuevo mas que la forma, y lo public bajo el nombre de Jacobo Ortis, que era el de un joven que se habia suicidado en Padua por aquel tiempo, sin haberse sabido nunca el porque. 'Asi, pues, excepto en el nombre y en el acto de consumarse el suicidio, el escritor se represents a si mismo tal cual era en los acontecimientos de su vida, en la indole y en la edad que 61 tenia, en sus opiniones y errores y en todos los movimientos tempestuosos de su alma, particularmente en los dias en que de echo pensado se aproximaba al sepulero. El amor que le inspire la joven y las circunstancias domesticas y el caracter exagerado de generosidad y de furor del joven son hist6ricos. La fisonomia moral de Teresa, aunque algin tanto disfrazada, es exacta y verdadera. Los episodios tambien lo son en los hechos, aunque encarecidos sin intenci6n por la fantasia de quien fu6 al mismo tiempo espectador y actor, por la pasion con que los relata y por las conclusiones funestas que sacaba. Los nombres de las personas se han mudado y traspuesto la escena de una a otra region de Italia, por respeto a las familias, que si por aquellos sucesos no fueron deshonrados, serian indiscretamente en el mundo sefialados con el dedo.'"

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154 ESCRITOS Foscolo, despues de probar por estos antecedentes que no trat6 en su obra de imitar desde luego el Werther de Goethe mfs que en la forma, concluye con este notabilisimo pArrafo: "Si despu6s de tantas ediciones no fuese casi imposible, el autor suprimiria con gusto esta obrita; no porque se arrepienta de los principios morales y politicos que en ella ha esparcido, sino por no hab6rselos reservado a 61 solo. Porque tendiendo a inspirar por medio de un libro amoroso, en los jovenes de ambos sexos, opiniones que 61 ereia tiles a su patria, queria principalmente inculcarles que para querer vivir bien importa aprender a morir bien. Conocia que los que se burlan, o no compadecen al hombre que huye desesperado de la vida, son imbscilmente crueles; y que los que le condenan en nombre del cielo son escrutadores tal vez arrogantes de la justicia divina: pero ignoraba aan que cualquiera que exhorta al suicidio se prepara, mientras viva, el remordimiento de haber quizas empujado hacia al sepulcro a algnn individuo. Los Animos generosos no han menester ejemplos ni librillos para aprender a vivir y a morir varonilmente: que el sentimiento de la vanidad de las cosas humanas conviene tal vez a la edad provecta; pero es el culpable cualquiera que haga aparecer inntil y triste la senda de la vida a la juventud, la cual debe por decreto de la naturaleza recorrerla precedida de la esperanza." Con la lectura s6lo de esta noticia, dada por el mismo autor, se conocerin los m6ritos y defectos

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DOMINGO DEL MONTE 155 de la obra a que nos referimos. Escrita por un joven en la efervescencia de las pasiones, brilla por la viveza de sus pinturas. La amistad, el amor, el afecto filial, el amor de la patria, pasiones todas en4rgicas y nobles, nunca arrastran con su generoso impulso a ningnn hombre que pase de cuarenta aios de edad. Con el trato de los demas, en el transcurso de muchos anos necesariamente se van recibiendo desengafios, se va adquiriendo una experiencia dolorosa, pero verdadera, de que nuestros semejantes son dignos de ser tratados con la franqueza y la confianza de la primera edad; por nltimo, se desvanecen las ilusiones halagiefias que en nuestra juventud teniamos por verdades positivas, y entra la fria raz6n y el egoismo calculador a arreglar nuestros pass y a hacernos al mismo tiempo que prudentes y mirados, perversos e insensibles. Por eso un epigramista latino, que no por ser un malvado dejaba de ser fil6sofo, decia que el hombre bueno siempre es joven (1). Esta juventud, pues, tan inferesante y que los que la han pasado ya la contemplan como los artistas metafisicos al bello ideal, es decir, impossible de realizarse en este mundo, est. soberanamente caracterizada en el personaje principal de la novela de F6scolo. Pero la exageraci6n de sus principios politicos y morales, segan la misma confesi6n del autor, no pertenece ya a la situaci6n del joven sino al espi(1) Semper homo bonus tiro est. MAXCAL. Esp. 51 Libro 12.-(Nota de DEL MONTE).

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156 ESCRITOS ritu ciego de partido por un lado y por otro al sistema que se propuso en su segunda intencidn de formar una novel con el objeto determinado de predicar cierta doctrina. De ahi proviene el tono sarcastico y a veces demasiadamente cargado que se nota en algunos parrafos; la prodigalidad de reticencias, que pudiera achacarse al prurito de imitar el estilo de Sterne, del cual era admirador entusiasta Hugo F6scolo, y los falsos raciocinios y deducciones forzadas a que le obligaba su plan. Por lo que hace a su lenguaje, basta decir que F6seolo fu4 uno de los que mias estudiaron en este siglo la hermosa lengua toscana. Emulo y amigo de Pidemonte, de Parini, de Monti, de Perticari no fue menos ilustre que ellos en cultivarla. Ademins del Jacobo Ortis, en que a manos llenas derram6 todo el tesoro inexhausto de armonia, de dulzura y de rotundidad de su idioma celestial, ha compuesto algunas poesias excelentes, entre las cuales se distingue Il Carmen dei Sepolcri, y una tragedia titulada La Ricarda. En sus nltimos anos, retirado a Londres, escribi6 unos comentarios al Dante que pusieron el sello a su reputaci6n literaria. Muri6 en aquella capital a fines de 1828 a una edad avanzada. La traducci6n de nuestro Miralla es buena en general, pero se conoce que la hizo precipitadamente y sin tener tiempo de corregirla; por eso se notan algunas construcciones ex6ticas, y pasajes mal entendidos o debilmente trasladados. Todos

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DOMINGO DEL MONTE 157 uabemos que la facundia portentosa de este malogrado ingenio daflaba mucho a la perfecci6n de sus obras; no dejaremos por lo tanto caer la mano de la critica en los ligeros descuidos de un hombre de talento, en lo que mis que de buen gusto hariamos alarde de una pedanteria sin substancia. (La Moda, t. 1, p. 379-83). .>.~. -~

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II Caracteres de la Literatura Espafola Al comienzo del articulo que sigue estA escrito de puflo y letra de Del Monte lo siguiente: LITERATURA ESPANOLA CONTEMPORANEA I.-Obras de DON MARIANO JOSE DE LAnRA. Madrid, 1843, 4 tom. en 89 II.-Poesias de Dox Jost ZORRILLA. 1839-43, vol. en 12. III.-Comedias de DON MANUEL BRET6N DE LOs HERREROS. Madrid, 1827-43. Varios voldmenes. U OCAS naciones en el mundo pueden presentar mfs derechos que la espafola a llamar sobre su lengua y su literatura la atenci6n y el estudio, no solo de los literates de profesi6n, sino de la mayor parte de las clases de la sociedad, en este pueblo industrioso y mercantil de los Estados Unidos de Am6rica. Basta rccordar que los nobles acentos de la lengua castellana fueron los primeros, de entre todos los idiomas europeos, que resonaron en las playas del nuevo hemisferio; en espafiol se dieron los vitores y aclamaciones que salian a la vista de la isla de Guanahani, de las inmortales carabelas que mandaban Col6n y los Pin-

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160 ESCRITos zones; en espafiol fu6 saludado por la primer vez, por el intr6pido Vasco Nniiez de Balboa, el vasto mar del Sur; espafloles fueron los ecos que produjeron en la laguna de Anahuac, en las sierras inaccesibles de los Andes, en las florestas virgenes de las Floridas y de Georgia, las voces de Cortes, de Pizarro y de Hernando de Soto; por la primera vez en Am6rica, y por entre el estrepito de las armas y los gritos de la codicia y del fanatismo, en espanol se oy6, victoriosa y civilizadora como siempre, la voz del Evangelio, ensefiada dignamente con sus palabras y sus acciones por fray Bartolom6 de las Casas y otros muchos misioneros menos apostolicos, si no tan famosos, como el ardiente Obispo de Chiapa. En espanol, por nltimo, se escribieron las primeras relaciones de los descubridores y conquistadores de estas partes, todas inapreciables para el conocimiento del espiritu de aquellos tiempos y de aquellos hombres, casi fabulosos. Los origenes, pues, de la historia de los Estados Unidos, en cuanto forman parte, y la mss preciosa de las regiones occidentales, no tanto por la vasta extension de su territorio, cuanto por el poder politico que representan en el mundo, se enlazan precisamente con los acontecimientos de la 6poca mas notable de la historic de Espana. El reinado de los reyes Cat6licos, Fernando e Isabel, su esplendida corte, sus aventajados estadistas, sus capitanes no menos animosos que leales y entendidos, sus doctos literatos y hasta sus

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DOMINGO DEL MONTE 161 diseretas y hermosas damas, ocupan un lugar muy importante en la historia del descubrimiento del Nuevo Mundo, para que no dejen de estudiarlo con predilecci6n los que quieran escribir los anales de los Estados Unidos. Bien conoci6 el senor Washington Irving que la mas exacta monogra. fia de este bello period de la historia de Espana servirfa de brillante introduction a la grande historia de America, cuando con tanto empefo emple6 todas las fuerzas de su ingenio en la composici6n de su primer capitulo; tal la consideramos su elegante biografia de Col6n. No contento con esta muestra de sus estudios predilectos sobre Espana, todavia pudo, con los desperdicios de la erudici6n que habia acumulado para su primera obra, tener la contextura de su deliciosa Cronica de Fr. Antonio Agapida. En ella parece que, por un milagro de intuicion magnetiea, se consubstanci6 el ameno escritor americano del siglo xix con un fraile espafol, contempo-. raneo. de Cisneros, supersticioso y candido cronista de su Orden, reuniendo en chistosa antitesis las galas y primores del mas correcto lenguaje, con el fervor fana6tico y las opinions estrafalarias y mezquinas de un retraido cenobita. Al leer la Cronica de la Conquista de Granada nos pa-ece que repasamos las paginas sabrosas del Cura de lbs Palacios, de Remesal, o del Fr. Pedro Sim6n. El senor William Prescott, si no con tanta lozania de imaginaci6n como el atico Irving, aspire a abrazi en sus lueubraciones el period complete del 11-2

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ESCITOS reinado a que hemos aludido, y a fuerza de buena voluntad y de admirable constancia pudo llenar afortunadamente el vacio que se notaba en la literatura inglesa, adquiriendo asi un nombre enropeo con su Historia de los Reyes Cat6licos don Fernando y doa Isabel. Este laborioso escritor, al par que ha levantado un bello monumento literario a la gloria intelectual de su patria, ha hecho, ademas, un gran servicio a los estudios hist6ricos en los Estados Unidos. La buena fe y la diligencia con que ha registrado los antiguos c6digos nacionales, la habilidad con que ha sabido comprenderlos e interpretarlos, a pesar de su calidad de extranjero, ciudadano de una repnblica, y la imparcialidad de sus juicios, atento s6lo, al pronunciarlos, a la gran magistratura de registrador, Io elevan a la categoria de los Robertson y de los Gibbons, y lo hacen merecedor de la popularidad que ha alcanzado dentro y fuera de su pais. Citaremos, por iltimo, la clasica Histora de los Estados Unidos, del senor Jorge Bancroft, y los Anates, de Holmes, como otra prueba de la precision en que esta el que quiera estudiar los primeros origenes de los establecimientos europeos en Am6rica de conocer de antemano la lengua y la literatura espafiolas. Leanse los primeros capitulos de dichas obras, y se ver el uso provechoso que hicieron sus autores de los libros viejos espafloles que hubieron a las manos y muy 162

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DOMINGO DEL MONTE 163 principalmente el senor Bancroft, que tuvo la buena fortuna de disponer de los de la preciosa biblioteca del Colegio Harvard, "on the American History the richest in the world", segnn su propio dicho. La literatura americana cuenta otras muchas obras apreciables, en que se nota tambien la predilecci6n con que se inclinan a tratar asuntos espaholes sus mas aventajados escritores. El mismo senor Irving ha escrito, fuera de sus obras hist6ricas espajolas, los Cuentos de la Alhambra, inspiraei6n puramente peninsular, digna de colocarse por la fuerza del colorido local que distingue sus lindos cuadros al lado de las Guerras Civiles de Granada, de Gin6s Perez de Hita. El actual ministro americano en China, el Honorable Caleb Cushin, consign en dos pequeifos y elegantes volnmenes, que di6 a luz en Boston en 1833, sus Reminiscencias del viaje entretenido que anos antes habia hecho por Espana. Esta obrita es .una select galeria de las tradiciones, leyendas y recuerdos hist6ricos sobre los personajes y acontecimientos mas notables de Espana. Se conoce que fue el fruto de las haras de descanso y de recogimiento de un viajero pensador y erudite, al par que amable y sensible. Todo el mundo conoce los dos libros del Capithn Hidell Mackensie titulados Un aft en Espana, 1827, y Espana revistada, 1834. Aunque compuestos sin ningnn g6nero de pretensin literaria, no puede darse mis exactitud en las pinturas de las costumbres po-

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EsCRiTOS pulares de la peninsula acerca del modo de viajar, de vivir y de pensar de la clase media e infima del pueblo espanol, que las presentadas en sus obras por este observador impartial. El profesor actual de literatura extranjera en el Colegio Harvard, Mr. Longfellow, poeta no menos inspirado que estudioso, y cuyo talento potico ha sido dignamente apreciado en esta revista, ha cultivado igualmente la literatura espanola, como otras del Norte de Europa, y su hAbil lira ha sabido repetir en ingl6s, sin desfigurarlos, algunos de los trozos mas graves de la musa antigua castellana: vase su Oudremer y su traduccion de las Coplas de Jorge Manrique. Al famoso cantor de los azares y peligros de la vida maritima, el senor Fenimore Cooper, no podia escapirsele un asunto, por si tan novelesco, como los primeros viajes de deseubrimiento de los espafoles en las Indias Occidentales y rindi6 su homenaje a Espana escribiendo su Mercedes de Castilla. No completariamos esta rapida resefia de cultivadores y apreciadores de las letras espanolas en este pals, si no hici6semos particular y honorifica mencion del senor George Ticknor, de Boston. Este caballero ha sido profesor de literatura extran-jera en el Colegio Harvard, donde ensei6 a sus alumnos a conocer y apreciar los primores y aciertos del ingenio espaiol. Su curso de literatura de los pueblos del mediodia de Europa yace todavia inedito, con gran sentimiento de los que han leido las exquisitas muestras de sus conoei1641

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DOMINGO DEL MONTE 165 mientos en varios articulos de la American Quaterly Review, que se publicaba en Filadelfia, y en la North American Review de Boston; y a los que saben el provecho literario que sac6 de su viaje por Espana, como se deduce de la exquisita colecei6n de libros antiguos castellanos que logro reunir, y con los que, y con su experiencia, ha servido despus a sus amigos. Vaase en el pr6logo del senor Prescott a su Fernando e Isabel, el candor con que confiesa los buenos oficios que debi6 para la composici6n de su obra al senor Tjcknor, confesi6n que no menos honra al favorecedor que al favorecido. Mas, apartemos por un momento la consideraci6n de la importancia puramente litraria de la lengua espanola en los Estados Unidos, y veamos si bajo el aspecto mas positivo de la industria y el comercio merece llamar tambien la atencion del fabricante y del mercader, y por consecuencia, necesaria en un pais eminentemente democritico, del economists y del hombre de gobierno. Segan los datos estadisticos publicados en el Almanaque Americano de 1843, la peninsula sela import en 1841 de los puertos de los E. U. por valor de $1.310,696 y export de ellos de productos nacionales americanos $380,001 y $27,819 de extranjeros, o sean $413,820 de extracci6n total. Estas sumas, aunque de por si no despreciables, pareceran, sin embargo, insignificantes, si se comparan con los enormes totales que componen las instrueciones y extracciones de esta pr6spera y opulenta

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ESCRITOS tierra. Pero reflexi6nese que el mundo espanol no se encierra en los estrechos limites de la peninsula occidental de Europa: Doquiera Espafia: en el preciado seno De Am6rica, en el Asia, en los confines Del Africa, allI Espana... Dondequiera que el mar volver sus olas El intentare, a quebrantar sa furia Siempre encontraba costas espafiolas. dijo el poeta espanol Quintana en la mis elocuente de sus Odas. Pues bien, lo que declare el poeta, nada tiene de exageracion hiperbolica. Sigamos en el Alrnanacque Americano la investigation de las transacciones mercantiles de las colonias espauolas en Africa ( las Canarias), en Asia (las Filipinas) y en Am4rica (Cuba y Puerto Rico) y veremos c6mo crece en consideration mercantil la naci6n espanola, llegando a tal punto, que la isla de Cuba sola, por si, import6-cosa increible-$11.567,027 y export de productos americanos $5.107,011, fuera de $632,071 p. s. f. de productos extranjeros. En fin, la suma total de las importaciones hechas en los Estados Unidos por Espana y sus colonias ascendi6 a $16,315,703, y sus exportaciones a mucho mas de 7 millones, de los cuales cerca de seis millones y medio fueron products de la industria americana. Pero no para aqui la importancia mercantil de la lengua espanola en los Estados Unidos, pues todavia no hemos contado otros paises, que aunque hoy no forman comuni6n political con Espana, no dejan por eso de ser espafloles, y Lo serkn por decreto irrevocable de su destino mientras ha166

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DOMINGO DEL MONTE blen la lengua castellana. Entran en esta categoria, en primer lugar, la Republica de M6jico, vecina y fronteriza de la Uni6n Panamericana, y con quien hace tan buenos negocios, que importa en ella anualmente mhs de tres millones de pesos, exportando dos millones y pico; siguen la sesuda y tranquila Venezuela, que a pesar de sus pasados descalabros y gracias a su cordura presente, nos trade mss de dos millones de pesos en productos de su agricultura, y nos leva $762,502, y las de Nueva Granada, Centro America, Buenos Aires, Uruguay y las del litoral del Pacifico, la rica Chile, el Peru y el Ecuador, y todas, juntas con M3jieo, forman un movimiento anual mercantil con los E. U. de $9,308,320 de importaci6n y de $7,181,913 de exportacion. Estas sumas, agregadas a las que hemos apuntado arriba del comercio de Espana y sus colonias, hacen la respetable totalidad de $25,624,020 de importacion, y de $12,162,131 de exportacion. De la atenta lectura de estos guarismos se desprenden las consideraciones siguientes: 14 Que, despues del lmperio Britanico y la Francia, los pueblos de raza espaifola ocupan, por su importancia, el primer lugar en las transacciones mercantiles de este pals; 20 Que los valores con que figuran en el movimiento mercantil de los E. Unidos forman cerca de la sexta parte del total del comercio de 6stos con el resto del mundo; 30 Que los paises de raza espanola consumer mas de diez millones de pesos de manufacturas y productos americanos, o sea un diez por ciento del total de dichos productos y 167

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ESCRITOS manufacturas, y 4' Que aunque fuera el idioma de estos pueblos el mhs pobre y rudo, bien merecia la pena que lo aprendiesemos, por la conveniencia que nos producen en el comercio los que lo hablan como lengua nativa. Por fortuna, empero, la lengna castellana tiene dotes intrinsecas en si que la hacen digna del estudio del extranjero, preseindiendo de las ventajas pecuniarias que produzca su conocimiento. Es considerada generalmente por los fil6logos como la mias majestuosa de Europa, mas grave que la italiana, y s6lo comparable a la griega por su eufonia. "Ipsus hoe observare est in lingua hispanorus quorus vocabula ut plurimum terminantur anaperto aut spondeo. Nec tamen declicitur His pedibus, uti dactylis iambis, trocheis et alisis; ser cum isti priores precipue personent, minime mirus videri debet, horum idioma tantam pre se ferre majestatem ut non modo alias dialectos a Latino sermone prognatas, sed omniem gentium linguas, superet longissime... is. Vossius. De Poematum Cantu et viribus Rythoni." Es, ademAs, digno vehiculo de una de las literaturas mas ricas y mas originales del mundo. "No modern language can boast of monuments so early artd so valuable as the Spanish. R. Southey, Note 65 of Macoc poem." b Qu4 extranjero, medianamente bien educado, no ha oido con aplauso los nombres de Cervantes, de Calder6n y Lope de Vega? Consid6rese, pues, que estos insignes ingenios no han sido las anicas solitarias lumbreras que han brillado en el cielo es168

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DOMINGO DEL MONTE panol: estA cuajado, al contrario, de infinidad de constelaciones de luces y dimensiones, variadisimas hasta el infinito, todas esplendorosas y bellas, y dignas de la contemplacion del entendido. Y los entendidos de todas las naciones se han apresurado a estudiarla. En Alemania, Guillermo Schlegel, desde 1798, di6 a conocer en su Curso de Literatura Dramatica las galas de Calder6n, cuyas comedias se representaron en Weimar, delante de Goethe y de Schiller, y fueron despu6s impresas en Leipzig con el mayor lujo tipogrifico. Herder tradujo el Romancero del Cid, y Bouterweck dio lecciones acerca de su literatura. Depping y Bblh de Faber publicaron colecciones de las antiguas poesias castellanas en Hamburgo, que se consideran como las mas selectas en su gdnero, y el consejero Aulico F. J. Wolf acaba de imprimir otra coleccion de poesias modernas desde 1700 a 1837 con introdueci6n y notas corticas escritas por 61 en correcto castellano. En Inglaterra el Lord Holland, despu6s de su viaje a Espana en 1808, escribi6 La vida de Lope de Vega; Lockhart, el yerno de Sir Walter Scott, tradujo (aunque con demasiada libertad, con elegancia y desenvoltura) algunos romances viejos espaioles, y en las revistas de Edimburgo, Quaterly of London y Foreign Quaterly, se escribieron, y se escriben cada dia, ensayos sobre varios ramos de la antigua literatura castellana, que por el conocimiento que descubren en la materia y lo acendrado de la critica se conoce el profundo es169

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ESCITOS tudio que han hecho sus autores de las letras espafiolas, y el caso que les merecen. La primera ediei6n correcta y decente del Quijote se debi6 a la erudicidn del Dr. Bowle y a La munificencia britanica del Bar6n de Cartert, que coste6 la feliz impresion de este libro en Londres en 1781. El Dr. Robertson dedic6 los mejores anos de su vida y la fuerza de su talento a tratar asuntos espafoles. Su Historia de Carlos V y su Historia de Amtrica fueron los razonados frutos de su afici6n a las letras castellanas; 1o mismo sucedio al Dr. Coxe y al mAs que todos agudo y en6rgico Dr. Southey. En la nueva Universidad de Londres se fund6 la citedra especial de literatura espaiola, y su primer maestro fu6 el celebre orador espafiol don Antonio Alcala Galiano. Hasta la ligera Francia, que con Boileau habia renegado de la aficidn entusiastica por la literatura espaiola, que sirvi6 de .tipo de imitaci6n a sus mejores escritores del siglo xvi hasta el primer tercio del xvu, ha vuelto con mejor consejo, y guiada de una estdtica mAs vasta y comprensiva, a hojear con amore los antiguos modelos de sus Montaigne y Lesage, de sus Corneille y de Moliere. Cervantes ha encontrado, por fin, en Al. Louis Viardot el mejor de sus interpretes: 61 ha aplicado con fino discernimiento el lenguaje anticaado de Rabelais, que tiene un sabor del castellano del siglo xvi, a la traducci6n del Quijote y Las Novelas. Aunque no con La buena fortuna de Cervantes, Calderon y Lope tambi6n han sido tra170

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DOMINGO DEL MONTE ducidos nltimamente; pero en recompensa han encontrado en Fauriel y Nieil Cartel dos habiles y profundos comentadores y expositores de sus bellezas dramatieas. El primer di6 un curso especial de lecciones en la Sorbonne en 1839 sobre la vida y escritos de Lope, en que no dej6 nada que desear a los apasionados de aquel prodigioso ingenio: sus investigaciones, sobre todo, acerca de los primeros aflos de la juventud del poeta, fundadas en inducciones sagaces del analisis de su comedia titulada Dorothea, honran sobremanera el talento de M. Fauriel como critico. M. Viel Cartel esta publicando en la Revue des Deux Mondes, desde 1840, una serie de ensayos sobre el drama y los dramAticos espafloles del siglo xvir, que descubren un studio muy detenido y muy filos6fico de aquel siglo de oro de la literatura peninsular. El Romancero ha sido traducido por MM. Ferdinand Denis y Damas Hinard, y por ultimo, el poeta M. Edgard Quinet, traductor de ]a Filosofia de la Historia del alemAn Herder, desempefia en los momentos en que escribimos la catedra de literatura espafiola en la Univdrsidad de Paris, en cuyo puesto, segan cuenta ]a fama, ha liamado la atencion de los inteligentes por la brillantez de su elocucion y la novedad de sus juicios. Seria una ingratitud y una injusticia no mentar aqui tambi6n el senor Fernaux-Compans, a quien la historia primitiva de Am4rica y la literatura espafiola deben tanto. Este senor ha logrado formar una colecei6n de manuscritos y libros antiguos es171

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ESCRITOS pafloles que fuera sin duda la mas escogida de entre las librerias privadas de su clase de Europa; sin la del senior Salva, en Paris, encierra un tesoro de preciosidades literarias espaflolas. M. Lernaun ha publicado, traducidas al francs, varias cr6nicas v relaciones espanolas (algunas in ditas) de los primeros tiempos del descubrimiento de America, y ademAs un catalogo, bastante correcto y abundante, aunque no completo, de todas las obras que se han publicado sobre esta parte del mundo, desde 1493 hasta 1700. Y no es cierto, Como 1o han asegurado varios criticos extranjeros, y lo han repetido muchos naeionales, que el estado actual de la literatura espanola sea el mas desfavorable, ni que presente un triste contraste con la altura a que se levant en las 6pocas de Carlos V y sus descendientes inmediatos, los tres Felipe II, III y IV. La literatura espanola no ha presentado en las diversas 6pocas de la historia de la naci6n, mias que un corto periodo de total eclipse, y 4ste fu6 en los altimos aios del reinado de Carlos II y los primeros de Felipe V. Lo que ha hecho ha sido variar de carActer, como la inglesa y la francesa, segdn el espiritu de los tiempos por donde ha ido pasando. El ingenio espafiol es de naturaleza tan lozana y vigorosa que ni el despotismo politico mas sombrio ni la Santa y General Inquisicion con sus diab6lieas artes, que postraron las fuerzas political y sociales de la monarquia, fueron bastantes a ahogar su savia gene172

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DOMINGO DEL MONTE rosa. El principal objeto de este articulo es probar estas proposiciones. Es muy comnn entree los criticos establecer, al hablar de una literatura, su sistema a priori, pretendiendo despu4s ajustar a 61, como en un lecho de Procurtes, los hechos mas contradictorios para sacar airosa su teoria. Unos afirman que ]a libertad republican es la mas favorable para el desarrollo de las letras y de las artes; otros aseguran que, s6lo a la sombra poderosa de un monarca absoluto es donde pueden florecer aqu4llas; hay quien prefiere los tiempos de paz y de bienandanza nacional, porque, abundando en ellos la riqueza public, hay mis recursos pecuniarios y mis vagar para entregarse a los placeres del lujo, entree los cuales ocupan un lugar preeminente los del espiritu y, por Io mismo, sobra dinero para galardonar a los sabios, a los poetas y a los artistas. Pero otros opinan, por el contrario, que las obras maestras de la antigijedad y de los tiempos modernos han sido parto de las revueltas civiles y del estado de guerra en que se encontraban las distintas naciones que las produjeron; porque, dicen, entonces los animos se templan y Ilegan al mas alto punto del diapas6n intelectual a que puede subir el espiritu humane, merced a la excitaci6n anormal de las pasiones en las luchas cotidianas de las encontradas banderias, o de los azares y angustias de la guerra con un enemigo extranjero, que amenaza con la esclavitud o la muerte. Para todos estos sistemas contradictorios se citan, en siapo17s

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EsCEITOs yo, varios ejemplos; pero han tenido tambien buen cuidado sus mantenedores de stprimir o callar los casos desfavorables. De todas estas disputas lo que puede sacarse en limpio es que segtn los datos que arrojan ]a observaci6n de los hechos historicos y el estudio de la naturaleza del hombre, en todas las 6pocas y circunstancias de la vida de las naciones civilizadas ha podido el ingenio humano producir sus admirables obras con tal que cuente con cierta porci6n de libertad. No entendemos por esta libertad s6lo la libertad politica constitutional moderna, o la libertad oiigarquica de los estados antiguos, puede haberla tambi6n aun en medio de la autocracia mas completa, si predomina en la gran mayoria de la naei6n una identidad de ideas con las del soberano a quien obedece. Esto sucedi6 en Espania en el Siglo de Oro de su Literatura. Es cierto que el pueblo fu6 perdiendo, desde el reinado de Fernando el Cat6lico, su libertad politica y, sobre todo, su libertad de conciencia, desde el establecimiento de la Inquisicion. Ya no fu6 dado a ningnn espaflol aspirar a tomar parte en la cosa pfiblica, a ejereer sobre ella, de ninguna manera; ningnn genero de examen o intervention; tampoco -e fu6 licito, no ya hablar ni escribir idea que fuese contraria a los articulos de fe de la Iglesia Cat6lica, pero ni aun concebirla en los mas rec6nditos senos de su pensamiento. Este qued6, de hecho, cerrado hermeticamente a toda opinion que no emanase en derechura del trono de sus re174

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DOMINGO DEL MONTE yes (Sacra Real Majestad) o de la silla de los sumos pontifices de Rama. El pueblo, sin embargo, no se encontr6 del todo mal con este orden de cosas; en recompensa de su perdida libertad politico-religiosa, consiguio otros beneficios, morales y materiales, de gran valia tambien en la estimaci6n de los hombres. Consigui6, en primer lugar, el descanso y repose de las perdurables guerras con el moro, y de las turbulencias intestinas que habia sufrido en toda la Edad Media; ventaja de mucha consideraci6n como adminiculo indispensable para el mejor conocimiento de nuestro linaje y para el patrocinio de las artes de primera necesidad que lo mantienen y abrigan. Logro tambidn verse reunido en un cuerpo de nacien, compacto y poderoso, pesando, como la quo mss, en la balanza politica europea. Consigui6, por ultimo, y sobre todo, la gloria militar en una escala gigantesca; a ella sola habian sin duda sacrificado con gusto los belicosos descendientes del Cid y de Bernardo del Carpio sus fueros antiguos municipales. No nos admiremos de semejante trueque, cuando hemos visto en nuestros dias al pueblo mis pulido do Europa hacer igual abandono de su libertad republican. El caricter espaiiol, en conclusion, tal cual Io labraron primero los einones politico-eclesiAsticos de los Concilios, y las guerras politico-religiosas contra el islamismo y despues Fernando V y su ministry Cisneros, Carlos de Austria y su hijo Felipe, fu un compuesto de fraile y de soldado. A la fe mis robusta 175

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ESCRITOS y ciega, no s6o en las verdades eternas del Evangelio, sino en todas las fabulas y leyendas con que sobrecarg6 el bello y sencillo edificio del Cristianismo la supersticion todavia medio pagana de la Edad Media, se uni6 la altivez, la bizarria, la ira desapoderada, el valor incontrastable, los vicios, en fin, y las virtudes de un militar fanhtico y animoso. Tales fueron los ferreos campeones que con sus invencibles tercios triunfaron en Ceriiola, en Pavia y en San Quintin; los que alborotaron con el ruido de sus hazafias 1o mejor de Europa, y los que plantaron sus banderas victoriosas sobre los tronos destrozados de Moctezuma y de Atahualpa. Fieles representaciones de este caracter national, de esta sociedad asi conforme y contenta, y orgullosa de su suerte, son los cantos armoniosos de la musa castellana, en sus infinitos y variados tonos, y los alchzares y catedrales de sus aventajadas artes, desde fines del siglo xv hasta muy cerrado el xvm. Los poetas espafioles mAs eminentes de esta 6poca fueron o soldados o sacerdotes, o las dos cosas sucesivamente, como Cervantes, Calder6n, Lope, G6ngora. Por tanto, no es de extrafar que todo el que se dedicaba al eje-cicio de las letras o de las artes, como la generalidad de la pe= blacion; participase intimamente de las opinones monarquicas y cat6licas, con toda la exageraci6n y el fervor que animaba a los inquisidores y a los reyes. Asi es que, el ingenio espanol de ninguna manera se sentia esclavo, se revolvia en la 6rbita que le senalaba su propia creencia con el mayor desem196

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DOMINGO DEL MONTE barazo; no tropezaba con trabas opresoras que influfan en el libre y gentil vuelo de su arrebatada fantasia. El estupendo especticulo de esta homogeneidad en una naei6n vasta y poderosa deslumbr6 la imaginaci6n de Guillermo Schlegel, quien la juzg6 equivocadamente y la tuvo por la mars grandiosa obra de la religion cat6lica, y a Calder6n, como el primero de los poetas del mundo porque lo reflejaba en sus Comedias con la mayor viveza. Si 61 hubiera conocido mas extensamente la literatura espanola, habria visto que con igual fuerza presentaban tambi6n este orden de cosas, entre otros muchos: Ercilla, Herrera, Balbuena y los pintores VelMzquez y Coello, en su parte guerrera y militante; santa Teresa, Fr. Luis de Le6n y Murillo y Cano y Morales, en la parte tierna y mistica, sin que faltaran Zurbaranes y Riberas en la poesia, que como aquellos grandes pintores de martirios y maceraciones asceticas, representasen en sus versos la parte lnigubre y expiatoria del catolicismo inquisitorial. Di6 de si entonces la inteligencia espanola cuanto mas pudo, circunscrita en los t4rminos en que la encerraron las instituciones y las opiniones nacionales. Como a nuestros primeros padres, le estuvo vedado el fruto del Arbol de la ciencia; pero en pago tuvo a su disposici6n, para espaciarse a sus anchas, el campo inmenso y brillantisimo de la imaginaci6n. Como era natural, todas sus producciones se tiheron del color lirico subido: no s6o se le nota en 12-2 177

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1scaTOs las odas de Luis de Le6n, de Aladana y de G6ngora, sino en las lindas conedias de Lope de Vega, de Tirso, de Calder6n y sus innumerables compaferos, en las novelas de Cervantes, en las risas convulsivas y sarcAsticas del gran Quevedo y sus imitadores, y aun hasta en las historias y los tratados mas serios de teologia moral. L Son otra cosa el Cortes de Solis, las cr6nicas de la Conquista de America, excepto la de Acosta, y las obras de san Juan de la Cruz y el maestro fray Luis de Granada? No hay que extrafarlo: la vida misma del espafiol no era mks que un derretido arrobo mistico, o un delirio de pasi6n, en que luchaban las furias del amor africano con las exigencias del honor caballeresco inks puntilloso. Seria, pues, la mayor de las injusticias pedir a esta literatura obras cientificas, en que entrase el espiritu de anklisis y el uso de la raz6n fria y serena (1). Los inquisidores tenian buen cuidado de apagar cualquier luz sospechosa, antes que comenzara a apuntar el horizonte. Aun cuando hubiera habido, como los hubo, casos fenomenales de espafloles que qusiesen discurrir, coma se discurria en el resto de la Europa culta, o inmediatamente se ahogaba su voz en los calabozos o en las hogueras, o tenia que expatriarse para siempre, como sucedi6 a los protestantes Reyna y Balera, y a los fil6sofos Miguel (1) "Aunque es verdad que se leen y enseftan en Espafla todas las artes y ciencias liberales, y hay consumados doctores en ellas, lo principal a que atiende y se aplica el espanol es a la profesi6n de ]a Sagrada Teologia, Cnones y Leyes, sirvi6ndole s6io el estudio de las demis cien178

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DOMINGO DEL MONTE Servet y Luis Vives (1). Pero 1 qu6 mucho, si hasta los varones mas venerables por la austeridad de sus costumbres y la piedad ortodoxa de sus eseritos fueron mas o menas molestados, encarcelados y perseguidos, en cuanto se sospechaba siquiera que querian usar de la independencia de su entendimiento? Tales reveses sufrieron, entre otros infinitos, los insignes escritores ase6ticos fray Juan de Avila, fray Luis de Granada y fray Luis de Le6n, cl sabio teologo y orientalista Arias Montano, y su digno discipulo y sucesor en la cktedra del Escorial, fray Jos6 de Sigienza. i Podria decirse que la razon espafiola, a manera de un fuego subterrAneo y comprimido, rompia a mAs no poder por Ia fuerza sola de su expansion, en llamaradas parciales, que daban senales inequivocas de su existencia; pero nunca revent6 en una erupci6n completa y luminosa, que sirviese de fanal a toda la nacias para conseguir con mAs precision y m6todo lo que en primer grado profesa: s6lo tal profesi6n es mas conveniente a un cristiano; con ella sola se dilata In fe cat6lica y se abre el camino pars el cielo, se establece el buen gobierno en una repfblica cristiana; y tales ciencias son provechosas y honrosas, habiendo infinitos premios para ellas en tan gran monarquia y ninguno para las demAs ciencias y artes; ni aun son favorecidas ni estimadas como en los tiempos antiguos de los principes y Mecenas'".--(Fn. BENITO DE PEALOSA, Libro de las Cinco Excelencias del Espaiol, Pamplona, 1629). (1) Un siglo antes que Bacon, Luis Vives atac6 la filosofia escolfstica, y en sus obras De Causis Corruptorum Artium, De tradendis Disciplinis y De Artibus, ensei6 que la observaci6n y la experiencia es el mejor medio de adelantar en las ciencias. Vease la Vindicacion del ilustre filosofo espaiol Juan Luis rives, par don Ricardo Gonzilez Musquiz, 1835 179

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ESCrITOS ci6n? No tuvo Espana un Bacon, un Descartes, un Leibnitz, antorchas filos6ficas de sus naciones respectivas; dado que Luis Vives no produjo en su patria efecto ninguno apreciable; para ella, los esfuerzos de su mente eseudrinadora fueron Lo mismo que los ensayos de la aplicacion del vapor a Ia navegaci6n, de Blasco de Garay, ante Carlos V, es decir, como si nunca se hubiera hecho. No contradicen esta asercibn la valentia de pensamientos y cierto aire de desembarazo en las ideas que se notan en la Historia de la guerra contra los moriscos de Granada y El lazarillo de Tormes, de don Diego Hurtado de Mendoza, en las Empresas politics de don Diego de Saavedra, en una que otra arenga de Ia Historia de Espana de fray Juan de Mariana, asi como en su obra latina De rege et regis institutione y su Tratado sobre la alteration de la moneda; y en la Historia de la revolution de Cataluna por don Francisco Manuel de Melo; obs6rvese, empero, que todos estos autores pasaron la part mss preciosa de su existencia fuera de Espana, muchos desempefiando graves y altos empleos diplomaticos;-en ellos tuvieron ocasion, que nunca se les hubiera presentado en su patria, de valuar las opinones de los hombres, que compararlos con las suyas propias, de palpar las intrigas de las Cortes y de despercudirse, en fin, con el roce de otras cabezas, y con el conocimiento de las realidades de Ia vida, de los errors y preocupaciones nacionales.-Hurtado de Mendoza fu6 representante de Carlos V en el famoso Concilio de Tren180

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DOMINGO DEL MONTE to; Saavedra lo fue de Felipe IV en Roma, en el Congreso Electoral de Ratisbona, en Baviera y en el Congreso de Munsted; Mariana, a los 24 aios de su edad, servia en Roma la eatedra de Teologia en el colegio de los Jesuitas, donde estuvo 4 afios, despu6s estuvo 2 en Sicilia y mis de cinco en la Universidad de Paris. Melo, a fuer de portuguzs honrado, cuando su patria se esforzaba por sacudir el yugo de Espaia, hizo cuantos esfuerzos materiales e intelectuales pudo por conseguir tan justo intento; y hombre de su capacidad y dado a tales empresas, no podia menos de pensar con la libertad con que lo haria, y de escribir sus generosos conceptos con la dicci6n mas nerviosa y substancial que nunca tuvo la lengua castellana. Pero no siempre que florecen las letras y las artes en las naciones prosperan a la par con ellas y sus riquezas, su poderio y sus buenas costumbres. Y esto se vi6 en Espana en las dos centurias en que ocup6 el trono la dinastia austriaca. Su lustre literario y artistico en los siglos xvI y xvn no provino exclusivamente de causas eficientes en aquel periodo, pues fu6 en mucha parte efecto del impulso poderoso de adelantamiento y de cultura que.imprimieron a la nacion Fernando e Isabel; mas tambi4n fueron desarrollados, al mismo tiempo y en proporci6n geometrica, los germenes de disolueion y de anarquia en que vinieron mezelados aquellos bienes. La voluntad prepotente y ciega de un solo hombre, como arbitro exclusivo de la suerte de un pueblo, y la anti-evangelica y despiaJ 191

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ESCRITOs dada persecucion de toda creencia que no fuese la catdlica, persecuci6n erigida en dogma religioso y en instituci6n del Estado, no eran por cierto elementos de verdadera civilizaci6n para Espana; digan lo que quieran ciertos sofistas inmorales, de estos al uso del dia, que por granjear fama de agudos, si no con mds villano intento, hacen gala de patrocinar las causas mas perdidas y las mas absurdas paradojas. A bien que ahi estan los heehos para desmentirlos. Mientras Carlos V galardonaba con regia largueza la habilidad del Tiziano, y Garcilaso repetia, con sin igual dulzura, por la primer vez en lengua castellana, los delicados acentos de Te6crito y de Virgilio, perecia al rigor del despotismoimperial, en los campos de Toledo, el nltimo de los espanoles libres, con Padilla; y era la patria de Gonzalo de C6rdoba presa de rapaces flamencos, que se repartian sus esquilmos con impudencia propia solo de cortesanos. Apenas Felipe II poblaba de maravillas el yermo del Escorial, y entonaba el poeta Herrera, con estro digno de un profeta hebreo, su himno en floor del triunfador de Lepanto, cuando el mar arrojaba a las costas espanolas las reliquias de la invencible armada; y Arag6n tenia que llorar con lagrimas de sangre a su Justicia Mayor, muerto con ignominia por el tirano, y a sus fueros brutalmente conculeados por el mismo. Aplaudia regocijada Espani las locuras discretas de don Quijote, y se reja de todo coraz6n de los chistes de Sancho Panza, proclamando a Cervantes (que se moria de 182

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DOMINGO DEL MONTE hambre) honra de las letras de Castilla y regocijo de las musas, y el Santo Oficio tenebrosamente seguia tapando con sus negras manos los resquicios mas pequeios por donde pudiera entrar un rayo de luz racional en el entendimiento del espanol. Todo era fiestas y locas algazaras en los jardines de Aranjuez y del Buen Retiro, en que Felipe IV, abandonadas las riendas de tanto imperio a un torpe favorito, se olvidaba del mundo, encantado al son de los versos armoniosos y de los hechiceros dramas de Lope y de Calder6n, al paso que se rebelaban Cataluna y Portugal; que Luis XIV se llevaba entre sus garras el Rosell6n, y Cromwell la Jamaica, y que el gran Cond6 postraba por tierra en la batalla de Roeroy la gloria de los tercios espanoles, no hace mucho tiempo invencibles, y el terror de Europa. Por ultimo, cuando el ingenio espanol daba todavia fuertes sefales de vida con la Historia de la conquista de la nueva Espana y las comedias de Solis, de Candamo y de Zamora, agonizaba en mortales ansias la monarquia, degradada en el vistago postrero de Austria; y Espana, despoblada, exhausta e impotente en su inaudita miseria, despues de pasar por la mengua de verse, aunque en proyecto, repartida como bienes mostrencos entre varios soberanos, tuvo para salir de sus apuros que vender en almoneda los virreinatos de Mejico y del Peru (1). (1) "Se eeh6 mano aun de los recursos mfs degradantes, cuales fueron los de vender los empleos, habi6ndose beneficiado los Virreinatos de M6jico y del Perg por $25,000 cada uno".-(TORIENTE, Revista General de la Economfa Politica, tomo III, pfg. 267). 183

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ESCEITOS No hay que extrafiar este singular paralelismo de gloria literaria y decadencia social, que present6 Espafa, en los siglos que vamos examinando. Ya hemos visto que el progreso de la poesia y de las artes se debi6, antes que todo, a la feliz naturaleza del ingenio espaflol, y despues a los buenos estudios que lo abonaron en tiempos de Isabel. Alli donde todo se hubiera esterilizado despu6s para siempre, 61 brot6 con fecunda exhuberancia: se consubstanci6 desde luego y de la mejor buena fe con el espiritu de las instituciones, que impusieron a la naci6n el despotismo y el error; por lo tanto goz6, para su acrecentamiento, de la libertad que le es tan necesaria. Se hall en medio de la mas enorme tirania en la feliz condici6n de Tacito, cuando exclamaba entusiasmado: Oh rara temporum felicitate..., pues siempre dijo lo que quiso, porque nunca quiso sino lo que le plugo a su confesor y a su rey (1). Pero la prosperidad material e intelectual de las naciones es el producto exclusivo de la soberania de ciertas leyes, eternas e invariables, establecidas por la divina Providencia para la economia del mundo y de las sociedades. Estas leyes pueden infringirse por los gobiernos, y aun los pueblos pueden aplaudir y adoptar como opini6n national la infraction de ellas; mas no lo haran impunemente: sufririn sin misericordia la (1) En el feliz reinado de nuestro Rey y Sefior (Carlos IIj se goza lo que dice Tacito del tiempo de Trajano, que a cada uno le es licito sentir lo que quisiere y decir 1o que siente. Historia de la Revolucidn del Senado de Mesina, por don JUAN ALFoNSo DE LARREIN, Madrid, 1692. 184

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DOMINGO DEL MONTE pena de sus extravios, con la sencilla pero tremenda certidumbre con que vemos que siempre a la causa sigue su efecto. Los primeros anon del siglo xvm fueron todavia calamitosos para la peninsula. A todos sus males anteriores se agreg6 el de la guerra en su propio territorio. En aquel trasiego de monarquias (usando la en6rgica frase del jesuita espafiol Nieremberg), la literature sigui6 la suerte de la naci6n, hasta que, como 4sta, empez6 a transformar su indole con la inauguraei6n de la nueva dinastia. Mucho se ha lamentado por propios y extrafios esta transformacidn, que se ha calificado err6neamente de degeneracidn del carfcter national. Nosotros, al contrario, creemos que fu4 un paso de adelanto en el progress' de la civilizaci6n peninsular. Lo que se llama cardcter national no es mas que In masa de opinions, de hAbitos y costumbres, resultantes de las ideas-madres que predominan en un pueblo, en raz6n de sus circunstancias fisicas y morales. Dichas ideas no duran por mueho tiempo las mismas, so pena de condenar al pais en que tal sucede a una civilizaci6n ficticia, como la de la China, estereotipada, por decirlo asi, e impossible en Europa, y muy dafiosa a la naturaleza del espiritu humano. Este, o goza de las condicionos esenciales para su desarrollo, y entonces varia al infinito para perfeccionarse; o, por el contrario sufre, se amortigua y perece, cuando los obstftculos y las trabas lo ahogan, y entonces varia para morir, y con 61 muere necesariamente la 185

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ESCRfTOS nacionalidad, que no es mas que el cuerpo material que reviste aquel espiritu, alma de las naciones. Analicense las ideas que entraiian en la composici6n del caraeter national espaiol, bajo la Casa de Austria, y se vera que todos los elementos eran de disolucion, salvo los restos preciosos qua por milagro conservaba de su antigua casta castellana y aragonesa. La ductilidad peculiar del ingenio espafol, que le hizo acomodarse siempre, con desembarazo y bizarria, al espiritu de las 6pocas varias de la historia patria; que le prest6 la energia y la sencillez popular de sus romances, canciones y desires populares en la Edad Media; la pompa brillante y caballeresca de sus comedias y romanceros, y las felices imitaciones de las musas antiguas e italianas en el siglo de la restauraci6n clasica; ahora, en el siglo del anilisis, no le faltara seguramente tampoco. Ya en las demds naciones cultas pas6 el reinado exclusivo de la imaginaci6n. En Italia ya no hay Ariostos ni Tassos; en Francia, en vez de Racines y Corneilles, reina soberana la critica en la persona del multiforme Voltaire; y en Inglaterra no hallan otro Shakespeare ni otro Milton, sino un Bolinbroke y un Hume. No hay que extrafiar, por tanto, que en Espana no se encuentren poetas, como Calter6n y Quevedo. Veamos, empero, si le faltaran laboriosos criticos en el siglo de la critica. Tengamos presente empero en nuestras investigaciones que, aunque la Casa de Borb6n modified mis bien con el influjo indirecto de las ideas fran186

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DOMINGO DEL MONTE 187 cesas que por actos positivos el poderio absoluto del principe y la intolerancia perseguidora de la inquisici6n, todavia reinaban en Espana estas dos plagas (1). Ni era de esperarse humanamente del nieto de Luis XIV que olvidase los hAbitos de abierto y franco despotismo de su orgulloso abuelo, asi como no olvid6, por fortuna, sus buenos consejos de administration, y su protecci6n ilustrada a las letras, a las ciencias y a las artes tiles. Apenas se sinti6 bien afirmado en el trono que tan refidamente le disputaron, empez6 a sembrar, en la fundaci6n de varios institutos cientificos y literarios, las semillas de racionalidad y de buen gusto que tan sazonados frutos dieron en los reinados subsiguientes. En Madrid se establecieron Academias de la lengua espafiola y de la Historia y el Seminario de Nobles. En Barcelona una Escuela de matematicas; en Sevilla una Academia de medicina; y en Cadiz un Colegio de Guardias Marinas, en que se enseflaban las ciencias exactas que tienen relaci6n con el arte de navegar, y en que se form el primer matemAtico moderno que produjo Espana, don Jorge Juan (2). (1) Durante au reinado perdi6 sus fueros politicos Cataluna, y se quemaron 1574 individuos en varies ciudades de 18 peninsula. (2) Wase El Examen Maritimo, ''La Relaei6n Hist6rica del viaje a Ia Am6rica Meridional" por D. ANToNIo DE ULLOA y D. JOEo JuAN y las "Observaeiones astron6micas" de los mismos. (Revista de la Habana. Tomo tereero. Aflo 1855. PAginas 259-261, 275-277).

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EsCRITOs La tarea del ingenio espaifol falta en todo lo que emprendi6. Pudo muy bien padecer en ello la inspiracion podtica; pero l que necesidad tenia Espaia de mas poesia, cuando habia ya acumulado en sus edades anteriores un tesoro riquisimo e inagotable en este genero? Ahora para su bien necesitaba de pensadores; de entendimientos que, aprovechando en cuanto fuese posible las nuevas circunstancias politicas, ilustrasen la opinion nacional acerca de sus verdaderos intereses, y acallasen a este prop6sito las facultades creadoras de la fantasia. Entonces escribi6 Ustariz su Teoria y prdctica del comercio (1724), Zabana su Rep. sobre el aumento del Real Erario y la felicidad de la monarquia (1732), y Bernardo de Ulloa su obra sobre Rcstablecimiento de las febricas y el comercio. Entonces presenci6 la Europa por primer vez el eurioso espectaculo de un Consejero de Castilla, don Melchor de Macanae, abriendo el primero con sin igual valor las hostilidades contra el antiguo orden de cosas, y abroquelandose con el mismo trono, combatir las usurpaciones del clero y las pretensiones ambiciosas de la Sede Romana. Sus ideas, aunque produjeron su eaida y su destierro, adquirieron mayor realce y publicidad, por el escAndalo de su persecuci6n, y sirvieron, mss tarde, de antecedente a los ministros de Carlos III para ir ganando terreno en favor de la independencia nacional. Espectaculo no menos curioso y sorprendente que el que acabamos de referir fue el ver a la ya despierta razon espafiola ocultarse debajo 188

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DOMINGO DEL MONTE de la capucha de un fraile, declarar la guerra a la cifila de errores vulgares y creencias supersticiosas, en que vivia imbuido el pueblo; el cual tomaba malamente por verdades religiosas o cientificas estos inmundos rezagos de los siglos medics. XTase el Teatro Critico del padre fray Benito Feijoo. Otro sacerdote (jesuita por cierto), el padre Isla, en quien se reunieron la festiva sensatez de Cervantes y el carieter satirico de Quevedo, sin el grande ingenio de entrambos, atac6 igualmente con entereza en su Historia de fray Gerundio de Campazas, el influjo frailesco, tratando de desacreditar las ridiculeces estrafalarias con que profanaban la oratoria sagrada los predicadores conveutuales de su tiempo. Por esto, y porque todo el Gerundio no era mis que una pura rechifla de la vida y de las costumbres monasticas, antque sin rayar jams ni aun remotamente en las sucias obscenidades de Boccaccio, mereci6 este libro los honores del index. Tambien merecio de la traducci6n al ingles, a poco de haberse publicado. La critica hist6rica recibi6 un grande incremento en aquella epoca en Espana, con la fundaci6n de la Academia de la Historia (1738), que tan buen nombre se ha granjeado despu6s dentro y fuera de la peninsula. Guiada de los principios mas sanos y filos6ficos que en esta materia, como en todas, vienen a reducirse, en ultimo anilisis, a la investigation de la verdad, y nada mis que la verdad, se di6 con empeflo a solicitar en las bibliotecas y archivos de cabildos, iglesias y conventos 189

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ESCRITOS los datos mas fehacientes de la Historia patria. En esta investigation se distinguieron el fraile Fl6rez, cuya obra titulada Espana Sagrada encierra cuanto pueda apetecerse respecto a los origenes de la iglesia espafola; Perez Bayer, con su disertaci6n sobre las medallas hebreo-samaritanas; Casini, con su Catdlogo razonado de los ms. drabes del Escorial; el padre Burriel en sus Cartas y el Marquis de Valdeflores, don Jos Velazquez, con el Ensayo sobre los alfabetos desconocidos, de las medallas y monumentos mds antiguos de Espana. No menos notable fu6 la Historia critica de Espoita, del jesuita Masdeu, algo parecida en el plan a la Historia del Comercio de la antigiledad, de Heven, y en que el espafol ha derramado tanta erudici6n y tanto rational escepticismo en sus investigaciones, como en las suyas aquel docto tudesco de nuestros dias. Dos frailes mas, Belando y Miiana, ejercitaron su laboriosidad en asuntos hist6ricos, el primero escribiendo la Historia civil de Espana y el segundo continuando la Historia de Mariana. Tanto estos, como antes el Marqu6s de Mod6jar, autor de las Memorias histdricas de don Alfonso VIII y don Alfonso el Sabio, y otras disertaciones hist6rico-criticas, y el Marqu6s de San Felipe en sus Comentarios de la guerra de sucesion, no ofrecen al lector la frase tersa y el estilo clasico de Mariana ni de Solis; entonces se cuidaban muy poco de la forma para tender a la substancia; asi es que, en vez de aquellas dotes, puramente artisticas, y en que sin duda 190

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DOMINGO DEL MONTE 191 consiste el encanto de un Jenofonte y de un Tacito, se tropieza con un lenguaje descolorido, y a veces eseabroso, pero tambien se encuentran las dotes de veracidad, de exactitud y de buena fe, inapreciables en este genero de composici6n. tY cual fu6 la suerte que cupo en esta crisis a la poesfa, tomando esta palabra en su acepcion mas estricta, es decir, a la composici6n en verso de obras de pura fantasia? Sentimos responder que qued6 muy mal parada. En aquellos dias de regeneraci6n intelectual, todo espafiol de m6rito que se sentia con fuerzas para discurrir, en vez de emplearlas en componer romances, al estilo antiguo, como G6ngora, o de imitar en odas y canciones a Horacio y al Petrarea, como Garcilaso y Herrera, ocupaba su entendimiento en investigaciones serias acerca de algin capitulo de la historia national, o se daba al estudio de las ciencias fisicas o matemiticas, o al de la pablica economia. Los frailes mismos, y los clerigos, que con tanto fervor se dedicaron en los siglos inmediatos anteriores al cultiio de las buenas letras, en que recogieron tan merecidos lauros, los hemos visto ahora abandonar tambien el Parnaso y apoderarse de la critica filos6fica, emplear sus largos ocios en echar abajo la obra de ignorancia y de superstici6n que levantaron en parte sus antecesores. Andaba tan desacreditada la poesia, que no tuvo empaeho ninguno don Gabriel de Artabe y Anguita, clerigo y abogado de Madrid, en 1734, de estampar contra ella estos requiebros en la censura de

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EsCurros un libro de coplas, titulado Guirnalda poetica, que le mandaron examinar para su impresi6n: "Y bien mirada (La Guirnalda) digo, que este trabajo es un entretenimiento que excluye al ocio: pero tambi4n me parece un ocio de los que huyen del trabajo, porque s6lo los que no tienen que hacker otra cosa se podrian ocupar en tejer guirnalda. Ya veo que tiene flores de erudici6n, pero le faltan los frutos de la utilidad, porque a qu6 fin viene el ejercicio de una facultad que otras veces par las nubes, ahora la traen todos anublada por los suelos; otras veces hacer versos era nobleza, ahora es la infamia; otras veces hacer coplas era fecundidad y sobra de entendimiento, ahora es falta de juicio y carestia de seso; otras veces el metrificante comia, aunque mal; ahora ni mal ni bien; otras veces el mas necio si daba en componer se componia ; ahora el mas sabio si le da gana de componer cuatro coplas se descompone o le desconciertan y burlan; de suerte que entonando las coplas, o los necios se amotinan y blasfeman lo que ignoran, o los discretos se conjuran a darlas por monedas falsas y armas prohibidas, dejando los versos en el miserable estado de furtivo eontrabando. i Rara mutaci6n de siglo! Haber usurpado asi la mitad de su imperio al grande Apolo, para que ande fugitivo y todas sus musas como a sombra de tejado". La critica, ademAs, quiso pasar por su crisol todaslas ideas recibidas y para elo no empleo otros instruments de analisis que los que le proporcio192

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DOMINGO DEL MONTE i9s naba la vecina Francia, G d6nde irian a parar sujetos al inexorable compas de la poetica de Boileau, los vuelos audaces del drama nacional, los primores orientales de sus romances moriscos y las gracias rudas y primitivas de sus romances viejos; fin de pasi6n exaltada y de imaginaci6n sin freno, que caracterizaron hasta aqui al ingenio espafol? Todo lo proscribieron los innovadores, excepto las imitaciones de los poetas; con el celo exagerado pero necesario, y conveniente de tales, prefirieron el ser prosaicos con juicio y correccion a ser po6ticos con extravagancias y delirios. La Academia Espafola, fundada en 1714, empez6 esta obra de arregfo y de raz6n publicando su Diccionario y su Gramdtica de la lengua, fruto de sus tareas. El Diario de los literatos de Espalia, especie de revista literaria que se publicaba en 1737, y la Retorica y poetica, de D. Ignacio LuzAn, impresa en la misma 4poca, fueron las primeras muestras de la nueva doctrina reformadotra. He aqui, en prueba, la manera con que trataba a Calder6n uno de aquellos exaltados reformistas en 1749: "A Calder6n le levantaron altares, decia Nasarre en su prologo a las Comedias de Cervantes, como a un dios del teatro, y su ingenio superior tropezaba ialgunas 'veces con cosas inimifgbles, pero acompafadas con otras tan poco nobles, que se puede decir, si la bajeza de ellas ensalza lo sublime, o si lo sublime hace menos tolerable su bajeza... Despreci6 el estudio de las antiguas co1--2

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ESCRITOS medias: sus personas vagan desde el oriente al occidente. La ufania, el punto de honor, las pendencias y bravura, la etiqueta, los ej6rcitos, los sitios de plazas, los desafios, los discursos de estado, las academias filosoficas y todo cuanto ni es verosimil, ni pertenece a la comedia, lo pone sobre el teatro. No hace retratos, espejos ni modelos, si no decimos que lo son de fantasia. Es verdad que, para disculparle, quieren decir que retrata la naci6n, como si toda ella fuera de caballeros andantes y de hombres imaginarios... Hace hablar a sus personas una lengua sedienta, como metAforas ensartadas unas en otras, y tan atrevidas y fuera de modo, que los suenlos de los calenturientos, de Horacio, serian menos desvariados". N6tese la rapidez con que se extendian las ideas transpirenaicas en las clases ms instruidas de la naci6n, pues sin haber transcurrido todavia medio siglo de halarse esta en abierta comunicacion con Francia, ya un literato tenia dificultad en comprender a los espafioles, pintados por Calder6n. La Academia de la Lengua, fundada en 1714, publicando su Diccionario en 1724, empez6 esta obra de arreglo y de raz6n, coadyuvando eficazmente a ella el laborioso' erudito don Gregorio Mayans, con sus Origenes de la Lengua Espaiola (1732), don Ignacio Luzin con sus atildados versos y mis aun con su Ret6rica y Poitica (1737), en que, aunque no con el viejo rigor con que lo hizo despu6s Nasarre, llevabanlos pasados extravios de la folle de la maison Mayans, Montiano, VelAz194

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DOMINGO DEL MONTE quez. Don Agustin Montiano, con sus Au merendo, tragedias y disertaci6n, soporiferas las primeras, pero muy llena la segunda de sana doctrina, y don ............J. Velazquez, con su origen de la Lengua Castellana (1754). El Diario de los Literatos de Espana, especie de revista literaria, la primera en su clase que se vio en Espafa y que empez6 en 1737, vino' tambien a reforzar poderosamente la cohorte novadora desacreditando en sus paginas el reinante mal gusto contemporaneo. Para conseguirlo usaba, como ya lo hemos indicado mas arriba, las reglas del clasicismo francs: este era el criterio de que se servian en el juiciode las obras nacionales. Bien se deja entender que semejantes reglas no eran las mas a proposito para el caso, porque en lo general eran arbitrarias y caprichosas y sobre todo porque exagerando en las letras y en las artes el eterno y sencillo principio de lo bello, tan bien entendido en la clAsica antigiiedad, lo desfiguraban y Lo desconocian lastimosamefite. I Qui6n reconoceria al sobrehumano Apolo, triunfador de la monstruosa serpiente, con la sublime sencillez con que lo represents el divino cincel griego, simbolizado en Luis XIV por sus artistas tal cual se ataviaba locamente este monarca en las fiestas de Versalles, con zapatos de palillo, peluca y guirnaldas de encaje? Pero asi y todo era preferible esta escuela, en que al menos habia correction y buen gusto, a aquel hacinamiento de trivialidad y de disparates, a que vino a reducirse por nltimo la po'esia caste19:5

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ESCRITOS llana. Ya hemos visto como la despreciaba un censor coetaneo: en el titulo de ese mismo libro censurado se tendril una idea del estilo de la 6poca: helo aqul: "Guirnalda Po6tica, tejida de las mas fragantes flores, que ha producido la f6rtil Carpentana Athenas'". Leandro Moratin, en su introducci6n biografica a las obras p6stumas de su padre don Nicolis, traza este estimoso pero veridico cuadro de las letras espaifolas en 1760 cuando empez6 a escribir su mencionado padre. "No habia dado en aquel siglo la poesia castellana paso alguno que no fuese encaminado a su decadencia... El teatro habia llegado a su mayor corrupci6n. La poesia lirica, toda era paranomasias y equivocos, laberintos, ecos, retru6canos y cuanto desaciert6 es imaginable. En el g6nero sublime, hinchaz6n, obscuridad, conceptos falsos, metAforas absurdas. En el gracioso, bufonadas truhanescas, chocarrerias, chistes obscenos, ninguna imitaci6n de la naturaleza visible o patetica, ningin precepto del arte que moderase o dirigiese los impetus de la fantasia." Aqui es preciso recapacitar, sin embargo, que la mayor parte de estos adefesios existian ya mas que en embri6n en las deslumbrantes poesias de principios del siglo xvn, asi como las causas de los males politicos que postraron a Espana bajo Carlos II, se encontraban en germen en la politica de Carlos V. La pureza y la claridad de la dieci6n, unidas a la poesfa de las imhgenes, que tanto nos 196

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DOMINGO DEL MONTE 197 encantan en Castillejo, en los petrarquistas Garcilaso, Padilla, Mendoza, Medrano, y sobre todo en los castizos Argensolas, en el arrebatado capitin Francisco de Aldana y en el angelical fray Luis de Le6n, ya empezaba a bastardearse con postizos atavios aun sin concluir el siglo xv. Se columbran fuertes rasgos de degenera-i6n y de mal gusto en los poetas mas afamados de dicha epoca, como lo eran Lope, Quevedo, Ulloa, Cristobal de Mesa, sin que sirvieran la amistad intima y las lecciones que debi6 a Torquato Tasso, para escaparse del naciente contagion. Este lleg6 a su mas alto punto de corrupei6n con G6ngora, quien, al cabo malogrando sus peregrinas dotes, redujo a principios el extravio intelectual, y fund la secta de los cultos, que despues se llam6 gongorismo, en su honor. Todos los ingenios del siglo XvI, cual mas, cual menos, pagaron fatalmente su feudo a esta moda. Y hemos dicho fatalmente, porque creemos que n0' pudieron menos de contaminarse. El entendimiento humano, y un entendimiento tan lozano y vigoroso como el de las razas meridionales de Europa, capaz de abarcar en su ardiente actividad los trabajos intelectuales mas arduos y las co'ncepciones mas elevadas, no podia guardar mesura y discreci6n en todo por mucho tiempo, viendose reducido eternamente, por mal de su estrella, a digerir vaciedades: que a esto, y no a otra cosa, lo condenaron los carceleros de su pensamiento, los temores regios y religiosos. No todos los poetas tenian vocaci6n de serafines,

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ESCRITOS como santa Teresa, para pasar su vida en un himno perdurable de amor extatico, ni aunque buenos cat6licos, se sentian a todas horas con inspiraciones misticas. j En qu6 habian de emplear sus potencias intelectuales, cuando agotaban la vena religiosa? Todos habian abjurado el uso de su raz6n en materias de fe, la abjuraron tambi6n en materias de gobierno y filosofia; no era extrano que quedAndole tan corto campo en la vida para su uso tampoco supiesen emplearla en materias de composition literaria. Sabido es que no basta, en ella, para tocar el pice de la perfeeci6n, la inspiraci6n espontAnea. Por grande que sea un ingenio, necesita de la disciplina del arte, para lucir en toda su brillantez: el arte es el indispensable engaste que duplica el valor de la piedra mas preciosa. Y el arte no' se comprende sin un tacto exquisito de entendimiento, que por Lo comnn es el mismo ingenio ; pero que no siempre se desarrolla a par de 61, y que, en conclusi6n, no es mas que la raz6n, elevada a su nltima potencia. Esto explica, a nuestro parecer, el Gongorismo espanol y el Marinismo italiano, simples aberraciones de entendimientos fecundos, pero oprimidos, que en su necesidad de producir, producian monstruos, ya que no les era permitido el dar a luz sus frutos naturales. Porque no son otra cosa que hermosas monstruosidades las producciones de Lope de Vega, de Balbuena, de Calder6n, de Quevedo y de G6ngora. Sin embargo, cada uno de estos cinco 198

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DOMINGO DEL MONTE poetas fu6 dotado por el cielo de la mayor suma de ingenio con que puede nacer un hombre: cada uno de ellos pudo igualarse en los partos de su imaginaci6n con los poetas mas eminentes de la antigijedad, o de las edades modernas. Lope de Vega pudo ser el Shakespeare de Espana, asi como Balbuena su Ariosto y Calder6n su S6focles; Quevedo tenia los alcances intelectuales de un Voltaire y G6ngora la 6tica pulcritud de Anacreonte, unida a la valentia en la expresi6n de un Byron... Todos lay! dolorosamente se perdieron en el mar de la vida, que les esperaba al nacer... Lo que admiramos hoy de ellos, no son mas que los despojos parciales de sus riquezas, confundidos entre el cieno y las algas por el naufragio. Ni .............. que estos poetas espaioles representan cada uno de ellos la perfection ideal a que puede llegar el ingenio espanol en una 6poca dada; y aun no hay para qu6 compararlos con otros poetas extranjeros, hijos tambi6n de las circunstancias de sus siglos y naciones. Yo tengo mas alta idea del ingenio espanol: creo que pudo y puede y podra ser capaz de igualar y superar a los grandes ingenios de la antigiedad y de las naciones modernas extranjeras; pero creo tambi6n firmemente que Shakespeare es muy superior a Lope, Ariosto a Balbuena, S6focles a Calder6n, Voltaire a Quevedo, y Anacreonte y Byron a don Luis de G6ngora: el porqu6, ya queda bien explicado. El nnico ingenio espanol que sali6 a luz com199

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ESCRITOS pleto, y di6 de si cuanto de 61 podia esperarse, fu6 Cervantes: su nombre solo por su grandeza equivale sin duda ninguna, como decia aunque malignamente Montesquieu, a toda la literatura de una nacion. Volvamos al siglo xvI. A mediados de 61, es eierto que la muchedumbre se extasiaba todavia con los autos sacramentales de Calder6n; creia en brujas y se reconocia de buena fe vasalla de un rey Senor de vida y haciendas; y que los poetastros famelicos que escribian para divertirla, no observaban mas reglas de composici6n que la acomodaticia de Lope en sus comedias, cuandu sin empacho confesaba que como el vulgo era quien lo pagaba tenia que hablarle en necio para darle gusto; y aunque la generalidad del pueblo estaba sujeta aun al impulso de aquellas causas remotas de decadencia politica y literaria, no sucedia lo mism' con los buenos ingenios herederos y representantes legitimos de la intelectualidad nacional. En Espana, como en todas partes, estos ingenios privilegiados forman las alturas del pensamiento, que asi como las del mundo fisico, son las primeras que dora y alumbra el sol de la inteligencia, en tanto que los valles permanecen envueltos en las tinieblas del error. El comereio de ideas europeas de que se vio privada Espana por espacio' de dos largos y trabajosos siglos, en que la mantuvieron incomunicada con el resto del orbe culto, lo empieza a cortar ahora irremisiblemente con Francia: Felipe V no sali6 solo de Versalles, para venir a 200

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DOMINGO DEL MONTE 201 ocupar el solio espaflol: le acompafaban los capitanes y los ej6rcitos de Luis XIV, sus ministros, sus altos empleados de palacio, con sus mujeres y con sus libros... s que conductos mejores que 4stos para burlar las aduanas inquisitoriales y hacer, si no el comercio, al menos el contrabando de ]as ideas? Ya hemos visto lo pronto que prendieron estas en los frailes Feijoo e Isla, en el ministro Maranaz, en los literatos Luzan, Mayans, Nasarre, Velazquez. .. no haya miedo que ya se vuelva a extinguir la llama. Al contrario, cada aflo un nuevo campe6n de la reforma; cada reinado es un nuevo triunfo. Moratin padre logr6 suprimir, en tiempo de Fernando VI (1746-1759), la representaci6n de los autos sacramentales, "por el desacierto (decia) con que estAn tratados en ellos los dogmas de la religion, la violencia con que se interpretan los textos de la escritura y el inconveniente gravisimo de presentar a vista del pueblo con toda la ilusi6n que presta el teatro unas acciones cuya imitacion dramatica degrada la majestad de la ley y sus altos misterios, dignos s6o de existir para ensefianza nuestra en los libros sagrados, o de oirse en el templo como asunto peculiar de sus mas elocuentes ministros'". Ya estos son los conceptos de la raz6n europea, expresados en lengua castellana. V4ase la pintura que hace de la transicion de las ideas y de las costumbres anejas, hispanoaustriacas, a las modernas que introdujo la nueva dinastia, un escritor popular del tiempo de Fernando VI... "Cuando me acuerdo de

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ESCRITOS ias inocencias, de las sandeces, de los usos, de los abusos, de las obscuridades, de los encogimientos, de los retiros y de las miserias, con que nos criaron los Borbones de aquel tiempo, a los que ya somos caducos en 4ste, me retoza la risa... En aquel tiempo (en el de los nltimos anos del sosegado gobierno del senor Carlos II, y el de los primeros dias del feliz reinado del senor Felipe V, que goza de Dios) ; en este tiempn, digo, que dieron los espafoles en el delirio de ser cefiudos, austeros, severos y perezosos, y en la mania de andar sucios, mal ataviados y mal metidos en unas aprensiones ridiculas, en unas ceremonies extravagantes y en unas terquedades soberbias e inveneibles, pero ahora que ya estAn mis limpios y mas sociables y que se han motilado, con los tufos, los moios, las perillas y los bigotes, de muchos entonamientos y castallenadas enfadosas... Ahora que a Madrid se le ha dilatado el corazon, la hermosura y el apasionamiento, y que la Espana toda esti menos aterida y melancolica, ahora que vivimos menos acosados de las mentiras y los asombros de los muertos, que se nos tomaban al mundo ; de los duendes, que nos devanaban y revolvian las casas y los cascos; y de las brujas, que nos chupaban el pellejo; y que nos vamos ya muy poco a poco y con mucho tiento a creer en las revelaciones, en los milagros, en los arrebatamientos, en los 6xtasis y en otras altanerias formidables que hartas veces tienen mis visos de tramoya y perspectivas para cubrir infames ambiciones, que apariencias s6lidas 202

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DOMINGO DEL MONTE para manifestar sencilleces y verdades... Ahora que ya no son tan hoscos, tan mesurados, ni tan indigestos de alma y de semblante los doetores de las escuelas y que se dejan ver en los coneursos civiles, mis d6ciles, hablando con menos severidades y misterios de las honduras y elevaciones de sus silogismos y sus ciencias... y que ya escuchan sin tanto enojo el lenguaje, las miaximas y los descubrimientos de la...... ........ Ahora que las facultades matematicas corren con feliz desahogo, sin tener que brincar por encima de los fantasmones que les ponian en el camino los enemigos de las demostraciones y de las utilidades del pdblico; y que, a pesar de tantas oposiciones, les concede y confiesa ya el mundo la honradez, la certeza, la utilidad y los demis bienes que les negaban y quisieron oeultar las imaginaciones corrompidas, y las igporancias furiosas de muchos hip6eritas y zalameros... quiero animar a los curiosos y aficionar a los rebeldes al estudio de las puras, honestas y sabrosas recreaciones y verdades de esta altisima ciencia, etc." Esto lo escribia en 1762 un catedrAtico viejo de Matematicas de la Universidad de Salamanca-el doctor don Diego de .Torres Villarroel, escritor muy favorito del vulgo en su tiempo-no por propaganda de verdades como las que aqui asienta, y que las soltaba a desgaire o pron6sticos anuales en sus hor6scopos, sino por sus poesias en estilo chocarrero, escritas expresamente, como lo confiesa, para recoger algunos ma203

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ESCRITOS rovedis para sus menesteres. Sus palabras indican que ]a Universidad principal de Espana sigui6 pronto el movimiento progresivo de ilustracion que empez6 en la corte de Felipe V. En el reinado de Carlos III se acab6 de aclimatar en las clases superiors de la sociedad espafiola el espiritu filos6fico francs (1). Una de las instituciones que mas contribuyeron a generalizarlo fueron las llamadas Sociedades Patrioticas de Amigos del Pais, ideadas por el Fiscal del Consejo de Castilla, Campomanes. Estas Sociedades, compuestas de los vecinos mas visibles de cada capital de provincia, eran presididas por los gobernadores de ellas, y debian ocuparse en promover el fomento de la educaci6n primera, la industria, la agricultura y el corpercio en. los pueblos de su distrito. Cumplieron casi todas con entusiasmo con los objetos de su instituto, y se les debi6 el establecimiento de muchas escuelas de primeras letras y gratuitas, la reforma de otras y Ia fundaci6n de academias de dibujo lineal, de artes y de oficios. Pronto siguieron a estos esfuer(1) Ha sido para nosotros un objeto de gran curiosidad estudiar ]a transition de las ideas y de las costumbres aifejas hispano-austriacas a las modernas que introdujo el nuevo orden de cosas. Con los muchos documentos que hemos reunido en otras investigaciones con este objeto daremos a conocer totalmente bastantes caracteristicas de la 6poca. He aqui c6mo se expresaba un jurisperito en 1740 contra el espiritu de vieja rutina, defendiendo las ideas innovadoras. Se nota en 61 lo bien que se avenia con la indole indiferente de la filosofia del siglo xviii, emancipada ya de today autoridad, con la natural entereza y desenfado del carActer indigena espanol. 204

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'-'7 DOMINGO DEL MONTE 205 zos la mejora de las fibricas en las atrasadas manufacturas espafolas. El rey, aconsejado por su sabio ministro el Conde de Aranda y sus fiscales, los buenos patricios los Condes de Floridablanca y de Campomanes, sefialaba fondos suficientes del mismo Real Erario para atender a estas fundaciones patri6ticas. Voltaire mismo y los enciclopedistas, corresponsales y amigos de aquellos tres ilustres varones, aplaudieron con entusiasmo, desde Paris, los adelantamientos increibles de Espana, que, en aquella 6poca, por el empefo de su gobierno en civilizarla y regenerarla, presentaba un especthculo identico al del Austria de Jos6 II, la Toscana del Gran Duque Leopoldo y la Prusia de nuestros dias. Por este mismo tiempo se suprimieron los jesuitas-que fue el acto mis atrevido del espiritu innovador de la epoca:-los desterraron a Italia, y alli, en medio de las angustias de la proseripci6n, para gloria de sus nombres y de la inteligencia espafiola, dieron las mas relevantes muestras de su amor patrio y de sus conocimientos literarios. Jesuitas eran Masdeu, autor, ya citado, de la Historia Critica de Espana y de la Cultura Espanola (178.3) ; Andres, que escribi6 la Historia General de la Literatura, en que despleg6 un caudal considerable de erudici6n y de critica; Lampillas, autor del Ensayo Hist6rico-apologetico de la Literatura Espanola contra las opiniones de algunos escritores modernos italianos (1789), obra defectuosa por la pasi6n con que esti escrita, pero dis-

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ESCEITOS culpable por ser desahogo de un expatriado; Molina, natural de Chile, autor de la Historia de Chile (1782) ; Clavigero, veracruzano, diligente investigador de la antigua civilizaci6n mejicana, en su muy conocida obra titulada Histaria Antigua de Mijico; Alegre, tambi6n mejicano, traductor de la Iliada en correctos versos latinos, y por ultimo, Montengon, autor, entre otras obras insignificantes, del Eusebio, novela escrita en animada prosa castellana y llena de provechosos documentos para la educaci6n moral de la juventud. El vacio que dejaron los jesuitas en la ensefianza de varios ramos secundarios de la instruccion pnblica, de que estaban hecho cargo, en sus famosos colegios, se suplieron pronta y ventajosamente por el gobierno. Baste citar los Estudios de san Isidro de Madrid, que regentaban ellos desde el tiempo de Felipe IV, que los fund, se volvieron a abrir por Carlos III en 1768, enseifndose alli las lenguas latina, griega, arabiga y hebrea, ret6rica y po6tica, matemiticas, derecho natural y disciplina eclesiastica. Las universidades experimentaron en sus estatutos el espiritu de reforma, que se habia apoderado enteramente de los espafioles mas distinguidos por su capacidad intelectual o su posici6n social, y de que participaba el mismo rey, a pesar de sus nimios esernpulos religiosos. La Universidad de Salamanca vari6 algo su planta, pero la de Valencia se despoj6 enteramente de sus arreos goticos y qued6 convertida en un bellisimo monumento de la sabiduria moderna. En ella se esta206

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DOMINGO DEL MONTE bleci6 la primera clase de Clinica, en Espana, y a las clases de Teologia, Derecho y Medic