Citation
Escritos de Domingo del Monte

Material Information

Title:
Escritos de Domingo del Monte
Series Title:
Colección de libros cubanos
Creator:
Del Monte, Domingo, 1804-1853
Fernández de Castro, José Antonio, 1897-
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Cultural, s. a.
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
2 v. : front. (port.) ; 20cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Cuba ( lcsh )
Literature ( lcsh )
Politics and government -- Cuba -- 1810-1899 ( lcsh )
Enseñanza ( qlsp )
Literatura ( bidex )
Política y gobierno ( qlsp )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

General Note:
"De esta obra se han impreso cincuenta ejemplares numerados, en papel español de hilo." This copy not numbered.
Statement of Responsibility:
introducción y notas de José A. Fernández de Castro

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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Resource Identifier:
024014827 ( ALEPH )
23349692 ( OCLC )
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COLECCION DE LIBROS CUBANOS
DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL.ES R I






ESCRITOS


DOMINGO DEL MONTE


INTRODUCTION Y NOTAS


JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


TOMO I


CULTURAL, 8. A-
LA MODERN POESIA I LIBRERIA CERVANTES
PI Y MARALL., lI AVE. DE ITALIA. U
HABANA
1929













UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES
























ESCRITOS








.
































DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO
CINCUENTA EJEMPLARES NUMERA-
DOS, EN PAPEL ESPANOL DE HILO.











































DOMINGO DEL MONTE














COLECCION DE I LIBROS CUBANOS
DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL. XII.






ESCRITOS

DE

DOMINGO DEL MONTE
2-2-15/,/


INTRODUCTION Y NOTA8
DE

JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


TOMO I


CULTURAL. S. A.
LA MODERN POESIA LIBRERIA CERVANTES
PI Y MARGALL, 135 AVE. DE ITLIA, 62
HABANA
1929

I



















INTRODUCTION


















Palabras preliminares


ETENTA y cineo afios ban transcurrido des-
de que falleeiera en Madrid Domingo del
Monte y Aponte, uno de los cubanos mis influ-
yentes en su 6poea y uno de los mas generosos y
amplios espiritus que a esta patria dedicaran sus
afanes en diversas y fitiles esferas de acci6n.
El responsible de esta edici6n de Escritos de
Domingo del Monte, con que enriquece hoy su
acervo la Colecci6n de Libros Cubanos que public
la sociedad editor "Cultural, S. A.", bajo la acer-
tada direceci6n de Fernando Ortiz, viene estudiando
al escritor que se present al pfiblico y a la labor
que realizara, desde hace cerea de diez afios.
Sin duda, pocas figures mas sugestivas que la
de Del Monte-patriota, politico, poeta, poligrafo,
historiador, eritico, pedagogo y hombre de grande
sensibilidad y amplia y clarisima visi6n-merecen
ese esfuerzo. Una vez conocida su obra sera respe-
tado en el eampo de nuestra historic retrospective,
esta vez con justicia por las actuales generaciones
de j6venes americanos, como un verdadero pre-
cursor.









INTRODUCCI6N


En el transcurso de ese decenio de actividad in-
vestigadora y de studio reflexivo, muchos idolos
intelectuales del autor de esta introducci6n han
caido de su endeble pedestal y otros han plrgido
con fuerzas audazmente renovadoras, pero ni uno
ni otro fen6meno spiritual han logrado haeer des-
cender a Del Monte del propileo mental en que
desde la 6poca referida se colocara por la fuerza
indiscutible de su personalidad humana y el alto
valor de su producei6n intelectual.
A este esfuerzo que realize en pro de una mayor
difusi6n de sus escritos, seguirf en el future otro
de mayor impulso, porque a media que se ha ido
descubriendo el panorama ha ido haci6ndose mis
viva y cobrando mayores m6ritos, la figure central,
para salir al cabo de tantos afios y de tantas trans-
formaciones a ocupar su pertinente lugar en el
vasto y complejo espectdculo del pensamiento ame-
ricano del siglo xix, al lado de otros maestros, cu-
yas obras comparadas con la labor de Del Monte
resultan idknticas en prop6sito ideol6gico y qui-
zas si inferiores en realizaci6n.
Conviene antes de examiner la obra de Del Mon-
te y fijar cuil pudo ser su influencia en el medio
politico, literario y econ6mico en que actu6, deter-
minando en consecuencia el valor relative y abso-
luto de sus trabajos, que relatamos dentro de los
limits que imponen a trabajos de esta clase las
prescripciones editoriales, los rasgos biogrificos
mis caracteristicos del autor estudiado.
En consecuencia, lo que va a leerse a continua-









JOSA A. FERNANDEZ DE CASTRO


ci6n es reflejo exacto de la verdad. Los datos de
fechas y de sucesos estin tomados de los autores
que precedentemente se han ocupado de Del Mon-
te en diversas 4pocas y en distintos lugares. Las
autoridades que nos ban servido para la redacci6n
de este Esquema biogrdfico se nombran Pedro Jos4
y Ensebio Guiteras, Jos6 Antonio Echeverria, Ciri-
lo Villaverde, Nicolas Azcrate. Despubs concede-
mos cridito a Calcagno, a Figarola, a Escoto, a
Trelles, a Vidal Morales, a L6pez Prieto.
Para fijar su piano intellectual tenemos en cuenta
a Baralt, a Menindez Pelayo, a Sanguily, a Chac6n,
a Henriquez Urefia, a Sainz Rodriguez.
Alli donde haya una afirmaci6n contraria a lo
que hasta ahora se ha tenido por cierto, ha sido la
investigaci6n propia del autor de esta introducci6n
quien ha conducido a la conclusion que se sienta.
Una palabra en cuanto a la ortografia con que
se transcriben los originates de Del Monte. Este
escribi6 y publicaba desde el afio de 1821, y los ilti-
mos escritos que de 41 se imprimieron, de los que en
estos volfimenes se recogen, lo fueron por los aiios
1885-94. Las reglas ortogrificas ban variado mu-
cho en ese largo interregno. Eso lo sabe cualquier
estudiante en la material, pero como esta edici6n
se destina al gran pdblico, el compilador ha trata-
do de dar a los escritos de ese autor una ortografia
homogenea y contemporinea. Pero no obstante su
empeio, no ha sido possible obtenerla en la totalidad
de los easos. Hay publicaeiones de Del Monte del
ailo 1821, del 37, del 48, del 55, afos en que las


IX









X INTRODUCCI6N

reglas referidas habian sufrido distintas transfor-
maciones. En el easo en que tomamos copia del
manuserito delmontino-de diversas fechas, 1838,
1843-sueede algo semejante.
Lo mismo ocurre en cuanto a los nombres propios
de autores extranjeros o espafioles citados por Del
Monte. A veces hemos eneontrado con que eita au-
toridades en diversas materials, i. e., sobre historic
de America, pedagogia, historic o critical literarias,
que nos son totalmente desconocidas. Ello se debe
a la profunda y variada erudiei6n del mencionado
escritor, porque en la duda nos hemos dirigido a
personas peritas en la material y ellas tambi6n
deseonocian al autor citado por aquel.
Por esos motives debe atribuirse a mero error de
copista cualquier errata que en ambos aspects de
los meneionados se advierta en la redaeci6n de es-
tos Escritos de Del Monte, por primera vez debida-
mente compilados.
No queremos continuar este trabajo sin dar des-
de aqui las mAs cumplidas gracias a nuestros ami-
gos Carlos AzeArate y Rosell y Le6n Primelles y
Xenes. Al primero, por haber puesto a nuestra dis-
posici6n gran cantidad de manuseritos del autor de
estos volfimenes, absolutamente in6ditos, proceden-
tes del archive de su abuelo, el distinguido literate
y hombre pfiblico cubano don Nicolas Azexrate y
Escovedo, que fu6 intimo amigo de Del Monte y
uno de sus albaceas literarios y quien todo el resto
de su vida, desde la muerte de aquel, fuera un fer-
viente admirador y cultivador de su memorial. Y al









JOSA A. FERNANDEZ DE CASTRO


segundo de los nombrados, porque sin sus auxilios
generosos en la lectura de los materials que se
insertan, y sin el examen que conjuntamente con
nosotros practicara, no hubiera sido possible lograr
una selecci6n tan acertada de los mismos.


II
Esquema biogrdfico


a) 1804-1830

De antigua y noble familiar dominicana, naci6
Domingo del Monte y Aponte en Maracaibo, en
1804. Traido a Cuba muy nifo, habia cursado las
primeras letras en Santiago de Cuba y residiendo
posteriormente en la Habana, ingres6 en el Semi-
nario de San Carlos. En esta 6poca (1820) toda
la isla se encontraba profundamente agitada, prin-
cipalmente la Habana, donde en las logias mas6ni-
cas, en la plaza piblica y en las reuniones privadas
sa comentaban las hazafias de las tropas de Bolivar
y Sucre, narradas por las mismos oficiales realistas
que aqui se encontraban de paso. Hombres como el
argentino Miralla y el colombiano Fernandez Ma-
drid dirigian la opinion habanera publicando El
Argos (1820-21), donde seguian con tino la poli-
tica americanista eneaminando-la ideologia de la
juventud-hacia una possible realizaci6n de la in-










XII INTRODUCTION

dependencia de Cuba. Condiscipulos de Del
Monte redactaron posteriormente El Americana
Libre y El Revisor Politico y LIiterario y concu-
rrian a la Academia Americana. Heredia, "pri-
mer poeta del americanismo" (Sanguily) hacia
sus primeras armas y era presentado al pfiblico
habanero por su intimo Domingo del Monte
(Chac6n).
Recibido de Bachiller en Derecho el aiio 21, sin
much conocimiento de las miserias humans y un
espiritu alto y generoso, fueron muy dificiles a
Del Monte los comienzos en su carrera de la vida,
y, desorientado por lo que le parecia un fracaso
total, sus primeros desalientos y desesperanzas, sus
escritos de esos afios, de ello se resisted.
Discipulo en el Seminario de San Carlos del
celebre fil6sofo cubano don Flix Varela y Mora-
les, natural fu6 que la elecci6n de 6ste, en uni6n de
Leonardo Santos Suarez y de Miguel Gener, para
representar a Cuba en las Cortes de Cadiz apasio-
nara grandemente a Del Monte, al igual que a sus
condiscipulos.
Ejemplo decisive de la afirmaei6n anterior lo
encontramos en el Manifiesto que, dirigido a las
Cortes mencionadas, subscribieron todos los disci-
pulos de aquel sabio. Ese document, reproduci-
do varias veces, da una clara idea de las opinions
del grupo en que nuestro autor tomara parte prin-
cipal.
El peri6dico en que apareciera el document
referido era el mismo que redactaban los amigos










JOSt A. PERNANDEZ DE CASTRO XIII

de Del Monte y en 61 aparece su primer trabajo
publicado.
Las ideas de Del Monte en esta 6poca estin em-
papadas de un "americanismo" incipiente, inspi-
rado en Bolivar, "cuyo nombre, segin la grifica
frase de Betancourt Cisneros, embriagaba como el
alcohol". No hay mas que recorder sus cartas a
Heredia de estos alos y lo que 61 mismo cuenta,
posteriormente, en otras cartas intimas.
Por los dias de la conspiraci6n de los Soles de
Bolivar (1823) Domingo del Monte efectu6 un
viaje a Guanes, localidad cercana a la costa sur de
la isla, por donde se esperaba una invasion de co-
lombianos.
Fracasado el movimiento, perseguidos sus ami-
gos, que aparecian mas comprometidos que 1l,
regresa Del Monte a la Habana, ingresando en el
bufete del celebre abogado Nicolas Maria de Esco-
vedo, que habia sido su maestro en San Carlos, y
a cuyo lado transcurren, trabajando como su auxi-
liar, los afios 1826-27.
Nicolas Maria Escovedo, profundo conocedor del
coraz6n human, supo apreeiar en su joven com-
pafiero las cualidades que poseia y le facility me-
dios que, unidos a los propios que 6ste poseia, le
permitieron una mis desahogada posici6n y reali-
zar al cabo un largo y fecundo viaje por los Esta-
dos Unidos y Europa, preparindose asi para al-
eanzar mis tarde el papel que entire nosotros lleg6
a desempefiar.
Sali6 de la isla de Cuba en compaiiia de un in-












timo suyo, Domingo Andre, an'es del mes de junio
del afio 27. Se dirigieron a Nueva York, en cuya
cindad establecieron contact con don Tomis Ge-
ner, que alli se encontraba desterrado en uni6n del
Padre Varela y quien les diera cartas de pre-
sentaci6n para sus numerosas y variadas relacio-
nes europeas.
En agosto del mismo afio se encuentra Del Mon-
te en Madrid, en cuya ciudad conoei6 e intim6 por
conduct de algfin cubano alli resident con dos
j6venes espafioles con quienes quedaria ya ligado
para siempre: Salustiano de Ol6zaga y Angel Iz-
nardi.
Vivi6, relativamente, la vida intellectual espa-
fiola de esos tiempos, y dej6 en los circulos litera-
rios que frecuent6 hondos afectos y vivos lazos de
reciproea estimaci6n.
Por Paris y El Havre, por el Paris donde gusta-
ba ya la revoluci6n del afio 30, vuelve Del Monte
a America, permaneciendo primero unos meses en
los E. U., que aprovecha para dar a la imprenta la
primer edici6n de los versos de Juan Nicasio Ga-
lego y colaborar en el peri6dico de Jos6 Antonio
Saco, El Mensajero Semanal. Coneibe tambien
various proyectos literarios, cuya realizaci6n ha de
cumplir en mayor o menor escala en el transcurso
de los afios pr6ximos.
Regresa a Cuba y ya desde entonces no ha de
abandonar ni un instant el papel que voluntaria-
mente assume.
Ingresa como redactor principal de un peri6dico
semanal-hoy una verdadera joya bibliogrifica que


INTRODUCCI6N


XIV










JOS* A. FERNkMEZ 1, CASTRO


s6lo se encuentra en contadas biblioteeas particula-
res y pfiblicas-La Moda o Recreo Semanal del
Bello Sexo, que editaba en la Habana un senior
Villarino. Los nimueros de esta publicaci6n que
prepare Del Monte son una verdadera delicia para
el curioso de nuestros dias.
En ella di6 a conocer en nuestro medio intelec-
tual, Ileno en el moment "solamente de ecos de
Arriaza y de Mel6ndez" (Chac6n), a Byron, a
Goethe, a Gallego y a Jovellanos. Public tambien
sus versos, de los que Chac6n y Calvo ha dicho:
"que muestran correcei6n cuidadosa y frecuente
comercio con los clfsicos, pero su poesia es obra de
laboriosidad e inteligencia tienica". "Sus aficio-
nes tenaces por el Romancero debieron sugerirle
la idea de los romances cubanos."
Hay en ellos, salvos sus defects, el sano y deli-
berado prop6sito de rear un genero local de poesia
que respond al general de la literature de la Ipoca
en el mundo.
MAs que en su product intrinseco, hay que con-
siderar la labor de Del Monte como la de una per-
sonalidad que reune en si las cualidades que hacen
tan atrayente y simpAtica la figure del personaje
de L'Animateur de Henri Bataille. En efeeto, ya
ha formado a Heredia, ahora crea a Echeverria, a
Milan6s, a Palma. Nombrado Secretario de la Co-
misi6n de literature de la Sociedad Econ6mica
(1830), propone concursos porticos, con el fin de
atenuar y combatir el mal gusto reinante en ese
campo de la literature, y es premiada en el primero










XVI INTRODUCCI6N

de los que aqui se efectuaran la Oda de Eeheverria,
no porque sea 6ste discipulo y amigo de Del Monte,
sino porque es la mejor, como el pfiblico cubano y
renombrados literatos espaioles habian de encon-
trarla.


b) 1831- 1843

Adquiere para los cubanos la Revista Bimestre
y bajo su inspiraci6n, Quintana, Ticknor y Everett
formula su veredicto, proclamAndola la mejor pu-
blicaci6n de su clase que hasta esa feeha se impri-
mi6 en paises de lengua espafiola. Alli public, en-
tre otros (1832-33), sus ensayos sobre Poesias del
doctor Fernandez Madrid; Sobre la novela histM;-
rica y otro acerca de los Doce primeros aiios de la
Condesa de Merlin, que un amigo nuestro, muy
querido y muy sabio, encuentra escrito en el mismo
espiritu que preside al genero de critics en que es
hoy maestro supremo, Azorin.
Los buenos cubanos que componen la Secei6n
de Literature, cuyo secretario es Del Monte, lo-
gran por medio de sus influeneias en Madrid un
decreto que autoriza el establecimiento de una Aca-
demia Cubana de Literatura, independiente de todo
lazo gubernamental. Los traficantes de eselavos y
sus paniaguados, alarmados ante la existencia pfi-
blica y autorizada de un organismo donde a todas
horas y libremente se pueden reunir los cubanos,
se oponen por todos los medios a nu establecimiento










JOSE A. FERNADEZ DE CASTRO


y decretan su extinei6n. Aunque Saco y Del Monte
escribieron sus papeles en contra de esa nueva in-
justicia, ella se llev6 a efecto y Saco fu4 desterrado
de la isla por haber cometido ese nuevo de-
lito (1834).
Habia aceptado Del Monte una plaza de Auditor
en Matanzas (Calcagno) donde, como en toda la
isla, tenia buenos amigos. Con ellos refnese, y
auxiliado por el colombiano Felix Tanco y los Al-
fonso, el movimiento intellectual que durante su
corta estancia alli se desarrolla es semejante al
en que en todo moment realizara en pro del ma-
yor advance intellectual y material de la isla.
Casado hacia dos afios (1834) con la habanera
Rosa de Aldama, de quien estaba enamorado desde
1830 y cuya mano gan6 en el baile de la Soeiedad
Filarm6nica que tan sugestivamente nos describe
Villaverde, se traslada de nuevo a la Habana
(1836), previa renuncia de su cargo, donde se
convierte en el centro de toda la vida cultural.
Inspira la publicaci6n del Aguinaldo (1837), al
que contribute, en uni6n de su mujer, con ar-
ticulos y versos que much nos dicen de su espi-
ritu. Colabora en el Album (1838) con un notabi-
lisimo articulo sobre El destino de la poesia en el
siglo XIX, original e impresionante. En El Plantel
(1838) public muy importantes ensayos sobre
educaci6n y uno titulado Moral Religiosa, de poca
transcendencia, que por estar en desacuerdo con
las ensefianzas filos6ficas que Luz profesaba pfbli-
camente, l1ega a ocasionar por el caricter exaltado
2.-I


XVII









INTRODUCCI6N


de este, una desagradable pol4mica, relatada minu-
ciosamente por Alfredo Zayas y aclarada posterior-
mente por la publicaci6n de las eartas de ambos
contendientes. Nadie mis respetuoso con la figure
de Luz que el que estas lines describe, pero nos pa-
rece que juzgando desapasionadamente ese inciden-
te, no es el de Del Monte el peor papel. Debido a la
intervenci6n generosa de Betancourt Cisneros y al
Animo consecuente de Del Monte, no tuvo la misma
ulteriores resultados. Funda gimnasios, proyecta
desde entonces la erecci6n de un hip6dromo y bajo
su direcci6n e inspiraci6n se levantan los pianos
de la casa de Aldama, finica en la Habana de en-
tonces donde se respetaron las reglas clasicas y ar-
moniosas de la Arquitectura. De todo sabe y de
todo ensefia. Diserta en sus tertulias en el seno
de sus intimos y nunca es pedante. Los libros que
compra son los mejores y mis nuevos y ellos son
de sus amigos. Ejerce desde su casa su suave ma-
gisterio. Flexible, amable, ilustradisimo, es el
"componedor de todas las discordias" (Sanguily).
Es amigo de .Tiknor y le cuenta del mis desgracia-
do de sus amigos, el negro eselavo Manzano. Los
escritos de Del Monte de este period tienen un
corte completamente modern. En Cuba, hasta
Pifieyro y exceptuando a Echeverria, no hay quien
escriba como l1. En AmBrica, Alberdi y Baralt
resisten su examen comparado. En Espafia, s6lo
la prosa nerviosa, fgil y elegant de Figaro puede
igualarse a la prosa elegant, agil y nerviosa de
Del Monte.


XVIII










JOst A. FERNANDEZ DE CASTRO


El adolescent de 1822, amigo de Miralla y de
FernAndez Madrid, discipulo de Varela y de Gener,
condiscipulo e intimo de Heredia, de Saco y de Luz,
compafiero en los Estados Unidos de Betancourt
Cisneros y de Vidaurre, al haeerse hombre y hom-
bre amante de las cosas del espiritu, no podia me-
nos que vivir mal avenido con el estado que existia
en la colonia desde los tiempos de "la siempre fiel"
(1825). En sus Romances Cubanos (1829-33) y en
el titulado De la patria, hay dos estrofas que no
se imprimieron entonces, que constant manuscritas
en el ejemplar de su propiedad (Chac6n), que di-
cen: "Que nunca eseuchar yo pude-sin que hir-
viese en ira el alma-el barbaro atroz chasquido-
del lItigo en care esclava.-Y mas prefiero orgu-
l1oso-pobre vivir sin mks mancha--que no en opu-
lencia infame-a infame precio comprada". El
que escribi6 esos versos, que demuestran un alma
de hombre "sentimental, sensible y sensitiva"-e-
nia que ver con horror la prolongaci6n indefinida
de la eselavitud, por la constant continuaci6n de
]a Trata, en burla espantosa de la humanidad y de
los tratados internaeionales, much mas cuanto que
era practicada y fomentada por los funcionarios
del gobierno, quienes eran los llamados a evitarlas.
Sus cartas a Gener (1829-34), publicadas por el
sefor Escoto, nos dejan ver todo el desaliento pro-
fundo del colono, obligado por un amo desp6tico a
presenciar, atado de pies y manos, todos los horro-
res que a qencia y paciencia de los mismos aqui se
ejecutaban. El movimiento liberal que se produjo


XIX










XX INTRODUCCION

en Espafia a la muerte de Fernando VII da espe-
ranzas a Del Monte de una mejor situaci6n para
Cuba, esperanzas que se desvanecen prontamente
y cuya p6rdida exacerba en la isla el descontento
aumentado por los horrores que Tac6n comenzaba
a ejecutar (1834). Nadie siente como 61 el oprobio
de vivir bajo ese despota y su actuaci6n en ese
cbscuro y doloroso period de nuestra historic no
puede ser mis gentil ni valerosa. Gestiona siempre
la elecci6n de los mejores hijos de Cuba, para que
desde el Estamenio o las Cortes Espaiiolas denun-
cien los abuses que Tae6n compete en Cuba. Com-
plicado en el movimiento politico del afo 37, no va-
cila en enfrentarse con la temible Comisi6n Militar,
todopoderosa y mal&vola, y en Ilevar personal-
mente su defense. De esta 6poca son sus escritos
La Isla de Cuba tal cual estd (1836), sus Cartas a!
Correo Nacional de Madrid y el Proyecto de Me-
morial a la Reina a nombre del Ayuntamiento de
la Habana, solicitando leyes especiales para la Isla
(1838). Estos escritos y sus cartas intimas a J. L.
Alfonso y a Andr6s Arango, publicadas respectiva-
mente por los sefiores D. F. Caneda y V. Morales,
constituyen la mAs vibrant acusaci6n de los abu-
sos cometidos por Tac6n durante el period de su
mando.
Las relaciones de Del Monte han ido en aumento
a media que los afos van transeurriendo. Sus rc-
laciones multiplicindose y la inquina del Gobierno
y sus paniaguados haciendose, naturalmente, cada
vez mfs cruda. Tiene ideas liberals muy marcadas










JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


y si trata de l1evar a la prActica cualquiera de
ellas, se encuentra con el infranqueable obsticulo
del Gobierno. Se tienen ligeros rumors de que
trata de emancipar a sus esclavos (Echeverria) y
le llega el moment de ser expatriado y arrancado
para siempre de esta tierra de sus amores, sin que
medie orden puiblica ni privada (1843). Recorre
la tierra del Norte, entrega a su amigo Everett su
ensayo sobre el Estado de la Isla en 1843 y como
no encuentra alli ambiente favorable, march a la
vieja Europa a establecer su casa.


c) 1844-1852

Habia salido de Cuba acusado de entrar en pla-
nes revolucionarios absurdos-acusaci6n por la que
mis tarde los funcionarios del Gobierno lo compli-
caran en los planes de la conspiraci6n de los ne-
gros.-Se da contra 61 orden de prisi6n si pone un
pie en Espafia. Los traficantes de negros y sus
paniaguados cubanos, con Ram6n de Armas a la
cabeza, lo obligan a defender su actuaci6n y asi lo
hace desde las columns de Le Globe el 23 de agos-
to del 44, en una clarisima carta donde define su
actitud y su pensamiento politico del moment:
LSupresi6n de la trata y aumento de la poblaci6n
blanca. Mientras, la hecatombe continue en Cuba y
la isla sigue inundindose de negros eselavos.
Es por iniciativa de Del Monte que Saco se en-
carga de desbaratar definitivamente el Informe










INTRODUCCI6N


Fiscal del logaritmico VAzquez Queipo, prototipo
del funcionario colonial espafiol (1846-47). Pen-
sando siempre en la reform que creia obtener a
las buenas del Gobierno espafiol, propone Del Mon-
te a Martinez de la Rosa en 1845 el nombramiento
de Saco y de Montalvo, filtimos Representantes de
Cuba en Espafa, para los reci6n creados eargos de
Senadores por la isla, que naturalmente son con-
cedidos a plut6cratas incondicionales del Gobierno.
Revocadas contra 41 las 6rdenes de prisi6n que
existian, se establece en Madrid (1846) y se con-
vierte en el agent mejor y mas capaz que puede
tener la colonia oprimida y desconocida en la Me-
tr6poli ignorant e interesada. Trabaja incesante-
mente por mover la opinion en pro de las suspira-
das reforms y a esa tarea mezela la continuaci6n
de sus studios predilectos.
Le sorprende, como a Saco, la propaganda
anexionista que habian iniciado los cubanos (1848).
Se traslada inmediatamente a Paris y en contact
con aqu6l inician una campafia verdaderamente
asombrosa. Podemos resumirla diciendo que si Saco
fu4 el paladin de la anti-anexi6n, Del Monte era
su mis apasionado consejero, el que de su peculio
disponia la publicaci6n de los folletos de aqu6l, el
que los repartia y el que en Madrid no vacilaba
en arriesgarse a sufrir persecuciones por el desem-
pefio de esas tareas (1849-50), porque entire los
oficiales del gobierno se sabia que Del Monte era
cubano por encima de todas las cosas.
El patriotism, tal como lo experiment, es su


XXII










JOSP A. FERNANDEZ DE CASTRO


virtud predominante. "De todo se siente capaz
de hacer, sin maldito el empacho", lo siente en su
espiritu, como "sentian la earidad los primeros
santos cristianos, viviente, eficaz, el que haee des-
aparecer el yo" para consagrarse por enter a una
causa... y sintiendo de ese modo no le arredra que
sus mismos compatriotas, momentineamente equi-
vocados, lo juzguen retr6grado, lo insulten y lo
tachen de cobarde, y como a Saco, de vendido al
gobierno espaiol...


Un dia, la muerte amiga

d) 1853

Estampa al gusto de la 6poca

Estamos en Madrid en 1853 y en una tarde oto-
fial, gris, tranquila y fria. Todos los habitantes
de la villa ban salido al Prado, al Retiro, a la calle
AlcalA. Entre la muchedumbre de paseantes va
un hombre de median estatura, fino, distinguido,
de rostro triguefio, de facciones energicas, de ele-
gante y discrete vestir, con un junquillo entire las
manos. Saluda aqui y alli... a j6venes escritores
y a viejos maestros de la erudici6n, a ministros y
a diputados de la oposici6n. QuizAs ha sofiado algu-
na vez en verse en un escafio. Conoce a much gen-
te, y todos lo estiman y lo quieren, lo que no obsta
para que el primer asomo de motion los mismos


XXIII













amigos ordenen que lo prendan y destierren.
Esti tachado de insurgente, de socialist, de
anarquista... Su mirada melanc61ica parece
ausente, y sin embargo, sonrie, saluda... En-
tra en una libreria y buscando aqui y alli encuen-
tra un pequefio libro que reza en la portada: Lira
Argentina, 1828. Compra tambi6n El Conde Lu-
canor, en la edici6n de Stutgartt. El librero se
extrafia un moment de que este sefor, que siempre
esti buscando "cosas de AmBrica" y "libros vie-
jos", no haya querido adquirir la flamante edici6n
de los Discursos de algin famoso orador. De
nuevo la ealle Alcali, saludos y sonrisas, ligeros
aqu6llos, descoloridas 6stas. El frio que va cayendo
le penetra los huesos y ese hombre elegant, de mi-
rada melanc6lica, piensa dolorosamente en su isla
amada. Llega a su casa. Al terminar de subir la
escalera, vive en "un piso alto para poder ver el
cielo", se siente ligeramente mal. Llama a su
groom ingl6s porque quiere retirarse antes de lo
acostumbrado.
El cansancio, el ligero cansancio, se hace general
y mis molesto. Se queda en la cama y desde ella,
porque quiere y tiene que hacerlo, describe a sus
amigos desterrados como 41, y a sus hijos, "alas
de su coraz6n". A ratos, cuando los amigos que
lo han ido a visitar lo dejan solo, mira largamente
un retrato de mujer que pende cerca de su lecho.
Una mujer muy gentil y que tiene una mirada
muy dulce, una mujer que ha sido la amada de
aquel hombre. Murmura algo muy quedamente y


INTRODUCCI6N


XXIV










JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


sierra un moment los ojos. Los abre de nuevo y
recorre sus libros, sus papeles. Cerca, sobre su
mesa, hay unos gruesos libros en cuyo lomo puede
leer desde la cama Centon Epistolario; mis abajo
hay una fecha que ya no puede ver. Hay tambi6n
dos carpetas l1enas de papeles. Vuelve a pensar en
sus amigos y en su isla...
Una tarde, gris como la fltima que ha paseado
por Madrid, dice sus filtimas palabras al finico
amigo que esti junto a su lecho. Cierra entonces
los ojos y no los vuelve abrir. En Madrid, en un
medio que no le es amigo, muere en esa tarde de
noviembre el que por muchos afios represent para
Cuba el espiritu de lo noble, de lo bello, de lo libre.
Muere del total fracaso de sus suefios e ideales, de
sus desesperanzas...
En 61 se cumple, una vez mis, la ley fatal que
condena, durante largos afios, a los mejores hijos
de Cuba a morir bajo otros cielos ni tan azules ni
tan dihfanos. Antes Heredia, Varela; despues,
Saco, Echeverria...


III

La obra

Ahora y despues de mis de tres cuartos de siglo
de la muerte del insigne escritor y alto politico
que se llam6 Domingo del Monte y Aponte, va
a aparecer ante el pfblico americano, en cuerpo de










INTRODUCCION


volume y debidamente compilada y anotada, al-
guna parte de su producci6n escrita, aquella mas
directamente relacionada con las materials a que
consagr6 su vida y en el ejercieio de las cuales
consumiera su espiritu.
Es oportuno referir aqui las razones por qu6
no ha ocurrido antes de boy. La muerte hasta cier-
to punto premature de ese escritor americano, las
incertidumbres de todo g6nero en que se desenvol-
vieron luego sus parientes y amigos mas pr6ximos
y mis autorizados para realizar ese empefio, el des-
tino incierto de sus papeles, la dificultad casi in-
superable durante much tiempo de poder reunir
todos sus trabajos publicados, eran causes mAs que
suficientes para justificar la demora en la reali-
zaci6n de ese trabajo. Se sabe (Figarola) que el
menor de sus hijos, Miguel del Monte y Aldama,
dedic6 a esa empresa continuados y laboriosos es-
fuerzos, que s61o su temprana muerte (1864) im-
pidi6 que realizara.
Posteriormente, se repite en nuestros bibli6gra-
fos. Otros espiritus, Nicolas Azcerate, que fu6 ami-
go del escritor, y el histori6grafo Vidal Morales,
quien posey6 durante muchos aiios el archivo de
Del Monte, hubieron de pensar necesariamente en
llevar a cabo la publicaci6n en volume de algunos
de sus trabajos. La labor en que el filtimo de los
mencionados se empefiara durante largos aios, la
redacei6n de una obra monumental de la vida y
tiempos de Del Monte, le impidi6 efectuar la publi-
caci6n de los trabajos de aqu6l, labor no tan bri-


XXVI










JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


llante ni personal como la que pens6 levar a cabo
el aludido, pero si mis fitil y eficaz.
No obstante, a los esfuerzos de Vidal Morales se
debe que no pequefia parte de los escritos de Del
Monte fuese conocida de los cubanos que vivieron
los afios del 85-94, pues en ese interregno public
en la benemerita Revista Cubana-como antes ha-
bia hecho en menor escala en la Revista de Cuba-
un buen nfimero de piginas escritas por aqu4l.
La indole de la publicaci6n en que aparecieron im-
pidi6 a Morales presentarlos en forma mas adecua-
da, resultando con ello que hoy se hace muy dificil
el acceso a aquellas producciones.
Despubs de establecida la Repfblica, otros pu-
blicistas, entire ellos D. Figarola Caneda y Augusto
Escoto, como ya se ha indicado, realizaron labor
analoga a la de Morales, pero siempre de modo
fragmentario y limitado.
Natural es tambi6n, dada la indole de esta co-
]eeci6n editorial y su prop6sito, que no aparezcan
en los volimenes que ahora se publican todas las
obras de Del Monte. Gran part de las mismas
permanecen aun in6ditas y easi inaccesibles. Otra,
y posiblemente la mis interesante-la constituida
por su interesantisimo Epistolario-no cabe en esta
selecci6n sino de modo precise y fragmentado. En
cuanto a su obra lirica, sus romances, sus poesias
originales, traducciones de diversos autores, de mB-
rito suficiente y de alta calidad, deberd, para po-
der ser apreciada por los leetores de hoy, ser ob-
jeto de publicaci6n especial, y en la que se expon-


XXVII










INTRODUCCION


gan las cireunstancias y prop6sitos que precedieron
a su aparici6n asi como la influencia que en sus
dias ejerci6 en los poetas de su circulo.
Tampoco se recogen aqui otros de sus trabajos
de indole varia (fragmeutos de viajes, narraciones,
articulos periodisticos, trabajos bibliogrAficos y fi-
lol6gicos y hasta ensayos ideol6gicos de mayor vue-
lo), por varias de las razones aducidas y por otras
especiales.
Otros escritos de Del Monte se dejan exprofeso
para ocasi6n posterior, la publicaci6n de su Epis-
tolario, en el que aparecerAn multitud de eartas que
nunca ban visto la luz y que se harA preceder de
un largo ensayo sobre su vida y obra.
Asimismo y con referencia a sus obras ineditas,
especialmente su famoso Teatro de la Isla Fernan-
dina y otras de no menor trascendencia, queremos
anunciar que conocemos su paradero y que si las
circunstancias nos favorecen haremos lo possible por
darlas a conocer al pfiblico americano.
Se incluyen, pues, en estos volfimenes de obras
escogidas de Domingo del Monte s61o una parte de
su intense labor intellectual, pero se ha procurado
que lo recogido reflege el pensamiento integro de su
creador en various aspects de su muiltiple espiritu,
aquellos en que se distingui6 de modo mds brillan-
te y en los que con mas af n laborara, siempre con
el prop6sito de obtener para esta tierra, que 61 am6
tanto, la mayor suma de beneficios.
Como pudiera parecer de los concepts emitidos
anteriormente que en estos volfimenes s61o aparece-


XxvIII










JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


ra aquella parte de su labor mis conocida, aun re-
firiendo su conocimiento a un estrecho circulo de
estudiantes y eruditos de nuestras cosas, nos toca
decir que ello no es cierto. Aparecen aqui trabajos
importantisimos de Del Monte que son absoluta-
mente iniditos y otros que nunca han sido publi-
cados en Cuba ni quizis en idioma espafiol. Nos
referimos a los trabajos siguientes: Ca:acteres de
la literature espailola (por desgracia incomplete),
torado directamente del manuscrito que preparaba
Del Monte para publicar posiblemente en alguna
revista norteamericana; la Carta al Director de
"Le Globe", de Paris, que apareci6 en agosto de
1844 y que nunca ha sido conocida del pfiblico cu-
bano, tambiin copiada del borrador original. Se
encuentra en idintico caso un Memorial formado
por Del Monte en Paris en 1844 y entregado a Mar-
tinez de la Rosa.
El plan seguido para la edici6n que hoy presen-
tamos divide los trabajos de Del Monte en tres
grupos:
I. Trabajos politicos.
II. Exposiciones e informes pedag6gicos.
III. Ensayos critics y literarios.
En el primer grupo se recogen todos los escritos
de Del Monte durante los afios 1835-49 que se re-
lacionan con el studio y examen de la situaci6n
political o econ6mica de Cuba en ese interregno, in-
cluyendo varias cartas dirigidas por el mismo au-
tor a distintas personalidades europeas o america-
uas que se relacionan direetamente con los traseen-
dentales problems que estudia.


XXIX










INTRODUCCI6N


Todos los trabajos politicos de Del Monte eje-
cutados con gran conocimiento de causa y eleva-
ci6n de mira y redactados con la energia y el valor
necesarios, ensefian que era su autor de espiritu
gemelo al de Jose Antonio Saco, el mAs grande es-
critor politico de esta tierra hasta la aparici6n de
los tres preclaros nombres de Enrique Jos6 Varo-
na, Manuel Sanguily y Jos6 Marti. En los afios
que median entire la aparici6n de estos tres espiri-
tus en nuestro panorama intellectual y Del Monte
sc hace necesario, para encontrar algo semejante
a los escritos politicos de este, llegar hasta los
informes presentados por los comisionados cubanos
en las Juntas de Reformas de los afios 66 y 67.
En el segundo grupo aparecen reunidos various
de los informes que Del Monte redactara en su
carActer de secretario de las comisiones de Edu-
caci6n y Literatura de la Sociedad Econ6mica de
Amigos del Pais sobre el estado de la ensefianza en
Cuba y similia re por los ailos 1830-38, en los que
nuestro autor se ocup6 de esos asuntos. En ellos
hace gala de un conocimiento muy vasto de la ma-
teria y de unas dotes de acuciosidad y de exactitud
muy necesarios en esa indole de trabajos, que apa-
recen por vez primer en forma accessible y cuya
sola lectura bastar. para colocar el nombre de Del
Monte entire los de Valera, Luz y Saco, precursores
de la pedagogia cubana, nombres a los que con ra-
z6n atribuye Ramiro Guerra, en notabilisimo ensa-
yo, "las bases sobre las que se ha de erigir y re-
matar el s6lido edificio de nuestra educaci6n na-
cional".


XXX









JOSe A. FERNANDEZ DE CASTRO


En el tercer grupo se incluyen numerosos traba-
jos critics que sobre literature e historic redact6
Del Monte en el transeurso de su vida. Aparecen
en esa secei6n various articulos que han sido identi-
ficados como de Del Monte por primer vez por el
autor de esa selecci6n y que probablemente se ha-
brian perdido para siempre en el an6nimo al no
mediar las cireunstancias que hicieron possible su
identificaci6n.
Se excluyen no obstante las Lettres d'un biblio-
phile russe a un bibliophile frangais, que aparecie-
ron en Paris por el afio 50 en el Journal de l'Ama-
teur des Livres suscritas s6lo con la letra S, porque
aunque el author de este trabajo posee datos ciertos
que le permiten atribuir estas interesantisimas car-
tas literarias sobre algunas figures de primer li-
nea de las letras espafiolas del siglo xix e intere-
santes asuntos hist6rico-criticos a Del Monte, ca-
rece por otra parte de la colecci6n total de las
mismas y aun no ha podido comprobar otros ex-
tremos que le permitiran en su dia demostrar que
fueron redactadas por aquel extraordinario ingenio
americano.
Tampoco se recoge en esta edici6n el ensayo cri-
tico sobre Las primeras poesias liricas castellanas,
aparecido en una de las entregas de la Revista Bi-
mestre Cubana y que ha sido atribuido a Del Mon-
te por algunos critics extranjeros y locales, por
haber descubierto el senior J. E. Entrialgo que dicho
trabajo es s6lo una traducci6n modificada de otro
que apareciera en la celebre revista inglesa de












Edimburgo y que fu6 ejecutada (v. Centon Epis-
tolario) por el notable escritor espafol D. Bias
Oses, uno de los mAs competentes literatos que aqui
residian en el primer tercio del siglo xix, amigo de
Del Monte y compafiero suyo en aficiones lite-
rarias.
Asimismo no se incluyen en esta secei6n, por no
haber podido identificarlos de modo absolute, otros
articulos atribuidos a Del Monte por autoridades
como Marcelino Menendez y Pelayo, en Espafia, y
Jose Maria Chac6n y Calvo, entire nosotros, i. e.
"los consagrados al examen de distintas piezas del
teatro espafiol" aparecidos en La Moda y el que
estudia en la Revista Bimestre Cubana la obra de
G6mez Hermosilla, ya que investigaciones posterio-
res y la apariei6n de various tomos del Centon Epis-
tolario demuestran que son sus autores D. Francis-
co Guerra y Betancourt, escritor islefio que residi6
en esta isla, y el ya mencionado Bias Os6s.
A pesar de estar el seleccionador de estas obras
de Del Monte convencido de que el prefacio a Ri-
mas Americanas, primera antologia de character
continental aparecida en America, en la Habana
en 1833, es de Del Monte, tanto por el estilo en
que esta redactado como por el conocimiento que
supone, asi como tambien por algunas de las car-
tas que a su aparici6n le dirigieron algunos ami-
gos suyos literatos residents en Madrid, no puede
incluirse como trabajo de nuestro autor por apa-
recer bajo la firma de un amigo suyo, Ignaeio He-
rrera Divila, y no haberse comprobado explicita-
mente que fuera aquel quien la redactara.


INTRODUCCI6N


XXXII









JOSA A. IER~kMIDCZ DE CASTRO X=M


Poco mis diremos acerca de los trabajos litera-
rios y critics de Del Monte. La sola enumeraci6n
de ellos evidencia el ancho campo intellectual sobre
el que el citado escritor poseia dominio absolute.
Enrique Jose Varona, alto maestro, al terminal de
leer el ensayo que publicamos con el titulo de Con-
sideraciones sobre la literature espaiola, nos decia:
"Ni Jos6 de Armas, ni Pifieyro, ni Merchan han
realizado en sus vastisimas labores ningin trabajo
que demuestre mayor conocimiento de la literature
espafiola desde sus origenes, que este ensayo de
Del Monte". Y, en efecto, seria precise pensar en
el propio Varona, en Sanguily y en Jos6 Marti para
encontrar en Cuba a los padres de Domingo del
Monte en el campo de la critical literaria.
Desde sus primeros trabajos: Algunos Poetas:
Heredia, Byron, Foscolo, Goethe, hasta los notabili-
simos juicios sobre las obras de Prescott, Abbot,
Merlin, etc., desde su personalisimo ensayo sobre
La Poesia en el siglo XIX y el Bosquejo inte-
lectual de los E. U. en 1840, la erudici6n y la bri-
l1antez del estilo de Del Monte son harto evidentes
para insistir sobre ellas.

IV
Testimonios

De la enorme influencia que ejerci6 Del Monte
en nuestros medios literario y politico son tantos
los testimonies, que tendremos que conformarnos
con hacer aqui una ligerisima resefia. Desde loa
3.-1




4 :~F-s -,*F9s51


XXXIV INTRODUCCI6N

primeros afios su actuaci6n hace visible su huella
de modo evidence en Heredia, nuestro mayor poe-
ta, "ese areingel de la poesia hispanoamericana",
como lo llama Alfonso Reyes. Chac6n y Calvo ha
demostrado los limits que esa influencia alcanz6
en el Animo de Heredia y en su obra lirica. Basta
recorder que gran nfimero de poesias del filtimo
estin dedicadas a Del Monte y la critical de Del
Monte, v6anse sus cartas, era la finica que le in-
teresaba al poeta. Nos hemos referido ya a la ex-
traordinaria labor que realize Del Monte cn sus
tertulias de Matanzas y de La Habana y a traves
de su correspondencia literaria. Los j6venes lite-
ratos cubanos le dedican los mejores frutos de su
ingenio y es tan visible su influjo en algunos de
ellos, que euando viene a Cuba Jacinto Salas y
Quiroga, "el desordenado amigo de Larra"-un
Luis Araquistain de aquellos tiempos-en Del
Monte se fija y en Del Monte encuentra el centro
de today actividad intellectual contemporinea.
Las ideas que animaron a Del Monte en sus pri-
meros afios y que asoman en sus primeros escritos,
su afAn por relacionarse en los circulos literarios
y politicos en que sucesivamente vivi6, con todos
los hispanoamericanos a quien tenia ocasi6n de
conocer y tratar, la obra que emprendi6 en los
filtimos aios de su vida, su Biblioteca Americana,
aun in6dita, su ensayo sobre la Historia de la
Conquista del Perui por Prescott (1848): eno se
relacionan estrechamente en su espiritu con los
mismos ideales que en 1833 le inspiran la publica-










JOS# A. FEaNxL-DEZ DE cASThO


ci6n de Rimas Americanas, donde aparecen con las
suyas las de Taneo, nacido en Colombia, y las de
Vald6s, nacido en Cuba ? No son esos ideales los
que hacen a Del Monte, en sn Epistola a Elicio,
proclamar a su amigo, como mayor elogio, Poeta
de America ? Su carta a Heredia del 26, impregna-
da de verdadera ansiedad por los destinos de M&-
jico, todos esos rasgos de su espiritu a trav6s de
distintas 6poeas, 1no nos permiten presumirlo un
precursor de nuestro americanismo, aun dentro de
los limits que voluntariamente se impuso por la
discipline de su espiritu?
Su eorrespondeneia extraordinaria demuestra lo
extenso del circulo de sus amigos. Jorge Ticknor.
uno de los mejores historiadores de la literature
castellana aun en nuestros dias; Quintana, que
mereci6 el sobrenombre del Tirteo espahol; el in-
signe critic don Alberto Lista, maestro de los ro-
minticos espafioles; los hermanos Everett, de Bos-
ton; el colombiano Quintero; Gallardo, Martinez
de la Rosa y O16zaga, politicos y literatos espafio-
les de gran nombradia, y Lord Clarendon, c6lebre
estadista ingl4s, para no meneionar mas que las
mis destacadas figures en el panorama universal
de su tiempo, son s61o unos cuantos de sus nume-
rosos corresponsales.
(Y de Cuba? Maestros como Varela, Eseovedo y
La Luz; publicistas como Saco y Betaneourt Cisne-
ros; nobles espiritus como los catalanes Gener y
Badia; finos intelectos como Jos6 A. Echeverria y
NicolAs Azefrate. 1 E~ quin fian y a quin aeuden


XXXV










INTRODUCIC6N


en todo moment sino al pecho de su amigo Del
Monte, que para todos tiene listo el consejo de her-
mano y la palabra riente que enaltece y consuela,
y el gesto comprensivo y generoso del que da todo
lo que tiene?
Por sus condiciones espirituales, a mas de por lo
variado y profundo de sus conocimientos, ha de
recordarlo con pasi6n toda su vida el ilustre his-
toriador y fil6logo Rafael -M1 Baralt. Por las mis-
mas razones i dos acad6micos de la Espafiola!!,
don Manuel Cafiate y don Francisco Cutanda, han
de decir al hablar de Del Monte, afios despubs de
su muerte, la palabra tierna y la palabra just.
Por todo eso sus amigos los literatos y politicos
espaioles gestionan para que su entierro no se ce-
lebre el dia sefialado sino el pr6ximo, para poder
seguir el carruaje que conducia sus restos por Ma-
drid, ciudad que tanto quiso, pero luego de llevar
a enterrar el dia antes al pomposo y vacio don Juan
de MendizAbal.
Y cuando la noticia de su muerte es conocida en
los circulos cubanos, hasta los anexionistas de La
Verdad hacen un alto en su campafia y saludan al
desaparecido con gesto noble y pr6cer, y desde ese
moment todas las plumas son para elogiarlo y ya
no apareceri en Cuba un libro en el que no se le
mencione. Saco dedica a su memorial el primer
tomo de sus Papeles; en todas las antologias que
publiquen los j6venes se recogerA su obra lirica con
reverentes manos filiales. Sus juicios y sus opi-
niones seran aquilatados. Luacee Zenea, Mendive,


XXXVI




V -~EE A~- ~ "~"""~~wZwr~q


Jos] A. FERNANDEZ DE CASTRO XXXV11

reconocerfn la deuda que con 61 tienen contraida.
SuArez Romero, Federico Milands, Caleagno, L6-
pez Prieto, estudiarin su influencia en los sectors
literarios de nuestro medio. (Y, mis tarde, hablan
con encomio de su obra Bachiller y Morales, los
Guiteras, L6pez Prieto, y asi en larga teoria hasta
llegar a Mitjans y a Manuel de la Cruz, a Chac6n
y Calvo y Max Henriquez Urefia, pasando por Ma-
nuel Sanguily, L cuil no habri sido la utilidad pre-
eiosa de la labor de este venezolano que a Cuba
dedic6 todos los afanes de su inteligencia, que lleg6
a merecer de Jose Marti la frase finica que lo con-
sagra: "El mis real y ftil de los cubanos de su
tiempo"?
JoSE A. FERNTiDEZ DE CASTRO.


El Vedado, 1 do mayo de 1929





















ESCRITOS


POLITICOS


~--~IC~?rqp~w~a~l~c~ r~`~r '- ` ~5`~q~P
















La Isla de Cuba en 1836 (1

I

Decipimur specie recti.

TENEMOS a la vista el discurso que pronunci6
el honrado procurador en Cortes por la HRa-
bana don Juan Montalvo y Castillo, en la sesi6n
del Estamento popular [en Espafia] (2) del 15 de
enero, que no es ms que el eco fiel, aunque debil
y apagado, de la opinion pidblica de su patria.
Tambisn tenemos a la vista un folleto impreso en
Madrid, titulado Cuatro Palabras, en contestaci6n
a este discurso, y otros articulos firmados por
PALMARIO, estos Oltimos republicans en el Noti-
cioso-Lucero de la Habana, del 9 de marzo corrien-
te, y el primero pr6digamente desparramado en la

(1) En el mes de abril de 1882 publicamos en la Be-
vista de Cuba del inolvidable doctor don Jos6 Cortina una
Lista cronoldgica de libros indditos e impress, formada en
1851 en Paris por el eximio humanist don DOMINGO DEL
MONTE. En ella se decia que este opfisculo habia sido im-
preso en Nueva York o Madrid, por Whitaker y que era
una respuesta a los folletos Cuatro palabraa, en contesta-
ci6n al breve discurso del Excmo. senior Montalvo y Desper-
tador Patri6ticos, dados a Iuz en Madrid, por don Francisco
respuesta a los folletos Cuatro palabras, en contestaci6n
al breve discurso del Exemo. senior Montalvo y Despertador
Patridtico, dados a luz en Madrid por don Francisco
Guerra Bethencourt y que habia sido escrito por el autor
de dicha Lista.-(Nota de V. M. M. al reprodueir este no-
tabilisimo ensayo de Del Monte en la Bevista Cubana,
t. VIII, p. 325-343).
(2) Recuerde el lector la frase de Larra Estamentos
del siglo XV arreglados para el XIX...










4 ESCRITOS

misma ciudad, donde no se ha permitido por los
censors que se reproduzca en los peri6dicos la
arenga de su procurador: iniquidad incredible si
no se viera (1).
En ambos escritos se vierten proposiciones de
peligrosa transcendencia para esta isla y su me-
tr6poli, y al favor de una elocuci6n castiza y de un
estilo elegant, lastimosamente desperdiciados en
el indigno empleo de patrocinar injusticias, se pre-
sentan sofismas artificiosos, se confunden entire si
species inconexas, y se estableeen premises de
eterna verdad, para deducir luego de ellas conse-
euencias perversas, en que no se sabe si eampea
mAs lo dafiado de la intenci6n, que lo menguado
del discurso. Y como con tales artes, que son siem-
pre las que usa en sus traicioneras embestidas el
espiritu de partido, se podria alucinar a los incau-
tos, y aun malear quizis la buena voluntad de
los discretos estadistas de Espaiia respect a la
isla de Cuba, nos apresuramos a rebatirlos, como
habaneros leales, y a ley ivive Dios! de espafoles
de vergiienza, codiciosos de volver por sus natura-
les fueros, heredados con la honra de sus mayores.
AdviBrtase, desde luego, que no es nuestro ani-
mo salir a la palestra como campeones del sefior
Montalvo; 41 por si se sabrA defender de las per-

(1) Cuando esto se escribia aun no habia apareeido en
los peri6dieos de la Habana la discusi6n referida; despu6s
se publie6 (el dia 21) con mejor acuerdo, aunque llena
de notas y comentarios. Pero nunea se lleg6 a imprimir
la sesi6n en que el procurador Mojarrieta interpel6 al Mi-
nisterio por las facultades extraordinarias con que revisti6
al general Tac6n.-(Nota de DEL MONTE).









DOMINGO DEL MONTE


sonalidades que, con impertinente desafuero, le
descargan aeerea de su capacidad y sus condecora-
ciones. Bastenos, en este punto, notar lo desaeor-
dado que anduvieron los disertos ret6ricos, autores
de las Cuatro Palabras y de PALMARIO, al denun-
eiar como incapaz y vano al procurador Montalvo,
precisamente por haber hablado en defense y pro
de su tierra:-acci6n meritoria por la que, a pesar
de haber nacido y criadose 61 en Cuba, a la leehe
de la servidumbre, como todos los cubanos, di6 la
mis insigne prueba del despejo de su entendi-
miento y de la natural entereza de su coraz6n. Ca-
len otra vez aquellos escritores la sobrehaz de las
cosas, si proceden con hidalguia, y quilateen en lo
adelante los discursos parlamentarios, no a ma-
nera de repulidos y fastidiosos d6mines, sino aten-
diendo a la verdad y a lo fitil que encierren, y a
la intenci6n con que se pronuncien:-que no es el
Estamento aula de peinados acad4mieos, sino con-
sistorio de legisladores.
Vamos, pues, a nuestro prop6sito.

II

Sofisma es, artificioso y maligno ademis, decir
que Montalvo dijo que "la Habana era libre en la
4poca de Calomarde, y esclava ahora bajo el go-
bierno blando y maternal de la augusta Cristina".
Es sofisma, porque se pretend con mala fe dar
aire de sandia paradoja al dicho exaeto del proeu-
rador; y es maligno, porque se abroquela al eon-
trineante con el nombre excelso y respetado de la










6 ESCRITOS

Reina Gobernadora. Montalvo dijo, y aunque no
1o dijeri sa Ps il verdad de lo que esta pasando,
que "li Habana comparativamente fu6 libre en
tiempo del despotismo (en Espafia), y esclava en
tiempo d2 la lib;rtlad (ei Espafia)". No dijo
nuestro procurador, en el odioso sentido que se le
quiere achacar, que era eselava la Habana ahora,
bajo el gobierno blando y maternal de la augusta
Cristina, como si l creyera que aqui existia ese
gobierno, porque hubiera dicho una falsedad, y
habria co.netido entonees una contradicecin. Por-
que la Habana, ni ahora, ni nunca antes, esti ni
ha estado bajo e! gobiroio que en Espafia y en el
mundo se conoce por gobierno de Cristina: que la
esencia d.l gobierno de Cristina, y por el que ha
merecido esta seflora las justas bendiciones del
pueblo espafiol, so compone del Estatuto Real o
Constituci6n representative en Cortes nacionales,
de un iItema rational de municipios y diputaeio-
nes de provincia, de division e independencia de
los poderes del Estado, de libre discusi6n en punto
a los intereses pfiblieos por la tribune parlamenta-
ria y por la impreiii;. y en fin, de otros elements
no menos preciosos y apetecibles:-nada de esto
hemos visto en Cuba. Por eso, pues, no vale tanto
decir aqui Calomarde como esclavitud, ni Cristina
como libe-tad; culpa por cierto de desalumbrados
., pyrfidos cansejeros. Asi es que, en la isla de
Cuba, por la arbitrariedad iidependienlt eon que
ha sido en todos tiempos gobernada por sus eapi-
tanes generals, nada significant de verdad los










DOMINGO DEL MONTE


nombres de los soberanos que ban regido la naci6n,
cuando se trata de calificar el mas o menos rigor
de la administraci6n provincial. Cuando queremos
hablar de buenas gobernaciones, no de Isabel la
Cat6lica o Carlos III. sino d ddon Luis de las Ca-
sas y don Nicol6s Mahy nos acordamos: 6stos fue-
ron, en realidad, sujetos de excelentes parties, tan
ilustres y cortesanos caballeros, como repfiblicos
aventajados y militares valerosos. Y, cuando por
el contrario, se trata de recorder des6rdenes, dema-
sias y adefesios administrativos, nos echamos a dis-
currir, no por las dinastias austriaca y borb6nica,
sino por la larga lista de capataces que nos han
tiranizado, desde los f6rreos adelantados y capita-
nes a guerra de los tiempos de la conquista, hasta
los mezquinos gobernadores de 6sta y de la pasada
centauria. No sera, por lo misino, grande encareci-
miento asegurar, que tanto suponen en Cuba en
realidad de verdad las reforms de S. M. C. dofia
Cristina de Borb6n, reina de Espafia, pues que
no hemos gozado aqui de ellas, como las del bill
famoso de S. M. Britanica Guillermo de Brunswick,
rey de Inglaterra. Los mismos efectos causan.
Luego hubiera sido una sandez del Procurador
por la Habana haber dicho lo que con malignidad
le hizo decir el de las Cuatro Palabras. Luego se
express con rigurosa exactitud 16gica cuando dijo
lo que verdaderamente dijo, como queda demostra-
do, y a mayor abundamiento demostraremos des-
pu6s.












S III


Contusi6n de species inconexas nay en suponer
el de las Cuatro Palabras que el senior Montalvo,
ni ninguno de sus representados, a no ser que tu-
viese una raz6n muy flaca y destituida de toda
buena doctrine, entendiese por 6poca de libertad
en la Habana aquella a que 61 alude; aquella en
que por la corrupci6n vergonzosa en que lleg6 a
caer la' corte, podia cualquier rico comprar con su
dinero en la almoneda pfiblica que se abri6 en las
covachuelas de Madrid, no s6lo galones, haves de
gentil hombre y grandes cruces de las 6rdenes del
Estado, a que circunscribe malignamente el de
las Cuatro Palabras, sino los empleos de m"s alta
guisa en la hacienda, en el ej4rcito, en ]a iglesia y
la magistratura. Los habaneros sensatos lamen-
taban la desenfrenada sed de distinciones facticias
de sus paisanos, hija legitima de la prostituci6n
del gobierno asqueroso que los regia. Hija, si, de
la prostituci6n del gobierno, pues s61o respetaba
en su insolente despotismo al que veia revestido
de un colgajo, de un relumbr6n, aunque fuese
comprado: de forma, que puede decirse que los ri-
cos en la Habana, peninsulares y criollos, compra-
ban con su dinero garantias positivas, no vanas dis-
tinciones. Aun hoy mismo, sin poder explicar la
causa de tan complicado fen6meno, pues que ya no
manda Calomarde, ban sufrido el mayor descon-
cierto, al ver que se acaba de agraciar con la gran
cruz de Carlos III, destinada por su fundador










bOMINGO dEL MONTE 9

para premio de los varones mks granados en letras
o armas, a un sujeto que no cuenta con otro nombre
ni con otro merito que con el de su reciente ines-
perada opulencia: la have de gentil hombre y la
gloriosa insignia de Calatrava, prez hist6rica del
valor marcial mas acendrado, se ha concedido ahora
tambi6n a otro mozo, que ni aun military es, bas-
tandole por toda ejecutoria de sus personales pren-
das, las letras de cambio que ha girado a favor de
ladino agent en Madrid (1).
Igual confusion de especics inconexas se nota en
querer de juro el de las Cuatro Palabras hacer
ereer sofisticamente que Montalvo y su provincial
eonsideran como 6poca de libertad, en contrapo-
sici6n a la present, aquella en que los gobernadores
de la Habana, y los demas de las otras ciudades
de ]a isla, ponian a barato, y traficaban villana-
mente con los vicios de una poblaci6n, demorali-
zada de prop6sito por el despotismo;-en que se
permitian casas de juego prohibido por una onza
de oro diaria, que paga eada mesa de monte;-y
en que por plazas y calls se veian con el nombre
de ferias puestos de tafurerias piblicas a la clari-
dad del sol, en los dias de trabajo;-en que se con-
sentian tamafios des6rdenes y se patrocinaban por
las autoridades de la Isla; saqueada de esta y otras
mil maneras con descaro por sus gobernantes, des-
de el entonado capitAn general hasta el mas ruin
de los capitanes de partido. Ni tampoco aquella

(1) jQu6 pensaria Del Monte de muchos titulos de
la Corona (?) que por aqui aparecieron despuhs?











10 ESCRITOS

en que la Habana era una cueva de salteadores y
de bandidos, a los cuales tenian que repeler por si
con sus armas los vecinos, porque la autoridad que
ienia obligaci6n de protegerlos, los abandonaba in-
lamemente a sus propios recursos. Ni much me-
nos aquella en quo hombres perdidos do trampas y
de vicious. a titulo de magnates, podian, como Cati-
lina en Roma (usando de las eruditas palabras del
de las Cuatro) erigirse en protectores y caudillos
dc faciierosos y de sicarios: ni, por filtimo, aquella
en que existia en la Habana por carcel una maz-
morra infecta.
Los habitantes de la Habana, y de Cuba en ge-
neral. naturales y forasteros, no podian menos de
detestar semejantes des6rdenes, que convertian a
la mayor de las islas de estos mares en un inculto
y aborrecible aduar de indios bravos. Aun hubo
habaneros de coraz6n y de patriotism que, expo-
iidndose a inicuas persecuciones, denunciaron a la
opinion pdblica de Espafa tan inaudita anarquia,
apenas empez6 a laborear alli el primer destello de
un regimen liberal. Quizas entonces pasarian a los
.jos de ciertos obeecados por exageraciones de par-
tido las fieles pinturas que de nuestro estado se
cnviaban confidencialmente a Madrid, y luego apa-
recian en los Correos literarios de 1833, y en los
primeros nfimeros del Universal, del Eco y de la
Abeja (1). Sin quizas, se miraron aqui por los go-

(1) El autor de estos articulos pareee haber sido ei
prupio Del Monte. VTanse las eartas que por esos dias
reeibiera de Ol6zaga, Iznaldi y Tomfs Quintero. Centon
Epistolario, t. II. possim.










DOMINGO DEL MONTH 11

bernantes y la cafila servil de empleados y adula-
dores como sintomas ciertos del mAs peligroso in-
surgentismo, que no de otra manera se califican
en estas parties por los interesados en la continua-
ci6n de los abuses, las reclamaciones justisimas del
oprimido. RepAsense, si no, los articulos editoria-
les de los Luceros y Diarios de la Habana de aque-
lla 6poca, copiados en la Gaceta de Madrid, y en
ellos se notara un espiritu, envuelto en un lenguaje
chabacanamente laudatorio y arrastrado. Enton-
ces, como ahora, aquellos prostituidos y encade-
nados peri6dicos no eran mas que ecos director del
gobierno absolute de la provincia, e instruments
con que se pretendia defender tantas iniquidades.
Hoy, por disposici6n de otro gobernante absolute
se manda y exige a esos mismos peri6dicos quo
callen o mientan acerca de lo present, pero qua
se expliquen con claridad acerca de lo pasado, po-
ni6ndolos en apurada contradicci6n con ellos mis-
mos: mafiana, si se apodera del mando supremo de
Cuba un bozal de Angola sucedera otro tanto; y
sucedera esto siempre y en todas 6pocas y paises
en que no hay libertad de imprenta y en que do-
mine absoluta la arbitrariedad, y no la ley.
Pero en medio de aquel caos, en que luchaban
revueltas la estupidez, la rapacidad y la ignorancia
de los capitanes generals, permanecia adormeeido
desde 1825 el demonio de la policia-politica;-o,
cuando mas, se rebullia perezosamente, y rasgufia-
ba a tientas y sin malicia con la torpe garra, al
que por casualidad tropezaba con 41 en sus despe-
4-1









ESCRITOS


rezos. La vislumbre de seguridad personal respec-
to del gobernante que producia en los animos de
los sibditos esta rara circunstancia, era de un gran
consuelo entire tan duras tribulaciones. Porque la
confianza y la tranquilidad de espiritu son pren-
das de tan incalculable valia que, aun cuando la
seguridad que entonces proporcionaba estas venta-
jas no era de legitimo y limpio origen, siempre, sin
embargo, producia sus provechosos efectos. Tales
fueron, entire otros, la franca hospitalidad que en-
contraron los emigrados liberals de Espafia en todo
el Ambito de la isla, en la misma hora en que eran
alI6 con bArbara fiereza perseguidos;-la lenidad
con que, no s61o en lo interior de las families, sino
en los parajes mis pfiblicos se dejaba hablar, sin
meticulosas mordazas, de materials political y gu-
bernativas, cuando la metr6poli estaba hirviendo
en espias y sayones;-la tolerancia que se manifes-
taba con la publicaci6n y circulaci6n de ideas y de
principios, decididamente liberals, tanto en peri6-
dicos impresos en la isla, como eran la Aurora de
Matanzas en la primera y segunda Apoca y la Re-
vista Bimestre Cubana, como en otros impresos en
paises extranjeros, tales como el Mensajero Semanal
y el Mercurio de Nueva York, en la misma 6poca
en que en Madrid no era licito escribir sino logo-
grifos o disertaciones muy series sobre las estocadas
a volapi6 del toreador Montes, o las escalas cromi-
ticas de la Corri-paltoni. Y lo que valia mAs que
todo esto se iba olvidando, a merced de esta tole-
rancia: la exasperaci6n que causaron en los natura-










DOMINGO DEL MONTE 13

les de Cuba las persecuciones political a que des-
mafiadamente se dieron principio el afio de 1822,
y que no produjeron entonces otro fruto que pro-
porcionar ascensos a los forjadores de tan odiosos
process, y sembrar el grano funesto de la discor-
dia entire criollos y peninsulares.
Ahora bien: esta vislumbre incierta de seguri-
dad personal, que se goz6 entonces, sin duda por
favor especial de la Providencia, para que no se
disolviese del todo esta sociedad, ya por otra parte
tan trabajada por los monstruosos casos referidos,
es la que el procurador Montalvo echa de menos. Y
la echa de menos, no s6lo el Procurador, sino todo
hombre que viva en la isla de Cuba, y piense racio-
nalmente por si, y no de reata y con ofuscaci6n de
partido. Por esa seguridad, asi tan perecedera y
transitoria, pero que al cabo era seguridad, dijo
con muchos visos de raz6n el senior Montalvo, que
su provincia habia sido libre en tiempo de escla-
vitud.

IV

Examinemos ahora con la misma templada im-
pareialidad el reverse de la medalla, esto es, el
caricter de la 6poca present. Llevemos por de-
lante la consideraci6n (que nadie sera osado a con-
tradecir) de que en la isla de Cuba no se han va-
riado en un apice, despuis de la muerte de Fer-
nando VII, como se han variado en la Peninsula,
las instituciones sociales, las mismas rigen hoy,










ESCRITOS


que regian en tiempos del sefor Ricafort y del se-
iior Vives. Es decir, que por acd, hoy, todavia
tenemos el mismo sistema absurdo que en Espafia
se llama despotismo neto o absolute, que es por alld
tan justamente aborreecido, pues no se consentiria
que lo ejerciese ni a la misma magnAnima Cristina;
-porque estriba s61o tan barbaro sistema en el ve-
leidoso albedrio del imperante, sin sujeci6n a leyes
ni principios racionales de buen gobierno. Clave
sera vista que nos explicarA los fen6menos y aberra-
ciones sociales que vayamos notando en la isla.
Seremos, al relatarlos, simples cronistas de lo que
acontece, no apasionados pinlores de fantisticas
malandanzas.
No todas las que aquejan, y han aquejado, de
much tiempo atris, a la isla de Cuba, las compren-
di6 en el veridico alarde que de ellas hizo el author
de las Cuatro Palabras. Fuera de las que 41 re-
gistr6, pertenecientes muchas al mero ramo de po-
licia urbana en los distintos menesteres de su in-
cumbencia, quedan otras infinitas de mis impor-
tancia, que derivan de causes mas elevadas, y cuya
curaci6n atafe privativamente, no al capithn gene-
ral de la isl.. sino a los secretaries del Despacho.
Algunas de las de mera policia, nadie ha negado
que ban sido en parte remediadas por el general
Tac6n. MIas el general Tac6n no ha sido poderoso,
ni estaba en la naturaleza de las cosas que lo fuera,
a corregir la corrupci6n del foro, nacida del in-
trincado laberinto de nuestras aiiejas leyes y prag-
miticas: ni el desarreglo de la administraci6n civil










DOMINGO DEL MONTE 15

a que da ansa la acumulaci6n de tanto poder y
tantas facultades en un solo hombre, ni los abusos
del poder arbitrario, grave mal que pone a toda
una poblaci6n a la merced de un soldado, y que
el general Tac6n ha aumentado con sus iracun-
dos arrebatos y sus hAbitos desp6ticos; ni la in-
troducci6n elandestina y escandalosa de negros de
Africa, que 61 ha protegido para oprobio de su
nombre y perdici6n de la isla (1); ni puede ser-
ni ha sido, en fin, el general Tac6n la panacea de
nuestros males, como lo pretend hacer career, aun-
que 61 no lo crea, el despercudido author de las
Cuatro Palabras, y lo pretend hacer career, for-
mindole coro la insana turba de publicistas empi-
ricos que viven de embaucamientos y de engafios,
que nada odian tanto como la luz de la ciencia y la
legalidad, a las que laman por zumba teorias, y
que siempre ajustan sus ideas al compis de las
ideas del que manda.
Pero no divaguemos: vamos a los heehos.

V

Cita el autor de las Cuatro Palabras, como expre-
si6n magnifica del capitfn general don Miguel

(1) Es de puiblico y notorio, y apelamos a la veracidad
del mismo general Tac6n, que no desembarea en la isla un
buque negrero su cargamento de hombres-bestias sin que
cobre S. E. per cada cabeza de eselavo media onza de oro.
En este afio pasado de 1835 ealculan los que trafican en
esta infernal grangeria, que han entrado por los puertos
de esta provincia 19,000 negros, es deeir que S. E. ha per-
eibido 9,500 onzas, o sean 3.830,000 reales.-(Nota de DEL
MONTE).


~Cl~rm~lllll(a~B~B~G~:mT~~;




'w r.-""* rVi.' sr


16 ESCRITOS

Tac6n, lo que dijo cuando se posesion6 de su em-
pleo, a saber: "Para mi no conozco mas distinci6n
entire los hombres, cuando se trata de justicia, que
la de buenos y malos". Y afiade el comentador,
que nunca se ha olvidado en la prictica, por el
que la dijo, esta notable senteneia, por lo cual le
deberian levantar estatuas, etc. Pues en esta sen-
tencia, que en boca de un juez de capa y espada
cede en mayor honra de su voluntad que de su en-
tendimiento, se palpa uno de los inconvenientes
mas tremendous de la arbitrariedad con que se hall
revestido.
De la voluntad de un juez lego dependent en Cuba
las decisions de la justicia, y por sana, por recta
que sea esta voluntad, ya se dejan percibir los
atentados, las injusticias, a que sera arrastrada,
sin la antorcha de la ciencia del Derecho, sin la
ayuda de los trimites judiciales, sin el poderoso
freno de la responsabilidad, que contiene y pone a
raya las demasias del juez letrado. No se diga que
S. E. consult a sus asesores titulares y a su audi-
tor, porque esto sucede en las causes civiles o cri-
minales, insignificantes y obscuras y que no le Ila-
man la atenci6n; para enearcelar, para desterrar,
para deportar a los que 61, por instigaciones de
sus amigos, ealifica de malos, ni se les forma pro-
ceso, ni se oye a los pacientes, ni se consult a los
asesores; cuando mas, se escucha al auditor de
guerra, avieso letrado, que nunca opina sino lo
que ya tiene de antemano decidido el consultant.
Dicese que esto lo puede hacer hoy S. E.,.porque










DOMINGO DEL MONTE 17

para tanto lo faculta una ley de Indias: lo mismo
valiera hoy en Espafia, para disculpar una atroci-
dad gubernativa, decir que se cometi6 en virtud
de una ley del g6tico Fuero Viejo de Castilla.
A Con qu6 medios, pues, positives, de aquellos que
ha consagrado la ley matemitica de las probabili-
dades, aplicada a la Jurisprudencia, cuenta enton-
ces el general Tac6n, para poder distinguir por si,
como 61 quiere, clando se irate de justicia, al bue-
no del malo? Enemigo S. E., por hAbito y educa-
ci6n, como todo jefe military, de las formulas san-
tas de substaiaciai6n forense, preseindiendo de
ellas, no le queda mis recurso para averiguar la
verdad, que apelar, com lo hace, a informes se-
cretos, abriendo la puerta por precision a cama-
rillas, a espionajes; a dar oldos a simpatias y an-
tipatias privadas, que siempre responded al son
de particulares intereses. Los que conocen la
naturaleza del hombre, y han estudiado los efec-
tos de la arbitrariedad por prineipios, y los ban
palpado en Espafia, sabrAn deducir con exactitud
las consecuencias de este manejo en Cuba (1).
De este manejo se original la inseguridad, la alar-
ma general en que viven hoy todos los habitantes

(1) No necesitamos amontonar aqui heehos y ejempla-
res que comprueben nuestro aserto. Basta que nadie, ni
el Ministerio, niegue que el capitan general don Miguel
Tacn esti revestido de facultades omnimodas: admitido
una vez este solo hecho, por fuerza so ban de admitir las
consecuencias de l1, pues en political y legislaci6n es un
teorema la arbitrariedad, del cual no se deducen nunca
otros corolarios que los males que en globo vamos presen-
tanao.-(Nota de DEL MONTE).




- -. -~


18 ESCRITOS

mas honrados de la Habana, hasta los de mAs ajus-
tada y ejemplar conduct. Exceptfianse de pade-
cer esta congoja aquellos pocos que, unidos por in-
tereses o por estrecha amistad o parentesco con S.
E., o alguno de su camarilla, cuentan con tan po-
derosa fianza para vivir tranquilos. Los demis
vecinos no temen ahora, por cierto, el pufial del
facineroso; pero si una orden de prisi6n facilmente
conseguida del gobierno o de cualquier corchete,
por un enemigo astuto; no el andar a obscuras por
16bregas y escabrosas callejuelas, sino el ir por un
suave pavimiento, caminando en la alta noehe, para
un destierro, gracias a la ira de un magnate, dis-
puestisimo a ser impresionado contra un descono-
cido por el primero que lo previene; no temen
que un hijo, inexperto mancebo, pierda su patri-
monio en una zahurda de jugadores, sino que lo
arranquen del seno paterno, y lo deporten para
siempre a tierras lejanas, por haber dado una sim-
ple noticia entire infames espias, o soltado algin
dicho indiscreto, hijo tal vez de su generosa moce-
dad, no avezada todavia a guardarle fueros a la
injusticia.
La arbitrariedad, por otra part, no sirve para
nada, y much menos sirve la del general Tac6n,
ni aun para esearmentar malvados. Como en la
aplicaci6n de sus castigos no es guiado por ningu-
na luz de ley ni de raz6n, sino por mero antojo o
antipatia contra el indiciado, he aqui que, cuando
sucede que condena a un verdadero delincuente,
sin provia formaci6n de causa, no recibe esta pena,










DOMINGO DEL MONTE 19

asi arbitrariamente aplicada, la sanci6n general del
piblieo, ni menos servira de escarmiento a otros
malvados. Y esto nace de que cada vecino de la
.poblaci6n, aunque sea un santo, reflexiona que el
dia menos pensado haran con l1 lo que hicieron
con el otro, y como a aqu6l, lo privarin de defense
en juicio, y su suerte serA semejante a la del malo,
y su reputaci6n quedarA tan mancillada como la
del perverso;-porque el despotismo, con su funesto
nivel, a todos los empareja. bY quin nos asegura
que, andando el tiempo, y viviendo una 6poca de
legalidad y orden, en que se levanten tantos des-
tierros por haber sido torpemente decretados, no se
aparezean, revueltos entire los sentenciados inocen-
-tes, hombres mal6volos, con aire de triunfantes
mArtires y de victims de la tirania, que si hubie-
ran sido juzgados y sentenciados legalmente, no
nos ofrecerian el escandalo de verlos otra vez en-
tre nosotros?
Volvamos la vista, empero, a las Cuatro Pala-
bras, y veamos lo que dice el autor de ellas en muy
pomposas frases y en periods muy rotundos, con
respect a la nueva carcel que se esti edificando
:en la Habana. Despubs de volver a confundir a sa-
biendas el reinado de Isabel II y de su augusta
Madre con el gobierno absolute del general Tac6n.
se explica de bulto y sin conocimiento de causa,
en estos ampulosos terminos: "iUn monument
grandiose, digno de un pueblo culto y cristiano, le-
vanta la humanidad a la justicia; y Tac6n (prosi-
gue), ese tirano de allende los mares, a quien con


VwT"""- wFP- 7 -,Zl~ *~~~T~r










ESCRITOS


-enpujes violentos y ridiculous de locuacidad y sin
s mbra de verdad, se quiere pintar en Cuba, como
can elocuencia y con verdad pintaba Cicer6n a
Verres en Sicilia, es el Howard que acomete em-
presa tan filantr6pica".-Si en esos declamadores
violentos y locuaces, a que se contrae el escritor,
fu6 ridicule la idea de comparar al bueno de nues-
tro Jefe con el ladron del proc6nsul romano, no
necnos peregrina nos ha parecido esta otra idea de
parangonarlo con el suave, con el caritativo, con
el fils-ofo Howard. Lo que mns nos admiral es
ver, Iquien lo creyera! a to;bo el estoico autor de
las C'Io'ro Palabras hacer semejantes paralelos no
ae: ad, cel miedo, ni cegado poi el amor, sine ex
lij ii~~ ser'ciii, vali-indonos de la energica expre-
,i6u de TAeito.
V\ase !o que ha hecho este Howard military. En
una de las cuadras o b6vedas del fortisimo eastillo
de la Cabaia, que esta frontero a esta ciudad, a ia
oi'a margen de la bahia, ha mandado encerrar en
montin a mios de 800 press. De ellos los hay sen-
tenciados ya; de ellos con causes pendientes, otros
meros indiciados, y muchos solamente detenidos:
grande criminals, sospeehosos e inocentes, con
riius y esposas, todos considerados como presi-
diarios, y todos en confusa mezcla, come queria te-
n;.ios IIowiard. Pero lo mas atroz es que se igno-
ra por que estan alli mis de la cuarta parte de
eiio-, sin que haya eseribanos, ni jueces, ni fiscales,
ni nadie que sepa el motivo de tales prisiones. Es-
tas no son groseras calumnias, ni vocingleras char-




,(lfB^.-^ri e i v -, -N -~-i i


DOMINGO DEL MONTE 21

las: en las visits de cercel, que al cerrarse el pun-
to de esta semana santa se celebraron, choc6 tanto
al brigadier Velasco, president de aquel acto por
comisi6n de S. E., el oir tan repetidamente a los
escribanos, al presentarse muchos press, que se
ignoraba su causa, que mand6 se fuesen apuntando,
y, como hemos dicho, result que estaban en este
caso mis de la cuarta parte del total de los pre-
sos que pasaron visit. La causa de Cete inurudito
desorden es el abuso autorizado por S. E. ( tanto
le suponen a 61 los hombres!), de que cada comi-
sario de barrio, cada capitbn de partido, cada me-
quetrefe de palacio, se encuentra revestido por 1l
de mero y mixto imperio; los cuales, por minima
naderia, y las mis veces por despuntar algtin ruin
pique u otra villana pasi6n, zampan en la Ca-
baila a troche moche al que se les antoja, sin dar
despu6s part a la autoridad judicial, ni formarles
el correspondiente process. i Esta es la seguridad
que gozamos! Alli se estan despu6s estos infelices
meses y afios, partiendo pedernales y sacando can-
tos de los arrecifes de la costa para el empedrado,
al resistero del sol de los tr6picos, i durisimo casti-
go! aguantando latigazos del c6mitre, y sufriendo
todos los malos tratos y las infamias de una ga-
lera, que no otra cosa es esta caverna en que los
tiene encerrados desapiadadamente el IHoward de
los Reales Ej6rcitos.
No menos digno de un Howard fu6 el rasgo si-
guiente, que de paso serviri tambi6n para com-
probar el contrast que forma el gobierno racional










22 ESCR1TOS


y legal de la du(ce Cristina con el de hierro del
general Tae6n. Fu6 el easo que lleg6 a manos de
los press de la Cabaila un ejemplar del Diario
official de la Habcan, en que se habia insertado el
Reglamento Provisional de Tribunales, en que la
reina gobernadora previene, entire otras cosas, que
ningfin enearcelado permanezea en la creel, sin
tomarle su deelaraeoon instruetiva a las 24 horas;
que se ies trate eon caridad y blandura; que a
ninguno que no esie sentenciado se le aplique pena
de ninguna clase, en fin, leyeron todo lo contrario
de lo que con eilos ie lacia. Los incautos creye-
ron que aque] papel era una realidad en esta tie-
rra; y como habia muchos entire ellos labradores
del eampo y desvalidos y obscuros menestrales, que
a los seis meses y al afio de prisi6n todavia igno-
raban por que causa se les habia privado de su
libertad, y otros que preferian el presidio de Ceu-
ta, o la muerte misma, a la mazmorra en que es-
taban, cuando los capataees fueron por la ma-
fana a saearlos para conducirlos a sus diarias fae-
nas, se negaron a salir, apoyados en la Real orden,
e hieieron present lo que S. M. en favor de ellos
prevenia. Apenas supo esta oeurrencia el en6rgico
general Tac6n se encendi6 en la mis anti-filantr6-
pica ira, y dispuso que al punto un jefe military,
bajo su responsabilidad, hiciese salir de sus antros
a aquellas bestias, a cualquiera costa. Entr6 una
companiia de soldados, y a cuchilladas y a sablazos
los sacaron a trabajar: a azotes mataron algunos
iStinctus amabitur idem?










DOMINGO DEL MONTE


Esta es la esclavitud cubana, contemporinea de
la libertad peninsular, a que aludi6 el procurador
Montalvo en su discurso, y esto es la verdad de lo
que pasa. En vano se empefiaran en obscurecerla
con sus argumentaciones sutilcs y sus alambica-
dos floreos, todos los sofistas y todos los ret6ricos
del mundo.


VI


Nos dirigimos a la parte sana e imparcial de
nuestra naei6n; a los hombres juiciosos y sensa-
tos, a los patriots ilustrados, y no a la turba multa
de los que en tiranizar a Cuba encuentran su con-
veniencia, o creen con torcida political encontrar
la convenieneia de madre patria. Cuba tiene mil
elements naturales que espontaneamente, y sin
necesidad de la acci6n de institueiones gubernati-
vas, antes a pesar de la acci6n de esos gobiernos
desorganizadores, que tan bien ha pintado el author
de las Cuatro Palabras, y a que ha estado hasta
ahora sujeta" la isla, la hacen producer con abun-
dancia riquezas envidiables. Su posici6n geogra-
fica, su fertilisimo terreno, sus abrigados e innu-
merables puertos, su blando clima, todo esto ha
contribuido a que, apenas se abri6 ella misma las
puertas del comercio libre contra el torrente de
los mercaderes gaditanos, contra la voluntad de la
metr6poli, y hasta contra la opinion de los hom-










ESCRITOS


brcs mIs ilustrados de Espafia (1), cuando empe-
26 natura!lente a crecer, a medrar y robustecerse.
Pero crecia entire tantas trabas y cadenas admi-
nistrathiva, come creci6, a pesar de su calabozo
: a he e .c;rwidad en que lo sumergieron desde
que naci6, el clebre Gaspar HIuser. jQui6n pue-
, e:, :aLcilar ", que esta isia seria si, mis adelanta-
das en la ictr6poli las ideas econ6micas y poli-
ti:as. hu]-era planteado aqui un sistema liberal
c(ono el que hoy gobierna el CanadA? Esto seria
perdir dmemisiado: ni los tiempos en que se conquis-
t6 esta isla por nuestros padres, ni los posteriores
: desc-ubrimiento del Nuevo Mundo, fueron los
,1Qa favorable para la libertad de la patria. Es-
.i-vizada Espacia por el poder politico y religioso
iAs pe'sdo que ha visto el mundo, mal podria so-
crrrcr a una posesi6n lejana con dones que no al-
c(nz-aa para si.
PFro de todo lo dicho se deduce que la isla de
CuLa judo y puede ser rica, sin ser libre, sin ser
feliz. Y esto se comprueba tambidn con el ejem-
;le. de otros pueblos, entire ellos la repiblica de
enrccia. Vencia, en el siglo xv, fue el estado mas
opuienio de Europa, y aun del mundo, pues re-

l a) oa32en ia 1Historia Econ6mica de esta isla, por
*c;:" '.A(-:A, la historic del comercio libre, desde las p.-
r": 10 Eic :a;si:", mhasta la 143. Vease tambi6n la
ji'le Hi..i? .t de la Rievolucidn de Espaia, per el
,.ir ('o::D: D:: TORENO, t. IV, p. 399. En esta obra se
'r,', gni ncr:i] .nim:adversi6n con que era mirado en
r'0z 'l afi'lo do 1811 el senior don Pablo Valiente, per haber
; 1:lcci! ,. sindor intendente de la Habana, el comercio
liir (in ex:tranjeros, a causa de las escaseces del erario.-
rCNi : D1 EL MONTE).










DOMINGO DEL MONTE


presentaba en aquella 6poca, por su poderio y la
extension de sus relaciones diplomaticas y de su
floreciente comercio, el mismo papel que hoy hace
Inglaterra. Pero el pueblo veneciano no podia ser
feliz, porque no era libre, y no era libre, porque
estaba sujeto a un gobierno oligarquico desp6tico,
que transformaba en espias reciprocos a los ciuda-
danos, los sujetaba a tribunales secrets, y sem-
braba la inmoralidad mAs desvergonzada en todas
ras classes del vecindario.
6Qub han ganado, pues, los espafioles habitan-
tes en Cuba con que se haya aumentado la pobla-
ci6n de la isla, no por haberse reproducido natu-
ralmente, ni por la inmigraci6n de otros espaioles
o extranjeros de Europa, sino por la introducci6n
clandestine de millares de negros de Africa ? Hoy
se calcula que hay en el territorio de Cuba un mi-
ll6n de almas; pero de 6stas, 600,000 son hombres
esclavos, enemigos justamente aedrrimos de los
400,000 restantes.--AQuA hacen tampoco los espa-
foles habitantes en Cuba, con que el movimiento
mercantil o el imported annual de sus introducciones
y exportaciones pase de 33 millones de pesos fuer-
tes, si de estos tienen que desembolsar en contribu-
clones indirectas mAs de la milad de este total? (11

(1) Contribuciones indireetas de la isla de Cuba:
A la Real Loteria........ $ 1.000,0001
Rent decimal ............ .416,000 Vase la Historia
Renta obvencional ....... 250,000 e SocAA.
Propios y arbitrios ...... 100,000
Correos ................. 300,000 I
Aduanas maritimas y te- f VWaFe la Balanza
rrestres ............... 9.000,000) M. rcautil, 18 4.




7- -1-,-,.T."rfl 7%


26 ESCRITOS


,QuB hacen ellos con que, a costa de su sangre, se
dediquen, como tiene obligaci6n de hacerlo todo
gobierno que absorb la substancia popular, acue-
ductos que cuestan un mill6n de pesos, pudidndo-
sc haber hecho con la mitad menos; que se levan-
ten cAreles fornidas, no a lo Howard, sino como
se le ha antojado a un hombre lego en tales mate-
rias, y con el precio de la libertad de los negros
pmancipados; que se compongan calls y se hagan
paseo, convirtiendo en presidiarios a los press
detenidos: que se construyan nuevos mercados a
fuerza de monopolies y contratas torpes y no del
siglo: y hasta que se convierta la capital de la
isla-como convirti6 Meheret-Ali al Cairo en uu
jardin amenisimo;-si todo esto se hace para un
pueblo que. aunque es espafiol, descendiente de
espafioles. y espafiol en costumbres, religion y na-
turaleza, no goza, como sus hermanos de la Pe-
ninsula. de garantias individuals; no se le ha
considerado capaz de ser representado en Madrid
por sus legitimos procuradores, sino que por fuer-
za ha de serlo, de hecho, por su capitan general;
-que aunque nunea ha habido en su seno el m6s
remote amago de rebeli6n ni de infidelidad, pues

De papel sellado ......... 240,000 S SAGoA.
('a!nulando eada pliego ac-
tuado a 10 pesos, segdn
los tasadores de costas.. -.800,000 Calculado per un
En regalos. cohechos y tram- n comerciante ca-
pas foreuses ........... 1.000,000 J talAn.
$17.106,000
(Niita -e DEL MONTE).









DOMINGO DEL MONTE 27

sus mas encarnizados enemigos lo citan como mo-
delo de cordura, como mansion perdurable de la
paz y de la concordia, se le esquivan, con innoble
cicateria, las institueiones mismas que en la Penin-
sula se consideran como el talismAn que ha de
curar todos sus aehaques morales y politicos; se
'e priva, por no alborotarlo, de ayuntamientos elee-
tivos, de diputaciones provinciales, de separaci6n
de poderes; y por uiltimo, se amenaza a sus procu-
radores, se les hace callar, y que ahoguen sus re-
clamaciones tales (dicen con inconeebible cegue-
dad), causaron la perdida de las Americas: perdida
inicamente ocasionada por este sistema que se quie-
re seguir hoy en Cuba, y por cerrar los oidos a re-
elamaciones no menos justas que las nuestras.
He aqui la verdadera situaci6n de la' isla de
Cuba, tal cual se present al desapasionado obser-
vador que, sin espiritu de partido, ni con preven-
ciones ni odios personales, la examine a la luz de
los mas sanos principios de las ciencias political.
Todo lo que en contrario digan los peri6dicos de la
Habana tendra su verdadero valor, cuando se con-
sidere que aqui no hay libertad, ni tolerancia, ni
disimulo de imprenta, ni libertad political, y por
lo tanto no se deben considerar sino como ecos e
instruments del gobierno, que nadie puede ni es
osado a impugnar pues para conseguir algfn res-
piro al pensamiento en tanta opresi6n es precise
ir mendigando desde acA, como le sueede a este pa-
pel, el amparo de la prensa madrilefia. Lo mismo
decimos de las huecas representaciones en favor
5-1


.A..Mad


:6









28 ESCRITOS

del despotismo, suscritas por una multitud de fir-
mas, pues las tales firmas se arrancan con pufial al
pecho de los vecinos que estan encerrados en sus
casas, y que por no comprometerse y desagradar al
Jefe omnimodo no se atreven a negarlas. Un par-
tido es el que habla por las referidas representacio-
nes, y el que prodiga a las autoridades, sean cuales
fueren, como sucedia en Espafia en tiempos omi-
nosos, los mds villanos ecomios. Ha habido hombre
en estos dias pr6ximos a la salida del correo, que,
a consecuencia del alboroto que se ha levantado
aqui con el general Tac6n en virtud de aquella re-
presentaci6n ap6crifa contra 61, publicada en la
Abeja por sus imparciales, lleo6 a llamarlo su idolo
adorado; y en otra plegaria de las que han salido
en el Diario del 31 de marzo se lleg6 a aventurar
la proposici6n de que mis dafo han hecho a la
causa del trono los que han calumniado a S. E.,
que los mismos facciosos, soldados del Pretendien-
te; a tanto llega el exagerado entusiasino de estos
aduladores! Al partir para la peninsula el gene-
ral Vives, cuya 6poca de gobierno coincide con la
que ahora se pinta con tan fcos colors, se form
nada menos que un libro en folio por a uerdo de
todas las dignas corporaciones de esta ciudad, en
que poco falt6 para que lo canonizasen. Ni al
general Ricafort le falt6 su apoteosis, pues cuando
se sonrugia que iba a ser removido de esta gober-
naci6n, pidi6 el cabildo de la Habana a S. M. que
lo dejase aqui de gobernador perpetuo... Tales










DOMINGO ~EL MONTE 29


son las bajezas que inspira el despotismo: tal es
la servidumbre political.

VII

En conclusion: concedamos desde luego que,
merced a una policia urbana regular, no se roba
en la capital ni de dia ni de noche; que no se per-
miten casas de juegos prohibidos; que se ha com-
puesto la earcel, en lo cual hay much que decir:
que las calls se han macadamizado, aunque sea de
mogoll6n, y sirviendo s6lo para la gente de ca-
rruaje, pues cuando llueve son tan malas como
las antiguas; que se ha hecho un paseo magnifico
a dos millas de la ciudad, echando a perder el que
estaba a sus puertas; que el alambrado se ha me-
jorado un poco... jSon estas mejoras, estricta-
mente de policia urbana y de ornato, los fnicos,
los esenciales elements de fidelidad para un pue-
blo civilizado que siente otras necesidades? L0
se nos querrk hacer career que por haber vivido
por espacio de tiempo inmemorial entire tahures,
rufianes, lobregueces, cieno y tirania, hemos per-
dido por prescripci6n el derecho de aspirar a
todos los bienes sociales a que nos llama el es-
piritu del siglo? Quien no se hubiera indigna-
do o reido, si acabado de morir el Rey, los capi-
tanes generals de todas las provincias de Espafia
hubieran tratado de ahogar el ansia por reforms,
que pedian a grito herido todas las capitals, di-
ciendole: qu6 mAs quereis? a que esperAis?









30 EscITos


Sos faltan calls empedradas, paseos amenisimos,
edificios suntuosos, policia de primer orden? Lno
os basta esto para vuestra complete felicidad?"
No, de ninguna manera. Ventajas son esas sin
duda inapreciables, pero no las finicas que consti-
tuyen la dicha del hombre. Madrid, Barcelona,
Chdiz y Sevilla y todas esas mismas ciudades, que
gozaban en grado mAs alto que la Habana de
aquellas materials bendiciones, clamaron justa-
mente por reforms en la constituci6n del estado,
por reforms en su administraci6n civil y econ6-
mica, por reforms en el sistema judicial, por re-
formas, en fin, en todas y cada una de las parties
que constituyen la grande y complicada miquina
social. La Habana tambien, la isla de Cuba pide
angustiada a su metr6poli esas mismas reforms,
y con mayores motives. Porque a tan inmensa
distancia del trono y de las cortes, fuentes de toda
justicia, se relaja el respeto y la responsabilidad
de los empleados superiores, y crecen en insolen-
cia y arbitrariedad segin los grades de latitud que
los separan de Espafia. Y si Espafia sufri6 tanto
del despotismo, considered cuanto no habra sufri-
do y estara sufriendo esta malhadada colonia-
malhadada, como lo son las beldades peregrinas,
como lo es Italia, por lo mismo que es hermosa-
que la galantea la fortune. y que el mundo entero
envidia su posesi6n.
Habana, marzo de 1836,
















II


Cartas Politicas
(Primera 6poca: 1836-1838)


A SALUSTIANO DE OL6ZAGA
Diputado a Cortes
Madrid.

5 de marzo de 1836.
Fu6 tal el apuro con que te eseribi el correo
pasado, que no pude enviarte, como te anun-
ei6 el Dr. Valle, el C6digo Penal de la Luisiana,
formado por el celebre jurisconsulto americano
Eduardo Livingstone. T6u, sin duda, tendris no-
ticia ya de obra tan acabada, la cual, a juicio de
los sabedores de la material, es una de las mis
perfectas en su line. Considerando nosotros
aci que su lectura podria contribuir grandemeate
al mejor y mis cumplido acierto de los codifica-
dores de Espafia, entire los cuales tengo entendido
que andas tfi, no hemos titubeado en proporcionar-
tela, para que de ella y de los luminosos informed
que preceden a eada seeei6n, saques con hfbil eri-
terio toda la ventaja que puedas en pro de tu


~pqrf~~~ir~-~E3-~9~i ----
,r










ESCRITOS


patria, y en bien de la misma ciencia, cuyos prin-
cipios se afirman mas en cada feliz aplicaci6n que
de ellos se hace.
Te recomiendo sobre todo la parte de substancia-
ei6n, en que, como sabes muy bien, consist la
mayor o melor garantia de la seguridad personal
en toda case de gobiernos; o mas bien dicho, en
lo que se diferencian real y positivamente los go-
biernos rationales de los absolutos, pudiendo ser-
vir de bar6metro a los politicos estas leyes en el
modo de proceder, para distinguir sin engafio la
verdadera esencia de cualquier sistema social. Por-
que a las veces suele el aparato ostentoso de las
formulas externas engafiar a someros observado-
res: deslfimbrase con el bullicio popular de un
dia de elecciones, con las brillantes arengas de una
tribune representative, con las acaloradas juntas
de una municipalidad plebeya, y calificase de li-
bre y feliz el pueblo que tales ventajas obtiene, y
lo confunden con Inglaterra y los Estados Unidos,
donde se ve tambifn todo aquello. Empero, las
obscuras victims de un process civil o criminal,
forjado mafiosamente por una autoridad atrevida,
y en virtud y por culpa de malas leyes de substan-
ci*ci6n; desmienten con voz en6rgica y penetrante
tan halagiiefia ilusi6n, y denuncian que semejante
pueblo no es feliz, porque no goza realmente de
libertad, ni de seguridad, ni de nada, pues estos
bienes s6lo existen en las bocas de sus ret6ricos
tribunos. Ejemplos: Palafox en Madrid, y Saco




llylllI hy*?sF17*.SE~U qWS~lKK*^ *-K<


DOMINGO DEL MONTE 8S


en la Habana (1). En semejante pais hasta el mis
menguado corchete es un formidable enemigo.
Por eso, para mi, la seguridad personal es la
mayor de las bendiciones sociales, y en la cual veo
que se encierran como en breve cifra todas las
demAs, porque estar yo seguro es estar libre de los
atropellamientos brutales del poder, y de las ace-
chanzas del ladr6n y del asesino; y alli donde
me afiancen la absolute seguridad de mi persona
y de mis bienes, no temer6 yo por cierto el desva-
necido orgullo de la aristocracia mis perra, antes
en mi seguro asilo me serviri de inocente reerea-
ci6n el contemplar sus desvarios y el reirme de
ellos.
No s6 si este prurito mio en favor de la seguri-
dad personal consiste en vivir yo en tierra donde
no se conoce, por defender todos los habitantes de
ella de la voluntad arbitraria y absolute de un
hombre, como antes os sucedia a vosotros en Ma-
drid, y ahora a los turcos en Turquia; pero aun
esta circunstancia me habilita para estimar en
todo su alto valor joya de tan raro m6rito y que
tan escasa anda por acd.
Y ya que cai en la falta de personalizar mis
reflexiones sobre legislaci6n, me aprovechar6 de
esta oportunidad para volver a recordarte el cua-


(1) Alude Del Monte al destierro del escritor eubano
Jos4 Antonio Saeo, ejecutado por orden verbal del eapitin
general de la Isla de Cuba Miguel Tae6n y primer aeto
de la series de arbitrariedades y crimenes politicos realizados
por este gobernante en el period de su administraci6n.


-y- -, ._ _.--^ -K. s-^ T m s w w


r---C










34 SCBITOS


dro que present mi oprimida patria (1), aunque
ahora te pongo mis lamentaciones en papel aparte,
para que, o las imprimas en algfin peri6dico de
esa, o hagas de ellas el uso que mejor te cuadre,
con tal que con tu favorable influjo logren ser
eseuchadas y atendidas por quien pueda remediar-
las, y con tal tambi6n que por ellos no avenga
algfin mal caso al cronista. TA habrfs notado
por el context de mi carta anterior y por el de
esta y mi papel adjunto, que todavia, a pesar de
los afios que han transcurrido desde que no nos
tratamos, te pongo con los mismos sentimientos
honrados y patri6ticos que te animaban el afio
1828, y con las mismas ideas acerca de la libertad
y de la ilustraci6n de los pueblos en general. Por
lo tanto, no extraiiarAs que desde luego te tenga
yo por amigo ardiente de las reforms sociales en
toda la naci6n, sin exceptuar con mezquino egois-
mo y torpe political a esta region y parte integran-
te de la Monarquia; political torcida que es y ha
sido siempre achaque, como te lo decia yo de pa-
labra, de las autoridades absolutas de America,
y de los hombres, por otra parte, de m6rito de la
Peninsula, pero que inconsecuentes en la deduc-
ci6n de sus principios morales, politicos y econ6-

(1) N6tese que Del Monte, quien por razones sufi-
eientes-estudiadas ya en la introdueei6n de estos Escri-
tos-extrema la nota en sus trabajos impresos de espafo-
lismo, en privado no puede resistirse y a un amigo tan
intimo como 016zaga, le haee recalear la difereneia. En
el primer pArrafo de esta misma earta le habla de tu patria
(la de 016zaga); ahora quiere contarle los horrores que
aqul estdn experimentando y le dice: mi oprimida patria.


eLSA










DOMINGO DEL MONTE


micos, no han sabido o no han querido conocer
paladinamente la naturaleza de las sociedades.
Por lo cual y por querer regir con mano incierta
y con just balanza a los pueblos americanos, no
han logrado otra cosa que exasperarlos con la in-
justicia, y madurar birbaramente a golpes el fru-
to todavia de la emancipaci6n y de la indepen-
dencia.

A DoN ANDRtS DE ARANGO
Diputado a Cortes
Madrid.

Habana, 20 de abril de 1836.
Mi querido paisano: por la de Vd. de 26 de fe-
brero, veo que eso va de mala vuelta. Ya a esta
hora se sabr& si han salido gorros, o monteras,
como Vd. los llama, los nuevos diputados. A bien
que esta dichosa insula no necesita, como la Bara-
taria, de mis diputado ni de mas calabaza que su
omnipotente, omniscio Gobernador. Si por mi
fuera, pondria debajo del mismo regimen arbitra-
riamente conservador de que gozamos, los biena-
venturados habitantes de Cuba, a todas las provin-
cias de Espafia, principalmente a Madrid. Con
eso no extrafiarian los sesudos hidalgos de Castilla,
ni los comedidos plebeyos de Andalucia, ni los san-
tos abades de Galicia, ni ninguno de la numerosa
clientele enmascarada y sin mascara del Preten-
diente, el gobierno paternal y moderador de don
Carlos, por que tanto suspiran; con eso los violetas


iIC~BLI~Se~"~,~9P~7T`-1JI~1IEFCC~F~~ ~~_~`










ESCBITOS


repdblicos de la Corte, henchidos de una indigesta
political de poliantea, pero vacios de sana y subs-
taneiosa doctrine, aprenderian a detestar la ley
del embudo por el cual perdieron la otra vez nada
menos que un mundo; apreuderian esos mengua-
dos Joves de testa tenaz y alma de cdntaro, a
mandarnos otra cosa que zoquetes o culebrones, y
sobre todo aprenderian a rebencazos a tener co-
lonias y a manejarlas racionalmente... Dios los
alumbre!
Respecto de lo que Vd. me dice de la asesoria
de Matanzas, s61o contestar6 que de ninguna ma-
nera me conviene, tanto porque el sujeto que hoy
la sirve interinamente es amigo mio y seria una
ruindad el barajirsela, cuando s6 que l1 la preten-
de, como porque ya mudado a esta capital y reno-
vadas mis antiguas relaciones, costumbres, hkbi-
tos y amistades, me seria muy duro volver a
enterrarme en vida en aquel retraido apartamento
del mundo y sus vanidades, a que soy, por mal de
mis culpas, muy aficionado. Ademis que, ha-
blando en plata, mi querido paisano, cualquier
juez, magistrado, oidor, fiscal, en fin cualquier
hombre de ley, empleado para hacer cumplir la
ley, que ha observado la ley, que trata de practi-
carla y que la consider como una divinidad, hace
muy triste y comprometido papel, ejerciendo su
oficio en una sociedad que esti deelarada en esta-
do de sitio, y en donde no hay ley que observer,
porque la finica ley es la voluntad absolute' y
arbitraria de un hombre. Asi, pues, yo, agrade-









DOMINGO DEL MONTE 0l

ci6ndole a Vd. con toda mi alma sus buenos deseos
y oficios por colocarme, le suplico que mientras
este sistema sin ley, o que prescinde de ella, dure
en esta Isla, suspend sus amistosos pagos y em-
pefos en mi favor; que no naci para ser instru-
mento pasivo de la opresi6n de mi patria, ni para
vender mi entereza a ningfin genero de servidum-
bre.-Suyo afmo.

A DON SALUSTIANO DE OL6ZAGA

Habana, 26 de abril de 1836.
Aunque habia formado el prop6sito de no vol-
verte a escribir hasta no saber positivamente el
modo con que habias recibido mis anteriores eartas
sobre las cosas pilblicas de esta Isla, mubveme a
no esperar el desengafio quizas de mis ilusiones y
de las esperanzas que en ti y en tu ardiente e ilus-
trado patriotism e ideas francamente liberals
he puesto, por serme impossible sujetar el impetu
que me domina. Este impetu me lo causa el ver
e6mo este bendito soldado que nos rige, lego en
materials political y civiles, y de entendimiento
escaso y arrevesado, va por sus pasos meti6ndose,
y meti6ndonos, en un despefiadero, que si ustedes
alli no lo remedian, nos llevara a todos el diablo.
Habris de saber, mi querido Salustio, que es un
error de marea la idea que tienen los mis encope-
tados repfblicos de Espafia, entire ellos el eastizo
Conde de Toreno, el Sr. Ferrer, el Sr. Guerra


,7Lsr`-"~l:-P:; I-.:r-r~r- i-









38 ESCRITOS


Bethencourt, etc., de que los espaiioles de Cuba
no deben gozar de los beneficios de la civilizaei6n
de que tratan de gozar, y que en parte gozan ya los
espaiioles de la Peninsula. Achacan con maligna
y torpe deducci6n a las Cortes Constituyentes de
Cadiz la perdida de las Americas, porque conce-
dieron derechos politicos a las provincias ultra-
marinas, sin acordarse de la retrecheria con que
anduvieron las susodichas Cortes en la concesi6n
a pijotadas de los tales derechos, lo eual fu6 origen
del disgusto, al principio, y de la insurrecei6n al
cabo de las Indias espafiolas. De nada ha ser-
vido a esos viejos estadistas este escarmiento en
cabeza propia, y semejantes a ciertos enfermos
brutalmente ese6pticos, que, despues de rebajar a
la mitad el nfimero de las sanguijuelas que les re-
ceta el medico, si se agrava el final, no achaean la
gravedad a la rebaja. sino a la aplieaci6n del reme-
di(; asi aquellos, persualidos que lo que se eonce-
di6 entonees a las Colonias fu6 demasiado, quie-
ren recetar a esta Isla menos proporci6n de liber-
tad... ninguna libertad... hasta que exasperada
con la injusticia. como se exasperaron M6jico y
Colombia, rompa, aunque sea suicidandose, la co-
yunda con que la quiere sujetar la 3Metr6poli.
Lo que import; dicen alli zegries y abencerrajes,
es que venga dinero de Cuba para los apuros de
Fernando y los apuros de Isabel, con tal que venga
dinero, aunque se alcance a la usanza del salvaje
que corta el arbol para coger la fruta. Ya tiu ves
que semejante political no hace much honor a


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"'~PL ~ rr~ "-~ in~~ -~-~ -,i -.-.Pqv


DOMINGO DEL MONTE 30

Espafia ni a sus estadistas. De muy distinta ma-
nera se conduce con sus colonies Inglaterra. A
cada una de ellas la rige con su c6digo particular,
formado por legislatures populares en el seno de
la misma colonia; en todas goza el ingles de liber-
tad political y religiosa, de imprenta libre, de de-
rechos y exenciones de hombre racional: en la
India, en el Canada, en Jamaica y hasta en la
Antigua, que es un islote insignificant, y Sierra
Leona, que es una colonia de negros libres, tienen
asambleas populares, jurados etc. Si exceptfas
las provincias que hoy forman los Estados Unidos,
ninguna otra colonia inglesa se ha insurreccionado
contra su metr6poli, observAndose el sistema mis
liberal de gobernaci6n, pues si es cierto que no
mandan diputados al Parlamento national, es por-
que no los necesitan, pues en sus cuerpos colonia-
les legislativos, presididos por el capitin general
en nombre y representaci6n del rey, tienen de
sobra para discutir todos los intereses locales. gA
qu6 se sublevarian en pos de una independencia
infructuosa ?
Pero la isla de Cuba esta en igual caso? El
eapitAn general acaba de cometer la mayor de
las atrocidades political. Sabiendo que el Ayun-
tamiento y sus adjuntos iban a reelegir a Montal-
vo, ha alarmado a la poblaci6n, sembrando en ella
mil calumnias contra los concejales, diciendo que
habian tirado una linea divisoria entire peninsu-
lares y criollos, porque no eligieron para adjunto
a naturales de Espafia, como si todos no fueramos




p .- *-uqq37~RIW~B~


40 zSCrITos


cepafioles, y como si los electores tuviesen obliga-
ci6n de consultar el gusto de nadie para elegir.
Viendo que no podia amedrentar al Ayuntamiento,
ni ganar lealmente la elecci6n, se ha valido de las
mis torpes y tirinicas medidas para conseguir su
objeto: ha oido reclamaciones y tachas, que s61o
la Junta electoral debia decidir; ha disuelto 6sta
misma Junta despu6s de estar reunida; ha pro-
puesto nominalmente las personas mis pudientes
de su parcialidad que deben ser elegidas para ad-
junto de los regidores; ha excluido con la mis-
ma brutal arbitrariedad a otros, con frivolos pre-
textos, mezeldndose 61, dependiente del poder eje-
cutivo, en los actos y resoluciones de una corpora-
ci6n popular: ha pisoteado, en fin, en todos sus
articulos mas esenciales la ley de elecciones, y ul-
trajado insolentemente a todos los vecinos de esta
ciudad. Ahora formara su mamotreto, lo elevard
al Ministerio, y el Ministerio a todo dirA am6n, y
le darn las gracias porque "nos ha salvado de una
crisis espantosa y ha restablecido con su vigo-
rosa energia el orden y la tranquilidad de la Isla",
E1 orden y la tranquilidad que 61 s61o ha intentado
interrumpir, aconsejado de ruines, que lo han con-
vertido en instrument de odios privados. Y todo
enderezado ga qu6? A que no salga reelecto Mon-
talvo, enemigo personal del intendente y del ca-
pitdn general, y elegir en su lugar 6a qui6n? a
Martinez de la Rosa. MAs valiera decirnos claro,
como lo hace Guerra Bethencourt en un folleto ti-
tulado Despertador Patridtico, que Espafia a mil










DOMINGO DEL MONTE


setecientas leguas de nosotros no puede ni sabe
gobernarnos sino desp6ticamente. A todo res-
ponden que aqui no puede haber libertad political
por la diversidad de las razas que tenemos; pero
razas distintas hay en los Estados del Sur de la
Uni6n Americana, y hay libertad political; razas
hay en todas las colonies inglesas de AmBrica. y
Asia, y hay libertad political y de imprenta, y ju-
rados, y no hay revoluci6n, ni calabazas, ni dicta-
dores, ni magistrados anfibios, murci4lagos, como
los llama Victor Hugo, del orden judicial entire
milites y togados.
Salustiano de mi alma, si te interest la honra
de tu patria, su provecho y su ventaja, que con-
siste en el regimen racional de esta preciosa Isla,
capaz de producer desahogadamente para su metr6-
poli dos tantos mIs de lo que hoy a puros estru-
jones le sacan gobernantes esttpidos y menguados;
si en tu noble coraz6n palpita todavia poderosa
aquella fibra de sensibilidad que nos hace simpa-
tizar con los que sufren perseguidos por la tirania;
si das fe a mis palabras, que son hijas, no de mi-
ras personales ni interesadas, sino del mis puro
patriotism, mete el hombro, por Dios, en nuestro
favor, y con tu elocuente persuaci6n haz entender
a esos hombres del Ministerio que si siguen tra-
tando a esta Isla a latigazos, tarde o temprano
Iloraran su plrdida; que al cabo somos espafioles,
sufridos si, pero no viles ni arrastrados.-Tuyo,
afmo.-Domingo.


-~ ---------- ---~p~~Ns










42 ESCBITOS


A SALUSTIANO DE OL6ZAGA

26 de mayo de 1836.
Con tu deseada del 20 de marzo (1) he salido
de zozobras, pues hasta no ver letra tuya para mi,
no podia yo estar enteramente tranquilo ignorando
c6mo habrias recibido la renovaci6n de nuestra
correspondencia criticamente en la circunstancia
de tu actual popularidad y elevaci6n social (2).
Yo temia much, permiteme que te lo diga, que des-
conocieses mis intenciones, y que, como hacia tanto
tiempo que no me tratabas, y como habia habido
fltimamente entire nosotros aquella desagradable
ocurrencia, nacida de no conocerme tfi a fondo,
recibieses con frialdad o desprecio mis encarecidas
plegarias. Pero veo que me has comprendido,
que tu alma siempre entiende a la mia, y que
mientras esta vibre a las ideas de patria, ilustra-
ci6n y libertad, encontrarh un eco, a pesar de la
distancia, y del tiempo- que hace que no nos ve-
mos, en esa alma tuya ardiente y generosa, como
la mia. Acepto, pues, lReno del mAs vive alboro-
zo, tu promesa de que no cesara por tu part nues-
tra correspondencia, y la acepto aunque no la
cumplas con la estricta exactitud de un amante,
de un amigo de veinticuatro afios, o de un
agent de negocios. Bastame que hagas real y

(1) No aparece en el Centon Epistolario de Del Monte,
que edita la Aeademia de la Historia de Cuba.
(2) Este antiguo amigo de Del Monte era por esta
6poca diputado a Cortes y gobernador civil de Madrid.


-, -'y .'-: : i: 7


"-Tern~aql6~s




e w- *-l -; 4 -:.'~ I


DOMINGO DEL MONTE 4


efectivamente algo por mi patria, ya que ella de
per si no se puede valer; instrucciones ya te so-
bran con el cartapacio que te remiti con mi carta
del correo de marzo, en que te envi6 el C6digo
Penal de la Luisiana, del famoso E. Livingston.
A Angelito (1) le habia hecho tambi6n esta misma
sfplica, y 61 con su buen coraz6n y sus filantr6-
picas doctrinas me ha ofrecido servirnos en cuanto
alcancen sus fuerzas.
Ya habras sabido los escandalosos desafueros
de nuestro capitAn general en las elecciones de
procuradores de la Habana. Al Eco mand6 la
relaci6n de todo lo que pas6: privada esta pro-
vincia de representantes, por el despotismo del
dictador que ustedes nos han hecho la caridad de
ponernos, con solicited verdaderamente paternal,
crece tu obligaci6n de defendernos en el gabinete
y en las Cortes, en tu calidad de espafiol honrado,
de luces y talent. Tu mayor empefio lo debes
poner en sacar triunfante en la discusi6n que se
suscite en el Estamento sobre la elecci6n de procu-
radores por Cuba, que ha recaido en el mejor de
los cubanos, en D. Jose Antonio Saco. Este
brillante joven, dado a las ciencias morales y ffli-
cas, de no comfin ingenio y dotado del patriotism
mis seguro, fu6 echado de aqui por Tac6n en vir-
tud de las calumnias que le levantaron sus ene-

(1) ANGEL IZNARDI, escritor y politico espaflol, lati-
mo amigo de Del Monte y de 016zaga.
6-1


--4se0










ESCRITOS


migos, que no son otros que los negros traficantes
de Africa, por un articulo valientisimo que pu-
blic6 contra la trata en la Revista Bimestre Cuba-
na. Ahora anda sembrando mil calumnias contra
Saco ese ruin partido de negros mereaderes, entire
la gente sencilla e ignorant para despopulari-
zarlo. Dicen que es un loco, porque no pueden
dcir que es un picaro; que es un insurgente de a
folio, porque nunca ha adulado y tiene dignidad
de hombre; que es enemigo de la trata africana
y de la esclavitud de los negros, como si ninguno
que tuviese medianos alcances y un coraz6n regu-
larmente conformado, pudiese no detestar con toda
la fuerza de su alma tan atroces y lamentables pla-
gas; que Saco va a pedir en el Estamento la
emancipaci6n de los negros, con lo cual va a poner
eu conflagraci6n a la isla de Cuba... iPicaros!
Ellos son los que la incendian, metiendo con esti-
pida e infernal codicia mis y mis negros bozales,
cargando asi la mina que nos ha de volar a todos.
Saco y ti y todo hombre de entendimiento no
dudaria un punto en hacer semejante moci6n;
pero no con el celo desalumbrado y la arrebatada
filantropia con que lo suponen estos bkrbaros
negociantes, sino con todo el pulso y robusta pru-
dencia de un estadista, que sabra, al contrario,
contender en la legislature todo el fuego de que va
a ser parte el impetu tumultoso de los tribunes
actuales, que no desperdiciardn la ocasi6n belli-
sima que se les present de manifestar al resto de
Europa civilizada, que saben cumplir con las ne-










DOMINGO DEL MONTE L5


cesidades del siglo, poniendo dl orden del dia la
cuesti6n de esclavitud.
Me han dicho que el general Tac6n, mal acon-
sejado sin duda, estf formando a toda prisa una
especie de sumario, que sirva para tachar a Saco
en el Estamento, si acaso alcanza esa legislature.
No permits por ningfin motivo que semejantes
sumarios, confeceionados gubernativamente, a
ocultas, sin citaci6n ni defense del sumariado, se
considered como recaudos legitimos de tacha par-
lamentaria. Seria, el admitirlos, poner a dispo-
sici6n del poder ejecutivo el resultado de las elec-
ciones; seria sujetar al capricho de las autoridades
dependientes del Ministerio, como son los capi-
tanes generals, el nombramiento de los diputa-
dos; seria, en fin, aceptar un antecedente politico
en las Cortes, que acabaria con la esencia de las
mismas Cortes.
La provincia d: Puerto Principe ha elegido per
su representante a un candidate del capitin ge-
neral y del intendente; por supuesto, no extraifes
que sea el paladin del absolutismo colonial en ese
Estamento. Se llama don Francisco de Armas (1),
abogado con honorees de oidor, y esto te basta.
No le falta instrucci6n y talent, pero todas estas
dotes inficionadas por la ambici6n. Sus Mlecenas
Ic conocen, y han hecho con 61 un pacto de facia
ut des: ellos le ofrecen haeerlo auditor de guerra

(1) ARBAS Y CAnMONA, Fco, 1844, escritor y politico
hispano-cubano.










48 EBsclITo

de la Habana, a trueque de arengas y folletos en
pro de ellos, y en defense de sus demasias. De-
masiado le han ofrecido a ese mozo, pues contando
E. E. con el Ministerio y los rep6blicos de mis
copete, de esos a quienes ensefiaste mi carta, y que
la miraron con desconfianza, harto seguros deben
estar de que mientras Espafia sea guiada y regida
por ciegos, ellos han de medrar, y sostenerse.
iDios os saque y nos saque de. lerdos y malignos!
No quiero robarte tu precioso tiempo; que mis
gusto me dara verte en el Estamento a la cabeza
de los que andan, que si me pusieras en una pro-
lija carta los sentimientos mis derretidos. OjalA
pudiera mas eficazmente ayudarte en tu santa
obra, tu amigo,
D.

A noo JAIME BADiA
Diputado a Cortes
Madrid.

Habana, 25 de abril de 1833.
Cumpliendo con un deber que juzgo sagrado, no
s61o para todo habanero, sino para todo habitante
de la isla de Cuba, me apresuro a manifestarle a
usted, en mi nombre y en el de la juventud de esta
ciudad, nuestro sineero reconocimiento por la ge-
nerosidad, tino y noble entereza con que ha sabido
ousted defender en esas Cortes nuestros dereehos.
La ciega tirania del regimen con que nos atormen-









DOMINGO, DL MONTE 47

taban ya iba produciendo sus funestos efectos
separando desmafiadamente a las distintas elaes
de la poblaci6n, y fomentando parcialidades odio-
sas, que a la postre hubieran eausado nuestra ruins.
Mas, amigo mio, ha sido tal la ira feroz del partido
que usted aeaba de veneer, que, con motivo de Is
despedida de su jefe y eapitin, ha vonmitdo can-el
mas insolente descaro las injuries mis atrevidas en
los peri6dieos de la Habana, en son de represen-
taei6n a S. M. Repare usted la que se distiange
por su mayor desacato, estampada en el Diwaio d
22 de este, y firmada por mil y tantas personas, y
vera que no tiene empacho en publicar eon el co-
rrespondiente phase del censor region Olafieta, que
"estan al eabo de que cierto nimero de homhres
desleales trabaja sin intermisi6n en la misma eorte,
para sumir en un abismo de desdiehas a esta Isia,
ensayando en ella instituciones peligrosos". En
otra que no han publicado, pero que elevan en ste
mismo correo a S. M., solicitando permiso para le-
ventar una estatua a Tac6n, tienen la avilan-
tez de asegurar que los disidentes (asi le laman
a usted y al senior Benavides) en el seno mismo
del Congreso trabajan por la independencia de
esta isla, pronuneiando en aquel reeinto diseursos
imprudentes e incendiaries, que luego publiean
eon malignas intenciones en cuadernos sueltos, et-
eetera.
Pero tenga usted la satisfacei6n de saber que Ion
tates rcingleres, exceptuando el ofaseado don JS-
qain V6mez y otros pocos, son, per la mayor par-


~-~iC' ~ ;~ ~n~~"~-"P~c~gm









ESCBITOS


te, gente insignificant por su caudal y capacidad,
y para prueba de ello no tiene usted mAs que re-
pasar la enorme lista de tanto nombre obscure, de
tanto extranjero, capitanes y tripulaciones de bu-
ques, y pacotilleros americanos, alemanes y holan-
deses, de tanto hortera desvalido y mancebo de pul-
peria y porteros, y mozos todavia bozales y sin
solar la jaba de la montafa, de las platerias y
bodegas y fondas de esta ciudad, en fin, la masa
puramente proletaria, innominada, que es la ca-
chaza de toda poblaci6n, y que asi viste un unifor-
me de voluntario realista, como arrastra al gene-
ral Quesada, que atiza hoy las hogueras de la in-
quisici6n, e incendia desalmado al otro dia los
conventos y a sus habitadores. Mil seiscientas no-
venta y cinco son exactamente las firmas de dicho
libelo: pues bien, de ellas 1,437 son de peninsula-
res, 240 de extranjeros y s6lo 18 de naturales de
esta isla. iCuintas reflexiones no despierta seme-
jante resultado! iQu6! iEn la Habana no hay
mAs que esos espafioles, casi todos desconocidos y sin
blanca? LY c6mo se compete la solemn impolitica
de colocar s6lo 18 cubanos en una n6mina en que
se ostenta espiritu de uni6n, pero en que s6lo ha-
bla el espiritu mas ciego de partido? 6Y d6nde
estin los hacendados opulentos de la isla, los pro-
pietarios respetables, que en la inmensidad de sus
caudales ofrecen al gobierno y a la metr6poli la
mas fire fianza de lealtad a la reina y de adhe-
si6n sincera, decidida a la Madre Patria? Es que
ni aun ninguna de de las tres casas prineipales de




~_lal~~rF~~~~-- ;- .9--- run~~sip


DOMINGO DEL MONTE 49

comercio de esta plaza, que por si abarea una ter-
cera parte de la riqueza mercantil de la Habana,
figuran en esta malhadada list; ni Knight, ni
Drake, ni Fesser y Picard los verA usted alli.
Para neutralizar, pues, los malos efectos que de
primer embite puedan hacer las tales representa-
ciones, nos hemos reunido algunos amigos del orden
y de la legalidad, y hemos hecho a la reina otra
representaci6n, que la van firmando los sujetos
mas caracterizados del pais, por sus riquezas, sus
empleos, su honradez y su capacidad, y que ten-
dremos el gusto de remitir a usted el pr6ximo co-
rreo. En ella nos hemos circunscrito a dar res-
petuosamente gracias a S. M. por la sabiduria y
oportunidad con que se nombr6 al senior Ezpeleta
de capitAn general de esta isla, y nuestras esperan-
zas de que las 6rdenes que emanen del gobierno
para el regimen de aquella labrarAn la felicidad
de estos sfibditos. Con esta representaei6n en la
mano probara usted triunfalmente en la tribune
que ha dicho verdad; que sus palabras consolado-
ras y en6rgicas encontraron un digno eco en el
pueblo habanero; y que s6lo los que no tienen in-
tereses materials ni de ninguna especie en el pals
son los partidarios del general Tae6n y de su sis-
tema brutal y empirico; que los ricos, los pacificos
y los entendidos de Cuba, todos espafoles, porque
no conocen mas patria que la monarquia castella-
na a que tienen la honra todos de perteneeer, quie-
ren ser tratados como series racionales, no como
bestias, como espafoles libres, hermanos legitimos










3s ESCRITOS


de los que estAn representados en un Congreso en
Madrid, y que aspiran a ir adquiriendo con seso, si,
y mesura, pero irremisiblemente, todos los benefi-
eios y bendiciones de la civilizaci6n, que propor-
eiona la libertad, y que los que no piensan asi en la
isla de Cuba son espafioles degenerados y menos
que hombres.
Tenga usted la bondad de extender al sefior Be-
navides nuestras congratulaciones, tanto mis sin-
eeras y fervorosas, cuanto que si no es por el calor
y sabiduria con que ustedes abrazaron nuestra de-
fensa, Dios sabe hasta donde hubiera llegado el
desafuero del Xeque (sic) que nos arreaba y la in-
solencia de la turba menuda y descreida que le
seguia.


A DON JAIME BADfA
Matanzas.

Habana, 22 de junior de 1838.
Mi querido amigo: Recibi, lei con gusto, y en-
tregu4 inmediatamente a N... la preciosa carta
3' de Vd. (1). No s6lo no la juzgo perjudicial a
los intereses de esta Isla, sino que, por el contrario,
me parece que si no fuera una margarita eehada
a puercos, seria ella sola capaz de convencer a
nuestros amos y sefiores de la torpeza de su siste-

(1) Carta a don Alejandro Olivan, sobre leyes espe-
eiales.-(Nota de V. MORALES al publicar esta carta por
primer vez on la Bevista Cubana, t. III, pig. 253.)


ni"'- -T-




'"~"~~i"~'writs-~
wy Irr i* --


DOMINGO DEL MONTE 51


ma politico, y de moverlos a variar de rumbo, si-
quiera para no suicidarse en sus colonies, como
les aconteci6 con el continent que perdieron.
Pero dudo much, amigo mio, que sus razones de
Vd. sean entendidas, ni encuentren oidos impar-
ciales y juicios sanos que las oigan y las apre-
cien en lo que valen: nuestros estadistas estfn de
mala fe, o de mala gana respeeto a nosotros. A
pesar de esta convicci6n en que vivo, no erea Vd.
que desespero de que aleancemos justicia, aunque
sea por chiripa; asi, no me desespero, ni desespero
de nuestro sistema, ni desapruebo los esfuerzos ge-
nerosos que Vd. y otros hombres ilustrados hacen,
y yo hago tambi6n por atraer a nuestro favor las
miradas de la fortune. Al contrario, mientras
mfs se empefie esta mala hembra en torcernos el
gesto, mayor y mis fuerte tenacidad debemos po-
ner en vencerla, en lo cual daremos pruebas de ser
legitimos descendientes de aquellos impertbrritos
castellanos que, como los heroes de Homero, tu-
vieron que luchar para dejarnos estas Indias, con
todas las divinidades americanas, empefiadas en
defender la entrada de este hemisferio a los es-
pafioles, oponiendoles sus mares, rios, sierras,
monstruos y pestes.
Volviendo a la carta de Vd., no convengo en el
principio que al parecer quiere Vd. elevar a la
categoria de hecho histdrico ineuestionable, de
que "los hombres mis insignes de la libertad po-
litica, naeieron entire eselavos dom6sticos". No
hay que deslumbrarse por oropeles, ni estudiar la









ESCRITOS


historic con preveneiones aristocrAticas. Creo
que es Comte quien observa que Washington,
general y feje, debia o podia nacer en tierra de
eselavos, pero que era casi impossible que Fran-
klin, fil6sofo, es decir, averiguador de causes, y
velero e impresor, no naciese en tierra de libres.
Dicese que los habaneros se han distinguido hon-
rosamente en la guerra de Navarra, como oficia-
les, es decir, jefes-amos. El afio de 1820 los sol-
dados habaneros de la milicia urbana no sirvieron
para nada, porque no tenian el sentimiento de la
discipline, porque no sabian scrvir, sino mandar.
Si tuvi6semos las biografias especiales y minucio-
sas de los heroes de Grecia y Roma escritas por un
Esopo o un Fedro, seguro esta que saliesen de tal
examen mis limpias sus vidas de toda mancha
moral, que lo que sali6 la de Cat6n escrita por el
buen Plutarco, aun alabAndolo.
La moral y la political son una misma cosa:
ambas se fundan en los principios eternos de la
misma naturaleza del hombre, del hombre, digo,
y no del blanco, o del negro, del espafiol o del
alemin, del turco o del cristiano, del noble o del
plebeyo; no hay ni political del embudo, como la
que quieren plantear esos puritanos hip6critas del
Maryland o de la Virginia. Atienda Vd. siempre
para calificar los hechos hist6ricos a aquel princi-
pio de santa democracia: "el mayor bien del ma-
yor nfmero". Al juzgar a los hombres politicos
antiguos y modernos, y sus acciones, no nos pa-
rezeamos a los cronistas de las 6rdenes religiosas










DOMINGO DEL MONTE 53

de la Edad Media, que circunscribian al circulo
de sus conventos la acci6n de la Providencia. No
olvidemos los intereses generals y trascendentes
de la humanidad, y desechemos, para quilatear
el m6rito s6lido, intrinseco y complete de un per-
sonaje hist6rico, los habitos mezquinos de amos de
ingenio y de vasallos humildes de esta o esa otra
majestad europea.













III



Proyecto de Memorial a S. M. la Reina,
en nombre del Ayuntamiento de la Ha-
bana, pidiendo leyes especiales para la
Isla de Cuba (i).

Que: gloriindose con el titulo de espaiioles y
descendientes legitimos de aquellos que con su
valor lograron vincular en las Indias Occidentales,
y principalmente en esta isla, la religion, las leyes
y las costumbres de Espaia, se consideran mas in-
teresados que nadie en la conservaci6n de tales be-
neficios. A fin de conseguirlo, acuden a V. M. y
a su gobierno, en uso de sus derechos naturales,
para que, en vista de las razones que respetuosa
pero francamente expondrin, se sirva mandar cum-
plir por quien correspond y sin perdida de tiem-
po, el articulo 29 adicional de la Constituci6n del
afio de 1837.
Sabido es que la perdida de los fueros castella-
nos y de las franquicias aragonesas, junto con el

(1) El original, escrito de puio y letra del afamado
literate don Domingo del Monte, lo conservaba entire sus
papeles el sefor don Nicolas Azecrate, eneargado de la
publieaei6n de sus obras.-(Nota de V. M. y M. en la
Bevista Cubana, t. V, p. 44-69, donde apareci6 este tra-
bajo. El recopilador de estos Escritos ha comparado este
proyecto tal como apareei6 al pfblieo, con un borrador,
tambi6n original de Del Monte, que conserve su sobrino
don Antonio del Monte).


iii~b~s~










56 ESCRITOs

establecimiento de la inquisici6n en aquellos reinos,
coincidieron con el descubrimiento, con la conquis-
ta y la complete colonizaci6n de estas Indias. Re-
presado por la rigidez several del cardenal Cisne-
ros, por la parcialidad en favor de los flamencos
de Carlos V y por la implacable prudencia de
Felipe II, no pudo el generoso ardimiento espafiol
revolverse en los ahogados limits de la peninsula:
ni le era licito ya emplearse en ocupaciones ni
sentimientos patri6ticos, roto Padilla en Villar y
Lanuza en Zaragoza (1). El nuevo mundo que
acababa de regular a Isabel de Castilla el insigne
Genoves, present en aquella saz6n a los nobles es-
pafioles un vasto campo, donde al par que podian
dar vuelo a su ardiente imaginaci6n, por las mara-
villas y misterios que se contaban de las tierras
reci6n descubiertas, y con lo que satisfacian aquel
otro deseo, que les es innato, de llevar a eabo a
riesgos e imposibles empresas, y de grangear con
ellas a su patria eterna nombradia; lograban li-
bertarse, al favor de la distancia del reciente yugo,
tanto mis soportable para el pueblo, cuanto mis
extensas habian sido sus antiguas exenciones.
Tal fu6 el espiritu que anim6 a nuestros abuelos,
al conquistar y poblar estas Indias. Vinieron a.
ellas huyendo del inaguantable despotismo que
abrumaba a la antigua patria: vinieron a buscar
a este suelo privilegiado de America, en vez de la
muerta libertad espafiola, fama military y otra nue-

(1) Sin embargo, en Villa Clara hubo movimientos de
comuneros. V4ase a SAGRA.-(Nota de DEL MoNTE).




"FIRrru w w r4"3


DOMINGO DEL MONTE 57


va y dulce patria: a 61 trasladaron la imagen de
Espafia, o mas bien dicho, a Espafia misma. El
gobierno traslad6 tambien ac el espiritu comple-
to de sus instituciones; sn sistema econ6mico y po-
litico, sus Audiencias y cancillerias Reales, su ca-
tolicismo, supersticioso e impregnado aun, a pesar
de las regalias del Patronato Regio, en las mis
rancias ideas ultramontanas, con sus ricos obispa-
dos, cabildos eclesiAsticos, monjas, frailes, cofra-
dias, por corona de todo y como el regalo de mis
precio, la santa inquisici6n. En recompensa de
tan funestos dones recibimos tambien el regimen
municipal castellano (1).
Ya se deja considerar que no seria, con tales an-
tecedentes, la suerte que cupo a estas regions mis
envidiable, ni distinta de la que en otras parties de
la Monarquia produjo su sistema politico y religio-
so: arbitrariedades se cometieron aqui como en Es-
paiia, y aqui como alli fuo perdiendo el caricter
national, con el efecto disolvente del despotismo,
aquella independencia y brio personal que hacian
del libre castellano del siglo xv, y a pesar de la
rudeza de los tiempos, uno de los mis bizarros ti-
pos morales de la raza humana. VWanse las lasti-
mosas revelaciones que en este punto hicieron por
los afios de 1748 al rey don Fernando VI los sa-
bios espafioles Ulloa y Juan, pintando la situaci6n
social del Peri: compirese con los imparciales in-
formes econ6micos de Gampomanes y Jovellanos,

(1) VWanse los acuerdos de los primeros que hubo en
la isla. LA SAGcA.-(Nota de DEL MONTE).










OS ESCBITOS

sobre los atrasos y desmedros de la prosperidad
peninsular en el siglo pasado, y se conveneerA el
mAs ciego que aquellos y estos estadistas fil6so-
fos no hicieron mas que describir en sus patri6ti-
cas lucubraciones las consecuencias delet6reas de la
tirania en el pueblo espafiol. Y es esto tan eierto,
que las relaciones de los hechos quedan tan veri-
dicas y exactas, poniendo Burgos, Valladolid o
Toledo, donde habla don Jorge Juan de Lima o
Santa Fe, como substituyendo el virreinato de Md-
xico o la capitania general de Caracas, donde Jo-
vellanos se refiere a la Andalucia o la Mancha. Ya
se ve; todo era Espaila.
A esta filtima confraternidad de instituciones,
reforzada por la igualdad de origen, costumbres,
lengua y religion se debi6 el estrecho y amoroso
enlace que mantuvo en perpetua uni6n a las In-
dias espafiolas con los pueblos y la Corona de Es-
pafia. N6tese en este lugar, que no fueron consi-
deradas nunca aqu6llas, ni de hecho ni de derecho,
como colonies, en la aeepci6n modern de esta pa-
labra (1) ; no fueron tratadas a pesar de la arbi-
trariedad que era la ley general del reino, como
factories meramente mercantiles, explotadas en
provecho exclusive de la metr6poli, como lo son las
.olonias extranjeras, donde s6lo se va a buscar for-
tuna, y caudal ganado al improvise, para despubs
volver a gozarlo a Europa. Los espafioles que han
venido a Am6rica, despu6s del siglo xv, en que

(1) VWanse las Leyes de Indias, las D&cadas de Herre-
ra y el informed de Valiente.-(Nota de DEL MONTE).









DOMINGO DEL MOtTE 59

se acabaron los descubrimientos y conquistas, si no
vinieron como los del siglo anterior en busca' de
hazafas y minas, porque ya no pertenecian a aque-
lla animosa y turbulenta aristocracia caballeresca,
rival de sus reyes y domefada por el astuto Fer-
nando el Cat6lico, sino al honrado y laborioso pue-
blo llano, todos venian a trabajar; todos se queda-
ban arraigados por aci; se casaban y criaban nu-
merosas y acomodadas descendencias. Lo cual se
ve hoy todavia en la Habana y el resto de la isla,
donde es muy raro el espaiiol europeo que, despugs
de adquirir un median caudal, tenga valor, aan
acordandose de la distant y siempre querida pa-
tria, de abandonar la tierra en que se hizo rico, en
que naci6 su esposa, de padres espaioles como 41,
donde nacieron sus hijos y a donde es considerado
como un caballero el que lleg6 quizas desvalido y
sin recursos. El gobierno de Espafia, casi por ins-
tinto y sin cAlculo politico, sigui6 en todas 4pocas
este orden: con vara igual media a todos sus reinos,
aquende y allende el mar: lo mismo se condujo en
este punto el poderoso emperador Carlos V, que
su iltimo y desmedrado retofio Carlos II; lo mis-
mo la dinastia austriaca, que la borb6nica, y si el
adusto Felipe II hacia engender hogueras inqui-
sitoriales en las plazas de M6jico, de Lima y Santa
Fe de Bogota, como en la de Madrid, conforme a
las opinions reinantes en Espafia en aquel tiempo;
el bondadoso Carlos III, con arreglo a las mis
saves de su siglo, extendia el establecimiento de
7-1









ESCRITOS


las patri6ticas sociedades a las ciudades principa-
les de Am6rica.
Tan sabia y prudent policia, que ya contaba,
ademas de la autoridad de la justicia, con el presti-
gio respectable de la experiencia, principi6 para des-
gracia de Espafia y de sus Indias, a variarse ape-
nas empez6 iqui6n lo creyera! a dar seiiales de
vida la libertad espafiola.
Aparte de lo que ya de antemano habian gran-
jeado en favor de la causa revolucionaria en Ame-
rica los amotinados peninsulares que en M4jieo
destituyeron del mando al virey Iturrigaray, y la
insubordinaci6n military que capitane6 en Buenos
Aires el coronel Elio contra su jefe el virrey Li-
niers, no hay duda que la regencia del reino y las
Cortes generals y extraordinarias de CWdiz, al paso
que reconocieron estos dominios como parte inte-
grante de la monarquia, echaron sino las primeras
al menos las mAs fecundas semillas do la discordia
y de la desuni6n, que no pudiendo prescindir de la
inexperiencia en el manejo de la cosa public indis-
pensable en un congress, procedieron con titubean-
tes reserves y medrosas cortapisas a establecer
excepeiones respect de Amirica de las providen-
cias cardinals que sancionaban la reconstrucci6n
social de la naci6n; inventaron violentos e incons-
titucionales pretextos para no comunicar en toda su
plenitud las reforms a los reinos y provincias es-
pafiolas de este lado del mar, que por su tranquili-
dad y paz estaban en mejor disposici6n de gozarlas
que la invadida y revuelta peninsula, por lo cual,










DOMINGO DEL MONTE 61

no pudiendo sujetar por mis tiempo el impetuoso
e irresistible anhelo de mejorar de condici6n, in-
g6nito en los pueblos que no ban perdido del todo
su virilidad, se arrojaron por iltimo las Americas
al precipicio tremendo de la revoluci6n. Las Am6-
ricas, que perpetuamente debieron ser espafiolas,
conform al orden eterno de las cosas, si aquellas
Cortes memorables de Cadiz no hubieran en este
particular saerificado a ideas comunes y a tristes
rencillas personales, hijas de los inevitable partidos
parlamentarios, la dicha, la gloria y la integridad
del imperio espafol. Los regazos que quedan de
aquella malhadada escuela liberal en Espafia, to-
davia defienden obeecados que la Am6rica se per-
di6 por haber consentido que sus diputados se sen-
tasen en el Congreso metropolitan: no recapacitan,
tan poco han aprendido en 30 afios, que ya que
cometieron el grave error de colocar en la metr6po-
li el centro administrative de las colonies, debie-
ron ajustarse en la ley de elecciones que fragua-
ron para 6stas, al e6mputo de poblaei6n que sirvi6
de base para la de la peninsula, y no andar eseati-
mando diputados con meticulosa y ruin political a
la Am6rica, con el fin de que quedasen miserable-
mente sin representaci6n popular en el Congreso
millones de espafioles, y por lo tanto, como ofen-
didos, con pretextos especiosos para insurreecio-
narse.
Perdone, V. M., a los exponentes la cansada pero
veridica relaci6n que acaban de hacer: era muy del
caso recorder estos heehos, porque del conocimien-




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DE


DOMINGO DEL MONTE


INTRODUCCION Y NOTAS


DE


JOSE A. FERNANDEZ DE


CASTRO


TOMO I


CULTURAL, S. A'
LA MODERN POESIA LISRERIA CERVANTES
PI Y MARGALL, 15 AVE. DE ;TALIA.
HABANA
1929-


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COLECCION DE LIBROS CUBANOS

DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL. XCI.


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ESCRITOS































DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO
CINCUENTA EJEMPLARES NUMERA-
DOS, EN PAPEL ESPANOL DE HILO.
















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DOMINGO DEL MONTE





















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CRITOS


DE


DOMINGO


DEL MONTE
32 -15'


INTRODUCTION Y NOTAS
DE

JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO


TOMO I


CULTURAL. S. A.
LA MODERNA POESIA LISRERIA CERVANTES
PI Y MAROALL, 135 I AVE. DE ITALIA, 62
HABANA
1929


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COLECCION DE LIBROS CUBANOS
DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ
VOL. XII.


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IMPRENTA DE CULTURAL. S. A. PI Y MARGALL, 135. HABANA










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2 ~ 22
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I


Palabras preliminares


ETENTA y cinco aios han transcurrido des-
de que falleciera en Madrid Domingo del
Monte y Aponte, uno de los cubanas mis influ-
yentes en su 6poca y uno de los mis generosos y
amplios espiritus que a esta patria dedicaran sus
afanes en diversas y tiles esferas de accion.
El responsable de esta edicion de Escritos de
Domingo del Monte, con que enriquece hoy su
acervo la Coleccion de Libros Cubanos que public
la sociedad editora "Cultural, S. A.", bajo la acer-
tada direcci6n de Fernando Ortiz, viene estudiando
al escritor que se presenta al pnblico y a la labor
que realizara, desde hace cerca de diez anos.
Sin duda, pocas figuras mis sugestivas que la
de Del Monte-patriota, politico, poeta, poligrafo,
historiador, critico, pedagogo y hombre de grande
sensibilidad y amplia y clarisima visi6n-merecen
ese esfuerzo. Una vez conocida su obra sera respe-
tado en el campo de nuestra histori retrospectiva,
esta vez con justicia por las actuales generaciones
de jbvenes americanos, como un verdadero pre-
cursor.







INTRODUCCI6N


En el transcurso de ese decenio de actividad in-
vestigadora y de estudio reflexive, muchos idolos
intelectuales del autor de esta introducci6n han
caido de su endeble pedestal y otros han sorgido
con fuerzas audazmente renovadoras, pero ni uno
ni otro fen6meno espiritual han logrado hacer des-
cender a Del Monte del propileo mental en que
desde la 6poca referida se colocara por la fuerza
indiscutible de su personalidad humana y el alto
valor de su production inteectual.
A este esfuerzo que realiza en pro de una mayor
difusi6n de sus escritos, seguira en el futuro otro
de mayor impulso, porque a medida que se ha ido
descubriendo el panorama ha ido haciendose mas
viva y cobrando mayores m ritos, la figura central,
para salir al cabo de tantos aios y de tantas trans-
formaciones a ocupar su pertinente lugar en el
vasto y complejo espectaculo del pensamiento ame-
ricano del siglo xix, al lado de otros maestros, cu-
yas obras comparadas con la labor de Del Monte
resultan identicas en prop6sito ideol6gico y qui-
zas si inferiores en realizaci6n.
Conviene antes de examinar la obra de Del Mon-
te y fijar cuAl pudo ser su influencia en el medio
politico, literario y econ6mico en que actu6, deter-
minando en consecuencia el valor relativo y abso-
luto de sus trabajos, que relatamos dentro de los
limites que imponen a trabajos de esta clase las
prescripciones editoriales, los rasgos biograficos
mas caracteristicos del autor estudiado.
En consecuencia, lo que va a leerse a continua-


VIII







Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO IX

ci6n es reflejo exacto de la verdad. Los datos de
fechas y de sucesos estin tomados de los autores
que precedentemente se han ocupado de Del Mon-
te en diversas 6pocas y en distintos lugares. Las
autoridades que nos han servido para la redaccion
de este Esquema biogrdfico se nombran Pedro Jos6
y Eusebio Guiteras, Jos6 Antonio Echeverria, Ciri-
lo Villaverde, Nicolas AzeArate. Despues concede-
mos eredito a Calcagno, a Figarola, a Escoto, a
Trelles, a Vidal Morales, a L6pez Prieto.
Para fijar su plano intelectual tenemos en cuenta
a Baralt, a Men6ndez Pelayo, a Sanguily, a Chac6n,
a Henriquez Urena, a Sainz Rodriguez.
Alli donde haya una afirmaci6n contraria a lo
que hasta ahora se ha tenido por cierto, ha sido la
investigation propia del autor de esta introduction
quien ha conducido a la conclusion que se sienta.
Una palabra en cuanto a la ortografia con que
se transcriben los originales de Del Monte. Este
escribi6 y publicaba desde el ano de 1821, y los Olti-
mos escritos que de el se imprimieron, de los que en
estos volnmenes se recogen, lo fueron por los anos
1885-94. Las reglas ortograficas han variado mu-
cho en ese largo interregno. Eso lo sabe cualquier
estudiante en la materia, pero como esta edici6n
se destina al gran piblico, el compilador ha trata-
do de dar a los escritos de ese autor una ortografia
homogenea y contemporanea. Pero no obstante su
empefo, no ha sido posible obtenerla en la totalidad
de los casos. Hay publicaciones de Del Monte del
ano 1821, del 37, del 48, del 55, afos en que las







INTRODUCCI6N


reglas referidas habian sufrido distintas transfor-
maciones. En el caso en que tomamos copia del
manuscrito delmontino-de diversas fechas, 1838,
1843-sucede algo semejante.
Lo mismo ocurre en cuanto a los nombres propios
de autores extranjeros o espanoles citados por Del
Monte. A veces hemos encontrado con que cita au-
toridades en diversas materias, i. e., sobre historia
de Am6rica, pedagogia, historia o critica literarias,
cue nos son totalmente desconocidas. Ello se debe
a la profunda y variada erudici6n del mencionado
escritor, porque en la duda nos hemos dirigido a
personas peritas en la materia y ellas tambi6n
desconocian al autor citado por aqu6l.
Por esos motivos debe atribuirse a mero error de
copista cualquier errata que en ambos aspectos de
los mencionados se advierta en la redaccion de es-
tos Escritos de Del Monte, por primera vez debida-
mente compilados.
No queremos continuar este trabajo sin dar des-
de aqui las mds cumplidas gracias a nuestros ami-
gos Carlos Azearate y Rosell y Le6n Primelles y
Xenes. Al primero, por haber puesto a nuestra dis-
posici6n gran cantidad de manuscritos del autor de
estos volnmenes, absolutamente in6ditos, proceden-
tes del archivo de su abuelo, el distinguido literato
y hombre pnblico cubano don Nicolas Azcarate y
Escovedo, que fu6 intimo amigo de Del Monte y
uno de sus albaceas literarios y quien todo el resto
de su vida, desde la muerte de aqu6l, fuera un fer-
viente admirador y cultivador de su memoria. Y al


x







Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO


segundo de los nombrados, porque sin sus auxilios
generosos en la lectura de los materiales que se
insertan, y sin el examen que conjuntamente con
nosotros practicara, no hubiera sido posible lograr
una selecci6n tan acertada de los mismos.


II
Esquema biogr&fico


a) 1804-1830

De antigua y noble familia dominicana, nacio
Domingo del Monte y Aponte en Maracaibo, en
1804. Traido a Cuba muy nifio, habia cursado las
piimeras letras en Santiago de Cuba y residiendo
posteriormente en la Habana, ingres6 en el Semi-
nario de San Carlos. En esta epoca (1820) toda
la isla se encontraba profundamente agitada, prin-
cipalmente la Habana, donde en las logias mas6ni-
cas, en la plaza pablica y en las reunions privadas
se comentaban las hazafias de las tropas de Bolivar
y Sure, narradas por las mismos oficiales realistas
que aqui se encontraban de paso. Hombres como el
argentino Miralla y el colombiano Fernandez Ma-
drid dirigian la opinion habanera publicando El
Argos (1820-21), donde seguian con tino la poli-
tica americanista encaminando-la ideologia de la
juventud-hacia una posible realizaci6n de la in-


xI








INTRODUCCION


dependencia de Cuba. Condiscipulos de Del
Monte redactaron posteriormente El Americano
Libre y El Revisor Politico y Literario y concu-
rrian a la Academia Americana. Heredia, "pri-
mer poeta del americanismo" (Sanguily) hacia
sus primeras armas y era presentado al pnblico
habanero por su intimo Domingo del Monte
(Chac6n).
Recibido de Bachiller en Derecho el aifo 21, sin
mucho conocimiento de las miserias humanas y un
espiritu alto y generoso, fueron muy dificiles a
Del Monte los comienzos en su carrera de la vida,
y, desorientado por lo que le parecia un fracaso
total, sus primeros desalientos y desesperanzas, sus
escritos de esos anos, de ello se resisten.
Discipulo en el Seminario de San Carlos del
c6lebre filosofo cubano don Fdlix Varela y Mora-
les, natural fu6 que la elecci6n de 4ste, en union de
Leonardo Santos Surez y de Miguel Gener, para
representar a Cuba en las Cortes de Cadiz apasio-
nara grandemente a Del Monte, al igual que a sus
condiscipulos.
Ejemplo decisivo de la afirmaci6n anterior lo
encontramos en el Manifiesto que, dirigido a las
Cortes mencionadas, subscribieron todos los disci-
pulos de aquel sabio. Ese documento, reproduci-
do varias veces, da una clara idea de las opiniones
del grupo en que nuestro autor tomara parte prin-
cipal.
El peri6dico en que apareciera el documento
referido era el mismo que redactaban los amigos


XII








JOSt A. PERNANDEZ DE CASTRO


de Del Monte y en 61 aparece su primer trabajo
publicado.
Las ideas de Del Monte en esta 6poca estan em-
papadas de un "americanismo" incipiente, inspi-
rado en Bolivar, "cuyo nombre, segin la grafica
frase de Betancourt Cisneros, embriagaba como el
alcohol". No hay mas que recordar sus cartas a
Heredia de estos aflos y Lo que 61 mismo cuenta,
posteriormente, en otras cartas intimas.
Por los dias de la conspiraci6n de los Soles de
Bolivar (1823) Domingo del Monte efectu6 un
viaje a Guanes, localidad cercana a la costa sur de
la isla, por donde se esperaba una invasion de co-
lombianos.
Fracasado el movimiento, perseguidos sus ami-
gos, que aparecian mas comprometidos que 61,
regresa Del Monte a la Habana, ingresando en el
bufete del c6lebre abogado Nicolas Maria de Esco-
vedo, que habia sido su maestro en San Carlos, y
a cuyo lado transcurren, trabajando como su auxi-
liar, los anos 1826-27.
Nicolas Maria Escovedo, profundo conocedor del
coraz6n humano, supo apreciar en su oven com-
pafiero las cualidades que poseia y le faeilit6 me-
dios que, unidos a los propios que 6ste poseia, le
permitieron una mas desahogada posici6n y reali-
zar al cabo un largo y fecundo viaje por los Esta-
dos Unidos y Europa, prepnrandose asi para al-
eanzar mas tarde el papel que entre nosotros lleg6
a desempeifar.
Sali6 de la isla de Cuba en compafiia de un in-


IIII








INTRODUCCI6N


timo suyo, Domingo Andre, an'es del mes de junior
del ano 27. Se dirigieron a Nueva York, en cuya
ciudad establecieron contacto con don Tomas Ge-
ner, que alli se encontraba desterrado en uni6n del
Padre Varela y quien les diera cartas de pre-
sentaci6n para sus numerosas y variadas relacio-
nes europeas.
En agosto del mismo ano se encuentra Del Mon-
te en Madrid, en cuya ciudad conoci6 e intim6 por
conducto de algnn cubano alli residente con dos
j6venes espanoles con quienes quedaria ya ligado
para siempre: Salustiano de Olozaga y Angel Iz-
nardi.
Vivi6, relativamente, la vida intelectual espa-
nola de esos tiempos, y dej6 en los cirenlos litera-
rios que frecuent6 hondos afectos y vivos lazos de
reciproca estimaci6n.
Por Paris y El Havre, por el Paris donde gusta-
ba ya la revoluion del ano 30, vuelve Del Monte
a Am6rica, permaneciendo primero unos meses en
los E. U., que aprovecha para dar a Ia imprenta la
primera edici6n de los versos de Juan Nicasio Ga-
lego y colaborar en el peri6dico de Jos6 Antonio
Saco, El Mensajero Semanal. Concibe tambien
varios proyeetos literarios, cuya realizaci6n ha de
cumplir en mayor o mentor escala en el transeurso
de los anos pr6ximos.
Regresa a Cuba y ya desde entonces no ha de
abandonar ni un instante el papel que voluntaria-
mente asume.
Ingresa como redactor principal de un peri6dico
semanal-hoy una verdadera joya bibliogrAfica que


IIv








JOSt A. FERNANDEZ DE CASTRO


s6lo se encuentra en contadas bibliotecas particula-
res y piblicas-La Moda o Recreo Semanal del
Bello Sexo, que editaba en la Habana un senior
Villarino. Los nnmeros de esta publication que
prepare Del Monte son una verdadera delicia para
el curioso de nuestros dias.
En ella di6 a conocer en nuestro medio intelee-
tual, leno en el moment "solamente de ecos de
Arriaza y de Melendez" (Chae6n), a Byron, a
Goethe, a Gallego y a Jovellanos. Publica tambien
sus versos, de los que Chacon y Calvo ha dieho:
"que muestran correccion cuidadosa y frecuente
comercio con los clasicos, pero su poesia es obra de
laboriosidad e inteligencia t6ecnica". "Sus aficio-
nes tenaces por el Romancero debieron sugerirle
la idea de los romances cubanos."
Hay en ellos, salvos sus defects, el sano y deli-
berado prop6sito de crear un g6nero local de poesia
que respond al general de la literatura de la 6poca
en el mundo.
Mas que en su product intrinseco, hay que con-
siderar la labor de Del Monte como la de una per-
sonalidad que reune en si las cualidades que hacen
tan atrayente y simpitica la figura del personaje
de L'Animateur de Henri Bataille. En efeeto, ya
ha formado a Heredia, ahora crea a Echeverria, a
Milanes, a Palma. Nombrado Secretario de la Co-
misi6n de literature de la Sociedad Econ6mica
(1830), propane concursos poeticos, con el fin de
atenuar y combatir el mal gusto reinante en ese
campo de la literatura, y es premiada en el primero


xv








INTRODUCCI6N


de los que aqui se efectuaran la Oda de Echeverria,
no porque sea este discipulo y amigo de Del Monte,
sino porque es la mejor, como el pnblico cubano y
renombrados literatos espafoles habian de encon-
trarla.


b) 1831 1843

Adquiere para los cubanos la Revista Bimestre
y bajo su inspiraci6n, Quintana, Ticknor y Everett
formulan su veredicto, proclamandola la mejor pu-
blicaci6n de su clase que hasta esa fecha se impri-
mio en paises de lengua espafiola. Alli publica, en-
tre otros (1832-33), sus ensayos sobre Poesias del
doctor Fernandez Madrid; Sobre la novela histA-
rica y otro acerca de los Doce primeros ailos de la
Condesa de Merlin, que un amigo nuestro, muy
querido y muy sabio, encuentra escrito en el mismo
espiritu que preside al g6nero de criticas en que es
hoy maestro supremo, Azorin.
Los buenos cubanos que componen la Secci6n
de Literatura, cuyo secretario es Del Monte, lo-
gran por medio de sus influencias en Madrid un
decreto que autoriza el establecimiento de una Aca-
dentia Cubana de Literatura, independiente de todo
lazo gubernamental. Los traficantes de esclavos y
sus paniaguados, alarmados ante la existencia pu-
blica y autorizada de un organismo donde a todas
horas y libremente se pueden reunir los cubanos,
se oponen por todos los medics a su establecimiento


xvi








JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO


y decretan su extinci6n. Aunque Saco y Del Monte
escribieron sus papeles en contra de esa nueva in-
justicia, ella se llev6 a efecto y Saco fu4 desterrado
de la isla por haber cometido ese nuevo de-
lito (1834).
Habia aceptado Del Monte una plaza de Auditor
en Matanzas (Calcagno) donde, como en toda la
isla, tenia buenos amigos. Con ellos rennese, y
auxiliado por el colombiano Felix Tanco y los Al-
fonso, el movimiento intelectual que durante su
corta estancia alli se desarrolla es semejante al
en que en todo moment realiPara en pro del ma-
yor avance intelectual y material de la isla.
Casado hacia dos anos (1834) con la habanera
Rosa de Aldama, de quien estaba enamorado desde
1830 y cuya mano gan6 en el baile de la Sociedad
Filarm6nica que tan sugestivamente nos describe
Villaverde, se traslada de nuevo a la Habana
(1836), previa renuncia de su cargo, donde se
convierte en el Centro de toda la vida cultural.
Inspira la publicaci6n del Aguinaldo (1837), al
que contribuye, en union de su mujer, con ar-
ticulos y versos que mucho nos dicen de su espf-
ritu. Colabora en el Album (1838) con un notabi-
lisimo articulo sobre El destino de la poesia en el
siglo XIX, original e impresionante. En El Plantel
(1838) publica muy importantes ensayos sobre
educaci6n y uno titulado Moral Religiosa, de poca
transcendencia, que por estar en desacuerdo con
las ensefianzas filos6ficas que Luz profesaba pibli-
camente, llega a ocasionar por el caracter exaltado


%VII


2.-I








INTRODUCCI6N


de 6ste, una desagradable polemica, relatada minu-
ciosamente por Alfredo Zayas y aclarada posterior-
mente por la publicaci6n de las cartas de ambos
contendientes. Nadie mas respetuoso con la figura
de Luz que el que estas lineas escribe, pero nos pa-
rece que juzgando desapasionadamente ese inciden-
te, no es el de Del Monte el peor papel. Debido a la
intervention generosa de Betancourt Cisneros y al
dnimo consecuente de Del Monte, no tuvo la misma
ulteriores resultados. Funda gimnasios, proyecta
desde entonces la erecci6n de un hip6dromo y bajo
su direcci6n e inspiraci6n se levantan los pianos
de la casa de Aldama, nnica en la Habana de en-
tonces donde se respetaron las reglas clisicas y ar-
moniosas de la Arquitectura. De todo sabe y de
todo ensefla. Diserta en sus tertulias en el seno
de sus intimos y nunca es pedante. Los libros que
compra son los mejores y mas nuevos y ellos son
de sus amigos. Ejerce desde su casa su suave ma-
gisterio. Flexible, amable, ilustradisimo, es el
"componedor de todas las discordias" (Sanguily).
Es amigo de .Tiknor y le cuenta del mas desgracia-
do de sus amigos, el negro eselavo Manzano. Los
escritos de Del Monte de este periodo tienen un
corte completamente moderno. En Cuba, hasta
Pifleyro y exceptuando a Echeverria, no hay quien
escriba como 6L. En America, Alberdi y Baralt
resisten su examen comparado. En Espana, s6o
la prosa nerviosa, agil y elegante de Figaro puede
igualarse a la prosa elegante, agil y nerviosa de
Del Monte.


XVIII








JOS$ A. FERNANDEZ DE CASTRO


El adolescente de 1822, amigo de Miralla y de
Fernandez Madrid, discipulo de Varela y de Gener,
condiscipulo e intimo de Heredia, de Saco y de Luz,
compafiero en los Estados Unidos de Betancourt
Cisneros y de Vidaurre, al hacerse hombre y hom-
bre amante de las cosas del espiritu, no podia me-
nos que vivir mal avenido con el estado que existia
en la colonia desde los tiempos de "la siempre fiel"
(1825). En sus Romances Cubanos (1829-33) y en
el titulado De la patria, hay dos estrofas que no
se imprimieron entonces, que constan manuscritas
en el ejemplar de su propiedad (Chac6n), que di-
cen: "Que nunca escuchar yo pude-sin que hir-
viese en ira el alma-el barbaro atroz chasquido-
del lAtigo en care esclava.-Y mas prefiero orgu-
lloso-pobre vivir sin mas mancha-que no en opu-
lencia infame-a infame precio comprada". El
que escribi6 esos versos, que demuestran un alma
de hombre "sentimental, sensible v sensitiva",[te-
nia que ver con horror la prolongaci6n indefinida
de la esclavitud, por la constante continuacibn de
]a Trata, en burla espantosa de la humanidad y de
los tratados internacionales, mucho mas cuanto que
era practicada y fomentada por los funcionarios
del gobierno, quienes eran los llamados a evitarlas.
Sus cartas a Gener (1829-34), publicadas por el
senor Escoto, nos dejan ver todo el desaliento pro-
fundo del colono, obligado por un amo desp6tico a
presenciar, atado de pies y manos, todos los horro-
res que a ciencia y paciencia de los mismos aqui se
ejecutaban. El movimiento liberal que se produjo


XIX








INTRODUCCION


en Espana a la muerte de Fernando VII da espe-
ranzas a Del Monte de una mejor situaci6n para
Cuba, esperanzas que se desvanecen prontamente
y cuya p6rdida exacerba en la isla el descontento
aumentado por los horrores que Tac6n comenzaba
a ejecutar (1834). Nadie siente como 6d el oprobio
de vivir bajo ese d6spota y su actuaci6n en ese
cbscuro y doloroso periodo de nuestra historia no
puede ser mis gentil ni valerosa. Gestiona siempre
la elecci6n de los mejores hijos de Cuba, para que
desde el Estamehfo o las Cortes Espafiolas denun-
cien los abusos que Tac6n comete en Cuba. Com-
plicado en el movimiento politico del aio 37, no va-
cila en enfrentarse con la temible Comisi6n Militar,
todopoderosa y' mal6vola, y en Ilevar personal-
mente su defense. De esta 6poea son sus escritos
La Isla de Cuba tal cual estd (1836), sus Cartas al
Correo Nacional de Madrid y el Proyecto de Me-
morial a la Reina a nombre del Ayuntamiento de
la Habana, solicitando leyes especiales para la Isla
(1838). Estos escritos y sus cartas intimas a J. L.
Alfonso y a Andres Arango, publicadas respectiva-
mente por los seiores D. F. Caneda y V. Morales,
constituyen la mas vibrante acusaci6n de los abu-
sos cometidos por Tac6n durante el periodo de su
mando.
Las relaciones de Del Monte han ido en aumento
a medida que los anos van transcurriendo. Sus re-
laciones multipliendose y la inquina del Gobierno
y sus paniaguados haciendose, naturalmente, cada
vez mas cruda. Tiene ideas liberales muy marcadas


xx








JOSL A. FERNANDEZ DE CASTRO


y si trata de llevar a la prfetica cualquiera de
ellas, se encuentra con el infranqueable obsticulo
del Gobierno. Se tienen ligeros rumores de que
trata de emancipar a sus esclavos (Echeverria) y
le lega el moment de ser expatriado y arrancado
para siempre de esta tierra de sus amores, sin que
medie orden pnblica ni privada (1843). Recorre
la tierra del Norte, entrega a su amigo Everett su
ensayo sobre el Estado de la Isla cn 1813 y como
no encuentra alli ambiente favorable, marcha a la
vieja Europa a establecer su casa.


c) 1844-1852

Haba salido de Cuba acusado de entrar en pla-
nes revolucionarios absurdos-acusaci6n per la que
mis tarde los funcionarios del Gobierno Lo compli-
caran en los planes de la conspiraci6n de los ne-
gros.-Se da contra 6& orden de prisibn si pone un
pie en Espana. Los traficantes de negros y sus
paniaguados cubanos, con Ram6n de Armas a la
cabeza, lo obligan a defender su actuaci6n y asi Lo
hace desde las columnas de Le Globe el 23 de agos-
to del 44, en una clarisima carta donde define su
actitud y su pensamiento politico del moment:
ifSupresion de la trata y aumento de la poblacidn
blanca. Mientras, la hecatombe continue en Cuba y
la isla sigue inundindose de negros esclavos.
Es par iniciativa de Del Monte que Saco se en-
carga de desbaratar definitivamente el Informe


xx1








INTRODUCCI6N


Fiscal del logaritmico Vdzquez Queipo, prototipo
del funcionario colonial espanol (1846-47). Pen-
sando siempre en la reforma que creia obtener a
las buenas del Gobierno espanol, propone Del Mon-
te a Martinez de la Rosa en 1845 el nombramiento
de Saco y de Montalvo, nltimos Representantes de
Cuba en Espana, para los recien creados cargos de
Senadores por la isla, que naturalmente son con-
cedidos a plutocratas incondicionales del Gobierno.
Revocadas contra 41 las 6rdenes de prision que
existian, se establece en Madrid (1846) y se con-
vierte en el agente mejor y mas capaz que puede
tener la colonia oprimida y desconocida en la Me-
tr6poli ignorante e interesada. Trabaja incesante-
mente por mover la opinion en pro de las suspira-
das reformas y a esa tarea mezela la continuacion
de sus estudios predilectos.
Le sorprende, como a Saco, la propaganda
anexionista que habian iniciado los cubanos (1848).
Se traslada inmediatamente a Paris y en contacto
con aqu6l inician una campana verdaderamente
asombrosa. Podemos resumirla diciendo que si Saco
fu6 el paladin de la anti-anexion, Del Monte era
su mhs apasionado consejero, el que de su peculio
disponia la publicaci6n de los folletos de aqu6l, el
que los repartia y el que en Madrid no vacilaba
en arriesgarse a sufrir persecuciones por el desem-
peio de esas tareas (1849-50), porque entre los
oficiales del gobierno se sabia que Del Monte era
cubano por encima de todas las cosas.
El patriotismo, tal como lo experimenta, es su


XXII








Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO


virtud predominante. "De todo se siente capaz
de hacer, sin maldito el empacho'", Jo siente en su
espiritu, como "sentian la caridad los primeros
santos cristianos, viviente, eficaz, el que hace des-
aparecer el yo" para consagrarse por entero a una
causa... y sintiendo de ese modo no le arredra que
sus mismos compatriotas, momentaneamente equi-
vocados, Jo juzguen retr6grado, Jo insulten y Io
tachen de cobarde, y como a Saco, de vendido al
gobierno espaiiol...


Un dia, la muerte amiga

d) 1853

Estampa al gusto de la 6poca

Estamos en Madrid en 1853 y en una tarde oto-
ial, gris, tranquila y fria. Todos los habitantes
de la villa han salido al Prado, al Retiro, a la calle
AlcalA. Entre la muchedumbre de paseantes va
un hombre de median estatura, fino, distinguido,
de rostro trigueio, de facciones energicas, de ele-
gante y discreto vestir, con un junquillo entre las
manos. Saluda aqui y allA... a j6venes escritores
y a viejos maestros de la erudicion, a ministros y
a diputados de la oposici6n. Quizas ha sofiado algu-
na vez en verse en un escaifo. Conoce a mucha gen-
to, y todos Jo estiman y to quieren, Jo que no obsta
para que el primer asomo de motin los mismos


XXIII









INTRODUCCI6N


amigos ordenen que io prendan y destierren.
Esta tachado de insurgente, de socialista, de
anarquista... Su mirada melancolica parece
ausente, y sin embargo, sonrie, saluda... En-
tra en una libreria y buscando aqui y all encuen-
tra un pequeno libro que reza en la portada: Lira
Argentina, 1828. Compra tambi6n El Conde Lu-
canor, en la edici6n de Stutgartt. El librero se
eXtrafla un memento de que este senor, que siempre
esti buscando "cosas de Am6rica" y "libros vie-
jos", no haya querido adquirir la flamante edici6n
de los Discursos de algin famoso orador. De
nuevo la calle AlcalA, saludos y sonrisas, ligeros
aquellos, descoloridas 6stas. El frio que va cayendo
le penetra los huesos y ese hombre elegante, de mi-
rada melancolica, piensa dolorosamente en su isla
amada. Llega a su casa. Al terminar de subir la
escalera, vive en "un piso alto para poder ver el
cielo", se siente ligeramente mal. Llama a su
groom ingles porque quiere retirarse antes de lo
acostumbrado.
El cansancio, el ligero cansancio, se hace general
y mas molesto. Se queda en la cama y desde ella,
porque quiere y tiene que hacerlo, escribe a sus
amigos desterrados como 6l, y a sus hijos, "alas
de su coraz6n". A ratos, cuando los amigos que
Lo ban ido a visitar lo dejan solo, mira largamente
un retrato de mujer que pende cerca de su lecho.
Una mujer muy gentil y que tiene una mirada
muy dulce, una mujer que ha sido la amada de
aquel hombre. Murmura algo muy quedamente y


XXIV








JOS$ A. FERNANDEZ DE CASTRO


cierra un momento los ojos. Los abre de nuevo y
recorre sus libros, sus papeles. Cerca, sobre su
mesa, hay unos gruesos libros en cuyo lomo puede
leer desde la cama Centon Epistolario; mas abajo
hay una fecha que ya no puede ver. Hay tambien
dos carpetas Ilenas de papeles. Vuelve a pensar en
sus amigos y en su isla...
Una tarde, gris como ]a nltima que ha paseado
por Madrid, dice sus nltimas palabras al nnico
amigo que esti junto a su lecho. Cierra entonces
los ojos y no los vuelve abrir. En Madrid, en un
medio que no le es amigo, muere en esa tarde de
noviembre el que por muchos anos represents para
Cuba el espiritu de lo noble, de lo bello, de lo libre.
Muere del total fracaso de sus suefos e ideales, de
sus desesperanzas...
En 61 se cumple, una vez mas, la ley fatal que
condena, durante largos anos, a los mejores hijos
de Cuba a morir bajo otros cielos ni tan azules ni
tan diAfanos. Antes Heredia, Varela; despues,
Saco, Echeverria...


III

La obra

Ahora y despues de mhs de tres cuartos de siglo
de la muerte del insigne escritor y alto politico
que se llam6 Domingo del Monte y Aponte, va
a aparecer ante el pnblico americano, en cuerpo de


X~v








INTRODUCCION


volumen y debidamente compilada y anotada, al-
guna parte de su production escrita, aquella mas
directamente relacionada con las materias a que
consagr6 su vida y en el ejercicio de las cuales
consumiera su espiritu.
Es oportuno referir aqui las razones por qu6
no ha ocurrido antes de boy. La muerte hasta cier-
to punto prematura de ese escritor americano, las
incertidumbres de todo genero en que se desenvol-
vieron luego sus parientes y amigos mis pr6ximos
y mis autorizados para realizar ese empeflo, el des-
tino incierto de sus papeles, la dificultad easi in-
superable durante mucho tiempo de poder reunir
todos sus trabajos publicados, eran causas mas que
suficientes para justificar la demora en la reali-
zaci6n de ese trabajo. Se sabe (Figarola) que el
menor de sus hijos, Miguel del Monte y Aldama,
dedic6 a esa empresa continuados y laboriosos es-
fuerzos, que s6lo su temprana muerte (1864) im-
pidi6 que realizara.
Posteriormente, se repite en nuestros bibliogra-
fos. Otros espiritus, Nicolas Azeirate, que fu6 ami-
go del escritor, y el historiografo Vidal Morales,
quien posey6 durante muchos aflos el archivo de
Del Monte, hubieron de pensar necesariamente en
llevar a cabo la publicaei6n en volumen de algunos
de sus trabajos. La labor en que el altimo de los
mencionados se empeflara durante largos afios, la
redacci6n de una obra monumental de la vida y
tiempos de Del Monte, le impidi6 efectuar la publi-
caci6n de los trabajos de aqu61, labor no tan bri-


xxvI








JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO


llante ni personal como la que pens6 levar a cabo
el aludido, pero si mas until y eficaz.
No obstante, a los esfuerzos de Vidal Morales se
debe que no pequefla parte de los escritos de Del
Monte fuese conocida de los cubanos que vivieron
los afios del 85-94, pues en ese interregno public
en la benem6rita Revista Cubana-como antes ha-
bia echo en menor escala en la Revista de Cuba-
un buen nnmero de paginas escritas por aqu6l.
La indole de la publicacion en que aparecieron im-
pidi6 a Morales presentarlos en forma mas adecua-
da, resultando con ello que hoy se hace muy dificil
el acceso a aquellas producciones.
Despuas de establecida la Repnblica, otros pu-
blicistas, entre ellos D. Figarola Caneda y Augusto
Escoto, como ya se ha indicado, realizaron labor
aniloga a la de Morales, pero siempre de modo
ragmentario y limitado.
Natural es tambien, dada la indole de esta co-
lecci6n editorial y su prop6sito, que no aparezean
en los volumenes que ahora se publican todas las
obras de Del Monte. Gran parte de las mismas
permanecen aun inaditas y casi inaccesibles. Otra,
y posiblemente la mas interesante-la constituida
por su interesantisimo Epistolario-no cabe en esta
selecci6n sino de modo precise y fragmentado. En
cuanto a su obra lirica, sus romances, sus poesias
originales, traducciones de diversos autores, de me-
rito suficiente y de alta calidad, debera, para po-
der ser apreciada por los lectores de hoy, ser ob-
jeto de publicaci6n especial, y en la que se expon-


XXVII








INTRODUCCION


gan las circunstancias y prop6sitos que precedieron
a su aparici6n asi como la influencia que en sus
dias ejerci6 en los poetas de su circulo.
Tampoco se recogen aqui otros de sus trabajos
de indole varia (fragmeutos de viajes, narraciones,
articulos periodisticos, trabajos bibliogrdficos y fi-
lol6gicos y hasta ensayos ideol6gicos de mayor vue-
lo), por varias de las razones aducidas v por otras
especiales.
Otros escritos de Del Monte se dejan exprofeso
para ocasi6n posterior, la publicaci6n de su Epis-
tolario, en el que aparecerdn multitud de eartas que
nunca han visto la luz y que se harA preceder de
un largo ensayo sobre su vida y obra.
Asimismo y con referenda a sus obras in6ditas,
especialmente su famoso Tc.atro de la Isla Fernan-
dina y otras de no menor trascendencia, queremos
anunciar que conocemos su paradero y que si las
circunstancias nos favorecen haremos lo posible por
darlas a conocer al pnblico americano.
Se incluyen, pues, en estos volumenes de obras
escogidas de Domingo del Monte solo una parte de
su intensa labor intelectual, pero se ha procurado
que Io recogido reflege el pensamiento integro de su
creador en varios aspectos de su multiple espiritu,
aquellos en que se distingui6 de modo mis brillan-
te y en los que con mds afin laborara, siempre con
el prop6sito de obtener para esta tierra, que 61 am6
tanto, la mayor suma de beneficios.
Como pudiera parecer de los conceptos emitidos
anteriormente que en estos volumenes s6lo aparece-


XXVIII









JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO


ra aquella parte de su labor mas conocida, aun re-
firiendo su conocimiento a un estrecho circulo de
estudiantes y eruditos de nuestras cosas, nos toca
decir que ello no es cierto. Aparecen aqui trabajos
importantisimos de Del Monte que son absoluta-
mente in6ditos y otros que nunca han sido publi-
cados en Cuba ni quizas en idioma espafiol. Nos
referimos a los trabajos siguientes: Caraeteres de
la literatura espaliola (por desgracia incompleto),
tomado directamente del manuscrito que preparaba
Del Monte para publicar posiblemente en alguna
revista norteamericana; la Carta al Director de
"Le Globe", de Paris, que apareci6 en agosto de
1844 y que nunca ha sido conocida del pfiblico cu-
bano, tambi6n copiada del borrador original. Se
encuentra en identico caso un Memorial formado
por Del Monte en Paris en 1844 y entregado a Mar-
tinez de la Rosa.
EL plan seguido para la edici6n que hoy presen-
tamos divide los trabajos de Del Monte en tres
grupos:
I. Trabajos politicos.
II. Exposiciones e informes pedag6gicos.
III. Ensayos criticos y literarios.
En el primer grupo se recogen todos los escritos
de Del Monte durante los afios 1835-49 que se re-
lacionan con el estudio y examen de la situaci6n
politica o econ6mica de Cuba en ese interregno, in-
cluyendo varias cartas dirigidas por el mismo au-
tor a distintas personalidades europeas o america-
nas que se relacionan directamente con los trascen-
dentales problemas que estudia.


xxix








INTRODUCCION


Todos los trabajos politicos de Del Monte eje-
cutados con gran conocimiento de causa y eleva-
ci6n de mira y redactados con la energia y el valor
necesarios, ensefan que era su autor de espiritu
gemelo al de Jos6 Antonio Saco, el mis grande es-
critor politico de esta tierra hasta la aparici6n de
los tres preclaros nombres de Enrique Jose Varo-
na, Manuel Sanguily y Josd Marti. En los anos
que median entre la aparicion de estos tres espiri-
tus en nuestro panorama intelectual y Del Monte
se hace necesario, para encontrar algo semejante
a los escritos politicos de 6ste, llegar hasta los
informes presentados por los comisionados cubanos
en las Juntas de Reformas de los anos 66 y 67.
En el segundo grupo aparecen reunidos varios
de los informes que Del Monte redactara en su
carActer de secretario de las comisiones de Edu-
caci6n y Literatura de la Sociedad Econ6mica de
Amigos del Pais sobre el estado de la ensenanza en
Cuba y sinilia re por los anos 1830-38, en los que
nuestro autor se ocup6 de esos asuntos. En ellos
hace gala de un conocimiento muy vasto de la ma-
teria y de unas dotes de acuciosidad y de exactitud
muy necesarios en esa indole de trabajos, que apa-
recen por vez primera en forma accesible y cuya
solar lectura bastard para colocar el nombre de Del
Monte entre los de Valera, Luz y Saco, precursores
de la pedagogia cubana, nombres a los que con ra-
zon atribuye Ramiro Guerra, en notabilisimo ensa-
yo, "las bases sobre las que se ha de erigir y re-
matar el s6lido edificio de nuestra educaei6n na-
cional'".


xxx







jost A. FERNANDEZ DE CASTRO


En el tercer grupo se incluyen numerosos traba-
jos criticos que sobre literatura e historia redact6
Del Monte en el transcurso de su vida. Aparecen
en esa secci6n varios articulos que han sido identi-
ficados como de Del Monte por primer vez por el
autor de esa selecci6n y que probablemente se ha-
brian perdido para siempre en el an6nimo al no
mediar las circunstancias que hicieron posible su
identificaci6n.
Se excluyen no obstante las Lettres d'un biblio-
phile russe a un bibliophile frangais, que aparecie-
ron en Paris por el aflo 50 en el Journal de l'Ama-
teur des Livres suscritas s6lo con La letra S, porque
aunque el author de este trabajo posee datos ciertos
que le permiten atribuir estas interesantisimas car-
tas literarias sobre algunas figuras de primera Li-
nea de las letras espafiolas del siglo xix a intere-
santes asuntos hist6rico-criticos a Del Monte, ca-
rece por otra parte de la colecei6n total de las
mismas y aun no ha podido comprobar otros ex-
tremos que le permitiran en su dia demostrar que
fueron redactadas por aquel extraordinario ingenio
americano.
Tampoco se recoge en esta edici6n el ensayo cri-
tico sobre Las prim eras poesias liricas castellanas,
aparecido en una de las entregas de la Revista Bi-
mestre Cubana y que ha sido atribuido a Del Mon-
te por algunos critics extranjeros y locales, por
haber descubierto el senior J. E. Entrialgo que dicho
trabajo es s6lo una traducci6n modificada de otro
que apareciera en la c6lebre revista inglesa de


xxxI








XXXII INTRODUCCI6N

Edimburgo y que fu6 ejecutada (v. Centon Epis-
tolario) por el notable escritor espafiol D. Blas
Os6s, uno de los mis competentes literatos que aqui
residian en el primer tercio del siglo xix, amigo de
Del Monte y compafiero suyo en aficiones lite-
rarias.
Asimismo no se incluyen en esta secci6n, por no
haber podido identificarlos de modo absoluto, otros
articulos atribuidos a Del Monte por autoridades
como Marcelino Menendez y Pelayo, en Espana, y
Jos6 Maria Chacon y Calvo, entree nosotros, i. e.
"los consagrados al examen de distintas piezas del
teatro espaiol" aparecidos en La Moda y el que
estudia en la Revista Binestre Cubana la obra de
G6mez Hermosilla, ya que investigaciones posterio-
res y la aparici6n de varies tomos del Centon Epis-
tolario demuestran que son sus autores D. Francis-
co Guerra y Betancourt, escritor islenlo que residi6
en esta isla, y el ya mencionado Blas Os6s.
A pesar de estar el seleccionador de estas obras
de Del Monte convencido de que el prefacio a Ri-
mas Americanas, primera antologia de carActer
continental aparecida en America, en la Habana
en 1833, es de Del Monte, tanto por el estilo en
que estA redactado como por el conocimiento que
supone, asi como tambi6n por algunas de las car-
tas que a su aparici6n le dirigieron algunos ami-
gos suyos literates residents en Madrid, no puede
incluirse como trabajo de nuestro author por apa-
recer bajo la firma de un amigo suyo, Ignacio He-
rrera DAvila, y no haberse comprobado explicita-
mente que fuera aqu6l quien la redactara.







JOSA A. FERNANDEZ DE CASTRO xxM

Poco mas diremos acerca de los trabajos litera-
rios y criticos de Del Monte. La sola enumeraci6n
de ellos evidencia el ancho campo intellectual sobre
el que el citado escritor poseia domino absolute.
Enrique Jos4 Varona, alto maestro, al terminar de
leer el ensayo que publicamos con el titulo de Con-
sideraciones sobre la literatura espanola, nos decia:
"Ni Jos6 de Armas, ni Pifleyro, ni Merchfn han
realizado en sus vastisimas labores ningnn trabajo
que demuestre mayor conocimiento de la literature
espanola desde sus origenes, que este ensayo de
Del Monte". Y, en efecto, seria preciso pensar en
el propio Varona, en Sanguily y en Jos6 Marti para
encontrar en Cuba a los padres de Domingo del
Monte en el campo de la critica literaria.
Desde sus primeros trabajos: Algunos Poetas:
Heredia, Byron, Foscolo, Goethe, hasta los notabili-
simos juicios sobre las obras de Prescott, Abbot,
Merlin, etc., desde su personalisimo ensayo sobre
La Poesia en el siglo XIX y el Bosquejo inte-
lectual de los E. U. en 1840, la erudici6n y la bri-
llantez del estilo de Del Monte son harto evidentes
para insistir sobre ellas.

IV
Testimonios

De la enorme influencia que ejerci6 Del Monte
en nuestros medios literario y politico son tantos
los testimonios, que tendremos que conformarnos
con hacer aqui una ligerisima resefia. Desde los
3.-1-








XXXIV INTRODUCCI6N

primeros aflos su actuaci6n hace visible su huella
de modo evidente en Heredia, nuestro mayor poe-
ta, "ese arcingel de la poesia hispanoamericana'',
como lo llama Alfonso Reyes. Chac6n y Calvo ha
demostrado los limits que esa influencia alcanz6
en el animo de Heredia y en su obra lirica. Basta
recordar que grand nunmero de poesias dcl ultimo
esttn dedicadas a Del Monte y 1a critica de Del
Monte, v6anse sus cartas, era la inica que le in-
teresaba al poeta. Nos hemos referido ya a la ex-
traordinaria labor que reaiiz6 Del Monte en sus
tertulias de Matanzas y de La Habana y a traves
de su correspondencia literaria. Los j6venes lite-
ratos cubanos le dedican los mejores frutes de su
ingenio y es tan visible su influjo en algunos de
ellos, que cuando viene a Cuba Jacinto Salas y
Quiroga, "el desordenado amigo de Larra"-un
Luis Araquistain de aquellos tiempos-en Del
Monte se fija y en Del Monte encuentra el centro
de toda actividad intelectual contemporanea.
Las ideas que animaron a Del Monte en sus pri-
meros afios y que asoman en sus primeros escritos,
su afAn por relacionarse en los circulos literarios
y politicos en que sucesivamente vivi6, con todos
los hispanoamericanos a quien tenia oeasion de
conocer y tratar, la obra que emprendi6 en los
nltimos aflos de su vida, su Biblioteca Americana,
aun in6dita, su ensayo sobre la Historia de la
Conquista del Perri por Prescott (1848): Lno se
relacionan estrechamente en su espiritu con los
mismos ideales que en 1833 le inspiran la publica-








Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO XXXv

ci6n de )imas Americanas, donde aparecen con las
suyas las de Tanco, nacido en Colombia, y las de
Vald6s, nacido en Cuba? j No son esos ideales los
que hacen a Del Monte, en su Epistola a Elicio,
proclamar a su amigo, como mayor elogio, Poeta
de Am6rica? Su carta a Heredia del 26, impregna-
da de verdadera ansiedad por los destinos de M6-
jico, todos esos rasgos de su espiritu a trav6s de
distintas 4pocas, Ino nos permiten presumirlo un
precursor de nuestro americanismo, aun dentro de
los limites que voluntariamente se impuso por la
discipline de su espiritu?
Su eorrespondencia eXtraordinaria demuestra Lo
extenso del circulo de sus amigos. Jorge Ticknor,
uno de los mejores historiadores de la literatura
castellana aun en nuestros dias; Quintana, que
mereci6 el sobrenombre del Tirteo espafol; el in-
signe critico don Alberto Lista, maestro de los ro-
mknticos espaioles; los hermanos Everett, de Bos-
ton; el colombiano Quintero; Gallardo, Martinez
de la Rosa y Olozaga, politicos y literatos espalo-
les de gran nombradia, y Lord Clarendon, c6lebre
estadista ingl6s, para no mencionar mks que las
mks destacadas figuras en el panorama universal
de su tiempo, son s6lo unos cuantos de sus nume-
rosos corresponsales.
;Y de Cuba? Maestros como Varela, Escovedo y
La Luz; publicistas como Saco y Betancourt Cisne-
ros; nobles espiritus como los catalanes Gener y
Badia; finos intelectos como Jose A. Echeverria y
Nicols Azekrate. 1 En quin flan y a quien acuden








INTRODUCIC6N


en todo momento sino al pecho de su amigo Del
Monte, que para todos tiene listo el consejo de her-
mano y la palabra riente que enaltece y consuela,
y el gesto comprensivo y generoso del que da todo
lo que tiene?
Por sus condiciones espirituales, a mids de por lo
variado y profundo de sus conocimientos, ha de
recordarlo con pasion toda su vida el ilustre his-
toriador y fil6logo Rafael Mg Baralt. Por las mis-
mas razones ;;dos acad6micos de la Espanola !!,
don Manuel Canate y don Francisco Cutanda, han
de decir al hablar do Del Monte, anos despu6s de
su muerte, la palabra tierna y la palabra justa.
Por todo eso sus amigos los literatos y politicos
espafoles gestionan para que su entierro no se ce-
lebre el dia senalado sino el proximo, para poder
seguir el carruaje que conducia sus restos por Ma-
drid, ciudad que tanto quiso, pero luego de llevar
a enterrar el dia antes al pomposo y vacio don Juan
de Mendizdbal.
Y cuando la noticia de su muerte es conocida en
los circulos cubanos, hasta los anexionistas de La
Verdad hacen un alto en su campana y saludan al
desaparecido con gesto noble y pr6cer, y desde ese
momento todas las plumas son para elogiarlo y ya
no aparecer en Cuba un libro en el que no se le
mencione. Saco dedica a su memoria el primer
tomo de sas Papeles; en todas las antologias que
publiquen los jovenes se recogerd su obra lirica con
reverentes manos filiales. Sus juicios y sus opi-
niones serAn aquilatados. Luace'. Zenea, Mendive,


xxxvi








JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO XXXVit

reconocerin la deuda que con 61 tienen contraida.
Suarez Romero, Federico Milan6s, Calcagno, L6-
pez Prieto, estudiarin su influencia en los sectores
literarios de nuestro medio. Y, mas tarde, hablan
eon encomio de su obra Bachiller y Morales, los
Guiteras, L6pez Prieto, y asi en larga teoria hasta
llegar a Mitjans y a Manuel de la Cruz, a Chae6n
y Calvo y Max Henriquez Urena, pasando por Ma-
nuel Sanguily, 1 cuil no habri sido la utilidad pre-
ciosa de la labor de este venezolano que a Cuba
dedico todos los afanes de su inteligencia, que lleg6
a merecer de Jos6 Marti la frase nnica que 1o con-
sagra: "El mis real y until de los cubanos de su
tiempo"?
Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO.


El Vedado, 1 do mayo de 1929.



















ESCRITOS POLITICOS


1 *b* *W~f











i


La Isla de Cuba en 1836 :

I

Decipimur specie recti,



T ENEMos a la vista el diseurso que pronunei6
el honrado procurador en Cortes por la ga-
bana don Juan Montalvo y Castillo, en la sesi6n
del Estamento popular [en Espaa] (2) del 15 de
enero, que no es mis que el eco fiel, aunque d6bil
y apagado, de la opinion pnblica de su patria.
Tambien tenemos a la vista un folleto impreso en
Madrid, titulado Cuatro Palabras, en contestaci6n
a este discurso, y otros artieulos firmados por
PALMARIO, estos ltimos republicanos en el Noti-
cioso-Lucero de la Habana, del 9 de marzo corrien-
te, y el primero pr6digamente desparraluado en la

(1) En el mes de abril de 1882 publicamos en la Be-
vista de Cuba del inolvidable doctor don Jos6 Cortina una
Lista cronoldgica de libros inditos a impresos, formada en
1851 en Paris por el eximio humanista don DOMINGO DEL
MONTE. En ella se decia que este opdsculo habia sido im-
preso en Nueva York o Madrid, por Whitaker y que era
una respuesta a los folletos Cuatro palabras, en contesta-
ci6n al breve diseurso del Excmo, senor Montalvo y Desper-
tador Patri6ticos, dados a luz en Madrid, por don Francisco
respuesta a los folletos Cuatro palabras, en contestacidn
al breve diseurso del Exemo. seor Montalvo y Despertador
Patridtico, dados a luz en Madrid por don Francisco
Guerra Bethencourt y que habia sido escrito por el autor
de dicha Lista.-(Nota de V. M. M. al reproducir este no-
tabilisimo ensayo de Del Monte en ia Bevista Cubana,
t. VIII, p. 325-343).
(2) Recuerde el lector la frase de Larra Estamentos
del siglo XV arreglados para el XIX...








ESCRITOS


misma ciudad, donde no se ha permitido por los
censores que se reproduzea en los peri6dicos la
arenga de su procurador: iniquidad increible si
no se viera (1).
En ambos escritos se vierten proposiciones de
peligrosa transcendencia para esta isla y su me-
tr6poli, y al favor de una elocuci6n castiza y de un
estilo elegante, lastimosamente desperdiciados en
rl indigno empleo de patrocinar injusticias, se pre-
sentan sofismas artificiosos, se confunden entre si
especies ineonexas, y se establecen premisas de
eterna verdad, para deducir luego de ellas conse-
cuencias perversas, en que no se sabe si campea
mis Jo dafado de la intenci6n, que lo menguado
del discurso. Y como con tales artes, que son siem-
pre las que usa en sus traicioneras embestidas el
espiritu de partido, se podria alucinar a los incau-
tos, y aun malear quizds la buena voluntad de
los discretos estadistas de Espafa respect a Ia
isla de Cuba, nos apresuramos a rebatirlos, como
habaneros leaves, y a ley ivive Dios! de espafloles
de vergiienza, codiciosos de volver por sus natura-
les fueros, heredados con la honra de sus mayores.
Advi6rtase, desde luego, que no es nuestro ani-
mo salir a la palestra como campeones del senor
Montalvo; 61 por si se sabra defender de las per-

(1) Cuando esto se escribia aun no habia aparecido en
ios peri6dicos de la Habana la discusi6n referida; despu6s
se public (el dia 21) con mejor acuerdo, aunque lena
de notas y comentarios. Pero nunca se leg6 a imprimir
la sesi6n en que el procurador Mojarrieta interpel6 al Mi-
nisterio por las facultades extraordinarias con que revisti6
al general Tae6n.-(Nota de DEL MONTE).







DOMINGO DEL MONTE


sonalidades que, con impertinente desafuero, le
deseargan acerca de su capacidad y sus condecora-
ciones. Bastenos, en este punto, notar lo desacor-
dado que anduvieron los disertos ret6ricos, autores
de las Cuatro Palabras y de PALMARIO, al denun-
ciar como incapaz y vano al procurador Montalvo,
precisamente por haber hablado en defensa y pro
de su tierra :-acci6n meritoria por la que, a pesar
de haber nacido y crigdose 61 en Cuba, a la leche
de la servidumbre, como todos los cubanos, di6 l
mds insigne prueba del despejo de su entendi-
miento y de la natural entereza de su coraz6n. Ca-
len otra vez aquellos escritores la sobrehaz de las
cosas, si proceden con hidalguia, y quilateen en lo
adelante los discursos parlamentarios, no a ma-
nera de repulidos y fastidiosos d6mines, sino aten-
diendo a la verdad y a Io until que encierren, y a
la intenci6n con que se pronuncien :-que no es el
Estamento aula de peinados acad4micos, sino con-
sistorio de legisladores.
Vamos, pues, a nuestro prop6sito.

II

Sofisma es, artificioso y maligno ademis, decir
que Montalvo dijo que "la Habana era libre en la
epoca de Calomarde, y esclava ahora bajo el go-
bierno blando y maternal de la augusta Cristina".
Es sofisma, porque se pretende con malt fe dar
aire de sandia paradoja al dicho exacto del procu-
rador; y es maligno, porque se abroquela al con-
trineante con el nombre excelso y respetado de La


S








0 ESCRITOS

Reina Gobernadora. Montalvo dijo, y aunque no
Io dijerl osa e ha verdad de Jo cjue est pasando,
que "li Habana comparativamente fu6 libre en
iiempo del despotismo (en Espana), y esclava en
tiempo dc la iiLr"tad (cn Espana)''. No dijo
nuestro procurador, tn el odioso sentido que se le
quiere aehacar, que era eselava la Habana ahora,
bajo el gobierno blando y maternal de la augusta
Cristina, como si 4d ereyera que aqui existia ese
gobierno, porque hubiera dicho una falsedad, y
habria coinetido entonces una contradieci6n. Por-
que la Habana. ni ahora, ni nunca antes, esti ni
Ita estad bajo el sobiruo qua en Espana y en el
mundo se conoce por gobierno de Cristina: que la
esencia d4d gobierno de Cristina, y por el que ha
mnerecido esta sefora las justas bendiciones del
pueblo espafol, compone del Estatuto Real o
Constituci 6n representative en Cortes nacionales,
de -unaistema racional de rnunieipios y diputacio-
nes de provincia. de division e independencia de
los poderes del Estado. de libre discusi6n en punto
a los intereses pablicos por la tribuna parlamenta-
ria y por la imprenia. Y en fin, tie otros elementos
no menos preciosos y apetecibles:-nada de esto
hemos visto en Cuba. Per eso, pues, no vale tanto
deer aqui Calonarde eomo esclavitud, ni Cristina
como libeztad; euipa por cierto de desalumbrados
:.psrfido consejeros. Asi es que, en la isla de
Cuba, poir la arbiit ridad indepenadie e con que
ha sido en todos tiempos gobernada por sus capi-
tanes generales, nada significant de verdad los








DOMINGO DEL MONTE


nombres de los soberanos que han regido la naci6n,
cuando se trata de calificar el mias o menos rigor
de la administraci6n provincial. Cuando queremos
hablar de buenas gobernaciones, no de Isabel la
Cat6lica o Carlos III, slino de don Luis de las Ca-
sas y don Nicolas Mahy nos acordamos: 6stos fue-
ron, en realidad, sujetos de excelentes partes, tan
ilustres y cortesanos caballeros, como repiblicos
aventajados y militares valerosos. Y, cuando por
el contrario, se trata de recordar des6rdenes, dema-
sias y adefesios administrativos, nos echamos a dis-
currir, no por las dinastias austriaca y borb6nica,
sino por la larga lista de capataces que nos han
tiranizado, desde los f6rreos adelantados y capita-
nes a guerra de los tiempos de la- conquista, hasta
los mezquinos gobernadores de 6sta y de la pasada
centauria. No ser&, por Jo mismo, grande encareci-
miento asegurar, que tanto suponen en Cuba en
realidad de verdad las reformas de S. 1W. C. dofia
Cristina de Borb6n, reina de Espana, pues que
no hemos gozado aqui de ellas, como las del bill
famoso de S. Al. Britanica Guillermo de Brunswick,
rey de Inglaterra. Los mismos efectos causan.
Luego hubiera sido una sandez del Procurador
por la Habana haber dicho lo que con malignidad
le hizo decir el de las Cuatro Palabras. Luego se
expres6 con rigurosa exactitud l6gica cuando dijo
Jo que verdaderamente dijo, como queda demostra-
do, y a mayor abundamiento demostraremos des-
pues.


7








ESCErTOS


III

Contusion de especies inconexas nay en suponer
el de las Cuatro Palabras que el senor _Montalvo,
ni ninguno de sus representados, a no ser que tu-
viese una raz6n muy flaca y destituida de toda
buena doctrina, entendiese por 6poca de libertad
en la Habana aquella a que el alude; aquella en
que por la corrupci6n vergonzosa en que lleg6 a
caer la corte, podia cualquier rico comprar con su
dinero en la almoneda pnbilca que se abri6 en las
covachuelas de Madrid, no s6lo galones, leaves de
gentil hombre y grandes cruces de las 6rdenes del
Estado, a que circunscribe malignamente el de
las Cuatro Palabras, sino los empleos de mis alta
guisa en la hacienda, en el ej6rcito, en ]a iglesia y
la magistratura. Los habaneros sensatos lamen-
taban la desenfrenada sed de distinciones facticias
de sus paisanos, hija legitima de la prostituci6n
del gobierno asqueroso que los regia. Hija, si, de
la prostituci6n del gobierno, pues s6lo respetaba
en su insolente despotismo al que vela revestido
de un colgajo, de un relumbr6n, aunque fuese
comprado: de forma, que puede decirse que los ri-
cos en la Habana, peninsulares y criollos, compra-
ban con su dinero garantias positives, no vans dis-
tinciones. Aun hoy mismo, sin poder explicar la
causa de tan complicado fen6meno, pues que ya no
manda Calomarde, han sufrido el mayor descon-
cierto, al ver que se acaba de agraciar con la gran
cruz de Carlos III, destinada por su fundador








DOMINGO L MONTh


para premio de los varones mas granados en letras
o armas, a un sujeto que no cuenta con otro nombre
ni con otro m6rito que con el de su reciente ines-
perada opulencia: la have de gentil hombre y la
gloriosa insignia de Calatrava, prez historica del
valor martial ms acendrado, se ha concedido ahora
tambisn a otro mozo, que ni aun militar es, bas-
tAndole por toda ejecutoria de sus personales pren-
das, las letras de cambio que ha girado a favor de
ladino agente en Madrid (1).
Igual confusion de especies inconexas se nota en
querer de juro el de las Cuatro Palabras hacer
ereer sofisticamente que Montalvo y su provincia
consideran como 4poca de libertad, en contrapo-
sici6n a la presente, aquella en que los gobernadores
de la Habana, y los demas de las otras ciudades
de ia isla, ponian a barato, y traficaban villana-
mente con los vicios de una poblaci6n, demorali-
zada de prop6sito por el despotismo;-en que se
permitian casas de juego prohibido por una onza
de oro diaria, que paga cada mesa de monte;-y
en que por plazas y calls se vejan con el nombre
de ferias puestos de tafurerias piblieas a la clari-
dad del sol, en los dias de trabajo;-en que se con-
sentian tamafios desordenes y se patrocinaban por
las autoridades de la Isla; saqueada de esta y otras
mil maneras con desearo por sus gobernantes, des-
de el entonado capitdn general hasta el mas ruin
de los capitanes de partido. Ni tampoco aquella

(1) tQu6 pensaria Del Monte de muchos titulos de
]a Corona (?) que por aqui aparecieron despues?


9









10 ESCRITOS

en que la Habana era una cueva de salteadores y
de bandidos, a los cuales tenian que repeler por si
con sus armas los vecinos, porque la autoridad que
lenia obligaci6n de protegerlos, los abaudonaba in-
.amernente a sus propios recursos. Ni much me-
nos aquella en que hombres perdidos de trampas y
de vicios, a titulo de magnates. podian, como Cati-
liaa en Roma (usando de las eruditas palabras del
de las Cuatro) erigirse en protectores y caudillos
dc facinerosos y de sicarios: ni, por nltimo, aquella
en que existia en la Habana por cartel una maz-
morra infecta.
Los habitantes de la Habana, y de Cuba en ge-
neral. naturales y forasteros, no podian menos de
detestar semejantes des6rdenes, que convertian a
la mayor de las islas de estos mares en un inculto
aborrecible aduar de indios bravos. Aun hubo
habaneros de coraz6n y de patriotismo que, expo-
niandose a inicuas persecuciones, denunciaron a la
npini6n pdblica de Espana tan inaudita anarquia,
apenas empez6 a laborear allA el primer destello de
un regimen liberal. QuizAs entonces pasarian a los
Dios de ciertos obeecados por exageraciones de par-
tido las fieles pinturas que de nuestro estado se
enviaban confidencialmente a Madrid, y luego apa-
reeian en los Correos literarios de 1833, y en los
primeros nnmeros del Universal, del Eco y de la
Abcja (1i. Sin quizds, se miraron aqui por los go-
(1) El autor de estos articulos parece haber sido ei
prupio Del Monte. Vanse las cartas que por esos dias
recibiera de Olozaga, Iznaldi y Tomas Quintero. Centon
Fpistolario, t. U. passiM.








DOMINGO DEL MONTE 11

bernantes y la cafila servil de empleados y adula-
dores como sintomas ciertos del mas peligroso in-
surgentismo, que no de otra mantra se califican
en estas partes por los interesados en la continua-
ci6n de los abusos, las reclamaciones justisimas del
oprimido. Repisense, si no, los articulos editoria-
les de los Luceros y Diarios de la Habana de aque-
lla 6poca, copiados en la Gaceta de Madrid, y en
ellos se notarA un espiritu, envuelto en un lenguaje
chabacanamente laudatorio y arrastrado. Enton-
ces, como ahora, aquellos prostituidos y encade-
nados periodicos no eran mas que ecos directos del
gobierno absoluto de la provincia, e instrumentos
con que se pretendia defender tantas iniquidades.
Hoy, por disposici6n de otro gobernante absoluto
se manda y exige a esos mismos periodicos quo
callen o mientan acerca de lo present, pero que
se expliquen con claridad acerca de lo pasado, po-
niendolos en apurada contradicci6n con ellos mis-
mos: maflana, si se apodera del mando supremo de
Cuba un bozal de Angola sucedera otro tanto; y
sucedera esto siempre y en todas 6pocas y pauses
en que no hay libertad de imprenta y en que do-
mine absoluta la arbitrariedad, y no la ley.
Pero en medio de aquel caos, en que luchaban
revueltas la estupidez, la rapacidad y la ignorancia
de los capitanes generales, permanecia adormecido
desde 1825 el demonio de la policia-politica;-o,
cuando mas, se rebullia perezosamente, y rasguila-
ba a tientas y sin malicia con la torpe garra, al
que por casualidad tropezaba con 61 en sus despe-


4-1








ESCRITOS


rezos. La vislumbre de seguridad personal respec-
to del gobernante que producia en los inimos de
los sibditos esta rara circunstancia, era de un gran
consuelo entre tan duras tribulaciones. Porque la
confianza y la tranquilidad de espiritu son pren-
das de tan incalculable valia que, aun cuando la
seguridad que entonces proporcionaba estas venta-
jas no era de legitimo y limpio origen, siempre, sin
embargo, producia sus provechosos efectos. Tales
fueron, entre otros, la franca hospitalidad que en-
contraron los emigrados liberales de Espafia en todo
el ambito de la isla, en la misma hora en que eran
alli con barbara fiereza perseguidos;-la lenidad
con que, no s6lo en lo interior de las familias, sino
en los parajes mis pnblicos se dejaba hablar, sin
meticulosas mordazas, de materias politicas y gu-
bernativas, cuando la metr6poli estaba hirviendo
en espias y sayones;--la tolerancia que se manifes-
taba con la publicaci6n y circulaci6n de ideas y de
principios, decididamente liberales, tanto en peri6-
dicos impresos en la isla, como eran la Aurora de
Matanzas en la primera y segunda 6poca y la Re-
vista Birmestre Cubana, como en otros impresos en
paises extranjeros, tales como el Mensajero Semanal
y el Mercurio de Nueva York, en la misma 6poca
en que en Madrid no era licito escribir sino logo-
grifos o disertaciones muy serias sobre las estocadas
a volapi6 del toreador Montes, o las escalas crom-
ticas de la Corri-paltoni. Y lo que valia mis que
todo esto se iba olvidando, a merced de esta tole-
rancia: la exasperaci6n que causaron en los natura-


12








DOMINGO DEL MONTE


les de Cuba las persecuciones politicas a que des-
mafadamente se dieron principio el aflo de 1822,
y que no produjeron entonces otro fruto que pro-
porcionar ascensos a los forjadores de tan odiosos
procesos, y sembrar el grano funesto de la discor-
dia entre criollos y peninsulares.
Ahora bien: esta vislumbre incierta de seguri-
dad personal, que se gozd entonces, sin duda por
favor especial de la Providencia, para que no se
disolviese del todo esta sociedad, ya por otra parte
tan trabajada por los monstruosos casos referidos.
es La que el procurador Montalvo echa de menos. Y
la echa de menos, no s6lo el Procurador, sino todo
hombre que viva en la isla de Cuba, y piense racio-
nalmente por si, y no de reata y con ofuscaci6n de
partido. Por esa seguridad, asi tan perecedera y
transitoria, pero que al Cabo era seguridad, dijo
con muchos visos de raz6n el senior Montalvo, que
sic provincia habia sido litre en tiempo de escla-
vitud.

Iv

Examinemos ahora con la misma templada im-
parcialidad el reverso de la medalla, esto es, el
caracter de la 6poca presente. Llevemos por de-
lante la consideration (que nadie seri osado a con-
tradecir) de que en la isla de Cuba no se han va-
riado en un dpice, despubs de la muerte de Fer-
nando VII, como se han variado en la Peninsula,
las instituciones 'sociales, las mismas rigen hoy,


13








ESCRITOS


que regian en tiempos del senor Ricafort y del se-
nor Vives. Es decir, que por acd, hoy, todavia
tenemos el mismo sistema absurdo que en Espana
se llama despotismo neto o absoluto, que es por alld
.an justanente aborrecido, pues no se consentiria
que lo ejerciese ni a la misma magnanima Cristina;
-porque estriba s6lo tan barbaro sistema en el ve-
leidoso albedrio del imperante, sin sujecion a leyes
ni principios racionales de buen gobierno. Clave
sera 6sta que nos explicari los fen6menos y aberra-
ciones sociales que vayamos notando en la isla.
Seremos, al relatarlos, simples cronistas de Io que
acontece, no apasionados piniores de fantisticas
malandanzas.
No todas las que aquejan, y han aquejado, de
mucho tiempo atras, a la isla de Cuba, las compren-
di6 en el veridico alarde que de ellas hizo el autor
de las Cuatro Palabras. Fuera de las que 61 re-
gistr6, pertenecientes muchas al mero ramo de po-
licia urbana en los distintos menesteres de su in-
cumbencia. quedan otras infinitas de mAs impor-
tancia, que derivan de causas mAs elevadas, y cuya
curaci6n ataiie privativamente, no al capitan gene-
ral de la isla. sino -a los secretarios del -Despacho.
Algunas de ]as de mera policia, nadie ha negado
que ban sido en parte remediadas por el general
Tac6n. Mas el general Tac6n no ha sido poderoso,
ni estaba en la naturaleza de las cosas que lo fuera,
a eorregir la corrupei6n del foro, nacida del in-
trineado laberinto de nuestras anejas eyes y prag-
miticas: ni el desarreglo de la administraci6n civil


14







DOMINGO DEL MONTE 15

a que da ansa la acumulaci6n de tanto poder y
tantas facultades en un solo hombre, ni los abusos
del poder arbitrario, grave mal que pone a toda
una poblacion a la merced de un soldado, y que
el general Tac6n ha aumentado con sus iracun-
dos arrebatos y sus habitos desp6ticos; ni la in-
troducci6n clandestina y escandalosa de negros de
Africa, que 61 ha protegido para oprobio de su
nombre y perdici6n de la isla (1) ; ni puede ser-
ni ha sido, en fin, el general Tacon la panacea de
nuestros males, como Lo pretende hacer creer, aun-
que 61 no 1o crea, el despercudido autor de las
Cuatro Palabras, y lo pretende hacer creer, for-
mandole coro la insana turba de publicistas empi-
ricos que viven de embaucamientos y de engaflos,
que nada odian tanto como la luz de la ciencia y la
legalidad, a las que laman por zumba teorias, y
que siempre ajustan sus ideas al compis de las
ideas del que manda.
Pero no divaguemos vamos a los hechos.

-V

Cita el autor de las Cuatro Palabras, como expre-
si6n magnifica del capitfn general don Miguel

(1) Es de pnblico y notorio, y apelamos a la veracidad
del mismo general Tac6n, que no desembarca en Is isla un
buque negrero su cargamento de hombres-bestias sin que
cobre S. E. por cads cabeza de eselavo media onza de oro.
En este ano pasado de 1835 ealculan los que trafican en
esta infernal grangeria, que han entrado por los puertos
de esta provincia 19,000 negros, es decir que S. E. ha per-
cibido 9,500 onzas, o sean 3.830,000 reales.-(Nota de DEL
MoNTE).








16 ESCalTOS

Tac6n, Jo que dijo cuando se posesion6 de su em-
pleo, a saber: "Para mi no conozco mats distincibn
entre los hombres, cuando se trata de justicia, que
la de buenos y malos". Y anade el comentador,
que nunca se ha olvidado en la prietica, por el
que la dijo, esta notable sentencia, por Jo cual le
deberian levantar estatuas, etc. Pues en esta sen-
tencia, que en boca de un juez de capa y espada
cede en mayor honra de su voluntad que de su en-
tendimiento, se palpa uno de los inconvenientes
mss tremendos de La arbitrariedad eon que se halla
revestido.
De la voluntad de un juez lego dependen en Cuba
las decisions de la justicia, y por sana, por recta
que sea esta voluntad, ya se dejan percibir los
atentados, las injusticias, a que sera arrastrada,
sin la antorcha de la ciencia del Derecho, sin la
ayuda de los trimites judiciales, sin el poderoso
freno de la responsabilidad, que contiene y pone a
raya las demasias del juez letrado. No se diga que
S. E. consulta a sus asesores titulares y a su audi-
tor, porque esto secede en las causas civiles o cri-
minales, insignificantes y obscuras y que no le Ila-
man la atenei6n; para encarcelar, para desterrar,
Para deportar a los que 61, por instigaciones de
sus amigos, califica de malos, ni se les forma pro-
ceso, ni se oye a los pacientes, ni se consulta a los
asesores; cuando mfs, se escueha al auditor de
guerra, avieso letrado, que nunca opina sino Jo
que ya tiene de antemano decidido el consultant.
Dicese que esto Jo puede hacer hoy S. E,. porque


-7"


DOMINGO DEL MONTE 17

para tanto lo faculta una iey de Indias: Io mismo
valiera hoy en Espafia, para disculpar una atroci-
dad gubernativa, decir que se cometi6 en virtud
de una ley del g6tico Fuero Viejo de Castilla.
I Con que medios, pues, positives, de aquellos que
ha consagrado la ley matematica de las probabili-
dades, aplicada a la Jurisprudeneia, cuenta enton-
ces el general Tac6n, para poder distinguir por si,
como 61 quiere, cuando se Irate de justicia, al bue-
no del malo? Enemigo S. E., por hAbito y educa-
ci6n, como todo jefe militar, de las formulas san-
tas de substauciaeion forense, preseindiendo de
ellas, no le queda is recurso para averiguar la
verdad, que apelar, como lo hace, a informed se-
cretos, abriendo ]a puerta por precision a cama-
rillas, a espionajes; a dar oidos a simpatias y an-
tipatias privadas, que siempre responden al son
de particulares intereses. Los que conocen la
naturaleza del hombre, y ban estudiado los efee-
tos de la arbitrariedad por principios, y los han
palpado en Espaia, sabrAn deducir con exactitud
las consecuencias de este manejo en Cuba (1).
De este manejo se origina la inseguridad, la alar-
ma general en que viven hoy todos los habitantes

(1) No necesitamos amontonar aqui hechos y ejempia-
res quo comprueben nuestro aserto. Basta que nadie, ni
el Ministerio, niegue quo el capitan general don Miguel
Tac6n esti revestido de facultades omnimodas: admitido
una vez este solo echo, por fuerza se ban de admitir las
consecuencias de 61, pues en political y legislaci6n es un
teorema la arbitrariedad, del cual no se deducen nunca
otros corolarios que los males que en globo vamos presen-
tanao.-(Nota de DEL MONTE).








18 ESCEITOS

mis honrados de la Habana, hasta los de mis ajus-
tada y ejemplar conducta. Exceptianse de pade-
cer esta congoja aquellos pocos que, unidos por in-
tereses o por estrecha amistad o parentesco con S.
E., o alguno de su camarilla, cuentan con tan po-
derosa fianza para vivir tranquilos. Los demas
vecinos no temen ahora, por cierto, el pufial del
facineroso; pero si una orden de prisi6n facilmente
conseguida del gobierno o de cualquier corchete,
por un enemigo astuto; no el andar a obscuras por
l6bregas y escabrosas callejuelas, sino el it por un
suave pavimiento, caminando en la alta noche, para
un destierro, gracias a la ira de un magnate, dis-
puestisimo a ser impresionado contra un descono-
cido por el primero que lo previene; no temen
que un hijo, inexperto mancebo, pierda su patri-
monio en una zahurda de jugadores, sino que lo
arranquen del seno paterno, y lo deporten para
siempre a tierras lejanas, por haber dado una sim-
ple noticia entre infames espias, o soltado algin
dicho indisereto, hijo tal vez de su generosa moce-
dad, no avezada todavia a guardarle fueros a la
injusticia.
La arbitrariedad, por otra parte, no sirve para
nada, y mucho menos sirve la del general Tacon,
ni aun para escarmentar malvados. Como en la
aplicaci6n de sus castigos no es guiado por ningu-
na luz de ley ni de raz6n, sino por mero antojo o
antipatia contra el indiciado, he aqui que, cuando
sucede que condena a un verdadero delincuente,
sin previa formaci6n de causa, no recibe esta pena,








DOMINGO DEL MONTE 19

asi arbitrariamente aplicada, la sanci6n general del
publico, ni menos serviri de escarmiento a otros
malvados. Y esto nace de que cada vecino de la
poblaci6n, aunque sea un santo, reflexiona que el
dia menos pensado haran con 6l lo que hicieron
con el otro, y como a aquel, lo privaran de defensa
en juicio, y su suerte ser semejante a la del malo,
y su reputaci6n quedari tan mancillada como la
del perverso ;-porque el despotismo, con su funesto
nivel, a todos los empareja. j Y quien nos asegura
que, andando el tiempo, y viviendo una 6poca de
legalidad y orden, en que se levanten tantos des-
tierros por haber sido torpemente decretados, no se
aparezean, revueltos entre los sentenciados inocen-
-tes, hombres malevolos, con aire de triunfantes
mArtires y de victims de la tirania, que si hubie-
ran sido juzgados y sentenciados legalmente, no
nos ofrecerian el escAndalo de verlos otra vez en-
tre nosotros?
Volvamos la vista, empero, a las Cuatro Pala-
bras, y veamos to que dice el autor de ellas en muy
pomposas frases .y en periodos muy rotundos, con
respecto a la nueva carcel que se esti edificando
en la Habana. Despues de volver a confundir a sa-
biendas el reinado de Isabel II y de su augusta
Madre con el gobierno absoluto del general Tac6n.
.se explica de bulto y sin conocimiento de causa,
en estos ampulosos terminos: "Un monumento
grandioso, digno de un pueblo culto y cristiano, le-
vanta la humanidad a la justicia; y Tac6n (prosi-
gue), ese tirano de allende los mares, a quien con








20 ESCRITOS

emcpujes vinlentos v ridiculos de locuacidad y sin
svBmbra de vrdad, se quiere pintar en Cuba, como
ccl1 elocuencia y con verdad pintaba Cicer6n a
Verres en Sicilia, es el Howard que acomete em-
presa tan filantrpiea".-Si en esos declamadores
violentos y locuaces, a que se contrae el escritor,
fu6 ridieula la idea de comparar al bueno de nues-
tro Jofe con el ladr6n del proconsul romano, no
menos peregrina nos ha parecido esta otra idea de
parangonarlo con el suave, con el caritativo, con
el filosofo Howard. Lo quo ms nos admira es
VeCT; qI ll 1o creyera a tldo el estojco autor de
las u Palabras facer semejantes paralelos no
Ionemijedo, lii cegado por ei amor, sinO ex
: i.< ser .iiit, valindonos de la en6rgica expre-
.idn dle Tacito.
V-ase !o que ha hecho este Howard militar. En
una de lis cuadras o b6vedas del fortisimo Castillo
de la Cab'fia, que esta frontero a esta ciudad, a la
otra margen de la bahia, ha mandado encerrar en
monton a mds de 800 presos. De ellos los hay sen-
tenciados ya; de ellos con causas pendientes, otros
Iieros indiciados, v muchos solamente detenidos:
grandes criminales, sospeehosos e inocentes, con
rills y esposas, todos considerados como presi-
oinio y todos en confusa mezela, como queria te-
nevus howard. Pero lo inks atroz es que se igno-
ra por que estan alli mas de La cuarta parte de
eplos, sin que haya escribanos, ni jueces, ni fiscales,
ni 111ie que sepa el motivo de tales prisiones. Es-
tas no son groseras ealumnias, ni vocingleras char-








DOMINGO DEL MONTE 21

las: en las visitas de circel, que al cerrarse el pun-
to de esta semana santa se celebraron, choc6 tanto
al brigadier Velasco, presidente de aquel acto por
comisi6n de S. E., el oir tan repetidamente a los
escribanos, al presentarse muchos presos, que se
ignoraba su causa, que mand6 se fuesen apuntando,
y, como hemos dicho, result que estaban en este
caso mis de la cuarta parte del total de los pre-
sos que pasaron visita. La causa de ete inaudito
desorden es el abuso autorizado por S. E. ( tanto
le suponen a 61 los hombres!), de que cada comi-
sario de barrio, cada capitin de partido, cada me-
quetrefe de palacio, se encuentra revestido por dl
de mero y mixto imperio; los cuales, por minima
naderia, y las mis veces por despuntar algnn ruin
pique u otra villana pasi6n, zampan en la Ca-
bana a troche moche al que se les antoja, sin dar
despu6s parte a la autoridad judicial, ni formarles
el correspondiente proceso. 1 Esta es la seguridad
que gozamos! Alli se estan despu6s estos infelices
meses y afos, partiendo pedernales y sacando can-
tos de los arrecifes de la costa para el empedrado,
al resistero del sol de los tr6picos, idurisimo casti-
go! aguantando latigazos del c6mitre, y sufriendo
todos los malos tratos y las infamias de una ga-
lera, que no otra cosa es esta caverna en que los
tiene encerrados desapiadadamente el Howard de
los Reales Ej6rcitos.
No menos digno de un Howard fu6 el rasgo si-
guiente, que de paso servir tambi6n para com-
probar el contraste que forma el gobierno racional








22 ESCRITOS

y legal de la dueice Cristina con el de hierro del
general Tac6n. Fee el caso que lleg6 a manos de
los presos de la Cabala nn ejemplar del Diario
oficial de la Habana, en qae se habia' insertado el
Reglamento Provisional de Tribunales, en que la
reina gobernadora previene, entre otras cosas, que
ningnin encarcelado permanezca en la cArcel, sin
tomarle su declaraeon instructiva a las 24 horas;
que se les rate con caridad y blandura; que a
ninguno que no esma sentenciado se le aplique pena
de ninguna clase; en fin, leyeron todo lo contrario
de lo que con ellos se hacia. Los incautos creye-
ron que aque; papel era una realidad en esta tie-
rra; y com habia muchos entre ellos labradores
del campo y desvalidos y obscuros menestrales, que
a los seis meses y al aiio de prision todavia igno-
raban por qut eausa se les habia privado de su
libertad, y otros que preferian el presidio de Ceu-
ta, o la muerte misma, a la mazmorra en que es-
taban. cuando los capataces fueron por la ma-
nana a sacarlos para ceonducirlos a sus diarias fae-
nas, se negaron a salir, apoyados en la Real orden,
e hicieron presente lo que S. M. en favor de ellos
prevenia. Apenas supo esta ocurrencia el energico
general Taeon se encendi6 en la mis anti-filantr6-
pica ira, y dispuso que al punto un jefe militar,
bajo su responsabilidad, hiciese salir de sus antros
a aquellas bestias, a cualquiera costa. Entr6 una
compania de soldados, y a cuchilladas y a sablazos
los sacaron a trabajar : a azotes mataron algunos.
iStinctus amabitur idem?








DOMINGO DEL MONTE


Esta es la esclavitud cubana, contemporAnea de
la libertad peninsular, a que aludi6 el procurador
Montalvo en su discurso, y esto es la verdad de Lo
que pasa. En vano se empefiaran en obscurecerla
con sus argumentaciones sutiles y sus alambica-
dos floreos, todos los sofistas y todos los ret6ricos
del mundo.


vI


Nos dirigimos a la parte sana e impartial de
nuestra naci6n; a los hombres juiciosos y sensa-
tos, a los patriotas ilustrados, y no a la turba multa
de los que en tiranizar a Cuba encuentran su con-
veniencia, o screen con torcida politica encontrar
la conveniencia de madre patria. Cuba tiene mil
elementos naturales que espontineamente, y sin
necesidad de la action de instituciones gubernati-
vas, antes a pesar de la acci6n de esos gobiernos
desorganizadores, que tan bien ha pintado el autor
de las Cuatro Palabras, y a que ha estado hasta
ahora sujeta la isla, la hacen producir con abun-
dancia riquezas envidiables. Su posici6n geogra-
fica, su fertilisimo terreno, sus abrigados e innu-
merables puertos, su blando climax, todo esto ha
contribuido a que, apenas se abri6 ella inisma las
puertas del comercio libre contra el torrente de
los mercaderes gaditanos, contra la voluntad de la
metr6poli, y hasta contra la opinion de los hom-


23








ESCRITOS


br: s mdas ihirados de Espana (1), cuando empe-
1t n turanmente a crecer, a medrar y robustecerse.
Pero ereea centre tantas trabas y cadenas admi-
nitrati a como crecd, a pesar de su calabozo
_iidad en que Lo sumergieron desde
que nacc el cdlebre Gaspar Hauser. -Quinn pue-
que esta isla seria si, mAs adelanta-
Cas en la motr6poli las ideas econ6micas y poli-
_ens. Iuv ra planteado aqui un sistema liberal
(m0 C: qle hoy gobierna el Canadd? Esto seria
edir demasado: ni los tiempos en que se conquis-
6 e t? i=oa por nuestros padres, ni los posteriores
z1 descenbrimiento del Nuevo -Mundo, fueron los
ie fwaorablos para la libertad de la patria. Es-
,. ~7z9da Espana por cl poder politico y religioso
r. 6 rc que ha visto el mundo, mal podria so-
rrer a una posesi6n lejana con dones que no al-
?n ba para si.
n:ro de todo lo dicho se deduce que la isla de
Cuba ludo y puede ser rica, sin ser libre, sin ser
4eli Y esto se comprueba tambi4n con el ejen-
nles c otros pueblos, entre ellos la republican de
xencc. Venecia, en el siglo xv, fu6 el estado mAs
pLebnto de Europa, y aun del mundo, pues re-

ne 1i Historia Eoondmica de esta isla, por
in historic del comercio libre, desde las p?-
1 y U ,:es, hasta la 143. V6ase tambien la
Hi de ha Revolucidn de Espaiw, por el
P ru TOKENO, t. IV, p. 399. En esta obra se
> ignor, animadversion con que era mirado en
c l. IIl. el senor don Pablo Valiente, por haber
sia nio intendente de la Habana, el comercio
(n !':tranieros, a casa de las escaseecs del erarie.-
A(.~ rIEl MONTEE.


?4








DOMINGO DEL MONTE


presentaba en aquella 6poca, por su poderio y ]a
extensi6n de sus relaciones diplomaticas y de su
floreciente comercio, el mismo papel que hoy hace
Inglaterra. Pero el pueblo veneciano no podia ser
feliz, porque no era libre, y no era libre, porque
estaba sujeto a un gobierno oligArquico desp6tico,
que transformaba en espias reciprocos a los ciuda-
danos, los sujetaba a tribunales secretos, y sen-
braba la inmoralidad mas desvergonzada en todas
Tas clases del vecindario.
d Qu6 han ganado, pues, los espanoles habitan-
tes en Cuba con que se haya aumentado la pobla-
ci6n de la isla, no por haberse reproducido natu-
ralmente, ni por la inmigraci6n de otros espanoles
o extranjeros de Europa, sino por la introducci6n
clandestine de millares de negros de Africa? Hoy
se calcula que hay en el territorio de Cuba un mi-
116n de aimas; pero de 6stas, 600,000 son hombres
esclavos, enemigos justamente acerrimos de los
400,000 restantes.- Qu6 hacen tampoco los espa-
noles habitantes en Cuba, con que el movimiento
mercantil o el importe anual de sus introducciones
y exportaciones paseo de 33 millones de pesos fuer-
tes, si de 6stos tienen quo desembolsar en contribu-
ciones indirectas mas de la mitad de este total? (1)

(1) Contribuciones indireetas de la isla de Cuba;
A la Real Loteria........ $ 1.000,0001
Rental decimal ............ 416,000 I vease la Historia
Rental obvencional ....... 250,000 de SAcA.
Propios y arbitrios ...... 100,000
Correos ................. 300,000
Aduanas maritimas y te- ( V6ase la Bala na
rrestres ................9.000,000 4 Mercantil, J8"4.


25








ESCRITOS


Qu6 hacen ellos con que, a costa de su sangre, se
dediquen, como tiene obligacion de hacerlo todo
gobierno que absorbe la substancia popular, acue-
ductos que cuestan un mill6n de pesos, pudi6ndo-
se haber heeho con la mitad menos; que se levan-
ten careeles fornidas, no a lo Howard, sino como
se le ha antojado a un hombre lego en tales mate-
rias, y con el precio de la libertad de los negros
emancipados; que se compongan calles y se hagan
paseos, convirtiendo en presidiarios a los presos
detenidos: que se construyan nuevos mercados a
fuerza de monopolios y contratas torpes y no del
siglo; y hasta que se convierta la capital de la
isla-como convirti6 Meheret-Ali al Cairo en uu
jardin amenisimo ;-si todo esto se hace para tin
pueblo que. aunque es espanol, deseendiente de
espanioles, y espanol en costumbres, religion y na-
turaleza, no goza, como sus hermanos de la Pe-
ninsula, de garantias individuales; no se le ha
considerado capaz de ser representado en Madrid
por sus legitimos procuradores, sino que por fuer-
za ha de serlo, de hecho, por su capitan general
-que aunque nunca ha habido en su seno el mAs
remoto amrago de rebeli6n ni de infidelidad, pues

De nape sellado...... .... 240,000 | SAGRA.
Calculando cada pliego ac-
tuado a TO pesos, segin
los tasadores de costas.. 4.800,000'1 Calculado por un
En regalos, cohechos y tram- } comerciante ea-
pas forerses ........... 1.000,000 J talfn.
$17.106,000
,Yotn -e DEL MONTE).


26







DOMINGO DEL MONTE 27

sus mas encarnizados enemigos Io citan como mo-
delo de cordura, como mansion perdurable de la
paz y de la concordia, se le esquivan, con innoble
cicateria, las instituciones mismas que en la' Penin-
sula se consideran como el talisman que ha de
curar todos sus achaques morales y politicos; se
-e priva, por no alborotarlo, de ayuntamientos elec-
tivos, de diputaciones provinciales, de separaci6n
de poderes; y por ultimo, se amenaza a sus procu-
radores, se les hace callar, y que ahoguen sus re-
clamaciones tales (dicen con inconcebible cegue-
dad), causaron la p6rdida de las Americas: perdida
nnicamente ocasionada por este sistema que se quie-
re seguir hoy en Cuba, y por cerrar los oidos a re-
clamaciones no menos justas que las nuestras.
He aqui la verdadera situaci6n de la isla de
Cuba, tal cua' se presenta al desapasionado obser-
vador que, sin espiritu de partido, ni con preven-
ciones ni odios personales, la examine a la luz de
los mas sanos principios de las ciencias politicas.
Todo lo que en contrario digan los periodicos de la
Habana tendri su verdadero valor, cuando se con-
sidere que aqui no hay libertad, ni tolerancia, ni
disimulo de imprenta, ni libertad political, y por
Io tanto no se deben considerar sino como ecos e
instrumentos del gobierno, que nadie puede ni es
osado a impugnar pues para conseguir algnn res-
piro al pensamiento en tanta opresi6n es preciso
ir mendigando desde aca, como le sucede a este pa-
pel, el amparo de la prensa madrileia. Lo mismo
decimos de las huecas representaciones en favor


3-1








ESCRITOS


del despotismo, suscritas por una multitud de fir-
mas, pues las tales firmas se arrancan con pupal al
pecho de los vecinos que estin encerrados en sus
casas, y que por no comprometerse y desagradar al
Jefe omnimodo no se atreven a negarlas. Un par-
tido es el que habla por las referidas representacio-
nes, y el que prodiga a las autoridades, sean cuales
fueren, como sucedia en Espafia en tiempos omi-
nosos, los mas villanos ecomios. Ha habido hombre
en estos dias proximos a la salida del correo, que,
a consecuencia del alboroto que se ha levantado
aqui con el general Tac6n en virtud de aquella re-
presentaci6n ap6crifa contra I, publicada en la
Ab6>a por sus imparciales, lleg6 a llamarlo su idolo
adorado; y en otra plegaria de las que han salido
en el Diario del 31 de marzo se Ileg6 a aventurar
la proposici6n de que mias dafio han hecho a la
causa del trono los que han calumniado a S. E.,
que los ruisraos facciosos, soldados del Protendien-
te; 1a tanto llega el exagerado entusiasmo de estos
aduladores! Al partir para la peninsula el gene-
ral Vives, cuya 6poca de gobierno coinite con la
que ahora se pinta con tan feos colores, se form
nada menos que un libro en foio por a, uerdo de
todas las dig-nas corporaciones de esta ciudad, en
que poco falt6 para que lo canonizasen. Ni al
general Ricafort le falt6 su apoteosis, pues cuando
se sonrugia que iba a ser removido de esta gober-
naci6n, pidi6 el cabildo de la Habana a S. M. que
lo dejase aqui de gobernador perpetuo... Tales


28








DOMINGO $EL MONTE


son las bajezas que inspira el despotismo: tal es
la servidumbre politica.

vii

En conclusion: concedamos desde luego que,
merced a una policia urbana regular, no se roba
en la capital ni de dia ni de noche; que no se per-
miten casas de juegos prohibidos; que se ha com-
puesto la circel, en lo cual hay mucho que decir:
que las calles se han macadamizado, aunque sea de
mogoll6n, y sirviendo solo para la gente de ca-
rruaje, pues cuando llueve son tan malas como
las antiguas; que se ha echo un paseo magnifico
a dos millas de la ciudad, echando a perder el que
estaba a sus puertas; que el alumbrado se ha me-
jorado un poco... Son estas mejoras, estricta-
mente de policia urbana y de ornato, los nnicos,
los esenciales elementos de fidelidad para un pue-
blo civilizado que siente otras necesidades? 60
se nos querr6 hacer creer que por haber vivido
por espacio de tiempo inmemorial entre tahures,
rufianes, lobregueces, cieno y tirania, hemos per-
dido por prescripci6n el derecho de aspirar a
todos los bienes sociales a que nos llama el es-
piritu del siglo? Qui6n no se hubiera indigna-
do o reido, si acabado de morir el Rey, los capi-
tanes generates de todas las provincias de Espana
hubieran tratado de ahogar el ansia por reformas,
que pedian a grito herido todas las capitales, di-
eiandole: ";qu6 mis quer6is? 6-a qu6 esperais?







SCBrTOS


e os faltan calles empedradas, paseos amenisimos,
edificios suntuosos, policia de primer orden? gno
os basta esto para vuestra completa felicidad?"
No, de ninguna manera. Ventajas son esas sin
duda inapreciables, pero no las nnicas que consti-
tuyen la dicha del hombre. Madrid, Barcelona,
Cddiz y Sevilla y todas esas mismas ciudades, que
gozaban en grado mfs alto que la Habana de
aquellas materiales bendiciones, clamaron justa-
mente por reformas en la constituci6n del estado,
por reformas en su administration civil y econ6-
mica, por reformas en el sistema judicial, por re-
formas, en fin, en todas y cada una de las partes
que constituyen la grande y complicada miquina
social. La Habana tambi6n, la isla de Cuba pide
angustiada a su metropoli esas mismas reformas,
y con mayores motivos. Porque a tan inmensa
distancia del trono y de las cortes, fuentes de toda
justicia, se relaja el respeto y la responsabilidad
de los empleados superiores, y crecen en insolen-
cia y arbitrariedad segnn los grados de latitud que
los separan de Espana. Y si Espana sufri6 tanto
del despotismo, consideren cuanto no habra sufri-
do y estarA sufriendo esta malhadada colonia-
malhadada, como Io son las beldades peregrinas,
como lo es Italia, por lo mismo que es hermosa-
que la galantea la fortuna, y que el mundo entero
envidia su posesi6n.


Habana, marzo de 1836,


so














II


Cartas Politicas
(Primers 6poca:1836-1838)


A SALUsTIANO DE OL6ZAGA
Diputado a Cortes
Madrid.

5 de marzo de 1836.
Fu6 tal el apuro con que te escribi el correo
pasado, que no pude enviarte, como te anun-
ci6 el Dr. Valle, el Cbdigo Penal de la Luisiana,
formado por el edlebre jurisconsulto americano
Eduardo Livingstone. Tl, sin duda, tendras no-
ticia ya de obra tan acabada, la cual, a juicio de
los sabedores de la materia, es una de las mis
perfectas en su linea. Considerando nosotros
aca que su lectura podria contribuir grandemente
al mejor y mas cumplido acierto de los codifica-
dores de Espafna, entre los cuales tengo entendido
que andas tn, no hemos titubeado en proporcionair-
tela, para que de ella y de los luminosos informed
que preceden a cada secci6n, saques con habil cri-
terio toda la ventaja que puedas en pro de tu








EsCRITOs


patria, y en bien de la misma ciencia, cuyos prin-
cipios se afirman mts en cada feliz aplicaci6n que
de ellos se hace.
Te recomiendo sobre todo la part de substancia-
ei6n, en que, como sabes muy bien, consiste la
mayor o menor garantia de la seguridad personal
en toda clase de gobiernos; o mis bien dicho, en
To que sa diferencian real y positivamente los go-
biernos racionales de los absolutos, pudiendo ser-
vir de barometro a los politicos estas eyes en el
modo de proceder, para distinguir sin engafo la
verdadera esencia de cualquier sistema social. Por-
que a las veces suele el aparato ostentoso de las
formulas externas enganar a someros observado-
res: deslimbrase con el bullicio popular de un
dia de eleeciones, con las brillantes arengas de una
tribuna representativa, con las acaloradas juntas
de una municipalidad plebeya, y calificase de li-
bre y feliz el pueblo que tales ventajas obtiene, y
to confunden con Inglaterra y los Estados Unidos,
donde se ve tambi6n todo aquello. Empei'o, las
obscuras vietimas de un proceso civil o criminal,
forjado manosamente por una autoridad atrevida,
y en virtud y por culpa de malas eyes de substan-
eisei6n; desmienten con voz energica y penetrante
tan halagilefia ilusi6n, y denuncian que semejante
pueblo no es feliz, porque no goza realmente de
libertad, ni de seguridad, ni de nada, pues estos
bienes s6lo existen en las bocas de sus ret6ricos
tribunos. Ejemplos: Palafox en Madrid, y Saco


32








DOMINGO DEL MONTh 8


en la Habana (1). En semejante pals hasta el mas
menguado corchete es un formidable enemigo.
Por eso, para mi, la seguridad personal es la
mayor de las bendiciones sociales, y en la cual veo
que se encierran como en breve cifra todas las
demds, porque estar yo seguro es estar libre de los
atropellamientos brutales del poder, y de las ace-
chanzas del ladr6n y del asesino; y alli donde
me afiancen la absoluta seguridad de mi persona
y de mis bienes, no temere yo por cierto el desva-
necido orgullo de la aristocracia mIs perra, antes
en mi seguro asilo me servirA de inocente recrea-
ci6n el contemplar sus desvartos y el reirme de
ellos.
No s6 si este prurito mio en favor de la seguri-
dad personal consiste en vivir yo en tierra donde
no se conoce, por depender todos los habitantes de
ella de la voluntad arbitraria y absoluta de un
hombre, como antes os sucedia a vosotros en Ma-
drid, y ahora a los turcos en Turquia; pero aun
esta circunstancia me habilita para estimar en
todo su alto valor joya de tan raro m6rito y que
tan escasa anda por acA.
Y ya que cat en la falta de personalizar mis
reflexiones sobre legislaci6n, me aprovechar4 de
esta oportunidad para volver a recordarte el cua-

(1) Alude Del Monte al destierro del escritor cubano
Jos4 Antonio Saco, ejecutado por orden verbal del capitin
general de la Isla de Cuba Miguel Tac6n y primer acto
de la serie de arbitrariedades y erimenes politicos realizados
por este gobernante en el periodo de su administraci6n.


88







34 ESCMRTOS


dro que presenta mi oprimida patria (1), aunque
ahora te pongo mis lamentaciones en papel aparte,
para que, o las imprimas en algn peri6dico de
6sa, o hagas de ellas el use que mejor te cuadre,
con tal que con tu favorable influjo logren ser
eseuchadas y atendidas por quien pueda remediar-
las, y con tal tambi6n que por ellos no avenga
algun mal caso al cronista. Tn habras notado
por el contexto de mi carta anterior y por el de
6sta y mi papel adjunto, que todavia, a pesar de
los aios que han transcurrido desde que no nos
tratamos, te pongo con los mismos sentimientos
honrados y patri6ticos que te animaban el ano
1828, y con las mismas ideas acerca de la libertad
y de la ilustraci6n de los pueblos en general. Por
lo tanto, no extranaris que desde luego te tenga
yo por amigo ardiente de las reformas sociales en
toda la naci6n, sin exceptuar con mezquino egois-
mo y torpe politica a esta region y parte integran-
te de la Monarquia; politica torcida que es y ha
sido siempre achaque, como to lo decia yo de pa-
labra, de las autoridades absolutas de Am6rica,
y de los hombres, por otra parte, de merito de la
Peninsula, pero que inconsecuentes en la dedue-
ci6n de sus principios morales, politicos y econ6-

(1) N6tese que Del Monte, quien por razones sufi-
cientes-estudiadas ya en ]a introduccien de estos Escri-
tos-extrema la nota en sus trabajos impresos de espano-
ismo, en privado no puede resistirse y a un amigo tan
Intimo como 016zaga, le hace recalear la diferencia. En
el primer pirrafo de esta misma carta le habla de tu patria
(la de Ol6zaga) ; ahora quiere contarle los horrores que
aqui estan experimentando y le dice: mi oprimida patria.








DOMINGO DEL MONTE 35

micos, no han sabido o no han querido conocer
paladinamente la naturaleza de las sociedades.
Por 1o cual y por querer regir con mano incierta
y con justa balanza a los pueblos americanos, no
han logrado otra cosa que exasperarlos con la in-
justicia, y madurar bhrbaramente a golpes el fru-
to todavia de la emancipaci6n y de la indepen-
dencia.

A DON ANDRES DE ARANGO
Diputado a Cortes
Madrid.

Habana, 20 de abril de 1836.
Mi querido paisano: por la de Vd. de 26 de fe-
brero, veo que eso va de mala vuelta. Ya a esta
hora se sabrA si han salido gorros, o monteras,
como Vd. los llama, los nuevos diputados. A bien
que esta dichosa insula no necesita, como la Bara-
taria, de mas diputado ni de mas calabaza que su
omnipotente, omniscio Gobernador. Si por mi
fuera, pondria debajo del mismo regimen arbitra-
riamente conservador de que gozamos, los biena-
venturados habitantes de Cuba, a todas las provin-
eias de Espana, principalmente a Madrid. Con
eso no extraiarian los sesudos hidalgos de Castilla,
ni Los comedidos plebeyos de Andalucia, ni los san-
tos abades de Galicia, ni ninguno de la numerosa
clientela enmascarada y sin mascara del Preten-
diente, el gobierno paternal y moderador de don
Carlos, por que tanto suspiran; con eso los violetas








3 SCRITOS


republicos de la Corte, henchidos de una indigesta
political de poliautea, pero vacios de sana y subs-
tanciosa doctrina, aprenderian a detestar la ley
del embudo por el cual perdieron la otra vez nada
menos que un mundo; aprenderian esos mengua-
dos Joves de testa tenaz y alma de cantaro, a
mandarnos otra cosa que zoquetes o culebrones, y
sobre todo aprenderian a rebencazos a tener co-
lonias y a manejarlas racionalmete... 1Dios los
alumbre !
Respecto de lo que Vd. me dice de la asesoria
de Matanzas, s6lo contestar6 que de ninguna ma-
nera me conviene, tanto porque el sujeto que hoy
la sirve interinamente es amigo mio y seria una
ruindad el barajarsela, cuando s6 que dl la preten-
de, como porque ya mudado a esta capital y reno-
vadas mis antiguas relaciones, costumbres, habi-
tos y amistades, me seria muy duro volver a
enterrarme en via en aquel retraido apartamento
del mundo y sus vanidades, a que soy, por mal de
mis culpas, muy aficionado. AdemAs que, ha-
blando en plata, mi querido paisano, cualquier
juez, magistrado, oidor, fiscal, en fin cualquier
hombre de ley, empleado para hacer cumplir la
leiy, que ha observado la ley. que trata de practi-
carla y que la considera como una divinidad, hace
muy triste y comprometido papel, ejerciendo su
oficio en una sociedad que esti declarada en esta-
do de sitio, y en donde no hay ley que observar,
porque la Tnica ley es la voluntad absoluta: y
arbitraria de un hombre. Asi, pues, yo, agrade-


36







DOMINGO DEL MONTE 0


ci6ndole a Vd. con toda mi alma sus buenos deseos
y oficios por colocarme, le suplico que mientras
este sistema sin ley, o que prescinde de ella, dure
en esta Isla, suspenda sus amistosos pagos y em-
pefos en mi favor; que no naci para ser instru-
mento pasivo de la opresibn de mi patria, ni para
vender mi entereza a ningnn g6nero de servidum-
bre.-Suyo afmo.

A DON SALUSTIANO DE OLZAGA

Habana, 26 de abril de 1836.
Aunque habia formado el prop6sito de no vol-
verte a escribir hasta no saber positivamente el
modo con que habias recibido mis anteriores cartas
sobre las cosas pnblicas de esta Isla, mueveme a
no esperar el desengafo quizas de mis ilusiones -y
de las esperanzas que en ti y en tu ardiente e ilus-
trado patriotismo e ideas francamente liberales
he puesto, por serme imposible sujetar el impetu
que me domina. Este impetu me lo causa el ver
c6mo este bendito soldado que nos rige, lego en
materias politieas y civiles, y de entendimiento
escaso y arrevesado, va por sus pasos meti6ndose,
y meti6ndonos, en un despenadero, que si ustedes
ally no lo remedian, nos llevara a todos el diablo.
HabriAs de saber, mi querido Salustio, que es un
error de marca la idea que tienen los mis encope-
tados repnblicos de Espana, entre ellos el castizo
Conde de Toreno, el Sr. Ferrer, el Sr. Guerra








38 EsCRITOS


Bethencourt, etc., de que los espafoles de Cuba
no deben gozar de los beneficios de la civilizaci6n
de que tratan de gozar, y que en parte gozan ya los
esplanoles de la Peninsula. Achacan con maligna
y torpe deduccion a las Cortes Constituyentes de
Cadiz la pardida de las Americas, porque conce-
dieron derechos politicos a las provincial ultra-
marinas, sin acordarse de la retreeheria con que
anduvieron las susodichas Cortes en la concesi6n
a pijotadas de los tales derechos, lo cual fu6 origen
del disgusto, al principio, y de ]a insurrection al
cabo de las Indias espaiolas. De nada ha ser-
vido a esos viejos estadistas este escarmiento en
cabeza propia, y semejantes a ciertos enfermos
brutalmente esc6pticos, que, despues de rebajar a
la mitad ct nnmero de las sanguijuelas que les re-
ceta el medico, si se agrava el mal. no achaean la
gravedad a la rebaja, sino a ]a aplieaci6n del reme-
dio; asi aquellos, persualidos que Jo que se conce-
di6 entonces a his Colonias fu6 demasiado, quie-
ren recetar a esta Isla menos proporcion de liber-
tad... ninguna libertad... hasta que exasperada
eon la injusticia, como se exasperaron M6jieo y
Colombia, rompa, aunque sea suicidAndose, la co-
yunda con que la quiere sujetar la Metropoli.
Lo que importa, dicen alli zegries y abencerrajes,
es que venga dinero de Cuba para los apuros de
Fernando y los apuros de Isabel, con tal que venga
dinero, aunque se alcance a la usanza del salvaje
que corta el drbol para coger la fruta. Ya td ves
que semejante politica no hace mucho honor a







DOMINGO DEL MONTE 39

Espana lii a sus estadistas. De muy distinta ma-
nera se conduce con sus colonias Inglaterra. A
cada una de ellas la rige con su codigo particular,
formado par legislaturas populares en el seno de
la misma colonia; en todas goza el ingles de liber-
tad politica y religiosa, de imprenta libre, de de-
rechos y exenciones de hombre rational: en la
India, en el Canada, en Jamaica y hasta en la
Antigua, que es un islote insignificante, y Sierra
Leona, que es una colonia de negros libres, tienen
asambleas populares, jurados etc. Si eaceptnas
las provincias que hoy forman los Estados Unidos,
ninguna otra colonia inglesa se ha insurreccionado
contra su metr6poli, observandose el sistema mas
liberal de gobernaci6n, pues si es cierto que no
mandan diputados al Parlamento national, es par-
que no los necesitan, pues en sus cuerpos colonia-
les legislativos, presididos por el capitan general
en nombre y representaci6n del rey, tienen de
sobra para discutir todos los intereses locales. ; A
qu6 se sublevarian en pos de una independencia
infructuosai
Pero Ia isla de Cuba esti en igual caso ? El
capitan general acaba de cometer la mayor de
las atrocidades politicas. Sabiendo que el Ayun-
tamiento y sus adjuntos iban a reelegir a Montal-
xo, ha alarmado a la poblaci6n, sembrando en ella
mil calumnias contra los concejales, diciendo que
habian tirado una linea divisoria entre peninsu-
lares y criollos, porque no eligieron para adjunto
it naturales de Espana, como si todos no fu6ramos








40 ESCRITOs


espafioles, y como si los electors tuviesen obliga-
ci6n de consultar el gusto de nadie para elegir.
Viendo que no podia amedrentar al Ayuntamiento,
ni ganar lealmente la elecci6n, se ha valido de las
mis torpes y tirnicas medidas para conseguir su
objeto: ha oido reclamaciones y tachas, que s61o
la Junta electoral debia decidir; ha disuelto 6sta
misma Junta despu6s de estar reunida; ha pro-
puesto nominalmente las personas mis pudientes
de su parcialidad que deben ser elegidas para ad-
junto de los regidores; ha excluido con la mis-
ma brutal arbitrariedad a otros, con frivolos pre-
textos, mezeldndose 61, dependiente del poder eje-
cutivo, en los actos y resoluciones de una corpora-
ci6n popular: ha pisoteado, en fin, en todos sus
articulos mas esenciales la ley de elecciones, y ul-
trajado insolentemente a todos los vecinos de esta
ciudad. Ahora formard su mamotreto, lo elevard
al Ministerio, y el iMinisterio a todo dir& am6n, y
le dard las gracias porque "nos ha salvado de una
crisis espantosa y ha restablecido con su vigo-
rosa energia el orden y la tranquilidad de la Isla",
el orden y la tranquilidad que 61 s6lo ha intentado
interrumpir, aconsejado de ruines, que lo han con-
x-ertido en instrumento de odios privados. Y todo
enderezado i a qu6? A que no salga reelecto Mon-
talvo, enemigo personal del intendente y del ca-
pitan general, y elegir en su lugar ta quien? a
Martinez de la Rosa. MAs valiera decirnos claro,
como lo hace Guerra Bethencourt en un folleto ti-
tulado Despertador Patriotico, que Espafia a mil


.a'r s


DOMINGO DML MONTE 41


setecientas leguas de nosotros no puede ni sabe
gobernarnos sino despoticamente. A todo res-
ponden que aqui no puede haber libertad political
por la diversidad de las razas que tenemos; pero
razas distintas hay en los Estados del Sur de la
Uni6n Americana, y hay libertad politica; razas
hay en todas las colonias inglesas de Am6rica y
Asia, y hay libertad political y de imprenta, y ju-
rados, y no hay revoluci6n, ni calabazas, ni dicta-
dores, ni magistrados anfibios, murcielagos, como
los llama Victor Hugo, del orden judicial entre
milites y togados.
Salustiano de mi alma, si te interesa la honra
de tu patria, su provecho y su ventaja, que con-
siste en el regimen racional de esta preciosa Isla,
capaz de producir desahogadamente para su metr6-
poli dos tantos mas de lo quo hoy a puros estru-
jones le sacan gobernantes estnpidos y menguados;
si en tu noble corazon palpita todavia poderosa
aquella fibra de sensibilidad que nos hace simpa-
tizar con los que sufren perseguidos por la tirania;
si das fe a mis palabras, quo son hijas, no de mi-
ras personales ni interesadas, sino del mals puro
patriotismo, mete el hombro, por Dios, en nuestro
favor, y con tu elocuente persuacion haz entender
a esos hombres del Ministerio que si siguen tra-
tando a esta Isla a latigazos, tarde o temprano,
lloraran su p6rdida; que al cabo somos espafioles,
sufridos si, pero no viles ni arrastrados.-Tuyo>
afmo.-Domingo.








42 ESCEITOS


A SALUSTIA O DE OL6ZAGA

26 de mayo de 1836.
Con tu deseada del 20 de marzo (1) he salido
de zozobras, pues hasta no ver letra tuya para mi,
no podia yo estar enteramente tranquilo ignorando
c6mo habrias recibido la renovaci6n de nuestra
correspondencia criticamente en la circunstancia
de tu actual popularidad y elevaci6n social (2).
To temia mucho, permiteme que te lo diga, que des-
conocieses mis intenciones, y que, como hacia tanto
tiempo que no me tratabas, y como habia habido
1iltimamente entre nosotros aquella desagradable
ocurrencia. nacida de no conocerme tn a fondo,
recibieses con frialdad o desprecio mis encarecidas
plegarias. Pero veo que me has comprendido,
que tu alma siempre entiende a la mia, y que
mientras 6sta vibre a las ideas de patria, ilustra-
cion y libertad, encontrari un eco, a pesar de la
distancia, y del tiempo- que hace que no nos ve-
mos, en esa alma tuya ardiente y generosa, como
]a mia. Acepto, pues, lleno del mis vivo alboro-
zo, tu promesa de que no cesari por tu parte nues-
tra correspondencia, y la acepto aunque no la
cumplas con la estrieta exactitud de un amante,
de un amigo de veinticuatro aflos, o de un
agente de negocios. BAstame que hagas real y

(1) No aparece en el Centon Epistolario de Del Monte,
que edita la Academia de la Historia de Cuba.
(2) Este antiguo amigo de Del Monte era por esta
Apoca diputado Cortes y gobernador civil de Madrid.







DOMINGO DEL MONTE 43


efectivamente algo por mi patria, ya que ella de
por sf no se puede valer; instrucciones ya te so-
bran con el cartapacio que te remiti con mi carta
del correo de marzo, en que te envi6 el C6digo
Penal de la Luisiana, del famoso E. Livingston.
A Angelito (1) le habia hecho tambi6n esta misma
sdplica, y 61 con su buen coraz6n y sus filantr6-
picas doctrinas me ha ofrecido servirnos en cuanto
alcancen sus fuerzas.
Ya habris sabido los escandalosos desafueros
de nuestro capitan general en las elecciones de
procuradores de la Habana. Al Eco mand6 la
relaci6n de todo lo que pas6: privada esta pro-
vincia de representantes, por el despotismo del
dictador que ustedes nos han hecho la caridad de
ponernos, con solicited verdaderamente paternal,
crece tu obligaci6n de defendernos en el gabinete
y en las Cortes, en tu calidad de espaiiol honrado,
de luces y talento. Tu mayor empefio lo debes
poner en sacar triunfante en la discusi6n que se
suscite en el Estamento sobre la elecci6n de proeu-
radores por Cuba, que ha recaido en el mejor de
los cubanos, en D. Jose Antonio Saco. Este
brillante joven, dado a las ciencias morales y fii-
cas, de no comin ingenio y dotado del patriotism
mss seguro, fu6 echado de aqui por Tac6n en vir-
tud de las calumnias que le levantaron sus ene-

(1) ANGEL IZNAEDI, escritor y politico espafiol, inti-
mo amigo de Del Monte y de Ol6zaga.
6-1


-1. u v44








ESCRITOS


migos, que no son otros que los negros traficantes
de Africa, por un articulo valientisimo que pu-
blic6 contra la trata en la Revista Bimestre Cuba-
na. Ahora anda sembrando mil calumnias contra
Saco ese ruin partido de negros mereaderes, entre
la gente sencilla e ignorante para despopulari-
zarlo. Dicen que es un loco, porque no pueden
decir que es un picaro; que es un insurgente de a
folio, porque nunca ha aduLado y tiene dignidad
de hombre; que es enemigo de la trata africana
y de la eselavitud de los negros, como si ninguno
que tuviese medianos alcances y un coraz6n regu-
larmente conformado, pudiese no detestar con toda
la fuerza de su alma tan atroces y lamentables pla-
gas; que Saco va a pedir en el Estamento la
emancipaci6n de los negros, con lo cual va a poner
en conflagraci6n a la isla de Cuba... iPicaros!
Ellos son los que la incendian, metiendo con estn-
pida e infernal codicia ms y mas negros bozales,
cargando asi la mina que nos ha de volar a todos.
Saco y tn y todo hombre de entendimiento no
dudaria un punto en hacer semejante moci6n;
pero no con el celo desalumbrado y la arrebatada
filantropia con que Jo suponen estos bArbaros
negociantes, sino con todo el pulso y robusta pru-
dencia de un estadista, que sabrA, al contrario,
contener en la legislatura todo el fuego de que va
a ser parte el impetus tumultoso de los tribunos
actuales, que no desperdiciarin la ocasion belli-
sima que se les present de manifestar al resto de
Europa civilizada, que saben cumplir con las ne-


44



S




DOMINGO DEL MONTE 45


cesidades del siglo, poniendo al orden del dia la
cuestion de esclavitud.
Me han dicho que e general Tacon, mal acon-
sejado sin duda, esti formando a toda prisa una
especie de sumario, que sirva para tachar a Saco
en el Estamento, si acaso alcanza esa legislature.
No permitas por ningin motivo que semejantes
smurarios, confeccionados gubernativamente, a
ocultas, sin citaci6n ni defense del sumariado, se
cons deren como recaudos legitimos de tacha par-
lamentaria. Seria, el admitirlos, poner a dispo-
sicion del powder ejecutivo el resultado de las elec-
Ciones; seria sujetar al capricho de las autoridades
dependientes del Ministerio, como son Los capi-
tanes generales, el nombramiento de los diputa-
dos; seria, en fin, aceptar un antecedente politico
en las Cortes, que acabaria con la esencia de las
mismas Cortes.
La provincia de Puerto Principe ha elegido per
su representante a un candidato del capitAn ge-
neral y del intendente; por supuesto, no extranes
cue sea el paladin del absolutismo colonial en ese
Estamento. Se llama don Francisco de Armas (1),
abogado con honores de oidor, y esto te basta.
No le falta instrucci6n y talento, pero todas estas
dotes inficionadas por la ambici6n. Sus Mecenas
le conocen, y han hecho con 61 un pacto de facio
ut des: ellos le ofrecen hacerlo auditor de guerra

(1) AEMAS Y CARMONA, Fco. 1844, escritor y politico
hispano-cubano.








46 ESCEITOS


de la Habana, a trueque de arengas y folletos en
pro de ellos, y en defensa de sus demasias. De-
masiado le han ofrecido a ese mozo, pues contando
E. E. con el Mlinisterio y los repnblicos de mAs
copete, de esos a quienes ensefiaste mi carta, y que
la miraron con desconfianza, harto seguros deben
estar de que mientras Espana sea guiada y regida
por ciegos, ellos han de medrar, y sostenerse.
i Dios os saque y nos saque de. lerdos y malignos!
No quiero robarte tu precioso tiempo; que mas
gusto me darA verte en el Estamento a la cabeza
de los que andan, que si me pusieras en una pro-
lija carta los sentimientos mias derretidos. OjalA
pudiera mis eficazmente ayudarte en tu santa
obra, to amigo,
D.

A DON JAIME BADIA
Diputado a Cortes
Madrid.


Habana, 25 de abril de 1833.
Cumpliendo con un deber que juzgo sagrado, no
s6Io para todo habanero, sino para todo habitante
de la isla de Cuba, me apresuro a manifestarle a
usted, en mi nombre y en el de la juventud de esta
ciudad, nuestro sincero reconocimiento por la ge-
nerosidad, tino y noble entereza con que ha sabido
usted defender en esas Cortes nuestros derechos.
La ciega tirania del regimen con que nos atormen-







DOMINGO DEL MONTE 47

taban ya iba produciendo sus funestos efeetos
separando desmanadamente a las distintas elases
de la poblaci6n, y fomentando parcialidades odio-
sas, que a la postre hubieran eausado nuestra ruins.
Mao, amigo mio, ha sido tal la ira feroz del partido
que usted acaba de veneer, que, con motivo de Is
despedida de su jefe y capitin, ha vomitado eonoel
mhs insolente descaro las injurias mas atrevidas en
los peri6dicos de la Habana, en son de represen-
taci6n a S. M. Repare usted la que se distingue
por su mayor desacato, estampada en el Diario hl
22 de este, y firmada por mil y tantas personas, y
vera que no tiene empacho en publicar eon el co-
rrespondiente pase del censor regio Olafieta, que
"esthn al eabo de que cierto nnmero de hombres
desleales trabaja sin intermisi6n en la misma corte,
parn sumir en un abismo de desdiehas a esta Inla,
ensayando en ella instituciones peligrosos". En
otra que no han publicado, pero que elevan en este
mismo correo a S. M., solicitando permiso para le-
ventar una estatua a Tac6n, tienen la avilan-
tez de asegurar que los disidentes (asi le laman
a usted y al sefor Benavides) en el seno mismo
del Congreso trabajan por la independencia de
esta isla, pronunciando en aquel recinto discuraos
imprudentes e incendiaries, que luego publican
con malignas intenciones en cuadernos sueltos, et-
eftera.
Pero tenga usted la satisfacei6n de saber que Ios
tales voeingleros, exceptuando el ofuseado don Je-
quin O6mez y otros pocos, son, por la -mayor par-






~x~A~k tz.








ESCEITOS


te. gente insignificante por su caudal y capacidad,
y para prueba de ello no tiene usted mas que re-
pasar la enorme lista de tanto nombre obscuro, de
tanto extranjero, capitanes y tripulaciones de bu-
ques, y pacotilleros americanos, alemanes y holan-
deses, de tanto hortera desvalido y mancebo de pul-
peria y porteros, y mozos todavia bozales y sin
soltar la jaba de la montaia, de las platerias y
bodegas y fondas de esta ciudad, en fin, la masa
puramente proletaria, innominada, que es la ca-
chaza de toda poblaci6n, y que asi viste un unifor-
me de voluntario realista, como arrastra al gene-
ral Quesada, que atiza hoy las hogueras de la in-
quisiei6n, e incendia desalmado al otro dia los
conventos y a sus habitadores. Mil seiscientas no-
venta y cinco son exactamente las firmas de dicho
libelo: pues bien, de ellas 1,437 son de peninsula-
res, 240 de extranjeros y s6lo 18 de naturales de
esta isla. i Cuantas reflexiones no despierta seme-
jante resultado! iQu6! 6 En la Habana no hay
mis que esos espafioles, casi todos desconocidos y sin
blanca? ;Y c6mo se comete la solemne impolitica
de colocar s61o 18 cubanos en una n6mina en que
se ostenta espiritu de uni6n, pero en que solo ha-
bla el espiritu mis ciego de partido? gY d6nde
estin los hacendados opulentos de la isla, los pro-
pietarios respetables, que en la inmensidad de sus
caudales ofrecen al gobierno y a la metr6poli la
mas firme fianza de lealtad a la reina y de adhe-
si6n sincera, decidida a la Madre Patria? Es que
ni aun ninguna de de las tres casas principales de


48








DOMINGO DEL MONTE 49

comercio de esta plaza, que por si abarca una ter-
cera parte de la riqueza mercantil de la Habana,
figuran en esta malhadada lista; ni Knight, ni
Drake, ni Fesser y Picard los very usted alli.
Para neutralizar, pues, los malos efectos que de
primer embite puedan hacer las tales representa-
ciones, nos hemos reunido algunos amigos del orden
y de Ia legalidad, y hemos hecho a la reina otra
representa-i6n, que la van firmando los sujetos
mis caracterizados del pais, por sus riquezas, sus
empleos, su honradez y su capacidad, y que ten-
dremos el gusto de remitir a usted el pr6ximo co-
rreo. En ella nos hemos circunscrito a dar res-
petuosamente gracias a S. AT. por la sabiduria y
oportunidad con que se nombr6 al sefor Ezpeleta
de capitan general de esta isla, y nuestras esperan-
zas de que las 6rdenes que emanen del gobierno
para el regimen de aquella labrarn la' felicidad
de estos snbditos. Con esta representaci6n en la
mano probari usted triunfalmente en la tribuna
que ha dicho verdad; que sus palabras consolado-
ras y en6rgicas encontraron un digno eco en el
pueblo habanero ; y que s6lo los que no tienen in-
tereses materiales ni de ninguna especie en el pais
son los partidarios del general Tac6n y de su sis-
tema brutal y empirico; que los ricos, los paefficos
y los entendidos de Cuba, todos espanoles, porque
no conocen mas patria que la monarquia castella-
na a que tienen la honra todos de pertenecer, quie-
ren ser tratados como seres rationales, no como
bestias, como espanoles libres, hermanos legitimos








so ESCRITOS


de los que estAn representados en un Congreso en
Madrid, y que aspiran a ir adquiriendo con seso, si,
y mesura, pero irremisiblemente, todos los benefi-
cios y bendiciones de la eivilizaci6n, que propor-
ciona la libertad, y que los que no piensan asi en la
isla de Cuba son espafioles degenerados y menos
que hombres.
Tenga usted la bondad de extender al senor Be-
navides nuestras congratulaciones, tanto mas sin-
ceras y fervorosas, cuanto que si no es por el calor
y sabiduria con que ustedes abrazaron nuestra de-
fensa, Dios sabe hasta donde hubiera llegado el
desafuero del Xeque (sic) que nos arreaba y la in-
solencia de la turba menuda y descreida que le
seguia.


A DON JAIME BADIA
Matanzas.

Habana, 22 de junior de 1838.
Mi querido amigo: Recibi, lei con gusto, y en-
tregue inmediatamente a N... la preciosa carta
34 de Vd. (1). No s6lo no la juzgo perjudicial a
los intereses de esta Isla, sino que, por el contrario,
me parece que si no fuera una margarita echada
a puercos, seria ella sola capaz de convencer a
nuestros amos y senores de la torpeza de su siste-

(1) Carta a don Alejandro Olivan, sobre leyes espe-
iales.-(Nota de V. MORALES al publicar esta Carta por
primer vez en la Bevista Cubana, t. III, pAg. 253.)







DOMINGO DEL MONTE 51


ma politico, y de moverlos a variar de rumbo, si-
quiera para no suicidarse en sus colonias, como
les aconteci6 con el continente que perdieron.
Pero dudo mucho, amigo mio, que sus razones de
Vd. sean entendidas, ni encuentren oidos impar-
ciales y juicios sanos que las oigan y las apre-
cien en Jo que valen: nuestros estadistas estin de
mala fe, o de mala gana respect a nosotros. A
pesar de esta conviction en que vivo, no crea Vd.
que desespero de que aleancemos justicia, aunque
sea por chiripa; asi, no me desespero, ni desespero
de nuestro sistema, ni desapruebo los esfuerzos ge-
nerosos que Vd. y otros hombres ilustrados hacen,
y yo hago tambian por atraer a nuestro favor las
miradas de la fortuna. Al contrario, mientras
mas se empefie esta mala hembra en torcernos el
gesto, mayor y mats fuerte tenacidad debemos po-
ner en vencerla, en lo cual daremos pruebas de ser
legitimos descendientes de aquellos impert6rritos
castellanos que, como los heroes de Homero, tu-
vieron que luchar para dejarnos estas Indias, con
todas las divinidades americana-s, empeiadas en
defender la entrada de este hemisferio a los es-
pafioles, oponiondoles sus mares, rios, sierras.
monstruos y pestes.
Volviendo a la carta de Vd., no convengo en el
principio que al parecer quiere Vd. elevar a la
categoria de hecho historico incuestionable, de
que "los hombres mAs insignes de la libertad po-
litica, nacieron entre esclavos dom4sticos". No
hay que deslumbrarse por oropeles, ni estudiar la


c'e:~


52 EsCEITos

historia con prevcnciones aristocraticas. Creo
que es Comte quien observa que Washington,
general y feje, debia o podia nacer en tierra de
esclavos, pero que era casi imposible que Fran-
klin, fil6sofo, es decir, averiguador de causas, y
velero e impresor, no naciese en tierra de libres.
Dicese que los habaneros se han distinguido hon-
rosamente en la guerra de Navarra, como oficia-
les, es decir, jefes-amos. El aflo de 1820 los sol-
dados habaneros de la militia urbana no sirvieron
para nada, porque no tenian el sentimiento de la
disciplina, porque no sabian servir, sino mandar.
Si tuviksemos las biografias especiales y minucio-
sas de los heroes de Grecia y Roma escritas por un
Esopo o un Fedro, seguro esth quo saliesen de tal
examen mAs limpias sus vidas de toda mancha
moral, que lo que sali6 la de Caton escrita por el
buen Plutarco, aun alabandolo.
La moral y la political son una misma cosa:
ambas se fundan en los prineipios eternos de la
misma naturaleza del hombre, del hombre, digo,
y no del blanco, o del negro, del espaflol o del
alemin, del turco o del cristiano, del noble o del
plebeyo; no hay ni political del embudo, como la
que quieren plantear esos puritanos hip6critas del
Maryland o de la Virginia. Atienda Vd. siempre
para calificar los hechos hist6ricos a aquel princi-
pio de santa demoeracia: "el mayor bien del ma-
yor nnmero". Al juzgar a los hombres politicos
antiguos y modernos, y sus acciones, no nos pa-
rezeamos a los cronistas de las 6rdenes religiosas








DOMINGO DEL MONTE 53


de la Edad Media, que circunscribian al circulo
de sus conventos la accion de la Providencia. No
olvidemos los intereses generales y trascendentes
de la humanidad, y desechemos, para quilatear
el merito s6lido, intrinseco y complete de un per-
sonaje hist6rico, los habitos mezquinos de amos de
ingenio y de vasallos humildes de esta o esa otra
majestad europea.












III



Proyecto de Memorial a S. M. la Reina,
en nombre del Ayuntamiento de la Ha-
bana, pidiendo leyes especiales para la
Isla de Cuba (1).

Que: gloriandose con el titulo de espafioles y
descendientes legitimos de aquellos que con su
valor lograron vincular en las Indias Occidentales,
y principalmente en esta isla, la religion, las leyes
y las costumbres de Espana, se consideran mis in-
teresados que nadie en la conservaci6n de tales be-
neficios. A fin de conseguirlo, acuden a V. M. y
a su gobierno, en uso de sus derechos naturales,
para que, en vista de las razones que respetuosa
pero francamente expondran, se sirva mandar cum-
plir por quien correspond y sin perdida de tiem-
po, el articulo 20 adicional de la Constituci6n del
aflo de 1837.
Sabido es que la p6rdida de los fueros castella-
nos y de las franquicias aragonesas, junto con el

(1) El original, escrito de puo y letra del afamado
literato don Domingo del Monte, lo conservaba entre sus
papeles el senor don NicolAs AzcArate, encargado de la
publicaci6n de sus obras.-(Nota de V. M. y M. en la
Revista Cubana, t. V, p. 44-69, donde apareci6 este tra-
bajo. El recopilador de estos Escritos ha comparado este
proyeeto tal como apareci6 al pdblieo, con un borrador,
tambi6n original de Del Monte, que conserva su sobrino
don Antonio del Monte),








ESCRITOS


establecimiento de la inquisici6n en aquellos reinos,
coincidieron con el descubrimiento, con la conquis-
ta y la completa colonizaci6n de estas Indias. Re-
presado por la rigidez severa del cardenal Cisne-
ros, por la parcialidad en favor de los flamencos
de Carlos V y por la implacable prudencia de
Felipe II, no pudo el generoso ardimiento espaiol
revolverse en los ahogados limites de la peninsula:
ni le era licito ya emplearse en ocupaciones ni
sentimientos patri6ticos, roto Padilla en Villar y
Lanuza en Zaragoza (1). El nuevo mundo que
acababa de regalar a Isabel de Castilla el insigne
Genov6s, present6 en aquella saz6n a los nobles es-
pafloles un vasto campo, donde al par que podian
dar vuelo a su ardiente imaginaci6n, por las mara-
villas y misterios que se contaban de las tierras
reci6n descubiertas, y con lo que satisfacian aquel
otro deseo, que les es innato, de levar a cabo a
riesgos e imposibles empresas, y de grangear con
ellas a su patria eterna nombradia; lograban li-
bertarse, al favor de la distancia del reciente yugo,
tanto mas soportable para el pueblo, cuanto mas
extensas habian sido sus antiguas exenciones.
Tal fu6 el espiritu que anim6 a nuestros abuelos,
al conquistar y poblar estas Indias. Vinieron a.
ellas huyendo del inaguantable despotismo que
abrumaba a la antigua patria: vinieron a buscar
a este suelo privilegiado de America, en vez de la
muerta libertad espaflola, fama militar y otra nue-

(1) Sin embargo, en Villa Clara hubo movimientos de
comuneros. VOase a SioA.-(Nota de DEL MONTE).


56








DOMINGO DEL MONTE 57


va y dulce patria: a 61 trasladaron la imagen de
Espana, o mas bien dicho, a Espaia misma. El
gobierno traslad6 tambi6n aci el espiritu comple-
to de sus instituciones; su sistema econ6mico y po-
litico, sus Audiencias y cancillerias Reales, su ca-
tolicismo, supersticioso e impregnado aun, a pesar
de las regalias del Patronato Regio, en las mis
rancias ideas ultramontanas, con sus ricos obispa-
dos, cabildos eclesiasticos, monjas, frailes, cofra-
dias, por corona de todo y como el regalo de mis
precio, la santa inquisici6n. En recompensa de
tan funestos does recibimos tambien el regimen
municipal castellano (1).
Ya se deja considerar que no serial, con tales an-
tecedentes, la suerte que cupo a estas regiones mis
envidiable, ni distinta de la que en otras partes de
la Monarquia produjo su sistema politico y religio-
so: arbitrariedades se cometieron aqui como en Es-
paia, y aqui como ally fu6 perdiendo el caracter
national, con el efecto disolvente del despotismo,
aquella independencia y brio personal que hacian
del libre castellano del siglo xv, y a pesar de la
rudeza de los tiempos, uno de los mis bizarros ti-
pos morales de la raza humana. Veanse las lasti-
mosas revelaciones que en este punto hicieron por
los anos de 1748 al rey don Fernando VI los sa-
bios espafoles Ulloa y Juan, pintando la situaci6n
social del Pern: compirese con los imparciales in-
formes econ6micos de Campomanes y Jovellanos,

(1) Vanse los acuerdos de los Primeros que hubo en
la isla. LA SAGRA.-(Nota de DEL MONTE).








58 ESCRITOS


sobre los atrasos y desmedros de la prosperidad
peninsular en el siglo pasado, y se conveneera el
mis ciego que aquellos y estos estadistas fil6so-
fos no hicieron mis que describir en sus patri6ti-
cas lucubraciones las consecuencias delet6reas de la
tirania en el pueblo espaflol. Y es esto tan cierto,
que las relaciones de los hechos quedan tan ver-
dicas y exactas, poniendo Burgos, Valladolid o
Toledo, donde habla don Jorge Juan de Lima o
Santa Fe, como substituyendo el virreinato de M6-
rico o Ia capitania general de Caracas, donde Jo-
vellanos se refiere a la Andalucia o la Mancha. Ya
se ve; todo era Espaiia.
A esta fltima confraternidad de instituciones,
reforzada por la igualdad de origen, costumbres,
lengua y religion se debi6 el estrecho y amoroso
enlace que mantuvo en perpetua union a las In-
dias espaiolas con los pueblos y la Corona de Es-
pafa. N6tese en este lugar, que no fueron consi-
deradas nunca aqu6llas, ni de hecho ni de derecho,
como colonies, en la acepci6n modern de esta pa-
labra (1); no fueron tratadas a pesar de la arbi-
trariedad que era la ley general del reino, como
factorias meramente mercantiles, explotadas en
provecho exclusivo de la metropoli, como Lo son las
-olonias extranjeras, donde s6lo se va a buscar for-
tuna, y caudal ganado al improvise, para despu6s
volver a gozarlo a Europa. Los espaioles que han
venido a Am6rica, despu6s del siglo xvi, en que

(1) 4anse las Leyes de Indias, las Dscadas de Herre-
ra v el informe de Valiente.-(Nota de DEL MONTE).








DOMINGO DEL MONTE


se acabaron los descubrimientos y conquistas, si no
vinieron como los del siglo anterior en busca de
hazafias y minas, porque ya no pertenecian a aque-
lla animosa y turbulenta aristocracia caballeresca,
rival de sus reyes y domeEada por el astuto Fer-
nando el Cat6lico, sino al honrado y laborioso pue-
blo llano, todos venfan a trabajar; todos se queda-
ban arraigados por acA; se casaban y criaban nu-
merosas y acomodadas descendencias. Lo cual se
ve hoy todavia en la Habana y el resto de la isla,
donde es muy raro el espaiol europeo que, despues
de adquirir un mediano caudal, tenga valor, aun
acordandose de la distante y siempre querida pa-
tria, de abandonar la tierra en que se hizo rico, en
que naci6 su esposa, de padres espafioles como 41,
donde nacieron sus hijos y a donde es considerado
como un caballero el que lleg6 quizas desvalido y
sin recursos. El gobierno de Espana, casi por ins-
tinto y sin cAlculo politico, sigui6 en todas epocas
este orden: con vara igual media a todos sus reins,
aquende y allende el mar: Io mismo se condujo en
este punto el poderoso emperador Carlos V, que
su nltimo y desmedrado retoflo Carlos II; lo mis-
mo la dinastia austriaca, que la borb6nica, y si el
adusto Felipe II hacia engender hogueras inqui-
sitoriales en las plazas de M6jieo, de Lima y Santa
Fe de BogotA, como en la de Madrid, conforme a
las opinions reinantes en Espafa en aquel tiempo;
el bondadoso Carlos III, con arreglo a las mhs
saves de su siglo, extendia el establecimiento de


7-1


so








ESCRITOS


las patri6ticas sociedades a las ciudades principa-
les de Am6rica.
Tan sabia y prudente policia, que ya contaba,
adems de la autoridad de la justicia, con el presti-
gio respetable de la experiencia, principi6 para des-
gracia de Espana y de sus Indias, a variarse ape-
nas empez6 !quien lo creyera! a dar seiales de
vida la libertad espafiola.
Aparte de lo que ya de antemano habian gran-
jeado en favor de la casa revolucionaria en Ame-
rica los amotinados peninsulares que en M6jico
destituyeron del mando al virey Iturrigaray, y la
insubordinacion militar que capitane6 en Buenos
Aires el coronel Elio contra su jefe el virrey Li-
niers, no hay duda que la regencia del reino y las
Cortes generales y extraordinarias de Cadiz, al paso
que reconocieron estos dominios como parte inte-
grante de la monarquia, echaron sino las primeras
al menos las mis fecundas senillas 4k la discordia
y de la desani6n, que no pudiendo prescindir de la
inexperiencia en el manejo de la cosa public indis-
pensable en un congreso, procedieron con titubean-
tes reservas y medrosas cortapisas a establecer
excepciones respecto de Am6rica de las providen-
cias cardinales que sancionaban la reconstruccion
social de la naci6n; inventaron violentos e incons-
titucionales pretextos para no comunicar en toda su
plenitud las reformas a los rhinos y provincial es-
pafiolas de este lado del mar, que por su tranquili-
dad y paz estaban en mejor disposici6n de gozarlas
que la invadida y revuelta peninsula, por lo cual,


6s








DOMINGO DEL MONTE


no pudiendo sujetar por mas tiempo el impetuoso
e irresistible anhelo de mejorar de condicion, in-
genito en los pueblos que no han perdido del todo
su virilidad, se arrojaron por ultimo las Am4ricas
al precipicio tremendo de la revolution. Las Am4-
ricas, que perpetuamente debieron ser espafolas,
conforme al orden eterno de las cosas, si aquellas
Cortes memorables de Cidiz no hubieran en este
particular sacrificado a ideas comunes y a tristes
rencillas personales, hijas de los inevitables partidos
parlamentarios, la dicha, la gloria y la integridad
del imperio espaliol. Los regazos que quedan de
aquella malhadada escuela liberal en Espana, to-
davia defienden obeecados que la America se per-
di6 por haber consentido que sus diputados se sen-
tasen en el Congreso metropolitan: no recapacitan,
tan poco han aprendido en 30 afios, que ya que
cometieron el grave error de colocar en la metr6po-
li el centro administrativo de las colonias, debie-
ron ajustarse en la ley de elecciones que fragua-
ron para estas, al c6mputo de poblaci6n que sirvi6
de base para la de la peninsula, y no andar escati-
mando diputados con meticulosa y ruin politica a
la America, con el fin de que quedasen miserable-
mente sin representaci6n popular en el Congreso
millones de espafoles, y por lo tanto, como ofen-
didos, con pretextos especiosos para insurreecio-
narse.
Perdone, V. M., a los exponentes la cansada pero
veridica relaci6n que acaban de hacer: era muy del
caso recordar estos heehos, porque del conocimien-


s1








ESCRITOS


to de lo pasado se sacan lecciones provechosas para
lo venidero. Esta isla, senora, que es la anica
joya americana de algnn precio que adorna hoy
vuestra corona, es digna de llamar la atencion, y
ejercitar la habilidad de vuestros ministros y con-
sejeros, para que pongan todos sus esfuerzos en
conservarla, puli6ndola y mejordndola. Ya han
visto los exponentes, y el vecindario todo de ella,
que las ideas de V. 31., ]as de su gobierno y las de
las Cortes actuales son muy distintas en muchas
materias, pero sobre todo en Io tocante a colonias,
de las que corrian por Espana en 1810 y 1820,
amaestrada (sta eon has 5speras lecciones de la expe-
riencia, y con Jo que en las naciones civilizadas se
ha adelantado en las ciencias politicas y econ6mi-
cas, ha abjurado ya al parecer los errores y del em-
pirismo ciego de aquella 6poca. Asi lo comprueba
el artfoulo adicional de la nltima constitution, por
el cual se dispone que esta isla, la de Puerto Rico
y las Filipinas sean gobernadas por eyes especia-
les, excluv6ndolas de la representaci6n politica en
el Congreso peninsular.
Esta ultima medida, que al principio ofendi6 al-
tamente el amor propio de los espafloles de Cuba,
que tenian pundonor castellano y el libre usa de su
entendimiento, porque se juzgaron despojados vio-
lentamente de sus derechos politicos, despues con
mejor acuerdo y aunque resentidos por el desaire
que sufrieron en las personas de los dignos y hon-
rados procuradores que acababan de elegir por or-
den y con arreglo a la Real Convocatoria de V. M.,


62








DOMINGO DEL MONTE


la consideraron de suma conveniencia para ellos,
como para sus hermanos de Espana. Para Espa-
na, porque al paso que afirma su predominio ra-
cional y legalmente, deja a estos pueblos el derecho
incuestionable que tienen de legislarse, como lo
tienen los de la peninsula; y acierta a seguir de
esta manera justa sabia, y no aventurada y oca-
sionada a revueltas como lo fu6 la de la Regencia y
Cortes Gaditanas, la prietia antigua espafola de
trasladar siempre a estas Indias los principios or-
gknicos y dominantes de su constituci6n social, ase-
gurando con tan discreto medio, por una parte, la
union perpetua de ambos pueblos, y por otra, su
expedita y armoniosa gobernaci6n. Se quita ade-
mis de encima la enorme responsabilidad, con que
hoy carga, de haber de entender desde Madrid en
las peculiaridades del gobierno provincial y muni-
cipal de pueblos distantisimos, cuyas necesidades y
particulares cireunstancias le son desconocidas, po-
niendola en la triste precision de contradecir y
echar a rodar a cada paso sus mismas miaximas
liberales, de cometer mil errores, de hacer mil in-
justicias, que al Cabo desacreditan para con los
propios snbditos al gobierno, y que a la postre
atraeria los mismos males que iguales causas pro-
dujeron en la America del Sur.
Estas islas ganaran, en cumpliendose aquel sa-
bio articulo, todo lo que se gana en observar un ca-
non venerable y ya experimentado en politica, como
Lo es el que "las colonias deben regirse por el jus
universum et integram que rige en las metropolis,


63








6sC rros


tirAnico o liberal, sea cual fuere, porque de lo con-
trario se exponen una y otra a tratarse con indife-
rencia, desabrimiento al principio y con odio des-
pus, y a separarse de echo, al cabo". Asi es que
no se ha descubierto todavia un medio, mAs eficaz
y positivo, de promover discordias civiles en una
naci6n como la heterogeneidad gubernativa entre
sus diversas provincial: diganlo Cataluna, las pro-
vincias vascongadas en Espana, Irlanda en la Gran
Bretana y sobre todo las repnblicas insurgentes del
sur de America. Por el contrario, v6ase a la isla
de Cuba, pasando inc6lume y entregada a su pro-
pio destino por todas las crisis politicas de su me-
tr6poli, desde el ano de 1808 aca. Como que siem-
pre fu6 de buena fe considerada como espaiola
por el gobierno de Espana, en lo cual alcanz6 me-
jor suerte que las demis posesiones de Espana en
Indias; tanto que desde mucho antes goz6 del be-
neficio del comercio libre por una particular excep-
ci6n en su favor, en todas aquellas crisis, por com-
prometidas que fuesen, sigui6 instintivamente por
norte ]a conduct de su verdadera madre patria;
sin ser para ello obligada por la fuerza ni dirigida
siempre por el seso de sus gobernadores, porque
todos no fueron por desgracia Someruelos y Mahys.
Con igual paciencia sobrellev6 los golpes del des-
templado despotismo, que tiranizaba a la naci6n
de 1814 a 1820 y de 1823 a 1833, como los tumul-
tos y zambras de la bozal y anarquica democracia
que la agit6 en las epocas que se denominaron
liberales: siempre reflej6 Cuba en su seno la ima-


64








DOMINGO DEL MONTE


gen de la madre Espana, con la diferencia que sua-
vizaba muchas veces la fealdad que ofrecia a oca-
siones el objeto reflejado: ni la tirania' levant
aqui cadalsos, ni los impetus de la anarquia pasa-
ron de alborotosas algazaras.
Apoyados en tan decisivos antecedentes, que se
fundan en la observaci6n completa o impartial de
lo pasado, se presentan los exponentes ante el trono
de V. M. a recordarle que ya se ha cumplido un
anlo desde que se promulg6 la constituci6n de 1837,
y todavia carecen estos pueblos de la isla de Cuba
de los beneficios de las eyes especiales que se les
prometieron. Bien han tenido en consideraci6n los
exponentes las circunstancias angustiadas en que
se ha visto y se ve la naci6n; pero por to mismo
juzgan de la mayor urgencia el otorgamiento de la
Ley Organica que ha de regir constitutional y li-
beralmente estos dominios (1). Mientras no llegue
este caso no se repetirAn los cuantiosos y fAciles
donativos que todas las clases de la poblaci6n cu-
bana mandaron a Espana durante la guerra con
el francs, 1 cuintos y cuAnto mas considerables se-
rian los que hoy remitiera Cuba, que ha aumentado
tanto su riqueza material, si gozara de los benefi-
dios ce la legalidad, si estuviera contenta con la
madre partia Mas, mientras que no se la ponga
en uni6n politica con Espana, permanecerAn di-
vididos ambos pueblos en la realidad, y estarin
precisa y naturalmente en suspenso las simpatias

(1) V'ase a Torcno, apandice tomo II.-(Nota de DEL
MONTE).


65








ESCEITOS


del uno con el otro. b Que interns, dice la isla de
Cuba, tengo en que triunfe la libertad en Espana,
si no gozo de ella ? Por qu6 he de mandar allA
mis hijos, mi sangre y el fruto de los ricos'tesoros
de mi industria agricola mercantil, a que favorez-
can a un partido y no a otro, si a esta hora ni se
todavia si soy espaRola, o si la madre patria repu-
didndome, como hacen las madres livianas y des-
honestas, me condenard a la vil condici6n de es-
clava o a la desvalida del hu6rfano, que necesita
de ajenas manos para manejar sus intereses?
Y vea V. M. como uno de los medios mros hace-
deros de allegar considerables socorros para la gue-
rra, y por consecuencia de los is ejecutivos para
destruir las facciones del Pretendiente, seria el ele-
var cuanto antes a las colonias-hoy asociaciones
acefalas, embriones monstruosos politicos-en pue-
blos espanoles, gobernados conforme a las ideas li-
berales que hoy alcanza y profesa la raz6n espa-
iola en ambos mundos, y por ultimo en sociedades
bien constituidas, en que, transfundi6ndose hAbil-
mente el espiritu nacional de Espana, se lograra
hacerla respirar el mismo generoso aliento patri6-
tico que hoy respiran todos los espanoles, regene-
rados por el fuego divino de la libertad. Enton-
ces sabr& rendir en las aras de la comin patria es-
pafola, no s6lo su envidiable opulencia, sino la san-
gre de sus hijos, orgullosos de verterla por Castilla.
S6lo asi se logrardn ahogar las semillas funestas
de desuni6n que la political contraria ha sembrado
en larga mano en esta tierra, semilla que ya va


00







DOMINGO DEL MONTE


dando frutos bien amargos, pero necesarios. Para
que V. M. y su gobierno se convenzan de esta ver-
dad, no tiene mis que averiguar cuAl ha sido el
efecto que esta produciendo en la Habana el pre-
maturo decreto de las Cortes actuales, en que, sin
expresar ni oir previamente el voto de los espafio-
les de Cuba, se precipit6 aquella inexperta asam-
blea a imponer a deshora un subsidio de guerra
sobre esta isla, como si un congreso pudiera im-
poner contribuci6n sobre contribuyentes que no
est6n representados en 61; como si nadie tuviese
derecho de disponer arbitrariamente de la propie-
dad ajena; como si el despojo por la fuerza que
mande hacer un congress no fuese tan inmoral y
tan repugnante como el que dispone el mayor de
los d6spotas; como si un pueblo civilizado, en fin,
pudiese ser propiedad, en el siglo Xix y entre na-
ciones libres, de otro pueblo cualquiera. m Qu4 dis-
tinto hubiera sido el resultado de tal medida si se
hubiese promovido la formaci6n de un cuerpo po-
litico en la colonia, que, representando sus inte-
reses y simpatias, y presidido por la autoridad
real de V. M., delegada en el capithn general, san-
cionase el subsidio de guerra, o lo decretase vo-
lantariamente por si? Mas hoy, como que estas
prestaciones y servicios de dinero nacen esponti-
neos y de buen grado de la voluntad de los con-
tribuyentes, los cuales en el arrebato de entusias-
mo patri6tico dan hasta la vida, he aqui que,
faltando precisamente 6ste por las causas referi-
das, no se ha podido recoleetar nada a pesar del


67









ESCRITOS


buen celo y las en6rgicas y acertadas providencias
de los excelentisimos senores Capitan General e
Intendente general de esta Real Hacienda (1).
Lo peor es que si no echa mano de la fuerza y se
estruja y se arranca de los capitalistas el dinero, a
la manera turquesca, poco o nada produeira cl
patriotismo: esta virtud no nace ni medra donde
no hay patria. Y lay de nosotros todos, si llega
aquel doloroso trance! La fuerza sera entonces
el nnico vinculo que una a Cuba con Espafia, y
ya V. \I. y su liberal e ilustrado gobierno saben
lo que duran los vinculos de tal naturaleza, cuan-
do hay por otras partes naciones poderosas inte-
resadas en romperlos.
Algunas personas que estan acostumbradas a no
profundizar la esencia de las cosas, o que tienen el
maligno resabio de reducir a cuestiones de mezqui-
na personalidad las pnblicas y de interns national,
arguyen que la isla de Cuba no necesita para su
dicha de variar de regimen administrativo, porque
con el que ha tenido hasta aqui ha logrado aumen-
tar sus preciosas producciones, y por consecuencia,
su comercio y sus riquezas hasta un grado increi-
ble. A esto contestan los exponentes lo que con-
testaria cualquiera que hubiese estudiado las cau-
sas de la prosperidad o decadencia de los estados,
a saber : que la dicha de la isla de Cuba es hoy
problematica, como toda dicha aparente que de-
penda nnicamente de una cosa sola; que la dicha

(1) Vase el acta de la Junta de subsidio publicada
en el Diario.-(Nota de DEL MONTE).


68








DOMINGO DEL MONTE


de un pueblo es el resultado complejo de varias y
distintas causas: que un pueblo, es decir, la naci6n
de seres racionales, no es feliz (como lo es M6jico)
s6lo porque sea rico; ni lo es tampoco (como no Io
es Constantinopla) porque tenga relaciones mercan-
tiles con el resto del mundo; ni mucho menos debe
considerarse dichoso, como lo era Venecia en sus
mejores dias, porque una parte minima de sus ha-
bitantes ostente un lujo y una cultura superficial
exorbitantes y deslumbradores. Cuba no esta. to-
davia en el grado de riqueza, comercio y lujo de
M6jico, Constantinopla y la antigua Venecia, aun-
que encierra en su privilegiado seno germenes de
mayor grandeza; pero todavia por culpa de ese
antiguo regimen que postr6 a Espana tambien, no
ha podido dar ensanche poderoso a sus juveniles
fuerzas productivas, y si crece, y con su creei-
miento azora y deja atris a paises raquiticos y
pigmeos, es porque obedece, a pesar de las mil
trabas que la detienen, a la ley inevitable de la na-
turaleza, que como todos los cuerpos sanos y vigo-
rosos, la manda crecer y desarrollarse. Desde fi-
nes del pasado siglo logr6 ir esquivando poco a
poco su cuello del yugo antiguo fiscal que hacia
un articulo de fe del monopolio exclusive, y que
era uno de los capitulos mis formales del c6digo
viejo colonial: mientras lo sufri6 encima, se man-
tuvo Cuba insignificante y pobre por espacio de
cientos de aios; s6lo a su emancipaci6n econ6mi-
ca es hoy deudora de su actual prosperidad ma-


69








70 EsCRITOS


trial (1). Material dicen los exponents, porque
s6lo se espone de la producci6n de cajas de azt-
ear, de sacos de cafd y tercios de tabacos. No nie-
gan ellos que con ese linaje de prosperidad se lo-
gran satisfacer abundantemente las necesidades fi-
sicas (e una parte escasa de nuestra poblaci6n; pero
no tiene influjo ninguno en el cultivo intelectual
y moral de la generalidad de los habitantes de la
isla, ni aun de la misma parte escasa de ellos que
los poseen y disfrutan.
La raz6n espaliola del dia, en esta isla, lo mismo
que en la peninsula, siente otras necesidades y de
naturaleza mucho mis noble y exigente que las que
experimentaba en tiempo de Torquemada; hoy no
aspiramos, como nuestros heroicos, pero toscos
abuelos, a conquistar mundos inc6gnitos y reducir
con la espada al gremio de la santa iglesia a sus
desapereibidos y barbaros habitantes. La luz que
nos llega a torrentes de Europaha roto el velo de
ignorancia que cubria nuestros ojos, como los de
nuestros hermanos de la peninsula: asi es que,
aqui como alli se sabe que la arbitrariedad guber-
nativa no es capaz de regir con cordura a los hom-
bres, porque el que se revista de ella sea omnipo-
tente, s6lo Dios es omniscient- y la bondad srma
para no cometer, aun procediendo de buena fe, mil
absurdas injusticias en el ejercicio de una autori-
dad que s61o lleva por norma el albedrio de uno
solo;-y como todavia Cuba sufre este regimen,

(1) VYase a LA SAGRa: Historia ecoinica de la isla
de Cuba.-(Nota de DEL MONTE).








DOMINGO DEL MONTE


aspira a otro mejor y desea imitar a su madre
patria en sus acertados ensayos politicos, como la
ha imitado siempre hasta en sus funestos extra-
vios: aqui se sabe tambi6n que nada corrompe
tanto los pueblos como el despotismo, porque les
quita la idea de la dignidad personal, los priva
del usa de su entendimiento y voluntad, y por lo
mismo los absuelve de toda responsabilidad moral
en sus acciones, reduci6ndolos a la condici6n ver-
gonzosa de brutos irracionales; y como en Cuba
se ven todavia miles de hombres sumidos por aque-
lla causa en el cieno de la corrupci6n y de la cra-
pula mas hedionda, aspiran sus buenos patricios
al establecimiento de otro r6gimen, que vaya pau-
latinamente curando este gran mal: aqui se sabe
igualmente que la instrucci6n primaria y secunda-
ria es tan precisa como el alimento material, para
el sustento de la vida del alma, que es la verda-
dera vida, y que la sociedad donde no se provea a
la educaci6n general de sus individuals, por mas
rica que sea, sera cuando mas un gran taller com-
puesto de maquinas productoras, pero no mere-
cera el titulo de pueblo civilizado; y como en
Cuba se quedan sin educar en escuelas las nueve
d6eimas partes (1) de su poblaci6n blanca y libre,
sin que nadie hoy se compadezca de esta horrorosa
miseria moral. los cubanos-espaioles que habian

(1) Vase mi Informe al Gobierno a nombre de la
Secei6n de Educaci6n de la Real Sociedad Patri6tica (1836).
-(Nota de DEL MONTE). El lector podrs conocerlo en
este mismo volumen, en la Secei6n de Trabajos Pedag6gi-
cos de los Escritos de Del Monte.


71








EsCMTs


leido y se sabian de memoria los conceptos de
Luis Vives, del Brocense y del Conde de Campo-
manes antes de estudiar los de Franklin, Broug-
ham y Cousin, sienten el noble y castizo deseo de
encontrar en otro nuevo regimen el alivio de tan
funesto dano. Seria nunca acabar el seguir por
el mismo estilo repasando todos los ramos de la
administration pablica, que han menester una re-
forma radical; fasten los expresados para conven-
cer al mis preocupado que no es suficiente la
riqueza, aun cuando sea real y efectiva, para la
dicha de Las naciones; 6stas, como el divino Maes-
tro, pudieran preguntar a los fariseos politicos:
Yonne, anima plus est quam esca, et corpus plus
quam vest imenta?
Por lo mismo, cuando los exponentes han que-
rido saber el grado de cultura intelectual y de di-
cha moral que gaza Cuba, no han ido con preocu-
paciones hijas de escritos mercantiles o de tra-
piches de ingenio a registrar para ello estadisti-
cas econ6micas, balanzas, ni estados de aduanas;
en esos documentos (preciosos para otros fines)
encontrarian comprobantes de la producci6n bruta
de la Isla, pero nada dirian de lo que se apetece
saber. El hombre de sano juicio estudiar, para
conocer el grado de civilization de un pueblo, su
sistema politico, su modo de enjuiciar y proceder
civil y criminalmente, sus c6reeles, sus institu-
eiones municipales y pedAneas, su sistema fiscal,
su religion, su education y costumbres. Si en-
cuentra que la base de su gobierno es desp6tica,


72








7a


DOMINGO DEL MONTE


que su c6digo forense es un caos (1), sus car-
celes asquerosas zahurdas, sus ayuntamientos
hereditarios, pero sin facultades propias, ni ga-
rantias ni independencia; que cada individuo paga
mayor contribuci6n, aunque indirecta, que el de
la nation mas opulenta y culta de Europa (2) ;
que su religion consiste en un esteril y palido
ateismo o en una superstici6n boba y desmayada;
que su educaci6n es varia e imperfecta donde la
hay, pero no la hay en la mayor parte de la
poblaci6n, y que por nltimo sus costumbres, con
muy pocas excepciones, son toscas y relajadas en
general, concluir6 con la intima conviccinn que
deja la verdad al que la percibe, que tal pueblo
es infeliz, tres y cuatro veces infeliz; y asi sera,
aunque todos los sofistas del mundo se empeiien
en afirmar lo contrario. En este caso se halla
Cuba. Digase con ingenuidad si un pueblo con
semejantes elementos constituido puede contarse
por dichoso.
No se detendrhn los exponentes en contestar
la vulgaridad de que con esclavos no puede haber
libertad politica, porque ademas de los irrefraga
bles que adujo el integr9 y sabio diputado por
Santiago de Cuba (3), rebatiendo el parecer del

(1) Real orden del ano 1825.-(Nota de DEL MONTE),
(2) V4ase el acta de la Junta de subsidio aprobada
por Ezpeleta y publicada en el Diario.-(Nota de DEL.
MONTE).
(3) El senor don Jose Antonio Saco.-(Nota de DEL
MONTE).








ZESC&rTOS


Congreso constituyente sobre este particular, no
se necesita mks que tener ojos para ver Jo incierto
e infundado de este sofisma. Sin entrar a califi-
ear ahora la naturaleza de la eselavitud de los
negrus contra cuya existencia protestan los expo-
nentes con toda la energia de su fe moral y religio-
sa, es un echo indudable que los Estados Unidos
de Am6riea y las colonial inglesas han gozado des-
de su fundaci6n de la mayor libertad political, y
hasta este ano han tenido esclavos las segundas y
lodavia los tienen las primeras. Tambien es cosa
averiguada que en el largo periodo de su existen-
ela en nada han comprometido las instituciones li-
berales de la colonia la paz y la sumisi6n de los
esclavos. Y eso que en todas ellas ha habido siem-
pre una desproporeion espantosa entre blancos y
negros. A Santo Domingo y su horrenda revolu-
ei6n no hay que citarles porque ni en las Cortes
por extremo moderadas y circunspectas de Espa-
na se han agitado las cuestiones peliagudas y res-
haladizas que acometi6 la Asamblea Constituyente
de Francia, ni en la isla de Cuba se cuentan sola-
mente treinta mil blancos para cuatro cientos mil
negros; y Jo que es mks, veintisiete mil mulatos
libres, educados la mayor parte de ellos en Paris,
mds cultos que los mismos colonos blancos, como
sucedia en Santo Domingo; sino que reina aqui
la proporcion de 6 a 5 entre las dos castas. A lo
que hay que agregar que hoy dia no vendrian, por
cierto, las naciones de Europa a atizar discordias
entre amos v eselavos, como sucedi6 entonces en


i A







DOMINGO DEL MONTE


Santo Domingo, en donde Inglaterra y Espana,
con mezquina politica, azuzaron y protegieron la
rcbeli6n. Seguro estt que hoy, que en Inglaterra
y los Estados Unidos principalmente, y Francia y
otras naciones de primer orden, tienen empleados
en la isla de Cuba inmensos capitales, quisiesen,
no ya fomentar, pero ni aun permitir, que esta isla
fucse pasto de una conflagracion de semejante
naturcleza. Y para prueba de esta buena volun-
tad recu6rdese que un oficial de la marina inglesa
y los c6nsules de Francia en la Habana y en San-
tiago de Cuba tuvieron buen cuidado de interponer
sus buenos oficios para ahogar la escision peligrosa
entre los dos generales espanoles Tacon y Lorenzo,
que tanto comprometieron la tranquilidad de la
isla. Pero, sobre todo, reflexionese que nadie cui-
dari mejor de 1o suyo que su propio dueno, y que
no ha de tener mias empeno ni mas sagaz prevision
en mantener la sujeci6n de los esclavos un despo-
tismo indiferente que un sistema liberal, energico
y arreglado.
Preocupaci6n mas funesta y de peor trascenden-
cia para Espana y Cuba es la que err6neamente
supone que el primer artieulo que se escribiese
de una ley organica liberal para los dominion
tvansatlanticos espanoles seria la primera piedra
que se pusiese para el edificio de su independencia
de la metr6poli. Los exponentes confiesan que
no comprenden cual sea el fundamento de esta
suposici6n, porque propendiendo naturalmente los
hombres a su perfecci6n y mejor estar, y pudiendo


s-I


TS








ESCRITOS


aquella ley organica colonial proporcionar a
las colonias todos los beneficios de la civilizaci6n,
como son seguridad personal, cultura y libre ejer-
cicio de sus facultades fisicas, intelectuales y mo-
rales, ademds de la riqueza material, que es sin
duda un elemento importante, aunque no el nnico,
de la prosperidad de los estados, es material-
mente imposible y contra todo dictado de buena
raz6n, que se hallen mis dispuestas a rebelarse,
que no en el estado violento y patologico en que
pone a los pueblos el despotismo. Porque A cual
seria el pretexto para semejante rebeli6n? Esta
misma palabra rebeti6n Lno envuelve la idea de
destruccion Ce aquellos bienes inapreciables ? ; Con-
que no se rebela boy la Isla de Cuba, s6lo por la
codicia de conservar el uso de una tranquilidad
puramente animal, y se cree que se rebelaria, con-
tra el propio principio de su conservaci6n, gozan-
do de todos los does con que plugo a la caridad
infinita de Dios enriquecer nuestra naturaleza?
S6oo en estado de demencia se suicida un hombre
feliz: los pueblos cultos, por mas que digan fil6-
sofos atrabiliarios, nunca enloquecen.
La ofuscaci6n del espiritu de partido, ayudada
de la consiguiente malignidad y acritud de las
controversial politicas, no ha acertado a deseifrar
la significaci6n de los hechos pasados en el mundo;
por el contrario, los ha barajado a su sabor con
vergonzosa mala fe, o supina ignorancia, para
estribar sobre ellos sus mal construidos teoremas,
e ir deduciendo en seguida corolarios que ataquen


76








DOMINGO DEL MONTE


su pasi6n. Asi es como de las insurrecciones de
las Americas inglesas y espafiolas y de la de Santo
Domingo han sacado por consecuencia, que quien
dice libertad civil en las colonial, dice independen-
cia politica, sin considerar que si fuese esto cierto,
condenaban tambien con tal fallo, por absurdo y
por birbaro, un sistema colonial que s6o vive y se
mantiene al favor de la tirania. Mas la luz que
se saca del estudio imparcial de la historia anti-
gua y contemporanea esti lejos de convenir con
tan descabelladas consecuencias. Si las provin-
cms unidas de la parte septentrional de America
se acogieron en 1776 a la emancipaci6n fu6, no
porque gozasen de instituciones liberales, pues s6lo
por esta circunstancia se mantuvieron por mis
tiempo unidas a la metr6poli, sino por que reei-
bieron agravios considerables del gobierno arro-
gante y soberbio de Inglaterra, entonces casi ab-
soluto; mas recu6rdese que antes trataron por
cuantos medios honrosos pudieron de evitar el rom-
pimiento, usando su insigne convenci6n de la mis
moderada cordura, representando, rogando y aun
sujetindose a actos de sumisi6n hacia la Corona;
6sta siempre les puso oidos impenetrables y una
voluntad de hierro. Apelaron al cabo, y easi con
repugnancia a la independencia, que fu6, como
todas, product, no de la libertad colonial, sino de
la tirania metropolitana.
Ya dejan indicado arriba los exponentes la ver-
dadera causa de la revoluci6n de la America del
Sur; a saber, la injusticia de las Cortes gaditanas.


77







ESCRITOS


La de Santo Domingo tuvo origen en la convulsa
Francia, y en la peculiaridad de la organization
de aquella monstruosa factoria.
Apsrtense los ojos (que ya es tiempo) de esas
tres colonial rebeladas, y que se presentan como
tres excepciones, como tres hechos aislados en la
historic general de las colonias antiguas y moder-
nas. Ninguna colonial fenicia, griega, ni romana
se separ6 violentamente de su madre patria.
Cuando se separaron por convenios mutuos siem-
pre continuaban unidas moral y comercialmente,
y en algunas se celebraban grandes festivales pe-
ri6dicos, a que concurrian todos los pueblos hijos
de un mismo origen, en celebridad de su antigua
uni6n, y como medio de afianzar sus mutuas rela-
ciones en lo futuro. Sagunto quiso perecer prime-
ro que perder su nacionalidad fenicia, rindi6ndose
al pueblo romano. Buenos Aires imit6 este ejem-
plo en 1806, y supo heroicamente rechazar a los
ingleses de sus muros con castellano brio, porque
afm no habia sonado la funesta hora de la injus-
ticia metropolitana, que llama siempre en pos de
si la de la independencia. Esa misma Hayti, que
se cita siempre como padr6n de funesto agrero
para las Antillas encerraba en la mejor part de
su territorio una colonia espanfla, reliquia lamen-
table de aquella dura raza de Mirmidones que la
conquistaron y poblaron con el Aimirante; pues
bien, Espana, olvidando en 1792 a la Isla, Espa-
nola por excelencia, a la Primada de las Indias, y
a ese monumento vivo y precioso de las glorias an-


78








DOMINGO DEL MONTE 79

teriores de la naci6n, la vendi6 a la Francia, sien-
do el corredor de tan infame trato en Basilea, el
nltimo de los Almirantes de Castilla, oprobio de
su patria, como el primero de Ias Indias fu4 su
honra y su esplendor; y los colonos espaffoles pre-
firieron andar pobres y errantes sin casa y sin ho-
gar por este archipi6lago, o acogerse a la hospi-
talidad de sus compatriotas de Costafirme, que
renunciar a su nacionalidad espafiola, a pesar de
que el frances los invitaba con su protection y los
amenazaba si se ausentaban a perder la propiedad
de sus haciendas y haberes. El resto considerable
del imperio colonial britanico se ha conservado
siempre unido a su gran metr6poli; las demAs islas
francesas, boy lo son todavia: en 6stas y en aqu6l
hay negros eselavos y en espantosa proporci6n con
los blancos, y reina sin embargo la mis amplia
libertad civil, compuesta nada menos que de asam-
bleas legislativas, residentes en ellas, de libertad
de imprenta absoluta, de jurados y de todo el
cuerpo del derecho politico, civil y religioso de
sus respectivas metropolis. Adviertan que estas
han pasado igualmente por crisis sociales tanto o
mhs comprometidas y agitadoras que las nltimas
de Espana en este siglo, y sus colonias, sin embar-
go, han ido variando, como debiera ser y es, sus
formas administrativas al son de las transforma-
ciones que ;ban sufriendo las de sus madres. 1Y
qu6 se saca en limpio de la acumulaci6n de tantos
hechos? La mAxima incontrastable de que los
pueblos bien gobernados no se rebelan; porque








ESCRITOS


la paz es el estado natural de ellos, y s6lo se insu-
rrecionan cuando un gran mal los aqueja; por
Lo mismo, el estado normal de las colonias es la
independencia de sus metropolis; s6lo se entrega a
los desesperados azares de la lucha, cuando solo
con tan funesto cauterio screen que pueden encon-
trar alivio a una tirania insoportable.
Pero concretando los exponentes sus observa-
ciones a lo que ha pasado en esta isla, en este mis-
mo siglo, en nuestros mismos dias, se ver que
mas que las colonias antiguas y de las modernas,
espanolas, francesas, inglesas y de cualquiera na-
ci6n y epoca, ha cumplido Cuba con la ley eterna
de la naturaleza, de mantenerse fiel a su metr6-
poli, mientras su metropoli ha cumplido por su
ptrte con los deberes de tal, igualandola en go-
herno y destino. En 1808 respondi6 noblemente
al grito de indignaci6n que lanz6 la patria por la
felonia del francs: los hijos de Cuba dieron bue-
nas pruebas entonces de que corria por sus venas
sangre de Pelayo y del Cid, como por las de sus
consanguineos de Espana; ally volaron los que pu-
dieron, que fu6 casi toda su juventud, a pelear con
el enemigo comnn, y todos en masa se privaron a
porfia hasta de lo necesario para sostener los gas-
tos de la guerra. Complienndose empero cada vez
mas los negocios de por alli, el marques de Some-
ruelos, gobernador y capitAn general que era en
aquella epoca, y su asesor general de gobierno don
Jos6 de Ilincheta, ambos naturales de la peninsula
y hombres de juicio y experiencia, quisieron en


so








DOMINGO DEL MONTE


aquella apurada crisis formar una junta guber-
nativa, a imitaci6n de las que se establecieron en
todas las provincial espaholas. Llevaron por ob-
jeto en ello no s6lo acordar lo que debiera ejecu-
tarse en favor de la invadida Espana, sino el des-
cargue en cierto modo de la gran responsabilidad
que encima tenian, como autoridades principales
en circunstancias tan inauditas. Invitaron para
este fin a algunos vecinos respetables de la Ha-
bana que presentasen un memorial al mismo go-
bernador, pidiendole la instalacion de dicha junta,
con las firmas de la mayor parte del vecindario.
t Y que fu6 lo que sucedi6 en este pueblo cubano
a quien pinta la ignorancia, la mala fe, con ins-
tintos independientes ? Que la junta no se realize
por que no hubo mis que ochenta personas que
quisieran firmar el memorial y porque bast6 que
otro habanero, ciego en su extraviada lealtad, ma-
nifestara sus nimios temores de que la junta. pu-
diera degenerar en reunion peligrosa, sin toner
6ste presented que la isla de Cuba no era Costa-
firme, ni sus contentos y felices moradores, opri-
midos y desesperados caraquenos.
Durante el tiempo de la guerra de Napoleo6n
sigui6 gobernando pacificamente aqui el mismo
Marqu6s de Someruelos, el cual jur6 e hizo jurar
en 1812 la Constituci6n de Cadiz a toda la isla.
Esta sostuvo, como han dicho antes los exponentes,
sin conmociones revolucionarias las perturbacio-
nes anarquicas hijas de aquel c6digo, y ni la ley
de elecciones, ni la libertad de imprenta, ni la de


81









ESCEITOS


ayuntamientos electivos y diputaciones provincia-
les, ni la de la militia urbana produjeron ese es-
pantable mnnstruo de la Independencia que hoy
azora como un fantasma de muerte a los estadistas
peninsulares que examinan candorosa, pero no
profundamente, nuestra situation. En 1820 vol-
vi6 a representarse aqui el mismo drama liberal,
sin que tuviera peores consecuencias para la tran-
quilidad interior ni para la uni6n con Espana.
Es cierto que en 1822 se form una conspiraci6n
de independientes, fomentada por los de la Ame-
rica del Sur; pero gqui6nes fueron los conspira-
dores? (1). Unos cuantos hombres insignificantes,
sin arraigo, sin nombradia honesta de ninguna cla-
se, sin m6rito particular que los distinguiese; si se
exceptfia al poeta Heredia, pillos y jugadores los
mis, traficantes de negros, y uno que otro hombre
honrado, como el doctor Herndndez, pero iluso y
sin ideas fijas todavia sobre nada, y p3co conoce-
dores de su tierra y sus conterrneos. El 6xito
correspondi6 dignamente a tan descabeilado pro-
yecto; ellos mismos, a ley de ruins, se delataron,
de manera que poco o nada dejaron lucir la saga-
cidad politica del general Vives. Este tuvo, si,

(1) jAlude Del Monte al movimiento revolucionario
conocido en la Historia de Cuba con el nombre de La
Conspiraci6n de Soles y Rayos de Bolivar, o algin otro an-
terior? El echo de incluir los nombres del poeta Heredia
y del doctor Herndndez confirma que sea aquel. El cali-
ficativo que aplica unas cuantas lines mts abajo a este
ultimo conspirador deja adivinar que Del Monte conocia
bien los posibles movimientos y arreglos de Hernandez
cereal de los Estados Unidos de Norte America por esos
miamos dias.


$2








DOMINGO DEL MONTE


el buen juicio suficiente para aconsejar al rey el
perd6n de la vida de los que no lograron escapar-
se; tambi6n conoci6 aquel jefe la naturaleza des-
preciable y baladi de los conjurados, y que nin-
gnn coo tenian sus ideas en la masa de la pobla-
cion cubana. Porque, en realidad, si 6sta o una
gran parte de ella, o siquiera su porci6n acomo-
dada, o aunque no fuse mas que el corto nnmero
de hombres de valor e inteligencia con que se
honra, hubiesen pensado en promover la emanci-
paci6n, ya se hubiera efectuado irremisiblemente
hace algunos anos. No, senora, la independencia
(y no se cansan de repetirlo los exponentes) es
fruto de la injusticia. La Isla de Cuba, al menos
hasta la muerte de vuestro augusto esposo, ha
participado siempre de las buenas o malas andan-
zas politicas de Espana; cuando se interrumpa
esta saludable comuni6n, empezarin a brotar, sin
romedio, los g6rmenes de la rebeldia, por grandes
e invencibles quo parezean los obsthculos que se
opongan para contenerla. Y ley tan positiva y
providencial es esta, como la ley fisica que ase-
gura, por medio de la reproducci6n, la perpetui-
dad de las species animadas.
De manera que el gobierno de V. M., aun pres-
cindiendo en esta cuesti6n de toda idea moral de
justicia, y considerandola s6lo bajo eu aspeeto ma-
terial de utilidad, debe inclinarse desde luego al
otorgamiento de la ley liberal para esta isla.
Porque, ; de qu6 modo mejor que con 61 se afian-
zar. por mas considerable espacio de tiempo en


83








EsCEITOS


ella el predominio metropolitano? 1El regimen
desp6tico, dirdn algunos politicos apasionados y
superficiales, es esencialmente conservador de la
dependencia, por que, mientras no hubo sombra
de libertad, no pensaron en emanciparse las Am4-
ricas, a pesar de los agravios y tiranias que sufri6,
como ]a madre patria, durante tres siglos; y esto
es muy obvio (afiaden) porque este regimen no
alimenta pasiones politics, y por lo mismo hace
mds sufrido y manejable al pueblo, que ahoga sus
quejas hasta que las olvida; no abre tampoco la
puerta a reclamaciones, con lo cual se evitan oca-
siones y resbaladeros para la independencia. Todo
esto es cierto en teoria y la fue pricticamente no
s6lo en las Am6ricas, sino en Espana y en todas
partes, y tan cierto, que no han sido otras las mdAi-
mas de todos los despotas pasados y presentes;
pero su aplicaci6n es inoportuna en el caso en que
se halla boy la Isla de Cuba. Seria cierto para
ella si se encontrase segregada y sin comunicaci6n
ni trato con el resto del orbe, como lo estuvo el
Continente hispanoamericano hasta principios del
siglo; si no le entrase por ningdn portillo el mats
minimo resquicio de la luz de civilizaci6n y de
libertad que boy reverbera el mundo occidental;
si ya no hubiese probado en 1812 y 1820 las ven-
tajas del regimen liberal espaflol, aunque obstrui-
das por inconvenientes ajenos de su espiritu; si
la naturaleza no hubiese colocado a la Isla de Cuba
tan cercana a los Estados Unidos de Am6rica, que
aun pueden escucharse en julio desde los arreeifes


84








DOMINGO DEL MONTE


de sus costas los ecos de jAbilo de aquel pueblo
feliz, industrioso, sabio y opulento; y no recibiese
en cada uno de los mil bajeles que de alla vienen,
las saludables y confortantes emanaciones de su
riqueza intelectual y moral; si no se hubiese exta-
siado contemplando, aunque de lejos, el intere-
sante espectaculo de la regeneracion social de la
Tmadre Espafia, y si al legar a sus oidos los acen-
tos generosos de sus elocuentes oradores, no hubie-
se simpatizado con ellos, y heeho suyas las altas
y nobles ideas de patriotismo que por los ambitos
de la monarquia derramaban la tribuna y la pren-
sa nacional; y en fin, si no hubiesen convertido
ya esa merecida admiraci6n en un deseo vehemen-
tisimo de participar tambi6n de aquellos beneficios,
mayormente despues que la misma Constituci6n
vino a legitimar sus ansias.
Pongan en cuenta los absolutistas estas circuns-
tancias, de que no se acordaban y que perturban
de un modo incalculable los efectos de su sistema
al querer aplicarlo a Cuba, y digan si saldrhfn
responsables de lo que pudiese suceder en esta
colonia si legase a desesperar de la justicia de su
metr6poli. Ahora conoceran que no por que aho-
gara en un silencio adusto sus quejas, las echaria
nunca en olvido; ya prob6 el fruto del Arbol de
la ciencia, y s6lo a la fuerza, y con la fuerza mas
brutal, callaria y sugetaria por tiempo incierto
sus impetuosos conatos; tendria siempre a la vista
sus derechos burlados y conculeados afrentosa-
mente por los que el cielo hizo sus hermanos y


85








ESCPITOS


amigos, y una politica infernal, hija de la desmo-
ralizaejon y de la maldad, eonvirti6 en opresores
yenemnigos; y aunque no reclamase, ni desplegase
s labios, iria paulatinamente acumulando en se-
uroto un tesoro de iras y rencores, que cuando
estallase seria semejante al volcin devastador de
Santo Domingo o de la Am6rica del Sur. Seme-
jante levantamiento espantable de todo pueblo
oprimido y educado a medias que ei dia menos
pensado rompe las cadenas que lo oprimen, sin
detenerse a imaginar y medir lo que acontezca
despu6s, v se entrega delirante a los instintos na-
turales pero feroces de su bdrbara independencia.
Si, senora ; barbara seria La independencia y fe-
toses los instintos que hoy la produjeran en la isla
de Cuta. Por Io que ha pasado en las guerras
eiviles espanolas de la America, y estA pasando
voy en Espana, se pueden barruntar los horrores
y abanminaciones que acontecerfan en esta isla en
i2nales circunstancias. iY sobre qui6n recaeria
la responsabilidad de males tan funestos y tan irre-
; diables, si no se evitan desde hoy con el cumpli-
miento del articulo 29 adicional de la Constitucion?
Sore los estadistas obeecados o perversos que
no se apresuran a realizarlo; sobre los que con
mInlliiado diseurso opinan que de la mudanza de
un capitAn general depende la curaci6n de nues-
tros males, sin considerar que, si sigue el mismo
sistena, ccot gar(s o menos fuerza seguirda sus con-
secuencis, y lo infalible sera que, de una manera
o otra, poco antes o poco despues, todos seremos


S6








DOMINGO DEL MONTE


victims (1). Entonces, equ6 sacari Espana de
la Isla de Cuba? Lo que de M6jico y Colombia
saca hoy; pues por no sacar, ni aun ha grandeado
la gloria inn reesible de Inglaterra, de haber dado
a liz repniblicas independientes, ricas, ilustradas
y felices; por el contrario, presentan al mundo
para ludibrio de su antigna metr6poli las colonial
espaiolas el espectdculo de pueblos anirquicos
ignorantes, pobres y desgraciados.
&Y no entrari en los calculos bien ecnstruidos
del gobierno de Espafia, en calculos fundados en
la ley eterna de la moral y de la justicia, fomentar
por cuantos medios est6n a su alcance los g6rmenes
de prosperidad que encierra esta Antilla ? v Cuan
diferente seria su suerte futura, la suerte de la mis-
ma Espana, si alcanzando esta isla, por efecto de
sus leyes liberales y de una larga y fire tranqui-
lidad, un grado de civilizaci6n y de riqueza extraor-
dinarias, llegase por eventos inevitables el caso de
emanciparse de su metropoli? No habria para ello
par cierto revoluciones sangrientas y degenerando
sus instituciones en una completa disolucion social
perecerian en lamentables encuentros Jos padres
a manos de los hijos, los amos al rigor de los es-
clavos; no quedaria vibrando par espacio de siglos
en el coraz6n de los vencedores la cuerda del abo-
rrecimiento y del odio que agita convulsivamente
el tumulto revolucionario contra los vencidos; no

(1) Don FRANCISCO DE ARANGO Y PARREN\O. Docu-
mentos de que hasta ahora se compone el expediente sobre
trifico de negros. Madrid, 1814.-(Nota de DEL MONTE).


87








88


ESCRITOS


quedaria la tierra devastada, la agriculture muerta,
el comercio exanime; no se convertiria el cubano
en salvaje, zahareiio y adusto enemigo del hombre
culto de Europa, s6lo porque es de Europa, como ha
sucedido a los rebeldes de M6jico y del sur de estas
indias. Por el contrario, Espana gozaria la primera
y con toda preferencia de los preciados esquilmos
de la que siempre se considerarA como su hija: au-
mentada naturalmente y al favor de esas leyes li-
berales y protectoras de su engrandecimiento, su
poblacion, compuesta en su mayor parte de blan-
cos espafioles, naturales de la peninsula y de sus
hijos y descendientes; con Espafa celebrar sus
mis productivas transacciones de comercic; de Es-
pana recibira por muchos siglos la norma de sus
costumbres, el espiritu de su religion, las inspira-
ciones de su literatura; con Espana quedaria eter-
namente unida con los lazos estrechisimos de la
sangre y del idioma, que nunca se rompen sino al
rigor brutal de la fuerza del despotismo. He aqui
el verdadero interns, no solo del gobierno de la pe-
ninsula, sino el de los hombres honrados que la
habitan, el de sus fabricantes, labradores y marine-
ros, el de todos los espafloles, el de la humanidad
entera. jY que son comparados con tan graves y
santos intereses, los ruins temores y los torpes y
vergonzosos motivos que dilatan nuestra dicha ? Los
buenos padres (decia un habanero ilustre no me-
nos insigne por su peregrino ingenio que por su
acendrada lealtad) jams abrigan temores, al me-
nos nunca detuvieron por ellos el engrandecimiento








DOMINGO DEL MONTE


de sus hijos. Y en cualquier caso, afladia, mas va-
len los retornos de gratitud ardiente de un hijo
ilustrado y poderoso, que las violentas contribu-
ciones de un hijo descontento, y en todos sentidos
miserable (1).
Los exponentes creen que en Jo representado
hasta aqui en este comedido memorial, dejan pro-
bado ya con exuberancia la precision que tiene el
gobierno de V. M. de cumplir el articulo adicional
de la Constituci6n de 1837. Han demostrado que asi
Jo exige, en primer lugar, la justicia, y despu4s, la
conveniencia de Espana y de Cuba: que s6lo en
el cumplimiento del dicho articulo very afianzada
la primer su autoridad perpetua sobre la segunda,
y Ia segunda su union fraternal con Espana y su
felicidad verdadera, la cual no puede consistir, como
creen muchos candorosos ignorantes, en otra cosa
que en Ia libertad de sus vecinos, en la seguridad
de sus bienes y personas de 6stos y en el orden y
tranquilidad de su poblacion. R6stales ahora in-
dicar a V. M. cuales deben ser las principales ba-
ses de esa Ley Organica Colonial, y se expresartn
en este punto, si bien con la respetuosa reverencia
de s-bditos, tambian con la antigua franqueza espa-
fiola, con que en las venerables cortes castellanas y
aragonesas reclamaban nuestros comunes antepasa-
dos el cumplimiento de sus fueros a los reyes vues-
tros ilustres progenitores. Y lo haran los exponen-

(1) Don FRANCISCo DE AEANGo Y PAnEEfo. Docu-
mentos de que hasta ahora se compone el expediente sobre
trifico de negros. Madrid, 1814.-(Nota de DEL MONTE).


89








ESCRITOS


tes, segnn su leal saber y entender, como naturales
v habitantes que son de esta tierra, y por lo mis-
mo, como los que tienen mAs obligaci6n que nadie
de conocerla, y de entender To que ms cumple a
su dicha.
Ha de partirse, plies, del principio inconcuso de
que "un mismo espiritu politico debe animar todas
las padres constitutivas y administrativas de una
:isma naci0i' esprita, dicen los exponentes, y
con esta palabra bien dan a entender que de la
Constituci6n actual de la monarquia no quieren
para su patria mis que la concesi6n del principio
do la libcrtad politica; pues respecto de muchas de
las aplieciones que se han hecho de 61 en la penin-
sula pudieran repetir, si se tratase de aplicarlas a
Cuba. el dieho de ia Eseritura de que "la letra ma-
m el espiritu vivifica". Teniendo este pais sus
pecularidades. por su elima y varia condici6n de
a habitantes que le forman, por decirlo asi, una
idiosincracia social distinta de la de Espana, y per
cuya razon se escribi6 el articulo adicional citado,
es preoiso que las instituciones que To rijan se adap-
ten tambidn a sus particulares circunstancias.
Mas enti ndase que de ninguna manera, ni por
ningnn pretexto ni motive, es el Animo de los ex-
Dorentes, ni el Ce la generalidad de los espanoles
habitantes de esta is-a, el renuiciar el goce de los
dereuhos politicos que se han consignado en el pri-
mnr titulo de la Constituci6n actual. Comprenden
-ls articulos en breves y concisas palabras la quin-
taesencia de lo quo ha menester un pueblo compuesto


90








DOMINGO DEL MONTE


de seres rationales, y no de bestias de carga, para
consignar aquella parte de felicidad que puede
proporcionarles un buen gobierno. Y ya estA ave-
riguado por lo que en este particular ban adelan-
tado las ciencias morales y politicas, que tan bien
le cuadran estos principios, que no son otros que
las leyes eternas de la humana naturaleza, a los
habitantes del polo como del Ecuador, al atezado
etiope de Tumbuctu como al blondo tudesco de
Viena o de Berlin: por lo tanto, no reconocen espe-
cialidad ni diferencia los exponentes en cuanto a
la aplicaci6n en su favor de los once articulos pri-
meros, que son y deben de ser la tabla de derechos
de todo espafiol, habite o nazca donde naciere o
habitare, pues tan espanol es el eatalan o andaluz
que negocia o siembra en Cuba, como el que hace
otro tanto en Barcelona o en Cadiz: s6lo un irra-
cional querr. de buen grado privarse de sus natu-
rales exenciones por el mero hecho de pasar el mar.
En cuanto a la planta de la ley colonial, que se
reduce a arreglar el sistema de la representaci6n
political en la misma colonia, los exponentes con
el respeto debido la acompaian en papel separado
a esta representaci6n, para facilitar a V. M. su lee-
tura y examen (1).
Han procurado sobre todo alejar de los cuerpoq
o diputaciones provinciales y de los colegios elec-
torales a todos los individuos que no ofrezcan por

(1) Por desgracia no se ha encontrado este plan en
los manuscritos del senor Del Monte.-(Nota do V. M.
y M. en la Revista Cubana, t. V, p. 67),
a t


91








Esctrros


su posici6n social o sus cuantiosos bienes una firme
y poderosa garantia de moderaci6n y de orden al
gobierno de la metr6poli y a la tranquilidad de
la isla; por eso se ha sefialado tan alta la cuota
euya propiedad debe constituir la capacidad elec-
toral. En la misma asamblea, que se hallarA de
este modo compuesta de los peninsulares mas ricos
y de los cubanos mas aristocratas, tendrs por pre-
cisi6n la corona en su favor las mayores simpatias,
pues ya se sabe Io fuertes y naturales que son los
instintos monarquicos en las corporaciones cons-
tituidas de este modo; con lo cual se consigue ade-
mAs imprimirles, en vez de aquel ardor inquieto
e insatiable que distingue a las reuniones delibe-
rantes en que entra en mayor grado el elemento
democrAtico, un caracter, por el contrario, conser-
vador y represivo de los impetus ciegos populares
que pudiera haber jamAs en la colonia. Y esto no
se lograria de ninguna otra manera con el regimen
desp6tico. Y he aqui como es cierto lo que los
exponentes afirman mas arriba, a saber que con
instituciones liberales se aseguraba ms racional-
mente la uni6n y dependencia de la isla con la pe-
ninsula.
Ha parecido tambien muy del caso a los expo-
nentes sefalar en la ley orgAnica que ha de regir
esta isla, el canon que cada aflo deben tributar en
reconocimiento, feudo y pleitesia a la corona de
Espana sus provincias ultramarinas de Cuba. Ya
que la naci6n espafiola como madre solicita presta
su arrimo, su bandera y la soberana protecci6n dQ


92








DOMINGO DEL MONTE


sus eyes a su hija, justo es que 6sta le pague en
millones de pesos su bondad. Con eso rescata tam-
bien la colonial el derecho que le pertenece de ea-
minar los presupuestos anuales de los gastos de
administracidn de la isla que debe ofrecer a la san-
ci6n de su cabildo el gobernador general, y salvar
igualmente el no menos importante fuero de in-
tervenir en el arreglo de sus contribuciones, sin lo
cual se echaria abajo una de las principals bases
de la libertad political de los espafioles.
En lo demas se ha seguido el espiritu de la Cons-
tituci6n metropolitan, y para mas conservar la
armonia, la union y dependencia con la madre pa-
tria, no se ha juzgado prudente cortar del todo los
lazos politicos que en las 4pocas constitucionales
anteriores reinaban entre aquella y las colonias
por medio de sus diputados. Se refieren los expo-
nentes a los apoderados que debe nombrar el cabil-
do provincial para que representen ante el gobierno
de V. M., en sus Cortes y Consejos, los intereses y
derechos de la Isla. Como que esta queda por mu-
chos puntos dependiente de las determinaciones de
V. M. y de su gobierno, como tambien de las Cortes
nacionales, es muy conveniente pars entrambos
paises que haya siempre en Ia capital del reino
personas instruidas de los asuntos pendientes, que
den informs exactos y veridicos al gobierno y a las
Cortes, cada vez que fuere necesario, de Io que se
desee saber acerca de Ia isla. Con eso no se repe-
tiran las crueles y ridiculas equivocaciones que en
el regimen anterior se padecian en las secretarias


93








EsCRITOs


de los ministerios de Madrid al expedir 6rdenes y
pragmiticas reales para la gobernacion de las
Indias.
Aqui dan punto los exponentes a esta ya dema-
siado larga representaci6n. De nuevo protestan
que no ha sido su animo al extenderla el faltar en
1o mis minimo al profundo respeto que todo sdb-
dito leal debe a sus augustos soberanos. Por (1
contexto, al contrario, del presente memorial, exten-
dido con toda la franqueza y mesura que inspiran
la magninima justificaci6n de V. M. y la honradez
politica, que no es otra por cierto que la moral de
los ilustres consejeros que la asisten, se palpa que
los que abajo firman. tanto como gozar de su li-
bertad espanola del siglo xix, aspiran a mercer
tambi6n el glorioso timbre de espafoles, y a per-
petuar para siempre en Cuba la uni6n v el domi-
nio de la madre patria.
Habana 1838.


94











IV


Cartas Politicas

(Segunda 6poca: 1838-1839)

AL REDACTOR DE "EL CORREo NATIONAL"
DE MADRID

Habana, 4 de mayo de 1838.
Muy sefor mio: Tengo a la vista su apreciable,
fecha 12 de febrero nltimo, que es el duplicado de
otra, cuya principal no ha llegado a mis manos,
como tampoco la suya de 29 de diciembre a que
alude, ni los prospectos de El Correo National, ni
las instrucciones para desempefiar mi correspon-
dencia. alas, aunque carezco de los preliminares
necesarios para former idea del color politico que
tenga su peribdico de usted, desde luego acepto el
cargo de su corresponsal para 61, porque ya por
los articulos que he visto en la Revista Europea,
y en El Espanol, y por el espiritu de estos dos pa-
peles, se conoce que usted pertenece a una escuela
sana de politics, y sobre todo, que procede usted
de buena fe, que es Lo que yo he de menester parn
que me entiendan, sean mis oyentes y aun mis
contrineantes del partido que fueren. Asi, pues,
prometo a usted solemnemente remitirle por todos







6BCMTO S


los correos mensuales una relacion circunstanciada,
veridica e impartial de lo que pase por estas remo-
tas tierras, advirtiendole a usted que mi carActer
es flemftico y aunque mi coraz6n a las veces pal-
pita algo acelerado, sabe obedecer humilde a las
decisiones que, con prolijo conocimiento de causa,
pronuncia mi juicio. Hago a usted esta adverten-
cia, aunque huela a pueril personalidad, porque
habra ocasiones en que tales eartas recibiri usted
mias, que las juzgari exageradas en sus conceptos,
midi6ndolas por la comin cala y cata, que por Eu-
ropa y aun por Espafla se estila, sin hacerse us-
ted cargo que no hay tantos grados de diferencia
en la latitud y temperatura de estos hirvientes cli-
mas y los templados, como los que nuestros mili-
tantes abuelos y nuestros mezquinos hermanos ban
logrado establecer entre la cosa pnblica de ald y
la de acd. En esta virtud y aceptando rambi n las
seguridades que usted me ofrece respecto al se-
creto y discreci6n que exijo para mis comunicacio-
nes por las causas que usted prudentemente me
indica, empecemos desde hoy nuestra correspon-
dencia.
En el mismo correo en que 4sta, iran tambien
varias representaciones a S. M. dandole las gracias
por la sabiduria y oportunidad con que confiri6
el mando de esta isla al teniente general don Joa-
quin de Ezpeleta, pues que consideran esta medida
como preludio a otras de mis transcendencia en
el orden politico y civil, que influirin en la felici-
dad de los habitantes de Cuba y en la uni6n per-


6







DoMINGO DEL MONTE


petua de estos con la madre patria. La parte mas
granada del vecindario de la Habana por su rique-
za, su situaci6n social y su capacidad, ha firmado
estas exposiciones, figurando en ellas los nombres
de las primeras familias del pais, como son: O'Rei-
Ilys, Pedrosos, Herreras, O'Farrills, Montalvos,
CArdenas, Penalveres, los generates Lemaur y Ca-
daval, europeos de nacimiento, como lo son tam-
bi6n los senores Conde la Reunion, Aldama, Ma-
tiartu y otros opulentos capitalistas, que a fuerza
de trabajo y de economia son hoy envidiables ejem-
plos de lo que puede alcanzar el hombre con el
ejercicio constante de estas dos virtudes: el Ayun-
tamiento, la Real Pontificia Universidad, la Real
Junta de Farmacia, la mayor parte de los aboga-
dos de este foro y los ayuntamientos de Guanaba-
coa, de Bejucal, de Giiines y Santa Maria del Ro-
sario, uniendo sus sentimientos de lealtad y patrio-
tismo ilustrado con los de los vecinos de la capital,
representan tambi6n respetuosamente a S. M.,
agradeciendola con entusiasmo el nombramiento de
capitan general que ha hecho en el senor Ezpeleta,
y esperando de su Real benignidad y de la justi-
ficaci6n de su gobierno, el mas pronto y expedito
otorgamiento de las eyes especiales que han de
regir racionalmente esta isla.
Manifiesta de un modo tan inequivoco este pue-
blo sus ideas para desmentir las descaradas aser-
ciones de algunos enemigos suyos, que, usurpando
su nombre, en una tumultuaria exposici6n que hi-
cieron al excelentisimo senor don Miguel Tac6n, al


97








ESCEITOS


entregar el mando de la isla a su sucesor, no duda-
ron afirmar que S. M. y su gabinete andaban equi-
vocados o enganados en cuanto a puntos de go-
bernaci6n colonial, y renegando del privilegio que
tiene todo ser racional de ser gobernado con razon
y justicia, califican, sin conocerlas, de peligrosas
para la isla de Cuba las instituciones que S. M. y
los varones entendidos que andan en esto, le pre-
paran; como si la isla estuviese en la luna y sus
habitadores no perteneciesen a la humanidad in-
teligente y libre.
Mucho convendria que se publicasen en los pe-
ri6dicos de Madrid ambas exposiciones, a saber, las
que una facci6n exaltada y revolucionaria hizo al
general Tac6n, en la que, quitando diez o doce
nombres de negociantes honrados, que es una ano-
malia el verbos con tanta ofuscaci6n bajo bandera
tan ruin, hicieron la apoteosis de la arbitrariedad
y del poder absoluto, ejercido por uno solo, en
nombre de una minoria insolente y ariscada, y la
respetuosa y sentida que el verdadero pueblo de
la Habana eleva a S. A. dandole a entender con
delicadas reticencias y frases comedidas, que el
bien mis grande que puede esperar de la Real
munificencia y de la sabiduria del Congreso es-
pafiol es el establecimiento aqui del imperio de la
justicia y de la inteligencia, formulado en una Ley.
Por lo demAs, esta ciudad y el resto de la isla
siguen como siempre en complete tranquilidad:
s6lo en el departamento del centro, y en las fincas
rurales del gobierno de Trinidad ha habido algu-








DOMINGO DEL MONTE


nos movimientos de rebeli6n de parte de los escla-
cos negros (1). Dicese que ban cometido asesinatos
horrorosos en ]a comarea, y han sembrado el te-
rror por toda elfa. El nuevo gobernador de Tri-
nidad, Carrillo de Albornoz, ha tomado medidas
en6rgicas para contener el levantamento y se ha
logrado poner a raya a los levantiscos con la fuerza
armada. Se sospeeha que los esclavos de aquella
jurisdicci6n han sido excitados al levantamiento por
algunos sacerdotes ingleses metodistas, de Jamaica.
No faltarin politicos romos que achaquen la obs-
cura rebelion de estos desesperados negros, y los
filantr6picos pero indiscretos manejos de aquellos
fervidos sectarios de la igualdad cristiana, a com-
binaciones maquiav6licas y profundas del miste-
rioso (para los tontos) gabinete ingl6s; al menos
no dejara de venir esta sandia idea a mhs de cuatro
traficantes de hombres, de los de este comercio y
el de Matanzas.
El general Ezpeleta se va apartando con cordu-
ra del regimen ferreo que le dej6 trazado su ante-
cesor. Ayer se han puesto en libertad nueve indi-
viduos, que desde el mes de julio del aflo pasado
permanecieron presos en la carcel nueva que edifi-
c6 el general Tac6n (de quien pudiera decirse lo
que del senior don Juan de Robres, que fabric un
hospital "y tambitn hizo los pobres"). El motivo
de su prisi6n y de verse condenados a la incomuni-
caci6n mhs rigurosa hasta diez o doce dias antes

(1) No recordamos que ningtn historiador refiera es-
tos levantamientos de eselavos que menciona Del Monte.


99








ESCEITOS


de salir, es decir, hasta que vino el relevo de S. E.
fue una denuncia hecha en un an6nimo contra
ellos. Se les tom6 declaraci6n el 12 de agosto y
durmi6 la causa en la cruel carpeta del asesor pri-
mero interino del gobierno, hasta que pasando a la
Comisi6n Militar el 30 de marzo, este tribunal, con-
vencido de la inocencia de los acusados, acaba de
sobreseer en ella, y declararlos indemnes y libres
de todo cargo: bien que no por esto se les han da-
vuelto las diez onzas de oro que a cada uno de
ellos cost6 el carcelaje, a raz6n de 6 reales de plata
diarios.
En los peri6dicos de 6sta vert usted la instala-
ci6n de la Junta de Subsidio para facilitar el cobro
de los cincuenta millones de reales de vell6n de
contribuci6n forzosa que nos ha impuesto el Con-
greso madrilelo. Esta medida, que en otra 6poca
hubiera llenado de consternaci6n a toda la isla,
ha sido recibida hasta con alegria en la presente,
en que propietarios y hacendados que la han de
pagar esperan con ansia un C6digo colonial que
les asegure sus derechos politicos y civiles y ci-
mente sobre bases s6lidas la riqueza y prosperidad
cubanas, que estin boy en el aire. "Como vengan
esas leyes, deseadas, dicen, iran no s61o esos mi-
Hones, sino cincuenta veces mas, para librar a nues-
tros hermanos." 1 Ojala que los habiles estadistas
que dirigen boy la nave de nuestra patria sepan
aprovechar estas felices disposiciones!
Adios, amigo mio: para ser la primer no deja


100 i







DOMINGO DEL MONTE


de ser larga la que ha tenido el honor de dirigirle
su atento y seguro servidor.
GONZALO FERNANDEZ DE OvIEDo (1)


AL REDACToR DE "EL CORREO NATIONAL
DE MADRID

31 de mayo de 1838.
El estado del pais no ha variado despu6s de mi
Altima (2). La nnica novedad que ha habido es la
circulaci6n de un pliego impreso con el titulo de
Carlismo en Cuba, copiado de El Tiempo de Ca-
diz, y otro articulo sobre las ocurrencias de la
partida del general Tac6n de la Habana. Se
dice que dicho pliego se ha impreso en Nueva
Orleans: en 6ste nltimo se habla con bastante cla-
ridad del referido general, del brigadier Velazco
y de otros a quienes se acusa de fautores de la tira-
nia del primero. Se cuenta que los agraviados se
han presentado al jefe actual de la Isla, quejan-
dose del libelo; se han dado algunas providencias
para averiguar su autor, mas nada se ha con-
seguido hasta hoy, sino prender a dos o tres que
diz que los vendian.
La causa famosa formada al abogado Rojo y a
unos j6venes habaneros que venian de vuelta de

(1) Pseud6nimo que adopt6 Del Monte para estas co-
rrespondencias.- (Nota de V. MORALEs en la Eevista Cu-
bans, t. V, p. 420).
(2) V4ase SACO: Papeles, t. III, p. 175, y Carta de
Saco a J. Luis Alfonso en Doe. para su vida, p 35.


101








102 ESCRITOS


su viaje de Espana (1), a consecuencia de una de-
nuncia dada al general Tae6n por un tal Joaquin
Vald6s, hijo de un fraile v ruffian de profesi6n,
que hoy estf preso en Cadiz por calumniador v es-
tafador, tambi6n se coneluiri pronto, porque la
Comisi6n Militar que se hizo cargo de ella, en los
altinos dias del gobierno estrafalario de Tac6n,
no ha encontrado marito para el procedimiento.
Lo peor es que los delatados han sufrido nueve
meses de incomunicaci6n en ]a carcel pnblica, du-
rante cuyo tiempo se han visto obligados a pagar,
como los otros de que habl6 a usted en mi anterior
y otros mil mAs, euatro y seis reales de plata dia-
rios por su forzado alojamiento. El crime quo
se les achacaba es el de conspirer contra la Metr6-
poli, mandados por el senor Saco, diputado electo
por Santiago de Cuba para las Cortes Constitu-
yentes, sujeto no menos apreciable por su talento
y vasta instrucci6n en las eiencias morales y poli-
tieas, que por la elevacion v honradez de su ea-
racter.
La insurrecei6n de negros de 'Lindad no ha to-
nido consecuencias posteriores.
Remito a usted los dos primeros nhmeros de
El Album, peri6dico en forma de libro que publi-
ca el joven literato habanero don Ram6n de Palma.
El censor se opone a que se le de forma periodis-
tica a estas publicaciones por no atreverse a dar

(1) Los hermanos Prao JOSt y EUSEEIo GUITEAS,
historiador el primero muy distinguido de nuestra politica
y nuestras letras, y el segundo pedagogo notable.








DOMINGO DEL MONTE


permiso el gobierno para empresas de tal clase.
No extrae usted que en esos cuadernitos s6lo se
liable de amor, pues a este estrecho limite esta
reducido lo que produce la aherrojada prensa ha-
banera. El escritor, al tonar la pluma, tiene aqui
que contemporizar, primero, con el censor region,
despu6s con el sota-censor, que es, un oficial mili-
tar de Palacio, especie de visir revisor, y por nlti-
mo con el capitAn general; de manera que es im-
posible que tras este triple filtro de las ideas se
escape ninguna que valga algo, si puede ofender,
no ya al espiritu de las instituciones desp6ticas de
la Colonia, pero ni aun la opinion privada de cada
uno de estos individuos, por mezquina y ruin que
sea. S. S.
GoNzALo FERNANDEZ DE OVIEDO


AL REDACTOR DE "EL CORREO NATIONAL"
DE MADRID

30 de junior de 1838.
Tres correos han llegado de la Peninsula des-
pues que escribi a usted mi primera carta en que,
entre otras cosas, le particip6 la instalaci6n de la
Junta para promover los modos de reunir los dos
y medio millones que las Cortes madrileias, en
que no estamos representados los espaifoles de esta
Isla, la impusieron por via de subsidio para la
guerra. Han venido los trey correos y en ninguno
de ellos se ha recibido ni la mas remota uoticia do


103









EscErros


que se trate en dichas Cortes de cumplir la pala-
bra solemne que se la di6 de formar leyes organicas
especiales para ella, al privarla de la antigua con-
fraternidad de gobierno que mas que todo la man-
tenia enlazada con los pueblos y la Corona de
Castilla: de manera que ha ido por grados
amortiguindose aquel buen espiritu, de que tam-
bi6n habl6 en mi carta, que reinaba entre los ha-
cendados ricos de la Isla al pago de aquella consi-
derable contribucion. Dicen ellos, con la genial
franqueza espafiola que los caracteriza, que no son
eselavos bozales para rendir humildes a los pies de
sus amos gratuitamente el fruto de su industria
y economia, que en cualquier latitud del Reino en
que sean ejercidas, industria y economic de espa-
holes son, y anaden con no menor sensatez y buen
juicio, que nadie tiene derecho de disponer de
riquezas ajenas, ni mucho menos un Congreso re-
presentativo que en tanto tendra facultad de votar
pechos en cuanto represente a los pecheros y que
no alcanzan como esos ardientes tributos o si quiere
sesudos repnblicos de Madrid que rebozan libera-
lismo los unos y justicia los otros, comprenden
tan obtusamente la idea de libertad, o abusan con
tanta avilantez de la fuerza que creen tender, im-
poniendo sobre la poblaci6n cubana que, political,
civil, moral y econ6micamente, vale hoy por si
tanto o mfts que los rhinos de Castilla, Le6n y
Aragon, nada menos que la enorme suma de qui-
nientos millones de reales. Asi es que ningin
resultado ha tenido el empr6stito que ha ideado


104









DOMINGO bEL MONn


aquella Junta y el intendente Conde de Villanue-
va para facilitar el pago de las letras giradas por
el Ministerio de Hacienda contra estas cajas por
cuenta del imaginario subsidio. Ningin capita-
lista tiene ganas de exponer su dinero y lo aven-
tura, porque las garantias que se han ofrecido son
areas, pues que los bienes de los regulares, las
-entas de las aduanas y las cantidades que se co-
leeten para el mismo subsidio, que es la fianza
que ha de responder del emprestito, no tranquilizan
a nadie, porque depende de la suerte veleidosa de
las armas, que si hoy son favorables a la Reina,
manana pueden serlo al Pretendiente. Y como
que estas prestaciones y servicios deben na-
eer espontaneos y voluntarios de los contribuyentes,
los cuales en el arrebato del entusiasmo patri6tico
dan hasta la vida, cate usted que, faltando este,
por las causas referidas que lo han amortiguado
enteramente, todo se vuelve dificultades e incon-
venientes para salir del apuro. Y 1o peor es que
por poco que se apremie a la parte sana y hacen-
dada de la Isla para echarle esta nueva gabela
sobre los ciento cuarenta o ciento cincuenta millo
nes que estrujandola sin misericordia se le sacan
anualmente para Espana (amen de bo exasperada
y ofendida que la dej6 Tac6n), no se yo en lo que
vendra a parar esto. A Io cual agregue usted
que ya estos moradores, a fuerza de habituarse a
contemplar el coco de los negros, con que los han
asustado sus gobernantes para prevenir todo ama-
go de resistencia a su tirania, les han perdido el


105








ES1RP' O8


raiedo al fin y a la postre, principalmente despu6s
que se han convencido de que no est Cuba en las
circunstancias desfavorables para la raza blanca
en que se hallaba Santo Domingo, pues habia
400,000 negros para 35,000 blancos, y aqui tene-
mos 600,000 de los primeros y muy cerca de
500,000 de los segundos, lo cual es muy ventajoso
para 6stos, si se atiende a que la inteligencia y
el poder estin de su parte. El ver a los vecinos
Estados Unidos gozando de ]a mks abierta demo-
cracia con tires millones de eselavos no ha contri-
buido poco para desterrar aquel miedo a los negros
que hasta el reinado de Tac6n fu6 proverbial en la
Isla, porque hasta entonces nunca hizo la exas-
peracion del despotismo aguzar tanto el discurso
en puntos de gobernaci6n y de politica a estos
mansos criollos, que por su caricter desmazalado
y dulzaino mis pareefan hasta aqui hijos de los
indigenas, que de la f6rrea casta de sus antepasa-
dos los conquistadores. Ahora van, sin embargo,
dando algunas sefiales de que son dignos nietos de
Diego Velizquez, de Pinfilo de Narvaez y de tanto
heroico espanol de Castilla y asombro del mundo,
de aquellos que con su valor ganaron la posesi6n
de esta tierra y con su sangre la dejaron en he-
rencia a sus mas remotos descendientes. Digolo,
porque ya al mks lerdo de entre ellos se le vela
indignado al saber o experimentar alguna fecho-
ia de Tac6n y hablaban todos de ella con la santa
e6lera que debe estremecer a un verdadero espa-
po] al sentirse pfrendado por un villano, de mane-


106








DOMINGO DEL MONTE


ta que si permanece aqui un poco de tiempo mis
aquel aborrecido proconsul o si la democracia cie-
ga que por mal hado de Espana preside a su
Gobierno y a su Congreso no muda de direction,
no se necesita ser muy perspicaz politico para an-
tever con certeza en Jo que vendra a parar este
segundo Pern. Mucho de Dios habemos menes-
ter para que no concluya con otra jornada do
Ayacucho.
Pruebas de este espiritu politico, de este senti-
miento intelectual a que van despertando estos
espaioles de Cuba son infinidad de escritos que,
aunque no impresos, porque la tirania de la
censura previa se opone a ello y aun los delataria
por subversivos, corren por el pnblico cual otras
santas generosas protestas contra el regimen des-
p6tico con el que la metr6poli, de pocos aflos ae,
estA tratando a esta Isla. Distinguense entre estos
folletos, uno escrito por un provecto y sabio ma-
gistrado, que tiene sacrificados a su lealtad a Es-
pana sus mis caros afectos e intereses, otro por un
personaje no menos ilustre que cuenta entre sus
timbres el sacrificio sangriento de su nnico her-
mano en las aras de la libertad espafola, y otro
de un habil comerciante nacido en Catalufia, que
a su natural y despejado ingenio, y su sazonada
instruccibn, renne una rara imparcialidad en este
genero de cuestiones (1). Quisiera poder remitir a

(1) En estas fltimas palabras en que Del Monte
describe a uno de los escritores politicos que protestaban
del estado de cosas aqui existentes, creemos ver al ilustrado
catalfln Jaime Badia, amigo y corresponsal de aqu61,
10-i


107








ESCEITOS


usted alguna de estas producciones verdaderamen-
te notables por su rigurosa l6gica y la severidad
de estudios que anuncian en sus autores; pero el
considerar que todos ellos por precision han de ir
a parar a Madrid en busca de luz y publicidad,
me retrae el hacerlo. Advierta usted, adems, que
ya no son mozalbetes descabezados ni gente baldia
y perdularia la que toma a pechos la defensa de
los fueros naturales de la Isla, como sucedi6 en
1822; ahora no se conspira obscuramente, sino
que se habla en todas partes por hombres que
tienen que perder de las injusticias de la metr6-
poli, de su viejo e inconstante liberalismo, hijo de
una escuela inmortal, empirica y desorganizadora,
la cual elevando a dogmas los suefios de Rousseau
y el sensualismo de Bentham juzgan justo todo lo
que consideran iil, segnn la doctrina de 4ste, y
ereen con el otro que en las mayorias populares
esta el principio soberano de todo bien y de toda
justicia. De aqui pasan a conocer estos habane-
ros, esta atropellada minoria, la necesidad que tie-
nen de repeler los agravios que les infiere, a fuer
de mias poderosa, esa revolucionaria mayoria, tan
afincada en el error, que prefiere, como el salvaje
de la Louisiana, emblema de la indole brutal del
despotismo, felizmente formulado por Montes-
quieu, destruir el arbol de una vez y un Arbol tan
frondoso, por coger los frutos, que conservarlo con
esmero para que siempre fructifique.
P. S. Despues de escrita 6sta, se me ha asegu-
rado que algunas casas inglesas de comercio que


108








DOMINGO DEL MONTE


tienen fondos en Jamaica han ofrecido lenar las
condiciones del emprestito. No lo dudo, aunque
carezco todavia de la certeza del hecho; pero los
ingleses son los nnicos que pueden negociar el
dicho emprestito, porque en el poder de su nation
tienen las suficientes garantias para el pago de lo
que presten, sea quien fuere el deudor. S. S. S.
GONzALO FERNINDEz DE OvIEDo.


EL CONDE DE O'REILLY AL MINISTER CONDE
DE OFALIA (1)

Interesado como el que mis por la tranquilidad
de esta Isla, y en su union con Espana, tanto por
los sentimientos hereditarios monarquicos que son
innatos en mi familia, cuanto por el vivo deseo de
conservar mis bienes patrimoniales, todos arrai-
gados aqui, no extrafe usted que me ha.ya resuel-
to al cabo a molestar su atenci6n escribi6ndole
esta larga carta sobre los asuntos pablicos de Cuba.
Porque han llegado en este momento a tal punto
de exaltacion los Animos, por culpa de los errores
politicos, que, respeeto a colonias, como en todo
lo demis, cometi6 el Ministerio de la Granja, que
.temo que nos suceda un fracaso, si la verdad se
ofusea, y no lega, tal cual es, al conocimiento de
usted. Necesito antes que todo la benevolencia de
usted para que disimule mi franqueza: hablo con
(1) Del Monte escribi6 esta carta ajustdndose a las
instrucciones que le di6 el conde do O'Reilly.--(Nota de
V. M. y M. en Revista Cubana, t. V. p. 425).


109








ESCEITO s


un amigo leal v generoso, en cuyo seno pueden de-
positarse confianzas, que dichas en pnblico, quizes
atraerian persecuciones y desgracias.
Ese malhadado ministerio antes citado, para
quien eran herejias las sanas tradiciones politicas
espanolas, anteriores al ano de 1812, y que no tuvo
mis norma en sus providencias que la volunta-
riedad de una democracia bozal y presuntuosa,
crey6, junto con la mayoria de su Congreso, que
podria arreglarlo todo en nuestras islas con los
dos renglones del articulo 29 adicional de la nlti-
ma Constituci6n. Procediendo con desvario pue-
ril, no calcul6 que si tenia verdadera intencion
de cumplir la promesa que en dicho articulo se
hace, se comprometia a improvisar todo un siste-
ma politico enteramente nuevo para las colonias,
y por lo tanto desconocido y ocasionado a pertur-
baciones quizas irremediables; y que si no era su
intenci6n expedir tales leyes especiales, sino suje-
tar las islas de Cuba y de Puerto Rico al regimen
actual, cometia, por otra parte, sin provecho nin-
guno, una atroz e indisculpable injusticia, sem-
brando el descontento en las poblaciones transat-
linticas espanolas, en cuanto se desengafasen
(como va sucediendo) que no tienen que esperar
nada de Espana; y que establecida por nltimo una
especie de heterogeneidad gubernativa entre las
diversas provincias de una misma nacion, hetero-
geneidad que siempre ha producido rebeliones san-
grientas entre unas y otras, porque interrumpe ne-
eesariamente los efectos saludables del sistema rl


110 -








DOMINGO DEL MONTE


centralizaci6n del poder, e introduce un elemento
de diseordia mIs en el cuerpo politico. Ya se ve:
no oia en este particular mis consejos, ni recibia
mIds inspiraciones, que las que alld salian del
sanhedrin liberalesco de la calle de Peligros, y
las que desde acd le enviaba en su correspondencia
confidential y official el general Tac6n. Lejos
de mi la villania de unirme a los que por puro es-
piritu de partido, o por miras interesadas, cargan
a este general de oprobios y dicterios; mas en
honor de la verdad, no puedo menos que confesar
que, si este sujeto fu6 una cspecialidad en esta
Isla como jefe de policia, por su constancia en el
trabajo y la rapidez de sus operaciones, no 4di6
muestra de mucha habilidad politica cuando le
vimos todos sacrificar los mis sanos y mas conser-
vadores principios de gobernaci6n al impetu ciego
de sus simpatias o antipatias personales. De las
primeras se apoderaron con mucha facilidad los
mismos caudillos e individuals del partido exaltado
constitutional del afto de 1820 en la Habana (1),
que mi padre logr6 entonces tener a raya ; 4stos fue-
ron los que le rodearon, y sin que 41 lo entendiera,
los que abusaron a su sabor de Ia autoridad su-
prema, llegando a ser Tac6n nada mis que el ciego
instrumento de ese partido. Este mismo partido
se convirti6 en tirano absoluto, como sucede siem-
pre con todo populacho entronizado; 41 fue quien
erigi6. a Tac6n en una :especie de dietador de-

(1) Alude especialmente al famoso Conde de Villa-
nueva, demagogo ael aio 20 y nawionarie el 34.


11I







1eCior S


ruagogo, al favor del miedo, que lograron aumen-
tarle, de los pretensos insurgentes de la Isla; 61
fue el que estableci6 la persecucion sistematica
contra todos los naturales de ella; el que dictd
desde aqui todas las Reales Ordenes aprobatorias
de los actors mis injustos y mas deseabellados de
Tac6n; y 61 era, por supuesto, el que hablaba en
las contestaciones que daba el general en las con-
sultas de ese ignorante Ministerio; y como era na-
tural entre gentes que profesan unos mismos prin-
cipios, el que encontraba benevola acogida en el
Animo de aquellos otros tribunos, tambien de la
plebe, convertidos por las inesperadas y locas peri-
pecias de las revoluciones en senores y reyes
absolutos de la monarquia. He aqui la verdadera
cave para entender los hechos acontecidos en esta
Isla durante el mando de Tac6n, y que parecerian
contradietorios o imposibles, si no se examinasen
bajo esta luz. Esto explica e6mo, a pesar del abso-
lutismo y la arbitrariedad que era la esencia del
gobierno y del carActer de Tacon, lo adoraba la
plebe ind6mita y revoltosa, de quien era esclavo y
de cuyas ideas era 61 el signo y representante; por
eso le dirigian aquellas representaciones tumul-
uarias suscritas por miles de firmas de turba
advenediza y obscura (1) y encarecian su meri-
to con el estilo enfatico e hinchado que acostumbra-
ba usar la canalla en semejantes casos con sus odios;
por eso iloro su partida tan escandalosamente y

(1) Por to que se ve, esta turba era precursora de
los que mis tarde sarlan voluntarios benemdritos.


112







DOMINGO DE, MONTE


busc6 en aquel momento amargo ocasiones de ven-
garse y saciar su despecho en la generalidad sen-
sata de este culto vecindario.
Este y no otro es (y cr6amelo usted a fe de ca-
ballero) el origen de los errores, tropelias y ade-
fesios que cometi6 el gobierno metropolitano en
la 6poca a que me refiero respecto a esta Isla. Ya
Tac6n se fud, pero ha quedado vigente su sistema,
y todavia, si no se remedia este mal con tiempo,
paede causar grande e irreparables perjuicios a
los que aqui tenemos nuestros bienes, y a los inte-
reses de ia madre patria. Pero "eua] sistema se
ha de seguir?", me dir usted. No creo yo, ni
la generalidad hacendada y juiciosa de Cuba, que
convenga introducir aqui el sistema que ingleses
y franceses siguen en sus colonias: estas aplica-
ciones de eyes de un pais a otro siempre me han
parecido disparatadas y peligrosas: raras veces
convienen, pues siempre son grandes las diferen-
cias sociales que presentan los pueblos entre si.
Somos espaoles, y espanol debe ser el regimen de
nuestras posesiones ultramarinas. Sigamos, pues,
la antigua political de nuestros antepasados: asimi-
lemos en bo mas que se pueda el orden politico de
la colonia eon el de la madre patria: asi se crian
relaciones mas intimas y duraderas que de ningin
otro modo. li opinion es que se gobierne a la isla
de Cuba, que es parte de Espaia, como Espafa
misma. Nada de asambleas ex6ticas a manera de
Cortes en las colonias, para lo cual no estamos
educados aquf: vengan diputaciones provinciales,


113







ESCRITOS


ayuntamientos electives y diputados a las cortes de
la madre patria: todo esta en que la base electoral
sea lo mais aristoeritica possible; es decir, que se
sefiale por ejemplo a la capacidad de los electores
treinta afios de edad y cincuenta o cien mil pesos
de capital, y asi sucesivamente. En esto puede
entrar el cumplimiento del articulo adicional de Ia
Constituci6n, formtindose leyes especiales de elec-
ciones para Cuba y Puerto Rico. Lo que puedo
decir a usted en favor de este plan es que aqui
probaron muy bien, en las dos 6pocas constitucio-
nales, las diputaciones provinciales, pues siempre
se unieron al gobierno del capitAn general, y ejer-
cieron una influencia conservadora en el pals, a
pesar del sistema elective vicioso y revolucionario
de aquellos tiempos. Nuestros diputados a Cortes
en esas mismas epocas se distinguieron por su mo-
deraci6n y seso en las discusiones, porque siempre
se sacaron de clases respetables por su riqueza y
conocimientos. Ann la libertad de imprenta nos
aprovech6, a pesar de lo desbocada e insolent que
algunas veces anduvo; lo cual pareceria a usted
una paradoja; pero no hay duda que sostuvo vic-
toriosamente los principios mis sanos de modera-
ci6n political y dependencia colonial de Espafia,
dilucidando con sin par criterio todas las cuestio-
nes que se tocaban con nuestra politica interior; lo
cual contribuy6 grandemente a ilustrar la opini6n
piblica, y a mi parecer, a que no haya experimen-
tado despu6s esta tierra perturbaciones revolucio-
narlas, aun en medio de las tiranicas con que Ta-


114








DOMINGO DEL MONTE


c6n y sus anurquicos mantenedores oprimieron esta
isla. Y si tales beneficios experimentamos de aquel
orden de cosas, aun teniendo en contra la perver-
sa ley electoral que nos regia, la flojedad del po-
der military en aquella epoca, las intrigas de las so-
ciedades secretas y del desenfreno de la imprenta
, que no debi6ramos esperar hoy, en que han va-
riado tanto las circunstancias de esta isla y de Es-
pafia, y en que los adelantamientos de la ciencia
social tienden a dar a los gobiernos representati-
vos una base firme, cual lo es la justicia, madre'del
orden, y fianza segura de la paz y de la tranqui-
lidad de los pueblos?
Gua'nabaeos, 30 de agosto de 1838.


A DON ALEJANDRO OLIVAN

5 de octubre de 1838.
Por su favorecida de 28 de agosto que tengo ala
vista, me he impuesto de bo mucho que esti costan-
do a usted hacer triunfar la causa de la justicia
en esa Corte, y Io que mis dolor me ha causado,
de las ealumnias insultantes con que bo ultrajan.
El conde de Fernandina por una parte y don Jos6
de Arango por otra han logrado ya reunir entre
Los hombres de honor y de juicio que mss conocen
la necesidad del triunfo de usted en la lucha que
ha emprendido, -una cantidad que a estas horns
debe estar a disposici6n de usted. Tanto el uno
eomo el otro recaudador han evado por objeto


115







ESCITOS


santo de esta colecta y de su remision a usted la
defensa de su patria vilmente conculeada por un
bArbaro, y como usted es el inico hombre de en-
tereza y generosidad que en la peninsula ha ma-
nifestado dulces y generosas simpatias por nosotros,
a usted le mandamos, como antes a nuestro legitimo
apoderado y defensor, las expensas necesarias para
llevar a cabo su patri6tica mision. Tiene, pues,
la remesa de este dinero un caricter tan puro y
sagrado, que yo no dudaria, siendo usted, el pu-
blicarlo en todas partes y propalarlo de prop6-
sito con cierta hidalga y bizarra presunci6n, por
merecer asi, nada mis que por el afecto de una
noble gratitud, la confianza de todo un pueblo, que,
a pesar de gemir en la opresion, aun conserva los
rasgos primitivos de la buena raza espafiola de que
desciende.
La residencia del ex general que mandaba esta
plaza como si estuviera en estado de sitio, va sien-
do mats borrascosa de lo que pensaran o quisieran
sus parciales. Al principio lograron atemorizar
a los miles de agraviados que iban a presentarse,
sembrando mafiosamente por el pueblo la especie
de que en Madrid se esperaba incesantemente a
Tac6n i para encargarle (rises tenentis) la presi-
dencia del Consejo! Luego dijeron que en lugar
de la presidencia no habia querido escoger sino la
secretaria del despacho de gobernacion, pero con
el conque de agregarle el despacho de nogocios de
Ultramar; y por nltimo, que el conde de Luchana
lo llamaba con empeflo para que se echase a pe-


116







DOMINGO DEL MONTE


chos el ministerio de la Guerra. Pero nada de esto
ha valido, ni tampoco cierta parcialidad que se
nota de parte del senor juez, y que es de sospe-
eharse raeionalmente por la intima amistad y res-
peto con que trata al representante aqui del resi-
denciado. Mss de 50 son ya las demandas de
agravios contra S. E., Jo cual ya es circunstancia
muy notable, pues nunea, en ninguna residencia de
ningnn otro capitAn general, ban sido tantas ni
tan graves; pero Jo que si admira y debe llamar
fuertemente la atenei6n de la gente sensata y pen-
sadora de Madrid, sea del partido que fuere, es que
hasta nuestro mortal6n y eminentemente conservar
dor ayuntamiento hereditario que para nada se
mueve, se ha presentado tambien ayer contra an
presidente, a quien Cadi, siete cargos le hace (1).
1 Animo, amigo mio Acu4rdese usted que es ara-
gon4s, es decir, firme a par de honrado, justus ac
tenacem, y acu6rdese ousted tambien, que en la isla

(1) Son estos:
19 La construcci6n del malec6n de la calzada de is
Reins.
29 La traslaei6n de la Fuente de los Leones del paseo
de extramuros pars llevarna al paseo que construia Tac6n
cerca del Castillo del Principe.
39 La contrata del Mercado.
49 La compra de una mAquina de triturar piedras, sin
la competente autorizaci6n.
59 La vents de lon terrenos de in Ci6naga.
69 El nombramiento de comisarios de barrios; y
79 El nombramiento de un defensor del Ayuntamiento
que 1. impuso arbitrariamente.-(Ntas de DEL MoNTE).


117








118 ESCRITOS


de Cuba hay corazones de hombres que palpitan
al oir el nombre de Olivan; y palpitan de admira-
ci6n por sus virtudes y su sabiduria, de gratitud
por su generosidad. Entre 6stos puede usted con-
tar muy particularmente con el de su afmo.-D. DEL
MONTE.


S













V


Datos y consideraciones sobre el estado de la
Iglesia, de la esclavitud y de la poblaci6n
blanca y de color en Cuba en 1838-39.

1

INTERROGATORIO DE 120 PREGUNTAS (1) QUE
SOBRE EL ESTADO ECLESIASTICO DE LA ISLA
DE CUBA ME HA ECHO MR. ROBERTO RICARDO
MADDEN, JUEZ DE LA COMISION MIXTA POR
TNGLATERRA.-NOVIEMBRE DE 1838 (2).

Pregunta 18 *Cudntos obispados hay en la isla
de Cuba?
Respuesta.-Uno en ]a Habana y un arzobispo
en Santiago de Cuba.
'2. iEl de Santiago de Cuba es superior en ran-
go al de la Habana? *
-Si lo es, por ser metropolitan; pero tiene me-
nos rentas: en lo contencioso son reeprocas las
apelaciones de uno a otro Prelado.

(1) No contest6 ms que hasta La pregunta 89, dejan-
do sin responder aquellas que no pudo por falta de datos
o porque era preferible dejar su averiguaci6n a otros in-
dividuos no tan vigilados como 41.
- (2) V6ase en relaci6n eon este interrogatorio la earta
de Madden a Del Monte en Cent6n Epistolario, t. II, p. 225.








Escarros


3. jCdmo se administra hoy el de Santiago de
Cuba?
-En lo espiritual por un cura y en lo contencio-
so por un clerigo particular, hasta que lleg6 el se-
nor arcediano de Toledo, doctor don Juan Pa-
checo, prebendado de Espana, como gobernador del
arzobispado, con el goce de 5,000 pesetas.
4. *Como el de la Habana?
-Por el arzobispo de Guatemala, residente en
la Habana, expulsado de su iglesia por aquel go-
bierno, y que ha obtenido por bula de S. S. facul-
tades para gobernar la administraci6n de esta di6-
cesis, como si fuera obispo propietario.
5. jEl nombramiento de dstos estd sujeto a la
aprobacidn del Papa?
-La corona de Espana tiene derecho de nom-
brar obispos, las cuales los confirm despues e1
Papa.
6. 1 Cudl es la renta del arzobispo de Cuba?
-30,000 ps. en renta decimal y cuarta obven-
cional.
7. jCudl la del obispo de la Habana?
-Llegaba a 80,000 ps., pero hoy asciende solo a
50,000: ha bajado la rental porque se ha disminui-
do el dinero, que es de donde se saca aqu6lla.
8. jEn sede vacante, quin cobra o se aprovecha
de la renta?
-La Corona.
9. gQud parte toca al Estado de la renta del
de la Habana?
-La renta del obispado se compone: 1* de una


180








DOMINGO DEL MONTE


parte de los diezmos, y 20 de la rental llamada ob-
vencional, la cual se saca de las obvenciones o de-
rechos parroquiales de bautizos, casamientos, etc.,
de nada de esto toma parte el Estado.
10. j Cudntas parroquias hay en la isla?
-En el obispado de la Habana 117, y en el arzo-
bispado de Cuba 38.
11. gCudl es el nimero del clero regular?
-En 11 de julio de 1837 habia 150 frailes
sacerdotes, 19 coristas y 65 legos, por todos 234.
12. gQu6 sueldo les tiene selialado el Estado?
-Ninguno, porque se mantienen de las rental
de sus conventos.
13. gLos diezmos se consideran todavia como
impuesto legal?
-Si.
14. jHan sido abolidos por las Cortes?
-Se ha discutido con acaloramiento su abolici6n
por las Cortes de 1838; pero se determine que to-
davia se cobrasen en la peninsula los del presente
ano.
15. gCudndo se han abolido?
-V4ase la anterior respuesta.
16. iSe extiende la abolicidn a esta isla?
-Sospechamos que aunque definitivamente se
supriman en la peninsula, por ahora no se exten-
dera a esta isla su abolicion.
17. jA cudnto asciende la suma total de los
diezmos?
-A 416,000, segfin Sagra: su repartici6n se
hace asi : la 94 part se consign al sostenimiento


121









ESCRITOS


de hospitals por la Real Hacienda, a la cual toca,
ademAs, el diezmo de la mejor finca de cada pa-
rroquia, a que se da el nombre de casa excusada:
el resto se divide en dos mitades, una para la Real
Hacienda y otra para el obispo, canonigos y curas.
18. gSe extiende el cobro del diezmo a toda cla-
se de productos agricolast

19. 1El clero regular recibe algin estipendio
del Estado?
-Vase la respuesta de la 12.
20. j Cudntas catedrales se sostienen en la isla?
-Dos, una en Santiago de Cuba y otra en la
Habana.
21. 6El clero recibe derechos por bautizar, en-
terrar y casar?
-Si
22. gCuanto por un bautizo?
-6 reales de plata.
23. gCudnto par un entierro?
-7 pesos 4 reales, con derechos de sepultura y
la misa del alma.
24. ICudnto por un matrimonial
-Desde 5 pesos hasta 40 6 50, segin sean las
dispensas.
25. jQu4 parte toca al cura de estos derechosO
-La cuarta parte.
26. iQue se hace con el resto?
-El resto se reparte entre el obispo, el sacristan
mayor, que es un clerigo coadjutor del cura, y
la fabrica.


122








DOMINGO DEL MONTE


27. gBasta el clero regular par las necesida-
des religiosas de la poblacidn?
-Si, porque las necesidades son pocas.
28. gC6mo se provee el clero regular inferior?
-En las comunidades religiosas de los conven-
tos se admite al que quiera entrar, si lo consideran
de buena nota, pues, aunque sea bastarde o de
obscuro nacimiento, queda regular y libre de las
censuras eclesidsticas. Las monjas, al menos las
de Santa Clara, exigen en las aspirantes al velo
limpieza de sangre.
29. gCudnta es por t6rmino medio la renta de
un individuo del clero regular?
-La renta de un fraile (que es lo que entende-
mos por individuo del clero regular, pues los c16-
rigos pertenecen al clero secular) es de 250 a 400
y aun a 600 pesos al aio, segnn las rentas genera-
les de sus conventos: las de un cl4rigo, segnn sea el
capital de sus capellanias, pues nadie puede orde-
narse de sacerdote sin poseer un capital, acensua-
do, de cuyos products deba mantenerse y este ca-
pital es lo que se llama capellania; a menos que
no se ordene para ir de cura a alguna parroquia,
o capellfn algnn regimiento o castillo, y entonces
se llama cura o capellan castrense. Por termino
medio tiene 25 a 30 pesos mensuales; los curas, de
800 a 1,000 pesos al anlo, los aan6nigos medio-ra-
cioneros 2,000, los racioneros 3,000, los can6nigos
4,000, las dignidades 4,500 y el dean 6,000.
30. g Que especie de influencia recomienda a un
clkrigo para obtener un curato?


11-1


123








ESCRITOS


-Las relaciones e influjo de 4stos para con el
obispo.
31. Estdn los citrigos sujetos a la jurisdicci6n
civil ordinaria?
-No, estAn sujetos a la eclesiastica mientras vi-
ven, pues cuando mueren, conocen de sus testamen-
tos los tribunales ordinarios civiles.
32. gHay leyes recientes que ataquen bajo este
respecto sus privilegios?
-En Espana, si, pues se les ha privado del de-
recho de ser electos diputados en el Congreso.
33. gHay delitos eclesidsticos sujetos al cono-
cimiento del tribunal civil?
-No; los crimenes que un eldrigo comete como
hombre son los que estAn sujetos a ese conocimiento.
34 y 35. gEs compatible en algtn caso la profe-
sion de abogado con la de sacerdote?
-Si, mas el clerigo-abogado no puede conocer
en to civil en causas criminales, mas si puede de-
fender y conocer en ellas en el tribunal eclesiistico.
36. gCudntos frailes hay en esta isla?
-V6ase la respuesta 11.
37 y 38. jLos monasterios tienen tierras entre
sus propiedades? gA cudnto asciendent
-Si, las propiedades territoriales, asi urbanas
como rdsticas, de los conventos de frailes y mon-
jas en la isla, ascienden a 3.652,685 pesos en que
los estimaron los mismos, en 11 de junio de 1837;
y 3.500,000 pesos en que ademas pueden muy bien
estimarse los conventos mismos: suman 7.152,685.
39. gTienen esclavos?


124








DOMINGO DEL MONTE


-Los frailes de Belen son los unicos que tienen
un numero considerable de esclavos en un ingenio
de fabricar azncar.
40. lCudl es la orden mds rica entre las reli-
giosasI
-La de Belen.
41. gTienen algan merito particular las biblio-
tecas de los conventos?
-No, se componen de libros de teologia esco-
lastica.
42. ISe ha recibido alguna orden para su su-
presidn?
-Si; pero el general Tac6n se opuso a ella, con-
siderindolos, erroneamente, de gran influjo en el
pais.
43. gSe ha procedido a su cumplimiento?
No; pero de sus bienes se van a rematar hasta
la cantidad de dos millones de pesos, para ilenar el
subsidio de guerra para Espana.
44. gSe han secuestrado sus bienes?
-Si; todas sus propiedades se hallan entredichas
por Real Orden de 20 de diciembre de 1836, comu-
nicada por estas autoridades a todos los escriba-
nos en febrero de 1837.
45. gLos franciscanos tienen bienes raices?
-No; los suyos se componen de capitales a cen-
so, impuestos en favor de sus conventos por limos-
nas para misas, fiestas, etc.
46. Al gobierno de qu6 iglesia estdn someti-
dos los frailes?
-A sus respectivos superiores conventuales.


125








ESCRITOs


47. jCudntos conventos de monjas hay en la
isla
-Cinco: cuatro en ]a Habana y otro en Puerto
Principe.
48. jCuintas religiosas hay en ellos?
-126 profesoras y 9 novicias, en julio de 1837.
49. gPueden salir del convento despues quo
entrant
-Despues que profesan no pueden salir del
convento.
50. g Tienen alguna suma sefalada pars entrar
en ellos?
-Si, 3,000 pesos de dote cada una; mas se ad-
miten gratis algunas.
51. gPertenecen a la alta clase las que entrant
--Antes eran las que mis entraban; mas ya no
secede asi. Vase la respuesta 28.
52. gHay escuelas de niias en los monasteries
de monjas?
-Se establecieron en todos, de monjas y frailes,
para los dos sexos, por reales 6rdenes expedidas
desde 1824 hasta 1826; pero hoy s6lo quedan para
nifias en las Ursulinas, y para varones en Belen,
las cuales se sostienen por ser del Instituto especial
de estas 6rdenes.
53. gHay algiin convento de hermanas de la
Caridad?
-No.
54. jSon muy ricos estos conventos?
-Si; porque las dotes de las religiosas van que-
dando pars fondos.


126







DOMINGO DEL MONTE


55. jPoseen esclavos?
-Algunas monjas ricas tienen esclavos para su
servicio.
56. gCudl es el mds rico de los conventos de
monjas?
-El de Santa Clara.
57. gAlguna part de las rentas decimales se
aplica a escuelas?
-Ninguna.
58. gLos pobres, los ancianos desvalidos y los
ciegos tienen algin derecho a ellas?
-Las rental asignadas al obispo se le entregan
para 6ste y otros objetos piadosos. Segin sean sus
ideas y sentimientos, cumplen mas o menos bien
con este deber.
59. gHay escuelas gratuitas costeadas por el
clero?
-Ninguna.
60. jCudl es el nrnimero de las iglesias en esta
isla?
Parroquias .................. 155
Monasterios de monjas......... 5
Monasterios de frailes......... .11
Total.......... 171
61. gCudl es el nimero de sacerdotes?
-En la di6cesis de la Habana-los .siguientes: y
en Santiago "de Cuba
Curas ................. 117 38
Cl6rigos y frailes ...... 150 50
Saeristanes mayores .... 55 15 425


121








ESCEITOS


62. jCudl es la poblacidn de la isla?
-Segnn las notas del coroner Valcour, en el
mapa de Vives, era en 1830 de 775,195 almas.
63. 1 Cudl es la proportion del clero con la po-
blacidn?
-Un sacerdote para cada 1,824 almas.
64. gEs de la incumbencia de los pdrrocos ru-
rales el visitor las fincas que tienen esclavos?
-Van solanente cuando se les envia a bautizar
o a casar eselavos.
65. iEstdn muy distantes las fincas de las igle-
sias parroquiales?
-Si; porque hay curatos que tienen ocho leguas
de jurisdieci6n parroquial.
66. iAcostumbran los esclavos a asistir a los
divinos oficios?
-En los ingenios, no; en muy pocos cafeta-
les, en los sitios, cuando se hallan pr6ximos a la
iglesia se suele permitir a los esclavos que vayan
a la misa los domingos.
67. ISe da alguna instruccidn de la doctrine
cristiana a los esclavos en las fincas?
-No; en tiempo que no es de molienda, se suele
rezar el rosario en los ingenios, y esta es la inica
prdetica religiosa que tienen: en cuanto a instrue-
ei6n en la moral y en los dogmas del Cristianismo,
ni los amos la tienen.
68. j Tienen los curas libre entrada en las fin-
cas?
-Los curas tienen obligaci6n de reconvenir al
amo por sus faltas en la ensenanza de la doctrina


128








bOMINGO DEL MONTE


y la observancia de los mandamientos de la iglesia;
pero ninguno se mete en esto.
69. jEs muy comin que los clerigos tengan fin-
cas de osclavos?
-Si; los mias las tienen y tratan a sus eselavos
lo mismo que los demis habitantes de la isla.
70. gSe sabe si Fray Bartolomd de las Casas
obtuvo sancidn eclesidstica pare la importacion de
esclavos?
-Vease la vida de este var6n, escrita por Quin-
tana, en su tercer tcmo de Espanoles cilebres. Le-
jos de pedir sanci6n eclesiastica de su error, muy
pronto lo conoci6 y se arrepinti6 de 41.
71. gEl trdfico de esclavos obtuvo la sancion
de alguna bulaf

72. gQu6 Papa la expidid y cudndot

73. jEl uso de la esclavitud, tiene semejante
sancidn7

74. gAlgin concilio la ha sancionado? gEl de
Trento la condon o aprobS?
-Siento no poder, por ahora, responder estas
cinco preguntas. Sospecho que hay bula papal
que autoriz6 la trata so pretexto de convertir a
nuestra fe a los esclavos. No creo, sin embargo, que
ningnn concilio, ni menos el de Trento, haya san-
cionado la esclavitud de los negros. Vease cual
era la opinion de los doctos, en Espana, sobre ella,
en el siglo xvi: Domingo de Soto, catedritico de


129








ESCRITOS


Derecho en Salamanca y confesor de Carlos V,
que lo envi6 como teologo al concilio de Trento,
se expresa asi en su obra de Justitia et jure, im-
presa en Salamanca en 1546: "Si es cierto Lo que
se cuenta de los portugueses, que con engafio atraen
a la costa a los infelices africanos, y despues los
embarcan por fuerza, condenandolos a dura escla-
vitud; mi sentir es que ni los que los prenden con
tan inicua violencia, ni los que compran a 6stos,
ni los que los poseen, pueden tener tranquilas sus
conciencias, hasta que los matumitan, aunque no
puedan recobrar ese valor".
75. jEl clero la defiende en general?
-El clero sigue aqui ciegamente el impulso de
las causas morales y politicas que arrastra al resto
de la poblaci6n a defender la esclavitud.
76. gEs satisfactorio el estado de la religion en
esta islal
-No; porque pocos creen, y los que creen son
supersticiosos e ignorantes y corrompidos.
77. gPuede llegar a mayor extremo la indife-
rencia o la incredulidad general?
-Me parece que no.
78. iCual de estos dos males prevalec6, la indi-
ferencia o la incredulidad?
-La indiferencia es mas comnn que la incredu-
lidad, porque por lo regular, la experiment la ge-
neralidad del vecindario: entre los abogados, mn-
dicos y toda clase de gente que aspira al titulo de
ilustrado, es entre quienes mas prevalece la incre-
dulidad.


130








DOMINGO DM MONTE


79. lEn que case tiene la religion mas parti-
darios?
-En la infima, compuesta de negros y mnlatos
libres, como tambi4n en muchas families de lee an-
tiguas de las ciudades principales y de Ia media-
nia, principalmente en los barrios eztramuros de Is
Habana.
80. jProviene aqui la infidelidad de lucubra-
ciones metafisicas?
-Nada de eso: en parte, proviene de In igno-
rancia mis crasa de toda teoria metafisica, y en
parte, de la lectura de los libros de los fil6sofos
franceses del siglo pasado.
81. 'O proviene de investigaciones sobre la re-
ligi6n natural o revelada?
-Mucho menos; aqui no se investiga, por ahora,
mis que el mejor modo de hacer azficar.
82. 10 acaso proviene de alguna preferencia quo
se de sobre el catolicismo, a alguna otra forma de
cultura o adoraci6n?

83. jO nace de los abusos de la administraci6n
de su religion?
-Tampoco. Sin embargo, en estos 6ltimos tiem-
pos, no ha dejado de haber algunos hombres reli-
giosos que al ver que Ia corrupci6n del clero era
la causa principal del estado deplorable en que se
hall la religion en Cuba, han deeado el estable-
cimiento de la Iglesia protestatte, pero esto no
ha pasado de un simple deseo.
84. 40 es consecuencia de la desmoralizacisim


131








ESCEITOS


-Al contrario: la desmoralizaci6n, que es un
hecho complejo, cuyas causas son varias, proviene
en parte de la irreligion, como tambien del des-
potismo politico, de la esclavitud dom stica y de
la ignorancia.
85. gQud influencia tiene6 la esclavitud en la
desmoralizacidn?
-La misma que ha tenido y tiene siempre en
toda sociedad donde la hay: vase el profundo
Tratado de Legislacion de A. Comte, el libro 59
sobre la esclavitud.
86. gPide acaso reform la discipline o la doc-
trina de la Iglesia Catlica?

87. gS6lo lo exige la disciplina?

88. gO requiere rnds que reducirla a su pri-
mitiva sencillez?
-La Iglesia espaflola ha producido sabios te6-
logos que respetando la doctrina evangelica han
tenido bastante independencia para desaprobar
l's abusos de una disciplina que muchas veces des-
truye el espiritu del dogma y desacredita la doe-
trina.
89. gDe que case de individuos debe esperarse
la restauraeidn de la fe?
-En el estado de postraci6n en que se encuen-
tran los jefes oficiales del catolicismo no veo mns
remedio que predicar la fe en los peri6dicos. Nues-
tros sacerdotes son, por lo regular, inmorales, hom-
bres ignorantes, sin entusiasmo por su santa mi-


132








DOMINGO DEL MONTE


sion, indignos de entrar en el templo, de donde
debieran ser arrojados porque no van a e1 mhs
que a profanarlo. Hay algunas excepciones.
(Bevista Cubana, t. IX, p. 63-72).

2

INTERROGATORIO DE MR. R. R. MADDEN, ABSUEL-
TO POR MI EN 17 DE SEPTIEMBRE DE 1939, SO-
BRE LA ESCLAVITUD EN CUBA.

Pregunta V iCudndo tuvo efecto en Cuba por
primera vez la sugestidn de Fr. B. de las Casas
en favor de la introduction de esclavos africanos?
-En 1523 o 24 se introdujeron de Espana 300
negros, y es probable que antes viniesen de la Isla
espanola, que ya los recibia desde 1500 para el
laboreo de sus minas.
2. gCudntos negros bozales de Africa esclavos
se han introducido desde aquel tiempo hasta la
(poca presente en Cuba?
-De 1523 o 24 hasta 1763 ......... .60,000
De 1764 a 1789 .................... 30,875
De 1790 a principios de 1821 por el
puerto de la Habana ............ 240,721
En la misma fecha por otros puertos,
e introducidos por contrabando, y
por omisi6n de las Aduanas ...... 60,180
391,776
Esto, segnn los datos reunidos por don
Francisco de Arango y don Jos6 Antonio
Saco. Del ano de 1821 al presente pue-


133








ES CITOS


de prudentemente calcularse que un ano
con otro se han introducido 20,000 ne-
gros de Afica, que en los 18 que van co-
rridos ascienden a ..................360,000
Por todos hasta la fecha......... 751,776
3. gCudntos individuos vivos hay hay en Cuba
de rata negra?
Segnn el censo de 1827: 393,436; pero puede
asegurarse, segdn Saco, que llegan a 500,000.
4. gCudntos de esta raza han peredido en
Cuba?
-481,776, porque llegando a 350,000 los escla-
vos existentes en la Isla, y rebajAndose de 4stos
80,000, que pueden calcularse criollos, quedan
270,000, que deducidos de los 751,776 que se su-
ponen entrados, resultan muertos sin sucesi6n los
mismos 481,776.
5. iCudntos esclavos hay cn Cuba y por qu
censo?
-286,942, segun el censo de 1827: Saco opina
que no bajaban en 1832, en que escribi6 su articulo
sobre el Brasil en la Revista Bimestre Cubana, de
350,000.
6. LCudntos libres de color hay en Cuba, segisn
el mismo censo?
-106,494: segnn Saco, 140,000.
7. jSi parase el trdfico de esclavos, en cudnto
tiempo se calcula que se acabarian los existentes
hoy, suponiendo que no se cambiase el sistema
actual con que se les manejaf


134








DOMINGO DEL MONTE


-Dentro de 20 anos, poco mis o menos; porque
la mortandad ordinaria se calcula en un 5 por
ciento, pues aunque es cierto que en los ingenious
mueren en mayor proporci6n, en las eiudades, en
los cafetales y otras fincas menores es mucho
Pis baja.
8. gEn qui proporoidn estdn los varones con
las hembras en los ingenios?
-En la de 3 a 1.
9. jY en los cafetales?
-En la de 1% a 1.
10. a Cual es la mortandad media en los in-
genios?
-Un 8 por ciento.
11. jEn los cafetales?
--Un 2.
12. aExceden los nacimientos a Las muertes en
los ingenios?
-; Oh, no!
13. gY en los cafetales?
--En muchos.
14. gCud es el precio corriente de un negro
oduito varedn
-De 350 a 400 pesos.
15. 1El de una hembra adultat
-Poco menos de 18 a 21 onzas de oro.
16. jfDe un criollo adulto?
-Si no tiene oficio, vale 1o mismo y aun menos
que el bozal, si se le destina al campo; pero si es
criollo del campo, entonces vale mis.
17. gDe una criolla?


135









ESORITOS


-V6ase la respuesta anterior.
18. 1De un negrito bozal de 10 alios de edadl
-De 150 a 200 pesos.
19. gDe un nino criollo antes de nacer?
-25 pesos, y 50 a los ocho dias de nacido.
20. ILos negros se pagan a plazos o de con-
tado?
-De ambos modos; pero principalmente del
primero, con un aumento de 1% al mes.
21. rCudnto vale hoy un negro en la Costa de
Oro?
-60 a 68 pesos.
22. 1 Cud nto pagan los factores y capitanes por
los negros?
-Los pagan, unos con otros, de 50 a 60 pesos;
varia el precio segnn el punto donde se compran
y circunstancias del mercado.
23. gQu6 efectas se envian de Cuba al Africa
para cambiar por negros?
-Onzas de oro, pesos fuertes, aguardiente de
caia, p6lvora, fusiles, calderos y toda clase de
lenceria.
24. ;Son estos efectos de fdbrica inglesa?
-Casi todos generalmente.
25. dCual es la procedencia de los grillos que
se usan en la trata?
-Los grillos, esposas y demas prisiones que
usaban a bordo los traficantes de Africa para su-
jetar los negros, son de fabrica inglesa. como lo
es casi todo articulo de ferreteria de los que se
introduced en la Tsla.


136








DOMINGO DEL MONTE


26. 4Qu6 nitmero de buques se emplean en el
trdfico de eselavos entre Cuba y Africa?
-De la Habana salen anualmente por tarmino
inedio 36 buques; de Matanzas se despachan de
15 a 20 por varios catalanes y otros.
27. lBajo que bandera navegan estos buques?
-Bajo la portuguesa, casi todos, pues el que de
aqui sale con espanola o americana, se abandera
de nuevo con aqu6lla en la isla de Cabo Verde.
28. iD6nde 6stdn construidos?
-La mayor parte de ellos en los Estados Uni-
dos, principalmente en Baltimore:. tambi6n se
construyen en Regla y Matanzas: sabemos de una
goleta construida en este ultimo punto por cuenta
de unos catalanes, que la bautiz6 el senor Cura,
como si fuera para el restate de cautivos por frailes
de la Merced.
29. jDdnde se aseguran estos buques, y cudnto
se paga por cada cargamento?
-En la Habana antes, por companlias de segu-
ros y segnn las buenas o malas noticias que se tu-
viesen, desde el 25 al 30, 35 y 38 por 100. Ahora
la Compania de la Habana no asegura, y suelen
hacerlo algunos particulars; pero carisimo.
30. jQu4 numero de esclavos puede cargar un
buque con otro?
-La mayor parte de los buques que se despa-
chan en Matanzas son goletas y pailebots, de 70
a 100 6 ciento y pico de toneladas, y 6stos cargan
desde 200 a 400 negros. Salen tanbi6n fragatas
y bergantines que van muy al Sur: de las pri-


137









EScRIToS


meras cargan algunas mas de 800, y de los se-
gundos 500 6 550 negros.
31. gSe sabe de alghn ejemplar de que haya
muerto en la travesia la mitad del cargamento?
-Si, y algo mas.
32. gCudl es la perdida de negros, por tirmino
mnedio, que se sufre en un viaje de Africa aqui?
--Se puede calcular una quinta parte del car-
gamento.
33. fCudi es la ganancia neta de un carga-
mento de 500 negros, desembarcados en la Isla?
-Puede calcularse de 120 a 130,000 pesos.
34. iSi un armador despacha cinco embarca-
ciones, ganard o perderd, si logra escapar unat
-Pierde, porque suponiendo, poco mas o menos,
el valor de einco expediciones para 500 negros a
35 6 40,000 pesos cads una, son 175,000 6 200,000
pesos, y el liquido de una llegada de las cuatro,
se ha visto que no asciende sino a 130,000 pesos o
algo mas; calculando todo aproximadamente.
35. ILas riquezas adquiridas en la trata se
quedan en Cuba, y aumentan el comercio legal de
la Isla?
-Si.
36. gQu6 castigo tiene por las leyes espaiolas
el que es cogido a bordo de un buque negrero?
-El gobierno espafol se reserve en el ultimo
tratado celebrado con la Gran Bretaia, el expedir
una ley penal, la cual anir no se ha promulgado.
37. ;La pena de muerte contribuiria a supri-
mir el trdfico?


138








DOMINGO DEL MONTE


-No sabemos; pero el remedio en ese caso seria
igual a la enfermedad.
38. gTiene el gobierno espanol poder suficien-
le para suprimirlo en esta Isla?
-Sobradisimo.
39. gTiene deseos de suprimirlo?
-Ninguno.
40. 4El gobernador de la Habana y capitdn
general de la Isla tiene instrucciones de su Gobier-
no para suprimirlo?
-Si, pitblicas, cuando el gabinete de Madrid se
ve instigado por el de Londres.
41. gEl general Tacon procure suprimirlo?
-No: fue, al contrario, el que mks lo protegio.
42. gEs cierto que los capitanes generales re-
ciben 10 pesos por cada negro por el permiso de
desembarcarlos?
-Si: la pension es de 8 pesos 4 realss: antes del
general Tac6n, tomaban esta gabela para si los
allegados de los gobernadores, aunque se ignora
si con acuerdo de ellos; pero Tac6n la organize
de manera que su totalidad llegaba complete a
sus manos.
43. jQu otra autoridad recibe dinero con el
mismo objeto?
-En la capital, ninguna otra; en los demks
puntos de la Isla, todas las autoridades, inclusas
las de la Real Marina.
44. gA cudnto asciende lo que recibi6 el gene-
ral Tacdn por esta gabela, durante 7os cuatro aos
de su gobierno?


12-1


199







ESCRITOS


-A 450,000 pesos, por datos muy exactos.
45. gDe qu6 modo se empleaba ese dinero?
-En letras sobre Paris y Londres.
46. jPor qug servicio se concedid el tratamien-
to de excelencia al opulento traficante de Africa
1)...?
-Lo ignoramos.
47. eEra este excelentisimo senor consejero del
general Tac6n?
-Creemos que si.
48. iFu4 esta persona nombrada por Tac6n
para desempenar el empleo de Protector de eman-
cipados ?
-Ignoramos que haya aqui tal empleo official
de Protector ; lo que si es cierto, es que fu6 en-
cargado por Tac6n para entender en el reparti-
miento de emancipados y recaudaci6n de los fon-
do" que producia.
49. gHubo aqui otra persona agregada a aqu6-
11a para el desempeno del nismo empleo?
-Para el empleo de Protector no; para el de
repartidores y recaudadores fueron tambien nom-
hrados el Exemo. Sr. Conde de la Reunion y el
regidor don Francisco Rodriguez Cabrera.
50. gEs traficante de negros aquglla persona?
-Si, como la mayor parte de los capitalistas
de la isla de Cuba.
51. iCu&l era el precio de un emancipado en
timpo de Tacdn?
-De 6 a 9 onzas.
52: gHa adquirido su libertad alguno de estos


140 .








DOMINGO- DEL MONTE


emancipados? jEs fdcil que algunos la consigan,
tratados como to son?
-No, absolutamente: el gobierno se niega a
dArsela, pues habiendolo solicitado algunos, ofre-
ciendo el precio que otro cualquiera daria por
ellos para tenerlos a su servicio, se les ha contes-
tado que ae les admitiria su proposici6n, si se
retirasen a Africa: esto sucedi6 en tiempo de
Tac6n.
53. gFu6 costumbre en tiempo de Tacdn ven-
derlos por 7 y 10 anos?
--Si, por 7 anos.
5'1. JA que clase de personas se vendian ordi-
nariamenle, y bajo qu6 nombre se pagaba cl pre-
cio?
-A todo el que se presentaba: por el servicio
del emancipado: se destinaba a obras pblicas
este fondo.
55 aHan sido vendidos dos veces estos eman-
cipados?
-Si, y tres: cumplido el trmino, se devolvia,
y se devuelve, y se paga de nuevo por otros 7
anos.
56. iSon los emancipados de peor condicion
qpe los esclavos?
-Sin duda; porque al Cabo 6stos tienen option
a la libertad, y la servidimbre de aqu6llos es
indefinida.
57. gReciben alguna instrucci6n moral y reli-
r~e Try cwnncipodos?


141








14BSCZMTOS


-Reciben la misma que se les da a los esclavos,
fjue es ninguna.
58. gReciben alguna compensation pecuniaria
por sit trabajo?
-Ninguna.
59. -Se cumplen las intenciones del gobierno
inglis respect de ellos?
-Por lo dicho, se ve que no.
60. BSeria conveniente que el gobierno ingles
se propusiese trasladarlos de aqui a otro pais?
-Mucho.
61. 1Si el gobierno ingles se ofreciese a tras-
ladarlos, libre de todo costo para las autoridades
cspaitolas, consentirian 6stas en la trasladacion?
-Creemos que si.
62. jFu6 condition en los primeros reparti-
mientos que no se sacasen de la Habana los eman-
tipados?
-Si.
63. dSe hallan repartidos por la sla?
-Si.
64. jFueron muchos de ellos vendidos por
Tacdn al agente ingles de h7 Compailia de Minas
dc Santiago de Cuba?
----Lo ignoramos.
65. eSe sabe si cuando algin emancipado se
encuentra &n alguna finca suelen sis amos, al
morirseles sus esclavos, dar por muerto en sm
lugar al emancipado?
-Ha habido muchos casos de eso.


142








DOMINGO DEL MONTE


66. gCudntos de ellos han silo esclovizados de
esta manera?
-Es inaveriguable.
67. jCudntos murieron durante el clera?
-Lo ignoramos.
68. gCudl fus la conduct del general Tac6n
respecto a los emancipadost
-De las respuestas anteriores se deduce que no
fu6 la mejor.
69. gSon los emancipados en realidad libres o
esclavos?
-Eselavos, mfs que esclavos.
70. gHa sido desaprobada en Espana la con-
ducta de Tac6n, por haber vendido y revendido
estos hombres libres, so pretexto de proporcionarse
fondos para obras piblicas?
-No sabemos que se haya aprobado oficialmen-
te en Espafa 4sta ni ninguna otra determinaci6n
political o gubernativa del general Tac6n.
71. gCual era el agente que recibia para el
general Tac6n los 10 pesos por cabeza?
-Un don Fulano Luanca, mayordomo suyo.
72. gAanifest6 el general Tac6n sus opiniones
sobre la trata, al llegar aqui?
-No.
73. gA que distancia de la casa de recreo de
Tac6n estan situados los barracones de bozales?
-A unas ciento o ciento cincuenta varas.


(Revista Cubana, t. IX, p. 175-182).


143








ESCRITOS


3

ESTADO DE LA POBLACION BLANCA Y DE COLOR
DE LA ISLA DE CUBA, EN 1839

Triste es, en verdad, la situaci6n social de esta
hermosa Isla. Sus envidiadas riquezas estAn tan
expuestas a desaparecer al mAs ligero vaiv6n, que
easi pueden compararse a los tesoros que nuestra
fantasia nos regala en suenos. La naturaleza de
51u origen es por otra parte tan odiosa, tan contra-
'a a todo principio de honesto trabajo y honrada
granjeria, que no dudo que desaparecer su fun-
damento actual, es decir. la eselavitud de los ne-
gros, dentro de muy pocos afos, a esfuerzos de la
Gran Bretaia y Francia, que al cabo han adop-
ado como politica de sus gabinetes la abolici6n
l Ia eselavitud afrieana. lo peor es, que a
pesar de las desinteresadas anionestaciones del pa-
triotismo, ni nuestros hacendados, ni nuestro go-
hierno aleanzan a ver este pr6ximo efecto de la
opiniOn general del mundo civilizado, y de todo
hombre que haya cultivado medianamente su en-
tendimiento y su coraz6n. La opinion publica,
lastimosamente extraviada en Cuba en cuestion
ian importante, no puede ser rectificada, porque
nO hay medio legal de hacerlo, y lega a tal des-
vario el error, que cada vez que se ha susurrado
que el gobierno de Espana iba a tratar de hacer
efectiva La prohibition de la trata, conforme a los
convenios que celebr6 con Inglaterra, se alarman
todos y no ven sino la ruina y la destrucci6n de


L44








DOMINGO DEL MONTE


Cuba, en Lo que debieran mirar su salvaci6n y
prosperidad futuras. La poblaci6n blanca, por
efecto necesario del establecimiento de la esclavi-
tud, no se aumenta ni medra en las proporciones
que debiera por la inmigraci6n de europeos, sa-
eAndonos siempre considerable ventaja en este
ramo la raza africana; y gracias a que los cru-
ceros ingleses en estos iltimnos afnos con sus redo-
blados esfuerzos han disminuido algo la introdue-
ci6n de negros bozales. V6ase el siguiente estado,
cuyos datos se han sacado del Diario de la Habana
y del libro de entrada de embareaciones de la
Lonja Mercantil, en que se ponen los buques pro-
eedentes de Africa en lastre y al Capitdn; y en
que se indica el nnmero de toneladas de cada uno,
por donde hemos podido calcular el nnmero de
negros que ban traido de las costas de Guinea, a
raz6n de 2 negros por tonelada:


Puerto de la Habana

Buques de Sus Nnmero de Pasajeros
Anos. Africa. toneladas. negros. blancos.
1835........ 47 6097 15242 5708
1836........ 41 5633 14082 8061
1837........ 29 4896 12240 7797
]838........ 32 4198 10494 6319
1839........ 31 4389 10995 7318

180 25222 63055 35203


145








ESCRITOS


Advi6rtase que este estado se refiere s6lo a la
Habana, de donde, como se ha visto, salen anual-
mente para Africa por t6rmino medio 36 buques,
que nos introducen por igual termino 12,601 ne-
gros, y no hemos contado a Matanzas, de donde
se despachan de 15 a 20 barcos por ano, ni a
Trinidad, ni a Cienfuegos, ni a Santiago de Cuba,
por cuyos puertos entrarAn Lo menos otros 12,000
bozales. Tambi6n hay que atender a que por el
puerto de la Habana es por donde entran mas
europeos, y que, a pesar de eso, en 5 anlos ha habido
27,853 negros sobre los 35,203 blancos que hemos
recibido.
Las causas de esta diferencia en nuestra contra
son rnuy conocidas. Uno de los mas tristes efec-
tos de la esclavitud, tal cual la conocemos aqui,
es que envilece el trabajo corporal; siendo este
trabajo el nnico capital con que cuentan las clases
proletarias en todas partes, y teniendo precisamen-
te que acudir a 61 para mantenerse, vendrian a
Cuba infinidad de brazos libres que hoy esthn
ociosos en Europa, como van a los desiertos de los
Estados Unidos, si, al llegar aqui, no se vieran
condenados a confundirse con la raza esclava y
maldita para labrar la tierra en los Campos o para
servir de criados dom6sticos en las ciudades. No
hace muchos anos que en el Diario de la Habana
se anunci6 con entusiasmo por un patricio ilus-
trado la acertada resolucion del dueno de un inge-
nio (Sucrerie), de encargar a Castilla la Vieja.
provincia de su nacimiento, 30 6 40 paisanos suyos,


146 -







DOMINGO DEL MONTE


para que le sembrasen cana en su finea por un
medico jornal; pues sucedi6 que a pocos dias del
anuncio sali6 como un rayo otro castellano viejo,
con otro remitido al Diario, poniendo de vuelta
y media al hacendado y dici6ndole que todavia no
estaban tan envilecidos los honrados segadores de
Castilla para que se rebajasen a trabajar aparea-
dos con los negros eselavos de la isla de Cuba. Y
per eso Io primero que hace entre nosotros un la-
borioso y econ6mico menestral con sus cortos aho-
rros, es comprar un eselavo a quien ensenar su
oficio, para emanciparse por 41, no s6lo de la
molestia, sino de la vergiienza de ejercitarlo con
sus propias manos. En el particular no hemos
adelantado mAs que los amos griegos y romanos
y los senores feudales de la Edad Media. Y si
en Europa se experimenta todavia el efecto dura-
dero y prolongado de las mismas causas, ya de
much tiempo atras destruidas por la civilizaci6n
modern ; g c6mo un pals que mantiene hoy toda-
via vivas y en su mayor vigor dichas causas, no
ha de sufrir con toda su intensidad sus efectos?
En cualquier tiempo y pais unas mismas causas
producen identicos efectos.
Por otra parte, los duenos de las fineas rurales
aeostumbrados al facil manejo con que gobiernan
sus rebanos de negros, con los cuales no necesitan
establecer otro orden que el del lAtigo, ni propor-
eionarles otros mantenimientos y comodidades que
las muy precisas que exige su estado casi salvaje,
miserable condici6n y su excelente raza, para con-


147








EsCRIioS


servar sus fuerzas, no pueden concebir el modo
y gobernarian una cuadrilla de 100 6 200 blancos
europeos, destinados a sembrar cafias y a los demds
ejercicios de la agricultura tropical. Asi es que
se resisten con todas sus fuerzas a aventurarse a
introducir innovaciones en sit gente, como liaman
a sus negradas, ni se resuelven, siquiera por via
de ensayo, a traer jornaleros blancos de Espana,
Canarias o Alemania, aun conociendo las ventajas
positives que obtendrian en los gastos y en las
products, cono han tenido la pseiencia de pro-
birselo matemAticamente algunos esuritores del
pais. (Vease Mi primera pregunta, por don Jose
A. Saco; Ingenio sin esclavos, por don Jos6 _l. Don,
y otros varies articulos de D. Francisco de Paula
Serrano, en las Memorias de la Socicdad Patri6tica
de la Habana.)
Los desalmados traficantes de esclavos de Afri-
ca, explotando como una mina esta preccupaci6n
general, abastecen de negros bozales la Isla, aten-
diendo tan solo a las ganancias exorbitantes que
les produce tan infame comerio. Se calcula que
]a ganancia liquida de un eargamento de 500 ne-
gros, desembarcados en la Isla, es de 120 a 130 mil
pesos. Este sucio origen tienen muchos de los
caudales improvisados que se ven levantarse de la
noche a la manana en nuestros principales puertos
de mar, pues basta que a un comerciante de estos
les lleguen dos o tries expediciones de Africa para
constituirlo riquisimo.
Las autoridades principles de la Isla, a saber,


188








tUMINU DEL M.iE


el capitan general y los gobernadores de dichos
puertos, arrastrados por un lamentable error poli-
tico, que les hace ver la dependencia y la sujeci6n
de la Colonia, en este aumento espantoso de esela-
vos, que dice que pone a raya los impetus inde-
pendientes de los criollos; y ganadas ademas con
el cebo de la media onza de oro (8 pesos 4 reales)
que les pagan por cada cabeza de negro los arma-
dores de las expediciones africanas, no s6lo con-
sienten en la infracci6n del tratado con Inglaterra,
sino que patrocinan y defienden el trifico, pres-
tindose a autorizar con oficiales de policia los
desembarcos y depositos de aquellos infelices en
las cercanias de la Habana y demis ciudades prin-
cipales de la Isla. El pretexto plausible con que
cubren todo este vergonzoso manejo es afirmar
que sin negros pereceria la agricultura de esta
region, y que por bien de Cuba se exponen genc-
rosaniente a perder sus empleos, desobedeciendo el
tratado. Sfquese, empero, la cuenta de lo que en
los cinco anos que acaban de transcurrir ha pro-
ducido la capitaci6n de los bozales en toda: la y se very que pasa de un mill6n de duros la can-
tidad con que han sobornado los hacendados de
Cuba a su gobierno colonial para que permitiese
la trata: a la Habana sola toc6 de esta contribu-
cion 552,959 pesos.
Cargo fuerte es tambian contra estas autori-
dades el haber descuidado, desde que murio .el
sabi, y buen intendente don Alejandro Ramirez la
inmigracion de blancos, pues aunque en fiefipos


1419








ESCRITOS


de aquel virtuoso funcionario se form6 una Junta
protectora de la poblaci6n de nuestra raza, han
pasado anos y mds anos sin que se reunan sus indi-
viduos: los fondos, que por Real Orden de 21 de
septiembre de 1817 se decretaron para promover
el fomento de dicha poblaci6n, y que se sacan de
una contribuci6n sobre las costas judiciales, se
han invertido en otros fines muy ajenos de su
instituto, y ningnn fruto se ha cogido de los pri-
vilegios y exenciones con que dicha Real cedula
brindaba a los nuevos pobladores. Antes al con-
trario, en vez de aumentarse la poblaci6n blanca,
se ha aumentado la de color en las mismas comar-
eas que escogieron entonces para asiento de las
nuevas colonias: digalo Cienfuegos.
Apelemos, en comprobaci6n de lo dicho, a los
nfimeros, que como decia con gracia el agudo Dean
Swiift ni son whigs ni son toris, y se vera que en
vez de aumentarse los blancos, comparados con
los negros, desde 1775 a 1827, ha disminuido la
proporci6n (1).




(1) Hemos hecho uso de los estados que se hallan en la
Historia econdmica de la Isla de Cuba, por don RAM6N DE
LA SAGEA, autor que no inspirarA, por cierto, desconfianza,
pues aunque hoy es filintropo de profesi6n, todavia las
cataratas del Nidgara no le habian restablecido el coraz6n.
Vase su obra Ciuco meses en los Estados Unidos-(Nota
de DEL MONTE).


150








DOMINGO DEL MONTE


96.440
133,559
274,000
239.830
311,051


44,333
84,590
212,000
199,145
286,942


30,847
54,152
114,000
114,058
106,494


75,180
138,742
326,000
313,203
393,436


177,620
272,301
600,000
553,033
704,487


V6ase ahora las proporciones en
las distintas clases.


1775........
1791..........
1811........
1817..........
1827..........


que se hallan


36% 26% 18% 44%
49 31 20 51
452 35% 19 541
173 37 20 57
44 41 15 56


Por esta tabla se ve, segdn un luminoso articulo
inserto en el ntmero 7 de la Revista Bimestre CU-
bana (1), que en 1775 la poblacibn blanca exce-
dia en mAs del duplo a los esciavos y que 4stos
reunidos a todos los mulatos y negros libres de co-
lor todavia no igualaban a los primeros, pues que
los blancos formaban un 56% y toda la gente de
color un 44 solamente; pero ya desde 1791 aparece
que los blancos perdieron su preponderancia nu-
m6rica, porque no Megan sino a un 49%, mientras

(1) Se refiere al famosisimo articulo de Jost A. SACO,
titulado Andlisis de una obra sobre el Brasil, 'donde por
primera vez se trat6 la grave cuesti6n del contrabando de
africanos eselavos en Cuba". SACO P. t. II p. 28 y si-
guientes.


1775...
1791...
1811...
1317...
1827...


151







ESCRITOs


La poblaci6n de color sube a un 51%: al paso que
venimos descendiendo a los ltimos anos dolorosa-
mente, que la gene de color va ganando sobre La
bianca; y va ganando en tales t6rminos, que ya
en 1827 los blancos y los esclavos casi se balan-
eearon, llegando aqu6llos a un 44%, y 6stos a un
41. No se me oculta (anade el sagaz escritor del
articuloi quc en este censo no contiene todo el
numero de nuestros blancos pero habri quin se
atreva a decir que a inscrito en sus columnas a
t(dos los esclavo Las negligencias que se ad-
vierten en 61 son mucho mayores respecto de la
poblaci6n de color que de la blanca. y basta para
2omprobarlo fijar la vista en la partida de los
negrosy mulatos Libres. pues suponiendo equi-o-
eadamente que s6io form un 15%, ofrece un re-
,ultado mucho mas bajo que ei de todos los anlos
anteriores. Ann a pesar de esto, si comparamos el
total de blancos con el de gente de color en 1827,
aqu6l es de 44%, sste de 56. En nuestro concep-
to la Isla de Cuba pasa hoy de 800,000 almas, y no
temos equivocarnos si aseguramos que el nnmero
de- esclavos no baja de 350,000 y et de libres de
c-lor de 140,000; es decir que una poblaci6n don-
l haY poro fl1s de 300,000 blancos, se cuentan
Iasi 500.000 personas de color. Estas indicacio-
nes son por si bastantes para conocer que nos ha-
llamos gravemente enfermos, y que sino aplica-
mo' p1 rrmmrl,' onn mnn firmr: in mnirtr mnioln


152








DOMINGO DEL MONTE


sorprendernos en medio do la aparente felicidad
que gozamos (1).
En punto a reformas administrativas las teme
el gobierno colonial de la isla, como las temia el
gobierno absoluto metropolitan de la peninsula,
y las temen y las temeran siempre todos los go-
biernos absolutos del mundo, porque esto estk en
la naturaleza de las cosas. Y es tan una la cau-
sa: de semejantes resistencias, que unos e id6nticos
son los motivos y los argumentos que oponen to-
dos en general por pretexto de su tenacidad. En
Espana, donde no se temian en 1832 insurreccio-
nes de negros, ni sonados asaltos de insurgentes
mejieanos, ni conspiraciones fantasticas do insur-
gentes cubanos, ni los bloqueos imaginarios de
anglo-americanos, de ingleses, ni de franceses, de-
cia el ministro Cea en su famoso manifiesto de 3
de diciembre de 1832, "que el mejor gobierno
para una nation es el que mds se adapta a su in-
dole, sus usos y costumbres, y la Espana ha he-
cho ver reiteradamente y de un modo inequivoco
lo que bajo este respecto mas apetece y mas le
conviene. La religion en todo su esplendor; con
sus reyes legitimos en toda la plenitud de su au-
toridad. . sin exponer el reino a los violentos sa-
cudimientos y consiguientes calamidades que arras-

(1) Estas y otras verdades atrajeron al virtuoso joven
don Jos4 Antonio Saco, quien tuvo el valor patri6tico de
decirlas en la Isla de Cuba, la animadversi6n de los tra-
ficantes de negros y In persecuei6n mas infundada, ciega
y partial de parte del gobierno de la colonia: 6ste, sin
proceder a formaci6n de causa, lo ha desterrado de motu
pr9cr,, y i.n t6rmino, de l i .a !\nta de DEL Me'rTr>


153








ES ar0S


tra en pos de si la aplicaci6n de una teorias que
la naci6n ha aprendido a mirar con horror, escar-
mentada por el funesto ensayo que de ellas ha
hecho en dos diversas ocasiones. Se declara ene-
miga (la Reina gobernadora), enemiga irreconci-
liable de toda innovaci6n religiosa y poUtica que
se intente suscitar en el reino, o introducir de
fuera para transformar el orden establecido, cual-
quiera que sea la divisa con que el espiritu de
partido pretend encubrir sus criminales intentos".
Aqui se ve que el ministro ruso-hispano crela que
el mejor gobierno para Espana era el desp6tico
pleno a que se acostumbr6 desde el tiempo de
Carlos I, que llama teorias horrorosas y funestas
y aborrecidas por la naci6n a las instituciones li-
berales, capaces, dice como se dice en Cuba, de
exponer el reino a violentos sacudimientos, etc.
Llama orden al regimen arbitrario, y marca con
la tacha de criminales los intentos que para esta
blecer otro sistema mas legal sabia 61 que abriga-
ban los hijos mas nobles, mas sabios, mas virtuo-
sos de la naci6n.
1 Raras contradicciones son por cierto las del
despotismo Cuando pretende en esta isla impe-
dir con todas sus fuerzas su destrucci6n, y el es-
tablecimiento del orden legal, levanta el grito
hasta la madre patria y la asusta positivamente
diciendo que en cuanto deje de existir la arbitra-
riedad en Cuba dejari de existir la dominacion
de la metr6poli, porque hay aqui muchos negros
esclavos y estamos rodeados por todas parts de


154









DOMINGO DEL MONTE


ellos, y levantaran contra los blancos y los mata-
ran y se arruinara' la isla, pero si algnn patricio
ilustrado clama con energia que tenemos muchos
negros que a la postre se hardn duefios de la isla,
si sigue la introduccion de bozales de Africa, y
que el nnico remedio que nos queda es el prohibir
de veras el trifico, castigando a los infractores de
la ley, entonces a ese tal se le desprecia como
a un visionario, se le responde que mas puede un
blanco que tires negros, y 1o que es mas c6modo y
expedito, se le hace callar desterrtndolo de la isla,
como hombre peligroso para su tranquilidad, por-
que continuamente esta avisando el peligro en que
nos hallamos.
Otro error no menos chocante es creer que mas
contribuir al mantenimiento del Orden un ayun-
tamiento, inepto, y que tiene todos los vicios, en
fin, de una corporaci6n hereditaria, que no un
ayuntamiento electivo compuesto de los mfts ricos
propietarios y de los mas honrados y discretos
vecinos del pueblo como lo previene la nltima ley.
Igual y mias funesta equivocaci6n es considerar
como representantes de los intereses y de las nece-
sidades de la Isla a la Real Junta de Fomento, a
la Real Sociedad Econ6mica, al Exemo. Ayunta-
miento aiejo que todavia tenemos, y a los jefes
militares de la guarnici6n. Las corporaciones
referidas no son, ni nunca pueden ser, 6rganos de
la opinion pnblica de este ni de ningnn pais;
porque se componen de individuos escogidos por
el mismo gobierno, y por consecuencia, estin su-


155








1RscaTs


jetos a la voluntad desp6tica del mismo gobierno
actual de la Isla, que es desp6tico como lo era el de
Calomarde y Zea, porque no conoce leyes que ri-
jan la voluntad del que manda, como no la cono-
cdan aquellos tipos vivos de la arbitrariedad. Como
aquellos, confunde 6ste la libertad con la anarquia,
la tranquilidad con el terror, y se imagina que
no puede haber otro orden que el que ellos, con su
verga f6rrea, imponen a sus gobernados. Hacien-
do el mismo cilculo que los amos de negros, no com-
prende c6mo puede regirse una sociedad humana
sin la coaccion del lAtigo, y con s6lo el poder de
las eyes, las cuales consideran sin la competente
fuerza y energia para hacerse obedecer. Calum-
niando por otra part a esta poblaci6n blanca
cubana, compuesta de laboriosos peninsulares y de
sus hijos, d6ciles y suaves como lo son por natu-
raleza entre los tr6picos los oriundos de la zona
templada europea, se aparenta temer de 6stos insu-
rrecciones por la independencia. Conviene recor-
dar un hecho que pinta con mucha exactitud el
carActer de la gente, a quien tanto se aparenta
temer: en 1822, 4poca constitutional, de resultas
de las elecciones, se apalenc6 en el convento de
San Felipe un batallon de urbanos y en el Campo
de Marte, extramuros, se junto una turbamulta
de gente ociosa y allegadiza en oposici6n de los
primeros: el gobernador que mandaba en aquella
saz6n la plaza, hombre menguado de sesos y de
fRnestos brios, se amohin6 en tal manera que se
estuvo quieto y arrinconado en su palacio, y la


1516








DOMINGO DEL MONTE


Habana permaneci6 sin magistrado visible ni jefe
military que la gobernase en una crisis al parecer
tan peligrosa por espacio de dos dias. Pues bien,
la nube que amenazaba una tempestad tan tre-
menda y horrorosa, se disip6 por su propia virtud,
sin haberse derramado mis liquido que el de las
barricas de vino que bebieron los urbanos en San
Felipe, ni haber intervenido otra autoridad pa-
eificadora que la de la conveniencia propia de
los amotinados y la natural sensatez de nuestros
catalanes, isleiios y vizcainos. Se puede asegurar
que en la isla de Cuba nunca ha habido opini6n
general entre sus naturales en favor de la inde-
pendencia de la metr6poli; porque siempre su
situaci6n ha sido mucho mis ventajosa que la de
las colonias espafiolas del vecino Continente: por-
que en poblacion es heterog6nea; porque las co-
municaciones con la Peninsula son estrechas y
continues; porque por esta misma causa se man-
tienen vivas las relaciones de parentesco y las sim-
patias de nacionalidad que se componen de tantas
y tan complicadas afecciones, como son las que
suscitan la identidad de idioma, costumbres, hi-
bitos buenos y malos y hasta ahora 6ltimamente
igualdad de gobiernos, la mis poderosa que todas
las demis, porque refunde y amolda en una misma
turquesa a los pueblos mis remotos, y aun a las
castas mis antipiticas. Los criollos, ilustrados,
tambi6n, ricos y virtuosos, que son los que pu-
dieran hacer peligrosa la opinion de la indepen-
dencia, si la adoptasen, conocen muy bien y mejor


157









EsCEITOS


one las autoridades de la Isla las consecuencias
que atraeria a su patria cualquier trastorno po-
litico, cualquier revolution popular; porque ellos
tendrian que perder entonces, no un empleo ni
una condecoraci6n, que las autoridades volverian
a encontrar en la Peninsula, sino sus hogares,
sus riquezas, la vida de los campos, su patria,
en fin, que no se vuelve a encontrar a cierta edad
"n ninguna otra region del mundo.
A lo que aspiran los habitantes blancos de la
Isla de Cuba, naturals y peninsulares, es a que
sue hermanos de Peninsula no les excomulguen
de la unidad national gubernativa, ya que ellos
no quieren separarse 'de la union politica con
Espana. Aspiran a que entre ellos se establez-
can diputaciones provinciales, libertad de im-
prenta (1), un sistema judicial que acabe con el
btirbaro y vergonzoso que hoy devora mas de seis
millones de pesos anuales (2) y cuyo sosteni=
(1) Es tal el terror y la indignaciun con que se mira
hoy en Ia Habana por la autoridad superior la libertad de
imprenta, que nos consta que en eu ciego encono contra
ella ha librado una requisitoria el capitn general de Cas-
tilla la Nueva parn que averigiie qui6nes son los autores
de los infinitos articulos que aparecen en los periodicos de
Madrid contra el modo de gobernar de S. E., por convenir
asi a la Administracion de Justicia y alas miras de go-
bierno. De manera que este senior no quiere que ni aun
en Madrid se escriba con libertad.-(Nota de DEL MONTE).
(2) SAGRA asegura que, segfin los datos ofi-
ciales, produce Ia vents anual de papel sellado 240,000
Avaluado cada pliego actuado a diez pesos, as-
ciende a ................................. 4.800,000
En regalos, cohechos y trampas forenses, puede
calcularse ................................ 1.000,000
6.040,000
(NOta. de DEL MOrnTE


158








DOMINGO DEL MONTZ


miento no sabemos en que pueda cooperar a la
tranquilidad de la Isla. Quieren, en fin, justi-
eia, igualdad de derechos, los que gozan las pro-
vincias europeas de la monarquia, y las varia-
eiones que hayan de hacerse en las instituciones
liberales por no considerarse aplicables a esta
Isla por los accidentes sociales que la diferencian
de Espaia, se hagan tambi6n constitucionalmen-
te, es decir, por los que mejor que nadie conocen
la naturaleza y las conveniencias de su pais, cuales
son nuestros procuradores a Cortes, escogidos en
franca y abierta election popular, o nuestros di-
putados provinciales, y no de ninguna manera por
jefes militares, que aunque hoy sean omnipotentes
por la calamidad de los tiempos y por las ilegales
facultades con que los ha revestido un ministerio
que se contradice en sus operaciones, no por eso
estaran mis interesados que aquellos en toda
prosperidad y ventura, ni reunen, a pesar de su
omnipotencia, la omnipotencia necesaria para co-
nocer las necesidades politicas, civiles, morales
y econ6micas de la siempre fiet Isla de Cuba.


(Bevista Cubana, t. V, p. 323-333).


139












VI



Memorial dirigido al Gobierno de'Espafia
sobre el estado de Cuba en 1844 (1)

La Isla de Cuba corre hoy el inminente peligro
de que irremisiblemente se pierda, no s6lo para
Espana, sino para Ia raza blanca y para el mundo
civilizado, a menos que el gobierno de la metr6-
poli adopte en el acto varias energicas medidas
que atajen el mal.
Los negros, segnn era de esperarse, amenazan
la existencia political y social de la Colonia. Desde
1842 estall6 una insurrecci6n en el ingenio Acan-
cia, que es uno de los mayores en el distrito de
Cardenas, y en ese movimiento tomaron parte cien
negros pertenecientes a la compania que es dueffa
del ferrocarril que pasa por aquella localidad. El
propietario del ingenio, don Joaquin de Penalver,

(1) Este Escrito de DEL MONTE lo tomamos de Ini-
ciadores y Primeros Mdrtires de la Revoluci6n cubana. Ha-
bana, 1901, pgs. 136 a 146, en cuyo libro se publie6 la
traducei6n al espafiol, heeha por Jost S. JonafN de la revi-
sion inglesa, idioma en que apareci6 al pdblico por primer
vez en The United States Magazine and Democratic Review,
en noviembre de 1844. En dieha inserei6n se precedia este
Memorial de una larga nota del traduetor al ingl6s-Edward
Everett, segfn Vidal Morales-en que se presentaba al p-
blico norteamericano al autor y se deseribian las condieio-
nes de Cuba. MORALES en su obra citada la recoge. Nos-
otros la omitimos por innecesaria. No ereemos que fuera
presentado nunca al gobierno espafiol.








Escarros


perdi6 unos 60,000 pesos, y la sociedad ferrocarri-
lera otro tanto. Crey6se al principio que esta insu-
rreccion habia sido organizada por los carreteros,
en venganza de que los hacendados remitian sus
azncares a Cardenas y Matanzas por el camino de
hierro, en vez de emplear, como antes, sus carretas.
Esta opinion se robusteci6 con el incendio que des-
pu4s hubo en el ingenio Santa Rosa, propiedad de
don Domingo de Aldama, quien era, con sus cuina-
dos los Alfonso, el mis fuerte accionista de la
ferrovia entre la Habana y Matanzas. Pero esta
creencia se abandon al observar el caraeter de la
insurrecci6n ocurrida en el ano pr6ximo pasado
en el ingenio Triunvirato. Los negros, en esta
ocasi6n, no se contentaron con quemar los campos
de canla y con fugarse a las montanlas, segfn acos-
tumbraban ha hacerlo en casos anilogos, sino que
asesinaron a seis blancos, y trasladAndose a las
fincas vecinas, intentaron sublevar sus dotaciones
de esclavos y proclamaron la libertad de toda la
raza de color. Entonces hubo de comprenderse que
estas repetidas sublevaciones tenian un origen y
un caraeter distintos de todas las precedentes.
Pocos dias despuks de la insurrecci6n del
Triunvirato, que ocasion6 al poseedor de ese inge-
nio la pzrdida de 80,000 pesos, descubri6 don
Esteban Santa Cruz de Oviedo, opulento hacendado
de Sabanilla, lugar situado a siete y media leguas
de Matanzas, una conspiraci6n urdida y madurada
por sus propios siervos y los de las fincas vecinas,
subiendo su nnmero total a 60,000, en cuyo nn -o,


162








DOMINGO DEL MONTE


segin las iltimas noticias de la Habana, estaban
comprendidos numerosos individuos de color, sier-
vos y libres, procedentes de la capital y de otras
principales ciudades. El atento examen de los
detalles de este complot. cual los expuso en su
confesi6n uno de los conspiradores, convene que
la trauma estaba dirigida por una inteligencia su-
perior a la de los negros. Y como jams se ha
sabido que un solo blanco de procedencia espafiola
haya tomado parte en esta clase de movimientos,
y como el gobierno y el pueblo de Inglaterra vienen
trabajando hace muchos aflos con perenne cons-
tancia por la emancipaci6n de la raza negra, par-
ticularmente en Cuba, l6gico parece afirmar que
de Inglaterra procede la direcci6n. Estas conclu-
siones se han robustecido con el directo testimonio
de algunos de los conspiradores, quienes han dicho
que el ex c6nsul ingls en la Habana, Mr. Turnbull,
era jefe de La conspiraci6n, y el gobernador pro-
visional de la Isla en el evento de que tuviera un
6xito feliz.
1 Qu6 otra cosa podiamos prometernos del ofen-
dido orgullo de aquella poderosa naci6n, si se
considera la perseverancia con que continna en
Africa el comereio de eselavos, a despecho de los
tratados que lo han suprimido, y de las continual
reclamaciones del gobierno britinico?
Inglaterra sostiene con grandes gastos agentes
oficiales en Cuba, y una escuadra en el litoral
africano, con el objeto de que los tratados se cum-
plan. La correspondencia especial que sobre este


lsa







ESCStTOS


negocio sostiene el Ministro de Negocios Extran-
jero y los agentes de la Habana y de Madrid ocu-
pan mas de cuarenta volnmenes en folio de docu-
mentos parlamentarios, que en su mayor parte son
informes sobre las infracciones diarias de 1817 a
1835, y quejas contra ellas presentadas a la Corte
de Madrid. Atendiendo a estas circunstancias, debe
esperarse que el gobierno ingles favorezca, direct
o indirectamente,. cualquier plan que estorbe el
trifico negrero entre Cuba y el continente afri-
cano; y no nos sorprenderia que si los negros se
sublevaran recibieran ayuda del ejercito ingl6s
que est& en Jamaica.
Hay mis. El pueblo ingles desea aim con ma-
yor vehemencia que el gobierno la abolicibn. Sa-
bido es que el principe Alberto y otras muchas
personas de la aristocracia se hallan al frente de
las dos sociedades anti-esclavistas establecidas en
Londres. Las peticiones de estas corporaciones al
gobierno y a las dos Cmaras del Parlamento son
siempre acogidas con gran fervor. Las referidas
sociedades han hecho recientes tentativas, bajo el
patrocinio del gobierno, para civilizar el interior
de Africa; y aunque la expedici6n al Niger fraca-
s6, la idea no ha sido abandonada. El London
Herald del 15 de marzo relata la favorable acogida
que han encontrado en el rey de Dahomey los
misioneros Wesleyanos; la visita que estos hicieron
a Beleida, ciudad de mas de cuarenta mil habi-
tantes, que dista de Lagos unas ciento sesenta mi-


164.







DOMINGO DEL MONTE i65

las; y tambien sus negociaciones con el rey de
Ashantee y otros caudillos de la costa africana.
Inltil nos parece acumular mas detalles para
probar el gran interns del gobierno y del pueblo
de Inglaterra por la extinci6n de la trata y la
libertad de los esclavos. Segn antes se advirti6,
las confesiones de os conspiradores evideneian
que varios agentes ingleses, al servicio de las so-
ciedades abolicionistas, han trabajado por fomen-
tar una insurreccibn de los negros; y tambien
aparece que los abolicionistas han procurado va-
lerse de la misma trata para lograr su objeto. Entre
los esclavos ha poco importados en la Habana y
Matanzas mucos estan bautizados y hablan in-
gl6s; y hay motivos pars creer que proceden de
los misioneros de Africa, para que sean ap6stoles
de la libertad entre sus hermanos esclavizados en
Cuba, por supuesto, a riesgo de que tales ap6stoles
sufran el martirio.
Muy poco despues del descubrimiento realizado
por Oviedo acerca de la conspiracibn de Matanzas,
los hacendados vecinos, con pleno conocimiento de
la cruel causa de estas alteraciones y muy alar-
mados con su creciente repetici6n, elevaron una
exposici6n al general O'Donell, rogindole que
pusiera termino al trafico esclavista con Africa.
Los principales vecinos de la Habana se disponian
a hacer otro tanto; pero desistieron de esa idea
al saber que la peticibn de los de Matanzas habia
sido mal recibida por el capitftn general, y que








166 SCRITOS

este desaprobaba anticipadamente la solicitud que
se proyeetaba en la capital.
Este proceder del capitAn general aument6 la
alarma de los habitantes sensatos de la Isla, y no
sin fundamento, pues no bien se tuvo por seguro
que las autoridades locales no impedirian el ilicito
comercio de eselavos, recomenz6 este nltimo con
renovado vigor. De una carta publicada en el
Heraldo de Madrid el 21 del pr6ximo pasado fe-
brero y escrita desde la Habana con fecha del 12
de diciembre de 1843, aparece que nada menos que
diez mil negros lucumies, de la nacion mas valiente
y belicosa de Africa, estaban por entonces en vis-
pera de arribar a Cuba.
El general O'Donnell, que es novicio en esta
materia, puede haber sido inducido a error, con
falsas manifestaciones de algunos hacendados y
negociantes negreros, que afectan considerar la
continuaci6n de la trata no como que era necesaria
para la agricultura cubana, sino beneficiosa ade-
mas para los mismos negros. Pero fueran las que
fueran sus intenciones, el hecho es que protegi6
aquel comercio de tal manera, que fu4 objeto de
varias observaciones en el Parlamento britanico.
El 6 de marzo un miembro del gabinete, al diri-
girsele en la Cimara de los Comunes una pregunta
sobre la decadencia de las relaciones mercantiles
entre Inglaterra y el Brasil, aprovech6 aquella
oportunidad para tributar justos elogios al ge-
neral Vald4s por la vigorosa energia que habla
desplegado en la represi6n del contrabando esela-








DOMINGO DEL MONTE


vista, y manifesto, al mismo tiempo, que aquel
jefe habia sido depuesto y reemplazado con otro
que en el acto habia reanudado el antiguo plan
de la connivencia.
Verdad es que el general Valdes, que es una
persona del mas digno y desinteresado character,
rehus6 aceptar la cuota que solia entregarse por
los negreros a los precedentes gobernadores, pero
no es cierto que hiciera vigorosos esfuerzos para
extinguir la trata. Muchos negros fueron intro-
ducidos en Cuba durante su administration, al
principio procurando hacerlo en secreto, pero des-
pues con el desparpajo de costumbre y con redo-
bladas ganancias para los importadores, que se
vieron entonces libres del pago usual de la media
onza de oro por cada siervo. En resumen, los
negreros y los hacendados lograron desvanecer los
escrupulos del gobernador y manejaron el negocio
a su guisa.
Hrbo un tiempo, preciso es reconocerlo, en
que prevaleci6 la creencia err6nea de que la con-
tinuaci6n de la trata era inexcusable para la agri-
cultura de Cuba, porque los blancos no podian
trabajar a la intemperie en este clima. Los dipu-
tados que Cuba envi6 a las Cortes de 1812 y 1820
defendieroi el comercio de esclavos contra los que
deseaban que Espafna imitase el ejemplo dado en
Inglaterra en este asunto. El tratado de 1817 fu6
tenido en Cuba por una calamidad piblica, y elu-
dido sin esernpulo. Tal fu4 la demanda de esclavos
y el consiguiente desarrollo de la importacidn, que


167I









ESCEITOS


la mitad del Africa parecia encontrarse en viaje
para Cuba, pues ni siquiera encontro ese movi-
miento un dique, en el derecho de visit otorgado
a los cruceros ingleses por el tratado de 1835, ni
tampoco en los procedimientos de la Comisi6n ma-
ta establecida en la Habana; ni aun con la alarma
recien excitada por la conduct singularmente in-
discreta del consul ingl6s v veterano abolicionista
Turnbull.
Los negreros, impulsados por la perspectiva de
ganar sobre su capital un 300 por 100, llevaron
adelante sus empresas, a pesar de todos los obs-
taculos, con una perseverancia digna de mejor
causa.
Los hacendados, ansiosos tambien de luerar,
prescindieron de todas las consecuencias, con la
esperanza de que sus fincas rindieran mucho ma-
yores productos. En 1832, un patriota e inteligente
cubano (Saco), pronostic6 con singular sagacidad
los peligros que envolvia este progresivo aerecen-
tamiento de la poblaci6n negra, en un "Ensayo"
publicado en la Revista Bimestre. Por este traba-
jo recibi6 en recompensa una orden de destierro,
y no se le ha permitido desde entonces retornar
a la Isla. El peri6dico donde sali6 su articulo a
luz fu6 suprimido.
Desde aquella 6poca una triste experiencia ha
modificado por considerable modo la opinion pibli-
ca en esta materia. Ademas de los riesgos anexos
a los paises poseedores de esclavos, la intervenci6n
continua de Inglaterra y el influjo moral de las


168









DOMINGO DEL MONTE


ideas de emancipaci6n que ha propagado con an
ejemplo y sus preceptos en todo el archipielago de
las Antillas, ha hecho germinar entre nosotros un
nuevo elemento de desorden. Las insurrecciones
son mas frecuentes, y ban tornado un caracter mis
alarmante. En lugar de provenir, como antes, por
la severidad de algnn administrador o mayoral, de
quienes anhelaban librarse los negros, reconocian
ahora por casa la convicci6n adquirida por los
esclavos de su propio derecho, y de todos los de
su raza.
En los meses de febrero, marzo, abril y sep-
tiembre de 1841, las mks importantes corporaciones
de Cuba elevaron por conducto del capitAn gene-
ral al Gobierno Supremo, unas con motivo del
rumor entonces corriente de que el gobierno espa-
iol estaba negociando un tratado con Inglaterra
para emancipar a los negros de Cuba; y otras,
encaminadas a cumplir la Real' Orden de 25 de
junio de aquel aflo, que pedia a las aludidas cor-
poraciones manifestasen su opinion acerca del
tratado en proyecto. Estos documentos, que sin
duda se conservan en los archivos de Madrid,
prueban la fuerte repugnancia de estas corpora-
ciones a la emancipaci6n inmediata de los esclavos,
y tambien su anhelo de que se suprimiera la trata,
La Real Junta de Fomento, compuesta de res-
petables comerciantes y opulentos hacendados, y
presidida por el actual superintendente de Ha-
cienda el Conde de Villanueva, solicit "que el
gobierno adoptara las medidas que estimase con-


169








ESCRITOS


venientes y oportunas al honor de la nation, para
la inmediata supresion de la trata". Y afadi6,
con evidente razon y prudencia, el ruego "de que
a la vez se dictaran tambi6n medidas para la in-
troducci6n de trabajadores blancos, tan amplias,
que comprendieran Io mismo a los nacidos en
Espafa que a los de pauses extranjeros; que la
ejecuci6n de estos preceptos se confiase a las cor-
poraciones mis interesadas en la publica prospe-
ridad; y que los gastos que todo esto originara se
pagasen con preferencia a cualquiera otros, y
fuera de las rentas de la Isla".
El Consulado o Camara de Comercio, en que
predominaban ricos negociantes de la Peninsula.
se express del siguiente modo: "Que el gobier-
no, sin esperar la intervention extranjera, cortase
de una vez para siempre el ilicito trifico de ne-
gros, que todavia se sigue realizando con abierta
infraction de los tratados con Inglaterra y de las
eyes patrias".
Aun fu6 mis explicito el Ayuntamiento de la
Habana, siendo de advertir que el capitin gene-
ral es el presidente nato de este cuerpo, cuyos
acuerdos necesitan su aprobacion. Pues bien, la
exposicion de este Municipio dice: "La tranqui-
lidad publica exige La absoluta supresi6n de la
trata. Es asunto de vital inters para los habi-
tantes de Cuba que el ndmero de las personas de
color no se aumente. Las eyes y un solemne tra-
tado con Inglaterra tienen ya prohibida la conti-
nuacion de la trata; y aunque razonablemente


170









DOMINGO DEL MONTE


puede sospecharse que la filantropia invocada por
Inglaterra como causa impulsora para proponer
esta medida puede provenir, en parte a Io menos,
de envidia por la prosperidad de las colonias de
otras naciones y del deseo de libertar a las suyas
de toda competencia con aqu6llas, sin embargo, los
habitantes de Cuba nunca defenderAn un trfico
tan censurable bajo todos sus aspectos. Si los tra-
tados han sido infringidos y se ejercita compra-
venta de los esclavos, forzoso es poner t4rmino a
estos abusos. Aquellos que los han cometido no
habitan, sin embargo, en esta Isla, y no es just
que los ciudadanos de Cuba sufran un castigo en
sus personas o en sus propiedades por crimenes
ajenos; crimenes realizados a menudo bajo el falso
pretexto de que el nnmero de esclavos fortifica el
vinculo de la dependencia centre esta colonia y su
madre patria. Esta dependencia no corre peligro
alguno mientras se conserven los elementos de
orden que hoy existen, y mientras est6 garantida
la seguridad de la propiedad; no corre peligro,
mientras el ilustrado gobierno de Espaia nos
conceda la necesaria protecci6n. Si hemos resistido
a la tentaci6n de luchar por nuestra independen-
cia, cuando teniamos delante el ejemplo y las su-
gestiones de otras colonias; si hemos derramado
nuestra sangre en defensa de la autoridad del
gobierno y hemos hecho suministros financieros
que se han invertido en la peninsula y en Am4-
rica, tenemos derecho para esperar que se tenga
plena confianza en nuestra probada fidelidad, de
14-s


171








EscarrOs


la que nada podra jamis apartarnos, sino en un
caso que consideramos imposible: cuando nos vea-
mos compelidos a someternos al irresistible man-
dato de la necesidad de nuestra propia conserva-
ci6n. En consecuencia quede para siempre abolido
el comercio de los esclavos".
Es imposible expresarse con mayor claridad y
mejor buen sentido en tan grave materia. Los
memoriales antes mencionados han debido ser re-
cibidos en Madrid antes de noviembre del mismo
ano; y natural parecia esperar que el gobierno
ya los hubiese tomado en consideraci6n. Sin em-
bargo, dos aflos despu6s, el 2 de junior de 1843,
el general Vald6s recibi6 del Ministerio de Estado
una Real Orden con fecha 20 de marzo, a causa
de una reclamacian del Embajador de S. M. B.
en Madrid, per la que se prevenia al general que
nombrara una comisibn entre los comerciantes y
hacendados de la Isla, con objeto de que redacta-
sen un proyecto de ley para el castigo de los
que resultaran culpables de haber violado los
tratados sobre el trafico de esclavos. El prehmbulo
de dicha Real Orden merece atenci6n, y estA con-
cebido en los terminos siguientes: "Por cuanto
el tratado de 1835 sirve de complemento al de
1817, y per cuanto los dos tienen par objeto im-
pedir la trata de esclavos, cuyo trabajo es tan
necesario para el cultivo, riqueza y prosperidad de
la Isla", etc. El cuerpo de la Real Orden tambien
rebosa en un sentido anAlogo de protecei6n hacia
la trata, confundiendo la pasada situaci6n de Cuba


172








DOMINGO DEL MONTE


euando suponia que los negros eran meras maqui-
nas de trabajo e incapaces los blancos de cultivar
el suelo de los tr6picos, con el estado actual de
las cosas, en que las supuestas maquinas de tra-
bajo estaban dando significativas pruebas de que
eran hombres, y hombres no desprovistos de las
ideas de libertad, mientras los hacendados y toda
la poblaci6n estaban dispuestos a sacrificar con
gusto los beneficios que pudieran reportarles nue-
vas importaciones de negros, para garantir su
propia seguridad, aun cuando no fuera cierto que
el clima de Cuba es tan propicio para los naturales
de Espana y Canarias, como el de Valencia y
Andalucia.
El general Vald6s omiti6 cumplir la mencio-
nada Real Orden, pero el general O'Donnell la
notifico a nuestros hacendados y organize la co-
misi6n prevenida. Fcil es conjeturar su resul-
tado, con s6lo saber que uno de los comisionados
es precisamente la persona que en mayor escala
ha estado dedicada al comercio eselavista antes y
despues de la celebraci6n de los tratados, eiuda-
dano muy rico, y bajo otros conceptos muy esti-
mable.
A esto se limit cuanto se hizo durante la Re-
gencia Provisional del Reino en obsequio de la
Isla de Cuba. Mucho puede esperarse del presente
e ilustrado capitan general, si, prescindiendo de
las sugestiones de los que estan interesados en el
sostenimiento de los actuales abusos, aplica su
claro buen sentido al examen de la cuesti6n servil.


173








ESCRITOS


Entonces se instruiria de cuanto ha sido ya ex-
puesto y que pasamos a resumir.
"1 Que la medida mis urgente en el estado
actual de Cuba consiste en la supresi6n inmediata
y efectiva del contrabando de esclavos.
'29 Que ese comercio es la causa inmediata y
exclusiva del disgusto con que Inglaterra contem-
pla los progress de la Isla en riqueza y prosperi-
dad, y el verdadero motive que la ha movido a
promover en Cuba escenas de maquinaciones poco
amistosas.
"31 Que la trata ha irritado a los abolicionis-
tas ingleses, quienes trabajan sin descanso por
medio de libros, folletos, conferencias, sociedades
y el apoyo de los cuerpos colegisladores para que
el gobierno britanico exija del nuestro, cueste Io
que costare, el cumplimiento de los tratados.
"49 Que la existencia de este comercio fu4 lo
que indujo al gobierno ingl6s a reconocer la inde-
pendencia de la repnblica de Haiti; con Io cual
obtuvo un sitio vecino desde donde puede amena-
zarnos con dafios tales que solo al imaginarlos
llenan de horror.
"59 Que con la trata crece cada aflo el nnmero
de los naturales enemigos de la raza blanea; nn-
mero que sube hoy al sesenta por ciento de la
poblacion total de la isla, mientras s6o llegaba
;d cuarenta y cuatro par ciento en 177
"69 Que la trata impide la inmigraci6n de in-
dividuos blancos en la isla, no obstante los gran-
rips estimulos pne a 6sta se le han dado por varies


174








DOMINGO DEL MONTE


reales 6rdenes, hasta el punto de que en el quin-
quenio de 1835 a 1839 entraron s6lo por el puerto
de la Habana 35,203 pasajeros blancos, mientras
elandestinamente desembarcaron por las costas del
departamento oriental nada menos que 63,000 es-
clavos.
"79 Que el Animo mis sereno y valeroso se
siente quebrantado al observar la situaci6n de los
paises que rodean a Cuba; todos plagados de ne-
gros, que cual obscura y ominosa nube parece
encapotar todo ei horizonte; al este, 1a republiea
military de Haiti, con 900,000 habitantes, con un
ejereito mal provisto, pero regularmente discipli-
nado y disponiendo de cuantos transportes ingle-
ses necesite; por el sur, Jamaica, con 400,000 ve-
cinos, aguardando una mera seal de sus altivos
libertadores para cruzar el canal y para reunirse
en una sola noche con los fugitives (cimarrones)
que se hallan en las montafias de Santiago de
Cuba; diez mil negros mis hay en el grupo de las
Bahamas apostados alli por la politica inglesa para
sus futuros designios, toda vez que sus recursos
los han sacado de las garras de los traficantes
negreros; en las islas francesas otra masa de in-
cierta magnitud que estA en visperas de ser liber-
tada por el gobierno de la metr6poli; y finalmente,
al norte, en el vasto continente con el cual esta-
mos en perenne contacto porque un mismo mar
bafia sus costas y las nuestras, existen tres millo-
nes de negros, multitud suficient2 para llenar de
consternaci6n no s6lo a Cuba, sino a is colossal


175








1ESCeITOs


confederaci6n de los Estados Unidos, a la que
tienen siempre en alarma y pueden al cabo con-
mover con tremendas convulsions.
"8o y nltimo. Que la supresi6n de la trata
es asunto de tanta urgencia, que aun cuando fue-
ra cierto, como err6neamente suponen algunos,
que sin traer mss negros nuestra agricultura ven-
dria a decadencia, no titubeariamos un instante
en preferir el vivir pobres, pero seguros, al insano
y codicioso aumento de nuestra riqueza a riesgo
de perderla de golpe y con ella toda la isla, por
una insurrecci6n general o parcial de los negros
esclavos, como las que estin ahora ocurriendo uno
y otro dia."
La isla de Cuba es la colonial mis important
que jams ha poseido ninguna naci6n europea,
excepto Peru y M6jico. Hoy es el mis impor-
tante domino de Espana, quien desde Cuba abas-
tece los puertos del vasto imperio occidental que
en otros tiempos gobern6. Cuba suministra al
gobierno de La metr6poli una rental anual consi-
derable y sirve de amplio mercado a la peninsula
asi para sus productos agricolas como para la otra
especie. La provee de marineros para los buques
mercantes, nncleo natural de Ia tripulaci6n de los
barcos de guerra; y es, ademis, el punto mis
adecuado para ejercer influencia en los negocios
politicos del continente.
Inglaterra, Francia y los Estados Unidos en-
vidian a Espana la posesi6n de una joya de tanto
precio. Si las dos poderosas naciones antes nom-


176








DOMINGO DEL MONTE 177

bradas se disputan hoy con tanto calor por ga-
narse la buena voluntad del semi-odioso jefe Tahiti,
Scon cuanto mayor fervor no contenderian por
abarcar en sus dominios el baluarte de las Indias
occidentales, la llave del Golfo de Mejieo y el guar-
didn de los dos canales de las Bahamas, segin es
lamada Cuba con raz6n en las antiguas er6nicas
espaiolas I
Yo diria, en conclusion, que habi6ndose ahora
restablecido el gobierno constitutional en Espana
sobre la base legal de la mayoria de edad de la
reina, dicho gobierno est& llamado, por los mis
poderosos motives, a preocuparse por la seguridad
de este Oltimo resto de nuestro imperio colonial:
que no debe satisfacerle el enviar a Cuba, como
si fuese otro Oran o Ceuta, un simple jefe mili-
tar ignorante y olvidadizo de sa deber, y que
solo puede saquear y arruinar la isla bajo el pre-
texto de gobernarla. Necesitase adoptar un sis-
tema mis rational de administration. A la isla
debe restituirsele el derecho de concurrir a las
Cortes por medio de diputados legalmente elegi-
dos, para que sus intereses, que son identicos a
los de Espana, esten debidamente representados
en la Gran Asamblea de la nacion. Debe crearse
un ministerio especial para los asuntos coloniales,
que en union de los diputados de Cuba, pueda dar
cuantos informes pidan las Cortes y el Consejo
de Ministros para resolver las cuestiones relativas
a estos paises. En fin, la i.la debe ser tratada
por Espana como siempre trat6 a sus reinos y







i78 ESCRITOS

provincias de las Indias. desde su deseubrimiento
v colonizaci6n hasta la revoluei6n que produjo
su independencia; es decir, como una parte inte-
resante de su territorio; pues justo es, segan
advierte Herrera, "que siendo ]as colonias vista-
gos suyos, disfruten los V-eneficios de las mismas
eyes y costumbres que prevalecen en la penin-
sula












ViI


Memoria sobre la Isla de Cuba presentada a
Martinez de la Rosa, embajador de
Espafa (1)


Paris, 15 de marzo de 1844-


L AS ditimas eartas que se han reeibido de
la Habana par el paquete ingles de regreso
de Southampton, que alcanzan hasta 9 de febrero,
pintan la ansiedad de los moradores por Los des-
cubrimientos que van haci6ndose en la causa de
la conspiraci6n de los negros descubierta en no-
viembre nltimo.
La isla de Cuba se encuentra hoy en riesgo in-
minente de perderse, no s6lo para Espana, sino
para la raza blanea y el mundo civilizado, si el
gobierno espaflol no toma medidas en6rgicas y
prontas para contener el mal. Los que conocen
el pals habian anunciado que alli solo podia haber
dos especies de revoluciones, a saber: o de solda-
dos, o de negros, pues por Lo que toca a revueltas
de criollos por ansias de independencia, era im-

(1) Del borrador manuscrito e incompleto que se en-
cuentra en el archivo de Nicolas Azeiiate, hoy en poder de
su nieto, nuestro querido amigo Carlos Azcrate y Rossell.








EsCRITOs


posible por la misma naturaleza de los intereses
cubanos. Los soldados del ejercito observan hoy,
por fortuna, la mejor disciplina y no oyen mas
que La voz de sus jefes.
Los negros, pues, son los que en La actualidad
amagan, como era de esperarse, la destruction
del pais. Desde el aio pasado estall6 una insu-
rrecci6n en uno de los mas grandes ingenios del
distrito de Cardenas, que comprometi6 a mas de
100 negros de la compaflia del camino de hierro
de aquel nombre. Se crey6 que seria obra de
los carreteros, por vengarse de los hacendados que
preferian mandar sus frutos por el ferrocarril,
pero despues en noviembre se vi6 que en el inge-
nio Triunvirato, que estaba fuera de la zona del
camino de hierro de Cardenas, se levantaron
tambi4n los negros, pegaron fuego a los cafave-
rales, asesinaron a los blancos que se hallaban
en la finca e invadieron, llenos de valor y fero-
cidad, las haciendas comarcanas.
Cuando humeaban todavia las chispas de este
incendio, se descubre por don Esteban de Oviedo,
hacendado de la Sabanilla, a 7 leguas de Matan-
zas, una conspiraci6n perfectamente concebida y
en La que entraban no s6lo los negros de los inge-
nios circunvecinos, que pueden subir a mas de
60,000, sino tambi6n, segnn las nltimas fechas de
la Habana (9 febrero), muchos hombres de color,
libres y esclavos, de la capital y aun de todas las
ciudades principales de La isla.
Los vecinos de Matanzas se apresuraron, en me-


180








DOMINGO DEL MONTE


dio del terror y de la alarma y sabedores de la
causa primer y exclusive de estos disturbios, a
suplicar al capitan general que pusiera termino
a la introducci6n clandestina de africanos, que
no ha cesado un moment en la isla desde el affo
1820 vasee el papel adjunto) (1). Los habitantes
ricos y hacendados de la Habana, duefios de los
mismos ingenios cuyos negros estaban compren-
didos en la conspiraci6n, trataron de elevar la
misma voz al general O'Donnell para conseguir
el mismo remedio. El capitan general ha des-
aprobado altivamente estas racionales y humildes
representaciones y hoy mss que nunca se hace el
infame trafico de negros en la isla de Cuba. El
echo es notorio en la misma isla: asi lo aseguran
todas las cartas que de mi pais he recibido en
Paris y lo ha repetido en la Camara de los Comu-
nes, el dia 7, uno de los miembros del gabinete.
Hubo un tiempo en que el interns colonial recla-
maba, atento solo a una ganancia cuantiosa, la
libertad del comercio de negros africanos, puesto
que se creia, por un funesto error, que ellos solos
eran capaces de labrar la tierra bajo los tr6picos.
Los diputados a las Cortes espafiolas por Cuba
defendian en 1812 y 1820 esta tesis contra los
que querian que Espana imitara la condueta de
Inglaterra en esta cuestibn. El tratado sobre el
particular con esta potencia, fechado en 1817, se
consider en Cuba como una calamidad, hasta
que se vi6 lo ffcil que era burlar el cumplimiento

(1) No se ha encontrado.


181








13? LCSCRITOs

de sus articulos. La isla se inund6 de negros bo-
zales, tanto que hoy eompondrbn un 60 por 100
de la poblaei6n total. La adiciones que se hicie-
ron a aquel tratado en 1835 en nada han contri-
bnido a detener la introducei6n de negros en la
isla, porque los comerciantes negreros por una
parte y 18 tolerancia de las autoridades por otra,
han anulado completamente dichas disposiciones-
Era tal la obeecaci6n de los hacendados (plam-
tadores) eubanos en este punto, que oyeron con par-
ticular desagrado el grito de alarma que an buen
patricio les di6 desde 1831 en la Revista Bimes-
tre Cubana contra los peligros de la excesiva po-
blaci6n esclava
Sias de entonces acA La opini6n pablica ha cam-
biado a fuerza de costosos desenganos, porque a
todas las contingencias riesgosas a que estf expues-
to siempre un pais de esclavos, aun en estado nor-
mal, vinieron a mezelarse la intervenci6n political
inglesa y la influencia moral de las ideas de
libertad sembradas por ellos en todo el archipi6-
lago de las Antillas, con la eficacia que tienen
siempre esas obras, maxime cuando se las apoya
en buenas razones.
Los levantamientos parciales en los ingenios se
han repetido y son mis frecuentes: sus reclama-
ciones han tornado un carfcter mas grave, pues no
piden s6o, como antes, la remoci6n de un mayo-
ral, sino la libertad de ellos y de su raza como
un derecho imprescindible.












VIII


Notas al informe de la Comisi6n de Poblaci6n
blanca de la Junta de Fomento de la Isla
de Cuba (1)

Excelentisimo senor : Cumpliendo la comisi6n
de poblacion blanca con el acuerdo de la junta
sobre el nuevo proyecto de colonizaci6n de esta
isla, presentado a S. M. la reina por don Domin-
go de Goicuria y remitido a informe por el exce-
lentisimo senor gobernador superior civil, ha exa-
minado detenidamente dicho proyeeto y pasa a
exponer las observaciones que consider oportu-
nas sobre los varies puntos que contiene. Empe-
zara haciendose cargo de la base en que funda el
proponente la realizaci6n de su empresa y que es
"la posibilidad de producir azacar en los tr6picos
por brazos traidos de Alemania y Escocia, que
asegura son muy capaces de suplir en parte y aun
en todo la falta de africanos, de que cree persua-
didos a los que conocen prActicamente y a fondo
la clase de labranza, la feracidad del terreno y la
naturaleza del clima". Precisamente esta iltima
circunstancia destruye aquella posibilidad, o sea
el gran problema que el senor Goicuria supone
resuelto de un modo muy satisfactorio, como Io


(1) ease nota al final de este articuln.








ESCEITOS


demostrark la comisi6n con pruebas te6ricas y
pr.cticas evidentes e irreplicables. El clima de
la isla de Cuba es el principal escollo contra que
se han estrellado todos los esfuerzos hechos por
el gobierno para el aumento de su poblacion
blanca (1), y en los expedients instruidos con
el objeto de veneer los obstkculos que se oponen
mis o menos directamente a este fin tan solicitado,
no se ha tratado de aquel con la extension debida,
pero se han hecho al menos las indicaciones sufi-
cientes para desvanecer la quim6rica esperanza de
anular los efectos de su poderosa influencia. En
los luminosos informes que corren unidos al expe-
diente nn. 3816 sobre plan general de coloniza-
ci6n se toca este punto con el tino y acierto propio
de los ilustrados funcionarios que los evacuaron.
La comisi6n se limitark a citar el de la Adminis-
traci6n general maritima, que dice ho siguiente:
"El clima ardiente de este pais es un obsticulo
que se opone a la colonizaci6n de europeos que
dedicndose a las penosas faenas que hoy desem-
penan en los campos los africanos. Temen, y no
sin raz6n, aniquilar pronto sus fuerzas fisicas y
aun perecer a su influencia, obstkculo que no
ofrecen los paises vecinos que se citan, pues en
ellos los nuevos pobladores procedian de otros cli-
mas de igual o mis rigida temperatura". A pe-

(1) V4ase la Supresi6n, de SACo, cuando examina la
proposiei6n siguiente: S61o los negros africanos pueden re-
sistir los rigores del clima de Cuba.-(Nota de DEL MONTE).


184








DOMINGO DEL MONTE


sar de estas razones (1), cuyo comento es innece-
sario, se lisonjea al seior Goicuria de que lograra
torcer hacia Cuba la gran corriente de inmigraci6n
europea que desde los Alpes y las antiguas tierras
germinicas se lanza cada aiio hacia las sabanas
desiertas de la America septentrional; pero basta
]a comparaci6n de las respectivas latitudes para
conocer que en la muy baja de esta isla encontra-
ria aquella corriente una barrera indestructible.
Para eludir esta dificultad se alegara acaso que
el hombre tiene la facultad de poder vivir y per-
petuarse en casi todas las regions del globo, sn-
puesto que se halla difundido a uno y otro lado
del Ecuador, desde los 680 de latitud sur hasta
los 88* norte; mas debe entenderse que esta fa-
cultad pertenece al conjunto de todas las razas
que constituyen la especie humana y de ningin
modo a cada una de ellas en particular. Asi es
que los cambios considerables de climas son siem-
pre funestos a la inmensa mayoria de aquellos
que Io experimentan, y en prueba de ello podran
citarse los 300 alemanes que llegaron a la Cayena
en 1765 y que en menos de tres meses quedaron
reducidos a tres individuos, y 700 franceses en-
viados por M. Lasin de Villa Levesgue, en 1828
6 29, al canton de Goazacoalco, en M4jico, de los
cuales perecieron 530 antes de cumplirse los dos
primeros anos de su llegada. Es cierto que pue-

(1) Cuales? Lo entrecomado es una proposici6n sim-
ple, sin pruebas ni razones.-(Nota de DEL MoNTE),


185









ESCRITOS


den disminuirse muy considerablemente los mor-
tiferos efectos de la aceion del clima, adoptando
precaueiones que moderen, ya que no neutralizan,
su inflnencia (1). Las principales para el habi-
tante de la zona templada quo pasa a la t6rrida.
son la sombra y el fresco y el reposo, y deben
considerarse como condiciones precisas de vida y
de salud a la manera que el inverniculo y la
estufa 1o son de vegetacion para las plantas cuan-
d se trasladan a una temperatura mas baja que
aquella en que plugo a la Providencia colocarlas.
Aun observando Las precauciones indicadas y va-
li6ndose de todos los medios que se encuentran en
los paises civilizados para combatir los ataques
de las causas atmosfarieas, calcula Lend, en si
tratado sobre Ias enfermedades de los elimas cAli-
dos, que pereen anualmente en las Antillas la
quinta part de Los ouropous que vinieran a esta-
blecerse on ellas (2). De estas razones v de otras
varias que so omiten por no cansar la atenci6n
de La junta, se deduce clarisimamente que los
habitantes de los 45 a 65 grados do latitud no

(1) Al resistero del sol en el muelle de la Habana, en
las horas ma' ealicntes del dia, en los meses de julio y
agosto, se mueven y agitan los dependientes de las casas de
cowercio y otros mil agentes mercantiles, por lo regular
espanlohs o aranjros dcl norte de Europa. En las fun-
dicienes y trr cr1s trhajan blancos en las faenas mis
dura_ del horno y la fragua, Io mismo que en las carpin-
terias del canpo, en que muchas veces se ven serradoret
vizesains ejerciendo su ofieio a la intemperie a las horas
de sol mnas fuerte.-(Nota de DEL MONTE).
(2) 1Cuanta serf la parte que percee de la raza afri-
ann.' Vdnsc a S\oo.-(Tota de DEL MONTE).


iM6








DOMINGO DEL MONTE


pueden trabajar en los trbpicos expuestos a la
acci6n direct de los rayos del sol sin perder, a
poco tiempo de intentarlo, la salud y aun la vida,
y esta es la primera y mis poderosa de las causas
que se oponen al buen resultado de la inmigraci6n
de alemanes y escoceses, con quien se propone el
senor Goicuria formar dos colonias agricolas en
esta isla (1). La segunda y que en defecto de
aqu6lla mereceria la misma importancia, se ha
sefalado por el ministerio fiscal de la Real Hacien-
da en el extenso y razonado informe que remiti6
en el citado expediente de plan general de colo-
nizaci6n y no puede presentarse con mayor cla-
ridad y conviccion que trasladando sus propias
palabras: "La poblaci6n heteroganea, dice (2),
ha sido en todos tiempos uno de los mayores obs-
ticulos para la prosperidad de los pauses que la
han admitido, porque elementos tan discordes ca-
recen de la unidad y simpatia que forman la
fuerza y el nervio de una naci6n, sin recordar lo
que ha sucedido en otro tiempo en la peninsula,
euyas consecuencias se tocan todavia, ni la per-

(1) La experiencia demuestra lo contrario en las islas
de Cuba y Puerto Rico. No s6la pueden trabajar (por
supuesto no como eselavos cuya vida es insignificante), sino
conservar su raza en las ventajosas condiciones de la na-
turaleza, como se ve en Ia poblaci6n campesina de ambas
islas.-(Nota de DEL MONTE).
(2) Toda esta misica del fiscal estA victoriosamente
refutada por SAco en sn Carta. Esta Is habian lefdo ya
los negreros cuando se extendi6 este informed; pero tuvieron
a bien prescindir de esas razones porque esta no es cuesti6n
de raz6n, sino de inter6s y amor propio, y al pais que se
lo heve el demonio.-(Nota de DEL MoNTE).
15--1


1s7








ESCRITOS


petua lucha entre Inglaterra e Irlanda en los dis-
turbios del alto y bajo Canada entre las razas in-
glesa y francesa, bastar volver los ojos hacia
nuestras antiguas e infortunadas colonias someti-
das y trabajadas en grand parte por la influencia
de los extranjeros domiciliados en ellas, o presa
alguna, como la de Tejas, de simples aventureros
que la substrajeron de la dominaci6n del mismo
gobierno que tan hospitalariamente los habia aco-
gido. No recela el fiscal que hubiera de suceder
de momento otro tanto en la isla, pero es induda-
ble que la colonizaci6n de extranjeros puede traer
graves inconvenientes, sobre todo en la posiei6n
actual; sin este pretexto no han faltado medios
a los que tanto envidian a Espana esta preciosa
joya para trabajar la isla y ponerla al borde del
precipicio. El gobierno supremo debe, pues, pen-
sarlo y mucho antes de aventurarse en tan esea-
brosa senda" (1).





(1) En la imposibilidad de dar aqui el articulo que-
Sobre el plan de colonizacidn blanca, de Goicuria, eseribi6
DEL MONTE el ano 1846, que fue publicado en el diario El
.Tiempo, de -Madrid, insertamos uno de los materials de
que se vaHi6 para la redaccion de ese trabajo-dos cuarti-
11as escritas por ambas caras conteniendo la copia del In-
forme de la Comisi6n de poblaci6n blanca, de la Junta de
Fomento de la isla de Cuba-con las notas manuscritas que
al margen de la copia referida escribiera DEL MoNTE. Este
documento inedito se encuentra en el archivo de Nicolhs
Azeirate.


188













IX


Cartas Politicas

(Tercera 6poca: 1844-46)
Paris, agosto 1844.

Senor Redactor de El Globo. Paris (1).
Permitame usted que por el mismo impartial
conducto por donde el pnblico frances se ha im-
puesto de las noticias mss exactas sobre la nltima
conspiraci6n de los negros de la isla de Cuba, pue-
da rectificar los hechos en la parte que me toca
y defender mi nombre de la fea mancha de traidor
con que se le quiere deshonrar en mi pais y fuera
de 40.
Se me acusa de haber sido el principal instiga-
dor de los negros esclavos y de los hombres libres
de color para que se rebelasen contra el orden

(1) La primers vez quo este importantisimo doeumento
se public en espanol es en esta edici6n de Escritos de DEL
MONTE. Su importancia es notoria. Del Monte niega los
cargos que se le hacdan en la famosa Conspiraci6n de los
Negros. La primer noticia que tuvo el recopilador de es-
tos trabajos de que esa carta existia, la logr6 en otra
de DEL MONTE a su pariente Francisco Cespedes y Torron-
tegui, ann in6dita. Inici6 gestiones para obtener en Paris
eopia de la carts. En ello estaba cuando tuvo la fortuna
de encontrar en el ya aludido archivo de Nicolis Azeirate
el original de la misma, de puno y letra de Del Monte. El
razonamiento que 4ste hace result tan claro que excusa de
tomentarlo.








EScCITOs


establecido: asi Lo han declarado en Matanzas ante
la comisi6n militar algunos de ellos, y muy princi-
palmente el famoso poeta Placido.
Ellos mismos tambien han declarado que el plan
de esa conspiraci6n (para la que dicen que yo
los instigaba), era destruir por el veneno y el
pupal a todos los hombres blancos y proclamar
una repnblica militar negra, como la de Haiti,
bajo el protectorado de Inglaterra.
Se me hace cargo tambi6n de hlaber sido amigo
del excomulgado Turnbull, jefe, segdn noticias,
de la revoluci6n, y de haber influido en la Socie-
dad Econ6mica de la Habana para que se anulase
el acuerdo en que se dispuso la supresion de su
nombre en la lista de los sociOS; circunstancias
agravantes que corroboran el valor de la cita que
contra mi hacen los conspiradores (1).
Para desvanecer el primer cargo bastari recor-
dar cual era el plan de la conspiraci6n, seg6n los
mismos negros declarantes; este plan se reducia,
en niltimo resultado, a destruir con el incendio
los ingenios y demis fincas de campo y destruir
con el pual y el veneno a todos los hombres

(1) Se refiere al fomoso consul ingles en la Habana
por los aios 1842-43, que di6 lugar al ineidente de su expul-
si6n inmotivada de ]a Sociedad Econ6mica de Amigos del
Pais, por su politica negr6fila, y a la intervenei6n de Luz
en 41, hermosa para ese Maestro y los cubanos.-V. MANUEL
SANGUILY: Jost de la Lu y Caballero. Estudio critico,
29 edici6n. Habana, 1926, p. 152 y sig., asi como ap6ndices
II, III y IV. La acusaci6n a que alude Del Monte la
hizo, especialmente, PlAcido. Puede leerse en Ilieiadore
y Primeros Mdrtires,


190








DOMINGO DEL MONTE


blancos, para gozar impunemente de sus hijas y
mujeres, constituyendo despues en la isla una re-
pnblica negra, como Ia de Haiti, bajo la proteccidn
de Inglaterra.
Ya La calidad de hombre blanco me ponia en
la clase de los que habian de perder la vida en el
trastorno: agr6gase a esto que no s6lo soy blanco,
sino que tenia esposa, hermanas, sobrinas, hijas y
una parentela, por mi parte y por Ia de mi es-
posa, numerosisima, compuesta quizAs de mhs de
trescientas personas, todas residentes en la Habana
y Matanzas, teatro donde habian de representarse
las mas sangrientas jornadas del drama revolu-
cionario.
Ademas, mi familia por parte de mis padres no
tiene otro recurso para vivir que los products de
un ingenio, situado a cuatro leguas de Cardenas,
con cien negros eselavos que lo cultivan; por parte
de mi esposa ya he dicho a usted que mi suegro
solo, M. Aldama, recoge por cosecha anual 2,000
cajas de azncar, las cuales, el afo en que le pro-
ducen menos, ascienden a 100,000 pesos de rental
limpia, y acaba de construir en la Habana un bello,
magnifico y suntuoso palacio para su habitaci6n,
cuyo cost ha ascendido a mas de 300,000 (1) ;
los tios maternos de mi esposa (los seiores Al-

(1) La famosa casa de Aldama, frente a la Plaza de
la Fraternidad, boy ocupada por una fAbrica de tabacos y
eigarros. QuizAs algnn dia el Estado vuelva a poseerla para
dedicarla a fines mis similares a aquel con que, segfn
la leyenda, fu6 construida: el de que sirviese de residencia
a los jefes del Estado Libre de Cuba.


191









192 ESCRITOS

fonso) cosechan anualmente en sus poderosos in-
ecnios de 13 a 14,000 cajas.
Ya se deja entender que con tales relaciones,
nil posicion social, en mi tierra, no tenia que en-
vidiar por el esplendor de la riqueza a la de
nadie. En cuanto al lustre del honor, ya habia
conseguido todo lo mds que pudiera apetecer mi
ambici6n: mis conciudadanos me habian dado el
titulo de socio de mrrito de la Real Sociedad Eco-
nomica de Amigos del Pais, en premio de mis
trabajos para propagar y mejorar la educaci6n pri-
maria en la Isla, y que para ml 6ste era tan apre-
eiable como si en Francia, siendo frances, me
honraran con la Cruz de Comendador de la Le-
gi6n de Honor. Posteriormente me habian nom-
1rado en la misma Sociedad presidente de la
t'eeeion de Educacion. Qu6 mfs podia yo ape-
tecer ? Contaba alli en el nnmero de mis amigos
n los Montalvos, O'Fdrriles, a los Penalveres, a
los Herreras, individuos de nuestro faubourg St.
Gerniaui; a los Marihteguis, Picard y Drakes, nues-
tros mis ricos banqueros; a los Echeverrias, Pal-
mas, Valle, Luz, Poey, Milaneses, nuestros litera-
tos y savants; entre los naturales de la peninsula
avencidados alli me honraban con su aprecio el
teniente gobernador Os6s, el fiscal de la Inten-
dencia, Vazquez Queipo; el doctor Castroverde, el
integro y patriota Larrazibal, escribano del tri-
bunal de guerra; en fin, yo me consideraba, y en
mi tierra se me tiene por una de las personas de-
eentes entre las mas decentes del pals.








DOMINGO DEL MONTE


Mis costumbres, aunque elegantes, eran sencillas
y arregladas; mi conducta pnblica y domestica
nunca sirvi6 de past a la murmuraci6n en un
pals en que por desgracia es bien comnn.
Por otra parte, como el coraz6n humano tiene
propensiones inexplicables, misteriosas, que es pre-
ciso sujetarlas a un analisis muy escrupuloso y
profundo para desentraflarlas, quizis, se dirhn,
en el mio habria germinado el deseo de hacerme
famoso en el mundo labrando la independencia
politica de la isla de Cuba por medio de la eman-
cipacion de sus esdlavos, y que por ello aventuraba
a aquel intent toda mi fortuna y la de mis hijos.
Mi car6eter era generalmente conocido por su
sencillez, ajeno a todo gsnero de ambici6n y mo-
derado no solo por naturaleza, sino por el estudio
y el conocimiento del mundo y de los hombres.
; No hubiera sido la aberraci6n mas incompren-
sible que hombre colocado en la alta y envidiable
posici6n social, de este carfcter, de estas costum-
bres, con estas relaciones en la isla de Cuba hubie-
se, nuevo Erostrato y mas loco y culpable que el
antiguo, s6l por gozar fama pretendiera incen-
diar, no un templo, sino una patria entera por
granjear fama de libertador de su pais y de ge-
neroso filintropo? Pero esta suposicion es insos-
tenible. Seria preciso graduarme de loco delirante
o de sandio a dejarlo de sobra. Porque cualquier
habitante de Cuba, aun el que menos conozca la
indole de aquella sociedad, sabe quo la opinion
reinante en la raza blanca, aunque mucho mas


193









1= ES CETO S


favorable a la raza eti6pica que la del resto de las
colonias europeas, estA muy distante de sancionar
una amalgama social de castas para conseguir la
independencia politica de la colonial.
No es creible, pues, que yo, que conocia y trataba
a todas las clases decentes de la sociedad blanca
de la Isla, me equivocara en un punto que es el
rasgo m.s saliente de la fisonomia colonial cuba-
na, y creyese que podria fraguar una eonspiraci6n
para separar la isla de la peninsula, contando
como principal elemento de triunfo la uni6n entre
los blancos criollos y los negros... Mi sandez no
tendria ya tdrmino si, par otra parte, se considera
que yo admitia en el plan de conspiraci6n que se
me achaca, no solo esa fusion antipatica y culpable
de razas, sino a la raza negra auspiciar.
Ademis, i que pruebas anteriores di yo de esta
idea cerebral para que se me cuelgue gratuitamen-
te el disparate de fraguar una revoluci6n en mi
pais, para hacer su independencia political valien-
dome de los negros esclavos y los hombres libres
de color, superiores en numero a los blancos, y
que en nltimo resultado no podrian menos que
hacerse por la fuerza material de su nnmero los
senores exclusives del pais?
Y se me cree a mi tan bobo que Mr. Turnbull
ni todos los ingleses del mundo podrian embaucar-
me con promesas de proclamar nuestra indepen-
dencia ni hacerme creer que la rebeli6n asi tan
mal concebida podrIa tener otro resultado, si se
lograba, que la devastaci6n de Cuba, la destruc-


194








DOMINGO DEL MONTE


ci6n total y sangrienta de la raza blanca, y por
corona de todo, el proteetorado de Inglaterra sobre
las cenizas de nuestros ingenios y los huesos de
nuestros hermanos ? j Se me conocia un odio tan
reconcentrado a mi propia raza, a mis compatrio-
tas criollos, los cubanos, a la suerte futura de la
isla de Cuba, que en mi furor rencoroso contra
ellos llegara a sacrificar la vida de los mios y la
opulencia actual de mi familial
"'Y las citas'?", se me replicara. Las citas no
tienen ningnn valor legal, cuando se sepa el modo
con que se arrancaron las declaraciones por el tor-
mento del lhtigo, segnn es pnblico y notorio en la
misma Habana y Matanzas. Tampoco lo tienen si
se consider que ninguno de los que me han citado
me puede probar que me conoce personalmente,
ni que nunca me han dirigido Ia palabra ni yo
a ellos. El poeta Placido recuerdo que Ia primer
y Altima vez que lo vi fud en 1835 que se me pre-
sent6 en mi estudio a pedirme cuatro pesos presta-
dos, que nunca mis volv a ver. Hombres de color
s61o trat4 en la Habana al otro poeta Manzano,
que fu6 eselavo de la Marquesa de Prado-Ameno
y consigui6 el precio de su libertad por la juven-
tud estudiosa de la Habana. Hombre de condici6n
mansa y humilde, muy parecido en su car6eter
y dada la indole de su talento portico, a la Musa
paciente y elegiaca de Silvio Pellico. Este Man-
zano no aparece comprendido en la conspiraei6n,
y en el careo que tuvo con Plscido en Matanzas,
ante los jueces de la Comisi6n militar, s4 que re-


195








ESC OTOS


bati6 con energia la ealumnia que aquel desgra-
eiado emiti6 contra mi, creyendo escaparse de la
inuerte envolviendo en su misma culpa a muchas
de las personas mIs distinguidas del pats (1).
Esta misma idea no dudo que guiara tambien a los
otros conjurados, que dicen que han declarado en
wi contra, si es que en ese enredo no se oculta otra
causa misteriosa e inicua que yo no puedo com-
prender a tanta distancia del teatro de los sucesos.
Vengamos a mi amistad con Mr. Turnbull. Este
sujeto lleg6 por primera vez a la Habana creo que
en el aio de 1837 en calidad de viajero ingl6s, que
habia estado en la Corte de Madrid como amigo y
secretario privado de Lord Clarendon. Me lo pre-
sent6 el Dr. Madden, literato ingl6s que ej&rcia
entonces en la Habana el empleo de Superinten-
dente de Emancipados. Lo recibi con la cortesia
que era natural, y habiendo sido presentado tam-
Lien al senor Luz, director de la Sociedad Eco-
n6mica, le hizo 6ste despachar el titulo de socio
correspondiente de dicha Sociedad.
Vuelto Mr. Turnbull a Inglaterra, escribi6 la
relaci6n de su viaje, en que pinta a su modo el
estado de la eselavitud en la Isla, y relata c6mo
se hacia el trafico de negros con el mayor desearo.

(1) Existen, publicadas e in&ditas, interesantes cartas
de este poeta negro-superior, en nuestro juicio, al tan fa-
moso PlAcido-que verin la luz en la Vida de Domingo del
Monte, que publicaremos en breve, y que arrojan mucha luz
sobre estos acontecimientos.


1.96








DOMINGO DEL MONTE 197


Este libro (1) no me hizo el efecto que caus6 a los
que por primera vez de su vida leyeron en este
libro estas pinturas. Ya yo habia visto todo Lo
que la prensa europea y la de los Estados Unidos
habia producido sobre esta grave materia, refi-
riendose no s6lo a las colonias inglesas, francesas
y holandesas, sino a las espafiolas, y por el cono-
cimiento que habia adquirido de la situacion de la
isla y del modo con que se agitaba la cuesti6n de
la supresi6n de la trata y la abolicion de la escla-
vitud de las Antillas y del mundo en Londres y
en Paris, veia que mi patria no tenia otro medio
de escapar a los peligros internos y externos que
la amenazaban que poniendo t4rmino a la intro-
duccion de mas negros de Africa.
Por lo tanto, no vi en la obra de Mr. Turnbull
ni en su persona objetos vitandos que pudieran
comprometer mi conciencia de patriota, ni menos
un seductor que al cabo de mis anlos, y con mi
experiencia, pudiese embaucarme y hacerme ver
1o negro blanco.
Mr. Turnbull estuvo ejerciendo su empleo de
e6nsul ingl6s en la Habana mis de aflo y medio,

(1) Este libro, rarisimo en el comercio y del cual sera
publicada una versi6n castellana en esta misma Coleccidn,
fu6 impreso en Londres en 1840. Su filiaci6n bibliogrA-
fica es Ia siguiente: Travels in the West. Cuba; with no-
tices of Porto Rico and the Slave Trade, by David Turn-
bull, Esq. M. A., etc. Longman, Orbe, Brown, Green, and
Longmans, Paternoster-Row. En realidad, del exnen del
libro es dificil deducir si Del Monte intervino en la pre-
paraci6n de la obra con algdn informed, dato, etc.








ESCRITOs


y fu6 depuesto cuando cay6 el ministerio Wigh
de Lord Palmerston, que lo habia nombrado.
En todo este tiempo, en que ya se sabia hasta de
memoria en la Habana el libro de Mr. Turnbull,
nadie pretendi6 que se le borrase de la lista de
los socios de la Sociedad Patri6tica.
Yo no creo que las simples relaciones de trato
que la cortesia exige entre personas decentes, pueda
convertirse despu6s en cargo de culpa contra nadie,
en el caso en que uno de nuestros amigos y cono-
cidos resulte criminal por cualquier causa. Era
preciso probar, ademas del trato, la connivencia
que tengamos en la culpa del criminal. Si se si-
guiera lo contrario todas las personas decentes de
la Habana deberian ser sospechadas hoy de aboli-
cionismo, por el mero hecho de visitarnos y tratar-
nos frecuentemente. Ya se ha visto el lugar que yo
ocupaba en la Habana, no era extra que todo
extranjero de algnn viso que alli llegaba fuese
presentado en mi casa como una de las mhs agra-
dables del pals. Asi conoce a Mr. Turnbull, como
conoci al literato irland s Mr. Madden y tambien
al viajero frances M. Vattemare, al Lord Morphet,
a M. Granier de Cassagnac, etc. Su libro no me
caus6 a ml, que ya hacia tiempo que habia leido
todo lo que la prensa europea y de los Estados
Unidos habia producido sobre el particular, la
irritaci6n que a algunos paisanos mios al ver en
letras de molde las pinturas de la eselavitud y del
trhfico de los negros.
S6lo vi en la obra de Turnbull que aquel era el


I98








DOMINGO DEL MONTE


modo de ver en la enesti6n del comercio de negros,
modo que era el mismo de nuestro gobierno en sus
tratados de 1835.
Concluire manifestando a usted que mis opinio-
nes respecto al trAfico de negros son enteramente
conformes a las que profesan sobre el mismo parti-
cular el gobierno de mi naci6n, y todos los hombres
sensatos y previsores respecto a la abolici6n de la
esclavitud en la isla de Cuba, le confesar4 a usted
que deseo con toda mi alma la de mi pais, y usted
mismo en su obra sobre las Antillas, respecto a la
esclavitud de los negros, la considera como un
grave y odioso inconveniente al progreso de la
civilizaci6n de nuestra raza en Cuba. Mi mas ar-
diente deseo seria que los ricos campos de aquella
preciosa colonia no se fecundaran con mas sudor
que el que corriera de frentes blancas y caras, pero
conozco tambi6n que este grandioso ideal no puede
conseguirse con las violencias ni la precipitaci6n
de medidas revolucionarias, que el espiritu de mo-
ralidad, la religion, la filosofia gradualmente iran
ganando terreno en los Animos de los espafioles de
Cuba, y que deben esperar que la reins de las
Antillas no sea otra Otahiti, otra Jamaica, conde-
nadas por mal de su destino a ser eternamente
habitadas y poseidas por una de las razas mas re-
zagadas de la familia humana.
Concluir6 manifestando a usted que no dudo que
el origen de las calumnias que contra mi se ban
fraguado en mi tierra, antes y despu6s de mi sa-
lida de alli en mayo de 1843, sea ewelusivatmeut


199









ESCrTPOS


la opinion que profesaba y profeso contra el con-
trabando de esclavos africanos. Aunque mis ideas
en este particular estin en perfecta armonia con
el espiritu de nuestras eyes, con los actors de nues-
tro gobierno y con las ideas de nuestros publicistas
mas previsores y sensatos; y, aunque nunca he
convertido dichas opiniones en instrumento hostil
contra ninguna persona, sin embargo, la suscepti-
bilidad de los comerciantes negreros de la Habana
se ha dado por agraviada de mis pensamientos y
me ha consagrado el odio mas cordial. Esta indi-
caci6n explicari por qu6 ocurri6 a los miserables
conjurados el escoger mi nombre autes que el de
otro cualquier vecino de la Habana para subter-
fugio y tambi6n por qu6 se ha querido confundir
y amalgamar los actors y acuerdos legales y autori-
zados de la ilustre Sociedad Econ6mica de la Ha-
bana, con las tenebrosas maniobras de la conspira-
eion de los negros (1).
Confesar6 a usted tambi6n que yo siempre he
considerado que no s6lo es la esclavitud un mal de
grave consideraci6n para la prosperidad s6lida y
seguridad de mi pais, sino que es un grave daifo;
1, porque esta esclavitud no le depara otro por-
venir a Cuba que el de Haiti o el de Jamaica; 29,
porque es la causa de nuestra opresi6n politica.
Confesar6 a usted, por iltiuo, mis opiniones so-
bre la esclavitud de los negros. Aparte de la na-
tural compasi6n como filantropo o fil6sofo huma-


!1) Vease nota de la pig. 190.


900








DOMINGO DEL MONTE 201

nitario que a todo pecho sensible causan los males
del pr6jimo, nunca he considerado esta cuesti6n
sino bajo un aspecto politico y social. Asi, poco
me he preocupado de la civilizacion del Africa por
medio de la trata, ni de proporcionar mejor suerte
a los africanos trayandolos a nuestros ingenios,
bautiz&ndolos y haciendolos felices.
Esta misi6n cristiana y caritativa no debe ser
la de la Isla de Cuba, ni la de Espana su metro-
poli. All que la Inglaterra haga sus esfuerzos
riesgosos en el Niger, en sus W. I., y que la Fran-
cia, al ruido del caf6n de Alger y de Tanger,
rompa las brechas de la barbaric africana e intro-
duzca con sus ejercitos la luz del Evangelio entre
los congos y los mandingas.
Yo no quisiera que en mi patria hubiera esela-
vos, ni menos que estos esclavos fuesen negros, es
decir, de un ramo tan salvaje de la familia huma-
na. Yo estoy intimamente convencido, como todos
los hombres de coraz6n y de inteligencia de la isla
de Cuba, que nuestros campos pueden ser culti-
vados por brazos blancos y libres, y nuestro mis
ardiente deseo es que la primera de las Antillas
escape de la suerte que ha cabido a Haiti y a
Jamaica, es decir, que no se convierta por nuestra
codicia ciega en propiedad de una raza barbarQ,
cuando puede aspirar a ser un foco de civilizacion
europea en el mundo occidental.
La misi6n social y politiea de Espana en la isla
de Cuba es otra, por cierto no menos bella y digna


(Del borrador manuscrito).








ESCRITOS


europea, con poblacion esclarecida y europea y que
sea el mas brillante foco de la civilizaci6n de la
raza cauchsica en el mundo hispano americano.
(Del borrador manuscrito).
Paris, 31 de octubre de 1844.
Sr. Dn. Alejandro H. Everett.
Boston.
Mi estimado amigo: Con la muy deseada de V.
de 12 de septiembre, recibi tambien su excelente
carta sobre la cuesti6n de Tejas, el nimero de la
Democratic Review, en que se insert6 su articulo
de V. sobre la Poesia Contemporanea de Espana y
la brochure sobre la deuda de los Estados. Los
ejemplares que recibi tambien para MM. King y
Martin, de la carta sobre Tejas, los entregu6 ayer
a dichos scores. Ambos me recibieron con la ama-
bilidad mks cordial: el Secretario, sin embargo,
me gust6 mucho mas que el Ministro, por lo abierto
y culto de sus modales; tambi6n porque me parecio,
segnn la indicaci6n de V., que era muy superior
en inteligencia e instrucci6n a su jefe.
He leido con sumo interns la carta de Vd. sobre
Tejas, y he admirado sinceramente la habilidad
con que su agudo ingenio ha sabido vencer dificul-
tades de dicha cuestion que parecian insuperables:
una de ellas es la de la esclavitud; pero, amigo mio,
yo creo que, a pesar de los buenos deseos de Vd., y
a pesar tambien de los temores de Mr. Johnson,
la esclavitud no dosaparecerA del Sur con la agre-
gaci6n de Tejas; 6sta absorbers los criaderos de
negros, que cox escandalo del mundo eivilizadq


202








DOMINGO DEL MONTE


sostienen la Carolina del Sur, las Georgias y otros
distritos de la Union. Y si no, digame Vd. l c6mo
no sucedi6 el fen6meno que Vd. anuncia, cuando
ademas de los trece estados primitivos se agrega-
ron otros, por la parte del Sur, al territorio de
los Estados Unidos ? La agregaci6n de la Luisiana
&qu6 efecto produjo en las Carolinas respecto a
esclavos ? Aumentarlos. Lo mismo, en escala ma-
yor, acontecera con la agregaci6n de Tejas. Y he
aqui por qu6 los liberales de Europa simpatizan
mas en esta cuesti6n con la medio barbara M6jico
que con la culta Uni6n Norte-Americana. Es cier-
to, sin duda, que M6jieo no poblaria ni civilizaria
en muchos anos ese magnifico rincon de America
que le cupo en suerte y tambi6n lo es que, en ultimo
resultado, mas conviene a la humanidad en gene-
ral que la raza anglo-sajona, con sus calidades ci-
vilizadoras, sea la poseedora de aquellas tierras
desiertas, que no la raza godo-hispAnica, tan re-
zagada hoy en la carrera de los adelantamientos
sociales. Pero mhs vale, dicen los liberales de Eu-
ropa, que una porci6n del globo permanezca eter-
namente yerma, que no se pueblo de esclavos, ele-
mento retr6grado y disolvente de toda sociedad.
Las reflexiones de Vd. sobre la intervencion in-
directa inglesa en la cuestion de Cuba me parecen
sin replica, y escritas con un vigor de estilo que
conmueve. Muy diferentes son las ideas de Vd. a
las de su hermano Mr. Edward, en este punto,
pues ya recordarA Vd. el modo con que^ vela la
intriga inglesa en Cuba, cuando Vd. le comunic6


203









Escarros


mi carta de noviembre de 1842 (1). Por la impor-
tancia de las materias que trata, el modo y la opor-
tunidad en agitarlas, creo que su carta de usted a
la Democratic Review debe haber producido una
grande sensaci6n en este pueblo. Revela su author
al antiguo diplomdtico y al estadista experimen-
tado, conocedor de los hombres y de los gobiernos.
Muchas ganas me ha despertado Vd. de leer esa
obra del profesor prusiano Raumer sobre los Es-
tados Unidos, y que tendr para mi la recomen-
daci6n de su traductor. Espero que, en cuanto
salga, me la mande Vd. en primera oportunidad.
Hallindose aqui los senores Irving y Wheaton,
voy a aprovechar la ocasi6n de conocer a tan dis-
tinguidos americanos, presentandoles la carta de
introducci6n que me di6 Vd. para ellos. Tambien
conocer6 en estos dias a Mr. Mignet, de la Acade-
mia de Ciencias Morales y Politicas del Instituto ;
y al famoso historiador Mr. Michelet, que es ade-
miAs Conservateur des Archives du Royaume. Por
medio de este sefor me prometo registrar la parte
del archivo espafiol de Simancas, que trajeron los
franceses para acs, y que, aun despu6s de la paz,
qued6 como botin del vencedor.
Por los periodicos sabrk Vd. el giro que van

(1) Esta debe ser Ia carta de Del Monte en que por
primera vez se habla de posibles levantamientos de esclavos
en Cuba, en connivencia con Inglaterra. Y por ende, el fa-
moso punto de apoyo de algunos historiadores part colgarle
a Del Monte el calificativo de traidor... No hemos po-
lido encontrarla por mds pesquisas que hemos realizado.


204









DOMINGO DEL MONTE


tomando las cosas de Espana, de esa tierra clhsica
de las anomalias.
Los moderados han presentado un programa de
reformas que desdice de su moderaci6n; la prensa
parisiense se ha escandalizado con ese exabrupto
y hasta el grave Journal des Debats no ha podido
menos que desaprobar la marcha airada e impru-
dente de los reformadores espafoles. Pero en Es-
pana nadie chista, parte porque el pueblo ya esti
harass de revueltas y tumultos, y parte porque el
partido vencedor tiene acogotadas a las fracciones
contrarias, de modo que, segin todas las aparien-
cias, las reformas se realizarnn sin nuevas revo-
luciones, por ahora.
Su articulo sobre la Poesia Espanola de nuestros
dias tiene el m6rito sobre el de la Revue des Deux
Mondes de contener traducciones en verso, y lar-
gos extractos de las composiciones de Zorrilla.
Pienso mandar a Espana el ejemplar que Vd. me
envi6 de dicho articulo, para que vean que en los
Estados Unidos hay quien sepa comprender e in-
terpretar las inspiraciones de nuestra brillante
musa modern.
Cuando escriba Vd. o vea al senor Calder6n,
dele Vd. mis agradecidos recuerdos y Vd. mande
en Lo que gusted a su afmo. amigo.


205








ESCRIToS


A MARTfNEZ DE LA ROSA

Paris, 11 de febrero de 1845.

Muy estimadd senor y amigo:
Por el abate Sicilia hesabido que usted, con su
bondad caracteristica, le prometia hacer que me
recomendasen a mi y a mi familia, en la Habana,
al capitAn general O'Donell. Para dar a usted
las gracias por este favor, me tomo la libertad do
dirigirle a usted estas letras.
Pero como al mismo tiempo me rebosa la alegria
en el coraz6n, al leer en las sesiones del Congreso
espafiol la interesantisima discusi6n de la ley pe-
nal contra los traficantes de negros, no puedo me-
nos de aprovechar tambien esta ocasi6n para des-
ahogar _mi gratitud .patri6tica.
De hoy ms podr contar Espana con la tran-
quilidad, con la seguridad mAs duradera, y por
supuesto con la lealtad mas franca y decidida de
la isla de Cuba ; y Espana deberi exclusivamente
tan provechoso resultado al sagaz al par que firme
y honrado estadista que supo ver mas claro que
ninguno, en su pals, en cuesti6n tan complicada,
y romper con mano en6rgica contra las vulgares
preocupaciones y los ruines intereses que se opo-
nian al triunfo de la verdad y al desagravio del
honor national. En esta discusi6n, como en otras
muchas, el digno representante del gobierno ha
monopolizado todas las clases de superioridades:
a las de su alta position political ha sabido unir


206 '








DOMINGO DEL MONTE


su alta capacidad intelectual, la elevaei6n de sus
sentimientos, siempre hidalgos y generosos, y la
facilidad y la facundia correct y elegante de su
palabra.
Dentro de ocho dias a mis tardar tendre el honor
de enviar a usted algunos ejemplares de un opnscu-
lo que esta imprimiendo aqui un docto cubano sobre
dicho asunto (1). Mi objeto es probar lo que usted.
tambien ha enunciado en sus replicas, a saber : que
la suspension de la trata no sera perjudicial a la
agricultura de la isla de Cuba, y que, al contrario,
su continuaci6n la arruinaria. Yo me tomar6 la
libertad de dirigir a usted por la Embajada dichos
ejemplares, que convene que corran entre los di-
putados, senadores y periodistas en Madrid, como
un comentario de la oportuna y sabia ley de sal-
vaci6n con que usted nos acaba de regalar.
De usted afectisimo,

AL MISMO

Paris, 3 de marzo de 1845.

Cumpliendo el ofrecimiento que hice a usted en
mi anterior, tengo el honor de enviarle doce ejem-
plares del opisculo titulado La supresidn del trd-
fico de esclavos africanos en la isla de Cuba; exa-
minada con relacion a su agriedtura y a su segi-

(1) Se refiere al opdsculo del senor don Jost ANTo-
NO SACO, titulado: La supresidn del ttdfico de esclavos
africanos en la isla de Cuba, exasminada con relacidn a as
agricultura y a su seguridad, reprodueido en P. t. III,.
p. 220.


207







ESCRITOS


ridad. Su autor es don Jos6 Antonio Saco, a
quien usted tal vez conoceria, anos atrAs, en casa
de Mme. Merlin. Yo espero de la noble imparcia-
lidad que forma el fondo del caracter de usted y
de su amor a la justicia, que, sean cuales fueren
las prevenciones que pretendan hacerle formar res-
pecto a Saco los que mal le quieren, juzgue s6o
de sus intenciones, por lo que lea en ese papel.
Saco fu6 el primero en la isla de Cuba que pre-
vi6, hace diez anos, los riesgos de la espantosa in-
migraci6n africana que nos proporcionaba la trata:
los delat6 franeamente a la opinion pnblica; pero
6sta, extraviada por los negreros, que entonces,
como hoy todavia, eran todopoderosos en la Ha-
bana, lo conden6 a una expatriaei6n sin t6rmino.
EL proscrito de 1834, por atacar la trata en 1845
se ha llenado de la mis pura, de la mis inefable
satisfacci6n, al ver que al fin triunf6 su causa;
que los altos Consejos de la naei6n sancionaron sus
ideas, y que la majestad misma del solio les ha
prestado su soberana aprobaci6n. El papel que ha
escrito ahora no es mis, como ya se Lo he dicho a
usted, que el comentario y la defensa anticipada
de la ley penal contra los traficantes de negros.
La ediei6n que acaba de hacer de su obra la ha
repartido gratuitamente aqui en los ministerios,
las Camaras y los escritores que se ocupan de estas
materias: tambin la ha mandado a Inglaterra por
Lord Cowley, sin olvidar al Dr. Lushington y al
Duque de Broglie, comisionado por este y aquel
gobierno para arreglar el derecho de visit.


208








DOMINGO DEL MONTE


No dudo que en estos dos individuos haga un
efecto excelente dicho papel, y los predispondra
a admitir en sus combinaciones diplomiticas cual-
quier reclamaci6n que tenga a bien hacer el ga-
binete espafol.
Madame de Merlin, cuyo patriotismo y buen
coraz6n usted conoce mejor que yo, ha tomado a
pecho que esos sefores senadores y diputados lean
tambisn y mediten las razones y los datos de Saco,
y alli se ha arreglado con nuestro amigo Arnao
para que le mandasen a usted por la Embajada
trescientos ejemplares, en tres paquetes de a cien
cada uno. Anoche me dijo en que
escribiria a usted y ademais al senor Sartorius para
dar a este amable corresponsal la comisi6n de ha-
cerlos repartir en las Cortes.
En la flevue des Deux Mondes que ha salido el
1t de este mes ha visto ya la luz un articulo sobre
el derecho de visita, en que se habla largamente
del folleto de Saco. Lo firma un tal Xavier Du-
rrieu, de quien he visto antes otros articulos sobre
Espana. Esta 6ste algo bombastic en la forma, aun-
que en el fondo no puede menos que reconocer el
acierto del gabinete actual de Madrid on la nueva
senda que ha adoptado respecto a Cuba. Bueno es,
sin embargo, leerlo con prevencion, porque cuelga
a Saco y su papel pretensions que nunca ha tenido
y que en vano se buscarian en el opnsculo. Por lo
demas, da duro sobre los ingleses, que es el fAcil
secreto de complacer siempre al rblico parisi6n.
Repito a usted las gracias por sus sinceros ofre-


20$








210 ESCRITOS

eimientos. Yo espero resignado la sentencia de la
Comision Militar do la Habana, que es la que
conoce de la causa de conspiraci6n de los negros
en que me implicaron a mi y a Luz (1). Yo deseo
con ansia, desputs de las p6rdidas irreparables que
he sufrido, volver a buscar consuelo a mi pals, y
aun antes quisiera ir a Espana a renovar las memo-
rias de mi mocedad; pero, aunque abatido mi animo
per e' dolor de mis pesadumbres domesticas, con-
,ervo, sin embargo, bastante entereza de coraz6n
para preferir un destierro perpetuo a la mengua
de una bajeza: tal consideraria el volver a pisar
la tierra en que Un tribunal inicuo me declarase
culpable de una infamia tan inconcebible como
la que se me imputa. Si usted emplease su vali-
miento con el general O'Donell para que evite
que aquellos jueces cometan esa iniquidad, es
cuanto favor puedo yo apetecer en mis tristes
cireunstancias, y el nnico que, hombre honrado,
debo pedir a un hombre de honor.
De usted afectisimo,

A ANDRtS DE ARANGO
Madrid.

Paris, 7 de abril de 1845.
Mi querido amigo:
Por la suya de 21 de marzo veo con mucha sa-
tisfacei6n que no se ha dormido en su pecho el
patriotismo y que con sU actividad caracteristica
(1) La sentencia fu6 absolutoria para ambos patricios,








DOMINGO DEL MONTE


se ocupa en hacer siempre algo en favor de nuestra
Cuba.
La representacidn que usted ha promovido en
esa, firmada por los cubanos residentes en la eorte,
Ia juzgo muy conveniente y muy plausible; ade-
mAs. Porque guardar un silencio tan contihuado,
por nuestra parte, cuando eada dia se hace mds
insoporttble el desgobierno ankrquico con que se
nos administra, raya casi en estupidez y en villa-
ina, indigna de espafioles. Si no se consigue: el re-
medio, al menos servird de protest positiva eentta
In injusticia.
En lo que si convengo con usted es en que usted
cream que de in Habana puedan remitir a Espaia;
y por conducto del capitan general, otra repre-
sentacion de aquellos vecinos, en armonia con la
hecha por ustedes ahi. Qu6! I Usted se ha olvi-
dado del eardeter de la gobernacion loeal de Is isia
de Cuba? Yo fio que ni una firma se reebgeth,
concediendo que haya un habanero, en la Habana,
tan temerario que se atreva a extender el neme
rial, y por ende, se exponga a atraerse la tacih de
independiente, y por supuesto, la pens de -ta. Pete,
ann coneediendo que suceda este fen6meno, es de-
eir, que haya quien redacte y quienes firmen- la
representation impunemente, ousted cree que' el-
capitn general, sea el que fuere, in admitiri ni
la. enviar& a Madrid? Y si la envia, no dude Hated
que traeri tal coleta, que mis valiera part la causa
de Cuba el no- haber pensado jamis en semejant.
cos I 06ian- quiere usted qua-un it iondq que


211








EsCEITOS


gobierna con todo el desahogo de la arbitrariedad
abdique 61 mismo del supremo poderio que hoy
goza? Exigir de 61 este rasgo de abnegaci6n per-
sonal es desconocer el coraz6n humano y pedir
peras al olmo.
Nunca se consult6 a Fernando VII por modera-
dos ni progresistas, si convendria o no a la naci6n
el gobernarlo como S. M. muy bien se lo sabia, o
con la miquina representativa que tantos sinsa-
bores produjo a su real animo. Por supuesto que
esta reflexi6n se aplica a los ben6volos estadistas
metropolitans que no saben otra cosa, cuando se
trata de establecer mejoras administrativas colo-
niales, que consular exclusivamente al capitAn
general; esto es, a la persona mhs interesada del
mundo en conservar el regimen que se pretende
reformar.
Nada, amigo mio. El bien de nuestra provincia,
de Madrid ha de salir completamente. Ni espere
usted que aquellos habitantes de Cuba, aunque muy
convencidos (y tanto, pues que los sufren) de los
males politicos de su tierra, se aventuren nunca a
pedir nada al Gobierno Supremo de Espanla, ni
menos se junten a deliberar sobre to que deba.
hacerse en la cosa pnblica, ni tampoco acudan con
su firma, su voto o su dinero, a empresa alguna
que tenga visos, ni remotos, de reclamaci6n contra
el poder, o el sistema gubernativo que los tiraniza
y los acaba. Nadie, que est6 en su juicio, querra
exponerse a ser tenido por traidor, por insurgente,.
por abolicionista, y que s6 yo por cuintas otras.


212







DOMINGO DEL MONTE 21s


cosas mas con que se califica en tierra oprimida al
que tiene brios, no para obrar, sino para pensar
siquiera 1o contrario de lo que piensa el supremo
imperante.
Por tanto, mi humilde parecer es, salvo el mas
acertado de usted y de los demas paisanos reunidos
en esa, que no se debe esperar nada de la Habana,
ni representaciones, ni subscripciones, ni dinero,
porque la naturaleza de las cosas asi lo exige; y
seria una crueldad, amen de una ignorancia supi-
na de lo que es el mundo, pretender lo contrario.
Por otra parte, las circunstancias actuales me
parecen muy a prop6sito para conseguir en Madrid
que se expida por real orden una ley constituyente
de administracibn colonial. En el Ministerio tene-
mos a nuestro amigo el excelente Martinez de la
Rosa, que acaba de regalarnos la ley contra los
negreros; en nuestro don Alejandro Oliva conta-
mos con un valedor habil y poderoso: en los seflo-
res Arango, Zamora, Figueras y Drake del Casti-
llo, hdmbres de influencias varias en la corte, de-
bemos suponer otros tantos agentes de la noble
causa de su pais, sin contar otros cubanos, o espa-
holes amigos de Cuba, que contribuiran con sus
esfuerzos al fin propuesto.
Aunque no soy muy partidario de los periodicos
como medios de inculcar doctrinas o de imponer
sistemas nuevos a los gobiernos, sin embargo, su-
pongo que cuando usted y los demas amigos han
creido necesario el establecimiento de La Crdnica,
sus razones habran tenido. para plantearla. Pero








ESCRITOS


mucho me temo que suceda a este papel, ya des-
prendido del Heraldo, que aleanzaba tanta ciren-
laci6n, lo que dicen que sucedi6 a El Observador
de Ultramar, esto es, que su generoso redactor te-
nia que repartirlo gratis para que lograse algunos
lectores, fuera de la gente cubana. Subseribame
usted y digame a quin he de entregar aqui el
importe de la subscripei6n. Hablar6 al Conde Mon-
talvo, a Pedroso y Cardenas para que tambien se
subseriban; pero no escribir6 a la Habana para
que alli se abonen, porque supongo que el papel,
si se redacta como Dios manda, debe ser prohibido
en Cuba, mientras no varie la forma de aquella
administration.
Saco y yo bemos reparado que ni una palabra
se ha dicho de su papel en La Crdnica (1). El
tono moderadisimo en que estA escrito, y la impor-
tincia de los datos y de los argumentos que aduce,
me parece que deberian haber llamado mucho la
atencion de un peri6dico especial cubano. l Se habra
temido comprometerlo a la faz de las autoridades
de Cuba, hablando de una obra de Saco? Si es as,
esta prudencia meticulosa la califico de excesiva.
Aqui no hemos tenido inconveniente en enviar al
Ministro de Estado trescientos ejemplares.


(1) V4ase ia nota de la pig. 207.


214








DOMINGO DEL MONTE


SENADORES CUBANOs

Papel dado por del Monte a La Condesa de
Merlin para Martinez de la Rosa.

Paris, 13 de mayo de 1845.

El sistema de la situaci6n es eminentemente re-
parador de los males causados por ]a exageraci6n
de los principios revolucionarios: volvi6 al trono
su dignidad, a la religion su influencia y su respe-
to, a la administration la fuerza central que habia
perdido en sus luchas con la anarquia.
En el capitulo de las colonias debe introducirse
tambi6n ese espiritu reparador de justicia: las co-
lonias fueron despojadas violentamente de sus de-
rechos politicos por los rebeldes de la Granja. La
venerable doctrina de la monarquia espafiola era
considerar sus establecimientos ultramarinos eomo
parte integrante del Reino. Los constituyentes de
Cadiz tuvieron el buen seso de conservar esta parte
del antiguo regimen, sancionado por los Reyes Ca-
t6licos y observado escrupulosamente despues por
todos sus sucesores, de caracteres, dinastias y 6po-
eas distintas. El Estatuto Real, ese brillante me-
teoro que vino a alumbrar a Espafia despu6s de
larga y trabajosa noche, tambien lo adopt en sus
articulos. Estaba reservado a los demoledores de
1837 acabar, asi como con otras, con esta reliquia
del derecho antiguo castellano.
El modo mas sencillo de comenzar esta repara-


.215








ESCEITOS


ci6n, y aun de manera que no se choque con las
preocupaciones, que en algunos estadistas modera-
dos han dejado las doctrinas coloniales de los pro-
gresistas, seria que el Gobierno de S. M., por las
facultades que le competen, nombrase cierto nnme-
ro de senadores de entree los naturales de las
colonias.
Para esta providencia de transaccion no se ne-
cesita tocar en un spice los articulos de la Consti-
tuci6n reformada, ni promulgar nuevas eyes or-
gAnicas, ni esperar consultas ni informes de nadie,
de aquende o allende el mar. Convencido el mi-
nisterio de la justicia y oportunidad de este tem-
peramento, con simples reales decretos lo leva a
cabo. Pero el buen resultado de dicha providencia
depended del acierto en la elecci6n. Lloverin pre-
tendientes en solicitud de esta gracia, como sucede
para todos los demfs empleos; y de la isla de
Cuba, sobre todo, acudirin infinidad de nulidades,
tituladas y condecoradas altamente, que alli pulu-
lan al sol de aquellos tr6picos, mas que en ninguna
otra parte del reino. No teniendo, pues, el gobier-
no conocimiento especial de las individualidadeo
de cada colonia, Ia prudencia y el mismo espiritu
de rehabilitaci6n que dicta esta medida, aconsejan
que se nombren senadores, antes que a nadie, a
los ex diputados la iltima vez elegidos por sus
respectivas provincial de Ultramar.
Los de la isla de Cuba fueron: el Exemo. Sr.
Conde de Casa Montalvo y D. Jos3 A. Saco. El
primero goza de una rental de cien mil pesos: su


216








DOMINGO DEL MONTE


character es noble, su capacidad aventajada, sus
ideas politicas cual cumple tenerlas a un caballero
espafiol, monarquicas y moderadas. El segundo
tiene la renta necesaria. Aunque no llego a sen-
tarse en el Congreso de 1837, no fu6 por defeetos
que anulasen su eleccion, sino por el acuerdo de
aquellas Cortes que aniquilaron el derecho repre-
sentativo de las Colonias. Est, dotado este sefor
de maravillosa inteligencia, de erudici6n suma, de
probidad ejemplar y de una moderaci6n en sus
ideas political que lo constituirian por convicci6n
en uno de los mas eficaces defensores del orden en
la Camara conservadora espafiola. Estos senores,
juntos con los ex diputados de Puerto Rico, po-
drian informar al ministerio con mejor conoci-
miento de las personas y de los pauses, que los
otros individuos que convendria llamar para el
Senado.
Las colonias verian, en este simple pero signifi-
cativo acto de justicia, un desagravio que de dere-
cho se les debia, desde que se les ofendi6 en lo mhs
sagrado de su honor, arrancandoles brutalmente
por la fuerza el derecho que les asistia, como a
todos los espafioles, de sentarse con sus hermanos
de la peninsula en el banquete de libertad a que
Dios invite a toda la familia en nuestros dias por
su misericordia infinita.
(Revista Cubana, t. III, p. 41-40 y 128-131 y 180-182.)


217













X


Cartas Politicas
(Cuarta Epoca: 1846-49)


A OL6ZAOA Y CLARENDON

Reflexiones sobre la balanza mercantil entre Cuba,
E. Unidos e Inglaterra

Paris, marzo de 1846.

Para nadie es un misterio hoy el espiritu in-
vasor que anima a los norteamericanos. Here-
deros y participes de la actividad, la osadia
y la education politica de Inglaterra, la fuerza de
su expansion en el Nuevo Mundo no encuentra
obstaculo ninguno, si se compara con la inexpe-
riencia y la debilidad de los gobiernos hispano-
americanos. En lo que va corrido de este siglo
hemos visto c6mo han absorbido la Louisiana, las
dos Floridas, el vasto y rico territorio de Tejas,
parte del Oregon, y quizhs la mas septentrional
de las Californias. Se dice que Yucatan acaba de
desmembrarse de Guatemala (1), y ha reclamado
la proteccion de Washington. Las islas de Cuba y
Puerto Rico estAn amenazadas tambi6n, y quizas

(1) Quiere decir M4jico.
17-1








220


antes que Mjico, de correr la misma suerte que
Tejas.
Es tanto mayor este riesgo para Espana, cuanto
mns racionales y pacificos son los m6viles de la
conquista norteamericana; que no son otros que los
que ofrece la marcha paulatina de la civilizaci6n.
A las ventajas inmensas de su comercio, no menos
provechoso para ellos que para los pueblos nacien-
tes con quienes lo hacen, se une el espectfculo
seductor de su maravillosa prosperidad y de sus
libres instituciones. La isla de Cuba les debe la
introducci6n de los barcos de vapor, y en parte,
la de los casinos de hierro, pues aunque el primero
se hizo con un empr6stito ingl6s de dos millones y
medio de pesos, no hay duda que al ejemplo inme-
diato de los Estados Unidos se debe el desarrollo
del espiritu de asociaci6n quo acometi6 la cons-
trucci6n de los demos ferrocarriles del pais.
Pero, sobre todo, las relaciones mercantiles entree
Cuba y la Uni6n norteamericana son tan estrechas
y tan considerable, que de 25.056,231 pesos fuertes
a que ascendi6 en 1844 la importaci6n cubana,
cerca de 10,000,000 vinieron de los Estados Unidos,
v de los 25,426,591 pesos que export6, mhs de
cinco millones se despacharon para los mismos
Estados. Asi fu6 que del total de 17 millones y
pico a que ascendi6 en el mismo ano el comercio
de importaci6n, puramente extranjero en Cuba,
es claro que cerca de un tercio lo hicieron los norte-
americanos, y nueve de los veintinn millones de
exportaci6n para puertos extranjeros, la mitad


ESCMnTOS








DOMINGO DEL MONTE


toc6 a los mismos. Advikrtase tambi6n que, en el
cuadro del comercio anual extranjero de los Es-
tados Unidos con los demis pauses del mundo, la
isla de Cuba figura, por sus altos guarismos, in-
mediatamente despu6s de las dos naciones mis
ricas de Europa, Inglaterra y Francia. Estos datos
los he sacado de fuentes oficiales: los pertenecien-
tes a Cuba de la Balanza Mercantil de 1844,
publicada por la Intendencia de la Habana en
1845; y los de los Estados Unidos del extracto del
informe del Ministro de Hacienda (Secretary of
the Treasury) publicado en el American Alnia-
nack, de Boston, en 1846.
En el siglo positivo que alcanzamos serian ya
de gran peso, por si solas, para la uni6n de dos
pueblos las ganancias reciprocal de un comercio
tan lucrative. Pero hay otro lazo social, aunque
bastardo y vergouzoso, que une, por otra parte,
entre si a Cuba y los Estados Unidos. Este es el
de la instituci6n de la esclavitud de los negros.
Segin el nltimo censo norteamericano de 1840, hay
en aquella Confederaci6n cerca de dos millones y
medio de esclavos. La isla de Cuba, segun su censo
de 1841, tiene cuatrocientos cincuenta mil. Pero
los Estados Unidos cuentan, ademis, con diez y
siete millones de gente blanca y libre, y Cuba ape-
nas tendra, de esta clase, quinientos mil. Es decir,
que la naci6n norteamericana no tiene los esclavos
suficientes para temerlos; pero si para simpatizar,
por causa de ellos, con la suerte de los paises veci-
nos que, por su debilidad politica, podrian necesi-


221








222 ESCRITOS


tar de su apoyo en caso de una colision desgra-
ciada entre las dos razas. Esta simpatia por co-
munidad de intereses ha legado a enaltecer en
tales terminos a Cuba, que, cuando se corri6 alli
que Espartero habia decretado, por instigaciones
de los ingleses, la emancipaci6n de los esclavos, los
espanoles peninsulares, aun de los mis adictos a
la metr6poli, estaban firmemente decididos, si lie-
gaba aquel caso, a separarse de Espana y agregar
la isla a la Uni6n Americana (1).
Refuerzan esta inclinaci6n a los Estados Unidos
otras causas que ejereen una acci6n constante y
poderosa en la opinion pnblica cubana. Tal es, en
primer lugar, la especie de divorcio politico que
se ha establecido entre Espana y Cuba desde 1837:
a lo que se agrega el recargo mds insoportable de
las contribuciones, que por si consumen, en pure
perte para el pais, mas de quince millones sobre
los cincuenta que son la producci6n bruta de la
Isla. La consecuencia natural y necesaria de la
primer causa ha sido aflojar, y aun casi disolver
los lazos de parentesco national entree los habitan-
tes de la colonia y de la madre patria. Desde que
ces6 la identidad constitutional de derechos entree
los espanoles de la peninsula y los de la isla, tanto

(1) Este nexo econ6mieo de que habla Del Monte,
desconocido o ignorado por nuestros historiadores-sobre
todo en el momento que se especifica-entre individuos de
una misma close, engendrador de un onovimiento politico,
habria de reproducirse en Cuba con mayor o menor aeti-
vidad, hasta 1855, en que las Cortes espaflolas declararon
que la "esclavitud era una forma especial de la propiedad
en la Isla de Cuba, y como tal inviolable''.








DOMINGO DEL MONTE


monta para uno de estos lo que pasa en Espana
como si pasara en la luna, y mira con tal indife-
rencia sus asuntos politicos, que muy raro sera el
que sepa en la Habana otros nombres propios de
los de la revoluei6n espaflola que los de los minis-
tros reinantes, y cuando mks los de Espartero y
Zumalacarregui. El correo de Cidiz leva cada
mes a aquellas playas como un pijaro de mal
agiero, calamidades, y cargado siempre de nuevas
exacciones fiscales y de una turba de empleados
tan famelicos como ignorantes.
La libertad de comercio que gozaba la isla desde
fines del siglo pasado y sancionada por nltimo
como ley colonial por el gobierno espanol en 1818,
va desapareciendo poco a poco desde la muerte de
Fernando VII: con ella van desapareciendo tam-
bien la riqueza y la prosperidad del pais. Esto le
sucede en las criticas circunstancias en que mks
necesita de las franquicias comerciales, pues tiene
que luchar en los mercados de Europa con cien
concurrentes en el azncar que la amenazan de
muerte. Se han recargado por el contrario, en ge-
neral, en las aduanas de la isla, casi todos los ar-
ticulos de importaci6n; unos con objeto de favo-
recer a los productores peninsulares, y otros por
aumentar momentineamente con recargo brutal las
rentas pnblicas, con riesgo inminente de esterili-
zarlas con tal sistema para lo adelante. He aqui
un resumen de las contribuciones que pagaba la
isla de Cuba en 1840, segnin un informe oficial que


2s3








ESCrJTOS


fu6 presentado al intendente Larrna en noviembre
de 1841, y que se public6 en El Heraldo de Madrid
de 20 de enero de 1845:


Aduanas maritimas y terrestres
L oteria .....................
Correos ....................
Diezmos ....................
Renta obvencional............
Papel sellado................
Contribuciones municipales de
la Habana, Matanzas, Trini-
dad, Cuba y Puerto-Principe


11,606,302
2,310,000
997,341
416,000
210,000
250,000


410,026
16,189,669


Asi es que de los cincuenta millones que forman
el valor de las producciones, mis de quince millo-
nes, o sea un treinta y tres por ciento, los sacrifice
a su dependencia de Espana. Y siendo la pobla-
ci6n blanca de 418,291 almas, toca pagar a cada
una de contribuci6n mis de treinta y seis pesos,
cuando cada habitante de Inglaterra no paga sino
veinte, cada frances... y cada espanol, segnn Mo-
reau de Jonnes, 2%.
Ahora bien; recapacitese que Cuba gana anual-
mente, por sus relaciones con los Estados Unidos,
mis de quince millones de pesos; que pierde al
mismo tiempo por sus relaciones con Espana esos
mismos quince millones; que con los Estados Uni-
dos todo es ganancia neta; que con la peninsula,
ademis de perder el dinero y de aventurar a cada


224








DOMINGO DEL MONTE 225


paso su existencia, pierde tambi6n su libertad po-
litica y mereantil, que es perderlo todo. No se
necesita ser un estadista consumado para prever
el destino futuro de Cuba si se siguen, trabajAn-
dola, sin perturbaci6n ninguna, las causas referi-
das en el mundo moral que estA sujeto a leyes tan
inexorables y fatales como las que rigen el mundo
fisico, y conocidas las causas es muy fAcil adivinar
los efectos.
Dicho se esta que Espafia, para remediar males
tan graves, pero no complicados ni desconocidos
por su naturaleza, no tiene mas que devolver a
Cuba sus fueros mercantiles y concederle alguna
garantia politica en su administration provincial.
Con tan simple providencia perderian de hecho los
Estados Unidos mucha parte de su influencia ma-
terial y moral en la isla, y la perderian toda si
otra nacibn ms aventajada que ellos en industria
y en riqueza pudiera rivalizarles en nuestro mer-
cado: esta nation es Inglaterra.
No hay que negar que Inglaterra no cuenta con
la simpatia de ningnn espafiol de la isla de Cuba.
Por su empeno en perseguir el trifico de negros en
nuestras posesiones ultramarinas y principalmente
por la indiscreci6n del consul Turnbull (1), se
la odia y se la teme como propagandista intere-
sada y maquiavelica del abolicionismo: del gobier-
no ingles se cree alli todo lo malo que imaginarse
pueda.


(1) V4ase la nota de la pfig. 190.








ESCEITOS


A pesar de estas antipatias, tal es la virtud con-
ciliadora y pacifica del comercio, que se reciben
alli de Inglaterra, dandoles la preferencia sobre
los Estados Unidos, todos los articulos de herreria,
de lienzos y lana que necesitamos: nuestras com-
paiias de caminos de hierro, en sus apuros, imi-
tando a la Real Junta de Fomento, a Londres ocu-
rren en solicitud de capitales que nunca se les
niegan; y a Inglaterra, en fin, debemos la restau-
raci6n de nuestra industria minera estancada las-
timosamente desde principios del siglo xvr. Gra-
cias a esta industria, que despu6s de la del azncar
es hoy la primera de la isla, la exportaci6n para
puertos ingleses subi6 ya en 1840 a cerca de siete
millones de pesos, cuando la que se hizo para los
Estados Unidos fu4 de cinco y medio millones.
Hoy no dudo que las fabricas de Manchester y Li-
verpool vendan en las islas de Cuba y Puerto
Rico por valor de mas de nueve millones de pesos.
Estos guarismos no son despreciables ni aun
para la opulenta Gran Bretana: pues bien, es se-
guro que se doblarian y aun triplicarian si el go-
bierno ingles accediese por ultimo francamente a
]a admisi6n de nuestros azicares en su mercado.
Este decreto bienhechor, que salvaria aquella co-
lonia de La bancarrota que la amenaza, seria reci-
bido en todo el pais como una gracia del cielo;
destruiria por si todas las preocupaciones hostiles
contra la Gran Bretana, estrechando relaciones con
esta noble naci6n, que siempre gana en aprecio,
cuando es tratada de cerca. El inconveniente que


226








DOMINGO DEL MONTE


Sir Roberto Peel y sus amigos encuentran en esta
determinaci6n, de que no servira mis que para
fomentar el trifico de esclavos, se desvanece to-
mando Inglaterra una precaucibn muy sencilla: no
habria mis que afiadir al tratado que se celebrase
con Espana al efecto,.la condici6n de que, en tan-
to durari la rebaja de los derechos del aznear eu-
bano en Inglaterra, en cuanto se observe en Cuba
el tratado supresivo del trafico de esclavos. Por
esta condici6n, que pone en armonia el interns y
el deber de los cubanos, aun los hacendados mas
recalcitrantes y ciegos en favor de aquel trifico
infame, serin los centinelas mis vigilantes para el
cumplimiento de la ley. El gobierno ingles, cum-
pliendo entonces las miras elevadas y generosas,
que hoy forman la esencia de su politica, haria
con esa sola providencia un triple beneficio. Ha-
ria un gran favor a Espafa, su amiga y su aliada
mis natural, contribuyendo poderosamente a con-
servarle pr6spera y feliz su mejor colonia; haria
un gran favor a la isla de Cuba, haciendola par-
ticipe de las ventajas del comercio libre, que se
abre en Inglaterra para el nIundo entero, y del
cual se vela odiosamente exceptuada, y por ulti-
mo, haria un gran favor a la nacion inglesa arre-
batando habilmente, casi de las manos de los Es-
tados Unidos, la isla de Cuba, esta otra rica presa
que se prepara a absorber en su ambici6n de agre-
gaciones, el mas terrible rival de la Gran Bretafia
en el Nuevo Mundo.
Yo no dudo que si nuestro ilustre amigo, mi que-


227








ESCRITOS


rido amigo Salustiano, lega a convencerse de la
exactitud de estas observaciones, haxA todo lo
que pueda para dar esta nueva prueba de estima-
ci6n a nuestra Espana. Al menos, yo espero mu-
cho de su alta capacidad y de sus generosos sen-
timientos. Cuba, como hija de Espafa, tiene tam-
bien derechos a la simpatia de Lord ClArendon.


A J. EN LA HABANA

Peligros de los planes anexionistas y conduct que
deben observar los patriotas cubanos

Paris, 6 de octubre de 1848.

En Paris estoy muy al corriente de lo que pasa
en los Estados Unidos v en la Habana, por los
peri6dicos ingleses y americanos. Por ellos y por
algunos pasajeros que recalan por ac6 de dichos
dos puntos, observo con placer que se han disipado
completamente los temores de revoluci6n que ama-
gaban a Cuba, a consecuencia de los trastornos de
Europa (1). Ya habrhn visto ustedes que ni Es-
pana ha proclamado la Repnblica, ni esta bajo la
influencia de Francia, ni su gobierno piensa, ni
ha pensado, ni pensarA jamis en dar ley de aboli-
ci6n de esclavitud en sus colonias. Tambien ha-
bran visto ustedes que el disgusto diplomAtico de

(1) Se refiere a los planes del Ilamado Club de la
Habana y a la conspiraci6n de la Rosa Cubana o a la de
las Minas de Manicaragua.


228







DOMINGO DEL MONTE


Inglaterra con el gabinete de Madrid no ha pro-
ducido efecto ninguno de hostilidad temible con-
tra la peninsula ni sus colonias. De modo que la
causa urgente e inmediata del conato de agresi6n
a los Estados Unidos, que se not6 en algunas ca-
bezas ardientes de Cuba, para evitar un mal ma-
yor, cual era el de la abolici6n de la esclavitud, ha
cesado del todo. A no ser que el pensamiento
anexionista nazca del deseo que tengan ya los ha-
cendados de Cuba de dar la libertad a sus negros,
o de experimentar en los azares de una revoluci6n,
cuyo 6xito no podri ser sino funesto para el pais,
los trances por donde estA pasando hoy la mitad
de Europa.
Por otra parte, yo nunca he podido comprender
cemo ningtn hacendado, o dueno de negros en
Cuba, ha creido que podia impunemente, y sin
exponer su fortuna y la de sus descendientes, en-
trar en planes de agregacion a los Estados Unidos.
s La agregaci6n se hace por convenio entre esta
naci6n y Espana, vendiendo 6sta a aqu6lla la
isla? Es un suemo el pensarlo siquiera: Espana
vera arruinar primero su poder en Cuba, antes
que entrar en semejantes tratos con los Estados
Unidos. Y aun cuando la quisiese Inglaterra (es-
toy seguro y me consta) nunca lo consentiria sin
pelear; pelearia en Cuba; y Cuba, campo de ba-
talla, aunque sea de carneros entre si, se pierde
para los poseedores actuales de sus fincas de la-
branza. Arrasados los campos, y libres los ne-
gros jqu4 habrhn ganado los hacendados que pro-


229








ESCEITOS


muevan la anexi6n? G Cuba darA primero el grito
de insurrecei6n por su cuenta y riesgo? En este
caso, en los Campos de Cuba pelearin los espaifo-
les y los criollos: eualquiera de estos dos bandos
que flaquee en la contienda, apelari necesariamen-
te al auxilio de las negradas de los ingenios, y les
ofrecerin Ia libertad en pago de su ayuda (1).
Cata aqui otra vez arruinados a los duefios de fin-
cas rurales, sin contar con que aun en caso que los
criollos pudiesen veneer a! los espafioles, socorridos
aqu6llos eficazmente por los americanos, quedaba
el poderoso apoyo de Inglaterra que vendria a
sostener los derechos de Espaia, en odio de la do-
minaci6n americana... iY quin sabe lo que sal-
dria de esta complicaci6n- de intereses contradic-
torios en que todos vendrian a discutir en campal
batalla sus aspiraciones y sus ideas? No saldria
nada bueno para los actuales poseedores de la tie-
rra en Cuba...
SY que hacemos, dirin los patriotas, sufrir el
yugo ? A 6stos respondo, que yo tambien soy pa-
triota, y que nadie desea con mas ahinco que yo
el bien de mi pais; y que yo, y otros hombres de
mfts importancia que yo, por su capacidad y por
las prendas que tienen dadas a la patria de su
eivismo (2), opinamos que Cuba boy no estft en

(1) Asl ocurri6 en la Revoluei6n de Yara (1868), qui-
zfis si en contra de los deseos de algunos de sus promovedo-
res. La libertad de los esclavos no fu6 proclamada sino
por la Asamblea del Centro, antes de la Constituei6n de
la Repfiblica.
(2) SACO y Luz principalmente.


230








DOMINGO DEL MONTE


terminos habiles para lanzarse a una revoluci6n:
que ]os pueblos, como los hombres, necesitan cre-
cer, robustecerse, instruirse, antes de emancipar-
se por la fuerza: que Cuba bajo el despotismo, se
va desarrollando materialmente poco a poco: que
Cuba se va instruyendo, por la experiencia ajena
y por su trato con el mundo culto, de los princi-
pios que dominan hoy la sociedad humana en las
neciones civilizadas: que Cuba se persuadira al
cabo, que su mal le viene de la esclavitud de los
negros: que ni esta instituci6n abominable, ni esta
raza infeliz se avienen con los adelantamientos de
]a cultura europea: que la tarea, el conato inico,
el prop6sito constante de todo cubano de coraz6n
y de noble y santo patriotismo, lo debe cifrar en
acabar con la trata primero, y luego en ir supri-
miendo insensiblemente la eselavitud, sin sacudi-
mientos ni violencias; y por nltimo, en limpiar a
Cuba de la raza africana. Esto es lo que dicta la
raz6n, el. interns bien entendido, la polftica, la re-
ligi6n y la filosofia, de consuno, al patriota cu-
bano. Las vociferaciones contra Espafia y los
espafioles, los deseos de venganza y de sangre con-
tra 6ste o aqu6l tiranuelo peninsular, de los que
en nuestra tierra despachan al menudeo el despo-
timo, son miserias que mira con lastima el pen-
sador positivo que se ha acostumbrado a buscar
en los efectos sus causas, y no se deja deslumbrar,
como el vulgo de los apasionados y de los fanati-
cos, por las alucinaciones del interns del momento,
ni por los arrebatos puramente patol6gicos de la
sangre.


231








ESCRITOS


A J. Z.

Paris, 7 de octubre de 1848.

Yo no estoy por el plan de agregacion a los
Estados Unidos. Para realizarlo, seria preciso ha-
cer a Cuba campo de batalla: los combatientes
serian por un lado criollos y anglo-ainericanos:
por otro espafoles e ingleses: al'fondo, en espec-
tativa, negros. Resultado: los espanoles se que-
dan sin su colonia: los cubanos sin su tierra : Cuba
sera declarada repnblica negra independiente, bajo
el protectorado de Inglaterra y los Estados Unidos.

A MANUEL PASTOR
En la Habana
Madrid, 6 de diciembre de 1848.

Su nltima carta la recibi en circunstancias en
que llegaron a 6sta las noticias mAs atroces acerca
de la situaci6n political de la isla: se aseguraba
nada menos que se habia dado en las calles de
la Habana una refriega entre espanoles y crio-
los, en que habian quedado muertos centenares
de ambos partidos. Despu6s se dijo Io do Narciso
L6pez (1), pero muy abultado; y por ultimo, que
el gobierno estaba siguiendo ya el procedimiento
contra los conspiradores, y que las carceles de la
capital y sus castillos y fortalezas estaban lenas
de presos. Considered usted c6mo me quedaria.

(1) V6ase la nota de ]a pAg. 228.


282








DOMINGO DEL MONTE


teniendo yo en esa todas mis afecciones y todos
mis intereses. Al moment decide hacker mi viaje
a esa por Paris, Londres y Nueva York, para po-
der en el camino ir adquiriendo noticias exactas
sobre la situaci6n de ese pals. En efecto, sali de
aqui el 28 de agosto.
No puedo ponderar a usted el sentimiento que
tuve al dejar a Madrid. Habituado ya al clima y
a los usos de este pueblo, relacionado con pocos pero
excelentes amigos, y entregado, como usted sabe,
al estudio de nuestra historia patria, y para el cual
en ninguna parte podria encontrar los materials
y las proporciones que aqui, me cost hacer un
esfuerzo grande de voluntad, para arrancarme de
mi casita de la calle de Peligros, para sacar a mi
hijo de los Escolapios, para decir un adios eterno,
quizas, a mis cars mamotretos y a mis adora-
dos archives y bibliotecas. A poco de estar en
Paris, me impuse por los periodicos ingleses y ame-
ricanos de la verdad de los hechos; y despues vi-
nieron a confirmarla las cartas que recibi de la
Habana, de los Aldamas y los Alfonsos, en que
me aseguraban que nunca habia estado aquello
mas tranquilo que entonces; que el general Ron-
cali se habia portado, en esta ocasion, con la sa-
gacidad politica de Vives, no dando importancia
ninguna a una intentona descabellada, y hasta po-
niendo en libertad a los pocos ilusos que se habian
dejado seducir por el general L6pez.
Me alegr6 tanto ma's de este sabio y prudente
proceder, cuanto que yo, antes de salir de Madrid,


233







ESCRITOS


habia escrito a Villaviciosa, a nuestro don Ber-
nardo de la Torre, diciendole que s6lo un Vives
seria capaz, en las dificiles circunstancias en que
se hallaba la isla, de salvarla de una completa
perdici6n; porque si el gobierno se ensafiase ahi
con los conspiradores, aumentaria el nnmero de
los partidarios de 6stos, irritada la poblaci6n crio-
lla con la persecuci6n de los que llamaria entonces
mArtires de la libertad; porque yo habia obser-
vado en todas las revoluciones que hasta las cau
sas mas desacreditadas adquirian prestigio y dig-
nidad a los ojos de los pueblos, cuando sus go-
biernos-o dabiles o torpes-las elevaban con exa-
geradas persecuciones, hijas antes de la venganza
y del miedo que de la political, a la categoria de
caitsas nacionales.
Y esta reflexi6n adquiere mayor fuerza en un
pais como ese que, como usted con harta raz6n de-
cia a don Bernardo, no recibe hoy del gobierno de
su metr6poli mhs que desaires o perjuicios, y de
su trato con los Estados Unidos, riqueza y pros-
peridad material. Asi es que, si ahi se ha exten-
dido la funesta semilla de la anexi6n, ha sido, no
por la malignidad o la protervia de los cubanos,
sino por la mala gobernaci6n con que administra la
metr6poli a su colonia. Acu6rdese usted del ne-
gocio de las harinas, del del banco, del de la
dirsena de Matanzas, y sobre todo de la privaci6n
de diputados en las Cortes espafiolas, cuando los
tienen las islas Canarias. Acu6rdese usted, sobre
todo, de ese abominable ayuntamiento heredita-


234








DOMINGO DEL MONTE


rio, y de la instituci6n monstruosa del alguaci-
lazgo mayor, que no producen ambas mas que
abusos y robos y concusiones vergonzosas. Acuer-
dese usted de la corrupci6n proverbial de ese foro,
producto necesario de la balumba de nuestras
leyes. Acu6rdese ousted, con dolor, de la division
lamentable de criollos y de godos, con que los hi-
jos de una misma madre, y los hermanos legitimos
de una misma familia, estAn separados y odiandose
(l infelices!) mutuamente como enemigos morta-
les... Y todo ipor qu6? Porque Dios neg6 a
nuestra raza el don de gobierno. Ya usted ve
como andamos por acA los mayorazgos de la casa:
vea usted c6mo andan los segundones que fueron
a poblar a Am6rica, y que nos han dejado lucidos.
Dios quiera que el Benjamin de la familia, que es
el pueblo cubano, alcance por chiripa, o por la
divina misericordia, mejor suerte que sus her-
manos mayores.
Para conseguirlo puede usted hacer mucho, ade-
mas de lo mucho bueno que ha echo ya. Ousted,
que es criollo por sus simpatias y sus intereses, y
espafiol por su nacimiento; que esta en alta posi-
ci6n social; que es rico e independiente en su for-
tuna; que no es hombre de teorias, ni de pasiones,
sino positivo y racional... Aconseje usted al go-
bierno que siga la marcha con que inaugur6 su
mando el general Roncali: que no merece mucho
el caldo ese de la anexi6n, porque quizas encon-
traria complicados en 61 a muchos peninsulares
ricos, que querrian salvar sus negradas de un de-


18-1


235








ESCEITOS


ereto fulminante de abolici6n: que sobresea en
el procedimiento: y que a los ilusos de La Verdad
de Nueva York los deje a cargo de Saco, que no es
anexionista (1), aunque si patriota cubano, quien
eon las armas de la raz6n y de la 16gica mAs con-
vincente, los retraera de sus errores en un folle-
to que publicarA en Paris, combatiendo tan funes-
ta idea.
Promueva usted, de acuerdo con el general, con
el buen conde de Villanueva, y en la Junta de Fo-
mento, el remedio de los males que le he indicado
y que usted conoce mejor que yo. Acabe usted,
sore todo, con ese picaro ayuntamiento, pero no
para dejarnos a obscuras de corporaci6n munici-
pal, que entienda y adiministre los intereses co-
munales. Respecto a reforma politica, proponga
usted que las corporaciones de la Habana, bajo la
presidencia del capitin general, eleven una reve-
rente exposition al gobierno de S. M., pidiendo
que se devuelva a la isla de Cuba el dereeho de
voto en cortes, que tuvieron desde el tiempo de
la conquista sus villas de Santiago, San Salvador
(del Bayamo), Sancti Spiritus, Puerto Principe y
la Habana, siendo sus ayuntamientos los que se
juntaban en Cuba a nombrar los procuradores, y a
extender las peticiones que habian de hacerse al
emperador Carlos V y a su hijo Felipe H. Pro-
mueva usted, sobre todo, la excentralizaci6n admi-
nistrativa de que gozaban en tiempos de Fernan-

(1) Es interesante comparar estas expresiones con las
del propio SAco. V6ase Papeles, III, p. 314.


286








DOMINGO DEL MONTE


do VII las autoridades superiores y las corpora-
ciones de la Habana, las cuales deben reunir en
sus manos Ia mayor suma de facultades para hacer
el bien, asi como reunen el poder mss absoluto
para causar el mayor mal que quieran.
Aconseje usted al general, al intendente, al ge-
neral de marina, al obispo, al regente, a los oido-
res, al rector de la Universidad, que por sistema
atraigan a sus casas a los hombres decentes y hon-
rados, naturales del pais; que halaguen con bue-
nos modos a la juventud estudiosa, como hacia el
obispo Espada, adorado por ella, aunque vizeaino;
que influyan en colocar en empleos honrosos,
mas que luerativos, a los pocos criollos que siguen
carrera militar, eclesiastica, de hacienda o magis-
tratura. Indique usted que se permit la admi-
sibn de cadetes en esa (aunque maldita la gracia
que me hacian cuando los teniamos) y trabaje
usted para que se d6 mayor amplitud a Ia escuela
nautica, elevandola a la categoria de colegio real
de Guardias Marinos, pero hijos del pals. En fin,
procure usted con su influencia en los que mandan
y en los que obedecen, que se vaya borrando, a
fuerza de buenos procederes, de halagos y aun de
mimos, las antipatias barbaras y contra natura-
leza que nos dividen en Cuba, y que, si no se co-
rrigen en tiempo, pueden producir infinitos males
en esa tierra y quizAs, quizhs la ruina de ella y
su perdida total para Espafia.


237








ESCaRITOS


AL CONDE HONTALVO

Madrid, 5 de enero de 1849.

Ha llegado el momento en que los nltimos dipu-
tados elegidos legalmente por la isla de Cuba (1)
y los nnicos 6rganos legitimos que tiene hoy aquel
pais, deben levantar su voz y dirigirla al Congreso
espaiol, reclamando los derechos politicos de que
fue tan injustamente despojada la isla de Cuba
en 1837. Autorizan a ustedes para ello las cir-
cunstancias criticas en que se encuentra aquella
isla, la amenaza de una invasion extranjera, apo-
yada y favorecida porlos habitantes de la misma
tierra: la idea de la anexi6n a los Estados Unidos
se propaga hasta entre los peninsulares avecinda-
dos alli: estos temores son tan fundados que P...
y E... lo manifiestan categ6ricamente a sus ami-
gos y corresponsales de Madrid. Y esto que sucede
alli es muy natural. De la metr6poli no recibe la
colonia, desde que muri6 Fernando VII, mAs que
agravios: de los Estados Unidos, riqueza y civili-
zaci6n. La oportunidad de la representaci6n de
ustedes es muy consecuente y muy favorable. Los
diputados que protestaron en 1837, estAn en la pre-
cisa obligaci6n de reclamar en 1849 la suspension
de una medida que el tiempo ha venido a desacre-
ditar como perniciosa al par de injusta'. La isla
de Cuba hace once aios que fu6 declarada sierva,
(1) Alude Del Monte a su corresponsal y a JosA An-
tonio Saco.


238








DOMINGO DEL MONTE


de hija de Espana que era: desde entonces qued6
excomulgada de la comuni6n politica espafola:
desde entonces ya no tuvo que ver nada con Es-
pana: poco a poco se han ido aflojando los lazos
de parentesco politico que la unian con la penin-
sula, y el sentimiento de la injusticia cre6 en la
poblacion agraviada el rencor contra sus opreso-
res, y cl deseo vehementisimo de separarse de ellos
para siempre. Siendo impotente para realizar la
independencia, habrian soportado, rabiando, el
odioso yugo por mucho tiempo, y Espana habria
podido prolongar indefinidamente por la fuerza
su dominaci6n, si los Estados Unidos no hubiesen
venido a despertar las muertas esperanzas de los
cubanos, con sus recientes triunfos en Tejas, en
Oreg6n y en M6jico. Perderh, agregAndose a la
confederaci6n de Washington, costumbres, reli-
gi6n, historia y literatura. "Gran p6rdida, dicen
ellos, hacemos perdiendo todo eso que suena mu-
cho, pero que no es nada, porque todo eso no es
mis que la nacionalidad aborrecida de Espafa."
L Qui6n es responsable ante Dios de este lastimo-
so descarrio, de este odio del hijo desnaturalizado
que reniega de su padre y de su familia y prefie-
re ir a echarse en brazos de los extrafos? El pa-
dre... El momento es el mis oportuno y favo-
rable. Si Lo dejamos perder por menguados, no
tendremos despues a quien quejarnos, sino de nues-
tra propia desidia y de nuestra culpable apatia...
iManos a la obra, amigo del alma! Resucite us-
ted a la vida pfblica, a la vida del hombre 6til,


2s9








240 ESCRITOS


del hombre generoso, que saliendo del estrecho y
ahogado circulo de su mezquina personalidad, vive
la vida del sacrificio noble y desinteresado-la
vida grande y complete de la patria-, la vida
misma de aqnel que, hijo de Dios y Dios en el
Universo, prefiri6 a la gloria estftica y serena
del cielo, el placar del martirio y la aureola del
crucificado en la tierra.
Sn affmo. amigo,

(Revista Cabana, t. XI, pfgs. 360-66 y 549-57).


















INFORMES


Y EXPOSICIONES


PEDAGOGICOS

1831 1836


. .w.












I


Exposici6n de las tareas de la Comisi6n
Permanente de Literatura, durante el
ano 1831.
Leida por su secretario don Domingo del Monte, en
la junta extraordinaria de la Secci6n de Educa-
cidn del 13 de diciembre, y en la general de la
Real Sociedad Econ6mica del 15 del mismo.

Excelentisimo senior y senores:
La Comision Permanente de Literatura se pre-
senta por segunda vez a dar cuenta de sus tareas
a esta Secci6n, su inmediato conducto para con la
Real Sociedad madre; y a mi me ha tocado por
segunda vez la honra de ser su int4rprete. No
sera tan angustiada mi posici6n como cuando el
ano pasado tuve que relatar la desconsolada his-
toria de esperanzas frustradas y proyectos desva-
necidos. Por fortuna, merced a la ilustraci6n de
la primer autoridad y a la constancia que jur6
la comisi6n, y que forma su carheter particular,
puedo ofrecer en el dia un cuadro mias halagieo,
y presentar a esta Secci6n y al pfblico muestras
mas positivas de su laboriosidad y desvelo. Bien
pudieran haber entibiado su fervor los primeros
obstaculos con que tropez6. en su carrera, y mas
que nada, la- frialdad desalentadora de algunos in-
dividuos, apreciables si por su talento, pero que








ESCRITOS


ya por una falaz experiencia habian abjurado la
religion del patriotismo, y no veian por supuesto
en nuestra ansia de reunirnos, de estudiar y de
promover la afici6n a las letras mas que los
efimeros arrebatos de una juventud mal aconse-
jada. Y efectivamente, senores, s6lo la juventud
pudiera tener la energia de alma suficiente para
dedicarse a esta tarea con entusiasmo y con inean-
sable celo, y decir y despreciar las mezquinas
reclamaciones del egoismo y las murmuraciones
ridiculas y casi g6ticas de la ignorancia. A dicha
nuestra, empero, poco o ningnn influjo ha tenido
en la junta literaria esa secta de esc6pticos desen-
ganados y durante el ano civil que termina boy
ha hecho, como se ver- en esta memoria, cuanto
pudo conforme a sus reducidas fuerzas para lle-
nar lealmente los objetos de su instituto.
Uno de los principales que se propuso fu4 reu-
nir en su seno, ya como sue individuos de nnmero,
ya como corresponsales, a aquellos sujetos que,
bien por su celo en el adelanto de la civilizaci6n
cubana, bien por su nombradia literaria, justa-
mente adquirida, pudieran dar lustro a la comi-
sion, y ayudarla en sus pasos y proyectos ulterio-
res. Se apresuro, pues, con este objeto a proponer
a la Real Sociedad en sus juntas generales del aflo
pasado, como socios corresponsales agregados a
esta Junta, a los senores don Jos6 Manuel Quinta-
na, don Agustin Durtn, de Madrid, y don Felipe
Poey, habanero, residente en Paris. Temeria ofen-
der la ilustraci6n de esta clase si me detuviera en


244







DOMINGO DEL MONTE


especificar las ventajas que sacarf la comisi6n de
estos nombramientos. Las brillantes dotes que
adornan al senor Quintana, patriarca de nuestro
parnaso, y cuya reputaci6n de poeta eminente, de
historiador integ6rrimo v de critico exquisite, ha
traspasado tiempo ha los t6rminos de Espafla y se
ha hecho europea; no podr& menos de honrarnos,
y el ofrecimiento que este literato y el senor Du-
rin, tan apreciable por su sazonada erudici6n y
el buen gusto que manifiesta en sus recientes
publicaciones, han hecho a la comisi6n de em-
plearse en su obsequio, y cooperar con ella a la
mejor direction de sus tareas es la mis cumpli-
da fianza del acierto de nuestra elecci6n y de
nuestro buen deseo. El sefor Poey, por las rela-
ciones de paisanaje que lo une a nosotros, por la
asidua aplicaci6n con que ha examinado los ob-
jetos naturales de nuestra isla, y por el studio
que ha hecho de la literatura espafola, nos serviri
tan bien y tan a prop6sito como lo ha demostrado
ya con la Secci6n de historia, cuyo individuo es
igualmente.
Esta seccion se ha impuesto en tiempo oportuno
del buen 4xito que tuvo el concurso portico que
abri6 la comisi6n con el objeto de celebrar el -
nacimiento de la serenisima infanta de Castilla
dona Isabel de Borb6n. El pnblico ilesapasionado
sancion6 como esperabamos el fallo impartial de
la comisi6n, y el joven don Jose Antonio Echeva-
rria, que gan6 el premio, y que entonces contaba
16 anos de edad, tuvo la gloria de ser laureado,


245








ESCRITOS


no s6lo por la Junta literaria, sino por la opi-
ni6n pniblica de la isla y de la peninsula, puesto
que su oda se insert6 en los peri6dicos de la Corte
y especialmente en uno dedicado a la Reina nues-
tra senora. El influjo que tuvo este concurso, el
primero que se ha abierto en esta Antilla, con-
traido puramente a poesia, es incalculable. Con
41 se inflam6 el entusiasmo de nuestra juventud
por esta especie de estudios, tan descuidados an-
tes por nuestros padres, a causa de la incuria
de los tiempos, y tan escarnecidos casi en su to-
talidad en el nuestro por el avillanamiento y la
ignorancia de los menguados poetastros que los
profanaban. Los despreocupados se desengafla-
ron al ver aprobada y proclamada por el gobierno
la composici6n po6tica del concurso, y apreciado
dignamente a su autor por los poderosos y los en-
tendidos, que muy bien podia granjearse honra
con la poesia: que no era tal la muchedumbre de
insulceses con que copleros miserables atestaban a
destajo las columnas de los diarios: y que por
ultimo, para profesarla dignamente, se necesitaba
haber recibido de la naturaleza un ingenio pere-
grino, y adecuado con la mas constante aplicaci6n
en toda clase de buenos estudios, aquel tacto de-
licado, aquel instinto moral de lo bello y de lo
bueno, que nos forma un sexto sentido, y que casi
nos enajena el alma dindonos a conocer la subli-
me heroicidad de los que murieron en Maraton,
como explicandonos los primores de los poemas
de Homero.


246










DOMINGO DEL MONTE


No tuvo tan buen 4xito el otro concurso anual
que propuso la comision, en su program del anlo
pasado. Y no ha correspondido a nuestra espe-
ranza por causas muy faciles de explicar. Los te-
mas que contenia estaban mas bien calculados
para una naci6n populosa y formada, instruida de
mucho tiempo atrAs en este linaje de saber, que
para un pueblo nuevo como el nuestro en la senda
espinosa de las humanidades. La comision pro-
curara en el programa del ano entrante tener
presente esta consideration, que en nada ofende
las disposiciones intelectuales de nuestro pueblo,
a cuyo alcance no estaba el acertar con las difi-
cultades de un arte que nunca antes cultiv6, y
que otros mss adultos y sin disculpa ninguna no
han superado, ni ann comprendido todavia.
El Diccionario de nuestros provincialismos (1),

(1) Del Monte tambi6n consagr6 part de sus laborers
intelectuales a estudios de indole filol6gica. En ese sen-
tido lo mis completo fu6 el Glosario de Voces Cubanas
relativas a la trata de negros y la esclavitud, que apareci6
en el libro en que el ingles Richard R. Madden recogi6 las
poesias y la autobiografia del c6lebre poeta negro Juan
Francisco Manzano. La afirmaci6n precedente, conocida de
antiguo entre los sabedores de noticias literarias cubanas,
la hemos podido comprobar al leer en una carta del men-
cionado escritor ingles, quo aparece en el tomo IV del
Centon Epistolario oue publica la Academia de la Historia,
en la que se dice a Del Monte: ''Before I start I should
like much to have the definition of Cuban words you send
your noted copy''. La obra en que se encuentran estos
trabajos de Del Monte se titula: Poems by a slave in the
Island of Cuba, recently liberated; translated from the
Spanish by B. B. Madden, M. D. With the History of the
Early Life of the Negro Poet, written by himself; to wich
are prefixed two pieces descriptive of cuban slavery and the
slave traffic, by B. B. M. London. 1840 Thomas Ward and
Co. 27 Paternoster Bow.


247









ESCRITOS


que estaba muy a sus principios cuando anunci4 el
ano pasado su formacion en esta clase, se ha au-
mentado considerablemente, llegando hoy el nu-
mero de vocablos a mas de setecientos. Y cada vez
se va convenciendo la comisi6n de la importancia
de este trabajo, porque ha observado que, con muy
pocas excepciones, casi todas las voces provincia-
les indican objetos nuevos que no los hay en Es-
pana, y que por lo mismo es necesario adoptarlas
por los escritores de America. Los nombres de
casi todos los objetos de los tres reinos de la na-
turaleza, indigenas de esta parte inter-tropical, o
peculiares s6lo a esta isla, son de legitima intro-
ducci6n hasta en el diccionario de la lengua. La
comision se congratula en anunciar que, ademas
de los esfuerzos de su individuo don Francisco
Ruiz, encargado principal de la redaccion del
diccionario, ha recibido los auxilios generosos de
los senores don Jos6 Esteban y don Joaquin San-
tos Suirez, que proporcionaron una copiosa lista:
igualmente don Jos6 del Castillo nos ha favore-
cido con un abundantisimo cuaderno, el cual ha
fijado particularmente la atencion de la Junta,
por la exactitud de sus correspondencias. La co-
misi6n cree que todo el ano entrante podri prepa-
rar para la prensa su diccionario ya concluido, en
cuanto es susceptible de conclusion este g6nero
de obras: por ap6ndice piensan ponerle una lista
alfab6tica de vocablos corrompidos que han lo-
grado introducirse de contrabando en nuestro len-


248 .








DOMINGO DEL MONTE


guaje familiar y aun en nuestro foro, provenidos
en general de nuestro frecuente trato con los ma-
reantes andaluces y los extranjeros, que han pla"-
gado la lengua castellana de mil solecismos y ano-
malias incompatibles con su indole primitive. Esta
lista, que descubriri al pueblo las aberraciones de
su lenguaje, servir para que procure evitar los
males siniestros que en prosodia, etimologia y sin-
taxis haya adquirido, y quizas aprendido desde su
infancia.
Ademis de estas ocupaciones ha tenido la co-
mision el gusto de emplearse algunas veces en ser-
vicio de esta clase, siempre que ha tenido a bien
consultarla en puntos literarios y sobre el mirito
de alguna obra. Cumpliendo este encargo, nues-
tros amigos don Manuel Gonzalez del Valle y don
Ignacio Valdes Machuca examinaron prolijamente
la gramdtica castellana que a esta secci6n pre-
sent6 don Juan Olivella y Sala para su califica-
eion; y merced al minucioso y sagaz anilisis que
hicieron de ella, se rectificaron algunos errores:
desempeiiando el mismo oficio, hizo don Blas Os6s,
tambian nuestro amigo, las observaciones que J9
parecieron mas oportunas sobre el tratado de pro-
sodia y m6trica latina escrito en francs por Leche-
valier, y traducido por don Francisco de Borja
Montoto, el cual lo dedic6 a esta Real Sociedad.
Pero nada de lo expuesto hasta aqui hubiera
llenado los deseos que tenia la comisi6n de propa-
gar las buenas ideas en materias literarias, si no
se lisonjease de presentar a la seccion, a la Real


249








ESCRITOS


Sociedad y al pniblico todo de la isla la mayor y
la mas infragable prueba de su laboriosidad y
rectitud de principios. Esta es la publication de
un periodico de 16 a 18 pliegos con el titulo de
Revista Bimestre Cubana (1). Ya en mi exposici6n
del afo pasado especificaba el origen del proyecto,
los inconvenientes que entonces se tocaron y las
esperanzas que, a pesar de todo, manteniamos de
que se efectuase. Nuestro presidente, sin embar-
go que desde que se instal6 la comisi6n no ha de-
jado de proteger y aclarar con el inimitable y ar-
diente Belo que le es caracteristico, todos nuestros
planes, aprovecho con tino una ocasion favorable,
y merced a sus solicitudes y prudente constancia
se realize al cabo la publicaci6n de la revista.
Esta apareci6 a mediados del ano, con la aproba-
ei6n correspondiente del excelentisimo senor ca-
pitdn general y de la Real Sociedad Patri6tica.
Medi6 antes ]a reunion de nuestra empresa con la
de don Mariano Cubi y Soler, editor de la otra
revista que iba a publicarse tambi4n, y de la cual
s6lo sali6 el primer nunmero con el titulo de Re-
vista y Repertorio de la isla de Cuba. Por esta
reunion se comprometi6 el senor Cubi, entre otras

(1) De sobra conocidos para los lectores cubanos son los
moritos que alcanzd esta publicaci6n periddica cubana que
mas tarde dirigi6 Jos4 Antonio Saco y que ces6 de publi-
carse en virtud del destierro de este preelaro escritor.
La Revista Bimestre Cubana ha sido elogiada justamente
por ingenios extranjeros del valor de Ticknor, Quintana y
Men6ndez y Pelayo.
Esa publicacion ha vuelto a ver la luz en este siglo y
desde 1910 aparece dirigida por Fernando Ortiz, director
de esta Coleccion de Libros Cubanos.


250








DOMINGO DEL MONTE


obligaciones, a costear los gastos de la empresa;
y a que la comisi6n redactase exclusivamente por
si, y tambi4n la facultad de deshechar o insertar
en el periddico lo que mis cumpliese a su deseo o
al plan que se habia propuesto. En esta virtud
nombr6 la junta de su seno una comisi6n particu-
lar que entendiese en todo lo relativo a la revista,
y no satisfecha con sus propias fuerzas, invite
por cuantos medios tuvo en su mano a todos los
hombres ilustrados y amantes de la isla, para
que la ayudasen en una empresa que tanto honor
haria a la patria, y que si se desempefiaba bien,
daria a los extraios una idea muy favorable de
los progresos intelectuales del pais, y de la pru-
dente administration del gobierno que los promo-
via. Ademhs, ofici6 a sus corresponsales y amigos
residentes en la peninsula y el extranjero, y tuvo
el gusto de recibir las mss sinceras congratulacio-
nes de su parte, y la promesa de que coadyuva-
rNan en Io que pudiesen al mayor lucimiento de
la revista. Ya la secci6n habra visto su resultado
en los dos nnmeros que han salido. En ellos se
notary que, tratando de difundir en nuestro pueblo
las ideas mss sanas en punto a letras, se ha exten-
dido la comisi6n a cuantos ramos abraza el vasto -
y enciclop6dico domino de las humanidades, e in-
culea con esta mira los mejores documents de
moral, de economia, de comercio, de industria, de
jurisprudencia, explanando en sus diversas y 6ti-
les materiales, los principios generalmente recibi-
dos en las naciones mis civilizadas, procurando


19-1


251








EsCEITOS


seguir, siquiera en la teoria, sus prodigiosos ade-
lantamientos. Ha propendido por esta part la
comisi6n a imprimir a su papel el caracter de cu-
bano, cuyo epiteto le ha dado. Y esto Io hace la
comisi6n no s6lo en obsequio de la isla, para quien
principalmente se destina, sino con el fin de re-
tribuir con las noticias que acerca de nuestras
cosas publiquemos, la inmensa deuda de sabidu-
ria que hemos contraido con esas mismas naciones,
las cuales diariamente contribuyen con sus tesoros
cientificos a aumentar la suma de nuestras ideas:
asi como aumentan con los productos de sus fA-
bricas y sus transacciones mercantiles las como-
didades de nuestra vida y nuestra riqueza te-
rritoria. Pero en el influjo que naturalmente ob-
tendra este peri6dico en nuestra tierra, libra la
comisi6n sus esperanzas de llenar completamente
su destino. Tiene motivos muy justos para creer
que cada dia se vaya mejorando su redaecibn,
puesto que los hombres mAs distinguidos de la
isla por su ingenio y doctrina no desdeiarin
en favorecerla en lo adelante con sus articulos,
cuando vean que otros, aunque no tan respeta-
bles como ellos por su sabiduria y su talent, la
miran con predilecci6n y se afanan, a fuer de ver-
daderos patricios, en su mejor desempeno. No
les servira de menos estimulo el saber que cuen-
ta entree sus colaboradores a algunos literatos de
Espana, ya muy conocidos en la repnblica de las
letras. Estas razones son bastante poderosas para
creer que a la revista se deberin en lo sucesivo


252








DOMINGO DEL MONTE


la rectificaci6n de muchos errores y preocupa-
ciones funestas, quo nos ofuscan, y que no nos de-
jan juzgar con impartial criterio, no s6lo en asun-
tos puramente literarios, sino en otros de mas
positiva trascendencia.
Estas son en resumen las tareas que han ocu-
pado a la Comisi6n Permanente de Literatura en el
aflo que expira. Aunque a ella no le toca quila-
tar la importancia de sus trabajos, no le sera
negado advertir que si en todos ellos y en el prin-
cipal de la educaci6n de la revista, no ha dado
pruebas de una instruction vastisima, imposible
casi de adquirir a tan inmensa distancia del foco
de la civilizaci6n europea, puede presentarlos al
menos como resultados del ardiente celo que la
anima por el bien y la mejora de nuestra condi-
ci6n; lo cual s6lo se consigue comunicando de bue-
na fe lo que alcanzamos, a los que por su desgra-
cia sepan menos que nosotros.
Habana, 9 de diciembre de 1831.


(Revista Bimestre Cubana, t. II, p. 273-78).


253













II


Exposic6n de los trabajos en que se ha
ocupado, el alo de 1831, la Secci6n de
Educacl6n de la Real Sociedad PatrI6-
tica.
Leida por eu Secretario D. Domingo del Monte, en
Is Junta general de dicha Sociedad.

Exemo. Sr. y Senores:
Considerando la relacion de las tareas que ban
ocupado a ]a elase de Educacion de esta Real
Sociedad durante el aio 1831, s6lo como unos
meros apuntes para la memoria mis circunstan-
ciada que ha de leerse a la conclusion del bienio,
me eircunscribir4 6nicamente a indicar con breve-
dad los asuntos principales que en este periodo han
llamado su atencion, la cual para honra de la
Junta ha tenido una favorable traseendencia en
las miejoras y aumento de la ensefanza primaria.
Ha acostumbrado la Sececin formar de tiempo
en tiempo estados escrupulosos que contengan
todo Io perteneciente a La estadistica de nuestras
escuelas, para poder con datos exactos formar corn-
paraciones entre los progresos de unos alos con
los otros, y. calcular, segun el nnmero de estable-
cimientos, alumnos, maestros y los metodos adop-
tados, la situaci6n verdadera en que nos hallamos








2scarTOS


en punto a instrucci6n, promoci6n de los medios
mas a proposito para sn fomento, y las medidas
mns urgentes para destruir los obstfculos que la
detengan. De un trabajo tan until se ha ocupado
este aflo, por encargo de la Secci6n, su laborioso
individuo don Pedro Pascual de Sirgado. Entre
otras deducciones curiosas que podrian sacarse
de este estado, me parece conveniente presentar
a la consideraci6n de esta Real Sociedad las si-
guientes, extractadas en parte de los resultados
comparativos que el mismo senior Sirgado pre-
sent6 en otro escrito suyo, entre las sumas de su
cuadro y las generales de poblacion del estadistico
que debemos al Exemo. Sr. D. Francisco Dionisio
Vives. Segnn 6sta, hay 20,827 nios de ambos
sexos en la jurisdicei6n de la Habana desde la
edad de 5 a 15 en los varones y 5 a 12 en las
hembras. De 6stos, reciben education literaria en
los institutos de esta ciudad y en sus casas parti-
eulares 4.000 varones y 5.753 hembras; y 3.037
ninas del campo aprenden en sus casas los pri-
meros rudimentos o se dan a ejercicios dom6sticos,
y 1,000 varones de los barrios pobres y suburbios
se dedican posiblemente a oficios mecdnicos en
que los instruyen sus padres o personas que los
tienen a su abrigo. Resulta, pues, que en la juris-
dicci6n de la Habana, aun haciendo subir venta-
josamente la suma de los ninos que reciben una
educaci6n literaria o industrial y mecAnica, pues
que seria dificil hallar en el campo 3.000 ninas
que sepan leer, se quedan irremisiblemente y las-


256








DOMINGO Dt MONTE


timosamente perdidos para la religion, la moral
y la patria, 4,000 ninos varones y 3,000 hembras.
Necedad seria anadir a estas cifras ni una refle-
xi6n, ni una frase mas: la Real Sociedad y su
ilustrado Exemo. Sr. Presidente habrAn experi-
mentado, como experiment la clase, la energica
elocuencia con que esta sencilla exposici6n de nu-
meros clama por disminuci6n; ni tampoco cansar6
ahora a VV. EE. y VV. SS. acumulando lugares
comunes sobre la necesidad y la importancia de
La instruccion, mayormente cuando esta Real So-
ciedad se ocupa en buscar arbitrios para contener
una calamidad que puede ser muy funesta.
Si alguna cosa pudiera consolarnos en tan eriti-
cas circunstancias, seria el contemplar los rasgos
generosos con que en este aflo parece que a porfia
se han empeiado en favorecer la enseflanza gra-
tuita algunos individuals, ademas del caritativo
desinteres con que muchos preceptores admiten
en sus casas, y hasta en sus mesas, a infinidad de
niios pobres que no podrian de otro modo parti-
cipar del benefieio de la instrucci6n. Y siguien-
do un orden cronologico, sea el primero cuya li-
bertad haga presente al Real Cuerpo patri6tico
en esta Junta solemne, nuestro amigo y socio de -
merito don Jose Antonio Saco, premiado en el con-
curso anual de 1829 por la luminosa memoria
sobre eaminos, y siendo uno de los objetos del pre-
mio la cantidad de doscientos pesos, la cedi6 inme-
diatamente con especificaci6n de que se la em-
please en libros de surtido para las escuelas gra-


257








Escirros


tuitas de esta ciudad; con lo cual no dio menor
prueba de su ilustraci6n que de su patriotismo.
Dona Pr6spera de Jesns Mauro, pensionada por
esta Real Sociedad para la ensenanza de 60 ninas
en el barrio de Jesus Maria, animada de estos
mismos sentimientos, ofreci6 a la Secci6n enseflar
diez ninas mas, sin exigir aumento de sueldo y
con la particularidad de que tal propuesta naci6
espontineamente de ella. El senior coronel don
Francisco Chappotin, a quien por una inspiraci6n
feliz nombr6 la Seeci6n en su Junta de diciembre
pasado inspector del partido de Alquizar, dio jun-
to con don Francisco Manuel Garcia, administra-
dor de Rentas Reales en la Puerta de la Giira, la
mas noble prueba de su consagraci6n al bien pn-
blico de la isla, costeando cada uno de por si, mien-
tras se reuriese la subscripci6n necesaria para
mantener las dos escuelas, una en la Puerta de la
Giira y otra en Artemisa.
Fu& tanto m{ s grata a la Secci6n esta bizarra
muestra de amor patrio, cuanto que la instrucci6n
publica es casi nula en nuestros campos, pudiendo
considerarse la fundaci6n de una escuela en ellos
como un servicio de mayor importancia al Estado,
y digno por lo tanto de las mias distinguidas con-
sideraciones que pudiere conceder. No menos
laudable y provechosa ha sido la constancia y el
elo que han guiado al amigo don Juan Agustin
de Ferrety, en el prop6sito de fundar una escuela
en el pueblo de las Mangas de Rio Grande (Vuelta-
Abajo) por una subscripci6n que ha logrado reunir


258








DOMINGO DEL MONTE


de easi todos los habitantes de aquel partido, se
ha asegurado por seis anos la dotaci6n de un maes-
tro que ha de ser pagado en especies distintas y
fijas, conforme a Ia naturaleza de los fundos ru-
rales o en dinero por los propietarios de ventas
o tabernas. Adems, anuneid a la Seeci6n que
en el pueblo de las Mangas existia una casa deso-
eupada, que fu6 de la propiedad del ayuntamiento
constitutional que alli hubo, y que ahora se ha-
llaba sin destino alguno, indicando que ninguno
mejor podria dhrsele que aplicarla para local de
la escuela. La Secci6n aprob6 un pensamiento
tan feliz, y apenas ocurri6 al Exemo. Sr. Capitan
General, solicitando la posesi6n de dicha casa,
cuando 6ste, guiado de su espiritu de beneficencia,
di6 sus 6rdenes correspondientes y la puso en ma-
nos de la Secci6n, y 6sta en las del senor Ferrety.
La Secci6n espera ahora con ansia el resultado de
esta fundaei6n, que seguramente servira al seor
Ferrety de comprobante positivo de su amor al
pals; y Jo espera, no tanto para observer sus
progresos, cuanto que tiene La idea de adoptar y
establecer su plan de dotaci6n, si la experiencia
Io sanciona, a los demhs partidos del campo.
El inspector de Bataban6 don Jose Agustin de
Castro Palomino, ha logrado igual triunfo por
distintos medics, pues en su pueblo y partido,
donde no habia escuela alguna, gracias a iu flujo
y perseverancia, hijos de su empeio par mejorar
la condici6n inteleetual de sus paisanos, se esta-
bleeieron dos, cada una pars distato sexo, y se


268








ESCEITOS


volvi6 a instalar la Junta de instrucci6n rural,
qae de mucho tiempo antes se habia disuelto.
Pero al hablar de estas corporaciones seria una
injusticia no encarecer el merito que ha contraido
especialmente la de Guanajay por la regularidad
de sus trabajos, y la vigilancia y esmero que pone
en el desempeilo de sus obligaciones; a lo que se
debe en gran parte el buen estado de las escuelas
de aquel pueblo.
La Secci6n entiende en la actualidad en el pro-
yecto de generalizar estas Juntas, por conside-
rarlas como los conductos mas bien calculados para
extender los beneficios de la enseianza. Las com-
ponen en cada pueblo las personas que por su
posici6n social son las is interesadas en los pro-
gresos de sa distrito, y al mismo tiempo las que
mis facultades tienen en saz6n de su antoridad,
del influjo de su riqueza y de su honradez, para
llevar a cabo cualquiera empresa que en el parti-
eular acometan, con tal de que en ellas les anime
ia caridad y el patriotismo.
La Secci6n con el deseo de acertar en sus reso-
luciones, y ansiosa siempre de que estas resulten
en bien del pais, encarg6 a una comision compues-
ta de individuos de su seno, que tratase del mejor
modo de establecer la uniformidad de ensenanza
en las escuelas; llevada de los mismos principios
de prudencia y de calma que profesa la clase, le
pareci6 conveniente, antes de dar ningnn paso en
asunto tan delicado, examinar primero detenida-
mente la cuesti6n de si convendria o no dicha uni-


260








DOMINGO DEL MONTE


formidad. El modo mias seguro de profundizar-
la le pareci6 que seria el oir sobre el particular
a seis de los mas acreditados preceptores de las
escuelas de esta ciudad, los cuales con la expe-
riencia adquirida en el arte de ensefiar, podrian
haber palpado las ventajas o desventajas que
traeria la adopci6n exclusive de un sistema y
discutirian en presencia de la Comisi6n los puntos
relativos a estas cuestiones de la enseflanza. AsI
se efectu6, y el resultado de la conferencia com-
prob6 mIs y mds lo bien que habia obrado la co-
misi6n en mirar con madurez y detenimiento un
asunto en que se asomaban de una y otra part
razones de Inucha consideraci6n. Tres de los pre-
ceptores, que fueron el presbitero D. Jose Benito
Ortigueira, el Dr. D. Juan de Hevia y D. Esteban
Navea, opinaron por la uniformidad; y los otros
tres, a saber, D. Antonio Casas, director del Cole-
gio de San Crist6bal, D. Mariano Cubi, que 1o es
de] de Buena Vista, y D. Juan Justo Reyes, del
Instituto Laneasteriano de Regla, estuvieron por
la libertad de textos y metodos. De orden de la
comisi6n escribi6 cada parte su parecer, el cual,
junto con el de la misma comision, que por ultimo
se decidi6 por los segundos, acord6 la clase votasen
entre los individuos de esta Junta que quieran '
pesar las razones de los unos y de los otros, a fin
de pronunciar su fallo definitivo con todo cono-
cimiento de causa. He aqul el estado en que se
halla un proyeeto que antes de examinarse contra-
dictoriamente pareci6 a la clase de facil y until


2O1








ESCRITOS


sujeei6n, tanto que en su memoria de las tareas
del aflo pasado Jo mencion6 mi benem6rito ante-
cesor Dr. D. Nicolfs Gutierrez, casi como ya de-
eidido y pronto a ponerse en planta. Y esta es
la raz6n porque me ha parecido conveniente in-
formar a la Real Sociedad de los pasos ulteriores
que sobre este asunto ha dado la Seccion, y que
pueden enumerarse entre sus provechosas ocupa-
ciones.
No 1o ha sido menos la asistencia a los exAme-
ns y visitas de ins escuelas de ambos sexos de
esta ciudad. Si en algunos establecimientos no
han correspondido los resultados a las esperanzas,
esto ha sucedido en tan pocos, y en los demas se
ha notado un esmero tan particular de parte de
los maestros, y una aplicaci6n tan decidida de
parte de los alumnos, que la Secci6n no puede de-
jar de congratularse de ver los preciosos frutos
q.ie produce la feliz combinaei6n de las buenas
cualidades de todos. Tambien se ha complacido
la clase en notar la asidua asistencia de los senores
inspectores a los exAmenes de sus respectivas es-
euelas, a pesar de las serias ocupaciones de easi
todos ellos, los cuales han cumplido ademis es-
trietamente con sus informes correspondientes,
como se very por el extracto que acompafia a esta
exposici6n.
Aqui diera punto a ella, si no me quedase toda-
via que llenar un deber dulcisimo a mi coraz6n,
y necesario a mi ministerio. Organo de la labo-
riosa Secei6n de Educaci6n de esta Real Sociedad,


262









DOMINGO DEL MONTE


he reservado a prop6sito para esta ocasi6n solemne
el dar cumplimiento a un acuerdo suyo de 18 de
febrero, por el cual determine, segnn la letra del
acta, "dar solemnemente las gracias al senior pre-
sidente don Nicolas de Cardenas y Manzano, por
su exclusive y generosa consagraci6n al adelanto
de la enseianza primaria en nuestra patria, y
los distinguidisimos servicios que ha hecho este
ramo; los cuales se recomendarin al Exemo. Sr.
Capitin General y Real Sociedad patri6tica, para
que teniandolos en consideration se sirvan deter-
minar Lo que les dicte su ardiente gratitud".
Estos son los sentimientos que animan a la See-
ci6n respecto de su digno presidente, y Lo que con
tanto placer repito en el seno de una corporaci6n
que por llevar el bellisimo timbre de patriotica
y de amiga del pais, sabrM apreciar mas que nadie
les sacrificios desinteresados que en provecho de
su patria ha sabido hacerla uno de sus mejores
hijos.
Habana, 18 de diciembre de 1831.


(Actas de las Juntas Generales, p. 54-66).


263

















III




Informe sobre el estado actual de la Ensefian-
za Primaria en la Isla de Cuba en 1836,
su costo y mejoras de que es suceptible.


Extendido de orden de Ia Secci6n de Educaci6n de Ia
Real Sociedad Patri6tica de Ia Habana, por el socio de
nimero don Domingo del Monte, para elevarlo al Supremo
Gobierno de S. M. en eumplimiento de lo prevenido en sn
Real orden de 21 de octubre de 1834, leido en junta ordi-
naria de Ia Sociedad, de 31 de marzo, en que fu4 aprobado
unSnimemente.


SUMARIO

PARTE PRIMERA

ESTADO ACTUAL DE LA ENSERANZA

19-Eplicaci6n de los estados. I.-Noticia de los pue-
blos que han remitido informes. II.-Nimero de escuelas
en toda Ia isla. III.-Nimero de nijos y de alumnos en
toda la isla.
20-Inspeei6n de todas las eseuelas. I.-Sociedades eoA
n6micas. Seeei6n de educaci6n, Inspectores, Ndmero de
personae empleadas en Ia enseffanza, Juntas rurales de
instrucei6n, Espiritu de Ia Secci6n de Educaci6n de la
Habana. II.-Real Junta de Fomento. III.-Junta Ins-
pectora de eseuelas gratuitas de Matanzas. IV.-Ayunta-










EScarroS


mientos. V.-Superiores de los conventos y Ordinario
eclesiAstico.
So--Ramos de enseianza. I.-Numero y clasificaci6n.
II.-M6todos en la capital, en los campos, en los departa-
mentos Central y Oriental. III.-Resultados.

PART SEGUNDA

COST DE LA ENSEtANZA

lo-I.-Costeadas por s. II.-Por subscripciones voxnn-
tarias. III.-Por imposiciones de censo. IV.-Por las so-
ciedades econ6micas. V.-Por el Real Erario. VI.-Por
los Ayuntamientos. VII.-Resumen.

PARTE TERCERA

MzJORAS DE QUE ES SUSCEPTIBLE LA ENSEtANZA

1o-Exposici6n de nuestro plan: conveniencia y justicia
de 61. I.-Ventajas para el gobierno. II.-Ventajas pare
el pfblico.
2o-Medios para realizarlo. I.--Junta directiva. II.-
Escuelas normales. III.-Prohibici6n del servicio de escla-
roe en las escuelas. IV.-Publicaci6n de peri6dicos y libros
instructivos y baratos. V.-Estableimiento del Instituto
Cubano. VI.-Escuelas de artes y oficios. VII.-Otros
medios.
3v-Arbitrios para costearlo. I.-Medidas preliminares.
II.-Rentas existentes. III.-Fundaciones de limosnas, mi-
sae y fiestas, capellanfas no coladas y supresi6n accidental
de conventos. IV.-Colecta voluntaria. V.-Real Erario.
Conclusiones,


?66





0


PARTE PRIMERA

1

ESTADO ACTUAL DE LA ENSENANZA

Explioacidn de los estados

Para poder con exactitud y con conocimiento
de causa no s6Lo calcular el grado de ilustraci6n
y moralidad en que se encuentra boy esta provin-
cia de la Habana, y en que se encontrart dentro
de pocos anos, conforme sea el genero de instruc-
ei6n que en La actualidad reciben los individuos
que ban de componer La generation inmediata
que nos va a suceder, sino tambien para procurar
los medios de mejorarla y extenderla, se persua-
di6 esta Secci6n (1) que era de urgente nece-
sidad averiguar, Lo mAs aproximativamente po-
sible, el estado actual de la ensefianza primaria
en ella; saber el nnmero de escuelas que existen,
la suma de niiios de uno y otro sexo que las fre-
cuentan, los medios con que se sostienen, los lu-
gares en donde se hallan establecidas, y La elase

(1) La de Educaei6n,
70-1








ESCRITOS


de instrucci6n que proporcionan. En consecuencia,
acord6 en su Junta del 12 de septiembre de 1835,
n3mbrar una comisi6n que empezase a reunir los
materiales necesarios.
Mas habikndose, casi contemporaneamente, co-
municado a la misma Secci6n por la Sociedad
Econ6mica, el oficio que le dirigi6 el Exemo. Sr.
Capithn General de esta isla con inserci6n de
la Real Orden e Instrucci6n de 21 de octubre de
1834, para que procediera a evacuar los encargos
que se hacen en el artfculo 17 de la nltima, fu6,
pues, preciso dar otro ensanche y latitud al pro-
yecto, supuesto que ya no se trataba solamente de
la provincia de la Habana, sino que, en virtud de
esta Real disposici6n, debia ser extensive la noticia
a toda la Isla, y con sujeci6n a los particulares
a que se refiere la dicha circular.
A fin de adquirir los datos correspondientes de
los Gobernadores, Ayuntamientos, Alcaldes y Jue-
ces Pedineos de las poblaciones del interior, se
solicit6 la cooperaci6n de la Capitania General, y,
habi6ndose conseguido, reparti6 notas de informa-
ci6n por todos los puntos habitados de la isla,
tanto a la corporaci6n y autoridades referidas,
como a la Real Sociedad Econ6mica de Santiago
de Cuba, a las diputaciones de la Habana, resi-
dentes en Matanzas, Trinidad, Sancti-Spiritus,
Villa Clara y Puerto Principe, y a todos los Ins-
pectores rurales de Educaci6n del distrito de esta
Capital. Casi todas las notas ban sido contesta-


268








DOMINGO DEL MONTE


das, y merced a tan favorable circunstancia, ha
reunido esta Comisi6n un enmulo de noticias, que
por su multitud, y por el carAeter de exactitud
oficial que las recomienda, forman una masa pre-
eiosa de datos, cuyos resultados tenemos el honor
de ofrecer a la clase en los cuatro estados que a
la presente Memoria se acompanan.

I--NOTICIA DE LOS PUEBLOS QUE HAN REMITIDO
INFORMES

Hemos seguido en los dichos estados la division
territorial de La Isla de Cuba, en los tres Departa-
mentos en que la dividi6 el general Vives en su
Cuadro Estadistico, publicado en 1827. Porque,
al paso que reconocemos que es la mAs rational
que puede hacerse, pues que divide el pais en
las tres grandes porciones en que efectivamente
se halla repartida la totalidad de nuestra pobla-
cion, montada en tres puntos, aislados unos de
otros por espacios yermos inmensos; tambien era
preciso, ademAs, que nos sujetisemos a ella, por ser,
aunque ya con diez anos de atraso, el nltimo do-
cumento en que se comprende el censo oficial de
poblacion; censor que era el anico que nos podia
servir de base para los calculos comparatives
entre la poblacion y los ninos que asisten a nuestras
escuelas.
De la provincia de la Habana, o sea Departa-
mento Occidental, se han recibido, sin contar las
noticias de la ciudad capital y sus suburbios, Gua-
dalupe, Jesus Maria, San Lhzaro, el Horcon, Jest


269








I2oe


del Monte, Regla, Casa Bianca y el Cerro, cin-
cuenta y cinco informes, de 4stos, 35 dan noti-
eias de escuelas, y 20 de que no las hay en los
veinte pueblos de donde se recibieron. En el es-
tado N" 1 se hallan espeeificados los nombres de
los lugares en donde hay escuelas; los 26 en que
no las hay son los que ponemos a continuaei6n,
con notas extractadas de las contestaciones de lot
pedineos de esos mismos partidos.
Managua, en donde antes la hubo; pero hoy
ocupa su lugar un destacamento de tropa.
La Prensa, siempre ha carecido de los beneficial
de la ensenanza, por la miseria de sus vecits,
pues las pocas pieces que se ha establecido alli
algun maestro, ha sido muy corta su permanenbia.
Arroyo Arenas, tampoco ha tenido nunca
cuela permanent, por la penuria de sus habitantes.
Alacranes, uno de los partidos mis opulentos
de la Vueltarriba, porque es uno de Thu qne pro-
ducen mas azicar en los modernos ingenios de An
radio, pero en donde la miseria hace mis ehttbs;
nunca ha tenido escuela.
Vereda Nueva, en distintas epoeas la tuvo, pero
los maestros no ganaban Lo suficiente part mkinte-
nerse; en ]a actualidad no s6dl no hay escuela,
pero ni un solo maestro que ensefe en cases o
fines particulares.
Bauta, este partido carece del ramo de enseifan-
za piblica, a causa de Lo reducido y miserable de
su poblacion, por componerse el territoti de
fhcas grandes cuyos dueos habitan en la capital,


270








DOMnQO DEL MONTE 271


San Antonio Chiquito, por las mismas razones
career. este partido de eseuela.
San Miguel, por miserable, y segin express el
pedhneo, se experiment alli el dolor de ver a la
juventud abandonada, sin que pueda recibir la
preciosa semilla de la instruccibn.
Buena Vista, parece que por estar inmediata a
este distrito la villa de Guanabacoa, envian a las
escuelas de all! los padres & sus hijos, no cuidando,
por esto, de busear recursos para rear y sostener
eseuela en su partido.
San Jer6nimo de Peialver, el vecindario que
forma la poblaci6n de este partido esti disemina-
do en haciendas de crianza, potreros y ranchos,
no reunido en pueblos formales, pues al que me le
da este nombre se compone de 18 vecinos, incluso
el cura pArroco.
Guasabacoa, este partido se compone todo de
estancias y los innumerables hijos de sus labra-
dores se quedan sin ninguna especie de edunacin.
. Santa Cruz de los Pinos y San Crist6bal, dis-
tantes eatom don pueblos uno del otro dos leguas,
en nisguno hay escuela, y aunque en distintam
*pocas se ban presentado maestros aprobados so-
licitando discipulos, nunea han logrado eatableeer-
se por falta d. media. con quo sostenerse.
Guara, en este partido hay muchos ninos que
demandan ensenMsa; hubo alli un sargonto reti-
rado llaado don fldefonso Molina, quo se ejer-
eitaba en dar leeiosos, pero el oapitha o jus pe-
dmeo 41q1 partido le. maad6 rpndr a laudab.








ESCOITOS


ejercicio por no tener el correspondiente titulo de
maestro.
Aguacate, por miseria de los vecinos.
Guanabo, por la pequeez del pueblo e id6ntica
causa.
Quiebra Hacha, a La feeha del informe ofrecia
esperanzas de que se estableciese una escuela por
subscripci6n.
Palacios, poblaci6n bastante, pero poco conoei-
miento en sus vecinos de la necesidad de la ins-
trucci6n.
Quivicdn, con grandes fincas y numerosa pobla-
cibn no hay una escuela y s6o uno o dos indivi-
duos pagados por padres pudientes, que se limitan
a enseiiar a sus hijos inicamente en sus fineas.
Guamutas, el grande espacio de casi 60 leguas
que contiene este partido se hall en su mayor
parte todavia yermo e inculto, pues los hats o
haciendas de crianza no deben considerarse como
establecimientos de industria agricola; el resto, en
que hay agricultura, se halls medianamente pobla-
do, aunque a grandes trechos y sin otros pueblos o
caserios que dos que se componen de dos o tres
tabernas o mesones en un mismo punt.
Cimarrones, muchos pinglies ingenios de fabri-
car azicar; mucha miseria en la gente avecindada
en aquel partido ; ninguna escuela.
Entisndase que no s6lo estos veinte partidos ea-
recen de eeeuelas en la jurisdieei6n de la Habana,
pues todos los demes que no se encuentran en- el


272








DOMINGO DEL MONTE


plano umero 1, que segnn la n6mina oficial de la
Gufa de los Forasteros para el ano 1836 asciende
a 23 partidos, no Ia tienen, especificAndose aqui
solamente los de la lista anterior, por haberse reci-
bido informed autenticos de sus respectivos jueces
pedhneos.
De la provincia de Puerto Principe, o depar-
tamento central, se han recibido contestaciones de
los lugares a que se refiere el estado nnmero 2, que
como se ve, son las poblaciones cardinales de su
distrito, no mentdndose en ninguno de los informed
los partidos y aldeas en que se subdivide despu6s
eada una de las jurisdieciones de las siete ciuda-
des o villas principales, sin duda porque en ningu-
no de aquellos habrd institutos de educaci6n.
Lo mismo decimos de la provincia de Cuba, o sea
departamento oriental.

II.-NdMERO DE ESCUELAS EN TODA LA ISLA

ContAndose en la provincia de la Habana 73
escuelas de nifios blancos varones, 51 de niias
blancas, 6 de varones de color, y 1 de hembras de
color, y habiendo en la misma provincia 20,863 ni-
fos aptos por su edad para recibir la primer en-
seflanza, de la primera clase ; 5,411 de la segun-
da; 4,744 de la tercera, y 4,504 de la cuarta,
result que en el departamento occidental de la
isla, que es el mds aventajado en escuelas, hay una
de 6stas para cada 274 ninos varones blancos; una
para cada 312 ninas blaneas; una para cada 790


27s








2scarros


nifios varones de color, y una para las 4,500 ninas
libres de color.
Siguiendo Ia misma operaci6n, aplicada a la pro-
vincia de Puerto Principe, veremos que la pro-
porci6n en que esti el numero de sus escuelas con
el de los ninos que debieran asistir a ellas todavia
es mms espantable, pues hay 490 ninos blancos
varones para cada escuela de su clase, 1,051 nins
blancas para una escuela de la suya, y ni un solo
establecimiento para los 3,877 ninos varones de
color, ni para las 3,309 hembras de igual condi-
ei6n.
Afortunadamente, en el departamento oriental
no se nota una diferencia tan alta y desproporcio-
nada entre el nnmero de escuelas y los ninos aptos
para frecuentarlas, sin que por esto se crean que
deje de sufrir alli la masa de la poblaci6n los
efectos necesarios de la escasez de ensenanza. En
la provincia de Cuba, pues, hay una escuela pars
cada 242 ninos varones blancos, una para cada
316 ninas blancas, una para cads 587 hembras de
color, y aunque no aparece en el estado nnmero 3,
y en el general nnmero 4, que haya escuela de va-
rones de color, por la causa expresada en la nota
nnmero 3, se educan alli 153 individuos de esta
clase y sexo.

III.-NMERO DE NINOS Y ALUMNOS EN TODA LA ISLA
Hemos procurado resumir y condensar en el
estado numero 4 todas las noticias que logr6 copier
esta Secci6n, acerca del nnmero de niios que se


274








DOMINGO DEL MONTE


elsefan en las escuelas de la isla. Los hemos re-
partido en cuadros, que representan, con sus co-
rrespondientes divisions, de colores y sexos, las
porciones que reeiben educaci6n a costa de cari-
dad de los maestros, por sociedades patri6ticas, y
por imposiciones de censos y obras pfas pars este
santo objeto, o por suscripciones voluntarias.
Nos pareci6 tambien convenient poner al lado
del ntmero de niios que se eduean en cada pro-
vineia el total de la poblaci6n blanca y libres de
color, de la misma, y el de los ninos varones de 5
a 15 anos y hembras de 4 a 12 que existen en toda
la isla, conform al eenso de 1827, pars que a la
simple vista se noten las proporeiones en que esta
los edueandos con los realmente edueados. Y ann
este elculo lo presentamos ya hecho, para mayor
comodidad de los que quieran estudiar esta parts
interesante de estadistica en los cuadros referidoy.
Sabemos muy bien que en los nfmeros de estos
estados no se comprenden exactisimamente, porque
era imposible que as fuese, todos los ninos que re-
ciben educaci6n en la isla, pues, parts de que hay
escuelas en algunos pueblos, cuyos informer no se
ban recibido, o no han especificado en ellos el nfi-
mero de sus alumnae, nos consta que en la eiudad -
de la Habana, como en los partidos roralee mis
ricos de su juriadiaoi6n, loa hijo de mtchb psi-
sonas acomodadas se instruyen eon mestres per-
tioglares en sus prapias easm. Per an 40-
niendo que el nimene de Astos y el que eiste. an


i5









ESCEITOS


las escuelas, de que no hemos tenido noticia (1),
ascienda a la suma de 4,000, cantidad extraordina-
ria que compone dos terceras partes mis de los
que aparecen por nuestras investigaciones en la
ciudad de la Habana y sus partidos rurales mas
ricos, a saber: San Marcos, Guanajay, Giiines y el
Limonar, y 2,000 en las provincias de Puerto Prin-
cipe y Cuba, cantidad no menos extraordinaria que
aqu6lla, atendidas las circunstancias de su peculiar
situaci6n, tendremos siempre mas de 84,000 ninos
(guarismo respetable y espantoso) que se quedan
irremisible y miserablemente sin instrucci6n de
ninguna clase en esta isla, por otra parte tan opu-
lenta. Adquiere m.s fuerza este cileulo, conside-
rando que nuestras operaciones han tenido por
base y termino de comparaci6n, como lo hemos di-
cho antes, el censo de 1827, el cual nos da muy
cerca de 100,000 nifos de ambos sexos, blancos y
libres de color, de 5 a 15 y 4 a 12 afos de edad (2)
on toda la isla, y este censo tiene ya diez o mas afnos

(1) Nos consta por el estado ntmero 1 que hay dos
escuelas en la Villa de San Antonio, que tendrin a lo mis
50 alumnos eada una; en los pueblos de Guayabal y Vereda
Nueva, tambi6n nos consta por el mismo estado que hay
dos escuelas que tendran cada una SO alumnos mis. En
La villa de Guanabacoa, segin informed que hemos recibido
despu6s de concluirse loo estados, hay dos escuelas, una con
40 alumnos y otra con 24. Segfin el estado n mero 2, hay
una escuela en Jagua y dos en Sancti-Spiritus. Supongamos
que In primer tenga 50 ninos y las dos restantes 120;
generosamente calculando tendremos que el numero de los
ninoe que se educan en estas 9 escuelas asciende a 394 6
400 los mi.-Nota de DEL MONTn.
(2) 99,599.


276








DOMINGO DEL MONTE


de formado, pues aunque se public en aquel aio,
se empez6 a trabajar desde 1835; y segin los oaeu-
tos de poblaci6n del cuadro estadistico, tenemos
motivos para ereer por analogia que en estos diez
aflos transcurridos ha de haber aumentado Ia nues-
tra, lo menos en mAs de una quinta parte. Lue-
go debemos suponer que el numero de ninos blan-
cos y libres de color de ambos sexos y aquella edad,
que hay el dia de hoy en nuestro territorio, as-
ciende lo menos a 119,519, de los cuales, aun au-
mentando 6,000 a los 9,082, que aparecen en nues-
tros estados recibiendo instrucci6n primaria, to-
davia quedan de seguro mas de 104,400 niuos
que sufren en medio de la bastard riqueza agri-
cola de la isla de Cuba, la misma carencia de en-
seifanza primaria, es decir, del primer elemento
de toda verdadera civilizaci6n, que sufren por la
barbaric de su estado actual los salvajes del Urn-
guay.
Despues de palpar los tristes resultados de nues-
tras escrupulosas investigaciones en este punto im-
portante de la policia moral, necedad seria compa-
rar el estado deplorable de la enseoianza primaria
de Cuba con el estupendo de los Estados Unidos
del Norte de America, la Prusia, de Bengala (1)

(1) En el nhmero perteneciente al mes de julio de
este alo del excelente peri6dico mensual titulado American
Annals of Education, que publics en Boston el apreciable
filhntropo Mr. W. Woodbridge, se extracts un luminoso
informed de Mr. Adam, de Caleuta, acerca del estado de
Is edueaci6u en Bengala, en que se dice que hay aill, con
una poblaci6n de 40,000,000 de habitantes, cien mil eseue-
las primarias, quo bacon una escuela pars cada 400 perso-


277








2SCRITOB


y en sentido contrario con el de la Rusia, el Por-
tugal o la parte meridional de la Francia. El nu-
mero 104,400 de niflos que nos resultan en la isla
sin que tengan materialmente donde aprender si-
quiera a leer y escribir, en una poblaci6n de 500,000
personas blancas y libres de color, debe llamar par
si en6rgicamente la atenci6n de los hombres sen-
patos y pensadores de Cuba y su metr6poli. Los
adelantos o el atraso vergonzoso de otros pueblos
poco pueden consolarnos en nuestra miseria. Un
gobierno sabio mirar en esta enorme masa de
cien mil ignorantes, cien mil revoltosos proletarios,
enemigos de la tranquilidad del pals, y si se inte-
resa sinceramente en la aventura de 6ste, procurari
afianzar en 61 el orden, difundiendo y costeando
escuelas primarias conforme a los progresos inte-
lectuales y morales de la 6poca presente, como Io
ha hecho el de la Prusia, y conquistar asi a fuerza
de luces la paz, la riqueza s6lida y la moralidad
futuras de esta preciosa Antilla.
1.-INSPECCI6N DE. LAS ESCUELAS
Las escuelas de la isla de Cuba esthn general-
mente bajo la inspecci6n y vigilancia gubernativa,
o de las Sociedades Econ6micas, o de juntas ad-
ministradoras que tienen este encargo especial, o de
los Ayuntamientos, o de los Superiores de los eon-

sai del total de is poblaci6n. Pero como la edad de ir a
Ia esuela ee de 5 a 6 hasta 12 a 14 ianos, aparece por
termino medio una escuela pare eada 63 nihos; ma# tomo
all no se admiten hombres en las escuelas, se ig"t que
por t6rmino medio hay en Bengala y Bechar una esuela
par, coda 31 6 32 nifios.-(Nota de DEL MoNTF).


278








DOMINGO DEL MObT


ventos en los institutos monasticos, donde loa hay.
La Soeiedad Ecan6mica de la Habana y as di-
putaciones tienen entre las varias closes en 4ne e
subdividen, una llamada de Educacidft, la eual
ejerce este encargo, nombrando Inspectores de su
seno, para cada una de lag escuelas tknto grktui-
tas, como de empresa particular. Estos Inspecto-
res, conforme a la letra de los estatutos de la ftiti
ma Sociedad, aprobados por Real orden de 12 de
septiembre de 1831, no tienen jurisdicci6n alguna,
ni otra autoridad entre los maestros que Is Ge un
diligente padre de familia (tit. 21); asi es que su
obligaiii6n consiste en velar sobre la moralidad,
aplicaei6n y aseo de la juventud que eoneurre a las
escuelas, pudiendo advertir a los maestros los de-
fectos que notaron y reconvenirles sobre sus de-
feetos o faltas, visitando dichos establecimientos
qna vez al mes, y extraordinariamente siempre que
Jo tengan por conveniente (articulos 110 y 111,
del titulo 21). En las escuelas, sin embargo, que
costes la Sociedad con los fondos que iltimamente
se han destinado del Real Erario para este prefe-
rente objeto, ejerce la Secci6n de Educaci6n.de as
Habana un influjo mss directo, pues como es muy
natural, puede privar de la direcci6n de sus ins-
tit utos a los maestros que no cumplen eon su deber;
lo cual no lea es dado en los demhs, a no ser que
los preceptores cometan faltas tan reprensibles y
transcendentales, que se inhabiliten por ellas pars
poder iontinuar en el ejercicio de an noble y seve-
ra profesi6n sin perjuicio de las buenas costumibreo


2f








0Scaios


de sus alumnos. En este caso la Secci6n da cuen-
ta al gobierno de esta circunstancia, y pide que se
destituya del empleo de preceptor al culpable. El
gobierno siempre defiere a las solicitudes de la
Secci6n en este particular.
En el campo tambien ha establecido el sistema
de Inspectores; pero 4stos reciben su autoridad
para vigilar las escuelas y promover su fundaci6n
donde no las hay del capitin general, a propuesta,
sin embargo, de la Secci6n.
Hay Inspectores en la ciudad de la
Habana, distribuidos por barrios.... 29
Extramuros hasta el Cerro........ 22
En los pueblos del campo.......... 25
Por el articulo 116 de los referidos Estatutos de
la Sociedad, todo el que aspire a ser maestro de
primeras letras en cualquiera clase de escuelas debe
ser examinado por la Secci6n de Educaci6n. Este
examen se hace ante el presidente y secretario de
dicha clase, por trees preceptores nombrados por
aqu4l, que interrogan al aspirante sobre metodos
de ensehanza y ramos de instrucci6n primaria.
Con el informe favorable de la Secci6n, y des-
puos de alcanzar de la autoridad eelesiastica li-
cencia para ensefar la doctrine cristiana, que se
les concede despu4s de ser examinados tambion en
este punto y contribuir a la curia con 8 ps. fa. se
les expide gratis por el excelentisimo senior capitin
general el titulo de maestro, del cual se toms ra-
zon, tambion gratis, en la Seeretaria de la Secei6n.


280








DOMINGO DEL MONTE


La prhetica que se observa en cuanto a los titulos
de mujeres, es oir el informe de uno de los ins-
pectores de educaci6n del barrio, donde vive la que
solicit la licencia, y, despues de presentar un cer-
tificado de buena conduct por el comisario de su
cuartel o el pedineo y el cura de su feligresia, in-
formar favbrablemente al excelentisimo sefor ca-
pitan general, para que se sirva expedirlo.
Por el libro en que se toma raz6n de los referi-
dos titulos en la Secretarfa de la Secci6n se ve que
el ano de 1830, a junior de 1835, se han expedido
titulos de maestros: a hombres blancos, 50; a mu-
jeres blancas, 28; a hombres de color libres, 9; a
mujeres de color libres, 9; pero de aquella fecha a
la presented, es decir, en los niltimos 17 meses se han
expedido: a hombres blancos, 34; a mujeres blan-
cas, 9; a mujeres de color, 1; que suman con los
de arriba, en 6 aflos, 140.
No se crea por esto que se ha establecido en este
bienio igual numero de escuelas a los titulos que
se han expedido (1), pues la mayor parte de los
que pretenden y consiguen estas licencias del go-
bierno lo hacen con el objeto de colocarse como
ayudantes de los directores principales en escuelas
ya establecidas. En varios parajes del campo, em-
pero, se consiente que algunos individuals, sin titu-
lo de maestro, enseien a leer, escribir y contar,
siempre bajo la protectora vigilancia de algnn ce-

(1) En 1835 ................................ 25
En 1836 ................................ 44
69
(Note de DEL MONTE).


281"










loso inspector, porque si se les exigiera examen y
titulo de maestro en toda forma, dejarian de hacer
tal beneficio, par no poder costear los gastos del
viaje y permanencia en la ciudad hasta conseguir
su despacho. De la miseria y escasez de ensefianza
que sufrimos se ha derivado alguna utilidad con
esta tolerancit, pues estos preceptores aventure-
ros tienen 10 suficiente para el mantenimiento de
su modesta vida con el estipendio corto y eventual
de los padres de sus alumnos, no menos miserable
que ellos, estipendio humilde que no puede excitar
a otros, tanto que muchas veces no ha side posible
conseguir, A pesar de las mayores diligencias, maes-
tro aprobado de la ciudad para que fuese a hacerse
cargo al campo de una escuela por subscripci6n.
El nnmero de personas empleadas en la isl de
Cuba en la ensefianza primaria en las escuelas
puede calcularse, a falta de datos mas fijos, en
417, repartidas de esta manera. Suponiendo per
lo que hemos observado en la capital, que en cada
escuela de cien niflos se necesitan per termino me-
dic lo menos 5 individuos, entre directores, profe-
sores y ayudantes, tendremos que en el departa-
mento occidental, o sea provineia de la Habana,
en que hay 4,062 ninos varones en 73 escuelas, y
1,798 hembras en 50, corresponden a los primeros
202 y a las segundas 35 personas. En las 6 es-
cuelas de varones de color y la 4nica de hembras
de color no hay mas persona que enseie que el pre-
ceptor principal, de manera que 7 son las perso-
nas empleadas en enseffar a los 341 ninos de color








DOMINGo DEL MONTE


de ambos sexos que asisten a las escuelas en este
departamento. Por todos suman 294.
En la provincia de Puerto Principe por el es-
tado de atraso en que se encuentran alli todos los
ramos de educaci6n, y in miseria con que se re-
parte la ensenanza, tanto que lega a tal grado
que Ia proporcion que guardan los nifos que se
educan con el total de Ia poblacion es de 78 a 1,
y el de ninos que deblan ser educados con las que
realmente se educan en las escuelas es de 21 a 1;
no debemos suponer que se empleen 5 personas
pars cada 100 ninos, como en in provincia de la
Habana. Supongamos, pues, extendiendonos des-
proporcionalmente, que sean 4, tendremos que en
las 29 escuelas de varones en que se educan 976
nios, los vigilan y ensefan 30 personas. Mas
respecto a las 11 escuelas de hembras, a que asis-
ten 281 ninas, no les debemos conceder el mismo
4 por 100 sobre el numero de alumnos, porque
es cosa sabida que entre nosotros la educaci6n del
bello sexo, en calidad y en cantidad, siempre es
una mitad menos de Ia que se da a los varones, y
con mayorla de raz6n en comareas tan atrasadas
como las del departamento central; por Jo tanto,
a lo mAs a que llegari el numero de personas em-
pleadas en ensenar alli a las referidas 281 nias,
serd a 22 duplicfndolas por el nnmero de las es-
cuelas donde asisten. Suman 60.
Por fortuna, poseemos datos oficiales muy exac-
tos en este particular de la provincia de Cuba. Por
ellos se ve que hay 27 directors principales de
i-1


283








EscnITos


otras tantas escuelas de niflos varones blancos con
10 ayudantes, 18 maestras de niflas blancas, y 8
de ninas de color, que suman por todo 63.
Resumamos.
Personas empleadas en la ensenanza primaria:
En la provincia de la Habana ...... 294
En la de Puerto Principe.......... 60
En la de Cuba .................. 63
En toda la isla .................. 417
La instituei6n de las Juntas rurales de Instruc-
ci6n primaria fu6 inventada y promovida por el
activo celo de la Secci6n de Educaci6n de la Socie-
dad Econ6mica de la Habana.
Crey6 equivocadamente que estas pequenas aso-
ciaciones repartidas en las cabezas de los partidos
mis considerables del Campo serian las mis a pro-
p6sito para despertar a sus habitantes de aquel
estado de inercia y entorpecimiento, en que los
tenia sumidos la ignorancia; pero estuvieron tan
lejos de corresponder a tan lisonjera esperanza,
que ya en 1833 la misma clase en la exposicidn
anual de sus tareas decia a la sociedad en cuerpo
lo siguiente, respecto de dichas juntas. "Una des-
graciada experiencia ha probado a la Secci6n los
malos efectos que ha surtido hasta aqui la institu-
ci6n de las Juntas rurales, en que habia puesto sus
esperanzas. Seducida por la te6rica, crey6 que
nadie pondria mis empeflo en la propagaci6n de
la ensenanza que las personas que por su earicter,
sus bienes de fortuna y su ilustraci6n se hallaban
mias al cabo de conocer la importancia de la in,


284








DOMISOO DEL MON"h


trueci6n. Compuestas estas juntas del capitin
y del cura del partido, y de los vecinos mis nota-
bles del pueblo por su caudal y su honradez g c6mo
no se habian de esperar los mas sazonados frutos?
Pero 1 ay que la Secci6n no contaba con la fu-
nesta realidad de las cosas. La corrupci6n ge-
neral de las costumbres por una parte, la caren-
cia absoluta de sueldos de nuestros jueces pedi-
neos, unida a la miseria de la mayor parte de las
congruas rurales, de los curas por otra, y cierta
especie de ferocidad que es inherente a la cast
dominadora en las regions infelices donde la es-
clavitud dom4stica es la base del trabajo; la ig-
norancia mas crasa y repugnante, amargo efecto
de aquel lamentable origen, todo se combina y
contribuye a que dichas juntas, antes de ayudar
al progreso de las eseuelas, no hayan servido mis
que para destruir con sus rencillas impertinentes y
sus pretensions ridiculas las que algunos inspee-
tores benemeritos lograron plantear por si solos,
o ayudados de algunos buenos amigos de la civi-
lizaci6n.
El espiritu de la Secci6n de Educaci6n, desde que
la fund6 en 1816 el sefor don Alejandro Ramfrez,
intendente que era de esta provincia en aquella
6poca, y uno de los espafioles mis ilustrados y be-
nemaritos, fu6 el fomentar y extender por todos los
medios imaginables la enseflanza primaria.
Asi continu6, animada del celo mis generoso y
constante, ensayando sistemas, tanteando metodos,


285







6ESOETO


adoptando nuevas ideas; mas sin plan decidido,
hasta que ya en el bienio que comenz6 en 1831
pudo distinguirse en sus operaciones la adopci6n
de principios mas fijos, la observancia de mixi-
mas mis positivas, por las cuales, desde entonees,
ha empezado a gobernar su conducta y dirigirla
hacia un fin mis cierto y conocido. Pueden re-
sumirse estos principios, de los cuales algunos per-
tenecen a su ilustre fundador, en las siguientes
disposiciones.
1* No dominar en las escuelas de empresa pri-
vada con ningfin genero de autoridad los siste-
mas de instrueci6n que cada preceptor adopte;
por Io tanto:
2' Admitirlos todos, y dar la mayor publicidad
posible a sus resultados en los examenes anuales
para que por ellos los juzgue la opini6n pfblica.
38 Velar pars que se rate con suavidad a los
ninos en toda clase de eseuelas.
4* Publiear con encarecidos elogios en los pe-
ri6dicos oficiales de la isa los nombres de los que
hagan algin servicio a la causa de la educaei6n.
54 Influir para que la educaci6n tome un ca-
reter prActico de aplicaci6n inmediata a los usos
de la vida.
61 Respetar y hacer estimar a los maestros de
primeras letras en lo que valen por Sn digno mi-
nisterio (1).

(1) Cuenta tambidn la Sociedad Econ6mica de L Ha-
bana, entre las diferentes partes quo l componen, una
titulada Dimptacidn de Fa Casa de Beieficencia. Este


286








DOMINGO DEL MONTE


II.-REAL JUNTA DE FomENTo

Algunos vecinos del pueblo de Regla, dividido
s61o de la ciudad de la Habana por las aguas de
La bahia, promovieron la fundaci6n de una escuela
nautica para beneficio de los hijos de aquella po-
blaci6n, en su mayor parte compuesta de mer-
eantes. Para ello se impuso la contribuci6n de
medio real diario sobre los botes del trafico de la
misma bahia, la cual apenas legaba a 240 pesos
al ano en el de 1833. Por Real orden de 1826 se
puso este establecimiento bajo la absoluta depen-
dencia del real Consulado, hoy real Junta de Fo-
mento; cuya corporaci6n ampli6, contando eon
mhs recursos, considerablemente la enseflanza, y
fund6 ademis, con los sobrantes del dereeho de
mieles que tenia a su disposici6n, dos escuelas lan-
casterianas de uno y otro sexo en el mismo pueblo.
Para vigilar estos tres establecimientos, nombra
dicha real Junta bda dos ails dos miembros de
su seno, con el titulo de Diputados Inspectores,
que ejercen en ellos su autoridad, visitandolos pe-
ri6dieamente y presidiendo los exhmenes pnblicos

cuerpo es enteramente independiente de la Sociedad en
sun operaciones, y s6lo por el articulo 12 de un reglamento
partieular debe por media de su secretario hacer una ex
posici6n anal a la Sociedad en sus juntas generals de
diciembre, de las tareas en que se haya ocupado durante
aquel alo. Entre los vocales numerarios de la Diputacids
se reparten cada mes la obligaci6n de inspeccionar las
Eseuelas de In casa de Beneficeneia.-(Nota de DEL
MONTE).


267








EsCRITOS


anuales que ofrecen sus preceptores para paten-
tizar el estado de aprovechamiento de sus alumnos.
El jefe actual de la Real Hacienda, excelentisi-
ino seinor Conde de Villanueva, que es presidente
nato de la Junta de Fomento, proyect6 hace mas
de tres anos trasladar la escuela nAutica a esta
ciudad en el edificio de la antigua Factoria de ta-
bacos, y convertirla en un instituto cientifico, se-
mejante al establecido en Asturias por el famoso
Jovellanos. En 61 se habia de ensefiar no s6lo nAu-
tica, sino todas las matematicas, quimica y len-
guas vivas, con sus correspondientes laboratorios,
miquinas y biblioteca. El estudioso habanero don
Jos6 de la Luz, atinadamente escogido por S. E.
para formar el plan de este instituto, que debia
de apellidarse Cubano, ley6 en junta de 11 de
diciembre de 1833 su informe sobre la planta que
debiera darsele, el cual manifesto (y perd6nenos
esta vez su extremada modestia) un vasto tesoro
de enciclop6dica sazonada doctrina. La Junta,
procediendo con la ilustraci6n-y patriotismo que
la caracterizan, y por tanto la honran, aprob6 y
aplaudi6 este informe; mas por una fatalidad la-
mentable se ha paralizado posteriormente este ne-
gocio, y ha quedado en proyecto un plan que, efec-
tuado, habria influido eficazmente en el progreso
de las ciencias, y por consiguiente en el adelsnto
de Ia instruci6n primaria en nuestro suelo (1).

(1) Esta idea se halla hoy completamente realizada en
la Escuela General Preparatoria de Artes y Oficios creada
por el actual gobierno.-(Nota de DEL MONTE).


288







DOMINGO DEL MONTE


III.-JUNTA INSPECTORA DE ESCUELAS GRATUITAS
DE MATANZAS

En la ciudad de Matanzas estableci6 el Ayun-
tamiento en una de las salas de su casa capitular y
con fondos sefialados por el senor intendente Ra-
mirez, del derecho conocido por sobrante de ves-
tuario (1), una escuela p blica gratuita. Lleg6
6sta a un estado floreciente; pero luego se supri-
mi6, y iocurrencia extrana! con parte de la renta
destinada para costearla se fund6 una clase de
latinidad. Esta dur6 hasta que el excelentisimo
senor Conde de Villanueva dispuso que con fon-
dos sacados de aquellos mismos derechos se esta-
bleciesen cuatro escuelas lancasterianas, una en
el centre del vecindario, dos en los dos extremes
de 41, y la otra' en el pueblo de Ceiba Mocha, de
aquella jurisdicci6n. Las escuelas se fundaron
con efecto en el aflo pasado de 1835, y por orden
de la misma autoridad se pusieron bajo la inme-
diata y exclusiva vigilancia y administraci6n de
una junta especial compuesta del subdelegado de
la Real Hacienda, que lo es siempre el gobernador
politico military de la ciudad, el administrador de

(1) Llam'base asi porque cuando se estableci6 en 1785
fu6 para costear el vestuario y armamento de las militias,
mas resultando un sobrante de consideraci6n, se destin6 al
Cabildo para obras pdblicas de utilidad y ornato, y pos-
teriormente a la Sociedad Patri6tica para cumplir con los
provechosos objetos de su Instituto. Este derecho consiste
en un real por la extracci6n de cada raja de azgear.-
(SAGA: Historia Econdmica de la Isla de Cuba).-Nota
do DEL MONTE.


zss








EsCrTOs


Rentas Reales, el cura parroco, y el director y
vicedirector de la Diputaci6l Patriotica, o sea
Sociedad Economica de alli. Segnn el reglamento
formado por esta junta para el gobierno de dichas
escuelas, sus funciones son: admitir los memoria-
les de los padres o tutores de los niios, y despa-
charlos; vigilar los dichos institutos por medio de
inspectores nombrados cada mes de entre los in-
dividuos que componen la referida junta, los cua-
les deben visitarlas semanalmente, y advertir a los
maestros las faltas que noten, y si 6stas fuesen
graves dar cuenta a la Junta para su destituei6n;
presidir los eximenes pnblicos y privados que exi-
ge el reglamento, y proveer las vacantes de alum-
nos y maestros, abriendo oposicion para las de es-
tos 6ltimos.

IV.-AYUNTAMIENToS

Estas corporaciones, compuestas de miembros
inamovibles por derecho hereditario, y que en nues-
tro sistema social desempefian a su modo las obli-
gaciones municipales, cuentan, por supuesto, entre
sus principales deberes el proveer a la ensefanza
primaria fundando con sus arbitrios escuelas de
primeras letras. Pero, segn noticias que hemos
podido adquirir, el de la Habana, y casi todos
los que hay en la isla, han delegado explicita o ta-
eitamente las facultades gubernativas que tienen
por nuestras leyes sobre las escuelas primarias en
las Secciones de Educacion de las Sociedades Eco-
n6micas, contribuyendo algunos con sus eseasos


290







DOMINGO DEL MONTE


recursos, como se ver mhs adelante, a softener
por si solos, o con ayuda de otros cuerpos o per-
sonas, una o mas escuelas en su pueblo respective.

V.-SUPErIOEEs DE LOS CONVENTOS Y OBDINARIO
ECIL(SIsTICO

A consecuencia de las reales 6rdenes de 19 de
noviembre de 1815, 8 de julio de 1816 y 20 de
octubre de 1817, se establecieron en los conventos
de frailes de san Francisco, santo Domingo y Ia
Merced, y en los monasterios de monjas de santa
Clara, santa Teresa y santa Catalina de esta eiu-
dad de la Habana, otras tantas escuelas primarias
gratuitas, que el aho de 1830 contaban 128 niflos
varones y 50 6 60 nifias, segin consta del estado
o informe que en enero de 1831 present a la cla-
se de educaci6n de la Sociedad Econ6mica sa la-
borioso y apreciable miembro don Pedro Pascual
Sirgado. De estas escuelas no quedan en el dia
sino la de santo Domingo, habi6ndose ido cerran-
do paulatinamente las dems. Todas las de eata
clase que hay en la isla, contando entre ellas la
del convento de Bel6n y monjas Ursulinas de la
Habana, establecidas desde la fundaci6n de dichas
easas en virtud de sus constituciones monisticas,
las de san Francisco de la ciudad de Cuba, y el
convento de I Merced y casa de Ursulinas de is
de Puerto Principe, se hallan bajo la inmediata y
exclusive vigilancia de sus superiores conventus-
les. Mas parn la escuela de Bel4n, de is Habana,


291







ESCRITOS


se nombra por el capitan general, Vice-Real Pa-
trono, una comisi6n regia que la inspecciona por
su parte, y preside sus eximenes en compania del
reverendo padre prefecto del convento.
El Ordinario eclesinstico es la inica autoridad
que interviene en el gobierno y administration del
colegio de niflas titulado san Francisco de Sales,
establecido en la Habana.
3
1.-RAMOS DE ENSENANZA
Ninero y clasificacion

Para elasificar con mis claridad las noticias
que poseemos en este importante punto de nues-
tro trabajo, hemos construido el siguiente cuadro,
en que a una ojeada se ve el genero nominal de
instrucci6n que se da en nuestras escuelas, y la
cantidad de ella que a cada una de las tres provin-
cias corresponde en este repartimiento intelectual.
Hemos suprimido del cuadro las pocas escuelas
de gente de color, porque en ellas generalmente
slo se ensefia a leer, escribir y rezar el catecismo.
Ramos que se ensenan en las 209 escuelas de
niios blancos de la isla de Cuba en 1836.
Se observari que el departamento mas favore-
cido es el de occidente, o sea La provincia de la
Habana, y asi era preciso que sucediese, porque
en esta isla, como en todas partes, alli se encuen-
tra la mayor suma de instrucei6n donde hay mis
demand de ella, porque mis se necesita, que es en
loo lugares mis ricos por su industria y cQmereio.


292







DOMINGO DEL MONTE


Por eso el Departamento Central, aun a pesar de
su mayor poblaci6n y extension territorial, no
cuenta con tantas escuelas ni en las que hay se
ensefia tanta variedad de ramos, como en las del
Departamento Oriental, considerablemente mas rico
por las ventajas que lleva al anterior en industria
agricola y transacciones mercantiles. Asi, puede
asegurarse sin temor de aventurar una paradoja,
que el nnmero de escuelas y la clase de ramos que
en ellas se ensefien en los paises en que el gobier-
no o el espiritu de las instituciones pnblicas no
formen de la instrucci6n primaria y secundaria
un sistema filos6fico y consecuente de mejora so-
cial, antes que ser bar6metro de la moralidad o
inmorklidad de los pueblos, como se ha creido equi-
vocadamente hasta aqui, lo sera con mas propie-
dat de su atraso o prosperidad material, como
cualquiera otra clase de establecimientos indus-
triales.

I.-MfMoDos

Adems de las noticias generales y sumarias
que en este particular comprenden las contesta-
ciones a las circulares de la capitania general y a
la Secci6n de Educaci6n, tenemos respecto a la
Habana y su distrito las meniorias que con nom-
bre de Exposicidn de sus tareas public anual-
mente esta clase, en quo se da cuenta del estado
de la ensefanza en el aflo transcurrido, y se extrac-
tan las actas de los examenes de todas las escuelas
de su jurisdieci6n. Tenemos a la vista las publi-


s93








294 zsc1iTos

cadas desde el afio 1830 al de 1835. Tambian eon-
tamos con las excelentes observaciones que publi-
c6 nuestro consocio y amigo don Jos de la Luz,
cn el numero cuatro de la Revista Bimestre Cubana
sobre los eximenes de las escuelas de la Habana
en 1831; como igualmente las curiosas noticias so-
bre el mismo objeto, contenidas en la Memoria del
socio de merito don Juan Justo Reyes, inserta en
el tomo de las actas generales de la Sociedad Eco-
n6mica de la Habana, pertenciente a 1831. A esto
se agregan las noticias y observaciones persona-
les que el individuo que esto escribe pudo reunir
durante los tres anos que tuvo la honra de des-
empeflar la Secretaria de la Seccion de Educa-
ci6n, de la Habana, y el afo que tuvo igual honor
en la Diputaci6n Patri6tiea de Matanzas.
Son tantos los grades que separan entre si, en
punto a ensefanza, no s6lo los tres departamentos
de ]a isla, sino en un mismo departamento a sus
diversos distritos, que no procederiamos con or-
den si no fueramos investigaudo por separado
cada uno de estos departanentos, cudles son los
m6todos que observan en sus escuelas, los textos
que usan y los resultados que produced en la en-
senanza. Empezaremos por la provincia de la
Habana.
1o En la capital de ella, por la misma raz6n
que es la parte de la isla donde se encuentra ma-
yor nnmero de escuelas, es donde los m6todos de
ensenanza se han separado mAs de la rutina y del
empirismo, notindose en ellos un adelantamiento








DOMINGO DEL- MONTE


progresivo, que hace honor a los apreciables pre-
ceptores que los promueven en sus escuelas. En
la.lectura se ha adoptado, en casi todos los esta-
blecimientos de esta ciudad Y en algunos de Ma-
tanzas y los pueblos principles del campo, el m6-
todo sildbico, con el cual se aprende a decorar en
la mitad del tiempo que antes se empleaba en co-
nocer y combinar las letras del alfabeto. Sirven
de tertos para las clases infimas, en lugar de las
cartillas antiguas formadas para el. prolijo y en-
gorroso deletreo, el silabario y metodo prdctico de
Naharro, y en muy pocas el silabario de Olivella,
los cuales establecieron la misma teorica que luego
ha recomendado tanto el senior Vallejo. Para ejer-
citarse en la lectura se prefieren las lecciones de
Historia, etc., de Iriarte, sus fdbulas y las de Sa-
maniego, los Deberes del hombre de Eseoiquiz,
el Amigo de la infancia de Blanchard, traducido
del frances, y el Catecismo de Fleury. Los ninos
mas adelantados leen en cualquier libro, y en pe-
ri6dicos clara y distintamente, y no con la inago-
table entonaci6n solemne o la gangosa y cansada
tartamudez que se notaban hasta hace poco en la
generalidad de las escuelas; y se pone particular
cuidado en corregir la pronunciaci6n viciosa pro-
vincial de ]a C la Z y la Li, hacienda que se les
d6 el verdadero valor que tienen en nuestra len-
gua eastellana: tambien se procura que los ninos
con las inflexiones de la voz y con las pausas gra-
duales de su lectura manifiesten que comprenden


295








EEcRITOS


lo que leen, y que saben dar al diseurso su verds-
dero sentido.
En el arte de escribir se sigue para Ta letra es-
panola el metodo de Iturzaeta, cuyo carActer es
mas facil y sencillo que el Torfo, pero euya for-
ma, aunque mas expedita, carece de la claridad y
gallardia de la de 4ste. La letra inglesa se va ge-
neralizado cada dia mas porque refine la facili-
dad a la hermosura; para esta sirven de modelo
las acabadas muestras de Perkin, de Nueva York,
y otras de Inglaterra. AdemAs, en las escuelas
principales se ensefian los caracteres italiano, g6-
tico, ingl6s antiguo y otros de mero adorno con
sus correspondientes trazos y rasgos. Empez6 a
introducirse en este ramo la ensenanza de los prin-
cipios teoricos de la Caligrafia, ensefanza ociosa
y superabundante en el que no piense dedicarse
ex profeso a maestro de escribir ; mas la misma
inutilidad del ramo y su pedantesca terminologia
va desterrando de nuestras mas acreditadas es-
cuelas su ensenanza. A esto se substitute con co-
nocida ventaja una clase en que los alumnos mas
adelantados escriben lo que de improviso se les va
dictando, a fin de proporcionarles iniciativa per-
sonal en el uso de los signos y reglas ortograficas.
Las caligrafias de Morante y Palomares solo se co-
nocen de nombre en esta provincia.
En la enseianza de la Gramdtica Castellana tam-
bi6n ha habido notables adelantos. Hoy se usa
para ella el m6todo analtico-explicativo en vez del
absurdo en que antes se hacia aprender de memo-


296








DOMINGO DEL MONTE


ria a los ninos los principios de este arte, como
los de todos los demis que se suponia o se preten-
dia ensenar. De las explicaciones de la Analogia
o primera part de la Gramdtica pasan los alnmnos
al estudio del regimen o sintaxis, y en ambos se
les ejercita en andlisis copiosos, por los cuales
practican los preceptos ya aprendidos, y aun se
extienden a nociones de gramitica general y de
ideologia por el intimo enlace que tienen entree si.
Loi textos son varios, pueq en unos se sigue el de
la Real Academia Espanola en su Gramdtica mis-
ma o en los extractos y compendios de ella que
han publicado algunos preceptores de esta ciudad;
y en otros se adopta la teorica del Destut-Tracy,
tambien extractada aqui o en la peninsula; pero
en casi todas, repetimos, se procura enseiar el arte
con lealtad y empeflo. En pocas escuelas, sin em-
bargo, se han establecido hasta ahora clases de
composici6n castellana, en las que se haga escribir
a los niios, segnin su respective edad, alcances e
instrucci6n, discursos, cartas, descripciones mis o
menos cortas, conforme a la capacidad de cada
cual, y que tan eficaces son para despertar su inte-
ligencia, y para que consigan realmente el objeto
nnico de los estudios gramaticales, que es el hablar
y escribir nuestra lengua correctamente y con
propiedad.
El conocimiento del idioma latino se fu4 per-
diendo gradualmente en esta ciudad, y s6lo se con-
servaba entree algunos provoctos letrados del siglo
iltimo, v alguno que otro joven aplicado, desde


297








Esc2Tro9


que, por consecuencia de las mejoras filos6ficas que
experimentaron los estudios mayores del Colegio-
Seminario de San Carlos, por el influjo direeto
del ilustrado obispo don Juan Jos Diaz de Es-
pada, se desterrd con raz6n el uso de aquella len-
gua de las explicaciones verbales de sus closes de
filosofia y jurisprudencia. En el mismo colegio,
en la Universidad y en muy rara escuela se con-
servaban algunas clases de latinidad, pero muy
mal dirigidas, y en las que no se segnia otro terto
gramatical que el Arte lamado de Nebrija, escrito
en el mismo idioma que se pretendia ensefar. Asi
era que los estudiantes perdian tres y cuatro anos
con tan barbaro metodo, el cabo de los cuales, el
que mis consegula traducia a duras penas los ver-
sos de Virgilio. Posteriormente se volvi6 a exigir
el latin en los ejercicios y grados de la Universi-
dad, y renaci6 la necesidad de aprenderlo: como
algo se ha adelantado en cuanto a m6todos de en-
seianza en nuestra epoca, por precision se mejor6
el de latin, y por consecuencia ha sido en nuestros
dias mayor y mhs ripido el aprovechamiento de
los alumnos. Por supuesto que el Arte de Nebrija
s6lo se usa hoy en alguna obscura y rezagada es-
euela, siguiendose en las demis las gramAticas de
Iriarte. Araujo, Carrillo y otras muchas escritas
en castellano, y adoptAndose en las mejores el
inismo matodo con que se aprenden las lenguas
vivas, es decir, ejercithndose desde que se tienen
algunas nociones de analogia y conjugaeidn, en
traducir y componer gradualmente: con lo cal se


298







DOMINGO DEL MONTE


consigue que en breve tiempo entiendan a los au-
tores mAs faciles, y en dos aios de estudio pueden
leer sin tropiezo las historian de Salustio y Tacito,
y si ponen empeifo, hasta la Eneida y las epistolas
de Horacio. Para traducir se usa la Coleccion de
autores latinos de los PP. Escolapios de Madrid;
en las clases de menos credito se traduce todava
en el Concilio y en las Selectas profanas y sa-
gradas.
De las lenguas vivas s6lo se enseifan en nues-
tras escuelas, como se ve en el cuadro, el france6s
y el ingles; el aleman se ensen6 en el Colegio de
Carraguao, pero ya se ha suprimido (1). Por lo
regular son maestros de estos idiomas individuos
de su naci6n respectiva, que en cuanto a prosodia
no dejan nada que desear. Sus textos gramatica-
les son para el franc6s el Chantreau y para el
ingles la gramatica de Cadena, Urculla, Trama-
rria y otros; para la lectura y traducci6n se esco-
ge de preferencia en el frances, el de Telemaco y
las fibulas de La Fontaine, y en el ingles el English
Reader de Murray y el Vicario de Goldsmith. En
los eximenes anales hemos visto con complacen-
cia a los alumnos mss adelantados, tanto en estos
idioms como del latin, verter indistintamente del
castellano a la lengua extrafla y viceversa con
prontitud y correcei6n los discursos que se les die-
taban en el acto.
(1) Despues de recogidas las notieias para este informs
se ha establecido en el mismo colegio de Carraguao una
class de griego y otra de lengua latina.-(Nota de DEL
MONTE).
32-1


899








EscRITOs


En cuanto a las Matematicas, es de advertirse
que no en todas las diez escuelas en que, segin
nuestro cuadro, se ensefian, se recorre el vast
campo que abrazan, ni se tocan muchos de los
ramos superiores, conocidos con el nombre de Ma-
temdticas Sublimes. No decimos esto con el Animo
de rebajar el m6rito de nuestras clases y el de
sus aplicados profesores, pues bien sabemos que
una enseflanza mas extensa de la que en este parti-
cular se da en nuestras escuelas seria despropor-
cionada a la Indole de estos institutos: lo adver-
timos porque asi lo exige la exactitud del informe
que vamos extendiendo. En la mayor parte de
las escuelas de la Habana se enseifa la Aritmetica,
y quizAs es este ramo el que mas ha ganado en los
progresos actuales de la ensehanza en esta ciudad.
Su inmediata y provechosa aplicaci6n a las ne-
cesidades de la vida, y principalmente en una
plaza commercial, asi lo exigian. Por eso ha to-
mado un caricter practice, que es lo que mas la
recomienda, lo cual ha contribuido, junto con las
numerosas clases en que se subdivide su ensefianza,
a hacerla facil, gustosa y hasta divertida a los nifios
que la aprenden. Se explica en estas cases todas
las operaciones de comercio que se hacen en el
pais, Como son cuentas de interns simple y com-
puesto, comisiones, descuentos, seguros, letras,
pagares, teneduria de libros, etc., ademAs de races
cuadradas, cnbicas, proporciones y otras de Arit-
m6tica prictica; de manera que los alumnos apli-
cados cuando salen de la escuela, muy poco nece-


Soo








DOMINGO DEL MONTE


sitan aprender para ejercitarse 6ltimamente en
un escritorio, o en cualquier otro establecimiento
mercantil. Sirven de texto en la mayor parte de
las escuelas, libros escritos por profesores de este
arte en esta ciudad, como Sanchez Martinez, De-
siderio Herrera, Navea y Diaz, etc., etc. El Al-
gebra se enseifa en las diez escuelas referidas has-
ta ecuaciones de 2a grado y elementos de Geo-
metria especulativa. En cinco o seis de ellas se
extienden a la trigonometria rectilinea y esferica,
aplicaci6n de Algebra a in geometria y secciones
c6nicas; y en uno o dos a geometria prdetica y
geodesia con ejercicios sobre el terreno, levanta-
miento de plans y otras operaciones topograficas.
Los textos mks comunes son el extracto del tra-
tado de matemiticas de Bails, echo por el difunto
profesor Sanchez Martinez, la* lecciones de don
Alberto Lista, Vallejo y Lacroix. La Geografia
se ensena, dando primero a las alumnos ligeras
ideas de cosmografia, cuanto basta para compren-
der la teoria de las latitudes y longitudes y el
sistema de Copernico. Despues pasan al estudio
de lo que se llama geografia political, es decir, a
la nomenclature de las diferentes regions del
mundo, potencias politicas a que pertenecen y lo-
calidades que ocupan, entrando en mks o menos
pormenores, segnn es la eficiencia y habilidad de
los maestros. Se les ensena, por consiguiente, el
use de los globes y cartas, y en dos o tries escuelas
de las principales se les hace determinar el punto
que se le pide en planos emblemiticos, es decir.


301








EsCRITOS


sin mas letrero ni indicaci6n que los grados de
longitud que ponen los alumnos a los mapas que
ellos mismos trazan, conforme al sistema del Abate
Gauthier. Por desgracia esto no se practica sino
en el reducido nnmero de escuelas citado, cuando
debiera, por Io provechoso del mtodo, establecer-
se sin distincion en todas las escuelas primarias.
Para la geografia de la Isla de Cuba sirven de
texto extractos del Cuadro Estadistico del general
Vives, principalmente el hecho por don Felipe
Poey para la geografia general, tratados escritos
y publicados en esta ciudad por profesores del
ramo, como son don Juan Busto Reyes, don Juan
Hevia, Navea, Diaz, etc.
En las escuelas en que hay clases de geometria
descriptiva se dan lecciones de dibujo lineal por
el m6todo y texto de Francosur. El dibujo natu-
ral se reduce, en las mhs de las escuelas en que
se ensefla, a copiar estudios grabados; en pocas se
extienden hasta copiar bustos de yeso, y en nin-
guna a copiar del natural. Los profesores ponen
todo su esmero, y los alumnos manifiestan admi-
rables disposiciones, mas en este ramo se siente en-
tre nosotros la falta de una escuela bien constitui-
da de Pintura, que forme y eduque el buen gusto
del pnblico en general en este arte, para que luego
se despierten en los individuos vivos deseos de
cultivarlo con ahinco y constancia. Nos lisonjea-
mos de que este objeto se conseguira ahora que
tenemos al frente de la Academia de dibujo de la


302








DOMINGO DEL MONTE 03


Sociedad Econ6mica de la Habana al acreditado
pintor frances M. Guillermo Colson.
Las otras artes de adorno, como son la mnsica
y el baile, donde se cultivan con mas empeno es
en las escuelas de ninas. Respecto a la primera,
contamos con apreciables maestros; mas permita-
senos lamentarnos de la dilacion y dificultad con
que los alumnos, a pesar de sus buenas disposicio-
nes naturales consiguen leer La mnsica. No con-
sistirA este mal resultado que se observa en toda
clase de discipulos de todos los maestros de mnsica
de esta ciudad, en algan vicio capital del metodo
que siguen en su ensenanza. Porque, j6venes de
uno y otro sexo, que rennen a un excelente oido
el organo de afinaci6n y la sensibilidad mas exqui-
sita, con cuatro, cinco y hasta ocho anos de cons-
tante estudio bajo la direcei6n de un profesor, no
han de poder por si solos, no digo componer y
expresar sus propias ideas y sentimientos, pero
ni aun leer lisa y corrientemente los conceptos
de otros, si no se los pone y decora de antemano
el maestro.
No eumpliriamos fielmente con nuestra obli-
gaci6un, si al concluir ]a reseda que acabamos de
hacer de los metodos que se siguen en cada uno
de los ramos que abraza la ensefanza primaria en
la ciudad de la Habana, no hici6semos muy par-
ticular menci6n de la mejora orgAnica que en
todos ellos introdujo nuestro compatriota don Jos6
de la Luz durante el tiempo en que fue director
del Colegio de Carraguao; mejora que se va exten-








0e4rroos


diendo felizmente por todas las demas escuelas de
esta eindad y provincia. Para ello no tenemos
mias que copiar aqui lo que esta misma Sececion
de Educacion dijo sobre tan favorable circuns-
tancia, en su exposicidn annual de 1832. "Entre
las mejoras esenciales que ha observado la Secci6n
que se ban hecho en este aflo en los sistemas de
enseflanza, no puede menos de mencionarse la in-
troducci6n del metodo explicativo. Hasta ahora
por una preocupaci6n extraia en la mayor parte
de los preceptores, se habia juzgado como muy in-
significante el entendimiento de los ninios, y s6lo
se daba una preferencia casi exclusiva y ominosa
a la menoria, en perjuicio de las demas potencias.
De memoria se ensefiaban las verdades mas impor-
tantes de la religion, de modo que las clases que
por antonomasia se llamaban de doctrina se redu-
cian a recitaciones ridicules, en que unas maqui-
nillas parlantes profanaban inocentemente los
dogmas de nuestra creencia, y no imprimian en
sus tiernas mentes y limpios corazones aquellos
principios de tolerancia, de caridad y de hon-
radez con que la sabiduria eterna embelleci6 el
cuerpo de la moral cristiana. Y no era eso lo peor,
sino que las gentes sencillas creian de buena fe
que en sabiendo un niio de memoria solamente
el Catecismo tenia lo suficiente para conocer por
principios los fundamentos de la ley evangelica.
Las clases de gramAtica presentaban, siguiendo
el mismo sistema, un fen6meno puramente mecA-
nico: aprendidas de memoria sus definiciones me-


304








DOMDIGO DEL MONTE


tafisicas, el alumno no podia, cuando otro que su
maestro le preguntaba, responder directamente a
la cuesti6n mis simple, porque carecia su entendi-
miento de ejercicio, y no le era dado hacer com-
binaciones de ninguna especie. En este caso, era
necesario que su maestro le pusiese en terreno co-
nocido, y para esto no tenia mis que apuntarle
una definition; dicha la cual, aparecia como re-
suelta por ensalmo la duda, y el vulgo quedaba
satisfecho y aun at6nito, creyendo que el nifio
habia discurrido profundamente cuando s6lo habia
usado de los recursos de la memoria. Es cierto
que la ejecucion de las operaciones aritmeticas
admite por su naturaleza, en cierto modo, este sis-
tema, pero por fortuna no sucede tan latamente
asi en el algebra y la geometria, donde se ha me-
nester de la reflexi6n mis intensa para la exac-
titud de los calculos, que si no, tambien hubiera
la memoria invadido el dominion de las matema-
ticas. La Secci6n vio, pues, con el placer mis
vivo, en noviembre ultimo, los ensayos que un
excelente compatriota nuestro le present, y que
prueban hasta Ia evidencia las inensas vcntajas
que con el rntodo explicativo pueden sacarse.
A estos preciosos ensayos, como a una fiesta pa-
triotica, acudieron los mejores vecinos del pueblo,
y tambien los presenei6 el Exemo. Sr. Gobernador
(el general Ricafort), el que con su benignidad
acostunbrada se sirvi6 manifestar al ilustrado
innovador don Jose de la Luz y Caballero, el albo-
rozo con que 61 y el pablico aplaudian tan hidalga


305








ESCEITOS


ocupacidn. Como en aquel acto interesante so-
lemniz6 en cierto modo la Habana, la emancipaci6n
que del entendimiento de nuestra nifez hacia un
habanero, como otro habanero habia emancipado
antes el entendimiento de nuestra juventud (1),
ha parecido conveniente consignarlo aqui, por ser
uno de los pasos mks importantes que se han dado
en este periodo en favor de la enseflanza primaria.
Ademis, hay en la Habana cuatro escuelas lan-
easterianas de varones y dos de hembras, en Ma-
tanzas tres y una en Ceiba Mocha, de varones;
mas segnn el informe del senor Contador de la Ca-
sa de Beneficencia, este es el inico establecimiento
donde se ha conservado en toda su pureza y efi-
eacia el sistema de Lancaster, despu6s se logr6
plantear antes de 1824 una escuela normal, que
para nuestra mengua dejamos destruir. Tan cierto
es esto. que lo primero que choca al que ve estas
pretensas escuelas lancasterianas, es la configura-
ci6n de la localidad en que se hallan establecidas,
pues slendo requisito principal de este sistema,
para el orden de la escuela, y para que un solo
maestro pueda ensefar y vigilar a cientos de dis-
eipulos, que se hallen todos reunidos en tn sal6n
c aposento espacioso no interrumpido con paredes
n'I tabiques, capaz de contener desahogadamente
a la totalidad de los ninos, en lo que menos se ha
pensado ha sido en construir o refundir edificios

(1) El presbitero D. F4lix Varela, con sus lecciones de
Filosofia en el Colegio Seminario de San Carlos.-(Nota
de DEL MONTE).


306








DOMINGO DEL MONTE


a prop6sito para el efecto. Se han escogido para
locales de estas eseuelas casas particulares con los
compartimientos y divisiones ordinarias en las del
pais, que se destinan para la habitacidn de veci-
nos privados. Una infraccion tan capital en el
sistema ha roto la serie de consecuencias benefi-
eas que produce, porque ha sido necesario dupli-
car el nimero de los preceptores, bajo el nombre
de ayudantes, con lo cual se gasta casi una tercera
parte mis de lo que se debiera; se nota menos
regularidad en las evoluciones; menos diseiplina,
menos contento y emulaci6n en los alumnos, menos
entusiasmo en los maestros, y por Lo tanto, se burla
el objeto esencial de estos institutos, que es ense-
fiar en el menos tiempo y con el menor costo po-
sible a mayor numero de nifios.
29 Si es halaginefo el cuadro que nos presenta
hoy La capital, al menos comparindolo con el que
ofrecia el anlo de 1792, en que la escuela del mulato
Melendez era la fnica de la Habana en que se
enseflaba gramitica castellana y ortografia, lle-
gando a tal grado el atraso intelectual, que se
consideraba initil o peligroso ensefiar a escribir
a las nifas (1). CuAnto no debe afligirse el ani-

(1) V6ase la primer parte de la Memoria de D. J. J.
EXYIs, eitada. Comparando los resultados de nuestros da-
ton eon los que produjeron los reunidos el ano de 1830, y
se presentaron a is Secei6n por el sefior Sirgado, tenemos
que en estos leis afios se ha aumentado'en la ciudad-de is
Habana y sus barrios extramuros el numero de alwnnos
de la manera siguiente:


307








EScRITOs


mo del bueno, al volver la vista a los partidos
rurales de este distrito, y los de los gobiernos ane-
xos a su jurisdicci6n, que son sin disputa los mAs
aventajados en ensefianza primaria de toda la
Isla. Si exceptuamos las escuelas de Matanzas,
San Marcos, Guatao, Wajay y alguna otra, en que
se siguen los mismos m6todos quo en la Habana
respecto a los primeros rudimentos de leer, escri-
bir y contar, y el estudio de la gramatica caste-
lana, todas las demas escuelas que aparecen en
el estado nnm. 10, por la miseria de las dotacio-
nes de los maestros, o par Lo effimero e inseguro de
las subscripciones con que se sostienen, apenas pue-
den 4stos contar con La perspectiva del tiempo ne-
cesario para entablar con descanso algnn metodo,
algun plan constante en 'ellas. Casi todas las
respuestas que tenemos a la vista, tanto de los
mismos maestros, como de los jueces pedaneos y
de los inspectores rurales, se reducen a lamenta-
ciones acerca de la pobreza en que viven aqu6llos,
y de la imposibilidad en que se ven de ensenfar con
orden y arreglo, en medio de la incertidumbre que
les aflige de si durari un dia ma.s la escuela, y de
las angustias de una vida misera y trabajada.
Llenas de estas mismas lamentaciones se encuen-
1830 1836 Aumento
Gratuitos varones...... 678 1,099 421
Idem hembras......... 618 669 51
Costeados por si varones 952 1,524 572
Idem hembras......... 602 744 142
2,850 4,036 1,186
(Nota de DEL MONTE).


308








DOMfIGO DEL MONTE


tran las Memorias rurales de la Secci6n de Edu-
ecci6n. Recomendando la del ano 1831, el patrio-
tismo de los seiores don Francisco Chappetin y
don Francisco Manuel Garcia, vecinos de San Mar-
cos, por haber fundado alli dos escuelas a su costa,
se dice que fue tanto mas grata a la Secci6n esta
bizarra muestra de amor patrio, cuanto que ta
instrueci6n piblica es casi nula en nuestros cam-
pos, pudiendo considerarse la fundaci6n de una
escuela en ellos como un servicio de la mayor im-
portancia al Estado, y digan por lo tanto de las
distinguidas consideraciones que pudiera conceder.
En la del ano siguiente de 1832, se expresaba asi:
"Tendi6 la vista (la Secei6n) por los campos, y
observando el estado lastimoso de ignorancia y
de miseria en que se halla la generalidad de nues-
tros campesinos, sin principios morales y religio-
sos que los contengan en sus extravios, ni los con-
suelos en sus penas y miseria, sin saber ni contar
los cortos productos de sus informes, industrias y
labranzas, sin acordarse ni aun para las necesida-
des mas precisas de cultivar el entenfdimiento na-
turalmente despejado que les concedi6 el cielo,
trat6 con particular preferencia de buscar a aque-
Has personas de mfs ilustraci6n y rectitud... que
se hiciesen cargo de corregir y mejorar en lo que
pudiesen las costumbres de sus respectivas comar-
cas, etc.). En la de 1833 se encuentran estas ex-
presiones, aludiendo al patrocinio que debia es-
perar la education piblica de parte del Exemo.
Sr. Intendente Conde de Villanueva: "Lison-


309








ESCRITOS


je6monos esperando que tambi6n aquel alto perso-
naje pondrA la corona a sus favores proporcionan-
do a la Sociedad Eeonomica los recursos suficien-
tes para poder cumplir con las necesidades de la
patria, y espareira por los barrios de esta ciudad,
y los miserables e ignorantes aduares de nuestra
Isla, bald6n y mengua de su orgullosa capital,
el necesario, el imprescindible alimento de la ins-
truccion primaria y tecnol6gica'". Por ultimo,
en la de 1834, se leen estas desconsoladoras frases:
"Por estos 6rganos (los inspectores rurales) se
ha cerciorado dolorosamente la elase de que el es-
peetaculo moral de nuestros pueblos en general
no es nada halagiieiio todavia. Lastima causa
que muchos de nuestros campesinos ni vislumbran
los beneficios de la educaci6n, ni se muevan por
afecto a sus hijos, a que 6stos adquieran los me-
dios de vivir mejor". Y mis abajo se encuentra
esta vergonzosa, pero necesaria confesi6n: "La
clase tuvo que entender en el expediente formado
para afianzar la ensefanza primaria en la Arte-
misa y Puerta de la Gijira, y se encontro con la
triste pintura de la poca subsistencia que tienen
las subscripciones particulares, y de las bandadas
de niiios pordioseros que vagan de finca en finca,
cuando no andan en cuadrillas, remedando gue-
rras". Sinti6 vivamente la indiferencia de los pa-
dres, satisfechos con recibir las limosnas o los hur-
tos que les traen sus hijos, y se condoli6 de los
males consiguientes a tan deplorable estado.
39 Para dar una idea mis cabal de la clase de


310









DOMINGO DEL MONTE


ensefianza que se proporciona en las escuelas de los
departamentos de Cuba y Puerto Principe, y co-
municar a nuestra narraci6n mas interns con las
vivas y grfficas pinturas que hacen de las escue-
las del interior de la Isla los informantes, testi-
gos de vista de lo que pasa en ellas, iremos extrac-
tando al pie de la letra las noticias oficiales que
se han puesto a nuestra disposici6n, las mas en-
riosas y caracteristicas.
Las escuelas principales de Trinidad y Puerto
Principe, la de Sagua la Grande y alguna de San
Juan de los Remedios y Villaclara observan bue-
nos mtodos explicativos de enseflanza, conforme
a 1o que se va adelantando en este particular en
la Habana. En Trinidad se abri6 en 1832 una
escuela con el titulo de Colegio, donde debian en-
senarse, ademas de los ramos primarios, matemh-
ticas y. filosofia. Su director desempefl6 satis-
factoriamente sus compromisos, poniendo todo el
esmero posible en la ensefianza, en la cual seguia
el arreglo ordinario, y lleg6 a reunir 57 alumnos.
Mas debido al caracter precario y efimero de que
se resienten casi todas las empresas tiles en esta
Isla, mayormente las que atafien a educaci6n, he-
mos sabido que se acaba de cerrar este instituto.
cuando apenas contaba cuatro aios de vida, des-
truyendo las esperanzas que hizo concebir su ins-
talaci6n a los que se interesaban en la cultura y
aprovechamiento de la juventud trinitaria.
"Hay, ademias, en Trinidad, seglin informe que
ha recibido esta Secci6n, espareidos por la ciudad


81








ESCEITOS


varios talleres de sastreria, zapateria, barberia,
etc., done admiten discipulos, regularmente de
color, y en que se les ensea bruscamente a leer y
algo de doctrina cristiana por el Catecismo de
Ripalda, con los vicios e imperfecciones que es de
suponer en personas de tan limitada instrucci6n,
pudidndose calcular este numero de alumnus en 80.
Tambin hay en mujeres pobres blancas y de color
que privadamente tienen escuelitas de ninos pobres
de ambos sexos y clases en nnmero mAs o menos,
y dan la misma ensenanza que los artesanos refe-
ridos, y por supuesto, adolecen de los mismos de-
fectos y vicios. En los miserables recintos de la
ciudad, compuestos de bohios, se enseia del mismo
modo por maestros muy pobres, que en nnmero
de 20 compondran otras tantas semi-escuelas de
ninos infelices de ambos sexos y razas, que no
bajarAn de 100. De la falta de una instrucci6n,
siquiera mediana, en semejantes maestros, es facil
deducir el poco provecho que puede resultar a la
educaci6n de estos casi mendigos, para los cuales
no hay establecimiento formal de instruccibn. En
los campos de esta jurisdicci6n (continua el in-
forme) no se encuentra una escuela que merezca
este titulo; el recurso adoptado por los padres de
familia domiciliados en sus haciendas, es el de
acomodar alguna persona blanca de comnn ins-
truccibn para que instruya a sus hijos en los
primers rudimentos de lectura, rezo y doctrina
cristiana de Ripalda. La Diputaci6n Patri6tica
de esta ciudad no ignora todo esto, pues que han


812








DOMINGO DEL MONTE


llamado su atenci6n tan pesimas faltas y corrup-
telas de origen y costumbres antiguas y ha pro-
curado discurrir algin remedio; mas tropieza con
el obsticulo de carecer de fondos para 6ste y otros
fines patri6ticos. Pens6 como unico medio con-
ciliatorio, mandar instruir a algunas de las mis-
mas maestras, para que 6stas diesen despu6s alguna
forma y regularidad a sus escuelas, corrigiendo en
parte los vicios de que adolece su actual ensefianza;
pero la poca voluntad y disposici6n con que se
prestan al aprendizaje dificultan la realizaci6n
de tan tiles proyectos. Tambien pens6 la So-
ciedad repartir aquellos infelices discipulos entre
las escuelas mas regularizadas, pasando a sus di-
rectores alguna cuota, sacada de los cortos fondos
de la corporation, prefiriendo colocar el mayor
nnmero en la escuela que sostiene la misma, pero
la falta de fondos, por una part, y la miseria y
desnudez de los agraciados, que no les permitiria
muchas veces atravesar las calles para ir a la escue-
la, por otra, inutilizaron este plan. En fin, se
propuso que se extinguiese esta clase de escuelas;
pero se advirti6 que tal determinaci6n produciria
sin duda mayores males, proporcionando o favo-
reciendo esta medida la vagancia en aquellos infe-
lices, por Io que se suspendi6 todo procedimiento
hasta que se pueda facilitar algin arbitrio, y se
remedie en Lo possible tan triste situaci6n."
El informante de Villaclara, que lo es don Juan
Antonio Pascual, promovedor celoso de la ense-
ianza primaria en aquella villa, celebra el buen


818








ascaTOs


metodo que observan los tres preceptores de las
tres escuelas de ninos varones que hay alli, lamen-
tindose, sin embargo, de la inasistencia de las niflas
pobres a una escuela que se abri6 para ellas, por
]a miseria que no les permite costearse vestidos
decentes, y el abandono con que las miran sus
padres, los cuales en vez de procurar instruirlas
para refrenarlas, las echan a la calle a pordio-
sear. por donde comienzan a corromperse, hasta
que a la postre, cuando liegan a mozas, paran en
miserables rameras. Otro informante, preceptor
en la misma Villa, reclama con candorosa energia
contra los inconvenientes con que tropieza a cada
rato para ensefar en aquel pueblo. "CuAntos.
dice, de entre los mismos pudientes y tal cual aeo-
modados tienen a sus hijos privados de toda ins-
truccion, fundados en la diab6lica idea de que To
que tienen es sin saber leer ni escribir". Por otra
razon no se puede lievar tampoco a cabo un siste-
ma de educaei6n, ni una primaria, puies supon-
gamos que se reunieran quince o veinte padres de
familia constants; apenas vieran que sus hijos
ya habian salido de los primeros rudimentos, y
que el maestro tratara de trabajar con ellos en
gramatica casteilana y aritmtica, cuando los qui-
tarian diciendo (si es que decian algo) que ya los
habian tenido en las escuelas dos o tres anos, y
que, necesitandolos, por ser ya grandecitos, se los
llevaban para que los ayudasen. Una escuela gra-
tuita, continue, solamente pudiera fomentarse aqui
v sostenerse, iendo asi, que se les diese a los alum-


314








DOMINGO DEL MONTE


nos papel, plumas, pizarras, libros y si posible
fuera, hasta zapatos. Si se establece en la mis
minima pension, si siquiera tienen ellos que cos-
tear los libros, jams se podri conseguir que asis-
tan con regularidad, y no podri aprovechar nin-
guna clase de metodo. "Esto no es exageraci6n,
asi concluye el ferviente y desesperado preceptor,
es el resultado de una experiencia de cuatro aflos,
y s6lo por necesidad, por verme ya cargado de
hijos, y no haber ninguna otra cosa en que ganar
Ia vida, es por Io que sigo en este ministerio".
Reconocemos la exactitud de sus observaciones,
porque esto mismo pasa en los campos de la pro-
vincia de la Habana, y compadecemos la suerte
de este y otros individuos que, sin vocaci6n para
enseflar, toman el oficio de maestro de escuela
como el nltimo recurso para mantenerse.
En las dos escuelas pagadas por los padres de
los niifos, que a ellas asisten, en San Juan de' los
Remedios, segin nos informal el ilustrado asturia-
no don Joaquin Vigil, respetable vecino de aque-
lla villa, se ensefla la verdadera antigualla del siglo
antepasado; mas en la costeada por un censo fun-
dado por varios vecinos para este objeto, sigue
el metodo del dia en la enseifanza, y se halla en
buen pie.
Lo mismo dice de las dos que hay en Ia villa de
Sancti-Spiritus el director de aquella Diputacibn
patri6tica, encareciendo el merito de dos eclesiis-
ticos que estin a la cabeza de ellas. Mas en nin-
guno de los dote partidos de su extensa jurisdic-
23-1


315








ESCRITOS


ci6n en que se cuenta, segdn el ultimo padr6n de
aquel distrito formado en este afo de 1836 por
su Ayuntamiento, poblaci6n blanca de 25,220
almas, mas 6,094 libres de color, hay una escuela,
ni aun como las que dejamos descritas de los su-
burbios de Trinidad, tanto que no duda afirmar
el referido director, que la education primaria
se halla absolutamente abandonada en los partidos
del campo.
Las noticias que tenemos de la ciudad de Puerto
Principe en este particular son bien escasas, pues
ni aun logramos que se ensefie en sus principales
escuelas, se ha expresado en las comunicaciones
oficiales de aquella Diputaci6n Patri6tica. Po-
demos asegurar, sin embargo, por informes verba-
les de personas veridicas, que, exceptuando las
dichas escuelas principales y mss concurridas, las
otras sufren la misma falta en sus metodos que
se nota en la generalidad de las escuelas de toda
la isla, efecto de nuestro considerable atraso de
civilizaci6n; atraso que debemos confesar y re-
conocer, mal que pese a nuestro orgullo, porque
es el primer requisito para prepararnos a la en-
mienda. Examinemos el Departamento Oriental.
En el oficio con que acompafi6 el apreciable pre-
sidente de la Secci6n de Educaci6n de la Real
Sociedad Economica de Cuba el estado de las es-
cuelas de aquel distrito, se lamenta del triste esta-
do de la ensefianza en toda la provincia. "Este
departamento (dice), a mi ver muy desconsolador,
probara a esta Seccion hasta que punto son nece-


316









DOMINGO DEL MONTE


sarios los esfuerzos de los patriotas cubanos en
sacar de la insignificancia a que estfn reducidos
los medios de educaci6n en el extremo oriental de
nuestra preciosa isla." El secretario de la mis-
ma Sociedad, dando cuenta en octubre de 1835 de
las tareas en que se habia ocupado durante aquel
aflo la corporaci6n, al hablar de las escuelas y
los metodos que observan, dice: "Y por otra parte
como no llamarA su atenci6n (de la Sociedad) el
sistema... no s6 c6mo lamarlo, mejor seria decir
la falta de sistema que se nota en muchas de ellas".
En las escuelas mixtas de biancos y libres de
color de la villa del Bayamo, que es la poblaci6n
que cuenta con mayor nnmero de escuelas en este
departamento, en exceptuando la concurrida de
don Jos6 Facundo P6rez, que tiene ella sola 36 ni-
fos blancos y 37 de color, y donde se ensefia ade-
mAs de la gramatica y geografia hasta algunos
principios de ciencias naturales a los primeros y de
artes y oficios a los segundos; las otras, insignifi-
cantes, como lo asegura el mismo gobernador de
aquella villa, don Francisco Fernandez de Castro,
en el discreto informe que di6 contestando a la
circular del Exemo. Sr. Capitin General. "La
falta (dice en la nota 1' de sus memorias) de fon-
dos pnblicos en esta villa no permite se doten
seis escuelas de primeras letras, cuatro de varones
y dos de hembras, que imperiosamente exige este
vecindario; de cuya falta emana la multitud de
escuelas particulares que se advierten en esta es-
tadistica, sin un m6todo uniforme y arreglado a


317








ESCRrros


los conocimientos que en el dia deben poseer los
maestros encargados de la instrueci6n de los nihos;
y lo que es mis lamentable, las muchas que des-
empeflan maestras de color, destituidas por su
propia calidad de los principios morales que deben
inculcar a los alumnos para que se hagan tiles
a si mismos y a la sociedad, circunstancia que debe
llamar la atencion del supremo gobierno para en
su caso proponer que se establezean con compe-
tente dotacion las suficientes a desterrar la co-
rruptela que la necesidad hace disimular de pre-
sente. ''
Pero a todo lo anterior vcnce en obscuridad y
atraso, en este punto, la ciudad de Baraeoa, la
mis antigua y venerable de las ciudades de la
Isla de Cuba, y cuyo nombre famoso de la histo-
ria peregrina se enlaza con las de los primeros
descubridores y conquistadores de estos lugares.
Veamos lo que un hijo y vecino suyo, el entendido
y estudioso regidor don Jos6 Policarpo Columbie,
nos dice en su comunicaci6n a esta clase, acerca
del estado presente de su civilizaci6n, mirada por
lo que toca a enseflanza primaria, que es el mejor
y mis inequivoco indicante de su alteza o de su
mengua. "Es cierto, dice, que en 6pocas diversas
se ban establecido aqui por interns privado de
algunas escuelas primarias, pero 6stas han estado
siempre desnudas de forma y prestigious exterior,
sin orden interior, abandonados a si mismos los
preceptores, sin protecci6n, y en fin privados de
todos los eler:entos que las pudiesen dar realce,


318








DOMINGO DEL MONTE


vigor y estabilidad, y de aqui se puede deducir el
mezquino provecho que haya sacado el piblico de
ellas... Hoy tan s6lo existen tres escuelas de
empresa particular, y en las tres es igual el plan
de enseflanza, porque sus preceptores efectiva-
mente no pueden ensefiar mas que a leer, escribir,
rezar y algo de aritm6tica: ellos dicen que ensefian
ortografia; pero nemo dat quod in se no habet.
Ellos la ignoran, y se contentan con que sus alum-
nos den sus lecciones de memoria. Ademhs de
estas escuelas, hay algunas en los campos, de las
que son compania inseparable la inconstancia y el
desorden. Tambien hay algunas en la ciudad y en
los campos de mujeres, que s6lo enseian a leer
y rezar, se echara de ver cufn breve tiempo
necesitarAn los discipulos para saber mis que las
maestras. Estando ya instruidos en cuatro pre-
guntas y respuestas de Ripalda, y sabiendo leer
el ejercicio quotidiano, pasan a acompaifar in horto
miserie ".
Tales son los m6todos y la naturaleza y consti-
tuci6n de las distintas escuelas primarias, que
existen hoy esparcidos por el vasto territorio de
los departamentos de esta Isla.

III.-REsULTADOS

Al que esta acostumbrado a sacar deducciones
l6gicas de las causas a los efectos, en el estudio de
las ciencias morales, facil le ser conocer los re-
sultados que puede dar el estado presente de nues-


319







ESCRITOS


tra primaria, si se detiene a estudiar uno por uno
los numerosos hechos, que con la lealtad mas es-
crupulosa hemos procurado reunir en este infor-
me. Desde luego se palparA que la cultura inte-
lectual de la Capital de la Isla, corriendo pare-
jas con su riqueza y comercio, no sufre compara-
ci6n no ya con las otras ciudades de los departa-
mentos central y oriental; pero ni aun con las
del mismo departamento occidental, pues en ex-
ceptuando a la de Matanzas, que puede conside-
rarse como una continuation de la Habana en ri-
queza y progresos materiales, todas las demAs po-
blaciones, no gozan, en proporci6n, de las luces
de aqu6lla. Acord6monos, si no, de la distancia
que hay entre la Habana y Santa Maria del Ro-
sario, Jaruco o el Bejucal. Por eso pudiera de-
cirse de la Isla de Cuba 1o que con exactitud se
ha dicho de Francia, por la centralizaci6n de las
ciencias, el poder y las riquezas en Paris, que todo
el cuerpo se vuelve cabeza.
Otra observation no menos exacta puede hacer-
se en orden a la superficialidad actual de los co-
nocimientos en la misma Habana, abuso que en
gran part nace, como observa el senor Luz, de los
mismos progresos que hemos hecho, pues se pre-
tende enseflar infinidad de ramos a un niflo a un
tiempo. Siendo, por otra parte, de 6poca tan
reciente las mejoras que se han introducido en los
m6todos de ensenlanza, aun estos, no habi6ndose ex-
tendido todavia por todos los establecimientos de
education, se columbra en la generalidad de la


320








DOMINGO DEL MONTE


generacion, y parte de la que se esta levantando,
la mala calidad de la instruccibn que ha recibido,
y aun esta recibiendo en la mayor parte de las
escuelas; lo cual se nota mas a la apertura de los
cursos de Filosofia en la Universidad y el Colegio
Seminario, donde va a desembocar cada tres afos,
a manera de irrupci6n de rio, la turba de mucha-
chos y adolescentes que arrojan de si las escuelas
primarias. La mayor parte de ellos apenas vienen
a las clases con hiabitos de estudio, que es el fruto
mas preciado de un buen metodo de ensefianza; ni
saben escuchar ni aprender; muchos apenas saben
gramAtica, sin que esta ignorancia supina les pro-
vea de comedimento y aplicaci6n (1). Lejos de
nosotros la idea de querer rebajar el marito inte-
lectual de nuestros compatriotas, ni calumniar de
torpe la capacidad de la juventud habanera; al
contrario, mayor prez y mas perdurable corona
merecen los hombres que en tales escuelas, en
tiempos semejantes y con semejantes maestros edu-
cados, ban logrado distinguirse en el estudio de
las ciencias, y honrar con los partos de su ingenio
el nombre del pais. Pero estas excepciones, o son
fruto natural de la tierra de fuego que habitamos,
producidora espontAnea de finos y perspicaces
entendimientos en la buena raza meridional euro-

(1) Entidndase siempre que exceptuamos de este fallo
a los alumnos de varies establecimientos de is capital, que
por lo seleeto de los ramos que ensefian y por los excelentes
m4todos que usan sue apreciables direetores, no dejan nada
que desear, como Jo hemos dieho antes, al observador mfs
severo.-(Nota de DEL MONTE).


321










ESCRITOS


pea de que descendemos, o triunfos parciales de
la aplicaci6n y de la constancia privada del in-
dividuo.
Y si esto sucede en la capital, cual sera en los
campos el aprovechamiento que saquen de sus es-
casas, precarias y mal constituidas escuelas nues-
tros campesinos. En unos datos oficiales preciosos
que posee la Secci6n de Educacidn de la Habana
para averiguar con certeza la proporci6n en que
estin los encarcelados de toda la Isla, con los que
saben leer de entre ellos, se ve que la mayor parte
de los innumerables delincuentes que pueblan las
prisiones son campesinos, observAndose constan-
temente que los mas criminales son siempre los mas
ignorantes, porque tambien son los mis misera-
rables (1).
El que tenga prietica del foro cubano y haya


(1) Hasta ahora se ha concedido una influencia exage-
rada a las escuelas primarias en general, sea cual fuere
su constituci6n en la moralidad de los pueblos, por juzgar,
err6neamente, que con enseflar a leer y escribir solamente
se cumple con el gran objeto de la educaci6n pfiblica, no
reflexionando que la adquisici6n de estas artes no es mas
que una medida preparatoria para adquirir despu6s con
mayor facilidad otras nociones de mayor importancia; pero
si estas nociones ulteriores no so adquieren, era inftil y
completamente ocioso aquel aprendizaje. Hay que tender
en estos cAlculos y apreciaciones, pars no equivocarnos ni
deslumbrarnos, a Ia calidad de la edueaei6n que so da, por-
que la eficacia o influjo de Ia instrucci6n no se ha de medir
s6lo por la capacidad en que se ponga a un hombre de
leer y escribir. No deduciremos nosotros, por el contrario,
la extrafla aserei6n respecto de Lo dicho que la instrucoidn
pdblica no sdlo no influye en la moralidad de los pueblos,
lino quo fomenta considerablemente las inclinaciones al cri-
men, como lo pretenden otros. Asi pudiera creerse, aten-


322








DOMINGO DEL MONTE


frecuentado sus tribunales, en la parte del pro-
cedimiento criminal, no habri dejado de notar
cuan raros son los hombres de campo, no ya de
los que se presentan como reos, pero ni aun de los
que declaran como testigos, que sepan leer y fir-
mar sus declaraciones. Los mayordomos de los
ingenios cuya ocupaci6n es llevar cuenta por escri-
to de los panes de azncar que se sacan de las casas
de purgas, y de otras mecanicas menudencias, easi
todos son forasteros o naturales de la Habana o
de otra ciudad de la Isla, pero ninguno se encuen-
tra que sea nacido y criado en el campo, porque
todavia la instrucci6n que se da en sus escuelas no
es suficiente a former un dependiente de esta ca-
laa. Los tristes cuadros que dejamos arriba co-
piados de las exposiciones anuales de la Secci6n
de Educaci6n, bastan por si para dar una idea de
los resultados que haste ahora ha producido el
sistema de nuestras escuelas rurales.
Respect a los departamentos restantes poco o

diendo a los resultados que ofrece la famosa obm de
M. Guerry sobre la estadistica moral de Francia, en que
prueba indisputablemente que se cometen mis erimenes con-
tra Is propiedad en los departamentos donde hay mis ins-
trucei6n pxiblica; pero es porque tambien en ellos hay
mayores riquezas y por lo tanto mis tentaciones y opor-
tunidad para la perpetraei6n de aquel g4nero de crimenes:
a to que debe agregarse que quien sale mal serf la admi-
nistraci6n judicial, Is moral y la capacidad de los jueces
y empleados en Ia policia y los tribunales de esout mismos
departamentos, eon la consideraei6n de otras mil causas
coneomitantes, que no se han estudiado todavia porque
ahora es cuando se empieza a aplicar a las eieneias mo-
rales los m6todos exactos y severos de la fisica y ma-
temticas.-(Nota de DEL MONTE).


323








ESCRITOS


nada tendremos que aiadir a lo que con la elo-
cuencia de la verdad y de la convicci6n han dicho
los benem6ritos individuos cuyas noticias hemos
extractado. No faltan en esas provincias, como
no faltan en la de la Habana, hombres instruidos,
de m6rito sobresaliente, capaces de lucir aun en
otra Sociedad mfs adelantada que la nuestra; pero
6stos, repetimos, se ban formado a si mismos, y
no son ni pueden ser productos legitima y nnica-
mente preparados en nuestras escuelas primarias.
Mientras no filtre la enseiianza hasta el coraz6n
de la masa popular, nada habremos hecho con
tener aisladamente discretos abogados, hAbiles
oficinistas, amenos literatos y alguno que otro in-
signe matemAtico especulativo, o naturalista con-
sumado; bueno es todo esto, y de ello deriva la
patria honra, y aun puede dar provecho: pero
no es comparable con la ventaja inmensa que sa-
caria el pais con que la mayoria de sus hijos su-
piese medianamente leer, escribir, contar, los
principios usuales de su hermoso idioma y algunas
nociones de geografia, subiendo de punto la uti-
lidad, si a esto se allegase la convicci6n intima de
los principios mis sanos de la religion y de la
moral.


FIN DEL PRIMER TOMO


324


















INDICE


Introducci6n
Caps. Pdgs.

I. Palabras preliminares................. VII
I. Esquema biogrifico................... XI
III. Un dia, la muerte amiga.............. XXIII
IV. La obra.............................. XXV
V. Testimonios ......................... XXXIII


Escritos politicos

L La Isla de Cuba en 1836.................. 3
II. Cartas politics. (Primera 6poca 1836-1838) 31
III. Proyeeto de memorial a S. M. la Reina en
nombre del Ayuntamiento de la Habana,
pidiendo eyes especiales para la Isla de
Cuba .................................... 55
IV. Cartas politicas. (Segunda 6poca 1838-1839) 95
V. Datos y consideraciones sobre el estado de
]a Iglesia, de in eselavitud y de la poblaei6n
blanca y de color en Cuba en 1838-39.... 119
VI. Memorial dirigido al Gobierno de Espafia
sobre el estado de Cuba en 1844.......... 162
VII. Memoria sobre la Isla de Cuba presentada
a Martinez de In Rosa, Embajador de Es-
pana ..................................... 179
VIII. Notas al informe de la Comisi6n de pobla-
ci6n blanca de ]a Junta de Fomexto de Ia
Isla de Cuba.............................. 183
IX. Cartas Politicas. (Tercera tpoca 1844-1846) 189
X. Cartas Politicas. .Cuarta 6poca 1846-1849) 219











Informes y exposiciones pedag6gicos
(1831-1836)
Caps. Pags.

I. Expesici6n de las tareas de la Comisi6n Per-
manente de Literatura, durante el asio 1831. 244
I. Exposici6n de los trabajos en que se ha ocu-
pado, el ano de 1831, la Secei6n de Educa-
ci6n de la Real Sociedad Patri6tica....... 255
IIL Informe sobre el estado actual de la Ense-
fanza Primaria en la Isla de Cuba en 1836,
su costo y mejoras de que es susceptible.. 265









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en papel de hilo, de solo 50 ejemplares nu-
merados, cuyo precio es de $5.00 en rnstica.

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10. Sr. Dr. Enrique Fdez. Soto.-Habana.
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13. Sr. Dr. Antonio Garcia Hdez.-Habana.
14.
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17. Sr. Fernando Ortiz.-Habana.
18. Sr. Francisco de P. Coronado.-Habana
19.
20.
21. Sr. Dr. Fco. Rodriguez Le6n.-Habana.
22. .
23....................................
24. Sr. Alberto Pedroso.--Habana.
25. Sr. Gustavo Bar6.-Habana.
26..........................
27.
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PI Y MARGALL 135 AVE. DE ITALIA, 62
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COLECCION DE LIBROS CUBANOS

Director: FERNANDO OETIZ

COLABORADORES: Josd M. Chac6n y Calvo, Juan M.
Dihigo, A. PA. Eligio de la Puente, Josd A. Fernindez
de Castro, Francisco Gonz.lez del Valle, Fli Lizaso,
Juan Marinello, Isidro Mdndez, Emeterio S. Santo-
venia, Adrian del Valle.



Voldmenes publicados

I-II-IIL PEDRO J. GUITERAS.-HISTORIA DE LA
ISLA IDE CUBA. Con biografia, por Fernando Ortiz.
IV. RAMON DE PALMA.--UENTOS CUBANOS. Con
introducci6n de A. M. Eligio de la Puente.
V VI. JOSE ANTONIO SACO.--CONTRA LA ANE-
XION. Con biografia del autor y un apdndice, por
Fernando Ortiz.
VII- VIII- IX. SAMUEL HAZARD.-CUBA A PLUMA
Y LAPIZ. (Viaje en 1870). Con numerosos graba-
dos. Tradueci6n por Adrian del Valle.
X. LUIS VICTORIANO BETANCOURT.-ARTICULOS
DE COSTUMBRES. Con introduction bibliografica,
por Emeterio S. Santovenia.
XI. JOSE MARTI.-POESIAS. Biografia e introducei6n
por Juan Marinello.
XIi. DOMINGO DEL MONTE.-ESCITOS. Tomo I.
Con introduction por Jos6 A. Fernandez de Castro.

EN PRENSA

DOMINGO DEL MONTE.-ESCRITOS. Tomo II. Con
introduccidn por Jos6 A. Fernandez de Castro.
CIRILO VILLAVERDE.-DOS AMORES. Novel.
ALEJANDRO DE HUMBOLDT.-ENSAYO POLITICO
SOBERE LA ISLA DE CUBA. Con biografia del
"segundo descubridor de Cuba", por Fernando Ortiz.










EN PREPARACION


JOSE DE LA LUZ CABALLERO.--COMO EDUCADOR.
Con biografia del autor, por F. GonzAlez del Va-
lle.-2 tomos.
PLACIDO.-POESIAS SELECTAS.
JOSE MARTI.-IDEARIO. Ordenaci6n y pr6logo por
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JOSE MARTL-EPISTOLARIO. Con introducci6n por
Felix Lizaso.
BUENAVENTURA PASCUAL FERRER.-VIAJE A CU-
BA -EN 1798. -
JOSE M. HEREDrA.-CARTAS Y DISCURSOS. Con in-
troducci6n, por Jose Maria Chacdn y Calvo.
JOSE A. SACO.-LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS
EN EL NUEVO MUNDO. Con introducci6n por
Fernando Ortiz.
JOSE I. RODRIGUEZ.-VIDA DEL P. D. FELIX VA-
RELA. Con introducci6n de Juan M. Dihigo.
FELIX VARELA.-EL HABANERO. Con introducci6n
por Fernando Ortiz.
VIDAL- MORALES.-INICIADORES Y PROTOMAR-
TIRES DE LA REVOLUCION CUBANA.
ILDEFONSO ESTRADA Y ZENEA.-LOS CUBANOS
PINTADOS POR SI MISMOS.
M. ARBOLEYA.-MANUAL DE LA ISLA DE CUBA
(1842). Con grabados y un vocabulario.
CIRILO ILLAVERDE.-EXCURSION A VUELTA-
BAJO.
EL LUGARERO.-HORAS COTIDIANAS.
CONDE DE POZOS DULCES.-SOBRE ECONOMIA
CUBANA.
JOSE J. MILANES.-EPISTOLARIO IN*EDITO.
SERAFIN RAMIREZ.-LA HABANA ARTISTICA.
FELIPE POEY.-ARTICULOS DE UN NATURALISTA.





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wJ (r i Z F" l t> r n, fPn'k'x1f QwAS:::.sK .i I DE DOMINGO DEL MONTE INTRODUCCION Y NOTAS DE JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO TOMO I CULTURAL, S. A' LA MODERN POESIA LISRERIA CERVANTES PI Y MARGALL, 15 AVE. DE ;TALIA. HABANA 1929h44 COLECCION DE LIBROS CUBANOS DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ VOL. XCI. TOS 9 F~r ESCR S1'

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UNIVERSITY OF FLORIDA LIBRARIES 0g1 QR~ =7,4 zHI F -ME MICR xIE IY O

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ESCRITOS

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DE ESTA OBRA SE HAN IMPRESO CINCUENTA EJEMPLARES NUMERADOS, EN PAPEL ESPANOL DE HILO.

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k9t~ DOMINGO DEL MONTE

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S CRITOS DE DOMINGO DEL MONTE 32 -15' INTRODUCTION Y NOTAS DE JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO TOMO I CULTURAL. S. A. LA MODERNA POESIA LISRERIA CERVANTES PI Y MAROALL, 135 I AVE. DE ITALIA, 62 HABANA 1929 w COLECCION DE LIBROS CUBANOS DIRECTOR: FERNANDO ORTIZ VOL. XII. E I

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!1 LAT! IMPRENTA DE CULTURAL. S. A. -PI Y MARGALL, 135. -HABANA

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z O a H z FiS -p r fA, /t/2 ~ 22 6>

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I Palabras preliminares ETENTA y cinco aios han transcurrido desde que falleciera en Madrid Domingo del Monte y Aponte, uno de los cubanas mis influyentes en su 6poca y uno de los mis generosos y amplios espiritus que a esta patria dedicaran sus afanes en diversas y tiles esferas de accion. El responsable de esta edicion de Escritos de Domingo del Monte, con que enriquece hoy su acervo la Coleccion de Libros Cubanos que public la sociedad editora "Cultural, S. A.", bajo la acertada direcci6n de Fernando Ortiz, viene estudiando al escritor que se presenta al pnblico y a la labor que realizara, desde hace cerca de diez anos. Sin duda, pocas figuras mis sugestivas que la de Del Monte-patriota, politico, poeta, poligrafo, historiador, critico, pedagogo y hombre de grande sensibilidad y amplia y clarisima visi6n-merecen ese esfuerzo. Una vez conocida su obra sera respetado en el campo de nuestra histori retrospectiva, esta vez con justicia por las actuales generaciones de jbvenes americanos, como un verdadero precursor.

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INTRODUCCI6N En el transcurso de ese decenio de actividad investigadora y de estudio reflexive, muchos idolos intelectuales del autor de esta introducci6n han caido de su endeble pedestal y otros han sorgido con fuerzas audazmente renovadoras, pero ni uno ni otro fen6meno espiritual han logrado hacer descender a Del Monte del propileo mental en que desde la 6poca referida se colocara por la fuerza indiscutible de su personalidad humana y el alto valor de su production inteectual. A este esfuerzo que realiza en pro de una mayor difusi6n de sus escritos, seguira en el futuro otro de mayor impulso, porque a medida que se ha ido descubriendo el panorama ha ido haciendose mas viva y cobrando mayores m ritos, la figura central, para salir al cabo de tantos aios y de tantas transformaciones a ocupar su pertinente lugar en el vasto y complejo espectaculo del pensamiento americano del siglo xix, al lado de otros maestros, cuyas obras comparadas con la labor de Del Monte resultan identicas en prop6sito ideol6gico y quizas si inferiores en realizaci6n. Conviene antes de examinar la obra de Del Monte y fijar cuAl pudo ser su influencia en el medio politico, literario y econ6mico en que actu6, determinando en consecuencia el valor relativo y absoluto de sus trabajos, que relatamos dentro de los limites que imponen a trabajos de esta clase las prescripciones editoriales, los rasgos biograficos mas caracteristicos del autor estudiado. En consecuencia, lo que va a leerse a continuaVIII

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Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO IX ci6n es reflejo exacto de la verdad. Los datos de fechas y de sucesos estin tomados de los autores que precedentemente se han ocupado de Del Monte en diversas 6pocas y en distintos lugares. Las autoridades que nos han servido para la redaccion de este Esquema biogrdfico se nombran Pedro Jos6 y Eusebio Guiteras, Jos6 Antonio Echeverria, Cirilo Villaverde, Nicolas AzeArate. Despues concedemos eredito a Calcagno, a Figarola, a Escoto, a Trelles, a Vidal Morales, a L6pez Prieto. Para fijar su plano intelectual tenemos en cuenta a Baralt, a Men6ndez Pelayo, a Sanguily, a Chac6n, a Henriquez Urena, a Sainz Rodriguez. Alli donde haya una afirmaci6n contraria a lo que hasta ahora se ha tenido por cierto, ha sido la investigation propia del autor de esta introduction quien ha conducido a la conclusion que se sienta. Una palabra en cuanto a la ortografia con que se transcriben los originales de Del Monte. Este escribi6 y publicaba desde el ano de 1821, y los Oltimos escritos que de el se imprimieron, de los que en estos volnmenes se recogen, lo fueron por los anos 1885-94. Las reglas ortograficas han variado mucho en ese largo interregno. Eso lo sabe cualquier estudiante en la materia, pero como esta edici6n se destina al gran piblico, el compilador ha tratado de dar a los escritos de ese autor una ortografia homogenea y contemporanea. Pero no obstante su empefo, no ha sido posible obtenerla en la totalidad de los casos. Hay publicaciones de Del Monte del ano 1821, del 37, del 48, del 55, afos en que las

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INTRODUCCI6N reglas referidas habian sufrido distintas transformaciones. En el caso en que tomamos copia del manuscrito delmontino-de diversas fechas, 1838, 1843-sucede algo semejante. Lo mismo ocurre en cuanto a los nombres propios de autores extranjeros o espanoles citados por Del Monte. A veces hemos encontrado con que cita autoridades en diversas materias, i. e., sobre historia de Am6rica, pedagogia, historia o critica literarias, cue nos son totalmente desconocidas. Ello se debe a la profunda y variada erudici6n del mencionado escritor, porque en la duda nos hemos dirigido a personas peritas en la materia y ellas tambi6n desconocian al autor citado por aqu6l. Por esos motivos debe atribuirse a mero error de copista cualquier errata que en ambos aspectos de los mencionados se advierta en la redaccion de estos Escritos de Del Monte, por primera vez debidamente compilados. No queremos continuar este trabajo sin dar desde aqui las mds cumplidas gracias a nuestros amigos Carlos Azearate y Rosell y Le6n Primelles y Xenes. Al primero, por haber puesto a nuestra disposici6n gran cantidad de manuscritos del autor de estos volnmenes, absolutamente in6ditos, procedentes del archivo de su abuelo, el distinguido literato y hombre pnblico cubano don Nicolas Azcarate y Escovedo, que fu6 intimo amigo de Del Monte y uno de sus albaceas literarios y quien todo el resto de su vida, desde la muerte de aqu6l, fuera un ferviente admirador y cultivador de su memoria. Y al x

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Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO segundo de los nombrados, porque sin sus auxilios generosos en la lectura de los materiales que se insertan, y sin el examen que conjuntamente con nosotros practicara, no hubiera sido posible lograr una selecci6n tan acertada de los mismos. II Esquema biogr&fico a) 1804-1830 De antigua y noble familia dominicana, nacio Domingo del Monte y Aponte en Maracaibo, en 1804. Traido a Cuba muy nifio, habia cursado las piimeras letras en Santiago de Cuba y residiendo posteriormente en la Habana, ingres6 en el Seminario de San Carlos. En esta epoca (1820) toda la isla se encontraba profundamente agitada, principalmente la Habana, donde en las logias mas6nicas, en la plaza pablica y en las reunions privadas se comentaban las hazafias de las tropas de Bolivar y Sure, narradas por las mismos oficiales realistas que aqui se encontraban de paso. Hombres como el argentino Miralla y el colombiano Fernandez Madrid dirigian la opinion habanera publicando El Argos (1820-21), donde seguian con tino la politica americanista encaminando-la ideologia de la juventud-hacia una posible realizaci6n de la inxI

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INTRODUCCION dependencia de Cuba. Condiscipulos de Del Monte redactaron posteriormente El Americano Libre y El Revisor Politico y Literario y concurrian a la Academia Americana. Heredia, "primer poeta del americanismo" (Sanguily) hacia sus primeras armas y era presentado al pnblico habanero por su intimo Domingo del Monte (Chac6n). Recibido de Bachiller en Derecho el aifo 21, sin mucho conocimiento de las miserias humanas y un espiritu alto y generoso, fueron muy dificiles a Del Monte los comienzos en su carrera de la vida, y, desorientado por lo que le parecia un fracaso total, sus primeros desalientos y desesperanzas, sus escritos de esos anos, de ello se resisten. Discipulo en el Seminario de San Carlos del c6lebre filosofo cubano don Fdlix Varela y Morales, natural fu6 que la elecci6n de 4ste, en union de Leonardo Santos Surez y de Miguel Gener, para representar a Cuba en las Cortes de Cadiz apasionara grandemente a Del Monte, al igual que a sus condiscipulos. Ejemplo decisivo de la afirmaci6n anterior lo encontramos en el Manifiesto que, dirigido a las Cortes mencionadas, subscribieron todos los discipulos de aquel sabio. Ese documento, reproducido varias veces, da una clara idea de las opiniones del grupo en que nuestro autor tomara parte principal. El peri6dico en que apareciera el documento referido era el mismo que redactaban los amigos XII

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JOSt A. PERNANDEZ DE CASTRO de Del Monte y en 61 aparece su primer trabajo publicado. Las ideas de Del Monte en esta 6poca estan empapadas de un "americanismo" incipiente, inspirado en Bolivar, "cuyo nombre, segin la grafica frase de Betancourt Cisneros, embriagaba como el alcohol". No hay mas que recordar sus cartas a Heredia de estos aflos y Lo que 61 mismo cuenta, posteriormente, en otras cartas intimas. Por los dias de la conspiraci6n de los Soles de Bolivar (1823) Domingo del Monte efectu6 un viaje a Guanes, localidad cercana a la costa sur de la isla, por donde se esperaba una invasion de colombianos. Fracasado el movimiento, perseguidos sus amigos, que aparecian mas comprometidos que 61, regresa Del Monte a la Habana, ingresando en el bufete del c6lebre abogado Nicolas Maria de Escovedo, que habia sido su maestro en San Carlos, y a cuyo lado transcurren, trabajando como su auxiliar, los anos 1826-27. Nicolas Maria Escovedo, profundo conocedor del coraz6n humano, supo apreciar en su oven compafiero las cualidades que poseia y le faeilit6 medios que, unidos a los propios que 6ste poseia, le permitieron una mas desahogada posici6n y realizar al cabo un largo y fecundo viaje por los Estados Unidos y Europa, prepnrandose asi para aleanzar mas tarde el papel que entre nosotros lleg6 a desempeifar. Sali6 de la isla de Cuba en compafiia de un inIIII

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INTRODUCCI6N timo suyo, Domingo Andre, an'es del mes de junior del ano 27. Se dirigieron a Nueva York, en cuya ciudad establecieron contacto con don Tomas Gener, que alli se encontraba desterrado en uni6n del Padre Varela y quien les diera cartas de presentaci6n para sus numerosas y variadas relaciones europeas. En agosto del mismo ano se encuentra Del Monte en Madrid, en cuya ciudad conoci6 e intim6 por conducto de algnn cubano alli residente con dos j6venes espanoles con quienes quedaria ya ligado para siempre: Salustiano de Olozaga y Angel Iznardi. Vivi6, relativamente, la vida intelectual espanola de esos tiempos, y dej6 en los cirenlos literarios que frecuent6 hondos afectos y vivos lazos de reciproca estimaci6n. Por Paris y El Havre, por el Paris donde gustaba ya la revoluion del ano 30, vuelve Del Monte a Am6rica, permaneciendo primero unos meses en los E. U., que aprovecha para dar a Ia imprenta la primera edici6n de los versos de Juan Nicasio Galego y colaborar en el peri6dico de Jos6 Antonio Saco, El Mensajero Semanal. Concibe tambien varios proyeetos literarios, cuya realizaci6n ha de cumplir en mayor o mentor escala en el transeurso de los anos pr6ximos. Regresa a Cuba y ya desde entonces no ha de abandonar ni un instante el papel que voluntariamente asume. Ingresa como redactor principal de un peri6dico semanal-hoy una verdadera joya bibliogrAfica que IIv

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JOSt A. FERNANDEZ DE CASTRO s6lo se encuentra en contadas bibliotecas particulares y piblicas-La Moda o Recreo Semanal del Bello Sexo, que editaba en la Habana un senior Villarino. Los nnmeros de esta publication que prepare Del Monte son una verdadera delicia para el curioso de nuestros dias. En ella di6 a conocer en nuestro medio inteleetual, leno en el moment "solamente de ecos de Arriaza y de Melendez" (Chae6n), a Byron, a Goethe, a Gallego y a Jovellanos. Publica tambien sus versos, de los que Chacon y Calvo ha dieho: "que muestran correccion cuidadosa y frecuente comercio con los clasicos, pero su poesia es obra de laboriosidad e inteligencia t6ecnica". "Sus aficiones tenaces por el Romancero debieron sugerirle la idea de los romances cubanos." Hay en ellos, salvos sus defects, el sano y deliberado prop6sito de crear un g6nero local de poesia que respond al general de la literatura de la 6poca en el mundo. Mas que en su product intrinseco, hay que considerar la labor de Del Monte como la de una personalidad que reune en si las cualidades que hacen tan atrayente y simpitica la figura del personaje de L'Animateur de Henri Bataille. En efeeto, ya ha formado a Heredia, ahora crea a Echeverria, a Milanes, a Palma. Nombrado Secretario de la Comisi6n de literature de la Sociedad Econ6mica (1830), propane concursos poeticos, con el fin de atenuar y combatir el mal gusto reinante en ese campo de la literatura, y es premiada en el primero xv

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INTRODUCCI6N de los que aqui se efectuaran la Oda de Echeverria, no porque sea este discipulo y amigo de Del Monte, sino porque es la mejor, como el pnblico cubano y renombrados literatos espafoles habian de encontrarla. b) 1831 -1843 Adquiere para los cubanos la Revista Bimestre y bajo su inspiraci6n, Quintana, Ticknor y Everett formulan su veredicto, proclamandola la mejor publicaci6n de su clase que hasta esa fecha se imprimio en paises de lengua espafiola. Alli publica, entre otros (1832-33), sus ensayos sobre Poesias del doctor Fernandez Madrid; Sobre la novela histArica y otro acerca de los Doce primeros ailos de la Condesa de Merlin, que un amigo nuestro, muy querido y muy sabio, encuentra escrito en el mismo espiritu que preside al g6nero de criticas en que es hoy maestro supremo, Azorin. Los buenos cubanos que componen la Secci6n de Literatura, cuyo secretario es Del Monte, logran por medio de sus influencias en Madrid un decreto que autoriza el establecimiento de una Acadentia Cubana de Literatura, independiente de todo lazo gubernamental. Los traficantes de esclavos y sus paniaguados, alarmados ante la existencia publica y autorizada de un organismo donde a todas horas y libremente se pueden reunir los cubanos, se oponen por todos los medics a su establecimiento xvi

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JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO y decretan su extinci6n. Aunque Saco y Del Monte escribieron sus papeles en contra de esa nueva injusticia, ella se llev6 a efecto y Saco fu4 desterrado de la isla por haber cometido ese nuevo delito (1834). Habia aceptado Del Monte una plaza de Auditor en Matanzas (Calcagno) donde, como en toda la isla, tenia buenos amigos. Con ellos rennese, y auxiliado por el colombiano Felix Tanco y los Alfonso, el movimiento intelectual que durante su corta estancia alli se desarrolla es semejante al en que en todo moment realiPara en pro del mayor avance intelectual y material de la isla. Casado hacia dos anos (1834) con la habanera Rosa de Aldama, de quien estaba enamorado desde 1830 y cuya mano gan6 en el baile de la Sociedad Filarm6nica que tan sugestivamente nos describe Villaverde, se traslada de nuevo a la Habana (1836), previa renuncia de su cargo, donde se convierte en el Centro de toda la vida cultural. Inspira la publicaci6n del Aguinaldo (1837), al que contribuye, en union de su mujer, con articulos y versos que mucho nos dicen de su espfritu. Colabora en el Album (1838) con un notabilisimo articulo sobre El destino de la poesia en el siglo XIX, original e impresionante. En El Plantel (1838) publica muy importantes ensayos sobre educaci6n y uno titulado Moral Religiosa, de poca transcendencia, que por estar en desacuerdo con las ensefianzas filos6ficas que Luz profesaba piblicamente, llega a ocasionar por el caracter exaltado %VII 2.-I

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INTRODUCCI6N de 6ste, una desagradable polemica, relatada minuciosamente por Alfredo Zayas y aclarada posteriormente por la publicaci6n de las cartas de ambos contendientes. Nadie mas respetuoso con la figura de Luz que el que estas lineas escribe, pero nos parece que juzgando desapasionadamente ese incidente, no es el de Del Monte el peor papel. Debido a la intervention generosa de Betancourt Cisneros y al dnimo consecuente de Del Monte, no tuvo la misma ulteriores resultados. Funda gimnasios, proyecta desde entonces la erecci6n de un hip6dromo y bajo su direcci6n e inspiraci6n se levantan los pianos de la casa de Aldama, nnica en la Habana de entonces donde se respetaron las reglas clisicas y armoniosas de la Arquitectura. De todo sabe y de todo ensefla. Diserta en sus tertulias en el seno de sus intimos y nunca es pedante. Los libros que compra son los mejores y mas nuevos y ellos son de sus amigos. Ejerce desde su casa su suave magisterio. Flexible, amable, ilustradisimo, es el "componedor de todas las discordias" (Sanguily). Es amigo de .Tiknor y le cuenta del mas desgraciado de sus amigos, el negro eselavo Manzano. Los escritos de Del Monte de este periodo tienen un corte completamente moderno. En Cuba, hasta Pifleyro y exceptuando a Echeverria, no hay quien escriba como 6L. En America, Alberdi y Baralt resisten su examen comparado. En Espana, s6o la prosa nerviosa, agil y elegante de Figaro puede igualarse a la prosa elegante, agil y nerviosa de Del Monte. XVIII

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JOS$ A. FERNANDEZ DE CASTRO El adolescente de 1822, amigo de Miralla y de Fernandez Madrid, discipulo de Varela y de Gener, condiscipulo e intimo de Heredia, de Saco y de Luz, compafiero en los Estados Unidos de Betancourt Cisneros y de Vidaurre, al hacerse hombre y hombre amante de las cosas del espiritu, no podia menos que vivir mal avenido con el estado que existia en la colonia desde los tiempos de "la siempre fiel" (1825). En sus Romances Cubanos (1829-33) y en el titulado De la patria, hay dos estrofas que no se imprimieron entonces, que constan manuscritas en el ejemplar de su propiedad (Chac6n), que dicen: "Que nunca escuchar yo pude-sin que hirviese en ira el alma-el barbaro atroz chasquidodel lAtigo en care esclava.-Y mas prefiero orgulloso-pobre vivir sin mas mancha-que no en opulencia infame-a infame precio comprada". El que escribi6 esos versos, que demuestran un alma de hombre "sentimental, sensible v sensitiva",[tenia que ver con horror la prolongaci6n indefinida de la esclavitud, por la constante continuacibn de ]a Trata, en burla espantosa de la humanidad y de los tratados internacionales, mucho mas cuanto que era practicada y fomentada por los funcionarios del gobierno, quienes eran los llamados a evitarlas. Sus cartas a Gener (1829-34), publicadas por el senor Escoto, nos dejan ver todo el desaliento profundo del colono, obligado por un amo desp6tico a presenciar, atado de pies y manos, todos los horrores que a ciencia y paciencia de los mismos aqui se ejecutaban. El movimiento liberal que se produjo XIX

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INTRODUCCION en Espana a la muerte de Fernando VII da esperanzas a Del Monte de una mejor situaci6n para Cuba, esperanzas que se desvanecen prontamente y cuya p6rdida exacerba en la isla el descontento aumentado por los horrores que Tac6n comenzaba a ejecutar (1834). Nadie siente como 6d el oprobio de vivir bajo ese d6spota y su actuaci6n en ese cbscuro y doloroso periodo de nuestra historia no puede ser mis gentil ni valerosa. Gestiona siempre la elecci6n de los mejores hijos de Cuba, para que desde el Estamehfo o las Cortes Espafiolas denuncien los abusos que Tac6n comete en Cuba. Complicado en el movimiento politico del aio 37, no vacila en enfrentarse con la temible Comisi6n Militar, todopoderosa y' mal6vola, y en Ilevar personalmente su defense. De esta 6poea son sus escritos La Isla de Cuba tal cual estd (1836), sus Cartas al Correo Nacional de Madrid y el Proyecto de Memorial a la Reina a nombre del Ayuntamiento de la Habana, solicitando leyes especiales para la Isla (1838). Estos escritos y sus cartas intimas a J. L. Alfonso y a Andres Arango, publicadas respectivamente por los seiores D. F. Caneda y V. Morales, constituyen la mas vibrante acusaci6n de los abusos cometidos por Tac6n durante el periodo de su mando. Las relaciones de Del Monte han ido en aumento a medida que los anos van transcurriendo. Sus relaciones multipliendose y la inquina del Gobierno y sus paniaguados haciendose, naturalmente, cada vez mas cruda. Tiene ideas liberales muy marcadas xx

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JOSL A. FERNANDEZ DE CASTRO y si trata de llevar a la prfetica cualquiera de ellas, se encuentra con el infranqueable obsticulo del Gobierno. Se tienen ligeros rumores de que trata de emancipar a sus esclavos (Echeverria) y le lega el moment de ser expatriado y arrancado para siempre de esta tierra de sus amores, sin que medie orden pnblica ni privada (1843). Recorre la tierra del Norte, entrega a su amigo Everett su ensayo sobre el Estado de la Isla cn 1813 y como no encuentra alli ambiente favorable, marcha a la vieja Europa a establecer su casa. c) 1844-1852 Haba salido de Cuba acusado de entrar en planes revolucionarios absurdos-acusaci6n per la que mis tarde los funcionarios del Gobierno Lo complicaran en los planes de la conspiraci6n de los negros.-Se da contra 6& orden de prisibn si pone un pie en Espana. Los traficantes de negros y sus paniaguados cubanos, con Ram6n de Armas a la cabeza, lo obligan a defender su actuaci6n y asi Lo hace desde las columnas de Le Globe el 23 de agosto del 44, en una clarisima carta donde define su actitud y su pensamiento politico del moment: ifSupresion de la trata y aumento de la poblacidn blanca. Mientras, la hecatombe continue en Cuba y la isla sigue inundindose de negros esclavos. Es par iniciativa de Del Monte que Saco se encarga de desbaratar definitivamente el Informe xx1

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INTRODUCCI6N Fiscal del logaritmico Vdzquez Queipo, prototipo del funcionario colonial espanol (1846-47). Pensando siempre en la reforma que creia obtener a las buenas del Gobierno espanol, propone Del Monte a Martinez de la Rosa en 1845 el nombramiento de Saco y de Montalvo, nltimos Representantes de Cuba en Espana, para los recien creados cargos de Senadores por la isla, que naturalmente son concedidos a plutocratas incondicionales del Gobierno. Revocadas contra 41 las 6rdenes de prision que existian, se establece en Madrid (1846) y se convierte en el agente mejor y mas capaz que puede tener la colonia oprimida y desconocida en la Metr6poli ignorante e interesada. Trabaja incesantemente por mover la opinion en pro de las suspiradas reformas y a esa tarea mezela la continuacion de sus estudios predilectos. Le sorprende, como a Saco, la propaganda anexionista que habian iniciado los cubanos (1848). Se traslada inmediatamente a Paris y en contacto con aqu6l inician una campana verdaderamente asombrosa. Podemos resumirla diciendo que si Saco fu6 el paladin de la anti-anexion, Del Monte era su mhs apasionado consejero, el que de su peculio disponia la publicaci6n de los folletos de aqu6l, el que los repartia y el que en Madrid no vacilaba en arriesgarse a sufrir persecuciones por el desempeio de esas tareas (1849-50), porque entre los oficiales del gobierno se sabia que Del Monte era cubano por encima de todas las cosas. El patriotismo, tal como lo experimenta, es su XXII

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Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO virtud predominante. "De todo se siente capaz de hacer, sin maldito el empacho'", Jo siente en su espiritu, como "sentian la caridad los primeros santos cristianos, viviente, eficaz, el que hace desaparecer el yo" para consagrarse por entero a una causa... y sintiendo de ese modo no le arredra que sus mismos compatriotas, momentaneamente equivocados, Jo juzguen retr6grado, Jo insulten y Io tachen de cobarde, y como a Saco, de vendido al gobierno espaiiol... Un dia, la muerte amiga d) 1853 Estampa al gusto de la 6poca Estamos en Madrid en 1853 y en una tarde otoial, gris, tranquila y fria. Todos los habitantes de la villa han salido al Prado, al Retiro, a la calle AlcalA. Entre la muchedumbre de paseantes va un hombre de median estatura, fino, distinguido, de rostro trigueio, de facciones energicas, de elegante y discreto vestir, con un junquillo entre las manos. Saluda aqui y allA... a j6venes escritores y a viejos maestros de la erudicion, a ministros y a diputados de la oposici6n. Quizas ha sofiado alguna vez en verse en un escaifo. Conoce a mucha gento, y todos Jo estiman y to quieren, Jo que no obsta para que el primer asomo de motin los mismos XXIII

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INTRODUCCI6N amigos ordenen que io prendan y destierren. Esta tachado de insurgente, de socialista, de anarquista... Su mirada melancolica parece ausente, y sin embargo, sonrie, saluda... Entra en una libreria y buscando aqui y all encuentra un pequeno libro que reza en la portada: Lira Argentina, 1828. Compra tambi6n El Conde Lucanor, en la edici6n de Stutgartt. El librero se eXtrafla un memento de que este senor, que siempre esti buscando "cosas de Am6rica" y "libros viejos", no haya querido adquirir la flamante edici6n de los Discursos de algin famoso orador. De nuevo la calle AlcalA, saludos y sonrisas, ligeros aquellos, descoloridas 6stas. El frio que va cayendo le penetra los huesos y ese hombre elegante, de mirada melancolica, piensa dolorosamente en su isla amada. Llega a su casa. Al terminar de subir la escalera, vive en "un piso alto para poder ver el cielo", se siente ligeramente mal. Llama a su groom ingles porque quiere retirarse antes de lo acostumbrado. El cansancio, el ligero cansancio, se hace general y mas molesto. Se queda en la cama y desde ella, porque quiere y tiene que hacerlo, escribe a sus amigos desterrados como 6l, y a sus hijos, "alas de su coraz6n". A ratos, cuando los amigos que Lo ban ido a visitar lo dejan solo, mira largamente un retrato de mujer que pende cerca de su lecho. Una mujer muy gentil y que tiene una mirada muy dulce, una mujer que ha sido la amada de aquel hombre. Murmura algo muy quedamente y XXIV

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JOS$ A. FERNANDEZ DE CASTRO cierra un momento los ojos. Los abre de nuevo y recorre sus libros, sus papeles. Cerca, sobre su mesa, hay unos gruesos libros en cuyo lomo puede leer desde la cama Centon Epistolario; mas abajo hay una fecha que ya no puede ver. Hay tambien dos carpetas Ilenas de papeles. Vuelve a pensar en sus amigos y en su isla... Una tarde, gris como ]a nltima que ha paseado por Madrid, dice sus nltimas palabras al nnico amigo que esti junto a su lecho. Cierra entonces los ojos y no los vuelve abrir. En Madrid, en un medio que no le es amigo, muere en esa tarde de noviembre el que por muchos anos represents para Cuba el espiritu de lo noble, de lo bello, de lo libre. Muere del total fracaso de sus suefos e ideales, de sus desesperanzas... En 61 se cumple, una vez mas, la ley fatal que condena, durante largos anos, a los mejores hijos de Cuba a morir bajo otros cielos ni tan azules ni tan diAfanos. Antes Heredia, Varela; despues, Saco, Echeverria... III La obra Ahora y despues de mhs de tres cuartos de siglo de la muerte del insigne escritor y alto politico que se llam6 Domingo del Monte y Aponte, va a aparecer ante el pnblico americano, en cuerpo de X~v

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INTRODUCCION volumen y debidamente compilada y anotada, alguna parte de su production escrita, aquella mas directamente relacionada con las materias a que consagr6 su vida y en el ejercicio de las cuales consumiera su espiritu. Es oportuno referir aqui las razones por qu6 no ha ocurrido antes de boy. La muerte hasta cierto punto prematura de ese escritor americano, las incertidumbres de todo genero en que se desenvolvieron luego sus parientes y amigos mis pr6ximos y mis autorizados para realizar ese empeflo, el destino incierto de sus papeles, la dificultad easi insuperable durante mucho tiempo de poder reunir todos sus trabajos publicados, eran causas mas que suficientes para justificar la demora en la realizaci6n de ese trabajo. Se sabe (Figarola) que el menor de sus hijos, Miguel del Monte y Aldama, dedic6 a esa empresa continuados y laboriosos esfuerzos, que s6lo su temprana muerte (1864) impidi6 que realizara. Posteriormente, se repite en nuestros bibliografos. Otros espiritus, Nicolas Azeirate, que fu6 amigo del escritor, y el historiografo Vidal Morales, quien posey6 durante muchos aflos el archivo de Del Monte, hubieron de pensar necesariamente en llevar a cabo la publicaei6n en volumen de algunos de sus trabajos. La labor en que el altimo de los mencionados se empeflara durante largos afios, la redacci6n de una obra monumental de la vida y tiempos de Del Monte, le impidi6 efectuar la publicaci6n de los trabajos de aqu61, labor no tan brixxvI

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JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO llante ni personal como la que pens6 levar a cabo el aludido, pero si mas until y eficaz. No obstante, a los esfuerzos de Vidal Morales se debe que no pequefla parte de los escritos de Del Monte fuese conocida de los cubanos que vivieron los afios del 85-94, pues en ese interregno public en la benem6rita Revista Cubana-como antes habia echo en menor escala en la Revista de Cubaun buen nnmero de paginas escritas por aqu6l. La indole de la publicacion en que aparecieron impidi6 a Morales presentarlos en forma mas adecuada, resultando con ello que hoy se hace muy dificil el acceso a aquellas producciones. Despuas de establecida la Repnblica, otros publicistas, entre ellos D. Figarola Caneda y Augusto Escoto, como ya se ha indicado, realizaron labor aniloga a la de Morales, pero siempre de modo ragmentario y limitado. Natural es tambien, dada la indole de esta colecci6n editorial y su prop6sito, que no aparezean en los volumenes que ahora se publican todas las obras de Del Monte. Gran parte de las mismas permanecen aun inaditas y casi inaccesibles. Otra, y posiblemente la mas interesante-la constituida por su interesantisimo Epistolario-no cabe en esta selecci6n sino de modo precise y fragmentado. En cuanto a su obra lirica, sus romances, sus poesias originales, traducciones de diversos autores, de merito suficiente y de alta calidad, debera, para poder ser apreciada por los lectores de hoy, ser objeto de publicaci6n especial, y en la que se exponXXVII

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INTRODUCCION gan las circunstancias y prop6sitos que precedieron a su aparici6n asi como la influencia que en sus dias ejerci6 en los poetas de su circulo. Tampoco se recogen aqui otros de sus trabajos de indole varia (fragmeutos de viajes, narraciones, articulos periodisticos, trabajos bibliogrdficos y filol6gicos y hasta ensayos ideol6gicos de mayor vuelo), por varias de las razones aducidas v por otras especiales. Otros escritos de Del Monte se dejan exprofeso para ocasi6n posterior, la publicaci6n de su Epistolario, en el que aparecerdn multitud de eartas que nunca han visto la luz y que se harA preceder de un largo ensayo sobre su vida y obra. Asimismo y con referenda a sus obras in6ditas, especialmente su famoso Tc.atro de la Isla Fernandina y otras de no menor trascendencia, queremos anunciar que conocemos su paradero y que si las circunstancias nos favorecen haremos lo posible por darlas a conocer al pnblico americano. Se incluyen, pues, en estos volumenes de obras escogidas de Domingo del Monte solo una parte de su intensa labor intelectual, pero se ha procurado que Io recogido reflege el pensamiento integro de su creador en varios aspectos de su multiple espiritu, aquellos en que se distingui6 de modo mis brillante y en los que con mds afin laborara, siempre con el prop6sito de obtener para esta tierra, que 61 am6 tanto, la mayor suma de beneficios. Como pudiera parecer de los conceptos emitidos anteriormente que en estos volumenes s6lo apareceXXVIII

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JOS* A. FERNANDEZ DE CASTRO ra aquella parte de su labor mas conocida, aun refiriendo su conocimiento a un estrecho circulo de estudiantes y eruditos de nuestras cosas, nos toca decir que ello no es cierto. Aparecen aqui trabajos importantisimos de Del Monte que son absolutamente in6ditos y otros que nunca han sido publicados en Cuba ni quizas en idioma espafiol. Nos referimos a los trabajos siguientes: Caraeteres de la literatura espaliola (por desgracia incompleto), tomado directamente del manuscrito que preparaba Del Monte para publicar posiblemente en alguna revista norteamericana; la Carta al Director de "Le Globe", de Paris, que apareci6 en agosto de 1844 y que nunca ha sido conocida del pfiblico cubano, tambi6n copiada del borrador original. Se encuentra en identico caso un Memorial formado por Del Monte en Paris en 1844 y entregado a Martinez de la Rosa. EL plan seguido para la edici6n que hoy presentamos divide los trabajos de Del Monte en tres grupos: I. Trabajos politicos. II. Exposiciones e informes pedag6gicos. III. Ensayos criticos y literarios. En el primer grupo se recogen todos los escritos de Del Monte durante los afios 1835-49 que se relacionan con el estudio y examen de la situaci6n politica o econ6mica de Cuba en ese interregno, incluyendo varias cartas dirigidas por el mismo autor a distintas personalidades europeas o americanas que se relacionan directamente con los trascendentales problemas que estudia. xxix

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INTRODUCCION Todos los trabajos politicos de Del Monte ejecutados con gran conocimiento de causa y elevaci6n de mira y redactados con la energia y el valor necesarios, ensefan que era su autor de espiritu gemelo al de Jos6 Antonio Saco, el mis grande escritor politico de esta tierra hasta la aparici6n de los tres preclaros nombres de Enrique Jose Varona, Manuel Sanguily y Josd Marti. En los anos que median entre la aparicion de estos tres espiritus en nuestro panorama intelectual y Del Monte se hace necesario, para encontrar algo semejante a los escritos politicos de 6ste, llegar hasta los informes presentados por los comisionados cubanos en las Juntas de Reformas de los anos 66 y 67. En el segundo grupo aparecen reunidos varios de los informes que Del Monte redactara en su carActer de secretario de las comisiones de Educaci6n y Literatura de la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais sobre el estado de la ensenanza en Cuba y sinilia re por los anos 1830-38, en los que nuestro autor se ocup6 de esos asuntos. En ellos hace gala de un conocimiento muy vasto de la materia y de unas dotes de acuciosidad y de exactitud muy necesarios en esa indole de trabajos, que aparecen por vez primera en forma accesible y cuya solar lectura bastard para colocar el nombre de Del Monte entre los de Valera, Luz y Saco, precursores de la pedagogia cubana, nombres a los que con razon atribuye Ramiro Guerra, en notabilisimo ensayo, "las bases sobre las que se ha de erigir y rematar el s6lido edificio de nuestra educaei6n nacional'". xxx

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jost A. FERNANDEZ DE CASTRO En el tercer grupo se incluyen numerosos trabajos criticos que sobre literatura e historia redact6 Del Monte en el transcurso de su vida. Aparecen en esa secci6n varios articulos que han sido identificados como de Del Monte por primer vez por el autor de esa selecci6n y que probablemente se habrian perdido para siempre en el an6nimo al no mediar las circunstancias que hicieron posible su identificaci6n. Se excluyen no obstante las Lettres d'un bibliophile russe a un bibliophile frangais, que aparecieron en Paris por el aflo 50 en el Journal de l'Amateur des Livres suscritas s6lo con La letra S, porque aunque el author de este trabajo posee datos ciertos que le permiten atribuir estas interesantisimas cartas literarias sobre algunas figuras de primera Linea de las letras espafiolas del siglo xix a interesantes asuntos hist6rico-criticos a Del Monte, carece por otra parte de la colecei6n total de las mismas y aun no ha podido comprobar otros extremos que le permitiran en su dia demostrar que fueron redactadas por aquel extraordinario ingenio americano. Tampoco se recoge en esta edici6n el ensayo critico sobre Las prim eras poesias liricas castellanas, aparecido en una de las entregas de la Revista Bimestre Cubana y que ha sido atribuido a Del Monte por algunos critics extranjeros y locales, por haber descubierto el senior J. E. Entrialgo que dicho trabajo es s6lo una traducci6n modificada de otro que apareciera en la c6lebre revista inglesa de xxxI

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XXXII INTRODUCCI6N Edimburgo y que fu6 ejecutada (v. Centon Epistolario) por el notable escritor espafiol D. Blas Os6s, uno de los mis competentes literatos que aqui residian en el primer tercio del siglo xix, amigo de Del Monte y compafiero suyo en aficiones literarias. Asimismo no se incluyen en esta secci6n, por no haber podido identificarlos de modo absoluto, otros articulos atribuidos a Del Monte por autoridades como Marcelino Menendez y Pelayo, en Espana, y Jos6 Maria Chacon y Calvo, entree nosotros, i. e. "los consagrados al examen de distintas piezas del teatro espaiol" aparecidos en La Moda y el que estudia en la Revista Binestre Cubana la obra de G6mez Hermosilla, ya que investigaciones posteriores y la aparici6n de varies tomos del Centon Epistolario demuestran que son sus autores D. Francisco Guerra y Betancourt, escritor islenlo que residi6 en esta isla, y el ya mencionado Blas Os6s. A pesar de estar el seleccionador de estas obras de Del Monte convencido de que el prefacio a Rimas Americanas, primera antologia de carActer continental aparecida en America, en la Habana en 1833, es de Del Monte, tanto por el estilo en que estA redactado como por el conocimiento que supone, asi como tambi6n por algunas de las cartas que a su aparici6n le dirigieron algunos amigos suyos literates residents en Madrid, no puede incluirse como trabajo de nuestro author por aparecer bajo la firma de un amigo suyo, Ignacio Herrera DAvila, y no haberse comprobado explicitamente que fuera aqu6l quien la redactara.

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JOSA A. FERNANDEZ DE CASTRO xxM Poco mas diremos acerca de los trabajos literarios y criticos de Del Monte. La sola enumeraci6n de ellos evidencia el ancho campo intellectual sobre el que el citado escritor poseia domino absolute. Enrique Jos4 Varona, alto maestro, al terminar de leer el ensayo que publicamos con el titulo de Consideraciones sobre la literatura espanola, nos decia: "Ni Jos6 de Armas, ni Pifleyro, ni Merchfn han realizado en sus vastisimas labores ningnn trabajo que demuestre mayor conocimiento de la literature espanola desde sus origenes, que este ensayo de Del Monte". Y, en efecto, seria preciso pensar en el propio Varona, en Sanguily y en Jos6 Marti para encontrar en Cuba a los padres de Domingo del Monte en el campo de la critica literaria. Desde sus primeros trabajos: Algunos Poetas: Heredia, Byron, Foscolo, Goethe, hasta los notabilisimos juicios sobre las obras de Prescott, Abbot, Merlin, etc., desde su personalisimo ensayo sobre La Poesia en el siglo XIX y el Bosquejo intelectual de los E. U. en 1840, la erudici6n y la brillantez del estilo de Del Monte son harto evidentes para insistir sobre ellas. IV Testimonios De la enorme influencia que ejerci6 Del Monte en nuestros medios literario y politico son tantos los testimonios, que tendremos que conformarnos con hacer aqui una ligerisima resefia. Desde los 3.-1-

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XXXIV INTRODUCCI6N primeros aflos su actuaci6n hace visible su huella de modo evidente en Heredia, nuestro mayor poeta, "ese arcingel de la poesia hispanoamericana'', como lo llama Alfonso Reyes. Chac6n y Calvo ha demostrado los limits que esa influencia alcanz6 en el animo de Heredia y en su obra lirica. Basta recordar que grand nunmero de poesias dcl ultimo esttn dedicadas a Del Monte y 1a critica de Del Monte, v6anse sus cartas, era la inica que le interesaba al poeta. Nos hemos referido ya a la extraordinaria labor que reaiiz6 Del Monte en sus tertulias de Matanzas y de La Habana y a traves de su correspondencia literaria. Los j6venes literatos cubanos le dedican los mejores frutes de su ingenio y es tan visible su influjo en algunos de ellos, que cuando viene a Cuba Jacinto Salas y Quiroga, "el desordenado amigo de Larra"-un Luis Araquistain de aquellos tiempos-en Del Monte se fija y en Del Monte encuentra el centro de toda actividad intelectual contemporanea. Las ideas que animaron a Del Monte en sus primeros afios y que asoman en sus primeros escritos, su afAn por relacionarse en los circulos literarios y politicos en que sucesivamente vivi6, con todos los hispanoamericanos a quien tenia oeasion de conocer y tratar, la obra que emprendi6 en los nltimos aflos de su vida, su Biblioteca Americana, aun in6dita, su ensayo sobre la Historia de la Conquista del Perri por Prescott (1848): Lno se relacionan estrechamente en su espiritu con los mismos ideales que en 1833 le inspiran la publica-

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Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO XXXv ci6n de )imas Americanas, donde aparecen con las suyas las de Tanco, nacido en Colombia, y las de Vald6s, nacido en Cuba? j No son esos ideales los que hacen a Del Monte, en su Epistola a Elicio, proclamar a su amigo, como mayor elogio, Poeta de Am6rica? Su carta a Heredia del 26, impregnada de verdadera ansiedad por los destinos de M6jico, todos esos rasgos de su espiritu a trav6s de distintas 4pocas, Ino nos permiten presumirlo un precursor de nuestro americanismo, aun dentro de los limites que voluntariamente se impuso por la discipline de su espiritu? Su eorrespondencia eXtraordinaria demuestra Lo extenso del circulo de sus amigos. Jorge Ticknor, uno de los mejores historiadores de la literatura castellana aun en nuestros dias; Quintana, que mereci6 el sobrenombre del Tirteo espafol; el insigne critico don Alberto Lista, maestro de los romknticos espaioles; los hermanos Everett, de Boston; el colombiano Quintero; Gallardo, Martinez de la Rosa y Olozaga, politicos y literatos espaloles de gran nombradia, y Lord Clarendon, c6lebre estadista ingl6s, para no mencionar mks que las mks destacadas figuras en el panorama universal de su tiempo, son s6lo unos cuantos de sus numerosos corresponsales. ;Y de Cuba? Maestros como Varela, Escovedo y La Luz; publicistas como Saco y Betancourt Cisneros; nobles espiritus como los catalanes Gener y Badia; finos intelectos como Jose A. Echeverria y Nicols Azekrate. 1 En quin flan y a quien acuden

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INTRODUCIC6N en todo momento sino al pecho de su amigo Del Monte, que para todos tiene listo el consejo de hermano y la palabra riente que enaltece y consuela, y el gesto comprensivo y generoso del que da todo lo que tiene? Por sus condiciones espirituales, a mids de por lo variado y profundo de sus conocimientos, ha de recordarlo con pasion toda su vida el ilustre historiador y fil6logo Rafael Mg Baralt. Por las mismas razones ;;dos acad6micos de la Espanola !!, don Manuel Canate y don Francisco Cutanda, han de decir al hablar do Del Monte, anos despu6s de su muerte, la palabra tierna y la palabra justa. Por todo eso sus amigos los literatos y politicos espafoles gestionan para que su entierro no se celebre el dia senalado sino el proximo, para poder seguir el carruaje que conducia sus restos por Madrid, ciudad que tanto quiso, pero luego de llevar a enterrar el dia antes al pomposo y vacio don Juan de Mendizdbal. Y cuando la noticia de su muerte es conocida en los circulos cubanos, hasta los anexionistas de La Verdad hacen un alto en su campana y saludan al desaparecido con gesto noble y pr6cer, y desde ese momento todas las plumas son para elogiarlo y ya no aparecer en Cuba un libro en el que no se le mencione. Saco dedica a su memoria el primer tomo de sas Papeles; en todas las antologias que publiquen los jovenes se recogerd su obra lirica con reverentes manos filiales. Sus juicios y sus opiniones serAn aquilatados. Luace'. Zenea, Mendive, xxxvi

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JOSE A. FERNANDEZ DE CASTRO XXXVit reconocerin la deuda que con 61 tienen contraida. Suarez Romero, Federico Milan6s, Calcagno, L6pez Prieto, estudiarin su influencia en los sectores literarios de nuestro medio. Y, mas tarde, hablan eon encomio de su obra Bachiller y Morales, los Guiteras, L6pez Prieto, y asi en larga teoria hasta llegar a Mitjans y a Manuel de la Cruz, a Chae6n y Calvo y Max Henriquez Urena, pasando por Manuel Sanguily, 1 cuil no habri sido la utilidad preciosa de la labor de este venezolano que a Cuba dedico todos los afanes de su inteligencia, que lleg6 a merecer de Jos6 Marti la frase nnica que 1o consagra: "El mis real y until de los cubanos de su tiempo"? Jost A. FERNANDEZ DE CASTRO. El Vedado, 1 do mayo de 1929.

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ESCRITOS POLITICOS

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1 *b* *W~f

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i La Isla de Cuba en 1836 : I Decipimur specie recti, T ENEMos a la vista el diseurso que pronunei6 el honrado procurador en Cortes por la gabana don Juan Montalvo y Castillo, en la sesi6n del Estamento popular [en Espaa] (2) del 15 de enero, que no es mis que el eco fiel, aunque d6bil y apagado, de la opinion pnblica de su patria. Tambien tenemos a la vista un folleto impreso en Madrid, titulado Cuatro Palabras, en contestaci6n a este discurso, y otros artieulos firmados por PALMARIO, estos ltimos republicanos en el Noticioso-Lucero de la Habana, del 9 de marzo corriente, y el primero pr6digamente desparraluado en la (1) En el mes de abril de 1882 publicamos en la Bevista de Cuba del inolvidable doctor don Jos6 Cortina una Lista cronoldgica de libros inditos a impresos, formada en 1851 en Paris por el eximio humanista don DOMINGO DEL MONTE. En ella se decia que este opdsculo habia sido impreso en Nueva York o Madrid, por Whitaker y que era una respuesta a los folletos Cuatro palabras, en contestaci6n al breve diseurso del Excmo, senor Montalvo y Despertador Patri6ticos, dados a luz en Madrid, por don Francisco respuesta a los folletos Cuatro palabras, en contestacidn al breve diseurso del Exemo. seor Montalvo y Despertador Patridtico, dados a luz en Madrid por don Francisco Guerra Bethencourt y que habia sido escrito por el autor de dicha Lista.-(Nota de V. M. M. al reproducir este notabilisimo ensayo de Del Monte en ia Bevista Cubana, t. VIII, p. 325-343). (2) Recuerde el lector la frase de Larra Estamentos del siglo XV arreglados para el XIX...

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ESCRITOS misma ciudad, donde no se ha permitido por los censores que se reproduzea en los peri6dicos la arenga de su procurador: iniquidad increible si no se viera (1). En ambos escritos se vierten proposiciones de peligrosa transcendencia para esta isla y su metr6poli, y al favor de una elocuci6n castiza y de un estilo elegante, lastimosamente desperdiciados en rl indigno empleo de patrocinar injusticias, se presentan sofismas artificiosos, se confunden entre si especies ineonexas, y se establecen premisas de eterna verdad, para deducir luego de ellas consecuencias perversas, en que no se sabe si campea mis Jo dafado de la intenci6n, que lo menguado del discurso. Y como con tales artes, que son siempre las que usa en sus traicioneras embestidas el espiritu de partido, se podria alucinar a los incautos, y aun malear quizds la buena voluntad de los discretos estadistas de Espafa respect a Ia isla de Cuba, nos apresuramos a rebatirlos, como habaneros leaves, y a ley ivive Dios! de espafloles de vergiienza, codiciosos de volver por sus naturales fueros, heredados con la honra de sus mayores. Advi6rtase, desde luego, que no es nuestro animo salir a la palestra como campeones del senor Montalvo; 61 por si se sabra defender de las per(1) Cuando esto se escribia aun no habia aparecido en ios peri6dicos de la Habana la discusi6n referida; despu6s se public (el dia 21) con mejor acuerdo, aunque lena de notas y comentarios. Pero nunca se leg6 a imprimir la sesi6n en que el procurador Mojarrieta interpel6 al Ministerio por las facultades extraordinarias con que revisti6 al general Tae6n.-(Nota de DEL MONTE).

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DOMINGO DEL MONTE sonalidades que, con impertinente desafuero, le deseargan acerca de su capacidad y sus condecoraciones. Bastenos, en este punto, notar lo desacordado que anduvieron los disertos ret6ricos, autores de las Cuatro Palabras y de PALMARIO, al denunciar como incapaz y vano al procurador Montalvo, precisamente por haber hablado en defensa y pro de su tierra :-acci6n meritoria por la que, a pesar de haber nacido y crigdose 61 en Cuba, a la leche de la servidumbre, como todos los cubanos, di6 l mds insigne prueba del despejo de su entendimiento y de la natural entereza de su coraz6n. Calen otra vez aquellos escritores la sobrehaz de las cosas, si proceden con hidalguia, y quilateen en lo adelante los discursos parlamentarios, no a manera de repulidos y fastidiosos d6mines, sino atendiendo a la verdad y a Io until que encierren, y a la intenci6n con que se pronuncien :-que no es el Estamento aula de peinados acad4micos, sino consistorio de legisladores. Vamos, pues, a nuestro prop6sito. II Sofisma es, artificioso y maligno ademis, decir que Montalvo dijo que "la Habana era libre en la epoca de Calomarde, y esclava ahora bajo el gobierno blando y maternal de la augusta Cristina". Es sofisma, porque se pretende con malt fe dar aire de sandia paradoja al dicho exacto del procurador; y es maligno, porque se abroquela al contrineante con el nombre excelso y respetado de La S

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0 ESCRITOS Reina Gobernadora. Montalvo dijo, y aunque no Io dijerl osa e ha verdad de Jo cjue est pasando, que "li Habana comparativamente fu6 libre en iiempo del despotismo (en Espana), y esclava en tiempo dc la iiLr"tad (cn Espana)''. No dijo nuestro procurador, tn el odioso sentido que se le quiere aehacar, que era eselava la Habana ahora, bajo el gobierno blando y maternal de la augusta Cristina, como si 4d ereyera que aqui existia ese gobierno, porque hubiera dicho una falsedad, y habria coinetido entonces una contradieci6n. Porque la Habana. ni ahora, ni nunca antes, esti ni Ita estad bajo el sobiruo qua en Espana y en el mundo se conoce por gobierno de Cristina: que la esencia d4d gobierno de Cristina, y por el que ha mnerecido esta sefora las justas bendiciones del pueblo espafol, compone del Estatuto Real o Constituci 6n representative en Cortes nacionales, de -unaistema racional de rnunieipios y diputaciones de provincia. de division e independencia de los poderes del Estado. de libre discusi6n en punto a los intereses pablicos por la tribuna parlamentaria y por la imprenia. Y en fin, tie otros elementos no menos preciosos y apetecibles:-nada de esto hemos visto en Cuba. Per eso, pues, no vale tanto deer aqui Calonarde eomo esclavitud, ni Cristina como libeztad; euipa por cierto de desalumbrados :.psrfido consejeros. Asi es que, en la isla de Cuba, poir la arbiit ridad indepenadie e con que ha sido en todos tiempos gobernada por sus capitanes generales, nada significant de verdad los

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DOMINGO DEL MONTE nombres de los soberanos que han regido la naci6n, cuando se trata de calificar el mias o menos rigor de la administraci6n provincial. Cuando queremos hablar de buenas gobernaciones, no de Isabel la Cat6lica o Carlos III, slino de don Luis de las Casas y don Nicolas Mahy nos acordamos: 6stos fueron, en realidad, sujetos de excelentes partes, tan ilustres y cortesanos caballeros, como repiblicos aventajados y militares valerosos. Y, cuando por el contrario, se trata de recordar des6rdenes, demasias y adefesios administrativos, nos echamos a discurrir, no por las dinastias austriaca y borb6nica, sino por la larga lista de capataces que nos han tiranizado, desde los f6rreos adelantados y capitanes a guerra de los tiempos de laconquista, hasta los mezquinos gobernadores de 6sta y de la pasada centauria. No ser&, por Jo mismo, grande encarecimiento asegurar, que tanto suponen en Cuba en realidad de verdad las reformas de S. 1W. C. dofia Cristina de Borb6n, reina de Espana, pues que no hemos gozado aqui de ellas, como las del bill famoso de S. Al. Britanica Guillermo de Brunswick, rey de Inglaterra. Los mismos efectos causan. Luego hubiera sido una sandez del Procurador por la Habana haber dicho lo que con malignidad le hizo decir el de las Cuatro Palabras. Luego se expres6 con rigurosa exactitud l6gica cuando dijo Jo que verdaderamente dijo, como queda demostrado, y a mayor abundamiento demostraremos despues. 7

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ESCErTOS III Contusion de especies inconexas nay en suponer el de las Cuatro Palabras que el senor _Montalvo, ni ninguno de sus representados, a no ser que tuviese una raz6n muy flaca y destituida de toda buena doctrina, entendiese por 6poca de libertad en la Habana aquella a que el alude; aquella en que por la corrupci6n vergonzosa en que lleg6 a caer la corte, podia cualquier rico comprar con su dinero en la almoneda pnbilca que se abri6 en las covachuelas de Madrid, no s6lo galones, leaves de gentil hombre y grandes cruces de las 6rdenes del Estado, a que circunscribe malignamente el de las Cuatro Palabras, sino los empleos de mis alta guisa en la hacienda, en el ej6rcito, en ]a iglesia y la magistratura. Los habaneros sensatos lamentaban la desenfrenada sed de distinciones facticias de sus paisanos, hija legitima de la prostituci6n del gobierno asqueroso que los regia. Hija, si, de la prostituci6n del gobierno, pues s6lo respetaba en su insolente despotismo al que vela revestido de un colgajo, de un relumbr6n, aunque fuese comprado: de forma, que puede decirse que los ricos en la Habana, peninsulares y criollos, compraban con su dinero garantias positives, no vans distinciones. Aun hoy mismo, sin poder explicar la causa de tan complicado fen6meno, pues que ya no manda Calomarde, han sufrido el mayor desconcierto, al ver que se acaba de agraciar con la gran cruz de Carlos III, destinada por su fundador

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DOMINGO L MONTh para premio de los varones mas granados en letras o armas, a un sujeto que no cuenta con otro nombre ni con otro m6rito que con el de su reciente inesperada opulencia: la have de gentil hombre y la gloriosa insignia de Calatrava, prez historica del valor martial ms acendrado, se ha concedido ahora tambisn a otro mozo, que ni aun militar es, bastAndole por toda ejecutoria de sus personales prendas, las letras de cambio que ha girado a favor de ladino agente en Madrid (1). Igual confusion de especies inconexas se nota en querer de juro el de las Cuatro Palabras hacer ereer sofisticamente que Montalvo y su provincia consideran como 4poca de libertad, en contraposici6n a la presente, aquella en que los gobernadores de la Habana, y los demas de las otras ciudades de ia isla, ponian a barato, y traficaban villanamente con los vicios de una poblaci6n, demoralizada de prop6sito por el despotismo;-en que se permitian casas de juego prohibido por una onza de oro diaria, que paga cada mesa de monte;-y en que por plazas y calls se vejan con el nombre de ferias puestos de tafurerias piblieas a la claridad del sol, en los dias de trabajo;-en que se consentian tamafios desordenes y se patrocinaban por las autoridades de la Isla; saqueada de esta y otras mil maneras con desearo por sus gobernantes, desde el entonado capitdn general hasta el mas ruin de los capitanes de partido. Ni tampoco aquella (1) tQu6 pensaria Del Monte de muchos titulos de ]a Corona (?) que por aqui aparecieron despues? 9

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10 ESCRITOS en que la Habana era una cueva de salteadores y de bandidos, a los cuales tenian que repeler por si con sus armas los vecinos, porque la autoridad que lenia obligaci6n de protegerlos, los abaudonaba in.amernente a sus propios recursos. Ni much menos aquella en que hombres perdidos de trampas y de vicios, a titulo de magnates. podian, como Catiliaa en Roma (usando de las eruditas palabras del de las Cuatro) erigirse en protectores y caudillos dc facinerosos y de sicarios: ni, por nltimo, aquella en que existia en la Habana por cartel una mazmorra infecta. Los habitantes de la Habana, y de Cuba en general. naturales y forasteros, no podian menos de detestar semejantes des6rdenes, que convertian a la mayor de las islas de estos mares en un inculto aborrecible aduar de indios bravos. Aun hubo habaneros de coraz6n y de patriotismo que, exponiandose a inicuas persecuciones, denunciaron a la npini6n pdblica de Espana tan inaudita anarquia, apenas empez6 a laborear allA el primer destello de un regimen liberal. QuizAs entonces pasarian a los Dios de ciertos obeecados por exageraciones de partido las fieles pinturas que de nuestro estado se enviaban confidencialmente a Madrid, y luego apareeian en los Correos literarios de 1833, y en los primeros nnmeros del Universal, del Eco y de la Abcja (1i. Sin quizds, se miraron aqui por los go(1) El autor de estos articulos parece haber sido ei prupio Del Monte. Vanse las cartas que por esos dias recibiera de Olozaga, Iznaldi y Tomas Quintero. Centon Fpistolario, t. U. passiM.

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DOMINGO DEL MONTE 11 bernantes y la cafila servil de empleados y aduladores como sintomas ciertos del mas peligroso insurgentismo, que no de otra mantra se califican en estas partes por los interesados en la continuaci6n de los abusos, las reclamaciones justisimas del oprimido. Repisense, si no, los articulos editoriales de los Luceros y Diarios de la Habana de aquella 6poca, copiados en la Gaceta de Madrid, y en ellos se notarA un espiritu, envuelto en un lenguaje chabacanamente laudatorio y arrastrado. Entonces, como ahora, aquellos prostituidos y encadenados periodicos no eran mas que ecos directos del gobierno absoluto de la provincia, e instrumentos con que se pretendia defender tantas iniquidades. Hoy, por disposici6n de otro gobernante absoluto se manda y exige a esos mismos periodicos quo callen o mientan acerca de lo present, pero que se expliquen con claridad acerca de lo pasado, poniendolos en apurada contradicci6n con ellos mismos: maflana, si se apodera del mando supremo de Cuba un bozal de Angola sucedera otro tanto; y sucedera esto siempre y en todas 6pocas y pauses en que no hay libertad de imprenta y en que domine absoluta la arbitrariedad, y no la ley. Pero en medio de aquel caos, en que luchaban revueltas la estupidez, la rapacidad y la ignorancia de los capitanes generales, permanecia adormecido desde 1825 el demonio de la policia-politica;-o, cuando mas, se rebullia perezosamente, y rasguilaba a tientas y sin malicia con la torpe garra, al que por casualidad tropezaba con 61 en sus despe4-1

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ESCRITOS rezos. La vislumbre de seguridad personal respecto del gobernante que producia en los inimos de los sibditos esta rara circunstancia, era de un gran consuelo entre tan duras tribulaciones. Porque la confianza y la tranquilidad de espiritu son prendas de tan incalculable valia que, aun cuando la seguridad que entonces proporcionaba estas ventajas no era de legitimo y limpio origen, siempre, sin embargo, producia sus provechosos efectos. Tales fueron, entre otros, la franca hospitalidad que encontraron los emigrados liberales de Espafia en todo el ambito de la isla, en la misma hora en que eran alli con barbara fiereza perseguidos;-la lenidad con que, no s6lo en lo interior de las familias, sino en los parajes mis pnblicos se dejaba hablar, sin meticulosas mordazas, de materias politicas y gubernativas, cuando la metr6poli estaba hirviendo en espias y sayones;--la tolerancia que se manifestaba con la publicaci6n y circulaci6n de ideas y de principios, decididamente liberales, tanto en peri6dicos impresos en la isla, como eran la Aurora de Matanzas en la primera y segunda 6poca y la Revista Birmestre Cubana, como en otros impresos en paises extranjeros, tales como el Mensajero Semanal y el Mercurio de Nueva York, en la misma 6poca en que en Madrid no era licito escribir sino logogrifos o disertaciones muy serias sobre las estocadas a volapi6 del toreador Montes, o las escalas cromticas de la Corri-paltoni. Y lo que valia mis que todo esto se iba olvidando, a merced de esta tolerancia: la exasperaci6n que causaron en los natura12

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DOMINGO DEL MONTE les de Cuba las persecuciones politicas a que desmafadamente se dieron principio el aflo de 1822, y que no produjeron entonces otro fruto que proporcionar ascensos a los forjadores de tan odiosos procesos, y sembrar el grano funesto de la discordia entre criollos y peninsulares. Ahora bien: esta vislumbre incierta de seguridad personal, que se gozd entonces, sin duda por favor especial de la Providencia, para que no se disolviese del todo esta sociedad, ya por otra parte tan trabajada por los monstruosos casos referidos. es La que el procurador Montalvo echa de menos. Y la echa de menos, no s6lo el Procurador, sino todo hombre que viva en la isla de Cuba, y piense racionalmente por si, y no de reata y con ofuscaci6n de partido. Por esa seguridad, asi tan perecedera y transitoria, pero que al Cabo era seguridad, dijo con muchos visos de raz6n el senior Montalvo, que sic provincia habia sido litre en tiempo de esclavitud. Iv Examinemos ahora con la misma templada imparcialidad el reverso de la medalla, esto es, el caracter de la 6poca presente. Llevemos por delante la consideration (que nadie seri osado a contradecir) de que en la isla de Cuba no se han variado en un dpice, despubs de la muerte de Fernando VII, como se han variado en la Peninsula, las instituciones 'sociales, las mismas rigen hoy, 13

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ESCRITOS que regian en tiempos del senor Ricafort y del senor Vives. Es decir, que por acd, hoy, todavia tenemos el mismo sistema absurdo que en Espana se llama despotismo neto o absoluto, que es por alld .an justanente aborrecido, pues no se consentiria que lo ejerciese ni a la misma magnanima Cristina; -porque estriba s6lo tan barbaro sistema en el veleidoso albedrio del imperante, sin sujecion a leyes ni principios racionales de buen gobierno. Clave sera 6sta que nos explicari los fen6menos y aberraciones sociales que vayamos notando en la isla. Seremos, al relatarlos, simples cronistas de Io que acontece, no apasionados piniores de fantisticas malandanzas. No todas las que aquejan, y han aquejado, de mucho tiempo atras, a la isla de Cuba, las comprendi6 en el veridico alarde que de ellas hizo el autor de las Cuatro Palabras. Fuera de las que 61 registr6, pertenecientes muchas al mero ramo de policia urbana en los distintos menesteres de su incumbencia. quedan otras infinitas de mAs importancia, que derivan de causas mAs elevadas, y cuya curaci6n ataiie privativamente, no al capitan general de la isla. sino -a los secretarios del -Despacho. Algunas de ]as de mera policia, nadie ha negado que ban sido en parte remediadas por el general Tac6n. Mas el general Tac6n no ha sido poderoso, ni estaba en la naturaleza de las cosas que lo fuera, a eorregir la corrupei6n del foro, nacida del intrineado laberinto de nuestras anejas eyes y pragmiticas: ni el desarreglo de la administraci6n civil 14

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DOMINGO DEL MONTE 15 a que da ansa la acumulaci6n de tanto poder y tantas facultades en un solo hombre, ni los abusos del poder arbitrario, grave mal que pone a toda una poblacion a la merced de un soldado, y que el general Tac6n ha aumentado con sus iracundos arrebatos y sus habitos desp6ticos; ni la introducci6n clandestina y escandalosa de negros de Africa, que 61 ha protegido para oprobio de su nombre y perdici6n de la isla (1) ; ni puede serni ha sido, en fin, el general Tacon la panacea de nuestros males, como Lo pretende hacer creer, aunque 61 no 1o crea, el despercudido autor de las Cuatro Palabras, y lo pretende hacer creer, formandole coro la insana turba de publicistas empiricos que viven de embaucamientos y de engaflos, que nada odian tanto como la luz de la ciencia y la legalidad, a las que laman por zumba teorias, y que siempre ajustan sus ideas al compis de las ideas del que manda. Pero no divaguemos vamos a los hechos. -V Cita el autor de las Cuatro Palabras, como expresi6n magnifica del capitfn general don Miguel (1) Es de pnblico y notorio, y apelamos a la veracidad del mismo general Tac6n, que no desembarca en Is isla un buque negrero su cargamento de hombres-bestias sin que cobre S. E. por cads cabeza de eselavo media onza de oro. En este ano pasado de 1835 ealculan los que trafican en esta infernal grangeria, que han entrado por los puertos de esta provincia 19,000 negros, es decir que S. E. ha percibido 9,500 onzas, o sean 3.830,000 reales.-(Nota de DEL MoNTE).

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16 ESCalTOS Tac6n, Jo que dijo cuando se posesion6 de su empleo, a saber: "Para mi no conozco mats distincibn entre los hombres, cuando se trata de justicia, que la de buenos y malos". Y anade el comentador, que nunca se ha olvidado en la prietica, por el que la dijo, esta notable sentencia, por Jo cual le deberian levantar estatuas, etc. Pues en esta sentencia, que en boca de un juez de capa y espada cede en mayor honra de su voluntad que de su entendimiento, se palpa uno de los inconvenientes mss tremendos de La arbitrariedad eon que se halla revestido. De la voluntad de un juez lego dependen en Cuba las decisions de la justicia, y por sana, por recta que sea esta voluntad, ya se dejan percibir los atentados, las injusticias, a que sera arrastrada, sin la antorcha de la ciencia del Derecho, sin la ayuda de los trimites judiciales, sin el poderoso freno de la responsabilidad, que contiene y pone a raya las demasias del juez letrado. No se diga que S. E. consulta a sus asesores titulares y a su auditor, porque esto secede en las causas civiles o criminales, insignificantes y obscuras y que no le Ilaman la atenei6n; para encarcelar, para desterrar, Para deportar a los que 61, por instigaciones de sus amigos, califica de malos, ni se les forma proceso, ni se oye a los pacientes, ni se consulta a los asesores; cuando mfs, se escueha al auditor de guerra, avieso letrado, que nunca opina sino Jo que ya tiene de antemano decidido el consultant. Dicese que esto Jo puede hacer hoy S. E,. porque

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-7" DOMINGO DEL MONTE 17 para tanto lo faculta una iey de Indias: Io mismo valiera hoy en Espafia, para disculpar una atrocidad gubernativa, decir que se cometi6 en virtud de una ley del g6tico Fuero Viejo de Castilla. I Con que medios, pues, positives, de aquellos que ha consagrado la ley matematica de las probabilidades, aplicada a la Jurisprudeneia, cuenta entonces el general Tac6n, para poder distinguir por si, como 61 quiere, cuando se Irate de justicia, al bueno del malo? Enemigo S. E., por hAbito y educaci6n, como todo jefe militar, de las formulas santas de substauciaeion forense, preseindiendo de ellas, no le queda is recurso para averiguar la verdad, que apelar, como lo hace, a informed secretos, abriendo ]a puerta por precision a camarillas, a espionajes; a dar oidos a simpatias y antipatias privadas, que siempre responden al son de particulares intereses. Los que conocen la naturaleza del hombre, y ban estudiado los efeetos de la arbitrariedad por principios, y los han palpado en Espaia, sabrAn deducir con exactitud las consecuencias de este manejo en Cuba (1). De este manejo se origina la inseguridad, la alarma general en que viven hoy todos los habitantes (1) No necesitamos amontonar aqui hechos y ejempiares quo comprueben nuestro aserto. Basta que nadie, ni el Ministerio, niegue quo el capitan general don Miguel Tac6n esti revestido de facultades omnimodas: admitido una vez este solo echo, por fuerza se ban de admitir las consecuencias de 61, pues en political y legislaci6n es un teorema la arbitrariedad, del cual no se deducen nunca otros corolarios que los males que en globo vamos presentanao.-(Nota de DEL MONTE).

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18 ESCEITOS mis honrados de la Habana, hasta los de mis ajustada y ejemplar conducta. Exceptianse de padecer esta congoja aquellos pocos que, unidos por intereses o por estrecha amistad o parentesco con S. E., o alguno de su camarilla, cuentan con tan poderosa fianza para vivir tranquilos. Los demas vecinos no temen ahora, por cierto, el pufial del facineroso; pero si una orden de prisi6n facilmente conseguida del gobierno o de cualquier corchete, por un enemigo astuto; no el andar a obscuras por l6bregas y escabrosas callejuelas, sino el it por un suave pavimiento, caminando en la alta noche, para un destierro, gracias a la ira de un magnate, dispuestisimo a ser impresionado contra un desconocido por el primero que lo previene; no temen que un hijo, inexperto mancebo, pierda su patrimonio en una zahurda de jugadores, sino que lo arranquen del seno paterno, y lo deporten para siempre a tierras lejanas, por haber dado una simple noticia entre infames espias, o soltado algin dicho indisereto, hijo tal vez de su generosa mocedad, no avezada todavia a guardarle fueros a la injusticia. La arbitrariedad, por otra parte, no sirve para nada, y mucho menos sirve la del general Tacon, ni aun para escarmentar malvados. Como en la aplicaci6n de sus castigos no es guiado por ninguna luz de ley ni de raz6n, sino por mero antojo o antipatia contra el indiciado, he aqui que, cuando sucede que condena a un verdadero delincuente, sin previa formaci6n de causa, no recibe esta pena,

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DOMINGO DEL MONTE 19 asi arbitrariamente aplicada, la sanci6n general del publico, ni menos serviri de escarmiento a otros malvados. Y esto nace de que cada vecino de la .poblaci6n, aunque sea un santo, reflexiona que el dia menos pensado haran con 6l lo que hicieron con el otro, y como a aquel, lo privaran de defensa en juicio, y su suerte ser semejante a la del malo, y su reputaci6n quedari tan mancillada como la del perverso ;-porque el despotismo, con su funesto -nivel, a todos los empareja. j Y quien nos asegura que, andando el tiempo, y viviendo una 6poca de legalidad y orden, en que se levanten tantos destierros por haber sido torpemente decretados, no se aparezean, revueltos entre los sentenciados inocen-tes, hombres malevolos, con aire de triunfantes mArtires y de victims de la tirania, que si hubieran sido juzgados y sentenciados legalmente, no nos ofrecerian el escAndalo de verlos otra vez entre nosotros? Volvamos la vista, empero, a las Cuatro Palabras, y veamos to que dice el autor de ellas en muy pomposas frases .y en periodos muy rotundos, con respecto a la nueva carcel que se esti edificando en la Habana. Despues de volver a confundir a sabiendas el reinado de Isabel II y de su augusta Madre con el gobierno absoluto del general Tac6n. .se explica de bulto y sin conocimiento de causa, en estos ampulosos terminos: "Un monumento grandioso, digno de un pueblo culto y cristiano, levanta la humanidad a la justicia; y Tac6n (prosigue), ese tirano de allende los mares, a quien con

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20 ESCRITOS emcpujes vinlentos v ridiculos de locuacidad y sin svBmbra de vrdad, se quiere pintar en Cuba, como ccl1 elocuencia y con verdad pintaba Cicer6n a Verres en Sicilia, es el Howard que acomete empresa tan filantrpiea".-Si en esos declamadores violentos y locuaces, a que se contrae el escritor, fu6 ridieula la idea de comparar al bueno de nuestro Jofe con el ladr6n del proconsul romano, no menos peregrina nos ha parecido esta otra idea de parangonarlo con el suave, con el caritativo, con el filosofo Howard. Lo quo ms nos admira es VeCT; qI ll 1o creyera a tldo el estojco autor de las u Palabras facer semejantes paralelos no Ionemijedo, lii cegado por ei amor, sinO ex : i.< ser .iiit, valindonos de la en6rgica expre.idn dle Tacito. V-ase !o que ha hecho este Howard militar. En una de lis cuadras o b6vedas del fortisimo Castillo de la Cab'fia, que esta frontero a esta ciudad, a la otra margen de la bahia, ha mandado encerrar en monton a mds de 800 presos. De ellos los hay sentenciados ya; de ellos con causas pendientes, otros Iieros indiciados, v muchos solamente detenidos: grandes criminales, sospeehosos e inocentes, con rills y esposas, todos considerados como presioinio y todos en confusa mezela, como queria tenevus howard. Pero lo inks atroz es que se ignora por que estan alli mas de La cuarta parte de eplos, sin que haya escribanos, ni jueces, ni fiscales, ni 111ie que sepa el motivo de tales prisiones. Estas no son groseras ealumnias, ni vocingleras char-

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DOMINGO DEL MONTE 21 las: en las visitas de circel, que al cerrarse el punto de esta semana santa se celebraron, choc6 tanto al brigadier Velasco, presidente de aquel acto por comisi6n de S. E., el oir tan repetidamente a los escribanos, al presentarse muchos presos, que se ignoraba su causa, que mand6 se fuesen apuntando, y, como hemos dicho, result que estaban en este caso mis de la cuarta parte del total de los presos que pasaron visita. La causa de ete inaudito desorden es el abuso autorizado por S. E. ( tanto le suponen a 61 los hombres!), de que cada comisario de barrio, cada capitin de partido, cada mequetrefe de palacio, se encuentra revestido por dl de mero y mixto imperio; los cuales, por minima naderia, y las mis veces por despuntar algnn ruin pique u otra villana pasi6n, zampan en la Cabana a troche moche al que se les antoja, sin dar despu6s parte a la autoridad judicial, ni formarles el correspondiente proceso. 1 Esta es la seguridad que gozamos! Alli se estan despu6s estos infelices meses y afos, partiendo pedernales y sacando cantos de los arrecifes de la costa para el empedrado, al resistero del sol de los tr6picos, idurisimo castigo! aguantando latigazos del c6mitre, y sufriendo todos los malos tratos y las infamias de una galera, que no otra cosa es esta caverna en que los tiene encerrados desapiadadamente el Howard de los Reales Ej6rcitos. No menos digno de un Howard fu6 el rasgo siguiente, que de paso servir tambi6n para comprobar el contraste que forma el gobierno racional

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22 ESCRITOS y legal de la dueice Cristina con el de hierro del general Tac6n. Fee el caso que lleg6 a manos de los presos de la Cabala nn ejemplar del Diario oficial de la Habana, en qae se habia' insertado el Reglamento Provisional de Tribunales, en que la reina gobernadora previene, entre otras cosas, que ningnin encarcelado permanezca en la cArcel, sin tomarle su declaraeon instructiva a las 24 horas; que se les rate con caridad y blandura; que a ninguno que no esma sentenciado se le aplique pena de ninguna clase; en fin, leyeron todo lo contrario de lo que con ellos se hacia. Los incautos creyeron que aque; papel era una realidad en esta tierra; y com habia muchos entre ellos labradores del campo y desvalidos y obscuros menestrales, que a los seis meses y al aiio de prision todavia ignoraban por qut eausa se les habia privado de su libertad, y otros que preferian el presidio de Ceuta, o la muerte misma, a la mazmorra en que estaban. cuando los capataces fueron por la manana a sacarlos para ceonducirlos a sus diarias faenas, se negaron a salir, apoyados en la Real orden, e hicieron presente lo que S. M. en favor de ellos prevenia. Apenas supo esta ocurrencia el energico general Taeon se encendi6 en la mis anti-filantr6pica ira, y dispuso que al punto un jefe militar, bajo su responsabilidad, hiciese salir de sus antros a aquellas bestias, a cualquiera costa. Entr6 una compania de soldados, y a cuchilladas y a sablazos los sacaron a trabajar : a azotes mataron algunos. iStinctus amabitur idem?

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DOMINGO DEL MONTE Esta es la esclavitud cubana, contemporAnea de la libertad peninsular, a que aludi6 el procurador Montalvo en su discurso, y esto es la verdad de Lo que pasa. En vano se empefiaran en obscurecerla con sus argumentaciones sutiles y sus alambicados floreos, todos los sofistas y todos los ret6ricos del mundo. vI Nos dirigimos a la parte sana e impartial de nuestra naci6n; a los hombres juiciosos y sensatos, a los patriotas ilustrados, y no a la turba multa de los que en tiranizar a Cuba encuentran su conveniencia, o screen con torcida politica encontrar la conveniencia de madre patria. Cuba tiene mil elementos naturales que espontineamente, y sin necesidad de la action de instituciones gubernativas, antes a pesar de la acci6n de esos gobiernos desorganizadores, que tan bien ha pintado el autor de las Cuatro Palabras, y a que ha estado hasta ahora sujeta la isla, la hacen producir con abundancia riquezas envidiables. Su posici6n geografica, su fertilisimo terreno, sus abrigados e innumerables puertos, su blando climax, todo esto ha contribuido a que, apenas se abri6 ella inisma las puertas del comercio libre contra el torrente de los mercaderes gaditanos, contra la voluntad de la metr6poli, y hasta contra la opinion de los hom23

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ESCRITOS br: s mdas ihirados de Espana (1), cuando empe1t n turanmente a crecer, a medrar y robustecerse. Pero ereea centre tantas trabas y cadenas adminitrati a como crecd, a pesar de su calabozo _iidad en que Lo sumergieron desde que nacc el cdlebre Gaspar Hauser. -Quinn pueque esta isla seria si, mAs adelantaCas en la motr6poli las ideas econ6micas y poli_ens. Iuv ra planteado aqui un sistema liberal (m0 C: qle hoy gobierna el Canadd? Esto seria edir demasado: ni los tiempos en que se conquis6 e t? i=oa por nuestros padres, ni los posteriores z1 descenbrimiento del Nuevo -Mundo, fueron los ie fwaorablos para la libertad de la patria. Es,. ~7z9da Espana por cl poder politico y religioso r. 6 rc que ha visto el mundo, mal podria so' rrer a una posesi6n lejana con dones que no al?n ba para si. n:ro de todo lo dicho se deduce que la isla de Cuba ludo y puede ser rica, sin ser libre, sin ser 4eli Y esto se comprueba tambi4n con el ejennles c otros pueblos, entre ellos la republican de xencc. Venecia, en el siglo xv, fu6 el estado mAs pLebnto de Europa, y aun del mundo, pues rene 1i Historia Eoondmica de esta isla, por in historic del comercio libre, desde las p?1 -y U ,:es, hasta la 143. V6ase tambien la Hi de ha Revolucidn de Espaiw, por el P ru TOKENO, t. IV, p. 399. En esta obra se > .ignor, animadversion con que era mirado en c l. IIl. el senor don Pablo Valiente, por haber sia nio intendente de la Habana, el comercio (n !':tranieros, a casa de las escaseecs del erarie.A(.~ rIEl MONTEE. ?4

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DOMINGO DEL MONTE presentaba en aquella 6poca, por su poderio y ]a extensi6n de sus relaciones diplomaticas y de su floreciente comercio, el mismo papel que hoy hace Inglaterra. Pero el pueblo veneciano no podia ser feliz, porque no era libre, y no era libre, porque estaba sujeto a un gobierno oligArquico desp6tico, que transformaba en espias reciprocos a los ciudadanos, los sujetaba a tribunales secretos, y senbraba la inmoralidad mas desvergonzada en todas Tas clases del vecindario. d Qu6 han ganado, pues, los espanoles habitantes en Cuba con que se haya aumentado la poblaci6n de la isla, no por haberse reproducido naturalmente, ni por la inmigraci6n de otros espanoles o extranjeros de Europa, sino por la introducci6n clandestine de millares de negros de Africa? Hoy se calcula que hay en el territorio de Cuba un mi116n de aimas; pero de 6stas, 600,000 son hombres esclavos, enemigos justamente acerrimos de los 400,000 restantes.Qu6 hacen tampoco los espanoles habitantes en Cuba, con que el movimiento mercantil o el importe anual de sus introducciones y exportaciones paseo de 33 millones de pesos fuertes, si de 6stos tienen quo desembolsar en contribuciones indirectas mas de la mitad de este total? (1) (1) Contribuciones indireetas de la isla de Cuba; A la Real Loteria........ $ 1.000,0001 Rental decimal ............ 416,000 I vease la Historia Rental obvencional ....... 250,000 de SAcA. Propios y arbitrios ...... 100,000 Correos ................. 300,000 Aduanas maritimas y te( V6ase la Bala na rrestres ................9.000,000 4 Mercantil, J8"4. 25

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ESCRITOS Qu6 hacen ellos con que, a costa de su sangre, se dediquen, como tiene obligacion de hacerlo todo gobierno que absorbe la substancia popular, acueductos que cuestan un mill6n de pesos, pudi6ndose haber heeho con la mitad menos; que se levanten careeles fornidas, no a lo Howard, sino como se le ha antojado a un hombre lego en tales materias, y con el precio de la libertad de los negros emancipados; que se compongan calles y se hagan paseos, convirtiendo en presidiarios a los presos detenidos: que se construyan nuevos mercados a fuerza de monopolios y contratas torpes y no del siglo; y hasta que se convierta la capital de la isla-como convirti6 Meheret-Ali al Cairo en uu jardin amenisimo ;-si todo esto se hace para tin pueblo que. aunque es espanol, deseendiente de espanioles, y espanol en costumbres, religion y naturaleza, no goza, como sus hermanos de la Peninsula, de garantias individuales; no se le ha considerado capaz de ser representado en Madrid por sus legitimos procuradores, sino que por fuerza ha de serlo, de hecho, por su capitan general -que aunque nunca ha habido en su seno el mAs remoto amrago de rebeli6n ni de infidelidad, pues De nape sellado...... .... 240,000 | SAGRA. Calculando cada pliego actuado a TO pesos, segin los tasadores de costas.. 4.800,000'1 Calculado por un En regalos, cohechos y tram} comerciante eapas forerses ........... 1.000,000 J talfn. $17.106,000 ,Yotn -e DEL MONTE). 26

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DOMINGO DEL MONTE 27 sus mas encarnizados enemigos Io citan como modelo de cordura, como mansion perdurable de la paz y de la concordia, se le esquivan, con innoble cicateria, las instituciones mismas que en la' Peninsula se consideran como el talisman que ha de curar todos sus achaques morales y politicos; se -e priva, por no alborotarlo, de ayuntamientos electivos, de diputaciones provinciales, de separaci6n de poderes; y por ultimo, se amenaza a sus procuradores, se les hace callar, y que ahoguen sus reclamaciones tales (dicen con inconcebible ceguedad), causaron la p6rdida de las Americas: perdida nnicamente ocasionada por este sistema que se quiere seguir hoy en Cuba, y por cerrar los oidos a reclamaciones no menos justas que las nuestras. He aqui la verdadera situaci6n de la isla de Cuba, tal cua' se presenta al desapasionado observador que, sin espiritu de partido, ni con prevenciones ni odios personales, la examine a la luz de los mas sanos principios de las ciencias politicas. Todo lo que en contrario digan los periodicos de la Habana tendri su verdadero valor, cuando se considere que aqui no hay libertad, ni tolerancia, ni disimulo de imprenta, ni libertad political, y por Io tanto no se deben considerar sino como ecos e instrumentos del gobierno, que nadie puede ni es osado a impugnar pues para conseguir algnn respiro al pensamiento en tanta opresi6n es preciso ir mendigando desde aca, como le sucede a este papel, el amparo de la prensa madrileia. Lo mismo decimos de las huecas representaciones en favor 3-1

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ESCRITOS del despotismo, suscritas por una multitud de firmas, pues las tales firmas se arrancan con pupal al pecho de los vecinos que estin encerrados en sus casas, y que por no comprometerse y desagradar al Jefe omnimodo no se atreven a negarlas. Un partido es el que habla por las referidas representaciones, y el que prodiga a las autoridades, sean cuales fueren, como sucedia en Espafia en tiempos ominosos, los mas villanos ecomios. Ha habido hombre en estos dias proximos a la salida del correo, que, a consecuencia del alboroto que se ha levantado aqui con el general Tac6n en virtud de aquella representaci6n ap6crifa contra I, publicada en la Ab6>a por sus imparciales, lleg6 a llamarlo su idolo adorado; y en otra plegaria de las que han salido en el Diario del 31 de marzo se Ileg6 a aventurar la proposici6n de que mias dafio han hecho a la causa del trono los que han calumniado a S. E., que los ruisraos facciosos, soldados del Protendiente; 1a tanto llega el exagerado entusiasmo de estos aduladores! Al partir para la peninsula el general Vives, cuya 6poca de gobierno coinite con la que ahora se pinta con tan feos colores, se form nada menos que un libro en foio por a, uerdo de todas las dig-nas corporaciones de esta ciudad, en que poco falt6 para que lo canonizasen. Ni al general Ricafort le falt6 su apoteosis, pues cuando se sonrugia que iba a ser removido de esta gobernaci6n, pidi6 el cabildo de la Habana a S. M. que lo dejase aqui de gobernador perpetuo... Tales 28

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DOMINGO $EL MONTE son las bajezas que inspira el despotismo: tal es la servidumbre politica. vii En conclusion: concedamos desde luego que, merced a una policia urbana regular, no se roba en la capital ni de dia ni de noche; que no se permiten casas de juegos prohibidos; que se ha compuesto la circel, en lo cual hay mucho que decir: que las calles se han macadamizado, aunque sea de mogoll6n, y sirviendo solo para la gente de carruaje, pues cuando llueve son tan malas como las antiguas; que se ha echo un paseo magnifico a dos millas de la ciudad, echando a perder el que estaba a sus puertas; que el alumbrado se ha mejorado un poco... Son estas mejoras, estrictamente de policia urbana y de ornato, los nnicos, los esenciales elementos de fidelidad para un pueblo civilizado que siente otras necesidades? 60 se nos querr6 hacer creer que por haber vivido por espacio de tiempo inmemorial entre tahures, rufianes, lobregueces, cieno y tirania, hemos perdido por prescripci6n el derecho de aspirar a todos los bienes sociales a que nos llama el espiritu del siglo? Qui6n no se hubiera indignado o reido, si acabado de morir el Rey, los capitanes generates de todas las provincias de Espana hubieran tratado de ahogar el ansia por reformas, que pedian a grito herido todas las capitales, dieiandole: ";qu6 mis quer6is? 6-a qu6 esperais?

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SCBrTOS e os faltan calles empedradas, paseos amenisimos, edificios suntuosos, policia de primer orden? gno os basta esto para vuestra completa felicidad?" No, de ninguna manera. Ventajas son esas sin duda inapreciables, pero no las nnicas que constituyen la dicha del hombre. Madrid, Barcelona, Cddiz y Sevilla y todas esas mismas ciudades, que gozaban en grado mfs alto que la Habana de aquellas materiales bendiciones, clamaron justamente por reformas en la constituci6n del estado, por reformas en su administration civil y econ6mica, por reformas en el sistema judicial, por reformas, en fin, en todas y cada una de las partes que constituyen la grande y complicada miquina social. La Habana tambi6n, la isla de Cuba pide angustiada a su metropoli esas mismas reformas, y con mayores motivos. Porque a tan inmensa distancia del trono y de las cortes, fuentes de toda justicia, se relaja el respeto y la responsabilidad de los empleados superiores, y crecen en insolencia y arbitrariedad segnn los grados de latitud que los separan de Espana. Y si Espana sufri6 tanto del despotismo, consideren cuanto no habra sufrido y estarA sufriendo esta malhadada coloniamalhadada, como Io son las beldades peregrinas, como lo es Italia, por lo mismo que es hermosaque la galantea la fortuna, y que el mundo entero envidia su posesi6n. Habana, marzo de 1836, so

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II Cartas Politicas (Primers 6poca:1836-1838) A SALUsTIANO DE OL6ZAGA Diputado a Cortes Madrid. 5 de marzo de 1836. Fu6 tal el apuro con que te escribi el correo pasado, que no pude enviarte, como te anunci6 el Dr. Valle, el Cbdigo Penal de la Luisiana, formado por el edlebre jurisconsulto americano Eduardo Livingstone. Tl, sin duda, tendras noticia ya de obra tan acabada, la cual, a juicio de los sabedores de la materia, es una de las mis perfectas en su linea. Considerando nosotros aca que su lectura podria contribuir grandemente al mejor y mas cumplido acierto de los codificadores de Espafna, entre los cuales tengo entendido que andas tn, no hemos titubeado en proporcionairtela, para que de ella y de los luminosos informed que preceden a cada secci6n, saques con habil criterio toda la ventaja que puedas en pro de tu

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EsCRITOs patria, y en bien de la misma ciencia, cuyos principios se afirman mts en cada feliz aplicaci6n que de ellos se hace. Te recomiendo sobre todo la part de substanciaei6n, en que, como sabes muy bien, consiste la mayor o menor garantia de la seguridad personal en toda clase de gobiernos; o mis bien dicho, en To que sa diferencian real y positivamente los gobiernos racionales de los absolutos, pudiendo servir de barometro a los politicos estas eyes en el modo de proceder, para distinguir sin engafo la verdadera esencia de cualquier sistema social. Porque a las veces suele el aparato ostentoso de las formulas externas enganar a someros observadores: deslimbrase con el bullicio popular de un dia de eleeciones, con las brillantes arengas de una tribuna representativa, con las acaloradas juntas de una municipalidad plebeya, y calificase de libre y feliz el pueblo que tales ventajas obtiene, y to confunden con Inglaterra y los Estados Unidos, donde se ve tambi6n todo aquello. Empei'o, las obscuras vietimas de un proceso civil o criminal, forjado manosamente por una autoridad atrevida, y en virtud y por culpa de malas eyes de substaneisei6n; desmienten con voz energica y penetrante tan halagilefia ilusi6n, y denuncian que semejante pueblo no es feliz, porque no goza realmente de libertad, ni de seguridad, ni de nada, pues estos bienes s6lo existen en las bocas de sus ret6ricos tribunos. Ejemplos: Palafox en Madrid, y Saco 32

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DOMINGO DEL MONTh 8 en la Habana (1). En semejante pals hasta el mas menguado corchete es un formidable enemigo. Por eso, para mi, la seguridad personal es la mayor de las bendiciones sociales, y en la cual veo que se encierran como en breve cifra todas las demds, porque estar yo seguro es estar libre de los atropellamientos brutales del poder, y de las acechanzas del ladr6n y del asesino; y alli donde me afiancen la absoluta seguridad de mi persona y de mis bienes, no temere yo por cierto el desvanecido orgullo de la aristocracia mIs perra, antes en mi seguro asilo me servirA de inocente recreaci6n el contemplar sus desvartos y el reirme de ellos. No s6 si este prurito mio en favor de la seguridad personal consiste en vivir yo en tierra donde no se conoce, por depender todos los habitantes de ella de la voluntad arbitraria y absoluta de un hombre, como antes os sucedia a vosotros en Madrid, y ahora a los turcos en Turquia; pero aun esta circunstancia me habilita para estimar en todo su alto valor joya de tan raro m6rito y que tan escasa anda por acA. Y ya que cat en la falta de personalizar mis reflexiones sobre legislaci6n, me aprovechar4 de esta oportunidad para volver a recordarte el cua(1) Alude Del Monte al destierro del escritor cubano Jos4 Antonio Saco, ejecutado por orden verbal del capitin general de la Isla de Cuba Miguel Tac6n y primer acto de la serie de arbitrariedades y erimenes politicos realizados por este gobernante en el periodo de su administraci6n. 88

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34 ESCMRTOS dro que presenta mi oprimida patria (1), aunque ahora te pongo mis lamentaciones en papel aparte, para que, o las imprimas en algn peri6dico de 6sa, o hagas de ellas el use que mejor te cuadre, con tal que con tu favorable influjo logren ser eseuchadas y atendidas por quien pueda remediarlas, y con tal tambi6n que por ellos no avenga algun mal caso al cronista. Tn habras notado por el contexto de mi carta anterior y por el de 6sta y mi papel adjunto, que todavia, a pesar de los aios que han transcurrido desde que no nos tratamos, te pongo con los mismos sentimientos honrados y patri6ticos que te animaban el ano 1828, y con las mismas ideas acerca de la libertad y de la ilustraci6n de los pueblos en general. Por lo tanto, no extranaris que desde luego te tenga yo por amigo ardiente de las reformas sociales en toda la naci6n, sin exceptuar con mezquino egoismo y torpe politica a esta region y parte integrante de la Monarquia; politica torcida que es y ha sido siempre achaque, como to lo decia yo de palabra, de las autoridades absolutas de Am6rica, y de los hombres, por otra parte, de merito de la Peninsula, pero que inconsecuentes en la dedueci6n de sus principios morales, politicos y econ6(1) N6tese que Del Monte, quien por razones suficientes-estudiadas ya en ]a introduccien de estos Escritos-extrema la nota en sus trabajos impresos de espanoismo, en privado no puede resistirse y a un amigo tan Intimo como 016zaga, le hace recalear la diferencia. En el primer pirrafo de esta misma carta le habla de tu patria (la de Ol6zaga) ; ahora quiere contarle los horrores que aqui estan experimentando y le dice: mi oprimida patria.

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DOMINGO DEL MONTE 35 micos, no han sabido o no han querido conocer paladinamente la naturaleza de las sociedades. Por 1o cual y por querer regir con mano incierta y con justa balanza a los pueblos americanos, no han logrado otra cosa que exasperarlos con la injusticia, y madurar bhrbaramente a golpes el fruto todavia de la emancipaci6n y de la independencia. A DON ANDRES DE ARANGO Diputado a Cortes Madrid. Habana, 20 de abril de 1836. Mi querido paisano: por la de Vd. de 26 de febrero, veo que eso va de mala vuelta. Ya a esta hora se sabrA si han salido gorros, o monteras, como Vd. los llama, los nuevos diputados. A bien que esta dichosa insula no necesita, como la Barataria, de mas diputado ni de mas calabaza que su omnipotente, omniscio Gobernador. Si por mi fuera, pondria debajo del mismo regimen arbitrariamente conservador de que gozamos, los bienaventurados habitantes de Cuba, a todas las provineias de Espana, principalmente a Madrid. Con eso no extraiarian los sesudos hidalgos de Castilla, ni Los comedidos plebeyos de Andalucia, ni los santos abades de Galicia, ni ninguno de la numerosa clientela enmascarada y sin mascara del Pretendiente, el gobierno paternal y moderador de don Carlos, por que tanto suspiran; con eso los violetas

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3 SCRITOS republicos de la Corte, henchidos de una indigesta political de poliautea, pero vacios de sana y substanciosa doctrina, aprenderian a detestar la ley del embudo por el cual perdieron la otra vez nada menos que un mundo; aprenderian esos menguados Joves de testa tenaz y alma de cantaro, a mandarnos otra cosa que zoquetes o culebrones, y sobre todo aprenderian a rebencazos a tener colonias y a manejarlas racionalmete... 1Dios los alumbre Respecto de lo que Vd. me dice de la asesoria de Matanzas, s6lo contestar6 que de ninguna manera me conviene, tanto porque el sujeto que hoy la sirve interinamente es amigo mio y seria una ruindad el barajarsela, cuando s6 que dl la pretende, como porque ya mudado a esta capital y renovadas mis antiguas relaciones, costumbres, habitos y amistades, me seria muy duro volver a enterrarme en via en aquel retraido apartamento del mundo y sus vanidades, a que soy, por mal de mis culpas, muy aficionado. AdemAs que, hablando en plata, mi querido paisano, cualquier juez, magistrado, oidor, fiscal, en fin cualquier hombre de ley, empleado para hacer cumplir la leiy, que ha observado la ley. que trata de practicarla y que la considera como una divinidad, hace muy triste y comprometido papel, ejerciendo su oficio en una sociedad que esti declarada en estado de sitio, y en donde no hay ley que observar, porque la Tnica ley es la voluntad absoluta: y arbitraria de un hombre. Asi, pues, yo, agrade36

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DOMINGO DEL MONTE 0 ci6ndole a Vd. con toda mi alma sus buenos deseos y oficios por colocarme, le suplico que mientras este sistema sin ley, o que prescinde de ella, dure en esta Isla, suspenda sus amistosos pagos y empefos en mi favor; que no naci para ser instrumento pasivo de la opresibn de mi patria, ni para vender mi entereza a ningnn g6nero de servidumbre.-Suyo afmo. A DON SALUSTIANO DE OLZAGA Habana, 26 de abril de 1836. Aunque habia formado el prop6sito de no volverte a escribir hasta no saber positivamente el modo con que habias recibido mis anteriores cartas sobre las cosas pnblicas de esta Isla, mueveme a no esperar el desengafo quizas de mis ilusiones -y de las esperanzas que en ti y en tu ardiente e ilustrado patriotismo e ideas francamente liberales he puesto, por serme imposible sujetar el impetu que me domina. Este impetu me lo causa el ver c6mo este bendito soldado que nos rige, lego en materias politieas y civiles, y de entendimiento escaso y arrevesado, va por sus pasos meti6ndose, y meti6ndonos, en un despenadero, que si ustedes ally no lo remedian, nos llevara a todos el diablo. HabriAs de saber, mi querido Salustio, que es un error de marca la idea que tienen los mis encopetados repnblicos de Espana, entre ellos el castizo Conde de Toreno, el Sr. Ferrer, el Sr. Guerra

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38 EsCRITOS Bethencourt, etc., de que los espafoles de Cuba no deben gozar de los beneficios de la civilizaci6n de que tratan de gozar, y que en parte gozan ya los esplanoles de la Peninsula. Achacan con maligna y torpe deduccion a las Cortes Constituyentes de Cadiz la pardida de las Americas, porque concedieron derechos politicos a las provincial ultramarinas, sin acordarse de la retreeheria con que anduvieron las susodichas Cortes en la concesi6n a pijotadas de los tales derechos, lo cual fu6 origen del disgusto, al principio, y de ]a insurrection al cabo de las Indias espaiolas. De nada ha servido a esos viejos estadistas este escarmiento en cabeza propia, y semejantes a ciertos enfermos brutalmente esc6pticos, que, despues de rebajar a la mitad ct nnmero de las sanguijuelas que les receta el medico, si se agrava el mal. no achaean la gravedad a la rebaja, sino a ]a aplieaci6n del remedio; asi aquellos, persualidos que Jo que se concedi6 entonces a his Colonias fu6 demasiado, quieren recetar a esta Isla menos proporcion de libertad... ninguna libertad... hasta que exasperada eon la injusticia, como se exasperaron M6jieo y Colombia, rompa, aunque sea suicidAndose, la coyunda con que la quiere sujetar la Metropoli. Lo que importa, dicen alli zegries y abencerrajes, es que venga dinero de Cuba para los apuros de Fernando y los apuros de Isabel, con tal que venga dinero, aunque se alcance a la usanza del salvaje que corta el drbol para coger la fruta. Ya td ves que semejante politica no hace mucho honor a

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DOMINGO DEL MONTE 39 Espana lii a sus estadistas. De muy distinta manera se conduce con sus colonias Inglaterra. A cada una de ellas la rige con su codigo particular, formado par legislaturas populares en el seno de la misma colonia; en todas goza el ingles de libertad politica y religiosa, de imprenta libre, de derechos y exenciones de hombre rational: en la India, en el Canada, en Jamaica y hasta en la Antigua, que es un islote insignificante, y Sierra Leona, que es una colonia de negros libres, tienen asambleas populares, jurados etc. Si eaceptnas las provincias que hoy forman los Estados Unidos, ninguna otra colonia inglesa se ha insurreccionado contra su metr6poli, observandose el sistema mas liberal de gobernaci6n, pues si es cierto que no mandan diputados al Parlamento national, es parque no los necesitan, pues en sus cuerpos coloniales legislativos, presididos por el capitan general en nombre y representaci6n del rey, tienen de sobra para discutir todos los intereses locales. ; A qu6 se sublevarian en pos de una independencia infructuosai Pero Ia isla de Cuba esti en igual caso ? El capitan general acaba de cometer la mayor de las atrocidades politicas. Sabiendo que el Ayuntamiento y sus adjuntos iban a reelegir a Montalxo, ha alarmado a la poblaci6n, sembrando en ella mil calumnias contra los concejales, diciendo que habian tirado una linea divisoria entre peninsulares y criollos, porque no eligieron para adjunto it naturales de Espana, como si todos no fu6ramos

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40 ESCRITOs espafioles, y como si los electors tuviesen obligaci6n de consultar el gusto de nadie para elegir. Viendo que no podia amedrentar al Ayuntamiento, ni ganar lealmente la elecci6n, se ha valido de las mis torpes y tirnicas medidas para conseguir su objeto: ha oido reclamaciones y tachas, que s61o la Junta electoral debia decidir; ha disuelto 6sta misma Junta despu6s de estar reunida; ha propuesto nominalmente las personas mis pudientes de su parcialidad que deben ser elegidas para adjunto de los regidores; ha excluido con la misma brutal arbitrariedad a otros, con frivolos pretextos, mezeldndose 61, dependiente del poder ejecutivo, en los actos y resoluciones de una corporaci6n popular: ha pisoteado, en fin, en todos sus articulos mas esenciales la ley de elecciones, y ultrajado insolentemente a todos los vecinos de esta ciudad. Ahora formard su mamotreto, lo elevard al Ministerio, y el iMinisterio a todo dir& am6n, y le dard las gracias porque "nos ha salvado de una crisis espantosa y ha restablecido con su vigorosa energia el orden y la tranquilidad de la Isla", el orden y la tranquilidad que 61 s6lo ha intentado interrumpir, aconsejado de ruines, que lo han conx-ertido en instrumento de odios privados. Y todo enderezado i a qu6? A que no salga reelecto Montalvo, enemigo personal del intendente y del capitan general, y elegir en su lugar ta quien? a Martinez de la Rosa. MAs valiera decirnos claro, como lo hace Guerra Bethencourt en un folleto titulado Despertador Patriotico, que Espafia a mil

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.a'r s DOMINGO DML MONTE 41 setecientas leguas de nosotros no puede ni sabe gobernarnos sino despoticamente. A todo responden que aqui no puede haber libertad political por la diversidad de las razas que tenemos; pero razas distintas hay en los Estados del Sur de la Uni6n Americana, y hay libertad politica; razas hay en todas las colonias inglesas de Am6rica y Asia, y hay libertad political y de imprenta, y jurados, y no hay revoluci6n, ni calabazas, ni dictadores, ni magistrados anfibios, murcielagos, como los llama Victor Hugo, del orden judicial entre milites y togados. Salustiano de mi alma, si te interesa la honra de tu patria, su provecho y su ventaja, que consiste en el regimen racional de esta preciosa Isla, capaz de producir desahogadamente para su metr6poli dos tantos mas de lo quo hoy a puros estrujones le sacan gobernantes estnpidos y menguados; si en tu noble corazon palpita todavia poderosa aquella fibra de sensibilidad que nos hace simpatizar con los que sufren perseguidos por la tirania; si das fe a mis palabras, quo son hijas, no de miras personales ni interesadas, sino del mals puro patriotismo, mete el hombro, por Dios, en nuestro favor, y con tu elocuente persuacion haz entender a esos hombres del Ministerio que si siguen tratando a esta Isla a latigazos, tarde o temprano, lloraran su p6rdida; que al cabo somos espafioles, sufridos si, pero no viles ni arrastrados.-Tuyo> afmo.-Domingo.

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42 ESCEITOS A SALUSTIA O DE OL6ZAGA 26 de mayo de 1836. Con tu deseada del 20 de marzo (1) he salido de zozobras, pues hasta no ver letra tuya para mi, no podia yo estar enteramente tranquilo ignorando c6mo habrias recibido la renovaci6n de nuestra correspondencia criticamente en la circunstancia de tu actual popularidad y elevaci6n social (2). To temia mucho, permiteme que te lo diga, que desconocieses mis intenciones, y que, como hacia tanto tiempo que no me tratabas, y como habia habido 1iltimamente entre nosotros aquella desagradable ocurrencia. nacida de no conocerme tn a fondo, recibieses con frialdad o desprecio mis encarecidas plegarias. Pero veo que me has comprendido, que tu alma siempre entiende a la mia, y que mientras 6sta vibre a las ideas de patria, ilustracion y libertad, encontrari un eco, a pesar de la distancia, y del tiempoque hace que no nos vemos, en esa alma tuya ardiente y generosa, como ]a mia. Acepto, pues, lleno del mis vivo alborozo, tu promesa de que no cesari por tu parte nuestra correspondencia, y la acepto aunque no la cumplas con la estrieta exactitud de un amante, de un amigo de veinticuatro aflos, o de un agente de negocios. BAstame que hagas real y (1) No aparece en el Centon Epistolario de Del Monte, que edita la Academia de la Historia de Cuba. (2) Este antiguo amigo de Del Monte era por esta Apoca diputado .Cortes y gobernador civil de Madrid.

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DOMINGO DEL MONTE 43 efectivamente algo por mi patria, ya que ella de por sf no se puede valer; instrucciones ya te sobran con el cartapacio que te remiti con mi carta del correo de marzo, en que te envi6 el C6digo Penal de la Luisiana, del famoso E. Livingston. A Angelito (1) le habia hecho tambi6n esta misma sdplica, y 61 con su buen coraz6n y sus filantr6picas doctrinas me ha ofrecido servirnos en cuanto alcancen sus fuerzas. Ya habris sabido los escandalosos desafueros de nuestro capitan general en las elecciones de procuradores de la Habana. Al Eco mand6 la relaci6n de todo lo que pas6: privada esta provincia de representantes, por el despotismo del dictador que ustedes nos han hecho la caridad de ponernos, con solicited verdaderamente paternal, crece tu obligaci6n de defendernos en el gabinete y en las Cortes, en tu calidad de espaiiol honrado, de luces y talento. Tu mayor empefio lo debes poner en sacar triunfante en la discusi6n que se suscite en el Estamento sobre la elecci6n de proeuradores por Cuba, que ha recaido en el mejor de los cubanos, en D. Jose Antonio Saco. Este brillante joven, dado a las ciencias morales y fiicas, de no comin ingenio y dotado del patriotism mss seguro, fu6 echado de aqui por Tac6n en virtud de las calumnias que le levantaron sus ene(1) ANGEL IZNAEDI, escritor y politico espafiol, intimo amigo de Del Monte y de Ol6zaga. 6-1 -1. u v44

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ESCRITOS migos, que no son otros que los negros traficantes de Africa, por un articulo valientisimo que public6 contra la trata en la Revista Bimestre Cubana. Ahora anda sembrando mil calumnias contra Saco ese ruin partido de negros mereaderes, entre la gente sencilla e ignorante para despopularizarlo. Dicen que es un loco, porque no pueden decir que es un picaro; que es un insurgente de a folio, porque nunca ha aduLado y tiene dignidad de hombre; que es enemigo de la trata africana y de la eselavitud de los negros, como si ninguno que tuviese medianos alcances y un coraz6n regularmente conformado, pudiese no detestar con toda la fuerza de su alma tan atroces y lamentables plagas; que Saco va a pedir en el Estamento la emancipaci6n de los negros, con lo cual va a poner en conflagraci6n a la isla de Cuba... iPicaros! Ellos son los que la incendian, metiendo con estnpida e infernal codicia ms y mas negros bozales, cargando asi la mina que nos ha de volar a todos. Saco y tn y todo hombre de entendimiento no dudaria un punto en hacer semejante moci6n; pero no con el celo desalumbrado y la arrebatada filantropia con que Jo suponen estos bArbaros negociantes, sino con todo el pulso y robusta prudencia de un estadista, que sabrA, al contrario, contener en la legislatura todo el fuego de que va a ser parte el impetus tumultoso de los tribunos actuales, que no desperdiciarin la ocasion bellisima que se les present de manifestar al resto de Europa civilizada, que saben cumplir con las ne44

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S DOMINGO DEL MONTE 45 cesidades del siglo, poniendo al orden del dia la cuestion de esclavitud. Me han dicho que e general Tacon, mal aconsejado sin duda, esti formando a toda prisa una especie de sumario, que sirva para tachar a Saco en el Estamento, si acaso alcanza esa legislature. No permitas por ningin motivo que semejantes smurarios, confeccionados gubernativamente, a ocultas, sin citaci6n ni defense del sumariado, se cons deren como recaudos legitimos de tacha parlamentaria. Seria, el admitirlos, poner a disposicion del powder ejecutivo el resultado de las elecCiones; seria sujetar al capricho de las autoridades dependientes del Ministerio, como son Los capitanes generales, el nombramiento de los diputados; seria, en fin, aceptar un antecedente politico en las Cortes, que acabaria con la esencia de las mismas Cortes. La provincia de Puerto Principe ha elegido per su representante a un candidato del capitAn general y del intendente; por supuesto, no extranes cue sea el paladin del absolutismo colonial en ese Estamento. Se llama don Francisco de Armas (1), abogado con honores de oidor, y esto te basta. No le falta instrucci6n y talento, pero todas estas dotes inficionadas por la ambici6n. Sus Mecenas le conocen, y han hecho con 61 un pacto de facio ut des: ellos le ofrecen hacerlo auditor de guerra (1) AEMAS Y CARMONA, Fco. 1844, escritor y politico hispano-cubano.

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46 ESCEITOS de la Habana, a trueque de arengas y folletos en pro de ellos, y en defensa de sus demasias. Demasiado le han ofrecido a ese mozo, pues contando E. E. con el Mlinisterio y los repnblicos de mAs copete, de esos a quienes ensefiaste mi carta, y que la miraron con desconfianza, harto seguros deben estar de que mientras Espana sea guiada y regida por ciegos, ellos han de medrar, y sostenerse. i Dios os saque y nos saque de. lerdos y malignos! No quiero robarte tu precioso tiempo; que mas gusto me darA verte en el Estamento a la cabeza de los que andan, que si me pusieras en una prolija carta los sentimientos mias derretidos. OjalA pudiera mis eficazmente ayudarte en tu santa obra, to amigo, D. A DON JAIME BADIA Diputado a Cortes Madrid. Habana, 25 de abril de 1833. Cumpliendo con un deber que juzgo sagrado, no s6Io para todo habanero, sino para todo habitante de la isla de Cuba, me apresuro a manifestarle a usted, en mi nombre y en el de la juventud de esta ciudad, nuestro sincero reconocimiento por la generosidad, tino y noble entereza con que ha sabido usted defender en esas Cortes nuestros derechos. La ciega tirania del regimen con que nos atormen-

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DOMINGO DEL MONTE 47 taban ya iba produciendo sus funestos efeetos separando desmanadamente a las distintas elases de la poblaci6n, y fomentando parcialidades odiosas, que a la postre hubieran eausado nuestra ruins. Mao, amigo mio, ha sido tal la ira feroz del partido que usted acaba de veneer, que, con motivo de Is despedida de su jefe y capitin, ha vomitado eonoel mhs insolente descaro las injurias mas atrevidas en los peri6dicos de la Habana, en son de representaci6n a S. M. Repare usted la que se distingue por su mayor desacato, estampada en el Diario hl 22 de este, y firmada por mil y tantas personas, y vera que no tiene empacho en publicar eon el correspondiente pase del censor regio Olafieta, que "esthn al eabo de que cierto nnmero de hombres desleales trabaja sin intermisi6n en la misma corte, parn sumir en un abismo de desdiehas a esta Inla, ensayando en ella instituciones peligrosos". En otra que no han publicado, pero que elevan en este mismo correo a S. M., solicitando permiso para leventar una estatua a Tac6n, tienen la avilantez de asegurar que los disidentes (asi le laman a usted y al sefor Benavides) en el seno mismo del Congreso trabajan por la independencia de esta isla, pronunciando en aquel recinto discuraos imprudentes e incendiaries, que luego publican con malignas intenciones en cuadernos sueltos, eteftera. Pero tenga usted la satisfacei6n de saber que Ios tales voeingleros, exceptuando el ofuseado don Jequin O6mez y otros pocos, son, por la -mayor par~x~A~k tz.

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ESCEITOS te. gente insignificante por su caudal y capacidad, y para prueba de ello no tiene usted mas que repasar la enorme lista de tanto nombre obscuro, de tanto extranjero, capitanes y tripulaciones de buques, y pacotilleros americanos, alemanes y holandeses, de tanto hortera desvalido y mancebo de pulperia y porteros, y mozos todavia bozales y sin soltar la jaba de la montaia, de las platerias y bodegas y fondas de esta ciudad, en fin, la masa puramente proletaria, innominada, que es la cachaza de toda poblaci6n, y que asi viste un uniforme de voluntario realista, como arrastra al general Quesada, que atiza hoy las hogueras de la inquisiei6n, e incendia desalmado al otro dia los conventos y a sus habitadores. Mil seiscientas noventa y cinco son exactamente las firmas de dicho libelo: pues bien, de ellas 1,437 son de peninsulares, 240 de extranjeros y s6lo 18 de naturales de esta isla. i Cuantas reflexiones no despierta semejante resultado! iQu6! 6 En la Habana no hay mis que esos espafioles, casi todos desconocidos y sin blanca? ;Y c6mo se comete la solemne impolitica de colocar s61o 18 cubanos en una n6mina en que se ostenta espiritu de uni6n, pero en que solo habla el espiritu mis ciego de partido? gY d6nde estin los hacendados opulentos de la isla, los propietarios respetables, que en la inmensidad de sus caudales ofrecen al gobierno y a la metr6poli la mas firme fianza de lealtad a la reina y de adhesi6n sincera, decidida a la Madre Patria? Es que ni aun ninguna de de las tres casas principales de 48

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DOMINGO DEL MONTE 49 comercio de esta plaza, que por si abarca una tercera parte de la riqueza mercantil de la Habana, figuran en esta malhadada lista; ni Knight, ni Drake, ni Fesser y Picard los very usted alli. Para neutralizar, pues, los malos efectos que de primer embite puedan hacer las tales representaciones, nos hemos reunido algunos amigos del orden y de Ia legalidad, y hemos hecho a la reina otra representa-i6n, que la van firmando los sujetos mis caracterizados del pais, por sus riquezas, sus empleos, su honradez y su capacidad, y que tendremos el gusto de remitir a usted el pr6ximo correo. En ella nos hemos circunscrito a dar respetuosamente gracias a S. AT. por la sabiduria y oportunidad con que se nombr6 al sefor Ezpeleta de capitan general de esta isla, y nuestras esperanzas de que las 6rdenes que emanen del gobierno para el regimen de aquella labrarn la' felicidad de estos snbditos. Con esta representaci6n en la mano probari usted triunfalmente en la tribuna que ha dicho verdad; que sus palabras consoladoras y en6rgicas encontraron un digno eco en el pueblo habanero ; y que s6lo los que no tienen intereses materiales ni de ninguna especie en el pais son los partidarios del general Tac6n y de su sistema brutal y empirico; que los ricos, los paefficos y los entendidos de Cuba, todos espanoles, porque no conocen mas patria que la monarquia castellana a que tienen la honra todos de pertenecer, quieren ser tratados como seres rationales, no como bestias, como espanoles libres, hermanos legitimos

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so ESCRITOS de los que estAn representados en un Congreso en Madrid, y que aspiran a ir adquiriendo con seso, si, y mesura, pero irremisiblemente, todos los beneficios y bendiciones de la eivilizaci6n, que proporciona la libertad, y que los que no piensan asi en la isla de Cuba son espafioles degenerados y menos que hombres. Tenga usted la bondad de extender al senor Benavides nuestras congratulaciones, tanto mas sinceras y fervorosas, cuanto que si no es por el calor y sabiduria con que ustedes abrazaron nuestra defensa, Dios sabe hasta donde hubiera llegado el desafuero del Xeque (sic) que nos arreaba y la insolencia de la turba menuda y descreida que le seguia. A DON JAIME BADIA Matanzas. Habana, 22 de junior de 1838. Mi querido amigo: Recibi, lei con gusto, y entregue inmediatamente a N... la preciosa carta 34 de Vd. (1). No s6lo no la juzgo perjudicial a los intereses de esta Isla, sino que, por el contrario, me parece que si no fuera una margarita echada a puercos, seria ella sola capaz de convencer a nuestros amos y senores de la torpeza de su siste(1) Carta a don Alejandro Olivan, sobre leyes espeiales.-(Nota de V. MORALES al publicar esta Carta por primer vez en la Bevista Cubana, t. III, pAg. 253.)

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DOMINGO DEL MONTE 51 ma politico, y de moverlos a variar de rumbo, siquiera para no suicidarse en sus colonias, como les aconteci6 con el continente que perdieron. Pero dudo mucho, amigo mio, que sus razones de Vd. sean entendidas, ni encuentren oidos imparciales y juicios sanos que las oigan y las aprecien en Jo que valen: nuestros estadistas estin de mala fe, o de mala gana respect a nosotros. A pesar de esta conviction en que vivo, no crea Vd. que desespero de que aleancemos justicia, aunque sea por chiripa; asi, no me desespero, ni desespero de nuestro sistema, ni desapruebo los esfuerzos generosos que Vd. y otros hombres ilustrados hacen, y yo hago tambian por atraer a nuestro favor las miradas de la fortuna. Al contrario, mientras mas se empefie esta mala hembra en torcernos el gesto, mayor y mats fuerte tenacidad debemos poner en vencerla, en lo cual daremos pruebas de ser legitimos descendientes de aquellos impert6rritos castellanos que, como los heroes de Homero, tuvieron que luchar para dejarnos estas Indias, con todas las divinidades americana-s, empeiadas en defender la entrada de este hemisferio a los espafioles, oponiondoles sus mares, rios, sierras. monstruos y pestes. Volviendo a la carta de Vd., no convengo en el principio que al parecer quiere Vd. elevar a la categoria -de hecho historico incuestionable, de que "los hombres mAs insignes de la libertad politica, nacieron entre esclavos dom4sticos". No hay que deslumbrarse por oropeles, ni estudiar la

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c'e:~ 52 EsCEITos historia con prevcnciones aristocraticas. Creo que es Comte quien observa que Washington, general y feje, debia o podia nacer en tierra de esclavos, pero que era casi imposible que Franklin, fil6sofo, es decir, averiguador de causas, y velero e impresor, no naciese en tierra de libres. Dicese que los habaneros se han distinguido honrosamente en la guerra de Navarra, como oficiales, es decir, jefes-amos. El aflo de 1820 los soldados habaneros de la militia urbana no sirvieron para nada, porque no tenian el sentimiento de la disciplina, porque no sabian servir, sino mandar. Si tuviksemos las biografias especiales y minuciosas de los heroes de Grecia y Roma escritas por un Esopo o un Fedro, seguro esth quo saliesen de tal examen mAs limpias sus vidas de toda mancha moral, que lo que sali6 la de Caton escrita por el buen Plutarco, aun alabandolo. La moral y la political son una misma cosa: ambas se fundan en los prineipios eternos de la misma naturaleza del hombre, del hombre, digo, y no del blanco, o del negro, del espaflol o del alemin, del turco o del cristiano, del noble o del plebeyo; no hay ni political del embudo, como la que quieren plantear esos puritanos hip6critas del Maryland o de la Virginia. Atienda Vd. siempre para calificar los hechos hist6ricos a aquel principio de santa demoeracia: "el mayor bien del mayor nnmero". Al juzgar a los hombres politicos antiguos y modernos, y sus acciones, no nos parezeamos a los cronistas de las 6rdenes religiosas

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DOMINGO DEL MONTE 53 de la Edad Media, que circunscribian al circulo de sus conventos la accion de la Providencia. No olvidemos los intereses generales y trascendentes de la humanidad, y desechemos, para quilatear el merito s6lido, intrinseco y complete de un personaje hist6rico, los habitos mezquinos de amos de ingenio y de vasallos humildes de esta o esa otra majestad europea.

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III Proyecto de Memorial a S. M. la Reina, en nombre del Ayuntamiento de la Habana, pidiendo leyes especiales para la Isla de Cuba (1). Que: gloriandose con el titulo de espafioles y descendientes legitimos de aquellos que con su valor lograron vincular en las Indias Occidentales, y principalmente en esta isla, la religion, las leyes y las costumbres de Espana, se consideran mis interesados que nadie en la conservaci6n de tales beneficios. A fin de conseguirlo, acuden a V. M. y a su gobierno, en uso de sus derechos naturales, para que, en vista de las razones que respetuosa pero francamente expondran, se sirva mandar cumplir por quien correspond y sin perdida de tiempo, el articulo 20 adicional de la Constituci6n del aflo de 1837. Sabido es que la p6rdida de los fueros castellanos y de las franquicias aragonesas, junto con el (1) El original, escrito de puo y letra del afamado literato don Domingo del Monte, lo conservaba entre sus papeles el senor don NicolAs AzcArate, encargado de la publicaci6n de sus obras.-(Nota de V. M. y M. en la Revista Cubana, t. V, p. 44-69, donde apareci6 este trabajo. El recopilador de estos Escritos ha comparado este proyeeto tal como apareci6 al pdblieo, con un borrador, tambi6n original de Del Monte, que conserva su sobrino don Antonio del Monte),

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ESCRITOS establecimiento de la inquisici6n en aquellos reinos, coincidieron con el descubrimiento, con la conquista y la completa colonizaci6n de estas Indias. Represado por la rigidez severa del cardenal Cisneros, por la parcialidad en favor de los flamencos de Carlos V y por la implacable prudencia de Felipe II, no pudo el generoso ardimiento espaiol revolverse en los ahogados limites de la peninsula: ni le era licito ya emplearse en ocupaciones ni sentimientos patri6ticos, roto Padilla en Villar y Lanuza en Zaragoza (1). El nuevo mundo que acababa de regalar a Isabel de Castilla el insigne Genov6s, present6 en aquella saz6n a los nobles espafloles un vasto campo, donde al par que podian dar vuelo a su ardiente imaginaci6n, por las maravillas y misterios que se contaban de las tierras reci6n descubiertas, y con lo que satisfacian aquel otro deseo, que les es innato, de levar a cabo a riesgos e imposibles empresas, y de grangear con ellas a su patria eterna nombradia; lograban libertarse, al favor de la distancia del reciente yugo, tanto mas soportable para el pueblo, cuanto mas extensas habian sido sus antiguas exenciones. Tal fu6 el espiritu que anim6 a nuestros abuelos, al conquistar y poblar estas Indias. Vinieron a. ellas huyendo del inaguantable despotismo que abrumaba a la antigua patria: vinieron a buscar a este suelo privilegiado de America, en vez de la muerta libertad espaflola, fama militar y otra nue(1) Sin embargo, en Villa Clara hubo movimientos de comuneros. VOase a SioA.-(Nota de DEL MONTE). 56

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DOMINGO DEL MONTE 57 va y dulce patria: a 61 trasladaron la imagen de Espana, o mas bien dicho, a Espaia misma. El gobierno traslad6 tambi6n aci el espiritu completo de sus instituciones; su sistema econ6mico y politico, sus Audiencias y cancillerias Reales, su catolicismo, supersticioso e impregnado aun, a pesar de las regalias del Patronato Regio, en las mis rancias ideas ultramontanas, con sus ricos obispados, cabildos eclesiasticos, monjas, frailes, cofradias, por corona de todo y como el regalo de mis precio, la santa inquisici6n. En recompensa de tan funestos does recibimos tambien el regimen municipal castellano (1). Ya se deja considerar que no serial, con tales antecedentes, la suerte que cupo a estas regiones mis envidiable, ni distinta de la que en otras partes de la Monarquia produjo su sistema politico y religioso: arbitrariedades se cometieron aqui como en Espaia, y aqui como ally fu6 perdiendo el caracter national, con el efecto disolvente del despotismo, aquella independencia y brio personal que hacian del libre castellano del siglo xv, y a pesar de la rudeza de los tiempos, uno de los mis bizarros tipos morales de la raza humana. Veanse las lastimosas revelaciones que en este punto hicieron por los anos de 1748 al rey don Fernando VI los sabios espafoles Ulloa y Juan, pintando la situaci6n social del Pern: compirese con los imparciales informes econ6micos de Campomanes y Jovellanos, (1) Vanse los acuerdos de los Primeros que hubo en la isla. LA SAGRA.-(Nota de DEL MONTE).

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58 ESCRITOS sobre los atrasos y desmedros de la prosperidad peninsular en el siglo pasado, y se conveneera el mis ciego que aquellos y estos estadistas fil6sofos no hicieron mis que describir en sus patri6ticas lucubraciones las consecuencias delet6reas de la tirania en el pueblo espaflol. Y es esto tan cierto, que las relaciones de los hechos quedan tan verdicas y exactas, poniendo Burgos, Valladolid o Toledo, donde habla don Jorge Juan de Lima o Santa Fe, como substituyendo el virreinato de M6rico o Ia capitania general de Caracas, donde Jovellanos se refiere a la Andalucia o la Mancha. Ya se ve; todo era Espaiia. A esta fltima confraternidad de instituciones, reforzada por la igualdad de origen, costumbres, lengua y religion se debi6 el estrecho y amoroso enlace que mantuvo en perpetua union a las Indias espaiolas con los pueblos y la Corona de Espafa. N6tese en este lugar, que no fueron consideradas nunca aqu6llas, ni de hecho ni de derecho, como colonies, en la acepci6n modern de esta palabra (1); no fueron tratadas a pesar de la arbitrariedad que era la ley general del reino, como factorias meramente mercantiles, explotadas en provecho exclusivo de la metropoli, como Lo son las -olonias extranjeras, donde s6lo se va a buscar fortuna, y caudal ganado al improvise, para despu6s volver a gozarlo a Europa. Los espaioles que han venido a Am6rica, despu6s del siglo xvi, en que (1) 4anse las Leyes de Indias, las Dscadas de Herrera v el informe de Valiente.-(Nota de DEL MONTE).

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DOMINGO DEL MONTE se acabaron los descubrimientos y conquistas, si no vinieron como los del siglo anterior en busca de hazafias y minas, porque ya no pertenecian a aquella animosa y turbulenta aristocracia caballeresca, rival de sus reyes y domeEada por el astuto Fernando el Cat6lico, sino al honrado y laborioso pueblo llano, todos venfan a trabajar; todos se quedaban arraigados por acA; se casaban y criaban numerosas y acomodadas descendencias. Lo cual se ve hoy todavia en la Habana y el resto de la isla, donde es muy raro el espaiol europeo que, despues de adquirir un mediano caudal, tenga valor, aun acordandose de la distante y siempre querida patria, de abandonar la tierra en que se hizo rico, en que naci6 su esposa, de padres espafioles como 41, donde nacieron sus hijos y a donde es considerado como un caballero el que lleg6 quizas desvalido y sin recursos. El gobierno de Espana, casi por instinto y sin cAlculo politico, sigui6 en todas epocas este orden: con vara igual media a todos sus reins, aquende y allende el mar: Io mismo se condujo en este punto el poderoso emperador Carlos V, que su nltimo y desmedrado retoflo Carlos II; lo mismo la dinastia austriaca, que la borb6nica, y si el adusto Felipe II hacia engender hogueras inquisitoriales en las plazas de M6jieo, de Lima y Santa Fe de BogotA, como en la de Madrid, conforme a las opinions reinantes en Espafa en aquel tiempo; el bondadoso Carlos III, con arreglo a las mhs saves de su siglo, extendia el establecimiento de 7-1 so

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ESCRITOS las patri6ticas sociedades a las ciudades principales de Am6rica. Tan sabia y prudente policia, que ya contaba, adems de la autoridad de la justicia, con el prestigio respetable de la experiencia, principi6 para desgracia de Espana y de sus Indias, a variarse apenas empez6 !quien lo creyera! a dar seiales de vida la libertad espafiola. Aparte de lo que ya de antemano habian granjeado en favor de la casa revolucionaria en America los amotinados peninsulares que en M6jico destituyeron del mando al virey Iturrigaray, y la insubordinacion militar que capitane6 en Buenos Aires el coronel Elio contra su jefe el virrey Liniers, no hay duda que la regencia del reino y las Cortes generales y extraordinarias de Cadiz, al paso que reconocieron estos dominios como parte integrante de la monarquia, echaron sino las primeras al menos las mis fecundas senillas 4k la discordia y de la desani6n, que no pudiendo prescindir de la inexperiencia en el manejo de la cosa public indispensable en un congreso, procedieron con titubeantes reservas y medrosas cortapisas a establecer excepciones respecto de Am6rica de las providencias cardinales que sancionaban la reconstruccion social de la naci6n; inventaron violentos e inconstitucionales pretextos para no comunicar en toda su plenitud las reformas a los rhinos y provincial espafiolas de este lado del mar, que por su tranquilidad y paz estaban en mejor disposici6n de gozarlas que la invadida y revuelta peninsula, por lo cual, 6s

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DOMINGO DEL MONTE no pudiendo sujetar por mas tiempo el impetuoso e irresistible anhelo de mejorar de condicion, ingenito en los pueblos que no han perdido del todo su virilidad, se arrojaron por ultimo las Am4ricas al precipicio tremendo de la revolution. Las Am4ricas, que perpetuamente debieron ser espafolas, conforme al orden eterno de las cosas, si aquellas Cortes memorables de Cidiz no hubieran en este particular sacrificado a ideas comunes y a tristes rencillas personales, hijas de los inevitables partidos parlamentarios, la dicha, la gloria y la integridad del imperio espaliol. Los regazos que quedan de aquella malhadada escuela liberal en Espana, todavia defienden obeecados que la America se perdi6 por haber consentido que sus diputados se sentasen en el Congreso metropolitan: no recapacitan, tan poco han aprendido en 30 afios, que ya que cometieron el grave error de colocar en la metr6poli el centro administrativo de las colonias, debieron ajustarse en la ley de elecciones que fraguaron para estas, al c6mputo de poblaci6n que sirvi6 de base para la de la peninsula, y no andar escatimando diputados con meticulosa y ruin politica a la America, con el fin de que quedasen miserablemente sin representaci6n popular en el Congreso millones de espafoles, y por lo tanto, como ofendidos, con pretextos especiosos para insurreecionarse. Perdone, V. M., a los exponentes la cansada pero veridica relaci6n que acaban de hacer: era muy del caso recordar estos heehos, porque del conocimiens1

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ESCRITOS to de lo pasado se sacan lecciones provechosas para lo venidero. Esta isla, senora, que es la anica joya americana de algnn precio que adorna hoy vuestra corona, es digna de llamar la atencion, y ejercitar la habilidad de vuestros ministros y consejeros, para que pongan todos sus esfuerzos en conservarla, puli6ndola y mejordndola. Ya han visto los exponentes, y el vecindario todo de ella, que las ideas de V. 31., ]as de su gobierno y las de las Cortes actuales son muy distintas en muchas materias, pero sobre todo en Io tocante a colonias, de las que corrian por Espana en 1810 y 1820, amaestrada (sta eon has 5speras lecciones de la experiencia, y con Jo que en las naciones civilizadas se ha adelantado en las ciencias politicas y econ6micas, ha abjurado ya al parecer los errores y del empirismo ciego de aquella 6poca. Asi lo comprueba el artfoulo adicional de la nltima constitution, por el cual se dispone que esta isla, la de Puerto Rico y las Filipinas sean gobernadas por eyes especiales, excluv6ndolas de la representaci6n politica en el Congreso peninsular. Esta ultima medida, que al principio ofendi6 altamente el amor propio de los espafloles de Cuba, que tenian pundonor castellano y el libre usa de su entendimiento, porque se juzgaron despojados violentamente de sus derechos politicos, despues con mejor acuerdo y aunque resentidos por el desaire que sufrieron en las personas de los dignos y honrados procuradores que acababan de elegir por orden y con arreglo a la Real Convocatoria de V. M., 62

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DOMINGO DEL MONTE la consideraron de suma conveniencia para ellos, como para sus hermanos de Espana. Para Espana, porque al paso que afirma su predominio racional y legalmente, deja a estos pueblos el derecho incuestionable que tienen de legislarse, como lo tienen los de la peninsula; y acierta a seguir de esta manera justa -sabia, y no aventurada y ocasionada a revueltas como lo fu6 la de la Regencia y Cortes Gaditanas, la prietia antigua espafola de trasladar siempre a estas Indias los principios orgknicos y dominantes de su constituci6n social, asegurando con tan discreto medio, por una parte, la union perpetua de ambos pueblos, y por otra, su expedita y armoniosa gobernaci6n. Se quita ademis de encima la enorme responsabilidad, con que hoy carga, de haber de entender desde Madrid en las peculiaridades del gobierno provincial y municipal de pueblos distantisimos, cuyas necesidades y particulares cireunstancias le son desconocidas, poniendola en la triste precision de contradecir y echar a rodar a cada paso sus mismas miaximas liberales, de cometer mil errores, de hacer mil injusticias, que al Cabo desacreditan para con los propios snbditos al gobierno, y que a la postre atraeria los mismos males que iguales causas produjeron en la America del Sur. Estas islas ganaran, en cumpliendose aquel sabio articulo, todo lo que se gana en observar un canon venerable y ya experimentado en politica, como Lo es el que "las colonias deben regirse por el jus universum et integram que rige en las metropolis, 63

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6sC rros tirAnico o liberal, sea cual fuere, porque de lo contrario se exponen una y otra a tratarse con indiferencia, desabrimiento al principio y con odio despus, y a separarse de echo, al cabo". Asi es que no se ha descubierto todavia un medio, mAs eficaz y positivo, de promover discordias civiles en una naci6n como la heterogeneidad gubernativa entre sus diversas provincial: diganlo Cataluna, las provincias vascongadas en Espana, Irlanda en la Gran Bretana y sobre todo las repnblicas insurgentes del sur de America. Por el contrario, v6ase a la isla de Cuba, pasando inc6lume y entregada a su propio destino por todas las crisis politicas de su metr6poli, desde el ano de 1808 aca. Como que siempre fu6 de buena fe considerada como espaiola por el gobierno de Espana, en lo cual alcanz6 mejor suerte que las demis posesiones de Espana en Indias; tanto que desde mucho antes goz6 del beneficio del comercio libre por una particular excepci6n en su favor, en todas aquellas crisis, por comprometidas que fuesen, sigui6 instintivamente por norte ]a conduct de su verdadera madre patria; sin ser para ello obligada por la fuerza ni dirigida siempre por el seso de sus gobernadores, porque todos no fueron por desgracia Someruelos y Mahys. Con igual paciencia sobrellev6 los golpes del destemplado despotismo, que tiranizaba a la naci6n de 1814 a 1820 y de 1823 a 1833, como los tumultos y zambras de la bozal y anarquica democracia que la agit6 en las epocas que se denominaron liberales: siempre reflej6 Cuba en su seno la ima64

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DOMINGO DEL MONTE gen de la madre Espana, con la diferencia que suavizaba muchas veces la fealdad que ofrecia a ocasiones el objeto reflejado: ni la tirania' levant aqui cadalsos, ni los impetus de la anarquia pasaron de alborotosas algazaras. Apoyados en tan decisivos antecedentes, que se fundan en la observaci6n completa o impartial de lo pasado, se presentan los exponentes ante el trono de V. M. a recordarle que ya se ha cumplido un anlo desde que se promulg6 la constituci6n de 1837, y todavia carecen estos pueblos de la isla de Cuba de los beneficios de las eyes especiales que se les prometieron. Bien han tenido en consideraci6n los exponentes las circunstancias angustiadas en que se ha visto y se ve la naci6n; pero por to mismo juzgan de la mayor urgencia el otorgamiento de la Ley Organica que ha de regir constitutional y liberalmente estos dominios (1). Mientras no llegue este caso no se repetirAn los cuantiosos y fAciles donativos que todas las clases de la poblaci6n cubana mandaron a Espana durante la guerra con el francs, 1 cuintos y cuAnto mas considerables serian los que hoy remitiera Cuba, que ha aumentado tanto su riqueza material, si gozara de los benefidios ce la legalidad, si estuviera contenta con la madre partia Mas, mientras que no se la ponga en uni6n politica con Espana, permanecerAn divididos ambos pueblos en la realidad, y estarin precisa y naturalmente en suspenso las simpatias (1) V'ase a Torcno, apandice tomo II.-(Nota de DEL MONTE). 65

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ESCEITOS del uno con el otro. b Que interns, dice la isla de Cuba, tengo en que triunfe la libertad en Espana, si no gozo de ella ? Por qu6 he de mandar allA mis hijos, mi sangre y el fruto de los ricos'tesoros de mi industria agricola mercantil, a que favorezcan a un partido y no a otro, si a esta hora ni se todavia si soy espaRola, o si la madre patria repudidndome, como hacen las madres livianas y deshonestas, me condenard a la vil condici6n de esclava o a la desvalida del hu6rfano, que necesita de ajenas manos para manejar sus intereses? Y vea V. M. como uno de los medios mros hacederos de allegar considerables socorros para la guerra, y por consecuencia de los is ejecutivos para destruir las facciones del Pretendiente, seria el elevar cuanto antes a las colonias-hoy asociaciones acefalas, embriones monstruosos politicos-en pueblos espanoles, gobernados conforme a las ideas liberales que hoy alcanza y profesa la raz6n espaiola en ambos mundos, y por ultimo en sociedades bien constituidas, en que, transfundi6ndose hAbilmente el espiritu nacional de Espana, se lograra hacerla respirar el mismo generoso aliento patri6tico que hoy respiran todos los espanoles, regenerados por el fuego divino de la libertad. Entonces sabr& rendir en las aras de la comin patria espafola, no s6lo su envidiable opulencia, sino la sangre de sus hijos, orgullosos de verterla por Castilla. S6lo asi se logrardn ahogar las semillas funestas de desuni6n que la political contraria ha sembrado en larga mano en esta tierra, semilla que ya va 00

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DOMINGO DEL MONTE dando frutos bien amargos, pero necesarios. Para que V. M. y su gobierno se convenzan de esta verdad, no tiene mis que averiguar cuAl ha sido el efecto que esta produciendo en la Habana el prematuro decreto de las Cortes actuales, en que, sin expresar ni oir previamente el voto de los espafioles de Cuba, se precipit6 aquella inexperta asamblea a imponer a deshora un subsidio de guerra sobre esta isla, como si un congreso pudiera imponer contribuci6n sobre contribuyentes que no est6n representados en 61; como si nadie tuviese derecho de disponer arbitrariamente de la propiedad ajena; como si el despojo por la fuerza que mande hacer un congress no fuese tan inmoral y tan repugnante como el que dispone el mayor de los d6spotas; como si un pueblo civilizado, en fin, pudiese ser propiedad, en el siglo Xix y entre naciones libres, de otro pueblo cualquiera. m Qu4 distinto hubiera sido el resultado de tal medida si se hubiese promovido la formaci6n de un cuerpo politico en la colonia, que, representando sus intereses y simpatias, y presidido por la autoridad real de V. M., delegada en el capithn general, sancionase el subsidio de guerra, o lo decretase volantariamente por si? Mas hoy, como que estas prestaciones y servicios de dinero nacen espontineos y de buen grado de la voluntad de los contribuyentes, los cuales en el arrebato de entusiasmo patri6tico dan hasta la vida, he aqui que, faltando precisamente 6ste por las causas referidas, no se ha podido recoleetar nada a pesar del 67

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ESCRITOS buen celo y las en6rgicas y acertadas providencias de los excelentisimos senores Capitan General e Intendente general de esta Real Hacienda (1). Lo peor es que si no echa mano de la fuerza y se estruja y se arranca de los capitalistas el dinero, a la manera turquesca, poco o nada produeira cl patriotismo: esta virtud no nace ni medra donde no hay patria. Y lay de nosotros todos, si llega aquel doloroso trance! La fuerza sera entonces el nnico vinculo que una a Cuba con Espafia, y ya V. \I. y su liberal e ilustrado gobierno saben lo que duran los vinculos de tal naturaleza, cuando hay por otras partes naciones poderosas interesadas en romperlos. Algunas personas que estan acostumbradas a no profundizar la esencia de las cosas, o que tienen el maligno resabio de reducir a cuestiones de mezquina personalidad las pnblicas y de interns national, arguyen que la isla de Cuba no necesita para su dicha de variar de regimen administrativo, porque con el que ha tenido hasta aqui ha logrado aumentar sus preciosas producciones, y por consecuencia, su comercio y sus riquezas hasta un grado increible. A esto contestan los exponentes lo que contestaria cualquiera que hubiese estudiado las causas de la prosperidad o decadencia de los estados, a saber : que la dicha de la isla de Cuba es hoy problematica, como toda dicha aparente que dependa nnicamente de una cosa sola; que la dicha (1) Vase el acta de la Junta de subsidio publicada en el Diario.-(Nota de DEL MONTE). 68

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DOMINGO DEL MONTE de un pueblo es el resultado complejo de varias y distintas causas: que un pueblo, es decir, la naci6n de seres racionales, no es feliz (como lo es M6jico) s6lo porque sea rico; ni lo es tampoco (como no Io es Constantinopla) porque tenga relaciones mercantiles con el resto del mundo; ni mucho menos debe considerarse dichoso, como lo era Venecia en sus mejores dias, porque una parte minima de sus habitantes ostente un lujo y una cultura superficial exorbitantes y deslumbradores. Cuba no esta. todavia en el grado de riqueza, comercio y lujo de M6jico, Constantinopla y la antigua Venecia, aunque encierra en su privilegiado seno germenes de mayor grandeza; pero todavia por culpa de ese antiguo regimen que postr6 a Espana tambien, no ha podido dar ensanche poderoso a sus juveniles fuerzas productivas, y si crece, y con su creeimiento azora y deja atris a paises raquiticos y pigmeos, es porque obedece, a pesar de las mil trabas que la detienen, a la ley inevitable de la naturaleza, que como todos los cuerpos sanos y vigorosos, la manda crecer y desarrollarse. Desde fines del pasado siglo logr6 ir esquivando poco a poco su cuello del yugo antiguo fiscal que hacia un articulo de fe del monopolio exclusive, y que era uno de los capitulos mis formales del c6digo viejo colonial: mientras lo sufri6 encima, se mantuvo Cuba insignificante y pobre por espacio de cientos de aios; s6lo a su emancipaci6n econ6mica es hoy deudora de su actual prosperidad ma69

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70 EsCRITOS trial (1). Material dicen los exponents, porque s6lo se espone de la producci6n de cajas de aztear, de sacos de cafd y tercios de tabacos. No niegan ellos que con ese linaje de prosperidad se logran satisfacer abundantemente las necesidades fisicas (e una parte escasa de nuestra poblaci6n; pero no tiene influjo ninguno en el cultivo intelectual y moral de la generalidad de los habitantes de la isla, ni aun de la misma parte escasa de ellos que los poseen y disfrutan. La raz6n espaliola del dia, en esta isla, lo mismo que en la peninsula, siente otras necesidades y de naturaleza mucho mis noble y exigente que las que experimentaba en tiempo de Torquemada; hoy no aspiramos, como nuestros heroicos, pero toscos abuelos, a conquistar mundos inc6gnitos y reducir con la espada al gremio de la santa iglesia a sus desapereibidos y barbaros habitantes. La luz que nos llega a torrentes de Europaha roto el velo de ignorancia que cubria nuestros ojos, como los de nuestros hermanos de la peninsula: asi es que, aqui como alli se sabe que la arbitrariedad gubernativa no es capaz de regir con cordura a los hombres, porque el que se revista de ella sea omnipotente, s6lo Dios es omniscienty la bondad srma para no cometer, aun procediendo de buena fe, mil absurdas injusticias en el ejercicio de una autoridad que s61o lleva por norma el albedrio de uno solo;-y como todavia Cuba sufre este regimen, (1) VYase a LA SAGRa: Historia ecoinica de la isla de Cuba.-(Nota de DEL MONTE).

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DOMINGO DEL MONTE aspira a otro mejor y desea imitar a su madre patria en sus acertados ensayos politicos, como la ha imitado siempre hasta en sus funestos extravios: aqui se sabe tambi6n que nada corrompe tanto los pueblos como el despotismo, porque les quita la idea de la dignidad personal, los priva del usa de su entendimiento y voluntad, y por lo mismo los absuelve de toda responsabilidad moral en sus acciones, reduci6ndolos a la condici6n vergonzosa de brutos irracionales; y como en Cuba se ven todavia miles de hombres sumidos por aquella causa en el cieno de la corrupci6n y de la crapula mas hedionda, aspiran sus buenos patricios al establecimiento de otro r6gimen, que vaya paulatinamente curando este gran mal: aqui se sabe igualmente que la instrucci6n primaria y secundaria es tan precisa como el alimento material, para el sustento de la vida del alma, que es la verdadera vida, y que la sociedad donde no se provea a la educaci6n general de sus individuals, por mas rica que sea, sera cuando mas un gran taller compuesto de maquinas productoras, pero no merecera el titulo de pueblo civilizado; y como en Cuba se quedan sin educar en escuelas las nueve d6eimas partes (1) de su poblaci6n blanca y libre, sin que nadie hoy se compadezca de esta horrorosa miseria moral. los cubanos-espaioles que habian (1) Vase mi Informe al Gobierno a nombre de la Secei6n de Educaci6n de la Real Sociedad Patri6tica (1836). -(Nota de DEL MONTE). El lector podrs conocerlo en este mismo volumen, en la Secei6n de Trabajos Pedag6gicos de los Escritos de Del Monte. 71

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EsCMTs leido y se sabian de memoria los conceptos de Luis Vives, del Brocense y del Conde de Campomanes antes de estudiar los de Franklin, Brougham y Cousin, sienten el noble y castizo deseo de encontrar en otro nuevo regimen el alivio de tan funesto dano. Seria nunca acabar el seguir por el mismo estilo repasando todos los ramos de la administration pablica, que han menester una reforma radical; fasten los expresados para convencer al mis preocupado que no es suficiente la riqueza, aun cuando sea real y efectiva, para la dicha de Las naciones; 6stas, como el divino Maestro, pudieran preguntar a los fariseos politicos: Yonne, anima plus est quam esca, et corpus plus quam vest imenta? Por lo mismo, cuando los exponentes han querido saber el grado de cultura intelectual y de dicha moral que gaza Cuba, no han ido con preocupaciones hijas de escritos mercantiles o de trapiches de ingenio a registrar para ello estadisticas econ6micas, balanzas, ni estados de aduanas; en esos documentos (preciosos para otros fines) encontrarian comprobantes de la producci6n bruta de la Isla, pero nada dirian de lo que se apetece saber. El hombre de sano juicio estudiar, para conocer el grado de civilization de un pueblo, su sistema politico, su modo de enjuiciar y proceder civil y criminalmente, sus c6reeles, sus institueiones municipales y pedAneas, su sistema fiscal, su religion, su education y costumbres. Si encuentra que la base de su gobierno es desp6tica, 72

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7a DOMINGO DEL MONTE que su c6digo forense es un caos (1), sus carceles asquerosas zahurdas, sus ayuntamientos hereditarios, pero sin facultades propias, ni garantias ni independencia; que cada individuo paga mayor contribuci6n, aunque indirecta, que el de la nation mas opulenta y culta de Europa (2) ; que su religion consiste en un esteril y palido ateismo o en una superstici6n boba y desmayada; que su educaci6n es varia e imperfecta donde la hay, pero no la hay en la mayor parte de la poblaci6n, y que por nltimo sus costumbres, con muy pocas excepciones, son toscas y relajadas en general, concluir6 con la intima conviccinn que deja la verdad al que la percibe, que tal pueblo es infeliz, tres y cuatro veces infeliz; y asi sera, aunque todos los sofistas del mundo se empeiien en afirmar lo contrario. En este caso se halla Cuba. Digase con ingenuidad si un pueblo con semejantes elementos constituido puede contarse por dichoso. No se detendrhn los exponentes en contestar la vulgaridad de que con esclavos no puede haber libertad politica, porque ademas de los irrefraga bles que adujo el integr9 y sabio diputado por Santiago de Cuba (3), rebatiendo el parecer del (1) Real orden del ano 1825.-(Nota de DEL MONTE), (2) V4ase el acta de la Junta de subsidio aprobada por Ezpeleta y publicada en el Diario.-(Nota de DEL. MONTE). (3) El senor don Jose Antonio Saco.-(Nota de DEL MONTE).

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ZESC&rTOS Congreso constituyente sobre este particular, no se necesita mks que tener ojos para ver Jo incierto e infundado de este sofisma. Sin entrar a califiear ahora la naturaleza de la eselavitud de los negrus contra cuya existencia protestan los exponentes con toda la energia de su fe moral y religiosa, es un echo indudable que los Estados Unidos de Am6riea y las colonial inglesas han gozado desde su fundaci6n de la mayor libertad political, y hasta este ano han tenido esclavos las segundas y lodavia los tienen las primeras. Tambien es cosa averiguada que en el largo periodo de su existenela en nada han comprometido las instituciones liberales de la colonia la paz y la sumisi6n de los esclavos. Y eso que en todas ellas ha habido siempre una desproporeion espantosa entre blancos y negros. A Santo Domingo y su horrenda revoluei6n no hay que citarles porque ni en las Cortes por extremo moderadas y circunspectas de Espana se han agitado las cuestiones peliagudas y reshaladizas que acometi6 la Asamblea Constituyente de Francia, ni en la isla de Cuba se cuentan solamente treinta mil blancos para cuatro cientos mil negros; y Jo que es mks, veintisiete mil mulatos libres, educados la mayor parte de ellos en Paris, mds cultos que los mismos colonos blancos, como sucedia en Santo Domingo; sino que reina aqui la proporcion de 6 a 5 entre las dos castas. A lo que hay que agregar que hoy dia no vendrian, por cierto, las naciones de Europa a atizar discordias entre amos v eselavos, como sucedi6 entonces en i A

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DOMINGO DEL MONTE Santo Domingo, en donde Inglaterra y Espana, con mezquina politica, azuzaron y protegieron la rcbeli6n. Seguro estt que hoy, que en Inglaterra y los Estados Unidos principalmente, y Francia y otras naciones de primer orden, tienen empleados en la isla de Cuba inmensos capitales, quisiesen, no ya fomentar, pero ni aun permitir, que esta isla fucse pasto de una conflagracion de semejante naturcleza. Y para prueba de esta buena voluntad recu6rdese que un oficial de la marina inglesa y los c6nsules de Francia en la Habana y en Santiago de Cuba tuvieron buen cuidado de interponer sus buenos oficios para ahogar la escision peligrosa entre los dos generales espanoles Tacon y Lorenzo, que tanto comprometieron la tranquilidad de la isla. Pero, sobre todo, reflexionese que nadie cuidari mejor de 1o suyo que su propio dueno, y que no ha de tener mias empeno ni mas sagaz prevision en mantener la sujeci6n de los esclavos un despotismo indiferente que un sistema liberal, energico y arreglado. Preocupaci6n mas funesta y de peor trascendencia para Espana y Cuba es la que err6neamente supone que el primer artieulo que se escribiese de una ley organica liberal para los dominion tvansatlanticos espanoles seria la primera piedra que se pusiese para el edificio de su independencia de la metr6poli. Los exponentes confiesan que no comprenden cual sea el fundamento de esta suposici6n, porque propendiendo naturalmente los hombres a su perfecci6n y mejor estar, y pudiendo s-I TS

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ESCRITOS aquella ley organica colonial proporcionar a las colonias todos los beneficios de la civilizaci6n, como son seguridad personal, cultura y libre ejercicio de sus facultades fisicas, intelectuales y morales, ademds de la riqueza material, que es sin duda un elemento importante, aunque no el nnico, de la prosperidad de los estados, es materialmente imposible y contra todo dictado de buena raz6n, que se hallen mis dispuestas a rebelarse, que no en el estado violento y patologico en que pone a los pueblos el despotismo. Porque A cual seria el pretexto para semejante rebeli6n? Esta misma palabra rebeti6n Lno envuelve la idea de destruccion Ce aquellos bienes inapreciables ? ; Conque no se rebela boy la Isla de Cuba, s6lo por la codicia de conservar el uso de una tranquilidad puramente animal, y se cree que se rebelaria, contra el propio principio de su conservaci6n, gozando de todos los does con que plugo a la caridad infinita de Dios enriquecer nuestra naturaleza? S6oo en estado de demencia se suicida un hombre feliz: los pueblos cultos, por mas que digan fil6sofos atrabiliarios, nunca enloquecen. La ofuscaci6n del espiritu de partido, ayudada de la consiguiente malignidad y acritud de las controversial politicas, no ha acertado a deseifrar la significaci6n de los hechos pasados en el mundo; por el contrario, los ha barajado a su sabor con vergonzosa mala fe, o supina ignorancia, para estribar sobre ellos sus mal construidos teoremas, e ir deduciendo en seguida corolarios que ataquen 76

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DOMINGO DEL MONTE su pasi6n. Asi es como de las insurrecciones de las Americas inglesas y espafiolas y de la de Santo Domingo han sacado por consecuencia, que quien dice libertad civil en las colonial, dice independencia politica, sin considerar que si fuese esto cierto, condenaban tambien con tal fallo, por absurdo y por birbaro, un sistema colonial que s6o vive y se mantiene al favor de la tirania. Mas la luz que se saca del estudio imparcial de la historia antigua y contemporanea esti lejos de convenir con tan descabelladas consecuencias. Si las provincms unidas de la parte septentrional de America se acogieron en 1776 a la emancipaci6n fu6, no porque gozasen de instituciones liberales, pues s6lo por esta circunstancia se mantuvieron por mis tiempo unidas a la metr6poli, sino por que reeibieron agravios considerables del gobierno arrogante y soberbio de Inglaterra, entonces casi absoluto; mas recu6rdese que antes trataron por cuantos medios honrosos pudieron de evitar el rompimiento, usando su insigne convenci6n de la mis moderada cordura, representando, rogando y aun sujetindose a actos de sumisi6n hacia la Corona; 6sta siempre les puso oidos impenetrables y una voluntad de hierro. Apelaron al cabo, y easi con repugnancia a la independencia, que fu6, como todas, product, no de la libertad colonial, sino de la tirania metropolitana. Ya dejan indicado arriba los exponentes la verdadera causa de la revoluci6n de la America del Sur; a saber, la injusticia de las Cortes gaditanas. 77

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ESCRITOS La de Santo Domingo tuvo origen en la convulsa Francia, y en la peculiaridad de la organization de aquella monstruosa factoria. Apsrtense los ojos (que ya es tiempo) de esas tres colonial rebeladas, y que se presentan como tres excepciones, como tres hechos aislados en la historic general de las colonias antiguas y modernas. Ninguna colonial fenicia, griega, ni romana se separ6 violentamente de su madre patria. Cuando se separaron por convenios mutuos siempre continuaban unidas moral y comercialmente, y en algunas se celebraban grandes festivales peri6dicos, a que concurrian todos los pueblos hijos de un mismo origen, en celebridad de su antigua uni6n, y como medio de afianzar sus mutuas relaciones en lo futuro. Sagunto quiso perecer primero que perder su nacionalidad fenicia, rindi6ndose al pueblo romano. Buenos Aires imit6 este ejemplo en 1806, y supo heroicamente rechazar a los ingleses de sus muros con castellano brio, porque afm no habia sonado la funesta hora de la injusticia metropolitana, que llama siempre en pos de si la de la independencia. Esa misma Hayti, que se cita siempre como padr6n de funesto agrero para las Antillas encerraba en la mejor part de su territorio una colonia espanfla, reliquia lamentable de aquella dura raza de Mirmidones que la conquistaron y poblaron con el Aimirante; pues bien, Espana, olvidando en 1792 a la Isla, Espanola por excelencia, a la Primada de las Indias, y a ese monumento vivo y precioso de las glorias an78

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DOMINGO DEL MONTE 79 teriores de la naci6n, la vendi6 a la Francia, siendo el corredor de tan infame trato en Basilea, el nltimo de los Almirantes de Castilla, oprobio de su patria, como el primero de Ias Indias fu4 su honra y su esplendor; y los colonos espaffoles prefirieron andar pobres y errantes sin casa y sin hogar por este archipi6lago, o acogerse a la hospitalidad de sus compatriotas de Costafirme, que renunciar a su nacionalidad espafiola, a pesar de que el frances los invitaba con su protection y los amenazaba si se ausentaban a perder la propiedad de sus haciendas y haberes. El resto considerable del imperio colonial britanico se ha conservado siempre unido a su gran metr6poli; las demAs islas francesas, boy lo son todavia: en 6stas y en aqu6l hay negros eselavos y en espantosa proporci6n con los blancos, y reina sin embargo la mis amplia libertad civil, compuesta nada menos que de asambleas legislativas, residentes en ellas, de libertad de imprenta absoluta, de jurados y de todo el cuerpo del derecho politico, civil y religioso de sus respectivas metropolis. Adviertan que estas han pasado igualmente por crisis sociales tanto o mhs comprometidas y agitadoras que las nltimas de Espana en este siglo, y sus colonias, sin embargo, han ido variando, como debiera ser y es, sus formas administrativas al son de las transformaciones que ;ban sufriendo las de sus madres. 1Y qu6 se saca en limpio de la acumulaci6n de tantos hechos? La mAxima incontrastable de que los pueblos bien gobernados no se rebelan; porque

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ESCRITOS la paz es el estado natural de ellos, y s6lo se insurrecionan cuando un gran mal los aqueja; por Lo mismo, el estado normal de las colonias es la independencia de sus metropolis; s6lo se entrega a los desesperados azares de la lucha, cuando solo con tan funesto cauterio screen que pueden encontrar alivio a una tirania insoportable. Pero concretando los exponentes sus observaciones a lo que ha pasado en esta isla, en este mismo siglo, en nuestros mismos dias, se ver que mas que las colonias antiguas y de las modernas, espanolas, francesas, inglesas y de cualquiera naci6n y epoca, ha cumplido Cuba con la ley eterna de la naturaleza, de mantenerse fiel a su metr6poli, mientras su metropoli ha cumplido por su ptrte con los deberes de tal, igualandola en goherno y destino. En 1808 respondi6 noblemente al grito de indignaci6n que lanz6 la patria por la felonia del francs: los hijos de Cuba dieron buenas pruebas entonces de que corria por sus venas sangre de Pelayo y del Cid, como por las de sus consanguineos de Espana; ally volaron los que pudieron, que fu6 casi toda su juventud, a pelear con el enemigo comnn, y todos en masa se privaron a porfia hasta de lo necesario para sostener los gastos de la guerra. Complienndose empero cada vez mas los negocios de por alli, el marques de Someruelos, gobernador y capitAn general que era en aquella epoca, y su asesor general de gobierno don Jos6 de Ilincheta, ambos naturales de la peninsula y hombres de juicio y experiencia, quisieron en so

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DOMINGO DEL MONTE aquella apurada crisis formar una junta gubernativa, a imitaci6n de las que se establecieron en todas las provincial espaholas. Llevaron por objeto en ello no s6lo acordar lo que debiera ejecutarse en favor de la invadida Espana, sino el descargue en cierto modo de la gran responsabilidad que encima tenian, como autoridades principales en circunstancias tan inauditas. Invitaron para este fin a algunos vecinos respetables de la Habana que presentasen un memorial al mismo gobernador, pidiendole la instalacion de dicha junta, con las firmas de la mayor parte del vecindario. t Y que fu6 lo que sucedi6 en este pueblo cubano a quien pinta la ignorancia, la mala fe, con instintos independientes ? Que la junta no se realize por que no hubo mis que ochenta personas que quisieran firmar el memorial y porque bast6 que otro habanero, ciego en su extraviada lealtad, manifestara sus nimios temores de que la junta. pudiera degenerar en reunion peligrosa, sin toner 6ste presented que la isla de Cuba no era Costafirme, ni sus contentos y felices moradores, oprimidos y desesperados caraquenos. Durante el tiempo de la guerra de Napoleo6n sigui6 gobernando pacificamente aqui el mismo Marqu6s de Someruelos, el cual jur6 e hizo jurar en 1812 la Constituci6n de Cadiz a toda la isla. Esta sostuvo, como han dicho antes los exponentes, sin conmociones revolucionarias las perturbaciones anarquicas hijas de aquel c6digo, y ni la ley de elecciones, ni la libertad de imprenta, ni la de 81

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ESCEITOS ayuntamientos electivos y diputaciones provinciales, ni la de la militia urbana produjeron ese espantable mnnstruo de la Independencia que hoy azora como un fantasma de muerte a los estadistas peninsulares que examinan candorosa, pero no profundamente, nuestra situation. En 1820 volvi6 a representarse aqui el mismo drama liberal, sin que tuviera peores consecuencias para la tranquilidad interior ni para la uni6n con Espana. Es cierto que en 1822 se form una conspiraci6n de independientes, fomentada por los de la America del Sur; pero gqui6nes fueron los conspiradores? (1). Unos cuantos hombres insignificantes, sin arraigo, sin nombradia honesta de ninguna clase, sin m6rito particular que los distinguiese; si se exceptfia al poeta Heredia, pillos y jugadores los mis, traficantes de negros, y uno que otro hombre honrado, como el doctor Herndndez, pero iluso y sin ideas fijas todavia sobre nada, y p3co conocedores de su tierra y sus conterrneos. El 6xito correspondi6 dignamente a tan descabeilado proyecto; ellos mismos, a ley de ruins, se delataron, de manera que poco o nada dejaron lucir la sagacidad politica del general Vives. Este tuvo, si, (1) jAlude Del Monte al movimiento revolucionario conocido en la Historia de Cuba con el nombre de La Conspiraci6n de Soles y Rayos de Bolivar, o algin otro anterior? El echo de incluir los nombres del poeta Heredia y del doctor Herndndez confirma que sea aquel. El calificativo que aplica unas cuantas lines mts abajo a este ultimo conspirador deja adivinar que Del Monte conocia bien los posibles movimientos y arreglos de Hernandez cereal de los Estados Unidos de Norte America por esos miamos dias. $2

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DOMINGO DEL MONTE el buen juicio suficiente para aconsejar al rey el perd6n de la vida de los que no lograron escaparse; tambi6n conoci6 aquel jefe la naturaleza despreciable y baladi de los conjurados, y que ningnn coo tenian sus ideas en la masa de la poblacion cubana. Porque, en realidad, si 6sta o una gran parte de ella, o siquiera su porci6n acomodada, o aunque no fuse mas que el corto nnmero de hombres de valor e inteligencia con que se honra, hubiesen pensado en promover la emancipaci6n, ya se hubiera efectuado irremisiblemente hace algunos anos. No, senora, la independencia (y no se cansan de repetirlo los exponentes) es fruto de la injusticia. La Isla de Cuba, al menos hasta la muerte de vuestro augusto esposo, ha participado siempre de las buenas o malas andanzas politicas de Espana; cuando se interrumpa esta saludable comuni6n, empezarin a brotar, sin romedio, los g6rmenes de la rebeldia, por grandes e invencibles quo parezean los obsthculos que se opongan para contenerla. Y ley tan positiva y providencial es esta, como la ley fisica que asegura, por medio de la reproducci6n, la perpetuidad de las species animadas. De manera que el gobierno de V. M., aun prescindiendo en esta cuesti6n de toda idea moral de justicia, y considerandola s6lo bajo eu aspeeto material de utilidad, debe inclinarse desde luego al otorgamiento de la ley liberal para esta isla. Porque, ; de qu6 modo mejor que con 61 se afianzar. por mas considerable espacio de tiempo en 83

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EsCEITOS ella el predominio metropolitano? 1El regimen desp6tico, dirdn algunos politicos apasionados y superficiales, es esencialmente conservador de la dependencia, por que, mientras no hubo sombra de libertad, no pensaron en emanciparse las Am4ricas, a pesar de los agravios y tiranias que sufri6, como ]a madre patria, durante tres siglos; y esto es muy obvio (afiaden) porque este regimen no alimenta pasiones politics, y por lo mismo hace mds sufrido y manejable al pueblo, que ahoga sus quejas hasta que las olvida; no abre tampoco la puerta a reclamaciones, con lo cual se evitan ocasiones y resbaladeros para la independencia. Todo esto es cierto en teoria y la fue pricticamente no s6lo en las Am6ricas, sino en Espana y en todas partes, y tan cierto, que no han sido otras las mdAimas de todos los despotas pasados y presentes; pero su aplicaci6n es inoportuna en el caso en que se halla boy la Isla de Cuba. Seria cierto para ella si se encontrase segregada y sin comunicaci6n ni trato con el resto del orbe, como lo estuvo el Continente hispanoamericano hasta principios del siglo; si no le entrase por ningdn portillo el mats minimo resquicio de la luz de civilizaci6n y de libertad que boy reverbera el mundo occidental; si ya no hubiese probado en 1812 y 1820 las ventajas del regimen liberal espaflol, aunque obstruidas por inconvenientes ajenos de su espiritu; si la naturaleza no hubiese colocado a la Isla de Cuba tan cercana a los Estados Unidos de Am6rica, que aun pueden escucharse en julio desde los arreeifes 84

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DOMINGO DEL MONTE de sus costas los ecos de jAbilo de aquel pueblo feliz, industrioso, sabio y opulento; y no recibiese en cada uno de los mil bajeles que de alla vienen, las saludables y confortantes emanaciones de su riqueza intelectual y moral; si no se hubiese extasiado contemplando, aunque de lejos, el interesante espectaculo de la regeneracion social de la Tmadre Espafia, y si al legar a sus oidos los acentos generosos de sus elocuentes oradores, no hubiese simpatizado con ellos, y heeho suyas las altas y nobles ideas de patriotismo que por los ambitos de la monarquia derramaban la tribuna y la prensa nacional; y en fin, si no hubiesen convertido ya esa merecida admiraci6n en un deseo vehementisimo de participar tambi6n de aquellos beneficios, mayormente despues que la misma Constituci6n vino a legitimar sus ansias. Pongan en cuenta los absolutistas estas circunstancias, de que no se acordaban y que perturban de un modo incalculable los efectos de su sistema al querer aplicarlo a Cuba, y digan si saldrhfn responsables de lo que pudiese suceder en esta colonia si legase a desesperar de la justicia de su metr6poli. Ahora conoceran que no por que ahogara en un silencio adusto sus quejas, las echaria nunca en olvido; ya prob6 el fruto del Arbol de la ciencia, y s6lo a la fuerza, y con la fuerza mas brutal, callaria y sugetaria por tiempo incierto sus impetuosos conatos; tendria siempre a la vista sus derechos burlados y conculeados afrentosamente por los que el cielo hizo sus hermanos y 85

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ESCPITOS amigos, y una politica infernal, hija de la desmoralizaejon y de la maldad, eonvirti6 en opresores yenemnigos; y aunque no reclamase, ni desplegase s labios, iria paulatinamente acumulando en seuroto un tesoro de iras y rencores, que cuando estallase seria semejante al volcin devastador de Santo Domingo o de la Am6rica del Sur. Semejante levantamiento espantable de todo pueblo oprimido y educado a medias que ei dia menos pensado rompe las cadenas que lo oprimen, sin detenerse a imaginar y medir lo que acontezca despu6s, v se entrega delirante a los instintos naturales pero feroces de su bdrbara independencia. Si, senora ; barbara seria La independencia y fetoses los instintos que hoy la produjeran en la isla de Cuta. Por Io que ha pasado en las guerras eiviles espanolas de la America, y estA pasando voy en Espana, se pueden barruntar los horrores y abanminaciones que acontecerfan en esta isla en i2nales circunstancias. iY sobre qui6n recaeria la responsabilidad de males tan funestos y tan irre; diables, si no se evitan desde hoy con el cumplimiento del articulo 29 adicional de la Constitucion? Sore los estadistas obeecados o perversos que no se apresuran a realizarlo; sobre los que con mInlliiado diseurso opinan que de la mudanza de un capitAn general depende la curaci6n de nuestros males, sin considerar que, si sigue el mismo sistena, ccot gar(s o menos fuerza seguirda sus consecuencis, y lo infalible sera que, de una manera o otra, poco antes o poco despues, todos seremos S6

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DOMINGO DEL MONTE victims (1). Entonces, equ6 sacari Espana de la Isla de Cuba? Lo que de M6jico y Colombia saca hoy; pues por no sacar, ni aun ha grandeado la gloria inn reesible de Inglaterra, de haber dado a liz repniblicas independientes, ricas, ilustradas y felices; por el contrario, presentan al mundo para ludibrio de su antigna metr6poli las colonial espaiolas el espectdculo de pueblos anirquicos ignorantes, pobres y desgraciados. &Y no entrari en los calculos bien ecnstruidos del gobierno de Espafia, en calculos fundados en la ley eterna de la moral y de la justicia, fomentar por cuantos medios est6n a su alcance los g6rmenes de prosperidad que encierra esta Antilla ? v Cuan diferente seria su suerte futura, la suerte de la misma Espana, si alcanzando esta isla, por efecto de sus leyes liberales y de una larga y fire tranquilidad, un grado de civilizaci6n y de riqueza extraordinarias, llegase por eventos inevitables el caso de emanciparse de su metropoli? No habria para ello par cierto revoluciones sangrientas y degenerando sus instituciones en una completa disolucion social perecerian en lamentables encuentros Jos padres a manos de los hijos, los amos al rigor de los esclavos; no quedaria vibrando par espacio de siglos en el coraz6n de los vencedores la cuerda del aborrecimiento y del odio que agita convulsivamente el tumulto revolucionario contra los vencidos; no (1) Don FRANCISCO DE ARANGO Y PARREN\O. Documentos de que hasta ahora se compone el expediente sobre trifico de negros. Madrid, 1814.-(Nota de DEL MONTE). 87

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88 ESCRITOS quedaria la tierra devastada, la agriculture muerta, el comercio exanime; no se convertiria el cubano en salvaje, zahareiio y adusto enemigo del hombre culto de Europa, s6lo porque es de Europa, como ha sucedido a los rebeldes de M6jico y del sur de estas indias. Por el contrario, Espana gozaria la primera y con toda preferencia de los preciados esquilmos de la que siempre se considerarA como su hija: aumentada naturalmente y al favor de esas leyes liberales y protectoras de su engrandecimiento, su poblacion, compuesta en su mayor parte de blancos espafioles, naturales de la peninsula y de sus hijos y descendientes; con Espafa celebrar sus mis productivas transacciones de comercic; de Espana recibira por muchos siglos la norma de sus costumbres, el espiritu de su religion, las inspiraciones de su literatura; con Espana quedaria eternamente unida con los lazos estrechisimos de la sangre y del idioma, que nunca se rompen sino al rigor brutal de la fuerza del despotismo. He aqui el verdadero interns, no solo del gobierno de la peninsula, sino el de los hombres honrados que la habitan, el de sus fabricantes, labradores y marineros, el de todos los espafloles, el de la humanidad entera. jY que son comparados con tan graves y santos intereses, los ruins temores y los torpes y vergonzosos motivos que dilatan nuestra dicha ? Los buenos padres (decia un habanero ilustre no menos insigne por su peregrino ingenio que por su acendrada lealtad) jams abrigan temores, al menos nunca detuvieron por ellos el engrandecimiento

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DOMINGO DEL MONTE de sus hijos. Y en cualquier caso, afladia, mas valen los retornos de gratitud ardiente de un hijo ilustrado y poderoso, que las violentas contribuciones de un hijo descontento, y en todos sentidos miserable (1). Los exponentes creen que en Jo representado hasta aqui en este comedido memorial, dejan probado ya con exuberancia la precision que tiene el gobierno de V. M. de cumplir el articulo adicional de la Constituci6n de 1837. Han demostrado que asi Jo exige, en primer lugar, la justicia, y despu4s, la conveniencia de Espana y de Cuba: que s6lo en el cumplimiento del dicho articulo very afianzada la primer su autoridad perpetua sobre la segunda, y Ia segunda su union fraternal con Espana y su felicidad verdadera, la cual no puede consistir, como creen muchos candorosos ignorantes, en otra cosa que en Ia libertad de sus vecinos, en la seguridad de sus bienes y personas de 6stos y en el orden y tranquilidad de su poblacion. R6stales ahora indicar a V. M. cuales deben ser las principales bases de esa Ley Organica Colonial, y se expresartn en este punto, si bien con la respetuosa reverencia de s-bditos, tambian con la antigua franqueza espafiola, con que en las venerables cortes castellanas y aragonesas reclamaban nuestros comunes antepasados el cumplimiento de sus fueros a los reyes vuestros ilustres progenitores. Y lo haran los exponen(1) Don FRANCISCo DE AEANGo Y PAnEEfo. Documentos de que hasta ahora se compone el expediente sobre trifico de negros. Madrid, 1814.-(Nota de DEL MONTE). 89

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ESCRITOS tes, segnn su leal saber y entender, como naturales v habitantes que son de esta tierra, y por lo mismo, como los que tienen mAs obligaci6n que nadie de conocerla, y de entender To que ms cumple a su dicha. Ha de partirse, plies, del principio inconcuso de que "un mismo espiritu politico debe animar todas las padres constitutivas y administrativas de una :isma naci0i' esprita, dicen los exponentes, y con esta palabra bien dan a entender que de la Constituci6n actual de la monarquia no quieren para su patria mis que la concesi6n del principio do la libcrtad politica; pues respecto de muchas de las aplieciones que se han hecho de 61 en la peninsula pudieran repetir, si se tratase de aplicarlas a Cuba. el dieho de ia Eseritura de que "la letra mam el espiritu vivifica". Teniendo este pais sus pecularidades. por su elima y varia condici6n de a habitantes que le forman, por decirlo asi, una idiosincracia social distinta de la de Espana, y per cuya razon se escribi6 el articulo adicional citado, es preoiso que las instituciones que To rijan se adapten tambidn a sus particulares circunstancias. Mas enti ndase que de ninguna manera, ni por ningnn pretexto ni motive, es el Animo de los exDorentes, ni el Ce la generalidad de los espanoles habitantes de esta is-a, el renuiciar el goce de los dereuhos politicos que se han consignado en el primnr titulo de la Constituci6n actual. Comprenden -ls articulos en breves y concisas palabras la quintaesencia de lo quo ha menester un pueblo compuesto 90

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DOMINGO DEL MONTE de seres rationales, y no de bestias de carga, para consignar aquella parte de felicidad que puede proporcionarles un buen gobierno. Y ya estA averiguado por lo que en este particular ban adelantado las ciencias morales y politicas, que tan bien le cuadran estos principios, que no son otros que las leyes eternas de la humana naturaleza, a los habitantes del polo como del Ecuador, al atezado etiope de Tumbuctu como al blondo tudesco de Viena o de Berlin: por lo tanto, no reconocen especialidad ni diferencia los exponentes en cuanto a la aplicaci6n en su favor de los once articulos primeros, que son y deben de ser la tabla de derechos de todo espafiol, habite o nazca donde naciere o habitare, pues tan espanol es el eatalan o andaluz que negocia o siembra en Cuba, como el que hace otro tanto en Barcelona o en Cadiz: s6lo un irracional querr. de buen grado privarse de sus naturales exenciones por el mero hecho de pasar el mar. En cuanto a la planta de la ley colonial, que se reduce a arreglar el sistema de la representaci6n political en la misma colonia, los exponentes con el respeto debido la acompaian en papel separado a esta representaci6n, para facilitar a V. M. su leetura y examen (1). Han procurado sobre todo alejar de los cuerpoq o diputaciones provinciales y de los colegios electorales a todos los individuos que no ofrezcan por (1) Por desgracia no se ha encontrado este plan en los manuscritos del senor Del Monte.-(Nota do V. M. y M. en la Revista Cubana, t. V, p. 67), a t 91

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Esctrros su posici6n social o sus cuantiosos bienes una firme y poderosa garantia de moderaci6n y de orden al gobierno de la metr6poli y a la tranquilidad de la isla; por eso se ha sefialado tan alta la cuota euya propiedad debe constituir la capacidad electoral. En la misma asamblea, que se hallarA de este modo compuesta de los peninsulares mas ricos y de los cubanos mas aristocratas, tendrs por precisi6n la corona en su favor las mayores simpatias, pues ya se sabe Io fuertes y naturales que son los instintos monarquicos en las corporaciones constituidas de este modo; con lo cual se consigue ademAs imprimirles, en vez de aquel ardor inquieto e insatiable que distingue a las reuniones deliberantes en que entra en mayor grado el elemento democrAtico, un caracter, por el contrario, conservador y represivo de los impetus ciegos populares que pudiera haber jamAs en la colonia. Y esto no se lograria de ninguna otra manera con el regimen desp6tico. Y he aqui como es cierto lo que los exponentes afirman mas arriba, a saber que con instituciones liberales se aseguraba ms racionalmente la uni6n y dependencia de la isla con la peninsula. Ha parecido tambien muy del caso a los exponentes sefalar en la ley orgAnica que ha de regir esta isla, el canon que cada aflo deben tributar en reconocimiento, feudo y pleitesia a la corona de Espana sus provincias ultramarinas de Cuba. Ya que la naci6n espafiola como madre solicita presta su arrimo, su bandera y la soberana protecci6n dQ 92

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DOMINGO DEL MONTE sus eyes a su hija, justo es que 6sta le pague en millones de pesos su bondad. Con eso rescata tambien la colonial el derecho que le pertenece de eaminar los presupuestos anuales de los gastos de administracidn de la isla que debe ofrecer a la sanci6n de su cabildo el gobernador general, y salvar igualmente el no menos importante fuero de intervenir en el arreglo de sus contribuciones, sin lo cual se echaria abajo una de las principals bases de la libertad political de los espafioles. En lo demas se ha seguido el espiritu de la Constituci6n metropolitan, y para mas conservar la armonia, la union y dependencia con la madre patria, no se ha juzgado prudente cortar del todo los lazos politicos que en las 4pocas constitucionales anteriores reinaban entre aquella y las colonias por medio de sus diputados. Se refieren los exponentes a los apoderados que debe nombrar el cabildo provincial para que representen ante el gobierno de V. M., en sus Cortes y Consejos, los intereses y derechos de la Isla. Como que esta queda por muchos puntos dependiente de las determinaciones de V. M. y de su gobierno, como tambien de las Cortes nacionales, es muy conveniente pars entrambos paises que haya siempre en Ia capital del reino personas instruidas de los asuntos pendientes, que den informs exactos y veridicos al gobierno y a las Cortes, cada vez que fuere necesario, de Io que se desee saber acerca de Ia isla. Con eso no se repetiran las crueles y ridiculas equivocaciones que en el regimen anterior se padecian en las secretarias 93

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EsCRITOs de los ministerios de Madrid al expedir 6rdenes y pragmiticas reales para la gobernacion de las Indias. Aqui dan punto los exponentes a esta ya demasiado larga representaci6n. De nuevo protestan que no ha sido su animo al extenderla el faltar en 1o mis minimo al profundo respeto que todo sdbdito leal debe a sus augustos soberanos. Por (1 contexto, al contrario, del presente memorial, extendido con toda la franqueza y mesura que inspiran la magninima justificaci6n de V. M. y la honradez politica, que no es otra por cierto que la moral de los ilustres consejeros que la asisten, se palpa que los que abajo firman. tanto como gozar de su libertad espanola del siglo xix, aspiran a mercer tambi6n el glorioso timbre de espafoles, y a perpetuar para siempre en Cuba la uni6n v el dominio de la madre patria. Habana 1838. 94

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IV Cartas Politicas (Segunda 6poca: 1838-1839) AL REDACTOR DE "EL CORREo NATIONAL" DE MADRID Habana, 4 de mayo de 1838. Muy sefor mio: Tengo a la vista su apreciable, fecha 12 de febrero nltimo, que es el duplicado de otra, cuya principal no ha llegado a mis manos, como tampoco la suya de 29 de diciembre a que alude, ni los prospectos de El Correo National, ni las instrucciones para desempefiar mi correspondencia. alas, aunque carezco de los preliminares necesarios para former idea del color politico que tenga su peribdico de usted, desde luego acepto el cargo de su corresponsal para 61, porque ya por los articulos que he visto en la Revista Europea, y en El Espanol, y por el espiritu de estos dos papeles, se conoce que usted pertenece a una escuela sana de politics, y sobre todo, que procede usted de buena fe, que es Lo que yo he de menester parn que me entiendan, sean mis oyentes y aun mis contrineantes del partido que fueren. Asi, pues, prometo a usted solemnemente remitirle por todos

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6BCMTO S los correos mensuales una relacion circunstanciada, veridica e impartial de lo que pase por estas remotas tierras, advirtiendole a usted que mi carActer es flemftico y aunque mi coraz6n a las veces palpita algo acelerado, sabe obedecer humilde a las decisiones que, con prolijo conocimiento de causa, pronuncia mi juicio. Hago a usted esta advertencia, aunque huela a pueril personalidad, porque habra ocasiones en que tales eartas recibiri usted mias, que las juzgari exageradas en sus conceptos, midi6ndolas por la comin cala y cata, que por Europa y aun por Espafla se estila, sin hacerse usted cargo que no hay tantos grados de diferencia en la latitud y temperatura de estos hirvientes climas y los templados, como los que nuestros militantes abuelos y nuestros mezquinos hermanos ban logrado establecer entre la cosa pnblica de ald y la de acd. En esta virtud y aceptando rambi n las seguridades que usted me ofrece respecto al secreto y discreci6n que exijo para mis comunicaciones por las causas que usted prudentemente me indica, empecemos desde hoy nuestra correspondencia. En el mismo correo en que 4sta, iran tambien varias representaciones a S. M. dandole las gracias por la sabiduria y oportunidad con que confiri6 el mando de esta isla al teniente general don Joaquin de Ezpeleta, pues que consideran esta medida como preludio a otras de mis transcendencia en el orden politico y civil, que influirin en la felicidad de los habitantes de Cuba y en la uni6n per6

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DoMINGO DEL MONTE petua de estos con la madre patria. La parte mas granada del vecindario de la Habana por su riqueza, su situaci6n social y su capacidad, ha firmado estas exposiciones, figurando en ellas los nombres de las primeras familias del pais, como son: O'ReiIlys, Pedrosos, Herreras, O'Farrills, Montalvos, CArdenas, Penalveres, los generates Lemaur y Cadaval, europeos de nacimiento, como lo son tambi6n los senores Conde la Reunion, Aldama, Matiartu y otros opulentos capitalistas, que a fuerza de trabajo y de economia son hoy envidiables ejemplos de lo que puede alcanzar el hombre con el ejercicio constante de estas dos virtudes: el Ayuntamiento, la Real Pontificia Universidad, la Real Junta de Farmacia, la mayor parte de los abogados de este foro y los ayuntamientos de Guanabacoa, de Bejucal, de Giiines y Santa Maria del Rosario, uniendo sus sentimientos de lealtad y patriotismo ilustrado con los de los vecinos de la capital, representan tambi6n respetuosamente a S. M., agradeciendola con entusiasmo el nombramiento de capitan general que ha hecho en el senor Ezpeleta, y esperando de su Real benignidad y de la justificaci6n de su gobierno, el mas pronto y expedito otorgamiento de las eyes especiales que han de regir racionalmente esta isla. Manifiesta de un modo tan inequivoco este pueblo sus ideas para desmentir las descaradas aserciones de algunos enemigos suyos, que, usurpando su nombre, en una tumultuaria exposici6n que hicieron al excelentisimo senor don Miguel Tac6n, al 97

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ESCEITOS entregar el mando de la isla a su sucesor, no dudaron afirmar que S. M. y su gabinete andaban equivocados o enganados en cuanto a puntos de gobernaci6n colonial, y renegando del privilegio que tiene todo ser racional de ser gobernado con razon y justicia, califican, sin conocerlas, de peligrosas para la isla de Cuba las instituciones que S. M. y los varones entendidos que andan en esto, le preparan; como si la isla estuviese en la luna y sus habitadores no perteneciesen a la humanidad inteligente y libre. Mucho convendria que se publicasen en los peri6dicos de Madrid ambas exposiciones, a saber, las que una facci6n exaltada y revolucionaria hizo al general Tac6n, en la que, quitando diez o doce nombres de negociantes honrados, que es una anomalia el verbos con tanta ofuscaci6n bajo bandera tan ruin, hicieron la apoteosis de la arbitrariedad y del poder absoluto, ejercido por uno solo, en nombre de una minoria insolente y ariscada, y la respetuosa y sentida que el verdadero pueblo de la Habana eleva a S. A. dandole a entender con delicadas reticencias y frases comedidas, que el bien mis grande que puede esperar de la Real munificencia y de la sabiduria del Congreso espafiol es el establecimiento aqui del imperio de la justicia y de la inteligencia, formulado en una Ley. Por lo demAs, esta ciudad y el resto de la isla siguen como siempre en complete tranquilidad: s6lo en el departamento del centro, y en las fincas rurales del gobierno de Trinidad ha habido algu-

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DOMINGO DEL MONTE nos movimientos de rebeli6n de parte de los esclacos negros (1). Dicese que ban cometido asesinatos horrorosos en ]a comarea, y han sembrado el terror por toda elfa. El nuevo gobernador de Trinidad, Carrillo de Albornoz, ha tomado medidas en6rgicas para contener el levantamento y se ha logrado poner a raya a los levantiscos con la fuerza armada. Se sospeeha que los esclavos de aquella jurisdicci6n han sido excitados al levantamiento por algunos sacerdotes ingleses metodistas, de Jamaica. No faltarin politicos romos que achaquen la obscura rebelion de estos desesperados negros, y los filantr6picos pero indiscretos manejos de aquellos fervidos sectarios de la igualdad cristiana, a combinaciones maquiav6licas y profundas del misterioso (para los tontos) gabinete ingl6s; al menos no dejara de venir esta sandia idea a mhs de cuatro traficantes de hombres, de los de este comercio y el de Matanzas. El general Ezpeleta se va apartando con cordura del regimen ferreo que le dej6 trazado su antecesor. Ayer se han puesto en libertad nueve individuos, que desde el mes de julio del aflo pasado permanecieron presos en la carcel nueva que edific6 el general Tac6n (de quien pudiera decirse lo que del senior don Juan de Robres, que fabric un hospital "y tambitn hizo los pobres"). El motivo de su prisi6n y de verse condenados a la incomunicaci6n mhs rigurosa hasta diez o doce dias antes (1) No recordamos que ningtn historiador refiera estos levantamientos de eselavos que menciona Del Monte. 99

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ESCEITOS de salir, es decir, hasta que vino el relevo de S. E. fue una denuncia hecha en un an6nimo contra ellos. Se les tom6 declaraci6n el 12 de agosto y durmi6 la causa en la cruel carpeta del asesor primero interino del gobierno, hasta que pasando a la Comisi6n Militar el 30 de marzo, este tribunal, convencido de la inocencia de los acusados, acaba de sobreseer en ella, y declararlos indemnes y libres de todo cargo: bien que no por esto se les han davuelto las diez onzas de oro que a cada uno de ellos cost6 el carcelaje, a raz6n de 6 reales de plata diarios. En los peri6dicos de 6sta vert usted la instalaci6n de la Junta de Subsidio para facilitar el cobro de los cincuenta millones de reales de vell6n de contribuci6n forzosa que nos ha impuesto el Congreso madrilelo. Esta medida, que en otra 6poca hubiera llenado de consternaci6n a toda la isla, ha sido recibida hasta con alegria en la presente, en que propietarios y hacendados que la han de pagar esperan con ansia un C6digo colonial que les asegure sus derechos politicos y civiles y cimente sobre bases s6lidas la riqueza y prosperidad cubanas, que estin boy en el aire. "Como vengan esas leyes, deseadas, dicen, iran no s61o esos miHones, sino cincuenta veces mas, para librar a nuestros hermanos." 1 Ojala que los habiles estadistas que dirigen boy la nave de nuestra patria sepan aprovechar estas felices disposiciones! Adios, amigo mio: para ser la primer no deja 100 i

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DOMINGO DEL MONTE de ser larga la que ha tenido el honor de dirigirle su atento y seguro servidor. GONZALO FERNANDEZ DE OvIEDo (1) AL REDACToR DE "EL CORREO NATIONAL DE MADRID 31 de mayo de 1838. El estado del pais no ha variado despu6s de mi Altima (2). La nnica novedad que ha habido es la circulaci6n de un pliego impreso con el titulo de Carlismo en Cuba, copiado de El Tiempo de Cadiz, y otro articulo sobre las ocurrencias de la partida del general Tac6n de la Habana. Se dice que dicho pliego se ha impreso en Nueva Orleans: en 6ste nltimo se habla con bastante claridad del referido general, del brigadier Velazco y de otros a quienes se acusa de fautores de la tirania del primero. Se cuenta que los agraviados se han presentado al jefe actual de la Isla, quejandose del libelo; se han dado algunas providencias para averiguar su autor, mas nada se ha conseguido hasta hoy, sino prender a dos o tres que diz que los vendian. La causa famosa formada al abogado Rojo y a unos j6venes habaneros que venian de vuelta de (1) Pseud6nimo que adopt6 Del Monte para estas correspondencias.(Nota de V. MORALEs en la Eevista Cubans, t. V, p. 420). (2) V4ase SACO: Papeles, t. III, p. 175, y Carta de Saco a J. Luis Alfonso en Doe. para su vida, p 35. 101

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102 ESCRITOS su viaje de Espana (1), a consecuencia de una denuncia dada al general Tae6n por un tal Joaquin Vald6s, hijo de un fraile v ruffian de profesi6n, que hoy estf preso en Cadiz por calumniador v estafador, tambi6n se coneluiri pronto, porque la Comisi6n Militar que se hizo cargo de ella, en los altinos dias del gobierno estrafalario de Tac6n, no ha encontrado marito para el procedimiento. Lo peor es que los delatados han sufrido nueve meses de incomunicaci6n en ]a carcel pnblica, durante cuyo tiempo se han visto obligados a pagar, como los otros de que habl6 a usted en mi anterior y otros mil mAs, euatro y seis reales de plata diarios por su forzado alojamiento. El crime quo se les achacaba es el de conspirer contra la Metr6poli, mandados por el senor Saco, diputado electo por Santiago de Cuba para las Cortes Constituyentes, sujeto no menos apreciable por su talento y vasta instrucci6n en las eiencias morales y politieas, que por la elevacion v honradez de su earacter. La insurrecei6n de negros de 'Lindad no ha tonido consecuencias posteriores. Remito a usted los dos primeros nhmeros de El Album, peri6dico en forma de libro que publica el joven literato habanero don Ram6n de Palma. El censor se opone a que se le de forma periodistica a estas publicaciones por no atreverse a dar (1) Los hermanos Prao JOSt y EUSEEIo GUITEAS, historiador el primero muy distinguido de nuestra politica y nuestras letras, y el segundo pedagogo notable.

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DOMINGO DEL MONTE permiso el gobierno para empresas de tal clase. No extrae usted que en esos cuadernitos s6lo se liable de amor, pues a este estrecho limite esta reducido lo que produce la aherrojada prensa habanera. El escritor, al tonar la pluma, tiene aqui que contemporizar, primero, con el censor region, despu6s con el sota-censor, que es, un oficial militar de Palacio, especie de visir revisor, y por nltimo con el capitAn general; de manera que es imposible que tras este triple filtro de las ideas se escape ninguna que valga algo, si puede ofender, no ya al espiritu de las instituciones desp6ticas de la Colonia, pero ni aun la opinion privada de cada uno de estos individuos, por mezquina y ruin que sea. S. S. GoNzALo FERNANDEZ DE OVIEDO AL REDACTOR DE "EL CORREO NATIONAL" DE MADRID 30 de junior de 1838. Tres correos han llegado de la Peninsula despues que escribi a usted mi primera carta en que, entre otras cosas, le particip6 la instalaci6n de la Junta para promover los modos de reunir los dos y medio millones que las Cortes madrileias, en que no estamos representados los espaifoles de esta Isla, la impusieron por via de subsidio para la guerra. Han venido los trey correos y en ninguno de ellos se ha recibido ni la mas remota uoticia do 103

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EscErros que se trate en dichas Cortes de cumplir la palabra solemne que se la di6 de formar leyes organicas especiales para ella, al privarla de la antigua confraternidad de gobierno que mas que todo la mantenia enlazada con los pueblos y la Corona de Castilla: de manera que ha ido por grados amortiguindose aquel buen espiritu, de que tambi6n habl6 en mi carta, que reinaba entre los hacendados ricos de la Isla al pago de aquella considerable contribucion. Dicen ellos, con la genial franqueza espafiola que los caracteriza, que no son eselavos bozales para rendir humildes a los pies de sus amos gratuitamente el fruto de su industria y economia, que en cualquier latitud del Reino en que sean ejercidas, industria y economic de espaholes son, y anaden con no menor sensatez y buen juicio, que nadie tiene derecho de disponer de riquezas ajenas, ni mucho menos un Congreso representativo que en tanto tendra facultad de votar pechos en cuanto represente a los pecheros y que no alcanzan como esos ardientes tributos o si quiere sesudos repnblicos de Madrid que rebozan liberalismo los unos y justicia los otros, comprenden tan obtusamente la idea de libertad, o abusan con tanta avilantez de la fuerza que creen tender, imponiendo sobre la poblaci6n cubana que, political, civil, moral y econ6micamente, vale hoy por si tanto o mfts que los rhinos de Castilla, Le6n y Aragon, nada menos que la enorme suma de quinientos millones de reales. Asi es que ningin resultado ha tenido el empr6stito que ha ideado 104

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DOMINGO bEL MONn aquella Junta y el intendente Conde de Villanueva para facilitar el pago de las letras giradas por el Ministerio de Hacienda contra estas cajas por cuenta del imaginario subsidio. Ningin capitalista tiene ganas de exponer su dinero y lo aventura, porque las garantias que se han ofrecido son areas, pues que los bienes de los regulares, las -entas de las aduanas y las cantidades que se coleeten para el mismo subsidio, que es la fianza que ha de responder del emprestito, no tranquilizan a nadie, porque depende de la suerte veleidosa de las armas, que si hoy son favorables a la Reina, manana pueden serlo al Pretendiente. Y como que estas prestaciones y servicios deben naeer espontaneos y voluntarios de los contribuyentes, los cuales en el arrebato del entusiasmo patri6tico dan hasta la vida, cate usted que, faltando este, por las causas referidas que lo han amortiguado enteramente, todo se vuelve dificultades e inconvenientes para salir del apuro. Y 1o peor es que por poco que se apremie a la parte sana y hacendada de la Isla para echarle esta nueva gabela sobre los ciento cuarenta o ciento cincuenta millo nes que estrujandola sin misericordia se le sacan anualmente para Espana (amen de bo exasperada y ofendida que la dej6 Tac6n), no se yo en lo que vendra a parar esto. A Io cual agregue usted que ya estos moradores, a fuerza de habituarse a contemplar el coco de los negros, con que los han asustado sus gobernantes para prevenir todo amago de resistencia a su tirania, les han perdido el 105

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ES1RP' O8 raiedo al fin y a la postre, principalmente despu6s que se han convencido de que no est Cuba en las circunstancias desfavorables para la raza blanca en que se hallaba Santo Domingo, pues habia 400,000 negros para 35,000 blancos, y aqui tenemos 600,000 de los primeros y muy cerca de 500,000 de los segundos, lo cual es muy ventajoso para 6stos, si se atiende a que la inteligencia y el poder estin de su parte. El ver a los vecinos Estados Unidos gozando de ]a mks abierta democracia con tires millones de eselavos no ha contribuido poco para desterrar aquel miedo a los negros que hasta el reinado de Tac6n fu6 proverbial en la Isla, porque hasta entonces nunca hizo la exasperacion del despotismo aguzar tanto el discurso en puntos de gobernaci6n y de politica a estos mansos criollos, que por su caricter desmazalado y dulzaino mis pareefan hasta aqui hijos de los indigenas, que de la f6rrea casta de sus antepasados los conquistadores. Ahora van, sin embargo, dando algunas sefiales de que son dignos nietos de Diego Velizquez, de Pinfilo de Narvaez y de tanto heroico espanol de Castilla y asombro del mundo, de aquellos que con su valor ganaron la posesi6n de esta tierra y con su sangre la dejaron en herencia a sus mas remotos descendientes. Digolo, porque ya al mks lerdo de entre ellos se le vela indignado al saber o experimentar alguna fechoia de Tac6n y hablaban todos de ella con la santa e6lera que debe estremecer a un verdadero espapo] al sentirse pfrendado por un villano, de mane106

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DOMINGO DEL MONTE ta que si permanece aqui un poco de tiempo mis aquel aborrecido proconsul o si la democracia ciega que por mal hado de Espana preside a su Gobierno y a su Congreso no muda de direction, no se necesita ser muy perspicaz politico para antever con certeza en Jo que vendra a parar este segundo Pern. Mucho de Dios habemos menester para que no concluya con otra jornada do Ayacucho. Pruebas de este espiritu politico, de este sentimiento intelectual a que van despertando estos espaioles de Cuba son infinidad de escritos que, aunque no impresos, porque la tirania de la censura previa se opone a ello y aun los delataria por subversivos, corren por el pnblico cual otras santas generosas protestas contra el regimen desp6tico con el que la metr6poli, de pocos aflos ae, estA tratando a esta Isla. Distinguense entre estos folletos, uno escrito por un provecto y sabio magistrado, que tiene sacrificados a su lealtad a Espana sus mis caros afectos e intereses, otro por un personaje no menos ilustre que cuenta entre sus timbres el sacrificio sangriento de su nnico hermano en las aras de la libertad espafola, y otro de un habil comerciante nacido en Catalufia, que a su natural y despejado ingenio, y su sazonada instruccibn, renne una rara imparcialidad en este genero de cuestiones (1). Quisiera poder remitir a (1) En estas fltimas palabras en que Del Monte describe a uno de los escritores politicos que protestaban del estado de cosas aqui existentes, creemos ver al ilustrado catalfln Jaime Badia, amigo y corresponsal de aqu61, 10-i 107

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ESCEITOS usted alguna de estas producciones verdaderamente notables por su rigurosa l6gica y la severidad de estudios que anuncian en sus autores; pero el considerar que todos ellos por precision han de ir a parar a Madrid en busca de luz y publicidad, me retrae el hacerlo. Advierta usted, adems, que ya no son mozalbetes descabezados ni gente baldia y perdularia la que toma a pechos la defensa de los fueros naturales de la Isla, como sucedi6 en 1822; ahora no se conspira obscuramente, sino que se habla en todas partes por hombres que tienen que perder de las injusticias de la metr6poli, de su viejo e inconstante liberalismo, hijo de una escuela inmortal, empirica y desorganizadora, la cual elevando a dogmas los suefios de Rousseau y el sensualismo de Bentham juzgan justo todo lo que consideran iil, segnn la doctrina de 4ste, y ereen con el otro que en las mayorias populares esta el principio soberano de todo bien y de toda justicia. De aqui pasan a conocer estos habaneros, esta atropellada minoria, la necesidad que tienen de repeler los agravios que les infiere, a fuer de mias poderosa, esa revolucionaria mayoria, tan afincada en el error, que prefiere, como el salvaje de la Louisiana, emblema de la indole brutal del despotismo, felizmente formulado por Montesquieu, destruir el arbol de una vez y un Arbol tan frondoso, por coger los frutos, que conservarlo con esmero para que siempre fructifique. P. S. Despues de escrita 6sta, se me ha asegurado que algunas casas inglesas de comercio que 108

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DOMINGO DEL MONTE tienen fondos en Jamaica han ofrecido lenar las condiciones del emprestito. No lo dudo, aunque carezco todavia de la certeza del hecho; pero los ingleses son los nnicos que pueden negociar el dicho emprestito, porque en el poder de su nation tienen las suficientes garantias para el pago de lo que presten, sea quien fuere el deudor. S. S. S. GONzALO FERNINDEz DE OvIEDo. EL CONDE DE O'REILLY AL MINISTER CONDE DE OFALIA (1) Interesado como el que mis por la tranquilidad de esta Isla, y en su union con Espana, tanto por los sentimientos hereditarios monarquicos que son innatos en mi familia, cuanto por el vivo deseo de conservar mis bienes patrimoniales, todos arraigados aqui, no extrafe usted que me ha.ya resuelto al cabo a molestar su atenci6n escribi6ndole esta larga carta sobre los asuntos pablicos de Cuba. Porque han llegado en este momento a tal punto de exaltacion los Animos, por culpa de los errores politicos, que, respeeto a colonias, como en todo lo demis, cometi6 el Ministerio de la Granja, que .temo que nos suceda un fracaso, si la verdad se ofusea, y no lega, tal cual es, al conocimiento de usted. Necesito antes que todo la benevolencia de usted para que disimule mi franqueza: hablo con (1) Del Monte escribi6 esta carta ajustdndose a las instrucciones que le di6 el conde do O'Reilly.--(Nota de V. M. y M. en Revista Cubana, t. V. p. 425). 109

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ESCEITO s un amigo leal v generoso, en cuyo seno pueden depositarse confianzas, que dichas en pnblico, quizes atraerian persecuciones y desgracias. Ese malhadado ministerio antes citado, para quien eran herejias las sanas tradiciones politicas espanolas, anteriores al ano de 1812, y que no tuvo mis norma en sus providencias que la voluntariedad de una democracia bozal y presuntuosa, crey6, junto con la mayoria de su Congreso, que podria arreglarlo todo en nuestras islas con los dos renglones del articulo 29 adicional de la nltima Constituci6n. Procediendo con desvario pueril, no calcul6 que si tenia verdadera intencion de cumplir la promesa que en dicho articulo se hace, se comprometia a improvisar todo un sistema politico enteramente nuevo para las colonias, y por lo tanto desconocido y ocasionado a perturbaciones quizas irremediables; y que si no era su intenci6n expedir tales leyes especiales, sino sujetar las islas de Cuba y de Puerto Rico al regimen actual, cometia, por otra parte, sin provecho ninguno, una atroz e indisculpable injusticia, sembrando el descontento en las poblaciones transatlinticas espanolas, en cuanto se desengafasen (como va sucediendo) que no tienen que esperar nada de Espana; y que establecida por nltimo una especie de heterogeneidad gubernativa entre las diversas provincias de una misma nacion, heterogeneidad que siempre ha producido rebeliones sangrientas entre unas y otras, porque interrumpe neeesariamente los efectos saludables del sistema rl 110

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DOMINGO DEL MONTE centralizaci6n del poder, e introduce un elemento de diseordia mIs en el cuerpo politico. Ya se ve: no oia en este particular mis consejos, ni recibia mIds inspiraciones, que las que alld salian del sanhedrin liberalesco de la calle de Peligros, y las que desde acd le enviaba en su correspondencia confidential y official el general Tac6n. Lejos de mi la villania de unirme a los que por puro espiritu de partido, o por miras interesadas, cargan a este general de oprobios y dicterios; mas en honor de la verdad, no puedo menos que confesar que, si este sujeto fu6 una cspecialidad en esta Isla como jefe de policia, por su constancia en el trabajo y la rapidez de sus operaciones, no 4di6 muestra de mucha habilidad politica cuando le vimos todos sacrificar los mis sanos y mas conservadores principios de gobernaci6n al impetu ciego de sus simpatias o antipatias personales. De las primeras se apoderaron con mucha facilidad los mismos caudillos e individuals del partido exaltado constitutional del afto de 1820 en la Habana (1), que mi padre logr6 entonces tener a raya ; 4stos fueron los que le rodearon, y sin que 41 lo entendiera, los que abusaron a su sabor de Ia autoridad suprema, llegando a ser Tac6n nada mis que el ciego instrumento de ese partido. Este mismo partido se convirti6 en tirano absoluto, como sucede siempre con todo populacho entronizado; 41 fue quien erigi6. a Tac6n en una :especie de dietador de(1) Alude especialmente al famoso Conde de Villanueva, demagogo ael aio 20 y nawionarie el 34. 11I

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1eCior S ruagogo, al favor del miedo, que lograron aumentarle, de los pretensos insurgentes de la Isla; 61 fue el que estableci6 la persecucion sistematica contra todos los naturales de ella; el que dictd desde aqui todas las Reales Ordenes aprobatorias de los actors mis injustos y mas deseabellados de Tac6n; y 61 era, por supuesto, el que hablaba en las contestaciones que daba el general en las consultas de ese ignorante Ministerio; y como era natural entre gentes que profesan unos mismos principios, el que encontraba benevola acogida en el Animo de aquellos otros tribunos, tambien de la plebe, convertidos por las inesperadas y locas peripecias de las revoluciones en senores y reyes absolutos de la monarquia. He aqui la verdadera cave para entender los hechos acontecidos en esta Isla durante el mando de Tac6n, y que parecerian contradietorios o imposibles, si no se examinasen bajo esta luz. Esto explica e6mo, a pesar del absolutismo y la arbitrariedad que era la esencia del gobierno y del carActer de Tacon, lo adoraba la plebe ind6mita y revoltosa, de quien era esclavo y de cuyas ideas era 61 el signo y representante; por eso le dirigian aquellas representaciones tumuluarias suscritas por miles de firmas de turba advenediza y obscura (1) y encarecian su merito con el estilo enfatico e hinchado que acostumbraba usar la canalla en semejantes casos con sus odios; por eso iloro su partida tan escandalosamente y (1) Por to que se ve, esta turba era precursora de los que mis tarde sarlan voluntarios benemdritos. 112

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DOMINGO DE, MONTE busc6 en aquel momento amargo ocasiones de vengarse y saciar su despecho en la generalidad sensata de este culto vecindario. Este y no otro es (y cr6amelo usted a fe de caballero) el origen de los errores, tropelias y adefesios que cometi6 el gobierno metropolitano en la 6poca a que me refiero respecto a esta Isla. Ya Tac6n se fud, pero ha quedado vigente su sistema, y todavia, si no se remedia este mal con tiempo, paede causar grande e irreparables perjuicios a los que aqui tenemos nuestros bienes, y a los intereses de ia madre patria. Pero "eua] sistema se ha de seguir?", me dir usted. No creo yo, ni la generalidad hacendada y juiciosa de Cuba, que convenga introducir aqui el sistema que ingleses y franceses siguen en sus colonias: estas aplicaciones de eyes de un pais a otro siempre me han parecido disparatadas y peligrosas: raras veces convienen, pues siempre son grandes las diferencias sociales que presentan los pueblos entre si. Somos espaoles, y espanol debe ser el regimen de nuestras posesiones ultramarinas. Sigamos, pues, la antigua political de nuestros antepasados: asimilemos en bo mas que se pueda el orden politico de la colonia eon el de la madre patria: asi se crian relaciones mas intimas y duraderas que de ningin otro modo. li opinion es que se gobierne a la isla de Cuba, que es parte de Espaia, como Espafa misma. Nada de asambleas ex6ticas a manera de Cortes en las colonias, para lo cual no estamos educados aquf: vengan diputaciones provinciales, 113

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ESCRITOS ayuntamientos electives y diputados a las cortes de la madre patria: todo esta en que la base electoral sea lo mais aristoeritica possible; es decir, que se sefiale por ejemplo a la capacidad de los electores treinta afios de edad y cincuenta o cien mil pesos de capital, y asi sucesivamente. En esto puede entrar el cumplimiento del articulo adicional de Ia Constituci6n, formtindose leyes especiales de elecciones para Cuba y Puerto Rico. Lo que puedo decir a usted en favor de este plan es que aqui probaron muy bien, en las dos 6pocas constitucionales, las diputaciones provinciales, pues siempre se unieron al gobierno del capitAn general, y ejercieron una influencia conservadora en el pals, a pesar del sistema elective vicioso y revolucionario de aquellos tiempos. Nuestros diputados a Cortes en esas mismas epocas se distinguieron por su moderaci6n y seso en las discusiones, porque siempre se sacaron de clases respetables por su riqueza y conocimientos. Ann la libertad de imprenta nos aprovech6, a pesar de lo desbocada e insolent que algunas veces anduvo; lo cual pareceria a usted una paradoja; pero no hay duda que sostuvo victoriosamente los principios mis sanos de moderaci6n political y dependencia colonial de Espafia, dilucidando con sin par criterio todas las cuestiones que se tocaban con nuestra politica interior; lo cual contribuy6 grandemente a ilustrar la opini6n piblica, y a mi parecer, a que no haya experimentado despu6s esta tierra perturbaciones revolucionarlas, aun en medio de las tiranicas con que Ta114

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DOMINGO DEL MONTE c6n y sus anurquicos mantenedores oprimieron esta isla. Y si tales beneficios experimentamos de aquel orden de cosas, aun teniendo en contra la perversa ley electoral que nos regia, la flojedad del poder military en aquella epoca, las intrigas de las sociedades secretas y del desenfreno de la imprenta que no debi6ramos esperar hoy, en que han variado tanto las circunstancias de esta isla y de Espafia, y en que los adelantamientos de la ciencia social tienden a dar a los gobiernos representativos una base firme, cual lo es la justicia, madre'del orden, y fianza segura de la paz y de la tranquilidad de los pueblos? Gua'nabaeos, 30 de agosto de 1838. A DON ALEJANDRO OLIVAN 5 de octubre de 1838. Por su favorecida de 28 de agosto que tengo ala vista, me he impuesto de bo mucho que esti costando a usted hacer triunfar la causa de la justicia en esa Corte, y Io que mis dolor me ha causado, de las ealumnias insultantes con que bo ultrajan. El conde de Fernandina por una parte y don Jos6 de Arango por otra han logrado ya reunir entre Los hombres de honor y de juicio que mss conocen la necesidad del triunfo de usted en la lucha que ha emprendido, -una cantidad que a estas horns debe estar a disposici6n de usted. Tanto el uno eomo el otro recaudador han evado por objeto 115

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ESCITOS santo de esta colecta y de su remision a usted la defensa de su patria vilmente conculeada por un bArbaro, y como usted es el inico hombre de entereza y generosidad que en la peninsula ha manifestado dulces y generosas simpatias por nosotros, a usted le mandamos, como antes a nuestro legitimo apoderado y defensor, las expensas necesarias para llevar a cabo su patri6tica mision. Tiene, pues, la remesa de este dinero un caricter tan puro y sagrado, que yo no dudaria, siendo usted, el publicarlo en todas partes y propalarlo de prop6sito con cierta hidalga y bizarra presunci6n, por merecer asi, nada mis que por el afecto de una noble gratitud, la confianza de todo un pueblo, que, a pesar de gemir en la opresion, aun conserva los rasgos primitivos de la buena raza espafiola de que desciende. La residencia del ex general que mandaba esta plaza como si estuviera en estado de sitio, va siendo mats borrascosa de lo que pensaran o quisieran sus parciales. Al principio lograron atemorizar a los miles de agraviados que iban a presentarse, sembrando mafiosamente por el pueblo la especie de que en Madrid se esperaba incesantemente a Tac6n i para encargarle (rises tenentis) la presidencia del Consejo! Luego dijeron que en lugar de la presidencia no habia querido escoger sino la secretaria del despacho de gobernacion, pero con el conque de agregarle el despacho de nogocios de Ultramar; y por nltimo, que el conde de Luchana lo llamaba con empeflo para que se echase a pe116

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DOMINGO DEL MONTE chos el ministerio de la Guerra. Pero nada de esto ha valido, ni tampoco cierta parcialidad que se nota de parte del senor juez, y que es de sospeeharse raeionalmente por la intima amistad y respeto con que trata al representante aqui del residenciado. Mss de 50 son ya las demandas de agravios contra S. E., Jo cual ya es circunstancia muy notable, pues nunea, en ninguna residencia de ningnn otro capitAn general, ban sido tantas ni tan graves; pero Jo que si admira y debe llamar fuertemente la atenei6n de la gente sensata y pensadora de Madrid, sea del partido que fuere, es que hasta nuestro mortal6n y eminentemente conservar dor ayuntamiento hereditario que para nada se mueve, se ha presentado tambien ayer contra an presidente, a quien Cadi, siete cargos le hace (1). 1 Animo, amigo mio Acu4rdese usted que es aragon4s, es decir, firme a par de honrado, justus ac tenacem, y acu6rdese ousted tambien, que en la isla (1) Son estos: 19 La construcci6n del malec6n de la calzada de is Reins. 29 La traslaei6n de la Fuente de los Leones del paseo de extramuros pars llevarna al paseo que construia Tac6n cerca del Castillo del Principe. 39 La contrata del Mercado. 49 La compra de una mAquina de triturar piedras, sin la competente autorizaci6n. 59 La vents de lon terrenos de in Ci6naga. 69 El nombramiento de comisarios de barrios; y 79 El nombramiento de un defensor del Ayuntamiento que 1. impuso arbitrariamente.-(Ntas de DEL MoNTE). 117

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118 ESCRITOS de Cuba hay corazones de hombres que palpitan al oir el nombre de Olivan; y palpitan de admiraci6n por sus virtudes y su sabiduria, de gratitud por su generosidad. Entre 6stos puede usted contar muy particularmente con el de su afmo.-D. DEL MONTE. S

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V Datos y consideraciones sobre el estado de la Iglesia, de la esclavitud y de la poblaci6n blanca y de color en Cuba en 1838-39. 1 INTERROGATORIO DE 120 PREGUNTAS (1) QUE SOBRE EL ESTADO ECLESIASTICO DE LA ISLA DE CUBA ME HA ECHO MR. ROBERTO RICARDO MADDEN, JUEZ DE LA COMISION MIXTA POR TNGLATERRA.-NOVIEMBRE DE 1838 (2). Pregunta 18 *Cudntos obispados hay en la isla de Cuba? Respuesta.-Uno en ]a Habana y un arzobispo en Santiago de Cuba. '2. iEl de Santiago de Cuba es superior en rango al de la Habana? -Si lo es, por ser metropolitan; pero tiene menos rentas: en lo contencioso son reeprocas las apelaciones de uno a otro Prelado. (1) No contest6 ms que hasta La pregunta 89, dejando sin responder aquellas que no pudo por falta de datos o porque era preferible dejar su averiguaci6n a otros individuos no tan vigilados como 41. -(2) V6ase en relaci6n eon este interrogatorio la earta de Madden a Del Monte en Cent6n Epistolario, t. II, p. 225.

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Escarros 3. jCdmo se administra hoy el de Santiago de Cuba? -En lo espiritual por un cura y en lo contencioso por un clerigo particular, hasta que lleg6 el senor arcediano de Toledo, doctor don Juan Pacheco, prebendado de Espana, como gobernador del arzobispado, con el goce de 5,000 pesetas. 4. *Como el de la Habana? -Por el arzobispo de Guatemala, residente en la Habana, expulsado de su iglesia por aquel gobierno, y que ha obtenido por bula de S. S. facultades para gobernar la administraci6n de esta di6cesis, como si fuera obispo propietario. 5. jEl nombramiento de dstos estd sujeto a la aprobacidn del Papa? -La corona de Espana tiene derecho de nombrar obispos, las cuales los confirm despues e1 Papa. 6. 1 Cudl es la renta del arzobispo de Cuba? -30,000 ps. en renta decimal y cuarta obvencional. 7. jCudl la del obispo de la Habana? -Llegaba a 80,000 ps., pero hoy asciende solo a 50,000: ha bajado la rental porque se ha disminuido el dinero, que es de donde se saca aqu6lla. 8. jEn sede vacante, quin cobra o se aprovecha de la renta? -La Corona. 9. gQud parte toca al Estado de la renta del de la Habana? -La renta del obispado se compone: 1* de una 180

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DOMINGO DEL MONTE parte de los diezmos, y 20 de la rental llamada obvencional, la cual se saca de las obvenciones o derechos parroquiales de bautizos, casamientos, etc., de nada de esto toma parte el Estado. 10. j Cudntas parroquias hay en la isla? -En el obispado de la Habana 117, y en el arzobispado de Cuba 38. 11. gCudl es el nimero del clero regular? -En 11 de julio de 1837 habia 150 frailes sacerdotes, 19 coristas y 65 legos, por todos 234. 12. gQu6 sueldo les tiene selialado el Estado? -Ninguno, porque se mantienen de las rental de sus conventos. 13. gLos diezmos se consideran todavia como impuesto legal? -Si. 14. jHan sido abolidos por las Cortes? -Se ha discutido con acaloramiento su abolici6n por las Cortes de 1838; pero se determine que todavia se cobrasen en la peninsula los del presente ano. 15. gCudndo se han abolido? -V4ase la anterior respuesta. 16. iSe extiende la abolicidn a esta isla? -Sospechamos que aunque definitivamente se supriman en la peninsula, por ahora no se extendera a esta isla su abolicion. 17. jA cudnto asciende la suma total de los diezmos? -A 416,000, segfin Sagra: su repartici6n se hace asi : la 94 part se consign al sostenimiento 121

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ESCRITOS de hospitals por la Real Hacienda, a la cual toca, ademAs, el diezmo de la mejor finca de cada parroquia, a que se da el nombre de casa excusada: el resto se divide en dos mitades, una para la Real Hacienda y otra para el obispo, canonigos y curas. 18. gSe extiende el cobro del diezmo a toda clase de productos agricolast 19. 1El clero regular recibe algin estipendio del Estado? -Vase la respuesta de la 12. 20. j Cudntas catedrales se sostienen en la isla? -Dos, una en Santiago de Cuba y otra en la Habana. 21. 6El clero recibe derechos por bautizar, enterrar y casar? -Si 22. gCuanto por un bautizo? -6 reales de plata. 23. gCudnto par un entierro? -7 pesos 4 reales, con derechos de sepultura y la misa del alma. 24. ICudnto por un matrimonial -Desde 5 pesos hasta 40 6 50, segin sean las dispensas. 25. jQu4 parte toca al cura de estos derechosO -La cuarta parte. 26. iQue se hace con el resto? -El resto se reparte entre el obispo, el sacristan mayor, que es un clerigo coadjutor del cura, y la fabrica. 122

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DOMINGO DEL MONTE 27. gBasta el clero regular par las necesidades religiosas de la poblacidn? -Si, porque las necesidades son pocas. 28. gC6mo se provee el clero regular inferior? -En las comunidades religiosas de los conventos se admite al que quiera entrar, si lo consideran de buena nota, pues, aunque sea bastarde o de obscuro nacimiento, queda regular y libre de las censuras eclesidsticas. Las monjas, al menos las de Santa Clara, exigen en las aspirantes al velo limpieza de sangre. 29. gCudnta es por t6rmino medio la renta de un individuo del clero regular? -La renta de un fraile (que es lo que entendemos por individuo del clero regular, pues los c16rigos pertenecen al clero secular) es de 250 a 400 y aun a 600 pesos al aio, segnn las rentas generales de sus conventos: las de un cl4rigo, segnn sea el capital de sus capellanias, pues nadie puede ordenarse de sacerdote sin poseer un capital, acensuado, de cuyos products deba mantenerse y este capital es lo que se llama capellania; a menos que no se ordene para ir de cura a alguna parroquia, o capellfn algnn regimiento o castillo, y entonces se llama cura o capellan castrense. Por termino medio tiene 25 a 30 pesos mensuales; los curas, de 800 a 1,000 pesos al anlo, los aan6nigos medio-racioneros 2,000, los racioneros 3,000, los can6nigos 4,000, las dignidades 4,500 y el dean 6,000. 30. g Que especie de influencia recomienda a un clkrigo para obtener un curato? 11-1 123

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ESCRITOS -Las relaciones e influjo de 4stos para con el obispo. 31. Estdn los citrigos sujetos a la jurisdicci6n civil ordinaria? -No, estAn sujetos a la eclesiastica mientras viven, pues cuando mueren, conocen de sus testamentos los tribunales ordinarios civiles. 32. gHay leyes recientes que ataquen bajo este respecto sus privilegios? -En Espana, si, pues se les ha privado del derecho de ser electos diputados en el Congreso. 33. gHay delitos eclesidsticos sujetos al conocimiento del tribunal civil? -No; los crimenes que un eldrigo comete como hombre son los que estAn sujetos a ese conocimiento. 34 y 35. gEs compatible en algtn caso la profesion de abogado con la de sacerdote? -Si, mas el clerigo-abogado no puede conocer en to civil en causas criminales, mas si puede defender y conocer en ellas en el tribunal eclesiistico. 36. gCudntos frailes hay en esta isla? -V6ase la respuesta 11. 37 y 38. jLos monasterios tienen tierras entre sus propiedades? gA cudnto asciendent -Si, las propiedades territoriales, asi urbanas como rdsticas, de los conventos de frailes y monjas en la isla, ascienden a 3.652,685 pesos en que los estimaron los mismos, en 11 de junio de 1837; y 3.500,000 pesos en que ademas pueden muy bien estimarse los conventos mismos: suman 7.152,685. 39. gTienen esclavos? 124

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DOMINGO DEL MONTE -Los frailes de Belen son los unicos que tienen un numero considerable de esclavos en un ingenio de fabricar azncar. 40. lCudl es la orden mds rica entre las religiosasI -La de Belen. 41. gTienen algan merito particular las bibliotecas de los conventos? -No, se componen de libros de teologia escolastica. 42. ISe ha recibido alguna orden para su supresidn? -Si; pero el general Tac6n se opuso a ella, considerindolos, erroneamente, de gran influjo en el pais. 43. gSe ha procedido a su cumplimiento? No; pero de sus bienes se van a rematar hasta la cantidad de dos millones de pesos, para ilenar el subsidio de guerra para Espana. 44. gSe han secuestrado sus bienes? -Si; todas sus propiedades se hallan entredichas por Real Orden de 20 de diciembre de 1836, comunicada por estas autoridades a todos los escribanos en febrero de 1837. 45. gLos franciscanos tienen bienes raices? -No; los suyos se componen de capitales a censo, impuestos en favor de sus conventos por limosnas para misas, fiestas, etc. 46. Al gobierno de qu6 iglesia estdn sometidos los frailes? -A sus respectivos superiores conventuales. 125

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ESCRITOs 47. jCudntos conventos de monjas hay en la isla -Cinco: cuatro en ]a Habana y otro en Puerto Principe. 48. jCuintas religiosas hay en ellos? -126 profesoras y 9 novicias, en julio de 1837. 49. gPueden salir del convento despues quo entrant -Despues que profesan no pueden salir del convento. 50. g Tienen alguna suma sefalada pars entrar en ellos? -Si, 3,000 pesos de dote cada una; mas se admiten gratis algunas. 51. gPertenecen a la alta clase las que entrant --Antes eran las que mis entraban; mas ya no secede asi. Vase la respuesta 28. 52. gHay escuelas de niias en los monasteries de monjas? -Se establecieron en todos, de monjas y frailes, para los dos sexos, por reales 6rdenes expedidas desde 1824 hasta 1826; pero hoy s6lo quedan para nifias en las Ursulinas, y para varones en Belen, las cuales se sostienen por ser del Instituto especial de estas 6rdenes. 53. gHay algiin convento de hermanas de la Caridad? -No. 54. jSon muy ricos estos conventos? -Si; porque las dotes de las religiosas van quedando pars fondos. 126

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DOMINGO DEL MONTE 55. jPoseen esclavos? -Algunas monjas ricas tienen esclavos para su servicio. 56. gCudl es el mds rico de los conventos de monjas? -El de Santa Clara. 57. gAlguna part de las rentas decimales se aplica a escuelas? -Ninguna. 58. gLos pobres, los ancianos desvalidos y los ciegos tienen algin derecho a ellas? -Las rental asignadas al obispo se le entregan para 6ste y otros objetos piadosos. Segin sean sus ideas y sentimientos, cumplen mas o menos bien con este deber. 59. gHay escuelas gratuitas costeadas por el clero? -Ninguna. 60. jCudl es el nrnimero de las iglesias en esta isla? Parroquias .................. 155 Monasterios de monjas......... 5 Monasterios de frailes......... .11 Total.......... 171 61. gCudl es el nimero de sacerdotes? -En la di6cesis de la Habana-los .siguientes: y en Santiago "de Cuba Curas ................. 117 38 Cl6rigos y frailes ...... .150 50 Saeristanes mayores .... 55 15 425 121

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ESCEITOS 62. jCudl es la poblacidn de la isla? -Segnn las notas del coroner Valcour, en el mapa de Vives, era en 1830 de 775,195 almas. 63. 1 Cudl es la proportion del clero con la poblacidn? -Un sacerdote para cada 1,824 almas. 64. gEs de la incumbencia de los pdrrocos rurales el visitor las fincas que tienen esclavos? -Van solanente cuando se les envia a bautizar o a casar eselavos. 65. iEstdn muy distantes las fincas de las iglesias parroquiales? -Si; porque hay curatos que tienen ocho leguas de jurisdieci6n parroquial. 66. iAcostumbran los esclavos a asistir a los divinos oficios? -En los ingenios, no; en muy pocos cafetales, en los sitios, cuando se hallan pr6ximos a la iglesia se suele permitir a los esclavos que vayan a la misa los domingos. 67. ISe da alguna instruccidn de la doctrine cristiana a los esclavos en las fincas? -No; en tiempo que no es de molienda, se suele rezar el rosario en los ingenios, y esta es la inica prdetica religiosa que tienen: en cuanto a instrueei6n en la moral y en los dogmas del Cristianismo, ni los amos la tienen. 68. j Tienen los curas libre entrada en las fincas? -Los curas tienen obligaci6n de reconvenir al amo por sus faltas en la ensenanza de la doctrina 128

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bOMINGO DEL MONTE y la observancia de los mandamientos de la iglesia; pero ninguno se mete en esto. 69. jEs muy comin que los clerigos tengan fincas de osclavos? -Si; los mias las tienen y tratan a sus eselavos lo mismo que los demis habitantes de la isla. 70. gSe sabe si Fray Bartolomd de las Casas obtuvo sancidn eclesidstica pare la importacion de esclavos? -Vease la vida de este var6n, escrita por Quintana, en su tercer tcmo de Espanoles cilebres. Lejos de pedir sanci6n eclesiastica de su error, muy pronto lo conoci6 y se arrepinti6 de 41. 71. gEl trdfico de esclavos obtuvo la sancion de alguna bulaf 72. gQu6 Papa la expidid y cudndot 73. jEl uso de la esclavitud, tiene semejante sancidn7 74. gAlgin concilio la ha sancionado? gEl de Trento la condon o aprobS? -Siento no poder, por ahora, responder estas cinco preguntas. Sospecho que hay bula papal que autoriz6 la trata so pretexto de convertir a nuestra fe a los esclavos. No creo, sin embargo, que ningnn concilio, ni menos el de Trento, haya sancionado la esclavitud de los negros. Vease cual era la opinion de los doctos, en Espana, sobre ella, en el siglo xvi: Domingo de Soto, catedritico de 129

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ESCRITOS Derecho en Salamanca y confesor de Carlos V, que lo envi6 como teologo al concilio de Trento, se expresa asi en su obra de Justitia et jure, impresa en Salamanca en 1546: "Si es cierto Lo que se cuenta de los portugueses, que con engafio atraen a la costa a los infelices africanos, y despues los embarcan por fuerza, condenandolos a dura esclavitud; mi sentir es que ni los que los prenden con tan inicua violencia, ni los que compran a 6stos, ni los que los poseen, pueden tener tranquilas sus conciencias, hasta que los matumitan, aunque no puedan recobrar ese valor". 75. jEl clero la defiende en general? -El clero sigue aqui ciegamente el impulso de las causas morales y politicas que arrastra al resto de la poblaci6n a defender la esclavitud. 76. gEs satisfactorio el estado de la religion en esta islal -No; porque pocos creen, y los que creen son supersticiosos e ignorantes y corrompidos. 77. gPuede llegar a mayor extremo la indiferencia o la incredulidad general? -Me parece que no. 78. iCual de estos dos males prevalec6, la indiferencia o la incredulidad? -La indiferencia es mas comnn que la incredulidad, porque por lo regular, la experiment la generalidad del vecindario: entre los abogados, mndicos y toda clase de gente que aspira al titulo de ilustrado, es entre quienes mas prevalece la incredulidad. 130

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DOMINGO DM MONTE 79. lEn que case tiene la religion mas partidarios? -En la infima, compuesta de negros y mnlatos libres, como tambi4n en muchas families de lee antiguas de las ciudades principales y de Ia mediania, principalmente en los barrios eztramuros de Is Habana. 80. jProviene aqui la infidelidad de lucubraciones metafisicas? -Nada de eso: en parte, proviene de In ignorancia mis crasa de toda teoria metafisica, y en parte, de la lectura de los libros de los fil6sofos franceses del siglo pasado. 81. 'O proviene de investigaciones sobre la religi6n natural o revelada? -Mucho menos; aqui no se investiga, por ahora, mis que el mejor modo de hacer azficar. 82. 10 acaso proviene de alguna preferencia quo se de sobre el catolicismo, a alguna otra forma de cultura o adoraci6n? 83. jO nace de los abusos de la administraci6n de su religion? -Tampoco. Sin embargo, en estos 6ltimos tiempos, no ha dejado de haber algunos hombres religiosos que al ver que Ia corrupci6n del clero era la causa principal del estado deplorable en que se hall la religion en Cuba, han deeado el establecimiento de la Iglesia protestatte, pero esto no ha pasado de un simple deseo. 84. 40 es consecuencia de la desmoralizacisim 131

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ESCEITOS -Al contrario: la desmoralizaci6n, que es un hecho complejo, cuyas causas son varias, proviene en parte de la irreligion, como tambien del despotismo politico, de la esclavitud dom stica y de la ignorancia. 85. gQud influencia tiene6 la esclavitud en la desmoralizacidn? -La misma que ha tenido y tiene siempre en toda sociedad donde la hay: vase el profundo Tratado de Legislacion de A. Comte, el libro 59 sobre la esclavitud. 86. gPide acaso reform la discipline o la doctrina de la Iglesia Catlica? 87. gS6lo lo exige la disciplina? 88. gO requiere rnds que reducirla a su primitiva sencillez? -La Iglesia espaflola ha producido sabios te6logos que respetando la doctrina evangelica han tenido bastante independencia para desaprobar l's abusos de una disciplina que muchas veces destruye el espiritu del dogma y desacredita la doetrina. 89. gDe que case de individuos debe esperarse la restauraeidn de la fe? -En el estado de postraci6n en que se encuentran los jefes oficiales del catolicismo no veo mns remedio que predicar la fe en los peri6dicos. Nuestros sacerdotes son, por lo regular, inmorales, hombres ignorantes, sin entusiasmo por su santa mi132

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DOMINGO DEL MONTE sion, indignos de entrar en el templo, de donde debieran ser arrojados porque no van a e1 mhs que a profanarlo. Hay algunas excepciones. (Bevista Cubana, t. IX, p. 63-72). 2 INTERROGATORIO DE MR. R. R. MADDEN, ABSUELTO POR MI EN 17 DE SEPTIEMBRE DE 1939, SOBRE LA ESCLAVITUD EN CUBA. Pregunta V iCudndo tuvo efecto en Cuba por primera vez la sugestidn de Fr. B. de las Casas en favor de la introduction de esclavos africanos? -En 1523 o 24 se introdujeron de Espana 300 negros, y es probable que antes viniesen de la Isla espanola, que ya los recibia desde 1500 para el laboreo de sus minas. 2. gCudntos negros bozales de Africa esclavos se han introducido desde aquel tiempo hasta la (poca presente en Cuba? -De 1523 o 24 hasta 1763 ......... .60,000 De 1764 a 1789 .................... 30,875 De 1790 a principios de 1821 por el puerto de la Habana ............ 240,721 En la misma fecha por otros puertos, e introducidos por contrabando, y por omisi6n de las Aduanas ...... .60,180 391,776 Esto, segnn los datos reunidos por don Francisco de Arango y don Jos6 Antonio Saco. Del ano de 1821 al presente pue133

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ES CITOS de prudentemente calcularse que un ano con otro se han introducido 20,000 negros de Afica, que en los 18 que van corridos ascienden a ..................360,000 Por todos hasta la fecha......... 751,776 3. gCudntos individuos vivos hay hay en Cuba de rata negra? Segnn el censo de 1827: 393,436; pero puede asegurarse, segdn Saco, que llegan a 500,000. 4. gCudntos de esta raza han peredido en Cuba? -481,776, porque llegando a 350,000 los esclavos existentes en la Isla, y rebajAndose de 4stos 80,000, que pueden calcularse criollos, quedan 270,000, que deducidos de los 751,776 que se suponen entrados, resultan muertos sin sucesi6n los mismos 481,776. 5. iCudntos esclavos hay cn Cuba y por qu censo? -286,942, segun el censo de 1827: Saco opina que no bajaban en 1832, en que escribi6 su articulo sobre el Brasil en la Revista Bimestre Cubana, de 350,000. 6. LCudntos libres de color hay en Cuba, segisn el mismo censo? -106,494: segnn Saco, 140,000. 7. jSi parase el trdfico de esclavos, en cudnto tiempo se calcula que se acabarian los existentes hoy, suponiendo que no se cambiase el sistema actual con que se les manejaf 134

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DOMINGO DEL MONTE -Dentro de 20 anos, poco mis o menos; porque la mortandad ordinaria se calcula en un 5 por ciento, pues aunque es cierto que en los ingenious mueren en mayor proporci6n, en las eiudades, en los cafetales y otras fincas menores es mucho Pis baja. 8. gEn qui proporoidn estdn los varones con las hembras en los ingenios? -En la de 3 a 1. 9. jY en los cafetales? -En la de 1% a 1. 10. a Cual es la mortandad media en los ingenios? -Un 8 por ciento. 11. jEn los cafetales? --Un 2. 12. aExceden los nacimientos a Las muertes en los ingenios? -; Oh, no! 13. gY en los cafetales? --En muchos. 14. gCud es el precio corriente de un negro oduito varedn -De 350 a 400 pesos. 15. 1El de una hembra adultat -Poco menos de 18 a 21 onzas de oro. 16. jfDe un criollo adulto? -Si no tiene oficio, vale 1o mismo y aun menos que el bozal, si se le destina al campo; pero si es criollo del campo, entonces vale mis. 17. gDe una criolla? 135

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ESORITOS -V6ase la respuesta anterior. 18. 1De un negrito bozal de 10 alios de edadl -De 150 a 200 pesos. 19. gDe un nino criollo antes de nacer? -25 pesos, y 50 a los ocho dias de nacido. 20. ILos negros se pagan a plazos o de contado? -De ambos modos; pero principalmente del primero, con un aumento de 1% al mes. 21. rCudnto vale hoy un negro en la Costa de Oro? -60 a 68 pesos. 22. 1 Cud nto pagan los factores y capitanes por los negros? -Los pagan, unos con otros, de 50 a 60 pesos; varia el precio segnn el punto donde se compran y circunstancias del mercado. 23. gQu6 efectas se envian de Cuba al Africa para cambiar por negros? -Onzas de oro, pesos fuertes, aguardiente de caia, p6lvora, fusiles, calderos y toda clase de lenceria. 24. ;Son estos efectos de fdbrica inglesa? -Casi todos generalmente. 25. dCual es la procedencia de los grillos que se usan en la trata? -Los grillos, esposas y demas prisiones que usaban a bordo los traficantes de Africa para sujetar los negros, son de fabrica inglesa. como lo es casi todo articulo de ferreteria de los que se introduced en la Tsla. 136

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DOMINGO DEL MONTE 26. 4Qu6 nitmero de buques se emplean en el trdfico de eselavos entre Cuba y Africa? -De la Habana salen anualmente por tarmino inedio 36 buques; de Matanzas se despachan de 15 a 20 por varios catalanes y otros. 27. lBajo que bandera navegan estos buques? -Bajo la portuguesa, casi todos, pues el que de aqui sale con espanola o americana, se abandera de nuevo con aqu6lla en la isla de Cabo Verde. 28. iD6nde 6stdn construidos? -La mayor parte de ellos en los Estados Unidos, principalmente en Baltimore:. tambi6n se construyen en Regla y Matanzas: sabemos de una goleta construida en este ultimo punto por cuenta de unos catalanes, que la bautiz6 el senor Cura, como si fuera para el restate de cautivos por frailes de la Merced. 29. jDdnde se aseguran estos buques, y cudnto se paga por cada cargamento? -En la Habana antes, por companlias de seguros y segnn las buenas o malas noticias que se tuviesen, desde el 25 al 30, 35 y 38 por 100. Ahora la Compania de la Habana no asegura, y suelen hacerlo algunos particulars; pero carisimo. 30. jQu4 numero de esclavos puede cargar un buque con otro? -La mayor parte de los buques que se despachan en Matanzas son goletas y pailebots, de 70 a 100 6 ciento y pico de toneladas, y 6stos cargan desde 200 a 400 negros. Salen tanbi6n fragatas y bergantines que van muy al Sur: de las pri137

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EScRIToS meras cargan algunas mas de 800, y de los segundos 500 6 550 negros. 31. gSe sabe de alghn ejemplar de que haya muerto en la travesia la mitad del cargamento? -Si, y algo mas. 32. gCudl es la perdida de negros, por tirmino mnedio, que se sufre en un viaje de Africa aqui? --Se puede calcular una quinta parte del cargamento. 33. fCudi es la ganancia neta de un cargamento de 500 negros, desembarcados en la Isla? -Puede calcularse de 120 a 130,000 pesos. 34. iSi un armador despacha cinco embarcaciones, ganard o perderd, si logra escapar unat -Pierde, porque suponiendo, poco mas o menos, el valor de einco expediciones para 500 negros a 35 6 40,000 pesos cads una, son 175,000 6 200,000 pesos, y el liquido de una llegada de las cuatro, se ha visto que no asciende sino a 130,000 pesos o algo mas; calculando todo aproximadamente. 35. ILas riquezas adquiridas en la trata se quedan en Cuba, y aumentan el comercio legal de la Isla? -Si. 36. gQu6 castigo tiene por las leyes espaiolas el que es cogido a bordo de un buque negrero? -El gobierno espafol se reserve en el ultimo tratado celebrado con la Gran Bretaia, el expedir una ley penal, la cual anir no se ha promulgado. 37. ;La pena de muerte contribuiria a suprimir el trdfico? 138

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DOMINGO DEL MONTE -No sabemos; pero el remedio en ese caso seria igual a la enfermedad. 38. gTiene el gobierno espanol poder suficienle para suprimirlo en esta Isla? -Sobradisimo. 39. gTiene deseos de suprimirlo? -Ninguno. 40. 4El gobernador de la Habana y capitdn general de la Isla tiene instrucciones de su Gobierno para suprimirlo? -Si, pitblicas, cuando el gabinete de Madrid se ve instigado por el de Londres. 41. gEl general Tacon procure suprimirlo? -No: fue, al contrario, el que mks lo protegio. 42. gEs cierto que los capitanes generales reciben 10 pesos por cada negro por el permiso de desembarcarlos? -Si: la pension es de 8 pesos 4 realss: antes del general Tac6n, tomaban esta gabela para si los allegados de los gobernadores, aunque se ignora si con acuerdo de ellos; pero Tac6n la organize de manera que su totalidad llegaba complete a sus manos. 43. jQu otra autoridad recibe dinero con el mismo objeto? -En la capital, ninguna otra; en los demks puntos de la Isla, todas las autoridades, inclusas las de la Real Marina. 44. gA cudnto asciende lo que recibi6 el general Tacdn por esta gabela, durante 7os cuatro aos de su gobierno? 12-1 199

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ESCRITOS -A 450,000 pesos, por datos muy exactos. 45. gDe qu6 modo se empleaba ese dinero? -En letras sobre Paris y Londres. 46. jPor qug servicio se concedid el tratamiento de excelencia al opulento traficante de Africa 1)...? -Lo ignoramos. 47. eEra este excelentisimo senor consejero del general Tac6n? -Creemos que si. 48. iFu4 esta persona nombrada por Tac6n para desempenar el empleo de Protector de emancipados ? -Ignoramos que haya aqui tal empleo official de Protector ; lo que si es cierto, es que fu6 encargado por Tac6n para entender en el repartimiento de emancipados y recaudaci6n de los fondo" que producia. 49. gHubo aqui otra persona agregada a aqu611a para el desempeno del nismo empleo? -Para el empleo de Protector no; para el de repartidores y recaudadores fueron tambien nomhrados el Exemo. Sr. Conde de la Reunion y el regidor don Francisco Rodriguez Cabrera. 50. gEs traficante de negros aquglla persona? -Si, como la mayor parte de los capitalistas de la isla de Cuba. 51. iCu&l era el precio de un emancipado en timpo de Tacdn? -De 6 a 9 onzas. 52: gHa adquirido su libertad alguno de estos 140

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DOMINGODEL MONTE emancipados? jEs fdcil que algunos la consigan, tratados como to son? -No, absolutamente: el gobierno se niega a dArsela, pues habiendolo solicitado algunos, ofreciendo el precio que otro cualquiera daria por ellos para tenerlos a su servicio, se les ha contestado que ae les admitiria su proposici6n, si se retirasen a Africa: esto sucedi6 en tiempo de Tac6n. 53. gFu6 costumbre en tiempo de Tacdn venderlos por 7 y 10 anos? --Si, por 7 anos. 5'1. JA que clase de personas se vendian ordinariamenle, y bajo qu6 nombre se pagaba cl precio? -A todo el que se presentaba: por el servicio del emancipado: se destinaba a obras pblicas este fondo. 55 aHan sido vendidos dos veces estos emancipados? -Si, y tres: cumplido el trmino, se devolvia, y se devuelve, y se paga de nuevo por otros 7 anos. 56. iSon los emancipados de peor condicion qpe los esclavos? -Sin duda; porque al Cabo 6stos tienen option a la libertad, y la servidimbre de aqu6llos es indefinida. 57. gReciben alguna instrucci6n moral y relir~e Try cwnncipodos? 141

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14BSCZMTOS -Reciben la misma que se les da a los esclavos, fjue es ninguna. 58. gReciben alguna compensation pecuniaria por sit trabajo? -Ninguna. 59. -Se cumplen las intenciones del gobierno inglis respect de ellos? -Por lo dicho, se ve que no. 60. BSeria conveniente que el gobierno ingles se propusiese trasladarlos de aqui a otro pais? -Mucho. 61. 1Si el gobierno ingles se ofreciese a trasladarlos, libre de todo costo para las autoridades cspaitolas, consentirian 6stas en la trasladacion? -Creemos que si. 62. jFu6 condition en los primeros repartimientos que no se sacasen de la Habana los emantipados? -Si. 63. dSe hallan repartidos por la sla? -Si. 64. jFueron muchos de ellos vendidos por Tacdn al agente ingles de h7 Compailia de Minas dc Santiago de Cuba? ----Lo ignoramos. 65. eSe sabe si cuando algin emancipado se encuentra &n alguna finca suelen sis amos, al morirseles sus esclavos, dar por muerto en sm lugar al emancipado? -Ha habido muchos casos de eso. 142

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DOMINGO DEL MONTE 66. gCudntos de ellos han silo esclovizados de esta manera? -Es inaveriguable. 67. jCudntos murieron durante el clera? -Lo ignoramos. 68. gCudl fus la conduct del general Tac6n respecto a los emancipadost -De las respuestas anteriores se deduce que no fu6 la mejor. 69. gSon los emancipados en realidad libres o esclavos? -Eselavos, mfs que esclavos. 70. gHa sido desaprobada en Espana la conducta de Tac6n, por haber vendido y revendido estos hombres libres, so pretexto de proporcionarse fondos para obras piblicas? -No sabemos que se haya aprobado oficialmente en Espafa 4sta ni ninguna otra determinaci6n political o gubernativa del general Tac6n. 71. gCual era el agente que recibia para el general Tac6n los 10 pesos por cabeza? -Un don Fulano Luanca, mayordomo suyo. 72. gAanifest6 el general Tac6n sus opiniones sobre la trata, al llegar aqui? -No. 73. gA que distancia de la casa de recreo de Tac6n estan situados los barracones de bozales? -A unas ciento o ciento cincuenta varas. (Revista Cubana, t. IX, p. 175-182). 143

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ESCRITOS 3 ESTADO DE LA POBLACION BLANCA Y DE COLOR DE LA ISLA DE CUBA, EN 1839 Triste es, en verdad, la situaci6n social de esta hermosa Isla. Sus envidiadas riquezas estAn tan expuestas a desaparecer al mAs ligero vaiv6n, que easi pueden compararse a los tesoros que nuestra fantasia nos regala en suenos. La naturaleza de 51u origen es por otra parte tan odiosa, tan contra'a a todo principio de honesto trabajo y honrada granjeria, que no dudo que desaparecer su fundamento actual, es decir. la eselavitud de los negros, dentro de muy pocos afos, a esfuerzos de la Gran Bretaia y Francia, que al cabo han adopado como politica de sus gabinetes la abolici6n l Ia eselavitud afrieana. lo peor es, que a pesar de las desinteresadas anionestaciones del patriotismo, ni nuestros hacendados, ni nuestro gohierno aleanzan a ver este pr6ximo efecto de la opiniOn general del mundo civilizado, y de todo hombre que haya cultivado medianamente su entendimiento y su coraz6n. La opinion publica, lastimosamente extraviada en Cuba en cuestion ian importante, no puede ser rectificada, porque nO hay medio legal de hacerlo, y lega a tal desvario el error, que cada vez que se ha susurrado que el gobierno de Espana iba a tratar de hacer efectiva La prohibition de la trata, conforme a los convenios que celebr6 con Inglaterra, se alarman todos y no ven sino la ruina y la destrucci6n de L44

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DOMINGO DEL MONTE Cuba, en Lo que debieran mirar su salvaci6n y prosperidad futuras. La poblaci6n blanca, por efecto necesario del