Citation
Fabulas completas

Material Information

Title:
Fabulas completas
Series Title:
Biblioteca mundial sopena editada en la Argentina
Creator:
Iriarte, Tomás de, 1750-1791
Place of Publication:
Buenos Aires
Publisher:
Editorial Sopena argentina s.r.l.
Publication Date:
Language:
Spanish
Edition:
Edicion ilustrada. -- Texto integro, de acuerdo con el original.
Physical Description:
154, [6] p. : illus. ; 22 cm.

Subjects

Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

General Note:
At head of title: Tomas de Iriarte.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
This item is presumed to be in the public domain. The University of Florida George A. Smathers Libraries respect the intellectual property rights of others and do not claim any copyright interest in this item. Users of this work have responsibility for determining copyright status prior to reusing, publishing or reproducing this item for purposes other than what is allowed by fair use or other copyright exemptions. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions may require permission of the copyright holder. The Smathers Libraries would like to learn more about this item and invite individuals or organizations to contact The Department of Special and Area Studies Collections (special@uflib.ufl.edu) with any additional information they can provide.
Resource Identifier:
026431745 ( ALEPH )
28398358 ( OCLC )
AJA3171 ( NOTIS )

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Full Text






FABULAS
COMPLETAS

TOMAS DE-IRIARTE, famoso fa-
bulista hispano, vino a la vida en
Santa Cruz de Tenerife (Canarias),
el 18 de septiembre de 1750. Sus
primeros trabajos literarios circuns-
cribiéronse a algunas traducciones
del ‘latin, idioma en el que Ilegd
a ser un verdadero erudito, ya la
versidn en castellano de varias obras
‘teatrales de Voltaire, Moliére .y
otros dramaturgos franceses. Su tra-
ducci6n del Arte poética de Ho-
racio, muy superior, en opinién de
‘Menéndez y Pelayo, a cuentas se
han hecho de esa obra, provocé
vivas y apasionadas polémicas que
dieron a lriarte renombre y prestigic
entre los literatos espafioles. Pero
esta. fama no trasciende al extran-
jero, hasta que en 1779 publica su
poema intitulado La Musica, de tan
rotundo éxito que en un solo afio
alcanz6 tres ediciones y fué en se-
guida traducido al francés, inglés, -
alemdn e italiano. Sin embargo, este
poema puede considerarse como una
produccién mediocre con la que,
pese a su momentdéneo triunfo, je-
més hubiese logrado su autor pasar
ala posteridad. La obra cumbre de
Iriarte es, sin duda alguna, la ‘titu-
lada FSbulas literarias en verso cas-
tellano (1782), que desde el mismo
momento de su aparicién despierta
_ enorme entusiasmo y le conquista
definitivamente la fama. Pero en esta
ocasién el triunfo era bien mere-
cide, pues les Fébulas de Iriarte son
originalfsimas y de: un gran valor
didéctico. Ademés, estén escritas
en un depuredo estilo. Con verda-
dero ingenio se satirizan en ellas -
las flaquezas y los vicios huma-
hos; y en cuanto a la’. moraleja
que sirve dé broche a este género
literario, es siempre contundente,
concisa y répida. lriarte fallecié en
Madrid el 17 de septiembre. de
1791, cuando aun podia haber dado
su ingenio nuevos y. sazonados fFru-
tos a las letras hispanas.

\





;













BIBLIOTECA MUNDIAL SOPENA |

EDITADA EN LA ARGENTINA

TOMAS DE ‘IRIARTE

-FABULAS COMPLETAS

EDICION ILUSTRADA



TEXTO INTEGRO, DE ACUERDO.
CON EL ORIGINAL

EDITORIAL SOPENA ARGENTINA 5S. R. Le

ESMERALDA 116 e BUENOS AIRES —









Es propiedad
Copyright 1940 by Editorial Sopena Argentina S. R. L.
Hecho el depésito que marca la ley 11723

$61.4

PRIMERA EDICION
ABRIL DE 1940

IMPRESO Y EDITADO EN LA ARGENTINA
PRINTED AND PUBLISHED IN ARGENTINE
{MPRIME ET PUBLIE EN ARGENTINE
STAMPATO E. PUBBLICATO IN ARGENTINA
DRUCK UND AUSGABE IN ARGENTINIEN
IMPRESSO E EDITADO NA ARGENTINA |

‘te















EL ELEFANTE
Y OTROS ANIMALES

Alla en tiempos de entonces,
Y en tierras muy remotas,
Cuando hablaban los brutos
Su cierta jerigonza,

Not6 el sabio Elefante ae
Que entre ellos era moda

Incurrir en abusos :

Dignos de gran reforma.





5
1667393






































Afearselos quiere,
Y a este fin los convoca.

Hace una reverencia

A todos con la trompa,

Y empieza a persuadirlos

En una arenga docta

Que para aquel intento
Estudié de memoria.
Abominando estuvo

Por mas de un cuarto de hora
Mil ridiculas faltas,

Mil costumbres viciosas ;

La nociva pereza,

La afectada bambolla,

La arrogante ignorancia,

La envidia maliciosa.




Gustosos en extremo
Y abriendo tanta boca,
Sus consejos oian
Muchos de aquella tropa.

El Cordero inocente,

La siempre fiel Paloma,

El leal Perdiguero,

La Abeja artificiosa, x
El Caballo obediente,
La Hormiga afanadora,
El habil Jilguerillo,

La simple Mariposa.



Pero, del auditorio,
Otra porcion no corta,
Ofendida, no pudo
Sufrir tanta parola.











El Tigre, el rapaz Lobo,
Contra el censor se enojan.
; Qué de injurias vomita
La Sierpe venenosa!



Murmuran por lo bajo,
Zumbando en voces roncas,
El Zangano, la Avispa,

El Tabano y la Mosca.
Salense del concurso,

Por no escuchar sus glorias,
El Cigarron danino,

La Oruga y la Langosta.
La Gardufa se encoge,
Disimula la Zorra,

Y el insolente Mono

Hace de todos mofa.

Estaba el Elefante
Viéndolo con pachorra,
Y su razonamiento
Concluy6é en esta forma:









“A todos y a ninguno

Mis advertencias tocan:
Quien las siente, se culpa;
El que no, que las oiga’”’.

Quien mis F'dbulas lea,
Sepa también que todas
Hablan a mil naciones,

No solo a la espanola.

Ni de estos tiempos hablan,
Porque defectos notan

Que hubo en el mundo siempre,
Como los hay ahora.

Y pues no vituperan
Senaladas personas,

Quien haga aplicaciones,

Con su pan se lo coma.

Ningin particulur debe ofenderse de lo que se dice en convin.

$









EL OSO, LA MONA Y EL CERDO

Un Oso con que la vida
Ganaba un piamontés,
La no muy bien aprendida
Danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,
Dijo a una Mona: —; Qué tal? —.
Era perita la Mona,

Y respondiéle: —Muy mal.

—Yo creo — replicé el Oso —
Que me haces poco favor.
j Pues qué! ; Mi aire no es garboso?
iNo hago el paso con primor? —.






























Estaba el Cerdo presente,
Y dijo: —j Bravo! ; Bien va!
Bailarin mas excelente

No se ha visto ni vera —.

Eché el Oso, al oir esto,
Sus cuentas alla entre si,
Y con ademan modesto
Hubo de exclamar asi:



—Cuando me desaprobaba
La Mona llegué a dudar;
Mas ya que el Cerdo me alaba,
Muy mal debo de bailar —.

Guarde para su regalo
Esta sentencia un autor:
Si el sabio no aprueba, malo;
Si el necio aplaude, peor.

Nunca wna obra se acredita tanto de mala como cuando la
aplauden los necios.







LA ABEJA Y LOS ZANGANOS

A tratar de un gravisimo negocio
Se juntaron los Zanganos un dia.
Cada cual varios medios discurria
Para disimular su inttil ocio;

Y por librarse de tan fea nota
A vista de los otros animales,
Aun el mas perezoso y mas idiota
Queria, bien o mal, hacer panales.

Mas como el trabajar les era duro,
Y el enjambre inexperto
No estaba muy seguro
De rematar la empresa con acierto,
Intentaron salir de aquel apuro
Con acudir a una colmena vieja
Y sacar el cadaver de una Abeja
Muy habil en su tiempo y laboriosa;
Hacerle con la pompa mas honrosa













Unas grandes exequias funerales,
Y susurrar elogios inmortales

De lo ingeniosa que era

En labrar dulce miel y blanca cera.







Con esto se alababan tan ufanos,
Que una Abeja les dijo por despique:

—j No trabajais mas que eso? Pues, hermanos,
Jamas equivaldra vuestro zumbido

A una gota de miel que yo fabrique —.







j Cuantos pasar por sabios han querido
Con citar a los muertos que lo han sido!
j Y qué pomposamente que los citan!

Mas pregunto yo ahora: {los imitan?









Fdcilmente se luce con citar y elogiar a los hombres grandes
de la antigiicdad: el mérito esté en imitarlos.









LOS DOS LOROS Y LA COTORRA

De Santo Domingo trajo
Dos Loros una senora;
La isla es mitad francesa,
Y otra mitad espanola.
Asi, cada animalito
Hablaba distinto idioma.
Pusiéronlos al baledn,
Y aquello era Babilonia:
De francés y castellano
Hicieron tal pepitoria,
Que al cabo ya no sabian
Hablar ni una lengua ni otra.
El francés del espaol
Tom6 voces, aunque pocas;
E] espanol al francés
Casi se las tomo todas.
Mando el ama retirarlos,
Y el francés luego reforma

(J

13




























Las palabras que aprendié
De lengua que no es de moda.

El espafiol, al contrario,

No olvida la jerigonza,

Y aun discurre que con ella
Ilustra su lengua propia.

Llegé a pedir en francés

Los garbanzos de la olla,

Y desde el baleén de enfrente
Una erudita Cotorra

La carcajada soltd,

Haciendo del Loro mofa.

El respondié solamente,

Como por tacha afrentosa:
—Vos sois una purista — (*).

Y ella dijo: —A mucha honra —.





; Vaya, que los loros son
Lo mismo que las personas!





Los que corrompen su idioma no tienen otro desquite que
llamar PURISTAS w los que lo hablan con propiedad, como si
serio fuera tacha.





(‘) Voz de que modernamente se valen los corruptores de nuestro idioma
cuando pretenden ridiculizar a los que hablan con pureza.





EL MONO Y EL TITIRITERO

El fidedigno padre Valdecebro,
Que en discurrir historias de animales
Se calento el cerebro,

Pintandolos con pelos y senales;
Que en estilo encumbrado y elocuente
Del unicornio cuenta maravillas,

Y el ave fénix cree a pie juntillas
(No tengo bien presente

Si es en el libro octavo o en el nono),
Refiere el caso de un famoso Mono.

Este, pues, que era diestro
En mil habilidades y servia
A un gran Titiritero, quiso un dia,
Mientras estaba ausente su maestro,









Convidar diferentes animales

De aquellos mas amigos

A que fuesen testigos

De todas sus monadas principales.
Empezo por hacer la mortecina;
Después bailé en la cuerda a la arlequina,
Con el salto mortal y la campana;

Luego el despenadero,

La espatarrada, vueltas de carnero,

Y al fin, el ejercicio a la prusiana.

De éstas y de otras gracias hizo alarde;
Mas lo mejor faltaba todavia,

Pues, imitando lo que su amo hacia,
Ofrecerles pensd, porque la tarde
Completa fuese y la funcién amena,
De la linterna magica una escena.



Luego que la atencién del auditorio
Con un preparatorio
Exordio concilid, seguin es uso,
Detras de aquella maquina se puso;
Y durante el manejo
De los vidrios pintados,
Faciles de mover a todos lados,
Las diversas figuras
Iba explicando con locuaz despejo.
Estaba el cuarto a obscuras,
Cual se requiere en casos semejantes ;
Y aunque los circunstantes
Observaban atentos,
Ninguno ver podia los portentos
Que con tanta parola y grave tono
Les anunciaba el ingenioso Mono.

16







Todos se confundian, sospechando
Que aquello era burlarse de la gente.
Estaba el Mono ya corrido, cuando
Entr6 maese Pedro de repente,

E informado del lance, entre severo
Y risueno, le dijo: —-Majadero,
i De qué sirve tu charla sempiterna,
Si tienes apagada la linterna? —.

; Perdonadme, sutiles y altas musas!
Las que hacéis vanidad de ser confusas:
Os puedo yo decir con mejor modo
Que sin Ia claridad os falta todo?

Sin claridad no hay obra buena.

17















wh
LA CAMPANA Y EL ESQUILON

En cierta catedral una Campana habia,
Que soto se tocaba algtin solemne dia.
Con el mas recio son, con pausado compas,
Cuatro golpes o tres solia dar no mas.
Por esto y ser mayor de la ordinaria marca,
Celebrada fué siempre en toda la comarca.

Tenia la ciudad en su jurisdiccién
Una aldea infeliz, de corta poblaci6n,
Siendo su parroquial una pobre iglesita
Con chico campanario, a modo de una ermita;
Y un rajado Esquilén, pendiente en medio de él,
Era alli el que hacia el principal papel.



Pitas -

18







A fin de que imitase aqueste campanario
Al de la catedral, dispuso el vecindario
Que despacio y muy poco el dicho Esquilén
Se hubiese de tocar en tal cual funcién;
Y pudo aquello tanto en la gente aldeana,
Que el Esquilon paso por una gran Campana.

Muy verosimil es, pues, que la gravedad
Suple en muchos asi por la capacidad;
Dignanse rara vez de despegar sus labios,
Y piensan que con esto imitan a los sabios.

Con hablar poco y gravemente, logram nwchos opinién de
hombres grandes.













Vil
EL BURRO FLAUTISTA

Esta fabulita,
Salga bien o mal,
Me ha ocurrido ahora
Por casualidad.

Cerca de unos prados
Que hay en mi lugar,
Pasaba un Borrico
Por casualidad.

Una flauta en ellos
Halld, que un zagal
Se dej6 olvidada
Por casualidad.












Acercose a olerla
E11] dicho animal,

Y di6é un resoplido
Por casualidad.



En la flauta el aire
Se hubo de colar,
Y sono la flauta
Por casualidad.

—j Oh! — dijo el Borrico —,
j Qué bien sé tocar!
ZY divan que es mala
La musica asnal? —.

Sin reglas del arte
Borriquitos hay
Que una vez aciertan
Por casualidad.

Sin reglas del arte, el que en algo acierta es por casualidad.

21















Vill

LA HORMIGA Y LA PULGA

Tienen algunos un gracioso modo
De aparentar que se lo saben todo,
Pues cuando oyen o ven cualquiera cosa,
Por mas nueva que sea y primorosa,
Muy trivial y muy facil la suponen,
Y a tener que alabarla no se exponen.
Esta casta de gente
No se me ha de escapar, por vida mia,
Sin que lleve su fabula corriente,
Aunque gaste en hacerla todo un dia.

A la Pulga la Hormiga referia

Lo mucho que se afana

Y con qué industrias el sustento gana;
De qué suerte fabrica el hormiguero;
Cual es la habitacion, cual el granero;
Como el grano acarrea,

Repartiendo entre todas la tarea;
Con otras menudencias muy curiosas,
Que pudieran pasar por fabulosas

Si diarias experiencias

No las acreditasen de evidencias.

PRS BEE PRE BRS PRT
29







A todas sus razones
Contestaba la Pulga no diciendo
Mas que estas u otras tales expresiones:
—Pues...ya...si...se supone...bien...loentiendo...
Ya lo decia yo... sin duda... es claro;
Ya ves que en eso no hay nada de raro—.

La Hormiga, que salié de sus casillas
Al oir estas vanas respuestillas,
Dijo a la Pulga: —Amiga, pues yo quiero
Que venga usted conmigo al hormiguero,
Ya que con ese tono de maestra
Todo lo facilita y da por hecho;
Siquiera para muestra
Ayudenos en algo de provecho—.

La Pulga, dando un brinco muy ligera,
Respondi6 con grandisimo desuello:
—j Miren qué friolera!
i Y tanto piensas que me costaria?
Todo es ponerse a ello...
Pero... tengo que hacer... Hasta otro dia.

Para no alabar las obras buenas, algunos las suponen de
facil ejecucion.




















LOS DOS CONEJOS



Por entre unas matas,
Seguido de perros,
Sa (No diré corria)
SS Volaba un Conejo.



ACs De su madriguera
Salid un companero,
Y le dijo: —Tente,

Amigo, ,qué es esto?

——j Qué ha de ser? — responde —.
Sin aliento llego...
Dos picaros galgos
Me vienen siguiendo.







—Si — replica el otro —,
Por alli los veo...
Pero no son galgos.
—Pues jqué son? — Podencos.



—j Qué! ;Podencos dices?
—Si, como mi abuelo.

—Galgos y muy galgos:
Bien visto lo tengo. 2

Paw —Son podencos; vaya,

Que no entiendes de eso.
—Son galgos, te digo.

—Digo que podencos —.

Ein esta disputa
Llegaron los perros,
Pillan descuidados
A mis dos Conejos.

Los que por cuestiones
De poco momento
Dejan lo que importa,
Liévense este ejemplo.

No debeimos detenernos en cuestiones frivolas, olvidando el
asunto principal.











LOS PERROS Y EL TRAPERO









Aunque renieguen de mi
Los criticos de que trato,
Para darles un mal rato,
En otra fabula aqui
Tengo de hacer su retrato:

Estando, pues, un Trapero
Revolviendo un basurero,
Ladrabanle (como suelen
Cuando a tales hombres huelen)
Dos parientes del Cerbero.

Y dijoles un Lebrel:
—Dejad a ese perillan,
Que sabe quitar la piel
: Cuando encuentra muerto a un Can,
Y cuando vivo, huye de él.
i



Atreverse a los autores muertos y no a los vivos, no sélo es
cobardia, sino traicion.



26







LA PARIETARIA Y EL TOMILLO

Yo lei, no sé dénde,
Que en la lengua herbolaria,
Saludando al Tomillo
La hierba Parietaria,
Con socarroneria
Le dijo de esta suerte:
—Dios te guarde, Tomillo;
Lastima me da verte,
Que aunque mas oloroso
Que todas estas plantas,
Apenas medio palmo
Del suelo te levantas —.
E] responde : —Querida,
Chico soy, pero crezco
Sin ayuda de nadie.
Yo si te compadezco,

27





Pues, por mas que presumas,
Ni medio palmo puedes
Medrar'si no te arrimas

A una de esas paredes —.

Cuando veo yo algunos
Que de otros escritores
A la sombra se arriman
Y piensan ser autores
Con poner cuatro notas
O hacer un prologuillo,
Estoy por aplicarles
Lo que dijo el Tomillo.

Nadie pretenda ser tenido por autor sdélo con poner un ligero
prologo o algunas notas a libro ajeno.





EL GUSANO DE SEDA Y LA ARANA“—

~

Trabajando un Gusano su eapullo,
La Arana, que tejia a toda prisa,
De esta suerte le habl6 con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:

— {Qué dice de tal tela el seor Gusano?
Esta manana la empecé temprano,
Y ya estara acabada al mediodia.
j Mire qué sutil es, mire qué bella!... —.

El Gusano, con sorna, respondia:

—uUsted tiene razon: asi sale ella.

Se ha de considerar la calidad de la obra y no el tiempo que
se ha tardado en hacerla.











30





LOS HUEVOS

Mas alla de las islas Filipinas
Hay una (que ni sé como se llama
Ni me importa saberlo) donde es fama
Que jamas hubo casta de gallinas
Hasta que alla un viajero
Llevé por accidente un gallinero.
Al fin tal fué la cria, que ya el plato
Mas comun y barato
Era de huevos frescos; pero todos
Los pasaban por agua (que el viajante
No ensefié a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
Introdujo el comerlos estrellados.
j Oh, qué elogios se oyeron a porfia
De su rara y fecunda fantasia!












































Otro discurre hacerlos escalfados...
; Pensamiento feliz! Otro, rellenos...
; Ahora si que estan los huevos buenos!
Uno después inventa la tortilla,

Y todos claman ya: —j Qué maravilla!

No bien se paso un ano,
Cuando otro dijo: —Sois unos petates:
Yo los haré revueltos con tomates —.
Y aquel guiso de huevos tan extrano,
Con que toda la isla se alborota,
Hubiera estado largo tiempo en uso,
A no ser porque luego.los compuso
Un famoso extranjero a la Hugonota.

Esto hicieron diversos cocineros ;
Pero, ;qué condimentos delicados
No anadieron después los reposteros!
Moles, dobles, hilados,
En caramelo, en leche,
En sorbete, en compota, en escabeche.
Al cabo todos eran inventores,
Y los tltimos huevos los mejores.
Mas un prudente anciano
Les dijo un dia: —Presumis en vano
De esas composiciones peregrinas.
; Gracias al que nos trajo las gallinas! —.

Tantos autores nuevos
iNo se pudieran ir a guisar huevos
Mas alla de las islas Filipinas?
No falta quien quiera pasar por autor origmal cuamdo no
hace mds que repetir, con corta diferencia, lo que otros muchos
han dicho.





EL PATO Y LA SERPIENTE

A orillas de un estanque
Diciendo estaba un Pato:
—jA qué animal di6 el cielo
Los dones que me ha dado?

Soy de agua, tierra y aire.
Cuando de andar me eanso,
Si se me antoja, vuelo;

Si se me antoja,; nado —.

Una Serpiente astuta,
Que le estaba escuchando,
Le llam6 con un silbo
Y le dijo: —Seor guapo,







No hay que echar tantas plantas,
Pues ni anda como el gamo,
Ni vuela como el sacre,
Ni nada como el barbo —.

Y asi tengo sabido
Que lo importante y raro
No es entender de todo,
Sino ser diestro en algo.

Mas vale saber una cosa bien, que muchas mal.













XV

EL MANGUITO, EL ABANICO
Y EL QUITASOL

Si querer entender de todo
Es ridicula presuncion,
Servir solo para una cosa
Suele ser falta no menor.

Sobre una mesa cierto dia
Dando estaba conversacién
A un Abanico y a un Manguito
Un Paraguas o Quitasol ;
Y en la lengua que en otro tiempo
Con la Olla el Caldero hablé (’),



(1) Alude a la fabula que escribio Esopo, del Caldero y la Olla, disculpando
con este ejemplo la impropiedad en que parece se incurre haciendo hablar,
no sélo a los animales, sino aun a las cosas inanimadas, como son el man-
guito, el abanico y el quitasol.

85





















A sus companeros dijo:
—j Oh, qué buenas alhajas sois!
Tu, Manguito, en invierno sirves:
En verano vas a un rincon ;

Tu, Abanico, eres mueble inttil
Cuando el frio sigue al calor.

No sabéis salir de un oficio:
Aprended de mi, pese a vos,

Que en el invierno soy Paraguas,
Y en el verano Quitasol.

También suele ser nulidad el no saber mas que una cosa; el
extremo opuesto del defecto reprendido en la fdbula anterior.









XVI
LA AVUTARDA

De sus hijos la torpe Avutarda
E] pesado volar conocia,
Deseando sacar una cria
Mas ligera, aunque fuese bastarda.

A este fin muchos huevos robados
De Alcotan, de Jilguero y Paloma,
De Perdiz y de Tortola toma
Y en su nido los guarda mezclados.

Largo tiempo se estuvo sobre ellos.
Y aunque hueros salieron bastantes,
Produjeron por fin los restantes
Varias castas de pajaros bellos.

37











La Avutarda mil aves convida
Por lucirlo con ceria tan nueva:
Sus polluelos cada ave se lleva,
Y hete aqui la Avutarda lucida.

Los que andais empollando obras de otros,
Sacad, pues, a volar vuestra cria.
Ya dira cada autor: —Esta es mia —.
Y veremos qué os queda a vosotros.

Muy ridiculo papel hacen los plagiarios que escriben centones.

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XVII
EL JILGUERO Y EL CISNE

—Calla tu, pajarillo vocinglero
—Dijo el Cisne al Jilguero—.
iA cantar me provocas, cuando sabes
Que de mi voz la dulce melodia
Nunca ha tenido igual entre las aves?—.

El Jilguero sus trinos repetia,
Y el Cisne continuaba: —j Qué insolencia!
; Miren cdmo me insulta el musiquillo!
Si con soltar mi canto no le humillo,
Dé muchas gracias a mi gran prudencia.









—j Ojala que cantaras! :
—Le respondio por fin el pajarillo —.
j Cuanto no admirarias
Con las cadencias raras
Que ninguno asegura haberte oido,
Aunque logran mas fama que las mias!...—.
Quiso el Cisne cantar, y did un graznido.

jGran cosa! Ganar crédito sin ciencia,
Y perderle en llegando a la experiencia:

Nada sirve la fama, si no corresponden las obras.







XVIII

EL CAMINANTE Y LA MULA
DE ALQUILER

Harta de paja y cebada
Una Mula de alquiler
Salia de la posada;

Y tanto empezéo a correr,
Que apenas el Caminante
La podia detener.

No dudo que en un instante
Su media jornada haria;
Pero algo mas adelante

La falsa caballeria
Ya iba retardando el paso.
— {Si lo hara de picardia?...

jArre!... ¢Te paras? Acaso

Metiendo la espuela... Nada,
Mucho me temo un fracaso...

41





Esta vara, que es delgada...
Menos... Pues este aguijon...
Mas, jsi estara ya cansada?

;Coces tira... y mordiscén!
;Se vuelve contra el jinete!...
;Oh, qué corcovo, qué envién!

Aunque las piernas apriete...
Ni por ésas... ; Voto a quién! aoe
Barrabas que la sujete...

Por fin dio en tierra... ; Muy bien!
iY eras tt la que corrias?...
; Mal muermo te mate, amén!

No me fiaré en mis dias
De mula que empiece haciendo
Semejantes valentias —.

Después de este lance, en viendo
Que un autor ha principiado
Con altisonante estruendo,

Al punto digo: —j Cuidado!
; Tente, hombre, que te has de ver
En el vergonzoso estado
De la Mula de alquiler !

Los que empiezan elevando el estilo, se ven, tal vez, precisa-
dos a humillarle después demasiado.

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42









XIX

LA CABRA Y EL CABALLO

Estabase una Cabra muy atenta
Largo rato escuchando
De un acorde violin el eco blando.
Los pies se le bailaban de contenta,
Y a cierto Jaco que también suspenso
Casi olvidaba el pienso,
Dirigié de esta suerte la palabra:
—jNo oyes de aquellas cuerdas la armonia?
Pues sabe que son tripas de una Cabra
Que fué en un tiempo compafiera mia.
Confio, jdicha grande!, que algun dia
No menos dulces trinos
Formaran mis sonoros intestinos —.
Volvidse el buen Rocin y respondidia :
—A fe que no resuenan esas cuerdas
Sino porque las hieren con las cerdas
Que sufri me arrancasen de la cola.

43







Mi dolor me cost6, pasé mi susto,

Pero al fin tengo el gusto

De ver qué lucimiento

Debe a mi auxilio el musico instrumento.

Tu, que satisfaccién igual esperas,

{Cuando la gozaras? Después que mueras —,

Asi, ni mas ni menos, porque en vida
No ha conseguido ver obra aplaudida
Algtn mal escritor, al juicio apela
De la posteridad, y se consuela.

Hay muchos escritores que se lisonjean fdcilmente de lograr
fama péstuma, cuando no han podido merecerla en vida.









XX
LA ABEJA Y EL CUCLILLO

Saliendo del colmenar,
Dijo al Cuclillo la Abeja:
—Calla, porque no me deja
Tu ingrata voz trabajar.

No hay ave tan fastidiosa
En el cantar como tt:
Cucu, cuci, y mas cuct:
Y siempre una misma cosa.

— Te cansa mi canto igual?
—E] Cuclillo respondié —;
Pues a fe que no hallo yo
Variedad en tu panal.

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45

















Y pues que del propio modo
Fabricas uno que ciento,

Si yo nada nuevo invento,
En ti es viejisimo todo —.



A esto la Abeja replica:
—En obra de utilidad,

La falta de variedad

No es lo que mas perjudica.








Pero en obra destinada
Sélo al gusto y diversion,
Si no es varia la invencion,
Todo lo demas es nada.

La variedad cs requisito indispensable en las obras de gusto.



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EL RATON Y EL GATO

Tuvo Esopo famosas ocurrencias.
j Qué invencion tan sencilla! ; Qué sentencias!...
He de poner, pues que la tengo a mano,
Una fabula suya en castellano:

—Cierto — dijo un Ratén en su agujero —;
No hay prenda mas amable y estupenda
Que la fidelidad: por eso quiero
Tan de veras al perro perdiguero —.
Un Gato replicé: —Pues esa prenda
Yo la tengo también... —. Aqui se asusta.
Mi buen Raton, se esconde,
Y torciendo el hocico, le responde:
—j Como? jLa tienes ti? Ya no me gusta —.

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La alabanza que muchos creen justa,
Injusta les parece
Si ven que su contrario la merece.












— {Qué tal, sefior lector? La fabulilla
Puede ser que le agrade y que le instruya.
—HEs una maravilla:

Dijo Esopo una cosa como suya.

—Pues mire usted: Esopo no la ha escrito;
Salié de mi cabeza. —j; Conque es tuya?
—Si, senor erudito;

Ya que antes tan feliz le parecia,
Critiquemela ahora porque es mia.

Alguno que ha alabado una obra ignorando quién es su autor,
suele vituperarla después que lo sabe.







XXII

LA LECHUZA

Cobardes son, y traidores,
Ciertos criticos que esperan,
Para impugnar, a que mueran
Los infelices autores,

Porque vivos respondieran.

Un breve caso a este intento
Contaba una abuela mia:
Diz que un dia en un convento
Entro6 una Lechuza... Miento,
Que no debio ser un dia.

Fué, sin duda, estando el sol
Ya muy lejos del ocaso. . .
Ella, en fin, se encontré al paso
Una lampara (o farol,
Que es lo mismo para el caso).









Y volviendo la trasera,

Exclam6 de esta manera:
—Lampara, jcon qué deleite

Te chupara yo el aceite

Si tu luz no me ofendiera!

Mas ya que ahora no puedo,
Porque estas bien atizada,
Si otra vez te hallo apagada,
Sabré, perdiéndote el miedo,
Darme una buena panzada.

Atreverse a los autores muertos y no a los vivos, no sélo es
cobardia, sino traicion.











XXIII










LA RANA Y EL RENACUAJO

En la orilla del Tajo

Hablaba con la Rana el Renacuajo,
Alabando las hojas, la espesura
De un cafiaveral y su verdura
Mas luego que del viento

El impetu violento
Una cana abatid, que cayé al rio,
En tono de leccion, dijo la Rana:
— —Ven a verla, hijo mio;

ae Por de fuera, muy tersa, muy lozana;
. Por dentro, toda fofa, toda vana —.

Si la Rana entendiera poesia,
También -de muchos versos lo diria.

(Qué despreciable es la poesia de mucha hojarasca!














EL LOBO Y EL PASTOR

Cierto Lobo, hablando con cierto Pastor:
—Amigo — le dijo —, yo no sé por qué
- Me has mirado siempre con odio y horror.
Tiénesme por malo; no lo soy, a fe.

{Mi piel en invierno qué abrigo no da!

Acnaques humanos cura mas de mil;
: Y otra cosa tiene: que seguro esta
Que la piquen pulgas ni otro insecto vil.

Mis ufias no trueco por las del tején,
Que contra el mal de ojo tienen gran virtud ;
Mis dientes, ya sabes cuan Utiles son,

Y acuantos con mi unto he dado salud —.

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El] Pastor responde: —Perverso animal,
j Maldigate el cielo, maldigate, amén!
Después que estas harto de hacer tanto mal,
Qué importa que puedas hacer algun bien? —.

Al diablo los doy
Tantos libros lobos como corren hoy.

El libro que de por suyo es malo no dejard de serlo porque
tenga tal o cual cosa buena.



53



EL AGUILA Y EL LEON

El Aguila y el Leon
Gran conferencia tuvieron

Para arreglar entre si
Ciertos puntos de gobierno.
Dio el Aguila muchas quejas
Del Murciélago, diciendo:
—j Hasta cuando ese avechucho
Nos ha de traer revueltos?
Con mis pajaros se mezcla,
Dandose por uno de ellos;

Y alega varias razones,
Sobre todo la del vuelo.

Mas, si se le antoja, dice:
“Hocico, y no pico, tengo;
Como ave queréis tratarme?
Pues cuadripedo me vuelvo”.
Con mis vasallos murmura
De los brutos de tu imperio;







Y cuando con éstos vive,

Murmura también de aquéllos.
—Esta bien — dijo el Leén —;

Yo te juro que en mis reinos

No entra mas. —Pues en los mios
—Respondio el Aguila —, menos —.
Desde entonces, solitario

Salir de noche le vemos;

Pues ni alados ni patudos

Quieren ya tal companero.

Murciélagos literarios,
Que hacéis a pluma y a pelo,
Si queréis vivir con todos,
Miraos en este espejo.

Los que quieren halagar a dos partidos suelen conseguir el
desprecio de ambos.











XXVI
LA MONA

Aunque se vista de seda
La mona, mona se queda.
El refran lo dice asi,

Yo también lo diré aqui;
Y con eso lo veran
Ein fabula y en refran:

Un traje de colorines,
Como el de los matachines,
Cierta Mona se vistio;
Aunque mas bien creo yo



56













Que su amo la vestiria,
Porque dificil seria

Que tela y sastre encontrase
El refran lo dice: pase.
Viéndose ya tan galana,
Salto por una ventana

Al tejado de un vecino,

Y de alli tom6 el camino
Para volverse a Tetuan;
Esto no dice el refran,
Pero lo dice una historia
De que apenas hay memoria,
Por ser el autor muy raro.
(Y poner el hecho en claro
No le habra costado poco. )
E] no supo, ni tampoco

He podido saber yo,

Sila Mona se embare6,

O si rodeé tal vez

Por el istmo de Stiez;

Lo que averiguado esta

Es que por fin llego alla.

' Vidse la sehora mia

Ein la amable compania
De tanta Mona desnuda,
Y cada cual la saluda
Como a un alto personaje,
Admirandose del traje

Y suponiendo seria
Mucha la sabiduria,
Ingenio y tino mental

Del petimetre animal.
Opinan luego al instante,
Y némine discrepante,

57





















Que a la nueva companera
La direccién se confiera
De cierta gran correria
Con que buscar se debia
En aquel pais tan vasto
La provision para el gasto
De toda la mona tropa.

(; Lo que es tener buena ropa!) »





















La directora marchando
Con las huestes de su mando
Perdié, no sdlo el camino,
Sino, lo que es mas, el tino.

Y sus necias companeras
Atravesaron laderas,
Bosques, valles, cerros, llanos,
Desiertos, rios, pantanos ;
Y al cabo de la jornada
Ninguna dié palotada.

Y eso que en toda su vida
Hicieron otra salida

En que fuese el capitan
Mas tieso ni mas galan.
Por poco no queda Mona
A vida con la intentona;
Y vieron por experiencia
Que la ropa no da ciencia.









Pero, sin ir a Tetuan,
También aca se hallaran

Monos que, aunque se vistan de estudiantes,
Se han de quedar lo mismo que eran antes.

Hay trajes propios de algunas profesiones literarias’ con
los cuales aparentan muchos el talento que no tienen.









XXVII




EL PAPAGAYO, EL TORDO Y LA MARICA



Oyendo un Tordo hablar a un Papagayo,
Quiso que él, y no el hombre, le ensenara;
Y con sélo un ensayo
Crey6 tener pronunciacion tan clara,

Que en ciertas ocasiones

A una Marica daba ya lecciones.

Asi, salid tan diestra la Marica
Como aquel que al estudio se dedica
Por copias y por malas traducciones.











Conviene estudiar los autores originales, no los copiantes y
malos traductores.



59











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60





XXVIII
EL ASNO Y SU AMO

—Siempre acostumbra hacer el vulgo necio
De lo bueno y lo malo igual aprecio:
Yo le doy lo peor, que es lo qué alaba —.
De este modo sus yerros disculpaba
Un escritor de farsas indecentes;
Y un taimado Poeta que lo oia,
Le respondié en los términos siguientes:

—Al] humilde Jumento
Su Dueno daba paja, y le decia:
“Toma, pues que con eso estas contento”’.
Dijolo tantas veces, que ya un dia







Se enfado el Asno, y replicéd: —Yo tomo

Lo que me quieras dar; pero, hombre injusto,
i Piensas que solo de la paja gusto?

Dame grano, y veras si me lo como —.

Sepa quien para el publico trabaja
Que tal vez a la plebe culpa en vano;
Pues, si en dandole paja, come paja,
Siempre que le dan grano, come grano.

Quien escribe para el piblico y no escribe bien no debe fun-
dar su disculpa en el mal gusto del vulgo.







EL ERUDITO Y EL RATON

En el cuarto de un célebre Erudito
Se hospedaba un Raton, Raton maldito,

Que no se alimentaba de otra cosa
Que de roerle siempre verso y prosa.
Ni de un Gatazo el vigilante celo
Pudo llegarle al pelo,

Ni extrafnas invenciones

De varias e ingeniosas ratoneras, — Ze
O el rejalgar en dulces confecciones,
Curar lograron su incesante anhelo
a

De registrar las doctas papeleras

Y acribillar las paginas enteras,

Quiso luego la trampa

Que el perseguido autor diese a la estampa
Sus obras de elocuencia y poesia ;

Y aquel bicho travieso,

Si antes el manuscrito le roia, _

Mucho mejor roia ya lo impreso.





—j Qué desgracia la mia!

—E] literato exclama —. Ya estoy harto
De escribir para gente roedora;

Y por no verme en esto, desde ahora
Papel blanco no mas habra en mi cuarto.
Yo haré que este desorden se corrija...—.
Pero si: la traidora sabandija,

Tan hecha a malas manas, igualmente
En el blanco papel hincaba el diente.

El autor, aburrido,

Kcha en la tinta dosis competente

De soliman molido,

Escribe (yo no sé si en prosa 0 verso).
Devora, pues, el animal perverso, .

Y revienta por fin... —j Feliz receta!
—Dijo entonces el critico poeta —.
Quien tanto roe, mire no le escriba

Con un poco de tinta corrosiva —.

Bien hace quien su critica modera,
Pero usarla conviene mas severa
Contra censura injusta y ofensiva,
Cuando no hablar con sincero denuedo
Poca razon arguye, 0 mucho miedo.

Hay casos en que es necesaria la critica severa.





EL GOZQUE Y EL MACHO

DE NORIA

Bien habra visto el lector
En hosteria o convento
Un artificioso invento 7
Para andar el asador.

Rueda de madera es
Con escalones, y un Perro
Metido en aquel encierro
Le da vueltas con los pies.

Parece que cierto Can
Que la maquina movia,
Empezo a decir un dia:
—Bien trabajo, jy qué me dan?



65

FABULAS DE IRIARTE





;Cémo sudo! ; Ay, infeliz!
Y al cabo, por gran exceso,
Me arrojaran algun hueso
Que sobre de esa perdiz.

Con mucha inecomodidad
Aqui la vida se pasa:
Me iré, no solo de casa,
Mas también de la ciudad —.

Apenas le dieron suelta,
Huyendo con disimulo,
Llegé al campo, en donde un Mulo
A una noria daba vuelta.

Y no le hubo visto bien,
Cuando dijo: —jQuién va alla?
Parece que por aca
Asamos carne también.

—wNo aso carne, que agua saco —
El Macho le respondio.
—Eso también lo haré yo
—Salté el Can —, aunque estoy flaco.

Como esa rueda es mayor,
Algo mas trabajaré.
i, Tanto pesa?... Pues gy qué?
No ando la de mi asador?

Me habran de dar, sobre todo,
Mas racion; tendré mas gloria... —.
Entonces el de la noria
Le interrumpio de este modo:





—Que se vuelva le aconsejo
A voltear su asador,
Que esta empresa es superior
A las fuerzas de un gozquejo —.

j Miren el Mulo bellaco,
Y qué bien le replicd!
Lo mismo he leido yo
En un tal Horacio Flaco:

Que a un autor da por gran yerro
Cargar con lo que después
No podra llevar; esto es,
Que no ande la noria el Perro.

Nadie emprenda obra superior a sus fuerzas.

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67









XXXI
LA ARDILLA Y EL CABALLO

Mirando estaba una Ardilla
A un generoso Alazan,
Que, décil a espuela y rienda,
Se adiestraba en galopar.

Viéndole hacer movimientos
Tan veloces y a compas,
De aquesta suerte le dijo
Con muy poca cortedad:







—Senor mio:
De ese brio,
Ligereza
Y destreza
No me espanto,
Que otro tanto
Suelo hacer y acaso mas.
Yo soy viva,
Soy activa;
Me meneo,
Me paseo;
Yo trabajo,
Subo y bajo,
No me estoy quieta jamas —.

kK] paso detiene entonces
El buen Potro, y muy formal,

En los términos siguientes,
Respuesta a la Ardilla da:
—Tantas idas
Y venidas,
Tantas vueltas
Y revueltas,
Quiero, amiga,
Que me digas:
ison de alguna utilidad?
Yo me afano,
Mas no en vano:
Sé mi oficio;
Y en:servicio
De mi duenio
Tengo empeno
De lucir mi habilidad —.







Conque algunos escritores
Ardillas también seran
Si en obras frivolas gastan
Todo el calor natural.

Algunos empleam en obras frivolas tanto afdm como otros en
las importantes.











XXXII

EL GALAN Y LA DAMA

Cierto Galan, a quien Paris aclama
Petimetre del gusto mas extrafo,
Que cuarenta vestidos muda al ano,
Y el oro y plata sin temor derrama,

Celebrando los dias de su Dama
Unas hebillas estren6 de estano,
Solo para probar con este engafio
Lo seguro que estaba de su fama.












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GBF
—j Bella plata! | Qué brillo tan hermoso!
—Dijo la Dama —. j Viva el gusto y numen

Del petimetre, en todo primoroso! —

Y ahora digo yo: Llene un volumen
De disparates un autor famoso,
Y sinole alabaren, que me emplumen,

Cuando un andor ha Uegado a ser famoso, todo se le aplaude.







XXXII

EL AVESTRUZ, EL DROMEDARIO
Y LA ZORRA

Para pasar el tiempo congregada
Una tertulia de animales varios
(Que también entre brutos hay tertulias)
Mil especies en ella se tocaron.

Hablose alli de las diversas prendas
De que cada animal esta dotado.
Este a la Hormiga alaba, aquél al Perro,
Quién a la Abeja, quién al Papagayo.

—No—dijo el Avestruz—: en mi dictamen
No hay mejor animal que el Dromedario —.
1 Dromedario dijo: — Yo confieso
Que sélo el Avestruz es de mi agrado —.



73







Ninguno adivin6é por qué motivo
Ambos tenian gusto tan extrano.
— Sera porque los dos abultan mucho?
40 por tener los dos los cuellos largos?

40 porque el Avestruz es algo simple
Y no muy advertido el Dromedario?
40 bien porque son feos uno y otro?
10 porque tienen en el pecho un callo?

O puede ser también... —No es nada de eso
—La Zorra interrumpid —. Ya di en el caso:
{Sabéis por qué motivo el uno al otro
Tanto se alaban? Porque son paisanos —.

En efecto: ambos eran berberiscos ;

Y no fué juicio, no, tan temerario
El de la Zorra, que no pueda hacerse
Tal vez igual de algunos literatos.

También en la literatura suele dominar el espiritu de pai-
sanaje.







EL CUERVO Y EL PAVO

Pues, como digo, es el caso,
Y vaya de cuento,
Que a volar se desafiaron
Un Pavo y un Cuervo.

Al término senalado,
,Cual lleg6 primero?
Considérelo quien de ambos
Haya visto el vuelo.

—Aguarda — le dijo el Pavo
Al Cuervo de lejos —:
i sabes lo que estoy pensando?
Que eres negro y feo.



es

75









Escucha: también reparo —
Le grit6 mas recio —

En que eres un pajarraco

De muy mal agiiero.







jQuita alla, que das asco,
Grandisimo puerco!

Si, que tienes por regalo
Comer cuerpos muertos.






—Todo esto no viene al caso
—-Le responde el Cuervo —,
Porque aqui solo tratamos

De ver qué tal vuelo —.





Cuando en las obras del sabio
No encuentra defectos,

Contra la persona cargos

Suele hacer el necio.







Cuando se trata de notar los defectos de una obra, no de-
ben censurarse los personales de su autor.









XXXV
LA ORUGA Y LA ZORRA

Si se acuerda el lector de la tertulia
En que en presencia de animales varios
La Zorra adivino por qué se daban
Elogios Avestruz y Dromedario,

Sepa que en la mismisima tertulia
Un dia se trataba del Gusano
Artifice ingenioso de la seda,

Y todos ponderaban su trabajo.

Para muestra presentan un capullo:
Examinanle, crecen los aplausos;
Y aun el Topo, con todo que es un ciego,
Confes6 que el capullo era un milagro.















Desde un rincodn la Oruga murmuraba
En ofensivos términos, llamando
La labor admirable, friolera,
Y asus elogiadores, mentecatos.

Preguntabanse, pues, unos a otros:
—j Por qué este miserable gusarapo
E] unico ha de ser quien vitupere
Lo que todos acordes alabamos? —.



Salto la Zorra y dijo: —jPese a mi alma!
El motivo no puede estar mas claro.
No sabéis, companeros, que la Oruga
También labra capullos, aunque malos? —.

Laboriosos ingenios perseguidos,
iQueréis un buen consejo? Pues, cuidado.
Cuando os provoquen ciertos envidiosos,
No hagais mas que contarles este caso.

La literatura es la profesién en que mds se verifica el pro-
verbio: “gQuién es tu enemigo? El de tu oficio”.



XXXVI
LA COMPRA DEL ASNO

Ayer por mi calle
Pasaba un Borrico,
El mas adornado
Que en mi vida he visto.
Albarda y cabestro
Eran nuevecitos,
Con flecos de seda
Rojos y amarillos.
Borlas y penacho
Llevaba el Pollino;
Lazos, cascabeles,

Y otros atavios.

Y hechos a tijera,y Goer

Con arte prolijo,










































In pescuezo y anca
Dibujos muy lindos.
Parece que el dueno,
Que es, segtuin me han dicho,
Un chalan gitano
De los mas ladinos,
Vendio aquella alhaja
A un hombre sencillo;
Y anaden que al pobre
Le costo un sentido.
Volviendo a su casa,
Mostr6 a sus vecinos
La famosa compra,
Y uno de ellos dijo:
—-Veamos, compadre,
Si este animalito
Tiene tan buen cuerpo
Como buen vestido —.
Empez6 a quitarle
Todos los alinos;
Y bajo la albarda,
Al primer registro,
Le hallaron el lomo
Asaz malherido,
Con seis mataduras
Y tres lobanillos,
Ameén de dos grietas
Y un tumor antiguo
Que bajo la cincha
Estaba escondido.
—j Burro — dijo el hombre —;
Mas que el Burro mismo
Soy yo, que me pago
De adornos postizos! —.

80













A fe que este lance
No echaré en olvido;
Pues viene de molde
A un amigo mio,

El cual a buen precio
Ha comprado un libro
Bien encuadernado
Que no vale un pito.








Es ser muy necio comprar libros sélo por la encuadernacion.









XXXVIT

EL BUEY Y LA CIGARRA

Arando estaba el Buey, y a poco trecho
La Cigarra, cantando, le decia:
—j Ay, ay! ; Qué surco tan torcido has hecho !—-.
Pero él le respondié : —Sefiora mia,

Si no estuviera lo demas derecho,
Usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona;
Que a mi amo sir'vo bien, y él me perdona

Entre tantos aciertos un descuido —.
; Miren quién hizo a quién cargo tan futil!
; Una Cigarra al animal mas util!

Mas, {si me habra entendido
El que a tachar se atreve
En obras grandes un defecto leve?

Muy necio y envidioso es quien afea un pequeno descuido en
una obra grande.

82





XXXVIII
EL GUACAMAYO Y LA MARMOTA

Un pintado Guacamayo
Desde un mirador veia
Como un extranjero payo,
Que saboyano seria,

Por dinero una alimafia
Ensenaba muy feota,
Dandola por.cosa extrafia;
Hs a saber: la Marmota.

Salia de su cajon
Aquel ridiculo Bicho,
Y el Ave, desde el balcén,
Le dijo: —Raro capricho,






















Siendo tu fea, que asi
Sg Dinero por verte den,

REED, Cuando, siendo hermoso, aqui
Todos de balde me ven.

Puede que seas, no obstante,
Algiin precioso animal ;
Mas yo tengo ya bastante
Con saber que eres venal —.

Oyendo esto un mal autor,
Se fué como avergonzado.
{Por qué? Porque un impresor
Le tenia asalariado.

Ordinariamente no es escritor de gran mérito el que hace

venal el ingenio.





XXXIX

LOS DOS HUESPEDES

Pasando por un pueblo
De la montana,

Dos Caballeros mozos
Buscan posada...
De dos vecinos

Reciben mil ofertas
Los dos amigos.

Porque a ninguna quieren
Hacer desaire,

En casa de uno y otro
Van a hospedarse.
De ambas mansiones

Cada huésped la suya
A gusto escoge.





































La que el uno prefiere
Tiene un gran patio,

Con su gran frontispicio
Como un palacio.
Sobre la puerta

Su escudo de armas tiene

Hecho de piedra.

La del otro, a la vista,
No era tan grande;
Mas dentro no faltaba
Donde alojarse:
Como que habia
Piezas de muy buen temple,
Claras y limpias.



Pero el otro palacio
Del frontispicio

Era, ademas de estrecho,
Oscuro y frio;
Mucha portada,

Y por dentro desvanes
A teja vana.

Fl que alli pas6 un dia
Mal hospedado
Contaba al companero
El fuerte chasco;
Pero él le dijo:
-——Otros chascos como ése
Dan muchos libros.

Las portadas ostentosas de los libros enganan mucho,







EL TE Y LA SALVIA

El Té, viniendo del imperio chino,
Se encontr6 con la Salvia en el camino.
Ella le dijo: —ij Adonde vas, compadre?
—A Europa voy, comadre,
Donde sé que me compran a buen precio.
—Yo—respondi6 la Salvia—voy a China,
Que alla con sumo aprecio
Me reciben por gusto y medicina. i
En Europa me tratan de salvaje, \Gk
Y jamas he podido hacer fortuna. | \
—aAnda con Dios, no perderas el viaje;
Pues no hay nacion alguna
Que a todo lo extranjero
No dé con gusto aplausos y dinero —.









La Salvia me perdone,
Que al comercio su maxima Se opone.
Si hablase del comercio literario,
Yo no defenderia lo contrario,
Porque en él para algunos es un vicio
Lo que es en general un beneficio:

Y espanol que tal vez recitaria
Quinientos versos de Boileau y el Tasso,
Puede ser que no sepa todavia

En qué lengua los hizo Garcilaso.

Algunos sélo aprecian la-literatura extranjera y no tienen
la menor noticia de la de su nacion.

V




88











EL PEDERNAL Y EL ESLABON

Al Eslabéon. de criiel
Trato el Pedernal un dia,
Porque a menudo le heria
Para sacar chispas de él.
Rinendo éste con aquél,
Al separarse los dos,
—Quedaos — dijo —con Dios,
i Valéis vos algo sin mi? —.
Y el otro responde: —Si,
Lo que sin mi valéis vos —.

Este ejemplo material,
Todo escritor considere
Que el largo estudio no uniere
Al talento natural:
Ni da lumbre el Pedernal
Sin auxilio de Eslabon,
Ni hay buena disposicion
Que luzca faltando el arte.
Si obra cada cual aparte,
Ambos inttiles son.

La naturaleza y el arte han de ayudarse reciprocamente.

89











90









XLIT

EL GATO, EL LAGARTO Y EL GRILLO

Ello es que hay animales muy cientificos
En curarse con varios especificos
Y en conservar su construcci6n organica,
Como habiles que son en la Botanica;
Pues conocen las hierbas diuréticas,
Catarticas, narcdticas, eméticas,
Febrifugas, estipticas, pr olificas,
Cefalicas también y sudor ificas.

En esto era gran priictico y tedrico
Un Gato, pedantisimo {retérico,
Que hablaba en un estilo tan enfatico
Como el mas estirado ¢atedratico.











Yendo acaza de plantas salutiferas,
Dijo a un Lagarto: —j Qué ansias tan morti-
[feras!
Quiero, por mis turgencias semihidropicas,
Chupar el zumo de hojas heliotropicas —.




Atonito el Lagarto con lo exdtico
De todo aquel preambulo estrambotico,
No entendié mas la frase macarronica fee
Que si le hablasen lengua babildnica.
Pero noto que el charlatan ridiculo
De hojas de girasol llen6 el ventriculo,
Y le dijo: —Ya, en fin, senor hidropico,
He entendido lo que es zumo heliotrépico —.

; Y noes bueno que un Grillo, oyendo el didlogo, \y =
Aunque se fué en ayunas del catdlogo r
De términos tan raros y magnificos,
Hizo del Gato elogios honorificos!
Si; que hay quien tiene la hinchazén por mérito,
Y el hablar liso y llano por demérito.

Mas ya que esos amantes de hiperbdlicas
Clausulas y metaforas diabdlicas
De retumbantes voces el depdsito
Apuran, aunque salga un desproposito,
Caiga sobre su estilo pyoblematico
Este apdlogo esdrujulo jenigmatico.
Por mas ridiculo que sea el estilo retumbante, siempre habré

necios que le aplaudan, sélo port la razén de que se quedan sin
entenderle.

sD
4






Como en esto de elegir
Los papeles adecuados
No todas veces se tiene
El acierto necesario,
Ni hablaron del Ruisenor,
Ni del Mirlo se acordaron,
Ni se trato de Calandria,
De Jilguero ni Canario.
Menos habiles cantores,
Aunque mas determinados,
Se ofrecieron a tomar
La diversion a su cargo.

Antes de llegar la hora
Del cantico proyectado,
Cada musico decia:
—Ustedes veran qué rato —.

Y al fin la capilla junta

Se presenta en el estrado
Compuesta de los siguientes
Diestrisimos operarios:

Los tiples eran dos Grillos;
Rana y Cigarra, contraltos;
Dos Tabanos, los tenores;
El Cerdo y el Burro, bajos.
;Con qué agradable cadencia,
Con qué acento delicado

La musica sonaria,

Noes menester ponderarlo!
Baste decir que los mas

Las orejas se taparon,

Y por respeto al Le6n
Disimularon el chasco.







La Rana, por los semblantes,
Bien conocid, sin embargo,
Que habian de ser muy pocas
Las palmadas y los bravos;



Salidse del corro y dijo:
—jCémo desentona el Asno! —.
Este replicé: —Los tiples

Si que estan desentonados.
—Quien lo echa todo a perder
—Anadio un Grillo chillando —,
Es el Cerdo. —Poco a poco
—Respondi6 luego el Marrano —:
Nadie desafina mas

Que la Cigarra contralto.
—Tenga modo y hable bien
—Salto la Cigarra —: es falso;
Esos Tabanos tenores

Son los autores del dano —.

Corto el Leén la disputa
Diciendo: —Grandes bellacos,
,Antes de empezar la solfa
No la estabais celebrando?









Cada uno para si

Pretendia los aplausos,

Como que se deberia

Todo el acierto a su canto;
Mas, viendo ya que el concierto
Es un infierno abreviado,
Nadie quiere parte en él,

Y a los otros hace cargo.
Jamas volvais a poneros

En mi presencia: marchaos ;
Que, si otra vez me cantais,
Tengo de hacer un estrago —.

; Asi permitiera el cielo
Que sucediera otro tanto
Cuando, trabajando a escote
Tres escritores 0 cuatro,

Cada cual quiere la gloria

Si es bueno el libro 0 mediano,
Y los companeros tienen

La culpa si sale malo!

Cuando se trabaja una obra entre muchos, cada uno quiere
apropiarsela si es buena, y echa la culpa a los otros si es mala.









XLIV
LA ESPADA Y EL ASADOR

Sirvié en muchos combates una Espada
Tersa, fina, cortante, bien templada,
La mas famosa que salid de mano
De insigne fabricante toledano.
Fueé pasando a poder de varios duefios,
Y airosos los sacé de mil empefios.
Viéndose en almonedas diferentes,
Hasta que, por extrafos accidentes,
Vino, en fin, a parar, j quién lo diria!,
A un oscuro rincén de una hosteria,
Donde, cual mueble inttil, arrimada,
Se tomaba de orin. Una criada
Por mandato de su amo el posadero,
Que debia de ser gran majadero,
Se la llev6 una vez a la cocina;
Atraveso con ella una gallina,
Y héteme un Asador hecho y derecho
La que una Espada fué de honra y provecho.











Mientras esto pasaba en la posada,
En la corte comprar quiso una Espada
Cierto recién llegado forastero,
Transformado de payo en caballero.
El espadero, viendo que al presente
Es la Espada un adorno solamente,
Y que pasa por buena cualquier hoja,
Siendo de moda el pufio que se escoja,
Dijole que volviese al otro dia.

Un Asador que en su cocina habia
Luego desbasta, afila y acicala,

Y por Espada de Tomas de Ayala
Al pobre forastero, que no entiende
De semejantes compras, se la vende:
Siendo tan picaron el espadero
Como fué mentecato el posadero.

i Mas de igual ignorancia 0 picardia
Nuestra nacién quejarse no podria
Contra los traductores de dos clases,
Que infestada la tienen con sus frases?
Unos traducen obras celebradas,

Y en Asadores vuelven las Espadas ;
Otros hay que traducen las peores,
Y venden, por Espadas, Asadores.

Tanto dato causan los que traducen mal obras buenas, como
los que traducen bien obras malas.

&y————-

98





XLV

LOS CUATRO LISIADOS

Un Mudo a nativitate,
Y mas sordo que una tapia,
Vino a tratar con un Ciego
Cosas de poca importancia.

Hablaba el Ciego por senas,
Que para el Mudo eran claras;
Mas hizole otras el Mudo,

Y él a oscuras se quedaba.

En este apuro trajeron
Para que les ayudara
A un camarada de entrambos
Que era Manco, por desgracia.



99





Full Text





FABULAS
COMPLETAS

TOMAS DE-IRIARTE, famoso fa-
bulista hispano, vino a la vida en
Santa Cruz de Tenerife (Canarias),
el 18 de septiembre de 1750. Sus
primeros trabajos literarios circuns-
cribiéronse a algunas traducciones
del ‘latin, idioma en el que Ilegd
a ser un verdadero erudito, ya la
versidn en castellano de varias obras
‘teatrales de Voltaire, Moliére .y
otros dramaturgos franceses. Su tra-
ducci6n del Arte poética de Ho-
racio, muy superior, en opinién de
‘Menéndez y Pelayo, a cuentas se
han hecho de esa obra, provocé
vivas y apasionadas polémicas que
dieron a lriarte renombre y prestigic
entre los literatos espafioles. Pero
esta. fama no trasciende al extran-
jero, hasta que en 1779 publica su
poema intitulado La Musica, de tan
rotundo éxito que en un solo afio
alcanz6 tres ediciones y fué en se-
guida traducido al francés, inglés, -
alemdn e italiano. Sin embargo, este
poema puede considerarse como una
produccién mediocre con la que,
pese a su momentdéneo triunfo, je-
més hubiese logrado su autor pasar
ala posteridad. La obra cumbre de
Iriarte es, sin duda alguna, la ‘titu-
lada FSbulas literarias en verso cas-
tellano (1782), que desde el mismo
momento de su aparicién despierta
_ enorme entusiasmo y le conquista
definitivamente la fama. Pero en esta
ocasién el triunfo era bien mere-
cide, pues les Fébulas de Iriarte son
originalfsimas y de: un gran valor
didéctico. Ademés, estén escritas
en un depuredo estilo. Con verda-
dero ingenio se satirizan en ellas -
las flaquezas y los vicios huma-
hos; y en cuanto a la’. moraleja
que sirve dé broche a este género
literario, es siempre contundente,
concisa y répida. lriarte fallecié en
Madrid el 17 de septiembre. de
1791, cuando aun podia haber dado
su ingenio nuevos y. sazonados fFru-
tos a las letras hispanas.

\


;










BIBLIOTECA MUNDIAL SOPENA |

EDITADA EN LA ARGENTINA

TOMAS DE ‘IRIARTE

-FABULAS COMPLETAS

EDICION ILUSTRADA



TEXTO INTEGRO, DE ACUERDO.
CON EL ORIGINAL

EDITORIAL SOPENA ARGENTINA 5S. R. Le

ESMERALDA 116 e BUENOS AIRES —






Es propiedad
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Hecho el depésito que marca la ley 11723

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PRIMERA EDICION
ABRIL DE 1940

IMPRESO Y EDITADO EN LA ARGENTINA
PRINTED AND PUBLISHED IN ARGENTINE
{MPRIME ET PUBLIE EN ARGENTINE
STAMPATO E. PUBBLICATO IN ARGENTINA
DRUCK UND AUSGABE IN ARGENTINIEN
IMPRESSO E EDITADO NA ARGENTINA |

‘te












EL ELEFANTE
Y OTROS ANIMALES

Alla en tiempos de entonces,
Y en tierras muy remotas,
Cuando hablaban los brutos
Su cierta jerigonza,

Not6 el sabio Elefante ae
Que entre ellos era moda

Incurrir en abusos :

Dignos de gran reforma.





5
1667393



































Afearselos quiere,
Y a este fin los convoca.

Hace una reverencia

A todos con la trompa,

Y empieza a persuadirlos

En una arenga docta

Que para aquel intento
Estudié de memoria.
Abominando estuvo

Por mas de un cuarto de hora
Mil ridiculas faltas,

Mil costumbres viciosas ;

La nociva pereza,

La afectada bambolla,

La arrogante ignorancia,

La envidia maliciosa.




Gustosos en extremo
Y abriendo tanta boca,
Sus consejos oian
Muchos de aquella tropa.

El Cordero inocente,

La siempre fiel Paloma,

El leal Perdiguero,

La Abeja artificiosa, x
El Caballo obediente,
La Hormiga afanadora,
El habil Jilguerillo,

La simple Mariposa.



Pero, del auditorio,
Otra porcion no corta,
Ofendida, no pudo
Sufrir tanta parola.








El Tigre, el rapaz Lobo,
Contra el censor se enojan.
; Qué de injurias vomita
La Sierpe venenosa!



Murmuran por lo bajo,
Zumbando en voces roncas,
El Zangano, la Avispa,

El Tabano y la Mosca.
Salense del concurso,

Por no escuchar sus glorias,
El Cigarron danino,

La Oruga y la Langosta.
La Gardufa se encoge,
Disimula la Zorra,

Y el insolente Mono

Hace de todos mofa.

Estaba el Elefante
Viéndolo con pachorra,
Y su razonamiento
Concluy6é en esta forma:






“A todos y a ninguno

Mis advertencias tocan:
Quien las siente, se culpa;
El que no, que las oiga’”’.

Quien mis F'dbulas lea,
Sepa también que todas
Hablan a mil naciones,

No solo a la espanola.

Ni de estos tiempos hablan,
Porque defectos notan

Que hubo en el mundo siempre,
Como los hay ahora.

Y pues no vituperan
Senaladas personas,

Quien haga aplicaciones,

Con su pan se lo coma.

Ningin particulur debe ofenderse de lo que se dice en convin.

$






EL OSO, LA MONA Y EL CERDO

Un Oso con que la vida
Ganaba un piamontés,
La no muy bien aprendida
Danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,
Dijo a una Mona: —; Qué tal? —.
Era perita la Mona,

Y respondiéle: —Muy mal.

—Yo creo — replicé el Oso —
Que me haces poco favor.
j Pues qué! ; Mi aire no es garboso?
iNo hago el paso con primor? —.



























Estaba el Cerdo presente,
Y dijo: —j Bravo! ; Bien va!
Bailarin mas excelente

No se ha visto ni vera —.

Eché el Oso, al oir esto,
Sus cuentas alla entre si,
Y con ademan modesto
Hubo de exclamar asi:



—Cuando me desaprobaba
La Mona llegué a dudar;
Mas ya que el Cerdo me alaba,
Muy mal debo de bailar —.

Guarde para su regalo
Esta sentencia un autor:
Si el sabio no aprueba, malo;
Si el necio aplaude, peor.

Nunca wna obra se acredita tanto de mala como cuando la
aplauden los necios.




LA ABEJA Y LOS ZANGANOS

A tratar de un gravisimo negocio
Se juntaron los Zanganos un dia.
Cada cual varios medios discurria
Para disimular su inttil ocio;

Y por librarse de tan fea nota
A vista de los otros animales,
Aun el mas perezoso y mas idiota
Queria, bien o mal, hacer panales.

Mas como el trabajar les era duro,
Y el enjambre inexperto
No estaba muy seguro
De rematar la empresa con acierto,
Intentaron salir de aquel apuro
Con acudir a una colmena vieja
Y sacar el cadaver de una Abeja
Muy habil en su tiempo y laboriosa;
Hacerle con la pompa mas honrosa










Unas grandes exequias funerales,
Y susurrar elogios inmortales

De lo ingeniosa que era

En labrar dulce miel y blanca cera.







Con esto se alababan tan ufanos,
Que una Abeja les dijo por despique:

—j No trabajais mas que eso? Pues, hermanos,
Jamas equivaldra vuestro zumbido

A una gota de miel que yo fabrique —.







j Cuantos pasar por sabios han querido
Con citar a los muertos que lo han sido!
j Y qué pomposamente que los citan!

Mas pregunto yo ahora: {los imitan?









Fdcilmente se luce con citar y elogiar a los hombres grandes
de la antigiicdad: el mérito esté en imitarlos.






LOS DOS LOROS Y LA COTORRA

De Santo Domingo trajo
Dos Loros una senora;
La isla es mitad francesa,
Y otra mitad espanola.
Asi, cada animalito
Hablaba distinto idioma.
Pusiéronlos al baledn,
Y aquello era Babilonia:
De francés y castellano
Hicieron tal pepitoria,
Que al cabo ya no sabian
Hablar ni una lengua ni otra.
El francés del espaol
Tom6 voces, aunque pocas;
E] espanol al francés
Casi se las tomo todas.
Mando el ama retirarlos,
Y el francés luego reforma

(J

13

























Las palabras que aprendié
De lengua que no es de moda.

El espafiol, al contrario,

No olvida la jerigonza,

Y aun discurre que con ella
Ilustra su lengua propia.

Llegé a pedir en francés

Los garbanzos de la olla,

Y desde el baleén de enfrente
Una erudita Cotorra

La carcajada soltd,

Haciendo del Loro mofa.

El respondié solamente,

Como por tacha afrentosa:
—Vos sois una purista — (*).

Y ella dijo: —A mucha honra —.





; Vaya, que los loros son
Lo mismo que las personas!





Los que corrompen su idioma no tienen otro desquite que
llamar PURISTAS w los que lo hablan con propiedad, como si
serio fuera tacha.





(‘) Voz de que modernamente se valen los corruptores de nuestro idioma
cuando pretenden ridiculizar a los que hablan con pureza.


EL MONO Y EL TITIRITERO

El fidedigno padre Valdecebro,
Que en discurrir historias de animales
Se calento el cerebro,

Pintandolos con pelos y senales;
Que en estilo encumbrado y elocuente
Del unicornio cuenta maravillas,

Y el ave fénix cree a pie juntillas
(No tengo bien presente

Si es en el libro octavo o en el nono),
Refiere el caso de un famoso Mono.

Este, pues, que era diestro
En mil habilidades y servia
A un gran Titiritero, quiso un dia,
Mientras estaba ausente su maestro,






Convidar diferentes animales

De aquellos mas amigos

A que fuesen testigos

De todas sus monadas principales.
Empezo por hacer la mortecina;
Después bailé en la cuerda a la arlequina,
Con el salto mortal y la campana;

Luego el despenadero,

La espatarrada, vueltas de carnero,

Y al fin, el ejercicio a la prusiana.

De éstas y de otras gracias hizo alarde;
Mas lo mejor faltaba todavia,

Pues, imitando lo que su amo hacia,
Ofrecerles pensd, porque la tarde
Completa fuese y la funcién amena,
De la linterna magica una escena.



Luego que la atencién del auditorio
Con un preparatorio
Exordio concilid, seguin es uso,
Detras de aquella maquina se puso;
Y durante el manejo
De los vidrios pintados,
Faciles de mover a todos lados,
Las diversas figuras
Iba explicando con locuaz despejo.
Estaba el cuarto a obscuras,
Cual se requiere en casos semejantes ;
Y aunque los circunstantes
Observaban atentos,
Ninguno ver podia los portentos
Que con tanta parola y grave tono
Les anunciaba el ingenioso Mono.

16




Todos se confundian, sospechando
Que aquello era burlarse de la gente.
Estaba el Mono ya corrido, cuando
Entr6 maese Pedro de repente,

E informado del lance, entre severo
Y risueno, le dijo: —-Majadero,
i De qué sirve tu charla sempiterna,
Si tienes apagada la linterna? —.

; Perdonadme, sutiles y altas musas!
Las que hacéis vanidad de ser confusas:
Os puedo yo decir con mejor modo
Que sin Ia claridad os falta todo?

Sin claridad no hay obra buena.

17












wh
LA CAMPANA Y EL ESQUILON

En cierta catedral una Campana habia,
Que soto se tocaba algtin solemne dia.
Con el mas recio son, con pausado compas,
Cuatro golpes o tres solia dar no mas.
Por esto y ser mayor de la ordinaria marca,
Celebrada fué siempre en toda la comarca.

Tenia la ciudad en su jurisdiccién
Una aldea infeliz, de corta poblaci6n,
Siendo su parroquial una pobre iglesita
Con chico campanario, a modo de una ermita;
Y un rajado Esquilén, pendiente en medio de él,
Era alli el que hacia el principal papel.



Pitas -

18




A fin de que imitase aqueste campanario
Al de la catedral, dispuso el vecindario
Que despacio y muy poco el dicho Esquilén
Se hubiese de tocar en tal cual funcién;
Y pudo aquello tanto en la gente aldeana,
Que el Esquilon paso por una gran Campana.

Muy verosimil es, pues, que la gravedad
Suple en muchos asi por la capacidad;
Dignanse rara vez de despegar sus labios,
Y piensan que con esto imitan a los sabios.

Con hablar poco y gravemente, logram nwchos opinién de
hombres grandes.










Vil
EL BURRO FLAUTISTA

Esta fabulita,
Salga bien o mal,
Me ha ocurrido ahora
Por casualidad.

Cerca de unos prados
Que hay en mi lugar,
Pasaba un Borrico
Por casualidad.

Una flauta en ellos
Halld, que un zagal
Se dej6 olvidada
Por casualidad.









Acercose a olerla
E11] dicho animal,

Y di6é un resoplido
Por casualidad.



En la flauta el aire
Se hubo de colar,
Y sono la flauta
Por casualidad.

—j Oh! — dijo el Borrico —,
j Qué bien sé tocar!
ZY divan que es mala
La musica asnal? —.

Sin reglas del arte
Borriquitos hay
Que una vez aciertan
Por casualidad.

Sin reglas del arte, el que en algo acierta es por casualidad.

21












Vill

LA HORMIGA Y LA PULGA

Tienen algunos un gracioso modo
De aparentar que se lo saben todo,
Pues cuando oyen o ven cualquiera cosa,
Por mas nueva que sea y primorosa,
Muy trivial y muy facil la suponen,
Y a tener que alabarla no se exponen.
Esta casta de gente
No se me ha de escapar, por vida mia,
Sin que lleve su fabula corriente,
Aunque gaste en hacerla todo un dia.

A la Pulga la Hormiga referia

Lo mucho que se afana

Y con qué industrias el sustento gana;
De qué suerte fabrica el hormiguero;
Cual es la habitacion, cual el granero;
Como el grano acarrea,

Repartiendo entre todas la tarea;
Con otras menudencias muy curiosas,
Que pudieran pasar por fabulosas

Si diarias experiencias

No las acreditasen de evidencias.

PRS BEE PRE BRS PRT
29




A todas sus razones
Contestaba la Pulga no diciendo
Mas que estas u otras tales expresiones:
—Pues...ya...si...se supone...bien...loentiendo...
Ya lo decia yo... sin duda... es claro;
Ya ves que en eso no hay nada de raro—.

La Hormiga, que salié de sus casillas
Al oir estas vanas respuestillas,
Dijo a la Pulga: —Amiga, pues yo quiero
Que venga usted conmigo al hormiguero,
Ya que con ese tono de maestra
Todo lo facilita y da por hecho;
Siquiera para muestra
Ayudenos en algo de provecho—.

La Pulga, dando un brinco muy ligera,
Respondi6 con grandisimo desuello:
—j Miren qué friolera!
i Y tanto piensas que me costaria?
Todo es ponerse a ello...
Pero... tengo que hacer... Hasta otro dia.

Para no alabar las obras buenas, algunos las suponen de
facil ejecucion.

















LOS DOS CONEJOS



Por entre unas matas,
Seguido de perros,
Sa (No diré corria)
SS Volaba un Conejo.



ACs De su madriguera
Salid un companero,
Y le dijo: —Tente,

Amigo, ,qué es esto?

——j Qué ha de ser? — responde —.
Sin aliento llego...
Dos picaros galgos
Me vienen siguiendo.




—Si — replica el otro —,
Por alli los veo...
Pero no son galgos.
—Pues jqué son? — Podencos.



—j Qué! ;Podencos dices?
—Si, como mi abuelo.

—Galgos y muy galgos:
Bien visto lo tengo. 2

Paw —Son podencos; vaya,

Que no entiendes de eso.
—Son galgos, te digo.

—Digo que podencos —.

Ein esta disputa
Llegaron los perros,
Pillan descuidados
A mis dos Conejos.

Los que por cuestiones
De poco momento
Dejan lo que importa,
Liévense este ejemplo.

No debeimos detenernos en cuestiones frivolas, olvidando el
asunto principal.








LOS PERROS Y EL TRAPERO









Aunque renieguen de mi
Los criticos de que trato,
Para darles un mal rato,
En otra fabula aqui
Tengo de hacer su retrato:

Estando, pues, un Trapero
Revolviendo un basurero,
Ladrabanle (como suelen
Cuando a tales hombres huelen)
Dos parientes del Cerbero.

Y dijoles un Lebrel:
—Dejad a ese perillan,
Que sabe quitar la piel
: Cuando encuentra muerto a un Can,
Y cuando vivo, huye de él.
i



Atreverse a los autores muertos y no a los vivos, no sélo es
cobardia, sino traicion.



26




LA PARIETARIA Y EL TOMILLO

Yo lei, no sé dénde,
Que en la lengua herbolaria,
Saludando al Tomillo
La hierba Parietaria,
Con socarroneria
Le dijo de esta suerte:
—Dios te guarde, Tomillo;
Lastima me da verte,
Que aunque mas oloroso
Que todas estas plantas,
Apenas medio palmo
Del suelo te levantas —.
E] responde : —Querida,
Chico soy, pero crezco
Sin ayuda de nadie.
Yo si te compadezco,

27


Pues, por mas que presumas,
Ni medio palmo puedes
Medrar'si no te arrimas

A una de esas paredes —.

Cuando veo yo algunos
Que de otros escritores
A la sombra se arriman
Y piensan ser autores
Con poner cuatro notas
O hacer un prologuillo,
Estoy por aplicarles
Lo que dijo el Tomillo.

Nadie pretenda ser tenido por autor sdélo con poner un ligero
prologo o algunas notas a libro ajeno.


EL GUSANO DE SEDA Y LA ARANA“—

~

Trabajando un Gusano su eapullo,
La Arana, que tejia a toda prisa,
De esta suerte le habl6 con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:

— {Qué dice de tal tela el seor Gusano?
Esta manana la empecé temprano,
Y ya estara acabada al mediodia.
j Mire qué sutil es, mire qué bella!... —.

El Gusano, con sorna, respondia:

—uUsted tiene razon: asi sale ella.

Se ha de considerar la calidad de la obra y no el tiempo que
se ha tardado en hacerla.








30


LOS HUEVOS

Mas alla de las islas Filipinas
Hay una (que ni sé como se llama
Ni me importa saberlo) donde es fama
Que jamas hubo casta de gallinas
Hasta que alla un viajero
Llevé por accidente un gallinero.
Al fin tal fué la cria, que ya el plato
Mas comun y barato
Era de huevos frescos; pero todos
Los pasaban por agua (que el viajante
No ensefié a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
Introdujo el comerlos estrellados.
j Oh, qué elogios se oyeron a porfia
De su rara y fecunda fantasia!









































Otro discurre hacerlos escalfados...
; Pensamiento feliz! Otro, rellenos...
; Ahora si que estan los huevos buenos!
Uno después inventa la tortilla,

Y todos claman ya: —j Qué maravilla!

No bien se paso un ano,
Cuando otro dijo: —Sois unos petates:
Yo los haré revueltos con tomates —.
Y aquel guiso de huevos tan extrano,
Con que toda la isla se alborota,
Hubiera estado largo tiempo en uso,
A no ser porque luego.los compuso
Un famoso extranjero a la Hugonota.

Esto hicieron diversos cocineros ;
Pero, ;qué condimentos delicados
No anadieron después los reposteros!
Moles, dobles, hilados,
En caramelo, en leche,
En sorbete, en compota, en escabeche.
Al cabo todos eran inventores,
Y los tltimos huevos los mejores.
Mas un prudente anciano
Les dijo un dia: —Presumis en vano
De esas composiciones peregrinas.
; Gracias al que nos trajo las gallinas! —.

Tantos autores nuevos
iNo se pudieran ir a guisar huevos
Mas alla de las islas Filipinas?
No falta quien quiera pasar por autor origmal cuamdo no
hace mds que repetir, con corta diferencia, lo que otros muchos
han dicho.


EL PATO Y LA SERPIENTE

A orillas de un estanque
Diciendo estaba un Pato:
—jA qué animal di6 el cielo
Los dones que me ha dado?

Soy de agua, tierra y aire.
Cuando de andar me eanso,
Si se me antoja, vuelo;

Si se me antoja,; nado —.

Una Serpiente astuta,
Que le estaba escuchando,
Le llam6 con un silbo
Y le dijo: —Seor guapo,




No hay que echar tantas plantas,
Pues ni anda como el gamo,
Ni vuela como el sacre,
Ni nada como el barbo —.

Y asi tengo sabido
Que lo importante y raro
No es entender de todo,
Sino ser diestro en algo.

Mas vale saber una cosa bien, que muchas mal.










XV

EL MANGUITO, EL ABANICO
Y EL QUITASOL

Si querer entender de todo
Es ridicula presuncion,
Servir solo para una cosa
Suele ser falta no menor.

Sobre una mesa cierto dia
Dando estaba conversacién
A un Abanico y a un Manguito
Un Paraguas o Quitasol ;
Y en la lengua que en otro tiempo
Con la Olla el Caldero hablé (’),



(1) Alude a la fabula que escribio Esopo, del Caldero y la Olla, disculpando
con este ejemplo la impropiedad en que parece se incurre haciendo hablar,
no sélo a los animales, sino aun a las cosas inanimadas, como son el man-
guito, el abanico y el quitasol.

85


















A sus companeros dijo:
—j Oh, qué buenas alhajas sois!
Tu, Manguito, en invierno sirves:
En verano vas a un rincon ;

Tu, Abanico, eres mueble inttil
Cuando el frio sigue al calor.

No sabéis salir de un oficio:
Aprended de mi, pese a vos,

Que en el invierno soy Paraguas,
Y en el verano Quitasol.

También suele ser nulidad el no saber mas que una cosa; el
extremo opuesto del defecto reprendido en la fdbula anterior.






XVI
LA AVUTARDA

De sus hijos la torpe Avutarda
E] pesado volar conocia,
Deseando sacar una cria
Mas ligera, aunque fuese bastarda.

A este fin muchos huevos robados
De Alcotan, de Jilguero y Paloma,
De Perdiz y de Tortola toma
Y en su nido los guarda mezclados.

Largo tiempo se estuvo sobre ellos.
Y aunque hueros salieron bastantes,
Produjeron por fin los restantes
Varias castas de pajaros bellos.

37








La Avutarda mil aves convida
Por lucirlo con ceria tan nueva:
Sus polluelos cada ave se lleva,
Y hete aqui la Avutarda lucida.

Los que andais empollando obras de otros,
Sacad, pues, a volar vuestra cria.
Ya dira cada autor: —Esta es mia —.
Y veremos qué os queda a vosotros.

Muy ridiculo papel hacen los plagiarios que escriben centones.

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XVII
EL JILGUERO Y EL CISNE

—Calla tu, pajarillo vocinglero
—Dijo el Cisne al Jilguero—.
iA cantar me provocas, cuando sabes
Que de mi voz la dulce melodia
Nunca ha tenido igual entre las aves?—.

El Jilguero sus trinos repetia,
Y el Cisne continuaba: —j Qué insolencia!
; Miren cdmo me insulta el musiquillo!
Si con soltar mi canto no le humillo,
Dé muchas gracias a mi gran prudencia.






—j Ojala que cantaras! :
—Le respondio por fin el pajarillo —.
j Cuanto no admirarias
Con las cadencias raras
Que ninguno asegura haberte oido,
Aunque logran mas fama que las mias!...—.
Quiso el Cisne cantar, y did un graznido.

jGran cosa! Ganar crédito sin ciencia,
Y perderle en llegando a la experiencia:

Nada sirve la fama, si no corresponden las obras.




XVIII

EL CAMINANTE Y LA MULA
DE ALQUILER

Harta de paja y cebada
Una Mula de alquiler
Salia de la posada;

Y tanto empezéo a correr,
Que apenas el Caminante
La podia detener.

No dudo que en un instante
Su media jornada haria;
Pero algo mas adelante

La falsa caballeria
Ya iba retardando el paso.
— {Si lo hara de picardia?...

jArre!... ¢Te paras? Acaso

Metiendo la espuela... Nada,
Mucho me temo un fracaso...

41


Esta vara, que es delgada...
Menos... Pues este aguijon...
Mas, jsi estara ya cansada?

;Coces tira... y mordiscén!
;Se vuelve contra el jinete!...
;Oh, qué corcovo, qué envién!

Aunque las piernas apriete...
Ni por ésas... ; Voto a quién! aoe
Barrabas que la sujete...

Por fin dio en tierra... ; Muy bien!
iY eras tt la que corrias?...
; Mal muermo te mate, amén!

No me fiaré en mis dias
De mula que empiece haciendo
Semejantes valentias —.

Después de este lance, en viendo
Que un autor ha principiado
Con altisonante estruendo,

Al punto digo: —j Cuidado!
; Tente, hombre, que te has de ver
En el vergonzoso estado
De la Mula de alquiler !

Los que empiezan elevando el estilo, se ven, tal vez, precisa-
dos a humillarle después demasiado.

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42






XIX

LA CABRA Y EL CABALLO

Estabase una Cabra muy atenta
Largo rato escuchando
De un acorde violin el eco blando.
Los pies se le bailaban de contenta,
Y a cierto Jaco que también suspenso
Casi olvidaba el pienso,
Dirigié de esta suerte la palabra:
—jNo oyes de aquellas cuerdas la armonia?
Pues sabe que son tripas de una Cabra
Que fué en un tiempo compafiera mia.
Confio, jdicha grande!, que algun dia
No menos dulces trinos
Formaran mis sonoros intestinos —.
Volvidse el buen Rocin y respondidia :
—A fe que no resuenan esas cuerdas
Sino porque las hieren con las cerdas
Que sufri me arrancasen de la cola.

43




Mi dolor me cost6, pasé mi susto,

Pero al fin tengo el gusto

De ver qué lucimiento

Debe a mi auxilio el musico instrumento.

Tu, que satisfaccién igual esperas,

{Cuando la gozaras? Después que mueras —,

Asi, ni mas ni menos, porque en vida
No ha conseguido ver obra aplaudida
Algtn mal escritor, al juicio apela
De la posteridad, y se consuela.

Hay muchos escritores que se lisonjean fdcilmente de lograr
fama péstuma, cuando no han podido merecerla en vida.






XX
LA ABEJA Y EL CUCLILLO

Saliendo del colmenar,
Dijo al Cuclillo la Abeja:
—Calla, porque no me deja
Tu ingrata voz trabajar.

No hay ave tan fastidiosa
En el cantar como tt:
Cucu, cuci, y mas cuct:
Y siempre una misma cosa.

— Te cansa mi canto igual?
—E] Cuclillo respondié —;
Pues a fe que no hallo yo
Variedad en tu panal.

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45














Y pues que del propio modo
Fabricas uno que ciento,

Si yo nada nuevo invento,
En ti es viejisimo todo —.



A esto la Abeja replica:
—En obra de utilidad,

La falta de variedad

No es lo que mas perjudica.








Pero en obra destinada
Sélo al gusto y diversion,
Si no es varia la invencion,
Todo lo demas es nada.

La variedad cs requisito indispensable en las obras de gusto.



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EL RATON Y EL GATO

Tuvo Esopo famosas ocurrencias.
j Qué invencion tan sencilla! ; Qué sentencias!...
He de poner, pues que la tengo a mano,
Una fabula suya en castellano:

—Cierto — dijo un Ratén en su agujero —;
No hay prenda mas amable y estupenda
Que la fidelidad: por eso quiero
Tan de veras al perro perdiguero —.
Un Gato replicé: —Pues esa prenda
Yo la tengo también... —. Aqui se asusta.
Mi buen Raton, se esconde,
Y torciendo el hocico, le responde:
—j Como? jLa tienes ti? Ya no me gusta —.

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La alabanza que muchos creen justa,
Injusta les parece
Si ven que su contrario la merece.












— {Qué tal, sefior lector? La fabulilla
Puede ser que le agrade y que le instruya.
—HEs una maravilla:

Dijo Esopo una cosa como suya.

—Pues mire usted: Esopo no la ha escrito;
Salié de mi cabeza. —j; Conque es tuya?
—Si, senor erudito;

Ya que antes tan feliz le parecia,
Critiquemela ahora porque es mia.

Alguno que ha alabado una obra ignorando quién es su autor,
suele vituperarla después que lo sabe.




XXII

LA LECHUZA

Cobardes son, y traidores,
Ciertos criticos que esperan,
Para impugnar, a que mueran
Los infelices autores,

Porque vivos respondieran.

Un breve caso a este intento
Contaba una abuela mia:
Diz que un dia en un convento
Entro6 una Lechuza... Miento,
Que no debio ser un dia.

Fué, sin duda, estando el sol
Ya muy lejos del ocaso. . .
Ella, en fin, se encontré al paso
Una lampara (o farol,
Que es lo mismo para el caso).






Y volviendo la trasera,

Exclam6 de esta manera:
—Lampara, jcon qué deleite

Te chupara yo el aceite

Si tu luz no me ofendiera!

Mas ya que ahora no puedo,
Porque estas bien atizada,
Si otra vez te hallo apagada,
Sabré, perdiéndote el miedo,
Darme una buena panzada.

Atreverse a los autores muertos y no a los vivos, no sélo es
cobardia, sino traicion.








XXIII










LA RANA Y EL RENACUAJO

En la orilla del Tajo

Hablaba con la Rana el Renacuajo,
Alabando las hojas, la espesura
De un cafiaveral y su verdura
Mas luego que del viento

El impetu violento
Una cana abatid, que cayé al rio,
En tono de leccion, dijo la Rana:
— —Ven a verla, hijo mio;

ae Por de fuera, muy tersa, muy lozana;
. Por dentro, toda fofa, toda vana —.

Si la Rana entendiera poesia,
También -de muchos versos lo diria.

(Qué despreciable es la poesia de mucha hojarasca!











EL LOBO Y EL PASTOR

Cierto Lobo, hablando con cierto Pastor:
—Amigo — le dijo —, yo no sé por qué
- Me has mirado siempre con odio y horror.
Tiénesme por malo; no lo soy, a fe.

{Mi piel en invierno qué abrigo no da!

Acnaques humanos cura mas de mil;
: Y otra cosa tiene: que seguro esta
Que la piquen pulgas ni otro insecto vil.

Mis ufias no trueco por las del tején,
Que contra el mal de ojo tienen gran virtud ;
Mis dientes, ya sabes cuan Utiles son,

Y acuantos con mi unto he dado salud —.

ny


El] Pastor responde: —Perverso animal,
j Maldigate el cielo, maldigate, amén!
Después que estas harto de hacer tanto mal,
Qué importa que puedas hacer algun bien? —.

Al diablo los doy
Tantos libros lobos como corren hoy.

El libro que de por suyo es malo no dejard de serlo porque
tenga tal o cual cosa buena.



53
EL AGUILA Y EL LEON

El Aguila y el Leon
Gran conferencia tuvieron

Para arreglar entre si
Ciertos puntos de gobierno.
Dio el Aguila muchas quejas
Del Murciélago, diciendo:
—j Hasta cuando ese avechucho
Nos ha de traer revueltos?
Con mis pajaros se mezcla,
Dandose por uno de ellos;

Y alega varias razones,
Sobre todo la del vuelo.

Mas, si se le antoja, dice:
“Hocico, y no pico, tengo;
Como ave queréis tratarme?
Pues cuadripedo me vuelvo”.
Con mis vasallos murmura
De los brutos de tu imperio;




Y cuando con éstos vive,

Murmura también de aquéllos.
—Esta bien — dijo el Leén —;

Yo te juro que en mis reinos

No entra mas. —Pues en los mios
—Respondio el Aguila —, menos —.
Desde entonces, solitario

Salir de noche le vemos;

Pues ni alados ni patudos

Quieren ya tal companero.

Murciélagos literarios,
Que hacéis a pluma y a pelo,
Si queréis vivir con todos,
Miraos en este espejo.

Los que quieren halagar a dos partidos suelen conseguir el
desprecio de ambos.








XXVI
LA MONA

Aunque se vista de seda
La mona, mona se queda.
El refran lo dice asi,

Yo también lo diré aqui;
Y con eso lo veran
Ein fabula y en refran:

Un traje de colorines,
Como el de los matachines,
Cierta Mona se vistio;
Aunque mas bien creo yo



56










Que su amo la vestiria,
Porque dificil seria

Que tela y sastre encontrase
El refran lo dice: pase.
Viéndose ya tan galana,
Salto por una ventana

Al tejado de un vecino,

Y de alli tom6 el camino
Para volverse a Tetuan;
Esto no dice el refran,
Pero lo dice una historia
De que apenas hay memoria,
Por ser el autor muy raro.
(Y poner el hecho en claro
No le habra costado poco. )
E] no supo, ni tampoco

He podido saber yo,

Sila Mona se embare6,

O si rodeé tal vez

Por el istmo de Stiez;

Lo que averiguado esta

Es que por fin llego alla.

' Vidse la sehora mia

Ein la amable compania
De tanta Mona desnuda,
Y cada cual la saluda
Como a un alto personaje,
Admirandose del traje

Y suponiendo seria
Mucha la sabiduria,
Ingenio y tino mental

Del petimetre animal.
Opinan luego al instante,
Y némine discrepante,

57


















Que a la nueva companera
La direccién se confiera
De cierta gran correria
Con que buscar se debia
En aquel pais tan vasto
La provision para el gasto
De toda la mona tropa.

(; Lo que es tener buena ropa!) »





















La directora marchando
Con las huestes de su mando
Perdié, no sdlo el camino,
Sino, lo que es mas, el tino.

Y sus necias companeras
Atravesaron laderas,
Bosques, valles, cerros, llanos,
Desiertos, rios, pantanos ;
Y al cabo de la jornada
Ninguna dié palotada.

Y eso que en toda su vida
Hicieron otra salida

En que fuese el capitan
Mas tieso ni mas galan.
Por poco no queda Mona
A vida con la intentona;
Y vieron por experiencia
Que la ropa no da ciencia.









Pero, sin ir a Tetuan,
También aca se hallaran

Monos que, aunque se vistan de estudiantes,
Se han de quedar lo mismo que eran antes.

Hay trajes propios de algunas profesiones literarias’ con
los cuales aparentan muchos el talento que no tienen.






XXVII




EL PAPAGAYO, EL TORDO Y LA MARICA



Oyendo un Tordo hablar a un Papagayo,
Quiso que él, y no el hombre, le ensenara;
Y con sélo un ensayo
Crey6 tener pronunciacion tan clara,

Que en ciertas ocasiones

A una Marica daba ya lecciones.

Asi, salid tan diestra la Marica
Como aquel que al estudio se dedica
Por copias y por malas traducciones.











Conviene estudiar los autores originales, no los copiantes y
malos traductores.



59








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60


XXVIII
EL ASNO Y SU AMO

—Siempre acostumbra hacer el vulgo necio
De lo bueno y lo malo igual aprecio:
Yo le doy lo peor, que es lo qué alaba —.
De este modo sus yerros disculpaba
Un escritor de farsas indecentes;
Y un taimado Poeta que lo oia,
Le respondié en los términos siguientes:

—Al] humilde Jumento
Su Dueno daba paja, y le decia:
“Toma, pues que con eso estas contento”’.
Dijolo tantas veces, que ya un dia




Se enfado el Asno, y replicéd: —Yo tomo

Lo que me quieras dar; pero, hombre injusto,
i Piensas que solo de la paja gusto?

Dame grano, y veras si me lo como —.

Sepa quien para el publico trabaja
Que tal vez a la plebe culpa en vano;
Pues, si en dandole paja, come paja,
Siempre que le dan grano, come grano.

Quien escribe para el piblico y no escribe bien no debe fun-
dar su disculpa en el mal gusto del vulgo.




EL ERUDITO Y EL RATON

En el cuarto de un célebre Erudito
Se hospedaba un Raton, Raton maldito,

Que no se alimentaba de otra cosa
Que de roerle siempre verso y prosa.
Ni de un Gatazo el vigilante celo
Pudo llegarle al pelo,

Ni extrafnas invenciones

De varias e ingeniosas ratoneras, — Ze
O el rejalgar en dulces confecciones,
Curar lograron su incesante anhelo
a

De registrar las doctas papeleras

Y acribillar las paginas enteras,

Quiso luego la trampa

Que el perseguido autor diese a la estampa
Sus obras de elocuencia y poesia ;

Y aquel bicho travieso,

Si antes el manuscrito le roia, _

Mucho mejor roia ya lo impreso.


—j Qué desgracia la mia!

—E] literato exclama —. Ya estoy harto
De escribir para gente roedora;

Y por no verme en esto, desde ahora
Papel blanco no mas habra en mi cuarto.
Yo haré que este desorden se corrija...—.
Pero si: la traidora sabandija,

Tan hecha a malas manas, igualmente
En el blanco papel hincaba el diente.

El autor, aburrido,

Kcha en la tinta dosis competente

De soliman molido,

Escribe (yo no sé si en prosa 0 verso).
Devora, pues, el animal perverso, .

Y revienta por fin... —j Feliz receta!
—Dijo entonces el critico poeta —.
Quien tanto roe, mire no le escriba

Con un poco de tinta corrosiva —.

Bien hace quien su critica modera,
Pero usarla conviene mas severa
Contra censura injusta y ofensiva,
Cuando no hablar con sincero denuedo
Poca razon arguye, 0 mucho miedo.

Hay casos en que es necesaria la critica severa.


EL GOZQUE Y EL MACHO

DE NORIA

Bien habra visto el lector
En hosteria o convento
Un artificioso invento 7
Para andar el asador.

Rueda de madera es
Con escalones, y un Perro
Metido en aquel encierro
Le da vueltas con los pies.

Parece que cierto Can
Que la maquina movia,
Empezo a decir un dia:
—Bien trabajo, jy qué me dan?



65

FABULAS DE IRIARTE


;Cémo sudo! ; Ay, infeliz!
Y al cabo, por gran exceso,
Me arrojaran algun hueso
Que sobre de esa perdiz.

Con mucha inecomodidad
Aqui la vida se pasa:
Me iré, no solo de casa,
Mas también de la ciudad —.

Apenas le dieron suelta,
Huyendo con disimulo,
Llegé al campo, en donde un Mulo
A una noria daba vuelta.

Y no le hubo visto bien,
Cuando dijo: —jQuién va alla?
Parece que por aca
Asamos carne también.

—wNo aso carne, que agua saco —
El Macho le respondio.
—Eso también lo haré yo
—Salté el Can —, aunque estoy flaco.

Como esa rueda es mayor,
Algo mas trabajaré.
i, Tanto pesa?... Pues gy qué?
No ando la de mi asador?

Me habran de dar, sobre todo,
Mas racion; tendré mas gloria... —.
Entonces el de la noria
Le interrumpio de este modo:


—Que se vuelva le aconsejo
A voltear su asador,
Que esta empresa es superior
A las fuerzas de un gozquejo —.

j Miren el Mulo bellaco,
Y qué bien le replicd!
Lo mismo he leido yo
En un tal Horacio Flaco:

Que a un autor da por gran yerro
Cargar con lo que después
No podra llevar; esto es,
Que no ande la noria el Perro.

Nadie emprenda obra superior a sus fuerzas.

W

67






XXXI
LA ARDILLA Y EL CABALLO

Mirando estaba una Ardilla
A un generoso Alazan,
Que, décil a espuela y rienda,
Se adiestraba en galopar.

Viéndole hacer movimientos
Tan veloces y a compas,
De aquesta suerte le dijo
Con muy poca cortedad:




—Senor mio:
De ese brio,
Ligereza
Y destreza
No me espanto,
Que otro tanto
Suelo hacer y acaso mas.
Yo soy viva,
Soy activa;
Me meneo,
Me paseo;
Yo trabajo,
Subo y bajo,
No me estoy quieta jamas —.

kK] paso detiene entonces
El buen Potro, y muy formal,

En los términos siguientes,
Respuesta a la Ardilla da:
—Tantas idas
Y venidas,
Tantas vueltas
Y revueltas,
Quiero, amiga,
Que me digas:
ison de alguna utilidad?
Yo me afano,
Mas no en vano:
Sé mi oficio;
Y en:servicio
De mi duenio
Tengo empeno
De lucir mi habilidad —.




Conque algunos escritores
Ardillas también seran
Si en obras frivolas gastan
Todo el calor natural.

Algunos empleam en obras frivolas tanto afdm como otros en
las importantes.








XXXII

EL GALAN Y LA DAMA

Cierto Galan, a quien Paris aclama
Petimetre del gusto mas extrafo,
Que cuarenta vestidos muda al ano,
Y el oro y plata sin temor derrama,

Celebrando los dias de su Dama
Unas hebillas estren6 de estano,
Solo para probar con este engafio
Lo seguro que estaba de su fama.









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GBF
—j Bella plata! | Qué brillo tan hermoso!
—Dijo la Dama —. j Viva el gusto y numen

Del petimetre, en todo primoroso! —

Y ahora digo yo: Llene un volumen
De disparates un autor famoso,
Y sinole alabaren, que me emplumen,

Cuando un andor ha Uegado a ser famoso, todo se le aplaude.




XXXII

EL AVESTRUZ, EL DROMEDARIO
Y LA ZORRA

Para pasar el tiempo congregada
Una tertulia de animales varios
(Que también entre brutos hay tertulias)
Mil especies en ella se tocaron.

Hablose alli de las diversas prendas
De que cada animal esta dotado.
Este a la Hormiga alaba, aquél al Perro,
Quién a la Abeja, quién al Papagayo.

—No—dijo el Avestruz—: en mi dictamen
No hay mejor animal que el Dromedario —.
1 Dromedario dijo: — Yo confieso
Que sélo el Avestruz es de mi agrado —.



73




Ninguno adivin6é por qué motivo
Ambos tenian gusto tan extrano.
— Sera porque los dos abultan mucho?
40 por tener los dos los cuellos largos?

40 porque el Avestruz es algo simple
Y no muy advertido el Dromedario?
40 bien porque son feos uno y otro?
10 porque tienen en el pecho un callo?

O puede ser también... —No es nada de eso
—La Zorra interrumpid —. Ya di en el caso:
{Sabéis por qué motivo el uno al otro
Tanto se alaban? Porque son paisanos —.

En efecto: ambos eran berberiscos ;

Y no fué juicio, no, tan temerario
El de la Zorra, que no pueda hacerse
Tal vez igual de algunos literatos.

También en la literatura suele dominar el espiritu de pai-
sanaje.




EL CUERVO Y EL PAVO

Pues, como digo, es el caso,
Y vaya de cuento,
Que a volar se desafiaron
Un Pavo y un Cuervo.

Al término senalado,
,Cual lleg6 primero?
Considérelo quien de ambos
Haya visto el vuelo.

—Aguarda — le dijo el Pavo
Al Cuervo de lejos —:
i sabes lo que estoy pensando?
Que eres negro y feo.



es

75






Escucha: también reparo —
Le grit6 mas recio —

En que eres un pajarraco

De muy mal agiiero.







jQuita alla, que das asco,
Grandisimo puerco!

Si, que tienes por regalo
Comer cuerpos muertos.






—Todo esto no viene al caso
—-Le responde el Cuervo —,
Porque aqui solo tratamos

De ver qué tal vuelo —.





Cuando en las obras del sabio
No encuentra defectos,

Contra la persona cargos

Suele hacer el necio.







Cuando se trata de notar los defectos de una obra, no de-
ben censurarse los personales de su autor.






XXXV
LA ORUGA Y LA ZORRA

Si se acuerda el lector de la tertulia
En que en presencia de animales varios
La Zorra adivino por qué se daban
Elogios Avestruz y Dromedario,

Sepa que en la mismisima tertulia
Un dia se trataba del Gusano
Artifice ingenioso de la seda,

Y todos ponderaban su trabajo.

Para muestra presentan un capullo:
Examinanle, crecen los aplausos;
Y aun el Topo, con todo que es un ciego,
Confes6 que el capullo era un milagro.












Desde un rincodn la Oruga murmuraba
En ofensivos términos, llamando
La labor admirable, friolera,
Y asus elogiadores, mentecatos.

Preguntabanse, pues, unos a otros:
—j Por qué este miserable gusarapo
E] unico ha de ser quien vitupere
Lo que todos acordes alabamos? —.



Salto la Zorra y dijo: —jPese a mi alma!
El motivo no puede estar mas claro.
No sabéis, companeros, que la Oruga
También labra capullos, aunque malos? —.

Laboriosos ingenios perseguidos,
iQueréis un buen consejo? Pues, cuidado.
Cuando os provoquen ciertos envidiosos,
No hagais mas que contarles este caso.

La literatura es la profesién en que mds se verifica el pro-
verbio: “gQuién es tu enemigo? El de tu oficio”.
XXXVI
LA COMPRA DEL ASNO

Ayer por mi calle
Pasaba un Borrico,
El mas adornado
Que en mi vida he visto.
Albarda y cabestro
Eran nuevecitos,
Con flecos de seda
Rojos y amarillos.
Borlas y penacho
Llevaba el Pollino;
Lazos, cascabeles,

Y otros atavios.

Y hechos a tijera,y Goer

Con arte prolijo,







































In pescuezo y anca
Dibujos muy lindos.
Parece que el dueno,
Que es, segtuin me han dicho,
Un chalan gitano
De los mas ladinos,
Vendio aquella alhaja
A un hombre sencillo;
Y anaden que al pobre
Le costo un sentido.
Volviendo a su casa,
Mostr6 a sus vecinos
La famosa compra,
Y uno de ellos dijo:
—-Veamos, compadre,
Si este animalito
Tiene tan buen cuerpo
Como buen vestido —.
Empez6 a quitarle
Todos los alinos;
Y bajo la albarda,
Al primer registro,
Le hallaron el lomo
Asaz malherido,
Con seis mataduras
Y tres lobanillos,
Ameén de dos grietas
Y un tumor antiguo
Que bajo la cincha
Estaba escondido.
—j Burro — dijo el hombre —;
Mas que el Burro mismo
Soy yo, que me pago
De adornos postizos! —.

80










A fe que este lance
No echaré en olvido;
Pues viene de molde
A un amigo mio,

El cual a buen precio
Ha comprado un libro
Bien encuadernado
Que no vale un pito.








Es ser muy necio comprar libros sélo por la encuadernacion.






XXXVIT

EL BUEY Y LA CIGARRA

Arando estaba el Buey, y a poco trecho
La Cigarra, cantando, le decia:
—j Ay, ay! ; Qué surco tan torcido has hecho !—-.
Pero él le respondié : —Sefiora mia,

Si no estuviera lo demas derecho,
Usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona;
Que a mi amo sir'vo bien, y él me perdona

Entre tantos aciertos un descuido —.
; Miren quién hizo a quién cargo tan futil!
; Una Cigarra al animal mas util!

Mas, {si me habra entendido
El que a tachar se atreve
En obras grandes un defecto leve?

Muy necio y envidioso es quien afea un pequeno descuido en
una obra grande.

82


XXXVIII
EL GUACAMAYO Y LA MARMOTA

Un pintado Guacamayo
Desde un mirador veia
Como un extranjero payo,
Que saboyano seria,

Por dinero una alimafia
Ensenaba muy feota,
Dandola por.cosa extrafia;
Hs a saber: la Marmota.

Salia de su cajon
Aquel ridiculo Bicho,
Y el Ave, desde el balcén,
Le dijo: —Raro capricho,



















Siendo tu fea, que asi
Sg Dinero por verte den,

REED, Cuando, siendo hermoso, aqui
Todos de balde me ven.

Puede que seas, no obstante,
Algiin precioso animal ;
Mas yo tengo ya bastante
Con saber que eres venal —.

Oyendo esto un mal autor,
Se fué como avergonzado.
{Por qué? Porque un impresor
Le tenia asalariado.

Ordinariamente no es escritor de gran mérito el que hace

venal el ingenio.


XXXIX

LOS DOS HUESPEDES

Pasando por un pueblo
De la montana,

Dos Caballeros mozos
Buscan posada...
De dos vecinos

Reciben mil ofertas
Los dos amigos.

Porque a ninguna quieren
Hacer desaire,

En casa de uno y otro
Van a hospedarse.
De ambas mansiones

Cada huésped la suya
A gusto escoge.


































La que el uno prefiere
Tiene un gran patio,

Con su gran frontispicio
Como un palacio.
Sobre la puerta

Su escudo de armas tiene

Hecho de piedra.

La del otro, a la vista,
No era tan grande;
Mas dentro no faltaba
Donde alojarse:
Como que habia
Piezas de muy buen temple,
Claras y limpias.



Pero el otro palacio
Del frontispicio

Era, ademas de estrecho,
Oscuro y frio;
Mucha portada,

Y por dentro desvanes
A teja vana.

Fl que alli pas6 un dia
Mal hospedado
Contaba al companero
El fuerte chasco;
Pero él le dijo:
-——Otros chascos como ése
Dan muchos libros.

Las portadas ostentosas de los libros enganan mucho,




EL TE Y LA SALVIA

El Té, viniendo del imperio chino,
Se encontr6 con la Salvia en el camino.
Ella le dijo: —ij Adonde vas, compadre?
—A Europa voy, comadre,
Donde sé que me compran a buen precio.
—Yo—respondi6 la Salvia—voy a China,
Que alla con sumo aprecio
Me reciben por gusto y medicina. i
En Europa me tratan de salvaje, \Gk
Y jamas he podido hacer fortuna. | \
—aAnda con Dios, no perderas el viaje;
Pues no hay nacion alguna
Que a todo lo extranjero
No dé con gusto aplausos y dinero —.






La Salvia me perdone,
Que al comercio su maxima Se opone.
Si hablase del comercio literario,
Yo no defenderia lo contrario,
Porque en él para algunos es un vicio
Lo que es en general un beneficio:

Y espanol que tal vez recitaria
Quinientos versos de Boileau y el Tasso,
Puede ser que no sepa todavia

En qué lengua los hizo Garcilaso.

Algunos sélo aprecian la-literatura extranjera y no tienen
la menor noticia de la de su nacion.

V




88








EL PEDERNAL Y EL ESLABON

Al Eslabéon. de criiel
Trato el Pedernal un dia,
Porque a menudo le heria
Para sacar chispas de él.
Rinendo éste con aquél,
Al separarse los dos,
—Quedaos — dijo —con Dios,
i Valéis vos algo sin mi? —.
Y el otro responde: —Si,
Lo que sin mi valéis vos —.

Este ejemplo material,
Todo escritor considere
Que el largo estudio no uniere
Al talento natural:
Ni da lumbre el Pedernal
Sin auxilio de Eslabon,
Ni hay buena disposicion
Que luzca faltando el arte.
Si obra cada cual aparte,
Ambos inttiles son.

La naturaleza y el arte han de ayudarse reciprocamente.

89








90






XLIT

EL GATO, EL LAGARTO Y EL GRILLO

Ello es que hay animales muy cientificos
En curarse con varios especificos
Y en conservar su construcci6n organica,
Como habiles que son en la Botanica;
Pues conocen las hierbas diuréticas,
Catarticas, narcdticas, eméticas,
Febrifugas, estipticas, pr olificas,
Cefalicas también y sudor ificas.

En esto era gran priictico y tedrico
Un Gato, pedantisimo {retérico,
Que hablaba en un estilo tan enfatico
Como el mas estirado ¢atedratico.








Yendo acaza de plantas salutiferas,
Dijo a un Lagarto: —j Qué ansias tan morti-
[feras!
Quiero, por mis turgencias semihidropicas,
Chupar el zumo de hojas heliotropicas —.




Atonito el Lagarto con lo exdtico
De todo aquel preambulo estrambotico,
No entendié mas la frase macarronica fee
Que si le hablasen lengua babildnica.
Pero noto que el charlatan ridiculo
De hojas de girasol llen6 el ventriculo,
Y le dijo: —Ya, en fin, senor hidropico,
He entendido lo que es zumo heliotrépico —.

; Y noes bueno que un Grillo, oyendo el didlogo, \y =
Aunque se fué en ayunas del catdlogo r
De términos tan raros y magnificos,
Hizo del Gato elogios honorificos!
Si; que hay quien tiene la hinchazén por mérito,
Y el hablar liso y llano por demérito.

Mas ya que esos amantes de hiperbdlicas
Clausulas y metaforas diabdlicas
De retumbantes voces el depdsito
Apuran, aunque salga un desproposito,
Caiga sobre su estilo pyoblematico
Este apdlogo esdrujulo jenigmatico.
Por mas ridiculo que sea el estilo retumbante, siempre habré

necios que le aplaudan, sélo port la razén de que se quedan sin
entenderle.

sD
4
Como en esto de elegir
Los papeles adecuados
No todas veces se tiene
El acierto necesario,
Ni hablaron del Ruisenor,
Ni del Mirlo se acordaron,
Ni se trato de Calandria,
De Jilguero ni Canario.
Menos habiles cantores,
Aunque mas determinados,
Se ofrecieron a tomar
La diversion a su cargo.

Antes de llegar la hora
Del cantico proyectado,
Cada musico decia:
—Ustedes veran qué rato —.

Y al fin la capilla junta

Se presenta en el estrado
Compuesta de los siguientes
Diestrisimos operarios:

Los tiples eran dos Grillos;
Rana y Cigarra, contraltos;
Dos Tabanos, los tenores;
El Cerdo y el Burro, bajos.
;Con qué agradable cadencia,
Con qué acento delicado

La musica sonaria,

Noes menester ponderarlo!
Baste decir que los mas

Las orejas se taparon,

Y por respeto al Le6n
Disimularon el chasco.




La Rana, por los semblantes,
Bien conocid, sin embargo,
Que habian de ser muy pocas
Las palmadas y los bravos;



Salidse del corro y dijo:
—jCémo desentona el Asno! —.
Este replicé: —Los tiples

Si que estan desentonados.
—Quien lo echa todo a perder
—Anadio un Grillo chillando —,
Es el Cerdo. —Poco a poco
—Respondi6 luego el Marrano —:
Nadie desafina mas

Que la Cigarra contralto.
—Tenga modo y hable bien
—Salto la Cigarra —: es falso;
Esos Tabanos tenores

Son los autores del dano —.

Corto el Leén la disputa
Diciendo: —Grandes bellacos,
,Antes de empezar la solfa
No la estabais celebrando?






Cada uno para si

Pretendia los aplausos,

Como que se deberia

Todo el acierto a su canto;
Mas, viendo ya que el concierto
Es un infierno abreviado,
Nadie quiere parte en él,

Y a los otros hace cargo.
Jamas volvais a poneros

En mi presencia: marchaos ;
Que, si otra vez me cantais,
Tengo de hacer un estrago —.

; Asi permitiera el cielo
Que sucediera otro tanto
Cuando, trabajando a escote
Tres escritores 0 cuatro,

Cada cual quiere la gloria

Si es bueno el libro 0 mediano,
Y los companeros tienen

La culpa si sale malo!

Cuando se trabaja una obra entre muchos, cada uno quiere
apropiarsela si es buena, y echa la culpa a los otros si es mala.






XLIV
LA ESPADA Y EL ASADOR

Sirvié en muchos combates una Espada
Tersa, fina, cortante, bien templada,
La mas famosa que salid de mano
De insigne fabricante toledano.
Fueé pasando a poder de varios duefios,
Y airosos los sacé de mil empefios.
Viéndose en almonedas diferentes,
Hasta que, por extrafos accidentes,
Vino, en fin, a parar, j quién lo diria!,
A un oscuro rincén de una hosteria,
Donde, cual mueble inttil, arrimada,
Se tomaba de orin. Una criada
Por mandato de su amo el posadero,
Que debia de ser gran majadero,
Se la llev6 una vez a la cocina;
Atraveso con ella una gallina,
Y héteme un Asador hecho y derecho
La que una Espada fué de honra y provecho.








Mientras esto pasaba en la posada,
En la corte comprar quiso una Espada
Cierto recién llegado forastero,
Transformado de payo en caballero.
El espadero, viendo que al presente
Es la Espada un adorno solamente,
Y que pasa por buena cualquier hoja,
Siendo de moda el pufio que se escoja,
Dijole que volviese al otro dia.

Un Asador que en su cocina habia
Luego desbasta, afila y acicala,

Y por Espada de Tomas de Ayala
Al pobre forastero, que no entiende
De semejantes compras, se la vende:
Siendo tan picaron el espadero
Como fué mentecato el posadero.

i Mas de igual ignorancia 0 picardia
Nuestra nacién quejarse no podria
Contra los traductores de dos clases,
Que infestada la tienen con sus frases?
Unos traducen obras celebradas,

Y en Asadores vuelven las Espadas ;
Otros hay que traducen las peores,
Y venden, por Espadas, Asadores.

Tanto dato causan los que traducen mal obras buenas, como
los que traducen bien obras malas.

&y————-

98


XLV

LOS CUATRO LISIADOS

Un Mudo a nativitate,
Y mas sordo que una tapia,
Vino a tratar con un Ciego
Cosas de poca importancia.

Hablaba el Ciego por senas,
Que para el Mudo eran claras;
Mas hizole otras el Mudo,

Y él a oscuras se quedaba.

En este apuro trajeron
Para que les ayudara
A un camarada de entrambos
Que era Manco, por desgracia.



99


Este las sefias del Mudo
Trasladaba con palabras,
Y por aquel medio el Ciego
Del negocio se enteraba.

Por ultimo, result6
De conferencia tan rara
Que era preciso escribir
Sobre el asunto una carta.

—Compafieros — salté el Manco —
Mi auxilio a tanto no aleanza;
Pero a escribirla vendra
E] démine, si le aman.

—j Qué ha de venir—dijo el Ciego—,
Si es Cojo que apenas anda?

Vamos: sera menester
Ir a busearlo a su casa —.

Asi lo hicieron, y al fin
El Cojo escribe la carta;
Dictanla el Ciego y el Manco,
Y el Mudo parte a llevarla.

Para el consabido asunto
Con dos personas sobraba ;
Mas, como eran ellas tales,
Cuatro fueron necesarias.

Y ano ser porque ha tan poco
Que en un lugar de la Alcarria
Acaecié esta aventura,

Testigos mas de cien almas,



100




Bien pudiera sospecharse
Que estaba adrede inventada
Por alguno que con ella
Quiso pintar lo que pasa
Cuando, juntandose muchos
En pandilla literaria,

Tienen que trabajar todos
Para una gran patarata.










Las obras que un particular puede desempenar por si solo,
no merecen se emplee en ellas el trabajo de muchos hombres.



101




XLVI
EL RETRATO DE GOLILLA

De frase extranjera el mal pegadizo
Hoy a nuestro idioma gravemente aqueja;
Pero habra quien piense que no habla castizo
Si por lo anticuado lo usado no deja.
Voy a entretenelle con una conseja,
Y porque le traiga mas contentamiento,
En su mesmo estillo referillo intento
Mezclando dos hablas, la nueva y la vieja.



No sin hartos celos, un Pintor de hogafo
Via cémo agora gran loa y valia \
Alcanzan algunos retratos de antano;
Y el no remedallos a mengua tenia:




Por ende, queriendo retratar un dia

A cierto rico home, senor de gran cuenta,
Juzg6 que lo antiguo de la vestimenta
Estima de rancio al cuadro daria.

Segundo Velazquez creyé6 ser con esto;
Y ansi que del rostro toda la semblanza
Hubo trasladado, Golilla le ha puesto,
Y otros atavios a la antigua usanza.

La tabla a su duefio lleva sin tardanza,
El cual, espantado, fined des que vido
Con afiejas galas su cuerpo vestido;
Magiier que le plugo la faz abastanza.

Empero una traza le vino a las mientes
Con que al retratante dar su galardon.
Guardaba, heredadas de sus ascendientes,
Antiguas monedas en un viejo arcon.

Del Quinto Fernando muchas de ellas son,
Allende de algunas de Carlos Primero,

De entrambos Filipos, Segundo y Tercero ;
Y henchido de todas le endono un bols6n.

—cCon estas monedas, o siquier medallas
—El] Pintor le dice —, si voy al mercado,
Tornaré a mi casa con muy buen recado.
—jPardiez! — dijo el otro —. ,No me habéis

[ pintado
En traje que un tiempo fué muy sefioril,
Y agora le viste sdlo un alguacil?
Cual me retratasteis, tal os he pagado.

103




”Llevaos la tabla; y el mi corbatin,
Pintadme al proviso, en vez de Golilla;
Cambiadme esa espada en el mi espadin;
Y en la mi casaca trocad la ropilla;

Ca non habra naide en toda la villa

Que al verme en tal guisa conozca mi gesto;
Vuestra paga entonces contaros he presto
En buena moneda corriente en Castilla —.

Ora, pues, si a risa provoca la idea
Que tuvo aquel sandio moderno pintor,
iNo hemos de reirnos siempre que chochea
Con ancianas frases un novel autor?
Lo que es afectado, juzga que es primor;
Habla puro a costa de la claridad,
Y no halla voz baja para nuestra edad
Si fué noble en tiempo del Cid Campeador.

St es vicioso el uso de voces extranjeras modernamente in-
troducidas, también lo es, por el contrario, el de las anti-
cuadas.





104






XLVII
LOS DOS TORDOS

Persuadia un Tordo abuelo,

Lleno de anos y prudencia,

A un Tordo, su nietezuelo,
Mozo de poca experiencia,

A que, acelerando el vuelo,
Viniese con preferencia

Hacia una poblada vina,

Ei hiciese alli su rapifia.

—KEsa vina, j;dénde esta
—Le pregunta el mozalbete —,
Y qué fruto es el que da?
—Hoy te espera un gran banquete
—Dice el viejo —, ven aca:
Aprende a vivir, pobrete —.
Y no bien lo dijo, cuando
Las uvas le fué ensenando.

105



























Al verlas salt6 el rapaz:
— Y ésta es la fruta alabada
De un pajaro tan sagaz?

; Qué chica! ; Qué desmedrada!
Ea, vaya, es incapaz

Que eso pueda valer nada.

Yo tengo fruta mayor
En una huerta, y mejor.



—Veamos — dijo el anciano —,
Aunque sé que mas valdra

De mis uvas solo un grano —.

A la huerta llegan ya.

Y el joven exclama ufano:

—j Qué fruta! ; Qué gorda esta!
{No tiene excelente traza?... —

iY qué era! Una calabaza. WA i"

Que un Tordo en aqueste engano
Caiga, no lo dificulto;
Pero es mucho mas extrano
Que hombre tenido por culto
Aprecie por el tamano
Los libros, y por el bulto.
Grande es, si es buena, una obra;
Si es mala, toda ella sobra.

No se han de apreciar los libros por su bulto ni por su
tamano.






XLVIII
EL POLLO Y LOS DOS GALLOS

Un Gallo, presumido
De luchador valiente,
Y un Pollo algo crecido,
No sé por qué accidente
Tuvieron sus palabras, de manera
Que armaron una brava pelotera.
Didse el Pollo tal mana,
Que sacudioé a mi Gallo lindamente,
Quedando ya por suya la campana.
Y el vencido sultan de aquel serrallo
Dijo, cuando el contrario no lo oia:
—j Eh!, con el tiempo no sera mal gallo;
KE] pobrecillo es mozo todavia... —.

107






Jamas volvié a meterse con el Pollo;
Mas en otra ocasion, por cierto embrollo,
Teniendo un choque con un Gallo anciano,
Guerrero veterano,

Apenas le quedo pluma ni cresta ;

Y dijo al retirarse de la fiesta:

—Si no mirara que es un pobre viejo...
Pero chochea, y por piedad le dejo —.

Quien se meta en contienda,
Verbigracia, de asunto literario,
A los afios no atienda,
Sino a la habilidad de su adversario.

No ha de considerarse en un autor la edad, sino el talento.




XLIX

LA URRACA Y LA MONA

A una Mona
Muy taimada
Dijo un dia
Cierta Urraca:
—Si vinieras
A mi casa,
j Cuantas cosas
Te ensenara!
Tu bien sabes
Con qué mana
Robo y guardo
Mil alhajas.
Ven, si quieres,
Y veraslas
Escondidas
Tras de un arca —.
La otra dijo:
—Vaya en gracia —.
Y al paraje
Le acompana.

109




Fué sacando
Dona Urraca
Una liga
Colorada,

Un tontillo
De casaca,

Una hebilla,
Dos medallas,
La contera

De una espada,
Medio peine

Y una vaina
De tijeras;
Una gasa,

Un mal cabo
De navaja,
Tres clavijas
De guitarra,
Y otras muchas
Zarandajas.



—j Qué tal? — dijo —.
Vaya, hermana;
iNo me envidia?
No se pasma?
A fe que otra
De mi casta
En riqueza
No me iguala —.

110


Nuestra Mona
La miraba
Con un gesto
De bellaca;
Y al fin dijo:

—j Patarata!
Has juntado
Lindas maulas.
Aqui tienes
Quien te gana,
Porque es util
Lo que guarda.
Si no, mira

Mis quijadas.
Bajo de ellas,
Camarada,
Hay dos buches
O papadas,
Que se encogen
Y se ensanchan.




Como aquello
Que me basta,
Y el sobrante
Guardo en ambas
Para cuando
Me haga falta.
Tu amontonas,
Mentecata,
Trapos viejos
Y morralla;
Mas yo, nueces,
Avellanas,
Dulces, carne

Y otras cuantas
Provisiones
Necesarias —.

Y esta Mona
Redomada,
i Hablo sdlo
Con la Urraca?
Me parece
Que mas habla
Con algunos
Que hacen gala
De confusas
Miscelaneas,
Y farrago
Sin substancia.

El verdadero caudal de erudicién no consiste en hacinar
muchas noticias, sino en recoger con eleccién las utiles y

necesarias.


L
EL RUISENOR Y EL GORRION

Siguiendo el son del organillo un dia
Tomaba el Ruisefior leccion de canto,
Y a la jaula llegandose entretanto
E] Gorrién parlero asi decia:

—j Cuanto me maravillo
De ver que de ese modo
Un pajaro tan diestro
A un discipulo tiene por maestro!
Porque, al fin, lo que sabe el organillo
A ti lo debe todo.




—A pesar de eso — el Ruisefior replica —,
Si él] aprendié de mi, yo de él aprendo.

A imitar mis caprichos él se aplica:

Yo los voy corrigiendo

Con arreglarme al arte que él ensena;

Y asi pronto veras lo que adelanta

Un Ruisefior que con escuela canta —.

De aprender se desdena
El literato grave?
Pues mas debe estudiar el que mas sabe.

Nadie crea saber tanto que no. tenga mds que aprender.


EL JARDINERO Y SU AMO

En un jardin de flores
Habia una gran fuente,
Cuyo pilon servia
De estanque a carpas, tencas y otros peces.

Unicamente al riego
El Jardinero atiende,
De modo que entretanto
Los peces agua en que vivir no tienen.

Viendo tal desgobierno,
Su Amo le reprende;
Pues, aunque quiere flores,
Regalarse con peces también quiere.



115




Y el rudo Jardinero,
Tan puntual le obedece,
Que las plantas no riega
Para que el agua del pilon no merme.

Al cabo de algun tiempo
El] Amo al jardin vuelve ;
Halla secas las flores,
Y amostazado dice de esta suerte:

—Hombre, no riegues tanto
Que me quede sin peces,
Ni cuides tanto de ellos
Que sin flores, gran barbaro, me dejes —.

La maxima es trillada,
Mas repetirse debe:
No escriba quien no sepa
Unir la utilidad con el deleite.

La perfeccién de una obra consiste en la unién de lo util

y de lo agradable.






EL FABRICANTE DE GALONES
Y LA ENCAJERA

Cerca de una Encajera
Vivia un Fabricante de galones.
—Vecina, jquién creyera
—Le dijo — que valiese mas doblones
De tu encaje tres varas
Que diez de un galon de oro de dos caras!

—De que a tu mercancia
—Esto es lo que ella respondié al vecino —
Tanto exceda la mia,
Aunque en oro trabajas, y yo en lino,
No debes admirarte;
Pues mas que la materia vale el arte —.








Quien desprecie el estilo
Y diga que a las cosas sélo atiende,
Advierta que si el hilo
Mas que el noble metal caro se vende,
También da la elegancia
Su principal valor a la substancia.

No basta que sca buena la materia de un escrito: es me-
nester que también lo sea el modo de tratarla.

x



118






LIII

LA CRIADA Y LA ESCOBA

Cierta Criada la casa barria
Con una Escoba muy puerca y muy vieja.
—Reniego yo de esta Escoba — decia —:
Con su basura y pedazos que deja
Por donde pasa,
Aun mas ensucia que limpia la casa —.

Los remendones, que escritos ajenos
Corregir piensan acaso de errores,
Suelen dejarlos diez veces mas llenos...
Mas no haya miedo que de estos-sefiores
Diga yo nada:

Que se lo diga por mi la Criada.

Hay correctores de obras ajenas que afaden mds errores
de los que corrigen.

119









EL GALLO, EL CERDO Y EL CORDERO

Habia en un corral un gallinero;
En este gallinero un Gallo habia;
Y detras del corral, en un chiquero,
Un Marrano grandisimo yacia.
Item mas: se criaba alli un Cordero;
Todos ellos en buena companiia.
iY quién ignora que estos animales
Juntos suelen vivir en los corrales?

Pues (con perdoén de ustedes) el Cochino
Dijo un dia al Cordero: —j; Qué agradable,
Qué feliz, qué pacifico destino
Hs el poder dormir! ; Qué saludable!

Yo te aseguro, como soy gorrino,
Que no hay en esta vida miserable
Gusto como tenderse a la bartola,
Roncar bien y dejar rodar la bola —.



121




E] Gallo, por su parte, al tal Cordero
Dijo en otra ocasién: —Mira, inocente,
Para estar sano, para andar ligero,
Es menester dormir muy parcamente.
El] madrugar en julio 0 en febrero
Con estrellas, es método prudente,
Porque el sueno entorpece los sentidos,
Deja los cuerpos flojos y abatidos.

Confuso, ambos dictamenes coteja
El simple Corderillo, y no adivina
Que lo que cada uno le aconseja
No es mas que aquello mismo a que se inclina.

Aca entre los autores ya es muy vieja
La trampa de sentar como doctrina
Y gran regia, a la cual nos sujetamos,
Lo que en nuestros escritos practicamos.

Suelen ciertos autores sentar como principios infalibles del
arte aquello mismo que ellos practican.



122






LV
EL CAZADOR Y EL HURON







Cargado de conejos
Y muerto de calor,
Una tarde de lejos
A su casa volvia un Cazador.

Encontro en el camino,
A un amigo y vecino,
Muy cerca del lugar,
Y su fortuna le empezo a contar.



—Me afané todo el dia
—Le dijo —; pero qué,
Si mejor caceria

No la he logrado ni la lograré.

123






Desde por la manana
Es cierto que sufri
Una buena solana ;
Mas mira qué gazapos traigo aqui.

Te digo y te repito,
Fuera de vanidad,
Que en todo este distrito
No hay Cazador de mas habilidad —.

Con el oido atento
Escuchaba un Huron
Este razonamiento
Desde el corcho en que tiene su mansion.

Y el puntiagudo hocico
Sacando por la red,
Dijo a su amo: —Suplico
Dos palabritas, con perdon de usted.

a

Vaya, cual de nosotros
Fué el que mas trabaj6?
Esos gazapos y otros,
i Quién se los ha cazado sino yo?

124
Patron, jtan poco valgo
Que me tratan asi?
Me parece que en algo
Bien se pudiera hacer mencién de mi —.

Cualquiera pensaria
Que este aviso moral
Seguramente haria
Al Cazador gran fuerza; pues no hay tal.

Se quedo tan sereno
Como ingrato escritor
Que del auxilio ajeno
Se aprovecha, y no cita al bienhechor.

A los que se aprovechan de las noticias de otros y tienen la
ingratitud de no citarlos.



125




LVI

EL JUEZ Y EL BANDOLERO

Prendieron por fortuna a un Bandolero
A tiempo cabalmente
Que de vida y dinero
Estaba despojando a un inocente.
Hizole cargo el Juez de su delito,
Y él respondié: —Sefor, desde chiquito
Fui gato algo feliz en raterias;
Luego, hebillas, relojes, capas, cajas,
Esspadines, robé y otras alhajas;
Después, ya entrado en dias,
Escalé casas; y hoy, entre asesinos,
Soy salteador famoso de caminos.


Conque vuesenoria no se espante

De que yo robe y mate a un caminante,
Porque éste y otros danos

Los he estado yo haciendo cuarenta afios —.

i Al Bandolero culpan?
i Pues por ventura dan mejor salida
Los que cuando disculpan
En letras su error, 0 su mal gusto,
Alegan la costumbre envejecida
Contra el dictamen racional y justo?

La costumbre inveterada no debe autorizar lo que la razén
condena.



127


EL NATURALISTA Y
LAS LAGARTIHJAS

Vio en una huerta
Dos Lagartijas
Cierto curioso
.Naturalista.

Cogelas ambas,

Y a toda prisa
Quiere hacer de ellas
Anatomia.

Ya me ha pillado

La mas rolliza;
Miembro por miembro
Ya me la trincha:

El microscopio

Luego le aplica.
Patas y cola,

Pellejo y tripas,

Ojos y cuello,


Lomo y barriga,
Todo lo aparta
Y lo examina.
Toma la pluma;
De nuevo mira,
Escribe un poco,
Recapacita.
Sus mamotretos
Después registra,
Vuelve a la propia
Carniceria.
Varios curiosos
De su pandilla
Entran a verle;
Dales noticia
De lo que observa:
Unos se admiran,
Otros preguntan,
Otros cavilan.
Finalizada
La anatomia,



129

FABULAS DE IRIARTE




Cansose el Sabio
De -Lagartija.
Solt6 la otra
Que estaba viva,
Ella se vuelva

A sus rendijas,

En donde, hablando
Con sus vecinas,

Todo el suceso

Les participa.

—No hay que dudarlo,
No — les decia —.
Con estos ojos
Loviyomisma.

Se ha estado el hombre
Todito un dia

Mirando el cuerpo

De nuestra amiga.

iY hay quien nos trate
De sabandijas?

Como se sufre

Tal injusticia,




Cuando tenemos
Cosas tan dignas

De contemplarse

Y andar escritas?

No hay que abatirse,
Noble cuadrilla:
Valemos mucho,

Por mas que digan —.

ZY querran luego
Que no se engrian
Ciertos autores
De obras inicuas?
Les honra mucho
Quien los critica.
No, seriamente:
Muy por encima
Deben notarse
Sus tonterias;

Que hacer gran caso
De Lagartijas

Es dar motivo

De que repitan:
—Valemos mucho,
Por mas que digan.

A ciertos libros se les hace demasiado favor en criticarlus.



131













LVIII
LA DISCORDIA DE LOS RELOJES

Convidados estaban a un banquete
Diferentes amigos, y uno de ellos,
Que faltando a la hora sefalada
Llegé después de todos, pretendia
Disculpar su tardanza. —; Qué disculpa
Nos podras alegar? — le replicaron.
El sacé su Reloj, mostrdle y dijo: .
— No ven ustedes como vengo a tiempo?
Las dos en punto son. —j Qué disparate!
—Le respondieron —: tu Reloj atrasa
Mas de tres cuartos de hora. —Pero, amigos


—Exclamaba el tardio convidado —,

{Qué mas puedo yo hacer que dar el texto?
Aqui esta mi Reloj... —. Note el curioso
Que era este sefior mio como algunos,

Que un absurdo cometen, y se excusan

Con la primera autoridad que encuentran.

Pues, como iba diciendo de mi cuento,
Todos los circunstantes empezaron
A sacar sus Relojes en apoyo
De la verdad. Entonces advirtieron
Que uno tenia el cuarto, otro la media,
Otro las dos y treinta ¥ seis minutos,
Este catorce mas, aquél diez menos:
No hubo dos que conformes estuvieran.

En fin, todo eran dudas y cuestiones.
Pero a la Astronomia cabalmente
Era el amo de casa aficionado:
Y consultando luego su infalible,
Arreglado a una exacta meridiana,
Hallo que eran las tres y dos minutos,



133


Con lo cual puso fin a la contienda,

Y concluyé diciendo: —j Caballeros,

Si contra la verdad piensan que vale
Citar autoridades y opiniones,

Para todos las hay; mas, por fortuna,
Estas pueden ser muchas, y ella es una!

Los que piensan que con citar una autoridad, buena o mala,
quedan disculpados de cualquier yerro, no advierten que la

verdad no puede ser mds que una, aunque las opiniones sean
muchas.




EL TOPO Y OTROS ANIMALES

Ciertos animalitos,
Todos de cuatro pies,
A la gallina ciega
Jugaban una vez.

Un Perrillo, una Zorra
Y un Raton, que son tres;
Una Ardilla, una Liebre
Y un Mono, que son seis.

Este a todos vendaba
Los ojos, como que es
El] que mejor se sabe
De las manos valer.

Oy6 un Topo la bulla
Y dijo: —Pues, pardiez,
Que voy alla, y en rueda,
Me he de meter también —.



135






Pidi6 que le admitiesen ;
Y el Mono, muy cortés,
Se lo otorg6 (sin duda,
Para hacer burla de él).

El Topo a cada paso
Daba veinte traspiés,
Porque tiene los ojos
Cubiertos de una piel.

Y ala primera vuelta,
Como era de creer,
Facilisimamente
Pillan a su merced.

De ser gallina ciega
Le tocaba la vez;
Y jquién mejor podia
Hacer este papel?

Pero él, con disimulo
Por el bien parecer,
Dijo al Mono: —; Qué hacemos?
Vaya, ime venda usted? —.

Si el que es ciego y lo sabe,
Aparenta que ve;
Quien sabe que es idiota,
i, Confesara que lo es?

Nadie confiesa su ignorancia, por mds patente que ésta sea.



+


LX
LA RANA Y LA GALLINA

Desde su chareo una parlera Rana
Oy6 cacarear a una Gallina.
—Vaya — le dijo —; no creyera, hermana,
Que fueras tan incédmoda vecina.
Y con toda esa bulla, ;qué hay de nuevo?
—wNada, siho anunciar que pongo un huevo.

_— Un huevo solo? ; Y alborotas tanto!
—Un huevo solo; si, sefiora mia.
i Te espantas de eso, cuando no me espanto
De oirte cémo graznas noche y dia? *
Yo, porque sirvo de algo, lo publico;
Tu, que de nada sirves, calla el pico.

Al que trabaja algo puede disimuldrsele que lo pregone; el
que nada hace, debe callar.



137




LXI

EL VOLATIN Y SU MAESTRO



Mientras de un Volatin bastante diestro
Un principiante mozalbillo toma
Lecciones de bailar en la maroma,

Le dice: —Vea usted, sefior Maestro,

Cuanto me estorba y cansa este gran palo
Que llamamos chorizo 0 contrapeso;
Cargar con un garrote largo y grueso
Ks lo que en nuestro oficio hallo yo malo.

iA qué fin quiere usted que me sujete,
Si no me faltan fuerzas ni soltura?
Por ejemplo, este paso, esta postura,
iNo la haré yo mejor sin el zoquete?






Tenga usted cuenta...No es dificil...nada...—.
Asi decia, y suelta el contrapeso.
El equilibrio pierde... ; Ay, Dios! ;Qué es eso?
Qué ha de ser? Una buena costalada.

—j Lo que es auxilio, juzgas embarazo,
Incauto joven! — el maestro dijo —.
i Huyes del arte y método? Pues, hijo,
No ha de ser éste el ultimo porrazo.

En ninguna facultad puede adelantar el que no se sujeta a
principios.



139






EL SAPO Y EL MOCHUELO



Escondido en el tronco de un arbol
Estaba un Mochuelo,
Y pasando no lejos un Sapo,
Le vid medio cuerpo.






—jAh de arriba, sefior solitario!
—-Dijo el tal escuerzo —;
Saque usted la cabeza, veamos
Si es bonito o feo.




—No presumo de mozo gallardo
—-Respondi6 el de adentro —;
Y aun por eso a salir a lo claro
Apenas me atrevo.






na ha

Pero usted, que de dia su garbo
Nos viene luciendo,
iNo estuviera mejor agachado
En otro agujero? —.

j Oh, qué pocos autores tomamos
Este buen consejo!
Siempre damos a luz, aunque malo,
Cuanto componemos.

Y tal vez fuera bien sepultarlo;
Pero, jay, compafieros!,
Ma4s queremos ser ptblicos Sapos
Que ocultos Mochuelos.
Hay pocos que den sus obras a luz con aquella desconfian-

za y temor que debe tener todo escritor que no esté poseido de
vanidad.

141


LXIII
EL BURRO DEL ACEITERO

En cierta ocasion, un cuero
Lleno de aceite llevaba
Un Borrico que ayudaba
En su oficio a un Aceitero.

A paso un poco ligero
De noche en su cuadra entraba,
Y de una puerta en la aldaba
Se did el porrazo mas fiero.

——j Ay! — clamo —. ; No es cosa dura
Que tanto aceite acarree
Y tenga la cuadra oscura? —.


Me temo que se mosquee
De este cuento quien procura
Juntar libros que no lee.

ise mosquea? Bien esta.
Pero este tal, {por ventura
Mis fabulas leera?

A los que juntan muchos libros y ninguno leen.



143


LXIV

LA CONTIENDA DE LOS
MOSQUITOS

Diabdlica refriega
Dentro de una bodega
Se trabo entre infinitos
Bebedores Mosquitos.
(Pero extrano una cosa:
Que el buen Villaviciosa
No hiciese en su Mosquea
Mencion de esta pelea. )
Era el caso que muchos,
Exxpertos:y machuchos,
Con teson defendian
Que ya no se cogian
Aquellos vinos puros,
Generosos, maduros,
Gustosos y fragantes
Que se cogian antes.

144




























eo

En sentir de otros varios,
A esta opinion contrarios,
Los vinos excelentes
Eran los mas recientes;
Y del opuesto bando
Se burlaban, culpando
Tales ponderaciones
Como declamaciones
De apasionados jueces,
Amigos de vejeces.

Al agudo zumbido
De uno u otro partido
Se hundia la bodega;
Cuando héteme que llega
Un anciano Mosquito,
Catador muy perito,

Y dice, echando un taco:
—j Por vida del dios Baco!
(Entre ellos ya se sabe
Que es juramento grave.)
Donde yo estoy, ninguno
Dara mas oportuno

Ni mas fundado voto:
Cese ya el alboroto.

iNo ven que soy navaryro,
Que en tonel, bota o jarro,
Barril, tinaja o cuba,
El jugo de la uva
Dificilmente evita

Mi cumplida visita?
iQue en esto de catarle,
Distinguirle y juzgarle,




145


Puedo poner escuela
De Jerez a Tudela,

De Malaga a Peralta,
De Canarias a Malta,
De Oporto a Valdepenas?
Sabed, por estas sefias,
Que es un gran desatino
Pensar que todo vino
Que desde su cosecha
Cuenta larga la fecha,
Fué siempre aventajado.
Con el tiempo ha ganado
En bondad, no lo niego;
Pero si él, desde luego,
Mal vino hubiera sido,
Ya se hubiera torcido;
Y al fin, también habia,

- Lo mismo que en el dia,

En los siglos pasados

Vinos avinagrados.

Al contrario, yo pruebo

A veces vino nuevo

Que apostarlas pudiera

Al mejor de otra era;

Y si muchos agostos

Pasan por ciertos mostos

De los que hoy se reprueban,

Puede ser que los beban .

Por vinos exquisitos

Los futuros Mosquitos.

Basta ya de pendencia;

Y por final sentencia



146




El mal vino condeno;

Lo chwpo cuando es bueno,
Y jamas averiguo

Si es moderno o antiguo —.

Mil doctos importunos,
Por lo antiguo los unos,
Otros por lo moderno,
Sigan litigio eterno.

Mi texto favorito
Sera siempre el..Mosquito.

Es igualmente injusta la preocupcién exclusiva a favor de
la literatura antigua o a favor de la moderna,








LXV
EL ESCARABAJO

Tengo para una fabula un asunto
Que pudiera muy bien..., pero algun dia
Suele no estar la musa en punto.

Esto es lo que hoy me pasa con la mia,
Y regalo el asunto a quien tuviere
Mas despierta que yo la fantasia ;

Porque esto de hacer fabulas requiere
Que se oculte en los versos el trabajo;
Lo cual no'sale siempre que uno quiere.

Sera, pues, un pequefio Escarabajo
El héroe de la fabula dichosa,
Porque conviene un héroe vil y bajo.

De este insecto refieren una cosa:
Que, comiendo cualquiera porqueria
Nunca pica las hojas de la rosa.






Aqui el autor, con toda su energia,
Ira explicando como Dios le ayude
Aquella extraordinaria antipatia.





La mollera es preciso que le sude
Para endilgar después una sentencia
Con que sepamos a lo que esto alude;








Y seguin le dictare su prudencia,
Ecehara circunloquios y primores,
Con tal que diga en la final sentencia:

Que asi como la reina de las flores
Al sucio Escarabajo desagrada,
Asi también a géticos doctores
Toda invencion amena y delicada.

Lo delicado y ameno de las buenas letras no agrada a los

que se entregan al estudio de una erudicidn pesada y de mal
gusto.





149














EL RICOTE ERUDITO

Hubo un Rico en Madrid (y aun dicen queera
Mas necio que rico)

Cuya casa magnifica adornaban

Muebles exquisitos.



—j;Lastima que en vivienda tan preciosa
—Le dice un amigo —

Falte una libreria! Bello adorno,
Util y preciso.

—Cierto — responde el otro —; j que esa idea
No me haya ocurrido!...

A tiempo estamos; el salon del norte
A este fin destino.










Que venga el ebanista y haga estantes
Capaces, pulidos

A toda costa. Luego trataremos
De comprar los libros —.
Ya tenemos estantes. —Pues ahora
—E]l buen hombre dijo —,

j Echarme yo a buscar doce mil tomos!
jNo es mal ejercicio!

Perderé la chaveta, saldran caros,
Y es obra de un siglo...

Pero, ,no era mejor ponerlos todos
De carton fingidos?

j Ya se ve! ;Por qué no? Para estos casos
Tengo un pintorcillo

Que escriba buenos rotulos e imite
Pasta y pergamino.

j Manos a la labor! —. Libros curiosos,
Modernos y antiguos

Mand6 pintar, y a mas de los impresos,
Varios manuscritos.

El bendito sefior repasé tanto
Sus tomos postizos,

Que aprendiendo los rétulos de muchos
Se crey6 Erudito.

Pues, {qué mas quieren los que sdlo estudian
Titulos de libros,

Si con fingirlos de cartén pintado
Les sirven lo mismo?

Muchos fundan su ciencia tinicamente en saber muchos ti-
tulos de libros.




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EL MEDICO, EL ENFERMO
Y LA ENFERMEDAD

Batalla el Enfermo
Con la Enfermedad:
El por no morirse,

Y ella por matar.
Su vigor apuran
A cual puede mas,
Sin haber certeza
De quién vencera.

Un corto de vista,
En extremo tal
Que apenas los bultos
Puede divisar,
Con un palo quiere
Ponerlos en paz;
Garrotazo viene,
Garrotazo va:




Si tal vez sacude

A la Enfermedad,

Se acredita el ciego
De lince sagaz;

Mas, si por desgracia
Al Enfermo da,

El ciego no es menos
Que un topo brutal.

i Quién sabe cual fuera
Mas temeridad:
Dejarlos matarse,

O ir a meter paz ?

Antes que te dejes
Sangrar o purgar,
Esta es fabulilla

Muy medicinal.

Es peligroso encomendar asuntos graves a quien de cierto
no se sabe si podré llevarlos a feliz término.



153




LXVIII
LA VIBORA Y LA SANGUIJUELA

—Aunque las dos picamos — dijo un dia
La Vibora a la simple Sanguijuela —,
De tu boca reparo que se fia
El hombre, y de la mia se recela —.

La Chupona responde: —Ya, querida;
Mas no picamos de la misma suerte:
Yo, si pico a un enfermo, le doy vida.

Tu, picando al mas sano, le das muerte —.

Vaya ahora de paso una advertencia:
Muchos censuran, si, lector benigno;
Pero a fe que hay bastante diferencia
De un censor util a un censor maligno.

No confundamos la buena critica con la mala,



154


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INDICE

Ei elefante y otros animales
El oso, la mona y el cerdo
La abeja y los .zanganos
Los dos loros y la cotorra
El mono y e! titiritero
La campana y el esquil6én
El burro flautista
La hormiga y la pulga
Los dos conejos
Los perros y el trapero
La parietaria y el tomillo
El gusano de seda y la arafa
Los huevos
El pato y la serpiente
El manguito, el abanico y el quitasol....
La avutarda
. El] jilguero y el cisne
. El caminante y la mula de alquiler
La cabra y el caballo
La abeja y el cuclillo
El ratén y el gato
.. La lechuza
. La rana y el renacuajo
.. El lobo y el pastor
. El Aguila y el leén
.. La mona
El papagayo, el tordo y la marica
El asno y su amo
El erudito y el ratén
El gozque y el macho de noria
/












XXXII. El galan'y Ja dama..... 00 0.) Gee vee BMS
XXXIII.. El avestruz, el dromedario y la zorra....
XXXIV... El cuervo y el pavO......... cee eee eee
XXXV... La oruga y la ZOrra.......... cee eee eee
XXXVI.. La compra del asno...................
XXXVII.. El buey y la cigarra...........5..000 0
XXXVIII. El guacamayo y la marmota............
XXXIX.. Los dos huéspedes...............00 00
Mae Poe Bl téy. la salvial.y os ctigets Acdece wastes oa 0
MTs cuee El pedernal y el eslabén................
XLII . El gato, el lagarto y el grillo...........
XLITI.... La musica de los animales.............
XLIV.... La espada y el asador.................
D.@ 7h Geena Los cuatro lisiadoS............00e ee eee
XLVI.... El retrato de golilla.............02000e
XLVII... Los dos tordos........... cece eee e eee
XLVIII... El pollo y los dos gallos...............
XLIX.... La urraca y lamona....... .......%..
Digs El ruisefior y el gorriOn.............6..
Ta ia se sc El jardinero y su amo................
ED seoeced El fabricante de galones y la encajera...
TATE, 4:5 La criada y la escoba............000005
TDi sess El gallo, el cerdo y el cordero..........
TN oh abide El cazador y el hur6én.................
LVI...... El juez y el bandolero...............4..
LVII..... El naturalista y las lagartijas..........
LVIII . La discordia de los relojes..............
LIX ieee El topo y otros animales...............
Xie es isks La rana y la gallina............:......
LXI...... El volatin y su maestro.............00-
LXII..... El sapo y el mochuelo.................
LXIIJ:... El burro del aceitero..................
LXIV . La contienda de los mosquitos..........
LXV..... HT OSCaTrabajo...o'spdale cies dk os Ss wise be sous
LXVI:;.... Bhricote erudito.. 02. gee ove lilo aki gg ate
LXVII... El médico, el enfermo y la enfermedad ..
LXVIII... La vibora y la, sanguijuela.............

. La ardilla y el caballo.................


- .QUEVEDO: Discursos festivos.
BRETON DE LOS HERREROS: Muérete ty veras!..
QUEVEDO: Poesias burleseas. ‘
‘BELISARIO ROLDAN: Rozas.
FRANCISCO _DE ROJAS: Entre bobos anda el juego.
_ CERVANTES: Viaje del Parnaso. _
QUEVEDO: Prosa festiva.
VELEZ DE GUEVARA: El diablo cojuelo.
JUAN DE VALDES: Didlogo de la lengua.
QUEVEDO: Satiras poéticas.

SHAKESPEARE: EI suefio de una noche de verano.
VELEZ DE GUEVARA: Reinar después de morir.

CALDERON DE LA BARCA: Guérdate del agua mansa.
QUEVEDO: Prosa satirica.
LOPE DE VEGA: La dama boba.

QUEVEDO: Escritos burlescos.

-BELISARIO ROLDAN: El puial de los troveros. ~.
QUEVEDO: Poesias amorosas.

LOPE DE VEGA: El mejor alealde, el rey.
GARCILASO DE LA VEGA: Obras completas. /
HARTZENBUSCH: Los polvos de la madre Celestina.

' QUEVEDO: Marco Bruto.
CHATEAUBRIAND: Vida de Rancé.

SHAKESPEARE: Macbeth. .
ERCKMANN - CHATRIAN: Recuerdos del canal de Suez
LONGO: Dafnis y Clee (Traduccién de Juan Valera).
SHAKESPEARE: EI rey Lear.
BELISARIO ROLDAN: EI rosal de las ruinas.












ESTE
LIBRO .
SE
TERMINO
DE
IMPRIMIR .
_ EN
Los
TALLERES
GRAFICOS
DE
LA
COMPANIA
GENERAL
FABRIL
FINANCIERA
IRIARTE
2035
BUENOS
AIRES
EL
‘DIA
30 DE
ABRIL

DE
1940

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