Citation
El impulso inicial

Material Information

Title:
El impulso inicial estudio histórico de los tiempos modernos de Cuba
Creator:
Lufríu y Alonso, René, 1889-1943
Place of Publication:
La Habana
Publisher:
Impr. "El Siglo XX"
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
ix, 155 p. : ; 21 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
History -- Cuba -- To 1810 ( lcsh )
Genre:
bibliography ( marcgt )
non-fiction ( marcgt )

Notes

Bibliography:
"Obras consultadas": p. [151]-155.
General Note:
No more published.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
024883326 ( ALEPH )
23763952 ( OCLC )
AFM4038 ( NOTIS )

Downloads

This item has the following downloads:

UF00074078_00001.pdf

UF00074078_00001.txt

00026.txt

00047.txt

00080.txt

00058.txt

00105.txt

00060.txt

00054.txt

00092.txt

00051.txt

00055.txt

00061.txt

00153.txt

00162.txt

00137.txt

00067.txt

00142.txt

00037.txt

00033.txt

00100.txt

00096.txt

00145.txt

00108.txt

00062.txt

00112.txt

00146.txt

00076.txt

00057.txt

00148.txt

00158.txt

00087.txt

UF00074078_00001_pdf.txt

00066.txt

00073.txt

00075.txt

00007.txt

00127.txt

00027.txt

00063.txt

00114.txt

00091.txt

00071.txt

00120.txt

00059.txt

00136.txt

00150.txt

00042.txt

00012.txt

00156.txt

00125.txt

00023.txt

00167.txt

00039.txt

00122.txt

00163.txt

00133.txt

00072.txt

00081.txt

00020.txt

00038.txt

00151.txt

00101.txt

00011.txt

00160.txt

00034.txt

00083.txt

00157.txt

00143.txt

00024.txt

00110.txt

00093.txt

00117.txt

00152.txt

00022.txt

00119.txt

00168.txt

00111.txt

00154.txt

00019.txt

00126.txt

00135.txt

00169.txt

00070.txt

00032.txt

00138.txt

00068.txt

00107.txt

00128.txt

00064.txt

00008.txt

00035.txt

00095.txt

00090.txt

00116.txt

00118.txt

00005.txt

00103.txt

00166.txt

00017.txt

00139.txt

00097.txt

00050.txt

00121.txt

00085.txt

00018.txt

00098.txt

00113.txt

00052.txt

00144.txt

00084.txt

00069.txt

00134.txt

00088.txt

00029.txt

00074.txt

00132.txt

00077.txt

00053.txt

00104.txt

00115.txt

00078.txt

00149.txt

00141.txt

00131.txt

00021.txt

00028.txt

00031.txt

00009.txt

00046.txt

00147.txt

00044.txt

00013.txt

00001.txt

00109.txt

00099.txt

00102.txt

00129.txt

00094.txt

00159.txt

00014.txt

00130.txt

00049.txt

00079.txt

00048.txt

00165.txt

00123.txt

00065.txt

00106.txt

00056.txt

00045.txt

00161.txt

00030.txt

00089.txt

00082.txt

00155.txt

00036.txt

00124.txt

00043.txt

00025.txt

00003.txt


Full Text
N-ORM% -e-.f*.





it


a c4


a -t 4..


El Impulso Inicial





*









RenB Lufriu
Secretario de la Academia de la Historia de Cuba





El Impulso Inicial



Estudio hist6rico de los

tiempos moderos de Cuba




I







LA HABANA
IMPRENTA "EL SI1LO XX"
A. MUAIZ Y wHO.
AVENIDA DEL BmASIL S7
1(s0


71















Ofrenda


A la memorial bendita de mis padres-Emi-
lio Lufriu e Inis Alonso-, que imprimieron
en mi alma el sentimiento vigoroso del honor,
el culto austero de la verdad, la pasi6n ardien-
te del studio y el amor sincero a Cuba.
Horas de esfuerzos, ansias, torturas, tejen
sobre el mdrmol que los une en la muerte, co-
mo to estuvieron en vida, este mustio ramo de
religioso recuerdo con la inscripci6n: "Los
muertos gobiernan a los vivos".
Su hijo agradecido,

RENA LUFRfu

S Habasa, 1930.





















INDICE


Pfg.

O A V

I

Direcoiones generaes

CarAeter y origen de estos Estudios.-Concepto de la hie-
toria.-Normau fundamentales.-Espirit.--iivisi6n.-
Los tiempos modernoe de Cuba.-Peculiaridades de
la eolonizaci6n cubana.-Punto de partida.-Prop6sito
y alcanee del volumen. 1


II

El pe6n de Ameri

Apunte somero.-Menei6n de intitueiones.-Ausenci de
cultura.-Estado econ6mieo.-Infueneia paieol6gica de
la flota y el contrabando.-Corrupei6n.--a piedra an-
gular.-Eoeorzo del agregado socia--Juicio del histo-
riador espaiol Pesnela.--intesis. .. 17









NDICE


Pig.




Antecedentes de la toma de la Habana
per los inglesea

Rivalidad de Inglaterra con Francia y Espafia.-Conflieto
europeo.-William Pitt.-Guerra de los siete afios.-
Pacto de Familia.-Guerra anglo-hispana.-Prop6sitos
britinicos sobre la Habana.-Expedici6n inglesa.-Apa-
rici6n del enemigo.-Estado de la ciudad.-Actitud de
las autoridades y pueblo.-Bloqueo. . 37


IV

Toma de la Habana

Primer dia.-Desembarco.-Primeros actos.-Exodo.-
P6rdida de la Cabafa.-Carketer de la campafia.-Pepe
Antonio.-Las miliciaa.-Asedio del Morro.-El asalto.
-El h6roe.-Capitulaci6n.-Comentario. .... 53


V

Dominaci6n ingleos

Posesi6n.-Fraccionamiento politico de la isla.-Parfli-
sis de las hostilidades.-Botfn de guerra.--Carcter del
dominio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organi,
zaei6n del r6gimen.-Codicia britfnica.-Los goberna-
dores cubanos.-El resto de la isil: pAginas de Manuel
Dionisio Gonzulez. : *. 73


VIII









fNDICE


Pig.

VI

Fin de la dor2ina*oi inglesa

Estado de Animo de la poblaci6n.-Conspiraeiones: Luis
de Aguiar.-Choque de lord Albemarle y el obispo Mo-
rell.-Evoluci6n del espiritu pfblico.-CarcAter del go-
bierno ingles.-Epflogo de la guerra de los siete asios.
-Primera ingerencia norte-americana en los destinos
de Cuba.-Las colonias anglo-americanas.-Tratado de
Pare i 95


VII

Sintesis

Trascendencia de la conquista.-Majestad hispana.-Las
grande leeeiones.-Prosperidad.-Consecueneias va-
rias.-Primera relaci6n de Cuba con el mundo.-Esta-
do mental coetaneo.-Ensefianza a Espafia.-Desdobla-
miento.-Levadura enbana.-El germen del patriciado.
-Nuestro primer representativo.-El impulso initial. 111


Apnddice

Copia del sets de capitulaci6n 127
Correspondencia entire lord Albemarle y el obispo Morell. 141

OBBAs cnONsrB ADAS .. .151





Es Propiedad de Rogelio A. Pujol













DIRECCIONES GENERATES

CarActer y origen de eatos Estudlos.-Concepto de la his-
torla.-Normas fundamentales-Espiritu.-Divial6n.-
Los tempos modern de Cuba.-Peculiaridades de la
colonizacl6n cubana.-Punto de partlda.-Prop6sito y al-
cance del volume.

TRAIDO, desde niio, al studio de la historic,
profesada, sin interrupei6n, en la ectedra, el
libro, la prensa y la tribune, amables instan-
cias y personales deseos no vencen mi resisteneia a
condensar, en obra met6dica, modestos frutos de dila-
tada y perseverante labor. Coneieneia de mis debiles
aptitudes y la magnitude del empefio desvanecen, en
el temor, ajenas y propias sugestiones. Eseribir his-
toria es muy dificil. En Cuba suele haeerse, a menu-
do, por distinguidos escritores que, con Wxito, expo-
nen un sueeso. Por lo general son artists que hallan
asunto e ifipiraci6n en la cantera national, y, a dis-
taneia de la historiografia, produeen una cr6nica
que es, al future, doeumento aproveehable. Es po-
sible que algunos de ellos se sorprendan si se les








2 -. LUFRIU

informa que esta discipline, compleja, vastisima,
profunda, esti regida por inflexibles preceptos y
formada por multiples ciencias de impieseindible
dominio. Cinco lustros de continue eultivo en sus
campos, me dan la certeza de las abundantes dificul-
tades que los pueblan, sin deseonocer la posibilidad,
mis c6moda, de tejer, con linos de aeontecimientos,
impresiones literarias. Es que a su margen floreee
ameno genero de literature, en el que, a veces, tam-
* bien espigo. La present series trata de huir de 61,
sin pretender la loca soberbia de ser un tratado. Su
carfcter es humilde como su euna. Naei6 en el au-
la; y es s6lo, en su origen, esfuerzo pobre de maestro,
salvado de la muerte instantinea de las explicacio-
nes orales, cortadas por preguntas, aclaraciones, dii-
logos, por un discipulo taquigrafo. Sobre su ver-
si6n,--deshilvanada por la colaboraci6n vivaz de los
alumnos, que gano siempre en clase-, hilo y am-
plio estas paginas. Asi, sin disolver vacilaciones ni
acometer osadias, surgi6, inesperada, esta obra, aeaso
no initil del todo.-
La historic, mediante el analisis de los hechos de
influencia colectiva que el hombre verifica, recons-
truye, en sintesis, el desenvolvimiento integro de la
humanidad. Concretada a una naci6n no puede con-
siderarla en piano exclusive. Toda evoluei6n es par-
te de general process. El curso, que ahora se repro-
duce y ensancha, se desenvolvi6 en la convicci6n de
que en la historic no hay islas, sino eslabones. "El
deber de la historic es, en efecto, el de notar lo que
hay de particular, de individual, en cada 6poca, cada





Es Propiedad de Rogelio A. Pujol


EL. IxPuso I3L

pais, cada pueblo; pero este particular, este indivi-
dual, 'no es interesante mAs que a condici6n de que
vaya unido al mefimiento general de la sociedad y
a los elementos constitutivos de la evoluci6n huma-
na". (1)
La historic de Cuba, coherente, organica, definida,
constituye unidad dentro de la unidad universal. De
modo freeuente su studio ha sido desvineulado del
movimiento general human, del que es acci6n y reac-
ci6n. Ning6n pueblo form fen6meno absolute inde-
pendiente; la propia independencia political no ex-
eluye relaciones intimas y reeiprocos influjos. Los
postulados ineluetables de interdependencia se cum-
plen en nuestros destinos y anales, intensificados por
el determinismo dual de la naturaleza fisica y moral
de Cuba. (2) El engranaje national es muy compli-
cado, tiene indisolubles enlaces con acaecimientos que
parecen distantes en tiempo y espacio; y en dramas
europeos y americanos radical la fuente, el derrotero y
explicaci6n de numerosos sucesos vrnAeulos. La co-
nexi6n es imperative. Este aspect es basieo en la
obra y, al referir la de Cuba, no desvio la mirada de
la evoluei6n mundial.
Otro punto de vista es primordial. La historic es
reproducci6n de realidades pretritas, hace present
lo que fuW. Arquitecto del pasado, con sus eseombros,
el historiador levanta edificios demolidos, y, en lo fur-

(1) La historic, por Gabriel Monod, pig. 32.
(a) Considero que nuestro destino est& envuelto en una antinomia
entire la geografia y la historic. Por la primer catamos bacia el
Norte, en que de anglo-amri riano reina; or la l egunda perenecemos
al Sur, en que el latino se agita. He ahi po que hablo de una dua-
lidad de nucstra naturalea faiuca y moral.









BEN LUF iU


tivo, eaptura eternidad. El culto de la verdad es,
para 61, deber y limited. A conciencia jams lo olvido.
Cuando expongo un acontecimiento he tasado su cer-
teza; si ofrece dudas lo abandon, salvo que se pro-
duzean, en su favor, fuertes conjeturas. Pero today
inferencia probable es advertida. Tengo cuidado se-
vero en comprobar la autoridad de las fuentes y auto-
res, aunque, desde luego, no presumo haber obtenido
Sconstante victoria. Armado de prudencia excesiva,
studio los materials a mi alcance. No utilizo sino
los que proporcionan conclusions inconcusas, o, a lo
menos, brinden una manifestaei6n sintomitica, mas,
en este caso, seialo,su condici6n. Los propios docu-
mentos oficiales los someto a cauteloso examen. No
siempre concuerdan con la realidad, a pesar de ser
aut6ntieos. Muchas comunicaciones, leyes, ordenan-
zas, epistolas, exornadas de rfbricas y sellos, son
datos muy relatives, embustes cinicos o solapados que
afirman cuestiones que s6lo existieron en el papel que
las archivan. Bajo las letras visible hay que des-
cifrar escritura simpAtica o no leer nada. En la
historic colonial de Am6rica, esto, que en otras forma'
excepci6n, es regla. La simulaci6n, en buena parts,
es el espiritu official y, en alguna, necesidad del colo-
no; y lo que adopt solemnes apariencias de verdad,
suele ser vano artilugio. La heuristica y la herme-
n6utica, obreros eficientes y, aqui, ademAs, celosos vi-
gilantes, tienen procedimientos fecundos que deben
usarse de continue. La interpretaci6n de los hechos
la estimo mas interesante, mAs important que el rela-
to. Un acontecimiento es un signo, sensible o confu-









EL IMPULSO INICIAL


so, en el cuerpo de complejo process, y posee significa-
ci6n, valor y simbolismo propios, que hay que pene-
trar y traducir. Exponer, desentraiar e inferir, de
lo particular, generalizaciones fundadas, es la misi6n
del historiador. Dentro de mis fuerzas, procuro cum-
plirla, apoyado en el fitil instrument de la 16gica y,
en el studio, la ciencia, el m6todo, fugado del impre-
sionismo, ensayo historiar, en piano objetivo, los
tiempos modernos de Cuba.
En el terreno cientifico de la historic, al que hAbito
y prop6sito me ligan, hay lugar para coordinar, den-
tro del cartcter objetivo esencial, manifestaciones
subjetivas inevitable. El historiador, que ha de ser
honrado, veridico, impartial, no es mera cmara fo-
togrAfica para obtener negatives: debe exponer limi-
tes, nexos, causes, consecuencias, enseianzas y orien-
taeiones; y dar movimiento, ealor, vida a lo pret6ri-
to, redivivo en an alma y producci6n. Disueltos en
la justicia prejuicios individuals y sectarios, puede
actuar sin perseguir impossible auto-ocultaci6n. Gui-
zot y Macaulay, Apices de la historic, crearon monu-
mentos models que revelan el genio, temperament
e idealidad de sus autores. El document human
es inalterable, inica su verdad; el modo, la expre-
si6n, el comentario es personal. Observo sineeridad
y, en conciencia, juzgo sin dejarme influir de senti-
mientos y pasiones parciales. Doy, exacta, la vision
de las cosas, como, a la serena claridad de las ciencias,
en arduo trabajo y maduro examen, las rapto a las ti-
nieblas, las expongo, field, como fueron, y expreso sus
repercusiones tales como vibran en mi.









RENA LUFRfU


"A los requisitos cientificos de la historic se debe
agregar que ella es tambi6n, de modo esencial, lite-
ratura. Es ciencia en los procedimientos de adqui-
rir, conocer y comprobar documents. Obtenida la
acumulaci6n de datos, autenticados y depurados 6stos,
concluido el trabajo previo de abastecimiento y orga-
nizaei6n, es arte que pide dotes abundantes de ins-
piraci6n, poesia, calor, estilo. Cuando ya se posee
de manera concienzuda el asunto, es menester enton-
ces que 61 nos posea, llene, excite y domine porque es
imperioso sentirlo para poder dar al lector una pal-
pitaci6n de vida. En sintesis, hay que prepararse
con la ciencia y producer como artist. La feliz ar-
monia de esta dualidad es clave del triunfo del histo-
riador. Clio, se ha dieho con raz6n, es una musa; y
yo digo: musa de patria, humanidad y verdad. Los
historiadores cubanos, Saco, Sanguily, Pifieyro, Ma-
nuel de la Cruz, Varona, M. Marquez Sterling, tuvie-
ron o tienen excelsas cualidades intelectuales y mora-
les; en ellos, observadlo, vibra, predominante, el pa-
triotismo y reina, inc6lume, la sinceridad." (3)
La imparcialidad no es la indiferencia. El libro,
desnudo de pasiones, partidarismo, interns, tiene to-
nalidad nacionalista que afirma y no excluye la justi-
cia. La producci6n de un historiador puede y ha de
tener patriotism, opuesto a patrioteria que es morbo,
farsa o desvergiienza. El nacionalismo es el anhelo
sincere, y el celo active que lo sirve, de afianzar y aere-
cer la patria en cumplimiento honest y fecundo de

(3) Discurso de contestaci6d, por el autor, en la Academia de la
Historia de Cuba, al Sr. Mirquez Sterling, pigs. 131-132.





<- --


EL IMPULSO INITIAL 7

los destinos de su historic y naturaleza, para que, en
desarrollo progresivo de la personalidad propia, ar-
monice su aeci6n, en el bien, con la civilizaei6n, de la
que es receptor y debe ser contribuyente. Ideal y
hecho, funde, enfinalidad superior, neeesidades cir-
eunstaneiales y permanentes. La patria es el grupo
humano, vinculado a un territorio consustancial, que
desenvuelve, sobre 61, en unidad perenne, comiin desti-
no determinado por la naturaleza y la historic; y el
nacionalismo es su direcei6n ideol6gica concordante
y creadora. Su espiritu reina en estas paginas; y me
alegrar6 que critics y lectores hallen en ellas "un
vivo y anhelante sentimiento patri6tico de la historic,
un apasionado entusiasmo por lo que la historic tiene
de majestuosa epifania de un culto national, de comu-
ni6n simpAtica de un sentimiento colectivo". (4)
D6bese tener present que este libro, existente an-
tes en la palabra del maestro que en la pluma del es-
critor, naci6 para j6venes compatriotas. A mis de
la cientifica, tiene una finalidad t6nica; y, en el co-
nocimiento de la evoluci6n de Cuba, ansia infundir,
con la alteza de la verdad, la majestad de la patria.
La historic es el instrument maximo para fomentar
el patriotism y la virtud, si quien lo maneja la siente
fervorosamente; tambien puede ser hostia venenosa si
quien la explica o describe es indiferente, si no la goza
y sufre de veras. Confio estar identificado con ella,

(4) Artigas y la RevoluciSd Americana por Hugo Barbagelata,
pr6loxo de Jos7 Enrique Rod6, pag. 5.









RENE LUPRIU


me esfuerzo en darle vida y hacerla, para el espiritu,
bi6gena. (5)
Tuvo el curso la fortune de no ser constrefiido en
moldes estrechos, y escap6 de los programs que sue-
len viciar la ensefianza y deforman la inteligeneia del
alumno y el alma del professor. Esta libertad permi-
ti6 concepci6n y desarrollo amplios y seguir, dentro
de normas cientificas, derroteros propios. Asi, a
grosso modo, lo distribui en tres parties generals: an-
tigua, media y modern, seceionadas de manera mis
detallada. La division no tuvo otro valor que el de
simple indicaci6n. Desde luego las referidas epoeas
no coinciden con sus hom6nimas clAsicas de Europa,
ni tampoco con las de America. Abandonadas las
dos primeras, de las que no poseo euartillas originales,
empiezo aqui el studio de la iltima.
Las dos Apoeas anteriores tienen interns, pero su va-
lor, que no niego, es mas limitado, sobre todo desde
el punto de vista educational. El paso de los prime-

(s) Un critic insigne y discreto, el ilustre Federico Garcia Go-
doy, advirti6 esa cualidad en el juicio generoso que dedic6 a mi
obra La Epopeya de un manana, que present en mi recepci6n en
la Academia de la Historia. Reproduzco esta nota, a pesar de sus
elogios amables, para que se vea que el ideal nacionalista constituye
siempre la direcci6n fundamental de mi labor ciudadana, literaria y
educational: "todos los antecedentes de tiempo y de espacio con ns
natural encadenamiento de causes y efectos que preparan el levanta-
miento de La Demajagua aparecen en estas paginas expuestos con un
criterio selective que, sin descuidar la bisqueda del detalle, del petit
fait, alcanza, por lo general, una vision de conjunto hist6rico de pa-
tente exactitud y por todo extreme satisfactoria. Hay en este Discurso,
piginas de muy pintoresca y evocadora elocuencia. Lo ocurrido en
aquella mariana inmortal esta aqui pintado de mano maestra. Caldea
estas piginas, en ocasiones de fuerza conmovedora, un vivo sentimien-
to de intense patriotism que no decade ni un solo moment. Patriotis-
mo sincere, de honda vibraci6n animica, Ilamarada de fulgor inextin-
guible, que en nada se asemeja a ese que anda por ahi en muchos la-
bios sirviendo de disfraz a mal disimulados prop6sitos nocivos bien
ajenos a lo que significa esa tan falsamente usada palabra". La Opi-
midn, Santo Domingo, agosto 4 de 1923








EL IMPULSO INICIAL


ros pobladores, las porfias de clbrigos y civiles, la
fundaci6n de una villa, la invasion de un pirata son
importantes al conocimiento, son datos que la histo-
ria registra, mas, como oriented y manantial del es-
piritu, su acci6n es muy pobre, easi nula.
La infancia de Cuba cabe en unas piginas incolo-
ras, necesarias a la ciencia, ineficaces al sentimiento.
La actividad hist6rica que nos conmueve y nutre es
la nuestra, la que vemos verificada por el cubano, y
nos da, identificados, a trav6s del tiempo, el concept
de solidaridad, la noci6n grave, solemne, religiosa de
la patria: la historic de Cuba, en la que el antepasa-
do es agent de la personalidad national; y en el es-
fuerzo, el dolor, la inquietud, el desmayo, el exito y
el sacrifieio hace la historic, no la reeibe. Los indios
que saltan de la penumbra al abismo, los descubrido-
res y dominadores que los siguen en el poema bArbaro-
heroico de la conquista, no nos emocionan ni atraen
con el fldido magnetico del parenteseo. No nos sen-
timos fundidos por la simpatia con VelAzquez, Porca-
yo, Narvaez y sucedAneos. No nos dan la sensaci6n
indefinible y mAgica de ser ellos, nosotros, sino extra-
fios. Este golpe intimo y afin de la consanguinidad
hist6rica, tan remarkable y fuerte como la familiar, la
empezamos a sentir, por ejemplo, en Pepe Antonio,
que defiende la tierra, y es peleador y victim. Estas
y otras razones me hicieron ser mAs extenso en el es-
tudio de los tiempos modernos.
Consider tiempos modernos en nuestra historic,
aquellos en los cuales adviene y se desarrolla una so-
ciedad que gesta propia individualidad, spiritual pri-








RENf LUFIfU


mero, political luego. Las edades son divisions ero-
nol6gicas, convencionales y arbitrarias, trazadas en
la historic, en atenci6n a rasgos caracteristicos que,
en globo, sefialan nueva direcci6n del desenvolvi-
miento human, sueesivo de modo permanent. Los
p6rticos hist6ricos son linderos impuestos y acomoda-
dos por la necesidad de ordenaci6n. No es possible
fijar con exactitud geometrica el pr6logo y epilogo de
cada fase. Algin acaecimiento, de manera mas o
menos ostensible, revela los principios tr6mulos de
una etapa o los contornos indecisos de su oeaso. Las
fronteras, elasticas, de las 6pocas nacionales obede-
cen a la misma relatividad; y pueden fijarse las de la
edad modern cubana, en los moments en que el gru-
po native se manifiesta, y en el instant, mas notorio,
y preeiso, en que deja de ser dependencia espafola.
En resume comprende desde que Cuba alcanza a ser
colonia hasta que cesa de serlo.
Resulta de la precedent afirmaci6n que, para mi,
en los afios transcurridos hasta mediados del siglo
XVIII, Cuba no era siquiera colonia. La interpreta-
ci6n puede parecer original, y choea con t6picos vul-
gares, hoy inflados por nociva tendencia retr6gada de
pseudo-Ihispariolatria. Es exacta. La colonizaei6n
de Cuba, aun dentro de la del continent, es peculiar.
Iniciada, no a orden de la corte que desdefa la pose-
si6n, sino del virrey de Santo Domingo, por Diego
Velizquez, con 61 comienza y se paraliza. Las expe-
diciones del adelantado desvian a lo lejos sus pro-
yectos de conquista, el rApido agotamiento de los la-
vaderos de oro, la riqueza pasmosa del continent que









EL IMPULSE INICIAL


desenfrena ing6nita codicia, apartan a Espafia de Cu-
ba; y durante mas de dos siglos, la seiora se limit a
posar sobre ella, indiferente a la isla, usada de pefi6n.
En los primeros aios abandon algunas simientes que
generaron desnutrido grupo. Corren en las nieblas los
dias, el alba, detenido el curso, se prolong y, en un
Angulo de sombra, entire malezas espesas, perpetian el
bostezo y pugnan vivir famelicas tribus, sin cohesi6n
ni brfijula, que'la ley rotula cabildos. Chozas mise-
ras, en el verdor jocundo de la selva exuberante, co-
bijan dispersos habitantes, inflamados de sol, que do-
minan y diezman a los natives y, en el trabajo ajeno,
hallan sustento y arrullan esperanzas de retorno pa-
trio o de aventura provechosa en tierra fire, sin que
repugnen mezclar, en la violencia, sangre hispana con
la indigena.
El descubrimiento del canal de Bahama, la pirate-
ria, el corso, conflietos internacionales obligan volver
hacia Cuba el pensamiento espafiol. El peligro ex-
tranjero hizo clavar, en la isla eenicienta, las mi-
radas de la metr6poli, fijas en la posesi6n estrategica
del puerto de la Habana; y lo arma base naval y cru-
cero mercantil. La acci6n metropolitica se concrete
a este finico objeto. Nada mis. Cuba es un puesto
military, un dep6sito y una ruta. Esto por la Haba-
na. Entre Velazquez, que inicia el dominion, y Riela
que lo restaura, no hay actividad colonizadora, ni ofi-
cial, ni privada. Excepto el 6xodo de Jamaica que,
conquistada por Inglaterra, vierte sobre Cuba unos
oeho mil hombres, no afluye gente a sus playas; y Cu-
ba se reduce a diminutos caserios, nutridos bosques









RENA LUFRIU


y una plaza fuerte. Esta es la Habana y ella la isla.
A golpes extrafios y a largos trechos la ciudad gana
atenci6n, crece y absorve la insula. Durante mis de
dos centuries, toda la historic de Cuba se condensa en
los anales de la capital: cr6nica cansada que repite
los mismos parrafos, cortados por nutridas lines de
puntos suspensivos. Vigia de la Am6rica, cada paso
que da la Habana lo impulsa el enemigo y, para ella, el
progress es hijo de la guerra, no victim. El asalto
de Jacques de Sores precipita la militarizaci6n, el pa-
vor a Francisco Drake la trueca presidio. Es la ca-
lidad mAxima hasta 1762 en que los ingleses la roban
y descubren a Espafia.
Estas circunstancias explican la evoluci6n lenta y
retardada del agregado social cubano. A mediados
del siglo diez y ocho, Cuba es una hipertrofia de la
Habana, a su vez hosteria y centinela del imperio co-
lonial. La colonizaci6n no existe todavia. La Ame-
rica esti delineada con propia estructura, cuando Cu-
ba apenas germina. Los hermanos Ulloa apreciaron
ya, en el continent, hervores separatists por 1735:
"No deja de parecer cosa impropia, que entire gen-
tes de una misma naci6n y aun de una misma sangre,
haya tanta enemistad, encono y odio y que las ciuda-
des y poblaciones grandes sean un teatro de discor-
dias entire espafoles y criollos. Basta ser europeo, o
chapeton como lo llaman, para declararse contrario a
los criollos, y es suficiente el haber nacido en Indias
para aborrecer a los espafioles. Desde que los hijos
de europeos nacen y sienten las luces, aunque ende-
bles, de la raz6n, o desde que la racionalidad empieza a








EL IMPULSO INITIAL


descorrer los velos de la inocencia principia en ellos
la oposici6n a los europeos. Es cosa muy comiin el
oir repetir a algunos que si pudieran sacarse la san-
gre de espafioles que tienen de sus padres, lo harian
porque no estuviese mezclada con la que adquirieron
de sus madres". (6)
El espiritu revolucionario es, por cierto, en la
Am6rica Latina, anterior al de las colonies inglesas.
Libres y pr6speros, los futures Estados Unidos no ex-
perimentaban los deseos de independencia, que estre-
mecian al Sur. En el Norte surgi6 la emancipaci6n,
por consorcio del interns, el sentimiento y el racio-
cinio, cuando ya la America espafola revelaba una
tendencia latente en este sentido. Cuba, deseonec-
tada, viene muy atras; al avanzar sus hermanas hacia
la edad contemporinea, ella se arrastra ain en la me-
dia, que coneluye al comenzar su colonizaci6n efeeti-
va, su fomento o sea despues de la conquista de la
Habana por Inglaterra: punto de partida de nuestros
tiempos modernos.
A primer vista, el event no es mas que hecho par-
ticular, episodio de prolongada guerra europea. Pe-
ro la colonizaei6n de Cuba, lo que asi se llama sin
exactitud, amorfa, precaria, hunrfana, se realize has-
ta entonces a retazos, espontanea, sin prop6sito de
fomento, ni siquiera con fines sistematicos de explo-
taci6n, subordinada y pospuesta al interns del impe-
rio hispano-americano. La transformaci6n de la is-
la y de la acci6n metropolitica relative a ella, se verifi-

(6) Noticias secrets de Amarica, por Antonio y Jos6 Ulloa. To-
mo II. pPi. 94 y gS.








BENi LUFBfU


ca despubs de la conquista britanica. Entonees Cuba
se torna colonia, que colonizar es algo superior a la
fundaci6n esporidica de villorrios, la erecci6n de unas
fortalezas, el sostin de algunas guarniciones y el aca-
paramiento de pocos products cultivados al azar.
En la caida de la capital concluye la edad media cu-
bana, el period nebular que el eximio Enrique Jos6
Varona denomina en frase lapidaria "de olvido y de
abandono; y yo Ilamo: establecimiento de los espa-
fioles.
La toma de la Habana por los ingleses incorpor6 la
isla a la humanidad, y la descubri6,--que descubrir es
algo mAs que topar-, al mundo, a Inglaterra, a Espa-
fia, a los cubanos inclusives; y rasg6, a los ojos nati-
vos, la cortina que le ocultaba el planet. Antes, la
historic de Cuba es s6lo romance mon6tono de un bAr-
baro f6rreo que asola o silabeo monocorde de un hom-
bre vegetal que bosteza, coloreado por algiin asalto
pirAtico, por fugaz reflejo extrafio. Desde entonces
sus anales son parte de la humanidad, fiujo y reflujo
de la vida universal. Autoridad tan conspicua como
Ricardo del Monte afirma: "La historic civil e inte-
lectual de Cuba se extiende a poco mis de un siglo:
comenz6 en la 6ltima ddeada del siglo XVIII. Toda
la existencia anterior de la colonia no sali6 hasta en-
tonces del period embrionario, y no por culpa de la
tierra que en pocos aios alcanz6, luego, renombre
universal por las riquezas de sus frutos, ni por la iner-
cia de sus habitantes, que tambi6n pueden vanaglo-
riarse con el que en muy poco tiempo se ban conquis-
tado poniendo a prueba su capacidad para las artes









EL IMPULSE INICIuL

y la industrial, lo mismo que para los studios mas ele-
vados, sino por la incuria de sus sefiores y gobernan-
tes, que desconociendo o menospreciando su importan-
cia, deslnmbrados con los esplendores de Nueva Es-
pafia, Santo Domingo, Costa Firme y el Periu, esti-
mandola s61o por su valor geografico como estaci6n na-
val c6modamente situada para el comercio maritime
con las regions continentales y escala para los puer-
tos de la Peninsula, la habia tenido desatendida hasta
entonces. A tal punto habia Ilegado el abandon que
sus anales de tres siglos pueden condensarse en una
docena de pAginas". (7)
No corresponde, ahora, exponer las consecuencias
del suceso, que tienen su sitio correspondiente. Visto
en el marco de b6lico episodio su importancia es re-
lativa. Avalorado en los resultados, pr6ximos y me-
diatos y, muy en especial,--y esto no lo han sefiala-
do sus various cronistas-de su producci6n en el tiem-
po, del moment hist6rico en que, por la capture de la
Habana, tuvo lugar el primer contact del mundo y
la isla, es trascendente. El relimpago de la domina-
ci6n inglesa ilumin6 al colono, sumido en sombras; y,
en chorro sfbito de luz, atisb6 el infinito panorama
universal, del que Espafia, para 61 soberano foco, era
un punto; y tuvo de la metr6poli la sensaci6n que
experiment el ignorante al mostrArsele en el mapa, el
borr6n diminuto de su pueblo natal, que 61 abarca
en extenso perimetro; y, a la vez, le revel6 la noci6n de
si mismo y de su isla in6dita.

(7) Discursno de Rafael Montoro editados por Antonio Gonzalez
Curqnejo, pr6logo por Ricardo del Monte, pig. 23.









16 RENE LUFRfU

Este libro ensaya reflejar la toma de la Habana por
los ingleses. A modo de pr6logo, inicia el hecho la
transformaci6n de la sociedad eubana, Ilena el breve,
intense period pre-evolutivo; y constitute el primer
volume de la series de studios que dedico a nuestros
tiempos moder'nos. El segundo, bajo la denomina-
ci6n de El despotismo ilustrado en Cuba, le seguirA
en la publicidad. Los otros, continents de periods
sucesivos, se arman, en tanto, para continuarlos hasta
la guerra de independencia.






















EL PENON DE AMERICA

Apunte somero.-Menci6n de instituciones.-Ausencia de
cultura.-Estado econ6mico.-Influencia psicol6gica de
la flota y el contrabando.-Corrupci6n.-La piedra an-
gular.-Escorzo del agregado social.-Julcio del histo-
riador espafol Pezuela.-Sintesis. (1)

UBA, en el aio 1762, en que ocurre la caida de
la Habana en manos inglesas, punto de parti-
da de estos studios, era de hecho, casi de mo-
do official, una estaci6n maritima y un presidio, co-
mo en el lenguaje de la 4poca se lamaban las plazas
guarneeidas. Con excepci6n de la Habana y Santia-
go de Cuba que, por ser cabecera de circunscripci6n,
adoptaba visos de ciudad, la isla, levemente poblada,
s6lo tenia algunos villorrios y caserios carentes de co-
municaci6n. Sobre el yermo territorio, pelotones de
colonos arrastraban, espaciados, misera existencia.
Desde la Real CMdula del 3 de octulbre de 1607
la isla se dividia en dos demarcaciones: Santiago

(i) ste capitulo puede considerarse como un introito que ensaya re-
flejar la situaci6n de Cuba en z763 para la mejor valoraci6n de ns
evoluci6n posterior.









RENA LURIUfu


de Cuba y la Habana, residencia del gobierno y ca-
pitania general y de hecho sede episcopal.
La capitania general no tuvo en su desenvolvi-
miento facultades uniforms, ni poseia las preeminen-
cias que, en la peninsula, correspondian a tan ele-
vada dignidad. Al principio, en el orden military, es-
taba subordinada al virrey de Nueva Espafia, y, en
el civil, le daba limited y vigilancia la Real Audien-
cia de Santo Domingo.
Durante la estancia de la flota los privilegios de
su comandante invadian y mermaban la autoridad
gubernativa. Los conflictos con los obispos agrega-
ron a sus funciones el vice-patronato real que ponia
la iglesia bajo su inspecci6n. Por estos dias, disfru-
taba el sueldo de diez mil pesos, mAs dos mil que le
abonaba la Compafia de Comercio, por ser su conser-
vador, sin que sea possible calcular las cuantiosas su-
mas que obtenian, casi todos, de un er6nico pecula-
do. (2)
Como asesor legal de la autoridad superior fun-
gia el teniente-gobernador con facultades para cons-
tituir tribunal y resolver cuestiones judiciales. .En
los comienzos fueron nombrados por el gobernador,
pero desde 1664 los designaba la corte. En 1715 la
creaci6n de la tenencia del rey priv6 a los tenien-
tes gobernadores del derecho de sustituir al capitan

(z) Los historiadores no establecen de modo uninime quian fua
el primer capitin general. Arrate sefiala sin fundamento a Hernando
de Soto. En comunicaci6n official se le di el titulo a Pedro Men6ndez
de Avila. Irene Wright despuis de reconocer que Francisco de Carre-
so lo tuvo, indica a Garcia de LujAn, pero, en instrument pablico,
Gabriel Montalvo aparece investido con esta dignidad. Es probable
que algunos gobernadores por diversos motives, ostentaran dicho titulo,
que s61o desde Juan de Tejeda tuvieron de modo definitivo.







EL IMPULSO IMnCIAL


general. Las discordias suscitadas, en 1745, por el
'Ledo. Antonio de Palacian, que lo desempefiaba, de-
cidieron la supresi6n del empleo, restablecido siete
afios despuis a favor de Martin Ulloa.
El resto del territorio estaba regido por capita-
nes a guerra, capitanes pedaneos y, en ocasiones, por
tenientes gobernadores. Santiago de Cuba tenia or-
ganizaci6n politiea identica, y su gobernador depen-
dia militarmente del capitAn general. Aparte de la
Habana, los demas pueblos, a despecho de titulos y
blasones, eran aldeas. Tenian categoria de munici-
pios: Habana, Bejucal, Santa Maria del Rosario,
Guanabacoa, Matanzas, Santa Clara, Sancti 'Spiri-
tus, Trinidad, San Juan de los Remedios, Camagiiey,
Santiago de Cuba, Baracoa, Bayamo, Caney, Hol-
guin y Jiguani (3); muchos eran meros poblados,
algunos simples funds que un influyente hinchaba
ayuntamiento. Descontadas las siete villas velazque-
fias, se puede afirmar que en el transcurso de dos
siglos y medio apenas se fundaron otras; s6lo brota-
ron, esponthneos, unos veinte caserios miserables,
tribus esparcidas, selvAticas, desatendidas, ignoradas
casi de las entidades oficiales. (4)
La vida municipal era nula, tanto por el regi-
men como por la ausencia de verdaderos niclos de
poblaci6n. El cabildo de la Habana, por su extensa
jurisdicci6n y eapitalidad, gozaba honorifica impor-
tancia y alguna efectividad. En los ayuntamientos
(3) Historial de Cuba, por Ricardo Rosset. Tomo primero, me-
gando y tercero.
(4) Introduccids a la Histo4i de Ia Instucivues locales de
Cuba, por Francisco Carrera y Jfstir. Tomo segundo, pig. i16. Cnuo
de la Isla de Cuba, 1899, pig. 27.








RENA LUFRIU


se confundian atribuciones administrativas, judicia-
les y econ6micas. Desde la Real Cedula del 8 de
mayo de 1623, el de la capital estaba integrado por
doce regidores. Los oficios concejiles, perdido el ca-
ricter elective, eran unos desempeiiados por funeio-
narios reales y otros hereditarios y venales. Los al-
caldes ordinarios fungian de jueces.
La organizaci6n municipal se regulaba por las
ordenanzas de Alonso de CAceres, que han merecido
favorable juicio. 'Pero es pueril concretarse a ellas
para considerar el gobierno local cubano; la reali-
dad, muy distinta, las adultery y anul6 sin esfuer-
zo. En la historic colonial de Espafia, la legislaci6n
es un dato, s6lo un dato. A menudo la ley y el
heeho, a que ella se refiere, son contradictorios.
Es inconcuso que en AmBrica la profusion de dispo-
sieiones legales podra revelar celo, laboriosidad, sa-
biduria, sin otro valor en la practica La ley es na-
da si no se aplica o si se interpret al antojo. La
colecci6n legislative de Indias, acumulada sin
unidad, puede impresionar por la maghitud, pero
expresa muy poco en la vida de las colonies. Tor-
cidas o sepultadas por la distancia, el despotismo, el
carceter espafiol, las reales cedulas no traducen el
espiritu del regimen, ni reflejan su desenvolvimien-
to. Apreciar el estado de America, al relumbr6n de
tan suntuoso monument, es vana especulaci6n. Or-
denes y bandos, a lo sumo, tenian efeetividad tran-
sitoria, estirados y recortados a capricho, interns y
desidia, dentro de los ferreos moldes del absolutis-








EL IMPULSE INITIAL


mo y la psicologia estrecha de la sociedad metropo-
litica.
La iglesia a su poder spiritual unia cuantiosas
riquezas y privilegios; su rent decimal ascendia a
sesenta y tres mil seiscientos noventa y ocho pesos.
Y no hay que decir que gozaba enorme influjo en la
factoria.
Habia una Universidad, desde 1728, o algo asi
lamado, entregada a frailes, y alguna que otra es-
cuela, que constitulan todos los servicios de instruc-
ci6n. La cultural no habia tenido siquiera una ma-
ninifestaci6n sensible. La literature no existia, pues
apenas puede estimarse que constituya su forma ru-
dimentaria, la poesia popular, las escasas y muy po-
bres composiciones que, hasta entonces, habian escri-
to vulgares aficionados. (5)
La hacienda piblica, desde 1637, estaba a cargo
del Tribunal de Cuentas y Real Hacienda, consti-
tuido por un tesorero y un contador. Los caudales,
a su custodia, eran product de abrumadores dere-
chos de importaci6n y exportaci6n, bulas, santa cru-
zada, bienes difuntos, annatas, novena de la renta
decimal, empleos venales, compra de tabaco, cons-
trucci6n de bajeles, dep6sitos de otras posesiones y
el situado annual de 'Mxico. Este auxilio financie-
ro, iniciado en 1584, era imprescindible, porque las
rentas no Ilegaban a trescientos mil pesos, y el pre-
supuesto military subia a cuatrocientos ochenta y ocho
mil novecientos diez y ocho pesos, notable diferen-
(5) El desenvolvimiento cultural lo empiezo a estudiar en el vo-
lumen inmediato. El DesPotismo Ilstrado en Cuba, en que demostra-
re esta afirmaci6n.







RENA LUFBIU


cia que hacia mayor el costo de los demas servicios;
y prueba la inconeebible penuria de la colonia. El
monopolio ahogaba la vida econ6mica. El comercio,
limitado a un solo puerto de Espaiia, Cadiz, y sin
otra salida que la Habana, se reducia a tabaco, eue-
ros, cera y azfcar, siendo el ganado la inica rique-
za. La producci6n azuearera era insignificante (6),
el nimero de ingenios seria de modo aproximado
ciento veinte. El tabaco, controlado por la corona,
inico comprador, tenia una exportaci6n annual de trees
millones de libras, si bien otro tanto salia de contra-
bando. La industrial no existia. A la political eco-
n6mica de Espaia convenia que en las colonies no
se fabricara a fin de imponerles, a los altos preeios
que quisiera, los products manufacturados y com-
prarles, a bajos, las materials primas. La isla tenia
que exporter cuanto producia e importer todo su
consumo, establecida, asi, desde entonces, ley inflexi-
ble de su economic. El camercio estaba monopoli-
zado por la Real Compaffia de Comereio de la Ha-
bana, fundada en 1740, que poseia el privilegio de
realizar todas las importaciones y exportaciones. Con-
taba la ciudad con un arsenal que prestaba buenos
servicios en ]a construcci6n de naves. (7)
El desequilibrio econ6mico era menos sensible
gracias al contrabando. Este era la vilvula de es-
(6) Todos los datos referentes a la producci6n azucarera son dis-
cordantes. La Sagra, muy bien informado de nuestra economic, la
sefiala en veinte y un mil arrobas en un cuatrienio. No es possible en
realidad estableceria con exactitud, vero pie inclino a career que seria al-
rededor de treinta mil arrobas anpales. Arango y Bachiller coinci-
den en sus cilculos con La Sagra.
(7) Desde 1748 el puerto de la Habana habia pasado a ser esta-
ci6n de la escuadra permanent de la Am6rica, antes instalada en
Veracruz.




r-wA


EL IMPULSE ICIAL 23

cape de una poblaci6n oprimida por el monopolio.
De modo natural, 16gico, necesario, brot6 robusto del
monstruoso regimen, a so som'rra creci6 y constitt-
y6 un sistema organizado, consentido, y, a veces fre-
cuentes, practicado por las autoridades. El colono,
bajo la tolerancia del gobernante, se connaturaliz6
en el trafico clandestine, con el ardid, el fraude, el
eohecho, la transgresi6n, habilidosa y corruptora, de
la ley, el robo consuetudinario y sin sanci6n al era-
rio, aceptado y justificado por razones de supreme
necesidad que disolvia la vergiieula en el hAbito y
acuerdo unAnimes. Provechosa y fatal fuente de in-
gresos, el contrabando fu6 t6nico para la vida y agen-
te formidable de perturbaei6n moral. Vicios perma-
nentes de la sociedad cubana en 61 hallan raiz psieo-
16gica.
Otro recurso habia sido el sistema de flotas pa-
ra proteger y realizar, anualmente, el trifieo mer-
cantil, ya sustituido, en la prAetica, por bareos par-
ticulares, mediante autorizaci6n, restringida, deno-
minada registros. La estancia de la escuadra, pres-
eripta desde 1561, habia sido la 6poca inica de mo-
vimiento de la ciudad, la temporada febril y plet6-
rica del turismo colonial, la ocasi6n, para el colono,
de hacer su agosto. La Habana cobraba sibita vida,
arraneada de la parilisis cr6nica a la epilepsia de la
feria, la orgia y el tumulto. La invasion, a veces
prolodgada, de tripulantes y pasajeros, traia el rei-
nado sabroso y luerativo del trifieo, la explotaei6n
y el hbertinaje. La capital, mercado, garito y lu-
panar, engullia oro y volcaba eoneupiscencia. Se









24 RENB LTFBIU

verificaban pingiies transacciones, casas, barracas y
bohios se armaban hosterias y, de par en par, se
abrian las puertas a la codicia, el agio y la licencia.
La iUuvia aurifera, derramada a chorros y recogida
sin esfuerzo, daba la sensaci6n de riqueza eterna de
ficil acceso. Asi, lo eventual, considerado perma-
nente, espejeaba ficciones de prosperidad magnifi-
ca en desolado panorama de erial; y el artificio de
ripida fortune clavaba en el embri6n cubano, para
envenenar su moral amorfa, ponzofioza avidez de oro.
Esta simiente, t6xico del alma cubana, no era el
inico mal de la estancia de la flota, manantial de
corrupei6n, escandalos, erimenes, bacanales y juego.
Este, desde los origenes, era plaga extendida y
tolerada. La vida era mon6tona, sin teatros, lectu-
ras, fiestas sociales, sin otras distracciones que el
juego y el baile, pasiones endemicas de la sociedad,
a ellas arrastrada por el consorcio fatal del atavis-
mo y el medio. Desde los comienzos algunos aficio-
nados habian celebrado corridas de toros, mas el es-
pecticulo no estaba organizado. En 1759 se verifi-
c6 una fiesta taurina para festejar la coronaci6n del
rey Carlos III, sin que existiera todavia plaza de
toreo. Baile, tapete y mogigangas religiosas (8) ab-
sorbian la existencia del colono, y lo degradaban en
la holganza, la sensualidad, la superstici6n y el des-
pilfarro, desconocidos, a el, la political, el trabajo,
la cultural, cuanto constitute las manifestaciones de

(8) Se celebraban quinientas veinte y cinco fiestas religiosas al afo.


I--*









EL IMPULSO INICIL


la civilizaci6n. Todo ello era secuela de un regimen
desp6tico y m6nacal.
A la corrupci6n pdblica correspondia la admi-
nistrativa. Simple trasplante espafol se agigant6
con la lejania, la impudicia y el 6xito. Funciona-
rios y clerigos la practicaban con ardor. A veces al-
gun mandatario quiso refrenarla, mas era contagia-
do o suprimido. En 1580 el gobernador Francisco
de Carrefio encaus6 por fraude al maestro mayor de
La Fuerza, Francisco de Calona. Letal veneno ven-
g6 la tentative moralizadora, seg6n creencia genera-
lizada. El obispo Montiel, que ensay6 reprimir el
desenfreno clerical, tuvo id6ntico fin en 1658. El
austero prelado Diez de Vaca intent, luego, igual
empresa, y falleci6 de sfbito. Estos crimenes no
fueron investigados ni perseguidos. Gobernadores,
obispos y empleados extraian extraordinarias ganan-
cias de modo ilicito y ostensible. El juieio de resi-
dencia era mera formula, itil, a lo mis, para que el
juez hieiera su ganancia. Poco antes de la ipoca,
que resumo, el capitan general Giiemes, por su es-
candaloso enriquecimiento, di6 lugar a la frase po-
pular "ni conde ni marquis, Juan es". Su inieo
castigo fu6 ser ascendido a virrey de Mexico. Los
fraudes de la Real Compafiia de Comercio, de la
que era important accionista la corona, eran tan
abundantes como escandalosos. Las denuncias llo-
vieron sobre su mala administraci6n, al extreme de
que el Consejo de Indias, que la protegia, pues-
to que la mayoria de sus acciones estaban en Espa-
fia, se vi6 compelido a privarla del surtido de taba-










MEN LUFBfU


co. Basta decir, para comprender la justicia de las
acusaciones, que en quince afios no reparti6 ningin
dividend, apesar de sus buenos negoeios.
La piedra angular del regimen, la propia esen-
cia de la factoria, era la esclavitud de la raza negra.
La sociedad, organizada a base de leyes y usos me-
dioevales, tomaba, por los mayorazgos y el earac-
ter mercedario de la propiedad, cierta fisonomla feu-
dal, sin que existiera una verdadera nobleza, sien-
do la gleba la infortunada raza africana. (9)
En este medio germinaba el cubano. Escasos los
recursos de vida, sus energies, embotadas, se conere-
taban al usufructo de haciendas y potreros entrega-
dos al trabajo servil. Sociedad agricola, en su for-
ma primaria, la pastoril, apenas cultivadora, sin ele-
mentos de cultural, dormia, pasiva, una vida internal,
mansa, insipida. Por ley natural un grupo human
sin relaciones carece de posibilidades de progress,
no tiene espiritu de imitaci6n, de inieiativa, de ac-
ci6n. Sin estimulo ni eontagio, sin influjo externo,
su actividad se repite afios tras afios de manera in-
variable; y es su marcha rotaei6n, y no advance. Los
siglos pasan sobre Bl, pero la sociedad, aislada, per-
manece, en la jornada de la civilizaci6n, en inmuta-
ble punto de partida.
El arist6crata, finico element esbozado, era eneo-

(9) Muy dificil es aventurar la cifra de la poblaci6n. El primer
censo hecho en Cuba doce afios mis tarde arroj6 96,24o habitantes blan-
cos y 76.38o de color. Si se tiene en cuenta que durante la ocapa-
ci6n inglesa penetraron o mil negros, y los que, por reproducca6
o nevos arribos, aumentaron en estos doce aos, puede rebajarse ano
30 mil de color 7, sin forzar macho el cilculo, es possible pensar
que los blancos enian ix 6 z6 mil menos. Todo permate conjeturar que
la poblaci6n fluctuaria de io a 14o mil habitantes.








EL IMPULSO INICIAL


petado hidalgo, dnefio de hatos, official de milicia,
caballero regidor. A las nueve dejaba el lecho para
saborear el chocolate, desayuno de la 6poca. En ca-
lesa cruza urbanos vericuetos para asistir, ceremo-
nioso y maquinal, al oficio divino; luego rendia al
trabajo el inico y supremo esfuerzo de una visit a
las tierras abandonadas a los esclavos. Ataviado con
lujo, calcula en el viaje la ganancia probable de
clandestine cargamento que, entire luz y sombra, al-
g6n rescatador aguarda, o goza, de antemano, vio-
lenta emoci6n de fuerte partida concertada, o pien-
sa en el baile anunciado. A veces suefia con la don-
cella que languidece tras la reja claustral de un ea-
ser6n, o se refocila en amorios que espolean ansias
que en sus esclavas consuela. El medio consiente sin
zozobras empresas mereantiles y sociales ilicitas, fa-
vorecidas por su influjo de conmilit6n y soeio del
general o del ministry real de Hacienda. En el edi-
ficio enorme, a veces de dos plants, y ancha puerta
maciza, sesenta siervos hacen tragines dom6sticos y
manuales; y endulzan, asi, la existencia de la sefio-
ra, euyo enjambre de nifios euidan y.nutren robus-
tas negras. La dama, modosa y tierna, honest y
creyente, vigila el hogar y entretiene el ocio en el con-
dimento de un manjar y el desgrane de un rosario.
Reza, oye misa, y duerme, despierta, su vida unifor-
me, de abuelas a nietas repetida: recibos, visits, ter-
tulias y murmurios; las fiestas religiosas y el baile,
ambos diarios, colman su destino de aut6mata. A la
tarde, bajo el sol ardiente, recorre en calesa las ca-
iles sin empedrado, y, en las afueras, persigue y ha-








RENE LUF d


Ia las delicias de la brisa; negras casi desnudas, acn-
rrucadas bajo las soleras, venden caliente frituras;
algunos peatones, blancos pobres o negros libres, atra-
viesan los caminos hacia otros barrios en busca de ocu-
paci6n o juerga. Los puestos de frucanga, brindan
alivios al calor; y tras la joroba de la callejuela, se co-
lumbra un simbolo: el sombrio trozo de la muralla;
y, mis alli, una esperanza: el verde llano pintoresco.
Fundada la sociedad en la esclavitud y oprimida
en el regimen se desenvolvia sin relieve. Carente de
g6rmenes de cultural y de bases de prosperidad, en el
estrecho cascar6n, escorzaba propios atributos, here-
ditarios, modificados y adquiridos. El afAn de lujo,
desde los dias del gobernador Cabrera iniciado, se ma-
nifestaba excesivo. La clase alta alardeaba del ves-
tuario, a su juicio a la iltima moda europea, lo que
no era impossible porque 6sta no era entonces tan ve-
loz, de la instalaci6n suntuosa, de la exhibiei6n de ga-
las. Las inferiores con ella competian. El despil-
farro desequilibraba el presupuesto de hidalgos y pe-
cheros. El crdito y la improvisaci6n tapaban los
deficits; la ganancia imprevista y suave faeilitaba la
dilapidaci6n de patrimonies y rentas en una vida
de azar. Las families conspicuas tenian mas deudas
que caudales, y fiaban, siempre, a la fortune, el en-
juague forzoso de la economic desarreglada: una co-
secha buena que la tierra, espontanea, diera, un car-
gamento clandestine, un envite feliz, una propiedad
vendida... Mientras, a expedientes se cubrian las
grietas, y la quiebra de un afio ponia la esperanza en
el sofiado manA de otro. D6bil y flotante la emigra-









EL IMPULSE INITIAL


ei6n espaiola, prohibida la extranjera, los descen-
dientes de los conquistadores, deseoneetados del mun-
do, de la propia metr6poli, retenian la vida medioeval,
y eran islefios espirituales que amasaban, ineonscien-
tes, su pobre levadura. Remoto el espafol progeni-
tor, la sangre modificada por la naturaleza y los cru-
zamientos raciales, sin peri6dicas inyeeeiones ib6ricas,
el colono, abandonado, se hacia aut6etono. Algo que
persistia del indio y algo que tomara del africano, en
lo espaiol desleido, hacia que, a la acci6n plasmante
del medio c6smico y moral, la raza originaria sufrie-
ra sensible desdoblamiento. La extinei6n total del
indigena hace career que el cubano no tiene nada del
pueblo erueificado. Se olvida que el extermino fu6
gradual, no instantAneo. Los conquistadores, los
primeros pobladores, los sucedaneos inmediatos, tra-
jeron pocas mujeres (10). 'Las indias suplieron la
falta. Los hijos de estas unions, alejados de la raza
india, pasaron a ser blancos, sin perjuicios de trasmi-
tir a sus descendientes vestigios leves. Sin recibir
aportaciones espafiolas, el emigrante era transeunte
y muy escaso, las generaciones eran ya nativas, pro-
ducto de nativos (1)). En la reclusi6n insular, el co-

(xo) Recu6rdese que personaje tan distinguido en la primer 6poca
del establecimiento de los espafioles como Ant6n Recio, a falta de
herederos legitimos, reconoci6 como sucesor a un bijo natural habido
de una india, que fua el tronco de esta familiar. A mayor abunda-
miento podemos fijarnos en el pirrafo de una carta dirigida al rey Fell-
pe II, "Los indios se van acabando y no se multiplican, porque los
espafioles y mestizos, por falta de mujeres se casan con indias, y el
indio que pueda haber una de ochenta aflos to tiene a buena ventura".
Cuba y ra evolucidu coloisia, por Francisco Fiperas, pag. 57s.
(1s) "La raz no emigre. Los hombrea e p gran y su generadco-
nes hist6ricas nacen en diferentes paisajes; el paisaje ejerce empero
un poder misterioso sobre el element vegetative de estos descendien.
. tea, y acaba per alterar totalmente la expresi6n racial; la antigua des-
aparece y surge una nueva. No fueron ingleses y alemanes los que









RENA LUFRfU


lono se desgajaba del troneo 6tnieo; y cumpliase, en
l6, los tres factors biol6gicos de la evoluci6n: supervi-
vencia de los aptos, hereneia y variaei6n. En dos
siglos y-medio el espafiol iniciaba la trasmutaci6n en
el criollo. Este, ignorante de su devenir inevitable,
creia perpetuar al generador raquitico, mientras ela-
boraba una variante que, en porte, acento, habla, mo-
dales, caracteres fisicos y psieol6gicos, dibujaba dis-
tintivas que, hoy notorias, a simple vista, hacen
inconfundibles a un cubano y a un espafiol. El crio- ,
llo lo desconocia. En contact tan s6lo con dos grupos
humans, el ibero y el negro, que no miraba como
cong6nere, se sentia, en realidad lo era, porci6n in-
disoluble de la unidad hispana; era 61, identificado
en lo absolute, a la voz imperiosa del atavismo, a la
sugesti6n dorada de la leyenda, a la fuerza modelan-
te del aislamiento y de la concepci6n religiosa de la
monarquia, siibdito fiel y sumiso del rey revereneiado,
dominus rerum, que encarnaba y absorbia la patria;
era, en fin, en territorio insular distant, el nucleo
hispano 'por antonomasia, a modo del parvulo que
criado en el seno de familiar extrafia, se cree consan-
guineo. Precisa para la cabal comprensi6n, repetir,
que los peninsulares constituian imperceptible mi-
noria disuelta en la poblaci6n native, pues hasta mu-
chos afios mis tarde la emigraci6n no afluy6 y se

emigraron a Am&ica; fueron hombres que, al emigrar, iban como in-
gleses y alemanes. Pero sus descendientes actuales son yanquia, y es
bien sabido, desde hace tiempo, que el suelo indio ha ejercido sobre
ellos an poderio, de manera que de generaci6n en generaci6n van va-
recidndose mis a la poblaci6n destruida..." Pueblos y races, por Oswaldo .
Spengler. Revista de Occidente, afio segundo, namero 15, pAg. 364.






c-'L. c^. ^cl

EL IMPULSO INICIAL 31

concentr6 en una casta organizada, dominadora y
exclusive.
Los detritus desparramados demandaban un con-
tacto sdbito y violent que los estremeciera. La toma
de la Habana por los ingleses, la presencia extran-
jera, sera el reactive inmediato que precipita el pro-
ceso incubador que, luego, desarrolla el despotismo
ilustrado. La gestaci6n cubana era, asi, reflejo de
la cr6nica decadtncia espafiola; su aurora, morosa,
daba, por lo mismo, sensaci6n de atonia, character
ins6lito de senectud a un pueblo joven.
Un historiador espafiol, Jacobo de la Pezuela, de
la Real Academia de la Historia, sin nervio ni estilo,
muy documentado, y provisto de abundante dosis de
patriotism encendido, exclusive, intransigente, traza
el cuadro incoloro de Cuba en aquellos dias en los
siguientes pArrafos, energica condenaci6n de un sis-
tema colonial abominable:
"Explicaban esa paralisis del movimiento colo-
nial de Cuba las trabas comerciales que lo detenian,
como en casi todas las demis provincias hispano-ame-
ricanas, aunque maravillosamente colocada aquella
para el trAfico y navegaci6n entire ambos hemisfe-
rios. Al cabo de dos siglos y medio s6lo descubria
sobre su vasta superficie, capaz de enriquecer a diez
millones 4e habitantes, una sola ciudad merecedora
de ese nombre, porque las demAs poblaciones, por
mAs que algunas se distinguiesen tambi6n con 1l,
aun no lo merecian, sin exceptuar la de Santiago que
contaba poco mfs de mil vecinos. Unos ciento vein-
te ingenios con atrasados procedimientos para la ela-








RENA LUFRIfU


boraci6n de sus aziicares, algunas mis, hatos y corra-
les, la mayor parte desiertos, como medio miller de
estancias y sitios de labor para los cultivos mis pre-
ciosos y una recaudaei6n general que no pasaba de
trescientos mil pesos anuales en todos concepts, no
podian compararse con los adelantos obtenidos en
America y sus islas por la colonizaci6n extranjera
en much menos tiempo."
"Ya mis de cuatro millones de colonos europeos,
o de su descendencia, fecundaban con su industrio-
sa actividad ese litoral inmenso que se extiende des-
de el norte de la Florida hasta los confines septen-
trionales de su continent. Ya estaban demostran-
do al mundo con jruebas innegables la superioridad
de la riqueza obtenida por el trabajo sobre la que
espontineamente ofrece el suelo. La emigraci6n es-
pafiola prefiriendo regions opulentas y climas tem-
plados, abandon a la de los demAs pueblos de Eu-
ropa, aquellos territories, de mAs rigidos temples;
y despubs de un siglo, entire persecuciones, guerras
y afanes sin cuento, rendian casi tantos produc-
tos al erario de Inglaterra, las colonies de Pennsil-
vania, Maryland, Virginia, Conneticut, las Caroli-
nas y Nueva Inglaterra, como los imperios del Perk
y de Mexico al erario espafiol, no porque superasen
a las riquezas levadas por las flotas, sipo por el
desarrollo que facilitaban a su marina commercial y
la extension que sus traficos tomaban. All se alza-
ban ya ciudades crecidas y opulentas, de correctas
y elegantes fAbricas, como Boston, Nueva York, Fi-
ladelfia, Baltimore y Charleston, sin contar mu-








EL IMPULSO INICIAL


chos excelentes pueblos en localidades todas adeena-
das para la comunicaei6n y el movimiento. Hasta
la glacial region que se llama Canada poblaba sus
orillas con ciudades como Quebec y 'Montreal."
"Pero sin llevar tan lejos el contrast entire la
prosperidad de las posesiones de Espafia y las de In-
glaterra, Holanda y Francia; sin salir de las Anti-
Has, bastaba con fijar ahora la vista sobre Jamaica,
Barbada y Santo Domingo."
"A la Gran Bretaiia la habia bastado un siglo para
crear una riqueza inmensa en la primer de esas islas,
feeundindola ya por entonces mis de ciento treinta
mil eselavos africanos con once mil habitantes blan-
cos solamente. Hasta ese punto sA habia aquella po-
teneia aproveehado del privilegio que, para propa-
gar la eselavitud, le concedi6 la paz de Utrecht. Esa
sola posesi6n exportaba a la saz6n para los mereados
de Europa, setecientos mil quintales de azicar, me-
dio mill6n de barriles de ron, quince quintales de ca-
f6, cinco mil de algod6n, y como oeho mil de species,
pimientas y gengibre, elevandose su exportaei6n por
este tiempo a mis de oeho millones de pesos, despu6s
de atendido todo su consume domestico."
"En esa caleirea y reducida roea que se llama Isla
Barbara relativamente eran mayores ain los ade-
lantos conseguidos por el dominio ingles, contando
ya cerca de diez mil colonos blancos de toda edad y
sexo y como euarenta y cinco mil esclavos; y de su
puerto y floreciente ciudad de Bridgetown salian,
para todos los mereados y para nutrir el contraban-








RENA LUFPRB


do en las Antillas, mas de dos millones de pesos de
valores. "
"Fijemos, aun mis de cerca, el paralelo sobre un
mismo territorio. Como las cuatro quintas parties
poseia Espafia a la saz6n en la antigna Haiti, llama-
da Santo Domingo o la Espafiola, con cuatro eiudades
desde los primeros tiempos de su colonizaci6n, con una
audiencia, un arzobispado, una universidad, con to-
das las instituciones de las provincias metropolitanas.
S61o desde 1697, por el tratado de Ryswick, estaba en
posesi6n la Francia de la otra quinta parte, de la
maritima faja en que remata su parte occidental y
algin tanto de su Norte; y sin embargo, la parte es-
pafola, en su mayor y no menos f6rtil suelo, no con-
taba apenas treinta mil blancos y diez mil esclavos;
y lejos de bastar para su propio consume sus produc-
tos, tenia que recibir constantemente auxilios exte-
riores. A su lado prosperaba, no obstante, la reduci-
da part francesa con mis de cuatrocientos mil habi-
tantes, africanos sus nueve decimos, distribuidos en
mis de quinientas plantaciones o grandes fincas de
cafia de azicar y cafe en multitud de establecimien-
tos industriales y ciudades florecientes, como el Gua-
rico o Cabo Frances, Puerto Paz, San Nicolas, Go-
naive, Petit Goave y otros muchos centros de pobla-
ci6n y mientras tenia que defender fa parte espafiola
de las consignaciones pecuniarias de Veracruz, la
francesa, despues de tributar mis de seis millones de
francos a su erario, rivalizaba con Jamaica, en sur-
tir a los mercados europeos de aquellos dos grandes









EL IMPULSO INICIL


renglones de consume, valiendo mAs de veinte millo-
nes de pesos sus exportaciones."
"Para corregir las desventajas que en las posesio-
nes coloniales de Espafia resultaban ya por este tiem-
po del contrast de sus Antillas con las extranjeras,
era initil la perspicacia de sus gobernadores, porque
la inferioridad de las espafiolas procedia de la ciega
terquedad de su sistema que no se corregia ni con de-
mostraciones, ni con desengafios." (12)
Este juicio inexorable, exacto en los datos, preeiso
en las comparaciones, ineurre en error al inferir de
los heehos, bien estableeidos, como causa exclusive, el
sistema mereantil. Inglaterra y Francia, 6sta sobre
todo, practicaron, con mas o menos elasticidad, el
mismo principio del monopolio, entonces general; y
sin embargo, el laborioso historiador reconoce la no-
toria superioridad de las colonies inglesas y france-
sas con respect a las espafiolas. Es que Pezuela se
ha fijado, a modo vulgar, en el antecedente mAs os-
tensible, sin apreciar como exige la corrects aplica-
ci6n del m6todo inductivo, la totalidad de ellos, mil-
tiples, variados, complejos: la penuria de poblaci6n,
cultural y econ6mica de Espafia; el regimen metro-
politano; su reflejo, el colonial; las complicaciones
internacionales; 4a carencia de estadistas; la incapa-
cidad de los soberanos; la psicologia national y otros
muchos mAs que, en sintesis, produjeron la decaden-
cia progresiva y la incompetencia colonizadora de
Espafia, naei6n conquistador, la 6nica quizas ca-

(12) Historis de ia Ila de Cuba, por Jacobo de la Pezuela, tomo
segundo, piinu 441 a 445.








36 RENM LUJfU

paz de someter, a hierro y fuego, la Am6rica en pas-
mosa epopeya de soberbio claro oscuro en que las
sombras, abundantes, manchan, pero no eclipsan 6pi-
cos esplendores.
Cuba era, en resume, mera factoria de importan-
cia escasa, vida precaria y personalidad nula, que,
por reflejo, de rechazo pudiera deeirse, experimenta-
ba, sin conocimiento previo ni actividad propia, los
efectos de la political internal y external de la metr6-
poli. Hasta ahora habia pasado por tres fases su-
cesivas: base de operaciones para la conquista del
continent, punto de escala para el traffic maritime
y estaci6n naval de la escuadra de Am6rica; en defi-
nitiva era algo asi como el Gibraltar americano, el
pefi6n estrat6gico que servia de centinela al imperio
hispano y de albergue a su flota.




















ANTECEDENTES DE LA TOMA DE LA
HABANA POR LOS INGLESES

Rlvalidad de Inglaterra con Francia y Espalta.-Conflicto
europeo--William Pitt-Guerra de los slete aftos-
Pacto de Familla.-Guerra anglo-hispana.-Prop6sitos
britinicoa sobre la Habana.-Expedicl6n ingleoa-Apa-
rici6n del enemigo.-Estado de la cludad.-Actitud de
las autoridades y pueblo.-Bloqueo.

E S costumbre sintetizar en el nombre de toma
de la Habana per los ingleses el sitio y pose-
si6n, en 1762, de esta ciudad por las fuerzas
navales y terrestres de Inglaterra, episodio de la
guerra de los siete afios y, por sus consecuencias,
aconteeimiento capital de la historic de Cuba.
Los antecedentes del ataque y capture de la Haba-
na se hallan en el estado international de Europa,
determinado, a mitad del siglo XVIII, por el anta-
gonismo de Inglaterra y Francia, que inspira la alian-
za franco-hispano, materials trascendentes cuyo es-
tudio corresponde a la Historia Universal; y son, en
la de Cuba, oportuna refereneia.









RENA LUFBIU


Existian entonces tres grandes potencias colonia-
les: Espafia, Francia y Gran Bretafia. Desvanecido
el poder maritime de Holanda en sus luchas con Luis
XIV, los ingleses y por el Acta de Navegaci6n, ori-
gen del de Inglaterra, venia 6sta desenvolviendo in-
teligente acci6n para conquistar el oc6ano. A este
fin, necesitaba batir a Francia, que, desde la centuria
anterior, era, en Europa, Arbitro. Adversaria, In-
glaterra, del monopolio hispano, ansiaba, de antiguo,
ganar los 6pimos mercados de Am4rica, por lo que no
evadia, sino provocaba las oportunidades de guerrear
con Espafia.
Seculares tradiciones, opuestos intereses, eneonos
religiosos, antipatias dinisticas, colocaban a Inglate-
rra frente a las otras dos naciones coloniales. A la
vez, necesidades mercantiles, el genio national, des-
arrollado al influjo benefico de instituciones liberals,
las supremas necesidades del pais, servidas por esta-
distas y guerreros eminentes, la empujaban a pose-
sionarse de los mares en el moment que decaian sus
rivals, y una transformaci6n industrial iniciada exi-
gia nuevos campos a su producci6n creciente. (1)
La oeupaci6n de territories limitrofes, no bien demar-
cados, entire ella y Francia, era fuente perenne de
conflicts; y le trazaba curso natural de expansion.
Las cuestiones promovidas alrededor del trono de

(0) Desde fines del siglo XVII eomenz6 el impulse de la industrial
en Inglaterra debido a la introducci6n de las maquinas. En 1700 se
as6 en Manchester el telar giratorio y 19 afios mis tarde la primer
fibrica de seda movida por agua. En 1740 se hallaron los medios de
aplicar la hulla, lo que constituyb extraordinario progreso y fuC ma-
nantial de multiples adelantos. Poco despuas de la epoca, a que me
refiero, Watt invent la maquina de vapor, y asi, sucesivamente, se
form la poderosa industrial britinica.







EL IMPUISO INICIAI


Austria, le dieron oportunidad de romper con
Francia.
La situaci6n de Europa en el siglo XVIII fu6 re-
gulada por el tratado de Utrecht, suscrito en 11 de
abril de 1713, que di6 al concerto international, por
base, el prineipio del equilibrio europeo, manifesta-
do ya en la paz de Westphalia en 1648. El conve-
nio, aparte de sus disposiciones continentales, otor-
g6 a Inglaterra el privilegio de introducir esclavos y
de comerciar conun barco al afio, el navio de permi-
si6n, en las colonies espafiolas. A la sombra de la
concesi6n, los ingleses realizaron, de manera sistem.-
tica, clandestine trifico mereantil con la America,
lo que produjo constantes disputes y guerras con
Espafia. No obstante, circunstancial entente franco-
inglesa, concertada en 1716, logr6 mantener algunos
afios la finalidad del tratado de Utrecht, pero en
1740 el fallecimiento del emperador de Alemania,
Carlos VI, que confi6 a solemnes paetos la herencia
de su hija, Maria Teresa, da lugar a que las latentes
rivalidades estallen. Cosa curiosa, Carlos surge en
la historic en una guerra de sucesi6n, la de la coro-
na de Espaia, y su muerte provoca otra, tambien de
sucesi6n, la de Austria. Prusia, que ansia grandeza
para su naciente monarquia, y Francia, fiel a las tra-
dieiones de su political milenaria, caen sobre Austria.
Inglaterra, de acuerdo con sus interests, finje ver
comprometido el electorado de Hannover, patrimo-
nio de su soberano, y se coloca al lado de Maria Tere-
sa. La guerra se hace general. La paz de Aquis-
gran-18 de octubre de 1748-, proelama los dere-







RENA LUPRIf


chos de Maria Teresa, merma su heredad y no resuel-
ve, sino afirma y excita, el antagonismo anglo-fran-
cs. En la America del Norte, franceses y sajones
apenas escuchan las voices del tratado; y las luchas
que los padres aplazan, las prosiguen los hijos.
Inglaterra tiene trazado su program y posee el
hombre que encarna y rige las ambiciones pibli-
cas: William Pitt. El 6xito, popularidad, prestigio
y grandeza de Pitt, estuvo, principalmente, en que
su genio sinti6 las fuerzas iniciales de la clase media;
condense y organize sus ideales y aspiraciones hasta
elevarlos a la calidad de un designio national, y les
di6 direcci6n inalterable y precise: guerra a Francia,
monolito que tenia que socavar para erigir, sobre sus
ruinas, el imperio britAnico. Maria Teresa seduce
a la marquesa de Pompadour y, en ella, a Luis XV,
su d6bil amante, y teje, paciente, la emperatriz, hibil
red diplomitica para el desquite. Maduros los pla-
nes de Maria Teresa, su adversario, Federico II, pre-
cipita el conflict y acomete, osado, a quienes preten-
den sorprenderlo. Corre el afio 1756. Austria,
Franeia, algunos principados alemanes, Polonia, Sue-
cia y Rusia, aliados, se lanzan a las armas. Pitt ha-
lla la ocasi6n buscada, e Inglaterra, ahora, de parte
de Prusia, desearga su odio a Francia. Es la guerra
de los site afios.
Esta guerra puede considerarse universal, ya que
tuvo por teatro todo el mundo conocido. Segunda
parte de la de sucesi6n de la corona de Austria, se
concrete, en lo fundamental, a la pugna germinica
de 6sta y de Prusia, y al pleito maritime y colonial







EL IMPULSO INITIAL 4L

de Inglaterra y Francia. Al final, agotadas las ener-
gias de los beligerantes, dej6 establecido dos hechos
notorious: Prusia, temible potencia military, Gran Bre-
tafia, seiora de los mares.
Espafia, regida por Carlos III, apartada de la
contienda durante seis aios, demostr6 parcial ineli-
naci6n hacia Francia. El gobierno ingles hizo, sin
6xito, frecuentes reclamaciones, evadidas por la di-
plomacia de Madrid. Dos sentimientos intimos del
Rey daban tono a la political international espafiola:
ardiente devoci6n a su estirpe, manifestada en pro-
fundo respeto a la rama mayor, la francesa, y odio
intense a Inglaterra, exacerbado desde el dia en que
siendo soberano de Napoles, el comodoro ingles Mar-
tyn, bajo amenaza de bombardeo, le impuso, en vio-
lento plazo de una hora, un tratado de neutralidad
en la guerra que, muy a su pesar, su hermano Fer-
nando VI hered6 y sostenia con desgano. La ribri-
ca real, al pie del document, fu6 indeleble trazo de
reneor en el animo del principle humillado.
Cinco afios duraba la lucha europea cuando el du-
que de Choiseul, ministry de Luis XV de Francia, y
el marquis de Grimaldi, representative de Carlos III,
suscribieron en Paris, el 15 de agosto de 1761, la
alianza franco-hispana, a la que, adheridos, luego,
otros principles soberanos de la easa de Borb6n,-el
rey de NApoles y el duque de Parma-se llam6 Pacto
de Familia, tercer compromise similar entire ambas
naciones (2), complementado por una convenci6n,

(a) Los dos anteriores fueron suscritos en 7 de noviembre de 1733
y 25 de octubre de 1743.








RENA LUFRIU


tambien reservada, por la cual Espafia prometia co-
menzar las hostilidades en mayo pr6ximo. La gue-
rra era inevitable; y estaba decretada en. el pensa-
miento, estrecho y firme, de Carlos III, si bien sa real
political, no sin mafia y acierto, la demoraba para dar
tiempo a la llegada de los galeones de America, re-
pletos de oro, y a completar, asi, la preparaci6n mi-
litar y naval, imprescindibles a sus planes. El duque
de Choiseul, urgido de comprometer y decidir a Es-
pafia, dej6 traslucir el secret del convenio, lo sufi-
ciente al menos para alarmar la sagacidad y celo pa-
tri6ticos de Pitt.
Lo mfs original era que en los moments de fir-
marse el Pacto de Familia, tenian los gobiernos fran-
ces y britinico iniciado pour-parlers para terminal
el conflict. En ellos, Francia quiso englobar las di-
ferencias anglo-hispanas, concretadas a tres particu-
lares: restituci6n de buques espafioles capturados,
suspects de contrabando, el privilegio de pesca en
el banco de Terranova y destrucci6n de los estable-
cimientos ingleses en el Golfo de Honduras. Pitt,
con firmeza y raz6n, rechaz6 estas pretensiones, es-
timando nuevo y tortuoso, en diplomacia, el procedi-
miento de inmiscuir en la negociaci6n de paz asun-
tos ajenos a los estados beligerantes. Mas, penetrada
la intriga, resolvi6 la guerra contra Carlos III y, sin
perjuicio de reclamar la publicidad del tratado, pre-
medit6 vigoroso plan de agresi6n: tomar la Habana,
invadir a Panama, acometer a las Filipinas, y aislar,
con estos golpes formidable, a Espafia de su imperio
colonial. La miopia de colegas y soberanos le opuso









EL IMPULSO INITIAL


insalvable valladar; impossible el salto, su intransi-
gente altivez, rasgo, en 6l, predominante, le Uev6 a
dejar un cargo que no le permitia dirigir, a las an-
chas, la political exterior; y es dato que refleja el es-
piritu piiblico de Inglaterra, en este moment agudo,
la eAlida escena que lord Macaulay, maestro eximio
de la historic y, de Pitt, juzgador austero que riega,
a dosis abundantes, ante su persona y obras insignes,
censuras y alabanzas enbrgicas, revive al contarnos
que a poco de su renuncia como "fuesen a comer a
Guildhall el Rey con sa familiar, en el transito de pa-
lacio al Ayuntamiento, y yendo S. M. en carroza de
ceremonia, recibi6 una ensefianza memorable, viendo
que, mientras nadie se fijaba en l6 siquiera, los ojos
de todos estaban puestos en el ministry caido, y oyen-
do que las aelamaciones eran para 6ste. En efecto,
las calls, ventanas y tejados resonaban con vitores
y aplausos dirigidos a 61, y las damas agitaban sus
pafiuelos, y las gentes del pueblo se agolpaban al pa-
so de su carruaje, y daban la mano a sus lacayos y
hasta se abrazaban a los caballos, gritando con voces
desaforadas: "i Viva Pitt! iAbajo Newcastle! iAba-
jo Bute!" (3)
SJohn Stuart, conde de Bute, que Macaulay nos
retrata en piginas serenas y, por suyas, inmortales,
inspiraba, ahora, al rey Jorge III y, bajo su direcci6n,
lord Egremont, sucesor de Pitt, continue las ges-
tiones con la corte de Madrid. Dirigia la political
exterior espaiola el irlandes Ricardo Wall, antigno
embajador en Londres, military y diplomatico muy
(3) Bstudios Biogricos, por lord Macaulay, pigina soo.










RENA LUFBfU


distinguido, traido, durante el reinado de Fernando
VI, al gabinete por el bando ingl6s (4) y, ahora,
instrument de la anglofobia de su duefio y senior; y,
a 6l d6cil, asumia, en contradicci6n con sus ideas y
temperament, actitudes violentas frente al embaja-
dor britinico, lord Bristol. Los preparativos b61i-
cos de Espafia se delataban a las claras. Lord Bris-
tol exigi6 el 10 de diciembre respuestas satisfactorias
a las notas de su gobierno o de lo contrario conside-
raria declarada la guerra. El propio dia el rey ca-
t6lico di6 instrucciones para la detenci6n de los bar-
cos ingleses surtos en puertos de su dominio y el em-
bargo previsor de las embarcaciones extranjeras. Las
naves inglesas empezaron a detener a los buques es-
pafoles. La lucha, de heeho, estaba iniciada; y, a
despecho de las conferencias, que habian tratado dila-
tarla, su fragua de e6lera, enrojecida, despedia lla-
mas voraces.
Frente a la dramitica situaci6n, a su torpe incom-
petencia escapada, no podia permanecer el ministerio
ingles con el pliegue de la toga recogido, en disyun-
tiva de paz o guerra, cuando, en sus barbas, el adver-
sario nutria el arsenal de sus odios y aprestos. El
2 de enero de 1762 el rey Jorge III hizo la declaraci6n
official. El 13 del propio mes fu6 acordada por el
gabinete de Carlos III; cuatro dias despu6s, en real
proclama, la anunciaba y justificaba.

(4) Durante el reinado de Fernando VI, sostenedor sincere de la
neutralidad, se formaron en su corte dos partidos, el ingls y el fran-
c6s, que trataban de inclinar al monarca en an sentido a otro, mien-
tras 61 logr6 utilizarlos, manteniCndolos en equilibrio en su propio
ministerio.










EL IMPULSO INICIAL


El ataque a la Habana estaba previsto y resuelto
de antemano. A fines del siglo XVII, el escoc6s Wi-
lliam Patterson, en carta al rey Guillermo III, reco-
mend6 su urgente conquista. Extraordinario lector
del porvenir, profetiz6, con ochenta afios de antici-
paci6n, la independencia de las colonies anglo-ame-
ricanas, y adivin6, a dos siglos de distancia, la gran-
deza de los Estados Unidos, de la que ellas son g6r-
menes, por lo que creia imprescindible, para su pa-
tria, la posesi6n de puerto tan excelente y estrat6gico,
a fin de precaverse de la future naci6n que, en la ne-
bulosa lejania de los tiempos, advertia Patterson, con
videncia maravillosa, cierta, formidable rival comer-
cial y maritima de Inglaterra. En 1740, el "London
Magazine" public el plano y defenses de la bahia de
la Habana. Diez y site afios despubs el almirante
Carlos Knowles, como visitante, estudi6 sobre el te-
rreno la plaza, y someti6 a Pitt un plan de ataque.
Aprobado por el ministry, las fuerzas que iban sobre
Martinica recibieron orden de seguir a la Habana.
La caida de Pitt detuvo la ejecuci6n; y al iniciarse
la guerra, Knowles record el proyeeto, apoyado por
el duque de Cumberland, tio del rey, cuyo nombre,
por unos dias, Vernon habia dado a GuantAnamo cuan-
do se apoder6 de esta bahia en 1740. Lord Anson,
jefe de la marina, propuso otro plan que fu6 aceptado.
En conseeuencia se prepare una expedici6n de fuer-
zas de mar y tierra, bajo la direcci6n del almirante
Jorge Pocock, caballero de la Orden del Bafio y del
teniente general Jorge Keppel, lord conde de Albe-










RENA LUFBIU


marle. (5) Era el primero, expert veteran forja-
do en el mar y los combates; el segundo, capitin
mediocre y linajudo arist6erata, gozaba de la predi-
lecci6n del duque de Cumberland que lo recomend6,
ahora, para generalisimo. Bu insuficiencia military
la suplian, con creces, brillantes colaboradores: sus
dos hermanos, el mayor general Guillermo y el como-
doro Augusto Keppel, los coroneles Leith, Howe, Car-
letton, Claeveland y Mac Kellar y, sobre todo, el gene-
ral Jorge Elliot, que en futuras guerras conquist6
reputaci6n universal. (6)
El 5 de marzo la flota sali6 de Spithead, rumbo a
Barbada, a la que no lleg6 hasta el 20 de abril por ha-
ber sido disgregada por violent tempestad. Aqui su-
pieron los expedicionarios la conquista reeiente de
Martinica, donde se incorporaron las fuerzas que la
realizaron, y ya en Jamaica tuvo efeeto la organiza-
ei6n definitive.
Con los refuerzos de esta isla, y luego, los de Norte
de America, Albemarle cont6 con catorce mil sol-
dados que sumados a la tripulaci6n y peonaje hacian

(5) Jorge Keppel, tercer conde de Albemarle, naci6 en Londres en
1724, perteneciente a familiar ilustre, que no es la misma del gene-
ral Monk, el restaurador. El nombre de Albemarle proviene de Au-
male, de origen franco-normando. Entre sus titulos aparece el de bar6n
de Ashford. Era lord de pairia, no de cortesia, distinci6n mny im-
portante en la aristocracia britanica. Dedicado a la carrera de las
armas fun protegido del duque de Cumberland. Mnri6 en so propia
ciudad natal en 1772. Calcagno dice que en 1786. Jorge Pocock naci6
en 1706. A los doce afios ingres6 en la marina y gan6 sus ascensos
por escalafon y mfritos. En la campaia de la India, sobresali6 hasta
alcanzar la jerarquia de almirante, y era, ahora, comandante de la
division naval llamada "Escuadra Azul". Falleci6 en 1792.
(6) Jorge Elliot fud el mis ilustre de los jefes ingleses en esta
campaia. Naci6 en 1718, y, con el nombre de lord Heatield, gan6 c-
lebrdad enropea por su brillante defense de Gibraltar. Palleci6 en
1790. Guillermo Howe fun infortunado general en jefe del ejCrcito
ingles en la guerra de independencia de las colonies norte-americana.









EL IMPULSO IMICIAL


un total de veinte y tres mil hombres. La escuadra,
compuesta de cincuenta y tres naves de guerra y dos-
cientos transportes, era la mas formidable que habia
navegado por aguas del continent.
De los dos caminos que podia emprender, el al-
mirante tom6 el mis peligroso, el del canal viejo de
Bahama, apremiado de recobrar el tiempo perdido.
El navio Richmond se puso a la cabeza de la expedi-
ci6n, y su comandante, Elphinstone, demostr6 peri-
cia en la direcci6n del dificil paso. (7) El 3 de ju-
nio las fragatas Echo y Alarm, eapturaron, despues
de breve combat en .Cayo Sal, a las naves espafiolas
Thetis y Finix, que convoyaban un bergantin y dos
goletas hacia Sagua. Dos dias despues cruzaron por
Matanzas, y al romper la mariana del 6 de junior sur-
gian frente a la Habana. Confi6 Poeock al comodo-
ro Keppel las operaeiones del desembarco, que por la
resaca no pudo efectuarse el mismo dia, y se situ6 a
la vista del puerto, ante el asombro de las autoridades
y habitantes.
La Habana era entonees una ciudad de unas tres
mil easas que ocupaba cerca de un mill6n cuatrocien-
tos mil metros cuadrados; contaba con once iglesias
y eonventos, tres plazas, un arsenal, dos hospitals,
algunos edificios y ofrecia aspeeto de relative impor-
tancia urbana, si bien no poseia ninguno de los sun-
tuosos monumentos y s6lidas construcciones de otras
urbes americanas, lo que es comprensible dado que
s61o era para el espaiol, un paso, una estaci6n. Cir-

(7) Asi lo exprea el part ofical dd almirante Pocock.










RENA LUFBfU


cunstancia que contribuy6 de modo decisive a su atra-
so, porque las autoridades y los emigrantes considera-
ban la isla como simple punto de trinsito.
Por sus condiciones era plaza fuerte, juzgada, sin
fundamento, por muchos, como inexpugnable. La de-
fensa radicaba en la fortaleza del Morro o de los
Tres Reyes, erigida sobre una pefia, en un recinto de
ochocientos cincuenta varas cuadradas, que mostraba
al Sud-este la bacteria de Los Doce Ap6stoles y la de la
Divina Pastora hacia el castillo de San Salvador de la
Punta, custodio, con aquel, de la bahia. Completaban
las fortificaciones el castillo de La Fuerza, residencia
del gobierno y dep6sito de los caudales, y los torreones
de Cojimar, Bacuranao y la Chorrera. De la Pun-
ta al Arsenal corrian las murallas que pretendian
guardar, por tierra, la entrada. La Zanja Real evi-
taba el peligro de ser privada de agua. En el puer-
to anclaba una flota de quince navios tripulada por
mil doseientos hombres, cifra que algunos elevan, de
modo exagerado, a nueve mil. Es dificil fijar la re-
laci6n exacta de la guarnici6n, formada por los re-
gimientos Fijo de la Habana, Espafia, Arag6n, Edim-
burgo y las milicias. Con vista de los informes de
los mfs autorizados cronistas, se puede calcular que
las tropas veterans, incluso la marineria, legarian
a ocho mil soldados y que las voluntarias, vecinos y
eselavos, alcanzarian a uhos doce o catorce mil hom-
bres. Desde luego en este niimero deben incluirse las
fuerzas partidarias de los pueblos aledafios, los cam-
pesinos y esclavos armados o semi-armados. El his-
toriador Pezuela estima que esta cifra de milicianos










EL IMPULSO INICIAL


es superior al correspondiente de la poblaci6n, que
ignora, pero en 1737, segfin inform Arrate, habian
seis mil cuatrocientos (8), lo que hace possible la can-
tidad eitada. En eambio me parece algo bajo el nii-
mero de marines, pues no se explica que cada nave
tuviera una tripulaci6n menor de cien. Ademis hay
que agregar algunos refuerzos, que, despubs, concu-
rrieron del interior.
El puerto era mfs extenso que en la aetualidad, el
mar se internaba hasta la Quinta del Rey y el barrio
de Jesus Maria. El canal del puente de Chavez, na-
vegable, servia de vehiculo al comercio interior. La
linea de playa de Tallapiedra se dirigia al noroeste,
tocaba la calzada del Monte y llegaba al puente de
Chavez y seguia, ante la loma de GonzAlez o Soto, hoy
Atar6s, hacia Jesus del Monte, mientras la Zanja Real
penetraba hasta la plaza de la Ci6naga, hoy de la
Catedral, besada tambien por las olas, que morian
frente al hospital de San Juan de Dios.
La poblaci6n, algunos historiadores la fijan en se-
senta mil habitantes y otros la reduce a la mitad.
El primer eAlculo es exagerado, si bien puede obede-
cer a que se incluyan los otros t6rminos de la juris-
dieei6n. El primer censo de Cuba, heeho en 1774,
arroja para toda la demareaei6n de la Habana, seten-
ta y cinco mil y en el segundo, formado en 1791, la
ciudad aparece con cincuenta y un mil trescientos
siete. Como este es el 6nico que se refiere a la mu-
nicipalidad, es el que se debe tomar de base para

(8) Lave del Nuevo Mundo, por Jos6 Martin Feliz de Arrate, p-
gina 76 y siguientes.










RENs LUFRIU


eualquier conjetura en este sentido; y si se tiene en
cuenta que en estos veinte y nueve afios transcurri-
dos se inici6 y desenvolvi6 el progress de Cuba, hay
que inferir, de modo probable, que la capital no Ile-
garia a mis de treinta mil pobladores.
El estupor de los funcionarios no estaba justificado.
Ejercia el gobierno y capitania general el mariscal
de campo Juan Prado y Portocarrero, (9), quien, al
ser nombrado, en 1760, se encarg6 de reorganizar el
ej6rcito, reconstruir las fortificaciones y aeometer la
de la Cabafia, de antiguo sefialada como eseneial, por
considerarse inminente la guerra. La earencia de
recursos y propia dejadez lo levaron a desatender
estas 6rdenes con la eficacia y rapidez necesarias. A
poco de iniciar los trabajos de la Cabafia, falleci6, a
consecuencia de la fiebre amarilla, que habia heeho
su aparici6n en 1761, (10) el itgeniero Francisco
Ricaud, y su hermano y colega Baltasar no pudo eon-
tinuarlos por emplearlo el gobernador en otras ta-
reas, a su equivocado juicio mfs importantes. Apar-
te de las advertencias previas, el 26 de febrero fun
notificado de la ruptura de las hostilidades; y esa mis-
ma noche, de acuerdo con disposiciones prescriptas,

(9) Juan de Prado Malleza Portocarrero, naci6 en 1716. Dedica-
do a la carrera military tom6 part en la conquista de Oran en la
campafia de Sicilia. Siendo brigadier, la influencia del marquis de
Villel, su hermano, lo hizo mariscal de campo y capitin general de
Cuba. Muri6 destituido y pobre.
(0o) Francisco Cartas en su obra Efemerides cubanow dice que la
fiebre amarilla se conoci6 el i9 de febrero de 1695, pig. 23, y luego
que en 2 de julio del propio aio; pig. Io9. En 1649, afio conocido
por el de la epidemic, se supuso que comenz6 la fiebre amarilla, pero
se ha podido comprobar que la prlmera noticia de esta enfermedad se
tiene por un oficio de 12 de noviembre de 1761 del general Prado,
en que informal que el 8 de julio del propio afio, la escuadra del mar-
ques del Real Transporte trajo numerosos enfermos de v6mito prieto.
Arrate, obra citada, pig. 345.








EL IMPULSO INICIAL


constituy6 la Junta de Guerra. Esta acord6 suspen-
der la obra de la Maestranza, proseguir las de la Ca-
bafia, reforzar y abonar a las tropas la paga atrasada
de various meses.
Ademis de los informed oficiales fuA avisado por
el traficante espafiol Martin de Arana, vehemente pa-
triota que, al ver en Jamaica los inusitados aprestos
ingleses, se apresur6 venir a Cuba, y logr6 el 21 de
mayo participar el peligro a Jos6 Garcia Gayo, se-
cretario del general Prado. Bien que la condici6n
de contrabandista de Arana le inspirara desconfian-
za, bien, y es lo probable, que estimara impossible un
ataque a la capital, el gobernador no hizo caso. La
obstinaci6n de Prado y del marques del Real Trans-
porte, comandante de la escuadra de Am6rica, (11)
era tan grande, que, despues de observer desde el
Morro, en la mafiana del 6, las naves enemigas, se re-
tiraron en la certeza de que era ia flota que todos los
afios iba de Jamaica a Europa; y con ciego optimism
atribuyeron su exceptional potencia a medidas de
precauci6n por el estado de guerra.
A las doce del dia, el goberhador conoci6 las ma-
niobras hostiles de la flota; y la realidad dramAtica,
tantas veces retada por su jactancia sin intrepidez
(12), lo ape6 de la torre de naipes, en que dormia
confiado, perplejo, todavia ciego, mientras los habi-

(is) Jos6 Gutidrrez Hevia, recibi6 el titulo de marquis de Real
Transport por haber conducido a Carlos III de Nipoles a Italia.
(12) Todos los historiadores airman de modo auniime que el gene-
ral Prado manifestaba seguridad de que los ingleses no atacarian la
Habana, siundole generalmente atribuida la frase: "yo no tendr6 esa
suerte", que exhibe su torpe fanfarronexia, asi como la creencia de
vencerlos.







52 RENA LUFRIU

tantes, alarmados, acudian al castillo de La Fuerza,
en busca de noticias, pavoridos unos, los mAs a brin-
dar las vidas y pedir armas; y en el barullo, inquie-
tud y deseoncierto, la ciudad de la Habana qued6 blo-
queada por la escuadra azul de la Gran Bretafia, des-
de la cual prendian, ante los pobladores at6nitos, Ila-
maradas amenazadoras, infinitas casacas rojas.







Es Propiedad de Rogelio A. Pujol









IV

TOMA DE LA HABANA

Primer dia.-Desembarco-Primeros actos.-Exodo.-Per.
dida de la Cabafaa.-Caracter de la campafa.-Pepe An-
tonio.-Las milicias.-Asedio del Morro.-El asalto.-El
h6roe.-Capitulaci6n.-Comentario.

L AS tropas fueron puestas sobre las armas por
el teniente-rey Dionisio de Soler. El eapitin
general dict6, a la carrera, orden al coronel
Carlos 'Caro, para la defense de la costa de Cojimar y
Bacuranao y al coronel Alejandro Arroyo para que,
eon el regimiento Fijo, batallones de los de Espafia
y Arag6n y algunas compafiias de marines, protegie-
ra la Chorrera; la marineria desembarcada qued6 a
la disposici6n del gobernador, al mando inmediato de
Pedro GonzAlez Castej6n, eapitan de navio, afios mis
tarde ministry de Marina. El sol se puso; la noche eu-
bri6 la eiudad debilmente iluminada por luces colo-
cadas en puertas y ventanas, obediente el vecindario
a los pregones de bando gubernativo. El enemigo,
envuelto en sombras, permaneei6, sin un gesto hostile,
frente al puerto.







REN9 LUFRIU


En la mariana del dia siete, despubs de abatir los
navios Mercury y Boneta los torreones de Bacuranao
y Cojimar, comenz6 el desembarco, protegido por una
division de la escuadra comandada por el comodoro
Keppel. Para distraer la vigilancia de la plaza, el
almirante Poeock fingi6 invadir por oeste. Un pelo-
t6n de las fuerzas del coronel Caro, al grito de /viva
la Virgen!, intent hostilizar las operaciones, pero
fu6, con facilidad, rechazado a cafionazos. A las dos
de la tarde habia terminado el empefio, y por la no-
che el ejercito britanico, "sin perdida de un hom-
bre", (1) descans6 en Cojimar.
Reunida el siete la Junta de Guerra (2) acord6
que los ingenieros Baltasar Ricaud y Juan Cotilla for-
tificaran la Cabafia y que los capitanes de navio Luis
de Velazco y Manuel de Bricefio, se hicieran cargo,
respectivamente, del Morro y la Punta, cuyas guar-
niciones se reforzaron. A la vez se confi6 las alturas
de la Cabafia al capitfn de navio Pedro Castej6n, con
orden de que si era atacado por fuerzas superiores de-
jara su defense a las milicias, no sin antes inutilizar
la artilleria. El dia 8 se dispuso cerrar el puerto con
cadenas de madera-medida quizAs sugerida por ha-
berlo hecho asi en 1629 el gobernador interino Cris-

(I) Memorial de las habaneras. Revista de Cuba, afio VI, tomo XII,
numero 2.
(2) A esta Junta, presidida por el general Prado, concurrieron el
teniente general Josi Manso de Velazco, conde de Superunda y el
mariscal de campo Diego Tabares-personajes transeuntes que el sitio
detuvo en la ciudad-Jos6 Gutiirrez *de Hevia, marquis del Real
Transporte, el teniente de rey Dionisio Soler y los capitanes de navio
Juan Antonio de la Colina, Francisco Garganta, Juan Garcia del Pos-
tigo, Francisco de Medina, Juan Ignacio Madariaga, Francisco Bermi-
dez, Jose de San Vicente y el marquis GonzAlez, faltando el ordena-
dor Lorenzo Montalvo y los capitanes de navio Luis de Velazco y Ma-
nuel Bricefio, que fueron los dos designados para puestos de peligro.









EL IMPULSO IMNCIAL


tdbal de la Arana-y con los navios Asia y Neptuno,
que fueron sumergidos, lo mismo que, algo mis tar-
de, el Europa (3), precauci6n absurd, porque deja-
ba embotellada a la escuadra espafiola sin haeer im-
practicable el paso, como despubs se prob6, ni ser ne-
cesario por cuanto los castillos eran bastantes para
impedirlo a los barcos enemigos; y en cambio permi-
tia al almirante Pocock estar tranquil de un ataque
naval, moverse con libertad y asistir con refuerzos
de marina a las operaeiones de tierra. Parece que
algunos jefes de la flota opinaron contra esta resolu-
ci6n, inspirada por el marques del Real Transporte.
Ellos creyeron mis digno library un combat naval
apoyado en las fortalezas. Los mismos ingleses no
concibieron verosimil tal acto.
El propio dia 8, Caro, de nuevo derrotado, se re-
tir6, con el regimiento Edimburgo y columns que lo
reforzaban, a Jesis del Monte; el pabell6n ingl6s lu-
ei6, ufano, sobre la villa de Guanabaeoa, primer tie-
rra conquistada, que abandon su poblaci6n, con ex-
trafieza, segin escribi6 a Prado, del cdnde de Albe-
marle. Este mismo dia empezaron a dejar la eiudad
los religiosos, las monjas, las mujeres, los ancianos y,
nifios; en carruajes, carros, caballos y a pie mareha-
ron a refugiarse en Managua, Santiago de las Vegas
y Bejueal. El gobierno, en vista del 6xodo, prohibit
la salida de los hombres fitiles, que amenazaba ser
en niumero apreciable.

(3) El capitin Juan de Castas, en an diario, dado a conocer por
el Sr. Carlos Trelles, dice que el tErops fuk hundido por los in.
gleses.









RENA LUFBIU


El dia 10, como Prado tenia que permaneeer en la
ciudad, se nombr6 comandante general y sub-gober-
nador delegado de la Isla al capitAn de navio Juan
Ignacio Madariaga con poderes para tender la ad-
ministraci6n y organizer auxilios.
Obediente a sus 6rdenes, repetidas el dia 8, Castej6n
destruy6 la artilleria y entreg6 las alturas de la Ca-
bafia a las milicias capitaneadas por el joven Pedro
de Morales. Albemarle se install en los montes en-
tre Cojimar y el Morro. De acuerdo con Bl, Poeock,
a las anchas, hizo bombardear el litoral de la Chorre-
ra mientras, al frente de la marineria, desembarcaba
al oeste. Distraida la atenci6n de la plaza, con este
ataque, el coronel Carletton se posesion6, sin esfuer-
zo, de la estrat6gica loma. (Los milicianos, estudian-
tes y negros los mis, huyeron a la desbandada ape-
nas se vieron acometidos. Duefios de la Cabafia los
enemigos dominaban la ciudad. (4) En el orden mi-
litar la victoria inglesa estaba descontada desde este
moment, detenida tan s6lo por la resistencia del Mo-
rro, cuyo sitio fuW iniciado. La campafia se concen-
tra en el cerco del castillo, se hace mon6tona y son
secundarias la demis operaciones, reducidas a sim-
ples choques, meros episodios, en los cuales los dos
adversaries disputan, de modo intermitente y sin ob-
jetivo fundamental, el territorio extramuros, tiles

(4) La importancia de la Cabaia fui conocida desde muy anti-
guo; ya en el aflo t581 la secal6, en carta al rey, el capitin Francis-
co Calvillo y Avellaneda. El ingeniero Antonelli, constructor del
Morro, tambiin la indic6. Es curioso que el propio ingeniero esbo-
zara un plan de ataque que fuo, en lines generals, semejante al de
los ingleses. El pueblo comprendi6 la importancia de la perdida. Vase
el Memorial de ls habaseras.









EL IMPULSO INITIAL


tan s6lo para producer dafios mutuos y dar alg6n lus-
tre y animaci6n a la guerra. Dominado el litoral,
Albemarle acab6 por establecer el cartel general en
la loma de Ar6stegui, antes Sigler, hoy del Principe.
El cuerpo de ej6rcito del general Elliot, desde Gua-
nabacoa, realizaba incursiones esporadicas, limitado
en realidad a proteger las fuerzas que acampaban
sobre la Cabafia, y asegurar, asi, de today ofensiva
externa, a los sitiadores del Morro. La capital logr6
sostener, por Jesfs del Monte y Cerro, comunicacio-
nes con Madariaga, esforzado en proveerla. Albe-
marie debi6 ganar, a toda costa, posici6n intermedia
entire Soto y Ar6stegui, establecer convergencia entire
sus tropas y forjar un cireulo de fuego que desconec-
tara la Habana de la isla. El desconocimiento del
terreno, su extension, las guerrillas, algunas intento-
nas fracasadas no son motives bastantes a justificar
el error: falta de audacia o estrategia. La evacua-
ci6n voluntaria de Guanabacoa hace career que no tu-
vo prop6sitos de encerrar la plaza, limitado al Morro,
convencido, acaso, que la caida de la fortaleza, a mAs
de imprescindible, era, para sus fines, suficiente.
El coronel Caro, de Guanabacoa fu6 a situarse a
la loma de Luz y de ahi a la del Mazo, ambas en Je-
sis del Monte. La costa qued6 dominada por la es-
cuadra britAnica desde Matanzas al cabo de San An-
tonio. El gobernador y la Junta, a fin de dificultar
la invasion, dieron orden de "incendiar todos los
edificios extrafia y regularmente construidos a tiro de
pistol de la plaza, arrasar en el terreno inmediato
los Arboles y plantios de consistencia hasta dejarlo










RENk LUFRfU


despojado y romper las cafierias que conducen el agua
a la ciudad para inundar toda la campifia y parte de
las canteras, desde el pie del reeinto hasta una distan-
eia que hiciera impracticable el acceso a 61, por no
tener foso, camino cubierto ni obra exterior que lo
embarazase; todo lo que se ejeeut6 con prontitud"
(5). Las tropas veterans, except las de Caro, fue-
ron encerradas intramuros, confiada las afueras a las
militias y al paisanaje mal armado. El conde de Al-
bemarle se quej6, por carta, de haber sido tratado
birbaramente por los espafioles algunos prisioneros,
imputaci6n que, negada, fu6 en el curso de la guerra
varias iveces repetida y rechazada. Los coroneles
Laureano Chac6n, Tomis de Aguirre y Luis de
Aguiar, regidores del ayuntamiento, defendieron con
bravura, al frente de los milicianos, palmo a palmo,
el terreno, y el iiltimo sobresali6, de modo brillante,
en la intr6pida sorpresa de Taganana y en el comba-
te de El Hore6n. (6) En tanto, partidas de vecinos
iniciaban, en Cuba, la guerra de guerrillas, y con em-
boscadas astutas, agresiones sibitas, ripidas retira-
das y movimientos veloces, en que el instinto revela-
ba brios y aptitudes b6licas, ocasionaron frecuentes
molestias y bajas al enemigo.

(5) Diario military de las operaciones ejecutadas en la ciudad y
campo de la Habana, por disposici6n de su gobernador don Juan de
Prado y de los demis sefiores de la Junta de Guerra.
(6) La cueva de "Taganana" estaba en las rocas de la actual ba-
teria de Sta. Clara teniendo su entrada en el nacimiento de la calzada
de Infant. Los comienzos de la calzada del Cerro, que se llam6
del Oeste, y sus alrededores eran conocidos, con el nombre de "El Hor-
c6n", por haber uno, donde se reunian los campesinos, en la esquina
opuesta a la de Infanta y calzada del Cerro, donde estuvo la quinta,
entonces parte de los terrenos de Manuel Gonzilez, del conde de Vi-
Ianueva, que di6 su nombre al barrio.









EL IMPULSO INICIAL


La guerra de partida tiene un h4roe: Pepe Anto-
nio. Jefe de una guerrilla de treseientos hombres,
acudi6 desde los primeros instantes a las armas. Va-
liente, infatigable, sagaz, desde Guanabacoa a Jesis
del Monte, recorri6 a caballo la campifia, surgiendo
un minute para caer sobre el ingl6s y desvanecerse
con agilidad pasmosa, tras sembrar el llano de muer-
tes, entrar en las poblaciones con algunos prisioneros
y ser, por la intrepidez y habilidad, temible al ene-
migo y admirado del pueblo. Despu6s de varias con-
troversias, los historiadores ban convenido que el
popular guerrillero era Jose Antonio G6mez, alcalde
provincial de Guanabacoa, (7) que destituido y
ultrajado por el coronel Caro, muri6 de c6lera y dolor
en el cartel de Madariaga.
Se ignora la causa de la enemistad de Care con G-6
mez, pero es lo probable que la antipatia del military
de profesi6n, poco afortunado, siempre de retirada,

(7) La mayor parte de los bi6grafos dicen que Jose Antonio G6mez
naci6 en 171o Francisco Calcagno afirma que fuo en julio de 1707. En
1727 era official de milicia en Guanabacoa habiendo desempefiado al-
gunos cargos hasta llegar a ser regidor, teniente mayor de provincial.
En esta guerra, como se ha visto, tom6 parte desde el principio, y ase-
gdrase que fn6 depuesto y vejado por el coronel Caro. Sn partida de
defunci6n expresa que falleci6 en 26 de julio de 1762 siendo enterrado
en el ingenio de Diego Aldana, boy barrio de Pepe Antonio, tambidn
llamado de Peialver y Guadalupe, del tirmino de Guanabacoa, su villa
natal. Su personalidad permanece oscura en la historic. Algin cronis-
ta, Arnao, declara que murib en una bartolina del Morro; otro histo-
riador. Pezuela, la fija acaecida en Tesfs del Monte y le da nor caua.
un tabardillo, mientras la mayoria supone que fud debida al dolor, apo-
plejia o tristeza. Bachiller y Morales afirma que falleci6 en el cuar-
tel de Madariaga. El campamento del gobernador delegado estaba
situado en el ingenio Marrero, inmediato a las Tetas de Managua, po-
blado perteneciente entonces a la jurisdicci6n de Santa Maria del
Rosario, aunque tavo tambi6n asiento por Jes6s del Monte. Ahora
bien, se ha Ilegado a tener sospechas, en mi no totalmente desvanecidas,
de que el guerrillero Pepe Antonio y el alcalde provincial de Guana-
bacoa son dos personas distintas, confundidas. De todos modos cons-
titnye un personaje traditional, cya significaci6n simb6lica es la que
he pretendido exponer.








RENA LUFBIU


la inspirara la fama y 6xitos del bravo peleador vo-
luntario que, a diario, trababa combat y, a veces,
vencia, que cuando era rechazado no recorria largas
distancias para guarecerse, sino se perdia en la maleza
para volver a saltar sobre el adversario y, con golpes
certeros, abrir claros en sus filas.
Pepe Antonio es el heroe legendario, popular, de
la defense. Su personalidad de obseuro vecino, de
improvisado guerrillero, cobr6 ante la imaginaci6n
proporciones de paladin; y queda, en la historic, co-
mo la encarnaci6n del paisanaje armado frente al in-
vasor por el rey y su tierra. Es asi, la representa-
ei6n viva, simpatica, plena de colorido del heroism
ingenuo, espontineo, aut6etono del pueblo, a la que
da mayor fulgencia la ingratitud con que fueron com-
pensados sus proezas y sacrificios. Significa la leal-
tad, valor y postergaci6n del colono; y anuncia, en
tosco boceto primario, a los caudillos que l1enaran de
gloria las futures pAginas de la epopeya libertadora;
y, a la vez que abre el cuadro, luego nutrido, de h6-
roes, de guerreros magnificos que la vispera eran man-
sos ciudadanos, descubre a sus conterrhneos ignorada
pujanza de animo y oculta capacidad ing6nita para
library, por la patria, peleas de resistencia tercas y
arranques impetuosos. (8) Al ser herido en el alma
por Caro, la leyenda, mantenida por la tradici6n y
prestigiada por la injusticia, se hace mas representa-

(8) Este aspect double y caracteristico de la resisteucia la supo
seialar el infortunado Plicido en las siguientes estrofas de so "Canto
(pico a Villacara por su acrisolada lealtad a la madre patria durante
a invasion de esta isla y toma de la Habana por los ingleses en 1766"
(fecha equivocada), que, como advirti6, con so extraordinaria saga-









EL IMPULSO INICIAL


tiva, prof6tica, interesante; y lo convierte en simbolo
que personifica, de modo abstract, en la hora initial
de la sociedad cubana, los brios y agravios de sus com-
patriotas.
Se observe constant antipatia por part de los je-
fes espafioles haeia las milicias y vecinos armados,
que consideraban o fingian considerar, ineapaces, no
obstante colocarlos siempre en los sitios de mayor pe-
ligro. A juzgar por los hechos, inica fuente legiti-
ma de juicio, las fuerzas populares trataron de cum-
plir con abnegaci6n y denuedo sus deberes; y si fue-
ron las mas de las veces derrotadas por el excelente
ej6rcito ingles, que no podia temerlas ni darles otra
importancia que la que correspond a guerrillas im-
provisadas, no hay que olvidar que las aventaban en
campo raso sin auxilio de tropas regulars ni direc-
ei6n expert. Los nombres de Aguiar, Chac6n, Ruiz,
Aguirre, Pepe Antonio, ilustran sus servicios. En
la defense de la Chorrera, por ejemplo, Aguiar y su
legi6n bisofia "faltAndoles la p6lvora, por el descui-

cidad, el insigne Manuel Sanguily, encierran una vision proftica de
las guerras libertadoras: Literatvr Univrsal, pig. a8o.
Al arma, pus, que ins6litas guaridas
nos brinda el monte y la enracada sierr,
que contra extraSas tropa aguerridas
consiste el triunfo en dilatar la guerra.
Page Albi6n un centenar de vidas
por cada palmo de cubana tierra,
y el bret6n lance ma postrer uspiro
sin ver la mano que dispare el tio.
Luego que hallando fAcil coynntur
estemos en la lid ejercitado,
y en largo tiempo de fatigadura
podamos batallar como soldados
al vernos parecer en la luanua
hirin sus batallones aterrados.
y terminando la sangrienta histria.
cantaremos el himno de victoria.








RENA LUFRfU


do de no proveerlas a.tiempo de la ciudad (que dista
una legua) se mantuvieron en el puesto atropellando
peligros, hasta recibir orden express de que se reti-
raran" (9), mientras la opinion sefial6 el hecho de
que ni Prado ni los demis oficiales superiores-excep-
to los del Morro-lograron ser vistos en la line de
fuego por que "ninguno de estos caballeros se ani-
m6 a salir a la test de alguna reforzada decissiva ex-
pedici6n". (10) Este desd6n acaso fu6 product de
la vanidad professional, acaso instintiva enemistad
al criollo, confusa y certera intuici6n que le llevaba a
repelerle en los moments que surgia a la historic.
Es de advertir que durante el sitio fueron recono-
cidos algunas veces los servicios rendidos por los pai-
sanos. El general Prado otorg6, en cumplimiento de
solemne promesa, libertad a ciento cuatro negros que
habian torado part en la defense de la Chorrera,
constancia evidence de su conduct. En su propio
diario official y en distintas comunicaeiones elogia a
Pepe Antonio. (11) MAs tarde se trat6 de excusar
propias debilidades con la flojedad de las militias. El
abandon de la Cabafia por los secuaces del imberbe
Morales ante el ataque enemigo nada dice en contra.
Ellos se vieron abandonados por las tropas de Caste-
j6n, frente a un ejercito aguerrido, muy superior en
nfimero. La desbandada era natural en aquellos es-
colares y siervos arrollados por la metralla enemiga.

(9) Memorial de ias damas habaneras, antes citado.
(i ) Idem.
(II) "El alcalde provincial de Guanabacoa, que tanto se habia dis-
tinguido de partidario en el tiempo del sitio, incomodando a los ene-
migos por la parte de dicha villa, falleci6 de enfermedad, hacienda
considerable falta so valor y buena conducta" Diario official, citado.








EL ImPbLSO INITIAL


La campafia qued6 reducida al sitio del Morro di-
rigido por el mayor general Guillermo Keppel. El
comandante Luis de Velazeo sostuvo con vigor la de-
fensa. La guerra result sin relieve, sin aeeidentes
notables, empefiada alrededor de la fortaleza. Pro-
tegidos por la escuadra, y a favor de la esplendida
posici6n de la Cabafia, los invasores alzaron baterias
y trineheras y, en graduales avances y constantes
bombardeos, trataron de batir al indomable Velazco,
y rendir o desmoronar el castillo. Para reforzar los
fuegos de este, se guarneci6 a La Fuerza, abandonada
por el gobernador, que fij6 su residencia el dia 16 en
el hospital de San Isidro. Cansado de reparar dia
por dia dafios ineesantes, Velazco realize el 26 de ju-
nio una salida que, a pesar de su arrojo, result inefi-
caz. El 30 las naves britinicas, a tiro del Morro,
rompieron vivo cafioneo para dar lugar a que Keppel
concluyera las obras. Luis de Velazco, desde el na-
vio Santiago, dirigi6 con 6xito brillante el contra-
ataque. Este combat de seis horas de duraci6n pue-
de considerarse una victoria de las armas espafiolas,
si bien no impidi6 que los ingleses adelantaran sus
prop6sitos. El navio Cambridge, muerto el capitin
Goestrey, fu6 destrozado y s6lo el auxilio del Marl-
borough lo salv6 del hundimiento. Al final una cen-
tena de espafioles caidos al pie de la bandera y tres-
cientos ingleses muertos confirmaron el heroismo y pe-
ricia del gobernador del Morro.
El dia 16 de julio, Velazco, herido y fatigado, se re-
tir6 a la eiudad y, tambi6n, el segundo comandante
Bartolom6 Montes, por lo que se hizo cargo del cas-








RENA LUTPRIU


tillo el capitAn Francisco de Medina, que ensay6 pru-
dente tictica. Para lord Albemarle era necesidad
premiosa concluir cuanto antes, tanto por los estra-
gos que el clima y las dolencias hacian en las tropas,
-llegaron a morir mis de seiscientos soldados de en-
fermedad-como por ser impossible que la escuadra
esperara frente a la Habana la estaei6n del otofio, tan
peligrosa, por los ciclones, en aguas cubanas, por lo
que orden6 al teniente coronel Patricio Mac Kellar,
jefe de ingenieros, la construcci6n ripida de minas.
El 22 de julio mil quinientos hombres, formados
en tres divisions al mando del capitin Juan Benito
Lujin, (12) intentaron una salida, que fu6 rechaza-
da con mis de cuatrocientas bajas en las filas espa-
fiolas. Dos dias despues torn Velazeo acompaiia-
do del capitin de navio marquis GonzAlez. Redo-
bl6 el comandante sus esfuerzos no obstante presen-
tir el desenlace fatal. A poeo, el generalisimo ingles,
en carta muy encomiistica, le inst6, en nombre de la
humanidad, a poner fin a la sangrienta resistencia, me-
diante una capitulaci6n tan amplia y honrosa como
Velazeo dictara. Este, en mensaje no menos cort6s,
despues de reconocer que 61 y la guamnici6n eran ya
casi prisioneros de Albemarle, ratific6 la resoluci6n
de morir antes que ceder. Estos actos gentiles de los
dos adversaries y otros mas que brillan en la cam-
pafia reflejan el espiritu cortesano de la 6poca, y fue-
ron en las largas luchas del siglo XVIII, siglo de ele-
gancias y finezas, muy frecuentes y abundantes.

(12) Acudi6 al frente de las milicias de Camagiey.








EL IMPULSE INICIAL


La actitud de Velazco, a pesar de la energica res-
puesta, que cost mAs vidas y desestim6 la oeasi6n de
obtener honrosas condiciones, no era tan ciega, tan
irrevocable como sus palabras expresaban, cuando el
dia 29 consult a la Junta de Guerra si debia resistir,
capitular o evacuar la fortaleza. La Junta, de modo
criminal si no fuera inconsciente, dej6 a su juicio la
decision; mas 61, inconforme con la evasiva que pre-
tendia descargarle toda la responsabilidad, renov6 la
pregunta. No tuvo tiempo de obtener nueva contes-
taei6n.
El 30 de julio el.general Keppel dispuso el asalto.
Alrededor de las doee del dia, una fragata se aproxim6
a la bacteria de San NicolAs. La oficialidad y las tro-
pas almorzaban tranquilas. Velazco, avisado, orde-
n6 que el corodel Montes observara las maniobras de
la nave e hiciera fuego si se colocaba a tiro. En tan-
to Montes cumplia el encargo, estallaron las minas,
(13) a su vista se hundieron en las ruinas los centi-
nelas. Acudi6 Velazco y, previsor, mand6 a recoger
o cortar las escalas para impedir deserciones. So-
brevino el pinico. Marinos y soldados se lanzaron a
las embareaeiones antes de divisar al enemigo. Ape-
nas entraron doce ingleses en el castillo cuando bue-
na parte de la guarnici6n lo abandon en precipitada
fuga. Un pelot6n aterrado desobedeci6 a los jefes.
Algunos pr6fugos perecieron ahogados o comidos por
los tiburones, otros alcanzaron la Punta. La resis-
teneia qued6 concretada a los oficiales y un pufiado

(13) La brecha era tan angota que no podian paaara various hom-
bres a la veL









RENA LUFRIU


de hombres. El cuadro final tiene, asi, el fondo ne-
gro de tremendo desastre iluminado por el heroismo
del comandante y de unos fieles. Los ingleses inun-
daron la fortaleza, y la pelea se transform en matan-
za. El teniente Fernando de Pirraga cay6 sin vida
a la vanguardia. Velazco, como hom6rico paladin,
ensay6 restablecer el orden bajo la luvia de metra-
lla. Una bala lo derrib6 en tierra, y, abrazado a la
bandera, rod6 en la trinchera el intrepido Gonzelez.
(14). El coronel Montes, herido, antes de retirarse,
indic6 al capitan Lorenzo Millas que izara la ensefia
blanca. (15)
Orden innecesaria, que no hubo tiempo de eum-
plir, porque en tanto la guarnici6n se desbandaba, y
sus restos perecian, los ingleses se apoderaban de la
fortaleza derruida. (16) El general Keppel penetr6
ansioso de salvar y enaltecer al heroe moribundo; y,
como una prueba mis de gentileza y de la admira-
ci6n que Velazco inspiraba, un official ingles lo con-

(14) El marquis Vicente Gonzalez, capitin de navio, era co-
mandante del Aquildn. Amigo de Velazco quiso acompafiarlo en la
defense, la inmolaci6n y la gloria. Su cadaver no fui hallado. Una
calle de la Habana perpetfia su nombre.
(15) Las pirdidas espafiolas en el Morro se calcularon en trescien-
tos cuarenta y nueve muertos y trescientos treinta y scis prisioneros
y heridos.
(16) He seguido fielmente el parte official del segundo comandante
Bartolomi Montes que dice: "...apenas el comandante subi6 a la ram-
pa de la derecha y pas6 a la bandera, cuando el piquete que dejaba
por la espalda y guarnecia el orej6n de tierra, desampar6 aquel panto
y se arroj6 por las expresadas escalas a las embarcaciones que se ha-
Ilaban atracadas al Morrillo, pasindose en ellas al castillo de la Punta,
cuando no habia empezado a verse en el caballero del mar enemigo al-
guno. Con el ejemplo de este piquete apenas entraron doce ingleses
en el castillo, cuando toda la marineria, artilleros de brigada y otras
gentes, se echaron fuera del Morro. En la crest de la rampa que
sube la bacteria baja de San Nicolis, estaba becha una cortadura con
sacos de tierra, y al abrigo de ella apostado un piquete de cuarenta
hombres de Marina con sus oficiales, a quienes avisi luego que vi
entrar los cuatro primeroq soldados ingleses, a efecto de que avanzase
dicho piquete, o parte de el, a contenerlo; lo que no pudieron conse-










EL IMPULSO INICIAL


dujo a la ciudad en uni6n de Montes. Al siguiente
dia, falleci6 a causa del t6tano, sin legar a ver el pa.
bell6n britanico sobre las ruinas del castillo. Al efee-
tuarse su entierro, Albemarle, en serial de duelo, sus-
pendi6 las hostilidades, y los cafiones ingleses mezcla-
ron sus funeralas a los espafioles para despedir a]
glorioso caudillo.
La figure del capitin de navio Luis de Velazco sal-
ta del marco del asedio de una fortaleza para erguir-
se como el gallardo paladin de la campafia y el alto
representative del espiritu guerrero de su raza. Es
el ipersonaje mas brillante entire todos los combatien-
tes. Vencedores Albemarle, Pocock, Keppel, Elliot,
l6 es, por sobre ellos, el h6roe por antonomasia de la
lueha. Jefe diestro, valeroso, sereno, dispute pulgada
a pulgada el fuerte confiado a su honor, frente a un
ej6reito superior, sin deseonocer el t6rmino fatal de la
jornada. Tipo caracteristico del hidalgo y del mili-
tar espafiol, mantuvo la honra de las armas reales y

guir sus oficiales, ni que sacasen la cabeza para hacer fuego, sino imi-
camcnte dos, ocultindose los demas no s6lo en la trinchera, sino tam-
biCn metiindose al abrigo del blindaje que para el resguardo de las
bombs habian pesto. Viendo la inacci6n de aquella tropa y que los
ingleses se iban formando sin oposici6n alguna, dispute saliera a ocu-
par aquella cortadura una compafia de alteraci6n que se hallaba con-
migo al pie de otra cortadura al fin de la misma rampa, y en ellas
montados dos cafiones de 24, mandados por D. Fernando de Pirraga,
el cual se empefi6 de tal suerte que perdi6 la vida. Este intermedio de
tiempo lo ocup6 el comandante en poner en orden la tropa, en la ban-
dera y en tres cortaduras que habia en aquella cortina, animindoles
con so presencia, a fin del mejor 6xito de la acci6n, quedindose el
marquis Gonzalez y yo en la mira de la venida de los enemigos, quie-
nes nor instantes iban aumentindose no s61o por el caballero del mar
sino tambin sobre la cortina del medio, por donde se pasa al de
tierra con el objeto de batir las huestes que guarnecian las tres cor-
taduras expresadas, en donde a la primer descarga recibi6 el coman-
dante una herida de muerte y lo retiraron al cuerpo de guardia; casi al
mismo tiempo recibi yo otra herida en la articulaci6n del brazo; y vi
con dos heridas al marquis, muy empefiado y con indecible valor en
defender la cortina y trinchera expresadas".









68 RENA LU iUP

enalteci6 a su pueblo con esfuerzos denodados y au-
gusto sacrificio; y gan6 asi, con aureola de epopeya,
como el 6pico caballero de la defense, desplomado con
su castillo, espada en mano, la admiraci6n de compa-
triotas y adversaries y la just inmortalidad de la
historic. (17)
Ante el desastre del Morro, Prado y la Junta de
Guerra dispusieron que desde la Punta se cafioneara
al enemigo. Los ingleses iniciaron, a sus anchas, el
bombardeo de la ciudad que, bajo el diluvio de fue-
go, corria inminente peligro de ser incendiada y con-
vertida en escombros. La Habana estaba perdida,
lo habia estado desde el abandon de la Cabafia, por lo
que las autoridades s61o tenian un camino sensato y
honroso: extraer las riquezas, destruir la escuadra y
retirarse funcionarios, tropas y habitantes hacia el
interior y rear una line de agresi6n y defense que
al menos ocasionara graves daiios al vencedor. No
fu6 adoptada esta media l6gica y viril, sino se pre-
tendi6 continuar la initil resistencia; sin intentarse,
tampoco, engender una de esas paginas fulgurantes,
esteriles en la mis de las ocasiones, pero siempre su-
blimes, que abundan en la historic de Espafia desde
los dias de Numancia. Sin pretender que destruyera
la ciudad, despubs de salvar los caudales, pudo hacer-
se, si no lo Iprimero, algo semejante en un acto final
glorioso.

(17) Luis de Velazco naci6 en Villa de Noja, provincia de Santan-
der, el 9 de febrero de 1711. En 1726 ingres6 en la marina tomando
part en diversas campafias y distinguiendose por sus serviciosy cua-
lidades hasta alcanzar el grado de capitin de navio en 1754. Et una
leyenda decir que en la hora de su muerte vestia de gala. Montes afirma
que estaba de pitiuniforme o sea, como era 16gico, en traje de campaia.


' -/ .** *










EL IMPULSO INICIAL 69

El 10 de agosto el general Prado y sus asesores re-
chazaron una intimidaci6n de Albemarle en terminos
que anunciaban en6rgica resoluci6n de luchar hasta
la muerte. Al dia siguiente el comandante de la ar-
tilleria, Jos6 Crell, inform6 al eapitan general que s6-
lo quedaba p61vora para cuatro o cinco horas, mien-
tras la metralla inglesa proseguia su obra implacable.
Asi consta en el diario official del sitio. No se con-
cibe como al denegar la invitaci6n inglesa, descono-
cieran el gobernador y la Junta cuesti6n tan impor-
tante; lo cierto es que habia cuatrocientos veintisiete
quintales y cincuenta y cuatro libras de p6lvora, que
ellos calcularon s6lo duraria ese tiempo. (18)
A las dos y media de la tarde del propio dia se iz6
la bandera de tregua, y el sargento mayor de la plaza,
Antonio Ramirez de Estenoz, portador de proposi-
ciones, solicit del generalisimo ingl6s, en su cuartel
general, loma de Ar6stegui, la suspension de las hos-
tilidades. Rechazados por Albemarle y Pocock los
articulos que estimaron convenientes, el 12 de agosto
de 1762 (19) fu6 suscrita el aeta de capitulaci6n que
puso en manos de los vencedores la eiudad, los eau-
dales, la escuadra, las armas, todo en fin. (20)
El general Prado no consult el tratado con el ea-
bildo ni con el obispo, ausente en el campo &.te. La

(18) Esta cantidad la sefiala el Diario Oficial de operaciones; pero
en la entrega de la plaza aparecen quinientos treinta y tres quintales
(19) Es ana curiosa coincidencia que el t1 de agosto sefiale dos
victorias sajonas sobre Espafia, porque otro 12 de agosto, en i898, se
firm el protocolo que ponia fn a a guerra hispano-americana. Las
p6rdidas espafiolas se calculan en "dos mil novecientos diez hombres
sin incluir ochocientos o novecientos negros esclavos". Diario official
del sitio; las inglesas en 1,038. Notas de lord Albemarle.
(ao) Vease el tratado en el apindice.









RENA LUFRIU


opinion pfiblica pareci6 sorprenderse de la capitula-
ci6n. Prado hizo cerrar las puertas de la ciudad y
dispuso el desarme de las milicias. Las censuras no se
le escatimaron a Prado; y es muy interesante anotar
que en document escrito se express la inconformidad
con la tirabia de los gobiernos coloniales, "la despo-
tiquez con que proceden los Governadores eh estos pa-
rajes de Indias en donde a cualquier vasallo, que toma
el legitimo recurso de quexarse a V. M. o noticiarle
algiin aviso important lo atropellan, cerrandoles es-
ta puerta con la palabra sedici6n, a cuya farsa vivi-
mos expuestos (sin mtis arbitro que padecer)." (21)
El plan de ataque, preparado de antemano, fu6 sen-
cillo, firme y habil en su concepci6n general. Desde
el desembarco hasta la caida se desarroll6 en todos sus
detalles con seguridad, demostrando cuidadoso estu-
dio previo. Lord Albemarle fu6 flematico y mediocre
ejecutor met6dico, sin inspiraciones ni arrests pro-
pios. Asi, el asedio no acredita capacidad brillante
en el general vencedor, limitado a cumplir instrue-
ciones superiores, sin oportunos provechos de las
ventajas que le proporcionaron los errors de sus ad-
versarios. Desde el moment en que domino el lito-
ral y la Cabafia, la ciudad era suya, y sitiado el 'Morro
debi6 circundarla y someterla a furioso bombardeo a
fin de precipitar el desenlace. La dilataci6n lo pu-
do llevar al fracaso, tanto por la proximidad de la
6poca de los ciclones, como por las negoeiaciones de
paz ya iniciadas. De la direcei6n del capitin gene-


(21) Memorial de las habaneras, citado.








EL IMPULSO INICIL 71

ral espafiol, no hay que hablar. El propio relato ex-
hibe as ineptitud, su carencia de cualidades militares.
La defense fue floja, incoherente, torpe; y la defense
es su retrato.




















DOMINATION INGLESA

Posesi6n.-Fracclonamlento politico de la isla.-Paralisil
de las hostilidades.-Botin de guerra.-CarActer del do-
minio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organiza-
cl6n del r6gimen--Codicia britanica.-Los gobernado-
res cubanos.-El rest de la isla: paginas de Manuel
Dionislo GonzAlez.

E N 14 de agosto la segunda de las cuatro ban-
deras, la inglesa, que a lo largo de nuestra
historic ban tremolado, sefioriales, sobre la Ha-
bana, cubri6 la ciudad rendida a Inglaterra. La po-
blaci6n, arrancada de sueiio secular, reproducia pun-
zantes remembranzas de no muy lejanas depredacio-
nes pirAticas, y disolvia, en la fatiga y pasmo, 6pi-
tos estremecimientos. El resto de la colonia conti-
nu6 en poder de Espafia, bajo la autoridad de Lo-
renzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba.
Los jefes, oficiales, soldados y sfbditos espafioles,
que quisieron, embarcaron el 30 de agosto en veinte
y oeho transported rumbo a la metr6poli; los enfer-
mos, los intereses y el cumplimiento de las estipula-
ciones quedaron a la custodia del ordenador de ma-








REN9 LUFRfU


rina Lorenzo 'Montalvo y del comisario Nicolas
Rapun.
Realizada con la conquista de la Habana, la em-
presa de privar a Espafia de la lave de su trafico
americano y de poseer una base de operaciones so-
bre su imperio colonial (1), dos pensamientos ca-
pitales inspiraron al generalisimo ingles: extender
la dominaci6n y ganar, para Inglaterra y B1, cuan-
tioso botin de guerra.
La dominaei6n s6lo lleg6 hasta Matanzas, done
su comandante, el capitin Francisco Garcia Solis,
de orden de Prado, vo16 el castillo de San Severino.
Por consiguiente no tuvo efectividad complete en to-
da la jurisdieci6n de la Hahana, vasto territorio ex-
tendido desde mis alli de Matanzas hasta el cabo
de San Antonio, pero abare6 mueho mis del muni-
cipio capitalino. El tratado no determine, de mo-
do concrete, si solo se rinde la plaza, que era lo mi-
litarmente torado, o todo el departamento que for-
maba el gobierno de la Habana. Esta omisi6n, fa-
vorable a confusiones, es muy important porque el
acta de capitulaci6n encierra dos parties: proposicio-
nes espafiolas y respuestas inglesas, que las resuel-
ven. En los articulos treee y diez y seis, Albemar-
le y Pocock, con intenci6n deliberada, de modo pro-
bable, usan la expresi6n precise: la isla (2); y en
sus actos posteriores-y en el titulo que luego tom6
de gobernador y capitan general de la isla-demues-

(1) Lord Albemarle proyect6 efectuar operaciones sobre el conti-
nente.
(2) Veanse dichos articulos en el apendice.









EL IMPULSO INICIL


tra aquel que consider, a su rey, rendida toda la co-
lonia.
Asi, lord Albemarle, sin osar ineursiones sistemA-
ticas, se limit a intimar la sumisi6n de los terminos
que no se consideraban incluidos en la capitulaci6n
ni se sentian amenazados de modo inmediato. El te-
nor de la circular (3), confirm mi juicio acerca de
la interpretaci6n elAstica que da en su favor, al tra-
tado, el generalissimo ingl6s. La comunicaci6n la en-
vi6 a pueblos que, como Camagiiey, no pertenecian
a la jurisdicci6n del gobierno de la Habana. Todos
los cabildos y autoridades le dieron en6rgica negati-
va, sin menester de la comminaei6n que, bajo pena
de muerte, hizo el gobernador de Santiago de Cuba,
Lorenzo Madariaga, de heeho, al frente de la porci6n
espafiola. La isla qued6 cortada en dos fracciones
rivals, mas ingleses y espafioles, sin hostilizarse ape-
nas, guardaron prudent defensive a manera de dos
campamentos enemigos que reposaban, a las anchas,
en la vastedad de una comarca montaraz, despobla-
da y poco accessible.
Esta condueta, que explica en Madariaga la ca-
rencia de recursos militares, se debe, en gran parte,
a id6ntica causa en Albemarle. Las tropas anglo-

(3) "Seiores mios: hallindome con el mando de esta plaza, a cuyo
distrito pertenece esa villa, ordeno y mando a ustedes que inmediata-
mente prcvengan a los comisarios de ese Cabildo, que sin pasar de
treinta dias, se me presented, y que lo propio ejecute el teniente de
oficiales resales, trayendo los papeles, caudales y efectos de S. M. C.
que son a su cargo, para dar cuenta, en cuyo intermedio quedara la
caja at de V. de primero voto, como ha sido de estilo, y me avisarin
Vd. el recibo de esta. Dios guard a Vda. machos afios. Habana
at de Septiembre de i762.-Albemarle."








RENX LUFfiU


americanas, brigada Burton, factor decisive del si-
tio, retornaron prestas a Norte Am6rica, en donde,
asi como en la India, concentraba Inglaterra el inte-
r6s supremo de la guerra. Ademis, no podia des-
conocer el general ingles el dique que, a la expan-
si6n, levantaba el vivo sentimiento lealista de un pue-
blo ingenuo, obediente, sin reflexi6n, de modo ins-
tintivo, al atavismo racial, religioso, legendario, si
no hist6rico, a la ciega fuerza plasmante de su hos-
co y solitario medio incubador, a los fermentos de su
personalidad larvada, adherida a sus simbolos: el
pend6n, la cruz y el rey; y a la tierra amada con
ardor. Dirigidos por Madariaga, que no escatim6
diligencias para precaver la defense de Santiago de
Cuba y dar a Prado auxilios improvisados por su
celo, habitantes y guarniciones hubieran opuesto, a
los avances britinicos, porfiada resistencia victorio-
sa. Asi lo prueba el descalabro que los ingleses su-
frieron en el Surgidero de Jibacoa, a manos de mi-
licianos y vecinos. En fin, para encerrar al gene-
ral Albemarle dentro del Area conquistada, el nicleo
principal del ejrcito y la flota abandon en octubre
la Habana. La media parece indicar que la pose-
si6n de la isla fui descartada o pospuesta a otros em-
pefios en el gabinete ingles, en gestiones de paz des-
de meses antes; y sobre todo que, tomada la Haba-
na, el resto de Cuba lo estimaba de muy relative im-
portancia; y estaba en lo cierto.
El botin fue perseguido con avidez insaciable, y
alcanz6 a la suma de tres millones cuatrocientos no-
venta y seis mil setenta y ocho pesos y medio, sin






,.-7 v. j,'*



EL DIPULSO INICIAL 77

incluir los navios, cafiones, municiones, etc. (4) La
codicia de los jefes ingleses se manifest extremada,
sin equidad para los subalternos y los vencidos. Cen-
surable, sobre todo en lo que tuvieron de ambici6n
personal, lo han sido mis por haber sido juzgada a
base de ideas a posteriori, forma de juicio inacepta-
ble en la historic. En la 6poea era prietica gene-
ralizada que no deshonraba dado el ambiente de co-
rrupei6n que earacteriza el siglo XVIII. Ademas
de que los usos de la guerra autorizaban, y todavia
consienten, el despojo, las expoliaciones verificadas
en la Habana, con rigor y sin violeneia, aparte de
probables instrucciones superiores, las excit6 el con-
cepto que Espafia inculc6 de America: tierra de ex-
plotaci6n, campo de lucro y aventura. Inglaterra
eoneibi6 la expedici6n con prop6sitos militares y eco-
n6micos. La guerra entire los ingleses era popular,
porque envolvia una operaci6n political y financier
realizada sin grandes sacrificios de sangre, ya que la
mayor parte de las tropas en Europa eran extran-
jeras y en Am6rica coloniales. Ajeno el pais al di-

(4) El boletin, aparte del tesoro real consisti6 en cinco mil ocho-
cientos cuarenta y una caja de azUcar y tres mil trescientos ochenta
y coatro zurrones y trees cascos de cacao, ciento veinte y tres fardos
de quina; ocho mil trescientos sesenta y tres cueros al pelo y tres mil
novecientos cnrtidos, cuatrocientos sesenta y cinco tercios de tabaco,
cuatro mil ochocientos setenta y seis sacos de rap, cincuenta y nueve
mil doscientos trece trozos de palo de Campeche, dos mil tres de fus-
tete, setenta y ocho piezas de madera de construcci6n, ocho tablones
de cedro, site zurrones de grana, dos cascos de conchas de carey,
estos datos son de Guiteras, que los tom6 de la obra de Beatson. En
otras relaciones hay algunas variaciones. Watson menciona solo tres
mil ochocientos cuarenta y tres cajas de azdcar. En document ori-
ginal, existence en el Archivo Nacional, suscrito por el contador de
Hacienda Jose Gelabert se relaciona las existencias de la plaza, en-
tregadas a los ingleses. Las cifras de este inventario son poco mis o
menos las mismas. Debe agregarse numerosas provisions de guerra,
cafones, p6Ivora, granadas, arms, munieiones, etc., nueve navios y
various barcos mercantes.









RENi LUFBfU


minute estado, Hannover, que la casa real poseia en
Alemania, y daba pretexto a su intervenci6n en el
conflict, veia en ella la adquisici6n de nuevos mer-
cados y tierras; y, asi, el ministerio ejecutaba un de-
signio patri6tico trascendente: el dominio de los ma-
res y la instauraci6n del imperio colonial britinico;
y los comerciante, buenos negoeios. (5) La Habana,
a lo lejos, daba la vision de una ciudad opulenta,
congestionada de oro y mercancias; y al despertar
instintos ancestrales, retofi6 el espiritu rapaz de los
corsarios intrepidos, "los perros del mar", que no
hacia much tiempo ganaban, en aguas antillanas,
fama y riqueza. (6)
El dominio ingles dist6 del earicter legal que re-
vestia. En derecho y uso la ciudad estaba poseida
por conquista en estado de guerra, circundada por
poblaciones y tropas hostiles. (7) Albemarle ejer-
c16 al priheipio la autoridad con el titulo de coman-

(5) "La naci6n prosperaba sin embargo de la guerra; como que
nunca dieron los comerciantes muestras mAs sefaladas de opulencia
y que la importancia de algunos grandes centros mercantiles y ma-
nufactureros, de Glasgow, por ejemplo, data de aquella Cpoca; cir-
cunstancia que se halla consignada en el monument elevado a Lord
Chatham en Guildhall por ser la opinion general de sus contempora-
neos con las siguientes palabras: "Bajo as ministerio, el comercio fuC
aliado de la guerra y le debi6 so grandeza". Studios Biogrdficos
por lord Macaulay, pigs. 6o y 6z. "Aquella guerra era popular. Los
ingleses no padecian por ella, no enviaban al combat mas que solda-
dos de profesi6n o alemanes. Los comerciantes no perdian nada, es
decir, ganaban, porque mientras duraba, los barcos ingleses hacian
mis fAcilmente el contrabando en las colonies espafiolas de America.
Desde 1758, la exportaci6n era mayor que en el tiempo de paz".
Historic Universal, volume quinto, pag. 45, por Ch. Seignobos y
A. Metin.
(6) Basta fijarse en las palabras con que Jorge III rey de Ingla-
terra anunci6 a la CAmara de los Lores la conquista: "La Habana,
una plaza de mucha importancia para Espafia, esta poseida por mi
con grades tesoros..."
(7) "...la autoridad de un conquistador extranjero no est& nnca .
limitada por las leyes y costumbres de la naci6n vencida, i no que
por su naturaleza, es esencialmente desp6tica."--Historia'.de Inglte.
rra por lord Macaulay, pig. 405.










EL IMPULSE INICIAL


dante general del ejercito expedicionario, y siem-
pre con las atribuciones correspondientes al mando
military.
Los grandes temores del veeindario se condensan
en la angustia de ver ultrajada la religion, saqueada
la ciudad, deseonocida sus leyes y costumbres. Nin-
guno de los motives de alarm tuvo raz6n para sub-
sistir. El nuevo gobierno respet6 el ejercieio plfbli-
eo del culto cat6lico, evit6 tropelias de la soldades-
ea, mantuvo vigente la legislaei6n y regimen, sostu-
vo en los empleos a easi todos los funeionarios, y per-
miti6 el desenvolvimiento legal del cabildo, cuyos al-
caldes Pedro Santa Cruz y Miguel Calvo, asi como
el sindico Felipe Zequeira, continuaron en sus car-
gos. (8) Confirma esta actitud la eleeei6n que en
28 de agosto hizo de Sebastian Pefialver y Angulo
para el cargo de gobernador politico de la Haba-
na, (9) recomendado del general Prado y del in-
(8) Tan es asi que el ix de enero del afio siguiente, de acuerdo
con la legislaci6n espaiola, el cabildo celebr6 sus elecciones anuales
de costumbre y fueron electos alcaldes los sefores Laureano Chac6n
--no de los jefes de las milicias distinguidos durante el sitio- y Jo-
s6 Cipriano de la Luz, antecesor del insigne Don Pepe.
(9) "Por Jorje, Conde de Albemarle, Vizconde de Bury, Lord de
Ashford, uno de los honorabilisimos del Consejo Privado de
S. M., Capitn Custodio y Gobernador de Jersey, Coronel
del Rejimiento de Dragones propio del Rey, Teniente Gene-
ral de los Reales Ejrcitos, y Comandante en Jefe de la ex-
pedici6n, etc.
Por cuanto es convenient constituir persona que con juris-
dicci6n ordinaria presida los cabildos que celebre el Ayunta-
miento de la ciudad y al mismo tiempo la ejerza en todos los
casos y cosas conforme a los estatutos Espaioles ocurran, asi
civiles como criminals, he resuelto elejir la persona del caba-
llero regidor de esta cmidad D. Sebastian Peialver Anglo, que
en la conformidad sobredicha use de las expresadas facultades
sobre Ia Naci6n Espanola, asi vecinos como residents en esta
ciudad, para to coal se Ie franquean los auxilios que necesita-
se, por convenir asi al buen Gobierno de la Repbhlca, confian-
do en su celo que desempeiarA este empleo con el esmero ex-
perimentado en otros qe ha servido. Dado en la Habana, Agos-
to 26 de x762. Sellado con el sello de mis armas y refrendado
de mi infrascrito secretario, Albemarle. By His Lordships com-
mand, Hale".









RENA LUFRfU


tendente Montalvo, lo que, en cierto modo, era ga-
rantir los derechos e intereses de los colonos y dar-
les representaci6n active en la administraci6n del do-
minio.
Esta media y todas las demis adoptadas fueron
superadas con la resoluci6n de abrir el puerto al co-
mercio libre. Constituye tal acto una revoluci6n
complete de la vida de la colonia. Tres barcos pe-
netraban en el puerto cada aflo, y durante el domi-
nio ingles vinieron setecientos veinte y siete, canti-
dad que hubiera necesitado idoscientos cuarenta y
dos afios bajo el regimen espafol! (10) Era, sin la
congestion ni la licencia, una invernada permanent
y renovable de la flota. Cuba careeia hasta enton-
ces de actividad mercantil. Es dificil esbozar la
transformaei6n sfbita, intense, precipitada que ex-
periment6 la economic insular y afect6, de modo fe-
cundo, todos los 6rdenes. La agriculture fu6 la mis
favorecida por las facilidades que tuvo la introdue-
ci6n de eselavos. Ello represent un aumento muy
sensible de la poblaci6n negra, mas dentro de la 6po-
ca fu6 poderoso factor de fomento. Se calcula que
la importaci6n fu6 de diez mil setecientos bozales ven-
didos a noventa pesos cada uno. (11) Desde el pun-
to de vista econ6mico la libertad commercial produjo
la multiplicaci6n instantanea de numerosas fuentes
productoras, paup6rrimas o virgenes, que derrama-
ron diluvios de oro sobre un pueblo sumido en la

(0o) La cifra es de Enrique Jos6 Varona, De la Colonia a la Re-
pOblica, pig. xz6. Los dems historiadores, incluso el cronista je-
suita, varias veces citado, giran alrededor de mil.
(II) Los negros esclavos por Fernando Ortiz, pig. 83.










EL IMPULSO INITIAL


miseria, ignorante 'de la prosperidad, algo compara-
ble al torbellino del deseubrimiento de las minas de
California, sin que sus numerosas consecuencias sean
s6lo materials. (12)
El 8 de septiembre Albemarle, investido por si de la
jerarquia de gobernador y capitan general de la isla
de Cuba, recibi6 del cabildo, a nombre de la Habana,
juramento de fidelidad. (13) Algunos cronistas re-
fieren hermosos discursos de protest, que Bachiller
y Morales, concienzudo historiador de la toma de la
Habana, afirma que no fueron pronunciados. En
ningfin document aparecen referencias de tan
inoportunos gestos tribunicios. Tales arengas a des-
horas hubiera' sido est6riles y tontas, despu6s de
dias de relaciones y subordinaci6n, impuestas por
la solemnidad de un tratado y la fuerza de una
conquista military. Ni tampoco las hubiera tole-
rado el general Albemarle, muy celoso de su cali-

(ia) "La Habana habia mejorado en los pocos meses de gobierno
extranjero, material y moralmente: la gran introducci6n de brazos
aument6 los products de la isla, cuyos propietarios vivian en la Ha-
baha; las rentas pblicas habian crecido; Ia variada introducci6n de
telas y manufactures inglesas habia despertado el confort o bienestar
dombstico." Cuba, monografia hist6rica por Bachiller y Morales, pig.
X43.-"Asi recibi6 el puerto todo ginero de manufacture y articulos
extranjeros... En los solos diez meses que dur6 el dominion de la Gran
Bretaia, introdujo por su capital en toda la isla los elements que
mas contribuyeron despuds a desarrollar su agriculture." Historis de
la Isla de Cuba por Jacobo Pezuela, tomo II, pags. s61 y 56a.
(i) "Esta ciudad jura obediencia y fidelidad a Don Jorge III
rey de la Gran Bretana, Francia e Islandia, etc., etc., etc., durante el
tiempo que estuviere sojeto a su dominion, arreglado a nuestras leyes
y sin tomar armas a favor ni en contra de ambas majestades. Haba-
na, 8 de tebr e 1762. Albermae. Dr. Don Pedro Santa Cruz.
Miguel Calbo de la Puerta.-Gonzalo Recio de Oquendo.-Pedro Cal-
vo de la Puerta.-Jacinto Tomas Barreto.-Jos d C. de la Luz.-Jose
Martin Filix de Arrate.-Gabriel Peilalver Angulo Calvo.-Crist6bal
Zayas.-Jose de Agosta.-Laureano Chac6n.-Pedro Santa Cruz.-
Mateo Pedroso.-Pelipe Josi Zequeir.-Antonio Ignacio de Ayala,
(secretario de Cabildo). Como se ve, hay un error en decir Islandia
por Irlanda. Creo innecesario recorder que los soberanos ingleses se
titulaban, desde Eduardo III, reyes de Francia.








RENE LUFBIU


dad. La leyenda, que puede cdnmover a ineautos,
es inverosimil y en buena 16giea, de haber sido
cierta, hablaria muy poeo de la sensatez de los mu-
nicipes. No hay que olvidar que los miembros del
Ayuntamiento, Calvo y Pefialver, acompafiados del
interprete Miguel Brito, habian ido a saludar, en su
cuartel general de la loma de Ar6stegui, a lord Al-
bemarle, antes de su entrada en la ciudad; y que uno
de ellos, Pefialver, ejercia, con beheplicito del cabil-
do, alto cargo en la administraci6n.
Las exacciones fueron dos: civil y clerical; Esta
fue iniciada por el derecho de las campanas que con-
sistia en dar a los comandantes de la artilleria una
suma equivalent al valor de las que hubieran en
iglesias, conventos, monasteries, etc. Albemarle fij6
el donativo en treinta mil pesos, pero despubs de los
esfuerzos del obispo Pedro Morell de Santa Cruz, lo
redujo a la tercera parte. En 19 de octubre recla-
m6 sin pudor, para Bl, un obsequio de cien mil pe-
sos. (14)
Tras viva resistencia y gracias a Pefialver lo li-
mit6 a cuarenta y seis mil pesos. La exaeei6n civil
fue fijada en cuatrocientos mil, logr&ndose rebajarla
a doscientos treinta mil. Adembs procedi6 a inean-
tarse los intereses de los accionistas de la Real Com-
pafia de Comercio. Los terminos de la capitulaci6n
lo autorizaban para ello.
Las expoliaciones produjeron natural descontento
y lamentos infinitos. Es de observarse que la del

(14) Vase esta comunicaci6n y las demis cruzadas entire el go-
bernador y el obispo en el apCndice.








EL IMPUaO IICIAL


clero, inferior a la civil, provoc6 mayores protests,
lo que es compresible dada la psicologia de aquella
elase, habituada a sacar provecho de la sociedad, sin
sufrir sus aflicciones y p6rdidas. Organizada como
entidad, con disfrute de privilegios y poder, desple-
g6 acci6n defensive intense y clamorosa; y pudo con-
mover a las elases altas y bajas, presentindose como
la victim sobre la que se cebaban los egoismos del
enemigo hereje.
La exaoci6n clerical estuvo a cargo inmediato de
Sebastian Pefialver y Angulo; la civil le toe6 verifi-
carla a Gonzalo Reeio de Oquendo, ya en funciones
gubernativas en lugar de aquel. La cesantia de Pe-
iialver se atribuye por algunos historiadores y cro-
nistas a no haber obtenido la cantidad ambicionada
por los vencedores, y por otros a la circunstancia de
manifestarse opuesto al envio de circulares a los pue-
blos restantes de la isla con fines de sumisi6n. El
examen de los documents no confirm ninguna de
las opinions, y permit, sin violencia, la hip6tesis
de no haber existido animosidad contra 61 al dis-
ponerse la extinci6n de sus servicios. Pefialver fu6
designado para presidir el cabildo y ejercer jurisdic-
ci6n sobre el pueblo espafiol de la colonia, conform
a sus leyes y usos. El dia 8 de septiembre, lord Al-
bemarle entreg6 personalmente al Ayuntamiento un
oficio escrito en idioma ingl6s, que tradujo el int6r-
prete Miguel Brito, por el cual expresaba que tan
pronto se prestara juramento de fidelidad a S. M.
B. el rey Jorge III, quedarian revocados los pode-
res conferidos a Sebastian *Pefialver y a Miguel Cal-








RENE LUFBfU


vo (15); media que sugiere la creencia de que
el general ingles estimaba, en cierto modo, pri-
vado al eabildo de sus atribueiones, a lo menos
de algunas de ellas, hasta tanto no rindiera va-
sallaje solemne a Inglaterra. Como ya hemos visto
los regidores llenaron este requisite el propio dia 8,
por lo que se eancelaron las facultades de Pefialver.
El punto no esti esclarecido, la conjetura indicada
parece probable. Lo cierto es que el distinguido re-
gidor no perdi6 la eonsideraci6n del gobernador y,
ante la opinion hostile de la mayoria de sus paisanos,
sigui6 constituyendo con Gonzalo Reeio de Oquendo
y Pedro Estrada el titulado gabinete de Albemar-
le, (16) apodo insidioso, poco justificable, dado al
grupo muy exiguo de colonos prominentes que tenian
alguna participaci6n direct o indirecta en la admi-
nistraci6n inglesa.
Gonzalo Recio de Oquendo fu6 designado teniente
gobernador en 14 de septiembre. Se puede obser-
var que en el decreto de nombramiento no se usan
los mismos t6rminos que en el de Pefialver, se le
confi6 empleo antiguo en el regimen colonial. (17)
Alguna desavenencia debi6 ocurrir, poco mis tarde,
entire Albemarle y su asesor, y quizis tambien entire

(1s) Ignoro cuales serian los poderes conferidos a Miguel Calvo.
No he visto documents anteriores a esta manifestaci6n de Albemarle
que hagan referencias ellos.
(16) La expresi6n es del intendente Montalvo.
(17) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde de Burg
Bar6n de Ashford uno del Honoravilisimo Consejo Privado de S. M.
Cpt. Custodior y Govor. de la de Jersey Coronel del Regimiento de
Dragons propio del Rey Thente. Gral de los Exersitos de Su Magd.
y Capn. Gral. de una expedici6n secreta.-Por qto. es absolutamente
necesario por el mas breve despacho de negocios de esta Ciudad de
la Havana y su jurisdicci6n, que los Espaaoles vasallos de su Magd.
Britinica deve tener mi Juez Superior de sa propia naci6n bien im-








EL IMPULSO INICIAL o

este y los regidores. Los documents sobre esta cues-
ti6n estAn obseuros. El 5 de noviembre conoci6 el
eabildo un mensaje, fechado en 30 de octubre, del
teniente gobernador que trasmitia una orden de Al-
bemarle para que "de los propios de la ciudad se
contribuyan a Su Excelencia mil pesos". El Ayun-
tamiento contest que carecia de reeursos. El go-
bernador parece que apremi6 a Recio de Oquendo,
porque en 3 de diciembre, 6ste manifest a los ediles
que de no ser entregada el mismo dia la suma exigi-
da, pondria guardias al mayordomo de propios y ren-
tas del municipio, Francisco Ayala. En sesi6n ex-
traordinaria, convocada con urgencia para las tres
de la tarde del propio dia, acord6 el cabildo vender
nna posesi6n con pacto de retro, a fin de satisfacer
la demand. En 24 de diciembre, el mayordomo in-
form6 que no pudo realizar ninguna venta con esa
condici6n, y, para evitarse la vergiienza de ser pues-
to bajo custodia, habia obtenido la cantidad a prs-
tamo, la que, desde luego, fu6 entregada al gobier-
no; el Ayuntamiento reconoei6 la operaci6n como
deuda municipal garantida con los bienes del pro-
comin. El incident debi6 excitar los Animos de
unos y otros, porque el 31 de dieiembre, Recio de
Oquendo hizo renuncia de su cargo, y Albemarle la
puests en las Leyes y costumbres, por la mejor regulaci6n de la po-
itica de esta Ciudad Va. como tambien para determinar en todos as
cauzas siviles y criminals que de otra manera paresiera ante mi co-
mo Cpitan Gral. Vovor. de esta Ysla tambien en todas las cauzas
dependientes en el tiempo del Governador que fou 6 de so Thte.-Por
este fin constituya y nombra el Sefior D. Gonzalo Recio de Oquendo
que exercita el oficio de mi Theniente de Govor. juntamente con la
misma authoridad y pribilegios que he gozado por Ley y costumbre
todos los Thenientes de Governador de esta Ciudad por los tiempos
pandos. Dado devaxo mi firm y selo en la Havana en catorce dias
de Sepe. de mil aetecientos sesenta y dos.-Albemarle. J. Hale."








RENA LUFBIU


aeept6 instantineamente. Esto hace career que el go-
bernador estaba disgustado de su teniente, acaso por
hallarlo moroso y equivoco en la gesti6n del dona-
tivo, dilatada mis de un mes. Al hacerle present
al gobernador, algunos regidores que Gonzalo Reeio
de Oquendo expresaba en memorial elevado al ca-
bildo que uno de los motives de su dimisi6n era "los
6mulos de sus compatriotas", el general se irrit6,
llam6se engafiado y rompi6 el cuaderno donde cons-
taban estas manifestaciones, en gesto tan airado co-
mo improcedente. Concluy6, asi, la autoridad del hi-
dalgo habanero, hombre inteligente, de mano izquier-
da y viva imaginaci6n, criollo de much trastienda,
que acaso quiso nadar entire dos aguas y hallar en el
tiempo algin medio evasivo o conciliador, sin conse-
guir otra cosa, como suele suceder en estos traviesos
juegos politicos, que disgustar a los antagonistas y
ser a la postre victim de sus propias astutas ma-
fias. El propio dia 31, Sebastian Pefialver y Angu-
lo era nombrado para sustituir a su compatriota y
colega, esta vez con el titulo de teniente goberna-
dor. (18)
Ambos gobernadores tenian excelente reputaci6n
social y patri6tica, mas, ahora, fueron blanco de
la ira de sus conterrineos con acrimonia e injusti-

(18) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde Burg Ba-
ron de Ashford uno del Honrrabilisimo Consejo Privado de S. M.
Capn. Custodior y Covor. de la de Jersey Coronel del Regimiento de
Dragones propio del Rey Comandante en Geje de una expedici6n.-
Por tanto que es absolutamente necesario por el despacho de los ne-
gocios de la Ciudad de la Havana y sus dependientes que los vasa-
Ilos espafioles de S. M. B. tengan un superior de su naci6n ynstruido
en sus leyes y costumbres por la mejor regulaci6n de la political de la
Ciudad, y tambiin a determinar en casos Civiles y Criminales que
puedan ofrecer aun como Capitan Gral. y Governador de esta Ysla y









EL IMPULSO INITIAL


cia. Llamados a regir empleos superiores, bajo un
gobierno extranjero, se desenvolvieron con la correc-
ci6n que permitia la complicada dualidad de su ori-
gen cubano y sus funeiones piblicas. Las eensuras
brotaron del estado pasional de los Animos exaspera-
dos por la derrota y el despojo. No es creible que
ellos se inspiraran en la creencia de que el dominio
ingl6s seria perpetuo, que sobre esto debfan tener ma-
yores motives para estar mejor enterados que sus de-
mas conterrhneos, ni se explica que, a la carrera, di-
solvieran el patriotism de que habian dado siempre
abundantes pruebas. Sebastian Pefalver y Angulo,
anciano abogado, seis veces alcalde de la Habana, re-
gidor y coronel de milicias, durante el sitio prest6
activos servicios atendiendo al cuidado de las fami-
lias; Gonzalo Reeio de Oquendo, como aqu6l, hidal-
go distinguido y antigno alcalde, alf6rez mayor del
municipio, cumpli6 tambien sus deberes en lofi mo-
mentos de peligro y agobio, heeho cargo del abasto
de las tropas. Recomendados por sus propias dotes
y dignidades y algunos personajes, para desempefiar
la tenencia de gdbierno, tuvieron la penosa misi6n
de satisfacer la voracidad del vencedor, sin serlos da-
ble contenerla, y la que, en lo possible, moderaron.
Ni sus jefes ingleses ni sus compatriotas hallaron

tambien lo que estaba pendiente ante e Govor. antecedente o su Thente.
Yo por este constituyo y nombro a Dn. Sebastian Pefialver Angulo
Regr. por privilegio y Coronel de militia por mi Theniente de Govor.
por so nacuniento y grandeza, propiedad y entero conocimiento y ex-
periencia de las leyes de esta Ysla y tambien ordeno y mando que el
dho Dn. Sebastian Pefialvr Anglo A exercitar el oficio de mi Thente.
de Govor. con la misma authoridad y Privilegio anexos a ello como
todos los dhos Thentes. hasta aora ban savido por ley y costumbres
Havana treinta y an dia del mes de Diciembr. de mill setecientos
sesenta y dos as.-Albemarle.-Por mando de so Exca.-J. Hale."









BEN6 LUPEfU


motives de queja en sus gestiones exentas de pecu-
lado, (19) desenvueltas en la dificil situaci6n crea-
da por lealtad del juramento prestado por el cabil-
do, del que eran miembros, y los sentimientos na-
cionales. La Uuvia copiosa de impreeaciones derra-
madas sobre ellos, manifestadas bajo la dominaci6n
en murmullos y coplas populacheras, y, luego, en de-
nuncias, obedece a causes que explica la psicologia
colectiva, a un estado emotivo, explotado por el ren-
cor, a las exacciones de que fueron instrument ine-
vitables y visible.
Y para dar a conocer el estado del resto de la is-
la, par6ceme oportuno reproducir las paginas que si-
guen de Manuel Dionisio GonzAlez, laborioso cronis-
ta de Santa Clara, cuya pluma, al describir la si-
tuaci6n de la villa durante estos dias, refleja, con
viveza, el espiritu de la porci6n insular espafola:
"Habia causado al Cabildo no poca sensaci6n la
desgracia de la entrega de la capital, y en sesi6n de
tres de septiembre, acord6 "dar cuenta a S. M. de
tal acontecimiento, para que estuviera en la inte-
ligeneia de los grandes esfuerzos que habia hecho la
villa por defenderla, ocurriendo alli toda su tropa
miliciana, con ardientes deseos de verter su sangre
y sacrificar su vida en servicio de ambas tMagesta-
des, como prueba de su lealtad, y contribuyendo ade-
mis con copioso nimero de ganados, armas, pertre-

(xg) Como se veri en sa oportunidad ninguna de las acusaciones
fueron realmente desapasionada. El comercio, agradecido a los es-
fuerzos de Pefialver, determine gratificarlo con la cantidad de cuatro
mil pesos y entregarle veintisiete mil para repartir entire los ingleses
que le habian ayudado. Vdase Bl Sitio de la Habana por Carlos Tre-
lles.-Anales de la Academis de la Historia, tomo quinto, pig. 43.








EL IMPULSO INITIAL


chos de guerra y boea, y con todos los negros escla-
vos, que movidos de la libertad ofreeida en su real
nombre habian querido exponer su vida, habi6ndola
perdido muchos de ellos en los peligrosos lances en
que se eneontraron; y por filtimo protestaron tam-
biWn todos los miembros de la municipalidad, que a
fuer de leales vasallos, harian los mis poderosos es-
fuerzos, por conservarse en el goce de los dereehos y
fueros de tales, y que perderian antes sus vidas con
todos los vecinos, que dejar de mantener ileso eate
territorio a su Soberano, a euyo efecto le suplicaban
se dignase facilitarles el socorro necesario de gente,
armas de fuego y pertreehos, porque podrian ser hos-
tilizados del enemigo, estando a veinte leguas de la
jurisdieei6n sometida al dominio britanico." Tales
fueron pues los sentimientos que ostent6 el -Cabildo
en aquellas eircunstancias, sentimientos que estaban
en armonia con los deseos de los moradores, y que se
aereditaron despuis cor\ hechos importantes, que re-
comendaron su denuedo y patriotism. El desgra-
ciado aeontecimiento de la capitulaei6n, hizo que de
la Habana y sus cercanias, asi como de Matanzas,
salieran multitud de families, que huyendo despavo-
ridas, vinieran en busca de refugio y protecci6n a los
lugares interiores. Los azares de la guerra, las fa-
tigas y necesidades sufridas durante el sitio, y la
nuevo dominaci6n a que qued6 sujeta aquella parte
de la isla, les obligaron a adoptar semejante resolu-
ei6n. Como era regular, fronteriza nuestra villa a
la jurisdiceei6n de la Habana, debi6 ser ella el asilo
de tantos como se dirigieron hacia este rumbo. Efec-








BENM LUFRlI


tivamente: aqui encontraron todos otra patria, que
abriendo las puertas de su generosidad a las desgra-
cias de sus nuevos hijos, brindoles en su seno hospi-
talario el sustento, y aun la proteeci6n y seguridad
que habian perdido... Muchos de los que abando-
naban la capital fallecian en los caminos, nnos de
necesidad y otros por la inclemencia del tiempo,
pues sin medios o recursos con que hacer menos sen-
sibles las penalidades de la marcha, luchaban en va-
no con el rigor de la estaci6n en esa 6poca del afo,
y con la falta de auxilios, que no era ficil encontrar
en esas vias de comunicaci6n, que s61o atravesaban
campos incultos, sin movimiento de pasajeros, y.don-
de apenas solia verse alg6n mayoral o encargado de
tal cual hacienda vecina. No pocas personas de aque-
las que pudieron resistir ese viaje penoso, arribaron
a nuestra poblaci6n en el estado mAs deplorable, a
causa de las enfermedades y miserias sufridas en el
trAnsito. El Ayuntamiento cuid6 de que se les pres-
taran todos aquellos socorros que exigia su situaci6n;
y por no ser suficiente el abasto, acord6 en sesi6n
de dia diez, que los duefios de haciendas, aparte de
la obligaci6n ordinaria que tenian de proveer la car-
niceria, proporcionaran las demas reses que fueran
necesarias, conforme el repartimiento que practica-
ran los diputados del consumo. El sargento mayor,
por su parte, se vi6 precisado a former con urgen-
cia dos euarteles, donde recoger la tropa reglada de
tierra y marina, por haber sido atacada de la enfer-
medad reinante, de cnya fuerza hubo eontinuamente
mas de doseientos hombres enfermos, a los cuales pro-




Full Text
-4


a


4


3a


a


.a,


S


4


4


El Impulso Inicial


4*t- '


is


Cf



















































































































































































































.,a










1


Rene Lufriu


Secretario de la Academia de Ia Historia de Cuba


El Impulso


Initial


Estudio histdrico de los



tempos modernos de Cuba










I
















LA HABANA
IMPRENTA "EL inGLO XX"
A. MUMal Y HNO.
AVENEDA DEL BRASIL 27
190


S V -
flex' V -
~L ~ *~c is~C>Th
C-)


lee *











'-99
LATIN
AMMRICA


9%


*O

s *"














Ofrenda


A la memoria bendita de mis padres-Emi-
lio Lufriu e Ints Alonso-, que imprimieron
en mi alma el sentimiento vigoroso del honor,
el culto austero de la verdad, la pasidn ardien-
te del estudio y el amor sincero a Cuba.
Horas de esfuerzos, ansias, torturas, tejen
sobre el mdrmol que los une en la muerte, co-
mo to estuvieron en vida, este mustio ramo de
religioso recuerdo con la inscripci6n: "Los
muertos gobiernan a los vivos".
Su hijo agradecido,

RENA LUPRIU

Habana, 1930.


















































s




*1


INDICE


Pig.


OPBENDA .

I

Direcciones generals

Carieter y origen de estos Estndios.-Concepto de la his-
toria.-Normas fundamentales.-Espiritu.-,Divisi6n.-
Los tiempos modernos de Cuba.-Peeuliaridades de
la colonisaei6n enbana.-iPunto de partida.-Prop6sito
y aleanee del volumen. .




El pe*6n de Amsrica

Aponte somero.-Menci6n de injtitueiones.-Ansencia de
cultura.-Estado econ6mico.-Inflneneia paieol6gica de
Ia flota y el contrabando.-Corrupei6n.--La piedra an-
galar.-Eseorso del agregado social.-Juicio del histo-
riador espaiol Pezuela.--lttesis. .


v


1


17







Vmi


INDICE


Pig.


III


Antecedentes de la toma de la Habana
por los ingleses

Rivalidad de Inglaterra con Francia y Espana.-Conflicto
europeo.--William Pitt.-Guerra de los siete afos.-
Pacto de Familia.-Guerra auglo-hispana.-Prop6sitos
britftnicos sobre la Habana.-Expedici6n inglesa.-Apa-
rici6n del enemigo.-Estado de la ciudad.-Actitud de
las autoridades y pueblo.-Bloqueo. 37


IV

Toma de la Habana

Primer dia. -Desembarco.-Primeros actos.-Exodo.-
P6rdida de la Cabana.-Carfcter de Ia campana.-Pepe
Antonio.-Las milicias.-Asedio del Morro.-El asalto.
-El h6roe.-Capitulaci6n.--Comentario. 53



v

Dominacidn inglesa

Posesi6n.-Fraccionamiento politico de la isla.-Parili-
sis de las hostilidades.-Botin de guerra.-Caricter del
dominio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organi,
zaci6n del r6gimen.-Codicia britinica.-Los goberna-
dores eubanos.-El recto de Is isla: piginas de Manuel
Dionisio Gonzfilez. .. . 73







NDICE


Pig.

VI

Fin de la dominaci6n inglesa

Estado de inimo de la poblaci6n.-Conspiraciones: Luis
de Aguiar.-Choque de lord Albemarle y el obispo Mo-
rell.-Evoluei6n del espiritu pfiblico.-Carieter del go-
bierno ingl1s.-Epilogo de la guerra de los site afios.
-Primera ingerencia norte-americana en los destinos
de Cuba.-Las colonias anglo-americanas.-Tratado de
Paris 95


VII

Sintesis

Traseendencia de is eonquista.-Majestad hispana.-Las
grandes leeciones.-Prosperidad.--Consecueneias va-
rias.-Primera relaci6n de Cuba con el mundo.-Esta-
do mental eoetineo.-Enseianza a Espaia.-Desdobla-
miento.-Levadura eubana.-El germen del patriciado.
-Nuestro primer representativo.-El impulse inicial. 111


Aphndice

Copia del acta de capitulaei6n . 127
Correspondencia entre lord Albemarle y el obispo Morell. 141


OBAS CONSULTADAS .. ..... .. .


IK


151




Es Propiedad de Rogelio A. Pujol














DIRECCONES GENERALES

CarActer y origen de estos Estudios.-Concepto de Ia his-
toria.-Normas fundamentalo.-Espritu.-DivIaI6n.-
Los tiempos modernos de Cuba.-Peculiaridades de Ia
colonizacibn cubana.-Punto de partida.-Prop6sito y al-
cance del volumen.

TRAIDO, desde nino, al estudio de la historia,
profesada, sin interrupei6n, en la ehtedra, el
libro, la prensa y la tribuna, amables instan-
cias y personales deseos no veneen mi resistencia a
condensar, en obra met6dica, modestos frutos de dila-
tada y perseverante labor. Conciencia de mis debiles
aptitudes y la magnitud del empeflo desvanecen, en
el temor, ajenas y propias sugestiones. Escribir his-
toria es muy difidil. En Cuba suele hacerse, a menu-
do, por distinguidos escritores que, con 6xito, expo-
nen un suceso. Por lo general son artistas que hallan
asunto e inspiracibn en la canter national, y, a dis-
tancia de la historiografia, producen una er6nica
que es, al futuro, documento aprovechable. Es po-
sible que alganos de ellos se sorprendan si se les






2 LUFBIU


informa que esta disciplina, compleja, vastisima,
profunda, esta regida por inflexibles preceptos y
formada por multiples ciencias de imprescindible
dominion. Cinco lustros de continue cultivo en sus
campos, me dan la certeza de las abundantes dificul-
tades que los pueblan, sin desconocer la posibilidad,
mas c6moda, de tejer, con linos de acontecimientos,
impresiones literarias. Es que a su margen florece
ameno g6nero de literatura, en el que, a veces, tam-
bian espigo. La presente serie trata de huir de 61,
sin pretender la loca soberbia de ser un tratado. Su
carActer es humilde como su cuna. Naci6 en el au-
la; y es s6lo, en su origen, esfuerzo pobre de maestro,
salvado de la muerte instantAnea de las explicacio-
nes orales, cortadas por preguntas, aelaraciones, dii-
logos, por un discipulo taquigrafo. Sobre su ver-
si6n,-deshilvanada por la colaboracidn vivaz de los
alumnos, que gano siempre en clase-, hilo y am-
plio estas paginas. Asi, sin disolver vacilaciones ni
acometer osadias, surgi6, inesperada, esta obra, acaso
no inntil del todo.-
La historia, mediante el anAlisis de los hechos de
influencia colectiva que el hombre verifica, recons-
truye, en sintesis, el desenvolvimiento integro de la
humanidad. Concretada a una naci6n no puede eon-
siderarla en plano exclusivo. Toda evolution es par-
te de general proceso. El curso, que ahora se repro-
duce y ensancha, se desenvolvi6 en la eonvicci6n de
que en la historia no hay islas, sino eslabones. "El
deber de la historia es, en efecto, el de notar lo que
hay de particular, de individual, en cada epoca, eada


2



Es Propiedad de Rogelia A. Pujol


EL IMPULSE INICUL 3

pals, eada pueblo; pero este particular, este indivi-
dual, no es interesante mAs que a condiei6n de que
vaya undo al movimiento general de la sociedad y
a los elementos constitutivos de la evoluci6n huma-
na". (1)
La historia de Cuba, coherente, orgfnica, definida,
constituye unidad dentro de la unidad universal. De
modo freeuente su estudio ha sido desvinculado del
movimiento general humano, del que es acei6n y reac-
ci6n. Ningnn pueblo forma fen6meno absoluto inde-
pendiente; la propia independencia politiea no ex-
eluye relaciones intimas y reciprocos influjos. Los
postulados ineluetables de interdependencia se cum-
plen en nuestros destinos y anales, intensificados por
el determinism dual de la naturaleza fisica y moral
de Cuba. (2) El engranaje national es muy compli-
eado, tiene indisolubles enlaces con acaecimientos que
parecen distantes en tiempo y espacio; y en dramas
europeos y americanos radica la fuente, el derrotero y
explicaci6n de numerosos sucesos vrnieulos. La co-
nexidn es imperativa. Este aspecto es bhsico en la
obra y, al referir la de Cuba, no desvio la mirada de
la evolucidn mundial.
Otro punto de vista es primordial. La historia es
reproducei6n de realidades preteritas, hace presente
lo que fu6. Arquitecto del pasado, Con Bus escombros,
el historiador levanta edificios demolidos, y, en lo fur-

(1) La historic, por Gabriel Monod, pig. 32.
(a) Considero que nuestro destiny estk envuelto en un antinomia
entre la geograf ia y Ia historic. For la primera estamos hacia el
Norte, en que ei anglo-americanao rein; por la aegnada pertenecemos
al Surenque el latino se agita He hipor qu hablo de una dua-
lidad de nuestra naturalem fisica y moral.







RENA LUFRIU


tivo, captura eternidad. El eulto de la verdad es,
para 61, deber y limite. A conciencia jams lo olvido.
Cuando expongo un aconteeimiento he tasado su cer-
teza; si ofrece dudas Io abandono, salvo que se pro-
duzean, en su favor, fuertes conjeturas. Pero toda
inferencia probable es advertida. Tengo cuidado se-
vero en comprobar la autoridad de las fuentes y auto-
res, aunque, desde luego, no presumo haber obtenido
constante victoria. Armado de prudencia excesiva,
estudio los materiales a mi alcance. No utilizo lino
los que proporcionan conclusions inconeusas, o, a lo
menos, brinden una manifestaci6n sintomitica, mas,
en este caso, sefialosu condition. Los propios doeu-
mentos oficiales los someto a cauteloso examen. No
siempre coneuerdan con la realidad, a pesar de ser
autanticos. Muchas comunicaciones, leyes, ordenan-
zas, epistolas, exornadas de ribricas y sellos, son
datos muy relativos, embustes cinicos o solapados que
afirman cuestiones que s6lo existieron en el papel que
las archivan. Bajo las letras visibles hay que des-
cifrar escritura simpftica o no leer nada. En la
historia colonial de America, esto, que en otras forma
excepci6n, es regla. La simulation, en buena parte,
es el espiritu official y, en alguna, necesidad del colo-
no; y lo que adopts solemnes apariencias de verdad,
suele ser vano artilugio. La heuristica y la herme-
neutica, obreros eficientes y, aqui, ademis, celosos vi-
gilantes, tienen procedimientos fecundos que deben
usarse de continue. La interpretaci6n de los hechos
la estimo ms interesante, mis importante que el rela-
to. Un acontecimiento es un sign, sensible o confu-


4







EL IMPULsO INICIAL


so, en el cuerpo de complejo proceso, y posee significa-
ei6n, valor y simbolismo propios, que hay que pene-
trar y traducir. Exponer, desentrafiar e inferir, de
lo particular, generalizaciones fundadas, es la misi6n
del historiador. Dentro de mis fuerzas, procuro cum-
plirla, apoyado en el ttil instrument de la l6gica y,
en el estudio, la ciencia, el m6todo, fugado del impre-
sionismo, ensayo historiar, en plano objetivo, los
tiempos moderns de Cuba.
En el terreno cientifico de la historia, al que habito
y proposito me ligan, hay lugar para coordinar, den-
tro del carfcter objetivo esencial, manifestaciones
subjetivas inevitables. El historiador, que ha de ser
honrado, veridico, impartial, no es mera eamara fo-
togrfica para obtener negativos: debe exponer limi-
tes, nexos, causas, consecuencias, ensefianzas y orien-
taciones; y dar movimiento, ealor, vida a lo pret6ri-
to, redivivo en su alma y producci6n. Disueltos en
la justicia prejuicios individuales y sectarios, puede
actuar sin perseguir imposible auto-oeultaci6n. Gui-
zot y Macaulay, Apiees de la historia, crearon monu-
mentos modelos que revelan el genio, temperamento
e idealidad de sus autores. El documento humane
es inalterable, nnica su verdad; el modo, la expre-
sion, el comentario es personal. Observo sinceridad
y, en conciencia, juzgo sin dejarme influir de senti-
mientos y pasiones parciales. Doy, exacta, la vision
de las cosas, como, a la serena claridad de las ciencias,
en arduo trabajo y maduro examen, las rapto a las ti-
nieblas, las expongo, fiel, como fueron, y expreso sus
repercusiones tales como vibran en mi.


5








RENE LUFRIU


"A los requisitos cientificos de la historia se debe
agregar que ella es tambien, de modo esencial, lite-
ratura. Es ciencia en los procedimientos de adqui-
rir, conocer y comprobar documentos. Obtenida la
acumulacion de datos, autenticados y depurados 6stos,
concluido el trabajo previo de abastecimiento y orga-
nizaci6n, es arte que pide dotes abundantes de ins-
piraci6n, poesia, calor, estilo. Cuando ya se posee
de manera concienzuda el asunto, es menester enton-
ces que 61 nos posea, liene, excite y domine porque es
imperioso sentirlo para poder dar al lector una pal-
pitaci6n de vida. En sintesis, hay que prepararse
con la ciencia y producir como artista. La feliz ar-
monia de esta dualidad es clave del triunfo del histo-
riador. Clio, se ha dieho con raz6n, es una musa; y
yo digo: musa de patria, humanidad y verdad. Los
historiadores cubanos, Saco, Sanguily, Pineyro, Ma-
nuel de la Cruz, Varona, M. Marquez Sterling, tuvie-
ron o tienen excelsas cualidades inteleetuales y mora-
les; en ellos, observadlo, vibra, predominate, el pa-
triotismo y reina, inc6lume, la sinceridad." (3)
La imparcialidad no es la indiferencia. El libro,
desnudo de pasiones, partidarismo, interns, tiene to-
nalidad nacionalista que afirma y no excluye la justi-
cia. La producci6n de un historiador puede y ha de
tener patriotismo, opuesto a patrioteria que es morbo,
farsa o desvergiienza. El nacionalismo es el anhelo
sincero, y el celo activo que lo sirve, de afianzar y acre-
cer la patria en cumplimiento honesto y feeundo de

(3) Discurso de contestacidn, por el autor, en Ia Academia de Ia
Historia de Cuba, al Sr. Marquez Sterling, pAgs. 131-132.


6






EL IMPULSO IMCOAL

los destinos de su historia y naturaleza, para que, en
desarrollo progresivo de la personalidad propia, ar-
monice su aecion, en el bien, eon la eivilizaci6n, de la
que es receptors y debe ser contribuyente. Ideal y
heeho, funde, en finalidad superior, necesidades cir-
eunstanciales y permanentes. La patria es el grupo
humano, vinculado a un territorio consustancial, que
desenvuelve, sobre 61, en unidad perenne, comnn desti-
no determinado por la naturaleza y la historia; y el
nacionalismo es su direcci6n ideol6gica concordante
y creadora. Su espiritu reina en estas paginas; y me
alegrar6 que eriticos y lectores hallen en ellas "un
vivo y anhelante sentimiento patri6tico de la historia,
un apasionado entusiasmo por Jo que la historia tiene
de majestuosa epifania de un eulto national, de comu-
ni6n simphtica de un sentimiento colectivo". (4)
D6bese tener presente que este libro, existente an-
tes en la palabra del maestro que en la plums del es-
critor, naci6 para j6venes compatriotas. A mss de
la cientifica, tiene una finalidad tbnica; y, en el co-
nocimiento de la evolucion de Cuba, ansia infundir,
con la alteza de la verdad, la majestad de la patria.
La historia es el instrument maximo para fomentar
el patriotismo y la virtud, si quien Lo maneja la siente
fervorosamente ; tambi6n puede ser hostia venenosa si
quien la explica o describe es indiferente, si no la goza
y sufre de veras. Confio estar identificado con ella,

(4) Artigas y la Revolscidn Americana por Hugo Barbagelata,
prologo de Jose Enrique Rod6, pig. S.








RENA LUFRIU


me esfuerzo en darle vida y hacerla, para el espiritu,
biogena. (5)
Tuvo el curso la fortuna de no ser constrelido en
moldes estrechos, y escape de los programas que sue-
len viciar la ensenanza y deforman la inteligencia del
alumno y el alma del profesor. Esta libertad permi-
ti6 concepci6n y desarrollo amplios y seguir, dentro
de normas cientificas, derroteros propios. Asi, a
grosso modo, lo distribui en tres partes generales: an-
tigua, media y moderna, seecionadas de manera mas
detallada. La division no tuvo otro valor que el de
simple indicaci6n. Desde luego las referidas 6pocas
no coincided con sus hom6nimas elAsicas de Europa,
ni tampoco con las de America. Abandonadas las
dos primeras, de las que no poseo cuartillas originales,
empiezo aqui el estudio de la nltima.
Las dos 6pocas anteriores tienen interns, pero su va-
lor, que no niego, es mas limitado, sobre todo desde
el punto de vista educacional. El paso de los prime-


(s) Un critico insigne y discreto, el ilustre Federico Garcia Go-
doy, advirti6 esa cualidad en el juicio generoso que dedic6 a mi
obra La Epopeya de una manana, que present en mi recepci6n en
la Academia de la Historia. Reproduzco esta nota, a pesar de sus
elogios amables, para que se vea que el ideal nacionalista constituye
siempre la direcci6n fundamental de mi labor ciudadana, literaria y
educacional: "todos los antecedentes de tiempo y de espacio con su
natural encadenamiento de causas y efectos que preparan el levanta-
miento de La Demajagua aparecen en estas paginas expuestos con un
criteria selective que, sin descuidar la bfsqueda del detalle, del petit
fait, alcanza, por Ia general, una vision de conjunto hist6rico de pa-
tente exactitud y por todo extremo satisfactoria. Hay en este Discurso,
piginas de muy pintoresca y evocadora elocuencia. Lo ocurrido en
aquella mafiana inmortal esti aqui pintado de mano maestra. Caldea
estas piginas, en ocasiones de fuerza conmovedora, un vivo sentimien-
to de intense patriotismo que no decade ni un solo momento. Patriotis-
mo sincero, de honda vibraci6n animica, llamarada de fulgor inextin-
guible, que en nada se asemeja a ese que anda por ahi en muchos la-
bios sirviendo de disfraz a mal disimulados prop6sitos nocivos bien
ajenos a Io que significa esa tan falsamente usada palabra". La Opi-
nidn, Santo Domingo, agosto 4 de 1923


8






EL IMPULSE INICIAL


ros pobladores, las porfias de clarigos y civiles, la
fundaci6n de una villa, la invasion de un pirata son
importantes al conocimiento, son datos que la histo-
ria registra, mas, como oriente y manantial del es-
piritu, su accidn es muy pobre, casi nula.
La infancia de Cuba cabe en unas piginas incolo-
ras, necesarias a la ciencia, ineficaces al sentimiento.
La actividad historica que nos conmueve y nutre es
la nuestra, la que vemos verificada por el cubano, y
nos da, identificados, a traves del tiempo, el concepto
de solidaridad, la nocion grave, solemne, religiosa de
la patria: la historia de Cuba, en la que el antepasa-
do es agente de la personalidad national; y en el es-
fuerzo, el dolor, la inquietud, el desmayo, el exito y
el sacrificio hace la historia, no la recibe. Los indios
que saltan de la penumbra al abismo, los descubrido-
res y dominadores que los siguen en el poema barbaro-
heroico de la conquista, no nos emocionan ni atraen
con el fluido magnetico del parentesco. No nos sen-
timos fundidos por la simpatia con Velkzquez, Porea-
yo, NarvAez y sucedaneos. No nos dan la sensaci6n
indefinible y mAgiea de ser ellos, nosotros, sino extra-
flos. Este golpe intimo y afin de la consanguinidad
hist6rica, tan remarkable y fuerte como la familiar, la
empezamos a sentir, por ejemplo, en Pepe Antonio,
que defiende la tierra, y es peleador y victima. Estas
y otras razones me hicieron ser mas extenso en el es-
tudio de los tiempos modernos.
Considero tiempos modernos en nuestra historia,
aquellos en los cuales adviene y se desarrolla una so-
ciedad que gesta propia individualidad, espiritual pri-


9






RENA LUFRfU


mero, politica luego. Las edades son divisiones cro-
nol6gicas, convencionales y arbitrarias, trazadas en
la historia, en atencion a rasgos caracteristicos que,
en globo, sefialan nueva direcci6n del desenvolvi-
miento humano, sucesivo de modo permanente. Los
porticos historicos son linderos impuestos y acomoda-
dos por la necesidad de ordenaci6n. No es posible
fijar con exactitud geometrica el pr6logo y epilogo de
cada fase. Algnn acaecimiento, de manera mss o
menos ostensible, revela los principios tr6mulos de
una etapa o los contornos indecisos de su ocaso. Las
fronteras, elasticas, de las 6pocas nacionales obede-
cen a la misma relatividad; y pueden fijarse las de la
edad moderna cubana, en los momentos en que el gru-
po nativo se manifiesta, y en el instante, mhs notorio,
y preciso, en que deja de ser dependencia espafiola.
En resumen comprende desde que Cuba aleanza a ser
colonia hasta que cesa de serlo.
Resulta de la precedente afirmaci6n que, para mi,
en los afios transeurridos hasta mediados del siglo
XVIII, Cuba no era siquiera colonia. La interpreta-
ci6n puede parecer original, y choca con t6picos vul-
gares, hoy inflados por nociva tendencia retr6gada de
pseudo-hispanslatria.. Es exacta. La colonizaci6n
de Cuba, aun dentro de la del continente, es peculiar.
Iniciada, no a orden de la corte que desdeia la pose-
sion, sino del virrey de Santo Domingo, por Diego
Velizquez, con 61 comienza y se paraliza. Las expe-
diciones del adelantado desvian a lo lejos sus pro-
yectos de conquista, el rapido agotamiento de los la-
vaderos de oro, la riqueza pasmosa del continente que


10







EL IMPULSO INICIAL


desenfrena ingenita codicia, apartan a Espafia de Cu-
ba; y durante mis de dos siglos, la senora se limit a
posar sobre ella, indiferente a la isla, usada de pefi6n.
En los primeros afios abandon algunas simientes que
generaron desnutrido grupo. Corren en las nieblas los
dias, el alba, detenido el curso, se prolonga y, en un
angulo de sombra, entre malezas espesas, perpetnan el
bostezo y pugnan vivir famelicas tribus, sin cohesi6n
ni brnjula, que' la ley rotula cabildos. Chozas mise-
ras, en el verdor joeundo de la selva exuberante, co-
bijan dispersos habitantes, inflamados de sol, que do-
minan y diezman a los nativos y, en el trabajo ajeno,
hallan sustento y arrullan esperanzas de retorno pa-
trio o de aventura provechosa en tierra fire, sin que
repugnen mezelar, en la violencia, sangre hispana con
la indigena.
El descubrimiento del canal de Bahama, la pirate-
ria, el corso, confietos internacionales obligan volver
hacia Cuba el pensamiento espafiol. El peligro ex-
tranjero hizo clavar, en la isla cenicienta, las mi-
radas de la metr6poli, fijas en la posesi6n estrategica
del puerto de la Habana; y lo arma base naval y cru-
cero mercantil. La aeci6n metropolitica se concreta
a este nnico objeto. Nada mas. Cuba es un puesto
militar, un dep6sito y una ruta. Esto por la Haba-
na. Entre Velaquez, que inicia el dominio, y Riela
que lo restaura, no hay actividad colonizadora, ni ofi-
cial, ni privada. Excepto el 6xodo de Jamaica que,
conquistada por Inglaterra, vierte sobre Cuba unos
ocho mil hombres, no afluye gente a sus playas; y Cu-
ba se reduce a diminutos caserios, nutridos bosques


11







RENA LUFRIU


y una plaza fuerte. Esta es la Habana y ella la isla.
A golpes extraifos y a largos trechos la ciudad gana
atenci6n, crece y absorve la insula. Durante mfs de
dos centuries, toda la historia de Cuba se condensa en
los anales de la capital: erbnica eansada que repite
los mismos parrafos, cortados por nutridas lineas de
puntos suspensivos. Vigia de la America, cada paso
que da la Habana lo impulsa el enemigo y, para ella, el
progreso es hijo de la guerra, no victima. El asalto
de Jacques de Sores precipita la militarizaci6n, el pa-
vor a Francisco Drake la trueca presidio. Es la ca-
lidad maxima hasta 1762 en que los ingleses la roban
y descubren a Espana.
Estas circunstancias explican la evolucibn lenta y
retardada del agregado social cubano. A mediados
del siglo diez y ocho, Cuba es una hipertrofia de la
Habana, a su vez hosteria y centinela del imperio co-
lonial. La colonizacidn no existed todavia. La Am6-
rica estf delineada con propia estructura, cuando Cu-
ba apenas germina. Los hermanos Ulloa apreciaron
ya, en el continent, hervores separatistas por 1735:
"No deja de parecer cosa impropia, que centre gen-
tes de una misma naci6n y aun de una misma sangre,
haya tanta enemistad, encono y odio y que las ciuda-
des y poblaciones grandes sean un teatro de discor-
dias entree espafioles y criollos. Basta ser europeo, o
chapeton como lo laman, para declararse contrario a
los criollos, y es suficiente el haber nacido en Indias
para aborrecer a los espafioles. Desde que los hijos
de europeos nacen y sienten las blues, aunque ende-
bles, de la raz6n, o desde que la racionalidad empieza a


12






EL IMPULSO INICIAL


descorrer los velos de la inocencia principia en ellos
la oposici6n a los europeos. Es cosa muy comn el
oir repetir a algunos que si pudieran sacarse la san-
gre de espafioles que tienen de sus padres, lo harian
porque no estuviese mezelada con la que adquirieron
de sus madres'". (6)
El espiritu revolucionario es, por cierto, en la
Am6rica Latina, anterior al de las colonias inglesas.
Libres y pr6speros, los futuros Estados Unidos no ex-
perimentaban los deseos de independencia, que estre-
meeian al Sur. En el Norte surgi6 la emancipaci6n,
por consorcio del interns, el sentimiento y el racio-
cino, cuando ya la America espafiola revelaba una
tendencia latente en este sentido. Cuba, deseonee-
tada, viene muy atris; al avanzar sus hermanas hacia
la edad contemporfinea, ella se arrastra aim en la me-
dia, que concluye al comenzar su colonizaci6n efecti)
va, su fomento o sea despues de la conquista de la
Habana por Inglaterra: punto de partida de nuestros
tiempos modernos.
A primera vista, el evento no es mhs que hecho par-
ticular, episodic de prolongada guerra europea. Pe-
ro la colonizaci6n de Cuba, lo que asi se llama sin
exactitud, amorfa, precaria, huerfana, se realiz6 has-
ta entonces a retazos, espontfnea, sin prop6sito de
fomento, ni siquiera con fines sistemfticos de explo-
taci6n, subordinada y pospuesta al interns del impe-
rio hispano-americano. La transformaci6n de la is-
la y de la acci6n metropolitica relativa a ella, se verifi-

(6) Noticius secrets de AmMca, por Antonio y JosE Ulloa. To-
m) I, pgas. 94 y gA.


13






MNA LUFRfU


ca despues de la conquista britinica. Entonces Cuba
se torn colonia, que colonizar es algo superior a la
fundaci6n esporidica de villorrios, la erecci6n de unas
fortalezas, el sosten de algunas guarniciones y el aea-
paramiento de pocos products cultivados al azar.
En la caida de la capital concluye la edad media eu-
bana, el periodo nebular que el eximio Enrique Jos6
Varona denomina en frase lapidaria "de olvido y de
abandono"; y yo lamo: establecimiento de los espa-
Boles.
La toma de la Habana por los ingleses incorpor6 la
isla a la humanidad, y la descubri,-que descubrir es
algo mis que topar-, al mundo, a Inglaterra, a Espa-
na, a los cubanos inclusives; y rasg6, a los ojos nati-
vos, la cortina que le ocultaba el planets. Antes, la
historia de Cuba es s6lo romance monotono de un bir-
baro ferreo que asola o silabeo monocorde de un hom-
bre vegetal que bosteza, coloreado por algnn asalto
pirfitico, por fugaz reflejo extralo. Desde entonces
sus anales son parte de la humanidad, flujo y reflujo
de la vida universal. Autoridad tan conspieua como
Ricardo del Monte afirma: "La historia civil e inte-
lectual de Cuba se extiende a poco mis de un siglo:
comenzd en la nltima decada del siglo XVIII. Toda
la existencia anterior de la colonial no sali6 haste en-
tonces del period embrionario, y no por culpa de la
tierra que en pocos anos alcanz6, luego, renombre
universal por las riquezas de sus frutos, ni por la iner-
cia de sus habitantes, que tambien pueden vanaglo-
riarse con el que en muy poco tiempo se han conquis-
tado poniendo a prueba su capacidad pars las arts


14







EL IMPULSO INICIAL


y la industria, Io mismo que para los estudios mss ele-
vados, sino por la ineuria de sus sefiores y gobernan-
tes, que desconociendo o menospreciando su importan-
cia, deslumbrados con los esplendores de Nueva Es-
pafia, Santo Domingo, Costa Firme y el Peru, esti-
mindola s6lo por su valor geogrhfico como estacion na-
val e6modamente situada para el comercio maritimo
con las regions continentales y escala para los puer-
tos de la Peninsula, la habia tenido desatendida hasta
entonces. A tal punto habia legado el abandono que
sus anales de trees siglos pueden condensarse en una
docena de piginas". (7)
No corresponde, ahora, exponer las consecuencias
del suceso, que tienen su sitio correspondiente. Visto
en el marco de balico episodic su importancia es re-
lativa. Avalorado en los resultados, pr6ximos y me-
diatos y, muy en especial,-y esto no lo han sefiala-
do sus varios cronistas-de su production en el tiem-
po, del moment hist6rico en que, por la eaptura de la
Habana, tuvo lugar el primer contacto del mundo y
la isla, es traseendente. El relampago de la domina-
ei6n inglesa ilumin6 al colony, sumido en sombras; y,
en chorro snbito de luz, atisb6 el infinito panorama
universal, del que Espafa, para el soberano foco, era
un punto; y tuvo de la metr6poli la sensaci6n que
experiment el ignorante al mostrirsele en el mapa, el
borr6n diminuto de su pueblo natal, que 61 abarca
en extenso perimetro; y, a la vez, le revel6 la nocion de
si mismo y de su isla inedita.

(7) Discursot de Rafael Montoro, editados por Antonio GonzAlez
Curquejo, pr6logo por Ricardo del Monte, pig. 23.


15







16 RENA LUFRIU

Este libro ensaya reflejar la toma de la Habana por
los ingleses. A modo de pr6logo, inicia el hecho la
transformaci6n de la sociedad eubana, llena el breve,
intenso periodo pre-evolutivo; y constituye el primer
volumen de la serie de estudios que dedico a nuestros
tiempos modernos. El segundo, bajo la denomina-
ci6n de El despotismo ilustrado en Cuba, le seguir
en la publicidad. Los otros, continentes de periodos
sucesivos, se arman, en tanto, para continuarlos hasta
la guerra de independencia.
















II


EL PENON DE AMERICA

Apunte somero.-Menci6n de instituciones.-Ausencia de
cultura.-Estado econ6mico.-Influencia psicol6gica de
la flota y el contrabando.-Corrupci6n.-La piedra an-
guiar.-Escorzo del agregado social.-Juicio del histo-
riador espanol Pezuela.-Sintesis. (1)

OUBA, en el aflo 1762, en que ocurre la caida de
la Habana en manos inglesas, punto de parti-
da de estos studios, era de hecho, casi de mo-
do oficial, una estaci6n maritima y un presidio, co-
mo en el lenguaje de la 6poca se llamaban las plazas
guarnecidas. Con excepci6n de la Habana y Santia-
go de Cuba que, por ser cabecera de circunseripci6n,
adoptaba visos de eiudad, la isla, levemente poblada,
solo tenia algunos villorrios y caserios carentes de co-
municaci6n. Sobre el yermo territorio, pelotones de
colonos arrastraban, espaciados, misera existencia.
Desde la Real Cedula del 3 de octubre de 1607
la isla se dividia en dos demareaciones: Santiago
() Ete capitulo puede considerarse como un introito que ensaya re-
flejar la situaci6n de Cuba en 1762 para Ia mejor valoraci6n de su
evoluci6n posterior.


I4







RENt LUFRiU


de Cuba y la Habana, residencia del gobierno y ca-
pitania general y de hecho sede episcopal.
La capitania general no tuvo en su desenvolvi-
miento facultades uniformes, ni posefa las preeminen-
cias que, en la peninsula, correspondian a tan ele-
vada dignidad. Al principio, en el orden military, es-
taba subordinada al virrey de Nueva Espafia, y, en
el civil, le daba limite y vigilancia la Real Audien-
cia de Santo Domingo.
Durante la estancia de la flota los privilegios de
su comandante invadian y mermaban la autoridad
gubernativa. Los conflictos con los obispos agrega-
ron a sus funciones el vice-patronato real que ponia
la iglesia bajo su inspecci6n. Por estos dias, disfru-
taba el sueldo de diez mil pesos, mas dos mil que le
abonaba la Compafia de Comercio, por ser su conser-
vador, sin que sea posible calcular las cuantiosas su-
mas que obtenian, casi todos, de un er6nico pecula-
do. (2)
Como asesor legal de la autoridad superior fun-
gia el teniente-gobernador con facultades para cons-
tituir tribunal y resolver cuestiones judiciales. En
los comienzos fueron nombrados por el gobernador,
pero desde 1664 los designaba la corte. En 1715 la
creaci6n de la tenencia del rey priv6 a los tenien-
tes gobernadores del derecho de sustituir al capithn

(z) Los historiadores no establecen de modo uninime quien fud
el primer capitin general. Arrate sefiala sin fundamento a Hernando
de Soto. En comunicaci6n oficial se le di el titulo a Pedro Menendez
de Avila. Irene Wright despues de reconocer que Francisco de Carre-
fio to tuvo, indica a Garcia de Lujin, pero, en instrument pfblico,
Gabriel Montalvo aparece investido con esta dignidad. Es probable
que algunos gobernadores por diversos motivos, ostentaran dicho titulo,
que sblo desde Juan de Tejeda tuvieron de modo definitivo.


z-'-


is





EL IMPULSE INICIAL


general. Las discordias suscitadas, en 1745, por el
Ledo. Antonio de Palacian, que lo desempenaba, de-
cidieron la supresi6n del empleo, restableeido siete
alios despues a favor de Martin Ulloa.
El resto del territorio estaba regido por capita-
nes a guerra, capitanes pedaneos y, en ocasiones, por
tenientes gobernadores. Santiago de Cuba tenia or-
ganizaci6n politica identica, y su gobernador depen-
dia militarmente del capitin general. Aparte de la
Habana, los demas pueblos, a despecho de titulos y
blasones, eran aldeas. Tenian categoria de munici-
pios: Habana, Bejucal, Santa Maria del Rosario,
Guanabacoa, Matanzas, Santa Clara, Sancti 'Spiri-
tus, Trinidad, San Juan de los Remedios, Camagiuey,
Santiago de Cuba, Baracoa, Bayamo, Caney, Hol-
guin y Jiguani (3) ; muchos eran meros poblados,
algunos simples fundos que un influyente hinchaba
ayuntamiento. Descontadas las siete villas velazque-
flas, se puede afirmar que en el transeurso de dos
siglos y medio apenas se fundaron otras; s6lo brota-
ron, espdnthneos, unos veinte caserios miserable,
tribus esparcidas, selviticas, desatendidas, ignoradas
casi de las entidades oficiales. (4)
La vida municipal era nula, tanto por el r6gi-
men como por la ausencia de verdaderos niclos de
poblaci6n. El cabildo de la Habana, por su extensa
jurisdieci6n y capitalidad, gozaba honorifica impor-
tancia y alguna efectividad. En los ayuntamientos
(3) Historial de Cuba, por Ricardo Rousset. Toma primero, se-
gundo y tercero.
(4) Itroducci6n a la Historia de las Iastituciones locates de
Cuba, por Francisco Carrera y Jistiz. Tomo segundo, pig. 116. Censo
de la Isla de Cuba, 1899, pig. 27.


19






RENA LUFRIU


se confundian atribuciones administrativas, judicia-
les y econ6micas. Desde la Real C6dula del 8 de
mayo de 1623, el de la capital estaba integrado por
doce regidores. Los oficios concejiles, perdido el ca-
ricter electivo, eran unos desempefiados por funcio-
narios reales y otros hereditarios y venales. Los al-
caldes ordinarios fungian de jueces.
La organizaci6n municipal se regulaba por las
ordenanzas de Alonso de Caceres, que han merecido
favorable juicio. iPero es pueril coneretarse a ellas
para considerar el gobierno local cubano; la reali-
dad, muy distinta, las adultery y anul6 sin esfuer-
zo. En la historia colonial de Espana, la legislacion
es un dato, s6o un dato. A menudo la ley y el
hecho, a que ella se refiere, son contradictorios.
Es ineoncuso que en America la profusion de dispo-
siciones legales podr revelar celo, laboriosidad, sa-
biduria, sin otro valor en la practica La ley es na-
da si no se aplica o si se interpreta al antojo. La
colecci6n legislativa de Indias, acumulada sin
unidad, puede impresionar por la magnitud, pero
expresa muy poco en la vida de las colonias. Tor-
cidas o sepultadas por la distancia, el despotismo, el
caracter espaiiol, las reales eedulas no traducen el
espiritu del regimen, ni reflejan su desenvolvimien-
to. Apreciar el estado de America, al relumbr6n de
tan suntuoso monumento, es vana especulaci6n. Or-
denes y bandos, a lo sumo, tenian efectividad tran-
sitoria, estirados y recortados a capricho, interns y
desidia, dentro de los f6rreos moldes del absolutis-


20






EL IMPULSO INICAL 2


mo y la psicologia estrecha de la sociedad metropo-
litica.
La iglesia a su poder espiritual unia cuantiosas
riquezas y privilegios; su renta decimal ascendia a
sesenta y tres mil seiscientos noventa y ocho pesos.
Y no hay que decir que gozaba enorme influjo en la
factoria.
Habia una Universidad, desde 1728, o algo asi
lamado, entregada a frailes, y alguna que otra es-
cuela, que constitufan todos los servicios de instrue-
ci6n. La cultura no habia tenido siquiera una ma-
ninifestaci6n sensible. La literatura no existia, pues
apenas puede estimarse que constituya su forma ru-
dimentaria, la poesia popular, las escasas y muy po-
bres composiciones que, hasta entonces, habian escri-
to vulgares aficionados. (5)
La hacienda pnblica, desde 1637, estaba a cargo
del Tribunal de Cuentas y Real Hacienda, consti-
tuido por un tesorero y un contador. Los caudales,
a su custodia, eran produeto de abrumadores dere-
chos de importaci6n y exportaci6n, bulas, santa cru-
zada, bienes difuntos, annatas, novena de la rental
decimal, empleos venales, compra de tabaco, cons-
trucei6n de bajeles, dep6sitos de otras posesiones y
el situado anual de 'Mexico. Este auxilio financie-
ro, iniciado en 1584, era imprescindible, porque las
rentas no llegaban a trescientos mil pesos, y el pre-
supuesto military subia a cuatrocientos ochenta y ocho
mil novecientos diez y ocho pesos, notable diferen-
(5) El desenvolvimiento cultural Io empiezo a estudiar en el vo-
lumen inmediato. El Despotismo Ilustrado en Cuba, en que demostra-
re esta ahirmacibn.


21





22EENh LUFRIU


cia que hadia mayor el costo de los demas servicios;
y prueba la ineoncebible penuria de la colonia. El
monopolio ahogaba la vida econ6mica. El comercio,
limitado a un solo puerto de Espana, Cadiz, y sin
otra salida que la Habana, se redueia a tabaco, cue-
ros, cera y azncar, siendo el ganado la hniea rique-
za. La producci6n azuearera era insignificante (6),
el nnmero de ingenios seria de modo aproximado
ciento veinte. El tabaco, controlado por la corona,
unico comprador, tenia una exportaci6n anual de tres
millones de libras, si bien otro tanto salsa de contra-
bando. La industria no existfa. A la politiea eco-
n6mica de Espana convenia que en las colonias no
se fabricara a fin de imponerles, a los altos precios
que quisiera, los productos manufacturados y com-
prarles, a bajos, las materias primas. La isla tenia
que exportar cuanto producia e importar todo su
consumo, establecida, asi, desde entonces, ley inflexi-
ble de su economia. El camercio estaba monopoli-
zado por la Real Compania de Comercio de la Ha-
bana, fundada en 1740, que posela el privilegio de
realizar todas las importaciones y exportaciones. Con-
taba la ciudad con un arsenal que prestaba buenos
servicios en la construcci6n de naves. (7)
El desequilibrio econ6mico era menos sensible
gracias al contrabando. Este era la valvula de es-
(6) Todos los datos referentes a la producci6n azucarera son dis-
cordantes. La Sagra, muy bien informado de nuestra economia. la
senala en veinte y un mil arrobas en un cuatrienio. No es posible en
realidad establecerla con exactitud, uero pne inelino a creer que seria al-
rededor de treinta mil arrobas anpales. Arango y Bachiller coinci-
den en sus cAlculos con La Sagra.
(7) Desde 1748 el puerto de la Habana babia pasado a ser esta-
ci6n de la escuadra permanente de la America, antes instalada en
Veracruz.


22






EL IMPULSE INITIAL


cape de una poblacion oprimida por el monopolio.
De modo natural, l6gico, necesario, brot6 robusto del
monstruoso regimen, a su sombra creei6 y constitu-
y6 un sistema organizado, consentido, y, a veces fre-
euentes, practicado por las autoridades. El colony,
bajo la tolerancia del gobernante, se connaturaliz6
en el trfifico clandestino, con el ardid, el fraude, el
eohecho, la transgresion, habilidosa y corruptora, de
la ley, el robo consuetudinario y sin sancion al era-
rio, aceptado y justificado por rar'iles de supreme
necesidad que disolvia la vergiie.a en el hfibito y
acuerdo unfnimes. Proveehosa y fatal fuente de in-
gresos, el contrabando fu6 tonico para la vida y agen-
te formidable de perturbadi6n moral. Vicios perma-
nentes de la sociedad cubana en 61 hallan raiz psico-
I6gica.
Otro recurso habla sido el sistema de flotas pa-
ra proteger y realizar, anualnente, el trffico mer-
cantil, ya sustituido, en la prietica, por barcos par-
tieulares, mediante autorizaci6n, restringida, deno-
minada registros. La estancia de la eseuadra, pres-
cripta desde 1561, habia sido la 6poca inica de mo-
vimiento de la ciudad, la temporada febril y plet6-
rica del turismo colonial, la oeasi6n, para el colony,
de hacer su agosto. La Habana cobraba stbita vida,
arraneada de la parAlisis er6nica a la epilepsia de la
feria, la orgia y el tumulto. La invasion, a veces
proldngada, de tripulantes y pasajeros, traia el rei-
nado sabroso y luerativo del trffico, la explotaci6n
y el libertinaje. La capital, mercado, garito y lu-
panar, engullia oro y voleaba concupiseencia. Se


23







REN LUFRIU


verificaban pingiies transacciones, casas, barracas y
bohios se armaban hosterias y, de par en par, se
abrian las puertas a la codicia, el agio y la licencia.
La lluvia aurifera, derramada a chorros y recogida
sin esfuerzo, daba la sensaci6n de riqueza eterna de
facil acceso. Asi, lo eventual, considerado perma-
nente, espejeaba ficciones de prosperidad magnifi-
ca en desolado panorama de erial; y el artificio de
rApida fortuna clavaba en el embri6n cubano, para
envenenar su moral amorfa, ponzofioza avidez de oro.
Esta simiente, t6xico del alma cubana, no era el
anico mal de la estancia de la flota, manantial de
corrupci6n, eschndalos, crimenes, bacanales y juego.
Este, desde los origenes, era plaga extendida y
tolerada. La vida era monotona, sin teatros. lectu-
ras, fiestas sociales, sin otras distracciones que el
juego y el baile, pasiones endemicas de la sociedad,
a ellas arrastrada por el consorcio fatal del atavis-
mo y el medio. Desde los comienzos algunos aficio-
nados habian celebrado corridas de toros, mas el es-
pecticulo no estaba organizado. En 1759 se verifi-
c6 una fiesta taurina para festejar la coronaci6n del
rey Carlos III, sin que existiera todavia plaza de
toreo. Baile, tapete y mogigangas religiosas (8) ab-
sorbian la existencia del colony, y lo degradaban en
la holganza, la sensualidad, la superstici6n y el des-
pilfarro, desconocidos, a 61, la politica, el trabajo,
la eultura, cuanto constituye las manifestaciones de

(8) Se celebraban quinientas veinte y cinco fiestas religiosas al afo.


24







EL IMPULSE INICIAL


la civilizaci6n. Todo ello era secuela de un regimen
desp6tico y monacal.
A la corrupei6n pnblica correspondia la admi-
nistrativa. Simple trasplante espaflol se agigant6
con la lejania, la impudicia y el 6xito. Funciona-
rios y cl6rigos la practicaban con ardor. A veces al-
ghn mandatario quiso refrenarla, mas era contagia-
do o suprimido. En 1580 el gobernador Francisco
de Carreflo encaus6 por fraude al maestro mayor de
La Fuerza, Francisco de Calona. Letal veneno ven-
g6 la tentativa moralizadora, seghn creencia genera-
lizada. El obispo Montiel, que ensay6 reprimir el
desenfreno clerical, tuvo id6ntico fin en 1658. El
austero prelado Diez de Vaca intent6, luego, igual
empress, y falleci6 de sfbito. Estos crimenes no
fueron investigados ni perseguidos. Gobernadores,
obispos y empleados extraian extraordinarias ganan-
cias de modo ilieito y ostensible. El juicio de resi-
deneia era mera f6rmula, until, a lo mas, para que el
juez hiciera su ganancia. Poco antes de la 6poca,
que resumo, el capitan general Gnemes, ,por su es-
candaloso enriquecimiento, di6 lugar a la frase po-
pular "ni conde ni marqu6s, Juan es". Su inico
castigo fu6 ser aseendido a virrey de M6xico. Los
fraudes de Ia Real Compaflia de Comercio, de la
que era importante accionista la corona, eran tan
abundantes como eseandalosos. Las denuncias ilo-
vieron sobre su mala administraei6n, al extremo de
que el Consejo de Indias, que Ia protegia, pues-
to que la mayoria de sus acciones estaban en Espa-
na, se vi6 compelido a privarla del surtido de taba-


25







RENA LUFR!U


co. Basta decir, para comprender la justicia de las
acusaciones, que en quince afos no reparti6 ningnn
dividendo, apesar de sus buenos negocios.
La piedra angular del regimen, la propia esen-
cia de la factoria, era la eselavitud de la raza negra.
La sociedad, organizada a base de leyes y usos me-
dioevales, tomaba, por los mayorazgos y el earic-
ter mercedario de la propiedad, cierta fisonomia feu-
dal, sin que existiera una verdadera nobleza, sien-
do la gleba la infortunada raza africana. (9)
En este medio germinaba el cubano. Escasos los
recursos de vida, sus energias, embotadas, se concre-
taban al usufructo de haciendas y potreros entrega-
dos al trabajo servil. Sociedad agricola, en su for-
ma primaria, la pastoril, apenas eultivadora, sin ele-
mentos de cultura, dormia, pasiva, una vida interna,
mansa, insipida. Por ley natural un grupo humano
sin relaciones carece de posibilidades de progress,
no tiene espiritu de imitaci6n, de iniciativa, de ac-
ci6n. Sin estimulo ni contagio, sin influjo externo,
su actividad se repite aflos tras aflos de manera in-
variable; y es su marcha rotaci6n, y no avance. Los
siglos pasan sobre 6l, pero la sociedad, aislada, per-
manece, en la jornada de la eivilizaci6n, en inmuta-
ble punto de partida.
El arist6crata, inico elemento esbozado, era enco-

(g) Muy dificil es aventurar la cifra de la poblaci6n. El primer
censo echo en Cuba doce anos mas tarde arroj6 96,24o habitantes blan-
cos y 76,38o de color. Si se tiene en cuenta que durante Ia ocupa-
ci6n inglesa penetraron in mil negros, y ins que, por reproducei6a
o nuevos arribos, aumentaron en estos doce anos, puede rebajarse tnos
30 mil de color y, sin forzar mucho el tlculo, es possible pensar
que los blancos serian is 6 z6 mil menos. Todo permite conjeturar que
la poblaci6n fluctuaria de uno a 140 mil habitantes.


26






EL JIULsO DNCIL


petado hidalgo, duefo de hatos, oficial de milicia,
caballero regidor. A las nueve dejaba el lecho pars
saborear el chocolate, desayuno de la 6poca. En ca-
lesa eruza urbanos verieuetos pars asistir, ceremo-
nioso y maquinal, al oficio divino; luego rendia al
trabajo el hnico y supremo esfuerzo de una visit a
las tierras abandonadas a los esclavos. Ataviado eon
lujo, calcula en el viaje la ganancia probable de
clandestino cargamento que, entre luz y sombra, al-
gun rescatador aguarda, o goza, de antemano, vio-
lenta emoci6n de fuerte partida concertada, o pien-
sa en el baile anunciado. A veces suefla con la don-
cella que languidece tras la reja claustral de un ea-
ser6n, o se refocila en amorios que espolean ansias
que en sus esclavas consuela. El medio consiente sin
zozobras empresas mercantiles y socials ilicitas, fa-
vorecidas por su influjo de conmilit6n y socio del
general o del ministro real de Hacienda. En el edi-
ficio enorme, a veces de dos plantas, y ancha puerta
maciza, sesenta siervos hacen tragines domesticos y
manuales; y endulzan, as!, la existencia de la seio-
ra, euyo enjambre de niifos cuidan y .nutren robus-
tas negras. La dama, modosa y tierna, honesta y
creyente, vigils el hogar y entretiene el ocio en el con-
dimento de un manjar y el desgrane de un rosario.
Reza, oye miss, y duerme, despierta, su vida unifor-
me,. de abuelas a nietas repetida: recibos, visitas, ter-
tulias y murmurios; las fiestas religiosas y el baile,
ambos diarios, colman an destino de aut6mata. A la
tarde, bajo el sol ardiente, recorre en calesa las ea-
lies sin empedrado, y, en las afueras, persigue y ha-


s7






RENA LUFRIU


la las delicias de la brisa; negras easi desnudas, acu-
rrucadas bajo las soleras, venden caliente frituras;
algunos peatones, blancos pobres o negros libres, atra-
viesan los caminos hacia otros barrios en busea de ocu-
paci6n o juerga. Los puestos de frucanga, brindan
alivios al calor; y tras la joroba de la callejuela, se eo-
lumbra un simbolo: el sombrio trozo de la muralla;
y, mss alla, una esperanza: el verde lano pintoresco.
Fundada la sociedad en la eselavitud y oprimida
en el regimen se desenvolvia sin relieve. Carente de
germenes de cultura y de bases de prosperidad, en el
estrecho casear6n, escorzaba propios atributos, here-
ditarios, modificados y adquiridos. El afAn de lujo,
desde los dias del gobernador Cabrera iniciado, se ma-
nifestaba exeesivo. La clase alta alardeaba del ves-
tuario, a su juicio a la dltima moda europea, lo que
no era imposible porque 6sta no era entonces tan ve-
loz, de la instalaci6n suntuosa, de la exhibici6n de ga-
las. Las inferiores con ella competian. El despil-
farro desequilibraba el presupuesto de hidalgos y pe-
cheros. El credito y la improvisacidn tapaban los
deficits; la ganancia imprevista y suave facilitaba la
dilapidaci6n de patrimonios y yentas en una vida
de azar. Las families conspieuas tenian mss deudas
que caudales, y fiaban, siempre, a la fortuna, el en-
juague forzoso de la economia desarreglada: una co-
secha buena que la tierra, esponthnea, diera, un ear-
gamento clandestino, un envite feliz, una propiedad
vendida... Mientras, a expedientes se eubrian las
grietas, y la quiebra de un aio ponia is esperanza en
el sofiado mank de otro. Dbil y flotante la emigra-


28






EL IMPULSO INICIAL


eidn espafiola, prohibida la extranjera, los deseen-
dientes de los conquistadores, desconectados del mun-
do, de la propia metr6poli, retenian la vida medioeval,
y eran islefios espirituales que amasaban, inconscien-
tes, su pobre levadura. Remoto el espaiol progeni-
tor, la sangre modificada por la naturaleza y los eru-
zamientos raciales, sin peribdicas inyeeciones ibericas,
el colony, abandonado, se hacia aut6etono. Algo que
persistia del indio y algo que tomara del africano, en
lo espafiol desleido, hacia que, a la accion plasmante
del medio c6smico y moral, la razn originaria sufrie-
ra sensible desdoblamiento. La extincion total del
indigena hace creer que el eubano no tiene nada del
pueblo erucificado. Be olvida que el extermino fu6
gradual, no instantaneo. Los conquistadores, los
primeros pobladores, los sucedineos inmediatos, tra-
jeron pocas mujeres (10). Las indias suplieron la
falta. Los hijos de estas unions, alejados de la raza
india, pasaron a ser blancos, sin perjuicios de trasmi-
tir a sus descendientes vestigios levels. Sin recibir
aportaciones espafiolas, el emigrante era transeunte
y muy escaso, las generaciones eran ya nativas, pro-
dueto de nativos (1k). En la reclusion insular, el co-
(to) Recudrdese que personaje tan distinguido en Ia primera dpoca
del establecimiento de los espaholes como Ant6n Recio, a falta de
herederos legitimos, reconoci6 como sucesor a un hijo natural habido
de una india, que fud el tronco de esta familia. A mayor abunda-
miento podemos fijarnos en el pArrafo de una carta dirigida al rey Feli-
pe II, "Los indios se van acabando y no se multiplican, porque los
espaholes y mestizos, por falta de mujeres se casan con indias, y el
indio que pueda haber una de ochenta afos lo tiene a buena ventura".
Cuba y su evolucidn colonial, r Francisco Figueras, phg. 157.
(11) "La raze no emigre. hombres eoigran y sus generacio-
nes hist6ricas nacen en diferentes paisajes; el paisaje ejerce empero
un poder misterioso sobre el elemento vegetativo de estos descendien.
. tea, y acaba pcr alterar totalmente Ia ezpresi6n racial; Ia antigua des-
aparece y surge una nueva. No fueron ingleses y alemanes los que


29







RENA LUFRfU


lono se desgajaba del tronco atnico; y eumpliase, en
61, los tres factores biologicos de la evoluoion: supervi-
vencia de los aptos, herencia y variaci6n. En dos
siglos y-medio el espafiol iniciaba la trasmutaci6n en
el criollo. Este, ignorante de su devenir inevitable,
creia perpetuar al generador raquitico, mientras ela-
boraba una variante que, en porte, acento, habla, mo-
dales, caracteres fisicos y psicologicos, dibujaba dis-
tintivas que, hoy notorias, a simple vista, hacen
inconfundibles a un cubano y a un espafiol. El erio-
llo lo desconoeia. En contacto tan s6o eon dos grupos
humanos, el ibero y el negro, que no miraba como
cong6nere, se sentia, en realidad lo era, porei6n in-
disoluble de la unidad hispana; era 6l, identificado
en lo absoluto, a la voz imperiosa del atavismo, a la
sugesti6n dorada de la leyenda, a la fuerza modelan-
te del aislamiento y de la concepci6n religious de la
monarquia, snbdito fiel y sumiso del rey reverenciado,
doninus rerum, que encarnaba y absorbia la patria;
era, en fin, en territorio insular distante, el nueleo
hispano por antonomasia, a modo del parvulo que
criado en el seno de familia extrafia, se eree consan-
guineo. Precisa para la cabal comprensi6n, repetir,
que los peninsulares constituian imperceptible mi-
noria disuelta en la poblaci6n nativa, pues hasta mu-
chos afos mAs tarde la emigraci6n no afiuy6 y se

emigraron a America; fueron hombres que, al emigrar, iban como in-
gleses y alemanes. Pero sus descendientes actuales son yanquis, y es
bien sabido, desde hace tiempo, que el suelo indio ha ejercido sobre
ellos an poderio, de manera que de generation en generation van Ca-
reci6ndose mis a la poblaci6n destruida..." Pueblos y raas, por Oswaldo .
Spengler. Revista de Occidente, ano segundo, nimero 15, pig. 364.


30






EL IMPULSE INICIAL 3

concentr6 en una casta organizada, dominadora y
exclusive.
Los detritus desparramados demandaban un con-
tacto snbito y violento que los estremeciera. La toma
de la Habana por los ingleses, la presencia extran-
jera, sera el reactivo inmediato que precipita el pro-
ceso incubador que, luego, desarrolla el despotismo
ilustrado. La gestacion cubana era, asi, reflejo de
la er6nica decadbncia espafiola; su aurora, morosa,
daba, por lo mismo, sensaci6n de atonia, earActer
ins6lito de senectud a un pueblo joven.
Un historiador espaiiol, Jacobo de la Pezuela, de
la Real Academia de la Historia, sin nervio ni estilo,
muy doeumentado, y provisto de abundante dosis de
patriotismo eneendido, exclusivo, intransigente, traza
el cuadro incoloro de Cuba en aquellos dias en los
siguientes pArrafos, energica condenaci6n de un sis-
tema colonial abominable:
"Explicaban esa parAlisis del movimiento colo-
nial de Cuba las trabas comerciales que Lo detenian,
como en casi todas las demAs provincias hispano-ame-
ricanas, aunque maravillosamente colocada aquella
para el trafico y navegacidn entre ambos hemisfe-
rios. Al cabo de dos siglos y medio s6lo descubria
sobre su vasta superficie, capaz de enriquecer a diez
millones de habitantes, una sola ciudad merecedora
de ese nombre, porque las demas poblaciones, por
mss que algunas se distinguiesen tambien con 61,
aun no Io merecian, sin exceptuar la de Santiago que
contaba poco mis de mil vecinos. Unos ciento vein-
te ingenios con atrasados procedimientos para la ela-






RENA LUFRfU


boraci6n de sus azfcares, algunas mhs, hatos y corra-
les, la mayor parte desiertos, como medio millar de
estancias y sitios de labor para los cultivos mas pre-
ciosos y una recaudaci6n general que no pasaba de
trescientos mil pesos anuales en todos conceptos, no
podfan compararse con los adelantos obtenidos en
Am6rica y sus islas por la colonizaci6n extranjera
en mucho menos tiempo."
"Ya mis de cuatro millones de colons europeos,
o de su descendencia, fecundaban con su industrio-
sa actividad ese litoral inmenso que se extiende des-
de el norte de la Florida hasta los confines septen-
trionales de su continente. Ya estaban demostran-
do al mundo con pruebas innegables la superioridad
de la riqueza obtenida por el trabajo sobre la que
espontaneamente ofrece el suelo. La emigracidn es-
panola prefiriendo regiones opulentas y climas tem-
plados, abandon a la de los demks pueblos de Eu-
ropa, aquellos territorios, de mis rigidos temples;
y despuds de un siglo, entre persecuciones, guerras
y afanes sin cuento, rendian casi tantos produe-
tos al erario de Inglaterra, las colonial de Pennsil-
vania, Maryland, Virginia, Conneticut, las Caroli-
nas y Nueva Inglaterra, como los imperios del Peru
y de Maxico al erario espaiol, no porque superasen
a las riquezas llevadas por las flotas, sipo por el
desarrollo que facilitaban a su marina comercial y
la extension que sus traficos tomaban. Alli se alza-
ban ya ciudades crecidas y opulentas, de correetas
y elegantes fabricas, como Boston, Nueva York, Fi-
ladelfia, Baltimore y Charleston, sin contar mu-


32






EL IMPULSE INICIAL


chos excelentes pueblos en localidades todas adecua-
das para la comunicaci6n y el movimiento. Hasta
la glacial region que se llama Canada poblaba sus
orillas con ciudades como Quebec y (Montreal."
"Pero sin llevar tan lejos el contraste entre la
prosperidad de las posesiones de Espafia y las de In-
glaterra, Holanda y Francia; sin salir de las Anti-
lHas, bastaba con fijar ahora la vista sobre Jamaica,
Barbada y Santo Domingo."
"A la Gran Bretafia la habia bastado un siglo para
crear una riqueza inmensa en la primera de esas islas,
fecundindola ya por entonces mss de ciento treinta
mil esclavos africanos con once mil habitantes blan-
cos solamente. Hasta ese punto sA habia aquella po-
tencia aprovechado del privilegio que, para propa-
gar la esclavitud, le concedi6 la paz de Utrecht. Esa
sola posesi6n exportaba a la saz6n para los mercados
de Europa, setecientos mil quintales de azfear, me-
dio million de barriles de ron, quince quintales de ca-
fe, cinco mil de algod6n, y como ocho mil de species,
pimientas y gengibre, elevindose su exportaci6n por
este tiempo a mis de ocho millones de pesos, despues
de atendido todo su consumo domestico."
"En esa caleirea y reducida roea que se llama Isla
BArbara relativamente eran mayores ain los ade-
lantos conseguidos por el domino ingles, contando
ya cerca de diez mil colonos blancos de toda edad y
sexo y como cuarenta y cinco mil eselavos; y de su
puerto y floreeiente ciudad de Bridgetown salian,
para todos los mereados y para nutrir el contraban-


33






RENA LUFRIU


do en las Antillas, mss de dos millones de pesos de
valores.'"
"Fijemos, aun mss de cerca, el paralelo sobre un
mismo territorio. Como las cuatro quintas partes
poseia Espana a la saz6n en la antigua Haiti, llama-
da Santo Domingo o la Espanola, con cuatro ciudades
desde los primeros tiempos de su colonizaci6n, con una
audiencia, un arzobispado, una universidad, con to-
das las instituciones de las provincial metropolitanas.
Solo desde 1697, por el tratado de Ryswick, estaba en
posesi6n la Francia de la otra quinta parte, de la
maritima faja en que remata su parte occidental y
algn tanto de su Norte; y sin embargo, la parte es-
pafiola, en su mayor y no menos f4rtil suelo, no con-
taba apenas treinta mil blancos y diez mil esclavos;
y lejos de bastar para su propio consume sus produe-
tos, tenia que recibir constantemente- auxilios exte-
riores. A su lado prosperaba, no obstante, la reduci-
da parte francesa con mss de cuatroeientos mil habi-
tantes, africanos sus nueve d6eimos, distribuidos en
mas de quinientas plantaciones o grande fincas de
cafia de azncar y caf6 en multitud de establecimien-
tos industriales y ciudades florecientes, como el Gua-
rico o Cabo Frances, Puerto Paz, San Nicolas, Go-
naive, Petit Goave y otros muchos centros de pobla-
ci6n y mientras tenia que depender fa parte espaifola
de las consignaciones pecuniarias de Veracruz, la
francesa, despues de tributar mss de seis millones de
francos a su erario, rivalizaba con Jamaica, en sur-
tir a los mercados europeos de aquellos dos grande


34







EL IMPULSE INICU


renglones de consumo, valiendo ms de veinte millo-
nes de pesos sus exportaciones."
"Para corregir las desventajas que en las posesio-
nes coloniales de Espana resultaban ya por este tiem-
po del contraste de sus Antillas con las extranjeras,
era inntil la perspicacia de sus gobernadores, porque
la inferioridad de las espanolas procedia de la ciega
terquedad de su sistema que no se corregia ni con de-
mostraciones, ni con desenganos.'" (12)
Este juicio inexorable, exacto en los datos, preciso
en las comparaciones, incurre en error al inferir de
los hechos, bien establecidos, como causa exelusiva, el
sistema mereantil. Inglaterra y Franeia, 6sta sobre
todo, practicaron, con mis o menos elasticidad, el
mismo principio del monopolio, entonces general; y
sin embargo, el laborioso historiador reconoce la no-
toria superioridad de las colonial inglesas y france-
sas con respecto a las espanolas. Es que Pezuela se
ha fijado, a -modo vulgar, en el antecedente mis os-
tensible, sin apreciar como exige la correcta aplica-
ei6n del m6todo induetivo, la totalidad de ellos, m6l-
tiples, variados, complejos: la penuria de poblaci6n,
cultural y econ6mica de Espafia; el regimen metro-
politano; su reflejo, el colonial; las complicaciones
internacionales; Ia earencia de estadistas; la incapa-
cidad de los soberanos; la psicologia national y otros
muchos mis que, en sintesis, produjeron la decaden-
eia progresiva y la incompetencia colonizadora de
Espana, naci6n conquistador, la unica quizis ca-

Ci2) Histori d, la Isla d, Cuba, por Jacobo de la Pezuela, tomo
segundo, piginas 441 a 44S.


38






RENA LUFRIU


paz de someter, a hierro y fuego, la America en pas-
mosa epopeya de soberbio claro oscuro en que las
sombras, abundantes, manchan, pero no eclipsan 6pi-
cos esplendores.
Cuba era, en resumen, mera factoria de importan-
cia escasa, vida precaria y personalidad nula, que,
por reflejo; de rechazo pudiera decirse, experimenta-
ba, sin conocimiento previo ni actividad propia, los
efectos de la political internal y external de la metr6-
poli. Hasta ahora habia pasado por trees fases su-
cesivas: base de operaciones para la conquista del
continente, punto de escala para el trifico maritimo
y estaci6n naval de la eseuadra de Amorica; en defi-
nitiva era algo asi como el Gibraltar americano, el
pe6n estrat6gico que servia de centinela al imperio
hispano y de albergue a su flota.


36
















III


ANTECEDENTES DE LA TOMA DE LA
HABANA POR LOS INGLESES

Rivalidad de Inglaterra con Francla y Espalla.-Conflicto
europeo.-William Pitt.-Guerra de los site aRos.-
Pacto de Familia-Guerra anglo-hlspana.-Propbsitos
britinicos sobre la Habana.-Expedicl6n Inglesa.-Apa-
ricin del enemigo.-Estado de la cludad.-Actitud de
las autoridades y pueblo.-Bloqueo.
ES costumbre sintetizar en el nombre de tome
de la Habana por los ingleses el sitio y pose-
sin, en 1762, de esta ciudad por las fuerzas
navales y terrestres de Inglaterra, episodio de la
guerra de los siete afios y, por sus consecueneias,
acontecimiento capital de la historia de Cuba.
Los antecedentes del ataque y captura de la Haba-
na se hallan en el estado international de Europa,
determinado, a mitad del siglo XVIII, por el anta-
gonismo de Inglaterra y Francia, que inspira la alian-
za franco-hispano, materias trascendentes cuyo es-
tudio corresponde a la Historia Universal; y son, en
la de Cuba, oportuna referencia.







RENA LUFRIU


Existian entonces tres grandes potencias colonia-
les: Espana, Francia y Gran Bretafia. Desvanecido
el poder maritimo de Holanda en sus luchas con Luis
XIV, los ingleses y por el Acta de Navegaci6n, ori-
gen del de Inglaterra, venia 6sta desenvolviendo in-
teligente acci6n para conquistar el oc6ano. A este
fin, necesitaba batir a Francia, que, desde la centuria
anterior, era, en Europa, Arbitro. Adversaria, In-
glaterra, del monopolio hispano, ansiaba, de antiguo,
ganar los opimos mercados de Am6rica, por lo que no
evadia, sino provocaba las oportunidades de guerrear
con Espana.
Seculares tradiciones, opuestos intereses, enconos
religiosos, antipatias dinasticas, colocaban a Inglate-
rra frente a las otras dos naciones coloniales. A la
vez, necesidades mercantiles, el genio nacional, des-
arrollado al influjo ben6fico de instituciones liberales,
las supremas necesidades del pals, servidas por esta-
distas y guerreros eminentes, la empujaban a pose-
sionarse de los mares en el momento que decaian sus
rivales, y una transformaci6n industrial iniciada exi-
gia nuevos campos a su producci6n creciente. (1)
La ocupaci6n de territorios limitrofes, no bien demar-
eados, entre ella y Francia, era fuente perenne de
conflictos; y le trazaba curso natural de expansion.
Las euestiones promovidas alrededor del trono de

(0) Desde fines del siglo XVII comenz6 el impulse de Ia industria
en Inglaterra debido a ]a introduction de las miquinas. En 1700 se
us6 en Manchester el telar giratorio y 19 afios mis tarde Ia primera
fibrica de seda movida par agua. En 1740 se hallaron los medios de
aplicar ]a bulla, Jo que constituyo extraordinario progreso y fue ma-
nantial de multiples adelantos. Poco despuis de Ia epoca, a que me
refiero, Watt invent la miquina de vapor, y asi, sucesivamente, We
form la poderosa industria britinica.


38





EL IMPULSO INICIAL


Austria, le dieron oportunidad de romper con
Francia.
La situaci6n de Europa en el siglo XVIII fu6 re-
gulada por el tratado de Utrecht, suserito en 11 de
abril de 1713, que dio al concierto international, por
base, el principio del equilibrio europeo, manifesta-
do ya en la paz de Westphalia en 1648. El conve-
nio, aparte de sus disposiciones continentales, otor-
g6 a Inglaterra el privilegio de introducir esclavos y
de comerciar con,un barco al aflo, el navio de permi-
sidn, en las colonias espafiolas. A la sombra de la
concesion, los ingleses realizaron, de manera sistemi-
tics, clandestino trhfico mercantil con la America,
Io que produjo constantes disputas y guerras con
Espafia. No obstante, circunstancial entente franco-
inglesa, concertada en 1716, logrd mantener algunos
afios la finalidad del tratado de Utrecht, pero en
1740 el fallecimiento del emperador de Alemania,
Carlos VI, que confio a solemnes pactos la herencia
de su hija, Maria Teresa, da lugar a que las latentes
rivalidades estallen. Cosa curiosa, Carlos surge en
la historia en una guerra de sucesion, la de la coro-
na de Espafia, y su muerte provoea otra, tambi6n de
sucesi6n, la de Austria. Prusia, que ansia grandeza
para su naeiente monarquia, y Fra'ncia, fiel a las tra-
diciones de au politica milenaria, caen sobre Austria.
Inglaterra, de acuerdo con sus intereses, finje ver
comprometido el electorado de Hannover, patrimo-
nio de su soberano, y se coloca al lado de Maria Tere-
sa. La guerra se hace general. La paz de Aquis-
gran-18 de octubre de 1748-, proclama los dere-


39





RENA LUFRIU


chos de Maria Teresa, merma su heredad y no resuel-
ve, sino afirma y excita, el antagonismo anglo-fran-
c6s. En la America del Norte, franceses y sajones
apenas escuchan las voces del tratado; y las luchas
que los padres aplazan, las prosiguen los hijos.
Inglaterra tiene trazado su programa y posee el
hombre que encarna y rige las ambiciones pnbli-
eas: William Pitt. El exito, popularidad, prestigio
y grandeza de Pitt, estuvo, principalmente, en que
su genio sinti6 las fuerzas iniciales de la clase media;
condens6 y organize sus ideales y aspiraciones hasta
elevarlos a la calidad de un designio nacional, y les
di6 direcci6n inalterable y precisa: guerra a Francia,
monolito que tenia que soeavar para erigir, sobre sus
ruins, el imperio britanico. Maria Teresa seduce
a la marquesa de Pompadour y, en ella, a Luis XV,
su d6bil amante, y teje, paciente, la emperatriz, hAbil
red diplomatica para el desquite. Maduros los pla-
nes de Maria Teresa, su adversario, Federico II, pre-
cipita el confficto y acomete, osado, a quienes preten-
den sorprenderlo. Corre el aflo 1756. Austria,
Francia, algunos principados alemanes, Polonia, Sue-
cia y Rusia, aliados, se lanzan a las armas. Pitt ha-
lla la ocasi6n buseada, e Inglaterra, ahora, de parte
de Prusia, desearga su odio a Francia. Es la guerra
de los siete aflos.
Esta guerra puede considerarse universal, ya que
tuvo por teatro todo el mundo conocido. Segunda
parte de la de sucesi6n de la corona de Austria, se
concrete, en lo fundamental, a la pugna germanica
de esta y de Prusia, y al pleito maritimo y colonial


40





EL IMPULSE INICIAL


de Inglaterra y Francia. Al final, agotadas las ener-
gias de los beligerantes, dej6 establecido dos hechos
notorios: Prusia, temible potencia militar, Gran Bre-
tana, seiora de los mares.
Espana, regida por Carlos III, apartada de la
contienda durante seis anos, demostr6 partial incli-
naci6n hacia Francia. El gobierno ingles hizo, sin
exito, frecuentes reclamaciones, evadidas por la di-
plomacia de Madrid. Dos sentimientos intimos del
Rey daban tono a la politica international espanola:
ardiente devoci6n a su estirpe, manifestada en pro-
fundo respeto a la rama mayor, la francesa, y odio
intenso a Inglaterra, exacerbado desde el dia en que
siendo soberano de Napoles, el comodoro ingles Mar-
tyn, bajo amenaza de bombardeo, le impuso, en vio-
lento plazo de una hora, un tratado de neutralidad
en la guerra que, muy a su pesar, su hermano Fer-
nando VI hered6 y sostenia con desgano. La rnbri-
ca real, al pie del documento, fue indeleble trazo de
rencor en el nimo del principe humillado.
Cinco anos duraba la lucha europea cuando el du-
que de Choiseul, ministro de Luis XV de Francia, y
el marques de Grimaldi, representa'nte de Carlos III,
suseribieron en Paris, el 15 de agosto de 1761, la
alianza franco-hispana, a la que, adheridos, luego,
otros principes soberanos de la casa de Borb6n,-el
rey de Nipoles y el duque de Parma-se llam6 Pacto
de Familia, tercer compromiso similar entre ambas
naciones (2), complementado por una convencion,

(a) Los dos anteriores fueron suscritos en 7 de noviembre de 1733
Y 25 de octubre de 1743.


41






RENA LUFRIU


tambien reservada, por la cual Espafia prometia co-
menzar las hostilidades en mayo proximo. La gue-
rra era inevitable ; y estaba decretada en. el pensa-
miento, estrecho y firme, de Carlos III, si bien su real
politica, no sin mafia y acierto, la demoraba para dar
tiempo a la llegada de los galeones de America, re-
pletos de oro, y a completar, asi, la preparaci6n mi-
litar y naval, imprescindibles a sus planes. El duque
de Choiseul, urgido de comprometer y decidir a Es-
pafia, dej6 traslucir el secreto del convenio, lo sufi-
ciente al menos para alarmar la sagacidad y celo pa-
trioticos de Pitt.
Lo mas original era que en los momentos de fir-
marse el Pacto de Familia, tenian los gobiernos fran-
ces y britAnico iniciado pour-parlers para terminar
el conflicto. En ellos, Francia quiso englobar las di-
ferencias anglo-hispanas, concretadas a trees particu-
lares: restituci6n de buques espafioles capturados,
suspectos de contrabando, el privilegio de pesca en
el banco de Terranova y destrucci6n de los estable-
cimientos ingleses en el Golfo de Honduras. Pitt,
con firmeza y raz6n, rechazd estas pretensiones, es-
timando nuevo y tortuoso, en diplomacia, el procedi-
miento de inmiscuir en la negociacion de paz asun-
tos ajenos a los estados beligerantes. Mas, penetrada
la intriga, resolvi6 la guerra contra Carlos III y, sin
perjuicio de reclamar la publicidad del tratado, pre-
meditd vigoroso plan de agresi6n: tomar la Habana,
invadir a Panami, acometer a las Filipinas, y aislar,
con estos golpes formidable, a Espana de su imperio
colonial. La miopia de colegas y soberanos le opuso


42








EL IMPULSE INICIAL


insalvable valladar; imposible el salto, su intransi-
gente altivez, rasgo, en 61, predominante, le llev6 a
dejar un cargo que no le permitia dirigir, a las an-
chas, la politica exterior; y es dato que refleja el es-
piritu piblico de Inglaterra, en este momento agudo,
la cilida escena que lord Macaulay, maestro eximio
de la historia y, de Pitt, juzgador austero que riega,
a dosis abundantes, ante su persona y obras insignes,
censuras y alabanzas en6rgicas, revive al contarnos
que a poco de su renuncia como "fuesen a comer a
Guildhall el Rey con su familia, en el trAnsito de pa-
lacio al Ayuntamiento, y yendo S. M. en carroza de
ceremonia, recibi6 una ensefianza memorable, viendo
que, mientras nadie se fijaba en 61 siquiera, los ojos
de todos estaban puestos en el ministro caido, y oyen-
do que las aclamaciones eran pars Este. En efecto,
las calles, ventanas y tejados resonaban con vitores
y aplausos dirigidos a 61, y las dams agitaban sus
pafluelos, y las gentes del pueblo se agolpaban al pa-
so de su carruaje, y daban la mano a sus lacayos y
hasta se abrazaban a los caballos, gritando con voces
desaforadas: "1 Viva Pitt ; Abajo Newcastle i Aba-
jo Bute!" (3)
- John Stuart, conde de Bute, que Macaulay nos
retrata en pfginas serenas y, por suyas, inmortales,
inspiraba, ahora, al rey Jorge III y, bajo su direeci6n,
lord Egremont, sucesor de Pitt, continue las ges-
tiones con la corte de Madrid. Dirigia la politica
exterior espafiola el irlandes Ricardo Wall, antiguo
embajador en Londres, militar y diplomftico muy
(3) Batudios Biogrdfcos, por lord Macaulay, phgina zoo.


43







REND LUFRIU


distinguido, traido, durante el reinado de Fernando
VI, al gabinete por el bando ingl6s (4) y, ahora,
instrumento de la anglofobia de su duefio y senior; y,
a 61 d6cil, asumia, en contradieci6n con sus ideas y
temperamento, actitudes violentas frente al embaja-
dor britAnico, lord Bristol. Los preparativos b6li-
cos de Espaia se delataban a las claras. Lord Bris-
tol exigi6 el 10 de diciembre respuestas satisfactorias
a las notas de su gobierno o de lo contrario conside-
raria declarada la guerra. El propio dia el rey ea-
t6lico di6 instrucciones para la deteneidn de los bar-
cos ingleses surtos en puertos de su domino y el em-
bargo previsor de las embarcaciones extranjeras. Las
naves inglesas empezaron a detener a los buques es-
pafioles. La lucha, de hecho, estaba iniciada; y, a
despecho de las conferencias, que habian tratado dila-
tarla, su fragua de e6lera, enrojecida, despedia lla-
mas voraces.
Frente a la dramatica situaci6n, a su torpe incom-
petencia escapada, no podia permanecer el ministerio
ingles con el pliegue de la toga recogido, en disyun-
tiva de paz o guerra, cuando, en sus barbas, el adver-
sario nutria el arsenal de sus odios y aprestos. El
2 de enero de 1762 el rey Jorge III hizo la declaraeibn
oficial. El 13 del propio mes fuA acordada por el
gabinete de Carlos III; euatro dias despu6s, en real
proclama, la anunciaba y justificaba.

(4) Durante el reinado de Fernando VI, sostenedor sincero de la
neutralidad, se formaron en su corte dos partidos, el ingles y el fran-
ces, que trataban de inclinar al monarca en un sentido u otro, mien-
tras l logr6 utilizarlos, mantenidndolos en equilibrio en su propio
ministerio.


44








EL IMPULSO INICA L


El ataque a la Habana estaba previsto y resuelto
de antemano. A fines del siglo XVII, el escoe6s Wi-
lliam Patterson, en carta al rey Guillermo III, reco-
mend6 su urgente conquista. Extraordinario lector
del porvenir, profetiz6, con ochenta afios de antici-
paci6n, la independencia de las colonial anglo-ame-
ricanas, y adivind, a dos siglos de distancia, la gran-
deza de los Estados Unidos, de la que ellas son ger-
menes, por 1o que creia imprescindible, para su pa-
tria, la posesi6n de puerto tan excelente y estrategico,
a fin de precaverse de la futura nacisn que, en la ne-
bulosa lejania de los tiempos, advertia Patterson, con
videncia maravillosa, cierta, formidable rival comer-
cial y maritima de Inglaterra. En 1740, el "London
Magazine" public el plano y defensas de la bahia de
la Habana. Diez y siete anos despues el almirante
Carlos Knowles, como visitante, estudi sobre el te-
rreno la plaza, y someti6 a Pitt un plan de ataque.
Aprobado por el ministro, las fuerzas que iban sobre
Martinica recibieron orden de seguir a la Habana.
La caida de Pitt detuvo la ejecuci6n; y al iniciarse
la guerra, Knowles record el proyeeto, apoyado por
el duque de Cumberland, tio del rey, cuyo nombre,
por unos dias, Vernon habia dado a Guantanamo cuan-
do se apoder6 de esta bahia en 1740. Lord Anson,
jefe de la marina, propuso otro plan que fua aceptado.
En consecuencia se prepare una expedici6n de fuer-
zas de mar y tierra, bajo la direecisn del almirante
Jorge Pocock, caballero de la Orden del Bafio y del
te'niente general Jorge Keppel, lord conde de Albe-


45








BENO LUFRIU


marble. (5) Era el primero, experto veteran forja-
do en el mar y los combates; el segundo, capitan
mediocre y linajudo arist6crata, gozaba de la predi-
lecci6n del duque de Cumberland que lo recomend6,
ahora, para generalisimo. ISu insuficiencia militar
la suplian, con ereces, brillantes colaboradores: sus
dos hermanos, el mayor general Guillermo y el como-
doro Augusto Keppel, los coroneles Leith, Howe, Car-
letton, Claeveland y Mac Kellar y, sobre todo, el gene-
ral Jorge Elliot, que en futuras guerras conquist6
reputaci6n universal. (6)
El 5 de marzo la flota sali6 de Spithead, rumbo a
Barbada, a la que no lleg6 hasta el 20 de abril por ha-
her sido disgregada por violenta tempestad. Aqui su-
pieron los expedicionarios la conquista reciente de
Martinica, donde se incorporaron las fuerzas que la
realizaron, y ya en Jamaica tuvo efecto la organiza-
ci6n definitiva.
Con los refuerzos de esta isla, y luego, los de Norte
de America, Albemarle cont6 con catorce mil sol-
dados que sumados a la tripulaci6n y peonaje hacfan

(5) Jorge Keppel, tercer conde de Albemarle, naci6 en Londres en
1724, perteneciente a familia ilustre, que no es la misma del gene.
ral Monk, el restaurador. El nombre de Albemarle proviene de Au-
male, de origen franco-normando. Entre sus titulos aparece el de bar6n
de Ashford. Era lord de pairia, no de cortesia, distincibn muy im-
portante en la aristocracia britinica. Dedicado a la carrera de las
armas fue protegido del duque de Cumberland. Muri6 en su propia
ciudad natal en 1772. Calcagno dice que en 1786. Jorge Pocock naci6
en 1706. A los doce anos ingres6 en Ia marina y gan6 sus ascensos
por escalaf6n y meritos. En Ia campania de la India, sobresali6 basp
alcanzar la jerarquia de almirante, y era, ahora, comandante de la
division naval llamada "Escuadra Azul". Falleci6 en 1792.
(6) Jorge Elliot fue el mis ilustre de los jefes ingleses en esta
campana. Naci6 en 17:8, y, con el nombre de lord Heatfield, gan6 ce-
lebndad europea por su brillante defensa de Gibraltar. Falleci6 en
1790. Guillermo Howe fu infortunado general en jefe del ejcidto
ingles en la guerra de independencia de las colonias norte-americana.


46







EL IMPULSO INICIAL


un total de veinte y tres mil hombres. La eseuadra,
compuesta de cincuenta y trees naves de guerra y dos-
cientos transportes, era la ms formidable que habia
navegado por aguas del continente.
De los dos caminos que podia emprender, el al-
mirante tom6 el mhs peligroso, el del canal viejo de
Bahama, apremiado de recobrar el tiempo perdido.
El navio Richmond se puso a la cabeza de la expedi-
cion, y su comandante, Elphinstone, demostr6 peri-
cia en Ia direcci6n del dificil paso. (7) El 3 de ju-
nio las fragatas Echo y Alarm, capturaron, despu6s
de breve combate en Cayo Sal, a las naves espafiolas
Thetis y Fenix, que convoyaban un bergantin y dos
goletas hacia Sagua. Dos dias despuas cruzaron por
Matanzas, y al romper la mariana del 6 de junior sur-
gian frente a la Habana. Confi6 Pocock al comodo-
ro Keppel las operaciones del desembarco, que por la
resaca no pudo efectuarse el mismo dia, y se situd a
la vista del puerto, ante el asombro de las autoridades
y habitantes.
La Habana era entonces una ciudad de unas trees
mil casas que ocupaba cerca de un mill6n cuatrocien-
tos mil metros cuadrados; contaba con once iglesias
y conventos, trees plazas, un arsenal, dos hospitales,
algunos edificios y ofrecia aspecto de relativa impor-
tancia urbana, si bien no poseia ninguno de los sun-
tuosos monumentos y sblidas construcciones de otras
urbes americanas, lo que es comprensible dado que
e6lo era para el espafiol, un paso, una estaci6n. Cir-

(7) Asi Io expresa el parte official del almirante Pocock.


47








RENA LUFRIU


cunstancia que contribuy6 de modo decisivo a su atra-
so, porque las autoridades y los emigrantes considera-
ban la isla como simple punto de transito.
Por sus condiciones era plaza fuerte, juzgada, sin
fundamento, por muchos, como inexpugnable. La de-
fensa radicaba en la fortaleza del Morro o de los
Tres Reyes, erigida sobre una penfa, en un recinto de
ochocientos cincuenta varas cuadradas, que mostraba
al Sud-este la bateria de Los Doce Ap6stoles y la de la
Divina Pastora hacia el castillo de San Salvador de la
Punta, custodio, con aquel, de la bahia. Completaban
las fortificaciones el castillo de La Fuerza, residencia
del gobierno y dep6sito de los caudales, y los torreones
de Cojimar, Bacuranao y la Chorrera. De la Pun-
ta al Arsenal corrian las murallas que pretendian
guardar, por tierra, la entrada. La 'Zanja Real evi-
taba el peligro de ser privada de agua. En el puer-
to anclaba una flota de quince navios tripulada por
mil doscientos hombres, cifra que algunos elevan, de
modo exagerado, a nueve mil. Es dificil fijar la re-
laci6n exacta de la guarniei6n, formada por los re-
gimientos Fijo de la Habana, Espafia, Arag6n, Edim-
burgo y las militias. Con vista de los informes de
los mas autorizados cronistas, se puede calcular que
las tropas veteranas, incluso la marineria, legarian
a ocho mil soldados y que las voluntarias, vecinos y
esclavos, alcanzarian a unos doce o catorce mil hom-
bres. Desde luego en este nnmero deben incluirse las
fuerzas partidarias de los pueblos aledaflos, los cam-
pesinos y esclavos armados o semi-armados. El his-
toriador Pezuela estima que esta cifra de milicianos


48








EL IMPULSE INICIAL


es superior al correspondiente de la poblaci6n, que
ignora, pero en 1737, segnn informa Arrate, habian
seis mil cuatrocientos (8), lo que hace possible la can-
tidad citada. En cambio me parece algo bajo el nu-
mero de marines, pues no se explica que cada nave
tuviera una tripulaci6n menor de eien. Ademas hay
que agregar algunos refuerzos, que, despues, concu-
rrieron del interior.
El puerto era mAs extenso que en la actualidad, el
mar se internaba hasta la Quinta del Rey y el barrio
de Jesas Maria. El canal del puente de Chavez, na-
vegable, servia de vehiculo al comercio interior. La
linea de playa de Tallapiedra se dirigia al noroeste,
tocaba la calzada del Monte y legaba al puente de
Chavez y segufa, ante la loma de Gonzalez o Soto, hoy
Atares, hacia Jesus del Monte, mientras la Zanja Real
penetraba hasta la plaza de la Ci6naga, hoy de la
Catedral, besada tambi6n por las olas, que morian
frente al hospital de San Juan de Dios.
La poblacidn, algunos historiadores la fijan en se-
senta mil habitantes otros la reducen a la mitad.
El primer calculo es exagerado, si bien puede obede-
cer a que se incluyan los otros t6rminos de la juris-
dieci6n. El primer ceuso de Cuba, heeho en 1774,
arroja para toda la demarcaci6n de la Habana, seten-
ta y cinco mil y en el segundo, formado en 1791, la
ciudad aparece con cineuenta y un mil trescientos
siete. Como este es el nnico que se refiere a la mu-
nicipalidad, es el que se debe tomar de base para

(8) Llave del Nuevo Mundo, por JosE Martin Feliz de Arrate, pA-
gina 76 y siguientes.


49








50


RENA LUFRIU


cualquier conjetura en este sentido; y si se tiene en
cuenta que en estos veinte y nueve afios transcurri-
dos se inicio y desenvolvi6 el progreso de Cuba, hay
que inferir, de modo probable, que la capital no lle-
garia a uins de treinta mil pobladores.
El estupor de los funcionarios no estaba justificado.
Ejercia el gobierno y capitania general el mariscal
de campo Juan Prado y Portocarrero, (9), quien, al
ser nombrado, en 1760, se encarg6 de reorganizar el
ejreito, reconstruir las fortificaciones y acometer la
de la Cabafia, de antiguo seiialada como esencial, por
considerarse inminente la guerra. La carencia de
recursos y propia dejadez lo llevaron a desatender
estas 6rdenes con la eficacia y rapidez necesarias. A
poco de iniciar los trabajos de la Cabafia, falleci6, a
consecuencia de la fiebre amarilla, que habia hecho
su aparici6n en 1761, (10) el ingeniero Francisco
Ricaud, y su hermano y colega Baltasar no pudo con-
tinuarlos por emplearlo el gobernador en otras ta-
reas, a su equivocado juicio mss importantes. Apar-
te de las advertencias previas, el 26 de febrero fue
notificado de la ruptura de las hostilidades; y esa mis-
ma noche, de acuerdo con disposieiones prescriptas,

(9) Juan de Prado Malleza Portocarrero, nacio en 1716. Dedica-
do a la carrera militar tom6 parte en la conquista de Oran y en Ia
campania de Sicilia. Siendo brigadier, la influencia del marques de
Villel, su hermano, lo hizo mariscal de campo y capitin general de
Cuba. Muri6 destituido y pobre.
(o) Francisco Cartas en su obra Efemirides cubanas dice que Ia
fiebre amarilla se conoci6 el 19 de febrero de 1695, pig. 23, y luego
que en 2 de julio del propio ano; pig. tog. En 1649, ano conocido
por el de la epidemic, se supuso que comenz6 la fiebre amarilla, pero
se ha podido comprobar que la primera noticia de esta enfermedad se
tiene por un oficio de 12 de noviembre de 1761 del general Prado,
en que informal que el 8 de julio del propio ano, la escuadra del mar-
ques del Real Transporte trajo numerosos enfermos de vomito prieto.
Arrate, obra citada, pig. 345.






EL IMPULBO INICIAL


constituy6 la Junta de Guerra. Esta acord6 suspen-
der la okra de la Maestranza, proseguir las de la Ca-
bafia, reforzar y abonar a las tropas la paga atrasada
de varios meses.
Ademas de los informes oficiales fue avisado por
el traficante espaiiol Martin de Arana, vehemente pa-
triota que, al ver en Jamaica los inusitados aprestos
ingleses, se apresur6 venir a Cuba, y logr6 el 21 de
mayo participar el peligro a Jose Garcia Gayo, se-
cretario del general Prado. Bien que la condicion
de contrabandista de Arana le inspirara desconfian-
za, bien, y es 1o probable, que estimara impossible un
ataque a la capital, el gobernador no hizo caso. La
obstinaci6n de Prado y del marques del Real Trans-
porte, comandante de la escuadra de Am6rica, (11)
era tan grande, que, despues de observar desde el
Morro, en la mafiana del 6, las naves enemigas, se re-
tiraron en la certeza de que era ia flota que todos los
&ios iba de Jamaica a Europa; y con ciego optimismo
atribuyeron su exceptional potencia a medidas de
precauci6n por el estado de guerra.
A las doec del dia, el gobernador conoci6 las ma-
niobras hostiles de la flota; y la realidad dramatiea,
tantas veces retada por su jactancia sin intrepidez
(12), lo aped de la torre de naipes, en que dormia
confiado, perplejo, todavia ciego, mientras los habi-

(ii) Jos6 Gutierrez Hevia, recibi6 el titulo de marques de Real
Transporte por haber couducido a Carlos III de Nipoles a Italia.
(1) Todos los historiadores afirman de modo uninime que el gene-
ral Prado manifestaba seguridad de que los ingleses no atacarian la
Habana, siendole generalmente atribuida Ia frase: "yo no tendre esa
suerte", que exhibe su torpe fanfarroneria, asi como la creencia de
vencerlos.


51





52 RENA LUFRIU

tantes, alarmados, acudian al castilo de La Fuerza,
en busca de noticias, pavoridos unos, los mas a brin-
dar las vidas y pedir armas; y en el barullo, inquie-
tud y desconcierto, la ciudad de la Habana qued6 blo-
queada por la escuadra azul de la Gran Bretafia, des-
de la cual prendian, ante los pobladores at6nitos, la-
maradas amenazadoras, infinitas casacas rojas.





Es Propiedad de Rogelio A. Pujol









IV


TOMA DE LA HABANA

Primer dia.-Desembarco.-Primeros actos.-Exodo.-Pdr-
dida de la Cabana.-Carhcter de la campana.-Pepe An-
tonio.-Las milicias.-Asedio del Morro.-El asalto.-EI
hbroe.-Capitulaci6n.-Comentario.
AS tropas fueron puestas sobre las armas por
el teniente-rey Dionisio de Soler. El capitan
general diet6, a la carrera, orden al coronel
Carlos 'Caro, para la defensa de la costa de Cojimar y
Bacuranao y al coronel Alejandro Arroyo para que,
con el regimiento Fijo, batallones de los de Espana
y Arag6n y algunas companies de marinos, protegie-
ra la Chorrera; la marineria desembareada qued6 a
la disposici6n del gobernador, al mando inmediato de
Pedro Gonzalez Castejdn, capitan de navio, aflos mals
tarde ministro de Marina. El sol se puso; la noche eu-
brid la ciudad d6bilmente iluminada por luces colo-
eadas en puertas y ventanas, obediente el vecindario
a los pregones de bando gubernativo. El enemigo,
envuelto en sombras, permaneci6, sin un gesto hostil,
frente al puerto.





RENA LUFRIU


En la mafiana del dia siete, despu6s de abatir los
navios Mercury y Boneta los torreones de Bacuranao
y Cojimar, comenz6 el desembareo, protegido por una
divisi6n de la escuadra comandada por el comodoro
Keppel. Para distraer la vigilancia de la plaza, el
almira'nte Pocock fingi6 invadir por oeste. Un pelo-
t6n de las fuerzas del coronel Caro, al grito de 1viva
la Virgen!, intent6 hostilizar las operaciones, pero
fue, con facilidad, rechazado a cafionazos. A las dos
de la tarde habia terminado el empeflo, y por la no-
che el ejreito britanico, "sin p6rdida de un hom-
bre", (1) descans6 en Cojimar.
Reunida el siete la Junta de Guerra (2) acord6
que los ingenieros Baltasar Ricaud y Juan Cotilla for-
tificaran la Cabafia y que los capitanes de navio Luis
de Velazco y Manuel de Bricefio, se hicieran cargo,
respectivamente, del Morro y la Punta, cuyas guar-
niciones se reforzaron. A la vez se confi6 las alturas
de la Cabana al capitan de navio 'Pedro Castej6n, con
orden de que si era atacado por fuerzas superiores de-
jara su defensa a las milicias, no sin antes inutilizar
la artilleria. El dia 8 se dispuso cerrar el puerto con
cadenas de madera-medida quizas sugerida por ha-
berlo hecho asi en 1629 el gobernador interino Cris-

(0) Memorial de las habaneras. Revista de Cuba, aflo VI tomo XII,
nnimero 2.
(2) A esta Junta, presidida por el general Prado, concurrieron el
teniente general Jose Manso de Velazco, conde de Superunda y el
mariscal de campo Diego Tabares-personajes transeuntes que el sitlo
detuvo en la ciudad-Josd Gutierrez -de Hevia, marques del Real
Transporte, el teniente de rey Dionisio Soler y los capitanes de navio
Juan Antonio de la Colina, Francisco Garganta, Juan Garcia del Pos-
tigo, Francisco de Medina, Juan Ignacio Madariaga, Francisco Bermu-
dez, Jose de San Vicente y el marquEs Gonzalez, faltando el ordena-
dor Lorenzo Montalvo y los capitanes de navio Luis de Velazco y Ma-
nuel Briceno, que fueron los dos designados para puestos de peligro.


54







EL IMPULSE INICIAL


t6bal de la Arana-y con los navios Asia y Neptuno,
que fueron sumergidos, lo mismo que, algo mfis tar-
de, el Europa (3), preeaucisn absurda, porque deja-
ba embotellada a la escuadra espafiola sin hacer im-
practicable el paso, como despues se prob6, ni ser ne-
eesario por cuanto los castillos eran bastantes para
impedirlo a los barcos enemigos; y en cambio permi-
tia al almirante Pocock estar tranquilo de un ataque
naval, moverse 'con libertad y asistir con refuerzos
de marina a las operaciones de tierra. Parece que
algunos jefes de la flota opinaron contra esta resolu-
ei6n, inspirada por el marquis del Real Transporte.
Ellos ereyeron mss digno librar un combate naval
apoyado en las fortalezas. Los mismos ingleses no
concibieron verosimil tal acto.
El propio dia 8, Caro, de nuevo derrotado, se re-
tir6, con el regimiento Edimburgo y columns que lo
reforzaban, a Jesus del Monte; el pabell6n ingles lu-
ci6, ufano, sobre la villa de Guanabacoa, primera tie-
rra conquistada, que abandon su poblacisn, con ex-
traleza, segnn escribi6 a Prado, del co'nde de Albe-
marle. Este mismo dia empezaron a dejar la eiudad
los religiosos, las monjas, las mujeres, los ancianos y,
niios; en carruajes, carros, caballos y a pie marcha-
ron a refugiarse en Managua, Santiago de las Vegas
y Bejucal. El gobierno,. en vista del exodo, prohibit
la salida de los hombres tiles, que amenazaba ser
en nimero apreciable.

(3) El capitin Juan de Castas, en an diario, dado a conocer por
el Sr. Carlos Trelles, dice que el Europa fut hundido par los in-
gleses.


55







RENA LUFRIU


El dia 10, como Prado tenfa que permanecer en la
ciudad, se nombr6 comandante general y sub-gober-
nador delegado de la Isla al capitan de navio Juan
Ignacio Madariaga con poderes para atender la ad-
ministraci6n y organizar auxilios.
Obediente a sus drdenes, repetidas el dia 8, Castej6n
destruy6 la artilleria y entrego las alturas de la Ca-
bana a las militias capitaneadas por el joven Pedro
de Morales. Albemarle se install en los montes en-
tre Cojimar y el Morro. De acuerdo con 61, Pocock,
a las anchas, hizo bombardear el litoral de la Chorre-
ra mientras, al frente de la marineria, desembarcaba
al oeste. Distraida la atencion de la plaza, con este
ataque, el coronel Carletton se posesion6, sin esfuer-
zo, de la estrategica loma. Los milicianos, estudian-
tes y negros los ms, huyeron a la desbandada ape-
nas se vieron acometidos. Duenos de la Cabana los
enemigos dominaban la ciudad. (4) En el orden mi-
litar la victoria inglesa estaba descontada desde este
momento, detenida tan s6lo por la resistencia del Mo-
rro, cuyo sitio fue iniciado. La campana se concen-
tra en el cerco del castillo, se hace mon6tona y son
secundarias la demas operaciones, reducidas a sim-
ples choques, meros episodios, en los cuales los dos
adversarios disputan, de modo intermitente y sin ob-
jetivo fundamental, el territorio extramuros, tiles

(4) La importancia de la Cabana fu conocida desde muy anti-
guo; ya en el ano 1581 la senal6, en carta al rey, el capitin Francis-
co Calvillo y Avellaneda. El ingeniero Antonelli, constructor del
Morro, tambien la indic6. Es curioso que el propio ingeniero esbo-
zara un plan de ataque que fue, en lineas generales, semejante al de
los ingleses. El pueblo comprendi6 la importancia de la perdida. Vase
el Memorial de las kabaneras.


56







EL IMPULSE M!CIAL


tan s6lo para producer dafios mutuos y dar algun lus-
tre y animaci6n a la guerra. Dominado el litoral,
Albemarle acabo por establecer el cuartel general en
la loma de Ar6stegui, antes Sigler, hoy del Principe.
El cuerpo de ejercito del general Elliot, desde Gua-
nabacoa, realizaba incursions esporidicas, limitado
en realidad a proteger las fuerzas que acampaban
sobre la Cabafia, y asegurar, asi, de today ofensiva
external, a los sitiadores del Morro. La capital logr6
sostener, por Jesus del Monte y Cerro, comunicacio-
nes con Madariaga, esforzado en proveerla. Albe-
marle debi6 ganar, a today costa, posici6n intermedia
entre Soto y Ar6stegui, establecer convergencia entre
sus tropas y forjar un efreulo de fuego que desconee-
tara la Habana de la isla. El desconocimiento del
terreno, su extension, las guerrillas, algunas intento-
nas fracasadas no son motives bastantes a justifiear
el error: falta de audacia o estrategia. La evacua-
ci6n voluntaria de Guanabacoa hace creer que no tu-
vo prop6sitos de encerrar la plaza, limitado al Morro,
convencido, acaso, que la caida de la fortaleza, a mis
de imprescindible, era, para sus fines, suficiente.
El coronel Caro, de Guahabacoa fu6 a situarse a
la loma de Luz y de ahi a la del Mazo, ambas en Je-
sis del Monte. La costa qued6 dominada por la es-
euadra britanica desde Matanzas al cabo de San An-
tonio. El gobernador y la Junta, a fun de dificultar
la invasion, dieron orden de "incendiar todos los
edificios extrafia y regularmente construidos a tiro de
pistols de la plaza, arrasar en el terreno inmediato
los arboles y plantios de consistencia hasta dejarlo


57







58


RENt LUFRIU


despojado y romper las caflerias que conducen el agua
a la ciudad para inundar toda la campifia y parte de
las canteras, desde el pie del reeinto hasta una distan-
cia que hiciera impracticable el acceso a 61, por no
tener foso, camino cubierto ni obra exterior que lo
embarazase; todo lo que se ejecut6 con prontitud"
(5). Las tropas veteranas, excepto las de Caro, fue-
ron encerradas intramuros, confiada las afueras a las
militias y al paisanaje mal armado. El conde de Al-
bemarle se quej6, por carta, de haber sido tratado
barbaramente por los espafloles algunos prisioneros,
imputaci6n que, negada, fu en el curso de la guerra
varias kreces repetida y rechazada. Los coroneles
Laureano Chacdn, Tomas de Aguirre y Luis de
Aguiar, regidores del ayuntamiento, defendieron con
bravura, al frente de los milicianos, palmo a palmo,
el terreno, y el ultimo sobresali6, de modo brillante,
en la intr6pida sorpresa de Taganana y en el comba-
te de El Horc6n. (6) En tanto, partidas de vecinos
iniciaban, en Cuba, la guerra de guerrillas, y con em-
boscadas astutas, agresiones snbitas, rapidas retira-
das y movimientos veloces, en que el instinto revela-
ba brios y aptitudes b6licas, ocasionaron frecuentes
molestias y bajas al enemigo.

(s) Diario militar de las operaciones ejecutadas en Ia ciudad y
campo de Ia Habana, por disposition de su gobernador don Juan de
Prado y de los demis senores de Ia Junta de Guerra.
(6) La cueva de "Taganana" estaba en las rocas de Ia actual ba-
teria de Sta. Clara teniendo su entrada en el nacimiento de la calzada
de Infanta. Los comienzos de la calzada del Cerro que se llam6
del Oeste, y sus alrededores eran conocidos, con el nomtre de "El Hor-
c6n", por haber uno, donde se reunian los campesinos, en la esquina
opuesta a la de Infanta y calzada del Cerro, donde estuvo Ia quinta,
entonces parte de los terrenos de Manuel Gonzalez, del conde de Vi-
llanueva, que di6 su nombre al barrio.








EL IMPULSE INICIAL


La guerra de partida tiene un heroe: Pepe Anto-
nio. Jefe de una guerrilla de treseientos hombres,
acudi6 desde los primeros instantes a las armas. Va-
liente, infatigable, sagaz, desde Guanabacoa a Jesns
del Monte, recorri6 a caballo la campifia, surgiendo
un minuto para caer sobre el ingles y desvanecerse
con agilidad pasmosa, tras sembrar el Ilano de muer-
tes, entrar en las poblaciones con algunos prisioneros
y ser, por la intrepidez y habilidad, temible al ene-
migo y admirado del pueblo. Despu6s de varies con-
troversias, los historiadores han convenido que el
popular guerrillero era Jose Antonio G6mez, alcalde
provincial de Guanabacoa, (7) que destituido y
ultrajado por el coroner Caro, muri6 de e6lera y dolor
en el cuartel de Madariaga.
Se ignore la causa de la enemistad de Caro eon G6-
mez, pero es lo probable que la antipatia del militar
de profesi6n, poco afortunado, siempre de retirada,


(7) La mayor parte de los bi6grafos dicen que Jos6 Antonio G6mez
naci6 en 1710, Francisco Calcagno afirma que fue en julio de 707. En
1727 era official de milicia en Guanabacoa habiendo desempekado al-
gunos cargos hasta llegar a ser regidor, teniente mayor de provincia.
En esta guerra, coma se ha visto, tom6 parte desde el principio, y ase-
gurase que fu depuesto y vejado por el coronel Caro. Su partida de
defuncibn express que falleci6 en 26 de julio de 176a siendo enterrado
en el ingenio de Diego Aldana, boy barrio de Pepe Antonio, tambiin
llamado de Pefialver y Guadalupe, del termino de Guanabacoa, an villa
natal. Su personalidad permanece oscura en la historic. Algin cronis-
ta, Arnao, declara que muri6 en una bartolina del Morro; otro histo-
riador. Pezuela, la fija acaecida en Teses del Monte y le da nor causa,
un tabardillo, mientras la mayoria supone que fue debida al dolor, apo-
plejia o tristeza. Bachiller y Morales afirma que falleci6 en el cuar-
tel de Madariaga. El campamento del gobernador delegado estaba
situado en el ingenio Marrero, inmediato a las Tetas de Managua, po-
blado perteneciente entonces a la jurisdicci6n de Santa Maria del
Rosario, aunque tuvo tambien asiento por Jess del Monte. Ahora
bien, se ha liegado a tener sospechas, en ml no totalmente desvanecidas,
de que el guerrillero Pepe Antonio y el alcalde provincial de Guana-
bacoa son dos personas distintas, confundidas. De todos modos cons-
tituye un personaje traditional, cuya significaci6n simb6lica es la que
he pretendido exponer.


59






RENA LUPdU


la inspirara la fama y 6xitos del bravo peleador vo-
luntario que, a diario, trababa combate y, a veces,
vencia, que cuando era rechazado no recorria largas
distancias pars guarecerse, sino se perda en la maleza
para volver a saltar sobre el adversario y, con golpes
certeros, abrir claros en sus filas.
Pepe Antonio es el h6roe legendario, popular, de
la defensa. Su personalidad de obseuro vecino, de
improvisado guerrillero, cobr6 ante la imaginaei6n
proporciones de paladin; y queda, en la historia, co-
mo la encarnaci6n del paisanaje armado frente al in-
vasor por el rey y su tierra. Es asi, la representa-
ei6n viva, simpatica, plena de colorido del heroismo
ingenuo, espontAneo, autoetono del pueblo, a la qua
da mayor fulgencia la ingratitud con que fueron com-
pensados sus proezas y sacrificios. Signifies la leal-
tad, valor y postergacion del colony; y anuncia, en
tosco boceto primario, a los caudillos que lenarkn de
gloria las futuras paginas de la epopeya libertadora;
y, a la vez que abre el cuadro, luego nutrido, de h6-
roes, de guerreros magnificos que la vispera eran man-
sos ciudadanos, descubre a sus conterrineos ignorada
pujanza de Animo y oculta capacidad ing6nita para
librar, por la patria, peleas de resistencia tercas y
arranques impetuosos. (8) Al ser herido en el alma
por Caro, la leyenda, mantenida por la tradiei6n y
prestigiada por la injusticia, se hace mis representa-

(8) Este aspecto double y caracteristico de la resistencia, la supo
senalar el infortunado Placido en las siguientes estrofas de an "Canto
4pico a Villaclara por an acrisolada lealtad a la madre patria durante
la invasi6n de esta isla y toma de la Habana por los ingleses en 1766"
(fecha equivocada), que, como advirti6, con an extraordinaria saga-


6s






EL IMPULSE INICIAL


tiva, prof6tica, interesante; y lo convierte en simbolo
que personifica, de modo abstracto, en la hora inicial
de la sociedad cubana, los brios y agravios de sus com-
patriotas.
Se observa constante antipatia por parte de los je-
fes espafioles hacia las milicias y vecinos armados,
que consideraban o fingian considerar, ineapaces, no
obstante colocarlos siempre en los sitios de mayor pe-
ligro. A juzgar por los heehos, mnica fuente legiti-
ma de juicio, las fuerzas populares trataron de cum-
plir con abnegaci6n y denuedo sus deberes; y si fue-
ron las mhs de las veces derrotadas por el excelente
ejercito ingl6s, que no podia temerlas ni darles otra
importancia que la que corresponde a guerrillas im-
provisadas, no hay que olvidar que las aventaban en
campo raso sin auxilio de tropas regulares ni diree-
ci6n expert. Los nombres de Aguiar, Chae6n, Ruiz,
Aguirre, Pepe Antonio, ilustran sus servicios. En
la defensa de la Chorrera, por ejemplo, Aguiar y su
legion bisofia "faltandoles la p6lvora, por el descui-
cidad. el insigne Manuel Sangufly, encierran tna vision profEtica de
las guerras libertadoras: Literatura Universal, pig. 280.
Al arna, pues, que ins6litas guaridas
nos brinda el monte y Ia enriscada sierra,
que contra extrafias tropes aguerridas
consisted el triunfo en dilatar la guem.
Pague Albi6n un centenar de vidas
por cada palmo de cubana tiera,
y el bret6n lance au postrer suspiro
sin ver la mano que dispare el tiro.
Lugo que hallando fdcil coyuntura
estemos en la lid ejercitados,
y en largo tiempo de fatiga dur
podamos batallar como soldados,
al yros parecer en la Usnura
huirin sus hatallones aterrados,
y terminando Ia sangrienta historia.
cantaremos el himno de victoria.


61






RENE LUFRiU


do de no proveerlas a. tiempo de la ciudad (que dista
una legua) se mantuvieron en el puesto atropellando
peligros, hasta recibir orden express de que se reti-
raran" (9), mientras la opinion sefial6 el hecho de
que ni Prado ni los demas oficiales superiores-excep-
to los del Morro-lograron ser vistos en la line de
fuego por que "ninguno de estos caballeros se ani-
m6 a salir a la test de alguna reforzada decissiva ex-
pedicion". (10) Este desden acaso fue producto de
la vanidad profesional, acaso instintiva enemistad
al criollo, confusa y certera intuicion que le llevaba a
repelerle en los momentos que surgia a la historia.
Es de advertir que durante el sitio fueron recono-
cidos algunas veces los servicios rendidos por los pai-
sanos. El general Prado otorg6, en cumplimiento de
solemn promesa, libertad a ciento cuatro negros que
habian tomado parte en la defensa de la Chorrera,
constancia evidente de su conduct. En su propio
diario oficial y en distintas comunicaciones elogia a
Pepe Antonio. (11) MAs tarde se trat6 de excusar
propias debilidades con la flojedad de las militias. El
abandono de la Cabafia por los secuaces del imberbe
Morales ante el ataque enemigo nada dice en contra.
Ellos se vieron abandonados por las tropas de Caste-
j6n, frente a un ej6rcito aguerrido, muy superior en
nnmero. La desbandada era natural en aquellos es-
colares y siervos arrollados por la metralla enemiga.

(g) Memorial de las dams habaneras, antes citado.
(xo) Idem.
(it) "El alcalde provincial de Guanabdcoa, que tanto se habia dis-
tinguido de partidario en el tiempo del sitio, incomodando a los ene-
migos por Ia parte de dicha villa, falleci6 de enfermedad, haciendo
considerable falta su valor y buena conducta." Diario oficial, citado.


62






EL IMPULSE INICIAL


La campafia qued6 reducida al sitio del Morro di-
rigido por el mayor general Guillermo Keppel. El
comandante Luis de Velazeo sostuvo con vigor la de-
fensa. La guerra result sin relieve, sin accidentes
notables, empeflada alrededor de la fortaleza. Pro-
tegidos por la escuadra, y a favor de la esplendida
posici6n de la Cabafia, los invasores alzaron baterias
y trincheras y, en graduales avances y constantes
bombardeos, trataron de batir al indomable Velazco,
y rendir o desmoronar el castillo. Para reforzar los
fuegos de aste, se guarneci6 a La Fuerza, abandonada
por el gobernador, que fij6 su residencia el dia 16 en
el hospital de San Isidro. Cansado de reparar dia
por dia daflos incesantes, Velazco realize el 26 de ju-
nio una salida que, a pesar de su arrojo, result inefi-
caz. El 30 las naves britanicas, a tiro del Morro,
rompieron vivo cafioneo para dar lugar a que Keppel
concluyera las obras. Luis de Velazco, desde el na-
vio Santiago, dirigi6 con 4xito brillante el contra-
ataque. Este combate de seis horas de duracion pue-
de considerarse una victoria de las armas espafiolas,
si bien no impidi6 que los ingleses adelantaran sus
prop6sitos. El navio Cambridge, muerto el capitan
Goestrey, fue destrozado y sdlo el auxilio del Marl-
borough lo salv6 del hundimiento. Al final una cen-
tena de espanoles caidos al pie de la bandera y tres-
cientos ingleses muertos confirmaron el heroismo y pe-
ricia del gobernador del Morro.
El dia 16 de julio, Velazco, herido y fatigado, se re-
tiro a la ciudad y, tambien, el segundo comandante
Bartolom6 Montes, por lo que se hizo cargo del cas-


63






RENt LUFRIU


tillo el capitan Francisco de Medina, que ensay6 pru-
dente tictica. Para lord Albemarle era necesidad
premiosa concluir cuanto antes, tanto por los estra-
gos que el clima y las dolencias hacian en las tropas,
-llegaron a morir mis de seiscientos soldados de en-
fermedad-como por ser imposible que la escuadra
esperara frente a la Habana la estaci6n del otofio, tan
peligrosa, por los ciclones, en aguas cubanas, por lo
que orden4 al teniente coronel Patricio Mac Kellar,
jefe de ingenieros, la construccion rhpida de minas.
El 22 de julio mil quinientos hombres, formados
en tres divisiones al mando del capitkn Juan Benito
Lujin, (12) intentaron una salida, que fu4 rechaza-
da con mas de cuatrocientas bajas en las filas espa-
bolas. IDos dias despu6s torn6 Velazco acompana-
do del capitan de navio marques Gonzalez. Redo-
bl6 el comandante sus esfuerzos no obstante presen-
tir el desenlace fatal. A poco, el generalisimo ingles,
en carta muy encomiistica, le inst6, en nombre de la
humanidad, a poner fin a la sangrienta resistencia, me-
diante una capitulation tan amplia y honrosa como
Velazco dietara. Este, en mensaje no menos cortes,
despues de reconocer que Ml y la guarnici6n eran ya
casi prisioneros de Albemarle, ratific6 la resoluci6n
de morir antes que ceder. Estos actos gentiles de los
dos adversarios y otros mss que brillan en la cam-
pafia reflejan el espiritu cortesano de la epoca, y fue-
ron en las largas luehas del siglo XVIII, siglo de ele-
gancias y finezas, muy frecuentes y abundantes.


(12) Acudi6 al frente de las militias de Camagiiey.


64




p.


EL IMPULSE INICIAL

La actitud de Velazco, a pesar de la energica res-
puesta, que cost mis vidas y desestim6 la ocasisn de
obtener honrosas condiciones, no era tan ciega, tan
irrevocable como sus palabras expresaban, cuando el
dia 29 consult a la Junta de Guerra si debia resistir,
capitular o evacuar la fortaleza. La Junta, de modo
criminal si no fuera inconsciente, dej6 a su juicio la
decision; mas 61, inconforme con la evasiva que pre-
tendia descargarle toda la responsabilidad, renov6 la
pregunta. No tuvo tiempo de obtener nueva contes-
taci6n.
El 30 de julio el general Keppel dispuso el asalto.
Alrededor de las doce del dia, una fragata se aproxim6
a la bateria de San Nicolis. La oficialidad y las tro-
pas almorzaban tranquilas. Velazco, avisado, orde-
nr que el corohel Montes observara las maniobras de
la nave e hiciera fuego si se colocaba a tiro. En tan-
to Montes cumplia el encargo, estallaron las minas,
(13) a su vista se hundieron en las ruins los centi-
nelas. Acudi6 Velazco y, previsor, mandd a recoger
o cortar las escalas para impedir deserciones. So-
brevino el panico. Marinos y soldados se lanzaron a
las embarcaciones antes de divisar al enemigo. Ape-
nas entraron doce ingleses en el castillo cuando bue-
na parte de la guarnicidn lo abandons en precipitada
fuga. Un pelot6n aterrado desobedecis a los jefes.
Algunos prdfugos perecieron ahogados o comidos por
los tiburones, otros alcanzaron la Punta. La resis-
tencia quedd concretada a los oficiales y un pufiado

(13) La brecha era tan angosta que no podian pasarla varies hom-
bres a la vet.








RENA LUFRIU


de hombres. El cuadro final tiene, asi, el fondo ne-
gro de tremendo desastre iluminado por el heroismo
del comandante y de unos fieles. Los ingleses inun-
daron la fortaleza, y la pelea se transform en matan-
za. El teniente Fernando de Parraga cay6 sin vida
a la vanguardia. Velazco, como hom6rico paladin,
ensay6 restablecer el orden bajo la lluvia de metra-
la. Una bala to derrib6 en tierra, y, abrazado a la
bandera, rod6 en la trinchera el intr6pido Gonzalez.
(14). El coronel Montes, herido, antes de retirarse,
indic6 al capitan Lorenzo Millas que izara la ensefia
blanca. (15)
Orden innecesaria, que no hubo tiempo de cum-
plir, porque en tanto la guarnici6n se desbandaba, y
sus restos pereean, los ingleses se apoderaban de la
fortaleza derruida. (16) El general Keppel penetr6
ansioso de salvar y enaltecer al h6roe moribundo; y,
como una prueba mss de gentileza y de la admira-
cion que Velazco inspiraba, un oficial ingles Io con-

(14) El marquis Vicente Gonzalez, capitan de navio, era co-
mandante del Aquildn. Amigo de Velazco quiso acompaiarlo en la
defensa, la inmolaci6n y la gloria. Su cadaver no fu hallado. Una
calle de la Habana perpet~a su nombre.
(is) Las perdidas espaiolas en el Morro se calcularon en trescien-
tos cuarenta y nueve muertos y trescientos treinta y seis prisioneros
y heridos.
(16) He seguido fielmente el parte oficial del segundo comandante
Bartolomd Montes que dice: "...apenas el comandante subi6 a la ram-
pa de la derecha y pas6 a la bandera, cuando el piquete que dejaba
por la espalda y guarnecia el orej6n de tierra, desampar6 aquel punto
y se arroj6 por las expresadas escalas a las embarcaciones que se ha-
llaban atracadas al Morrillo, pasandose en ellas al castillo de la Punta,
cuando no habia empezado a verse en el caballero del mar enemigo al-
guno. Con el ejemplo de este piquete apenas entraron doce ingleses
en el castillo, cuando toda la marineria artilleros de brigada y otras
gentes, se echaron fuera del Morro. En la crest de la rampa que
sube la bateria baja de San Nicolks, estaba hecha una cortadura con
sacos de tierra, y al abrigo de ella apostado un piquete de cuarenta
hombres de Marina con sus oficiales, a quienes avisd luego que vi
entrar los cuatro primero4 soldados ingleses, a efecto de que avanzase
dicho piquete, o parte de el, a contenerlo; lo que no pudieron conse-


66









EL IMPULSE INICIAL


67


dujo a la ciudad en union de Montes. Al siguiente
dia, falleci6 a causa del tetano, sin llegar a ver el pa.
bellan britanico sobre las ruins del castillo. Al efec-
tuarse su entierro, Albemarle, en seal de duelo, sus-
pendio las hostilidades, y los caflones ingleses mezcla-
ron sus funeralas a los espanoles para despedir a]
glorioso caudillo.
La figura del capitan de navio Luis de Velazco sal-
ta del marco del asedio de una fortaleza para erguir-
se como el gallardo paladin de la campana y el alto
representativo del espiritu guerrero de su raza. Es
el ,personaje mhs brillante entre todos los combatien-
tes. Vencedores Albemarle, Pocock, Keppel, Elliot,
el es, por sobre ellos, el heroe por antonomasia de la
lucha. Jefe diestro, valeroso, sereno, dispute pulgada
a pulgada el fuerte confiado a su honor, frente a un
ejercito superior, sin desconocer el termino fatal de la
jornada. Tipo caracteristico del hidalgo y del mili-
tar espafiol, mantuvo la honra de las armas reales y

guir sus oficiales, ni que sacasen Ia cabeza para hater fuego, sino tni-
camente dos, ocultandose los demAs no s6lo en Ia trinchera, sino tam-
bidn metidndose al abrigo del blindaje que para el resguardo de las
bombas habian puesto. Viendo la inacci6n de aquella tropa y que los
ingleses se iban formando sin oposici6n alguna, dispuse saliera a ocu-
par aquella cortadura una compania de alteraci6n que se hallaba con-
migo al pie de otra cortadura al fin de Ia misma rampa, y en ellas
montados dos canones de 24, mandados por D. Fernando de Parraga,
el cual se empefi6 de tal suerte que perdi6 Ia vida. Este intermedio de
tiempo Ia ocup6 el comandante en poner en orden la tropa, en la ban-
dera y en tres cortaduras que habia en aquella cortina, animndoles
con su presencia, a fin del mejor exito de Ia acci6n, quedAndose el
marques Gonzilez y yo en la mira de Ia venida de los enemigos, quie-
nes vor instantes iban aumentindose no s6lo por el caballero del mar
sino tambiEn sobre Ia cortina del medio, por donde se pasa al de
tierra con el objeto de batir las huestes que guarnecian las tres cor-
taduras expresadas, en donde a la primer descarga recibi6 el coman-
dante una herida de muerte y Ia retiraron al cuerpo de guardia; casi al
mismo tiempo recibi yo otra herida en Ia articulaci6n del brazo y vi
con dos heridas al marques, muy empenado y con indecible valor en
defender la cortjna y trinchera expresadas".







68 RENt LUFRIU

enalteci6 a su pueblo con esfuerzos denodados y au-
gusto sacrificio; y gan6 asi, con aureola de epopeya,
como el 6pico caballero de la defensa, desplomado con
su castillo, espada en mano, la admiraci6n de compa-
triotas y adversarios y la justa inmortalidad de la
historia. (17)
Ante el desastre del Morro, Prado y la Junta de
Guerra dispusieron que desde la Punta se cafioneara
al enemigo. Los ingleses iniciaron, a sus anchas, el
bombardeo de la ciudad que, bajo el diluvio de fue-
go, corria inminente peligro de ser incendiada y con-
vertida en escombros. La Habana estaba perdida,
lo habia estado desde el abandono de la Cabaia, por lo
que las autoridades s6lo tenian un camino sensato y
honroso: extraer las riquezas, destruir la escuadra y
retirarse funcionarios, tropas y habitantes hacia el
interior y crear una linea de agresion y defensa que
al menos ocasionara graves daios al vencedor. No
fue adoptada esta medida l6gica y viril, sino se pre-
tendi6 continuar la inntil resistencia; sin intentarse,
tampoco, engender una de esas paginas fulgurantes,
esteriles en la mss de las ocasiones, pero siempre su-
blimes, que abundan en la historia de Espafia desde
los dias de Numancia. Sin pretender que destruyera
la ciudad, despues de salvar los caudales, pudo hacer-
se, si no lo primero, algo semejante en un acto final
glorioso.

(17) Luis de Velazco naci6 en Villa de Noja, provincia de Santan-
der, el g de febrero de 1711. En 1726 ingres6 en Ia marina tomando
parte en diversas campafias y distinguiendose por sus serviciosy cua-
lidades hasta alcanzar el grado de capitin de navio en 1754. Es una
leyenda decir que en Ia hora de su muerte vestia de gala. Montes afirma
que estaba de pitiuniforme o sea, como era l6gico, en traje de campaia.







EL IMPULSO INICIAL 69

El 10 de agosto el general Prado y sus asesores re-
chazaron una intimidaci6n de Albemarle en t6rminos
que anunciaban energica resoluci6n de luchar hasta
la muerte. Al dia siguiente el comandante de la ar-
tilleria, Jose Crell, inform al capitin general que s6-
lo quedaba p6lvora para cuatro o cinco horas, mien-
tras la metralla inglesa proseguia su obra implacable.
Asi consta en el diario oficial del sitio. No se con-
cibe como al denegar la invitaci6n inglesa, descono-
cieran el gobernador y la Junta cuestidn tan impor-
tante ; lo cierto es que habia cuatrocientos veintisiete
quintales y eincuenta y cuatro libras de polvora, que
ellos calcularon s6lo duraria ese tiempo. (18)
A las dos y media de la tarde del propio dia se iz6
la bandera de tregua, y el sargento mayor de la plaza,
Antonio Ramirez de Estenoz, portador de proposi-
ciones, solicit del generalisimo ingl6s, en su cartel
general, loma de Ar6stegui, la suspension de las hos-
tilidades. Rechazados por Albemarle y Pocock los
articulos que estimaron convenientes, el 12 de agosto
de 1762 (19) fu6 suscrita el aeta de capitulacisu que
puso en manos de los vencedores la ciudad, los cau-
dales, la escuadra, las armas, todo en fin. (20)
El general Prado no consult el tratado con el ca-
bildo ni con el obispo, ausente en el campo 63te. La

(8) Esta cantidad Ia sefiala el Diario Oficial de operaciones; pero
en Ia entrega de la plaza aparecen quinientos treinta y trees quintales
(19) Es una curiosa coincidencia que el la de agosto sehale dos
victorias sajonas sobre Espafia, porque otro 12 de agosto, en i898, se
firm el protocolo que ponia fin a Ia guerra hispano-americana. Las
pirdidas espaholas se calculan en "dos mil novecientos diez hombres
sin incluir ochocientos o novecientos negros esclavos". Diario oficial
del sitio; las inglesas en 1,038. Notas de lord Albemarle.
(2o) Wase el tratado en el apindice.







RENE LUFRIU


opinion piblica pareci6 sorprenderse de la capitula-
cion. Prado hizo cerrar las puertas de la ciudad y
dispuso el desarme de las militias. Las censuras no se
le escatimaron a Prado; y es muy interesante anotar
que en documento escrito se express la inconformidad
con la tirania de los gobiernos coloniales, "la despo-
tiqcuez con que proceden los Governadores en estos pa-
rajes de Indias en donde a cualquier vasallo, que toma
el legitimo recurso de quexarse a V. M. o noticiarle
algan aviso important lo atropellan, cerrandoles es-
ta puerta con la palabra sedici6n, a cuya farsa vivi-
mos expuestos (sin mifs arbitro que padecer)." (21)
El plan de ataque, preparado de antemano, fu6 sen-
cillo, firme y habil en su concepcion general. Desde
el desembarco hasta la caida se desarroll6 en todos sus
detalles con seguridad, demostrando cuidadoso estu-
dio previo. Lord Albemarle fu6 flematico y mediocre
ejecutor met6dico, sin inspiraciones ni arrestos pro-
pios. Asi, el asedio no acredita capacidad brillante
en el general vencedor, limitado a cumplir instruc-
ciones superiores, sin oportunos provechos de las
ventajas que le proporcionaron los errores de sus ad-
versarios. Desde el momento en que domino el lito-
ral y la Cabana, la ciudad era suya, y sitiado el Morro
debi6 eireundarla y someterla a furioso bombardeo a
fin de precipitar el desenlace. La dilataci6n lo pu-
do lievar al fracaso, tanto por la proximidad de la
epoea de los ciclones, como por las negociaciones de
paz ya iniciadas. De la direcei6n del capitan gene-


(21) Memorial de las habaneras, citado.


70






EL IPULSO INICIAL 71

ral espanol, no hay que hablar. El propio relato ex-
hibe su ineptitud, su carencia de cualidades militares.
La defensa fue floja, incoherente, torpe ; y la defensa
es su retrato.
















V


DOiINAQON INGLESA

PoseaI6n.-Fraccionamiento politico de la isIa.-Paralisis
de las hostilIdades.-Botin de guerra.-Carlcter del do-
minio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organiza-
ci6n del r6gimen.-Codicia brithnica.-Los gobernado-
res cubanos.-El resto de la Isla: piginas de Manuel
Dionisio Gonzilez.

T% N 14 de agosto la segunda de las cuatro ban-
deras, la inglesa, que a lo largo de nuestra
historic han tremolado, senoriales, sobre la Ha-
bana, cubrid la ciudad rendida a Inglaterra. La po-
blaci6n, arrancada de sueho secular, reproducia pun-
zantes remembranzas de no muy lejanas depredacio-
nes pirhticas, y disolvia, en la fatiga y pasmo, epi-
eos estremecimientos. El resto de la colonial conti-
nu6 en poder de Espana, bajo la autoridad de Lo-
renzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba.
Los jefes, oficiales, soldados y sibditos espaioles,
que quisieron, embarearon el 30 de agosto en veinte
y ocho transported rumbo a la metr6poli; los enfer-
mos, los intereses y el cumplimiento de las estipula-
ciones quedaron a la custodia del ordenador de ma-






RENE LUFRIU


rina Lorenzo Montalvo y del comisario Nicolhs
Rapun.
Realizada con la conquista de la Habana, la em-
presa de privar a Espaia de la lave de su trifico
americano y de poseer una base de operaciones so-
bre su imperio colonial (1), dos pensamientos ca-
pitales inspiraron al generalisimo ingles: extender
la dominacibn y ganar, para Inglaterra y el, cuan-
tioso 'botin de guerra.
La dominacibn sdlo lleg6 hasta Matanzas, donde
su comandante, el capitan Francisco Garcia Solis,
de orden de Prado, vol6 el castillo de San Severino.
Por consiguiente no tuvo efectividad completa en to-
da la jurisdicci6n de la Habana, vasto territorio ex-
tendido desde mis alli de Matanzas hasta el cabo
de San Antonio, pero abared mucho mis del muni-
cipio capitalino. El tratado no determina, de mo-
do concreto, si solo se rinde la plaza, que era lo mi-
litarmente tomado, o todo el departamento que for-
maba el gobierno de la Habana. Esta omisi6n, fa-
vorable a confusions, es muy importante porque el
acta de capitulacidn encierra dos partes: proposicio-
nes espanolas y respuestas inglesas, que las resuel-
ven. En los articulos trece y diez y seis, Albemar-
le y Pocock, con intenci6n deliberada, de modo pro-
bable, usan la expresibn precisa: la isla (2) ; y en
sus actos posteriores-y en el titulo que luego tom6
de gobernador y capitan general de la isla-demues-

0) Lord Albemarle proyect6 efectuar operaciones sobre el conti-
nente.
(a) Veanse dichos articulos en el agundice.


74







EL IMPULSE INICIAL


tra aquel que considera, a su rey, rendida toda la co-
lonia.
Asi, lord Albemarle, sin osar incursiones sistemi-
ticas, se limit a intimar la sumision de los terminos
que no se consideraban incluidos en la capitulaci6n
ni se sentian amenazados de modo inmediato. El te-
nor de la circular (3), confirms mi juicio acerea de
la interpretation elistica que de en su favor, al tra-
tado, el generalisimo ingl6s. La comunicaci6n la en-
vio a pueblos que, como Camaguey, no pertenecian
a la jurisdiccion del gobierno de la Habana. Todos
los cabildos y autoridades le dieron en6rgica negati-
va, sin menester de la comminaci6n que, bajo pena
de muerte, hizo el gobernador de Santiago de Cuba,
Lorenzo Madariaga, de hecho, al frente de la porci6n
espaola. La isla qued6 cortada en dos fracciones
rivales, mas ingleses y espafoles, sin hostilizarse ape-
nas, guardaron prudente defensiva a manera de dos
eampamentos enemigos que reposaban, a las anchas,
en la vastedad de una comarca montaraz, despobla-
da y poco accesible.
Esta conducta, que explica en Madariaga la ca-
rencia de recursos militares, se debe, en gran parte,
a identica causa en Albemarle. Las tropas anglo-

(3) "Senores mios: hallindome con el mando de esta plaza, a cuye
distrito pertenece esa villa, ordeno y mando a ustedes que inmediata-
mente prevengan a los comisarios de ese Cabildo, que sin pasar de
treinta dias, se me presenten, y que Jo propio ejecute el teniente de
oficiales reales, trayendo los papeles, caudales y efectos de S. M. C.
que son a an cargo, para dar cuenta, en cuyo intermedio quedark Ia
caja al de V. de primero veto, come ha side de estilo, y me avisarin
Vds. el recibo de esta. Dios guarde a Vds. muchos anos. Habana
ai de Septiembre de 1762.-Albemarle."


75






RENA LUFRIU


americanas, brigada Burton, factor decisivo del si-
tio, retornaron prestas a Norte Am6rica, en donde,
asi como en la India, concentraba Inglaterra el inte-
r6s supremo de la guerra. Ademks, no podia des-
conocer el general ingles el dique que, a la expan-
si6n, levantaba el vivo sentimiento lealista de un pue-
blo ingenuo, obediente, sin reflexi6n, de modo ins-
tintivo, al atavismo racial, religioso, legendario, si
no hist6rico, a la ciega fuerza plasmante de su hos-
co y solitario medio incubador, a los fermentos de su
personalidad larvada, adherida a sus simbolos: el
pend6n, la cruz y el rey; y a la tierra amada con
ardor. Dirigidos por Madariaga, que no eseatimd
diligencias para preeaver la defensa de Santiago de
Cuba y dar a Prado auxilios improvisados por su
celo, habitantes y guarniciones hubieran opuesto, a
los avances brithnicos, porfiada resistencia victoria-
sa. Asi lo prueba el descalabro que los ingleses su-
frieron en el Surgidero de Jibacoa, a manos de mi-
licianos y vecinos. En fin, para e'neerrar al gene-
ral Albemarle dentro del area conquistada, el nncleo
principal del ejreito y la flota abandon en octubre
la Habana. La medida parece indicar que la pose-
sin de la isla fu4 descartada o pospuesta a otros em-
pefios en el gabinete ingl6s, en gestiones de paz des-
de meses antes; y sobre todo que, tomada la Haba-
na, el resto de Cuba lo estimaba de muy relativa im-
portancia; y estaba en Io cierto.
El botin fue perseguido con avidez insaciable, y
alcanz6 a la suma de tres millones cuatroeientos no-
venta y seis mil setenta y ocho pesos y medio, sin


76




L. c~ L ~ '


EL IMPULSE INICIAL 77

incluir los navios, cafiones, municiones, etc. (4) La
codicia de los jefes ingleses se manifesto extremada,
sin equidad para los subalterns y los vencidos. Cen-
surable, sobre todo en lo que tuvieron de ambici6n
personal, 1o han sido mss por haber sido juzgada a
base de ideas a posteriori, forma de juicio inacepta-
ble en la historia. En la 6poca era prietica gene-
ralizada que no deshonraba dado el ambiente de co-
rrupei6n que caracteriza el siglo XVIII. Ademas
de que los usos de la guerra autorizaban, y todavia
consienten, el despojo, las expoliaciones verificadas
en la Habana, con rigor y sin violencia, aparte de
probables instrucciones superiors, las excite el con-
eepto que Espafla ineulc6 de Am6rica: tierra de ex-
plotaci6n, campo de lucro y aventura. Inglaterra
concibi6 la expediei6n con prop6sitos militares y eco-
n6micos. La guerra entre los ingleses era popular,
porque envolvia una operaci6n politica y financier
realizada sin grandes sacrificios de sangre, ya que la
mayor parte de las tropas en Europa eran extran-
jeras y en Am6rica coloniales. Ajeno el pais al di-

(4) El boletin, aparte del tesoro real consisti6 en cinco mil ocho-
cientos cuarenta y una caja de azacar y trees mil trescientos ochenta
y cuatro zurrones y trees cascos de cacao, ciento veinte y trees fardos
de quina; ocho mil trescientos sesenta y tres cueros al pelo y trees mil
novecientos curtidos, cuatrocientos sesenta y cinco tercios de tabaco,
cuatro mil ochocientos setenta y seis sacos de rape, cincuenta y nueve
mil doscientos trece trozos de palo de Campeche, dos mil tres de fus-
tete, setenta y ocho piezas de madera de construccibn, ocho tablones
de cedro, siete zurrones de grana, dos cascos de conchas de carey,
estos datos son de Guiteras, que los tom6 de la obra de Beatson. En
otras relaciones hay algunas variaciones. Watson menciona solo tres
mil ochocientos cuarenta y trees cajas de az6car. En documento ori-
ginal, existente en el Archivo Nacional, suscrito por el contador de
Hacienda Jose Gelabert se relaciona las existencias de la plaza, en-
tregadas a Jos ingleses. Las cifras de este inventario son poco mas o
menos las mismas. Debe agregarse numerosas provisions de guerra,
cafiones, pblvora, granadas, armas, municiones, etc., nueve navies y
various barcos mercantes.








REN LUFEiU


minute estado, Hannover, que la casa real poseia en
Alemania, y daba pretexto a su intervencion en el
conflieto, veia en ella la adquisici6n de nuevos mer-
cados y tierras; y, asi, el ministerio ejecutaba un de-
signio patri6tico trascendente: el domino de los ma-
res y la instauraci6n del imperio colonial britanico;
y los comerciante, buenos negocios. (5) La Habana,
a lo lejos, daba la vision de una ciudad opulenta,
congestionada de oro y mercancias; y al despertar
instintos ancestrales, retofi6 el espiritu rapaz de los
corsarios intrepidos, "los perros del mar", que no
hacia mucho tiempo ganaban, en aguas antillanas,
fama y riqueza. (6)
El domino ingl6s dist6 del earhcter legal que re-
vestia. En derecho y uso la ciudad estaba poseida
por conquista en estado de guerra, circundada por
poblaciones y tropas hostiles. (7) Albemarle ejer-
e16 al prineipio la autoridad con el titulo de coman-

(s) "La naci6n prosperaba sin embargo de Ia guerra; como que
nunca dieron los comerciantes muestras mis seialadas de opulencia
y que Ia importancia de algunos grandes centros mercantiles y ma-
nufactureros, de Glasgow, por ejemplo, data de aquella ipoca; cir-
cunstancia que se halla consignada en el monumento elevado a Lord
Chatham en Guildhall por ser la opinion general de sus contempori-
neos con las siguientes palabras: "Bajo su ministerio, el comercio fud
aliado de Ia guerra y le debi6 su grandeza". Estudios Biogrdficos
por lord Macaulay, pigs. 6o y 6r. "Aquella guerra era popular. Los
ingleses no padecian por ella, no enviaban al combate mis que solda-
dos de profesi6n o alemanes. Los comerciantes no perdian nada, es
decir, ganaban, porque mientras duraba, los barcos ingleses hacian
mis ficilmente el contrabando en las colonias espafolas de America.
Desde 17s8, Ia exportaci6n era mayor que en el tiempo de paz".
Historic Universal, volumen quinto, pig. 45, por Ch. Seignobos y
A. Metin.
(6) Basta fijarse en las palabras con que Jorge III rey de Ingla-
terra anuncid a Ia Cimara de los Lores Ia conquista: "La Habana,
una plaza de mucha importancia parn Espaiia, esti poseida por mi
con grandes tesoros..."
(7) "...la autoridad de un conquistador extranjero no estA nunca
limitada por las leyes y costumbres de la naci6n vencida, si no que
por su naturaleza, es esencialmente desp6tica."-Historia' de Inglate-
ra por lord Macaulay, pig. 405.


78









EL IMPULSE INICIAL


dante general del ejereito expedicionario, y siem-
pre con las atribuciones correspondientes al mando
militar.
Los grandes temores del vecindario se condensan
en la angustia de ver ultrajada la religion, saqueada
la ciudad, desconocida sus eyes y costumbres. Nin-
guno de los motivos de alarma tuvo raz6n para sub-
sistir. El nuevo gobierno respet6 el ejereicio pnibli-
co del culto cat6lico, evit6 tropelias de la soldades-
ca, mantuvo vigente la legislaci6n y regimen, sostu-
vo en los empleos a casi todos los funcionarios, y per-
miti6 el desenvolvimiento legal del cabildo, cuyos al-
caldes Pedro Santa Cruz y Miguel Calvo, asi como
el sindico Felipe Zequeira, continuaron en sus car-
gos. (8) Confirma esta actitud la elecei6n que en
28 de agosto hizo de Sebastian Peflalver y Angulo
para el cargo de gobernador politico de la Haba-
na, (9) recomendado del general Prado y del in-
(8) Tan es asi que el iQ de enero del ano siguiente, de acuerdo
con la legislaci6n espafiola, el cabildo celebr6 sus elecciones anuales
de costumbre y fueron electos alcaldes los senores Laureano Chac6n
-uno de los jefes de las militias distinguidos durante el sitio- y Jo-
s6 Cipriano de la Luz, antecesor del insigne Don Pepe.
(9) "Por lorje, Conde de Albemarle, Vizconde de Bury, Lord de
Ash ord, uno de los honorabilisimos del Consejo Privado de
S. M., Capitin Custodio y Gobernador de Jersey, Coronel
del Rejimiento de Dragones propio del Rey, Teniente Gene-
ral de los Reales EjErcitos, y Comandante en Jefe de Ia ex-
.Vicion, etc.
Por cuanto es conveniente constituir persona que con juris-
dicci6n ordinaria presida los cabildos que celebre et Ayunta-
miento de la ciudad y al mismo tiempo Ia ejerza en todos los
casos y coas conform a los estatutos Espanoles ocurran, asi
civiles como criminales, he resuelto elejir la persona del caba-
llero regidor de esta ciudad D. Sebastian Pefalver Angulo que
en la conformidad sobredicha use de las expresadas facxltades
sobrea Naci n ola, asi vecinos como residentes en esta
Ciudad, para o se t franquean los auxilios que necesita-
se, par convener asi al buen Gobierno de la Rep6blica, confian-
do en su celo que desempefiari este empleo con el esmero ex-
perimentado en otros que ha servido. Dado en la Habana, Agos-
to 26 de 1762. Sellado con el sello de mis arms y refrendado
de mi infrascrito secretario, Albemarle. By His Lordships com-
mand, J. Hale".


79






RENA LUFRIU


tendente Montalvo, lo que, en cierto modo, era ga-
rantir los derechos e intereses de los colons y dar-
les representation activa en la administration del do-
minio.
Esta medida y todas las demas adoptadas fueron
superadas con la resoluci6n de abrir el puerto al co-
mercio libre. Constituye tal aeto una revoluci6n
completa de la vida de la colonia. Tres barcos pe-
netraban en el puerto cada aflo, y durante el domi-
nio inglhs vinieron setecientos veinte y siete, canti-
dad que hubiera necesitado i doscientos cuarenta y
dos aios bajo el regimen espafiol! (10) Era, sin la
congestion ni la licencia, una invernada permanente
y renovable de la flota. Cuba carecia hasta enton-
ces de actividad mercantil. Es dificil esbozar la
transformaci6n snbita, intensa, precipitada que ex-
periment6 la economia insular y afect6, de modo fe-
cundo, todos los 6rdenes. La agricultura fu6 la mfs
favorecida por las facilidades que tuvo la introduc-
ci6n de esclavos. Ello representa un aumento muy
sensible de la poblacion negra, mas dentro de la 6po-
ca fue poderoso factor de fomento. Se calcula que
la importaci6n fue de diez mil setecientos bozales ven-
didos a noventa pesos cada uno. (11) Desde el pun-
to de vista econ6mico la libertad comercial produjo
la multiplication instantAnea de numerosas fuentes
productoras, paup6rrimas o virgenes, que derrama-
ron diluvios de oro sobre un pueblo sumido en la

(io) La cifra es de Enrique Josd Varona, De Is Colonia a la Re-
pjiblica, pig. i16. Los demis historiadores, incluso el cronista je-
suita, varias veces citado, giran alrededor de mil.
00 Los negros esclavos por Fernando Ortiz, pig. 83.


80









EL IMPULSE INICIAL


miseria, ignorante 'de la prosperidad, algo compara-
ble al torbellino del descubrimiento de las minas de
California, sin que sus numerosas consecuencias sean
s6lo materiales. (12)
El 8 de septiembre Albemarle, investido por si de la
jerarquia de gobernador y capitan general de la isla
de Cuba, recibi6 del cabildo, a nombre de la Habana,
juramento de fidelidad. (13) Algunos cronistas re-
fieren hermosos discursos de protesta, que Bachiller
y Morales, concienzudo historiador de la toma de la
Habana, afirma que no fueron pronunciados. En
ningnn documento aparecen referencias de tan
inoportunos gestos tribunicios. Tales arengas a des-
horas hubiera'n sido esteriles y tontas, despues de
dias de relaciones y subordinaei6n, impuestas por
la solemnidad de un tratado y la fuerza de una
conquista militar. Ni tampoco las hubiera tole-
rado el general Albemarle, muy celoso de su cali-


(12) "La Habana habia mejorado en los pocos meses de gobierno
extranjero, material y moralmente: La grand introduccibn de brazos
aumento los productos de Ia isla, cuyos propietarios vivian en la Ha-
bana; las rentas publicas habian crecido; is variada introduccion de
telas y manufacturas inglesas habia despertado el comfort o bienestar
domistico." Cuba, monografia historica por Bachiller y Morales, pig.
143.-"Asi recibih el puerto todo gdnero de manufacture y articulos
extranjeros... En los solos diez mess que duro el dominion de la Gran
Bretafa, introdujo por su capital en toda La isla los elementos que
mis contribuyeron despues a desarrollar su agricultura." Historia de
la Isla de Cuba par Jacobo Pezuela, tomo II, pigs. ;61 y 562.
(1) "Esta ciudad jura obediencia y fidelidad a Don Jorge III
rey de Ia Gran Bretaha, Francia e Islandia, etc., etc., etc., durante el
tiempo que estuviere sujeto a su domino, arreglado a nuestras leyes
y sin tomar armas a favor ni en contra de ambas majestades. Haba-
na, 8 de septiembre de 176z. Albermale. Dr. Don Pedro Santa Cruz.
Miguel Calbo de Ia Puerta.-Gonzalo Recio de Oauendo.-Pedro Cal-
vo de )a Puerta.-Jacinto Tomis Barreto.-Jos C. de la Luz.-Josh
Martin Felix de Arrate.-Gabriel Pefialver Angulo Calvo.-Crist6bal
Zayas.-Jose de Agosta.-Laureano Chacon.-Pedro Santa Cruz.-
Mateo Pedroso.-Felipe Jose Zequeira.-Antonio Ignacio de Ayala,
(secretario de Cabildo). Como se ve, hay un error en decir Islandia
par Irlanda. Creo innecesario recordar que los soberanos ingleses se
titulaban, desde Eduardo III, reyes de Francia.


81






RENO LUFRIU


dad. La leyenda, que puede ednmover a incautos,
es inverosimil y en buena l6gica, de haber sido
cierta, hablaria muy poco de la sensatez de los mu-
nicipes. No hay que olvidar que los miembros del
Ayuntamiento, Calvo y Peialver, acompafiados del
interprete Miguel Brito, habian ido a saludar, en su
cuartel general de la loma de Arostegui, a lord Al-
bemarle, antes de su entrada en la ciudad; y que uno
de ellos, Penalver, ejercia, con be'neplacito del cabil-
do, alto cargo en la administraci6n.
Las exacciones fueron dos: civil y clericaL: Esta
fu6 iniciada por el derecho de las campanas que con-
sistia en dar a los comandantes de la artilleria una
suma equivalente al valor de las que hubieran en
iglesias, conventos, monasterios, etc. Albemarle fijd
el donativo en treinta mil pesos, pero despues de los
esfuerzos del obispo Pedro Morell de Santa Cruz, To
redujo a la tercera parte. En 19 de octubre recla-
m6 sin pudor, para 61, un obsequio de cien mil pe-
sos. (14)
Tras viva resistencia y gracias a Penalver lo li-
mit6 a cuarenta y seis mil pesos. La exacei6n civil
fu6 fijada en cuatroeientos mil, lograndose rebajarla
a doscientos treinta mil. Ademhs procedi6 a ineau-
tarse los intereses de los accio'nistas de la Real Com-
pafia de Comercio. Los terminos de la capitulaci6n
Lo autorizaban .para ello.
Las expoliaciones produjeron natural descontento
y lamentos infinitos. Es de observarse que la del

(14) Vase esta comunicacion y las demis cruzadas entre el go-
bernador y el obispo en el apindice.


82






EL IMPULSO INICIAL


clero, inferior a la civil, provoc6 mayores protestas,
lo que es compresible dada la psicologia de aquella
elase, habituada a sacar provecho de la sociedad, sin
sufrir sus aflicciones y perdidas. Organizada como
entidad, con disfrute de privilegios y poder, desple-
g6 acci6n defensiva intensa y clamorosa; y pudo con-
mover a las elases altas y bajas, presentindose como
la victima sobre la que se cebaban los egoismos del
enemigo hereje.
La exaeci6n clerical estuvo a cargo inmediato de
Sebastian Pefialver y Angulo; la civil le toc6 verifi-
carla a Gonzalo Recio de Oquendo, ya en funciones
gubernativas en lugar de aquel. La cesantia de Pe-
fialver se atribuye por algunos historiadores y cro-
nistas a no haber obtenido la cantidad ambicionada
por los vencedores, y por otros a la circunstancia de
manifestarse opuesto al envio de circulares a los pue-
blos restantes de la isla con fines de sumisi6n. El
examen de los documentos no confirma ni'nguna de
las opinions, y permite, sin violencia, la hip6tesis
de no haber existido animosidad contra 61 al dis-
ponerse la extincion de sus servicios. Pefialver fu6
designado para presidir el cabildo y ejercer jurisdie-
ci6n sobre el pueblo espafiol de la colonia, conform
a sus leyes y usos. El dia 8 de septiembre, lord Al-
bemarle entregd personalmente al Ayuntamiento un
oficio eserito en idioma inglis, que tradujo el int6r-
prete Miguel Brito, por el cual expresaba que tan
pronto se prestara juramento de fidelidad a S. M.
B. el rey Jorge III, quedarian revocados los pode-
res conferidos a Sebastian Pefialver y a Miguel Cal-


83






REN1 LUpRIU


vo (15) ; medida que sugiere la creencia de que
el general ingl6s estimaba, en cierto modo, pri-
vado al cabildo de sus atribuciones, a lo menos
de algunas de ellas, hasta tanto no rindiera va-
sallaje solemne a Inglaterra. Como ya hemos visto
los regidores llenaron este requisito el propio dia 8,
por lo que se cancelaron las facultades de Pefalver.
El punto no esta esclarecido, la conjetura indicada
parece probable. Lo cierto es que el distinguido re-
gidor no perdi6 la consideraci6n del gobernador y,
ante la opinion hostil de la mayoria de sus paisanos,
siguid constituyendo con Gonzalo Recio de Oquendo
y Pedro Estrada el titulado gabinete de Albemar-
le, (16) apodo insidioso, poco justificable, dado al
grupo muy exiguo de colonos prominentes que tenian
alguna participaci6n directa o indirecta en la admi-
nistraci6n inglesa.
Gonzalo Recio de Oquendo fu6 designado teniente
gobernador en 14 de septiembre. Se puede obser-
var que en el decreto de nombramiento no se usan
los mismos t6rminos que en el de Penalver, se le
confi6 empleo antiguo en el regimen colonial. (17)
Alguna desavenencia debi6 ocurrir, poco mias tarde,
entre Albemarle y su asesor, y quizas tambien entre

(is) Ignoro cuales serian los poderes conferidos a Miguel Calvo.
No he visto documents anteriores a esta manifestaci6n de Albemarle
que hagan referencias ellos.
(16) La expresi6n es del intendente Montalvo.
(17) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde de Burg
Bar6n de Ashford uno del Honoravilisimo Consejo Privado de S. M.
Cpt. Custodior y Govor. de la de Jersey Coronel del Regimiento de
Dragoncs propio del Rey Thente. Gral de los Exersitos de Su Magd.
y Capn. Gral. de una expedici6n secret.-Por qto. es absolutamente
necesario por el mas breve despacho de negocios de esta Ciudad de
la Havana y su jurisdicci6n, que los Espaaoles vasallos de su Mapd.
Britinica deve tener mi Juez Superior de sn propia naci6n bien i-


84






EL IMPULSE INCIAL 8


este y los regidores. Los documentos sobre esta cues-
tion estan obscuros. El 5 de noviembre conoei6 el
cabildo un mensaje, fechado en 30 de octubre, del
teniente gobernador que trasmitia una orden de Al-
bemarle para que "de los propios de la ciudad se
contribuyan a Su Excelencia mil pesos". El Ayun-
tamiento contest que carecia de recursos. El go-
bernador parece que apremi6 a Reeio de Oquendo,
porque en 3 de diciembre, 6ste manifesto a los ediles
que de no ser entregada el mismo dia la suma exigi-
da, pondria guardias al mayordomo de propios y ren-
tas del municipio, Francisco Ayala. En sesi6n ex-
traordinaria, convocada con urgencia para las trees
de la tarde del propio dia, acord6 el cabildo vender
una posesi6n con pacto de retro, a fin de satisfacer
la demand. En 24 de diciembre, el mayordomo in-
form6 que no pudo realizar ninguna venta con esa
condition, y, para evitarse la vergienza de ser pues-
to bajo custodia, habia obtenido la cantidad a pr6s-
tamo, la que, desde luego, fue entregada al gobier-
no; el Ayuntamiento reconoci6 la operaci6n como
deuda municipal garantida con los bienes del pro-
comtin. El incidente debi6 excitar los animos de
unos y otros, porque el 31 de diciembre, Reeio de
Oquendo hizo renuncia de su cargo, y Albemarle la
r ucata en las Leycs y costumbres, paor la mejor regulation de la -
itica de esta Ciudad Va como tambin para determinar en todos las
cauzas siviles y criminals que de otra manera paresiera ante mi co-
mojCitan Gral. Vovor. de esta Ysa tambien en todas las cauas
dependientes en el tiempo del Governador que fu6 6 de an Thte.-Por
este fin constituya y nombra el Seior D. Gonzalo Recio de Oquendo
que exercita el oficio de mi Theniente de Govor. juntamente con la
misma authoridad y pribilegios que he gozado por Ley y costunibre
todos los Thenientes de Governador de esta Ciudad par los tiempos
pasados. Dado devaxo mi firma y sello en la Havana en catorce din
de Sepe. de mil setecientos sesenta y dos.-Albemarle. J. Hale."


85






86


RENA LUFRfU


acept6 instantaneamente. Esto hace creer que el go-
bernador estaba disgustado de su teniente, acaso por
hallarlo moroso y equivoco en la gesti6n del dona-
tivo, dilatada mas de un mes. Al hacerle presente
al gobernador, algunos regidores que Gonzalo Reeio
de Oquendo expresaba en memorial elevado al ea-
bildo que uno de los motivos de su dimisi6n era "los
4mulos de sus compatriotas'", el general se irrit6,
llambse engafiado y rompid el cuaderno donde cons-
taban estas manifestaciones, en gesto tan airado co-
mo improcedente. Concluy6, asi, la autoridad del hi-
dalgo habanero, hombre inteligente, de mano izquier-
da y viva imaginaci6n, criollo de mucha trastienda,
que acaso quiso nadar entre dos aguas y hallar en el
tiempo algnn medio evasivo o conciliador, sin conse-
guir otra cosa, como suele suceder en estos traviesos
juegos politicos, que disgustar a los antagonistas y
ser a la postre victima de sus propias astutas ma-
flas. El propio dia 31, Sebastian Pefialver y Angu-
10 era nombrado para sustituir a su compatriot y
colega, esta vez con el titulo de teniente goberna-
dor. (18)
Ambos gobernadores tenian excelente reputaci6n
social y patri6tica, mas, ahora, fueron blanco de
la ira de sus conterrhneos con acrimonia e injusti-

(i8) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde Burg Ba-
ron de Ashford uno del Honrrabilisimo Consejo Privado de S. M.
Capn. Custodior y Covor. de ia de Jersey Coronel del Regimiento de
Dragones propio del Rey Comandante en Geje de una expedicion.-
Por tanto que es absolutamente necesario por el despacho de los ne-
gocios de la Ciudad de la Havana y sus dependientes que los vasa-
llos espafioles de S. M. B. tengan un superior de su nation ynstruido
en sus leyes y costumbres por Ia mejor regulation de la political de la
Ciudad, y tambibn a determinar en casos Civiles y Criminales que
puedan ofrecer aun como Capitan Gral. y Governador de esta Ysla y







EL IMPULSO INICIAL


eia. Llamados a regir empleos superiores, bajo un
gobierno extranjero, se desenvolvieron con la corree-
ei6n que permitia la complicada dualidad de su ori-
gen cubano y sus funciones publicas. Las eensuras
brotaron del estado pasional de los fnimos exaspera-
dos por la derrota y el despojo. No es creible que
ellos se inspiraran en la ereencia de que el dominio
ingl6s seria perpetuo, que sobre esto debian tener ma-
yores motivos para estar mejor enterados que sus de-
mos conterrineos, ni se explica que, a la carrera, di-
solvieran el patriotismo de que habian dado siempre
abundantes pruebas. Sebastian Peiialver y Angulo,
anciano abogado, seis veces alealde de la Habana, re-
gidor y coronel de milicias, durante el sitio prest6
activos servicios atendiendo al cuidado de las fami-
lias; Gonzalo Recio de Oquendo, como aqu6l, hidal-
go distinguido y antiguo alcalde, alferez mayor del
municipio, cumpli6 tambien sus deberes en lo'i mo-
mentos de peligro y agobio, hecho cargo del abasto
de las tropes. Recomendados por sus propias dotes
y dignidades y algunos personajes, para desempeflar
la tenencia de gobierno, tuvieron la penosa misi6fl
de satisfacer la voracidad del vencedor, sin serl-s da-
ble contenerla, y la que, en lo possible, moderaron.
Ni sus jefes ingleses ni sus compatriotas hallaron

tambien ho que estaba pendiente ante el Govor. antecedente o an Thente.
Yo por este constituyo y nombro a Dn. Sebastian Pefialver Angulo
Regr. par privilegio y Coronel de militia por mi Theniente de Govor.
por su nacimiento y grandeza, ppropiedad y entero conocimiento y ex-
periencia de las leycs de esa Yala y tambien ordeno y mando que el
ho Dn. Sebastian Penalver Angulo & exercitar el oficio de mi T ente.
de Govor. con s misma authoridad y Privilegio anexos a ello coma
todos los dbos Thentes. hasta ara ban savido por lcyy costumbres
Havana treinta y an dia del mes de Diciembre de mill setecientos
sesenta y dos as.-Albemarle.-Por mando de an Exca.-J. Hale."


87






RENN LUFRIU


motivos de queja en sus gestiones exentas de pecn-
lado, (19) desenvueltas en la dificil situacibn crea-
da por lealtad del juramento prestado por el cabil-
do, del que eran miembros, y los sentimientos na-
cionales. La lluvia eopiosa de imprecaeiones derra-
madas sobre ellos, manifestadas bajo la dominaci6n
en murmullos y coplas populacheras, y, luego, en de-
nuncias, obedece a causas que explica la psicologia
colectiva, a un estado emotivo, explotado por el ren-
cor, a las exacciones de que fueron instrument ine-
vitables y visibles.
Y para dar a conocer el estado del resto de la is-
la, par6ceme oportuno reproducir las piginas que si-
guen de Manuel Dionisio GonzAlez, laborioso cronis-
ta de Santa Clara, cuya pluma, al describir la si-
tuaci6n de la villa durante estos dias, refleja, con
viveza, el espiritu de la porcion insular espaiola:
"Habia causado al Cabildo no poca sensaci6n la
desgracia de la entrega de la capital, y en sesi6n de
tres de septiembre, acord6 "dar cuenta a S. M. de
tal acontecimiento, para que estuviera en la inte-
ligencia de los grande esfuerzos que habia hecho la
villa por defenderla, oeurriendo alli toda su tropa
miliciana, con ardientes deseos de verter su sangre
y sacrificar su vida en servicio de ambas Magesta-
des, como prueba de su lealtad, y contribuyendo ade-
mis con copioso nnmero de ganados, armas, pertre-

(Oo) Como se veri en su oportunidad ninguna de las acusaciones
fueron realmente desapasionada. El comercio, agradecido a los es-
fuerzos de Peftalver, determine gratificarlo con Ia cantidad de cuatro
mil pesos y entregarle veintisiete mil para repartir entre los ingleses
que le habian ayudado. Ydase $l Sitio de la Habana par Carlos Tre-
lles.-Anales de La Academia de la Historia, tomo quinto, pig. 43.


88







EL IMPULSO MNCIAL


chos de guerra y boca, y con todos los negros escla-
vos, que movidos de Ia libertad ofrecida en su real
nombre habian querido exponer su vida, habiendola
perdido muchos de ellos en los peligrosos lances en
que se encontraron; y por nltimo protestaron tam-
bien todos los miembros de la municipalidad, que a
fuer de leales vasallos, harian los mss poderosos es-
fuerzos, por conservarse en el goce de los derechos y
fueros de tales, y que perderian antes sus vidas con
todos 'los vecinos, que dejar de mantener ileso este
territorio a su Soberano, a euyo efeeto le suplicaban
se dignase facilitarles el socorro necesario de gente,
armas de fuego y pertrechos, porque podrian ser hos-
tilizados del enemigo, estando a veinte leguas de La
jurisdieci6n sometida al dominion brithnico." Tales
fueron pues los sentimientos que ostent6 el Cabildo
en aquellas circunstancias, sentimientos que estaban
en armona con los deseos de los moradores, y que se
acreditaron despues eon heehos importantes, que re-
comendaron su denuedo y patriotismo. El desgra-
eiado acontecimiento de la capitulaci6n, hizo que de
Ia Habana y sus cercanias, asi como de Matanzas,
salieran multitud de familias, que huyendo despavo-
ridas, vinieran en busca de refugio y proteeci6n a los
lugares interiores. Los azares de La guerra, las fa-
tigas y necesidades sufridas durante el sitio, y La
nuevo dominaci6n a que qued6 sujeta aquella parte
de Ia isla, les obligaron a adoptar semejante resolu-
ei6n. Como era regular, fronteriza nuestra villa a
La jurisdieci6n de La Habana, debi6 ser ella el asilo
de tantos como se dirigieron hacia este rumbo. Efee-


89






RENt LUFRIU


tivamente: aqul encontraron todos otra patria, que
abriendo las puertas de su generosidad a las desgra-
eias de sus nuevos hijos, brindoles en su seno hospi-
talario el sustento, y aun la protecci6n y seguridad
que habian perdido... Muchos de los que abando-
naban la capital fallecian en los caminos, unos de
necesidad y otros por la inclemencia del tiempo,
pues sin medios o recursos con que hacer menos sen-
sibles las penalidades de la marcha, luchaban en va-
no con el rigor de la estacion en esa 6poca del afio,
y con la falta de auxilios, que no era facil encontrar
en esas vias de comunicaci6n, que s6lo atravesaban
campos incultos, sin movimiento de pasajeros, y. don-
de apenas solia verse algin mayoral o encargado de
tal cual hacienda vecina. No pocas personas de aque-
Has que pudieron resistir ese viaje penoso, arribaron
a nuestra poblacion en el estado mAs deplorable, a
causa de las enfermedades y miseries sufridas en el
transito. El Ayuntamiento cuid6 de que se lea pres-
taran todos aquellos soeorros que exigia su situacion;
y por no ser suficiente el abasto, acord6 en sesi6n
de dia diez, que los duefios de haciendas, aparte de
la obligaci6n ordinaria que tenian de proveer la car-
niceria, proporcionaran las demhs reses que fueran
necesarias, conforme el repartimiento que practica-
ran los diputados del consumo. El sargento mayor,
por su parte, se vi6 precisado a formar con urgen-
cia dos cuarteles, donde recoger la tropa reglada de
tierra y marina, por haber sido atacada de la enfer-
medad reinante, de cuya fuerza hubo continuamente
mis de doscientos hombres enfermos, a los cuales pro-


90






EL IMPULSO ICIAL


porcion6 L6pez camas, alimentos, medico y botica,
consagrando parn todoe estos gastos eantidades de
sn patrimonio; pero estas atenciones no embaraza-
ban la prietica de las acertadas y eficaces diligen-
eias en que a la vez entendia, sobre preparar cuan-
tos medics de defense le sugiri6 su celo, a fin de
contrarrestar cualquiera ataque que intentara el ene-
migo. Form6 dos cuarteles mks, pertrechados de to-
do, con destino a los guachinangos y a cuatroeientos
morenos migueletes fibres y eselavos, que habian ve-
nido de la Habana, organizando dos companias de
la clase libre y otra de pardon. De la marinerfa mis
prietiea form6 tambi6n una compa5fla de artilleria,
habiendo traido de San Juan de los Remedios seis
pedreros, que habilit6 con sus correspondientes eu-
reias, volantes, herradas y lo demia que fu6 necesa-
rio, euyos gastos eoste6, lo mismo que los de cartuehe-
ras y garnieles, que mand6 hacer, empleando en la
mayor parte de las primeras cuero crudo al pelo, pa-
ra que se conservase mejor la p6lvora. Para guar-
neeer mejor el eonfin de la jurisdiei6n con la de
la Habana, en lugar de los veinte hombres que all
eesistfan, destin6 una fuerza de sesenta, y una par-
tida de diez y leis, continu6 vigilando los embar-
caderos, con orden de dar pronto aviso de cualquie-
ra novedad. Para uno y otro servieio, emple6 el sar-
gento mayor tropa veterans, mandando retirar a es
casns a los vecinos, que haste entonces se hablan man-
tenido en esas avanzadas. A todos los individuos
acuartelados se les daban de an orden dos libras de
care y dos reales diaries, excepto a los guachinan-


91






RENt LUFRfU


gos y negros, que recibian mensualmente tres pesos
por plaza, fuera de la care, y medio diario parn
vianda y casabe. Esta ocurrencia (la comunicacidn
de Albemarle) hizo que se redoblara mfs la vigilan-
eia, y que se aprestara el pueblo a su defensa, pues
se crey6 con fundamento, que esa negativa a la so-
licitud del general Albemarle, debia producir la con-
secuencia inmediata de una agresi6n. El einco, se
publie6 un bando de los Alcaldes, preventivo de que,
todos los vecinos, asi de la villa como de su jurisdie-
ci6n, manifestaran "dentro de tercero dia los can-
dales que poselan, sin exclusi6n de persona alguna,
por estado, calidad o condici6n, bajo pena de con-
fiscaci6n de bienes, aplicados a la manutenei6n de
las tropas, cuya pena se impondria precisa e indis-
pensablemente a cualquiera transgresor'". El seis,
se promulg6 otro bando del sargento mayor, que or-
denaba "que todos los forasteros blancos, pardos y
morenos, que se hallaban en Ia villa, de cualquiera
estado o localidad que fueran, se presentaran en el
mismo termino, con las armas, municiones y demhs
pertrechos de guerra que tuvieran, bajo la pens de
ser declarados traidores al Rey; y que ningnn veci-
no admitiera en su casa persona de fuera, sin dar par-
te al mome'nto de su legada, bajo la pena de cincuen-
ta ducados de multa, aplicados a gastos de guerra."
A todos esos servicios de que ya he hecho menei6n, uni6
L6pez Silvero otros muchos de muy reconocida im-
portancia, tales como haber logrado impedir el co-
mercio de los enemigos, y cortandoles toda comuni-
eaci6n con nuestro territorio; y si no estuvo siempre


92






EL IMPULSO IICIAL


al corriente de sus movimientos, pudo, por lo menos,
precaver sus intentos, habiendo mantenido en la Ha-
bana un espionaje secreto, que le comunieaba alga-
nas noticias. El hizo circular alli la de tener acuar-
telados en la villa mas de 5,000 hombres, Jo cual
parece no dej6 de influir pars que los ingleses de-
sistieran o no pensaran continuar sus operaciones de
agresi6n hacia esta comarca central. Con noticia que
recibi6 una vez, de que los enemigos tenian pastan-
do en las sabanas de Guamutas porei6n de bueyes, a
que habian echado mano, de los que pertenecian a
los cortes de maderas del 'Estado, mand6 al momen-
to una partida de tropa para recuperarlos, como se
logr6, recogiendo noventa y uno de diehos animales
y ademas cinco negros, que de los mismos cortes ha-
bian apresado los ingleses. En otra ocasi6n evit6
que 4stos se llevaran las maderas y algunos utensi-
lios que existian en los rios de Sagua la Grande y
Sagua la Chica, a cuyos puntos destin6 varios pique-
tes que alejaron de sus boas a los enemigos, no obs-
tante la resistencia armada que hicieron: 61 mantu-
vo siempre fuerzas avanzadas en ambos surgideros, y
merced a estas disposiciones, y a la vigilancia que se
ejercia, jams pudieron verificar ningtn desembar-
co por ellos; y por 6ltimo, desde el instante mismo
de la eapitulaci6n, se esforz6 en alentar el Animo de
todos, sin omitir paso ni sacrificio alguno, que pu-
dieran contribuir a la defensa del pais, siendo tal
su ardor y entusiasmo, su denuedo y energia, que
hasta coneibi6 el atrevido plan de reataurar la capi-
tal a fuerza abierta, con cuyo fin diet6 disposicio-


93






RENt LUFafU


nes tan acertadas que merecieron la aprobacian de
muchas personas sensatas, y hubieranse puesto en
plant a no haber sido ciertas consideraciones que
expuso el Gobernador de Cuba, y por la probabili-
dad que luego se tuvo de un pr6csimo arreglo". (20)




























(zo) Meraoris uistdric de is ViUs de Saute Clars, por Manuel
Dionisio Gonzilez, pig. i 5-:6i.


94
















VI


FIN DE LA DOMINACION INGLESA

Estado de Snimo de la pablacl6n.--Conspiraciones: Luis
de Aguiar.-Choque de lord Albemarle y o1 obispo Mo-
rell-Evolucin del eapiritu pdblico.-Caricter del go-
blerno Ingls.-Epilogo de Is guerra de los slete anos.-
Primers ingerencia norte-americana en los destinos
de Cuba.-Las colonias anglo-americanas.-Tratado de
Paris.
poblaei6n mostr6 sineera hostilidad, aguda
en los primeros momentos ce la dominaci6n.
Las elases altas la expresaron altivas, erectas
y glaciales ante los agasajos extranjeros; las bajas,
mis expansivas, eon murmullos, imprecaciones, can-
tares, chiates y, a veces, agresivas: venta de frutas
averiadas y adulteraei6n de la leche con jugo de pi-
i6n. Lo hltimo no estuvo generalirado, y solo pa-
rece obra de algunos eanarios rhsticos que se dedi-
eaban a eultivos menores en los alrededores de la
eiudad. 'El gobierne, reprimid los excesos, que el pa-
triotismo no excuse, y sufrieron pena de horea el ca-
nario Jos6 Notario y otro mis. El afan de loar la
lealtad pfblica, entonces muy viva, ha levado a va-






RENA LUFRIU


rios historiadores a considerar como general lo que
solo fu6 producto de mentes est6pidas, excitadas por
el odio, por atfivica xenofobia mas que por amor pa-
trio. El hecho me parece opuesto a la psicologia
del cubano, que ni en los dias candentes del despo-
tismo colonial apel6 a tales medios.
En forma levantada el patriotismo espailol, copar-
ticipe el cubano, que en 6d se funde, se manifesto en
proyectos de reconquista, que el coronel Luis de
Aguiar inspire. Las fuerzas auxiliares que Mada-
riaga habla enviado a Prado supieron en Jagua la
calda de la Habana. Alli acamparon; y el capitin
del navlo Arrogante, Alejo Gutierrez de Ruval-
caba, el jefe de las tropas, Vicente Jnztiz, y Martin
Ulloa, auditor de guerra, pensaron marchar sobre la
capital. Madariaga, preocupado de Santiago de Cu-
ba, hizo retroceder la pequefia legion. Aguiar, im-
pelido por ardiente lealismo, abrig6 el prop6sito de
sorprender una noche a la guarnicion inglesa. El
gobierno conocid y previno el complot. El coronel
Hale registry sin 4xito la casa de Agustin de Cir-
denas; las armas alli depositadas hablan sido trasla-
dadas a tiempo. Albemarle no adopt ninguna me-
dida de castigo y prevision. El fracaso no desalen-
td a Luis de Aguiar, y, uuido a Montalvo, prepare
nuevo plan con la cooperaci6n del brigadier Mar-
qu6s de Casa Cagigal, militar distinguido que, cap-
turado en una nave, fu6 traldo a la ciudad. La es-
casez de tropas inglesas, reducidas a tres mil hom-
bres, hacla probable la empresa. El 22 de noviem-
bre, Montalvo supo que la devolucion de la Habana


96







EL IMPULSO IN]CIAL


estaba acordada, y tan agradable noticia puso fin a
los proyectos de Aguiar.
Luis de Aguiar personifica la lealtad colonial. Ac-
tivo, intransigente, temerario, une la mistica fide-
lidad realist y el amor feudal al terrunfo. Cubano
de nacimiento, era, por lo mismo, caballero espaflol,
fiel al soberano, que pelea por su eiudad y no pacta
ni cede en lo intimo al ser vencido. Su hirviente
patriotismo, algo estreeho, localista, instintivo, Io lle-
v6 al combate y a la conspiraci6n. Ninguno como 61,
intr6pido en la pelea y enconado en la resistencia,
sintetiza el estado mental de la clase a que pertene-
ce, en momento agudo de crisis de la comunidad
colonial, refleja el tosco embri6n del patriciado crio-
llo y, a la vez, tenaz, arrogante, irreductible, la hidal-
guia espafiola. (1) Fu6 durante el sitio, bravo pe-
leador, y estuvo muy cerea de ser un Martin Alzaga,
un Liniers. Es sin diseusi6n el h6roe, el paladin y
el representativo, por antonomasia, de la clase alta
de su 6poea en Cuba, si bien la leyenda extrema su
actitud patri6tiea y le atribuye actos que no hizo. (2)
(a) Naci6 en Ia Habana en 171o. Regidor hereditario del Ayun-
tamiento entr6 muy oven en las militias y alcanz6 en 1739 empleo
de teniente coronel. ehus6 tomar parte en la junta de jefes que tra-
taron Is capitulaci6n, negado a someterse. Al entrar los ingleses
conspire intentando siempre la reconquista. Muri6 en 1766. La ini-
ca recompense de sus buenos servicios fai ser nombrado coronel del
ejdrcito regular cuando a otros le dieron titulos de nobles. Basta
decir que un bermano del marquis Gonzales, sblo por serlo, fu nom-
brado conde del Asalto, para apreciar Ia pobre compensaci6n que 8l
tuvo. La calle de Agniar, done vivi6 y muri6 el intrfpido habanero,
lleva este nombre en an honor.
(a) Pezuela dice que Agniar abandon Is Habana y march a
Jaruco.-Diccioario Hirtdrico, etc., citado, pig. 3. Manuel de Is
Cruz a~rma que se intern Tierra adeatro.-Cromites esbanos, pig.
96. $n todo esto s6lo existe una eyenda, torque Aguiar aparece
entre los regidores que asistieron a la sesi6n del ayuntamiento en so
de Agosto, lnego a otras sesiones y desempen6, sin senaibles intermi-
tencias, an cargo de regidor y field executor. Sus planes los tram6
en la propa audad.


97






9ENt LUFRIU


El ineidente mis violento de la dominaci6n sur-
gi6 entre lord Albemarle y el Dr. Pedro Morell de
Santa Cruz, obispo de Cuba. (3) Excelente jefe de
la iglesia, amante del progreso, inclinado a empeflos
culturales, de espiritu altivo, noble, levantado, dis-
frutaba el ilustre prelado muy vivos afectos y uni-
nime respeto. Era hombre de temperamento sensi-
ble, irritable, pasional, de ardiente fe cat6lica y fer-
viente patriotismo; y sus virtudes y defector, fundi-
dos en recia personalidad, le impedian resignarse en
calma a la nueva situaci6n, que Lo heria, y lo arras-
traron a saltar los limited que, a su celo, fijaba la rea-
lidad y la sensatez. Enojado por las expoliaciones,
al solicitar el gobernador la habilitacidn de un tem-
plo para el culto protestante, opuso rotunda negati-
va, y, tambien, rehuy6 entregar las listas de miem-
bros del clero, no obstante Lo que prescribia la capi-
tulaci6n, y pronto su carieter inflamable prendi6 in-
cendios de c6leras.
Las relaciones entre lord Albemarle y el obispo,
a los principios, debieron haber sido correctas, hasta
cordiales, porque el primero regal6 al segundo una
amatista, que este don6 a la catedral de Santiago de
Cuba. El choque, mis que los tributos, lo produjo
(3) Pedro Agustin Morell de Santa Cruz, naci6 en 1694 en San-
tiago de los Caballercs, isla de Santo Domingo. A los veintiun anos,
por dispense real, f i nombrado can6nigo doctoral del arzobispado
de Santo Domingo. En ,7x8 vino a Cuba, desempehando distinguidos
empleos eclesiastacos. Intervino en Ia sublevaci6n de la mineros del
Cobre, con 6xito, y sobresali6 por an energia cuando Ia invasi6n del
almirante Vernon. Nombrado obispo de Nicaragua tambiin se hio
notar r su celo; y en 175; volvno a Cuba a regir suigesia. Dis-
pui des desticrro regreso el ? de mayo de 1763. Rscrbtb dos
obras: Reiacidu de testativas de los ingleses en Am cs que se des-
conoce, e Historia de Is isla y catedral de Cuba. Goz6 siempre del
cariflo de sus feligreses. La calle de Pi Margall se llama "de Obis-
po", en recuerdo de Morell.


98







EL ImPULSO fICIAL


la demand de la relacion, emanada del tratado, y
la de un templo. Morell creta lo primero ingeren-
cia en el gobierno de la iglesia, y era, para 61, ho-
rrible sacrilegio el uso de una casa de la verdadera
religion, la suya, por los herejes. Desde un punto
de vista psicol6gico, el criterio, enojo y firmeza en
arrostrar y padecer los peligros que creaba y retaba
su negativa, se explican de modo l6gico. (4)
El obispo a veces energico, a veces irdnico, ver-
boso y tozudo, pretendi6 enredar en malla espesa,
tejida por su pluma al gobernador y, asi, dilatar en
porfias la soluci6n. El choque perfila dos psicolo-
gias raciales: ghrrulo, leguleyesco, violento el ibero;
glacial, lae6nico, duro el saj6n, seguro de sus fuer-
uas, mientras el otro fiaba en su palabra; y, por du-
cho que fuera el obispo, el conde no estuvo dispues-
to a perder tiempo ni revocar 6rdenes, y cort6, de un
tajo, la polemica, a que no se dej6 levar, con una or-
den de destierro en 3 de noviembre. Algunos histo-
riadores dicen que .Albemarle, muy irritado, pens6
ahorear a Morell, lo que evitaron su hermano Guiller-
mo y Pefialver. Me parece inverosimil porque contra-
dice el earheter ingles, el del propio general, y creo que
la intencibn, si la hubo y se expres6, no pas6 de ser
instanthneo desahogo. Como medida de rigor bastaba
encarcelarlo, si el gobernador, ofendido, ansiaba repre-
"ia. El easo fue que se limit a enviarlo a la Flori-
da, con toda clase de respeto. Escoltado por un pique-
te, el obispo fue conducido a la nave en una sills de

apW4V Ease la correspondencia del obispo y el gobernador en el


9






REN LUPFEIU


mano, pues se afirma y no lo dudo dado su tempera-
mento viril, que se neg6 a obedecer. Muy probable-
mente hubiera preferido su patriotismo y religiosi-
dad ser victima de algn atropello inieuo, que acaso
sublevara al pueblo.
La orden provoc6 consternaci6n general. Exami-
nada dentro del momento hist6rico fu6 l6gica, nece-
saria. Otra cosa, que no hubiera sido peor, no po-
dia hacer el gobernador herido en el sentimiento y
la autoridad, obligada a sostenerla frente a una po-
blaci6n adversa, en la que un hombre del prestigio
personal y jerirquico de Morell, arrebatado'por la
c6lera, podia rear agitaci6n peligrosa. El decreto
fue cumplido, si bien mis tarde el obispo, por dispo-
sicion del general Keppel, retorn6 a la Habana. El
provisor del obispado, Santiago J. Heehavarria, sa-
cerdote cubano, acat6 los mandatos de Albemarle. (5)
Escogida primero, para sus oficios, la iglesia de San
Francisco, los ingleses prefirieron utilizar la de San
Isidro.
El antagonismo religioso no influy6 en lord Al-
bemarle. Es justo reconocer el respeto observado
por los conquistadores con el cult catolico, tan odio-
so entonces, nunca amable a los ingleses. "El ejer-
cicio de nuestra religion generalmente se ha mante-
nido en todos los actos de ella, asi dentro como fuera
de los templos, a los cuales si bien no se podia em-
barazar la entrada de los ingleses, lo hacian con res-
(s) "La entereza, Ia resistencia digna y honrosa pero poco poli-
tica que opuso el obispo a las pretensions de los conquistadores fuE
castigada con el destierro, enviindosele a la Florida en un buque de
guerra, si bien de un modo propio de sa caricter y edad avanzada.
Ensayo histdrico de Cuba por Jacobo de Ia Pezuela, pkg. 219.


100







EL IMP ULSO INICIAL


peto, si no religioso, moderado'", dice un testigo ene-
migo. (6) De este modo, el inico carftter disonan-
te en el regimen liberal ingles, la intolerancia, no se
manifesto en la Habana, bien por el prop6sito de cap-
tar la simpatia de la poblaci6n, bien por no existir
las circunstancias que, en Inglaterra, mezelaban in-
tereses politicos y religiosos, y fundian, eon la intran-
sigencia protestante, escudo al despotismo. Enton-
ees por primer vez en Cuba se practice la masone-
ria y tra'baj6 la Logia Irlandesa nimero doscientos
diez y ocho, constituida por individuos del regimien-
to cuarenta y ocho.
Todos los hechos anteriores reflejan el espiritu pu-
blico de la colonia. Fundidos en un solo molde, na-
tivos y emigrantes, eomin sentimiento los identifi-
ea, para unos y para otros, igual la tierra y la na-
cionalidad. Es posible, sin embargo, apuntar que la
animosidad, violenta a los principios, siempre la-
tente, de modo paulatino fu6 perdiendo acritud. La
prudente conduct de las autoridades inglesas, salvo
en lo referente a la codicia, el contacto cotidiano, el
bienestar material, la prosperidad, el tiempo en fin
limaron p6as al erizo de la resistencia; por el pla-
no inclinado de forzosas aproximaciones y provechos
mutuos, empez6 a deslizarse el odio, y en el puente
de la convivencia hilvanaron relaciones acomodati-
cias vencedores y vencidos. Hubo transaeciones ne-
eesarias, trato franco o simulado, y, eosa llamativa,
inflamados de sfbito amor, ingleses y habaneras efee-
tuaron matrimonios con abundancia relativa, como
(6) Relacion del cronista jesuita. Cuba, pig. n7i, citada.


,/7~ZL3


101







RENA LUFfU


se infiere de la siguiente copla que revela que el eho-
teo tiene en el carfcter cubano, ancestrales races:

"Las muchachas de la Habana
no tienen temor a Dios
pues se van con los ingleses
en los bocoyes de arroz".

Un cronista contemporaneo advirti6, perspieaz, la
tr6mula transici6n de la sociedad y no consider im-
posible evoluei6n mas acentuada: "sin embargo, en
este corto tiempo no dejamos de llorar el desorden
de algunas mujeres que abandonando su religion, su
honor, sus hijos y su patria, se han embarcado eon
ellos y dos contrajeron matrimonio segin el rito pro-
testante. Tambien ha sido reprensible el haber da-
do lugar a sus oficiales para la familiaridad y tra-
to de muchas casas, aun de alguna distinei6n, y no
sabemos en que habrian parado a haberse diferido
por algunos anos su cautiverio. (7)
El proceso seflalado era natural. Una sociedad
amorfa, sin tradiciones propias, soldada por la su-
gesti6n de la supremacia universal de Espala, sin
cultura, formada por obscuros colonos y emigrantes
volanderos, era materia susceptible de ser plasmada
en cualquier sentido; espaflol por origen, rutina y
desconocimiento, el colono no tuvo tiempo, ni pensa-
miento, ni deseo, de hacerse ingles, ni tampoco lo
pretendieron los dominadores. Albemarle no igno-
raria que en los mismos dias de la capitulaci6n se
(7) Relacion del cronista jesuita. Cuba, pig. 132, citada.


102









EL IMPULSo IICIAL


iniciaban en fire las negociaciones de paz. Es pro-
bable que estaria al tanto de an eurso y, bajo tales
auspicios, abandonaria, si los tuvo, empeflos de bri-
tanizar a un pueblo sobre el que ejercia pasajero
domino; y aguardo espectante la solution definitiva.
El gobierno de lord Albemarle, que embare el
22 de enero de 1763, y el del general Guillermo Kep-
pel, que le sueedi6 con mayor templanza, fueron en
todos los aspeetos superiores a los precedentes de
Cuba. (8) Tanto uno como otro desplegaron ama-
bles dotes para ganar simpatias entre los habaneros.
Albemarle organiz6 en los primeros dias un sarao,
del cual el patriotismo retrajo a las familiar. De
nuevo invitadas, eoneurrieron a fiesta semejante, sin
desvanecer su frialdad. La administration de am-
boa fue honesta, fecunda, mesurada, dirigida por un
espiritu de rectitud, moralidad y tolerancia, desarro-
lado con energia y moderaei6n, sin crueldad parn
el veneido, ni lieencia para el vencedor. Un testigo

(8) "El breve gobierno de estos mis liberal y desahogado que el
de los vencidos y de incalculables beneficios para Ia general prospe-
ridad". Manuel Sanguily, Pdgircs de l Historic, pig. 57, Libro prime-
ro.-"La Humanidad y cordura en general sirvieron de base al gobierno
conquistador, las exacciones quo tuvieron que hacer efectiva por pres-
cripci6n del Gabinete ingids sobre el vecindaric, la mitra...; y Is
irritaci6n del pueblo contra el ejdrcito obligaron al conde de Albe-
marle y su sucesor a adoptar alganas medidas rigurosas y violentas...
fuera de estos casos particlares... Ia conduct de Ian autoridades
inglesas fue en an sistema general conforme al caricter conciliador,
bumano y liberal de aquella naci6n y a las ideas avanzadas de go-
bierno que resplandecen en Ia constituci6n britinica..."-Pedro J.
Guiteras, Histori de laI la de Cuba, pigs. 82 y 83, tomo s-"A pesar
de Ia piblica aversion que en todas ocasiones se nanifestaba, Is conduc-
ta de aquel general en el breve period de su mando fud propia de
an lord de su pais. Hubo suplicios y listimas que deplorar que fue-
ron indispensables porque machos soldados ingleses habian ado ase-
sinados en el campo y fuera injusto no castigar a los bomicidas.
Los ingleses no alteraron el regimen gubernativo del pueblo, ni cam-
biaron an municipalidad, ni destituyeron a los mis de los empleadom
civiles".-Jacobo de Ia Pesls, Essayo histdrico de Cuba, pigias
2ao y Sal.


103






REN, LUPRIU


presencial, espaiol y fraile, dice: jamss se vi6 que
ninguno de ellos les sacase sangre a espanol, ni que-
dase sin castigo tal cual estorsi6n que algunos cau-
saban con su casi continua embriaguez". (9) Es
preciso recordar que en estos dias, Inglaterra era la
6nica monarquia regida por una constituci6n que
casaba el orden y la libertad, desenvolvia el sistema
parlamentario y daba ejemplo esplendido de un pue-
blo libre, pleno de veneraci6n por las tradiciones y
de amor al derecho, en el inicio de su formidable ge-
nio colonial, personificado en la inmortal novel de
Foe. Los gobiernos de Albemarle y Keppel acu-
san abundantes dosis del sentido politico ingles:
liberal, firme y positivo. La Habana debe a la
administration inglesa su primer servicio de alum-
brado. Por modesto que este fuera sefiala un pro-
greso. El bando con que Albemarle puso coto a la
corrupci6n de la administration colonial al prohi-
bir obsequios a los jueces, y el que Keppel dict6 pa-
ra impedir la concurrencia de los soldados ingleses
a las tabernas y evitar desdrdenes, honran a los dos
hermanos. (10) La codicia que manifestaron es el
(q) Relacion del cronista jesuita citado.-Cuba, pig. 13a, citada.
(io) "Por su excelencia Jorge, Conde de Albemarle Vizconde Bury,
Barbn de Ashford, uno del mis honorable Consejo privado
de an Magestad, Capitin, Custodiador, y Gobernador, de Ia
isla Jersey, Coronel del Regimiento de Dragones propio del
Rey, Comandante en Jefe de los ejircitos de su Magestad,
Capitan General, y Gobernador de la Isla de Cuba.
"Por cuanto ha sido siemp re costumbre hacer rega las muy
considerables en dineros, o diectos1 a los senores Gobe rnadores
de esta Isla, y sus asesores, a fin de conseguir la favorable
conclusion de pleitos &
"Este es parn notificar al pueblo que manda su Excelencia,
que esta prictica se quite absolutamente de aqui en adelante,
jo la pena de su disgusto, por ser cosa que nunca ha prac-
ticado, ni permitiri que se hagan dichas regalias por adminis-
trar justicia: an determinacihn es distribuirla con imparciali-


104









EL IMPULSE INICiL 105


cargo serio que puede hacerse, desde luego menos

grave que los fraudes, cohechos, inmoralidades sis-
temAticas de los gobiernos anteriores; y explicable
en el estado de conquista, muy propio de la 6poca y,
por desdicha ,todavia prhctica corriente, de las gue-
rras.
Al eaer la Habana, la guerra de los siete anos ex-
piraba. En los mares y colonias, Inglaterra escla-
vizaba la victoria. Canada, la India, Manila, ha-
bian eaido en sus garras y sus naves paseaban, triun-
fales, el pabell6n britanico. En Europa la situaci6n
del rey de Prusia, Federico II, lleg6 a ser desespe-


dad, sin favorecer al superior, ni al inferior, al rico, ni al po-
bre, pero si despacharlo con equidad y con brevedad que ad-
mitan las eyes del pais.-Habana Ioviembre y 4 de 76z.-
Firmado.-A lbemarle."
"Por mandato de su Excelencia, firmado.-J. Hale, Secre-
tario.
"Dado por Su Excelencia el Honorable William Keppel, mayor
general, coronet de un regimiento de infanteria, comandante en jefe
de Is* fuerzas de So Majestad y gobernador de La Habana, etc.
"Debido a que Ia frecuente bebida de tragns (sic) y de otros lico-
res espirituosos es Ia cause principal de aquellas irregularidades quoe
a diario se cometen en eata ciudad. Su Excelencia el Gobernador,
sintidndose determinado a contribuir con cuanto est6 en su poder al
mantenimiento del buen orden y de Ia armonia entre los soldados
del ejircito y los demias stbditos de Su Majestad;
"Por este medio ordena del modo mas expreso que no se permits
a ningtn soldado entrar en dichas tabernas o pulperias, bajo ning6n
concepto ni pretexto, so pena de que el propietaro de dicho estable-
cimiento sea enviado a prisi6n y condenado ademis a pagar vein-
ticinco pesos a Ia persona que le pruebe que 61 permiti6 a un sol-
dado Ia entrada en Sn tienda o que le vendi6 licores.
"Y en caso de que cualquier soldado pretend introducirse a Ia
fuerza en alguna de esas tiendas, en contra de Ia 6rdenes que tam-
bi6n ellos han recibido, por este medio se ordena y obliga a los pro-
pietarios de las mismas a avisar del echo inmediatamente a los guar-
dims mis cercanos, para que coos soldados infractores scan persegni-
dos y castigados; y con objeto de que nadie pueda alegar ignorancia
de las intenciones de Su Excelencia el Gobernador, se ordena tam-
bin a los due ios de esos establecimientos que coloquen este aviso en
Is puerta de sus tiendas respect'vas, y que si el masmo fuse acciden-
talmente roto o borrado der~a (bajo Is misqa pena anteriormente
expresada) solicitar en Ia oficina del secretario, otro ejemplar del
mismo.
"Dado en La Habana, este dia za de enero de x763.-Wm. Keppel.
Par Orden de Su Excelencia, Henry Pringle".






StEN LUFRIU


rada y su genio portentoso veia en el veneno, Onico
camino a su gloria. La muerte de la emperatriz de
Rusia, Isabel, produjo el milagro de la casa de Bran-
deburgo. Los rusos, que tocaban con las lanzas las
puertas de Berlin recibieron de su nuevo soberano,
Pedro, admirador de Federico, orden de retirada; y
el enemigo, en instante de coger el trofeo, ya en la
mano, se vuelve aliado. Los beligerantes, desangra-
dos, necesitaban reposo.
Lord Bute, ministro y favorito de Jorge III, que
habia iniciado retr6grado movimiento para coloear,
sobre el de la naci6n, el poder del trono, proyectaba
la paz. En secreto, a espaldas del fey Federico II,
los gobiernos de Inglaterra y Francia, mediate los
ministros sardos en Londres y Paris, entablaron in-
teligencias desde 1761. En estos preliminares se tra-
taron las diferencias con Espana. (11) En mayo
algo del misterio se traslucia. Aun la Habana no
estaba bloqueada. En agosto de 1762 el duque de
Bedford, el de Nivernois y el marquis de Grimaldi,
comenzaron en Paris las conferencias de paz en la
que debatieron multiples problemas suscitados en el
conflicto; y, desde luego, la Habana fu6 prenda va-
liosa en el tapete internacional.
Los ingleses, a zarpazos, han tomado los puntos
estrat6gicos del mundo. Dificil es comprender que
despuis de tenerla, dejaran escapar la Habana, que
les daba domino sobre el Golfo de Mejico. Duran-
te las negociaciones, parte de la opinion inglesa se
pronunci6 a favor de la posesi6n definitive de la Ha-
(ii) En el capitulo 39 de esta obra ya se refirieron.


106






EL IMPULsO CL 107


bana, sostenida por Ricardo y Guillermo Burke. Un
factor nuevo, todavia oculto, impuso otro rumbo y
enterr6 los viejos planes de Pitt, Knowles, Anson
y el sueflo vidente de Willian Patterson. Los colo-
nos angloamericanos, con admirable sentido prietico,
realizaron activa campana popular a favor de is
adquisici6n de la Florida, entre la cual y la Habana
tenia que escoger Inglaterra, resuelta a quedarse con
Canadi. Benjamin Franklin, en el apogeo de su
fana universal, public el folleto "Intereses de la
Gran iBretana con respecto a sus colonial y la ad-
quisici6n del CanadA", y fu6 intkrprete de los sen-
timientos unAnimes de sus compatriotas.
Sobrecoge de angustia el animo ver que, antes
de ser nation, los norteamericanos influyeron en el
porvenir de Cuba, puesto el peso de an interns en la
balanza de la paz, y realizaron, as!, de soslayo, su
primer ingerencia en el destino de Cuba.
No podia obedecer la viva gesti6n angloamerica-
na a una direcion political organizada de que care-
clan, independientes entre af y, con respect a Is me-
tr6poli, aut6nomas, las tree colonias, c6lula de los
futuros Estados Unidos. La presciencia norte-ame-
ricana, acertada y concordante con sus intereses pre-
sentes y remotos, se original en el antagonismo de li-
mites y raza, ezistente entre ellos y las posesiones
francesas. La gaerra de los siete anoe fu6 el fdti-
mo acto del drama que en el continente representa-
ron con rencor ingleses y franceses desde los prin-
cipios de su estableeimiento. Conviene precisarlo.
La Am6rica del Norte estaba distribuida entre tres


0


107






REN LUFRIU


naciones: Espana, que poseia la Florida y los enor-
mes territorios que completaban el virreinato de Nue-
va Espana; Francia, duefia de Canadi y del dila-
tado valle del Missisippi, todo lo que entonces se lla-
maba la Louisiana, que hoy forma varios estados de
la gran Rep6blica; e Inglaterra, metr6poli de trece
colonias, especie de larga faja, inferior en exten-
si6n a is Louisiana, sin salida al Golfo de Mejieo ni
al rio Missisippi. Las fronteras franeesa y briti-
nica constituian lineas indefinidas de contacto y cho-
que, Lo que llev6 a constantes guerras a los snbditos
de las dos potencias. (12)
Estas luchas tuvieron influencia grande en las tre-
ce colonias. En ellas sus habitantes comenzaron a
ejercitarse en las armas, formaron militias aguerri-
das y, sobre todo, surgi6 el sentimiento colectivo. La
separaci6n casi absoluta en que vivian las trece co-
lonias concluy6 ante el peligro comin, el franees, que
hizo ver identieas necesidades. Puede decirse que
la ultima guerra empez6 antes de que la declararan
las metropolis respectivas. En 1754 peleaban ya, en
la America, los colonos de una y otra naci6n. En
este periodo se form Jorge Washington, el inelito,
que entra en la historia como bravo miliciano,
no sin antes tropezar con el error y la adversi-

(12) Comenzaron en 1869 en "la guerra del rey Guillermo", apo-
do colonial de la del Palatinado. Se reanuda en la de "s reins Ana",
sucesiAn de la corona de Espana. Estalla de nuevo en la "del rey
Jorge", sucesi6n de Austtia. La 6ltima guerra de los siete anos, los
colonos la empezaron con anterioridad HlamAndola "de ingleses y
franceses".


148







EL TIPULSO INICIAL


dad. (13) Dos ailos despu6s se proclamo la guerra
de los siete afios, a la que prestaron entusiasta concur-
so los colons que completan su evolution en un sen-
tido de unidad espiritual; la conciencia naciente de
sus intereses generales se manifiesta en las negocia-
eiones de paz, exige la Florida eon preferencia a
la Habana y decide, sin saberlo, el porvenir de su na-
ci6n, el de Cuba y acaso el de Inglaterra. (14)
Los preliminares de la paz se acordaron el 3 de
noviembre de 1762 en Fontainebleau, y el 10 de fe-
brero del aflo siguiente, Inglaterra, Francia y Espa-
na, firmaron el tratado de Paris, cuyo articulo diez
y nueve disponia la devoluci6n de la Habana.
La paz no fue popular en Inglaterra. El pais es-
taba exhausto, pero los exitos de la campafia lo leva-
ba a solicitar un tratado todavia mss ventajoso. EL
mismo gabinete se dividid con respect a la devolu-
cion de la Habana. Enrique Fox ech6 sobre sus hom-
bros de atleta parlamentario la tarea de arrostrar las
oposiciones y saear, de sus fuegos, la aprobaci6n. La
sesi6n de la Camara de los Comunes fu6 imponente.
Pitt, en eamilla, envuelto en franela, livido, enfermo
segin parecia y acaso s6lo representaba, elam6 con-
tra las bases de la negociacion y ,pidi6 se prosiguie-

(13) En una de sus exploraciones Washington, atac6 y mat6 a
Jummonville, parlamentario francis, olvidado de que el ano anterior
habia realizado una mission igual a los cargos de espionaje que le
formula sin razon. Poco despuds, derrotado, suscribio en el Fuerte de
Ia Necesidad una capitulaci6n en que reconocia que Ia muerte del o5-
cial francEs habia gido un asesinato.
(14) Es indudable que ai Ia Habana queda inglesa, los Eintados Uni-
dos no arrancarian hay el cetro maritime a Inglaterra. Acaso s inde-
pendencia hubiera peligrado. No se olvide que Ia Habana fuf el cuar-
tel de reservas y Is base do los enemigos de Ia Gran Bretaha durante Is
revolucibn de sus colonies americanas.


109






110 RE S LUFBIU

ra la guerra a Francia, pensamiento elevado del gran
estadista que tomaba ya visos de obsesi6n. La cor-
te, a fuerza de soborno, logr6 favorable voto. La
paz tendi6 su manto; bajo 61 quedaron apagadas las
discordias, y la devoluci6n de la cabana fu6 pren-
da de la armonia, mhs aparente que s6lida.
















VII


SITESIS

Trascendencia de la conquista.-Majestad hispana.-Las
grandes lecclones.-Prosperidad.--Consecuencias va-
rias.-Prlmera relaci6n de Cuba con el mundo.-Es-
tado mental coethneo.-Ensenanza a Espana.-Desdo-
blamiento.-Levadura cubana.-El germen del patri-
clado.- Nuestro primer representativo.- El impulso
inicial.

A toma de la Habana en hecho traseendente en
nuestros anales. Cuba, antes de ella, era mero
establepimiento, inferior a una factoria, casi
in6dito, pobre posada en medio del imperio colonial
de Espasa. El general Concha afirma que "la isla de
Cuba era todavia a mediados del siglo nltimo, una
de las posesiones de im6rica que menos ocupaba la
atenei6n del gobierno metropolitan, al cual sobra-
ba en verdad demasiado campo en que espaciarse
con el gobierno y administraeibn de los vastisimos
pauses espafioles del continente. Mirada la isla s6-
lo como un establecimiento penal, aunque desde los
primeros tiempos del descubrimiento no se hubiera
oeultado la importancia de su posici6n geogrifica y






RENA LUFIU


de sus excelentes puertos, el gobierno se mostraba
mas solicito de proveer a las necesidades de ella con
el situado de Nueva Espana, que dar impulso al
aproveehamiento de la tierra". (1) El zarpazo in-
gles fu6, en cierto modo, un segundo descubrimiento.
Los ingleses estuvieron en la Habana desde el 14
de agosto de 1762 hasta el 7 de julio de 1763. Du-
rante estos meses no realizaron esfuerzos sistemati-
cos de britanizaci6n, instalados a modo de pasaje-
ros; y sin embargo ejercieron notorio influjo en la
colonia, reflejado mis tarde en la metr6poli. Bas-
t6 a aquella el contacto, a 6sta la ausencia, para que
ambos experimentaran en sus relaciones sensibles mo-
dificaciones. Cubanos y espanoles, al soplo de co-
mtin sentimiento lealista, aunaron en la defensa he-
roicos impetus. En la soldadura de gloria de la re-
sistencia intrepida surgi6, no obstante, la lima de la
futura ruptura. La leyenda de Caro y Pepe Anto-
nio, cierta o falsa, en la radiografia de la historia,
muestra larva de discordia espiritual y dibuja el pri-
mer rengl6n de un libro todavia increado. Se ma-
nifest6 entonces el germen de la personalidad nati-
va, se escorzaron las lineas del carAeter indigent y
qued6 asi prometida al futuro la simiente del di-
vorcio entre insulares y espanoles. El fen6meno fue
natural. El cubano hall novedades superiores en
el vencedor. En el fragor de la pelea y en el cam-
bio de amo, comenz6 a verse. La dominaci6n in-
glesa fu6 como el snbito hallazgo de un espejo pa-
ra un salvaje: primera auto-contemplaci6n. Aban-
() Memorias sore el estado politico, etc. de Cuba por General Joae
de la Concha, pig. z.


112







EL MPULSO NCIL 1


donado a la brega de una factoria incipiente, sin ne-
xo con el mundo, el colony s6lo sabia de otros pue-
blos cuando el tambor de alarms infundia el terror
de filibuster visit; extranjero, para 41, significaba
salteador que asolaba a la sombra de pabell6n exd-
tico. Las voices frane6s, ingles, holandes, las que mhs
golpeaban sus oidos, eran variantes de bandidos y
herejes. Para su ignorancia las demas naciones eran
madrigueras que aventaban sobre las playas cuba-
nas, ayes rapaces cuyos vuelos tempestuosos traian
secuela de robo, sacrilegious, violaciones, incendios, de-
giiellos, en resumen: crimen y devastation. En la
cinta azul que border la isla, la metr6poli colocaba
invisible muralla de aislamiento. El nativo s6lo co-
nocia la existencia de Espana, menos todavia, y por
lo mismo mss temible y solemne, el poder del rey de
Espafia, exaltado por la distancia, enaltecido por la
leyenda, agigantado por la imagination, del rey que
sujetaba en el guantelete ferreo, cordaje de univer-
sal domino. "Es un hecho caracteristico de nues-
tra dominaci6n en America el sorprendente presti-
gio de que Espafa gozaba desde la California al Ca-
bo de Hornos; prestigious que permitia a nuestros vi-
reyes no sostener arriba de dos mil soldados desde
Quito a Buenos Aires, y poco mis, cinco o seis mil,
en Mexico, Guatemala, Nueva Granada, Venezuela y
las Antillas. Y se explica. A tan larga distancia,
dada las grandezas verdaderamente homericas de es-
tas tierras, supuesta la pesadumbre inmensa de la
tradition y habida cuenta de la fuerza y de la im-
portancia de aquella corriente inmigratoria de unos


113






114 RENt LUFRIU

catoree mil hombres al ano, espanoles exelusivamen-
te; 1 como nuestros timbres no se habian de avalorar
con tantas lenguas pregoneras, como nuestra historia
no se habia de enaltecer con tanto recuerdo palpitante
de los grandes aventureros y descubridores del siglo
XVI; y, como al fin, nuestro caricter no se habia
de levantar con el respeto de los unos, el asombro
de los otros, el entusiasmo de este, el interns de aque-
lbos y el mismo deseo de todos para quienes no ha-
bia colored bastante vivos ni frases bastante calien-
tes para pintar el objeto de sus esperauzas, de sus
recuerdos y de sus terrores! Los indios creian que
el rey tenia la cabeza de oro; los criollos sonaban
con la nobleza de Castilla, los chapetones refian por-
que Espana era inmejorable e inveneible y hasta los
mismos extranjeros pensaban que el dominio de nues-
tra patria en America era de todo punto incontras-
table"; (2) y se imponia, asi, al colono americano
la majestad hispana, a el no menos fuerte y sagrada
que la majestad roman a los antiguos.
Un dia hombres de tez y easaeas rojas plantaron,
a la vista de la poblacibn atdnita, extrao pend6n.
El patriotismo-un patriotismo rudo que tenla del
espiritu feudal en cuanto Jo inspiraba instintivo amor
al terruno y del mistico en cuanto Jo nutria la ad-
hesion a un superior nunca visto, el monarea-lan-
z6 contra el invasor a la multitud. En el choque la
guarnici6n fue batida, debelada la muchedumbre, las
minas de la victoria extranjera cavaron grietas en

(2) La coloniacidn en ts kistoria, por Rafael Maria Lkbra, to-
so 29, pigs. 180 y 181.






EL IMPULSo MUCIAL 115

el suntuoso Castillo metropolitan: 1 Espana no era
bnica! 1 No era mejor i No era siquiera invencible i
Tres leeeiones, instantaneas, desconeertantes, tala-
draron de un golpe la mentalidad criolla y barrie-
ron las leyendas que lo aletargaban. El estupor de
Robinson Crusoe al descubrir inquietante huella hu-
mana en el desierto islote, fu6 menor que el asombro
del colony al recibir estas ensehanzas. A sus anehas
se instal6 el vencedor, pero no fue desp6tieo. Ba-
chiller y Morales recoge de coetanea er6nica este jui-
cio: "ellos se portaron no con la tirania que leemos
en la Historia de los vencedores sino con la mayor
humanidad y sujecei6n". (3) Los asuntos munici-
pales quedaron a manos del cabildo colonial, dos na-
turales fueron lamados a las mAs altas funciones ad-
ministrativas. Nuevos mercados abiertos a la pro-
ducci6n derramaron pr6vida luvia de oro. La ciu-
dad fue puesta por primers vez en comunicaei6n con
el mundo. Cerca de ochocientos buques por lq me-
nos, ya lo dije, penetraron en el puerto cuando en
los anos anteriores no llegaban a cuatro. El insig-
ne estadista Francisco Arango y Parreno afirm6 que
la dominaci6n inglesa fu6 "la verdadera epoca de
la resurrecci6n de la Habana. El tragico suceso de
su rendici6n al ingles le di6 la vida de dos modos:
el primero fue con las considerables riquezas, con la
gran porci6n de negros, utensilios y telas que derra-
m6 en un solo ano el comercio de la Gran Bretanfa;
y el segundo demostrando a nuestra corte la impor-
tancia de aquel punto, lamando sobre el toda su
(3) Cuba, monografia hist6rica, antes citada, pig. 132.






RENt LUFRiU


atenci6n y cuidado" (4) y hubiera sido mis just
que en vez de usar el termino resurrecci6n dijera
nacimiento, cuanto en pagina anterior manifiesta que
"Cuba, esa preciosa alhaja que por si solo bastaba
para vivificar la nation, para haeerla poderosa, de-
bi6 a sus paternales desvelos (los de Carlos III) la
consideration y memoria que no se le habia presta-
do en los anteriores dos siglos: olvidada y despre-
ciada como las demas colonias en que no se satisfa-
cia de repente auri sacra fames" (5) ; y mas ade-
lante clava la estocada de esta verdad: "con sus ne-
gros y su libre comercio habian hecho mias en un aflo
los ingleses que nosotros en los sesenta anterio-
res"; (6) y es posible afirmar que tambi6n duran-
te los dos siglos anteriores.
Los Acidos del domino ingl6s produjeron fuerte
reaction interna. La sociedad fecundada desarroll6
larvadas energias. Se hizo pr6spera, Avida de bien-
estar, refinada. La afici6n al lujo se intensific6,
acaso comenz6 tambien la tendencia que el eubano
padece en grado mAximo de considerar, sin reflexion
ni acierto en todos los casos, siempre superior a lo in-
digena, 1o extranjero. El espectaculo de otro culto,
practicado sin menoscabo del propio, grand saluda-
bles simientes de respeto franco a otras creencias.
La indiferencia religiosa, de que tantas muestras da-
mos, quiz naciera en aquellos dias. El denuedo y
pujanza populares de la defensa revelaron capacida-
des viriles, el contacto con seres libres, de mis ade-
(4) Obras de Francisco Arango y Parrelo, tomo I, pig. 57.
(s) Obras de Francisco Arango y Parreiio, tomo I, pig. s6.
(6) Obras de Francisco Arango y Parrelo, tomo I, pig. 58


116






EL IMPULSE INICIAL


lantada eivilizaci6n y caricter mejor templado, tra-
jeron a su espiritu en formaeidn, eficientes ensefian-
zas y actuaron en la modalidad intima de la sociedad.
Bachiller y Morales express: "Los efectos mate-
riales que produjo la dominaci6n inglesa han tenido
que ser reconocidos por todos los hombres de buena
fe como salvadores del porvenir: despert6 la inva-
si6n a Cuba de un sueflo de algunos siglos. "Hasta
1762 o sea el aio de la invasion de esta plaza, pue-
de llamarse nulo nuestro comereio exterior y nues-
tra agriculture hasta entonces puede muy bien de-
eirse que no salad de las goteras de las poblaciones
respectivas", (7) y, al copiar estas palabras exactas
de Arango y Parrefio, agrega el erudito autor de
"Cuba Primitiva": "y fu6 tan rapido el aumento
de bienestar con los dominadores que solo alteraron
las eyes mercantiles que un sagaz observador, jesui-
ta de profesion y cronista de esos sucesos, que cita-
mos arias veces-dijo-comentando el cumplimien-
to del articulo eatorce de la capitulaci6n: "Algunas
pobres, pocas y celosas familias con suma incomo-
didad quisieron ser las primeras en sus transported
a los dominos espafioles: las demhs suspendieron sus
proyeetos con la noticia de la paz que se anuneiaba
y aunque al prineipio se hubiera gastado muchas res-
mas en pasaportes creo que si los cuatro afios conce-
didos (plazo de la capitulaci6n) se cumplen antes
de.haberse ajustado, hubiesen sobrado con una mano
de papel: no por aflei6n a sus costumbres, sino por
facilidad de viveres, ropas, tibertad y bienes raies
(7) Cuba, monografia historica, obra citada, pig. iii.


117






RENA LUflfU


en que consisten los caudales de este pais. El nu-
mero de embarcaciones que entraron en este tiempo
se hace increible: por los apuntes de contaduria, se
conoce que pasaron de mil: cuyo importe a excep-
cion de alguna azncar levaban solo en su dine-
ro". (8) Subrayo, por mi cuenta, la dulce palabra
libertad, cuya honda significaci6n en la pluma de un
testigo hostil, invita a la reflexi6n, pone en eviden-
cia el regimen ingles en la Habana, y explica, tanto
como la riqueza material, su inmenso y snbito in-
flujo moral en la colonia. Los siervos, abandonados
en un pefi6n inedito, adquirieron noci6n de la pros-
peridad, de la excelencia del territorio, de su cali-
dad de hombre, aptos para el progreso, de la existen-
eia de una civilizaci6n, de la revelaci6n del mundo;
y su rudo patriotismo, hasta el momento, indefinido
elemento te6rico de fidelidad a un dueflo lejano e
instinto de apego material a un pedazo de tierra, em-
pieza a ser vivo sentimiento de amor a su isla, en-
cantada cenicienta, sabida ahora sus maravillosas po-
sibilidades.
La dominaei6n brithnica fue eivilizadora. Abri6
para Cuba ventanas al mundo. La afluencia de na-
ves implies el contagio de ideas. Debe recordarse el
estado mental del viejo continente en el momento del
contacto de la isla y 41. El siglo XVIII es la trans-
formaci6n radical de la humanidad. De Inglaterra,
que por Za Gloriosa, entr6 a fines del XVII, en el
regimen liberal, legaron a Francia germenes renova-
dores. En 1684 Locke habia publicado "Cartas so-
(8) Cuba, monografia hiat6rica, obmt citada, pigs. 131 7 132.


118






EL IMPULO INICIAL


bre la tolerancia" para defender la libre emision del
pensamiento, sostenida trees aios antes por Bayle.
Ilustres historiadores opinan que el destronamiento
de Jacobo II llev6 a notables escritores ingleses, 6s-
tos y otros, a la necesidad de proelamar principios
que justificaran los dereehos nacionales. A mi ver,
los publieistas britanicos, mis que inspirados en el
deseo de aprobar hechos consumados por Is inmensa
mayoria de sus compatriotas, respondian a un esta-
do general del que eran sus obras expresion y resul-
tantes 16gicas. Igual acaece en Francis, que le co-
rresponde la alta misi6n de generalizar las nuevas
doctrinas. Ya se tomen las "Cartas persas", publi-
cadas en 1721, ya las "Cartas sobre los ingleses",
que lo fueron en 1734, para sefialar inicio al movi-
miento intelectual de la centuria, es facil afirmar
que las teorlas, acogidas eon uninime entusiasmo,
consonaban con el anbiente, daban formal tangible
a una enorme palpitaeidn de la sociedad. El nutri-
do grupo de literatos franeeses, bautizados con el
nombre no muy apropiado de filosofos, no creo sis-
temas, sino propagd dogmas, tradujo sentimientos for-
mados por la evoluei6n progresiva. de is humanidad
que, al erecimiento de la cultura y la riqueza, modi-
fied la direceidn fundamental de en pensamiento, Avi-
da de estados mss coneordantes con su actividad y
aptitude. La literatura fu6, como siempre, reflejo y
vehiculo del alma coleetiva. Una propensi6n gene-
ral adopt el nombre de filosofia, earacterizada por
la critics implacable, no siempre exacta, de la orga-
nizaci6n social y political, y el ansia de una refor-


119






EEN LUFRIU


ma radical de las instituciones bisicas del gobierno.
Era tan concordante con el ambiente, el evangelio
predicado que la llamada filosofia asumi6 ealidad
de moda desde su torre de guerra. Fue elegante
participar de ella en eualquier forma, siquiera
fuera en la superficial ostentaci6n de las mAilmas
imperantes o en el halago a sus ilustres cultivadores;
y prefiada la atm6sfera de inflamados ideales no tar-
do muchos afios en ser acci6n, cuando encontr6 en la
vigorosa clase media de Francia el instrumento de
potente resonancia universal que vibra en su revo-
lucidn. Antes del estallido violento iluminaron las
nuevas luces a las clases privilegiadas, y aparecib el
despotismo ilustrado, que ofrece el espectfculo inte-
resante y curioso de prender, desde los tronos, por
manos de reyes y ministros, las hogueras que habrfan
de consumirlos. La humanidad, en aquellos dias tem-
pestuosos, aumentaba las calorias del alma, y, resuel-
ta, se dirigia hacia el porvenir... Por la ventana
abierta debi6 algnn hflito penetrar en la colonial que
comenzaba a dejar su sueno de siglos.
Inglaterra devolveri, al dueno antiguo, la Haba-
na. Espana recibirh la capital y, como ensenanza
profunda, el concepto de la importancia de Cuba, ba-
luarte de su imperio americano, isla de potencia eco-
nomica, eolonia capaz de florecer en riquezas infi-
nitas, ignoradas en lo hondo del seno fecundo. El
colony torn a los molded maquinales y estreehos,
mas su alma, ensanehada y conmovida, suspir6 por
los mis holgados que ya conocia; y al volver, gozo-
so, a Espana, sin cuenta cabal, seguia saboreando


120







EL DIPULSO MICIAL


mieles de prosperidad: comercio libre, numerosas na-
ves, eomunicaeiones constantes, rios de oro, ampi-
tud de horizontes y vision inquietante de porvenir
mejor. Am6, desde entonces, el progreso. Sus an-
sias le dominan parn siempre; y en la. conquista, que
repelia y aprovech6, adquiri6 conocimientos y reso-
lucion para entrar, irrefrenable, en La civilizacion.
Al conocimiento de su isla y de si propio, el nativo
se desdobla, pugna, crece y prende en tiernos boto-
nes el agregado social cubano incipiente.
La levadura colonial, fermentada por el golpe ex-
trao, se precipita ahora, de snbito, y, en el choque,
acumula germenes capaces de fructificar. La socie-
dad, hasta ahora en posesi6n tan solo de los elemen-
tos estaticos del caracter nacional, comienza a tener
uno dinimico, el primero de su historia, que actia
sobre aquellos, para iniciar su evolueion. (9)
Esta transformaci6n no se limit, de modo exclu-
sivo al habanero, a lo menos a lo que hoy es hijo de
la capital. La Habana entonces abarca y absorbe
todo el territorio occidental, lo que ahora son trees
provincias por lo menos. Muy posible es conjeturar
que hasta los terminos de ierra adentro, Santa
Clara, legaron Aureos refejos del comercio fi-
bre. Los que vivian en el contrabando maritimo, bien
podian aceptar relaciones clandestinas con sus pai-
sanos conquistador. El oro tiene alas bastantes pa-
ra sobrepasar fronteras hipoteticas, d6bilmente ve-
ladas. La Habana, el distrito, poseia la mitad de

g9, Bosqe it, sicolgico de los uteblos e froleas, por Alfredo
Foufile, pig. i3.


121







REN LUFRIU


los habitantes, y un influjo sobre ella puede eon-
siderarse general. Desde luego la porci6n, poco
poblada de Cuba, que permaneci6 bajo el poder es-
paflol, no experiment cambio inmediato ni en rique-
za ni en otros aspectos. Esto hace, en la diferencia,
mas intensa la ejemplaridad. Los efectos de la do-
minaeion para ella serAn reflejos y derivados de la
acci6n ulterior de Espana. Por lo mismo, el cuba-
no no conquistado evolucionari con mayor lentitud,
quizas ms radical, en su dia, el intimo desdobla-
miento. Abandonado a sus montafias pintoreseas y
a sus llanuras feraces se apega a la tierra, se replie-
ga sobre sf ; su sociedad, mis aislada, sera patriar-
cal y localista; y seran mhs firmes y agudas las aris-
tas de su perfil criollo.
Se esbozan, asf, los contornos del nieleo eubano,
y se apuntan, carentes de relieve, los delineamientos
de la psicologia nacional modelada por la herencia
y la naturaleza. En is penumbra de un peiiS6n aban-
donado comiensa a columbrarse una colonia, a pre-
sentirse un pueblo. Hierve el nativo durante la de-
fensa con ent1siasmo, energia y ardor, luego se true-
ca en altivez y resistencia; pero incapaz de persis-
tir, desfallece, eae en la resignaci6n y hall, sin es-
fuerzo, recursos espirituales pars adaptarse al nue-
vo regimen. Enemigo del analisis, renuente a la re-
flexi6n, buses y encuentra acomodo, mientras des-
ahoga en coheteria jocosa sentimientos contrariados
que solo hieren la epidermis. Dispuesto a los mks
(heroicos impetus y, a met6dicas actividades, rea-
eio, manifiesta cualidades persistentes: adhesion al


122






EL IPULsO MNCIAL


progreso, en especial al material, gusto por la inno-
vaci6n, tendencia instintiva hacia lo ex6tico, ansia
desapoderada de riquezas, sentimentalismo rayano en
sensibleria, arranques vehementes y desmayos sibi-
tos en la acci6n. El rApido cambio econ6mico, el pas-
moso enriquecimiento intensified, en sn espiritu, la
pasisn del lucro y ia prodigalidad. En las sombras
del horizonte, perfilase un pueblo impulsivo-emo-
cional, arrogante, sensual, d6cil, fatalista en cierto
n4Io, lerco sin perseveranpia, violento sin ener-
gia, ardoroso sin pasi6n, abierto a la ternura y pro-
picio al egoismd, siendo su sentido moral de nobleza
ingenita, blando para repeler infiuencias pernicio-
sas, anuente a realizar coneesiones a los intereses in-
mediatos, y a justificarlas con sofismas, asi como a
verificar, abatido, sumiiones inexplicables y, tam-
bien, crecido, viriles rebeldlas, y a caer, sin transieio-
nes, del trampolin del arrebato, en el eolch6n de la
indifereneia.
Factores interiores, reflejos y externos, determi-
naran el desarrollo esbozado. Cuba revelada, va a
recibir los beneficios de la reyeefa progresista de
Carlos III; el espiritu renovador, que 61 encarna,
arriba a la Isla y alcanza pdstuma eulminaei6n en el
general Luis ode las Casam, ilustre personifieactif
colonial del despotismo ilustrado. Las larvas, incul-
tivadas, a modo de vegetal silvestre, cuajan en la so-
ledad, al fmpetu pr6vido de la naturaleza uberrima,
crecen y, al soplo de la nueva tendencia, favoreei-
das por varios elementos y circunstancias, se tras-
muta la factoria en colonial y se sueldan los habitan-


123






2 EN LUFIU


tes en comunidad. El gobierno de las Casas decide
y organiza la evoluei6n y despierta la vida interns
del nativo, llamado a la civilizaci6n, si bien consti-
tuido en una sola clase: el terrateniente, intelectual
y arist6crata. Los germenes aut6etonos, acarreados
por tres siglos, se precipitan en galope de progreso,
eristalizan en un grupo humano, localizado, incon-
fundible, sociedad embrionaria, delineada ya, tosca
todavia, que augura una unidad 4tnica fija en una
unidad geografica. (10) Es una variante etnol6gi-
ca evidente de la raza hispana: original, propia y
distinta; y la express y prueba, en el crepnseulo de
la centuria, en su 6nico aspeeto definido: el patri-
eiado, con cualidades y defectos peculiares, cong6ni-
tos, hereditarios y adquiridos, el majestuoso pr6eer
criollo, espl4ndido tipo de la transici6n, que se aco-
moda, gustoso y adicto, en el regimen y, energico,
ansia, persigue y gana el progreso patriot: Francis-
co Arango y Parrelo, el primero en el orden erono-
I6gico de nuestros grande hombres, uno de los mis
eminentes que ilustran la historia de Cuba. (11)
En 6 de julio de 1763, Ambrosio Funes de Villal-
pando, conde de Ricla y de Atar&, designado capitin

(o) Concepto de Is naci6n, del profesor Burgess, Ciescia Politics,
p4. g. Este concept esti generalmente admitido, si bien, en ml
opini6n, es muy objetable.
(i) Esta evoluci6n del cubano y de Ia factoria, que aqui apunto,
no corensponde ser considerada, dentro del p lan que me tengo tramado,
a este volume donde me limito a indicarla. La toma y dominaci6n
inglesa de Ia Aabana, objeto de este libro, es un factor primero en
tiempo y muy importante, como creo haber expuesto, del cambio ra-
dical que experimentari, despufs, Ia isla. Por ello anticipo, en ese
phrrafo, algunas afirmaciones que espero tengan au desarrollo y de-
mostracion cumplida en el pr6ximo volume: El despotirmo ilust rdo
en Cuba y en el que Io sigue Aurora de La persoualidud cubans, se-
gundo y tercero de Is series Estudio hiutdrico de los tienpos modernos
de Cuba.


124






EL IMPULo wCAL 125

general de la Isla, entr6 en la ciudad y restaur6 la
soberania espanola. Al siguiente dia abandonaron
la Habana el general Keppel y los trees mil soldados
que formaban el ejereito de oeupaei6n. El domino
pas6 en la Historia Universal eon brevedad de relAm-
pago y en la de Cuba imprimi6, hacia el progreso. a
la evoluci6n cubans, el impulso inicial.























9
a .

































































































































9



































u.-















APENDICE


COPIA DEL ACTA DE CAPITULACION


En la Ciudad de la Havana en quince de Agosto
de mil setecientos sesenta y dos se juntaron a cavil-
do en la sala Diputada los senores Don Miguel Cal-
vo de la Puerta Alcalde ordinario de esta ciudad y
su jurisdicci6n por S. M. Doctor Don Pedro Joseph
Calvo de la Puerta Alguazil Mayor Don Joseph Zi-
priano de la Luz Correo Mor. Don Joseph Martin
Felix de Arrate Don iSebastian de Pefialver Angu-
lo: y Don Crist6bal de Sayas Basan Receptor de Pe-
nas de CAmara y gastos de justicia Regidores por
S. M. se trat6 y acord6 lo siguiente :-Yo el presen-
te Escrivano en este Cavdo. abri un pliego dirigido
por el Sr. Mariscal de campo Don Juan de Prado
Gover. y Capn. Gral. de esta Ciudad e Isla a este
Ilte. Cavdo. acompaiando su carta con dos copias
authorisadas de los Articulos de las capitulaciones
heehas parn la entrega de esta Plaza a las armas de
S. M. Britanica, entre los Exmos. Sres. Admirantes
Don J. Poeex y Gral. Conde Alvemarle, Comandan-
tes de Mar y tierra del expresado Governador y Mar-






RENA LUFRIU


quez del Real Transporte y haviandose leido a la le-
tra se acord6: Se pongan a continuaci6n de este
Cavdo. la prebenda, earta y copias, y que los Seno-
res Comos. respondan al ennunpciado Sr. Don Juan
de Prado dindole aviso del recibo de los sitados pa-
peles y de quedar este :Iltre. Ayuntamiento instrul-
do enteramente de su contesto para arreglar en lo
subeesivo sus acuerdos y resolucion conforme se pre-
biene por su Sria. y pide el estado de la materia.
Con lo cual se concluyd este evado. de que doy fe:
Ante my Ignacio de Ayala SSno. The de Cavdo.
Muy ser mio :-Haviendose seguido la defensa de es-
ta ciudad y sus castillos en los t6rminos vigorosos
que a V. S. son notorios, y que exigia la importan-
cia de conservar al Rey en sus dominios un Puesto
de tanta consideraci6n, y legado al extremo en que.
segnn las Leyes de la Guerra y las consideraciones
de la humanidad era preciso ocurrir a el arvitrio de
una honrrosa capitulation para precaver las fatales
consequencias que podian experimenter los vezinos
en el caso de un asalto que amenazavan en pr6ximo
las duras operaciones del enemigo se hubo de forma-
lizar aquel en los terminos que parecieron mhs con-
venientes a preserver los drops. de los mismos vezinos
conservar ilesa la Religion C. A. R. que profesan y
procurer las mayores ventajas a favor del Rey y de
la Guarnici6n los mismos que particularmente se han
comunicado a los individuos de ese mui Ilte. Cavildo
por no haber permitido la estrechez del tpo. y la con-
fusi6n que han causado las atenciones varias a los
asuntos de la guerra otra mayor formalidad, los que


128


. .. . .


EL IMPULSO IICIAL 129

ahora paso en la adjunta copia para que quedando
V. S. perfeetamente instruida de su contexto pueda
arreglar a 61 en lo subsesivo sus acuerdos y reso-
luciones.-Nuestro Senor gde. a V. S. ms. as. Hava-
na tree de agosto de mil setecientos sesenta y dos:
B. L. M. de V. S. su mas segro. Servidor: Juan de
Prado: Sres. IM. N. Y. M. L. C. de la Havana. Ca-
pitulaci6n en que se incluyen las condiciones con que
ofrece rendirse a las armas de S. M. B. mandadas por
mar por el Exmo. Sr. Almirante J. Pocock, y por
tierra por el Exmo. Sr. Conde de Albemarle la Ciu-
dad de la Havana y su actual Governador: Prime-
ro :-La 'Guarnici6n en que ademas de la tropa de
infanteria, artilleria y dragons se comprenden las
militias de los Lugares de la Isla saldra por la Puer-
ta de Tierra el dia veinte del presente mes si antes
no lega socorro capaz de hazer levantar el sitio con
todos los honored Militares, Armas, al hombro Tam-
bor batiente y vanderas desplegadas seis cafiones de
campana con doze tiros cada uno y otros tantos ca-
ds sibado, y los 'Regimientos sacaran tambien las
eaws Militares de su pertenencia y ademas el Go-
vernador seis carros eubiertos que no sera permiti-
do registrar en manera ni con pretexto alguno: Se-
gundo: Que a la expresada Guarnicion se le permi-
tira sacar de esta Ciudad todos sus haveres equipa-
ge y dinero y transportarse con ellos a otro Lugar
de la Isla a cuyo fin se permitira hagan venir y en-
trar libremente en ella las cavalgaduras y carrua-
ges correspondientes a su exportaci6n entendiendo-
se lo mismo con los demas Ministros de S. M. C. em-






RENA LURI U


pleados en la Administraci6n de Justicia Intenden-
cia de Marina comisaria de Grra. y manejo de RI.
Hacienda que elijan desde luego el partido de salir
de la Ciudad: Tercero: Que la Tropa de Marina y
las Tripulaciones de los Navios que existen en su
Puerto y han servido en Tierra gozarhn en su sali-
da los mismos honored que la Guarnici6n de la Pla-
za, y seran con ellos restituidas abordo de dichos Na-
vios para que con el Gefe de escuadra Dn. Gutierrez
de Hebia Marques del RI. Transporte, y comandan-
te Gral. de las de S. M. C. en esta America luego
que se desembaraze la boca de dieho Puerto salgan
de 61 con todos sus haveres equipages y dinero para
pasar a algun otro de los de la dominaci6n espano-
la con la expresada condicion de que en su navega-
ci6n hasta llegar a el no atacara a ninguna escua-
dra ni Navlo suelto de S. M. B. ni de sus aliados
ni tampoco a las embarcaciones de sus sibditos par-
ticulares, y que tampoco sera atacado por ninguna
escuadra ni Navio suelto de S. M. B. o de sus alia-
dos y que sobre dicha escuadra podrs embarcar li-
bremente la expresada Tropa y Tripulaciones con esn
ofizalez de Grra. y mar y demas individuos que de
ella dependen, y los caudales efectivos que se hallan
en esta Ciudad pertenecientes a S. M. B. con los equi-
pages y haveres en especie de plata oro u otra cual-
quiera del dicho Marques, y demas individuos del Mi-
nisterio de Marina franquekndosele assimismo quan-
to sea nezesario para su conservaci6n, y la de sus Na-
ves y para la havilitaci6n de ellos al tiempo de su
salida de los Almazenes de S. M. C. y lo que en ellos


130







EL IMPULSO INICIAL


faltase por los precios-que fuesen corriente en el
Pais: Cuarto: Que de toda la Artilleria, Pertrechos
y Municiones de Grra. y boca pertenecientes a S. M.
C. a exepeion de los que correspondan notoriamente
a dieha escuadra se harA un Inbentario exacto y pun-
tual con asistencia de cuatro sugetos vasallos del Rey
de Espana que nombrari el over. y otros cuatro
subditos de S. M. B. que eligira su Exa. el Sor. Con-
de de Albemarle quien quedarh posesionado de todo
hasta que ambos soberanos acuerden otra COSA:
Quinto :-Que respecto a hallarse casualmente en es-
ta Ciudad el Exmo. Sor. Conde de Superunda Te-
niente General de los Extos. de S. M. C. y Virrey
que acava de ser del Reyno del Pern y el Sor. D. Die-
go Tabares WMariscal de Cawpo de los Extes.: Gover.
que fue de Cartagena eon el destino de pasar a Es-
pana seran comprendidos con sus familias en esta
Capitulaci6n dejindoseles en el libre goce de sus equi-
pages, y demas haveres de su pertenencia de qual-
quier especie o clase que sean y facilitAndoseles em-
barcaciones parn su transporte a Espana: Sexto:-
Que la Religion C. A. R. sera mantenida y conserva-
da en la misma conformidad que hasta aqui ha sido
exereida vaxo de la dominaci6n de S. M. C. sin po-
nerse el menor impedimento en todos aquellos actos
piblicos que son propios de ella dentro y fuera de
los Templos a los quales, y a las festividades que
en ellos se solemnizan se guardari la veneraci6n qe.
hasta ahora han gozado: Y todos los eclesiasticos,
Conbentos Monasterios, Hospitales, Comunidades,
Universidades y Colegios permanezeran en el libre


131







RENt LUFIU


goze de sus fueros derechos y privilegios con el de
sus bienes y rentas asi muebles como raizes segtin que
hasta aqui Lo han obtenido :-Septimo :-Que el Obis-
po de Cuba conservarA igualmente los dereehos, pri-
vilegios y prerrogativas que como tal le competen pa-
ra la direeci6n y past espiritual de los fieles de la
Religion Catholica, nominaci6n de Parrocos, y de-
mas Ministros eclesifsticos, que son necesarios para
ello con el exereieio de Jurisdiecion que le es anexo
y libre perzepcion de rentas y proventos correspon-
dientes a su dignidad que sera extensiva a los demas
eclesiAsticos en la part que les toca de los dezimales
y demAs asignados para su congrua substentaci6n:
Octavo: Que en los Monasterios de Religiosos y Re-
ligiosas se observarh el Govierno interior que has-
ta aqui con subordinaci6n a sus legitimos superio-
res segun el establecimiento de sus particulares Ins-
titutos sin novedad alguna ni variaci6n: Noveno: Que
del mismo modo que los caudales efectivos que se ha-
lan en esta Ciudad pertenecientes a S. M. C. han de
ser embarcados en los Navios de la Escuadra que
existe en este Puerto, pars ser transportados a Es-
pana todos los tabacos que asi mismo pertenezcan a
S. M. C. y que sera permitido aun en tiempo de Gue-
rra al mismo Soberano la compra de tabaco de la Is-
la en el distrito de ella sugeto al Rey de la Gran Bre-
taiia por los precios que corren establecidos y su fi-
bre conduction a Espafa en embarcaciones propias
o estrangeras y que para el fin de su recoleecion
custodia y veneficio conservara los Almazs. Moli-
nos y demas ofizinas que estan destinadas a estos fi-


132







EL IMPULSE INICIAL


nes, y mantendra a qui los Ministros que sean ne-
zesarios: Decima: que en consideracion a que este
Puerto se halls situado oportunamente para alivio
de los que navegan a esta parte de America tanto
Espanola como Inglesa serh reputado para los vasa-
llos de S. M. C. como Puerto neutral, y les sera per-
mitido entrar y salir libremente tomar los refrescos
que nezesitasen y reparar sus embareaciones pagan-
do todo por los precios corrientes, y no podran ser
insultados ni perturbados en su navegacion por las
embareaciones de S. M. C. ni de sus vasallos y alia-
dos desde los cavos de Cateche en la Costa de Cam-
peche de San Antonio al Oeste de esta Isla y send
de la Tortuga hasta este Puerto, y desde el hasta po-
nerse en la altura de treinta y trees grados Norte has-
ta que ambas Magestades catholics y Britanica acuer-
den otra Cosa: Onceno: Que a todos los vezinos es-
tantes y avitantes de esta Ciudad se les dejarh en el
libre use y posesion pacifica de sus ofizios y empleos
Politicos que obtengan en propiedad, y en la de sus
caudales y demas bienes asi muebles como raises de
eualquier calidad y condition que scan sin que esten
obligados a contribuir en otros terminos que los en
que Jo hacian a S. M. C. Duodecimo: que a los mis-
mos le seran conservados, y guardados los fueros y
privilegios que han gozado hasta el presented y seran
governados en nombre de S. M. B. vaxo de las mis-
mas Leyes administrativas digo administration de
Justicia, y condiciones eon que lo han sido en los
tiempos de la dominacion espafiola en todos los asun-
tos que entree si tubiesen nombrando sus Juezes y Mi-


133






RENA LUFRIU


nistros de Justicia segun sus usos y costumbres: De-
eimo tercio: Que a qualesquiera de los diehos vezi-
nos que no quieran permanezer en esta Ciudad les
sera permitido sacar libremente su caudal y riqueza
en la especie que mss les combenga, vender sus bie-
nes raizes, o dejarlos en administration y transpor-
tarse con ellos a los dominos de S. M. C. que eligie-
sen conzediendoseles para ello el espacio de quatro
afios y dandoseles embarcaciones que los conduzean
compradas o fletadas con los pasaportes y resguar-
dos de seguridad nezesarios, y el poder armarlas en
corso contra Moros y Turcos con la expresa condition
de no emplearlas contra vasallos de S. M. B. o de
sus aliados ni ser insultadas ni dejadas de ellos. Y
que 6ste y los dos articulos antezedentes compren-
deran a todos los Ministros de S. M. C. asi de tierra
como de Marina y Oficiales de la Tropa que se ha-
llen casadas, y estableeidos con families y Hacien-
da en esta Ciudad a fin de que gozen del msimo ar-
vitrio que los otros vezinos: Decimo quarto: Que a
estos no se les causara la mas minima molestia por
haver tomado las Armas en fuerza de su fidelidad y
estar alistadas sus Milicias para los casos ocurrentes
de la Guerra ni se permitira saqueo ni otro desor-
den a la Tropa Inglesa y que por el contrario go-
zaran cumplidamente los demas derechos exepciones
y prerrogativas que los otros subditos de S. M. B.
restituendose sin el menor impedimento ni embara-
del Campo a la Ciudad eon todos sus equipages y
caudales las familias, que hubiesen salido de ella con
motivo de la presente imbasi6n deviendo entenderse


134







EL IMPULsO INICIAL


comprendidas en los presented Articulos, y que a
unos ni a otros no se las incomodara con alojamien-
to de Tropas en sus casas sino que 6ste se hara en
quarteles segun se ha practieado durante la domina-
ci6n espaiola: Quince: que los caudales que se ha-
lan detenidos en esta Ciudad pertenecientes a co-
merciantes de Cadiz de los Registros que han ido lle-
gando en que son interesadas todas las naciones de
la Europa se le facilite a los Maestros encargados de
ellos el Pasaporte correspondiente para hazer libre-
mente su remisi6n con dichos Registros sin el riesgo
de ser insultados en su viage: Decimo-Sexto: que a
los Ministros que ayan tenido a an cargo el manejo
administracion y distribucibn de la Ri. Hacienda u
otro cualquiera assunto de peculiar Comision de S.
M. C. se les aya de dejar en el libre uso de todos
aquellos papeles que sean eonzernientes a su resguar-
do en la faeultad de remitirlo o levarlos a Espana
pars el fin expresado, y lo mismo se entienda con los
Administradores de la -Ri. Compania establecida en
esta Ciudad y sus otros dependientes: Decimo-seti-
mo: que los archivos publicos permanezean en poder
de los 'Ministros que los tienen a su cargo sin que se
permits el menor extravio de los papeles e instrn-
mentos que incluien por el grave perjuicio que en
ello se inferira digo inferiria a los derechos del co-
mun y de los particulars: Decimo-octavo: que a los
oficiales y soldados que se hallan en los hospitals
se les tratara de la misma formal que a la guarni-
cion, y en haviendo combalecido se les facilitaran Ba-
gages o embareaciones en que transportarse a don-


135







REN$t LUFRIU


de se halle el resto de la misma guarnicion con to-
do 10 nezesario para su mayor seguridad y subsis-
tencia en el viage y entre tanto se le suministren
viveres y medicinal segun pidan los contralores y zi-
rujanos de dichos hospitales a quienes, y a los de-
mas dependientes de ellos comprendert esta capitu-
lacion segun el Partido que prefieren: Decimo-no-
veno: Que los prisioneros hechos de una parte a otra
desde el dia seis de Junio que se present la escua-
dra Inglesa delante de este Puerto se restituirin re-
ciprocamente sin restate alguno en el termino de dos
meses por Io respectivo a los que se han remitido fue-
ra de esta Ciudad a otros lugares de la Isla por fal-
ta de oportunidad en ella para su custodia o antes
segun fuesen llegando: Vigesimo: que estando acor-
dados los articulos de esta Capitulacion, y dados los
reenes de una parte a otra para su cumplimiento, se
entregari la Puerta de Tierra a las tropas de S. M.
B. para que ponga una guardia en ella con otra que
subsistira de la guarnicion de la Plaza hasta que se
verifique su ebacuacibn sirviendose el Exmo. Sor.
Conde de Albemarle de embiar algunos soldados, pa-
ra salvaguardia a las Iglesias combentos casas de Ge-
nerales y demas vezinos empleados: Vigesimo pri-
mero: Que sera permitido al Gover. y Comte. de la
Escuadra despaehar aviso a S. M. C. y a las demas
parts que tengan por combeniente con embarcacio-
nes a las quales se confiesa seguro pasaporte para
su viage: Vigesimo segundo: Que esta Capitulacion
se observe precise y litaralmente sin interpretation
y sin que valga para lo contrario pretexto de repre-


136







EL IMPULSE INICIAL


salias de no haverse cumplido algunos de los articu-
los antezedentes Vigesimo Tercero: Que respect ha-
llarse en este Puerto trees ureas olandesas que fueron
fletadas en tiempo de paz para conducir pertrechos
y gente a estos Dominios de S. M. C. se les dege su
plena livertad con sus tripulaciones, y demas de su
pertenencia para seguir el destino que mas bien les
combenga. Havana doce de Agosto de mil setecien-
tos sesenta y dos: Don Juan de Prado. Lo que se
contiene en estos articulos respectivo a la escuadra
sus ofizs. tripulaciones y guarniciones se ha heeho
con mi intervencion, y les propongo, como su coman-
dante general, y a consequencia de lo que se ha acor-
dado en Junta de ayer-Havana doce de Agosto de
mil setecientos sesenta y dos-El Marques del RI.
Transporte-Es copia a la letra de su original. Ha-
vana trece de Agosto de mil setecientos sesenta y dos
-Juan de Prado.
Articulos de Capitulacion combenidos entre SS.
CC. Dn. J. Pocock Cavallero de la Orden del Bafio
y el Conde de Albemarle Comandantte de la Esqua-
dra y del Exercito de S. Se. B. por sus parts, y por
S. S. E. E. el Marques del Ri. Transporte Comnte.
en Gefe de la Esquadra de S. M. C. y Dn. Juan de
Prado Gover. de la Havana para la rendicion de la
Plaza Navios Espaioles en su Puertto- Articulos
preliminares: Las Puertas de Tierra y Punta seran
entregados a las tropas de S. M. B. maiana trece de
Agosto a las doce del dia, a cuyo tiempo teudran efee-
to los articulos de Capitulacion siguienttes: Prime-
ro -La guarnicion consistiendo de tropas regladas:


137







ARENA LUFRU


los dragons desmontados dexando sus cavallos pa-
ra el servicio de S. M. B. en eonsideraeidn de la vi-
gorosa y braba defense del Fuerte del Forro, y de
la Havana, saldran por la Puerta de la Puntta, con
dos piezas de canon y aeis tiros pare cads uno, y el
dho. numero para casa soldados tambor batiente con
vanderas desplegadas y todos los honored Militares:
La caa Militar negada. al Gover. se le coneederan
todas las Faluas que fueren necessarias para condu-
cir sus equipages y efectos a bordo del Navio desti-
nado para el. Todas las Milicias assi fuera de la
Ciudad como denttro, entregaran sus Armas a los
Comisarios que se nombraran pars reeivirlas-Se-
gundo-Los de la eitada Guarnicion se les permitira
lebar consigo todos sus efectos, y dinero a bordo de
los Navios que se destinaran a costa de S. M. B. pa-
rs transporter la guarnicion al Puertto mas inme-
diato de Espana-El Yntendente de Marina Comi-
sario de Guerra y los empleados en el manejo de los
Caudales de S. M. C. luego que entreguen sus cuen-
ttas, se les dara permiso para salir de la Ysla, si lo
quisieren executtar-Tereero-E1 Marques del Rl.
Transporte con sus oficiales marineros y soldados de
Marina, siendo esttos una parte de la Guarnicion,
seran tratados en la misma forma que al Gover. y
Tropas regladas. Todos los Navios que esttan en el
Puertto de la Havana y toda la Platta y efectos de
qualquiera especie pertenecientes a S. M. C. se en-
tregaran a las personas que seran elegidas por el Sr.
Cave. Dn. J. de Pocock y el Conde de Albemarle pa-
ra recivirlos.-Quarto-Toda la Artilleria y qual-


138






EL IMPULSE NCIAL


quiera especie de Armas municiones de bees y gue-
rra sin reserba seran entregadas a las personas que
nombrasen el Almirante y General-Quinto-El Con-
de de Superanda The. Oral. de los Exercitos de S. M.
C. y Virrey que fue del Reyno del Peru y Dn. Diego
Tabares Cavo. Del Orn. de Santo. Mariscal de Cam-
po y Gove. que fhe de Cartagena seran conducidos
a Espana en el modo mas acomodado que los Navios
permitan conveniente a los empleos, Dignidad y ca-
raeter de esta Personas nobles, con todos sus efectos
Platta y criados en el tiempo que mas le combinie-
re-Sexto-Concedido-Setimo-Coneedido con la re-
serba que en el nombramiento de curas y otros em-
pleos sera con la aprobaci6n del Gobernador de S. M.
B. que mandare esta Plaza-Octavo-Concedido--
Noveno-Negado-Decimo-Coneedido--Y se les per-
mitiri continuar en sus oficios de propiedad tanto
quantta an condueta no diere motivo pars otra cosa-
Duodecimo-Concedido-Deeimo tercio-Los vecinos
se lea permitira vender y remover sus efectos a qual-
quiera parage de los domenios Espaioles en Embar-
caciones a san costa, para lo cual se lea darin los Pa-
saportes eombenienttes. Y devert entenderse que los
oficiales que tienen vienes races en la Yala Gozarin
de este beneficio concedido a los demas vecinos-De-
cimo Catoree--Coneedido a exepeion que en easo de
necessidad de aquartelar las tropes se ha de dejar a
la direction del Govo. todos los esclavos del Rey, se-
rAn entregados a las personas que seran nombradas
pars reeivirlos- Decimo quinto-Negado- Decimo
sexto-Todos los Papeles Publicos se entregaran a los


139






RENt LUFBIU


Secretaries del Almirante y Gral. para revisarlos, los
que se debolverin a los Ministros de S. M. C. sino se
encontrasen necesarios para el buen govierno de la
Ysla-Decimo Octavo-Conedido-El Gover. tenien-
do Comisarios competentes para asistirles con vive-
res, cirujanos, medicinal, y necessarios a costa de S.
M. B. mientras estubiesen en los Hospitales.-Deci-
mo Noveno-Este articulo no puede ser concluido
hasta que los prisioneros britanicos sean entregados.
-Vigesimo-El numero de salva guardia pedido pa-
ra la seguridad de los temples Conventtos y otros pa-
rages seran coneedidos. Lo demas de este articulo
esta respondido en el Preliminar-Vigesimo Prime-
ro-Como las Tropas se han de embiar a Espana, es
por demas un aviso.-Vigesimo segundo-Concedido.
-Agosto doce de mil setecientos senta y dos-Albe-
marle-Anttonio Remirez de Estenoz-En virtud de
la facultad que se me ha conferido firmo este trata-
tado de Capitulacion en el Quartel general Cassa de
Arostegui a doce de Agosto de mil seteeientos sesen-
ta y dos-Anttonio Remirez de Estenoz-Nos confor-
mamos con estos articulos que son copias fieles de sus
originales, segun la traduccion executada del idioma
Yngles al Espanol, por don Miguel Brito, Ynterpre-
te publico de esta Ciudad-Havana trece de Agosto
de mil setecientos sesenta y dos-El Marques del Ri.
Transporte-Don Juan de Prado-Es copia a la le-
tra del original-Havana trece de Agosto de mil se-
tecientos sesenta y dos-Juan de Prado.


140















CORRESPONDENCIA ENTRE LORD
ALBEMARLE Y EL OBISPO MORELL


Los presentes documentos aparecen en la antigua
historia de Antonio Valdes. Los reproduzeo aqui
por la cireunstancia de que algunos han considerado
la cuestion entre el gobernador y el obispo, como
acto injusto y desp6tico-Ofieio del Comandante de
Artilleria al ilustrisimo Obispo y Senores Curas:-
"Segan las reglas y costumbres de guerra observa-
das por los oficiales Comandantes de artilleria en
todos los pases de Europa, cuando una ciudad est&
sitiada y se rinde por capitulaci6n:
fMando a la ciudad de La Habana y sus villas co-
marcanas donde la armada estaba situada, que todas
las campanas que se hallan en todas las iglesias, con-
ventos y monasterios, como tarnbien de los ingenios
de azncar, y otros metales iguales al de campanas,
que den cuenta de ellas, para que se leve a debido
efecto dieho punto, haeiendoles los ajustes que fue-
ren razonables, para tomar en cambio de dicho me-
tal.-Habana 19 de Agosto de 1762.-iSamuel Clae-
veland. L. 'Colonel of artillery.






RENA LUFltU


Ilustrisimo Seflor: La cantidad ofrecida al Oficial
Comandante de la artilleria de S. M. B., por las cam-
panas de la Ciudad es tan despreciable que me obli-
ga a mostrar mi disgusto. Conque para hacer aco-
modaci6n, digo que puede V. I. para todas las igle-
sias entregar a dicho Oficial diez mil pesos, y espe-
ro por este oficio mercer atenci6n. B. L. M. de V. I.
su mayor servidor.-Albemarle. Habana, 27 de Agos-
to de 1762.

"Habana, y Agosto 30 de 1762.-Muy Reverendo
Lord: Deseo y piedo, que V. S. mande proveer para
las tropes britanicas una iglesia en que celebren los
divinos oficios, o bien que se lea senate una alter-
nativamente con los cat6licos, patales horas a mafia-
na y tarde, en que estos no usen de ella.
"Insto asimismo en que se me de raz6n de todos
los templos, conventos y monasterios de cualquiera
denominaci6n, que se hallen comprendidos en la ju-
risdieci6n del Obispo de Cuba, como de los Superio-
res y oficiales publicos que lea pertenezean.-Soy con
gran respeto ty estimaci6n, muy Reverendo Lord, de
V. S. el mss obediente humilde servidor,-Albemarle.


"Exemo. Sr. Muy Senor mio: he tenido la honra
de reeibir la de V. E. de treinta del mes pr6ximo pa-
sado. Su contenido se reduce a dos puntos: el uno
sobre asignaci6n de iglesia a las tropas britanicas pa- -
ra celebrar los divinos oficios, o que tengan una al-
ternativa con los cat6licos, para tales horas a mafn-


142






EL YMPULSO DCL 14


na y tarde, en que 6stos no usen de ella; y el otro en
6rden a que se d6 raz6n a V. E. de todos los templos,
conventos y monasterios de cualquiera denorbiinaci6n,
que se hallen comprendidos en la jurisdicei6n del
Obispado de Cuba, como de los superiores y oficiales
que les pertenezan.-En cuanto a lo primero debo
decir a V. E. que el Exemo. Sr. J. Eliot, en visits
que le mereci la tarde diez y nueve del mismo mes,
me hizo insinuaci6n de part de V. E. sobre este asun-
to. Reserve satisfacerle, como lo ejecute en el pr6xi-
mo siguiente, seg6n aparece de It copia que incluyo
a V. E. para que se sirva de satisfacci6n al enun-
ciado particular, aiadiendo quedar con el mas inex-
plicable sentimiento de no poder deferir a la instan-
cia de V. E. por no ser conforme a las maximas de
la religion eatolica, cuya conservacion indemne se
afianza en la capitulaci6n y articulo sexto, y V. E.
verbalmente se ha dignado ratifiermela con expre-
siones muy vivas y propias del caraeter y grandeza
de V. E. sobre que contemporineamente manifesto
a V. E. mi especial gratitud.-Por Jo respectivo a lo
segundo, pongo presente a V. E. que habiendose tra-
tado de mis derechos, privilegios, prerogativas, no-
minaci6n de pkrroeos y demis ministerios eclesias-
tieos pertenecientes a mi dignidad, se respondi6 en
el articulo preliminar del setimo nmmero, que se con-
cedia con la reserve que en el nombramiento de Cu-
ras y otros empleos, sert con la aprovaei6n del Go-
bernador de S. M. B. que mandase esta plaza.-En
las referidas palabras no encuentro alguna que com-
prenda Is raz6n que V. E. me pide, y asi debo cefir-


143






RENA' LUFRIU


me a su lateral sentido como Lo ejecutar6 puntual-
mente siempre que legase el caso. Ademis de que
nunca podrfa yo darla con la generalidad que se pre-
tende, respecto a que la jurisdicei6n del Obispado de
Cuba, que al presente core a mi cargo, se extiende
a toda la isla, dominada por S. M. C. en la mayor
parte de su terreno y pueblos, y de 6stos nunca pu-
diera yo noticiar lo mbs minimo a ,V. E. sin come-
ter gravisimo atentado y sujetarme a una repren-
si6n muy severa.-No me parece tampoco que el ini-
mo de V. E. sea Este, sino que su insinuaci6n proce-
da de que, como recien venido a este pais, no se ha-
la V. E. con las noticias correspondientes a estos
asuntos. V. E. en fin se persuada a que no deseo
otra cosa que complacerle y guardar con V. E. una
buena armonia, sobre que recuerde la quietud de es-
tos moradores; pero al mismo tiempo se servir V. E.
hacerme la justicia de que en todo debo obrar con
la mfs seria reflexi6n, para no faltar, ni en un spi-
ce, al soberano respeto de las dos Supremas 'Mages-
tades, que en la constituci6n presente venero, y cu-
yas regalfas procurar6 con todo esfuerzo mantener
ilesas, fijando para ello la vista en las eapitulacio-
nes y artieulos, como autorizados con sus Reales nom-
bres, y que me serviran de Norte seguro para el
acierto de mis operaciones. Si en alguna faltare o
excediere, se servirk V. E. con amistosa laneza ad-
vertirmelo, en el supuesto de que mis yerros proce-
deran de entendimiento pero no de voluntad. Nues-
tro Senor guarde a V. 'E. muchos anos: de este su
palacio y Septiembre 2 de 1762.-Exemo. Sr. B. L.


144






EL IMPULSE INICIAL


M. de V. E. su mis seguro servidor el Obispo de
Cuba.


flustrisimo Seior.-Sefior. recivi una Carta muy
largo de U. Y. pero sin ser respuesta a la mia, ignoro
de haver leido Capitulacion particular que he hecho
con la Yglesia, pero cierto estoi que ninguna puede ex-
cluir los Vasallos de su Magestad Britanica de su cul-
to divino; y por la misma raz6n si U.Y. no mi assine
una Yglesia, tomare la que mejor me pareciere, y sier-
vase de acordar que todos empleos o dignidades Ecle-
siasticos han de recivir mi aprobaci6n, y tambien se-
rA mejor cumplir con lo que pide, que cansarse con
escrivir Epistolas tan largos.-Dios guarde a U. Y.
muchos afios. Habana Setembre y 4 de 1762. Ylus-
trisima Sefior:-B. L. M. de U. Y. su mis seguro
servidor. Albemarle.


ilustrisimo senior: "Dias ha que suplique una lis-
ta de todas los beneficios Eclesiasticas de la dona-
ci6n de U. Y.: y una vez mis repito mis deseos de
tenerla sin perdida de tiempo.-Tengo noticias que
el colegio de Jesuitas ha recivido en su 6rden un
oficial ingles despedido del servieio del Rey, para
sus malos procederes, apenas creo que tal cosa se han
heeho sin mi licencia. Aquella orden no esth en
mucha reputaci6n ann en Espafia y en Portugal y
en la Francia estan totalmente expulsos. No se que
ordenes recivir6 de mi eorte tocante a ells, espe-
eialmente si represento su falta de respect a mi Per-


145





RENt LUfu


sons, que represent is del Rey mi amo en esta in-
gar. Si ellos no esthn enteramente debaxo de la
Jurisdici6n de U. Y. remitime el Rector de ellas
aca. Dios guarde &c. Habana Setembre 25 de 1762.
B. L. M. &c. Albemarle.


"Ilustrisima Seflor: Mucho siento el hallarme con
la necesidad de recordar a U. Y. de lo que deve a-ver
pensado dias ha. A saver. Un presente de la Ygle-
sia a el general de un Exereito conquistadora: lo
menos que U. Y. puede pensar a ofrecer por este do-
nativo es Cien mil pesos. Mis deseos es a vivir en
mucha concordia con U. Y. y la Yglesia, io cual he
manifestado en cada ocasion hasta aora. Espero el
no tener motivos para deviar de mis inelinaeiones
por desquida alguna de su parte.-Dios guarde &c.-
Habana Octubre y 19 de 1762.-B. L. M. &c. Al-
bemarle.

"Excelentisimo senor. Muy senor mio: entre cua-
tro y cinco de la tarde del dia de ayer, estuvo a vi-
sitarme de parte de V. E. una persona euyo nombre,
apellido y naci6n ignoro. Solo s6 que habla espa-
fol aunque con resabios de extrangero, y que trae
en las orejas unas argollitas de oro, a usanuza de mu-
geres. Repare que en la conversaci6n me trataba de
usted. Advertile el modo distinguido que habia de
usar conmigo. Respondiendome que siempre me di-
ria wsted. Reflexion6 entonces que esta terquedad
podria fundarse en tener algun grado, que merecie-


146







EL IMPULSO INICIAL


se tratamiento de Seforia. Pregunteselo, y contes-
t6 diciendome no hallarse con otro, que el de tirar
bombs en nombre de su Soberano. Continue por
fin su tema despidiendose con voices altas; y por que
en todo lo referido ha faltado al respeto debido a mi
dignidad y es muy justo sea corregido conforme a
su exceso, oeurri6 a la satisfaeeion de V. E. &e."
22 de Oetubre de 1762, proseribi6 Antonio Sanchez
de Orvea.


"Oetubre 29 de 1762.-Muy Lord: El articulo sep-
timo de l.a eapitulaei6n declara expresamente que el
nombramiento de Curas y otros oficios eclesiasticos
hays de ser con el consentimiento y aprobaci6n del
Gobernador de S. M. B. Por esta razon he demands-
do repetidamente una lists de los officials eclesias-
tieos, y de los nombres de los que gozan de ellos pa-
ra informarme de algun modo del caracter de aque-
los que V. I. pueda eneomendarme pars mi aproba-
ci6n. Para hacer esto me hallo autorizado con los
articulos de la capitulaeion, y si V. I. no me remite
inmediatamente la lists requerida, yo habra de de-
clarar publicamente a V. I. por violador de ella. Soy
aqui superior a V. I., y hare conocer al mismo paso
que adherir6 menudamente a is capitulaci6n que el
Almirante y yo hemos firmado. Si V. I. volunta-
riamente la viola, es preciso que sufra sus consecuen-
eias. Mi tiempo es demasiado preciso pars entrar en
disputes de papeles con V. I. sobre menudencias y
asi no puedo responder a los demas asuntos de su


147







REND LUFRIU


muy larga y tediosa Carta. Ni quiero tampoco de-
ferir a abogados asuntos que puedo terminar por mi
propia autoridad.-Soy, Mi Lord. &C. Albemarle.


Por Su Excelencia Jorge, Conde de Albemarle,
Vizeonde Bury, Baron de Ashford, uno del mas ho-
norable Consejo privado de su Magestad, Capitan,
custodiador y Gobernador de la isla de Jersey, Co-
ronel del regimiento de Dragones propio del Rey,
Comandante en Jefe de los ejercitos de Su Magestad,
Capitan General y Gobernador de la isla de Cuba.
Por cuanto, en el articulo s6timo de la capitula-
cion, no se ha de hacer promoci6n alguna en la igle-
sia sin la aprobaci6n y consentimiento del Goberna-
dor, su Excelencia el Senor Conde de Albemarle,
habiendo en varias ocasiones demandado al Sr. Obis-
po una lista de los eclesiasticos en sus diocesis, a fin
de que su Excelencia se haga capaz de juzgar del
merito de tales personas, que se recomiendan por los
preferimientos.
Y por cuanto, el Sr. Obispo en una manera no muy
respetable siempre ha negado el eumplir con la di-
cha demand de su Excelencia y en una carta del
dia dos del presente no solo ha negado absolutamen-
te al enviarle la list demandada, pero amenazan-
dole con un modo muy imperioso 4 ilegitimo, dicien-
dole que dara la queja a las Cortes de la Gran Bre-
tana y Espafia, de la irregularidad de la demanda,
como breeha de la capitulaci6n, e hizo meneion en
la misma carta de ambas Cortes y de ambos Reyes


148







EL IMPULSE INICIAL


Soberanos respeetivos, eon un modo muy sedicioso,
olvidandose el ser solamente sujeto a la Gran Breta-
ia, y considerhndose como sujeto a su Magestad ca-
t6lica, no obstante la capitulaci6n.
Por tanto, su Excelencia el Conde de Albemarle
eonsider6 que es absolutamente necesario que el Se-
for Obispo sea mudado de esta isla, y enviarle a la
Florida en uno de los navios de guerra de su Mages-
tad, a fin de que la tranquilidad se preserve en esta
ciudad y que la armonia y buenas correspondencias
se mantengan entre los subditos antiguos y moder-
nos de su Magestad, lo cual el Sr. Obispo en una ma-
nera tan flagrante ha procurado interrumpir.
Su Exeelencia con gran repugnancia se hall obli-
gado a usar parn este acto de autoridad, del poder
con que esth vestido, no solamente por conquista, si-
no tambien por el articulo undecimo de la capitula-
ci6n pero no obstante los procederes tan irregulares
del Sr. Obispo, su Exceleneia se determina continuar
su protecei6n a la iglesia y a preservar sus miembros
en todos sus derechos y privilegios, como estipulado
por los artieulos de la capitulaci6n, aunque estos ar-
ticulos no han sido rigurosamente cumplidos por par-
te de algunos de los Magistrados dentro del distrito
y jurisdieci6n de esta ciudad de la Habana. Haba-
na 3 de Noviembre de 1762. Albemarle.-ror man-
dato de su Excelencia. J. Hale, Secretario".





Es Propiedad de Rogelio A. Pujol


149




















OBRAS CONSULTADAS


Ls presented relaci6n no es una bibliograffa, sino simple
referenda de las obras utilizadas en Ia preparaci6n del vo-
lumen. Algunas solo proporcionaron an detalle, otras preci-
saron una idea.

Historic de la Isla de Cuba.-Pedro Guiteras.
La Conquieta de la Habana.-Pedro Guiteras.
Dicciomaro biogrtfico cubano.-Francisco Caleagno.
Apuntea para las letras e instruci6n ptblica.-Antonio Ba-
chiler y Morales.
Cuba: Mouografia Histdrica.-Antonio Bachiller y Morales.
Los negroa.-Antonio Baehiller y Morales.
La Coloniacikn on la Historia.-Rafael M. de Labra.
Literatura universal-Manuel Banguily.
HStoria universal soderna.-Eduardo Ibarra.
Iniciadores y primero. tadrtires cubanos.-Vidal Morales.
ERsayos de divuLgacids hist6rica.-Ren6 Lufriu.
Historic de Is civllisaci6a contempordnea.-Ch. Seignobos.
Hiatoria Universal Moderna.-Ch. Seignobos.
Cuba y no evoluoi6n colonial.-Francisco Figueras.
Los tree priueros hiatoriadore.-Arrate, Urrtia y Vuldes.
Historiadores cubano.-Rafael Montoro.
Discrsoe, etc.-Rafael Montoro.








RENI LUFRIU


Historia de la Isla de Cuba.-Jaeobo de la Pezuela.
Diccionario hist6vico, etc. de Cuba.-Jaeobo de la Pezuela.
Ensayo hist6rico de Cuba.-Jaobo de is Pezuela.
Historic de los Estados Unidos.-Baneroff.
Historia de Cuba, tomos primero y segundo.-Ramiro Guerra.
Historia elemental de Cuba.-Ramiro Guere.
El asicar y la poblacids de las Antillas.-Ramiro Guerra.
Historia de Cuba.-Vidal Morales.
Estudios Biogrdficos.-Lord Macaulay.
Estudios hist6rioos.-Lord Macaulay.
History of England.-Lord Macaulay.
Anezi6n de Cuba.-Jos" I. Rodriguez.
Historia de la esclavitud.-Jos6 A. Saco.
Colecci6n de papeles sobre la Isla de Cuba.--Jos4 A. Saco.
Colecci6n P6tuma.-Jos6 A. Saco.
Historia de Los Estados Unidos.-Me Master.
Historic de los Estados Unidos.-Fisker.
La Habana antigua y moderna.-Jos6 M. de la Torre.
Guia de Cuba.-Imbern6.
Historia de Sancti Spiritus.-Rafael P6rez Luna.
Pepe Antonio.-Alvaro de la Iglesia.
Tradiciones cubanas.-Alvaro de la Iglesia.
De la Colonia a la Eeptblica.-Enrique JoS6 Varona.
Articulos y discursos.-Enrique Jos6 Varona.
Cuba y Santo Domingo.-F6lix A. Bona.
Espafa en Amsrica.-Alcazar.
Napole6n y la independencia de Am6rica.-Carlos Villanueva.
Historia de Espana y de la civilisacOi6n espaiioa.-Bafael
Altamira.
Historia de Espaia.-Angel Saleedo.
Historic de Espafa.-Modesto Lafuente.


152







153


EL IMPULSO INITIAL


Compendio de historic de Espana.-Rieardo Beltrhn.
Introduccidn a la Historia de las instituciones locales de Cu-
ba.-Franeiseo Carrera y Jhstiz.
Parnaso cubano.-A. L6pez Prieto.
Las insurrecciones en Cuba.-Justo Zaragoza.
Historic general de Amraica.-C. Navarro Lamaca.
Historic de Armrica.-Barros Arena.
Historia de Armrica.-Ortega Bubio.
Anaks y efeMrides de gan Juan de los Remedios.-J. Mar-
tinez Fortfn.
Historic de Santiago de Cuba-Jod M. Ca&leja.
Cr6nicas de Santiago de Cuba.-Emilio Bacardi.
Datos hist6ricos del Puerto del Principe.-Josd Torres.
Historic de las Antillas.-J. Comas.
Memorias sobre la Isla de Cuba.-Jos de Is Concha.
Los negros esclavos.-Fernando Ortiz.
Bolivar y la emancipaci6n de Amrnica.-Julio Mancini.
Washington.-Cornelio Witt.
Naturalesa y civilisacin de la grandiosa isla de Cuba.-Mi-
guel Rodriguez Ferrer.
Curso de Historia universal, tomo tereero.-R. Rodriguez
de Armas.
Bfeadriies cubanas.-Franeiseo Cartas.
Historic de Amdrica.-Robertson.
Amsrica.-Historia de su coloniaacidn, dominaci6n e indepen-
dencia.-,Jos4 Coroleu.
Memorial de la Bociedad Patri6tica de la Habana.
Memorial de la Sociedad Econ6mica de la Habana.
Historic documentada de San Criat6bal de la Habana.-Irene
A. Wright.
Cunso de historia universal.-Tiempos modernos.-A. Malet.
Historic modern.-Universidad de Cambridge.








. RENA LUPRIU


Historia Universal.-Guillermo Oneken.
Historia de la civiisaci6 inglesa.-E. Buckle.
Historic del pueblo ingl6s.-Green.
History of England.-Harmon Niver.
Revista de Cuba, tomo Segundo.
Memories del reinado de Carlos III.-Fernan Nuiez.
Anales de la Academia de La Historia de Cuba.
La defensa del Morro.-Diario de la Marina, 1911.
Sitios de la Habana.-Cuba y Am6rica, 1908.
Revista Bimestre.
Ensayo poltico sobre Cuba.-A. Humboldt.
Obras de Francisco Arango y Farreio.
Noticias secrets de Amrica.-A. y J. Jiloa.
Cuba Heroica.-Enrique Collazo.
Historic econ6mica, pofltica y estadistica de Cuba.-Ram6n
de is Sagra.
Historic fisica, political y natural.-Ram6n de la Sagra y
otros.
Espana bajo el reinado de la Casa de Borb6n.-Guillermo Core.
Historic de Carlos III.-A. Ferrer del Rio.
La Marina.-Gabino Eneiso.
Resume% de la Historia de Amkrica.-N. Estebanez.
Tradiciones Trinitarias.-Emilio SAnchez.
Historic de la America Espanola.-Oeho volimenes, Carlos
Pereira.
Historic de la Florida.-.Pedro Ponee de Le6n.
Censo de Cuba, 1899.
Estudios y conferencias.-Enrique Pifieyro.
Historial de Cuba.-Ricardo Rousset.
Historic de Espaa y de las Reptblicas Latiso-Americaaas.-
A. Opiso.
Memories hist6ricaa de Santa Clara.-Manuel Dionisio Gon-
rAles.


154








EL flIUTAO flflCIL


Libro de Cuba.
Diecionarto enisclop6dioo hiat6rico, etc.-L. Gregoire.
Hwstoria de Franewa.-Guizot.
La Habana hiat6rica y tradicionaL.-Manuel PErez Beato.-
Revista del Folk-Lore Cubano.
Diecionario geogrdfico.-Josd de J. MArquez.
Pdgina. de la Hiftoria.-Manuel Sanguily.
Cuadros Viejos.-Alvaro de la Iglesia.
Coas de Antaio.-Alvaro de k Iglesia.
Pepe Antonio.-Florencio Garcia.
Andanwas y Atisboo.-Gerardo Castellanos G.
Historic de la Isla y Catedral de Cuba.-Pedro Morell.
Apuntes del Camagiey.-Jorge Juarez Cano.
La DominaciAI inglesa.-E Libro de Cabildoa.-Recopilacid.
-Emilio Boig.













Es Propiedad de Rogelio A. Pujol


S


155





PAGE 1

-4 a 4 3a a .a, S 4 4 El Impulso Inicial 4*t' is Cf

PAGE 2

.,a

PAGE 3

1 Rene Lufriu Secretario de la Academia de Ia Historia de Cuba El Impulso Initial Estudio histdrico de los tempos modernos de Cuba I LA HABANA IMPRENTA "EL inGLO XX" A. MUMal Y HNO. AVENEDA DEL BRASIL 27 190 S V flex' V ~L ~ *~c is~C>Th C-) lee

PAGE 4

'-99 LATIN AMMRICA 9% *O s *"

PAGE 5

Ofrenda A la memoria bendita de mis padres-Emilio Lufriu e Ints Alonso-, que imprimieron en mi alma el sentimiento vigoroso del honor, el culto austero de la verdad, la pasidn ardiente del estudio y el amor sincero a Cuba. Horas de esfuerzos, ansias, torturas, tejen sobre el mdrmol que los une en la muerte, como to estuvieron en vida, este mustio ramo de religioso recuerdo con la inscripci6n: "Los muertos gobiernan a los vivos". Su hijo agradecido, RENA LUPRIU Habana, 1930.

PAGE 6

s

PAGE 7

*1 INDICE Pig. OPBENDA ............. I Direcciones generals Carieter y origen de estos Estndios.-Concepto de la historia.-Normas fundamentales.-Espiritu.-,Divisi6n.Los tiempos modernos de Cuba.-Peeuliaridades de la colonisaei6n enbana.-iPunto de partida.-Prop6sito y aleanee del volumen. ......... El pe*6n de Amsrica Aponte somero.-Menci6n de injtitueiones.-Ansencia de cultura.-Estado econ6mico.-Inflneneia paieol6gica de Ia flota y el contrabando.-Corrupei6n.--La piedra angalar.-Eseorso del agregado social.-Juicio del historiador espaiol Pezuela.--lttesis. ...... v 1 17

PAGE 8

Vmi INDICE Pig. III Antecedentes de la toma de la Habana por los ingleses Rivalidad de Inglaterra con Francia y Espana.-Conflicto europeo.--William Pitt.-Guerra de los siete afos.Pacto de Familia.-Guerra auglo-hispana.-Prop6sitos britftnicos sobre la Habana.-Expedici6n inglesa.-Aparici6n del enemigo.-Estado de la ciudad.-Actitud de las autoridades y pueblo.-Bloqueo. .....37 IV Toma de la Habana Primer dia. -Desembarco.-Primeros actos.-Exodo.P6rdida de la Cabana.-Carfcter de Ia campana.-Pepe Antonio.-Las milicias.-Asedio del Morro.-El asalto. -El h6roe.-Capitulaci6n.--Comentario. ....53 v Dominacidn inglesa Posesi6n.-Fraccionamiento politico de la isla.-Parilisis de las hostilidades.-Botin de guerra.-Caricter del dominio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organi, zaci6n del r6gimen.-Codicia britinica.-Los gobernadores eubanos.-El recto de Is isla: piginas de Manuel Dionisio Gonzfilez. .. ...73

PAGE 9

NDICE Pig. VI Fin de la dominaci6n inglesa Estado de inimo de la poblaci6n.-Conspiraciones: Luis de Aguiar.-Choque de lord Albemarle y el obispo Morell.-Evoluei6n del espiritu pfiblico.-Carieter del gobierno ingl1s.-Epilogo de la guerra de los site afios. -Primera ingerencia norte-americana en los destinos de Cuba.-Las colonias anglo-americanas.-Tratado de Paris ...............95 VII Sintesis Traseendencia de is eonquista.-Majestad hispana.-Las grandes leeciones.-Prosperidad.--Consecueneias varias.-Primera relaci6n de Cuba con el mundo.-Estado mental eoetineo.-Enseianza a Espaia.-Desdoblamiento.-Levadura eubana.-El germen del patriciado. -Nuestro primer representativo.-El impulse inicial. 111 Aphndice Copia del acta de capitulaei6n ........127 Correspondencia entre lord Albemarle y el obispo Morell. 141 OBAS CONSULTADAS .. ..... .. .. IK 151

PAGE 11

Es Propiedad de Rogelio A. Pujol DIRECCONES GENERALES CarActer y origen de estos Estudios.-Concepto de Ia historia.-Normas fundamentalo.-Espritu.-DivIaI6n.Los tiempos modernos de Cuba.-Peculiaridades de Ia colonizacibn cubana.-Punto de partida.-Prop6sito y alcance del volumen. TRAIDO, desde nino, al estudio de la historia, profesada, sin interrupei6n, en la ehtedra, el libro, la prensa y la tribuna, amables instancias y personales deseos no veneen mi resistencia a condensar, en obra met6dica, modestos frutos de dilatada y perseverante labor. Conciencia de mis debiles aptitudes y la magnitud del empeflo desvanecen, en el temor, ajenas y propias sugestiones. Escribir historia es muy difidil. En Cuba suele hacerse, a menudo, por distinguidos escritores que, con 6xito, exponen un suceso. Por lo general son artistas que hallan asunto e inspiracibn en la canter national, y, a distancia de la historiografia, producen una er6nica que es, al futuro, documento aprovechable. Es posible que alganos de ellos se sorprendan si se les

PAGE 12

2 LUFBIU informa que esta disciplina, compleja, vastisima, profunda, esta regida por inflexibles preceptos y formada por multiples ciencias de imprescindible dominion. Cinco lustros de continue cultivo en sus campos, me dan la certeza de las abundantes dificultades que los pueblan, sin desconocer la posibilidad, mas c6moda, de tejer, con linos de acontecimientos, impresiones literarias. Es que a su margen florece ameno g6nero de literatura, en el que, a veces, tambian espigo. La presente serie trata de huir de 61, sin pretender la loca soberbia de ser un tratado. Su carActer es humilde como su cuna. Naci6 en el aula; y es s6lo, en su origen, esfuerzo pobre de maestro, salvado de la muerte instantAnea de las explicaciones orales, cortadas por preguntas, aelaraciones, diilogos, por un discipulo taquigrafo. Sobre su versi6n,-deshilvanada por la colaboracidn vivaz de los alumnos, que gano siempre en clase-, hilo y amplio estas paginas. Asi, sin disolver vacilaciones ni acometer osadias, surgi6, inesperada, esta obra, acaso no inntil del todo.La historia, mediante el anAlisis de los hechos de influencia colectiva que el hombre verifica, reconstruye, en sintesis, el desenvolvimiento integro de la humanidad. Concretada a una naci6n no puede eonsiderarla en plano exclusivo. Toda evolution es parte de general proceso. El curso, que ahora se reproduce y ensancha, se desenvolvi6 en la eonvicci6n de que en la historia no hay islas, sino eslabones. "El deber de la historia es, en efecto, el de notar lo que hay de particular, de individual, en cada epoca, eada 2

PAGE 13

Es Propiedad de Rogelia A. Pujol EL IMPULSE INICUL 3 pals, eada pueblo; pero este particular, este individual, no es interesante mAs que a condiei6n de que vaya undo al movimiento general de la sociedad y a los elementos constitutivos de la evoluci6n humana". (1) La historia de Cuba, coherente, orgfnica, definida, constituye unidad dentro de la unidad universal. De modo freeuente su estudio ha sido desvinculado del movimiento general humano, del que es acei6n y reacci6n. Ningnn pueblo forma fen6meno absoluto independiente; la propia independencia politiea no exeluye relaciones intimas y reciprocos influjos. Los postulados ineluetables de interdependencia se cumplen en nuestros destinos y anales, intensificados por el determinism dual de la naturaleza fisica y moral de Cuba. (2) El engranaje national es muy complieado, tiene indisolubles enlaces con acaecimientos que parecen distantes en tiempo y espacio; y en dramas europeos y americanos radica la fuente, el derrotero y explicaci6n de numerosos sucesos vrnieulos. La conexidn es imperativa. Este aspecto es bhsico en la obra y, al referir la de Cuba, no desvio la mirada de la evolucidn mundial. Otro punto de vista es primordial. La historia es reproducei6n de realidades preteritas, hace presente lo que fu6. Arquitecto del pasado, Con Bus escombros, el historiador levanta edificios demolidos, y, en lo fur(1) La historic, por Gabriel Monod, pig. 32. (a) Considero que nuestro destiny estk envuelto en un antinomia entre la geograf ia y Ia historic. For la primera estamos hacia el Norte, en que ei anglo-americanao rein; por la aegnada pertenecemos al Surenque el latino se agita He hipor qu hablo de una dualidad de nuestra naturalem fisica y moral.

PAGE 14

RENA LUFRIU tivo, captura eternidad. El eulto de la verdad es, para 61, deber y limite. A conciencia jams lo olvido. Cuando expongo un aconteeimiento he tasado su certeza; si ofrece dudas Io abandono, salvo que se produzean, en su favor, fuertes conjeturas. Pero toda inferencia probable es advertida. Tengo cuidado severo en comprobar la autoridad de las fuentes y autores, aunque, desde luego, no presumo haber obtenido constante victoria. Armado de prudencia excesiva, estudio los materiales a mi alcance. No utilizo lino los que proporcionan conclusions inconeusas, o, a lo menos, brinden una manifestaci6n sintomitica, mas, en este caso, sefialosu condition. Los propios doeumentos oficiales los someto a cauteloso examen. No siempre coneuerdan con la realidad, a pesar de ser autanticos. Muchas comunicaciones, leyes, ordenanzas, epistolas, exornadas de ribricas y sellos, son datos muy relativos, embustes cinicos o solapados que afirman cuestiones que s6lo existieron en el papel que las archivan. Bajo las letras visibles hay que descifrar escritura simpftica o no leer nada. En la historia colonial de America, esto, que en otras forma excepci6n, es regla. La simulation, en buena parte, es el espiritu official y, en alguna, necesidad del colono; y lo que adopts solemnes apariencias de verdad, suele ser vano artilugio. La heuristica y la hermeneutica, obreros eficientes y, aqui, ademis, celosos vigilantes, tienen procedimientos fecundos que deben usarse de continue. La interpretaci6n de los hechos la estimo ms interesante, mis importante que el relato. Un acontecimiento es un sign, sensible o confu4

PAGE 15

EL IMPULsO INICIAL so, en el cuerpo de complejo proceso, y posee significaei6n, valor y simbolismo propios, que hay que penetrar y traducir. Exponer, desentrafiar e inferir, de lo particular, generalizaciones fundadas, es la misi6n del historiador. Dentro de mis fuerzas, procuro cumplirla, apoyado en el ttil instrument de la l6gica y, en el estudio, la ciencia, el m6todo, fugado del impresionismo, ensayo historiar, en plano objetivo, los tiempos moderns de Cuba. En el terreno cientifico de la historia, al que habito y proposito me ligan, hay lugar para coordinar, dentro del carfcter objetivo esencial, manifestaciones subjetivas inevitables. El historiador, que ha de ser honrado, veridico, impartial, no es mera eamara fotogrfica para obtener negativos: debe exponer limites, nexos, causas, consecuencias, ensefianzas y orientaciones; y dar movimiento, ealor, vida a lo pret6rito, redivivo en su alma y producci6n. Disueltos en la justicia prejuicios individuales y sectarios, puede actuar sin perseguir imposible auto-oeultaci6n. Guizot y Macaulay, Apiees de la historia, crearon monumentos modelos que revelan el genio, temperamento e idealidad de sus autores. El documento humane es inalterable, nnica su verdad; el modo, la expresion, el comentario es personal. Observo sinceridad y, en conciencia, juzgo sin dejarme influir de sentimientos y pasiones parciales. Doy, exacta, la vision de las cosas, como, a la serena claridad de las ciencias, en arduo trabajo y maduro examen, las rapto a las tinieblas, las expongo, fiel, como fueron, y expreso sus repercusiones tales como vibran en mi. 5

PAGE 16

RENE LUFRIU "A los requisitos cientificos de la historia se debe agregar que ella es tambien, de modo esencial, literatura. Es ciencia en los procedimientos de adquirir, conocer y comprobar documentos. Obtenida la acumulacion de datos, autenticados y depurados 6stos, concluido el trabajo previo de abastecimiento y organizaci6n, es arte que pide dotes abundantes de inspiraci6n, poesia, calor, estilo. Cuando ya se posee de manera concienzuda el asunto, es menester entonces que 61 nos posea, liene, excite y domine porque es imperioso sentirlo para poder dar al lector una palpitaci6n de vida. En sintesis, hay que prepararse con la ciencia y producir como artista. La feliz armonia de esta dualidad es clave del triunfo del historiador. Clio, se ha dieho con raz6n, es una musa; y yo digo: musa de patria, humanidad y verdad. Los historiadores cubanos, Saco, Sanguily, Pineyro, Manuel de la Cruz, Varona, M. Marquez Sterling, tuvieron o tienen excelsas cualidades inteleetuales y morales; en ellos, observadlo, vibra, predominate, el patriotismo y reina, inc6lume, la sinceridad." (3) La imparcialidad no es la indiferencia. El libro, desnudo de pasiones, partidarismo, interns, tiene tonalidad nacionalista que afirma y no excluye la justicia. La producci6n de un historiador puede y ha de tener patriotismo, opuesto a patrioteria que es morbo, farsa o desvergiienza. El nacionalismo es el anhelo sincero, y el celo activo que lo sirve, de afianzar y acrecer la patria en cumplimiento honesto y feeundo de (3) Discurso de contestacidn, por el autor, en Ia Academia de Ia Historia de Cuba, al Sr. Marquez Sterling, pAgs. 131-132. 6

PAGE 17

EL IMPULSO IMCOAL los destinos de su historia y naturaleza, para que, en desarrollo progresivo de la personalidad propia, armonice su aecion, en el bien, eon la eivilizaci6n, de la que es receptors y debe ser contribuyente. Ideal y heeho, funde, en finalidad superior, necesidades cireunstanciales y permanentes. La patria es el grupo humano, vinculado a un territorio consustancial, que desenvuelve, sobre 61, en unidad perenne, comnn destino determinado por la naturaleza y la historia; y el nacionalismo es su direcci6n ideol6gica concordante y creadora. Su espiritu reina en estas paginas; y me alegrar6 que eriticos y lectores hallen en ellas "un vivo y anhelante sentimiento patri6tico de la historia, un apasionado entusiasmo por Jo que la historia tiene de majestuosa epifania de un eulto national, de comuni6n simphtica de un sentimiento colectivo". (4) D6bese tener presente que este libro, existente antes en la palabra del maestro que en la plums del escritor, naci6 para j6venes compatriotas. A mss de la cientifica, tiene una finalidad tbnica; y, en el conocimiento de la evolucion de Cuba, ansia infundir, con la alteza de la verdad, la majestad de la patria. La historia es el instrument maximo para fomentar el patriotismo y la virtud, si quien Lo maneja la siente fervorosamente ; tambi6n puede ser hostia venenosa si quien la explica o describe es indiferente, si no la goza y sufre de veras. Confio estar identificado con ella, (4) Artigas y la Revolscidn Americana por Hugo Barbagelata, prologo de Jose Enrique Rod6, pig. S.

PAGE 18

RENA LUFRIU me esfuerzo en darle vida y hacerla, para el espiritu, biogena. (5) Tuvo el curso la fortuna de no ser constrelido en moldes estrechos, y escape de los programas que suelen viciar la ensenanza y deforman la inteligencia del alumno y el alma del profesor. Esta libertad permiti6 concepci6n y desarrollo amplios y seguir, dentro de normas cientificas, derroteros propios. Asi, a grosso modo, lo distribui en tres partes generales: antigua, media y moderna, seecionadas de manera mas detallada. La division no tuvo otro valor que el de simple indicaci6n. Desde luego las referidas 6pocas no coincided con sus hom6nimas elAsicas de Europa, ni tampoco con las de America. Abandonadas las dos primeras, de las que no poseo cuartillas originales, empiezo aqui el estudio de la nltima. Las dos 6pocas anteriores tienen interns, pero su valor, que no niego, es mas limitado, sobre todo desde el punto de vista educacional. El paso de los prime(s) Un critico insigne y discreto, el ilustre Federico Garcia Godoy, advirti6 esa cualidad en el juicio generoso que dedic6 a mi obra La Epopeya de una manana, que present en mi recepci6n en la Academia de la Historia. Reproduzco esta nota, a pesar de sus elogios amables, para que se vea que el ideal nacionalista constituye siempre la direcci6n fundamental de mi labor ciudadana, literaria y educacional: "todos los antecedentes de tiempo y de espacio con su natural encadenamiento de causas y efectos que preparan el levantamiento de La Demajagua aparecen en estas paginas expuestos con un criteria selective que, sin descuidar la bfsqueda del detalle, del petit fait, alcanza, por Ia general, una vision de conjunto hist6rico de patente exactitud y por todo extremo satisfactoria. Hay en este Discurso, piginas de muy pintoresca y evocadora elocuencia. Lo ocurrido en aquella mafiana inmortal esti aqui pintado de mano maestra. Caldea estas piginas, en ocasiones de fuerza conmovedora, un vivo sentimiento de intense patriotismo que no decade ni un solo momento. Patriotismo sincero, de honda vibraci6n animica, llamarada de fulgor inextinguible, que en nada se asemeja a ese que anda por ahi en muchos labios sirviendo de disfraz a mal disimulados prop6sitos nocivos bien ajenos a Io que significa esa tan falsamente usada palabra". La Opinidn, Santo Domingo, agosto 4 de 1923 8

PAGE 19

EL IMPULSE INICIAL ros pobladores, las porfias de clarigos y civiles, la fundaci6n de una villa, la invasion de un pirata son importantes al conocimiento, son datos que la historia registra, mas, como oriente y manantial del espiritu, su accidn es muy pobre, casi nula. La infancia de Cuba cabe en unas piginas incoloras, necesarias a la ciencia, ineficaces al sentimiento. La actividad historica que nos conmueve y nutre es la nuestra, la que vemos verificada por el cubano, y nos da, identificados, a traves del tiempo, el concepto de solidaridad, la nocion grave, solemne, religiosa de la patria: la historia de Cuba, en la que el antepasado es agente de la personalidad national; y en el esfuerzo, el dolor, la inquietud, el desmayo, el exito y el sacrificio hace la historia, no la recibe. Los indios que saltan de la penumbra al abismo, los descubridores y dominadores que los siguen en el poema barbaroheroico de la conquista, no nos emocionan ni atraen con el fluido magnetico del parentesco. No nos sentimos fundidos por la simpatia con Velkzquez, Poreayo, NarvAez y sucedaneos. No nos dan la sensaci6n indefinible y mAgiea de ser ellos, nosotros, sino extraflos. Este golpe intimo y afin de la consanguinidad hist6rica, tan remarkable y fuerte como la familiar, la empezamos a sentir, por ejemplo, en Pepe Antonio, que defiende la tierra, y es peleador y victima. Estas y otras razones me hicieron ser mas extenso en el estudio de los tiempos modernos. Considero tiempos modernos en nuestra historia, aquellos en los cuales adviene y se desarrolla una sociedad que gesta propia individualidad, espiritual pri9

PAGE 20

RENA LUFRfU mero, politica luego. Las edades son divisiones cronol6gicas, convencionales y arbitrarias, trazadas en la historia, en atencion a rasgos caracteristicos que, en globo, sefialan nueva direcci6n del desenvolvimiento humano, sucesivo de modo permanente. Los porticos historicos son linderos impuestos y acomodados por la necesidad de ordenaci6n. No es posible fijar con exactitud geometrica el pr6logo y epilogo de cada fase. Algnn acaecimiento, de manera mss o menos ostensible, revela los principios tr6mulos de una etapa o los contornos indecisos de su ocaso. Las fronteras, elasticas, de las 6pocas nacionales obedecen a la misma relatividad; y pueden fijarse las de la edad moderna cubana, en los momentos en que el grupo nativo se manifiesta, y en el instante, mhs notorio, y preciso, en que deja de ser dependencia espafiola. En resumen comprende desde que Cuba aleanza a ser colonia hasta que cesa de serlo. Resulta de la precedente afirmaci6n que, para mi, en los afios transeurridos hasta mediados del siglo XVIII, Cuba no era siquiera colonia. La interpretaci6n puede parecer original, y choca con t6picos vulgares, hoy inflados por nociva tendencia retr6gada de pseudo-hispanslatria.. Es exacta. La colonizaci6n de Cuba, aun dentro de la del continente, es peculiar. Iniciada, no a orden de la corte que desdeia la posesion, sino del virrey de Santo Domingo, por Diego Velizquez, con 61 comienza y se paraliza. Las expediciones del adelantado desvian a lo lejos sus proyectos de conquista, el rapido agotamiento de los lavaderos de oro, la riqueza pasmosa del continente que 10

PAGE 21

EL IMPULSO INICIAL desenfrena ingenita codicia, apartan a Espafia de Cuba; y durante mis de dos siglos, la senora se limit a posar sobre ella, indiferente a la isla, usada de pefi6n. En los primeros afios abandon algunas simientes que generaron desnutrido grupo. Corren en las nieblas los dias, el alba, detenido el curso, se prolonga y, en un angulo de sombra, entre malezas espesas, perpetnan el bostezo y pugnan vivir famelicas tribus, sin cohesi6n ni brnjula, que' la ley rotula cabildos. Chozas miseras, en el verdor joeundo de la selva exuberante, cobijan dispersos habitantes, inflamados de sol, que dominan y diezman a los nativos y, en el trabajo ajeno, hallan sustento y arrullan esperanzas de retorno patrio o de aventura provechosa en tierra fire, sin que repugnen mezelar, en la violencia, sangre hispana con la indigena. El descubrimiento del canal de Bahama, la pirateria, el corso, confietos internacionales obligan volver hacia Cuba el pensamiento espafiol. El peligro extranjero hizo clavar, en la isla cenicienta, las miradas de la metr6poli, fijas en la posesi6n estrategica del puerto de la Habana; y lo arma base naval y crucero mercantil. La aeci6n metropolitica se concreta a este nnico objeto. Nada mas. Cuba es un puesto militar, un dep6sito y una ruta. Esto por la Habana. Entre Velaquez, que inicia el dominio, y Riela que lo restaura, no hay actividad colonizadora, ni oficial, ni privada. Excepto el 6xodo de Jamaica que, conquistada por Inglaterra, vierte sobre Cuba unos ocho mil hombres, no afluye gente a sus playas; y Cuba se reduce a diminutos caserios, nutridos bosques 11

PAGE 22

RENA LUFRIU y una plaza fuerte. Esta es la Habana y ella la isla. A golpes extraifos y a largos trechos la ciudad gana atenci6n, crece y absorve la insula. Durante mfs de dos centuries, toda la historia de Cuba se condensa en los anales de la capital: erbnica eansada que repite los mismos parrafos, cortados por nutridas lineas de puntos suspensivos. Vigia de la America, cada paso que da la Habana lo impulsa el enemigo y, para ella, el progreso es hijo de la guerra, no victima. El asalto de Jacques de Sores precipita la militarizaci6n, el pavor a Francisco Drake la trueca presidio. Es la calidad maxima hasta 1762 en que los ingleses la roban y descubren a Espana. Estas circunstancias explican la evolucibn lenta y retardada del agregado social cubano. A mediados del siglo diez y ocho, Cuba es una hipertrofia de la Habana, a su vez hosteria y centinela del imperio colonial. La colonizacidn no existed todavia. La Am6rica estf delineada con propia estructura, cuando Cuba apenas germina. Los hermanos Ulloa apreciaron ya, en el continent, hervores separatistas por 1735: "No deja de parecer cosa impropia, que centre gentes de una misma naci6n y aun de una misma sangre, haya tanta enemistad, encono y odio y que las ciudades y poblaciones grandes sean un teatro de discordias entree espafioles y criollos. Basta ser europeo, o chapeton como lo laman, para declararse contrario a los criollos, y es suficiente el haber nacido en Indias para aborrecer a los espafioles. Desde que los hijos de europeos nacen y sienten las blues, aunque endebles, de la raz6n, o desde que la racionalidad empieza a 12

PAGE 23

EL IMPULSO INICIAL descorrer los velos de la inocencia principia en ellos la oposici6n a los europeos. Es cosa muy comn el oir repetir a algunos que si pudieran sacarse la sangre de espafioles que tienen de sus padres, lo harian porque no estuviese mezelada con la que adquirieron de sus madres'". (6) El espiritu revolucionario es, por cierto, en la Am6rica Latina, anterior al de las colonias inglesas. Libres y pr6speros, los futuros Estados Unidos no experimentaban los deseos de independencia, que estremeeian al Sur. En el Norte surgi6 la emancipaci6n, por consorcio del interns, el sentimiento y el raciocino, cuando ya la America espafiola revelaba una tendencia latente en este sentido. Cuba, deseoneetada, viene muy atris; al avanzar sus hermanas hacia la edad contemporfinea, ella se arrastra aim en la media, que concluye al comenzar su colonizaci6n efecti) va, su fomento o sea despues de la conquista de la Habana por Inglaterra: punto de partida de nuestros tiempos modernos. A primera vista, el evento no es mhs que hecho particular, episodic de prolongada guerra europea. Pero la colonizaci6n de Cuba, lo que asi se llama sin exactitud, amorfa, precaria, huerfana, se realiz6 hasta entonces a retazos, espontfnea, sin prop6sito de fomento, ni siquiera con fines sistemfticos de explotaci6n, subordinada y pospuesta al interns del imperio hispano-americano. La transformaci6n de la isla y de la acci6n metropolitica relativa a ella, se verifi(6) Noticius secrets de AmMca, por Antonio y JosE Ulloa. Tom) I, pgas. 94 y gA. 13

PAGE 24

MNA LUFRfU ca despues de la conquista britinica. Entonces Cuba se torn colonia, que colonizar es algo superior a la fundaci6n esporidica de villorrios, la erecci6n de unas fortalezas, el sosten de algunas guarniciones y el aeaparamiento de pocos products cultivados al azar. En la caida de la capital concluye la edad media eubana, el periodo nebular que el eximio Enrique Jos6 Varona denomina en frase lapidaria "de olvido y de abandono"; y yo lamo: establecimiento de los espaBoles. La toma de la Habana por los ingleses incorpor6 la isla a la humanidad, y la descubri,-que descubrir es algo mis que topar-, al mundo, a Inglaterra, a Espana, a los cubanos inclusives; y rasg6, a los ojos nativos, la cortina que le ocultaba el planets. Antes, la historia de Cuba es s6lo romance monotono de un birbaro ferreo que asola o silabeo monocorde de un hombre vegetal que bosteza, coloreado por algnn asalto pirfitico, por fugaz reflejo extralo. Desde entonces sus anales son parte de la humanidad, flujo y reflujo de la vida universal. Autoridad tan conspieua como Ricardo del Monte afirma: "La historia civil e intelectual de Cuba se extiende a poco mis de un siglo: comenzd en la nltima decada del siglo XVIII. Toda la existencia anterior de la colonial no sali6 haste entonces del period embrionario, y no por culpa de la tierra que en pocos anos alcanz6, luego, renombre universal por las riquezas de sus frutos, ni por la inercia de sus habitantes, que tambien pueden vanagloriarse con el que en muy poco tiempo se han conquistado poniendo a prueba su capacidad pars las arts 14

PAGE 25

EL IMPULSO INICIAL y la industria, Io mismo que para los estudios mss elevados, sino por la ineuria de sus sefiores y gobernantes, que desconociendo o menospreciando su importancia, deslumbrados con los esplendores de Nueva Espafia, Santo Domingo, Costa Firme y el Peru, estimindola s6lo por su valor geogrhfico como estacion naval e6modamente situada para el comercio maritimo con las regions continentales y escala para los puertos de la Peninsula, la habia tenido desatendida hasta entonces. A tal punto habia legado el abandono que sus anales de trees siglos pueden condensarse en una docena de piginas". (7) No corresponde, ahora, exponer las consecuencias del suceso, que tienen su sitio correspondiente. Visto en el marco de balico episodic su importancia es relativa. Avalorado en los resultados, pr6ximos y mediatos y, muy en especial,-y esto no lo han sefialado sus varios cronistas-de su production en el tiempo, del moment hist6rico en que, por la eaptura de la Habana, tuvo lugar el primer contacto del mundo y la isla, es traseendente. El relampago de la dominaei6n inglesa ilumin6 al colony, sumido en sombras; y, en chorro snbito de luz, atisb6 el infinito panorama universal, del que Espafa, para el soberano foco, era un punto; y tuvo de la metr6poli la sensaci6n que experiment el ignorante al mostrirsele en el mapa, el borr6n diminuto de su pueblo natal, que 61 abarca en extenso perimetro; y, a la vez, le revel6 la nocion de si mismo y de su isla inedita. (7) Discursot de Rafael Montoro, editados por Antonio GonzAlez Curquejo, pr6logo por Ricardo del Monte, pig. 23. 15

PAGE 26

16 RENA LUFRIU Este libro ensaya reflejar la toma de la Habana por los ingleses. A modo de pr6logo, inicia el hecho la transformaci6n de la sociedad eubana, llena el breve, intenso periodo pre-evolutivo; y constituye el primer volumen de la serie de estudios que dedico a nuestros tiempos modernos. El segundo, bajo la denominaci6n de El despotismo ilustrado en Cuba, le seguir en la publicidad. Los otros, continentes de periodos sucesivos, se arman, en tanto, para continuarlos hasta la guerra de independencia.

PAGE 27

II EL PENON DE AMERICA Apunte somero.-Menci6n de instituciones.-Ausencia de cultura.-Estado econ6mico.-Influencia psicol6gica de la flota y el contrabando.-Corrupci6n.-La piedra anguiar.-Escorzo del agregado social.-Juicio del historiador espanol Pezuela.-Sintesis. (1) OUBA, en el aflo 1762, en que ocurre la caida de la Habana en manos inglesas, punto de partida de estos studios, era de hecho, casi de modo oficial, una estaci6n maritima y un presidio, como en el lenguaje de la 6poca se llamaban las plazas guarnecidas. Con excepci6n de la Habana y Santiago de Cuba que, por ser cabecera de circunseripci6n, adoptaba visos de eiudad, la isla, levemente poblada, solo tenia algunos villorrios y caserios carentes de comunicaci6n. Sobre el yermo territorio, pelotones de colonos arrastraban, espaciados, misera existencia. Desde la Real Cedula del 3 de octubre de 1607 la isla se dividia en dos demareaciones: Santiago () Ete capitulo puede considerarse como un introito que ensaya reflejar la situaci6n de Cuba en 1762 para Ia mejor valoraci6n de su evoluci6n posterior. I4

PAGE 28

RENt LUFRiU de Cuba y la Habana, residencia del gobierno y capitania general y de hecho sede episcopal. La capitania general no tuvo en su desenvolvimiento facultades uniformes, ni posefa las preeminencias que, en la peninsula, correspondian a tan elevada dignidad. Al principio, en el orden military, estaba subordinada al virrey de Nueva Espafia, y, en el civil, le daba limite y vigilancia la Real Audiencia de Santo Domingo. Durante la estancia de la flota los privilegios de su comandante invadian y mermaban la autoridad gubernativa. Los conflictos con los obispos agregaron a sus funciones el vice-patronato real que ponia la iglesia bajo su inspecci6n. Por estos dias, disfrutaba el sueldo de diez mil pesos, mas dos mil que le abonaba la Compafia de Comercio, por ser su conservador, sin que sea posible calcular las cuantiosas sumas que obtenian, casi todos, de un er6nico peculado. (2) Como asesor legal de la autoridad superior fungia el teniente-gobernador con facultades para constituir tribunal y resolver cuestiones judiciales. En los comienzos fueron nombrados por el gobernador, pero desde 1664 los designaba la corte. En 1715 la creaci6n de la tenencia del rey priv6 a los tenientes gobernadores del derecho de sustituir al capithn (z) Los historiadores no establecen de modo uninime quien fud el primer capitin general. Arrate sefiala sin fundamento a Hernando de Soto. En comunicaci6n oficial se le di el titulo a Pedro Menendez de Avila. Irene Wright despues de reconocer que Francisco de Carrefio to tuvo, indica a Garcia de Lujin, pero, en instrument pfblico, Gabriel Montalvo aparece investido con esta dignidad. Es probable que algunos gobernadores por diversos motivos, ostentaran dicho titulo, que sblo desde Juan de Tejeda tuvieron de modo definitivo. z-'is

PAGE 29

EL IMPULSE INICIAL general. Las discordias suscitadas, en 1745, por el Ledo. Antonio de Palacian, que lo desempenaba, decidieron la supresi6n del empleo, restableeido siete alios despues a favor de Martin Ulloa. El resto del territorio estaba regido por capitanes a guerra, capitanes pedaneos y, en ocasiones, por tenientes gobernadores. Santiago de Cuba tenia organizaci6n politica identica, y su gobernador dependia militarmente del capitin general. Aparte de la Habana, los demas pueblos, a despecho de titulos y blasones, eran aldeas. Tenian categoria de municipios: Habana, Bejucal, Santa Maria del Rosario, Guanabacoa, Matanzas, Santa Clara, Sancti 'Spiritus, Trinidad, San Juan de los Remedios, Camagiuey, Santiago de Cuba, Baracoa, Bayamo, Caney, Holguin y Jiguani (3) ; muchos eran meros poblados, algunos simples fundos que un influyente hinchaba ayuntamiento. Descontadas las siete villas velazqueflas, se puede afirmar que en el transeurso de dos siglos y medio apenas se fundaron otras; s6lo brotaron, espdnthneos, unos veinte caserios miserable, tribus esparcidas, selviticas, desatendidas, ignoradas casi de las entidades oficiales. (4) La vida municipal era nula, tanto por el r6gimen como por la ausencia de verdaderos niclos de poblaci6n. El cabildo de la Habana, por su extensa jurisdieci6n y capitalidad, gozaba honorifica importancia y alguna efectividad. En los ayuntamientos (3) Historial de Cuba, por Ricardo Rousset. Toma primero, segundo y tercero. (4) Itroducci6n a la Historia de las Iastituciones locates de Cuba, por Francisco Carrera y Jistiz. Tomo segundo, pig. 116. Censo de la Isla de Cuba, 1899, pig. 27. 19

PAGE 30

RENA LUFRIU se confundian atribuciones administrativas, judiciales y econ6micas. Desde la Real C6dula del 8 de mayo de 1623, el de la capital estaba integrado por doce regidores. Los oficios concejiles, perdido el caricter electivo, eran unos desempefiados por funcionarios reales y otros hereditarios y venales. Los alcaldes ordinarios fungian de jueces. La organizaci6n municipal se regulaba por las ordenanzas de Alonso de Caceres, que han merecido favorable juicio. iPero es pueril coneretarse a ellas para considerar el gobierno local cubano; la realidad, muy distinta, las adultery y anul6 sin esfuerzo. En la historia colonial de Espana, la legislacion es un dato, s6o un dato. A menudo la ley y el hecho, a que ella se refiere, son contradictorios. Es ineoncuso que en America la profusion de disposiciones legales podr revelar celo, laboriosidad, sabiduria, sin otro valor en la practica .La ley es nada si no se aplica o si se interpreta al antojo. La colecci6n legislativa de Indias, acumulada sin unidad, puede impresionar por la magnitud, pero expresa muy poco en la vida de las colonias. Torcidas o sepultadas por la distancia, el despotismo, el caracter espaiiol, las reales eedulas no traducen el espiritu del regimen, ni reflejan su desenvolvimiento. Apreciar el estado de America, al relumbr6n de tan suntuoso monumento, es vana especulaci6n. Ordenes y bandos, a lo sumo, tenian efectividad transitoria, estirados y recortados a capricho, interns y desidia, dentro de los f6rreos moldes del absolutis20

PAGE 31

EL IMPULSO INICAL 2 mo y la psicologia estrecha de la sociedad metropolitica. La iglesia a su poder espiritual unia cuantiosas riquezas y privilegios; su renta decimal ascendia a sesenta y tres mil seiscientos noventa y ocho pesos. Y no hay que decir que gozaba enorme influjo en la factoria. Habia una Universidad, desde 1728, o algo asi lamado, entregada a frailes, y alguna que otra escuela, que constitufan todos los servicios de instrueci6n. La cultura no habia tenido siquiera una maninifestaci6n sensible. La literatura no existia, pues apenas puede estimarse que constituya su forma rudimentaria, la poesia popular, las escasas y muy pobres composiciones que, hasta entonces, habian escrito vulgares aficionados. (5) La hacienda pnblica, desde 1637, estaba a cargo del Tribunal de Cuentas y Real Hacienda, constituido por un tesorero y un contador. Los caudales, a su custodia, eran produeto de abrumadores derechos de importaci6n y exportaci6n, bulas, santa cruzada, bienes difuntos, annatas, novena de la rental decimal, empleos venales, compra de tabaco, construcei6n de bajeles, dep6sitos de otras posesiones y el situado anual de 'Mexico. Este auxilio financiero, iniciado en 1584, era imprescindible, porque las rentas no llegaban a trescientos mil pesos, y el presupuesto military subia a cuatrocientos ochenta y ocho mil novecientos diez y ocho pesos, notable diferen(5) El desenvolvimiento cultural Io empiezo a estudiar en el volumen inmediato. El Despotismo Ilustrado en Cuba, en que demostrare esta ahirmacibn. 21

PAGE 32

22EENh LUFRIU cia que hadia mayor el costo de los demas servicios; y prueba la ineoncebible penuria de la colonia. El monopolio ahogaba la vida econ6mica. El comercio, limitado a un solo puerto de Espana, Cadiz, y sin otra salida que la Habana, se redueia a tabaco, cueros, cera y azncar, siendo el ganado la hniea riqueza. La producci6n azuearera era insignificante (6), el nnmero de ingenios seria de modo aproximado ciento veinte. El tabaco, controlado por la corona, unico comprador, tenia una exportaci6n anual de tres millones de libras, si bien otro tanto salsa de contrabando. La industria no existfa. A la politiea econ6mica de Espana convenia que en las colonias no se fabricara a fin de imponerles, a los altos precios que quisiera, los productos manufacturados y comprarles, a bajos, las materias primas. La isla tenia que exportar cuanto producia e importar todo su consumo, establecida, asi, desde entonces, ley inflexible de su economia. El camercio estaba monopolizado por la Real Compania de Comercio de la Habana, fundada en 1740, que posela el privilegio de realizar todas las importaciones y exportaciones. Contaba la ciudad con un arsenal que prestaba buenos servicios en la construcci6n de naves. (7) El desequilibrio econ6mico era menos sensible gracias al contrabando. Este era la valvula de es(6) Todos los datos referentes a la producci6n azucarera son discordantes. La Sagra, muy bien informado de nuestra economia. la senala en veinte y un mil arrobas en un cuatrienio. No es posible en realidad establecerla con exactitud, uero pne inelino a creer que seria alrededor de treinta mil arrobas anpales. Arango y Bachiller coinciden en sus cAlculos con La Sagra. (7) Desde 1748 el puerto de la Habana babia pasado a ser estaci6n de la escuadra permanente de la America, antes instalada en Veracruz. 22

PAGE 33

EL IMPULSE INITIAL cape de una poblacion oprimida por el monopolio. De modo natural, l6gico, necesario, brot6 robusto del monstruoso regimen, a su sombra creei6 y constituy6 un sistema organizado, consentido, y, a veces freeuentes, practicado por las autoridades. El colony, bajo la tolerancia del gobernante, se connaturaliz6 en el trfifico clandestino, con el ardid, el fraude, el eohecho, la transgresion, habilidosa y corruptora, de la ley, el robo consuetudinario y sin sancion al erario, aceptado y justificado por rar'iles de supreme necesidad que disolvia la vergiie.a en el hfibito y acuerdo unfnimes. Proveehosa y fatal fuente de ingresos, el contrabando fu6 tonico para la vida y agente formidable de perturbadi6n moral. Vicios permanentes de la sociedad cubana en 61 hallan raiz psicoI6gica. Otro recurso habla sido el sistema de flotas para proteger y realizar, anualnente, el trffico mercantil, ya sustituido, en la prietica, por barcos partieulares, mediante autorizaci6n, restringida, denominada registros. La estancia de la eseuadra, prescripta desde 1561, habia sido la 6poca inica de movimiento de la ciudad, la temporada febril y plet6rica del turismo colonial, la oeasi6n, para el colony, de hacer su agosto. La Habana cobraba stbita vida, arraneada de la parAlisis er6nica a la epilepsia de la feria, la orgia y el tumulto. La invasion, a veces proldngada, de tripulantes y pasajeros, traia el reinado sabroso y luerativo del trffico, la explotaci6n y el libertinaje. La capital, mercado, garito y lupanar, engullia oro y voleaba concupiseencia. Se 23

PAGE 34

REN LUFRIU verificaban pingiies transacciones, casas, barracas y bohios se armaban hosterias y, de par en par, se abrian las puertas a la codicia, el agio y la licencia. La lluvia aurifera, derramada a chorros y recogida sin esfuerzo, daba la sensaci6n de riqueza eterna de facil acceso. Asi, lo eventual, considerado permanente, espejeaba ficciones de prosperidad magnifica en desolado panorama de erial; y el artificio de rApida fortuna clavaba en el embri6n cubano, para envenenar su moral amorfa, ponzofioza avidez de oro. Esta simiente, t6xico del alma cubana, no era el anico mal de la estancia de la flota, manantial de corrupci6n, eschndalos, crimenes, bacanales y juego. Este, desde los origenes, era plaga extendida y tolerada. La vida era monotona, sin teatros. lecturas, fiestas sociales, sin otras distracciones que el juego y el baile, pasiones endemicas de la sociedad, a ellas arrastrada por el consorcio fatal del atavismo y el medio. Desde los comienzos algunos aficionados habian celebrado corridas de toros, mas el especticulo no estaba organizado. En 1759 se verific6 una fiesta taurina para festejar la coronaci6n del rey Carlos III, sin que existiera todavia plaza de toreo. Baile, tapete y mogigangas religiosas (8) absorbian la existencia del colony, y lo degradaban en la holganza, la sensualidad, la superstici6n y el despilfarro, desconocidos, a 61, la politica, el trabajo, la eultura, cuanto constituye las manifestaciones de (8) Se celebraban quinientas veinte y cinco fiestas religiosas al afo. 24

PAGE 35

EL IMPULSE INICIAL la civilizaci6n. Todo ello era secuela de un regimen desp6tico y monacal. A la corrupei6n pnblica correspondia la administrativa. Simple trasplante espaflol se agigant6 con la lejania, la impudicia y el 6xito. Funcionarios y cl6rigos la practicaban con ardor. A veces alghn mandatario quiso refrenarla, mas era contagiado o suprimido. En 1580 el gobernador Francisco de Carreflo encaus6 por fraude al maestro mayor de La Fuerza, Francisco de Calona. Letal veneno veng6 la tentativa moralizadora, seghn creencia generalizada. El obispo Montiel, que ensay6 reprimir el desenfreno clerical, tuvo id6ntico fin en 1658. El austero prelado Diez de Vaca intent6, luego, igual empress, y falleci6 de sfbito. Estos crimenes no fueron investigados ni perseguidos. Gobernadores, obispos y empleados extraian extraordinarias ganancias de modo ilieito y ostensible. El juicio de resideneia era mera f6rmula, until, a lo mas, para que el juez hiciera su ganancia. Poco antes de la 6poca, que resumo, el capitan general Gnemes, ,por su escandaloso enriquecimiento, di6 lugar a la frase popular "ni conde ni marqu6s, Juan es". Su inico castigo fu6 ser aseendido a virrey de M6xico. Los fraudes de Ia Real Compaflia de Comercio, de la que era importante accionista la corona, eran tan abundantes como eseandalosos. Las denuncias ilovieron sobre su mala administraei6n, al extremo de que el Consejo de Indias, que Ia protegia, puesto que la mayoria de sus acciones estaban en Espana, se vi6 compelido a privarla del surtido de taba25

PAGE 36

RENA LUFR!U co. Basta decir, para comprender la justicia de las acusaciones, que en quince afos no reparti6 ningnn dividendo, apesar de sus buenos negocios. La piedra angular del regimen, la propia esencia de la factoria, era la eselavitud de la raza negra. La sociedad, organizada a base de leyes y usos medioevales, tomaba, por los mayorazgos y el earicter mercedario de la propiedad, cierta fisonomia feudal, sin que existiera una verdadera nobleza, siendo la gleba la infortunada raza africana. (9) En este medio germinaba el cubano. Escasos los recursos de vida, sus energias, embotadas, se concretaban al usufructo de haciendas y potreros entregados al trabajo servil. Sociedad agricola, en su forma primaria, la pastoril, apenas eultivadora, sin elementos de cultura, dormia, pasiva, una vida interna, mansa, insipida. Por ley natural un grupo humano sin relaciones carece de posibilidades de progress, no tiene espiritu de imitaci6n, de iniciativa, de acci6n. Sin estimulo ni contagio, sin influjo externo, su actividad se repite aflos tras aflos de manera invariable; y es su marcha rotaci6n, y no avance. Los siglos pasan sobre 6l, pero la sociedad, aislada, permanece, en la jornada de la eivilizaci6n, en inmutable punto de partida. El arist6crata, inico elemento esbozado, era enco(g) Muy dificil es aventurar la cifra de la poblaci6n. El primer censo echo en Cuba doce anos mas tarde arroj6 96,24o habitantes blancos y 76,38o de color. Si se tiene en cuenta que durante Ia ocupaci6n inglesa penetraron in mil negros, y ins que, por reproducei6a o nuevos arribos, aumentaron en estos doce anos, puede rebajarse tnos 30 mil de color y, sin forzar mucho el tlculo, es possible pensar que los blancos serian is 6 z6 mil menos. Todo permite conjeturar que la poblaci6n fluctuaria de uno a 140 mil habitantes. 26

PAGE 37

EL JIULsO DNCIL petado hidalgo, duefo de hatos, oficial de milicia, caballero regidor. A las nueve dejaba el lecho pars saborear el chocolate, desayuno de la 6poca. En calesa eruza urbanos verieuetos pars asistir, ceremonioso y maquinal, al oficio divino; luego rendia al trabajo el hnico y supremo esfuerzo de una visit a las tierras abandonadas a los esclavos. Ataviado eon lujo, calcula en el viaje la ganancia probable de clandestino cargamento que, entre luz y sombra, algun rescatador aguarda, o goza, de antemano, violenta emoci6n de fuerte partida concertada, o piensa en el baile anunciado. A veces suefla con la doncella que languidece tras la reja claustral de un easer6n, o se refocila en amorios que espolean ansias que en sus esclavas consuela. El medio consiente sin zozobras empresas mercantiles y socials ilicitas, favorecidas por su influjo de conmilit6n y socio del general o del ministro real de Hacienda. En el edificio enorme, a veces de dos plantas, y ancha puerta maciza, sesenta siervos hacen tragines domesticos y manuales; y endulzan, as!, la existencia de la seiora, euyo enjambre de niifos cuidan y .nutren robustas negras. La dama, modosa y tierna, honesta y creyente, vigils el hogar y entretiene el ocio en el condimento de un manjar y el desgrane de un rosario. Reza, oye miss, y duerme, despierta, su vida uniforme,. de abuelas a nietas repetida: recibos, visitas, tertulias y murmurios; las fiestas religiosas y el baile, ambos diarios, colman an destino de aut6mata. A la tarde, bajo el sol ardiente, recorre en calesa las ealies sin empedrado, y, en las afueras, persigue y has7

PAGE 38

RENA LUFRIU la las delicias de la brisa; negras easi desnudas, acurrucadas bajo las soleras, venden caliente frituras; algunos peatones, blancos pobres o negros libres, atraviesan los caminos hacia otros barrios en busea de ocupaci6n o juerga. Los puestos de frucanga, brindan alivios al calor; y tras la joroba de la callejuela, se eolumbra un simbolo: el sombrio trozo de la muralla; y, mss alla, una esperanza: el verde lano pintoresco. Fundada la sociedad en la eselavitud y oprimida en el regimen se desenvolvia sin relieve. Carente de germenes de cultura y de bases de prosperidad, en el estrecho casear6n, escorzaba propios atributos, hereditarios, modificados y adquiridos. El afAn de lujo, desde los dias del gobernador Cabrera iniciado, se manifestaba exeesivo. La clase alta alardeaba del vestuario, a su juicio a la dltima moda europea, lo que no era imposible porque 6sta no era entonces tan veloz, de la instalaci6n suntuosa, de la exhibici6n de galas. Las inferiores con ella competian. El despilfarro desequilibraba el presupuesto de hidalgos y pecheros. El credito y la improvisacidn tapaban los deficits; la ganancia imprevista y suave facilitaba la dilapidaci6n de patrimonios y yentas en una vida de azar. Las families conspieuas tenian mss deudas que caudales, y fiaban, siempre, a la fortuna, el enjuague forzoso de la economia desarreglada: una cosecha buena que la tierra, esponthnea, diera, un eargamento clandestino, un envite feliz, una propiedad vendida... Mientras, a expedientes se eubrian las grietas, y la quiebra de un aio ponia is esperanza en el sofiado mank de otro. Dbil y flotante la emigra28

PAGE 39

EL IMPULSO INICIAL eidn espafiola, prohibida la extranjera, los deseendientes de los conquistadores, desconectados del mundo, de la propia metr6poli, retenian la vida medioeval, y eran islefios espirituales que amasaban, inconscientes, su pobre levadura. Remoto el espaiol progenitor, la sangre modificada por la naturaleza y los eruzamientos raciales, sin peribdicas inyeeciones ibericas, el colony, abandonado, se hacia aut6etono. Algo que persistia del indio y algo que tomara del africano, en lo espafiol desleido, hacia que, a la accion plasmante del medio c6smico y moral, la razn originaria sufriera sensible desdoblamiento. La extincion total del indigena hace creer que el eubano no tiene nada del pueblo erucificado. Be olvida que el extermino fu6 gradual, no instantaneo. Los conquistadores, los primeros pobladores, los sucedineos inmediatos, trajeron pocas mujeres (10). Las indias suplieron la falta. Los hijos de estas unions, alejados de la raza india, pasaron a ser blancos, sin perjuicios de trasmitir a sus descendientes vestigios levels. Sin recibir aportaciones espafiolas, el emigrante era transeunte y muy escaso, las generaciones eran ya nativas, produeto de nativos (1k). En la reclusion insular, el co(to) Recudrdese que personaje tan distinguido en Ia primera dpoca del establecimiento de los espaholes como Ant6n Recio, a falta de herederos legitimos, reconoci6 como sucesor a un hijo natural habido de una india, que fud el tronco de esta familia. A mayor abundamiento podemos fijarnos en el pArrafo de una carta dirigida al rey Felipe II, "Los indios se van acabando y no se multiplican, porque los espaholes y mestizos, por falta de mujeres se casan con indias, y el indio que pueda haber una de ochenta afos lo tiene a buena ventura". Cuba y su evolucidn colonial, r Francisco Figueras, phg. 157. (11) "La raze no emigre. hombres eoigran y sus generaciones hist6ricas nacen en diferentes paisajes; el paisaje ejerce empero un poder misterioso sobre el elemento vegetativo de estos descendien. .tea, y acaba pcr alterar totalmente Ia ezpresi6n racial; Ia antigua desaparece y surge una nueva. No fueron ingleses y alemanes los que 29

PAGE 40

RENA LUFRfU lono se desgajaba del tronco atnico; y eumpliase, en 61, los tres factores biologicos de la evoluoion: supervivencia de los aptos, herencia y variaci6n. En dos siglos y-medio el espafiol iniciaba la trasmutaci6n en el criollo. Este, ignorante de su devenir inevitable, creia perpetuar al generador raquitico, mientras elaboraba una variante que, en porte, acento, habla, modales, caracteres fisicos y psicologicos, dibujaba distintivas que, hoy notorias, a simple vista, hacen inconfundibles a un cubano y a un espafiol. El eriollo lo desconoeia. En contacto tan s6o eon dos grupos humanos, el ibero y el negro, que no miraba como cong6nere, se sentia, en realidad lo era, porei6n indisoluble de la unidad hispana; era 6l, identificado en lo absoluto, a la voz imperiosa del atavismo, a la sugesti6n dorada de la leyenda, a la fuerza modelante del aislamiento y de la concepci6n religious de la monarquia, snbdito fiel y sumiso del rey reverenciado, doninus rerum, que encarnaba y absorbia la patria; era, en fin, en territorio insular distante, el nueleo hispano por antonomasia, a modo del parvulo que criado en el seno de familia extrafia, se eree consanguineo. Precisa para la cabal comprensi6n, repetir, que los peninsulares constituian imperceptible minoria disuelta en la poblaci6n nativa, pues hasta muchos afos mAs tarde la emigraci6n no afiuy6 y se emigraron a America; fueron hombres que, al emigrar, iban como ingleses y alemanes. Pero sus descendientes actuales son yanquis, y es bien sabido, desde hace tiempo, que el suelo indio ha ejercido sobre ellos an poderio, de manera que de generation en generation van Careci6ndose mis a la poblaci6n destruida..." Pueblos y raas, por Oswaldo Spengler. Revista de Occidente, ano segundo, nimero 15, pig. 364. 30

PAGE 41

EL IMPULSE INICIAL 3 concentr6 en una casta organizada, dominadora y exclusive. Los detritus desparramados demandaban un contacto snbito y violento que los estremeciera. La toma de la Habana por los ingleses, la presencia extranjera, sera el reactivo inmediato que precipita el proceso incubador que, luego, desarrolla el despotismo ilustrado. La gestacion cubana era, asi, reflejo de la er6nica decadbncia espafiola; su aurora, morosa, daba, por lo mismo, sensaci6n de atonia, earActer ins6lito de senectud a un pueblo joven. Un historiador espaiiol, Jacobo de la Pezuela, de la Real Academia de la Historia, sin nervio ni estilo, muy doeumentado, y provisto de abundante dosis de patriotismo eneendido, exclusivo, intransigente, traza el cuadro incoloro de Cuba en aquellos dias en los siguientes pArrafos, energica condenaci6n de un sistema colonial abominable: "Explicaban esa parAlisis del movimiento colonial de Cuba las trabas comerciales que Lo detenian, como en casi todas las demAs provincias hispano-americanas, aunque maravillosamente colocada aquella para el trafico y navegacidn entre ambos hemisferios. Al cabo de dos siglos y medio s6lo descubria sobre su vasta superficie, capaz de enriquecer a diez millones de habitantes, una sola ciudad merecedora de ese nombre, porque las demas poblaciones, por mss que algunas se distinguiesen tambien con 61, aun no Io merecian, sin exceptuar la de Santiago que contaba poco mis de mil vecinos. Unos ciento veinte ingenios con atrasados procedimientos para la ela-

PAGE 42

RENA LUFRfU boraci6n de sus azfcares, algunas mhs, hatos y corrales, la mayor parte desiertos, como medio millar de estancias y sitios de labor para los cultivos mas preciosos y una recaudaci6n general que no pasaba de trescientos mil pesos anuales en todos conceptos, no podfan compararse con los adelantos obtenidos en Am6rica y sus islas por la colonizaci6n extranjera en mucho menos tiempo." "Ya mis de cuatro millones de colons europeos, o de su descendencia, fecundaban con su industriosa actividad ese litoral inmenso que se extiende desde el norte de la Florida hasta los confines septentrionales de su continente. Ya estaban demostrando al mundo con pruebas innegables la superioridad de la riqueza obtenida por el trabajo sobre la que espontaneamente ofrece el suelo. La emigracidn espanola prefiriendo regiones opulentas y climas templados, abandon a la de los demks pueblos de Europa, aquellos territorios, de mis rigidos temples; y despuds de un siglo, entre persecuciones, guerras y afanes sin cuento, rendian casi tantos produetos al erario de Inglaterra, las colonial de Pennsilvania, Maryland, Virginia, Conneticut, las Carolinas y Nueva Inglaterra, como los imperios del Peru y de Maxico al erario espaiol, no porque superasen a las riquezas llevadas por las flotas, sipo por el desarrollo que facilitaban a su marina comercial y la extension que sus traficos tomaban. Alli se alzaban ya ciudades crecidas y opulentas, de correetas y elegantes fabricas, como Boston, Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Charleston, sin contar mu32

PAGE 43

EL IMPULSE INICIAL chos excelentes pueblos en localidades todas adecuadas para la comunicaci6n y el movimiento. Hasta la glacial region que se llama Canada poblaba sus orillas con ciudades como Quebec y (Montreal." "Pero sin llevar tan lejos el contraste entre la prosperidad de las posesiones de Espafia y las de Inglaterra, Holanda y Francia; sin salir de las AntilHas, bastaba con fijar ahora la vista sobre Jamaica, Barbada y Santo Domingo." "A la Gran Bretafia la habia bastado un siglo para crear una riqueza inmensa en la primera de esas islas, fecundindola ya por entonces mss de ciento treinta mil esclavos africanos con once mil habitantes blancos solamente. Hasta ese punto sA habia aquella potencia aprovechado del privilegio que, para propagar la esclavitud, le concedi6 la paz de Utrecht. Esa sola posesi6n exportaba a la saz6n para los mercados de Europa, setecientos mil quintales de azfear, medio million de barriles de ron, quince quintales de cafe, cinco mil de algod6n, y como ocho mil de species, pimientas y gengibre, elevindose su exportaci6n por este tiempo a mis de ocho millones de pesos, despues de atendido todo su consumo domestico." "En esa caleirea y reducida roea que se llama Isla BArbara relativamente eran mayores ain los adelantos conseguidos por el domino ingles, contando ya cerca de diez mil colonos blancos de toda edad y sexo y como cuarenta y cinco mil eselavos; y de su puerto y floreeiente ciudad de Bridgetown salian, para todos los mereados y para nutrir el contraban33

PAGE 44

RENA LUFRIU do en las Antillas, mss de dos millones de pesos de valores.'" "Fijemos, aun mss de cerca, el paralelo sobre un mismo territorio. Como las cuatro quintas partes poseia Espana a la saz6n en la antigua Haiti, llamada Santo Domingo o la Espanola, con cuatro ciudades desde los primeros tiempos de su colonizaci6n, con una audiencia, un arzobispado, una universidad, con todas las instituciones de las provincial metropolitanas. Solo desde 1697, por el tratado de Ryswick, estaba en posesi6n la Francia de la otra quinta parte, de la maritima faja en que remata su parte occidental y algn tanto de su Norte; y sin embargo, la parte espafiola, en su mayor y no menos f4rtil suelo, no contaba apenas treinta mil blancos y diez mil esclavos; y lejos de bastar para su propio consume sus produetos, tenia que recibir constantementeauxilios exteriores. A su lado prosperaba, no obstante, la reducida parte francesa con mss de cuatroeientos mil habitantes, africanos sus nueve d6eimos, distribuidos en mas de quinientas plantaciones o grande fincas de cafia de azncar y caf6 en multitud de establecimientos industriales y ciudades florecientes, como el Guarico o Cabo Frances, Puerto Paz, San Nicolas, Gonaive, Petit Goave y otros muchos centros de poblaci6n y mientras tenia que depender fa parte espaifola de las consignaciones pecuniarias de Veracruz, la francesa, despues de tributar mss de seis millones de francos a su erario, rivalizaba con Jamaica, en surtir a los mercados europeos de aquellos dos grande 34

PAGE 45

EL IMPULSE INICU renglones de consumo, valiendo ms de veinte millones de pesos sus exportaciones." "Para corregir las desventajas que en las posesiones coloniales de Espana resultaban ya por este tiempo del contraste de sus Antillas con las extranjeras, era inntil la perspicacia de sus gobernadores, porque la inferioridad de las espanolas procedia de la ciega terquedad de su sistema que no se corregia ni con demostraciones, ni con desenganos.'" (12) Este juicio inexorable, exacto en los datos, preciso en las comparaciones, incurre en error al inferir de los hechos, bien establecidos, como causa exelusiva, el sistema mereantil. Inglaterra y Franeia, 6sta sobre todo, practicaron, con mis o menos elasticidad, el mismo principio del monopolio, entonces general; y sin embargo, el laborioso historiador reconoce la notoria superioridad de las colonial inglesas y francesas con respecto a las espanolas. Es que Pezuela se ha fijado, a -modo vulgar, en el antecedente mis ostensible, sin apreciar como exige la correcta aplicaei6n del m6todo induetivo, la totalidad de ellos, m6ltiples, variados, complejos: la penuria de poblaci6n, cultural y econ6mica de Espafia; el regimen metropolitano; su reflejo, el colonial; las complicaciones internacionales; Ia earencia de estadistas; la incapacidad de los soberanos; la psicologia national y otros muchos mis que, en sintesis, produjeron la decadeneia progresiva y la incompetencia colonizadora de Espana, naci6n conquistador, la unica quizis caCi2) Histori d, la Isla d, Cuba, por Jacobo de la Pezuela, tomo segundo, piginas 441 a 44S. 38

PAGE 46

RENA LUFRIU paz de someter, a hierro y fuego, la America en pasmosa epopeya de soberbio claro oscuro en que las sombras, abundantes, manchan, pero no eclipsan 6picos esplendores. Cuba era, en resumen, mera factoria de importancia escasa, vida precaria y personalidad nula, que, por reflejo; de rechazo pudiera decirse, experimentaba, sin conocimiento previo ni actividad propia, los efectos de la political internal y external de la metr6poli. Hasta ahora habia pasado por trees fases sucesivas: base de operaciones para la conquista del continente, punto de escala para el trifico maritimo y estaci6n naval de la eseuadra de Amorica; en definitiva era algo asi como el Gibraltar americano, el pe6n estrat6gico que servia de centinela al imperio hispano y de albergue a su flota. 36

PAGE 47

III ANTECEDENTES DE LA TOMA DE LA HABANA POR LOS INGLESES Rivalidad de Inglaterra con Francla y Espalla.-Conflicto europeo.-William Pitt.-Guerra de los site aRos.Pacto de Familia-Guerra anglo-hlspana.-Propbsitos britinicos sobre la Habana.-Expedicl6n Inglesa.-Aparicin del enemigo.-Estado de la cludad.-Actitud de las autoridades y pueblo.-Bloqueo. ES costumbre sintetizar en el nombre de tome de la Habana por los ingleses el sitio y posesin, en 1762, de esta ciudad por las fuerzas navales y terrestres de Inglaterra, episodio de la guerra de los siete afios y, por sus consecueneias, acontecimiento capital de la historia de Cuba. Los antecedentes del ataque y captura de la Habana se hallan en el estado international de Europa, determinado, a mitad del siglo XVIII, por el antagonismo de Inglaterra y Francia, que inspira la alianza franco-hispano, materias trascendentes cuyo estudio corresponde a la Historia Universal; y son, en la de Cuba, oportuna referencia.

PAGE 48

RENA LUFRIU Existian entonces tres grandes potencias coloniales: Espana, Francia y Gran Bretafia. Desvanecido el poder maritimo de Holanda en sus luchas con Luis XIV, los ingleses y por el Acta de Navegaci6n, origen del de Inglaterra, venia 6sta desenvolviendo inteligente acci6n para conquistar el oc6ano. A este fin, necesitaba batir a Francia, que, desde la centuria anterior, era, en Europa, Arbitro. Adversaria, Inglaterra, del monopolio hispano, ansiaba, de antiguo, ganar los opimos mercados de Am6rica, por lo que no evadia, sino provocaba las oportunidades de guerrear con Espana. Seculares tradiciones, opuestos intereses, enconos religiosos, antipatias dinasticas, colocaban a Inglaterra frente a las otras dos naciones coloniales. A la vez, necesidades mercantiles, el genio nacional, desarrollado al influjo ben6fico de instituciones liberales, las supremas necesidades del pals, servidas por estadistas y guerreros eminentes, la empujaban a posesionarse de los mares en el momento que decaian sus rivales, y una transformaci6n industrial iniciada exigia nuevos campos a su producci6n creciente. (1) La ocupaci6n de territorios limitrofes, no bien demareados, entre ella y Francia, era fuente perenne de conflictos; y le trazaba curso natural de expansion. Las euestiones promovidas alrededor del trono de (0) Desde fines del siglo XVII comenz6 el impulse de Ia industria en Inglaterra debido a ]a introduction de las miquinas. En 1700 se us6 en Manchester el telar giratorio y 19 afios mis tarde Ia primera fibrica de seda movida par agua. En 1740 se hallaron los medios de aplicar ]a bulla, Jo que constituyo extraordinario progreso y fue manantial de multiples adelantos. Poco despuis de Ia epoca, a que me refiero, Watt invent la miquina de vapor, y asi, sucesivamente, We form la poderosa industria britinica. 38

PAGE 49

EL IMPULSO INICIAL Austria, le dieron oportunidad de romper con Francia. La situaci6n de Europa en el siglo XVIII fu6 regulada por el tratado de Utrecht, suserito en 11 de abril de 1713, que dio al concierto international, por base, el principio del equilibrio europeo, manifestado ya en la paz de Westphalia en 1648. El convenio, aparte de sus disposiciones continentales, otorg6 a Inglaterra el privilegio de introducir esclavos y de comerciar con,un barco al aflo, el navio de permisidn, en las colonias espafiolas. A la sombra de la concesion, los ingleses realizaron, de manera sistemitics, clandestino trhfico mercantil con la America, Io que produjo constantes disputas y guerras con Espafia. No obstante, circunstancial entente francoinglesa, concertada en 1716, logrd mantener algunos afios la finalidad del tratado de Utrecht, pero en 1740 el fallecimiento del emperador de Alemania, Carlos VI, que confio a solemnes pactos la herencia de su hija, Maria Teresa, da lugar a que las latentes rivalidades estallen. Cosa curiosa, Carlos surge en la historia en una guerra de sucesion, la de la corona de Espafia, y su muerte provoea otra, tambi6n de sucesi6n, la de Austria. Prusia, que ansia grandeza para su naeiente monarquia, y Fra'ncia, fiel a las tradiciones de au politica milenaria, caen sobre Austria. Inglaterra, de acuerdo con sus intereses, finje ver comprometido el electorado de Hannover, patrimonio de su soberano, y se coloca al lado de Maria Teresa. La guerra se hace general. La paz de Aquisgran-18 de octubre de 1748-, proclama los dere39

PAGE 50

RENA LUFRIU chos de Maria Teresa, merma su heredad y no resuelve, sino afirma y excita, el antagonismo anglo-franc6s. En la America del Norte, franceses y sajones apenas escuchan las voces del tratado; y las luchas que los padres aplazan, las prosiguen los hijos. Inglaterra tiene trazado su programa y posee el hombre que encarna y rige las ambiciones pnblieas: William Pitt. El exito, popularidad, prestigio y grandeza de Pitt, estuvo, principalmente, en que su genio sinti6 las fuerzas iniciales de la clase media; condens6 y organize sus ideales y aspiraciones hasta elevarlos a la calidad de un designio nacional, y les di6 direcci6n inalterable y precisa: guerra a Francia, monolito que tenia que soeavar para erigir, sobre sus ruins, el imperio britanico. Maria Teresa seduce a la marquesa de Pompadour y, en ella, a Luis XV, su d6bil amante, y teje, paciente, la emperatriz, hAbil red diplomatica para el desquite. Maduros los planes de Maria Teresa, su adversario, Federico II, precipita el confficto y acomete, osado, a quienes pretenden sorprenderlo. Corre el aflo 1756. Austria, Francia, algunos principados alemanes, Polonia, Suecia y Rusia, aliados, se lanzan a las armas. Pitt halla la ocasi6n buseada, e Inglaterra, ahora, de parte de Prusia, desearga su odio a Francia. Es la guerra de los siete aflos. Esta guerra puede considerarse universal, ya que tuvo por teatro todo el mundo conocido. Segunda parte de la de sucesi6n de la corona de Austria, se concrete, en lo fundamental, a la pugna germanica de esta y de Prusia, y al pleito maritimo y colonial 40

PAGE 51

EL IMPULSE INICIAL de Inglaterra y Francia. Al final, agotadas las energias de los beligerantes, dej6 establecido dos hechos notorios: Prusia, temible potencia militar, Gran Bretana, seiora de los mares. Espana, regida por Carlos III, apartada de la contienda durante seis anos, demostr6 partial inclinaci6n hacia Francia. El gobierno ingles hizo, sin exito, frecuentes reclamaciones, evadidas por la diplomacia de Madrid. Dos sentimientos intimos del Rey daban tono a la politica international espanola: ardiente devoci6n a su estirpe, manifestada en profundo respeto a la rama mayor, la francesa, y odio intenso a Inglaterra, exacerbado desde el dia en que siendo soberano de Napoles, el comodoro ingles Martyn, bajo amenaza de bombardeo, le impuso, en violento plazo de una hora, un tratado de neutralidad en la guerra que, muy a su pesar, su hermano Fernando VI hered6 y sostenia con desgano. La rnbrica real, al pie del documento, fue indeleble trazo de rencor en el nimo del principe humillado. Cinco anos duraba la lucha europea cuando el duque de Choiseul, ministro de Luis XV de Francia, y el marques de Grimaldi, representa'nte de Carlos III, suseribieron en Paris, el 15 de agosto de 1761, la alianza franco-hispana, a la que, adheridos, luego, otros principes soberanos de la casa de Borb6n,-el rey de Nipoles y el duque de Parma-se llam6 Pacto de Familia, tercer compromiso similar entre ambas naciones (2), complementado por una convencion, (a) Los dos anteriores fueron suscritos en 7 de noviembre de 1733 Y 25 de octubre de 1743. 41

PAGE 52

RENA LUFRIU tambien reservada, por la cual Espafia prometia comenzar las hostilidades en mayo proximo. La guerra era inevitable ; y estaba decretada en. el pensamiento, estrecho y firme, de Carlos III, si bien su real politica, no sin mafia y acierto, la demoraba para dar tiempo a la llegada de los galeones de America, repletos de oro, y a completar, asi, la preparaci6n militar y naval, imprescindibles a sus planes. El duque de Choiseul, urgido de comprometer y decidir a Espafia, dej6 traslucir el secreto del convenio, lo suficiente al menos para alarmar la sagacidad y celo patrioticos de Pitt. Lo mas original era que en los momentos de firmarse el Pacto de Familia, tenian los gobiernos frances y britAnico iniciado pour-parlers para terminar el conflicto. En ellos, Francia quiso englobar las diferencias anglo-hispanas, concretadas a trees particulares: restituci6n de buques espafioles capturados, suspectos de contrabando, el privilegio de pesca en el banco de Terranova y destrucci6n de los establecimientos ingleses en el Golfo de Honduras. Pitt, con firmeza y raz6n, rechazd estas pretensiones, estimando nuevo y tortuoso, en diplomacia, el procedimiento de inmiscuir en la negociacion de paz asuntos ajenos a los estados beligerantes. Mas, penetrada la intriga, resolvi6 la guerra contra Carlos III y, sin perjuicio de reclamar la publicidad del tratado, premeditd vigoroso plan de agresi6n: tomar la Habana, invadir a Panami, acometer a las Filipinas, y aislar, con estos golpes formidable, a Espana de su imperio colonial. La miopia de colegas y soberanos le opuso 42

PAGE 53

EL IMPULSE INICIAL insalvable valladar; imposible el salto, su intransigente altivez, rasgo, en 61, predominante, le llev6 a dejar un cargo que no le permitia dirigir, a las anchas, la politica exterior; y es dato que refleja el espiritu piblico de Inglaterra, en este momento agudo, la cilida escena que lord Macaulay, maestro eximio de la historia y, de Pitt, juzgador austero que riega, a dosis abundantes, ante su persona y obras insignes, censuras y alabanzas en6rgicas, revive al contarnos que a poco de su renuncia como "fuesen a comer a Guildhall el Rey con su familia, en el trAnsito de palacio al Ayuntamiento, y yendo S. M. en carroza de ceremonia, recibi6 una ensefianza memorable, viendo que, mientras nadie se fijaba en 61 siquiera, los ojos de todos estaban puestos en el ministro caido, y oyendo que las aclamaciones eran pars Este. En efecto, las calles, ventanas y tejados resonaban con vitores y aplausos dirigidos a 61, y las dams agitaban sus pafluelos, y las gentes del pueblo se agolpaban al paso de su carruaje, y daban la mano a sus lacayos y hasta se abrazaban a los caballos, gritando con voces desaforadas: "1 Viva Pitt ; Abajo Newcastle i Abajo Bute!" (3) -John Stuart, conde de Bute, que Macaulay nos retrata en pfginas serenas y, por suyas, inmortales, inspiraba, ahora, al rey Jorge III y, bajo su direeci6n, lord Egremont, sucesor de Pitt, continue las gestiones con la corte de Madrid. Dirigia la politica exterior espafiola el irlandes Ricardo Wall, antiguo embajador en Londres, militar y diplomftico muy (3) Batudios Biogrdfcos, por lord Macaulay, phgina zoo. 43

PAGE 54

REND LUFRIU distinguido, traido, durante el reinado de Fernando VI, al gabinete por el bando ingl6s (4) y, ahora, instrumento de la anglofobia de su duefio y senior; y, a 61 d6cil, asumia, en contradieci6n con sus ideas y temperamento, actitudes violentas frente al embajador britAnico, lord Bristol. Los preparativos b6licos de Espaia se delataban a las claras. Lord Bristol exigi6 el 10 de diciembre respuestas satisfactorias a las notas de su gobierno o de lo contrario consideraria declarada la guerra. El propio dia el rey eat6lico di6 instrucciones para la deteneidn de los barcos ingleses surtos en puertos de su domino y el embargo previsor de las embarcaciones extranjeras. Las naves inglesas empezaron a detener a los buques espafioles. La lucha, de hecho, estaba iniciada; y, a despecho de las conferencias, que habian tratado dilatarla, su fragua de e6lera, enrojecida, despedia llamas voraces. Frente a la dramatica situaci6n, a su torpe incompetencia escapada, no podia permanecer el ministerio ingles con el pliegue de la toga recogido, en disyuntiva de paz o guerra, cuando, en sus barbas, el adversario nutria el arsenal de sus odios y aprestos. El 2 de enero de 1762 el rey Jorge III hizo la declaraeibn oficial. El 13 del propio mes fuA acordada por el gabinete de Carlos III; euatro dias despu6s, en real proclama, la anunciaba y justificaba. (4) Durante el reinado de Fernando VI, sostenedor sincero de la neutralidad, se formaron en su corte dos partidos, el ingles y el frances, que trataban de inclinar al monarca en un sentido u otro, mientras l logr6 utilizarlos, mantenidndolos en equilibrio en su propio ministerio. 44

PAGE 55

EL IMPULSO INICA L El ataque a la Habana estaba previsto y resuelto de antemano. A fines del siglo XVII, el escoe6s William Patterson, en carta al rey Guillermo III, recomend6 su urgente conquista. Extraordinario lector del porvenir, profetiz6, con ochenta afios de anticipaci6n, la independencia de las colonial anglo-americanas, y adivind, a dos siglos de distancia, la grandeza de los Estados Unidos, de la que ellas son germenes, por 1o que creia imprescindible, para su patria, la posesi6n de puerto tan excelente y estrategico, a fin de precaverse de la futura nacisn que, en la nebulosa lejania de los tiempos, advertia Patterson, con videncia maravillosa, cierta, formidable rival comercial y maritima de Inglaterra. En 1740, el "London Magazine" public el plano y defensas de la bahia de la Habana. Diez y siete anos despues el almirante Carlos Knowles, como visitante, estudi sobre el terreno la plaza, y someti6 a Pitt un plan de ataque. Aprobado por el ministro, las fuerzas que iban sobre Martinica recibieron orden de seguir a la Habana. La caida de Pitt detuvo la ejecuci6n; y al iniciarse la guerra, Knowles record el proyeeto, apoyado por el duque de Cumberland, tio del rey, cuyo nombre, por unos dias, Vernon habia dado a Guantanamo cuando se apoder6 de esta bahia en 1740. Lord Anson, jefe de la marina, propuso otro plan que fua aceptado. En consecuencia se prepare una expedici6n de fuerzas de mar y tierra, bajo la direecisn del almirante Jorge Pocock, caballero de la Orden del Bafio y del te'niente general Jorge Keppel, lord conde de Albe45

PAGE 56

BENO LUFRIU marble. (5) Era el primero, experto veteran forjado en el mar y los combates; el segundo, capitan mediocre y linajudo arist6crata, gozaba de la predilecci6n del duque de Cumberland que lo recomend6, ahora, para generalisimo. ISu insuficiencia militar la suplian, con ereces, brillantes colaboradores: sus dos hermanos, el mayor general Guillermo y el comodoro Augusto Keppel, los coroneles Leith, Howe, Carletton, Claeveland y Mac Kellar y, sobre todo, el general Jorge Elliot, que en futuras guerras conquist6 reputaci6n universal. (6) El 5 de marzo la flota sali6 de Spithead, rumbo a Barbada, a la que no lleg6 hasta el 20 de abril por haher sido disgregada por violenta tempestad. Aqui supieron los expedicionarios la conquista reciente de Martinica, donde se incorporaron las fuerzas que la realizaron, y ya en Jamaica tuvo efecto la organizaci6n definitiva. Con los refuerzos de esta isla, y luego, los de Norte de America, Albemarle cont6 con catorce mil soldados que sumados a la tripulaci6n y peonaje hacfan (5) Jorge Keppel, tercer conde de Albemarle, naci6 en Londres en 1724, perteneciente a familia ilustre, que no es la misma del gene. ral Monk, el restaurador. El nombre de Albemarle proviene de Aumale, de origen franco-normando. Entre sus titulos aparece el de bar6n de Ashford. Era lord de pairia, no de cortesia, distincibn muy importante en la aristocracia britinica. Dedicado a la carrera de las armas fue protegido del duque de Cumberland. Muri6 en su propia ciudad natal en 1772. Calcagno dice que en 1786. Jorge Pocock naci6 en 1706. A los doce anos ingres6 en Ia marina y gan6 sus ascensos por escalaf6n y meritos. En Ia campania de la India, sobresali6 basp alcanzar la jerarquia de almirante, y era, ahora, comandante de la division naval llamada "Escuadra Azul". Falleci6 en 1792. (6) Jorge Elliot fue el mis ilustre de los jefes ingleses en esta campana. Naci6 en 17:8, y, con el nombre de lord Heatfield, gan6 celebndad europea por su brillante defensa de Gibraltar. Falleci6 en 1790. Guillermo Howe fu infortunado general en jefe del ejcidto ingles en la guerra de independencia de las colonias norte-americana. 46

PAGE 57

EL IMPULSO INICIAL un total de veinte y tres mil hombres. La eseuadra, compuesta de cincuenta y trees naves de guerra y doscientos transportes, era la ms formidable que habia navegado por aguas del continente. De los dos caminos que podia emprender, el almirante tom6 el mhs peligroso, el del canal viejo de Bahama, apremiado de recobrar el tiempo perdido. El navio Richmond se puso a la cabeza de la expedicion, y su comandante, Elphinstone, demostr6 pericia en Ia direcci6n del dificil paso. (7) El 3 de junio las fragatas Echo y Alarm, capturaron, despu6s de breve combate en Cayo Sal, a las naves espafiolas Thetis y Fenix, que convoyaban un bergantin y dos goletas hacia Sagua. Dos dias despuas cruzaron por Matanzas, y al romper la mariana del 6 de junior surgian frente a la Habana. Confi6 Pocock al comodoro Keppel las operaciones del desembarco, que por la resaca no pudo efectuarse el mismo dia, y se situd a la vista del puerto, ante el asombro de las autoridades y habitantes. La Habana era entonces una ciudad de unas trees mil casas que ocupaba cerca de un mill6n cuatrocientos mil metros cuadrados; contaba con once iglesias y conventos, trees plazas, un arsenal, dos hospitales, algunos edificios y ofrecia aspecto de relativa importancia urbana, si bien no poseia ninguno de los suntuosos monumentos y sblidas construcciones de otras urbes americanas, lo que es comprensible dado que e6lo era para el espafiol, un paso, una estaci6n. Cir(7) Asi Io expresa el parte official del almirante Pocock. 47

PAGE 58

RENA LUFRIU cunstancia que contribuy6 de modo decisivo a su atraso, porque las autoridades y los emigrantes consideraban la isla como simple punto de transito. Por sus condiciones era plaza fuerte, juzgada, sin fundamento, por muchos, como inexpugnable. La defensa radicaba en la fortaleza del Morro o de los Tres Reyes, erigida sobre una penfa, en un recinto de ochocientos cincuenta varas cuadradas, que mostraba al Sud-este la bateria de Los Doce Ap6stoles y la de la Divina Pastora hacia el castillo de San Salvador de la Punta, custodio, con aquel, de la bahia. Completaban las fortificaciones el castillo de La Fuerza, residencia del gobierno y dep6sito de los caudales, y los torreones de Cojimar, Bacuranao y la Chorrera. De la Punta al Arsenal corrian las murallas que pretendian guardar, por tierra, la entrada. La 'Zanja Real evitaba el peligro de ser privada de agua. En el puerto anclaba una flota de quince navios tripulada por mil doscientos hombres, cifra que algunos elevan, de modo exagerado, a nueve mil. Es dificil fijar la relaci6n exacta de la guarniei6n, formada por los regimientos Fijo de la Habana, Espafia, Arag6n, Edimburgo y las militias. Con vista de los informes de los mas autorizados cronistas, se puede calcular que las tropas veteranas, incluso la marineria, legarian a ocho mil soldados y que las voluntarias, vecinos y esclavos, alcanzarian a unos doce o catorce mil hombres. Desde luego en este nnmero deben incluirse las fuerzas partidarias de los pueblos aledaflos, los campesinos y esclavos armados o semi-armados. El historiador Pezuela estima que esta cifra de milicianos 48

PAGE 59

EL IMPULSE INICIAL es superior al correspondiente de la poblaci6n, que ignora, pero en 1737, segnn informa Arrate, habian seis mil cuatrocientos (8), lo que hace possible la cantidad citada. En cambio me parece algo bajo el numero de marines, pues no se explica que cada nave tuviera una tripulaci6n menor de eien. Ademas hay que agregar algunos refuerzos, que, despues, concurrieron del interior. El puerto era mAs extenso que en la actualidad, el mar se internaba hasta la Quinta del Rey y el barrio de Jesas Maria. El canal del puente de Chavez, navegable, servia de vehiculo al comercio interior. La linea de playa de Tallapiedra se dirigia al noroeste, tocaba la calzada del Monte y legaba al puente de Chavez y segufa, ante la loma de Gonzalez o Soto, hoy Atares, hacia Jesus del Monte, mientras la Zanja Real penetraba hasta la plaza de la Ci6naga, hoy de la Catedral, besada tambi6n por las olas, que morian frente al hospital de San Juan de Dios. La poblacidn, algunos historiadores la fijan en sesenta mil habitantes otros la reducen a la mitad. El primer calculo es exagerado, si bien puede obedecer a que se incluyan los otros t6rminos de la jurisdieci6n. El primer ceuso de Cuba, heeho en 1774, arroja para toda la demarcaci6n de la Habana, setenta y cinco mil y en el segundo, formado en 1791, la ciudad aparece con cineuenta y un mil trescientos siete. Como este es el nnico que se refiere a la municipalidad, es el que se debe tomar de base para (8) Llave del Nuevo Mundo, por JosE Martin Feliz de Arrate, pAgina 76 y siguientes. 49

PAGE 60

50 RENA LUFRIU cualquier conjetura en este sentido; y si se tiene en cuenta que en estos veinte y nueve afios transcurridos se inicio y desenvolvi6 el progreso de Cuba, hay que inferir, de modo probable, que la capital no llegaria a uins de treinta mil pobladores. El estupor de los funcionarios no estaba justificado. Ejercia el gobierno y capitania general el mariscal de campo Juan Prado y Portocarrero, (9), quien, al ser nombrado, en 1760, se encarg6 de reorganizar el ejreito, reconstruir las fortificaciones y acometer la de la Cabafia, de antiguo seiialada como esencial, por considerarse inminente la guerra. La carencia de recursos y propia dejadez lo llevaron a desatender estas 6rdenes con la eficacia y rapidez necesarias. A poco de iniciar los trabajos de la Cabafia, falleci6, a consecuencia de la fiebre amarilla, que habia hecho su aparici6n en 1761, (10) el ingeniero Francisco Ricaud, y su hermano y colega Baltasar no pudo continuarlos por emplearlo el gobernador en otras tareas, a su equivocado juicio mss importantes. Aparte de las advertencias previas, el 26 de febrero fue notificado de la ruptura de las hostilidades; y esa misma noche, de acuerdo con disposieiones prescriptas, (9) Juan de Prado Malleza Portocarrero, nacio en 1716. Dedicado a la carrera militar tom6 parte en la conquista de Oran y en Ia campania de Sicilia. Siendo brigadier, la influencia del marques de Villel, su hermano, lo hizo mariscal de campo y capitin general de Cuba. Muri6 destituido y pobre. (o) Francisco Cartas en su obra Efemirides cubanas dice que Ia fiebre amarilla se conoci6 el 19 de febrero de 1695, pig. 23, y luego que en 2 de julio del propio ano; pig. tog. En 1649, ano conocido por el de la epidemic, se supuso que comenz6 la fiebre amarilla, pero se ha podido comprobar que la primera noticia de esta enfermedad se tiene por un oficio de 12 de noviembre de 1761 del general Prado, en que informal que el 8 de julio del propio ano, la escuadra del marques del Real Transporte trajo numerosos enfermos de vomito prieto. Arrate, obra citada, pig. 345.

PAGE 61

EL IMPULBO INICIAL constituy6 la Junta de Guerra. Esta acord6 suspender la okra de la Maestranza, proseguir las de la Cabafia, reforzar y abonar a las tropas la paga atrasada de varios meses. Ademas de los informes oficiales fue avisado por el traficante espaiiol Martin de Arana, vehemente patriota que, al ver en Jamaica los inusitados aprestos ingleses, se apresur6 venir a Cuba, y logr6 el 21 de mayo participar el peligro a Jose Garcia Gayo, secretario del general Prado. Bien que la condicion de contrabandista de Arana le inspirara desconfianza, bien, y es 1o probable, que estimara impossible un ataque a la capital, el gobernador no hizo caso. La obstinaci6n de Prado y del marques del Real Transporte, comandante de la escuadra de Am6rica, (11) era tan grande, que, despues de observar desde el Morro, en la mafiana del 6, las naves enemigas, se retiraron en la certeza de que era ia flota que todos los &ios iba de Jamaica a Europa; y con ciego optimismo atribuyeron su exceptional potencia a medidas de precauci6n por el estado de guerra. A las doec del dia, el gobernador conoci6 las maniobras hostiles de la flota; y la realidad dramatiea, tantas veces retada por su jactancia sin intrepidez (12), lo aped de la torre de naipes, en que dormia confiado, perplejo, todavia ciego, mientras los habi(ii) Jos6 Gutierrez Hevia, recibi6 el titulo de marques de Real Transporte por haber couducido a Carlos III de Nipoles a Italia. (1) Todos los historiadores afirman de modo uninime que el general Prado manifestaba seguridad de que los ingleses no atacarian la Habana, siendole generalmente atribuida Ia frase: "yo no tendre esa suerte", que exhibe su torpe fanfarroneria, asi como la creencia de vencerlos. 51

PAGE 62

52 RENA LUFRIU tantes, alarmados, acudian al castilo de La Fuerza, en busca de noticias, pavoridos unos, los mas a brindar las vidas y pedir armas; y en el barullo, inquietud y desconcierto, la ciudad de la Habana qued6 bloqueada por la escuadra azul de la Gran Bretafia, desde la cual prendian, ante los pobladores at6nitos, lamaradas amenazadoras, infinitas casacas rojas.

PAGE 63

Es Propiedad de Rogelio A. Pujol IV TOMA DE LA HABANA Primer dia.-Desembarco.-Primeros actos.-Exodo.-Pdrdida de la Cabana.-Carhcter de la campana.-Pepe Antonio.-Las milicias.-Asedio del Morro.-El asalto.-EI hbroe.-Capitulaci6n.-Comentario. AS tropas fueron puestas sobre las armas por el teniente-rey Dionisio de Soler. El capitan general diet6, a la carrera, orden al coronel Carlos 'Caro, para la defensa de la costa de Cojimar y Bacuranao y al coronel Alejandro Arroyo para que, con el regimiento Fijo, batallones de los de Espana y Arag6n y algunas companies de marinos, protegiera la Chorrera; la marineria desembareada qued6 a la disposici6n del gobernador, al mando inmediato de Pedro Gonzalez Castejdn, capitan de navio, aflos mals tarde ministro de Marina. El sol se puso; la noche eubrid la ciudad d6bilmente iluminada por luces coloeadas en puertas y ventanas, obediente el vecindario a los pregones de bando gubernativo. El enemigo, envuelto en sombras, permaneci6, sin un gesto hostil, frente al puerto.

PAGE 64

RENA LUFRIU En la mafiana del dia siete, despu6s de abatir los navios Mercury y Boneta los torreones de Bacuranao y Cojimar, comenz6 el desembareo, protegido por una divisi6n de la escuadra comandada por el comodoro Keppel. Para distraer la vigilancia de la plaza, el almira'nte Pocock fingi6 invadir por oeste. Un pelot6n de las fuerzas del coronel Caro, al grito de 1viva la Virgen!, intent6 hostilizar las operaciones, pero fue, con facilidad, rechazado a cafionazos. A las dos de la tarde habia terminado el empeflo, y por la noche el ejreito britanico, "sin p6rdida de un hombre", (1) descans6 en Cojimar. Reunida el siete la Junta de Guerra (2) acord6 que los ingenieros Baltasar Ricaud y Juan Cotilla fortificaran la Cabafia y que los capitanes de navio Luis de Velazco y Manuel de Bricefio, se hicieran cargo, respectivamente, del Morro y la Punta, cuyas guarniciones se reforzaron. A la vez se confi6 las alturas de la Cabana al capitan de navio 'Pedro Castej6n, con orden de que si era atacado por fuerzas superiores dejara su defensa a las milicias, no sin antes inutilizar la artilleria. El dia 8 se dispuso cerrar el puerto con cadenas de madera-medida quizas sugerida por haberlo hecho asi en 1629 el gobernador interino Cris(0) Memorial de las habaneras. Revista de Cuba, aflo VI tomo XII, nnimero 2. (2) A esta Junta, presidida por el general Prado, concurrieron el teniente general Jose Manso de Velazco, conde de Superunda y el mariscal de campo Diego Tabares-personajes transeuntes que el sitlo detuvo en la ciudad-Josd Gutierrez -de Hevia, marques del Real Transporte, el teniente de rey Dionisio Soler y los capitanes de navio Juan Antonio de la Colina, Francisco Garganta, Juan Garcia del Postigo, Francisco de Medina, Juan Ignacio Madariaga, Francisco Bermudez, Jose de San Vicente y el marquEs Gonzalez, faltando el ordenador Lorenzo Montalvo y los capitanes de navio Luis de Velazco y Manuel Briceno, que fueron los dos designados para puestos de peligro. 54

PAGE 65

EL IMPULSE INICIAL t6bal de la Arana-y con los navios Asia y Neptuno, que fueron sumergidos, lo mismo que, algo mfis tarde, el Europa (3), preeaucisn absurda, porque dejaba embotellada a la escuadra espafiola sin hacer impracticable el paso, como despues se prob6, ni ser neeesario por cuanto los castillos eran bastantes para impedirlo a los barcos enemigos; y en cambio permitia al almirante Pocock estar tranquilo de un ataque naval, moverse 'con libertad y asistir con refuerzos de marina a las operaciones de tierra. Parece que algunos jefes de la flota opinaron contra esta resoluei6n, inspirada por el marquis del Real Transporte. Ellos ereyeron mss digno librar un combate naval apoyado en las fortalezas. Los mismos ingleses no concibieron verosimil tal acto. El propio dia 8, Caro, de nuevo derrotado, se retir6, con el regimiento Edimburgo y columns que lo reforzaban, a Jesus del Monte; el pabell6n ingles luci6, ufano, sobre la villa de Guanabacoa, primera tierra conquistada, que abandon su poblacisn, con extraleza, segnn escribi6 a Prado, del co'nde de Albemarle. Este mismo dia empezaron a dejar la eiudad los religiosos, las monjas, las mujeres, los ancianos y, niios; en carruajes, carros, caballos y a pie marcharon a refugiarse en Managua, Santiago de las Vegas y Bejucal. El gobierno,. en vista del exodo, prohibit la salida de los hombres tiles, que amenazaba ser en nimero apreciable. (3) El capitin Juan de Castas, en an diario, dado a conocer por el Sr. Carlos Trelles, dice que el Europa fut hundido par los ingleses. 55

PAGE 66

RENA LUFRIU El dia 10, como Prado tenfa que permanecer en la ciudad, se nombr6 comandante general y sub-gobernador delegado de la Isla al capitan de navio Juan Ignacio Madariaga con poderes para atender la administraci6n y organizar auxilios. Obediente a sus drdenes, repetidas el dia 8, Castej6n destruy6 la artilleria y entrego las alturas de la Cabana a las militias capitaneadas por el joven Pedro de Morales. Albemarle se install en los montes entre Cojimar y el Morro. De acuerdo con 61, Pocock, a las anchas, hizo bombardear el litoral de la Chorrera mientras, al frente de la marineria, desembarcaba al oeste. Distraida la atencion de la plaza, con este ataque, el coronel Carletton se posesion6, sin esfuerzo, de la estrategica loma. Los milicianos, estudiantes y negros los ms, huyeron a la desbandada apenas se vieron acometidos. Duenos de la Cabana los enemigos dominaban la ciudad. (4) En el orden militar la victoria inglesa estaba descontada desde este momento, detenida tan s6lo por la resistencia del Morro, cuyo sitio fue iniciado. La campana se concentra en el cerco del castillo, se hace mon6tona y son secundarias la demas operaciones, reducidas a simples choques, meros episodios, en los cuales los dos adversarios disputan, de modo intermitente y sin objetivo fundamental, el territorio extramuros, tiles (4) La importancia de la Cabana fu conocida desde muy antiguo; ya en el ano 1581 la senal6, en carta al rey, el capitin Francisco Calvillo y Avellaneda. El ingeniero Antonelli, constructor del Morro, tambien la indic6. Es curioso que el propio ingeniero esbozara un plan de ataque que fue, en lineas generales, semejante al de los ingleses. El pueblo comprendi6 la importancia de la perdida. Vase el Memorial de las kabaneras. 56

PAGE 67

EL IMPULSE M!CIAL tan s6lo para producer dafios mutuos y dar algun lustre y animaci6n a la guerra. Dominado el litoral, Albemarle acabo por establecer el cuartel general en la loma de Ar6stegui, antes Sigler, hoy del Principe. El cuerpo de ejercito del general Elliot, desde Guanabacoa, realizaba incursions esporidicas, limitado en realidad a proteger las fuerzas que acampaban sobre la Cabafia, y asegurar, asi, de today ofensiva external, a los sitiadores del Morro. La capital logr6 sostener, por Jesus del Monte y Cerro, comunicaciones con Madariaga, esforzado en proveerla. Albemarle debi6 ganar, a today costa, posici6n intermedia entre Soto y Ar6stegui, establecer convergencia entre sus tropas y forjar un efreulo de fuego que desconeetara la Habana de la isla. El desconocimiento del terreno, su extension, las guerrillas, algunas intentonas fracasadas no son motives bastantes a justifiear el error: falta de audacia o estrategia. La evacuaci6n voluntaria de Guanabacoa hace creer que no tuvo prop6sitos de encerrar la plaza, limitado al Morro, convencido, acaso, que la caida de la fortaleza, a mis de imprescindible, era, para sus fines, suficiente. El coronel Caro, de Guahabacoa fu6 a situarse a la loma de Luz y de ahi a la del Mazo, ambas en Jesis del Monte. La costa qued6 dominada por la eseuadra britanica desde Matanzas al cabo de San Antonio. El gobernador y la Junta, a fun de dificultar la invasion, dieron orden de "incendiar todos los edificios extrafia y regularmente construidos a tiro de pistols de la plaza, arrasar en el terreno inmediato los arboles y plantios de consistencia hasta dejarlo 57

PAGE 68

58 RENt LUFRIU despojado y romper las caflerias que conducen el agua a la ciudad para inundar toda la campifia y parte de las canteras, desde el pie del reeinto hasta una distancia que hiciera impracticable el acceso a 61, por no tener foso, camino cubierto ni obra exterior que lo embarazase; todo lo que se ejecut6 con prontitud" (5). Las tropas veteranas, excepto las de Caro, fueron encerradas intramuros, confiada las afueras a las militias y al paisanaje mal armado. El conde de Albemarle se quej6, por carta, de haber sido tratado barbaramente por los espafloles algunos prisioneros, imputaci6n que, negada, fu en el curso de la guerra varias kreces repetida y rechazada. Los coroneles Laureano Chacdn, Tomas de Aguirre y Luis de Aguiar, regidores del ayuntamiento, defendieron con bravura, al frente de los milicianos, palmo a palmo, el terreno, y el ultimo sobresali6, de modo brillante, en la intr6pida sorpresa de Taganana y en el combate de El Horc6n. (6) En tanto, partidas de vecinos iniciaban, en Cuba, la guerra de guerrillas, y con emboscadas astutas, agresiones snbitas, rapidas retiradas y movimientos veloces, en que el instinto revelaba brios y aptitudes b6licas, ocasionaron frecuentes molestias y bajas al enemigo. (s) Diario militar de las operaciones ejecutadas en Ia ciudad y campo de Ia Habana, por disposition de su gobernador don Juan de Prado y de los demis senores de Ia Junta de Guerra. (6) La cueva de "Taganana" estaba en las rocas de Ia actual bateria de Sta. Clara teniendo su entrada en el nacimiento de la calzada de Infanta. Los comienzos de la calzada del Cerro que se llam6 del Oeste, y sus alrededores eran conocidos, con el nomtre de "El Horc6n", por haber uno, donde se reunian los campesinos, en la esquina opuesta a la de Infanta y calzada del Cerro, donde estuvo Ia quinta, entonces parte de los terrenos de Manuel Gonzalez, del conde de Villanueva, que di6 su nombre al barrio.

PAGE 69

EL IMPULSE INICIAL La guerra de partida tiene un heroe: Pepe Antonio. Jefe de una guerrilla de treseientos hombres, acudi6 desde los primeros instantes a las armas. Valiente, infatigable, sagaz, desde Guanabacoa a Jesns del Monte, recorri6 a caballo la campifia, surgiendo un minuto para caer sobre el ingles y desvanecerse con agilidad pasmosa, tras sembrar el Ilano de muertes, entrar en las poblaciones con algunos prisioneros y ser, por la intrepidez y habilidad, temible al enemigo y admirado del pueblo. Despu6s de varies controversias, los historiadores han convenido que el popular guerrillero era Jose Antonio G6mez, alcalde provincial de Guanabacoa, (7) que destituido y ultrajado por el coroner Caro, muri6 de e6lera y dolor en el cuartel de Madariaga. Se ignore la causa de la enemistad de Caro eon G6mez, pero es lo probable que la antipatia del militar de profesi6n, poco afortunado, siempre de retirada, (7) La mayor parte de los bi6grafos dicen que Jos6 Antonio G6mez naci6 en 1710, Francisco Calcagno afirma que fue en julio de 707. En 1727 era official de milicia en Guanabacoa habiendo desempekado algunos cargos hasta llegar a ser regidor, teniente mayor de provincia. En esta guerra, coma se ha visto, tom6 parte desde el principio, y asegurase que fu depuesto y vejado por el coronel Caro. Su partida de defuncibn express que falleci6 en 26 de julio de 176a siendo enterrado en el ingenio de Diego Aldana, boy barrio de Pepe Antonio, tambiin llamado de Pefialver y Guadalupe, del termino de Guanabacoa, an villa natal. Su personalidad permanece oscura en la historic. Algin cronista, Arnao, declara que muri6 en una bartolina del Morro; otro historiador. Pezuela, la fija acaecida en Teses del Monte y le da nor causa, un tabardillo, mientras la mayoria supone que fue debida al dolor, apoplejia o tristeza. Bachiller y Morales afirma que falleci6 en el cuartel de Madariaga. El campamento del gobernador delegado estaba situado en el ingenio Marrero, inmediato a las Tetas de Managua, poblado perteneciente entonces a la jurisdicci6n de Santa Maria del Rosario, aunque tuvo tambien asiento por Jess del Monte. Ahora bien, se ha liegado a tener sospechas, en ml no totalmente desvanecidas, de que el guerrillero Pepe Antonio y el alcalde provincial de Guanabacoa son dos personas distintas, confundidas. De todos modos constituye un personaje traditional, cuya significaci6n simb6lica es la que he pretendido exponer. 59

PAGE 70

RENA LUPdU la inspirara la fama y 6xitos del bravo peleador voluntario que, a diario, trababa combate y, a veces, vencia, que cuando era rechazado no recorria largas distancias pars guarecerse, sino se perda en la maleza para volver a saltar sobre el adversario y, con golpes certeros, abrir claros en sus filas. Pepe Antonio es el h6roe legendario, popular, de la defensa. Su personalidad de obseuro vecino, de improvisado guerrillero, cobr6 ante la imaginaei6n proporciones de paladin; y queda, en la historia, como la encarnaci6n del paisanaje armado frente al invasor por el rey y su tierra. Es asi, la representaei6n viva, simpatica, plena de colorido del heroismo ingenuo, espontAneo, autoetono del pueblo, a la qua da mayor fulgencia la ingratitud con que fueron compensados sus proezas y sacrificios. Signifies la lealtad, valor y postergacion del colony; y anuncia, en tosco boceto primario, a los caudillos que lenarkn de gloria las futuras paginas de la epopeya libertadora; y, a la vez que abre el cuadro, luego nutrido, de h6roes, de guerreros magnificos que la vispera eran mansos ciudadanos, descubre a sus conterrineos ignorada pujanza de Animo y oculta capacidad ing6nita para librar, por la patria, peleas de resistencia tercas y arranques impetuosos. (8) Al ser herido en el alma por Caro, la leyenda, mantenida por la tradiei6n y prestigiada por la injusticia, se hace mis representa(8) Este aspecto double y caracteristico de la resistencia, la supo senalar el infortunado Placido en las siguientes estrofas de an "Canto 4pico a Villaclara por an acrisolada lealtad a la madre patria durante la invasi6n de esta isla y toma de la Habana por los ingleses en 1766" (fecha equivocada), que, como advirti6, con an extraordinaria saga6s

PAGE 71

EL IMPULSE INICIAL tiva, prof6tica, interesante; y lo convierte en simbolo que personifica, de modo abstracto, en la hora inicial de la sociedad cubana, los brios y agravios de sus compatriotas. Se observa constante antipatia por parte de los jefes espafioles hacia las milicias y vecinos armados, que consideraban o fingian considerar, ineapaces, no obstante colocarlos siempre en los sitios de mayor peligro. A juzgar por los heehos, mnica fuente legitima de juicio, las fuerzas populares trataron de cumplir con abnegaci6n y denuedo sus deberes; y si fueron las mhs de las veces derrotadas por el excelente ejercito ingl6s, que no podia temerlas ni darles otra importancia que la que corresponde a guerrillas improvisadas, no hay que olvidar que las aventaban en campo raso sin auxilio de tropas regulares ni direeci6n expert. Los nombres de Aguiar, Chae6n, Ruiz, Aguirre, Pepe Antonio, ilustran sus servicios. En la defensa de la Chorrera, por ejemplo, Aguiar y su legion bisofia "faltandoles la p6lvora, por el descuicidad. el insigne Manuel Sangufly, encierran tna vision profEtica de las guerras libertadoras: Literatura Universal, pig. 280. Al arna, pues, que ins6litas guaridas nos brinda el monte y Ia enriscada sierra, que contra extrafias tropes aguerridas consisted el triunfo en dilatar la guem. Pague Albi6n un centenar de vidas por cada palmo de cubana tiera, y el bret6n lance au postrer suspiro sin ver la mano que dispare el tiro. Lugo que hallando fdcil coyuntura estemos en la lid ejercitados, y en largo tiempo de fatiga dur podamos batallar como soldados, al yros parecer en la Usnura huirin sus hatallones aterrados, y terminando Ia sangrienta historia. cantaremos el himno de victoria. 61

PAGE 72

RENE LUFRiU do de no proveerlas a. tiempo de la ciudad (que dista una legua) se mantuvieron en el puesto atropellando peligros, hasta recibir orden express de que se retiraran" (9), mientras la opinion sefial6 el hecho de que ni Prado ni los demas oficiales superiores-excepto los del Morro-lograron ser vistos en la line de fuego por que "ninguno de estos caballeros se anim6 a salir a la test de alguna reforzada decissiva expedicion". (10) Este desden acaso fue producto de la vanidad profesional, acaso instintiva enemistad al criollo, confusa y certera intuicion que le llevaba a repelerle en los momentos que surgia a la historia. Es de advertir que durante el sitio fueron reconocidos algunas veces los servicios rendidos por los paisanos. El general Prado otorg6, en cumplimiento de solemn promesa, libertad a ciento cuatro negros que habian tomado parte en la defensa de la Chorrera, constancia evidente de su conduct. En su propio diario oficial y en distintas comunicaciones elogia a Pepe Antonio. (11) MAs tarde se trat6 de excusar propias debilidades con la flojedad de las militias. El abandono de la Cabafia por los secuaces del imberbe Morales ante el ataque enemigo nada dice en contra. Ellos se vieron abandonados por las tropas de Castej6n, frente a un ej6rcito aguerrido, muy superior en nnmero. La desbandada era natural en aquellos escolares y siervos arrollados por la metralla enemiga. (g) Memorial de las dams habaneras, antes citado. (xo) Idem. (it) "El alcalde provincial de Guanabdcoa, que tanto se habia distinguido de partidario en el tiempo del sitio, incomodando a los enemigos por Ia parte de dicha villa, falleci6 de enfermedad, haciendo considerable falta su valor y buena conducta." Diario oficial, citado. 62

PAGE 73

EL IMPULSE INICIAL La campafia qued6 reducida al sitio del Morro dirigido por el mayor general Guillermo Keppel. El comandante Luis de Velazeo sostuvo con vigor la defensa. La guerra result sin relieve, sin accidentes notables, empeflada alrededor de la fortaleza. Protegidos por la escuadra, y a favor de la esplendida posici6n de la Cabafia, los invasores alzaron baterias y trincheras y, en graduales avances y constantes bombardeos, trataron de batir al indomable Velazco, y rendir o desmoronar el castillo. Para reforzar los fuegos de aste, se guarneci6 a La Fuerza, abandonada por el gobernador, que fij6 su residencia el dia 16 en el hospital de San Isidro. Cansado de reparar dia por dia daflos incesantes, Velazco realize el 26 de junio una salida que, a pesar de su arrojo, result ineficaz. El 30 las naves britanicas, a tiro del Morro, rompieron vivo cafioneo para dar lugar a que Keppel concluyera las obras. Luis de Velazco, desde el navio Santiago, dirigi6 con 4xito brillante el contraataque. Este combate de seis horas de duracion puede considerarse una victoria de las armas espafiolas, si bien no impidi6 que los ingleses adelantaran sus prop6sitos. El navio Cambridge, muerto el capitan Goestrey, fue destrozado y sdlo el auxilio del Marlborough lo salv6 del hundimiento. Al final una centena de espanoles caidos al pie de la bandera y trescientos ingleses muertos confirmaron el heroismo y pericia del gobernador del Morro. El dia 16 de julio, Velazco, herido y fatigado, se retiro a la ciudad y, tambien, el segundo comandante Bartolom6 Montes, por lo que se hizo cargo del cas63

PAGE 74

RENt LUFRIU tillo el capitan Francisco de Medina, que ensay6 prudente tictica. Para lord Albemarle era necesidad premiosa concluir cuanto antes, tanto por los estragos que el clima y las dolencias hacian en las tropas, -llegaron a morir mis de seiscientos soldados de enfermedad-como por ser imposible que la escuadra esperara frente a la Habana la estaci6n del otofio, tan peligrosa, por los ciclones, en aguas cubanas, por lo que orden4 al teniente coronel Patricio Mac Kellar, jefe de ingenieros, la construccion rhpida de minas. El 22 de julio mil quinientos hombres, formados en tres divisiones al mando del capitkn Juan Benito Lujin, (12) intentaron una salida, que fu4 rechazada con mas de cuatrocientas bajas en las filas espabolas. IDos dias despu6s torn6 Velazco acompanado del capitan de navio marques Gonzalez. Redobl6 el comandante sus esfuerzos no obstante presentir el desenlace fatal. A poco, el generalisimo ingles, en carta muy encomiistica, le inst6, en nombre de la humanidad, a poner fin a la sangrienta resistencia, mediante una capitulation tan amplia y honrosa como Velazco dietara. Este, en mensaje no menos cortes, despues de reconocer que Ml y la guarnici6n eran ya casi prisioneros de Albemarle, ratific6 la resoluci6n de morir antes que ceder. Estos actos gentiles de los dos adversarios y otros mss que brillan en la campafia reflejan el espiritu cortesano de la epoca, y fueron en las largas luehas del siglo XVIII, siglo de elegancias y finezas, muy frecuentes y abundantes. (12) Acudi6 al frente de las militias de Camagiiey. 64

PAGE 75

p. EL IMPULSE INICIAL La actitud de Velazco, a pesar de la energica respuesta, que cost mis vidas y desestim6 la ocasisn de obtener honrosas condiciones, no era tan ciega, tan irrevocable como sus palabras expresaban, cuando el dia 29 consult a la Junta de Guerra si debia resistir, capitular o evacuar la fortaleza. La Junta, de modo criminal si no fuera inconsciente, dej6 a su juicio la decision; mas 61, inconforme con la evasiva que pretendia descargarle toda la responsabilidad, renov6 la pregunta. No tuvo tiempo de obtener nueva contestaci6n. El 30 de julio el general Keppel dispuso el asalto. Alrededor de las doce del dia, una fragata se aproxim6 a la bateria de San Nicolis. La oficialidad y las tropas almorzaban tranquilas. Velazco, avisado, ordenr que el corohel Montes observara las maniobras de la nave e hiciera fuego si se colocaba a tiro. En tanto Montes cumplia el encargo, estallaron las minas, (13) a su vista se hundieron en las ruins los centinelas. Acudi6 Velazco y, previsor, mandd a recoger o cortar las escalas para impedir deserciones. Sobrevino el panico. Marinos y soldados se lanzaron a las embarcaciones antes de divisar al enemigo. Apenas entraron doce ingleses en el castillo cuando buena parte de la guarnicidn lo abandons en precipitada fuga. Un pelot6n aterrado desobedecis a los jefes. Algunos prdfugos perecieron ahogados o comidos por los tiburones, otros alcanzaron la Punta. La resistencia quedd concretada a los oficiales y un pufiado (13) La brecha era tan angosta que no podian pasarla varies hombres a la vet.

PAGE 76

RENA LUFRIU de hombres. El cuadro final tiene, asi, el fondo negro de tremendo desastre iluminado por el heroismo del comandante y de unos fieles. Los ingleses inundaron la fortaleza, y la pelea se transform en matanza. El teniente Fernando de Parraga cay6 sin vida a la vanguardia. Velazco, como hom6rico paladin, ensay6 restablecer el orden bajo la lluvia de metrala. Una bala to derrib6 en tierra, y, abrazado a la bandera, rod6 en la trinchera el intr6pido Gonzalez. (14). El coronel Montes, herido, antes de retirarse, indic6 al capitan Lorenzo Millas que izara la ensefia blanca. (15) Orden innecesaria, que no hubo tiempo de cumplir, porque en tanto la guarnici6n se desbandaba, y sus restos pereean, los ingleses se apoderaban de la fortaleza derruida. (16) El general Keppel penetr6 ansioso de salvar y enaltecer al h6roe moribundo; y, como una prueba mss de gentileza y de la admiracion que Velazco inspiraba, un oficial ingles Io con(14) El marquis Vicente Gonzalez, capitan de navio, era comandante del Aquildn. Amigo de Velazco quiso acompaiarlo en la defensa, la inmolaci6n y la gloria. Su cadaver no fu hallado. Una calle de la Habana perpet~a su nombre. (is) Las perdidas espaiolas en el Morro se calcularon en trescientos cuarenta y nueve muertos y trescientos treinta y seis prisioneros y heridos. (16) He seguido fielmente el parte oficial del segundo comandante Bartolomd Montes que dice: "...apenas el comandante subi6 a la rampa de la derecha y pas6 a la bandera, cuando el piquete que dejaba por la espalda y guarnecia el orej6n de tierra, desampar6 aquel punto y se arroj6 por las expresadas escalas a las embarcaciones que se hallaban atracadas al Morrillo, pasandose en ellas al castillo de la Punta, cuando no habia empezado a verse en el caballero del mar enemigo alguno. Con el ejemplo de este piquete apenas entraron doce ingleses en el castillo, cuando toda la marineria artilleros de brigada y otras gentes, se echaron fuera del Morro. En la crest de la rampa que sube la bateria baja de San Nicolks, estaba hecha una cortadura con sacos de tierra, y al abrigo de ella apostado un piquete de cuarenta hombres de Marina con sus oficiales, a quienes avisd luego que vi entrar los cuatro primero4 soldados ingleses, a efecto de que avanzase dicho piquete, o parte de el, a contenerlo; lo que no pudieron conse66

PAGE 77

EL IMPULSE INICIAL 67 dujo a la ciudad en union de Montes. Al siguiente dia, falleci6 a causa del tetano, sin llegar a ver el pa. bellan britanico sobre las ruins del castillo. Al efectuarse su entierro, Albemarle, en seal de duelo, suspendio las hostilidades, y los caflones ingleses mezclaron sus funeralas a los espanoles para despedir a] glorioso caudillo. La figura del capitan de navio Luis de Velazco salta del marco del asedio de una fortaleza para erguirse como el gallardo paladin de la campana y el alto representativo del espiritu guerrero de su raza. Es el ,personaje mhs brillante entre todos los combatientes. Vencedores Albemarle, Pocock, Keppel, Elliot, el es, por sobre ellos, el heroe por antonomasia de la lucha. Jefe diestro, valeroso, sereno, dispute pulgada a pulgada el fuerte confiado a su honor, frente a un ejercito superior, sin desconocer el termino fatal de la jornada. Tipo caracteristico del hidalgo y del militar espafiol, mantuvo la honra de las armas reales y guir sus oficiales, ni que sacasen Ia cabeza para hater fuego, sino tnicamente dos, ocultandose los demAs no s6lo en Ia trinchera, sino tambidn metidndose al abrigo del blindaje que para el resguardo de las bombas habian puesto. Viendo la inacci6n de aquella tropa y que los ingleses se iban formando sin oposici6n alguna, dispuse saliera a ocupar aquella cortadura una compania de alteraci6n que se hallaba conmigo al pie de otra cortadura al fin de Ia misma rampa, y en ellas montados dos canones de 24, mandados por D. Fernando de Parraga, el cual se empefi6 de tal suerte que perdi6 Ia vida. Este intermedio de tiempo Ia ocup6 el comandante en poner en orden la tropa, en la bandera y en tres cortaduras que habia en aquella cortina, animndoles con su presencia, a fin del mejor exito de Ia acci6n, quedAndose el marques Gonzilez y yo en la mira de Ia venida de los enemigos, quienes vor instantes iban aumentindose no s6lo por el caballero del mar sino tambiEn sobre Ia cortina del medio, por donde se pasa al de tierra con el objeto de batir las huestes que guarnecian las tres cortaduras expresadas, en donde a la primer descarga recibi6 el comandante una herida de muerte y Ia retiraron al cuerpo de guardia; casi al mismo tiempo recibi yo otra herida en Ia articulaci6n del brazo y vi con dos heridas al marques, muy empenado y con indecible valor en defender la cortjna y trinchera expresadas".

PAGE 78

68 RENt LUFRIU enalteci6 a su pueblo con esfuerzos denodados y augusto sacrificio; y gan6 asi, con aureola de epopeya, como el 6pico caballero de la defensa, desplomado con su castillo, espada en mano, la admiraci6n de compatriotas y adversarios y la justa inmortalidad de la historia. (17) Ante el desastre del Morro, Prado y la Junta de Guerra dispusieron que desde la Punta se cafioneara al enemigo. Los ingleses iniciaron, a sus anchas, el bombardeo de la ciudad que, bajo el diluvio de fuego, corria inminente peligro de ser incendiada y convertida en escombros. La Habana estaba perdida, lo habia estado desde el abandono de la Cabaia, por lo que las autoridades s6lo tenian un camino sensato y honroso: extraer las riquezas, destruir la escuadra y retirarse funcionarios, tropas y habitantes hacia el interior y crear una linea de agresion y defensa que al menos ocasionara graves daios al vencedor. No fue adoptada esta medida l6gica y viril, sino se pretendi6 continuar la inntil resistencia; sin intentarse, tampoco, engender una de esas paginas fulgurantes, esteriles en la mss de las ocasiones, pero siempre sublimes, que abundan en la historia de Espafia desde los dias de Numancia. Sin pretender que destruyera la ciudad, despues de salvar los caudales, pudo hacerse, si no lo primero, algo semejante en un acto final glorioso. (17) Luis de Velazco naci6 en Villa de Noja, provincia de Santander, el g de febrero de 1711. En 1726 ingres6 en Ia marina tomando parte en diversas campafias y distinguiendose por sus serviciosy cualidades hasta alcanzar el grado de capitin de navio en 1754. Es una leyenda decir que en Ia hora de su muerte vestia de gala. Montes afirma que estaba de pitiuniforme o sea, como era l6gico, en traje de campaia.

PAGE 79

EL IMPULSO INICIAL 69 El 10 de agosto el general Prado y sus asesores rechazaron una intimidaci6n de Albemarle en t6rminos que anunciaban energica resoluci6n de luchar hasta la muerte. Al dia siguiente el comandante de la artilleria, Jose Crell, inform al capitin general que s6lo quedaba p6lvora para cuatro o cinco horas, mientras la metralla inglesa proseguia su obra implacable. Asi consta en el diario oficial del sitio. No se concibe como al denegar la invitaci6n inglesa, desconocieran el gobernador y la Junta cuestidn tan importante ; lo cierto es que habia cuatrocientos veintisiete quintales y eincuenta y cuatro libras de polvora, que ellos calcularon s6lo duraria ese tiempo. (18) A las dos y media de la tarde del propio dia se iz6 la bandera de tregua, y el sargento mayor de la plaza, Antonio Ramirez de Estenoz, portador de proposiciones, solicit del generalisimo ingl6s, en su cartel general, loma de Ar6stegui, la suspension de las hostilidades. Rechazados por Albemarle y Pocock los articulos que estimaron convenientes, el 12 de agosto de 1762 (19) fu6 suscrita el aeta de capitulacisu que puso en manos de los vencedores la ciudad, los caudales, la escuadra, las armas, todo en fin. (20) El general Prado no consult el tratado con el cabildo ni con el obispo, ausente en el campo 63te. La (8) Esta cantidad Ia sefiala el Diario Oficial de operaciones; pero en Ia entrega de la plaza aparecen quinientos treinta y trees quintales (19) Es una curiosa coincidencia que el la de agosto sehale dos victorias sajonas sobre Espafia, porque otro 12 de agosto, en i898, se firm el protocolo que ponia fin a Ia guerra hispano-americana. Las pirdidas espaholas se calculan en "dos mil novecientos diez hombres sin incluir ochocientos o novecientos negros esclavos". Diario oficial del sitio; las inglesas en 1,038. Notas de lord Albemarle. (2o) Wase el tratado en el apindice.

PAGE 80

RENE LUFRIU opinion piblica pareci6 sorprenderse de la capitulacion. Prado hizo cerrar las puertas de la ciudad y dispuso el desarme de las militias. Las censuras no se le escatimaron a Prado; y es muy interesante anotar que en documento escrito se express la inconformidad con la tirania de los gobiernos coloniales, "la despotiqcuez con que proceden los Governadores en estos parajes de Indias en donde a cualquier vasallo, que toma el legitimo recurso de quexarse a V. M. o noticiarle algan aviso important lo atropellan, cerrandoles esta puerta con la palabra sedici6n, a cuya farsa vivimos expuestos (sin mifs arbitro que padecer)." (21) El plan de ataque, preparado de antemano, fu6 sencillo, firme y habil en su concepcion general. Desde el desembarco hasta la caida se desarroll6 en todos sus detalles con seguridad, demostrando cuidadoso estudio previo. Lord Albemarle fu6 flematico y mediocre ejecutor met6dico, sin inspiraciones ni arrestos propios. Asi, el asedio no acredita capacidad brillante en el general vencedor, limitado a cumplir instrucciones superiores, sin oportunos provechos de las ventajas que le proporcionaron los errores de sus adversarios. Desde el momento en que domino el litoral y la Cabana, la ciudad era suya, y sitiado el Morro debi6 eireundarla y someterla a furioso bombardeo a fin de precipitar el desenlace. La dilataci6n lo pudo lievar al fracaso, tanto por la proximidad de la epoea de los ciclones, como por las negociaciones de paz ya iniciadas. De la direcei6n del capitan gene(21) Memorial de las habaneras, citado. 70

PAGE 81

EL IPULSO INICIAL 71 ral espanol, no hay que hablar. El propio relato exhibe su ineptitud, su carencia de cualidades militares. La defensa fue floja, incoherente, torpe ; y la defensa es su retrato.

PAGE 83

V DOiINAQON INGLESA PoseaI6n.-Fraccionamiento politico de la isIa.-Paralisis de las hostilIdades.-Botin de guerra.-Carlcter del dominio.-Inicio del comercio libre en Cuba.-Organizaci6n del r6gimen.-Codicia brithnica.-Los gobernadores cubanos.-El resto de la Isla: piginas de Manuel Dionisio Gonzilez. T% N 14 de agosto la segunda de las cuatro banderas, la inglesa, que a lo largo de nuestra historic han tremolado, senoriales, sobre la Habana, cubrid la ciudad rendida a Inglaterra. La poblaci6n, arrancada de sueho secular, reproducia punzantes remembranzas de no muy lejanas depredaciones pirhticas, y disolvia, en la fatiga y pasmo, epieos estremecimientos. El resto de la colonial continu6 en poder de Espana, bajo la autoridad de Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Los jefes, oficiales, soldados y sibditos espaioles, que quisieron, embarearon el 30 de agosto en veinte y ocho transported rumbo a la metr6poli; los enfermos, los intereses y el cumplimiento de las estipulaciones quedaron a la custodia del ordenador de ma-

PAGE 84

RENE LUFRIU rina Lorenzo Montalvo y del comisario Nicolhs Rapun. Realizada con la conquista de la Habana, la empresa de privar a Espaia de la lave de su trifico americano y de poseer una base de operaciones sobre su imperio colonial (1), dos pensamientos capitales inspiraron al generalisimo ingles: extender la dominacibn y ganar, para Inglaterra y el, cuantioso 'botin de guerra. La dominacibn sdlo lleg6 hasta Matanzas, donde su comandante, el capitan Francisco Garcia Solis, de orden de Prado, vol6 el castillo de San Severino. Por consiguiente no tuvo efectividad completa en toda la jurisdicci6n de la Habana, vasto territorio extendido desde mis alli de Matanzas hasta el cabo de San Antonio, pero abared mucho mis del municipio capitalino. El tratado no determina, de modo concreto, si solo se rinde la plaza, que era lo militarmente tomado, o todo el departamento que formaba el gobierno de la Habana. Esta omisi6n, favorable a confusions, es muy importante porque el acta de capitulacidn encierra dos partes: proposiciones espanolas y respuestas inglesas, que las resuelven. En los articulos trece y diez y seis, Albemarle y Pocock, con intenci6n deliberada, de modo probable, usan la expresibn precisa: la isla (2) ; y en sus actos posteriores-y en el titulo que luego tom6 de gobernador y capitan general de la isla-demues0) Lord Albemarle proyect6 efectuar operaciones sobre el continente. (a) Veanse dichos articulos en el agundice. 74

PAGE 85

EL IMPULSE INICIAL tra aquel que considera, a su rey, rendida toda la colonia. Asi, lord Albemarle, sin osar incursiones sistemiticas, se limit a intimar la sumision de los terminos que no se consideraban incluidos en la capitulaci6n ni se sentian amenazados de modo inmediato. El tenor de la circular (3), confirms mi juicio acerea de la interpretation elistica que de en su favor, al tratado, el generalisimo ingl6s. La comunicaci6n la envio a pueblos que, como Camaguey, no pertenecian a la jurisdiccion del gobierno de la Habana. Todos los cabildos y autoridades le dieron en6rgica negativa, sin menester de la comminaci6n que, bajo pena de muerte, hizo el gobernador de Santiago de Cuba, Lorenzo Madariaga, de hecho, al frente de la porci6n espaola. La isla qued6 cortada en dos fracciones rivales, mas ingleses y espafoles, sin hostilizarse apenas, guardaron prudente defensiva a manera de dos eampamentos enemigos que reposaban, a las anchas, en la vastedad de una comarca montaraz, despoblada y poco accesible. Esta conducta, que explica en Madariaga la carencia de recursos militares, se debe, en gran parte, a identica causa en Albemarle. Las tropas anglo(3) "Senores mios: hallindome con el mando de esta plaza, a cuye distrito pertenece esa villa, ordeno y mando a ustedes que inmediatamente prevengan a los comisarios de ese Cabildo, que sin pasar de treinta dias, se me presenten, y que Jo propio ejecute el teniente de oficiales reales, trayendo los papeles, caudales y efectos de S. M. C. que son a an cargo, para dar cuenta, en cuyo intermedio quedark Ia caja al de V. de primero veto, come ha side de estilo, y me avisarin Vds. el recibo de esta. Dios guarde a Vds. muchos anos. Habana ai de Septiembre de 1762.-Albemarle." 75

PAGE 86

RENA LUFRIU americanas, brigada Burton, factor decisivo del sitio, retornaron prestas a Norte Am6rica, en donde, asi como en la India, concentraba Inglaterra el inter6s supremo de la guerra. Ademks, no podia desconocer el general ingles el dique que, a la expansi6n, levantaba el vivo sentimiento lealista de un pueblo ingenuo, obediente, sin reflexi6n, de modo instintivo, al atavismo racial, religioso, legendario, si no hist6rico, a la ciega fuerza plasmante de su hosco y solitario medio incubador, a los fermentos de su personalidad larvada, adherida a sus simbolos: el pend6n, la cruz y el rey; y a la tierra amada con ardor. Dirigidos por Madariaga, que no eseatimd diligencias para preeaver la defensa de Santiago de Cuba y dar a Prado auxilios improvisados por su celo, habitantes y guarniciones hubieran opuesto, a los avances brithnicos, porfiada resistencia victoriasa. Asi lo prueba el descalabro que los ingleses sufrieron en el Surgidero de Jibacoa, a manos de milicianos y vecinos. En fin, para e'neerrar al general Albemarle dentro del area conquistada, el nncleo principal del ejreito y la flota abandon en octubre la Habana. La medida parece indicar que la posesin de la isla fu4 descartada o pospuesta a otros empefios en el gabinete ingl6s, en gestiones de paz desde meses antes; y sobre todo que, tomada la Habana, el resto de Cuba lo estimaba de muy relativa importancia; y estaba en Io cierto. El botin fue perseguido con avidez insaciable, y alcanz6 a la suma de tres millones cuatroeientos noventa y seis mil setenta y ocho pesos y medio, sin 76

PAGE 87

L. c~ L ~ EL IMPULSE INICIAL 77 incluir los navios, cafiones, municiones, etc. (4) La codicia de los jefes ingleses se manifesto extremada, sin equidad para los subalterns y los vencidos. Censurable, sobre todo en lo que tuvieron de ambici6n personal, 1o han sido mss por haber sido juzgada a base de ideas a posteriori, forma de juicio inaceptable en la historia. En la 6poca era prietica generalizada que no deshonraba dado el ambiente de corrupei6n que caracteriza el siglo XVIII. Ademas de que los usos de la guerra autorizaban, y todavia consienten, el despojo, las expoliaciones verificadas en la Habana, con rigor y sin violencia, aparte de probables instrucciones superiors, las excite el coneepto que Espafla ineulc6 de Am6rica: tierra de explotaci6n, campo de lucro y aventura. Inglaterra concibi6 la expediei6n con prop6sitos militares y econ6micos. La guerra entre los ingleses era popular, porque envolvia una operaci6n politica y financier realizada sin grandes sacrificios de sangre, ya que la mayor parte de las tropas en Europa eran extranjeras y en Am6rica coloniales. Ajeno el pais al di(4) El boletin, aparte del tesoro real consisti6 en cinco mil ochocientos cuarenta y una caja de azacar y trees mil trescientos ochenta y cuatro zurrones y trees cascos de cacao, ciento veinte y trees fardos de quina; ocho mil trescientos sesenta y tres cueros al pelo y trees mil novecientos curtidos, cuatrocientos sesenta y cinco tercios de tabaco, cuatro mil ochocientos setenta y seis sacos de rape, cincuenta y nueve mil doscientos trece trozos de palo de Campeche, dos mil tres de fustete, setenta y ocho piezas de madera de construccibn, ocho tablones de cedro, siete zurrones de grana, dos cascos de conchas de carey, estos datos son de Guiteras, que los tom6 de la obra de Beatson. En otras relaciones hay algunas variaciones. Watson menciona solo tres mil ochocientos cuarenta y trees cajas de az6car. En documento original, existente en el Archivo Nacional, suscrito por el contador de Hacienda Jose Gelabert se relaciona las existencias de la plaza, entregadas a Jos ingleses. Las cifras de este inventario son poco mas o menos las mismas. Debe agregarse numerosas provisions de guerra, cafiones, pblvora, granadas, armas, municiones, etc., nueve navies y various barcos mercantes.

PAGE 88

REN LUFEiU minute estado, Hannover, que la casa real poseia en Alemania, y daba pretexto a su intervencion en el conflieto, veia en ella la adquisici6n de nuevos mercados y tierras; y, asi, el ministerio ejecutaba un designio patri6tico trascendente: el domino de los mares y la instauraci6n del imperio colonial britanico; y los comerciante, buenos negocios. (5) La Habana, a lo lejos, daba la vision de una ciudad opulenta, congestionada de oro y mercancias; y al despertar instintos ancestrales, retofi6 el espiritu rapaz de los corsarios intrepidos, "los perros del mar", que no hacia mucho tiempo ganaban, en aguas antillanas, fama y riqueza. (6) El domino ingl6s dist6 del earhcter legal que revestia. En derecho y uso la ciudad estaba poseida por conquista en estado de guerra, circundada por poblaciones y tropas hostiles. (7) Albemarle ejere16 al prineipio la autoridad con el titulo de coman(s) "La naci6n prosperaba sin embargo de Ia guerra; como que nunca dieron los comerciantes muestras mis seialadas de opulencia y que Ia importancia de algunos grandes centros mercantiles y manufactureros, de Glasgow, por ejemplo, data de aquella ipoca; circunstancia que se halla consignada en el monumento elevado a Lord Chatham en Guildhall por ser la opinion general de sus contemporineos con las siguientes palabras: "Bajo su ministerio, el comercio fud aliado de Ia guerra y le debi6 su grandeza". Estudios Biogrdficos por lord Macaulay, pigs. 6o y 6r. "Aquella guerra era popular. Los ingleses no padecian por ella, no enviaban al combate mis que soldados de profesi6n o alemanes. Los comerciantes no perdian nada, es decir, ganaban, porque mientras duraba, los barcos ingleses hacian mis ficilmente el contrabando en las colonias espafolas de America. Desde 17s8, Ia exportaci6n era mayor que en el tiempo de paz". Historic Universal, volumen quinto, pig. 45, por Ch. Seignobos y A. Metin. (6) Basta fijarse en las palabras con que Jorge III rey de Inglaterra anuncid a Ia Cimara de los Lores Ia conquista: "La Habana, una plaza de mucha importancia parn Espaiia, esti poseida por mi con grandes tesoros..." (7) "...la autoridad de un conquistador extranjero no estA nunca limitada por las leyes y costumbres de la naci6n vencida, si no que por su naturaleza, es esencialmente desp6tica."-Historia' de Inglatera por lord Macaulay, pig. 405. 78

PAGE 89

EL IMPULSE INICIAL dante general del ejereito expedicionario, y siempre con las atribuciones correspondientes al mando militar. Los grandes temores del vecindario se condensan en la angustia de ver ultrajada la religion, saqueada la ciudad, desconocida sus eyes y costumbres. Ninguno de los motivos de alarma tuvo raz6n para subsistir. El nuevo gobierno respet6 el ejereicio pniblico del culto cat6lico, evit6 tropelias de la soldadesca, mantuvo vigente la legislaci6n y regimen, sostuvo en los empleos a casi todos los funcionarios, y permiti6 el desenvolvimiento legal del cabildo, cuyos alcaldes Pedro Santa Cruz y Miguel Calvo, asi como el sindico Felipe Zequeira, continuaron en sus cargos. (8) Confirma esta actitud la elecei6n que en 28 de agosto hizo de Sebastian Peflalver y Angulo para el cargo de gobernador politico de la Habana, (9) recomendado del general Prado y del in(8) Tan es asi que el iQ de enero del ano siguiente, de acuerdo con la legislaci6n espafiola, el cabildo celebr6 sus elecciones anuales de costumbre y fueron electos alcaldes los senores Laureano Chac6n -uno de los jefes de las militias distinguidos durante el sitioy Jos6 Cipriano de la Luz, antecesor del insigne Don Pepe. (9) "Por lorje, Conde de Albemarle, Vizconde de Bury, Lord de Ash ord, uno de los honorabilisimos del Consejo Privado de S. M., Capitin Custodio y Gobernador de Jersey, Coronel del Rejimiento de Dragones propio del Rey, Teniente General de los Reales EjErcitos, y Comandante en Jefe de Ia ex.Vicion, etc. Por cuanto es conveniente constituir persona que con jurisdicci6n ordinaria presida los cabildos que celebre et Ayuntamiento de la ciudad y al mismo tiempo Ia ejerza en todos los casos y coas conform a los estatutos Espanoles ocurran, asi civiles como criminales, he resuelto elejir la persona del caballero regidor de esta ciudad D. Sebastian Pefalver Angulo que en la conformidad sobredicha use de las expresadas facxltades sobrea Naci n ola, asi vecinos como residentes en esta Ciudad, para o se t franquean los auxilios que necesitase, par convener asi al buen Gobierno de la Rep6blica, confiando en su celo que desempefiari este empleo con el esmero experimentado en otros que ha servido. Dado en la Habana, Agosto 26 de 1762. Sellado con el sello de mis arms y refrendado de mi infrascrito secretario, Albemarle. By His Lordships command, J. Hale". 79

PAGE 90

RENA LUFRIU tendente Montalvo, lo que, en cierto modo, era garantir los derechos e intereses de los colons y darles representation activa en la administration del dominio. Esta medida y todas las demas adoptadas fueron superadas con la resoluci6n de abrir el puerto al comercio libre. Constituye tal aeto una revoluci6n completa de la vida de la colonia. Tres barcos penetraban en el puerto cada aflo, y durante el dominio inglhs vinieron setecientos veinte y siete, cantidad que hubiera necesitado i doscientos cuarenta y dos aios bajo el regimen espafiol! (10) Era, sin la congestion ni la licencia, una invernada permanente y renovable de la flota. Cuba carecia hasta entonces de actividad mercantil. Es dificil esbozar la transformaci6n snbita, intensa, precipitada que experiment6 la economia insular y afect6, de modo fecundo, todos los 6rdenes. La agricultura fu6 la mfs favorecida por las facilidades que tuvo la introducci6n de esclavos. Ello representa un aumento muy sensible de la poblacion negra, mas dentro de la 6poca fue poderoso factor de fomento. Se calcula que la importaci6n fue de diez mil setecientos bozales vendidos a noventa pesos cada uno. (11) Desde el punto de vista econ6mico la libertad comercial produjo la multiplication instantAnea de numerosas fuentes productoras, paup6rrimas o virgenes, que derramaron diluvios de oro sobre un pueblo sumido en la (io) La cifra es de Enrique Josd Varona, De Is Colonia a la Repjiblica, pig. i16. Los demis historiadores, incluso el cronista jesuita, varias veces citado, giran alrededor de mil. 00 Los negros esclavos por Fernando Ortiz, pig. 83. 80

PAGE 91

EL IMPULSE INICIAL miseria, ignorante 'de la prosperidad, algo comparable al torbellino del descubrimiento de las minas de California, sin que sus numerosas consecuencias sean s6lo materiales. (12) El 8 de septiembre Albemarle, investido por si de la jerarquia de gobernador y capitan general de la isla de Cuba, recibi6 del cabildo, a nombre de la Habana, juramento de fidelidad. (13) Algunos cronistas refieren hermosos discursos de protesta, que Bachiller y Morales, concienzudo historiador de la toma de la Habana, afirma que no fueron pronunciados. En ningnn documento aparecen referencias de tan inoportunos gestos tribunicios. Tales arengas a deshoras hubiera'n sido esteriles y tontas, despues de dias de relaciones y subordinaei6n, impuestas por la solemnidad de un tratado y la fuerza de una conquista militar. Ni tampoco las hubiera tolerado el general Albemarle, muy celoso de su cali(12) "La Habana habia mejorado en los pocos meses de gobierno extranjero, material y moralmente: La grand introduccibn de brazos aumento los productos de Ia isla, cuyos propietarios vivian en la Habana; las rentas publicas habian crecido; is variada introduccion de telas y manufacturas inglesas habia despertado el comfort o bienestar domistico." Cuba, monografia historica por Bachiller y Morales, pig. 143.-"Asi recibih el puerto todo gdnero de manufacture y articulos extranjeros... En los solos diez mess que duro el dominion de la Gran Bretafa, introdujo por su capital en toda La isla los elementos que mis contribuyeron despues a desarrollar su agricultura." Historia de la Isla de Cuba par Jacobo Pezuela, tomo II, pigs. ;61 y 562. (1) "Esta ciudad jura obediencia y fidelidad a Don Jorge III rey de Ia Gran Bretaha, Francia e Islandia, etc., etc., etc., durante el tiempo que estuviere sujeto a su domino, arreglado a nuestras leyes y sin tomar armas a favor ni en contra de ambas majestades. Habana, 8 de septiembre de 176z. Albermale. Dr. Don Pedro Santa Cruz. Miguel Calbo de Ia Puerta.-Gonzalo Recio de Oauendo.-Pedro Calvo de )a Puerta.-Jacinto Tomis Barreto.-Jos C. de la Luz.-Josh Martin Felix de Arrate.-Gabriel Pefialver Angulo Calvo.-Crist6bal Zayas.-Jose de Agosta.-Laureano Chacon.-Pedro Santa Cruz.Mateo Pedroso.-Felipe Jose Zequeira.-Antonio Ignacio de Ayala, (secretario de Cabildo). Como se ve, hay un error en decir Islandia par Irlanda. Creo innecesario recordar que los soberanos ingleses se titulaban, desde Eduardo III, reyes de Francia. 81

PAGE 92

RENO LUFRIU dad. La leyenda, que puede ednmover a incautos, es inverosimil y en buena l6gica, de haber sido cierta, hablaria muy poco de la sensatez de los municipes. No hay que olvidar que los miembros del Ayuntamiento, Calvo y Peialver, acompafiados del interprete Miguel Brito, habian ido a saludar, en su cuartel general de la loma de Arostegui, a lord Albemarle, antes de su entrada en la ciudad; y que uno de ellos, Penalver, ejercia, con be'neplacito del cabildo, alto cargo en la administraci6n. Las exacciones fueron dos: civil y clericaL: Esta fu6 iniciada por el derecho de las campanas que consistia en dar a los comandantes de la artilleria una suma equivalente al valor de las que hubieran en iglesias, conventos, monasterios, etc. Albemarle fijd el donativo en treinta mil pesos, pero despues de los esfuerzos del obispo Pedro Morell de Santa Cruz, To redujo a la tercera parte. En 19 de octubre reclam6 sin pudor, para 61, un obsequio de cien mil pesos. (14) Tras viva resistencia y gracias a Penalver lo limit6 a cuarenta y seis mil pesos. La exacei6n civil fu6 fijada en cuatroeientos mil, lograndose rebajarla a doscientos treinta mil. Ademhs procedi6 a ineautarse los intereses de los accio'nistas de la Real Compafia de Comercio. Los terminos de la capitulaci6n Lo autorizaban .para ello. Las expoliaciones produjeron natural descontento y lamentos infinitos. Es de observarse que la del (14) Vase esta comunicacion y las demis cruzadas entre el gobernador y el obispo en el apindice. 82

PAGE 93

EL IMPULSO INICIAL clero, inferior a la civil, provoc6 mayores protestas, lo que es compresible dada la psicologia de aquella elase, habituada a sacar provecho de la sociedad, sin sufrir sus aflicciones y perdidas. Organizada como entidad, con disfrute de privilegios y poder, despleg6 acci6n defensiva intensa y clamorosa; y pudo conmover a las elases altas y bajas, presentindose como la victima sobre la que se cebaban los egoismos del enemigo hereje. La exaeci6n clerical estuvo a cargo inmediato de Sebastian Pefialver y Angulo; la civil le toc6 verificarla a Gonzalo Recio de Oquendo, ya en funciones gubernativas en lugar de aquel. La cesantia de Pefialver se atribuye por algunos historiadores y cronistas a no haber obtenido la cantidad ambicionada por los vencedores, y por otros a la circunstancia de manifestarse opuesto al envio de circulares a los pueblos restantes de la isla con fines de sumisi6n. El examen de los documentos no confirma ni'nguna de las opinions, y permite, sin violencia, la hip6tesis de no haber existido animosidad contra 61 al disponerse la extincion de sus servicios. Pefialver fu6 designado para presidir el cabildo y ejercer jurisdieci6n sobre el pueblo espafiol de la colonia, conform a sus leyes y usos. El dia 8 de septiembre, lord Albemarle entregd personalmente al Ayuntamiento un oficio eserito en idioma inglis, que tradujo el int6rprete Miguel Brito, por el cual expresaba que tan pronto se prestara juramento de fidelidad a S. M. B. el rey Jorge III, quedarian revocados los poderes conferidos a Sebastian Pefialver y a Miguel Cal83

PAGE 94

REN1 LUpRIU vo (15) ; medida que sugiere la creencia de que el general ingl6s estimaba, en cierto modo, privado al cabildo de sus atribuciones, a lo menos de algunas de ellas, hasta tanto no rindiera vasallaje solemne a Inglaterra. Como ya hemos visto los regidores llenaron este requisito el propio dia 8, por lo que se cancelaron las facultades de Pefalver. El punto no esta esclarecido, la conjetura indicada parece probable. Lo cierto es que el distinguido regidor no perdi6 la consideraci6n del gobernador y, ante la opinion hostil de la mayoria de sus paisanos, siguid constituyendo con Gonzalo Recio de Oquendo y Pedro Estrada el titulado gabinete de Albemarle, (16) apodo insidioso, poco justificable, dado al grupo muy exiguo de colonos prominentes que tenian alguna participaci6n directa o indirecta en la administraci6n inglesa. Gonzalo Recio de Oquendo fu6 designado teniente gobernador en 14 de septiembre. Se puede observar que en el decreto de nombramiento no se usan los mismos t6rminos que en el de Penalver, se le confi6 empleo antiguo en el regimen colonial. (17) Alguna desavenencia debi6 ocurrir, poco mias tarde, entre Albemarle y su asesor, y quizas tambien entre (is) Ignoro cuales serian los poderes conferidos a Miguel Calvo. No he visto documents anteriores a esta manifestaci6n de Albemarle que hagan referencias ellos. (16) La expresi6n es del intendente Montalvo. (17) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde de Burg Bar6n de Ashford uno del Honoravilisimo Consejo Privado de S. M. Cpt. Custodior y Govor. de la de Jersey Coronel del Regimiento de Dragoncs propio del Rey Thente. Gral de los Exersitos de Su Magd. y Capn. Gral. de una expedici6n secret.-Por qto. es absolutamente necesario por el mas breve despacho de negocios de esta Ciudad de la Havana y su jurisdicci6n, que los Espaaoles vasallos de su Mapd. Britinica deve tener mi Juez Superior de sn propia naci6n bien i84

PAGE 95

EL IMPULSE INCIAL 8 este y los regidores. Los documentos sobre esta cuestion estan obscuros. El 5 de noviembre conoei6 el cabildo un mensaje, fechado en 30 de octubre, del teniente gobernador que trasmitia una orden de Albemarle para que "de los propios de la ciudad se contribuyan a Su Excelencia mil pesos". El Ayuntamiento contest que carecia de recursos. El gobernador parece que apremi6 a Reeio de Oquendo, porque en 3 de diciembre, 6ste manifesto a los ediles que de no ser entregada el mismo dia la suma exigida, pondria guardias al mayordomo de propios y rentas del municipio, Francisco Ayala. En sesi6n extraordinaria, convocada con urgencia para las trees de la tarde del propio dia, acord6 el cabildo vender una posesi6n con pacto de retro, a fin de satisfacer la demand. En 24 de diciembre, el mayordomo inform6 que no pudo realizar ninguna venta con esa condition, y, para evitarse la vergienza de ser puesto bajo custodia, habia obtenido la cantidad a pr6stamo, la que, desde luego, fue entregada al gobierno; el Ayuntamiento reconoci6 la operaci6n como deuda municipal garantida con los bienes del procomtin. El incidente debi6 excitar los animos de unos y otros, porque el 31 de diciembre, Reeio de Oquendo hizo renuncia de su cargo, y Albemarle la r ucata en las Leycs y costumbres, paor la mejor regulation de la itica de esta Ciudad Va como tambin para determinar en todos las cauzas siviles y criminals que de otra manera paresiera ante mi comojCitan Gral. Vovor. de esta Ysa tambien en todas las cauas dependientes en el tiempo del Governador que fu6 6 de an Thte.-Por este fin constituya y nombra el Seior D. Gonzalo Recio de Oquendo que exercita el oficio de mi Theniente de Govor. juntamente con la misma authoridad y pribilegios que he gozado por Ley y costunibre todos los Thenientes de Governador de esta Ciudad par los tiempos pasados. Dado devaxo mi firma y sello en la Havana en catorce din de Sepe. de mil setecientos sesenta y dos.-Albemarle. J. Hale." 85

PAGE 96

86 RENA LUFRfU acept6 instantaneamente. Esto hace creer que el gobernador estaba disgustado de su teniente, acaso por hallarlo moroso y equivoco en la gesti6n del donativo, dilatada mas de un mes. Al hacerle presente al gobernador, algunos regidores que Gonzalo Reeio de Oquendo expresaba en memorial elevado al eabildo que uno de los motivos de su dimisi6n era "los 4mulos de sus compatriotas'", el general se irrit6, llambse engafiado y rompid el cuaderno donde constaban estas manifestaciones, en gesto tan airado como improcedente. Concluy6, asi, la autoridad del hidalgo habanero, hombre inteligente, de mano izquierda y viva imaginaci6n, criollo de mucha trastienda, que acaso quiso nadar entre dos aguas y hallar en el tiempo algnn medio evasivo o conciliador, sin conseguir otra cosa, como suele suceder en estos traviesos juegos politicos, que disgustar a los antagonistas y ser a la postre victima de sus propias astutas maflas. El propio dia 31, Sebastian Pefialver y Angu10 era nombrado para sustituir a su compatriot y colega, esta vez con el titulo de teniente gobernador. (18) Ambos gobernadores tenian excelente reputaci6n social y patri6tica, mas, ahora, fueron blanco de la ira de sus conterrhneos con acrimonia e injusti(i8) "Por su Exca. Jorge Conde de Albemarle Vizconde Burg Baron de Ashford uno del Honrrabilisimo Consejo Privado de S. M. Capn. Custodior y Covor. de ia de Jersey Coronel del Regimiento de Dragones propio del Rey Comandante en Geje de una expedicion.Por tanto que es absolutamente necesario por el despacho de los negocios de la Ciudad de la Havana y sus dependientes que los vasallos espafioles de S. M. B. tengan un superior de su nation ynstruido en sus leyes y costumbres por Ia mejor regulation de la political de la Ciudad, y tambibn a determinar en casos Civiles y Criminales que puedan ofrecer aun como Capitan Gral. y Governador de esta Ysla y

PAGE 97

EL IMPULSO INICIAL eia. Llamados a regir empleos superiores, bajo un gobierno extranjero, se desenvolvieron con la correeei6n que permitia la complicada dualidad de su origen cubano y sus funciones publicas. Las eensuras brotaron del estado pasional de los fnimos exasperados por la derrota y el despojo. No es creible que ellos se inspiraran en la ereencia de que el dominio ingl6s seria perpetuo, que sobre esto debian tener mayores motivos para estar mejor enterados que sus demos conterrineos, ni se explica que, a la carrera, disolvieran el patriotismo de que habian dado siempre abundantes pruebas. Sebastian Peiialver y Angulo, anciano abogado, seis veces alealde de la Habana, regidor y coronel de milicias, durante el sitio prest6 activos servicios atendiendo al cuidado de las familias; Gonzalo Recio de Oquendo, como aqu6l, hidalgo distinguido y antiguo alcalde, alferez mayor del municipio, cumpli6 tambien sus deberes en lo'i momentos de peligro y agobio, hecho cargo del abasto de las tropes. Recomendados por sus propias dotes y dignidades y algunos personajes, para desempeflar la tenencia de gobierno, tuvieron la penosa misi6fl de satisfacer la voracidad del vencedor, sin serl-s dable contenerla, y la que, en lo possible, moderaron. Ni sus jefes ingleses ni sus compatriotas hallaron tambien ho que estaba pendiente ante el Govor. antecedente o an Thente. Yo por este constituyo y nombro a Dn. Sebastian Pefialver Angulo Regr. par privilegio y Coronel de militia por mi Theniente de Govor. por su nacimiento y grandeza, ppropiedad y entero conocimiento y experiencia de las leycs de esa Yala y tambien ordeno y mando que el ho Dn. Sebastian Penalver Angulo & exercitar el oficio de mi T ente. de Govor. con s misma authoridad y Privilegio anexos a ello coma todos los dbos Thentes. hasta ara ban savido por lcyy costumbres Havana treinta y an dia del mes de Diciembre de mill setecientos sesenta y dos as.-Albemarle.-Por mando de an Exca.-J. Hale." 87

PAGE 98

RENN LUFRIU motivos de queja en sus gestiones exentas de pecnlado, (19) desenvueltas en la dificil situacibn creada por lealtad del juramento prestado por el cabildo, del que eran miembros, y los sentimientos nacionales. La lluvia eopiosa de imprecaeiones derramadas sobre ellos, manifestadas bajo la dominaci6n en murmullos y coplas populacheras, y, luego, en denuncias, obedece a causas que explica la psicologia colectiva, a un estado emotivo, explotado por el rencor, a las exacciones de que fueron instrument inevitables y visibles. Y para dar a conocer el estado del resto de la isla, par6ceme oportuno reproducir las piginas que siguen de Manuel Dionisio GonzAlez, laborioso cronista de Santa Clara, cuya pluma, al describir la situaci6n de la villa durante estos dias, refleja, con viveza, el espiritu de la porcion insular espaiola: "Habia causado al Cabildo no poca sensaci6n la desgracia de la entrega de la capital, y en sesi6n de tres de septiembre, acord6 "dar cuenta a S. M. de tal acontecimiento, para que estuviera en la inteligencia de los grande esfuerzos que habia hecho la villa por defenderla, oeurriendo alli toda su tropa miliciana, con ardientes deseos de verter su sangre y sacrificar su vida en servicio de ambas Magestades, como prueba de su lealtad, y contribuyendo ademis con copioso nnmero de ganados, armas, pertre(Oo) Como se veri en su oportunidad ninguna de las acusaciones fueron realmente desapasionada. El comercio, agradecido a los esfuerzos de Peftalver, determine gratificarlo con Ia cantidad de cuatro mil pesos y entregarle veintisiete mil para repartir entre los ingleses que le habian ayudado. Ydase $l Sitio de la Habana par Carlos Trelles.-Anales de La Academia de la Historia, tomo quinto, pig. 43. 88

PAGE 99

EL IMPULSO MNCIAL chos de guerra y boca, y con todos los negros esclavos, que movidos de Ia libertad ofrecida en su real nombre habian querido exponer su vida, habiendola perdido muchos de ellos en los peligrosos lances en que se encontraron; y por nltimo protestaron tambien todos los miembros de la municipalidad, que a fuer de leales vasallos, harian los mss poderosos esfuerzos, por conservarse en el goce de los derechos y fueros de tales, y que perderian antes sus vidas con todos 'los vecinos, que dejar de mantener ileso este territorio a su Soberano, a euyo efeeto le suplicaban se dignase facilitarles el socorro necesario de gente, armas de fuego y pertrechos, porque podrian ser hostilizados del enemigo, estando a veinte leguas de La jurisdieci6n sometida al dominion brithnico." Tales fueron pues los sentimientos que ostent6 el Cabildo en aquellas circunstancias, sentimientos que estaban en armona con los deseos de los moradores, y que se acreditaron despues eon heehos importantes, que recomendaron su denuedo y patriotismo. El desgraeiado acontecimiento de la capitulaci6n, hizo que de Ia Habana y sus cercanias, asi como de Matanzas, salieran multitud de familias, que huyendo despavoridas, vinieran en busca de refugio y proteeci6n a los lugares interiores. Los azares de La guerra, las fatigas y necesidades sufridas durante el sitio, y La nuevo dominaci6n a que qued6 sujeta aquella parte de Ia isla, les obligaron a adoptar semejante resoluei6n. Como era regular, fronteriza nuestra villa a La jurisdieci6n de La Habana, debi6 ser ella el asilo de tantos como se dirigieron hacia este rumbo. Efee89

PAGE 100

RENt LUFRIU tivamente: aqul encontraron todos otra patria, que abriendo las puertas de su generosidad a las desgraeias de sus nuevos hijos, brindoles en su seno hospitalario el sustento, y aun la protecci6n y seguridad que habian perdido... Muchos de los que abandonaban la capital fallecian en los caminos, unos de necesidad y otros por la inclemencia del tiempo, pues sin medios o recursos con que hacer menos sensibles las penalidades de la marcha, luchaban en vano con el rigor de la estacion en esa 6poca del afio, y con la falta de auxilios, que no era facil encontrar en esas vias de comunicaci6n, que s6lo atravesaban campos incultos, sin movimiento de pasajeros, y. donde apenas solia verse algin mayoral o encargado de tal cual hacienda vecina. No pocas personas de aqueHas que pudieron resistir ese viaje penoso, arribaron a nuestra poblacion en el estado mAs deplorable, a causa de las enfermedades y miseries sufridas en el transito. El Ayuntamiento cuid6 de que se lea prestaran todos aquellos soeorros que exigia su situacion; y por no ser suficiente el abasto, acord6 en sesi6n de dia diez, que los duefios de haciendas, aparte de la obligaci6n ordinaria que tenian de proveer la carniceria, proporcionaran las demhs reses que fueran necesarias, conforme el repartimiento que practicaran los diputados del consumo. El sargento mayor, por su parte, se vi6 precisado a formar con urgencia dos cuarteles, donde recoger la tropa reglada de tierra y marina, por haber sido atacada de la enfermedad reinante, de cuya fuerza hubo continuamente mis de doscientos hombres enfermos, a los cuales pro90

PAGE 101

EL IMPULSO ICIAL porcion6 L6pez camas, alimentos, medico y botica, consagrando parn todoe estos gastos eantidades de sn patrimonio; pero estas atenciones no embarazaban la prietica de las acertadas y eficaces diligeneias en que a la vez entendia, sobre preparar cuantos medics de defense le sugiri6 su celo, a fin de contrarrestar cualquiera ataque que intentara el enemigo. Form6 dos cuarteles mks, pertrechados de todo, con destino a los guachinangos y a cuatroeientos morenos migueletes fibres y eselavos, que habian venido de la Habana, organizando dos companias de la clase libre y otra de pardon. De la marinerfa mis prietiea form6 tambi6n una compa5fla de artilleria, habiendo traido de San Juan de los Remedios seis pedreros, que habilit6 con sus correspondientes eureias, volantes, herradas y lo demia que fu6 necesario, euyos gastos eoste6, lo mismo que los de cartueheras y garnieles, que mand6 hacer, empleando en la mayor parte de las primeras cuero crudo al pelo, para que se conservase mejor la p6lvora. Para guarneeer mejor el eonfin de la jurisdiei6n con la de la Habana, en lugar de los veinte hombres que all eesistfan, destin6 una fuerza de sesenta, y una partida de diez y leis, continu6 vigilando los embarcaderos, con orden de dar pronto aviso de cualquiera novedad. Para uno y otro servieio, emple6 el sargento mayor tropa veterans, mandando retirar a es casns a los vecinos, que haste entonces se hablan mantenido en esas avanzadas. A todos los individuos acuartelados se les daban de an orden dos libras de care y dos reales diaries, excepto a los guachinan91

PAGE 102

RENt LUFRfU gos y negros, que recibian mensualmente tres pesos por plaza, fuera de la care, y medio diario parn vianda y casabe. Esta ocurrencia (la comunicacidn de Albemarle) hizo que se redoblara mfs la vigilaneia, y que se aprestara el pueblo a su defensa, pues se crey6 con fundamento, que esa negativa a la solicitud del general Albemarle, debia producir la consecuencia inmediata de una agresi6n. El einco, se publie6 un bando de los Alcaldes, preventivo de que, todos los vecinos, asi de la villa como de su jurisdieci6n, manifestaran "dentro de tercero dia los candales que poselan, sin exclusi6n de persona alguna, por estado, calidad o condici6n, bajo pena de confiscaci6n de bienes, aplicados a la manutenei6n de las tropas, cuya pena se impondria precisa e indispensablemente a cualquiera transgresor'". El seis, se promulg6 otro bando del sargento mayor, que ordenaba "que todos los forasteros blancos, pardos y morenos, que se hallaban en Ia villa, de cualquiera estado o localidad que fueran, se presentaran en el mismo termino, con las armas, municiones y demhs pertrechos de guerra que tuvieran, bajo la pens de ser declarados traidores al Rey; y que ningnn vecino admitiera en su casa persona de fuera, sin dar parte al mome'nto de su legada, bajo la pena de cincuenta ducados de multa, aplicados a gastos de guerra." A todos esos servicios de que ya he hecho menei6n, uni6 L6pez Silvero otros muchos de muy reconocida importancia, tales como haber logrado impedir el comercio de los enemigos, y cortandoles toda comunieaci6n con nuestro territorio; y si no estuvo siempre 92

PAGE 103

EL IMPULSO IICIAL al corriente de sus movimientos, pudo, por lo menos, precaver sus intentos, habiendo mantenido en la Habana un espionaje secreto, que le comunieaba alganas noticias. El hizo circular alli la de tener acuartelados en la villa mas de 5,000 hombres, Jo cual parece no dej6 de influir pars que los ingleses desistieran o no pensaran continuar sus operaciones de agresi6n hacia esta comarca central. Con noticia que recibi6 una vez, de que los enemigos tenian pastando en las sabanas de Guamutas porei6n de bueyes, a que habian echado mano, de los que pertenecian a los cortes de maderas del 'Estado, mand6 al momento una partida de tropa para recuperarlos, como se logr6, recogiendo noventa y uno de diehos animales y ademas cinco negros, que de los mismos cortes habian apresado los ingleses. En otra ocasi6n evit6 que 4stos se llevaran las maderas y algunos utensilios que existian en los rios de Sagua la Grande y Sagua la Chica, a cuyos puntos destin6 varios piquetes que alejaron de sus boas a los enemigos, no obstante la resistencia armada que hicieron: 61 mantuvo siempre fuerzas avanzadas en ambos surgideros, y merced a estas disposiciones, y a la vigilancia que se ejercia, jams pudieron verificar ningtn desembarco por ellos; y por 6ltimo, desde el instante mismo de la eapitulaci6n, se esforz6 en alentar el Animo de todos, sin omitir paso ni sacrificio alguno, que pudieran contribuir a la defensa del pais, siendo tal su ardor y entusiasmo, su denuedo y energia, que hasta coneibi6 el atrevido plan de reataurar la capital a fuerza abierta, con cuyo fin diet6 disposicio93

PAGE 104

RENt LUFafU nes tan acertadas que merecieron la aprobacian de muchas personas sensatas, y hubieranse puesto en plant a no haber sido ciertas consideraciones que expuso el Gobernador de Cuba, y por la probabilidad que luego se tuvo de un pr6csimo arreglo". (20) (zo) Meraoris uistdric de is ViUs de Saute Clars, por Manuel Dionisio Gonzilez, pig. i 5-:6i. 94

PAGE 105

VI FIN DE LA DOMINACION INGLESA Estado de Snimo de la pablacl6n.--Conspiraciones: Luis de Aguiar.-Choque de lord Albemarle y o1 obispo Morell-Evolucin del eapiritu pdblico.-Caricter del goblerno Ingls.-Epilogo de Is guerra de los slete anos.Primers ingerencia norte-americana en los destinos de Cuba.-Las colonias anglo-americanas.-Tratado de Paris. poblaei6n mostr6 sineera hostilidad, aguda en los primeros momentos ce la dominaci6n. Las elases altas la expresaron altivas, erectas y glaciales ante los agasajos extranjeros; las bajas, mis expansivas, eon murmullos, imprecaciones, cantares, chiates y, a veces, agresivas: venta de frutas averiadas y adulteraei6n de la leche con jugo de pii6n. Lo hltimo no estuvo generalirado, y solo parece obra de algunos eanarios rhsticos que se dedieaban a eultivos menores en los alrededores de la eiudad. 'El gobierne, reprimid los excesos, que el patriotismo no excuse, y sufrieron pena de horea el canario Jos6 Notario y otro mis. El afan de loar la lealtad pfblica, entonces muy viva, ha levado a va-

PAGE 106

RENA LUFRIU rios historiadores a considerar como general lo que solo fu6 producto de mentes est6pidas, excitadas por el odio, por atfivica xenofobia mas que por amor patrio. El hecho me parece opuesto a la psicologia del cubano, que ni en los dias candentes del despotismo colonial apel6 a tales medios. En forma levantada el patriotismo espailol, coparticipe el cubano, que en 6d se funde, se manifesto en proyectos de reconquista, que el coronel Luis de Aguiar inspire. Las fuerzas auxiliares que Madariaga habla enviado a Prado supieron en Jagua la calda de la Habana. Alli acamparon; y el capitin del navlo Arrogante, Alejo Gutierrez de Ruvalcaba, el jefe de las tropas, Vicente Jnztiz, y Martin Ulloa, auditor de guerra, pensaron marchar sobre la capital. Madariaga, preocupado de Santiago de Cuba, hizo retroceder la pequefia legion. Aguiar, impelido por ardiente lealismo, abrig6 el prop6sito de sorprender una noche a la guarnicion inglesa. El gobierno conocid y previno el complot. El coronel Hale registry sin 4xito la casa de Agustin de Cirdenas; las armas alli depositadas hablan sido trasladadas a tiempo. Albemarle no adopt ninguna medida de castigo y prevision. El fracaso no desalentd a Luis de Aguiar, y, uuido a Montalvo, prepare nuevo plan con la cooperaci6n del brigadier Marqu6s de Casa Cagigal, militar distinguido que, capturado en una nave, fu6 traldo a la ciudad. La escasez de tropas inglesas, reducidas a tres mil hombres, hacla probable la empresa. El 22 de noviembre, Montalvo supo que la devolucion de la Habana 96

PAGE 107

EL IMPULSO IN]CIAL estaba acordada, y tan agradable noticia puso fin a los proyectos de Aguiar. Luis de Aguiar personifica la lealtad colonial. Activo, intransigente, temerario, une la mistica fidelidad realist y el amor feudal al terrunfo. Cubano de nacimiento, era, por lo mismo, caballero espaflol, fiel al soberano, que pelea por su eiudad y no pacta ni cede en lo intimo al ser vencido. Su hirviente patriotismo, algo estreeho, localista, instintivo, Io llev6 al combate y a la conspiraci6n. Ninguno como 61, intr6pido en la pelea y enconado en la resistencia, sintetiza el estado mental de la clase a que pertenece, en momento agudo de crisis de la comunidad colonial, refleja el tosco embri6n del patriciado criollo y, a la vez, tenaz, arrogante, irreductible, la hidalguia espafiola. (1) Fu6 durante el sitio, bravo peleador, y estuvo muy cerea de ser un Martin Alzaga, un Liniers. Es sin diseusi6n el h6roe, el paladin y el representativo, por antonomasia, de la clase alta de su 6poea en Cuba, si bien la leyenda extrema su actitud patri6tiea y le atribuye actos que no hizo. (2) (a) Naci6 en Ia Habana en 171o. Regidor hereditario del Ayuntamiento entr6 muy oven en las militias y alcanz6 en 1739 empleo de teniente coronel. ehus6 tomar parte en la junta de jefes que trataron Is capitulaci6n, negado a someterse. Al entrar los ingleses conspire intentando siempre la reconquista. Muri6 en 1766. La inica recompense de sus buenos servicios fai ser nombrado coronel del ejdrcito regular cuando a otros le dieron titulos de nobles. Basta decir que un bermano del marquis Gonzales, sblo por serlo, fu nombrado conde del Asalto, para apreciar Ia pobre compensaci6n que 8l tuvo. La calle de Agniar, done vivi6 y muri6 el intrfpido habanero, lleva este nombre en an honor. (a) Pezuela dice que Agniar abandon Is Habana y march a Jaruco.-Diccioario Hirtdrico, etc., citado, pig. 3. Manuel de Is Cruz a~rma que se intern Tierra adeatro.-Cromites esbanos, pig. 96. $n todo esto s6lo existe una eyenda, torque Aguiar aparece entre los regidores que asistieron a la sesi6n del ayuntamiento en so de Agosto, lnego a otras sesiones y desempen6, sin senaibles intermitencias, an cargo de regidor y field executor. Sus planes los tram6 en la propa audad. 97

PAGE 108

9ENt LUFRIU El ineidente mis violento de la dominaci6n surgi6 entre lord Albemarle y el Dr. Pedro Morell de Santa Cruz, obispo de Cuba. (3) Excelente jefe de la iglesia, amante del progreso, inclinado a empeflos culturales, de espiritu altivo, noble, levantado, disfrutaba el ilustre prelado muy vivos afectos y uninime respeto. Era hombre de temperamento sensible, irritable, pasional, de ardiente fe cat6lica y ferviente patriotismo; y sus virtudes y defector, fundidos en recia personalidad, le impedian resignarse en calma a la nueva situaci6n, que Lo heria, y lo arrastraron a saltar los limited que, a su celo, fijaba la realidad y la sensatez. Enojado por las expoliaciones, al solicitar el gobernador la habilitacidn de un templo para el culto protestante, opuso rotunda negativa, y, tambien, rehuy6 entregar las listas de miembros del clero, no obstante Lo que prescribia la capitulaci6n, y pronto su carieter inflamable prendi6 incendios de c6leras. Las relaciones entre lord Albemarle y el obispo, a los principios, debieron haber sido correctas, hasta cordiales, porque el primero regal6 al segundo una amatista, que este don6 a la catedral de Santiago de Cuba. El choque, mis que los tributos, lo produjo (3) Pedro Agustin Morell de Santa Cruz, naci6 en 1694 en Santiago de los Caballercs, isla de Santo Domingo. A los veintiun anos, por dispense real, f i nombrado can6nigo doctoral del arzobispado de Santo Domingo. En ,7x8 vino a Cuba, desempehando distinguidos empleos eclesiastacos. Intervino en Ia sublevaci6n de la mineros del Cobre, con 6xito, y sobresali6 por an energia cuando Ia invasi6n del almirante Vernon. Nombrado obispo de Nicaragua tambiin se hio notar r su celo; y en 175; volvno a Cuba a regir suigesia. Dispui des desticrro regreso el ? de mayo de 1763. Rscrbtb dos obras: Reiacidu de testativas de los ingleses en Am cs que se desconoce, e Historia de Is isla y catedral de Cuba. Goz6 siempre del cariflo de sus feligreses. La calle de Pi Margall se llama "de Obispo", en recuerdo de Morell. 98

PAGE 109

EL ImPULSO fICIAL la demand de la relacion, emanada del tratado, y la de un templo. Morell creta lo primero ingerencia en el gobierno de la iglesia, y era, para 61, horrible sacrilegio el uso de una casa de la verdadera religion, la suya, por los herejes. Desde un punto de vista psicol6gico, el criterio, enojo y firmeza en arrostrar y padecer los peligros que creaba y retaba su negativa, se explican de modo l6gico. (4) El obispo a veces energico, a veces irdnico, verboso y tozudo, pretendi6 enredar en malla espesa, tejida por su pluma al gobernador y, asi, dilatar en porfias la soluci6n. El choque perfila dos psicologias raciales: ghrrulo, leguleyesco, violento el ibero; glacial, lae6nico, duro el saj6n, seguro de sus fueruas, mientras el otro fiaba en su palabra; y, por ducho que fuera el obispo, el conde no estuvo dispuesto a perder tiempo ni revocar 6rdenes, y cort6, de un tajo, la polemica, a que no se dej6 levar, con una orden de destierro en 3 de noviembre. Algunos historiadores dicen que .Albemarle, muy irritado, pens6 ahorear a Morell, lo que evitaron su hermano Guillermo y Pefialver. Me parece inverosimil porque contradice el earheter ingles, el del propio general, y creo que la intencibn, si la hubo y se expres6, no pas6 de ser instanthneo desahogo. Como medida de rigor bastaba encarcelarlo, si el gobernador, ofendido, ansiaba repre"ia. El easo fue que se limit a enviarlo a la Florida, con toda clase de respeto. Escoltado por un piquete, el obispo fue conducido a la nave en una sills de apW4V Easela correspondencia del obispo y el gobernador en el 9

PAGE 110

REN LUPFEIU mano, pues se afirma y no lo dudo dado su temperamento viril, que se neg6 a obedecer. Muy probablemente hubiera preferido su patriotismo y religiosidad ser victima de algn atropello inieuo, que acaso sublevara al pueblo. La orden provoc6 consternaci6n general. Examinada dentro del momento hist6rico fu6 l6gica, necesaria. Otra cosa, que no hubiera sido peor, no podia hacer el gobernador herido en el sentimiento y la autoridad, obligada a sostenerla frente a una poblaci6n adversa, en la que un hombre del prestigio personal y jerirquico de Morell, arrebatado'por la c6lera, podia rear agitaci6n peligrosa. El decreto fue cumplido, si bien mis tarde el obispo, por disposicion del general Keppel, retorn6 a la Habana. El provisor del obispado, Santiago J. Heehavarria, sacerdote cubano, acat6 los mandatos de Albemarle. (5) Escogida primero, para sus oficios, la iglesia de San Francisco, los ingleses prefirieron utilizar la de San Isidro. El antagonismo religioso no influy6 en lord Albemarle. Es justo reconocer el respeto observado por los conquistadores con el cult catolico, tan odioso entonces, nunca amable a los ingleses. "El ejercicio de nuestra religion generalmente se ha mantenido en todos los actos de ella, asi dentro como fuera de los templos, a los cuales si bien no se podia embarazar la entrada de los ingleses, lo hacian con res(s) "La entereza, Ia resistencia digna y honrosa pero poco politica que opuso el obispo a las pretensions de los conquistadores fuE castigada con el destierro, enviindosele a la Florida en un buque de guerra, si bien de un modo propio de sa caricter y edad avanzada. Ensayo histdrico de Cuba por Jacobo de Ia Pezuela, pkg. 219. 100

PAGE 111

EL IMP ULSO INICIAL peto, si no religioso, moderado'", dice un testigo enemigo. (6) De este modo, el inico carftter disonante en el regimen liberal ingles, la intolerancia, no se manifesto en la Habana, bien por el prop6sito de captar la simpatia de la poblaci6n, bien por no existir las circunstancias que, en Inglaterra, mezelaban intereses politicos y religiosos, y fundian, eon la intransigencia protestante, escudo al despotismo. Entonees por primer vez en Cuba se practice la masoneria y tra'baj6 la Logia Irlandesa nimero doscientos diez y ocho, constituida por individuos del regimiento cuarenta y ocho. Todos los hechos anteriores reflejan el espiritu publico de la colonia. Fundidos en un solo molde, nativos y emigrantes, eomin sentimiento los identifiea, para unos y para otros, igual la tierra y la nacionalidad. Es posible, sin embargo, apuntar que la animosidad, violenta a los principios, siempre latente, de modo paulatino fu6 perdiendo acritud. La prudente conduct de las autoridades inglesas, salvo en lo referente a la codicia, el contacto cotidiano, el bienestar material, la prosperidad, el tiempo en fin limaron p6as al erizo de la resistencia; por el plano inclinado de forzosas aproximaciones y provechos mutuos, empez6 a deslizarse el odio, y en el puente de la convivencia hilvanaron relaciones acomodaticias vencedores y vencidos. Hubo transaeciones neeesarias, trato franco o simulado, y, eosa llamativa, inflamados de sfbito amor, ingleses y habaneras efeetuaron matrimonios con abundancia relativa, como (6) Relacion del cronista jesuita. Cuba, pig. n7i, citada. ,/7~ZL3 101

PAGE 112

RENA LUFfU se infiere de la siguiente copla que revela que el ehoteo tiene en el carfcter cubano, ancestrales races: "Las muchachas de la Habana no tienen temor a Dios pues se van con los ingleses en los bocoyes de arroz". Un cronista contemporaneo advirti6, perspieaz, la tr6mula transici6n de la sociedad y no consider imposible evoluei6n mas acentuada: "sin embargo, en este corto tiempo no dejamos de llorar el desorden de algunas mujeres que abandonando su religion, su honor, sus hijos y su patria, se han embarcado eon ellos y dos contrajeron matrimonio segin el rito protestante. Tambien ha sido reprensible el haber dado lugar a sus oficiales para la familiaridad y trato de muchas casas, aun de alguna distinei6n, y no sabemos en que habrian parado a haberse diferido por algunos anos su cautiverio. (7) El proceso seflalado era natural. Una sociedad amorfa, sin tradiciones propias, soldada por la sugesti6n de la supremacia universal de Espala, sin cultura, formada por obscuros colonos y emigrantes volanderos, era materia susceptible de ser plasmada en cualquier sentido; espaflol por origen, rutina y desconocimiento, el colono no tuvo tiempo, ni pensamiento, ni deseo, de hacerse ingles, ni tampoco lo pretendieron los dominadores. Albemarle no ignoraria que en los mismos dias de la capitulaci6n se (7) Relacion del cronista jesuita. Cuba, pig. 132, citada. 102

PAGE 113

EL IMPULSo IICIAL iniciaban en fire las negociaciones de paz. Es probable que estaria al tanto de an eurso y, bajo tales auspicios, abandonaria, si los tuvo, empeflos de britanizar a un pueblo sobre el que ejercia pasajero domino; y aguardo espectante la solution definitiva. El gobierno de lord Albemarle, que embare el 22 de enero de 1763, y el del general Guillermo Keppel, que le sueedi6 con mayor templanza, fueron en todos los aspeetos superiores a los precedentes de Cuba. (8) Tanto uno como otro desplegaron amables dotes para ganar simpatias entre los habaneros. Albemarle organiz6 en los primeros dias un sarao, del cual el patriotismo retrajo a las familiar. De nuevo invitadas, eoneurrieron a fiesta semejante, sin desvanecer su frialdad. La administration de amboa fue honesta, fecunda, mesurada, dirigida por un espiritu de rectitud, moralidad y tolerancia, desarrolado con energia y moderaei6n, sin crueldad parn el veneido, ni lieencia para el vencedor. Un testigo (8) "El breve gobierno de estos mis liberal y desahogado que el de los vencidos y de incalculables beneficios para Ia general prosperidad". Manuel Sanguily, Pdgircs de l Historic, pig. 57, Libro primero.-"La Humanidad y cordura en general sirvieron de base al gobierno conquistador, las exacciones quo tuvieron que hacer efectiva por prescripci6n del Gabinete ingids sobre el vecindaric, la mitra...; y Is irritaci6n del pueblo contra el ejdrcito obligaron al conde de Albemarle y su sucesor a adoptar alganas medidas rigurosas y violentas... fuera de estos casos particlares... Ia conduct de Ian autoridades inglesas fue en an sistema general conforme al caricter conciliador, bumano y liberal de aquella naci6n y a las ideas avanzadas de gobierno que resplandecen en Ia constituci6n britinica..."-Pedro J. Guiteras, Histori de laI la de Cuba, pigs. 82 y 83, tomo s-"A pesar de Ia piblica aversion que en todas ocasiones se nanifestaba, Is conducta de aquel general en el breve period de su mando fud propia de an lord de su pais. Hubo suplicios y listimas que deplorar que fueron indispensables porque machos soldados ingleses habian ado asesinados en el campo y fuera injusto no castigar a los bomicidas. Los ingleses no alteraron el regimen gubernativo del pueblo, ni cambiaron an municipalidad, ni destituyeron a los mis de los empleadom civiles".-Jacobo de Ia Pesls, Essayo histdrico de Cuba, pigias 2ao y Sal. 103

PAGE 114

REN, LUPRIU presencial, espaiol y fraile, dice: jamss se vi6 que ninguno de ellos les sacase sangre a espanol, ni quedase sin castigo tal cual estorsi6n que algunos causaban con su casi continua embriaguez". (9) Es preciso recordar que en estos dias, Inglaterra era la 6nica monarquia regida por una constituci6n que casaba el orden y la libertad, desenvolvia el sistema parlamentario y daba ejemplo esplendido de un pueblo libre, pleno de veneraci6n por las tradiciones y de amor al derecho, en el inicio de su formidable genio colonial, personificado en la inmortal novel de Foe. Los gobiernos de Albemarle y Keppel acusan abundantes dosis del sentido politico ingles: liberal, firme y positivo. La Habana debe a la administration inglesa su primer servicio de alumbrado. Por modesto que este fuera sefiala un progreso. El bando con que Albemarle puso coto a la corrupci6n de la administration colonial al prohibir obsequios a los jueces, y el que Keppel dict6 para impedir la concurrencia de los soldados ingleses a las tabernas y evitar desdrdenes, honran a los dos hermanos. (10) La codicia que manifestaron es el (q) Relacion del cronista jesuita citado.-Cuba, pig. 13a, citada. (io) "Por su excelencia Jorge, Conde de Albemarle Vizconde Bury, Barbn de Ashford, uno del mis honorable Consejo privado de an Magestad, Capitin, Custodiador, y Gobernador, de Ia isla Jersey, Coronel del Regimiento de Dragones propio del Rey, Comandante en Jefe de los ejircitos de su Magestad, Capitan General, y Gobernador de la Isla de Cuba. "Por cuanto ha sido siemp re costumbre hacer rega las muy considerables en dineros, o diectos1 a los senores Gobe rnadores de esta Isla, y sus asesores, a fin de conseguir la favorable conclusion de pleitos & "Este es parn notificar al pueblo que manda su Excelencia, que esta prictica se quite absolutamente de aqui en adelante, jo la pena de su disgusto, por ser cosa que nunca ha practicado, ni permitiri que se hagan dichas regalias por administrar justicia: an determinacihn es distribuirla con imparciali104

PAGE 115

EL IMPULSE INICiL 105 cargo serio que puede hacerse, desde luego menos grave que los fraudes, cohechos, inmoralidades sistemAticas de los gobiernos anteriores; y explicable en el estado de conquista, muy propio de la 6poca y, por desdicha ,todavia prhctica corriente, de las guerras. Al eaer la Habana, la guerra de los siete anos expiraba. En los mares y colonias, Inglaterra esclavizaba la victoria. Canada, la India, Manila, habian eaido en sus garras y sus naves paseaban, triunfales, el pabell6n britanico. En Europa la situaci6n del rey de Prusia, Federico II, lleg6 a ser desespedad, sin favorecer al superior, ni al inferior, al rico, ni al pobre, pero si despacharlo con equidad y con brevedad que admitan las eyes del pais.-Habana Ioviembre y 4 de 76z.Firmado.-A lbemarle." "Por mandato de su Excelencia, firmado.-J. Hale, Secretario. "Dado por Su Excelencia el Honorable William Keppel, mayor general, coronet de un regimiento de infanteria, comandante en jefe de Is* fuerzas de So Majestad y gobernador de La Habana, etc. "Debido a que Ia frecuente bebida de tragns (sic) y de otros licores espirituosos es Ia cause principal de aquellas irregularidades quoe a diario se cometen en eata ciudad. Su Excelencia el Gobernador, sintidndose determinado a contribuir con cuanto est6 en su poder al mantenimiento del buen orden y de Ia armonia entre los soldados del ejircito y los demias stbditos de Su Majestad; "Por este medio ordena del modo mas expreso que no se permits a ningtn soldado entrar en dichas tabernas o pulperias, bajo ning6n concepto ni pretexto, so pena de que el propietaro de dicho establecimiento sea enviado a prisi6n y condenado ademis a pagar veinticinco pesos a Ia persona que le pruebe que 61 permiti6 a un soldado Ia entrada en Sn tienda o que le vendi6 licores. "Y en caso de que cualquier soldado pretend introducirse a Ia fuerza en alguna de esas tiendas, en contra de Ia 6rdenes que tambi6n ellos han recibido, por este medio se ordena y obliga a los propietarios de las mismas a avisar del echo inmediatamente a los guardims mis cercanos, para que coos soldados infractores scan persegnidos y castigados; y con objeto de que nadie pueda alegar ignorancia de las intenciones de Su Excelencia el Gobernador, se ordena tambin a los due ios de esos establecimientos que coloquen este aviso en Is puerta de sus tiendas respect'vas, y que si el masmo fuse accidentalmente roto o borrado der~a (bajo Is misqa pena anteriormente expresada) solicitar en Ia oficina del secretario, otro ejemplar del mismo. "Dado en La Habana, este dia za de enero de x763.-Wm. Keppel. Par Orden de Su Excelencia, Henry Pringle".

PAGE 116

StEN LUFRIU rada y su genio portentoso veia en el veneno, Onico camino a su gloria. La muerte de la emperatriz de Rusia, Isabel, produjo el milagro de la casa de Brandeburgo. Los rusos, que tocaban con las lanzas las puertas de Berlin recibieron de su nuevo soberano, Pedro, admirador de Federico, orden de retirada; y el enemigo, en instante de coger el trofeo, ya en la mano, se vuelve aliado. Los beligerantes, desangrados, necesitaban reposo. Lord Bute, ministro y favorito de Jorge III, que habia iniciado retr6grado movimiento para coloear, sobre el de la naci6n, el poder del trono, proyectaba la paz. En secreto, a espaldas del fey Federico II, los gobiernos de Inglaterra y Francia, mediate los ministros sardos en Londres y Paris, entablaron inteligencias desde 1761. En estos preliminares se trataron las diferencias con Espana. (11) En mayo algo del misterio se traslucia. Aun la Habana no estaba bloqueada. En agosto de 1762 el duque de Bedford, el de Nivernois y el marquis de Grimaldi, comenzaron en Paris las conferencias de paz en la que debatieron multiples problemas suscitados en el conflicto; y, desde luego, la Habana fu6 prenda valiosa en el tapete internacional. Los ingleses, a zarpazos, han tomado los puntos estrat6gicos del mundo. Dificil es comprender que despuis de tenerla, dejaran escapar la Habana, que les daba domino sobre el Golfo de Mejico. Durante las negociaciones, parte de la opinion inglesa se pronunci6 a favor de la posesi6n definitive de la Ha(ii) En el capitulo 39 de esta obra ya se refirieron. 106

PAGE 117

EL IMPULsO CL 107 bana, sostenida por Ricardo y Guillermo Burke. Un factor nuevo, todavia oculto, impuso otro rumbo y enterr6 los viejos planes de Pitt, Knowles, Anson y el sueflo vidente de Willian Patterson. Los colonos angloamericanos, con admirable sentido prietico, realizaron activa campana popular a favor de is adquisici6n de la Florida, entre la cual y la Habana tenia que escoger Inglaterra, resuelta a quedarse con Canadi. Benjamin Franklin, en el apogeo de su fana universal, public el folleto "Intereses de la Gran iBretana con respecto a sus colonial y la adquisici6n del CanadA", y fu6 intkrprete de los sentimientos unAnimes de sus compatriotas. Sobrecoge de angustia el animo ver que, antes de ser nation, los norteamericanos influyeron en el porvenir de Cuba, puesto el peso de an interns en la balanza de la paz, y realizaron, as!, de soslayo, su primer ingerencia en el destino de Cuba. No podia obedecer la viva gesti6n angloamericana a una direcion political organizada de que careclan, independientes entre af y, con respect a Is metr6poli, aut6nomas, las tree colonias, c6lula de los futuros Estados Unidos. La presciencia norte-americana, acertada y concordante con sus intereses presentes y remotos, se original en el antagonismo de limites y raza, ezistente entre ellos y las posesiones francesas. La gaerra de los siete anoe fu6 el fdtimo acto del drama que en el continente representaron con rencor ingleses y franceses desde los principios de su estableeimiento. Conviene precisarlo. La Am6rica del Norte estaba distribuida entre tres 0 107

PAGE 118

REN LUFRIU naciones: Espana, que poseia la Florida y los enormes territorios que completaban el virreinato de Nueva Espana; Francia, duefia de Canadi y del dilatado valle del Missisippi, todo lo que entonces se llamaba la Louisiana, que hoy forma varios estados de la gran Rep6blica; e Inglaterra, metr6poli de trece colonias, especie de larga faja, inferior en extensi6n a is Louisiana, sin salida al Golfo de Mejieo ni al rio Missisippi. Las fronteras franeesa y britinica constituian lineas indefinidas de contacto y choque, Lo que llev6 a constantes guerras a los snbditos de las dos potencias. (12) Estas luchas tuvieron influencia grande en las trece colonias. En ellas sus habitantes comenzaron a ejercitarse en las armas, formaron militias aguerridas y, sobre todo, surgi6 el sentimiento colectivo. La separaci6n casi absoluta en que vivian las trece colonias concluy6 ante el peligro comin, el franees, que hizo ver identieas necesidades. Puede decirse que la ultima guerra empez6 antes de que la declararan las metropolis respectivas. En 1754 peleaban ya, en la America, los colonos de una y otra naci6n. En este periodo se form Jorge Washington, el inelito, que entra en la historia como bravo miliciano, no sin antes tropezar con el error y la adversi(12) Comenzaron en 1869 en "la guerra del rey Guillermo", apodo colonial de la del Palatinado. Se reanuda en la de "s reins Ana", sucesiAn de la corona de Espana. Estalla de nuevo en la "del rey Jorge", sucesi6n de Austtia. La 6ltima guerra de los siete anos, los colonos la empezaron con anterioridad HlamAndola "de ingleses y franceses". 148

PAGE 119

EL TIPULSO INICIAL dad. (13) Dos ailos despu6s se proclamo la guerra de los siete afios, a la que prestaron entusiasta concurso los colons que completan su evolution en un sentido de unidad espiritual; la conciencia naciente de sus intereses generales se manifiesta en las negociaeiones de paz, exige la Florida eon preferencia a la Habana y decide, sin saberlo, el porvenir de su naci6n, el de Cuba y acaso el de Inglaterra. (14) Los preliminares de la paz se acordaron el 3 de noviembre de 1762 en Fontainebleau, y el 10 de febrero del aflo siguiente, Inglaterra, Francia y Espana, firmaron el tratado de Paris, cuyo articulo diez y nueve disponia la devoluci6n de la Habana. La paz no fue popular en Inglaterra. El pais estaba exhausto, pero los exitos de la campafia lo levaba a solicitar un tratado todavia mss ventajoso. EL mismo gabinete se dividid con respect a la devolucion de la Habana. Enrique Fox ech6 sobre sus hombros de atleta parlamentario la tarea de arrostrar las oposiciones y saear, de sus fuegos, la aprobaci6n. La sesi6n de la Camara de los Comunes fu6 imponente. Pitt, en eamilla, envuelto en franela, livido, enfermo segin parecia y acaso s6lo representaba, elam6 contra las bases de la negociacion y ,pidi6 se prosiguie(13) En una de sus exploraciones Washington, atac6 y mat6 a Jummonville, parlamentario francis, olvidado de que el ano anterior habia realizado una mission igual a los cargos de espionaje que le formula sin razon. Poco despuds, derrotado, suscribio en el Fuerte de Ia Necesidad una capitulaci6n en que reconocia que Ia muerte del o5cial francEs habia gido un asesinato. (14) Es indudable que ai Ia Habana queda inglesa, los Eintados Unidos no arrancarian hay el cetro maritime a Inglaterra. Acaso s independencia hubiera peligrado. No se olvide que Ia Habana fuf el cuartel de reservas y Is base do los enemigos de Ia Gran Bretaha durante Is revolucibn de sus colonies americanas. 109

PAGE 120

110 RE S LUFBIU ra la guerra a Francia, pensamiento elevado del gran estadista que tomaba ya visos de obsesi6n. La corte, a fuerza de soborno, logr6 favorable voto. La paz tendi6 su manto; bajo 61 quedaron apagadas las discordias, y la devoluci6n de la cabana fu6 prenda de la armonia, mhs aparente que s6lida.

PAGE 121

VII SITESIS Trascendencia de la conquista.-Majestad hispana.-Las grandes lecclones.-Prosperidad.--Consecuencias varias.-Prlmera relaci6n de Cuba con el mundo.-Estado mental coethneo.-Ensenanza a Espana.-Desdoblamiento.-Levadura cubana.-El germen del patriclado.Nuestro primer representativo.El impulso inicial. A toma de la Habana en hecho traseendente en nuestros anales. Cuba, antes de ella, era mero establepimiento, inferior a una factoria, casi in6dito, pobre posada en medio del imperio colonial de Espasa. El general Concha afirma que "la isla de Cuba era todavia a mediados del siglo nltimo, una de las posesiones de im6rica que menos ocupaba la atenei6n del gobierno metropolitan, al cual sobraba en verdad demasiado campo en que espaciarse con el gobierno y administraeibn de los vastisimos pauses espafioles del continente. Mirada la isla s6lo como un establecimiento penal, aunque desde los primeros tiempos del descubrimiento no se hubiera oeultado la importancia de su posici6n geogrifica y

PAGE 122

RENA LUFIU de sus excelentes puertos, el gobierno se mostraba mas solicito de proveer a las necesidades de ella con el situado de Nueva Espana, que dar impulso al aproveehamiento de la tierra". (1) El zarpazo ingles fu6, en cierto modo, un segundo descubrimiento. Los ingleses estuvieron en la Habana desde el 14 de agosto de 1762 hasta el 7 de julio de 1763. Durante estos meses no realizaron esfuerzos sistematicos de britanizaci6n, instalados a modo de pasajeros; y sin embargo ejercieron notorio influjo en la colonia, reflejado mis tarde en la metr6poli. Bast6 a aquella el contacto, a 6sta la ausencia, para que ambos experimentaran en sus relaciones sensibles modificaciones. Cubanos y espanoles, al soplo de comtin sentimiento lealista, aunaron en la defensa heroicos impetus. En la soldadura de gloria de la resistencia intrepida surgi6, no obstante, la lima de la futura ruptura. La leyenda de Caro y Pepe Antonio, cierta o falsa, en la radiografia de la historia, muestra larva de discordia espiritual y dibuja el primer rengl6n de un libro todavia increado. Se manifest6 entonces el germen de la personalidad nativa, se escorzaron las lineas del carAeter indigent y qued6 asi prometida al futuro la simiente del divorcio entre insulares y espanoles. El fen6meno fue natural. El cubano hall novedades superiores en el vencedor. En el fragor de la pelea y en el cambio de amo, comenz6 a verse. La dominaci6n inglesa fu6 como el snbito hallazgo de un espejo para un salvaje: primera auto-contemplaci6n. Aban() Memorias sore el estado politico, etc. de Cuba por General Joae de la Concha, pig. z. 112

PAGE 123

EL MPULSO NCIL 1 donado a la brega de una factoria incipiente, sin nexo con el mundo, el colony s6lo sabia de otros pueblos cuando el tambor de alarms infundia el terror de filibuster visit; extranjero, para 41, significaba salteador que asolaba a la sombra de pabell6n exdtico. Las voices frane6s, ingles, holandes, las que mhs golpeaban sus oidos, eran variantes de bandidos y herejes. Para su ignorancia las demas naciones eran madrigueras que aventaban sobre las playas cubanas, ayes rapaces cuyos vuelos tempestuosos traian secuela de robo, sacrilegious, violaciones, incendios, degiiellos, en resumen: crimen y devastation. En la cinta azul que border la isla, la metr6poli colocaba invisible muralla de aislamiento. El nativo s6lo conocia la existencia de Espana, menos todavia, y por lo mismo mss temible y solemne, el poder del rey de Espafia, exaltado por la distancia, enaltecido por la leyenda, agigantado por la imagination, del rey que sujetaba en el guantelete ferreo, cordaje de universal domino. "Es un hecho caracteristico de nuestra dominaci6n en America el sorprendente prestigio de que Espafa gozaba desde la California al Cabo de Hornos; prestigious que permitia a nuestros vireyes no sostener arriba de dos mil soldados desde Quito a Buenos Aires, y poco mis, cinco o seis mil, en Mexico, Guatemala, Nueva Granada, Venezuela y las Antillas. Y se explica. A tan larga distancia, dada las grandezas verdaderamente homericas de estas tierras, supuesta la pesadumbre inmensa de la tradition y habida cuenta de la fuerza y de la importancia de aquella corriente inmigratoria de unos 113

PAGE 124

114 RENt LUFRIU catoree mil hombres al ano, espanoles exelusivamente; 1 como nuestros timbres no se habian de avalorar con tantas lenguas pregoneras, como nuestra historia no se habia de enaltecer con tanto recuerdo palpitante de los grandes aventureros y descubridores del siglo XVI; y, como al fin, nuestro caricter no se habia de levantar con el respeto de los unos, el asombro de los otros, el entusiasmo de este, el interns de aquelbos y el mismo deseo de todos para quienes no habia colored bastante vivos ni frases bastante calientes para pintar el objeto de sus esperauzas, de sus recuerdos y de sus terrores! Los indios creian que el rey tenia la cabeza de oro; los criollos sonaban con la nobleza de Castilla, los chapetones refian porque Espana era inmejorable e inveneible y hasta los mismos extranjeros pensaban que el dominio de nuestra patria en America era de todo punto incontrastable"; (2) y se imponia, asi, al colono americano la majestad hispana, a el no menos fuerte y sagrada que la majestad roman a los antiguos. Un dia hombres de tez y easaeas rojas plantaron, a la vista de la poblacibn atdnita, extrao pend6n. El patriotismo-un patriotismo rudo que tenla del espiritu feudal en cuanto Jo inspiraba instintivo amor al terruno y del mistico en cuanto Jo nutria la adhesion a un superior nunca visto, el monarea-lanz6 contra el invasor a la multitud. En el choque la guarnici6n fue batida, debelada la muchedumbre, las minas de la victoria extranjera cavaron grietas en (2) La coloniacidn en ts kistoria, por Rafael Maria Lkbra, toso 29, pigs. 180 y 181.

PAGE 125

EL IMPULSo MUCIAL 115 el suntuoso Castillo metropolitan: 1 Espana no era bnica! 1 No era mejor i No era siquiera invencible i Tres leeeiones, instantaneas, desconeertantes, taladraron de un golpe la mentalidad criolla y barrieron las leyendas que lo aletargaban. El estupor de Robinson Crusoe al descubrir inquietante huella humana en el desierto islote, fu6 menor que el asombro del colony al recibir estas ensehanzas. A sus anehas se instal6 el vencedor, pero no fue desp6tieo. Bachiller y Morales recoge de coetanea er6nica este juicio: "ellos se portaron no con la tirania que leemos en la Historia de los vencedores sino con la mayor humanidad y sujecei6n". (3) Los asuntos municipales quedaron a manos del cabildo colonial, dos naturales fueron lamados a las mAs altas funciones administrativas. Nuevos mercados abiertos a la producci6n derramaron pr6vida luvia de oro. La ciudad fue puesta por primers vez en comunicaei6n con el mundo. Cerca de ochocientos buques por lq menos, ya lo dije, penetraron en el puerto cuando en los anos anteriores no llegaban a cuatro. El insigne estadista Francisco Arango y Parreno afirm6 que la dominaci6n inglesa fu6 "la verdadera epoca de la resurrecci6n de la Habana. El tragico suceso de su rendici6n al ingles le di6 la vida de dos modos: el primero fue con las considerables riquezas, con la gran porci6n de negros, utensilios y telas que derram6 en un solo ano el comercio de la Gran Bretanfa; y el segundo demostrando a nuestra corte la importancia de aquel punto, lamando sobre el toda su (3) Cuba, monografia hist6rica, antes citada, pig. 132.

PAGE 126

RENt LUFRiU atenci6n y cuidado" (4) y hubiera sido mis just que en vez de usar el termino resurrecci6n dijera nacimiento, cuanto en pagina anterior manifiesta que "Cuba, esa preciosa alhaja que por si solo bastaba para vivificar la nation, para haeerla poderosa, debi6 a sus paternales desvelos (los de Carlos III) la consideration y memoria que no se le habia prestado en los anteriores dos siglos: olvidada y despreciada como las demas colonias en que no se satisfacia de repente auri sacra fames" (5) ; y mas adelante clava la estocada de esta verdad: "con sus negros y su libre comercio habian hecho mias en un aflo los ingleses que nosotros en los sesenta anteriores"; (6) y es posible afirmar que tambi6n durante los dos siglos anteriores. Los Acidos del domino ingl6s produjeron fuerte reaction interna. La sociedad fecundada desarroll6 larvadas energias. Se hizo pr6spera, Avida de bienestar, refinada. La afici6n al lujo se intensific6, acaso comenz6 tambien la tendencia que el eubano padece en grado mAximo de considerar, sin reflexion ni acierto en todos los casos, siempre superior a lo indigena, 1o extranjero. El espectaculo de otro culto, practicado sin menoscabo del propio, grand saludables simientes de respeto franco a otras creencias. La indiferencia religiosa, de que tantas muestras damos, quiz naciera en aquellos dias. El denuedo y pujanza populares de la defensa revelaron capacidades viriles, el contacto con seres libres, de mis ade(4) Obras de Francisco Arango y Parrelo, tomo I, pig. 57. (s) Obras de Francisco Arango y Parreiio, tomo I, pig. s6. (6) Obras de Francisco Arango y Parrelo, tomo I, pig. 58 116

PAGE 127

EL IMPULSE INICIAL lantada eivilizaci6n y caricter mejor templado, trajeron a su espiritu en formaeidn, eficientes ensefianzas y actuaron en la modalidad intima de la sociedad. Bachiller y Morales express: "Los efectos materiales que produjo la dominaci6n inglesa han tenido que ser reconocidos por todos los hombres de buena fe como salvadores del porvenir: despert6 la invasi6n a Cuba de un sueflo de algunos siglos. "Hasta 1762 o sea el aio de la invasion de esta plaza, puede llamarse nulo nuestro comereio exterior y nuestra agriculture hasta entonces puede muy bien deeirse que no salad de las goteras de las poblaciones respectivas", (7) y, al copiar estas palabras exactas de Arango y Parrefio, agrega el erudito autor de "Cuba Primitiva": "y fu6 tan rapido el aumento de bienestar con los dominadores que solo alteraron las eyes mercantiles que un sagaz observador, jesuita de profesion y cronista de esos sucesos, que citamos arias veces-dijo-comentando el cumplimiento del articulo eatorce de la capitulaci6n: "Algunas pobres, pocas y celosas familias con suma incomodidad quisieron ser las primeras en sus transported a los dominos espafioles: las demhs suspendieron sus proyeetos con la noticia de la paz que se anuneiaba y aunque al prineipio se hubiera gastado muchas resmas en pasaportes creo que si los cuatro afios concedidos (plazo de la capitulaci6n) se cumplen antes de.haberse ajustado, hubiesen sobrado con una mano de papel: no por aflei6n a sus costumbres, sino por facilidad de viveres, ropas, tibertad y bienes raies (7) Cuba, monografia historica, obra citada, pig. iii. 117

PAGE 128

RENA LUflfU en que consisten los caudales de este pais. El numero de embarcaciones que entraron en este tiempo se hace increible: por los apuntes de contaduria, se conoce que pasaron de mil: cuyo importe a excepcion de alguna azncar levaban solo en su dinero". (8) Subrayo, por mi cuenta, la dulce palabra libertad, cuya honda significaci6n en la pluma de un testigo hostil, invita a la reflexi6n, pone en evidencia el regimen ingles en la Habana, y explica, tanto como la riqueza material, su inmenso y snbito influjo moral en la colonia. Los siervos, abandonados en un pefi6n inedito, adquirieron noci6n de la prosperidad, de la excelencia del territorio, de su calidad de hombre, aptos para el progreso, de la existeneia de una civilizaci6n, de la revelaci6n del mundo; y su rudo patriotismo, hasta el momento, indefinido elemento te6rico de fidelidad a un dueflo lejano e instinto de apego material a un pedazo de tierra, empieza a ser vivo sentimiento de amor a su isla, encantada cenicienta, sabida ahora sus maravillosas posibilidades. La dominaei6n brithnica fue eivilizadora. Abri6 para Cuba ventanas al mundo. La afluencia de naves implies el contagio de ideas. Debe recordarse el estado mental del viejo continente en el momento del contacto de la isla y 41. El siglo XVIII es la transformaci6n radical de la humanidad. De Inglaterra, que por Za Gloriosa, entr6 a fines del XVII, en el regimen liberal, legaron a Francia germenes renovadores. En 1684 Locke habia publicado "Cartas so(8) Cuba, monografia hiat6rica, obmt citada, pigs. 131 7 132. 118

PAGE 129

EL IMPULO INICIAL bre la tolerancia" para defender la libre emision del pensamiento, sostenida trees aios antes por Bayle. Ilustres historiadores opinan que el destronamiento de Jacobo II llev6 a notables escritores ingleses, 6stos y otros, a la necesidad de proelamar principios que justificaran los dereehos nacionales. A mi ver, los publieistas britanicos, mis que inspirados en el deseo de aprobar hechos consumados por Is inmensa mayoria de sus compatriotas, respondian a un estado general del que eran sus obras expresion y resultantes 16gicas. Igual acaece en Francis, que le corresponde la alta misi6n de generalizar las nuevas doctrinas. Ya se tomen las "Cartas persas", publicadas en 1721, ya las "Cartas sobre los ingleses", que lo fueron en 1734, para sefialar inicio al movimiento intelectual de la centuria, es facil afirmar que las teorlas, acogidas eon uninime entusiasmo, consonaban con el anbiente, daban formal tangible a una enorme palpitaeidn de la sociedad. El nutrido grupo de literatos franeeses, bautizados con el nombre no muy apropiado de filosofos, no creo sistemas, sino propagd dogmas, tradujo sentimientos formados por la evoluei6n progresiva. de is humanidad que, al erecimiento de la cultura y la riqueza, modified la direceidn fundamental de en pensamiento, Avida de estados mss coneordantes con su actividad y aptitude. La literatura fu6, como siempre, reflejo y vehiculo del alma coleetiva. Una propensi6n general adopt el nombre de filosofia, earacterizada por la critics implacable, no siempre exacta, de la organizaci6n social y political, y el ansia de una refor119

PAGE 130

EEN LUFRIU ma radical de las instituciones bisicas del gobierno. Era tan concordante con el ambiente, el evangelio predicado que la llamada filosofia asumi6 ealidad de moda desde su torre de guerra. Fue elegante participar de ella en eualquier forma, siquiera fuera en la superficial ostentaci6n de las mAilmas imperantes o en el halago a sus ilustres cultivadores; y prefiada la atm6sfera de inflamados ideales no tardo muchos afios en ser acci6n, cuando encontr6 en la vigorosa clase media de Francia el instrumento de potente resonancia universal que vibra en su revolucidn. Antes del estallido violento iluminaron las nuevas luces a las clases privilegiadas, y aparecib el despotismo ilustrado, que ofrece el espectfculo interesante y curioso de prender, desde los tronos, por manos de reyes y ministros, las hogueras que habrfan de consumirlos. La humanidad, en aquellos dias tempestuosos, aumentaba las calorias del alma, y, resuelta, se dirigia hacia el porvenir... Por la ventana abierta debi6 algnn hflito penetrar en la colonial que comenzaba a dejar su sueno de siglos. Inglaterra devolveri, al dueno antiguo, la Habana. Espana recibirh la capital y, como ensenanza profunda, el concepto de la importancia de Cuba, baluarte de su imperio americano, isla de potencia economica, eolonia capaz de florecer en riquezas infinitas, ignoradas en lo hondo del seno fecundo. El colony torn a los molded maquinales y estreehos, mas su alma, ensanehada y conmovida, suspir6 por los mis holgados que ya conocia; y al volver, gozoso, a Espana, sin cuenta cabal, seguia saboreando 120

PAGE 131

EL DIPULSO MICIAL mieles de prosperidad: comercio libre, numerosas naves, eomunicaeiones constantes, rios de oro, ampitud de horizontes y vision inquietante de porvenir mejor. Am6, desde entonces, el progreso. Sus ansias le dominan parn siempre; y en la. conquista, que repelia y aprovech6, adquiri6 conocimientos y resolucion para entrar, irrefrenable, en La civilizacion. Al conocimiento de su isla y de si propio, el nativo se desdobla, pugna, crece y prende en tiernos botones el agregado social cubano incipiente. La levadura colonial, fermentada por el golpe extrao, se precipita ahora, de snbito, y, en el choque, acumula germenes capaces de fructificar. La sociedad, hasta ahora en posesi6n tan solo de los elementos estaticos del caracter nacional, comienza a tener uno dinimico, el primero de su historia, que actia sobre aquellos, para iniciar su evolueion. (9) Esta transformaci6n no se limit, de modo exclusivo al habanero, a lo menos a lo que hoy es hijo de la capital. La Habana entonces abarca y absorbe todo el territorio occidental, lo que ahora son trees provincias por lo menos. Muy posible es conjeturar que hasta los terminos de ierra adentro, Santa Clara, legaron Aureos refejos del comercio fibre. Los que vivian en el contrabando maritimo, bien podian aceptar relaciones clandestinas con sus paisanos conquistador. El oro tiene alas bastantes para sobrepasar fronteras hipoteticas, d6bilmente veladas. La Habana, el distrito, poseia la mitad de g9, Bosqe it, sicolgico de los uteblos e froleas, por Alfredo Foufile, pig. i3. 121

PAGE 132

REN LUFRIU los habitantes, y un influjo sobre ella puede eonsiderarse general. Desde luego la porci6n, poco poblada de Cuba, que permaneci6 bajo el poder espaflol, no experiment cambio inmediato ni en riqueza ni en otros aspectos. Esto hace, en la diferencia, mas intensa la ejemplaridad. Los efectos de la dominaeion para ella serAn reflejos y derivados de la acci6n ulterior de Espana. Por lo mismo, el cubano no conquistado evolucionari con mayor lentitud, quizas ms radical, en su dia, el intimo desdoblamiento. Abandonado a sus montafias pintoreseas y a sus llanuras feraces se apega a la tierra, se repliega sobre sf ; su sociedad, mis aislada, sera patriarcal y localista; y seran mhs firmes y agudas las aristas de su perfil criollo. Se esbozan, asf, los contornos del nieleo eubano, y se apuntan, carentes de relieve, los delineamientos de la psicologia nacional modelada por la herencia y la naturaleza. En is penumbra de un peiiS6n abandonado comiensa a columbrarse una colonia, a presentirse un pueblo. Hierve el nativo durante la defensa con ent1siasmo, energia y ardor, luego se trueca en altivez y resistencia; pero incapaz de persistir, desfallece, eae en la resignaci6n y hall, sin esfuerzo, recursos espirituales pars adaptarse al nuevo regimen. Enemigo del analisis, renuente a la reflexi6n, buses y encuentra acomodo, mientras desahoga en coheteria jocosa sentimientos contrariados que solo hieren la epidermis. Dispuesto a los mks (heroicos impetus y, a met6dicas actividades, reaeio, manifiesta cualidades persistentes: adhesion al 122

PAGE 133

EL IPULsO MNCIAL progreso, en especial al material, gusto por la innovaci6n, tendencia instintiva hacia lo ex6tico, ansia desapoderada de riquezas, sentimentalismo rayano en sensibleria, arranques vehementes y desmayos sibitos en la acci6n. El rApido cambio econ6mico, el pasmoso enriquecimiento intensified, en sn espiritu, la pasisn del lucro y ia prodigalidad. En las sombras del horizonte, perfilase un pueblo impulsivo-emocional, arrogante, sensual, d6cil, fatalista en cierto n4Io, lerco sin perseveranpia, violento sin energia, ardoroso sin pasi6n, abierto a la ternura y propicio al egoismd, siendo su sentido moral de nobleza ingenita, blando para repeler infiuencias perniciosas, anuente a realizar coneesiones a los intereses inmediatos, y a justificarlas con sofismas, asi como a verificar, abatido, sumiiones inexplicables y, tambien, crecido, viriles rebeldlas, y a caer, sin transieiones, del trampolin del arrebato, en el eolch6n de la indifereneia. Factores interiores, reflejos y externos, determinaran el desarrollo esbozado. Cuba revelada, va a recibir los beneficios de la reyeefa progresista de Carlos III; el espiritu renovador, que 61 encarna, arriba a la Isla y alcanza pdstuma eulminaei6n en el general Luis ode las Casam, ilustre personifieactif colonial del despotismo ilustrado. Las larvas, incultivadas, a modo de vegetal silvestre, cuajan en la soledad, al fmpetu pr6vido de la naturaleza uberrima, crecen y, al soplo de la nueva tendencia, favoreeidas por varios elementos y circunstancias, se trasmuta la factoria en colonial y se sueldan los habitan123

PAGE 134

2 EN LUFIU tes en comunidad. El gobierno de las Casas decide y organiza la evoluei6n y despierta la vida interns del nativo, llamado a la civilizaci6n, si bien constituido en una sola clase: el terrateniente, intelectual y arist6crata. Los germenes aut6etonos, acarreados por tres siglos, se precipitan en galope de progreso, eristalizan en un grupo humano, localizado, inconfundible, sociedad embrionaria, delineada ya, tosca todavia, que augura una unidad 4tnica fija en una unidad geografica. (10) Es una variante etnol6gica evidente de la raza hispana: original, propia y distinta; y la express y prueba, en el crepnseulo de la centuria, en su 6nico aspeeto definido: el patrieiado, con cualidades y defectos peculiares, cong6nitos, hereditarios y adquiridos, el majestuoso pr6eer criollo, espl4ndido tipo de la transici6n, que se acomoda, gustoso y adicto, en el regimen y, energico, ansia, persigue y gana el progreso patriot: Francisco Arango y Parrelo, el primero en el orden eronoI6gico de nuestros grande hombres, uno de los mis eminentes que ilustran la historia de Cuba. (11) En 6 de julio de 1763, Ambrosio Funes de Villalpando, conde de Ricla y de Atar&, designado capitin (o) Concepto de Is naci6n, del profesor Burgess, Ciescia Politics, p4. g. Este concept esti generalmente admitido, si bien, en ml opini6n, es muy objetable. (i) Esta evoluci6n del cubano y de Ia factoria, que aqui apunto, no corensponde ser considerada, dentro del p lan que me tengo tramado, a este volume donde me limito a indicarla. La toma y dominaci6n inglesa de Ia Aabana, objeto de este libro, es un factor primero en tiempo y muy importante, como creo haber expuesto, del cambio radical que experimentari, despufs, Ia isla. Por ello anticipo, en ese phrrafo, algunas afirmaciones que espero tengan au desarrollo y demostracion cumplida en el pr6ximo volume: El despotirmo ilust rdo en Cuba y en el que Io sigue Aurora de La persoualidud cubans, segundo y tercero de Is series Estudio hiutdrico de los tienpos modernos de Cuba. 124

PAGE 135

EL IMPULo wCAL 125 general de la Isla, entr6 en la ciudad y restaur6 la soberania espanola. Al siguiente dia abandonaron la Habana el general Keppel y los trees mil soldados que formaban el ejereito de oeupaei6n. El domino pas6 en la Historia Universal eon brevedad de relAmpago y en la de Cuba imprimi6, hacia el progreso. a la evoluci6n cubans, el impulso inicial.

PAGE 136

9 a 9 u.-

PAGE 137

APENDICE COPIA DEL ACTA DE CAPITULACION En la Ciudad de la Havana en quince de Agosto de mil setecientos sesenta y dos se juntaron a cavildo en la sala Diputada los senores Don Miguel Calvo de la Puerta Alcalde ordinario de esta ciudad y su jurisdicci6n por S. M. Doctor Don Pedro Joseph Calvo de la Puerta Alguazil Mayor Don Joseph Zipriano de la Luz Correo Mor. Don Joseph Martin Felix de Arrate Don iSebastian de Pefialver Angulo: y Don Crist6bal de Sayas Basan Receptor de Penas de CAmara y gastos de justicia Regidores por S. M. se trat6 y acord6 lo siguiente :-Yo el presente Escrivano en este Cavdo. abri un pliego dirigido por el Sr. Mariscal de campo Don Juan de Prado Gover. y Capn. Gral. de esta Ciudad e Isla a este Ilte. Cavdo. acompaiando su carta con dos copias authorisadas de los Articulos de las capitulaciones heehas parn la entrega de esta Plaza a las armas de S. M. Britanica, entre los Exmos. Sres. Admirantes Don J. Poeex y Gral. Conde Alvemarle, Comandantes de Mar y tierra del expresado Governador y Mar-

PAGE 138

RENA LUFRIU quez del Real Transporte y haviandose leido a la letra se acord6: Se pongan a continuaci6n de este Cavdo. la prebenda, earta y copias, y que los Senores Comos. respondan al ennunpciado Sr. Don Juan de Prado dindole aviso del recibo de los sitados papeles y de quedar este :Iltre. Ayuntamiento instruldo enteramente de su contesto para arreglar en lo subeesivo sus acuerdos y resolucion conforme se prebiene por su Sria. y pide el estado de la materia. Con lo cual se concluyd este evado. de que doy fe: Ante my Ignacio de Ayala SSno. The de Cavdo. Muy ser mio :-Haviendose seguido la defensa de esta ciudad y sus castillos en los t6rminos vigorosos que a V. S. son notorios, y que exigia la importancia de conservar al Rey en sus dominios un Puesto de tanta consideraci6n, y legado al extremo en que. segnn las Leyes de la Guerra y las consideraciones de la humanidad era preciso ocurrir a el arvitrio de una honrrosa capitulation para precaver las fatales consequencias que podian experimenter los vezinos en el caso de un asalto que amenazavan en pr6ximo las duras operaciones del enemigo se hubo de formalizar aquel en los terminos que parecieron mhs convenientes a preserver los drops. de los mismos vezinos conservar ilesa la Religion C. A. R. que profesan y procurer las mayores ventajas a favor del Rey y de la Guarnici6n los mismos que particularmente se han comunicado a los individuos de ese mui Ilte. Cavildo por no haber permitido la estrechez del tpo. y la confusi6n que han causado las atenciones varias a los asuntos de la guerra otra mayor formalidad, los que 128

PAGE 139

... ... EL IMPULSO IICIAL 129 ahora paso en la adjunta copia para que quedando V. S. perfeetamente instruida de su contexto pueda arreglar a 61 en lo subsesivo sus acuerdos y resoluciones.-Nuestro Senor gde. a V. S. ms. as. Havana tree de agosto de mil setecientos sesenta y dos: B. L. M. de V. S. su mas segro. Servidor: Juan de Prado: Sres. IM. N. Y. M. L. C. de la Havana. Capitulaci6n en que se incluyen las condiciones con que ofrece rendirse a las armas de S. M. B. mandadas por mar por el Exmo. Sr. Almirante J. Pocock, y por tierra por el Exmo. Sr. Conde de Albemarle la Ciudad de la Havana y su actual Governador: Primero :-La 'Guarnici6n en que ademas de la tropa de infanteria, artilleria y dragons se comprenden las militias de los Lugares de la Isla saldra por la Puerta de Tierra el dia veinte del presente mes si antes no lega socorro capaz de hazer levantar el sitio con todos los honored Militares, Armas, al hombro Tambor batiente y vanderas desplegadas seis cafiones de campana con doze tiros cada uno y otros tantos cads sibado, y los 'Regimientos sacaran tambien las eaws Militares de su pertenencia y ademas el Governador seis carros eubiertos que no sera permitido registrar en manera ni con pretexto alguno: Segundo: Que a la expresada Guarnicion se le permitira sacar de esta Ciudad todos sus haveres equipage y dinero y transportarse con ellos a otro Lugar de la Isla a cuyo fin se permitira hagan venir y entrar libremente en ella las cavalgaduras y carruages correspondientes a su exportaci6n entendiendose lo mismo con los demas Ministros de S. M. C. em-

PAGE 140

RENA LURI U pleados en la Administraci6n de Justicia Intendencia de Marina comisaria de Grra. y manejo de RI. Hacienda que elijan desde luego el partido de salir de la Ciudad: Tercero: Que la Tropa de Marina y las Tripulaciones de los Navios que existen en su Puerto y han servido en Tierra gozarhn en su salida los mismos honored que la Guarnici6n de la Plaza, y seran con ellos restituidas abordo de dichos Navios para que con el Gefe de escuadra Dn. Gutierrez de Hebia Marques del RI. Transporte, y comandante Gral. de las de S. M. C. en esta America luego que se desembaraze la boca de dieho Puerto salgan de 61 con todos sus haveres equipages y dinero para pasar a algun otro de los de la dominaci6n espanola con la expresada condicion de que en su navegaci6n hasta llegar a el no atacara a ninguna escuadra ni Navlo suelto de S. M. B. ni de sus aliados ni tampoco a las embarcaciones de sus sibditos particulares, y que tampoco sera atacado por ninguna escuadra ni Navio suelto de S. M. B. o de sus aliados y que sobre dicha escuadra podrs embarcar libremente la expresada Tropa y Tripulaciones con esn ofizalez de Grra. y mar y demas individuos que de ella dependen, y los caudales efectivos que se hallan en esta Ciudad pertenecientes a S. M. B. con los equipages y haveres en especie de plata oro u otra cualquiera del dicho Marques, y demas individuos del Ministerio de Marina franquekndosele assimismo quanto sea nezesario para su conservaci6n, y la de sus Naves y para la havilitaci6n de ellos al tiempo de su salida de los Almazenes de S. M. C. y lo que en ellos 130

PAGE 141

EL IMPULSO INICIAL faltase por los precios-que fuesen corriente en el Pais: Cuarto: Que de toda la Artilleria, Pertrechos y Municiones de Grra. y boca pertenecientes a S. M. C. a exepeion de los que correspondan notoriamente a dieha escuadra se harA un Inbentario exacto y puntual con asistencia de cuatro sugetos vasallos del Rey de Espana que nombrari el over. y otros cuatro subditos de S. M. B. que eligira su Exa. el Sor. Conde -de Albemarle quien quedarh posesionado de todo hasta que ambos soberanos acuerden otra COSA: Quinto :-Que respecto a hallarse casualmente en esta Ciudad el Exmo. Sor. Conde de Superunda Teniente General de los Extos. de S. M. C. y Virrey que acava de ser del Reyno del Pern y el Sor. D. Diego Tabares WMariscal de Cawpo de los Extes.: Gover. que fue de Cartagena eon el destino de pasar a Espana seran comprendidos con sus familias en esta Capitulaci6n dejindoseles en el libre goce de sus equipages, y demas haveres de su pertenencia de qualquier especie o clase que sean y facilitAndoseles embarcaciones parn su transporte a Espana: Sexto:Que la Religion C. A. R. sera mantenida y conservada en la misma conformidad que hasta aqui ha sido exereida vaxo de la dominaci6n de S. M. C. sin ponerse el menor impedimento en todos aquellos actos piblicos que son propios de ella dentro y fuera de los Templos a los quales, y a las festividades que en ellos se solemnizan se guardari la veneraci6n qe. hasta ahora han gozado: Y todos los eclesiasticos, Conbentos Monasterios, Hospitales, Comunidades, Universidades y Colegios permanezeran en el libre 131

PAGE 142

RENt LUFIU goze de sus fueros derechos y privilegios con el de sus bienes y rentas asi muebles como raizes segtin que hasta aqui Lo han obtenido :-Septimo :-Que el Obispo de Cuba conservarA igualmente los dereehos, privilegios y prerrogativas que como tal le competen para la direeci6n y past espiritual de los fieles de la Religion Catholica, nominaci6n de Parrocos, y demas Ministros eclesifsticos, que son necesarios para ello con el exereieio de Jurisdiecion que le es anexo y libre perzepcion de rentas y proventos correspondientes a su dignidad que sera extensiva a los demas eclesiAsticos en la part que les toca de los dezimales y demAs asignados para su congrua substentaci6n: Octavo: Que en los Monasterios de Religiosos y Religiosas se observarh el Govierno interior que hasta aqui con subordinaci6n a sus legitimos superiores segun el establecimiento de sus particulares Institutos sin novedad alguna ni variaci6n: Noveno: Que del mismo modo que los caudales efectivos que se halan en esta Ciudad pertenecientes a S. M. C. han de ser embarcados en los Navios de la Escuadra que existe en este Puerto, pars ser transportados a Espana todos los tabacos que asi mismo pertenezcan a S. M. C. y que sera permitido aun en tiempo de Guerra al mismo Soberano la compra de tabaco de la Isla en el distrito de ella sugeto al Rey de la Gran Bretaiia por los precios que corren establecidos y su fibre conduction a Espafa en embarcaciones propias o estrangeras y que para el fin de su recoleecion custodia y veneficio conservara los Almazs. Molinos y demas ofizinas que estan destinadas a estos fi132

PAGE 143

EL IMPULSE INICIAL nes, y mantendra a qui los Ministros que sean nezesarios: Decima: que en consideracion a que este Puerto se halls situado oportunamente para alivio de los que navegan a esta parte de America tanto Espanola como Inglesa serh reputado para los vasallos de S. M. C. como Puerto neutral, y les sera permitido entrar y salir libremente tomar los refrescos que nezesitasen y reparar sus embareaciones pagando todo por los precios corrientes, y no podran ser insultados ni perturbados en su navegacion por las embareaciones de S. M. C. ni de sus vasallos y aliados desde los cavos de Cateche en la Costa de Campeche de San Antonio al Oeste de esta Isla y send de la Tortuga hasta este Puerto, y desde el hasta ponerse en la altura de treinta y trees grados Norte hasta que ambas Magestades catholics y Britanica acuerden otra Cosa: Onceno: Que a todos los vezinos estantes y avitantes de esta Ciudad se les dejarh en el libre use y posesion pacifica de sus ofizios y empleos Politicos que obtengan en propiedad, y en la de sus caudales y demas bienes asi muebles como raises de eualquier calidad y condition que scan sin que esten obligados a contribuir en otros terminos que los en que Jo hacian a S. M. C. Duodecimo: que a los mismos le seran conservados, y guardados los fueros y privilegios que han gozado hasta el presented y seran governados en nombre de S. M. B. vaxo de las mismas Leyes administrativas digo administration de Justicia, y condiciones eon que lo han sido en los tiempos de la dominacion espafiola en todos los asuntos que entree si tubiesen nombrando sus Juezes y Mi133

PAGE 144

RENA LUFRIU nistros de Justicia segun sus usos y costumbres: Deeimo tercio: Que a qualesquiera de los diehos vezinos que no quieran permanezer en esta Ciudad les sera permitido sacar libremente su caudal y riqueza en la especie que mss les combenga, vender sus bienes raizes, o dejarlos en administration y transportarse con ellos a los dominos de S. M. C. que eligiesen conzediendoseles para ello el espacio de quatro afios y dandoseles embarcaciones que los conduzean compradas o fletadas con los pasaportes y resguardos de seguridad nezesarios, y el poder armarlas en corso contra Moros y Turcos con la expresa condition de no emplearlas contra vasallos de S. M. B. o de sus aliados ni ser insultadas ni dejadas de ellos. Y que 6ste y los dos articulos antezedentes comprenderan a todos los Ministros de S. M. C. asi de tierra como de Marina y Oficiales de la Tropa que se hallen casadas, y estableeidos con families y Hacienda en esta Ciudad a fin de que gozen del msimo arvitrio que los otros vezinos: Decimo quarto: Que a estos no se les causara la mas minima molestia por haver tomado las Armas en fuerza de su fidelidad y estar alistadas sus Milicias para los casos ocurrentes de la Guerra ni se permitira saqueo ni otro desorden a la Tropa Inglesa y que por el contrario gozaran cumplidamente los demas derechos exepciones y prerrogativas que los otros subditos de S. M. B. restituendose sin el menor impedimento ni embaradel Campo a la Ciudad eon todos sus equipages y caudales las familias, que hubiesen salido de ella con motivo de la presente imbasi6n deviendo entenderse 134

PAGE 145

EL IMPULsO INICIAL comprendidas en los presented Articulos, y que a unos ni a otros no se las incomodara con alojamiento de Tropas en sus casas sino que 6ste se hara en quarteles segun se ha practieado durante la dominaci6n espaiola: Quince: que los caudales que se halan detenidos en esta Ciudad pertenecientes a comerciantes de Cadiz de los Registros que han ido llegando en que son interesadas todas las naciones de la Europa se le facilite a los Maestros encargados de ellos el Pasaporte correspondiente para hazer libremente su remisi6n con dichos Registros sin el riesgo de ser insultados en su viage: Decimo-Sexto: que a los Ministros que ayan tenido a an cargo el manejo administracion y distribucibn de la Ri. Hacienda u otro cualquiera assunto de peculiar Comision de S. M. C. se les aya de dejar en el libre uso de todos aquellos papeles que sean eonzernientes a su resguardo en la faeultad de remitirlo o levarlos a Espana pars el fin expresado, y lo mismo se entienda con los Administradores de la -Ri. Compania establecida en esta Ciudad y sus otros dependientes: Decimo-setimo: que los archivos publicos permanezean en poder de los 'Ministros que los tienen a su cargo sin que se permits el menor extravio de los papeles e instrnmentos que incluien por el grave perjuicio que en ello se inferira digo inferiria a los derechos del comun y de los particulars: Decimo-octavo: que a los oficiales y soldados que se hallan en los hospitals se les tratara de la misma formal que a la guarnicion, y en haviendo combalecido se les facilitaran Bagages o embareaciones en que transportarse a don135

PAGE 146

REN$t LUFRIU de se halle el resto de la misma guarnicion con todo 10 nezesario para su mayor seguridad y subsistencia en el viage y entre tanto se le suministren viveres y medicinal segun pidan los contralores y zirujanos de dichos hospitales a quienes, y a los demas dependientes de ellos comprendert esta capitulacion segun el Partido que prefieren: Decimo-noveno: Que los prisioneros hechos de una parte a otra desde el dia seis de Junio que se present la escuadra Inglesa delante de este Puerto se restituirin reciprocamente sin restate alguno en el termino de dos meses por Io respectivo a los que se han remitido fuera de esta Ciudad a otros lugares de la Isla por falta de oportunidad en ella para su custodia o antes segun fuesen llegando: Vigesimo: que estando acordados los articulos de esta Capitulacion, y dados los reenes de una parte a otra para su cumplimiento, se entregari la Puerta de Tierra a las tropas de S. M. B. para que ponga una guardia en ella con otra que subsistira de la guarnicion de la Plaza hasta que se verifique su ebacuacibn sirviendose el Exmo. Sor. Conde de Albemarle de embiar algunos soldados, para salvaguardia a las Iglesias combentos casas de Generales y demas vezinos empleados: Vigesimo primero: Que sera permitido al Gover. y Comte. de la Escuadra despaehar aviso a S. M. C. y a las demas parts que tengan por combeniente con embarcaciones a las quales se confiesa seguro pasaporte para su viage: Vigesimo segundo: Que esta Capitulacion se observe precise y litaralmente sin interpretation y sin que valga para lo contrario pretexto de repre136

PAGE 147

EL IMPULSE INICIAL salias de no haverse cumplido algunos de los articulos antezedentes Vigesimo Tercero: Que respect hallarse en este Puerto trees ureas olandesas que fueron fletadas en tiempo de paz para conducir pertrechos y gente a estos Dominios de S. M. C. se les dege su plena livertad con sus tripulaciones, y demas de su pertenencia para seguir el destino que mas bien les combenga. Havana doce de Agosto de mil setecientos sesenta y dos: Don Juan de Prado. Lo que se contiene en estos articulos respectivo a la escuadra sus ofizs. tripulaciones y guarniciones se ha heeho con mi intervencion, y les propongo, como su comandante general, y a consequencia de lo que se ha acordado en Junta de ayer-Havana doce de Agosto de mil setecientos sesenta y dos-El Marques del RI. Transporte-Es copia a la letra de su original. Havana trece de Agosto de mil setecientos sesenta y dos -Juan de Prado. Articulos de Capitulacion combenidos entre SS. CC. Dn. J. Pocock Cavallero de la Orden del Bafio y el Conde de Albemarle Comandantte de la Esquadra y del Exercito de S. Se. B. por sus parts, y por S. S. E. E. el Marques del Ri. Transporte Comnte. en Gefe de la Esquadra de S. M. C. y Dn. Juan de Prado Gover. de la Havana para la rendicion de la Plaza Navios Espaioles en su PuerttoArticulos preliminares: Las Puertas de Tierra y Punta seran entregados a las tropas de S. M. B. maiana trece de Agosto a las doce del dia, a cuyo tiempo teudran efeeto los articulos de Capitulacion siguienttes: Primero -La guarnicion consistiendo de tropas regladas: 137

PAGE 148

ARENA LUFRU los dragons desmontados dexando sus cavallos para el servicio de S. M. B. en eonsideraeidn de la vigorosa y braba defense del Fuerte del Forro, y de la Havana, saldran por la Puerta de la Puntta, con dos piezas de canon y aeis tiros pare cads uno, y el dho. numero para casa soldados tambor batiente con vanderas desplegadas y todos los honored Militares: La caa Militar negada. al Gover. se le coneederan todas las Faluas que fueren necessarias para conducir sus equipages y efectos a bordo del Navio destinado para el. Todas las Milicias assi fuera de la Ciudad como denttro, entregaran sus Armas a los Comisarios que se nombraran pars reeivirlas-Segundo-Los de la eitada Guarnicion se les permitira lebar consigo todos sus efectos, y dinero a bordo de los Navios que se destinaran a costa de S. M. B. pars transporter la guarnicion al Puertto mas inmediato de Espana-El Yntendente de Marina Comisario de Guerra y los empleados en el manejo de los Caudales de S. M. C. luego que entreguen sus cuenttas, se les dara permiso para salir de la Ysla, si lo quisieren executtar-Tereero-E1 Marques del Rl. Transporte con sus oficiales marineros y soldados de Marina, siendo esttos una parte de la Guarnicion, seran tratados en la misma forma que al Gover. y Tropas regladas. Todos los Navios que esttan en el Puertto de la Havana y toda la Platta y efectos de qualquiera especie pertenecientes a S. M. C. se entregaran a las personas que seran elegidas por el Sr. Cave. Dn. J. de Pocock y el Conde de Albemarle para recivirlos.-Quarto-Toda la Artilleria y qual138

PAGE 149

EL IMPULSE NCIAL quiera especie de Armas municiones de bees y guerra sin reserba seran entregadas a las personas que nombrasen el Almirante y General-Quinto-El Conde de Superanda The. Oral. de los Exercitos de S. M. C. y Virrey que fue del Reyno del Peru y Dn. Diego Tabares Cavo. Del Orn. de Santo. Mariscal de Campo y Gove. que fhe de Cartagena seran conducidos a Espana en el modo mas acomodado que los Navios permitan conveniente a los empleos, Dignidad y caraeter de esta Personas nobles, con todos sus efectos Platta y criados en el tiempo que mas le combiniere-Sexto-Concedido-Setimo-Coneedido con la reserba que en el nombramiento de curas y otros empleos sera con la aprobaci6n del Gobernador de S. M. B. que mandare esta Plaza-Octavo-Concedido-Noveno-Negado-Decimo-Coneedido--Y se les permitiri continuar en sus oficios de propiedad tanto quantta an condueta no diere motivo pars otra cosaDuodecimo-Concedido-Deeimo tercio-Los vecinos se lea permitira vender y remover sus efectos a qualquiera parage de los domenios Espaioles en Embarcaciones a san costa, para lo cual se lea darin los Pasaportes eombenienttes. Y devert entenderse que los oficiales que tienen vienes races en la Yala Gozarin de este beneficio concedido a los demas vecinos-Decimo Catoree--Coneedido a exepeion que en easo de necessidad de aquartelar las tropes se ha de dejar a la direction del Govo. todos los esclavos del Rey, serAn entregados a las personas que seran nombradas pars reeivirlosDecimo quinto-NegadoDecimo sexto-Todos los Papeles Publicos se entregaran a los 139

PAGE 150

RENt LUFBIU Secretaries del Almirante y Gral. para revisarlos, los que se debolverin a los Ministros de S. M. C. sino se encontrasen necesarios para el buen govierno de la Ysla-Decimo Octavo-Conedido-El Gover. teniendo Comisarios competentes para asistirles con viveres, cirujanos, medicinal, y necessarios a costa de S. M. B. mientras estubiesen en los Hospitales.-Decimo Noveno-Este articulo no puede ser concluido hasta que los prisioneros britanicos sean entregados. -Vigesimo-El numero de salva guardia pedido para la seguridad de los temples Conventtos y otros parages seran coneedidos. Lo demas de este articulo esta respondido en el Preliminar-Vigesimo Primero-Como las Tropas se han de embiar a Espana, es por demas un aviso.-Vigesimo segundo-Concedido. -Agosto doce de mil setecientos senta y dos-Albemarle-Anttonio Remirez de Estenoz-En virtud de la facultad que se me ha conferido firmo este tratatado de Capitulacion en el Quartel general Cassa de Arostegui a doce de Agosto de mil seteeientos sesenta y dos-Anttonio Remirez de Estenoz-Nos conformamos con estos articulos que son copias fieles de sus originales, segun la traduccion executada del idioma Yngles al Espanol, por don Miguel Brito, Ynterprete publico de esta Ciudad-Havana trece de Agosto de mil setecientos sesenta y dos-El Marques del Ri. Transporte-Don Juan de Prado-Es copia a la letra del original-Havana trece de Agosto de mil setecientos sesenta y dos-Juan de Prado. 140

PAGE 151

CORRESPONDENCIA ENTRE LORD ALBEMARLE Y EL OBISPO MORELL Los presentes documentos aparecen en la antigua historia de Antonio Valdes. Los reproduzeo aqui por la cireunstancia de que algunos han considerado la cuestion entre el gobernador y el obispo, como acto injusto y desp6tico-Ofieio del Comandante de Artilleria al ilustrisimo Obispo y Senores Curas:"Segan las reglas y costumbres de guerra observadas por los oficiales Comandantes de artilleria en todos los pases de Europa, cuando una ciudad est& sitiada y se rinde por capitulaci6n: fMando a la ciudad de La Habana y sus villas comarcanas donde la armada estaba situada, que todas las campanas que se hallan en todas las iglesias, conventos y monasterios, como tarnbien de los ingenios de azncar, y otros metales iguales al de campanas, que den cuenta de ellas, para que se leve a debido efecto dieho punto, haeiendoles los ajustes que fueren razonables, para tomar en cambio de dicho metal.-Habana 19 de Agosto de 1762.-iSamuel Claeveland. L. 'Colonel of artillery.

PAGE 152

RENA LUFltU Ilustrisimo Seflor: La cantidad ofrecida al Oficial Comandante de la artilleria de S. M. B., por las campanas de la Ciudad es tan despreciable que me obliga a mostrar mi disgusto. Conque para hacer acomodaci6n, digo que puede V. I. para todas las iglesias entregar a dicho Oficial diez mil pesos, y espero por este oficio mercer atenci6n. B. L. M. de V. I. su mayor servidor.-Albemarle. Habana, 27 de Agosto de 1762. "Habana, y Agosto 30 de 1762.-Muy Reverendo Lord: Deseo y piedo, que V. S. mande proveer para las tropes britanicas una iglesia en que celebren los divinos oficios, o bien que se lea senate una alternativamente con los cat6licos, patales horas a mafiana y tarde, en que estos no usen de ella. "Insto asimismo en que se me de raz6n de todos los templos, conventos y monasterios de cualquiera denominaci6n, que se hallen comprendidos en la jurisdieci6n del Obispo de Cuba, como de los Superiores y oficiales publicos que lea pertenezean.-Soy con gran respeto ty estimaci6n, muy Reverendo Lord, de V. S. el mss obediente humilde servidor,-Albemarle. "Exemo. Sr. Muy Senor mio: he tenido la honra de reeibir la de V. E. de treinta del mes pr6ximo pasado. Su contenido se reduce a dos puntos: el uno sobre asignaci6n de iglesia a las tropas britanicas para celebrar los divinos oficios, o que tengan una alternativa con los cat6licos, para tales horas a mafn142

PAGE 153

EL YMPULSO DCL 14 na y tarde, en que 6stos no usen de ella; y el otro en 6rden a que se d6 raz6n a V. E. de todos los templos, conventos y monasterios de cualquiera denorbiinaci6n, que se hallen comprendidos en la jurisdicei6n del Obispado de Cuba, como de los superiores y oficiales que les pertenezan.-En cuanto a lo primero debo decir a V. E. que el Exemo. Sr. J. Eliot, en visits que le mereci la tarde diez y nueve del mismo mes, me hizo insinuaci6n de part de V. E. sobre este asunto. Reserve satisfacerle, como lo ejecute en el pr6ximo siguiente, seg6n aparece de It copia que incluyo a V. E. para que se sirva de satisfacci6n al enunciado particular, aiadiendo quedar con el mas inexplicable sentimiento de no poder deferir a la instancia de V. E. por no ser conforme a las maximas de la religion eatolica, cuya conservacion indemne se afianza en la capitulaci6n y articulo sexto, y V. E. verbalmente se ha dignado ratifiermela con expresiones muy vivas y propias del caraeter y grandeza de V. E. sobre que contemporineamente manifesto a V. E. mi especial gratitud.-Por Jo respectivo a lo segundo, pongo presente a V. E. que habiendose tratado de mis derechos, privilegios, prerogativas, nominaci6n de pkrroeos y demis ministerios eclesiastieos pertenecientes a mi dignidad, se respondi6 en el articulo preliminar del setimo nmmero, que se concedia con la reserve que en el nombramiento de Curas y otros empleos, sert con la aprovaei6n del Gobernador de S. M. B. que mandase esta plaza.-En las referidas palabras no encuentro alguna que comprenda Is raz6n que V. E. me pide, y asi debo cefir143

PAGE 154

RENA' LUFRIU me a su lateral sentido como Lo ejecutar6 puntualmente siempre que legase el caso. Ademis de que nunca podrfa yo darla con la generalidad que se pretende, respecto a que la jurisdicei6n del Obispado de Cuba, que al presente core a mi cargo, se extiende a toda la isla, dominada por S. M. C. en la mayor parte de su terreno y pueblos, y de 6stos nunca pudiera yo noticiar lo mbs minimo a ,V. E. sin cometer gravisimo atentado y sujetarme a una reprensi6n muy severa.-No me parece tampoco que el inimo de V. E. sea Este, sino que su insinuaci6n proceda de que, como recien venido a este pais, no se hala V. E. con las noticias correspondientes a estos asuntos. V. E. en fin se persuada a que no deseo otra cosa que complacerle y guardar con V. E. una buena armonia, sobre que recuerde la quietud de estos moradores; pero al mismo tiempo se servir V. E. hacerme la justicia de que en todo debo obrar con la mfs seria reflexi6n, para no faltar, ni en un spice, al soberano respeto de las dos Supremas 'Magestades, que en la constituci6n presente venero, y cuyas regalfas procurar6 con todo esfuerzo mantener ilesas, fijando para ello la vista en las eapitulaciones y artieulos, como autorizados con sus Reales nombres, y que me serviran de Norte seguro para el acierto de mis operaciones. Si en alguna faltare o excediere, se servirk V. E. con amistosa laneza advertirmelo, en el supuesto de que mis yerros procederan de entendimiento pero no de voluntad. Nuestro Senor guarde a V. 'E. muchos anos: de este su palacio y Septiembre 2 de 1762.-Exemo. Sr. B. L. 144

PAGE 155

EL IMPULSE INICIAL M. de V. E. su mis seguro servidor el Obispo de Cuba. flustrisimo Seior.-Sefior. recivi una Carta muy largo de U. Y. pero sin ser respuesta a la mia, ignoro de haver leido Capitulacion particular que he hecho con la Yglesia, pero cierto estoi que ninguna puede excluir los Vasallos de su Magestad Britanica de su culto divino; y por la misma raz6n si U.Y. no mi assine una Yglesia, tomare la que mejor me pareciere, y siervase de acordar que todos empleos o dignidades Eclesiasticos han de recivir mi aprobaci6n, y tambien serA mejor cumplir con lo que pide, que cansarse con escrivir Epistolas tan largos.-Dios guarde a U. Y. muchos afios. Habana Setembre y 4 de 1762. Ylustrisima Sefior:-B. L. M. de U. Y. su mis seguro servidor. Albemarle. ilustrisimo senior: "Dias ha que suplique una lista de todas los beneficios Eclesiasticas de la donaci6n de U. Y.: y una vez mis repito mis deseos de tenerla sin perdida de tiempo.-Tengo noticias que el colegio de Jesuitas ha recivido en su 6rden un oficial ingles despedido del servieio del Rey, para sus malos procederes, apenas creo que tal cosa se han heeho sin mi licencia. Aquella orden no esth en mucha reputaci6n ann en Espafia y en Portugal y en la Francia estan totalmente expulsos. No se que ordenes recivir6 de mi eorte tocante a ells, espeeialmente si represento su falta de respect a mi Per145

PAGE 156

RENt LUfu sons, que represent is del Rey mi amo en esta ingar. Si ellos no esthn enteramente debaxo de la Jurisdici6n de U. Y. remitime el Rector de ellas aca. Dios guarde &c. Habana Setembre 25 de 1762. B. L. M. &c. Albemarle. "Ilustrisima Seflor: Mucho siento el hallarme con la necesidad de recordar a U. Y. de lo que deve a-ver pensado dias ha. A saver. Un presente de la Yglesia a el general de un Exereito conquistadora: lo menos que U. Y. puede pensar a ofrecer por este donativo es Cien mil pesos. Mis deseos es a vivir en mucha concordia con U. Y. y la Yglesia, io cual he manifestado en cada ocasion hasta aora. Espero el no tener motivos para deviar de mis inelinaeiones por desquida alguna de su parte.-Dios guarde &c.Habana Octubre y 19 de 1762.-B. L. M. &c. Albemarle. "Excelentisimo senor. Muy senor mio: entre cuatro y cinco de la tarde del dia de ayer, estuvo a visitarme de parte de V. E. una persona euyo nombre, apellido y naci6n ignoro. Solo s6 que habla espafol aunque con resabios de extrangero, y que trae en las orejas unas argollitas de oro, a usanuza de mugeres. Repare que en la conversaci6n me trataba de usted. Advertile el modo distinguido que habia de usar conmigo. Respondiendome que siempre me diria wsted. Reflexion6 entonces que esta terquedad podria fundarse en tener algun grado, que merecie146

PAGE 157

EL IMPULSO INICIAL se tratamiento de Seforia. Pregunteselo, y contest6 diciendome no hallarse con otro, que el de tirar bombs en nombre de su Soberano. Continue por fin su tema despidiendose con voices altas; y por que en todo lo referido ha faltado al respeto debido a mi dignidad y es muy justo sea corregido conforme a su exceso, oeurri6 a la satisfaeeion de V. E. &e." 22 de Oetubre de 1762, proseribi6 Antonio Sanchez de Orvea. "Oetubre 29 de 1762.-Muy Lord: El articulo septimo de l.a eapitulaei6n declara expresamente que el nombramiento de Curas y otros oficios eclesiasticos hays de ser con el consentimiento y aprobaci6n del Gobernador de S. M. B. Por esta razon he demandsdo repetidamente una lists de los officials eclesiastieos, y de los nombres de los que gozan de ellos para informarme de algun modo del caracter de aquelos que V. I. pueda eneomendarme pars mi aprobaci6n. Para hacer esto me hallo autorizado con los articulos de la capitulaeion, y si V. I. no me remite inmediatamente la lists requerida, yo habra de declarar publicamente a V. I. por violador de ella. Soy aqui superior a V. I., y hare conocer al mismo paso que adherir6 menudamente a is capitulaci6n que el Almirante y yo hemos firmado. Si V. I. voluntariamente la viola, es preciso que sufra sus consecueneias. Mi tiempo es demasiado preciso pars entrar en disputes de papeles con V. I. sobre menudencias y asi no puedo responder a los demas asuntos de su 147

PAGE 158

REND LUFRIU muy larga y tediosa Carta. Ni quiero tampoco deferir a abogados asuntos que puedo terminar por mi propia autoridad.-Soy, Mi Lord. &C. Albemarle. Por Su Excelencia Jorge, Conde de Albemarle, Vizeonde Bury, Baron de Ashford, uno del mas honorable Consejo privado de su Magestad, Capitan, custodiador y Gobernador de la isla de Jersey, Coronel del regimiento de Dragones propio del Rey, Comandante en Jefe de los ejercitos de Su Magestad, Capitan General y Gobernador de la isla de Cuba. Por cuanto, en el articulo s6timo de la capitulacion, no se ha de hacer promoci6n alguna en la iglesia sin la aprobaci6n y consentimiento del Gobernador, su Excelencia el Senor Conde de Albemarle, habiendo en varias ocasiones demandado al Sr. Obispo una lista de los eclesiasticos en sus diocesis, a fin de que su Excelencia se haga capaz de juzgar del merito de tales personas, que se recomiendan por los preferimientos. Y por cuanto, el Sr. Obispo en una manera no muy respetable siempre ha negado el eumplir con la dicha demand de su Excelencia y en una carta del dia dos del presente no solo ha negado absolutamente al enviarle la list demandada, pero amenazandole con un modo muy imperioso 4 ilegitimo, diciendole que dara la queja a las Cortes de la Gran Bretana y Espafia, de la irregularidad de la demanda, como breeha de la capitulaci6n, e hizo meneion en la misma carta de ambas Cortes y de ambos Reyes 148

PAGE 159

EL IMPULSE INICIAL Soberanos respeetivos, eon un modo muy sedicioso, olvidandose el ser solamente sujeto a la Gran Bretaia, y considerhndose como sujeto a su Magestad cat6lica, no obstante la capitulaci6n. Por tanto, su Excelencia el Conde de Albemarle eonsider6 que es absolutamente necesario que el Sefor Obispo sea mudado de esta isla, y enviarle a la Florida en uno de los navios de guerra de su Magestad, a fin de que la tranquilidad se preserve en esta ciudad y que la armonia y buenas correspondencias se mantengan entre los subditos antiguos y modernos de su Magestad, lo cual el Sr. Obispo en una manera tan flagrante ha procurado interrumpir. Su Exeelencia con gran repugnancia se hall obligado a usar parn este acto de autoridad, del poder con que esth vestido, no solamente por conquista, sino tambien por el articulo undecimo de la capitulaci6n pero no obstante los procederes tan irregulares del Sr. Obispo, su Exceleneia se determina continuar su protecei6n a la iglesia y a preservar sus miembros en todos sus derechos y privilegios, como estipulado por los artieulos de la capitulaci6n, aunque estos articulos no han sido rigurosamente cumplidos por parte de algunos de los Magistrados dentro del distrito y jurisdieci6n de esta ciudad de la Habana. Habana 3 de Noviembre de 1762. Albemarle.-ror mandato de su Excelencia. J. Hale, Secretario". Es Propiedad de Rogelio A. Pujol 149

PAGE 161

OBRAS CONSULTADAS Ls presented relaci6n no es una bibliograffa, sino simple referenda de las obras utilizadas en Ia preparaci6n del volumen. Algunas solo proporcionaron an detalle, otras precisaron una idea. Historic de la Isla de Cuba.-Pedro Guiteras. La Conquieta de la Habana.-Pedro Guiteras. Dicciomaro biogrtfico cubano.-Francisco Caleagno. Apuntea para las letras e instruci6n ptblica.-Antonio Bachiler y Morales. Cuba: Mouografia Histdrica.-Antonio Bachiller y Morales. Los negroa.-Antonio Baehiller y Morales. La Coloniacikn on la Historia.-Rafael M. de Labra. Literatura universal-Manuel Banguily. HStoria universal soderna.-Eduardo Ibarra. Iniciadores y primero. tadrtires cubanos.-Vidal Morales. ERsayos de divuLgacids hist6rica.-Ren6 Lufriu. Historic de Is civllisaci6a contempordnea.-Ch. Seignobos. Hiatoria Universal Moderna.-Ch. Seignobos. Cuba y no evoluoi6n colonial.-Francisco Figueras. Los tree priueros hiatoriadore.-Arrate, Urrtia y Vuldes. Historiadores cubano.-Rafael Montoro. Discrsoe, etc.-Rafael Montoro.

PAGE 162

RENI LUFRIU Historia de la Isla de Cuba.-Jaeobo de la Pezuela. Diccionario hist6vico, etc. de Cuba.-Jaeobo de la Pezuela. Ensayo hist6rico de Cuba.-Jaobo de is Pezuela. Historic de los Estados Unidos.-Baneroff. Historia de Cuba, tomos primero y segundo.-Ramiro Guerra. Historia elemental de Cuba.-Ramiro Guere. El asicar y la poblacids de las Antillas.-Ramiro Guerra. Historia de Cuba.-Vidal Morales. Estudios Biogrdficos.-Lord Macaulay. Estudios hist6rioos.-Lord Macaulay. History of England.-Lord Macaulay. Anezi6n de Cuba.-Jos" I. Rodriguez. Historia de la esclavitud.-Jos6 A. Saco. Colecci6n de papeles sobre la Isla de Cuba.--Jos4 A. Saco. Colecci6n P6tuma.-Jos6 A. Saco. Historia de Los Estados Unidos.-Me Master. Historic de los Estados Unidos.-Fisker. La Habana antigua y moderna.-Jos6 M. de la Torre. Guia de Cuba.-Imbern6. Historia de Sancti Spiritus.-Rafael P6rez Luna. Pepe Antonio.-Alvaro de la Iglesia. Tradiciones cubanas.-Alvaro de la Iglesia. De la Colonia a la Eeptblica.-Enrique JoS6 Varona. Articulos y discursos.-Enrique Jos6 Varona. Cuba y Santo Domingo.-F6lix A. Bona. Espafa en Amsrica.-Alcazar. Napole6n y la independencia de Am6rica.-Carlos Villanueva. Historia de Espana y de la civilisacOi6n espaiioa.-Bafael Altamira. Historia de Espaia.-Angel Saleedo. Historic de Espafa.-Modesto Lafuente. 152

PAGE 163

153 EL IMPULSO INITIAL Compendio de historic de Espana.-Rieardo Beltrhn. Introduccidn a la Historia de las instituciones locales de Cuba.-Franeiseo Carrera y Jhstiz. Parnaso cubano.-A. L6pez Prieto. Las insurrecciones en Cuba.-Justo Zaragoza. Historic general de Amraica.-C. Navarro Lamaca. Historic de Armrica.-Barros Arena. Historia de Armrica.-Ortega Bubio. Anaks y efeMrides de gan Juan de los Remedios.-J. Martinez Fortfn. Historic de Santiago de Cuba-Jod M. Ca&leja. Cr6nicas de Santiago de Cuba.-Emilio Bacardi. Datos hist6ricos del Puerto del Principe.-Josd Torres. Historic de las Antillas.-J. Comas. Memorias sobre la Isla de Cuba.-Jos de Is Concha. Los negros esclavos.-Fernando Ortiz. Bolivar y la emancipaci6n de Amrnica.-Julio Mancini. Washington.-Cornelio Witt. Naturalesa y civilisacin de la grandiosa isla de Cuba.-Miguel Rodriguez Ferrer. Curso de Historia universal, tomo tereero.-R. Rodriguez de Armas. Bfeadriies cubanas.-Franeiseo Cartas. Historic de Amdrica.-Robertson. Amsrica.-Historia de su coloniaacidn, dominaci6n e independencia.-,Jos4 Coroleu. Memorial de la Bociedad Patri6tica de la Habana. Memorial de la Sociedad Econ6mica de la Habana. Historic documentada de San Criat6bal de la Habana.-Irene A. Wright. Cunso de historia universal.-Tiempos modernos.-A. Malet. Historic modern.-Universidad de Cambridge.

PAGE 164

.RENA LUPRIU Historia Universal.-Guillermo Oneken. Historia de la civiisaci6 inglesa.-E. Buckle. Historic del pueblo ingl6s.-Green. History of England.-Harmon Niver. Revista de Cuba, tomo Segundo. Memories del reinado de Carlos III.-Fernan Nuiez. Anales de la Academia de La Historia de Cuba. La defensa del Morro.-Diario de la Marina, 1911. Sitios de la Habana.-Cuba y Am6rica, 1908. Revista Bimestre. Ensayo poltico sobre Cuba.-A. Humboldt. Obras de Francisco Arango y Farreio. Noticias secrets de Amrica.-A. y J. Jiloa. Cuba Heroica.-Enrique Collazo. Historic econ6mica, pofltica y estadistica de Cuba.-Ram6n de is Sagra. Historic fisica, political y natural.-Ram6n de la Sagra y otros. Espana bajo el reinado de la Casa de Borb6n.-Guillermo Core. Historic de Carlos III.-A. Ferrer del Rio. La Marina.-Gabino Eneiso. Resume% de la Historia de Amkrica.-N. Estebanez. Tradiciones Trinitarias.-Emilio SAnchez. Historic de la America Espanola.-Oeho volimenes, Carlos Pereira. Historic de la Florida.-.Pedro Ponee de Le6n. Censo de Cuba, 1899. Estudios y conferencias.-Enrique Pifieyro. Historial de Cuba.-Ricardo Rousset. Historic de Espaa y de las Reptblicas Latiso-Americaaas.A. Opiso. Memories hist6ricaa de Santa Clara.-Manuel Dionisio GonrAles. 154

PAGE 165

EL flIUTAO flflCIL Libro de Cuba. Diecionarto enisclop6dioo hiat6rico, etc.-L. Gregoire. Hwstoria de Franewa.-Guizot. La Habana hiat6rica y tradicionaL.-Manuel PErez Beato.Revista del Folk-Lore Cubano. Diecionario geogrdfico.-Josd de J. MArquez. Pdgina. de la Hiftoria.-Manuel Sanguily. Cuadros Viejos.-Alvaro de la Iglesia. Coas de Antaio.-Alvaro de k Iglesia. Pepe Antonio.-Florencio Garcia. Andanwas y Atisboo.-Gerardo Castellanos G. Historic de la Isla y Catedral de Cuba.-Pedro Morell. Apuntes del Camagiey.-Jorge Juarez Cano. La DominaciAI inglesa.-E Libro de Cabildoa.-Recopilacid. -Emilio Boig. Es Propiedad de Rogelio A. Pujol S 155