Citation
Coleccion legislativa de la isla de Cuba

Material Information

Title:
Coleccion legislativa de la isla de Cuba
Uniform Title:
Laws, etc
Spine title:
Coleccion legislativa military occupation
Spine title:
Colección de órdenes militares
Creator:
Cuba
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Establecimiento Tipográfico
Creation Date:
1902
Frequency:
Annual
regular
Language:
Spanish
Physical Description:
v. : ; 20-24 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Law -- Cuba ( lcsh )
Delegated legislation -- Cuba ( lcsh )
Genre:
serial ( sobekcm )
legislation ( marcgt )
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

Dates or Sequential Designation:
Ceased publication in 1902?
General Note:
"Recopilación de todas las disposiciones publicadas en la Gaceta de La Habana."
General Note:
Description based on: anÌÆ’o 1900.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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Resource Identifier:
09816341 ( OCLC )
87654546 ( LCCN )

Related Items

Succeeded by:
Colección legislativa

Full Text





"COLECCI ON LEGISLATIVA"


1902

VOLUME 1 (Part 3)

Because of its bulk, this volume has been split up into three parts.

Part 1 contains the orders of the Military Governor and of the various Departments for the first four months of 1902, with a "Primer Apendice" following immediately
after each month.
Part 2 contains orders of the Military Governor and of the various Departments for the months of May and June, with a "Primer Apendice" following immediately after each of these months, and a "Segundo Apendice" after the month of June; numerical and alphabetical index to orders promulgated during first six months of 1902, and a general index to the "Primer Apendice, and ",Segando Apendice." Part 2 also contains volume 1 of "Apendice al Primer Tomo de 1902."
Part 3 contains volumes 2 and 3 of "Apendice al primer tomo de 1902."

APENDICES: The "Primer Apendice", contains orders, decrees and sentences pronounced by the Supreme Court of
Cuba.
The "Segundo Apendice" contains orders and regulations of State and Municipal Governments, and of inferior courts.

NOTE: It would be hard to describe briefly the way this volume is made up. The contents have been taken from the daily Gazette of Havana, and the dates vary at times in chronological sequence. It will be helpful to note that the decisions, etc. contained in the "Primer Apendice" are sometimes not published in the Gazette until four or more months after they have been rendered.













Apndice alI pvime ton~o de 1902




DE LA





Goleccion begislativa.


Torn 2? del Apendice







En este ap6ndice se recopilan los autos, sentencias
y competencias dictadas por el Tribunal
Supremo de la Isla de Cuba.

























LATI N AM&,CA


























Triibnal S1pilo fi la Isla e CGha,

Lecdo Silvcrio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla de Cuba.
Cortifico; Que la referida, Sala on l recurso de easa.ci6n que i continuaci6n se dira ha dictado la senteneia quce copiada A ]a letra es como sigue:
Sentencia niumero ochenta y ocho. En la ciudad de la HIabana, af cinco de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por infracci6n de ley pendieinte ante este Tribunal Supremo, interpuesto contra la sentencia que dit6 la Secei6n Primera de la, Sala de lo Criminal do la Audiencia de la IHabana en catorce de Mayo (del corriente afio, e causa, procedente del Jnzgado de Guadalupe de esta ciudad, seguida contra Faustino Angones Ruviera, Manuel FermtIndez Echevarria., Ram6n Feij6o y Nfifiez, Jos6 Garcia. Men6ndez y Ju nlin Vifias Sant Justo, todos naturals de Espaila, mayores do edad y vecinos de esta misma ciudad, los cluntro filtimos del comercio, sin que conste la profesi6n A1 oficio del primero; acnsados por I{osario GonzAlez Pdrez, los tres primeros de falsedad y falso testimonio y los otros dos de este filtimo delito:
Resultando: Quoe en la referida sentencia so consignan como fundamentos de hecho los contenidos en los cinco siguientes Resultandos nunmerados: "l~rimero. "Resltando probodo: Qune en veinte y cinco de Octubre "ide mil ochocientos noventa y cuatro la querellante









634 COLECCI6N LEGISLATIVA.

"'particular Rosario Gonz6lez P6rez comnpr6 al cr6dito "en el establecimiento de ropas de esta ciudad situado "en la calle de Ga.liano nfimero ochenta titulado "La "Casa Grande" varios articulos que valian ciento se"senta y cuatro pesos veinte y cinco centavos, haci6n"dose constar asi en un libro auxiliar del estableci"miento llama-do ese libro 6 rotulandose '"Varios 'Deudores" poni6ndose en el asiento respectivo la "fecha ya indicada de veinte y cinco de Octubre de "mil ochocientos noventa y cuatro. Al hacer esa "compra la Gonzalez P6rez manifest6 que la cobrasen "al padre de ella Fernando Gonzalez Arencibia; y cldesde aquella fecha la sociedad duefia de ese estable"cimiento practic6 distintas y repetidas gestiones para "hacer efectiva esa suma, sin haberlo obtenido por "'manifestar el Fernando GonzAlez Arencibia que 61 "no era sabedor de esa compra hecha por su hija, la "lquerellante Rosario GonzAlez Prez y excusar 6sta el ''pago porque segfn alegaba habia empobrecido hasta "el extremo de tener que hacer trabajos manuales para '"subsistir; no constando en qu6 fecha se hizo la filtima "gesti6n por la sociedad acreedora para el cobro de "ese cr6dito, pero si que en el ario mil ochocientos no'"venta y seis se requiri6 de pago tanto A, la quere"llante como al seiior GonzAlez Arencibia no pudi6n"'dose determinar el mes en que se hiciera. Segundo. "Resultanldo probado: Que en dos de Agosto de mil '"ochocientos noventa y nueve el acusado Faustino "Angones Ruviera como gerente de ia Sociedad mer'"cantil "Incl]n y Garcia," duefios del establecimiento "La Casa Grande," ya mencionada cedi6 el crddito de "los cientos sesenta y cuatro pesos veinte y cinco cen"tavos al acusado Ram6n Feij6o, entregandole A Bste "una cuenta copiada del asiento echo en el libro de 'eferencia extendida por el dependiente, boy tambi6n "acusado Manuel FernAndez Echavarria, A la cual 'cuenta se le puso al margen la fecha veinte y siete "do Septiembre de mril ochocientos noventa y seis, no "constando si con esta fecha se quiso indicar que la "venta, objeto de ese document se habia hecho ese "dia, 6 si s6lo intent6 expresar que la, misma cuenta "se habia extendido en ese dia, no teniendo ms fecha 'la cuenta de referencia quela indicada. Tercero. Re'"sultandoprobado: Que al contraer la deuda indicada










PRIMER APANDICE


la (querellante, con el esableimiento "La Cas 'Grande"' ]lizo ItIL (lluna enta por el iniportle total de 'Qo comprado por tIu1la al li (i le 1 puso su (0on1r'midad In compradlora; y se ignore que ha1 ocasionado el quIe s hiciosO 1la qu se mencional en e1 ante'rior resultando, au cuando so ha tratado de juslificar "por los aeusmldos que esto se debia A que Fe bnando 'GonzAlez Arencibia padlreo e la querelllante en uina L'de las vees que sto le p)rosent,6 la cuent;a, a l cob)ro
* forceje6 con (I y so rompl i6 ese docunmento. COCarto. Resultando probado: ()uoe con lia cuenta vehecha (e 'referencia el a cusao(l( Raim ln Feijo deinand6 en 'veinte y seis (le Seltimblre tio nil oehoientos no"Venta y nu1eveT n juiio verbal, ante cI Juzgado Mu'nicipal de Guadalupe flt l uerellanto, present'ando 'Ila papeleta de (ldomand (l ( decia lo siguiente: Seilor 'Juez Municieipal. on 1RaMa6n Feij6o y Nfiez, del 'comoerio y ven(i o G;,li]oano noventa y dos, co()oO ce'sionario de los soeiloes Inclin Garcia y Comlpniiia demnanda en juicio verbal A dof Rosario GonzAlez, 'viula de Moja 'rieta, (nyo domicilio ignora pasa que Ile bone ln, sumat. (do (iellto sesenta y (uatro pesos I'veinto y (inco (coIltav o n oro, 'procedlentes dTe efectos tornadoss en el estalleeimionto de sis cedentes, segfin ''podr justificar Mn ol lr:aiite corlespondiente. Otrosi: "'como quiora que ignora, el actual domicilio (le In "'demandada pido al Juzgado so sirva ordenar sea cita'da por l- GACFIA O tICIAL ], librindose el correspon":dientc edicto que soe e eltregarat para cuidar de su
*"diligenciamiento. Justicia, etc. HIabana Septiom*'bre veinte y seis de mil ochocientos no-venta y iuevre. "'Ram6n Feij6o, no habi6ndlose podido demostrar si al 'serle endosada, la cueni:a, de referencia al acusado "Feij6o ste supiera que habia sido reheha, asi como I'si estaba enterado dla fc(.ha in qiue nl querellante ';contrajo la deuda. Quinto. Resultando probado: Que "el juicio verbal de que se Iabla en el anterior resul"tando, el procesado Ramo6n Feij6 pidi6 y obtuvo "que se signiese procedimiento on rebeldia de I de"mandada por alegar que ignoraba sit residencia; (en "ese mismo juicio el indicado Feij6o propuso como "testigos , los acusadIos Jos6 Garcia Mn6ndez y Ju"'lia Vifias Saint Justo para f teC dec(laraeson comno cra "cierto que A fines de Septiembre do mil ochocientos


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COLECCI6N LEGISLATIVE


"noventa y seis la demandada compr6 al fiado en el '"establecimiento de ropas "La Casa Grandoe" los "g'neros que se detallan en la cuenta presentada pre''vio ajuste del preeio y obligindose A paga'r su itmlporte "de ciento sesenta y cuatro pesos veint Y (yilno con"'tavos oro on el mismo estableeimicio lo eal les "'eonsta porque en esa feclha cran deopndiontos do '"dicho establecimiento sin que tongan iinoiiias do (0que "'la demand, haya, abonado esa cuonta, pues por 01 "'contrario los duefios le han cncarga.do on distintas "'ocasiones que averiguon el par adro de la dot(lora �"para exigirle el pago de la deuda, y ambos acusados "Jos6 Garcia Men6ndez y JuliAn Vilia al declaarar S'('como testigos digeron: "que es cielrto lo que so les "l'pregunta relative A la deuda colltraida por Ina, deman'"dada. segin aparece de la, cuenta presentada on autos ''que se les puso de manifiesto. En cl expresado juiS"cio verbal se dict6 sentencia condenado A Ia d(eman"dada en rebeldia y a consecuoncia do cllo on el '"proc(dimiento apTemio so oemlbargaon biones mue'bles que poseia dicha demanidada."
Resultando pue por la prolp nlnia s c stimmndose (que estos hechos n Resultando que contra eso fallo interptuso la q uerellante Rosario Gonzalez P6re'z el 1presoen(te recuirso, alogando en si fundamento (110qu lout(oriztll (1 articulo oc(hocientos cuarenta y siete, ntmoro pritmolo del ochoc(ientos cuarenta y ocho y sogindo del o('hocieontos euarenta, y nueve y el ochocientos cinullenta y (lubtro de I Ley do Enjuiciamiento Criminal, y que se han infringido en la, sentencia recurrida: 1Primoro. "El articulo ''trescientos once en combination c(' ol iftinmoro quinto "del trescientos diez del C6digo Penal, puesto que decla'rAndose probado en e primer resultando de la sonten''cia recurrida que he venta de mercancias hecha A ]a "querellante en el estableeimionto do ropas "La Casa ''fran'de" lo fu enveint y cincodeOOtubredemii] ocho''cientos noventay cuatro so stimna (te no noconsti tuye de"lito de falsedad en documento mercantil el hiecho de caparecer sustituida eso feecha, on l] cueinta qule motive u(la querella con la del veinte y site de Septiembre do amil ochocientos noventa y seis, pues ya hubiera que((rido indicarse con ello que en este l1timo dia se ha-


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PRIMER APENDICE )37

abia colntraido ]a dleuda. por la querellalnte particular ya, que esas ei-4, li felcha en qlue so hizo la mencionada (cUenlta,, de todas maneras result una, alteraci6( de ]a (1ve(rdad on la fecha dei andeudo. cometida evidente(mente con 0] prop6sito de privar a la expresada queo-ellanto de suI derecho do alegar la prescripei6n de dic((('o adeoudo. Segundo: Los articulos trescientos (catorce( y tlescientos quince del C6digo Penal, pulsto oque afn en ando.,quiere negarse el character (de docuamento mercantil A, la cuenta de referencia, siemlpre iabria (que estimavla como un docmtllento privado, (((lolosamellnt preparado con perjuicio de tercero 6 (,con Ainimo de causar'selo mediante la alteraci6n de la afecha de ventas de his mercancias, ciuya alteraci6n lo lismol) que el uso del doculmento do esa manera altedlradlo so) constitutivo de delito. Tercero: El phArafo aprimerol del artieulo tr-escientos treinta y uno (lel C6((digo Penal; pulsto lque segun se deeclara probado en (el quinto Resulando de la sentencia recur1rid(a, al contostar los aeusados Jos6, Garcia Men6ndez y Julian Vifias d1 Ia, pregunta que se 0e hlizo on el juicio verballl establecido on eel Juzgado Municipal de Guaad(alupe1 por D). Ram6n Feijoo com o cesionario (de los ((Sres. Tnclan Garcia y Compaia, para, quce dije(ranl "cor 1932,-I,--ler. A,-83










COLECIC6N LEGISLATIVE


cSeptiemlbre de iil ochocientos noventa y scis; falso < (esultaindo (qute admitido el recurso por lai Sala sentnc(iadora, y personadlas la parte recarrente y la representac(in y defense de los acusados Fernandez y Garcia, anto el T1ribunal SuprmCo, so sustanei6 aqu=1 por to(los sus trimites, c(lo brind(lose Ia vista pfiblica relativa n \einto y cualtro de Julio filtilno con asist!encia, s6lo del representalnte dilo Ministerio Fiscal y del representanto y defensor de los no recurrence Fernindez y Garcia sosteniendo ambas representaciones, on el acto qu(1e soe delarase sin lugar dicho reSiendo Ponentoe l t Magistrado Luis G(asi6n y Gast6n.
C'onsiderando: que los hiechos tranlscritos de la senleniat no constilyn (l (delito de 'alseldad A que se (contraoll'n los dos priiIeros Ilotiivos del recurso establecido; porque aiu en el caso de que se estimara vordadlelo (lo(:mllntoli;o mercantil 6 privado A los efectos del aItic(lo tlesenlltos once en relaci6n con el nutimero quinto del troscientos diez 6 die los articulos trescientos Icatorce y tresientos quince dc( C(dligo lenal la cuenlta. do quee on el recurso se trata, es indudable (qu, no lhabi6ndose probado, conforme lo (leclar, la iislma sentIencia, si con la finica fechaveinto y site de Septienbrie de mil ochocientos noventa y seis-ql apaucc esclriit l (on esa Cllenta, so quiso indlir que lI venta de merlanll as en ella consignada so habia echo ese dia 6 si s6lo se intent6 expresal que on l se habia, extendido ln cuenta mnisma, no cabe 16gicalento alhmnar que por contender diclia centa, la rcforida '( ha, tde veinto v site de Septiembre (o mil oehocicntos noventa v seis, ,cnt vmez de la de veinte y cinclo de O(ctuce del mil ochocientos noventa y cuatro, que o es de lIa monlionada venta se ha alterdo l fecha veadora fech el do las tantas veces aludida cuenta; puesto, que on realidad carece 6sta do fecha


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alguna euya significalci Considerando en (mianto al toreoro y fl tinio motivos (del rcectso, lque no hubo de comoterse el delito de also testimonio que prey6 y eastiga el p'rraufo priiloro del articulo trescientos treinta y uno del citado C6digo, on el hlecho de contestar los testigos Garcia y Vifias on la fort'ma qu(c lo hiiieron A, a, progunta, que so les dirigi6 on el juicio verval respectivo, segfin lo que (lo ello aparee ]probado eill iel quinto resultando de la sentencia recla iada; toda vez que, sin coneretar sus dichos a] punto (de si (ra 6 no cierta la, feliha por (qule so les interrogaba, declararon lao corteza de ]a, d(eda demiandada en el expresa(lo juicio, coneordando en este extremlo con Il aIirmaci6n que sobre 61 haeo la misma sontencia rec(urrida; y, por consiguiente, no incidi6
la Sala senltnciiadora on ceror alguno ido derecho al, dejar de aplicar a heecho do refencia cl precepto legal indicado.
Considerando (que, poi tales conceptos, son de dlesestim iarse los motives (Io easaciOn alogad(os; y procede que, declarlndose sin Ingar el recurso interpellsto, s iLnmpongan las costas (dl mismo ~ la recurrernte, on observanicia, de 1o prescrito oen el articulo etalrenta. d(e la Orden noventa .y (os series do mil oeho(ieontos noventa y nuev(, que rige en la mteria.
Fallamos: (que debomos declarar y deelara mos no habe lugar al recursr do casaci6nl por infracei6n deo Iey estableeido por Rosario GonzAlez P6rez contra la sentencia dictada en ]a reI'!rida causa, con fecha catorco de Mayo filtimo, por la Secei6n Primera do la Sala de lo Criminal doe la Audiencia, do la Habana, c,n las costas del irisilno 0i cargo de la recirreonte.
Asi por esta nuestra sentenciae-q ue so con0111iearA it la referida Audiencia para 10o (lue proceda, insortim ndose en la, Colecei6n h cargo do la Seeretaria de Justicia y publlicindose on la( GACETA D)E LA IAIBANA A cunyo fin so librarian las oportunas cortificaciones-lo pronunciamos, imandamos y firmamnos.-Jos6 Antonio Piciliardo.-ILuis Gast6n.- Jos6' Cabalrrocas Hlorta.A mbrosio R . IMorales.--Juan O'Farrill.
LeAida y publilaa fia la;i aIntierior sonteul(ncia, pllr el


PRiVER APAfZDMIR










COLECCt6N LEGTSLAfIPA

Magistrado Ponento Luis Gasttn y Gast6n, celebrando audiencia pflbliOa oste (dia la Sala do lo Criminal del Tribunal Supremo, deo qe cortifico. -Habana, Agosto ocho do mil novocientos uno.--S'ilverio Castro, Secretario.
Y para, remitir i l a GACwErA DE LA I[AI4ANA, (1 cumplimiento de lo disn)usto, expido la presente.-Habana Agosto diez y nueve de rmil noive ientos uno.-Silverio Custro.
Gaceta 24 llarzo.

Lcedo. Silverio Castro 6( Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla
de Cuba.
Certifico: Que la referida Sala, en el recurso de casaci6n que A continuaci6n soe dira, ha dictado la sentencia siguiente:
Sentencia nfimero ochenta y nueve: - En la ciudad de la Habana, il diez de Agosto do mil novecientos uno, en el recurso de casaei6n por infracci6n de ley interpuesto por el Ministerio Fiscal, y pendiente ante este Tribunal Suprermo contra la sentencia dictada por la Secci6n Prinera de ]a Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana con fecha veinte de Abril pr6ximo pasado, en causa instruida por el Juzgado del Oeste, de esta ciudad, contra Miguel Rodriguez Alfonso (a) '"Miguelito Cafiizares" y Jos6 SAez Aranguren (a) *'Aquileo", ambos de esta vecindad, cochero y cajonero, respectivamente, procesados por homicidio.
. Resultando que la sentencia aludida contiene como fundamento de hecho el que A ]a letra dice:(< Primero: Resultando probado que de siete a siete y (( media de la mafana del dia veinte y cinco de Di< ciembre del aio prbximo pasado, el mestizo Elias (( Navarro y G6mez, como de veinte y cuatro aios de (< edad, hijo de Angela, y albafil, que en la noche an(( terior habia cenado en uni6n de los mestizos Luis y ( Pablo Salgado, Juan Vargas y Rafael Monjiote, tran( sitaba con 4stos, lievando guitarra y un giiiro, ins(< trumentos que habian tocado la noche anterior por (( ]a calle de San Jos6 entre las de Hospital y Espada, < y al llegar frente � ]a ciudadela nfimero ciento se(< sent y nuatro de dicha calle, so encontraron con un










RiMIR APNDICE


< grupo de personas que marchaba en direcci6n opues( ta formado por Miguel Rodriguez Alfonso (a) "Mia guelito Caiiizares", Jos6 Sez Aranguren (a) ''"Aquia leo", ambos mayores de diez y ocho afios de edad, ( un negro , uno 6 dos individuos mas, y al aproxia marse ambos grupos, el negro de los del segundo di( jo A los del primero que se detuviesen para que tocaSran un zapateo, contestandoles Navarro y Pablo a Salgado que no les podian complacer porque estaba a prohibido tocar en Ia calle, y porque se encontraban ( muy fatigados, - lo cual replie6 el negro dicidndoles ( que se fueran I" A la puta de su madre. " A esta in( juria contestaron Salgado y Navarro diciendo que (( no lo habian provocado y que no habia motivos para ( provocar reyerta, y adelantindose Rodriguez Alfon( so sobre Pablo Salgado, injuriAndolo, trat6 de darle ( una bofetada, lo que no logr6 por haberse interpues( to entre ambos el Navarro. Vista la intervenci6n de 6 ste por Rodriguez, 6ste retrocedi6 y dirigi6ndose A ( Jos6 SIez le dijo "dame el cuero", con lo0 que indi( caba que le diese el cuchillo que llevaba, y Siez, ( desabotontdose el saco que vestia, sac6 de la cintu( ra en que lo portaba un cuchillo de punta y se lo ( entreg6 a Rodriguez, el cual, profiriendo nuevas in( juries, se abalanz6 sobre Navarro, quo detuvo la a primera acometida con la guitarra. No ces6 por ( esto la agresi6n de Rodriguez, visto lo cual por Naa varro comenz6 6ste , retroceder de espaldas defenSdi(ndose con la guitarra, hasta que habiendo llegado a junto 4 la acera perdib el equilibrio y cay6 al suelo, c abalanzindose entohtecs sobre (1 su agresor, que le a infiri6 una herida de diez centimetros de extensi6n, a paralela al eje del cuerpo, en el limite externo dere( cho de ambas regiones femorales, que interes6 mthsc culos y paquete visculo-nervioso, seccionAndolo por c complete. Al recibir esta herida trat6 de incorpoa rarse Navarro para huir de Rodriguez, y cuando ya n estaba medio incorporado y de espaldas A iste, Roa driguez le tir6 un nuevo golpe, clavandole el pufial en el tercio inferior de la porci6n lumbar, region raa quidea costoiliaca, lado derecho; tan vigoroso fu6 I este golpe, que el puTial se clav6 en la herida, y al ( tratar de extraerlo Rodriguez se parti6, quedindose a en la herida un fraggmento cotmo de cinco centimetros










662 COLECCI0N LEGISLATIVA

a de largo. Incorporado al fin Navarro emprendi6 la a fuga, hacindolo al propio tiempo Rodriguez, perse< guido por Monjioto. Navarro lleg6 6 su casa, que es la unimero ciento sesenta y seis do la calle de San ( Rafael, y en ella inmediatamente muri6 de resultas Sde la herida de ]a pierna derecha, que era mortal a por necesidad, salvo que en el instante de reeibirla a no le atendiera un cirujano. ,,
Resultando que por la misma sentencia, estimnintdose estos hechos constitutivos del delito de homicidio y 6b Rodriguez Alfonso y Saez Aranguren autores del mismo, con la atenuante, este iltimo, del nfimero tercero del articulo noveno del C6digo Penal, se conden6 al primero 6b la pena de catorce afios, ocho meses y un dia de reclusi6n temporal, y A SAez Aranguren A doce afios y un dia de la misma pena; y A los dos A las accesorias correspondientes, pago de costas de por mithd y de la cantidad de cinco mil pesos como indennizaci6n en favor de los causa-habientes del interfect6; con abono A ambos procesados de la mitad del tiempo de prisi6n preventiva sufrida.
Resultando que contra dicha sentencia interpuso el Ministerio Fiscal el presente recurso, autorizado, dice, por el articulo ochocientos cuarenta y siete, ntmero primero del ochocientos cuarenta y ocho y quinto del ochocientos cuarenta y nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; citando como infringidos, por indebida aplicaci6n, el nfimero tercero del articulo noveno en relaei6n con el segundo del ochenta del C6digo Penal y, por falta de aplicaci6n, el nfimero primero de este filtimo articulo; y alegando en con(epto do las infracciones reclaimadas que (( de los hea chos probados no hay ninguno que permit afirmar a tuviera Jos6 SAez la intenci6n de que Rodriguez hiia riese, solamente, A Navarro, y esta falta de intena ci6n de que se mate, no puede suponerse sin un an( tecedente positivo que lo d6 i entender on quien sun ministra un cuchillo de punta A una persona que va A aconmeter A otra, sobre todo cuando A 6sta no se le a ha visto armada ni ha realizado actos de agresi6n 6 a acometimiento, como no los realiz6 Navarro, ni K ninguna de las personas que lo acompaiaban. '
Resultando que admitido el recurso, personado cl recurrente ante este Tribunal y sustanciado aqudl








PRIMER APANDiCE 663

por todos sus trAmites, asisti6 a la correspondiente vista pdfblica s610o dicho Ministerio, que sostuvo en el acto el recurso establecido.
Siendo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarrocas Horta; y
Considerando quela circunstancia atenuaute tercera del articulo noveno del C6digo Penal no es de apreciarse cuando de la situaci6n moral del culpable, en el delito, y de la proporci6n que haya entre los medios y formas empleados para su ejecuci6n y el hecho mismo que lo constituya, no pueda inferirse prudencialmente, que en el Animo de aquel no estuvo causar un mal de tanta gravedad como el que produjo.
Considerando que en el caso objeto del recurso, no concurre la mencionada atenuante, porque ha',iendo entregado SAez Aranguren a Rodriguez Alfon' el cuchillo de referencia con el intento manifiesto de que persistiera en la agresi6n injustificada que ya habia iniciado contra uno de los del grupo de que formaba parte Navarro, y habiendo presenciado inmediatamente despubs - lo que se deduce en rigor de la mi'sma sentencia recurrida - c6mo Rodriguez Alfonso, continuando en su agresi6n, se abalanz6, cuchillo en mano, sobre Navarro, inerme y en actitud no agresiva, y le hiri6 por dos veces, una caido 6ste al retroceder de espaldas para esquivar el golpe que se 16 asestaba, otra al incorporarse para huir, - lo cual supone en la ejecuci6n del hecho tiempo suficiente para haber tratado de impedirlo, - sin que aparezca probado que en ningfLn moment intercediera Siez Aranguren A ese prop6sito, es il6gico presumir que no tuviera ]a intenci6h de que con la referida arma causase Rodriguez Alfonso la muerte i Navarro; pues que asi la situaci6n moral del culpable, en el delito, como los medios y formas empleados para su realizaci6n, corresponden adecuadamente a la gravedad del mal producido; y, por tanto, al no hacer igual apreciaci6n la Sala sentenciadora, que estim6, por el c(ontrario, que concurria en el caso dicha atenuante, en la cooperaci6n prestada por Siez Aranguren a la consumaci6n del crimen relacionado, infringi6 el precepto legal contenido eii la circunstancia tercera del articulo noveno del C6digo Penal y, consiguientemente, los nfimeros primero y segundo del articulo ochenta del








COLECC16N LEGISLATIVA


mismo C6digo, segfin sostiene el Ministerio Fiscal en el finico motivo del recurso interpuesto.
Considerando que esto sentado, procede la casaci6n pretendida con las costas de oficio.
Fallamos: que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley establecido por el Ministerio Fiscal contra la sentencia que, con fecha veinte de Abril filtimo, dict6 en la expresada causa la Secci6n Primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana., la cual sentencia casamos y anulamos, declarando las costas de oficio.
Asi por esta nuestra sentencia que, como la que seguidamente habri de dictarse, se comunicar! & la Audiencia de la Habana para lo que proceda, , la Secretaria de Justicia para la inserci6n en la Coler ci6n & su cargo y , la GACETA para su publicaciA, a.ibrkndose al efecto las oportunas copias, lo prol Amos, mandamos y firmamos.-Jos6 Antonio Pich.iuo.
-Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas Horta. -A-r'vio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Asimismo certifico que la seguuda sentenc:,' es como sigue:
En la ciudad de la Habana, a diez de Agosto de mil novecientos uno, en la causa instruida por el Juzgado Oeste de esta ciudad y seguida entre partes, de la una el Ministerio Fiscal y la acusadora particular Angela G6mez Brizuela, y de la otra Miguel Rodriguez Alfonso (a) "Miguelito Cafiizares", natural y vecino de la misma ciudad, soltero, de veinte y ocho afios de edad, cochero, con instrucci6n, y Jos6 S.ez Aranguren (a) "Aquileo", de igual naturaleza y vecindad, tambi6n soltero, de veinte alos de edad, oficio cajonero, sin instrucci6n; ambos sin antecedentes penales y procesados por homicidio: la cual causa pende ante este Tribunal Supremo k consecuencia de recurso de casaci6n por infracci6n de ley:
Siendo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarrocas IHorta; y
Primero. Resultando que por sentencia del dia de boy ha sido casada y anulada, , virtud de dicho recurso, fundado en la indebida aplicaci6n de la circunstancia tercera del articulo noveno del C6digo Penal, la sentencia que en la expresada causa dict6 la










PRIMER APENDICE


Seceibn Primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana on veinte de Abril filtimo: Reproduciendo los Resultandos de la misma sentencia casada y anulada, asi como sis Considerandos primero, segundo, tercero y quinto; y
Primero. Considerando que no es de apreciarse en el heeho caliticado circunstancia alguna modificativa de responsabilidad criminal; y, especialmente, la antes dieha, del articulo noveno del C6digo JPenal, en cuanto a Sitez Aranguren, por corresponder la gravedad del mal nausado .1 la situaci6n moral del culpable, en el delito, y t los medios y formas empleados para ejecutarlos.
Segundo. Considerando que las costas procesales se entienden impuestas por la ley a los criminalmhnente re- sables de todo delito:
istos el articulo treinta y ocho de ]a Orden nbveita y dos, series de mil ochocientos noventa y n 0. , los articulos ciento cuarenta y dos, doscientos tr -::a y nueve y doscientos cuarenta de la Ley de Ej.iceiiarniento Criminal, y citas legales que se haeen en la sentencia casada y anulada.
Falbunos que debemos condenar y condenamos, reproduciendo el fallo pronunciado en esa misma sentencia, en la parte compatible con el referido recurso A Miguel Rodriguez Alfonso (a) "Miguelito Cailizares" y Jos6 Siez Aranguren (a) "cAqileo", como autores de un delito de homicidio, sin circunstanuias mrdificativas do responsabilidad criminal, a la pena de catorce afos, ocho meses y un dia de reclusi6n temporal, accesorias de inhabilitaci6n absoluta temporal on toda su extension, y sujeci6n a la vigilancia de las Autoridad durante el tiempo de la condena y otro tanto mis, que empezar! contarse desde el cumplimiento de la misma; al pago de las costas procesales de por mitad, y A satisfacer solidariam ente 4 los causahabientes del interfecto Navarro, por via, de indemnizaci6n, la cantidad de cinco mil pesetas; sirvi6ndoles de abono A ambos procesados la mitad de la prisi6n preventive que hubieren sufrido por esta causa, A los efectos de la cual les declaramtos insolventes. Asi por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.-Jos6 Antonio
1902.-IL--ler .-84










COLECCI6N LEGISLATIVE


Pichardo.-Luis Gast6n.-Jcs6 Cabarrocas lorta.Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Leidas y publicadas fueron las anteriores sentencias por el Magistrado Ponente Jos(6 Cabarrocas I-orta, celebrando audiencia pAblica este dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico.Ilabana, Agosto de mil novecientos uno. - Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir A la GACrTA DE LA HABANA ell cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana., Agosto diez v nueve de rmil novecientos uno.
-Silverio Castro.
Gaceta 24 marzo.

Lcdo Silvererio Castro 6 Infante, Secretario del Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla
de Cuba.
Certifico: que la referida Sala en el recurso de casaci6n que A continuaci6n se dirA ha dictado la sentencia que copiada A la letra es como sigue:
Sentencia nmero noventa.--En ia ciudad de la Habana, a doce de Agosto de mil novecientos uno, en en el recurso de casaci6n pendiente ante este Tribunal Supremo, interpuesto por infracci6n de ley por el procesado Joaquin de los Reyes Vald6s, abogado vecino de Guanabacoa, contra la sentencia dictada por la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de esta capital, en la causa que se instruy6 en el iuzgado del distrito Norte, por estafa.
Resultando que en la sentencia objeto del recurso, dictada por la mencionada Audiencia el dos de Mayo filtimo, se refieren los hechos de la causa en la forma que consta en el Resultando que A continuaci6n literalmente se transcribe.
Primero. Resultando probado "que Joaquin de los "Reyes Vald6s, mayor de diez y ocho aros de edad, "defendi6 como abogado A Maria Luisa Martinez en "su carActer de acusador particular en la causa que "se inici6 por rapto de Francisca Aguirre en el juzgado "de Guadalupe de esta ciudad contra Federico Garcia "Ramos. Elevada dicha causa A este Tribunal, el le"trado Reyes Vald6s formul6 conclusiones provisiona"les en ella a nombre de Maria Luisa Martinez y cele"brado el juicio oral se dict6 sentencia condenando al "Garcia Ramos A la pena de un afio, ocho meses y vein-












"te y uu dias de prisi6n correccional, accesorias y cos"tas y t dotar A la ofendida.--Declarada firme esa sen"tencia, se dispuso su cumplimiento y en tal estado la 'causa, antes de que se lograse la captura de Garcia "Ramos en los primeros dias de Agosto pr6ximo pasa"do, se acerc6 al letrado Reyes Vald6s,Joaquin Garcia "Ramos, hermano del reo Federico de los mismos ape"lIlidos v reiterando A Reyes Valdds ofertas que ya le "habia hecho para que obtuviese para su hermano el "perd6n de la ofendida en la causa de referencia con"vino Reyes Vald6s con el Joaquin en que 61 gestio"naria dicho perd6n mediante quince centenes de los "cuales le entreg6 en el acto Joaquin Garcia Ramos "diez centenes, comprometidndose d entregarle los "cinco restantes cuando fuese declarada extinguida "la acci6n penal, habiandose constituido fiador del "pago de esos centenes el letrado Gast6n Mora y "Varona en un documento que fu6 entregado por Gar"cia Ramos A Reyes, que dice asi:-"El sefor Garcia "Ramos entregard ademis al sefior licenciado Jos6 "Joaquin Reyes la cantidad de cinco centenes 6 sea "veinte y seis pesos cincuenta centavos dentro del tdr"mino de tres meses despuds de haberse declarado "extinguida la acci6n penal por el perd6n de la parte "raptada respondiendo del pago esta suma de cinco "centenes el letrado Gast6n Mora.-Fecha ut anten.-"Gast6n Mora.-Rubricado."- Fud condicidn del con*'trato entre Garcia Rarnos y Reyes Vald6s que -si "Iste no obtenia el perd6n dentro del plazo de quince "dias reintegraria A Garcia Ramos los diez centenes "que habia recibido el dia dos de dicho mes de Agos"to. Reyes Valdis pudo obtener de la acusadora I'particular Marfa Luisa Martinez que suscribiese una "instancia dirigida al Tribunal concediendo su perd6n "a Federico Garcia Ramos, pero como esta instancia "no fu6 ratificada por la ofendida por el delito se or"den6 el inmediato cumplimiento de la sentencia, "siendo reducido Federico Garcia Ramos A prisi6n. "Transcurridos ya los quince dias convenidos para "obtener la declaratoria de exencidn de responsabili"dad criminal y vista la no ratificacidn del perd6n de "'la Martinez, Joaquin Garcia Ramos reclam6 d Reyes "los diez centenes que le habia entregado, negando 'aqul haberlos recibido en el concepto con que le 'fueron entregado el dos de Agotso y alegando que "eran suyos por raz6n de las costas A que habia sido


66


PRIMER APENDICE









669 COLECCI~N LEGSLATiVA

"condenado d pagarle Federico Garcia Ramos como "defensor de Ia acusadora particular. No consta pro"bado que cuando Reyes Vald6s celebr6 el contrato "con Joaquin Garcia Ramos adn estuviese encargado "de la defensa de Maria Luisa Martinez. El reo Fe"derico Garcia Ramos fu6 al fin puesto en libertad "por haberlo indultado el Gobierno Militar. Cuando "Reyes Valdds recibi6 de Joaquin Garcia Ramos los "diez centenes el dos de Agosto se neg6 Reyes A fir. "mar un resguardo que el exigi6 Garcia alegando que "su palabra era bastante garantia con lo cual se con''form6 Garcia."
Resultando que ]a Sala sentenciadora calific6 los hechos probados como constitutivos del pelito de estafa que prev6 el inciso quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve del C6digo Penal, en relaci6n con el inciso segundo del articalo quinientos cincuenta y ocho de dicho C6digo; y considerando autor de ese delito por participaci6n directa al procesado Reyes Vald6s, sin apreciar circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, le conden6 i la pena que juzg6 procedente.
Resultando que contra la expresada sentencia estableci6 recurso de casaci6n por infracci6n de ley el procesado, autorizado por el caso primero dcl articulo ochocientos cuarenta y nueve de la ley de Enjuiciamiento Criminal, recurso que sdlo fud admitido en cuanto A los fundamentos segundo y tercero, teniendose por ampliados por el dnico alegado por el recurrente, en su escrito de diez y nueve de Junio fltimo; fundando dichos motives en la infracci6n del inciso quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve del C6digo Penal, por los siguientes conceptos.- Primero: que la sentencia da por probado que el abogado Reyes recibi6 de Joaquin Garcia Ramos la cantidad de cincuenta y tres pesos comprometi6ndose 6ste A entregar veinte y seis pesos cincuenta centavos en virtud de un contrato celebrado entre ambos, y no por ninguno de los tres conceptos que expresa el inciso quinto del citado articulo quinientos cincuenta y nueve, ciscunstancias por las cuales lo estipulado en dicho contrato debe regirse por las leyes civiles y no por las penales.--Segundo: que al expresar Ia sentencia "que el hecho de negarse Reyes A devolver "A Garcia Ramos los cincuenta y tres pesos recibido "bajo el pretext que le eran debidos en concepto de










PtiMkER AP5NDIC 669


"honararios," constituye el delito de estafa, infringe dicho precepto legal, porque la negtiva de que habla ]a ley es la absoluta, pero no la que se hace en determinadas condiciones.- Tercero: que en los hechos declarados probados no concurren las circunstancias que constituyen el delito de estafa, porque si bien Reyes recibi6 cierta cantidad de dinero con encargo determinado no ]a recibi6 en virtud de dep6sito, comisi6n 6 administraci6n, 6 por otro titulo que produzca obligaci6n de entregarla 6 devolverla, y que al declararse probado, "que fu condici6n del contrato "celebrado la devoluci6n del dinero entregado, en el "caso de que Reyes no obtuviese el perd6n de la rap"tada, la aplicaci6n que se hace de esa parte del ar. "ticulo es improcedente, porque al hablar la ley de "titulos que producen la obligaci6n de devolver se re"fiere A la obligaci6n que directamente tiene su ori"gen en la naturaleza propia del contrato de que na"ce; pero no la de una condici6n del contrato que "puede ser imposible, pues Reyes realiz6 todos los "actos que habian de producir, como consecuencia el "perd6n solicitado, y que no se obtuvo por causas in"depedientes A su voluntad" que es condici6n esencial del delito de estafa apropiarse la cosa que se recibi6 en dep6sito, camisi6n 6 administraci6n, lo cual no resulta en el caso que se examina, puesto que no ha habido aprehensi6n de la cosa recibida, ni intenci6n de apropidrsela, empleando fraude 6 dolo, lo cual no resulta, y si por el centrario se declara probado en la sentencia que Reyes no neg6 haber recibido el dinero sino que se le aplic6 en pago de honorarios.
Resultando que sefialado dia para la vista del recurso, tuvo lugar el acto el veinte y siete de fulio itltimo, con asistencia del Letrado defensor del recurrente y del Ministerio Fiscal, pidiendo le primero que se declarase con lugar el recurso interpuesto, petici6n A la que se adheri6 dicho Ministerio.
Siendo Ponente el Magistrado Ambrosio R. Mo. rales.
Considerando que segdn el ninmero quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve del C6digo Penal, cometen delito de estafa los que en perjuicio de otro se apropiaren 6 distrajeran dinero, efectos, 6 cualquiera otra cosa mueble que hubieren recibido en dep6sito, comisi6n 6 administraci6n 6 por otro titulo










070 COLECC16N LEGISLAki A

que produzca obligaci6n de entregarla 6 devolverla,
6 negaren haberla recibido.
Considerando que el hecho de baber convenido el Licenciado Reyes con Joaquin Garcia Ramos en getionar el perd6n de la parte ofendida por el delito de rapto que cometi6 su hermano, mediante quince centenes, de los que recibi6 diez A cuenta, ofreci6ndosele los cinco restantes, dentro de los tres meses despuds de haberse declarado extinguida la acci6n penal, quedando en otro caso obligado Reyes A devolver los diez recibidos, si d los quince dias no habia logrado dicho perd6n, devoluci6n que no efectu6 al no obtenerlo dentro del t6rmino fijado, alegando haber recibido la cantidad en concepto distinto al que le fu6 entregada; no constituye el delito de estafa que comprende la disposici6n citada, porque aparte de que dicho Letrado, segtln declaran tambin los hechos probados, di6 comienzo A su gesti6n obteniendo, como obtuvo, que Luisa Martinez, acusadora privada, le suscribiera la instancia otorgando el referido perd6n, que se neg6 despu6s A ratificar la ofendida, gesti6n que evidencia la falta de intenci6n dolosa por su parte; los hechos referidos no demuestran que el re currente hubiera recibido la expresada cantidad en dep6sito, comisi6n 6 administraci6n 6 por otro titu!o anatogo, que trajese consigo la obligaci6n de entregarla 6 devolverla y no le permitiera legalmente, en memento alguno, como no sucede en este caso, hacer suya la cantidad recibida; sino que ]a recibi6 A virtud de un contrato sujeto A derechos y obligaciones reciprocos, dependiente de la condici6n impuesta al mismo y cuyo cumplimiento 6 incumplimiento habla de dar derecho A los contratantes para exigirse las prestaciones A que por su parte uno fi otro resultare obligado dentro del orden civil, sin que pueda, por lo tanto, dccirse que se apropi6 los diez centenes recibidos, puesto que desde el moment en que los recibi6 como pago A cuenta de la gesti6n que habia de practicar, los bizo suyos, no obstante la obligaci6n de devolver igual cantidad si Ilegase el caso ya previsto.
Considerando que no puede estimarse como elemento constitutive del delito estafa, segfin lo aprecia el Tribunal sentenciador en su primer Considerando, el hecho de que Reyes negara haber recibido la cantidad en el concepto que aparece del contrato que celcbr6, alegando otro distinto, pues no habidndose en-












tregado dicha suma por ninguno de los titulos que comprende el nfimero quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve, ya citado, la negativa de haberla recibido en uno -d otro concepto expresados en el fa11o recurrido, no determina un acto delictuoso, puesto que 6ste se genera cuando se niega el recibo de la cantidad que, a virtud de los expresados titulos. fu6 entregada.
Considerando que por los fundamentos expuests fa Sala sentenciadora ha incurrido en el error de derecho 6 infracci6n de ley que le atribuye el recurrente, al calificar y penar como delito de estafa un hecho que no lo constituye; y, en consecuencia, procede declarar con lugar el recurso interpuesto.
Fallamos: que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto por Joaquin de los Reyes Vald6s contra la sentencia dictada por la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la IHabana el dos de Mayo fltimo, en causa por estafa; y, en consecuencia, casamos y anulamos dicha sentencia que conden6 al mencionado Reyes Valdds, sin especial condenaci6n de costas.-Comuniquese ft la referida Audiencia por medio de certificacidn esta sentencia, asi como ]a que ; continuaci6n se dictari, publicandose ambas en la GACFTTA DE LA HABANA y en Ia Colecci6n a cargo de la Secretaria de Justicia, a cuyo fin librense las oportunas copias. Asi por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gastdn.---Ambrosio R. Morales. Juan O'Farrrill.-Francisco Noval y Marti.Asimismo sertifico que la Segunda Sentencia es como sigue:-En la ciudad de la Habana Ai doce de Agosto de mil novecientos uno: vista esta causa criminal, instruida en el Juzgado del Distrito Norte, de esta capital, por el delito de estafa, y fallada per la Audiencia de la Habana entre partes, de una el Ministerio Fiscal y de otra el procesado Joaquin Reyes Valdds, natural de Bataban6, vecino de Guanabacoa, de cuarenta y ocho afios de edad, casado, abogado, cuya causa pende ante este Supremo Tribunal, en virtud del recurso de casaciOn admitido A dicho procesado contra la sentencia dictada por la expresada Audiencia
Resultando que por la sentencia de esta fecha que precede ha sido casada y anulada la de la Audiencia


PRIMER A ENDICE


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672 COLECCI6N LEGISLATIVA

de la Habana, de dos de Mayo iltimo, que conden6 al recurrente Reyes Vald6s.
Siendo Ponente el Magistrado Ambrosio R. Morales.-Reproduciendo los Resultandos de la sentencia casada; y
Considerando que los hechos declarados probados no constituyen el delito de estafa, imputado por el Ministerio Fiscal al procesado, ni otro alguno, pues siendo elemento caracteristico del delito que con. prende el nfimero quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve del C6digo Penal, el abuso de confianza no cabe deducirse en el presente caso, pues aparte de que el abogado Reyes di6 comienzo d su gesti6n obteniendo, como obtuvo que Luisa Martinez, acusadora privada, le suscribiera ]a instancia otorgando el perd6n t Federido Garcia Ramos, que se neg6 des pu6s A ratificar la ofendida por el delito de rapto, gesti6n que evidencia la falta de intenci6n dolosa por su parte; los hechos referidos no demuestran que el procesado hubiera recibido la expresada cantidad en dep6sito, comisi6n 6 administraci6n 6 por otro titulo anAlogo que trajese consigo la obligaci6n de entregarla 6 devolverla y no le permitiera legalmente en momento alguno, como no sucede en este caso, bacer suya la cantidad recibida, sino que la recibid a virtud de un contrato sujeto A derechos y obligaciones reciprocos, dependientes de ]a condici6n impuesta al mismo, y cuyo cumplimiento 6 incumplimiento habia de dar derecho Ai los contratantes para exigirse las prestaciones At que por su patte uno C. otro resultare obligado uentro del orden civil, sin que pueda, por lo tanto, decirse que se apropi6 los diez centenes recibidos, puesto que desde el momento en que los recibi6 como pago A cuenta de la gesti6n que habia de practicar, los hizo suyos, no obstante la obligaci6n de devolver igual cantidad si llegase el caso ya previsto.
Considerando que no puede estimarse como elemento constitutivo del delito de estafa eI hecho de que Reyes negara haber recibido la cantidad en el concepto qne aparece del contrato que celebr6, alegando otro distinto, pues no habi6ndose entregado dicha suma por ninguno de los titulos que'comprende el ntimero quinto del articulo quinientos cincuenta y nueve ya citado, la negativa de haberla recibido en uno fi otro concepto no determine un acto delictuoso,










PRIMER APANDICE 673

puesto que 6ste se genera cuando se niega el recibo de la cantidad que A virtud de los expresados titulos fu6 entregada.
Considerando que, por las razones expuestas procede absolver al procesado declarando las costas de oficio.
Fallamos que debernos absolver y absolvemos A Joaquin Reyes Valdds del delito de estafa por que le acusa el Ministerio Fiscal, declarndose de olicio las costas.-Asi por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos--Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gast6n.-Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.-Francisco Noval y Marti.-Leidas y publicadas fueron las anteriores sentencias por el Magistrado Ponente Ambrosio R. Morales, celebrando audiencia pliblica este dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico.-H-fabana trece de Agosto de mil novecientos uno.-Silverio Castro, Secretario.
V para remitir f la GACETA DE LA HannBA en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana, Agosto veintiuno de mil novecientos uno.Silverio Castro.


Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla de
Cuba.
Certifico que la referida Sala en el recurso de casaci6n que A continuaci6n se dird ha dictado la sentencia siguiente:
Sentencia nmero noventa y uno. En la ciudad de la Habana A trece de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por intracci6n de ley interpuesto por el Ministerio Fiscal, contra la sentencia dictada por la Secci6n segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana, en la causa seguida por el delito de abusos deshonestos contra Alejandro Mora Lassalle, sirviente y vecino de esta ciudad.
Resultando que en dicha sentencia dictada en veinte y dos de de Mayo fltimo, se consignan los hechos en el siguiente. "Resultando probado, que el "dia ocho de Marzo del afio actual el procesado Ale"jandro Mora v Lassalle, portero de la casa calle de "Neptuno ntiamero cincuenta y siete, lam6 a Julia He1902.-II.--ler. A.-85











COLECCI6N LEGISLATIVE


"rrera de once i doce afios de edad, al pasar 6sta fren"te A dicha casa y la ofreci6 cincuenta centavos por"que se dejara tocar. Entr6 la Herrera y al ver que "pretendia levantarle el vestido, le dijo que no la to"cara, que la dejara, sino iba A Ilamar A la Policia v "entonces al momento abri6 la puerta Mora Lassalle Upara que se marchara segin 10o hizo."
Resultando que calificados estos hechos en la expresada sentencia como constitutivos de tentativa de un delito de abusos deshonestos, se conden6 a] procesado A la pena de dos meses y un dia de arresto meyor, accesorias v costas.
Resultando que el Ministerio Fiscal interpuso el recurso autorizado por el articulo ochocientos cuarenta v siete, nirmero primero del ochocientos cuarenta y ocho y tercero del ochocientos cuarenta v nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por haberse infringido por falta de correcta aplicaciOn el articulo cuatrocientos cincuenta y cinco, en relaci6n con el caso tercero del cuatrocientos cincuenta y tres, y por indebida aplicaci6n el segundo pArrafo del articulo terce. ro, y el articulo sesenta v cinco del C6digo Penal, al calificar los hechos probados como tentativa de abusos deshonestos, cuando el delito se ha consumado, dado que en esos delitos no cabe la tentativa ni el frustrado, y desde el momento que se traspasan los limites de los actos preparatorios, la ofensa al pudor que castiga la ley, queda consumada, como la consum6 Alejandro Nlora cuando propuso A Julia Ilerrera, menor de doce atfos, darle cincuenta centavos porque se dejara tocar, y luego intent6 levantarle el vestido.
Resultando que admitido el recurso y manisfestado por el Ministerio Fiscal en este Tribunal que se prop(ponia sostenerlo, se sustanci6 por los trimites legales, celebrAndose la visa pftblica con asistencia solo del recurrente, que inform6 en apoyo de su pretensi6n.
Siendo Ponente el Magistrado Luis Gast6n y Gast6n.
Considerando que segAn lo establecido en el iltimo pArrafo del articulo tercero del C6digo Penal, el que da principio A la ejecucidn de un delito, cualquiera que 6ste sea, por hechos exteriores, y no practica todos los actos subjetivos necesarios "para que quede realizado el mal que se propuso, 6 sea la acci6n obje









PRIMER APANDICE


tiva del delito, por causa o accidente ajeno a su voluntad, es culpable solo de tentativa del mismo delito.
Considerando que estas condiciones concurren en los hechos que se declaran ejecutados por el procesado Mora, quidn al l1amar a la nifia Julia Herrera, menor de doce aflos, A su habitaci6n 6 lugar donde se encontraba, ofreci6ndole una dAdiva para que se prestara d tener actos de lubricidad, y ya alli pretender levantarle las faldas para realizar un mal prop6sito, consistiendo de proseguir en 61 por las amenazas que en aquel memento le hizo la nifia de pedir auxilio a la Policia, es evidente que no lleg6 a practicar por su parte todos los actos que constituyen realmente el abuso deshonesto que se proponia perpetrar, si no que solo di6 principio directo A su ejecuci6n por actos exteriores, sin continuar en ella por la causa ya dicha, que no fu6 un propio y voluntario desistimiento.
Considerando que, en tal concepto, la Sala sentenciadora, al calificar de tentativa los hechos que declara probado en la sentencia, no ha incurrido en el error de derecho que se invoqa en el recurso.
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casaci6n interpuesto por el Ministerio Fiscal contra la sentencia dictada por la Secci6n segunda de la Saia de lo Criminal de la Audiencia de la IHabana en la causa seguida por abusos deshonestos, a Alejandro Mora Lassalle, sin hacer especial condenaci6n de costas.
Comuniquese esta resoluci6n a la mencionada Audiencia por medio de certificaci6n; sacandose, ademas, las correspondientes copias para su inserci6n en la GACETA DE LA HABANA y en la Colecci6n a cargo de la Secretaria de Justicia.
Asi por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.- Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gastdn.--Jos6 Cabarrocas Horta.--Ambroso R. Morales. Juan O'Farrill. Leida y publicada tu6 la anterior sentencia por el Magistrado Ponente Luis Gast6n y Gast6n, celebrando audiencia pdblica este dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico. Habana, Agosto trece de mil novecientos uno.Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir a la GACETA DE LA HABANA en cumplimiento de lo dispuesto, expida la presente. Habana, Agosto ueinte de mil noveientos uno.-Silevrio Castro.
SGaceta 24 nuttwo









COLECCi6N LEGISLAfVA


Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la sla,
de Cuba.
Certifico: Que la referida Sala en el recurso do casaci6n que - (continuacin se dird ha dictado Ia sentencia que copitada t la letra es como sigue:
Sentoncia, nfmero noventa y dos.-En la ciudad de, la Ilabana, quince de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto por los procesados contra la sentencia dictada por la Audiencia de la Habana en ocho de Mayo del corriente afio, en la causa seguida de oficio en el Juzgado de Instrucci6n delI Distrito Este, contra Francisco y Fernando Sufrez Canella. ambos vecinos de esta ciudad, camisero, de veinte y coatro afios de edad el primero, y sastre y de veinte y einco afios el segundo, por el delito de estafa.
Resultando que en el fallo se consignan, con relaci6n a los hechos probados, los Resultandos siguientes:
L'Primero. Resultando probado: Que por escriS'tura de cinco de Septiembre de mil oehocientos "noventa y nueve ante el Notario de esta ciudad Fran"cisco de Castro y Flaquer, Francisco Suicrez Canella, "mayor de diez y ocho ailos de edad, vendi6 i EFer"nando SuIrez Canella, mayor de diez y ocho ailos de "edad, y hermano del anterior y 6b Baltasar Gonzilez 'Caballin el establecimiento de tejidos con sastreria y 'camiseria que poseia en la calle de Ricla en esta 'ciudad nfimero ciento quince. En el mismo instru"mento y con objeto de expiotar aquel giro Fernando 'SuArez Canella y Baltasar Gonzilez Caballin consti'tuyeron una sociedad mercantil colectiva por t6rmino 'de tres afios con un capital de cuatrocientos diez 'pesos cincuenta centavos de los cuales aport6 Surez 'doscientos setenta y un pesos y GonzAlez cieto "treinta y nueve pesos cincuenta centavos, girando la "sociedad bajo la raz6n de "Suirez y Gonz lez" sien"do gerentes ambos socios con iguales facultades.
"Segundo. Resultando probado: Que en el lines 'de Julio del afio mil novecientos se incendi6 el esta"blecimiento que explotaba la sociedad de SuArez y 'GonzAlez, haciendo efectiva los socios en su oportu"nidad la suma en que habian asegurado ese riesgo y









PtMitR AP NDICE


'despu6s de repartirse ambos socios parte del seguro "convinieron y Ilevaron A, cabo el depositor el resto "ascendente a un mil ochocientos pesos en oro en "poder de Higinio Gutidrrez, del comercio de esta "plaza, con objeto de pagar con dicha cantidad las "deudas que tenia la, sociedad; el importe de las cua"les se desconoce, y despuds repartirse el resto en la "proporci6n correspondiente al capital que cada uno "do ellos representaba en la sociedad.
"Tercero. Resultando probado: Que el Fernando 'SuIrez Canella y su hermano Francisco de los mis"mos apellidos concertaron el apoderarse de dicha "cantidad defraudando A GonzAlez de lo que de. ella ' pudiera corresponderle, y al efecto Fernando Suarez "suscribi6 con la firm de la sociedad A favor de su "hermano Francisco un documento del siguiente "tenor: "Debemos y pagaremos 6 don Francisco "Suirez 6 a su orden la cantidad de mil ochocientos "setenta y seis pesos setenta centavos oro espafiol cuya cantidad nos facilita dicho sefior para surtir "nuestro establecimiento tde sastreria y carnmiseria "situado en la calle de Ricla nftmero ciento quince. "Comprometi6ndonos A devolverle 6 abonarle dicha "suma el dia primero de Septiembre del presente aflo; "al cumplimiento de este pagar6, respondemos con 'nuestros bienes presentes y futuros, y para que conste "asi firmamos el presente en ia Habana i veinte de 'Mayo de mil novecientos." Su6rez y Gonzalez. --Son 'imil ochocientos setenta y seis pesos soterita conta"vos."-En ningn tiempo Francisco Suarez habia entregado ii la sociedad de Su'irez y Gonzilez la "cantidad que express dicho pagar6.
"Cuarto. Resultando probado: Que en diez de "Octubre del aflo pr6ximo pasado Francisco Suirez :bajo la direcei6n del letrado sefior Jos6 Anacleto
*'Mora promovi6 en el Juzgado del I)istrito del Este "diligencias para preparar la via ejecutiva contra la "sociedad de Suirez y Gonzilez para el cobro de !a "deuda supuesta en el pagar6 de referencia pidiendo "el reconocimiento de la firma que lo autoriza y dis"puesta esta diligencia en proveido del mismo dia "diez fu6 citado en la propia fecha Fernando Surez, "quidn al siguiente dia compareci6 en el Juzgado y "reconoci6 como legitima la firma que autorizaba el









COLECCION LEGISLATIVA


"pagar6 de veinte de Mayo de mil novecientos. El 'doce de Octubre dedujo Francisco Suarez su demanda "en via ejecutiva contra la sociedad de SuLirez y Gon"zilez para el cobro del importe del pagar6 y despa'chada la ejecuci6n al siguiente dia con fecha trece "del mismno mes fu6 requerido de pago Fernando SuI"rez, el cual manifest6 que carecia de efectivo en ese "momento, por lo que el alguacil le hizo saber A, ins"tancia del actor quo quedaba embargada la cantidad "de un mil ochocientos pesos que la sociedad do 'Suirez y Gonztlez tenia depositada en poder dt IIi'ginio Gutirrez. Ilecha ia citaci6n de remate al "'Fernando Sunrez y notificado el Guti6rrez del em"bargo de la cantidad que tenia en dep6sito hubo de 'efiterarse de lo que ocurria Baltasar Ganzilez Caballin el otro socio y dentro del t6rmino legal se person6 en el juicio t forimular su oposici6n a la ejecuci6n, "la cual formaliz6 en veinte y cinco del propio lines "dle Octubre, alegando en otras excepciones la de fal"sedad del titulo. Francisco SBurez contest L la 'oposici6n pidiendo que so declarase sin lugar.
"Quinto. Resultando probado: Que Francisco "SuIrez solicit6 del Juzgado en echo de Noviembre '"iltimo que se tuviera 6i la sociedad que representaba ''por separada de la oposici6n que habia formulado su "otro socio Gonzilez Caballin, el cual se opuso I esta pretension6n que declarada sin lugar por auto de siete 'tle I)Diciemibre signiente.
:'Sexto. Resultando probado: Que intimados los 'hermanos SuArez Canella por las consideraciones que "el Letrado senior Emilio L6pez defensor de GonzAlez 'Caballin les Ihizo acerca de la, responsabilidad quo "entrafiaba la conducta que venian observando, en "'siet ede Enero fltimo presentaron al Juzgado un 'escrito quoe fu ratilicado al siguiente dia en el cual '"el Francisco Surez manifest6 que el Fernando le 'habia satisfeeho el imported del pagar6 habiendo ga''rantizado el Fernando al Letrado L6pez el pago de "sus honorarios. Con esta diligencia termin6 el refe"rido juicio inicindose A seguida esta causa A virtud "'do querella que dedajo el Fiscal de esto Tribunal "habi6ndose justificado que GonzAlez Caballin no ha 'recibido por el juicio ningfin dafio, siendo incierto el "'pago que confes6 el Francisco Suirez.










PRIMER APANDICE


Resultando que por ]a expresada sentencia so coldei6 i los proccsados , la pena de do mses unl dia (di arresto mayor A cada uno como autores do ltin (delito de estafa por simulaci6n de contrato.
Resultando quc los procesados intrpusieron recurso de casaci6n por infracci6n de ley contra i fallo do qu so trata exponiendo en. su escrito que autoriza el reeurso el ndmero primcro del articulo ochocientos eCuarenta y nLuev e e la Ley procesal, citando como infringidos: A. El numero segundo del articulo quinientos sesenta y dos del C6digo penal, puics en los hechos que el Tribunal declarO probados no hay niiguno qu pruebe el perjuicio que sufri6 Blltasar GonzAlez Caballin, finico que puede ostentar ie titulo dc perjudicado, por lo que la intrpretaci6n legal q(Ue la Sala dla ft esos hechos es erronea., porque no existed dentro (ie la redacci6n y sentido literal del pirrafo segundo del articulo quinientos sesenta y dois del C6digo penal, como dentro de la interpretaci6n deC dicho procopto ha merecido en la jurisprudencia dtel Tribunal Supremo Espailol, un delito de estafa por simulacion d( contrato, sin la concurrencia (el perjuicio de torccro, y cuyo perjuicio, para que pueda aprc'iarse, ha de star tan probado como el hcho do la simulaci6n, agregando que basta la lectura del caso segundo (el articulo quinientos sesenta y dos (dol Cbdigo Penal, para ver la necesidad del perjnioio paua quce exista el dclito quo so persigue on csta caausa, sin que baste- come afirma el fallo - el hocho s6lo do otorgarse el contrato, pues si 6ste no va aco opa.i,ido del perjuicio, no constituye el delito que penia cl caso segundo ldel citado articulo, y al alirm'tr el Tribunal que no so ha ocasionado perjuicio, ni cxist(o base para poder determinar la multa., no es posible suponoc infringido el numero segundo del articulo citado, li cual se aplic6 con error.-B. El articulo (quinii(ntos sesenta y uno en relaci6n con el pArrafo primlcro del quinientos sesenta y dos del C6digo Pena ha1( sido tambi6n infringidos, pues, segfn la filtima dlisposici6n, incurrirAn en las penas sefialadas on el artiunlo prece. dente el que otorgase, etc. y segfin el pirraafo primcro del quinientos sesenta y uno, esas peas, que para los efectos legales de su imposici6n on este caso constituyen una sola 6 indivisible, es Ia de arrest mayor on










COLECCi6N LRGISLATIVA


sus grados minimo y medio y una multa del tanto al triple del importe del perjuicio, que hubiese irrogado, y ei1 el fallo s6lo sb impone la pena de (los meses un dia, de arresto mayor, no imponi6n(lose la pena de multa del tanto por ciento al triple del importe al perjuicio, porque segfln so declare no se ha ocasionado 6ste, con lo que se ratifica (l hecho de no estar probado el perjuicio que no existe y e u11n nuevo motive de impugnaci6n doe la sentencia, porque no ha podido dividirse la integridad do una pcna aplicindola en part y dej~ndola de aplicar ou otra, 6 incurri6ndose en lamentable error de de rocho al aplicarse -dle un modo incomplete la pena., y oe re!aci6n con los dos articulos citados, ha sido infringido tambi6n el articulo sesenta y dos del C6digo Penal.
Resultando que admitido el recurso y personado el rocurrente Francisco Sugrez Canella ante este Trib)unal Supremo, so celebr6 la vista correspondientoe o dia treinta y uno del mes pr6ximo pasado, con asistencia del Letrado defensor de dicho recurrente que sostuvo el recurso, y del !Ministerio Fiscal que so aIdhiri6 al mismo.
Siendo Ponente el Magistrado Juan O' Farrill.
Considerando que no se ha cometido la infracci6n (lel articulo quinientos sesenta y dos del C6digo Penal, en si caso segundo, por aplicaci6n indebida, fundada por el recurrente en que los hechos declarildos probados no demuestran el perjuicio que sufriese Gonzalez Caballin, ctyo olemento estima esencial para la, aplicaci6n del articulo citado en su caso segundo, pues dada la naturaleza de los actos realizados por los procesados que se dirigian a perjudicar a un tercero, antique en el fallo se hace la afirmaci6n de que no existi6 perjuicio, es evidente que dichos actos podian producirlo, defraudando A GonzAlez Caballin en la proporci6n determinada correspondiente d su participaci6n en la cantidad que se embarg6; y basta que la simulaci6n tienda A perjudiear A otro, para que sean aplicables el caso y articulos citados, aun cuando el delito no Ilegue a consumarse, porque no se produzca efectivamente el perjuicio, quedando aquel en grado de frustrtaci6n 6 tentativa, cuesti6n osta, filtima quo,










PRIMER APANDIC


no siendo objeto (del rocurso, no puedoe decidir el Tribunal.
Considerando on cuanto ai la infracci6n dlel articulo quinientos sesenta y uno del C6digo Penal on su caso primoro, que no a, citado el recurrente como precepto autorizante mias que el nfinero primero del articulo ochocientos euarenta y nueve del Enjuiciamiento Criminal, A cuyo amparo 1o puede dlebatirse ante Tribunal Suproino la infracci6n que so alega, pues alognildola on los trmninos en que ]o ha sido, so propone realinente un problema de penalida.d que s6lo puede plantarseo con la cita, del nimero sexto del propio articulo ochociontos cuarenta y nueve del Enjuiciamiento, no invocado en :1 recurso.
Considerarndo quo, segin el articulo cuarenta do la, Orden de casaci6n, cuando se declara sin lugar nn recurso, se imponen siempre ]as costas a] recurrente.
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de easaci6 por infracci6n de ley interpuesto por Fernando y Francisco Suarez Canetla, contra la sentencia dictada por la A udiencia de la; Ilba.na, en la c'aus, al principio referida, con las costas A c(rgo de los re'urrentes.
Conuniquese esta sentencia A diciha Anudiencia nedio de certificai6n, y publiquese en el perilico oficial y on Ia Colecei6n de la Secretaria, de Justicia, librindose para cllo las oportunas copies.
Asi por esta. nuestra sentencia 10 pronunciamlios, mandamos y firminanos.-Jos6 Antonio Pichardo.Octavio Giberga.-Jos6 Cabarroca HIorta.-Ambrosio R. Morales.--Juan O'Farrill.
Leida, y publicada fu6 I anterior sentencia por el Magistrado Ponente Juan O'Farrill, colebrando audiencia pfiblica (ste dia la Sala do 1o Criminal del Tribunal Supromo, Ldo que certifico.--labana, Agosto diez y seis (eo mil novecientos uno.-'ilverio Castro, Secretario.
Y ara romitir A la GACETA DE LA I ABANA, en cumplimiento (de lo dispuesto, expido la presente.Habana, Agosto veinte y (los do mil novecientos uno.
-Silverio (astro.
Gaceta 24 marzo.


1932.-II.--ler. A.-86










COLEM1CCION LEGISLATIVE


Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de ]a Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla de
Cuba.
Certifico: que la referida, Sala en el recurso de ca saci6n que A continuacibn se dir,, ha dictado las sentencias siguientes
Sentencia nfimero noventa y tres.--Eni li ciudad de la Habana,, a diez y siete de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por infracci6n de ley, pendiente ante este Tribunal Supremo, interpuesto contra la sentencia dictada por la Secci6n Primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana, con fecha cineo de Junio i ltimo, en causa instruida por el Juzgado Este de esta Ciudad A Clemente Federico de la Paz Delgado (a) ((Resultando que la expresada sentencia, contiene los cuatro siguientes Resultandos untmerados.
((Primero IResltando probado: quo de nuevoe 4 diez de (da mailana del dia seis de Enero del corriente aflo ((Clemente Federico de la Paz Delgado, conocido por ((Fico Paz)) mayor dde iez y echo afos de edad, con ,wanteceedentes penales y de policia, aprovechando que ((el criado do servicio en la puerta de Palaeio del Go(bernador Militar de ]a Isla, que da A la calle de ((O'Reilly se encontraba distraido en sus ocupaciones ((se introdujo por dicha puerta, el exceso A la cual esta ((prohibido al piblico y se dirigi6 4 los inodoros en los ((cuales ftB6 visto por dicho criado que le interrog6 en ((espaflol por lo que habia heecho y en vez de contestar c(al criado en el idinma que le hablaba, que es el suyo cnatal y que habla perfectamente, lo hizo en ingl6s a(para hacer ercer al criado que era americano y que upor lo tanto estaba facultado para entrar alli. No uobstante esto el eriado no se desconeert6, detuvo , ((Paz Delgado i quien no habia entendido por no coanocer el ingl6s y lo entreg6 al vigilante de 1Policia de uservicio en Palacio. Conducido Paz Delgado al Vi((vac de Policia, fu6 registrado y se le enecontraron es((condidas en la pretina del pantal6n catorce Hlaves usurtidas, sin que Paz Delgado ni en las diligencias ((sumariales hi en las sesiones del juicio oral haya daAdo explicaciones satisfactorias del motive por quo oportara esas slaves ni de su adquisici6n.












((Segunido Rle'srtalndo probado: que Paz Delgado coclMocido por ('Fico Pazn antes de ser juzgado por esta acausa hal sido ejecutoriamente condenado por este ((Tribunal A (los meses de arresto mayor por estafa afrustada en sentencia de veinte de Noviembre doe mil ((ochocientos setenta y nueve en causa proeedente del (Juzgado del Distrito de Beldn, habi6ndosele adenuis ((procesado por un extraordinario ifimero de eusas ((por distintas clases de delitos y sufrido deportaci6n agubernativa A Isla de Pinos por incorregible.
(Tercecro Resultando probado: que Paz Delgado fu6 ((condenado en nneve de Enero filtimo a treinta pesos ade multa 6 6i treinta dias de prisi6n en defecto de paago por el h1ech1 o haber pnetrado sin permiso en el alugar cerrado y habitado (el Palacio por el Juez Coerrecional del primer Distrito, el cual so inhibi6 't fa(vor del do Instrucci6n por el hecho deo la portaci6n de (los lavines.
( Cuarto Resultando: que el Ministerio Fiscal cadlifica los hechos de constitutivos del delito do teanencia do instrumentos destinados especialmerite 6 acorneter el delito de robo previsto en el articulo qui(caientos treinta y tres del C6digo Penal; y de autor ((con la circunstancia agravante de reincidencia la res((ponsabilidad del procesado, al que pide so le impon((gan un aflo, ocho mess y un dia de presidio correc(cional, accesorias del articulo cincuenta y siete y (costas, sin que haya lugar A exigirle responsabilidad ((Civil.
Resultando: que per la misma sentencia, estimandose comio constitutive de un delito de robo, comprelidido en el articulo quinientos treinta y tres del C6digo Penal (el hecho probado de haberse ocuupado en poder de Paz Delgado catorce Ilaves sobre ((cuya tenencia y adquisici6n no di6 explicaciones saAtisfactorias y que por ser falsas son de las destinadas a cometer el delito de robo que define el articulo qui((niehtos veinte y seis, pkrrafo primero 6 inciso terce((cero del C6digo citado, se condenb a Paz Delgado, en concept de autor de aqudl delito, con la agravanto diez y nueve del articulo diez del mismo C6digo, 6 la pena de un aio ocho meses y un dia de presidio correctional y accesoria correspondi nte, y al pago doe costas, debiendo inutilizarse los Ilavines ocupados


6 3


PHiR APkNDtCE










684 COLECCI6N LEGISLATIVA

y abonarse al procesado todo el tiempo de prisi6n preventiva que hubiere sufrido.
Resultando: que contra ese fallo interpuso Ja represontaein doe Paz Delgado el prosento reOurso, exponiondo on su apoyo que la autorizan los articulos ochocientos cuarenta y site, ochociotos cnrenta y ocho, inciso primero y oehocientos eunaronta y nneve, igual inciso, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y alegando que la sentencia reclawada infringe, por interpretaci6n orr6noa, y aplicaci6n indebida, los articulos quinientos treinta y tres y quiniontos vointo y seis, pArrafo primero, d inciso tercero del C6digo Penal; en el cohcepto de que declarindose probado como finico hocho de la causa quo al p)rocesado use le (ocuparon eatoree leaves surtidas rospecto i cuya ad((quisicion y portaoi6n no ha dado explicaeiones satis(factorias, no puede estimarse que haya comntido el Adelito por qne se le pena, toda vez que las tales lla((ves no son ni so declara probado quo scan ganzfias 6 instrumentss dostinados especialmenteo para ejecutar (el delito do robo, caso texativos del citado articulo (quinientos trointa y t es cuya penalidad no )puedo ((extendersoe otro que no sea el expresamente compren(didaen ese articulo; el cual tam poco puedo ser aplicado Asteniendo en euenta el Tribunal sentenciador las roglas y xdeclaraciones del pArrafo primero, incisotorcoro del arAticulo quinientos veinto y seis de dicho C6digo Penal por quo y son do observancia finicamente en aquellos asoes de delitos consumados en los cnales haya intervenido el empleo real de llavesf alsas y ganzuas ii otros insAtrumentos, y que no es por cierto el que so pena por (esta Audiencia, dado el hecho que declara probado; echoco que no constituye delito, porque no envuelve (criminalidad definida en dicho C6digo, ni puede dar (dlugar penalidad de ninguna clase la simple porta((ci6n de unas leaves cualquiera que sea su nfimero si (no se conceptha probado que sean las mismas ganzias ((6 instruments especialmente destinados para ejecutar ((el delito de robo sin que quepa ni puedan calificarse (esas llaves de falsas para tomarlas como elementos abastante por si s6lo para determinar la existencia de (un delito especial independiente do todo acto de ejeQcuci6n, si no so han usado ni pretendido usar siquie(ra, ni so ha, dado principio ia la comisi6n del heeho










PRIMER APftNDICE


((comprendido en el articulo quinientos veinte y seis Resultando que admitido el recurso, se person6 la representaci6n del recurrente ante Tribunal en tiempo y forma; y previos los demils trimites legalese, se celebr6 la correspondiente vista en seis del que cursa, con asistencia de dicha representaci6n y la del Ministerio Fiscal, sosteniendo ambas on el acto la procedencia del recurso y solicitando que se declare haber lugar i 61.
Sienudo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarrocas Horta; y
Considerando: que el articulo quinientos treinta y tres del C6digo Penal< castiga exclusivamente Ai quien tuviere en su poder ganzias fi otros instrumentos destinados especialmente para ejecutar el delito de robo y no diera el descargo suficiente sobre su adquisici6n 6 conservaci6n; y a quienes los fabricasen: sin que por entenderse Hlaves falsas dichos instrumentosseguln el nAmero primero del subsiguiente articulo quinientos treinta y cuatro-pueda hacerse extensiva aquella prescripci6i-que, como penal, debe interpretarse en sentido restrictivo-al hecho de poseerse Hlaves que, aunque tanbign pudieran, en su caso, estimarse falsas-segfin los nfmeros segundo y tercero del mismo articulo quinientos treinta y cuatro-no est6n comprendidas, por su forma y uso corriente, ontre los instrumentos referidos.
Considerando que esto sentado, y no apareciendo de los hechos declarados probados en la sentencia recurrida, descritas 6 designadas las Hlaves que so ocuparon i Paz Delgado, como ganzhlas 6 otros instrumentos destinados especialmente para ejecutar el delito de robo; sino que de ellas s610o se dice, para determinarlas, en un Resultando de la expresada sentencia que son ocatorce Hlaves surtidase, 1lamrnndoselas on otro








686 COLECCI6N LEGISLATIVE

ticulo quinientos treinlta y tres, en relaci6n con el quinientos veinte y seie del propio C6digo, infringi6 estos preceptos de la ley, incuriendo en el error que le atribuye el recurrente en el 11nico motive del recurso establecido;
Conisiderando finalmente que, en consecuencia de todo lo expuesto, precede la casaci6n solicitada, sin especial condenaci6n en costas:
Fallamos: que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley, interpuesto por Clemente Federico de la Paz Delgado contra la sentencia dictada en la referida causa por ia Secci6n primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Ilabana con fecha cinco de Junio del corriente ailo: la cual sentencia casamos y anulamos sin hacer especial condenaci6n en costas.
Asi por esta nuestra sentencia que, con la que seguidamente habrd de dictarse, se comunicard , dicha Audiencia para lo que proceda, 4 la Secretaria de Justicia para sn publicaci6n en la Colecci6n A su cargo, y i ]a GACETA DE: LA IHABANA para su inserci6n, librindose al efecto la.s correspondientes copias lo pronunciamos, mnandamos y firmamos.-Jos6 Antonio Pichardo.--Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas Iorta.-Ambrosio RIt, Morales.-,Juan O'Farrill.
Segunda sentencia.--En la ciudad de la Habana 6 diez y sieoe de Agosto de mil novecientos uno, en la causa procedente del Juzgado del Este de esta ciudad, seguida entre partes, de la una el Ministerio Fiscal y de la otra Clemente Federico 6 Federico Clemente de la Paz Delgado, (a) Fico Paz, de esta naturaleza y vecindad, soltero, del comercio, de cuarenta y nueve ailos de edad, con instrucci6n y antecedentes penales, procesado por portaci6n de instrumentos destinados A cometer el delito de robo; y la cual pende ante este Tribunal Supremo t conseucencia de recurso de casaci6n por infracci6n de ley.
Siendo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarrocas Itorta; y
Primero. Resultando que por sentencia del dia de hoy ha sido casada y anulada la dictada en la expresa(da causa por la Secci6n primera de la Sala de lo Criminal de la, Audiencia de la Habana en cinco tie










PRIMER APENDICE


Junio de iltinio.--Reproduciendo los Resultandos de Ia. misma sentencia casada y anulada; y
Primero. Considerando que los hechos que se declaran probados no constituyen el delito previsto y penado en el articulo quinientos treinta y tres del C6digo Penal y qu ha sido objeto de la acusaci6n: porque las llaves ocupadas al procesado son ganzhfas fi otros instrumentos destinados especialmente para ejecutar el delito ide robo.
Segundo. Considerando que en tal virtud es procedente absolver de esta causa A Paz Delgado, con las costas tie oficio.-Vistos: el articulo citado el treinta y ocho dle la Orden noventa y (los, seric de mil ochocientos noventa y nuove y los articulos ciento cuaronta y los, (loscientos treinta y nueve, doscientos cuarentta, setocientos cuarenta y dos de la Loy (do Enjuiciamiento Criminal.
Fallamos: que debomnos absolver y absolvemos do estos procodimientos A Clemente Federico, 6 Federico Clomento do la Paz Delgado (a) Fico Paz; (leclaraldo las costas do oficio.
Asi por costa nuestra sentencia lo prolmnciamos, mandamos y firmamos.- Jos6 Antonio Piclardo.-Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas ITorta.-Ambrosio iR. Morales.-Juan O'Farril.
Leidas y p)ublicadas feoron las anteriores senteincias por el Magistrado Ponente Jos6 Cabarrocas Horta, celebrando audioncia pfiblica oste di la Sala, do lo Criminal dcl Tribunal Supremo, de que cortifico.
Habana, diez y nueve de Agosto do mil nov(ciontos uno.-Silverio Castro, Secrotario.
Y para romitir 6 la GACETA DE LA 11IAIBANA, 011 cumplimionto de 1o dispuesto, expido la present.
lHababa, Agosto veinte y dos de mil noveciontos uno, Silverio Castro.
Gaceta 24 marzo.

Ledo. Silverio Castro 4 Infante, Secretario do la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla
de Cuba.
Certifico: que la referida Sala en el recurso do casaci6n que 6 continuaci6n se dir6, ha dictad(o la sentencia que copiada A la letra es como sigue:
Sentencia nfmnero roventa y cuatro.-En la ciu-










CO LCICON LEGISLATIVE


dad de la Habana i veinticuatro de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de easaci6n por infracci6n de loy, interpuesto por la, representaci6n do Jos6 Martinez Rodriguez, 6 Garcia Rodriguez, cochero y vecino de esta ciudad, contra la sentencia dicta(da por la Secci6n Primera de la Sala de to Criminal de la Audiencia de la Habana, en la causa seguida por el delito do hurto contra aqu6l v contra Tromis Font
(a) '"Dimita", tabaquero, Manuel Astray Freire, jornalero, v Amelia Guti6rrez, vecinos to(los de esta ciudad:
"Primero. Rc~ ultawdho probado: qijo entre doee 'y una" de la ta.rde del dia quince de Diciembre del 'aifio pv6ximo pasado transitaba Liborio Eguiluz en 'un collie de plaza por la calle de la AnaIgura do 'do esta ciudad entre las de Compostela y Aguacate, "llevando juhto a si en el asiento del coche un saco "'con la cantidad de cuatro mil pesos en oro espafiol 'que acababa de cobrar en Ia casa de Upmann y Comi'paiia con nn mandato que le habia entregado Igna"cio Nazhibal para pagar a los obreros que trabajaban "en la construicci6n (el edificio conocido por "Fron't6n Jai Alai" sito on Concordia esquina :i Lucena '1le las cuales obras era contratista Eguiluz y A ellas '"se dirigia en esos onmentos con el indicado prop6'sito.-Cuando el coche transitaba por el indicado It'ga'r Eguiluz so distrajo breves mementos on eneen"der un cigarro para 1o cual tuvo nececidad die rallar 'dos 6 tres f6sforos y aproveehando esa distiaci6n "'Tomis Font (a) "Dimita'" mayor de diez y echo ''aios y registrado en ]as oficinas de Policia comno la'dr6in al descuido so subi6 al eje posterior del coehe 'en que iba Eguiluz introduciendo el brazo por el 'postigo de la capota, con Animo de lucro, so apodeir6 "del saco que contenia los cuatro mil pesos sin la vo'luntad do su dueflo, empreadiendo la foga acompa'fiado de dos. tres individuos mas que con 61 esta,"ban apostados en el lugar para robar como en 61 "se acostunbra il los que transitaban en carruajo e le"vando dinero para las operaciones de las casas de "cambio en ]a parte de la ciudad conocida por extram uros."
"Segundo. Resultando probado: que TomAs Font 'poniendo en conocimiento de Jos6 Martinez Rodri-










PRIMER APENDICE


"gnez 6 Jos6 Garcia Rodriguez y de su padre natural "'Manuel Astray Freire la perpetraci6n del hecho an"tes descrito, les entreg6 para que so ]o guardaran y 'para que utilizasen lo que quisioran part de la can"tidad sustraida A Eguiluz, habi6ndose ocupado en "poder del primero la cantidad de ochenta centenes y "muebles y prendas que compr6 a su quorida la pro"cesada Amalia Guti6rrez Triana, mayor de diez y "'ocho afios de edad por valor de mil cuatrocientos "'ochenta y nueve pesetas y en poder de Astray la "cantidad d ( dos luises, veinte y seis contones y '"diez y s:. pesos ochenta y einco centavos plata es" 'padiola". '
"Tercero. Resultando probado: que Tomis Font 'antes de ser juzgado por esar causa ha sido ejecuto"rianmente condenado por este Tribunal A las ponas, 'mna, doe los meses y un dia do arrest mayor por de'lito de huirto por sentencia de cuatro de Octubre de "nil oohocientos noventa y ocho, en causa proceden"to del J uzgado del Distrito de Bel6n y otra de tres"cientos veinticinco pesetas de multa por el delito de "hurto por sonteneia do catorce de Octubre de mil '4ochocientoos noventa y siete en causa procedente del '. uzgado tie Instruci6n del Distrito doe (uadalupo "en l a cual so apreci6 al reo la circunstancia, agravan'e de roincidencia por haber sido condenado por el "mismo Tribunal en sentencia de unatro do Mayo del m nismo ao, por delito de hurto tambi6n fi trescien'tas veinte y Ltinco pesetas de multa."
"Cuarto. Resultando probado: que Jos6 Martinez 'Rodriguez antes de ser j uzgado por esta causa ha sida ejecutoriamente condenado por este Tribunal t "quinientas pesetas de multa por tentative do robo en "sentencia de veinte y echo de Junio illtimo en causa "procedente del Juzgado do Instrucci6n del Distrito 'de Guadalupe, a dos meses y un dia do arresto ma"yor por losiones en sentencia do dioz y siete de Fe"brero de rmil ochocientos noventa y site on causa "procedente del Juzgado de Instruci6n del l)istrito do Guadalupe, i dos mess y un dia de arresto ma'yor por cl delito de hurto, y A igual pena por el de 'reosistencia a agentes de la Autoridad en sentencia I'de veinte y echo de Junio de rmil novocientos en causaa procedente del, Juzgado do [nstrucci6n del
19102 ,--lFr. A.-87










C6iaccI6N LEGISL TIVA


'DI)istrito de Guadalupe.--Este procesado ha sufrido "ademis varias prisiones por otros delitos y es tan"bi6n vigilado por la Policia corno ladr6n al descuido '"6 caminador y es ademns juga(lor do profesi6n."
Resultando que la referida Sala calific6 esos heclhos como constitutivos do un ldelito dl hurto on ca.ntidad que excede de sois imil dosciontas cineuenta pesetas, con la circunstancia eualificativa ,on cuanto a Font, vy i M!irtinez do ser ambosos s 6 mis voces reincidentos y estimiando al primero como author y al segundo y a, Astray como entiubridores., onden6 i6 Font i la pena de site a.ios, cuatro m-es y un di ddo presidio mayor, ai Martinez la de un afflo y ocho meses de presidio correctional y a Astray i tres meses do arresto mayor, con las respectivas accesorias, indeanizaci6n v costas, absolviondo a la tambi6n procesada Amelia Guti6rroz.
Resultando: que el presente recurso int erpuesto contra dicha sentencia por el procestdo Martinez, y que dijo estar autorizado por los nufmeros ochocient(,os cuarenta y si;ete, ochocientos carenta, y3 ocho, m11 lero primero, y oollhoientos eularenta y nlueve, casos quinto y sexto y ochocientos cincuenta y cuatro do la Loy do Enjuicianxiento Criminal, so fund on ha erse infringidro-Primero: el articulo quinientos treinta y ocho del (C6digo Penal on sus parrafos prinmoro y cuarto, pues estos preceptos, dado su texto legal, 16gica y racionalmento entendido,'s61o pueden a plicarse i los autores 6 cnlpables directosdel hurto consumado. frustra do 6 en grado o tentativa, cualquiera que sea 1la especie de burto que se haya cometido, y no puede extenderse a los que no est6n en esas condiciones; y, ademins, l~ pena, sefialada en ese articulo es la inferior en grado a la.s sefiala.das respectivamente en los articulos anteriores y (stos s61o tratan de la pena del autor; y por tanto, so ha infringido el expresado artieulo al1 aplicarse al recurrente que es encubridor del delito.Segundo: la eircunstancia diez y nueve del artieulo diez del C6digo Penal, que define ]a reincidencia, pues de esa delinici6n se deduce que s6lo puede darse dicha circunstancia en los culpables de un delito, 6 sea en el a.utor del mismo, toda vez que en buenos principios de derecho penal, y dado el concepto de a culpa y del encubridor no se le puede estimar 6 ste


690










PRIMER APeNTDIC


ctlpable de un delito, sino responsable por la culpabilidad de un tercero, como lo demuestra una de las formas del encubrimionto, que consiste en ocultar, albergar 6 proporcionar la fuga al culpable, habi6ndose infringido dicha circunstancia al apreciarla, en el encubridor Martinez, por aplicaci6n indebida. Tercero: "Con arreglo al articulo sesenta y siete del C6digo "Penal al encubridor de un delito no se le puede im"'poner nunca una pena Mayor i la inferior en dos "grados a la sefialada por la Ley para el delito con"'sumado. Del hecho declarado probado por la Sa"la sentenciadora on su primer Resultando s6''lo aparece un delito de hurto que excede seis 'mil doscientas cincuenta pesetas para el que se"fiala el artieulo quinientos treinta y seis, nimero'm primero del C6digo Penal In penn de presidio "''correccional en sos grados medio y mlximo, la infe'rior 6 6sta en dos grados es el arresto mayor en sus '4grados minimo y medio, y dentro de ese gri.do ha '"debido impon6rsele la pena A mi representado Jos6 "Martinez Rodriguez i tenor de todas las reglas del "'articulo setenta y cuatro del citado C6digo Penal '"especialmente la que lleva el ndmero quinto. La ''Sala sentenciadora ha infringido por su no aplica"ci6n los preceptos todos citados en este motivo. "Cuarto. Segfin el articulo setenta y ocho del C6di"go Penal, purrafo primero, las circunstancias perso"nales del autor de un delito no pueden tomarse en "consideraci6n para perjudicar con ellos al eneubri"dor del mismo, pues que los responsables penalmen"te deben ser penados en nombre del delito comfin a :todos. La Sala sentenciadora al determinar la pena "que corresponde " al recurrente" como encubridor 'de un delito de hurto, cualifica 6ste por ser mAs de "dos veces reincidente el autor, y tomando por base 'Ila pena de dste, rebaja en dos grados la del encubri"dor Martinez, haciendo asi A 6ste responsable de una "circunstancia especial y personal del autor, pues si "el autor no fuera nintAs de dos veces reincidente, el "'delito seria hurto simple y no cualilicado y la pena ''de mi patrociinado seria la inferior en dos grados a,
-ese hurto simple, luego el que se le imponga la in"ferior en dos grados A un hurto cualificado depend 'exclusivamente de una circiustaincia personalisima,










M6i COLtddB~ci. LIEG1ILATIVA

"del autor. Infringe, pues, la Sala sentenciadora'por su no aplicaci6n, el articllo setenta y echo cita, 'do del C6digo Penal. '
Resultando que.admitido el recurso por la Sala sentenciadora, y personado el recurrente n este Tribuual, se ha sustanciado en debida forma, celebrindose la vista pilllica con asistencia del Letrado defensor de aqu6l, que sostuvo la procedencia del recurso y del Ministerio Fiscal que 0lo imnpugnl6.
Siendo Ponentc el Magistrado Luis Gast6n y Gast6n.
Considerando que, segfn el articulo quinientos treinta y ocho del C6digo Penal, los culpables del de tito de hurto, que fueren dos 6 mias veces reincidente's sern castigados con la pena inmediatamente superior en grado ti la que en los respectivos ariiculos les est6 senalada; debiendo entenderse por culpable para este efecto, come para todos los de la Ley penal, los que, conforme al atrticulo once, son criminanmento responsrbles de los delitos entre los cuales se encuentran los encubridores, y observarse para la aplicaciOn A 6stos de las penas queel C6digo sefiala A los autores de los delitos consumados, las reglas que so establecen en ei articulo sesenta y siete y sus concordantes de dicho Cuerpo legal.
Considerando que en estas disposiciones se encuentra indudablemente comprendido el reeurrente Martinez 6 Garcia,, pnes, constando que ha side castigado dos veces por los delitos de hurto y robo con anterioridad al que se pena en la sentencia recurrida, ain cuando de este itltimo solo sea responsable come encubridor, es evidente que ha reincidido por tercera vez en culpabilidad por delitos comprendidos en el: mismo titulo del C6digo, y, por consiguiente, que debe aplic6rsele la pena en el grado superior Ai I que le corresponderia si no concurriese en (l esa circunstancia especifica de agravaci6n, no existiendo raz6n alguna legal ni 16gica, como sostiene el recurruente, para que en el case de que se trata dejen de aplicarse los preceptos legales y reglas expresados, comllo lo ha hecho acertadamente ]a Sala sentenciadora.
Considerando que la infracci6n legal que se alega en el segundo motive del recurso ha quedado implicitamente resuelta al tratar del anterior, peis (como










V'Oi~Ar AePNDICE 693

se ha dicho, el recurrente Martinez ha sido justamento estimado como reincidente en la sentencia recurrida, por estar comprendido on la definici6n quo la reincidencia da el C6digo Penal, la cual se refiere t toda clase de culpables que al ser juzgados por un delito estuvieren ejecutoriamento condenados por otro comprendido en el mismo titulo del C6digo, caso en que so eneuentra el recurrent, euyo caricter doe culpable, siquiera sea comno oncubridor, es innegable, conform al citado articulo, once del nmismo C6digo.
Considerando en cuanto al tercer motive de casaci6n aducido que, calificAndose en la sentencia recurrida el delito de hurto de que se trata, come ecualificado por lo que hace al recurrente Martinez, la Sala sentenciadora ha. aplicado rectameute el articulo sesenta y siete y la regla quinta del setenta y cuatro del C6digo, toda vez que la pena sefialada, a dicho delito y que ai aqu1l corresponderia, si fuera autor del mismo, es la superior en un grado 6 la que determiaa el ndmero primero del articulo quinientos treinta y seis, 6 sea la de presidio mayor on sus grados minimo y mA'ximo, y por ser encubridor debe impon6rsele la inferior " 6sta en dos grados 6 sea la de arresto mayor en su grade maximo t. presidio correccional on el minimo, que es la que so le ha impuesto en su periodo medio, en cumplimiento de aquellos preceptos que infundadaniente so dice infringidos.
Considerando que el cuarto y 6ltimo motive del recurso no tiene fundamento alguno on el presente caso, puesto que come so deja consignado on los pirrafos anteriores, y el mismo recurrente lo reconoce al exponer las primeras infracciones do la Ley, que supone cometidas eon la sentencia, en 6sta se ha estimado el hurto come cualificado en cuanto A dieho recurrente se refiere; y se le ha aplicado ia pena, no en consideraci6n A tener el delito 6 tenetr ese carter tanbidn respecto al autor por su doble reincidencia, sino con entera independencia de 6sto, y en atenci6n solo . concurrir en aquel procesado personalmernte esa misma circunstancia cualificativa l del deito de que es responsable; y, por tanto, la Sala sentenciadora no ha infringido tampoco por falta de aplicaci6n el articulo setenta y echo del C6digo Penal.
Considerando qlue, por todo lo expuesto, precede










694 COLECC16N LGlRGLA IVA

desestimar el recurso 6 imponer las costas al recurrente, conforme A lo dispuesto en el articulo cuarenta de la Orden nirmero noventa y dos de mil ochocientos noventa y nueve.
Fallamos que debemos declarar y declaramnos no haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto por Jos6 Martinez 6 Garcia Rodriguez contra la sentencia dictada por la Secci6n Primera do la. Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Iabana on la causa de referencia, con las costas A cargo del recurrento.
Comuniquese esta resoluci6n a dicha. Audiencia por medio de certificaci6n, y expidanse las correspondientes copies para su inserci6n on la GlACETA DIE LA JlAnANA y on ia Colecci6n A cargo de la Se'retaria do Justicia.
Asi por esta nuestra senutencia lo proniunciamos, miandamos y firmamos.- Jos6 Antonio Pichardo.Luis Gast6n.--Jos6 Cabarrocas Ilorta.--Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Leida y publicada fu la anterior sentencia por el Magistrado Ponente Luis Gast6n y (Gast6n, celebrando Audiencia p(tblica este dia la, Sala de 1o Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico. ---Habana, Agosto veinte y scis de mil noveciontos uno.-Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir i la GACETA DE LA C A ABNA, ell cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente. Ilabana, Agosto treinta de mil novecientos uno.Silverio Castro.
Gaceta 24 mai)ir .

Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla de
Cuba.
Certifico que la referida Sala en el recurso de casaci6n que a continuaci6n se dird, ha dictado la sentsncia que copiada a la letra es como sigue:
Sentencia nfmero noventa v cinco. En ]a ciudad de la Habana a veinticuatro de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto por el Ministerio Fiscal contra la sentencia dictada por la Audiencia de la Habana, en veinte y dos de Junio del corriente afto, en la causa procedente del Juzgado Norte de esta ciudad, seguida










PRIMER AP INDICE


i Francisco Casanova y Calvo, de veinte y ocho afios, ordenanza y vecino de esta ciudad, por hurto.
Resultando que en dicho fallo se consigna-con relaci6n a los hechos probados- el Resultando siguiente:-"Primero. Resultando probado que Francisco "Casanova y Calvo iba con alguna frecuencia al kios"ko situado en la plaza de la Catedral de que es due"fo don Jos6 Garcia Vazquez, el cual s61lo conocia de "vista al Casanova y en el dia veinte y siete de Marzo "filtimo el referido Casanova despuds de la fiesta de la "instalaci6n de los Juzgados en la casa que actualmen"te ocupan y donde estaba empleado se dirigia . su "casa a almorzar descompuesto por las bebidas que "habia tomado en aquella y entr6 de paso al kiosko in"dicado, pidi6 al dependiente un vaso de agua y le "pregunt6 por el dueflo contestandole aqu61 que esta"ba en la barbacoa i la cual subi6 encontrando dor"mido f Garcia VAzquez por lo que viendo colgado en "pared un reloj de bolsillo se apoder6 de 61 y se mar"ch6, vendidndolo luego en Ia casa de empefio Salud 'cuarenta y nueve, donde no se ha podido recuperar "por haberlo revendido el duefio del establecimiento, "dicho reloj fu6 tasado en sesenta pesos."
Resultando que por la expresada sentencia se impuso al procesado la pena de seis meses de arresto mayor y accesorias de ley, como autor de un delito de hurto, comprendido en el caso tercero del articulo quinientos treinta y seis del C6digo Penal, con la concurrencia de la circunstancia agravante de abuso de confianza, y de la atenuante de embriaguez no habitual.
Resultando que el Ministerio Fiscal interpuso recurso de casaci6n por infracci6n de ley contra el expresado fallo, estimando en su escrito, que autoriza el recurso el caso quinto del articulo ochocientos cuarenta y nueve del Enjuiciamiento Criminal, y cita como infringido el nfimero veinte y uno del articulo diez del C6digo Penal, pues admitiendo el Tribunal sentenciador que el delito se perpetr6 en la morada del ofendido, sin que esto provocara el suceso, no se aprecia la circunstancia agravante de haberse realizado el delito en la morada del ofendido, que debe apreciarse en los delites contra la propiedad, lo mismo que en los realizados contra las personas y que no integran el delito que define el articulo quinientos treinta y cinco del Codigo Penal.
Resultando que admitido el recurso, se celebr6 la


695











696 COLECCION LEGISLATIVE

vista el dia nueve del actual, con asistencia del Ministerio Fiscal, que sostuvo el recurso.
Siendo Ponente el Magistrado Juan O'Farrill.
Considerando que si bien la circunstancia agravante de morada no es inherente al delito de hurto, puesto que puede existir sin su concurrencia, debiendo en t6rminos generates set apreciada como agravante gendrica, dado que al realizarse el hurto de ese modo, revela mayor audacia por parte del calpable, pero habidndose apreciado power el Tribunal sentencia dor como circunstancia agravante la del abuso de confianza, que se hace consistir en que el procesado abus6 de la que tuvo el dependiente al dejarle subir A la barbacoa, al no apreciarse en el presente caso la circunstancia agravante de morada, no ha infringido el Tribunal sentenciador el ndmero veinte y uno del ar. ticulo diez del C6digo Penal, como sostiene el Ministerio Fiscal, pues dada la estrecha relacian que tienen en el caso de que se trata, los hechos que sirven de base A la circunstancia agravante de abuso de conlianza, apreciada en la sentencia v la de morada, no apreciada, no han debido estimarse como dos distintas circunstancias de agravaci6n, pues los hechos que sirven de apoyo A las citadas circunstancias, se confunden entre si de tal modo que no pueden existir unos sin los otros, adn cuando se presenten en forma distinta.
Considerando por el anterior fundamento, que precede declarar sin lugar el recurso.
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley, contra la sentencia referida, con las costas de oficio. Comuniquese d la Audiencia de la Habana-por medio de certificaci6n-esta sentencia; y sdquense las correspondientes copias para su insercin en la Coleccidn A cargo de la Secretaria de Justicia y en el peri6dico oficial.
Asi por esta nuestra sentencia. lo pronunciamos, mancamos y firmamos,-Jos6 Antonio Pichardo.-Jo. sd M. Garcia Montes.--Luis Gast6n.--Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill. Leida y publicada fu6 la anterior sentencia por el Magistrado Ponente Juan O'Farrill, celebrando audiencia pdblica este dia la Sala de lo Criminal de este Tribunal Supremo, de que certifico.--Habana y Agosto veintiseis de mil novecientos uno.--Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir A la GACrTA DE LA HABA NA, en










PRIMER AP NDICE 697

cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente. Habana, Agosto treinta de mil novecientos uno.-El Secretario, Silverio Castro.
Gaceta 24 m :rzoo.

Lcdo. Silverio Castro 4 Infante, Secretario de la Sala
del Tribunal Supremo de la Isla de Cuba.
Certifico: que la referida Sala, en el recurso de casaci6n que A continuaci6n se diri, ha dictado la sentencia siguiente:
Sentencia nAmero noventa v seis.-En la ciudad de la Habana A veintiseis de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casacion pendiente ante este Supremo Tribunal, por infracci6n de ley, interpuesto por el procesado. de oficio zapatero, vecino de.contra la sentencia dictada por la. Audiencia de. en la causa que se le instruy6 en el Juzgado del. por rapto.
Resultando: que en la expresada sentencia-de once de Marzo titimo-se consignan como hechos probados los que aparecen del Resultando que A continuaci6n literalmente se transcribe:
4Primero. Resultando probado que el procesado .que es mayor de diez y ocho afios, logr6
-con palabras de matrimonio seducir A la parda. eque es mayor de doce aflos y menor de veinte y tres,
-con quien llevaba relaciones amorosas, y goz6 de su cvirginidad, sin que conste donde lo realiz6, pero si ((que la.ocult6 A su madre y fami!liares lo ocurri-do, asi corno tambi6n que habia quedado en cinta de ,resultas del acto carnal realizado con. on el ccual continu6 llevando relaciones amorosas hasta sque el quince de Noviembre de mil novecientos en ,que estando ya en el quinto mes de embarazo se tras,lad6 por indicaci6n de su referido novio ' . . ,A reunirse con 6ste y ali permaneci6 hasta el diez v usiete del mismo mes alojada en casa de ]a parda .









COLECCI6N LEGISLATIVA


.
Resultando que la Sala sentenciadora estim6 los hechos que declar6 probalos constitutivos del delito de rapto, que castiga el articulo cuatrocientos sesenta y ciuco del C6digo Penal, y considerando responsable del mismo al procesado .en concepto de autor, sin apreciar circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, lo conden6 A la pena que juzg6 procedente.
Resultando que contra Ia expresada sentencia estableci6 recurso de casaci6n por infracci6n de ley la representaci6n de.que s61o fud admitido en cuanto al primero de los fundamentos alegados, autorizado por el nAmero primero del articulo ochocientos cuarenta y nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, alegando la infracci6n del articulo cuatrocientos sesenta y cinco del C6digo Penal, < Resultando que sefialado dia para la vista piblica del recurso, tuvo lugar el acto el diez del actual, al que asistieron el defensor del recurrente y el representante del Ministerio Fiscal, solicitando el primero qne so declarara con lugar el recurso, solicitud A la que se adhiri6 el segundo.
Siendo Ponente el Magistrado Ambrosio R. Morales.
Considerando: que comete el delito de rapto que castiga el articulo cuatrocientos sesenta y cinco del C6digo Penal, el que sustrae con su anuencia A una donceila mayor de doce afos y menor de veinte y tres de la potestad bajo que se encuentra, con miras deshonestas.
Considerando que, esto sentado, no puede menos de estimarse al procesado, autor de dicho delito, toda vez que por su indicaci6n.con quien Ilevaba relaciones amarosas, mavor de doce afos y menor de veinte y tres, se ausent6 voluntariamente de la casa de su madre, yendo A reunirse con 61 A.en donde permaneci6 dos dias en la casa de .lugar










PRI bER APaNDIE 699

A donde la llev6 el mismo.hechos que evidencian la sustracci6n realizada con anuencia de la ofendida, sin qne pueda negarse la cualidad de doncella de dicha menor, ni que el viaje que realizara obedeciera A miras deshonestas, como pretende el recurrente en el fundamento del recurso, pues que los hechos declarados probados de que el mismo raptor habia disfrutado de la virginidad de la.con anterioridad, acto carnal que caus6 el embarazo: continuar las relaciones amorosas hasta sustraerla de la casa de su madre; permanecer dos dias en el lugar en que 61 la puso, volviendo despuds A su casa, y la protnesa del procesado de ir A tratar con la madre de la.el matrimonio, son actos, todos, que completan 6 integran el delito que se persigue y evidencian las miras deshonesta; y el concepto juridico de doncella no ha de entenderse de un modo tan material que no permita ser aplicado A la mujer de quien el propio raptor disfrutara con anterioridad de su virginidad, sin que, por otra parte, los actos realizados por,.ofrezcan soluci6n de continuidad que pudieran desvirtuar el fin y prop6sitos deshonestos que caracterizan el delito cometido.
Considerando que, por las razones expuestas, las Sala sentenciadora no ha incurrido en el error de derecho 6 infracci6n de ley que la atribuye el "recurrente; y, en tal virtud, procede declarar sin lugar el recurso interpuesto.
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casaci6n que, por infracci6n de ley interpuso el procesado. contra la sentencia dictada por la Audiencia . el once de Marzo filtimo, con las costas A cargo del recurrente.
Comuniquese esta sentencia--por medio de certificaci6n-A la mencionada Audiencia; y publiquese en la GACETA DE LA [IABANA y en la Colecci6n A cargo de la Secretaria de Justicia, expididndose para ello las necesarias copias autorizadas.
Asi por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.-Jos6 Antonio Pichardo.Luis Gast6n.-Ambrosio R. Morales. -Juan O'Farrill.
-Francisco Noval y Marti.
Leida y publicada fu6 la anterior sentencia por el Magistrado Ponente Ambrosio R. Morales, celebrando audiencia pdblica cste dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que cortifico.-labana,










700 COLECCION LEGISLATIVA

Agosto veinte y siete de mil novecientos uno.-Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir A la GACETA DE) LA HABANA en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana, Septiembre nueve de mil novecientos uno.Silverio Castro.
Gaceta 24 imar'u.

Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla
de Cuba.
Certifico: que la referida Sala, en el recurso de casaci6n que A continuaci6n se dird, ha dictado la sentencia siguiente:
Sentencia nimrero noventa y siete.-En la ciudad de la Habana Ar veinte y siete de Agosto de mil novecientos uno, en 61 recurso de casaci6n que pende ante este Supremo Tribunal, interpuesto contra la sententencia dictada por la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana con fecha diez de Mayo del corriente afio en la causa proceden te del Juzgado de Instrucci6n del Distrito Norte de es ta ciudad, seguida entre partes, de la una el Ministerio Fiscal; de la otra, como querellante, Francisco Pardo y Albo; y de la otra, en calidad de acusados por ete Altimo de los delitos de falsedad, falso testimonio y estafa, Olalla Mor6 y Puig, propietaria, y Salvador Vieta y Mor6, dentista, ambos de esta vecindad:
Resultando que en la expresada sentencia se consignan como fundamentos de hecho los contenidos en los quince siguientes Resultandos numerados:
"Primero .Resultando probado que en escritura "piblica de catorce de Noviembre de mil ochocienrtos "ochenta y cinco sobre constituci6n de hipoteca por la "cantidad de dos mil quinientos pesos oro, sobre la caUsa calle de Estdvez nmimero ochenta y cuatro otorga"da por dofla Rosalia Tellechea y Vald6s d favor de "don Miguel Vieta; se hizo la descripci6n del referido "inmueble en los siguientes t6rminos: "La indicada "casa se encuentra situada en esta Capital distrito ju"dicial del Pilar calle de Est6vez sefialada con el nd"mero ochenta y cuatro y manzana comprendida en"tre las calles de Universidad, Callej6n de Sierra el "del Pescado y la calle de Estdvez citada. Linda por "la derecha con don Ricardo Borges, por la izquierda









PRIMER APENDICE , (

"con don jos6 Sollozo y por la espalda con terrenos "yermos. La indicada finca estA construida de man"posteria y tejas con portal A la calle en un terreno "compuesto de ocho varas de frente por cuarenta y "tres de fondo 6 sean doscientos treinta y seis metros Unoventa y nueve centimetros pianos.
"Segundo. Resullando probado que bajo la misma "descripci6n se hallaba inscripta la referida casa en el "Registro de la propiedad de esta ciudad desde el cin"co de Octubre mil ochocientos ochenta y dos en que "se verific6 la inscripci6n primera de la misma por "venta de dofia Carlota Vald6s que la habia adquirido "por titulo de herencia en mil ochocientos cincuenta "y ocho, A dofia Rosalia Tellechea y Vald6s en veinte "y uno de Agosto del referido afio de mil ochocientos "ochenta y dos; conservandose esa misma descripci6n "en las inscripciones posteriores hasta la sexta de "acuerdo con las diversas escrituras que referentes al "citado inmueble se mencionan en dichas inscrip"ciones."
"Tercero. Resultando probado que A consecuen"cia de juicio ejecutivo seguido contra dofia Olalla "Mord y Puig como mandataria de su legitimo hijo "don Miguel Vieta y Mor6 contra dofia Rosalia Telle"chea v Valdds en cobro del cr6dito A que se refiere "el Resultando primero, fu6 dispaesto en trimite de "ejecuci6n de sentencia, el justiprecio de la referida "casa, y practicada dicha operaci6n por tres peritos "consignaron dstos como resultado de la misma con fe"cha nueve de Septiembre de mil ochocientos ochenta "y siete, entre otros particulares, como medidas del "terreno ocho metros cinco centimetros de frente, "treinta y seis metros siete centimetros de fondo y "nueve metros sesenta y seis centimetros de frente de "fondo 6 sean trescientos diez y nueve metros veinte "y un centimetros cuadrados de terreno que tasaron, "A dos pesos cincuenta centavos cada metro, en sete"cientos noventa y ocho pesos dos centavos y dis"puesto et remate de la casa y no habi6ndose presen"tado postor pidi6 y obtuvo la parte ejecutante la ad"judici6n de la misma por los dos tercios de su tasa"ci6n hecha por los peritos A consecuencia de lo cual "y mediante certificaci6n de lugares del ejecutivo ex"pedida en veinte de Julio de mil ochocientos ochenta "y ocho, fu6 inscripto el dominio de la referida casa A "nombre de don Miguel Vieta y Mord por titulo de









702 COLaECCN LEGISLATTVA

"adjudicaci6n en pago en el Registro de la Propiedad "al folio sesenta y nueve del tomo trescientos ocho "inscripci6n sexta naimero quinientos ochenta y seis, "con fecha veinticuatro de Agosto de mil ochocientos "ochenta y ocho bajo la misma descripci6n con que se "hallaba anteriormente inscripta.
"Cuarto. Resultando probado que por el afio de "mil ochocientos noventa y cinco siendo inquilino de "la casa EIstdvez nfimero ochenta y cuatro don Luis "Anidos que desde afio y medio 6 dos aflos antes la "ocupaba con el referido carActer, construv6 el que"'rellante don Francisco Pardo y Albo con autoriza"ciin de Anidos y con materiales que en parte le faci"lit6 ~ste, una habitaci6n de tablas y planchas de hie"rro usadas en un terreno que se hallaba cercado en "su lindero en el callejin de Sierra, sin comunicaci6n "alguna con las casas Sierra nimero cuatro y Estdvez "ochenta y dos, ochenta y seis y ochenta y ocho con "las que colinJaba; y en cornunicaci6n inicamente "con dependencias de la nfrmero ochenta y cuatro, Uocupada por Anidos que usaba dicho terreno para "distintos servicios.
"Quinto. Resultando probado que con posterio"ridad A Anidos y habiendo permanecido don Francis"co Pardo y Albo habitando el cuarto que construy6 "el afio noventa y cinco constantemente desde esa fe"cha fud inquilino de la casa Estdvez ochenta y cua"tro dofa Bel6n Prez, que considerando el terreno "cercado dntro del cual se hallaba la habitaci6n ocu"pada por Pardo como parte de la referida casa, lo "us6 en ese concepto; y con permiso de don Salvador "Vieta y sin oposici6n de don Francisco Pardo abri6 "la Perez una puerta en la cerca del callej6n de Sierra "para el servicio de la casa Estdvez ochenta y cuatro "y darle salida At dsta por el referido callej6n.
"Sexto. Resultando probado que en veinte y "ocho de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho "don Salvador Vieta, como apodecado de su hermano "don Miguel vendi6 A la madre de ambos dona Olalla "Mor y Ptig la casa Estivez ochenta y cuatro por "escritura piblica otorgada en esta ciudad ante el No"tario don Joaquin Lancis v Alfonso en cuyo docu"mento descubridndose el inmueble objeto de la com"pra-venta, dice el vendedor (CIAusula Primera) "di"cho inmueble es una casa de manposteria azotea y "teja con portal A su frente sefialada con el nOmero











PR1M~R AFENDICS 703


"ochenta y cuatro de la calle de Est6vez, limitando la "manzana la de la Universidad y callejones de la Sie"rra y del Pescado en esta capital. Se compone de "dos medidas. La primera linda con su frente con di"cha calle de Estdvez con ocho metros treinta centi:metros, por )a derecha con la casa n6mero ochenta y "seis de don Ricardo Borges con treinta y seis metros "de fondo; por la izquierda con la casa nimero ochen"ta y dos de don Manuel L6pez Pico con treinta y seis "metros de fondo; y de frente de fondo nueve metros "veinte centimetros; que hacen una superficie plana "de trescientos quince metros edificados". -k'n su se"gunda medida tiene veinte y seis metros de frente, "veinte y seis metros de trente de fondo, y cinco me"tros cincuenta centimetros de fondo, que limitan por "su frente en parte con dicha casa; por su frente i la "derecha con los fondos de las casas nfimeros ochenta "y seis y ochenta y ocho de la calle de Est6vez, por "dicho frente A la izquierda con el fondo de la casa "nmero ochenta y dos de ]a propia calle de Estdvez, "y por la espalda con terrenos yermos donde se ha "edilicado en parte la casita nfimero cuatro de la calle "de la Sierra. Linda dicho terreno de la segunda me"dida que tiene una snperficie plana de ciento cuaren'ta y tres metros, por su izquierda con cinco metros "cincuenta centimetros con la calle de la Sierra por su "derecha con cinco metroscincuenta centimetros con la "casa ndmero ochenta y ocho de la calle de Est6vez Uy por la espalda 6 sea al frente del fondo con veinte "y seis metros con el terreno perteneciente A la casa "n6mero cuatro de la calle de la Sierra. La parte "edificada mide trescientos quince metros y el resto "que comprende la segunda medida de ciento cuaren"ta y tres metros pianos es terreno dedicado A jardin, "formando ambas superficies una sola finca con una "medida total de cuatrocientos cincuenta y ocho me"tros. V At fin de que la finca quede inscrita tal cual "su situaci6n topogrtfica es actualmente se describe "en la presente A objeto de que se haga constar en el "Registro de la Propiedad inscribirse este contrato, "puesto que al haberse verificado la primera inscrip"ci6n como se tuvieron A la vista titulos otorgados "con anterioridad al planteamiento de la Ley Hipote"caria, no se consignaron las circunstancias preve"nidas en el articulo noveno de dicha Ley, pe'o "quedarA por tanto subsanada esa omisi6n.


PRIMER APPNDICE


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703










704 COLECCI6N LEGISLATIVA

"S6ptimo. Resultan.do probado que la escritura "decompra-venta y rectificaci6n de medida A que se "refiere el Resultando anterior fu6 inscrita en el Regis"tro de ]a Propiedad de esta capital al folio ciento "setenta y siete vuelto del tomo trescientos treinta y "siete, finca ndmero quinientos ochenta y seis, inscrip"ci6n s6ptima con fecha dos de Junio de mil ochocien. "tos noventa y ocho.
"Octavo. Resultando probado que en cuatro de "Junio de mil ochocientos noventa y ocho y ante el "Juzgado Municipal del Pilar don Salvador Vieta y "More como apoderado de dof~a Olalla More demand "en conciliaci6n A don Francisco Pardo corno veino "de la calle de Estivez nimero ochenta y cuatro "fondo que da A ]a calle de la Sierra para que como "propietario su representada de dicha casa conviniera "(Pardo) en abonarle en lo sucesivo y a partir desde "la fecha de la notificaci6n la suma de veinte pesos "oro mensual de alquiler; contestando el demando "que no era vecino de Estivez ochenta y cuatro, que "lo era del callej6n de ]a Sierra al lado del nmimero "cuatro, seg-in informes cuando estaba fabricado te"nia el nfimero seis; que al actor ni a su poderdante "los reconocia por no haber tenido tratos ni contratos "con ellos que lo que posee no es una accesoria sino "un solar; que la habitaci6n que ocupaba la labia "construido con materiales que le facilit6 el inquilino "de ]a casa Est6vez ochenta y cvatro, que en aquella "6poca lo era don Luis Anidos; y que segfn informes "ese solar era mostrenco: habiendo quedado sin efecto "el acto por falta de acuerdo entre las partes.
"Noveno. Resultando probado: que en el mes de "Septiembre del referido afio de mil ochocientos no"venta y ocho don Salvador Vieta y Mord, corno apo"derado de dofia Olalla More estableci6 juicio verbal "en via civil contra don Francisco Pardo y Albo para "que desalojara y dejara libre la parte del patio de la "casa Estivez ochenta y cuatro que ocupaba aquel "indebidamente en una superficie de trece metros "ochenta y dos centimetros y que afirmaba el deman"dante pertenecia en pleno dominio A su poderdante "dofia Olalla More; y sustanciado el juicio por sus tra"mites y utilizado en el entre otros medios de prueba "por el actor, para justificar el dominio del terreno "que reivindicaba, el testimonio de la escritura pTbli"ca de veinte y ocho de Mayo de mil ochocientos










PRIMER APENDIC /U)

"noventa y ocho A que se refiere el Resultando sexto "fu6 dictada sentencia con fecha veinte ydos del propio "mres de Septiembre declarando con lugar ia demanda "interpuesta sobre reivindicaci6n del terreno que "ocupaba don Francisco Pardo en parte del patio de "la casa Estivez ochenta y cuatro de la propiedad de "la demandante condenando en consecuencia al de"mandado A que dentro de quinto dia dejara expedita "la porci6n de terreno demandada y a la libre dispo"sici6n de la actora; y apelada la sentencia referida "por I'ardo y confirmada en el Juzgado de Lrimera "Instancia se procedi6 en cumplimiento de la misma "el desalojo de aqul, de la habitaci6n que ocupaba "lanzdndose A la via pliblica donde se dejaron A dispo"sici6n de Pardo, presente cn aquel, acto las existen"cias encontradas en dicha habitaci6n en nueve do "Diciembre del mencionado alio de mil ochocientos '"noventa y ocho.
"Dcimo. RfesItlutdo probado que on el anio de "mil ochocientos noventa y nueve interpuso Pardo "dernanda en juicio declarativo de menor cuantia con. "tra dofia Olallh Mord viuda de Vieta, para que Ic "reinteg-rara en la posesidn del terreno que ocup6 la "casa Sierra nimero seis, asi como la habitacidn en "ella construida y A que le indemnizara los dafios y "perjuicios que le habia causado, "alegando para cllo centre otros fundamentos que en la calle de la Sierra "habia existido marcada con el nfimero seis una casa "v demolido el edificio habia construido el denmandante Uen el terreno del mismo una habitaci6di que ocup6 "desde el afio noventa y cinco. de cuya posesi6n habia "sido privado nmediante el juicio de reivindicaci6n "establecido por la Nlord; y dictada sentencia en dicho "declarativo de ienor cuantia con fecha seis de Junio "de mil ocliocientos noventa y nueve, declaraindose "con lugar las excepciones de cosa juzgada y falta de "acci6n alegada por la demandada se declar-6 sin lugar "la demanda; y apelada dicha sentencia v confirmada "en segunda instancia por los mismos fundamentos "con fecha once de Septiembre del citado afio noventa "y nueve, segfin certificaci6n del Secretario de la Sala "de lo Civil de la Audiencia, fud notificada A1 las par"tes en veinte v seis del'propio SepLiembre; y habidn"dose interpuesto contra ella por.don Francisco Pardo "recurso de casaci6n por quebrantamiento de forma "en treinta del mismo mes y nombrAdosele defensor
1902.--I. lo. . 89A.










COLECCI6N LEGISLATIVE


"de olicio que fu6 notificado el dos de Febrero del "corriente afio, no aparece que se haya practicado "gesti6n alguna posteriormente.
"Und6cimo. Resultando que seghin la certifi"caci6n del Registro de la Propiedad en los Indices "de fincas del moderno Registro no consta inscrita "la casa 6 solar callej6n de ia Sierra nAmero scis.
" Duoddcimo . Resultando que segin certili"caci6n despachada por el Ayuntamiento de esta "ciudad con fecha treinta de Junio de mil ochocientos "noventa y naeve1 peticidn del Juzgado de la Cate"dral por el juicio de menor cuantia seguido por "Pardo contra Ia More en los padrones de fincas ur"banas correspondientes A los afios mil ochocientos "cincuenta y tres hasta mil ochocientos sesenta v ocho "no aparece el ndmero seis de la calle de la Sierra, y "en el de los aflos mil ochocientos setenta y uno A mil "ochocientos setenta y tres consta el nAmero : is co"mo solar A nombre de Jos6 R. Lara.
"Dcimo tercero. Resultando que en ninguna "de las diversas escrituras de trasmisi6n de dominio "de la casa lIst6vez ochenta y cuatro que se mencio"nan en las inscripciones dicho inmueble en el Regis. < "D6cimo cuarto. Resultando probado que en la "diligencia sobre cumplimiento de la ejecutoria re"caida en el juicio verbal A que se reliere el Resultan "do noveno que se practic6 el nueve de Diciembre de "mil ochocientos noventa y ocho para verificar el "lanzamiento de Pardo se hace constar ''que dicha "habitaci6n 6 cuarto mide una superticie como de cuatro metros cincuenta centimetros de fondo tres "metros de frente y un metro sesenta centimetros de "altura, cuyo techo cubierto con planchas de hierro "muy usado descansa en seis viguetas de pino que se "encuentran descansando sobre un maderAmen de "pino, adjunto A la pared de la casa ntimero cuatro de "la calle de Sierra estando cubierto los tabiques de "dicho cuarto con tablas viejas;" y con vista de dicha "descripci6n fu6 apreciado en esta causa en doce pe"SOS oro.
"Dicimo quinto. Resultando probado que con "vista de la relaci6n obrante A fojas treinta y tres de los










PRiMR APkNDICE


"autos del declarativo seguido por Pardo contra la Mord "fueron apreciados prudencialmente los efectos exis"tentes en la habitaci6n ocupada por aqual y lanzados "A la via piblica en ciento cuarenta y tres pesos ochen"ta y cinco centavos."
Resultando que por dicha sentencia, estimAndose que los hechos expuestos no constituven ninguno de los delitos imputados por la acusacidn particular, se absolvi6 A los acusados con las costas de oficio.
Resultando que contra ese fallo interpuso la misma acusaci6n de Pardo y Albo recurso de casaci6n por infracci6n de ley y por quebrantamiento de forma, exponiendo en apoyo del de primera clase que lo autoriza el caso primero del articulo ochocientos cuarenta y ocho de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y que se tunda en el caso segundo del articulo ochocientos cuarenta y nueve de la propia Ley; citando como infringidos: Primero: "el articulo trescientos once del "C6digo Penal, en relaci6n con el nifmero cuarto del "narticulo trescientos diez del propio C6digo porque deUclarAndose probado que en la escritura de veinte y "ocho de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho, "ante do Joaquin Lancis, don Salvador Vieta y More, �'como apoderado de don Miguel de los propios apelli"dos al vender A la madre de ambos y mandataria "tambidn de don Miguel, dofia Olalla Mor6 y Puig, viu"da de Vieta, la casa calle de Est6vez nfimero ochen"ta y cuatro que la misma dofia Olalla hahiase adjudi. "do, como tal mandataria de don Miguel y para 6ste, "en cierto juicio ejecutivo y que, por tanto, conocia "perlectamente dofia Olalla afiadi6 A la Cinica medida "que habia venido teniendo siempre esa casa, segfin "los titulos de dominion 6 inscripciones referentes A "ella, y hasta conforme A la tasacion practicada por "tres peritos en dicho juicio ejecutivo una segunda me"dida de ciento cuarenta y tres metros cuadrados que "formaban el solar de la calle de Sierra contiguo at "nfimero cuatro (6 sdase el ndmero seis de que en ]a "causa se trata); y probado igualmente que con esa "segunda medida afiadi6 tambidn don Salvador, como "es consiguiente, los linderos que demarcaban el solar "de ciento cuarenta y tres metros en cuesti6n, que "merced A ese artificio, notoriamente doloso y traudu"lento, qued6 incluido en el terreno de la casa, como "pertenencia de ella, sin que conste, ni lo aleguen los "acusados, lo hubiese adquirido el don Miguel con an-










cOLicCi6N r.ECi1ATfVA


"terioridad, ni a6n posteriormente dofia Olalla, por "titulo alguno; deja la Sala sentenciadora de calificar "y penar estos hechos probados, como delito de falsi"ficaci6n cometido por particulares en documento pi "blico, mediante haber faltado A la verdad los otorgan"tes en la narraci6n de hechos de tanta trascendencia; "siendo asi que constituyen A todas luces tal delito de "talsificaci6n los que se declaran probados, en raz6n A "que don Salvador y dofia Olalla no pudieron menos "de obrar A sabiendas, con plenitud de inteligencia y "de voluntad, cuando el uno consign6 y la otra acep"t6 el embuste que de tal modo quisieron constase co"mo cosa verdadera en dicho documedto pitblico; con"ceptos estos que entrafian necesariamente la infracUci6n alegada. Segundo: los p.rrafos primer y se;'gundo del articulo primero del C6digo Penal en rela"ci6n con los articulos citados en el anterior funda"mento; porque los hechos probados constituyen una' "acci6n voluntaria, penada por la Ley en el repetido "articulo trescientos once relacionado con el ntmero "cuarto del trescientos diez, y sin embargo no se caliUfican y penan como delito en la sentencia; concepto "en el cual infringe 6sta dicho pArrafo primero; y por"que constituyendo esos hechos probados una acci6n "penada por la Ley, csta acci6n ha de reputarse vo"luntaria, no constando, como no consta, lo contrario; "y al estimar la sentencia en su segundo Considerando "y absolver por ello a los acusados, que es indispensa"ble la previa comprobaci6n de que 6stos, al ejecutar "el hecho que en la escritura de veinte y ocho de Ma"yo de mil ochocientos noventa y ocho levaron A ca"bo, procedieran con dolo punible, defraudaci6n 6 en"gafio, ha contravenido el precepto terminante del in"dicado pdrralo segundo, articulo primero del C6digo "Penal, infringi6ndolo, toda vez que con ello despoja "la Sala sentenciadora de toda eficacia juridica la pre"sunci6n legal ituris tantum, por dicho pArrafo segun-. "do establecido, del dolo en los hechos punibles; exi"giendo una prueba de este mismo dolo que por minis"terio de la ley se presume siempre en los delitos "cuando en virtud de tal presunci6n, lejos de ser ne. "cesaria la prueba exigida por el Tribunal lo es la "opuesta, es decir, la de no haber existido malicia; V "no hay ningin hecho probado en la sentencia en que "explicitamente se declare la ausencia de la malicia en "los acusados, que no consta, pues, obraron creyendo










PiIMitR APP.NDIC 709

"decir la verdad cuando mentian, ni proceder licita"mente cuando se apropiaban mediante esa mentira, "un terreno que no era suyo. Tercero: El articulo "trescientos treinta y cinco del mismo C6digo Penal "para el caso de no estimarse la infracci6n del referi"do articulo trescientos once, relacionado con el nC"mero del trescientos diez , porque declarAndo"se probado que el acusado don Salvador Vieta y MoUrd en representaci6n de la co acusada dofia Olalla "Mord, hizo uso del testimonio de la escritura de vein"te y ocho de Mavo de mil ochocientos noventa y ocho "en el juicio verbal que sigui6 contra don Francisco "Pardo, para probar en perjuicio de 6ste, con ese docu. "mento, el dominio que alegaba la actora sobre el te"rreno en que tenia Pardo su misera vivienda, y que "no era otro terreno que el falsamente afiadido A la ca"sa Est6vez ndmero ochenta y cuatro, por el fondo de 1"dsta, so pretexto de rectificaci6n que los acusados, "para este efecto de absolver el terreno. Ilevaron A "cabo, y con maniti-sta mentira en la repetida escri"tura de veinie y ocho de Mayo, cuya copia presenta"ron por consiouiente, A sabiendas de la falsedad en "ella contenida; y no se califican y penan estos hechos "como tal delito, definido y penado en ese articulo "trescientos treinta y cinco y que segfin se verd, dd"bese denominar defalso testimonio, siendo as[ que "evidente constituyen dicho delito, en raz6n A que "cualquiera sea el concepto de que la falsedad haya de Uformarse, con sujeci6n A otro articulo del C6digo Pe"nal, en lo que A la lamada falsedad ideol6gica se re"fiere el articulo trescientos treinta y cinco envuelve "otro mAs amplio concepto de la falsedad en que cabe "sefialadamente la ideol6gica conforme lo demuestra "la circunstancia de tratarse en este precepto, como su "texto mismo la acredita, de un delito equiparado en "la denominaci6n y en la penalidad A los de falso tes"timonio y equiparado, ademds, en la definici6n y en "la pena, al de presentaci6n de testigos falsos en jui"cio. Cuarlo: los pArrafos primero y segondo del ar"ticulo primero del C6digo Penal en relaci6n con el "articulo trescientos treinta v cinco A que se contrae "el anterior fundamento; porque los hechos probados "constituyen una acci6n voluntaria penada por la ley "en el mencionado articulo trescientos treinta y cinco "del C6digo Penal; y dejandose de aplicar este precep"to, en el caso presente, se va contra 61 y desde luego










71(0 OLctC6N LEGISLATIVE

"contra el del pArrafo primero aludido, que define el "delito en general; y porque si las acciones por la Ley "con arreglo al pArrato segundo, se reputan siempre "vo'untarias A no ser que conste lo contrario aqui, t "esta presunci6n legal juris lantlli no desvanecida "por prueba directa opuesta A ella, se agrega la cir"cunstancia decisiva de que la falsedad de que adole"ce el documento ptiblico presentado en juicio fud co"metida por los mismos que lo presentaron y, en su "consecuencia que la produccidn de 61 se realiz6 y no "pudo menos de realizarse, A sabiendas de su false"'dad."
Resultando que admitidos ambos recursos y personado el recurrente ante este Tribunal, fud impugnada en el oportuno trAmite por el Ministerio Fiscal la admisi6n del establecidos por quebrantamiento de forma, declarandose mal admitido por auto de veinte y dos de Julo; y, continuada despubs la tramitaci6n del de intracci6n de ley, celebr6se la cerrespondiente vista piblica con asistencia del representante y defensor del recurrence, que sostuvo la procedencia de este recurso, y del representante de dicho Ministerio, que lo impugn6.
Siendo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarrocas Horta; y
Considerando que se comete cl delito de falsedad comprerdido en el articulo trescientos once en relaci6n con el ntimero cuarto del trescientos diez del C6digo Penal, cuando por los particulares se falta A la verdad en ia narraci6n de los hechos consignados en un documento de los que en aqu(1 articulo se mencionan; debiendo tenerse en cuenta, en su caso, para la recta aplicaci6n del mismo articulo trescientos once, ]a modificaci6n en (1 introducida por el doce de la Orden nfimero cuatrocientos ochenta y siete de dos de Diciembre iltimo; asi como el restablecimiento de su texto integro por la niimero ciento veinte y seis, del corriente aio.
Considerando que la cuesti6n que en primer t6rmino se plantea en el recurso, consiste cn determinar si en la expresada escritura de veinte y ocho de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho, Salvador Vieta y Olalla More, al vender el primero A Osta la casa niimero ochenta y cuatro de la calle de Est6vez de esta ciudad, laltaron A Ia verdad en Ia narraci6n de los !lechos que, como antecedentes del dominio que se










PRIMER APANDICF


trasmitia habian de exponer y expusieron en dicho document pfiblico.
Considerando: que entre estos antecedentes figuran como pertinentes para la resoluci6n del punto indicado; que al hipotecar A su favor Miguel Vieta en la escritura de catorce de Noviembre de mil ochocientos ochenta y cinco la referida casa, despu6s de decirse los linderos que se la atribuian, asign6sele una extensi6n superficial de doscientos treinta y seis metros noventa y nueve centimetros pianos; que, despu6s. por habarsela adjudicado en pa.o, representado por Olalla Mord, en juicio ejecutivo, se inscribi6 A nombre del primero en el Registro de la Propiedad en Agosto de mil ochocientos ochenta y ocho bajo la descripci6n con que se hallaba anteriormente inscrita, prescindidndose, por tanto, de la superticie que le sefialaron unos peritos en clicho juicio, de trescientos diez y nueve metros veinte y un centimetros cuadrados; que en el lapso que media, pr6ximamente de diez afios, entre esa adjudicaci6n y la escritura de veinte y ocho de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho, redarguida de falsa, siendo el Vieta dueflo de la finna, tuvo 6sta inquilinos que usaron un terreno comunicado con ella y sin cornmunicaci6n alguna con los prddios colindantes, como perteneciente A la misma, permitiendo uno de esos inquilinos que el recurrente Pardo y Albo construyera en dl una pequefia habitaci6n y la viviera, y abriendo otro, con autorizaci6n de Salvador Vieta como apoderado de Miguel, en la cerca del mismo terreno por el lado de un callej6n una puerta para el servicio de la casa relacionada; todo lo cual consta de los hechos que se declaran probados en la sentencia recurrida, sin que de ellos resulte, en ninguna forma, que el terreno filtimamente mencionado estuviese poseido A titulo de dominio por distinta persona que Miguel Vieta como duefio de la casa Estvez ochenta y cuatro, y de la manera que se deja expuesta.
Considerando que, esto sentado, al otorgar Salvador Vieta como apoderado del Miguel de igual apeIlido la escritura de veinte y ocho de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho, vendiendo A Olalla Mord esta casa y comprendiendo en su superficie la del terreno de que se acaba de hacer menci6n-con cuya superficie filtima se aumentaba la total de inmueble sefialada por dichos peritos, en ciento treinta y ocho metros setenta y nueve centimetros y se le atribuian










712 COLECCI6N LEGISLATIVE

algunos nuevos linderos-pudo ciertamente cometer una transgreci6n de la ley Civil rectificando del modo que aparece en la citada escritura de venta la descripci6n hecha anteriormente en documentos ptfblicos, de ia finca vendida; pero ni 61, con el caricter que ostentaba de apoderado del vendedor, ni la Mord, compradora, ircurrieron en la falsedad que prev6 y castiga el articulo trescientos once en relaci6n con el niimero cuarto del trescientos diez, del C6digo Penal, invocados por el recurrente en el primer motivo del recurso; puesto que no se halla pro,bado que conociendo de antemano A ciencia cierta que Miguel Vieta no poseyera en concepto de duefio de la casa Estkvez ochenta y cuatro, todo el terreno vendido en dicha escritura, expusieran sin embargo en 6sta hechos contrarios; antes bien, es de apreciarse que pudieran referir los que de ella resultan, como expresi6n genuina de lo que creian y estaba en su conciencia, fuera 6 no err6neo; ya que am6n de la posibilidad de una equivocaci6n en la medida pericial indicada y en la descripci6n hecha de ia finca en titulos anteriores, conducen ft esa apreciaci6n la creencia generalizada, segun se desprende de la sentencia recurrida, acerca de la posesi6n de Miguel Vieta sobre la totalidad del terreno de que se trata, en el referido concepto; el no estar probado, en cuanto al acusado Salvador Vieta, que interviniese en el juicio ejecutivo de que se habla, para afirmarse con algn fundamento que supiera la medida pericial aludida, y en cuanto A la Mori, que la conociese de modo directo, toda vez que hace caso omiso de ella en ]a mencionada adjudicaci6n; 'y el no estar probado tampoco que ambos conociesen de igual modo y priviemente alguna descripci6n total del inmueble que fuese en realidad cierta, v distinta de la que se hizo en la precitada escritura de venta; ni demostrada, por iltirno, segion considera el propio fallo reclamado -que correspondieron . la casa Estevez ochenta y cuatro>.
Considerando clue a n en elsupuesto de haber los acusados faltado fi la verdad en la narraci6n de los hechos. como se sostiene en dicho primer motivo, no estarian incursos en la responsabilidad penal en 6ste












perseguida; porque con arreglo al mismo articulo trescientos once, que tantas veces se cita, modificado por el doce de la Orden cuatrocientos ochenta y siete, de dos de Diciembre de mil rovecientos, la cual invocar en tal supueto, A virtud de 1o pi escrito en el articulo veinte y uno del Cddigo Penal, es indispensable para estimar cometida la falsedad que por aquel precepto legal estA castigada, que se ejecute con perjuicio de tercero 6 con Animo de causArselo; y de los hechos declarados probados en la sentencia objeto del recurso no resulta ninguna de estas dos circunstancias, pues que por ello no se viene en conocimiento de que pudiera resultar perjuicio A algin tercero A consecuencia de la falta de verdad imputada por el recurrente; no siendo de conceptuarse A dste como perjudicado A los efectos de la referida Orden, porque la posesi6n material que disfrutaba de parte del terreno que supone indebidamente agregado al de la casa Est6vez ochenta y cuatro, descansaba presisamente, por su origen, en el reconocimiento implicito de la posesi6n anterior de Miguel Vieta sobre el mismo terreno; habiendo quedado resueltos sus derechos A ese respeto en los juicios verbal y de menor cuantia de que se ocupan los Resultandos noveno y d6cimo de la misma sentencia recurrida.
Considerando que, por las razones expuestas, no habi6ndose infringido por la Sala sentenciadora el articulo trescientos once en relaci6n con el nimero cuarto del trescientos diez, del C6digo Penal, procede desestimar el primero de los motivos que fundamentan el recurso; y, consiguientermente, los demi.s, toda vez que al primero se encuentran subordinados; 6 impoponer las costas al recurrente, A tenor de lo prevenido en el articulo cuarenta de la Orden noventa y dos, serie de rmil ochocientos noventa y nueve.
Fallamos: que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casacidn, por intracci6n de ley, establecido por Francisco Pardo y Albo contra la sentencia que dict6 en Ia expresada causa la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana en diez de Mayo del corriente afto; con las costas A cargo del recurrente.
Asi por esta nuestra sentencia-que se comunicard A Ia Audiencia de la Habana para lo que proceda, A la Secretaria de Justicia para su inserci6n en la Colecci6n A su cargo y A la GACETA DE LA HABANA para 1902.-II,--lr. A.-o90


PRIMER APANDCE


713










714 COLECCI6N LF(ISLATIVA

su publicaci6n, mediante las oportunas copias-lo pro, nunciamos, mandamos y firrnamos.--Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas Horta.-Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farril.
Leida y publicada fu6 ]a anterior sentencia per el Magistrado Ponente Jos6 Cabarrocas Horta, celebrando audiencia pablica este dia la Sala de lo Criminal de este Tribunal, de clque certifico.--Habana, Agosto treinta y uno de mil novecientos uno.-Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir a la GACETA DE LA HABANA en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana, Septiembre nueve de mil novecientos uno.El Secretario, Silverio Castro.
Gaceta 24 lmarzIo.

Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla de
Cuba.
Certifico que la referida Sala en el recurso de casaci6n que ; coniinuaci6n se dirA ha dictado ]a sentencia que copiada a la letra es como sigue:
Sentencia nOimero noventa y ocho.-En la ciudad de la Habana, i treinta y uno de Agosto de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n que pende ante este Tribunal Supremo interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia de Santiago de Cuba con fecha treinta de Abril del corriente, en causa procedente delJuzgado de Instrucci6n de la capital de la Provincia, y seguida por el delito de homicidio, al procesado Juan Soler Torres, vecino de la misma capital y del comercio.
Resultando que en la indicada sentencia se consigna, como fundamento de hecho el siguiente: --"Pri"mero. Recsultando probado que en las Ailtimas ho"ras de la tarde del veinte y nueve de Noviembre del "afio pr6ximo pasado, estando varies individuos entre "los que se encontraban Juan Soler Torres y Martin "Elicegui Artola (a) xVizcaya,,> tomando cerveza en "un caf6 de esta ciudad, el Elicegui echaba bravatas "ensefiando una cuchilla, y, ya de noche cerca de las "ocho, dirigidndose al procesado el Elicegui, le invitA "A que saliese con 61 en direcci6n al paseo de Concha, "que rodea esta ciudad, en donde, al llegar, le oblig6 "A que peleara con 61 blandiendo el arma que antes "habia estado ensefiando, y, quitdndose ambos las cha-










PlRIMER APINDICF '715

"quetas, pelearon, causando Elicegui al Soler, con ar"ma blanca tres heridas leves en distintas partes del "cuerpo; y el Soler al Elicegui varias heridas con "igual clase de arma, que le produjeron la muerte A "]oe pocos momentos."
Resultando que por la misma sentencia, estimnndose este hecho como constitutivo del delito de homi cidio que prev6 y castiga el articulo cuatrocientos diez y seis del C6digo Penal, y autor del delito, con la ate nuante cuarta del articulo noveno de este cuerpo legal, al procesado Juan Soler Torres, se le conden6 A la pena de doce aflos y un dia de reclusi6n temporal con la accesoria correspondiente y al pago de costas, asi como A indemnizar A los herederos de Elicegui en cinco mil pesetas; abonindosele al procesado la mitad de la prisi6n prevetiva sufrida.
Resultando que contra este fallo interpuso la representaci6n de Soler Torres el presente recurso de casaci6n por infracci6n de Icy, alegando en apoyo del mismo que lo autoriza el nmimero primero del articulo ochocientos cuarenta y nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y que por la sentencia recurrida se ha infringido el articulo octavo, caso cuarto, circunstancia primera, segunda y tercera del citado C6digo; porque "obligado, dice, A pelear el procesado con el "Elicegui que blandia el arma que antes le habia ense"dado, es evidente que esa condici6n y amenaza po"cian en grave riesgo su vida si no se defendia, hecho "que le excusa de responsabilidad criminal, pues no "fuC acto de su propia voluntad."
Resultando que admitido el recurso, y personado el recurrente ante ese Triibunal Supremo en tiempo y forma, previos los demds trAmites legales, se celebr6 ]p correspondiente vista con asistencia exclusiva del Ministerio Fiscal, que solicit6 en el acto se declarase siu lugar dicho recurso.
Siendo Ponente el Magistrado Jose Cabarrocas Horta; y
Considerando que en el hecho que se declara pro. bado en el fallo recurrido, no concurre la circunstancia eximente comprendida en el nimero cuarto del articulo octave del Cddigo Penal, A la cual se contrae el recurrente en el tinico motive de casacidn alegado, porque apreciado aquCl en su conjunto, relacionando debidamente los conceptos empleados en su exposici6n por la sentencia reclamada, en el Resultando transcri-










116 COLECCI6N LVGISLATIVA

to, con los que. aclaratorios de ellos, se contiene en el tercero de los Considerandos de la misma, y habida cuenta ademAs de la significaci6n gramatical propia de las palabras, al decirse en el indicado Resultando, relativamente al procesado Soler Torres, que Elicegui "le oblig6 A que peleara con l1, blandiendo el arma "que antes habia (stado enschfando" solo se expresa que mo :i6 6 impulse su ainimo A refiir' provocAndole y amenazAndole adecuadamente, para el efecto; viniendo A completar el pensamiento, asf expresado, la locuci6n usada seguidarnente que dice: "y quitdndose ambos las chaquetas, pelearon": todo lo cual evidencia que Soler Torres, sin agresi6n inicial positive del Elicegui, que le forzara A impedirla 6 repelerla en el momento, se dispuso como 6ste, A agredir A su adversario en primer t6rmino, privando de tal modo A sus actos de las condiciones esenciales de la defensa que la ley auturiza en el precepto que se supone infringido; pues no cabe sentar, A los efectos del mismo, que hay falta de provocaci6n suficiente de parte del que se defiende, agresi6n ilegitima del contrario y necesidad racional del medio empleado para impedirla 6 repelerla, cuando, como en el caso presente, no estA demostrada la necesidad racionalmente ineludible de la defensa, sino que resulta el prop6sito realizado de combatir; siempre reprimido por la ley.
Considerando por tanto, que, al dejar de apreciar la Sala sentenciadora en el caso de autos, dicha eximente, no infringi6 ]a citada disposici6n legal, que la comprende; debiendo, en consecuencia, declararse no haber lugar al recurso interpuesto, con las costas al recurrente; segfin lo prevenido en el articulo cuarenta de la Orden noventa y dos, serie de mil ochocientos noventa y nueve.
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley establecido por Juan Soler Torres contra la sentencia dictada en treinta de Abril del corriente afio por la Audiencia de Santiago de Cuba en la causa de referencia; con las costas A cargo del recurreote.
Asi por esta nuestra sentencia-que se comunicarAd dicha Audiencia para lo que proceda,A la Secretaria de Justicia para su inserci6n en la Colecci6n A su cargo y d la GACETA DE LA HABANA para su publicac16n, librAndose al efecto las necesarias copias-lo pronunciamos, mandamos y firmamos.-Jos6 Antonio










PRIMER APkNDICE 717

Pichardo, - Jos6 Cabarrocas Horta.- Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.-Francisco Noval y Mart.
Leida y publicada fu6 la anterior sentencia por el Magistrado Ponente Jos6 Cabarrocas Horta, celebrando audiencia ptiblica este dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico.-Habana, Septiembre dos de mil novecientos uno.-Silverio Castro, Secretario.
Y para 1emitir A la GACETA DE LA HABANA, en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente. Habana, Septiembre nueve de mil novecientos uno.-El Secretario, Silverio Castro.
Gaceta 24 marzo.

Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
de lo Criminal del Tribunal Supremo de la Isla
de Cuba.
Certifico que la referida Sala en el recurso de casaci6n que A continuacidn se dird, ha dictado la sentencia siguiente:
Sentencia nitmero noventa y nueve.-En la ciudad de ]a Flabana, A dos de Septiembre de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto por Toribio Nardo Chirino, labrador y vecino de Guira de Melena, contra la sentencia dictada por la Seceidn Primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de Ja Habana, en la causa seguida contra aqu6l por el delito de homicidio.
Resultando que en dicha sentencia, dictada en ocho de Junio tiltimo, se consignan los hechos ocurridos en el siguiente Resultando.-"Primero. Resul"tando probado que el dia cinco de Abril del corriente afio, durante las horas del mediodia, en una serven"tia que se halla en el lindero de la finca *PenepoleD "d inmediata A una tienda de viveres que posee el par"do Eulogio Diaz en el t6rmino municipal de Giira de "Melena se encontraron el negro Elias Fernandez, que "iba armado de un machete y un cuchillo, y el proce"sado Toribio Nardo Chirino que no Ilevaha armas y "A quien era deudor el primero de cuatro pesos, y sin "que haya podido esclarecerse como comenzara, tu>vieron con motivo de la expresada deuda una cues"ti6n de palabras; y el Elias tirando del irachete que "portaba di6 varies golpes de plano A Toribio Nardo "y este filtimo, al verse acometido, derrib6 A su con"trincante al suelo de una bofetada, y ya derribado,










.18 COLECCION LEGISLATIVA

"le quit6 el machete con que le acometia y con dicha "arma, despuds de haberse levantado el Elias, le infi"ri6 cuatro heridas, A la altura de la s6ptima costilla, Ucomo A dos pulgadas debajo de la tetilla derecha, pe"netrante en la cavidad tordxica, otra sobre la regi6n "hipogAstrica del lado izquierdo, otra en el borde in"ferior del pectoral mayor en la regi6n axilar izquier"da y la cual hiri6 la arteria del mismo nombre, pto"duciendo gran hemorragia, y, por tiltiro, otra en for"ma de ojal en el codo, lesiones causadas todas con la "punta del machete ya dicho del herido, y que produ"jeron la muerte casi instantAnea."
Resultando que estos hechos fueron calificados por la Sala sentencifadora come constitutivos de un delito de homicidio, del que es autor el procesado Nardo, estimando que concurre en 61, como atenuante, la circunstancia eximente incompleta de haber obrado en defensa de su persona, por haber sido objeto de una agresi6n ilegitima por parte del interfecto, sin que se haya probado que empleara un medio racionalmente necesario para detenderse, ni que no hubiera habido de su parte provocaci6n suficiente, por todo lo cual le condena A la pena de doce afios y un dia de reclusi6n temporal, con las accesorias correspondientes 6 indemnizaci6n de quinientas pesetas A los perjudicados.
Resultando que el Magistrado seflor Narciso Garcia Menocal formula voto particular en el que estim6 probado que despuds de haberse levantado Elias FernAndez "se arrojd sobre Nardo con el prop6sito de "quitarlc el machete. Entonces Nardo presentAndole "el arma detuvo la acometida de Elias, lo cual no bas"t6 para que cesara el prop6sito de Elias, por lo que "Nardo le infiri6 con la punta del machete, que es un "arma de punta aguzada y de peso, una herida en el "lado derecho A la altura de la s6ptima costilla como " dos pu'gadas debajo de la tetilla, otra en la regi6n "hipeogAstrica del lado izquierdo, una en el codo igno"rAndose de cual brazo, todas leves y superficiales; y "otra en la region axilar izquierda penetrante en la "cavidad abdominal y que secciond la arteria pulmo"nar. Al recibir Elias esta herida ces6 en su agresi6n "camind unos pasos y cayd al suelo muriendo A los "pocos mementos por la hemorragia consecutiva A la "herida de la citada arteria, Nardo detuvo su agresi6n, "quedAndose en el sitio, marchAndose enseguida A pre"sentarse at Jefe de Policia de Giira de Melena d










PRIMER APkNDICE


"quien refiri6 lo ocurrido"; y apreciando que en el hecho concurri6, ademAs de la agresi6n ilegitima de que fu6 objeto el procesado, la necesidad racional del medio empleado por 6ste para defenderse, le impuso la pena de seis meses y un dia de prisi6n correccional, accesorias, costas 6 indemnizaci6n de perjuicios.
Resultando que habiendo solicitado la defensa del procesado aclarai6n de la sentencia para que se suplieran las omisiones que entendia se habian padecido, respecto ri precisar el nlimero y descripci6n de las heridas que Elias FernAndez caus6 con su machete A Nardo, A que la agresi6n del primero al segundo fud ilegitima y a que en las conclusiones definitivas de la defensa sostuvo la concurrencia de las circunstancias eximentes cuarta y und6cima delarticulo octavo del C6digo Penal para el caso en que se estimara la existencia del delito de homicidio, la Sala accedi i A dicha pretensi6n s61o en cuanto al Giltimo extremo, negAndola en cuanto i los otros dos por estimar que "no es ne"cesario describir las lesiones recibidas por Nardo que "'no habian de ser objeto del fallo," y que la apreciaci6n de si la agresi6n fu6 ilegitima, no lo es de hecho.
Resultando que contra la expresada sentencia interpuso el procesado Nardo el presente recurso, que dijo etar autorizado por los n(1meros primero, quinto y sexto del articulo ochocientos cuarenta y nueve y sus concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y de la Orden sobre casacidn, fundAndolo en que se ha intringido: Primero: el caso cuarto del articulo octavo del C6digo Penal por no haberlo aplicado en la sentencia en toda su integridad, sino s6lo en cuanto A la primera circunstancia de haber concurrido agresi6n ilegitima cuando tambidn concurrieron en el hecho las otras dos que constituyen la eximente de haber obrado el procesado en propia defensa. SegZundo: el nimero unddcimo del mismo articulo octave del C6digo Penal, pues debi6 apreciarse, y no se hizo, que el procesado Nardo obr6 impulsado por el miedo insuperable de perder su vida. Tercero: el nfimero primero del articulo noveno del C6digo citado, al no apreciarse como atenuante gendrica, bien la falta de provocaci6n suficiente por parte de Nardo, bien la necesidad racional del medio empleado por 6ste para impedir 6 repeler la aogresi6n de que fud objeto yaque no concurrieran ambos circunstancias conjuntamente. Cuarto: el articulo ochenti y cinco en relaciAn con el










720 COLECCI6N LEGISLATIVA

cuatrocientos diez y seis, pArrafo segundo del setenta y cuatro, regla primera y escala nimero dos del articulo noventa del mismo C6digo, pues se ha debido aplicar la pena inferior en dos grades A la sefialada al delito, por concurrir dos, por lo menos de los requisitos que, para la exenci6n de responsabilidad penal, exige el ndimero cuarto del articulo octavo: expre Andose que este motivo de casaci6n, lo mismo que el anterior, se entenderdn para el caso de que no se estimen los motivos primero y segundo.
Resultando que admitido el recurso-y personado el recurrente en este Tribunal-se ha sustanciado debidamente, celebrAndose la vista ptblica con asistencia del letrado defensor de aqu6l, que sostuvo la procedencia del recurso, y del Ministerio Fiscal que lo impugn6.
Siendo Ponente el Magistrado Luis Gast6n y Gast6n.
Considerando que aceptada por la Sala sentenciadora-sin que sobre apreciaci6n se haya reclamadoque en el hecho concurri6 agresi6n ilegitma por parte de Elias Fernandez contra el recurrente Nardo, los unicos puntos discutibles que ha de resolver este Tribunal, en cuanto se refiere A los motivos primero y teicero del recurso, son los relativos A si, dados los hechos que se declaran probados, debe tambidn estimarse la concurrencia de los otros dos requisites que, segon el ntmero cuarto del articulo octavo del C6digo Penal, son necesarios para ]a completa exenci6n de responsabilidad criminal, 6 al menos, algunos de los dos, para atenuarla especialmente.
Considerando que de la misma apreciaci6n hecha por la Sala sentenciadora de haber obrado Nardo, al herir A Elias FernAndez, en defensa de sa persona, esto es, por el finico m6vil de impedir 6 repeler la agresi6n ilegitima de aqu6l, asi como de los actos ejecutados por ambos contendientes, y de los accidentes todos del suceso relatado en la sentencia,-aunque no de modo tan explicito como el caso regueria-resulta justificado que Nardo se defendiera del modo que lo hizo, pues al encontrarse frente A fl, FernAndez, ya levantado del suelo, teniendo en cuenta que por su anterior com tida habia recibido Nardo alguna lesi6n-segan se reconoce en el auto recaido A la solicitud de aclaraci6n de la sentencia,-corria el Pltimo grave 6 inminente riesgo, ya porque FernAndez recuperase su










PRIMER APFNDICE


machete, ya porque hiciese uso del cuchillo que tambidn portaba, y en esa situaci6n era racionalmente necesario que 61, A su vez, utilizase aquella misma arma que habia quitado A su agresor, y de cuyo legitimo uso resultaran las lesiones que se describen en la sentencia, cuya forma y situaci6n confirman el concepto de que al inferirla, s61lo fu6 impulsado por la necesidad de defenderse; siendo por todo ello de estimarse que dicho Nardo tuvo necesidad racional, en el senti. do que la ley exige, de emplear el medio expresado para impedir y repeler la agresidn de era objeto; y, por tanto, que en el hecho concurri6 tambidn ese requisito segundo de la circunstancia cuarta del articulo octavo del C6dido Penal, que la Sala sentenciadora errdneamente no expres6.
Considerando que habi6ndose esclarecido, segfin se expresa en la sentencia, c6rno comenzara la cuesti6n de palabras que tuvieron el procesado y el interfecto, y que procedi6 A la agresi6u de dste, ni constando en forma alguna quidn di6 verdadero motivo A que el agresor pasara A vias de hecho, no es posible apreciar si por parte del procesado no hubo provocaci6n suficiente, pues esta circunstancia, como integrante de una de eximente de responsabilidad criminal, y por tanto de excepci6n al principio general, no puede darse por supuesta, sino que para estimarla, es preciso que est6 expresamente probada, segCn tiene va declarado este Tribunal Supremo.
Considerando que en virtud de lo expuesto, es visto que en la sentencia no se ha infringido, por no haberse aplicado integramente, el niimero cuarto del articulo octavo del C6digo Penal, como se sostiene en el primer motivo del recurso, puesto que no resulta jutificado uno de los requisitos que exige dicho precepto para la completa exenci6n de responsabilidad; pero que si ha incurrido la Sala sentenciadora en la infracci6n que se alega en el tercer motivo, 6 sea la del nimero primero del articulo noveno, en relaci6n con aquella circunstancia eximente, en cuanto no ha apreciado que concvrren en el hecho dos de los expresados requisitos, ni aplicado, en su consecuencia, la penalidad prevenida en la ley para estos casos; procediendo, en tal sentido, la casaci6n de la sentencia. recurrida.
Considerando que, esto sentado, es evidente que no puede apreciarse A favor del recuriente la otra cir1902. II.--ler. A.-91










722 coLEhcct6N LEGISLATIVE

cunstancia eximente de haber obrado por miedo insuperable de un mal igual 6 mayor, circunstancia que no puede confundirse con la de propia defensa ya estimada, porque se refiere d otros casos y A otras situaciones muy distintas; siendo, per tanto, notorio que la Audiencia no incurri6 en el error que se supone en el segundo motivo del recurso.
Considerando en cuanto al cuarto y ultimo motivo, que aparte de que implicitamente queda resuelto al estimarse procedente la casaci6n de la instancia en el sentido que se ha expresado, dicho motivo,-en realidad,-no era admisible como fundamento del recurso, puesto que dados los t6rminos del nmimero sexto del articulo ochocientos cuarenta y nueve de la ley de Enjuiciamiento Criminal, invocado como autorizante de aqu6l en ese punto, y la calificaci6n de los hechos aceptada en la sentencia recurrida, es evidente que aquel precepto no contiene tal autorizaci6n.
Fallamos que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casaci6n por infracci6n de ley interpuesto power Toribio Nardo Chirino contra la sentencia dictada por la Secci6n Primera de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de esta capital, la cual sentencia casamos y anulamos con las costas de olicio.
Comuniquese esta resoluci6n,-asi como la que Ja continuaci6n se dicta,--a la expresada Audiencia, para los electos que procedan, y librense, ademas, las oportunas copias de ambas para su inserci6n en la GACETA DE LA HABANA y en la Colecci6n d cargo de la Secretaria de Justicia.
Asi por esta vuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gast6n.-Jos Cabarrocas Horta.--Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Asimismo certifico que la segunda sentencia es como sigue:
En la ciudad de la Habana, a dos de Septiembre ue mil novecientos uno, en la causa procedente de la Audiencia de esta capital, iniciada de oficio en el juzgado de instrucci6n de San Antonio de los Bafios, power el delito de homicidio, contra Toribio Nardo y Chirino, blanco natural de los Palacios y vecino de Gttira de Melena, de treinta y siete afios de edad, casado y labrador, pendiente ante este Tribunal, en virtud del recurso de casaciOn interpuesto power dicho procesado










Pi Mk:R APNDICE


contra la sentencia dictada por la expresada Audiencia, y la cual ha sido casada y anulada en esta fecha.
Siendo Ponente el Magistrado Luis Gast6 y Gast6n. Aceptando los Resultandos de la sentencia casa. da con ]a aclaracian de la misma, acordada por auto de diez y nueve de lunio tiltimo. Acepetando ioualmente, los Considerandos primero y segundo; y
Primero. Considerando que en el hecho es de apreciarse 1nicamente la circunstancia atenuante especial determinada en el nimero primero del articulo noveno del C6digo Penal, en relaci6n con la (ximente cuarta del articulo octavo; por obrado el agente en defensa de su persona, concurriendo el requisito de agresisn ilegitima y el de necesidad racional del medio empleado par impedirla 6 repelerla; pero no el de falta de provocaci6n suficiente por su parte; debiendo asi estimarse en atenci6n a los accidentes de la acurrencia, puesto que despuds de la primera acometida del interfecto FernAndez en que di6 A Nardo golpes con un machete causAndole alguna lesi6n, aunque despojado por el iltmo de esa arma, se encontraron de nuevo frente A frente, y en riesgo inminente Nardo de que recuperara Fernandez el machete 6 hiciera uso del cuchillo que tambi6nportaba, para continuar la agresi6n, siendo, por tanto, racionalmente necesario que aqu61 se defendiera utilizando la misma arma que habia quitado A su agresor; sin que se haya probado expresamente, como requiere la ley para tomarse en cuenta, que el suceso no lo provocara el procesado Nardo.
Segundo. Considerando que, conforme A o dispuesto en el articulo ochenta y cinco del C6digo Penal, y atendiendo A que en el presente caso concurren dos de los tres requisitos que ]a ley exige para eximir per completo de responsabilidad por obrar en defensa propia., y ser 6stos de notable entidad, precede aplicar la pena inferior en dos grados A la seflalada al delito de homicidio cometido, imponidndela dentro del grado mininio.
Tercero. Considerando que todo el que es criminalmente responsable de un delito lo es tambidn civilmente, asi como A las costas procesales.
Vistos los articulos citados, y el primero, once, doce, diez y seis, veinte y seis, sesenta, noventa y demAs concordantes del C6digo Penal, el treinta y ocho de la Orden nitmero noventa y dos de mil ochocientos










cOtCCi6N LiGISLATIVA


noventa y nueve, y la namero veinte y dos de mil novecientos.
Fallamos que decemos condenar y condenamos a Toribio Nardo Chirino d la pena de un afio de prisi6n correccional, accesorias de suspensi6n de todo cargo y derecho de sufragio durante la condena, A indemnizar en la suma de cinco mil pesetas A los herederos del interfecto, sufriendo, en defecto de pago por insolvencia, un dia mAs de detenci6n por cada doce y media pesetas que dejare de satisfacer, sin que esta prisi6n subsidiaria pueda exceder de la tercera parte de la pena principal, y al pago de las costas, abonandosele todo el tiempo que haya sufrido de prisi6n pre. ventiva, y declarandosele insolvente para los efectos de la causa.
Asi por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.Jos6 Antonio Pichardo.-Luis GastOn.-Jos6 Cabarrocas Horta.-Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Leidas y publicadas fueron las anteriores sentencias por el Magistrado Ponente Luis Gast6n y Gast6n, celebrando audiencia pdblica este dia la Sala de lo Criminal del Tribunal Supremo, de que certifico. -Habana y Septiembre cuatro de mil novecientos uno.El Secretario, .Silverio Castro.
Y para remitir a la GACETA DE LA HABANA, en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana, Septiembre doce de mil novecientos.-El Secretario, Silveyio Castro,
Gaceta 24 marzo.

Lcdo. Silverio Castro 6 Infante, Secretario de la Sala
del Tribunal Supremo de la Isla de Cuba.
Certifico: que la referida Sala en el recurso de casaci6n que ; continuaci6n se dird, ha dictado la sentencia que copiada Ai la letra es como sigue:
Sentencia nimero cien.-En la ciudad de la Habana, a dos de Septiembre de mil novecientos uno, en el recurso de casaci6n que pende ante este Tribunal Supremo, contra la sentencia dictada por la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana con fecha catorce de Marzo del corriente aflo, en causa procedente del Juzgado de Guanabacoa, seguida al moreno Ambrosio Abreu Follover, cuyo domicilio no consta, natural de Ceiba del Agua y












carbonero; procesado por el delito de amenazas condicionales.
Resultando: que como fundamento de hecho di cha sentencia contiene el siguiente:
Resultando: que por la misma sentencia, estimindose este hecho como constitutivo de un delito de amenazas de muerte, hechas de palabra con exigencia de dinero y sin que el culpable hubiera conseguido su prop6sito, y autor del delito sin circunstancias modificativas, at procesado Abreu, se le conden6 i la pena de cuatro afios dos meses de presidio correccional, con suspension de todo cargo pfiblico, profesi6n, oficio v derecho de sufragio, y al pago de costas, sirvi6ndole de abono la mitad de la prisi6n preventiva que hubiere sufrido.
Resultando: que contra este fallo interpuso Abreu el presente recurso de casaci6n, por infracci6n de ley, que dice estar autorizado por el articulo ochocientos cuarenta y siete en relaci6n con el caso primero del ochocientos cuarenta y ocho y sexto del ochocientos cuarenta y nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; alegando que se ha infringido en la sentencia recurrida la regla s6ptima del articulo ochenta del C6digo Penal, porque dispone que dentro de los limites de cada grado los Tribunales determinaran la cuantia de la pena en consideraci6n al nGmero y entidad de las circunstancias agravantes y atenuantes, y A la mayor 6 menor extensi6n del mal producido por el deli to; y declardndose por la sentencia que en el caso no concurren circunstancias modificativas, ni constando que se haya producido mal alguno por el delito, la pena que le corresponded es la prisidn correccional y no la de prisi6n mayor que en caso contrarion le y se le <1mpone la pena en su cuantia mfxima dentro del grado,; infringi6ndose


PRIMER APANDICE










COLECM N LFGISLATIVA


tambidn, agrega, el nfimero primero del articulo quinientos doce en relacidn con el pArrafo segundo del cuatrocientos diez y seis y escala nfimero segundo del noventa del Cddigo Penal; pero con arreglo a estos preceptos la pena que le corresponde es la de prisi6n correccional y no la de presidio del mismo nombre que le Resultando: que admitido el recurso y personado el recurrente ante este Tribunal, pr6vios los demAs tramites legales, se celebr6 la vista piblica correspondiente, con asistencia del defensor del recurrente, que sostuvo el recurso, y del Ministerio Fiscal que lo impugn6 en cuanto a su primer motivo, adhiriendose a 61 en cuanto al segundo de 6stos.
Siendo Ponente el Magistrado Josd Cabarrocas Hlorta; y
Considerando en cuanto al primer motivo alegado, que ni el n6mero sexto del articulo ochocientos cuarenta y nueve de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, a cuyo amparo se establece este recurso, ni ningan otro precepto legal, permite discutir en casaci6n el particular de la cuantia de una pena dentro de un grado determinado, sin que corresponda 6 no d la calificaci6n aceptada, el grado de la pena impuesta; reservando en consecuencia la ley al Tribunal recurrido y sl61o en su oportunidad a este Tribunal Supremo, conforme al articulo treinta y ocho de la Orden noventa y dos, serie de mil ochocientos noventa y nueve, la facultad de aplicar la regla siptima del articulo ochenta del C6digo Penal; y por ende, destiuido el recurso, al interponese, del tercero de los requisitos que sefala el articulo quinto de la mencionada Orden, debi6 no admitirse por la Sala sentenciadora, respecto A ese primer motivo, en cumplimiento de lo que dispone el nfimero segundo del articulo treinta y cuatro de la misma Orden.
Considerando; que, no obstante, es procedente el recurso establecido; porque en su segundo motivo se invoca la infracci6n del ntimero primero del articulo quinientos doce en relaci6n con el pArrafo segundo del cuatrocientos diez y seis y escala nimero segundo del noventa, del citado C6digo, y resulta evidente que tal infracci6n se ha cometido en el fallo reclamado; pues que aceptAndose por la referida Sala que los hechos declarados probados constituyen un delito de amenaza de muerte hechas de palabras, con exigencia










PRIMER APANDICE 727

de dinero, sin que el culpable hubiera conseguido su prop6sito, corresponde aplicar al caso, segfin los preceptos legales invocados, la pena de prisi6n correccional y no la de presidio correccional impuesta en el expresado fallo; ya que la primera de ambas penas es la inferior en dos grados A la de reclusi6n temporal correspondiente al delito de homicidio con que se amenaz6 al ofendido; debiendo, a tenor de la regla primera del precitado articulo ochenta, imponerse dicha prisi6n en su grado medio por aceptarse tambidn en la sentencia recurrida, que no concurren en los mismos hechos circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal imputable.
Considerando que, por tanto, en virtud de este segundo motivo es de declararse con lugar el recurso interpuesto; sin hacerse especial condenaci6n en costas.
Fallamos: que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casacidn por infraccidn de ley establecido por Ambrosio Abreu Follover contra la sentencia dictada en la causa de referencia con fecha catorce de Marzo filtimo por la Secci6n Segunda de la Sala de lo Criminal de la A udiencia de la Habana; cuya sentencia casamos y anulamos, sin especial condenaci6n de costas.
Asi por eso nuestra sentencia-que, con la que seguidamente habra de dictarse, se comunicard a la Audiencia de la Habana para lo que proceda, a la Secretaria de Justicia para la insercidn en la Colecci6n a su cargo y A ]a GACETA DE LA HABANA para su publicaci6n, librandose al efecto las necesarias copias-lo pronunciamos, mandamos y firmamos.-Jos6 Antonio Pichardo.-Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas Horta.-Ambrosio R. Morales.-Juan O'Farrill.
Asimismo certifico que la Segunda Sentencia es como sigue:
En la ciudad de la Habana, a dos de Septiembre de mil novecientos uno, en la causa procedente del Jazgado de Guanabacoa, seguida entre partes: de la una el Ministerio Fiscal y de la otra el moreno Ambrosio Abreu Follover, cuyo domicilio no consta, natural de Ceiba del Agua, soltero, de veinte y siete aflos de edad, carbonero, sin instrucci6n, con antececentes penales y procesados por amenazas condicionales: la cual pende ante este Tribunal Supremo a










728 COLECCI6N LEGISLATIVE

consecuencia de recurso de casaci6n por infracci6n de ley.
Siendo Ponente el Magistrado Jos6 Cabarroas Horta; y
Resultando: que por sentencia del dia de hoy ha sido casada y anulada la que en catorce de Marzo iltimo dict6 en la referida causa la Secci6n segunda de la Sala de lo Criminal de la Audiencia de la Habana; por estimarse en aquella, a virtud de dicho recurso, infringida la ley en cuanto a la pena impuesta:-Reproduciendo los Resultandos de la sentencia casada y anulada; asi como sus Considerandos, excepci6n hecha del segundo, que se sustituye por el siguiente.
Segundo. Considerando que habiendo el procesado amenazado con causar la muerte al perjudicado Pablo de la Noval, es indudable que el mal con que le amenaz6 constituye el delito de homicidio, y, por tanto, la pena que debe imponerse i aqu6l es ]a inferior en dos grades la de ese delito, en el periodo correspondiente; seg6n los articulos quinientos doce, ndmero primero, cuatrocientos diez y seis, parrafo segundo y ochenta v noventa, escala nmnero segundo del C6digo Penal.
Vistos, ademds, el articulo treinta y ocho de la Orden noventa y dos, serie de mil ochocientos noventa y nueve; sesenta, reglas primera y s6ptima del ochenta del mismo C6digo; ciento cuarenta y uno, ciento cuarenti y dos, doscientos treinta y nueve, doscientos cuarenta, setecientos cuarenta y uno y setecientos cuarenta y dos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; y Orden nfimero veinte y seis de mil novecientos.
Fallamos: que debemos condenar y condenamos al procesado Ambrosio Abreu Follover, como autor de un delito de amenazas de muerte hechas de palabra, con exigencia de dinero, sin que hubiera conseguido su prop6sito, y sin la concurrencia de circunstancias modificativas de responsabilidad, a la pena de dos afios, cuatro meses y un dia de prisi6n correccional, accesorias de suspensi6n de todo cargo y del derecho de sufragio durante el tiempo de la condena; y al pago de las costas; abonindosele todo el tiempo de prisi6n preventiva que hubiere sufrido.
Asi por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.-










PRIMER APONDICE 729

Jose Antonio Pichardo.-Luis Gast6n.-Jos6 Cabarrocas Horta.--Ambrosio R. Morales. -Juan O'Farrill.
Leidas y publicadas fueron las anteriores sentencias por el Magistrado Ponente Jos6 Cabarrocas Horta, celebrando audiencia pilblica este dia la Sala de lo Criminal de este Tribunal Supremo, de que certifico.-Hlabana, cuatro de Septiembre de mil novecientos uno.--Silverio Castro, Secretario.
Y para remitir d la GACETA DE LA HABANA en cumplimiento de lo dispuesto, expido la presente.Habana Septiembre trece de mil novecientos uno.Silverio Castro.
Gaceta 21 marzo.

Armando Riva y Ilernlndez, Secretario de ]as Salas
de lo Civil y de lo Contencioso-Administrativo
(lcl Tribunal Supremo de la TsIla de Cuba.
Certifico: por la present que la sentencia nflmero cintcunta y seis, del afio mil novecientos uno, dictada por la Sala, do lo Civil del Tribunal Supremo, en el recurso d (casaci6n que lIego se expresarA, y que consta cu el Libro Registro correspondiente, dice asi:
--En I cidlad doe la IabaLna. i veintiseis de Octubre de mil novecientos uno, on los autos declarativos de mayor cuantia, seguidos en el Juzgado de Prirmera Instancia del Distrito del Oeste y en 1a Sala de lo Civil doe a Audiencia de esta ciudad por Francisco Nilfiez y Guerra, propietario y vecino dte San Miguel del Padr6n, como heredero de Miguel Nuffez y GonzAlez, contra Ricardo (Galbis y Abella, ingeniero y vecino de esta capital, como Colector de Capellanias vacantes del Obispado de la IHabana, y contra, Antonio Basilio Tariche, abogado y tambi6n vecino de esta cindad, sobre nulidad del juicio ejecutivo seguido potr la Colecturia de Capellanias contra el referido Miguel Ndfiez y Gonz'lez; cuyos autos penden ante este Tribunal Suprenmo en virtud del recurso de casaci6n interpuesto por el mencionado Nfiliez y Guerra contra la sentencia, de trece tde Julio del corriente aflo.
Primero. Resultando que en ]a sentencia dictada por el Juez de Primiera Instancia, aceptada integramente por la Audiencia, se encuentran los Resultandos que literalmente so transcriben como pertinentes.
Segundo. Resultando que el procurador Marti1902.-II.-ler. A.-92










730 COLCCI6N LFGISLATTVA

nez Aparicio funda, 1a demanda on los siguienites hechos: Primero: quo la Colecturia General del Obispado de la Habana estableci6 demand en cobro dle pensiones de censos a favor de una Capellania contra don Miguel Nflfiez y GonzAlez en este propio Juzgado y por ante el Escribano don Manuel Bafios. Segundo: que el embargo de la finca rfistiea censida tuvo lugar con antelaci6n al requeriniento dle pago y citaci6n de remate en los terminos prevenidos en los articulos mil cuatrocientos cuarenta y dos y mil meatrocientos eincuenta y ocho de la Ley de Enjuiciamiento Civil, bajo el supuesto de ignorarse el domicilio del deudor. Tercero: que habiehdo transcurrido nueve dias desde que se practice la diligencia de requorimiento de pageo y citaci6n de remate, se declare rebelde al demnandado MIiguel Nufiez y GonzAlez y se dict6 sentenia do remate mandtndose seguir adelainte la ejecuci6n, justipreciindose el inmueble embargado, sefialIndlose dia para el remate, que tuvo lugar y se aprob6 "t favor de don Basilio Tariche, A quien se otorg6 la correspondiente escritura de compra-venta, por el Juzgado en siete de Abril fltimo por ante el Notario dlon Manuel Fornari del Corral; y cuarto, que don Miguel Nuriez y Gonzalez falleci6 en diez y siet e e Diciembre lde mil ochocientos ochenta en esta Isla, habidndose promovido los autos de su fallecimiento intestado en cnatro de Febrero de mil oehocientos ochenta y dos en el Juzgado de Primera Instancia de Guadalupe y por el de actuaciones don Arturo Galletti, en el queo tuvo lugar la oportuna declaratoria de herederos. El juicio a que se refiere el hecho primero de la demand, es seogin se expresa en el primer pAltrrafo del escrito, el establecido en Junio do mil oohoeientos noventa y uno por el Colector General tie Capellanias de este Obispado contra el referido Nfflez y GonzAlez, cansante del demandante, en cobro del rdiito del capital de mil setecientos dos pesos cuatro resales aecensuados en una estancia compuesta de dos caballerias de tierra situada en el partido del Calvario "A favor de la CapeIlania de don Pedro del Castillo, que qued6 por bienes del ejecutado.
Tercero. Resultando que el procurador Martinez Aparicio acompafi6 con su eserito de demanda el testimonio de poder que acredita su personeria y la cer,









PRIMER APENDICE 7il

tilicaci6n de haberse celebrado la conciliaci6n sin aveniencia con el representante del Colector de Capellanias y de haberse intentado sin efecto con el Licencia(do Tariche; y que despu&s de presentada la demanda se ha traido t los autos una certificaci6n expedida p1)o' 1 Escribano don Arturo Galletti y Vald6s (1de auto dictado por el Juez de Primera Instancia del Distrito de Guadalupe en cuatro de Febrero de mil ocliocientos ochenta y dos, por el que se declar6 abintestato el fallecimiento de don Miguel Nftfiez Gonzilez y por sus herederos a sus hijos legitimos del primer matrimonio nombrados don Miguel, don Ricardo y dofia Maria de los Angeles Nfifiez y Guerra, y en representaci6n de 6sta 4 sus hijos dofia Maria, dofia Matilde y dofia Dolores I)iaz, habidos con don Andrds Diaz, y del segundo matrimonio t sus hijos legitimos don Francisco, doia Ana, dofia Maria del Socorro, dofia Juana, don Luis, d(on Antonio y doela Antonia Nfifiez y Guerra habidos con dona Isabel Guerra, y en representaci6n de don Antonio por haber fallecido, 4 sus hijos (el primer matrimonio con dofia Elena, Alvarez nombrados dofia Maria, (don Homobono, dofia Isabel, doria Beatriz y don Ezequiel Nifiiez y Alvarez, y del segundo matrimnonio con dofia Andrea Oramnas, i su Iijo don Aurelio Nfffiez y Oramas, y por haber faIlecido doRia Antonia, casada con don Jos6 Navarro, ' sus hijos nombrados dofia Elena, don Abelardo y (don Miguel Navarro y Nfilez, sin perjuicio de tercero.
Cuarto. Resultando que conferido traslado de la deinanda Jt los demandados lo evacu6 el Coleector General de Capellanias, estableciendo las excepciones de( falta de personalidad en el demandante, de falta de acei6n en el mismo y (de prescripei6n, pidiendo en consecuencia que se le absuelva do la demanda con imposiei6n de las costas a la parte actora. Funda la excepei6n de falta de personalidad en que don Francisco Nfilez y Guerra no es el finico heredero de don Miguel Nflfiez y Gonzalez, y no justifica que tenga la representaeci6n legal de los demfls herederos ni que por la division de los bienes relietos ni por otro medio hubiese pasado 6 61 el dereeho que reclama; funda la de falta de acci6n, en que ]a citaei6n de remate en el juicio ejecutivo de cuyo nulidad se trata so hizo por edictos en la forma, que manda ]a ley y 6sta supone










732 COLECCION LEGISLATIVE

que dichos edictos legaron al conocimiento de todos los interesados, como efectivamnente sucedi6, pues en el juicio se person6 la sefiora Francisca Nifiez de Conde y por tanto, si el actor no se person6 en tiempo en dicho juicio ejecutivo carece de acci6n para reclamar hoy contra el mismo, y funda tambi6n la falta de acci6n en que si bien ]a sentencia dictada en los juicios ejecutivos no produce la excepci6n de cosa juzgada dejando A salvo el derecho de las partes para promover el ordinario correspondiente, esto no se refiere A los defectos de forma en que se hubiese incurrido en el procedimiento, sino tan solo A la cuesti6n de fondo; y funda la prescripei6n en que el actor ha dejado transcurrir cuatro afios desde la publicaci6n de los edictos sin hacer la reclamaci6n que hoy intenta. De lo expuesto deduce los siguientes fundamentos de hechos: primero que es cierto el primer hecho de la demanda con la adici6n de que la demanda ia que so alude fu6 repartida entre los Juzgados de Primera, Instancia de esta capital en primero de Junio de mil ochocientos noventa y uno y que con ella present6 el ejecutante una certificaci6n expedida por el Registrador de la propiedad y justificativa de que el dominio de la finca censida estaba inscripto Ai nombre del ejecutado. Segundo, que es cierto el segundo de los hechos de ]a demanda. Tercero, que tambi6n lo es el tercero, pero lo adiciona con los siguientes datos: que la resoluci6n judicial por ]a que se declar6 rebelde al ejecutado tiene fecha cuatro de Julio de mil ochocientos noventa y dos; que la sentencia de rebate se dict6 en siete del mismo mes y aflo y se notific6 al demandado por medio de c6dula que se fij6 en sitio pdblico de costumbre y se insert en la GACETA DE LA IABANA y en el Boletin Oficial de la Provincia, correspondientes al dia doce de Julio dcl propio afio: que por providencia de doce de Abril de mil ochocientos noventa y tres se tuvo por parte A dofia Francisca Nfifiez de Conde en concepto de heredera del ejecutado; que por edictos pfiblicados los dias siete y ocho de Abril de mil ochocientos noventa y cuatro en la GACETA DE LA I-AB3ANA Y en el Boletin Official de la Provincia, respectivamente, se cit6 6, los herederos del dsudor seflor Miguel Nffiez y GonzAlez para queen el t6rmino do nueve dias se personasen










PRIMER APkNDICE 733

en los autos, y que por no haber comparecido fueron declarados rebeldes en veintiuno de igual mes y afio. Cuarto: qune es cierto el hecho cuarto con la modifiaci6n de que el fallecimiento del seflor Miguel Nflilez y (onzlez ocurrido el diez y seis de Diciembre de mil oehocientos ochenta y que su intestado so promovi6 el diez y nueve de Enero de mil ochocientos ochenta y dos y con ]a adici6n de que la declaraci6n de herederos del mismo se hizo en cuatro de Febrero del propio afio a favor de sus hijos legitimos del primer matrimonio Miguel, Ricardo y Maria de los Angeles Nuiiez y Guerra y en representaci6n de 6sta A sus hijos nombrados Marino, Matilde y Dolores Diaz, y del segundo matrimonio sus hijos legitimos Francisco, Ana, Maria del Socorro, Juana, Luis, Antonio y Antoiia Nfiiez y Guerra, habidos con Isabel Guerra y on representaci6n de Antonio por haber fallecido, A sus hijos del primer matrimonio con Elena Alvarez, nombrados M6nica, I[omobono, Isabel, Beatriz y Ezequiel Nf(iiez y Alvarez y del segundo matrimonio con Andrea Oramas i su hijo Antonio NLfiez y Oramas, y por habor fallecido Antonia, casada con Jos6 Navarro, a sus hijos nombrados Elena, Adelaida y Miguel Navarro y Nfliez.
Quinto. RIesultando que el Procurador don Juan Vald6(s Castillo a noinbre del Ldo. don Antonio Basilio Tariche y Vald6s ha contestado la demanda manifestando quo interpone contra 6sta las mismas excepciones utilizadas por el Colector general interino de Capellanias, por los propios fundamentos y con igual solicitud.
Sexto. Resultando que conferido traslado en r6plica, lo ha evacuado el Procurador Martinez Aparicio solicitando que se declare en definitiva, come lo tiene pedido, nulo el supuesto juicio ejecutivo seguido por la Colecturia General del Obispado de la Habana contra don Miguel Nlfilez y Gonzalez en el Juzgado de primnera instancia, del Cerro y por ante el de actuaclones don Manuel Baios on cobro de reditos de censos, asi come su via de apremio y el remate de las dos caballerias det tierra censidas y embargadas en dicho juicio aprobado ,t favor del senior Basilio Tariche, de que se otorg6 por cl Juzgado escritura pfblica de compra venta en site de Abril (iltinro ante el Notario










COLECCl6N LEGISLATIVA


don Manuel Fornari y del Corral y la inscripciin deo dominio hecha 6 su nombre en el Registro de la Propiedad con las costas a cargo de los demandados; y por un otrosi pide el recibimiento A prueba. En dicho escrito el Procurador Martinez Aparicio niega la excepei6n de falta de personalidad, precisamente, porque los bienes dejados por don Miguel Ndfiez y Gonzilez, estan proindiviso, y por tanto, su representado ha podido y puede ejercitar la acci6n de nulidad que es coin 6 todos los coparticipes, mientras uno de ellos no pida la partici6n de la herencia, en cuvo unico caso es necesario la adjudicaci6n. Niega la excepci6n de falta de acci6n, porque si bien la Ley supone iue los lamamientos hechos por edictos legan -A conocimiento de los demandados, sa suposici6n no puede ser extensiva al caso en que el citado 6 emnplazado hubiese ya fallecido cuando se publicaron los edictos, pues careciendo do existencia real no puede cormparecer ante la presencia judicial, ni ser declarado rebelde ni presumirse judicialmente haya juicio; que 6a instancia de la representaci6n de la Colecturia General de Capellanias vacantes de la Habana, desempefiAndola e1 senior Prudencio Rodriguez, y ya en la via de apremio, se citaron 6. los herederos del difunto ejecutado apercibi6ndolos de declararlos rebeldes si no comparecian, cuyo echo consta al Procurador Llama, que represent6 6 dofi a Francisca Nffilez de Conde, en el incidente que sobre nulidad de actuaciones promovi6 y le fu6 rechazado; y por ltimo, que si bien las sentencias en los juicios ejecutivos no producen la excepci6n de cosa juzgada, y el actor puede promnover el juicio declarativo en cobro de lo quo se le adeuda por no haber obtenido sentencia favorable en el ejecutivo por falta de algin requisite legal, reciprocamente, las personas que resultan lastimadas en sus intereses en dicho juicio por infracci6n manifiesta de preceptos terminantes de la materia procesal, pueden ejercitar las acciones que 6 su derecho correspondent del nmismo modo que el ejecutante. Y niega la prescripci6n porque las acciones de nulidad pueden nacer de las obligaciones convencionales en las que se haya omitido algunos de los requisites necesarios para su validez legal; pero no de los cuasi contratos en que no es p0sible declarar nulo el hecho que los origin6. Y repro-









PRIMER APANDICE


duce los hechos articulados en el escrito de demafida agregando que no ha podido apreciar los adicionados del contrario.
S ptimo. Resultando que los Procuradores don Victoriano de la Llama y don Juan Vald6s Castillo a nombre de sus representados, y en un mismo escrito, evacuan el trAmite de dfiplica reproduciendo los escritos de contestaci6n 6 la demanda y pidiendo que en definitiva se falle el juicio conforme A lo solicitado en los mismos y por un otrosi expresa su conformidad con que se reciba el pleito A prueba.
Octavo. Resultando que dichos Procuradores Llama y Vald6s Castillo, en el referido escrito de diplica insisten en la falta de personalidad en el actor, y contestando A la argumentaci6n de 6ste dicen; que si bien la acci6n deducida por el mismo es comfin a todos los herederos, y por tanto indivisible, precisamente por esa cualidad de indivisible no puede ejercitarla uno ni varios de aquellos A quienes asiste sino todos on comftn 6 ninguno, dado que si la ejercita uno 6 algunos nada ms, pidiendo solo la parte que corresponda a los demandantes, la dividen, y si lo hacen reclamando el todo, reclaman mas de lo que les corresponde; y que no puede sostenerse on buena 16gica que si uno solo demanda y obtiene resoluci6n favorable, esta favorecia A todos y si ]a obtiene adversa, esta no perjudica mAs que al promovento, pues esa resoluci6n adversa produciria la excepei6n de cosa juzgada que privaria A los coparticipes del derecho reclamado, tal vez por la mala formna en que lo reclam6 su oficioso representante; que por tanto ningfin heredero tiene el derecho de representar: sus coherederos sin autorizaci6n previa de 6stos; y que el actor confunde la acci6n indivisible con su opuesta, la mancomunada. A 1a argumentaci6n contraria respecto de la falta de acci6n contesta: que el juicio ejecutivo esencialmente sumario y formalista, se ha establoecido para el cobro de cr6ditos, y no para la declaraci6n de un derecho en perjuicio (1e tercero, y se dirijo mins que contra la persona del deudor, contra sus bienes, maxime si la deuda ha sido garantizada con a.lgunos de ellos dados en prendas 6 hipoteca, que tanto esto es asi, que si los bienes hipotecados pasan A otra persona contra sus actuales duefios se dirijo el juicio,









736 COLECCIN LEGISLATIVA

cualquiera que haya sido el que contrajo la deuda, y con mucha mayor raz6n, si dichos actuales poseedores han adquirido por titulo de herencia los bienes hipotecados, porque el heredero sucede i su causante en todos sus derechos y obligaciones, de donde se deduce que el juicio establecido contra el causante del demandante perjudica , todos los herederos del mismo porque estn tan obligados al pago de los r6ditos del censo por el doble caricter antes expresado, y por la misma raz6n, la citaci6n de remate hecha por edictos perjudica A! los herederos; que el ejecutante en dicho juicio ignoraba la muerte del dendor, y por esto se dirigi6 contra el mismo, y estando los herederos obligados al pago de los r6ditos han debido personarse, pues de otro modo seria necesario, cada vez que se establece un juicio, acompaiar la fe de vida del demandado 6 practicar una investigaci6n en todos los Registros Civiles de los hugares en que hubiese podido morir para averiguar si vive 6 ha fallecido; que es eierto que tanto el ejecutante como el ejecutado pueden acudir al juicio declarativo, el primero, para cobrar su cr6dito cuando no ha podido hacerlo en el ejecutivo, y el segundo, para que se le devuelva lo que indebidamente ha pagado en dicho juicio; es decir, que taito uno como otro pueden tratar mi~s ampliamente en el juicio declarativo lo que sumariamente, esto es, la misma cuesti6n que trataron en el ejecutivo; pero las infracciones legales que en orden de la tramitaci6n se hubieren cometido en el juicio ejecutivo solo pueden reclamarse dentro del mismo juicio ejecutivo. Respecto de la arguinmentaci6n contraria referente a la excepci6n de prescripei6n, dicen los demiandados que no alcanzan 6 comprender con qu6 objeto el actor se esfuerza en demostrar que no existe analogia entre las obligaciones que se originan del contrato y las que se derivan del cuasi contrato, lo cual, despu6s de todo es un error porque unas y otras, si ofrecen la diferencia de origen, guardian entre si las relaciones de semejanza comunes a todas, A saber: la de ser exigibles -y extinguibles, y, por consiguiente, que si 1o que ha querido expresar el actor es que la acci6n de nulidad es imprescriptible, ha incurrido en un error. Y reproduce todos los fundamentos de hechos del escrito de contestaci6n.










PRIMER APANDIC


Noveno. Resultando que recibido el juicio 6 prueba ofrecieron y ejecutaron las partes las que consideraron adeciadas en apoyo de sus respectiva.s pretensiones y que en veinte y tres de Junio de mil novecientos el Juez de primera instancia fall6 declaraindo con lugar la excepci6n de falta de acci6n, por no corresponder al actor ejercitar por si solo los derechos de la sucesi6n de Niffiez y (onzalez, porque en el juicio declarativo que so establece despubs de estar firme la sentencia dt rebate no es posible corregir :as formas ni subsanar las infracciones cometidas en el juicio ejecutivo, y porque el requerimiento de pa.go y la citaci6n de remate al deudor hechas por medio de edictos, cuando ya dicho deudor habia fallecido, no implica la nulidad alegada por no haber sido citados los herederos, en atenci6n i que estos suceden A sus causantes en todos sus derechos y obligaciones come continuaci6n de su personalidad y citado el causante se entienden citados sus causahabientes; por todo lo cual absolvi6 i los demandados de Ia reclamnaci0n interpuesta, con las costas iA cargo del actor.
D)cimo. Resultando que interpuesto recurso de apelaci6n contra esa sentencia y sustanciado con arreglo , derecho, la Sala de lo Civil de la Audiencia de la Habana confirm en trece de Julio filtino Ia apelada., con las costas de la segunda instancia - cargo de la parte actora.
eDeimo primero. Resultalndo que contra este fa11o interpuso Francisco Niiez Guerra recurso de casaci6n por infracci6n de ley y de doctrine legal, invocando el nimero primero del articulo mil seiscientos noventa de la Ley de Enjuiciamionto Civil y citando como infringidos los preceptos signientes: Los articitlos trescientos noventa y dos, trescientos cuarenta y ocho, trescientos noventa y nueve, seiscientos sesenta y uno y mil sesenta y ocho del C6digo Civil y la doetrina establecida en las sentencias de diez y ocho de Octubre de mil ochocientos noventa y cuatro y veinte y dos de Junio de mil ochocientos noventa y dos, en el concepto de que al preceptuar el articulo trescientos noventa y dos que la comunidad existe cuando la propiedad de una cosa 6 de un derecho pertenece proindiviso A varies personas; el trescientos cuarenta y ocho que lo propiedad es el derecho de gozar y dispo1o02,-1. ler. A,-03










COLECCI6N LEGISLATIVE


ner de una cosa sin mis limitaciones que las establedas por las eyes, y el trescientos noventa y nueve que todo condueflo tiene la plena propiedad do su parte y de sas frutos, precisan categ6ricamente que cada conduefio, en raz6n A las facultades urgentes del dominio, posee el ejercicio de toda clase de acciones y entire ellas las del orden de las communes; y en cuanto A los articulos seiscientos sesenta no111 y mil sesenta y ocho, porque al establecer el primero que los herederos saceden al causante en todos sus derechos y obligaciones, y el segundo que solo la partici6n de la herencia confiere A cada heredero la propiedad exclusive de los bienes, condicionan los bienes de una sucesi6n en proindivisi6n entire tanto se practique aqu6lla y en su consecuencia conjunto el domlinio; de tod( lo cual se deriva In comunidad, y dentro de las reglas de 6sta cada heredero puede ejereitar la.s acciones que le competen independientemente de sus coherederos; conceptos qu(1 demuestran que al confirmarse en la resoluci611n dofinitiva la carencia de acci6n del recurrente comio hieredero de Miguel N(ifiez y GonzAlez p)ara reclamar la nulidad del juicio ejecutivo seguido contra el misimo, se comete la infraeci6n de ley y d do doetrina legal invocada, porque la declaratoria do d e action agis que so le atribuye realiza violaci6n, interpretaci6n err6nea y aplicaei6n indebida de los preceptos y doetrina alegados.
DBcimo seguado. Resultando que adimitido ese recurso y elevados los autos se design para la vista el diez y siete del mes actuul, en el cual tuvo efecto con asistencia de los abogados del recurrent y del demandado Tariche, no hiabiendo comparecido el otro demandado.
Siendo Ponente el Ma.gistrado Jos( M. Garcia Montes.
Primero. Considdrando que cuando nun sentencia descansa on dos 6 mnis fundamentos legales es preciso, para, obtener su casaci6n, demostrar la ineficacia de todos ellos.
Segundo. Considerando que fundado el fallo recurrido on la falta de acci6n del actor por ejercitar Asto derechos correspondientes A una comunidad de herederos: en no ser reclarmable en el juicio ordinario ]a nulidad de los ejecutivos por defectos do sustancia-










PRkiMR APRNDII.


ci6n, y on no haberse cometido tales defectos, el recurrente ha debido reclamar contra esos tres fundamentos y no limitarse, come lo ha hecho, A impugnar el primero de ellos, porque procediendo de ese modo, an e el caso de que fuera improcedente el referido primer fundarnonto del fallo, no serial posible obtener la casaci6n pretendida, por euanto subsisten otros fundamentos esenciales en que se basa lo resuelto en la parte dispositiva.
Fallamos que debemos declarar y declaramos sin lugar el recurso de casaci6n interpuesto por Francisco Nfilez y Guerra contra la sentencia de trece de Julio del corriente afio, con las costas 1 cargo del mismo.
Comuniquese por medio de certificaci6n & la Audiencia de la Ilab'ana quien so devolverA las actuaciones elevadas, publicindose en la GACETA DE LA TIAB1ANA insertandose en la Colecei6n a cargo de la Secretaria de Justicia, librindose al efecto las copias necesarias.
Asi por esta nuestra sentencia lo pronunciamos, mandamrnos y firmamos.-Pedro GonzAlez Llorente.Angel C. Betancourt.-Octavio Giberga.--Jos6 N. Garcia Montes. -Francisco Noval y Marti.
Publicacion. Leida y publicada fu6 ]a anterior seontencia por el Magistrado Ponete Jos6 N. Garcia Montes en audiencia pfiblica de este dia.-CertificoHabana siete de Noviembre de mil novecientos uno. Armando Riva.
Y para que se publique on la G ACETA DE LA I ABANA, libro la presente.--Iabana Noviembre veinte y dos do mil novecientos uno.-El Secretario, Armando

G aeta 24 1I rzoo.

Armando Riva y Ilernimdoz, Seerotario do las Salas
de lo Civil y de lo Contencioso-Administrativo
del Tribunal Supremo de ]a Isla de Cuba.
Certifico: que las sentencias inmero cincuenta y siete del aflo mil novocientos uno, dictadas por la Sala de o10 Civil del Tribunal Supremo, en el recurso de easaci6n que luego se expresarfi, y que constan en el Libro Registro correspondiente, dicen asi:-En la ciudad de la Htabana A cuatro de Noviembre de mil novecientos uno, visto el recurso de casaci6n por in-










COLECIC6N LEGISLATIVA


fracci6n de ley procedente de la Audiencia de Santa Clara 6 interpuesto por el Obispo Cat6lico de la Habana, contra la sentencia dictada por dicha Audiencia en diez y siete de Junio iiltimo en el juicio, sustanciado como incidente, seguido por Antonio Eguiguren y Medinilla, vecino de Trinidad y ocupado en los trabajos de campo, como heredero de su hermana Agueda, de sus apellidos, viuda y a la vez heredera de Estanislao de Oloriz, contra Donato Sbarretti y Tazza, Obispo Cat6lico y vecino de la Habana y NicolAs Orri y Salabarria, cuyas profesi6n y vecindad no constant, sobre nulidad de actuaciones practicadas en via de aprcmio del juicio ejecutivo seguido en el Juzgado de Trinidad por el Colector de Capellanias do esa ciudad contra el referido Estanislao de Oloriz en cobro de pesos por r6ditos de censos.
Primero. Resultando que en la sentencia recurrida se aceptaron entre otros que no son pertinentes al recnrso, los cuatro Resultandos que i continuaci6n se transcriben, de los contenidos e la dictada por el Juez de Trinidad en veinte y uno de Agosto del afio pr6ximo pasado.
Segundo. Resultando que Agueda Eguiguren promovi6 esta demanda incidental en cuatro de Octubre de mil ochocientos noventa y ocho, fundndola en que el Procurador Cabana, con el poder que ocupa la foja primera de sus autos estableci6 demanda ejecutiva contra Estanislao de Oloriz por quinientos pesos, como r6ditos de diez ailos de un conso de mil pesos que se dice reconocido en su potrero ((San Joss,) conocido por Picapica, siendo la personalidad del Procurador Cabana, mediante tal poder, insuficiente al mandato porque el Presbitero Gonztilez Cuervo, al conferirselo, no acredit6 ante el Notario su caricter de Colector sino por una comunicaci6n que le habia sido dirigida por el lllmo. Sr. Obispo Diocesano, en que la escritura de fojas diez y la certificaci6n de fojas veinto y tres en que el Procurador Cabana fund6 la demanda ejecutiva solo probaba la adquisici6n del potrero ((San JosS& (a) (Picapica y la inscripci6n de su dominio pleno por Oloriz, siendo terrenos enclavados dentro de las haciendas cormuneras









PRIMi~R APNDICE


reposiei6n del auto de doce de Abril de mil ochocientos noventa, surji6 ]a dificultad de que el cobro de diez anualidades en la via adoptada, afectaba la acci6n ejecutiva., y a fin de salvarla, el Procurador Cabana reform6 su demanda reduci6ndola 6 s610o nueve y media anualidades y luego produjo nuevo escrito reduciendo el cobro A nueve afios 6 sean cuatrocientos cincuenta pesos, por los cuales el Juzgado despach6 la ejecuci6n en auto do veinte y ocho de Abril de mil ochocientos noventa y tres; on que librado el mandamiento, requerido Oloriz do pago y embargado el potrero (San Jos6, (a) 4Picapican present Cabana diligenciado el mandamiento haciendo constar que cambiaba su representaci6n por la de delegado del Colector Pbro. Gonzfilez C(uervo, sin aducir documentos justificativos, y que esa manifestaci6n del Procurador Cabana, hecha un ines despu6s de la suspensi6n de la Colecturia de esta Vicaria, habiendo pasado inadvertida, no impidi6 Ia continuaci6n del juicio hasta dictarse sentencia de remate, 6 fojas ciento treihta y tres vuelto; en que en este estado de cosas, pact6 Oloriz Ia transacci6n de fojas ciento cuarenta y seis, ai virtud de la cual el deudor pagaria los cuatrocientos cifcuenta, pesos mandados satisfacer por la sentencia y ademnis doscientos pesos por las anualidades atrasadas, todo a raz6n de diez y siete pesos mensuales A contar del filtimo dia del mes de Agosto de mil oclhocientos noventa y tres, descontados los gastos del pleito y dejando 6b salvo la via do apremio por si se faltaba al cumplimiento de lo convenido y que ratificada dicha transacci6n, fu4 aprobada por auto de catorce de Agosto de mil ochocientos noventa y tres, snjetando A los obligados en ella a su cumplimiento con arreglo A derecho: en que el Procurador Cabana, a nombre del Pbro. Juan Garcia del Rey. solicit A fojas ciento cincuenta y nueve y obtuvo 6 la ciento sesenta y seis el auto de dos de Junio de mil. ochocientos noventa y cuatro, con infracci6n de lo mAs elemental do La Loy, cuyo auto es arbitrario A todas luces tanto mirs cuanto que al dictarse, Oloriz solo debia por plazos vencidos del contrato do transacci6n ciento dicz y nueve pesos, cantidad reclamable en juicio verbal y que por la simple manifestaei6n del Procurador Cabana i fojas ciento ciento cin-










'42 COLECCION LEGISLATIVA

cuenta y nueve de que Oloriz habia dejado de pagar siete meisualidades, se repuso el ejecutivo al estado (que tenia al sobrevenir la transacci6n y se decret6 la ampliaci6n de embargo; en que abierta la via de apremio, se trajo a los autos la certificaci6n del Registro de ]a Propiedad que obra a fojas ciento ochenta y uno y expresa los gravAmencs hipotecarios asi como los A favor de la Iglesia, constantes de los Libros de la antigua Anotaduria, y que dada vista de dicha certificaci6n en el trimite de avalfio A, los acreedores hipotecarios y evacuada la instrucci6n se lleg6 a] remate de la finca, presentifndose como postor favorecido por la, suerte un familiar del Procurador Cabana, surgiendo en el acto la discusi6n consignada en el acta de fojas cuarenta y seis y qued6 el remake cerrado A favor de NicolAs Orri, hermano politico de Cabana y carnal del tasador de la finca, habidndose cancelado las hipotecas reconocidas cuya operaci6n se verific6 sin dificultad por' parte del Registrador, que era Abogado Director del Procurador Cabana, quedando asi burlados los acreedores hipotecarios; y por (tltimo en que todas las infracciones sefialadas hacen nulo el juicio cualquiera que sea el punto de vista en que se le examine por las consideraciones de derecho que ! continuaci6n fija.
Tercero. Resultando que en la misma demanda promovio Agneda Eguiguren su insolvencia y subordinada aquilla A 6sta por ]a providencia de quince de Octubre de mil ochocientos noventa y ocho y tramitada en forma, se declare A la prornovente con derecho al beneficio de pobreza legal por auto de doce de Julio del afio filtimo notificudose en estrados A Nicolas Orri y Salavarria.
Cuarto. Resultando que dado cuenta con los autos en catorce de Noviembre del a.io filtimo, se provey6 en quince a los escritos pendientes y citado en forma el demandado Nicolhs Orri, no pudo serlo el Procurador Cabana por haber renunciado el poder del Reverendisimo Sr. Obispo de la la.bana, disponi~ndose en consecuencia que se entendiera con dicho Prelado la diligencia dispuesta, librandose en siete de Febrero de este afio el exhort necesario, diligenciado el cual se versono en los autos 4 nombre del Reverendisimo sefior Obispo, el Procurador Eloy Cabana y Castillo y dispuesto el traslado en contestaci6n y otorgada 4 dicho Pro-









PRIMER APANDICE


curador la pr6rroga que por diez dias solicit6 para evacuar el trimite, contest la demanda en dos de Abril oponi6ndose a ella, aceptando la relaci6n del hecho primero de la demanda con la adici6n de que el censo a que se contrae es el constituido ai favor de la capellania fundada por Mariano de la Pefia 6 In6s de Olivares porque en el caso de autos obr6 el Presbitero Manuel Gonzl1ez Cuervo en virtud de delegaci6n expresa que recibi6 del sefior Obispo para ejercitar las acciones y recurso que el derecho establece contra los dendores morosos por concepto de rditos de capellanias y fundaciones piadosas, segfin acredita la comunicaci6n transcripta en el poder con que proinovi6 el juicio ejecutivo que se pretende anular, y por tanto, fuese 6 no Colector, tenia las condiciones requeridas por la ley para el otorgamiento de la escritura do mandato con que respresent6 al Procurador Cabana; porque tanto la escritura de fojas diez vuelto cuanto la certificaci6n de fojas veinte y tres, justifican los graviAmenes impuestos sobre la finca ((San Jos6, (a) Picapica y prueban que Oloriz reconoci6 expresamente todas las cargas; porque es absolutamente inexacto que la negativa del juzgado A despachar la ejecuci6n on auto de doce de Abril de mil ochocientos noventa vtres se fundase en la falta de citaci6n contraria para la, expedici6n de la escritura, base de la demanda; porque no es exacto que para reformar su demanda el. IProcurador del ejecutante, reduciendo la eantidad, se acojiese al articulo quinientos veinte y tres de la ley de Enjuiciamiento Civil, pues lo hizo en virtud del derecho indiscutible que tiene el demandante paraampliar 6 reducir la demanda y afin para retirarla si no se di6 traslado de ella, siendo incierto que en el escrito de fojas sesenta ni en ningfn otro dijera el Procurador Caban a que cambiaba su representaci6n de apoderado por la de delegado del Colector; porque tanto enando so dict6 la sefitencia de remate como cuando se present el escrito de transacci6n era el Procurador Cabana representante legitimo del Colector de Trinidad y ejercia legalmente este cargo el Presbitero Gonzalez Cuervo puesto que el Decreto Circular de veinto y seis (de Abril de mil ochocientos noventa y tres mandaba que los Colectores suprimidos continuaran ejerciendo sus funciones hasta que tomase posesi6n e1 llamado , sus-









COLECCI6N LEGISLATIVA


tituirles no habi6ndole hecho el nombrado para la de Santa Clara Presbitero Juan Garcia Rey, bhasta quince de Septiembre de mil ochocientos noventa y tres, siendo indiscutible que el caricter con que litigaba el citado sacerdote GonzAlez Cuervo, y, por tanto, su Procurador, no lo recibia del cargo de Colector, sino de la delegaci6n que no le habia sido retirada, porque, aunque cierto el primer extremo del octavo hecho de la demand, no lo es que Oloriz firmara el escrito de transacci6n por ]a fuerza y contra su voluntad, siendo ciertos, en todas sus partes, los hechos noveno y ddcimo de la demanda, pero habigndose omitido decir en el filtimo que el auto aprobatorio de la transacci6n aplaz6 la continuaci6n del juicio hasta su caso on la forma convenida, que dicho auto fu6 firme por haberlo consentido las partes y que el caso A que alude no era otro que el de que se faltase por el deudor al cumplimiento de lo estipulado; porque es manifiestainente falsa la afirmaci6n del demandante de que por el auto aprobatorio del convenio no qued6 aplazado el juicio porque si el auto de dos de Junio de mil ochocientos noventa y cuatro se dict6 ilegal y arbitrariamente, i los cinco dias de su notificaci6n result6 legal y justo por haberlo consentido las partes, pero que no es cierto que fuera arbitrario ni ilegal; porque ia inica interpretaci6n acertada de la condici6n contenida en la chlusula cuarta de la transacci6n es que se podria continuar el juicio on el estado que tenia en la fecha de la transacci6n para cobrar de una sola vez todo lo que en tal concepto se habia obligado A pagar el ejecutado por mensualidades, como lo evidencian el que si no so puso para eso la cliusula,, claro es que carecia de objeto, puesto que el derecho de reclamar en otro juicio las mensualidades vencidas y no satifechas le asistia al acreedor con y sin la clAusula; porque el no haber exigido el juzgado la justificaci6n del incumplimiento del convenio para dictar el auto do dos de Junio do mil ochocientos noventa y cuatro no constituye un vicio do nulidad del procedimiento puesto que nadie ha negado el hecho, se ha demostrado su certeza y ha sido confesado en el escrito de demanda; porque coino en Ia segunda part del hecho d6cimo cuarto de la demanda se confiesa lo que se negaba en la primera, esto es, que la certificaci6n de que se tra-










PRIMER APANDICE 745

taba, expresaba otros grav~menes d mis de las hipotecas, huelga la necesidad de afirmar este extremo en contrapssici6un - dicha negativa; porque de la certificrci6n do gravAmnenes no so di6 vista A los acreedores hipotecarios por la raz6n de que no procedia ciendo cierto el d6cimo quinto echo de la demnanda con ]a salvedad do que quien hizo la manifestaci6n fu6 iMercedes Villakuerte, cosionaria de Agustin Durall, pero no primera hipotecaria sino cuarta; porque del pArrafo de apreciaciones contenidas en el hecho d6cimo sexto, s6lo es cierto que sacada la finca ai segunda subasta con la rebaja del veinte y cinco por ciento de su tasaci6n, so presentaron como licitadores Jos6 Francisco Ramos y NicolAs Orri, ofreciendo el primero las dos terceras parties do 1as tires cuartas del importe del valdo y quinentos pesos muis, a cubrir los impuestos haci6ndose pago del cr6dito de su esposa y exhibiendo el resto; y el segundo las dichas dos terceras partes y quinientos un pesos mrns, descontando dos mil cuatrociontos vointe y cinco pesos A que ascendian las cargas perp6tuas que dcjaba reconocidas sobre la finca y abonado eni elcctivo los iil trescientos treinta y tres pesos restantes y que aceptada la, ltima comio mejor proposicin fu6 aprobado el rematoe favor de Orri, sin protest de IRamos, cancelandose luego las dos hipotecas que reconlocia el inmueble subastado; porque como el hecho d6cimo soxto de la demanda no lo es propiamente sino una consideraci6n poco 16gica, se limita A rechazar la especio de que en el juicio ejecutivo se cometieron inlracciones; y, pol iltimo, porquo contra lo resuelto por el juzgado estableci6 Mercedes Villafuerte los recusos de reposici6n, apelaci6n y queja, no siendo admitidos los dos primelros y desostimado el Altimo, habiendo posteriormento promovido la expresada, seilora juicio declarative de mayor cuantia sobre nulidad do lo aetuado on el propio juicio ejecutivo y cuya demand ordinaria, declarada sin lugar en primera instancia pende afin de un recurso de apelaci6n.
Quinto. Resultando que habi6ndose recibido A prueba el incidente por todo el t(rmino de la ley y admitida toda la propuesta por ambas partes, se practic6 en tiempo ]a articulada con excepci6n de ]a relativa A la comunicaci6n dirigida A la Socretaria de Estado v Gobernaci6n por conducto de la de Justicia, cuyas resultas no fueron recibidas dentro del t6rmino.
1902.--II.--er. A.-94









746 COLECCI6N LEGISLATIVA

Sexto. iesultando que ademis de los lResultandos aceptados de la sentencia de primera instancia so con tienen en la recurrida los once que literalnmente es trascriben A continuaci6n.
S6ptimo. Resultando quo en el juicio ejecutivo seguido por don Manuel Gonzalez C(uervo como Colector de Capellanias do Trinidad contra don Estanislao de Oloriz en eobro de ouatracientos cincuenta pesos por r6ditos de una eapellania impuesta en la finea ((San Jos6 (a) Picapica so dict6 sentencia en veinte de Julio de mil ochocientos noventa y tres mandando seguir la ejeeoui6n adelante, haeiendo trance y remate de los bienes embargados, qu era lo ran a citada finea hasta cubrir la cantidad adeudada.
Octavo. Resultando que despu6s de sert firme esa sentencia comparecieron ante el Jt ez por medio de escrita los representantes del ejecutanto y del ejecutado, conviniendo una transaci6n bajo las siguientes bases.-Primnero: El sefior Oloriz conforme con el texto y la obligaci6n que contirajo por la escritura de compra del potrero 'Sa.n Jos6" (a) Picapica, reconoci6 ]a legitirnidad del cobro que so le hace de los reditos vencidos y no pagados de ]a Capellania de mil pesos fundada por los esposos Pefia en cuanto esos r6ditos le han.sido reelamados por el juiio ejecutivo que so le ha seguido, 6 sea por los ltimos nueve afios vencidos it la incoaci6n del juicio 6 que nos referimos, importantes cuatrocientlos cincuenta pesos oro reclamados y ademis otros cuatro ailos anteriores, cuya reclamaci6n qued6 reservada para la via ordinaria, que hacen el total do seiscientos cincuent pesos, satisfaci(ndolos 6 raz6n de diez y site pesos monsuales, enipezando A entregar estas mensualidades el dia filtimo del presente lines de Agosto con la deduci6n de la sexta parte de lo que satisfaga la finca "'San Jos6 (a) Picapica por contribuciones Fiscales y Municipales exhibiendo A los efectos de la liquidaci6n los recibos de esas contribuciones pagaidas hasta el filtimo trimestre puesto al cobro, y asimismo se oblig6 A pagar todas las costas y gastos causados en el juicio d que nos referimos.-Tereera: de esas costas y gastos pagarA de contado y de un momento el Pbro. GonzAlez Cuervo, la cantidad de ciento cincuenta y tres pesos ochenta y einco centavos que importan sus suple-










PRIMkR APRNDI[C


inchtos A ]a mano conforme A la nota que se acompaia, y del mismo modo pagara al Pror. Cabana, que suseribe. la cantidad do treintinueve pesos como resto do sus derechos y suplementos segfin cuenta; entendidndose( directamento con los interesados respecto A los demis gastos, honorarios y derechos. -Cuarto: A los efectos del articulo mil ochocientos diez y scis del C6digo Civil vigente, convienen las partes en someter la transacei6n pactada Ala sanci6n judicial, para poder de este modo dejar expedita la via de apremio, on el inesperado easo de faltarse por el deudor al cumplimiento de lo que por su part ofrece.-Otrosi, digo yo el Procurador Cabana: que tengo presentado en estos autos un expedient de constituci6n y :espiritualizacion de los bienes do la Capellania fundada por los esposos Pefia; y como ese expedient pertenece al archivo de 1a Vicaria eclesiAstica obligada A conservarlo, ocurro A V. S. suplicando: que bajo recibo y dejando en los autos las notas que corresponden, no sea entregado el referido expediente.-Justicia comnl antes.-Trinidad Agosto ouatro de mil ochocientos noventa y tres. --Estanislao de Oloriz.-Ledo. Joaquin Sanchez Arregui.
--F6lix Domenech.- Manuel Gonzilez Cuervo.
Noveno. Resultando que en catorce de agosto de mil ochocientos noventa y tres despuds de habor ratificado las partes A la presencia judicial ese escrito, dict6 el Juez el auto cuya pa.rte dispositiva dice. So aprueba cuanto ha lugar on derecho el acuerdo celebrado por las partes de este juicio on escrito de fojas ciento cuarenta y seis, condenandolas a su cumplimniento ahora y en todo tiempo en su conseouencia so ha por aplazada ]a continuaci6n del presente juicio hasta su caso en la forma. que aparece convenido y con sujeci6n a los t6rminos del convenio celebrado.
D6cimo. Resultando quoe n cumplimiento de esa transacci6n se devolvi6 en diez y seis de Agosto de dichllo afio A don Manuel Gonzalez Cuervo el expediente relativo t la capellania fundada por don Francisco de la Pefia y su esposa dofia In6s de Olivares; y so tuvo por renunciado en veinte y dos del mismo mes y ailo a don Mariano Iznaga y Amat el cargo de depositario de la finea embargada cuyo embargo qued6 sin eflecto.
DD)cimo primero. Resultando lque eon primoro do









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Junio de mil ochocientos noventa y cuatro se person6 en los autos el Procurador don Eloy Cabana A nombre del Licenciado don Jos6 Miguel Garcia L6pez como apoderado del Colector de Capellanias don Juan Garcia Rey, manifestando que don Estanislao de Ol6riz no ha bia cumplido la transacci6n y pidiendo que en su consecuencia se procediese por ]a via de aprem'o para el cumplimiento de esa transacci6n reponi6ndose los autos al ser y estado que tenian al sobrevenir la transacci6n, decretando neevamente el emb,.go de la finca, amplilndolo al ganado y i todas sus fibricas y anexidades.
D)'cimo segundo. Resultando que el Juez en dos de Junio del mismo afio dict6 el auto cuya parte dispositiva dice: Visto el articulo mil ochocientos diez y seis del C6digo Civil; asi como los rmil cuatrocientos cincuenta y uno y mil cuatrocientos cincuenta y tres y demis concordantes de ]a Ley de Enjuiciamiento Civil.-El senior don Rafael. J. Campos, Juez de primera instancia de esta ciudad y su partido por ante mi dijo: se reponen estos ejecutivos al ser y estado que tenian al sobrevenir la transacci6n de fojas ciento cuarenta y seis; se decreta la mejora de embargo hecho, que se hari extensivo a toda Ia filca potrero "San Jos?'" (a) Picapica con sus fibricas y anexidades; librese y entriguese mandamiento a uno do los alguaciles del Juzgado pare que asistido del Escribano proceda i, ello en ]an forma dispuesta en el articulo ail cuatrocientos cincuenta v dos y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Civil: en su dia librense los correspondientes mandamientos por duplicado al Registrador de la Propiedad; no ha lugar al embargo de los ganados; se tiene por hecha la manifestaci6n que se contrae el primer otrosi y la designaci6n que comprenda; y on cuanto al segundo se fijan quinientos pesos para costas que con los mil que se refiere la providencia de veinticuatro de Mayo del a.fo pr6ximo pasado forman un total de mil quinientos pesos.
Dicimo tercero. Resultando que seguida por todos sus triimites la via de apremio para el cumplimiento de la sentencia, de remate de veinte de Julio de mil ochocientos noventa y tres, se subast6 la finca en diez y nueve de Noviembre de mil ochocientos noventa y cuatro, adjudicindose A don NicolAs Orri y Salabarria










PibMIRR APENDJCE


otorg ndose por el Juzgado la correspondiente escritura por no haberla otorgado oportunamente el dendor.
)6cimo cuarto. Resultando que al interponer dofia Agueda Egniguren su demand ordinaria de nulidad, pidi6 por otrosi que por tener relaci6n directa con el juicio ejecutivo seguido contra su esposo, se sustanciara su demanda en los mismos autos que le servirian do fuente y daban procedencia, A lo que accedi6 indebidamente el Juzgado, al admitir la demanda, en su providencia de quince de Octubre de mil ochocientos noventa y ocho.
Ddcimc quinto. lResultando que despu6s de contestada la demanda por la representaci6n del Obispo de la Hlabana y de conferirse traslado en r6plica al actor, present este un escrito estableciendo recurso de reposici6n contra la providencia que orden6 aquel traslado, porque la denmanda debia tramitarse como incidence y no como demanda ordinaria y tramitado el recurso, declar6 el Juez haber lugar A 61 y reform6 en su consecuencia la providencia aludida, ordenando que se abriera A prueba el juicio infringiendo asi el articulo quinientos cuarenta y ci)co y siguientes de ia Ley de Enjuiciamiento Civil sobre r6plica, dliplica, prueba y coiiclusi6n eoyo auto fu6 consentido por ambas partes sin oposici6n por la del delmandado.
1)6cimo sexto. Resultando quo citadas y emplazadas ]as partes so personaron en tiempo y forma y que despu6 s do dArsele instrucci6n so mandaron traer los autos A la vista, cuyo acto se efectu6 el dia ocho de Junio del uil novecientos uno con asistencia de Ia representaci6n de las parties y sus abogados directores que informaron.
D6cimo s6ptimo. Resultando quo los autos de catorce de Agosto doe noventa y tres y dos de Jnlio de noventa y cuatro A que se refieren los Resultandos noveno y dcimno segundo fueron notificados al Pror. de Estanislao Oloriz, sin que se estableciera recurso alguno contra ello y el requerimiento para otorgar la escritura de venta, A que se contra el d6cimo tercer Resultando so hizo en persona al citado Oloriz.
Dcimo octavo. Resultando que la Audiencia revoc6 la sutent(cia de rinimera instancia en cuanto