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Obras poéticas completas

Material Information

Title:
Obras poéticas completas
Creator:
Campoamor, Ramón de, 1817-1901
Place of Publication:
Buenos Aires
México
Habana
Publisher:
Maucci
J.L. Rodriguez
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
2 v. : fronts., plates. ; 19 cm.

Subjects

Genre:
non-fiction ( marcgt )
Spatial Coverage:
México
Cuba
Argentina

Notes

General Note:
At head of title: Ramón de Campoamor.

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Source Institution:
University of Florida
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All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
29041680 ( OCLC )

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R. DE CAMPOAMOR

OBRAS POETICAS COMPLETES













'I.


Vengo a hacerte mas honrada
tu vida de caracol.
LQue quieres de mi? Yo, nada.
Que no me quites el sol.

Doloras. Las dos grandezas.


ST. I. CAMPOAMOI,


,



::;5~i I. i
'-x~ d -r-;..1-






RAMON DE CAMPOAMOR
(DE LA ACADEMIA ESPAROLA)




OBlRA5 F ETICA5


COF1PLETA5



DOLORAS.-HUMORADAS.-PEQUEPOS POEMAS




TOHIO FRIIERO.



CASAS EDITORIALS
BUENOS AIRES MEXICO
MAUCCI HERM.os E HIJOS MAUCCI HERMANOS
Calle Rivadavia, N. 1435 Primera del Relox, N. 1
HABANA
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RAMON DE CAMPOAMOR





Germinal, Revista malograda de la gente moza, y Vida Nueva, Sema-
naro radical, estimaban al octogenario Campoamor como uno de los suyos
y le consideraban mAs revolucionario que muchos pseudo-liberales, A pesar
de que el insigne autor de las Doloras ha sido y sigue siendo, quizA por el
buen parecer, reaccionario y conservador. No pretendian, como humoristica-
mente decia el ilustre vate, que le lIevasen A la cArcel A concluir su envi-
diable vejez; declaraban quo el gran poeta, don't I'Espagne est sijustement
fire, contra su conservaduria y frente < A sus aflciones A pasarlo bien y &
sus hAbitos de pereza *, result un agitador de ideas.
Sin ser fll6sofo, ni didActico (poeta docente), ni reflexive, Campoamor se
Sprenda de la intuici6n plAstica, del lenguaje por imAgenes y proclama como
dogma de su estdtica el arte por la idea.
De su filosofia (El Personalismo y Lo Absoluto, dos doloras en prosa)
formula el juicio zumb6n do uno de sus administradores, que parece pidi6
S dichas obras, las que devolvi6 diciendo: amo equivale A mandar expresiones, que es como no mandar nada x.
De su afAn didActico protest al escepticismo (el color del cristal con
que se mira) de todas sus poesias, que rabia de verse junto con el plAcido
y bonach6n aspect de creyente, que de su exterioridad de burguds apacible
irradia el pastoso Campoamor.
De su criteria politico, que acentu6, refutando la F6rmula del Progreso
de Castelar y que conflrm6 con sus doctrinarismos aristocrAticos, no se ha
separado un Apice. sin llegar A la Meca, A la poltrona ministerial, porque
nunca supo quitar motas, ni tomar aires de seriedad ridicule. No es de los
que identiflcan la seriedad aparatosa con el valor positive de las gentes. Si
le preguntaban: r Por d6nde es usted diputado, don Ram6n? ~, contestaba:
\ Por Romero Robledov. Al arguirle quo CAnovas Io miraba con cierto des-
vio. afiadia: No me perdona haber divulgado su avanzada edad .
De su ambici6n, dice: Yo tengo el honor do despreciar la gloria y el
dinero.. QuizA es esta declaraci6n de las que carecen de ingenuidad (y cui-
dado si el gran poeta es ingenuo). a No he necesitado dinero nunca *, repite
y aun es creible que.lo haya despreciado siempre. Pero ila gloria! ddespre-
ciarla? iqu6 cAndida mentira, aun aplicada A lo que llama la fama infame!
la que convierte A Voltaire de principle de los hombres de talent en Dios
de los imbeciles.

11 4723


Y~!11111111111111l111Illlllllllllllllilll






6 R. DE CAMPOAMOR

Campoamor, que es una sensitiva, ha soportado la censura; pero tagra-
darle? JamAs. Por evitar una critical acerba era capaz de legar hasta la
injusticia consigo mismo. Para negar que habia plagiado una poesia de Vic-
tor Hugo, dijo que no sabia una palabra de francs, y no ha habido quien
le arranque declaraci6n en contra; porque, ; debilidad de los grandes, quiere
ante todo aparecer como hombre que nada sabe y que nada estudia... 61, el
c-/gran poeta psic6logo.
A travds de su ortodoxia (garantida por la elegancia devota, que mez-
cla en el boudoir el incienso A que huele el devocionario con la mostaza de
las doloras) apenas si podria caminar, sin grave riesgo, el ingenio sutil de
Duns Scott. Las races del sensualismo podtico de Campoamor ahondan en
el misticismo literario; pero, como todos los misticos, convierte lo religioso
en la novela de lo infinite y habla de la religion del amor (Los Grandes
Problems) come el mAs emancipado de lo dogmAtico. No contradice, sine
que confirm la verdad innegable de que en todo mistico late el germen de
un heterodoxo. Carece Campoamor de la fe del carbonero, aunque t preflere
ir 6 misa A refiir con su mujer >; no le seduce la fe razonadora de Balmes,
ni el celo ardiente de FernAn Caballero, ni la creencia militant de tanto
obispo de levita: cree en la religion de la belleza, odia la de mocracia por
anti-est6tica, y del cristianismo acepta la hermosa melancolia de su pesi-
mismo, que concibe, pero que no siente, pues come dice en Los Buenos y
los Sabios:
Vive con la mania
de maldecir de su feliz estrella,
y cual buen pesimista en teoria,
e va en la vida bien y habla mal de ella .

Convierte Campoamor la ictericia moral del pesimismo, tinte gris de su
grata existencia, en penumbras y contrastes para describir los flagrantes de-
litos de inconsecuencia de la gente d'dlite (Los Grandes Hombres, Antino-
mias del Genio) con una originalidad rayana en lo parad6gico. Es 61 mismo
una paradoja de came, complacidndose on darse aires de conservador y en
verse evocado por los revolucionarios come portaestandarte de toda protest.
ISe engailan sus admiradores? iNo! Campoamor, agitando ideas aun las
mAs opuestas, es un poeta de cuerpo entero, es el POSTA, y, por tanto. 4 re-
sumen del hombre en general .
Cuanto en circunstancias dadas ha sentido la naturaleza humana, cuanto
alguna vez ha hecho latir el coraz6n, otro tanto es la material sobre la cual
trabaja el poeta, apto para ser Anacreonte 6 Angel Silesio, escribir trAgica
6 c6micamente y retratar un carActer elevado 6 vulgar. Nadie puede impe-
dirle ser moral, piadoso, cristiano, sin censurarle que no lo sea; verdadero
espejo de la humanidad, pone ante su vista cuantos sentimientos le agitan.
Los grandes poetas hablan come ventrilocuos por la boca de las personas que
representan ahora con el tone de hdroe, despuds con la delicadeza del nifio
inocente, siempre con igual verdad y naturalidad; jamAs son protagonistas
de sus obras, ni lloran fe perdida, ni maldicen dudas que no se disipan.
De tan buena cepa es Campoamor. iPor qud han de acusarle alguaciles
de la conciencia, cuando dsta es incoercible, si ha conseguido que sus auda-
cias volterianas y su perfidia sean paladeadas hasta por los mAs timoratos?
Ha sabido unir la candidez de la paloma con la astueia de la serpiente, ad-
ministrando aun A los mAs ortodoxos el veneno (segdn otros, el t6nico) de
la duda en pildoras doradas. tEs 6 no revolucionariot






R. DE CAMPOAMOR 7

Jefe politico de la provincia de Castell6n el 48, Campoamor contest a
general NarvAez, cuando le estimulaba A la reacci6n y A la arbitrariedad:
En esta provincia no hay temor de que el orden se altered, porque no te-
nemos ni un soldado>. De Campoamor, que ha asistido y aun afortunada-
mente asistira A la apoteosis de su gloria (y el inocente embustero dice que
la desprecia), no habla mal nadie, ni los muchos que le envidian. A su ex-
celsitud como artist, aiiade la condici6n ingdnita de la bondad. No tiene
que esperar A no llenar hueco para que le llegue el period de las alabanzas.
El coro general de ellas suena continue y armoniosamente. Hace ya tiempo,
Ayala, sintiendo la influencia de Campoamor y vi6ndole tan descreido, no
le queria tan bueno:

<1Hombre, no inspires amori t
Te lo ruego por Dios vivo,
ihazte malo por favor;
pues no serAs tan nocivo
en siendo un poco peor!,

A nadie extrafiard que, cuando el Gran Anciano llega A la puerta de la
libreria de Fe, sin poder bajar de su coche, en busca de alguno de los mu-
chos y muy sinceros admiradores que se complacen en saludarle, se sombree
su risuefia fisonomia con el temor del Gran Misterio (la muerte).
Si alguno quiere animarle con paliativos ad usum Delphini, podra con
testar el inmortal Campoamor como Aristipo. Asustado dste de una tempes-
tad, excitaba la risa de los ignorantes, que carecian 6 aparentaban carecer
de miedo, y Aristipo les decia: o Hay much diferencia entire lo que tenemos
que perder*.

U. -QONZALEz SGY RPaL.

















RECUERDOS




El seflor Romoro Robledo, al patrocinar la idea de la coronaoi6n de Cam
poamor, no sOlo ha probado que

...Tambidn la gente political
tiene su corazoncito...
sino que una vez mas ha dado muestra de esa final percepci6n que siompre
le ha servido de garantia para el dxito de sus campanas.
Sabe Romero Robledo perfectamente que interpret los sentimientos de
toda Espafia y, sobre todo, de la juventud espajiola, que ama A Campoamor,
porque Campoamor puso en ella siempre sus amores; porque los versos de
Campoamor tienen un perfume de eterna juventud; porque Campoamor, octo-
genario, Ileva del brazo todavia una musa fresca y risuefia que no ha pasado
de los quince abriles.
El que haya leido las Doloras de Campoamor, no puede negar una hoja
de laurel A las canas venerables del poeta. Y jquidn no so sabe de memorial
sus doloras?
Escritor de su tiempo, Campoamor ha realizado el milagro de hacer ama-
ble la amarga filosofia modern; revolucionario en Ia forma, se ha hecho
perdonar sus desaeatos a la preceptiva hasta por los ret6ricos f6siles. S61o
los beatos de criterio estrecho, de piedad limitada A unas cuantas docenas
de formulas litdrgicas, se atreven A odiarle porque les ha combatido con sns
propias armas, haciendo juegos malabares con la letra muerta, no con el
espiritu, de las Escrituras y Kempis.
*

La mayor parte de los escritores que acaban de nacer A la vida literaria
s61o conocen al poeta por sus versos. Campoamor, despuds de cumplidos sus
gloriosos ochenta afros, empez6 A retirarse A la soledad de su hogar. Si casa,
cerrada hoy A la amistad por los achaques del ilustre viejo, ha estado abierta
de par en par A la juventud hasta hace pocos anos.
Ninguna tan hospitalaria como aquella casa de la Plaza de las Cortes,
donde tanto tiempo vivi6 el autor de las Doloras.
Campoamor no ha tenido nunca despacho, en el sentido vulgar que
suele darse a la palabra. Un poeta que se describe sus versos en los pufos de
la camisa, no necesita realmente la consabida mesa-ministro, la carpeta, el
secador, la escobilla de las plumas y demAs chirimbolos de escritorio.

(1) Este artlculo lo motive la proyectada coronacl6n del seaor Campoamor, de la cual
hubo que deslstirse ante su reiterada negative A que se le dispensara tal honor. No puede
considerarse, empero, inoportuna la publicacibn del presented escrito, porque, aparte las
condiciones literarlas que lo avaloran, contiene innegable interns como revelador de algu-
nos rasgos del caracter uel eminent poeta, cuya modestia ha alcanzado la altura do as
maravilloso ingenlo.


Llllllrlilll)llliiiiiifiiiiiiillllllti~






RECUERDOS 9

Don Ram6n ocupaba con preferencia un gabinete que comunicaba con el
comedor, y en el gabinete una gran poltrona de cuero, colocada frente al
balc6n, junto A una c6moda papelera, en cuyos abiertos cajones, muy desor-
denados por cierto, rebosaban las cuartillas, los folletos, el iltimo libro re-
mitido por el autor 6 por el librero, diez 6 doce revistas nacionales y extran-
jeras y peri6dicos de todos los matices. Adosado A uno de los muros se veia
un gran armario Ileno de retortas, matraces, alambiques y todo gdnero de
uitiles de quimica. Nunca so ha sabido A qud gdnero de alquimia se dedicaba
Campoamor, como no fuera al oro... de sus versos. Frente al sill6n ocupado
por el poeta pendia del muro el retrato al 6leo de un joven de abundantes
cabellos, negra patilla, frente espaciosa y mirada penetrante. Campoamor
aseguraba, bajo palabra de honor, que aquel retrato era el suyo, all% por
el aio de... (No decia nunea el aiio).
Dos 6 tres estanterias repletas de libros, libros clasicos en su mayor parte,
completaban la poco complicada mise en scene. En el fondo del gabinete
estaba la alcoba, y en la alcoba una cama de hierro en la que hubiera po-
dido acostarse sin escripulos un cenobita.
La gota, de la cual el mismo Campoamor ha dicho que es

...la eterna compailera
de todos los dichosos de este mindo,

atormentaba ya al bondadoso escritor, que la conllevaba resignadamente
apoyando la pierna enferma en una banquetilla y cubridndose hasta la cin-
tura con una manta zamorana con tantas borlas y colorines como aquella
de su famoso Tren express.
La juventud, literaria mas desvalida, los principiantes, los provincianos
reci6n salidos de su rinc6n, eran los amigos mAs queridos del ilustre anciano.
Ali llegaban todos, seguros de que la puerta del poeta no se cerraba nunca
para ellos. En aquel gabinete han recibido muches escritores la primera ca-
ricia do la esperanza. Campoamor les alentaba, les aplaudia, y, A veces... A
veces, por un humorismo sin hiel, por un impulse irresistible de llevar A la
vida las paradojas de sus versos, les consultaba con una seriedad impertur-
bable, y con un aire de candidez que hacia morir de risa, preguntaba con
la cuartilla en la mano: iDe veras? tNo estA del todo mall iLe parece A
usted bien ?
Frecuentemente, no eran s6lo consejos y lectura los que ofrecia Campo-
amor A sus admiradores. La simple sospecha de una necesidad que aliviar 6
satisfacer, Ilevaba su mano generosa A uno de los cajones del escritorio, y
despuds de haber oido evang6licamente unos versos muy males, preslaba
cinco duros.
-Tome usted, -decia, se los doy en ore: procure usted que suban
los cambios.
Y asi encontraba la manera de dar cinco duros que valian... ciento veinte
6 ciento veinticuatro reales...
Las presentaciones solian turbar un poco A los ne6fitos, porque Campo-
amor tenia dos 6 tres preguntas y otras tantas frases que en los primeros
mementos dejaban algo parade al novel poeta:
--De mode que hace usted versos?
--Si, senior, don Ram6n,
Bueno, bueno. No me olvide usted la metafisica. Sin metafisica no
encontrara usted... ni consonantes...
El presentado (algo confuse).- No la olvidard, don Ram6n.
Don Ramdn. jUsted serA abogado 6 estudiara para abogado, verdad?
El presentado (de 100 cases en 99). Si, senior.
Don Ramdn (dAndole unos golpecitos en la espalda). Pues ya sirve
used hasta para reina madrel
Y asi siempre.
Campoamor, come los reyes, no esperaba que sus visits se despidieran,
Las despedia 61. Despuds de un ratito de charla se quejaba dos veces de la






RECUERDOS


gota, y A la tercera el fiel Ram6n nos ponia A todos de patitas en la calle;
pero cada dia saliamos queriendo mas A don Ram6n.
Para los apellidos usaba siempre Campoamor los diminutivos mAs ca-
prichosos: A Pepe Roure le llamaba Rourito; a Herreros, Herrerito; A Fer-
nando Fe, en la libreria y en todas partes... Feito...
iExcelente don Ram6n! Hace cuatro afios todavia echaba su rato do pa-
lique en casa de Fe; despu6s, ya no bajaba del coche, pero aun le veiamos
en su berlin A la puerta de la libreria. Aquello era uni jubilee; las mujeres
mAs bonitas de la corte, al salir de Lhardy, rodeaban el carruaje del poeta
-de su poeta-y le rendian, en pleno arroyo, al aire libre, donde se con-
sagran los grandes mdritos, el double tribute de su admiraci6n y su carifio...
Campoamor ya no va A casa de Fe; ya no manda parar el coche A la puerta
de la libreria. iQud ira dan los afios cuando encierran en su casa A un an-
ciano tan ilustre y tan bueno como Campoamor

**
Antes de sentirse vencido per los achaques, Campoamor daba todos los
dias un paseo per los bosquecillos del Retire. Sentado en un banco do pie-
dra 6 cruzando lentamente las verdes sendas, ha escrito muches versos, sobre
todo los que despu6s ha coleccionado con el titulo de Humoradas.
Tambidn en el Retiro le acompafiaba el culto femenino. Como A la puerta
de Fe, en la Carrera de San Jer6nimo, se detenian para saludarle las mu-
chachas casaderas, las mamAs y las niiias. Tal vez del fresco beso de una de
dstas nacid, en una tarde primaveral, y en pleno Retiro, una de las mas
populares humoradas. Quiza Campoamor, al recibir la tierna caricia infantil,
mir6 A la madre y so escribi6 en el puiio de la camisa estos dos versos im-
pregnados de la infinita melaneolia de los recuerdos:
SLas hijas de las madres que amd tanto
Sme besan ya como se besa A un santo !
La ultima vez que le encontrd en el Retiro, estaba don Ram6n dedicado
A un gdnero de sport muy curioso y original. Apuntaba A los Arboles con
un tirabeque, semejante al que usan los chiquillos para cazar gorriones, y
ponia on la operaci6n todo su cuidado.
,Qud hace usted, maestro?
-Ya lo ves: cazo pAjaros.
Y qud tal?
--Muy bien. Mira, dame unas chinitas.
-Y Imata usted muchos?--lo pregunt6 sonriendo al darle las mseni-
clones..,
Se volvi6 hAcia mi muy serio, y me replic6:
Que si mate muchost No, hijo, no; ini per casualidad! Si matara
alguno, me moriria de pena y iadi6s diversion!
...Muchas veces, cuando he leido semblanzas de Campoamor, studios
critics sobro sus obras 6 anAlisis del dxito de sus doloras, he pensado que
gran parte del encanto campoamorino se fund en ese paradojismo extranio
y amable del cazador de pAjaros decidido A morirse de pena si per un des-
cuido de punteria derribaba de su florida rama A un misery gorri6n.
Llevemos A Campoamor hojas de laurel; pero su mejor corona es su
propia bondad, esa bondad que le ha hecho decir en sus discusiones con los
beatos:
-Dejadme en paz; toda mi filosofia es esta: c S6 bueno, y te sentaras
d la diestra de Dios Padre,.

LuIs L6PEZ-BALLESTEROS.



















DOLORAS







OSAS DE L EA.
COSAS DE LA EDAD.


S4 que corriendo, Lucia,
tras criminals antojos,
has escrito el otro dia
una carta que decia:
Al espejo de mis ojos.
Y aunque mis gustos aflejos
marchiten tus ilusiones,
to han de hacer ver mis consejos
que contra tales espejos
se rompen los corazones.
IAy! jNo rindiera, en verdad,
el coraz6n lastimado
A dura cautividad,
si yo volviera A tu edad,
y lo pasado, pasadol
Por tus locas vanidades,
que son, loh nifial, no miras
mis amargas las verdades
cuanto allA en las mocedados
son mAs dulces las mentiras!
y que es la tez seductora
con que el semblante se alifia
luz que la edad descoloral...
Mas eno me escuchas, traidora?
(IPero, senior, si es tan niial ...)


Conozco, abuela, en lo helado
de vuestra est6ril raz6n,
que en el tiempo que ha pasado,
6 hab6is perdido 6 gastado
las haves del coraz6n.
Si amor con fuerzas extrailas
A un tiempo mata y consuela,
just es detestar sus saiias;
mas no amar, teniendo entraiias,
eso es impossible, abuela.
iNunca soldis maldecir
con desesperado empeiio
al sol que empieza a lucir,
cuando os viene A interrumpir
la felicidad de un sueiio?
SJamAs en vuestros desvelos
cerrAis los ojos con calma
para ver solas, sin celos,
imagenes de los cielos
allA en el fondo del alma?
Y anunca veis, en mal hora,
miradas que la pasi6n
lance tan desgarradora,
que os hagan llevar, sefiora,
las manos al coraz6n






CAMPOAMOR


Y Ano adorAis las flcciones
que, pasando, al alma deja
cierta ilusi6n de ilusiones?
Mas pno escuchMis mis razones?
(iPero, senior, si es tan vieja!...)
m.
-No entiendo tu amor, Lucia.
-Ni yo vuestros desengafios.
-Y es porque la suerte impia
puso entire to alma y la mia
el yerto mar de los afios.
Mas la vejez destructora
pronto templarA tu afan.


Mas siempre entonces, seiiora,
buenos recuerdos serAn
las buenas dichas de ahora.
--Triste es el placer gozado!
-Mis triste es el no sentido;
pues yo deeir he escuchado
que siempre el gusto pasado
suele deleitar perdido.
-Oye A quien bien te aconseja.
Inutil es vuestra rifia.
--Siento tu mal. -No me aqueja.
-(iPero, senior, si es tan nifa!...
-(iPero, senior, si es tan vieja!...)




II.


GLORIAS DE LA VIDA.

iAl fuego, cartas de adorados series,
por quien la sangre derramd viviendol
iArded A impulses de esa luz, y, ardiendo,
con vos se extinga mni fatal pasidn!
iVed cual la gloria de sus dulces rasgos
se lleva el aire en futiles despojos!
INo su partida lament6is, mis ojos,
que humo las glorias de la vida son!

IAl fuego, signos que sin fe trazaron
falsas mujeres que adoraba ciego!
VICTORIA, OCTAVIA, INAs... al fuego! ial fuego!
iMaldita sea mi fatal pasidn!
Nadie en el mundo como yo te adora I
lArda A su vez la que tan bien mentia!
jAy! iquidn, tal gloria al poseer, diria
que humo las glorias de la vida son!

IAl fuego, enigmas de infernal sentido!
Idigno sepulcro el desengailo os presta!
ICuAn bien mi madre me alejaba en 4sta
del torpe error de mi fatal pasidn!
< Huye dice el amor, porque su gloria
es pacto vil de la ilusi6n de un dia,
y al fin veras, alma del alma mia,
que humo las glorias de la vida soni*






DOLORAS


III.
VENTAJAS DE LA INCONSTANCIA.
Despuds de amarla, olvidala; que el Cielo
la incostancia al amor le did on consuelo.
(PATRICIO M. DE RAYON).


i Ay! Anoche te escuch6
(el que escucha oye su mal)
cuiado A otro hombre, por tu fe,
le jurabas fe eternal.
i Imprudente!
nadie quiere eternamente;
que pase un mes y otro mes,
y me lo diras despues.
Aunque nuestro amor fu6 extraiio,
ya no Hloro
ni mi engaiTo ni ti engaio,
pues no ignore
que la inconstancia es el cielo
que el Senor
abre al fin para consuelo
d los mnrtires de amor.


Por ultimo, horrible paso!
dijiste, al partir, de mi:
--KEs un... !Ah! Mas, por si acaso,
lo dije yo antes de ti.
Si, gacela:
aqui, el que no corre, vuela.
Lo que ti hoy de mi, yo ayer
dije de ti A otra mujer.
Que los series en amores
adiestrados,
todos son engairadores
y engaiiados;
pues la inconstancia es el cielo
que el Seior
abre al fin para consuelo
d los mdrtires de amor,


Despubs, i ingrata !, qu6 hiciste? Adi6s. To juro leal,
I fu6 el ruido de un beso aqul6! per el que naci6 en Belin,
Bien to of cuando dijiste: que nunca to querr6 mal,
- c No hice otro tanto con 41 D. si no te quise muy bien.
i Ay, Victoria, Conque adi6s.
cuin frAgil es tu memorial Navia y julio d veintidds.
Ruega A Dies que siempro calle Hoy por mi, per ti manaana.
aquella fuente del valle.... i Tal es la doblez humana!
Si me engaiias, ya antes, ducho, Si to ama algan importuno
to engaii6; 6, imprudente,
porque, aunque me amabas much, l1egases ti A amar algino,
yo bien s6 ten present,
que la inconstancia es el cielo que la inconstancia es el cielo
que el Seftor que el Seitor
abre al fin para consuelo abre al fin para consuelo
6 los mdrtires de amor. d los mdrtires de amor.


LOS SOLLOZOS.

Si A mis sollozos les pregunto d6nde
la dura causa esta de su aflicci6n,
de un i ay! que ya pas6, la voz responded:
-- a De mi antiguo dolor recuerdos son. --






CAMPOAMOR


Y alguna vez, cual otras infelice,
que sollozo postrado en la inacci6n,
de otro ay! que aun no lleg6, la voz me dice:
- De mi dolor presentimientos son.
i Ruda inquietud de la existencia impfa I
iD6nde calma ha de hallar el coraz6n,
si hasta sollozos que la inercia cria
presentimientos 6 memories son?


V.


QUIEN VIVE, OLVIDA.


ICuanto amor, Adela mia,
aqui un dia
me juraste y te jurd
ADELA.
Por cierto que fu6 en noviembre,
y en diciembre
me olvidaste y te olvid6.
EL.
Alli grabd con pasi6n
la expresibn
de que vivir es amar.
ADELA.
Bajo expresi6n tan traidora
graba ahora
que vivir es olvidar.
EL.
Aun por ti mi amor se inflama,
porque el que ama
nunca olvida, si ama bien.
ADELA.
No hagas de tu amor alarde,
que, aunque tarde,
d gran amor gran desddn


Que la dieha, ai an colmada,
si nada turba ei content.
suele trocarse en tormento;
porque cansa al coraz6n
siempre una misma pasi6n,
siempre un mismo sentimiento.
(EL CONDE DE REVILLAGIGEDO).


tL.
Entre estas ramas lay triste!
me dijiste:
- !No to olvidar6 jams,
ADELA.
No acertd, en mi error profundo,
que en el mundo
quien mds vive, olvida mds.
AL.
SCuAndo con locos extremes
volveremos
A amar con tan ciego ardor?
ADELA.
Nunca, pues ya hemos sabido
que el olvido
sigue, cual sombra, al amor.
AL.
iTiempos felices aquellos
en que, bellos,
vivir era idolatrar!
ADELA.
iQuidn entonces (Ipena fiera!)
nos dijera
que vivir es olvidarl






DOLORAS


VI.
LAS DOS ALMAS.


Ad6nde vas, alma mia,
hacia ese mundo perdido?
- A ser alma de un nacido
la Omnipotencia me envia.
Y td, alma mia, 1qu6 vuelo
sigues, ganando la altura?
-Dejo A uno en la sepultura
y voy caminando al cielo.
-Puesto quo subes, hermana,
y te hallo al bajar al mundo,
dime si es... -Un caos profundo,
que llaman cAreel humana.
Prosigue, y no tan altiva,
hermana, bajes ahora;
porque vas, siendo sefiora,
A ser del hombre cautiva.
Que en dl, con rumbo perdido,
sigue en loco devaneo
cada potencia un deseo
y un gusto cada sentidq.
Pues de ausia de goes lleno,
busca el oido armonia,
el paladar ambrosia,
6 impudico el tacto, cieno.
Asi sus gustos sin calma
van los sentidos gozando,
mientras que A merced, tlotando,
va de los suyos el alma.


Y en rumbos tan desiguales
y tan contraries vaivenes,
si el alma delira bienes,
acosan al cuerpo males.
Y amando el cuerpo la tierra,
y el alma adorando al cielo,
siempre estan, en su desvelo,
came y espiritu en guerra.
-Pues si ya, el cielo ganando,
dejaste cArcel tan flora,
I.por qud al aire, compafiera,
vas esas lAgrimas dando?
-Porque hay, hermana, en el such
series que tambidn se adoran,
y que, al dejarlos, se lloran
como al dejar los del cielo.
--Si el cielo que dejo escalas,
y al mundo voy que tu dejas,
llevemos, pues, td mis quejas
y yo tu llanto, en las alas.
Y al mundo adonde me alejo.
cuando le muestre tu llanto,
muestra mis ayes, en tanto,
al cielo hermoso que dejo.
Y ya que fatidico ardo
de ml cautiverio el dia,
con Dios queda, hermana mia.
-Hermana mia, El te guard.


NO HAY DICHA EN LA TIERRA.


De niflo, en el vano alifio
do la juventud sofiando,
pas6 la niiiez lorando
con todo el pesar de un nifio.
Si empieza el hombre penando
cuando ni un mal le desvela,
IAh!
la dicha que el ombre anhela
Addnde estd?

Ya joven, falto de calma,
busco el placer de la vida,
y cada ilusi6n perdida
me arranca, al partir, el alma.


Si en la estaci6n mas florida
no hay mal que al alma no duela,
SAhI
la dicha que el hombre anhela,
Iddnde estdl
La paz con ansia importuna
busco en la vejez inerte,
y buscard en -mal tan fuerte
junto al sepulcro la cuna.
Temo A la muerte, y la muerte
todos los males consuela.
IAhl
la dicha que el hombre anhela,
iddnde estd






CAMPOAMOR


VIII.

LA VIRTUD DEL EGOiSMO.


Si anoche no estuve, Flora,
A adorar tu talle hermoso,
es porque soy virtuoso
y me da suefio A deshora.
iPecadora!
Ya le contard A tu madre
que, porque amo mi quietud
y salud,
dijiste hoy A mi compare:
--/;Qu6 egoista es la virtud h
iC6mo he de ir con fe no escasa
A ver tus ojos serenos,
si hay cien pasos por lo menos
desde mi casa a tu casa?
Y jqud pasa
al hallarnos frente A frente?...
tQud?... tu mientes sin guarismo;
yo lo mismo.
El no ir, por consiguiente,
jes virtud d es egoismo?


Verbi gratia, el otro dia,
al verte de mi amor harta,
puse un bostezo de a cuarta
entire un paloma y un mia .
Es falsia
la de bostezar amando,
mas si hoy, con mas pulcritud
y quietud,
no he ido A amar bostezando,
ifud egoismo 6 fur virtud
Desde hoy no vuelvo A tu edda
a tomar, Flora, el sereno:
si es por egoismo, bueno:
y si es por virtud, tambidn.
Si, mi bien:
esto hard por mi salud.
aunque diga tu cinismo
que es lo mismo
la gloria de la virtud
que el triunfo del egoismo.


IX.

PROPOSITOS VANOS.
Nunca to tengas por seguro 0e
esta vida.
(KEMPIS, lib. r, cap. xx).


-Padre, pequd, y perdonad
si en mi amorosa contienda
se lleva el viento, A mi edad,
propbsitos de la enmienda.
EL CONFESOR.
-iSiempre es viento
A esa edad un juramento!
iQud pecado es hija miat
LA PENITENTE.
-El mismo del otro dia.
Y, aunque es el mismo, id templando
vuestro gesto,
pues dijo ayer predicando
fray Modesto,
que es initil la mds pura
contricidn,
si abona nuestra ternura
flaquezas del corazdn.


Ayer, padre, por ejemplo,
toc6 a misa el sacristan,
y on vez de correr al temple
corri A la huerta con Juan.
EL CONFESOR.
--Triste don,
correr tras su perdici6nl...
LA PENITINTE.
--Si, senior; mas don tan vil,
de mil, lo tenemos mil.
No hay nifia que A amor no acuda
mAs que a misa;
que el diantre a todas, sin duda.
nos avisa
que es initial la mds pura
contricidn.
si abona nuestra ternura
flaquezas del corazdn.









La verdad, tan poco ingrata
con Juan estuve on la huerta,
que, como l1 mirando mata,
hui de el... como una muerta.
EL CONFESOR.
--Dulcemente
fascina asi la serpientel
LA PENITENTE.


iNo lo extrafilis, siendo el pecho
de masa tan fragil hecho!
Si voy, cuando muera, al cielo
(que lo dudo),
ya contard que en el suelo
nunca pudo
sernos itil la mds pura
contricidn,
si abona nuestra ternura
flaquesas del corazdn.


DOLORAS 17

Y mailana Aqud he de hacer.
padre, al sonar la campana,
si 61 me dice hoy. como ayer:
cVuelve a la hucria mafiana.~
EL CONFESOR.
--IAy de vosl
jAntes Dios y siempre Dios!
LA PENITENTE.


-Es cierto, mas outre amantes
no siempre suele ser aotes.
Y, en fin, si de ser cautiva
me arrepiento,
6 me absolvdis mientras viva,
6 presiento
que es ingitil la mds pura
contricidn,
si abona nuestra ternura
flaquezas del corazdn.


LA CIENCIA DE LA VIDA.
Amarganlo tu existencla
de tu aoraz6n en daSo.
ya te ensenara esta clenola
el libro de la Experiencla,
pagina del DesengaSo'.
(E. FLORENTINO SAN%)
Seguid: veremos A qud luz impura
del porvenir el caos so illumina.
EL AOORERO.
-Mas jqui6n, desengailado. no adivina
de la vida el hor6scopo fatally
Siempre en mi ciencia so predicen bienes.
iDios los da, al hombre por amor profundo!
Despuds so augura un mal, porque, en el mundo,
larde 6 lemprano es infalibile el mat.
Seguid.
EL AGORERO.
--Si A un triste le augurAis su estrells,
alg6n placer le augurardis mintiendo;
que, aunque nuestro hado es esperar sufriendo,
la esperanza, aun sufriendo, es celestial.
Y si su suerte predecis acaso
A los que mira compasivo el cielo.
hacedles ver que, en la orfandad del suelo,
tarde d temprano es infalible el mal.
Seguid.
Tomo T. Campoamor.-2






CAMPOAMOR


EL AGORERO.

-Sabrbis mi dolorosa ciencia
si grabAis en la mente con empeiio
que es el bien, por ser bien, sueio de un suefo,
qup el mal, s61o por serlo, es inmortal.
Que ounca falta una ilusi6n gloriosa
quo alegre una existeneia maldecida,
y que en la paz de la mAs dulce vida,
tarde d temprano es infalible el mal.

XI.

VAnIDAD DE LA HERMOSURA.


A Octavia


Ni amor canto, ni hermosura,
porque dsta es un vano alifio
y, ademAs,
aqudl una sombra obscura.
OCTAVIA.
--No es mAs que sombra el carifioI
Nada mds.
Esas flores con que ufana
tu frente se diviniza
ya verAs
cuAl son ceniza mariana.
OCTAVIA.
--Nada mas son que cenizal
-Nada mds.


Y, en tu content no escaso,
Lqud dirAs quo os el content,
qu6 diras?

OCTAVIA.

-Nada mAs que viento acaso?
-Nada mis, nibia, que viento:
nada mds.

En la edad de las pasionos,
A vueltas de mil enojos,
hallarAs
aire, sombras 6 ilusiones:
inada mas, luz de mis ojos,
nada mds ...


gII.


VIVIR ES DUDAR.

Si vivir no es dudar, prenda querida,
decide, en mal tan fuerte:
Ies el fin de esta vida nuestra muerte,
d es la muerte el principio de otra vida9
Porque es nuestra existencia
turbio fanal de inescrutable esencia,
pues, cual luz mortecina,
s4lo bordes de sombras ilumina.
Siguiendo la esperanza,
quien la alcanza una vez, frAgil la alcanza;
si el aire sombra hiciera,
como la sombra de los aires fuera.







DOLORAS

Lloramos la partida
de esta que vuela inconsolable vida,
y es en la humana suerte
la vida el pensamiento de la muerto.
Nuestros pdrfidos cantos
preludios son de venideros ilantos;
que es del dolor la puerta
la que el gozo al pasar nos deja abierta.
-El mayor bien gozado
jamss es grande, hasta que ya es pasado,
pues s61o en la memorial
es grande, al parecer, la humana gloria.
Y en tan vil confusion, prenda querida,
nadie sabe inquirir, en mal tan fuerte,
si es el fin de esta vida nuestra muerte,
d es la muerte el principio de otra vida.



ODE XII. BELLEZA.
PODER' DEA BELLEZA.


(Me casol Yo, que odio eterno
.iempre profess a este.paso,
como & un paso del inferno
ya cAndidamente tierno....
ipodrdis creerlo? ]me casol
Y pues ya amo A una mujei
(siento decir que no miento)
just es que cante, y lo siento
de la belleza el poder.
Yo, que amante meritorio
llevd en Espafia mi ardor
de un jolgorio A otro jolgorio
haciendo el don Juan Tenorio
con doncellas de labor,
hoy mi ind6mita cabeza
A un yugo al fin se somete:
aqui di6 fin el sainete....
i oh poder de la belleza I
Yo, que canter A cualqnier hora:
No me da pena maldita
si tu pecho no me adora,
pues la mancha de una mora
con otra blanca se quita ,
peno por una mujer,
y apartt) rabio de celos.
IA tanto se extiende, cielos,
de la belleza el poder


Yo, que amd en la edad florida
cada eien dias a ciento,
Iya hace un mes que mi querida
es aliento de mi vida,
es la esencia de mi aliento I
Un mes en mi de terneza,
es de treinta ailos emblema;
es la vida.... es el poema
del poder de la belleza.
Con mi triste casamiento
(mis ex amadas, mi ex gloria),
iya nos arrebata el viento
tanto amor que ha sido historic,
tanta historic que fud cuentol
Mas todo es suefio, A mi ver,
en esta vida traidora:
s6lo es real, A cuartos de hora,
de la belleza el poder.
1 Ya no os dard cantilenas,
jugando al toma y al daca,
pelo, anillos, ni cadenas,
ni tantas cosas, tan buenas
para hacer nidos de urracal
Y A fe que es necia flaqueza
que, ganando mil ventajas,
s6lo estribe en zarandajas,
el poder de la belleza.







.20 CAMPOAMOR


Pues me caso, Satanas
haga A mi esposa, 6 Dies la haga
no pedir cuentas de atrAs ;
pues si el que la hace la paga,
iSanto Cristo de CandAs!
Si expiaci6n llega a haber,
siendo, cual la muerte, fuerte,
es horrible, cual la muerte,
de la belleza el poder.
jDios! A quien ofendo impio,
dad A tanto error disculpa!
perdonad mi desvario:
ipor mi culpa, padre mfo;
por mi grandisima culpal
No os vengudis de quien, si empieza
cantando la palinodia,
loa en tone de salmodia
?l powder de la belleza.


Desde hoy mis glorias de amante
se concretarAn, Dies mio,
A toner en adelante
una mujer quo me espante
las moscas en el estio.
No extraiiis que cual placer
el no ver moscas os nombre,
que A tal punto humilla al hombre
de la belleza el powder.
Hoy mi peeho, en conclusion,
pide perd6n y perdona
a cuantas fueron y son....
desde Lisboa A Pamplona,
desde Sevilla A Gij6n.
Y hoy, en fin, mi bien empieza,
6 empieza mi mal acaso:
de cualquier mode, ime case
VICTORIA POR LA BELLEZAt

KIV.


TODO SE PIERDE

Rosa, 1eonque perdiste
]a flor encantadora
que la noche te di de tu partidat
Aunque la cosa es triste....
la flor vaya en buen hora,
si fue s6lo la flor, Rosa, perdida;
mas esto me convida
(perdona) A que recuerde
que en el mundo, mi bien, todo se pierde.
Todo se pierde, lay triste!
De tu frente, antes pura,
baja, y veras con lIgrimas tus ojos;
ya ind6cil se resisted
al corsd tu cintura
sube al cuello despuds, y... jay, qu6 despojost
El ver seco da enojos,
Arbol que fad tan verde.
I Todo se pierde, si, todo se pierdel
De este pecho, tuyo antes,
perdi un dia la Have,
y cuanto en 61 guard perdi con ella.
Ilusiones amantes,
toda la villa sabe
que para ti guardaba, Rosa bella.
Mas lcuAn tarde mi estrella
hizo que al fin recuerde
qae todo (eno es verdad?) Itodo se pierdel






DOLORAS


jQub fu6 de tu hermosurat
jQud fu6 de mi terneza?
De la flor que te di, dime, Iqu6 ha sidot
Perdi6se la flor pura
Io mismo que (ioh tristeza!)
mi amor y tu hermosura se han perdido.
En el mundo es sabido
que, sin que uno se acuerde,
todo se pierde; Ioh Dios! todo se pierdet


XV.


LA COMPASSION.


-Nifia: 1por qud desvelada
suspiras con tal empefot
--El por qud, madre, no es nada;
s6lo me siento hostigada
por las quimeras de un suefio.
-El rostro, niiia, sepulta
en la holanda, que el espanto,
viendo las sombras, se abulta.
-Asi derramare oculta
entire sus pliegues mi Ilanto.
-Pronto, la noche ahuyentando,
Ilamara el alba A la puerta.
-Pues vendrA en vano ilamando,
que si ahora duermo.sofiando,
despues sofiard despierta.
jAy, que si el mundo ve ya
de una nifla el mal profundo,
que es amor en decir da!
- Pues sus razones el mundo
para decirlo tendra.
--jY en que livianas razenes
estriba el mal que te aqueja?
-En uuas tristes canciones
que, de una lira A los sones,
alzaba un hombre A mi reja.
Entrd afligida en el lecho,
qued6 traspuesta, y entonces
son6 un ruido A poco trecho
que Icual lagaria el pecho,
cuando ablandaba los broncos!
Despert6 a oirle, y la lira
no alegro la soledad;
y ahora mi pecho suspira
no se si porque es mentira,
6 porque no fu6 verdad.


Mas, lquidn aIz6 las querellasl
-Sofid que era un peregrino.
IAy de las tristes doncellas,
si al proseguir su camino
puso los ojos en ellas!
-iUn peregrino, alma mla,
cantaba en Ilanto deshecho?
-Y sofid que era el que un dia
busc6 albergue en nuestro techo
por la tormenta que hacla.
Nieves y cierzo arrostrando,
humedos ya sus despojos,
vino A la puerta llamando,
y yo se la abri, mostrando
la compasi6n en los ojos.
-lDe cuando ack se te alcanza
recorder tal desacuerdo?
-Dejadme en mi bienandanza.
iBella serA una esperanza,
pero es muy dulce un recuerdol
Aun me ocupa la memorial
cuando, la lumbre cercando,
entire ilusiones de gloria,
una historic y otra historic
me fu6, amorosas, contando.
Siempre en ellas se moria
uno que a su ingrato bien
como A sus ojos queria,
mas no me cont6 que habia
hombres ingratos tambidn.
Di6me, con chistes discretos,
conchas, cruces y regalos,
y mAgicos amuletos
que por instintos secrets,
daban pavor A los malos.


21






.9AMPOAMOR


Y los gustos de la vida
me ponderaba halagliefio
en plAtica tan sentida,
que, cual si fuese belefio
me iba dejando adormida.
Y mi amante pesadumbre,
prosigui6 astuto aumentando,
hasta que el poster vislumbre
d6bil lanzando la lumbre,
se fu6 la sombra espesando....
-iPor qu6 entonces de su fuego
rdmora no fu6 tu calma?
- Crei sus perfidias lucgo,
porque acompafio su ruego
con un suspiro del alma.


-Y Ifuiste, al rayar el dia,
.su ruta, nifia, A inquirir?
- En vano fui, madre mia;
ya el sol derretido habia
la nieve que holl6 al partir.
Corriendo desalentada
:fui de lugar en lugar....
- Y iqud hallaste, desgraciadi?
-Al cabo de la jornada
hall el placer de Ilorar.
--Cual genio, en tan triste dia,
a escuchar su frenesi,
mis ciega que 61, te impelia?
La compasidn, madre mia...
Y.... quidn la tendrd de ti?


XVI.


CORTA ES LA VIDA.


Par6se, una voz sentida,
cierto viajero escuchando,
y vi6 un ave que, rendida
al pie de un Arbol, piando
triste exhalaba la vida.
Y al ver que, al Arbol querido
mirando desde la grama,
alzaba el postrer gemido
hacia la flexible rama,
que era el sost6n de su nido..


H6 aqui dijo en su sorpresa -
la imagen de la fortune:
vagando sin ley alguna,
al fin hallamos la huesa
al mismo pie de la cuna.
Y alejandose al moment,
por templar su mal no escaso,
aiiadi6 en su pensamiento:
- lCuanto las separa? Un paso I
-iY qu6 media entire ambas? -i Viento.


XVII.

VIRTUD. DE LA HIPOCRESiA.

No eres mas santo porque to alaben,
ni mas vil porque te desprecien. Lo que
eres, eso eres.
(KEMPIS, lib. I, cap. vi).


Ya he visto con harta pena
que ayer, alma de mi alma,
mandaste colgar, Elena,
de tu bale6n una palma.
Y, 6 la palma no es el titulo
de una candidez notoria,
6 no es cierto aquel capitulo
en que habla de ti la historic.
Pues dicen que hoy, imprudente,
despuds que la palma vi6,
riendose maldiciente
cierto galan exclam6:


Mal nuestra honradez se abona
si nuestras virtudes son
cual la virtud que pregona
la palma de ese balc6n P.
Bien te hara entender, Elena,
esta indirecta cruel,
que ya es pfiblica la escena
que pas6 entire Dios, til y dl.
Pues, al mirarte, embebido,
dice entire si el vulgo ruin:
- Ya hay alientos que han mecido
las flotes de ese jardin -.





DOLORAS


Mas ti niega el hecho, Elena,
porque, en materials de honor,
antes, el C6digo ordena,
ser mdrtir que confesor.
Aunque A hablar de ti se atrevan,
siempre serA necio intent
dudar de honras que se llevan
palabras que lleva el viento.
Da al misterio la verdad,
que la virtud, en su esencia,
es opinion la mitad,
y otra mitad apariencia.


Palma ostenta, pues es uso;
que, aunque mentir no es prudent,
por algo Dios no nos puso
el coraz6n en la frente.
Nada A confesar te venza;
que engaiiar por el honor
es en los hombres vergiienza,
y en las mujeres pudor.
Y si tu honor duda implica,
no dudes que hay mil que son
cual la virtud que public
la palma de tu balcon.


XVIII.

EL CONCERTO DE LAS CAMPANAS.

(PARA MOSICA)


Por un nacido allf imploran,
y aqui por un mierto Iloran.
Cut. lo alli tocando estAn:
tdin don, din dan
tocan aqui en bronco son:
idin dan, din don


Alli un wvvo, y aqui un muerLo.
A tan monstruoso concerto,
labrando mis goces van,
Sdin don, din dan!
su tumba en mi coraz6n:
idin dan, din don!


SAy, cuan falsamente unida
va con la muerte la vida!
IQud initil es nuestro afin!
SDin don, din dan!
IQub breves las dichas son
I Din dan, din dol


IIX.

GLORIAS POSTUMAS.
(A D. Nlcomedes Pastor Diaz, con motivo de la ralsa muerte ae Mas amfga).


Aun el pesar me asesina
de cuando aquf por muy cierto
se dijo de CAROLINA
que (iDios nos librel) habia muerto.
El que menos,
con ojos de espanto llenos,
- 4 CuAnto lo siento exclamaba;
pero ninguno lloraba.
El que se muere, PAsToR,
6 se ausenta,
as cero que olvida amor
en su cuenta.


Los que esperan fe en muriendo,
jcuAnto yerran
Bueno 6 malo, A lo que entiendo,
al que se muere lo entierran.
No hay ser que, al i Dios le perdonel
con que hace al muerto un regalo,
si es su enemigo, no entone
el Libera nos d malo.
Cantan esto
los que no aman, por supuesto;
porque los que aman muy bien,
dicen: Requiescat... Amen.






24 CAMPOAMOR

Al que ama y no ama, igual pena si al fin un deudo allegado,
le acomete, sin gemir,
exceptuando alguna escena entire un mal lienzo hilvanado
de sainete. nos enterrard al morir?
Premio igual dan y reciben
los que quieren, Con tu ausencia y veintc reales,
ya olvidando d los que viven, un duro mipecho gana .
ya enterrando d los que mueren. nuestra condici6n humana
Cuando mas, los muy leales iMfaldici6n
nos recomiendan A Dios sobre tan vil coudici6n!
con dos misas de a seis reales; jNo hay mis deudos ni paricntos
total, cuartos ciento dos. que las muelas y los dientes ?
Y aun dos misas iAy! di A tu amiga, PASTon,
no son dcl todo .precisas, que, si muere,
pues con una solamente de nadie gloria ni amor
cubre un hombre el expediente... nunca espere;
iPara qu6, ansiando, vivimos pues, llenando el ataud
entire Iloro, do le encierran
y adquirimos y adquirimos con amor, gloria y virtud,
oro y oro, iat que se muere to entierrani

XX.


VIVIR MURIENDO.

Vivit, et cst vitm ncscius Ipsoa sum
(OvIoxO).


Al nacer me recibieron
la vida y la muerte on brazos,
y, al ver tan opuestos lazos,
con torva faz prorrumpieron:
-- Qud buscas aquf, perdida?-
dijo A la vida la muerte.
- 1Naci6 para ti, por suerte?-
dijo A la muerte la vida.
-Dios A mi eterna morada,
responded aquella, .le envia.
- Soy, para entrarle en ]a mia,
dice dsta, de Dios enviada.
-Pues vuelva al seno de Dios,
y su justicia decide
si es de la muerte 6 la vida, -
claman A un tiempo las dos.
Y haciendo audaz cada una
presa en el misero infante,
Ileno de llanto el semblante
me levant de la cuna.
Entre ambas camino incierto,
dudando mi fantasia
si antes de nacer vivia,
6 si es que,' al nacer, he muerto.


Los que en la vida fui dando
desde mis pasos primeros,
cual dados en sus linderos
los fu6 la muerte contando.
Camino, y en mal tan fuerto,
la mente desvanecida,
nombra desvelo A la vidA
y llama suefo A la muerte.
Ponen, con locos empeiios,
mis sufrimientos A prueba,
desvelos, si el sol se eleva,
si se alzan las sombras, suefios.
Y asi van al alma mia
suefio y desvelo asediAndo,
uno tras otro pasando
como la noche y el dia.
Si de la vida, por suerto,
el breve tdrmino dejo,
conmigo doy sin consejo
en el confin de la muerte.
Y A veces tan dulces lazos
forman la muerte y la vida,
que una en otra confundida,
van una de otra en los brazos.






DOLORAS Z.

aSi en mi atadd, por fortune, tAd6nde, en tan ciego abismo,
dard mi primer vagito, voy tras de ensueiios que adoro,
6 por fortune habra sido tanto, que entire ellos ignore
lecho de muerte mi cunal si sombra soy de mi mismol
Si he muerto al nacer, por suerto, ISaeadme ya, Dios clemente,
tA que me asedia la vida? de un abismo tan horrendo,
Y si esta aun no estA cumplida, 6 eternamente muriendo,
ipor qud me asedia la muertet 6 viviendo eternamentel

XXI.

IMTADA DE NADA. NADA POR NADA.
Por cosas de este mundo
nunca te apures,
que no hay mal que no acabe,
ni bien qne dure.
(cANTAE)

Nada me importa. Al sentimiento extrailo,
ni en el bien gozo, ni en los males peno;
si ahogo en el no importa el propio dailo,
sepulto en un wipaciencia!w el dailo ajeno.
Esperando mi mal, mi bien engailo;
.' paso lo malo en aguardar lo bueno;
y asi el alma, en si misma sepultada,
da A habido y por haber nada de nada.
Me es todo igual. Nada el placer me import
ni al hosco aspect del dolor me irrito;
si el mal la .senda de mi vida acorta,
prorrumpo sin rencor: Estaba escrito.
Cuando sus iras mi destine aborta,
-- uen semblante d mal tiempo,- me repito;
y asi, cerrando A la pasi6n la entrada,
grab en mi coraz6n:- Nada par nada.
Nada me importa. Que dard no ignore
sepulcro al bien y al mal en mi indolencia.
Sd que mi amor han de curar, si adoro,
el tiempo, el gusto, otro placer, la ausencia.
La presunta ilusi6n templa mi lloro,
amarga mis delirios la experiencia,
y de afectos en lid tan encontrada,
es lema de mi fe: Nada de nada.
--Me es todo igual. Como insaciable hiena
me hiere el desengafio carnicero,
pero en mi herida, sin placer ni pena,
sepulcro doy al universe entero.
[Oh vida indtil, de pesares lenal .
SOh estdril mundo, donde el'V le .tno .sei ;.
Pues os debo et''epra *.* / ..
nada de nada .o .do'., hadh por nada.

.. ...'.",.-..






26 CAMPO'AMOR


XXII.

VAGUEDAD DEL PLACER.


--Al que antes cumpla su anhelo
logrando la dicha extrema
de dar A su sien diadema
hecha de luces del cielo .
Asi una turba ligera
de nifios baja diciendo,
tocadas del Iris viendo
las aguas de una pradera.
Siguen el monte csquivando,
y crece sa empefio loco,
en tanto que, poco A poco,
va el Iris su luz menguando.
Y cuando de su ornamento
crelan la sien orlada,
vieron su luz disipada
como fantasma en el viento.
--Cdmo esl-desdeelmonteerguido
proguntan cuantos los miran.
Y alzan los ojos, suspiran,
y les responded: i Ya es ido t
Menlira! -bajan diciendo
los que ven clara su lumbre,
y en tanto ganan la cumbre
mustios los otros sublendo.
II.
Porque sus lindos reflejos
son, al tocarlos, ficciones,
cual son de cerca ilusiones
las que ventures de lejos.
El Iris, siempre inconstante,
se va mostrando inseguro,
A los que bajan, obscure,
y a los que suben, brillante.
t Cdmo es ? en ronco alarido
gritan los antes burlados;
y los de ahora, extasiados,
tristes responden;;- Ya es ido!


-lMAentira!-dicen bajando
los que poco antes mintieron,
y a los de abajo se unieron
prestos el monte esquivando.
In.

Juntos, con pueril anhelo,
se agitan con ansia ardiente,
corriendo de fuente en fuente
tras los matices del cielo.
Y todos, dando A cual mAs
gusto A su pecho anhelante,
unos gritan: -i Adelante!
y los de adelante: -iAtrds!
Y '- r-n orden ni guia,
aqui y aiindiscitrricron,
y ni alli ni aqui !e vieroa,
y.en todas parties lucia.
Y, al verde desvanecido,.
con mas vergiienza que eu ios,
vueltos al cielo los a~ :s,
exclaman todos; -1- ..a es idol

IV.
Asi en eterno cuidado,
atlui y alli, nuestro intent
corre fugaz por el viento
tras un placer nunca hallado.
Que el hombre, en su desacuerdo,
llama, al verle en lontananza,
si es delante, una esperanza
y si es detras, un recuerdo.
Y aun no marc6 en su sentido
el gusto una vana huella,
cuando, imprecando su estrella,
suspira y dice: YA Es iDpl

KIII.


UTLTIMAS ABJURACIONES.

iVpy 4 morilI Prenda del alma mia,
.*st'e'l:'cept6'de ints, qauimeras es;
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.'. de tanto error abjurar6,d'sspp~s

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DOLORAS

EL HIJO (leyendo)
Cuna de rosas al nacer hallamos .
EL PADRE.
-iMentira! Abrojos al nacer nos dan.
EL 1IJO.
-- Rosas, la vida al comenzar, hollamosr.
:EL PADRE.
--Falso! iLos pies por entire abrojos van
iVoy A morir! Las bArbaras memories
que cl fin amargan de mis horas~ved.
iCuimulo abyecto de entrailables glorias!
Leed, por Dios, y escarmentad; leed.
EL HIJO.
v Su vida el hombre de ilusiones puebla
EL PADRE.
jAy! Necio error d la ilusidn llamad.
EL HIJO.
-- Hye la edad de la raz6n cual niebla >>.
EL PADRE.
-itHorror! Pasad, horas sin fin, pasad!
iVoy A morir! De nuestra vida escasa,
pasa en engafios la primer mitad;
la otra mitad en dosengafios pasa:
inunca olvid6is esta cruel verdad!
EL HIJO.
K ;Triste es dejar del mundo Ja presencia!
EL PADRE.
--iMundo, os doy ledo mi postrer adi6s! o
EL HIJO.
a Perece el bienestar con la existencia .
EL PADRE.
-- Muerte, del hombre el bienestar sois vos


XXIV.

QUIEN MAS PONE, PIERDE MAS.

Es la constancia una estrella Este refrAn que te canto,
que d otra luz mds densa muere; tiene, amor mio, tal arte,
d quien mds con ella quiere, que su verdad A probarte
menos le quieren con ella. con una conseja voy.







28 OAMPOAUOR


Fud una nifia de quince aiios
el duende de esta conseja,
y aunque la nifia ya es vieja,
aun dice entire angustias hoy:
Que es la constancia una eslrella
que d otra luz mds densa muere;
y d quien mds con ella quiere,
menos le quieren con ella.
Tuvo la nifla un amante
A quien, id6latra, un dia,
-Te he de querer le decia-
hasta despuds de morir.
Y si con Dies avenida,
corta mi aliento la muerte,
dejard el cielo por verte. -
Tal dijo, sin advertir
que es la constancia una estrella
que d otra luz mds densa muere;
y d quien mds con ella quiere,
menos le quieren con ella.
Muri6 la nifia, y cumpliendo
de su antiguo amor los gustos,


dej6 el pais de los justos
y al mundo el vuelo tendi6;
y cuando alegre A su amante
con alas de Angel cubria,
--Ves cual dej6-le decia-
el cielo por ti?-Mas, johl
que es la constancia una estrella
que d otra luz mds densa muere;
y d quien mds con ella quiere
menos le quieren con ella.
Durmi6 el Angel A su lado,
y, de otra esfera anhelante,
sus alas cort6 el amante
y en ellas al cielo huy6.
Y al encontrarse la nifia
victim de un falso trato,
lorando vi6 que el ingrato
subiendo al cielo cant6:
Es la constancia una estrella
que d otraluz mds densa muere,
y d quien ma ":.*nella quiere,
menos le quieren cosn i.- --


XXV.


AD6IS PARA SIEMPRE.

A oarolina.

Por que no inflel juzgu6is A mi memorla,
aunque os digo, por siempre. al huit de vos,
la eternamente lamentable histona
vais A escuchar de mi primer adios.

lozana, y pura y celestial cual vos*..
iQuien, al dejar A un ser tan adorable,
podrA decirle: IPara siempre adiOsl

cParti... y ]a fams me cont6 su muertea.
iGuardeos el cielo de su Auerte A vos!
Y al recorder su abominable suerte,
dejad que os diga: jPara siempre adids

Pues siempre, herido de dolor tan flero,
desde aquel dia, como ahora A vos,
A cuantos series con el alma quiero,
lAdids, lee digo, para siempre adios






DOLORAS


XXVI.

BENEFICIOS DE LA AUSENCIA.


Agur, Irene; hasta cuando,
no te lo podr6 decir;
por Dios, que al verme llorando,
ganas me dan de reir.
SQui6n creyera,
flor de mi natal ribera,
que si lloro A los dos pass,
me reird A los tres escasosi
Esto me recuerda, Irene,
que algin dia
lei contigo una Higiene
que decia
que, conforme A la experience
de un doctor,
es un bdlsamo la ausencia
que cura males de amor.
Ya te escribird, mi bien,
ca. hs penas me atormenten,
aunque, d ojos que no ven,
corazones que no sienten.
iQub infinite
sera tu amor... por escritol
Mas dice Santo TomAs
que ver y career, y no mAs.
Este refrAn no te corra,
advirtiendo
que el liempo todo lo borra,
y sabiendo
que, conform A la experiencia
de un doctor,
es un bdlsamo la ausencia
que cura males de amor.


i Qub yertas son las francesas I -
to dird todos los dias;
-Iqud heladas!--si son inglesas;
y si italianas, qu6 frias -
Y entretanto
mil y mil serAn mi encanto.
iAh, cubren tanta ficci6n
las alas del coraz6n!
Hermosa Irene, ten calma.
iPor qud Iloras?
No Ilores, prenda del alma,
pues no ignoras
que, conform A la experiencia
de un doctor,
es un bdlsamo la ausencia
que cura males de amor.
Parto, por fin, ya amanece;
adi6s, alma de los dos;
ruega A Dios que no tropiece
por esos mundos de Dios.
Si hoy te adoro
con la obstinaci6n de un moro,
tal vez me ablande mariana
el fuego de otra cristiana.
Si, que aunque este amor es cierto,
Iay presume
que el amor de un ido 6 un muerto
siempre es humo;
pues, conform & la experiencia
de un doctor,
es un bdlsamo la ausencia
que osra males de amor.

XXVII.


EL AMOR INMORTAL.


AtrAs! que ya los altares
velan las sombras profanas,
y al vulgo de estos lugares
le llaman A sus hogares
con su oraci6n las campanas.
lAtrAs! y no en loco tema
traigas revuelta en la falda,
simbolo de tu fe extrema,
esa florida guirnalda
de tus amores emblema.


Torna, loca, A tu alquerfa,
porque, si bien lo contemplo,
es necio, por vida mia,
dejarme asi cada dia
lleno de hierbas el temple.
-He de ver su sepultura,
pese A sus iras crueles,
pues bien nos predica el cura
que nunca el Dios de la altura
cierra su casa A los fieles.






so CAMPOAAIOR


-Asi te azucen traidores
alguna vez sus mastines,
por tus ofrendas de amores,
los duefios de los jardines
en donde robas las flores.
Y pues que en tal desacierto
sigues con cordura poca,
qu6date ahi, y ten por cierto
que gana muy poco un muerto
con la oraci6n de una loca. -
iCuitada, que en su quebranto
no hall en la tierra consuelo,
lo busca en el cielo santo,
y sordo tambidn el cielo
las piiertas cierra A su llanto!


Haye, nifia, que A esa puerta,
entire nocturnos reflejos,
pareces ya de una muerta
la sombra que vaga incierta
lIorando gustos anejos.
Huye, que de amor ajena,
como A image de la muerte,
llamAndote el alma en pena,
de horror la comarca llena
cierra las puertas al verte.
iPobre loca, que en su intent,
sin que de su afin so corra,
ama con ardor violent
memorial que el tiempo borra,
cenizas que Ileva el vientol


iOh, muy !oca es quien no ha oido,
porque escarnecerla puedan,
que en este mundo flngido
s61o pagan con olvido
A los que van, los que qucdanl


XXVIII.

BUENAS COSAS MAL DISPUESTAS.

Epi tola 4 Emlia.
(SATIRA CONTRA EL GINERO HUMANO.

Verdadera miseria es vivir en la tie.
rra. Cuanao el nombre quiere ser mas
espirltual. tanto ie sera mas amarga la
Vlda; porque slente mejor, y vo mas
claro los defectos de la corruption hu-
mana.
(KBMPIS. lib. i, cap. xxII.)

INTRODUCCI6N.
Del hombre, Emilia, las virtudes canto,
anque al hombre al cantar, siempre sin calma,
cayendo estA sobre mi risa el llanto.
Dicen que leva la moral la palma
con el fisico el alma comparando,
mas tan ruin tiene el cuerpo como el alms.
Perdonad mi opinion los que llamando
al hombre la mejor de las conquistas,
un culto le rendis; Iculto nefando!
llablo con vos, ilusos moralistas,
con vos, factors de virtudes, hablo,
que en el hombre mirais cosas no vistas.
Vos, alzando un aurifero retablo,
pondis al hombre en preeminente nicho,
siendo digno de altares como el diablo.






WOLOaAS 31

Vos, que la amais por barbaro capricho,
sois, su hip6crita instinto disculpando,
mas hip6critas que 61: lo dicho, dicho.
Vos, al hombre en vosotros adorando,
vivis, amantes de vosotros mismos,
la humanidad falaces incensando.
iHuid con tan revueltos silogismos
A la luz con que alumbro temerario
del coraz6n los multiples abismosl
Derrocad por pudor vuestro scenario,
6, agitado A mi voz el pueblo, arguyo
que os rompera en la frente el incensario.
Mas ya de vos, sin ahuyentaros, huyo,
porque, altivo, desprecio A los histriones,
y en santa paz mi introducci6n concluyo.
Cuando, cual don de sus mejores done,
Dios hizo al hombre, le adopt por hijo,
y en su afin le colmi de bendiciones.
Y en cuanto al hombre an Sefior bendijo,
Si ennobleces con esto tu existencia,
serAs mi ser mAs predilecto, -dijo.
Y en prueba de inmortal munificencia
ech6 A sus pies con paternal content
la fe, el amor, la gloria, la conciencia,
el honor, la virtud, el sentimiento.

EL SENTIMIENTO.

tQub dirds que hizo el hombre, ain inocenta,
al verse de virtudes opulentof
(No te rias, Emilia.) Lo siguiente:
Al sentimiento se acerc6 al moment,
y echando al coraz6n enhoramala,
se coloe6 en la piel el sentimiento.
La aprensi6n, vive Dios, no fu6 tan mala,
porque en su alma el dolor jamAs se ceba,
pues siempre fAcil por su piel resbala.
Asi el dolor de la mas triste nueva,
si un aire se lo trae, cuando pasa,
otro aire, cuando pasa, se lo lleva.
Y asi el alma en sentir es tan escasa,
cuando antes, por la piel, el sentimiento
con impetus brutales no traspasa.
iAy, por eso se olvidan al moment
al muerto padre, que A llorar provoca,
la ausencia de un amigo y de otros cientol
Y asi el alma en su fondo nunca toca
la lumbre de unos ojos que se inflaman,
el regalado aliento de una boca.
Y por eso nunca oye A los que la aman,
euando, con voces de dolor gimiendo,
del coraz6n contra las puertas llaman.






CAMPOAMOR


Y solamente con la piel sintiendo,
al hombre vil con coraz6n vacio
(de golpes y estocadas prescindiendo),
s61o le afectan el calor y el frio.
iLo has oido, bien miot
iSdlo le afectan el CALOR y el raiot
II.
LA CONCIENCIA.
El hombre, por su infamia 6 su inocencia,
se puso en el estdmago, y no es broma,
la augusta cualidad de la conciencia.
Por su conciencia el hambre A veces toma,
y por eso en el hombre nadie extrafia
que su deber olvide porque coma.
lEl alma enciende, en implacable saila,
ver la conciencia A la opresi6n expuesta
de un atrac6n de trufas y champafia!
En alta voz mi coraz6n protest
contra esta rectitud del hombre fiero,
puesto que de l1 la rectitud es esta.
iQuidn espera en la fe de un caballero,
si otro contrario regal6 su panza
(hablo siempre en metAfora) primerot
jQuidn verA sin impulses de venganza
que un cuarter6n de... (cualquier cosa) inelinl
de la justicia la inmortal balanzat
(Misera humanidad, A quien domina
ya de una poma la frugal presencia,
ya el aspect vulgar de una sardinal
JamAs un noble eseucha con paciencia
que llame A su despensa algln ricacho
general tentacidn de la conciencia.
IA qu6 alma sin doblez no causa empacho
ver que el hombre, honrosisimas cuestiones
las reduce A cuestiones de gazpacho?
Decid, Ioh diplomAticos varones!
los muchos tratos que hacen y deshacen
pechugas de perdices y pichones.
El hambre 6 el interds deshacen 6 hacen
cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia,
pues como dicen los que pobres nacen:
El hambre es quien regular ]a conciencia >.
Aiade A tu experiencia,
que el hambre es quien regular la conciencia.
In.
EL HONOR. LA VIRTUD.
VparoD t HONOR, Emilia, y no te asombre,
puso el hombre en la lengua, y por lo mismo
de honor y de virtud tanto habla el hombre.







DOLORAS


De su virtud y honor el heroism
ponder altivo, hablando y mas hablando,
silogismo aRadiendo ,A silogismo.
Siempre al hombre mas vil verAsle alzando
un pedestal done su honor se ostente,
las frases con las frases combinando.
Rico 6 pobre, el mortal eternamente
llama A su honra el amor de los amores;
i maldito charlatan, y cuAnto miente!
Jam6s A la virtud faltan loores
do las doncellas en la linda boca,
crater que Mayo corona de flores.
Hay tanta lengua que el honor evoca,
que, ya ofuscada mi raz6n, no explico
si A risa, A llanto, 6 A indignaci6n provoca.
Perpetuamente en expxesiones rico,
i que hermoso fuera el hombre si tuviese
las entrafias tan bellas como el pico!
En general, si hay uno que os confiese
que es la virtud su solo patrimonio,
bien poddis exclamar: x i Que pobre es aso!.
O buscad de su honor un testimonfo;
verdis que por dos cuartos... (y son cars)
honra y virtud se las vendi6 al demonio.
Pues come dijo el padre Notas-Claras
(que era un fragile muy sabio, por mis mengua);
-Salvo alguna excepci6n (que son muy raras),
no hay honor ni virtud mins que en la lengua. -
1 Lo has entendido? i Oh mengua ,
i No hay honor ni virtud mnds que en la laegua -

IV.

EL AMOR.

SQuA hizo el hombre-dirds, Emilia bella,
con la llama de AMo i?-- Ay El idiota
la torpe sangre so inflamsn con ella.
Y asd, de amor si el huracAn Ie azota,
por sus entranas circulando ardiente,
el torpe incendio A los sentidos brota.
Lleva el amor su. antorcha diligent
por aldeas, por villas y por plazas,
de naci6n en naci6n, de gente en gentle.
Diablo es amor de angelicales trazas
que, estirpes con ostirpes confundiendo,
las razas as'mila con la razas.
Ora hicia el lecho conyugal corriendo,
de alta estirpe pervierte el tronco honrado,
de un ruin Arbol el germen ingiriendo;
Tomo I- Camloamor, 3








Z4 CAMPOAMOR

ora, en traje modesto disfrazado,
la inocencia sorprende en la cabala,
do mirtos y do rosas coronado;
ya con infame ardor, montando en saiii
la augusta luz de la imperial diadema
con niebla etcrna el deshonor empaila;
y en el furor de su ilusi6n extrema,
con vil incesto, ignominiosamente
el santo hogar donde nacimos quema.
Pasa, gozada, una ilusi6n ardiente,
joh futil brillo de la gloria humanat
como todos los goces, de repente.
Y hasta los fuegos que tu pecho emana,
mailana acabarAn, Emilia mia;
isi, Emilia mia, acabarAn mafianal
El m6s seguro amor que el cielo envia,
entire el mont6n de los recuerdos vaga,
despu6s que pasa un dia y otro dia.
iEs triste que el amor, que tanto halaga,
se extinga, no apagandolo, en pavesas,
6 en cenizas se extinga, si se apaga!
Mas, pese a las promesas mAs express,
muere el amor mAs tierno, confundido
entire cartas y dijes y promesas.
Y A llegar facilmente reducido
al tdrmino infaliblo de la muerte,
en cenizas 6 en pavesas convertido,
fuego es amor que en aire se convierte.
Advierte, Emilia, advierte:
IFuego es amor que en aire se convierte!

v.
LA FE. LA GLORIA.

La bribonada, Emilia, 6 la simpleza,
cometio el hombre de poner FE y GLORIA
done estA la locura, en la cabeza.
Por eso en nuestra mente transitoria
la fe, que muchos con placer veteran,
es tan fdtil cual rApida memorial.
Y aunque se indignen los que en ella esperan,
la gloria es suefo, Joh! si, simple embeleso,
eembra, ilusi6n, 6 lo que ustedes quieran.
IA cuAnto exceso arrastra, A cuAnto exceso,
ese tropol de imAgenes que crea
la propiedad fosf6rica del seso!
iPor la gloria el mortal llegar desea
A la inmortalidad! iNombre rotundo!
jBuen lugar para el tonto que lo real
Por la fe, en este pidlago profundo,
mil cosas aguardamos tras la losa;
joh esperanza dulcisima del mundol






DOLORAS 35

Y s61o por la gloria, AQuf RSPOSA -
grabamos en sonoras'expresiones,
- DON FULANO DE TAL, QUE FUE TAL COSA. -
Y por mis que en tan vagas emociones
su eristencia malgasta con empefio
(su destine es correr tras de ilusiones),
gloria y fe para el hombre son un suefio.
No lo olvides, mi duefio:
ijloria y fe para el hombre son un suealol

coNCLUSI6N.

Ya que mi atroz prolijidad laments,
voy, Emilia, A decir, por consiguiente.
lo quo es el hombre en resumidas cuentas:
Ahoga el interns primeramente
su honor y su virtud, su fe y su gloria,
y con frio y calor tan s61o siente.
En fin, porque ya abrumo tu memorial,
de las virtudes llorar6 la ausencia,
pues mi pasi6n por ellas te es notoria.
IFE, SENTIMIENTO, AMOR, HONRA. Y CONCIENCIA,
pues se os desprecia, abandoned el suelo,
ensuefios de mi cAndida inocencial
iTornad, fuentes del bien, tornad el vuelo
para castigo de la humana gente,
6 vuestra patria natural, el cielo
iGLORIA Y VIRTUDI Yo os juro tiernamento
que al alejaros, desgarrAis atroces
el coraz6n donde os guard inocente.
iHuid, A mi pesar, huid veloces,
leves emblemas del orgullo human,
sonoros ecos de proscritas voces!
iAdi6s! Y, por dar fin, b6soos la mano,
pues ya me Ilena de mortal despecho
la convicci6n de que predico en vano.
Que a ahogar el hombre sus virtudes btecho,
s6lo le han de afectar, A pesar mio
(por Dios, que este final desgarra el pecho),
calor, hambre, interest, amor d frio...
Aprdndelo, bien mio:
ICALOR, BAMBRE, INTZERS, AMOR 6 FIio'l...

XXIX.

IAY DEL QUE NACE 6 MUERE!

Adi6s por siempre, hijo del alma mial -
an triste anciano al espirar clamaba;
y el tierno infante que su sien besaba,
- lA i6s por siempret el infeliz deia.







36


DESEO.
-Roman, tu ciencia es ineierta;
me ha dicho quien bien lo.sabe
que es la pureza una Have
que abre del cielo la puerta.
--Victoria, per Dios, ahora
de la juventud gocemos,
porque, despuds que espircmos,
lo que ha de pasar se ignora.
No gozo per no penar,
- Pues es igual, A mi ver,
gozar para padecer
que padecer por gozar.
Si Dios nos cierra su gloria,
en el inferno, algin dia
sera inmortal, alma mia,
de este placer la memorial.
Porque un recuerdo tan ruerte
de tan grande bienandanza, .
traspasa, cual esperanza,
los limits de la muerte.
Hoy mis deseos coronas
del favor mas soberano,
con esta tr6mula mane
quo en tu embriaguez me abandonas.
Deja que en ansia tan loca
una mi frente A tu frente,
porque me ahoga el ambient
que no perfuma tu boca.
Pon en tu blando extravio,
para calmar mis antojos,
tus ojos junto a mis ojos,
tu coraz6n junto al mio.


PLACE.
Es,imposible, Victoria,
que haya un tormento
quo me haga olvidar la gloria
do este memento.
No, quien dicha tan eumplida
A ver lleg6
ni en la eternidad la olvida.
-iAy, no! lAy, no!-
Mi ser do tu ser recibe
mutuos placeres;
y, pues uno en otro vive,
nuestros dos series,
en tan dulce parasismo,
Ino es eierto, di,
que son parties de un ser mismol
-iAy, sil IAy, si!-
Si cuestan horas serenas
penas sin cuento,
vale un inferno de penas
este moment.
Di si en ta virtud pasada
tu alma encontr6
satisfacci6n mAs colmada.
-IlAy, nol Ay, no!-
Modera tu ardor, querida,
por un instant,
quo no hay deleite en la vida
mAs adelante....
SVictoria!- Romanm La muerte
A mi... Y mi...
-- llenos lay do esta suerte.
-lAy, sil iAy, sit-


CAMPOAMOR

Verti4 cl viejo la lAgrima postrera
y verti6 la primera el nifio en tanto;
y confundidas ultima y primer,
simbolo fueron de su igual quebranto.
tCu.l 14grima, decid, en mal tan fuerte,
del coraz6n brot6 mis doloridat
(La del que el mal primero hall en la mvida,
6 la de Aquel que un bien hall en la muorta ?...

XXX.
HISTORIA DE UN AMOR.
Poro, i8 alcanza Jo que deseahb, s,.tt
luego pesadumbre por el remordiirnento
do la concienoia quesigui6 A so apelro...
(KEMPIS: Imitacind de Cristo, lib. I. ca-
pitulo VI).

L. I.





DOLORAS of


HASTIO.
IPas61 La hiel de un repugnante hastfo
ya en tu indolencia paladeando vas;
jamds mi fe te pagara, bien mfo,
ese rubor que devorando estas.
Jamas
-IJamdsl
IPas61 Yo he abierto el insondable abismo
do to inocencia sepultando iras:
el placer es verdugo de si mismo;
jamds el gusto sin dolor veras.
--Jams t
--I amds!
iPas6! Por culpa de un fugaz content,
siendo ludibrio de ti misma estAs;
ya el pufial de un atroz remordimiento,
iperd6o! jamds lejos de ti veras.
--Jamas?
-lJamds, paloma sin candor, jamdsl,.

XXXI.
PORVENIR DE LAS ALMAS.


Si de vuestra hija fud estrella
dar tan nilia el alma A Dios,
lay, feliz mil veces vos!
idichosa mil veces ella!
Pues ya huella
las celestiales alturas,
no halle en vos nunca lugar
el pesar,
porque para almas tan puras,
morir es resucitar.

iPara qud llorAis perdida
esa prenda de amor tierno,
si por un lugar eterno
dej6 un lugar de partida
Si es la vida
caos de dudas y penas,
Squidn la muerte, al que bien quiere,
no preflere,
si el que vive, vive apenas,
y resucita el que muere?

Siempre, llena de consuelo,
viendo A un ser puro sin vida,
la multitud, de fe henchida,
prorrumpe:- IAngeles al cielol


A ...., en la muerte de su hfja.
Ni (~ qud duelo
es mostrar, cuando la carga
de la existencia maldita
Dios nos quita,
si tras de una vida amarga,
muriendo se resucita ?
No dd A vuestra alma afligida
la mAs leve pesadumbre
esa negra incertidumbre
del mds alld de la vida.
Si es mentida
la fe de ulterior solaz,
at menos, los que viviendo
van gimiendo,
en otro mundo de paz
resucitardn muriendo.
Ya habitat, aunque el desconsucla
os haga implacable guerra,
un triste menos la tierra,
y un dichoso mAs el cielo.
De su vuelo
irdis vos, muriendo en pos,
si A Dios dais en implorar
sin cesar,
pues para justos cual vos,
morir es resucitar.






33 CAMP0A16O!R


XXXII.
TODOS SON UNOS.


Voy A contaros la historic
de una entrafiable pasi6n,
aunque se haga, A su memorial,
pedazos mi coraz6n.
Quehayhistoriasque, aunquepasan,
por siempre, A nuestro despecho,
los ojos en llanto arrasan
y ayes arrancan del pecho.
Pues siempre entire las pasiones
hay una A cuyos reveses
se agostan las ilusiones
como al estio las mieses.
Cuento la historic querida
de esa pasi6n desgraciada
que, aunque amarga nuestra vida,
sin ella la vida es nada.
Pues tras de ese amor tan tierno,
siempre queda en la memorial
todo el dolor del inferno,
todo el placer de la gloria.
No hay mortal afortunado
para quien la triste idea
de un buen querer mal pagado,
eterno dogal no sea.
Si la mujer con rigores
paga tan tiernos quereres,
si es tan cruda en sus amores,
hombres, Ilo que son mujeres!
U.
Pues cuento de amor historians,
copiard letra por letra
el libro en que sus memorial
grababa la hermosa Petra.
Despuds de amar con locura,
tuvo de morir la suerte;
que hay males que s61o cura
el bAlsamo de la muerte.
Petra, cual dije al principio,
su historic dej6 al mundo hecha,
y en ella hasta el menor ripio
es para el alma una flecha.
Pues no hay sensible lectora
que, al repasar sus anales,
si A todo ilorar no 1lora,
no exclame:-Aqui de mis males.-
Pues llega en ella A hacer ver,
de su ciencia en testimonio,


que es un dngel la mujer,
y que es el hombre un demonio.
Y despuds que al hombre injuria,
con frases por el estilo,
de este modo el dngel furie
coge de su historic el hilo:
Que no hay fe en hombres con-
[templo-
(prosigue la hermosa Petra)
- y son de esto buen ejemplo,
Pablo, Juan, Luis, Diego.... eteetra.
De esta manera injuriando
sigue nombres tras de nombres,
y al fin concluye exclamando:
-Majeres, 1lo que son hombresi
U.
Si A los dos sexos igualo,
es porque inflero con pena
que, si es el hombre algo malo,
es la mujer no muy buena.
Donde las toman, las dan,
asienta un refrAn de amor;
y, cual dice otro refrAn,
d un picaro, otro mayor.
A buena fe, mala fe;
A un adelante un arredro;
quien rmds mira menos ve;
tan bueno es Juan como Pedro.
Con cuyos verses, acaso
probar A los hombres plugo
que el que es victim en un paso,
en otro paso es verdugo.
Por eso s6 que, al que falso
A una mujer asesina,
le han de servir de cadalso
las rejas de otra vecina.
Y la que dice-no quiero,-
sd que amara a otro coplero,
aunque epitaflos le cante.
Porque esta es la ley mAs tristo
que impone amor justiciero:
e Cuando quise, no quisiste,
y ahora que quieres, no quiero.
Pues hombre y mujer son series
con fe igual y various nombres,
hombres, lo que son mujeres!
mujeres, Ilo que son hombresl





DOLORAS


XXXIII.
PROXIMIDAD DEL BIEN.
En el tiempo en que el mundo informed cstaba,
cre6 el Seiior, cuando por dicha extrema
el paraiso terrenal formaba,
un fruto que del mal era el emblema,
y otro fruto que el bien simbolizaba.
Del miserable AdAn al mismo lado
el Seiior coloc6 del bien el fruto;
pero AdAn nunca el bien hall6, ofuscado,
porque es del hombre misero atributo
huir del bien, del mal siempre arrastrado.
El fruto que del mal el simbolo era
puso Dios escondido y muy lejano;
pero AdAn lo encontraba donde quiera;
abandonando en su falaz quimera,
por el lejano mal, el bien cercano.
jAy! Siempre el hombre, en su ilusi6n maldits,
su misma dicha en despreciar se empeiia,
y al seguirla tenaz, tenaz la evita,
y aunque en su mismo coraz6n palpita,
Ilejos, muy lejos, con afAn la suefial...

XXXIV.

PLACERES TRISTES.


Que te admire no es justo,
si A bostezar empiezas,
la turba que a admirarte va al teatro.
lQuien ha de ver con gusto
que pertinaz bostezas
una vez, y otra vez, y tres y cuatrol
jAy, prenda que idolatro,
ahora s6, A pesar mio,
que es el placer la fuente del hastiol
Si el ver tantos galanes
tu bostezo provoca,
Iqud haras cuando estds sola, Rosalia ?
No juzgu6, ivoto A Sanes!
tan inmensa esa boca
que hA poco me llamaba w vida mfa .
ICuanta raz6n tenia
quien dijo sabiamente
que son los goes del hastio fuentel
En tus ojos serenos
hoy se ve una zozobra
que ya la bilis de tu madre exalta.
IQu6 echas de mAs 6 menos?
iEs tu madre quien sobral


ISoy yo (Iquidralo Dios!) lo que tefalta ?
IPor qu6 el dolor te asalta?
(SerA cierto, bien mio,
que es elplacer la fuente del hastio?

Desde... (ya td me entiendes),
yo tambidn, Rosalia,
con honda penai ay de mi triste! lidio.
iC6mo en rubor te enciendes!
jLlora, si, vida mina,
despuds de tanto amor, tanto fastidio I
Lloremos (pese A Ovidio),
aunque mi amor lo siente,
i que son los goces del hastio fuenlel

Si el placer que gozamos
nuestras almas abisma
en un fiero dolor que nos devora,
tras la virtud corramos,
pues tan s61o A si misma
eternamente la virtud se adora.
;Oh, malhaya la hora
en que aprendi, bien mfo,
que es el placer la fuente del hastio I





40 OAMPOAMOR

XXXV.

LA DICHA ES LA MUERTE.
1 Sarcasmo ruin de la suerit
para el alma dolorida,
no ver hermosa la vida
sino al dintel de la mucrtel
(E. FLORENsTNO SA.Z).


-- Nifio! A quien guard el maternal cuidado
pues que mi pecho tras la dicha va,
tal vez la dicha encontrar6 a tu lado.
LA MADRE.
-|Llorando el nifio entire mi seno estil
SId mds alld
II.
jlHermoas! solo, en extranjera tierra,
prestadle dicha A quien tras ella va,
pues tantas dichas vuestro amor encierra.
LAS HERMOSAS.
Triste del ser que idolatrando estil
SId mds alld
III.
-IMagnatesl hoy vuestra piedad implore;
loco mi pecho tras la dicha va;
si el oro da la dicha, prestadme oro.
LOS MAGNATES.
-IVed que amagandoos el pufial estal
I Id mds alld
IV.
A ncianos! presa de infernal batalla
ni pecho en pos de la ventura va.
INi al borde mismo de la tumba se hallal
SLOS ANCIANOS.
-INi al borde mismo de la tumba estkl
SIld mds alld i

XXXVI.

LA OPINION.

(A m(f 5uia ra prima Jactnta Wthte de Llano, en la muerte de as Afha).
/ IPobre Carolina mial Un clerigo. -Empiece el canto.
iNunca la podrd olvidarl El doctor.- iCes6 el sufrir!
Ved ]o que el mundo decla El padre. -I Me ahoga el lantoi
yiendo el fdretro pasar; La madre. Quiero morir





DOLORAS 41

Un muchacho. I Qud adornada I IDuerme en paz! dicen los bue-
Un joven. I Era muy bella! -- Adi6s! dicen los demas. (nos.
Una moza. iDesgraciadal Un fildsofo. IUno renosl
Una vieja. IFeliz ella! Un poeta. IUn angel masi

SXXVII.

IQUIr N SUPIERA ESCRIBIR!


*- Escribidme una carta, sefor cura.
Ya se para quidn es.
--Sabdis quidn es, porque una noche obscure
nos visteis juntos? Pues. -
-Perdonad, mas... -No extrafio ese tropiezo.
La noche... Ia ocasi6n...
Dadme pluma y papel. Gracias. Empiezo:
Mi querido Ramdn:
iQuerido?... Pero, en fin, ya lo habdis puesto...
Si no querdis... Si, si
-;Qud triste estoy! tNo es eso?-Por supuesto.
-i Qu6 triste estoy sin til
Una congoja, al empezar, me viene...
IC6mo sabdis mi mal?,..
Para un viejo una nifia siempre tiene
el peeho de cristal.
(Qud es sin ti el mundo? Un valle de amargura.
1Y contigo? Un eddn.
Haced la letra clara, seiior cura,
que lo entienda eso bien.
--El beso aquel que de marchar d punto
te di...-- C6mo sabdist...
Cuando se va y se viene y se esta junto,
siempre... no os afrentdis.
Y si volver tu afecto no procura,
tanto me hards sufrir...
--Sufrir y nada mAs? No, senior cura,
ique me voy A morirl
1Morirt Sabdis que es ofender al cielol...
-Pues, si, senior; morirl
-Yo no pongo morir.- IQue hombre de hielol
IQui6n supiera escribirl
n.
ISefior Rector, senor Rector! En vano
me querdis complacer,
Mi no encarnan los signos de la mano,
todo el ser de mi ser,





CAMPOAMOR


Escribidle, por Dios, que el alma mfa
ya en mi no quiere estar;
que la pena no me ahoga cada dia...
porque puedo llorar.
Que mis labios, las rosas de su aliento,
no se saben abrir;
que olvidan de la risa el movimiento
A fuerza de sentir.
Que mis ojos, que 1l tiene por tan bellos,
cargados con mi afAn
como no tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre estAn.
Que es, de cuantos tormentos he sufrido,
la ausencia el mAs atroz;
que es un perpetuo sueiio de mi oido
el eco de su voz...
Quo siendo por su causa, i el alma mis
goza tanto en sufrir!...
Dios mio, icuaatas cosas le dirfa
si supiera escribir!,..

III.
RPILOGO:

-Paes sefior, bravo amor! Copio y conclayo:
A don Ramdn... En fin,
que es infitil saber para esto arguyo
ni el griego ni el latin. -

XXXVIII.

AMAR AL VUELO.
A la nMfia Asuncion de zaragoza v del Pfno.


Asi, nifia encantadora,
porque tus gracias no roben
las huellas que el tiempo deja,
juega como niiia ahora,
como nifia cuando joven,
como joven cuando vieja.
Por mis muchos desenganos,
te ruego, Asunci6n querida,
que ames mientras tengas vida
como amas A los seis aros.
Justamente, de ese modo;
amando desamorada;
asi, no queriendo nada;
esto es, queri6ndolo todo:
anhelante y sin anhelo,


ya resuelta, ,a indecisa,
pasa de la riSa al duelo,
pasa del duelo a la risa;
asi, de prisa, de prisa:
todo al vuelo, todo at vuelo.
II,
Sd amorosa y nunca amante;
lleva A la vejez tu infancia;
sd constant en la inconstancia;
6 en la inconstancia constant;
que en amor oreen los mas duchos,
contra los quo son mAs locos,
que en vez de los pocos muchos.
valen mAs Igs muchos pocos.








DOLORAS


Y cuando tu labio bese,
que formule un beso insApido,
Inerte, estent6reo y rapido...
Pues... asi, lo mismo que ese.
Nunca beses como loca,
besa como una loquilla;
jamAs, jamAs en la boca;
.siempre, siempre en la mejilla;
ten present que la abeja,
queriendo entrafiar la herida,
la desventurada deja
entire la muerte la vida.
m
ISi! si lo mismo que hoy eres
la hermosa entire las hermosas,
ser, mientras vivas, quisieres
dichosa entire las dichosas,
tal ha de ser tu divisa:
amar muy poco y de prisa,
como hacen las mariposas;
aunque no importa realmente
que ames infinitamente,
si amas influitas cosas.
Iv.
Son tan cuerdos mis consejos,
que me atrevert A jurarte
por mis ojos que, aunque viejoe,
adn, Asunci6n, al mirarte,
aspiran A ser espejos,
que aplicando estos consejos
A mi vejez, todavia
pienso curar, hija mfa,
. de mi coraz6n las lagas;
llagas lay! que no tendria,
si yo hubiera hecho algin dia
lo que te acoiftejo que hagas.


V.
Para ver si es verdadero
lo que un ap6stol revela,
--que lo fijo es pasajero,
que s61o es real lo que vuela, -
tiende el rostro, hermosa nifia,
como ese cielo sereno,
ya al cielo, ya A la campifia,
y veras de una mirada
que es lo mAs rico 6 mAs bueno
lo que vuela 6 lo que nada,
como la espuma en los mares,
eD el cielo los fulgores,
en los Arboles las flores,
los celajes en el viento,
en el viento los sonidos,
la vida en nuestros sentidos,
y on la vida el pensamiento.
vI.
Sigue el plan A que to exhorto,
amando al vuelo; hazte cargo
que el viaje es largo, lmuy largo!.
y el tiempo es corto, imuy cortol..
Sd ligera, no traidora;
sopla el fuego que no abrasa;
quiere, como el que no quicre;
sea siempre, como ahora,
tu lanto, nube que pasa,
tu risa, luz que no muere.
Ama much, mas de modo
que estds siempre enamorada
de un cierto todo que es nada,
de un cierto nada que es todo.
Si ries, olvida el duelo;
si Iloras, pasa A la risa;
asi... de prisa, de prisa;
todo al vuelo, todo al vuelo.

XXXIX.


EL BESO.
Mucho hace el que much am&.
(RKMPIS, lib. I, cap. xv).


Me han contado que al morir
un hombre de coraz6n,
sinti6, 6 presumi6 sentir,
en CAdiz repercutir
un beso dado en Cant6n.
LQud es imp*sible, Asunci6n?


Veinte afios hace que di
el primer beso jay de mil
de mi primera pasi6n...
ly todavia, Asunci6n,
aquel frio que senti
hace arder mi coraz6nl







44 CA


Desde la ciega atracci6n,
beso que da el pedernal,
subiendo hasta la oraci6n,
uiltimo beso mental,
es el beso la expansion
de esa chispa celestial
que inflam6 la creaci6n,
y que en su curso inmortal
va, de crisol en crisol,
su intense llama A verter
en la atm6sfera del ser
que de un beso encendi6 el sol.
in.
De la cuna al ataid
va siendo el beso, a su vezi
amor en la juventud,
esperanza en la nifiez,
en el adulto virtud,
y recuerdo en la vejez.
Iv.

IVas comprondiendo, Asunci6n,
que es el beso la expresi6n
de un idioma universal,
que, en inextinto raudal,
de una en otra encarnaci6n
y desde una en otra edad,
en la mejilla es bondad,
en los ojos ilusidn,
en la frente majestad,
y entire los labios pasidn?
v.
INunca se despierta en ti
un recuerdo, como en mi,
de un amante que se fudi
Si me contests .que si,
eso es un beso, Asunci6n,
que en alas de no s6 qud,
trae la imaginaci6n.
VI.
IGloria A esa obscura serial
del hado en ineubaci6n,
que es el germen inmortal


MPOAMOR

del alma en fermentaci6n,
y a veces trasunto flel
de todo un mundo moral;
y si no, digalo aquel
de entire el cual y bajo el cual
naci6 el alma de Plat6n

vU.

IGloria A esa condensaci6n
de toda la eternidad,
con cuya tierna efusi6n
A toda la humanidad
da la paz, la religion:
con la cual la caridad
siembra en el mundo el perd6n;
himno A la perpetuidad,
cuyo misterioso s6n,
sin que lo oiga el coraz6n,
suena en la posteridad!

VIn.
IVas comprondiendo, Asunci6n?
Mas por si acaso non crees
que el beso es el conductor
de ese fuego encantador
con que A este mundo que ves
ha animado el Criador...
prueba A besarme, y despubs
un beso veris c6mo es
esa copa del amor
llena del vital licor
que en el human festin,
de una en otra boca, al fin
llega, de afin en afAn,
A tu boca de carmin
desde los labios de AdAn.

Ix.

Prueba en mi, por compasi6n,
esa clara iniciaci6n
de un obscure porvenir;
y entonces, bella Asunci6n,
comprenderas si, al morir,
iun hombre de coraz6n
habrA podido sentir
en CAdiz repercutir
un beso dado en Cant6n.






bOLORA9 45

XL.

LO QUE ES ETERNO.
,ieicada al Conds de San Luis con molivo de la fUndaciOn del Teatro Espario

I.
LA INTELIGENCIA.
Pasan un siglo y cien, el tiempo pasa
como Escita que mata A la carrera;
verdugo y creador, en cuanto impera
lo humilde encumbra y lo soberbio arrasa.
La vida el tiempo A cuanto existe tasa,
mas, siempre indtil, su guadaila flera
sobre el grande Plat6n, era tras era,
con excusado afAn pasa y repasa.
Y es que la idea que en los cielos flota,
flja cual Dios, como de Dios esencia,
del tiempo m6vil la guadafia embota.
Por eso, al declinar de la existencia,
de entire las ruinas de los mundos brota,
crisAlida inmortal, la inteligencia.
II.
LA VIRTUD.
Pendlope es el tiempo, que hoy se afana
en destejer la vida ayer tejida;
no hay en el mundo edad que un sol no mida,
ni hay un sol que resista A alg6n maiiana.
S61o del tiempo en la extension lejana
sobrenada de S6crates la vida;
que es bella espuma la virtud salida
del Oceano de la vida humana.
Y es que de la virtud el santo anhelo
burla del tiempo la eternal victoria,
sobre cuanto hay mortal alzando el vuelo.
Por eso como esencia de la gloria,
va cual perfume embalsamando el cielo,
sagrada eflorescencia de la historic.
In.
EL TEATRO.
El tiempo, ese Saturno cuya saila
se goza en devorar sus creaciones,
JamAs en sus sangrientas irrupciones
su temple arrasarA, gloria de Espafa.
No extirparA del tiempo la guadafia
ese estadio de her6icas acciones;
no se extingue la voz de los Platones,
ni el brillo de los S6crates se empaia.






46 CAMPOAMOR

Cuando tu obra inmortal al munido asombre,
mostrando ejepnplos de virtud y ciencia,
glorioso entire ellos son irA tu nombre.
i Ah! i dichoso el que adhere su existencia
a la virtud, perpetuo bien del hombre,
y A la eterna vordad, La inteligencia!

XLI.

FUENTE INAGOTABLE.
A mi amigo don Teodoro Guerrero.
I.

i Am6 una vez, y dos, immensamente,
y tres.... y acaso mis!
i Del corazdn la inextinguible fuente
no so agota jambs!
i AMagnifico estA el bailey! i Encantadora
so halla prendida asi!
,Resumen do la vida en una hora
es la existencia aqui.
;Mirad qu6 hermosa est! i Si no la mhiro
siquirra en ilusiin,
falta una. cosa al aire que respiro!...
I Otra vez, corazdn!
II.
Al ientras bailamos ay! el tiempo vuela...
pero, q qu6 hemos de hacer?
La vida humala al fin s6lo es la tela
do que se hace el placer.
Alli va. i No, no a Mi pensamiento,
de su image en pos.
aqui y alli, en La tierra y on el viento
la croas, como Dios.
i Maldito craaz6n, que nunca cesa
do mudar y quearer!
i La came de mi espiritu es hoy esa,
como otra ha sido ayer !
i Ira del cielo! Come nunca tierna,
babila con otro.... i Oh Dios!
i La breve vida veces es etorna !
Ya va un instante... dos...
Ni una mirada de su amor merezco!
Van cuatro.... sois.... Pardiez !
i Cuando ella no me mira me aborrezco'
Van echo... nueve... diez...






DOLORAS

(Y once van yal ILa eternidad enter
tarda tanto en paSart...
1Oh, cuinto gemiria, si pudiera
gemir sin respirar!
Vamos como ella, A enloquecer con esa,
y con esta tambidn...
- iDivino, Concepci6nl i Bravo, Teresa!
IQue si vas bien? iMuy bien!
No quisiera mAs dias de content;
Mercedes, por quien soy,
que de besos te dan de pensamiento,
cuantos te miran hoy. -
tHuyamos de ella, huyamos, alma mial
tC6mo huir, imaldici6nl
si exceptuando su amor, todo me hastial
iOtra vez, corazdni

III.

tEn baile! IVedla, como siempre, hermosal
--tQue estoy muy triste, Inds I
Tfi no entiendes mi pena, eres dicnosa.
IQue es porque no amof jPues!
Se te ha subido, Inds, con el content
al rostro el coraz6n;
y eso no es, vive Dies, el sentimiento;
eso es la sensaci6n.
jEn bailey IEn baile! -Tu semblante augura
castidad y salud;
bien dicen, Asunci6n. que la hermosura
es casi una virtud.
(Qui6n hoy, responded, tus encantos labral
(Dices que es la pasi6n
ventura que deshace una palabral
(ICruell ITiene raz6n!)

IV.

(IAlli pasa otra vez! Mas no; os mi anhelo
que se lo forja asi...)
-jQue en que pienso, Leonor, mirando al cielo,
iQub he de pensar? En ti.
lQuidn besara, mi bien, labios tan bellost.,
Mas perdona, Leonor;
quise decir: poner el alma en ellos...
iBendigo tu pudor!
Cuando te vi, cruz6 por mi cabeza
un pecado venial...
(Si habran dicho por ti que es la belleza
demonio temporal






48 CAMPOAIMO

Tu pupila, esa entrada de los cielos,
me liena de embriaguez;
no eres mia, Leonor, y tengo celos.
SQue es envidia ? Tal vez.
-i Bella milsica A fe! i CuAl correspond
su acento A mi pasi6n !...
Esto lo of con ella no s d6nde....
i Siempre ella, coraz6n!
i Qub sufrir! Luz, no sufras; es el modo
de que sufran por ti;
una mujer que me lo cuenta todo,
me lo ha contado asi.... -
Pas6 el bailey y ia noche. Con el dia
ya. vendrA otra embriaguez!....
A Donde la muerte estA de esta agonia?...
; Otra vez, coraz6n! i ay, otra vez '
XLII.
ilMAS!... I WAS!...
iPiensas satisfacer tu apetito
Pues no lo alcauzaras.
(KEMPIS, lib, I cap. XX)
I.

Brindemos por Salom6n, de eslab6n en eeslab6n
que con tan cuerdo saber una cadena inmortal.
nos pinta la condici6n i MAs! Divina aspiracidn,
del alma de la mujer. A otra transliguracion,
Ved, per ejemplo, A Leonor, como asi nos lo hacen ver,
que ya del Rhin A Merced, en perpetual evoluci6n,
ve girar en derredor las gramas con germinar,
los frescos de la pared; las flores con florecer,
y cansada, de gozar, los frutos con madurar,
aunque no harta de sentir, los Arboles con crecer;
llena de pasidn quizAs, y en su anhelo de legar
y sin quizas, de elixir, A mbs alto porvenir,
sintidndose derrumbar cuanto siente, con sentir,
A una postrer libaci6n, llega como el hombre A amar;
ioh insaciable coraz6n! y el ihonbre, supremo ser,
aundiceensufieos: i s !.i MAs!.. de todo infinite en pos,
con pensar y con querer
II. sube A arcngel, y ademAs
llega hasta eonbeberse en Dios.
i MAs! i Ms Suiprema explo0si6n i Mis, alma mia! MAs !... i Ms !...
del pensar y del sentir,
misteriosa evocaci6n II.
de un obscure porvenir,
proliffica emianaci6n i Rhin El mds, en conclusion,
que entire gozar y sufrir, es el anhelo eternal
en electric ascension de toda la creaci6n,
corre en eterna espiral siendo en fuerza desigual,












































Y cuando muerto le vi6,
Hero, cual Leandro fiel,
se arroj6 al agua y muri6
como 61, por el y con 61.
Doloras. Hero y Leandro

T. CAMPOAMOR 4


E~ ~
~,---~








DOtORAS 49


en la material, atracci6n,
tendencia en el vegetal,
en lo vital, sensaci6n,
pensamiento en lo humanal.
Mds, como alma, cs religion;
como espacio, inmensidad;
como cuerpo, coraz6n;
como tiempo, eternidad;
y entire amar y florecer,
entire pensar y sentir,
a un n aspira mejor
cuanto fu6, y es, y ha de ser,
ya fruto, ya Arbol, ya flor.
iElixirl 1ilds elixir!
iBrindisl... al rnds de Leonor.

Iv.

Il rds... de todo! iVenga Rhini
Mds aire! Abrid el balc6n
y veremos la extension
de esa Australia celestial,
cuyas islas de coral
las piedras miliarias son,
con que el principio sin fin
marca la imaginaci6n
de ese insondable caudal,
de esa eterna sucesi6n
que no tiene fin jams,
tiempo y espacio, expresi6n
del mds, del uiltimo mds!...


V.
IRhin! Mds en el tiempo iqu6 cst
Contad un dia y un mes,
luego un siglo, despu6s mil,
siglos de siglos despuds
con la cabeza febrile
por siglos multiplicad,
y despuns que acumuldis
a toda una eternidad,
si no amengua vuestro ardor
jams, jamAs y jamAs,
aun acumular poddis
cien oternidades mas,
del postrer jamds al fin...
jSiempre mds! iGloria a Lconor!
iRhin, Ganimedes, rnds Rhin!...
vr.
iRhin, Rhin! Como en la evasion
del tiempo que se nos va,
tambidn se halla en la extension
ese eterno mns allA;
sumad un mundo, dos, tres,
y cuatro, y mil, y un mill6n
y mil millones despubs,
y hallar6is, en conclusion,
de vuestras sumas al fin,
del postrer mundo al trav6s,
siempre otro mundo detras...
IRhin, Ganimedes, mds Rhin !...
iMds!...muchomds/l... Imuchomdsl!',

XLIII.


COSAS DEL TIEMPO.
Pasan veinte afios: vuelve 61,
y al verse, exclaman 61 y ella:
(- Santo DiosIt y 6ste es aqudl?...)
(- Dios mio! Iy dsta es aqudllal...)

XLIV.
ENGAROS DEL ENGAiO.
iCunto creia en ti, cuAnto crefa!
-Te juro que, aunque inflel, soy inocente.
-- No pensabas amarme eternamente?
Yo lo pensaba asi, querida mia.
De mi error en disculpa, este letrero
sobre mi tumba dejard grabado:
Perd6nale al infiel que te ha engaiado,
porqu6 A si mismo se engai6 primero .
Tomo t, CamPoamor.-4


DOLORAS


49 ,







50 cCAMPOAMOR

XLV.

TODO ESTA EN EL CORAZON.

La'reina que enloquecia
por don Felipe el Hermoso,
la tumba al ver de su esposo,
-iTodo esta allil1-se decia.
SMs restos exhum6 un dia,
mas nada alli vi6; y asi,
en vez del todo esta alli, -
desde tan triste ocasi6n,
senalando al coraz6n,
decia: ITodo estA aqui I -


XLVI.

SQUE ES AMOR?

Cual es ecda uno en lo interior,
tal Juzga lo de fuera.
(KEMPIS, lib. XI, cap. IV).

Dudando, Entiquata, tu bura inocencia,
si amor, que aun no sientes, es dicha 6 dolor
Ipretendes que diga mi amarga experiencia,
ifeliz, pues lo ignoras! qu6 cosa es amort
IAlzad de las tumbas, y al par de la brisa
oruzad, bellas sombras, dejando el no serl
La Estuardo, Francisca, Lucrecia, Eloisa,
idementes sublimes! decid: tqu6 es querer?
-Querer, un misterio-comienza la Estuardo-
que 6 dos funde en uno, partiendo uno en dos.
-tQub son tus amores, amor de Abelardo?
Infierno de dichas y cielo sin Dies.
No amar siendo amada prosigue- no es vida:
no ser nunca amante ni amada, es no ser;
querer, el infierno, no siendo querida;
mas, siendo querida, la gloria es querer. -
iPerdona, oh perpetuo pudor de la historic,
perdona A mi musa, si evoca en tropel
los nombres que fueron escAndalo 6 gloria:
Cleopatra, la Cava, Teresa, Raquell
Dejad los sepulcros, falange divina,
tomando A mi acento las formas de ser;
Elena, Artemisa, Judith, Mesalina,
honor 6 vergiienzal decid: ,qu6 es quererl







DOLORA 5L

Decidme si es flebre que el alma envenena,
6 sOlo un deleite que se und al pudor:
Semiramis, Safo, Nin6n, Magdalena,
ifalsarias eternas! jqu6 cosa es amor?
Teresa la santa, mAs bien la divina,
- Amor dice junta ternura y deber.
- Amar es -replica la vil Mesalina-
hallar el descanso, cansando el placer.
Amor pierde dicen la Cava y Elena -
la fe y patria siempre, los goces jamAs.
- Es dice gimiendo de amor Magdalena -
gozar much, y luego ilorar much mas. -
Y Safo, con flebre de amor que no espera,
- Morir por quien se ama prorrumpe es querer.
- Es cierto responded Lucrecia aitanera: -
morir por quien se ama, si se ama el deber
--Vivir en la mente--prosigue Artemisa--
de aquel que am6 much y am6 porque si.
- Vivir siempre en otro-murmura Eloisa.
Semiramis dice: Vivir otro en mi.
--Hablar con el aire!--de amor satisfecha,
imal haya su bocal prorrumpe Nin6n:-
amores sin crime, son suefios sin fecha;
pasi6n que no afrenta, no es digna pasi6n. -
IEn fin! thalla el que ama la gloria 6 el inferno?
IAqui las perjurasl ILas fieles aqui!
Decidme, en resume, lo que es ese eterno
deseo que miente, minti6ndose A si.
-- Morir! dice Safo. Francisca, el incestol-
Teresa, -laquel mistico amor del amor!--
Judith y Lucrecia, gozar con lo honest! -
Cleopatra, la orgial Raquel, I el pudor! -
iSilencio! Asi al mundo volvieron demente;
y aun dudan hoy locas, mAs locas que ayer,
si amor da delicias, 6 si es solamente
perder la ventura buscando el placer.
1Huid, falsas dueflas de todos los duefios
que el mundo anegaron en llanto por vos;
que haceis de la vida ya un suefio de suefios,
que haedis de la came ya un monstruo, ya un diost
SAmor en vosotras es todo, 6 no es nada,
verdad 6 mentira, virtud 6 placer?
iOdiosa falanje del mundo adorada,
pues sois siempre un caos, tornad al no ser
iMaldito aquelarre de diosas, que ignora
si amor cura 6 mata, si afrenta 6 da honor
Ya oiste, Enriqueta; si sabes, ahora
responded td misma: jqu6 cosa es amor?-







CAMPOAMOR


XLVII.

LAS DOS GRANDEZAS.


Uno altivo, otro sin ley,
asi dos hablando estan:
-Yo soy Alejandro, el rey.
- Y yo Di6genes, el can.
Vengo A hacerte mAs honrada
tu vida de caracol.
SQud quieres de mi?- Yo, nada.
Que no me quites el sol.
Mi poder es... Asombroso,
pero A mi nada me asombra.
- Yo puedo hacerte dichoso.
-Lo sd; no hacidndome sombra.
Tendras riquezas sin tasa,
un palacio y un dosel.
- Y para qud quiero casa
mAs grande que este tonel?
Mantos reales gastards
de oro y seda.- INada, nadal
SNo ves que me abriga mas
esta capa remendadal
Ricos manjares devoro.
- Yo cor pan duro me allano.
-Bebo el Chipre en copas de oro.
-Yo bebo e! agua en la mano.
Mandard cu4nto tu mandes.
- iVanidad de --..A vanast
Y a unas miseria.- tan grandes
las llamAis dichas 1 amanast


Mi poder A cuantos gimen,
va con gloria A socorrer.
ILa gloria! capa del crime.
Crimen sin capa iel poder
--Toda la tierra iracundo
tengo postrada ante mi.
i Y eres el duefio del mundo,
no siendo dueiio de tit
Yo sd que, del orbe duefio,
sere del mundo el dichoso.
Yo sd que tu Altimo sueio
serA tu primer reposo.
Yo impongo A mi arbitrio leyes.
-iTanto de injusto blasonas?
--Llevo vencidos cien reyes.
-iBuen bandido de coronas
Vivir podrd aborrecido,
mas no morird olvidado.
Vivird desconocido,
mas nunca morird odiado.
IAdi6s, pues romper no puedo
de tu cinismo el crisol!
iAdi6s! ICuAn dichoso quedo,
.pues no me quitas el sol! -
Y al partir, con mutuo agravio.
uno altivo, otro implacable,
miserable! dice el sabio;
y el rey dice: Imiserable


XLVIII.
"ACHAQUES DE LA VEJEZ.
No confies ni estribes sobre la
ca a hueca,porque toda carnees
heno y toda su gloria caerA come
floor ,
(KEMPIS, lib. XI, cap vzll


Si no me ataran loc pies
la gota, y lo que no lo es,
contigo iria.hasta el fin
de este encahtado Jarsn.
iRompamos la marchA, puesi
;Eal A la una, A laI dos,
a las... Ipor vida de ,Dios!
Wanme, no me ':' nds.


II.
SAh! c6mo enciende de amor
de tus ojos el color,
el mismo con que Rafael
nos pinta la caridad
A su dulce claridad,
cien vueltas A este verjel
diera de buen grado, Inds.
Mas tqud importa imaldici6n!


52






DOLORAS


que me arrastre el coraz6n,
si me flaquean los pies?
in.
IBien! De nuevo tu beliad
nueva extension da A mi ser,
y de mi primera edad
ya casi siento el placer.
Inds, jqu6 felicidad
si ahora a mi voluntad
igualase mi poder!
Ya di un paso. ,Vuelve A mri,
fuego de micoraz6n,
de ese 6ter universal
donde en deliquio inmortal
de expansion en expansion
toda la vida verti!
Otro paso. iBien! iMuy bien!
Como el de V6nus, tambidn,
Inds, tu talle espailol
arrastra A cuantos lo ven,
subiendo do sol en sol
derechos hasta el-Eddn.
IVes? Ya me sionto ascender;
demos la vuelta hasta el fin
de este encantado jardin.
iA ver c6mo march, A ver!
iDices que tiemblo? iNo... no...
es que la tierra, cual yo,-
vibra tambidn de placer!
bOyes? iCuAn bien con su amor
celebra ese ruisefior
nuestro epitalamio actuall...
Pero per vida de tal,
que A los tres pasos, Inds,
del exceso del sentir
se me van algo los pies...
Y ademas, al'percibir
c6mo me hiela el sudor.
ya comienzo A presentir
que ese inocente cantor
A la entrada del Eddn,
en vez de este mutuo amor,
acaso ifatalidad!
estA cantando mAs bien
mi uni6n con la eternidad!
Iv.
IAy, Inds! ino puedo mAs!
pongamos al viaje fin.


Aqui estoy bien, y ademas
siempre estA donde td estas
el oasis del jardin.
iGracias, mi esposa! iTd ain croes
que este coraz6n senil
no es un Arbol sin calor,
cuando con tan tierno amor
mi mano coges, Inds,
con el mismo aire gentil
con que se coge una forl
jAy! ignora tu bondad,
como ignor6 mil ilusi6n,
que es indtil la beldad
cuando ya en el coraz6n
queda s61o la raz6n,
flor de Ia esterilidad!
Sent6monos, pues, aqui,
A las puertas del Eddn;
y mieniras maldigo asi
este cuerpo baladi,
perdona el error de quien
se estA muriendo por ti.
Muriendome, Inds, isi! isif
por eso creyendo voy
que, evaporado, ya soy
errante espectro ne mi.

V.

Mas si no alcanzo al honor
de dar dos vueltas 6 trees,
no es per falta de valor,
como tu sabes, Inds;
tan solamente ioh dolor!
per estos malditos pies
no puedo entrar, como ves,
en el temple del amor.
Y ya que has llegado A ver
que para poder entrar
s6lo me falta tener
los pies que me han de llevar,
te prometo, hermosa Inds,
que en cuanto yo tenga pies,
en ti, por ti, y para ti
ird hasta el temple que ves,
y alguna vez mas allA...
IDices que ahora? jAy do mil
La voluntad estA aqui;
mas ly los pies? iAhi est&l...






OAMPOAMOR


XLIX.

SUFRIR ES VIVIR.
A Ia querldo amigo don Eduardo BUStllfo


Maldiciendo mi dolor,
A Dios clamd de esta suerte:.
-Haced que el tiempo, Sefior,
venga a arrancarme este amor
que me esta dando la muerte. -
Mis sdplicas escuchando,
su interminable camino
de orden de Dios acortando,
corriendo, 6 mis bien volando,
como siempre, el tiempo vino.


Y- voy tu m&l A curar-
dijo; y cuando el bien que adoro
me fud del peeho A arrancar,
me entr6 un afan de ltorar
que aun, de recordarlo, lloro.
Temiendo por mi pasi6n,
penas sufri extrafias,
que aprendi6 mi coraz6n
que una misma cosa son
mis penas y mis entrafias.


Y feliz con mi dolor,
grit6 mi alma arrepentida:
--Decid al tiempo, Sefior,
que no me arranque este amor,
que es arrancarme la vida. -


LOS DOS ESPEJOS.


En el cristal de un espejo
A los cuarenta me vi,
y hallAndome feo y viejo,
de rabia el cristal rompi.
Del alma en la transparencia
mi rostro entonces mire,


y tal me vi en la conciencia,
que el coraz6n me rasgu6.
Y es que, en perdiendo el mortal
la fe, juventud y amor,
se mira al espejo, y... imal!
se ve en el alma, y... Ipeor!


LA FE Y LA RAZ6N.


I.

La reina de Suecia un dia,
recibiendo gravemente
lecci6n de filosofia,
a Descartes le decia
con gravedad 1o siguiente:

-Lleviis, maestro, al exceso
de mi ignorancia la fe:
PIENSO, luego soy. No es eso:
pienso, luego sd que se.
Ya veis que empiezo a dudar,
como vos, para career.
Pero antes de comenzar,


A don Nicomedes Martin MafeOS.

decide: es ser el pensar?
jAcaso el ser es saber?
No os alterdis; con paciencia
probard que vuestra ciencia
puede resumirse asi:
Yo soy lo que es. Consecuencia:
No hay verdad en la experience
ni dicha fuera de mi,
pues que saca la conciencia
fe, dicha y verdad, de si.
tMi deducci6n no es probadat
Sin duda, pues la acomodo
6 vuestra tesis sentada:






DOLORAS 55


Yo soy sdlo el ser; de modo
que si es mi conciencia todo,
todo lo demas es nada.
IOh maldito escepticismo!
iNo estAis viendo, hombre inhumane,
que con atroz ateismo
lanza vuestra impia mano
A Dios y al mundo a un abismo,
siendo el pensamiento human
de sus juicios soberano
y fnico juez de si mismol
jHorrible es la ciencia, si,
que hasta de la fe el consuelo
mata; pues juzgando asi,
si existed Dios en el cielo,
s61o es porque existed en mil
i Maestro! vuestra opinion
que es ilusi6n confesad,
y si no es una ilusi6n,
mi mente es la autoridad:
]a dicha es mi coraz6n;
soy lo que es; y en conclusion,
mi verdad es la verdad,
mi raz6n es la raz6n.

II.

Descartes, despu6s de oir
A su alumna en aquel dia,
de tristeza que tenia
se puso el pobre A morir,
y asi muriendo decia:
iAy! iqu6 puedo conocer,
gran Dios, si ignore yo mismo
si es igual pensar y ser?
SC6mo salvard el abismo
que hay entire el ser y el saber?
SD6nde estAs, raz6n que adoro?
IValedme, adorada fel
SCual es la verdad que explore
Ya s6 que soy: bien, ly quA?
SNada Excepto el s6 que sd,
todo lo demas lo ignore.
INoble raz6n! Isanta fe!
lEternamente estard
entire una y otra en suspense?
No hay duda; pienso que pienso,
mas lo que pienso no s6.


iSerA verdad que mi ciencia
va del ateismo en pos,
y que, sin fe ni experiencia,
no existe mas ley de Dios
que la ley de la conciencia?
IGrande es mi error, pese A tal!
Soy, porque pienso; ty despudst
Despubs ya no hay bien ni mal,
pues cada hombre entonces es
centro del mundo moral.
1Y c6mo ha de hallar el alma
en este mundo quietud,
sin virtud que dB la calma,
sin fe que de la virtud?
iSacadme, Dies de bondad,
de esta eterna confusion!
iMi verdad es la verdad?
Mi raz6n es la raz6n?--

In.

Cuando Descartes muri6,
Cristina, del sd que sd
las eonsecuencias sac6,
y a Monaldeschi mat6,
di6 A su trono un puntapid,
su religion abjur6,
y al fln refugio busc6
en la cat6lica fe.
Tal fu6 su historic. De suerte
que, de cuanto hay aburrida,
yendo hacia la eterna vi4a
que no muere con la muerte,
el c6lebre sd que sd
di6 al olvido, y de este modo
hall6 la ciencia en la fe,
ltima verdad de todo.
Y pr6xima ya A llegar
A aquel uiltimo moment
en que engafiar el pesar
es nuestro solo content,
decia con humildad,
pidiendo al cielo perd6n:
-Recibe, Dios de bondad,
mi postrera confesi6n;
es la fe mi autoridad,
es el mal mi coraz6n.
INo es mi verdad la verdad!
iNo es mi raz6n la raz6nl





56 CAMPOAMOR

LII.

LAS CREENCIAS.
Deja todas las cosas transit
rias, busca las eternas. Qub es
todo lo temporal sino enganoso I
(KEMPIS, lib. II, cap. .)
1. III.


Queriendo un rey discutir
las creencias, llama gente
de Ocaso, Sur, Norte, Oriente,
tanto que puedo decir
que esta alli el mundo present.
II.
BELLEZA.
El rey su noble cabeza
cort6s inclina hacia el suclo,
abre la sesi6n, y empieza:
--Se discute la Belleza,
raro present del cielo.
Es lo negro la hermosura -
dice uno de negra tez. ,
Otro blanco:-Es la blancura.
- Lo azul un indio murmura;
y un chino: la amarillez.
Si tal clama uno. No tal -
gritan otros replicando.
Dice un griego: Es lo ideal. -
-.Un frances: -La gracia andando. -
Un inglds: Lo original. -
Queda el rey meditabundo,
siguen los demAs sus huellas,
y piensa: En career me fundo
que si hay en 61 cosas bellas,
no hay tipo bello en el mundo.-
Pausa. A tan locos extremes
calla el concurso. Y despues
dice un sabio: Segiin vemos,
la belleza no es lo que es,
sino que es lo que queremos. -
Fijada asi la cuesti6n,
pregunta otro sabio: iQu6 es
la belleza, en conclusion,
si lo feo en un lap6n
es lo bello en un inglis? -
Nadie A esto respuesta da.
El gran rey calla y suspira,
y dice: Apabemos ya;
la belleza s6to esta
en los ojos de quien mira.


GLORIA.
Nueva expectaci6n. Despu6s
prosigue el Rey: Discitamos
si nuestra gloria s61o es
el G61ghota, en que dejamos
los primeros treinta y tres.
-De Bruto es la indignaci6n.
-Es de Ctsar la grandeza.
--La vanidad en acci6n.
- Toda la humana simpleza,
fundida en una iluai6n.
-Placer de lo extraordinario.
- Humo que despite luz.
-Luz que despite un osario.
- Dicha de Ilevar la cruz
A la cumbre de un calvario.
i Gloria! grandeza pequei'a.
- Dolor que canta una trompa.
- Verdad de todo el que suefia.
- Bazar en que el hombre ensefia
de su miseria la pompa.
Espacio quo un aire Ilena.
- Abrir tumbas con la espada.
- Morir viviendo en esccna.
- Es un n6ctar que envenena.
- Es darlo todo por nada. -
No viendo sino loeura
en dada tan espantosa,
con la mis honda amargura,
- iLagloria! el gran rey murmura, -
i poca cosa, poca cosa l
IV.
JUSTICIA.
-4QuB es justicia, y d6nde se ha
dice el Rey. A nombre tal, [lla? -
se alzan grandes y canalla,
gritando unos: ILa metralla! -
diciendo otros: iEl pufial!
La justicia es el humor.
- Lo just es la autoridad. -
Los grandes: Es la bondad..-
Los reyes: Es el rigor. -
El pueblo: Es la libertad.





DOLORAS


Es dicen los escogidos -
que al bueno el que es malo tema. -
Y exclaman los oprimidos:
-La justicia es este lema:
iDESDICIADOS LOS YENCIDOSI
A tan discord rumor
dice alto el rey: IBasta ya! -
Y en voz baja: Pues, senior,
todo espectAculo estd
dentro del esplendor.

v.
VIRTUD.

Sigue el rey con emocion,
pero con noble actitud:
- -La virtud es la ilusi6n?
jEs prueba una buena acci6n
de quo hay tipo de virtud?-
Y un sabio: Hay virtudcumplida -
responde, si hay quien se atreva
a obrar siempre como deba;
mas Ipuede haber en la vida
juicio que este a today prueba--
De este sabio A la opinion
se adhiere otro sabio mAs:
-- Qud es virtud, en conclusiOn,
si hay puntos donde jams
resisted nuestra raz6n? -
La virtud, dice un pagano -
es el placer que va unido
al bello ideal human.
--La virtud dice un cristiano -
es el deseo vencido. -
Y exclama la juventud:
- La virtud no es la fortune. -
A lo cual la multitud
dice: Mas, sin duda alguna,
la fortune es la virtud. -
Y un hombre que, irracional,
toma por ciencia el desddn,
dice: Regla general:
didad cuando os hablen bien;
creed cuando os hablen mal. -


Es tristeza. Es el content.
- Es sufrir. Es la salud. -
Y un epicireo opulento
prorrumpe: Virtud virtud
Cuesti6n de temperament.
A este axioma el Rey No hay tal.
A replicar se apresura;
-la virtud es.inmortal;
si el mundo es un cenagal,
buscadla siempre en la altura. -
VI.
RELIGION.
Una tras otra ilusi6n
mirando desvanecidas,
- Veamos la Religidn, -
dijo el gran Rey, ya caidas
las alas del coraz6n.
Uno: Es fe. Y otro: Es concion.
-Esloeterno.-Eselnoser. Icia
- Es fuerza. Es benevolencia.
- Es de Confucio la ciencia.
- Es de Mahoma el placer.
Silencio! el gran Rey proflere
la religion viendo hollada; -
creer s61o lo que agrada
es todo; lo que se quiere,
y lo que es todo es nada.
IInftilmente, traidora,
dardos la impiedad te lanza,
religion que el mundo adora,
fuente de nuestra esperanza,
de esta virtud que no llora!
iNunca el alma racional
podra career que eres suefio,
balsamo de todo mal,
luz A travds de la cual
todo en el mundo es pequefiol
VII.
Call6, y A una cortesia
que hizo al pueblo el rey, de pie,
todo el concurso aquel dia,
creyendo lo que creia,
por donde vino se fu6.


LII.
AMOR Y GLORIA.


Sobre arena y sobre viento
lo ha fundado el cielo todo,
lo mismo el mundo del lodo
que el mundo del sentimiento.
De amor y gloria el cimiento


s61o aire y arena son.
iTorres con que la ilusi6n
mundo y corazones llena,
las del mundo sois arena,
y aire las del coraz6n!





58 CAMPOAMOR

LIV.
NUNOA OLVIDA QUIEN BIEN AMA.


Ya que este mundo abandon,
antes de dar cuenta a Dios,
aqui para entire los dos
mi confesi6n te dird:


--Con toda el alma perdonv
hasta A los que siempre he odiado.
IA ti, que tanto te he amado,
nunca te perdonardi

*LV.


TODO ES UNO Y LO MISMO.
(Axioma de Schelllg)
A mi amigo el marquis de MIfolif,
PRIMERA PART.
A LO IDEAL FOR LO REAL.


I.
Juan amaba tanto A Luisa
como A Luis queria Juana;
y aunque me exponga a la risa
de la multitud liviana,
dird que su simpatia
rayaba en tales extremes,
cual la que tener podemos,
td A tu esposa, y yo A la mia.
Si, marquis, no os cause espanto
el que ponga frente A frente
su encanto con nuestro encanto;
pues poddis career flrmemente
que, aunque no se amasen tanto,
se amaban inmensamente.
ii.
Mas la muerte, esa tirana
que siempre el mal improvisa,
llevAndose a Juan y a Juana,
solos dej6 a Luis y a Luisa.
m.
Llorando la mala suerte
de los dos que se murieron.
los vivos casi estuvieron
a las puertas de la muerte.
ISiempre A nuestra vida humana
es otra vida precisal
Asi Luis qued6 sin Juana,
como al perder A Juan, Luisa,
sin que nadie amenguar pueda
las lAgrimas layl quo llora;
como se queda el que queda
cuando al que se va so adora.


Desde entonces, poco A poco,
tan loca ella como 1l loco,
por cuantos sitios frecuentan,
marchan con pasos inciertos
Titan tristes! itan pensativosi
que parece que alimentan
las almas de los dos muertos
los cuerpos de los dos vivos.
Y al verlos tan s61o atentos
A su ventura ilusoria,
sombras de dos pensamientos
que alumbran desde la gloria,
llama la gente liviana,
sirviendo al vulgo de risa,
Sla loca por Juan a Luisa,
y a Luis a el loco por Juana *.
v.
[Luisa feliz, que en un duelo
toda su delicia encierra,
cual Angel que por la tierra
cruza de paso hAcia el cielo!
Suefia, suefia, Angel hermoso,
en tu dicha malograda,
porque la dicha sofada
les un suefio tan dichoso!...
IDichoso Luis! Sus tormentos,
en su sueflo delicioso,
trueca en bellas ilusiones,
lo que es horrible, en hermoso,
la realidad, en visions,
dias de angustia, en momentos...
IUna y mil veces dichoso
aquel que sus sensaciones
transflgura en pensamientoal






D LORAS 59


SEOUNDA PART.

A LO REAL FOR LO IDEAL.


I.
Rogar con cierto misterio
en un cierto cementerio
A una sombra se divisa;
es que por Juan reza Luisa.
Otra sombra que hay cercana,
es Luis que reza por Juana.
Se lamentan los dos vivos
por sus muertos respectivos
con coraz6n tan ardiente.
que al mirarse frente A frente,
dicen la una y el uno:
-iQub importuna!-iQua importuno!-
Y Luis huyendo de Luisa,
y Luisa de Luis huyendo,
se marchan, casi corriendo,
y corren, casi de prisa.
II.
En el mismo cementerio
y con el mismo misterio
se hallan los dos otro dia,
y mientras Luisa exclamaba:
- Cuando mi amante vivia
le hallaba donde le hallaba,
y hoy, que en la tumba me espera,
su sombra estA donde quiera,
lanzando quejas amantes,
dice Luis del mismo modo:
-Si todo estaba en ti antes,
ahora thi estas en todo. -
Y esta vez menos esquivos,
6 de agradarse mAs ciertos,
despuds de orar por los muertos
se hablaron algo los vivos.

In.
Desde entonces los amantes
dijeron, siempre con fuego,
una larga oraci6n antes,
y un corto diAlogo luego;
mas consignar bien import
que, despuds de algunos dias,
se fueron haciendo cargo
que la oraci6n ya era corta
y el di&logo era ya largo.


IV.
Saliendo del cementerio,
mas ya sin ningfin misterio,
se miraron otro dia,
diciendo, lquidn lo creerial
- iEs buen mozo! iPues es bella!
- iPero aqudl! lAy! iPero aqudlla!...-
Y ella de amor suspirando,
y Luis ain de amores loco,
ya no corren, van marchando,
pero marchan poco A poco.
V.
Asi el buen mozo y la bella,
al promediar la semana,
ioh fidelidad humana!
-iSe parece A Juan! -dice ella;
y el dice: IParece Juana!-
(iPobres Juana y Juan1) Dicho esto,
uno con otro se junta,
hacidndolo 61, por supuesto,
en honor de la difunta;
y ella admiti6ndole al lado
con temor aun no fingido,
pues si el vivo era ya amado,
aun el muerto era querido.
VI.
Mas era tal la insistencia
de su enamorada mente
en dar A su amor present
de su muerto amor la esencia,
que su alma, siempre indecisa,
piensa que mira realmente
en Luis, de Juan la presencia;
la sombra de Juana, en Luisa.
Y es que nuestro sentimiento,
por arte de encantamiento,
haciendo cuerpo la idea
y lo ya muerto existence,
transfigura eternamente
lo que ama en lo que desea.
VII.
En conclusion; cuando se aman
con un amor verdadero,
asi mutuamente exclaman:
- iComo A 61 y por 61 to quierol





60 CAMPOAMOR


--ITe ame como A clla y por ella! -
Asi el buen mozo y la bella,
fingiendo vivo lo muerto
y haciendo falso lo cierto,
que eran los muertos creian,
creyendo lo que querian.
Y desde entonces, el duelo


trocando todos en risa,
Luisa A Luis y Luis A Luisa,
despuds de aquella semana,
se prestan mutuo consuelo,
creyendo quo Juan y Juana
harAn lo mismo en el cielo.


LVI.
EL SEXTO SENTIDO.


I.
Viendo en el mundo el Seioor
desorden por donde quiera,
quiso darle un director
y dijo de esta manera:
Cinco sentidos di al hombre,
y no me entiende jamAs.
Dard A un ser que al mundo asombre
un sexto sentido mAs.
Quiero hacer al mundo don
de un hombre de alma gigante,
grande cual la religion,
como la gloria brillante.
Fe y saber broten sus labios
cual brota el verano flores,
mds doctor que los mAs sabios,
mAs bueno que los mejores.
De la humana criatura
cese el eclipse moral.
ISalve a mi mejor hechura!-
dijo, y naci6 Blas Pascal.
IH.
Al ver pasar su existencia,
ya meditando, ya orando,
con much fe y mis paciencia,
dice un hombre meditando:
Oh Dios! Cuanto mAs compren-
menos soy yo comprendido; [do,,
iqud cilicio es tan horrendo
el don de un sexto sentido!
Si bestia al hombre llamd,
los Angelcs murmuraron;
cuando Angel le apellid6,
las bestias me calumniaron.
Mi talent y su talent
no estAn de acuerdo jamAs;
6 quitame el pensamiento,
6 dAselo A los demAs;
Hallo sus deseos locos,
sus pensamientos informes,
sus remordimientos pocos,
sus sensaciones deformes.


Con lo porvenir sostienen
de lo present el afAn;
Iporvenir! jsombras que vienen!
ipresente! Isombras que van!
Da fe el hombre A su provecho,
y cree s61o en su interns;
y el que ve el mundo al derecho,
dice que lo ve al revds.
iSeilor! ya A tan hondo anhelo
mi coraz6n se rindi6,
enfermo de mal del cielo.-
Dijo Pascal, y enferm6.
In.
Entre oraci6n y oraci6n,
entire Ilorar y gemir,
A un hombre, un santo var6n
le ayuda asi A bien morir.
Cuantos afanes pordidos
en crear tan noble hechural
Para los cinco sentidos,
el tener seis es locura.
De gozar el mundo ahito,
fljo s61o en lo present,
ni sospecha lo infinite,
ni la eternidad presiente.
iQud condici6n tan menguada!
Mezcla el hombre de alma y lodo,
para lo infinite es nada,
si para la nada es todo.
De orgullo y de envidia llenos,
cual siempre, dejan atrAs
los muchos que saben menos,
al uno que sabe mas.
Para el mundo, que sin fe
presume much y ve poco,
es necio el que menos ve,
y el que ve mAs es un loco.
iPascal, pues con santo anhelo
to mata del cielo el mal,
vuldvete A tu patria el cielo!... -
Dijo, y muri6 Bias Pascal.







DOLORAS 61


LVII.

LOS DOS PECADORES.


Tu pecas porque me adoras,
y yo peco por gozar,
y en tan diverse pecar,
yo rio cuando tu Iloras.
iMaldigo mis dulces horas,


y bendigo tu tormentol
Podra tu remordimiento
llevarte A un dichoso estado.
iYo si que soy desdichado,
que peco y no me arrepientol


LVIII.

MUERTOS QUE VIVEN.

I mn hermano notIfco don Jost Maria Vaidds, en la muerte
de su htja Guillermilna.


Con tierna melancolia
van a una nifia A enterrar,
y el padre, al verla pasar,
dice llorando: -iHija mia l
ILa pierdo cuando aun vivia


con la fe de la ilusi6n l... -
Mas se templ6 su aflicci6n
mirando al cortejo, y viendo
tantos que, sin fe viviendo,
llevan muerto el coraz6n.


LIX.

LAS DOS LINTERNAS.

i don Ounlermo LaverSe Rtds.


I.
De Di6genes comprd un dfa
la linterna a un mercader;
distan la suya y la mia
cuanto hay de ser A no ser.
Blanca la mia parece;
la suya parece negra;
la de d1 todo lo entristece,
la mia todo lo alegra.
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es segin el color
del cristal con que se mira.

U.

Con mi linterna 61 decia -
no hallo un hombre entire los series. -
jY yo que hallo con la mia
hombres hasta en las mujeres!
Elllam6. siempre implacable,
fe y virtue teniendo en poco,


A Alejandro, un miserable,
y al gran S6crate, un loco.
Y yo lcrddulo! entretanto,
cuando mi linterna empleo,
miro aqui, y encuentro un santo;
miro allA, y un mdrtir veo.
ISi! mientras la multitud
sacrifice con paciencia
la dicha por la virtud
y por la fe la existencia,
para 61 virtud fu6 simpleza,
el mas puro amor escoria,
vana ilusi6n la grandeza,
y una necesidad la gloria.
iDi6genes! Mientras tu celo
s6lo encuentra sin fortune,
en Esparta algin chicuelo
y hombres en parte ninguna,
yo te juro por mi nombre
que, con sufrir el nacer,
es un hdroe cualquier hombre,
y un Angel toda mujer.






CAMPOAMOR


In.
Como al rev6s contemplamos
yo y 61 las obras de Dios,
Di6genes 6 yo engafiamos.
1CuAl mentira de los dos?
IQuidn es en pintar mas flel
las obras que Dios cri6l


El cinismo diri que 61;
la virtud diri que yo.
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es segun el color
del cristal con que se mira.


EL MAYOR CASTIGO.


Cuando, de Virgilio en pos,
fu6 el Dante al inflerno A dar,
su conciencia, hija de Dios,
dej6 A la puerta al entrar.
Despu6s que A salir volvi6,
su conciencia el Dante hallando,


con ella otra vez carg6;
mas dijo asi suspirando:
-Del inflerno en lo profundo,
no vi tan atroz sentencia
como es la de ir por el mundo
cargado con la conciencia.


LXI.

MUSICAL QUE PASAN.

Todas las cosas pasan, y te con ellas
(KEMPIs, lib XI, cap. I).
r mi querido amigo don Facundo Goil.


t.
A ,dsica! -Qu aliento dan,
y qud esperanza sin fin,
el re-tin-tin del clarin,
del tambor el ra-ta-pldn!
iYa aproximarndose van
iTambor y clarin resuenen!
iCuAl la esperanza entretienen!
iC6mo el coraz6n abrasan!
Estas muisicas que pasan,
iqu6 alegres son euando vienen!


II.
IM6sica I Conforme avanza
ya el tambor 6 ya el clarin,
causa aliento el re-tin-tin,
da el ra-ta-pldn esperanza.
Se aleja... y ya en lontananza,
mas bien que gozoso afan,
tristeza sus ecos dan.
NNo hay bien seguro en el mundol
lQud ligubres son, Facundo,
las milsicas que se van I

II.


IAy! INi al principio ni al fin
nos dan A algunos ardor
el ra-ta-pldn del tambor,
del clarin el re-tin-tin
-ITu esplin, Facundo, y mi esplin,
para misicas estAn!
iPoco nuestro antiguo afan
las misicas entretienen,
ni cuando alegres se vienen,
ni cuando tristes se van






DOLORAS SO

LXII.
EL CAF].
A lm amtgo don Enrique Saavedra, marquis de Aufidb.
I.
SCaf! Tal es la'cuesti6n: Admiraos y e-:ucbhad:
(Hizo Cabanis tan mal por descubrir del cafd
al decir que es la raz6n 61 s61o la propiedad,
fruto de una digesti6n sin duda tan sabio fud
de la masa cerebral? el diablo en la.aiitigiiedad
Sin ir mas lejos, marquis, jDecis que no?Pues yo se
Ic6mo me podrAs negar de unsa'pientisimo atltor
que el rico caf6 que ves, que.dice y prueba,qne fud
6 es cosa que piensa, 6 es de Nufna el legislator
material que hace pensart la ninfa Egeria, el cafe;
iGloria a ese vital licor, y aiiade, poco despuds,
espiritu material, que fu6 este noble licor
6, si os parece mejor, de S6crates, sabio autor,
material spiritual; el genio, diablo 6 lo que es.
incomprensible hacedor De modo, caro marquis,
de una dicha artificial; que con este talismAn
secret elaborador han vuelto el mundo al revys,
de un frenesi racionall del uno al otro confin,
IYo no extrafiard, pardiez, S6crates, Numa y Satan,
que su semilla al probar, y cuantos brujos, en fin,
las aves alguna vez, han sido, son y seran.
ea deliciosa embriaguez Esto es lo cierto. Y si no,
hablen en vez de cantarl Squidn como el cafd marc6
de la fortune el vaivdn,
SOtra taza! y I otra! A fe y Napole6n arrastr6
que asegura con ra6n, hoy al mal, mailana al bien?
no se qui6n ni sd por qu6, LQue qui6n tal cosa crey6?
ni recuerdo en qud cent6n, Todos; y ms creo y
que en cada grano el caf que ya feliz, ya infeliz,
lleva un sabio en embrin...acaso una ota ms
Yo quiero ser sabio... jois? le di6 el triunfo de Austerlitz,
dadme sabiamente, pues, y una de menos quizAs
una taza, y dos, y tres... le hizo huir en Warterloo.
iMarquds! iquerido marquds! Y aun pienso otra cosa, y es
itendri raz6n Cabanis? que obedeciendo, marquds,
a la rara propiedad
n. de un caf6 de calidad,
gaje de algfin holandds,
iCafedI y mAs cafM!- Ven, ti, corriendo en la inmensidad
a dar a mi sangre ardor, Benito Espinosa, en pos
del suefio infalible bu, de una inflnita verdad,
man4 que oxida el dolor, lanz6 esta inmepsa iniiedad:
balsamo a cuya virtud -Dios es todo, y todobes Dios. -
mi premature vejez ATengo 6 no tengo raz6nI
siempre recobra otra vea Pues antes de coneluir,
la alegria y la saludl todavia vais a oir






CAMIPOAMIOR


la mAs extrafia opinion
que muchas veces a herir
viene mi imaginaci6n,
y es que llego A presumir
si sera el caf6 ese ser
que en una edad y otra edad
siempre aspira A comprender
la misera humanidad.
jNo es cierto, Padre Voltaire?
Marqu6s de Auii6n, ino es verdad?

II.

jCafd! icaf61 yimAs caf6
Ahitadme de ese elixir,
past de almas, sin el cual
fuera el human existir
casi un suefio vegetal,
pues en electric ardor,
en el ser mAs baladi
hace del afecto amor,


y del amor frenesi...
iAh! Ique caiga sobre ti
del orbe la bendici6n,
del alma sabroso pan,
borrachera de ilusi6n,
a cuya mdgica acci6n
es un Etna el coraz6n,
es la cabeza un volcAn!
1Y quidn no honrara el poder,
marquis de Aufi6n, de un licor
que hasta hace alegre el dolor,
que hace mas vivo el placer,
que da al brazo mAs vigor,
A la monte inmensidad,
A los ojos claridad,
al coraz6n mAs amor,
y alas A los mismos pies...
tanto, que, como t0 ves,
no echo A volar por un trish...
IMarquds! iquerido minr.i,:!
itendrA raz6n Cabanis?

'XIII.


DRAMAS DESCONOCIDOS.


Cuando el pueblo A Otelo vi6
que, matando a la que adora,
dice: Muera la traidora
que el alma me asesin6, -
tu rostro el color perdi6


llorando el fin de la bella;
yo, de 61 pensando en la estrella,
dije mirAndote: IInflel!
Isi no te mato como 61,
me asesinaste como ella! -


LXIV.

LA METEMPSICOSIS.


I.
Hall una historic, lector,
en un viejo pergamino,
donde prueba un sabio autor
iayl que el variar de destino
s6lo es variar de dolor.
II.
FLOOR.
Flor, primero, abandonada
centre unas hierbas brot6,
envidiosa y no envidiada;
sin ver sol me marchitd,
llorando y sin ser llorada.


BRUTO.

-A bravo alazAn subi,
y de victoria en victoria
tias mil riesgos, consegui
para mi dueio 1] gloria
y la muerte para mi.

PAJARO.

-Ave despuds, hasta el llanto
Dies me conden6 A expresar
con las dulzuras del canto:
cante, si, mas cantd tanto
que al fin me mat6 el cantar.






130LORAS


MUJER.
-Mujer, y hermosa, nacf;
amante, no tuve fe;
esposa, burlada fui;
lo que me am6 aborrefi,
y me burl6 lo que am6.
SABIO.
-Hombre al fin, ciencia y verda
buscando en lid malograda,
fu6, desde mi tierna edad,
mi objeto la inmensidad
y mi tdrmino la nada.


DICTATOR.
-En mi, cuando CUsar ful,
su honor la gloria fund.
Siempre vine, vi y venci;-
adoptd un hijo lay de mi!
creci6, le am6 y me mat6.
HOMBRE.
d La escala transmigradora
de mis cien formas y mode
vuelvo ya a bajar, y ahora
un hombre soy que, cual todos.
vive, espera, sufre y llora.


m.
Despuds de saber, lector,
la historic del pergamino,
jqud importa ser hombre 6 flor,
lay! si el variar de destiny
s61o es variar de dolor?

LXV.

LAS DOS TUMBAS.


ICuan honda, oh cielos, sera,
dije, mi tumba mirando,
que va tragando, tragando,
cuanto naci6 y nacera!
Y huyendo del vil rinc6n
donde al fin serd arrojado,
los ojos meti espantado
dentro de mi coraz6n.


Mas cuando dentro mird,
mis ojos en 61 no hallaron
ni un ser de los que me amaron,
ni un ser de los qua yo amd.
Si no hallo aqui una ilusi6n,
y alli s6lo hallo el vacio,
acuAl es mAs hondo, Dios mio,
mi tumba, 6 mi corazOn?...

LXVI.


LA COMEDIAN DEL SABER.
A mi amigo don Tomas Rodriruev Rubf,


(Asunlo, lo que es verdad,
Gradas de curiosos llenas.
Lugar de la accidn, Atenas,
Epoca, en la antigiiedad).
(Gran pausa. Escena primera.
Come el que se duerme andando,
sale HERACLITO llorando,
y dice de esta manera):
IAy I mi ciencia es bien mengua-
pues nada en el mundo s6; [da
Tnmn I. Campoamor -6


si sd que hay Dios, es porque
DE NADA NO SE HACE NADA.
Respeto la autoridad,
que es de los inicuos valla.
- iFalso! (grita la canalla).
(Los nobles dicen): Verdadl
HERACLITO: YO imagine
que es la autoridad de un rey
poder que la humana ley
saca del poder divino.




CAMPOAMOR


No hay mAs dicha que el deber;
todo aquel que hombre se llama
darA por honra la fama
y el poder por el saber.
Dad, A los buenos, honors,
y castigo A los demAs...
(Aqui le silban los mds
y le aplauden los mejores).
Nuestra vida debe ser
por nuestras faltas llorar,
meditar y meditar,
career e siempre career.
(Rumores. Despuds quietud).
HERACLITO: En conclusion,
la just moderaci6n
da saber, paz y virtud.

n.
(Gime ITERACLITO, y d poco
sale DEM6CRITO, y mira,
y al ver que el otro suspira,
se echa d reir como un loco).
(Segundo acto. El pueblo estd
asi cortds, de callado).
HERACLITO: iDesgraciado
DEM6CRITO:-iJa! ija! ija!
HERACLITO:--Es duelo todo.
DEM6CRITO:--Todo es juego.
HE ACLITO: El alma es fuego.
DEM6cRTO: El alma es lodo.
(Calla HERACLITO y mrurnmura):
- -Todo en la vida es miseria!
(Y DEM6CRITo): Es material
todo en el mundo, y locura!
Materia sin albedrio
son Dios, el hombre y el bruto;
el Atomo es lo absolute;
lo finico real el vacio.
Fil6sofos, que en el mundo
buscAis lo cierto, iapartad!
Si existe, estA la verdad
dentro de un pozo profundo.
Es del alma universal
parte nuestra alma tambidn. -
(Muchos, casi todos): --Bien -
(Y pocos, muy pocos):- i Mal I
DSM6CarTO: Un torbellino
de Atomos en movimiento
son Dios, la vida, el content,
la justicia y el destine.
Cuanto existed en derredor,
de lo que existia se hace;


y hasta el hombre crece y nace
cual nace y crece una flor.
Y asi, lo que ha de existir
nacerA de lo existent.
iPueblo! goza en lo present,
y olvida lo porvenir.
(Risa. -Aplauso general).
DEMOCRITo: En conclusion:
el alma es la sensaci6n;
el placer es la moral. -
Vivir, es career y pensar
(dice HERACLITO, gimiendo).
(Y DEM6CRITO, riendo):
- iVivir ... sentir y gozar.
(Llanto y risa. -El cielo, en tanto,
sigue su curso imparcial,
pues hasta el fin, le es igual
nuestra risa 6 nuestro llanto
Y uno y otro concluyendo,
queda un band y otro band
con HERACLITO lorando,
con DEM6cRITO riendo.
Y asi, pensando en pensar
si ha de llorar d reir,
ve el hombre su vida huir
entire reir y llorar).
m.

(Ruido. Dudas. Desencanto
Sale en el acto tercero
SiCRATES, cual dice Homero,
ridndose bajo el llanto).
S6cRATEs: -Sin ton ni son
rifle aqui un loco a otro loco;
ano veis que entire much y poco
estA la moderaci6n?
La fe del uno es menguada;
grande es del otro la fe;
yo s6lo una cosa sd;
y es que sB QUE NO SE NADA.
CoN6cETz, debe ser
de nuestra ciencia el abismo,
quien se conozca A si mismo
sabrA cuanto hay que saber.
Para la ciencia, rehacias
las plebes... (El pueblo today
lo silba aqui de tal modo,
que S6CRATES dice): iGracias
Siempre el pueblo soberano
revela al hombre impartial
la presencia universal
de un universal tirano.






DOLORAS


, (Nueva silba. Sensacidti).
S6oRATES: De m alma rey,
s61o obedezco A la ley
quo Dios puso en mi raz6n.
(Ruge la chusma indignada).
S6CRATES:- Y de tal mode,
quo el hombre es centro de todo,
y todo ante el hombre es nada.
S61o hay un Dios... (Gran rumor
entire la vil multitud).
S6cRATES:- Dios de virtud,
del bien y lo bello author.
A un Dies solo, fe tribute
un coraz6n come el mio...
(Y el pueblo grita):-- A ese impfo,
Ila cicuta! Ila cicutal
(Y mientras del pueblo el celo
lo arrastra d tan mala suerle,
S6cRAxEs dice):- ILa muertel
I iltima bondad del cielol -
(Y asi, no alegando excuse,
no salva esta vida ruin,
que, cual la hiel, le da final
un vase de Siracusa.
SQuidn mejor su juicio empleat
SEl sabio, d el pueblo homticida
Si el sabio, igloria d la vida!
Si el pueblo Imaldita seal)
Ir.
(Acto cuarto Se alborofa
la plebe d DI6oENEs viendo
taza y linterna trayendo,
la alforja y la capa rota.
Al empezar, iracundo
Di6oENEs silba d los tres,
come le silba despuds
d Di6GENES todo el mundo).
DIO6GNES:- Pruebo que es vana
toda regla de raz6n,
en este suefio en acci6n
que llamamos vida humana,
si & preguntaros me atrevo:
dde quidn antes se original,
el huevo de la gallina,
6 la gallina del huevot
(Todos tres su menosprecio
le hacen d DI6aENES ver, ,
y dste hace d los trees saber
rs desprecio hdcia el desprecio).
DI6GENES: Nada hay formal;
esta vida es una gresca


tragi-c6mico-burlosca
j ocoo-sentimental.
No hay ninguna cosa cierta
mAs, que son vuestras locuras
escenas de criaturas
junto A una tumba entreabierts,
El pensar, career y sentir,
no es sentir, career ni ponsar;
eso so debe llamar
nacer, creeer y morir.
Si aplico aqui mi linterna,
ni con un hombre tropiezo.
ILa vidal eterno bostezo,
si no es una falta eterna.
IMundol esfuerzos sin deber,
virtudes sin religion,
puntos de honor sin raz6n,
y crimenes sin placer.
(Los unos prorrumpen):- IFuera
(Los otros exclaman): IBravo
(Y todos gritan al cabo,
dstos): [Viva (aquellos):- Muera l
(Yo al ver d todas, me rio,
pues llorar no puedo ya.
iDdnde el depdsito esta
de las Idgrimas, Dies mio?)
V.
(El pueblo d la conclusion
muestra, al partir tristemente,
aire de duda en la frente,
y angustia en el corazdn).
(Dice dste al irse):- IA pensarl
(Y aquel murmura):--A sentir!
(Uno): ;A reirl 1A reirl
(Y otro): -A liorarl IA llorarl
(Resumen):-- Qud es el vivirt
-SENTIR, uno. Otro:-CREER.
Este:-CREER Y SABER.
Y aqudl:-NI CAREER NI SENTIR.
SQud es el mundo?-Lo que vemos.-
IY el saber -Lo que se ignora.-
Y i ud es Dios? Lo que se adora. -
IY vrtud Lo que queremos. -
Y aunque mds el pueblo a!canza
con sU VIRTUD-ARMONIA,
con su F-SABIDULRiA,
y con su DOS-ESPERANZA,
los sabios al escuchar,
ignore el pueblo que hacer,
si ha de dudar 6 career
si ha de reir 6 llorar).





"0O CAMPOAMOR


LXVII.
LA VERDAD Y LAS MENTIRAS.
A don Frnando Alvarez v Ouijarrot


Cuando por todo consuelo,
un sacerdote, al nacer,
nos dice en nombre del cielo:
- Polvo es, y polvo ha de ser, -
dicen, en coro armonioso,
el peeho de gozo leno:
la nodriza: -SerA hermoso; -
y la madre:-iSerA buenol--
Y luego, allA en lontananza
gritan en acorde son:
- iSera feliz la esperanza;
y-I serA rey! -la ambici6n.
Y yendo el tiempo y viniendo,
aqui, lo mismo que alli,


la religion va diciendo:
- IPolvo es, y polvo serai!-
Con vanidad y codicia,
dicon, sin reir jams:
-1 SerA un Cresol-la avaricia;
y el orgullo: -ISerA mAsi -
Y exclaman con hlero acento
de todo saber en pos:
- 1SerA Homero! -el sentimiento,
y la raz6n:- ISeri Dios!-
Y en tanto la religion,
al morir, como al nacer,
repite: No hay rcmisi6n;
polvo es, y polvo ha do seri


LXVIII.

LA AMBICI6N.


A un monte una vez suhi,
y de cansado me echd;
mAs luego que lo bajd,
de conflado cai.
-IDdjame, ambici6n, aqui


hasta morir descansandol
SQud ganar6 ambicionando,
si cuanto mAs suba, entiendo
que me he de eansar subiendo,
y me he de caer bajando?


LXIX.


LOS GRANDES HOMBRES.


De Yuste en el santhario,
Carios Quinto, emperador,
valientemente el calvario
subiendo de su dolor,
ver su entibrro determine
cual resuelto capitAn,
doblado como la encina
rota por el huracAn.
Ya en el atafid metido
come en lecho sepuleral,
cay6 cual le6n herido
que lleva el dardo mortal.
Y al tiempo en que se cay6,
mirAndole de hito en hito
una vieja murmur6:
- Qu6 feo y qu6 viejecito! -


Y cuando la multitud
cree que el grande Emperador
est& mAs que en su ata~id,
sepultado en su dolor,
el, frunciendo el entrecejo
y fijo en tan vana idea,
dice:--Que soy feo y viejol
iElla si que es vieja y fea!-
QQu6 le importara al cuitado
mas bello 6 mis joven ser,
si esas cosas ya han pasadj
para nunca mas volver?
Del Dies irce eo rumor
,ya consternaba el ambiente,
y aun dice el Emperador:
- iHabrA vieja impertinentet -






DOLORAS 69


Mientras el canto bosqueja
todo el horror de aquel dia,
al Rey la voz de la vieja
el coraz6i le roia.
Y es cosa particular
no pueda un var6n tan fuerte
una burla despreciar,
il6, que desprecia la muerte!
Don Carlos siente iracundo
el coraz6n hecho trizas,
y el canto prosigue:- iEl mundo
se convertira en cenizas!-
La vieja, del funeral
oye entretanto el solfeo,
como diciendo: Si tal,
muy viejecito y muy feo. -


Y airado Su Majestad
sigue: Bruja del inferno! -
Y el canto: --Por tu bondad
librame del fuego eterno I -
Calla el core; alza el semblant i
pAlido el Emperador,
surgiendo alli semejante
A la estatua del dolor;
y cuando el monje imperial
vuelve A su celda apartada,
mostrando algo de fatal
en su frente devastada,
por todo su ser refleja
santa humildad, pure amor;
tan s6lo mir6 A la vieja
con humos de emperador.
LXX.


LOS RELOJES DEL REY CARLOS.


Carlos Quinto, el esforzado,
se encuentra asaz divertido,
de cien relojes rodeado,
cuando va, en Yuste olvidado,
hacia el reino del olvido.
Los ve delanto y detras
con ojos de encanto llenos,
y los hace ir a compas,
ni minute mas ni menos,
ni instant menos ni mas.
Si un reloj se adelantaba,
e} imperial relojero
con avidez lo paraba,
y al retrasarlo exclamaba:
-Mas despacio, Imajaderol-
Si otro'se atrasa un instant,
va, lo coge, lo revisa,
y aligerando el volante,
grita: Adelante, adelante,
majadero, mis aprisa! -
Y entrando un dia, Qud tal?--
le pregunt6 el confesor.
Y el relojero imperial
dijo: -Yo ando bien, senior;
pero mis relojes, mal.
Recibid mi parabi6n, -
sigui6 el noble confldente;
-mas yo creo que tambi6n,
si ellos andan malamente,
vos, sefor, no andAis muy bien.
INo fuera una ocupaci6n
mis digna, unir con paciencia
otros relojes, que son,


el primero el coraz6n,
y el segundo la conciencia--
Dud6 el Rey cortos mementos,
mas pudo al fin responder:
-iSi! mis 6 menos sangrientos,
s61o son remordimientos
todas mis dichas de ayer.
Yo, que agoto la paciencia
en tan necia oeupaci6n,
nunca pens6 en mi existencia
en poner el coraz6n
de acuerdo con la conciencia. -
Y cuando esto proferia,
con su tictac lastimero,
'cada reloj que alli habia
parece que le decia:
-IMajaderol jMajadero!...
i Necio I prosigui6; al deber
debi unir mi sentimiento,
despuds, si no antes, de ver
quo es una carga el poder,
la gloria un remordimiento.-
Y los relojes sin duelo
tirando de diez en diez,
tuvo per fin el consuelo
de ponerlos contra el suelo
de acuerdo una sola vez.
Y afiadi6: Tendis raz6n:
empleando mi paciencia
en mas santa ocupaci6n,
desde hoy pondre el corazda
do acuerdo con la conciencia.







70 CAMPOAMOR


LXXI.

LO QUE HAOE EL TIEMPO.

A Blanca Rosa de Osma.


Con mis coplas, Blanca Rosa,
tal vez te cause cuidados,
por cantar
con la voz ya temblorosa,
y los ojos ya cansados
de llorar.
Hoy para ti s61o hay glorias,
y danzas.y flores bellas;
mAs despuds,
se alzar n tristes memorial
hasta de las mismas huellas
de tus pies.
En tus fiestas seduetoras,
Ano oyes del alma en lo interno
un rumor
que, ligubre, a todas horas
nos dice que no es eterno
nuestro amor?
iCuAnto A career se resisted
una verdad tan odiosa
tu bondadI
Y esto fuera menos triste,
si no fuera, Blanea Rosa,
tan verdad.
Te aseguro, como amigo,
que es muy raro, y no te extraile,
amar bien:
siento decir lo que digo;
pero, lquieres que to engafle
yo tambi6n t
Pasa un viento arrebatado
viene amor, y a dos en uno
funde Dios;
sopla el desamor helado,
y vuelve A hacer, importuno,
de uno, dos.
Quo amor, de egoismo lleno,
A su gusto se acomoda
bien y mal;
en 61 hasta herir es bueno;
so ama 6 no se ama: esta es toda
an moral.


IOh! iqud bien cumple el amante,
cuando ann tiene la inocencia,
su deberI
Y Ic6mo, mas adelante,
aviene con su conciencia
su placer!
tY es culpable el que, sediento,
buscando va en nuevos lazos
otro amor?
ISil culpable como el viento
que, al pasar, hace pedazos
una floor.
iVerdad que es abominable
que el coraz6n vagabundo
mude asi,
sin ser por ello culpable,
porque esto pasa en el mundo
porqne sit
Se ama una vez sin media,
y ann se vuelve & amar sin tino
mAs de dos.
ICuAn versAtil es la vidal
ICuin vano es nuestro destino,
santo Dios!
iL lleve tu labio ayuno
A algdin manantial querido
de placer,
donde dichosa, ninguno
te ensefie nunca el olvido
del deber.
Siempre el destine inconstante
nos da cual vil usurero
su favor;
da amor primero, y no amante;
despuds much amante, pero
poco amor.
Tranquila A veces reposa,
yr otras se march volando
nuestra fe.
Y esto pasa, Blanca Rosa,
sin saber c6mo, ni cuando,
ni por qu6.






DOLOPLAS 71


Nuan a3 establ e el deseo,
ni he visto jamAs terneza
siempre igual.
Y i A que negarlo? No creo
ni del bien en la fljeza,
ni del mal.
Este ir y venir sin tasa,
y este moverse impaciente,
pasa asi,
porque asi ha pasado y pasa,
porque si, y lay! solamente
porque si.
ICuAn indtil es que huyamos
de los fAciles amores
con horror,
si cuanto mAs las pisamos,
mas nos embriagan las flores
con su olorl
El cielo sin duda envia
la lucha A la tormentosa
juventud;
pues Iqud mdrito tendria
sin esfuerzos, Blanca Rosa,
la virtud?
IAyl un alma inteligente
siempre en nuestra alma divisa
una flor,
que se abro infaliblemente
al soplo de alguna brisa
de otro amor.
Mas dirAs: --Y en qu6 consiste
que todo A mudar convidal -
lAy de mil
En que la vida es muy triste...
Pero, aunque triste, la vida
es asi.
Y si no es amor el vaso
donde el sobrante se vierte
del dolor,
pregunto yo:- Es digno acaso
de ocuparnos vida y muerte
tal amor


Nunca sepas, Blanca Rosa,
qu eas la dicha una locura,
cual yo se;
si quieres ser venturosa,
ten much fe en la ventura,
much fe.
Si eres feliz alg6n dia,
Iguay que el recuerdo tirano
de otro amor
no se filtre en tu alegria,
cual so desliza un gusano
roedorl
Td eres de las almas buenas,
cuyos honrados amores
siempre son
los que bendicen sus penas,
penas que se abren en flores
de pasiOn.
Con tus visions hermosas,
nunca de tu alma el abismo
llenaras,
pues la fuerza de las cosas
puede mIs que Hircules mismo,
imucho mAs!....
Si huye una vez la vcntura,
nadie despuds ve las flores
renacer
que cubren la sepultura
de los recuerdos traidores
del ayer.
SY quidn es el responsablo
de hacer tragar sin media
tanta hiel?
ILa vidal idsa es la culpable!
La vida; s61o es la vida
nuestra inflel.
La vida que, desalada,
de un vertigo del inferno
corre en pos.
Ella corre hAcia la nada;
(quieres ir hAcia lo eterno'
V6 hbcia Dios.


1Sil corre hacia Dios, y El haga
que tengas siempre una vieja
juventud.
La tumba todo lo traga;
s61o de tragarse deja
la virtud,





72 CAMPOAMOR


LXXII.

FIN Y MORAL DE LA ILIADA.

Despuds que Troya fu6, several Esparta,
muerto su rey, de liviandades harta,
A Rodas sin piedad desterr6 A Elena,
donde la ahorc6 celosa Polixena.
Pero antes que el honor del sexo bello
como un cisne al morir doblase el cuello,
la dijo asi el verdugo: --Por ventura,
quieres mAs que la dicha tu hermosura?
La reina, que tu mal tanto desea,
te dejarA vivir si te haces fea;
ponte estas hierbas sobre el rostro, hermosa,
y siendo horrible, vivirAs dichosa.
INo vale mis ser fea afortunada,
que hermosa, y por hermosa desdichada--
Call6 el verdugo y suspir6; mas ella,
prefiriendo el no ser, A no ser bella,
cogi6 el dogal, y se lo at6 de suerte
que, A su belleza flel, se di6 la muerte;
y mAs que vivir fea y venturosa,
pretfri6 ser ahorcada, siendo hermosa.

LXXIII.

LA CIENCIA NUEVA DE VICO.
I.


A un cierto maestro vi
en cierto pueblo explicar
A varies nifios, a mi,
y al sacristan del lugar.
Y recuerdo, aunque era un chico,
que comenz6 de esta suerte:
-Ved: ciencia nueva de Vico;
nacimiento, vida y muerte.
Circulo de toda historic,
renacer tras de acabar:
fabula, entusiasmo, gloria,
la muerte, y vuelta A empezar.
Asi, ya unida, ya rota,
sigue esta rueda fatal,
sin que se turbe una nota
del concerto universal.
All el Egipto entreveo;
vida, gloria, senectud,
Reyes Pastores Proteo, -
Cambises; la esclavitud.
iCielo de dichas y penasl
Uega la Greeia. iAtenci6nl


Los Argos Esparta Atenas. -
Filipo; la humillaci6n.
Mudando nombres y nombres,
en rdpido movimiento
rodando van pueblos y hombres
cual hojas que arrastra el viento.
IFenicial Ved A Sid6n,
la reina antigua del mar.
Cartago Pigmale6n. -
Nabuco, y vuelta A empezar.
Dioses Hdroes Invenciones,
Asi, abyectas 6 gloriosas,
van, como veis, las naciones,
los hombres, pueblos y cosas.
IRoma! Tras su edad divina,
por Cdsar llega A Tiberio.
Numa Cat6n Mesalina, -
Reyes Repiblica Imperio.
Pasan asi en raudo giro
y en perpetual evolnci6n,
Alejandro, como Ciro,
como CUsar, Napole6o.-






DOLORAS _1


.


Y al ver que de nuevo empieza
gu incesante torbellino,
ponidndonos la cabeza
cual la rueda de un molino,
-0 vuestro Vico es un tonto,
6 yo no sd qud pensar;--
dijo al maestro de pronto
el sacristan del lugar.
-No es gran m6rito el zurcir
la historic de esa manera;
nacer, crecer y morir;
eso lo sabe cualquiera.
Pese a vuestros pareceres,
ino valdria much mis
decir A todo: Polvo eres
y en polvo te volverds ? -


Mira el maestro al que cree
legar de Vico A la altura,
como quien dice: (--Este lee
los libros santos del cura -).
Y en su silencioso afAn,
que esto imagine se inflere:
(-Dice bien el sacristan,
todo lo que nace muere--).
Y murmur6: (-De manera
que mi ciencia estA demAs,
si un libro santo cualquiera
ensefia esto y much mAs-).
Y al fin niiiosl -prorrumpi6,
-despuds de circulos tantos,
podr6is saber mAs que yo
leyendo los libros santos.
Pues hoy por ellos me expliw
c6mo puede ser que sea
much mas sabio que Vico
el sacristAn de una aldea.

LxxIv.


LA HISTORIC DE AUGUSTO.

r.


A Ovidio empieza A leer
su historic el emperador,
pues dice que quiere ser
cual Cdsar, autor y actor.
Hombre sin Dios y sin ley,
que de su provecho en pos,
pdrfido antes, se hace rey,
necio despuds, se hace Dios.
En su historic disculpaba
sus faltas candidamente,
cosas que Ovidio escuchaba
con el rubor en la frente.
Verdad que almundo hari honor
la que llamo era Juliana?-
dijo A Ovidio, el salteador
de la libertad romana.
Con un dictamen muy just
quiso Ovidio honrar su labio,
porque al fin perdona Augusto,
despuds que se venga Octavio.
-Y, francamente, sefior,-
dijo, de modestia lleno:
- si sois bueno como ,ctor,
como autor no sois tan bueno. -
0-con altivo semblante
replica el emperador:


--que soy muy buen comediante,
pero muy mal escritor.-
Sell6 el rey su augusto labio,
call Ovidio, no sin susto,
pues siempre al fin venga Octavio
los disimulos de Augusto.
II.
Cay6 Ovidio en el desliz
de llamar, poco despuds,
A Livia, la emperatriz,
Ulises con guardapids .
Tuvo el rey por ofensivo
este madrigal tan bello,
tcnando esto por motive
para vengarse de aquello.
Y A Ovidio desterr6 Augusto
de la Circasia A un rinc6n,
eomo buen tirano, injusto:
falso, como buen histri6n.
III.
Muriendo Octavio inmortal,
entire grandes dignos de 41,
les pregunta asi: Qud tal
represents mi papell -


-~---- --- TO







74 CAMPOAMOR


Y contest Ovidio A Octavio
desde la orilla del Ponto:
- Represent como un sabio
lo quo pens6 como un tonto. -
Mari6 Octavio, el iracundo;
pereci6 Augusto, el sagaz:
el que di6 la paz al mundo
ya ha dejadb al mundo en paz.


Conque, iqud tal? Lo repito
con mas raz6n que despecho:
has hecho muy bien lo escrito,
y escrito mal lo que has hocho.
Doy al mundo el parabidn.
iFalso! aun preguntas qui tatl
Como c6mico, muy bien;
como emperador, muy mal.


LXXV.


ANTINOMIAS DEL GENIO.


Sentado indolentemente,
cierta noche de verano,
con una pluma en la mano
y una luz frente por frente,
esta Napole6n Primero
sumando con much afAn,
puesto A un lado aquel gaban,
y A otro lado aquel sombrero.
Suma, de intent, muy mal,
entire espantado 6 iracundo,
todas las muertes que al mundo
cost su gloria imperial.
Y cuando ya A traslucir
llega una cifra espantosa,
se lanza una mariposa
sobre la luz A morir.
Su muerte pr6xima, al ver,
sinti6 el h4roe compasi6n;
que al fin, aunque Napole6n,
era un hijo de mujer;
y con bendvola calma
la separ6 dulcemente,
pues los que matan la genfe
pueden tambidn toner alma.
El, que came de cald6n
pudo A los hombres llamar,
ve A un insecto peligrar
con pena en el coraz6n.
Ni ella cede, ni 61 se para,
y con la intenci6n mAs terca,
cuanto mAs ella se acerca,
tanto mas 61 la separa.
Tal vez el emperador
llorara de sufrir tanto,
si 61 pudiera tener llanto
para el ajeno dolor.


IAy! una vida tan ruin,
1no habia de enternecer
al que acabaha de hacer
del universe un botint
SY luego la coalici6n
dirA que no era perfect
el que en salvar A un insect
fund un suefio de Col6nl
Sigue la lucha emprendida
entire 61 y ella, y de esta suerte,
mientras busca ella la muerte,
le da Napole6n la vida.
Y asi el empeiio sigui6
por ambos con frenesi;
la mariposa en que si,
y Napole6n en que no.
La salva al fln, y victoria -
exclama con alegria
el que hacia y deshacia
a cafionazos la historic.
IVictoria! IVictoria, pues!
jDios inmenso! jDios inmensol
IDe esa acci6n suba el incienso
hasta tus divinos pies! .
Aquella alma generosa
que verti6 de sangre un mar,
IcuAnto luch6 por salvar
la vida A una mariposa
IQue alguno de tal bondad
cuente A la Francia la'gloria,
luego la Francia A la historic,
y dsta A la posteridadl
Y td, ciega multitud,
pobre care de cafidn,
di por l1: iOh compasi6n,
tf eres s61o la virtudl-


74


CAMPOAMOR






DOLORAS 40


LXXVI.

ZAS DOLOIRAS.
A doila xuana nlarlera d Csampos


iConque una buena dolora
me pides, Juana, tan llena
do candor?
Tal vez tu inocencia ignora
quo serA, si es la mas buena,
la peor.
ITe he de alabar, famentido,
desventuradas ventures
que goed,
y amores quo he aborrecido,
- inagotables ternuras
que agot ?
Perdona si en mis doloras
sicmpre mi pecho destila
[a ansiedad
de unas sombras vengadoras
que asaltan mi no tranquil
soledad.
JamAs en ellas escrito
dejard, imb6cil 6 loco,
el error
de que el bien es inflnito,
ni quo es eterno tampoco
el amor.
Bueno es que, aunque terrenales,
nuestras ventures amemos,
pero I ah
bienes de aca son mortales;
ila dicha y el bien supremos
son de all I
iQu6 inconsolables cuidados
da el ver desde la rendida
senectud,
los tesoros disipados
de la por siempre perdida
juventud
IQud manantial mAs fecundo
de enganiosas esperanzas
es amor!
IQu6 doctor es tan profundo
en tiles enseiianzas
el dolor!
ICuan ciego el amor, cuAD niego,
falta al deber mAs sagra'tol
Y es de ver


c6ino at amor faltan luego
los que primero ban faltado
al deber.
tPdrfldo amor, y cuil huyo
tras los primeros moments
del ardor
tSanta amistad, que concluyo
por cumplir los juramentos
del amor
Siento A fe que esta dolora
hiera, Juana, tu ternura,
mas ya ves
que toda dicha do ahora
es siempre la desventura
de despuds.
Por eso, olvidado, quiero
ya s61o el eterno olvido
esperar;
aunque del mundo en que espero,
mAs siento el haber venido
que el marchar.
Hasta do mi, el pensamiento
hastiado y arrepentido
del vivir,
huye cual remordimiento
que del crime cometido
quiere huir.
Aunque, de dolor ajenos,
la vida ven placentera
los demas,
si la despreciara menos,
yo acaso la aborreciera
much mAs.
Deja ya, coraz6n mio,
cuanto encuentras deleitable,
sin saber
que al gozar mueres de hastio,
galeote miserable
del placer.
jLa vidal ICuAn facil fuera
sus mAs aciagos moments
soportar,
si en el pecho se pudiera
algunos remordimientos
enterrar






76 'AMPOAMOR


Mas jay! Juana encantadora,
cuAl de espanto retrocede
,tu candor,
al mirar que esta dolora,
si es buena, tampoco puede
ser peor
Y es que derramo sincere
de mi dolor la media
sin querer,
siempre que las aguas quiero
de mi soiiolienta vida
remover.
Ya, cual todo penitent
en lodo derribado
por su cruz,
me agito impacientemente
por revolverme hicia el lado
de la luz.
Yo antes vivir anhelaba.
mas hoy morir s61o fuera
mi ilusi6n, /
si estuviese como estaba
el dia de mi primer
comuni6n.
IJuanal el respeto adoremos
que aun nos liga complaciente
al deber,
y los lazos desatemos
que habra el tiempo tristemente
de romper.
iA qud esperar a maiiana
en dejar esto, y de aquello
en huir,
si aunque td lo sientas, Juana,
lo que no dejemos, ello
se ha de ir?


Al fin, de tu santo celo
las huellas de buena gana
sigo flel.
Cuando va el perfume al cielo,
todo lo que siente, Juana,
va con 61.
Ya en mi indtil existencia,
s61o el impetu modero
del dolor
con paciencia y mas paciencia,
ese valor verdadero
del valor.
Y hoy que humilde, si antes tierno
sus culpas el alma mia
va A expiar,
Iperd6name, Dios eterno!
jentonces lay! no sabia
sino amarl
Ya en nada inmutable crco
mAs que en Dios Omnipotente,
y tambidn
en que engafia mi deseo
por ilevarme mAs clemente
hicia el bien.
iSi! me lleva al bien cumplido,
que busco cual nunca fuerte,
pues ya s6
que, aunque todo me ha vencido,
hoy vencer6 hasta la muerte
con la fe.
Y adi6s, Juana, que extasiado,
del supremo bien que anhelo
voy en pos.
1Quidn sera el desventurado
que s61o mirando al cielo
no halle A Dios?...


LXXVII.
LA GRAN BABEL.


L

Reflere el vulgo agorero,
que de los cantos del mundo
el tarard fu6 el primero
y el tururu fu6 el segundo.
Y hay quien cree que estos sonidos
de tururg y tarard
son los iltimos gemidos
que una lengua al morir da.


A D. Rafael Oabezas.

Oye, y al fin de esta historic,
Idichosos, Rafael, los dos,
si al perder la fe en la gloria,
aun nos queda la de Diost
U.
A un romano un caballero
regal6 un pAjaro un dia,
que, lo mismo que un Homero,
voces del griego sabia.





IOLORAS 77


Y es fama que el patrio idioma
charloteaba con tal fuego,
que al pajaro todo Roma
le llam6 el iltimo griego.
Si con preguntas la gentle
le importunaba quizA,
respondia impertinent
el pajaro: Tarard.
SQub es tarard? pregunt6
lleno el romano de celo.
Soii6 un sabio, y contest:
- iTarard? Patria del cielo. -
Que a un suefio, hambrienta do fama
se agarra la tradici6n,
como un naiffrago A la rama
prenda de su salvaci6n.
Despuds de much aprender,
ni al cabo de la jornada
lleg6 el romano A saber
que tarard no era nada.
S61o por presentimiento
pudo asogurar un dia
que era el pAjaro del cuento
el que mas griego sabia.
Y es que sin duda perece,
cual lo mezquino tambidn,
hasta aquello que merece
de Dios y la historic bien.
in.

Pues dando A esta historic cima,
reflere otra tradici6n
que siendo virrey en Lima
nuestro conde de Chinch6n,
le regalaron un dia
un loro expert en historic,
el solo eco que existia
de la peruviana gloria.
Quidn fu6,-lepregunta elconde, -
el primer rey del Peru?-
Habla el loro, y le responded
en ronca voz: Tururu.


--ISabremos qud frase es dsta? -
dice un sabio el espafiol.
Suefia el sabio y le contest:
Tururu? Patria del sol. -
El pobre sabio aqui miente,
cual minti6 iluso el de allt.
tQuidn renuncia fAcilmente
A la ilusi6n que se va?
Toda lengua y today gloria,
cumplida ya su misi6n,
se tiende sobre la historic
como un fdnebre cresp6n.
Pues lo mismo aqui que allA,
en Roma y en el Peru,
como el griego a un tarard
lleg6 el inca A un tururu.
IPaciencial En queriendo el cielo
nuestras glorias eclipsar,
no nos deja mAs consuelo
que el consuelo de Ilorar.

Iv.

Muy pronto, Rafael, quizA,
por mAs que de ello te espantes,
cual Homero un tarard,
serA un tururd Cervantes.
iCuAnto los hombres se humillan
viendo el eclipse total
de estas estrellas que brillan
en nuestro mundo moral!
i Ay I esta lengua en que esta
brillando un vate cual tu,
IdarA fin en tarard,
6 acabarA en tururd?
Corre el tiempo, y confundido
lo grande con lo pequefio,
juntos en perpetuo olvido
los une un perpetuo suefio.
Mas ti, cual yo, A Dios alaba,
pues ya sabemos los dos,
que alli done todo acaba
es donde comienza Dios.

lVIII.


TODO Y NADA.


i Cunta dicha y cuinta gloria I-
dije, entire humillado y fiero,
leyendo una vez la historic
del emperador Severo. "
Y cuando a verle llegud
subir 6 Key desde el lodo,


- yo, en cambio- humilde exclam6,
no fui nada, y nada es todo. -
Mas con humildad mayor,
vi que al fin de la jornada
exclam6 el emperador:
- Yo fui todo, y todo es nada.






78 CAaIPOAMOR


LXXIX.

LOS DOS CETROS.

1860.
A B. A. R. el Prinepe de Asturias (D. Alfonso XYH)


Vine un convent A heredar,
y al mismo convento, anejo
un temple A medio arruinar,
donde hall un santo muy viejo
encima de un viejo altar.
Cogi un bast6n que tenia
de caila el santo bendito,
y dentro un papiro habia
que, por don Pelayo escrito,
de esta manera decia:

U.

Escucha, lector, la historic
del postrer rey espafiol,
y A los que amenguen su gloria
les ruego que hagan memorial
que hay manchas hasta en el sol.
Meses anduve cumplidos
del rey don Rodrigo en pos,
desde el dia en que, vendidos,
fuimos en Jerez vencidos
los del partido de Dios.
Hall, al fin al rey de Espaila
al pie de este santuario,
llevando un cetro de cafla,
pobre pastor solitario,
rey de una pobre cabafia.
Y al verme, casi Ilorando,
Rodrigo habl6 de esta suerte:
- Porque te estaba esperando,
no me hall ya descansando
en los brazos de la muerte.
Llegud aqui desesperado,
cuando mi trono se vid
por traidores derribado....
IDios los haya perdonado
como los perdono yo!
Desde entonces, entire flores
vagando por los oteros,
recuerdan d mis dolores,


el cetro, amigos traidores,
la calia, mansos corderos.
Tu, elegido por mi amor
y mi heredero por ley,
escoge aqui lo mejor
entire este cetro de rey
y esta cai a de pastor.
S6 humilde d grande. Yo ahora
me quedo d ejercer, content,
la virtud que el cielo adora,
que es el arrepentimiento
que en la sombra reza y llora.-
Dijo, y siguiendo el destiny
de su alegre adversidad,
lleno de un fervor divino,
tom6 Rodrigo el camino
de la eterna soledad.
Yo, Pelayo, os doy la historic
del postrer rey espailol,
y a los que amengiien su gloria
les ruego que hagan memorial
que hay manchas hasta en el sol.
IDios eterno! ly de estas flores
he de dejar los senderos,
recordando A mis dolores
el cetro, amigos traidores,
la cafla, mansos corderos?
ISil que aunque mi alma cansada
tomaria de buen grado
el arado por la espada,
tomo por ti, patria amada,
la espada en vez del arado.
Parto, y lo escrito, al marchar
con la cafla al santo dejo. -
Caila que A mi vino A dar
cuando hall aquel santo viejo
encima de un viejo altar.
Y he aqui por qud suerte extraila
del rey don Rodrigo, asi
ha llegado cetro y caria,
grande el cetro, al rey de Espafia,
y humilde la cafla, A mi.







DOLORAS,


III.
A vos, Principe y Senior,
desde la cuna rodeado
de todo human esplendor,
os escribo dsta, sentado
sobre unas hierbas en floor.
Vinimos por suerte extraiia
f un tiempo A heredar los dos,
vos su cetro y yo su cana;
vos el cetro real de Espafia,
yo el que humilde llev6 Dios.
Cansancio 6 tedio espantoso
el cetro os dar& algin dia;
la cafia, mis venturoso,
al menos layl os daria
en la obscuridad reposo.
Yo, en vez de rey desdichado,
serd un dichoso pastor,
pues ya el mundo me ha enseilado
que, entire el cetro y el cayado,
el cayado es lo mejor.
ICuAnto serdis bendecido
desde mi humilde rincen,


cuando os eleven perseguido,
la calumnia, si vencido;
si vencdis, la adulaci6nl
Cuando yo ande indiferente
por el monte 6 por el Ilano,
a vos os dira la gente:
--rey ddbil!-si sois clemente;
si justiciero, i tirano I -
ICuAl serA vuestro cuidado,
mientras que todo, Seilor,
yo lo olvidard, olvidado
en mi trono, recostado
de humildes hierbas en floral
Noble cual vuestra naci6n,
6 vuestra madre imitad,
en cuyo real coraz6n
se aman justicia y perd6n,
se abrazan dicha y verdad.
Y Dios, para bien de Espafia,
de su graeia os dd el tesoro.
Dado en mi pobre cabafia,
yo, el rey de cetro de caila,
A mi rey de cetro de oro.


LXXX.
LOS IO3S MIEDOS.


I.
Al comenzar la noche de aquel dia,
ella, lojos de mi,
-jPor qud te acercas tanto?-me decia.-
!Tengo miedo de til


LA VUELTA-


Despuds de un viaje por mar,
volviendo hbcia su alqueria,
oye Juan con alegria
las campanas del lugar.


Y, despuds que la noche hubo pasado,
dijo, cerca de mi:
-PPor qu6 te alejas tanto de mi ladol
ITengo miedo sin til
XXI.
AL HOGAR.
I,
Llega, y maldico lo inolerto
de las ventures humans,
al saber quo las campanas
tocan por su padre A mucrto,


LXXXII.

A REY MUERTO, REY PUESTO
SEl principle de toda tentacidn es no
ser uno constants.,
(KBMMs. Li1, i, cap. xn).
Muri6 por ti; su entierro al otro dfa
pasar desde el balc6n juntos miramos,
y, espantados tal vez de tu falsia,
en tu alcoba los dos nos refugiamos.






8 CAMPOAMOR

Cerrabas con terror los ojos bellos;
el requiescat se oia. Al verte triste,
yo la trenza besd de tus cabellos,
y-i Traici6n! Sacrilegio! -me djiste.
Seguia el de profundis, y gemimos...
El mucrto y el terror fueron pasando...
y al ver luego la luz cuando salimos,
1Qu6 vergienza! exclamaste suspirande.
Decias la verdad. lAquel entierrol...
1iE beso aqud6 sobre la negra trenza!
iDespuds la obscuridad de aquel encierrol...
iSacrilegiol ITraici6nl iMiedol iVergiienzal

LXXXIII.
HASTIO.
Sin el amor que encanta,
la soledad de un ermitailo espanta.
IPero es mas espantosa todavia
la soledad de dos en compaiiial
LXXXIV.
LAS DOS COPAS.


Le diio A Rosa un doctor:
- Se curan de un modo igual
las dolencias en amor,
en higiene y en moral.
Yo, aunque el m6todo condene,
lo dulce en lo amargo escoudo:
esta copa es la que tiene
dulce el borde, amargo el fondo.
Dios, sin duda, asi lo quiso,
y esto siempre ha sido y es:
tomar lo amargo es preciso
bien antes 6 blen despuds.-

n.

Rosa luego. de ansia llena,
dice en su amoroso afan:
-Miezclados cual dicha y pena
lo dulce y lo amargo van.


Merced A doctor tan sabio,
ye. aunque tarde, mi raz6n,
que aquello que es dulce al labio
es amargo a] coraz7n.
Yo, que hasta el postrer retoiio
agostd en mi edad primera,
brotar no verd en mi otoiio
flores de mi primavera.
Fui dejando, por mejor,
lo amargo para el final,
y esto, segun el doctor,
sabe bien, mas sienta mal.
Cumplird una vez so encargo:
ti, copa segunda, ven,
pues tomar antes lo amargo,
si sabe mal, sienta bien.
Oh, cuAn sabio es el doctor
que cura de un modo igual
las dolencias en amor,
en higiene y en morally

XXXV.


MAL DE MUCHAS.
-iQu6 mal, doctor, la arrebat6 la vida?-
Itosaura pregunt6 con desconsuelo.
- uri6 dijo el doctor -de una caida.
- Pues de d(6nle cay6? Cay6 del iel(,.





DOLORAS 81

LXXXVI.
BODAS CELESTES.
To vi una sola vez, s61o un moment;
mas lo que hace la brisa con las palmas
lo hace en nosotros dos el pensamiento;
y asi son, aunque ausentes, nuestras almas
dos palmeras casadas por el viento.

LXXXVII.
LAS DOS ESPOSAS.
Sor Luz, viendo A Rosaura cierto dia
c' casAndose con Bias,
Oh, qu6 esposo tan bello se decia.
-IPero el mio lo es mas--
Luego en la esposa del mortal miraba
la risa del amor,
y, sin poderlo remediar, Illoraba
la esposa del Seiior!

LXXXVIII.
CONVERSIONES.
Brot6 un dia en Rosaura el sentimiento
de su primer amor, y en el moment
volando un Angel, con fervor divino,
para guiarla al bien del cielo vino,
mientras un diablo del inflerno, ardiendo,
para arrastrarla al mal, lleg6 corriendo.
Ante Rosaura bella,
Angel y diablo, enamorados de ella,
divinizado el diablo se hizo bueno,
y el Angel se impregn6 de amor terreno;
y al ser transfigurados de ese modo
por voluntad del que lo puede todo,
fud el Angel al inferno condenado,
y el diablo al cielo fud puriflcado.
jDe qud gracia y malicia estarA llena
mujer que con mirar salva 6 condena?

LXXXIX.
MEMORIES DE UN SACRISTAN.
I.
Dos de abril.-Un bautizo.-IHermoso dial
El nacido es mujer; sea en buen hora.
Le pusieron por nombre Rosalia.
La nifia es, cual su madre, encantadora.
remo I. Campoamor.--







82CAPOMO


Ya el agua del Jordan su sien rocia;
todos se rien, y la niiia llora.
Cruza un hombre embozado el presbiterio;
mira, gime y se aleja: aqui hay misterio.
II.
A unirse vienen dos, de amor perdidos.
El novio es muy galAn, la novia es bella.
iSerAn en alma como en cuerpo unidos?
Testigos: primas de l1 y primos de ella.
En nombre del Seiior son bendecidos.
Unce el yugo al doncel y A la doncella.
Dejan el temple, y al salir se arrima
un primo A la mujer, y 61 A una prima.

IIIn.

IUn entierrol Dichosa criatural
jFud muerto, 6 se muri6? ITodo es incierto
Solos estamos sacristAn y cura.
ICuAn pocos cortesanos tiene un muertol
Nacer para morir es gran locura.
Suenan las diez. La iglesia es un desierto.
Dejo al muerto esta luz, y echo la lave.
Nacer, amar, morir: despuds... lquidn sabe!

XC.

EL ANONIMO.

Sobre la tumba de ella escribi6 un dia:
-lPor darte vida A ti, me material
Y al otro dia, por autor incierto,
con.lApiz al final se vi6 afiadido:
aSi ella hubiese vivido,
ya do hastio tal vez la hubieras muerto a

XCI

NUEVO TANTALO.

Hay un rinc6n maldito en el inflerno
desde el que, en vaga y celestial penumbra,
para aumentar el sufrimiento eterno
otro rincn del cielo se columbra.
aPor qud de mi alma el tenebroso invierno
]a hermosa luz de tu semblante alumbra,
si es mirarse en tias ojos retratado
hacerle ver el cielo a un condenado?


82


CAMPOAMOR







DOLORAS


XCII.

EL ALMEZ.

I.
Junto A este mismo almez, A Rosa un dia
hicevotos de amarla eternamente.
Se estA oyendo en el aire todavia
de mi acento el rumor.
tPor qu6 siento, mis votos olvidados,
esclavo de otra fe, nuevos ardores?
Pasa el tiempo de amar y ser amados,
mas no pasa el amor.
n.
Otro dia, a Rosaura encantadora
al pie del mismo almez jurd lo mismo,
y recuerdo que entonces, como ahora,
cantaba un ruisefior.
Pas6 el tiempo, y los nuevos ruisefiores
vinieron A cantar A otra hermosura;
porque se van amados y amadores,
pero queda el amor.
III.
Despuds, al pie de este Arbol, he sentido,
extAtico mirando A Rosalia,
moments de emoci6n, en que he perdido
para siempre el color.
IAyl IPasarAn, como pasaron antes,
si no el amor, las almas qhe lo sienten?
ISi, Que es siempre, siendo otros los amantes.
uno mismo el amort
IV.
Almez, A cuyo pie tanto he adorado,
de amores que aun vendrAn, altar querido,
que enciendes, recordando mi pasado,
de mi sangre el ardor...
ti morirAs, cual muere nuestra llama,
y otro Arbol nacerA de to semilla,
porque, aunque es tan fugaz todo lo que ama,
es eterno el amor.
V.
Y cuando el mundo, al fin, sea extinguido
y se oiga en las regions estrelladas
del orbe entero el ultimo crujido
en inmenso fragor,
Dios, de nuevo la nada bendiciendo,
de ella hara otros almeces y otros mundos,
6 irt un hervor universal diciendo:
-I Amor! iamor I iamorl...








XCIII.

IASII
Mira hAcia allA. Tu eldctrica mirada
ppor qu6 so clava con ardor en mfi
IEs mi pecho un volcAn! IMuero abrasadat
INo me mires asi!
--Mira hAcia acA. Tus ojos inconstantes
ya ho se clavan con ardor en mi.
Si he de vivir, mirame asi.. como antes...
Fijate bien: lasi!
XCIV.
EL ALMA EN VENTA.
Asi con SatanAs Julio habl6 un dia:
- ,Quieres comprarme el alma?- Vale poco.
-Tan s61o por un beso la daria.
- Antiguo pecador, ite has vuelto loco?
--La compras? -No.- -Por qud Porque ya es mfa.
XCV.
EL OJO DE LA LLAVE.
No te ocupes en cosas ajenas nl
te entrometas en las cosas de los
mayores.
(KEMPIS, lib. xi, cap. 1)
UI
A. LOS QUINCE AROS.


Dos hablan dentro muy quedo;
Rosa, que A espiar comienza,
oye lo que le da miedo,
ve lo que le da vergiienza.
Pues tqud hara que asi la espanta
su amiga, A quien cree una santaf
No sd qud le da sonrojo,
mas... debe ver algo grave
por el ojo,
por el ojo de la Have.
El coraz6n se le salta
cuando oye hablar, y despu6s
mira... mira... y casi falta
la tierra bajo sus pies.
!fAy Si ya A vuestra inocencia
no desflor6 la experiencia,
no mirdis por el anteojo
del rayo de luz que cable
por el ojo,
por el ojo de la lHave.
Desde que A mirar empieza,
de un volcdn la ebullici6n
sube A encender su cabeza,
va a inflamar su coraz6n.
Claro: el ser que piepsa y siente,


siempre, cual ella, en la frente
tendra del pudor el rojo
cuando de mirar acabe
por el ojo,
por el ojo de la Have.
De aquel anteojo A merced
mira mas... y mas... y mas...
y luego siente esa sed
que no se apaga jamAs.
Mas qud ve tras de la puerta
que tanto su sed despierta?
iQud? Que, A pesar del cerrojo,
ve de la vida la clave
por el ojo,
por el ojo de la Have.
Haciendo al peligro cara,
ve caer su ingenuidad
la barrera que separa
la ilusi6n de la verdad.
Pero iqu6 ha visto, senior?
Yo s6lo dird al lector,
que no hallarA mAs que enojo
todo el que la vista clave
por el ojo,
por el ojo de la llavo.


84


CAMPOAMOR






bOLORAS


Siguen sus ojos mirando
que habla un hombre A una mujer,
y van su cuerpo Inundando
oleadas de placer.
So amiga, de gracia Ilena,


Inoesmuy buenallahl isi,muy bue oat,
pero thay alguien cuyo arrojq
de ser mirado se alabe
por el ojo,
por el ojo de la Have?


A LOS TREINTA AROS.
Mas, quince aieos despuds, Rosa ya sabe
con ciencia harto precoz,
que el mirar por el ojo de la Have
es un crime atroz.
Una noche de abril, A un hombre espera:
la humedad y el calor
siempre son en la ardiente primavera
c6mplices del amor.
HIdmeda noche tras caliente dia...
Rosa aguarda febril.
iCuAnta virtud sobre la tierra habria
si no fuera el abril!
Y como ella ya sabe lo que sabe,
despuds que el hombre entr6,
de hAcia el frente del ojo de la Have
cual de un espectro huy6.
Y cuando al lado de dl, junto a el sentada,
en mudo frenesi
so hablan ambos de amor sin decir nada,
Rosa prorrumpe asi:
--El ojo de la Have estA cerradot
lAy, hija de mi amort
Si ella mirase, como yo he mirado.a
Voy A cerrar mejor.
XCVI
MIS LECTURES.
Despuds de Job, para templar mi enojo
leo cantos de Byron con ardor;
pero, espantado de los dos, arrojo,
si A Job con pena, A Byron con horror.
Entre un vil muladar y un negro inflerno,
me quita dste la fe, y aqud6 la calma;
y al fin, entire el antiguo y el modern,
preflero el Job del cuerpo al Job del alma.
XCVII.
CUANDO PITOS FLAUTAS...


Nunea de joven, mi bien,
me diste a besar tu mano,
y hoy me besan, siendo anciano,
tus nietas cuando me ven.
Las mandas besar A quien


tu no has besado jams,
porque humillAndome vas,
por medios de.astucia llenos,
joven... por carta de menos,
viejo... por carta de mas.






130 CAMPOAMhOR


XCVIII.

LO DE SIEMPRE.


Un galAn la adoraba,
y ella reia, mientras 61 Iloraba.


Despu6s de cierto dia,
mientras ella loraba, 61 se refa.


XCIX.
EL JUEGO DE LAS GRAMATICAS.


Para entenderse mejor,
dos que se vieron y amaron,
con avidez estudiaron
ella ruso y 61 francs.


Pero pronto un nuevo amo.
sus lenguas vino A cambiar,
y tuvieron que estudiar
ella espaiiol y 61 ingles.


LA VIUDA Y EL FILOSOFO.
ELLA. IMuerto mi bien, me niatara la penal
EL. Ay! CuAnto envidia ese dolor mi hastiol
ELLA.- Urna es mi coraz6n de polvo llena
EL. Mi pecho es un sarc6fago vacio
ELLA.- INo hay suerte tan cruel como mi suerta I
EL. IDichosa la que am6 y ha sido amadaI
ELLA. Hoy en mi coraz6n reina la muertel
EL. En el mio es peor: reina la nada

CI.

Para querer a un rico, que es un neoao,
por pobre me entregaste al abandon.
Si ha sido por codicia, te desprecio;
si ha sido por amor... ite lo perdonol

CII.
AMORES DE ULTRATUMBA.


Que le enterrasen mand6
Almanzor el aguerrido.
centre el polvo recogido
en las batallas que di6.


De una muerta que ador6,
y A la que nunca he olvidado,
cuando me muera, enterrade
entire sus restos serd.


(Yo, mas feliz que Almanzor,
en mortaja diferente,
gozard perfectamente,
1i 61 la gloria, yo el amore'







DOLORAS Bl


CIII.

ELLOS Y ELLAS.

So quieren dos, y 61 y ella
de amor 6 de bondad el pecho lRene,
mientras 61 nos pregunta: IEs bella, es bella -
ella va preguntando: -Es bueno, es bueno?

CIV.

EL AMOR Y LA FE.

A, fe del retrato de Quintana, en el dlbum de la senora eondesa de Atnfudt .

JamAs cant6 la fe ni los placeres,
pero prob6 su musa soberana
que no son ilusiones los deberes
ni el patriotism una palabra vana.
Mas, no adorando A Dios ni A las mujeres,
Lc6mo amaba y creia el gran Quintana?
Yo, exceptuando el amor, nada deseo.
Si suprimis Dios, en nada creo.

CV.

QUESTION DE NOMBRE.

De una hermosa pagana la existencia
salv6 un cristiano, y con fervor divino
la pagana di6 gracias al Destino,
y el cristiano alab6 A la Providencia.

CVI.

EL GAITERO DE GIJON.

i mi sobrina Gullermina Campoamor y Domingues.

I. 11.


Ya se esta el baile arreglando.
Y el gaitero jd6nde estA?
-EstA A su madre enterrando,
pero en seguida vendrA.
-Y IvendrAt-Pues jqud ha de hacer?
Cumpliendo con su deber
vedle con la gaita... pero
co6mo traera el coraz6n
el gaitero,
el gattero de Gij6nI


IPobre! Al pensar que en su casa
toda dicha se ha perdido,
un llanto oculto le abrasa,
que es cual plomo derretido.
Mas, como ganan sus manos
el pan para sus hermanos,
en gracia del panadero
toca con resignaci6n
el gaitero,
el gaitero de Gij6n.





88 CAMPOAMOOR

Ixl.


No vi6 una madre mAs bella
la naci6n del sol poniente...
pero ya una losa, de ella
le separa eternamente.
iGime y tocal Horror sublime!
Mas, cuando entire dientes gime,
no bala como un cordero,
pues ruge como un le6n
el gaitero,
el gaitero de Gij6n.
Iv.
La nifia mAs bailadora,
- i Aprisa le dice I aprisa I
Y el gaitero sopla y llora,
poniendo cara de risa.
Y al mirar que de esta suerte
llora A un tiempo y los divierte,
isilban, como Zoilo A Homero,
algunos sin compasi6n,
al gaitero,
al gaitero do Gij6n


Dice el triste en su agonia,'
entire soplar y soplar:
-iMadre mia, madre mia,
c6mo alivia el suspirar -
Y es que en sus entraiias zumbr
la voz que apag6 la tumba;
Ivoz que, pese al mundo entered,
siempre la oira el coraz6n
del gaitero,
del gaitero de Gij6nl
VI.
Decid, lectoras, conmigo.
1CuAnto gaitero hay asil
tPreguntais por qui6n lo digo?
Por vos lo digo, y por mi.
iNo veis que al hacer, lectoras,
doloras y mAs doloras,
mientras yo de pena muero,
vos las recitAis, al son
del gaitero,
del gaitero de Gij6n ...

CVII.


LOS EXTREMOS SE TOCAN.
Mientras la abuela una muiieca alifia
y, haciendose la niia, se consuela,
haci6ndose la vieja, usa la nifia
el bAculo y la cofla de su abuela.

CVIII.

LA CONDIOI6N.


Al regresar del otero,
Ileno de gozo y cariiio
les di6 A una nifia y un nifio
dos pAjaros un cabrero.
Dindole un beso primero,


la niiia al suyo solt6;
al pAjaro que qued6
no se le pudo soltar,
porque el nifio, por jugar
el cuello le retorci6.


CIX.
LAS TRES NAVIDADES.
i.
Colg6 un zapato Luz con blanca mane
en la noche de Reyes al sereno.
Pas6, hacienda de rey, Ana su tia,


-






DOLORASg

y, al despertar la nifia muy temprano.
viendo de dulces e zapato ieno,
se puso colorada de alegria.
II.
Puso Luz su zapato en la ventana
en la noche de Reyes con recato.
Pas6 un rey. que era un joven de alma pura,
y Luz, al despertar por Ia mailana,
encontrando una flor en el zapato
se puso colorada de ternura.
III.
Ya es Luz una mujer; mas suele ahora
El zapato colgar to mismo que antes,
y un Creso, queen poder no hay quien le ven za
pasa haciendo de rey, y ella. A la aurora,
al ver lleno el zapato de brillantes,
se pone colorada de verguenza.

Cx.

QUESTION DE FE.

Ya el amor los hastia
y hablan de astronomia;
y en tanto que 61. impio,
llama al cielo el vacio,
lella, con santo celo,
llama al vacio el cielol

CXI.

AMOR AL MAL.

Per mas que me avergiienza, y que lo Uoro,
no te amd buena, y pdrflda te adoro.


CXII.

VERDAD DE LAS TRADICIONES.

I. n.

Vi una cruz en despoblado Y... [oh pdrflda tradioi6nl...
an dia que al campo fui, cuando del campo volvi,
y un hombre me dijo: Alli otro hombre me dijo: Alli
mat6 a un ladr6n un soldado. mat6 a un soldado un ladr6n.






to CAMPOA36OR


CXIII.

MAL DE AMOR.

lYa no tengo esperanza
de que acabo jams la pena mia,
poes al perder en ti mi conflanza
no he perdido el amor quo to tenfal


CXIV.

LA NOCHEBUENA.


Son hija y madre; y las dos
con frio, con hambre y pena,
piden en la Nochebuena
una limosna por Dios.
II.
Hoy los Angeles querrAn -
la madre a su hija decia-
que comamos, hija mia,
por ser Noehebuena, pan. -
III.
Y al anuncio de tal fiesta
abre la madre el regazo,
y sobre 61 a aquel pedazo
do sus entraias acuesta.
Iv.
Al pie de on farol sentada,
pide por amer de Dios...
Y pasa uno... y pasan dos...
was ninguno le da nada.
v.
La nifia, con triste acento,
- Pero y nuestro pant decfa.
-Ya Ilega -e respondia
la madre... IY I!egaba et vientol


Mientras de placer gritando
pasa ante ellas el gentio,
la niia llora de frio,
la madre pide llorande.
VII.
Cuando otra pobre como ella
una moneda le ech6,
recordando que perdi6
otra niia como aqudlla,
VIII.
-lYa nuestro pan ha venidolt
grit6 la madre extasiada...
Mas la niiia qued6 echada
eomo un pAjaro en su nido.
Ix.
iLlama... y llama .... Desvario:
Nada hay ya que la despierte:
duerme, esta helando, y la muerte
s61o es un sueio con frio.
x.
La toca. Al ver!. tan yerta,
se alza, hacia la luz la atrae,
se espanta, vacila... y cae
A plomo la niiia muerta.


Del suelo, de angustia llena,
la madre a su hija levanta,
y on tanto un dichoso canta:
- Esta noche es Nochebuenal...





DOLORAS Vi

CXV.

LAS BUENAS PECADORAS.

Despuds de dias de tormentas llenos
te vi en misa rezar con santa calma,
y dije para mi: Del mal el menos:
da el cuerpo al diablo, pero A Dios el alma!

CXVI.

LA LEY DEL EMBUDO


De su honor en menoscabo
falt6 un esposo A su esposa;
ella perdon6 amorosa,
y el piblico dijo: Bravo
Falt6 la mujer al cabo,


harta do tanto desddn,
y el falso esposo itambi6n
perdon6 a la esposal No;
el esposo la mat6,
y el pdblico dijo:- Bien!


CXVII.

ROGAD JA TIEMPO.


Marchando con su madre, Inds resbala,
cae al suelo, se hiere, y disputando
se hablan asi despuds las dos llorando:
-iS1 no fueras tan malal...-No soy mala.
- Qu6 hacias al caer?... ilba rezando!

CXVIII.

HERO Y LEANDRO.


A Hero Leandro adoraba,
y, por verla, enamorado
el Helesponto cruzaba
todas las noches A nado.
Iu.
Y, segin la fama cuenta.
Hero una luz encendia
que en las noches de torment
de faro al joven servia.
II.
Una noche A Hero, cansada
de mirar hacia Bizancio,
rendida, aunque enamorada,
S )rmirse el cansancio.


Y esto su amor no mancilla,
pues todas, lo mismo que Hero,
tienen el cuerpo de arcilla,
aun teniendo alma de acero.
V.
Y lo mAs triste es que, apenat
la pobre Hero se durmi6,
cuando un aire, desde Atenas,
la luz, soplando, apag6.
VI.
Viendodl la luz apagada,
sinti6 aquel olvido tanto,
que, maldiciendo A su amada,
abras6 el mar con su llanto.






CAMPOAMOR


VII.
Y queriendo, 6 sin querer,
de pena se dej6 ahogar,
sin que 61 pudiese saber
si le ahog6 el llanto 6 la mar
VIII.
Lo cierto es que al desdichado,
al rayo del sol primero
la tormenta le ech6, ahogado,
al pie de la torre de Hero.


Y cuando muerto le vi,
Hero, cual Leandro fiel,
se arroj6 at agua y muri6
como 61, por 61 y con 6l.
x.
IQue ellas, fuertes en amar
y flacas en resistir,
si duermen para esperar,
despiertan para morirl


OXIX.

GUARDS INITILES.

i.
Ya anocheci6: Iquieres que hablemos, Lola
aqui, A solas los dos?
-La que es buena, senior, nunca estA sola;
pues estA con su madre 6 estA con Dios.

u.
-Lola, tes verdad que un dia os encontraron
solos, alli, A los dos?
-Eso es porque aquel dia se quedaron
mi madre en casa, y en el cielo Dios.

CXX.

OONTRASTES.


I.
IMucho le amaste y to am6!
iRecuerdas por quidn lo digo?
Era tu amante y mi amigo.
IAmaba, sufri6... y muri6!
Cuando su entierro pas6,
todos te oyeron gemir;
mas yo, Inds, al presentir
que lo habias de olvidar,
sent, vidndote llorar,
la tentaci6n de reir.
II.
Al afio just oh traici6n!
al baile fuf de tu boda,
y allf, cual la villa toda,


vi el gozo en tu coraz6n.
IY el muerto? iEn el pante6n
jAyl cuando olvidada de 61
A otro jurabas ser flel,
yo, al verte reir, gemi,
y dos lAgrimas verti
amargas como la hiel.
IPrimero amor, luego olvidol
Aqui tienes explicado
por qu6 en el bailey he llorado
y en el entierro he reido.
ISiempre este contrast ha sido
ley del sentir y el pensar!
IPor eso no hay que extrafiar
que quien lee en lo porvehir,
vaya A un entierro A reir
y acuda a un baile A llorarl







DOLORAS


CXXI.

EL PAJARO CIEGO.

1.
Porque dicen que un pajaro en cegando
canta mas y mejor,
los ojos le vaci6, como jugando,
Casilda A un ruisefior.
n.
y despuds jcant6 mas y con mAs fuego
el ruisefior? IAh, sil
Se siente mAs cuando se estA mas ciego.
jEsto lo s6 por mil

CXXII.

DOS LIBROS DE MEMORIES.


LO ESCRITO EN EL LIBRO DE AL.

Asi se hace uno querer.
iCuAnto gusto A aquella fatua'
con mis postures de estatua!
Miro... y mira... Al fin, mujer.
Escribe para hacer ver
que tiene las manos bellas.
jSe va? Pues sigo sus huellas,
porque prueba su rubor
que ya estA muerta de amor.
Esta es como todas ellas.


LO ESORITO EN EL LIBRO DE ELLA,

Aquel don Juan de parade
pone, para enternecerme,
los ojos como quien duerme:
cree el muy necio que me agrada
IQud osadia en la miradal
IQu6 modos tan importunos
Me voy, me voy; hay algunos
que, amantes dignos de algunas
screen que todas somos unas
porque ellos todos son unos.


CXXIII.


EL AMOR Y EL INTEREST.


Sentia envidia y pesar
una nifia que veia
que su abuela se ponia
en la garganta un collar.


-INecial-la abuela exclam.--
(Por qud me envidias asi?
Este collar ira a ti
despuds que me muera yo.-


Mas la niiia, que aun no vela
con la flcci6n la codicia,
le pregunta sin malicia:
Y smoriras pronto, abue!&a







CAMPOAMOR


CXXIV.

LO QUE SE PIENSA AL MORIR.


Cree la vulgar opinion
que el alma de un moribundo
piensa, mAs que en este mundo,
en Dios y en la salvaci6n.
Oye, Leonor, la canci6n
que hiri6 el pensamiento mio
al son del eco sombrio
de mi funeral campana:
- Cuct, cantaba la rana,
cucO, debajo del rio*.
I.
Partiste, y del sentimiento
en cama enfermo cai,
y cuando A exhalar por ti
iba ya mi iltimo aliento,
embargo mi pensamiento,
en vez de tu amor y el mio,
este cantar tan vacio
que oi de nifio A mi hermana:
-.-Cuc, eantaba la rana,
Guct, debajo del rio*.


Y como todo el que olvida
es de salud un dechado,
despuds que te hube olvidado
volvi otra vez A la vida.
Aun vivo muerto, querida,
pensando con hondo hastio
que tfl, en vez del canto mio,
oirAs, al morir, mariana:
a Cuci, cantaba la rana,
cucO, debajo del rio..
IV.
IA qu6 tan grande inquietud
para llenar la memorial
de tantos suefios de gloria,
de amor y de juventud,
si, al Ilegar al atafid,
podrAn tu pecho y el mio
no oir mAs que el tema frio
de esta canci6n de mi hermana
Cuct, cantaba la rana,
cuvc, debajo del rio.

oXXV.


LOS PROGRESS DEL AMOR.
I.
Asf un esposo le escribi6 A su esposa:
0 vienes 6 me voy. iTe amo de modo
que es impossible que yo viva, hermosa,,
un mes lejos de til
IMi amor es tan profundo, tan profundo,
que te preflero A todo, A todo, A todo!....
Y ella exclam6:-i No hay nada en este mundo
que 61 quiera como A mit
11.
Mas pasan unos meses, y la describe:
SIQud hermoso debe estar nuestro hijo amad6o
IS1Oo l1, el solo en mis entraiias vive!
Piensa en e1 mAs que en ti.
Su cuna se pondrA junto a mi cama.
No hay cielo para mi mas que A su lado a.
Y ella prorrumpe: Es que, el ingrato, ya ama
al hijo mas que A mil i






DOLORAS Vb


II.
Despuds de.algunos afios le escribia:
Espdrame. Ya sabes lo que quiero:
much orden, much paz y economic.
tEstas Yo soy asi.
Cierra el coche: me espanta el reumatismoi
avisale que voy al cocinero .
Y ella pens6:- Se quiere ya A si mismo
mas que al hijo y a mil


CXXVI.

EL ULTIMO AMOR.

I.

Ve un hombre amante a una mujer muy bells.
mas, per fatal disposici6n del hado,
ella es mis joven, y 61
calla su amor, porque le apartan de ella
treinta afios, en que el triste ha derramado
un mar de llanto y hiel.

n.

iQud pasa mego? Nada. Que entretanto
que ella un amor inmenso, aunque tardio,
mira en 41 con piedad,
por la parte de alla del mar de llanto,
Adi6s, dice 61,- iltimo sueiio miol
lHasta la eternidad ...

CXXVII.

VENUS SACRATISIMA.

Una estatua de Venus Citerea
vi6 un abad en un huerto abandonado;
la visti6, r con fervor
llevAndosela al temple de una aldea,
transform aquella afrenta del pas4do
en virgen del pudor.
IGrande jmpiedad! tLa diosa que en Orients
se hace adorar porque al desnudo ostenta
su hermosura carnal,
cubierta con un velo en Occidente,
encantando A los fleles, represent
la belleza morally






Y S CAMPOAMOR

IHondos misterios de la fe que ignorol
Se deja Venus contemplar sin velo,
y es ideal lo real.
Mas se cubre despuds con seda y oro,
y Venus pasa del Olimpo al Cielo,
y es lo real ideal.

CXXVIII.

UNA CITA EN EL CIELO.

En la noche del dia de mi santo
(A Londres me escribiste)
Smira la estrella que miramos tanto
la noche en que partiste .
Pas6 la noche de aquel dia, y luego
me escribiste exaltada:
SUni en la estrella A tu mirar de fuege
mi amorosa mirada .
Mas todo fu6 ilusi6n; la noche aquella,
con harta pena mia,
no pude ver nuestra querida estrella...
porque en Londres llovia.

CXXIX.

ROSAS Y FRESAS.

I.
Porque lleno de amor te mand6 un dia
una rosa entire fresas, Juana mia,
tu boca, con que A todos embelesas,
bes6 la rosa sin comer las fresas.
II.
Al mes de tu pasi6n, una mafana
te envid otra rosa entire las fresas, Juana;
mas tu boca, con ansia, y no amorosa,
comi6 las fresas sin besar la rosa.

CXXX.

EL GRAN FESTIN.


De un junco desprendido, A una corriente
un gusano cay6,
y una trucha, saltando de repente,
voraz se lo trag6.







DOLORAS 97

8n martin-pescador cogi6 A la truoba
con earnivoro afan,
y al pAjaro despuds, tras flera lucha,
to apresb un gavilan.
Vengando esta cruel carniceria,
un diostro cazador
di6 un tiro al gavilAn, quo se comfa
al martin-pescador.
Pero lay! al cazador desventura
que al gavilAn hiri6,
por cazar sin licencia y en vedado,
un guard lo mat6.
A otros nuevos gusanos dar, vida
del muerto la hediondez,
para volver, la rueda concluida,
A empezar otra vez.
II.

IY el amor? tY la dicha? Los nacidQp]
ino han de tender mfs fn
que el de ser eomedores y comidos
del universe en el atroz festin?...

E EJEI.
E BUEN EJEMPLO.


Dej6 un proyeetil perdido,
do una batalla al final,
junto a un asistente herido,
medio muerto A un general.
Mientras grita maldiciente
el general: i Voto a bri6s I -
resignado el asistente
murmuraba: i Creo en Dios I -
Callan, volviendo a entablar
este didlogo al morir:
-- 1T qud haces, BlasI- 1Yo? Rezar.
iY vos, seiiort iMaldecirI
lQuidn te ensefi6 A orar?-Mi madre.
- 1La mujer todo es piedadi
--Y A vos A jurarI-Mi padre.
-Claro: siendo hombre...-Es verdad.
Rezad, senior, como yo.
- Eso es tarde para mf.
Yo no creo... porque no.
Tu por qud crees Porque si.


-Ya hay buitres on derredor
que nos quieren devorar.
-iSon los Angeles, senior,
quo nos vienen A salvarl--
Y ambos decian verdad,
pues A menudo so ve
que hall buitres la impiedad
donde hall angeles la fe.
Adi6s, senior D6nde vas?
-Voy allL...-ID6nde es alli?
- A la gloria... Y dejas, Bias,
a tu general aqui?
No me dejes, mal amigo.
- Pues venga esa mano...- Ten;
y, aunque dudd, ird contigo,
creyendo en tu Dies tambidn. -
Y asi, cuando ya tenian
una misma fe los dos,
abrazados repetian
el Creo en Dios. ICreo an Dios !


Y, come era ya un creyente,
pas6 Io que es natural;
quo, abrazado A sa asistente,
subi6 al cielo el general,
Temo I. CamPOtrImr.-7






CASPOASIOR


CXXXII.
LA LEY DEL HAMBRE.


Corre la madre al motion,
adonde el xencor la llama,
dejando un aiiio en la cama,
bello como un serafin;
nifio que al ver junto al lecho
de una Virgen el retrato
que d'a alegre y sin rccato
a un niiio Jesis el pecho,
con hambrien.to frenesi
ansioso 4 la Virgen toca
en los pechos y en la boca,
como diciendo: (i A mi, a mi '.


SPero, auncque con vivo anhlelo
el niio el pecho pedia,
la Virgen so sonrela,
mis impasible que el cielo.
Y mientras la madre hiere
grit.ando: <( i Muora el tirano !
y ambrienta y puinal en mano
lucha y lucha, y mata y mere,
el niiio ex6nime y yerto,
hundo el dedo en el papel,
gime airado, tira de 61,
rasga el cuadro y cae muerto.


SAsi, venciendo a los dos
del hambre la dura loy,
ella, inicua, mata al rey,
y 61, impio, rasga a Dies!

CXXXIII.
LO QUE ES EL OLIMPO.


1 Qu6 es el Olimpo? Para el niiio, un juego
de piojaios, de mifsicas y flores. -
gQuB es para el jbven?-Lupanar de amores,
eterna formal dol Elfseo griego. --
Q Qua es para el hombre? Para el hombre ciego
es un temple de glorias y de honors;
y el viejo se lo finge es sus dolores
como un rinc6n de paz y de sosiego. -
Y el viejo ya senil 1en qu6 convierte
del Olimpo la espl6ndida morada? -
En un no scr que es menos que la muerto.
i Asi la infancia y la vejez helada
van cambiando el Olimpo de esta suerte
en flores, en amor, en paz, en nada!

CXXXIV.
LOS TRES GUARDAPELOS.

I.

La madre de mi ainmor, que esti en el cielo,
cuando era nifio adn, come un tesoro
llevaba en nin hermoso guardapelo
cabellos mios del color del oro.







DOLORAI 99

ILn.
Otra mujer, que con el alma today
me quiere, tan leal como hechicera,
aun guard desde el dia de mi boda
un rizo de mi oscura cabellera.
IIn.
jAh! iComo nadie, por horror al frfo,
quiere hoy tocar de mi cabeza el hiclo,
ya solo para ti, cabello mio,
mi sepulcro sera tu guardapelol

cXXXV.

VIAJE REDONDO.

I.

LA IDA.

Parte el buque, y le bate inftilmento
la tempestad. iPor qub6
Porque, al ir, latormenta es impotent
contra el genio y la fe.
Sobre el buque los pAjaros cayeron
cansados de sufrir.
Los hombres, sin piedad, se los comieron;
sali6 el sol, y IA vivirl
lQud hermoso es el principio de la vidal
isentir, career, triunfar!
IUn viaje, en buque nuevo, es a la ida
un festin sobre el marl
II.

A LA VUELTA.

Nada, & la vuelta, A resistir aleanza
los impetus del mar.
ISin juventud, sin fe, sin esperanza,
es initial lucharl
De pedazos del buque hacienda naves,
y ansiando otro festin,
en c6moda actitud vieron las aves
el naufragio hasta el fin.
Y haciendo ellas despuds lo que antes vieron,
con un hambre voraz
as aves A los hombres se comieron...
y itodo qu.la en pazl




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. . . .. J' .. .. ,ll . . . ' .... .. \,_ :,.... ~ . R DE OAMPOAMOR . ' . ... ..... 1 ......... ..;... ~'I' --~--:.: . OBRAS POTICAS COMPLETAS "'' . -. ,,,. .... ...... ,~~ 7. ,,.. r ..,,. "" ... . .. _. : 'l ~. .. . "' ... ...... r . i "' -. .. .. "'!t . . r . . . ,, ... .... ... . . .. .;. .. ltr .,,. . .,,. . ~,. .. '. -~~ ' : . . . '' .. 1 , 1 ' '-. .... . \ . .... : .., ......... . . ... .. 1..:. .~ .. ' . . :., . . . . . .... 1 r 1 .. , ,ll . . -. .. ( .. -. ,. 1 .. . ,

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1 I A 1 . l e t v1 a I e C raco Q 1 qu er es 1 de n1i? Y o nada t.1e o llle u tes el o 1 .l.

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1 f J i \ RAMN DE CAMPOAMOR (DE LA. ACADEMIA ESPAOLA) .... .... ... , . .---!>C?a ... DOLORAS. HUMORADAS. PEQ U.E_OS POEMAS .,. .. l ' .. uG Tono ('RIMERO. CASAS EDI~~ORIALES ~ .. > BUENOS AIRES MXICO MA UC CI HER1rI.A.NOS Calle Rivadayia, N. 1435 Primera del R,lox, N. 1 .. HABANA ~ . ... . .... .. JosF)L~P~z 4 iolRl&uFJ.: ~r e: .. _. t ... ,.. (1 ;) ., '/1 .. ..... "' t a .. ... : . .. .. .. .. V .. . .. ., . .. l .. ... tri .r,. ~t 11,. .. "': ..., ... ... ....... "'...... ti "' \: ., .. .. .. .. . ,1 ~ ...

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. . 6 .. R. DE CAMPOAMOR . Campoamor, que es una sensitiva, ha soportado la censura; pero iagradarlei Jams. Por eyitar una crtica acerba era capaz de llegar hasta la injusticia consigo mismo. Pa1a negar que haba plagiado una poesa de tor Hugo, dijo que no saba una palabra de francs, y no ha habido quien le arranque declaracin en contra; porque, debilidad de los grandes!, quiere ante to_do aparecer como hombre que nada sabe y que nada estudia .. l, el vgr!iD-poeta_. _p~,clo_gq. ...__ + :--.-.~A travs de su ortodoxia (ga.rantida por la elegancia devota, que mez cla en el boudoir el incienso que huele el devocionario con a mostaza de las doloras) apenas si podra. caminar, sin grave riesgo, el ingenio sutil de Duns Scott. Las races del sensualismo potico de Campoamor ahondan en el misticismo literario; pero, como todos los msticos, convierte lo religioso en la novela de lo infinito y habla de la religin del amor (Los Grandes Problemas) como el mds e1nancipado de lo dogmtico. No contradice, sino que confirma la. verdad innegable de que en .todo mstico late el germen de un heterodoxo. Carece Campoamor de la fe del carbonero, aunque prefiere ir misa reir con su mujer; no le seduce la fe razonadora de Balmes,_ ni el celo ardiente de Fernn Caballero, ni la creencia mili tan te de tanto obispo de levita: cree en la religin de la belleza, odia la democracia por. anti-esttica, y del cristianismo acepta. la her1nosa melancola de su pesi. mismo, que concibe, pero que no siente, pues como dice en Los B-uen,os y los Sabios: Vive con la mana de maldecir de su feliz estrella, y cu-al buen pesi1nista en teora, le va en la vida bien y habla maI de ella>. Convierte Campoamor la ictericia moral del pesimismo, tinte gris de su grata existencia, en penumbras y contrastes para describir los flagrantes de litos de inconsecuencia de la gente d'lite (Los Grandes Honibres, Antino mas del Genio) con una originalidad rayana en lo paradgico. Es l mismo l1na paradoja de carne, complacindose en darse aires de conservador y en verse evocado por los revolucionarios como portaestandarte de toda protesta. ise engaan sus admiradores1 No! Ca1npoamor, agitando ideas aun las ms opuestas, es un poeta de cuerpo entero, es el POETA, y, por tanto. resun1en del hombre en general:.. ., Cuanto en circunsta~cias dadas ha sentido la naturaleza. humana, cuanto alguna vez ha hecho latir el corazn, otro tanto ~s la materia sobre la cual trabaja el poeta, apto paia ser Anacreonte 6 Angel Silesio, escribir trgica. 6 cmicamente y retratar un carcter elevado vulgar. Nadie puede impe dirle ser mo1al, piadoso, cristiano, sin censurarle que no lo sea; ve1dadero espejo de la humanidad, pone ante su vista cuantos sentimientos le agitan. Los grandes poetas hablan co1no ventrlocuos por la boca de las personas que re.p1esentan ahora con el tono de hroe, despus con la delicadeza del nio inocente, siempre con igual verdad y naturalidad; jams son protagonistas de sus obras, ni lloran fe perdida, ni maldicen dudas que no se disipan. De tan buena cepa. es Campoamo1. i Por qu han de acusarle alguaciles de la conciencia, cuando sta es i11coercible, si ha conseguido-que sus auda.. cias volterianas y su perfidia sean paladeadas hasta por los ms timoratos 1 Ha sabido unir la candidez .de la paloma con la astucia de la serpiente, ad ministrando aun los ms ortodoxos el veneno (segn otros, el tnico) de la duda en pldoras doradas. iEs no revolu~ionariol,

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. R. DE CAMPO.\~IOR 7 Jefe poltico de la provincia de Castelln el 48, Can1poa1nor contest a general Nar,,ez, cuando le estimulaba la reaccin y 1a arbitrariedaJl: En esta provincia no hay ten1oi1 de que el orden se altere, porq11e no te nemos ni un so1dado :.. De Can1poamor, que ha asistido y aun afortunada mente asistir la apoteosis de su gloria (y _el inocente embustero dice que la. desprecia), no habla mal nadie, ni los muchos que le envidian. A su ex-. celsitud como artista, .aade la condicin ingnita de la. bondad. No tiene que esperar no llenar hueco para que le llegue el perodo de las alabanzas. El coro general de ellas suena continua y armoniosa1nen1e. I{ace ya tiempo, Ayala, sintiendo la i11fluencia de Campoamor y vindole tan descredo, no le quera tan bt1eno: Hombre, no inspires amor Te lo rueg por Dios vivo, hazte malo por favor; pues no sers tan nocivo en siendo un poco peor! A nadie extraar q_ue, cuando el Gran Anciano llega la puerta de la librera, de Fe, sin poder bajar de su coche, en busca de alguno de los mu chos y muy sinceros admiradores que se complacen en saludarle, se sombree su risuea fisonoma con el temor del Gran. !\Iisterio (la mlterte). Si alguno q11iere a.ni111arle con paliativos ad usum Delphini, podra con testar el inmortal Campoamor como Arstipo. Asustado ste de una tempes .. tad, excitaba 1a risa de los ignorantes, que carecan 6 aparentaban carecer de miedo, y Aristipo les deca.: Ha.y m~cha diferencia. entre lo que tenemo.~ que perder. /

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\ 1 .. l1 1111 i11ii,11111111l j lf l li 111irt 1111111111!~!111,r11 r I E 11 1 r 1 111IJ.'~11111111 !iil;iiiJjD'Tifff~f~(fTtli ii'f r J J l~ tJ.lrili.1.1,, ' f RECUERDOS < 1 > El seor Romero Robledo, al patrocinar la idea de la coronacin de Cam poainer, no slo ha probado que i. ... Tambin la gente poltica. tiene su corazoncito... sino que una vez ms ha dado muestra, de esa fina, percepcin que siempre la ha servido de garanta para el xito de sus campaas. Sabe Romer Robledo perfectamente que interpreta los sentimientos de toda Espaa y,. sobre todo, de la juventud espaola, que ama Ca1npoa1nor. porque Campoamor puso en ella siempre _sus amores; pprque los versos de Campoamor tienen un perfume de eterna Juventud; porque Campoa1nor, octo genario, lleva del brazo todava una musa fresca y risuea que no ha pasado : de los quince abriles. El que haya leido las Doloras de Campoamor, no puede negar una hoja de .laurel las canas venerables del poeta. Y iquin no se sabe de memol'a sus doloras 1 Escritor de su tiempo, Campoamor ha realizado el milagro de hacer ama ble la amarga filosofa moderna; revolucionario en la for1na; se ha hecl10 perdonar sus desacatos la preceptiva hasta por los retricos fsiles. Slo los beatos de criterio estrecho, de piedad limitada, unas cuantas docenas de f61mulas litrgicas, se atreven odia~le porque les ha combatido con sris propias arma~, haciendo juegos malabares con la letra. muerta, no con el esp1ritu, de las Escrituras y l{empis .. ** La mayor parte de los escritores que acah,~n de nacer, la vida literaria slo conocen al poeta por sus versos. Campoamor, despus de cumplidos sus gloriosos ochenta, anos, empez retirarse la soledad de su hogar. S casa, cerrada hoy A la amistad por .los achaques del ilustre viejo, ha estado abierta de par en par 1& juventud hasta hace pocos aos. Ninguna tan hospitalaria como aquella casa de la Plaza de las Cortes, donde tanto tien1po vivi el autor de 1as Doloras Campoamor no ha tenido nunca despacho, en el sentido vulgar que suele darse A la palabra. Un poeta que se escribe sus ver~os en los puos de la camisa11 no necesita realmente la, consabida mesa-ministro, la carpeta, el secador, la escobilla de las plumas y dems chirimbolos de escritorio ... (t) Este articulo lo motiv la proyectada coronacin del seaor campos.mor, de la cual hubo que desistirse ante su reitera.da negativa a que se le dispensara tal honor. No puede considerarse, emperot inoportuna. la publicacin del presente escrito, porque, aparte las condiciones literarias que lo avaloran, contiene i11negable inters como revelador de algu nos rasgos del caracter uel etninente poeta, cuya modestia ha alcanzado la a1iura do su. maravilloso ingenio.

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' RECUERDOS 9 Don Ra.mn ocupaba con preferencia un gabinete que comunicaba con el comedor, y en el gabinete una gran poltrona de cuero, colocada frente al balcn; junto u11a. cmoda papelera, en cuyos abiertos cajones, muy desor. denados por cierto, rebosaban las cua1tillas, los folletos, el ltimo libro re mitido por el autor 6 por el librero,. diez 6 doce revistas nacionales y extran jeras y peridicos de todos los matices. Adosado a uno de los muros se vea un gran armario lleno de retortas, matraces, alambiques y todo gnero de tiles de qumica .. Nunca se ha. sabido qu gnero de alquimia se dedicaba Campoamor, co1no no fuera al oro ..... de sus ve1sos. Frente al silln ocupado por el poeta pencla del muro el retrato al leo de un joven de abundantes cabellos, negra patilla. frente espaciosa y mirada penetrante. Campoamor asegura.ba, bajo palabra de honor .. que aquel retrato era el suyo, all po1 11 el ao de ... (No deca nunca el ao). Dos tres estanteras repletas de libros, libros clsicos en su mayor parte, completaban la poco complicada mise en scene. En el fondo del gabinete estaba la alcoba, y en la alcoba una cama de hierro en la. que hubiera po dido acostarse sin escrpulos un cenobita. La gota, de la cual el mismo Can1poamor ha. dicho que es la eterna compaera de todos los dichosos de esto mundo. atormentaba. ya al bondadoso escritor, que la conllevaba resignadamente apoyando la pierna enfe1ma en una banquetilla _y cubrindose hasta la cin tura con una manta zamorana. con tantas borlas y colorines como aquella de su famoso Tren expreso. La juventud literaria ~s desvalida, los principia11tes, los provincianos recin s&lidos de su rincn, eran los amigos ms queridos del ilustre anciano~ All llegaban todos, seguros de que la puerta del poeta. no se cerraba nunca para ellos .. En aquel gabinete han recibido muchos escritores la primera ca ricia de la esperanza .. Campoamor les alentaba, les aplauda, y, veces ... veces, por un humorismo sin hiel, por un impulso irresistible de llevar la vitla las paradojas de sus versos, les consultaba con una seriedad impertur bable, y con un aire de candidez que haca morir de risa, preguntaba con la cuartilla en la mano: De veras1 iNo est del todo mal 1 1Le parece usted bien t Frecuentemente, no eran slo consejos y lectura los que ofreca Campc) amor sus admiradores. La simple sospecha de una necesidad que aliviar 6 satisfacer, llevaba. su 1nano generosa uno de los cajones del escritorio, y despus de haber odo evanglicamente unos versos muy malos, prestaba cinco duros .. Tome usted, deca, se los doy en oro: procure usted que suban los cambias. Y as encontraba la manera de dar cinco duros que valan .. ciento veinte 6 ciento veinticuatro reales... Las presentaciones solan turbar un poco los nefitos, porque Campo amor tena dos 6 tres preguntas y otras tantas frases que en los primeros momentos dejaban algo parado al novel poeta: t De modo que hace usted versos 1 -S, seor, don Ramn, Bueno, bueno. No 1ne olvide usted la metafsica.. Sin metafsica no encontrar usted~ . ni consonantes ... El presentado (algo confuso). No l& olvidar, don Ramn. Don Ramn. i Usted ser abogado 6 estudiar para abogado, verdad t El presentado (de 100 casos en 99). S, seor. Don Ramn (d~ndole unos golpecitos en la espalda). Pues ya sirve usted hasta para reina madre I ,. Y as siempre. 9ampo~mor,. como los reye8. n~ esperaba que sus._visitas se despidieran" Las desped1a l. Despus de un_ ratito de charla se quejaba. dos veces de la I '

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' ' to. RECUERDOS gota, y la tercera el fiel Ramn nos pona todos de patitas en la calle; pero cada da salamos queriendo ms don Ramn. Para los apellidos usaba siempre Campoamor los diminutivos ms ca pricl1osos: Pepe Roure le llamaba Rourito; Herreros, Herrerito; Fer nando Fe, en la librera y en todas partes ... Feto ... Excelente don Ramn! Hace cuatro aos todava echaba su rato de pa lique en casa de Fe; despus, ya no bajaba del coche, pero aun le veamos en su berlina la puerta de la librera. Aquello era un jubileo; las mujeres ms bonitas de la corte, al salir de Lhardy, rodeaban el carruaje del poeta -de su poeta y le rendan, en pleno arroyo,. al aire libre, donde se con sagran los grandes mritos, el doble tributo de su admiracin y su cario ... Campoamor ya no va casa de Fe; ya no manda parar el coche 1 : la puerta de la lib1e1a. Qu ira dan los aos cuando encierran en su casa un an ciano tan ilustre y tan bueno como Campoamor 1 ** Antes de sentirse vencido por los achaques, Campoamor daba todos los das un paseo por los bosquecillos del' Retiro. Sentado en un banco do pie dra cruzando lentamente las verdes sendas, ha escrito muchos versos, sobre todo los que despus ha coleccionado con el ttulo de Humoradas. Tambin en el Retiro le acompaaba el culto femenino. Como la puerta de Fe, en la Carrera de San Jernimo, se detenan para saludarle las mu chachas casaderas, las mams y las nias. Tal vez del fresco beso de una de stas naci, 011 una tarde primave1al, y en pleno Retiro, una de las ms populares humoradas. Quiz Campoamor, al recibir la tierna caricia i11fa11tl, 1nir la madre y se escribi en el puo de la camisa estos dos ver2os impregnados de la iufinita melancola de los recuerdos: Las hijas de las madres que am tanto me besan ya como se besa un santo 1 ,. La ltima vez que le encontr en el Retiro, estaba don Ramn dedicado un gnero de sport muy curioso y original. Aiuntaba los rboles con un tirabeque, semejante al que usan los. chiquillos para cazar gorriones, y ronia en la operacin todo su cuidado. Qu hace usted, maestro f Ya lo ves: cazo pjaros. -Y iqu talf Muy bien. Mira, dame unas chinitas. -Y imata usted muchosf-le pregunt sonriendo al darle las mttniciones .. Se volvi hcia.m muy serio, y me replic: iQue si mat muchos! No, hijo, no; ni por casualidad! Si matara alguno, me morira de pena y adis diversin! .. Muchas veces, cuando he ledo semblanzas de Campoamor, estudios crticos sobre sus obras anlisis del xito de sus doloras, he pensado que gran parte del encanto campoamorino se funda en ese paradojismo extrao y amable del cazador de pjaros decidido morirse de pena si por un des cuido de puntera derribaba de su florida rama un msero gorrin. Llevemos Campoamor hojas de laurel; pero su mejor corona es su propia bondad, esa bondad que le ha hecho decir en sus discusiones con los beatos: Dejadme en paz; toda mi filosofa es esta: S bueno, y te sentars lt la. diestra. de Dios Padre i.. Lurs LPEz-BALLESTERos

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' ' ' .... l. COSAS DE LA EDAD. r. S que corriendo, Lucia, tras criminales antojos, t1as escrito el otro da tina carta que deca: ,\l espejo de 1nis ojos. > Y aunque mis gustos aejos 1narchiten tus ilusiones, te lian de hacer ver mis consejos que contra tales espejos se rompen los corazones. Ay! No rindiera, en verdad, el corazn lastimado dura cautividad, si yo vol viera tu edad, y lo pasado, pasado 1 Por tus locas vanidades, que son, oh nia!,. no miras ms amargas las verdades cuanto all en las mocedades son ms dulces las mentiras! y que es la tez seductora con que el semblante se alia luz que la edad descolora! ... Mas i no me escuchas, traidora 1 (! Pero, seor, si es tan nia! ... ) Conozco, abuela, en lo helado de vuestra estril razn, q11e en el tiempo que ha. pasado, habis perdido gastado las llaves del corazn. Si amor con fuerzas extraas un tiempo mata y consuela., justo es detestar sus saas; mas no amar, teniendo entraas, eso es imposible, abuela. iNunca solis maldecir con desesperado empeo al sol que empieza lucir, cuando os viene interrumpir la felicidad de un sueo? iJams en vuestros desvelos cerris los ojos con calma para ver solas, sin celos, imgenes de los cielos all en el fondo del alma 1 Y inunca veis, en mal hora, miradas que la pasin lance tan desgarradora, que os hagan llevar, seora., las manos al coraznt

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!2 CAMPO AMOR Y i no adoris las ficciones que, pasando, al alma deja cierta ilusin de ilusiones1 1Ias siempre entonces, seora, buenos recuerdos sern las buenas dichas de ahora. Mas ino escuchis mis razonesf (Pero, seor, si es tan vieja! ) Triste es el placer gozado 1 -Ms triste es el no sentido; m. pues yo decir he escuchado que siempre el gusto pasado suele deleitar perdido. -No entiendo tu amor, Luca.. -Ni yo vuestros desengaos. -Oye quien bien te aconseja. Intil es vuestra ria. -Y es porque la suerte impa puso entre tu alma y la ma el yerto mar de los aos. -Siento tu mal. No me aqueja. -(Pero, seor, si es tan niia! ... Mas la vejez destructora pronto templar tu afn. -'-(Pero, seor, si es tan vieja! ) . 11. GLORIAS DE LA VIDA. Al fuego, cartas de adorados sers, por quien la sangre derram viviendo! Arded impulsos de esa luz, y, ardiendo, con vos se extinga -ni fatal pasin! Ved cul la gloria de sus dulces rasgos se lleva el aire en ftiles despojos! No su partida lamentis, mis ojos, que humo las glorias de la vida son! Al fuego, signos que sin fe trazaron falsas mujeres que adoraba ciego! VICTORIA, CTAVIA, INS .. l al fuego! al fuego! Maldita sea mi fatal pasin! Nadie en el mundo como yo te adora 1 > Arda su vez la que tan bien menta! Ay! quin, tal gloria al poseer, dira que humo las glorias de la vida son/ Al fuego, enigmas de infernal sentido 1 digno sepulcro el desengao os presta! Cun bien mi madre me alejaba en sta del torpe error de mi fatal pasin! Huye dice el amor, porque su gloria es pacto vil de la ilusin de un da, y al fin vers, alma del alma ma, ue humo las glorias de la vida son/

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DOLORAS III. VENTAJAS DE LA INCONSTANCIA Despus de marla, olvidala; que el Cielo la incostancla al amor le di en consuelo. (l'ATR!C!O M. DE RAYO:S). Ay Anoche te escuch (el que escucha oye su rnial) cuam.
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. i4 OAI\IPOAIIIOII. y. alguna vez, cual otras infelice, que sollozo postrado en la inaccin, de otro ay l que aun no lleg, la voz me dice: De mi dolor presentimientos son. Ruda inquietud de la existencia impfa 1 Dnde calma ha de hallar el corazn, si hasta sollozos que la inercia cra. presentimientos niemorias son t v. ; ' ' QUIEN. VIVE, OL VID.A.. ( L, Cunto amor, Adela ma, aqu un da me juraste y te jur l ADELA, Por cierto que fu en noviembre, y en diciembre me olvidaste y te olvid EL, All grab con pasin la expresin de que vivir es amar. ADELA. Bjo expresin tan traidora. graba. ahora que vivir es olvidar. EL. Aun por ti mi amor se inflama, porque el que ama nunca olvida, si ama bien . ADELA. No hagas de tu amor alarde, que, aunque tarde, d gran ainor gran desdn Que la dieha, s, "" eolm:taa, si nada turba ei contento, suele trocarse en tormento; porque cansa al corazn siempre una misma pasin, siempre un mismo sentimiento IEL CONDE DB RBVILLAGIGEDO} L. Entre e3tas ramas ay triste 1 me dijiste: ]No te olvidar jams, ADELA. No acert, en mi error profundo, que en el mundo quien mds vive, olvida mds. EL, t Cundo con !ocos extremos volveremos an}ar con tan ciego ardori ADELA. Nunca, pues ya hemos sabido que el olvido sigue, cual sombra, al amor. EL. Tiempos felices aquellos en que, bellos, vivir era idolatrar! ADELA Quin entonces pena fiera.!) nos dijera que vivir es olvidar I

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!5 DOLORAS VI. LAS DOS ALMAS. i Adnde vas, alma ma, hcia ese mundo perdido1 A ser alma de un nacido la 0111nipotencia me enva. Y t, alma ma, i qu vuelo sigues, ganando la altura f Dejo uno en la sepultura y voy caminando al cielo. -Puesto que subes, hermana, y te hallo al bajar al mundo, dime si es... Un caos profundo, que llaman crcel humana. Prosigue, y no tan altiva, hermana, bajes al1ora; porque vas, siendo seora, ser del hombre cautiva. Que en l, con rumbo perdido, sigue en loco devaneo cada potencia un deseo y un gusto cada sentido. Pues de ansia de goces lleno, busca el odo ar1nona, .el paladr ambrosa, impdico el tacto, cieno. As sus gustos sin calma van los sentidos gozando, mientras que merced, rlotando, va de los suyos el alma. ( Y en rumbos tan desiguales y tan contrarios vaivenes, si el alma delira. bienes, acosan al cuerpo males. Y amando el cuerpo la tierra, y el alma adorando al cielo, siempre estn, en su desvelo, carne y espritu en guerra. Pues si ya, el cielo ganando, dejaste crcel tan fiera, ,por qu al aire, compaera, vas esas lgrimas dando? Porque ha)', hermana, en el suele Ecres que tambin se ado1an, y que, al dejarlos, se lloran como al dejar los del cielo. -Si el cielo que dejo escalas, y al n1undo voy que t dejas, llevemos, pues, t mis quejas y yo tu llanto, en las alas. Y al .mundo adonde me alejo. cuando le muestre tu llanto, muestra n1is ayes, en tanto, al cielo hermoso que dejo. Y ya que fatdico arde de mt cautiverio el da, con Dios queda, hermana ma. Hermana ma, El te guarde. VII. NO HA Y DICIIA EN LA TIERRA, De nio, en el vano alio de la juventud soando, pas la niez llorando con todo el pesar de un nio. Si empieza el hombre penando cuando ni un 111al le desvela, Ah! la dieha que el 011ibre anhela dnde estr Ya joven,'falto de calma, busco el placer de la vida, y cada ilusin perdida me arranca, al partir, el alma. Si en la estacin mis florida no hay mal que al alma no duela, Ah/ la dicha que el hombre anhela, dnde estdr La paz con ansia importuna busco en la vejez inerte, y buscar en .mal tan fuerte junto al sepulcro la cuna. Temo la muerte, y la muerta todos los males consuela. Ah! la dicha que el hombre anhela, 1 dnde, estd,

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' ' i6 CAMPOAMOR -----------------------------VIII. LA VIRTUD DEL EGOIS1\'IO. Si anoche no estuve, Flora, adorar tu talle hermoso, es porque soy virtuoso y 1ne da sueo deshora. Pecadora! Ya le contar tu madre que, porque amo mi quietud y salud, dijiste hoy mi compadre: egosta es la .virtud I > i Cmo he de ir con fe no escasa ver tus ojos serenos, Verbi gratia, el otro da, al verte de mi amor harta, puse un bostezo de cuarta entre un paloma y un mia '" Es falsa. la de bostezar amando, mas si hoy, con ms pulcritud y quietud, no he ido amar bostezando, l fu egosmo d fu virtud r Desde hoy no vuelvo tu ed6.a tomar, Flora, el sereno: si l1ay cien pasos por lo menos desde mi casa tu casa t si es por egosmo, bueno: y si es por virtud, tambin. Y iqu pasa al hallarnos frente frente t .. iQut ... t mientes sin guaris1no; yo lo mismo. El no ir, por consiguiente, 1es virtud d es egos1no 1 ' S, mi bien: esto har por mi salud, aunque diga tu cinismo que es lo mismo la gloria de la virtud que el triunfo del egosmlil, IX . ,, \ ; l, '. PROPOSITOS VANOS. -Padre, pequ, y perdonad si en 1ni amorosa contienda se lleva el viento, mi edad, propsitos de la llnmienda EL CONFESOR. Siempre es viento esa edad un juramento! iQu pecado es hija mat . LA PENITENTE, -El mismo del otro da. Y, aunque es el mismo, id ~mplando vuestro gesto, pues dijo ayer predicando fray Modesto, qtte es intil la mds pura contricin, si abona nuestra. ternura flaquezas del corazn. Nunca te tengas por seguro e esta vida. (KEMPIS, lib. I, cap. XX). Ayer, padre, por ejemplo, toc misa el sacristn, y en vez de correr al templo corr la huerta con Juan. EL CONFESOR, Triste don, correr tras su perdicin! .. LA PBNITBNTE. -S, seor; mas don tan vil, de mil, lo tenemos mil. No hay nia que amor no actit!a ms q1e misa.; que el dia.ntrll todas, sin duda. nos avisa que es intil la mds pura contricin. si abona nuestra ternura flaquezas del corazn. ,, '

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1 DOLO!t-'S i7 ---------------La verdad, tan poco ingrata ~on Juan estuve en la huerta, que, como l mirando n1ata, hui de l .. como una n1uert:i,. EL CONFESOR, -Dulcemente fascina as la serpiente 1 LA PENITENTE, -No Jo extrais, siendo el pecho de masa tan frgil hecho! 8l voy, cuando muera, al cielo (que lo dudo), ya contar qt1e en el suelo nunca pudo sernos til la ms pura contricin, si abona nuestra ternura flaquezas del corazn x. Y maana ir1u !te de hacer. padre, al sonar la campana, si l me dice hoy, como ayer: V11elve la hticrta maana,,? ET. CONFESOR. -Ay de vos! Antes Dios y siempre Dios! LA. PENITENTE, -Es cierto, mas cutre amantes no siempre suele ser antes. Y, en fin, si ele ser cautiva me arrepiento, 6 n1e absolvis n1ientras viva, 6 presiento qt1e es intil la mds pura contricin, si abona nuestra ternttra flaquezas del corazn. LA CIENCIA DE LA VIDA, AmarganJo tu exlstenc\1' de tu corazn AD dao, ya. te ensenara est.a ciencia. el libro cde la Experiencia, pgina del Desengafio ,. (E, FLOBBNTINO SAN!.) Seguid: veremos i qu Tui impura. del porvenir el caos se illumina EL AGORERO, -:r.Ias iquin, desengaado. no adivina. ele la vida el horscopo fatal i Siempre en mi ciencia se predicen bienes. Dios los da, al hombre por amor profundo! Despus se augura un mal, porque. en el mundo, tarde temprano es in(alible el mal. Seguid. EL AGOR1!:RO, -Si un triste le auguris su estrella, algn placer le auguraris mintiendo; que, aunque nuestro hado es esperar sufriendo, la esperanza, aun sufriendo, es celestial. Y si su suerte predecs acaso los que mira compasivo el cielo. hacedles ver que, en la orfandad del suelo, tarde t1;mprano es infalible el mal. -Seguid. Tomo r. campoamor.-2

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. . CAMPOAMO!l ---------------------~~ -----~---~; EL AGORERO, Sabris mi dolo1osa ciencia si grab.is en la mente con empeo que es el bien, por ser bien, sue1o de un sueflc>, quP el mal, slo por serlo, es inmortal Q:ie D.unca falta una ilusin gloriosa que alegre una existencia maldecida, y que en la paz de la ms dulce vida, tarde temprano es infalible el mal. XI. VANIDAD DE LA HERMOSURA. .4 Octavla Ni amor canto, ni hermos11ra, porque sta es un vano alio Y, en tu contento no escaso, dirs que es el contento, qu dirs! y, adem.s, aqul una sombra obscura. OCTAVIA, OCTA\"!A, -Noes m.is que sombra el cario! -Nada mds. ,Nada ms que viento aca~ot Esas flores con que ufana tu frente se diviniza ya vers cul son ceniza maana. OCTAVIA, -&Nada ms son que ceniza! ' -Nada mds. -Nada ms, nia, que viento: nada mds. En la edad de las pasiones, vueltas de n1il enojos, hallars aire, som L1as ilusiones: nada mi\s, luz de mis ojos, nada 111ds X.II. ... ~\ VIVIR ES DUDAR. ' ' ' , ' Si vivir no es dudar, prenda querida, decidme, en mal tan fuerte : es el fin de esta vida nuestra muerte, es la muerte el principio de otra vidat Porque es nuestra existencia turbio fanal de inescrutable esencia, pues, cual luz mortecina, slo bordes de sombras il11mina. Siguiendo la. esperanza, quien la. alcanza. una vez, frgil la alcanza.; si el aire sombra hiciera, como la sombra. de los aires fuera. . /

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' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' DOLORAS . Lloramos: la partida . esta que vuela inconsolable .vida, y es en la humana suerte la vida el pensamiento de la muerto. Nuestros prfidos cantos preludios son de venideros llantos; que es del dolor la puerta ,, a que el gozo al pasar nos deja abierta El mayor bien gozado . jams es grande, hasta que ya-es pasado, pues slo en la memoria es grande, al parecer, la humana gloria. Y en tari vil confusin, prenda querida, nadie sabe inquirir, en mal tan fuerte, si es el fin de esta vida nuestra niuerte, d es la muerte el principio otra vida. ' . X.III. ' ' FODEB t)E"'E,A BELLEZA. Me caso! Yo, que odio eterno .iem pre profes este pa.~o, como un paso del infierno ya cndidamente tierno .... ipodris creerlo! me caso! Y pues ya amo una muje:r (siento decir que no miento) justo es que cante; y lo siento de la belleza el poer. ; Yo, que amante. meritorio ,llev en Espaa mi ardor de un jolgorio otro jolgorio haciendo el don Juan Tenorio con doncellas de labor, : hoy mi indmita cabeza un yugo al fin se somete: aqu di fin el sainete ... oh poder de la belleza! Yo, que cant cualquier hora: No me da pena maldita si tu pecho no me adora, pues la mancha de una mora con otra blanca se quita,, peno por una mujer, y (aparte) rabio de celos. A tanto se extiende, cielos, de la belleza el poder! ' Yo, que am en la edad florida cada cien das a ciento, ya hace un mes que mi que1ida es aliento de mi vida, es la esencia de mi aliento Un mes en m de terneza, es de treinta aos emblema; es la vida .... es el poema del poder de la belleza. Con mi triste casamiento (mis e; amadas, mi ex gloria), ya nos arrebata el viento tanto amor que ha sido histo1ia, tanta historia que fu cuento! Mas todo es sueo, mi ,er, en esta vida traidora: slo es real, cuartos de hora, de la belleza el poder. Ya no os dar cantilenas, jugando al toma y al daca, pelo, anillos, ni cadenas, ni tantas cosas, tan buenas para hacer nidos de urraca! Y fe que es necia flaqueza que, ganando mil ventajas, slo estribe en zarandajas, el poder de la belleza. '

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CAMPO AMOR Pues me caso, Satans Desde hoy mis glorias d& amante haga mi esposa, Dios la haga no pedir cuentas de atrs ; se concretarn, Dios mo, tener en adelante pues si el qe la hace la paga, Santo Cristo de Cands una mt1jer que me espante las moscas en el esto. Si expiacin llega haber, siendo, cual la muerte, fuerte, es horrible, cual la muerte, de la belleza el poder. No extraiis que cual placer el no ver moscas os nombre, que tal punto humilla al hombre de la belleza el poder Dios! quien ofendo impo, dad tanto error disculpa! perdonad mi desvaro: Hoy mi pecho, en conclusin, pide perdn y perdona por nii culpa, padre mo; por mi grandsima culpa! cuantas fueron y son desde I,isboa Pmplona, desde Sevilla Gijn. No os venguis de quien, si empieza can tan do la palinodia, Y hoy, en fin, mi bien empiez&, empieza mi mal acaso: loa en tono de salmodia ~l podei de la belleza. de cualquier modo, me caso VICTORIA POR LA BELLEZA! ' . . . .. XIV. TODO SE PIERDE Rosa, conque perdiste la flor encantadora que la noche te d de tu partida t Aunque la cosa es triste la flor vaya en buen hora, si 1:u slo la flor, Rosa, perdida.; mas esto me convida (perdona) que recuerde qt1e en el mundo, mi bien, todo se pierde Todo se pierde, ay triste! De tu frente, antes pura, baja, y vers con lgrimas tus ojos; ya indcil se resiste al cors tu cintura i;ube al cuello despus, y ... ay, qui despojos! El ver seco da enojos, rbol que fu tan verde. Todo se pierde, s, todo se pierde/ De este pecho, tuyo antes, perd un da la llave, y cuanto en l guard petd[ con ella. Ilusiones amantes, toda la villa sabe que para ti guardaba, Rosa bella. !>fas cun tarde n1i estrella. hizo que al fin recuerde q.i;e todo no es verdad t) / todo se pierde I . ..

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' DOLORAS 21 --------------------------' ' Qu fu de tu her1nosura t iQu fu de mi terneza? De la. flor que te di, dime, qu ha s1do 1 Per
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' ' ' ' ' . CAMPOAMOR Y los gustos de la vicla me ponderaba halageo en pltica tan sentida, que, cual si fuese beleo me iba dejando adormida. Y mi amante pesadumbre. prosigui astuto aumentando, hasta que el postrer vislumbre dbil lanzando la lumbre, se fu la sombra espesando ... Y 1. fuiste,' al rayar el da,' su ruta, nia, inquirirl En vano fui, madre ma ; ya el so.l derretido haba : la nieve que holl al partir. Corriendo desalentada fui de lugar en lugar ... Y hallaste, desgraciada.? -Al cabo de la jornada hall el placer de llorar. -1.Por qu entonces de su fuego rmora no fu tu calma? 1. Cul genio, en tan triste da, Cre sus perfidias luego, porque acompao su ruego con un suspiro del alma. escttchar su frenes, ms ciega que l, te impelat La compasin, madre ma ... Y .... 1. quin la tendr. de t! XVI. CORTA ES LA VIDA. Parse, una voz sentida. cierto viajero escuchando, y vi un ave que, rendida al pie de un rbol, p'iando triste exhalaba la vida. Y al ver que, al rbol querido mirando desde la grama, alzaba el postrer gemido hcia la flexible rama, H aqu dijo en su sorpresa la imagen de la fortuna: :vagando sin ley alguna, al fin hallamos la huesa al mismo pie de la. cuna Y alejndose al momento, por ten1plar su mal no escaso, aadi en su pensamiento: -iCunto las separa!U,i paso! que era el sostn de su nido,: -1,Y qu media entre ambasl -Viento. XVII. ' VIRTUD. DE LA HIPOCRESIA. Ya he visto con harta pena que ayer, alma de mi al1na, mandaste colgar, Elena, de tu balcn una palma. Y, la palma no es el ttulo de una candidez notoria, no es cierto aquel captulo en que habla de ti la historia. Pues dicen que hoy, imprudente, despus que la palma vi, rindose maldiciente cierto ga.ln exclam: ;' No eres ms santo porque te alaben, ni ms vil porque te desprecien. Lo que eres, eso eres. (I{EMPIS, lib. 11, cap, VI}. ~Mal nuestra honradez se abona si nuestras virtudes son cual la virtud que pregona la palma de ese balcn Bien te har entender, Elena, esta indirecta cruel, que ya es pblica la escena que pas entre Dios, t y l. Pues, al mirarte, embebido, dice entre s el vulgo ruin: -Ya hay alientos
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' DOLORAS 23 Palma ostenta, pues es uso; l\las tu niega el hecho, Elena, porque, en materias de honor, antes, el Cdigo ordena, que, aunque mentir no es prudente, por algo Dios no nos puso ser mrtir que confesor. Aunque hablar de ti se atrevan, siempre ser necio intento. dudar de honras que se llevan palabras que lleva el viento. Da al misterio la verdad, que la virtud, en su esencia, es opinin la mitad, y otra mitad apariencia. el corazn en la frente. Nada confesar te venza; que engaar por el honor es en los hombres vergenza, y en las mujeres pudor. Y si tu honor duda implica, no dudes que hay mil que son cual la virtud que publica la palma de tu balcn. XVIII. EL CONCIERTO DE LAS CAMPANAS. (PARA MSICA) Por un nacido all imploran, All un vivo, y aqu un muerto. y aqu por un miierto lloran. A tan monstruoso concierto, Cu ... lo all tocando estn: labrando mis goces van, din don, din dan I din don, din dan! tocan aqu en bronco son: su tumba en mi corazn: din dan, din don! din dan, din don/ Ay, cun falsamente unida va con la muerte la vida! Qu intil es nuestro afn! Din don, din dan! Qu breves las dichas son 1 Din dan, din don/ XIX GLORIAS POSTUMAS. . ; . ' (A D. Ntcomedes P11.stor Dlaz, con motivo de la falsa muerte lle una amfga,, Aun el pesar me asesina de cuando aqu por muy cierto se dijo de CAROLINA que Dios nos libre!) haba muerto. Los que esperan fe en muriendo, cunto yerran 1 Bueno malo, lo que entiendo, al que 11e 11iuere lo entierran. El que menos, eon ojos de espanto llenos, Cunto lo siento! exclamaba; pero ninguno lloraba. Nohayserque, Dios le perdone! con que hace al muerto un regalo, si es su enemigo, no entone El que se muere, PASTOR, 6 se ausenta, es cero que olvida amor en su cuenta. el Libera nos malo. Cantan esto los que no aman, por supuesto; porque los que aman muy bien, dicen: Requiescat .. Ami. / .

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' 24 CAllPOAMOR Al que ama y no ama, igual pena le acomete, exceptuando alg11na escena de sainete. Premio igual dan y 1ecibcn los que quieren, ya olvidando d los qiie vive1i, ya enterrando d los que raueren. Cuando ms, los muy leales 110s reco1niendan Dios con dos misas de seis reales; total, cuartos ciento dos. Y aun dos misas no son del todo .precisas, pues con una solamente cubre un hombre el expediente Para qu, ansiando, vivimos en trc lloro, y adquirimos y adquirimos oro y oro, .. ----si al fin un deudo allegaclo, sin gemir, entre t1n nial lie11zo hilvanado 1ios enterrard al 1norir l "Con tu ausencia y veint0 reales, un duro 111i,_pccho gana. As calcula "sus males nuestra condicin liu1nana rtlaldicin sobre tan vil. condicin 1 iNo hay 1ns deudos ni parientes que las 1nuelas y los dientes 1 Ay! di tu an1iga, PAsTon., q11e, s1 muere, de nadie gloria ni a111or nunca espere; pues, llenando el atad do le encierran con amor, gloria y virtud, al que se muere lo entierran/ XX. VIVIR MURIENDO. Al nacer me recibieron la vida y la muerte en brazos, y, al ver tan opuestos lazos, con torva faz prorrumpiero11: A Qu buscas aqu, perdida! dijo la vida la muerte. -iNaci para t; por suerte1dijo la muerte la vida. Dios mi eterna morada, responde aqulla, .le enva. Soy, para entrarle en la ma, dico sta, de Dios enviada. -Pues vuelva al seno de Dios, y su justicia. decida si es de la muerte 6 la vida, claman un tiempo las dos. Y l1aciendo audaz cada una presa en el msero infante, lleno de llanto el semblante me levant de la cuna. Entre ambas camino incierto, dudando mi fantasa. si antes de nacer vi va, 6 si es que, a.l nacer, he muerto. ' Vivit, et cst vitre ncscius !psre su:xi (0VID10) Los que en la vida fui dando desde mis pasos p1im eros, cual dados en sus linderos los fu la muerte conta11do. Can1ino, y en 1nal tan fuerte, la mente desvanecida, nonibra desvelo la vid y llama sueo la muerte. Ponen, con locos empeos, n1is sul'rimientos prueba, desvelos, si el sol se eleva, si se alzan las sombras, sueiios. Y as van al alma ma sueo y desvelo asediando, uno trs otro pasando como la noche y el da Si de la vida, por suerto, el breve trmino dejo, conmigo doy sin consejo en el confin de la muerte .. Y veces tan dulces lazos forn1an la n1uerte y la vida, que una en otra confundida, van una de otra en los brazos. '

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DOLO!t.lS 25 tSi en mi atad, por fortuna, dar mi primer vagi~o, tAdnde, en tan ciego abismo, voy tras de ensueos que adoro, tanto,_ que entre ellos igno1 por fortuna habr sido lecho de muerte mi cuna T si sombra. soy de m mismo! Si he muerto al nacer, por suerte, l qu me asedi.a la vida 1 Sacadme ya, Dios clemente, de un abismo tan horrendo, 6 eternamente muriendo, Y si sta aun no est cumplida, por qu me asedia la muerte_1 6 viviendo eternamente! .. ) I' .. "" ,. 'l .. '\. XXI. I\J'ADA DE NADA. NADA POR NADA. Por cosas de este mundo nunca te apures, que no hay mal que no acabe, ni bien que dure. (CANTAS) -Nada me importa. Al sentimiento extrao, ni en el bien gozo, ni en los males peno; si ahogo en el no importa el propio dao, sepulto en un paciencia:! el dao ajeno. Esperando mi mal, mi bien engao ; . pas;, lo malo en aguardar lo bueno ; y as el alma, en s misma. sepultada., da habido y por haber nada de nada. :..... J\fe es todo igual. Nada. el placer me import~ ni al hosco aspecto del dolor me irrito; si el mal la. .senda de mi vida acorta, prorrumpo sin rencor: Estaba escrito. Cuando sus iras mi destino aborta., -Bz.en semblante d 1nal tiempo, me repito; y as, cerrando la pasin la entrada, grab en mi corazn: Nada por nada. -Nada nie importa. Que dar no ignoro sepulcro al bien y al n1al en mi indolencia. S que mi amor han de curar, si adoro, el tien1po, el gusto, otro placer, la ausencia. La presunta ilusin templa mi lloro, amarga mis delirios la experiencia, y de afectos en lid tan encontrada, es lema. de mi fe: Nada de nada Me es todo igual. Como insaciable hiena me hiere el desengao carnicero, pero en mi herida, si_n placer ni pena, sepulcro doy al universo entero. Oh vida intil, de pesa.res llena.! Oh estril mundo, don,d~ el' ~ell. .no :spe;:f>i Pues os debo ~s,tr-.f'i oo:~p<7rada, , ; nada de nada.os.d~~ .. had por nada. . . . " " .. . .. ... '. . ... _. ,;. 6, ,. ll', "" .... .; ... ., .. . . .. . . ' ' . .... : '. : . ,.<,;,t"'. ,, .. ... ,. .... ., ........

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' ' ; 26 CAMPOAMOR XXII. VAGUEDAD DEL Pl,ACER r. Al 1ue antes cumpla su anhelo logrando a dicl1a extrema de dar su sien diadema hecha de luces del cielo,., As una turba ligera de nios baja diciendo, tocadas del Iris viendo las aguas de una pradera. Siguen el monte esquivando, y c1ecc su empeo loco, en tanto que, poco poco, va el Iris su luz menguando. Y cuando de su ornamento crean la sien orlada, vieron su luz disipada como fantasma en el viento. Jl,Jentira!-dicen bajando los que poco antes mintieron, y los de abajo se unieron prestos el 1nonte esquivando. III, Juntos, con pueril anhelo, se agitan con ansia ardiente, corriendo de fuente en fue11te tras los n1atices del cielo. Y todos, dando cual 1ns gusto su pecho anhelante, unos gritan:Adelante! y los de adelante: -Atrds! Y ,._sL ,,n 'Orden. ni gua "----... aqu y ai;:,tiisct,rricron, y ni all ni acu le vier.' -Cno esl-desdeelmonteerguido preguntan cuantos los 1niran. Y alzan los ojos, suspiran, -~ \ y en todas partes lucia, \' , .. y les responden: Ya es ido! Y, al verde desvanecido, , ,. Mentira!bajan diciendo los que ven clara su lumbre, y en tanto ganan la cumbre mustios los otros subiendo. con ms vergenza q t1e c,i, jo'~, vueltos al cielo los o;, s, exclaman todos; '."' .x a es ido 1 ' ., ' 11, v. Porque sus lindos reflejos son, al tocarlos, ficciones, cual son de cerca ilusiones las que venturas de eJos. As en eterno cuidado, alui y alli, nuestro intento corre fugaz por el viento tras un place1 nunca hallado. El Iris, siempre inconstante, se va mostrando inseguro, . Que el hombre, en su desacuerdo, llama, al verle en lontananza, los que bajan, obscuro, si es delante, una esperanza y los que suben, brillante. y si es detrs, un recuerdo. i Cmo es 1en ronco alarido gritan los antes burlados; y los de ahQra, extasiados, tristes re9ponden; Ya es ido! Y aun no marc en su sentido el gusto una vana huella, cuando, imprecando su estrella, suspira y dice: YA ES 1nol XXIII \ ' ULTIMAS ABJURACIONES. V9y 'i llUlrirl Prenda del alma ma, . .. .. .. iste. ~l ceptl5n:de: mts, q.uimeras es; tied, 'leM, y :.le ta j'.l\ria:i\Jl pa ', :. de tanto error abjura.rll.d'~sp~:i. .... ," . r, .. 1 y 44a # ,, .. ,. . . , ...... ,.,# .. ... . .. I' 1 1 I a .. : .. . . . ... '

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' .. . DOLORAS EL HIJO (leyentlo) Cuna. de rosas al nacer l1allamos :.. EL PADRE. ,1fe;itira Abrojos al nacer no~ dan. EL Il!JO. Rosas, la vid_a al comenzar, hollamos~ .' EL PADRE. Falso! Los pies por entre abrojos va1i I Voy morir! Las brbaras memorias que el fin a111argan de n1is horas vcd. Cmulo abyecto
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28 Fu una nia de quince aos el duende de esta conseja, y aunque la nia ya es vieja, aun dice entre angustias hoy: ClAMPOA.MOR dej el pas de los justos y al mundo el vuelo tendi; y cuando alegre su amante con alas de ngel cubra, t Ves cual dej le deca el cielo por ti 1 Mas, oh! Que es la constancia una estrella que et otra luz mds densa muere; y d quien mds con ella quiere, menos le quieren con ella. que es la constancia una estrella Tuvo la nia un amante quien, idlatra, un da, -Te he de querer le dacia hasta despus de morir. que d otra luz mds densa muere; y d quien mds con ella quiere menos le quieren con ella. Y si con Dios avenida, corta mi aliento la muerte, dejar el cielo por verte. Tal dijo, sin advertir . Durmi el ngel su lado, y, de otra esfera anhelante, sus alas cort el amante y en ellas al ~ielo huy. Y al encontrarse la. nia vctima de un falso trato, llorando vi que el ingrato subiendo al cielo cant: que es la constancia una estrella que d. otra luz mds densa muere; y d quien mds con ella quiere, menos le quieren con ella. Muri la nia, y cumpliendo de su antiguo amor los gustos, Es la constancia una estrella que d ot~luz mds densa. muere; !I quien ma":i J'Yn...ella quiere, menos le quieren coii ci::?. ; X.X.V. ADIS PARA SIEMPRE. A oarolln1.1 Por que no infiel juzguis mi memoria, aunque os digo, por siempre, al lluit de vos, la eternamente lamentable historia. vais escuchar de mi primer adis. Era. una nia como vos afable, lozana, y pura y celestial cual vos" Quien, al dejar un ser tan adorable, podr decirle: / Para siempre adis I Part .. y la famll. me cont su muerte, Gurdeos el cielo de su suerte vos! Y al recordar su abominable snerte, dejad que os diga: Para siempre adi6s Pues siempre, herido de dolor tan fiero. desde aquel da, como ahora vos, cuantos seres con el alma quiero, Aaid1, les digo, para siempre adis' .. ..

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DOLOR.lS 29 XXVI. BENEFICIOS DE LA AUSENCIA, Agur, Irene; hasta cundo, no te lo decir; por Dios, que al verme llorando, ganas me dan de reir. Quin creJera, flor de mi natal ribera, que !li lloro los dos pasos, me reir los tres escasos! Esto me recuerda, Irene, que algn da le contigo una Higiene que deca que, conforme la experieneia de un doctor, es un blsamo la ausencia que cura males de amor. 'Ya te escribir, mi bien, ca.1:. l:ls penas me atormenten, a11nque, d ojos. que no ven, corazones que no sienten. Qu infinito ser tu amor .. por escrito! 1Ias dice Santo Toms que ver y creer, y no mis. Este refrn no te corra, advirtiendo que el tiempo todo lo borra, y sabiendo .. que, conforme la experiencia de un doctor, es uii blsamo la ausencia qzie cura males de amo,. Qu yertas son las francesas! te dir todos los das; -qu heladas!-si son inglesas; y si italianas, qu fras 1 'Y entretanto mil y mil sern mi encanto, Ah, cubren tanta ficcin las alas del corazn 1 IIe1mosa Irene, ten calma. Por qu llorasl No llores, prenda del alma, pues no ignoras que, conforme la experiencia de un doctor, es un blsamo la ausencia que cura males de amor. Parto, por fin, ya amanece; adis, alma de los dos; ruega Dios que no tropiece por esos mundos de Dios. Si hoy te adoro con la obstinacin de un moro, tal vez me ablande maana el fuego de otra. cristiana. Si, que aunque este amor es cierto, ay 1 presumo que el amor de un ido 6 un muerto siempre es humo; pues, confor1ne la experiencia. de un doctor, tJs un bdlsamfl la ausencia que QUra males de amor. XXVII. EL AMOR INMORTAL. Atrs! que ya. los altares velan las sombras profanas, y al vulgo de estos lugares le llaman sus hogares con su oracin las campanas. Atrs! y no en loco tema traigas revuelta. en la falda, smbolo de tu fe extrema, esa florida guirnalda de tus amores emblema. Torna, loca, d. tu alquera, porque, si bien lo contemplo, es necio, por vida. ma, dejarme as cada da lleno de hierbas el ~emplo. -He de ver su sepultura, pese sus iras. crueles, pues bien nos predica el cura que nunca el Dios de la altura cierra su casa los fteles. ' .

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) ' ' so .;... As te azucen traidores alguna vez sus mastines, por tus ofrendas de amores, los dueos de los jardines en donde robas las flores Y pues que en tal desacierto sigues con cordura poca, qudate a~. y te11 por cierto que gana muy poco un 1nuerto con la oracin de una. loca. CAll!POAl!OR Huye, nia, 11ue esa pt1erta, entre nocturnos reflejos, }Jareces ya de una muerta la son1 bra que vaga incierta llorando gustos a1iejos. Huye, que de amor ajena, como imagen de la muerte, llamndote el alma en pena, de horror la comarca llena cierra las puertas al verte. Cuitada, que en su quebranto no halla en la tierra consuelo, lo busca. en el cielo santo, Pobre loca, que en su intento, sin que de su afn se corra, y sordo tambin el cielo ama con ardor violento memorias. que el tiempo borra, cenizas que lleva el v1ento 1 las puertas cierra su llanto 1 ' ' . ' ' ' Oh, muy loca es quien no ha odo, porque escarnecerla pueilan, .que en este mundo fingido slo pagan con plvido los cue van, los que queda.ni XXVIII BUENAS COSAS MAL DISPUESTAS. Eplstola a Emllla. (STIRA CONTRA EL GNBRO BUl!ANO), ' Verdadera miseria es vivir en la tle rra. cu aneto et nomt>re quiere ser n1a::1 eap1rltna1. tanto 1~ sera mas amarga ta V1tlA: porque siente nteJor, y vo matt c1aro 10s defectos de ta corrupc,on t1u mana. (KEMPlS. lib. 1, cap. Xl!.11.} INTRODUCCIN, Del hombre, Emilia, las virtudes canto, aunque al hombre al cantar, siempre sin calma, cayendo est sobre mi risa el llanto. Dicen q11e lleva la moral la palma con el fsico el alma comparando, mas tan ruin tiene el cuerpo como el almPerdonad' mi opinin los que llamando al hombre la mejor de las conquistas, un culto le rends; culto nefando! Hablo con vos, ilusos moralistas, con vos, factore$ de virtudes, hablo, que en el hombre miris cosas no vistas. Vos, alzando un aurfero retablo, ponis al hombre en preeminente nicho,_ Mendo digno de altares como el diablo. _, ' ' ' '

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' ' 1 DOLOIUS Vos, que le a!Ilis )or brbaro capricho, sois, su hipcrita instinto disclpando, ms hipcritas que l: lo dicho, dicho Vos, al hombre en vosotros adorando, vivs, amantes de vosotros mismos, la J1un1anidad falaces i11censando. Huid con tan revueltos silogismos la luz con que alumbro temerario del corazn los mltiples abismos 1 Derrocad por pudor vuestro escenario, 6, agitado mi voz el pueblo, arguyo qtic os romper en la, f1ente el incensario. tifas ya d,e vos, sin al1uyentaros, h UJ'O, porque, altivo, desprecio los histriones, y en santa pa.z mi introduccin concluyo. Cuando, cual don de s11s mejores dones, Dios hizo al hombre, le adopt por hijo, y e11 s11 afn le colml'J de bendiciones. Y en cuanto al hombre su Seor bendijo, Si ennobleces con esto tu existencia, sers mi ser ms predilecto, dijo. Y en prueba de inmortal munificencia ech sus pies con paternal contento la fe, el a1nor, la gloria, la conciencia, el hono1, la tiirtud, el ~ntimento. [. EL SENT!MlllNTO. S, iQu dirs que hizo el hon1bre, an inocont:1, al verse de virtudes opulentof (No te ras, Emilia.) Lo siguiente: Al sentimiento se acerc al momento, y echando al corazn enhoramala, se coloc en la piel el sentimiento. La aprensin, vive Dios, no fu tan mala, porque en su alma el dolor jams se ceba, pues siempre fcil por su piel resbala. Asi el dolor de la ms triste nueva, si un aire se lo trae, cuando pasa, otro aire, cuando pasa, se lo lleva. Y as el aln1a en sentir es tan escasa, cua11do antes, por la piel, el sentii1iiento con mpetus brutales no traspasa. Ay, por eso se olvidan al n1omento al muerto padre, que llorar provoca, la ausencia de un amigo y de otros ciento! Y as el alma en su fondo nunca toca la lumbre de unos ojos que se inflaman, el regalado aliento de tina boca. Y por eso nunca. oye los que la aman, cua11do, con, voces de dolor gimientlo, .del corazn contra las puertas llaman 31 '

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' ' 32 CAMPOAMOR -----------------------~ .,._...,. ____ Y solamente con la piel sint1endo, al hombre vil con corazn vaco (de golpes y estocadas prescindiendo}, slo le afectan el calor y el fro. iLo has odo, bien mot I Slo le afectan el CALOR y el FF,O l II. LA CONCIENCIA, El hombre, por su infamia 6 su inocencia, se puso en el estma10, y no es broma, la augusta cualidad de la conciencia. Por su conciencia el hambre veces toma,, y por eso en el hombre nadie extraa que su deber olvide porque coma. El alma. enciende, en implacable saa, ver la conciencia la opresin expuesta de un atracn de trufas y champaa,! En alta voz mi corazn protesto, contra esta rectitud del hombre fiero, puesto que de l la rectitud es esta. t Quin espera en la fe de un caballero, si otro contrario regal su panza (hablo siempre en metfora) primero! t Quin ver sin impulsos de venganza. que un cuartern de .. (cualquier cosa) inclin11 de la justicia. la. inmortal balanza t Msera. humanidad, quien domina ya de una poma la frugal presencia, ya el aspecto vulgar de una sardina 1 Jams un noble escucha con paciencia. que llame su despensa algn ricacho general tentacin de la conciencia. gA qu alma sin doblez no causa empacho ver que el hombre, honrossimas cuestiones las reduce cuestiones de gazpacho! Decid, oh diplomticos varones! los muchos tratos que hacen y deshacen pechugas de perdices y pichones. El hambre el inters deshacen 6 hacen cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia, pues como dicen los que pobres nacen: El hambre es quien regula la conciencia ~ Aade tu experiencia, que el hambre es quien regula la conciencia III, EL HONOR, LA VIRTUD. VtTon Y HONOR, Emilia, y no te asombre, puso el hombre en la lengua, y por lo mismo de horwr y de virtud tanto ha.ble\ e! hombre. '

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DOLORAS --------------------------De s11 virtud y lionor el he1os.mo ponde1a altivo, hab1ando y ms hablando, silo~is1110 aadie11
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' CAlllPOAlvIOR --------------------------------' < ora, en traje modesto disfrazado, la inocencia sorprende en la. cabaa, de mirtos y de rosas coronado; ya con infame ardor, montando en san., la augusta luz de la imperial diadema con niebla eterna el deshonor empaa.; y en el furor de su ilusin extrema, con vil incesto, ignominiosamente el santo hogar donde nacimos quema Pasa, gozada, una ilusin ardiente, oh ftil brillo de la gloria humana 1 como todos los goces, de repente. Y hasta los fuegos que tu pecho eman:i., maa11a acabarn, Emilia ma; s, Emilia 1na, acabarn maana! El ms seguro amor que el ciclo enva, entre el montn de los recuerdos vaga, despus que pasa un da y otro da. Es triste que el amor, que tanto halaga, se extinga, no apagdolo, en pavesas, 6 en cenizas se extinga, si se apaga! 11as, pese las promesas ms exp1esas, ml1cre el amor ms tierno, confundido ent1e cartas y dijes y promesas. Y llcgar fcilmente reducido al trmino infalible de la muerte, en cenizas en pavesas convertido, fuego es anior que en aire se convierte. Advierte, Emilia, advierte: Fuego es amor que en aire se conviertri . v. LA FE, LA GLORIA, La b1ibonada, Emilia, 6 la simpleza, cometi el hombre de poner FE y oL01:rA donde est la locura, en la cabeza. Por eso en nuestra mente transitoria la fe, que muchos con placer veneran, es tan ftil cual rpida memoria. Y aunque se indignen los que en ella esperan, la gloria es sueo, oh I s, simple embeleso, oombra, ilusin, lo que ustedes quieran. A cunto exceso arrastra, cunto exceso, ese tropel de imgenes que crea. la propiedad fosfrica del seso! Poi la gloria el mortal llegar desea la inmortalidad 1 Nombre rotundo! Buen lugar para el tonto que lo crea 1 Por la fe, en este pilago profundo, mil cosas aguardamos tras la losa; oh esperanza dulcsima del mundo 1

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DOLORAS 35 -~------------------------___ _. __________ __ .. Y s6lo por la gloria, AQui REPOSA grabamos en sonoras expresiones, -D.ON FULANO DE TAL, QUE FU TAf, COSA. Y por ms que en tan vagas emocione3 su existencia malgasta con empeo (su destino es correr tras de ilusiones), gloria y fe para el hombre son un sueo. No lo olvides, mi dueo: Gloria 11 fe para el hombre son un suelto/ CONCLUSIN. Ya. que mi atroz prolijidad lamentas, voy, Emilia, decir, por consiguiente. lo que es el hombre en resumidas cuentas: Ahoga el inters primeramente su honor y su virtud, su fe y su gloria, y con fro y calor tan slo sien te. En fin, porque ya abrumo tu memoria., de las virtudes llorar la ausencia, pues mi pasin por ellas te. es notoria. Ji'E, SENTIMil!NTO, AMOR, HONRA Y CONClllNOl1 1 pues se os desprecia, abandonad el suelo, ensueos de mi cndida inocencia 1 Tornad, fuentes del bien, torna.d el vuelo para castigo de la humana gente, vuestra patria nat1,1ral,. el cielo! GLORIA Y VIRTUD! Yo os juro tiernamente que al alejaros, desgarris atroces el corazn do11de os guard inocente. Huid, mi pesar, huid veloces, leves emblemas del orgullo humano, sonoros ecos de proscritas voces! Adis! Y, por dar tln, bsoos la mano, pues ya. me llena de mortal despecho la conviccin de que predico en vano. Que ahogar el hombre sus virtudes Becho, slo le l1an de afectar, pesar mio (por Dios, que este final desgarra el pecho), calor, hambre, inters, amor fri.o Aprndalo, bien mo: O.Loa, BAM.BRE, INTERS, AJ.101\ 6 1'11.OI XXIX. 1AY DEL QUE NACE O MUERE! -1 Adis por siempre, hijo del al1na. ma 1 an triste anciano al espirar clamaba; y el tierno infante que su sien besaba, Adi6s por siempre 1 el infeliz deca. .. ' '

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1 35 CAIIPOAMO!t ---------------------''-----------... \'erti, el viejo la. lgrima postrera. y verti la. primera. el nio en tanto; y confundidas ltima. y primera, smbolo fueron de su igual quebranto .. i Cul lgrima, decid, en mal ta.n fuerte, del corazn brot ms dolorida f iLa del que el mal primero hall en la. '\'ida., la de .aquel que un bien hall en la muerta? XXX. HISTORIA DE UN AMOR. DESXO. -Ro1nn, tu ciencia es ineierta.; me l1a dicho quien bien lo .sa.be que es la pureza. una. lla.,'e que abre del cielo la. puerta.. Victoria., por Dios, ahoia. de la juventud gocemos, porque, despus que es11ircmos, lo que ha de pasar se ignora. No gozo por no penar, Pues es igual, mi ver, gozar para. padecer que padecer por gozar. Si Dios nos cierra. su gloria, en el infierno, algn da. ser inmortal, alma. ma, de este placer la memoria.. Porque un recuerdo tan ruerto de tan grande bienandanza., . traspasa, cual esperanza., los lmites de la. muerte. Hoy mis deseos coronas del favor ms soberano, con esta trmula. mano que en tu embriaguez me abandonas. Deja. que en ansia. tan loca. una mi frente tu frente; porque me ahoga. el ambiente que no perfuma. tu boca. Pero, el alcanza. Jo que d~seaba, ~\,1nt" luego pesadumbre por el re1nordi1n1ent.G ele la eon~iucia que sigui a su a~et1to (KEldPIS: Imitacin de Cri:ite, lib. 1. ca.. i1tulo VI), n PLACE'. Es,imposible, Victoria, que haya un tormento que me ha.ga. olvidar la gloria. de este momento. No, quien dicha tan eumplid.:i. ver lleg ni en la eternidad la. olvi:la. -Ay, no! Ay, iio! Mi ser de tu ser recibe mutuos placeres; y, pues uno en otro vive, nuestros dos seres, en. tan dul.::e parasismo, i no es cierto, di, que son partes de un ser mismoJ -Ay, s! !Ay, s/Si cuastan horas se1enas penas sin cuento, vale un infierno de penas este momento. Di si en tti virtud pasaa tu alma. encontr satisfaccin ms colmada. -Ay, not 1Ay, no/ Modera tu ardor, querida, por un instante, quo no hay deleite en la. vida. ms adelante Pon en tu blando extravo, para. c.a.lma.r mis antojos, Victoria! Romn! La. muerte m Y m tus ojos junto mis ojos, Bllenos ay I de esta suerte. tu corazn Jllllto al mo -JAV, s/ A.V, 1il

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' . DOLORAS III, l!ASTO, Pas! La hiel de un repugnante hasto ya en tu indolencia paladeando vas; jamds mi fe te pagara, bien mo, ese rubor que devorando ests. -iJamsT -!Jamdsl Pas! Yo he abierto el insondable abismo do tu inocencia sepultando irs: el placer es verdugo de s mismo; jamds el gusto sin dolor vers. -Jams! -Jamdsl Pas! Por culpa de un fugaz contento, siendo ludibrio de ti misma. ests; ya el. pual de un atroz remordimiento, perdn! jamds lejos de ti vers. -iJams? -Jamds, paloma sin candor, jamdsl ... XXXI; PORVENIR DE LAS ALMAS. S7 A R ... en la muerte de su 11(/a. Si de vuestra hija fu estrella. dar tan nia el alma Dios, ay, feliz mil veces vos 1 dichosa mil veces ella 1 Pues ya huella l.1s celestialeg alturas, no halle en vos nunca. lugar el pesar, porque para almas tan puras, niorir es resucitar. i Para qu lloris perdida esa prenda de amor. tierno, si por un lugar eterno dej un lugar de partidal Si es la vida caos de dudas y penas, quin la muerte, al que bien quiere, no prefiere, si el que vive, vive apen:is, y resucita el que muere l Siempre, llena de consuelo, viendo un ser puro sin vida, la multitud, de fe henchida, prorrumpe: Angles al cielo 1 .. Ni t qu duelo es mostrar, cuando la carga. de la existencia maldita Dio.s nos quita, si tras de una vida amarga., mu1endo se resucita 1 No d vuestra alma afligida la ms leve pesadumbre esa negra. incertidumbre del mds alld de la vida. Si es mentida la fe: de ulterior solaz, al 1nenos, los que viviendo van gimiendo, en otro mundo de paz resucitardn muriendo. Ya habita, aunque el desconsuela os haga implacable guerra, un triste menos la tierra, y un dichoso ms el cielo. De su vuelo iris vos, muriendo en pos, si Dios dais en implorar sin cesar, pues para justos cual vos, morir. es resucitar

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' 1 33 CAMPOA!!OII ---------------~-------------'"''" ., XXXII. TODOS SON UNOS. I Voy contaros la historia. de una entraable pasin, aunque se haga, su memoria, pedazos mi corazn. Que hay historias que, aunque pasan, por siempre, nuestro despecho, los ojos en llanto arrasan y ayes arrancan del pecho. Pues siempre entre las pasiones hay una cuyos reveses se agostan las ilusiones que es un dngel la. mujer, Y que es el hombre un demonio. Y despus que al hombre injuria, con frases por el estilo, de este modo el dngel furil!' ooge de su historia el hilo: Que no hay fe en hombres con. [templo(prosigue la hermosa Petra) y son de esto buen ejemplo, Pablo, Juan, Luis, Diego .... etcetra. como al esto las mieses. De esta manera injuriando sigue nombres tras de nombres, y al fin concluye exclamando: Cuento la historia querida de esa pasin desgraciada . que, aunque amarga nuestra. vida, sin ella la vida es nada. Pues tras de ese anior tan tierno, siempre queda en la memoria todo el dolor del infierno, todo el placer de la gloria. No hay mortal afortunado para quien la triste idea de un buen querer mal paga.do, eterno dogal no sea. Si la mujer con rigores paga tan tiernos quereres, si. es tan cruda en sus amores, liombres, lo que son mujeres I II, Pues cuento de amor historias, copiar letra por letra el libro en que sus m:imorias grababa la hermosa Petra. Despus de a.mar con locura, tuvo de morir la suerte; que ha.y males que slo cura el blsamo de la muerte. Petra, cual dije al principio, su historia. dej al mundo hecha, y en ella hasta el menor ripio es para el alma una flecha. Pues no hay sensible lectora que, al repasar sus anales, si todo llorar no llora, no exclame: Aqu de mis males. Pues llega en ella hacer ver, de su ciancia en testimonio, Il:lajeres, lo que son hombres i IlL Si los dos sexos igualo, es porque infiero con pena que, si es el hombre algo malo, es la mujer no muy buena. Donde las toman, las dan, asienta un refrn de amor; y, cual dice otro refrn, un pcaro, otro mayor. A buena fe, mala fe; un adelante un arredro; quien n1ds mira menos ve; tan bueno es Juan como Pedro Con cuyos versos, acaso probar los hombres plugo que el que es vctima en un paso, en otro paso es verdugo. Por eso s que, al que falso una mujer asesina, le han de servir de cadalso as rejas de otra vecina. Y la que dice no quiero, s que amar otro coplero, aunque epitafios le cante. Porque esta es la ley ms triste que impone amor justiciero: Cuando quise, no quisiste, 11 ahora que quieres, no quiero.,. Pues hombre y mujer son seres con fe igual y varios nombres, hombres, lo que son mujeres! mujeres, lo !ZUe son hombres/

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XXXIII PROXIl'.IJ:IDAD DEL BIEN En el tiempo en que el mundo informe e~t::.lm, cre el Seor, cuando por dicha. extrema el paraso terrenal formaba, un fruto que del mal era el emblema., y otro froto que el bien simbolizaba. Del miserable Adn al mi~mo lado el Seor coloc del bien el fruto; pero Adn nunca el bien ha.li, ofuscado, porque es del hombre msero atributo bur del bien, del mal siempre arrastrado. El fruto que del mal el smbolo era. puso Dios escondido y muy lejano; pero Adn lo encontraba. donde quiera.; abandonando en su fa.la.z quimera, por el lejano mal, el bien cercano. Ay! Siempre el ho1nbre, en su ilusin malditi'\, su .misma. dicha. en despreciar se empea, y al seguirla tenaz, tenaz la evita, y aunque en su mismo corazn palpita, lejos, muy lejos, con afn la suea. l XXXIV. PLACERES TRtS':"ES 39 Que te admire no es justo,. si bostezar empiezas, Soy yo (quiralo Dios!) lo que te falta t t Por qu el dolor te asalta t la turba que admirarte va al teatro. t Quin ha. de ver con gusto que pertinaz bostezas un a vez, y otra vez, y tres y cuatro t Ay, prenda que idolatro, ahora s, pesar mo, que es el placer la fuente del hasto I Si el ver tantos galanes tu bostezo provoca, hars cuando ests sola, Rosa.la r No juzgu, voto Sa.nesl tan inmensa esa boca que h poco me llamaba vitla ma" Cunta razn tena quien dijo sabiamente "ue son los goaes del liasto fuente J En tus ojos serenos hoy se ve una zozobra que ya la bilis de tu madre exalta.. iQu echas de ms menost tEs tu madre quien sobra.Y t Ser cierto, bien mo, que es el placer la fuente del hasto? Desde .. (ya t me entiendes), yo tambin, Rosala, con honda pena ay de m triste! lidio. i Cmo en rubor te enciendes! Llora, s, vida ma, despus de tanto amor, tanto fastidio! Lloremos (pese Ovidio ), aunque mi amor lo siente, que son los goces del hasto fuente I Si el placer que gozamos nuestras almas abisma. en 11n fiero dolor que nos devora, tras la virtud corramos, pues tan slo s misma eternamente la vi1tud se adora. Oh, malhaya la hora en que aprend, bien mo, que es el place, la fuente del hasto I

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40 OAMPOAMOR __ ..., __ _,_ '"'""-,-----------------~~---' ' ' j ' / ., . . . .XXXV. LA DICHA ES LA MUERTE Sarcasmo ruin de la suerl1. para el alma dolorida, no ver hermosa 1a via . sino al dintel de la muerte! (E. FLOlIe al1oga el llanto l Lu r.adre. Quiero morir 1

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.f 1 JlOI.ORAS Un muchacho. Qu adornada 1 Un joven. Era muy bella! Duerme en paz! dicen los bueAdis! dicen los dems. (nos. Una moza. Desg1aciadal Un filsofo. Uno menos! Un poeta. Un ngel ms! Una 11icja. Feliz ella 1 X.XXVII. 1 QUIN SUPIERA ESCRIBIR 1 L ~ Escribidme una carta, seor cura. Ya s par. quin es. -1Sabis quin es, porque una noche obs~ura nos visteis juntos1 Pues. .! .. : .. ,\ .: t'--\ Perdonad, mas ... No extrao ese tropiezo. La noche .. la ocasin ... Dr.dme pluma y papel. Gracias. Empiezo: l.fi querido Ramn: t Querido 1 Pero, en fin, ya lo habis puesto .. Si no queris... S, s 1 -Qu triste estoy! tNo es esof-Por supuesto. Qu triste estoy sin ti! Una congoja, al empezar, me viene tCmo sabis mi mal 1, . -Para un viejo una nia siempre tiene el pecho de cristal. t Qu es sin ti el mundo 1 Un valle de amargura. l Y contigo 1 Un edn. Haced la letra clara, seor cura, que lo entienda eso bien El beso aquel que de marchar d punto te di .. -iCmo sabisY ... -Cuando se va y se viene y se est junto, siempre ... no os afrentis. Y si volver tu afecto no procura, tanto me hards sufrir ... iSufrir y nada mst No, seor cura, que me voy morir! iMorirY isabis que es ofender al cielo! Pues, s, seor; J morir 1 -Yo no pongo morir. hombre de hielo! Quin supiera escribir 1 n. Seor Rector, seor Rector! En vano me queris complacer, Ji no encarnan los signos de la mano. todo el ser dll mi ser, '

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CA:!,IPOAJ.l'.01\ --. -' E~cribidle, por Dios, que el alma ma ya en m no quiere estar; que la pena no me ahoga cada da .. porque puedo llorar. Que mis labios, las rosas de su aliento, no se saben abrir; que olvidan de la risa el movimiento fuerza de sentir. Que mis ojos, que l tiene por tan bellos, cargados con mi afn como no tienen quien se mire en ellos, cerrados siempre estn. Que es, de cuantos tormentos he sufrido, la ausencia el ms atroz; que es un pc1petuo sueo de mi odo el eco de su voz ... Que siendo por su causa, el alma ma. goza. tanto en sufrir! .. Dios mio, cu!ntas cosas le dira si supiera. escribir!,.; III EPILOGO, -Paes seor, bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramn .. En. fin, que es intil saber para esto arguyo ni el griego ni el latn. XXXVIII. AMAR AL VUELO. A. la nia Asunctn cte Zaragoza '/J ael Pio. 1, As, nia encantadora, porque tus gracias no roben las huellas que el tiempo d.eja., juega. como nia ahora, como nia cuando joven, como joven cuando vieja. Por mis muchos desengaos, ' ya. resuelta, l indecisa, pasa de la risa al duelo, pasa del duelo la risa; as, de prisa, de prisa: todo al vuelo, todo al vuelo. 11, S amorosa y nunca amante; lleva la vejez tu infancia; s constante en 111, inconstancia; 6 en la inconstancia constante; te ruego, Asuncin querida, que ames mientras tengas vida como amas los seis aos. Justa.mente, de ese modo; amando desamorada.; as, no queriendo nada; esto es, querindolo todo: anhelante y sin anhelo, que en amor Qf(len los ms duchos, contra los qu@ ms locos, que en vez d@ los pocos muchos. valen ms Jg~ muchos pocos

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Y cuando tu labio bese, qtte formule un beso in~pido, Inerte; estentreo y rpido ... Pues .. as, lo mismo que ese. Nunca beses como loca, besa como una loquilla; jams, jams en la boca: siempre, siemp1e en la mejilla; ten presente que la abeja, queriendo entraar la herida., la desventurada deja entre la muerte la vida. m Si I si lo mismo que hoy eree la hermosa entre las hermosas, ser, mientras vivas, qu1s1eres dichosa entre las dichosas, tal ha de ser tu divisa: amar muy poco y de prisa, como hacen las mariposas; aunque no importa realmente que ames infinitamente, si amas infinitas cosas. IV, Son tan cuerdos mis consejos, que me atrever jurarte por mis OJOS que, aunque v1eJOI!, an, Asuncin, al mirarte, aspiran ser espejos, que aplicando estos con!ejos mi vejez, todava pienso curar, hija ma, de mi corazn las llagas; llagas ay! que no tendra, si yo hubiera hecho algn da lo que te aconsj'o que hagas. DOLORAS v. Para ver si es verdadero lo que un apstol revela, que lo fijo es pasajero, 43 que slo es real lo que vu~la, tiende el rostro, hermosa nia, como ese cielo sereno, ya al cielo, ya la campia, y vers de una mirada que es lo ms rico 6 ms bueno lo que vuela Jo que nada, como la espuma en los mares, en el cielo los fulgores, en los rboles las flores, los celajes en el viento, en el viento los sonidos, la vida en nuestros sentidos, 1 en la vida. el pensamiento. VI, Sigue el plan que te exhorto, amando al vuelo; hazte cargo que el viaje es largo, muy largo!, y el tiempo es corto, muy corto! . S ligera, no traidora; sopla el fuego que no abrasa; (!Uiere, como el que no quiere; sea. siempre, como ahora, tu llanto, nube qtte pasa, tu risa, 1 uz que no mu ere. Ama mucho, mas de modo que ests siempre enamorada de un cierto todo que es nacia, de un cierto nada que es todo Si res, olvida el duelo; si lloras, pasa la risa; as .. de prisa, de prisa; todo al vuelo, todo al vuelo, XXXIX BL BESO !, Me han contado que al morir un hcimbr de ~orazn, sinti, presumi sentir, en Cdiz repercutir un }leso dallo en Ca.ntn. i Qu es j!?Ipljsible, Asuncin 1 Mucho ha.ce el que mucho a.mil. (KEMPIS, !lb. I, cap. XV) Veinte afios hace que d el prim"r beso ay de mi 1 de mi primera pasin .. y todava, Asuncin, aquel frio que sent hace arder mi corazn 1

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' CAMPOAMO'R II. Desde la ciega atraccin, beso que da el pedernal, subiendo hasta la oracin, ltimo beso mental, es el beso la expansin de esa chispa celestial que inflam la creacin, y que en su curso inmortal va, de crisol en crisol, su intensa llama verter en la atmsfera del ser que de un beso encendi el sol. Ill. De la cuna al atad va siendo el beso, su vez, amor en la juventud, esperanza en la niez, en el adulto virtud, y recuerdo en la vejez. IV. Vas comprendiendo, Asuncin, que es el beso la expresin de un idioma universal, que, en inextinto raudal, de una en otra encarnacin ,. desde una en otra edad, en la. mejilla es bondad, en lo~ ojos ilusin, en la frente majestad, y entre los labios prisi6n1 v. i 't~unca se despierta en ti un recuerdo, como en m, de un amante que se fu Si me contestas .que s, eso es un beso, Asuncin, que en alas de no s qu, trae la imaginacin. VI, Gloria. esa obscura. seal oc! h11.do en incubacin, que es el germen inmortal ------------' del alma en. fermentacin, y veces trasi1nto fiel de todo un mundo moral; y si no, dgalo aquel de entre el cual y bajo el cua1 naci el alma de Platn Vll. Gloria esa condensacin de toda la eternidad, con cuya tierna efusin toda la humanidad da la paz, la religin: con la cual la caridad siembra en el mundo el perdn; himno la perpetuidad, cuyo misterioso sn, sin que lo oiga el corazn, suena en la posteridad! Vlll. Vas comprendiendo, Asuncin r 11Ias por si acaso non crees que el beso es el conductor de ese fuego encantador con que este mi1ndo que ves ha animado el Criador; . pr1ieba besarme, y despus un beso vers cmo es esa copa del amor llena del vital licor que en el humano festn, de una en otra boca, al fin llega, de afn en afn, tu boca de carmn desde los labios de Adn. IlC. Prueba en m, por compasin, esa. clara iniciacin de un obscuro porvenir; y entonces, bella Asuncin, comprenders si, al morir, un hombre de corazn habr podido sentir en C
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1 DOLOR.AS -------'-------------------------------XL. LO QUE ES ETERNO. -ecttc111da al conde de san Luis, con motivo de la runaaci del Teatro Espaol I, LA INTBLIGENCIA, Pasan un siglo y cien, el tiempo pasa. como Escita que mata la carrera; verdugo y creador, en cuanto impera lo humilde encu1nbra y lo soberbio arrasa. La vida el tiempo cuanto existe tasa, mas, siempre intil, su guadaa. fiera sobre el grande Platn, era. tras era, con excusado afn pasa y repasa. Y es que la idea que en los cielos flota, fija cual Dios, como de Dios esencia, del tiempo mvil la guadaa embota. Por eso, al declinar de la. existencia, de entre las ruinas de los mundos brota, crislida inmortal, la inteligencia. II, LA VIRTUD, Penlope es el tiempo, que hoy se afana en destejer la vida ayer tejidll.; no hay en el mundo edad que un sol 11(> 111ida, ni hay un sol que resista algn maa11a.. Slo del tiempo en la extensin lejana sobrenada de Scrates la vida; que es bella espuma la virtud salida. del Oceano de la. vida humana.. Y es que de la. virtud el santo anhelo burla del tiempo la eternal victoria, sobre cuanto hay mortal alzando el vuelo. Por eso como esencia. de l gloria, va. cual perfume embalsamando el cielo, sagrada eflorescencia de la historia. III. BL TEATRO, El tiempo, ese Saturno cuya. saa. se goza en devorar sus creaciones, jams en sus sangrientas irrupciones su templo arrasar, gloria. dE) Espaa. No extirpar del tiempo la guadaa. ese esta.dio de hericas acciones; no se extingue la. voz de los Platones, ni el brillo de los Scrates se empaa. ' ' .. . .. ' '

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46 CAivIPOAMOR Cua11do tu obra inmo1tal ,al n1m1do a,sombre, mostr,ando ej~plos de virtud y ciencia, glo1i0S<). entre ellos son ,r tu nombre. Ah j dichoso el que .adl1iere i,u existncia. la vi11rnd, perpetuo bie11 del hombre, y la etei:na verdad, la .inteligencia XLI. FUENTE INAGOTABLE. ' A mi an1igo do1i Teodo1 Gite,re,o. I. A1n una ,ez, y dos, imme11sarr1ente, y tres.... y acaso m;s j Del co1azn, l.a. inextin,guiblie fue11t-e ;no se ,agota jams .l\fa,gnfioo e,st el baile E.ncantadora se }1J111la, prdida a.s ,Resumeit de la vida en una hora es la exisiencia aqu. ; l\firad q11 hermosa est j Si no la miro siqui&ra en ilu~,in, . falta una, cosa al aire que respiro! ... Ot1a vez, corazn! II, J\1ie-nt1-as bailamos ,a,y el tiempo vuela ... pe1, i qu liemos de hacer? La vi,d,a hu:mia11a al fin slo es la tela. (le que se h,too el placer. All va. No, 110 v,l l\Ii pensan1iento, de su i1nage11 en pos. aqu y all, en la tierra y en el vi,ento la croa,, como Dioo. l\falcli,to c=az, c1ue 1111nca ce~.a de m.udar y que.rer La ca-rne de mi esp.rrtu es hoy esa, como otra ha sido a,yer Ira del cielo Con10 n,unca tierna, t,a,ik1, con otro.... Oh Dios! La breve ,id.a. veces es eterna Ya va un istante ... dos ... Ni una mirada de su amor merezco! ~T t I'
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/ DOLORAS -. ---------------------------...... 1 .. Y once van ya! iLa. eternidad entera tarda. tanto en pasar1 .. Oh, cunto gemira, si pudiera gemir sin respirar l Vamos como ella, enloquecer con esa., y con esta tambin ... Divino, Concepcin! Bravo, Teresa.! t Que si vas bien 1 M:uy bien 1 No quisiera ms das de contento; Mercedes, por quien soy, que de besos te dan de pensamiento, cuantos te miran hoy. Huyamos de ella, huyamos, alma ma! Cmo huir, maldicin 1 si exceptuando su amor, todo me hasta. f Otra vz, corazn/ 111, En baile! Vedla, corno siempre, hermosa.! a Que estoy muy triste, Ins 1 T no entiendes mi pena, eres dichosa. aQue es porque no amot Pues! Se te ha subido, Ins, con el contento al rostro el corazn; y eso no es, vivo Dios, el sentimiento; eso es la sensacin. En baile! En baile! -Tu semblante augura castidad y salud; bien dicen, Asuncin, que la hermosura es casi una virtud. 1Quin l1oy, responde, tus encantos labra.1 Dices que es la pasin ventura que deshace una palabra 1 (Cruel! Tiene razn!) IV. All pasa otra vez! M:as 110; es mi anhelo que se lo forja as ... ) -1Que en qu pienso, Leonor, mirando al ciel,,t he de pensar1 En ti. Quin besar, mi bien, labios tan bellos 1.... Mas perdona, Leonor; quise dcir: poner el alma en ellos ... Bendigo tu pudor 1 Cuando te vi, cruz por mi cabeza un pecado venial ... l Si habrn dicho por ti que es la belleza. demonio temporall 47 -, ; , : / \

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48 CAJ'.f POAMOR ---------------------------------Tu pupila, esa entrada de los cielos, me llena de embri.iaguez; no eres m.a, Leonor, y tengo celos. t Que es envidia 1 '!'al vez. Bella msica, fe Cul corresponde su acento mi pa,sin .. Esto lo o con ella no s dnde ... Siempre ella, corazn! Qu sufrir Luz, no sufras ; es el modo de que sufran por ti; una mujer que me lo cuenta todo, me lo ha coIJJtado ,as .... \ Pas el baile y la, nocl1e. Con el da ya, veIJJdr otra embriaguez! .... t Donde la muerte est, de esta agonia 1 Otia vez, corazn! ay, otra vez: XLII. MAS! ... MAS! ... i I'iensas satisf,icer tu apetito I. B1:indemos por Salom, que co11 tan cuerdo saber n,os pi,nta la co11dicin del alma de la mujer. Ved, por ejemplo, Leonor, que ya del R.hin l\erced, ve girar en der1edor los freiscos de la pared ; y can,sad,a. de gozar, aunque no harta de sentir, lle11a, de pasin quizs, y sin quizs, de elixir, sintidose derru111bar una postrer libaci, 011 in.sacia.ble corazn aun dice en sueos: :\T s !. ]lIs .. II, Pues no Jo alcanzars. (KE1!P1S, lill, l cap. XX) de esla,bn en eslabn una cadena inmortal. M,s Di vin,a a&pi-r<1cin, otr.a t,r,a.11sligu.I1.l('n, como .aSi nos lo hacen ver, en perpetua evolucin, las gr.an1.as 0011 gern1inar, las flores con florece1:, los frutos con ma,dur.a:r, los rboles con crecer; y en su anhelo de llegar ms alto porve1r, cuanto siente, con se11tir, llega como eJ. hombre am,a,r; y el l1ombre, supremo ser, de todo infirLi to en pos, con pensar y con que,rer sube a1cngel, y ade1ns lleg.a l1asta en: beberse en Dios. 1Is l\'I.s S,iuJrcma exp1o;;in l\is, alma ma! l\Is ... M.s ... del pens.a1 y del sentir, misteriosa evocacin de un obscu.ro poi-veni.r, l 'fi ., pro 1 e.a ellla112.c1on que entre gozar y sufrir, en elctric.a a,sce.nffiU corre en eterna es1)ir.al III. RI1in El mds, en co11c1usfn, es el .anl1elo eternal de toda la creacin, siendo en fue~za desigual,

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T. l .. C A MPO A 1\10R 4 Y cuando muerto le vi Hero, cual Leandro fiel, se arroj al agua y muri como l, por l y con l. D olor as Hero y Leaodro

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' DOLORAS 49 v. en la materia, atraccin, tendencia en el vegetal, en lo vital, sensacin, pensamiento en lo humanal. l\fs, como alma, es religin; como espacio, inmensidad; como cuerpo, corazn; Rhin l\1s en el tiempo iqu cs1 Contad un da y un 1nes, como tiempo, eternidad; y entre amar y florecer, entre pensar y se11tir, un fin aspira mejor cuanto fu, y es, y ha de ser, ya fruto, ya rbol, ya flor. Elixir! s elixir! Brindis! .. al nis de Leonor, IV. l\fds .. de todo! Venga Rhinl 111ds aire! Abrid el balcn y veremos la extensin de esa Australia celestial, cuyas islas de coral las piedras miliarias son, con que el principio sin fin marca la imaginacin de ese insondable caudal, de esa eterna. sucesin que no tiene fin j a.ms, tiempo y espacio, expresin del ms, del ltimo mds luego un siglo, despu~ mil, siglos de siglos despus con la cabeza febril por siglos multiplicad, y despt1s que acumt1lis toda una eternidacl, si no amengua vuestro ardor jams, jams y ja1ns, aun acumular podis cien eternidades ms, del post1er jams al fin .. Siempre mds! Gloria I.conor! Rhin, Ganimedes, nis Rhin ... VI. 1r..:1i11, Rl1in Como en la. evasin del tiempo que se nos va, tambin se halla en la. extensin ese eterno n1s all; su1nad un mundo, dos, tres, y cuatro, y mil, y un milln y mil millones despus, y hallaris, en conclusin, de vuestras sumas al fin, del postrer mundo al travs, siempre otro ri.J. undo detrs .. Rhin, Ganimedes, mds Rhin ... "l\1ds! mv.chomds!! muchomds!I!, XLIII. COSAS DEL TIEMPO. Pasan veinte aos: vuelve l, y al verse, exclaman l y ella: (-Santo Dios! iy ste es aqul T ) {Dios mo! t y sta es aqulla! ) XLIV. ENGANOS DEL ENGANO. Cunto crea en ti, cun~ crea! -Te juro que, aunque infiel, soy inocente. -,No pensabas amarme eternamente? Yo lo pensaba as, querida_ ma. De mi error en disculpa, este letrero sobre mi tumba dejar grabado: Perdnale al inffel que te ha engaado, porqu s mi~mo se enga primero, Tomo t. campoamor.-,

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~, CAHPOAMOR -----------------------~------,.a..:. ' < ' . ' ' ' ' ,. ' ', ' < ' XI,V. TOBO ESTA EN EL CORAZON, La. 'reina. que enloqueca. por don Felipe el Hermoso, la. tumba. al ver de su esposo, Todo est. all 1 se deca.. Ss restos exhum un da., ma.s nada all vi; y a.si, en vez del todo est. all, desde tan triste ocasin, sea.la.ndo al corazn, deca.: Todo est. aqu l XLVI QU ES AMOR? ; < '.' l ' cual es cada uno en Jo interior, t.l Juzga Jo de fuera. (KEMPIS, 1 ib. XI, cap. IV), Dudando, Entiqueta., tu 'pura. inocencia, ei &mor, que aun no sientes, es dicha. dolor ipretendes que diga mi amarga experiencia, feliz, pues lo ignoras! qu cosa. es amor f Alzad de las tumbas, y al par de la brisa cruzad, bellas sombras, dejando el no ser! La Estuardo, Francisca, Lucrecia, Elosa., dementes sublimes! decid: iqu es querer! Querer, un misteriocomienza la Estoa1do que dos funde en uno, partiendo uno en dos. -iQu son tus amores, amor de Abela1dol :-Infierno de dichas y cielo sin Dios. No amar siendo amada prosigueno es vida: no ser n11nca amante ni amada., es no ser; querer, el infierno, no siendo querida; mas, siendo querida, la gloria es querer. < Perdona, oh perpetuo pudor de la historia., perdona mi musa, si evoca en tropel los nombres que fueron escndalo gloria: Cleopatra, la Cava, Teresa, Raquel! Dejad los sepulcros, falange divina, tomando mi acento las formas de ser: Elena, Artemisa, J'uith, :r.resalina,, honor vergenza I decid: 1. qu es querer 1 ' <, < < -., : <

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' -. DOLORAS Decidme si es fiebre que el alma envenena, l> slo un deleite que se une al pudor: Semiramis, Safo, Ninn, 1.Iagdalena, falsarias eternas! iqu cosa es amor! Teresa la santa, ms bien la divina, -Amor dice junta ternura y deber. Amar es replica la vil Mesalina hallar el descanso, cansando el placer. Amor pierde dicen la Ca.va y Elena la fe y patria siempre, los goces jams. -Es dice gimiendo de amor Magdalena. gozar mucho, y luego llorar mucho ms. Y Safo, con fiebre de amor que no espera, Morir por quien se amaprorrumpees querer. Es cierto responde Lucrecia aitanera: 1 morir por quien se ama, si se ama el deber Vivir en la mente prosigue Artemisa de aquel que am mucl10 y am porque s. Vivir siempre en otro-murmura Elosa. Semramis dice: Vivir otro en m. Hablar con el aire 1 de amor satisfell1a, mal haya su boea.l prorrumpe Ninn: amores sin crimen, son sueos sin fecha; pasin que no afrenta, no es digna pasin. En fin! halla el que ama la gloria el infierno1 Aqu las pe1jurasl Las fieles aqu! Decidme, en resumen, lo que es ese eterno deseo que miente, mintindose s. }Iorir dice Safo. Francisca, el incesto! Teresa, aquel mstico amor del amor! Judith y Lucrecia, gozar con lo hone3to!-, Cleopatra, la orga! Raquel, el pudor l . Silencio! As al .mundo volvieron demente; y aun dudan hoy locas, ms locas que ayer, si amor da delicias, si es sola'mente perder la ventura buscando el placer. Huid, falsas dueas de todos los dueos que el mundo anegaron en llanto por vos; que hacis de la vida ya. un sueo de sueos, que hacis de la carne ya un monstruo, ya un dios! Amor en vosotras es todo, 6 no es nada, verdad mentira, virtud 6 placer1 Odiosa falanje del mundo adorada, pues sois siempre un caos, tornad al no ser 1 Maldito aquelarre de diosas, que ignora 11i amor cura mata, si afrenta da honor 1 Ya oste, Enriqueta.; si sabes, ahora responde t misma: ,qu cosa es amorl51

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52 CAIIIPOAMOJ!. ----------------------------------XLVII. LAS DOS GRANDEZAS. Uno altivo, otro sin ley, as dos hablando estn: -Yo soy Alejandro, el rey. Y yo Digenes, el can. -Vengo hacerte ms honrada tu vida de caracol. ,Qu quieres de m-Yo, nada. Que no me quites el sol. Mi poder es ... Asombroso, pero m nada me asombra Yo puedo hacerte dichoso. -Lo s; no hacindome sombra. -Tendrs riquezas sin tasa, un palcio y un dosel. Y para qu quiero casa ms grande que este tonel 1 Mantos reales gastars de oro y seda. Nada, nada! No ves que me abriga ms esta capa remendada 1 l'ticos manjares devoro. -. Yo cor.. .,~n duro me allano. Bebo el Chipre en copas de oro. o bebo el agaa en la mano. Mandar cu.,nto t mandes. Vanidad de -~.::..".B vanas! Y unas miseria. tan grandes las llamis dichas J urna.nas 1 l1Ii poder cuantos gimen, va con gloria socrrer. La. gloria! capa del crmen. Crimen sin capa el poder 1 -Toda la tierra iracundo tengo postrada ante m. Y eres el dueo del mundo, no siendo dueo de ti 1 -Yo s que, del orbe dueo, ser del mundo el dichoso. -Yo s que tu ltimo sueo ser tu primer reposo. Yo impongo mi arbitrio leyes. i Tanto de injusto blasonas 1 Llevo vencidos cien reyes. Buen bandido de coronas! Vivir podr aborrecido, mas no. morir olvidado. Vivir desconocido, mas nunca morir odiado. 1 Adis, pues romper no puedo de tu cinismo el crisol Adis l Cun dichoso quedo, _pues no me quitas el sol! Y al partir, con mutuo agravio. uno altivo, otro implacable, miserable! dice el sabio; y el rey dice: 1 miserable 1 l. XLVIII, ., ACHAQUES DE. LA VEJEZ . .. ... p ,. Si no me ataran le,. pies la gota, y lo que no lo es, contigo ira .hasta el t1n \!e este encantado Jar,'.:n. Rompamos la march .. pues! i Ea 1 la una, Iat. dos, las... por vida. de ,Dios! 1,nme, no mP ~i:., lns. .. "! ~' .. '. . ,., ....... ~_, -. No confies ni estribes sobre la caa hueca, porque toda carne es heno y toda su gloria caer como flor. (KEMP1S, lib. XI, cap v11 II, 1 Ah! cmo enciende de amor de tus ojos el color, el mismo con que Rafael nos pinta la caridad l A su dulce claridad, cien vueltas este verjel diera de buen grado, Ins. :tifas iqu importa maldicin!

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. ----------que me arrastre el corazn, si me :flaquean los pies f III. Bien I De nuevo tu belilacl nueva extensin da m ser, y de mi primera edad ya. casi siento el placer. Ins, qt1 felicidad si ahora mi voluntad igualase mi poder l Ya d un paso. .Vuelve 1n, fuego de mi-corazn, de ese ter universal donue en deliquio inmortal de expansin en. expansin toda la vida vert! Otro paso. Bien! :11Iuy bien! Como el de Vnus, tambin, Ins, tu talle espaol arrastra cuantos lo ven, subiendo de sol en sol derechos hasta el?Edn. iVes? Ya me siento ascender; demos la vuelta hasta el fin de este encantado jardn. A ver cmo ma1cho, ,er! ,Dices que tiemblo? No ... no .. es que la tierra, cual yo, vibra tambin de placer! ,Oyes? Cun bien con su amor celebra ese ruiseor nuestro epitalamio actual! ... Pero por vida de tal, que lost1es pasos, Ins, del exceso del sentir se me van algo los pies .. Y adems, alfpercibir cmo me hiela el sudor. ya comienzo presentir que ese inocente cantor la entrada del Edn, en vez de este n1utuo amor, acaso fatalidad! est cantando ms bien mi unin con la eternidad! IV. Ay, Ins! no puedo ms! pongamos al viaje fin. DOLORAS 53 ... '' . Aqu estoy bien, y adems siempre est donde t ests el oasis del jardn. . . Gracias, mi esposa! al'.1n crce8 que este corazn senil no es un rbol sin calor, cuando con tan tierno amor mi mano coges, Ins, con el mismo aire gentil con que se coge una flor! Ay! ignora tu bondad, co1no ignor mil ilusin, que es intil la beldad cuando ya en el corazn queda slo la razn, flor de la esterilidad! Sentmonos, pues, aqu, las puertas del Edn; y mientras maldigo as este cuerpo balad, perdona el error de quien se est muriendo por t. 1'Iurindome, Ins, si 1 por eso creyendo voy que, evaporado, ya soy errante espectro ne m. v. Mas si no alcanzo al honor de dar dos vueltas tre11, no es por falta de valor, como t sabes, Ins; tan solan1en te. oh dolor! por estos malditos pies no puedo entrar, como ves, en el templo del amor. Y ya que has llegado ver que para poder entrar slo me falta tener los pies que me han de llc,'ar, te prometo, hermosa Ins, que en cuanto yo tenga pies, en ti, por ti, y para ti ir hasta el templo que ves, y alguna vez ms all ... Dices que aho1a 1 Ay de m 1 La voluntad est aqu; mas iY los pies? est! .

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. 54 CAMPO AMOR XLIX. SUFRIR ES VIVIR. Maldiciendo mi dolor, Dios clam de esta suerte:. -Haced que el tiempo, Seor, venga arrancarme este amor que me est dando la muerte. Mis splicas escuchando, su interminable camino de orden de Dios acortando, corriendo, ms bien volando, como siempre, el tiempo vino. .l mi quert Y voy tu m&l curar-, dijo; y cuando el bien que adoro me fu del pecl10 arrancar, me entr un afn de llorar que aun, Mllreos. decidme: tes ser el pensar 1 t Acaso el ser es saber? Ne, os alteris; con JJacier1cia probar que vuestra ciencia puede :resumirse as: Yo soy lo que es. Consecuencia: No hay verdad en la experiencia ni dicha fuera de m, pues que saca la conciencia fe, dicha y verdad, de s. i?.Ii deduccin no es proba.da! Sin duda, pues la acomodo vuestra tesis sentada:

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' DOLORAS 55 J' o soy ,lo el ser; de modo que si es mi conciencia todo, todo lo dems es nada. Oh maldito escepticismo! No estis viendo, hombre inhumano, que con atroz atesmo lanza vuestra impa mano Dios y al mundo un abismo, siendo el pensamiento humano de sus juicios soberano y nico juez de si mismol Horrible es la ciencia, s, que hasta de la fe el consuelo mata; pues juzgando as, si existe Dios en el cielo, slo es porque existe en m! Maestro! vuestra opini~ que es ilusin confesad, y si no es una ilusin, mi mente es la autoridad: la dicha es mi corazn; soy lo que es; y en conclusin, 1ni verdad es la verdad, mi razn es la razn. II, Descartes, despus de or su alumna en aquel da, de tristeza que tena se puso el pobre morir, y as muriendo deca: Ay! puedo conocer, gran Dios, si ignoro yo mismo si es igual pensar y ser 1 i Cmo salvar el abismo que hay entre el ser y el saberf Dnde ests, razn que adoro? V aledme, adorada. fe 1 i Cul es la verdad que exploro! Ya s qUe soy: bien, y qu? Nada! Excepto el s que s, todo lo dems lo ignoro. Noble razn! santa fe! Eternamente estar ent1e una y ot1a en suspensot No hay duda; pienso que pienso, mas lo que pienso no s. aSer verdad que mi ciencia va del ateismo en pos, y que, sin fe ni experiencia, no existe ms ley de Dios que la ley de la conciencia t Grande es mi error, pese tal! Soy, porque pienso, iy despusf Despus ya no hay bien ni mal, pues cada hombre entonces es. centro del mundo moral. Y cmo ha de hallar el alma. en este mundo quietud, sin virtud que d la calma, sin fe qne d la virtud 1 Sacadme, Dios de bondad, de esta eterna confusin! Mi verdad es la verdad t i Mi razn es la razn 1IIJ, Cuando Descartes muri, Cristina, del s que s las eonsecuencias sac, y l\fonaldeschi mat, di su trono un puntapi, su -religin abjur, y al fin refugio busc en la catlica fe. Tal fu su historia. De suerte que, de cuanto hay aburrida, yendo hcia la eterna vi4a que no muere con la muerte, el clebre s que s di al olvido, y de este modo hall la ciencia en la fe, ltima verdad de todo. Y prxima ya llegar aquel ltimo momento en que engaar el pesar es nuestro solo contento, deca con humildad, pidiendo al cielo perdn: Recibe, Dios de bondad, mi postrera confesin; es la fe mi autoridad, es el mal mi corazn. No es mi verdad la verdad! No es mi razn la razn 1 ', ., l

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. 56 CAMP0Alf01t -------------. LII. 1 LAS CREENCIAS. r. Queriendo un rey discutir las creencias, llama gente de Ocaso, Sur, Norte, Orie11te, tanto que puedo decir que est all el mundo presente. II, BELLEZA, El rey su noble cabeza corts inclina hcia el suelo, abre la sesin,. y empieza: Se discute la Belleza, raro presente del cielo. Es lo negro la hermosura dice ttno de negra tez. Otro blanco: Es la blancura. Lo azul un indio murmura; y un chino: .:_ la an1a1illez. S tal e;lama uno. No tal gritan otros replicando. Dice un griego: E8 lo ideal. -.Un francs: La gracia andando. Un ingls: .Lo original. Queda el rey meditabundo, sigt1en los dems sus huellas, y piensa: En cree1 me fundo que si hay en l cosas bellas, no l1ay tipo bello en el mundo.Pausa. A tan locos extremos calla el concurso. Y despus dice un sabio: Segn vemos, la belleza no es lo que es, sino que es lo que queremos. Fija.da as la cuestin, pregunta otro sabio: i Qu es la belleza, en conclusin, si lo feo en un lapn es lo bello en un ingls 1 Nadie esto respuesta da. El gran rey calla y s11spira, y dice: .A:abemos ya; la belleza sto est en .los ojos de quien mira. Deja todas las cosas transito rias, busca. las eternas. Qu-es totio lo ie1nporal sino engaoso 1 (KE,
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DOLOR.\S !'i7 Es dicen los escogidos que al bueno el que es 1nalo te1na. Y exclaman los oprimidos: La justicia es e$te lema.: j DESDICIIADOS LOS VENCIDOS f A tan discorde rumor dice alto el rey: Basta ya.! Y en voz baja: Pues, seiior, todo espectculo est dentro del esplendor. v. VIRTU:I>, Sigue el rey con emocin, pero con noble actitud: iLa virtud es la ilusin 1 iEs prueba 11na buena accin de que hay tipo de virtud? Yun sabio: Hay virtud cumplida responde, si hay quien se atreva. obrar siempre como deba; mas ipuede haber en la vida juicio que est toda prueba f De este sabio la opinin se adhiere otro sabio ms: Qu es virtud, en conclusin, si hay puntos donde jams resiste nuestra razn 1La virtud, dice un pagano es el placer que va unido ,,1 bello ideal humano. La virtud dice un cristiano es el deseo vencido. Y exclama la juventud: La virtud no es la fortuna. }~ lo cual la multitud dice: Mas, sin duda alguna, la fortuna es la virtud. Y un hombre que, irracional, toma por ciencia el desdn, dice: Regla general: dudad cuando os hablen bien; creed i;uando os hablen mal. Es tristeza. Es el contento. Es sufrir. Es la salud. Y un epiceo opulento prorrumpe: Virtud! virtud! Cuestin de temperamc11to. A este axioma el Rey No hay tal replicar se apresura; la virtud es. in1nortal; si el mundo es un cenagal, buscadla sie1npre en la altura. VI. RELIGIN. Una tras otra ilusin mirando desvanecidas, -Veamos la Religin, dijo el gran Rey, ya cadas las alas del corazn. Uno:-Es fe. -Y otro: -Esconcicn, Es lo eterno. Eselno ser. fcia Es fuerza. Es benevolencia. Es de Confucio la ciencia. Es de !lfahoma el placer. Silencio! el gran Rey profiere la religin viendo hollada; creer slo lo que agrada. es todo lo que se quiere, y lo que es todo es nada. Intilmente, traidora, dardos la impiedad te lanza, religin que el mundo ad,ira, fuente de nuestra esperanzJ., de esta virtud que no llora! Nunca el alma racional podr. creer que eres suerio, b.lsamo de todo 1nal, luz travs de la cual todo en el mundo es pequeo! VII, Call, y una cortesa que hizo al pueblo el rey. de pie, todo el concurso aquel da, creyendo lo que crea, por donde vino se fu. L!II. AMOR Y GLORIA Sobre arena y sobre viento lo ha fundado el cielo todo, lo mismo el mundo del lodo q,1e el mundo del sentimiento. De amor y gloria el cimiento slo aire y arena son. Torres con que la ilusin mundo y corazones llena, las del mundo sois arena, y aire las del corazn 1

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CAllPO.\JlO& LIV. NUNCA OLVIDA QUIEN BIEN AMA, Ya. que este mundo abandono, antes de dar cuenta Dios, aqu para entre los dos mi confesin te dir: Con toda el alma perdono hasta los que siempre he odiado. 1 A ti, que tanto te he ama.do, nunca te perdonar! LV. TODO ES UNO Y LO MISMO. ' . ' (Axl.om,. de Schelllg). .i mi amigo el marquts ele .!follttl, PRIMERA PARTE. J.. LO IDEAL POR LO REAL. I, Juan amaba tanto Luisa. como Luis quera Juana; y aunque me exponga. la risa. de la multitud liviana., dir que su simpa.ta rayaba. en tales extremos, cual la. que tener podemos, t tu esposa., y yo la ma. S, marqus, no os cause espanto el que ponga. frente frente su encanto con nuestro encanto; pues podis creer firmemente que, aunque no se amasen tanto, se amaban inmensamente. ll, Mas la muerte, esa tirana. que siempre el mal improvisa., llevndose Juan y Juana, solos dej Luis y Luisa. m. Llorando la mala suerte de los dos que se murieron. los vivos casi estuvieron las puertas de la muerte. Siempre nuestra vida humana. es otra vida precisa 1 As Luis qued sin Jua.na, como al perder Juan, Luisa, sin que nadie amenguar pueda. las lgrimas ay! que llora; como se queda el que queda cuando al que se va se a.dora. IV, Desde entonces, poco poco, tan loca ella como l loco, por cuantos sitios frecuentan, marchan con pasos inciertos tan tristes! tan pensativos! que parece que alimentan las almas de los dos muertos 'los cuerpos de los dos vivos. Y al verlos tan slo atentos su ventura ilusoria, sombras de dos pensamientos que alumbran desde la gloria, llama la gente liviana, sirviendo al vulgo de risa, la loca por Juan" Luisa, y Luis el loco por Juana :o, v. Luisa feliz, que en un duelo toda. su delicia encierra, cual ngel que por la tierra cruza de paso hcia el cielo! Suea, suea, ngel hermoso, en tu dicha malograda, porque la dicha soada es un sueo tan dichoso! Dichoso Luis! Sus tormentos, en su sueo delicioso, trueca en bellas ilusiones, lo que es horrible, en hermoso, la realidad, en visiones, das de angustia, en momentos Una. y mil veces dichoso aquel que sus sensaciones transfigura. en pensamientos!

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' DOLOltA.S 59 -----------------------------SEGUNDA PARTE A LO REAL POR LO IOEAL I. Rogar con cierto misterio en un cierto cementerio una sombra se divisa; es que por Juan reza Luisa. Otra sombra que hay cercana, es Luis que reza por Juana. Se lamentan los dos vivos por sus muertos respectivos con corazn tan ardiente, que al mirarse frente frente, dicen la una y el uno: importuna !-Qu importuno! y Luis huyendo de Luisa, y Luisa de Luis huyendo, se marchan, casi corriendo, y corren, casi de_ prisa.. II, En el mismo cementerio y con el mismo misterio se hallan los dos otro da, y mientras Luisa exclamaba: . Cuando m1 amante v1v1a le l1allaba donde le hallaba, y hoy, que en l tumba me espera, su sombra est donde quiera, lanzando quejas amantes, dice Luis del inismo modo: -Si todo estaba en ti antes, ahora t ests en todo. Y esta vez menos esquivos, de agradarse ms ciertos, despus de orar por los muertos se hablaron algo los vivos. III, Desde entonces los amantes dijeron, siempre con fuego, una larga oracin antes, y un corto dilogo luego; mas consignar bien importa que, despus de algunos das, se fueron haciendo cargo que la oracin ya era corta y el dill.logo era ya largo -----...__. ___ --IV. Saliendo del cement.erio, mas ya sin ningn misterio, se miraron otro da, diciendo, quin lo creera.! i Es buen mozo! Pues es bella! Pero aqul!-Ay! Pero aqulla! ... y ella de amor suspirando, y Luis an de amores loco, -:,a no corren, van marchando, pero marchan poco poco. v. As el buen mozo y la bella, al promediar la semana; oh fidelidad humana.! Se parece Juan dice ella. ; y l dice:-Parece Juana! (Pobres Juana y Juan!) Dicho esto. uno con otro se junta; hacindolo l, por supuesto, en honor de la difunta; y ella a.dmitindole al lado con temor aun no .tlngido, pues si el vivo era. ya. amado, aun el muerto era querido. VI. . Mas era tal la insistencia. de su @na.morada n1ente en dar su amor presente de su muerto amor la esencia, que su alma, siempre indecisa, piensa que mira realmente en Luis, de Juan la. presencia; la sombra de J ua.na, en Luisa. Y es que nuestro sentimiento, por arte de encantamiento, haciendo cuerpo la. idea y lo ya muerto existente, transfigura eternamente lo que ama en Jo que desea. VII. En conclusin; cuando se aman con un amor verdadero, as mutuamente exclaman: Como l y por l te quiero! .. 1

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60 CAMPOAMOR -Te ame como ella y por ella! As el buen mozo y la bella, fingiendo vivo lo muerto y haciendo falso lo cierto, que eran los muertos crean, creyendo lo que queria11. Y desde entonces, el duelo trocando todos en risa, Luisa Luis y Luis Luisa, despus de aquella semana, se prestan mutuo cons11elo, creyendo que Juan y Juana harn lo mis1no en el cielo. LVI. EL SEXTO SENTIDO . t. Viendo en. el n1undo el Seor desorden pr donde quiera, quiso darle un di1ector y dijo de esta manera: Cinco sentidos di al hombre, y no me entiende jams. Dar un ser que al mundo asombre un sexto sentido ms. Quiero hacer al mundo don de un hombre de alma gigante, grande cual la religin, como la gloria brillante. Fe y saber broten sus labios cual brota el verano flores, ms doct.o que los ms sabios, ms bueno que los mejores. De la humana criatura cese el eclipse moral. Salve mi mejor hechura! dijo, y naci Blas Pascal. 11. Al ver pasar su existencia, ya meditando, ya orando, con mucha fe y 1ns paciencia, dice un hombre meditando: Oh Dios! Cuanto ms comprenmenos soy yo comprendido; [do,, qu cilicio es tan horrendo el don de un sexto sentido! Si bestia al hombre llam, los ngeles murmuraron; cuando ngel le apellid, las bestias me calumniaron.' 1Ii talento y su talento no estn de acuerdo jams; qt1ita1ne el pensamiento, dselo los dems; Hallo sus deseos locos, st1s pensa1nientos informes, sus remordimientos pocos, sus sensaciones deformes. Con lo porveni1 sostienen de lo presente el afn; porvenir l sombras que vienen presente! sombras que van! Da fe el hombre su provecl10, y cree slo en su inters; y el que ve el mundo al derecho, dice que lo ve al revs. Seor! ya tan hondo anhelo mi corazn se rindi, enfermo de mal del cielo. Dijo Pascal, y enftM'm. .. III, Entre oracin y oracin, entre llorar y gemir, un hombre, un santo va1n le ayuda as bien morir. Cuntos afanes perdidos en crear tan noble hechura! Para los cinco sentidos, el tener seis es locura. De gozar el mundo ahto, fijo slo en lo presente, ni sospecha lo infinito, ni la eternidad presiente.' Qu condicin tan menguada! 1Iezcla el hombre de alma y lodo, para lo infinito es nada, si para la nada es todo. De org11llo y de envidia llenos, cual siempre, dejan atrs los n1uchos que saben menos, al uno que sabe ms. Para el mundo, que sin fe presu1ne mucho y ve poco, es necio el que menos ve, y el que ve ms es un loco. Pascal, pues con santo anhelo te mata del cielo el mal, vulvete tu patria el cielo! ... Dijo, y. muri Blas Pascal.

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DOLORAS 61 LVII. LOS DOS PECADORES. T pecas porque me adoras, y yo peco por goza1, y en tan diverso pecar, yo ro cuando tu lloras. l\Ialdigo mis dulces horas, y bendigo tu tormento! Podr tu remordimiento llevarte un dichoso estado. Yo s que soy desdichado, que peco y no m.e arrepiento 1 LVIII, MUERTOS QUE VIVEN, .A. mt hermano Polltico don Jos Marta Yalds, en la muertt de su tja Gulllermtna. Con tierna melancola van una nia enterrar, y el padre, al verla pasar, dice llorando: Hija ma! La pierdo cuando aun viva c,)n la fe de la ilusin! ... !>Ias se templ su afliccin mirando al cortejo, y viendo tantos que, sin fe viviendo, llevan muerto el corazn . LIX. LAS DOS LINTERNAS. I. De Digenes compr un da la linterna un rnercader; distan la suya y la ma cuanto hay de ser no ser. Blanca la ma parece; la. suya parece negra; la de l todo lo entristece, la. ma todo lo alegra. Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira: todo es segn el color del cristal con que se mira. II, -Con mi linterna l deca. no hallo un hombre entre los seres. Y yo que hallo con la. ma. hombres hasta en las mujeres! El 1lam6. siempre implacable, '1 vut. teniendo en poco, l don GUille;-mo Lavel"de 1t1,t:: Alejandro, un miserable, -:, al gran S6crate, un loco. Y yo crdulo! entretanto, cuando mi linterna empleo, miro aqu, y encuentro un santo; miro all, y un mdrtir veo. 1 S! mientras la multitud sacrifica con paciencia la dicha por la virtud y por la fe la existencia, para l virtud fu sim pieza, el ms puro amor escoria, vana ilusin la grandeza, y una necesidad la gloria. 1 Digenes 1"Iientras tu celo slo encuentra sin fortuna, en Esparta algn chicuelo y hombres en parte ninguna., yo te juro por mi nombre que, con sufrir el nacer, es un hroe cualquier hombre, y un ngel toda mujer.

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' 62 CAMPOAMO!t -------------------------------III. Como al revs contemplamos yo y l las obras de Dios, Digenes ff yo engaamos. i Cul mentir de los dos! Quin es en pintar ms fiel las obras que Dios cril El cinismo dir que l; la virtud dir que yo. Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira: todo ,:s segn el color del cristal con que se mira. LX. EL MAYOR CASTIGO. Cuando, de Virgilio en pos, fu el Dante al infierno dar, su conciencia, hija de Dios, dej la puerta al entrar. Despus que salir volvi, su conciencia el Dante hallando, con ella otra vez carg; mas dijo as suspirando: Del infierno en lo profundo, no vi tan atroz sentencia como es la de ir por el mundo cargado con la conciencia. LXI MUSICAS QUE PASAN . t. 1 ,,fsica!aliento dan, y qu esperanza sin fin, el re-tin-tin del clarn, del tambor el ra-ta-plil Ya aproxim'ndose van! Tambor y clarn resuenen! Cul la esperanza entretienen! Cmo el corazn abrasan! Estas msicas que pasan, alegres son cuando vienen 1 Todas las cosas pasan, y tu con ellas. iK>:>IPIS, lib XI, cap. 1) l mi querido amigo don Facundo Gol. II. Msica! -Conforme avanza ya el tambor 6 ya el clarn, causa aliento el re-tin-tin, da el ra-ta-pln esperanza. Se aleja ... y ya Elij lontananza, ms bien que gozoso afn, tristeza sus ecos dan. No hay bien segtiro en el mundo! Qu lgubres son, ;Facundo, las msicas que se van 1 111, Ay 1 Ni al principio ni al fin nos dan algunos ardor el ra-'ta-pldn del tambor, del clarn el re-tin-tin l -Tu espln, Facundo, y mi espln, para msicas estn! Poco nuestro a.ntig~o afn las msicas ntretinen, ni cuando alegres se vienen, ni cuando tristes se van 1 '

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' DOLORAS 63 --~ ~---------'------------------------' ' ,LXII. .. . . . ,. . ~' ' EL CAF. : . t : . ' A. mi amigo don Enrique saavedra, ma,qus de At1d11. I. . Caf 1 -Tal s la~cuestin: tHizo Cabans tan mal al decir que es la razn fruto de una digestin de la Jnasa cerebralt Sin ir ms lejos, Jnarqus, tcmo me podrs negar que el rico caf que ves, es cosa que piensa, 6 es materia que hace pensart Gloria ese vital licor, espritu Jnaterial, si os parece mejor, materia espiritual; incomprensible hacedor de una dicha artificial; secreto elaborador de un frenes racional 1 Y o no extraar, pardiez, que su seinilla al probar, las aves alguna vez, en deliciosa eJnbriaguez l1ablen en vez de cantar 1 Otra taza! y otra!-A fe que asegura con razn, no s quin ni s por qu, ni recuerdo en qu centn, que en cada grano el caf lleva un sabio en embrin .. Yo quiero ser sabio ... iost ciadme sabiainente, pues, una taza, y dos, y tres ... Marqus! querido marqus! i tendr razn Cabanst Il. Caf! y ms caf! Ven, t, dar mi sangre ardor, del sueo infalible bu, man que oxida el dolor, blsamo cuya virtud Ini prematura. vejez siempre recobra otra ve la alegra. y la salud 1 \ _.: ....... ;' ,. Admiraos y es6,'.ied: por descubrir del'caf l slo la propiedad, sin duda tan sabio fu el dl'ablo en la. antigedad tDecs que nota>ues yo s de Un,f!a'pientfsimo 'utor que. dice' y prueba._,que fu de Numa el legislatlor la ninfa Egeria, el caf; y aade, poco despus, que fu este noble 'licor de Scrates, sabio autor, el genio, diablo 6 lo que es. De modo, caro marqus, que con este talismn han vuelto el Inundo al revs, del uno al otro confn, Scrates, Numa y Satn, y cuantos brujos, en fin, han sido, son y serR. Esto es lo cierto. Y si no, &quin como el caf marc de la fortuna el vaivn, y Napolen arrastr hoy al mal, n1aana al bien 1 LQue quin tal cosa creyt Todos; y ms creo yo que ya feliz, ya infeliz, acaso una gota ms le di el triunfo de Auste1litz, y una de menos quizs le hizo huir en Warterloo. Y aun pienso otra cosa, y es que obedeciendo, marqus, la rara propiedad de un caf de calidad, gaje de algn holands, corriendo en la inmensidad Benito Espinosa, en pos de una infinita verdad, lanz esta inmesa. ii~idAd: -Dios es totlo,_.y. todtes Dios. i Tengo no tengo razn t Pues antes de concluir, toda va vais or ,

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64 CA11P0AJ',I0R ----------------------------------la n1s extraa opinin que muchas veces herir viene mi imaginacin, y es que llego presumir si ser el caf ese ser que en una edad y otra edad siempre aspira comprender la. msera humanidad. i No es cierto, Padre Voltaire1 Marqus de A un, t 110 es verdad 1 111. Caf 1 caf I y ms caf 1 Ahitadme de ese elixir, pasto de almas, sin 'el cual fuera el humano existir casi un sueo vegetal, pues en elctrico ardor, en el ser ms balad hace del afecto amor, Y del amo1 frenes ... Ah 1 que caiga. sobre ti del orbe la. bendicin, del alma. sa.b1oso pa.n, borrachera. de ilusin, cuya. mgica. accin es un Etna el corazn, es la. cabeza un volcn! i Y quin no honrar el poder, marqus de Aun, de un licor que hasta. hace alegre el dolor, que hace ms vivo el placer, que da al brazo ms vigor, la mente inmensidad, los ojos claridad, al corazn ms a.mor, y alas los mismos pies .. tanto, que, como t ves, no echo volar por un,, tris? .. l\Iarqus! querido mrqus! i tendr razn Cabans 1 LXIII. DRAMAS DESCONOCIDOS llorando el fin de la bella; 1 Cuando el pueblo Otelo vi que, matando la que adora, dice: l\Iuera la. ,traidora yo, de l pensando en la estrella, dije mirndote: Infiel! que el alma me asesin, tu rostro el color perdi si no te mato como l, n1e asesinaste como ella! LXIV. LA METEMPSICOSIS, 1, Hall una historia., lector, en un viejo pergamino, donde prueba un sabio autor ay I que el variar de destino slo es variar de dolor. 11, FLOR, Flor, primero, abandonada fDtre unas hierbas brot, envidiosa y no envidiada; sin ver sol me marchit, llorando y sin ser llo1ada. BRUTO, -A bravo alazn sub, y de victoria en victoria tras mil riesgos, consegu para mi dueo !. gloria y la muerte para m. PJARO, Ave despus, hasta el llanto Dios me conden expresar con las dulzuras del canto: cant, s, mas ca11t tanto que al fin me mat el cantar.

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' ) DOLOR-'8 -------------------.. --~ MUJl!R. -Mujer, y hermosa, nac; amante, no tuve fe; esposa, burlada fui; lo que me am aborrec, y me burl lo que am. SABIO. -Hombre al fin, ciencia y verdad buscando en lid malograrla, fu, desde mi tierna edad, mi objeto la inmen8idad y mi trmino la na,ja., DICTAD0ll. En m, cuando Csar nf, su honor la gloria fund. Siempre vi11e, vi y venc; adopt un l1ijo ay de 111 creci, le am y me mat. llOMllRE, La escala transmigrarlora de n1is cien formas y n1odo3 vuelvo ya bajar, y ahora un hombre soy que, cual todos, vive, espera, sufre y llora. m. Despus de saber, lector, la historia del pergami110, importa ser .hombre flor, ay! si el variar de destino slo e,i variar de dolor l LXV. L_.\.S DOS TUMBAS. Cu:l.n honda,. oh cielos, ser, dije, n1i tun1ba 1nirando, que va t1agando, tragando, cuanto naci y nacer! Y huyendo del vil rincn donde al fin ser arrojado, los ojos met espantado dentro de mi coraz. !Ias cuando dentro mird, mis ojos en l no l1allaro11 ni un !er de los qua me an1aron, :iii un ser de los <1 Utl yo a:11. Si no hallo aqu una. ilusin, y all slo hallo el vaco, icul es ms hondo, Dios mo, mi tu1nba., n1i corazn? LXVI. LA COMEDIA DEL SABER A mi a1nigo don To,ns Rodrigue~ BubB, 1, (Asunto, lo que eb' verd,1d. Gradas de curiosos llenas. Lugar de la accin, Atenas, Epoca, en la antigiiedad). ( Gran pausa. Escena primera. Como el que se duerme andando, sale HERCLITO llorando, y dice de esta manera): Ay I mi ciencia. es bien mengua pues nada en el mundo s; [da Tflmn t. IJampoanior -6 \ si s que hay Dios, es porque DE NADA NO SE! HACE NADA, Respeto la. autoridad, que es de los inicuos valla. Falso! (grita ta canalla). (Los nobles dicen):Verdad! HER,~CLITO: .:.... Yo imagino que 'es la autoridad de un rey poder que la huma.na ley saca del poder di vino. /

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,, 66 CAMPOA1'!0R No hay m.s dicha. que el deber; todo aquel que l1on1 bre se llama dar por honra la. fama y el poder por el saber. Dad, los buenos,. honores, y castigo los dems ... (Aqu le silban los ms y le aplauden los mejores). Nuestra vida debe ser por nuestras faltas llorar, meditar y meditar, creer e siempre creer. (Runiores. Despits quietud). HERCLITO: -En conclusin, la justa moderacin da saber, paz y virtud. ll. (Gime IIERcLITO, y d poco sale DllMCRITO, y 1nira, y al ver que el otro suspira, se echa d reir como un loco). (Segundo acto. El pueblo estd as corts, de callado). HERCLITO: Desgracia.do 1 DEMCRITO: Ja! ja.! ja! HERCLITO: Es duelo todo. DEMCRITO: ;_ Todo es juego HEP.CLITO: El alma es fuego. DE:ucaiTo: El alma es lodo. '(Calla HERCLITO y 1nurniura): Todo en la vida es miseria! (Y DEMCRITo): Es n1ateria todo en el 1n undo, y locura! !late1ia sin albedro son Dios, el hombre y el bruto; el tomo es lo absoluto j lo nico real el vaco. Filsofos, que en el mundo buscis lo cierto, apartad! Si existe, est la verdad dentro de un pozo profundo. Es del alma. universal pa.1te nuestra alma tambin. (Muchos, casi todos): Bien! ( Y pocos, muy pocos):Mali DEMCRITO: Un torbellino de tomos en movimiento son Dios, la vida, el contento, la justicia y el destino. Cuanto existe en derredor, .de lo que exista se hace; \ y hasta el l1ombre crece y nace cual nace y crece una flor. Y as, lo que ha. de existir nacer de lo existente. Pueblo! goza. en lo presente, y olvida lo porvenir. (Risa. -Aplauso general). DEM6ca1To: En conclusi: el alma es la sensacin; el placer es la. moral. Vivir, es creer y pensar. (dice HERCLITO, gimiendo). ( y DBMCRITO, riendo): -Vivir! sentir y gozar. (Llanto y risa. -El cielo, en tanto, 1igue su curso imparcial, pues hasta el fin, le es igual nitestra risa nuestro llanto Y uno y otro concluyendo, queda un bando 11 otro bando con HERAcLITO llorando, con DEMCRITI) riendo. Y as, pensando en pensar si ha de llorar reir, ve el. hombre su vida huir entre reir y llorar). m. (Ruido. Dudas. Dese1icanto Sale en el acto tercero ScRATES, cual dice Homero, rindose bajo el llanto). ScRATEs: Sin ton ni son rie aqu un loco otro loco; ino veis que entre mucho 'j' poco est la. moderacin 1 La. fe del uno es menguada; grande es del otro la. fe; yo slo una cosa s; y es que S QUE NO S NADA. CoNCETII:, debe ser de nuestra ciencia el abismo; quien se conozca s 1nismo sabr cuanto hay que saber. Para la. ciencia, rehacas las plebes ... (El pueblo todo lo silba aqu de tal modo, que ScRATES dice): Gracias! Siempre el pueblo soberano revela al hombre imparcial la presencia universal de un universal tirano

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' DOLORAS 67 ----------------------------, ( Nueva silba. Sensaciii). SoRATEs:-De mi alma rey, slo obedezco la. ley que Dios puso en mi razn. (Ruge la chitsma indignada). ScRATEs: Y de tal modo, que el hombre es centro de todo, y todo ante el hombre es nada. Slo hay un Dios .. (Gran rumor entre la vil multitud). ScRATES: Dios de vi1tud, del bien y lo bello autor. A un Dios solo, fe tributa un corazn como el mo ( Y el pueblo grita): A ese impo, la cicuta 1 la cicuta! ( Y mientras del pueblo el celo lo arrastra tan mala suerte, ScRA 'I Es dice): La muerte 1 ltima bondad del cielo 1 ( Y as, no alegando excusa, no salva esta. vida ruin, que, cual la hiel, le da fl,n un vaso de Siracusa. Quin mejor su juicio emplea, l El sabio, el pueblo hoiiiicida Si el sabio, gloria la vida! Si el pueblo nial dita sea!) IV. (Acto cuarto Se alborota la plebe D1oENEs vierido taza. y linterna traye;ido, . la alforja y la capa rota. Al empezar, iracundo D1ollNES silba d los tres, conio le silba despus d D160ENES todo el mundo). D1oENEs: Pruebo oue es vana. toda regla de razn, en este sueo en accin que Jlama1nos vicla humana, si preguntaros me atrevo: de quin antes se origina, el hu evo de la gallina, 6 la gallina del huevot {Todos tres su menosp1~cio le hacen D160ENEs ver, y ste hace d los tres saber su desprecio hdcia el desprecio), D160ENES: Nada. hay formal; esta vida es una gresca. ' ' tr a.g i-cnicobU:r lo sea j ocoso-sentir11ental. No hay nir1guna. cosa cierta ms, que son vuestras locuras escenas de criaturas junto una. tura ba. entreabiert&, El pensar, creer y sentir, no es sentir, creer ni pensar; eso se debe llamar nace1, crecer y morir. Si aplico aqu mi linterna, ni con un hombre tropiezo. La vida I eterno bostezo, si no es una falta eterna. Mundo! esfuerzos sin deber, virtudes sin religin, p11ntos de honor sin razn, y crmenes sin placer. (Los unos prorrumpen):Fuera 1 (Los otros exclaman): B1avol ( Y todos gritan al cabo, stos): Viva 1 (aquellos):~1 ue.ra 1 (Yo al ver d todds, me ro, pues llorar no pitedo ya. Dnde el depsito esta de las lgrimas, Dios mo r) v. (El pueblo d la conclusin muestra, al partir tristemente, aire de duda en la frente, y angustia en el corazn). (Dice ste al irse): A pens.irl ( Y aqul mur1r1ura): A sentir! (Utio): A reir! A reir! ( Y otro): A llorar 1 A llorar 1 (Resumen):Qu es el vivirt -S~TIR, uno. Otro:-CREBR Este: CREER Y SABER. y aqul: NI CREER NI SENTIR. ,Queselniundo1-Lo que vemos. Y el sa/Jer? 'Lo que se ignora. Y l q1t es Dios?Lo que se adora. tYvirtudr-Lo que queremos.y aunque mds el pueblo a!ca11 za con su VIRT!JD-ARMONIA, con su FX-SAB!DURIA, y con su DIOS-ESPERANZA, los sabios al escuchar, ignora el pueb/o que hacer si ha de dudar creer si ha de 'reir llorar)

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' 68 CAMPOAMO ----------------------------------, LXVII .. LA VERDAD Y LAS MENTIRAS Cuando por tocio consuelo, un saccr,lole, al nacer, nos dice en nombre del cielo: Polvo es, y polvo ha de ser, dicen, en coro ar1nonioso, el lecho de gozo lleno: la nodriza: Se1 her1noso; y la madre: Ser bueno l Y luego, all en lontananza gritan en acorde son: .. Ser feliz l la esperanza; y ser 1ey la a1nbicin. Y :')'endo el tiempo y viniendo, aq ui, lo 1nis1no que all, \ 4 aan F,rnanao 4lvarez y ouijar,o, la 1eligin va diciendo: Polvo es, y polvo ser!Con vanidad y codicia, dicc11, sin reir jams: ~er un Creso! -la avaricia; y el orgullo: Ser ms! Y exclaman con i!ero acento de to1lo saber en pos: Ser Hon1ero el sen ti1n ien to, y la razn: Ser Dios! Y en tanto la religin, al 1norir, co1no al nacer, .. reJite: No hay remisin; polvo es, y polvo ha de ser! LXVIII. LA AMBIOION. A un monte una vez sulJ, y de cansado me ech; ms luego que lo baj, de confla(lo ca. Dja1ne, a1nbicin, aqu l1asta morir clesca11sando 1 i (~u ganar ambicionando, si cuanto n1s suba, entiendo que me he de cansar subendo, y me I1e de caer bajandol LXIX. LOS GRANDES HOMBRES. De Yuste en el santuario, Ca1ios Quinto, emperador, valiente1nente el calvario su hiendo de su dolor, ver su entirro dete1mina, cual resuelto capitn, cloblado como la encina rota por el huracn. Ya en el atad metido como en lecho sept1lcral, cay cual len herido que lleva el dardo mortal. Y al tiempo en que se ca.), 1nirndole de hito en hito una vieja murmur: Qu feo y qu viejecito! Y cu.ando la multitud creCl que el grande E1nperador est ms que en su atad., sepultado en su dolor, l, frunciendo el entrecejo y t1jo en tan vana idea, dice: -,Que soy .f'eo y viejol Ella si que es vieja y fea! ,Qu le importar al cuitado ms bello ms joven ser, si esas cosas ya han pasad~ para nunca ms volver1 Del Dies irx el rumo.'ya consternaba el amt1ente, y aun dice el Empe~ador: -IIabr vieja i1npertinentel .,.. .

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' IIOLORAS 69 ----------------------------------1.Iientras el canto bosqueja todo el horror de aquel da, al Rey la voz de la vieja el corazn le roa. Y es cosa particular no pueda un varn tan fLtcrte una burla despreciar, l, que desprecia la muerte! Don Carlos siente iracundo el corazn hecho trizas, y el canto prosigue: El 111t111do se convertir en cenizas! La vieja, del funeral oye entretanto el solfeo, co1no diciendo: -S tal, muy viejecito y muy feo. Y ai1ado Su Majestad sigue: Bruja del infierno! Y el canto: Por tu bondad lbrame del fuego eterno! Calla el coro; alza el semblar1t:,, plido el Emperador, surgiendo all semejante la estatua del dolor; .. y cuando el monje imperial vuelve su celda apartada, mostrando algo de fatal en su frente devastada, por todo su ser refleja santa humildad, puro an1or; tan slo mir la vieja con hun1os de emperador. LXX. LOS RELOJES DEL REY CARLOS. Car?os Quinto, el esforzaclo, se encue11tra asaz divertido, de cien relojes rodeado, cuando va, en Yuste olvidado, hcia el reino del olvido. Los ve delante y detrs con ojos de encanto llenos, y los ha.ce ir comps, ni minuto ms ni menos, ni instante menos ni ms. Si un reloj se adelantaba, e~ imperial relojero con avidez lo paraba, y al retrasar\o exclamaba: -Ms despacio, majadero! Si otro se atrasa un instante, va, lo coge, lo revisa, y aligerando el volante, grita: Adelante, adelante, majadero, ms aprisa! Y entrando un da, i Qu tal t le pregunt el eonfesor. Y el relojero imperial dijo: Yo ando bien, seor; pero mis relojes, mal. Recibid mi parabin, sigui el noble confidente; -mas yo creo que tambin, si ellos andan malamente, vos, seor, no andis mt1y bien. iNo fuera. ria. ocupacin ms digna, unir con paciencia otros relojes, que son, el primero el corazn, y el segundo la conciencia 1Dud el Rey co1tos momento~. mas pudo al fin responder: Si! n1s menos sangrientos, slo son remordimientos todas mis dichas de ayer. Yo, que agoto la paciencia en tan necia ocupacin, nunca pens en mi existencia en poner el corazn de acuerdo con la conciencia. Y cuando esto profera, con su tictac lastimero, 'cada reloj que all haba parece que le deca: 1.iajadero Majadero!... -Necio! prosigui; -al deber deb unir mi sentimiento, despus, si no antes, de ver que es una carga el poder, la gloria un remordimiento. Y los relojes sin duelo tirando de diez en diez, tuvo por fin el consuelo de pone1los contra el suelo de acuerdo una sola vez. Y aadi:-'Tenis razn: empleando mi paciencia en ms santa ocupacin, desde hoy pondr el coraz(Jn de acuerdo con la conciencia.. '

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, 70 CAMPO AMOR LXXI. LO QUE HAOE EL TIEMPO. Con mis coplas, .Blanca Rosa, tal vez te cause cuidados, por cantar con la voz ya temblorosa, y los ojos ya cansados de llorar. Hoy para ti slo hay glorias, y danzas .y flores bellas; ms despus, se alzarn tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. En tus fiestas seductoras, > A Blanca Rosa de osma, Oh! bien cumple el ainante, cuando aun tiene la inocencia, su deber 1 Y cmo, ms adelante, aviene con su conciencia su placer! i Y es culpable el que, sediento, buscando va en nuevos lazos otro amor1 Si I culpable como el viento que, al pasar, hace pedazos una flor. no oyes del alma en lo interno Verdad que es abominable que el corazn vagabundo mude as, un rumor que, lgubre, todas horas nos dice que no es eterno nuestro amor! Cunto creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! Y esto fuera menos triste, si no fuera, Blanca Rosa, tan verdad. Te aseg11ro, como amigo, que es muy raro, y no te extrae, amar bien: siento decir lo que digo; pero, quieres que te engae yo tambinT Pasa un viento arrebatado viene amor, y dos en uno funde Dios; sopla el desamor helado, y vuelve hacer, importuno, de uno, dos. Que amor, de egosmo lleno. su gusto se acomoda bien y mal; en l hasta. herir es bueno; ae ama. 6 no se ama: esta es toda au moral sin ser por ello culpable, porque esto pasa en el mundo porque sT Se ama una vez sin medida, y ann se vuelve li amar sin tino ms de dos. Cun verstil es la vida 1 Cun vano es nuestro destino, santo Dios! L lleve tu labio ayuno algn manantial querido de placer, donde dichosa, ninguno te enseo nunca el olvido del deber. Siempre el destino inconstante nos da cual vil usurero su favor; da amor primero, y no an1ante; despus mucho amante, pero poco amor. Tranquila veces reposa, otras se marcha volando nuestra. fe. Y esto pasa., Blanca Rosa, sin saber cmo, ni cundo, ni por qu. . '

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Nun~1 e1 esta.lJl e el deseo, ni he visto jams terneza siempre igual. Y qu nega.rlo1 No creo ni del bien en la. fljezit, ni del mal. Este ir y venir sin tasa, y este moverse impaciente, pasa as, porque as ha pasado y pasa., porque s, y ay! solamente porque s1. J;IOLOP.AS Nunca sepas, Blanca Rosa, que e,g la dicha una locura, : cual yo s; e1 qn1eres l!er venturosa, ten mncba fe en la ventura, mucha fe. Si eres feliz algn da, guay que el recuerdo tirano de otro a1nor no se filtre en tu alegra, cual se desliza un gusano roedor! 71 Cun intil es qite huyamos de los fciles amores T eres de las almas buenas, con horror, si cuanto ms las pisamos, ms nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda. enva. la lucha la tormentosa. juventud; pues mrito tendra. sin esfuerzos, Blanca Rosa, la. virtud1 Ay I un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa. una. flor, que se abro infaliblemente al soplo de alguna brisa. de otro amor. 1Ias dirs: Y en qu consiste que todo mudar convida.ti Ay de mil En que la vida. es muy triste .. Pero, aunque triste, la. vida es as. Y si no es a.mor el va.so donde el sobrante se vierte del dolor, pregunto yo: i Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor1 cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas, penas que se abren en flores de pasin. Con tus visiones hermosas, nunca do tu alma. el abis1no llenars, pues la fuerza de las cosas puede ms que Hrcules mismo, mucho ms! .... Si huye una vez la. ventura, nadie despus ve las flores renacer que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. t Y quin es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiel 1 La vida! sa. es la culpable! La. vida.; slo es la vida nuestra infiel La vida qu, desalada, de un vrtigo del infierno corre en pos. Ella corre hcia la nada; quieres ir b.cia lo eterno 1 V hcia Dios. 1 S I corre h.cia Dios, y El ha:;a que tengas siempre una vieja juventud. La tumba todo lo traga; s6Io de tragarse deja. virtud. ' .) '

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72 CAMPOAMO!t -----------~'--------------------... -::-:, .,. ,/ LXXII .. FIN Y l\'IORAL DE LA !LIADA. Despus que Troya fu, severa Esparta., muerto su rey, de livia11dades harta, Iwdas sin piedad desterr Elena, donde la al1orc .celosa Polixena. Pero antes que el l1onor del sexo bello como un cisne al morir doblase el cuello, la dijo a.s el verdugo: --'-tPor ventura, quieres ms que la dicha tu hermosura.1 La reina, que tu mal tanto desea, te dejar. vivir si te haces fea; ponte estas hierbas sobre el rostro, l1er1noF:\, y siendo horrible, vivirs dichosa. 1No vale ms ser fea afortunada, que hermosa, y por hermosa desdicl1ada 1Ca.ll el verdugo y suspir; mas ella, prefiriendo el no ser, no ser bella, oog el dogal, y se lo at de suerte que, su belleza fiel, se di la muerte; y ms que vivir fea y venturosa, prefiri ser ahorcada, siendo hermosa. LXXIII. LA CIENCIA NUEVA DE VICO. I, A un cierto maestro vi en cierto pueblo explicar varios nios, m, Los Argos Esparta Atenas. Filipo; la humillacin. y al sacristn del lugar. Y recuerdo, aunque era un chieo, que comenz de esta suerte: -Ved: ciencia nueva de Vieo; nacimiento, vida y muerte. Crculo de toda historia, renacer tras de acabar: fbula, entusiasmo, gloria, la muerte, y vuelta empezar. As, ya unida, ya rota, sigue esta rueda fatal, sin que se turbe una. nota. .del concierto .universal. All. el Egipto entreveo; vida., gloria, senectud, Reyes Pastores Proteo, Ca.mbises; la. esclavitud. Cielo de dichas y penas 1 Ue~a la Grecia.. Atencin! Mudando nombres y nomb1es, en rpido movimiento rodando van pueblos y hombres cual hojas que arrastra el viento. Fenicia! Ved Sidn, la reina antigua del mar ... Cartago Pigmalen. Na.buco, y vuelta empezar. Dioses HroesInvenciones, As, abyectas gloriosas, van, eomo veis, las naciones, los hombres, pueblos y eosas. Roma! Tras su edad divina, por Csar llega Tiberio, NnmaCatn Me.~alina, Reyes Repblica Imperio. Pasan as en raudo giro y en perpetua evolucin, Alejandro, como Ciro, como Csar, Napolei..

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D, Y al ver que de nuevo empieza. !IU incesante torbellino, ponindonos la cabeza cual la .rueda de un molino, -O vuestro Vic.o es un tonto, yo no s qu pensar; dijo al maestro de pronto el sacristn del lugar. _;_ No es gran mrito el zurcir l:i. historia de esa manera; nacer, crecer y morir; eso lo sabe cualquiera. Pese vuestros pareceres, ino valdra mucho mil.s decir todo: Polvo eres 11 en polvo te volvers 1' Mira el maestro al que cree legar de Vico la altura, como quien dice: (-Este loo los libros santos del cura -). Y en su silencioso afn, que esto imagina se infiere: (Dice bien el sacristn, todo lo que nace muere-). Y, murmur: ( De manera que mi ciencia est dems, si un libro santo cualquiera ensea esto y mucho ms-). Y al fin nios! prorrumpi, despus de crculos tantos, podris saber ms que yo leyendo los libros santos. Pues hoy por ellolil me explit\i> cmo puede se1 que sea mucbl) ms sabio que Vico el sacristn de una a.Idea. LXXIV. LA HISTORIA DE AUGUSTO. l. A Ovidio empieza leer su historia el emperador, pues dice que quiere ser cual Csar, autor y actor. Hombre sin Dios y sin ley, que de su provecho en pos, prfido antes, se hace rey, necio despus, se hace Dios. En su historia disculpaba. sus faltas cndidamente, cosas que Ovidio escuchaba. con el rubor en la frente. t Verdad que al mundo har honor la que llamo era Juliana1dijo Ovidio, el salteador de la libertad romana. Con un dictamen muy justo quiso Ovidio honrar su labio, porque al fin perdona. Augusto, despus que se venga Octavio. Y, francamente, senor, dijo, de modestia lleno: si sois bueno como v,ctor, como autor no sois tan bueno. Ocon altivo semblante replic el emperador: 1 que soy muy buen comediante, pero muy mal escritor. Sell el rey su augusto labio, call Ovidio, no sin susto, pues siempre al fin venga Octavio los disimulos de Augusto. II, Cay Ovidio en el desliz de llamar, poco despus, Livia, la emperatriz, Ulises con guardapis. Tuvo el rey por ofensivo este madrigal tan bello, tO)lla.ndo esto por motivo para vengarse de aquello. Y Ovidio desterr Augusto de la Circasia. un rincn, como buen tirano, injusto: falso, como buen histrin. \ 111, l'\furiendo Octavic> inmortal, entre grandes dignos
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. .. 1 1 74 /' CAMPOAl\JOR ------------~---------------Y contesta Ovidio Octavio desde la orilla del Ponto: Represent como un sabio lo que pens como un tonto. :t.Iuri Octavio, el iracundo; pereci Augusto, el sagaz: el que

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    DOtOUAS 75 LXXVI. ltAS DOLORAS. t Conque una buena dolora me pides, J uaua, tan llena de candor? Tal vez tu inocencia. ignora que ser, si es la ms buena., la. peor. Te he de alabar, famentido, desventuradas venturas que goc, y amores que he aborrecido, inagotables ternuras que agot? Perdona s1 en 1nis doloras sic1npre mi pecho destila la ansiedad de unas so1nbras vengadora:1 que asaltan mi no tranquila soledad. Jams en ellas esc1ito dejar, imbcil 6 loco, el error de que el bien es infinito, ni que es eterno ta111poco el amor: Bueno es que, au11que terrenales, nuestras venturas amemos, pero ah! bienes de aca son mortales; 'la dicha y el bien supremos son de all! Qu inconsolables cuidados da el ver desde la rendida senectud, los tesoros disipados de la por siempre perdida juventud! Qu manantial ms fecundo de engaosas esperanzas es amor! Qu doctor es tan profundo en tiles enseanzas el dolor! Cun ciego el amor, cuo falta al deber ms sagra 101 Yes de ver niego, _, cmo al amor faltan luego los que primero han faltado al deber. Prfido amor, y cul hU)':J tras los primeros momentos del ardor! Santa amistad, que concluyo por cumplir los juramentos del amor! Siento fe que esta dolora l1iera, Juana, tu ternura, mas ya ves que toda dicha de ahora es siempre la desventura de despus. Por eso, olvidado, quiero ya slo el eterno olvido esperar; aunque del mundo en que espero, ms siento el haber venido que el marchar. Hasta de m, el pensamiento hastiado y arrepentido del vivir, huye cual remordimiento que del crimen cometido quiere huir. Aunque, de dolor ajenos, la vida ven placentera los dems, si .la despreciara menos, yo acaso la aborreciera mucho ms. Deja. ya, corazn mo, cuanto encuentras deleitable, sin saber que al gozar mueres de hasto, galeote miserable del placer. La vida! Cun fcil fuera sus ms aciagos momentos soportar, si en el pecho se pudiera algunos remordimientos enterrar 1 '

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    76 CAMl'OAMOR --------------------------------'"'",, --:r.fas ay I Juana encantadora, cul de espanto retrocede ,tu candor, al mirar que e~ta dolora, si es buena, tampoco puede ser peor 1 Y es que derramo sincero de mi dolor la medida sin querer, siempre que las aguas quiero de mi soolienta vida remover. Ya, cual todo penitente en lodo derribado por su cruz, me agito impacientemente por revolverme l1cia el lado de la luz. Yo antes vivir anhelal};i,, 111as hoy morir slo fuera mi ilusin, i si estuviese como estaba el da de mi primera comunin. Juana I el respeto adoremos que aun nos liga complaciente al deber, y los lazos desatemos que habr el tiempo triste1nente de romper. A qu esperar maa.na en dejar esto, y de_ aquello en huir, si aunque t lo sientas, Juana, lo que no dejemos, ello se ha de ir1 Al fin, de tu santo celo. las huellas de buena gana sigo fiel. Cuando va el perfume al cielo, todo lo qui:i siente, Juana,_ va con l. Ya en mi intil existencia, slo el mpetu modero del dolor con paciencia y n1s paciencia, ese valor verdadero del valor. Y hoy que humilde, si antes tierno sus culpas el alma ma va expiar, perdname, Dios eterno! entonces ay I no saba sino amar 1 Ya en nada inn1utable creo n1s que en Dios 01nnipotente, y tambin en que engaa mi deseo por llevarme m.s clemente hcia el bien. Si me lleva al bien cumplido, que busco cual nunca fuerte,_ pues ya s que, aunque todo me ha vencido, hoy vencer l1asta la muerte con la fe. Y adis, Juana, que extasiado, del supremo bien que anhelo voy en pos. iQuin ser el desventurado que slo mira11do al cielo no halle Dios? LXXVII. LA GRAN BABEL. L Refiere el vulgo agorero, que de los cantos del mundo el tarard fu el primero y el turur fu el segundo. Y hay quien cree que estos sonidos de titrur y tarar son los ltimos gemidos que una lengua al morir da.. A. D. Rafael Cabezas Oye, y al fin de esta historia, dichosos, Rafael, los dos, si al perder la fe en la gloria, aun nos queda la de Dios! 11. A un romano un caballero regal un pjaro un da, que, lo mismo que un !-Iomero, voces del griego saba. \

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    !JOLORAS ' 77 .y es fama que el patrio idioma charloteaba con tal fuego, que al pjaro todo llo111a le llam el iltimo griego. Si con 11reguntas la gente le importunaba quiz, responda i1npertincnte el pjaro: Tarard. Qu es tarard? pregunt lleno el roma110 de celo. un sabio, y contest: Tarar? Patria del cielo. Que un sueo, hambrienta de fa1ua se agarra la t1adicin, como un nafrago la rama J}renda de su salvacin. Despus de mucho aprender, ni al cabo de la jornada lleg el ron1ano saber que tarard no era nada. Slo poi presentimiento pudo asegurar un da que era el pjaro del cuento el que 1n griego saba. Y es que sin duda perece, cual lo mezquino tambin, hasta aquello que merece de Dios y la historia bien. III. ' Pues dando esta histo1ia cirr:,., refiere otra tradicin que siendo virrey en Lima nuestro conde de Chinchn, le regalaron un da un loro experto en historia, el solo eco que exista de la peruviana gloria. Quin fu, -le pregunta el ccnde, el primer rey del Per 1Habla el loro, y le responde en ronca voz: Turur. Sabremos qu frase es sta 1 dice un sabio el espaol. Suea el sabio y le contesta: Titrur? Patria del sol. El pobre sabio aqu 111iente, cual minti iluso el de all. t Quin renuncia fcilmente la ilusin que se va 1 Toda lengua y toda gloria, cumplida ya su misin, se tiende sobre la historia como un fnebre cresp. Pues lo mismo aqu q 11e all, en Roma y en el I>er, como el griego un tarard lleg el inca un turur. Paciencia! En queriendo el ciclo nuestras glorias eclipsar, no nos deja ms cor1suelo que el consuelo
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    ' 78 CAllll'OAMOR LXXIX LOS DOS CETROS. 1860 A. B. A. R. el Prlnelpe cie A.sturias (D Alfonso :irrr t. Vine un convento here(lar, y al mismo convento, anejo un templo medio arruiua1, donde hall un santo muy viejo encima de un viejo alta1. Cog un bastn que tena de caa el santo bendito, ' y dentro un papiro haba que, por don Pelayo escrito, de esta manera deca: ) JI. Escucha, lector, la historia del postrer rey espaol, y los que amenguen su ~loria les rego que hagan memoria que hay 1nanchas hasta en el sol. Meses anduve cumplidos del rey don Rodrigo en pos, desde el da en que, vendidos, fuimos en Jerez vencidos los del partido de Dios. Hall al fin al rey de Espaa al pie de este santuario, llevando un cetro de caa, pobre pastor solitario, rey de u11a pobre cabaa. Y al verme, casi llorando, Rollrigo habl de esta suerte: Porque te estaba esperando, no me liallo ya deseansando en los brazos de la muerte. Llegu aqui desesperado, cua1ido mi trono se vi por traidores derribado ... Dios los haya perdonado como los perdono yo! Desde entonces, entre flores vagando por los oteros, recuerdan d mis dolores, el cetro, amigos traidores, la caa, mansos corderos. T, elegido por mi amor y mi heredero por ley, escoge aqui lo mejor entre este cetro de rey y esta caa de pastor. S humilde grand. Yo ahora me quedo d ejercer, contento, la virtud que el cielo adora, que es el arrepentimiento que en la sombra reza y llora. Dijo, y siguiendo el destino de su alegre adversidad, lleno de un fervor divino, tom Rodrigo el camino de la eterna soledad. Yo, Pelayo, os doy la historia del postrer rey espaol, y los qt1e a1nengen su gloria les ruego que l1agan memoria que hay 1nanchas hasta en el sol. Dios eterno! t y de estas flores he de dejar los senderos, recordando mis doloref! el cetro, amigos traidores, la caa, mansos corderos1 que aunque mi alma cansada tomara de buen grado el arado por la espada, tomo por t, patria amada, la espada en vez del arado. Parto, y lo escrito, al marchar con la caa al santo dejo. Caa que m vino dar cuando hall aquel santo viejo encima de t1n viejo altar. Y he aqu por qu suerte extraa del rey don Rodrigo, as ha llegado cetro y caa, grande el cetro, al rey de Espaa,. y humilde la caa, m.

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    ' DO!,ORAS -----------'-----'-' __ ____ ___ ,., ____ ----------70 III, ,' A vos, Prncipe y Seor, desde la cuna rodeado de todo humano esplendor, os escribo sta, sentado sobre unas hierbas en flor. Vinimos por suerte extra.na un tiempo heredar los dos, vos su cetro y yo su cana; vos el cetro real de Espaa, yo el que humilde llev Dios. Cansancio tedio espantoso el cetro os dar algn da; la. ca.a, ms venturoso, al menos ay I os dara en la obscuridad reposo. Yo, en vez de rey desdichado, ser un dichoso p11.stor, cuando os lleven perseguido, la calumnia, si vencido; si vencis, la adulacin 1 Cuando yo ande indiferente por el monte por el llano, vos os dir la gente: rey dbil! si sois cleniente; si justiciero,-tiranol1 Cul ser vuestro cu Liado, mientras que todo, Seior, yo lo olvidar, olvidado en mi trono, recostado de humildes hierbas en flor! Noble cual vuestra nacin, A vuestra madre imitad, en cuyo real corazn pues ya el mundo n1e ha enseado que, entre el cetro y el cayado, se aman justicia y perdn, se abrazan dicha y verdad. Y Dios, para. bie11 de Espaa, de su gracia os d el tesoro. Dado en mi pobre cabaa, el cayado es lo mejor. Cunto seris bendecido desde ml humilde rinen, yo, el rey de cetro de caa, mi rey de cetro de oro. LXXX. LOS nos MIEDOS. r. rr. Al comenzar la noche de aquel da, Y,despus que la noche hubo pasado, dijo, cerca. de m: ella, lejos de m, -Por qu te acercas tanto?-me deca. 1'ngo miedo de ti l -Por qu te alejas tanto de n1i lado! Tengo miedo sin ti 1 LXXXI. LA VUELTA AL HOGAR. I. JI. Despus de un viaje por mar, volviendo h6.cia s11 alquera, ae J11an con alegria. Llega, y maldco lo incierto de las ventura.11 human11.s 1 al saber quo 111.11 campanas tocan por su pa., J, cap. :x.nJ. Muri por ti; su entierro al otro dfa pasar desde eI balcn juntos miramos, y, espantados ta'1 vez de tu faL~a; en tu alcoba lo~ do;i nos refugiamos

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    ' OAMPOAMOR Cer1abas con terror los ojos bcl!s; el requiescat se oa. Al verte triste, yo la trenza bes de tus cabellos, y 'l'raicln l Sacrilegio!. me dj iste. Segua el de profundis, y gemimos .. El mue1to y el terror 1uero11 pasando y al ver luego la luz cuando salimos, Q~ vergenza! exclamaste suspirand. Dec1as la verdad. Aquel entierro! beso aqul sobre la negra trenza! Despus la. obscuridad de aquel encierro! Sacrilegio I 'l'raicin l 1Iiedo l Vergenia 1 LXXXIII HAS TI O, ~in el amor que e11ca11ta, la. soledad de un ermitao espant:i.. I'ero es ms espantosa todav1a la soledad de dos en compaa! ' LXXXIV LAS DOS COPAS. 1, Le di.io A Rosa un doctor: Se curan de un modo igual las dolencias en an1or, 1Ierced d,)ctor tan sabio, '{e. aunque tarde, 1ni raz, que aquello que es dulce al labio es ama1go al co1azn. en higiene y en moral. Yo, aunque el mtodo condene, lo dulce en lo amargo escondo: esta copa es la que tiene Yo, que hasta el postrer retoiio agost en mi edad primera, brotar no ver en mi otoo dulce el borde, amargo el fondo. Dios, sin duda, as lo quiso, y esto siempre ha sido y es: tomar lo amargo es preciso bie11 antes 6 bien despus.u. Rosa luego, de ansia llena, dice en su amoroso af 11: -Mezclados cual dicha y ena lo dulce y lo a1nargo van. flores de 1ni primavera. Fui dejando, por mejor, lo amargo para el final, y esto, segn el doctor, sabe bien, mas sienta 1nal. Cun1plir una ,ez su encargo: t, copa segunda, veu, pues to1nar antes lo amargo, si sabe mal, sienta bien. 1 Oh, cun sabio es el doctor que cura de un modo igual las dolencias en an1or, en higiene y en moral 1 XXXV. MAL DE MUCfIAS. Qu mal, doctor, la arrebat la viJat nosa11ra pregunt con desconsuelo. t-luri dijo el doctor-de una caiila. P11c
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    DOLORAS 81 .--------------------------,.. LXXXVI. BODAS CELESTES Te vi una. sola. vez, slo un momento; ma.s lo que ha.ce la. brisa con' la.s palmas .. lo hace en nosotro:J dos el pensamiento; y as1 son, aunque ausentes, nuestras almas dos palmeras casadas por el viento. LXXXVII. LAS DOS ESPOSAS. Sor Luz, viendo Rosaura cierto da ?' casndose con Bias, Oh, qu esposo ta.n bello 1se deca. -Pero el mo lo es mslLuego en la esposa del mortal miraba. la risa del amor, y, sin poderlo remediar, lloraba. la esposa del Seor 1 LXXXVIII. CONVERSIONES. 'Brot un da en Rosa.ura el sentimientc de su primer amor, y en el momento votando un ngel, con fervor divino, para. guiarla. a.! bien del cielo vino, mientras un diablo del infierno, ardiendo, para arrastrarla al ma.l, lleg corriendo. Ante Rosa.ura. bella, ngel y diablo, enamora.dos de ella., divinizado el diablo se hizo bueno, y el ngel se impre_gn de amor terreno; y al ser transfigurados de ese modo por volttntad del que lo puede todo,. fu el ngel al infierno condenado, y el diablo al cielo fu purificado. De qu gracia y malicia estar llena. mujer que con mirar salva condena.? LXXXIX. MEMORIAS DE UN SACRISTAN I. Dos de abril. Un bautizo.Hermoso dial El nacido es mujer; sea. en buen hora. Le pusieron por nombre Rosa.la. La. nia. es, cual su madre, encantadora.. ~amo 1. Campoamor.-G ._, 1 1

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    ' 1 ' ' 1 ' ' ' ,, 82 ' ' ,, ' , ' ......... _, / OAMPOAMOR Y a. el agua. del Jordn su sien roca.; todos se ren, y la. nia. llora. Cruza un hombre embozado el presbiterio; mira, gime y se aleja: aqu ha.y misterio. . 11. A uni1se vienen dos, de amor perdidos. El novio es muy galn, la novia es bella. ,Sern en alma como en cuerpo unidos 1 Testigos: primas de l y primos de ella En nombre del Seor son bendecidos Unce el yugo al doncel y la <,loncella. Dejan el templo, y al salir se arrima un primo la. mujer, y l una prima. 111 1 Un entierro 1 1 Dichosa criatura.! 1Fu muerto, 6 se muri61 Todo es incierto Solos estamos sacristn y cura. Cun pocos cortesa11os tiene un muerto!. Nacer para morir es gran locura. Suenan las diez. La iglesia es un desierto. Dejo al muerto esta luz, y echo la llave. Nacer, a1uar, morir: despus ... quin sabe! XC. EL ANONIMO. Sobre la tumba de ella escribi un da: Por darte vida ti, me matara 1 ,. Y a.1 otro da, por autor incierto, con. lpiz al final se vi aadido: Si ella 'hubiese vivido, ya de hasto ta.! vez la hubieras muerto-.. XCI NUEVO TANTALO. Hay un rincn maldito en el infierno desde el que, en vaga y celestial penumbra... para aumentar el sufrimiento eterno otro rincn del cielo se columbra. iPor qu de mi alma el tenebroso invierno la hermosa luz de tu semblante alumbra, si es mirarse en tus ojos retratado hacerle ver el cielo un condenadot ' ' '

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    DOLOR.\S 83 --..~-~-~-~-=-~----------'------------------_.I ', -,, XCII. EL ALMEZ. 1, .... . Junto :1. este mismo almez, Rosa un dia -~ hice votos de amarla. eternamente. Se est oyendo en el aire toda. va. de mi acento el rumor. Por qu siento, mis votos olvidados, esclavo de otra. fe, nuevos ardores t Pasa. el tiempo de amar y ser a1na.dos, mas no pasa el amor. n. Otro da, Rosaura encantadora al pie del mismo almez jur lo mismo, y recuerdo que entonces, como ahora, cantaba un ruiseor. Pas el tiempo, y los nuevos ruiseores vinieron cantar otra hermosura; porque se van amados y amadores, pero queda el amor. III, Despus, al pie de este rbol, he sentido, exttico mirando Rosala, ---momentos de emocin, en que he perdido para siempre el color. Ay! Pasarn, como pasaron antes, si no el amor, las almas que lo sienten, que es siempre, siendo otros los amantes. uno mismo el amor! IV. Almez, cuyo pie tanto he adorado, de amores que aun vendrn, altar querido, que enciendes, recordando mi pasado, de mi sangre el ardor... -_ t morirs, cual muere nuestra llama, y otro rbol 11acer de tu semilla, porque, aunque es tan fugaz todo lo que ama, es eterno el amor. v. Y cuando el mundo, al fin, sea extinguido y se oiga en las regiones estrelladas del orbe entero el ltimo crujido en inmenso fragor, Dios, de nuevo la nada bendicie-1:1do, de ella har -0tros almeces y otros mundos, 6 ir un hervor universal diciendo: Amor! a.mor! a.mor! ' (

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    ' CAMPO.lMOR ---... -------------==...:_--.------------XCIII ASII Mira hcia all. Tu elctrica mirada 1 por qu se clava con ardor en m t Es mi pecho un volcn! Muero abrasada r No me mires as! -:-1\Ii ra hcia ac. Tus ojos inconstantes ya ho se clavan con ardor en m. Si he de vivir, mrame as ... como antes Fjate bien: /as! XCIV, EL ALMA EN VENTA. As con Satans Julio habl un da: i, Quieres comprarme el alma 1Vale poco. -Tan slo por un beso la. dara. -Antiguo pecador, ,te has vuelto locot -iLa compras1-No. -iPorqu-Porqueya es ma. XCV. EL OJO DE LA LLAVE. No te ocupes en cosas ajenas n\ te entrometas en las cosas de los mnyores. IKBMPIS, lib. XI, cap. 1) r. LOS QUINCE AROS. Dos hablan dentro muy quedo; llosa, que espiar comienza, oye lo que le da miedo, ve lo que le da vergenza. Pues iqu har que as la espanta su amiga, quien cree una santa t No s qu le da sonrojo, mas .. debe ver algo grave por el ojo, por el ojo de la llave. El corazn se le salta cuando oye hablar, y despus mira... mira... y casi falta la tierra bajo sus pies. !Ay l Si ya vuestra inocencia no desflor la experiencia, no miris por el anteojo del rayo de luz que cabe por el ojo, por el ojo de la llave. Desde que mirar empieza, de un volcn la ebullicin sube encender su cabeza, va inflamar su corazn. Claro.: .el ser que y siente, siempre, cual ella, en la frente tendr del pudor el rojo cuando de mirar acabe por el ojo, por el ojo de la llave. De aquel anteojo merced mira ms... y ms .. y ms .. y luego siente esa sed que no se apaga jams. :1vias qu ve tras de la puerta que tanto su sed despierta 1 Qu 1 Que, pesar del cerrojo, ve de la vida la clave por el ojo, por el ojo de la llave. Haciendo al peligro cara, ve caer su ingenuidad la barrera que separa la ilusin de la verdad. Pero ,qu ha visto, seor? Yo slo dir al lector, que no hallar ms que enojo todo el que la vista clave por el ojo, por el ojo de la lla vo. )

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    ' ' I>OLORAS 85 ------------------------------' Siguen sus ojos mirando que habla. un hombre una. mujer, y van su cuerpo inundando inoesmuy buena1ah! s!,muy bueou.t, pero thay alguien cuyo arrojq de ser mirado se alabe oleadas de placer. por el ojo, por el jo de la llave: Su amiga, de gracia llena, ' II. LOS TREINTA Ai:los. Mas, quince aos despus, Rosa ya sabe con c1enc1a harto precoz. que el mirar por el ojo de la llave es 11n crimen atroz. Una noche de abril, un homb1e espera: la humedad y el calor tiiempre son en la ardiente prima vera cmplices del amor. limeda noche tras caliente dla .. Rosa aguarda febril. <.)unta. virtud sobre la tierra habra si no fuera el abril l Y como ella ya sabe lo que sabe, despus que el hombre entr, de l1cia. el fre11te del ojo de la llave cual de un espectro huy. Y cundo al lado de l, junto el sentada. en mudo frenes se hablan ambos de amor sin decir nada, Rosa prorrumpe as: -tEl ojo de la llave est cerrado1 Ay, hija de mi amor! Si ella mirase, como yo he mirado ... Voy cerrar mejor. XCVI MIS LECTURAS. Despus de Job, para templar mi enojo leo cantos de Byron con ardor; pero, espantado de los dos, arrojo, si Job con pena, Byron con horror. Entre un vil muladar y un negro infierno, me quita ste la fe, y aqul la calma; y al fin, entre el antiguo y el moderno, prefiero el Job del cuerpo al Job del alma, XCVII. CUANDO PITOS FLAUTAS ... Nunca de joven, mi bien, me diste besar tu mano, tu no has besado jams, porque humillndome vas, por medios de. astucia llenos, joven ... por carta de menos, viejo... por carta de ms. y hoy me besan, siendo anciano, tus nietas cuando me ven. Las mandas besar quien ' '

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    ' ' 86 CAMPOA1'!01\ XCVIII LO DE SIEMPRE. r. n. Un galAn la adoraba, j' ella rea, n1ientras l lloraba. Despus de cierto da, mientras ella lloraba, l se refa.. -XCIX. EL JUEGO DE LAS GRAMATIOAS. Para entenderse. mejor, dos que se vieron Y, amaron, con avidez estudiaron Pero pronto un nuevo amo sus lenguas vino cambiar, y tuvieron que estudiar ella ruso y l francs. ella espaol y l ingls. o. LA VIUDA Y EL FILOSOFO . ELLA. Muerto mi bien, me niatar la penal EL. Ay! Cunto envidia ese dolor mi hasto l ~LLA, Urna es mi corazn de polvo llena.! EL. Mi pecho es un sarcfago vaco l ELLA, No hay suerte tan cruel como mi suerte 1 EL. Dichosa la que am y ha sido amada l Jj:LLA. Hoy en n1i corazn reina la muerte l EL. En el mio es peor: reina la. nada.! CI. Para. querer un rico, que es un neoie, por pobre me entregaste al abandono. Si l1a sido por codicia, te desprecio; si ha sido por amor ... te lo perdono 1 CII. ' AMORES DE ULTRATUMBA. l. 11, Que le enterrasen mand Almanzor el aguerrido, entre el polvo recogido De una muerta que ador, y la. que nunca he olvidado, cuando me muera, enterrado entre sus restos ser. en las batallas que III, rYo, ms feliz que Almanzor, en mortaja diferente, gozar perfectamente, si l la gloria, yo el amor I' 1

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    ' l ' DOLOltAS CIII. \ ELLOS Y ELLAS, Se quieren dos, y l y ella de amor de bondad el pecho lleno, mientras l nos pregunta: -iEs bella, es bella! ella va preguntando: -tEs bueno, es bueno1 CIV. EL AMOR Y LA.FE. 87 .&}J'fs d1l retrato de Quintana, en el lbum de la eora eondsa el AnrtU6rt. . Jams cant la fe ni los placeres, pero prob su Inusa soberana que no son ilusiones los deberes ui el patriotismo una palabra vana. ltias, no aclorando Dios ni las mujeres, icmo amaba y crea el gran Quintana? Yo, exceptuando el amor, nada deseo Si suprims Dios, en nada creo. ; cv. OUESTION DE NOMBRE. De una hermosa pagana la existencia salv un cristiano, y con fervor divino la pagana di gracias al Destino, y el cristiano alab la Providencia. CVI, EL GAITERO DE GIJON. 1 l m, sobrina Guillermtna campoamo, 11 Domt,,gue.r. I, Ya se est el baile arreglando. Y el gaitero dnde est -Est su madre enterrando, pero en seguida vendr. -Y ivendr-Pues iqu ha dehacer1 Cumpliendo con su deber vedle con la gaita... pero cmo traer el corazn el gaitero, el gaitero de Gijn! II, Pobre! Al pensar que en su casa toda dicha se ha perdido, un llanto oculto le abrasa, que es cual plomo derretido. Mas, como ganan sus manos el pan para sus hermanos, en gracia del panadero toca con resignacin el gaitero, el gaitero de Gijn. ' ' \

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    ' ' 88 CAMPOAMOR -------------------------------' III, No vi una madre ms bella la nacin del sol poniente ... pero ya. una losa, de ella. le separa eternamente. v . Dice el triste en su agona, entre soplar y soplar: hiadre ma, madre ma, cmo alivia el suspirar 1 Gime y toca! Horror sublime! Mas, cuando entre dientes gime, no bala como un cordero, Y es que en sus e11traas zumbe. la voz que apag la tumba; pues ruge como un len el gaitero, el gaitero de Gijn. IV, La. nia ms bailadora, Aprisa! le dice aprisa 1 Y el gaitero sopla y llora., poniendo cara. de risa.. Y al mirar que de esta suerte llora un tiempo y los divierte, rsilban, como Zoilo Homero, algunos sin compasin, al gaitero, al gaitero de Gijn 1 voz que, pese al mundo entere, siempre la oir el corazn del gaitero, del gaitero de Gijn 1 VI, Decid, lectoras, conmigo. Cunto gaitero hay as 1. t Preguntis por quin lo digo? Por vos lo digo, y por mi. A No veis que al hacer, lectoras, doloras y ms doloras, mientras yo de pena muero, vos las recitis, al son del gaitero, del gaitero de Gijn t CVII. LOS EXTREMOS SE TOCAN. Mientras la abuela una mueca. alia y, hacindose la nia, se consuela, hacindose la vieja, usa la nia el bculo y la. cofia. de su abuela.. CVIII. LA 001'IDICION. Al regresar del otero, lleno de gozo y cario la. nia al suyo solt; al pjaro que qued les di una nia y un nio dos pjal'os un cabrero. Dndole un beso primero, no se le pudo soltar, porque el nio, por jugar el cuello le retorci. CIX. LAS TRES NAVIDADES I, Colg un zapato Luz con blanca mano en la noche de Reyes al sereno. Pas, haciendo de rey, Ana su ta,

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    ' ' DOLOI\AB y, al despertar la nia muy temprano. viendo de dulces el-zapato lleno, se puso colorada de ale{lra. 11. Puso Luz su zapa.to en la ventana. en la noche de Reyes con recato. Pas un rey, que era un joven de alma pura, y Luz, al despertar por la maana, encontrando una flor en el za.pato 1;e puso colo1ada de ternul"a. lit, Ya es Luz una 1nujer; mas suele ahora El zapa.to colgar lo 1nismo qui} antes. y un Creso, que en poder no ha~, quien le ver1t.i. pasa haciendo de rey, y. ella. la. aurora, al ver lleno el zapato (!e brillantes, se pone colorada ,le verqiten.za. ex. OUESTION DE FE Ya el amor los hasta y hablan de astronoma; y en tanto que l. impo, llama al cielo el vaco, 1 ella, con santo celo, llama al vaco el cielo I CXI. AMOR AL MAL. Por ms que me avergenza, y que lo lloro, no te am buena, y prfida. te adoro. CXII. VERDAD DE LAS TRADICIONES. r. 11, 69 ---' r .. Vi una cruz en despoblado un da. que al campo fui, Y... oh pr:fl.da. tradicin 1,,, cuando del campo volV', y un hombre me dijo: All mat un ladrn un soldado. otro hombre me dijo: All mat un soldado un ladrn. .. '

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    / ~0 CAMPOAitOR i CXIII, MAL DE AMOR. Ya no tengo esperanza. de que acabe jams la pena ma, pues al perder en ti mi confianza no lle perdido el amor que te tenfa.1 CXIV. LA NOCHEBUENA. VI, Son hija y mad1e; y tas dos con fro. con lla1u bre y pena, piden en la Nochebuena Mientras de placer gritando pasa ante ellas el gento, la. nia. llora de fro, una limosna por Dios;, la madre pide llorand~. II, VII. Hoy los ngeles querrn la madre a su hija deca. que comamos, hija ma, Cuando otra pobre como ella una moneda le ech, por ser Noct1ebuena., pan. 111, recordando que perdi otra nia como aqulla, VIII, Y al anuncio de tal fiesta abre la. madre el regazo, Ya nuestro pan ha venido!. y sobre l aquel pedazo de sus entraas acuesta. IV, grit la madre extasiada... Mas -la nia qued echada eomo un pjaro en su nido. IX Llama... y llama 1 Desvaro'. Al pi11 de un farol sentada, pide por amor de Dios ... Y pasa uno ... y pasan dos .mas ninguno le da nada. Na.da hay ya que la despierte: duerme, est helando, y la muert / slo es un sueo con fro. v. La nia, con triste acento, Pero i y nuestro pan f deca Ya llega ie responda la. mr.are .. Y l!ega.ba. et viento 1 x. La toca. Al ver!11, tan yerta, se alza, hcia la luz la atrae, se espanta, vacila... y cae plomo la nia-muerta. XI, Del suelo,. de angustia llena, la ma.dre su hija levanta, y en tanto un dichoso canta: Esta noche es Nochebuena!

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    ' DOLORAS CXV. LAS BUENAS. PECADORAS. ' Despus de das de tormentas llenos te vi en misa rezar con santa calma, y dije para m: Del mal el 1nenos: da el cuerpo al diablo, pero Dios el alma 1 CXVI. LA LEY DEL EMBUDO De su honor en menoscabo falt un esposo su esposa; ella perdon amorosa, harta do tanto desdn, y el falso esposo itambin perdon la esposa1 No; el esposo la 1nat, y el pblico dijo:-Bravol Falt la mujer al cabo, y el pblico dijo: Bien! CXVII ROGAD A TIEMPO. ?.Iarchando con su madre, Ins resbala, cae al suelo, se hiere, y disputando se hablan asi despus las dos llorando: S1 no fueras tan mala! ... -No soy mala. -Qu hacas al caer1 ... -Iba rezando! CXVIII. HERO Y LEANDRO. r. IY, 91 A Hero Leandro doraba, y, por verla, enamorado el Hlesponto cruzaba todas las noches nado. Y esto su amor no mancilla, pues todas, lo mismo que Hero, tienen el cuerpo de arcilla, II, Y, segn la fama cuenta. Hero una luz encenda que en las noches de tormenta. de faro al joven serva. III, Una noche Hero, cansada. de mirar hcia Bizancio, rendida, aunque enamorada., : _: __ _: >rmirse el cansancio, ' aun teniendo alma de acero. v. Y lo ms triste es que, apena, la pobre Hero se durmi, cuando un aire, desde Atenas, la luz, soplando, apag. VI, Viendo,el la luz apagada, sinti aquel olvido tanto, que, maldiciendo su amada, abras el mar con su llanto. '

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    ' \ 92 VII, Y queriendo, sin querer, de pena se dej ahogar, sin que l pudiese saber si le ahog el llanto la mar VIII, Lo cierto es que al desdichado, al rayo del sol primero la tormenta le ech, ahogado, al pie de la torre de Hero ClAll!POAl\101\ IX, Y cuando muerto le vi, Hero, cual Leandro fiel, se arroj al agua y muri como l, por l y con l. X, Que ellas, fuertes en amar y flacas en resistir, si duermen para esperar, despiertan para morir! CXIX. GUARDAS INUTILES J. -Ya anocheci: iquieres que hablemos, Lola. aqu, solas los dos f La que es buena, seor, nunca est sola; pues est con su madre est con Dios. ll, Lola, i es verdad que un da os encontraron solos, all, los dos f Eso es porque aquel da se quedaron mi madre en casa, y en el cielo Dios. CXX CONTRASTES. r. Mu9ho le amaste y te am! tRecuerdas por quin lo digof Era tu amante y mi amigo. t Amaba, sufri .. y muri! Cuando su entierro pas, todos te oyeron gemir; mas yo, Ins, al presentir que lo habas de olvidar, sent, vindote llorar, la tentacin de reir. ll, Al ao justo oh traicin! al baile fui de tu boda, ":!' all, cual la villa toda, vi el gozo en tu corazn. tY el muertof En el panten Ay! cuando olvidada de l otro jurabas ser fiel, yo, al verte reir, gem, y dos lgrimas vert amargas como la hiel. Primero amor, luego olvido! Aqu tienes explicado . por qu en el baile he llorado y en el entierro he redo. Siempre este contraste ha sido ley del sentir y el pensar 1 Por so no hay que extraar que quien lee en lo porvehir, vaya un entierro reir y acuda un baile llorar 1

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    1 DOLORAS OXXI. EL PAJARO CIEGO, I, Porque dicen que un pjaro en cegandc, canta ms y mejor, los ojos le vaci, como jugando, Casilda un ruiseor. ll, Y despus icant ms y con ms fuego el ruiseor 1 Ah, si 1 Se siente ms cuando se est m.s ciego. Esto lo s por m! CXXII DOS LIBROS DE MEMORIAS. L D', 93 LO ESCRITO EN EL IJBRO DE L, As se hace uno que1er. Cunto gusto aquella fatua' con mis posturas de estatua! 11Iiro .. y mira ... Al fin, mujer. Escribe para hacer ver LO ll!JCRITO IIN EL LIBRO DE ELL4, Aquel don Juan de parada. pone, para enternecerme, que tiene las manos bellas. tSe val Pues sigo sus huellas, porque prueba su rubor que ya est muerta de amor. Esta es como todas ellas. los ojos como quien duerme: cree el muy necio que me a.gradl\ Qu osada en la mirada! Qu modos tan importunos! :t.le voy, me voy; hay algunos que, amantes dignos de algunas creen que todas somos unas porque ellos todos son unos. CXXIII. EL AMOR Y EL INTERES Senta envidia y pesar -1 Necia!la abuela. exclam.~ i Por qu me envidias as 1 u11a n1na que ve1a que su abuela se pona Este collar ir ti en la garganta un collar .. despus que me muera yo. Mas la nia, que aun no vela. con la ficcin la codicia, le pregunta sin malicia: Y t morirs pronto, abuela t

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    ' J CAMPO AMOR CXXIV. LO QUE SE PIENSA AL MORIR. J, Cree la. vulgar opinin que el alma de un moribundo piensa, ms que en este mundo, en Dios y en la. salvacin. Oye, Leonor, la. cancin que hiri el pensamiento mio al son del eco sombro de mi funeral campana: Cuc, cantaba la rana, cuc, debajo del ro. II, m. Y como todo el que olvida es e salud un dechado, despus que te hube olvidado volv otra. vez la vida. Aun vivo muerto, querida, pensando con hondo hasto que t, en vez del canto mo, oirs, al morir,. maana: Cuc, cantaba la rana, cuc, debajo del ro. IV. Partiste, y del sentimiento en cama enfermo ca, A qu tan grande inquietud para llenar la .memoria y cuando exhalar por t iba ya mi ltimo aliento, embarg mi pensamiento, en vez de tu amor y el mo, este cantar tan vaco de tantos sueos de gloria, de amor y de juventud, si, al llegar al atad, podrn tu pecho y el mio no oir ms que el tema fro que o de nio mi hermana: Cuc, oontaba la rana, ,uctl, debajo del rlo de esta cancin de mi he1nana Cuc, cantaba la rana, cuc, debajo del ro. I CXXV. LOS PROGRESOS DEL AMOR. J. As un esposo le escribi su esposa: O vienes me voy. Te amo de modo. que es imposible que yo viva, her1nosa, un 1nes lejos de ti l Mi amor es tan profundo, tan profundo, que te prefiero todo, todo, todo! .. Y ella exclam: No hay nada. en este mundo que l quiera como mil 11, Mas pasan unos meses, y la escribe: hermoso debe estar nuestro hijo amadt Sle l, l solo en mis entraas vive l Piensa en l ms que en ti. Su cuna se pondr junto mi cama. No hay cielo para mi ms que su lado" ' Y ella prorrumpe: Es que, el ingrato,. ya arna al hijo ms que mil '

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    \ DOLORAS 9j ,_.. y;_ un --------------------' 111, Despus de. algunos aos le escriba; Esprame. Ya sabes lo que quiero: mucho orden, mucha paz y economa iEstst Yo soy as. Cierra. el coche: me espanta. el reumatismo; avsale que voy al. cocinero Y ella pens::Se quiere ya s mismo ms que al hijo y m! CXXVI EL ULTIMO AMOR, I, \ Ve un hombre amante una mujer muy bellt1~ mas, por fatal disposicin del hado, ella es ms joven, y l calla su amor, porque le apart.a.n de ella treinta aos, en que el triste ha derramado un mar de llanto y hiel. D, iQu pasa 1uego? Nada. Que entretanto que ella un amor inmenso, aunque ta1do, mira. en l con piedad, por la parte de all del mar de llanto, Adis, dice l, ltimo sueo mo 1 Hasta la eternidad! CXXVII. VENUS SACRATlSIMA, Una estatua de Venus Citerea vi un abad en un huerto abandonado; la visti, con fervor llevndosela al .templo de una aldea, transform aquella afrenta del pasa,do en virgen del pudor .. Grande jmpiedadl La diosa que en Oriente se hace adorar porque al desnudo ostenta. su hermosura carnal, cubierta con un velo en Occidente, encantando los fieles, representa. la. belleza moral 1 ' .,1

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    96. \ CAMPOAMOR I-Iondos misterios de la fe que ignoro 1 Se deja Venus contemplar sin velo, y es ideal lo real. ~fas se cubre despus con seda y oro, y Venus pasa del Olimpo al Cielo, y es lo real ideal. CXXVIII. UNA CITA EN EL CIELO. En la noche del da de mi santo (a Londres me escribiste) mira la estrella que miramos tanto la noche en que partiste" Pas la noche de aquel da., y luego me escribiste exalta.da.: Un en la. estrella. tu mirar de fuege mi amorosa. mira.da. Mas todo fu ilusin; la noche aquella., con harta pena ma, .110 pude ver nuestra. querida. estrella porque en Londres llova . CXXIX. ROSAS Y FRESAS 1, Porque lleno de a.mor te mand un dfa una rosa entre fresas, Juana ma, tu boca., con que todos embelesas, bes la. rosa sin comer las fresas. 11. Al mes de tu pasin, una maa.na. te envi otra rosa. entre las fresas, Juana. .. mas tu boca, con ansia, y no a.morosa., comi las fresas sin besar la rosa. . CXXX. EL GRAN FESTIN. 1. Da un junco desprendido, una corriente un gusano cay, y una. trucha, saltando de repente, voraz se lo trag.

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    fll 7 J DOLORAS t!n martn-pescador cogi la trucba C9D carnvoro afn, y al pjaro despus, tras fiera lucha, lo apres un gaviln. engando esta cru.el carnicera, un diestro cazador 0 di(I un tiro al gaviln, que se coma al martn-pescador. Pero ay! al cazader desventura que al gaviln ~!ri, por cazar sin licencia y en vedado, un guarda lo mat. A otros nuevos gusanos gar. vida del muerto ta hediondez, para vlve1, la rueda concluida, empezar otra vez. II. i Y el amor 1 i Y la dicha LQS nacidQJ"] i no han de tener ms ~n q e el d& ser eomedores y comidos del universo en el atroz restfn 1 EB BUEN EJEMPLO. / ' Dej un proyectil perdido, de una batalla al final, Ya l1ay bt1itre!I en derredor que nos qtiieren devorar. junto un asistente herido, medio mnerto un general. Mientras grita maldiciente el general: Voto bris 1 resignado el asistente murmuraba:-Creo en Dios!Son los i.ngeles, seor, que nos vienen .t. salvar!y ambos decan verdad, pues menudo se ve que halla buitres la impiedad donde halla ngeles la fe. < Callan, volviendo entablar este dilogo al morir: Adis, eeor Dnde vas? qu haces, Blast-iYo1 Rezar. i Y vos, seort Maldecir 1 Quin te ense orar1-Mi madre. La mujer todo es piedad! i Y vos jurar! Mi padre. -Claro: siendo hombre .. -Es verdad. Rezad, seor, como yo. Eso es tarde para m .. \'o no i:reo .. porque no. Voy all... t Dnde es all t -A la gloria... t Y dejas, Bias, tu general aqu t No me dejes, mal amigo. Pues venga esa mano ... Ten; y, aunque dud, ir contigo, creyendo en tu Dios tambin. Y as, cuando ya tenan unii. misma fe los. dos, abrazados repetan ru por qu creeslPorque s. el 1 Creo en Dios 1 Creo en Dios 1 _l. Y, come era ya un creyente, pas lo que es natural; que, abrazada sn asistente, subi al cielo el general. j .. ' . < )

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    88 CAJllrOAl\IOR --------~-~-----~-------------------------CXXXII. LA LEY DEL HAMBRE. Co1e la madre ial motn, Pero, .aunque con vivo a11l1elo .i,clo11de el re11cor L1, ll,am.1, el nif10 el lJc<:ho podia, (leja,11do un nio en la cama, la Virgen se sonrea, bello como u11 se1a.f; ms impasilJle que el cielo. 11io que al .ver jm1to ,al lecl10 Y mic11tras la n1a gii t,,111{10: l\luer:a .,, ti1acr10 que cla alegre y sin recato y ambrie11ta y pual 011 mano un nif10 Jess el pecho, lucha y lucha, y m,at.a y 1nue-1e, c.011 han1brie11~ frenEcs el nio exnime y yerto, an.sioso la Vi.rgen toca h11:11Jile el deilo 011 el papel, en los pec11os y en la boc.a, gime .ai,rado, tira de l, co1110
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    ' DOLOR.A.I u. Otra mujer, que con el alma toda me quiere, tan leal como hechicera, aun guarda desde el da de mi boda. u11 rizo de :ni oscura cabellera. 111, Ah! Como nadie, por horror al fro, quiere hoy tocar de mi cabeza el hielo, ya slo para ti, cabello mo, Uli sepulcro ser tu guardapelo 1 CXXXV. VIAJE REDONDO. I, J.. LA IDA, Parte el buqt1e, y lo bate intilmento la. tempestad. i Por qul Porque, al ir, la, tormenta. es impotente contra el genio y la fe. Sobre el buque los pjaros cayeron cansados de sufrir. Los hombres, sin piedad, se los comieron; sali el sol, y vivir 1 Qu hermoso es el principio c1e la vida 1 sentir, creer, triunfar! Un viaje, en buque nuevo, es la. ida un festn sobre el mar 1 II, LA. VUELTA. 1 \ Nada, A la vuelta, resistir alcanza los impetus del mar. Sin juventud, sin. fe, sin esperanza, es intil luchar 1 De pedazos del buque haciendo ~aves, y ansiando otro festn, en cmoda actitud vieron las aves el naufragio hasta el fin. Y haeil!ndo ellas despus lo que antes vieron, con un hambre voraz las aves los hombres se comieron y l todo q ue,.l J eu. paz 1 99 /

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    ' ' 1 . 100 . ' CAMPGillOR ~XXXVI. ' CABALLOS Y CABALLEROS. I 11, Cerrado un francs qued; pero, escapando ligero,, Sitiado por ham ere, y fl.err destrozndolo sablazos, el caballo, al caballero. de los prusianos salv. De stos il corcel huy con tanto ardor y constancia, que al francs con arrogancia, despus que pas el rastrillo, desde su propio castillo libre grit: Viva Francia 1 1 se fu comiendo pedazos al caballo el caballero. iA~ que lo salv prim.ero le pudo matar despus? -:S 1 por un vil inters hacen mil gentes que callo lo que hizo cori su caballo el caballero franc.il 1 CXXXVII LA INSURRECCION DEL AG-UA . Una fuente de un valle en Santa El!ma ve correr Napolen, cierto da de invierno en quo la pena le atrofia el corazn. Como yo--,. murmur que impeniten':: aaer en el atad, aspirando ser mar vive esta. fuente en perpetua. inquietud. Y una pobre aguadora que le oa, contest Napolen: -El. agua, con su eterna rebelda, huye de la opresin. Cmo, seor, el agua de las fuentes tranquila podr estar, lli l arrastran, en tierra, las pendientes los vientos en el mar1Sintiendo un fro que le llega al alma, dice el hroe: Es verdad: buscando el agua en su nivel la calma, busca la libertad. La insurreccin d.el agua de esta fuente no se podr calmar. : hasta que halle cabida suficiente en la extensin del mar. ~n los diques que alz mi tira.na. ' .he faltado al deber, y trajo, en vez del orden, la anarq mi omnmodo poder. ' . ' . ' ' ' ' \

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    > > > > 1 > > > > > > > > > > > > > > > ' > > > > > > > > lDOLORAS > > ---,,.._ ------------'----' > ' > > > > > 1 Sl Pese' mi nombre, no es.la hl.storia. una vieja locuaz, . cuando dice que el mundo, antes que glc>ria, pide los dioses paz. Y termin diciendo: En el pl~eta la. loca humanidad, como esa a.gua. que corre, estar quieta cuando est en libertad. Y al pensar que ha llevado el desconcierto al mundo su poder, cop la cara m lvida que un muerto mira el agua correr 1 CXXXVIII. > LA P'E DE LAS MtJJ!l'tES. > iOl Cierto monte por su alt11ra l'lG dejaba ver el mar desde la casa del fura de un lugar. Con fe, rubias y morenas fueron al monte buscar ms hijos-piedras que arenas tiene el mar. > Paraamplar el horizonte, con un cuento balad Despojando grano grano las nias el monte aquel, transport el cura aquel monto. tCno?-As: lo pusieron como el llano un nivel. > A las quo una piedra. dijo lleven de aquel monte, Dios > Perdi as el. monte su altura, y al fi11 vino resul ta1 que desde la casa del cura les dar algunas un hijo, y otras dos. se vi el mar. Hubo mujer diligente que se llev do una vez, Como cree con las entraas toda mujer, ouando cree, transporta hasta las montaiias con la fe! 110 una piedra solamente, > > > sino diez. > > > $XXXIX. EL SOL PEOOlf>O. I. Un sabio, cuya hija fu la muerte de la cuna arrancar, como sabio, la madre de esta suerte la quiere consolar. Oh, qu inmenso dolor 1 Esas estrellas que ves resplandecer, circundaban un sol ms grande que ellas que se ha apagado ayer 1 > '

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    102 CAl!POAMOR. ----------------------------Cuil.ntos hijos y ptdres sin consuelo habrn muerto quizs en ese, sol que se perdi en el cielo para siempre jams r 1-Iirando con desprecio al flr1namcnto mientras el pad1e habl, -Qu Je importa tu ciencia al sentimiento? la madre replic. Si hoy falt11. en el espacio de una cstralla el plido arrebol, la cuna de tu hija est sin ella. como el cielo sin sol. N& hay locura mayor que la locura de querer comparar 12n 101 con aquel sor cuya hermosura al cielo fu alegrar. Ha muerto un sol; mas de la nia bella. al invencible imn, eD el espacio azul, al paso do ella, mil soles brotarn 1 Ay 1 Desde el da en que sus labios fros quedaron ein color, no habr sol que los tuyos ni los mos les devuelva el calor 1 Ya esta cuna vaca.nos condena eterna soledad .. Y el sabio murmur con honda pena: -'Es verdad Es verdad 1 III. 1 implorando los padres sin fortuna la clemencia de Dios, se abrazaron, cayendo ante la cuna. da rodillas los dos 1 CXL LA EJOPA DEL REY DE THULE. -?.fe quieres1-le pregunt ~n galn una doncella. El era muy pobre, y ella le contest airada: No 1 Lleg al fondo, y al morir, tentando un cliz lo asi, pens en Dios ... nad .. subi y dijo: Quiero vivir! Qued l lleno de pesar sobre una roca sentado, y al verse tan despreciado se ech. de cabeza al mar, Cuando hizo la orilla pio, vi el cliz de oro, en 1J. uo haba un letrero que deca: Cop'Z del rey de Thul.

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    DOLORAS i 0:1 ----------------------------....... Sobre la roca despus se ha blarou l y ella as: Soy rico; ne quieres? S. Mas cuando le fu besar, viendo l la codicia lle ella, recl1azando la doncella. -Da:11e u11 beso ... Y dos y tres ... la ech de cabeza al. rnar . CXLI. SI UNA PUDIERA HABLAR! a Te acuerdas, madre ma 1 Apasiona.da le iba. hablar de mi amor, cuando ahogaste mi voz con tu rairada en non1bre del pudor. Ale los ojos apelando ai cielo me volviste mirar, y, obediente otra. vez, mord el pa.uelo par& poder callar. Te escribo, protestando, madre rna, que en plticas de a.mor, si es muy malo pecar, la. hipocresa es mil veces peor. El dolo y la. 1nentira. son las coisa.rs que convirtiendo van la. sangre femenil, de agua de rosas en la va de volcn 1 Nunca encauza la fuerza el albedro, como el ciel::> no d gran temple la razn. gran lecho al ro, y al corazn gran fe. Aunque es, con un amor incontrastable, imposible luchar, aun sera lJJ. vida insoportable si una pudiera hablar! Y en vano es resistir: cuando se adora, pesar del pudor nace, brilia, se extiende y nos devora. la llama. del amor. Ca.llar y sucumbir 1 Cuntas rnujeres, sintindose abrasar, cumpliendo lo que llaman sus deberes, se mueren por no l1ablar 1 Gangrenando el fastidio hasta sus huesos, i qu fu de ~11 Que, cual yo, con la fiebre del hambre de dar besos, sufri mucho, y muri. Y yo muero tambin; con l unida gozar la embriaguez de un amor quecall toda mi vida por no hablar una vez, I

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    ' ' f.04 CA!J'.POAll(Oll ---------------------.-----..,,,. . _-:, __ 1 Quin no anheli morir con la experiencia de que, si es bueno amar, un martirio sin gloria es la existe11cia por no poder hablar! He visto otras hermosas criaturas, pero su imagen fiel, en lo hondo de sus ojos no ha.li honduras como en los ojos de l. Aun quema la raz de mi cabello su imagen celestial, y le llevo al morir colgado al cuelle lo mismo que un dogal. Adis! Como una tromba de alegria voy de su amor en pos ... Espejo de mi alma, madre ma, adis l adis l adis l CXLII. LA SANTA REAI,I:DAD . Ins! t no comprendes todava el ser de muchas cosas. t Cmo quieres tener en tu alquera, si matas los gusanos, mariposas? Cultivando lechugas Diocleciano, ya deca en Salerno que no halla mariposas en ve1ano el que mata gusanos en invierno. t Por qu hacer lo real tan cruda guerra. cuando dan sin medida almas al cielo y flores la tierra las santas impurezas de la vida.1 Mientras ven con desprecio tus miradas las larvas de un pantano, el que es sabio, sus perlas m.s preciadas pesca en el mar del lodazal humano. Tu amor lo ideal jam.s tolera los insectos, por viles. Qu error 1 Sera estril, si no fuera el mundo un hervidero de rptiles El despreciar lo real por lo soado, es una. gra.n quimera; en to1a. evolucin de lo creado la materia al bajar sube su esfera Por gracia. de las leyes naturales E:e elevan hasta el cielo cuando logran tener los idea.les la dicha de arra.strarse por 111 selo

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    ' . DOLORAS T dejars las .larvas en sus nidos cuando llegue ese da. en que venga abrasarte los sentidos el demonio del sol de medioda. Vale poco lo real, pero no creas que vale ms tampoco ol hombre que, aferrado las ideas, estudia. para sabio y llega loco. T adora.r.s lo real cuando, instruida. en el ser de la.s cosas, acabes por sa.ber que en esta vida no puede haber sin larvas ma.riposa.s. Piensa. que Dios, con su divina mano bendijo lo sensible, el da que, enoa.rnndose en lo Jtumano, lo visible amas con lo invisible! CXI,III LA CRUZADA DE PAOU.N Y si la tumba sagrada. no encerr Cristo jams. iOS .. Como cruzado, Judea. fri de escudero Pachin con el abad de la. aldea. de Sern. hall en ella!-Polvo y nada, nada ms! Para. hacer un relicario jur traer su amor Por un sepulcro vace Pachn se atrevi decir, un pedazo del sudario del Seor. cunto hombre viene, Dios mo, morir!Pero Pachin i no sabra que, si Dios baj morir, v6i vi al cielo al tercer da subir? Y, sin logre.r los tesoros que, al ir, pensaba. traer, le vapulearon los moros al volver. Perdi la. fe en tal jornada y se conden por fin. As acab la. cruzada de Pachn. CXI,lV EL ORIGEN DEL MAL, 1 .Sabr todo el que estudie esta dolora., si ya no lo saba, que el diablo antiguamente, como ahora, era un bribn de la. mayor cuanta. Y sabr con escndalo la gente, con qu vil artificio pudo el diablo probar que es solamente, prolongaci6n de la virtud, el vicio.

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    j 106 CAt!POAll!OR ---~-------------------------' II, Le dijo Dios un ngel cierto da. en viejo castellano: -Bajars al Edn de parte ma animar con mi aliento el barro humano. Y baj. Y las virtudes cardinales trajo de la alta esfera, para nervios de Adn, por ser iguales un haz de filamentos de palmera .. III, Una. tarde que el ngel contra un pino se durmi dulcemente, el demonio lleg por un camino . que es cauce en julio y en abril torrente. Y como es un traidor, diestro en su oficio, prob el diablo con maa que va entraado en la virtud el vicio, como so halla el castao en la castaa. Y estirando, medida de su gusto, las fibras vegetales, pas de un justo medio un cabo injusto todas las virtudes cardinales. Y result pecado la belleza; el poder, tirana; un horror la especie, la pureza; y el grande amor Dios, idolatra La esperanza extendida, hace que el hombre, aspirando la gloria, se lance la ambicin, porque le nombre sol de primera magnitud la historia. Y ayer persegu:dor, y hoy perseguido, con el fuego y el hierro, va el hombre con su gloria haciendo \ln ruido como el que hace la res con el ceneeno Y hasta es la caridad una estulticia, y no existe conciencia, si la ley que hace Dios con gran justicia la aplica la bondad con gran clemencia. Y 1,qu es la fe agrandada? Un buen deseo llevado al desvaro; hay creyente, ms tonto que un ateo, que es, ms bien que un fantico, \tn impo. Y lo justo, Seor, qu es de lo justo, s1 con mayor pcr1c1a, despus del juez, con fallo ms augusto la equidad ajusticia la justicia 1

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    -------DOLORAS IV. Ya vei.s que n1at el diablo en lo futuro lo btleno y verdadero, como el r111e sorbe un l1uevo est seguro q1e se como u11 )resunto gallinero. v. Dt1e1mc el gol, y el diablo, que celebra su dejadez tra,nquilia, l1uyo escurrien,l ser h11m a110, si el der11on,io lo muevo, Dios le guia CXLV. LO QUE HUidILLA, SAL V A. Cuitndo muri la infiel, celoso un l1omb1, en 1'1 t11mba do In.s pisote,a.11
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    . . f08 CAMPOAMOP. CXLVI. \ EL VACIO D:EL ALMA, r. Aunqu9, buscando impresiones, cruza la tierra y el mar, por ms que con el estudio Je llegaron prestar nunca se llena el vaco del alma de Soledad. la religin sus misterios, el tiempo su eternidad II, De la vida. que maldice sintiendo el terrible afn, joven, rica, sana y bella, desolada viene y va. desde la ciudad al campo, desde el campo la. ei udad, y. nunca aquel gran va.c& llegan terraplenar Y al fin la nia ilusa la hubiera muerto el pesar, si no fuera porque un da, por obra providencial, llen el inmenso vaco del alma. de Soledad ni la historia ni la ciencia, ni lo real ni lo ideal, el perfume de una rosa. que la regal un galn. CXLVII. LA S.A.L DEL DIABLO Al salir del Edn los dos impos, el diablo los mir, y diciendo gozoso: Ya son mos con desprecio escupi La saliva del diablo fu un fermento que vino dar el ser la muerte, la ira, al sentimiento, al dolor y al placer. Querindolos librar de ese amor ciego que aviva la traicin, que pone, ardiendo, las ideas fuego y abrasa el coraz n, vino un ngel de Adn la presencia y le dijo: Quizs Dios os vuelva al jardn de la inocencia: y Eva exclam: Jams! La virtud es luchar. Con los placeres que matan de dolor, sentir de las cosas y los seres el tormentoso amor. La virtud es luchar, y ya desdeo el no sentido bien que no saca del limite del sueo al alma en el Edn.

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    . . DOLORAS Sufriendo, probarn. nuestros amores del pecado la sal, y el g,.-a.n placer que vi ve de dolores, y el bien que vence al mal. Lleva mejor el sufrimiento al eielo que la paz del Edn. El dolor es ms santo que el consuelo, y ms nuestro tambin . A sufrir 1 luchar! la victoria.! Todo gran corazn, con la sal del dolor, que sabe gloria, gana. la salvacin 1II Ve el ngel de deseos saturado el humano sentir; compadece Adn y Eva, y, humillado, vuelve al cielo subir. CXLVIII EL CANDIL DE CARLOS V. En Yuste, en la pobre cama de una pobre habitacin a.lumbrada por la llama que movi la luz un poco del veln, medio candil, y, tosiendo, con cuidado se arrop el emperador, por si aquel aire colado puede ms que su valor; de un candil, medio veln, f09 soando est Carlos Quinto que en un duelo personal, ,e sus pies, en sangre tinto, al rey francs, su rival, y iPor qu el cielo consiente dice el hroe ya febrilSe inoorpor de ira loco, mas pas un viento sutil que mate todo un valiente lo que no apaga un candil 1, CXLIX. EL CIELO DE LEOPARDI. Genio infeliz! en su primer moment su amiga la muerte le deca: Dame. la nada, esa regin vaca en que no hay ni placer ni sufrimiento. Donde se halla la vida est el tormento. Dame paz en la nada repeta y mata con el cuerpo el alma ma, esta amarga raz del pensamiento. Al orle implorar de esta manera, consolando al filsofo. afligido, la muerte le responde: Espera, espera; que, en pago de lo bien que me has querido, maa.na te dar la muerte entera y volverts al ser del que no ha sido. ' 1 '

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    1 ' 110 CAMPOAMOR ______ ---------------------------~CL. CONTRADICCIONES. I. Se l1alla con su ,ama.nte Ro.s.a solas e11 un j ard, y ya su ernp.resa arnoros.a 6ba tooo11do su i11, cuando e 1 lla e11tre la a1bolt', unie11do la i1lea y la. armonci, alma del cuerpo, y cuenpo de nuestra alma. CLII. BAUTISMOS QUE NO BAUTIZAN. I. Cierto cura en Torrevieja bautiz u:na nia u11 da con el agua. que caba ( La dej mal bautizad.a 1 el cur.a, porque saba que as la nifIJa sera en una concha de almeja. una furia e11 forma de hada. La poca .agu.,a bautismal obr en Ja n,ia de 1nodo que no le borr del todo el peoado original. Furia de instinto t.an fiero, que mat muchos de amo1. Atrae al hombre el dolor como el imn al acero. ......

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    111 DOLORAS --------------------------------II, Y aunque l1izo tantos penar, fu ella amada hasta mo1ir: que el saber hacer sufrir es saber hacerse amar Pensando en esta conseja, mil veces me he preguntado si ti te habr bautizado el cura e.e Torrevioja. CLIII . AMOR Y VANIDAD. 141t41~"" 4 mi Ilustre amt10 v cam11aiierc,, el seor D. Ferm!n u,rnande.a 1111eatas. Al cuello de una bumilda golondrina at un cordn Ins; la di cien besos. la. llam divina" y la. solt despus. Vol la. goiondrina libremente, y, al tiempo que vol, vi una. zarza. ondula1 sobre una. fuente y en ella. se pos. Contemplaba en el agua que corr& su collar carmes, y, charlando, parece que deca: o. Qu hermosa. estoy as l ,. Fu de nuevo volar la golondrina, mas con desdicha. tal, que el cordn, enredado en una espina, le sirvi de dogal. Cuando la prenda de su amor aho1cada. ve la primera luz, llora por ella lnes, arrodillada, con las manos en cruz. Si en un rapto de amor lo divino pec por presuncin, hoy castiga con creces el desino su a.mor y su ambicin. Oh sabio rey 1 De todas tus verdades, es la. mayor verdad que el mundo es vanidad de vanidades, y todo vanidad. CLIV. A VISOS DEL CIELO. Bella. estacin! Todo gozar convida del placer sin medida. Mas, es eso que vuelaf Una. hoja. que ca.e, y nos revela la nada de las cosas de la. vida

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    ' ii2 OAMPOAMOl.l. CLV. LAS HAZAAS DEL FISCO. A mt buen amtgo, el sr. D. Vtce!lt~ ()1-;f ".e;R. t . Al llegar, cualquiera da, un recaudador cualquiera una choza que tena por cortina una palmera, ve una cabra en el umbral, y una esposa .y un esposo q11e hacen ser al animal nodriza de un nio hermoso. dejando as sin nodriza al nio del labrador. Su amparo entonces la 1na.dr; pide la Virgen Mara, y exclama furioso el padre: Cuando llegar la ma 1 11, Por contribucin y dietas de improviso al labrador i Y el nio tDe hambre esptr6, la madr& muri de pe:.1a, le reclama dos pesetas el brusco recaudador. de rabia el padre se ahorc, y aqu termin la escena. 111, JI.las ni mujer ni. marido pueden cumplir con la ley, porque nunca han cono,::ido por sus monedas al rey. Aunque esta tragedia espanta, vecl con qu aire indiferente la alondra 11n los cielos canta Para cobrar se utiliza la cabra el recaudador, y el sol marcha hcia Poniente 1 CLVI. JUSTOS POR PECADORES, Tronaba tanto aquel da, que viendo al ciel<> ;rritado, Castiga slo al culpado una devota deca. JI.las cuando al cielo peda contra el culpa.do rigor, perdonando al pecador, cay en un rbol del huerto un rayo, que dej muerto en su nido un ruiseor CLVII. EL MAL NEGOCIO DEL DIABLO. l. Siguiendo con espritu moderno del progreso la ley, quiso el diablo alhajar su pobre infierno con el fausto de un rey. .. '

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    DOtOltAS l29 -----' CCIV EL LATIGO ETERNO. Ya el mal se nos revela. sufriendo palmetazos en la. escuela; pasan despus los aos y ahogan nuestro amor los desengaos; ~uego el remordimiento, nos tortura implacable el pensamiento. Porque herir sin descanso .y sin medida todo ser se11sible, es la misin de un cmitre invisible de este abierto presidio de la vida. \ ccv. ANTES Y DESPUS. Antes de merecerte tu aliento me embriagaba, dolo mo; y hoy lo encuentro tan hmedo y tan frfo, que recuerda el aliento de la muerte. CCVI FELIZ IGNORANCIA. Oyendo un confesor que aseguraba que matan al amor los desengaos, le pregunt nna joven de quince aos: -Pero el amor se acabaT CCVII. LA OIENOIA DE ENGAAR: I. Tus virtudes!: aea.so me engaaras, si no pertenecieras al gremio de esas grandes embusteras que dan, para. engaar, las cuentas clarall, n. S, s, caro lector, esa que miras, formando su virtud con falsedades, da color de verdad las mentiras y un aire de mentira las verdades. Tomo I, campoamor.i

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    130 :, CAJI.IPOAJIIOR CCVIII. FE SOBRE TODO . Nunca olvld,is c,st,e con:sejo, d,a
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    ' ' DOLORAS CCXI LAS BODAS DE ORO DEL DIABLO. Nunca fu de mi agrado cantar las borlas de oro del casado, : y, como el diablo, celebrar prefiero, : las libertades de oro del soltero; pues, siempre astuto, aunque de amor se abrasa el diablo se enamora y no se Calla, CCXII. SABER Y NO SABER. I, Cuando con ansia de saber medito, mido con arrogancia, eomo si fuese un sueo, la distancia que media entre la nada y lo infinito. Mas mi razn, cual todas, limitada, nunca ve claramente, eso que hay de comn entre la mente, lo infinito, los sueos y la nada. 11, Saber y no saber, todo es lo mismo, porque el fin de la ciencia es el abismo. CCXIII. ESTUDIOS INTILES. Y estudi hasta el latn porque crea que no pensando en ti, te olvidara;_ mas fu grande mi error, pues la belleza con sus maneras de encantar extraas, si no entra como Ull sueo en la cabeza, penetra. como un rayo en las entraas, CCXIV EL PODER DEL LLANTO. .l. c!oa E111t1ia Pardo 1iazan r. Di el Cielo la mujer n1iles de encantos, y pesar de ser tantos, son stos de un poder irresistible; ademM de lo buena y lo sensible, i31 /

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    132 , ' ' CAM'POA.MOR. .. .. -4----une al pudor, en cuya fuente pura toclos beben su copa de locura, el dejo celestial de sus acentos y unos ojos que ven los pensamientos. 11. Leyendo esto, al gran Lope recordab& nuestra insigne escritora, y replicaba: -iY qu olvidar nuestro mayor encanto1 Para ablandar lo duro del destino, ha. dado Dios la mujer el llanto, que es lo que hay en lo humano de divino. CCXV. MENTIRA DIABOLIOA. Despojando las gentes el demonio de la honesta ilusin del matrimonio, con10 simple advertencia, la puerta del. templo de Himeneo escribi esta sentencia: Slo dura el amor lo que el deseo. CCXVI. GUERRA DE ALMAS, 1, Dama y galn: l la ama hasta perder con el amor la vida, y cuando ya la olvida, prendada del galn muere la dama 11. Aprenda el que leyere ' la gran verdad que este prece1)to eneierr1.>. lo mismo que en la. guerra, en el amor el que no mata muere. CCXVII. EL PJARO MENSAJERO. Un pjaro solt que alzando el vuelo, en busca. de mi amor entr en el Cielo. En la carta. que el pjaro llevaba, recordando mis nti1nas ternuras, mi amor le encargaba que me hablase del Cielo y sus venturas. El pjaro volvi con la respuesta, pero lleg borrada, porque entre el homhl(e y Dios se l1alla. interpuesta la. noche sin estrellas de la na.da. __ , 1

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    llOLORAS f83 --------------------------------' .. ' ' \ CCXVIII. FUGA DE ANGELES. Ya ves en tu interior por vez primera los duendes que de nia has visto fuer;i: y vive prevenida, porque si hallas, siguiendo ese camino, la tentacin la ocasin unida, por tu desgracia te creer perdida. y har. Dios ditnisin de su destino el ngel de la guarda de tu vida. CCXIX EL PEOR DE LOS MUNDOS J. m querido sobrino llamii ll. v:1 litt; I. Escribe un pensador: Tengo delante un cielo sin estrellas estrellado, la luna ya en creciente, ya en menguante y un sol que viene va, limpio nublado. El aire es de poniente de levante, mar azul, campo erial, florido el prado, siempre igual, sombra 6 luz. calor 6 fro, este mundo exterior me causa hasto. II. Y sigue: No hay un tomo en reposo, ni en lo moral una verdad probada: se llama bien al mal, feo lo. hermoso, fe la ilusin y dicha la soada. Aqu lo cierto es falso; all es dudoso, por lo cual slo s que no s nada; y, al fin, si el mundo real me hasta tanto, este mundo interio1 me causa espanto" CCXX. HOMBRES Y MUJERES, tExtraas, Ella ma, que aun ame con locura t Qu quieres I l\Ii pasin por la l1ermosur:., puede ms que mis aos todava. Modelo de los grandes sacrificios y tipos tan honestos como bellos, no he visto nunca una mujer con viciu1, ni hall jami\s hombres de bien sin ellos. ' 1 ' / .. .) ' 1 '

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    134 ' / ' CA:!.fPOA:MOR CCXXI. TODO Y NADA. A mi excelente aniign los ceme11.terios el osa1i<> co1r1n de los l1um,an,os, ,1ue lo ve 1ni,r,a,ndo al cielo. CCXXII. LA HORA MALDITA. I, De,s,do que,. si<>,11do u11 sa11Jto, l1a mal{lecido J oli la ho1a
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    AL SENOR D. MARCEf_f NO MENNDEZ PELA YO ' I, Ahnra que mi queridsimo com,aero, el sabio 11,)r antonomasia, Sr trc nnclez [)elayo. escribe los fundametitos -de una esttica ideolgica, le dedico estas Hur1ioradas, porque adems de satisfacer con esto un sentimiento de mi corazn, tengo el egosmo de creer que en esta ocasin me defienda, si lo halla justo, de los censore, apasionados que de seguro aparecern, como aparecen siempre que yo me permito poner ttulo nuevo alguna de mis obras. Soy el l101nbre menos afortunado de la tierra para bautiza1 gneros li terarios. Cuando publiqu las Doloras, el nombre pareciJ rlc111asiado neolgico. Salieron Ju1. los Pequeos poemas, y el titulo fu muy censurado por ra zones que nunca he comprendido. El nombre de Humoradas iparecer tam bin poco propio 1 es l,1t1norada? Un rasgo intencionado. Y dolora?Una humorada convertida en drama. Y pequeo poema? Una dolora. amplificada. De todo esto se deduce que mi modo de pensar ser malo; pero, como ya.
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    186 CAMPOA:MOP. -~--------.----~--------~----------' Uno de los economistas co11te1nporeos ms 11otables ha escrit,, un artculo muy filosfico titulado: Lo que se ve y lo que no se ve.,. Este titulo, mejor que aplicado al comercio de las habicl1uelas, se poda relacionar con los sis temas poticos, el ,iejo y el nuevo; el viejo, que se puede llamar el de lo, que se ve; y el nuevo, que lo llamaremos el de lo qiie no se ve. El viejo no necesita explicacin: el nuevo consiste en ver intuitivamente lo que no se alcanza primera. vista; en hacer notar al lector el punto en que las ideas ilu111inan los hechos, mostrndole el camino que conduce de lo material lo ultra-ideal. , No me el!'plico por qu muchos lectores prefieren en el arte lo superficial lo l1ondo. Y debo confesar, con mortificaci de mi amor propio, que hasta genios que han solido ver la inmensidad en el tomo, son refractarios dejar transparenta1 en sus producciones las visitas que dan la regin de lo indefinido. III. A un gran' poeta extranjero no le pudo hacer comprender mi amigo el seor D. Eugenio de Ochoa lo qtie era una dolora. Extrandolo yo rn ucho. deca el Sr. Castelar q11e, dadas las cualidades del insigne escritor, l se lo explicaba perfectamente. Otros dos grandes poetas esaiioles se empearort en no querer entender lo que eran doloras, y lo co11siguieron. Cuando se publicaron las primeras, sornetindolas las reglas de una. 1etrica convc nitla, y en la cual yo nunca he podido convenir, las fueron dividiendo en epigramas, letrillas, epitafios, etc. Estos inmortales distrados clasiflcaro11 las doloras por su contextura externa, sin fijarse en el lazo interno comn que las una en el fondo, que era la intencionalidad. En el actual momento histrico, ya ver e1 lector como tambin estas naderas casi epigrficas, todos los retricos retrospectivos las llaman parea dos, cuartetos quintetos, y acaso, acaso, slo aleluyas; y, sin fijarse en su carcter intrnseco, rechazan el ttulo de Humoradas que yo les doy. Siem pre la exterioridad sob1eponindose lo esencial. Una dolora. puede ser ma d1ig11.l, epigrama., etc., sin dejar de ser dolora; mientras que no son doloras ninguno de los epigrama.s y madrigales que conocemos. Lo mismo digo de este nuevo ttulo. Una humorada, sin dejar de se1lo, puede estar escrita en un pareado, en un cuarteto, pero no son humoradas la mayor parte de los cua1tetos y pareados que se han escrito hasta ahora. Pero yo, que tengo el honor de dedicar este librito al 81. 1Ienndez Pe la.yo, imitacin suya, voy, propsito de estas hu1noradas, escribir tam bin un poco de esttica. trascendental. IV. No quisiera que el lector, al .hallarse con estas ba.gatelas escrit:i.s par~ los albums y los abanicos de xnis a1nigas, 6 recogidas de los retazos sobrantes de doloras y 11oen1as, c1eyese que las be coleccionado co1no cosas dignas de ver la luz pblica. Las he reunido coleccionndolas l1oy con las que he publicado hace tiempo con el nornbre de cantares, porque, ade1ns de cu111plir los deseos de un apreciable editor que me peda un lib1 cualquiera, mo propongo reha bilitar con esta publicacin, en lo que sea posible, esa poesa, ligera. unas veces, intencional otras, pero siempre precisa, escultu1al y corta, que nues tro c1ninente poeta el Sr. D. aspar Nez de Arce ha estigmatizado con la expresin desdeosa de Suspirillos lricos, de corte y sabor germnicos, exti cos y amanerados Creo que el pe118a1niento del Sr. Nuez de Arce ha sido mal interpretado, pero el hecho es que desde que l lo l;J.a escrito, ciertos crticos quienes se les puede calificar de sacristanes de anin, se complacen en llamar suspirillos ger1nnicos toda co1n posicin que no se estira hasta ensuciar con la,s botas la cara de los oyentes. En consec11cncia, reba tiendo los que han entendido mal la expresin de mi ilustre compaero, les dir que esos suspirillos germnicos siempre sern los cantos populare." de I as clases il u.stra.da.s. ,_

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    ' CAMl'OAYOR .. 1 ---------------------------------Esa. poesa. que algunos llan1ar1 lapidari,1,, es la md.s propia pa.ra. que so graben los pcnsamic11tos, 110 slo en las piedras, sino en las inteligencias. IIasta que se halla. la forina elptica qua las sintetlzi, las epcipeyall, las tragedias, los poemas y las crnicas, son creaciones de una utilidad contes tada y de una pesai.lez incontestable. Una dcima ofundir el e~cepticismo con el J1umorismo, y el humorismo cor, la excentricidad, les dir q11e es el colmo de la injusticia llamar escptico un espiritualista tan exagerado como -:,o, qua crea qua lo que hay n1s natural en el mundo es lo sobrenatural. Si el escepticismo no cree en lo que dice, el humorismo hasta se rio de lo que cree, no dejando
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    ' . . f.88 C.1.Mt'OAIIO'I\ . . y enca.ntadoramente di.ablico. porq11e los c~critores humorlst:i.s tienen sohr,, los exclusivamente serios, y los totalmente alegres, una superioridad de 1i1irs incontestable; pues cuando un escritor slo se propone hacer reir mucho, suele acabar por hacerse risible, as como cuando un hombre por den1asiado serio es tonto, es tonto de veras. No hay duda que el humorismo, que es un carnaval reentrante en la cuaresma, parece que domina los asuntos desde ms altura, y que se hace superior nuestras ambiciones y nuestras fina lidades, pintando la locura con toga de magistrado, y la muerte con gorra de cascabeles. : _. El talento que. allegre y tr1sten1ente, ve en lo pequeno la imagen de lo grande, y en.lo grande_ el trasunto de lo pequeo, es el titiritero que al son de su tamboril hace bailar grotescamente todas las pequeas y grandes 'figuras humanas, como si fuesen muecos de resorte; es el tipo que, segn una frase vulgar, es capaz de hacer burla de un entierro"; el inventor, en fin, de la filosfica danza macabra, ese baile de candil dado en los infiernos, :y al cual asisten, presididos por la mue1te, reyes con greguescos de payasos, bufones con tiaras. y papas con miriaques. Si, como dice Cervantes, el hacer reir es de grandes ingenios, el hacer reir y llorar al n1isme tiempo es un don excepcional que slo ha concediclo Dios l y Shaltespeare, los dos grandes pensadores 1ns humorsticos del mundo. . Y dejo este asunto, slo indicado por m, para que el Sr. l\Ienndez Pelayo acabe de decirnos con su profundo saber lo que es hu1norismo, esa alegra unas veces enternecedora y otras siniestra.; esa espada de dos filos que lo mismo mata los hombres que las instituciones; ese gran ridculo que convierte en policl1inelas los hroes mirndolos desde la altura del su premo desprecio de las cosas. VI, Poro me he dist1ado y veo que para unas producciones tan homeoptic~.s como estas mas, el lector dir con razn que he escrito una dedicat insisto en creer que las poesas de forma condensada son ms apreciables por.la dificultad de te n er que decir en ellas ms de lo que se expresa. El trascendentalismo en el arte consisto en estas vistas lo infinito que entreabren las frases cortas de algunos autores de arranq1)es profticos. No me puedo consolar del tiempo que pierden algunos lectores devorando autores insustanciales, que, al ocu parse en lo particular, jams dejan entre renglones sobree11tendido lo gene1al. Pero mi guerra declarada al gnero ampuloso y superficial veo que me vuelve distraer hacindome grrulo, machacn y acaso iujusto. El arte en general, la poesa en particular, ganan en intencin lo que pierden en extensin. . Suprimid algunas frases inspirarlas de la historia, y las guerras de la antigua Grecia quedarn reducidas unos pequeos altercados de patanes de lugar, y la revolucin francesa una orga de canbales. El ingenioso escritor don Felipe Picatoste ha escrito un libro, tan ameno como profundo, sobr8 las frases clebres, y en l ha probado de una manera evidente que es una te11dencia del espritu humano la de ir condensando los pensamientos, desde los poemas hasta. los refranes y desde los refranes hasta las frases. No hay nada sublime que no sea breve. Cl1ando se acabe el mundo, i qu quedar de nuestras agitaciones, deseos, esperanzas, an1 biciones y temores i Nada, casi nada. De todas nuestras habladu1as slo quedarn cuatro frases clebres, hasta que algn Homero sideral, sealando con el dedo el vaco que deje el mundo en el espacio, reduzca las cuatro expresiones que flotarn so bre el lugar del planeta extinto, una sola frase parecida. sta.: All fu Troya CAMPOAMon.

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    ' ' ' PRI1\1ERA PARTE. I. La 11iia es y l.a n1ijer la la mujer quo respet~ 1nos,, 11111a q11e . e11.ga11amoo. II. Scg creen los ,11m.antes, las flores valen 1n.s que los d.iam,a11tes. 1\1,'ls ve11 que a,l extin,guirse los .amcircs, valen 1ns los 0 que quieres,
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    ' 140 CA:MPOAllfOR ------------------------------,--' VIII. No te ablandes oyendo sus ace11t-OS, que el diablo en ooasiones tcalor,1. los buenos sentimientos Ja,ra hacer comete,r malas .acciones. IX. A1111r1110 t por modestia no lo ere.as, l:11s flo1es en tu sien p,a1rece,n feas .. X. Todo eJl .amor es tl'iJSte ; n1s, tr,i:ste y todo, es lo 1nejor q110 existe. XI. H.a,y quien pas.a ia vid.a, e11 ese ete1no juego (le l1acer caer La mujer, y el luego 1c,l1abilita1 La mujer cada. XII. Te vas con,fesar, y el cura, dico que ti, en vez de absolverte, te bendice XIII. Si la codicia de pedir es mucha, el horr1bre 1eza, pero Dios no escucha. XIV. El amo1 es un himno ,perIIU111ente que, despus q11e enmudece el que lo oa11ta, otra 11ueva ga,rganta. lo vuelve repetir etern,ame1~te. XV. 1:lir... pero no ho visto e11 p:i1te algt111a ir del brazo la dicl1a y la fortuna ... XVI. Cual toc1.as, t prete11des, co1no Ele11a, se1 amada, por bella y 110 poi buenia. XVII. Ese il11st1'0 1nortal lle110
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    ' l!UMO!tADAi!I i.ii -----_ .. .. ___________________ _,_ _____ XX, Tengo, Amalia, un secreto aqtt escondido que me har. enloquecer: cstichale .. ms cerca .. as .. al odo .. "Aonq\le ,oy ya. tan viejo, ha! lle s~ber. ,, ,, XXI. Its tu historia. en mi vida entremezol.a, XXVIII. La msica es el cielo prometido.
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    ' . . ' ' 142 CAMPO AMO& --,;-.:,.a:c------'-'-....... -,--'----------------'-~=.,,,.1JI ' . ' ' XXXI. formas de belleza soberana modela Dios en la escultura humana! XXXII. No puedo ver con nimo sereno Borjas, cual t, tari puras y apacibles; pues juzgo, como hay Dios, menos temibles las Borjas del pual y del veneno. . XXXIII, Resgnate morir, viejo amor mo no se hace atrs un ro, ni vuelve ser presente lo pasado. Y no hay nada ms fro que el crter de un volcn, si est. apagado XXXIV, E11 la fea graciosa. m! veces ms terrible que una hermo;,a XXXV Se matan los humanos, on implacable guerra, por la gloria de ser, en mar y en tierra, devorados por peces y gusanos XXXVI. .Se asombra. con muchsima inocencia. de cosas que aprendi por experiencia, XXXVII. Com(}-todo es igual, siempre he tenido un pesar verdade10 por el tie1npo precioso que he perdido, por no habe: conocido que el que ve un corazn veel mundo entero. XXXVIII. Beln! Para; el amor no hay imposibles. Lo mismo que .las palmas, a. veces nuestr,s almas se encarnan distancias increbles. XXXJ.X Te moras por l, pero es Jo cierto flUe pas tieL'lpo y tiempo, y no te llas muerto. xr . La desgracia es precisa para grab<11 los hechos de la historia. O se escribe con sangre nuestra gloria, 6 .la borra al. pasar cualquiera brisa '

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    ' IIUIIIORADAS 143 -----------------------------'-------' XLI . Ya 110 loo 11i escribo m,s l1istoria que ver mi niez co11 mi mecrno,ri,a. XLII. No i11sulte,s el l)udor e1i mi preser,cia, 1)01-que &'lbes reir con i11ooencia ; po1qt1e, si no, mi intrpida mirada te dejar clava(ta, e11 la trmula cruz (le tt1 co110ie11cia. XLIII. Bie11 merezco, l\Iar.iana; la fortu11a l1ay un opio mejor que l.a inocencia. XLVI. S fii=e en es1Je1.a:r, que ,le este modo algo le lleg.a .al qi:te lo esper.a todo . XLVII. El .a,mor 101, nifios y 1a:s flo1,es so11 .amores tan dig1ms de los <:ielos, que so111 .'l-1 vez lo.s 1i.11icos .amor
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    ' OA!n'OAMOR ----------~--------------------' ' LI. P0nind0se y qui.tndose alfileres, hacen sitios _de Troya las 11111jeres. Lil. Los mortales son siempre los mortales. Y en el mar y en la tierra, cerca lejos los j\1egos de los nios son iguales, como lo son los sueos de los viejos LIII, Se jura amar una existencia. entera, y en un da no ms se ama y olvida. Y cmo remediarlo1 As es la vida, y jamfls ha de ser de otra manera. LIV. Igualdad y miseria! Como todo,, cuando Dios cre el sol, lo hizo de lodo. LV. Egosta y falaz, siempre he eredo que el velo te pondrs de desposada tau pura como el da. en que has nacido; mas pura, con el alma desflorada. LVI. Conocers, lector, por tu conciencia, que all donde hay amor, no ha.y inocencia. LVII. Deja que mi ternura te cuento mis amores, porque soy, cuando miro tu hermosura, un rbol carcomido que l1echa :flores. LVIII, es de tu a.mori No s. Le d mi man11 aquel objeto de las ansias mas; pero los poco!! das dej de ser mi esposo, y pas hermane. ' LIX, Se oye los seres que nos son querido, poniendo hasta en los ojos los odos. LX, Hblame ms .. y ms .. que tus acentos me saquen de este a.bismo; el da. en que no salga de m mismo se me van comer los pensamientos. LXI. La am el ao pasado, y hace ya un siglo, 6 dos, que la he olvidado. '

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    BUMOltADAS 145 --,------------------------------LXII Aunque te ad1niro tanto, perdona, Clara Lengo, si, temiendo afligirte, no te canto; porque, la edad que tengo, lo que empieza en cancin acaba en l!a')lt,o, LXIII, En lo ideal mecida, el llamarte las cosas de la vida es intil empeo; rara ti el despertar, estar dormida, es dejar el delirio por el sueio. LXIV. S$ que al morir, para alcanzar la glorir., limpi su corazn de tu memoria LXV. Alegria y tristeza, suelen ser un error (le pcrspecti va, sobre todo al juntarse en la cabeza con los sueos de abajo los de arriba. LXVI. Hay qt1ien es, aunque alegre y casquivana, por cloulo ms casta que Diana, LXVII Ten siempre con un manto velados tus encantos pudorosos, porque, en cosas de encantos misteriosos, perdido ya el misterio adis encaato LXVIII. Conforme el hou1bre avanza. de la vida en el spero can1ino, lleva sien1pre su.lado la esperanza, mas tiene siempre e11frente su destino. LXIX. Ya s, ya s que con formal empeo soaste en resistir, pero fu un sueo. { LXX. Re11ovando mis tiernas emociones, me han probado tus quince pri1navera~ que son nuestras postreras ilusio11es iguales en frescura la prin1eras. LXXI, Con10 oye habla.r del hecho hasta el abuso, llama un cura al amor ei 'l!icio ai uso. Tomo l. campoamor.-10 ,...

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    146 CA};fPOA".\IOR LXXII, Preguntas qu es amor? Es deseo en pa.rte te1'Cn.al y e11 pa 1 1to .sa,11to: lo q11e 110 s expresar cu3.nclo te cank, ; lo q11e yo s se11tir cu,1.ndo te veo. LXXIII. Al da1 e,ste abanico iai1e .a,l sen1l1la11tc, t.al vez p11eda terr1plar, Eugc11i.a ma, esa .alma deli.rarute llUe no tuvo en la vida u11 solo an1 .. nte 11i vi,,i sin amar un solo
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    HUMORI.DAS 147 -----------------------------------LXXXII. A11nque es la infiel ms pecadora que Eva, no se preocupa ele ello; pues cree que ha de ir al cielo porque lleva la Virgen del Pilar colgada al cuello LXXXIII. Las almas muy si11ceras, confundiendo mentiras y verdades, despus que hacen de sueos realidades, elevan 1ealidades a quimeras. LXXXIV. Ayer le enajenabas con tu acento; pero hoy ya le constipas con tu aliento LXXXV La gloria vale poco ante la historia; pero i vale algo ms lo que p.o es gloria? LXXXVI. Le dieron una flor, y ahora nos cuenta que su alma enamorada tari slo se alimenta del olor de una rosa disecada. LXXXVII. Me suelo preguntar, de dudas lleno: ...-.. iSon mejores los buenos, los justos1 Y la eleccin va en gustos; yo doy todos los justos por un bueno. LXXXVIII. Sabiendo mi virtud ipor qu te extraa que me encuentre, mi edad, alegre y sano 1 De remiendo en remiendo una cabaa vive ms que Pompeya y Herculano. LXXXIX. En cuanto castidad, todo la espanta; ve un espejo y se oculta la garganta. xo. Teme las ilusiones; que es peor la ilusin que las pasiones. XCI. Sufre l Sufre! Traidora que abomino Tu vida al lado de l es un camino q\10 conduce al infierno. Ya ves que muchas veces el destino ad.elanta los juicios del Eterno! ..

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    148 CAMPO AMOR XCII. Las Gracias fueron tres, sin duda alguna: pero, desde hoy, el que lo diga miente. Las Gracias eran tres antiguamente:. despus que sta naci ya no hay ms que una. XCIII. Tiene este abanico el don de dar al viento ligero todo acento de pasin: por eso oculto un te quiero,. qt1e siento en mi corazn. XCIV, Una-sola mirada, si no es pura, en mujer una nia transfigura. XCV. Z,Itir en lo pasado, ya inclemente aspira ser verdugo en lo presente. XCVI. Falsa! Al hablarme, una ilacin extrat>, me trae la memoria que mi solo me engaa cuando me dice la verdad, la historia. . XCVII. 1 Ay! Como el cielo te ha dado gracia, juventud y amor, cuando te veo 1ni lado parece que Dios ya ha echado sobre mi tumba una flor. XCVIII Tal vez hallar consiga mis grandes errores un consuelo, viendo que veces, por bondad del cielo, el rayo que va un rey, da en una hm:miga. XCIX. le amado esa mujer de tal manera, que no me volv loco, porque lo era. c. Qu bien has aprendido en tu provecho que ser mala es un clculo mal hecho! CI. tEs sueo, realidad, lo que he vivido? No lo s; pues yo que hablo, no estoy ciertn si, al juzgarme despierto, estoy dormido, 6 al creerml! dormido estoy despierto . . '

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    HUMORADAS 149 --------------------------------CII. Siempre es pira vosotras peligroso un nimo aguerrido y un uniforme hern1oso. El fausto militar sexo precioso! iempre ha sido y ser tu prometido. CIII. Yo suelo con tu nombre, nia hermosa, por ms que el curso de mi edad avanza, hacer mi alma dichosa. Sabe tan bien el pan de la esperanza, que ya no me alimento de otra cosa-! CIV. 'l'us ojos, con que el aln1a nos sondea~. son dos soles que alu111bran co11 ideas. cv. En novelas de amor, el sentimiento tiende empezar por el n.nal del cuento. CVI. No le gusta el placer sin violencia; y por eso ya cree la desgraciada q_ue ni es pasin, ni es nada, el a.mor que no turba la conciencia. CVII. Tan grande es tu virtud, que estoy seguro que es verdad lo que dicen muchas gentes, que fuerza de ser puro se mueren con tu aliento las serpiente, CVIII. Aspir verte un da; pero despus de verte, con10 dijo Jess, Dolores ma, mi alma qued triste hasta la muerte. CIX, Feliz si en tu semblante aun ve tueaposo la materia en estado luminoso! ex. tPor qu se olvidara la Escritura de hablarnos de los tristes por hartura 1 CXI. Al darme la postrera despedida, me lanz una n1irada que en el pecho clavada. la llev todo el resto de mi vid~

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    150 1 CA1vIPOA1vIOR CXII. Es uc11 sueo de ,amor su triste 11istoria N aci,: fu amable, ca11lo1&1, y 1'e11,a. Am ; roi11 ; m11ri; se abri La glo1ia, e11t1, y e1 cielo se cerr tr.as e11a CXIII Llcv-11 e1 bie11 del palacio la cabaia c11.al la i1111101tal Scinta Isabel de Il1i1igra ; y, J)11esta e11 los alta1:es, .alg{1n da l:t lla.11;,a,r1 Santa Isabel de Es a1ia CXIV. IIa v se1s 0011 q11e el l,a,rro vil el aln1a n1s pe,s.ad.a sobre que va e11ca.1'1',a{la. cxv. Te .sob1a corazn, y, siem.p1-e amante, a Jlic,1s ot1as cosas el sobrante. CXVI. Dej,,r;do al tiem1)0 que a,11,de, y vi v endo en un xt-asis .r.sucio," cc,n10 dl'Ca, Caldern el Gra11,Lle, ''Y to1na11do la vicl,'J; como 11n sue'o CXVII. No l1ay m11jer que no sea, al l11i. de algn hon1b1e, Galatea. CXVIlI. J\le1ced t11s e11ca11tos sob1-eh11ma~1oa J1,o p1tellen ret.r.11.t.a.rte los 11intores, }Jorq11,,. al ,,er de tu c,a1a los p1'nores, el pi11cfl se les c.ae de las mai1os CXIX. Odia11,clo el matrin1onio l te casas? Pues mejor para el derrionio. CXX. Cua11 ta es m.aiyor poi ti 111i idol.a t.ia, tD.11to :ms a,dmirarte necesito, 1JUC'S 11.alla ial co11tem'pla,1te el ,alm.a m.a, cua11
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    . llU!>IORADAS CXXII. 1 Con tal que yo lo c1-ea, q tt i mpo1ta q uc lo cierto 110 lo 00.'t ? CXX.III. No lloros y hazte ca1go q11e ,,sa pren,da querida al (!ojar esta vid.a }J.as,o el{, u11 sueio corto 1111 Et1e110 la:rgo. CXXIV. D icl1oso ser JYI u ere c011 el co11suelo de ier1s.ar q110 morir es ir al cielo! CXXV. l Pues 110 q11iero q110 c1ca que viJ e11 '\ 7 ale11cia una l1ortel,tna fea 1 CXXVI. Al1ora que l1abla.r
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    152 CAJ\IPOAJ\IOR CXXXIII. Odia s:E,tt cie11ci,a m.ato1ial q1ie 'J1,oof1a que az l1cia los veintB abril.'E suele cree1 con el 10 s ,,i vo ,a11helo que e.s dueo universal do esas Je11s-iles cc1ra
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    ------------------------------CXLIV. 1 Cuntas horas felices y tranquilas pasar de ti enfrente, el que pueda vivir eternamente asomado al balcn da tus pupilas l CXLV. Mientras ya 1ne dan pena el oro y los diamantes, envidio esos instantes en que van, agachndose en la. arena, coger caracoles dos amantes. CXLVI. Feliz, quien como un canto del camino se deja ir y venir por el destino! CXLVII. Eres, Julia, tan bella, que estoy cierto que ve en tu rostro el que tu lado pasa el manantial que Agar vi en el desierto cuando fu despedida de su casa. CXLVIII. Toda mujer en el amor postrero, 1:1~ rebaja cada ao un ao entero. CXI,IX Esa fu tan coqueta, tan coqueta, que 11ra, excepto en matarse, un& Julletit. CL. No hay experiencia ni saber que impida el tener desengaos: yo har pronto cien aos y no he hecho ms que errar toda. mi vida. CLI. Cual la hormiga, juntamos el dinero, y luego ... esparce Dios el hormiguero. CLII. De la mujer, cual t, que nada. espera, a.mando, falta. de hombres, cualquier cosa, como el ave simblica y famosa. el corazn arde en su propia hoguera. CLIII. Si en arnar soy prudente, es porque, esearmentado, para obrar con cordura en lo presente, tengo puesto un odo en lo pasado. '

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    1 ' 154 CAl!POAi!OR CLIV Es buena, pues se duerme como un leio, y al irse la virtud se.. lleva el sueo. CLV. Fu causa de mis mucl1os desencantos, una asceta instruda, que aprendi poi: las vidas de los santos las cosas menos sa11tas de la vida. CLVI. Quin de su pecho desterrar pudiera. la. duda, nuestra eterna compaera.! CLVII Tu amor ardiente y tierno, es ta11 puro adems, que ser eterno~ CLVIII. Slo la edad me explica con certeza por qu un alma constante, cual la ma, escuchando una idntica armona, de lo 1nismo que hoy saca la. tristeza, sacaba en otro tiempo la alegra. CLIX. Prohlbeles tu amor con tus desdenes. Sin f1utos prohibidos no hay Edenes. CLX. Pensando en los a(lioses de aquel
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    ' R1T:MORADAS CLXV. Nunoa n10 hallo sJ,n fausto 11i dinero, 11<,rque veo en la so1nbra lo quo qTiiero. XLXVI Esa mujer tan bolla, f11 11,i1 n1 ta11 q11erida q11 ,1,l,[;1111.a vez, para mo1i1 por olla, t.a11 s,lo me falt tJerder la vida. XLXVII. I<:t ,obte est seguro que s1L Jerr0 l1a do forn1ar su squit() en l'll entio1.ro. XLXVIII. Aun tongo co11fianv,a.
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    ' ' .156CAll1POAl\10R ---------------------------------~-' CLXXVI. C11al t, ~Indez Leal, busqu afa.nado u11a gtu1'1.a, 1111g1ctii, p,111,,1, .sa,b0r .al fin, dese11,gaii.aclo, que 110 }111y 1ns (licl1a q11e esta c,11 1111oot.1,a vid.a : 11:tccr, vivir, .a.111ar, ser olvi
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    , l!Ul\IORADAS 157 e------------------------------1110 o CLXXXVI. Au11quo vo que le enga-a11 co11 se auicro curar do s11 inoce11ci.a_ CLXXXVII. f1eouonci.a, El (llle s11ro, lo n1ismo q11e el quo adora, creen que todo en el m1111do, q11iere, llo1a. CLXXXVIII. Desde q11 to ha sufrido, .)',,t 110 me ext1'.aua ta11to ,, <:.)mo Job el sa11to, n1,1 l
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    158 , CXOVII. tMe quieres! le pregunta, y ya la. espos:i dice s, mas pensando en otra cosa. CXCVIII .. Cay; y al mes siguiente 3;i. era un fro deber su amor ardiente. OXOXIX Aunque huir de ella intento, no s lo que me pasa, porque yo voy donde me lleva el viento, y el viento siempre sopla. hcia su ca.sa. oc. Agita tu abanico muy aprisa y vers como el cfiro ligero te cuenta muchas veces, l\Iara Luisa, lo 111ucho, pero mucho, que te quiero. CCI No pretendas mi cantar, Isa.bella-Roma, or. i Por qu quieres ver llorar hoy que te toca. reirf CCII. Es la. esencia mejor de la belleza Q} olor sin olor de la limpieza! CCIII. Canta el aire, en sus trovas misteriosas, las penas y alegras de las cosa.s CCIV. Su padre, que era un topo, la j uzga.ba inocente toda.va, cuando yo averig que ya entenda la mo1a.l de las fbulas de Esopo. ocv. Por ser ta.n instruida, ya entre ella y su niez media una vida.. CCVI Ama con furia y odia con tal ira, que clava sus ideas cuando mira. CCVII. A esa tica feliz la va matando la fiebre que ha cogido dur111iendo horas enteras y soando la so1nbra del rbol prohibido.

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    ' BUMO!tADAS CCVIII, 1 Oh! cosas tan tiernas te dira, al contarte, Enriqt1eta, mis pesares, si esta alma, que es tan tu)' cor110 ma, estuviese en la edad en que tena el ardor dal cantar de los cantares 1 / CCIX. Espero con gran fe, Pepita bella,' que el hombre fiel aue ha de liamarte esposa, hacindote dichosa, en ti desmentir la f1ase aquella de-Ay, infeliz de la qne nace hermosa! CCX. En cuanto al bien y al mal, nada hay lejano; todo se halla al alcance de la mano. CCXI. No escribo versos aqu porque mi nombre recuerdes, sino para que te acuerdes que yo me acuerdo de ti. CCXII. Sensible, dbil, religiosa y vana, eres en todo una verdad humana. CCXIII. Cierra el jovero, Ins, ponte una rosa, que un& b6lla est. bien con cualquier co.Ja. CCXIV. La que est como t, Paca adorada, del arte enamorada, discurre de este modo: I.a gloria, que no es nada, sobrevive al dinero, que lo es todo. CCXV. En materia de flores y de amores, estoy por los amores y las flores. CCXVI Teme ms al ardor de sus sentidos y su propia bondad, que diez bandidos. CCXVII. La vida es un bostezo continuado, pues al rico y al pobre, Juicio mo, les hace bostelar, segn su estado, oobres el hambre, y ricos el ha.sto. i59

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    1GO CA1\fPOA1'I01l CCXVIII. Yo soy llll e.studiante quo, cua,n.ne,s
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    fiUMORA llAS i6i ...... ------~-----------------... CCXXIX . De una n1ujer como Virginia, honrada, lo mejor que hay que hablar es no hablar nada. -.. CCXXX. Imita aquella nueva Galatoa, pues, al ver que algn ho1nbrc la subyug&, para no ser vencida, sien1pre en1 ,Jea la gran estratagema de la fuga. CCXXXI. Los padres son tan buenos, que hasta el menos iluso a11hela para yerno. un noble ruso, 6 un prncipe italiano por lo mcn(Jf!. CCXXXII . La mujer, cuando olvida, es que attn aprecia. El hombre que perdona es que desprecia. CCXXXIII. Nuestra al111a ve, de admiracin suspensa, que el campo todo el Criador inciensa, y juzga con encanto verdadero que es una orquesta inmensa la gran r,alpitacin del mundo entero. CCXXXIV Tan grande ft1, que ante l todo es pcq11eo, e un delito el nacer" la vida un sueo, CCXXXV . No ten1as tic 1ni a1nor nada imprudente; slo se ama las santas santamente. CCXXXVI. Si co1no el ltroe de la. Mancha, antao realic por tu t,mor grandes hazaas, hoy, sentado la son1IJra de un ca,;tao, pensando mucho e11 ti, como castaas. CCXXXVII. Se cas ayer, y l1oy por cualq uieia CG9A a.puesta. la. cabeza. de su esposa. CCXXXVIII. Es tan casta que ig11ora, de segu1, que l1ay algo de hez en el amor mB puro CCXXXIX. Despus de que nos J1a.n hecho viejos la edad y t1istes la. cxperie11cia, llevamos clos infle1nc,s cu el pccl10, que so11 el corazn y la co11cie11cia. Nn:o r. Ca111poa111or.-11 ' '

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    !82 CAll!POAMOR -y, ., CCXL En m, cada mirada que me lanzas lle deshace en millones de esperanzas. ccXLr. LOS TERRE~10T0S, ' Si espera1nos en Dios con aln1a honrada, premiar nuestra fe su providencia. t Qu es el temblor de nuestro globo?' Na.da ' al la.do del temblor de la conciencia.. CCXLII, Colma nuestros deseos, librando nuestra patria, icielo santo! ' de estos das de espanto en que. rezan solas los ateos. CCXI,111. J Aunque el hombre se aterra ' al ver temblar bajo sus pies el suelo, t quin sabe si en el cielo ser ordenar el trastornar la tierra! CCXLIV , Conmueve de placer nuestras entraas, > al ver que consolando ajenos males, va la piedad, desde las casas reales . barrer la miseria las cabaas. CCXI,V. ' i t Qu ha.remos cuando el cielo , ' casas y templos con fragor derriba! iQu haremos, preguntis, almas de hielo1 Tener fe en la justicia. ele all arriba! .. CCXLVI. Debe el bue110 sentir que tiembla. el suelo como el justo de Horario, con firmeza, y ver tambin que se desplon1a el cielo sin inclinar siquiera la cabeza. CCXLVII. i Nadie sabe, mortales, por qu cuarteando el globo nos castiga ese gran Dios para quien son iguales los destinos del hombre y de la hormigaf CCXLVIII Cuando se abre la tierra estremecida, el bueno reza, se resigna y muere; que es el nico sabio en esta vida el que sabe quere1 lo que Dios quiere.

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    f1Ul1IOR.~DAS CCXLIX. .. E11 cuestiones de amo1es "' soy de los .amadores que, al oclio y 2.l .a1nor no irikrrum11i(lo, hallan J11,s divertida est.a 1,ieda .incesa.11te de la vida: a1no1, odio, dsprecio y luego olviclo. CCL. Po1que an1ast'-l en t-rcs aos tres l10111brcii te juzgas un infiel? No, vida ma. El .an101 -~ tra11isforn1,a y no v.u1a.; 11n mismo :an1or puede tc11e-r mil non1bres. CCLI. Por qu quieres S.'tber, A11.a quc,1ida, (,11 qu v.ive mi espritu odt!p.a
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    ' ' ' ; CAMPOAIIIOR CCLVIII. Te abanicas con gracia, y te suplico
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    DUMORADA8 ,. CCLXVIII. Emplea tll te1nu1a r.i s t,icn 01. la bondad que e11 la hdrr11os11ra. ~1tvate C:e gobierno que es t1n .nemo galn bue11a !lgura, 011 e:n plasto vulgar par't u~o externo, CCLXIX T, ocas :n l Nadi.. l!!l.be adnde lleva el pode1 de la. sombi tt un 1:1,nL:tr, ~uan o s~ ,one, cua se puso Eva, la, 111anzan al alean:<' de la 111ano. CCLXX Lo m . ., o que l1ace con los sueo.i mo!.!, i1, el tictnp, robando tus qt1imer,<;; sin ms que andar los ros acaban por llevarse las ribera!.. C: LXXI. En mi dud. in .. rior, 11iempro he ad1ni::idc fe de c,os creyentes e, uc j t1zga11, inocentes, qt:c por librar del lod ~u calzado, 11 Pro,idencia, servicial ha echado l;.R aguas por debajo de los puente,. CCtXXlI. To casars, y acaso al otro ,!.\ vers tu ,ecl10 de amargura lleno. iQu q11i-,re;., hija ma! Si una copa de amor -es a1,1broe, dtis copas ele pla,:,er son un veneno, CCLXXIII. l.eng11:1. de Dios, la poesa es cosa que oye siempre cual 1nsica. enojosa 111ucho hombre superior en lo mediano; y en cambio escucha con placer la prosa, que es la jerga. ani1nal del ser humano. CCLXXIV E11 vano su me1nor1a. qt1icro dar al olvido, a1111que eo una santa ct1ya historia llenara de escndalo tin bandido. CCLXXV. Yo s de algt1no que ama, 1 es incrdt1lo en Dios, y cree en su dama. J f65 ' .. ' ' ' \

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    166 CAllfPOAlliOP, CCLXXVI Siento n1u0l1cl {leci,r,te, .A11,a ado1ada, LIUe es va110 n11estro em.peio adre11.uest1 mi men101ia. CCLXXIX. llunq11e me he de mori,r, lo l1a1 sin n1icclo, 11ues 110 suelo creer en lo ,inc1eilJlti, y .soy u11 ,peca.dor qu nu.11ca. p11,odo pe11sar que es el Dios but,no u11 Dios te1rible. CCLXXX. J\iir{tndoto mi lado !1e ,1,clrr1i,ru,do, he ,sentido y 110 pet1,s.1 do:"\ lo que pruel1a, Joaqui11.a;
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    .. Jl:U1fORADA9 167 --------,------------------. . .. ' .CLCXXXV. Aseguran mujeres de experiencia. que, si ellas saben algo, es por curiosa.il, pero que nunca pasar su ciencia de deletrear las cartas amorosas. CCLXXXVI. i Oyes, Concha, los cfiros alados que agita tu abanico en derreclorf Pues to,1os son suspiros 6 recados que te manda ;tl odo CA~IPOAY.Olt, SEGUNl.JA PARTE I Al mover tu abanico con gracejo quitas el polvo al corazn ms viejo II. Como el viento continuo, no es senti. la. eterna pesadez de nuestra vida.. III Si pienso en ti, fatigan mi deseo n1il pensamientos vanos, y, sin saber por qu, cuando te veo contengo el co1azn con ambas manos. IV. Te es infiel tY la quieres? No me extraa yo adoro la espe1anza, aunque me engaa. v. Aunque eres mi amor inaccesible, no puedo menos de quererte un poco, pues soy bastante loco para morir creyendo en lo imposible. VI. 1 Se van dos casar de gozo llenos: realizan su ideal: un sueo menos 1 VII. De todo lo visible y lo invisible ,rees slo en el amor, que es lo increble . ' -'

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    168 CAMPOA:l.fOR VIII . En la .aurora feliz de t11s .amores, ,;lo quer.as el dinero e11 flores ; mas, despus que pa,s tu a,rdor f)rimc, slo quieres las flores en dinero. IX. ,, Pic11s.""L slo en aro.ar y en ,ser amad.a. El amor es lo que es ; lo otro no es ncada. X . Te he v.iJsto 110 s ,dn(le, ni s cu{1o. Ali S, ya lo recue1do; fu soa11do. XI. L2s nifia.s de las 1ncad1es que .am ta11to, rne bes,an y.a como s be..<:ca un santo XII Es tal idolatra con que quiere el destino que te quiera, que oreo que te tbn,go, Cwrmen ma, lea ceguedad de la pasin postrera. XIII _!\. pesar de mis d.as, co1r10 J'O te .amo t,i, 110 am l\Iacas . XIV. Aunque es tu gran belleza 11a1,a m in,'lcresible, to quifi1, vive Dios, con la f11nez:i de 11n mtir de la fe de lo imposible. XV l\e dic011 que es un diablo; mas recelo q11r} este diablo, .al caer, se trojo el cielo. XVI. Lo que yo to deca : os cassteis, y luego, si l te .a,n hasta la vspera co11 f,l('go, t .imaste ms desde el siguie11te
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    ' \ HUl\iORADAS XX. 1\ie h.an heoho su.fri,r ta11to, que 110 ducl,ado si el .a:mo1 oo,r un odio di,sfr.a.zado. XXI. La ambricin dese11c.a11ta do t.al modo q11e m ya, no n1e xtr.aa qut! '11 oo,lud, en .amor, en )az y en t-0c1o te11ga envidia :l palacio la cabaf1.a. XXII. 1'.anto es lo que te quiero, c1ue el cetro p~ise en ti del m.undo entero. XXIII. Sin la fe la e-0111Ciencia. es u,n al:ismo, y el poor compaero es uno mismo. XXIV. Bendice, al mismo tiempo que sa11 Pablo, l,)S matrimonios por a1nor, el diablo. xxv. Al vB11se tan gen1tiil, e-0n qu en,_!Je1eso se da s misma, en el espejo, un beso! XXVI. feliz, si mete,s con pru XXVIII. Aunque muy poco poco, ya llegu al gran .saber: S que e,:,toy loco_! XXIX. Todo g.a.ln, desdt! que ve ese talle, es ,p.arte de un,a esqui,n.a de t11 e-a lle. XXX. .'-\1 pasr.,r por delante . (le un espejo en que alegre se miraba, (lije al v1c;r junto al mo su semblante: c:mo emp.ieza la, vida y cmo noa,l:-,a XXXI. No es r.allo en un,a almoha,d.a ve1 dos fr.ente.s q116 maduran dos plaJ1es diferentes. 169 ' 1

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    170 . CAJl;IPOAMOR XXXII. Es ta,n bue11<'1 muje,r, que he con1prcnr,to el candor de tu belleza, que ocultas slo el alma, en tru. fra,r..que!la. XXXVII 'I'e11ed miedo de aquellas que ecli PS<1TI, siendo feas, las bellas. XXXVIII .. Co11, su nov.io foran un iti11.erario, y, oasada despus, sigu!i el coi1t,rario. XXXIX . De su paz nvidioso, al ver un muerto,
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    ' IIUMOUADAS tXLVI Si <'01no hor11b1e no .s lo que prefiero, cor110 u11 11if10 s bien lo que 110 q11iero. XLVII. Aman1e ms!... la. ni la lo l1cca. Pero l: Si es i-m1Josiblc !... responda. XLVIII . Y a n,i quie11 ni puedo 1 ' l vo ,B,r a u1111r tu corazon a mio, }Jorqe me ca usa n1iedo 111s que u11 sepulcro lleno, otro vaco. XLIX. A pes.1r de. lo mucl10 q11e te q11iero, 110 me mato por ti, pero me muero. L. Saben bien los an1antes ins.tru
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    ' 172 CAllIPOAJ\IOR ___ .:.. -------------------------LIX Ya s~ q11t! fu, por n1:s quo ell.n. 1o olvi,da, el gran,cl6 amor ochenta. de su ,,ida. LX. C,)n10. si fuese un leo, Ya es, te11d:e1mo dormir, LXI. .,. ,.., !111 lllllCO Ol1Sll0JJ0. P1to l1a de sc1 este g,a1 t,,Jl t,ic1!10, cual toclo 0sposo, u11 ,cliside.ntc oter110. LXII. Soy u J1ombre ta11 necio, Ce f1i, muri. 'l'a,l fu su hi,st.01i.a. Dsti11.o ele muj e1. Virtud sin gloria

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    RU~IORADAS 173 --_____ .;.._ _________________ ____ LXXII. La fuiste secuestrar, y, ya casado, eres t, ms bien que ella, el secuestrado. LXXIII ( Por ti 111i corazn cay en la cuenta de que hay fiebres de amor los sesenta. LXXIV, Donde quiera qtie voy, hace el destino que te l1alle casualmente en el camino. LXXV .. Esa 1nujer que 1niras de pasada, jams, despus de vista, es olvidada. LXXVI, Como un gra11 abogado, esa perversa hace blanco lo negro y viceversa . LXXVII. olvidos tan extraos! Al verte no me acuerdo de mis aos. LXXVIII. IIay rul)ias, co1no ti'.1, tan verdaderar,, qtie, al esparcir el da sus destellos, parece que las 1nismas hechiceras cortan rayos clel sol con las tijeras y dcstius os los ponen por cabellos. LXXIX. Hay quien da vuelta al inundo, y luego exclama: Para nuei;1ra alma el mundo es lo que se m~. LXXX. El santo 111atrimonio nos aterra dc~pus que he111os sabido q uc, en las luchas civiles, el marido es quien paza los gastos de la guerra. LXXXI Slo m1 a111vr l1as dado un instante de gloria; n1as juro que, sujeto mi memoria, jams caer ese instante en el pasado. LXXXII. Al salir la calle las ideas, son del incendio popular las teas. _LXXXIII. Lleva sie1npre en la frente lo que se &ma., como l\loiss, un resplandor de llama ..

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    ' ,_.., ' ' 174 CAMl'OAMOll ----------------------. ' LXXXIV. Dudas de m Teniendo tants hechas, no es raro que un ladrn tenga sospechas. LXXXV. Cunta mujer que marcha al casamiento, da en la calle, en el ro, 6 en el conve11tol LXXXVI Te dije el fin de las amantes glorias que conseguir anhelas; casarte como en todas las novelas, y hartarte co1no en toclas las historias. LXXXVII. Aprende, nia bella, que tan slo es dichoso el que no olvida que, aunque no hay nada. intil en toda ella, no hay cosa ms intil que la vida LXXXVIII. 1Iuchos, cual yo, delante de tus ojos, no se r11iran de pie, se ven de hinojos. LXXXIX. Con bondad inocencia, hermosura y talento, Teresa, Dios har que en tu cxistenci:i. siga siempre alumbrando tu conciencia la ley de tu divino pensamiento. xc. Si en hacerla feliz tenis cm peo, tomad la realidad y dadla el sueo. XCI. Si tan nia, eras ya la criatura ms linda que el amor ha conocido, ser cuando el tiempo y la hermosura den tu cuerpo las gracias concludo1 XCII. Aunque morirme quiero, por no olvidarme de tu amor no muero. XCIII. El hombre suele bacer todo lo bJleno por la. mujer que le llev en su seno. XCIV. Mara., es, adems de sentimiento, tu mirada una luz con pensamiento. XCV. Desde que vi, Mercedes, tu hermosurr., tl quererte es mi ramo de locura.

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    HUJ\IORADAS XCVI. Ge1t.rudis, ,t1ido al Dios 011111ipote11te, co11 el ms vivo a11helo, q_ue pase11 las tristezas por tu fre11te como pas.,-in las nubes por el cielo. XCVII. Pasando, indife1e11te por 111d la'-1o, 11,0 le i:mporta :J.a infiel qu! y.a no la amo; a1111 no 11a sentido, como yo, esa infaJ11e el torme11to de odiar lo que se l1a an1a(lo XCVIII . Al ver al murulo entero ,agar sin norte y con la. fe perclida, siento poi l eoo dolor si11cero q11e siente p_or -su enfermo el enfcrmc1 <:11 el ltimo instante de su vida. XCIX. Al fi1wJ de la orga,sie11te ella pesadumbre,. y l bosteza; que en amor, ya, agota,da la alegra,. se q110(1a cad:a cual con su tristeza. c. Te ador el prin1er n1es; po1 ,al sigi.1icrite ya. e1a u11 f1'o deber su arr,or a.1dintc. Paciencia. Hoy como ayer y a)e1 co1no antes, naco y muere un amor en c1os inst.a11tcs. CI. A fuerz:i do Burlar y ,ser burlado se adquiere este sooreto: que el hombre es 111~ porfecto co11clena(lo y la mujer un ngel incompleto. CII. O lnzame al 1101,1 del fuego eter110, elvame del goce al alto cm1)orio; p11es tu a,1nor, que no es cielo ni es i11fier110, jams dejD, de se,r un pl1rga:torio. CIII. Van y ven=, 1}or sitios alfomb1,1.clos con l1ojas de los rboles cadas, la gr<'y de engaadores eng.aados, 11n as cu.antas Sposa.s .v..J)urridas y otro tantos ma:r,dos faistidiados CIV. Son iguales, Leo1101, nuestros destinos; 1norirs, como yo, de nial de arr.ore,~, porque siempre, y en todos los cami11os, ti1 co1az asaltar, t1aidores, 0.l tC'dio y el p:k-icer : dos asesinos. 175

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    176 CV. Si algn Csar t1iu11.f.an te t.; vie,ra desde el foru.lo de s11 gloria, 11odria eso lun:i,r de tu semblante hacer variar el curso de la histo1ia. CVI. i Qu bie11 llov.as lo;;; aos q11e ha1t 11.asaclo Y los 1nos, Pal,a;r, qu bion los llevo i ltec11erda.s cutos son 1 Yo lo 110 olvic1a{lo. Slo ind.icar me atrevo qut!, desde el tiempo viejo en q11e t.., ]10 a1nado, liar1-io el polvo de un siglo u11 ai1 11uovo. CVII. Slo 1ecuerdas de tu ed..:td p.asada lo q116 l1ubo de infeliz e11 tus an101x-s quieres, prenda ,ailTuada J~ 1 l amor y el a_gua ele los 1os, no v11el ven pa.sar l'il ya han 1)a,w.. CXII. Al ver hoy tn erguido gal que vi, ayer ta,11 humillaclo, el 1nu11do h.1, conocido q11e lleg pa,ra ella el bien perdido llega11clo para l el bie11 log1a
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    ' 1 f \ l f .. ';.--. Pues t responders con tu fortuna de ese ladrn con trazas de estudiante. Bien hecho, piensa el Rey es un malvado el que tala la mies que no ha sembrado. Los Pequeos Poemas. La Gloria de los Austrlas. T, I. CA1'1POA1'IORl2

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    ' ' 1 IIUKORADAS {77 -----~-~~----~-----'----....... ------' ' ' CXIII. Aunque no suele enardecer su pecho el calor de la fe, pasa. la. vida., en lgrimas deshecho envidiando al que cree! CXIV. . Sin la fe, la concie11cia es un abismo, y el peor compaero es uno mismo. CXV. Pasando de la pena la alegra, nuestra alma. es el retrato de esa mvil campana que en un da toca. boda, agona, oracin,. bautizo y rebato. CXVI. Un rizo de tu rubia cabellera, es la gloria 1nayor de mi destino: si como hecho es un trapo una bandera, como idea es un smbolo divi110. CXVII. A eterna fe nuestra. al1na condenada, los que no creen en Dios creen en la nada. CXVIII. i\Ie dijo s,., con tan disc1eto modo, que no lo oy ni Dios, que lo oye todo CXIX. No deja verte bien ni un solo instantit, J.a inundacin de luz de tu se1nblante. oxx. Con10 va11 las malditas experiencias nuestra. alma invalidando, en cada ao que pasa voy echando una. pata. de palo mis creencias. CXXI La novedad del da en las ciudaclos es la cola del perro de Alcibiades CXXII. Hay quien tiene ictericia de soar que le ahorca la. justicia. CXXIII. Yo, como muchos, creo que dura nuestro amor lo que el des84>. Tomo t. cam;oamor .a.11 ' . ,.: ' '

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    i'i'8 > CAMPO AMOR CXXIV. Dichoso el que no olvida que no se halla ventura s1, a una conc1enc1a pura, no se une la esperanza de otra vida! CXXV. En cualquiera mujer, reina pastora, ze encuentra alguna cosa encantadora. CXXVI. Soy en pensar que me amars un dia 81 ciego que soaba que vea. CXXVII. Si en la senda del mal te ves perdida, no sigas adelante. Para volver al bien en esta vida todo momento es el supremo instante. CXXVIII. J\ie dijo, al verme triste, una chilena: -Sien1pre hay una mujer junto una pena CXXIX. Dichosa la mujer que no conoce que, en los goces tra11qt1ilos, falta el gocet oxxx. Pareces, Delia, de la a11rora licrmana, y creo 1ir1nemente que al nacer t, dej sobre tu frente sus rayos ms hermosos la maana. CXXXI. Fanny, guardando de tu edad pri1nera recuerdos halageos, te he de dejar por mi nica heredera cuando haga el testamento de mis sueos. CXXXII. Me inspiras compasin, pues dicen que eres oh infeliz! muy feliz co11 las mujeres. CXXXIII. Quin pudiera, con tierna confianza deslizar en tu odo ciertos cuentos, Ins, que yo he aprendido de mi eterna nodriza la esperanza 1 CXXXIV. Acompaado del tintn del oro toda mujer dormida oye un te aclorol

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    ' HUMORADAS CXXXV Oh! Qu nia tan bella!... En mi tiempo, su madre era como ella CXXXVI. Cuando te ca~es, Lola, te encontrars con l dos veces sola. OXXXVII. Les falta algo de amor, los a111ores que no son un infierno. de dolores. CXXXVIII, Por flaquezas del cuerpo, 6 las del a 1 rr:a, la vida es un pecado que se empalma. CXXXIX. Hay sabio, de impiedad tan candorosa, que no tiene fe en Dios, y cree en s11 esr,osa . OXI,. ,Preguntas qu es amor? Es un abismo, mal y bien, esperanza y desaliento, antdoto y veneno un tiempo mismo, odio y pasin, deleite y sufrimiento. OXI,l. Viejos y nuevos, grandes y pequeos, los dolos pasando desde el cielo la tierra, van echando pasadizos de fe, puentes de sueos. CXLII i Qu es preciso tener en la existencia? Fuerza en el -alma y paz en la conciencia. OXT,YII. Ador tanto Estrella, que, pesar de su edad y de la ma, siempre que me habla con los ojos ella, yo la oigo con los mos toda va. CXLIV. Cuando dudaba de ella, vacilaba; pero ya no vacilo: su amor, mientras dud, me ator1nentaba; hoy s que me es infiel y estoy tranquilo. OXI,V. Eres el tipo raro de esas que hacen un velo del descaro. OXI,VI. Tu mano de marfil, que antes arda, ya me suele quemar de puro fra ' i79 '

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    180 CAMPO AMOR -------------------------------------------' CXI,VII. Tratad con indulgencia aquel que hace lo innoble con decencia.. CXI,VIII. No olvides un instante que es quedarse detrs no ir adelante. CXLIX iPor qu saben las gentes que has pecadc,1 Lo saben porque rezas demasiado. CL Alegra el ver las mujeres bellas, ::orno idealiza el alma el ver estrellas. CLI .. iQue saqu al fin de los amores m1os1 La cabeza caliente y los pies fros. CLII. Eres, desps de vieja, sirena inversa que, si llama, aleja CLIII .Es cosa en ellos y ellas conve11i.da, d.i.r ellas la virtud y ellos la. vi1la. CLIV. Todos lo han conocido: '' con uno y bosteza t Es su marido. CLV. Se hace tambin,' merced la conciencia, en los lechos de pluma, penitencia.. ,CLVT. Al pedirme la luna, muchas bellas, yo les d el sol, la luna y las estrellas. CLVII. Ya. tanto tu virtud exteriorizas, que fuerza de pudor escandaliza.s. CLVIII. 1 Cunto desventurado hay que cree conquistar y es conquistado! CLIX. Cun feliz es el que oye eternamente el mismo ruido de la misma. fuente! CLX Feliz t, que tan slo has disfrutado la embriaguez de lo real en lo soado 1 (

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    HUMORADAS 11'! -~ .... -CLXI. Hay mujer que se juzga tan despierta., que siempre piensa. 'el nial y nunca acierta. CLXII. Dice esa infame que por m ha sabido que el l1ombre es un demonio pervertido. ) CLXIII. Yo una vez tuve amores con una mujer fiel .. horror de horrores! -~ -CLXIV. Te vend y me vendiste: est bien hecho: la. venganza, en Espaa, es un derecho. CLXV. ' Amantes y no amantes me dicen que, como eres tan hermosa, parecen tus pendientes de brillantes dos gusanos de luz junto una rosa. CLXVI. Sin los puntales de la fe, algn da la bveda del cielo se caera. CLXVII. Aunque un ngel lo llene de agua pura, todo vaso es un caliz de amargu1a. CLXVIII. A un tiempo nos 'deleita y nos maltrata la preciosa Angelita, pues es mujer que, si nos mira, mata, y, si vuelve mira1, nos resucita. CLXIX. Dira la verdad, si te jurara por los dioses mayores y menores, que son los hoyos de tu hermosa cara el nido de mis ltimos amores. CLXX. Hay Cresos que con ansia desmedida ' gastan la vida en apilar dinero, sin calcular primero que el oro vale menos que la vida . CLXXI, Busqu la ciencia y me ense el vaclo. Logr el amor, y conquist el hastQ, .

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    ' ' ,, ' ' ' ' ' ' {82 CAMI'OAMOl\ _________ .. _;---------------------------' CLXXII. EN LA MUERTE DE ZORRILLA, Por bueno y por glorioso, el cielo quis$ que subiese al Edn, que mereca, el ltimo cantor, que descenll. del primer ruiseor del Paraso. CLXXIII. I'Ia muerto, y, desde ahora, su!; despojos 3a se vern, ms que de pie, de hinojos. CLXXIV. l)e l, y de su amor, y de su fe, y de todo, har, el deshielo de la nieve, lodo. CLXXV. 'feme ms, el que es bueno, su propio desprecio, que al ajeno. CLXXVI. Te vi ayer, y perdona si al momentn contigo me cas de pensamiento., CLXXVII. Por falta rle virtud de memoria, lllientes ms t que el que inver1t la historia. CLXXVIII, i Niegas que fuiste mi mejor amiga Y Bien, bien; lo callar: nobleza obliga. CLXXIX. Si miro de tus ojos al espejo conozco que no sirvo para viejo. CLXXX. Soy en creer las cosas tan rehacio, que solamente leo la historia, co1no un viaje de recreo por los campos del tiempo y del espacio. CLXXXI. Es grande en extensin el oceano; pero es ms grande el corazn humano, CLXXXII. Tan slo con mirar, dar la mano, vas causando ms fiebres que un pantano. CLXXXIII. La muerte, por nosotros tan temida, es un cambio de frente de la vida; .GLXXXIV, Suele morir el hombre en los momentos en que empieza ordenar sus pensamientos '

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    ' nuitORADAS iM -------------------------,----' CLXXXV. No hay una luz ms bella que la nube del humo del hogar qt1e al cielo sube. CLXXXVI. Da al diablo, el hombre, la existencia entera y le dedica Dios la hora postrera. CLXXXVII. i Te casaste 1 Pues bien, ya l1as conquistado fro hogar, mesa muda. y lecho helado. CLXXXVIII. Cuando ames, Esperanza, ten presente que lo hermoso del hombre estv, en la frente, CLXXXIX. Hombre, no temas al infierno tanto, que el pecador, cuan\lo se casa, es santo. CXC Pues te rob n1i amor, que sufra en caln1a ctte t y yo nos besemos con el alma. CXCI. Si al morir va al infierno 1ni marido, es que vuelve al pas en que ha nacido .. CXCII. Al fin te consagraste los al tares, ms bien que por tu fe, por tus pesares. CXCIII. Empleando las frases vagamente, no dice la verdad, y n11nca n1ientc. CXCIV. S por m q11e no ltay nada ms helado que el crter de un volcn, si est apagado. CXCV. Y su amori Ya est muerto y enterrado, pues hay quien ha advertido que se lip.pia al descuido con ct1idado el sitio en: que la besa su marido. CXCVI. Deb un favor una mt1jer muy bella, y, aunque fu precio vil, despus de aquello, toda mi vida al acordarme de ella la siento hasta en la punta del cabello. CXCVII. No tengis duda alguna: felicidad suprema no hay ninguna.. CXCVIII. Nadie puede librarse en su camino de los celos con trampa del destino, .

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    . ' 184 ' ' ' .. . .. .. CAMPOAMOR CXCIX. cree.que ya en otra vida ha sido un reo quien ahorc el verdugo, y yo lct creo. oc. Aprende ver sin pena que tendr su ambicin su Santa Elena. COI Qu son la gloria ni el poder, si, en suma, la gloria aburre y el poder abruma.! CCII. Cazadores y amantes cag.tivan fascinando con reflejos: unos cazan mujeres con diamantes, y otros cogen alondras con espejos. CCIII 'Eeniendo dos para llenar las horas, res con uno, y con el otro lloras. CCIV. Teresa Espaa, adis; aunque no quiera, te he de olvidar, lo s cuando me muera CCV. A fuena de estudiado, es un marido ms necio que Homero traducido. CCVI. Cosas que nunca ha comprendido mi alma, bailar con frenes y amar con calma. CCVII. Ya. la. vida. desdeo al v& que, ms que un sueo, es un ml sueo. CCVIII. Adems del perdn que me has pedido, te concedo el dsprecio y el olvido CCIX Dadme sangre espaol. que, sin fuego "y sin luz, se inflame sola. CCX, Conque i tienes amores con una. mujer flel1 Horror de horrores! CCXI .. Es ta.l mi somnolencia., que, aunque estoy en 11Iadrid, vivo en Valencia FIN DE LAS HUMORADAS. .

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    .. -, ------'~---~~~~~~~';:::~~~~~~~ 11 -. --' ' -\V I VJ -.J .-., 1 AMOROSOS. I. La amo tanto, mi pesar, que, aunque yo vuelva nacer, la he de volver querer aunque me vuelva matar. II. Desde que perd el enca11to d.e mi primera pasin, no he entrado en mi corazn por no morirme de espanto. III. No esperes que una mudanza me d la tranquilidad; que amo. en ti ms la esperanza, que en otras la realidad. IV. Si hago al juicio una llamada, me responde el corazn que si hay juicio no hay pasin, y si no hay pasin no hay nada. v. Como no vives t en m, vivo en ti, mas no consigo; y hasta no vivo conmigo, con10 vivo solo en ti. VI. Est tu imagen, que admiro, tan pegada 1ni deseo, que, si al espejo me miro, en vez de verme, te ve(,. VII. Perd meda vida ma por cierto placer fatal, y la otra media dara por otro placer igual. VIII, l\1s cerca de m te siento cuando ms huyo de ti, pues tu imagen es en m sombra de mi pensamiento. IX. Suee vele, no hay respiro para mi ardiente deseo, pues sueo cuando te miro y cuando sueo te veo. x. Prometo que te he de amar; pero me has de prometer que slo me has de engaar si me dejas de querer. XI. Tu bien es mi gran contento, tu mal mi mayor sufrir, pues siento ms tu sentir que lo que yo mismo siento XII. Qu razn tiene mi amor cuando te jura y rjura. q\te, aunque grande, es tu ht>rmosura ds t,u.s ;ra.cias la m(lnor 1

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    CAMPOAll,)R XIII. i Quin, nia, se te figura que amar con ms verdad, mis sentidos tu hermosura, el corazn tu bondad? XIV. Cuantos te han tratado y tratan, en tu amor aprender suelen, todos, las penas que duelen, yo, los dolores que matan. XV. Aunque est muerto de cierto, en nombre suyo llamadme; si no respondo, enterradme, porque de cierto estoy muerto. XVI. Marcho la luz de la luna de tu sombra tan en pos, que no hacen ms sombra que una siendo nuestros cuerpos dos. XVII. J\,fe causas tanto pesar, que he llegado presumir que mucho me debe amar quien tanto me hace sufrir. XVIII. Todos pagan la traicin con el odio y el pual; yo te pagu el mismo mal con el amor y el perdn. XIX. Si indcil mis consejos vas de mi cario huir, yo me voy mucho ms lejos, porque me voy morir. XX . Nunca, aunque ests quejumbrosa, tus quejas puedo escuchar, .pues como eres tan hermosa, no te oigo, te miro hablar. XXI. Dios, que nos cri los dos, podr hacer que yo me muera; pero hacer que no te quiera, Dios podra ... porque es Dios. XXII. Un da Richmond subf, y cun bello lo hallara, que, perdname, aquel da f'u feliz hasta sin ti! XXIII. Las malas son esas penas que sin matar nos maltratan l,ts que de golpe nos matan, sas s que son las buenas! XXIV. Ten paciencia, corazn; que es mejor, lo que veo, deseo sin ,posesin que posesin sin deseo. XXV. As, en intil porfa, . pasa esta vida traidora: yo pidindote que aliora, t diciendo que otro da XXVI. Aun d poco por tu amor, aunque por l d, constante, veinte aos por un instante, la dicl1a por un favor .. XXVII, Vengo pedirte perdn; ro puedo luchar contigo, pues mi mayor enemigo es mi mismo corazn. XXVIII. Ay! tpor qu haciendo, perjura, dos veces fatal mi historia me arrebatas la ventu1a dejandome la memoria 1 XXIX. Para pintarte, querida, mi existencia de una vez, lee el resumen de mi vida: Una tarde en Aranjuez. XXX. Absorto en ti mi deseo, tan slo en tu amor cre; pero ahora nada creo, desde que no creo en ti,

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    ' t87 CANTARES XXXI. Si en tu gracia he de creer, quiero tus gracias mirar, pues mal te podr aprender si no te puedo estudiar. XXXII. Ir hcia Atocha la vi; la segu, mir, mir; . y no vine, vi y venez; yo vine, vi y me venci. XXXIII, Es tanta mi ceguedad, que te amo, aunque estoy seguro que con amarte aventuro mi dicha en la eternidad. XXXIV. T presumes, y no es cierto, que yo te oculto una cosa; y slo te oculto, hermosa, el llanto que por ti vierto. XXXV. Porque en dulce confianza contigo una vez habl, toda la vida pas l1ablando con mi esperanza. XXXVI. Vulmelo hoy decir, pues, embelesado, ayer te escucl1aba sin oir ; y te miraba sin ver. XXXVII. En la fiesta de San Bias reste tanto con l, que desde ento11ces, infiel! no he vuelto reir jams. XXXVIII. Mientras beb descuidado el filtro de sus arr1ores, 1 n1e n1at, cual los traidores, al descuido con cuidado. XXXIX. T11s perfecciones al ver, suelen los hombres decir: F;lo por verla, nacer; despus de verla, morir. XL. Prfida! te odio; mas creo que al mismo tiempo 'te adoro, pues maldigo, si te veo, y si no te veo, lloro. XLI. Tras ti cruzar un bulto vi por la alfon1bra; ciego el pual sepulto ... y era tu sombra. Cunto, insensato, te amo, que J1asta de celos tu sombra mato! Y~II. Que es matarme confieso el olvidarme: aborrceme, que eso ya es recor
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    . ' ' ' 188 OA:llPOAMOlt ____________ :,__ __________ --'--~--~-XT,VII. . El mismo amor ellas tienen que la muerte quien las ama; vienen, si no se las llama, si se las llama, n vienen. XT,VIII. Sin antifaz te vea, y una vez con l te vi; sin l no te conoca, mas con l te conoc. XLIX. Ni te tengo que pagar, ni me quedas deber; si yo te ense querer, .. t me enseaste olvidar. L. A un mrmol Pigmalin le di6 de mujer el ser, y en mi cambi una mujer en mrmol mi corazn. LI. Si te ha absuelto el confesor. de aquello del Cabaal, t te confl.esas mal, 6 l te confl.esa peor. LII. Por mucho que el tren corra, corre tanto un yo te adoro que era tuyo en Valdemoro, y en Aranjuez y eras ma; LIII. .. bien supiste aprender lo que dice cierto autor: que suele en lances de amor ser la mentira un deber! LIV Que no me conoce, ayer \ur por no s qu santo! ,Cmo me ha de conocer si yo la conozco tanto W LV. Mira que ya el mundo advierte que, al mirarnos de pasada, t te pones colorada, TI> plido 9~ la m~. LVI. Cuando pasas por. mi lado sin tenderme una mirada, i no te acuerdas de m nada, 6 te acuerdas demasiado! LVII. Aunque al salir t del puerto qued ms muerto que vivo, vers, por sta que escribo, que, con efecto, no he muerto .. LVIII . Levanta ese rostro inquieto, y el mirarme no te asombre; que, aunque agraviado, soy homb1 que muero con mi secreto. LIX. . Y o no soy como aquel santo que di media capa un pobre, ten de mi amo1 todo el manto, y si te sobra, que sobre. LX, Es el amor un galn que ni hambre ni hartu1a quiere,. pues lo mata el mucho pan, y con poco pan se muere. LXI. Con desdn me has molestado, y hoy con celos me molestas, y ms bostezos me cuestas que suspiros me has costado. LXII, No engaaras, fe, su fe con tan buenos modos, si ste, y aqul, y se, y to(l.os supieran lo que yo s. LXIII. Cual vil cazador me trata la cazadora quien amo: se esconde, saca el reclamo, va la perdiz y la mata. LXIV. Testigo de eterno amor, le d una flor mi amante; mi suerte fu que la flor tan slo dur un i11stante. . .

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    CANTARES {89 ' . . LXV. Quisiera al jardn volver de~tp. ca.rioso amor, sise:pudiera coger dos'iveces la. misma flor. LXVI. Pues yo. la perdiz anhelo, .pe .... el :qochuelo es para ti; bi~n para<' ti el mochuelo, y\h.perdiztpara m. 1 LXVII. Co~o en ,la iglesia te vi des pues {lo de la fiesta: me santigua' y prorrump1: 'Quin dir que aqu_lla es sta t LXVIII Sin saber decir por qu es, para los malos amantes, totlas son discretas antes, y todas tontas despus. LXIX. Con tanto placer cruzamos el tnel de Elda los dos, que al salir de l exclamamos: i No habr otro tnel, gran Dios t LXX, Lo recu..irdo de tal modo, que aun creo que estoy mirando cmo fuiste colocando, mano, pie, cabeza y todo. LXXI. Cuando cobrar una de uno quiere prenda que aun no di, esa una vendi alguno lo que alguno no pag. LXXII. Ya s que, aunque perd en ello, l1e perdido tu aUiistad, desde que, hablando de aquello te dij e aquella verdad. LXXIII Por. ms que sobre rbol bueno otro Uiejor .he injertado, nunca hay fruta en Uii ce1cado como en el cercado ajeno. LXXIV. No hay quien en suerte te venza pues aun cree la multitud que es pudor de tu virtud el rubor de tu vergenza. LXXV. En vano al :iie de un retablo le juras Di~sser ftel; despus que fuiste de aqul, slo puedes ser del diablo LXXVI. De noche, solo y pie, voy tu lado, me acttesto, me vuelvo y na.die me ve ... Todo en sueos, por supuesto. LXXVII. Casi te lo agradec cuando el engao:,toqu; pues si loco me acost, filsofo amanec. LXXVIII. Loca por m te figuras, ... ~-mas ya ven los que(te.ad,yierten, que nunca haces m;s'lo~iras que aquellas que te divierten. LXXIX. No inquieras con tal constancia. si soy no soy leal; que toda dicha cabal nace de alguna ignorancia. LXXX. Te pin tar en un car1 lar la rueda de la existencia: pecar, hacer penitencia, y luego vuelta empezar. LXXXI Cuntos deseos cautivos te manda mi corazn, velados en la expresin de estos puntos suspensivos! ... LXXXII. Entonces, con el deseo, sin mirarte te vea; pas algun tiempo; y l1oy da,, si te miro, no te veo. 1 . ,

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    ' 190 CA14POA1!0R ------------------------------LXXXIII. Dicin,lolo, no dir lo que aquel pinar esconde; all, ya recuerdas dnde, nos pas, ya sabes qu. LXXXIV. Pensando que l1e de morir tal desventura llego, que como un muerto me entrego la dicha de vivir. L1l:.X1l:.V. Si es fcil una hermosa, voy y la dejo; si es difcil la cosa, tambin me alejo. Nias, c11idad de amar siempre con fcil dificultad. FILOS O F I C Q,. MORALES. LXXXVI. f'or ms co11tcnto que est, u11a p~11a en m se esconde que la siento en no s donde y nace de 110 s qu. LXXXVII. Fui un da la ciudad, y me volv al otro da, . pues m1 me3or compa111a es la mayor soledad. LXXXVIII. La vida es dulce a1narga; es corta 6 larga iqu importa? El q11e goza la halla corta, y el que sufre la halla larga LXXXIX. Dejndo1ne en paz sufrir, puedes, ventura, pasar, pues como te has de marchar, no gozo en verte venir. XC. C11ando las penas ajenas mido poi las penas mas, quin ri1e die1;a m sus penas para hacer mis alegras r XCI. Menor el tormento fuera de esta duda en que me muero, si, cual s lo que no quiero, lo que yo quiero supiera.. XCII. Deca yo, de amor loco: Penar tan poco por tanto! Y dije al perder mi encanto: Penar tanto por tan poco! XCIII. Con tantos pesares lidia mi corazn en el mundo, q11e cuando ve un moribundo, casi se muere de envidia. XCIV. Qu divagar infinito es este en que el hombre vive, que siente, piensa y escribe, y luego borra lo escrito! XCV. Mal hizo el que hizo el encargo de hacer las cosas al gusto; todo es corto 6 todo es largo y nada nos viene justo. XCVI. Para divertir su afn cantaba su reja un loco: Unos estan1os por poco, y otros por poco no estn. XCVII. Tanto suelen mi sufrir las desdichas apurar, que veces me echo reir por no poderlas llorar . .

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    ' CANTARES i91 XCVIII. Corro de aqu para all sin que halle mi af'n parada, y no es porq11e busco nada, es que ando huyendo de m . XCIX. Tenga penas contento, me nacen manos llenas, por cada placr cien penas, por cada pena otras ciento. c. El tiempo todos consuela, slo mi mala acibara, pues si estoy triste se para, y si soy dichoso vuela. CI. Como asegura un autor, la muerte es un gran sueo s1 es bueno el sueo pequeo, el grande ser mejor. CII. -Cmo cansan, cmo cansan las horas que van pasando, y el no descansar, pensando cno los dems descansan CIII. Pasa un da, y sabe Dios que mi atroz n1elancola no siente que pasa un da sino que no pasen dos. CIV. Mi deseo es desear, . ms que alcanzar lo que quiero, y .mejor que lo que espero, lo que quiero es esperar. CV. . ,,.'. . . Cuando ms desesperado voy del cielo maldecir ... bendigo Dios, que me ha dado la esperanza de morir! ,. CVI. Con ms fe se soportara la vida, si se pudiera llorar cuando se anhelara; morir cuando se quisiera. CVII. Ya lo gozado y sufrido se ha pasado, y claro est que, si pas lo venido, lo que venga pasar. CVIII. Si ayer tropec basta11te, hoy tropiezo mucho ms: an te3 mirando adelante, despus mirando l1cia atrs. CIX. . La tumba es al lecho igual; pero bien sabido ten que en uno se duerme mal, y en otra se duerme bien. ex. Sufro poco, al recordar que ha de acabar mi sufrir; ni gozo cuando, al gozar, recuerdo que he de morir. CXI. Si, como se sabe ya, el que espera desespera, quien, como yo, riada espera, cul se desesperar! i CXII Si entre no haber sido y ser hubiera el hon1bre elegido, claro es que hubiera escogido el no poder escoger. CXIII. Del mundo e11tr en el bazar; mas cunto he sufrido al .,rer que ya es costumbre vender cuanto se quiere comprar! CXIV. Tengo un consuelo fatal en medio de mi dolor, y es que, hallndome tan mN, n unc:ia podr estar peor. cxv. Nunca he podido olvidar lo que me dijo al partir: -T piensa para decir, mas no hables para pensar.

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    ' . f92 CAMPO.A.t!OR ~--------~-------------~------"' --'-----"-''~----~"", CXVI. Ta1de vi lo intil que es dar gusto nuestra esperanz:i; pues cuando una cosa alcanza, quiere otra cosa despus. CXVII. Con permiso del Eterno dudo cul .ser mayor, si aquel dolor del infierno este infierno de dolor. CXVIII. Ya ni por saber trabajo, que es este mundo de prueba; quien sabe por qu me trajo, ya sabr. por qu me lleva; CXIX. Yo no siento qt1e la Slierte me abrume cada vez ms; lo que siento es que la n1t1erte no llega tiempo jams. GXX. La dicha es una ilusin, pues se puede, en mi sentir, una tragedia esc1ibir del ms feliz coraz. CXXI. Ya de sentimiento llena, siente en falso el alma ma, pues lo alegre me da pena, y lo que es triste alegra.. CXXII. No vengas, falso contento, llamando mi corazn, pues traes en la ilusin envuelto el remordimiento. CXXIII. CXXVI. Mucho sabra, en verdad, si su1)iera la razn dnde acaba la ilusin y empieza la realidad . CXXVII. Infeliz del que en la tierra las ilusiones perdi y est adems, co1110 yo, cori sus recue1rlos e1\ guerra! CXXVIII. Llaman vida ir de e,ta suerte hasta que el cuerpo sucun1ba, en agonas sin muerte, y en una muerte sin tumba, CXXIX. Ayer sud por ganar lo que hoy me causa desgana, y hoy sudo por alcanzar lo que me aburra 111aana CXXX .. C11:i.ndo con fe inextinguil,,e pretendas dichoso ser, lo primero que ha.s de hacer es discutir si es posible. CXXXI. Piensa con ojos serenos cmo y cundo .morirs; que, siendo el morir lo m,1. el c61no y cundo es lo meno~. CXXXII. ' Mi madre, que me amaba. con desvaro, Dame la vida oh dolor 1 compaero eterno mo, pues si no fuera tu a.mor, \ siempre, al verme, excla1naba: Consuelo mo ya hubiera muerto de hasto. CXXIV. Despus que ya se ha agotado todo humano suf1imiento, siempre hay un nuevo torme11to para un viejo atormentado. CXXV. Llorar de placer se suele, y es que en nuestro corazn hay sie1npre una vibracin, que, aun con el placer. nos duele Y hoy, santo cielo! quin consolar pudiera aquel consuelo! CXXXIII. Te ense, pues quisiste, toda su ciencia, y hoy le preguntas triste! por tu inocencia 1 ,tCmo, imprudente! queras, siendo sabia, ser inocente1 l!'IN DE LOS CANTARES. '

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    -1,! ' ----~' EL TREN EXPRESO POE~!A EN TRES llANTOS. Al Ingeniero de ea,ninos el c\ebr~ escrlter D. JQSd dt 1'i:1legara, su ad mirador y amigo. CANTO PRI1IERO. LA NOCHE. 1, Habindome robado el albedro un amor ta.n infausto como mlo, ya recobrados la quietud y el seso, volva de Pars en tren expreso; y cuando estaba ajeno de cuidado, como un pobre viaJero fatigado, para pasar. bien cmodo la noche muellemente acostado, al arrancar el tren subi mi coche, seguida de una anciana, una joven hermosa, alta, rubia, delgada y muy graciosa, digna. de ser morena y sevillana. 11 Luego, una voz de mando por algn hroe de las artes dada, empez el tren trepidar, andando con un trajn de fiera encadenada.. Al dejar la estacin, lanro un gemido la. mquina, que libre se vea, y corriendo al principio solapada cual la sierpe que sale de su nido, ya al claro resplandor de las estrellas, por los campos, rugiendo, pareca un len con melena de centellas. EL AUTOR ., Tomo r. cam,eamor.-11 ... . ' '

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    ' ' I ' ' ' CAMPOAMOa III. ' 1 Cuando mirab& atento aquel tren que corra como el viento, con sonrisa i111pregnada de amargura me pregunt la joven con dulzura: -Sois espaiol1-Y su armonioso acento, ,)-., ta11 armonioso y puro, que aun ahora el recordarlo slo 1ne embelesa, Soy espaol la dije; ...:. y vos, seora 1 Yo dijo soy francesa. Podis la repliqu con arrogancia .. la hermosura alabar de vuestro selo, pues creo, como hay Dios, que es.-vuestra Francia un pas tan hermoso cmo el cie1o. # ---~ Verdad que es el pa1s (te mis amores el pas del ingenio y de la guerra; pero en cambio.:_ me dijo es vuestra tierra la patria del honor y de las tloref!c no os podis figurar cunto me extraa que, al ver sus 1esplandores, el sol de vuestra Espaa no tenga, como el de Asia, adoradores. Y despus de halagarnos obsequiosos del patrio amor el puro sentimiento, entrambos nos quedamos.silenciosos como heridos de un .mismo pensamiento; IV, Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas nial seguras en el fondo sin fondo de un abismo. Juntando la verdad mil conjetu1as, vea all. lo lejos, desde el coche, agitarse sin fin cosas oscuras, y en torno, cien especies de negruras tomadas de cen partes de la noche. Calor de f1agua un lado, al otro fro l Lamentos de la mquina espantosos que agregan el terror y el desvaro todos estos limbos misteriosos! ... Las rocas, que parecen esqueletos l .. f,as nubes con en t1aas abrasadas! Luces tristes! 'finieblas alumbradas! .. El horror, que hace grandes los objetos! Claridad espectral de la neblina 1 Juegos de llama y humo indescriptibles! Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles l ?.lasas informes .. lmites inciertos! 1Iontes que se hunden 1 Arboles que crecen! Horizontes lejanos que parecen - ' ' '

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    ' 195 LOS PEQUEOS POEMAS .. ____________ _:.._ ______________ vagas costas del reino de los muertos! Sombra, humareda, confusin y nieblas!,,. Ac lo turbio ... all lo indiscernible... y entre el humo del tren y las tinieblas, aqu una cosa negra, all otra horrible! v. Cosa rara! Entretanto, al lado de mujer tan seductora / no poda dormir, siendo yo un santo que duerme, cuando no ama, cualquier hora. Mil veces intent quedar dormido, mas fu intil empeo: admi1aba la joven, y es sabido que m la admiracin me quita el sueo. Yo estaba inquieto, y ella, sin echar sobre m mirada alguna, abri la ventanilla de su lado, y como un ser prendado de la luna, mir al cielo azulado; pregunt, por hablar, qu hora sera, y al ver correr cada fugaz estrella, --Ved un alma que pasa!-me deca. VI, -ivais inuy lejos9-con voz ya conmovida le pregunt li mi joven compaera. l\Iuy lejos contest; -voy decidida morir un lugar de la frontera Y se qued pensando en lo futuro, su mirada en el aire distrada, cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fu una visin desvanecida. t No os habr divertido la repliqu galante la ciudad seductora en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido! Lo trais vos! -111e dijo con tristeza. -Todo en 'Pars lo hace olvidar, seora le contest la .moda y la riqueza. Yo me vine Pars desesperado, por no ver en Madrid cierta ingrata Pues yo vine exclam y hall casado un hombre ingrato quien am soltero. -Tengo un rencor le dije que me mata. -Yo una pena-me dijo-que me muero.Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato, siendo su mente espejo de mi mente, quedndose en silencio un grande rato pas una larga historia por su frente. -\ '

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    ' f96 ' ' CAMPOAMOR VII. Como el tren no corra, que volaba, e1a tan vivo .el viento, era tan fro, que el aire pareca que cortaba: as el lector no extraar. que, tierno, cuidase de su bien ms que del mo, pues haca 11n gran fro, tan gran fro, que ech al lobo del bosque aquel invEerno. Y cuando ella, doliente, con el cuerpo aterido, Tengo fro! me dijo dulcemente con voz que, ms que voz, era un balido, me acerqu contemplar su hermosa frente, y os juro, por el cielo, que 1 aquel reflejo de la luz escaso, la joven pareca hecha de raso, de ncar, de jazmn y terciopelo; y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos, desdoblando mi manta zamorana, que tena ms borlas, verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se cran, cual si fuese una madre cuidadosa, con la cabeza ya vertiginosa, la tap aquellos pies, que bien podran ocultarse en el cliz de una. rosa. VIII De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas, y me haca el efecto de un conjuro et ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! .. joven, que acostada trasluca zm1 su aspecto ideal, su aire sencillo, y que, ms que mujer, me pareca un ngel de Rafael de Murillo 1Sus manos por las venas serpenteadas q11e la fiebre abultaba y encenda, hermosas manos, que tener cruzadas por la oracin habitual tenda! ... Sus ojos siempre abiertos, aunque oscuma, mirando al mundo de las cosas puras! Su blanca faz de palidez cubierta! Aquel cuerpo que daban sus posturas la celeste fljez,, de una muerta! ... Las fajas tenebrosas del techo, que irradiaba triste1nente aquella luz de cueva submarina; y esa continua sucesin de cosas que as 811 el corazn como en la mente ' 1 i

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    ' \ \ \ ' / LOS PEQUEOS POEMAS acaban por formar una neblina! ... Del tren expreso la infernal oalumba! ... La claridad de cueva que sala del techo de aquel coche que tena la forma de la tapa de una tt1mba! .. La visin triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto, me hacan t.raslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX. Do pronto, atronadora, entre un humo que surcan llamaradas, despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas, para anunciar, al despertar la auro1a, una estacin que en feria converta. el vulgo con su eterna gritera, la cual, susurradora y esplendente, con las luces del gas brillaba. enfrente; y al llegar, un gemido lanzando prolongado y lastimero, el tren en la estacin entr seguido cual si entrase un reptil en su agujero. CANTO SEGUNDO . EL DA. !. Y continuando la infeliz historia, . que. a.un vaga como un sue110 en m1 memoria, veo al fin, la luz de la alborada, que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. Y con semblante carioso y serio, y una expresin del todo religiosa, como llevando cabo algn misterio,. despus de un ay, Dios mo! me dijo sealando un cementerio: Los que duermen all no tienen fro! 11. El humo en ondulante movimiento dividindose un lado y otro lado se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado; Ayer era otra Fauna, hoy otra Flora; verdura y aridez, calor y fro ; andar tantos kilmetros por hora causa al alma el mareo del vaco; i97 ' ' .. "' . _, 1 ' \

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    198 ' CAMPOAMOlt pues salvando el abismo, el llano, el monte, con .un ciego correr que al rayo excede, en loco desvaro sucede un horizonte otro l101izonte y una estacin otra estacin sucede. III. Ms ciego cada vez por la hermosura de la mujer aqulla, al fin la habl con la 1nayor ternura, pesar de mis muchos desengaos; porque al viajar en tren con una bella va, aunque un poco al azar y la ventura, muy de prisa el amor los treinta aos. Y-idnde vais ahora1pregunt la viajera. Marcho olvidada por mi amor primero me respondi sinceraA esperar el olvido un ao entero Pero tY despus le p1egunt seoraf. -Despus-me contest-lo que Dios quiera!IV, Y porque as sus penas distraa, las 1nas le cont con alegr_a, y un cu.ente amonton sobre otro cuento, mientras ella, abstrayndose, vea las gradaciones de color que haca la luz descomponindose en el viento. Y haciendo yo castillos en el aire, 6, como dicen ellos, en Espaa, la. refer, no s si con donaire, cuentos de IIomero y de Maricastaa. En mis cuadros risueos, pintando mucho amor y mucha. pena, como el que tiene la cabeza llena de heronas francesas y de ensueos, haba cada llama capaz de poner fuego al mundo entero; y no faltaba. nunca un caballero que, por gustar solcito s11 dama, la sirviese, siendo hoc, de escudero. Y ya de un nuevo amor en los 11robrales, cual si f11cse el aliento nuestro idioma, ms bien que con la voz, con las sea.les, esta verdad tan grande como un templo la convert en axioma: que para dos que se a.n1an tiernamente, ella y yo, por ejemplo, es cosa ya olvida.da por sabida que un rbol, una piedra. y una fuento pueden ser el edn de nuestra vida. ' :. .. .....J

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    ' ' . \OS PKQUENOS POEMAS v. Como en amor es credo, artculo de fe que yo proclamo, qtte en este inundo de pasin y olvido, se oye conjugar el verbo te amo, la vida mejor no importa un bledo; aunque entonces, como hombre arrepentido, el ver una 1nujer me daba miedo, 1ns bien desesperado que atrevido, -Y iun nt1evo a1nor-le pregunt amorosono os hara olvidar viej.os amores1:tilas ella, sin dar tregua sus dolores, co11test con acento carioso: La tie1ra est cansada. de dar flores; necesito algn ao de reposo. VI. :t1Iarcha el tren tan seguido, tan seguido, como aquel que patina por el l1ielo, y en confusin ext1aa, parecen, confundidos tierra y cielo, monte la nube, y nube la 1nontaa, pues cruza de horizonte en horizonte por la cumbre y el llano, ya la cresta grantica de un monte, ya la elstica turba de un pantano; :,a entrando por el hueco de algi'.1n tnel que horada las montaas, cada horrible grito que lanzando va el tren, responde el eco, y hace vibrar los muros de granito, esiren1eciendo al mundo en sus entraas; y dejando aqu un pozo, all una sierra, nubes arriba, movimiento abajo, en laberinto tal, cuesta ka.bajo creer en la existencia de lt1. tierra. VII. Las cosas que miramos se vuelven hcia atrs en el instante que nosotros pasamos; y, conforme va el tren hcia adelante, parece que desandan lo qu andamos; y sus puestos volvindose, huyen y huyer, en raudo movimiento los postes del telgrafo, clavados en fila los costados del camino; y, como gota gota, fl.yen, fluyen, uno, dos, tres y cuatro, veinte y ciento,. y formando confuso y ceniciento el humo con_ la luz un remolino, no distinguen los ojos deslumbrados si aquello es sueo, tromba 6 torbellino. .

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    eoo CAMPOAMOR VIII . 011, mil veces bendita la inmensa .. fuerza de la mente humana que a.s el ramblizo como el monte allana, y al mundo echando su nivel, lo mismo los picos de las 1ocas decapita que levanta la tierra, formando un terrapln sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! Dignas son, vive Dios, estas hazaas, no conocidas antes, del poderoso anhelo de los grandes gigantes que, en su ambicin, para escalar el cielo, un tiempo amontonaron las montaas! IX. Corra en tanto el tren con tal pre1n ura qu'e el monte abandon por la ladera, la colina dej por la llanura, y la llanura, en fin, por la ribe1a; y al descender un llano, sitio infeliz de la. estacin postrera, le dije con amor. Sera en vano que an1aros pretendie1a 1 tSera como un nio que quisiera alcanzar la luna con la manot y contest con lvido semblante: No s lo que ser ms adelante, cuando .ya soy vuestra mejor amiga Yo n1e llamo Constancia y soy constante; iqu ms queris-me pregunt-que os diga? Y, bajando al andn, de angustia llena, con prudencia fingi que distraa su inconsolable pena con la gente que entraba y que sala; pues la estacin del pueblo pareca la loca dispersin de una colmena. x Y, con dolor profundo, mirndome la faz, desencajada, cual mira su doctor un moribundo, sigui: Yo os juro, cual mujer honrada, que el hombre que me di con tanto celo un poco de valor contra el engao, aqu me encontrar dentro de un aio, all .. me dijo, sealando al cielo. Y enjugando a.,spus con el pauelo al ... o de espuma de color de rosa q;e asomaba. sus labios amarillos, .al tren (caul la serpiente que escamosa ..

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    ' LOS PEQUEOS POEMAS ..... ~-------queriendo hacer que marcha, y no marchando, ni marcha ni reposa) mueve y remueve, on'leando y mis ondeando, de su cuerpo flexible los anillos; y al tiempo en que ella y yo, la 1nano alzando, volvimos, saludando, la cabeza, la 1nquina un incendio von1itando, grande en su horror y horrible en su belleza, el tren llev hacia s pieza tras pieza, vibr con furia y lo arrastr silbando. e A N T o T E R e E R o. EL CREPSCULO. l, Cuando un ao despus, hora por hora, hcia F1ancia volva echando alegre sobre el -cuerpo mo mi 1nanta de alamares de Za.1nora, porque un tiempo senta, como el ao anterior, da por da, mucho amor, mucho viento y mucho fro, al minuto final del ao entero, la cita acud cual caballe1 que va alumbrado por su buena estrella; mas al llegar la estacin aquella que no quiero nombrar, porque no quiero, una tos de atad son mi lado, que sala del pecho de una anciana con cara de dolor y negro traje. l\Ie vi, gimi, llor, corri mi lado, y echndome un papel por la ventana, -.To1nadme dijo y continuad el viaje. Y cual si fuese una hechicera vana que despus de un conjuro, en la alta nocl1G quedase entre la sombra confundida, la mujer, 1ns que vieja envejecida, de mi presencia huy con ligereza cual niebla entre la luz desvanecida, al punto en que, llegando con presteza ech por la ventana de mi coche esta carta tan llena de tristeza, que he ledo mis veces en mi vida que cabellos contiene mi 'cabeza. II. Mi carta, que es feliz, pues va buscaros, cuenta os dar de la memoria ma. Aquel fantasma soy que, poi gustaros, jur estar viva vuest1 la.do un da Cuando lleve esta carta vuestro odo 201

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    . ' 202 CAMPO AMOR -----------------'---------------.. .. el eco de mi amor y mis dolores, el cuerpo en que mi espritu ha vivido ya durmiendo estar bajo unas flores Por no dar fin la ventura ma, la escribo larga ... casi interminable l\Ii agona es la brbara agona del que quiere evitar lo inevitable! "Hundindose al morir sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera, de todo n1i pasado, solamente esta pena que os doy borrar quisiera. Me rebelo morir, pero es preciso El triste vive y el, dichoso muere! .. Cuando quise mo1ir, Dios no lo quiso; l1oy que quiero vivi1, Dios no lo,q)liere! Os an10, s! Dejadme que hablado1a. 111e repita esta voz tan repetida;
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    LOS PEQUEOS POBKAI 1111 ~----------------------------------n1. Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueo tan breve, de. pronto se _qued, de negro que era, mi ca.bello ms blanco que la nieve. De dolor traspasado por la. ms grande herida que un corazn jams ha destrozado en la in1nensa batalla de la. vida., ahogado de tristeza, la. anciana busqu desesperado; 1nasfu esperanza vana, pues, lo mismo que un ciego, deslumbrado, ni pude ver la anciana, ni respirar del aire la pureza, por ms que abr cien veces la ventan& decidido tiral'ID.e de cabeza.. Cuando, .por fin, sintindome agobia.do de mi desdicha a.l peso, y encerrado en el coche maldeca como si fuese en el infierno preso, a.l ao de venir, da por da, con mi grande inquietud y poco seso, sin alma y como intil mercanca, 1ne volvi hasta Pars el tren expreso. LA NOVIA Y EL NIDO POEAIA EN TRES CANTOS, Al Excmo. sr. D. Leo:,o!do Augusto de cueto, su ami;o y compaf!erol( CANTO PRIME RO. EL NIDO. 1, Ya el mes de abril la sazn corra, y con sus tibias rosadas manos la primavera hospitalaria abra sus .puertas ls pjaros leja.nos. Era el mes en que, eternas peregrinas, despus que el fro del invierno pasa., todos los aos, al tranquilo techo 'del cuarto de Isabel, dos golondrinas va11 anidar como en su propia .casa EL J.UTOB. ' \

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    ' , 204 C 4 Ml'OAMOR II, Isabel, que era un ngel q11e pasaba en leer y rezar. horas enteras cual si fuese educada en un convento, al florecer sus quince primaveras ni una I1oja en su noble pensamiento su corona virginal faltaba; y aunque va ser esposa cuando del 1nal de amor nada recela, tomando el novio que escogi su abuela estaba decidida ser dichosa ; y ajena tentaciones y deseos con respecto casados y casadas, slo sabe haber visto en los paseos las vides con los olmos enlazadas; pues era para ella un casamiento reducir verdad un sueo hermoso, ser n1s querida, realizar un cuento, y hacr un viaje al Rhin con un esposo. As: en ciega ignorancia, Isabel, tan sencilla como hermosa, aun pensando de un hombre en ser la esposa, continuaba en su amor su santa infancia. III, Pasan los das, sin contar las horas que como sombras huyen, mirando con afn cmo construyen su nido aquellas aves charladoras, que aadiendo canciones canciones, entre ansias dulces y amorosos pos, unen hojas y granzas y vellones con el gluten y el limo de los ros; y, cuanto ms curiosa, mirando hacer el nido, se rea, entreabierta su boca, pareca la luz tomando el fresco en una rosa. IV, -tPara qu sirve un nido1-con sorp1esa se pregunta Isabel: cuestin oscura que ocurre la vaquera y la prince~a, y que una y otra de inquirir no cesa; pero que en vano resolver procura ., la que el tiempo pas, casi en clausura, entre el rezo, las plticas, la mesa, la n1sica, el paseo y la lectura. -tPara qu sirve un nido1-Al ver delante tan honda oscuridad se confunda, y, por ms que pensaba, no saba cmo ella, que es tan viva y penetrante, ,

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    1 . LOS PEQUEOS POEMAS ' 205 ----------------------------' ' y lee tantos idiomas de corrido, y sabe tantas cosas de hortelana, oh cie11cia intil de la vida hun1ana no alcanza comprender lo que es un nido. v. Viendo el nido y pensando en su himeneo, lanza ardiente, los pjaros que vuelan, las confusas miradas que revelan ya inocencia, ya miedo, ya deseo; pues ya mujer, sin serlo todava, ante el hondo misterio de aquel nido en sus ojos azules se encenda poco poco un fulgor desconocido; y una vez que presiente algo de cierto con singular. pudor frunce las cejas, quedando sus mejillas pudorosas con mucho ms color y ms hermosas que las guindas que cuelga sus orejas cuando alegre corriendo por el huerto, coge lirios y caza mariposas. VI, Como nunca guardada se ha podido tener ninguna cosa detrs di unas pupilas transparentes, mostrando candorosa en la rfaga azul de su mirada, que brilla entre sonrisas inocentes, esa inquietud profunda y misteriosa que causan en las vrgenes los nidos, Isabel, ms que inquieta, consternada, al ver la turbacin de sus sentidos, como un nio que al brillo' de una espada se tapa con terror ojos y odos, se juzga una inocente pecadora, y se santigua y reza, y casi llora, y ent1a el aire raudales en su pecho, y hallando el sueo, pero no el olvido, se cay desplomada sobre e1 lecho, preguntando al dormir: iQu ser un,nidol CANTO SEGUNDO. EL 'AMOR. : l. Disipada la noche por la aurora, la agitada Isabel, desde su lecho, que un sol de mayo dora, descorriendo las finas oolgaduras de encaje de r.falinas. ' ' ' '

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    . 206 CAMPOAMOR ------------------------------' busca otra vez el nido y mira al techo, como accediendo al familiar reclamo de aquellas habladoras golondrinas que nunca acaban de decirse te amo" II, iPa.ra. qu sirve un nido? H aqu el problema. La novia, al despertar, vuelve su tema; t pues cuando va una nia ser esposa, en prueba de inocencia. es capaz de cortar, por lo curiosa, una rama del rbol de la ciencia. t Pa1a qu !1abrn servido los nidos todos que en el mundo han sido! Saber lo que es un nido es cosa grave, pues, segn Isabel, nadie ha sabido, y, lo que es ms an, ninguno sabe por qu se junta un ave con otra ave, y juntas con amor hacen un nido. III. Temblando de pesar y de contento, cual la rama agitada por el viento, de nuevo al nido mira; y, aunque nunca manch su pensamiento la pureza del aire que respira, sin darse cuenta de ello, es aquel nide demonio tentador que habla su odo: y dudando, turbada, si tiene an su espritu dormido, cual se rompen las nubes en el cielo de sus dudas sin fin se rompe el velo; pues en trances de amor es cosa cierta que un nido, un beso, un cuento, una nonada, en un alma inocente rompe el hielo y un corazn que duern1e lo despierta.. IV, Sagrada oscuridad! Como cruzaban poi su frente las. sombras montones, viendo el nido, sus ojos titilaban como el cristal qu esparce oscilaciones. Y dudas van, y pensamientos vienen; y, haciendo que lo mira distrada {habilidad que las mujeres tienen desde el da primero de su vida), acaba por saber que es aquel nido edn por el misterio protegido; y hallando en l impresos los signos de una boda concertado por dos seres dichosos, con malicia entendida y saboreada. ., \ :, ,.

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    LOS PEQUEilOS POEMAS 207 ---------------------------sintiendo arder la sangre hasta en sus hucs08, ve en las aves del nido dos esposos y en su canto una msica. de besog. v. Porque en saber se empea. p!lra. qu sirve un nido que as el amor le ensea, lanzada en pleno cielo, suea .. y suea! ... y aguarda. que el misterio incomprensible le baje descifrar, compadecido, algn, viajero azul de lo invisible; y una malicia, en risa t1ansformada, que en su mirada virginal destella, se queda ave1gonzada como sale, al salir de una enramada, despus del primer beso una doncella: y un brillo entre diablico y divino, pensando en el misterio del problema, tanto mira Isabel, que alfln vislumbra en yo no s qu lgubre penumbra, que un nido es el misterio del destino, que es de la vida la explosin suprema; y ya, como mujer apasionada, mirando su pesar en lo invisible, se perdi vagamente su mirada. en la luz infinita indefinible; y como, alfin, la juventud ligera no sabe, al estudiar lo que son nidos, que hay peligro en jugar con los sentidos en un da de sol de primavera, Isabel, ya febril, le pareca que alguna mano que en la luz flotaba el velo misterioso descrra y en derredor la tierra se le andaba; era su alma una noche sin aurora; nada distinto oa ni vea; la cabeza se le iba y le zumbaba, y senta una sed devoradora; y comentando, grave y resignada, el secreto si misma sorprendido, Se conoce pensaba que es forzosr, dar la mano un esposo; querer y ser querida.; hacer, como los pjaros un nido; eantar t Dios y bendecir la vida. .. . -.. ' .

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    ' 1 J 208 CAMPOAMO!t --------.,-----------------' CANTO TERCERO LA NOVIA. 1, Como el amor primero es tan ardiente y despierta las nias tan temprano, Isabel se despierta con el da, y al apartar de su divina frente un raudal de cabellos con la mano, que en un vapor de. encajes se perda, halla su tez de nieve, nunca hollada, tan fresca como el agua de verano en el fondo de un pozo serenada. 11, De f!11 lecho de pluma sali Isabel cual Venus de la espuma; despus, mirando al techo, vibr su corazn dentro del pecho al ver la golondrina que cubra en forma de abanico sus hijuelos, y al padre, que en el pico les traa pan de la tierra y besos de los cielos. 'l'a11 grande amor su corazn inflama; y en sus ojos, con fuego inusitado, arde una pura y t1ansparente llama. al ver en sus hijuelos desatado el nudo misterioso de aquel drama.. Espantada, el misterio comprendiendo, casi vuelve' gemir y casi reza ; y unas veces rezando, otras gimiendo, entrando de repente en la tristeza, ya marchitas sus puras alegras, la nia acaba y la mujer empieza.; y ms cuando la tmida nidada de aquel nido, asomndose la ent1ada, parece que le dice: Buenos das! y ms an cuando los hijos viendo, suspirando responde: Ya lo entindo t -~ Y encendido su rostro; cual la frente de una mujer culpable y candorosa, sobre sus ojos pudorosamente deja caer sus prpados de rosa. m. Como el amor es cosa que, cual voz de eco en eco repetida, palpita en la crislida metida y brilla al convertirse en mariposa, ve Isabel con encanto que es un ni,lo la copa misteriosa donde est la embriaguez desconooid&; '

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    ' ' ,, ' ' ' ,,r---~ . 1 LOS PEQUEJ:IOS POEM.\9 y as, pasando de capullo rosa, tan turbada se ve y enternecida, 'que llora, aunque riendo bajo el llanto porque hay seres que rien cuando llo1an con la risa comn de los que ignoran que en llorar y reir se va la vida. IV. Y cuando en aquel da, convirtiendo en historia la novela, al altar de himeneo fu llamada la gracia de la casa de su abuela, ay 1 cul qued anublada aquella llama azul de su mirada! iCmo llora y su madre la consuela! T cmo, en fin, ya enjutas sus mejillas, se mira en los espejos hurtadillas, y en ellos, viendo de su boda el traje, se re con la risa de la aurora, y abisma su mirada en resplandores, mostrando pensativa y seductora sus dientes y sus labios, marida.je de las perlas casadas con las flores r v Ya va y viene Isabel, y baja y sube, agitndose area. y diligente con una vaga ondulacin de nube; y aunque era su belleza. indiferente, con natural gracejo hoy aprende delante del espejo conocer lo hermoso de su frente; y ora. se juzga amada y ora. amante, y haciendo con su traje ruido de alas, circula como un duende por delante de los grandes espejos de las salas; y, al verse retratada, la doncella lleva por s la admiracin tan lejos, que, fuerza de mirarse en los espejos, siente ya el goce de saber que es bella.. VI. Al volver de jazmines coronada. como una campesina desposada., sintiendo accesos de calor y fro, tiembla el alma en su boca seductora, como tiembla los rayos. de la auro1a sobre una flor la gota del roco. Los ojos, Isabel; desconcertada, tanto abre para ver, que no ve nada; la estatua del asombro parec1a, y, no pudiendo respirar ape;u.as, Tema I, oamJ)oamor.-1~ ___ _. _.--. ;. ' .. _, 209 . ,, . ....

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    2i0 CM.IPOAMOP. -.. un no s qu de elctrico en sus venas en generosa transfusin corra. Aunque casi educada en un convento, ya senta en su noble pensa1niento algo ms que ilusin y confianza, ignorancia y candor, fe y esperanza; pues al mirarse
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    ) LOS PEQUEOS POEMAS 24.1 -------------,,-----------------' ve una mujer, y como pueda, escapa, tlispuesto desde joven, por ser puro, hacer el sacrificio de una capa. Reparte las chiquillas las almendras que lleva en los bolsillos, y les da un golpecito en las mejillas, ms dulce que una almendra, los chiquillos. Da los pobres los higos de su higuera, que naci, sin plantarla, en dondequiera; y si, .al vrselos dar uno por uno, i guardas para ti 1 le dice alguno, responde, puesta en Dios su confianza, como Alejandro el Grande: La esperanza! As, con tanto amor y pudor tanto, el cura del Pilar de la Ora.dada es, segn viene la ocasin rodada, ya eremita, ya cukero, ya santo. n. Est el pueblo fundado sobre un Rano ms grande que la palma. de la mano, y falta de vroiaos J 7ecioos circulan por las calles las gallinas. Pueblo al cual, aunque corto, en mujero otro ninguno iguala, de agua muy buena, si tuviese ro: de agua de pozo, la verdad muy mala. Pueblo feliz, que olvida el mundo entero; que tiene ante la iglesia una plazuela, iglesia que es ms grande que la escuela, y escuela que es ms chica que un grane1. III. En este pueblo, en fin, y ante este cura, que no puede beber ms que agua pura, la divina Teodora, de rodillas postrada ante el anciano, con un ramo de flores en la mano, ramo cogido al despuntar la aurora, mostrando, al sonrerse, nacaradas, en dos filas iguales, todas sus perlas justas y cabales en un coral prendidas y enga:izada,,, inventando aquel da, por no haberlos sufrido todava, mucho dolor y muchos desengaos, antes de hacer su comunin primera, confesndose est, como si fuera una gran pecadora los diez aos. Teodora, que es mujer desde la cun& cual todas las mujeres, despierta ya, y durmiendo todava ' ' ' ' '

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    21% OAMPOAMOlt la luz misteriosa de una luna que hace en su alma de sol en medioda, mira una inmensa flotacin de seres, sueos de sombra y sombras de unos suc:o;1 opacos una vez y otras risueos. Gracia infantil y gracia adolescente, de nia y de mujer confusos lados, ya ve en el porvenir desde el presente el mundo real y el ideal mezclados. Sumida en nieblas de color de rosa, compuestas de verdad y de otra cosa, mira, desvanecida, llegar la realidad confusamente, y los diez aos, como todas, siente su inmersin en las brumas de la vida. Y, Mirando al confesor con inocencia, cual si fuesen sus ojos unas puntas q11e hundiesen del anciano en la conciencia, fu hacindole la nia unas preguntas, como sta, por ejemplo, capaz de hacer estremecerse al templo: Vos sabis lo que es malo, seor cura! Yo, de todo, hija ma, estoy al cabo respondi el sacerdote con premura; lo cual no era verdad, mas lo crea, porque el breviario con afn lea la luz de un candil colgado un clavo. VI, Y del amor ya viendo lontananzas con sus ojos tan llenos de esperanzas, con su candor intrpido del todo sigue ella preguntando de este modo: El dejarse besar es malo bueno! De confusin. y de sorpresa lleno, se turb el cura, como el hombre que antes de haber cazado un pjaro, lo vende y, sin poder cumplir lo prometido, se queda, al fin, como el lector comprende, el cazador corrido, el comprador burlado, y el pjaro vendido y no cazado. Ech al cielo una olmpica mirada. buscando la respuesta en las estrellas; mas como nada le dijeron ellas, el cura del Pilar no dijo nada. VII, Con misterio despus ella se inclina. h.cia. el cura., que la oye fascinado, ' y prosigue; Me ha dicho mi madrina ' que el que bese mi primo es un pecado; ' 1 . . ' .,,:.

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    ' ' ' ' LOS :PEQUEOS :POB!UB .. y mi primo ha. jurado que l me habr de besar, pese quien perte, pues cree que mi me gusta que me bese; mas como oigo decir que se propasa, escapndome de l, toda la casa ayer y antes de ayer y todo el afio corr desde la cueva hasta el granero; siempre quiere l, seor, yo nunca quiero; miradme bien, veris que no os engao. Y abriendo aquellos ojos tan brillantes para ensearle el alma. aquel levita., echa a.l cura una. ojeada inoportuna. aquella virgen, pero virgen de antes que en la primer visita. el .ngel le anunciase cosa alguna., y le dej corrido y colocado del rubor en la cspide suprema., de un modo tal, que dijo colorado: Primera confesin, primer problema! ,m. Acsome la nia. prosegua. que soy inobediente y perezosa. Acsome, adems, que el otro da, con tt"isteza que no era hermosa.. Me gusta ms correr que ir la. escuela. Slo en la misa me entretiene el canto; y esc_ucho con ms gusto una. novela. que el trozo de la. vida de algn santo. Prometo, obedeciendo mi madrina, huir, si puedo, de l; pero os prevengo que al mirar mi primo, siempre tengc. la voluntad de parecer d_ivina. Al ver salir el cura, atropellados, con risa. de bondad mal reprimida, tan enormell! pecados de aquellos labios de carmn, unta.dos con la. .leche primera de la vida, dice la. nia, de indulgencia lleno, GOn singular ternura.: No dir que eso es inalo, mas no es buene; ms cordura, hija. ma, ms cordura. Bien; adelante: vamos, adelante. Y, por no hablar ms cla1, el pobre cura jugaba con enigmas al volante; y no queriendo darle con prudencia la ms leve leccin de adolescencia., muy peligrosa en almas inocentes, slo despus de estas ligeras rias !El atrevi murmurar, aunque entre dientes: Son el diablo estos ngeles de nias! 213 l ; ,, ' ,1.''.; . ' ' ' ' 1 ' ' 1 ' l ' ' .' ' . ' \

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    . 214 CA~!POAl!OR ---------------------------. . .. ' > .. IX . Y como todo viejo, y ms si es cura, de todo nio es natural abuelo, con ms amor que religioso celo, le dijo aquella he1mosa criatura: Ten calma, estudia, y tu madre imita, y entrars sin 1odeos en la gloria; reza una Salve, toma agua bendita y cmete esta almendra en mi memoria. Y despus que la nia se confiesa, la mano al seor cura en la actitud de un oficiante besa; se levanta gentil, con la soltura. de un querubn que hcia los cielos pesa, y ante el altar, con adorable gracia, : entre un corro de gente pecadora se arrodill Teodora ms grave que un alumno en diplomacia.. x. Des)us supo el obispo de Orihuela., por cierta confesin de cierta abuela, do puro religiosa, condenada, que, faltando los cnones sagrados, castiga con almendras los pecados el cura del Pilar de la. Oradada. CANTO SEGUNDO. LA GLOGA. ,I Fu creciendo, creciendo, y pasaron diez aos; y Teodora, cua:.ito en gracia inocente iba perdienclo, lo iba ganando en gracia pensadora. La antigua pecadora, que veinte aos cuenta hoy exactamente, tiene pupilas de horizontes llenas; voluptuoso 1eir en casta frente; y deja ver su cutis transparente como corre la. sangre por sus venas. Con gusto encantador por lo sencillo, con flores todo el ao en sus ea.bellos, arrollndolos bien, forma con ellos detrs de la cabeza un canastillo II, Decidme, mi querido seor cura, deca confesndose Teodora : ino es una gran locura que est tan decidida

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    LOS PEQUE!tOS POEll!AS que me case ahora la pobre madre quien deb la vida! i No es un gran desatino casar con otro quien tan slo piensa en ... ya sabis, mi primo, aquel marino que tiene el alma como el mar, inmensa t Mientras la escucha atento, Es muy comn el cura se deca, entre burlas y veras que todas las muchachas costaneras dediquen de un marino al pensamiento veinticuatro horas largas cada da. III. Mi primo .. ya sabis sigui Teodora que vive hoy una vida de pesares en Londres, un lugar donde est ahora, ms all de los montes y los mares. Las playas eaben mi consta11te anhelo, pues, sin poderlo remediar, suspiro cuando se nubla el horizonte, y miro por el lado del mar cerrarse el cielo. Mi primo es aquel primo que, algn da, os confes que .alegre me besaba; le am nia, mas yo no lo saba; ya mayor, estoy loca, y lo ignoraba. Como siempre fantstico el deseo me arrastra orillas de la mar, yo A solas que me habla de l y su venida, creo, el monlogo eterno de las olas. Siempre aguardo del cielo lo imprevil!lto, sie1npre estoy esperando, y hasta las aves de la mar, pasando, parece que me dicen: Le hemos visto! IV, Mas sepamos primero dijo el cura prudente y reservado: de amaros y volver, os ha dado su palabra de honor de caballeroi Me jur que me amaba y volver.1. tu diciendo Teodora cuando el sol por la tarde se pona, y al despuntar la aurora, y alguna vez tambin al medioda.; y alguna, y ms que alguna, por la. noche A los rayos de la luna. Y, perdonad, decir se me ha olvidado que en mayo y en abril me lo ha jurad por todos sus jazmines y azucenas; por los rboles todos, en esto; por todos sus cristales, junto al ro; cerca del mar, por todas sus arenas. 215 ' ' ' '

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    ' 216 CA!llPOAI\IOR T. Mientras Teodora hablando prosegu1a, como era fuerza de candor 'profundo, el cura por lo bajo repeta.: Cmo trae el amor revuelto a.l mundo!) Mi madre quiere que la. fuerza quiera un hombre muy de bien, sin gracia alguna, como es el que roe espera. para darme su roano y su fortuna. El verlo nada ms me da tristeza; l es bueno, es verdad, si no es hermoso; tiene favor, honores y riqueza, talento, juventud y un nombre honroso ... mas si virais al otro, seor cura, con gorra de oro y sable la. cintura! Cuanto mira, al pasar, de luz se baa. l mientras este de aqu, que va. ser mo, tiene una gracia sepulcral y extraa; donde quiera que entra l, siento yo fro. -Pues seor, se conoce piensa el cura. que en la misma. inocencia., para agotar de un cura la paciencia, transformado en hermosa criatura ooloca. Satans su residencia. VI. Y ella sigui: Vuestro favor imploro; prestdme ayuda en tan difcil paso: de uno me ro y por el otro lloro; ste me hiela y por aqul me abraso. No amo al presente y a.l ausente adoro. hago, seor, roe caso no me ca.sot Mira.ndo un Cristo viejo por ver si le inspiraba. algn consejo, el cura se callaba, y del candor en la embriaguez suprema, al ver que el Cristo nada le inspiraba, por lo bajo entre dientes murmuraba: Segunda confesin; otro problema 1 Entre el Cristo, ella y l, no hay uno que hable El viejo, que era un nio venerable, no cay en que Teodora. buscaba, tan sutil como traidora, en la doblez de sus astutos planes el apoyo moral del cristianismo: maniobra. de los grandes capitanes que ponen de su parte el fanatismo. VII, Luego los dos un tiempo se preguntan, y para herirse al corazn se apuntan; y cruzan de uno al otro, bien dispuestas, como un choque de espadas, las respuestas: i 1

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    ., f LOS PEQUEOS POEMAS l\,fe muero, si me caso, os lo confieso. Ilusin nada m.s de los sentidos. Hay voces que en el aire me hablan de eso, -Eso ser que os zumban los odos. Bien, luchar; pero ser vencida. No volver tal vez. iY si volviera! -Ese hombre os ha hechizado; estis perdida.! As tendr que ser como l lo quiera. Tras vana agitacin tendris reposo; yo rezar por vos, seris dichosa:. dichoso aquel que os tenga por esposa 1 Y yo iser feliz como l dichoso! iDe qu sirve creer en lo increble! Ms sabe el corazn que la cabeza. iQu podr. sucederl Todo es posible; ~o amo con fe y espero con firmeza! Al verla discutir tan bien y tanto siente un temblor de espanto, cual si tuviese fro, al comprender el santo que aquel tipo cabal de las mujeres era el ms bello y, lo dir, Dios mof el ms inobediente de los seres. VIU, Teodora, ardiente y viva, filsofa sutil y positiva, que no pas, cual yo, velada alguna en cuestiones ociosas, buscando la razn de muchas cosas que no tienen jams razn ninguna, aadi, de su plan desesperada, disparando al huir sangre y fueg;;, y haciendo una brillante retirada mejor que en Asia Jenofonte el griego: -Yo i.oy muy viva y de ventura ansiosa; y no queriendo este hombre, os lo prevengo, como soy tan fantstica, no tengo la condicin de una excelente esposa; mas lo mandan mis padres, y adelante; yo quiero toda costa ser honrada, mas no s si vivaz y enamorada, podr ser buena esposa. y buena amante Hablaba as Teodora, y de repente, callando unos momentos, con un silencio diestro y elocuente una pausa llen de pensamientos; reticencia tan vil y calculada al pobre cura de terror inmuta .. Ante el saber de una mujer astuta, Cicern y Pascal no saben nada .. Y es que desde Eva, madre de Teodora, 217 ' '

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    ' ' 2f8 <:AMPO AMOR ------------------------------' la raza no mejora. Porque no oye solcito sus quejas, anuncia astuta males sobre males: yo recuerdo muy bien que eran iguale11 las jvenes de antao que hoy son vie)as y as sern y han sido las que estn por nacer ya han nacido, lo mismo en todo el orbe que en Espaa; las madres mirables y opulentas, las hijas titulares y ha1apientas, las abuelas del trono y la cabaa JJ:. Qu locura, Dios mo, qu locura 1 No veis q\1e rara vez le dice el cura la vida nos ensea que esos sueos de nia muy pequea. los pueda realizar la edad madura! l\Ioderad el ardor de los sentidos; Teodora, andad despacio, porque siempre nos ven, desconocidos, dos ojos desde el fondo del espacio 1 Ayudando llevarlil. su destino, cual se lleva una oveja al mataclero, pens el cura ponerla en el camino de lo bueno, lo justo y verdadero; y despus que ella vi desvanecida la potica imagen de su vida, puestas en cruz las manos y lloros&., recibi con la frente prosternada la bendicin del cura arrodillada; bes su mano en actitud piadosa, con la fe de una santa resignada, y se march, si no ms consolada, menos t1iste tal vez, y siempre hermosa.. CANTO TERCERO. LA TRAGEDIA. L Porque triste, muy triste, se mora. llena de desengaos, el cura del Pilar, en cierto da en su postrera confesin oa i una joven anciana de treinta aos Ha venido deca la vieja que era joven todava. aquel hombre quien amo con locur1.1. Y debo confesaros, en conciencia, que tengo, desde entonces, seor cura, necesidad de sueos de inocencia.. '

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    LOS PRQUEilos P01!.1!AS I i Y es pura todava vuestra llamat pregunta el cura la doliente esposa. La cama de mi madre es esta cama, le respondi; pues por mi madre os juro que soy n1atcrialmente virtuosa; slo el alma es culpable, el cuerpo es puro. n Pues valor dijo el cura, ll fuerza de candor siempre profundo que la n1ayor tribulacin del mundo la guarda Dios para la edad madura! Valer, valor! la enferma re~pondia. 1 Luchar hast.1. morir I Mas, cosa extraa 1 1esistir encanto no podra, yo que siento en mi misrna una eutrgf& capaz de levantar ttn& montaa 1 Lttch~mos, hija 1Ia ill cura repeta, e Dios y de su fe siempre segt1ro; no hay grito de dolor que en lo futuro no tenga al fin por eco una alegra 1 Y luego aaue, de la Biblia lleno, satis(ecl10 de Dios y de sf mismo: ' . ' .. ' Siempre entre el ngel n1alo y entre ol buene t1ay luchas en el puente del abismo! lll, En que1er consolar las grandes penas .te una mujer tan firme y tan amante, era aquel pobre confesor u11 ciego, s~.biendo que corra por sus venas la sangre de las vias de Alicante cue cran una savia como el fuego. El cura no saba que el no amar es muy bueno, pero es fro; y por eso Teodora le deca, derramando en sus llagas el roco de una piedad sincera: Van cumplir veinte afios que ajena de pasiones y de engaos, vuestra sagrada comunin primera fu por vos de mi mano recibida; sed digna del honor de vuestra bistorial Reanimad el valor con la memoria. de los aos primeros de la vida. Quince aos hace escasos Teodora. n1urmur que el dulce ruido que levantaron, al ma.rchar, sus pasos qued como una msca en mi odo! Y hace veinte aadi con torvo ceo, mirando al cielo en ademn de queja que es l de mi alma y mis sentidos dueo. 21\l ' ' ' ,, ."'' ' ' ' ' ' ' ' .. ..,. ' .. '' , ' ' . . : \ ' ' '

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    220 . ' ' CAMPOAMOlt. .. 1Veinte aos que pasaron como un sueo! Tenis razn; no me cre tan vieja.! ... Mas no hay medio; vencer ser vencida.; perder la virtud dar la vida. Dice as, y tiembla la infeliz esposa cuando la causa de su mal confiesa, como suele temblar la mariposa que siente el alfiler que la atra.viesa; y el pobre confesor, que no saba que si es bueno no amar, es cosa fra, cual sintiendo en la piel la ardiente liuella de un diablo que abrasndole le toca, mira la enferma con pavor, y en ella halla una especie de perfil de loca. Y agarrndole bien con la mirada, No estoy loca, es que estoy enamorada sigui la esposa y lo que quiero, quiero; vuestra piedad, no vuestra fe, reclamo; si le amo, vivo; si no le amo, muero; respondedme, iqu har ile amo no le ame? Aguzando el odo, y azo1ado de miedo como un gamo que oye en el bosque de repente un ruido, el cura sorprendido dice cayendo en postracin extrema: Tercera confesin; tercer problema l Dudando en su fatal desconfianza qu hara y qu dira, por no romper el hilo todava. que enlaza la mujer la esperanza, el cura del Pilar, quedando inerte, sangre, en vez de agua, el desdichado suda; pues s mismo con dolor se advierte que es, en los actos del deber, la duda una pregunta vil que hace la muerte. IV, Ahogando la emocin de su ternura en un spero y recio resoplido, aadi en el umbral de la locura: O viva en el del otro, seor cura, muerta en el hogar de mi marido! i Puede un corazn tierno sufrir eternamente esta cadna Y Hay un Dios que nos salva y nos condena, eso tambin es un problema eternoi Oyendo esta hereja, crey el cura que en ella trasluca la cara de Luzbel, oliendo infierno; y siendo encanta.dora, y aunque era un ngel de piedad Teodora, y el cura. lo saba., -. 1 ., '

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    ' ' .. ' ' ' ' l ' ' como todo hombre bueno, algo indeciso, oyndola decir lo que deca, en su faz la tristeza se vea con que Eva dej un da el Pam!!o. T. Y al cura, que azorado la vea, y estaba en todo, esto es, no estaba en nada, despus le repeta, aceptando, Teodora, resignada. la paciencia que lleva la. agona: Adorarlo 1norir, tal es mi suerte 1y el cura responda: -Pero pe11sad en Dios, la hora es sombra; ved que estis en peligro de la muerte Y enfermo de terror y sentimiento, su rostro, que tap con ambas manos, se cubri de ese tinte amarillento que da tanta tristeza en los ancianos. Ya veis que s morir como es debido l!gui Teodora con siniestra calma. Decidida partir, tan slo. os pido que echis sobre mi cuerpo .y sobre mi alma, l su memoria, su piedad el cielo, vos el perdn, la humanidad su olvido, la tumba su pudor, la muerte un velo!VI. Pasan despus unos momentos llenos de calma aterradora; y entretanto, haca en alocada. expectacin Teodora r iDorma1 No. iVelaba1 Mucho menos. Con las manos el pecho se oprima, queriendo hacerse el corazn pedazos. Se incorpora despus, alza los b1azos, estrecha en ilusin alguna cosa en medio de la fiebre que la abrasa, y dice con sonrisa voluptuosa, dejndolos caer: Es l, que pasa! Al ver aquel amor inexorable, su buen Dios el cura inconsolable la encomienda en sus santas oraciones; y al oir, espantado, salir de la culpable aquella interminable tempestad gutural de aspiraciones, una. oracin sobre otra le prodiga, y exclama el sacerdote, horrorizado: El ngel llega tarde, y slo espiga lo que ya Satans dej segado!y as el buen cura exclama, porque ya con dolor ha comprendido :~ .. ' ' ' ' ' ' ., : :, ' ' ' 22[ ' ' ... ., ' ' ' '

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    222 CAMPO AMOR que es imposible, semejante llama, oponerse un amante que es querido y entregarse un marido que no se ama; y aunque algo tarde, conocer empieza que es ms fuerte el amor que los deberes, pues rinde. de los hombres la firmeza y hasta el dbil poder de las mujeres. VII. Llegando al fin de su terrible suerte, la enferma, medio muerta tiempo haca, despus de un gran silencio en que se oa muy cercana de all volar la muerte, mirando fijamente, sin ver nada, tiende una mano ardiente y descarnada, busca con ella al infeliz anciano que por su dicha ruega, y el rostro le toc como una ciega que tuviese los ojos en la mano; se ponen azuladas sus mejillas; sale un hondo ronquido de su pecho; el cura la bendice de rodillas; despus .. desp11s era una tumba el lecho! VIII. Ms muerto que la muerta, el pobre cura, cuando luego miraba el alina triste y bella de aquella esposa fiel, culpable y pura, flotar sobre una estrella, Perdonadla, Dios mo! murn1t1raba. i Cmo Dios negara su indulgencia. una mrtir que, fiel otros amores, t fuerza de sentido y de paciencia el luto de su hogar cubri de floresf Cuando el cura vea aquella al1na flotar sobre una estrella, y su perdn peda es porque no saba, hroe feliz de una tranquila histo1ia, que cuando muere una mujer como ella, toca muerte la tierra, el cielo gloria IX. Y cuando el cura, de su buen consejo el tr1nino funesto contemplaba, llorando como un nio el pobre viejo sobrecogido de terror oraba -Yo la 1nat, yo he sido su asesinol gritaba el infeliz, de~esperado, quejndose de si como un malvado que asesina la vuelta de un can1ino. Mas, fiel su destino, 1 '

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    ' \ LOS PEQUEOS POEMAS --------------------------conociendo dcs11us, ms serenado, que as volverse loco un hombre empie~, con honor exclam: Fuera ftaquezal Y valerosamente, reanimando uno uno sus sentidos, brillar comenz su noble frente con la luz de los seres elegidos. Hago el bien, y suceda lo que quiera: dice tranquilo y con la frente erguida. Entre la muerte y l& virtud, que muert.., que es el deber primero que la vida! Pas despus un siglo de un momento; murmur otra oracin, y de repente awt con los pies el pavimento, y con las manos se azot la frente: mir la. muerta con viril firmeza, y repetir volvi: -Fuera flaqueza!Y el cura. del Pilar, sereno, mudo, rendido el cuerpo y destrozada el alma, despus de un negro batallar ta.n rudo, recoger volvi su santa calma. oomo recoge el gladiador su escudo. DULCES CADENAS POBMA EN CUATRO CANTOS, A. mi fraterna.! amigo el sr. D. Jlamcln campos y Domenech.. CANTO PRIMERO. I, Joven, bella, adoradil. y poderosa, tan rubia como el sol del med.iodfa y tan fresca ade1ns como una rosa., Jacinta, cuidadosa, hasta. el dichoso dia. en que va. ser una feliz esposa., en un cuarto atestado de primores y en una jaula de oro envuelta en flores, cierto canario hospeda, cuya pluma remeda. ca.si, casi, del iris los colores, y un poco los retlej os de la. seda.. II, En un da de marzo, hmedo y fro,. al pasar del antiguo al nuevo estado, Jacinta, esclavizando su albedro, -.

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    ' 224 ' ' . --. -----'' ClAKPOAMOR prefiriendo al ajeno su cuidado, y el gozo celebrando de aquel da., l!uelta con alegra. al canario que cuida con cario, y con el cual, como si fuera un nio, en inocente intimidad vi va. Saca al esclavo de la jaula de oro, lo acaricia llorando y sonriendo, se acerca la ventana, y luego abriendo la mano, con la cual se enjuga el lloro, viendo al ave feliz que va siguiendo del aire el insondable itinerario, como acerada espina un dardo de pesar extraordinario su corazn traspasa, pues siempre es un canario, despus de la sociable golondrina, el a ve fa. varita de una casa. nr. Libre, alegre, inconstante, casi loco, como bebiendo luz, emprende el vuelo el pjaro, que invade poco poco la inaccesible soledad del cielo .. Por no verle partir, Jacinta cierra sus ojos de. insondables horizontes, y en posesin le pone de la tierra, con sus mares, sus valles y sus,montes. Entregado al calor y expuesto al r1o, el pjaro, que siendo prisionero prefera su jaula al mundo entero, fu puesto en posesin de su albedro como el manso arrastrado al matadero. Y volando, volando, se alejaba y volva, y de su intil libertad gozando, -Adnde voy1-pareee que decia. Y Jacinta, llorando, y llena al mismo tiempo de alegria, al pjaro dejando para volar tambin tras del esposo, mandndole un adis muy carioso al ver que una tras otra reco1ra las colinas cubiertas de viedos, con expresiones de cario extremas, tocndose los labios con las yemas, le envi un beso en las puntas de los dedOII, IV, Como dijimos antes, era en marzo, la aurora del esto, y en uno de esos das inconstantes en que alterna el bochorno co11 el fri., . ' 1

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    !.OS PEQUE!IOS POEMAS !!!5 ---------------------~------. \ con sa11ta ,lc\oci6n, ca~i la orilla. del l\f,tnzana1es, su paterno ro, para unir Jacinta en casto nudo aon el homlire ms noble de la villa., corno si fuera 1111 celestial saludo por su madre esctichado y po1 su abuela, en torno del altar de la capilla el himno sube y el incienso vuela. Y Jacinta, entretanto, cuya gracia inoce11te se con,erta en pensativo encanto y en ta expresin de ainor n1s hechicera., hcia el aliar avanza COL la alegre esperanza y planta ligera de quien lleva, al anclar, sobre su frenti,, el cntaro inmortal de la lechera v. As aquel ngel que mujer suba, la virgen ~ue iba convertirse en diosa, CflD el tiernG candor que en Dios confa camina, fuerza de ventura, hermosa, eomo ona nia grantle ltonrada y pu1a qne ,oe& en ser feliz, pues no saba que. cual la flor del cactus, la ventur.!I. esperada cen aos dura un da. C.,\.N'I'O SEGUNDO. l .ti e~ r,ario despuR. desorientado, 11> ptorauao horizontes y horizontes, "l~ &tilo por los valles y los montes comn s1 fuese un pjaro escapado: ll a.~t que ya. rendido, .;. 10 ruerza n volar menos seguro, ,o ri el miedo que da. lo indefinido .. u~ ,n la. claridad algo de 08curo. sintiendo luego el malestar incierto e ue se llama el mareo del desierto, J despus que el canario 1ecorri6 el horizonte ebrio de go:r.o, le pareca. al verse solitario, et universo entero un cala.bozo. Y conforme caa dentro del mar el da, v se aumentaba con la. sombra. el frfo, 66lo vi estupefacta. su mirada ta tenebrosa. estancia del vaco, y a.qaet horror que dice: "Aqu no h,.y 11.adal ... t .umo I campoam&Y.-11 1 . 1 ' 1 ' '

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    ' 22h C4Ml'OA!l!Oll --=------------------------------.,,. 11. Cuando todo en la sombra era indistinto, s1r,t10 una sensacin vertigi11osa; uespus. co11 el instinto -natUiai en un ave car1nosa esperando, inocente, qoo ia prisin su duea. le abritia, y en trance tan cruel le am pa I aria, llll casa "'vio, cuando inclemente ya sus alas el t1io entumec1a; y vo,ando despus dific1lmente, como ni huir ni guarecerse sabe, o~ las tinieblas la luz escasa, alrededor girando de la casa, m.s parece un espritu que un ave. 111, Como no hay dud& que era. una noche muy buen&, por lo fra, para asar en alegre compaia castaiias al rescoldo de una hoguera, de miedo ya a. las olas mugidoras de una espantosa tempestad cercana, y al fastidio y horror de aquellas horas, se lanz de su duea la ventana guarnecida de plantas trepadoras. ~las ay I que ya casada, y sie1npre pura, pensando con vergenza en su ventura, Jacinta, con espanto verdadero, l:lallando todo ruido inoportuno, todo rayo de luz cosa liviana, la ventana cerr con tanto esmero, que no dej la luz resq uiClio alguno, pues en nocbe de boda, una ventana es la nube de sombra con que Homero cubri a veces a Jpiter y Juno. IV. Cuando el pjaro, hastiado de aquella in tll libertad del cielo, su prisin volva enamorado, ya haba el polo norte desatado un recio temporal de escarcha y hielo. Cada. vez ma.s corrient88 y cada vez ms fr.ios. los arroyos de viento se hacen ros, y los ros despus se hacen torrentes directa. y refleJada, y aespus toda unida, contra aq uelia venta;ia tan cerradi\, lloviendo mas, sobre la ya llovida; ch,sporrotea. ei agua ametrallada. Cuando estn s.u duee, regalando ' ., ,,

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    ' tos rBQUE~OSFO~MAS realidade& tan dulces como sueos, quejndose el canario est piando con10 pan los pjaros pequeos. 11ientras dentro. amorosa, ve en verdad convertida su quimera en xtasis profundo, por la parte de afuera piar media voz oye la esposa u11 ser que no parecr. de este mundo. Matndolo golpazos la 11ieve sobre el pjaro se apia. y mientras l se queja y da aletazos. Jacinta, de su esposo entre los brazos, le habla con voz del tiempo en que era. r1ia. Y as al pobre canario, sirvindole la nieve de sudario, ' de la ventana contra e! duro suelo lo sueldan vivo, el hielo y la escarcha y la nieve endurecida. i Qu har Dios cuando mira desd el cielo los injustos dolores de la vida 1 CANTO TERCERO 1. Ya estaba el sol mtiy alto, y aun dorma; y tras de un sueo largo y retardado, sin ms cuidado ya que aquel cuiJado como sin duda eternizar quera la inocente ilusin de su deseo, Jacinta, placentera, estando el sol la 1nitad del da, cual Julieta Romeo le deca su esposo: .:.... 1 Espera, espera, que no llega la aurora todava! ..... 11, La herona feliz de uuestra historia mir al fin por la luz desvanecida esa noche que deja en la memoria el recuerdo ms grande de la. vida. De su Jecho nupcial se alza ligera., y con un aire entre te1restre y santo, muestra en su cara el religioso espante de la casada de hoy y ayer soltera. Se ech, con un pudor algo tardo. un traje negligente de maana, corri abrir las vidrieras, y ay, Dios mio! al canario encontr muerto de fro metido en el rincn de la ventana. l Verdad, lector amado, qt1e el querer ser feliz casi es locura r Jacinta olvida en su reciente estado I 227

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    todo antguo cuidado: celebrando su amor y su ventura, soltar su canario ee apresura, y se Je muere helado: pasa ademAs un di& y otro da, y un rosal que tena se le seca olvidado. 1 Pob1e Jacinta ma l Por el ingrato amor que tanto quiere, cuanto ama, en causa de dolor se trueca; tiene un ave que suelta, y se le muere; . tiene un rosal que olvida, y se le seca 1 III. Traspasada de pena, viendo muerto por ella un inocente, piensa Jacinta, de ternura llena, que es un tirano Amor que dulcemente ,.ta al pie del esclavo la cadena . y as al pjaro muerto le deca, con acento el ms tierno y doloroso (y aunque el pjaro muerto nada oa, la esposa bien saba que la oa su lado el tierno esposo): Buscar en el amor ventura y calma, sglo es variar de penas: el querer libertad para nuestra alma es oambiar solamente de cadenas. Como .al pjaro, al hombre le es preciso e~clavizar con libertad su llama, porque ser el esclavo de quien se ama es tener por prisin el paraso. IV, Hablando de esta suerte profundamente tierna y conmovida, bes al pfljaro muerto enternecitla; y despus de pensar como la muerte en lo mejor nos llega de la vida, fu darle con ternura al pie de un limonero sepultura, y esto grab con la mayor tristeza del arbol siempre verde en la corteza: Muri un pfljaro aqu de pesadumbre, porque alejado de su duefi:,. un da, rotas ya sus cadenas, no coma el pan ele la dichosa se1vidumbre. Y cuando esto escriba, besndolo al grabarlo tiernan1ente, es la pura verdad que ella gema; aunque ea verdad tambin que al mes slguie11te ya este recuerdo eta una cosa fra a 1

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    LOS PEQUENOS POE1l,\S 229 --------------------------'---Cr\.NTO CUARTO. l Seis 1ueses, y algo menos, van pasados, y ya. Jacinta abandonada, prueba el rigor de los hados; ya de sus ojos su boca lleva. dos surcos por las lgrimas trazados; pues el dej a.r de amarse dos casados es una historia vieja, siempre nueva. II. Pasan las ilusiones, ' y ms las ilusiones amorosas, y en esa confusin de confusiones en que parecen ya todas las cosas una grande humareda de visiones, la buena de Jacinta, que crea queel Etna ante su.amor se apagara, que tuvo en este valle de amarguras la suerte natural de las mujeres . (rebao de apacibles criaturas ' que llenando la tierra de placeres recogen su paso desventuras), tan noble y religiosa como bella, en su inmenso dolor se vuelve al cielo, . porque, un poco olvidada, empieza en ella. de la ilusin el lgubre deshielo; mas, reina superior su cada, haciendo frente las pasiones malas, en su honradez se siente sostenida cual se sostiene el guila en sus alas, III. , ~ Y aunque el a1nor at1ora es, como antiguamente, un duelo en que hay traidor precisamente y alguna vez tambin en que hay traidora, Jacinta, siempre fiel, escribe y llora; y veces, por variar, llora y escribe; y aquella antigua rosa, hecha azucena, se muere 'de dolor, porque no vive atada al eslabn de su cadena; solitaria, las lgrimas que vierte, del fondo de aquel mar perlas preciosas, las vierte silenciosas para que nadie entienda ,,, .. cul es la causa de su triste suerte, porque es de esas mujeres valerosas que del deber por la terrible senda van al travs del fuego y de la m11ert41..

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    ' 230 CA1.1POA!,10R ----------'---------'-------------------IV. Desde el funesto da, en que y.a de su a1nor perdi el e11ca11to, si alguna vez re&, s11 r1sa, 111as que r1,s.a, p.arec1a la .am:arg.a co11t1accin p1xi1a al lla11 Lo; y s1emp1e e11amorada c11al esta1lo pudiese esposa alg1111,a ior su esposo olvidada, de su pena y su .amor arrebatada ya escrib.a <';anciones la l11na. Sin rosal, sin 0<'tna1io y sin, .a11101es, s11 propi.a histo1ia co11,i.rtitc11do e11 ct1e11to, templaba, sus d9lores ,ol,,icndo oir ca11tar los ruiscf.ores, gemir la fue11te y suspirar el vier1to; y hern1osa, rica, pe:tspic.'tz, ho11rad.a, rola, triste, benvola, estudiosa, poetisa, mujer y ab.an
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    ' LOS PEQUEIIOS POEMAS 2ll LA 1-IISTORIA DE MUCHAS CARTAS PO.li:M,\ EN OOS CANTOS. A ml querida sobrina. la seora do a Elvtra 1,ulegi1t de Garcla caballero. Te dedico este poemita, escrito la me mori11. de A ... porque habrs observado que hace tiempo que,acostumbro poner al frente de muchas composiciones el nom bre de alguna. persona amada, y es porque, ilesde que mo voy haciendo viejo, slo s vtvir rodeado de los seres que, como t, me quieren entranalJlemente. CA14POAV:Oll, OANTO PRI1JERO. ESCRIBIR MAANA. J, Del mar junto la orilla. est. Vega, lugar que, aunque pequee para ser una villa,, casi es un Londres pa1a ser aldea; y all vive, en el punto ms risueo, tejiendo y destejiendo, Dorotea, la tela de Penlope d~ un sueo. Pobre nia, que aun vive con la fe de esas almas tan ho11radas que creen que las promesas son sagradas, y un ngel en el cielo las escribe! u. No lo extrais, espritus amantes, i veis que el at1tor llora al recordar ahora e O O /O memorias que no tienen semeJantes Nos dicen a.y! que el tempo y la di$t&ncia sofocan los 1ecuerdos de la infancia.! .. Yo, al restaar esta mortal herida, me olvido de trenta. aos de mi vida! Y es tan cierto, lector, lo que te digo, que lloro, aguardo, me sereno y sigo. 111, Nuestra bella herona cumpla quince abriles aquel ao, y, lo que es increble por lo extrao, se muri, sin saber quec1a. divina. Es la sola mujer que he conocido, aunque ya soy tan viejo, QllC con aire modesto y distrado =ie peinase de espaldas al espejo; ' i . ' . ' .

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    ' 232 CAMPOA~10R ----------------------~'A''"'"'.<'"'""-----y eso que era envidiada por todas las rr1ucbachas casade1as, cuando, admirable1nente lespcinada., llevaba, entre ondas de oro ser>ultada, oubiertas con el pelo las cadera!. IV. Crea. n1 u cho en Dios, y hasta crea, como todas la.s almas candorosas, que Dios suele 1natar por muchas cosas poi las cuales yo vivo todava. Severa, cuanto afable, l1onraba de sus padres la 11obleza, teniendo una belleza incon1parable y un al1na supe1ior su belleza; y pura, como el da que recibi las aguas del bautismo, no e11tenda el m istcrio de los nombres de esas cosas de que habla el catecismo que una joven llam pecados de hombres. v. Nuestra hermosa de Vega Justo a1n; pero le am tan ciega, que ajena de dobleces y de engaos, en todos sus qt1ince aos no pens ni un mo1nento que es una gran locura., que I1unca. tiene en las mujeres cura, eso de amar un l1ombre de talc11to. Sin poner la virtud en ejercicio, todos, tocios, de Justo aseguraban que ya empezaba. d aborrecer el vicio. l"rudente, aunque no siempre, en sus acciones, amaba la moral que profesaban como buenos y cmodos varones los Hora.cios, los Riojas y Leones. Iba por donde ha11 ido los pocos sabios que en el mundo han sido; y segua las huellas de osos nobles bribones que hablan mal y desprecian sus pasiones, y que mueren por fin vctimas de ellas. VI. Pero Justo iqu haca. que prometi escribir Dorotea, y la carta aguardada no vena T Qu haca 1 Ni lo s, ni l lo saba. Te.aiendo sie1npre de escribir la. idea, se iba el tiempo marchando y no volva, y de este modo Justo y Dorotea., mientras ella. esperaba, l no escriba; ,.

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    236 LOS I'EQUEXOS I'OR~l ',S .. ~-------------------------' pues aunque en ansia de c~cribir ar
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    , 234 CAJ\IPO.A.J\fO!l. -----------------------------/ so cc,l1c1 e11fad,:d.o y so durmi t1a11q11il,); que es el ca.n,s.a11eio 1n,a ter,ial u11 l1i,lo <1uc tira de 11osot.1os !1cin ,1 s11eio: y como los ve.inte .af1os que tena, o,1 ,ol1111,t,11cl cl
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    .. LOS PEQUE5S POEJIIAS 23a _________ ____:_::_::_:__:_..:.....:...:=::::.._ ____ __::. ___ Para todas las luces y los ruidos, sus ojos multiplica y stts odos. Oye un ru1nor y dice: Es el cartero; y llega ser este hroe callejero la ms dulce tal vez de sus manas, pues firme en el balcn como una roca. abre, al verle llegar todos los das, el coraz, los ojos y la boca. 111, Ta11to era lo que amaba, que daba por muy justas y muy buena.a sus muchsimas penas si la carta llegaba; :y darle prometi, si se casaba, san Antonio un ramo de azt1cena,i. Ay I la pob1e ignoraba que en materias de amor v matrimonio. por muy triste que sea, puede ms que los santos el demonio Por eso no vea Dorotea lo mal que se portaba san Antonio. IV. Era tal la inocencia que su amorosa obcecacin se una. que haciendo penitencia, de rodillas y en c1uz, pasaba el da; y acabando su historia en la esperanza y la virtud cerrada. ms que en el mundo al fin pens en la gloria; siendo su fe tan pura y tan ardiente, que se puso pan y agua solan1ente como una pensionista castigada. Feliz con stis n1anas y dispuesta hacer frente los revesoo de tantos de.sengaos, como di fin un 111es de treinta das, un ao se pas de doce n1eses, y pasara un siglo de cien aos; siendo ya tan completo su triste estado de ascetismo inerte, que, para ser de veras esqtielet, ya no faltaba all ms que la muerte. v. Co1no ella por su mdico saba que se suele morir cuando amanece (suspirando u11a tarde, en que parece que da un adis al sol, paclre del da), en su cara preciosa. n1s bien que ilun1inada; ll1minosa, mostrando la expresin de un grande espanto, . ) '

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    ' 236 CAJ\IPOAMOR -------------------o sac
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    ' , LOS PEQU!,,OS POF.11AS y como len ta111c11 te, se iba haciendo su tez ms transparente, su espritu divino pareca que alumbraba su cuerpo inte1iorn1ente. IX. Hasta que al fin un da. un trist, la cabeza inclinando, .. que una gorra de encajes envolva sujeta por debajo de la barba, se oye un tartamudeo de agona: con los dedos las sbanas escarba; distribuye unos xtasis mi1ando; se cubre de una sombra su semblante; y en su lucha tenaz de agonizante vuelve caer, y alzarse, y titubea; una oleada ele fro serpentea; y hundindose de pronto su martirio en la inmersin de un celestial delirio, en el ltimo instante de su vida ve en un fondo de luz desconocida lo que al morir, como al vivir, desea, y es una carta, en su ilusin fingida, en cuyo sobre dice: ,, A Do1otea x 1 Ay I Cuando Justo le anunci el correo el triste fin de la que fu su encanto, senta, como Dante, aquel deseo de. suspirar y de morir de llanto. -iI-Ia muertot-el pobre .lusto preguntaba en el tono ms alto del lirismo. Qu desgracia! exclamaba. Yo que la iba escribir maana mismolx1 . Nunca escribi la carta deseada, pero, en cuanto escribirla, ya lo he dicho, ni ha sido ms predicho, ni Cristo fu tal vez ms deseado. Por eso, estaba loco, 6 casi loco; mas iqu culpa tena el inocente si siempre, como m, le falt un poco para ser diligente? El caso es que lloraba sin consuelo, porque era bueno, bueno, y, lo repito, aunque nunca escribi, ni hubiera. escrito, oh fiel imagen de las cartas mas 1 tan cierto es como Dios est en el cielo, qJ1e, amndola infinito, l p6DS&b& escribir todos los du. ' ' ' I

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    . 2 '" vlJ CA'\IrOAJ\f(lU XII. Y era ,,u 11c11,a ta11ta, q11;; a11ogaban los rollozos su ga1ga1,t,1. l\1 i1a al cielo co11 ai1e revere11te.; i1nilor.a11cl:o el auxilio de este 1n0\1o
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    239 LOS PEQUEOS POEMAS ~---------=---:_~~:_~.:_ ____________ ~' y como, en torno de ellos, se senta la seduccin que viene desde adentro, dondequie1a qtie estaba, ella era el centro de un grande ren1oli110 de alegra. Mrbida y gruesa con igual encanto, era airosa aun cubierta con un manto; y de salud y de bondad modelo, se pareca al serafn de un cielo; pues, cual si un ngel de 1Iurlllo fuera., la luz de un candor inextinguible, aquella nia buena y hechicera parece que podra, si quisiera, ser' in1palpable, es ms, ser invisible. III. Un da, aquella nia candorosa, avezada las tier11as efusiones, con cierta ortografa caprichosa me escribi estos renglones (que los copi, dictndoselos ella, otra Licurga grande y menos bella), cuyas letras, ct1al notas musicales, en fantsticas formas dibujadas, recordaban, en grupos desiguales, los dedos misteriosos de las liadas: Padrino, ven, 6 morir de espanto: de veras te lo digo. Co1no en un 1nes he padecido .tanto, tengo un hambre voraz de hablar contigo. Cunto recuerdo, de ternura llena, que mi madre, for1nando mis delicias, n1e sola probar que yo era buena con razones de abrazos y caricias 1 Qu diferencia de hoy, padrino mo 1 l Recuerdas que, al traerme este convento, porque haca en el coche mucho t'ro, los pies me calentabas con tu alientol Ven pronto que te cuente la causa que mis 1nales ocasiona; y despus, francamente me dirs si una. trtola es persona. Lo que est aqu pasando hasta es impi l\le tratan de manera come. s1 yo, 1ni edad, ya no supiera que el quinto es no matar, padrino mio! IV. a El quinto no matar? Virgen Maral en mi interior deca. i S1 aquel coro adorable de angelitos de Dios, all metido, habr por inocencia cometido alguna atrocidad inconfesablet ,/

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    .. CAi!PO.\MOR ----~....... --------------------Pero Juego pens, Pepita amable. que el s~r n1ala tu edad es ser divina; y abrigu la espera11za inapreciable de que la gran culpable lo fuese mi adorada Guillermina; porque, lo mismo m que todo viejo, en materias de gracia femenina. me hace feliz el gnero diablejo. Y al 'convento march sin mucha pena, pues fui compadeciendo la niez que, de inocencia llena, va de un grano de arena una montaa haciendo; hasta que, el tiempo andando, poi un gentil error de ptica extralia su tamao achicando, llega por fin, bajando, ser grano de arena. la montaa. v. Llegu .y reinaba en el asilo ear,to un silencio profundo, hijo sin duda del terrible espanto que he de conta1, aunque se asombre el mundo Es el caso que un da. las pensionistas con horror su pie ron que, cuanto ellas pensaban, se saba; y, adems, advirtieron que cuando alguna averiguar quera. quin era la habla.dora que las nias venda, Todo, todo la anciana clirectora me lo cuenta mi un pjaro deca. l!) irritadas, al pjaro buscando con febril movimiento, !a.!> nias conspirando, 11 l' pl.cicl('I rumor i han formando "' boja..~ de flor movidas por el viento; hast~ que. al fln, llegando. ,1 terrible momento, t1na nia valiente t Esa es! grit con varonil acento, Realando una trtola inocente que 11,maba con pasin la directora; y luego otra oradora todava ms llera y elocuente, asegur que, decididamente, la trtola era mala y hablado1a. Y juzgndola autora de sus inales, morir la trtola condena aquella reunin de criminales, que imitaba, aftlan(lo sus puales, el ronco de!ip'tta.r di''rtna colmena . ...

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    I r 1 .L .. ' ., I Que adnde voy? Infame! no lo acierta tu alma envilecida? Voy estar con Ivn 6 viva muerta! Voy unirme con l la otra vida! L o s P eqiteii os Po e mcls El amor la muerte. T. I. C AI\1POAMO Rl o

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    ' ' -' .. '> ' LO! PEQUE~OS POEM 241 -.-,..,.~----------------------Y siguiendo la vaga teora la insurreccin ar1nada, el ave calumniada que en el convento haba (y que por vda y trtola tenia. la desdicha de ser dos veces triste), aquella desalmada compaa, con la. gracia que nada se resiste, no la volvi ya echar desde aquel da migas de pan revueltas con alpiste. VI. Poco despus el pjaro inocente m11ri: mas claramente arli vinar se deja que, por otras cuidada, dulcemente la trtola feliz muri de vieja. r.Ias oh qu crueldad, Pepita ma 1 en trminos fatdicos y oscuros, la anciana directora, que crea que es digna de castigo la alegra, aquellos seres puros .. los acus de corazones duros; pues creen algunas, de ternura ajenas, que las muchacl1as, .ngeles sin alas, aunque les cause penas, para que sean buenas es forzoso decirles que son malas; y por eso, con aire pensativo, ya non alegraron el retiro santo con el candor nativo de aquellas 1isotadas sin motivo que de las nias son la voz y el canto: y era tal el espanto que de noche sentan, por si en la sombra aparecer vean el espectro del pjaro ofendido, que, despiertas, del miedo que tenan, se hacan con1paa haciendo ruido. VII. Mas t preguntars: y, ya pasada!! esas tristes jornadas que de un hombre honraran el denuedo, iqu hacan las terribles conjuradas! Como siempre, espantadas, rezar juntas, llorar y tener miedo; y ms cuanclo la nia tan valiente, acobardada ahora. se atrevi preguntar tmidamente: Las trtolas, seora, t tienen, lo mismo que nosotras, alma.! ' omo 1. OamJ)oamor.-1

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    242 CA}lPO,\J\Ilt ---------------------' Y, a{lmir.indo el ca11dor la di1cctor.i, Vaya si tienen respondi con oal111a Y al c,ir tal sentencia, lo mismo que unas pobres golo11dri11as temblaran de un buitre 011 la p,rese11cia, aquella sociedad de Catilinas sinti r0n1ordimientos de conciencia VIII. Y 11asta aquella ,preciosa cria t11ra q11e, objeto
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    / 1 LOS PBOUEOS POEMAS que le dij que yo, por no ser buena, la lectura amo ms que la costura, y que cualquiera msica que suena me gusta 1nucho ms qu~ la lectura: qae soy tan vanidosa, que, si cojo una luz, de amor avara, me la acerco la cara para que vean bien que soy hermosa: que tengo sentimientos inhumanos, porque veces, muy pocas, se me olvida besar el pan que, estando distrada., se me suele caer de ent1e las manos, que el semblante risueo acostumbro poner por cualquier cosa. y los dientes enseo porque, estando resuelta ser graciosa. nunca s desistir de tal empeo; ... 1ue el ser pobre me pesa; y que tal fe la vanidad me inspira, que sueo que soy reina, y es mentira porque suelo soar que soy princesa. y en ftn, que soy tan loca, que slo pienso en cosas imposibles ... Y. diciendo otras gracias indecibles, con un beso despus cerr su boca. Y mientras yo estrechaba eus manos con las mas, y ella en seguir contando se empeaba 1111 serie de preciosas nieras, ya. A perturbar su clara inteligencia la fiebre comenzaba, y exaltada la nia, en su inocencia, intervalos serena, prorrump1a.: Si escuc!1ase estas cosas, 1 qu :liria mi padre, que es tan bueno, y me enseaba ta piedad, el perdn y la. pacienll11o 1 .,.. IX, Como la estancia aquella un extenso jardn la circundaba, junto la nia enferma se aspiraba un perfume de flor que se ignoraba. si proceda del jardn 6 de ella. Creca con el mal la calentura; y, ya orando la pobre criatura, ya uniendo las ideas con trabajo, me acariciaba hablndome muy bajo; y cuando, ya inconexos, terminaban los 1ezos que sus labios dedicaban f. su padre, su madre y sus herma.no,, ponindolas en cruz se acariciaban cual dos palomas sus redondas manoi, 148 . ( ..

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    24( CAKPOAMOR __ ._ .... ______ ---------------------'--Y ell el postrer momento . fu la trtola viuda su gran remordimiento, pues eran tal su horror y sentimiento, quo el alma de aquel pjaro, sin duda, inquietaba,. al morir, su pensamiento. As, nia que1ida, aquella criatura, cuya memoria pu1a tendr fin con mi vida, despus de tan horrible calentura lleg la muerte y la llev dormida; mientras yo, inconsolable, cua11do su a.Imita desplegaba el vuelo, por la parte del cielo oa cierta msica inefable 1 X . De este modo lleg, como jugando, el ms largo y ms hondo de mis duelos. Conforme sopla el viento, va arrastrando sueos del hombre y nubes de los cielos! Y nunca ms, alma del aln1a ma, he de volver ve1te l Cunta razn tenia la antigua poesa que puso al lado del placer la muerte l Adis, das serenos, que, hundindoos de la noche en el abismo, dejis mis ojos de tinieblas llenos l Muri! Cmo ha de ser! Siempre lo mismo! Una tristeza ms y un sueo menos l XI. Llora por m, Pepita encantadora: y hoy q11e el pesar mi corazn traspasa, ven;por piedad, reemplazar ahora aquella ave cantora que aht1.yentaba el dolor de nuestra casa! Tu mano compasiva cierre mi herida, para siempre abierta, porque es muy justo que la nia v1 va me alivie de pena de la muerta. Y evitando el atroz remordimiento de no ser ftel al quinto mandamiento, te 1uego, por lo mucho que me quieres, hada, como ella, buena y hechicera, que mi.entras seas nia, como hoy eres, no o.tendas una trtola siquiera: y teniendo presente la experiencia de aquella criatura de quien fu el torcedor de su conciencia un pjaro, que es slo en la Escritura

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    / LOS l'EQUEt,OS rOE)IAS e111ble111a del cando1 y la i11ocencia, ct1aT1do lleguts st1 e11 .adelante 111s amad.a que ar11a11te, como una 1nuje1 bell.a e,s tan te1rible, l1011or do Po1tug,11, glo1i.a (le Es11afta al po11e1 esos ojos e11 ca1npaia 11{\ mates n.ing11no, si es posi)Jlc. XII. S,1.11to Dios! Qui c1ee1a q1t6, a11tcs que )o, la t11n1ba baj a1a l:1 que, tcm1Jla11do
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    . ; 246 llAMPOAMOa' .... ... . -----------=---,-. ---------,,-----1 ' que aade lo entrevisto lo inventado, con reticencias viles va trazando, trazando, de ella en torno los siniestros perfiles de tinas vagas sospechas sin contorno; y siendo una. beldad tan ca11dorosa, y de pureza tanta, que a.posar se podra. cualquier cosa. que, ms que 1nujer, es una santa, ya siente una tristeza. sin objeto, pues sabe que en la. vida se l1a.ce verdad mentira repetida; y, aunque lleva en s misma su respeto, para arrancar del corazn humano la dicha y el reposo, basta el aire sutil de un dicho vano, como basta un gusano para perder el fruto ms hermoso. II Lo cierto es qua Marcela, que era buena, lleg saber con pena que su nombre llevaba el sello do un destino misteriso, y creer comenzaba que una fuerza invisible la arrastr&ba envuelta en un torrente cenagoso; pues una vez que con su airoso talle de algunos hombres la atencin se atrajo, dijo uno de ellos, al vol ver la calle: -Tiene osa. joven... y se ha.blaron ba.jo. III, 'Y en sitios y ocasiones diferentes, e!cuchando esas gentes que do todo mal
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    r.os PEQUENGS POF.~!A 247 ---------------"---------------de noble y de galn se ha convertido en un hombre vulgar inconveniente? iPor qu? Porque en calutnnia convertida cualquier maligna chanza, la ms serena vida llega ser un infler110 sin salida, sin amparo, sin luz, sin esperan1.a. Y con10 de ella al corazn hericlo cada vez ms la. duda la exaspera, ya. n1ira su marido con un poco de lstin1a altanera;. y el desdichado esposo, con rostro enjuto y aire desdeoso, teniendo al qu dirn un miedo horrible, duda, observa, medita, y meditando si alguna accin perjura es posible en l',larcela no es posible, consigo mismo inte1valos hablando media voz monlogos murmura, que esta es la presuncin inevitable de una lgica impura: mujer posible, es tentacin probable; mujer probable, es tentacin segura. T Pero causa haba para dudar de honor tan acendrado! No s por qu sera; mas debo confesar, como hombre honrado, que todo el mundo en el lugar saba que Marcela tena un precioso lunar en un costado; lunar que, oculto, era una hermosa gloria, pero que, ya sabido y comentado, fu el principio terrible de una historia: historia que fu en cuento convertida, y !1echo el cuento despus noticia grave, sie1npre Marcela unida la sigui todo el resto de su vida, adrede sin querer r N ade lo sabe Slo es cosa sabida que, en el flujo y reflujo de la vida, para cualquier galn, aun siendo hidalgo, saber que hay un lunar, ya es saber algo; y al contarlo, del modo ms toncillo, la. noticia primero corre y co1re .. y despus sube y sube ... y as sobre el lunar se alza un castillo, y sobre ste despus se alza una torre 1a torre se circunda de una. nube, j', deshecha en torrentes. la nube arrastra un no1nb1e por el lodo, ' .. '

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    248 C,\nIP0Al1I0ft -------------------------------------------. nom.b1e q110 i:11fan1a11 las o, 1ns (le ,i1tud que t Jorge es un looo 1 Es que la .ama tan mal tl desdichado, que, h.abln,dola u11a nocl1e de e.se modo co11 que l1abl.a. siemp1e e.l que 110 sa:be 11ca
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    l t.s PEQUE!tos POF.l!AS ------------------.. --~-----' como un juez por el opio adormecido, Adis! le dice adis! Como no puedo dejar de amar lo qe olvidar quisiera, en prueba del perdn que te concedo pedir Dios por ti cuando me muera. Y, hablando de esta suerte, por el mortal licor desvanecida, sintidose morir ve que es la mue1te mucho menos terrible que la vida. Ya fra y con los labios azulados, fu adq11irieudo por uno de sus lados su boca, esa angustiosa curvatura con que un sabio marc los desahuciados. Y sin alzar ms queja, y en secreto llorando, su voz se fu ,1,agando, c11al la ,oz de un viajero c 1 ue se aleja los grandes ojos que abre enajenada, algo invisible en conte1nplar se aferrall, su sien deja caer sobre la al1110!1ada, y ven sus ojos, q ne al morir se cierran, antes luz, despus sombra y !t1ego nada. IX, l\farcela, virtuosa y sin consuelo, muri as; pero Dios est en el cielo; y Jorge, tan celoso corno an1a11te, no templando la ml1erte sus enojos, el cabello apart de aq11el semblante; no la di un beso, la cerr los ojos; y mientras en tal dia, con mezcla de pesar y de alegria, de su deshonra, que jt1zgaba cierta, el trrn i no ,ea, t1na lgrima fra corri por el semblante de la n1uertal X. Poi vergenza, y por orden Je! esposo, en la fosa comn d'/Jspus fu ecl1ada.. De este modo el celoso perder hizo en la sombra ilin'iitada. el cuerpo ms her1noso de la mujer ms buena, que muriendo olvid sus agravios, y noble su ve1dugo bendiciendo, como las santas expir, teniendo el perdn en el alma. y en los labiost . ;

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    GAMPOAMO~ -----------------------------CANTO SEGUNDO. ERA MENTIRA, L No hay en la vida modo de guardar un secreto; que el tiempo, ese grandsimo Indiscreto. acaba al fin por revelarlo todo; y por eso hoy, sin discrecin, reY1l11 que, cuando era Marcela la pequea mimada de la casa. su cuerpo entero hizo pintar su ab~la cubierto con el velo de una gasa; pero Jorge el esposo nada de esto saba, hasta que l, triste. de a abuela un da recibi aquel retrato misterioso envuelto en un papel que as deca: Por si esto te consuela la abuela le escriba te remito el 1etrato de Marcela de cuando era muy nia todava. Mira Jorge el retrato y ve un querube que travs de una tela transparente se destaca gentil y sonriente como.el amor que sale de una nube; y Marcela contempla que, hechicera, un pintor de la escuela sevillana la retrat con luz de la maana io mismo exactamente que si fuera la Asuncin de l\iurillo en carne huma.Da y e11tre la luz sombra de burbujas de gasa como espuma que la nia cubra, en un lado un lunar se trasluca en lo interior de una sagrada bruma; bello lunar, fatal para Marcela, pues fu propios y extraos urbi et orbi, enseado por su abuela, candorosa mujer de sesenta aos. Il. Cuando Jorge, aterracto, Yi esta ventana abierta de repente, que arrojaba una luz tan refulgente aobre el cuerpo de un ser ido,atrado, ante el lunar fatdico, suspira., pensando en su injusticia. del pasado, y los ojos con saa, como buscando un arma, en torno gira pues claro ya por el retrato mira. '

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    ' 251 -------------------------------que es ms vil la calumnia que con maa fnJerta en la verdad una mentira, y ve como la ruin maiediceucia, dibujando en lo noble lo r,xecrabla. de ifarcela adorable tendi sobre la cndida inocencia esa. niebla su ti! de lo proba.ble; niebla que, ora subiendo, or,'l bajando, ao espesa poco poco, y desp.egando el imperio terrible de la sombra, por su interior, in1puros circulando. de la humilde virtud hacen alfombra para verter sobre ella su veneno los monstruos de las sombras y del cieno! 111, S 1 Cuando contempla dg Marcela aquel bello lunar en el r,0stado, maldice, enamorado, el funesto capricho de su abuela: pues ve ya claro que en la huma.na vida va la calumnia A la virtud a.sida. como al olmo la hiedra, que crece luego al viento y des;:irendida, con savia, en los alientos recogiJa, se alimenta, se agranda, crece, n1erlra. y el aire en ondas 1epetidas l1iende, con1~ el agua en que cae alguna, piedra en crculos concntricos se extiende! IV, y esta vez, por lo 1nenos, razonable reconoce, sus dudas recordando, que un celoso es un ser insoportable; y de pronto, soltando de su dolor el dique. con inn1ensa ternura contemplandG aquella atroz calumnia echada piq ne, besa con arrebato de Marcela. el retrato. y con la fe de un alma visionaria mira al cielo un gran rato, como el que hace una santa una >legaria; y piadoso una vei y otra irascb,o. pi ele perdn con humilda.d terri b1e la esposa inocente, aquella quien rode eonstaotemente la vaga hostilidad de algo 1nvtsioio; aquella. esposa, de honradez n1odelo, que si l tal vez la asesin celoso .egu10 est ctue auantos van al cielo oregunu eon afn si e11 muy dichoso '

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    252 \ ---~ Al volver Jorge en s, no ve siquiera. que haba encanecido en una hora, y mira en derredor com~ una fiera, y al verse solo, se maldice y llora: se retuerce las manos, y con ellas se cubre una y 1nil veces el sembiante. Oh t, l'.llarcela amante, que con divinos pies los astros huellas, bien vengada esta1s, si en este instant desde lo alto le ves de las estrellas t VI Y ya de rabia y de ainargura lleno vol viendo ~er tenaz, conciso y fro si la dicha pri1nero le l1izo bueno, la desdicha despus le volvi impo; pues desde el da aquel, siempre que advierte que algn i111puro aliento suelta una chanza al viento que ni encanta, ni ilustra. ni divierte, y que la chanza en dicho se convierte. se transfor111a despus el dicho en cuento, ste en calumnia y la calumnia en muerte, mirando al cielo exclama inconsolable: Seor! iEn dnde est tu Providenciar Es, por Dios, una cosa abominable lo que el cielo consiente en la apariencia 1 VII. El desdichado esposo pide el olvido al sueo, pero en vano; y como el buen celoso coge cizaa aunque se siembre grano, cruzando el ce1nenterio eternamente tras_.el cuerpo inocente de una mujer .tan buena, inquiere, busca ... pero intilmente de tumba en tumba va como alma en pena, porque aquella calumnia tenebrosa de ella pes tambin :lobre la losa pues Marcela, ya muerta y desho11rada, en la fosa coml11 siendo lanzada como una mala esposa, ru por siempre perdida, tan infeliz en muerte con10 en vida. Hubo en la tierra un ser ms desdichado Despus que fu su nombre calumniado, siguindola hasta el fin su mala suerte, 1u cuerpo fu perdido y nunca hallado l .. ~l rt'.yo la. ca.lumnia comparado, es comparar el sueo con la muerta! .

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    ~os PEQUEOS POEl!,\S 253 ------------------------------DICHAS SIN NOMSRE POil:AIA EN UN' C .\NTO. Al popular escritor el 1/f', D. B1t>nn de Navarrete y La11da (As1,10,t o i. s a.IJ.ttgua amigo y campan.ero J. Lo tengo bien presentE;: la quinta de Pombal, honra del Tajo, se encuentra ro abajo, ro abajo, saliendo de Lisboa hcia. el Poniente. En Portugal los sueos soll pasiones; y en el bello jardn que os he nombra
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    . .. 254 .. CAJ\IPO,\J\IOR de un ;ri11c del j ,1,rd: tom el c.nrn i110, 111s rpida y ms bella que u11a flgid.a estrella que cor1e por los cielos si11 c1estino, yo la segu .atre,,ido si11,ti(lo111e exalte-ido 1io1 el vapor caliente y colorado q110 a,1roja el Tajo po1 e,l sol I1e1illo; y en 1111 cic,rto rinc,.n que pareca t1echos a.re11{1.l y trccl1os p1~1llo, iso escorJJdi bie11 c,spalda,s de 1111 v.1Il,1do, 1Ja1m que yo la l1a.llase si q11era Thf,as lo quo es una i11,fa,rllli,a, c,s q11{! .i.qucl cla 1110 dijo el.la s11 11ombre y lo 110 olvidado; y no e11cuent1 1nai1era, 1101 n1s que la ,co11.cie11cia n10 remuerde, {le .1c'Co1darlo' a.l101a, tlll e1a .... quo e1a .. lo cli,r de.sus cua11do me iac11e1de ... IV. No E hai]a,1 co1110 se baila l1oy da ; 111as Jleg11 11,a,sta liailar co11 elc>ga11cia cua11clo yo, los voin,te .af1os, esc1iba 111is versos para el 11so de la ir11fancia,; y hoy tod,a,va e.n,tiendo qu6 co1cr (11 bailar) 11adie me ga11a, ,au11que ya voy te11,iendo bastante cd,ad para, morir maiiana. l'or eso corr ta11to, a 1 t111que ~R11ta n1i.s 11ervios por el r.ayo sac11didos, cu,a.11,do al ,i.1se esco11,der ella co1,1a como 1111a cie1;ra al oscuoh.ar l.adridos. Si por estos pue1ils devaneos n1e n1ir.a1, algn da, el cielo ,tirado, con10 1ni1a11 los jueces los reos? Por <1u el tener an101 se1s 11ecallo? Qu mal hrun Dios nuestros deseos? v. Y aunque es f.ama que, ar{.1ionto y secluctora, coge el saber la adolesce11cia al ,,1clo, y mira co11 placer, cu,an-do lo ig11or,1, cuta ciencia se ap1e11de en u11a l1or:1, si es la l1ora, m.a.rc.ada poi el cielo, C'chando to11ces del pudo1 el velo 11i de u.na ,sola esq.u.in,n, tira.ro11 mis .an1an,tes inquietudes, pues siempre, e11,tre ella y yo, la ntuscli11a, l1aciendo 1111a aspillera de virt11des, levant una mu.1a.lLa da la, Cl1in1a. VI, Slo una vez, a1 estrech.a,r su mano 1ob lle 111is ent1a,.as el sosiego

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    LOS PltQUEOS POEMAS ~ --'---~c..~-------=---------, u11 poco de ac uel fuego que ha enterrado Pompeya y Herculano Vctima del mutismo q_ue da el amor, cuando' en ia fiebre toca, se qued en celestial sonambulismo; y no pudiendo hablarme con la boca, me hablaba con los ojos, que es lo mism6. tEstaba ella en el mundo1 Lo ig11oraba .. !\las i cmo se llamaba r ... Se llamaba ... tEcharn nuestros nombres en olvido, lo mis1no que los hon1brcs, las mujercst Si olvidan, como yo, los dems se1es, eate mundo, lector, est perdido. VII. Despus quiso el destino que por un claro enorme que tena aquel vallado prfido de espino, se asomase t1na faz que pa1eca conservada en espritu de vino; y era la cara extraa de la madre dichosa de la inglesa, que 'iltnel sol.~ que es igual al sol de Espaa, to.mab11 esa apariencia de la araa, pronta siempre caer sobre su presa, ,'' 1-' y que, creyendo un crimen descubierto, me pareca, con la boca abierta, la hiel)a que olfatea carne muerta. en Viento que sopla del clesierto; mas la joven, prude11te, fingi serenidad con tanta gracia ante el horror de la acritud materna, que me hizo ver que, cuando se ama y siente, en materias de amor y diplon1acia cualqtiicra nii'ia es la 1n11jer eterna. \'111 ?.Iientras la n1a
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    . 256 l CAJ\IPOAJ\lOR bes...1.ba co11 mis ojos .san:tam@to la 11ia gent-il, que so llan1aba ... Oh malhadado olvido! j P11,ra, &icar del fondo de mi histo11i,t su 11orr1bre, en n1is ent1af1as esco11dic1o, en va110, re,a.viv,a11do mi memoria, ( con mi tambor, por la metralla !1cri<1o, toco llar11ada mi perdida glori,a IX. Y cu.111do el liado adverso 1110 al'reha,t l1.,;ia Espaa al ot.1 cl,11, le, n1ismo q11e Rouss0c1.u, cua11do se11ta, 1110 ahogaba 011 la, extensill del univc1so. Y lo que es el amor, divino ciclo! a1111qu'l olvicl su nomb1:ensa,r si habr a1nado alg otro l10111lirc c,n,si fru11zo las cejas como Otclo. Se l1ab1{1 ca.sa-clo? Oh pe11s.a1niento l101il1lo Cmo ard
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    ' .. i Quo mo arranque puados el cabello! Soy un infame, s, soy un infame! 1 Al16rcamo. lectora.: h aqu mi cuello 1 XII, 11as si he de ser aliorcado por alguna mt1jer que. consecuente, el nombre de un amor no haya. olvidado, entonces confiado aun pt1diera vivir eternamente. Pero quiero morir. oh rabia! oh mengua! .. 1 No hay tor1neuto 1ns grande para. un ho1ubre que el no poder articular un nombre que se tieno en la punta de la lengua! Oh ti:1, mi antigtio fiador, el viento! Di todos, pues lo sabes, cuntas veces mi an101, de pensamiento, la remiti n1emorias por las a.ves. Rocurdale mi odo, canoro ruiseor de la enramada, el mgico so11ido de aquel nombro olvidado, aunqtie querido. aEra Sara? ... iEra Em111a1 ... Nada, nada, no sale, aunqttc lo tengo aqu escondido! ' COMO REZAN LAS SOL TE RAS I'Ollil,\ ll:N UN CANTO. (r.10:-{LOGO REPRESE:-{TABLE). -' ' ,Galerla da un templo.-A la izquierda del es,ectador, la puerta de sali,l
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    258 . CAl\'IPOA},tOlt "l\o, no SOj' fe.a, y par.a el 1nundo entero no ,tieneJ1 ms que. e,ste l,SO l<,.s .hermosas. i\Ie c.asa1; i 11"0 l1e de casa1n1e? Pero ... Dio,s ta1d.a ta,nto e11 a.1-egla1 las cosas ]~stab.a... i dnde est.ab.a ? .. CrE'-0 q lle y.a lleg.a.ba los. ciclos, esto es, mi lemonto; porque dicen 1.as viejas r1ue, <:01110 es sac1an1e11to, cat! sie1n1Jre del cielo el casan,ie1~to ... 1'odo cae del cilo. .. hasta las tejas! III. Sanlific. .. Santific(... D.ios mo! Oigo un 1l1111or extr.afto ... i l? Voy ver. \Dirigiendose la puerta de salida i de jando caer, al descuido, el abanico, el rosario, eta.) Qul' dese11gaio No es su yegu.a, es el mulo de s11 to. Un to que es 11n hombre .atraliili.a,1io, que lLa,1n., c,sta,1 n111y ma.lo {t se1 1nuy vi<,jo, que al q11e le pide un re.al le da u1L cor,sejo. Qu inn1ortal es u11 to n1illo11ario No vie11e, y yo deseo hacer ala1;antifica(lo sea ... Pero a111tes de seg11ir mis oracio11es, q11isie1a yo sa,Ler i por q11 1.azo11es
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    ' 259 'l'i(,11e, .a,leins de un 1ost1 )01egri110, u11 polo
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    / ' 260 ' CAl!POAMOR que todo el que se casa se equivoca. Y, aunqu aun existe, su difunto esposo, con cara de cannigo dichoso, todo 'cuanto sostiene lo jura por el alma de su esposa .. Sin duda no le importa una gran cosa.
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    LOS PEQUENOS POE?>IAS "\Toy, ,oy. Con est.-is iclas y venidas 1ne expongo no 1lega.r a11tes q11e p,1,se ... (Arrodillndose f1ente la puerta de la iglesia). Solo,r Sclor Despus que yo me ca.se, q1i 1nitas l1e ele oi,r t;:11 bicn otl.it,s ... (Yase Petra por la izquierda}. (El teln cae al son ele la niarcl1a Itcc1l tocada c1i el arn1oni111n) EL ANILLO DE BODA POE:tvIA EN UN CANTO. (l\IONOLOGO REPitESENTAELE). 261 (I.ugnr ,le In es cona: una plaza. A In izquierda del especta
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    262 .. CAl\IPOAJvIOll con te11ue voz, 1iorqu(J 110 n1e oiga .algt1110: aquel da, t loco y yo n1s loca, 110s eso, que so11 como u110, y de l quiso el de,stino que brotaS'3 aquel sol, llan1ado Er11csto, 11n sol que, poi supuesto, con10 c,s igu.al ti, naci
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    ' LOS PEQUENOS POEllIAS va whaa,do sobre el mu11an E1nesto, q1te l cuanto oiga ruido, con la, boca entreabierta, se accrca,r la puerta ' '

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    ' ' CAKPOAMOR ----------------------------' '' ., ' ' ' ' como se asoma un p.jaro su nido. Corre 1 corre! Que l viva. aunque yo muera. Cun dbil estoy ya!... Si yo comiera algn poco de pan, me aliviara! Pan! pan! Pobre rviara, para el hijo de m1 alma lo quisiera! Pero, Seor, i qu es esto, Esto .es que me mue1 de hambre aqu entre el lodo. Ernesto!... Anillo mio! ... Ernesto! .. Ernesto! Adis! Os dejo entrambos! .. Adis todo! .. (~luereJ. LOS AMORES DE UNA SANTA, CARTA PRIJ\1ERA EL AUTOR A FLORENTINA, El autor escribe Florentina, quien sac de un convento por encargo ele su ramilla, para que Je d noticias de una monja misteriosa llamada carmela del Castillo, la &\lal entre la comunidad gozaba de opinin de santa, . . r, Por esta que te escribo, Florentina, vers que, fiel 1ni galante historia, no es tu nombre, como otros, una ruina que en el polvo enterr de mi memoria. rr. t Te acue1das 1 Soy aquel que, si no mientti el cronicn de las 1nemorias mas, te am, ms bien ausente que present.e, uno ... dos ... justamente ... te am un ao, dos meses y tres das. Yo a1nar! Yo amar! No s como te diga que aquel joven de ayer ya es un a11oiano, que para. ir buscar alguna amiga. se apoya en la pared con una mano. Y aunque hecho mal la cuenta de los aos que escondo, y despus que he cumplido los sesenta., d una vt,elta en redondo, volvindome otra vez los cuarenta., es lo cierto que hoy da, si he de hablarte en conciencia, soy un viejo muy viejo en la apariencia, y en realidad ms viejo todava; y del mundo aburrido, al marcharme morir en el olvido, renunci 11. los placeres, del todo \rrepentido de haber siewpre querido con algo de ml 11n a las m11je,1:es.

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    LOS PEQUR!tos POEM4S 111, Aun recuerdo la inslita ventura del da en que, al dejarte de clausura, dejando mi virtud acrisolada, te entregu tus parientes bella y pura, es decir, sana, salva y perdonada. Con qu honradez y natural sosiego te acompa aquel da, aunque era en julio, y de emociones ciego al marchar junto A t, mE1 pareca 11n rescoldo la tierra, el aire fuego 1 Hoy de seguro causar tu espanto 1 el que un galn que te admiraba tanto no te hablase de amor, ni mucho menos; y eso que, al verte, pecara un santo, no ser algn santo de los buenos. IV, Ya s que te han contado que, en mis vicios constante, como eterno estudiante, contino obstinado en buscar la gloria un consonante, procu1ando en mis versos, como Dante, gustar las mujeres del mercado; y que, mal rimador y vil prosista, por la bondad de mi feliz estrella, aunque indocto humanista, siempre es el arte mi pasin ms bella, y eso que soy, como moderno artista, un soldado de honor racionalista que muere por la gloria y no cree en ella.. S 1.; mientras voy con el mayor cuidado, entre burlas y veras, de mi antiguo tejado tapando las goteras con trozos de papel en que he trazado las ms santas quimeras, de mis das risueos va cortando las almas de los sueos la maldita razn con sus tijeras. Y por eso, ya incrdt1lo 6 cansado, para no ser 6 preso 6 excomulgado, voy sorteando la Iglesia y al gobiern@, poniendo con cuidado un pie en lo temporal y otro en lo eterno. v. Mas, suponindote harta de or tanta miseria, -. . ia1a aco1ta1 rni ca1ta, (lejando todo exorclio, entro in materia tlespus de tt1 salud, saber deseo 1 265 ' '

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    . . \ 266 C11.1TP0,\)l0Il. ---------------------------.... ___ la histo1ia
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    LOS PJ:()UE"OI PO'IJIAS tt'l, -----~-. con sus aires de reina en ejercicio, hoy en verso y en prosa le probar que ella es, ms que otra cosa, ' una monja cansada de su oficio. 1 Ah, no I No es de un jumento la existencia del que en larga, aunque estril, enseanza., bebi el opio del arte y de la ciencia; ,, y que, al fin, cada grano de experiencia I le ha costado cien onzas de esperanza, y adems mil arrobas de paciencia 1 VII, Adis J adis!; y espero que 1ne pruebes que aun cuentas como amigo A aquel bribn que cometi contigo el cuerdo error de unas locuras breves; el que tanto te quiere y te ha querido, que una maana. que se echaba por ti de una ventana, quedando, si no muerto, mal herido; que Dios le pide y conseguir espera. que convierta tu invierno en primavera., mientras l, moribundo, comba te con paciencia verdadera la gota, esa constante compaera de todos los felices de este mundo. VIII. Oye esto bien: de todas mis amantes, slo de ti me acuerdo; y es que ya, como el hroe de Cervantes, despus de vivir loco, muero cuerdo. Pero antes de ser cuerdo, locamente con el candor de un nio hoy beso con cario el pedazo de cielo de tu frente; pues crelo, vida ma, desde que te idolatro, de las horas del da duermo doce, y te quiere veinticuatro, tu amigo y algo ms, Ramn Maria CARTA SEGUNDA FLORENTINA AL AUTOR. flo~ntln.a, la e1 novia, le remlte.111 autor las cartas de ci.rmela, la moDJa pro'6 gonlsta del poema, &Recuerdas la persona de la gran Catalina 1 1, pues eso e.e hoy tu amiga Florentina: fea, adusta, pequea y gordinflona. --' ' '

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    . 268 1 CA1IP()A1IOR Soy ya la n1s v11lgar de la"s 1n11jores irJJdign.a de tus fras(1s ardores.as. . T a.r11ar t a111ar Hasta croe1 si q11ie1es, que, .,a:u11:que 11,0 un ge11io en tus ficcio11cs, c1es u1~ poeta, ero y yo?, pero y ''? Si t eres '1-ieJ o , .. l.. .J 1 a m1 1nti {IC,'SConsuem -'

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    ... .-' LOS l'EQUE:-i0S POE\!,\S el n1i,1a.1 q11e 1ni ca,1.a e11 el espejo y.a pa1ece el reflejo . clcl 1ostro octoge11a1io {le mi ab11cla. IV. . Como te iba -clicio11(lo, rcc11e1" 1,,costacado mortal 1101 {i t, qu6 arcliente y en vc::1,'lno, en la oca-si :suprema, ni i11tcntnste bes-ar 1ni Lla11ca mano, a11n<1-,i10 011 la.s l11cl1as ll 111,,zcl,a de cristi.ana y S muy du1ade1 01 amor q11G l)ebc agua y como fruta. l'ero ay!, muerto mi es11oso, me cr,n,ta.1n q110 a .lguna ,;cz, para .aJ i viar ,s11s pc11.as, s11s ojos ,,.h, traidor! se eq11ivoca1, y {L 111s:nU
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    270 ; OA.Ml'OA.MOa que la mayor belleza ,e casa para ver su marido hecho un tronco dormido con gorro de algodn en la cabeza. i Quin comete el estpido herosmo do exponerse un segundo desencanto, despus que ha descubierto con espanto que sois todos los hombres uno misn10, y que, por ser tan santo, es el rezo nupcial un exorcisn10 qe hace huir al diablillo del encants1 vr. En fin, tus deseos obetliente, va adjunto el expediente de dos ngeles tiernos, quehan hecho en su cabeza santamente unos viajes de amor los infiernos. En las cartas que envo hallars las razones de por qu tan hermosos corazones vivieron con amor y en el vaco; y notars tambin con qu cuidado, por motivos de honor particulares, he omitido alterado non1bres, fechas, s11cesos y lugares;. y en cuanto aquella Sor del velo oscuro quien tanto calumnias, te aseguro que tena el encanto inexplicable de que, vie11do lo real abominable, nunca hall lo ideal bastante puro. Dej un novio, es .verdad; mas se adivina , que, al faltar por ser monja un juramento, no fu por inconstancia femenina La causa. la sabrs al fin del cuento. Como todas nosotras nos fascina. la toca. mcnjil el casamiento, cuando Dios no nos lleva. al Sacramento del viejo matrimonio, como hizo Ofelia flamlet, un demonio nos manda. las mujeres al convento._ Slo yo, como escptica vida. que en cuestiones de amor de todo duda, para flja.r mi suerte ni me quiero casa.r ni gastar toca; y pues soy, por desprecio al sexo fnerte, una mujer ms dura que una roJa, voy i ver si me toca. ser la excepcin de un juicio sin segundo, hoy que un ingls va. recorriendo el monde buscando una mujer que no est loca ' > . ;

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    271 LOS P.ltQUE!lOS POEMAS ____________ __::_.... _________________ VII, Conque ests, eegn veo, atacado del reuma. y otros malesT Pues ten paciencia., hermano, porque creo que quien, cual t, todo lo di al deseo, de todas sus fatigas corporales no debe echar la culpa al jubileo. El reuma y el hasto que maldices, ~on las plagas felices con que el cielo, irritado, castiga ciertos seres; Salomn, circundado de seiscientas mujeres todas alegres, dciles y hermosas, se retir del mundo y sus placeres proclamando la nada de las cosas. VIII, Y doy punto final, pues no hallo justo que turbe yo con las tristezas ma,~ la salud y las viejas alegras de un ho1nbre como t, que est robm;to, y come, y co1nc bien todos 103 das. Se me acaba la luz y me despido, hacindote saber que Dios le pido que le d, s es posible, reposo al hombre que, dichoso, de pasarlo tan bieri, vive aburrido; mientras yo aqu olvidada, quedo muy ocupada en el quehace1 plebeyo de arreglar una funda unos muebles del tiempo de Pompeyo que los perdi con la batalla. en Jll1 unda. IX, No olvides que tu letra es un remedio para este espln que ratos me entristece y. que, pesar del tedio que con mis anos crece, cuando veo tus cartas, me parece que me quito de encima siglo y 1nedio. Por Dios, que al escribir. tu ex futt1ra, si no me quieres ya, no me lo digas; pues aunque sea mi mayor locura, prefiere tu desdn la sepultura la ms boba y mejor de tus amigai,, Florentina Segura de Segura. . . .

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    ' ' 272 CA!dPOAMOl\ ' OART A TEI{CERA DE CARMELA A PABLO. carta de carmela, en la cual _le participa t,. Pablo, su .. amante~,que ha prefe&ado lll&I sin decirle los n,otivos secretos que ha-tenido para hacal':'~ t, Quien tanto te esper, ya no te espera. Obedezco al destino, aunque me queio.' No me preguntes l1oy por qu te. dejo. La causa la sabrs cuando yo muera.. II, Ya s que, al profesar, lleno de luto el aln1a de un perfecto caballero que presiente y adora lo absoluto de lo bueno, Jo bello y verdadero. 111, l\fas la. suerte es ms mvil que la. luna y eg quererla fijar empeo vano. No hay libertad. Todo poder humano, bueno malo, es un golpe de fortuna. IV, ya ves que no disculpo mis traiciones, aunque s, como todas las mujeres, que en 1nateria de amores y placeres para obrar sin razn siempre hay razones .. V Respeta mi sagrado juramento. i Ser yo la primera que afligida, por miedo los pesares de la vida, sin tener vocacin se fu un convento! VI, No me vuelvas ver, pues s que quieres penetrar el dolor que 1ne atormenta, y el alma es una luz que en la.s mujeres travs de 11u piel se transparenta. VII, Ya est sin remisin la suerte echada, pues por causas mejores 6 peores se ha cerrado mi alma los amores lo mismo que una iglesia excomulgada. VIII, . Mientras Dios de la vida me destierra, ti, dando al olvido mi memg_rja, te quedan otro amor, la. fe y la. gloria., las g1~ndes ilusiones de la. tierra. .. ;., ' .. ... ' '

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    LOS PEQUEOS POE)IAS IX. No as1Jircs, ciego, la ospc1a11cr,a ,an.a (1e alca11zar la vc11tura un solo da. No conoces que el mundo .algo vald1a si f11crra una vcrdad l,a dicha l1111nan"'l? x. Pero ay de 111 !, mi coraz no lca11za desterrar de s t11 p(nS.C'lmiento, por ms que en los 11mbrales del convento a1oj p1111tapis la cs1Jeranz.a. XI. Il11s.a Querrs creer q11e .1u1~q110 v,1licnte c11.tit,1"l'O en flo1 las CSJJeranzas mas, a11 n pienl.';O q11e aquel sol flo aq11ellos das .al 11mbrar mi vida etc1na111en,te? XII, Aun en suo'os exttica te llmo, y cn tod,as las ventanas del conven,to empao los cristales wn mi aliento par.a oscribi,r 'en ellos : Te amo Te amo XIII, Yo ro quise olvidar, y no he podido; r11as tal ,,E:z mo d el claustro l1oras serenas, aunque corre una sangre por mis venas ms ardie11te qu6 el plomo (lerrotido XIV Doy, llo1an\lo, la etern,a cle,;pe(li
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    ' 274 CA:.lfPOAl\!OR -------------------------------" XVIII. Vine busc.ar la dicha, y es lo cierto que, p1esa d0 ese amor que nunca olv.ida, est el Tincn que ocupo en esta vid.a ms triste q11e el lugar do11de hay u11 1nuerto. XIX. Lucl10 y luc110 c{i-11 bba,ro he1osmo, ero, lt1cl1ando, es mi tortura tanta, q'.llfl a p a.r,to co11, 1as 1n,anos aJ1or.a m,i.s1no la s..111gre q11e .s6 -agol1}a m.i ga.1ga11t.c1, XX. . Datl imo, Se1ior, la, q11e ticr11a sie11te en :su pecho eso a1ilielar }Jrofun.tlo que da }Jo1 una dicl1a do este 1nu11do las dicl1as todas de ]a vitla .eu,1. XXI. La acci de n1i t1emendo sacrificio J1a
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    . LOS PIIQUBOS POl!ll.ll y aunque ayer contagiado de mi cancin por el ardiente fuego me oa embelesado, agt1zando el odo como un ciego, pas nuestra pasin desconocida para el alma dorn1ida de estas monjas honradas, que tristes y en sus celdas encerradas ven vegetar sin atricin la Y ida; y naclie en el convento, mientras dur mi canto, ha conocido que el uno al otro unido, desde su pecho al 1no era mi acento un reguero de plomo derretido .. II. No en vano pretenda q1:1e l oyese algn clia el temblor de mi voz apasionada, porque yo bien saba que una mtijer amada oda es ms temible que mirada; y as al buscar, oydome, consuelo, dando ciego al olvido, que es el amor en nuestr0 oscuro cielo un sol que para. siempre se ha extinguido, en su pura. 1nocenc1a el infeliz no sabe que siempre es cosa. grave smeter el amor la experiencia., y por eso no advierte que oir la voz de una mujer querida hace adorar la vida, como un clarn hace afrontar la muerte; y aunque yo, sie1npre honrada, como t1na salamandra ya aguerrida de mi edad ms florida la hoguera atraves ~:in ser quen1ada, 1,asta m n1isma su pasin me aterra, pues temo que el volr,n que mi alma encierr; ante el calor de st1 recuerdo estalle : dnde hay amor tan puro en qtie no se halle ievadura del limo de la tierra 1 ,. Quiera Dios, quiera Dios que sus dolores no reanimen de nuevo mis ardores, eomo alg)l da, de s11dor cubierto, recordaba sus ntimos amores al darle san Jernimo temblores las rfagas del viento del desierto! 111 Al llegar el instante en que hurtadillas veo . , ' . ' ' ..

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    .. 276 CAl\'[POAl\fOil ---.----------------------------------; .su st-tiw &0mblante c11,,,uelto c11 ur1a 11ube cle deseo, <.lel g,tno pri1nBro acon1;palacla ul>J con diestra. mano una ti01'11a balada, difun,dida y n1ezclada al mon,tono .so11 <.lel ca11to llano: y as, ju11tando las .ivi11as glori,ts algo del ciE-110 del hunia110 goce, co11 va1i.11.s i11fl-c:xio11e.s que l co11oce, 111is notas im pregn de slus 1ne,1noria.s; y en ta11to q)le l 1ne n1ir,a <.:011 g1.anclcs ojos ele ternura lle1.,_os, )', c-011 el gon,io que ol arr,or i11spi1a, l1ice, ,apel,,11do al da de la ira, .al rga110 lanzar rayos y t1ue11,Js. Y cu,aru:lo staba de dolor postr.a,lo, si11tie11{lo u11a ,, go11a pe1a11ente, un al ta11 a,poyado, 11a1a orme, los ojos dulcoinento :ibr,a eo1no un nio e,1nbelesaclo, y la postrera nota c11 q11e el amo1 de lo pasado c,oco, 111/s Lic11 que como un lcco, n1i1'l11La el infeliz como un i
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    2'17 LOS PEQUEftOS POEMAS ____________ __:__::_: __ ..:...:__: __________ que el sol suele traernos del Oriente, copi luego los giros de la brisa que agitando indecisa las flores con sonoro 1novimiento va i1nitando la risa de nias que estn locas de contento; y al acabar mi canto, santamente ped con voz doliente para t la dicha y para m el olvido ese gran Dios de las tristezas mas que la inmortal Naturaleza adora, y quien manda sus hi1nnos elegas cuando en la tarde, y al 'brillar la aurora, la tierra es un delirio de arruonaii v. 1.Iiradle all rendido, como si fuese por _un rayo herido, pensando en su lcura "t Por qu entr en el convento1 cuya triste y eterna conjetura hace su desventura, pues no hay carga,mayor que el pensaritieni4 De este mistelio, el' sin ig_ual tormento ser su torcedor hasta. qt1e mtiera, y como el ser que espera desespera, l vivr desesperado y loco, y sin dar con la causa verdadera, as lo ir matando poco poco la fiebre intolerable de la espera. Y yo iqu espero1 Nada. Aunque ya escarmentada no olvido, para andar con pie seguro, que el presente es el filo de u11a espada y el pasado lo misn10 que el futuro, un sueo entre una nada otra. nada, con humildad cristiana ya vivo convencida. de que en toda la vida ni por Dios bendecida hay dicha humana; y slo espero, por la muerte herida, t la tumba cercana., que el voto que del mundo me destierra, me abra un da en el cielo otra esperanza; que en el amor, lo mismo que en la tierra, cuando un mar se retira, el otro se avan.:a.. VI. Soy dichosa de veras; ahora es cuando creo que la lira de Orfeo converta en corderos las pantera.,; puu cuando, como 11n reo, ...

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    ' 278 \ ' ' CAJ\,IPOA~IOR loc111,a y 111ue1te co11de11a.a11i111a11{lo s11 .a111or 1111110a ,n)ag.a{lo, lo l1er do f,re11to en la 111i,tacl (\el n ln1a ; y fi11 icle uos por 1ns que aI101a mi,:nio el ft'11timiento 111.i co1.1z clestroz.1. al reco1cla,1 Ct1a11do csc11cl1a 1 1ni acento se 111ost1a.1,a en Ja i11glc-sia clcil cor1,ento '

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    tos T!EQ (TEos POE\IAS 279 ... -~-----4--.:.:------------------'--------------' ' Cino u1i 1ey {i l:1 1111erta de u11a cl1oza, si11 que:rc1, 11i sabc1 e11 qu co11si,sitc, al llegar 1Ja1a m la etern,a. ause11c.i.a, y, .amiga 1ni:1, la que Ja&} 11or Lcl,la. e11t1 las bellas, y {1 c111ien P,aLlo alg da -l'ara verte, Ca1,rr10la 1ne deca, l1aee11 :ilto en el cielo las estrella.s.l'ero ay ,de m! c11,'11l.'do lleg el i11.s.ta11to de .ser la es'posa fiel de un fiel an1antD, u11 1ayo 1epent-ino cayenclo en mi sembla11te 1Ja1ti de medio medio mi clesti 110. IIO.}' :,a puedo c011ta1lo q11e a11a,rt,aclo este velo que a1npara e 1 1cc11e1do feliz do n1i 11asado, 1Ja.1ecen las a1rugas il.e n1i ca.r.a <,qt1c,cl,ades de 1111 mr1nol oxidado; y rn,s muerta que viva, to dir q110 unas prfidas viruelas c,11 cst,i fr
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    i ' 1 C.lMPOAMOR. . y en l, haciendo al cielo una doble promesa, adems de 1nis votos de profesa. hice voto especial de llevar velo; pues aunque yo saba que es slo la belleza flor de un da., quise huir del mayor de los horrores, y es que Pablo me viese de este modo, sabiendo que.en amores la. realidad lo desencanta todo; y cierta de que el mundo embelesado ms bien que al corazn, mira la cara, pues siempre para el hombre enamorado vale ms y es ms bello un pie torneado que un palacio de mrmol de Garrara, del mundo hu con varonil firmeza, pues, por ms que el decirlo es cosa dura, lo que encanta en la vida es la belleza, y el alma. en la mujer es la hermosura. IV. Visto el mundo tra;vs de mi tristeza, y estando convencida de que el hombre slo ama la belleza y en faltando el amor, adis la vida 1, voy pensar ahora en mi pasado para poner en orden mi conciencia, porque es limpiar el alma del pecado el ltimo pudor de la existencia. En vez de ir imitando estas hijas de Cristo, quienes va matando la'nostalgia de un cielo que no han visto, yo; fingiendo una santa penitencia, es tanto lo que lidio por terminar cuanto antes mi existencia, que entregada al cilicio y la abstinencia, es mi vida ejemplar un suicidio. Morir! Nada hay que consolarnos pueda de una ilusin perdida, y ms cuando en la vida . la hermosura se va y el amor queda.. . Morir! y morir pronto; h aqu la suerte que anhelo con empeo: como el hombre cansado llama al sueo, busca el triste el consuelo de la. muerte. v. Al ver el &&nto celo..,. de estas pobres mujeres que atentas cumplir con sus debel"ll por el camino real marcb.an al cielo, deseo arrepentiaa

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    281 LOS l'll:QUJEll0S POEMAS _.. _.. ____ __:::.::.:_::..::.:.::.==-..::...:.::::=:... ________ morir creyendo en Dios y en la otra vida: -:, aunque ruegan por n1 con fanatismo estas monjas ho11radas, que creen que purifican mis miradas lo mismo que las aguas del bautismo, aun temo por el fin del alma ma, porque yo siempre he sido una grande impostora que ha sabido inspirar una fe que no tenia; y aunque hoy, crdula y tierna, el recuerdo del ser por quien suspiro es el cristal de aumento con que miro los horizonts de la vida eterna . tengo dudas si, al fin de la jornada, podr morir del todo ar1epentida esta desventurada que ha pasado la vida mirando lo infinito sin ver nada. VI, 1Qu malestar! ~i empezar, Dios mio, la muerte del planeta t r Los mrmoles estallan con el fro, y _una bruma pesada el mar aquieta 1 Adis, adis 1 Voy morir en breve, pues cual si fuese, c:omo yo, otro muerto, sobre el mundo desierto echa el cielo una sbana de nieve, y oculta entre la atmsfera sombra, alguna mano fra parece que me entierra. entre esa nieve, que ser alePin da el ltimo ropaje de la tierra. VII, r Cunto ador y sufr 1 Pero adelante 1 a Qu import11. lo sufrido y lo gozado, si despus que los das han pasadq lo mismo son un siglo que un instanteJ La leyenda irrisoria de mis tristes errores pas ya, como pa.~a la memoria de los grandes placeres y dolores 1 Reyes y emperadores, siglos de horror y de pasa.da gloria, todo caer. en la. sima de la ~istoria oemo el t1oy y el ayer de mis amoreal

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    ' CARTA SEXTA DE FLORENTINA AL AUTOR Florentina. da noticia de la muerte de carmela al a11tor, llXplitn
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    una n1ujer que tuvo en sus amoroo la estpida virtud de lo absol11to, te dir que ha acabado su existencia, sintiendo la i11fluencia de ese inmortal ,leseo no apagado de que vuela empapado el soplo de la brisa de Valencia, fascinadora brisa que hizo que ambos tuviesen la gran suerte de imitar en la. vida. y en la n1uarto el amo1 do Abelardo y Elosa. IV. Sabrs que de la vida de Carmela. hizo al fin el mi.lagro una novela., ,pues. la hern1ana Consuelo y otra hermana, ;_ignoro si por sueo Q desvaro, ,refieren que la. luz de la maana encontraron su fretro vaco; y la hermana Co11suelo, ~que cree que todo el mundo ha de ir al eiele y que al velar, durmindose, la. muerta, '.pudo soar despierta, con10 el hecho del mundg m.il.s S8nCillo cuenta, de fe exaltada, con su voz natural desafinada, que un fantflstico brillo Vi vestida y calzada 1Iara Ca1mela. del Castillo subir lo inmortal transfigurada. Y como no hay manera de evitar que en milagros y en a.g~ros 11na. m:l.dre embustera pueda engendrar mil hijos embustere, l;,. historia de esta monja n1ila.grera ser la que tendrn por verdadera. los bobos de los siglos venideros. v. ~Y corno en cosa de ilusin tan rara. siempre ha habido encontrados parecere11, me dicen que sor Clara, una monja que mira cara. cara. lo mismo que en el siglo las rnjeres, y sor Juana, que inspira al capelln, que fu de regimiento,. v que, hipcrita, aspira ser la. superiora del conventg, andan diciendo ahora que entre un criado mio y el portero La sacaron, poco antes de la aurQra, J en el carro del pan del panadero; inutil presuncin!, pues 1iempre h.a 1ide ' ' . . .

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    284 ' CAJ\1PO!,l\10R el im de 11u&stra alma lo imposible, y con10 e.sto es t..-in real y t,a11 creble, 1 'd por o 1111smo sertt me110.S' c1e1 o VI. Por lo dicl10 vc1s ql1e me cons.a.g1 d,a1 fue,rz.c-i 1a. i,dc,'l {l,el mila,g1, y es porque as1 pr0vco q11e &1 pueblo, con su i11me11so cla-111or~o,
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    . .. -" .. ... . LOS PEQUEftOS POBMAS .. . ". ",.,.-..: TIII. Y yo qu~ con rocteos, '911l'lltre las malas condicione.!: mas aco5tumbro ocultar n1is bate1as marchando en lnea recta mis deseoJJ, para hacerle creer eualqt1iera cosa ya cuento que su esposa, mujer por los milagros entusiasta y bt1ena de tal modo, que si fuese tan limpia como casta sera_ t1na virtud pura del todo; pues ella es de esos sres elegidos, santos hasta el exce~o. que nunca sus maridos les dan en tiempo de Cua1esma un beso, y qt1e con alma de rezar sedienta, amontonando preces sob1e preces suele leer, de fe calenturienta, los libros de moral hasta las heces, y en este ao ley, segn Il!e cuanta, el tlichoso Telmaco diez veces, que despus de otr&s. treinta, hacen cua.renta; y ella al fln, anulando con su celo de su esposo los planes, intil har de l todo el desvelo, y por grandes que sean sus afanes, como suelen decir los alemanes, no llega1n los rboles al cielo. IX. Y como siempre 1Iaquiavelo ha !ido para. m una inocente criatura, pues han hecho entre el mdico y el cura de mi n1entc un estanque corron1pido, suceda, en conclusin, lo que suceda, ms que la curia he de poder yo sola, porque en ultimo caso, mi me queda lo que llama Argensola la grave autoridad de la moneda; y al peso del dinero, en el st1mario del milagro se har pleito ordinario, y el tiempo, ese ti1ano sin segundo, encauzar en lo real lo in1aginaro; pues el vulgar deber es el sudario que envolver el cadver de este monde. x. Carmela del Castillo, alma bendita, eonfa en mis cuidados; s que el sepulcro es un lugar de cita de todos los amantes desgraciados 1 Y ya ves que no olvido que hablndome de Pablo, me decas: ' ' ' ._' . ' .. ' '

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    286 ' ' CAJ\II'OAJ\IOR No l1abr1 .a,lgn ser querido que mezcle sus ceniza.s 0011 l.as 1nas 1 Los ,Jos es un s,a1cfago ig1101.aclo 1pos.a,1is e11 lJ.az, al1n,as i11,c1ui,etas y uno
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    .. .,. LOS l'F.Q UEOS POE)[,\S 287 ___________ ....:.._ __ pregu11ta todos d:e inocencia lleno, hay cosa ms sencilla 11i n1s j11sta que vaya poi l J ua11, siendo t.a11 b11e110 y 11adie, poi temor hipocres,a, 0011,tra esta vil sustitucin :i,,elama. Y, pon1s,dolo bien, Juan q11 ,ala, '.!Omp.aaaclo con Pedro, que wna a ambicin, del saber y de l.a fama 1 f el c111~1, e:l .alguacil y el ciruj ano, todo el gone1 l1um,ano, e11c11en,tra natural que Juan, gozo~o, sacrifique la citncia de s11 l1eITP,a110 s11 fort1111a, su amo1 y su reposo. Y {i 11i11guno SJ.tbleva esta i11j11stici.'.L 11ecl1a un ser sin malicia, ele ,as1)ecto agreste y de c.'l1cter ticr110. 011 bon{lad 'l' (lespiertas la CO(licia ele todos los demo11ios clel infirno II. l\.ier1tra.s de Pedro el p{1rroco asegura que ser en 1eli,gi,6n un alma l)ttr.'.L y un genio s1n 1-iv.al en modicina, se b11rla l ya de la moral del cura a1na11clo sin v.irtud su robrina. Es P<:dro 11n l1ombre silencioso y grave, y, au11que ya tie11e vicios, q11 importa en un joven que y,'l. &,'lbo q11 f11ndaron Cdiz los Fo11icios 1 I'inge bien la modestia el petula11 te ; y con genio y C.C'lrcte1 volteria11(:c, es un ma.l E:stuclia11te que cst11dia bien el co1~azn 1111mano. Y, a11nque escaso de ciencia, co1no 11aci de oscrpulos ajo110, le ensoi desde nio su conci8ncia' q110 sor sabio es ms til qt1e wr bu{,11{>. l)ice l qtie no .ama el oro, y 110 lo creo; y blanco (lo ira y por envicli.a flaco, 111atial por placer, do i11,stinto atoo, (le 1ostro afable y c1o i11tencin bcllaco, ,i,e co11 la 111a.n<1, (le n1a.lc1eci~ de su feliz estrella, y cual b11e11 pesi,mista en teora le va en la vid.a, bie11 y habla ni,al lle clllt. III. Pero J11.an, que era el bueno y trabajaba, q1, p11esto entre sus deudos ocupa,ba 1 Un p11osto ta,l qu
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    288 ' ,-.. CAi\1POAllIOR -----Por co1tc 1esci11de en esta vida del d0seo, clo la ilus.in, del oro y de la, gloria, y evita, dando vueltas la, no1i.a., vcn
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    ,. : . ' ' 1 1 ; . 'i ., l .. \ .. . -. : '; LOS PEQUESOS POEMAS parecen sus mofletes un compuesto de leche y de granada. :i Ama. Juan 1Iaruja tan de veras, . que. si algo le peda, -'.taunque ella le deca: -Lo que quieras, ;,!. no saba l tomar lo que quera. Mas ser para m gran maravilla. si es fiel Juan Fernndez la. aldeana, porque, ms que una. doble cortesana, tengo yo miedo una mujer sencilla; que el candor con sus grandes honra(leces, tendindonos la. red de sus patraas, enreda al cortesano en sus dobleces lo mismo que las moscas las araas; y la fe campesina. es muy paciente, pero, despus de todo, muy candorosamente en el campo la gente acomoda el amor su acomodo. ..... v. .. En conclusin: Pedro oblig su hermano i que fuese cumplir su mala suerte, como aquel Espartano que en nombre de su honor, y lanza. en mano mand su esclavo combatir muerte Y al ponerle en camino, as Pedro habl Juan: Pues que el destino suele hacer de un jayn un caballero, y un hroe de un furriel adocenado, no olvides, Juan, que, para ser soldado, el despreciar la vida. es lo primero. Despus el cura, de latn henchido, en vez de unos doblones, le ech, con un sermn, dos bendicionu; 7 el padre, algo afligido, como el cura, le di buenas razones. Total: muchos sermones; un sermn muchas veces repetido. Slo un viejo pastor ex guerrillero, aac, rompiendo en llanto, dos monedas gastadas por el canto, de un bolsillo de cuero; y, -Toma, Juan, le dijo, 'no te doy ms, porque ya sabes, hijo, que es cobarde un soldado con dinero. Y Juan, casi ofendido en su ternura, ee alej ms que a.prisa, ...... .,i porque nadie afligi su desventura: y es que, segn el cura, era tan bueno Juan que daba risa. Vctima, en fin, de una implacable ciencia, Tomo 1. aam.11oamor.-1, 289 " . . .. ~-,) . -: :j / ... 1; '

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    G.lMPOAMOR parti6 Juan con magnnima. paciencia. Admira el ver de lo que son ca.paces esos hombres de bien que, pertinaces, nunca pierden la fe ni la inocencia! \ VI. Mas cuando ya muy lejos, se extingu& ' de un sol de otoo la postrera lumbre, oye Juan, cree or, desde una cumbre, ...,, . q11e es su casa un delirio de alegria. Y se esforz en seguir; pero, notando .,. que al llegar de sc< hacienda los linderol!l, el perro con ladri os lastimeros le sola llamar de cuando en cuando, co1no en fin se reduce nuestra vida al humilde rincn en qu 'nos aman, ; quiere ver con el alma enternecida, si en su mansin querida .. hay seres que lloran y le llaman; y por la sombra nuestro Juan vela.de , se volvi hcia su casa apresurado; l po1que es nuestro destino que pase el porvenir, como el pasado, la mitad en andar por un camino, y otra mitad en desandar lo andado. VII. .. Al llegar, mira Juan por el postigo lo que en la choza pasa; -' mas se apoya en la esquina de la casa, lo mismo que en el hombro de un amigo, al ver desde la esquina que, alrededor del fuego que brillaba, el gato de la casa ya ocupaba. el rincn que el llenaba. en la cocina.. Y a.l notar con tristeza que olvidndose de l muchos rean, \ 1uientras pudo observar con extraeza ' que en la. cuadra. las mulas no coman . por volver, para verle, la cabeza, el triste, en actitud desesperada., su dolor se entrega con la. frente a.poyada ' ,' sob1e el tronc-0 del rbol do la entrada que da. sombra la casa solariega. Luego el rostro volviendo hcia. la puerta, en tanto que su cuerpo sostena. el rbol que en verano pareca una jaula de pjaros abierta, , vi que algunos rean y cantaban: f y al mirar que sus deudos le olvid&b&a, ,. buscando en su dolor un compaero, &bra.z con encanto verdadero el ,rbol carioso en que sestea.bu .

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    ' ' ' ' LOS PEQUEOS POEllAS 291 _...,_ ___________________________ seis gallinas, un gallo y un cordero: y hasta crey que, respirando amores, le daba un tierno adis! por vez postrera. aquel rbol, tan lleno, en primavera, de perfumes, de ruidos y de flores; y entonces conoci su alma encantada. cunto al bueno albo1oza esa cancin, sin nombre, susurrada por el sauce llorn que est la entrada de la puerta sin puerta. de una choza VIII, Y, en fin, vienclo afligido que el mundo de sus deudos, divertido por festejar aquel que se quedaba, al desdichado Juan, que se marchaba, dejaban de nombrarlo por olvido, hun1ilde y humillado, lo 1nismo que un cachorro castigado, de dolor traspasadas sus entraas, se march ser soldado, al alborear de un da en que, aplomado, el cielo se apoyabll. en las montaas; y huy, y huyendo se mes el cabello. Ay del mortal que conocer empieza por la primera vez lo que es tristeza! Ay del que es bueno y se arrepiente de ellot Y solo, y de s mismo frente frente, empez conocer, aunque con pena, que es la propia bondad cosa excelento para escabel de la ventura ajena. Y al ver su porvenir desvanecido, maldijo .. Pero luego, arrepentido, ech mano al bolsillo, en que tena una estampa de un santo desollado, lo bes con furiosa idolatra, y despus, alejndose de lado para ver bien la casa de rilara, los ojos se enjugaba, y resignado: Cmo ha de ser 1 cmo ha de ser r deefa. IX, De este modo, obediente y con tristeza, vendido siempre Juan por su ternura, fu abismar su cabeza en esa bruma de la vida obscura, formada de altivez y de bajeza, de injusticia, de envidia y de impostura.. x. Y ahora que sabemos que lleva la bondad esos extremos, ya escucho esta pregunta en vuestros labios: -iQuin sabe ms, los buenos los sabios 1-. En el da del Juicio lo veremos! ' ' / ' '

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    ' 292 ' C,\1\,IPOAMOR CANTO SEGUNDO. JUAN SOLDADO. I. Ya vuElve Jl1aJ1,, entre himnos do victorri.a, dtJ laureles ceido; y iau11q11e llega, cu.al veis., ta11 na.l vestido del c.a.mpo del }101101 y de la glo1ia .. l:i l1.1z del iris en su pecho brilla, pues lleva en l colg,ada1s dos c1"Uces erucarnada,s, urn-1 bla-IllCa, otra azul y otr.a, amarilla. 11. l<'u tan g1.a11de de J ua'll l,a biza,rr a, que I'wro A11to11io de A1,aa:cn deca que e11 Tetun se bati co1no u11,a fiera, lleva1,do en la batalla por bande,ia un paiuelo de l1ierb.a,s de l\Iara; y af1a,da. do J ua,n., que se quedaba,11 de lgrimas sus ojos .a,rrasa,dos, si alguna v<,z, luch,aa1do, de,st1oza,ba11 un se1nbr.ado de trigo los soldados; porque e1a tarn buemiazo, que c1uii11do ai1ado para herir 1nov.a aquel for11i,do b1azo t.an sol.ame11te da.ha, si poda,, en vez de una, e,s.t,ocada u11 p1Uletazo ; as es que u11 cla., ex<,11to de despec110 de su. fama e11 desdoro, por n,o romperle la c.abeza un moro, por poco el mo[o le atra,v,ies.a. el pecJ10. III. Dicho._,;o Juan, que viene ignorando e.n SU:S satas iln1sion1,s quo siempre alcanza el triu,nfo aq11el que la raz de los m11ch<)5 ba.t.allones, t1e.11e y que, volv.iendo venceclor del moro, ostenta sus lau.1eles i;i111 p1esumcrr q11e, cuando falta el oro, la glori.a. y el honor so11 oropeles N'U11"a J uian entrevi, cual buen guerre1, feliz co11J su u11iforme de ja.lguero, el axioma profundo de que, riese .al rencc,r d,el m 11ndo ent.ero, toda la gloria, militar del mundo no v.ale 11i 1.a vida de un rarncl1er0: ,r,or lo cual dejaremos que la. historia cuente de Juarn el indomable bro, prqu.e yo, lector mo, temgo el honor de despreoia,r l.a, gloria,. '

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    ' 293 LOS PEQUKROS POEMAS ___________ _...: _______ .. 1 1 ' IV, Ya al volver Juan, era doctor su hermano. Quien despus que se hubo hecho mdico-cirujano y estudi sin provecho lo material del organismo human o, en clnica aprendi cuatro patraas mas siendo al parecer un hombre grande, ni siquiera observ como Lala.nde que saben avellanas las ar's; y aunque el. caso que cuento es horroroso, hasta su mismo padre embelesa.do, viendo Pedro hecho un mdico ramoso, se acordaba de Juan ave1gonzado; y no falta en la aldea quien opina que la madre muri de gozo'loca de pensar que era Pedro en }Iedicina un Corteza, un Corral 6 un Sdnchez Toea. Y cun grande es del hombre la simpleza 1 Despus que, ya famoso,,prob el cur1.1. de Pedro la antiqusima nobleza conforme la verdad de la figura de un rbol genealgico que empieza. 11aliendo de una nube muy obscura, los arquelogos dieron por cosa averiguada, que los tales Fernndez no salieron, como todos los seres, de ._la na.da, y el maestro de escuela prob tambin, con rboles pintados, que su dcima abuela tuvo un poco que ver con dos cruzadot.. Pero tY Marujat Como Juan crea. que era. invencin del diablo la escritun., temiendo de la tropa la irona, no escribi su futura la ms pequea frase porque el cabo furriel no se entera.Be de la inmensa pasin que le tena.; a.s es que no saba la historia. lll.stimera de que muriendo un da el to que en Amrica viva, su novia dej por heredera, pasando as Maruja ser Mara. Despus, Pedro Fern.ndez Palomini,, tenaz persecutor del sexo bello, eomo tena el tino de coger la ocasin por el cabello, faltando la ternura y al decoro, de Juan, ausente, escamote el destino, ' ' \ .. ' 1

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    29i 1 ' . CAMl'OAMIIR con el ansia feroz de uu carnpesino q11e busca en el Sil pepitas de oro. Y aunque ella no era he1mosa, como hace el oro hasta la fea bella, despus que fu Mara poderosa resolvi Pedro enamorar5e de ella. Y Mara, con nimo se1eno, para no hacer su riqueza agravio, . .. no se cas con Juan, aunque era buene; con Pedro ~e cas, porque era sabio:. y cierta f1ago del doctor explica esta. exclusin del vencedor del moro: cmo so ha de casar con una rica quien nunca ha visto una moneda de oro! :ltara era algo tosca, pero ahora que tiene una fortuna y un marido, pasando de aldeana gran seora, mud de piel, se puso otro vestido, y hoy, teniendo :t.ara un corazn que late por oficio, mira pasar en procesin tarda, sin ningt1n11. v:1tud y ningun vici0 t1n da y otro da y otro da; y como ya actualmente no ha de llevar el cntaro la fuente, se fastidia pens&.ndo en su riqueza, y muy feliz bosteza. y vuelve bosteza1 dichosarnente. Resultado: quo Pedro, hombre profundo ms bien que en io divino en lo profano, se cas con la novia de s-a herma.no, y cual siempre sucedo en este mundo, aunque esto clama al cielo, clama en VAR&, VI, \.'. Todo .esto, corregido y aumentado, al llegar su pueblo Juan Soldado se lo cont con gracia extri.ordinaria un quinto de Sevilla que cree que es el gazpacho co,1 guindilla el summum de la ciencia culinaria.. Mirando al relator con extraneza, pesar de su herclea fortaleza., al oir cada frase 5e quedaba el buen Juan cual si girase u 11 rayo en derredor de su cabeza, y por instinto, al fin, creyendo cieroll los hechos del cronista sevillano, 11e ech angustiado al corazn la mano, y mano y corazn. quedaron yertos: y al ir andar, turbado, di vueltas como un hombre enajenado, y emprendiendo una marcha, igual al vuelo ' .. . ' ' . . ' . . . . .... _, .. .... . . ' . ;"/ .. ' ' l ' .... . ._,

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    LOS PEQUEftOS l'OEM.l!! ----------------'----..;.. ___ ......,.. __ de un pjaro atontado, tambaleando de un lado al otro la.tlo, resbal, mir al cielo, y al caer, desplomado, l!ll con la cabeza contra el suelo. Y cuando Juan, herido, fu casa. del albitar conducido, dos pobres del ms pobre populacho le sirvieron de apoyo; y aunque algn sabio dijo: Es un borracho, las hijas y los hijos del arroyo decan viendo Juan: Pobre muchacho! y en medio del dolor que Juan senta, las sienes con las manos se apretaba, y nombraba Mara., y por ms que su nombre maldeca, no queriendo quererla, la. a.doraba. VII }Iientras Juan en un lecho, cabizbajo, slo piensa, entre sbanas metido, en hacer que se olvide que ha existido, lo cual le costar poco trabajo, maldice en su quebranto la ingratitud de aquella. por la cual sabe bien el cielo santo cuntas veces con1i, pensando en ella, el pan de muniein baa.do en llanto. VIII ' Pensando siempre Juan, como yo pienso, que, al morir, todo el que ama. siente un cario inmenso, porque el amor sin dicha es un incienso que hace eternas las vidas que embalsa1na, bendiciendo su estrella, 1ilejor, dijo cual nunca enternecido, si hoy me muero, ya en sombra convertidG vivir cerca de l y cerca de ella! Y es que la fe en amar un imposible no acaba. con la vida que declina, porque. el amor es una. sal divina. que produce una sed inextinguible, por lo cual con su anglica inocencia. y su in1nensa bondad, que ya es paciencia., Juan aspira querer despus de muerto .. Dios mo! Ser cierto que el amor sobrevive la existencia.! IX. Despus que Juan Soldado al hallarse ven di do sinti su corazn, ya lacerado, por un fro mortal entumecido, ._ ., . 295 . . . . ' . . ' '

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    ' . CA!lfPOAllfOII. -~---,-,------------------' un helado sudor su frente, y luego, tiernamente, recordando la casa de su padre, recit mentalmente cierta oracin que le ense su madre; y como a.l cielo su dolor eleva, oir el cielo esta vez sus agonas .. aunque hay das de prueba y est muy lejos Dios en esos das. x. 1 Sin fuerza y desangra.do el pobre mozo, fijando en el albitar la mirada, 1ns blanco ya que el lienzo de la almohada, cada aliento que exhala es un sollozo; .Y en postracin sombra cuando Juan respiraba todava, como todos los tristes mir al cielo, y exclam: Adis, Mara 1 en tanto que luca. muy cerca de su herida. un escalpelo. T ya el dolor de su alma, confundido oon el temor de una incisin sangrienta, vni la. fiebre del amor vendido la fiebre de una. muerte violenta; por la cual, Juan rendido cay, en su puro amor desvanecido, dt la. vida en el ltimo desmayo ... En negar el olvido Dios es ms duro que en forjar el rayol XI. 1 As perdiendo su adorado dueio, Juan, al volver triunfante de la guerra., cayendo de la cepide de un sueo, di con el cuerpo y con el alma on tierra: CANTO TERCERO. JUAN DE LAS VINAS. 1, Qu estrella. tan fa.ta.11 Si dia alguna llubiese sido huma.no que al tiempo de na.cir, cualquiera mant volcase sobre Juan su propia cuna, aunque hoy por su fortuna., el viejo cirujano, que es tambin el albitar de la aldea, Jua.n cur de modo que puso en un gran crdite la. idea de que vino y jamn lo curan todo. Y entrando ya en la. vida cotidiaui., parte del hecbiw ' . i, I'.; ' '

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    ' ' . 1 ' 1,0S PJIQUJ!flOS POEMAS qu6 le ea.us la voz de la campana. que toc en su bautizo y que en su entierro tooar maana, supo Juan, al volver de l!U desmayo, la muerte de su madre, y que viva : su padre, haciendo casi de laca.yo, en l\Iadrid con su hermano y con Mara porque siempre, 1necidas al arrullo de ideas ambiciosas, se agrupan las familias por orgullo, y la.s dispersa Dios por orgullosas . JI Y como Juan cuando se fu la guerra, ms bien que la esperanza. de la. gloria. por todos los espacios de la tierra llevaba. su lugar en la. memoria, fu ver con diligencia los sitio11 de sus penas y placeres; pero, despus de su gloriosa ausencia, ; aunque en forma. va.riada, hall en la. esencia los mismos hechos y los mismos seres, pues siempre, como ley de la. existencia., . la11 cosas sucedindose las cosas, las flores cran granos, los grano! van 1osas, ; las larvas se convierten en gusanos, los gusanos so vuelven mariposas; 1 y cam bi.ndose en odios los amores, formando vidas nuevas de las viejas, las abejas se comen las flores, : los pjaros despus las abejas; y as implacablemente en incesante rueda. va siendo todo igual, y es diferente, y todo va pasando y todo queda. III. Ft;o Juan en la idea de honrar siempre una imagen adorada, va ver al cementerio de la aldea la tumba en que su madre est enterl'ada. Pero oh rigor del hado! el mismo enterrador que la ha inhumado no recuerda. siquiera. dnde, de prisa y de cualquier manera, enterr aquella madre tan querida.; y Juan, al ver perdiaa. la imagen, m!s que todas, hechicera, le da el fro moral una, ronquera. que despus le dur toda su vida; y entre !!grimas, ora ;ior la madre que adora, wniendo slo al cielo por testigq, ' .. ' ' ' 1 1 ' ' 1 ' '; 291 ' . , ,' 1 1 ' ,. ... ' ., ' -; ' ' 1

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    ' . CAMl'OAMOll secndose las lgrimas qu~ llora con un jirn de una bandera. mora conquistada por l al enemigo. Y despus, resignado, sobre Ul'l resto de lpida sentado, ambos codos clavando en las rodilla!I, sostiene con las manos las mejillas, y vol vie.ndo la vista lo pasado, de las memorias de su infancia lleno, recuerda con ms pena que alegra. las veces que su n1adre le deca como si fuese un monstruo: Juan, s bueno ; "7 y, cual si aun fuera su bondad escasa, promete ser ms bueno todava por la. memoria del postrero da en que su madre le esperaba en casa. Y viendo que buscaba intilmente el !litio en que su madre fu enterrada, nando ya lentamente aumerga las cosas en la nada la. sombra, inmensamente prolongada, por un sol que se hunda en Occidente, al volverse al lugar, meditabundo, de confusiones lleno, con la mayor ingenuidad del mundo se deca s mismo t Y qu es ser bueMotIV, Unos das despus de su llegada, con menos pena que 11a, al pasar por la cas& de su ama.da no la. quiere mira.r, pero la. mira; y hast& adulando su esperanza vana s mismo se ensea una puerta pequea, que hace un tiempo de puerta y de venta.11e., recordando dichoso la maana en que, turbado, requebr Mara, m~e11tras ella coma, oyendo hablar de amor, una manzana.. Y siempre de la duea ena1norado, unos das de frente, otros de lado, cuidadoso investiga. piedra por piedra ese rincn a.mado no est ms preso un pjaro en la liga que el pobre Juan 11u cario atado. Y el da en que consigue pasar ante la. casa. sin ser visto, como si hubiese en lo interior un Cristo, hace un saludo la venta.na, y sigue; mas sigue convencido de que, leal, nunca eehir en olvide su ingrata. Maria., ' ' ' '

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    ' ' LO! PEQUI!Ros POEMAS 299 ...... ,..,.. ~--' porque en cuanto querer y ser querido por el alma de Juan no pasa un da. v. Y como es, para el bueno verdadero, ' el sitio en que se nace, el mundo entero, la choza, vendida, en que ha nacido, tan alegre y caliente como un nido, dando vueltas en crculo incesante aspira con placer, siempre que pasa, ' la esencia, ms que todas penetrante, de las flores del huerto de su casa. Cunto el dolor su corazn taladra al recordar su loca fantasa aquel tiempo feliz en que dorma sobre un lecho de ramas en la cuadra 1 ' Y siempre que pasando iba y vena, con qu gozo tan puro colutnpiaba el cordel que se extenda desde el sauce llorn un viejo muru, soando ver en l que, al sol colgada, ' de un lado al otro columpiada vuela la ropa da blancura inmaculada ' que tomaba, con slvia perfumada., el olor de los tiempos de su abuela.! ' En esa cuerda de feliz agero ' .. vean con placer las campesinas que, al dar su adis al nido del alero, descansaban sobre ella un da entero antes de ir hcia el Sur las golondrinas. Y un da en que embriagaban s11s sentidoa oleadas de perfumes y de ruidos, al mirar co11 encanto verdadero que entonces festoneaban ese alero entre nuevos y viejos ocho nid11s, perdi sus ilusiones, porque de l, ya olvidados, no bajaron del techo descuidado:,s ' comer en su mano los gorriones. ' Y transido de pena ' ' por estas y otras cosas que imagina ' Juan, con su cara de paciencia llena, bendiciendo s11 casa, que era ajena, por no echarse llorar, vuelve la esquina. ,VI, ' Probando de nuestro hroe la paciencia. el destino con todos sus azares, quiso la Providencia ' ' que tuviese una herencia que aadi un pesar ms sus pesares. Si es curioso el lector, no hbr. olvidado aquel pobre pastor ex guerrillero que al partir la guerra Juan Soldado

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    ' ' ' ' ' 1 ' ' : 300 ', ' ' OA.MPOAJIOll le regal dinero pues el mismo, de Juan, su compaero de glorias, de fatigas y de males, hizo un Juan de las Vias verdadero, dejndole al morir, como legado, derecho dos majuelo.r"nomina.les, un burro, treinta'ovejas y mil reales, con lo cual qued Juan, siendo heredero, ms rico que cien -reyeslorienta.les. Vil. Aunque l toda su vida ' ' ; ' 1 . \ ; ' ' ' ' .f.' ' , ' aspir al bienestar de 'los pequeos, tuvo Juan con la. herencia recibida. ' -.' -" un enjambre de ensueos, pues pens en la. v1intma exorbitante de llegar en la. guerra' subteniente, salJiendo que no ha.y honra semejante que todo oficial t~ asistente, y cualquier g~neral 'n ay,udante; y en lo civil,'so desvanecido .ti en ser grande de Es,plta, porq11e, excepto en_,la;' Arcadia, siempre ha siclo un palacio mejor que, una'cab!a. VIII, ' ' !fientras fu pobre Juan, fu despreciado; mas 11e hizo rico, y desde el, mismo 'da, como hombre acaudalado tuvo primas sin fin que no tena; y vindole nadar en la opulencia, le declar 11u amor con inocencia una. muchacha. guapa : : .. ., ' .. .. . _. ,-.>' de un pueblo de Valencia cuyo nombre no he visto en ningn ma.pa; porque en la huma11a historia, sin excepcin ninguna, si algo ha.ce la mujer con vanagloria, y el hombre por la gloria, lo hacen todo los dos por la fortuna.. :f.fas i qu le importa Juan ser heredero, si no se pone meditar despacio que no hay moral mejor que la de Hora.co con juventud, con fuerza y con dinerof .. IX. La. inocencia. campestre es una. cosa que slo por bondad la llOSten& Virgilio el inocente, que crea. que en el campo es la. gente candorosa; y de acuerdo tambin con las ideas que brillan en la.s obras virgilianas, mi me gustara.u las aldeas lli no hubiese aldea.nos ni Aldeo.n&s; "i ' ' ' ' '' ' ' ' ' ' ' ' ,, \". ,, '. r ' ,;, ' ' ,, ' / . t. '

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    ' 1 \.. LOS PEQVB!I03. POIIMAS pero el buen aldeano, .lluta. el ms buon0i, todo aquel que hereda. contribuye arruinarle, como puec 1 a, con la. tristeza vil del bien ajeno. Por eso Juan, cierto vecino honraclo, con la. mala. intencin de dos beatas, le envenen el ganado untando el desalmado eon jugo de baladre unas patatas; Y nadie hallar extrao ,, ..... _. ,~ : . ,, que priven en el pueblo estas idea.s, pues las gentes de bien de las aldeas slo saben gozar cuando hacen dao. Y el Fisco, por supuesto, su escaso haber fu convirtiendo en 11111,10, imponindole impuesto sobre impuesto por la herencia, la industria y el conr,t:rno, por lo cual el riqusimo heredero supo por exper1enc1a. que Dios suele mandarnos con frecuer;cia. la. desdicha hasta. en forma de dinero, x. Y el vulgo desalmado .... . . /' euando ve que no tiene Juan Soldalo ni un cuarto en el bolsillo, no le llama Don Juan, nYJuan siq1.1icra., pues de cualquier manera. le llama uno Juanete, otro Juanillo; y hasta., gracias tambin la leja, psrdi el carcter militar un da. su traje de soldado, pues, sin saber el pobre lo que ha<:a., un pantaln de grana que tena. lo di colar y se qued azulado. As es que, avergonzado, huyendo de la aldea. pens en la. corte, y emprendi el camine montado en su pollino, como un rey fugitivo de Judea. Y lejos ya, cuando al caer el da, el sol, bajando al mar de una. montaa, en una. confunda la.s sombras del palacio y la cabaa, viendo la luz del astro que mora. que el perro que fu suyo le a.compaa, luan se a.pea., y espanta con empeo i aquel nico amigo que tena, porque fiel se volviese .la alquera de su reciente dueo. Pero al ver que se apea., con ms ingratitud que una. persona el asno puso en prctica. una i.l.ea . .. ' ' 301 :;;:, i -~ . ' ' ... -,, ... ;, ;. .1_., . ' : .. ... i i

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    302 CAMPOAMQJl. . muy digna. de un doeto1 de la So:r:bona.; di Juan un par de coces, rebuzn, y rebuznando, llam vqces toda. la ralea. de sus buenos amigos, e~h correr, y se volvi la. aldea. vivir merodeando por los trigos. XI, Al verse aquel ex rico, que crea ser mulo feliz de los sultanes y que pensaba. disfrutar un da. la dicha do los 1icos holgazanea, pie, solo y herido, y herido por un asno tan vilmente, sinti la. humillacin del desaliento, porque acaso ignoraba el inocente ' que todo hombr11 de bien lleva en 12!. frete la. seal de la coz de algn jumento. 1Iirando al cielo, airado, quiso dese!perado maldecirlo en su amargo desconsuelo Calla, desvtnturado 1 Porque caiga una teja de un tejado, iqu culpa tiene de~eso el pobre i:ielol XII, Viendo, en tln, ms all de la.s montaas la choza en que mir la luz primera y en que su madre por la. vez postrera el hijo le llam de sus entraas" despus de un gran silencio de agona, perdida. ya por el dolor la. ca.lma, Adis, madre del alma! oon voz moja.da en lgrimas deca; y de nuevo gimiendo, mientras que da su corazn, latiendo, m.s vueltas que la rueda de un molino,. la g1ande escl'usa de su llanto rota, perdiendo de sus ojos. el ea.mino, fu cayendo en su pecho gota gota. Y como en cierto modo son las obras de Dios hasta piadosas con las almas ho11rada.s y amorosas, y hay horas de dolor en que habla todo, los seres animados y las cosas, mientras va hcia r.fadrid con paso lento, por la n1a.dre que llora en tal~momento, como ecos de \a pena. que senta. oir y ver cre temllar la ,tierra y suspirar el viento Yo vi tambin, cuando muri la ma, las piedras llorar de sentimiento 1 ; ' ,: '

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    .. LOS PEQUEttos POEMAS sos ANTO CU ARTO. JUAN.LANAS. I, Marchaba hcia :t,fadrid, y Juan, rendide, despus de andar hambri'ento un da. entero, cuando se iba caer desfallecido le da un melocotn un pordiosero, y con esto ya el hambre con sus iras la intrepidez estomacal no abate . ,,, del que fu hasta Madrid, desde Algeciru, con un pan, dos arenques y un toma.te. Y, despus de comerse al otro da. on trozo de jamn que suelta. un gato que persigue el mastn de una alquera, en vez de dos, muy malos que tena, triunfante entra en Madrid con un zapato; y al ver una. plazuela. que, siendo occidental llaman de Oriente !!e sienta. descansar tranquilamente sobre un banco que el moho aterciopela. Era una noche de verano, y viendo que la. gente afanada, discurra. cual si anduviese huyendo de la lluvia menuaa que caa, oy hablarde cuartel> de infantera de motn > de sargentos> y, temiendo por el doctor su hermano y por Mara, se 1a buscarlos de ternura. lleno, que aunque celoso, de rencor ajeno, record que su madre le deca: Que seas bueno, Juan, que seas buena; y, su estancia por Pedro autorizada, en casa de su amada, muy cerca de la cuadra, y junto a.l coche, como en los tiempos de su edad pasada, Juan durmi aquella noche . sobre un lecho de hierba embalsamada.. ,' 11, pasaba en la corte! Al fin de UD d& de un triste mes de junio, se senta una r,az sepulcral que daba miedo. Madrid aquella noche pareca una ciudad ms muerta que Toledo. No dej desterrada la. maldita ambicin del mundo entero, cuando el C!ar Severo Yo he sido todo,-dijo,-y todo es nada, pues todos luchan ya. por ser mejores-: los pobres por. ser ricos; los ricos por ser reyes seorea; por ser grandes los cttico1; ,. "

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    ' ' . ' 304 CAMPO AMOR los reyes por llegar emperadorea; y por esta razn se combata al Duque de Tetun que presida un paternal Gobierno; y aunque nada se oa, aquel silencio, al despuntar el da, ee convirti en el ruido de un infierno; pues al rumor de balas y sablazos, de gritos de furor, de caonazos, se une el himno de Riego, ese vino espaol alcoholizado que embriaga y acalora. como el fuego, y que, en calles y plazas derramado, las almas apasiona, y hace que sea el aire electrizado un hroe macedn cada soldado, cada. casa una puerta. de Gerona . Luchando aqu traicin, all con gloria, 6. degollar se lanza ms bien que el patriotismo la. venganza, pues, si es fiel mi memoria, no igualan aquel da de matanza las ms grandes tragedias de la historia: y no habr tanta sangre y tanto arrojo en la hora en que, aleve, alzando por seal el pendn rojo traiga este mundo el general despojo la. negra. pascua. de la hambrienta plebe! !JI, i Quin vencer 1 La buena estrella. Es loco el que cree en los prodigios de la espada, pues si una gran virtud estriba en poco, la heroicidad mayor pende de nada: por eso siempre en los azares funda sus triunfos en la guerra la gran casualidad, madre fecunda de todos los sucesos de la tierra Y iqu importa los pueblos ofuscados en lo real, ni el honor ni la victoria, si; ilusos engaados, con falsedad notoria van llenando los templos de la gloria con hroes por los necios fabricados; y en lo ideal, turbada su memoria, cuando estn por el cielo arrinconados, con pedazos de dioses destrozados terraple11an los huecos de la historia, lilas dejad que el que todo lo gobierna permita de la guerra el don ft1nesto que al corazn y la virtud consternar Ya acabar todo esto cuando d al mundo Dios la paz eter11al ,, ' ' ' '

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    -<:':11\ y cae con el crneo destrozado, un momen t o antes que l, y de esta suerte si por verlo matar se hizo soldado, por no verlo morir se di la muerte. L o s P eqiieos Poe J na s. El amor y el ro Piedra. C ANTO I II. T I. C AMP O AM()R. 20

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    ' LOS Pl!QUl!:1!'011 POEMAS ----,---~----------------------~ IV. Y volviendo al horror de la jornada, lllotn y rebelin un tiempo mismo, la. soldadesca. armada de la plebe inocente y confiada inflama hasta la rabia. el patriotistno, Oh, Libertad querida 1 Por ti, ciegos, en lucha. fratricida. se matan sin clemencia hroes sin nombre que la. historia. olvida, y al fin l!er menor tanta demencia 11 creen en su conc1enc1a. que, eplogo la. muerte de la. vida, es prlogo su vez de otra. existencia.! Oh, Igualdad imposible! En va.no, en vano, el freno sacudiendo de las leyes, un da, por envidia. hcia los reyes, el pueblo hace de rey pual en mano; pues ni espadas, ni sables, ni puales, nos han de hacer en condicin iguales, y, pese su patritica. constancia, jams podrn romper los liberales la eterna. e~clavitud ill'I la ignorancia.! V Pido Dios en mis grandes devaneos, de mi madre en memoria, > que el cielo al am bicoso le d gloria y Juan y mi templanza. en ,los deseos. A Juan, de quien ya. he dicho y repetido que en tanto que en su casa, aunque querido, como un esclavo el infeliz viva, su herma.no Pedro ha sido criado de tal modo, que crea que el pan lo da la. tierra y:,. cocido, y por eso, en sus gustos consentido, sola. presumir de tal manera que por ser aplaudido pondra. fuego al m:,.r, si el mar ardiera. Y aquel da, ambicioso sin cautela., aupuso estar febril de pa.trioti8mo, y hasta. se hizo orador de callejuela. y habl de honor, de patria. y de herosmo. Mas prximo el motn ser vencido, fingiendo estar contuso, estando ileso, fu Pedro conducido fo un l1ospita.l en calidad de preso; y al verse recibido por su a.migo querido un mdico castrense, calvo y grueso, que llevaba. en el frac cinco 6 seis placas, Tomo 1, CamJ>oamor.-to

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    . ' '!01\ CAMPOAMOR -------------------------------1 con un bordado de oro tan espeso que con slo el exceso se podran bordar veinte casacas, Pedro, de astucin. lleno, dijo al castrense con fingida calma: Yo s que Juan, mi hermano, que es tan bueno, se pondr en mi lugar con vida y alma. Y al verle ya sin ganas de aspirar al honor de ser guerrero, Pedro pregunt su compaero: -iTan bueno es ese Juant-Es un Juan Lanas, Pedro 1esponde. Y sin perder momento, se llama Juan, el que acudi contento; porque esto es lo que pasa: hombre mujer, el bueno de la casa siempre es la cenicienta ceniciento; y dcil por costumbre, obedeci sin desplegar los labios; funesta mansedumbre por la que suelen condenar los sabios la bondad una eterna servidumbre! VI. Poniendo Juan, por fin, en vez del presc,, el mdico castrense calvo y grueso, el porvenir troc de los dos hombres despus de sobornar un centinela. Estos cambios de cosas y de nombres siempre harn de la historia una novela En tanto que falaz de aquella. suerte el mdico ex guerrero fuerza. de matar temi la muerte, Juan, no temiendo nada, pona en su mirada ms bondad que en los ojos de un cordero: y al mirar que su herma.no se alejaba con un traje de noble advenedizo y aquel aire enfermizo que tenan los muertos que mataba, creyendo ver en l la imagen santa de su infancia querida, hcia sus ojos se agolp la vida. y se anud el dolor en su garganta. VII. Mas Pedro, que era un hombre abominabl:i, de tal hipocresa, que el fin de sus acciones consista en no dejarse ahorcar ni aun siendo ahorc:,llo, poniendo Juan en su Jugar, y haciendo la verdad agravio, de su castigo se excus ejerciendo la. explotacin del bueno por el sabio. . .. ' . .. .. :, 1

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    l.os l'EQUENOS POEMAS 307 -----------------------------Y al verse libre, de imperial manera con mirada altanera honr los practicantes sin ver Juan siquiera, que es, pesar del inmortal Cervantes, la fuerza de la sangre una quimera, y se alej en seguida, siempre orgulloso de su buena suerte, como u11 enterrador que en plena vida no ,respira ms que hlitos de muerte. VIII. Y cuando Pedro disfrazado hua, y azorado vea los muertos por la. calle amontonados, renunci la ambicin desde aquel da, y con fe volteriana repeta que es 1nuy bueno el laurel en los guisados ; y su alma, desde entonces espantada, jams volvi pensar en. rebeliones; que en n1ucl1as ocasiones nuestra vida, maestra consumada, prueba con sus lecciones que ensea ms moral una estocada ql1e Fray Luis y Bossuet con sus sermones. IX. l\Iientras llega el momento en que, juzgado Juan, vea contento que, en lut~ar de su hermano sentenoiado, solo va presidio, es fusilado, dir que en la batalla di la suerte la razn al ms fuerte, pues, aunque ya deca Sala.dino que no calla la sangre que se vierte, como un torpe dram.tico el destino lo suele arreglar todo con la mue rte. Y as tras largas horas de agona, con tanta destruccin y tanto muerto, haciendo de J\,ladrid en aquel {a. una gran catacumba cielo abierto, iuso al motn remate O' Donnell, que saba que entre todas las armas de combate protege siempre Dios la artillera; y altivo, fiero, y por valor saudo, con el can ensangrent la tierra, porque era la divisa de su escudo: f'az en la paz, pero en la guerra, guerra. x. Tal fu el gran Duque de Tetun primero, .q,1in, corts, valeroso y caballero, las serpientes ahog de la anarquia, ' '

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    308 CAMPO AMOR ----'------------'---------------' am la libertad como Espartaco, y on santa unin para formarle un da di su cuerpo Escipin, y su alma Graco. XI. Como es caso olvidado por sabido qt1e no hay enterrador como el olvido, midiendo todos por igual la suerte, se durmi el vencedor con el vencido en el comn regazo de la muerte: y el hecho aquel, cuyo recuerdo aterra., acab como 11.caba toda guerra, que Ee entierra al final, no se entierra en lugar del arr1igo al adversario; trabajo innecesario, pues de todas maneras, en la t.ierra. lo que no es cementerio es un osario. XII, La. gloria y la ambicin no tienen cura: y el que haya un vencedor frente un vencido excluye de la tierra la ventura.: pues iqu es nuest1a ambicin? Una locura; y nuestra gloria iqu es! Ruido y ms ruido. Siempre es menor del alma la grandeza que la miseria en que se ve abismada; porque, ien qu acaba todo! En la tristeza; pero t y despus de la tristeza 1 En nada l ,i...~. CANTO QUINTO EL BUEN JUAN l. Despus del d& en que terriblemente, por la espalda una vez, y otras de frente, se mataron los hombres millares, la lluvia indiferente fu llevando la sangre al Manzanares, y el ro se fu al mar por la pendiente; y antes de la llegada del silencio que sigue todo ruido, y despus de aplicada la. moral vencedora ay del vencido 1 acab nuestro Juan en presidiario; pues el hado enemigo, llevndolo hasta el fin de su calvario, lo hizo mandar <;;euta por castigo al primer batalln disciplinario; y es fama que su fama de asesino por su hermano arrostr noble y sereno; pues cuando un blanco, como Juan, es bueno, ese blanco es un negro del destino .

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    ' ' .. LOS PJ:QUEliOS POE~AS 11, Haba en Ceuta una fatal Roseta. que, adiestrada de amor por un tal Nelo, en el cuartel del Fijo ech discreta la. caa de pescar de sus encantos, siendo Juan el primero que, entre tantos, pic como un mal pez en el anzuelo. Juan, con el alma inquieta., engaado ta.l vez por su deseo, creyendo que Roseta, hermosa valenciana. con seseo, se pareca. un poco A su novia 1Iara, con honda idolatra la. dor como un ciego y comtJ 1 y ella., hasta. el fin artera., por Juan idolatrada, se empe en olvidar que era casada. y se dej obsequiar como soltera. Valenciana notable por el subido azul de sus ojeras, tiene un alma irascible y entraable que sabe amar y odiar como las fieras. Roseta, que serva un criado de un duque de Ganda, aunque huertana y gruesa, era tan bella. que no se hallaba en Cdiz ni en el Puerto una mujer ms andaluza que ella. por la sal que verta ; y si alguno dudase de mi aserto, que suba al cielo, y le dir si es cierto el sol, que es natural de Andaluca. ' Era Nelo un gentil a venturero que con el alma para el mal nacida, fu el que Roseta administr el pri1nero el bautisn10 de fuego de la. vida. Roseta, desposada con Segundo, es qued como muchas en el mundo, no por causa del cura, mal ca3ada, y aunque era religiosa su manera, ed veinte se cans de ser soltera, y casada rle un mes se hall cansada.. Y Nelo, acaud il !ando cierta maa.na un enemigo bando de turcos espaoles con careta, rob Roseta antes de entrar en misa; y es fama. a.u nq ue lloraba, que Roseta se dej secuestrar muerta de r.1sa . ' "' . ' . . ' '

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    310 C.I.MPOAMOR IV, En Valencia un Manuel le llaman Nelo, y el Nelo de quien hablo, siendo mejor que el diablo, es un poco peor que Maquiavelo; pues el traidor, lo mismo que lo pudiera hacer un aboga.do saba dar de lado al Cdigo penal y al Catecismo; y siendo un presidiario sin grillete que ardoroso y con hbitos sensuales. no iiene ms que siete de todos los pecados capitales, hace pensar su tez amarillenta que en su sangre l1ay ms bilis que fibrina, y en su boca se ostenta la sonrisa feroz de un Catilint ; y malo desde el da en que 111 naci(lo, si nunca roba, con frecuencia ma.ta, y siendo ms pirata que bandido, es ms contrabandista que pirata. v. Ya venan de fuera Espaa veranear los ruiseores, y e1npezaba inquietar la. pri1nil.ve1a con sus linfas turgentes las flores; y ms que aqu, ya en Ceuta se senta la atmsfera templa
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    LOS PEQUERos POEMAS 311 ----------------------------' de un criado de un Duque de Ganda.; siendo tambin una verdad probada que si l la am con sumisin completa, por su parte Roseta pagaba sus servicios con tesoros, pues muchas veces con sus propias manos ya le daba alcuzcuz, plato de moros, ya caballa y boniato de cristianos. Y un da en que Roseta, que con calma aparente vive inquieta, convida Juan manzanilla y lueg/J le da un plato de callos que echan f,1e;;o, mientras l de Roseta la belleza contempla enamorado como un loco y se le va subiendo poco poco el vino y el amor la cabeza, Nelo, falaz co1no el traidor de un drama. enci1na de la estancia de la que ama, S0gt1ndo en un cuarto introduca, dando fin una !1orrorosa trama, cuando sto confiado se dorn1a, en vez del pobre esposo que viva, dej un muerto acostado en una ca1na; y do~ horas despus, Juan, conducido, con modos insinuantes por Roseta hasta el cuarto maldecido, lo ence1r en compaa del marido que Nelo asesin dos horas antes VII. Turbado por el vino y casi inerte, al caer sobre el lecho Juan sinti junto al pecho el hielo de las manos de la muerte. Dud, temi, palp, y aunque embriagatlri. en medio de un horrible desvaro le hiri, al tocar un hombre asesinado, una descarga elctrica de fro. Juan, todava incierto, turbada la razn, si no perdida, volvi palpar, pero, al tocar al muerto, sinti el horror ms grande de su vida. Y corriendo despus hcia la entrada para buscar salida, encontrando la puerta bien cerrada, puso, al ver imposible toda hudll, una cara espantosa de espantada. Consigo mismo entre las sombras lucha; de nuevo el lecho registrar se atreve; hasta el pulso en su sien se ve y se escucha, y el muerto, que maeve l, cree que se mueve. Y tomando el rumor de sus pisadas por l)asos sigilosos de un malvado, /

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    312 flAl4POAMOR toca el pual por Nelo abandonado, y con manos crispadas lo coge, y defendindose, aterrado da al muerto, por error, dos pualadas . Volvi querer huir, pero no pudo. Furioso fu gritar, y se hall mudo .. Va y viene y vuelve; y de sudor cubierto, da vueltas como un loco rematado, y despus de girar, de espanto yerto, su cuerpo se qued petrificado y por fin cay en tierra como un muerto! VIII. Roseta en tanto el ondulante talle en la nube envolvi de un negro manto, y gritando asesino 1 ,. con espanto del Rebelln alborot la. ca.lle; .Y aquella mal casada, que sabe quin ha muerto su marido, llamando Juan infame 1 ,. grito herido quiere Ceuta hacer ver que est aterra.da. IX, Delatado por Nelo, fu preso Juan Solda.do por cierto capitn muy delicado, que tena ms reumas que su abuelo; hroe de tal fiereza \ que dejarse arrastrar por sus instintos, aiineara un batalln de quintos cortando los ms altos la cabeza. iEs cierto que amas Rosetat Es cierto. \ -1 Luego e1es el que ha muerto su mar!dot -Yo juro,-dijo Juan,-que no he sabido si he muerto un vivo, 6 asesinado un muerto. As1 pregunta el mozo, y a.si Juan le contesta; quien despus, con la cara de2compuesta; los labios se mordi y ahog 11n sollozo, Mas no pidi ni gracia ni consuelo, presintiendo sin d11da el desdichado que hace ya mucho tiempo ha renunciado al reino de la. tierra. el rey del cielo 1 x. Un consejo de guerra., ta.n discreto por mar como por tierra., eonden a. Juan Solda.do, porque encontr evidente que. estando de Roseta. enamorado, fu el que, arrastra.do por su amor impuro, al marido mat cobardemente A. traicin y adems sobre seguro. As por el vil Nelo, oobarde de una audacia oe 1 oulada, 1 '

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    ' LOS PEQUENOS POEMAS 313 ---------------------------aunque no la del cielo, la justicia d;,l mundo fu engaa1la. Y como nadie ve que Juan Soldado transpira. por los poros la. inocencia, q11e era. un hombre culpado fu de tal evidencia, que un general, sin letras muy letrado, al firmar la sentencia, exclam de ,esta suerte: Siempre el mundo pec por ese lado; dilema del amor, t, 6 la muerte. iser preciso que inocente muera el calumniado Juant Ser preciso! Y pues la ley fall de esta manera, honremos la ley que as lo quiso! XI. Co1no suelen hallarse en las honduras, el sol ya no penetra en las cabaas; y del mar del Estrecho en las llanuras hacen lenguas de sombras las montaas. Es la tarde,en que Nelo en la nave en que el vil cont1abandea desde el pen de Gibraltar Altea, lle_ embarc con Roseta, cuyo duelo es hoy tan grande, al parecer, que gime como una esposa honrada y sin consue:o, mientras Nelo, esta infame criatura ampara su orfandad, virtud sublime que tanto ha bendecido la Escritura: y los dos, ella triste, y l clemente, juntos Ceuta apresurados dejan, por no ver fusilar Juan Soldado; y contentos se alejan con angustia aparente; mientras que, tristamente, parece que hasta el sol, avergonzado, por no ver lo que ve se hunde en pcnie11te. XII, De este modo Roseta con su amante, 1 afectando el dolor de esposa tierna, sali para las costas de Alicante dejando en Ceuta una tristeza eterna. Y en mengua de lo humano y lo divino, el prfido asesino parti amante y amado, sin temor la ley ni al fuego eterno, porque dice un autor muy afamado que acaba por vivir un condenado como el pez en el agua en el infierno; y oh deshonor de la olvidada Astreal Lo que hace aqu ms grande el desconsuelo es que hasta el mismo Alte!\ '

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    ' 314 CA~ll'OAMt,:it --------------------------------de Ro!eta. y d~ Nelo el viaje ilu1nir16 con luz fcb@a el Dios qnc con el rayo alu111l,r.1. el cielo! XIII, llasp11s de confesar muy de maana. aquol gran homicida sin gran,ieza un cura que llamaba con tristeza s11 camisa de fuerza. la sotana, muy cerca de la fu~nte donde frecuenten1eute toman agua las nias casaderas, fusilaron Juan se11cill.amente contra un seto de pitas y chu111beras. I,Iuri al1ogl!,dO en sus ltimos gemidos, y aunque la fe de Juan era tan viva. cue crea que hay seres elegidos rue alguna. vez se inclinan de>1,le arriba. para echar una mano los cados, fu infeliz su bonda.d de ta.! manera ,ue tuve algn escptico el recelo (!o q11e en la hora. de morir postrera 11i una somb1a. si1 uiera :su inclin recibirle desde el cielo. XIV Dejnosl morir Juan Solllado, ol Gnesis deca sabiameu te que el ho:nbro de dolo1es agobiado 110 conviene que viva eterna.mente. ~iaci y vivi inocente. J,'u bueno, y por ser bueno,
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    i LOS PEQUfiNOS l 1 0K~IAS 31;, -------------DON JUAN POB:MA EN DOS CANTOS, Al ms constante de mis '\migos D, Ezequiel Ordnez. C.-\.NTO PRl:rtIERO. LAS MUJERES EN LA TIERRA. r. Cuando el Don Juan de Byron se hizo viejo, pas una vida de aprensiones llena mirndose la lengua en un espejo, prisionero del reuma en Cartagena. Este gran desertor de las orgas conoce, al fin de sus postreros das, que, conforn1e envejece, sin ser ms respetable, es 1ns risibln. porque es lo ms alegre, en lo terr1bl,), ver un antiguo Adonis que encanece; y, aunque viejo, es un viejo tan an1ai,le que, hablando sin rebozo, aun despus que acab de ser buen mozo, todava es un tonto razonable; y si tomando del placer consejo, la juventud de su vejez prorroga, y eree como de joven, siendo viejo, que tiene la virtud algo que ahoga, este hombre, libertino sangre fra, que jams se mat por sus pasiones, soporta con ms pena cada da el miedo que le dan las sensaciones : y, ansiando bienes y esquivando mt,l0s, se parapeta slo en su egosmo y se hace el ms feliz de los mortales, perdiendo por lo mismo de condenarse por amor las ganas, pues. despus que se extinguen las pasiones, yo he visto sorprendents conversiones la verdad y la virtud cristianas. II. Como era el caballero franco por genio y por carcter doble, aunque era, en mi opinin, un bandolero, sola ser un bandolero noble; y, como hombre colmado de cien felicidades poi lo menos, siendo, cual buen galn afortunado, falaz despreciador que dice amores, ' ' ' ' '.,,. . ' ' ' ' \ ' \ ' ,, 1 !

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    3lt> ' ' ' CAMI'OAMOR por qedar con10 bueno entre los buenos se quiso despedir con cuatro flores de algunas, cuyos nombres no ha olvidado; hilva11ando recuerdos mal cosidos, con poca fe y escaso senti111iento (porque aquel gran rival de los rnaridos eultiv demasiado sus sentidos para ser 111uy sensible al pensamiento), un borrador traz con mil ternuras, y escribi cinco cartas otras cinco her1nosuras, todas bellas, ardientes y maduras, nunca de an1or aunque de amantes hartas: Deja (aqu el nombre) que en mi triste estancia recordndote llore; que te vea mil leguas de distall.cia; que me postre tus pies y que te adore. El recuerdo feliz de tu inocencia er:noblece el. martirio del que est repartiendo su existencia entre la tos, la fiebre y el delirio. Ade111s de lo n1ucl10 que te quiero (aqu el no1nbre) oh querida! dja111e que te siga, cuando muero, que era tu an1or el centro de mi vida. No 111e. 111ata el dolor que me ha postrado; quien 1i1e 111ata es tu ausencia; pues, sin tu a111or, de 1n se ha apoderado un horror increble la existencia. Es la pena mayor que estoy sintiendo el dolor de no verte! Te juro que por esto voy teniendo ms miedo la locura que la muerte! l<'uente de a1nor 1 T fuiste en mis dolores el nico consuelo! ' echars sobre 1ni tumba flores! Tengo en ti tanta fe como en el cielo! El ser que 111s te ha amado y que ms te ama te dice adis, querida! No puedo 111s Adis! Caigo en la cama, que he de dejar tan slo con la vida! III, Y escribe cinco copias y galante remite la primera Catalina Ariosto, que, radiante, lleva en sus ojos de su patria el cielo, y tiene una mirada ms brillante que el lustroso azabache de su pelo. Por ingenio pagana, sigue amando los dolos cados, y aunque es, como italiana, catlica, apostlica, romana., ' ' ' ; '' t ' '

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    ' .' _. ,. .. . LOS PEQUENOS POEMAS es su culto el amor de los sentidos, ma11, de pu1eza y santidad modelo, como es al acostarse un poco atea, envuelve la Madona con un velo , por devocin y porque no la vea. Esta hermosa italiana que en Venecia algn da espaldas de otro necio y su marido co11 mucha gracia con don Juan viva, suele tener desde su amor primero un sistema. nervioso tan somero, que el sol de Italia con furor reseca, y que hay! a.unque es para el placer de acero, como un cristal lo rompe la jaqueca. Por eso, aunque anhelante no dirige suspiros la luna, es capaz, en un caso interesante, de aba11donar su casa y su fortuna por seguir los montes un amante. IV, Y decidido A despachar de prisa, con la perfidia en sus amores propia, mand don Juan, despus de cierta risa, Fanny Moore la segunda copia. Fanny, una inglesa de afecciones tiernas, que no quiso marido despus que por don Juan hubo sabido que las lunas de miel no son ete1nas; que es para amar ms dura que los bronces, pues, aunque fu sensible, menos cuando se quema, como entonces, se juzga una mujer incombustible que slo enamorada. de una cosa sin Iiom bre, despus que por un hombre fu engaada l ,;.' . ' ya, ms que amar un hombre, amaba al l1ombre. Fanny Moore, ya ta1de arrepentida, despus de conocer muchos ingratos, sac por consecuencia que en la vida valen n1s que el amor unos zapator. Mujer los quince aos byroniana, y los treinta rabiosa luterana., se fu haciendo devota al ver su juventud algo remota. Con cierto aire de cisne fatiga.do un ropn, muy estrecho y mal cortado, suele colgar de s cuando se viste, y, despus que don Juan la hubo olvidado, como nico recurso se hizo triste. Alta, seca, angulosa de estructura, v:tacial y de linftica blancura, . ' 3t7 ' .. .. ' "',. . .. '-.' ' . ,: / ' l 1 1 ' '

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    ! CAMPOA?.!Olt ~-------------------------------...,con tono magstral y algo altanera, aspirando ser cukera en lo austera, una infanta de Espaa pareca, pues, sin ser una reina, se aburra con el mismo inters ql1e si lo fuera.. Mas la..,,grave .doctora si se hubiera casado, hubiera. sido casta, flrn1e y leal su marido, .. inmutable en su hogar y pensadora; pues, recatada. ahora, siempre mira las Venus de soslayo en gracia su pudor intransigente, y, con ver un Cupido solamente, se pone azul, se irrita hasta el desmayo, y ent1e otras muchas cosas despus que Miss envejecer empieza, la virtud se le sube la cabeza y siente congestiones religiosas. v. El ingenio despus don Juan aguza para escribir con letra ms galana. Julia Caldern, que era andaluza, y all va lo ms grave, sevillana; que, de sus quince en los primeros meses, ya am para casarse al fin del ao, y, lo que es ms extrao, qu.e encant los catorce dos ingleses. Julia, mujer amable, de corazn ardiente, q11e al amor y la iglesia juntamente se consagra con celo infatigable, sintiendo en la expansin de algn sentid, no s qu de resuelto y atrevido, despreciando el amor de cierto conde por irse con don Juan yo no s dnde, dej de ser mujer de su marido. A esta alma tan sensible, caprichosa y amante, veces le acomete un imposible, que es el dejar de ser interesanto. Sin ser mala, tena distraccio11es, y como todos, todos la encontraban muy leal sus nuevas afecciones, todos, todos, despus la perdonaban la. insigne buena fe de sus traicion,:, Con flores de naranjo en la cabeza, la produce el azahar vrtigos tales, que, enemiga de amores ideales, habla. en ella esa gran naturaleza. que impele hacer mil cosas naturales . .. ' _1'',, . .. i .. '

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    ' :a:.os P.l!QUENOS POEMAS VI, A Margarita Goethe escribi luego; una alemana hcrmoRa muy sabia y muy curiosa, repleta de latn, llena. de griego; un serafn de Rubens colorado, de ojos azules,
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    ,, 320 CAMPOAMOlt -----,-----------------------Prfld.a y melindrosa, disgustos matando si.i marido, ama viuda al esposo que ha perdido; y, deliciosamente, hasta por ser donosa, se la echa de inocente lo mismo que una Lady vaporosa. Para todo ligera, no siempre hace pensar, mas siempre encinta; y aunqt1e algo aprisa y de cualquier manera, caza, pinta, enamora, re y canta; y artista de placer, de ingenio llena, con astucia discu1re que ms que un Juan que desdeado pena sufre un don Juan hastiado que ae aburre. VIII. Y despus que don Juan remiti artero las cinco copias las cinco bellas; exclam placentero: Ya he cumplido con ellas. Y su oficio volvi de caballero, que era hace tie1npo el de ,aciar boteilas ... A impulso de 11ontilla que Je inflama, cual un cadver en el hoyo, y. al fin del mes 2e despert en la cama como un Baco en el medio del arro)o; y con ojos que apenas se entreabrlan, mir cinco respuestas en la mesa revuelta en que yacan. y despus,.de exclamar:1Qu dirn qta~! abri las cinco cartas, que decan: Voy.,. contest la inglesa; y Voy.,.. le contesta la italiana; y sus ojos atnitos miraron que, en pos de la espaola y la francesa, tambin. se lo deca. la alemana., y, maldiciendo la ternura humana, aquellos cinco voy le consternaron. Al contemplar el trasnochado amante aquella. muestra general de aprecio, qued don Juan en tan supremo instante con todo el aire necio de un poeta que busca un consonante; pues decir de don Juan se me olvidaba qtie el amor que las cinco profesaba e~ como cierto cuento que una abuela. i 1 sola contar con sentimiento, y que, aunque el crimen confesar me due:a, no me acuerdo ya de ella ni del cuento.

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    ' 1 LOS PEQUEOS POEMAS IX, Afortunadamente la inglesa y la italiana, la francesa de3pus y la alemana, tardaron en llegar po1 lo siguiente: aunque fuese ms casta que Diana, como era el corazn de la italiana mezcla del genio griego y del latino, todo el mundo asegura que, en un lugar Castelln vecino, se det11vo mirar un campesino que era ig11al un Apolo en la figura; y yo lo creo as, porque no ignoro que ella haca las cosas ms extraas por religin, por arte, por decoro, por buscar en las ruinas un tesoro, por huir del mal de ojo las montaas, por bondad natural de sus entraas y por lucir sus arracadas de oro .. x. Y la inglesa iqu haca? La inglesa, quien un Lord la llamara mujer de distinciqn y de modales, aunque ya no es muy joven, todava. quiere tener encuentros infernales. Y los tiene; si bien en ocasiones le gusta mucho parecer bisoa, como toda mujer de pretensiones que necesita amar y es muy gazmoa; y ama, como quien siente haber sido una vez condescendiente, pues con respecto amo1es ya ha visto,. con perdn de sus deberes, las cadenas de flores que los hombres traidores enlazan los pies de las mujeres. Como su honor es joya que guarda, con dos vueltas, bajo llave, lo que arna en Dios lo apoya, que el abandono por mayor no cabe en la instruccin de una mujer que sabe que fu el amor la perdicin de Troya. l\,fas como al fin su pecho es pecho humano, con la Biblia en la mano (que la suele entender sabe Dios cmo) camina cual un plomo, porq11e un joven incrdulo marino que encontr en el camino, silbando ingls le ensea ser cristiano y Fanny de esta suerte, 1, C4t1111Qamor.-21 321 1

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    322 CAMPO AMOR -------------------------------' volviendo al cuerpo de un papista el alma, caminando con calma, como es tan desgraciada, se divierte. XI, Su paso la francesa. deteniendo, como quien va con ansia descubriendo en el azul del cielo un millonario, se encontr con el caso extraordinario de que hiri un oficial un bandolero, y ella al bandido desarm primero, y al oficial despus cur la herida, porque I,uisa Chenier, como ya he dicho, beneficencia, amor, gracia, capricho, ligereza y amor, tal es su vida. XII. l\fuy detrs de la inglesa y la italiana camina la alemana leyendo un gran latino, y hasta. creo q11e estudiando botnica en Linneo (porque, entre otras rarezas que tena, criar la rosa azul fu su mana), y al llegar Valencia, la ciudad de ms ciencia en materia de rosas y de amores, se .detuvo estudiar filosofa. con un joven muy docto, que saba. que un musgo es una. plyade de flores; ms la dejo estudiar, porque aseguro que no har mas que acciones decorosas su tierno corazn, que sali puro de diez doce intrigas amorosas. XIII, Al voy de aquellas fieles hermosuras, infiel don Juan, premedit una huda, pues la mucha tensin de sus venturas ya ha roto los resortes de su vida; y lo mismo que el que huye de una hiena., abandona don Juan Cartagena con la esperanza vana de que ninguna en su excursin le siga; pero Julia, ardorosa y sevillana, era espaola, y la nobleza obliga; y le sigue, y le sigue, y entretanto que ella corre eficaz tras del amante, l, escapando de ella con espanto, mientras mira hcia atrs, sigue adelante Y su edad, bien comprendo que por andar huyendo del fulgor de unos ojos espaoles, fuese don ;ruan capaz de andar corriendo diversas tierras y diversos soles.

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    LOS PEQUEOS POl!llAS XIV Ca.1uinando don Juan sin rumbo cierto, vi la derecha el sol, y ya orientado, de Torrevieja hcia el esteril puerto por el .terror llevado, corri como escapado lo mismo que Mazeppa hcia el desierto: mas, como es la mujer un torbellino de tul, de terciopelos y de encajes, oy don Juan tras s por el camino el rumor peregrino que haran, al moverse, unos ramajes; y con la prisa y el terror de un ciervo, cruz del Pinatar la antigua aldea, y al llegar por la Rainbla de la Glea la Pea del Cuervo, don Juan, ya fatigado, respira, toma aliento, y despus, apoyado contra el tronco de un rbol corpulento, digno de ser por Ttiro cantado, no lejos del edn de J.:fatamoros, vi, en el sitio de que l1ablo, una cueva en la cual enterr el diablo al ltimo rey godo y sus tesoros; y al verla tan oculta entre dos cerros, huyendo del amor que ya le aterra, en ella se escondi. bajo la tierra., !U&l liebre que se escapa de los perros XV, Cua.nd oculto don Juan {ms divertido que al lado de la joven ms risuea), se encontraba metido como un sapo en el hueco de una pea., Julia la cueva se asom entretanto por cima de una loma, como aquella paloma que trajo Clodoveo el leo santo; y antes, mucho antes, que don Jt1an la viese, con furia le da abrazos y le besa con la gracia del tigre que extendiese las garras por encima de su presa; y al mirar que no ha.y medio de evadir su existencia. del asedio de una mujer tan bella, don Juan siente jnto ella la. angustia complicada con el tedio; y es que, habiendo querido con vehemencia, su corazn gastado, estaba fro. Vuelve el amor del odio y de la ausencia; pero no del desprecio y del hasto. 323

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    3!4 CAMPOAMOII. XVI. Al ve,, amor tan tierno, don J'uan contiene con vergenza. el lloro, y co!'l dolor Misericordia l exclama, cuyo gemir sonoro tan slo encontr un eco en el infierno; y Julia, repitindole: Te adoro! le envuelve de sus ojos eu la llama, y con piedad i11mensa eon los labios cubrindole la boca, su ltimo aliento aspira, y le sofoca; y d.on Juan, sofocado . dirige al cielo una mirada extensa, y por Julia, al mo.tir, acariciad.o, de su amor le dedica en reeompens& una. lgubre risa de forzado. xvn. La. pobre Julia luei'o, por un. impulso de cano extrae, le di un beso de fuego que ma.tndole al fin le hizo un gran dao,; y viaj despus mucho, hasta que un da., pensando en sus amores, brot de su i;risteza la alegra como ee cran en las tumbas flores Con respecto don Juan no pas nada. Slo se habl del ttrwo homicidio de un cierto ingls quien mM6 el fastidio de un barranco 6. la entrada; y como, por las seas, era m.s bien que un Joco, un bribn escapado de pre!ridio, ninguno fu llora1le, ni tampoce su cad. ver sac de entre las breas, al cual se le comieron poco i poco las aves que habitaban en las J>lillas. 11-Iuerto el gran amador, de puro amade, fu por su mala suerte eomido por los cuervos y olvidado ... Como todo buen mozo jubila.de, su vida hizo ruido que su muerte. CANTO SEGUNDO. LAS MUJERES EN EL CIELO. I, Muerto don Juan por ftn, y muertas ellas, el linde al trasponer del otro mundo (segn refiere un telogo profundo que sabe lo que pasa en las estrellaill.

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    LOS PEQUENOS POEMAS conforme iban entrando, un ngel grave, de equidad modelo, fu sus almas pesando en medio del vestbulo del cielo. Y mientras con delicia ve el ngel de la gracia y l justicia que, por su. grande an1or. y su esperanza, pesaban de ellas ms en la balanza los das buenos que las malas l1oras, y con risa inefable el ngel las cinco pecadoras les promete la gloria perdurable, ve don Juan con espanto que sus muchos pecados pesan tanto que lo pintan, como es, abominable. Pero l el fallo del Seor, sumiso aguarda esperanzado, porque sabe que aquellas cinco her1nosas que l quiso, mejor dicho, que l no quiso., aunque sea robando alguna llave espaldas de San Pedro, generosas las puertas le abrirn del paraso. II. Y la fe que tena .. en st1s pobres amantes, ya gloriosas, era justa, fe ma, porque quin creerai aquellas cinco vctimas piadosas que don Juan tantas veces ha vendido, al cielo le han pedido que salve del bribn el alma impa, y Dios, por excepcin, ha permitido que don Juan pueda ser en aquel da por los mritos de ellas redimido. Oh encantadores seres del alma humana incomprensible abismGI. Si el hombre sabe poco de s mismo, sabe menos quizs de las mujeres! Por eso yo, que indago su destino, y el alma humana en estudiar me afano, veo en el hombre el corazn humano y en la mujer el corazn divino! Y por eso por ellas, en mis locos amores, del mundo entero devast las flores, y descolgu del cielo las estrellas; y por eso jan1s el alma ma, pintndolas un da y otro da, pudo agotar sus gracias por esc1ito, porque pintar una mujer seria verter lo inagotable en lo infinito 1 325

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    CAMPOAM&R ----------------.... -----------III. La e11tu.siasta italiana que vea perder un alma que salvar quera; que, siempre sed11.ctora aquella luz de un alma sin aurore,, como era tan morena, pa1eca una flor colonial encantadora, ,.-i va, arrebatadora, sobre el platillo que don Juan venca e:3te mrito ecl1 que le sobraba, y es la alta accin do que ja1ns ea.ntaba una cancin de frases muy picantes que aprentli siendo joveH, y 1nucho antes de saber la malicia que encerraba. Mas con tristeza viendo la poca gravedad de tal presente, fu echando en el platillo lentamente todas las penas que sufri, teniendo una. jaqueca, ratos, persistente; y viendo que tampoco esos dolores alcanzaban pa.ra l el paraso, ech despus sus mritos mejore!!, que son los de hacer caso sus mayeres en tanto qae quisie1on Jo que qui110 IV. Vi este intil afn, y en el momento la. alemana., 1adiante de oonte11to, alza su cara roja. y en el platillo arroja el caso peregrino de que, odiando el alcohol, siempre agu ol vino. Y viendo que no alcanza. inclinar del platillo la balanza por ms que ech montone.~ las muchas ocasiones en que quieta y pastosa su bellez& sacrific el placer la pereza, tambin, con vano intento, ech por fin el bello sentimiento de que fu muy honrada el tien1po en que encerrada estuvo tras las rejas de un convento. \'. Pero, de pronto, lleno el corazn de Luisa de esperanza, al ver que no se inclina la balanza. ni un pice hcia el hado de lo bueno, mira don Juan con tierno coqueti~mo y en el platillo del opuesto lado echa el inmenso afn que le l1a costad0 el raspar su partida de bautismo. ,

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    ' / LOS PEQUEOS PO~MA! 327 --------------------------------,Despus, enternecida, cl mrito arroj de que en su vida, atenta al bien de su razn tan solo, prefiri el dios milln al dios Apolo, y mritos y mritos echando (siempre don Juan mirando), lanz en el fondo del platillo Luisa la accin dudosa de venir amando los huesos de sit esposo lo Artemis:i.. VI. Como eterna rival de la francesa Fanny Moore, la. inglesa, que, entre IllUCha.s acciones honorables, siempre haba tenido el dolor impagable de haber sido vctima. de perfidias adora bles, el mrito mayor que le sobraba lnguida ech sobre el rebelde plato, y era el tierno relato de un antiguo amador que ella no amaba., al que oy tan arisca como un gato; aadiendo un tratado de exorcismos que ella escribi, repleto de aforismos. Mas viendo que era intil su cuidado, en el platillo ech de la balanza. las horas de fastidio en que no ha amado y aquellas en que am sin esperanza; y hasta con aire altivo y pudibundo volviendo al cielo de e:x:traeza loco, ech despus el mrito profundo de que, estando en el inundo, solamente en la edad menta un poco. ,u. Mirando Julia el invencible peso que el alma inicua de don Juan haca, se sinti acometida de un acceso de antigua y renovada. idolatra; y como ama con fe todo lo que ama, y siempre, a.mando, hasta. el delirio toca (cual una indiana cuerda que est loca y se quema al morir su viejo Brahma.), al mirar su amante condenado, pensando en su ternura del pasado, calcula resignada que ir por l condenada. al infierno es preciso .. ; Mas t qu importa 1 para ella el pa.rai:;~ es el ser bella, amar y ser amada. Julia, por ver al punto rescatado, aquel bribn dichoso, nunca cautivo y siempre enamorado, ya el semblante de clera amarillo.

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    3.28 ' CAllPOAMOR junta11do con lo altivo lo gracioso, en cuerpo y alma se arroj al platillo; y as, perdiendo su alma la espaola, el al111a. redimi del caballero con tal valor, que el peso de ella. sola hubiera. redimido al mundo entero. VIII. Y esto es tan verdad, que el cielo siente una ternura. nada. comparable mirando tristemente cae1 desde el empreo la inocente en el abismo del amor culpable, y al ver que, tan resuelta como bella, Ia espaola, esa caa. inquebrantable, el noble fin de sus amores sella salvando del infierno un miserable. Oh cun cierto es que en pechos como el de ella el a.mor imposible es el proba.ble! l\Ias apor qu, cielo santo, esa hermosa. don Juan ha de amar tanto que l se lleve el honor y ella el castigo, 'Siendo ella. la virtud y l el infame T ... Dice san Agustn:-Dadme uno que ame y veris como entiende lo que digo. IX. Viendo el amante celo de esta. especie de Cristo, de amor terreno y redencin modelo, reson en el vestbulo del cielo cuanto tiene el asombro de imprevisto .. Y cuando Julia, altiva, al sacrificio su locura eleva, sus rivales maliciosa y viva les echa una mirada de hija de Eva; y al ver tan sublime visionaria, quedando como heridas por ei rayo, la. contemplan las otras de soslayo con cierta. estimacin involuntaria.: rpida la francesa con ojos la 1nir de envidia llenos; y prorrumpi la inglesa: Very well, very well, que son dos buenes y callando humillada la. italiana., se admir en una frase la alemana de treinta. consonantes por lo menos: pues era en aquel da del cielo el entusiasmo tan ardiente, que hasta don Juan grit: Perfectamente! Si fue1a yo mujer lo mismo hara 1'

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    ' l.OS PEQUEi!OS POEMAS X, Julia, en momentos tales, se encuentra tan divina, que perdonar no quieren sus rivales la grande admiracin que las do1nina; y las cuatro, frenticas de celos, ven que cuanto ella mira se alboroza pues lo mismo en la tierra que en los cieloo era tcnicamente buena n1oza); y, pesar de la augusta caridad de san Pablo, con10 nunca la envidia le disgusta ver cmo un alma se la lleva el diablo, como es la ms genial y peregrina imagen de la raza femenina, celosa la italiana en tal momento unos hondos suspiros lanza al viento; despus la inglesa, con sonrisa amarga, echa hcia a1riba una mirada. larga; y con faz tan divina con10 huma.na, sin repetir su interminable frase, paciente la alemana pareca. tlna. estatua que llorase; y la francesa, que con ojos mira de un color, entre blanco y azulado, que daba su mirada un aire fro, hasta lleg decir, siendo mentira, que en Sevilla una vez mat con ira otra cierta mujer en desafo; y las cuatro rivales no notaron jams, hasta aquel da, que la espaola, al parecer, tenia los ojos un poquito desiguales: y aunque eran como Julia, todas bellas, por su bellza era la envidia ta11t, que, bajando la voz, dijo una de ello.s: Se va al infierno por fingirse santa. XI. Pero iqu vil conjuracin es esta contra un ser tan pacientei Es la mujer tortuosa que detesta por celos del oficio la serpiente Ser rival es odiar y ser odiada, hasta la misma sombra condenada cuando, al andar, con cadencioso talle, y al ver el no s qu de su mirada. las almas al pasar le abran calle, sin respeto tal vez al lugar santo, hu1nilla sus 1ivales con encanto porque estos bellos seres aunque se ocupen de los l1ombres tanto, se ocupan mucl\o ms de las mujeres. 329 .. ,.

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    ' CAMPOAAfOlt -----------------------------XII. Y era de don Juani Don Juan tranquilo dos lgrimas solt de cocodrilo; y porque al cielo su elegancia asombre, mira en torno con TJlcrdo cinismo, con aquel ail'e fanfarrn de un hombre que tiene una alta idea de s m,ismo; y cuando entra en los cielos insensible, su pobre redentora despreciada con ojos de limpieza irresistibie le acaricia al pasar con la mirada; pero l, exagerando pretencioso la parte teatral de su manera, volvindole la espalda, ni siquiera dejndose adorar fu generoso, y en tanto que los buenos serafines ancho paso le abran, sus mi1adas decan: -Vedn1e bien; soy don Juan. S011ad clarinesl y la espaola, aunque contiene el llanto, de mirar tal desprecio, casi loca, juzgar por los ayes que sofoca nurrca mrtir alguno sufri tanto; porque oh' Diosl tquin creyera. que aquel hombre galn y degradado. dejase ; Julia, sin mirar siquiera ; una mujer tan noble y hechicera que, si volviese ; verle desgraciado, su propia sangre su salud bebiera 1 Pero aquella alma vana, probando que era cierta la e:{presin italiana de pensamiento oculto en cara abierta, deja Julia, sabiendo que queda su ex querida de alma y cuerpo perdida, y en el cielo se entr como diciendo: -Que Dios os d salud y larga vida. Y dolor afectando, las rivales le siguen, ocultando su rabia y sus enojos; y entran con l las prfidas, mostrando rabia en el corazn, llanto en los ojos. XIII, Cuando Julia despus ya no vea al len que la haba fascinado, y en su aire consterna.do rev;ilaba el martirio que sufra, la madre Eva, saliendo de repente del fondo de la gloria, 1e dijo. Julia cariosamente: -Aun vive en ti el honor de mi memoria;

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    1 LOS PEQW:Ros POllMAB 331 .. ------_________________ ,.. ---y, abrazando la som~ despreciada, tBija mi&l thtJa mf.t l nuestT.a. 1nadre prin1era le deca., y cien veces tenindola &brazada, tEres tan hija n1a ... -entusiaiin1ad~ Eva le repeta: y contc.mp!ando en Julia el tipo eterno de eeas aimas benditas que tornan por lo que aman el infierno en un sueo de dichas infinitas, la madre universal de las naeione11 cuando deja del cielo las regiones, ms que por propios, por ajenos vicios, llena J ala. de santa!! bendiciones en noi11bro de los buenos corazones que comprenden los grandes sacrificios. Ay! .<\.unque os jure la estulticia human!!. que una mujer es todas las mujeres, yo os Juro por el padre de los seres que aquella alma infeliz no tiene hermana.! XIV. Viendo Julia que marcl1a 1esignacla del ctelo azul hcia las puertas de oro, todo el celeste coro susp~ por la sOlllbra desterrada, y de J uiia las b.ucllas sigue con paso lnme1to por las regiones bellas, donde se ven come en lin libro abierto, poemas e~as let,ras 50n strellas. Y cuando Nva. doliente, al volverle decil': f"obre hija. ma! la atrajo hcia. su peohf) dulcemente,_ de JUl1a un gran to1rente do luz apocaliptlca sala; y cuanclo Eva as exclama. y at}llilllas al1nas buenas ven ir l1cia. el infierno, por el que a1na, la nobl'c mujer por cuyas venas no ctroulaba .:angre sino llama, por algunos momentos rein por las regiones bonancibles uno de esos terrible!I silencios que rebosan pengamientos. xv. Julia despus, con altivez &upre11111., con el velo arrollad() por la. frente, :i manera de diadema, J.o -n1ismo que una reina que ha abdica.Jo, para seguir con paso reve1ente de su Cal vario la desierta. va., 111 vo,stido de luz graciosa.mente,

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    ' 331! CAMPOAMOR 1 -----------------------------' como un ave sus alas, recoga; y un serafn que de los cielos vino, y que, admirado, su pesar lloraba, de la sombra el camino con su espada de fuego le mostraba; y al ir andando la herona aquella que al coro de los ngeles asombra, la luz di fin_ en palidez de estrella, y quedndose fueron ellos y ella los unos en la luz y ella en la sombra! . EL TROMPO Y LA MUECA POEMA EN ll'N CANTO, Al nino Pedro Pidal y Bernalao de au1,-c,_ I, Que no quie1, te digo. ,Ono I1oy al trompo ha de jugar contigo el que ya de su edad perdi la cuenta! Quieres que caiga en la pueril afrenta de Catn el austero que aprenda bailar los sesenta? Te digo que no qiero, y q11e no quiero II, Salud, salud; memorias candorosas de 1ni antigua inocencia! Oh trompos! Oh muecas! Grandes cosas! Las ms grandes tal vez de la existencia! Oh memoria fel~ de mi pasado! Tu trompo, nio hermoso, me convida recordar, de pena traspasado, los muchos seres que en la tierra be amado y que slo he de ver en la otra vida! III. Pues, como iba dicie11do, guarda ete trompo, nio, porque entiendo que lo que vale un trompo bien gttardado, lo has de saber maana despus que haya pasado el tiempo que echars por la ventana. Y a vers, ya vers bien cla:ram en te que es slo afortunado el l1ombre que, inocente, procura en lo pasado encontrar la. razn de lo presente. Y, por si no lo crees, oye una historia. que, rns de cuarenta aos de distancia, aun trae mi memoria

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    ' LOS PEQUENOS !'OEM.\S ----------------------as como un recuerdo de mi infancl11,, Tan slo temo que, de juicio falto, me oigas hablar sin atencin alguna. Que escuchars 1 Pues bien, ponte n1s alto~ subete mis rodillas: la una! .. las dos! ... las tres! ... las ... buen s!l.ltol .. Estos nios son ngeles traviesos que en vez de tener alas tienen huesos! Ay! como ti'.1, cuando iba yo la eseuela, por subir al regazo que adoraba de mi madre mi abuela, no saltaba, volaba, pues todo el mundo sabe que la niez, ligera como un ave, cuando anda, salta, y cuando: salta, vuell\ l IV. Conque empiezo mi historia, y oye atento: Sin la sonrisa de sus buenos das, Alicia, la herona de mi cue11to, con la hiel de su propio pensamiento se ocupa en amargar sus alegra.s. Y conforme es mayor su desconsuelo, ms en la fe de su ilusin se aferra, pues ella es de esas almas que, en su vuel&, en vez de gravitar hcia la tierra, parece que gravitan h:l.cia el cielo. Fu Alicia el pasmo de la villa toda cuando era yo muy joven todava, y recuerdo que un da puso en Madrid las p:l.lida.s en moda.. :r.:ras. a.y! tuvo un marido que, aunque no la olvid, la ech en olvide. Casada de los pies la cabeza, quiso su esposo con ardor profundo, y pag, como muchas en el mundo, horas de amor con siglos de tristeza. v .. De esta madre infeliz es el tesoro una nia pequea, 11. cuya cara, por dems risuea, sirven de marco unos ca.bellos de oro. Cara infantil, trasunto 'de los cielos, donde lucir se ven tres ma1a.villas, pues tiene, cual la tuya, tres hoy~elos, uno en la barba y dos en las mejillas. Mejillas ruborosas que hacen pensar con jbilo :l. la gente que, el que las tiene, come solamente, como la Venus de Schiavone, rosas. Y riesgo de espantar doctos odos, aado que Rebeca, sin disputa, aunque tiene siete aos, no cumplidos, ' 333 ' '

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    334 CA!llPO.t.MOB. ------------------------~ es, como un viejo cardenal, astuta.. Calcula por los dedos de la. mano; no hay fbula moral que ella no entienda; y hasta. sabe que un nio, que es su her1na.no, se lo con1 su madre en una. tienda.. Y contando ade1ns cuentos ext1aos con voz que es una msica. inefable (porque no hay si11fona compara.ble al son de una. alegra. de siete aos), disipa enternecida. dQ su madre las penas. Toda nia, al nacer, trae aprendida la cancin que cantaban las sirenas! VI. Cuando Alicia, la madre sin ventura, vi amontonarse sobre su alma. pura engaos sobre engaos, se resign morir sin calentura, q uo es la 1n uerte senil los treinta aos. rendida sobre el lecho, al siniestro fulgor de una luz mate que oscila en la. pared y alumbra. el techo, de Alicia el corazn con ansia late cual si fuera. sa.ltrsele del pecho. Teniendo en su cabeza de esqueleto t111a. gorra. de loca., ', y oyendo un cura, que la. exhorta inquieto, se sonre la. infiel con media. boca., dudando entre la burla y el respeto. No es verdad, nio hermoso, que el hecho escandaliza 1 No temas el ejemplo. Esto horroriza, y aquello que da horror no es peligroso. TII Ya he dicho en otra parte y lo repito, que si no se halla. el corazn contrito toda la humana ciencia es cosa poca. para templar el ansia de una boca abrasada. con sed de lo infinito. Y a.s como es tan vano, cuando no hay fe, todo consuelo humano, el corazn de Alicia, de ira lleno, como un pt1al indiano empap su 111irada de veneno, y con un gesto fro de amargu:m, con ojos fijos y los labios mudos, despidi al pobre cura hacindole el menor de los saludos. Y el sacerdote, el corazn sintiendo traspasado con fiech as de irona, de la. alcoba. saliendo, la. frente seal como diciendo: .---i

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    LO~ rEQUEOS POEMAS M5 ---------------------------Por all no anda. el juicio toda.va.. Y Alicia, en tanto, con el cuerpo inerte, los ojos apart de un Crneifljo, y, resigna.da su impla.ea.ble suerte, con ms suspiros que palabras, dijo: Marcl1cmos al encuentro de la muertel Oh, Alicia sin ventura., qu terrible estado la arrastr el ideal de 1u ternura 1 Bien dice la escritura., que la. muerte es la. pena. del peeadol VIII. Mas oh resurreccin inesperada.! Pero, antes que de Alicia. cuente nada, te dir61 que Rebeca hered de su madre una mueca, y que, haciendo con ella de persona., cree, piensa, compara. y reflexiona.; mueca, en fin, para la. cual cosa un traje cada da, y quien daba. comer un guiso nuevo en unas ta.zas que la nia. ha.ca de unos trozos de cscara de hu evo: guiso11 y tazas a.y! que aun son mi encanto, pues me hacen recordar, baado en llanto, ciertas tortas de pan, que ella amasaba., y que, feliz cual yo, me regalaba. mi nodriza. en los das de mi santo! iPor qu, por qu nunca echar en olvid0 memorias tan dichosas mi espi1itu ya medio sumergido en esa. paz inmensa. de las cosas t I:X.. Mas ya el hilo perd de nuestro cuento, tEstbamos? .. ; Es cierto; en el momento en que, hablando de Alicia la mueca con su voz argentina, iba. muy pronto parecer Rebeca Cicern flagelando Catilina. Pues al morir la madre tristemente habla. la. nia su mueca, enfrente de un espejo tan claro como extenso, que recuerda por limpio y por lo inmenso los tiempos fabulosos del Oriente: y merced un reflejo de la plida luz que da en Rebeca, le ensea Alicia en ideal bosquejo la imagen de la. nia y la mueca el ngulo visual en el espejo; y como ya Rebeca comprenda si su madre crea no crea (pues las nias curiosa.s

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    ' 336 < OAMPOAMOR tienen noticias ciertas, y aprenden muchas eosas cuando andan cscttchando por las puertas), con labio pt1rpurino, mecie11do su m tteca, le deca: Pide al eielo, hija ma, que Dios vuelva mi mad1e al bue!!. camino l tTe burlas del candor de la inocente? Yo tambin,. nio mo, viendo Rebeca hablar tan seriamente, teniendo ganas de llorar, me re. X. Il1ientras la niiia, del e11pejo enfreate, esta. infantil catilinaria. diee, la madre, de reojo, dulcemente la. mira, la acaricia y la bendice; y reco1dando e11 el momento rnismo que vi algn da cual fulgente e3trell!l, en el espejo aqul la nia aqulla antes de ir la pila del bautismo, recobrando el candor de la. existencia, se enternece, suspira, y, admirada de ver tanta inocencia., n1anda un beso al e~pejo en que la mira; y las cosas ms tier11as y sencillas de sus das primeros recordando, de aquel cuadro infantil saltan, voland&, recuerdos, eomo alegres avecillas; y pensando en su mad1e, llora., y luega al calor de sus das de inocencia so ablanda poco poco su conciencia. cual cede el hierro de la. fragua a.l fuego. Y, puesta sobre el lecho de rodilla.'!, gritando con fervor -1 Perdn, Dios mol ,'." su frente se empap de un sudor fro que resbal despus por sus mejillas. Y a.l ver que, ya sensible sus deberes, Alicia mira al cielo, la nia., que, cual todas las mujere2, sabe fondo la ciencia. del consuele, la abraza alborozada, y !!U madre a.brazada, Rebeca pareca un ngel que radiante de alegria, presenta Dios un alma extra.viada.. XI, Lo que son los destinos! De Alicia, descreda. y. virtuooa, la. mueca. fu el liada. mistericm& que sus pasos abri santos camino91 pues por ella al final de su etwitenei&, con la. bondad del alma de ,ana. santa.. <

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    LOS l'J!.'QtrEftOS POEMAS ....C..-------------------'--------juntando el biten h u111or la inocencia, y uniendo lo que alegra lo que encanta, 'Volvi beber las aguas cristalinas, de la inocencia de la. edad primera, lo mismo que se van las golondrinas :i buscar una nueva primavera; y satisfecha. ya., fu Dios su gua; y ya inocente recobr la calma.; que es la inocencia la salud del alina, y es la. salud del cuerpo la alegra. Y olvidando sus males, volvi reconquistar desde aquel da la religin, la gracia y la energa, potencias invencibles inmortales; y recordando con filial ternura los dioses lares de su hogar paterno, torn Alicia. adorar con alma pura al Ser vivo, absoluto, uno y eterno, fe, espe1anza, verdad, bien y hermosura. XII. t Has comprendido bien, Pedro adorado, cun til puede ser la conciencia un trompo como el tuyo bien guardad-o1 i No ves, por experiencia, que un juguete infantil desenterrado puede ser una. ciencia. que ensee desandar lo mal andado, y recordar los das de inocencia. uniendo lo presente lo pasado! Ya ves como toda alma descreda del alto cielo la clemencia alcanza, y que, en trompo mueca convertida, en todos los naufragios de la vida echa el cielo el tabln de una esperanza! Ya ves como un juguete que se deja y que encontrar Re vuelve casualmente hace que Alicia vieja, y ya muy vieja, torne ser inocente; J . y que, pensando ya como refleja sus objetos el agua de la fuente, con sus sentidos y potencias todas, turbios los ojos. y las manos secas, toma el pretexto de ensayar las modas para jt1gar, ya anciana, las muecas; y olvidar sus muchos desengaos, aunque v1eJa, m11y v1eJa, viviendo se asemeja una nia, muy nia de cien aos! Saber envejecer! Esta es la. ciencia que yo con ms ardor al cielo pido, ahora que se extingue mi existencia. Teme 1. aamoamor.-n ' ' .

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    ' 338 CA11r0Al!OR ____ _______________________ prime1 entre las brumas de la ausenoia, y despus en la noche del olvido! La fe en la ancianidad, son los favores que pedirn al cielo tus dolores cuando hayas aprendido en tu vida precaria que, ms de un recep'6.tx1ll) de hor1orei la tierra es una tun1 ba. solitaria, sobre la cual derra1na sus fulgores, el sol como uaa antorcha funeraria.! XIII. Pero ay! olvida, olvida este final tau lgubre y sangriento, que s, por mi desgracia y mi escarrlliento, que es un gran 1nal el conocer la vida. Y, pues lleg su trn1ino mi cuento, aunque es, por su fort11na, poco n1euos que ocioso aconsejar al que, cual t, dichoso, la ciencia y la virtud hall en su cu na., oye un consejo y deja que te abrace: s leal la gloria de tu nombre, pues la mayor traicin es ser el homb1e desertor de las filas en que nace. No olvidando esta historia, y guardando ese trompo y siendo bueno, seguirs por la senda de la gloria que te traz con su in1nortal memoria tu ilustre abuelo de modestia lleno (1) Aprende bien que obliga la nobleza, y Dios te lo demande si n imitas con ciencia y con firmeza. la rectitud, la gloria y la entereza de aquel quien su patria le hizo granclia y que fu superior su grande.ia. XIV. iMe juras que lo hars? Pues adelante! To1na un beso, y adis, que estoy de prisa. qu(l dure eternamente en tu semblante la bella obstinacin de tu sonrisa. Y, en prueba de lo mucho que te adoro, ruego al cielo que, alegre y sin hasto, no tengas que llorar, como yo lloro, penas sin causa en horas de vaco; y que las Pa1cas hilen, hijo mo, el hilo de tu vida en husos de oro. &1) D. Pedro Jos6 Pida!, primer mar
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    LOS PEQUENOS POEAI.,S 339 ~---------------------------' L.A GLORIA DE LOS AUSTRIAS l'Ol!AIA l!N UN CANTO, A n1i buen :'.ln'lito el profesor fltsoto D. U,baiio eortzaztz .se,a1io. 1, !\lusa viril de la Epopeya, canto aquella accin t1istsima en que vino ser de nio el hroe de Lepanto un hermoso juguete del destino! Canto, !'.lusa, al varn que siendo espant, del turco, el holands y el argelino, en la l1istoria aprendi de unas manzanas la caridad y la ,irtud cristianas 11. Canto tambin al hroe que de horrores fu la Europa y el Africa llenando, liasta que harto de goces y de honore~, la tristeza de Tito hall en el rriando al que la suerte incierta en sus favores, lo l1izo saber, por fin, el tiempo andando, cno puede parar un campesino al eond uctor del carro del destino! 111. Lector, lector! Aprende en la aventura, que siempre el qt1e ho11ra, un polire sale honrado y que son la ventura desventura. reflejos nada ms de lo pasaclo Vers en esta rpida lectura, por tu gran corazn iluminado, que no siemp1e da dicha la victoria, que es la virtud ms grande que la gloria! IV. l\I11y nio. an, descalzo y sin montera, subi robar manzanas un manzano don Juan de Austria: era un al1na aventtlrera, y el n1undo es un festn para el n1ilano. Se ignora de l en la comarca entera que es hijo de stl excelso soberano. Pues tqu hace en Yustel Es paje de Quijada. Nada. Un poder desconocido, es nada. v. El mismo Emperador con ext1aeza ve que, en cuanto perales y manza11os, los esquilma don Juan con la destreza. que envidiara un jugado1 de manos. Lo ve, porque arrastrando su tristeza, de incgnito por cumbres y por llanos Ya"a el Rey junto Yuste sin objeto, dejando gloria Dios! al mundo quieto. . .; ' '

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    ' ' 1 ' --------~------------------. .,-, -' ' VI. El hijo natural del padre augusto, convirtiendo el manzano en su despensa, coma las manzanas con un gusto que denotaba una salud inmensa. -Siete veces al da peca el justo, disculpando don Juan, don Carlos piensa. Siete veces ... -sigui en su pensan1iento, menos justos cual yo que pecan ciento. VII, I.o ve tambin el dueo del manzano, y le arroja don Juan tales pedradas, que hace correr hasta el lugar cercano un rebao de cabras asustadas. Al verlo, grita el Rey; Basta, villano. Cmo! diris, en pocas pasadas un prncipe apedreaba un campesino1 As pas. Cuestin: qu es el destino 1 Vil!. Del rbol baja. al fin sin escalera don Juan, ve al Rey, y sin dudar escapa, y por correr, cruzando la pradera, deja al pie del manzano gorra y capa. Huyendo as aquel hroe. que aun no lo er;i.. un resfriado de cabeza atrapa. Es la misma cancin y el mismo cuento: siempre en guerra la dicha y el tale11to. IX. Corre don Juan, infiel su desti110 de hroe futuro y noble caballero, se agazapa en la acequia de un molino, del cual quisiera ser el molinero. Viendo huir don Juan, el campesino -Cobarde!-le grit; despus:-Ratero! y al Rey-iQuin eres1-pregunt el vasallo, la11zando aqu la inte1'jecci6n que callo. x. Con la altivez de un hijo de la luna el Rey le contest: Carlos de Gante 1 Y eRe nio, iquin es?-De noble cuna, le replic ya el Rey de mal talante. Pues t responders con tu fortuna de ese ladrn con t1azas de estudiante. Bien hecho, pie11sa el Rey, es un mal vado el que tala la mies que no ha sembrado. Xl, Cual buen patn cree el labrador artero que el Rey es algn pillo disfrazado que lleva en la cabeza por so1nbrero un tubo ms menos prolongado. El destino es muy poco caba.llero,

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    l LOS PEQUEOS POEMAS 34l --------------------------'----y aquel jayn, tan ciego como el hado, al ms grande y ms bravo de los reyes lo encerr en el establo de unos bueyes XII. Ved, lector, un mortal casi divino, per no ser conocido, aprisionado! h golpes imprevistos del destin
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    34.2 ' 1 CA!,,!POAMOR pasase por all Roque el lepioso, ql1e iba al conve11to demanda1 la sopa. Y hablanclo al labrador, que est furioso, pide perdn para el seor de Europa quien no tiene en verano ni en invierno el gusto lle saber lo q11e es pan tierno. XVIII. iLibrar un pordiosero un poderosot II aqu, lectores 1nos, realizado el cuento, para muchos fabuloso, del ratn y el le{n aprisionado I,ibr al Empe1aclor Roque el leproso, porque aqul una vez desde u11 terrado un mendrugo le ech de pan n1orene de _t1igo malo y de peor centeno. XIX. llorue el leproso convenci al villano de que una buena. accin trae buena suerte; que la mujer, el nio y el anciano son tres seres sagrados para el fuerte: sin sabc1 que era el viejo un soberano, pint con tal fervo1 su mala suerte, que hizo todos llorar Roque el leproso: y es que el bien, como el mal, es contagiose. XX Y aunque un juez necesita de un culpable, desarruga el labriego. el entrecejo, y despus de llamarle miserable 1 olvidando al rriuchacho, suelta al viejo. Hurnilde el Rey y el labrador afable, de la. Biblia adoptaron el consejo: al rico no abusar de su opulencia, y al pobre ser sublin1e en la paciencia. XXI. Libre ya el Rey, slo pens de veras, por padecer de gota y otros males, en sentarse en su silla de caderas que no valdra en venta cuatro reales. Y no sintiendo ya las borracheras del licor de los sueos inmortales, dijo tocando con la barba al pecho: Todo cuanto hace Dios, est bien hecho. XXII Y Yuste vuelve el Rey con paso lento, al extinguirse el sol en Occidente, y va sus penas co11fia11do al viento que se queja, como l, etername11te. Al verle dirigirse hcia el convento, Buen viaje, Majestad! dice la gente. Gracias, gracias! don Carlos repeta, y B11ena est mi Majestad! deca

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    ' LOS P.l!QUl!Ros POl!MAS 3-i3 ------------------------""' 57 -~_ ...... ,_ ______ XXIII. Er1 Espaa no hay clera durable: y, siendo algo espaol el gran Tudesco, ya al morir aquel da interminable ~e le templ la rabia con el fresco. Y al fin de esta odisea memorablo confes con candor caballeresco: Que la ley es ms fuerte que la espa.cla; quo es todo ,la virtud, la gloria nada.! LOS AMORES' EN LA LUNA l'OEMA BN TUS CANTOS. Al sr. 1'. Ma11uel del l'alacfa 1 insigne poeta, CANTO PRIMERO 1. No hay dicha. en este mundo: h aqu un gran tema. para escribir, como escribir confo, un poen1a que, triste por ser mo, ser ms bien un sueo que un poema. II. Doa Isabel de Portugal, esposa del rey y emperador Carlos Primero, miraba al Rey, su primo y compa.iiero, con ojos que vean otra. cosa.; y es que, aunque fiel casada., sie1npre fija. en el cielo la. mirada., travs de un gentil sonambulismo, se juzga de Lon1bay enamorada (y amar, 6 creer amar, todo es lo mismo), y, cada vez que su extravo nota., ms que amante devota, con conciencia intranquila, haciendo cruces la inocente, agota toda el agua. bendita de la pila. Oh virtud adorable que se cree abomina.ble . porque ama un ser en la regin del viento! Que me-conteste el juez ms implacable: i es crimen ser infiel de pensamiento 1 III, Pero icmo y por qu puede una cspos& hacer saber u11a pasin que escondef Permitid que mi pluma valerosa esos misterios del a.mor ahonde.

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    ' 34-1 CAMPO A.!IOP, --------------------------------Yo s de :cierta hermosa que am con la pasin ms tormentosa, y am porque, al. pasar por no s dnde, le dijo no s quin no s qu cosa. Y s de ot1a tambin q11e, aunque ped& por la noche los ngeles consejo >ara ser buena en el siguiente da, se haca amar con tan discreto modo que, aunqe nada su amante. le deca, tan slo con f1uncir el entrecejo se lo contaba, sin embargo, todo; y es porque sabe el alma enamorada, mejor que muchos sabios, cuanto nos dicen, sin hablarnos nada, un dedo que se aplica ciertos labios, una palabra, un gesto, una mirada. IV. No hay cosa m-s comn en los amore~ que esos vgos ardores que nuestras almas llenan de unas locas .visiones que envenenan, as como envenenan muchas flores. Cuntas mujeres veo que del amor padecen el martirio, y que, adorando un hombre con delirio, no han llegado jams ni aun al deseo: castas mujeres que en secreto adoran y que son adoradas sin medida, y que veces tambin, aunque lo ignoran, son la oculta novela de otra vida 1 Oh Dios! Cunta alma buena con la mirada llena de sueos y horizontes interiores, como carga importuna sacude de la tierra los dolores, y luego en busca de mejor fortuna, va soando al pas de los amores l ... tDnde est ese pas1-tDnde1 En la luna. v. Al marqus de 'Lombay, noble, severo, de hombres envidia y de mujeres gozo, la reina le llamaba el caballero,.; las damas le decan el buen mozo" A este insigne varn, despus que le hizo :,aje de honor la infanta Catalina, por una gran razn que se adivina, la reina le nombr caballerizo; y, por fin, el buen mozo y caballero (que santo lleg un da), que marqus de Lombay siendo primero fu despus cuarto duque de Ganda. gozando de la. reina la privanza

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    LOS Pl!QUF.:s;ns POl!lJA~ ... V 1.;J _.,._._ ~----------------------.. --, .... ,.,;::,,.,--~--... (~in la promesa real de dicha. a.lgull.a), vivi en eterno estado da c.~peranza, que es vivir en un valle de la ll!lna. VI. Cuntos nolilcs amores, 1 lenos ele ansias y celos, ~in tocar en las puntas de las ffores, en el azul se mecen de los cielos; amores que, aunque son de pensamiento, embargan por entero nuestra. vida, y que, al morir nosotros, en el viento se pierden como msica no .oda 1 VII. Y t, lector querido, l no has conocido alguna que, aunque fiel en la terra ti. sn marido, ama. ti. otro hombre fantlistico en la. 1un:i. De este modo, la Reina embebecida., cruzando en ilusin los cuatro vientos, un columpio form de pensamientos, y en ellos se meci toda su vida; y as tan slo comprender alcanza. el alma ms Eevera cmo puede un a.mor sin esperanza. llenar de dicha naa. e-xistencit. tnter~. VIII, Pero pregunta. una. mujer curiosa: Siendo infiel en los astros su dueo la. grande Emperatriz y noble esposa., i no era culpable? S. Do qut De un nueo. i Un sueo? Cuntas almas candorosas stielen amar contra su mismo intento, porque en ciertas alianzas caprichosas acaso con su propio sentimiento se confunde el aliento 1nisterioso del alma. de las cosas l t Un sueo 1 Cuntas vrge11es piado~a,, en un rapto de amor calenturiento, si11 restriccin alguna. se van amar sobre el azul del viento, porque tiene en los valles de la. luna su derecho de a.silo el pensamiento! IX, Es, vi ve Dios, una verdad terrible (terrible como todas las verdades) que un corazn sensible, para. huir de las fras realidades, convirtiendo en posible lo imposible, conducido por mano de las hadas se tenga. que esca par de lo invisib)o por las oscuras puertas entorna.da.sl '

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    346 CAMPOA?,!OR -----------------------------x. Oh sueos del amor y de la glo1ia Qtiin no tiene en la luna algn amante1 Od de esta. pasin la eterna historia: se llega ver un ser un solo instante, y despus va empezando aquel semblante flotar vagan1ente en la men1oria. No veis esta mujer que est delante? -S.-'-1.Quin cs1-U11a sombra encantadora. que, cruzando ms rpida que un ave/ pasa, mira, nos ciega, se ena1no1a; la vainos seguir, y se evapora. i Quin ser 1 i Qu ser 1 Nada se sabe. iDnde se fu! har? Todo se ignora, CANTO SEGUNDO I. No estis, lectores mos, admirados de v-0r, ora en ausencia, ora en presencia, lo n111cho que interviene en la existencia la diosa de los mundos encantados 1 II. Od por boca del an1or ms tierno el placer infinito que se siente 1 en la interior visin del mundo externo. A una nia inocente -,Te aburres, di1 su madre le deca; y la nia risuea responda: -No, madre; me distraigo interiormente. J\.Iodelo de los que aman sm medida la nia, interiormente distrada, como ella, fantaseando hechog y cosn.s, entretienen mil almas virtuosas este inmenso bostezo de la vida 1 Oh ilusin ado1ablc, hija del cielo y de la dicha l1umanal A no ser por tu magia soberana nos matara el tedio inexorable, eterno fondo de la vida humana. 111 Pero mi 1nente, como todas, vuela, y de la grancle Emperatriz se olvida; y as, dejando un lado la novela, volvan1os la historia de su vida. IV, La Emperatriz, hcia los treinta abriles, tena una belleza inco1nparable. Yo vi en un medalln sus dos perfiles, y l& encontr dos veces aclmirable .\quel rostro tan bello

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    LO! PEQUEOS POE}IAS 347 -----------------------------que sus Venus despus puso el Ticiano, lo rodeaban eon gusto soberano dos matas abundantes de cabello; y su augusta altivez poniendo el sello, las gasas de su gola y de su mano, sus mangas bla11cas y su enhiesto cuello le daban un aspecto puritano. v Aunque la Reina-Emperatriz, prudente, detesta cordialmente el amor que se acerca demasiado, ansa, estando de Lombay ausente, corrientes de suspiros de aquel lado; y hasta cuenta. la fama que, sin hacer su pudor agravios, vienclo unido Lomba.y con otra dama, triste ocult la Emperatriz sti llama, dijo mejor! :o y se mordi los labios. Pero, aunque ausente, y adems casado, en pe11sar en Lombay su alma se aferra, y con gentil cuidado, soando en el ausente idolatrado, para verlo mejor, los ojos cierra; y tiene as, de su deber al lado el alma en lo ideal y el cuerpo en tierra. VI. Pero esto, me diris, ino es ser demente! Cuando se ama en extremo, es lo ordinario ser un poco demente, y ms que un poco, pues siempre fu y ha sido necesario para ser muy feliz ser algo loco. Y en su amor, loca1nente extraordinario, 111ientras se postra ante ella el mundo entero, ,la Emperatriz, con culto verdadero, se arrodilla ante un ser imaginario. !Yias, salvando el honor de su marido, siempre el amor con el pudor hermana, y as vive, aunque infiel, la Soberana. con la conciencia del deber cumplido; y nunca de la altiva castellat1a puede ser el secreto sorprendido, pues slo antes que alumbre la n1ana. es ct1ando, astuta, si lo ve dormido, la frente de Endimin besa Diana. VII }.fas iqu han de hacer Dios mo! sino buscar consuelo en las estrellas las reinas que, en sus horas de vaco, ven (tue toman los reyes para ellas la forma del deber 6 del hasto? Ah! s: mientras la Reina sjn fortuna

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    348 CAl!POAMOR cumpla como buena sus deberes, don Carlos, en sus mltiples placeres sin miramiento ni prudencia alguna, no ~lo idealmente las mujeres las conduce los valles de la luna, sino que, en la vehemencia do su insaciable pecho, la realidad agota sin conciencia, y llama, cual Ca.lgula en demencia, la misma luna compartir su tecn,o, VIII, Pero en cuanto la Reina, es muy distinto~ on vano tl ml1ndo su conducta acecha, pues comprende muy bien su noble instinto que la esposa del Csar Carlos Quinto debe estar hasta exenta de sospecha. Y cuanto ms soando extrava, hablando con sus mismos pe11samientos, Dios me dar pesares, se deca, oero nunca tendr remordimientos ... Y ya por el dolor purificado el amor de su sueo la extasa, y as del grande Emperador al lado mirando su marido lo perda, se buscaba s misma y no se hallaba. iQue esto es ser criminalt Oh, cielo santo! Cunta mujer, como ella, muy honrada, con femenil encanto 1nientras habla su amante, embelesada, sigue con otro di.logos en tanto, perdida en el espacio su mirada! IX. Y iqu m.s1 Cuando al cielo levantadol'I se ignoran s mismos los sentidos, la tierra apegados, por el deber y la palabra unidos, yo vi muchos amantes muy queridos, de corazn y de hechos separados, hallndose en la luna confundidos con sombras de otros seres adorados: amantes que, aunque buenos y dichosos, persiguiendo ardorosos, cansados de lo real, sueos livianos, se quieren en la tierra ()01no hermanos, y tienen en la 1 una otros esposos. X, iDudis de esta verdad, lector amadot Pues no estis en su fe muy confiado, aunque tengis vuestra ama(!a enfrente, pues positivamente cuando est (iistrada vuestro l...do

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    LOS l'l!tlJJ:i:iOS .l'OEl!AS 3(9 -~------------------------------~-----es que se acerca su querido ausente. Cuntas veces henchid~ de fraancia, besa una boca su adorado dtteo, y otro ser, n1il leguas de dista.noia, oye un eco que vibra como un sueo! Y es que, aunque el beso 11u~na. donde tooa, al ponerse d@spu en movimiento, ligero con10 el viento su direccin el prfidg equivoca, pues remitido :il Norte con la beca., se lo lleva. hcia el Sur el ptnsamieutol XI. Salud, valle encantado de la luna.! En ti, en mi edad pasada., oh in1agen sobre todas adorada.! tuve yo, entre otras, una, hace ya muchos aos, secuestrada.. Cunto he amado y sentido! Y t, joven lector, tan entendido que, si amo hoy slo por amor al Arte, tambin, por la ilusin desvanecido, camin por el mundo dist.raitio cual si viviese en Jpiter 6 en }Iarte! Y, aunque yo no me empeo en seguir mi arcliente fantasa, pues te11go en mi mujer mi fe y mi s,,eo, y en mis libros la calma y la alegra, todava mi mente hace brotar ardiente del fondo de mi infancia maravillas. Y es tan verdad que, ayer precisa1nente, pas una antigua in1agen por mi frente que mi insomnio carg de pesadillas. Aun suelo recordar en mi ardimiento varias memorias, en la luna ausentes, i con quienes hice yo de pensamiento millones de locuras inocentes t Y aun me acuerdo de alguna que, aunque esposa severa, con alma llena de ilusiones, era fiel en la tierra y prfida. en la luna Pero ay! esto pas, Bien lo he llorado! Te acuerdas de ello, Ins 1; i y t, lYia1a W las qu memoria tan tenaz la ma! Esto taro bin pa.s 1 ; todo ha pasado 1 CANTO TERCERO. l. Ha.y un amor profundo que nunca. encuentra. en nuestra vida calma.: y hay un exceso de alma que jams halla. empleo en este mundo. 1

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    350 C.1.1IPOA!,!OR . ----------------------------' Y prueba de ello son las alr11as puras que para hallar s11 cario e1npleo, extravasan en sueos sus ternuras, 'imitando en su loco devaneo todas esas sa11tas c1iatu1as que recorren, viviendo en sus clausura!!, los inmensos pensiles del deseo II. Cunto he envidiado yo, cunto he admraJQ el amor
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    ' ' LOS PEQUEOS POEMAS ------"' --------------~------Y qu es morir? Es el 1norir, en suma, t1n hecho que en idea se transfor1na, y, as como una !!arna entre la bruma, la Reina, cual incienso que perfuma, onde, se disip, perdi su forma, y en espritu fu de vuelo en vuelo, de aqu la luna y de la l11na. al cielo. Iuri joven an, pero iqu importa? va y viene la mujer cuando Dios quiere, y en su vida infeliz, larga, 6 corta, nace, brilla, enamora, sufre y muere! v. Lombay, que siempre continu la tenda del amor y la gloria, su vida pas historia, y su historia despu~ pas le~enda.: y cuenta esta leyenda infortunada que el marqus, para colmo de sus 1101.1a_s, parti inhumar, la feraz Granarla, la gran reina, y respirando apenas, en la muerta clavada por largo tiempo tuvo la mirada que le llevaba el fro hasta las ve11as; y horrorizado, y por el llanto ciego, -Ya slo lo' que viva eternamente volver amar dijo Lomba y; y luego sus ojos, que brillaban como el fuego, se apagaTon ante ella eterna.mente. VI. Y esperando el 1nomento de ir ms alto asiento, alz entre el mundo y l un doble mt1ro, hizo acopio de amor en un convento; mas ide qu amor? De aquel ... del amor puro que busca el sacrificio y el tormento. Fu bueno y santo al fin; pero es lo cioito que le fueron siguiendo todas horas aquellas ilusiones tentadoras que llev san Jernimo al desierto. San Francisco de Borja Dios alaba, mientras la sombra de Isabel ado1a, y su alma fiel, que por su amante, llora. do Dios esposa y del deber esclava, la dicha del amor, que es de itna hora, la da por una paz que nunca acaba. Y en -xtasis de sueos inn1ortales, ignorando Lombay si suea vela., se pierde, con10 un ngel cuando vuela, en suel'los infinitos ideales; pues en el inundo real, si bien se mira, me1ced la ilusin y la. memoria, solamente es verdad lo que es mentira. 1 Oh novela. inmortal, t ere__ la historia 1 i '

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    . 352 CAMPOAIIIOR LA MUSICA i'On!A EN UN CAN'.l'O. I. A carmenita Roa11 11 T11goras !I Agu1rra soiar/6. Responde, Carmencita encantadora: un pjaro que ca11ta, i re 6 liora l Lo digo, porque oyendo la dulzura dei ruiseor que ca11ta. en la espesura, t sonres, tu hermana se divierte, .tu madre os mira entrambas eon e11canto; y pensamos, al son de un mismo canto, tu padre en vuestro amor, y yo en la muerte. JI. Ay! iPor qu res cuando yo me quejo! Es para mi al1na. un insondable abis1no el que haga un ruiseor u11 tiempo mis1no reir un nio y sollozar un viejo! Y es que, seguramente, la msica es un hada complaciente de nuestra dicha amiga., que dice solamente lo que quiere nuestra alma que nos diga. Por eso, al lisonjear su meloda con ms fe al corazn que la cabeza, dando al triste tristeza., aumenta del contento la alegra; y por eso, al oirla, convertimos la fra realidad en ilusiones; pues al recue1do de sus buenos da!, ponen en cuanto omos los ojos de nuestra alma sus visiones, nuestro odo interior sus armonas. III. Si, como todos vemos, la msica despierta los sonidos que desde el da mismo en que nacemoa estn en nuestro espritu dormidos, tambin probarte intento que se lleva la msica la palma en las artes que anima el sentimiento; que as como el estilo es el talento, el metal de la voz es toda el alma.. Ella es la musa que al amor provoca., pues buscando un esclavo, 6 acaso un duell'9todo el que canta, toca, si no ama. en realidad, a.ma. algn sueo: porque su magia es tanta,

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    ' .353 LOS PEQUEROS POEMAS ------------~:__---~-----~-----' que, aunque eres nia an, ya habrs sentido que, envuelto en el sonido, hasta lo amargo del dolor encania: y que la misma senectud que mira que cada l!Ota una esperanza encierra, con intil ardor ama y suspira, como alma juvenil que, ardiendo en ira, en oyendo un clarin corre la guerra. Respondes que lo crees, bendita seas r pues entonces tambin fuerza es que crea~ que, segn nuestras mismas sensaciones, cual los hechos imgenes de ideas, son las notas pedazos de pasiones; y que con fuerza virtal vibrando, y la vida excitando, por el espacio ,va cada gorjeo como una vaga tentacin volando; y camina, y camina, murmurando:_ 1Levntale, y anmate! al deseo; IV. Y es el mismo amort Una armon1.!i que hoy se canta y el aire se la lleva; y que luego, maana 6 el otro da, con nuevo ardor la misma meloda la vuelve repetir otra vez nueva; y as, en curso variable, cuando nace, se espacia, se disuelve, y, en giro interminable, lo que del aire viene al aire vuelYe. Y en raudo movimiento, se disipa en el viento lo que en el viento por a1nor viva: ideas, armonas, sentimiento, flores, msicas, luz, y poesa! v. Como en cosas de amar yo lo s todo, ~ bien que en esta vida jams ser perdida la que cierre el .odo piedra y lodo. l odo, el odo I Ah se esconde el gran traidor que al corazn entrega; l es la senda criminal por donde
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    35 ' ' CAM.POAMOR con que Safo llamaron las Sirenas ... J Cierra., cierra. el odo, y ten por cosa. cierta. que es del amor el tentador sentido, y que siempre la voz de un ser querido abre nuestra alma la. traicin la. puerta l VI. Carmen, perdn l !1Ii confusin es tanta, que ya. olvid mi tema. Di1ne otra. vez': i ser siempre un problema saber si llora un pjaro que canta 1 Y aunque es lo ms sencillo el pensar que ese tierno pajarillo, en medio de su risa de su lloro, cantar ete1namente el estribillo de la eterna cancin del yo te adoro ,., lo cierto es que su canto te vuelve ms festiva; que tu madre, entretanto, ruega Dios por tu dicha, pensativa; mientras tu padre, tan graciosos sones, excita.do en sus graves pensamientos, ya. siente una a.va.lancha de emociones, y un vrtigo ideal de sentimientos; y, presgiando amores, ms bella que la luz de la. maa.na, entona melodas interiores, con ms afn que el ruiseor, tu herma.na.. iY yo1 Vctima siempre de una idea, desde que all en mi aldea tocaba siendo nio la campana en las horas del sueo, y las gentes sencillas las obligaba con pueril empeo orar puestas en cruz y de rodillas; s que hay sones inciertos que forman la cadena prodigiosa. que enlaza con la ternura misteriosa. las almas de los vivos y los muertos. Y por esto, ese canto me convida que recuerde el fnebre misterio de otra a ve dolorida que oy mi alma., de dolor transida., cantar en un ciprs del cementerio donde yace la. mdre de mi vida! Vil. Mas perdona otra vez la pena ma.! Yo adoro co1no t, nia. hechicera., con ciega. idolatra. la msica que presta lisonjera el ritmo, que es la. vida verdadera., su herma.na. mayor la poesa. ., ,. < ' .

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    ' ' LOS PEQUEOS POJ!MA! Y as te lo dirn si les preguntas, Barbieri, Arricta, Oudrid, Marqus y Eslava;. pues, del sonido la expresin esclava, al ir la frase y la armona.juntas, lo que la frase empieza el son lo acaba. Y te dirn que el arte soberano que llena de delicia la escala toda del concierto humano desde el tango sensual de la Nigricia hasta el son funeral del canto llano, agotadas las frases con su acento nuestra ilusi.n lo sublime eleva, y ya extinguida la palabra, lleva la illsica l1asta el alma el sentin1icnte. Y ellos, en fin, te segui1n contando que el arte natural sobrepasando del genio artificial las filigranas, hoy remedan los pja1os cantando las dulces melodas i talia11as ; y que despus que oyeron los primore:'I de las Normas, Lucias y Barberos, creci la afinacin de los jilgueros y gorjean mejor los ruiseores. VIII. Es el mundo sensible un conjunto de notas armoniosas, desde el ruido ondulante y apacible que forman al volar las mariposas, hasta el ritmo visible de la grande armona de las cosas. Y aunque el murmullo universal levanta l1nnos sin forma, informes elegas 1 para el que sabe oir lo que Dios canta 1 el orbe es un compuesto de armonas; siendo en los campos, para todo el que a1na, un arpa cada rama al ponerse en confuso n1ovimiento las notas disconfor1nes que derrama todo rbol agitado por el viento; y el mar, esa otra msica infinita que el curso entero del sonido imita desde el canto guerrero hasta la endecha, re1neda. sin cesar, murmure truene,, la. rugiente pasin ta ola que viene, la ola que va. nuestra. ansia satisfecha 1 IX, Bendecida., y bendita : la armona., es et alma que, palpita. en toda accin, solemnidad 6 rito. Inmensa, universal, cosmopolita, la Msica es. la. .voz de lo infinito! Ella. la. pobre humanidad hechiza., 355 ' } '

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    _35_~_-_-_-~_-_-------~x_P_oA:.::M::.::.:.:_-~_.:-:;..::.;,AA;. ;:_:.;~,:;.;.;.-....... ..... ._,. .... triste, alegre, marcial juguetona, y el amor del hogar inmortaliza, pues, en no escrita tradicin, e11tona la cancin siempre igual y monotona
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    ' .. LOS PEQUEROS POEMAS y como, al conf11ndir todos los ruidos, en vago remolino nebuloso va dejando el crepsculo en reposo pjaros, luz, esencias y sonidos! XII, Pues se va el ruiseor y el da parte, t y yo, y tus padres y tu bella hermaea, como dice la frase castellana, marchemos con la msca otra pt1.1te, para seguir pensando hoy y maana tu padre en los proble111as le a historia, tu madre en vuestra suerte, t en la fe y en la gloria, tu hermana en el amor, y yo en la mu..11!'te. Pero al decirte adis, nia querida, djame que primero te diga veinte veces que te quiero y te querr mientras que tenga. vida., pues que sers, espero, adems de alabada en mis cantares, adorada por bella y virtuosa, en el inundo primero como hermosa, y despus como santa en los altares. -----LA LIRA ROTA POEMA EN UN CANTO, 357 ,i. mi buena amiga Antta canall',ias 1,1 Morayta, unas veces te dejar Dios, y otras te perseguir el prjimo, y, lo que peor es, mt1chas veces te descontentars de ti mismo~ y no seras aliviado ni conrortado eon ningn remedio ni consuelo. KBMPIS, lib, 11, cap, XII, l. Era Gins Briones un amante de Euterpe y de Talia, que cantaba canciones / de un subido color que l no entenda. Con la fa de un artista verdadero, entr servir un msico de orquesta, al cual, con todo esmero, en los das de fiesta le limpiaba el trombn con un plumero. Pas aprendiz de monaguillo poco; y llegando ser luego lazarillo de cjego, le di un duro un vez cierto ingls looo, ' \ \ '

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    ' ' 353 ' ' CAMPOAMOR Y 11,l fin de muchos t1atos y contratos, compr el ex monaguillo un quinto aragons un guitarrillo por diez reales, un pan y unos zapatos. 11, Dueo ya del endeble guitarrillo, coleccion las coplas que saba, y, remedando al ciego, el lazarillo pudo ascender ciego que vea. Y cierto el rapazuelo de que encanta con las coplas que inventa, aunque las viejas prfidas espanta por no saber veces darse cuenta de la sal y pimienta que tienen las canciones que les canta, punteando por las calles de la villa, con aires de buen mozo provinciano, era el ,nio Gins, el sevillano, un pequeo barbero de Sevilla. 111. Naci en la tierra del amor emporio, pat1ia del gran Tenorio, de quien dicen que un da, para aliviar sus penas, mand hacer de las rubias que quera una manta de rizos, que tenda sobre un colchn de bucles de morenas; y alumno fiel de su inmortal paisano, Gins el sevillano, siendo un tipo acabado de inocencia, en los doce trece aos que tena ya era un sr tan precoz, que pareca que contaba catorce la experiencia; pues hacindose el loco, y as como al descuido, para hablar las nias al odo se acercaba lo justo y otro poco IV, Y su genio era tal, qu es muy posible que fuese un da un msico perfecto, n tener ese vulgar defecto de abusar del bordn en lo sensible; pues, gudo y flexible, en los muchos cantares que sola inventar, que aprenda, cantaba alegremente sus pesares; y otras veces, uniefildO con destreza. la. pena y la alegra, como bt1en andaluz, tambin sabi11, cantar sus alegras con tristeza . Y, aunque no sin sonrojo, ' ; ' ' '

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    ' . l"' OS PEQUEIIOS POEMAS sabiendo ya que el suspirar consuela, fiel de don Juan la a1norosa escuela, tena Ginesillo el bello antojo de alabar en sus coplas inocentes diez rubias, de diez rubios diferentes, desde el rubio castao al rubio rojo; .. y como era tan pobre ms que I-lomero, de estas diez parroquianas que tena el msico y poeta callejero, en premio de sus coplas, reciba ya. rosquillas, ya. azcar, ya dinero. v. Cantaba el nio una cancin un da la divina Clara, una rubia. preciosa que tena. el corazn ms bello que la cara.; y mientras l la copla. repeta, a.legre como un loco, la nia. el canto oa distrada, arrancando poco poco las hojas de una flor que se coma. Distraccin natural!, pues siempre encantan esos tonos saves, tan llenos de ternura, del gnero meldico en que cantan los hombres sin ventura, las 1nujeres, los nios y las aves. vr. En tanto que l cantaba, puesta al balcn la joven hechicera., en un fondo de lUE se destacaba, ., y Gins, que, cantando, suspiraba, 1 no saba siquiera la cancin que entonaba, admirado de ver que la nia era lo ms bello del cielo que miraba.. Y l abajo, ella arriba, / mientras l, siempre vivo y siempre amando, esta tierna cancin sigue entonn ndo, 1 ella, mucho ms viva, se parece Rosina conteinplando un esbozo de Conde de Almaviva: Est tu imagen, ~ue almiro, tan pegada m1 deseo. que si al espejo me miro, en vez de verme, te veo,., VII. Oh extraas peripecias de la vida Escuchando al, cantor, agradecida Clara un suspiro de placer exhala, y, de gozo aturdida., 359 ' 1 ' '

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    ' CAMPOA!!Oll. 860 ------... -----------'------------1 \ una gruesa moneda le regala, que arroja 'del balcn, con tan mai arte, que la moneda chas!, como una bala la guitarra pas de ,parte parte. A este horror, el poeta callejero crey que en un abismo . sus pies se hundan, y que al tiempo rnism(~ caa roto el Universo entero. !tlas pronto, vuelto en s, se orienta y not:,, que no se hundi bajo sus pies el suelo. y que, pesar de su guitarra rota, no se cuarte la bveda del cielo. VIII, Al rumor del fracaso, en un momento se vi la calle de curiosos llena: la moneda, al caer, la hurt un hambriento, y uniendo el buen humor al sentimiento, en tanto que Gins muere de pena, el pblico le silba. de contento. Oh ruin placer de la desdicha a.ienal La envidia es la polilla del talento . IX Renunciando las artes con trabajQ, Gins la silba colosal oa:, y altivo, aunque un poquito cabizbao, las cejas con la gorra se cubra; y echando calle abajo, calle abajo, con ganas de llorar se sonrea, mientras que tristemente, aquella pobre Clara que; inocente, por hacer un favor mat un destino, con el mudo terror de un asesino se espant de manera que, de haber sido buena arrepentic!a dej el balcn, cerrando la vidr;e:a. ms plida que Bruto el parricida X, As, con vario estruendo, se fueron dispersando, el pblico riendo, el trovador gimiendo, y la hermosura del balcn llorando. XI, Aunque en su erguido talle aun mostraba el orgullo de un Tenorio, Gins dobl la esquina de una calle para buir de las burlas de las gentes; pues en el gran Madrid, como es notorio, una esquina es un cabo promontorio que divide dos mares diferentes. D,tu vo all sus vacilan tes pasos. '

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    ' LOS PEQUEROS POEMAS v oens en su destino venidero dos minutos escasos, dos minutos, esto es, un siglo entero; y al .verse sin industria y sin dinero, llor como lo que era, como un nio; y volviendo hcia el cielo la mirada, ya olvidando la silba y la moneda, tan slo record su alma angustiada. de su madre el cario y el amor de Sll patria abandonada. Pat1ia querida! l\!adre idolatrada! Si nos faltis vosotras, iqu nos queda.1 1 Dios en el cielo, y en la tierra nada! XII. Y sali de Madrid. Y con
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    -. 1 362 CA1!POAMOR -------'--'------------------;.......~---' \ ;_ XIV. Como nadie le daba los dulces y el dinero que ganaba cuando echaba sus coplas las nias, en Castilla. y la Iviancha. merodeaba. comindose las uvas que pillaba espaldas de los guardas de las vias. Cuantos seres sentan pens&ba.n, y sus viles harapos contemplaban, contra l inicuos su furor volvan; los nios le silbaban, los viejos se rean, los perros, que antes slo le ladraban, ya, al pasar por las eras, le mordan1 Confiesa, Ana, que aterra el ver un nio en tan inmenso duelo! iPor qu habr tantas cosas que en l& tierra quitan las ganas de mira1 al cielo! XV, Y en el supremo da. en que el suelo feraz de Andaluca. contemplar volvi por vez primera, se sinti tan feliz, qe de alegra el joven trovador se comllra una hogaza de pan, si la. tuviera. Pero, falta de pan, el pobrecito, merodear1do tambin como en Castilla, coma, cual si fuesen pan bendito, en Crdoba. cogollos de palmito, higos chumbos bajando hcia Sevilla. Y al ver la qran ciudad, grit extasiado: Sevilla, patria ma 1 Pero, apenas haba en el recinto de Sevilla entrado, cuando Gins, exnime y gozoso, se cay desmayado. Est bien castigado ese artista ambicioso que pretenda amar y ser amado, tocar la lira bien y ser dichoso 1 ' XVI, Llevado al hospital, y satisfecho cual Nern moribundo, pens al caer sobre el jergn de un lecho: Qu ;ran msico en m se pierde el mundo! y en la cama ciento once abandonado, puesto dieta, aunque hambriento, se muri dulcemente y resignado, lo,mismo que un pichn sin alimento; y despus de una. autopsia. inoportuna que se le hizo Gins el sevllano,

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    ' tos PEQUX~OS POEMAS 363 -------------------------------. : . ,. declar el cirujano que se muri sin novedad alguna. Y al difunto ciento once, al otro di&, sin inquirir el nombre que tendra, las entraas abiertas le juntaron, y envuelto en los andrajos que traa, por quitarle de en medio, le enterraron. Oh suerte desdichada! Cunta noble ambicin desvanecida! Qu alegre la existencia. la subida! y qu llena de horror la bajada 1 Primero. 1 acordes, magnetisn10, vida! .. 'Oespus. 1 silencio, desaliento, nada! .. XVII. Pero y Dios l me preguntas compasiva. Para l dnde est el Dios sublime y tierno! El Dios eterno,. hija ma, est all arriba, se11tado la derecha del Eterno; y vive convencida de que si ha puesto su paciencia prueba, tendr la ricompensa merecida, y que al pobre Gins en la otra ,ida Je ha de dar Dios un& guitarra nueva. l'>lodera tu afliccin, y ten presente que entre el cielo y la tierra hay un abismo; que no suele hacer Dios to que consiente, y que es comn, desventuradamente, ', 1 ' que el bien produzca el mal, como el mal mismit. Y i qu son bien y mal, placer y duelo ... ms que cosas fugaces cual la vidat l l\1e dices que para esto no hay consuelo, y yo i qu le he de hacer, Ana querida f 1As es la tierra! ... y ay! ... es el cielo! ... LOS AMORIOS DE JUANA l'OEMA l!N DOS CANTOS, j, mi consecnente amigo el lluatrade literato sr. con.te d~ santiago, CANTO PRIMERO . DE REY A CORONEL, l. Con un amor fatal por lo ilusorio, siendo en lo real ms casta que Susan&, era un don .Juan Tenorio, ,n la regin de las ideas, Juana. \ '

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    ' / CAMPOAMOR iiuerta por fuera, aunque por dentro viva, suele traer la memoria el beso su boca le salud provocativa; y aunque grandes y abiertos con exceso, son bellos como el sol, pesar de eso, sus ojos con cadas. hcia rriba. II, Viva con honor de su trabajo, y obrera iricomparable en sus cosidot, sabindolos vol ver de arriba abajo, estrenaba diez veces los vestidos. Es su casa un convento, donde, exceptuando el son de aquel acento que habla ms bien al alma que al odo, la preciosa cartuja no hace en su cuarto de labor ms ruido que el clava que te clava de la aguja. Y cosiendo y soando entretenida, idealiza sus propias sensaciones, porque cree, como yo, que en esta vida. lo que hay ms verdadero es ver visiones. Ver visiones! Dios mo, testar loco al presentir que me parezco u.n poco esas castas doncellas tan llenas de ilusiones, que malgastan su amor y sus pasiones en la luna, en el sol y en las estrellas? lll. En esta edad tan bella en que el amor se cae de maduro, se empez ver en ella la grave e11fermedad del amor puro, enfermedad tan grave, aunque tan pura, que un da de parada se qued y (pe1donadle su locura) del Rey e11amorada. Cuando es bien parecido un Rey, es una imagen de marido que las nias fantsticas adoran. La mujer y la alondra se enamoran de todo lo que brilla y hace ruido! IV. Fu el caso que, al hacerle algn saludo, detrs de sus cabellos escondida, vi que el Rey su mirada distrada ech hcia ella; mas la vi Lo dudo. Pero Juana infiri, segn infiero que el Rey le dijo con los ojos: Te arno ; y ella, pensando en responder: Te quie: , ocult su rubor oliendo un ramo. y luego ech correr avergonzad&, y cuando va pensando '

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    M.'" E 7 E iE 365.. LOS P&QUllROS POEMAS si el Rey ir besando las huellas de sus pies con su mirada, as como el descuido, con cuidado Juana ml:'ra de lado con tanta gentileza, que no puso en su huida. ms gracia natural ni ms belleza Gala.tea, volviendo la cabeza por ver si era en su fuga perseguida. v. Juana, que se vea hermosa y con salud, dos veces bella, lleg creer que se qued aquel da el Rey de Espaa enamorado de ella. ' Y aunque es tan pudorosa que no abraza sus sueos ni en el viento, el da aquel, por excepcin honrosa, le di de pensamiento un beso ... dos ... tres ... muy poca cosa; y prometiendo al Rey su blanca mano, con el amor ms tierno, la mitad del verano y parte del invierno su futuro esposo el Soberano lo ador como un Dios sin culto externo. Y al pensar, la inocente, que su gracia de un Rey har un vasallo, en el Palacio Real cristianamente a~iira ser sultana sin serrallo. Y lo que es la ilusin I desde el gran da en que el Rey la inflam con su mirada, por elegancia fra, ya muestra aires de reina fastidiada, aunque tiene un reinado todava ms chico que el Rey Chico de Granada. TI. iias ay! cuando, crc:,ndose en su mente reina de ambas Castillas, yaextraa que la gente no empiece conte1nplarla de rodillas, la luz de una .maana vino eclipsar st1 estrella, pues supo un da, al despertarse, Juana, ' ,: que el Rey se iba casar, y no con ella. . Y como es un refrn tan verdadero 1 que el mayor desengao es el primero; I al caer de su trono, crey, con el candor ms hechicero, ., que del Rey llorarla el abandono, vistindose de luto, el orbe entero. Y cuando vi apagado el esplendor de su ideal soado, '

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    366 I ' CAMPOAMOR. . y despus que perdi la confianza de alcanzar la esperanza de tener un vasallo coronado, le consol aquel da del triste fin' de su pasin dichosa el mirar que el espejo le deca: Consulate, hija ma, que es ms que reina ya la que es hcr1nosal Cunto celebro, por su bien y el mo, que su amor no pasase de amoro, y que su fe, sin experiencia alguna, ignorase, en su noble desvaro, que el ir de la pobreza la fortuna es marchar de la dicha hcia el hasto! Ya ha muerto su ilusin! Pero entretanto, el destino iracundo no le har ver ~on verdadero espanto que tan1bin en el mundo hay en los ojos de las reinas llanto! Y al poner fin sus amores reales, noquedar, por dicha, convencida de que son las grandezas imperiales las n1s grandes rniserias de la vida 1 VII. Siempre ha sido y ser cosa corriente que, mientras qure el malestar divino, en alas de la mente llega el aln1a hasta al fin de su destino; siendo un hecho evidente que si un amor se va muy fcilmente, el amor venidero est en camino. As, paseando un da, ms ligera que un pjaro ligero, vi Juana un diplomtico extranjero que, sin ser general, lo pareca; Y, como es de inferir, fiel s estrella, al volverse la paz de su retiro, un corazn tan tierno como el de ella le dedic, al dormir, la noche aquella, despus de un es buen mozo! un gran suspiro. l'.llas no fu poco enorme el suspiro que disu alma doliente, cuando supo despus por accidente que aquel e1nbajador con uniforme era un monstruo civil, un ser deforme, que no era ni siquiera subteniente. Y como en ella obra el discurso tanto que, aunque la ciencia lo contrario mande, escribe siempre Amor con A muy grande, y un busto de Nern lo juzga un santo, de buena fe asegura que el que no es militar es casi un cura.; i ' ' .. '

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    tos PEQUE~OS POE1!AS 367 --= ........ _...;... __________ ---------y conforme al saber de muchas gentes, ignora las razones oficiales .. ,, que hay para dar patentes ; del uso de uniforme los mortales que no son, por lo menos, subtenientes. VIII. Porque.ies ho1nbre un paisanol Aunque Juana crea que en el gnero humano puede, ratos y en trmino lejano, un paisano ser hombre todava, ella piensaque es na.da, casi nada, grandeza que no es hija de Ja espada, y que, aun siendo brutal como todo l1echo, la fuerza, pese al cielo, es un derecho; y en honra de las glorias militares cree, como todas, por instinto, Juana, que el verter sangre humana no es deshonor cuando se vierte mares; por lo cual, resolviendo que el paisano es, ms que un hombre, un papagayo humano, lo olvida muy aprisa, muy aprisa, recordando, ms triste que Artemisa, que ya puede sumar dos desengaos en. quince aos que cuenta: Quince aos, ah! quince aos 1 La edad que yo tena hace cincuenta! : IX. l\Ias, dejando mi' edad, tened por cierto, que hay siempre un vivo que.reemplaza un 1nuerto, y por raro que sea, el co1azn humano es como el yo fi,chtiano, que lo que-piensa en su interior, c1ea; y Juana, que en su amo.r se lisonjea de lograr -para esposo al herosmo, si es necesario en don Pela.yo mismo realizar su idea ... Lo que,tiene de bueno el platonismo es que alcanza en Platn lo que desea! X, Sintiendo el in1nortal desasosiego de una sibila en xtasis y loca, J::..;~ia consagra un militar su fuego p,~1:, quitarse luego, luego, luego, el sal;>or paisano de la boca. Y buscando otro amor precipitada, quiso la mala suerte ' que Juana, nuestra reina destron:i.a. oyese hablar, si bien muy de pasada, del coronel Roldn, alias La !\fuerte.,., 1 1 1

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    ' uU -"-'---------------,--------------un militar de historia acrisolada, de quien cuenta la fa1na pregonera que, al empuar la espada, se crea un Titn, aunque no lo era. n. Pero Seor! Para que el alma honrada de tan casta doncella estuviese vencida y dominada ,. por la pasin aquella, iqu haba entre ella y l1 iqu haba? Nada.: la mucha fama de l y un 11ueo de ella. XII. Supo Juana tambin que, osado y fuerte, el coronel La ~Iuerte "
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    ... _., ..,.. -n L desenvaina un pual y de repente, clavndolo en el bulto que vea de los brazos de Julio, derribada cay la pobre muerta asesinada; \ L o s P eque os Po e mas. La s tres Rosas J ORNAD, \ JI E SCE ~A V T I C A MPOAMOR: !4

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    ' \ LOS PEQUEi:iOS POEMAS falte el imn del 1nateril deseo, en tu mundo de amor imaginario siempre sern tu casto mobiliario las cosas de los seres ideales, oro, diamantes, perlas y corales, luz; susurros,"-perfumes y colores, risas, suspiros, pjaros y flores. . CANTO SEGUNDO. DE CAPITN A SOLDADO. I. Volver Juana a.mar? Natural1nente. 1,Qu ha de hacer aquella al1na adolescente, cuando en el campo respirando an1ores, los pjaros gorjean y se hinchan los estambres que rodean los fecundos pistilos de las floresl Ella, despus que olvida la. imagen que ama ciega, otra imagen fingida. con alma, vida y corazn se entrega. Quin no ha visto mil veces repetida esa crisis suprema de la vida de un amor que se va y otro que Ilegal II, Juana, esta vez, por su fatal destino, yendo una feria un da ne encontr en el camino un capitn buen 1nozo, que tena la ordinaria. mana de ser fino. Y una mujer que, por favor del hado, no conoce el pecado ni de odas, conoci al capitn Perdonavidas, que, ms de ser la imagen del pecado, por falta de ocasin, slo ha probado que es muy bravo en vencer sus queridas. Este hombre, tan pagado de s mismo que con frente altane1a. se suele despedi1 como un cualquiera, y l cree que dice adis! con herosn10, en la feria llevaba un traje de montar, que supona un enorme caudal que le faltaba, y. un caballo andaluz que no tena. III Mas ,cmo pudo soportar sin ira un hombre que en amar slo suspira por todo lo sensual de vuelo bajo, Juana, que altiva hasta 1os grandes mira, Tomo r. cam,Poamot'.t4 . 369 ' ' ' 1 ' '

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    ' CAMPOAl!OR S70 ----------e-.-------------'''-------'------' ( desde que fu algo reina, de alto bajo! Porque en cosas de amores, por aficin sin duda los laureles, suele gustar las que crian flores el penetrante olor de los cuarteles. IV, Pero como era en Juana la castidad ms fiera que en Diana, cuando aquel capitn, de su alma duea, lo vi casado, se acab su sueo. Y aunque Juana al principio se acongoja, porque su amor sincero le prueba que es un monstruo verdadero una rubia, muy rubia, casi roja, que le sirvi de negro un ao entero, ella, ya indiferente, l1oy le ve acompaar. galantemente 11na mujer muy fea y otra her1nosa; y como es natural y muy frecuente, la hermosa es su mujer, la otra su esposa.. v. Mas no lloris, lectores, por un alma excelente quien constante1nente la. consuela el amor de sus amor!l!I, J)Ues tengo la certeza de que le har soar otra grandeza esa mala ventura que la. trajo amar un capitn mala cabeza. La gran naturaleza va siguiendo en secreto su traba.jo, y despus que nos mueve, ella nos gua al fin de nuestro fin por el atajo con la fuerza brutal de su inocencia! ... Oh madre universal de la existencia: tu ley es la inmortal sabidura! VI. 1 Dir, por fin, para abreviar mi cuento, que bajando de un golpe muchos gradoe en la escala social de la grandeza. Juana quiso un sargento de los ms afamados, que cuando grita firmes! con firmeza.. clava un metro en el suelo los soldados. Es raro en un candor tan verdadero que amase una semana a.l sargento Metralla, un gra.n guer?ero. que era primo tercero de una prima trigsima. de luana, y un hombre tan ardiente y tan bizarre. dt quien su prima, que le amo, deca ,' '

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    ' LOS PEQUEilOS POJ!MAS que al mirarla parece que quera 1 encender en sus ojos el cigarro. iDecs que amar ese hombre es gran loc1o1r1I Lo se1 con certeza; pero el mal del amor no tiene cura cuando es por desventura ms grande el corazn que la cabeza: y cuando un cuerpo lleva un alma como un horno acalorada. cua1luer cosa, una voz, una mirada .. es la serpiente tentadora de Eva. As es que fu querido por la prima de Juana el tal sargento, porque un da, atrevido, visti de falda corta un pensamiento. se fu hcia ella, se acerc su odo, y en frases ms fosfricas que bellas, aunque slo de nombre, le regal la luna y las estrellas. No engaa las mujeres ningn hombro: poI regla general, se engaan ellas 1 VII. El sargento Metralla, que llamaba la t1opa lit gente de mi ropa, y las gentes civiles e la canalla,., era un matn de audacia tan fingida., que siempre en el fragor de la batalla procur, ms que herir. no ser lierido; y buscando socorro, mientras gritaba "t A ellos! en la huid~. como el gran Napolen. pas su vida hacindose el len. siendo un gran zorro. Pero ella., que en ta edad de la hermosura., aspirando un amor que nunca alcanza. metida en una nube de esperanza, cuanto nace y dice es poesa pura. exaltado su amor probablemente por los informes de su prima, Juana slo pudo querer aquel valiente de prisa y de memoria una serna.na. porque el pobre sargento. con esta precisin con que lo cuente, de pendiente en pendiente, gan rpidamente los cuatro grados que la letra copio: ascendi subteniente, subi desde el Jerez al aguardiente, de ste al alcohol y del alcohol al opio. Mas si helaron al pronto estos. horrores ee Juana loe amantes sentimientos. vendr.u otros momentos. . ' .... 371 ' .. ' ' ' ' '

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    ' Ai.!POAMOR --------------"------------~-------' .. y vendrn, como siempre, otros ardores; que en palacio, en la choza, en los conventos, al llegar la estacin de los amores, slo se hallan a1nantes pensamientos, cantos de aves, perfumes de las flores. VIII. iras vivi el tal-sargento? El tal sargente ignoro si ha vivido 6 no ha vivido; mas s que fu querido, y muy qt1erido,, por Juana, que le an1 de per1samiento. Y iquin duda un momento que lo que fu en un corazn, ha sidot 'l'an cierto es que lo real es lo fingido, que veces duda el mundo si Csar y Clon han existido : los verdaderos hombres que han nacido 110n. Fausto, don Quijote y Segismundo 1 IX Como se ven las cosas ms extraas en aquella cabeza, ms 1novible que un viento entre montaas, Juana, en noches de inson1nio y de flaqueza, sin 1)erde1 la pureza, tuvo hijos sin dolor de sus entraas. tiie vais preguntar que c(,1110 es esol Pues .eso es que, t'undidas al exceso del calor de sus sueos juveniles, do las fras muecas intantiles se convierte el cartn en ca1ne y hueso. Que no es verdad 1 i Cmo dir, Dios mo, sin que de ho1ror se abra n1is pies el suelo, que Juana, entre amoro y amoro, tuvo hijos slo por favor del cielot Hijos de ella iY de quin I De las estrellas. que, inspirando ternuras visionarias, hacen ser castsimas doncellas ruadres imagina1ias do hijos hermosos de ninguno y de ellas; por lo cual la que ms y la que menos, al condensar el fuego que la abrasa, en sus delirios, de ternura llenos; tiene hijos sanos, rubios y morenos, de los novios de luz con quien se casa; y, por eso, la nia de este cuento aunque vida ya de pensamiento, si virgen por el cuerpo toda va, en ese corto plazo que precede al crepsculo del da, soando, converta en un nido de soles su regazo; y como el alma encierra ;

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    I,(JS rEQUEOil POE~I.\S 373 -------------------------------------1 ('l ger111en, de los bie,ne,s y lDs niales, E'S fliz <',{)11 sus hijoo ride.ales la maclre me11os m.ad1e (lo la t-ie1ra y e11 S\1 .amo1 sin1 .ama11te,
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    . ' ' 1 1 CAldPOAMOll --------'------------------------' c11ando dTa Juana de Arco una pastora, e,evioa en su amor. como ella. ahora, algun pastor A prncipe reinante.t Jura. pues, por el sol y por 1a luna, y por todo lo .humano y lo divino, que al. volver de la guerra aquel veclat se casara con l sin duda. alguna; y aunque ignora su nombra toctav1a, conserva Jua:ia de l una memoria tao tierna como el del santo de su madre. ue est& en glori& . XII. No hablando ni pensando en otr, 90lla mas que en ser pronto esposa de un militar que es oueno y de au elaso, para estar muy hermosa, discute algo dudosa 111 n traje nupcial, cuando se case, ha de ser blanco 6 de color de rosa; y esperando al ausente. slo tiene en su amor por conftdente .t. aquel que ve nacer los pensamientos, y vaga por el campo alegremente oy~ndo en el ambiente ta m sioa sin letr de los vientos. Xlll, Pero I ay! no da, de dolor transida, aquella Ofelia cuerda y mal vestida con traje de percal descolorido, supo que el prometido di con gloria la vida, y que, al fin de una Iuch11, rratreida, su gloria y l se los trag el olv1uo, siendo as de aquel hombre. la rama, el ruido, la v1rtnJ y al .,omb:1, la extincin tan completa, cual lo sern tas dichas y los duelos de este intil planeta el da en que. al pasar algn cometa, lo arroje los abismos !le los e1e1os l XIV. Y como es Juana. al lln, de esa~ maJere:t que tienen el consuelo de suponer que hay seres que las miran y llaman desde al cielo. cuando ya lentamente su endeblez se iba haciendo transparsnto sigui al hroe I olvidado que la sombra muri de su bandera, y ella, de esta manera, despus que tuvo un rey esclaviz&do, vino acabar su militar carrera. murindose de amor por un soldado. ' I '

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    LOS PEQUEl'IOS POEMAS 375 ________________ _:~-----------------' X\', l\Iientras Juana. l1a existido, 11610 vi en los objetos sus ficciones, y al fin, para acabar como ha vivido, en una compendi sus ilusiones: y soando, al morir, que se mora, vi, en su sueo, formado un numeroso ejrcito mandado por aquel rey que la mir aquel da; y, mientras duda con dolor la tierra si es Juana un general muerto en campaa, la despide del mundo el Rey de Espaa con todos los honores de la guerra. Marcha real! En sus honras funerales le presentan las armas los soldados, y tienen con dolor los oficia.les. en el cielo los ojos abismados. Y en tanto que hace de pasin extremos un cierto coronel que ya sabe1nos, y un capitn, con el mayor ca.rio, le promete, mirndola, ser bueno, alivia el pecho de suspiros lleno un sargento que llora como un nio! Marcha real, marcha real! Aunque encantados qtleriendo sus sentidos apagados dar fin su calvario de venturas, con ojos por las penas agrandados mira Juana. expirando, las altura,
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    ' ' ' ' 376 C:AMPOAMOR --------,----------------------. 1 EL AMOR LA MUERTE POEMA !!N UN CANTO, Al sr. Marqus de Vallejo, cuya dscrecir, y trto ameno son el encanto de en amigo, CAMPOA?I-IOR. (MONLOGO REPRESENTABLE). gata con dos puertas laterates.-Una mesa en medio.-A la derecha del espectador un balcn. que da un parque.-Sale Marta por la izquierda y llega hasta ta puerta de la derecha siguiendo con ansiedad los pasos de alguno que se aleja I. Se matarn. Todo hombre enamorado es un loco dt: atar, que no est atado. Y sern al batirse sin padrinos, ms bien que caballeros, asesinos. (Leyendo un papel que est sobre la mea). H aqu el papel copiado. De esta suerte dejarn la justicia escarnecida: Que no se culpe nadie de mi muerte: me mato por cansancio de la vida. II. Entre Ivn y mi esposo que uno muera es forzoso. Si yo evitar pudiera ... ya est echada la suerte. Se batirn los dos, aunque yo muera: slo hay para los celos guerra muerte. No, no hay re1nedio; esperar con calma el tmino del duelo. Por qu escgi para vaciar mi alma el molde de los m'rtires el cielo 1 Con calma aguardar. Pero, Dios mo 1 mi sangre asaetea cruelmente un intenso y eterno escalofro; y este sudor que salta de mi frente lo 'voy sintiendo alternativamente aqu tibio, aqu ardiente y aqu .fro, III. Mi marido! Con qu arte, el fementid~ sus cartas verdaderas me ocultaba, y luego en otras falsas me contaba que estaba Ivn otra mujer unido! i Podr despus de infamias semejantes admitir en mi hogar tal marido 1 Pegara fuego antes esta casa paterna en que he nacido! Al ver cmo mis celos inocentes 1 explot con el dolo y la mentira, desgarro las palabras con los dient&.11 J trituro los dientes con 1~ ir&. ' 1

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    -----~-----L_o..,.s_P_E_Q_u_B_N_o_s_P_o_B_M_A_s _________ :~:.:.?.:..7 __ IV. Pobre Ivn l pobre Ivn !. Con qu ~ontento, no creyendo leal mi casa.miento, con el alma rendida n1e vena. cumplir su juramento! Si le vuelvo ver ms estoy perdida. Ya no es posible para m la vida sin respirar un poco de 1u aliento. t v (Mirando al parque). No llegaron al parque todava. Si durase esto ms me morira. Bien, ~!arta; y es primero, El amor el deber1 es 1.o que quiero\ i Qu quiero yo1 Quiero engaarme en "ano. T sabes, corazn, lo que deseas ... Me duelen aqu tanto las ideas qu& quisiera arrancarlas con la mano 1 S, desolado corazn, te engaas. Mientras odio por prfido al marido que me perdi con sus innobles maas, del amante vendido no me cabe el amor en las entraas, VI. Ay! Desde el triste da ea que un hombre falaz y 6namorad mo jur que saba que estaba Ivn casado, .. siendo imposible para mi el olvido, con cuerpo fro y con el alma yerta viv con mi marido dejndome querer como una muerta: y mi deber atada, siempre he aspirado disfrutar Gft vano el placer soberano de la mujer amada que apura enamorada la hez divina del amor humano! VII. (Mirando desde cerea del balcn}, H all mi esposo. El vil tiene en sn abone que su amor, ms que loco, le haceneeio. Por caridad, si muere .. le perdono. Si vive le honrar con mi desprecio. Con qu febril encanto al duelo se prepara l Su vista me da espanto, y eso que me ama tanto, \ que hasta encuentra sabrosas en mi oara las sales nauseabundas de mi llanto. Como duelista experto, ' 1 1

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    ' ' ms i . . despus que su rival ha calumniado, va matar ser muerto. Me tiene ese malvado una pasin de fiera del desierto. VIII, Ya llega I vn, el nico deseo de mis das felices; sin poderlo evitar, cuando lo veo, Inis ojos en su cara echan races. Ivn I si me cas, saben los cielos que lo hice por celosa y no por tierna.: con un da de celos 110 puede competir la vida eterna 1 Tal vez no me creera si hoy mismo le dijera que le am y le amo tanto, que podra refrescarse mi amor n una hogue1a. Con qu nimo tan fuerte, mirando su contrario desafa, cruzndose de brazos, la muerte! Parece queva al duelo despreciar las iras del vil que con mentiras ha ouesto entre los dos un mar de hielo. IX, Huele incendio la tierra en el verano. Dejo este sitio porque el aire quema. Hoy se respira un no s qu malsano. No q,uiero ver ni or. Empeo vano! Cmo alejarme en la ocasin suprema! Pues no puedo impedirlo, que se batan. Slo mueren los celos cuando matan. O el amor, la muerte: h aqu el problema. x. (Suena un tiro en el parque.) Horror I i Qu es lo que ha hecho con Ivn indefenso aquel malvado! Al verle desarmado, con los brazos cruzados sobre el pecho, el cobarde, traicin, lo ha asesinado. Yo quisiera gritar enfurecida; pero mi rabia es tanta, que por ella agrandada y comprimida, no me cabe la voz en la garganta! Nada iguala ini clera y mi pena. Oh Dios I i Quin pensara que aqul que el alma fu del alma m", hoy vendra caer sobre la arena. que mi madre pis cuando vivat No puedo respirar de sentimiento! Ya para m no hay esperanza algu~I Despus de conquistarlas una una,

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    ' ' ' ' LOS PIIQUJ:l!IOS POEMAS perd mis ilusiones ciento eiento. Cuntas -veces mi pensamiento ver su a.mor hecho carne en una cuna! Mas escucho! Es su voz. Oigo en el viento lo, ttricos gemidos de su postrer momento ... Aun son para su acento todos los poros de mi cuerpo odos 1 Fu su voz, fu su vo,1 la que eseuchaba, porque llega hasta m, como esperaba, un cfiro cargado de un .. te adoro. Gracias Dios que lloro, de llorar hacia dentro me abrasaba! iQu luz se alza del suelo a.nte la cual con misterioso anhelo mi espritu encantado se prosterna t (Arrodillndose.) Es la estela de su alma. que va al cielo 1. Adis! adis 1 Hasta la vida eterna 1 XI iNo es el otro que sube? Ay de m triste! Me vendr recordar que aun soy su espos&. No; que venga y ver comoresiste un hombre audaz, una mujer furiosa . Cmo, al ver mi ternura ese ciego, no advierte que el amor, cuando raya en la locura, no tiene ms salida que la muerte? tTendr en estos mome11tos la vileza. de insultar mi tristeza 1 Oh l de pensar en tan atroz injuria se me enrosca. el cabello en la. cabeza. lo mismo que en el crneo de una furia! Qu oscuridad! l'rii turbacin es tanta. que ve entre sombras mi mirada incierta en el aire flotar algo que espanta. ' Jess! Cunta visin I Mi pie no acierta salir al encuentro ese villano. Valor! valor! Ver si hallo la puert& apartando fantasmas con l& mano! XII. 379 (Llega la puerta de la derecha y, despus de cerrarla, arroja Ja llave) Atrs! atrs! Digo que atrs, perjuro! No quiero ser mujer de urt homicida que quit& otro la vida adems de traicin, sobre seguro. No pudiendo matarte pual&d&s, antes que todo acabe, al menos por el hueco de esta llave te podr apuallir con las miradas. (Rmpujan la puerta desde uera.) . 1 1 ' 1 1

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    380 C1I.I1IPOA w!OR El dcsti110 te ciega, y tc11 prcscn,tc
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    ' 1 ' ' LOS PEQUEROS POEMAS entr en el cementerio, en compaa de u11 nio de seis aos no cumplidos, que la edad que tena ya era un Coln, descubridor de nidos, y otra nia menor, y ms querida, con i;;u timbre de voz sin consonante, que aunque se halle dormida jams duerme la risa en su se1nblanto, de su marido al contemplar la l1uesa c1ecieron sus ojeras amarillas; y poniendo los nios de rodillas, Rezad les dice aqu La tumba 1)8311,, y de sus hijos escondiendo el duelo, sepult entre los pliegues de un pauelo sus mejillas de lgrimas baadas, y hcia un rincn march, con sus pisadt.<; hollando el csped que acolchaba el suelo; y all partada, con la fe invencible de todo el que ve Dios en lo invisible, rezaba con angustia verdadera, fijndose en un punto de esa esfera adonde no hay orientacin posible. III, Ya alejada la madre, los nios no pensaron ni un mo1nent-0 en el nombre del santo de su padre, sobre todo al mirar con gran conteritt1 que por cierta hendidura brotaban de la santa sepultura dos zarzas que, cual plantas trepallorns, tendindose de un lado al otro lado, tenan. el sepulcro coronado de rositas, de ramas y de moras. IV, Y como es tan corriente que hasta en el trance del vivir ms triste en toda sangre juvenil existe cierto calor de sedicin latente, los nios piensan, al n1ira1 las moras, en imitar de Lculo la suerte. Qu tremendas doloras va haciendo todas horas la vida en sus batallas con la muertel v. A la vista del fruto venci la tentacin la tristeza, coino un justo tributo pagado la brutal naturaleza, y sirvindole al nio, en su ardimiento, el busto de su padre de escalera, se sube comer moras, tan .bambriento. I 381 ' ' ' 1 ' ' ' i 1

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    ' ' OAMPOAMOR ' que el infiel las reparte de manera. que echando una su hermana., come l ciento, n1ientras la nia, ansiosa para coger el fruto, cuidadosa el faldelln levanta, mostrando desnudeces seductoras, y as cogie11do y devorando moras se unta un tiempo la cara, come y canta.' VI, Perdonad la ignorancia de dos nios alegres que coman frutos sabrosos que tal vez tendran del cuerpo de su padre la substancia! Esta ')S la ley impura que sufrieron cuantos seres nacieron y murieron! En los huertos romanos los pjaros se comen los gusanos que los dt1eos del mundo se comieron Y esta fuerza, ora muerta y ora viva, log1ar eternizar nuestra miseria con la fuerza atractiva y repulsiva que agrupa y desagrupa la materia, pues por nadie ni nada interrumpida, en misteriosa evolucin convierte la ley de nuestra vida en ley de muerte; y la ley de la mue1te en ley de vida! \ 1 11 . Cuando el nio atrevido, haciendo la mayor de las locuras, 1ealiza, sobre el busto sostenido, una de esas diabluras que le sopl,n las brujas al odo, y la nia menor, de gozo loca, que, en vez de hablar, gorjea, abre. un tiempo los ojos y la boca, salta, corre, .se re y paln1otea, se acerca Ana Maria, y viendo en los hermanos aquella borrachera de alegra, frotndose los ojos con las manos, no quera creer lo que vea; y sintiendo la madre la. angustia que anonada la existencia, al ver aquellos monstruos de inocencia bailar sobre los huesos de su padre, ya perdida la calina, suprimiendo rodeos y carios, Vamos grita los nios, sintiendo un fro que le llega al alma; y para verlos, aunque malos,,bellos, arregl seis mechones de ca.bellos, ' '

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    , , .. . ,. --,383 LOS PEQUEOS POEMAS .. .::. ...... ______________________________ ' ,, ' cuatro de ella y dos de l, les

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    ' ; ' ' __ .... ,. ' ' ' 1 O.lMPOAMOR -----II. Hay una cierta historia que uniendo lo divi110 con lo humano, va viviendo del mundo en la memoria. como flota en el aire lo lejano; historia apocalptica que empieza. en el da infeliz en que nacieron y en que Dios le pidieron talento el hombre y la mujer belleza. III, El Rey de la justicia sobera11a, es de todos los padres el ms tierno, aunque hay necios que piensan que el Eterno es un Dios bebedor de sangre humana. Por eso, aminorando los horrores de cuanto l1ay de ms negro en el destino, el Dios de las estrellas y las flores coa su labio divino dijo al ngel Fidel; Que tu pericia 'castigue con razn los hu1nanos y con sus santas n1anos, '~ el rayo le entreg de la justicia. \ As fu al brazo de Fidel atada la. justicia divina, lo mismo que la clera camina enroscada en el puo de la espada. Nombrado ya Fidel, Cid de la altura, ministro de la muerte y de la guerra, por ser tan ambicioso, que en la. tierra llegara hasta abad, si fuese cura, al verse tan honrado con armas defensivas y ofensivas, se qued contagiado del mal de las virtudes excesivas; y como ya tenia un genio con tendencias 10 horrible, y adems no saba ', ' que todo ser cruel siempre es pequeo, hacindose el terrible ' vivi frunciendo y desfrunciendo el ceo; y, aunque no de bondad, de orgullo rico, ms que justo, inclemente, pens pasar la vida alegremente como el gran Federico que jams se aburri matando gente. : ... IV, As qued, con providente celo, la mano de Fidel del rayo armada, cuando Dios sac el mundo de la nada y lo meti bajo el fanal del cielo. 1 ,, _,.~ ~"'' .-.-' ,- .. ' ' ' ' . .

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    ' LOS PEQUEOS POEi!AS ---------------------------.-' v. Aquel rayo forjado el primer da con que nunca exter1nina, aunque amenaza, lo 'Ostentaba Fidel con gallarda, paseando su importante mediana con la altivez de un espaol de raza; y, para honrar la. celestial malicia, pensanclo en poner cara de asesino, nunca oliserv su militar pericia, que la bonclad, ms bien que la justicia., es lo humano que toca en lo divino. VI, Y pas un siglo y dos sin pasar nada; mas juzgando la tierra consternada con la muerte de Abe!, en el instante I'idel, de rabia ciego, sintiendo no tener en el semblante r,ara que al cielo y la tierra espante alguna cicatriz de arma de fuego, _, pregunta Dios: -&Mato ese vil l1ermanot11as Dios, a1nigo del dolor humano, con celestial ternura le respondi Fidel: -Espera, espera.; hay horas, en la vida, de locura., mas la hora de Dios es la postrera. Y as el Seor, ms justo que terrible, dej Can de turbaciones lleno condenando al malvado la insufrible inquietud natural del que no es buino. VII. Y as fueron pasando los siglos como sueos de una hora, lidcl amenazando, y el Seor perdonando todo ser que vive, gime y llora. Y queriendo ejercer constantemente el rgido deber que se hace odioso, el ngel, cada vez ms inclemente, creyendo, cual si fuese un juez celoso, que no existe en el mundo un inocente, viendo su alma feroz, aunque cristiana, en cierto siglo una moral malsana, le pregunt su Dios: -Seor, tqu liacemosTY Dios, con su clemencia sobrehumana, mir la. tierra y dijo: Ya veremos. VIII, Acusando la misma Providencia de ser tibia en su celo, por no esperar Fidel, en su impaciencia, que ninguno al morir piense en el cielo, romo I. C411\Poamor.-15 ' ' '

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    ' ( CAMPO AMOR al ver una mujer, que acab en santa, y muchas que olvidaron sus deberes, fu su clera tanta. que le dijo al Ser: -A esas mujeres no es posible absolverlas. Mas Dios omnipotente, con frases que caan dulcemente como en un vaso de cristal las perlas, responde con palabras amorosas: Fidel, ten ms clemencia con todo el que ha probado en la existencia. la a111argura del dejo de las cosas; y perdona la pobre :llfagdalena que, si no es pura, es ms que pura ... es buena.IX, Ya odiando la bondad de un Dios augusto que, slo per
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    ' LO!! PEQUEOS POEMAS CANTO SEGUNDO. ATALA. I. Y despus de pasad,Js algunos siglos ms, un hombre un da acusaba Atala del mayor y el menor de los pecado~. Atala es variable de tal modo que del amor slo ama los placeres, siendo de esas mujeres que c11entan con el diablo para todo. Con ojos del matiz de la avellana, y el bronceado color de una gta.na, ms que uno uno, en aquel rostro bello pueden contarse pares, como besos del diablo, los lunares que esmaltan sus mejillas y su cuello. Mujer de gran talante, que, como todas ellas, cree que son clavos de oro las estrellas con que Dios asegura el flr1namento. II. Invocando los cielos cou la clera amarga de los celos, el amante exclam: Dios soberano, castiga por traidora esta falsa mujer que slo adora la fcil musa del amor pagi,no. Por infiel, por ingrata y dcscrell:t, mata este ser maldito, cuyo nombre est escrito en la crnica negra de mi vida. Esta infiel poi: quien peno, tan mala como bella, con el aliento de ella se puede envenenar hasta el veneno. Que la ira de Dios se una la ma, y si al cielo algn da se atreviese llamar, cerrad la puerta; porque s que Atala ha. de ser mala hasta despus de muerta. 111, Al escuchar Fidel tan gran lamento, con aires de un actor de melodrama, sin dudar un momento ni encomendarse Dios, Espera exclama. Y con su diestra mano y su instinto de hiena, lo mismo que un valiente cirujano t quien nunca. espant la sangre ajena, 887 '

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    ' \ 1 388 CAMPO AMO!\ -------.-----------------------' vengando tal falsa, se ir1clina, el .raJ'O toma, y mirando la prfida Atala como mira el halcn la p:i.loma, un sol que de la tarde la cada ya alumbraba la Europa de soslayo, apunta, lo despide, y pa1te el rayo cual si fuese u11a espada retorcida; y como sta, al brillar, alumbra y ciega mientras al fin de su destino llega, la atmsfera parece un calabozo, el cielo un tragaluz, la tierra un pozo, y perturbado el suelo qued todo lo mismo que si se hundiese sobre el mundo el cielo, y el mundo se cayese en un abis1no. IV. En tan breves momentos el Dios que ve nacer los pensa111ientoa ech desde su esplndida morada, por delapte del rayo una 1nirada, y como de este modo llen de efluvios de piedad el todo, por Dios purificado el rayo luego, empez verter luz, en vez de fuego, y i,iendo un mensajero de venganza, se convirti en un rayo de esperanza. v. Cuando el rayo de muerte brill con nitidez fascinadora como, al tocar las agt1as, se convierte la luz del sol en claridad de aurora, deslumbrada al fulgor de brillo tanto, con el rostro de un nio que despierta, Atala, de espanto, pidiendo Dios perdn se qued muerta: y mostrando una cara 1ns lvida que un mrmol de Carrara., cual si fuese una lpida mortuoria, su espritu ve al fin que ,para. ella el rayo es una estrella que le. ensea el camino de la gloria; y de este modo la mujer amada, quien llan16 su amante un ser maldito, por el fuego del rayo iluminada fu tomar posesin de lo infinito. VI . Y cuenta el cronicn de una abada, que por su mucho celo en juzgar Ata.la, perdi el ngel Fidel desde aquel da

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    ' LOS PEQOE!10S POll1fAS 389 ___________________ _:__. _________ i su propia estimacin y la del ciclo; y que ms adelante, ngel veces, y demonio ratos, se hizo hipcrita, fro intolerante, y acab en francmasn de los beatos. VI!. Y cuando ya Atala un borbotn de llamas la rodea., y la vida futura la atraa como atrae el abismo que marea, el pobre amante, de tristeza lleno, aprendi perdonar en el Dios bueno; y subiendo los cielos Atala, .bueno es Dios!, bueno es Dios! -deca, y fu gozar las dichas del Eterno, en vez de ir, por infiel, como tema, ensear nuevos vicios al infierno. POR DONDE VIENE LA MUERTE. ' 11. Te lo vuelvo decir, y yo no miento, gloria de los Mac-Crohones l Era eual t, la Eugenia de mi cue11to una enferma incurable de ilusiones. Retrato verdadero de tu rostro hechicero, n1ostraba, como t, con 1nezcla rara, la realidad de lo ideal su cara, lo ideal de lo real su cuerpo entero. Hermosa nia que ta111bin tena ojos azules irisados de oro, que juntando al talento la alegra, aada un tesoro otro tesoro, modelo de esos seres ideales que abrigan en su propio pensa111icnto tal horror por las cosas materiales, que tienen que bajar del firn1amento para poder hablar con los mortales. Raza privilegiada de castas soadoras quienes nunca afligen de la vida mortal las tristes horas, pues su dicha es soada, y en el sueo que eligen siempre hallan el amor que les agrada.. : Gloria eterna ese ejrcito divino de grandes jugadores de ilusiones, ' 1 ' . '

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    , ' ' 1 J qt1e exponiendo menudo su destino la carta ideal de sus visiones, alcanzan siempre en su pasin fingid& una. dicha. infalible, pues si abruma lo real en esta. vida, lo que nunca. nos cansa .es lo imposiblei II. El padre de esta. nia, el sabio Prieto, doctor en medicina y ciruga amante de lo real, y que discreto, como aconseja Horacio, coge el da" cree que el alma, si existe, est vencida por la ley de las fuerzas naturales, y que no hay mAs .criterios en la vida que los cinco sentidos corporales; que el contento moral, mAs que un contento, es de la pobre humanidad martirio, y que el alma es el sueo de un delirio, y el fruto de este sueo el pensamiento. Es claro que, al decir que es nuestra mente la fuerza de la. vida transformada, cree en muy poco, mAs bien, cree solamente en el dios Pan, el Todo, esto es, la Nada. Teniendo por sistema dudar de Dios, creyendo en sus hechuras, jamAs le atormentaba el gran problema de que hay un Criador, si hay criaturas. Sienta. el Doctor, por nica certeza, que el hecho es la. razn de las razones; y abrigar ilusione:, le llama tener aire en la cabeza; y, juzgAndose un sabio muy profundo, con sonrisa altanera, como todos los fatuos de este mundo, l se alaba, y no poco, do no tener un Atomo siquiera. de poeta, de msico ni loco; y como es tan astuto, el matasanos todo el arte de Hipcrates lo encierra. en jurar por los dolos paganos que, exceptuando en los trances de lit guerra, para llegar la muerte los humanos, no tiene ms camirios en la tierra que el fro y la humedad de los pantanos. Y por eso la. nia, la que quiere con sin igual terneza, seguro de que el hombre slo muere cuando el desorden hiere de los sentidos la. exterior corteza, le dice, sonriendo, de esta suerte: De la callada Parca el paso quedo

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    LOS l'EQUE!lOS POEMAS 391 --------------------'-------' no vendr sorprenderte; no tengas, hija ma, ningn miedo; yo s por dnde ha de venir la mt1erte. III. Como nt1nca ha llenado su cabeza la ilusin de un amante desvaro, no conoce del padre la agudeza. que, ad como la gran naturaleza, tiene horror el espritu al vaco; y aunque ve que en la edad de los amore3 Eugenia slo busca. con anhelo los pjaros, las luces y las flores, lo que recuerda y lo que lleva al ciclo, con mengua del honor de los doctores, no advierte el sabio Prieto que la nia se entrega penas y alegras sin objeto. ~las de estas impaciencias el secreto cul puede ser! La pubertad que llega. Y es que, al lucir la ntida alborada del sol de la existencia, celebran los sentidos la llegada. de cosas que aun ignora la inocencia; pues este sol, con poderoso anhelo, llenando lo visible y lo invisible, circula ardiente de la tierra al cielo lasavia de un amor irresistible; y, siendo sta la clave de su feliz tormento, ya de Eugenia el divino pensamiento desea alguna cosa; y cul1 No sabe. Slo ve que pensando y ms pensando, ya en ser su pensamiento convertido, sale al fin de su cuerpo adormecido la mariposa del amor volando. IV, Y i qu ser ha inspirado el fuego que de Eugenia el pecho inflarr,a Lo ignoro. Algn ensueo acariciado. Ms que en el ser amado, l& causa del amor est en el que ama. v. Siente Eugenia impaciencias sin objeto; mas no quiere estudiar el doctor Prieto el gran misterio que su pecho encierra, pues, como hombre discreto, cree que toda mujer tiene un secreto que nada importa al cielo ni la tierra.. Y no ve que, en su estado visionario. Eugenia, en la. regin del firmamento,

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    ' ' ' ' CAll{l'OAMOR. da citas en un parque imaginario un novio que cre su pensamiento i Quin detener podra la corriente de ideas hechiceras que brotan en la frente de una mujer que .en su exaltada mento conduce diez legiones de quimeras! Hay seres en amar de tal constancia y de alma tan ardiente y abstrada, que sacan de s propios la substancia con qua tejen la tela de su vida. As Eugenia., soando y ms soando, de hablar tanto con ellas creando, c1eando un lenguaje especial con las estrellas; y de mirar la joven extasiada la celeste esfera, como era de esperar, qued extenuada ... ma!I la nia hechicera, por su madre adorada, i qu tiene enfermo I nada: el pensamiento, esto es, la vida entera! VI. Siendo el Doctor de lo ideal ateo, de su ciencia seguro, no cree, como yo creo, que un amor en'estado de deseo es tanto ms vivaz cuanto es ms puro; y, en cambio, si vea que alguna hermosa joven se mora por tomar en las noches el roco, Abrgate, su hija le deca, que ayer mat una nia un aire fro; y, con ansias de padre verdaderas, pona el algodn de sus cttidados en todas las rendijas y vidrieras, arriba, abajo, enfrente y los lados; y con tan nimio esmero todo fro exterior interceptaba, que en el cuarto de Eugenia, cuando' helaba,. podra cocer pan un panadero y, cual siempre, pagado de su feliz agero, le deca su hj a, confiado: No tengo ningn miedo de perderte; t fa en mi cuidado, qu s por dnde ha de venir la muerte. VJI. Mas lo triste es que un da, . nuestra Eugenia del sueo en que dorma inquieta despert de tal manera. '

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    LOS PEQUEOS POEMAS 393 -~----------~-----------'------------que su alma empez amar oomo deba. y su cuerpo sentir como lo que era Y Eugenia. sin amante, t quin amabat Al amor qu s yo! misterios de ellas. El caso es que aquel tipo que adoraba, oh fuerza. de los sueos! habitaba. muy cerca ... ms all de las estrellas. Y es natural: un alm9., cuando es pura y vive en u'n estado visionario, como no tiene objeto su ternura. lo aplica i quin 1 un ser imaginario. Lo cual prueba, le()tore~. que, gracias estos pdicos amores para. eterno consuelo, mientras haya mujeres y dolores ser en la tier1a una esperanza el cielo, VIII. Pero, su ciencia. natural atento, ni aun viendo cmo mata el sentimiento, nuestro Galeno advierte que alguna vez puede llegar la muerte envuelta. en un amante pensamiento. Y como es una fruta la experiencia que, 6 est sin madurar, 6 est podrida, apelando el Doctor su conciencia, recuerda que en la edad de los placeres se murieron por l muchas mujeres, que vivieron despus toda. su vida; y aunque no se cre1a . ni msico, ni loco, ni poeta, como l amaba. un poco toda.va una enorme coqueta, especie de animal de sangre fra, y al deducir, por la doctrina. impura de sus principios de malicia llenos, que 1nuchos platonismos de ternura no acaban en Platn, ni mucho menos, por si causar podra. de Eugenia los pesares, un primo, casi lelo, que tena le desterr el Doctor de sus hogares; pues con ser tan notorio, no saba. que inspira. todo primo una. gran llama., 6, como ste de Eugenia, un gran desprecio; y que un primo es un dios cuando se le ama; pero un primo no amado es siempre un necio. IX. Y sin darse un momento de reposo, unas veces honrosas y otras viles, el Doctor, como un viejo receloso, tomaba precauciones infantiles

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    ' \ 394 CAMPO AMO& ----~-----------------------. Y como ya es sabido que un padre es an ms tonto que un marido, con general sorpresa le ech un traje una estatua de un Cupido que estaba sin vestir sobre una mesa; y les di libertad dos jilgueros, po~ si de ella. los ojos hechiceros ya deleites secretos presagiaban al mirar en los ratos placenteros, el por qu, cmo y cundo se besaban. Intil precaucin que iba agrandando de Eugenia los fantsticos amores; pues, conforme sus ojos soadores se iba el espacio de su amor cerrando, su puro corazn fu desplegando inmensas perspectivas interiore~. As es que, amando con leal vehemencia. la dulce creacin de su exstencit, la hermosa Eugenia. hcia la muerte avanza con un amor igual su esperanza, y una constancia igual su paciencia. x. Y el Doctorr con un juicio algo tardfo pensando un da, por su buena suerte, que es un error tan n.ecio como impo el que son siempre la humedad y el fro las anchas carreteras de la muerte, i Poi qu esta nia, el triste se decJ, con cara de sonmbula risuea, ayer y hoy, por la noche y por el da, est dispierta duerma, siemp1e suea 1 Por qu en labios tan bellos, sin dejar de ser puros, ya parece que en ellos palpitan granel besos futuros1 Desdichado Doctor/ Siendo tan diestro, y teniendo adem.s. tanta experiencia, no sabe que el querr es una ciencia que todos aprendemos sin maestro; y que al cerrar con diligencia vana por la noche la puerta los amores, entran por la ventana enjan1bres de fantasmas seductores que dispersa la luz de la maana! XI. ~Ias cuando, al fin, con ansia verdadera nota el Doctor cun presto lleva Eugenia. hcia 11 n trmino funeste la casta consuncin de una quimera, ya, aunque muy tarde, comp1ender alean& que es la nia adorable ' '

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    ' LOS PEQUE~OS POEMAS una enferma incurable del santo malestar de la esperanza. Morir de amor! Oh encantadores seres, fuentes de bien, refugios de consuelo! Los ngeles amasan en el cielo la pasta con que se hacen las mujeres XII, As hcia un fin. cercano corra con el aire ms risueo la que en las nubes di su blanca, mano un cierto prometido de un ensueo. Y entretanto que Eugenia se mora, nuestro Doctor iqu haca 1 Disparatar el pobre como un loco; por lo cual no vea que la muerte vena poco poco; iPOr dnde? No lo s; pero vena. Siempre fu as: yo s por mis lecciones, de realidad y de expe1iencia llenas, que, mejor que las penas, matan las ilusiones, pues he visto docenas, ms bien, docenas de millones, lindas cabezas rubias y morenas n1orir de apopleja de visiones! XIII, Y una vez que en la faz desencajada de Eugenia moribunda el candor hizo franca la mirada, as como el amor la hizo profunda, y cuando ya entreabiertos se tea.u de azul los labios rojos, y muriendo, parece que tenan doble vida las nias de sus ojos, convencido el Doctor de su torpeza, pareca, mirndola afligido, un nufrago que saca la cabeza desde el fondo del mar donde ha cado. XIV, Y cuando ya el Doctor no est seguro si es la nia quien vela un espritu puro que pronto va volar, si ya no vuela, Eugenia una maana contemplando con la pasin ms tierna, vi que se iba en sus ojos condensande la negra sombra de la noche eterna; y ante ella sus errores abjurando, lo mismo que la imagen de una santa, le di un beso en la frente de rodillas dos en los ojos, dos en las mejillas; 395 \ \ i

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    ' l 39(5 ' ' ' CA~POil!Oll y otro y otro, hasta diez, en la garganta. Y en el instante mismo en que, embebida, una cadena de ngeles asida, Eugenia con el aire ms risueo ya iba seguir los sueos de su vida las mansiones del eterno sueo, el Doctor, tristemente, con la voz de una trtola que gime, le deca la nia, en cuya frente dej la muerte un estupor sublime: Ten, por Dios! ten, por Dios, dolo mo, quieta la mente, el corazn en calma! No matan slo la humedad y el fro; viene tambin la muerte por el alma! ' EL AMOR Y EL RIO PIEDRA POE1I.1. J:N TRE~ CANTOS. A! sr. D. Bainii,ndo Fe1-1,a1,dez Villa, vercte y Rivera .. recuerdo de cario le CAMPOAMOR. CANTO PRIMERO EL EDN. l. iQueris amar Dios? Pues id a Piedra; aquel Edn que con verdor eterno alegra hasta lo triste del in'vierno con sus musgos, sus mirtos y su hiedra; pues siendo un fiel traslado de un sueo de Virglio mejorado, no hay mortal que lo vea que, como yo, encantado, no admire, piense en Dios, se postre y crea l II. As, creyendo y admirando, un da por este paraso de inocencia van dos hijos de Dios, que todava no encontraron el rbol de la ciencia. El por ella en un da de batalla desert frente frente al enemigo; y ella por l, al frente de su amigd, se escap de un molino de Cimballa. iias, como dice en Aragn la gente, desertar por los ojos de una moza, es cosa que perdona fcilmente I& Virgen del Pilar de Zaragoza. 1 ' 1 ' ' 1 '

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    . LOS PEQUENOS POEMAS lII, Juntos los dos, siguiendo su destino, bajaron por el ro, hcia el camino que Piedra viene dar desde Tortiiera, despus que con amor la moline1a le di un beso la rueda del molino. IV, Qu felices sern dos desertores que tienen "libertad en sus amores, calor de da y por la noche fro, en la tierra placeres y dolores, aire y luz en la esfera, para poderse ahogar sitio en el ro, pan caro y agua gratis dondequiera 1 v. Es Jaime, ms que un quinto, un veterano que, puesto en guardia y con fusil en n1ano, le echa el iquin vive? un pjaro que vuel:i., tanto que, el muy tirano, hallndose una vez de centinela vi la Reina y la dijo: -1 Atrs, paisano!; VI. Mas dejo de hablar de l, por decir de ella. que en Daroca una vez la llan16 bella, silbando co1no un mirlo, un lord muy rico; y otra vez, extasiado, le ech una flor, pasando por su lado, un Azlor
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    . 398 \ 1 CAMPO AMOR lo mismo que Julieta y que Romeo. Su ,plan de amor y horror era el siguiente: desertar, verse uh da solamente; darse un adis eterno, y hallar luego en el fondo de un torrente la muerte y la esperanza del infierno; porque hay gentes tan locas que, con formal empeo, no encontrando harto duras las rocas, 118 rompen la cabeza contra un sueo l VIII Ya hcia el final de la primer jornada, buscando algn descanso en la margen del Vado (una cascada que nace y que concluye en un re1nanso), miraban extasiados las corrientes, claras en los arranques blancas en las rompientes, y azuladas despus en los estanques, cuando al llegar la hora de echarse entrambos de cabeza al ro, ponindose de pie, Ven, Jaime mo, le dijo al desertor la desertora; y hcia un salto mortal ella camina, enseando al soldado ser valiente. Feliz pasin la que .en morir se obstina! El preferir la muerte estar ausente es del amor la plenitud divina! IX. Ya en pie los dos medan el abismo de la gran Requijada, otra hermosa cascada que parece caer del cielo mismo, cuando al mirar pintados en las ondas de ella el rostro y gentil desembarazo, sinti el alma de Jaime aquel flechazo que pas el corazn de Epaminondas; y volviendo mirar en la cascada aquel talle que imita la ondulacin del cisne cuando nada, y el pecho de opulencia regulada que amar las cosas de la tierra incita, en ese atontamiento en que la mente no se encuentra despierta ni dormida, asiendo de repente el brazo de la hermosa. molinera., perdiendo el sentimiento de la vida, la dijo con afn: t Espera, espera! X, Y despus de esperar, con pies ligeroa bajan corriendo la empinada cuesta

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    , LOS l'l:QUEROI POJIMAII los dos pobres viajeros ;, que no llevan ms ropa que la puesta; y llenos de pasin, aunql1e mojados, uno de otro en el talle ,, muellemente apoyados, f 6. lo largo del valle 110 alejan poco menos que abraza.dos . XI. Y, siguiendo del Piedra la. corriente, sus almas encantadas ven el a1nor tan casto como ardiente de las cosas creadas que imantadas, y al fin desimantadas, se casan y descasan buenamente; pues era. la estacin que entre go1jeos alumbrando los grmenes que encierra, la gran hembra. del sol, la madre tierra, da los frutos de antiguos himeneos. XII. .. Y andando poco poco, 11e olvidaron de la parte febril de .su ventura., y al fin no se mata.ron; quin no hace en este mundo una locura! Luego, la. sombra de un nogal, notando que empieza. el tiempo parecerles breve, se comen unas nueces, enseando unos. dientes ms blancos que la nieve. Pero, oh esperanzas vanas! Al sentir un amor inextinguible ellos creen que es posible vivir slo de nueces y avellanas; sin saber los sencillos desertores ,que beber en el Piedra y come1 nueces es hacer que se olviden los a.mores, y aborten las ms bellas redondeces; porque es sabido que el a.mor y el ro tienen suertes iguales, pues as como el PirJtlra se endurece &l romperse en las t..icas sus crista.les, perdiendo ciertos tldos vi~ales al moverse el a.mor se desvanece; y es que el amor y el ro, andando, andando, por sus cauces los dos marchan dejando, el ro cal, y la. pastn olvido, y as es como se van petrificando el agua andada y el amor movido. XIII. Y a.l llegar estos mseros mortales, que alimentan su amor de vegetales, un monte empenachado de cascadas, 399 ' ,

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    ' 400 CAMPO AMOR -------------------------------' miraron e11 los altos vericuotoi!I las tranquilas n1oradas del a.buelo, los hijos y los nietos de la raza. feliz de los Muntadas XIV. Y al ver el Monasterio frente frente, con misterio inocente se llenaron st1s altnas de emociones >ensando en las virtudes de un convento; y l se entreg juiciosas reflexiones, y ella un casto y profundo sentimiento. Y hasta en aquel momento ~e despert ele Jai1ne en la memoria, de san Benito, el fundador, la historia., que amando una mujer que era. un portento, y por la cual su corazn arda . como un carbn que lo encendiese el viento, en vez de aca1iciar como un profa.no las torpezas divinas que envidia el cielo al lodazal humano, ,i ech sob1e un zarzal, cuyas espinas destrozaron sus carnes virginales: y aade en sus .anales url, cierto Padre Yepes, quien creo, renunciado probarlo en los zarzales, que en san Benito por heridas tales el fuego se exhal de su deseo. xv. Y en tal i11stante, aunque con gran frecuenci&. no hay ms Guardia civil que la conciencia, ya del da los ltimos fulgores los dos enamorados desertores creyeron ver, en realidad miraron, dos parejas de guardias que pasaron, y apresurada111ente / encontrando un zarzal junto una fuente, con natural espanto, no se echaron encima como el santo, se escondieron deba.jo santamente. XVI. Y gracias al Seor, libres de sustos, Jaime Corts y Candela.ria Ateca. se durmieron despus como dos justos sobre un lecho de amor de hierba seca. XVII. ' Pero y qu ms1-Qn ms? Con amor puro l una vez, al tropezar con ellos, lies de Candelaria. los ca.bellos .. Y nada. ms!Y nada ms: lo juro! 1 ' ' ' '

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    ' ' LOS Pl!QUl!!fOS POllMA! {O! -------------------------1 CA N T O S E G UN D O. LA TENTACIN. I, Ya el sol emblanqueca las estrella1J, y Jaime, a.un no despierto, ni soaba siquiera. con aquellas tentaciones tan bellas que tuvo san Benito en el desierto; pues, como todava al alborear la lumbre de aquel da. le hacia poco peso la. conciencia, fu su sueo profundo, muy profundo. Qu dicha tan inmensa es en el mundo amar, en pleno a.mor, con inocencia.! n. Cuando ya los llamaban la. vida los sones halageos que la tierra, aun dormida, murmura electrizada como en sueos, Jaime despert la molinera; y abriendo un gran portillo en el ramaje pa1a. ver la primera el teatral aspecto del paisaje, vi6 la luz color gris de la maana los huecos de las celdas del convento; y, elevando hcia Dios su pensamiento, se santigu con gracia la aldeana, pues hija fiel de otro cristiano viejo, ella es una cristiana tan catlica un tiempo y tan galana que reza y se santigua con gracejo. 111. Aunque es un bello nido de inextintos amores el Parque, sobre un monte suspendido los tiernos desertores, despus que el sol vino borrar la. aurora, dejaron una estancia peregrina que rene en su flora el Africa, la Amrica y la China; y hcia el Verjel bajaron, y al limite en que el Parque terminaba, un bello semicrculo encontraron que el tocador de Venus imitaba, y qued admi1ado l y ella embebida al ver la Caprichosa, una cascad& que parece, tendida, el velo de una reina desposada; y su influjo, sintiendo romo r. oam,oamor. -26 ' / '

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    ,. 102 ( CAMPOA?.!OR una feliz y casta soolencia, porque el agua, al caer, baja moviendo las brisas de las playas de Valencia, en torno de los tmidos amantes trazan al sol un crculo divino, saltando, como un polvo blanquecino, molidos en las peas los diamantes. IV. Y entran luego en la Gruta del Artista por ver estalactitas agrt1 padas, .. que alegraban la vista co1no labores de cristal colgadas; y sigue ad1nirando l y ella embebida, y pasa tiempo .. y tiempo ... y de esta suerte se fueron olvidando de la muerte y acorcldose un poco de la vida l\las i cmo de los fie1 desertores ya, el que menos, olvida su deber de arroja1se en un abismal Porque en cosas de amores puede ms que el deber el magnetismo. No lo extrais, lectores; segn Platn, ya en .Grecia era lo mismo, v. Entrambos luego, de la mano asidos, bajando ms y ms, miran, pasando, que en el estanque del Verjel, nadando, ya se atusan los patos aburridos, despus de ver y oir cmo, formando borbotones, cual pechos de sirena,. corriendo unirse al ro, bajo un dosel sombro, el dulce Arroyo de los Mirlos suena. VI, Y la sombra de un lamo sentados para admirar el Bao de Diana, poco despus el quinto y la aldeana miraban los cristales azula.dos de un ro transparente que sera maldito en el Oriente por secar los contornos redondeados, VII. . Se alzan despus, y apresuradamente viendo una cueva enfrente llamada la Carmela, l en pos de ella, como quien huye de la luz del cielo, se entraron en la gruta, que es m6.s bella que la gruta de Elas del Carmelo. JI.las si viese los dos en compaa despacio, y sin pensar que el tiempo vuela,. ' j 1 1 '

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    LOS PEQUEOS POEMAS Jess! qu colorada se pondra la Carmen que di nombre la Carmela i Y con razn, porque al seguir su ruta salieron plido l y ella encarnada, aunque en aquella gruta admrate, lector!, no pas nada. VIII, y. ven despus, entre el espeso ambiento de perlas en las rocas machacadas, los Fresnos, que, cortando una corriente, imitan dulcemente un salterio formado por cascadas. Y al ver que con su escala de colores la Cascada del Iris sus primores sepulta en un stanque luminoso al pie de una vertiente encajonado, Jaime exclama admirado como un viajero estpido: Qu hermoso! IX,. Y, al fin del largo estanque, n1iraron en su arranque la Cola de caballo, otra cascada. que, en la cumbre entre rocas apretada, se para, se acu1nula, se desborda: el valle todo asorda, cae, y despus se echa dormir cansada. Pero al caer arqueada y ondulante, es tal su gallarda, que no tiene una cola semejante el caballo mejor de An.daluca. Al ver la g1an cascada bril!ando tan gentil y refulgente, casi duda la mente si, al caer despeada, rompindose en las rocas, irritada lanza el agua una luz fosforescente. Yo s de un navegante, amig::i mo, que viviendo en el mar constantcmc11te, nunca vi el agua hasta que hall este ro que, lanzando impetuoso su corriente de pendiente en pendiente, recorre desde el cielo hasta el abismo, haciendo de esta tromba un tiempo mismo chubasco, borbotn, racha y rompiente! L Y gloria Dios I Merced la certera habilidad del dueo que abri pico en la roca una escalera. bajaron la Gruta, que supera en hermosura real al mismo sueo: gruta en la que es el da \ 40R ' '

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    ' \ -' CAMPOAMOR ____________ ...:_ ___ :....__:...._ ____ u.na. nocbe de otoo hmeda y clara, 1 que mewla. una luz rara, unas sombras ms raras todava; y cuando de repente entre tanto y tan mgico espejismo lleva el sol, al morir en Occidente la. esplendencia del cielo aquel abismo, Re ve all claramente aquel Dios misterioso que el ateo nunca ve en su nublada fantasa; quien vi por detrs Moiss un da; quien vi de perfil el gran Linneo a.l que ve con su tierna idolatra la esposa fiel por cuyos ojos veo, y al que la madre de mi amor vea con el santo candor del buen deseo! XI Las a~uas por las rocas exudadas, orma.n all variadas obras de arte, la bveda sujetas con primor tan gentil, que sus labores afrentan escultores, arquitectos, pintores y poetas. Qu prodigio, gran_ Dios I Ninguno sabe si aquel templo escondido y soterrado es de una grande catedral la nave, algn horno ciclpeo ya apagado; si habr formado un hada sus bellos arabescos de mezquita; si es gruta de Sibila exonerada, de un Titil.n la cueva troglodita; pues la. gruta hechicera, que todo ingenio humilla, si como arte es la octava maravilla, como arte natural es la primera: .y acaso en tan extraa arquitectura Dios tuvo por objeto juntar e11 su hermoRura los prodigios del orbe en miniatura, formando tan completo Pandemnium de cosas celestiales, que alredeclor se ven hombres y brutos, y dioses vegetales y animales, y fetiches de ritos nturales, flores, peces, y pil.j aros y frutos; dolos despreciados que, del mundo barridos, y en la cueva de Piedra emparedados, fueron, despus de ser amontonados, por el desdn primero confundidos, y por el tiempo al fin petrificados! 1 '

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    ' LOS PEQUBOI PO!i:MAI XII. Mientras hacen las brumas condensadas en lo hondo de la Gruta acumulada.'! un estanque sombro donde al caer, medidas y contadas, van formando las gotas de roco un joyero de perlas agitadas, de tanta sombra y humedad mezclados el perfume, el color y los sonidos, parece que tambin petrificados abruman con su peso los sentidos; y en tal caos de ruidos y fulgores, al ver y oir los brillos y rumores, cambiando de ilusin ojos y odos, encuentran siempre all nuestros sentido, voz en la luz, y luz en la a1monfa, siendo as de la humana fantasa quimricos antojos ya el hallar armona en los colores, ya el ver como parece nuestros ojos que saltan de los ruidos resplandores 1 XIII, Saliendo de su asombro sobrehumano, ven luego que, sortear acostumbradas el furor de las aguas despeadas, por la derecha y por la izquierda. mano entraron asustadas dos palomas seguidas de un milano; y el milano no entr porque imprudente las a ves de frente les fu astuto 'cortar la retirada, y el rpido turbin de la cascada lo ech muerto en el fondo del torrente. Y luego la pareja arrulladora tranquila y entregada sus amores, de aquellos infelices desertores vino ser la serpiente tentadora; pues en tanto que extticos seguan por los picos los pjaros unidos, ellos desvanecidos los n1iraban un tiempo y los oan ponindose en los ojos los odos. Y cuando aquella escena de peligrosos incentivos llena, convirtiendo en edn la hermosa. c11eTa,, les trajo la memoria el amor de Adn y Eva, los grandes pecadores de la historia, en ideal mutismo nuestros dos desertores sondeaban el abismo ' ' ' \ . ' '

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    ' 1 ' ' CAMPOA!!OR -------------------------------. del vrtigo feliz de los an101es, y, como es natural, naturalmente escena tan sencilla puso fuego su amor adolescente, y empez arder en ellos de re,e11te la sangre de sabcl y de l\Iarsilla. Y como suele veces u11 ejemplo liviano !1acer t1ervir las heces del f0ndo vil del a11irnal humano, 111 ientras casta, apelando sus deberes, ella de,ora en abstraccin sublime ese instante en r1t1e ineuban las n1ujeres la idea .. que las pierde las redime, l mir Candelaria de hito en hito para beber amor en sus miradas; pero ella, dando un grito, que hizo huir las aves asustadas, sali de aquel lugar de incontinencia. para ella maldecido, yJams! -murmuraba con frecuencia, respondiendo sin duda un repetido n1iste1ioso argumento de conciencia. As la fugitiva sali rpidamente, cor110 una ave cautiva cuya jaula se abriese de repente, mientras Jaime Corts, desvanecido, 11i ver, ni oir, ni respirar se atreve, y sigue detrs de ella, convertido en fra estalacn1ita que se mueve. Y, gracias al buen Dios, de esta mansr~ el idilio empezado en aquel da, por huir con pudor la moline1a se qued siendo idilio todava. XIV, Y, despus de unas horas, ya con planta segura siguiendo las palomas tentadoras por sendas seductoras trazadas con ingenio la ventura, llegaron la Fuente del Olvido y un Lago entre montaas detenido, con la Pea del Diablo por un lado, y al otro el JJfonte Piedra, en donde alzada con restos de una antigua fortaleza aun se ve una Capilla abandonada, con santos que no sirven para nada, ,ues 11i unos tie11en pies ni otros cabeza.. 1

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    LOS PEQUElOS POEMAS xv. Oh Fuerite del Olvido misteriosa 1 Lola, Asuncin, Eugenia, Mara Rosa 1 j Coro de alegres Musas 1 llecuerdo e11tre memorias ya confusas, que despus de saltar con planta airosa los arroyos cortados por exclusas, para hallar el reposo apetecido prest vuestro cansancio y mis pesare:i el !1medo verdn de stts sillares la inolvidable Fuente del Olvido l Isabel, Carmen, Juana! tA que ninguna de las tres olvida lo que en el Lago del Silencio hablamosl i Olvidaris jams que all pasamos tres l1oras las ms dulces de la vida t XVI. Thias nos llaman de nuevo otros amore~ porque Jaime, sintiendo trasudores, de improviso grit: Guardia civiles! pues para un desertor, en la apariencia, no hay ms hombres que guardias y algtiacile.5, que es gran pintor de espectros la conciencia! Y busca11do un refugio, mira en. torno, y alcanzando en el fondo del paisaje una cueva que sirve de hospedaje todas las paloms del contorno, uno y otro, con nimo esforzado, metiendo el pie en las grietas de las peas, subieron la Cueva del Soldado, que all arriba, y oculta entre unas brei,ts, el mismo Dios que la hizo la ha olvidado. Y en tanto que los pobres desertores quedan solos, pensando en sus amores, mas sin faltar la moral cristiana, por la altura del monte vigilando va la Guardia civil representando lo perspicaz de la justicia humana. XVII. Que Dios os d fortuna, ol1 jvenes amantes, tue aun podis comulgar, sin duda algt1na 1 sin precisin de confesaros antes! Yo espero que aun podr vuestra inocencia. la hora retardar de la cada, creyendo lo que dice la experiencia, . que es muy malo abusar de nuestra. vida. Desechad con empeo cuanto hay de realidad en las pasiones, dndolo todo,. como yo, al ensueo; ' l 4.07 ' ' i '

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    408 ' ' CAJ\fl'OAMOlt. imitad mis fugaces ilusiones, pues en giro halageo, desenterrando y enterrando historias, . ya saco una memoria para sueno, ya echo un sueo al rincn de mis memorias. Y aunque en mis rasgos de virtud no imito lo que hizo en el desierto san Benito, procuro 1ealizar en mis ternezas un amor st1perior las flaquezas, porque s, en mi constante desconsuelo, que si. une de algn modo un hilo solo nuestro amor al suelo, sopla el viento una vez, se nubla el cielo, rompe un cfiro el hilo ... y adis todo! CANTO TERCERO. EL CASTIGO 1, -El 11.mor se cree eterno y dura un As Jaime Corts con grave acento un cura le deca, ai es cura el capelln de un regimiento. -Vamos con calma, vamos, el capelln segua, confisate despacio, que esperamos una dicha imprevista, pues s que, siendo un ngel en la tierra, pidi ayer tu perdn una baista. que es algo del Ministro della Guerra. IIblame, pues, sin remontar el vuelo, y cuenta slo la verdad huma.na. Cuando se halla por medio una aldeana. todos sabis cmo se pierde el cielo, aunque nunca. estudiis cmo se gana. n tH.br. una. criatura pregunt el desertor que la ventura encuentre en las pasiones tormentosa.si Y el confesor le dijo: -Ten cordura; t al hablarme te olvidas que soy cura., y slo s por relacin las cosas. Piensa bien que. nos dice la doctrina. que es el hurto un pecado, y la. Ordenanza declarar se inclina que, al robar una moza, es un soldado tan vil como al robar una gallina. Confiesa que ese amor desventurado de la. Ordenanza. el cdigo destroza., ' '

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    ' !,OS Pl!QUEgog POEMAS mostrando el espectculo adorado de un quinto que secuestra una real moza. Si fueras oficial, pero un soltlado l m. Bostezando en memoria de su amada, : Jaime exclam con voz entrecortada: Oh, qu cuarto de luna tait eterno! Ocho das de dicha continuada hacen dulce la idea del infierno. 1 Am en la gruta Candelaria Ateca con todas mis potencias y sentidos. Qu habamos de hace1, all n1etidos, sin tener yo un fusil, ni ella una rueca J: Duraron nuestras verdes alegras tres das y tres noches... pero I u ego .. -S, dijo el cura, al cabo de esos das la hablabas t en latn, y ella ti en griego. El que sepa la esencia de las cosas, sabr que las m11jeres siempre entienden la ciencia de agradar, si son hermosas; pero, hermosas 6 feas, nunca aprenden el arte d no hacerse fastidiosas. 1 Bien, y despus, iqu hiciste? -,,;r 1 i Qu hice despus 1Jaime pregunta. Ay I t1iste, despus me acobard como un paisano; Ningn hoe resiste un amor de ocho das mano mano! Mas iqu habr sido de ella, padre mot Se habr arrojado al ro? Djate de locuras, contest el capelln, de qu te apuras! Con respecto carios y placeres, sabemos bien los curas que se suelen cansar de sus ternuras tanto 6 ms que los ho1nbres, las m11jerca. Pero t, ino sabas, inocente, que el ro el corazn solidifica, as como al tocarlas petrifica las ramas que detienen su corriente! iNo oste en Piedra hablar de do11 inglesas que amando con pasin y siendo obesas, por beber en esto . 10s xidos metlicos del ro dejaron de querer y de ser gruesas! -Yo slo s Jaime siguique iguales los astros desde el cielo siguieron alumbrando mi fortuna cuatro das cabales; pero ya al quinto da de la luna not con desconsuelo 'que me enseaba el pie sin gracia. aluna, r 409 \

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    410 CAMPOA1!0R ----------------------mientras necias por valles y por lomas con sus eternos besos, aquella fiel pareja de palomas me llevaba el fastidio hasta los huesos. IV. i Y qu fu de esas aves, que os mostraron el rbol de la ciencia f )reguut el capelln. Nos las pagaron, Taime exclam, pues si ellas me ensearon 1a primera leccin de la experiencia, como es natural que el hombre coma, una tarde de amor nos las comimos, y el par nos repartimos, comiendo ella el pichn, yo la paloma. -Pues ino tenais nuecesfpregunt el capelln. S, pero veces, respondi el desertor, que sollozaba, tanto el hambre apretaba que, adems de las aves, padre mo, cuando hallaba cangrejos en el ro encenda un tomillo y los asaba. Asar su maestra f eso da espanto, replic el capelln; t en amar tanto fuiste, l1 ij o mo, un verdadero loco, . y te lo digo yo, que soy u11 santo, por ms que alguna vez lo olvide un poco. v. Dorn1ida un da, aprovech el momente, sigui Jaime, y con nuevas ilusiones me volv al regimiento, prefiriendo el fragor del campamento al amor siempre igual de los pichones; mas queriendo atajar, dej el camino, y andando .en lnea recta y con premura para llegar ms pronto mi destino, la Guardia me prendi cerca de Alhama. Es verdad, sigui el cura, y el idilio acab y empez el drama; pues la guardia civil es tan amiga de pensar siempre el mal, que con trabajo cree que ninguno Siga la senda del deber por el atajo. Por desertor cogido y sentenciado, preferiste al amor ser fusilado. Lo comprendo, hijo mo, fuiste el ciervo asustado que teme ser cogido y se echa al ro. VI. r.fas ay! ya est el piquete Y pues lleg el momento,--en mov1m1ento.

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    ' ' ' continu el capelln, vamos andando. Y despus de decirle: -Acaba, acaba, 1nasci1ll una oracin como implorando la clemencia de un Dios de 'quien dudaba. Luego sigui: Ya quedan conmutados, en gracia de tu hasto, tus pecados; el Papa actual es un seor ,muy bueno que cree que son los malos desgraciados, y que el mu11do est lleno de santas y de santos ignorados. Volvi rezar un poco su manera, le ech despus la bendicin postrera, y -Te perdono, dijo, en el nombre del Padre; y quiera el Hij que te pe1done ti la molinera. ~.ias Jaime, horrorizado de pensar si podra viviendo ms, de Candelaria al lado pasar un da slo, un solo da, ponindose de pie con el objeto de ser en el instante fusi}ado por no quedar sujeto los trabajos del amor forzado, se prepar la. muerte, y en tal hora el 1ostro se c11bri con las dos manos, diciendo con ternura encantadora.: Cunto me aflige ahora el dolor de mi madre y mis hermanos 1 VII, Cu.l sera de Jaime la sorpresa. cuando vi frente s la aragones:,. que, vestida de quinto, le miraba con la cara tranquila que deba poner cuando jugaba con los cabellos de Sansn, Dalila.f Jaime Corts, de confusiones lleno, no quera creer lo que vea; mas la mujer, con nimo sereno mirndole, parece que deca: Caer entre sangre el que me hundi en el cien& VIII, Mas icno la terrible molinera lleg la ejecucin! De esta manera: fu Nuvalos un da, ' y en casa de una ta, audaz se puso un traje de aldeano, que all haba, de un pao sin calor, fuerza de uso; y hecho ya aragons, la aragonesa, al salir de la casa de su ta con el pelo cortado la escocesa, ms bien que un aldeano, pareca 4tt ' '

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    ' 412 ' ' CA?dPOAll!OR .------------------,.,----' el paje ms gentil de una princesa; y anduvo muchas horas, aunque en vano de Jaime pregunt por el destino todos los rumores y los ecos, le di noticia de l por el camino un vendedor de miel y de higos secos; y de matar Jaime haciendo voto, march Alt1ama cumplir su triste suerte .. Lechera con el cntaro ya roto, no hall ms esperanza que la muerte! Llega en fin; sienta plaza de soldado; pide ser del piquete fratricilla; y as1 en vengarse y en matar se empena, al verse sin amor y envilecida; venganza, vive Dios, que nos ensea que el co1azn veces desempea un papel importante en nuestra vida. IX. Jai1ne observa el ,iquete con espanto, y Candelaria en tanto, corno le ama pesar de los pesares, lo mira con furor, mientras su llanto por dentro de sus ojos corre mares. Y cuando vi qt1e Jaime le 'vendaron, unas nubes de sangre la cegaron; y, en el postrer momento, al consumar su intento, que se crey casualidad horrible, mirando Candelaria al miserable, echa sobre l un odio irresistible, ms bien un amor interminable: junta su sien de su fusil la boca; el gatillo despus con el pie toca, suena de pronto un tiro, . .... .. reza un Piedad, Senor dando un suspire, y cae con el crneo destrozado, un momento antes que l, y de esta suerte, si por verlo matar se hizo soldado, por no verlo morir se di la muerte. x. Y un instante despus, lleno de celo, hizo alguien la seal con un pauelo, y el ngel del an1or tendi sus alas y se escondi en el cielo, por no ver que de Jaime, si11 consuelo, el pecho atravesaron cuatro .balas .. XI, Y como ver morir aquel soldado, de emociones sediento, subi con gran contento '

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    r,os Pl!QUE!IOS POE11A.S -------------------------------' / al castillo Romano, hoy arruinado, ese invariable pblico, formado de mil inteligencias sin talento, cuando vi de dolor desvanecido que, pasando un segundo, de una campana elctrica el Eonido trajo el perdn pedido, que lleg como todo en este n1undo; en un mismo dolor el pueblo unido lanz fatal, desolador, profu11do, un ay I que ms que un ay I fu un alarido. XII, Altos juiios de Dios! -En aquel duelo -un claro sol derrama tanta luz en el suelo de la Vega de Alhama, que parece que el cielo la_ dice al pueblo absorto: Vive y arna! Y hasta alegres, del Piedra los ambientes, llegando confundirse sonrientes del Jal6n con las ondas sonorosas, lo convidan oir en lontananza ese canto inmortal de la esperanza que murmura el concierto de las cosas! XIII, Y iqu dirn del fin de estos amores los que hablan de lo real sin poesa t Que maana ocultando estos horrores, el viejo sol que nace cada da alumbrando leales y traidores, sobre tanta agona un velo vendr echar de resplandores; y dirn adems que aunque hoy sentimos estas y otras tragedias espantosas, sucediendo unas cosas otras cosas, pronto han de ver como da nuevo omos los himnos del otoo los racimos, del abril las canciones las rosas XIV, Y afrontando, por. fin, de estos amores el p1oblema p1ofundo, me preguntis, lectores: -Qu debemos hacer cuando, iracundo, el destino consienta estos horrores, y entre,ser y no ser medie un segundo!Echar e_n paz sobre las tumbas flores; verlo, sufrir, y despreciar un mundo tan lleno de Doloras y dolores '

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    ) 4l4 CAMPO AMOl!I -------------------------------LAS TRES ROSAS P0El1A EN TRES JORNADAS, A mi invariable y afectuoso amigo el sr. D. Toms Prez Angi,ita, en prueba de reconocimiento y cari'lo, CAMPOA!t!OR. PERSONAJES RosA, madre de RosAURA, 1nadre de RosAr,fA. UN AMANTE OLVIDADO POR ROSA. UN MDICO. So:it Luz. JULIO MONTERO. BLAS, marido de Ro.~aura. DANIJCL, novio de Rosala. T1TN, perro de Terranova. SATANS. ROSA JORNADA PRIMERA. ESCENA PRIMERA. Los dos miedos. JULIO. ROSA, I. Al comenzar la noche de aquel da, ella, lejos de m, -iPor qu te acercas tanto!-me deca, .... Tengo miedo de ti 1' II. Y despus que la noche hubo pasado, dijo, cerca de m: iPor qu te alejas tanto de n1i lado! Tengo miedo sin ti! ESCENA II. La ltima palabra. EL AMANTE OLVIDABO. ROSA. Cuando yo con el alma te quera, c1uin presun1ir pudiera que despreciar infame! llegara en ti y por ti la humanidad entera 1 ESCENA III. A rey muerto rey puesto. JULIO. ROSA. !l'l11ri por ti; su entierro al otro da pasar desde el balcn j11ntos miramos; y espantados tal vez de tu falsa, '

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    ' LOS PEQUEROS POEMAS en tu alcoba los dos nos refugiamos. Cerrabas con terror los ojos bellos .. El requiescat se oa. Al verte triste, yo la trenza bes de tus cabellos, y Traicin! sacrilegio! me dijiste. Segua el de profundis y gemimos .. el muerto y el terror fueron pasando ... y al ver luego la luz, cuando salimos. Qu ve1genza exclamaste suspirando. Decas la verdad. Aquel entierro! .. El beso aquel sobre la negra trenza! Desp11s la obscuridad de aquel encierro! .. Sacrilegio 1 Traicin 1 !!Iiedo 1 Vergiienza 1 ESCENA IV Hasto. JULIO, !\OSA, Sin el amor que encanta., la :roledad de un ermitao espanta. Pero es m.s eBpantosa todava la. 110l'1da.d de dos en compaa. ESCENA V. Ln dos copas VM MEDICO, :aoa. r. Le dijo Rosa un doctor: Se curan de un modo igual las dolencias en amor, e11 higiene y en moral. Yo, aunque el mtodo cor1(le11e, lo dulce en lo amargo escondo: esta copa es la. que tiene dulce el borde, amargo el fondo; Y por 11i quiere esa boca cumplir una vez mi encargo, tiene esta segunda copa dulce el fondo, el borde amargo. Dios, sin duda, as lo quiso, y esto siempre ha sido y es: tomar lo amargo es preciso, bien antes bien despus. -'11. Rosa luego, de ansia llena, dice en su &.moroso afn : I\Iezclados cual dicha y pena lo dulce y lo amargo van. 'l ., a

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    ;' \ 416 . CAMPOAMOR Merced doctor tan.sabio, ve, aunque tarde, mi razn,~ que aquello que es dulce al labio es amargo al corazn. Yo, que hasta el postrer retoe agost en mi edad primera, brotar no ver en mi otoo flotes de mi primavera. Fui dejando, por mejor,. lo amargo para el filial, y esto, segn el doctor, sabe bien, mas sienta mal. Cumplir una vez su encargo ti'.t, copa segunda, ven, pues tomar antes lo amargo, si sabe mal, sienta bien. Oh, cun sabio es el docto~ que cura. de un modo igual las dolencias en amor, en higiene y en moral 1 ESCENA VI. Un drama de familia. .IVLlO, ROS.\.URA, ROSA. (oculta). I, Siendo Rosa Valds, segn mi cuenta (si bien por excepcin un poco rara), una mujer hermosa de cuarenta que no tiene veinte aos en la cara., casi es su otoo una estacin florida, lo mismo que lo fu su primavera; que es ms bella tal vez que la primera. la juventud se{11nda de la vida. De Rosa la hermosura es tan cumplida, que, cual si fuese un velo, cuando lo suelta al viento, toda entera la oculta la madeja. de su pelo; pelo que todava un torrente se1a del bano ms puro, si no fuera. porque veces, si lo ata. lo desata., tiene oh dolor! que eliminar severa unos hilos de plata que matizan su negra cabellera .. Lozana como un fruto ya maduro, de buena fe aseguro que si los quince abriles encantaba y los veinte admiraba. segua los cuarenta mereciendo, ' \

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    ' ' LOS PEQUE~OS POE~IAS -------,------' pues toda la ciudad aseguraba que Rosa (y es ve1dad) ms bien ganab11 que sola perde1, envejeciendo. II Pero la pob1e Rosa es ms que desgraciada, est celosa; y ya la languidez de sus miradas se une de da en da en su rostro de madre una sombra palidez de facciones fatigadas; pues de cierta ilusin roto ya el prisma., su pena, ms que pena, es un martirio, y vive en una especie de delirio en que duda de todo y de s misma .. La idea de su edad la ato1mentaba, pues au11que nunca se la oy una queja., por momentos notaba que el amor de los otros la dejaba, aunque el que ella sinti jams la deja. Nada madama Sevign curaba del inmenso dolor de hacerse vieja.! III. Mas eo1no ya. sabe1nos que los aos que cuenta, aunque parecen veinte, son cuarenta, haciendo Rosa de dolor extremos, asegura que Julio es un infame porque la. va olvidando ... Mas Dios mo! despus de mucho tiempo, aun cuando se ame, en el. fondo de todo ino hay basto1 S I y por eso pesa1 de sus traiciones, es, ha sido y ser Julio Montero un gentil y cumplido caballero, que vive fegn Dios y sus pasiones. IV, Como es Julio una. dbil criatura q'ue en sus varios amores gustaba del amor por sus favores, . como un hombre que cree slo en la hermosura (como se cree en la esencia. de las flores), -olvida. despus que ama., y ama despus que olvida.. Mudar, siempre mudar, ley de los seres! dulce ley que fu el norte de su vida., pues poco escrupuloso en sus deberes, practicando esta mxima sabida de que es fuerza. adorar las mujeres, despus que Rosa. a.m con fanatismo ador de Rosaura. los encantos. cam,oamor.-2, 4i'!' ' -' ' , ' . '

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    ' ' \ \ ' .f.18 ' CAMPOAMOR Mas ifu en Julio cinismo hacer lo que hacen tantos f No lo creo, sabiendo por s mismo que quien 1ns tienta el diablo es los santos, Por eso, aunque la madre es tan hermosa, ve Julio que es la hija hasta divina, y, en consecuencia, Rosa con Rosaura reemplaza, pegndose aquel hombre aquella raza, como se pega el murdago la. encina, v. Rosatira, hija de Rosa, co1110 nia naci(la entre las flores, adems de ser bella era graciosa, pues no s en qu bot.nico he ledo q11e una hern1osa mujer, c.uando ha nacido en medio de un jardn es ms hermos:i. Morena verdadera, cuan n1orena seria que bien seguro estoy que pasara por morena en Jerez de la Frontera! pecando de esa bella criatura (si se peca por eso) por de1nasiada gracia su hermosura, produce la dulzura ele su voz 1nusical tanto embeleso, que el que la oye suspira, y hern1osa hasta el exceso, en los labios de todo el que la mira casi se ve como palpita un beso. V!, Perdidas y enterradas en Rosa sus primeras emociones, en la joven Rosaura recob1adas volvi Julio encont1ar sus ilusiones. 11as cuando Rosa vi. que l tiernamento Rosaura miraba embelesado, casndola de pronto honradamente. la elimin con honra de su lado; y as fu la infeliz casada en fro con un joven galn de mucho bro, que, como un LQrd, de sus haciendas vive, cue aunque se llame Bias, es muy celoso; que toca, baila, canta y hasta escribe muy poco y mal como cualquier esposo; y con tal casamiento, \ Rosa, aunque buena madre, amant artera. puso por el momento entre Julio y Rosaura una barrerL Vll, De todos los en can toa que Rosaura tenia. ' ' '

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    LOS PEQUE!:lOS POil~!AS era el mayor, aunque tena tantos, que traves de sus ojos toda.va. slo cruzaban pensamientos santos; y por eso, entregada nobles expansiones, aunque mujer casada, es una nia grande tan honrada., que no piensa en las malas intenciones; y de Julio Montero, que la amaba, ella el amor oa eon un cierto candor que enamoraba, pues, casada de prisa, se crea libre en su amor, si en su deber esclava. VIII, Estando Julio de Rosaura al lado en una nocl1e, al acabarse el da, bajo el fresco rincn de un emparrado que entre la casa y el jardn haba, Rosa, aunque enfer1na, alzndose del lecho, poniendo en no ser vista un gran cuidado, se arrastr del jardn hasta la puerta, y dejndola obscuras y entreabierta, se puso oir en alevoso acecho. IX Y mientras Julio, que Rosaura adora, con los ojos devora. lo hermoso que nos causa calentura, muestra Rosaura, de abandono llena, aquel rostro en la flor de su hermosura, y lo que es el amor I aunque es morena, salta de ella una especie de blancura. Noche de an1or en que el amor rebosa, en la cual las ideas son pasiones, en que ostentan las flores sus botones con toda su turgencia misteriosa 1 Noche clara, lo mismo que la aurora, en la que en sombras de rumor y flores, y en cnticos de amor de ruiseores, se agota tod un mayo en una hora! Y cuando as los dos gozan unidos de una dicha sensual y candorosa, encienden el ardor de sus sentidos los magnticos ruidos que, electrizando la campia toda, en blando movimiento,, pasando por los nidos, los va arrastrando y dispersando el viento, cantor eterno de la eterna boda 1 ,X, Entre la sombra de la noche aquella en que ambos frente frente se miraron, 419 ,:

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    ', ' CAMPOAMOR y sus almas los dos se derramaron, ella en el pecho de l, y l en el de ella., se dijeron amores como se abren las flores, como un ave es cantora, como lo quiere, cuando se ama, el cielo, como en todo lugar y en cualquier hora alegre y bullidora coge el placer la juventud al V\lelo; mientras Rosa, escondida y desolada, oa cada frase cual si sintiese el fro de una espada que su pecho traicin atravesase. XI. Como hace amar aprisa, muy aprisa, el ardor que circula por las venas, cuando se aspira una ten1plada brisa que es en lo dulce un cfiro de Atenas, Julio ciego y Rosaura placentera, bajan enamorados la pendiente hechicera, por la cual nos empuja arrebatados la noche, nuestro a1nor, la primavera ... Aquel dosel tan bello que forma lo gentil del emparrado! ... La bruma de un lugar poco alumbrado! Lo obscuro y lo nupcial de todo aquello! All suspiros, ramas y dulzura, y ac fe y esperanzar.;, A una parte deseos y ternura, por otro lado el odio y la venganza; y aqu y all los dbiles quejidos que murmuran los pjaros dormidos! .. Oh, i1nagen de la vida, la dicha siempre la desdicha un ida 1. ,, Vtigo que formaron combinados, la tierra, los abismos y los cielos, eternos remolinos encontrados, bien y mal, luz y sombra, amor y celos! .. :;11. Viendo Rosa llegar el gran instante en que su fln camina la audacia habital de todo amante que conoce la ciencia fe1nenina, un r11ido de suspiros que hizo el viento, como el vago rumor de una arboleda, exhal uu rudo acento cual si en aquel momento se hallase en el suplicio de la rueda; y cuando Rosa con furor repara que )'a llega. el Instante de la bora

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    LOS PEQUERO$ POEMAS en que se hunde aquel puente que Sllpara Eva inocente de Eva pecadora, al pie de la vidriera de la puerta que daba la terraza. mira ms, .. mira ms ... se desespera, y cae desmayada, cual si fuera una estatua que el rayo despedaza. Xlll, Cuando Rosa caa sin sentido, cual si hubiese sufrido un fuerte martillazo en la cabeza., Rosaura, ante la culpa, con nobleza casta, retroceda, pues cuando ya perda su corazn la calma de un modo que no s cmo aquel da. sin saber lo que haca, no aadi el don del cuerpo al don del alma, al corazn venci con su cabeza, pues, aun envuelta en fuego, 1 saba con certeza que el mismo Dios vuelve la vista u11 ciego, pero no vuelve un alma la pureza. Y siempre decidida hacer guartlar del deshonor su vida, y sabiendo adems qtie es ms seguro que arrostrar las pasiones poner en ocasiones entre el deber y el corazn un mure;. se lanz hcia la estancia, santuario de los juegos de su infancia. Del jardn la puerta se avecina, y, viendo que no cede, empuja airada, y encendida, jadeante, fatigada, pisa un bulto, se inclina, vuelve erguirse, y camina como si el bulto aquel no fuese nada; y la enferma, que su hija huyendo mira, siente, al verse pisada, unas rfagas de ira de toda madre al corazn extraas; y, ms rival que madre, entonces Rosa., al tocarla aquel pie, sinti celosa el demonio del odio en sus entraas. XIY, Cuando ve Julio que Rosaura, huyendo del fuego que la.' abrasa, corre ciega, y corriendo sobre su madre moribunda pasa, al umbral de la puerta, de sorpresa y terror petrificado, Rosa! ... exclan1a espantado.

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    , ' CAMPO AMOR Mas Rosa, medio muerta, la cabeza que intervalos levanta como cortada con un hacha gira; va contestar, pero su angustia es tanta, que entre sus labios la respuesta expirai vuelve querer hablar y se atraganta; y al fin, ms que decirlo, as suspira: Me asesinaste, adis; duerme si ... Muere, y el si puedes, que apenas lo profiere, se le _hel con la vida en la garganta. xv. La luna indiferente entonces muestra. su disco ensangrentado, y una espantosa lividez siniestra ech sobre aquel cuadro desolado 1 ESCENA VII Mal de muchas . 'EL MEDICO, ROSAURA. -iQu mal, doctor, le arrebat la vida! Rosaura pregunt con desconsuelo. Muri, dijo el doctor, de una cada. -, Pues de dnde cay? Cay del cielo. ROSAURA. JORNADA SEGUNDA. ESCENA PRIMERA. Bodas celestes . JULIO, ROSAURA, Te vi una sola vez, slo un momento; mas lo que hace la brisa con las palmas lo hace en nosotros dos el pensamiento; y as son, aunque ausentes, nuestras almas dos palmeras casadas por el vie11to ESCENA IL Las dos esposas llOSAURA, BLAS, 80R LUZ, Sor Luz, viendo Rosaura cierto da casndose con Blas, Oh, qu esposo tan bello! se deca, pero el mo lo es ms! Luego en la esposa del mortal miraba. la risa del amor, y, sin poderlo remediar, lloraba. la esposa del Seor 1

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    LOS PEQUBOS POEMAS ____________ ..:._ ________ ' ESCENA III, Madrigal. JULIO. ROSAUR.I.. Brot un da en Rosaura el sentimiento de su primer amor, y en el momento volando un ngel, con fervor divino, para guiarla al bien, del cielo vino, mientras un diablo del infierno, ardiendo, pa1a arrastrarla al mal, lleg corriendo. Ante Rosaura. bella ngel y diablo, enamorados de ella, divinizado el diablo, se hizo bueno, y el ngel se impregn de amor terreno; y al ser transfigura.dos de este modo, por voluntad del que lo puede todo, fu el ngel al infierno condenado y el diablo al cielo fu purificado. De qu gracia y malicia estar llena mujer que con mirar salva. condenal ESCENA IV Memorias de un sacristn. JULIO. R0SAL1A. I, Dos de abril. -Un bautizo. Hermoso dfll El nacido es mujer, sea en buen hora. Le pusieron por nombre Rosala. La nia es cual su madre, encantadora. Ya el agt1a del Jordn su sien roca; todos se ren y la nia llora. Cruza un hombre embozado el presbiterio; mira, gime y se aleja: aqu hay misterio. 11. A unirse vienen dos, de amor perdidos. El novio es muy galn, la novia es bella iSern en alma como en cuerpo unidosl Testigos, primas de l y primos de ella. En nombre del Seor son bendecidos. Unce el yugo al doncel y la doncella. Dejan el templo, y al salir se arrima un primo la mujer, y l una prima! 111 ~un entierro! Dichosa criatura.! muerto se muri? Todo es incierto. Solos estamos sacristn y cura. Cun pocos cortesanos tiene un muerto! Nacer para morir es gran locura. Suenan las diez. La iglesia es un desierto. Dejo al muerto esta luz, y echo la llave. Nacer, amar, morir: despus ... quin sabel .. ,.. ---~ ----''".... ', ' ; 1 1 1

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    ' ___________________ _;... ________ ESCENA V. La gran noche lgubre. IUL!O. ROSAURA (niuerla). BLAS. -TITN, . l Imagen de su madre los veinte aos, Ilosaura, hja de Rosa, no muri con. los mismos desengaos; mas, como ella, muri triste y hermosa. Poco feliz, como tan mal casada, fu la mujer ms buena entre las buen;,,s, y aunqt1e al amor de Julio encadenada, derram en torno suyo, siempre honrada., casta, noble y altiva, ejemplos de virtud manos llenas; hasta que al fin, rompiendo sus cadenas, la muerte con amor, caritativa, la libr de la carga de sus penas II. M1ijer tan infeliz como adorable, aunque era su virtud inquebrantable, su amor Julio, de pureza lleno, fu inspirando al marido uno de esos rencores sin olvido que se arman del pual y del veneno. Pero el esposo, medias. ofendido, alcanz, ms dichoso que temido, hacer en ella respetar su nombre, y la am, aunque la am sin esperanza de ser jams q1,1erido .. ltfuerta Rosaura, aun le qued aquel hombre un objeto en la vida: la venganza 1 III. Julio l'viontero, en tanto, fiel de Rosaura la memoria adora, pues si fu en qida su terrestre encanto, su dulce nombre le parece ahora, unit!o ya la muerte, grande y santo. Y como l, adems de su tristeza, es amor de los pies la cabeza, todo el mundo repara que morir por consuncin de cierto, pues desde el da en que Rosaura ha muerto, su cara es el cadver de una cara. Y aspirando, en su inmenso desconsuelo, gozar ella unido transportes de la tierra all en el cielo, aunque est inconsolable no pide al cielo olvido; 1 pues, como todo ser que se ha querido, fl,l morir se dilat.a en lo impalpable, 1

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    . _, LOS PEQUE~OS POE11AS 425 ---------------------------,--,,, -1 ' ' su mal no tiene cura, porque, ausente su imagen l1echicera, la tumba bajando intacta y pura / ya era, ms que una mue1ta, una quimera. Y como siempre ,el que an1a est celoso, y aquel que est celoso es desgraciado,. para hallar en la vida algn reposo, pens en abrir con el mayor cuidado un hoyo en el rincn del cementerio, y el cuerpo de Rosaura, carioso, trasladar aquel hoyo cor1 misterio, y secreto dejar lo n1isterioso; y de su vida en el po~trero da ser con ella enterrado, y de esta, suerto dormir poi fin con la que ms quera descansando en los brazos de la muerte. IV, Cuando con gran misterio camina Julio trasladar la muerta ot1a tumba, que abierta tena en u11 rincn del cementerio, torpes, volando, lgubres geman los pjaros noctur11os por el cielo, y rastreando amarillas por el suelo l t1cecillas de fsforo corran. JI.las vencie11do impasible esas negras v1s1ones que, aterrando los bravos corazones, suele el miedo sacar de lo invisible, hcia la tumba de Rosaura avanza. con pie seguro y cauteloso odo, aunque no haba en torno un solo ruido qtte no fuese un terror una esperanza; y Rosaura exuman
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    426 ' ' \ . CAMPOAMOR besar quiso su frente; mas viendo un Crucifijo de su cuello pendiente, con la misma dulzura con que toca la golondrina el agua con sus alas, bes piadosamente con sus labios amantes el Cristo de marfil lleno de galas que tena por lgrimas diamantes y sangre de rubes en la frente. VI. Coge en brazos la muerta, que estrecha convulsivo contra el pecho, y al caminar derecho hcia la tumba por su mano abierta, Blas (que en prfido acecho con ojos de serpiente velaba oculto entre la sombra incierta) con exp1esin furiosa de alegra. desenvaina un pual y, de repente, clavndolo en el bulto que vea, de los brazos de Julio, derribada, cay la pobre muerta asesinada; pues con tan mala suerte blandi el arma, furioso, que el marido celoso en su mujer apual la muerte .. VII Viendo Julio, al hallarse sorprendido, que es menester herir 6 ser herido, hace frente, de clera azulado, al vengativo esposo, que le sigue, tornndose, celoso, blanco, rojo y despus amoratado; y cuando Blas airado Julio alcanza, uno del otro asidos, por todas sus potencias y sentidos respiran el placer de la venganza. Sigue un golpe mortal otro ms recio; la rabia los transporta hasta la. furia; se devuelven desprecio por desprecio, y es cada golpe una mortal injuria; la lucha, ms que lucha. es un tanteo; se repelen, se abrazan, se sofocan, y cada vez que contra el suelo tocan adquieren una fuerza, como Anteo Se espan el n1arido y el amante,' uno de ellos sagaz y otro siniestro, hasta que cae en el supremo instante sobre el hombre feroz el hombre diestro pues el ciego marido ' ,

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    4..28 ' CAMPO AMO!\ x. Y un cielo que parece, aunque estrellado. de ceniza cubierto, viendo el campo desierto, y el desierto de espectros erizado, cual si danzar surgieran su lado las fantsticas momias del Roberto, corre campo traviesa, perseguido por cien deformidades misteriosas; y aunque slo entrev, desvanecido, los vagos lineamientos de las cosas, mira al cadver que le. sigue amante, y el bulto negro que entrev delante lanzndole miradas horrorosas; y conforme le sigue, l huye y huye, y la tierra entretanto, rueda y 1ueda, y viendo cuanto entorno le circuye sumido en una lgubre humareda, ya ver le pareca en un abismo el universo hundido; pues rendido, jadeante, viendo siempre delante, el negro azul, la inmensidad somb1a, es tal su estado de visin completa, que cree en su desvaro que el mundo se ha volcado en el vaco, y que l pas de un salto otro 1pla11cta. XI, Aunque ya para Julio se convierte en visin lo visible y lo invisible, como siempre, invencible, aun flota en aquel caos de la m11crte de su ser la conciencia insumergible: y al ver brillar un ro que parece un espejo de acero, que lquido ondulante fosforece, arrebatado al fin Julio Montero, con varonil firmeza se ech aterrado al agua de cabeza.. Tilas cuando ya indolente se dejaba arrastrar por la corriente, en medio de su horrible desvaro sinti que le agarraba alguna cosa, y una mano invisible y poderosa le iba sacando con afn tlel ro. XII, Volviendo Julio en si pausadamente, se hall echado la. orilla del torrente y estando ya de su razn seguro, la margen del ro, al pie de un cerro, de la noche y del agua al claro obscur~ '

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    r.os PJ!QUENOS POEMAS 429 -------------------,-----------entre la muerta y l mira su perro que fija en l tranquilas, pardas, cual las del buho, sus pupilas. Y, como el ebrio que sacude el sueo, entonces se da cuentapoco poco de que el perro, fielmente, la muerta arrastrando hcia el torrente, fu vol vie.ndo su dueo feroz de miedo y de pavura loco. Y repentinamente -tQu har?-se pregunt. Dud un momento y entrando en posesin de su existencia, pas del pensamiento la conciencia, despus de la conciencia al .pensamiento, y al fin, con la entereza del espanto echa el cadver de Rosaura. al ro, y arrepe11tido ya de amarla tanto, ms que en su cuerpo, en su alma siente frir XIII. Avezado su noble servidumbre Titdn, el perro fiel de Terranova, echndose tras ella por costumbre, lu_cha por ver si al agua el cuerpo rob~ que su dueo arroj sin pesadumbre; mas Julio i11diferente y alelado, que lo que antes an1 detesta ahora., sube al cerro empinado, donde se sienta triste y casi llora. Y all puesto en alerta, y presu111iendo que jams sera. la huella de su crimen dese u bierta,, desde lo alto del cerro mira con alegra de Rosaura el entierro que en el agua va hallar tumba. !!ombra, y al perro y al ca.dver contemplando, arrastrad.os los ve por la corriente que flotaban dejando el rastro de una luz fosforescente; y con ojos abiertos por el terror desmesurada.mente, ve al perro que, luchando sin des,'1n~o, ya hundindose en las aguas, ya su.Liendo, pide auxilio, gimiendo, hasta que al fin, del ro en lo ms 1nanso, se c11mpli su destino, pues al llegar un prfido remanso, se los sorbi los dos un remolino. XIV. Todo esto lo ve Julio desde el cerro con el cuerpo aterido, el alma yerta .. ?tfucho ms fiel que el hombre, el pobre perro ni siquiera. al morir solt la muerta.

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    430 CAl\lPOAMOR ________________ ..;._ ________ ...... ..... --~ ESCENA VI. El annimo. JULIO, -UN ANNIMO, Sobre la tumba de ella escribi un &la.: Por darte vida t me matara 1 Y al otro da por autor incierto, con l.piz al final se aadido: Si ella hubiese vivido, ya de hasto tal vez la hubieras muerto. ' ROSALA. JORNADA TERCERA. BSCENA PRIMERA. Madrigal. JULIO. ROSALfA Hay un rincn maldito en el infierno desde el que, en vaga y celestial penumbra, para aumentar el sufrimiento eterno, otro rincn del cielo se columbra. tPor qu de mi alma el tenebroso inflerDC la hermosa luz de tu semblante alumbra, si es mi1arse en tus ojos retratado hacerle ver el cielo un condenado! ESCENA II. El almez. JULIO 1, Junto este mismo almez Rosa un da hice votos de amarla eternamente. Se est oyendo en el aire toda va de mi acento el rumor. Por qu siento, mis votos olvidados, esclavo de otra fe, nuevos ardores! Pasa el tiempo de amar y ser amados, mas no pasa el a.mor. II. Otro da Rosaura, encantadora, al pie del n1ismo almez jur lo mismo, y recuerdo que entonces como ahora, cantaba. un ruiseor. Pas el tiempo, y los nuevos ruiseOi'ea vinieron cantar otra hermosura.; porque se van amados y amadorei, pero queda el amor. ' ' ' '

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    , ' ' LOS PEQUEFIOS POEMAS 111. Despus, al pie de este rbol he sentido, exttico mirando Rosala, ' momentos de emocin, en que he perdido, para siempre el color. Ay! i Pasarn, como pasaron antes, si no el amor, las almas que lo sienten! que es siempre, siendo otros los amantes, uno mismo el amor 1 IV. Almez, cuyo pie tanto he adorado; tlc amores, que aun vendrn, altar querido; que enciendes, recordando mi pasado, de mi sangre el ardor ... t morirs, cual muere nuestra llama, y otro rbol nacer de tu semilla, porqe, aunque es tan fugaz. todo lo qne ama, es eterno el amor. v. Y cuando el mundo al fin sea extinguido y se oiga en las regiones estrelladas del orbe entero el ltimo crujido en inmenso fragor, Dios de nuevo la nada bendiciendo, de ella har otros almeces y otros mundos, ir un hervor universal diciendo: -Amor! amor! amor! .. ESCENA III. As! ROSALfA. DANIEL. I. Mira hcia all. Tu elctrica mirada. apor qu se clava con ardor en m Es mi pecho 11n volcn! muero abrasada! No me mires asl-Mira hcia. ac. Tus ojos inconstantes ya no se clavan con ardor en m; si he de vivir, mrame as... como antes fjate bien: as/ESCENA IV. Las glogas modernas. ' ', '' ttO!!ALfA, JULIO MONTER9. DANIEL, -LA LUNA,-EL POETA~ I, Ya haba pooa luz en la montaa. y era casi de noche en las honduras, vindose un tiempo, en perspectiva. extraa, bajo un monte con luz, valles obscuras. \ 431 .... ' ' ' ' '

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    ' CAMPOAMOR ---------------------------En un o de los valles de esta sierra. se halla un jardn obscuro y pintoresco que parece olvidado de la tierra; y del jardn, en el rincn ms fresco, un cenador formado por almeces, donde no se ve luz ni se oyen ruidos, y hay tanta paz en su interior,. que, veces, hacen en l los pjaros sus nidos. Contndose los dos esos secretos que suelen escuchar los cenadores cuando odos discretos se acercan unos labios habladores, estn al fin de este apacible da en aquel cenador, sin luz ni ruidos, sobre un banco, Daniel y Rosala, deshojando unas flores distrados. II. Hermosa nieta de su J1ermosa abuela, Rosala, entre flores confundida, sobre .el banco que el musgo atercioiela, Daniel escuchaba embebecida cuando tena apenas la edad en que ya corre por las venas el alma confundida por la .vida. Adems de ser bella, se admi1aban en ella los lindos pies y las pequeas manos, y su cutis tena ese rnatiz que se llam algn da el btico color por los romanos. Pasando en Avils por gaditana, en Cdiz se deca que era prima del sol y perana, pues siendo tan morena, Rosa.la, con la tez de su abuela competa 11u tez de cuarterona de la Habana. 111, Nuestro Julio Montero, que Rosa.la con furor amaba, recuerda cuando Rosa le juraba que es el ltimo amor el verdadero. Con respeto profundo cumpla como noble sus deberes, y no encontrar morenas en el mundo sera un Escipin c.::,n las mujeres Pero ignorando yo por qu razones su ardoroso seno en el color moreno le inviaba Satans mil tentaciones, fu una. tras otra, y en creciente, amando tras de Rosa, Rosaura. y Rosa.la., las tres morenas y las tres hermosas; 1 . . '

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    .... 1 ~. ,.. -_,,,. No es un loco Es San Juan predicando en el desierto l . L os P e q1.,t, ?. s Poemas La s F lores v uelan. ESCE~A V. T J C A MP O t.\.MOR 28

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    LOS Pl!:QUEJ:IOS POEMAS y por eso con honda simpata. fu en su pecho reinando la bella dinasta de las Rosas. Slo tuvo P.n el mundo tres amores. ligero uno, otro grave, otro profundo; positivo y equvoco el primero; casto, ardiente y fantstico el segundo; y ultra-amante y platnico el tercero. Y, segn la sentencia del profeta, como los hombres para amar son ciegos hall Julio en sus sueos de poeta en la abuela., en la hija y en la nieta toda la gracia antigua de los griegos; y amante, su pesar, de Rosa.la, estaba tan celoso, tan celoso, que el pobre, un poco viejo, no saba pensar en Luis catorce, que deca: A mi edad, mariscal, nadie es dichoso. IV, Era tanta la fe con que quera, que perdonad la execracin, Dios mo! el lecho de su madre quemara., si los viese con fro, por calentar los pies de Rosa.la. No hay crimen ni bajeza que no cometa un hombre, si celoso tiene un horno encendido por cabeza; por eso el da aquel, Julio, en.vidioso, siendo ms bien que un necio un insc.nsato, oh inocente candor de.los sesenta! quiere escuchar un rato lo que Daniel Rosala. centa; y como antes ya dije que tena. el bello cenador por ambos lados asientos de granito desgastados, en uno de los cuales aquel da. juntos estn Daniel y Rosa.la. con dejadez asitica sentados, Julio, que amaba con senil terneza y era ms bien demente que culpable, poco antes, sacudiendo la cabeza como un loco incurable, queriendo ver y oir el miserable lo que haba en su a1nor de misterioso, exaltada su ardiente fantasa se escurri cauteloso, cual si fuese un reptil, bajo el asiento en que estaban Daniel y Rosa.la ... Julio en aquel momento, siendo un hombre hasta bello, era espantOSC-1, Tomo I, cam1>oamar.-U :..

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    . CAMt'OAMO!t v. Mientras estn del cenador un lado Daniel y Resala sentados en el banco, que tena por la lluvia el cimiento socavado, bajo el asiento echado, y oculto en situacin tan vergonzos:i., se acuerda Julio de Rosaura y Rosa cual de un eco lejano del pasado; y agolprsele siente, ya arrepentido de su mal consejo, el rubor la frente, pues tarde ve que, desdichadamente, sin llegar ser sabio, se hizo viejo. Y pobre Julio! su ansiedad es mucha, pues cree que encin1a del asiento imitan del tormentoso amor la ardiente lucha las ramas que se agitan .... Y es que para un celoso, cuando escucha., los silencios parece que palpitan. Mas A qu hacen esas almas encantadas de corazn tan joven como ardiente? Nonadas nada ms, simples nonadas; lo que se suele hacer natural1nente cuando brota el amor de dos miradas; lanzar ayes de amor que hacen un ruido como de santa intimidad del nido; esas cosas henchidas de placeres que, cuande se aman hombres y mujeres, se dicen muy cerquita y al odo; lo que se dice en vspera. de boda, por lo cual Rosala hablando quedo, 1nu1mura como todas las que van t casarse: Tengo miedo 1 VI, Pjaro fascinado, que aturdido en la boca cay fie la serpiente, ve Julio, arre peri tido, que nada. oye ni. ve, pues solamente, como si fues1:; el aura, la hija encantadora de Rosaura, hacindole cosquillas en la frente, le roza sin querer con el vestido 1 Y aq11el roce magntico, sintiendo los celos de la carne acres y extraos, sin poder oir nada,. estuvo oyendo diez segundos ms largos que diez aos; y unos ojos abra cu:...l los que abre un ahogado en su agona e1, el fondo del agua; mas ni el pie vi siquiera Rosala.

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    ' ' 1 ' 1 ' LOS PEQUE!10S PdEi!AS porque un doblez de encaje de la enagua, como un astro una nube lo cubra; y su amor maldiciendo, echa al cielo, gimiendo, con un resto de juicio, la mirada. de un hombre que est viendo que en el fondo se ech de un precipicio, en tanto que despiden porfa. los ojos de Daniel y Rosala. relmpagos de luz y de deseos al rumor de los tiernos cuchicheos de pjaros nacidos aquel da. VII, Ay! Una vez que de gentil manera

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    ' 436 CAlfPOAMOl\ Miserable l Oh, mil veces miserablel Qu escena tan cruel parecera si nos pintasen con su ardiente estilo situacin de dolor tan lamentable el fiero Dante el poderoso Esquilo 1 IX. Quejoso Julio de su suerte inicua, tiende hacia el cielo una mirada oblicua, y al travs de la trmula enramada ve la luna plateada qt1e, alzndose, cual nunca placentera, con su luz entre blanca y azulada cree que le viene hablar de esta manera: Oye, Julio, tu vieja conocida, iqu suerte adversa sostener te trajo, vil Ssifo, esa fosa desprendida 1 Qu amor arriba, y qu dolor abajo! Nace uno y otro mure: esta es la vida., Asesino de Rosa, por quien Rosaura se muri de pena, ya ves que es esta vida una cadena en que nace una cosa de otra cosa; y por eso sin duda al cielo plugo que sea en esta noche tan serena Dios tu juez, Rosala tu verdugo! Qu burla tan amarga de la suerte 1 Nada se pierde, Julio, ni se olvida. Hoy la nieta de Rosa, al darte muerte, une el fin y el principio de tu vida Adis! Se hunde la losa, gime y reza;. aprovecha piadoso el ltimo momento luminoso que nos presta al morir naturaleza.. Adis l Adis l Tu amor era un delirio. Pide al cielo piedad y muere en calma. Tal vez Dios te perdone, pues que tu alma lleg la expiacin por el martirio! Y al soar que la luna as le hablaba, n1etido en aquel lecho de Procusto el semblante de Julio ya to1naba la trrea y fra. palidez de un busto, diciendo, porque Rosa recordaba, en vez de blasfemar:-El cielo es justo! y al trasponer la. cima de un vallado, la luna pareca que recordando Julio su pasado -La expia.cin! ... -cruel le repeta. x. Y en tanto que segua indiferente la luna su camino, y que arriba y abajo eternamente marchaba cada cosa su destino, '

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    438 CAMPO AMOR su iinagen fiel 1ne persigui con saa: hoy torno ver su tumba, y cosa ext1aal ha vuelto la salud mis ideas. Cuanto n1s de ella hu, con ms em peio n1e persigui; y ahora que la toco ya dejo de estar loco, ya puedo ver la realidad sin sueo. Y es que slo e11 la ausencia 111e persigue su so1nbra inexorable; .. Nunca pude pensar que en la existencia lo que hay que te1ner ms es lo i1npalpablet II, (Con aire pensativo). Cunto abruma el pasado mi presente! Yo inat de un pesar aquella santa c11a11rlo, al llamarla infiel injustamente,. la ahog .un ay! 1ns all de la garganta. Pobre Enriqueta ma! Mirndome aquel da con sus ojos que ahond la desventura, Soy. honrada y te adoro! me deca, .. Con qu gusto dara mi vida y mi razn por la locura! Mas, i cmo era posible que su encanto mis celos no excitase y mis deseos, si en teatros, en calles y en paseos los hombres todos la miraban tanto!.,; Qu injusticia la ma! Al verla por los hombres admirada. yo, sin poderlo remediar, senta los celos de una carne sublevada. Condenando al desprecio mi celosa ternura por haber calumniado como un necio su virtud, que era un pan sin levadura, maldigo mi demencia que lleg hasta dudar de su inocencia porque los hombres la miraban tanto ... Oh, qu amargo es el llanto que cae gota gota en l conciencia! .. III, (con resolucin), En fin, todo pas; vuelvo la vida. Las sombras bajan ya de las montaas. Dejar en paz la mujer querida que desde el fondo am de mis entraias y despus, despertando la sed de la ambicin y ,de la gloria, tal vez me ir aliviando cuando vaya borrando el xido del tiempo su memoria. ; '

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    ' LOll PEQUEOS POE1IAS -------------------.,-----------IV. fComienza a alejarse). Pero ... Jess! ... iQu es esto! Ya en n1i mente clava su rostro hermoso ... Es intil luchar intilmente. Doy un paso, y, turbando mi reposo, vuelve pasar su imagen por mi frente, convirtiendo lo real en nebuloso; y apenas huyo de ella cuando empieza pesar sobre m mi mal destino y formar el dolor en mi cabeza del cielo y de la tierra un remolino. i Cmo ha de hallar mi corazn la calma si dejo el cuerpo y me persigue su alma t 1 Qu horrible desvaro! Llena de ira y de espanto mi conciencia, siento un calor que se parece al fro, y, en confusa apariencia, dando vueltas el mundo en torno n1o, parece que voy viendo la existencia como el que anda volcado en el vaco 1 v. (Volviendo alejarse). Intentar de nuevo .. Nada ... nada Venga ti va, tenaz, celosa inq nieta, de mi cuello colgada su sombra es ms pesada que un planeta! Y, aunque tarde, comprendo que jams podr huir de ese martirio, pues conforme me alejo, voy subiendo la escala del furor hasta el delirio; y es mi desdicha tanta que en vano intento adelantar mi plant~. pues, sonmbulo eterno de lo mismo, veo en torno flotar algo que espanta; y dos manos que se alzan del abismo me aprietan cual d~s garfios la garganta.. VI. (Momentos de lndeclslDJ, Todo esto es un horror; pero adelante ... cae oye el toque de oracin de la campana del cementerio), La oracin! A su anuncio, vacilante siento el dolor con el que todo acaba, y me inspira. tal fe, que en este instante si me acordase de rezar, rezaba.. Perdona. oh Dios! si al rezo indiferente viv en la. paz lo mismo que en la guerra desde el dfa fatal en que, inclemente, un puado de tierra. me apart de mi madre eternamente

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    ' 4.40 CAMPOAMO!l -----------------------------VII. (Con desaliento), No quiero luchar ms ser vencido. i Qu importa la existencia al que est ciiirto de que todo hombre muerto es tan feliz como el que no ha nacido1 Est echada la suerte. Voy dar fin la existencia ma. Pase el polvo animado polvo inerte. Ya Csar lo deca, vale menos la vida que la muerte. tPara qu he de sufrir tantos horrores si el vivir es lucha1 con lo imposible y el mundo un sustentculo insensible de todas nuestras penas y dolores1 Su sepulcro ser mi ltimo asilo Viv sin paz, mas morir tranquilo. Despus de entrar en l, desesperado cerrar el panten, y de este modo, por el hambre y la asfixia asesinado en polvo caer, que es fin de todo. Voy, voy, ser adorado! Desclava tu memoria de mi fre11te, que en tu mismo sarcfago, tu lado me acostar dormir eternamente! Sueos mos, adis! l'.!uero impasible al toque funeral de esa campana, pues me causa un tormento irresistible la fuerza atroz de la ilusin humana, el mgico poder de lo invisible! ... Centra en el panten, cierra la puerta y eae el teln), EL AMOR DE LAS MADRES. PRIMERA PARTE LA MADRE Y LA HIJ'A. I, Luis Alfonso es mi amigo ms constante, mas debo declararos francamente que hallo poco galante que me obligue que os cuente un hecho atroz, que espantara Dante, hoy que, ya arrepentido, busco el modo de que jams vuelva mentar mi labio el mal de todog, como dice el sabio, 11 la infinita vanidad de todo i

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    tos PEQUERos ~OEMAS n. Qu enero tan fatdico, Dios mo 1 liasta. el agua del ro va aprisionando el hielo! Cubre el pas la nieve, e luego el fro hace un cristal en que se m11. cieio 1 1 Era blanca la. bruma y estaba todo blanco en aquel da, pues slo se vea nieve en la tierra y en el mar espuma llI. Segn cuenta una historia verdadera, de Ana la panadera era tal la elegancia, que Pocillo llev desde Pozuelo la moda de ponerse, como en Francia, en forma de conferas el pelo. Slo estuvo una vez enamorada, pues, viendo un emigrado de pasada, la panadera. se qued tan triste, que lleva desde entonces su mirada fija siempre en un astro que no e~J.ste. En un carro de varas, que tena por toldo una porcin del claro cielo, comerciando con pan iba y vena de Pocillo Pozuelo, guardada por un perro que morda. Y sucedi que un da en que, cual Juno, altiva y agraciada, en su carro sentada., volva de la villa dG llevar una hornada de pan candeal de tier1a de Castilla., de su camino hcia el siniestro lado la vislumbre incierta de un sol que pareca amo1taja.do, vi una muerta con traje destroza.do, y una nia mamando de la muerta. Mas i cmo aconteci? De esta manera: poco antes de llegar la panadera la madre, hambrienta, alimentar quera. la nia que de hambre se mora, y por sacar la leche de su pecho con sublime despecho con las uas la piel se deshaca, y como ya sala la leche con la prpura mezclada, de una intil succin escarmentada la nia, casi yerta, ee qued tan hambrienta y fatigada, que se durmi sobre su madre muerta. '

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    , ' ' .. ' ' 442 OAlfPOAMOR ~----------_:_:.::.:.:..:.=.~--------__;_~~. -...., .. IV, El rostro de la pobre aun sonrea, porque expir cumpliendo en su agona el ms puro y mayor de los deberes l Van con gusto al martirio las mujeres ct1ando el instint-0 maternal las gua 1 l\Iientras Ana piadosa se adelanta. da, alivio desventura tanta,. parecan los vientos desatados un polvo de cristales .triturados que destrozaba el rostro y la garganta. Y sintiendo un horror de cuerpo. entero, asustada primero :!le miedo ante el cadver se retira, pues da un fro mayor que el mes de enert un muerto que parece que nos mira. lilas al fin, dominando sus terrores la fuerza del espanto, fu cubriendo su 1ostro bajo el llanto, un color que no existe en los colores; y 1ecogiendo aprisa la nia abandonada, que, al sentirse abrigada, no Je ca be en la cara la. sonrisa, en el carro, de nieve coronado, dej tras s, con paso acelerado, ms bien que aquel desierto, aquel vaco." Sitio de horror que se qued mas fro que un campo de batalla abandonado! .. Y. Vol de esta tragedia la noticia; mas con10 siempre nuestro mal se junta del hado, si es adverso, la malicia, mie11 tras lleg, corriendo, la justicia, los perros se comieron la difunta 1 SEGUNDA PARTE. LA HIJA Y LA MUNECA. I, Con tu venia, lector, sigo contando esa terrible historia, que siempre est ondulando como el vaivn de un sueo en mi memoria. II, Pasaron tres eneros, y es ahora la hija de la antigua. pordiosera. una nia hechicera, que aun se queda dormida mientras llora.

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    . LOS PBQUB!tos POEMA! .. 443 -------------------'----'---------.. e Siendo Ana de esas almas escogidas que sin penas ni grandes desengaos, como muchas m11jeres de treinta aos aun tiene unas muecas esco11didas, para hacer la nia ms dichosa le compr ,en un bazar, la panadera, otra mueca de cartn preciosa, que tna una crin por cabellera. III. Al volver Pocillo de Pozuelo, el viento con las nubes barre el suelo y en su furor los rboles derriba, y, q11edando apagado el sol arriba, cae en el mar la claridad del cielo. A la luz de la tarde que cleclina, cubrindose de un tinte funerario, coino un polvo de nieve, la nblina los montes envolvi como un sudario. El granizo primero cual siempre destructor, pas un rasero sob1e templos, palacios y cabaas, y la nieve, despus, aquel enero los valles igual con las montaas. lV, 1:[ientras Ana. dorma, la nia, que parece que senta. no tener de mujer trajes Y nombre, pues, segn un doctor que lo saba, cuattro aos en mujer, son doce en ho1nbr0, juzg que la mueca como ella misma con razn querra que Dios le diese el pan de cada. da untado con un poco de manteca, y le d de comer tortas de huevos, manjar que la mueca no coma; y haciendo para hablar vocablos nuevos, .por no saber los viejos todava, hallndose encantada la llama e11cantadora, .y aspira los 1,onores de criada., nombrando la mueca eu seora Al cumplir como madre .,stos deberes no caba de gozo en el pellejo. Varia:r. el co1azn de las mujeres cuando caiga de lo alto el sol de viejo! v. Y como he dicho, al empezar; que haca un fro tan intenso que dola, pens la. nia. candorosamente .que tambin la mueca sentir& ; . .

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    , 4 CAMPOAMOR --------------'---------------el fro que hace dar diente con diente, y sin temor al hielo la mufieca arrop con tierno celo con sus_ propios abrigos y sus galas, mientras que ella la cubre desde el cielo el Angel de la Guarda con sus alas. La razn natural es imperiosa, y, ya desnuda, se cay de sueo, como si fuese _un pjaro pequeo que se echase en el fondo de una rosa; y como al fin slo qued cubierta con los rayos de sol de sus cabellos, la. nia, envuelta entre ellos, se enfri, se durn1i, se qued muerta. Ana mira entretanto al lado del camino, el lugar santo en que al ir y al volver hcia su casa, reza siempre que pasa, despus 'de santiguarse con espanto, y en honor de la muerta pordiosera bes, con boca de granada hendir!a, la nia dormida, cuya cara se re toda entera. Y oh ironas del cielo! por ms que la mova y la besaba, en lugar de la nia que buscaba se encontr con un tmpano de hielo, Ana infeliz! Vueltas en sus mejillas las rosas encarnadas, amarillas, llorando por la nia idolatrada mira si est en la bveda estrellada el equilibrio de los orbes roto, con faz que no la habr ms espantada el da en que, la tierra desquiciada, eche al mar al Moncayo un terremoto. VII. No ha.y remedio! En cumplir con sus deberes las nias y las viejas son iguales, pues siempre es el mayor de los poderes la fuerza de las leyes naturales. Cual su madre tambin, la nia aquella por dar otro calor, muri aterida. Altos juicios de Dios! Fiel su estrella, al dejarse morir, por dar la vida, ya el genio de la especie hablaba en ella, ' J

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    LOS Pl!QUl!OS POEMAS EL CONFESOR CONFESADO PEQUEO PO~:MA EN FORl!A DE MONLOGO, Al Excmo sr. D. Jase Cotonet' y A.llen de Salazat', conde de Sallen t. Queridisimo conde: He puesto en verso. su instancia, un suceso acaecido ms de una vez en nuestros dlas, y le dedico este j ,,guete literario como una prueba de lo n1ucho que le quiere s11 consecuente amigo R, D8 CAMPOAMOR. I. Lugar de la escena:. habitaci6n lujosa.-Ventana grande y puerta la derecb de la actriz.Otra puerta la izquierda.-Balc6u en el fondo RAFAELA (dirigindose hacia la ventana como si hablase con su marido). Como buena. cristiana. hoy tengo que ocuparme en cosas graves. i Que soy una holgazana 1 Casia.no! Se conoce que no sabes que me 'he ido confesar esta. maa.na.. II. {Desde el escenario en tono amenazador). Vil! lle de echarte de cabeza un ro. (Mostrando una carta) F.n este papelito, esposo mo, me notici tu indigna travesura. la. sobrina. del cura, que confiesa ms gentes que su to, (Leyendo), Mi tfo ,., dice, dbil y achacoso enferm de repente, y, en su lugar, me consta. que, celoso, hoy os va confesar traidora.mente vestido de sota.na, vuestro esposo. (Volviendo dirigirse hcia la ventana), Has profana.do un sacramento, impo! pero en va.no tu esposa se la. cela, porque este cuerpo mo suele ser un navo, que aunque va, a.donde va, no deja estela.. (Sigue leyendo el papel). Ya que l", prosigue, se aventura tanto, y estis bien advertida, tejedle con astucias un gran manto, pa1a ocultar discreta., vuestra vida, como manda que se haga. el libro santo Qu gran mujer l Slo se toma. afanes por los hombres sencillos: an1a. los monaguillos, y los deja al llegar sacristanes. -. l '

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    , ' . ; ' (46 'CAMPOAMOR . III. Con efecto, al mirarme arrodillada ante un confesonario hecho en un muro en un rincn del templo, tan oscuro, que aquello no era templo ni era na.da; de cu1a. disfrazado, ms feo de lo que es, mucho ms Ceo, 1ni esposo, avergonzado, se entr escuchar mi confesin, sentado, subiendo hasta los ojos el manteo. Oyendo el insensato mentiras de verdades disfrazadas, un grandsimo rato lo tuve entre mis uas afiladas como un: ratn que zarandease un gatc,. IV (Tomando un catecismo que habr sobre una mesa}. Hacindome la joven inocente, saqu este catecismo y el rosario; y, vol11ntariamente, dej oir un sollozo involuntario, y, vengando l insulto, de este modo, entre atnito y mohino, se fu tragando el confesor oculto mentiras com ruedas de molino. v. ' (Hojeando el eateel1mo en cada Mandamiento, Imitando el modo de hacer la confesin). Primero: AMAR i Dios. Ay I Yo he solido pecar de idolatra, y en cierto tiempo, cuando Dios quera, am tanto como l mi marido; mas ya, desengaada, profesar me inclino este credo del. sexo femenino: 1'ener fe en Dios, pero en los hombre, nada. Silencio sepulcral. Con gran paciencia mis falsos testimonios de conciencia fu oyendo mi marido, co11 la misma inocencia que si acabase de caer de un nido. VI. Mi confesin segu, Ripalda en mano. Dos: NO JURAR su SANTO NOMBRE EN V ANO, Jurar por Dios lo creo muy odioso. Soy una buena esposa que no juro por Dios ninguna cosa. Para mentir lo juro por mi esposo, por mi esposo a.dorado; . pues Dios slo le hago el Jura,menti:, ' ' ' . .

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    . . 1 447 LOS PEQUl!!lOS POl!MAS -----------'--'-------------------' de morir sin ningn resenti1niento. Hasta hoy, seor, todos los he vengado, Cuando esto le deca con ms perfidia que de rabia llena, con .un furor de hiena, por no poderme replicar, tosa. VII, -De ninguna manera faltando en el TERCERO Dios ultrajo . Al revs, yo quisiera santificar los das de traL~jo. Salir siete misas por semana es cosa tan divina como humana. i Dnde hay guardin que el contraba11do atrape de una devota. astuta y diligente, cuando en los templos hay generalmente la puerta. principal y las de escape 1. Perdnenme los cielos, pero esta relacin era precisa. por si logro que este hombre vaya misa, si no por santa devocin por celos. VIII. .;__ Qu l'Yiandamiento el CUARTO tan hermoso! Indefectiblemente honrar padre y madre eternamente. A quien nunca. he de honrar es mi esposo, pt1es como siempre he sido un tipo de costumbres femeninas, nurica. honrar un marido que no me da el dinero que le pido, y se suele acostar con las gallinas. Al oir este ultraje no lo v, pero creo que el confesor debajo del manteo Ee restreg las manos de coraje. IX, -El quinto NO MATAR, Siempre he tenido, segn dice el grun de mi marido, el genio tremebundo de una mujer de Esparta enfurecida. Celosa, sin dinero y aburrida, me va. mal en el mundo, pero no quiero mejorar de vida Cuntas veces, Dios mo, he pensado, en mi duelo, meterme enteramente en un vaco la espada interminable de mi abuelo! Lo paso mal, mas de mi misma duea, por no dejar viudo mi marido, hoy, lo mismo que el viejo de la lea, llamo la muerte ... viene... y la despido. ' '

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    ' 448 CAllPOAMOR x. Sigue al quinto el .. el ... el ... Estoy turbada. Cunto siento, seor, llegar al sExTo .. Y aqu pona yo, diciendo esto, una cara de mrtir degollada. Y continu diciendo: Cierta hermana. me ense en el convento, que el bordear este santo Mandamiento es la misin de la flaqueza huma.na. Y aad muy despacio: Bien mirados en este Mandamiento mis pecados son pecata minuta. Y l, sintje:do un atroz desasosiego, rugi un hen1 hem inacab<:1,ble, y luego los prpados cerr como un recluta cuando oye al capitn que grita: Fuegol Acsome, seor, que en mi retiro como estoy. tan despacio abro el balcn y miro cuando pasa la guardia de palacio Por cierto que me di muchos cuidados un cierto subteniente que tena los labios escoriados porque prob una vez el aguardiente. Para m, en mis amores ideales, los hombres de uniforme son iguales; es decir, son un poco diferentes; cuando nia aspiraba generales, pero hoy me gustan ms los subtenientes. Maldiciendo mi estampa, y fingiendo una tos que no tena, con esta relacin se revolva como un lobo cogido en una trampa. Y segu: Tengo un primo quien estimo Yo no lo s, pero seguramente al escuchar el nombre de mi primo, una sombra interior nubl su frente. El me am con locura, mas yo slo le am con la ternura con que se quiere un loco. i Qu queris, seor cura 1 E;l dejarse querer cuesta tan poco! Y yo,. que en el colegio he practicado todo un curso de astucias femeninas, aad: El desdichado al ve1se despreciado se fu comer arroz Filipinas ....... Viendo que en este asunto ya n1is pies resbalaban, poniendo al sexto punto, mis ojos enjugu, que no lloraban. ' ,,

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    .,. LOS PEQUE~OS POEMAS 449 -----------------'XI El sptimo No HURTAR. Nunca. he sabido, para robarle nada, donde tiene guardada la llave de la caja mi marido. Si cogiese esa llave misteriosa le probara esta infeliz esposa. que tiene la. agudeza extraordinaria de comprender que el lujo es una cosa, como dice Voltaire, muy necesaria.. Yo, como todas, en resumen, quiero que me amen mucho, y que me den dinero. Pero ms que dinero, cuento rezos; por eso soy, y he sido, una mujer feliz con su marido que pasa el tiempo en ocultar boste1os. Luego, rompiendo de repente el 'hielo, dije: Pero, a.delante 1 s que llega. un instante en que fuerza de celo, siendo un amante irreemplazable el cielo. se puede reemplazar con otro amante. Rugi aqu con furor, mas ni por eso d su rabia reposo; era un tigre furioso quin puse un bozal como un sabueso. XII, -Octavo NO :t.!ENTIR. Ay, seor cura, no soy muy v1eJa, pero os confieso que, fuerza de pintura, no tengo ms edad que la que quiero. Y aunque no entra en mis miras el imitar esas costumbres malas de ciertas colegialas que al mismo confesor le echan mentiras, por falta. de memoria, aunque.nunca he mentido cuando cuento los aos que he cumplido, ya miento ms que el que invent la historia. XIII, El NOVENO qu horror I de 11ingn modo pondra yo un deseo temerario en la mujer del prjimo, al contrario las d_etesto, las guapa.s sobre todo. XIV, -El pensar en el DCIMO me aterra, pues s de algn marido cicatero que ignora el majadero que al tocador se da. lo que la. guerra; dinero, y ms dinero y ms dinero. '

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    (50 ' ' '" CAMPO AMOR '~ Mi cabeza es de hueso toda entera, y nunca. entrar en ella. la. mana de esta. moda extranjera de que es una virtud la. economa.. i Economa m, cuando deseo que me den buenos trenes de recreo, y otros trenes de hechura. ms barata. para ir misa., bailes y paseo i Mi mdico a.segura, y no lo creo, que es sano andar pie, y mi me mata. xv. Y pues ya. he descargado mi eonciencia, impcnerme la pena es cuenta ma.; esto) acostumbrada la. paciencia; la. otra vez promet, por penitencia, santiguarme dos veces cada da.. En fin, seor, la bendicin os pido. Mas escuchad estas protestas mas: 6 muda de conducta mi marido, 6, dentro de unos das, ser un ngel de Dios, pero cado. Mientras fingi otra tos que no tenia, la vista. alc con celestial arrobo, y l tosa, y tosa, y se march, sin conocer el bo~o, la. perfecta verdad con que menta. XVI. (Tirando el eateciamo sobre la mesa) As salv de mi virtud la. palma engaando un celoso como un nio, y as lav las manchas de mi alma. y me qued ma.s blanca que el armio. {Sa oye el paso doble de una. msica militar). ' La guardia! corro verla. (Detenindose) Pero, alerta porqu l est, como quien no hace na.da, mirando desde el quicio de la. puerta. ' ",;, -~ ,, (Cerrando la cortina" del balcn). . No caer en la. celada.; Porqu soy tan despierta que una. legua. oigo hablar con la. mirada.. Me pierdo un espectculo precioso; pero tengo un esposo que los jvenes guapos los persigue celoso, lo mismo que un hurn coge gaMpos (Poniendo atencin). 1 Me llama. t S, me llama. Pues aaaclo eomo trtola del su 1eelamo. Irt gNo he de irt Pero, por qu lo dudot Es mi marido, 7, sin erob&rgo, le amo .>

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    . ' LOS PEQUE~OS POBMA.S 1 All voy, all voy, Casi ano mo,! Qu lstima. que sea un cicaterc1 I Menos en dar dinero, mi esposo es complaciente como un to. (Mirando hcia la habitacin de 1.u marido) Confesor confesado 1 yo fuerza de cuidados te har 1;ierno, y eso que eres bribn I tan mal pensado que sabes lo que pasa en el infle1ho 1 Voyl voy! Siempre tendr en t11tela, y en tutela irrisoria, la. mujer, nia. grande de la. histo,ria., al hombre, eterno nio de la escuela.! (Entra en la habitacin de su marido lanzando risoiada} LAS FLOR ES VU.ELAN POEMA DRAMTICO, PERSONAJE~~ '51 :i ,. / CLARA, viuda. J USTINA, su doncella. S1MONA, su planahadora. EL .CONDE DEL EsPI,IEOO. ALEJO, S1t ayuda de cdmar~ GUSTAVO, poeta. MSCARAfl, etc. Lugar de la escena: El teatro representa la galera ,te un baile de mscaras. La msica se oir ms menos distintamente duran te toda la representacin. ACTO UNICO. ESCENA PRIMERA . Gustavo. Simona. (Los actores se pondrdn quitardn la careta:, segn lo ~ja .l4 iecesidad de la representacin). SIMONA, El baile est esplendente! GUSTAVO, Me avergenzo de verme entre esta gent&. Vertida aqu la poblacin entera, rueda, como si fuera. una tromba marina, dando y llevando, al ir por dondGq11iera los codazos que daba Mesalina.

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    4?'>2 ' ' CAMPO AMOR BIMONA (aparte). {Qu joven tan sabido! No extraar, en conciencia, que despus de estos trozos de elocuencia tenga. un rato de tos muy merecido). GUSTAVO. Aunque es ya mi pobreza tan visible, con este domin no se ve nada de mi frac de color indefinible. 8IMONA. Vuestra casaca nueva estA aviejada. GUSTAVO. Lo malo es que la vieja est. inservible Sentir la inspiracin, ser caballero, y no tener un cntimo, Dios mo 1 ' SIMONA, Es verdad: el ta.lento, sin dinero, es un horno sin fuego, que da. fro. Pero no ha. de faltar quien os proteja. mientras puedan planchar las manos mas . GUSTAVO, Tenis razn, sois cariosa. y franca. De vos mi gratitud no tiene queja; os debo el hospeda.je de unos das; me planch.is con primor la. ropa blanca, y me volvis muy bien la ropa vieja. SIMONA ( aparte) (Es buen muchacho! Y mi postrer maniobra ser hacerle mi esposo, porque, aunque tiene ingenio que le sobra, es mucho ms ingenuo que ingenioso). GUSTAVO (aparte mirando hdcia el saln), (Tan slo una esperanza en su miseria mi talento alcanza. La busco intilmente hace una hora, tal vez sea el remedio de mis males el ha.da encanta.dora que escucha. con piedad las ansias mas, y que va hacer un mes y algunos das que la colmo de amor y madrigales). Conque bailar, Simona, y con prudencia; no sea que algn pillo ... SIMONA, gDnde hay pillo mayor que mi inocencia 1 (Aparte) (Es tan casto y sencillo, que tiene un mal recuerdo en su existencia, porque me vi una vez hasta. el tobillo). \ 1 ., ' , .. '~ . ..

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    LOS PEQUEOS POEMAS .(58 GUSTAVO, 1 Os digo esto .. SJMONA. Es intil vuestro empeo, porque soy tan honrada, que si encuentro una cosa, busco al duee y se la. vuelvo, aunque no valga na.da. GUSTAVO, Es en un baile tan continuo el roce SJMONA, i Estoy acaso en Babia t Yo soy, aunque ninguno lo conoce, menos en la gramtica, una sabia. ESCENA II. Gustavo, Simona. Despus Clara. Sucesivamente Alejo, el Conde y. Justina. Los actores se colocardn entre otras mdscaras, formando una especie de semicrculo del mo!to siguiente: Gustavo d la derecha del espec tador, Clara, el Conde, Justina, Alejo y Simona, que, delante del proscenio, ya estard cerca de Gustavo). Mi Clara! (En un grupo). GUSTAVO. CLAltA. Mi poeta! GUSTAVO. (; Ya, junto vos, mi corazn rapos&. CLARA, Perdonad, se me cae la careta. GUSTAVO, Distraccin excusable en una hermos:1. CLARA, Pronto me visteis. GUSTAVO, S, por los redejos. CLAltA (aparte) (Echo reflejos ay l no lo saba). GUSTAVO, Os conoc, al mira.ros desde lejos, cual se conoce al sol ""81 medioda.. ,' -~ o . . .

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    ' ' llAMPOAMOR (En otro grupo). ALEJO. tSimona.t S!MONA. Por venir ms disfrazada., vengo vestida de beata honrada; y aqu no me llamis Simona ma. Hoy mi nombre de guerra es Ata.la. ALEJO. 1, Quin es el que os hablaba 1 SIMONA. Es el poeta.. ALEJO. Ah! S, vuestr0 pupilo: el poetastro. SIMONA. Va buscar, como un perro, por el rastro virtudes con olor de violeta. (En otro grupo). JUSTINA. Quin soyt ... CONDB. Una. mujer divina. '1 . JUSTINA. Soy Tina, abreviatura de Justina. CONDE. Estoy de eso y de todo, en el arcano. Sublime criatura! Qu virtud! Qu candor l Qu piel Qu mane Y todo en la. mayor abrevia.tura. JUSTINA. Tenis conmigo un proceder ambiguo; y s muy bien, y no por experiencia, que se ama. ms lo nuevo que lo antiguo: dudando si me amis, veces lloro. COKDE. Clarsima. doncella, vuestra ama. es rica, y me unir con ella: Pero vos, aun casndome, os adoro. l Quin habla de llorar estas alturas f Tina, y Tina querida, ano sabis, como yo, que se halla el oro en el fondo de todas las pinturas de todas las escenas de la vida t ', I

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    LOS PEQUBNOS POEMAS 455 (En otro grupo). CLARA (aparte). (Ni siquiera. imagino cmo existe su edad tanta. inocencia.) GUSTAVO, Ha. sido vuestra. entrada. en mi existencia. la. llegada de Dios mi destino. !ARA (aparte, mirando hdcia el grupo en que estcJ el Conde). (Me alegro; el Conde all. Ver si ahora en la carnada de los celos muerde, y en su pecho de viejo verde, deslizo alguna duda. roedora). GUSTAVO (sacando una camelia del sombrero): Doy esta flor que guardo en el sombrero la. mujer del mundo quien ms quiero. CLARA, La guardis para. m t Mi dicha. alabo, GUSTAVO, Os juro que vos sola sois digna de este honor. CLARA, Y vos, Gustavo, flor os negara su corola! \ GUSTAVO. Os la doy en miimo1ia \ CLARA, S, ya entiendo, en memoria de aquel da GUSTAVO, Tomad, mi gloria. CLARA (tomando la flor). Hasta despus, mi gloria.. (Se aleja mirdndole). GUSTAVO. Oh ventura.! Me ha. dicho gloria. ma 1 (En otro grupo). AI.RJO. 1De dnde es ese mozo! Sll!ONA, Un provincia.ne. Debe ser un gallego algo asturiano ALEJO, Y el pillastre no es feo. SIMONA. Es muy guapo, y tan listo, que cuando escribe versos, y los leo, me recuerda. unas cosas que no he visto. i

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    456 Cuidado! .. CAMPO AMOR ALEJO, SIMONA. Es tan afable! .. ALEJO, :Mira que los poetas no son buenos. SIMONA, Como tengo esta fama de impecable, nadie me dice nada, 6 poco menos ousTAVO (mirando de lejos d Clara). Con qu bondad tan bien acentuada me acarici al partir, con la mirada! ...... ALEJO (aparte, ponindose un cigarro en la boca y acercdndose d Justina). (Por si a1 l1ablar con Tina, cual presumo,. me pongo de vergenza colorado, me ocultar la cara tras el humo de este habano imitado). JUSTINA (aparte, viendo acercarse Alejo). (Si ha conocido su amo, y se me enfada .... No ha conocido nada. Oh, qu hombres tan sencillos! Todo ha degenerado, hasta los pillos 1) ALEJO, 1 Pensis en Dios, hermosa r JUSTINA, No pienso en Dios, que pienso en otra cosa. ALEJO. aEn qu pensist ,TUSTINA, Como futura esposa, pensando en nuestros cortos intereses, tengo spleen, como dicen los ingleses. ALEJO, Lo ahorrado ya ... JUSTINA, No es trn que corresponde t la ayuda de cmara de un Conde. 1 ALBJO. 1Pensbais algo ms, Tina queridat JUSTINA, Pensaba que, en estando establecida todo halago de los hombres sorda, pasar entretenida, co1no muchas seo1as, esta vida pensando en no ser flaca ni ser gorda ' 1

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    ' LOS PEQU.l!SOS POEMAS ALEJO, Y en qu ms, y en qu mst ... lUSTINA. . Pensaba, en suma, que me voy casar probablemente con un bribn del gnero corriente que jura, bebe, juega ... ALIIJO. Fuma .. IUSTINA, Y fuma. (En otro grupo). CONDE. Clara! No hay quien os vea. CLARA, No me he vestido bien; estar fea. Os traa esta flor ... (Ddndole la ca1nelia), CONDE, Oh, don divino! Yo estoy ~oco de amor. CLARA. Ah no imagino que el Conde del Espliego llegue loco. (Aparte) (Veo por el olor que no agua el vino. Como es tan gran seor, beber un poco.) CONDE, Tengo celos. CLARA. tDe verasr Y de quin! CONDE, De ese joven que est enfrente. CLARA, De aquel adolescente .J_ue aun se corta las barba.'> con tijera f CONDE, D6nde habis ese joven conocido!. CLARA,, Es un pobre estudiante que una moza que plancha ha recogido; que me hizo un madrigal muy divertido del gnero llorn y suplicante. CONDE. Al~o ms os hara .. 451 '

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    ' -i68 CAMPOAM~ ---------------~------------CLARA, Es verdad; cierto da me ha escrito el inocente otros versos un poco subversivos, y en ellos me deca que me adoraba interminablemente, aadiendo unos puntos suspensivos (En otro grupo). SIMONA. Gustavo). La que habl.steis, Gustavo, es la sefior.i. Yo soy su planchadora. GUSTAVO. Pues planch.dnosla bien. SIMONA, Os dar gusto, t lllucho almidn, y mucho fuego! GUSTAVO. ; Justo. CLARA (aparte, alejndose del (A este viejo Narciso Conde). hay que asirle con uas afiladas. Inquietarle con celos es preciso. Est. ms indeciso que un zorro entre dos puertas entornadas). CONDE (mirando alejarse Clara). Si viese Clara bella que regal esta flor su doncella.! CLARA. (mirando al Conde). Cmo mira! Si no es a.prensin ma, se ablandar. el ingrato. Ya est. el Conde lo mismo que estara., viendo un nido de trtolas, un gato). GUSTAVO. Por caridad os ruego que tanto a.mor vuestra bondad no irrite. 1Cu.ndo no am la luz un pobre ciego! CLARA. (aparte). Qu humildad 1 Qu pasin I Esto derrite). (En otro grupo). CONDE, Tomad la vida como Dios la ha hecho, JUSTINA, Estoy celosa como buena amante. CONDE, Poned, Justina, esta camelia al pecho, y juntaris lo hermoso lo elegante. '

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    ' PEQUEOS POEMAS .. .. JUSTINA, Gracias mil. ,conque tengo mejor cara que mi ama doa ClaraW CONDB, S. lUSTINA, Pero es rica, y tiene tanta snerte que los hombres que la. aman con delirio en santos los convierte. CONDB, Cmot JUSTINA. Est claro; dndoles martirio. (Aparte) (Dejando al Conde muerto de sensible, dar esta flor su criado Alejo. Con estos dos tunantes me manejo con una diplomacia irreprensible). CONDE ( aparte). (Habla mucho, y muy mal; esto es que 4eb3 tener su lengua entre sus pies sujeta. La enredar, para que est bien quieta, en la inmensa amplitud de un traje nuevo). ALEJO (viendo acercarse d Justna). Oh, qu flor y en qu manos seductoras! JUSTINA, Esta flort Esta flor os la he comprado en cambio del reloj que me habis dado, y que es capaz de sealar las horas ALEJO, E:;to me prueba. ... JUSTINA, Que esa. criatnra nunca debi soar en la ventura de conquistar.una mujer como sta, que cree, lo mismo que si fuese un cura. que vale la virtud lo que nos cuesta. ALEJO (aparte). {Es una santa, como soy Alejo). JUSTINA (aparte). (El da en que se case mi ama. Clara, al Conde me lo dejo, y me caso con ste hecha. una. fiera. Vamos, no s, si yo no me casara., adnde parara mi carrera!) : ,. -'', ,, .. ... < . 459 l. . _,r >"; .. ,. . , .. 1 '

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    ' CAMPOAMOR (En otro grupo). GUSTAVO. Que sea eternamente bendecida esa mirada que mi ser redime, decidiendo el resto de mi vida 1 CLARA (aparte). (No lo entiendo esto bien, pero es sublime). GUSTAVO. Os amar, lo juro, coino vos, sin doblez y sin engaos. Para toda alma pura, todo es puro. CLARA. (aparte). Oh abril encantador de los veinte aos 1) GUSTAVO. Es para 1n el amor cosa tan santa, que en tan loca embriaguez y en dicha tanta os consagro mi vida y mi albedro . CLARA (aparte). Despus de esto, la mar 1 la mar! Dios mio!) GUSTAVO. Slo por vos, sera mi deseo ser rico, ser muy rico! CLARA (aparte). (De veras que este chico, r visto con buena voluntad, no es feo). 1Ay, Gustavo! El tener no importa nada. Yo soy viuda ... porque fui casada; mi marido tena, y me hizo, sin embargo, desgracia.da, GUSTAVO, Lo siento ... CLARA, Fu un bolsista acreditado, de aplastada nariz, de sien enjuta., de candidez astuta, terrible variedad del hombre honrado; mas cuando iba empezar su vida honrada, se muri de una. fiebre mal curada. Ah I perdonen los cielos aquella alma metlica y piadosa. que, al juzgarmecapaz de cualquier cosa., cay en el prosasmo de los celos. GUSTAVO, aprensin! ' ' f

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    ' LOS PEQUEOS POEMAS 461 --------------------------.. . CLARA. El ha. muerto, pero a.l cabo no ha. de falta.r quien consolarme pueda. En amor y en poltica, G u_sta vo, se muere un rey, pero la patria queda Adis! (Aparte) (Ver si el Conde, como pienso, siendo mo por fin, quiere ser rico, antes que est mi corazn propenso hacer con este chico de expresiones de amor un gasto inmenso). (En otro grupo). ALEJO. Vindoos todos los das, por semana os dar siete alegras. SIMONA. De celos, esa. Tina del -infierno, el corazn me abrasa. ALEJO. Ay Simonal ... 6 Ata.la, el tiempo pasa.; pero no pasa en vano. En la vejez es menester pan tierno, y el invierno se va, vuelve el verano, y cuando ste da fin, vuelve el invierno. Toma. (Ddndole la camelia) SIMONA. Ay, qu flor! ALEJO. Si Tina lo recela, como tiene un humor tan iracundo 8IMOlfA. No tengis miedo; en cosas de este mund0 alcanzo tanto ya como mi abuela. ALEJO, En cuanto aquel galn, tened presente que me fastidia. soberanamente. SI.MONA, l es ta.n bueno como vos ingrato. A!l"JO, fues casaos con 4!1. sll!ONA ( aparte). (1 Ay l de eso trato). ) (En otro grupo). CLARA. Couque &abis amart ' . .. . ' '

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    ' .&62 ' ' CAMPO AMOR CONDE. Con fanatismo. 'CLARA (aparte). (Ser condesa; llevar su nombre. Y eso que est, para casarse, este hombrt: mucho peor de lo que piensa l mismo). (En otro grupo). SD!ONA, Seor Gustavo, aunque es una. locura, recordaros quisiera que, ocupada hace tiempo en mi ternura, se me olvid casarme, y soy soltera. GUSTAVO, Oracias por la noticia. SIMONA, Lo digo, no sin falta de malicia. GUSTAVO 1 Una malicia f SIMONA. Si; y en su memoria. os regalo esta flor: tomad, mi gloria. GUSTAVO (con extraeza al tomar la cameiia) t Calle! Mi flor! t No es mi presente f El mismo. Oh juego vil de la perfidia. humanal Entr como Guadiana en un abismo, y volvi salir de l como el Gua.diana! SIMONA (aparte). (iLuego ha dado esa flor otra primero y despus vino mi f Mal caballero 1) GUSTAVO. A este golpe fatal de la experiencia, todo el palacio de mis sueos cae. Doy aqulla una. flor y sta la trae. Esto enciende una luz en mi conciencia! CLARA (aparte, mirando al Conde) (Ya di el conde mi flor, mas no me quejo}. CONDE (mirando d Justina) (Ta no tiene Justina mi presente) . JUSTINA (mirando d Alejo). {j Y la tlor que di Alejo t) ALEJO (mirando d Simona). (Simona di mi flor. Ah, delincuente!) ' ' '

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    LOS PEQUEOS POEMAS ---------------------'--GUSTAVO. (d Clara, escondiendo la camelia). El presente que os d, corri instantneo un largo derrotero subterrneo. tNo es bien que infame!,. con razn osllame1 (Le vuelve la espalda). CLARA, (haciendo que busca la camelia). Dejadme ver ... (tQu hart No s lo que haga. (Pasando rdpidamente por el lado del Conde corito buscando la camelia). Conde, sois un infame. (Le vuelve la espalda). (Aparte). (Si se casa conmigo, me la paga) CONDE (haciendo tambin como que busca la flor). Si, s, dejadme, ver .. (No s lo que hago. Si me caso con ella, se la pago) . (A Justina) Tina, por ms que os ame, os tengo que decir que he descubierto que sois JUSTINA. 1Muy consecuente1 GONDE (volvindole la espalda). Muy infame. JUiTlNA (aparte) Esto me irrita mucho, porque es cierto. Mas iquin ser el traidor1 Alejo ha sido. (A Alejo) Infame seductor, me habis vendidot (Le vuelve la espalda). ALEJO {aparte) Son tan justas sus quejas, que ya siento el rubor en las orejas, Mas quin me habr vendido1 Si habr sido Simona. 1 Por si ha sido, bueno es que en ella mi rencor derrame: (A Simona) Me habis vendido, seductora. infame! (Le vuelve la espalda). SIMONA. Yo una infame t Qu escucho 1 Oir esta verdad me duele mucho. extrao es que venganza al cielo cl&met Seor Gustavo 1 ,. GUSTAVO, Qu! SIMONA, Sois un infame 1 GUSTAVO. Qu~ escucllof Esto es par& que el juicio pierda. Mando una. tlor ufano 1

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    464 1 ' ClAMPOAMOR diciendo gloria ,. por la diestra mano, y gloria y flor me vuelven por la izquierda., Luego un infame 1 "suelto, y es como un eco mis odos vuelto! La voz, como la flor, cruz el abismo 1 CLARA (aparte, mirando al Conde). (El Conde es siempre el mismo). CONDE (mirando d Justna), (i Quin me diera saber qu persona !) JUSTINA (mirando Alejo). (Estoy de celos llena). ALEJO (mirando d Simona). (t A quin dara aquella flor Simona f) s11\10NA (mirando d Gustavo). (l Bribn 1) ALEJO (mirando d Simona) (Bribona!) JUSTINA (mirando d Alejo). Oh qu bribn!) COKDE (mirando d Justina) (Bribona!) CLARA (mirando al conde). El conde es un bribn!) ousTAvo (mirando d Clara). (1 Clara. no es buena!) CLARA (mirando al conde) {Hombres falsos 1) coNDE (mirando Justina). ?.:lujeres perniciosas!) JUSTINA (mirand@ Alejo). Miserable!) ALEJO (mirando Simona), Coqueta 1) SIMONA (mirando Gustavo). Miserablel) GUSTAVO (reflexionando). 1Todo esto es un enigma. indescifrable! La vida es el misterio de las cosas 1 Y, pues amo los prfidos tan poco, aunque me llamen loco, pondr en claro este arcano, porque, en suma., ms que al mismo huracn temo A la br11ma, LA Clara) 1 Y mi ftor1

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    ' LOS Pl!QUEROS POEMAS 465 ----------------------------CLARA. Voy ver Se habr perdido .. (Hacieiido como qite la busca se acerca al Conde con disimulo). Conservaris mi flor T CONDE. iLa habrn robador (A Justina) t Qu ha sido de mi florf JUSTIN.A., No s qu ha sido (A Alejo) tY mi flor1 tY mi flor! ALBJO. Ay, la he olvidado! .. (A Simona) Tenis ah mi flort SWONA. S, la. he tenido {.t Gustav") Devolvedme mi flor. GUST.A.VO, i Quin os la. ha da.do i :SiiiONA. ?>Ie la ha. dado .. no s ... se me ha. olvida.do. GUSTAVO. Y: os la. ha pedidof SIMONA. No s... me la. pidi... me la ha. pedido GUSTAVO (aparte). Voy hacer otra prueba.. (Dando la flor d Simona) Tomad. SIMONA, Gracias! GUSTAVO (aparte). (La flor de nuevo envo, para observar qu viento se la lleva). MONA (despus de ocultar la camelia bajo el manto se la da d Alejo con disimulo). I.a camelia., bien mo. GUSTAVO (sin separar la vista de Simona). l'ronto ver si sube como baja. ALEJO Justina) Mi bien tomad la alhaja. SIMONA (aparte). Cmo mira. l Es que ignora. que el que m.s mira. menos ve ... GUSTAVO (aparte). No te pierdo de vista. ( Traidora 1 Terco esa. flor la. seguir la. pista). romo I. CaflUloamot'.-30 '

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    \ 466 CAM:POAMOR JUSTINA, Tomad, conde, la flor. CONDII. i La flor 1 Qu he odo l JUSTINA, La tena enreda.da. en el vestido. stMONA (mirando con disimulo Gustavo) (Lleg, como celoso, al triste estado de un hombre que, espiando, es espiado). CONDE (d Clara). Tomad la tlor CLARA. Conde, me mara. vil lo! . CONDE La. met distrado en el bolsillo ... CLARA. Y la hallsteis al cabo? Muy bien, Conde, muy bien .. (Mientras Gustavo permanece con la vista fl,ja en Simona, Cla1a i coloca la camelia en la mano izquierda). ' Tomad, Gustavo. GUSTAVO, (1 Santo Dios! Santo fuerte!) SIMONA (aparte). (Ya Alejo content, no es poca suerte 1) ALEJO (aparte). Ya sonre la. pcara. Justina !) . JUSTINA (aparte). (A ese tuno de Alejo, si la flor no me vuelve, me lo dejo) CONDE, (Pues es muy fiel, aunque es muy raro, Tina) CLARA (aparte). > / (Es como todos, regular el Conde). (Se acerca d hablar con l) GUSTAVO (reflexionando). La flor que fu, volvi. iC6mo1 ... iPor dnde? ( Vuelve d guardar con rabia la flor en el sombrero) CLARA (al Conde). Es decir que he de ser precisamente poetisa condesa 1 CONDE, & Poetisa. decs 1 i Qu cosa es sa T CLARA. Poetisa es casarse con Apolo, un buen mozo oue toca como l solo.

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    LOS PEQUEOS POEM.1.S CONDE, Pues escoged: al conde al poeta. CLARA, Entre l y vos tQuin dudar se atrevet Yo soy una. completa filsofa. del siglo diez y nueve. CONDE, Pues le voy decir ... CLARA, Qu bobera.! Yo le hablar, pues soy quien le a.ba,ndona.. Ila.blarle vos, podra comprometer un poco mi persona. 1 No veis que eso sera, como se dice hoy da, dejar en descubierto la coronal GUSTAVO (viendo acercarse d Clara). (Ella vuelve hcia aqu.) CLARA (aparte). Firme en la brecha!) GUSTAVO (d Clara). Podr saber por medio de qu arcano, lo mismo que una flecha volvi su dueo por la izquierda roa.no la misma flor que os d por la derecha.l CLARA, Ah! Conque fu, y volvi! GUSTAVO, CLA!.tA, S Quin creyera que un objeto robado as volviera.! La. ida es natural, mas la venida Vamos, parece un sueno. GUSTAVO, Llamadla una ilusin desvanecida.. Qu corriente esta. flor volvi su dueo f . CLARA, Qu s yo I La: . corriente de la vida. Decs bien; iquin creyera que huyesen con tan rpida carrera hurtadillas las flores t aunque hay cosas mejores y peores que dan de esa. manera al crculo social la vuelta entera GUSTAVO. Pero un don del amor .(67

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    .(68 . CAMPO AMOR CLARA. Precisamente es el dar una flor, indiferente GUSTAVO. Ur1a camelia, Clara, tan bonita! ... CLARA. Pero escasa de olores. Dar una flor, aun al mayor tunante, eso, ni da ni quita. Tan solamente es smbolo el diamante de los firmes amores. Despus de todo, joven estudiante, al amor, el amante es lo que al verso el ripio; el amor, no el amado, es lo importante; el prncipe no es nada, ante un principio. (En otro grupo). ALEJO (d Simona). Cuidado! Si te encuentras oprimida por un tropel de gente... SIMON:A.. No hay cttidado, que yo toda mi vida he tenido un pudor intransigente Sois un impertinente en enca1garme nada, pues yo, naturalmente, todo el tiempo que quiero soy honrada. (En otro grupo). CONDE, &Tina, euidado ... JUSTINA. Intil vigilancia t No hay hombre que me siga; que es tanta y tan terrible mi arrogancia., que, como creen en Francia, casi llevo un revlver en la liga. CONDE, Cierto que nada la bravura igual& de esos ojos tan bellos, aunque fulgura en ellos todo el candor ... 1USTINA (aparte). (De un tigre de Bengala). (En otro grupo). GUSTAVO, Pero, seor! ...

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    ' LOS PEQUEOS POEMAS CLARA,. Todo eso es muy sencillo. Cuando una flor las almas alboroza, corriendo el mundo entero, baja desde el castillo hasta la choza; y, cambiando despus de derrotero, con un all te cojo, aqu te pillo, sube desde la choza hasta el castillo. GUSTAVO. Pero, Clara, no os llena de horror santo esa. flor que volando va en secreto! .. CLARA. A m no; ya me di contra el espanto mi madre, siendo nia, un amuleto. Mas qu ideal ... i Queris ganar dinero con la flor que guardis en el sombrerol GUSTAVO aCmo-1 CLARA. Escribiendo versos, y probando, ya que sois tan profundo, que hay cosas que volando, que volando, de corazn en corazn pasando, dan, en menos de un mes, la. vuelta. al mundo. GUSTAVO. Pues todava comprender no puedo ... CLARA. No comprendis la. ida. y la. venida. del viaje de esa flor, que es un remedo del misterioso viaje de la.. vida, GUSTAVO. A hacer del mundo la virtud juguete mi honor y mi conciencia se rebelan. CLARA. Pues debis escribir un buen sainete, que podis titular: LAS FLORES VUELAN. GUSTAVO. Llamis sainete esta feroz tragedia. l CLARA Bien, sainete 6 comedia. GUSTAVO, Esta flor maldecida. que, en l. sombra escondida, de mano en mano vuela arrelJatada, que se abisma comprada, vuive surgir vendida.. .f.69 J

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    470 CAMPOAMOll ., .,. y se vuelve a.bismar, y reaparece, :ips bien que una comedia, me parece un pasaje de Job sobre la vida.. CLARA, Ahora. s que estoy de espanto llena.! Hablando de ese modo, 1ne parece que hacis la. ltima escena de un drama. en que el verdugo lo hace todo, GUSTAVO, Viendo morir la luz de mis a.mores, 1 no he de perder la. calma t t Son todas las mujeres cual las flores t CLARA, .. Toda mujer es una flor con alma. GUSTAVO, Si eso es verdad, seora, Dios alabo por no haber presentido estos horrores .. CLARA, Pues estas cosas las veris, Gustavo, en dondequiera. que se cren flores. (En otro grupo}. ALEJO (d Justina}. Venid con vuestro Alejo beber dos botellas de lo aejo. . JUSTINA, Mas .. ALEJO, iNo tlis de mi bolsillo! JUSTINA, Nada. Afa.s tengo el mio. Allons :Y cuidai to. ALEJO, Tampoco contl!is en m T JUST!NA, T~poco, pues cual robaD las a.ves granito tras granito, l.os nombres, ruuy saves. muy suaves, no!! roban el candor poquito poco (Sil entran al saln de baile. El Cond~ se p,uea), ESCENA 111, l)ichos, menos Alejo y Justina. CLARA, Pues deca. que el Conde, ha.ce una hora, me ha dicho, oliendo ponche, que me a.dora. GIISTAVO, 1 Qu me decs, seora. f

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    LOS PEQUEffOS POEMAS. .. CLARA. Y qne est. por m muerto kace ya muchos aos; y por cierto que era entonces tan viejo como ahot:a.. GUSTAVO, &o es darme entender que yo desista. .. CLARA, Tened calma. No s si os he contado que mi esposo el bolsista., en ttulos y en casas ine ha. deja.do una. inmensa. riqueza.; deuda. de personal, consolidado ... Pero entre tantos ttulos, no he halla.do ni un ttulo siquiera. de nobleza.. GUSTAVO,. Mas tiene que ver mi pecho amante! CLARA, Bien, dicho esto, pasemos adelante. GUSTAVO (aparte). (TMi desgracia. es completa!) CONDE (aparte). Desbancarme un poeta.l lJn ser de utilidad desconocida.!) 01'ARA, Como soy bien nacida, que he debido escuchar, bien se os a.lcanz&, de varios y de vos enternecida, dos mentiras: amar sin esperanza. y estar desespera.dos de la vida. GUSTAVO, Dns mentiras 1 Qu escucho 1 Creeis que mi amor rendido .. CLARA, Ah! s, el amor, lo he conocido mucho1 cuando aun no conoca mi marido. Pero seora GUSTAVO, CLARA, Acabar l& historia, GUSTAVO, Vos, 1in duda, perdisteis la. memoria ... ' ' 47! ' 1

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    472 CAA!POAMOR. CLARA, Tal vez lo que .decs es ve1dadero: padec de unas toses muy nerviosas, y creo desde en ton ces, caballero, que tengo en la cabeza un agujero por el cual se me pierden muchas cosas. GUSTAVO, Pero i no recordis que el otro da ... i CLARA, Dije alguna locura! GUSTAVO, i Locura t Yo crea .. CLARA, Pero quin cree esas cosas, criatura GUSTAVO (aparte). (Su frialdad me aterra. Despus de abrirme el cielo, me lo cierra 1) CLARA, Lo que os juro, y os juro, suspirando, que mientras por la noche est velando, y mi esposo roncando con un sueo completo y concienzudo, lleno, muy lleno, de dolor agudo, vuestros castos y dulces madrigales recordar mi pensamiento loco ... porque siempre, en los lechos conyugales, .. cuando uno duerme bien, duerme otro poco, GUSTAVO, Yo, imbcil, que crea que ha. de morir el que ama por su Dios, por su Rey y por su da.roa l CLARA, aMorirse por todo eso? simpleza! GUSTAVO, aQu queris! No s amar sin poesat CLARA, Si un mdico os oyese, os echara chorros de agua bien fresca en la cmbeza, .. GUSTAVO (indignado), Pues, seora bolsista ... CLARA, Precisamente la cuestin es esa; por eso me decido por el Conde; por eso voy adonde me llamen: -Mi seora la Condesa. '

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    ' LOS PEQUE~OS POEMAS GUSTAVO. Pues va.ya. usted con Dios. CLARA (haoindole una cortesa) ( Hasta. la. vista. GUSTAVO (aparte). Ser gran seora I La cuestin es esa.). CONDE (aparte, cogiendo del brazo d Clara). Ya soy rico. He triunfa.do! CLAR.A. (aparte). Gracias 6 1 Por fin ser Condesa. Es viejo, I~.J est. mal conservado), (Entran en el saln de baile Clara 11 el Conde)~ ESCENA IV Gustavo. Simona. SIMONA, Vengo hablaros, Gustavo .. GUSTAVO. Hablad, Simona. SIMON.A., 1 Me tenis por amiga. t GUSTAVO, Y por ,Patrona.. 8WONA, Es igual nuestra suerte. GUSTAVO, i Omo igual 1 811(0NA, Porque el que escribe 6 plancho. GUSTAVO, Es Terda.d, es verdad, se quema 6 mancha. SI!IIONA, Y el dbil se hace Ulfa.me. GtlSTAVO, Y grande el fuerte. 8IMONA, lle pensado una. cosa . No quiero callar ms; yo soy muy llana. a Me q tieris por esposa 1 GUSTAVO. Yo soy muy llano; no, beata hwmosa. 473 . .. ~--1c. . ... _.; ,. . . . . .. . ' ,. ., 1, ... ,, ) . '

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    1 474 CAMPOAMOR SD40NA. tY por qut GUSTAVO. Porque no me da la gana.. SIMONA. Pero ies verdad, Gustavot GUSTAVO. S, Si mona; no os quiero p2: mujer, ni por patrona. SIMONA. Se muda. de mi casa y no se casa! GUSTAVO. No me caso, y me mudo de su casa.. SIMONA, Pues debais casaros. GUSTAVO, Con la glo1ia. SIMONA, aY quin es esa. jovent GUSTAVO, Una vieja SOIONA, Rica, i es verdad t GUSTAVO, Tanto, patrona. ma., que estrope.is sin piedad la. ortografa., que toda su familia de inmortales va poblando, al morir, los hospitales. SIMONA. Tendrais en mis manos un apoyo. GUSTAVO, No quiero depender de vuestra pla.ncho.. SOIONA, &Dnde os mudis! GUSTAVO, Al medio del arroyo. SOIONA, Muy buena. ca.sa. aUSTAVO, Al men(\S es bien a,n.eh::.. .. '

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    LOS PEQUEOS POEMAS SIMC,NA (aparte). (Otro cha.seo, por vida.! .. Este golpe me ha. herido como un ra.yo. tMe desma.yo1 .. No, no, no me desmayo, pues tengo una. ga.lop comprometida.). (Se dirige al saln del baile). GUSTAVO. Metedme en un pauelo el equipa.je. SIMONA. Cuando vuelva mi casa.. Adis! GUSTAVO. Buen viaje! ESCENA V. Gustavo. Grupos de mscaras. Despus Clara. GUSTAVO. Otra. ilusin perdida. 1 Suerte comn de grandes y pequeos! Siempre que el viento sopla. en nuestra vida, va., ms que nubes, arrastrando sueos! Ya, sin a.mor ni proteccin alguna., puedo hacer, Dios mo? Espero con tu ayuda. la. fortuna., 6 busco el media de tirarme al ro 1 l(Empiezan d atropellarle las parejas bailando). Cunto feliz bailando 1 Es que les pesa. la. conciencia. poco. Faltando aqu al undcimo estorbando, sern ellos los cuerdos y yo el loco t Maldigo los placeres de este hormiguero de hombres y mujeres; pues siendo engaadores y engaa.dos, verdugos hoy; y mrtires maana, lo mismo que mi flor van arrastra.dos por el abismo de la vida humana.. (Le vuelven d atropellar las parejas). De aqu me va arrojar, si no me quito, el remolino eterno de este baile maldito, feliz respiradero del infierno; donde, de gloria y de virtud exentos, confundiendo traidores y traidoras los falsos juramentos de efmeros amores, en rauda confusin vuelan las horas, los juegos, las mentiras, los a.lientos, los requiebros, las risas y las flores, 475 (Se aumenta la confusin dBl baile con una galop infer,ial) Pues aunque vea la virtud negad&,

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    . ' -i76 ' CAMPOAMOl'l y la gloria vendida, sin gloria ni virtud no diera nada por el mejor destino de la vida. S I Buscar con incesante anhelo la virtud y la gloria, dedicando mi vida la. memoria de mi madre infeliz que est en el cielo. Sol de la gloria l... . UN GRUPO DE MSCARAS, Atrs! OUBTAVO. Por ti me abrasot Oh virtud! ... OTRO GRUPO, Paso! GUSTAVO, He de decirlo .. OTRO GRUPO, Pasol GUSTAVO, Aunque me arrolle la ciudad entera.OTRO GRUPO, Apartarse OTRO, Apartarse l 1 OTRO, Fuera! OTRO, GUSTAVO, Seores, poco poco. UNO, Es un loco! OTRO, Es un loco GUSTAVO. Fuera! Eso no es cierto 1 OTRO, 1Es un loco! GUSTAVO, Mentira! (Gustavo, dando vueltas arremolinado por los mdscaras, es echado d empujones de laesdena en medio de una gritera general) CLARA (saliendo del sal6n ). No es un loco. Es san Juan predicando en el desierto! (Risa general). CAE EL TELN

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    ' LOS PEQUJ,:!lOS P OEMA.9 .,--------------------------UTILIDAD DE LAS FLORES POEJ4A EN UN CANTO. . A mi constante y buen amigo el Excele,i ttslmo SI'. D. Jose de Crdenas, ex Director de Instruccin pblica.. I. No lo dudis, lectores: si l1ay un cielo, hay en l a ves y flores. II. Hllanse en una estancia compitiendo en belleza y en fragancia, frente un espejo, una mujer hermosa, que tiene al lado izquierdo y al derecho, en aqul una cuna, en ste un lecho, y en la mesa, en un bcaro, una rosa; y en tanto que la rosa la embalsama, mira la madre, tierna cual ninguna, con el afn de que ama, una nia menor que est en la cuna y otra enferma y mayor que est en la cama; y con madre tan bella y con hijas tan nias y agraciadas, hace la rosa de la estancia aquella un jardn habitado por las hadas. III, Nieves, que es un modelo de humanas y divinas perfecciones, tiene algunas pasiones, mas todas pasan. antes por el cielo. En su noble apostura, acaso lo de menos es ser bella, porque, adems de ser hermosa, brilla en la bondad que hermosea la hermosura; y al mismo tiempo encantadora y pura, le sale tan de adentro ser graciosa, que cuando va la iglesia, y presurosa. uniendo lo gentil lo. sencillo, hcia el altar sus pasos se aproximan, creen que ven la Virgen, y se animan unos nios de un cuadro de Murillo. IV. Hay hombre que sediento, no gotas, oleadas bebe el opio voltil de su aliento, pues Nieves es un hada que en el vie11to escribe himnos de amor con las miradas; y si en casos de fe cree en lo increble), toda presuncin indiferente, / ella ' ' ,, ' '

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    478 CA?dPOA?dOR no cree que es su belleza irresistible. Contempladla de frente. -'u Venus ms hermosat Es imposible. Mira.dla ahora de perfil. t No es cierto que es mi madre en persona t ... Pero ay! lector, perdona; siempre me olvido que mi madre ha muertot v. Aunque la nia grande es ya perita en coordinar las flores que diseca, lo que escucha los hombres en visita 11e lo cuenta despus su mueca. Y si aun ve como sombras los reflejos del sol de las pasiones, y encima de sus ojos, aunque lejos, ya cierne el porvenir sus ilusiones, f10tando vagamente sus razones d3 la inocencia en las tranquilas aguas, ya sabe, por sus propias reflexiones, ..... que una n1na es un n1no con enaguas, y un hombre una mujer con pantalones. VI, Y aunque la grande la menor desdea con todas sus potencias y sentidos, porque viste de encajes cuanto suea y sabe un cuento 6 dos de aparecidos, la nia ms pequea, que no quiere por celos su hermana, siempre est ms risuea que al abrirse una flor por la maana; y si la grande encanta por su rostro expresivo, la rns nia es alegre sin motivo, eomo el pjaro canta porque canta VII. Al alumbrar la luz, casi apagada. por una bomba de cristal filtrada, madre hijas tan bellas, parece aquella estancia iluminada por la luz interior que sale de ellas. Y como Nieves, por amor, prudente, para verlas un tiempo y fcilmente, sin que estn las dos nias envidiosas, pone el espejo enfrente; mirndolas con aire indiferente de una .._ ,ra, ya fijas, ya indecisas, envueltas en Illiradas cariosas, vienen y van, y vuelan las sonrisas lo mismo que si fuesen mariposas. / --'

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    LOS PEQUEOS POEMAS 479 ---------------------------' VIII, f;'" Son flores y mujeres tan iguales, que forman en la estancia. de la hermosai cuatro flores ca.bales la. madre, las dos nias y la rosa. Y cuando llamo las mujeres flores es que quiero, lector, que consideres, aunque ya lo sabrs por tus amores, que aseguran doctores, muy doctores, que son flores con alma. las mujeres. IX, La. nia de ia cuna, que vea. aquella rosa fresca y sonriente que acaso, acaso, al asomarse el da. se le cay la aurora de la. frente, cual si fuese algn pjaro pequeo que ansiase comer flores en el nido peda con empeo la rosa. que en el bcaro vea, y que por cierto para. verla abra unos ojos .de metro mal meclido; y una vez y otra vez, voluntariosa, como todas las nias muy mimadas, poniendo el alma. entera. en sus miradas peda aquella 1osa. pronunciando unas frases mal formadas que podan decir cualquiera cosa. Y sabiendo lasnias muy pequeas la. lengua universal de hablar por seas, lo que la. nia. ansa con seas del ms puro castellano haciendo lneas curvas con la mano en el viento lo escribe, Qu modo de decir tan soberano 1 Sera un orador ciceroniano si supiera charlar lo .que concibe 1 x. La. madre, encanta.dora y encanta.da, despus de orla. hablar ,con la. mira.da, con un celo, por gracia, algo tardo, dijo al darle la flor: Torna., bien mo r La nia, alegre y con presteza. rara, se aproxim la. rosa. aquella. cara ms fresca. que otra rosa con roco; y, apretando la flor apetecida, poco despus la nia caprichosa. en hechicera. desnudez dormida., cay en un sueo de color de rosa. Oh trasunto feliz de mis a.mores! La. nia es una imagen de la. vid~: pide con ansia. ti.ores, las disfruta. se duerme... y las olvida t 1

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    .(80 CAMPOAMOR XI Mas Nieves, cuidadosa., sabiendo la presteza con que puede la. nia ajar la rosa, la coge presurosa y da asilo la flor en su cabeza. Pero como hoy, lo mismo que en los das de amor del tiempo vieJo. atrae las mujeres un espejo como atrae los hombres un abismo, el verse con la flor en la cabeza del muerto amor le record las glorias, y, excitada. de nuevo su terneza., dando un tierno repaso sus memorias le recuerda la flor en los cabellos que son el fruto de su amor perdido los ngeles aquellos; y al mirar '. uno enfermo, otro dormido, se llenaron, pensando en su marido, de lgrimas y luz sus ojos bellos. Y siendo interminables las mujeres en recorrer memorias hechiceras cuando idolatran seres elevados al ra.ngo de quimeras, despus, con embeleso, vi un diamante muy grueso que en su anillo nupcial resplandeca como la chispa elctrica de un beso, inclinndose un lado y otro lado, en memoria del padre idolatrado di sus hijas con labio enardecido un beso muchas veces repetido; porque al besar la madre un hijo amado besa un tiempo al amor de que ha naci~ XII, As, la misma rosa que el sueo perfum de la inocencia, honr con su presencia el sueo de amor de aquella. hermosa, viuda sin consuelo y madre tierna, que tan slo comprende ese amor absoluto que se extiende de la vida mortal hasta la eterna 1 xnr. Mas oh Dios r de la nia agonizante en las formas divinas la vida se enfriaba cada. instante, cuando puso de pronto en su semblante la tisis unas manchas purpurinas; y al ver por la tristeza. de su risa. 41.ue la muerte llegaba toda prisa, ... '

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    ' J,
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    CAl>!POAMOR ---------------------------N hay para los humanos ni honor ms grande ni n1ayor consuelo; morir con una flor entre las manos, es morir abrazados con el cielo 1 XVI, De este modo en un da aumentando el. dolor 6 la alegra. de fantasmas ya tristes, ya risueos. la nica rosa que en la estancia haba fu el honor y el testigo de tres sueo~ Y i no es verdad, lectores, que pueden ser, en casos semejantes, ms tiles las flores que las perlas, el oro y los diamantes, cuando pudo una rosa, de esta suerte, perfumar y adornar con su presencia el sueo angelical de la inocencia, el sueo del a.mor y el de la muerte1 LOS CAMINOS DE LA DICHA POEMA IIN TRES CANTOS, . A mi querido sobrino D. Cayeta 1io de Alvear y Ramirez de Arel/ano. CANTO PRIMERO. CARTA DE UN TiO. PATERNO DIRIGIDA SU SOBRINO EL AUTOR DE ESTE POE~IA, I, S que te vas, y .mi alma te acompaa. Navia es de Asturias la regin ms bella, aun siendo Asturias lo n1ejor de Espaa; mas vete descubrir tierra extraa de tu ambicin la misteriosa estrella: cual Mahoma al llamar la montaa, l 3 ues no viene ella ti, v t hcia ella, 11. Vete :trladrid y arroja las cadenas que te atan los seres que desde nio con el alma quieres, y busca, en horas de entusiasmo llena:;, el fuego tentador de los placeres, de la pasin las adorables penas, el goce de la e;loria y las mujere:i i '

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    ' ' ' LOS 'PEQUE!ilOS POEMAS 111. No es el campo, sobrino, 1a tierra en que germina la ventura del humano destino, aunque as lo asegura Virg1lo, que era un tierno campesino, con un talento igual su ternura. iQun en el campo soportar se atreve los cambios incesantes de la lluvia y la nieve, aunque nos juren antes que cada vez que llueve hace el cielo una siembra de diamantcst No hay suerte, la verdad, ms importuna que tengan que gozar desde la cuna nuestros sentidos, de placer sedientos, la inspida fortuna de ver yo or atentos un da y mil, sin diferencia alguna, ruidos del mar, tumores de los vientos, rayos del sol, matices de la luna! IV. JI.Iientras Dios le ruego qt1e te d su ventura, )' en tanto que con mstica te1nura su divina voluntad me entrego (pues en cosas de fe, segn el cura, para ver algo claro hay que ser ciego), tu ~ljate contento y realiza el feliz presentimiento que en tu viril naturaleza fundo. Ese pueblo de Navia es un convento; si tienes corazn y entendimiento, echa el mundo un rincn y I1azte otro mundo. Para darte, sobrino, estos consejos tengo hoy motivos graves, pues he visto ayer tarde los vencejos volar de cierto modo; y t ya sabes que los augures viejos el porvenir lean desde lejos el vuelo interpretando de las aves. Ten en m confianza y afronta. la ambicin con al111a t't1e1te; as te evitars la triste suerte de ver, cual yo, pasar en lontananza despus de una espe.ranza, otra esperanza, y luego otra! y luego otra! hasta la 1nuertJI V, Y mientras corre la existencia en ver cmo tu ta el tiempo, el oro y la paciencia gasta. en vestir de la iglesia los altares ., 483 ' ' >

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    , 484 , CAMPOAMOR (imitando en lo buena y lo entusiasta la esposa del Cantar de los Cantares furiosamente eramorada y casta), t, parodiando en su aficin guerrera, y aunque sea tambin. en lo hugonote, tu to Fabin, el calavera, que es ms loco y matn que un don Quijote, vete ser gran artista, gran guerrero, con frente altiva y corazn entero, pues no hay cosa mejor que ver un hombre cmo eleva su nombre Pontfice, Rey, desde porquero. Y aunque s que en los campos hay momentos en que templan del mundo los pesares rumores de las aguas y los vientos, flores, aves, amores y cantares, quiero que tengas siempre en la memoria que, ms que este placer, vale la gloria de sacar del olvido una raza, aunque noble, sin historia. Y cuando ausente del paterno techo, el cielo te depare honra y provecho, y la envidia, encubriendo sus rencores grabe en letras de molde tus loores, tu to los leer ms satisfecho que una nia que escucha. desde el lecho en la alta noche una cancin de amores. Vlt 1La dicha de un lugarT .. Maldita sea! Un sepulcro sin paz es cada aldea. Estaba san Jernimo en lo cierto cuando dijo una vez: Roma, el desierto. Y aunque es mucha verdad que yo he sentido mil veces un placer desconocido cuando, al morir el sol en Occidente, se apaga todo ruido y se oye solamente el himno de las aguas de la fuente, la elega sin fin del mar dormido, t abandona los tiernos amorcillos esos pechos sencillos que hasta encuentran un son que los recrea en el ritmo invariable de los grillos que cantan en los prados de la aldea; y lleno de ilusiones, ten, sobrino, presente que del mundo en las mltiples regiones, slo es vivir realmente cuando son nu_estro pecho y nuestra mente un huracn de ideas y pasiones. ' '

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    ' 1 LOS PXQUE~OS POBMAS Yll, . Y pues me deja el sol, tambin te dejo. Adis! Que siendo de virtud espejo, no aficiones jams tu mano avara del oro y de la plata al vil manejo. Fortuna grande y pronta es cosa rara, y, como dice un castellano viejo, nunca el Duero creci con agua clara.. En la pblica esce11a no adules pa1a nada la multitud, que es ignorante y buena. Con la frente serena defiende con tu lengua y con tu espada la noble condicin de los Pompeyo11; y, digno siempre de tu esti1pe honrada, no enrojezcas con cidos plebeyos la. sangre de tu madre algo azulada. Te mando esos cien duros. Hazte 11n traje que tenga mejor corte que los mos: es propio el buen vestir de un buen linaje. No olvides que el ms bueno de los_ tos Es Celedonio Campoamor. Buen viaje! CAN'fO SEGUNDO. CARTA DE UN TiO MATERNO DIRIGIDA SU SOBRINO EL AUTOR DE ESTE POE11A I. Me han dicho que te vas, y que nos dejas1 No lo quiero creer; mas si te a.lejas, en tu vida azarosa. vers poi cada joven veinte viejas, y cien feas 6 ms por cada hermosa. Tu espritu anhelante no encontrar. en la tierra un solo amigo, ni una mujer constante ... llago mal en decir esto que digo, pero, en fin, ya lo he dicho, y adelante. 11, Insistes en partir Y Ay l Por lo visto, ebrio de amor, de gloria y de riqueu, comienza fermentar en tu cabeza la fecunda. ilusin de lo imprevisto. Mrchate, pues; que mientras t emponzoas tu corazn, que es bueno como el mo, en el campo tu to con pedazos de caa. har zampoas; y siendo ya. adems tan buen creyente, como esas almas bellas \ 485 ,

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    . 486 CAMPOAMO~ -~~--~--,-~~~-----~--'~-~----~-----' que candorosamente llaman cielo al espacio y las estrellas, eon sano corazn y puramente entre mozas de bien y lugareos, compondr mi ventura fcilmente con flores y con luz, msica y sueos. 111. Ya sabrs en Madrid, si no lo sabes, que de m se ha de hacer larga me1noria al rela.tar los escritores graves las grandes neras de la t1istoria.; pues en la guerra han sido, si mal reconocidos, muy sonados los golpes que yo he dado y recibido; aunque, si he de ser franco, bien contados, son ms los recibidos que los dados. Oh trmino fatal de mi grandeza! i A quin no causa risa la memoria de un hroe quien le rompen la cabeza.! Es un tratado de moral mi historia: despus de mucho amor y mucha. gloria, gqu he alcanzado? Este reuma. y la pobrez.i, IV, Como ya en un rincn busco el reposo, la pobrez:i. y la virtud me atengo; y, puesto qu~ es forzoso, despus que me he metido virtuoso, despreci11 mucho el oro que no tengo; pero. hablando, cual suelo, vivo y elaro. te confiesa. mi orgullo, aunque lo siente, que hoy bebo de lo tinto solamente, yo que siempre he bebido de lo ea.ro; y .vuelvo confesarte con franqueza G. ue, en mi suerte va.riada, despus de haber gozado la. riqueza, no conozco una cosa ms forzada que entrar en la virtud por la pobrez,t; y es que tener dinero y ser soldado sera un i1nposible realizado, como el milagro de tu ta Audrea, que es de Avils, y sin eml;>a.rgo es fea. Mwy fea! Y t no extraes si atrevido .hoy de tu ta el mrito rebaja un ho111bre eomo yo, que siempre htt. sido 10Idado del ampr hasta que, herido, 'a fuerza de la edad le

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    , LOS PEQUE~OS POE~!AS aunque s que te pe,a, contra una ltigarea tan alti,a. que, porque fu alcaldesa, se peina pelo arriba, pelo arriba., lo mismo que si fuese .una duquesa . No es natu1al que la paciencia pierda quien sabe que tu ta, aunque es tan lerd&, domina Celedonio de tal modo que bisexual, por imita.ria. en todo, se abrocha los botones la. izquierda 1 Y es feliz, sin embargo, y yo te juro que ya vivir obscuro como tu to Celedonio quiero, que, sin saber que hay guerras ni pan duro, recita de memoria Horacio entero; y entre un mastn y su muj