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Tesoro del agricultor cubano

Material Information

Title:
Tesoro del agricultor cubano manuales para el cultivo de las principales plantas propias del clima de la isla de Cuba ..
Series Title:
Biblioteca de "La Propaganda Literaria"
Uncontrolled:
Manuales para el cultivo de las principales plantas profpias de los climas calidos
Creator:
Balmaseda, Francisco Javier, 1833-1907
Place of Publication:
Habana
Publisher:
La Propaganda literaria
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
3 v. in 1 (390, 438, 440 p.) : ; 18 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Agriculture -- Cuba ( lcsh )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

General Note:
Subtitle varies.
Statement of Responsibility:
por D. Francisco Javier Balmaseda, ampliados con estudios sobre el porvenir de varios productos agrícolas, los mejores mercados de su consumo, etc., y un tratado sobre cría de aves domésticas ... también se incluye algo sobre apicultura ... ganadería ... etc.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
002811435 ( ALEPH )
14817984 ( OCLC )
ANT9924 ( NOTIS )

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TESORO DEL AGRICULTOR CUBANO














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No puede reimprimirse en castellano
la parte original de esta obra en los
dominios espaoles, por ser propiedad
del Editor, quien ha hecho el depsito
que marca la ley.





BIBLOTHCA DE "LA PROPAGANDA LTrERARIA"


TESORO
DEL

AGRICULTOR CUBANO
MANUALES
PAA EL CULTIVO DE LAS PRINCIPALES PLINTAS PROPIIS DEL CLIMI
DE LA
ISLA DE CUBA
ESCRITOS t COLECCIONADOS POR

DON FRANCISCO JAVIER BALMASEDA
AMPLIADOS
CON ESTUDIOS SOBRE EL PORVENIR DE VARIOS PRODUCTOS AGRICOLAS,
LOS MRJORES MERCADOS DE SU CONSUMO, ETC., Y UN TRATADO
SOBRE CRiA DE AVES DOMSTICAS
EL GALLINERO DE CLIMAS CALIDOS
TAMBIN SE INCLUYE ALGO SOBRE
APICULTURA, HOLTICULTURA, GANADERIA, ENFERMEDADES DE LOS
ANIMALES, FORMAtIN DE POTREROS, FLORICULTURA, ETC.



TOMO I
CACAO-TABACO-CAFE-MAIZ-HENEQUEN-ALGODON-RAMIE.

SEGUNDA EDICION CORREGIDA Y AUMENTADA

HABANA
LA PROPAGANDA LITERARIA
IMPRENTA-LIBRERIA--MUSICA-PAPELERIA-IENCUADERNACION
Calle de Zulueta nm. 28
1890




















parando para la transformacin agrcola, cuya proxi-
midad se anuncia en todas las manifestaciones de los
hechos que vienen sucedindose.
Puede sentarse este dilema: o se efecta un cambio
en los cultivos, o quedar este pas sujeto a frecuen-
tes y ruinosas perturbaciones econmicas, como la ac-
tual. El azcar, en adelante, no puede ser el todo, sino
una parte de la riqueza pblica.
De aqu nace la conveniencia de las obras didcti-
cas que sirvan de gua a los que formen cacagules,
naranjales, cafetales, plantos de henequn, &., y al
mismo tiempo generalicen en los campos las buenas
prcticas, que cuando llegan a ser patrimonio del pue-
blo esparcen el bienestar, simplifican el trabajo y'dupli-
can la produccin.
Es muy til aconsejar a los pequeos propietarios
que se dediquen, con sujecin a las mejores reglas, al
cultivo de plantas anuales de productos exportables, co-
mo el tabaco, el maz la patata y el trigo.
Los grandes capitalistas que quieran invertir sus fon-
dos en la agricultura, ms atentos a lo venidero que a
las exigencias del presente, siempre tan apremiantes pa-
ra el pobre, harn bien en fundar plantos de cacao
con semilla de la isla inglesa Trinidad de Barlovento,
de naranjos, de henequn de cautchue, &.
i Cun prdiga ha sido en esta Isla la naturaleza, y





6 6
cmo desperdicin los hombres sus donesi El rbol del
cautchuc, que parece originario de esta tierra, segn la
lozana con que en ella crece, es rico en una goma que
tiene multitud de aplicaciones, yies el artculo ms va-
lioso y de ms esplndido porvenir que hay en el mundo.
El trigo puede cultivarse con toda confianza, prefi-
rindose la semilla de climas clidos, muy comn en An-
daluca, llamada moruna; su calidad es, como la del
candeal. En las cercanas de la IIabana se ha cultiva-
do con la nombrada de Chacn, traida de las provincias
de la Mancha (Espaa) y el xito fu feliz. Tambin
debe tenerse presente que en la antigedad los vecinos
de la provincia de Santa Clara se provean de harina
criolla. Haremos notar que sembrado el trigo en estas
latitudes en el mes de Octubre hasta el 15 de Noviem-
bre, se halla libre de aljorra, y que el suelo le es tan
propicio, que suele daarle la superabundancia de lo-
zana, pues brotan de muchas matas hasta cincuenta es-
pigas, que no todas contienen granos.
El henequn (agave americano) vive ms de la at-
msfera que de la tierra; prospera en los lugares are-
nosos y estriles donde otras plantas no hallaran ele-
mentos de vida; as es que se le ve en las playas nacido
espontneamente.
Nos apresuramos a decir, por lo urgente e importan-
te del aviso, que la variedad comn, llamada maguey,
de hoja ancha, muy abundante en parnquima y esca-
sa de fibras, no es la que debe'sembrarse, sino la de ho-
jas ms delgadas, conocida en Yucatn, Estado federal
mejicano, con el nombre de henequn. Es sensible que
varios cultivadores cubanos hayan adoptado para sus
plantos el maguey, de que sacan en Mxico el agua-miel
para el pulque, y nunca la materia textil.
Recomendamos muy particularmente el cultivo del
henequn. Ninguno le excede en las utilidades que rin-
de, ni en menos cpstos de produccin, ni en necesitar
menos cuidados, ni en garantas de su valor cambiable
en la actualidad y en los futuros tiempos, pues se funda
esa garanta en el creciente consumo de cordeles para
la marina del amundo. Es competidor del abac, mu-
ssea (pltano) del que se saca una fibra muy resisten-




7
te. El abac, propio de este clima, constituye la prin-
cipal riqueza del Archipilago Filipino. Nos admira que
no se haya introducido en Cuba; y de paso diremos
que hemos obtenido filamentos muy fuertes de plta-
no manzano, que tanto abunda. Ojal quese practi-
quen ensayos; sus fibras no pueden menos de ser apli-
-ocables a ms de la cordelera, al tejido de ciertos lien-
zos, como lo son las del abac y el henequn.
IHay algunas variedades de pltanos que se conser-
va el fruto ms del tiempo suficiente para su esporta-
cin a los mercados del Norte, bastando decir que los
distintos vapores que conducen este art~nlo del Itsmo
de Panam (Coln, Aspinwall) a New York, emplean
por lo regular nueve das, y que de la Habana demoran
siete horas a Key West. Nada hay tan pintoresco como
los platanales de las frtiles orillas del Chagres, con
sus hermosos racimos y sus hojas color verde esneral-
da. El racimo, puesto en el embarcadero se vende a
cuatro y cinco reales plata, y no pocos cultivadores han
formado en corto tiempo grandes capitales en esta in-
dustria lo mismo en el Itsmo que en Livingston, em-
bocadura del ro Dulce (Guatemala). Una empresa
de este gnero tiene perspectiva lisonjera en las costas
cubanas, o en el interior de la Isla donde sea fcil el
trasporte por ferrocarril al embarcadero. Por lo de-
ms los platanales no requieren otras atenciones que
una o dos limpiezas al ao, y entresacar los vstagos,
que, como en todas las musseas, brotan en crecido n-
mero de la yema matriz, se privan unos a otros de la
cantidad de aire y de luz necesaria, y apropindose la
savia que deba nutrir el rbol y correr hacia el fru-
to, lo esterilizan para la produccin; ms dejndose-
les tres renuevos, darn estos no solo pinges cosechas,
sino que triplicado el nmero de individuos desde el
segundo ao, quedar triplicado tambin el nmero de
racimos.
El algodn es digno de ser atendido, y el Gobierno
poda establecer una fbrica de telas blancas, o alen-
tar con una subvencin al que la funde. Esto trae-
ra un gran ahorro en los gastos del pas, y ya se sabe
que un real ahorrado es un real ganado, lo mismo para






tin particular que para un pueblo. Hasta se puediera
haeer ina comnbinacin en que lejos de gravarse el Es-
td~o, lia fbrica de tejidos de algodn le proporcionase
tina renta.
Como esta gran isla tiene la figura geogrfica de
ina lengua de pjaro y las molculas de agua salada
se elevan a muchos metros de altura, por la evapora-
cin solar y por el choque de las olas en las rocas, la
brisa las arroja sobre la tierra y se puede decir que es
donstant el riego que reciben casi todos los campos.
El algodonero y el cocotero tienen una particularidad:
les hacen tanto beneficio esas molculas salitrosas, que
especto a btras plantas pudiera compararse su accin
la de los aguaceros primaverales. No olvido que los
plantos de algodn corren el riesgo de verse devorados
por los insectos, a veces en solo una noche; ms no
existe este mismo inconveniente en los Estados Unidos,
que son-los principales productores del que se consume
bi el mundo y que representa una suma fabulosa en
el cuadrb de la sorprendente riqueza de aquellos prs-
peros Estados? No compensan estas prdidas even-
tuales las cosechas-que se logren? No podan empren-
drse estudios para extirpar esas plagas, o por lo me-
nios disminuir sus desastrosos efectos? En la costa atln-
tica del Continente y en diversos puntos de Amrica
en pocas ocasiones se pierden las cosechas, y los labrado-
es ms pobres .traen al mercado muchas bestias car-
gadas de algodn en rama, que el comerciante manda
a empacar y remite a Europa, o vende a los industria-
(ls del pas, como que desde los ms remotos tiempos de
ios Incas, los Aztecas y los Zipas fu conocido por los
ameri anos el tejido de algod y de seda; formaban tan
primorosos lienzos que excedan en arte y belleza a los
fabricados en Europa.
Es muy censurable que se importe en Cuba man-
teca de Chicago, pagndose un pesado tributo a los Es-
tados Unidos, siendo as que en estos campos abunda
somo produccin espontnea la almendra de la Horeo-
doxa regia (palma real), tan nutritiva para los cerdos;
y pudiera adems cosecharse maz, no slo para las ce-





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bas, y que stas abasteciesen el mercado de manteca,
sino para exportar en cantidades considerables.
La cra de abejas es en extremo productiva; Cuba
toda es una floresta. Bien dijo Coln: "Es la tierra
ms hermosa que ojos humanos han visto."
Un pueblo inteligente debe afanarse por importar po-
co y exportar mucho, y tambin en exportar diferen-
tes artculos, para no vivir expuesto por las oscilaciones
de los valores en los mercados a prdidas que pueden
traer hasta la falta de recursos para los gastos necesa-
rios a su existencia como sociedad civilizada.
Tocante al ganado vacuno, al repoblarse la Isla des-
pus de la guerra separatista, han debido introducirse
tipos reproductores de la raza de cuernos cortos de
Durham. Es verdad que son caros; pero el cruzamien-
to y a la vez la conservacin de la raza pura cuatri-
plicaran el peso de las reses que hoy se consumen, bas-
tando decir que ya desde 1790 un buey, hijo del toro
"Hubback" y-de la vaca "Favorita", pes 1,370 kilo-
gramos, o sean ciento nueve arrobas y quince libras.
La genealoga de esta raza bovina, tan perfeccionada
por la seleccin desde el tiempo de Carlos Collin, se
conserva en Inglaterra con prolijo esmero, emplen-
dose una verdadera herldica. Qu cosa ms natural
que declarar libres de derechos de aduana, para siem-
pre, los ejemplares que viniesen al pas para la cra,
de esa raza, y de otras igualmente selectas, y aun es-
tablecer el Gobierno por su cuenta establos donde acu-
diesen los agricultores a fecundar sus vacas, pagando
un mdico impuesto?
Del fomento del ganado vacuno nacen dos industrias
poco desarrolladas en esta Isla: la fabricacin de que-
sos y de mantequilla.
Tiempo es ya que los ganaderos cubanos arreglen sus
procedimientos a los adelantos de la poca. El siste-
ma cooperativo, que es la forma ms comn y fcil del
principio de asociacin, debe implantarse inmediata-
mente en estos campos. El tiene su mayor elogio en las
fbricas centrales de queso y mantequilla, cuyo costo
se gradua en los Estados Unidos en tres mil pesos, que
se reunen all por lo regular en acciones de 25 pesos.


./





10
El dueo de una lechera de muchas o pocas vacas, no
tiene que hacer otra cosa que ordearlas y esperar que
el Director' de la fbrica (que debe ser persona muy
inteligente) mande por la leche. Al principio, cuan-
do se establecieron en aquellos Estados estas fbricas
centrales, hoy tan numerosas, produca cada vaca trein-
ta pesos oro, anuales; se calcula que al presente produ-
ce ochenta. Esto que proponemos obedece al mismo
principio de los ingenios centrales, que al desaparecer
el trabajo forzado de la Isla han salvado la riqueza p-
blica, consistente en la produccin del azcar.
Las fuerzas cooperativas (colectividad, reunin de
fuerzas) son la palanca de Arqumedes del siglo en que
vivimos.
Y qu.dir de la perfeccin e la raza de ganado ca-
ballar por medio de las casas de monta, lo cual sera de
tanto provecho? Qu de la porcina por medio de la
seleccin y el cruzamiento, tenindose como asunto prin-
cipalsim la medicina profilctica y curativa, sobre to-
do la profilctica, para impedir las frecuentes grandes
epizotias?
Qu dir de la cra de aves domsticas, que tiene el
mrito de ser alcanca de las familias pobres, y que pue-
de figurar en la exportacin con una suma respetable,
as en aves como en huevos?
Qu dir, volviendo a los productos vegetales, de al-
gunas vituallas y legumbres que por la variedad del cli-
ma pueden llevarse al Norte en los meses de invierno, y
venderse con mucha estimacin?
Qu dir, en fin, de las frutas, estando esta Antilla
a las puertas de un poderoso mercado demms de sesen-
ta millones de consumidores?
Hllanse aqu todas las variedades de las auranci-
ceas: naranjas, toronjas, limas, etc. El limn agrio (ci-
trus limonium, Linneo) es silvestre; hllanse cbmo en
su natural domicilio la pia (Bromelia), el cocotero etc.
El cocotero (cocos Nucfera, Linneo), cuya explotacin
vedan el empirisno, la inercia y la falta de buenas le-
yes. Da lstima, se contrista el nimo, al contemplar
los miles y miles de troncos secos, ltimos y pasajeros re-
presentantes, si no se pone remedio, de los pintorescos





S11

plantos atacados fieramente por un insecto, por un hon-
go, o por causas atmosfricas, que nada se sabe con fi-
jeza. (1) i Qu rbol tan til y admirable! En verdes
urnas ofrece al hombre en los climas intertropicales sua-
ve nctar que mitiga la sed, y al mismo tiempo una al-

(1) No se saba cuando escrib este prlogo en 1884: hoy
existe una teora que parece muy fundada.
El enemigo de los cocoteros es, segn ella, un insecto de la fa-
milia de las cochinillas, a la que pertenecen el Coccus del naran-
jo, el Aphis lpuli, que destruye en algunos aos los campos de
lpulo de Inglaterra, el Aphis langera, que cae sobre el manza-
no, etc.
Este descubrimiento se debe a mi malogrado e inteligente ami-
go el Dr. D. Federico Glvez, que lo llam Cococvoro vandli-
cus, segn puede verse en la extensa carta que me dirigi, y que
se halla en el 29 tomo de esta obra.
Present a la Academia de Ciencias mdicas, fsicas y natura-
les de la Habana el fruto de sus observaciones, y se le impugn
por un acadmico, prevaleciendo la opinin del Dr. Ram9s de que
el autor del dao era un uredo, opinin apoyada por el venera-
ble Poey: mas ste ha rectificado, porque el Dr. D. Carlos de la
Torre, notable naturalista, asegur el ao ltimo (1889) ante
la misma Academia que en efecto se trataba de un Aphis, y que
el Dr. Glvez haba tenido razn.
El Dr. La Torre no ha expresado el medio prctico de extir-
par esta plaga, por lo cual sealar el que me parece ms ade-
cuado, y tal vez es el nico, dado que realmente se trate de un in-
secto. Echesele al cocotero en el cogollo flor de azufre mezcla-
da con cal y pngansele lienzos con sal, a manera de saquitos, .n
las axilas, o sea unin de las pencas y el tronco. Dos saquitos a
uno y otro lado en las pencas ms inmediatas al cogollo para que
desleda esa sustancia con el sereno de la noche la absorba el r-
bol. A este le es tan beneficiosa la sal que bajo su influencia no
slo crece con rapidz y lozana cuando es pequeo, sino que rin-
de riqusimas cosechas.
Preparado de este modo el cocotero enfermo, se amontona brus-
ca a su pie, media vara alrededor del tronco, y se le da fuego,
para que el humo y el calor maten el parsito, que se halla es-
parcido en todas las pencas.
En un gran planto se amantona manigua, para que quede el
campo del cocal en los lugares invadidos, como una roza, cuando
ya se han derribado las yerbas y arbustos, y en este estado se le
aplica el fuego.
Los cocoteros se vern mstios, al parecer moribundos, si ha si-
do mucho, cual conviene, el fuego; mas pronto vuelven en s cu-
rados del mal. Si esto no se hace, la plaga no dejar uno solo
con vida; todos, todos morirn. Advierto que cuando amarillean
las hojas y se seca el cogollo, debe derribarse el rbol y reducir-
se a cenizas paraevitar el contagio, que es voltil y recorre gran-
des distancias.


"(





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ienndra alimenticia abundantsima en una grasa que
en muchos paises se aplica a los condiments en lugar
de la manteca de cerdo, y para el alumbrado, teniendo
adems muy apreciables propiedades medicinales.
Si el cocotero desapareciese de la haz de la tierra, so-
brevendran espantosas epidemias, por inanicin, en los
numerosos puntos del globo habitados por tribus salva-


En el jardn de la casa de la seorita Maria Surez y Franchi
Alfaro, en San Antonio de los Baos, haba cuatro cocoteros con
las hojas amarillas, seal caracterstica de esta enfermedad, y
uno de ellos tena el cogollo seco. Hallndome en aquella villa en
Enero de 1890 aconsej que se derribase e incinerase este ltimo,
y que a los tres restantes se le aplicase el azufre, cal y sal en el
orden que dejo indicado. No fu posible la incineracin porque las
fuertes brisas podan causar el incendio de la casa; pero se le
aplic el hacha al cocotero que poda considerarse incurable, me-
jor dicho, ya muerto, y se le pusieron a los otros los saquitos de
sal, regndoles cal y flor de azufre en el cogollo. Al mes ha-
ban perdido la amarillez y estaban sumamente lozanos.
Se me-ocurre lo siguiente: si el insecto estaba esparcido en las
hojas cmo pudo morir con la cal y azufre que solo se regaron
en la yema terminal? En el pedazo de la penca que examin so-
lo haba una tela compacta, como de algodn, del tamao de me-
dio real, que encerraba en su seno o cubra, un cuerpo redondo,
algo aplanado, poco ms grande que un grano de pimienta y que
pareca un deposito de huevecillos. Las hojas estaban salpicadas
de pequeas e innumerables listas moradas en todas direcciones,
a manera de araazos en la piel humana. Falto de instrumentos
apropiados y convaleciente de una grave enfermedad, no ampli
la observacin, y ahora pienso que sea o n exacta la teora del
Dr. Glvez, ratificada por el Dr. La Torre (por exacta la tengo),
puede suceder que un crecido nmero de los cocoteros que sucum-
ben no sean vctimas del parsito, sino que mueren anmicos por
falta de las sustancias nutritivas de la tierra, que ya han ago-
'tado. En este caso la sal, que es un alimento tan codiciado por
sta planta, fu la que realiz la curacin de los tres individuos
que embellecen el jardn de la Srta. Surez.
En fin, en mi afn por salvar los plantos de cocoteros de Cu-
ba, y por ser asunto de inters universal, he consultado el caso
con el Depatamento de Agricultura del Gobierno de Washington
en 1886, y ste me contest que" de las varias opiniones expresa-
das en el 29 tomo de esta obra,'las que le parecen ms fundadas
son las de los Dres. D. Felipe Poey y D. Sebastin Alfredo de
Morales; el primero atribuye el mal a fenmenos atmosfricos y
el segundo al fermento de la savia, que se convierte en vinagre.
Respecto a remedios curativos, el Departamento opin que la
cal y el azufre, que yo le indicaba, son los mejores.-(Nota del
autor).





13
jes, que casi no conocen otro elemento de subsistencia
que la delicada almendra.
El comercio de cocos de esta Antilla-con los Estados
Unidos podra elevarse a una cifra que hasta ahora no
ha sido ni siquiera imaginada, porque nadie ha pensado
aqu en otra cosa que en sembrar caas de azcar; si ex-
ceptuamos la comarca de Baracoa, cuyo bienestar de-
pende de ese cultivo y es probable que lo pierda con la
terrible plaga.
No queda la ms leve duda de que no existe otra em-
presa en que con mayor descanso y con menos gastos
puede asegurarse a los cinco aos una renta pinge, sin
ms trabajo que recoger el coco seco, que cae como una
incesante lluvia en los grandes cocales, y despojarlo de
su concha. El empirismo no estudia, no preve el mal,
o mejora, y no conserva, y siempre es sorprendido
cuando la desventura toca a su puerta; el empirismo es
la muerte, la ciencia es la vida.
Se ha dicho que la agricultura es la nodriza de las
naciones, y pudiera agregarse, que la ciencia es la no-
driza de la agricultura.
Suplicamos al lector nos permita una digresin para
hablar de-un proyecto ntimamente relacionado con el
asunto que vamos tratando, y de cuya realizacin se
derivaran muchos y grandes bienes.
En el Ministerio de Fomento del Gobierno de Ma-
drid existe un expediente que promovimos en aquella
corte, a fines de 1883,. proponiendo la celebracin de
un congreso internacional entomolgico, congreso ne-
cesario, que interesa a la agricultura del mundo, mer-
mada todos los aos por los insectos, que a veces, en al-
gunos puntos, dejan destruidas las cosechas por com-
pleto, presentndose entonces el hambre pblica, ge-
neradora de pestes y de graves males sociales, morales
y polticos.
Los pueblos, triste es decirlo, viven ms del pan que
del espritu. El hambre quita al ser racional los ins-
tintos del bien.
En aqul tiempo nos hallbamos fuertemente impre-
sionados, al contemplar las provincias de la Mancha in-
vadidas por la langosta; a la Francia, en sus viedos,
por la filoxera, etc.





14
Tambin influa en nuestra mente el haber dejado a
nuestra patria adoptiva, Colombia, y a casi toda la
Amrica del Sur, sufriendo los estragos del espantoso
ortoptero que desol el Egipto en los tiempos bblicos.
Parecinos que convocndose a los sabios del univer-
so se lograra por medio de la asociacin de las ideas
y la proteccin de los gobiernos, el aprovechamiento de
los estudios efectuados aisladamente en todos los pa-
ses cultos, y que vendran a ser, en' conjunto, el fru-
to casi divino de los esfuerzos del genio humano.
La lucha de la. inteligencia con la naturaleza en de-
fensa de nuestra especie, es la guirnalda resplande-
ciente que cien las naciones que aspiran a grandiosos
destinos. La nacin ms feliz no es aquella que tie-
ne mayor nmero de habitantes,, ni mayor nmero de
hroes, sino la que ms influya en el bien de la huma-
nidad. Este congreso hubiera ensanchado el crculo
de los conocimientos actuales, mejorado la suerte de di-
versos pueblos, unido la accin de los gobiernos 'or-
el atractivo de un inters comun, y dado renombre
imperecedero al jven monarca que lo patrocinaba.
La idea fu acogida con entusiasmo en las altas re-
giones oficiales, se celebraron numerosas reuniones en
la Sociedad Matritense, y trabajaron sin descanso por
realizarla reputados naturalistas y hombres de buena
voluntad, tales como el Dr. Letamendi, catedrtico de
San Carlos, que fu nombrado presidente de la comi-
sin ejecutiva y que acaba de hacer notables experi-
mentos respecto de la tenacidad de vida de las bacte-
rias; el doctor Azcrate, cuya palabra, como un jorren-
te, apenas alcanza las rpidas ideas que pasan como
relmpagos por su imaginacin cuando penetra en el
campo de las ciencias naturales; el joven D. Ignacio
/ Bolvar, laborioso entomlogo, que personifica la mo-
destia y promete das de gloria a su patria; Dres. Mes,
tre de San Juan, Tejada y Espaa, Galagarza; don
Miguel Rodrguez Ferrer, que ha publicado obras de
relevante mrito sobre Cuba: el doctor D. Emilio Fe-
rrer de Couto, excelente mdico, secretario de la Junta
organizadora del congreso y autor de la luminosa Me-
moria presentada al Gobierno resumiendo los trabajos





15
preparatorios y desenvolviendo el plan que deba se-
guirse, etc.
Habase acordado traspasar los lmites de la entomo -
loga y presentar al congreso como una de las tesis que
deba resolver, si el clera y la fiebre amarilla eran o
n enfermedades parasitarias, y si lo eran, de qu mo-
do deban ser combatidas.
Ya entonces corra como cosa sabida entre aquellos
distinguidos espaoles, segn lo haba enseado el emi-
nente Pasteur, Davaine y otros sabios, que esas en-
fermedades y otras muchas, provienen de seres micros-
cpicos que se apoderan del organismo; sobamos to-
dos con el descubrimiento de grandes verdades, y con
hallarnos frente a un inmenso mundo de tomos vi-
vientes; y esperbamos, llenos de cierta confianza, que
el congreso devolvera a los hombres su condicin de
cosmopolitas, que han perdido en determinadas regio-
nes de Amrica, donde la terrible fiebre abre el sepul-
cro a los nacidos en climas frios.
El espediente qued ultimado, coino suele decirse en
el lenguaje de las oficinas; slo faltaba expedir la Real
orden covocando a los gobiernos para que enviasen sus
representantes a Madrid en la fecha que se fijase; pe-
ro los ministerios duran poco en Espaa, y la poltica
de corto alcance, la poltica bizantina, lo absorbe todo...
Presentse al Sr. Sagastae Presidente del Consejo,
una, respetable comisin; la acogi con la mayor bene-
volencia, aplaudi el pensamiento con entusiasmo y ofre-
ci que se celebrara el congreso en el trmino necesa-
rio para las convocatorias, an cuando no haba suma
incluida en el presupuesto.... El Sr. Sagasta, a los
pocos das, dej de ser Ministro.
Sucedile el Sr. Posada Herrera, y presentsele otra
comisin, de la que formamos parte. Omos de sus la-
bios un brillante discurso que nos admir por los va-
riados conocimientos de que di claras muestras aquel
docto y venerable anciano; ms a los pocos das dej
tambin de ser Ministro.
Ocup su puesto uno de los hombres de Estado no-
tables de Europa, el Sr. Cnovas del Castillo, obligado
a prestar atencin a estas cosas por la fuerza de su





1'6

genio y por su fervoroso culto a las ciencias; ms lle-
gala estacin del calor, la Corte, como de costumbre,
qued desierta y regresamos a Amrica, quedando en
olvido, probablemente para siempre, tan til proyecto.
Muy pronto el terrble viajero del Ganges apareci en
Francia y despus en Italia y en la misma Espaa.
i Cun acertado, cun prudente hubiera sido oir.las
opiniones de las notabilidades contemporneas!
A ms del impulso qde hubieran tenido las ciencias
naturales, se hubieran acordado reglas sanitarias, que
llegaran a ser obligatorias para todas las naciones, co-
mo la parte ms importante del derecho de gentes, sen-
tndose as principios invariables en lo que ms intere-
sa a la familia humana: la higiene universal.
Apenas se concibe que los hombres pblicos que de-
terminaron las conferencias sanitarias de Constantino-
pla, no pensasen en estas reglas, pues con ellas es evi-
dente que no sufrira el comercio del mundo de tiempo
en tiempo, esos trastornos que ocasionan tanta ruina,
provenientes del diverso criterio de los gobiernos res-
pecto a las cuarentenas.
Vase, pues, con cuntos ttulos el congreso interna-
cional entomolgico, o mejor dicho, mdico entomolgi-
co, hubiera sido un fausto acontecimiento, digno de re-
yes y de sabios.
Al presente, el Sr. Conde de Tejada de Valdosera, es
Ministro de Ultramar, con amplias autorizaciones otor-
gadas por las Cortes, y parece dispuesto a emprender
una serie de provechosas mejoras; abrigamos la espe-
ranza de que active el espediente, aunque no correspon-
da a su Departamento, siquiera para salvar los pocos
cocales que quedan en Cuba, fomentar nuevos plaiitos,
libertar el tabaco de la multitud de insectos que devora
la mitad de las cosechas, y favorecer las islas Filipinas,
donde esos enemigos del reino vegetal aminoran todos
los aos la produccin.
Adems: los campos de la misma Pennsula no se
hallan actualmente desolados por la langosta, que re-
duce a la miseria las provincias de la Mancha y amena-
za estenderse a todo el territorio de la nacin? No des-
truye la filoxera las vides y puede hacer desaparecer la





17
mayor riqueza de Espaa? Nose multiplican los he-
mipteros, los lepidcteros y otros muchos insectos que
atacan- todas las plantas?
Los gastos del congreso hubieran sido pocos, puesto
que cada gobierno sufragaba los de su representante.
Volvamos a Cuba: esta Isla est sufriendo una trans
formacin social, poltica y econmica, ineludible. Cuan-
do esta transformacin se complete, tornarn los tiem-
por normales, y se gozar de bienestar ms slido.
El nuevo movimiento que debe imprimirse a la agri-
cultura, exije, a fin de no dejarla sin rumbo, la crea-
cin de un Departamento especial del ramo en el Go-
bierno Superior civil, tomndose por modelo el delos
Estados Unidos. Sera una preciosa rueda, que engrana-
da en la mquina administrativa, pronto, muy pronto,
dejara sentir su accin benfica. A ese Departamen-
to, y a lau Juntas de Agricultura, que funcionan des-
de los das del inmortal Jorge Washington, deben su
prosperidad aquellos Estados, as como a la laboriosa
Comisin Entemolgica, para la que todo elogio es cor-
to; y en Espaa son conocidas esas Juntas hace ms de
unsiglo: el gran Rey D. Carlos III las estableci en to-
dos los pueblos, y fueron un fuerte elemento de la ri-
queza nacional, que tom entonces gran vuelo.
Tambin hara bien el seor Ministro en comunicar
a la labor de la tierra carcter cientfico, creando esta-
ciones agronmicas, como lo ha practicado Inglaterra..
Es muy conveniente declarar texto forzoso de los.ins
titutos de primera enseanza la mejor cartilla agraria
que se presente en concurso, sealando un premio a su
autor, cartilla que debe contener algunas nociones de
geologa, fsica y qumica.
i Cun triste es que los jvenes salgan de los colegios
sin conocer siquiera los rboles de su pas, ni las pro-
piedades del suelo, ni los fenmenos metereolgicos que
tanto influyen en la salud y la vida, as del hombre co-
mo de las plantas! AI mismo tiempo sera muy opor-
tuno ofrecer sumas en metlico, que no bajen de diez
mil pesos, a los agricultores que formen nuevos plan-
tos, decierta extensin, de cacao, de naranjos, de kiro-
ca; (planta que produce la paja llamada jipijapa), bos-
ques artificiales de cautchuc, de tgua (marfil vejetal),
a2





18
(1) etc. Tambin declarar libres de todo derecho mu-
nicipal y del Estado por un nmero de aos esas util-
simas empresas; y, por ltimo, celebrar peridicamente
exposiciones agrcolas e industriales, dirigidas por la
benemrita Sociedad Econmica, a la que tntos y tan
grandes beneficios debe la Isla.
Hemos aceptado con gusto el ofrecimiento que nos ha
hecho el Sr. Director del Diario de la Marina para pu-
blicar algunos captulos de este libro en las columnas
de su peridico, pues as syr ms brevemente conoci-
do; y el Sr. D. Alejandro Chao, dueo de LA PROPA-
GANDA LITERARIA, solcito por el bien general, har una
edicin econmica, a fin de que se halle al alcance de
los labradores pobres, para quienes principalmente es-
cribimos. En sus pginas hallarn estos, y tambin los
grandes propietarios, interesantes mtodos para la siem-
bra del cacao, el caf, el tabaco, el algodn, el naranjo,
el cocotero, la hiraca, el cacaguate'(man), el henequn
y otras plantas propias de este clima; algo sobre gana-
dera, apicultura, horticultura, cra de aves domsticas,
formacin de potreros, etc.; hemos recogido lo mejor
que hemios encontrado escrito por varios autores. (1)
SHacemos este presente a los agricultores, aprovechan-
do el corto tiempo que hemos de'aspirar el aire grato
y vivificante de nuestra patria nativa, a la que tal vez
no volveremos a ver; y si no hemos tenido acierto en la
eleccin de los materiales que componeit-este libro; si
carece del mrito apetecido, no por eso dejara de ser
injusto desconocer que nos ha guiado el amor y el vehe-

S(1) La tgua, es decir, el fruto del rbol Phytelephas na-
crocarpa, que lleva aquel mismo nombre, pudiera regarse en los
Sbosques de tierras bajas y pantanosas de las costas de esta Isla
que no utiliza la agricultura. Tardara muchos aos en- dar co-
aechas apreciables; ms sera un beneficio hecho a las genera-
ciones futuras. Las sociedades humanas no deben trabajar slo
para s y para el presente, y si se prodigan a los rboles los cui-
dados del cultivo, fructificarn en pocos aos; pero no sera una
empresa de un todo provechosa, por la competencia de Colom-
-bia, Venezuela, Brasil, el Ecuador, etc, pases de los cuales se
exportan considerables cantidades de este marfil vejetal, que se
produce silvestre en los vastsimos bosques de esas naciones.
(N. del A.)





19
mente deseo de que se generalicen los conocimientos
agronmicos, que tanto contribuyen a -la prosperidad
pblica.
Feliz Cuba, si llena de aliento y de esperanzas, ci-
fra su bienestar en la agricultura, santifica el trabajo,
y busca en las buenas costumbres y en la instruccin del
pueblo el indestructible fundamento del rden y de la
libertad !
Habana, 19 de Noviembre de 1884.
FRANCISCO JAVIER BALMASEDA.




















(-) Fu mi propsito cuando determin publicar esta obra,
que cre reducida a un tomo, ser simplemente coleccionador, y
por eso le puse el inmodesto ttulo de 'Tesoro del agricultor
cubano". Pronto conoc que no existen mtodos aplicables a este
clima para varios cultivos importantitisimos, tales como el del
maz, la patata, etc., as como para la cra de aves domsticas,
que puede ser una rica fuente de bienestar y de riqueza, y me vi
en el caso de ser autor y de emprender al mismo tiempo un tra-
bajo mprobo para reformar algunos manuales, como el del al-
godn. De trabajo en trabajo, encantado por el bien que le re-
,ulta a mi suelo natal, he formado tres libros de numerosas p-
ginas y letra compacta.
(N. del A.)
















METODO PARA EL CULTIVO
DEL ARBOL DEL CACAO
POR D. C. MARTINEZ RIBON

'Un cacagual es una mina de
oro, y un caal es ana de hierro."
Labat.
Gran gloria para Amrica, ser
cuna de la quina, la patata, el
maiz y el cacao.
Balmaseda.


De la planta y del terieno que le conviene
Theobroma, palabra griega que significa bebida de los
dioses, es el nombre botnico de esta planta.
Jussieu y grannmero~de botnicos la colocan en la
familia de las Malvceas; algunos otros la ponen en
la de las Bytneircias.
Este gnero comprende unas 16 especies que perte-
necen a las ms clidas regiones de la Amrica, y sera
largo enumerarlas. Estudiarmos las dos ms impor-
tantes y comunmente cultivadas entre nosotros, con lo
cual se tendrn los conocimientos generales y suficien-
tes para dedicarse a cultivar cualquiera de las otras
que se den en otros terrenos.
CACAO ROJIZO, llamado comunmente cacao morado.
Arbusto de 4 o 5 metros de elevacin, de ramas ende-
rezadas y delgadas, hojas cortamente pediculadas, lar-
gas como de 20 a 25 centmetros, oblongas u ovaladas





-22
oblongas, acuminadas, alternas, muy enteras, lampi-
as, del mismo color en ambas fases. Estpulas linea-
res y caducas. -Flores amarillas o rojizas, muy peque-
as, numerosas, en cimas caulinares, ramales o exilares.
Fruto rojizo mas o menos encendido o amarillento, lam-
pio, de diez estrias o canales, afectando un poco la for-
ma del fruto del pepino, pero con extremidad acumina-
da. Simiente ms gruesa que una almendra.
CACAO VERDOSO, llamado vulgarmente cacao blanco.
Arbusto de dos o tres metros de elevacin cuando se
cultiva; pero que en estado silvestre llegara de 8 a 10
metros, de ramas extendidas y horizontales. Hojas
Siguales a la de la clase anterior, un poco moradas. Fru-
to verde claro, muy arrugado, parecido a la fruta lla-
mada balsami (1). Simiente como la de la clase ante-
rior e igualmente apreciada, pero menos grasosa. ..
Enumeremos algunas otIas de las distintas clases que
se conocen en Amrica.
Cacao comun (theobroma cacao, Linneo), Arbol de
3 a 4 metros de elevacin cultivado en las Antillas.
Cacao de la Guayana (theobroma guyanensis). Ar-
busto de 5 metros.
Cacao bicolor (theobroma bicolor de Humboldt y
Bonpland). Arbusto de 3 a 4 metros.
,Cacao cimarrn (theobroma silvestris). Arbusto de
5 metros.
Cacao elegante (theobroma speciosa) que crece en el-
Brasil.
Cacao blanquecino (theobroma subineapa),-que se
halla en los bosques a orillas del Amazonas.
Cacao de fruta pequea (theobroma mierocarpa) que
crece en las orillas de Rio Negro.
Cacao de hojas angostas (theobroma agustifolia) que
se halla en Mjico.
Cacao de hojas ovaladas (theobroma ovalifolia) que
crece en Guatemala.
Refundiendo los datos de los distintos tratados que
tenemos a la vista, vemos que todos convienen:
19 Que el cacao es'una planta originaria o indgena
de Amrica.
29 Que crece a la sombra de los bosques y que se de-




23

sarrolla con feracidad en los terrenos situados en ve-
gas de cordilleras, regadas por quebradas o arroyos pe-
rennes, o a orillas de un ro, cuyas riberas sean de te-,
rreno mezclado con arena y barro, o sean los terrenos
llamados comunmente negros o de aluvin y
39 Que necesita una temperatura que no baje de 249
centgrados.
Por lo dicho ya, puede deducirse que el rbol del ca-
cao necesita para su desarrollo sombra, calor y humedad.
En un terreno bajo, a orillas de un ro, es decir, en
un terreno de aluvin, puede cultivarse sin riesgo de
que se aniquile en las grandes sequas, siempre que
est asiduamente cultivado. En un terreno de esta es-
pecie, aunque tiene el peligro de las inundaciones, pue-
de conservarse sin que stas le daen, siempre que
se tenga especial cuiddo de procurar que el agua co-
rra y no profundice ms de dos decmetros en la ma-
yor corriente y que no queden depsitos estancados que,
calentndose con el sol, o pudrindose daen el planto.
En un terreno firme o amarillo ser imposible sos-
tener el cacagual en una seca fuerte sin que perezca,
sino es hmedo naturalmente el terreno, por estar cru-
zado por arroyos o por estar en vega de cordillera, o
convenientemente dispuesto a ser regado con oportu-
nidad por alguna corriente prxima de agua, que se
haga derramar en la sementera, para humedecerla ca-
da quince das.
El cacao se desarrolla y produce con lozana en los
terrenos que sean propios para el-pltano, planta bien
estudiada y conocida entre nosotros.
Exige su cultivo por lo regular un terreno de bos-
que virgen; pero si este no puede conseguirse, uno de
manigua, descansado, en que se calcule obtener una
buena casecha fle maz o de pltano.
"Las riberas del Magdalena, en la Repblica de Co-
lombia, dice Humboldt, son de un terreno inmejora-
ble para el cultivo del cacao, y la calidad del fruto
Sque en ellas se produce puede competir con el mejor
llamado de Caracas.''


(1) Momordica balsamina, de Linneo.




*24
II.
Modo de sembrarlo

La generalidad de nuestros cultivadores, obediente
a la rutina seguida desde los antiguos tiempos para
el cultivo de esta planta, aconseja que los plantos es-
tn a la sombra de grandes platanales. Lo mismo acon-
sejan en sus tratados Humboldt, Bonpland, Boussin-
gault y Rosignon. Aquellos por hbito o por ignorar
otro mtodo mejor, y estos naturalistas porque forma-
ron sus tratados reuniendo datos que adquirieron de
ligero en sus excursiones cientficas, y carecan de los
conocimientos que da la experiencia del cultivo de una
planta de nuestro clima, estudiada por personas de-
dicadas a su siembra.
He tenido oportunidad de estudiar prcticamente
los dos mtodos que paso a explicar en este tratado y
reconocer las ventajas del segundo, por ofrecer mayo-
res economas y menos cuidados.
Antes de eso ser preciso dar una idea sobre el ca-
cao destinado para semilla, y la manera de prepararlo
para la germinacin, as como la de formar los semi-
lleros.
Para la semilla de un cacagual, han de escojerse los
granos de mazorcas bien maduras las cuales se abren
cuidadosamente para no dafiarlos.
Si la siembra se efectuare en un lugar en que pueda
adquirirse la semilla, se tomarn las mazorcas ms ma-
duras y hermosas que haya en los rboles; pero si la
consecucin de ella demanda tiempo por la distancia
a que se encuentra, se cojeran mazorcas no muy madu-
ras, procediendo a preparar los granos tan pronto se
llegue al lugar donse se vaya a plantar.
Para esto se hienden las mazorcas, como se ha dicho
antes, se sumergen los granos en una vasija con agua
y se dejan all por 24 horas. Esta operacin es para
facilitar la mondadura de las almndras. En efecto,
en ese trmino se nota ya la mayoi' parte con la pelcu-
la gruesa que las cubre, rajada, y hay que proceder a
desmondarlas completamente de dicha pelcula pata
facilitar o acelerar la germinacin, dicen unos, o para





25
librar a la planta de la plaga de hormigas, dicen otros.
Cada almendra que se monda; debe ponerse en un de-
psito de agua muy limpia, donde permanecer hasta
que sea fijada en la tierra, pero teniendo cuidado de
no retardar esto, pues tan luego tomen un color roji-
.zo se pierden.
La siembra se efecta en semillero, o en puesto fijo.
Un buen semillero es la base de un hermoso planto.
Este se forma tomando un terreno que tenga un me-
tro y cuarenta centmetros de ancho (1.40) por todo el
largo que se quiera.
Se cubre con una enramada que impida la penetra-
cin del sol, pero que d paso a la lluvia. Se prepara
el terreno arndolo bien, y procurando que quede con
surcos atravesados distantes 2 decmetros unos de otros.
Se toman las simientes ponindolas a un decmetro de
distancia una de otra, y colocndolas en la parte supe-
rior del surco, es decir, en el lomo del aporcado. El gra-
no se coloca entonces, dejndole fuera menos de la mi-
tad, y enterrndolo de manera que quede para abajo un
botoneito que asoma a un extremo, y que es el embrin
de la raz.
El grano antes de enterrarlo tiene un color blanque-
cino o morado. Se cubren todos con hojas de pltano.
Se riegan a maana y tarde, sino llueve. Se levantan
las hojas a los diez das, poca en que ya principia el
grano a suspender notablemente, y en que teniendo un
color verde, muestra una tendencia marcada a su rpi-
do desarrollo. Se contina el riego hasta la poca de
la plantacin, que es a los seis meses, en poca de ple-
na lluvia. Conviene formar los semilleros en Noviem-
bre, para efectuar la siembra en Abril o Mayo. Para
una siembra formal no debe formarse un solo semillero,
sino varios, a distancia de cien metros, para tener dis-
ponibles y cerca las matitas a su tiempo, pues si se ha-
ce uno solo en el centro, habra que trabajar mucho pa-
ra el trasporte a las extremidades.
Llegada la poca del trasplante, se procede del modo
siguiente: Se escoje para la operacin una poca llu-
viosa. Se cava en el extremo y al travs del semillero
una fosa como de 50 centmetros de profundidad y an-
cho, de manera que efectundose por ella la extraccin,





26
se haga dndole al terreno del lado de las plantas cua-
tro cortes con un machete, al pi de cada matita, y sal-
gan ellas en un terrn cuadrado cada una sin habrse-
les daado las races. Con maestra en la operacin y
ejecutada en primavera, no peligra ninguna planta. De
all son trasportadas al lugar donde van a fijarse, sin
prdida de tiempo, colocndolas en hoyos cuadrados
y a propsito.
Para la siembra en un punto fijo, es decir, sin semi-
llero, se ponen tres granos en cada punto en que haya
de quedar el rbol del cacao. Se remueve un pequeo
cuadro del terreno y se colocan las tres simientes dentro
de un canuto de guadua (bamb, caa brava) que a la
vez que las libra de las hormigas, iguanas y conejos, les
sirve para activar la germinacin, pues por una ten-
dencia natural toda planta trata de salir pronto a la
luz, y resulta que en la mitad del tiempo que empleara
en crecer a la altura del canuto, sale fuera.
Donde no se consigue guadua, se seala el puesto de
cada rbol con una estaca.
Al tener 50 centmetros las tres matitas, si nacen to-
das, se arrancan las dos ms dbiles y se deja la ms
lozana.

Primer mtodo de siembra

Se acostumbra generalmente poner el cacao en los
primeros aos al abrigo de grandes platanales.
Nada ms natural si este mtodo se adopta, que fi-
jar el cacao en -un platanal nuevo.
Todos los cultivadores saben la manera como se siemr
bra un platanal comn; as solo nos resta advertir que
siempre que se hagan stos para el planto de cacao,
conviene no ponerlos a menor distancia de tres metros
y sesenta centmetros (41/2 varas) y dejar la roza des-
provista de toda la madera que no-se haya quemado.
Es cosa sabida entre los agricultores que el pltano
sembrado en veranillo es ms lozano y se eleva menos.
Conviene, pues, hacer la siembra del platanal en Agos-
to, y los semilleros en el ,mes de Noviembre prximo,
para sembrar el cacao en Abril o Mayo como se ha di-




27
cho. Cada rbol de cacao debe quedar colocado en
miedio de cada dos de pltano, siguiendo en hilera y_
en todas las filas. Como la sombra del pltano no es-
perenne o duradera, hay necesidad de plantar otros
rboles de corpulencia que mantengan la sombra cuan-
do perezca aquel. Estos se colocan en medio de las fi-
las de pltano saltando dos por medio. Se colocan
para el efecto en trechos de diez varas, (8 metros) se-
millas o rboles de caracol, guanos y guayabds silves-
tres, aunque algunos opinan qx las frutas atraen hor-
migas y pjaros en abundancia.
Lo mejor para evitar esto y facilitar las atenciones,
es poner en esos puestos maticas de un rbol muy ge-
neralmente usado para eso en Venezuela, que se llama
bucare o madreeacao (cantagallo) y otro no menos apa-
rente llamado azuceno, los cuales crecen pronto, y pue-
den sembrarse en rden e intercalados. A los cuatro
aos ya su follaje es suficiente a cobijar el cacao y es
hasta precisa la destruccin del platanal para su me-
jor desarrollo.
Adelante trataremos, en un captulo aparte, del de-
sarrollo del rbol del cacao.

Segundo mtodo de siembra

La mayor dificultad que puede presentarse en ste
mtodo es la adquisicin de un bosque virgen o artifi-
cial, que reuna a la principal condicin de un follaje
cerrado, las necesarias por el terreno y temperatura.
Si se han podido obtener en un bosque todas las condi-
ciones de un buen terreno, se ha obtenido una riqueza,
supuesto que con este mtodo y con esa adquisicin
puede efectuarse la siembra, en mi concepto, con 75
por 100 menos de valor de gastos, con menores moles-
tias, y ms seguridad. En efecto, habr mayor error
que poseyendo un bosque propio paia la siembra del
cacao, y pudiendo utilizar su sombro se aniquile el
trabajo de siglos de la naturaleza con el filo destruc-
tor del hacha, para luego ponerse a gastar dinero, tiem-
po y atenciones para levantar un bosque artificial, que
con gran trabajo y no pocos aos vendr a dar al cacao
el abrigo que aquel que nada nos costaba? Parece





28
una ilusin; pero no se haba caido en la cuenta de es-
te error, y la rutina ha guiado a todos los cultivadores
de cacao a la destruccin de los bosques, lo cual ha
sido prdida de capitales y rmora para esta clase de
plantos, pues a la mayor parte de los empresarios les
ha arredrado ms la ruda labor del penoso cultivo de
los platanales, que la demora en esperar sus produc-
tos. Hay, sin.embargo, quien a la simple enunciacin
del mtodo, lo cree fantstico, dudando de sus resul-
tados; pero sin alegar ms a su favor que la vana ra-
zn de que as no se ha acostumbrado. Para comprobar sp
posibilidad y sus ventajas, bastarn los siguientes ra-
zonamientos:
Qu diferencia hay entre el sombro de un bosque
artificial y el de uno natural ?
Obteniendo el cacagual debajo de un bosque natu-
ral, si se malogran, por ejemplo, unos 80 rboles de ca-
cao, y se resiembran crecern y producirn?
Bajo que platanal ha sido sembrado un rbol de
cacao de los que se multiplican en los bosques vrge-
nes por la dispersin de las semillas ?
Quin cuida ni cultiva esos rboles grandes de ca-
cao, que se encuientran en los bosques, abandonados y
produciendo
Quin ha sembrado esas selvas inmensas del cacao
cimarrn que crece en las Guayanas, y que se designa
en botnica con el nombre de Theobroma silvistrist.
Igualmente hay selvas extensas en los valles de Co-
lombia y el Brasil de un' cacao bicolor, que conocen los
indios con el nombre de Bacao, y as podran citarse
mil ejemplos.
El que estas lneas escribe, ha tenido ocasin de en-
sayar el segundo mtodo prcticamente, y por eso se
permite aconsejarlo.
En un platanal hay prdidas ocasionadas por acci-
dentes naturales, como los vientos, que con frecuencia
echan al suelo todo el planto, haciendo daos grand-
simos que exijen cuidados asiduos que solo el dueo
pudiera sobrellevar. En todo eso hay atrasos y daos
difciles de reponer y que vienen dando por resulta-
-do el aniquilamiento de la sementera y el desaliento
del propietario.




29
Adems, en un platanal se necesita un cuidado cons- .
tante porque no slo se tiene la atencin de la semen-
tera que da la sombra y de la que haya de darla luego,
sino la principal del cacao, y esto ocasiona ms gastos
y tiempo perdido.
La deshierba es mayor, necesitan como cuatro lim-
piezas o binazones cada ao, y los productos del pl-
tano con que se halagan algunos, n6 bastan para cubrir
ni los gastos dichos, ni las molestias que por l se pro-
porcionan.,
4 Quin acometera en un platanal la siembra de
diez mil rboles de cacao de un golpe, teniendo al fren-
te la perspectiva anterior? No slo le sera gravosa en
los gastos, y difcil de llevar a cabo, sino que manten-
dra en-el trabajo 20 hombres diarios por lo menos en
los cuatro primeros aos, lo cual hara la empresa di-
fcil y cara.
Sin embargo, no hay que desalentarse si no es fcil
la adquisicin de un bosque que reuna las condiciones
dichas y nos es preciso recurrir al medio de los plata-
nales. Como se ver al final, el cacao es una mina de
oro, como muy bien dice Labat, que pagar eso y mu-
cho ms.
Si la necesidad obliga a tomar ese medio, nada ms
fcil para una persona de recursos que solicitar un con-
tratista que anualmente ponga un nmero de rboles
y tomarlos al tiempo de florecer; y nada ms fcil tam-
bin para un pobre que tiene por fuerza que tener siem-
pre un platanal para el sostenimiento de su familia, que
intercalar cacao en todos los platanales que haga, para
formar sin saber cmo ni cundo, una riqueza que ms
tarde lo haga un hombre de medios con que sostener
una posicin ventajosa.
Seguiremos con la siembra en el bosque. Todo bos-
que que tenga las condiciones sealadas en el captulo
primero, es propio, y sin escrpulos de ninguna espe-
cie debe procederse a la siembra. Hay particularida-
des que muestran mas marcadamente la buena condi-
cin del bosque, por ejemplo: un bosque situado a ori-
llas de una corriente o depsito de agua, que sea de
tierra negra, mezclado con barro y arena, que tenga
hermosa arboleda de azucenos, caracoles, guacamayos,





30
espinos, guayabos silvestres, etc. y que por lo bajo se
le vean matas de hiracas, palma amarga y culantrillo,
Ses inmejorable. (1)
El nico gasto que demanda, es hacerlo limpiar por
debajo, repicando la madera menuda y entresacando
de los grandes rboles aquellos que mudan las hojas
en el invierno, como el jobo y las ceibas.
Limpio por debajo, cuya operacin debe hacerse en
Abril para impedir que pueda el monte incendiarse con
los fuegos del tiempo seco, debe procurarse repicar muy
bien toda-la palizada a fin de que no haya estorbos
para fijar una matca de cacao donde quiera que sea
conveniente.
As como una pampa no sera buena para esta semen-
tera, porque necesita el cacao sombra desde su nacimien-
to hasta su vejz, una sombra muy tupida como la que
pudiera darle un bosque de mangos, o un edificio te-
chado, le daaran igualmente, por lo cual ha de pro-
curarse que en el bosque que le cobije, penetre siem-
pre el aire y haya luz suficiente.
En un bosque virgen, limpio por lo bajo de los pe-
queos arbustos, no puede haber nunca carencia de estos
elementos, por la variedad del follaje; y caso que se note
ese defecto, fcil es hacer el gasto (una vez principiada
la poca de los productos), poniendo peones a podar
con cuidado y precauciones los rboles de sombra.
Sea en platanal o bosque que se haga la siembra, es
casi indispensable la adquisicin de las guaduas, o sea
caas bravas, por las razones que se han dicho, y para
mayor seguridad si se hace con semillas fijas. Limpio
el campo, se hace una trocha a lo largo o al travs-del
monte, por donde sea ms fcil, y se llena esa trocha de
miras o balizas para alinear perfectamente. Obtenido
sto, nada ms fcil que seguir la siembra. Las estacas.
se ponen a la distancia de 3,60 metros (41/2 varas).

(1) El autor se refiere a la costa atlntica de Colombia. La
mejor regla para situar un cacagual en Cuba es que el terreno
sea adecuado para el pltano.-N. de Balmaseda.




31

Se alistan dos palancas' de boga (varas delgadas) que
tengan el largo de 3,60 tambin y la operacin luego se
reduce a fijar las horquetas de las dos palancas en las
dos primeras estacas, y donde se encuentran las extre-
midades de las palancas, queda la primera matita de
la segunda fila. As se sigue con las 34 y 41, etc., teniendo
el slo cuidado de salvar los rboles y poniendo por tan-
teo las que no se puedan designar del mismo modo por-
que stos lo impidan. Primero es conveniente poner pe-
queas estacas en cada punto que se fije para luego
hacer la siembra en el da que se seale. Esta siembra
se har luego, segn lo quiera el dueo, o por trasplan-
tacin, o por semilla fija.
Haciendo la colocacin de esa manera vienen a quedar
los rboles sembrados en quincunce, formando tringulos
equilteros, y aproximando ms las filas, lo cual da or-
den y economa, pues los rboles quedan todos a 3,60
uno de otro, las filas a tres metros. De este-modo caben
en 100 metros cuadrados ochocientos cuarenta y ocho
rboles holgadamente (848). (1)
Si el procedimiento para la siembra ha sido elde, la
semilla fija, no cabe duda que es ms barata la opera-
cin; y si se considera que despus de sembrado un
bosque de cacao, puede el dueo dejarlo abandonado si
quisiera hasta seis meses para venir luego y ver los ar-
bolitos fuera de los canutos de caa brava, como a 50
centmetros de altura, se acabar por convenir que este
mtodo es el ms econmico, fcil y ligero. Resta slo
esperar cuatro aos para poseer una finca que d anual-
mente una pinge-renta.
El cuidado que demanda anualmente una sementera
as, es slo de dos limpiezas por ao, por estar el planto
bajo de bosque y no necesitar otra atencin.
Hay algunas plantas, como la del cacao, que necesitan
sombra para mantenerse lozanas y dar productos, y no
estar de ms enumerarlas por si conviniere a algn
empresario hacer combinaciones que aumenten sus pro-

(1) Por un procedimiento igual a ste, debe sembrarse el
pltano del primer mtodo para que quedando tambin en quin-
cunce los rboles, pueda colocarse el mismo nmero en una hec-
trea.




32
ductos. Tales .son las palmas amargas, hiraca, vainilla y
otras. Tambin podran obtenerse ventajas plantando
para sombra rboles de cosecha, como el naranjo y otros
frutales; pero creemos conveniente aconsejar que no se
deje el cultivador llevar por esas vanas utilidades, pues
los rboles frutales son para estos plantos muy perju-
diciales, porque las frutas atraen mayor nmero de p-
jaros dainos y porque al caer desprenden las flores y
frutos del cacao, causando una prdida positiva. No es
muy conveniente tampoco cargar de muchas plantas el
terreno, pues su pobreza, causada por el jugo que le
sustraeran, hara notable perjuicio a la empresa prin-
cipal.

III

Desarrollo de la planta

El rbol del cacao desde su plantacin hasta su fruc-
tificacin, se presenta bajo estas formas:
La.simiente, una vezpuesta. en la tierra, como dijimos,
hasta su mitad, comienza a desarrollar su vitalidad, si
ha sido colocada all bajo buenas condiciones. A los po-
cos das, en la primera semana, empieza a cambiar su
color blanquecino por el de verde vivoj Anunciada as
su vitalidad comienza a suspenderse del suelo hasta la
altura de 4 centmetros sostenida por el vstago que
seala la raz. A esa altura salen las primeras hojas en
pimpollo dejando en su camino la almendra que se abre.
Sigue elevndose como una simple vara llena de hojas
hasta la edad de diez y ocho meses, que tiene de 5 a 8
decmetros. A esa'altura, poco ms o menos, principia
a dar retoos laterales, y a los dos aos ya muestra cinco
ramas formando una horqueta. En este, estado se dice
que el cacao est horqueteado y fuera de riesgo. Conti-
na en lozana elevndose, y como'a los treinta meses co-
mienza a florecer; pero es indispensable quitarle esta
primera florescencia para obligar el rbol a aumentar su
corpulencia y dar frutos sazonados.
Esta operacin se ejecuta poniendo peones a frotar el
tallo de los rboles con un trapo de coleta gruesa, con
lo cual se gana en productos aunque a primera vista




33
parece que fuera prdida de tiempo. Con diez y ocho
meses de estar hacindose esta operacin, mensualmente
si fuere necesario, al tener el rbol cuatro afios, es vi-
goroso, su follaje espeso, y las flores que produce dan
frutos voluminosos y llenos.
Desde que el rbol tiene ya las cinco ramas laterales,
hay una tendencia viciosa de la planta a elevarse ms.
Esto nada tendra de particular si no se efectuara-con
detrimento de sus productos y de la misma planta. As,
nada ms preciso en todo el cultivo que cortar estas nue-
vas ramas, que con razn llevan el nombre de chuponas,
pues si se les deja desarrollar perece la primera horque-
ta, que es la ms vigorosa, y no cuajan fruto las flores,
ponindose el rbol, como dicen, afnachado. Siendo tan
esencial esta operacin, nada ms conveniente que dar
a conocer las muy marcadas seales que distinguen a
las chuponas.
La rama chupona nace en el rbol del cacao, o a un
lado de la primera orqueta o en las ramas laterales, en
cualquiera de esos puntos, aunque lo mjs comn es ver-
la en el nacimiento de la horqueta; pero donde quiera
es conocida por los siguientes caracteres: su marcha es
siempre en sentido vertical; crece, y a cierta altura, como
a un metro, produce nuevas ramas laterales, formando
una horqueta igual a la primitiva; de esa segunda hor-
queta nace otra rama chupona que da tambin horqueta
y es de la estructura de la otra rama chupona; de esa
sale otra, y as se va elevando la planta de tal manera,
que aunque slo haya tenido una sola rama chupona,
sera difcil cojerle sus frutos si los diera; es tambin
conocida porque el tronco y las ramas primitivas del
cacao tienen un color ms oscuro, mientras que la chu-
pona parece ms lozana y de un color claro o sea viche.
_.El rbol del cacao, a manera de la vid, no da pro-
'ductos ricos y abundantes si no se le poda; pero es
tan sencilla la operacin, una vez conocidas las ramas
chuponas, que basta pasarle al planto una revista men-
sual y quitarle las chuponas con los dedos (desgan-
chndolas si son chicas) para mantener la planta lo-
zana y productiva. Cuando ya se cosecha, es ms f-
cil an, pues los mismos peones cosecheros pueden ha-
cer esa polica.
3





34
A los cuatro aos puede dejarse libre la florescencia,
seguro el cultivador de obtener grandes remuneracio-
nes. El rbol se cubre de flores desde el cuello de su
raz hasta sus ramas. Sus productos van en aumento
hasta los ocho aos que llega su mayor plenitud, y con-
serva sta hasta los cuarenta aos de edad en que ami-
nora sus productos. Da dos grandes cosechas al ao
en los meses de Julio y Diciemnbre, y en cada una de
ellas produce de 2 a 3 kilgramos cada rbol, contn-
dose a veces hasta 150 a 200 mazorcas. Aparte de esas
dos grandes cosechas produce flores y frutos todq el
ao.
Los rboles del cacao blanco y del cacao morado, que,
como hemos dicho, son los generalmente cultivads en
Colombia, tienen un desarrollo distinto, que se carac-
teriza por el crecimiento de la horqueta. Las cinco ra-
mas que salen en la horqueta al cacao blanco se desa-
rrollan horizontalmente, y saliento stas como a la al-
tura de 1 metro 1-50, y- estando ordenado por la poda
el estirpamiento de la ramas chuponas, no pasa de ah
su altura: En esta especie las chuponas no salen en
otra parte ms que a un lado del vrtice de la horqueta
o en el tronco.
El cacao morado produce la horqueta a una altura
que no pasa de 1 metro, y sus ramas laterales son siem-
pre levantadas en un ngulo de 459 por lo regular.
Teniendo esa inclinacin las ramas, suspenden ms y
dan al rbol una altura a veces hasta de cuatro me-
tros. Las ramas chuponas en esta especie nacen no
slo en el pi de la horqueta, sino en las ramas latera-
les, pero siempre en sentido vertical.
En un terreno exuberante frtil puede muy bien
dar cosechas un rbol que tenga ramas chuponas; pero
este no es un argumento que demuestre que no es ne-
cesaria la poda; tanto mejor sera la cosecha si la plan-
ta estuviera cuidada como queda indicado.
No conviene disminuir la distancia de los rboles de
cacao a menos de 3.60 metros; por el contrario, si hay
posibilidad convendra darle 4 metros o ms, pues mien-
tras mayor fertilidad hay en un terreno, mayor puede
ser el desarrollo de la planta y es conveniente evitar
su aglomeracin. Adems, menor vida tendr un ca-





35
cagual en que, por aprovechar terreno, se hayan-pues-
to muy inmediatos los rboles.
Para un cacagutl abandonado, que est completamen-
te inutilizado por el gran nmero de ramas chuponas y
ramas nuertas, y que sea difcil por ese motivo hacerle
dar buenas cosechas, debe aguardarse el mayor rigor de
las lluvias y entonces desmochar los rboles bien aba-
jo para cultivar el primero y ms lozaho retoo que
produzcan. Cuidando esa cepa y abonando el terreno
con estircol, de ganado, regado en el planto, se obtie-
ne pronto una sementera hermosa y productiva.
Veamos" lo que dice Rosignon:
S"Existen en Mazatenango y Cayutenango (Guatema-
la), cacaguales sembrados en tiempo de los espaoles,
llenos de monte y de rboles inmensos, cubiertos de pa-
rsitas, que con poco trabajo se podran restablecer es-
tas siembras y obtener productos abundantes y de su-
perior calidad. Desgraciadamente, parece que no han
valorado aun la importancia de este cultivo y lo aban-
donan por el del caf y la caa."

IV

De las cosechas

El cacao-da al ao dos cosechas mayores, en Julio
y Diciembre, y diez menores en los meses restantes.
Todo el ao tiene flores y frutos.
El fruto emplea cuatro meses en desarrollarse y ma-
durar, contando desde el momento en que caen las
flores.
Es preciso fijarse bien para no cojer las mazorcas
que no estn en sazn, pues los granos verdes haran
desmerecer los productos.
Las mazorcas son unas bayas (vainas) de 15 a 25
centmetros de largo, de figura oblonga, esquinadas e
indehiscentes, que contienen de 20 a 40 almendras o
habas, anidadas dentro de una pulpa buitircea, que-
son las que se llaman propiamente cacao. Esta pulpa
es agradable al paladar y de sabor agridulce. De las
pelculas que cubren las almendras se hace un dulce
exquisito.




836

Cuando el fruto est maduro, se conoce por su co-
lor rojizo o amarillo.
El. rbol, a los cuatro aos, comi a a dar cosechas
abundantes, si se le ha hecho la poda de las primeras
flores, como queda dicho en el captulo 3Q.
Se trasportan las mazorcas a la casa y se amonto-
nan a la sombra, donde se las deja por ocho das para
que madluren -bien las que acaso no pudieran estarlo.
Se abren cuidando de no cortar las almendras inter-
nas, y stas se extraen con la mano o con un cuchillo
de madera.
La pulpa en que estn las almendras, como hemos
explicado, es agridulce y por consiguiente capaz de en-
trar en fermentacin, lo cual se ha aprovechado por
algunos para dar distinta apariencia y sabor a los gra-
nos despus de secos.
Si las almendras se ponen al siguiente da de extra-
das al sol, en trojes de tablas, el grano adquiere un co-
lor rojo que gusta en algunos mercados. En Neiva se
prepara as el que mandan para Bogot.
Por lo comn a la generalidad le gusta el cacao que
se presenta al mercado de un colotk oscuro y cubierto
de un moho blanco, sea por capricho o porque en la
fermentacin porque pasa, para adquirir esa aparien-
cia, pierda quizs el grano algn principio acre que
le haga dar otro aroma y sabor, y este es el cacao lla-
mado cacao soterrado o de Caracas.
Algunos opinan que pasando el cacao por esta fer-
mentacin, dura ms sin apolillarse.
Para obtenerla se depositan las almendras, una vez
extraidas, en un foso o bodegag subterrnea o en una
tina, cuba.o cajn que a tal uso se destine.
Se cubren con hojas de pltano, ponindoles encima
tablas con peso. Se dejan ah fermentando cuatro o
cinco das, teniendo el cuidado de menearlas por la
maana y tarde, y cumplido este trmino se ponen ex-
tendidas a secar al sol en un troje de tablas o en un
patio embaldosado, donde permanecern hasta que ten-
gan un sonido hueco al menearlas.
Entonces se guardan en sacos o cajas para buscarles
mercado lo ms pronto posible.





37
Los cultivadores tienen la creencia de que el cacao
eosechado en la menguante de la luna, dura ms tiem-
po sin picarse, lo cual tiene su razn.
Las conchas o vainas vacas, son aplicadas general-
mente para abono del mismo planto, en unos lugares,
y en otros se usan hervidas para hacer un chocolate
barato para la gente pobre.
Como abono, se usan arrojndolas simplemente al
pi de cada rbol, cuya operacin pueden hacer los
mismos peones que traen las cosechas cuando regresan
vacos.
Como alimento se usan en Irlanda.
Veamos lo que dice Mr. Laboulaye.
"Las vainas del cacao, no encierran materia al-
guna grasa; pero dan por una ebullicin prolongada
con agua, un extracto de color pardo de un sabor muy
agradable, y que por su bajo precio se emplea mucho
por la clase pobre, en vez de chocolate. As en Irlan-
da, pas en que es proverbial la miseria de sus habitan-
tes, el consumo anual de las vainas asciende a 300.000
kilgramos, al paso que del chocolate slo se consumen
2,000 kilgramos."
Los mismos peones que se emplean en la cosecha, pue-
den hacer la ploica a los rboles que tengan ramas
chuponas, ramas rotas o secas, y destruir con esmero
todas las yerbas nocivas quitando los musgos, lique-
nes y dems parsitas que se cran en la corteza. Es-
tos son los nicos cuidados que exige en todo el ao un
cacagual.

V

Usos del cacao
Mucho antes del descubrimiento de la Amrica, los
indios cultivaban el cacao. Llamaban la semilla caca-
hoatt y sabian tostarlo para preparar una bebida que
llamaban chocolatt, de donde se deriva el nombre de
chocolate que se ha conservado en todos los idiomas con
pocas modificaciones.
El chocolate, como todos saben, no es otra cosa que
una bebida de cacao tostado, que es muy alimenticia,





38
y que se aromatiza por lo comn con canela o vainilla
para hacerlo de ms fcil digestin.
Se comen las pastillas crudas y son de muy grandes
recursos en los viajes a regiones desiertas.
El grano tostado y cubierto con azcar, tambin es
ramo de confiteras.
De las pelculas de las habas acabadas de extraer,
~-tambin se hace un dulce, el ms exquisito que puede
ofrecerse en gusto y delicadeza. (1)
De las vainas hemos visto que tambin hacen us las
personas desvalidas.
La manteca de cacao, que todos conocemos y que
es de un uso comn en la medicina y la perfumera,
por la ventaja que tiene sobre todas las grasas, de no
enranciarse, es uno de sus principales productos y en
un planto de cacao, se extrae generalmente de los re-
siduos. Se apartan las semillas de cacao ms peque-
as, que los cultivadores llaman pasitas, y de las cua-
les se extrae tostndolas ligeramente y sometindolas
a una fuerte presin donde hay buenas mquinas, o
a una ebullicin que pronto la separa de la masa. Se
deja enfriar despus del tiempo que .la prctica da a
conocer, y se extrae de la superficie la grasa, que, so-
metindola luego al bao de maria, para separar sus
impurezas, y arrojndola en una vasija de agua fra,
se obtiene de la calidad ms exquisita.

(1) En la Isla de Cuba, hasta el presente, no se aprovecha
la cscara que cubre el grano del cacao, y se arroja a la basu-
ra en las casas particulares, o se destina en las chocolateras pa-
ra embase supliendo el aserrn o la paja. Con ella, sin embar-
go, se forma una bebida muy agradable y nutritiva, para lo
cual, una vez tostada y molida, se pone a hervir y se le echa
azcar. Si se quiere se le mezcla con leche; su sabor es el del
chocolate. En mi opinin es preferible al caf, especialmente
para las personas de naturaleza dbil, y ms aun para las del
bello sexo que sufren histerismo, porque el caf ejerce una in-
fluencia poderosa en el sistema nervioso, que excita, y por lo
tanto agrava aquel padecimiento. Los padres de familia que
presten atencin a la higiene harn bien en proveerse de estas
pelculas, que nada cuestan y que tanto favorecen la nutricin
y la salud. Parceme que las urnas en que se hallan encerra-
dos los granos en el rbol pueden utilizarse con el mismo obje-
to, ponindolas al sol para que se conserven.
(N. de Balmaseda.)





39
Segn anlisis hechos por sabios competentes, el ca-
cao de las Indias Occidentales encierra, sin incluir las
cscaras que contienen, un 15 por 100 del peso de las
habas.
Anlisis
Manteca de cacao ........................ 53-70
Materia oscura albuminosa que encierra el
principio aromtico del cacao ............ 16-70
A lm idn ................................. 10-91
M ateria gomosa ........................... 7-75
Fibras vegetales ........................ 0-90
Materia colorante roja..................... 2-01
Agua ............. ..................... 8-63

100-00
Lo cual nos suministra los datos suficientes para sa-
ber la cantidad de manteca que una porcin de cacao
produce aproximadamente. Hay unas clases que son
ms gomosas que otras. El cacao morado es reputado
como el ms rico en aceite.

Clculos
Un acaagual bien cuidado cuesta poco y produce
mucho. Para el cultico de 50,000 rboles que seria un
planto en alta escala, apenas se emplean 20 hombres
diarios y produce de 75,000 a 80,000 kilgramos por
ao (o seande 600 a 640 cargas de diez arrobas), cu-
yo producto es casi todo utilidad. Esto es lo que ha
hecho decir a Labat, que "un cacagual es una mina
de oro, mientros que un caal es una mina de hierro".
Concluimos recomendando la siembra del cacao a
todas las clases sociales, como la nica que puede, con
ventajas siempre, acometerse, en grande o en peque-
o. Considerando que sus productos sean por trmi-
no medio de 21/2 kilgramos por rbol, aunque los tra-
tados y la experiencia demuestren que un rbol bien
cuidado produce de cuatro a cinco kilgramos por ao,
tenenos que 1,000 rboles dan 20 cargas anuales, que
a $50 solamente, son $1,000, renta en nada desprecia-
ble, 10,000 rboles 10,000, y as sucesivamente.














"ADICION AL ANTERIOR TRATADO,

SOBRE
LAS GRANDES VENTAJAS QUE OFRECE EL CULTIVO
DEL CACAO, Y MANERA DE RECOJER LAS COSECHAS
Y PREPARAR EL GRANO PARA LA EXPORTACION
POR
Francisco Javier Balmaseda


Para completar el tratado del cacao, ponemos a con-
tinuacin algunos extractos de la obra que escribi el
inteligente agrnomo venezolano don Jos Antonio
Daz.
Venezuela es hoy el pas que ms se distingue por
la excelencia de ese fruto, y por lo tanto, el.ms digno
de ser imitado en sus prcticas.
Hace como cincuenta aos que all se introdujo la
semilla llamada de Trinidad, procedente de la isla in-
glesa de ese nombre, del grupo de las Antillas, y noso-
tros deseamos verla implantada en Cuba. El rbol
es ms corpulento que el comn, da ms producto, ca-
si no padece enfermedades, ni le persiguen los insec-
tos y es ms resistente a las inclemencias del tiempo.
Sensible es decir que el cacao cubano carece de cr-
dito en los mercados extranjeros, donde el poco que se
lleva siempre se cotiza a precios inferiores y es menos
solicitado que los de Venezuela, Guatemala y Ecuador.
En qu consiste? A principios de este siglo tuvo
fama en el mundo, y hubo en la Isla muchos y grandes
plantos.





42
Consiste en la degeneracin de la semilla, o en la
variedad a qlue pertenece?
Consiste en el modo de cultivarlo y cosecharlo ?
Esta ltima es la causa, a nuestro parecer, y he aqu
el motivo porque nos proponemos que sean conocidas
las buenas prcticas.
Existen en la Isla al presente gran nmero de caca-
guales abandonados, que si se podan en la primave-
ra, darn una abundante cosecha. Esta planta se cu-
bre de numerosas ramas, unas sobre otras a manera
de los cuernos del ciervo, de que es preciso despojarla
porque le absorben la savia que necesita para fruc-
tificar.
No quisiramos que se resembrase, ni que se hiciesen
nuevos plantos con la antigua simiente; nos declara-
mos partidarios de la trinitaria, .que ofrece tantas ven-
tajas; y al mismo tiempo opinamos que el cacao es uno
de los principales cultivos llamados a traer a Cuba
una poderosa inmigracin de hombres y de capitales.
Cun fcil es formar un cacagual por el sistema de
nuestro amigo el seor Martnez Ribn, que ha funda-
do uno en Colombia, el cual le produce pinges utili-
dades, de modo que sus palabras tienen la autoridad
que da el conocimiento prctico de lo que se dice, tan
diferente de los tericos!
Nos llama mucho la atencin el hecho de que los la-
bradores cubanos pueden sembrar en sus platanales to-
dos los aos un nmero db rboles con gran facilidad;
de cuyo modo asegurarn insensiblemente el bienestar
de sus familias, y llegar el da en que esas pequeas
cosechas, en conjunto, sean una parte considerable de
la riqueza pblica. (1)
Adems: los capitales es muy natural que busquen
empleo en un cultivo que exije tan pocas atenciones y
brinda tan grandes utilidades. En qu empresa pue-
de un hombre prudente fijar una suma con ms segu-

(1) Excitamos al comercio a que provea este mercado de semi-
llas de cacao de Trinidad de Barlovento. Debe hacerse el pedido
explicando que es para siembra, a Spanish Town, (Puerto Espa-
a), o a la Guaira, puerto de Venezuela, que est en contnuo
contacto con aquella Isla; tambin puede hacerse a Curazao.-
(N. de Balmaseda.)





43
ridad y recibir un inters ms crecido a los cuatro aos?
Tngase, sin embargo, presente, que a lo primero a
que debe aspirarse es a recuperar el perdido crdito,
lo cual se logra cultivando y cosechando con esmero.
Las diferentes y muy sencillas operaciones a que est
sujeto el cacao desde que se saca de la urna hasta que
se coloca en los sacos es asunto de la mayor importan-
cia. Cedemos la palabra al Sr. Daz, y pedimos al pas
que le preste atencin:

Cmo se cosecha el cacao
El cacao fructifica todo el ao; pero su mayor abun-
dancia y lo que llamamos cosecha, es en los meses de
Julio y Diciembre, o de otro modo, por San Juan y Na-
vidad; as es que todos los meses han de recojerse las
mazorcas sazonadas, lo que llamamos pasar vara, em-
pleando en este trabajo los operarios en proporcin al
grande o pequeo nmero de aquellas.
Como del mtodo y buen rden en los trabajos re-
sulta la economa y la utilidad, los peones o peonas
que se destinen a esta recoleccin han de ir hilera por
hilera de rbol por rbol; y despus de haber axamina-
do si hay algn insecto perjudicial, o dao en el rbol,
que pueda repararse, procedern a descargar el fruto,
armados de una desjarretadera enastada en una vara
que tenga nueve pis de alto, para con ella derribar las
mazorcas que no se alcancen con la mano dejndolas
caer al pi del rbol. Para esta operacin se escojen
los que sean ms inteligentes y de mejor vista, para que
acierten a derribar solamente las maduras y las ya
sazonadas,- aunque no estn en toda su madurez; de-
tras de cada vara irn una o dos mujeres, o acomoda-
dos, que no ganen el jornal entero, con un canasto re-
cogiendo las mazorcas del suelo, que irn depositan-
do y apilando en un punto dado, hasta que la distancia
requiera otro punto de depsito, procurando que es-
tos depsitos o montones sean los menos posibles en ca-
da ahilado. Concluido el paso de vara se procede al
desgrane; para sto se prepara el suelo cerca de la pi-
la, limpindolo y cubrindolo con hojas frescas de pl-
tano, que llaman cama. Este trabajo se divide en dos





44
operaciones, picando unos las mazorcas del montn, y
otros recibindolas en las camas para abrirlas y des-
granarlas: los picadores deben ir examinando las ma-
zorcas, desechando las podridas y picadas, ponindo-
las a un lado con las que no estn bien sazonadas, y
procurar que al darles los piquetes cruzados, no lle-
gue el corte a daar los granos.
Los desgranadores o desgranadoras procurarn que
en la cama queden los granos solos sin pedazos de con-
cha, y para facilitar esta operacin se armarn de una
paletica de madera que limpie las urnas en que estn
depositados. 'Concluido el desgrane se carga para la
casa el cacao fresco en baba, para reunirlo en el cuar-
to destinado para desbabadero, donde se acumula toda
la pasada de vara, y as se sigue de pila en pila hasta
concluir. Las mazorcas que se aparten por no estar
maduras se reunen y cubren con las mismas hojas en
un solo montn, y a los dos o tres das se pican, des-
granan y agregan al depsito, para sacarlo a secar to-
do junto. Al da siguiente, o al inmediato en que haga
buen spl, se echa en el patio de tierra, si est seco, pa-
ra que chupe y absorba la mdula del cacao, extendin-
dolo muy delgado, si el tiempo no es muy favorable;
si aunque no est lloviendo el tiempo est hmedo, se
echar en el de hormign o ladrillo, rastrillndolo a
menudo, cuidando sobre todo que no se moje con la
lluvia.
En esta primera tendida se recojen las pelotas en
que hayan quedado los granos unidos, para desunirlos.
Con el .primer da de sol se vuelve a poner en pila en
otro cuarto y se deja en l cuarenta y ocho horas, (se
trata del criollo); entonces vuelve al patio-de hormi-
gn donde se ha esparcido tierra colorada, ladrillo
molido o almagre: all se echa el cacao y se remueve
para que perciba con igualdad la. tierra; despus de
este segundo da en que slo se le darn cuatro horas
de sol, se le dan dos o tres horas al siguiente, y si aun
no queda bien seco se le da otro rato despus. El ca-
cao en condicin, debe estallar la concha al partirlo, y
la almendra en lo interior como en la superficie pela-
da, debe tener un color morado oscuro y que no pre-
sente ningun punto blanco interiormente. En este





45
estado se guarda en el almacn y est disponible para
su venta; pero antes se le despoja de la tripa y pasilla,*
o pedazos de oconcha, que ha trado del campo y se ha-
yan escapado durante la seca.
Antes no'se acostumbraba echarle tierra al cacao;
por el contrarid, se procuraba su mayor limpieza; pe-
ro de pocos aos a esta parte el comercio lo acepta y
an lo exije, y buscando la causa de este nuevo siste-
ma, no encuentro otra racional sino la de que esta es-
pecie de barniz le preserva un poco de la picadura, a
que es tan propenso antes de embarcarlo.
Sin embargo de esta precaucin; si se descubre en el
almacn alguna palomilla o grano picado, se le echa
un poco de sal molida, como una libra a cada cuatro
fanegas,. palendola de un estreImo a otro del almacn,
que debe mantenerse cerrado, mientras el cacao pueda
remitirse al mercado.

Cacao de Trinidad
Muchos aos hace que se introdujo esta semilla en
Venezuela.
El rbol es ms corpulento, ms abundante su pro-
duccin; por consiguiente, ocupa mayor espacio de te-
rreno; resiste ms la mala estacin, no padece enfer-
medades y no es tan acometido de insectos; tambin
requiere el cacao que produce, seis das de calentura
despus del primer da de sol, en lugar de dos que s-
lo necesita el criollo, para que el cocimiento penetre en
el grano, que es ms duro y ms amargo.
Los cultivadores del cacao trinitario pueden mejo-
rar su condicin de manera que no perjudique al
comprador ni el crdito del fruto. Es defecto del tri-
nitario tener como la cuarta parte de los granos muy
menudos y aplastados: separando stos para el consu-
mo, el resto obtendr mejor precio para la exportacin,
y la. asilla el mismo que alcanzara revuelto, vendido
al detall para el consumo interior. Esta operacin, si
es una gran cantidad la que se va a limpiar, se hace
fcilmente en una zaranda de cuero o de alambre, que
tenga los agujeros calculados para que pase el grano
menudo y queden sin pasar el grueso y el regular.




46-
El ms cocimiento o calentura que necesita este ca-
cao, patentiza la necesidad de no mezclarlo en la reco-
leccin, en los plantos en que est mezclada la arbole-
da con el criollo, porque en est caso, o se pasara de
cocimiento el uno o quedara crudo el otro. Despus
que cada uno haya recibido su respectiva condicin y
pasado el trinitario por la zaranda, quedan iguales y
pueden mezclarse sin perjuicio del comprador.
En lo dems, el beneficio del cacao de Trinidad es
igual al otro, y en su cultivo slo vara en las distan-
cias, que por ser el rbol ms corpulento, debe dr-
sele media vara o tres cuartas ms.

Usos diversos
El chorote, que tambin llamamos simplemente ca-
cao, es la bebida, criolla: se prepara tostando los gra-
nos y molindolos mientras est dctil; antes que se
seque se forman bollitos para guardar e irlos usando
cuando se necesiten. De dos maneras se prepara el
chorote, o cociendo estas bolas simplemente con agua
y azcar al tiempo de tomarlo, o cocindolas con anti-
cipacin con poca cantidad de agua para extraerles
el aceite, y con el residuo se vuelven a cocer con su-
ficiente agua y. azcar; esta ltima preparacin era la
que se acostumbraba antiguamente, es ms sana la be-
bida y deja el provecho del aceite, que se emplea en
varios usos medicinales.
El chocolate: la reina de las bebidas. Para ella se
tuesta mnos el cacao que para el chorote, se descon-
chan los granos, se mezclan con azcar y. canela pul-
verizada; a cada almud de cacao en grano entero, que
son diez libras sin concha, poco ms o menos, se le po-
nen doce de azcar y seis onzas de canela fina pulve-
rizada; todo bien molido, se hacen pastillas de una, on-
za de peso, que es lo que regularmente se le echa a una
taza.
El chocolate es una de las bebidas que es necesario
saber preparar: la misma cantidad, ms o menos her-
vida, da un resultado diferente. Pondr aqu el modo
de hacer un buen chocolate: para una taza que conten-
ga cinco onzas-de agua, medida el agua, se pone al




47
fuego con una pastilla de chocolate; cuando levante la "
espuma el primer hervor, se apea y. bate con el molini-
llo, bien batido, por espacio de medio minuto, y se vuel-
ve a poner al fuego: prontamente, si el fuego es vivo,
vuelve a hervir y a levantarse; se repite la misma ope-
racin de apearlo y batirlo volvindolo al fuego, y al
nuevo hervor se bate y vierte en la taza; en ella se de-
ja reposar un poco para tomarlo. -Los frailes espao-
les, que eran peritos para hacer un buen chocolate, po-
nan sobre el pocillo espumoso una patena de hojalata
yNencima unos carbones encendidos, cuyo fuego agita-
do, recalentando la patena, daba a la espuma un gus-
to especial que comunicaba a toda la bebida, lo que lla-
maban quemar la espuma. Muchas personas lo mez-
clan con vainilla y almendras, pero mejor es el que
se hace con azcar y canela solamente.
El aceite de cacao refresca y desinflama las hemo-
rroides. Las cataplasmas de los granos desconchados
y molidos, se aplican tambin en las pulmonas y dolor
de costado. Usase tambin el grano en la confitera,
ya en pasta ya en dulces: la conserva hecha con los gra-
nos tiernos del cacao, mucho antes de sazonar el fru-
to, es de los dulces ms exquisitos.
El Sr. J. M. Rodrguez, uno de los agricultores que
presetan mejor cacao en el mercado, nos ha favore-
cido con su mtodo, que publicamos a continuacin,
para ms ilustrar este asunto:

Oficina para el beneficio del cacao

"Debe procurarse tener corredores suficientes al Na-
ciente y Poniente, patios empanelados, un cuarto que
nombran desbabadero, (I) formando un cuadro, enla-
drillado, con un descenso proporcional al centro, don-
de se le formar un tanquecito con un enrejado de
hierro, de manera que pueda escurrir la baba sin pa-
sar el grano, con su caera subterrnea para darle
fcil salida. Esta pieza no debe tener ms luz que la

donde habite la familia; as lo exije la higiene.-(N. de Bal-





48
puerta y una claraboya alta para la respiracin: ha-
bya otra pieza seca para darle cocimiento al cacao des-
pus del da de sol.
Las personas que se destinan a desprender las mazor-
cas, deben tener conocimiento del estado de madura-
cin, colocndose en cada calle o hilera de matas, una
persona con la desjarretadera y a sta se le. agregan
dos escojedores muchachos, o mujeres, y un cargador
a la pila o cama, que se formar en medio del ahilado
que se est recogiendo; esa cama se prepara limpian-
do la tierra y tendindole hojas de pltano en propor-
cin de la cogida, y se ponen mujeres a picar las ma-
zorcas para desgranarlas, procurndose apartar de la
cama la mazorca que estuviere pasada o negra y la pi-
cada de pjaro, separndose esta clase para secarla
aparte, Luego que el cacao est desgranado se mide
por canastos para saberse el resultado de una cogida,
cargndose al desbabadero donde se depositar toda
una noche si la cogida es de algunos das seguidos; con-
viene no reunir ms de dos o tres das de cogida para
sacarlo al sol, siendo preferible sacar siempre la cogi-
da al da siguiente, tendindolo muy delgado en el pa-
tio, a fin de que se desbabe quedando hmedo y enjuto:
esta operacin se hace con un rastrillo, procurando que
la almendra no se reviente, lo mismo que para echarlo
en los canastos se debe usar una pala de madera: pre-
cisamente debe estar el cacao el primer da a todo sol,
y luego que se recoja se apila en otra pieza seca y se
abriga con sbanas de gnero grueso para que pase to-
da la noche en cocimiento, y al da siguiente se saca
en la maana, y tendido por partes en pequeas por-
ciones, con un cedazo fino se le esparce tierra colorada
en poca cantidad: al efecto se debe tener preparada
con anticipacin, pasndola por un piln o piedra de
moler, advirtindose que debe estar muy seca y muy
pulverizada: con esta operacin se logra el objeto, que
es darle color y barnizarlo restregando las almendras
por medio de los operarios: a falta de tierra colorada
se pone ladrillo o almagre; pero est probado que la
tierra colorada fina le d mejor color y es ms acep-
tado por los exportadores. Lueg que est hecha esta
operacin se saca al patio y se tiende bien abierto para-





49
que tome el sol, dndosele slo seis horas en este da
para recojerlo bien caliente, apilarlo en la pieza seca
y abrigarlo bien para que tome cocimiento el resto del
da y toda la noche. Al tercer da se saca al sol cua-
tro horas, se vuelve a recojer caliente, se abriga en la
pieza el resto del da y toda la noche y al cuarto da se
repite lo mismo que el tercero, y caso de notarse algu-
na humedad en el grano, se expondr al sol de la ma-
ana el quinto da, procurndose que no tome el ms
fuerte del da, porque este lo tuesta y adems se re-
vienta la almendra y lo hace disminuir en su peso.
Quedando ya el cacao en esta disposicin, se'ventea por
medio de bateas para quitarle la tripa seca y granos
vanos, a fin de que quede bien aseado para conducirlo
al mercado.
El mtodo arriba expresado, se entiende que es con-
tando con buen tiempo seco, pues si es lluvioso, deben
observarse las reglas siguientes:
Al sacar el cacao del desbabadero el primer da pa-
ra 'darle sol, debe procurarse que el da est bueno,
pues en caso de estar malo conviene no sacarlo, y para
que no se pierda se le echar cacao fresco de la hacien-
da para que la baba de ste lo refresque, hasta tanto
pueda secarse, pues, es de gran necesidad que el primer
da que salga al patio para tomar el sol quede desba-
bado; y al da siguiente se le hace su composicin de
tierra, como est dicho, y en el caso de no poder vol-
ver a salir al patio por mal tiempo, se deber tender
bien abierto en todos los corredores, a fin de que pue-
da recibir el aire, no debindose recojer mientras no
haya buen tiempo para sacarlo a los patios. porque si
se recoje y se apila en este estado se pone negro y todo
toma mal olor; tampoco se harn las pilas que necesi-
ten para su cocimiento mientras no haya llevado por
lo menos dos das de sol regular, procurndose no des-
perdiciar las horas tiles que se presenten para que
pueda tomar buen color y aroma.
El cacao que llaman trinitario, cuyo cultivo se est
generalizando, como es ms fuerte que el criollo, en su
cocimiento se le debe dar pila y abrigo todo el, tercer
da con su noche, adems de la calentura que lleva el
otro cacao.





50
Se advierte que cuando el cacao queda en disposi-
cin de mandarse al mercado, mientras no se haga la
remisin, conviene no tenerlo al aire, porque de esta
manera se preserva de la palomilla y se conserva me-
jor su aroma. Tambin se advierte que al estar el ca-
cao tendido en los patios no puede dejarse mojar, por-
que se pierde; slo el primer da que se saca es cuan-
do no tiene peligro, pero si se puede evitar que se hu-
medezca conviene mucho no dejarlo mojar."
Al mtodo anterior se nos ocurre observar que el ca-
cao trinitario puede no quedar suficientemente cocido
con los dos das de calentura. Para que el cosechero
lo conozca debe partir unos granos concluida que sea
la seca, para ver si estn en buen estado. Por supues-
to que esto no altera el consejo antes dado de benefi-
ciarlo separadamente del criollo. Si la almendra no
est igualmente morada por dentro y presenta al par
tirla puntos blancos, est cruda.
El ms o menos cocimiento 'en pila est tambin en
relacin a las siembras que se hayan repetido de la se-
milla trinitaria, pues que al paso que se-va aclimatan-
do y acercndose al criollo va necesitando menos ca-
lentura. La que se ha prescrito antes, de seis das, ha
sido practicada en cacao de segunda reproduccin.

Enfermedades, accidentes y animales dainos al
rbol del cacao
De la pasmazon.-Cuando llueve con exceso, que se
aguachina la tierra y la continuacin de las aguas no
da lugar al enjugue, se resfra el rbol y bota la co-
secha: lo nico que puede hacerse en este caso es pro-
fundizar los desages y darles corriente, de manera
que el agua no se detenga. Tambin se pierde la cose-
cha o parte de ella, cuando estando el suelo muy ca-
liente por haber hecho el sol muy fuerte, llueve repen-
tinamente; y cuando se riega en igual situacin, como
ya lo hemos dicho. La falta absoluta de humedad pro-
duce el mismo mal que el exceso.
La mancha.-Cuando el rbol del cacao es ya fruc-
tfero suele caerle esta enfermedad, que consiste en una
mancha negra que aparece en el tronco entre el suelo





51
y la corona y aun en las ramas; el remedio es extirpar-
la, sacando la corteza' con la mancha y echndole agua
en las heridas< La corteza extraida seregenera por es-
te procedimiento y el mal no progresa. Hay otra man-
cha plida de que se cubren los troncos y las ramas en
la parte leosa; pero sta no es una enfermedad, an-
tes por el contrario, es muestra de robustez y anuncia
buena cosecha. La hacienda de cacao ha de estar siem-
pre, fresca, enjuta y resembrada.
El gusno.-En todas las edades del rbol, y espe-
cialmente en su juventud, le ataca este insecto, intro-
ducindose en el tronco, y si no se extrae atiempo lo
enferma y mata: se le descubre fcilmente aun cuan-
do se haya introducido del todo, por la humedad o su-
puracin que sale del lugar donde est: se saca y mata:
para este oficio se destinan las mujeres y nios, que
revisarn constantemente la arboleda, y a quienes se
exigir presenten diariamente los gusanos que extrai-
gan, en cumplimiento de su encargo.
El roedor.-Al gusano sigue un insecto alado, esca-
moso, que llamamos roedor: es de color ceniciento y es-
t armado de cuernos que miran hcia arriba: ste roe
y daf el rbol y es menester mucha destreza para
atraparlo, porque cuando siente que se le acercan, se
deja caer y escapa volando.
El gusimn.-A entradas de agua viene ste otro in-
secto de cuatro pulgadas de largo y del grueso de un
dedo. Llmanle angarpola; ste se come las hojas y
no hay otro remedio que perseguirlo y matarlo.
En el verano aparecen los aserradores y los bachacos.
El aserrador, que ms propiamente pudiera llamar-
se acerador, porque rodea el tronco del rbol, comin-
dose la corteza, deja un surco anular o anillo, exacta-
mente encontrado. Es un pequeo escarabajo que no
se separa de su obra hasta no dejarla concluda, y se
deja sorprender en ella. Si por no habrsele extirpa-
do en tiempo se encuentra ya el rbol rodeado, convie-
ne hacerle varias incisiones en contorno, atravesando
el surco: se cubre despues con cieno atndole encima
una hoja de pltano para mantener la cura: de este
modo comunicndose la savia sin extraviarse, regenera
la corteza y evita la muerte del rbol.







Los bachacos devoran las hojas tiernas y las flores,
marchan en convoy unos tras otros en gran nmero, y
en su trnsito dejan abierta una senda destruyendo la
yerba: para aniquilarlos se les sigue en su retirada has-
ta llegar a la cueva; all se cava hasta encontrar la
cra, y se amasa el nido con tierra y agua. Aun hay
otro medio mejor que ste, y es, introducirles un poco
de arsnico por la boca de la cueva; se envenenan con
l, les ataca la hidrofobia y se matan unos a otios. (I)
A los insectos siguen los pjaros y cuadrpedos. Los
loros y los conotos, pjaros de vistoso plumaje, comen
el fruto, lo mismo que las ardillas. De todos los ene-
migos el ms perjudicial es la, ardilla, as por las mu-
chas mazorcas que dafa, como por que son muy nume-
rosas. En un cacagual ha de estar un hombre destina-
do exclusivamente a la destruccin de las ardillas por
medio de la escopeta.
Los ciervos, que gustan restregar sus cuernos contra
los troncos de los rboles, daan la corteza y destru-
yen las flores y el fruto. El mismo mal causa toda es-
pecie de ganado que logre. introducirse en la hacien-
da por falta de cercado, y todo esto debe cuidar y re-
mediar el celador. En cuanto a los monos, ya estn
ahuyentados y, slo invaden las haciendas ms solita-
rias y cercanas a los bosques." (2)


Despus de lo que se ha ledo, nada tenemos que de-
cir acerca de la mejor manera de cultivar y cosechar
el cacao; y slo nos resta repetir, que en nuestro con-

(i) Ensyese el mtodo para extirpar la bibijagua. Consis-
te en echar en el agujero o cueva una cucharada de bisulfuro
de carbono, y arrojarle un fsforo encendido. El liquido se
inflama, estalla, y todas mueren por asfixia. Slo escapan, co-
mo es natural, aquellas cuyas galeras no estn conexionadas con
el agujero donde se ech el bisulfuro de carbono, por lo que es
preciso practicar la misma operacin en, los agujeros por dn-
de se vea que no sale humo. Con este mtodo pueden extirpar-
se no solo las bibijaguas y los bachacos, sino los ratones y las
ratas. (Nota de Balmaseda).
(2) No hay ni monos, ni conotos, ni ardillas en los bosques
de Cuba. (Nota de Balmaseda).





53
cepto, es uno de los principales productos de esta Isla,
a la que atraer una corriente de inmigracin de hom-
bres y de capitales.
Sin embargo, al travs del tiempo, en medio de las
espesas nieblas del porvenir, creemos divisar una luz.
que baa un gran cuadro.
Parcenos que un exquisito sentimiento filantrpi-
co se apodera de las jvenes naciones Sur Americanas:
que sus gobiernos, responden a ese espritu de general
benevolencia con actos sublimes; que la civilizacin,
guiada por el amor y apoyada en la Cruz y el trfico,
sus dos ms fuertes elementos, se ensancha; y que en-
tran en su rdio los pueblos salvajes que habitan el
vasto territorio que se extiende entre Colombia, Vene-
zuela, Brasil, Per y Ecuador.
Parcenos que el hijo de la naturaleza, dejando la
cafia de la pesca y la flecha de la caza y de la guerra,
toma el arado, hace brotar de la tierra pimos frutos,
y se transforma en ciudadano, productor y consumidor.
Parcenos que numerosas naves surcan el Atllntico,
y entrando por el Orinoco o el Amazonas, dan la vuelta
por el Ro Negro, recorren miles de leguas en todas di-
recciones en aquella inmensa red hidrogrfica, sin igual
en el planeta y vuelven a salir al Atlntico por cual-
quiera de esas dos grandes vas fluviales, cargadas de
oro, de plata, de pedrera, de blsamos, de petrleo, de
maderas preciosas, de especies, de tabaco, de azcar, de
caf, de cautchuc, de pieles, de quina, etc.
Parcenos que en ese gran da, sujetos a buenos sis-
temas culturales los dilatados bosques de cacao silvestre
de la regin clida, vern caer sus coronas de ramas con
la poda, y se cubrirn de verdes urnas como si se vis-
tiesen de gala. Entonces, bueno es decirlo para que en
los futuros tiempos no cause penosa sorpresa, sufrir
descenso en los precios la sustanciosa almendra.
Pero aun cuando sustituyese al silencio de los bos-
ques el alegre ruido de la industria y apareciesen ciu-
dades en los desiertos; aun cuando conozcan las tribus
nmades los encantos de la vida civil, sientan necesi-
dades que no haban conocido, y traten de satisfacer-
las recojiendo y vendiendo su cacao, como en el Africa
Occidental recoje el etiope el aceite de palma, o el in-





54 /
dio del Anahuac el aguamiel del maguey, o la grana
del nopal; y en este caso s exporte para el antiguo
mundo el nutritivo grano en enormes cantidades, siem-
pre, lo aseguramos, siempre tendr un valor cambia-
ble que recompense al agricultor, porque esos grandes
hechos vienen seguidos de fuerzas niveladoras y ami-
nicas del mundo econmico. Cuando se aumenta el
producto, se aumenta el consumo, a menos que se tra-
te de artculos arrebatados a la tierra con crecidos gas-
tos en cuyo nmero no est el cacao, planta tan agres-
te, tan urafia, tan amiga de la soledad, de la sombra y
de la libertad, que se puede decir que no pide otros cui-
dados qu la poda y destruccin de las parsitas.
No consiste~el gran objeto y fundamento de la Agro-
noma, la ms til de las ciencias, en ensear la manera
de producir artculos caros, al contrario, buscando la
mayor suma de bienes para la humanidad, consiste en
abaratarlos por medio de la abundancia, para hacer-
los llegar al hogar del pobre, y logra estos fines, sin
dao del agricultor, disminuyendo los costos de pro-
duccin, gracias a la inteligencia en el dultivo y a la
accin liberal de los gobiernos, entrando como princi-
pal factor la naturaleza del producto; el que nos ocu-
pa debe colocarse en la categora de los alimenticios de
primera necesidad.
i Oh! Qu hermoso sera que el cacao fuese a mejo-
rar la triste condicin de las clases pobres europeas!
i Qu hermoso sera que el jornalero de Londres, Ma-
drid, Berlin, etc., consumiese el chocolate cuotidiana-
mente, en lugar del extracto de las vainas del grano,
que se consume en Irlanda!
Tenemos gran empeo en que comience la siembra de
tan precioso rbol en Cuba; pero debemos decir, que
desechamos el exclusivismo en los cultivos, y lo consi-
deramos funesto y peligroso. El bienestar pblico ne-
cesita para existir condiciones estables.
Gran desgracia es para un pas llevar a los merca-
dos un slo artculo: la caa, a pesar del actual dem-
rito del azcar; el tabaco, el caf, la patata, el maz, el
henequn, el coco, el algodn, la pifia, las naranjas, la
cera y miel de abejas, el man, el ame; el ganado va-
cuno, caballar, de cerda y cabro, etc., etc., todos son





55
productos valiossimos, a que se presta este clima, y
en que deben emplearse los capitales; y todos, sin em-
bargo, como el cacao, no hay para qu decirlo, estn
sujetos a la ley comn de la oferta y la demanda.
Como hemos recomendado muy especialmente la se-
milla de la isla inglesa la Trinidad,. terminaremos co-
piando la donosa descripcin que hace del admirable
rbol, Fray Jos Gumilla, de la compaa de Jess, en
su obra intitulada "Historia natural, civil y geogrfi-
ca de las misiones situadas en las riberas del Orinoco,"
impresa en 1741. Hablando de los bosques- de cacao
silvestre de la mencionada isla, situada en la emboca-
dura de aquel granro dice: "Advierto que entre los
rboles que Dios ha criado para utilidad de los morta-
les, no s que en este mundo antiguo se halle alguno que
pueda compararse en la copia de fruto que da a sus
dueos con el rbol del cacao. Los olivos y las vias
dan su cosecha anual y descansan lo restante del ao
para reforzarse y dar la del siguiente ao; no as el
acaao: da su abundante cosecha por el mes de Junio,
que llaman de San Juan, y al mismo tiempo estn ne-
vados de flores los rboles para la cosecha abundante
que dan por el mes de Diciembre. No lo he dicho aun
todo, porque este rbol es tan agradecido al que lo cul-
tiva, que todos los meses le paga al labrador su traba-
jo con singular puntualidad, porque de aquellas flores
que se adelantan y de otras que se atrasan, resultan
las cosechas intermedias de las mazorcas que todos los
meses van madurando. Ni se contenta este bello rbol con
recargarse tanto de frutos que es necesario apuntalar
sus ramas para que no se desgajen con la carga sino que
tambin arroja flores y mazorcas por tada la corpulen-
cia de su tronco. Y si acaso el tiempo y las lluvias han
descarnado y descubierto algunas races, por ellas arroja
sus frutos a borbotones; dgolo con esta frace, porque
este fecundo rbol, as como arroja sus flores, no de una
en una, sino a modo de ramilletes, as retiene las mazor-
car, de dos en dos, de tres en tres, y mucho ms."
No puede quedar duda de la gran conveniencia de ha-
cer venir a Cuba la semilla del cacao de Trinidad, en
nuestro concepto perteneciente, no lo afirmamos, a la
variedad Theobroma guayanensis.















METODO PARA EL CULTIVO DEL
TABACO,

SEGUN SU PRACTICA EN LA VUELTA-ABAJO DE CUBA

con algunas indicaciones de mejoras
que podran adoptarse.
ESCRITO POR MR. J. JENS,
comisionado al efecto por el Gobierno de Inglaterra
TRADUCIDO DEL INGLES POR
D. JUAN STEVENSON.


CAPITULO I.

Descripcin de la planta

El tabaco es indgena de Amrica. Segn relaciones
autnticas, lo conocieron los espaoles que primero de-
sembarcaron en la Isla de Cuba en 1492. Ellos le die-
ron el nombre de "tabaco", que vino del utensilio que
usaban los indios para aspirar su humo. El tabaco es
una planta de la familia de las Selenio Jussieu. Su ta-
llo es derecho, de tres o cuatro y medio pis de alto,
las hojas ovales y algo puntiagudas; las flores de co-
lor de rosa en elegantes ramos. Toda la planta tiene
un olor fuerte y acre y un sabor amargo. El tallo es
redondo y fibroso, como de una pulgada de grueso y





58
de una pulpa blanca. El color de las hojas cuando es-
tn maduras es verde amarillento, y moreno cuando
secas. Las flores producen unas cpsulas en forma de
bolitas en las que estn las semillas.
Los botnicos reconocen varias especies de tabaco;
pero nosotros nos concretaremos a tratar solamente de
aquella que se cultiva en Cuba, donde no obstante cree-
mos que existe ms de una especie, o a lo menos, varie-
dades de una misma especie; pero la calidad se la dan
el clima y el terreno, superioridad especial y esclusiva
de Cuba, cuyo tabaco no puede confundirse con el que
se produce en otros pases.
El tabaco de la Isla de Cuba, singularmente el de la
Vuelta-Abajo, ha sido altamente renombrado durante
la ltima media centuria, y parece imposible que lle-
gue el da en que pas alguno le dispute esta suprema-
ca. La produccin de esta planta est destinada a
tomar gran incremento y a ser uno de los frutos de
nuestra valiosa isla de Jamica, aumentar su agricul-
tura y vendr a sostener la,industria del pas, de lo
cual no hay la menor duda.

CAPITULO II.

De las diferentes clases de tabaco que se producen
en la Isla de Cuba
Se producen cuatro clases, cuyas diferencias, en to-
do sentido, estn bien marcadas. Estas son: Vuelta--
Abajo -Partido,- Departamento Central y Vuelta-
Arriba. Cada uno de estos nombres representa su pro-
cedencia y valor en atencin a su calidad especial. Has-
ta cierto punto la diferencia de estas cuatro clases pro-
viene del sistema de cultivo, de la mayor o menor per-
feccin en el modo de preparar la hoja, y principal-
mente, de la diferencia de los terrenos en que se cul-
tiva. En cada uno de estos departamentos hay terre-
nos donde se produce mejor tabaco que en otros.
Aunque lejos de serlo con perfeccin, las tierras ms
a propsito para cultivar tabaco son las de la Vuelta-
Abajo; y como ste es el distrito tabaquero ms im-





59
portante, al tratar este asunto nos concretaremos a,
describir los modos adoptados all, pues lo que se diga
en este "Mtodo" y lo que se indique para, su mejora-
miento, es aplicable a los otros distritos en que se pro-
duce.

CAPITULO III.
De los terrenos aparentes para el cultivo del tabaco
El terreno lijero con base de slice y materias vege-
tales en su superficie, es el ms aparente. Las plantas
que como el tabaco tienen la raz pequea, necesitan
esta clase de terrenos, que siendo porosos, faltos de con-
sistencia, flojos en fin, son accesibles al aire, al calor,
al agua -y en ellos penetran las races con facilidad.
Esta calidad de terreno es naturalmente dbil, y su
parte superficial, que est compuesta de sustancias ani-
males y vegetales, pierde su feracidad despus de pocos
aos de cultivo: entonces necesita abono, y si se abo-
na bien, viene a producir un tabaco fino, sedoso y fuer-
te, al que no le falta calidad, se enciende fclmente y
es agradable al paladar. Las siembras hechas en esta
clase de terrenos, se desarrollan fcilmente y con pron-
titud, dan una buena cosecha y requieren menos agua
que la que necesitaran en tierra dura.
Le sigue en calidad aquel recientemente desmonta-
do, que contiene una gran cantidad de sustancias vege-
tales, y adems barro y arena; pero de un subsuelo du-
ro donde las races penetran difcilmente. Esta ca-
lidad de terreno necesita- mucho riego; sin embargo,
S cuando se prepara y cultiva bien, la cosecha es segu-
ra y produce una hoja de superior calidad a la del te-
rreno suelto, grande aunque algo venosa. Las tierras
secas y duras en que predominan sustancias barrosas
no son buenas para tabaco; no obstante, esta planta
crece en todo terreno; el duro produce Una hoja gran-
de y ordinaria que slo es medianamente buena en afos
lluviosos, y tiene el inconveniente, de que como son de-
masiado compactos, las pequeas races en vez de pe-
netrar se extienden por la superficie y por tanto no se
alimentan' debidamente; sin embargo, estos terrenos
con ayuda de abonos en completo estado de descompo-




60
sicin, se vuelven porosos y vienen a producir un ta-
baco de buen porte y regular calidad; y si se les aade'
arena y residuos vegetales, se aflojarn y sern muy a
propsito para esta planta.
Las tierras en que de ninguna manera se debe sem-
brar tabaco, son aquellas de slo barro, pantanosas o
salobres, pues lo producen detestable. El que se siem-
bra en ellas es apagoso, se carboniza y rara vez se que-
ma hasta hacerse ceniza; tiene un sabor muy desagra-
dable y es generalmente conocido con el nombre de
"tabaco jorro". Algunas veces cuando est fresco, tie-
pe buena apariencia, pero a medida que se seca pierde
su elasticidad, y es cada da peor. Consideramos que.
este tabaco nicamente sirve para rap: para cigarros
no.
CAPITULO IV.
Semilleros
Desde los tiempos ms remotos vienen hacindose en
suelo virgen; varios motivos indujeron a los-vegueros
a escojer el monte como el mejor lugar para hacer se-
milleros. Entre otras razones, por la fertilidad y po-
rosidad consiguientes a esa capa superior de hojas se-
cas que todo monte tiene, y porque estn adems exen-
tos de esas yerbas viciosas que crecen rpidamente
en terrenos trabajados, e impiden o retardan el desa-
Srrollo de las pequeas matitas; y-tambin la necesidad
que los obligaba a hacerlos en aquellas localidades que
les daban mejores esperanzas de buenos resultados.
Adems, como era necesario desmontar, muy poco arries-
gaban con regar semillas donde con corto trabajo iban
a cosechar con abundancia.
Hoy han variado las circunstancias, porque las tie-
rras vrgenes, las a propsito para semilleros, cada da
se hacen ms difciles; y cuando se consiguen, es a
mucha distancia del-lugar de la sementera; la conduc-
cin, por tanto, viene a ser ms difcil y costosa, y de
aqu que el antiguo sistema no sea ya tan eficaz.
Por estas y otras razones bien conocidas de los que
se dedican a esta clase de cultivo, se ha hecho necesa-
rio variarla, y en cada tabacal preparan artificialmen-





61
te tierras especiales para semilleros, porque asi son
menos ecstosos y estn menos expuestos a contratiempos.
Es bien sabido que el buen resultado de las cosechas
depende de haber obtenido buenos semilleros; aquellas
no pueden ser buenas sin stos, y a lograr este fin y a
tiempo, debe dedicar el veguero grande atencin.
Hay pocos vegueros que no tengan entre sus terre-
nos alguna parte que por su situacin no se preste pa-
S ra un buen semillero artificial. La sola condicin que
requiere es, que se ponga donde no pueda perjudicarlo
la avenida de algn ro, y adems, que si posible es, el te-
rreno tenga algn declive. La clase del terreno es cosa de
grende importancia, aunque si no es de la mejor, puede
el veguero arreglarla con abono a su satisfaccin.
Lo que causa generalmente la prdida de los semille-
ros es: falta de lluvia a tiempo, o exceso de ella, orin-
fluencia de un sol ardiente, que seca las plantas chicas.
Adens de estas tres causas, se corre otro riesgo, el
de que los destruyan los gusanos o maltraten mucho;
pero este riesgo, considerado casi inevitable, puede en
nuestro concepto evitarse si el cultivador tiene bastan-
te cuidado y pone en tiempo, cal o algn otro especfi-
co, a fin de que si es posible se destruyan los insectos
en sus nidos, antes que se diseminen en los semilleros,
que quedaran destruidos completamente o a lo menos
en su mayor parte.
Hay varios modos de destruir las semillas de las
yerbas en los semilleros que se alistan para sempbrar;
uno de ellos, el ms seguro, es: arar el terreno a unas
tres pulgadas de profundidad, hacer caballetes alinea-
dos y quemar una cantidad de virutas o lea en .ellos.
Con esta operacin todas las semillas se destruyen. Otro
sistema eficaz es: tener la tierra cubierta con hojas o
pencas de palma, yaguas o cortezas de cualquier rbol,
de modo que los rayos del sol no penetren; as cuando
las semillas revientan y los retoos hacen su aparicin,
se pudren, y de esta manera, las semillas de las yerbas
se destruyen y el terreno se enriquece; y si su calidad es
buena, cuando sea tiempo de ponerle semilla de tabaco,
slo ser necesario remover lo que lo est cubriendo,
mover la tierra y arreglarla en eras, asolearlo y alistarlo
para recibir las semillas.




62
No ser del todo intil repetir, que toda tierra que se
use para semillero, debe ser abonada con sustancias ve-
getales en descomposicin, as como tambin, que si el
terreno es demasiado duro y compacto debe aadrsele
una pequea cantidad de arena para hacerlo ligero y
poroso. Si al contrario, fuere demasiado ligero y poroso,
puede ponerse de la consistencia que se desee aadin-
dole barro duro. As puede cada cual arreglar el terreno
de sus semilleros de la manera que le parezca ms adap-
table para asimilarlo a aquel a que va a trasplantar, y
de esta manera se evitan las inconveniencias que tienen
lugar frecuentemente por diferir el terreno de los semi-
lleros de aquel en que se va a trasplantar, razn porque
a veces no prenden bien las posturas; y por esto, la
tierra de los semilleros, en cuanto sea posible, debe ser
de las mismas condiciones de aquella en que se va a
sembrar.
Si en la poca del trasplante, por falta de lluvias, no
se considerase el terreno suficientemente hmedo para
hacerlo, esto es remediable con regar siempre despus
de esparcida la semilla haciendo uso de regaderas de
rosa muy fina, con el objeto de que la tierra ni se em-
pape ni se encharque, ni que una excesiva cantidad de
agua forme corrientes que arrastren de su lugar las se-
millas. Una cada artificial de agua tiende a acomodar
la semilla y a facilitar la germinacin, si la rosa de la
regadera es bien fina como queda dicho. Los semilleros
deben cubrirse y protegerse bien, tanto del sol fuerte co-
mo de los grandes aguaceros, porque por ambas causas
suelen destruirse totalmente, sobre todo cuando las semi-
llas estn reventando. Para cubrirlos y protegerlos in-
dicamos los medios siguientes:
Plan para semilleros artificiales de tabaco (1)
Despus de escojerse la localidad, debe formarse un
cuadrado de 33 yardas por cada lado. La tierra, si es
posible, debe tener una inclinacin en la direccin de
la salida y puesta de sol; a su alrededor debe hacrsele
una zanjita, con l objeto de impedir lo atraviesen co-
rrientes de agua que lo maltraten o que vengan a espar-
(1) Vase el Apndice.




63
cir en l las semillas de yerbas que arrastren. Este te-
rreno debe estar cruzado en la direccin de Norte a Sur
por cinco lneas dobles de rieles, formando cinco lneas
paralelas como para ferrocarril, el ancho de estos tramos
ser de cinco yardas en el espacio entre uno y otro; en
las diez y seis yardas del centro de cada una de estas l-
neas de rieles, se harn ocho eras de vara y media de
ancho y cuatro y media de largo, y en sus cabeceras
respectivas debe dejarse media yarda para el paso.
Las cinco lneas dobles de rieles vendrn as a conte-
ner cuarenta eras de seis yardas superficiales cada una,
total, doscientas cuarenta yardas en que poner semillas.
Sobre cada par de rieles se podran construir, sobre las
ruedas, cuatro armaduras, que techadas con palma y
procurando que tengan el menos peso posible, puedan
moverse sin gran esfuerzo hacia derecha e izquierda,
como uno las necesite.
En Cuba este aparatito cuesta 435 pesos. Aquellos que
no deseen hacer este gasto, pueden dejar cubiertos sus
semilleros con el insignificante de hacer barbacoas. Si
se hiciesen semilleros en todas las doscientas cuarenta
varas superficiales capaces de sostener quinientas mil
matitas, stas, al mdico precio de un peso el mil, cu-
briran los gastos del aparatito. Advierto otra vez que
todas las eras no deben sembrarse al mismo tiempo, sino
con intervalos de 10 a 15 das. As los primeros estarn
de trasplantarse a fines de Septiembre y los ltimos a
mediados de Noviembre. A medida que se desocupan y
previa estercolizacin y preparacin de la tierra, vuel-
ven a ponerse semilleros, en disposicin de trasplantarse
a fines de Enero, despus de cuyo mes no se trasplanta
ms-; pero si se deseare, fcil es seguir hacindolo.
Por este medio se obtiene cada ocho o diez das cien
mil plantitas, que bastan para una sementera de tres o
cuatrocientas mil matas, porque en los cuatro meses de
poca de trasplante, estos semilleros pueden producir un
milln de matitas.
Pasadas las siembras, el lugar que ocuparon los semi-
lleros debe cubrirse con yaguas, pencas, etc., para impe-
dir que la yerba se apodere de l, y para que se enriquez-
ca y venga a estar listo para la prxima cosecha.






Si se usaren los cobertores porttiles para los semi-
lleros, en la primavera es imprescindible hacer zanjas
para que corra el agua que viene por sus techos, pues de
no ser as, se inundarn las eras.
Para regularizar la cantidad de semillas que debe po-
nerse a cada era, no se olvide que deben distar entre s
tres cuartos de pulgada, de modo que cada era contendr -
trece mil ochocientas. En cada libra de buena semilla de
tabaco hay ms de cuatro millones nacederas; por tanto,
para una era, con un adarme hay suficiente; pero como
una cantidad tan pequea sera difcil regarla bien, es
mejor aadirle una cantidad de semilla vieja bien her-
vida y seca al sol. (2) Despus de bien mezcladas las
muertas con las frescas, deben dividirse en fracciones
como para media vara de era cada una, porque as se
siembran con bastante regularidad.
Para obtener semillas buenas y vigorosas, debern es-
cogerse y dejarse semillar cuidndolas con especial es-
mero veinte o treinta matas de las ms robustas, sin des-
pojarlas de las hojas; esas pueden dar ms de dos libras,
suponiendo que cada mata d una o dos onzas. No hay
vega que necesite media libra de semilla de la mejor
clase, que es la nica que debe usarse para semilleros.
Los semilleros deben regarse cada vez que lo necesiten;
esto se hace siempre por la tarde, luego que pasa el calor
del sol. Tngase cuidado de arrancar constantemente las
yerbas que crecen en ellos; y en los puntos en que las
matitas nazcan muy tupidas, deben arrancarse algunas
a fin de que se aproximen a la distancia de que se ha
hablado, y no olvidemos que deben protegerse de un sol
fuerte y de recios aguaceros.
Durante el tiempo en que tienene lugar todas estas
operaciones con las plantitas en los semilleros, cidese
mucho no pisar en las eras. Advertimos que cuando ya
las matitas estn de trasplante, la tardle antes de efec-
tuarse ste, si la tierra estuviese dura, cidese de regarla
abundantemente, a fin de que la tierra venga adherida
a las races y se desprendan stas fcilmente, sin daar-

(2) No hay necesidad de semillas hervidas: mzelense con las
semillas que van a regarse cuatro partes de arena iguales a su
volumen.-(Nota de Balmaseda.)





65
se al arrancarlas, operacin que debe hacerse de ma-
ana antes que la accin del sol endurezca la tierra.
Tengamnos presente que las plantitas dbiles y defectuo-
sas, deben abandonarse.

SCAPITULO V
Preparacin de las tierras y de los abonos
La tierra que se desea sembrar debe prepararse tan
pronto como sea posible. Es prudente arar algunas veces
antes de sembrar, de modo que las yerbas tengan tiempo
para podrirse y servir de abono. No es prudente trabajar
tierras demasiado hmedas, porque el trfico de los
peones y los bueyes las llenan de terrones, las esterilizan
y no dan cosechas. El terreno debe estar medio seco para
que con el arado se desmenuce y no forme terrones. No
obstante esta precaucin, las tierras barrosas y compac-
tas siempre forman terrones, que de la mejor manera
posible debe semi-pulverizar el rastrillo o la azada, hasta
convertirlas en sueltas, esponjosas y porosas.
Las races de las matas de tabaco son.por naturaleza
dbiles, y si el terreno no est bien flojo, no penetran
fcilmente y la mata perece o no se desarrolla por falta
de nutricin. Esto sucede cuando el terreno no est pre-
parado como se acaba de indicar; las plantas no arraigan
fcilmente ni obtienen por esta razn los elementos in-
dispensables para su nutricin y crecimiento.
Todo veguero debiera hacer un hoyo donde depositar
el estircol y hojas que pueda recojer, y antes de pasar
el arado al terreno por ltima vez, regarle el abono que
Se haya procurado. El abono que no est bien podrido,
perjudica ms bien que favorece a las plantas. Un pe-
dazo de terreno bien preparado produce cuatro veces
ms tabaco que uno que no lo est. Por consiguiente, no
hay trabajo ni gasto ms remunerativo que aquel que
se emplea para mejorar el terreno. Este es un punto
de grande importancia, que debe llamar la atencin de
los agricultores.
Los agricultores deban reconocer la ventaja de abo-
nar; en el cultivo del tabaco produce los ms brillantes
resultados; pero en la Vuelta-Abajo es muy difcil con-
seguirlo. Son excelentes los de yagua, y los residuos de
5





66

palmas, yerbas y toda clase de vegetales en descompo-
sicin; pero de stos se requiere tanta cantidad, que la
inmensa labor de recogerlos y prepararlos asusta a la
mayor parte de los vegueros, y oeosp tienen la perseve-
rancia necesaria.
Lo ms que algunos hacen es regar la tierra con estir-
col, para que se pudra y fertilice; sistema ineficaz, por-
que siendo tan poco pesadas las sustancias vegetales, las
fuertes lluvias arrastran, lo menos, las nueve dcimas
partes. Si se adoptara el sistema de depositar este abo-
no en hoyos o en excavaciones de donde pudiera remo-
verse cuando estuviese bien podrido y en buen estado
de usarse en el campo, producira mucho ms con menos
trabajo, pues aunque a primera vista parece que se dupli-
caria ste teniendo que acarrearlo dos veces, tambin de-
be tenerse en cuenta que una carretada de abono bien pre-
perado es mejor que diez o veinte de uno que no lo est.
Las dificultades que a cada paso se tocan para con-
seguir en cantidades suficientes las sustancias vegetales
de que se compone este abono, ha inducido a.algunos re-
cientemente a introducir guano peruano, que ha dado
excelentes resultados, y viene desde hoy a hacer cesar
las dificultades que se encontraban para abonar las
tierras en que se cultiva el tabaco. (1)

(1) Mr. Jens se equivoca: los resultados son fatales. El guano
hace crecer mucho las hojas, pero las priva de su aroma y sabor,
Sque es lo que constituye el gran mrito del tabaco cubano. Los
vegueros pueden sostener el monopolio de ese artculo mientras no
prefieran la cantidad a la calidad. La calidad es el todo. El tabaco
se produce en casi todo el mundo, y si se abusa del guano con
una ambicin necia, el tabaco de Cuba se igualar a los dems,
y ser ste el cuento de la gallina de los huevos de oro. El mejor
abono es el de los despojos vejetales, estircol de las reses y aves,
basuras, materias fecales, orines, etc., preparado en un hoyo, que
debe quedar a barlovento, algo distante de la casa donde habite
la familia, y echrsele cal cada quince das, para impedir las
exhalaciones miasmticas y matar los helmintos, entre los que se
distingue la lombriz solitaria, fan funesta, y cuyos anillos (pro-
glotides) semejantes a la semilla de calabaza, duran muchos aos
con sus cabecitas de tenias vivas dentro. Basta -que haya un
hombre que la padezca para que pueda inficionar todos los cerdos
de una comarca, y aun a todo un pueblo.
El guano, si se emplea, debe ser en pequea proporcin, menos
de la sealada en el Apndice, cuya lectura recomiendo a los ve-
gueros. (N. de Balmaseda.)





67
El guano peruano es el fertilizador ms eficaz que se
conoce y basta una pequea cantidad para fertilizar un
campo entero de tabaco. Su costo no es excesivo y con
frecuencia menor que el de acarrear otros abonos al pun-
do donde van a usarse. En terrenos arenosos y ligeros es
donde ms se nota la actividad del guano; favorece la
vegetacin, y la experiencia ha demostrado que aumenta
prodigiosanmente la cantidad y el valor de las cosechas.
Mucho recomendamos por tanto el uso del guano como
fertilizad6r de primer orden para tierra de tabaco. En
los terrenos que poseen en s las exigencias de esta plan-
ta, el guano viene a ser un estimulante poderoso.
Como la diferencia en los resultados del legtimo gua-
no peruano y el que con este nombre se importa de
Chile y de Africa es muy notable, pues este ltimo no
tiene sino dbiles propiedades como agente fertilizador,
damos el alerta para que no vayan algunos a perder,
con el mal guano, trabajo, tiempo y dinero.

CAPITULO VI
Preparacin y aplicacin del "guano" peruano

El guano del Per debe cernirse, y luego las piedras
y terrones que quedan deben machacarse y otra vez
cernirse; as todo se aprovecha; luego se mezcla con tres
o cuatro veces su peso de terreno seco y arenoso y no
se usa hasta seis das despus de mezclado; esta opera-
cin se hace bajo techo y la pila mezclada se cubre con
los mismos sacos vacos u otra cosa que llene el objeto
de evitar la evaporacin del lcali voltil que contiene.
Es mejor hacer la mezcla poco a poco, por partes, en
pilas, por ejemplo, de un saco de guano que pesa de 150
a 160 libras lo cual impide errores en las pilas. Haga-
mos el clculo de cmo debe mezclarse.
Tierras de buena calidad, que sin embargo de serlo
necesitan abonos, con una libra basta para una superfi-
cie de 15 a 20 yardas superficiales, o digamos: una pila
que en su composicin entr un saco de guano, basta
para una supermicie de 2,500 a 3,000 varas; o de otro
modo, una de estas pilas es suficiente para una super-
ficie que contenga de cinco a seis' mil matitas.





68
En tierras muy arenosas, estriles, o de sabanas im-
productivas, se necesita una libra de guano para una
superficie de 9 a 12 yardas; es decir, una pila para mil
quinientas o dos nril varas, o sea para tres o cuatro mil
matas.
Estas son las proporciones que se deben usar para el
primer ao; para el segundo y los siguientes, basta slo
las dos terceras partes de lo que se emple en el primero.
Cuando se cultivan maz y tabaco en unos mismos
terrenos, la mitad del abono debe ponerse a cada clase
de cultivo; entonces quizs se necesite de mayor canti-
dad. El abono se hace inmediatamente antes de trasplan-
tar, cuando el terreno ha sido bien arado y arreglado,
y dividido el espacio en secciones de cincuenta yardas
cuadradas. Entonces debe regarse y hacerlo penetrar
con ayuda del arado, para surcar y sembrar enseguida.
Con el sistema de aplicar guano peruano como abono,
se han obtenido los mejores resultados, y de todos los
procedimientos empleados, ste es el .ms sencillo y el
ms fcil de ejecutar.

CAPITULO VII

Siembra y cultivo de tabacales
Tan pronto como el campo se ha preparado, como
acabo de indicar, se surca a distancia de una vara entre
surco y surco, operacin que debe hacerse simultnea-
mente con la siembra y si posible es, siempre despus
de las tres de la tarde, o en das nublados, para impedir
que las pequeas matitas trasplantadas se chamusquen
con el sol. Los surcos deben tener la direccin del Norte
a Sur, porque as el sol maltrata menos las matitas, que
tambin reciben menos dao del viento fuerte que reina
en esa poca. En seguida, y detrs del hombre que vaya
surcando, otro le sigue sembrando matitas en el surco,
a distancia de pie y medio, teniendo cuidado de no do-
blar los tallos ni las races, y apretando ligeramente
stas con las tierra que. las cubre, lo que har con la
mano. Las plantitas se entierran hasta medio tallo, y si
ste es pequeo, hasta el nacimiento de las hojas. Debe
tenerse cuidado que no vengan adheridas a las races





69
partculas de barro seco, y que no les caiga tierra en el
centro o renuevo. Cuando se est sembrando, la tierra no
debe estar muy hmeda. Las matitas se siembran en el
lado del surco que queda hacia el poniente, de modo que
el sol, al salir, las bae, de cuyo modo quedan en parte
protegidas del sol de medio da para abajo.
Generalmente las matitas se marchitan despus de
transplantadas; pero al tercero o cuarto da comienzan
a revivir, y al quinto o sexto se pueden distinguir bien
las que no han de prender. Entonces, y sin prdida de
tiempo, se reemplazan, y este cuidado debe durar cinco
o seis das, a fin de que el puesto de las que se mueren
sea ocupado por otras y pueda el campo quedar lleno de
plantas prendidas. Esta es una de las operaciones de
ms importancia para asegurar una cosecha abundante,
porque l'misnma labor y atencin necesita un campo lle-
no y bien sembrado, que uno con espacios vacos, del cual
el rendimiento es menor, adems de otros inconvenientes
de que estn' bien enterados los vegueros prcticos.
Segn la opinin generalmente admitida entre buenos
cultivadores, un hombre puede cuidar muy bien doce
mil matas de tabaco. La prudencia aconseja sembrar
slo lo que pueda atenderse con esmero, y la experiencia
ha demostrado que si se le calcula ms de este nmero a
un hombre, en vez de ser productivo este cultivo, viene
a causar prdidas considerables. Si se siembra mucho,
de hecho hay que aumentar el peonaje; y si desgraciada-
mente el ao es malo, por haber gusanos u otras causas,
casi siempre sucede que el que siembra slo doce mil
matas por cada pen que cuenta, produce cuatro veces
ms tabaco y de mejor calidad que aquel que siembra
veinticinco o treinta mil matas por pen.
Cuando las sementeras estn en desproporcin con el
nmero de peones con que se puede contar, todos los
trabajos se hacen mal y despacio, y esto perjudica sensi-
blemente la cantidad y calidad de la cosecha, y por su-
puesto, los intereses del cosechero. Inmediatamente des-
pus de resembrados los tabacales, deben inspeccionarse
las matitas casi todos los das, a fin de exterminar los
gusanos y dems insectos que las perjudican, operacin
que debe hacerse siempre de maana, porque durante el
da, los gusanos se ocultan huyendo del sol fuerte, y





S70
adems las brisas mecen las plantas con demasiada fuer-
za, lo que impide andar con las hojas sin que se corra el
riesgo de quebrarlas o romperlas, especialmente si son de
porte regular.
Cuando la estacin es favorable, veinticinco o treinta
das despus de trasplantadas las matitas, comienzan a
desarrollarse; entonces es conveniente darles la primera
limpieza y aporque, pues ya la yerba ha crecido, opera-
cin que se hace por la tarde o por la maana temprano,
cando la tierra est fresca, y as es ms provechosa a
las plantas.
La segunda deshierba se le da justamente a tiemnpo
que el tabaco florea, y rara vez necesita ms de sta,
sobre todo si el terreno se ha preparado bien antes de
sembrarlo. Slo en el caso de que hubiese lluvias fuertes
y que aprieten mucho la tierra antes que el tabaco crezca,
sera conveniente remover sta para facilitar el creci-
niento de los retoos.
Las matas de tabaco debern podarse. Los pequeos
renuevos deben mocharse antes que se abran las hojas
que cubren la flor. Si se deja para ms tarde, se pierde
mucho del jugo que alimenta las hojas. La poda debe
confiarse a personas inteligentes, porque es necesario
saber qu nmero de hojas debe dej'arse a cada tallo te-
niendo en cuenta su robustez. Se disminuyen las pro-
babilidades de cometer un' error si solamente se les de-
jan diez o doce, nc contando en este nmero las intiles
del pie del tallo. A las matas dbiles se le dejan seis
u ocho hojas y a las ms robustas de catorce a quince.
Despus que el tabaco ha floreado, suelen salir de las
races algunos vstagos: stos se llaman chupones, y de-
ben arranearse dejando solamente uno al'pie de cada
mata, si el tallo de sta parece robusto y fuerte para ali-
mrentarlo; ste entonces florecer al mismo tiempo que
el tallo principal y se madurar al mismo tiempo que
l, o con pocos das de diferencia.
Los vstagos que nacen de los tallos, deben quitarse:
jams se deben dejar crecer ms de dos pulgadas. Si no
se hace as absorben. el jugo que necesitan las hojas y
cuya prdida perjudica mucho la calidad del tabaco.
A lo menos, en dos ocasiones, deben destruirse estos





71
vstagos o chupones, y ms a menudo, si reaparecieren
antes que el tabaco est de corte.
El tabaco est maduro y en sazn de cortarse, cuando
la hoja ha adquirido un color de naranja amarillo y en
su superficie se nota la vena gruesa. Si cuando est en
este estado llueve, vuelve a reverdecer, y ya entonces
hay que dejar pasar cuatro o cinco das, durante los
cuales vuelve el sol a madurarlo.
Si las lluvias continuasen, es conveniente aguardar,
aunque las hojas se pasen de maduras; es preferible a
cortarlas otra vez verdes y reviviendo, porque en este
estado el jugo de ellas no est bien repartido, y las hojas'
adquieren un color verde rayado, no tienen elasticidad
ni fuerza y s un mal sabor, y adems rinden poco: de,
modo que para no caer en dificultades cortando las hojas
a la ligera aunque no estn en completa sazn, lo que
perjudicara ms que aguardar diez, veinte, treinta das
hasta que cesen las lluvias, lo mejor es aguardar; con
esto la nica prdida consistira en menos capa, porque
muchas de las hojas se mancharan, pero siempre el
tabaco ser de mejor calidad, sabor y color que si se
hubiese cortado verde, porque no habra dado ninguna
o por lo menos pocas hojas de capa, y hasta la tripa
sera de mala calidad.

CAPITULO VIII

M,todo para cortar y secar el tabaco
Debe cortarse en la menguante; y aunque muchos ve-
gueros dicen que esto es imposible, porque las hojas co-
mienzan a madurar tanto durante la luna nueva como
durante la luna llena y por tanto se pasara de maduro
antes de la menguante, podemos no obstante asegurar
que conocemos personas que nunca cortan su tabaco du-
rante el primer cuarto ni cuando las lluvias lo han
reverdecido. Estas personas jams han encontrado di-
ficultades; al contrario, son ellas las que siempre ob-
tienen los mejores resultados monetarios. Cortar el ta-
baco durante el primer cuarto de la luna, o cuando la
vejetacin se renueva en las hojas, es una de las prin-
cipales causas porque se pica, lo que a menudo sucede





72
antes de trasportarlo de la vega al mercado (1). Al cor-
tar tabaco se observa generalmente el sistema de arran-
car a la planta de una vez las partes que se creen ma-
duras, aunque algunas slo aparentemente lo estn, y
colgarlas en las varas indistintamente, sin hacer separa-
cin de las mancuernas. Este sistema es extraordinaria-
mente perjudicial. Las hojas de una misma planta no
son todas de la misma calidad, ni todas se maduran a
un mismo tiempo. Las de la corona, o de ms arriba, in-
mediatamente seguidas de las flores o semillas, reciben
el sol directamente sobre la faz superior y son las prime-
ras que se maduran, mientras que las de abajo, que re-
.ciben sombra de las de arriba, no estn an maduras;
:ms todava; las hojas ms bajas del pie del tallo y hasta
':la cuarta o quinta mancuerna comparadas con las de la
primera, segunda y tercera mancuernas de arriba, son
:llamrseles hojas sin sustancia. El contacto de estas ho-
jas con las de la corona, frecuentemente es causa de una
:fermentacin ptrida en los cujes y en los sahorros, es-
_pecialmente si hay mucha humedad en la atmsfera.
Cuando esta desgracia sucede en un caney, las hojas
,dbiles se pierden, y las ms robustas sufren tanto, que
'la mejor capa se convierte en tripa de mala calidad.
La causa de esta destruccin, por la que-sufren los
vegueros en cada cosecha ms o menos prdidas, es fcil
de explicar. La cura del tabaco no es ms que una serie
,de fermentaciones. Fermenta en los cujes, en los pilones
:y en los tercios. Todas son necesarias para obtener buen
:olor y sabor, y es mejor que cada clase o consistencia
fermente aparte; el de buena calidad y fuerza, que es
eel de las coronas, naturalmente sufre una fermenta-
.,cin mayor, porque contiene jugo en'mayor proporcin.
Como las de abajo tienen menos sustancia, la fermenta-
cin es menos fuerte y de menos duracin; pero si las
hojas dbiles se ponen en contacto con las ms fertes,
stas alimentan la fermentacin, y resultar que las
primeras se pudren y las segundas se daan con el con'
tacto de las primeras. Pero si se separan desde el mismo

(1) Recomendamos especialsimamento el corte en mengualte.
9N. de Balmaseda.)




73

tabacal las hojas de cada clase que cada mata produce,
no slo se evita ste mal sino que se hacen imposibles
otros. Hay, pues, que hacer reformas en el modo de
cosechar. Lo mejor es: cortar el' tabaco cuando est
bien nmaduro y en la menguante, dividiendo los cortes
en tres secciones, y cada una de ellas debe ponerse en
vara separada, en cuartos y pilas aparte.
El primer corte debe ser el del par de hojas de la
corona, y las varas en que se cuelguen deben ponerse
en un ngulo sealado de la casa. Despus del primer
corte, y de tres o cuatro das de sol, los segundos y ter-
ceros pares de hojas estn maduras, stas pueden cor-
tarse a un tiempo, teniendo gran cuidado de ponerlas
,en varas y cuartos separados. Ultimamente, tres o cua-
tro das despus del segundo corte, se cortan las res-
tantes, excepto las que estn ms prximas a la tierra,
que ni sirven ni tienen valor como tabaco, al que de-
sacreditan, y vienen no obstante a aumentar el trabajo.
El tabaco se debe cortar en las horas ms calurosas
del da; cada par de hojas se va poniendo en el suelo con
la cara para abajo, para que el sol les d en el respaldo,
y se dejan as mientras se marchitan; despus se reco-
gen las mancuernas una por una, extendindolas con
cuidado sobre un brazo, con la parte de arriba hcia
dentro, as debe llevarse cada brazada y ponerse en las
varas que se tendr cuidado de tener cerca del lugar
del corte; esto es fcil fijando en el suelo dos horque-
tas fuertes sobre las que se pueden poner las varas. Des-
pus de colgadas las hojas cuidadosamente en las va-
ras y dejadas marchitar, se llevan al caney, ntes que
el sol las seque, operacin que pueden hacer dos mozos,
llevando dos varas a un tiempo, una sobre cada hom-
bro para que las hojas no se rocen y maltraten. Estas
varas, que se tendr cuidado de tener cerca del lugar
de apoyo ms bajos del caney, que nunca lo sern tan-
to que las hojas toquen el suelo, y a una distancia en-
tre s para que no se toquen unas con otras, lo que no
conviene mientras estn calientes como deben estar cuan-
do se quitan del sol. Si'el sol no estuviese suficiente-
mente ardiente para hacer.marchitar las hojas corta-
das, no se debe continuar cortando.





74
Se coloca en las varas el tabaco de modo que los co-
mienzos de las hojas se toquen ligeramente; pero sin
amontonarlas. Si hace un tiempo hmedo y si las ho-
jas son grandes, debe quedar entre cada tallo un espa-
cio pequeo. Los vstagos y, retoos deben apartarse del
resto del tabaco y no mezclarse con l ni en las pilas
ni en los empaques. El da siguiente a aquel en que se
cort y puso en el caney, las varas se juntan hasta ha-
cer una masa compacta, con el objeto de que por medio
del calor que el contacto produce, comience la fermen-
tacin llamada maduradera. De este modo estai tres'
o cuatro das, segn la consistencia del tabaco y el es-y
tado de la atmsfera. Por esta fermentacin adquiere
un color amarillento, uniforme el segundo o tercer da
a ms tardar, y sin prdida de tiempo deben separar-
se las varas y darles cuanta ventilacin sea posible,
para que cese la fermentacin y se facilite el secamien-
to de las hojas, teniendo cuidado de que no queden ex-
puestas al sereno, al sol, ni al agua que pueda pene-
trar con el viento, caso que llueva.
A medida que el tabaco va secndose, se van alzan-
do las perchas para dejar lugar abajo a las que s traen
del campo; esto no debe hacerse sino de maana cuan-
do las hojas estn flexibles y suaves; si se hace duran-
te el da se tuestan y rompen.
No es juicioso permitir que el tabaco se seque preci-
pitadamente exponiendolo a fuertes corrientes de aire,
porque adems de que el viento fuerte perjudica su cali-
dad, rompe muchas hojas y destruye esa apariencia se-
dosa, peculiar a la hoja buena y que es conveniente
preservar. Durante los fuertes. ventarrones, las puer-
tas deben cerrarse, as como tambin cuando la atms-
fera est4 muy hmeda, a causa de recias y continuadas
lluvias. La humedad es origen de enmohecimiento en
el tabaco, que comienza en los extremos'de las hojas y
las daa. Bajo estas circunstancias para remediar el
mal, es conveniente esparcir o separar un poco las per-
chas; y si continan las lluvias o el exceso de humedad,
debe ponerse humo en el caney, abriendo todas las
puertas y ventanas para facilitar la-circulacin del aire
mientras dure el sahumerio.




75

Despus que el tabaco est regularmente seco, se po-
nen ],as perchas en los tirantes ms altos de la casa,
donde vienen a quedar apretadas unas con otras. Es-
to se hace de maana, cuando las hojas estn suaves y
con objeto de preservarlas de los cambios atmosfricos.
Despus de esto se cierra la casa hasta que llegue la
poca de hacer pilas.

CAPITULO IX.

Montones'o pilas de tabaco.

Se amontona o apila el tabaco con el objeto de pro-
ducir una segunda fermentacin, para uniformar el
color de la hoja y destruirle el exceso de glten o ma-
teria resinosa que es natural a la planta. Esta fermen-
tacin pone las hojas ms sedosas y dctiles y les d
ms agradable sabor. El lugar de apilarlo debe esco-
gerse de antemano en uno o en varios de los cuartos
de los caneyes, donde se construyen trojes forradas con
yaguas en el fondo y en los costados, encima de las cua-
les se ponen las suficientes hojas de pltano secas, para
alcochonarlas interiormente.
En los meses de Abril y Mayo, que comienzan las
lluvias, se bajan las perchas altas y se guardan abajo,
pero algo separadas. Las puertas del caney se abren du-
rante la noche para dar entrada a la humedad de la
atmsfera, y cuando por la maana el tabaco est sedoso
y suave est listo para apilarlo. Las hojas entonces se
recojen a brazadas, con los pedacitos de tallo para un
mismo lado; las hojas que se notan arrugadas se ali-
san previamente y se colocan las brazadas en hileras
teniendo cuidado que el pedazo de tallo de las hojas
sea el que toque los lados; las siguientes se- colocan al
contrario y se contina as cruzndolas, hasta que el
tabaco se acaba o la troje se llena para que quede una
masa compacta de tabaco, protegida por los pedacitos
de tallos en todo el rededor, y nunca deben tocar las
hojas, ni tocarse mtuamente. Cuando las pilas estn
as arregladas, deben cubrirse con hojas de pltano se-
cas, o con cortezas de palma, y en su frente con hojas
de palma.




76
No debe enterciarse el tabaco cuando est muy h-
medo porque comienza una fuerte fermentacin, que
si se prolonga, pasa a ptrida. Slo se necesita que est
suave y flexible ntes del empaque, para producir cier-
to grado de calor. No conviene empacarlo demasiado
seco, porque no fermentar absolutamente y no habr
ningn resultado beneficioso. Cuando se ha empacado
suficientemente suave llega en el centro a un calor de
110 a 120 grados F.; al segundo o tercer da, si no tu-
viese este calor, es seal que se empac demasiado seco.
Ya hemos dicho que la cosecha o corte del tabaco,
debe efectuarse en tres pocas distintas, haciendo siem-
pre distincin. As, las hojas de la corona deben for-
mar pila o pilas aparte; las segundas y terceras jun-
tas, las cuartas y quintas lo mismo, y ltimamente las
capaduras tambin aparte. Este sistema, adems de las
ventajas ya mencionadas, facilita extraordinariamente
el apartado, una vez que las calidades ya lo estn, y ca-
si no deja otro trabajo por hacer que apartar las hojas
rotas.
Durante tres das, lo menos, debe estar el tabaco api-
lado; en seguida comienza el apartado o escogida, que
se principia por las pilas de calidad inferior.

CAPITULO X.

Apartado de las hojas.

Se reduce a clasificar, apartando separadamente las
hojas de la cosecha segn.su calidad.
Estas se denominan: Libra,-l1 calidad.-Quebrado,
-2s calidad. -Rotas. -Injuriado de 1l a 7* -Libra
de pi, y capadura.
Al hacer estas diferencias es preciso atender no slo
a la calidad de la lhoja, sino tambin a su porte, su es-
tado, si est entera o rota; rara vez hay exactitud en
estas clasificaciones, porque muy pocas personas po-
sen el tacto que requiere tan complicado modo de apar-
tar. Adems, la mala costumbre de mezclar todas las
hojas en el tabacal, hace muy difcil un buen apartado.





77
Esta especie de clasificacin y su nomencltura, es
absurda, y no representa calidades fijas, bajo cuya de-
nominacin se pudieran fijar precios que sirvieran de
gua tanto al comerciante como al cosechero. En una
palabra, los nombres con que hoy se designan las va-
rias clases de tabaco, nada significan y ridculo sera
en negocios regirse por ellos. Mientras no se varen es-
ta clasificacin y nomenclatura, es dificil cotizar los
precios del comercio por las diferentes calidades. Esta
confusin tiende a perjudicar tanto al productor como
al comerciante, e impide que se llegue a la perfeccin
a que debe aspirarse.
Ya hemos enseado que no debe seguirse en absoluto
la prctica de clasificar siete clases de-injuriados. Hay
mejores modos de apartar en que se clasifican ocho y
hasta nueve injuriados, y otros, la mayor parte, que s6-
lo separan cinco, de modo que la calidad que en un
apartado aparece como 54 la ms baja de la cosecha, se-
ra igual a 8* 9* si se escoje con ms cuidado; y las
5as, de un apartado, cuya ltima calidad fueran 7as.,
sera igual a las 3as. de otros apartados cuya ltima
calidad sera 5as., a pesar de que el tabaco de ambos
tabacales fuese de clases iguales.
Hay ms para afirmarnos en esta opinin. Supong-
mos dos cosechas iguales en todo respecto, y que cada
cosechero separe siete clases de injuriados. Esto no da
por resultado que el valor respectivo de cada calidad
sea igual, porque cada veguero tiene su modo particu-
las de considerar las diferentes clases, y unos apartan
ms cuidadosamente que otros. En este supuesto pue-
de suceder, y en efecto con frecuencia sucede, que el
veguero A. saca de su cosecha, que suponemos en 100
tercios, 2 de lo, 3 de 2", 5 de 34, 8 de 44, 12 de 5', 30
de 6* y 40 de 7';-mientras que el veguero B. saca de
la suya 4 de 14, 6 de 2Q, 10 de 34, 16 de 44, 32 de 5', 21
de 6' y 11 de 74-resultando de estos dos apartados,
que cada tua de las clases de la vega A, corresponde
a la inmedita superior de la vega B, como se demuestra
en el siguiente cuadro:





78

A.

2 tercios .......... a $ 120-14 $ 240
3 .......... a $ 100-2 $ 300
5 ......... a $ 80-3- $ 400
8 ........ a $ 60-4q $ 480
12 ......... a $ 40-54 $ 480
30 ............a $ 25-6Q $ 750
40 .......... a $ 20-7 $ 800

.100 $ 3.450

B.

4 tercios .......... a $ 100--1 $ 400
6 ......... a $ 80-21 $ 480
10 .......... a $ 60--3 $ 600
16 ........... a $ 40--4 $ 640
32 ......... a $ .25-54 $ 800
21 .......... a $ 20-6* $ 420
11 ......... a $ 10-7, $ 110

100 $ 3.450
Aqu puede verse que la 2* de A, vale tanto como la
14 de B.; la 3 de A., tanto como la 2' de B.; y as en
S las otras clases. Y como es de importancia que los nom-
bres representen objetos determinados, y que cada ca-
lidad represente su precio relativo, cremos que, el
apartado y clasificacin necesitan de una "reforma, que
sin duda traer ventajas al cosechero, al comerciante,
al fabricante y al consumidor.
La reforma en el apartado debe tener su origen de
otra reforma en el campo o sementera, principalmente
en el modo de cortar. Observando un sistema metdi-
co y bien calculado, cada operacin facilita la ejecu-
cin de la siguiente. En su lugar hicimos la indicacin
de que no se siembren ms de doce mil matas por~cada
trabajador que se tengaseguridad de ocupar, a fin de
que puedan ser atendidas y cultivadas cuidadosamente.
Si a todas estas matas se atiende igualmente, si el te-




-79
rreno ha sido bien preparado, y el tiempo le ha favore-
cido, es consecuencia natural que el fruto sea igualmen-
te bueno. Si despus el corte o cosecha se hace en tres
secciones, guardando siempre la separacin que hemos
recomendado, tendrmos naturalmente, no una mezcla
caprichosa de hojas, sino hojas en el rden establecido
por la naturaleza.
Cremos que nadie pondr en duda que las mancuer-
nas dadas de un tallo, son iguales a las mancuernas de
la misma denominacin del tallo inmediato; por ejem-
plo: las de las coronas todas son de igual calidad, las
de segundas lo mismo, y as sucesivamente. Esto sen-
tado, la clasificacin de calidades queda casi hecha en
el campo, faltando slo separar los portes y las hojas
sanas de las rotas, cosa que cualquiera persona puede
hacer. Esto prueba que pueden suprimirse las aparta-
doras, a quienes se les supone completo conocimiento
de las propiedades de las hojas. El apartado se hace,
pues, por clases, comenzando por las capaduras y ma-
mones que son de una misma.
No es necesario aadir, que si se adoptase este mtodo
de apartar, slo seran necesarias tres divisiones, cajas
o cuartos de yaguas, para depositar las respectivas ca-
lidades que se vayan separando, hasta que haya una can-
tidad suficiente para comenzar el betuneo, enmanilla-
do o engavillado, manojeo y enterciadura.
Los pedazos de hojas demasiado pequeos para ci-
garros de los varios apartados, se recogen y se hume-
decen para hacer picaduras; stas se guardan y al ao
siguiente se usan para hacer betn. Humedzcase el ta-
baco, o mejor, psesele ina esponja con una solucin
hecha de pedazos de hojas buenas y n con la que ha-
cen de tallos y tripas. El humedecimiento con este be-
tn, tiene idntico efecto que el que tiene la levadura
en el pan. Es el agente que se emplea para producir una
fermentacin rpida, de la que proviene ese aroma
fuerte y agradable, peculiar al tabaco de edad que ha
sido bien betunado, humedecido con esponja empapa-
da en infusin de tabaco. La infusin con tabaco fres-
co no es mala si se hace con cuidado; pero considera-
mos mejor la que es hecha de tabaco viejo porque le





80
comunica instantneamente a .las hojas su olor agra-
dable; pero sera mejor que esta infusin, que es la
que generalmente se usa, y ms aseada tambin, una
decoccin fuerte de picadura (los pedacitos de las ho-
jas mejores), que se usa cuando est fra, o el da des-
pus de hervida.
Si la preparacin se hace por infusin, deben teher-
se por lo menos dos vasijas. Se usa despus del terce-
ro o cuarto da de hecha, y debe renovarse apenas le
comience la fermentacin ptrida, razn porque se
tienen dos vasijas, a fn de que una a lo menos est en
estado de usarse, mientras la otra adquiere la fuerza y
el color de oro trasparente.
Las hojas se embetunan una a una y no como algu-
nos hacen, despus que estn en gavillas, como se lla-
man los hacesillos que se atan por un extremo de las
hojas. Es muy importante que las hojas reciban por
igual el beneficio del betn; esto es imposible si es-
tn ya atadas unas a otras. Los vegueros prcticos dan
su betn a cada hoja para evitar el gasto, otros lo ha-
cen de distinto modo, con gran perjuicio del aroma y
calidad y riesgo no pequeo de que el tabaco se manche
y llene de agujeritos; porque invariablemente la ho-
ja comienza a mancharse y picarse cerca de las cabezas
de las gavillas, a las que el betn no ha podido pene-
trar a causa de la atadura. Por tanto, cada hoja se de-
be embetunar por separado como hacen los vegueros
inteligentes. Las hojas se extienden una a una en hile-
ras sobre un banco con las cabezas para un lado; en-
tonces por medio de la esponja empapada en el betn,
pero exprimida antes, se les da este, pasndola ligera-
mente, a fin de comunicar a la hoja solo la humedad.
Al pasar la esponja por la hoja, debe hacerse al lar-
go de la vena, comenzando por el lado grueso, a fin de
que ste reciba la mayor parte de la infusin, que !e
comunicar a las trasversales.
Despus que se embetuna sobre el banco la primera
hilera, se pone otra encima de sta, colocando siempre
las hojas en la misma direccin; esta operacin se re-
pite, y cada vez se embetuna, hasta que la de donde se
han tomado las hojas se acaba.





81
A medida que aumenta la pila de hojas embetunadas,
se va comprimiendo ligerainmnte con la mano, y cuan-
do se acabe se cubre bign con las hojas verdes-de pl-
tano. Esta operacin se hace por la maana, y ya al ano-
checer el tabaco ha adquirido la suavidad necesaria y
absorbido la infusin,"de modo que las hojas, aunque-
muy flexibles, no tendrn apariencia de excesivamentei
hmedas. Si la tuvieren, se riegan para mediosecarlas,
porque si las porciones de hojas cuando se atan estn'
muy hmedas, pueden perderse por degenerar en p-
trida la fuerte fermentaci'n que probablemente resul-
tar. Las hojas deben tener una flexibilidad sedosa, pe-
ro no seal cierta de contener agua despus que han si-
do embetunadas.
Cuando el tabaco est bien suave, sigue o se hace la
operacin del cabeceo. Esta consiste en unir las hojas
por las cabezas, que queden perfectamente parejas, y
atar un nmero dado de cada clase. Las hojas se colo-
can sobre la palma de la mano izquierda y se les pasa
ligeramente la derecha por toda su extensin de la ca-
beza a la punta, atndoles las cabezas con un pedazo de
yagua, o majagua, o, como muchos acostumbran, con
una de las hojas. Esto se hace por la tarde, y a la ma-
ana siguiente se entercian, porque sera perjudicial ai
tabaco dejarlo secar en los manojos, ntes de enterciar-
lo, pues si se seca mucho, la fermentacin en los tercios
se retarda o es incompleta.
Hemos descrito la manera de lavar o teir, de ha-
cer las gavillas y de atarlas en mazos, como hacen los
vegueros prcticos. En esto no aconsejamos ninguna
innovacin, si se excepta la de hacer la infusin con
tabaco viejo en vez de fresco, y sustituir la decoccin
hervida, en vez de la infusin en agua fra. En lo que
s aconsejamos con calor una reforma, es en el apartado
y clasificacin, y que se ponga a cada gavilla un nme-
ro dado de hojas, que sirva de base, de donde partan los
clculos para las operaciones mercantiles. Creemos, por
tanto, que sera conveniente fijar en el rden siguien-
te el nmero de hojas que cada gavilla debe contener,
6





82
1 calidad........ Buenas, 25 hojas a cada gavilla
Rotas, 30 "
1 Para relleno, 40 '
2' calidad....... Buenas, 30 hojas a cada gavilla
Rotas, 35 .
^.'ca Para relleno, 43 ."
3 calidad ........ Buenas, 40 hojas a cada gavilla
Rotas, 45 "
SDesechos.
4, calidad......... Chupones.
[ Retoos.

Estas tres ltimas clases se engavillan sin contarse las
hojas, pero en gavillas uniformes en porte; y los ma-
nojos y tercios del mismo porte que las buenas y rotas
de 34 calidad, que pesan de 100 a 125 libras.
Si se sigue extrictamente este mtodo y se establecen
estas cantidades y calidades como bases para contratos,
-los defectos que se encontraren sern fciles de obviar,
y se podra hacer un clculo exacto del nmero de ci-
garros que dara un tercio luego que se examinara su
icondicin especial, y su valor exacto se podra calcular
por tercio, por manojo o por el peso.

CAPITULO XI.
Empaque.
Excepto los casos en que el extraordinario porte de
ilas hojas no lo permita, todos los tercios deben hacerse-
'de ochenta manojos; pero si.aquellas fuesen extraordi-.
nariamente- grandes, sesenta de las primeras clases de
la 19 calidad sern suficientes. Para los clculos con-
viene mucho el nmero fijo de ochenta manojos. Ya
-hemos dicho que en el da siguiente a aquel en que se
atan los manojos deben enterciarse, a fin de que no se
sequen demasiado, teniendo en cuenta que no se debe
comenzar a teir y atar manojos hasta que no haya una
cantidad de hojas ya apartadas para hacer a lo menos
un tercio. Si sobraren manojos despus del empaque,
deben guardarse protegidos del aire, hasta el nuevo da
de empaque.





83
No creemos necesarias ms explicaciones sobre el mo-
do de colocar las yaguas para hacer los tercios; pero s
es oportuno decir que nodeben ponerse tres hileras de
manojos al tercio, porque le da mala forma y apare-
cen ms chicos de lo que realmente son. Los tercios se
deben hacer de dos hileras, con las cabezas de los ma-
nojos hacia la parte exterior. Cuando se ha puesto la
primera cama a un lado del tercio, las cabezas de la
segunda deben quedar hcia la mitad, sobre las puntas
de las otras; y si el tabaco es pequeo, a cada hilera de
manojos se le cruzan dos manojos cuyas cabezas toquen
en las yaguas, de modo que el tabaco as acomodado en
el tercio pueda formar una masa igual y compacta,
donde el aire no penetre. Lo mismo se hace en las ca-
pas siguientes, cuidando mucho que en el centro sea
ms altita, a fin de que nunca queden- all huecos, se-
al evidente de empaque flojo y hcia el cual se abre
camino el aire impidiendo la fermentacin, la perfecta
preparacin y la adquisicin del aroma, porque el ta-
baco se seca muy pronto.
Despus que se cierran los tercios, se asolean hasta
hacer desaparecer la humedad de las yaguas. Luego se
estivan en tongas de a dos, que se invierten a los ocho
das para que fermenten y se compriman por igual.

APENDICE

OBSERVACIONES AL MTODO ANTERIOR, ESCRITAS POR DON
Jos BRITo Y BRITO, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE
BENEFICENCIA Y PROTECCIN AGRCOLA DE NATURALES
DE CANARIAS.

Noticioso de que el Sr. D. Jos Brito y Brito, antiguo
cultivador de tabaco de la Vuelta-Abajo, haca algunas
observaciones al Mtodo de Mr. Jens, hemos tenido el
placer de oirle, y habindonos parecido fundadas, le su-
plicamos que las escribiese para incluirlas como un apn-
dice a dicho tratado, pues nosotros buscamos el bien de
Cuba y no el triunfo de determinadas ideas.
La voz de 'n veguero, de un hombre laborioso, que
ha regado la tierra con el sudor de su frente, que ha





84
labrado una fortuna, formando una larga y virtuosa
familia y conquistado un puesto distinguido en la so-
ciedad, debindolo todo al cultivo del tabaco, es como
si dijsemos la voz de la experiencia, que jams debe
ser desatendida.
Unese a ste mrito el afan que hemos notado en el
seor Brito por la prosperidad de la Vuelta-Abajo; de
modo que sus observaciones son el resultado de la prc-
tica y al mismo tiempo una expresin de afecto hacia
sus convecinos y de gratitud al pas en que ha vivido
desde sus primeros, aos.
Hlas aqu:

OBSERVACIONES AL TRABAJO SOBRE EL CULTTIVO DEL
TABACO, QUE ESCRIBI MR. JENS.

Semilleros.
Los semilleros deben hacerse en tierras vrgenes,
siempre que sea posible, porque aglomerados en ellas
los cidos producidos por la combustin de los vegeta-
les, unidos a los agentes exteriores que arrastran las
lluvias en su descenso, forman, con la combustin len-,
ta que estas mezcls producen, mantillo o humus.
Adems, esas tierras vrgenes tienen la propiedad
de no compactarse con las lluvias, ni producir la ex-
cesiva y perjudicial cantidad de yerba que brota de
los terrenos ya labrados, y que impiden la germina-
cin de la semilla y el desarrollo, de las dbiles postu-
ras.
La postura de monte es inmensamente superior a
la de cualquier semillero artificial, por bueno que s-
te sea, por lo que creo conveniente que se formen mon-
tes artificiales, exprofeso para el logro de las postu-
ras, como una precaucin muy prudente.
No es eficaz el sistema de cubrir con ramas o yaguas la
tierra destinada a los semilleros, con el fin de que no
broten las semillas de las malas yerbas, porque cuan-
do se levanten esas yaguas o ramas, comenzar la ger-
minacin de aquellas; lo mejor, lo ms eficaz, es dar
a la tierra todas las labores que sean necesarias, hasta





85
que el veguero se convenza de que tales semillas no exis-
ten, y entonces puede cubrirse. Los mejores semille-
ros~sern aquellos que se hagan en las tierras de ms
profunda capa vegetal.
Guando el agua se empoza entre los semilleros, las
posturas languidecen y mueren al recibir el primer da
"de sol; como ellas no hay cosa ms delicada.
Es muy difcil destruir los insectos, que en nmero
inmenso se reproducen en los semilleros. El arsnico
y la cal producen buen efecto para el exterminio de
esta insoportable plaga, pero ofrecen el inconveniente
de que la lluvia y el sereno limpian de esos materiales
las hojas, y slo muere una parte de los insectos. La
manera de aplicar estos venenos es regar la cal sobre
las posturas, y el arsnico, disuelto en agua se riega
con una esponja. Adems, por medio de zanjitas se
aislan los puntos atacados, y de este modo muchas ve-
ces se salva el resto.
La sombra mata los semilleros; de modo, que no es
bueno tenerlos cubiertos, porque cuando se presenta un
temporal, el calor y la humedad los destruyen.
S En este clima, la prctica ha demostrado la conve-
niencia de empezar a arar las tierras a principios del
mes de Setiembre, y darle un hierro cada 15 das, con
el fin de que para mediados de Octubre tengan 4 hie-
rros. Yo siempre he dado principio a mis siembras del
15 al 20 de Octubre, y cuando no lo he hecho as, me ha
dado fatales resultados.
Dichos hierros tienen la ventaja de impedir que la
yerba nueva cubra el terreno que se va a sembrar, pues
casi siempre que esto sucede, las mariposas ponen all
sus larvas y despus sobrevienen plagas del gusano ca-
chazudo, que es un enemigo muy temible.

Abonos.
El sistema de abonos que he seguido, y el cual me
ha dado satisfactorios resultados, es el siguiente: en la
seca recojo el estircol de reses y caballos, en el campo,
y lo guardo donde no se moje, para que no pierda con
la humedad las sustancias que contiene; cuando se apro-
xima el tiempo de sembrar, lo pulverizo y mezclo una





86
4, 5' parte de su peso, con abono del peruano. Dis-
puesta la liga de este modo, hago montones que cubro
con sacos y conservo siempre bajo de techo por espa-
cio de 15 20 das. El mismo da de la siembra, dado
el ltimo.surco al terreno, mando regar el abono a to-
do lo largo de aquel, e inmediatamente lo tapo al co-
locar las posturas, para que dicho abono no pierda eva-
porndose los gases.que contiene.
Tngase presente que un saeo de guano de 5 6 arro-
bas, es lo que corresponde a cada 5,000 matas.

De la siembra.

Las distancias de las calles para la siembra del taba-
co, sern segn la calidad de la hoja que se quiera ob-
tener. Cuando se desea que salga ms fina, se estre-
chan los camellones a tres y media cuartas de espesor,
y se colocan las matasen el surco, guardando una dis-
tancia de media vara castellana de una a otra; y, si
por el contrario, se desea tabaco de hoja grande y grue-
sa, se le da la expansin indicada por Mr. Jens en su
interesante Mtodo.

Precauciones que deben tenerse.

Cuando una persona entra en un tabacal y deja la
huella de su pi en el terreno por efecto de la hume-
dad, no debe hacerse en la vega ninguna clase de labor,
porque siendo tan someras las races de la planta, que
casi todas se extienden por la superficie, reciben dao,
no slo de la pisada, sino de cualquiera labor que se
efecte.
El campo de tabaco que se guataquea estando el te-
rreno impregnado de humedad, en seguida amarillea
la planta, pierde su vigor, y se desvirtan las buenas
propiedades que debe tener.

El desbotonado.

Para desbotonar con acierto, es necesario: primero,
que el veguero tenga conocimiento de la cantidad de
hojas que puede alimentar la planta en buenas condi-




87
ciones, segn la calidad del terreno, y la lozana de ella;
y segundo, que al verificar esta operacin no se espe-
re a que el botn aparezca, sino que se debe quitar el
cogollo tan pronto tenga la mata el nmero de hojas
que se crea pueda sustentar. Recomiendo eficazmente
esta operacin, cuya importancia es tal, que slo pue-
de practicarla con acierto una persona muy inteligen-
te en la materia; pues sindolo, debe tomar entre el
pulgar y el ndice el cogollo, que tronchar sin que en
absoluto lastime las hojitas que lo abrigan.
Despus de desbotonada la mata y desarrolladas sus
hojas, empezar a echar retoos, los que, sin esperar a
que crezcan, sino que por el contrario, apenas se aper-
ciban y se les pueda cojer, deben quitrseles, para que
las hojas no pierden su jugo. Ms, si un ao de rigurosa
sequa nos hace desbotonar la mata de tabaco con muy
pocas hojas, en este caso se le pueden dejar crecer dos
hijos, de los que broten en las hojas superiores de arri-
ba, y desbotoJarlos a su vez, cuan7o tengan 4 hojas ca-
da uno..
Esta operacin tiene en ese caso dos ventajas: pri-
mera, reponer las hojas que dej de producir la pri-
mera mata, y segunda, impedir que crezcan demasiado
las hojas de abajo y se lastimen sacudidas por los vien-
tos, lo cual trae desmejoras de consideracin, pues aun-
que las ms rastreras son intiles, las otras sufren tam-
bin.
Vuelvo a decir que el tabaco no debe en modo algu-
no dejarse florecer, sino desbotonarlo segn queda in-
dicado, pues cuando florece pierde sus buenas cuali-
dades.
Despus de quitarles dos camadas de retoos que
echan las matas, salen de sus troncos y a flor de tie-
rra otros vstagos que se llaman 'mamones o chupones;
como a veces son muchos, debe tronchrseles, dejando
slo dos a cada mata, tanto por que stos dan muy bue-
na tripa; como porque al desbotonarlos, a la altura de
la mata que los sostiene, indican en sta la poca de
su corte, como que son formados para reemplazo de las
matas principales, quedan sujetos a las mismas reglas
que se siguen con estas de desbotonar y deshijar.





88

Del corte.

El tabaco en estado de cortarse debe presentar un
registro color algo amarillento; y en muchos casos hay
que cortarlo cuando los mamones, a que en el anterior
prrafo nos referimos, lo indiquen, aunque aparezca
verde, y segn la aplicacin que se le quiera dar a la
hoja. Si sta ha de usarse para brevas o tabacos madu-
ros, se deja que la'hoja amarille ms; y si se quieren
colores claros, debe contarse tan pronto se observe el
ms ligero amarilleo. Los vegueros llaman maduro-ver-
de a cierto color que presentan las hojas en-determina-
do perido, tan difcil de describir, como fcil de cono-
-cer por la inteligente mirada del veguero. Solo la prc-
tica da este conocimiento.
Si despus de una sequa pertinaz llueve lo necesa-
rio para que el tabaco reverdezca de nuevo, adquiren-
do los jugos indispensables a su desarrollo, no debe
cortarse hasta que no presente todos los carcteres de
la madurez. Si despus de este estado siguiere lloviendo,
no por. eso debe interrumpirse el corte, porque si se
esperase a una nueva nutricin, se secaran las matas,
y nada -adelantaramos con tan repetidas esperas.
El tabaco debe cortarse toda la mata de una sola
vez, separando las mancuernas superiores, que llama-
mos coronas, del resto de las matas; tanto porque se
secan mejor, cuanto porque facilitan la separacin de
hojas en la escogida, por ser stas superiores las que
dan capa, y las inferiores, la trip.a
Respecto a si el tabaco debe o no cortarse en la men-
guante, creo que no debe esperarse 12 15 das, si se
ha madurado al empezar la creciente; porque como esta
planta tiene tan poca vida, pasando 5 6 das des-
pus de maduro, se malean las hojas; es, sin embargo,
conveniente hacer el corte en menguante..
En la Vuelta-Abajo, y en la actualidad, clasificamos
de la manera siguiente: de 1* 7', junto; 81, 9*, y 10',
11' y 12*, separada cada cual; que equivalen 1', 2', 3*,
4', 51 y 68 clase; mas, dos quebrados que se nombran
quebrado limpio y quebrado sucio; entendindose en el




S89
primero las hojas menos rotas y defectuosas de la cla-
se ms inferior, y en el segunderlas ms malas.
Se notar la anomala que existe en juntar las cla-
ses 1' 7q, pero por costumbre establecida reciente-
mente y por los pactos entre los vegueros y comprado-
res, se vienen practicando as.
Cada manojo tiene cuatro gavillas, y las gavillas, de
1 7', 25 30 hojas; la 8', 40; la 9*, 45; la 10*, 50;
la 11', 55, y la 12' las necesarias para que puedan ser
abrazadas en la llave de una mano regular, ms nun-
ca que pasen de 60 hojas.











MANUAL PARA EL CULTIVO DEL MAIZ EN CUBA
Y PARA LA
FORMACION DE POTREROS DE YERBA
DE GUINEA
POR
FRANCISCO JAVIER BALMASEDA

Dos palabras al lector.

Cuando a poco de haber llegado de trnsito a esta
Isla, comprendimos la necesidad de una obra como la
presente, formamos el plan de ella, y tuvimos un edi-
tor, fu nuestro propsito, como hemos dicho en una
nota puesta al prlogo de esta segunda edicin, reunir
los mejores mtodos para el cultivo de sus principales
plantas, redactados por diversos agrnomos o por hom-
bres prcticos, y no vino a nuestra mente la idea de que
habamos de ser no slo coleccionadores, sino autores.
Ha sucedido que se di principio a la impresin y le
lleg- su turno al maz, que es a nuestro modo
de ver una de las ms ricas producciones de este
suelo, y nos hemos encontrado desprovistos de una mo-
nografa que llenase nuestro deseo, pues aunque las hay
excelentes, se refieren n su mayor parte a las zonas tem-
pladas. 'La naturaleza ha dado,a cada porcin del glo-
bo condiciones climatolgicas, distintas unas de otras,
que influyen poderosamente en el nacimiento, creci-
miento y fructificacin de las plantas. Hasta las en-
fermedades de stas, o reconocen por causa la tempe-
ratura, o sufren por ella grandes modificaciones; as
pues, los tesoros de sabidura que contienen las obras
escritas en el antiguo Continente no son- aprovecha-
bles en Cuba sino en cuanto a determinadas prcticas
y a las verdades fundamentales de la ciencia.




92
Tambin cada pueblo se ve colocado en diversas cir-
,cunstancias econmicas, y tiene sus mercados consumi-
dores, sus creencias, sus medios fciles o difciles de
trasporte, sus precios en el jornal, sus costumbres, sus
preocupaciones, sus ventajas geogrficas, sus tratados
internacionales, sus tarifas, sus errores y sus aciertos,
y todo debe ser objeto de exmen al fijar los cultivos
que le han de dar la savia del movimiento y de la vida.
En la Unin Norte-Americana, por ejemplo, la Agro-
noma se puede decir que es la ciencia del Estado y el
encanto de los pensadores; all el arado es el emblema
de la grandeza nacional, y son tan asombrosas las co-
sechas, principalmente de cereales, que como ellas no
las vieron jams los siglos. Inglaterra, la sabia Ingla-
terra, por distiito rumbo llega al mismo fin: recono-
ce en la extensin del Reino Unido el agotamiento de.
las sales trreas adecuadas a la produccin de cereales,
y aunque tiene de ellos tanta necesidad, prefiere ad-
quirirlos del extranjero y se dedica a la pradera. En
uno y otro caso la gran nodriza, la Agricultura, hace
brotar raudales de riqueza.
Esto que practican esas dos poderosas naciones es
lo mismo que debe practicar todo agricultor pruden-
te: cerciorarse de las propiedades de la tierra antes de
emprender el cultivo y calcular las probabilidades del
valor cambiable del fruto; y es lo mismo que debe ha-
cer Cuba, detenindose adems a investigar cules son
las plantas que en la actualidad merecen su predilec-
cin de las muchas que ostenta su flora.
Si se nos preguntase cules son esas plantas, contes-
taramos sin titubear: son numerosas; pero entre to-
das descuellan, como planta perenne, el caco; como
anuales, el tabaco, la patata, el trigo y el maz, el maz
cubano, ms que ningn otro abundante en fcula y
aceite, segn lo justifica el anlisis comparativo que
acaba de hacer Mr. Mutrie, notable qumico norte ame-
ricano.
Dando nosotros tanta importancia a tan precioso
grano, puede graduarse el desagrado con que veiamos
el vacio que quedaba en este libro. Cmo llenarlo No
haba ms remedio que escribir nosotros mismos todo




'93
lo que queramos decir a los habitantes de esta Isla; pe-
ro ni nos considerbamos con la necesaria competencia
cientfica, ni haba tiempo para emprender un trabajo
que exije estudio y meditacin. Sin embargo, querer es
poder, dijo el Gran Canciller de Inglaterra; era pre-
ciso improvisar un tratado sobre el maz, y lo hemos
improvisado. Qu-importan los defectos? Corrjalos
cada cual a su modo, mejor; sentiramos que no se
nos dispensasen los honores de la crtica. Esta no po-
dr ser muy acerba, puel hemos cumplido nuestro de-
ber hasta donde nos ha sido posible; cumplan el suyo
los varones verdaderamente doctos y enseen al pue-
blo del campo verdadesms provechosas.
Somos como el viajero que arroja una semilla en cam-
po fecundo y se aleja.
Francamente: este libro no podr menos de dar una
herida al exclusivismo del :tiltivo, tan antieconmico,
tan perjudicial, tan emprico, tan peligroso
Quin ho se deleita al ver las riqusimas plantas que
posee Cuba? Ser posible que casi todas sigan des-
preciadas, aun aquellas de inmediata utilidad, como
la que nos ocupa, que rinde en-este clima dos cosechas
y hasta tres al ao ? No, las colectividades humanas tie-
nen como el individuo, el instinto de la propia conser-
vacin, y como l sienten, piensan y obran. Las olec-
tividades humanas viven ms del porvenir que del pre-
sente. Un porvenir hermoso conforta el nimo y hace
soportables las penas, y el presentimiento de un porve-
nir triste destruye las mayores dichas. Ir a los merca-
dos, en el tiempo que corre, tiempo de grandes luchas
industriales, llevando un slo artculo que como el az-
car se produce en toda la zona clida y parte de las
templadas, y tiene adems la rivalidad de la remola-
cha y el sorgo, es, por lo menos, vivir- expuesto a cri-
sis peridicas.
Una crisis de este gnero desaparece, o se atena,
creando valores nuevos, y con esto nada se pierde; al
contrario, se gana mucho, pues si sucede que recobra
su importancia anterior el artculo que la motiv, que-
dan duplicadas las fuentes de la prosperidad.
No se olvide tampoco ese afan de los pueblos civili-





94,
zados de producir, competir y-buscar mercados para
el consumb, afan que jams habian experimeditado;
bien que en las edades que fueron no haba tantas nece-
sidades que satisfacer, ni se haba conocido que esa
es la clave de la dicha de las naciones, ni tena tanto al-
/ cance la qumica agrcola, ni habia, por ltimo, sta
ebullicin general de ideas,. sta difusin de las luces
por la 'imprenta, que imprime cierto tinte caracters-
.tico, cierta magestuosa grandeza, a este ltimo quin-
quenio del siglo. Victor Hugo dice que Pars es el ce-
rebro "del mundo; la frase no llena el pensamiento: el
mundo todo es un cerebro.
Slo en la variedad de artculos exportables sin ex-
cluir el azcar en los buenos sistemas culturales que
abaraten-la produccin, y en leyes sabias, puede en-
contrar firmeza el bienestar de Cuba.
Como la direccin que debe darse a la actividad del
pas, y el consiguiente empleo de los capitaes, en es-
tos momentos de transformacin agrcola y social, es
el punto econmico ms importante que puede venti-
-larse, sin que obste el hecho sorprendente de que nadie
haya prestado atencin.ni aqu ni en la Metrpoli a una
verdad de tanta trascendencia, hemos querido presen-
tar como en un-cuadro el conjunto de las principales
producciones de esta Isla, y ahora vamos a ocuparnos
del maz y tambin de los potreros Ile yerba de Guinea,
pues lapradera es una rama frondosa de la riqueza
pblica.
Aunque hayamos desempeado con fortuna escasa
la tarea que voluntariamente. nos hemos impuesto, es-
peramos que sean acogidas nuestras disculpas por ha-
ber acometido tan atrevida empresa, que en las c6sas
grandes y benficas a la humanidad 'basta el intentar-
las para merecer el galardn, que no es el acierto ni el
xito, sino la buena voluntad y lo desinteresado del
empeo lo que obliga a .los corazones generosos y trae
el sentimiento de la benevolencia. Las pginas de este
libro estn empapadas, no en ciencia, que nadie da lo
que no tiene, sino en amor.




95
Los bosques.

Antes de hablar del maz, (zea maz, Linneo) cose-
chado en tierras recientemente desmontadas, y de los
potreros, creemos oportuno decir algo acerca de la con-
veniencia de no seguir destruyendo los bosques:
Si el reino vegetal no existiera, la tierra por insana
sera inhabitable.
La constante movilidad de las aguas forma parte
imuy principal de la mquina del universo, y es nece-
saria a la vida de los sres organizados.
Corre el agua en las profundidades del mar, y corren
las olas en siq superficie; corre sobre la haz de la tierra
y en su seno; y corre por los tallos y las ramas de los
rboles.
i Qu movimiento tan incesante! i Qu. mecanismo
tan admirable!
El sol hace subir el agua'en forma de vapores, que
se condensan en la regin de las nubes, y descienden
convertidos en lluvia.
La evaporacin parte tambin de las hojas, de todo
ese manto verde salpicado de flores que la naturale-
za ha tendido sobre la parte slida del planeta, y que-
en Cuba es tan bello.
Cada rbol es una bomba absorvente; las esponjio-
las, o bocas de las races, chupan el precioso lquido, que
sube por los tubos del tejido vascular y al travs de
las clulas del tronco alas ramas; de las ramas a las
hojas, y de las hojas por los estomas, al aire; slo ba-
ja, o se reparte por todas las ramificaciones del miSm
sistema vascular, la savia necesaria a la existencia y cre-
cimiento de la planta.
Sin el vapor de agua no habra vejetacin, y sin ve-
jetacin seran imperfectas las funciones del vapor de
agua, que constituye una porcin considerable de la
atmsfera.
Los bosques tienen la propiedad de arrojar durante
el da gas bxgeno,-que da la vida a los seres animados,
y de recojer el cida carbnico que les da la muerte;
refrescan y purifican la temperatura; regularizan las
estaciones; con su agradable sombra conservan los ros




96
y las fuentes librndolas de una rpida evaporacin
solar; y por ltimo, sostienen el rgimen de las aguas,
e impiden desastrosas inundaciones, originadas por los
cambios que su destruccin ha trado en los fenmenos
meteorolgicos y en la superficie de la tierra.
Pocos son los bosques que quedan en Cuba, special-
mente en su parte Occidental, y es flegada la hora de
que el buen sentido pblico ponga trmino al afan con
que se lleva a cabo la obra funesta de destruirlos.
Slo deben hacerse desmontes cuando lo exija el
progreso agrcola, y no sean suficientes las tierras ara-
bles.
Esta generacin no tiene derecho para condenar las
venideras a la gran desventura de vivir en un suelo es-
terilizado por la sequedad; ni hay asunto ms digno de
una profunda atencin que la higiene de los pases.
Todo clima, y ms si es clido, se altera sensiblemen-
te en dao de la salud y la dicha del hombre, donde
quiera que desaparece en .vastas extensiones el follaje
de la arboleda.
Tambin se altera y disminuye la fructificacin de
las plantas, y hasta desaparecen las especies.
Pero en este tratado debemos ocuparnos de los di-
ferentes sistemas culturales seguidos en esta Isla, sean
o no errneos, y daremos principio con la.

Siembra del maz en tierras virgenes.

Derribado' el bosque, y bien picado, durante los me-
ses de Diciembre, Enero y Febrero, y dejando los r-
boles ms adecuados por su ramaje, o por su fruto, pa-
ra sombra y sustento del ganado, se le aplica el fuego
en Abril o Mayo, apenas se perciban los primeros in-
dicios de lluvia.
No dejarmos de decir que donde quiera que haya
un rio, o el ms pequeo manantial de agua, debe que-
dar en sus orillas intacto el monte, con sus arbustos y
sus herbceas, en una anchura, lo menos de un cordel
(24 varas castellanas) auno y otro lado.
Mintras ms voraz sea el fuego, ms limpio queda-
r el campo, y mayor ser la facilidad del cultivo.





97
Al otro da, si el sereno de la noche ha apagado el
carbn que qued ardiendo entre la ceniza, y se pue-
de penetrar en lo roza, se hacen palizadas con las ramas,
que no hayan ardido, y tambin se les da fuego.
Protestamos que somos simples narradores de la prac-
tica adoptada desde fines del siglo XV hasta hoy, y' que
en nuestro concepto, lo ltimo que debe hacer un pro-
pietario entendido es una tumba, porque destruye una
riqueza natural con perjuicio de la salubridad pbli-
ca, en los momentos en que la -escasez de madera para
todo--gnero de construcciones acrece el valor de los
rboles; en que hay que pensar seriamente en formar
bosques artificiales, y en que el combustible para los
usos de la vida representa un gasto de consideracin
para las familias en las ciudades.
i Qu triste es oir retumbar en la soledad del monte
el eco del hacha destructora! i Cmo caen los rboles gi-
gantescos para servir de pasto a las llamas! i Con qu
facilidad desaparece la obra maravillosa en'que emple
la naturaleza tantos siglos y para cuya formacin ha
puesto en juego .tantos y tan misteriosos elementos!
Sigamos.
Desde que cae el primer aguacero, la tierra est en
disposicin de recibir el igrano. Algunos labradores
siembran con anticipacin, y si lo efectan con dicha y
sobreviene en seguida la lluvia, la cosecha ser ms tem-
prana y regularmente ms abundante; pero esto es
muy aventurado, pues si las aguas se detienen debido
a los inconsiderados desmontes,. de que acabamos de
hablar, que van haciendo cada vez ms variables las
estaciones, el maz brotar raqutico, sucediendo a ve-
ces que ni siquiera comenzar la germinacin, a pesar
de que el retoo de la yerba en los prados, el canto de
las aves, lo difano de la atmsfera, y la alegra de to-
da la naturaleza anuncien que ha llegado el perodo de
la reproduccin vegetal.. Solo debe sembrarse despus
de haber llovido. La lluvia es indispensable para el cul-
tivo de esta planta, principalmente cuando nace, cuan-
do encaa y cuando los tiernos granos parecen perlas.
Interrumpamos aqu el hilo de la narracin, y ntes
de proceder a la siembra, puesto que lo primero que
7.





98
necesitamos es la semilla, ocupmonos de las enferme-
dades que sta lleva en s y se desarrollan en el vegetal,
y describamos los enemigos de la preciosa planta.
Enfermedades, accidentes y enemigos del maz.
He aqu un asunto ms importante que la mayor
parte de los problemas polticos que ocupan a los hom-
bres de Estado.
Las enfermedades que lleva eu s el grano del maz
son comunes a todos los cereales, y es intil aadir que
la prdida de las cosechas de trigo, centeno etc., traen
grandes privaciones y sufrimientos a las clases pobres,
principalmente en Europa.
Los pueblos seran menos desgraciados si se presta-
se a estas cosas ms atencin.
Se puede decir que cada grano de maz es una pe-
quea caja de Pandora; en su parte blanda y hmeda
viven esperando el momento favorable a su desarrollo
los grmenes de las criptgamas, plantas parsitas muy
diminutas que destruyen la mata alimentndose con su:
savia, as como puede suceder que tambin se halle el
grmen del gorgojo (Curculio), que tantos estragos hace.
Pasemos revista a los enemigos del maz.
El ms temible de todos en Cuba es la Palomilla, gu-
sano verde con listas blancas y azules y un cuerno tam-
bin azul con la punta.roja; perfora el tallo y devora el
cogollo, as como las mazorcas tiernas. Aparece en to-
das las matas en inmenso nmero, adelanta en pocos
das su funesta labor, pasa despus al estado de cris-
lida y se transforma en la mariposa Sphinx Carolina,
que tiene la figura de una paloma, de donde le viene
el nombre. Entonces sigue viviendo a expensas de las
hojas o va a otras plantas; en las del tabaco, segn
Pichardo, deja una larva verde, lo propio que en las
deL-maz.
"El Cachazudo, gusano de dos pulgadas de largo,
color cenizo, con listas amarillas, cabeza negra y dura,
y boca con dos dientes; es la larva que produce la ma-
riposa Hadena Androgea. (Gundlach)
"El pulgn (Aphis), familia numerossima, espar-
cida por todo el orbe. Hace con el maz lo que la filo-




99
xera con las vides: ataca las races. En Cuba es por
fortuna raro en esta planta y slo en tierras muy es-
triles.
"La bayoya (Leive vitatus)rden saurius, familia
de los lagartos, lagartija de ocho a nueve pulgadas de
largo, dQ hocico romo, color carmelita, con pintas blan-
cas, cresta en el lomo y rabo enroscado." (Riera.)
Contra el grillo y la bayoya, dice D. Juan Bautista
Jimenez, inteligente y laborioso autor de las "Aventu-
-ras de un Mayoral," no hay nada ms eficaz que las
buenas labores. Esto es indudable.
La "caries o tizn': (vredo caries) es un hongo que
pulveriza el grano; en Europa es ms temible que el
Carbn; pero los climas modifican las enfermedades, y
en Cuba es desconocido.
El Carbon, que De Condoll llam Uredo carbo, se
presenta en forma de tumor carnoso en el tallo, en las
axilas de las hojas, en las races y en la espiga. Al
principio es de color blanco rojizo y despus se con-
vierte en un polvillo negro untoso. Desprender los tu-.
mores es el remedio; pero como en esta Isla solo apa-
recen enfermas algunas matas en cada maizal, somos
de parecer que se arranquen y se arrojen al fuego.
Los agrnomos espaoles dicen que es enfermedad
tan contagiosa que basta un slo grano infectado para
que se trasmita a toda una generacin y a todo un
campo.
El "Cornezuelo, o espoln de gallo". Es un hongo
llamado por De Condoll Selerotium clavus y por Le-
veille Sphacelia segetium. Rompe la cubierta de la ma-
zorca y saca fuera un tallo de fea figura, el cual segn
Sha opinado un distinguido naturalista, es el rgano de
su reproduccin. Por l arroja el poln sutilsimo que
vaga en el aire y va a grandes distancias.
maz en Amrica; pero evidentemente se ha equivo-
cado, lo ataca tambin en Europa. Este hongo ofrece la
particularidad de hacer caer el pelo a los mulos que lo
comen y a las gallinas les hace poner huevos sin cs-
cara.
El Sr. Bachiller y Morales dice: "en Cuba suele ata-
car el grano del maz un hongo conocido en Europa con





100
el nombre de Cresta de gallo; se prolonga el grano di-
formemente, se pone negro y fungoso; los que han co-
mido los granos as perjujdicados, han sufrido en Euro-
pa enfermedades y la prdida de miembros. No sabe-
mos que en Cuba sea venenoso."
En efecto: el centeno con cornezuelo produce el er-
gptismo, enfermedad que a veces se limita a vrtigos,
fiebre y convulsiones; ms por lo comn sobrevienen la
hinchazn y el agrietamiento de pies y manos, se apo-
dera de ellos la gangrena y se desprenden como si fue-
sen piezas artificiales que no formasen parte de la ex-
tructura del cuerpo.
Es probable que en el maz tenga el cornezuelo pro-
piedades nocivas, y aunque no hay hechos que lo com-
prueben, tal vez por falta de observacin, en la duda es
prudente aconsejar a los campesinos que jams lleven
a las habitaciones de sus familias, ni dejen ir en el fo-
rraje (maloja) una mazorca con espoln de gallo. i Cuan-
tos de ellos, especialmente, cuntos nios habrn su-
frido el ergotismo en su forma ms terrible y bajado
al sepulcro por haber comido el maz daado, y des-
pus se habr atribuido a otras causas!
El mangle: es una mancha blanca que nicamente
se nota cuando hay escasez de lluvia y el terreno es
pobre de jugos. Es una criptgama sin elementos fa-
vorables a su desarrollo. Las hojas adquieren un color
verde claro, la planta languidece y slo sirve para
maloja. La escarda y el aporque suelen producir buen
efecto.
Hormigas. Estos heminpteros pertenecen a la fa-
milia de los aculeiferos, que se divide en algunas espe-
cies e incontables variedades.
En muchas haciendas de esta Isla se propagaban
tanto las hormigas de distintas especies que impedan
toda clase de cultivo, hasta que nosotros, hace algunos
aos, hemos generalizado el .uso del bisulfuro de car-
bono para extinguirlas, lo cual se logra con facilidad(l).
Algunas variedades atacan la matadel maz: sepa-


(1) Vase la nota que aparece en la adicin al Txatado del
cultivo de cacao.




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44 .4 4< Cam y r a --10. L 0 TESORO DEL AGRICULTOR CUBANO As-4 it -4 -4-' .>-d, A. -':4 r

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No puede reimprimirse en castellano la parte original de esta obra en los dominios espanoles, por ser propiedad del Editor, quien ha hecho el dep6sito que marca la ley. t

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BIBrdbTECA DR "LA PROPAGANDA LTTERARIA" TESORO DEL AGRICULTOR CUBANO MANUALES PAR L CULTIVO OF LAS PHINCIPALES PLINTAS PHOPIAS BEL CLIMAX DE LA ISLA DE CUBA ESCRITOB COLECCIONADS POR DON FRANCISCO JAVIER BALMASEDA AMPLIADOS CON ESTUDIOS SORE EL PORVENIR DE VARIOS PRODUCTOS AGRICOLAS, LOS MRJORES MERCADOS DE SU CONSUMO, ETC., Y UN TRATADO SOBRE CRIA DE AVES DOMASTICAS EL GALLINERO DE CLIMAS CALIDOS TAMBItN SE INCLUDE ALGO SORRE APICULTURA, HOLTICULTURA, GANADERIA, ENFERMEDADES DE LOS ANIMALES, FORMAt6N DE POTREROS, FLORICULTURA, ETC. TOMO I CACAO-TABACO-CAFE-MA IZ-HENEQUEN-ALGODON-RAMIE. SEGUNDA EDICION CORREGIDA Y AUMENTADA HABANA LA PROPAGANDA LITERARIA IMPRENTA-LIBRURIA-MUSICA-PAPELERIA-E NCUADERNACION Calle de Zulueta nam. 28 1890 l

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PROLOGO DEL AUTOR Nada interesa tanto a la isla de Cuba como irla preparando para la transformacion agricola, cuya proxi. midad se anuncia en todas las manifestaciones de los hechos que vienen sucedi6ndose. Puede sentarse este dilema: o se efeetna un cambio en los cultivos, o quedar este pals sujeto a frecuentes y ruinosas perturbaciones econ6micas, como la actual. El azicar, en adelante, no puede ser el todo, sino una parte de la riqueza ptblica. De aqui nace la conveniencia de las obras didActicas que sirvan de guia a los que formen cacaguales, naranjales, eafetales, plantios de henequen, &., y al inismo tieinpo generalicen en los eampos las buenas practicas, que cuando llegan a ser patrimonio del pueblo esparcen el bienestar, simplifican el trabajo y'duplican la produeci6h. Es muy ltil aconsejar a los pequelios propietarios que se dediquen, con sujecion a las mejores reglas, al cultivo de plantas anuales de products exportables, cooi el tabaco, el maiz la patata y el trigo. Los grades capitalistas que quieran invertir sus fondos en la agriculture, ma's atentos a lo venidero que a las exigencias del presente, siempre tan apremiantes para el pobre, harn bien en fundar plantios de cacao con seinilla de, la isla inglesa Trinidad de Barlovento, do naranjos, de henequen de cautchue, &. 1 Cuanpr6diga ha sido en esta Isla la naturaleza, y

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6 c6mo desperdician los hombres sus donesi El Arbol del cautchuc, que parece originario de esta tierra, segnn la lozania con que en ella crece, es rico en una goma que tiene multitud de aplicaciones, y 'es el articulo mats valioso y de mas esplkndido porvenir que hay en el mundo. El trigo puedeo cultivarse con toda confianza, prefiiti6ndose la semilla de climas calidos, muy comtn en Andalucia, llamada moruna; su calidad escomo la del candeal. En las cercanias de la Habana se ha cultiva do con la nombrada de Chac6n, traida de las provincial de la Mancha (Espana) y el 6xito fu6 feliz. Tambi6n debe tenerse presente que en la antigiiedad los vecinos de la provincia de Santa Clara se provefan de harina eriolla. Haremos notar que sembrado el trigo en estas latitudes en el mes de Octubre hasta el 15 de Noviembre, se halla libre de aljorra, y que el suelo le es tan propicio, que suele danarle la superabundancia de lozanfa, pues brotan de muchas matas hasta cincuenta espigas, que no todas contienen granos. El henequ6n (agave americano) vive m4s de la atm6sfera que de la tierra; prospera en los lugares arenosos y esteriles donde otras plantas no hallarian elementos de vida; asi es que se le ve en las playas nacido espontaneamente. Nos apresuramos a decir, por Lo urgent important to del aviso, que la variedad comnn, lamada maguey, de hoja ancha, muy abundante en parenquima y escasa de fibras, no es la que debesembrarse, sino la de hojas mats delgadas, conocida en Yucatan, Estado federal mejicano, con el nombre de henequen. Es sensible que varios cultivadores cubanos hayan adoptado para sus plantios el maguey, de que sacan en M6xico el agua-niel para el pulque, y nunca la materia textile. Recomendamos muy particularmente el cultivo del henequen. Ninguno le excede en las utilidades que rinde, ni en menos cpstos de producci6n, ni en necesitar menos cuidados, ni en garantias de su valor cambiable en la actualidad y en los futuros tiempos, pues se funda esa garantia en el creciente consumio de cordeles para la marina del miundo. Es competidor del abatd, musasea (plAtano) del que se saca una fibra muy resisten-

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7 te. El abaed, propio de este clima, constituye la prin cipal riqueza del Archipidlago Filipino. Nos admira que no se haya introducido en Cuba; y de paso diremos que hemos obtenido filamentos muy fuertes de platano inanzano, que tanto abunda. Ojalh que se practiquen ensayos;_sus fibras no pueden menos de ser aplicables a mas de la cordeleria, al tejido de ciertos lienzos, como Lo son las del abaci y el henequ6n. Hay algunas variedades de plhtanos que se conserva el fruto mas del tiempo suficiente para su esportaci6n a los mercados del Norte, bastando decir quo los distintos vapores que conducen este artienlo del Itsmo de Panama (Col6n, Aspinwall) a New York, emplean por lo regular nueve dias, y que de la Habana demoran, siete horas a Key West. Nada hay tan pintoresco como los platanales de las f6rtiles orillas del Chagres, con sus herosos racimos y sus hojas color verde esmneralda. El racimo, puesto en el embarcadero se vende a cuatro y cinco reales plata, y no pocos cultivadores han formado en corto tiempo grades capitales en esta industria Io mismo en el Itsmo que en Livingston, embocadura del rio Dulce (Guatemala). Una empresa de este genero tiene perspectiva lisonjera en las costas cubanas, o en el interior de la Isla donde sea facil el trasporte por ferrocarril al embarcadero. Por lo demas los platanales no requieren otras atenciones que una o dos limpiezas al afio, y entresacar los vAstagos, que, como en todas las musaseas, brotan en crecido numero de la yoma matriz, se privan unos a otros de la cantidad de aire y de luz necesaria, y apropifndose la savia que debia nutrir el Arbol y correr hacia el fruto, lo esterilizan para la produccion; mfs dejandoseles tires renuevos, darn estos no solo pingiies cosechas, sino que triplicado el numero de individuos desde el segundo ano, quedarA triplicado tambien el numero de racimos. El algod6n es digno de ser atendido, y el Gobierno podia establecer una fabrica de telas blancas, o alentar cone una subvencion al que la funded. Esto traeria un gran ahorro en los gastos del pals, y ya se sabe que un real ahorrado es un real ganado, lo mismo para

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thi particular que para un pueblo. Hasta se puediera hatee ina conibinaci6n en que lejos de gravarse el Estado; la, fabric de tejidos de algod6n le proporcionase tins rental. Como esta gran isla tiene la figura geografica de uha lengua de pajaro y las moleculas de agua salada so elevan a muchos metros de altura, por la evaporaci6n solar y por el choque de las olas en las rocas, la brisa las arroja sobre la tierra y se puede decir que es donstants el riego que reciben casi todos los campos. El algodonero y el cocotero tienen una particularidad: les hacen tairo beneficio esas moleculas salitrosas, que iespecto a btras plantas pudiera compararse su action aila de los aghaceros primaverales. No olvido que los ilahntios de algod6n corren el riesgo de verse devorados por los insectos, a veces en solo una noche; mas Ano existe este mismo inconveniente en los Estados Unidos, que son los principales productores del que se consume bil el mundo y que represents una suma fabulosa en el cuadrb de la sorprendente riqueza de aquellos prosperos Estados? 7&No compensan estas perdidas eventuales las cosechasztue se logren? l No podian enmpreidbrer estudios para extirpar esas plagas, o por lo menos disminuir sus desastrosos efectos? En la costa atlantica del Continente y en diversosi puntos de Am6rica en pocas ocasiones se pierden las cosechas, y los labrado{s mfts pobres -traen al mereado muchas bestias cargadas de algod6n en rama, que el comerciante manda a einpacar y remite a Europa, o vede a los industriales del pals, como que desde los mals remotos tiempos de ios Incas, los Aztecas y los Zipas fu6 conocido po1os amiridan6s el tejido de algod6h y de seda; formaban tan primorosos lienzos que excedian en arte y belleza a los fabri6ados en Europa. Es muy censurable que se importe en Cuba manteca de Chicago, pagfndose un pesado tributo a los Estados Unidos, siendo asi que en estos campos abunda eomo producci6n espontinea la almendra de la loreodoxa regia (palma real), tan nutritiva para los eerdos; y pudiera ademas cosecharse maiz, no s6o para las ce-

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9 bas, y que 6stas abasteciesen el mercado de manteca, sino para exportar en cantidades considerables. La cria de abejas es en extremo productiva; Cuba today es una floresta. Bien dijo Colon: "Es la tierra ms hermosa que ojos humanos han visto." Un pueblo inteligente debe afanarse por importar poco y exportar mucho, y tambien en exportar diferentes articulos, para no vivir expuesto por las oscilaciones de los valores en los mercados a perdidas que pueden traer hasta la falta de recursos para los gastos necesarios a su existencia como sociedad civilizada. Tocante al ganado vacuno, al repoblarse la Isla despu6s de la guerra separatista, han debido introducirse tipos reproductores de la raza de cuernos cortosde Durham. Es verdad que son cars; pero el cruzamiento y a la vez la conservation de la raza pura cuatriplicarian el peso de las reses que hoy se consumen, bastando decir que ya desde 1790 un buey, hijo del toro "Hubback" y-de la vaca "Favorita", pes6 1,370 kilogramos, o sean ciento nueve arrobas y quince libras. La genealogia de esta raza bovina, tan perfeccionada por la selecci6n desde el tiempo de Carlos Collin, se conserva en Inglaterra con prolijo esmero, empleandose una .verdadera heraldica. j Qu6 cosa mas natural que declarar libres de derechos de aduana, para siempre, los ejemplares que viniesen al pals para la cria, de esa raza, y de otras igualmente selectas, y aun establecer el Gobierno por su cuenta establos donde acudiesen los agricultores a fecundar sus vacas, pagando un medico impuesto? Del fomento del ganado vacuno nacen dos industrias poco desarrolladas en esta Isla: la fabricaci6n d&quesos y de mantequilla. Tiempo es ya que los ganaderos cubanos arreglen sus procedimientos a los adelantos de la 6poca. El sistema cooperativo, que es la forma mas comnn y facil del principio de asociacion, debe implantarse inmediatamente en estos campos. El tiene su mayor elogio en las fAbricas centrales de queso y mantequilla, cuyo costo se gradua en los Estados Unidos en tres mil pesos, que se reunen alli por lo regular en acciones de 25 pesos. I.

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10 El duefno de una lecheria de muchas o pocas vacas, no tiene que hacer otra cosa que ordefiarlas y esperar que el Director de la fAbrica (que debe ser persona muy inteligente) made por la lelhe. Al principio, cuando se establecieron en aquellos Estados estas fabricas centrales, hoy tan numerosas, producia cada vaca treinta pesos oro, anuales; se calcula que al present produce ochenta. Esto que proponemos obedece al mismo principio de los ingenios centrales, que al desaparecer el trabajo forzado de la Isla han salvado la riqueza pu-' blica, consistente en la producci6n. del azncar. Las fuerzas cooperatives (colectividad; reunion de fuerzas) son la palanca de Arquimedes del siglo en que vivimos. Y qu6.dir6 de la perfection $la raza de ganado caballar por medio de las casas de monta, lo cual seria de tanto provecho? j Qu6 de la porcina por medio de la selecci6n y el cruzamiento, teniendose como asunto principalisimd la medicina profilactica y curativa, sobre todo la profilactica, para impedir las frecuentes grandes epizo6tias? .A Que dir6 de la cria de aves dom6sticas, quo tiene el nm6rito de ser alcancia de las familias pobres, y que puede figurar en la exportaci6n con una suma respetable, asi en aves como' en huevos? I Que dire, volviendo a los productos vegetables, de algunas vituallas y legumbres que por la variedad del climra pueden llevarse al Norte en los meses de invierno, y venderse con mucha estimaci6n? A Qu6 dir6, en fin, de las frutas, estando esta Antilla a las puertas de un poderoso mercado de-mks de sesenta millones de consumidores ? Hallanse aqui todas las variedades de las auranciaceas: naranjas, toronjas, limas, etc. El lim6n agrio (citrus limonium, Linneo) -es silvestre ; hfllanse ebmo en su natural domicilio la pifia (Bromelia), el cocotero etc. El cocotero (cocos Nucifera, Linneo), cuya explotacion vedan el empirisnmo, la inercia y la falta de buenas leyes. Da lastima, se contrista el Animo, al contemplar los miles y miles de troncos secos, nltimos y pasajeros representantes, si no se pone remedio, de los-pintorescos 0

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& 11 plantios atacados fieramente por un insecto,,por un hongo, o por causas atmosfericas, que nada se sabe con fijeza. (1) ;Qu6 6rbol tan until y admirable! En verdes urnas ofrece al hombre en los elimas intertropicales suave nctar que mitiga la sed, y al mismo tiempo una al(1) No se sabia cuando escribi este pr6logo en 1884: hoy existe una teoria que parece muy fundada. El enemigo de los cocoteros es, segun ella, un insecto de la familia de las cochinillas, a la que pertenecen el Coccus del naranjo, el Aphis Mtpuli, que destruye en algunos aflos los campos de l6pulo de Inglaterra, el Aphis lanigera, que cae sobre el manzano, etc. Este descubrimiento se debe a mi malogrado o inteligente amigo el Dr. D. Federico GAlvez, quo .lo llam6 Cococivoro vanddlicus, segun puede verse en la extensa carta que me dirigi6, y quo se halla en el 24 tomo de esta obra. Present6 a la Academia de Ciencias medicas, fisicas y naturales de la Habana el fruto de sus observaciones, y se le impugn6 por un acad6mico, prevaleciendo la opinion del Dr. Rams lde que el autor del daifo era un uredo, opinion apoyada por el venerable Poey: mas este ha rectificado, porque el Dr. D. Carlos de la Torre, notable naturalist, asegur6 el aflo nltimo (1889) ante la misma Academia que en efecto se trataba de un Aphis, y que el Dr. GAlvez habla tenido raz6n. El Dr. La Torre no ha expresado el medio prctico de extirpar esta plaga, por lo cual sefalar4 el que me parece mas adecuado, y tal vez es el nnico, dado que realmente se trate de un insecto. Echesele al cocotero en el cogollo flor de azufre mezelada con cal y p6ngansele lienzos con sal, a manera de saquitos, .en las axilas, o sea union de las pencas y el tronco. Dos saquitos a uno y otro lado en las pencas mas inmediatas al cogollo para quo desleida esa sustancia con el sereno de la noche la absorb el Arbol. A este le es tan beneficiosa la sal que bajo su influencia no s6la crepe con rapidez y lozania cuando es pequeflo, sino quo rinde riquisimas cosechas. Preparado de este modo el cocotero enfermo, se amontona brusca a su pie, media Vara alrededor del tronco, y se le da fuego, para que el humo y el calor maten el parfsito, gue se halla espareido en todas las pencas. En un gran plantio se amantona manigua, para quo quede el campo del cocal en los lugares invadidos, como una roza, cuando ya se han derribado las yerbas y arbustos, y en esto estado se le aplica el fuego. Los cocateros se verfn mustios, al parecer moribundos, si ha silo mucho, cual convene, el fuego; mas pronto vuelven en si cnrados del mal. Si esto /no se hace, la plaga no dejara uno solo con vida; todos, todos 'morirfn. Advierto que cuando amarillean las hojas y se seca el cogollo, debe derribarse el Arbol y reducirse a cenizas para,evitar el contagion, que es volatil y recorre grandee distaneias. 6

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12 me'ndra alimenticia ibundantisima en una grasa que en muchos paises se aplica a los condiments en lugar de la manteca de cerdo, y para el alumbrado, teniendo ademas muy apreciables propiedades medicinales. Si el cocotero desapareciese de la haz de la tierra, sobrevendrian espantosas epidemias, por inanicion, en los numerosos puntos del globo habitados por tribus salvia En. el jardin de la casa de la senorita Maria Suarez y Franchi Alfaro, en San Antonio de los Banos, habia cuatro cocoteros con las hojas amarillas, seflal caracteristica de esta enfermedad, y uno de ellos tenia el cogollo seco. Hallandome en aquella villa en Enero de 1890 aconsej4 que se derribase e ineinerase este tiltimo, y que a los tires restates se le aplicase el azufre, cal y sal en el orden que dejo indicado. No fu6 possible la incineraei6n porque las fuertes brisas podian causar el incendio de la casa; pero se le aplic6 el hacha al cocotero que podia considerarse incurable, mejor dicho, ya muerto, y se le pusieron a los otros los saquitos de sal, regandoles cal y flor de azufre en el cogollo. Al mes habMan perdido la amarillez y estaban sumamente lozanos. Se me -ocurre to siguiente: si el insecto estaba esparcido en las hojas jc6mo pudo morir con la cal y azufre que solo se regaron en la yema terminal? En el pedazo de la penca que examine solo habia una tela compacta, como de algod6n, del tamalo de medio real, que encerraba en su seno o cubria, un cuerpo redondo, algo aplanado, poco mss grande que un grano de pimienta y que parecia un deposito de hueveeillos. Las hojas estaban salpicadas de pequeofas a innumerables listas moradas en todas direcciones, a manera de araflazos en la piel humana. Falto de instruments apropiados y convaleciente de una grave enfermedad, no ampli6 la observaci6n, y ahora pienso que sea o n6 exacta la teoria del Dr. GAlvez, ratificada por el Dr. La Torre (par exacta la tengo), puede suceder que un crecido nfiniero de los cocoteros que sucumben no sean victimas del parfasito, sino que mueren an6micos por falta de las sustancias nutritivas de la tierra, que ya han agotado. En este caso la sal, que es un alimento tan codiciado por 6sta planta, fu6 la que realize la curaei6n de los trees individuos que embellecen el jardin-de Ia Srta. Suarez. En fin, en mi afan par salvar los plantios de cocoteros de Cuba, y por ser asunto de inter6s universal, he consultado el caso con el Depatamento de Agricultura del Gobierno de Washington en 1886, y 6ste me contest6 que de las varias opiniones expresadas en el 29 tono de esta obra,' las que le parecen mi fundadas son las do los Dres. D. Felipe Poey y D. Sebastian Alfredo do Morales; el primero atribuye el mal a fen6menos atmosf6ricos y cI segundo al ferment do la savia, que se convierte en vinagre. Ttespecto a remedios curativos el Departamento opin6 que la ca y el azufre, que yo le indicabaI son los mejores.-(Nota del autor).

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13 jes, que casi no conocen otro elemento de subsistencia que la delicada almendra. El comercio de cocos de esta Antilla-con los Estados Unidos podria elevarse a una cifra que hasta ahora no ha sido ni siquiera imaginada, porque nadie ha pensado aqui en otra cosa que en sembrar canas de azicar si exceptuamos la comarca de Baracoa, cuyo bienestar depende de ese cultivo y es probable que lo pierda con la terrible plaga. No queda la mas leve duda de que no existe.otra empresa en que con mayor descanso y con menos gastos puede asegurarse a los cinco anos una renta pinge, sin mas trabajo que recoger el coco seco, que cae como una incesante lluvia en los grandes cocales, y despojarlo de su concha. El empirismo no estudia, no prev6e el mal, no mejora, y no conserva, y siempre es sorprendido cuando la desventura toca a su puerta; el empirismo es la muerte, la ciencia es la vida. Se ha dicho que la agricultura es la nodriza de las naciones, y pudiera agregarse, que la ciencia es la nodriza de la agricultura. Suplicamos al lector nos permita una digresi6n para hablar de, un proyecto Intimamente relacionado con el asunto que vamos tratando, y de cuya realizaci6n se derivarian muchos y grandes bienes. En el Ministerio de Fomento del Gobierno de Madrid existe un expediente que promovimos en aquella corte, a fines de 1883,, proponiendo la celebraci6n de un congreso international entomol6gico, congress necesario, que interesa a la agriculture del mundo, mermada todos los aiios por los insectos, que a veces, en algunos puntos, dejan destruidas las cosechas por completo, presentndose entonces el hambre pdblica, generadora de pestes y de graves males sociales, morales y politicos. Los pueblos, triste es decirlo, viven mas del pan que del espiritu. El hambre quita al ser rational los instintos del bien. En aquel tiempo nos haliabamos fuertemente impresionados al contemplar las provincial de la Mancha invadidas por la langosta; a La Francia, en sus vinedos, por la filoxera, etc.

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14 Tambian influla en nuestra mente el haber dejado a nuestra patria adoptiva, Colombia, y a casi toda la Amei'ica del Sur, sufriendo los estragos del espantoso ortoptero que desol6 el Egipto en los tiempos biblicos. Parecionos que convocandose a los sabios del universo se lograria por medio de la asociaci6n de las ideas y la proteccion de los gobiernos, el 'aprovechamiento de los estudios efectuados aisladamente en todos los paises cultos, y que vendrian a ser, en' conjunto, el fruto casi divino de los esfuerzos del genio humano. La lucha de la inteligencia con la naturaley en defensa de nuestra especie, es la guirnalda resplandeciente que cinen las naciones que aspiran a grandiosos destinos. La naci6n mas feliz no es aquella que tieno mayor numero de habitantes,, ni mayor nimero de heroes, sino la que mias influya en el bien de la humanidad. Este congreso hubiera ensanchado el circulo de los conocimientos actuales, mejorado la suerte de diversos pueblos, undo la acci6n do los gobiernos' uor el atractivo de un interns comun, y dado renombre imperecedero al jeven monarca que lo patrocinaba. La idea fu6 acogida con entusiasmo en las altas regiones oficiales, se celebraron numerosas reuniones en la Sociedad Matritense, y trabajaron sin descanso por realizarla reputados naturalistas y hombres de buena voluntad, tales como el Dr. Letamendi, catedratico de San Carlos, que fue nombrado presidente de la comisi6n ejecutiva y que acaba de hacer notables experimentos respecto de la tenacidad de vida de las bacterias el doctor AzcArate, cuya palabra, como un jorrente, apenas alcanza las rapidas ideas que pasan como relampazos por su imagination cuando penetra en el campo de las ciencias naturales; el joven D. Ignacio Bolivar, laborioso entom6logo, que personifica Ta modestia y promote dias de gloria a su patria; Dres. Mestri de San Juan, Tejada y Espana, Galagarza; don Miguel Rodriguez Ferrer, que ha publicado obras de relevante m6rito sobre Cuba:. el doctor D. Emilio Ferrer de Couto, excelente m6dico, secretario de la Junta organizadora del congress y autor de Ia luminosa Memoria presentada al Gobierno resumiendo los trabajos

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15 preparatorios y desenvolviendo el plan quo debia seguirse, etc. Habiase acordado traspasar los limites de la entomologia y presentar al congreso como una de las tesis que debia resolver, si el c6lera y la fiebre amarilla eran o n6 enfermedades parasitarias, y si lo eran, de qu6 modo debian ser combatidas. Ya entonces corria como cosa sabida entree aquellos distinguidos espafioles, segan lo habia enseiado el eminente Pasteur, Davaine y otros sabios, que esas enfermedades y otras muchas, provienen de seres microscopicos que se apoderan del organismo; sofibamos todos con el descubrimiento de grandes verdades, y. con hallarnos frente a un inmenso mundo de atomos vivientes; y esperabamos, llenos de cierta confianza, que el congreso devolveria a los liombres su condici6n de cosmopolitas, que han perdido en determinadas regiones de America, donde la terrible fiebre abre el sepulcro a los nacidos en climax frios. El espediente qued6 ultimado, como suele decirse en el lenguaje de las oficinas; s6o faltaba expedir la Real orden covocando a los gobiernos para que enviasen sus representantes a Madrid en la fecha que se fijase; pero los ministerios duran poco en Espana, y la political de corto alcance, la political bizantina, lo absorbed todo... Present6se al Sr. Sagasta, Presidente del Consejo, una. respetable comision; la acogi6 con la mayor benevolencia, aplaudi6 el pensamiento con entusiasmo y ofreci6 que se celebraria el congress en el t6rmino necesario para las convocatorias, ann cuando no habia suma incluida en el presupuesto.... El Sr. Sagasta, a los pocos dias, dej6 de ser Ministro. Sucedi6ole el Sr. Posada Herrera, y present6sele otra comision, de la que formamos parte. Olmos de sus labios un brillante discurso que nos admir6 por los variados conocimientos de que di claras muestras aquel docto y venerable anciano; mas a los pocos dias dej6 tambien de ser Ministro. Ocup6 su puesto uno de los hombres de Estado notables de Europa, el Sr. Canovas del Castillo, obligado a prestar atenci6n a estas cosas por la fuerza de su

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16 genio y por su fervoroso culto a las ciencias; mats leg, ia estaci6n del calor, la Corte,. como de costumbre, qued6 desierta y regresamos a Am6rica, quedando en olvido, probablemente para siempre, tan ntil proyecto. Muy pronto el terrble viajero del Ganges apareci6 en Francia y despuis en Italia y en la misma Espafia. I ufn acertado, cuAn prudence hubiera sido oir .las opiniones de las notabilidades contemporfneas! A mias del impulso qde hubieran tenido las ciencias naturales, se hubieran acordado reglas sanitarias, que llegarian a ser obligatorias para todas las naciones, como la parte mfs important del derecho de gentes, sentAndose asi principios invariables en lo que mks intere sa a la familia humana: la higiene universal. Apenas se concibe que los hombres publicos que determinaron ls conferencias sanitarias de Constantinopla, no pensasen en estas reglas, pies con 1ellas es evi dente que no sufrirfa el comercio del mundo de tiempo en tiempo, esos trastornos que ocasionan tanta ruina, provenientes del diverso criteriode los gobiernos respecto a las cuarentenas. Vease, pues, con cuantos titulos el congress internacional entomol6gico, o mejor dicho, medico entomol6gico, hubiera sido un fausto acontecimiento, digno de reyes y de sabios. Al presented, el Sr. Conde de Tejada de Valdosera, es Ministro de Ultramar, con amplias autorizaciones otorgadas por las Cortes, y parece dispuesto a emprender una serie de provechosas mejoras; abrigamos la esperanza de que active el espediente, aunque no corresponda' a su Departamento, siquiera para salvar los pocos cocales que quedan en Cuba, fomentar nuevos plaiitios, libertar el tabaco de la multitud de insectos que devora la mitad de las cosechas, y favorecer las islas Filipinas, donde esos enemigos del reino vegetal aminoran todos los aios la producci6n. Ademfs: 1 los campos de la misma Peninsula no se hallan actualmente desolados por la langosta, que reduce a la miseria las provincias de la Mancha y amenaza estenderse a todo el territorio de la nacion? 1No destruye la filoxera las vides y puede hacer Adesaparecer la

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\ 17 mayor riqueza de Espana? l No-se multiplican los hemipteros, los lepidocteros y otros muchos insectos que atacan todas las plantas? Los gastos del congreso hubieran sido pocos, puesto que cada gobierno sufragaba los de su representante. Volvamos a Cuba: esta Isla esta sufriendo una tran& formaci6n social, politica y economic, ineludible. Cuando esta transformaci6n 'se complete, tornarn loc tiempor normales, y se gozar de bienestar mis s6lido. El nuevo movimienfo que debe imprimirse a la agricultura, exije, a fin de no dejarla sin rumbo, la creacion de un Departamento especial del ramo en el Gobierno Superior civil, tomandose por modelo el de-los Estados Unidos. Seria una preciosa rueda, que engranada en la mAquina administrative; pronto, muy pronto, dejaria sentir su acci6n benefica. A ese Departamento, y a las Juntas de Agricultura, que funcionan desde los dias del inmortal Jorge Washington, deben su prosperidad aquellos Estados, asi como a la laboriosa Comision Entemol6gica, para la que todo elogio es corto; y en Espafna son conocidas esas Juntas hace mis de unsiglo: el gran Rey D. Carlos III las estableci6 en todos 10s pueblos, y fueron un fuerte elemento de la riqueza nacional, que tom6 entonces gran vuelo. Tanbi6n haria bien el senior Ministro en comunicar a la labor de la tierra carActer cientifico, creando estaciones agron6micas, como lo ha practicado Inglaterra.. Es muy conveniente declarar texto forzoso de los.inetitutos de primera enseflanza la mejor cartilla agraria 4 que se present en concurso, seiialando un premio a su autor, cartilla que debe contener algunas nociones de geologia, fisica y quimica. Cuan triste es que los jovenes salgan de los colegios sin conocer si'quiera los arboles de su pais, ni las propiedades del suelo, ni los 'fen6menos metereologicos qua tanto influyen en la salud y la vida, asi del hombre como de las plantas! AI mismo tiempo seria muy oportuno ofrecer sumas en metalico, que no bajen de die* mil pesos, a los agricultores que formen nuevos plantios, de,,eierta extension, de cacao, de naranijos, de kiraca; (planta que produce la paja llamada jipijapa), bosques artificiales de cautchuc, de tagua (marfil vejetal), 2.

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18 (1) etc. Tambi6n declarar libres de todo derecho municipal y del Estado por un numero de anos esas utilisimas empresas; y, por nltimo, celebrar periodicamente exposiciones agricolas e industriales, dirigidas por la benemerita Sociedad Econ6mica, a la que t6ntos y tan grandes beneficios debe la Isla. Hemos aceptado con gusto el ofrecimiento que nos ha hecho el Sr. Director del Diario de la Marina para publicar algunos capitulos de este libro en 'Las columnas de su peri6dico, pues asi syrar mss brevemente conocido; y el Sr. D. Alejandro Chao, dueifo de LA PROPAGANDA LITERARIA,.solicito por el bien general, hara una ediui6n economic, a fin de que se halle al alcance de los labradores pobres, para quiehes principalmente escribimos. En sus paginas hallaran estos, y tambian los grandes propietarios, interesantes metodos para la siembra del cacao, el cafe, el tabaco, el algod6n, el naranjo, el cocotero, la hiraca, el cacaguate'(mani), el, henequ6n y otras plantas propias de este clima; algo sobre ganaderia, apicultura, horticultura, cria de ayes dom6sticas, formaci6n de potreros, etc.; hemos recogido Lo mejor que heinos encontrado escrito por varies autores. (1) Hacemos este present a los agricultores, aprovechando el corto tiempo que hemos deaspirar el aire grato y vivificante de nuestra patria nativa, a la que tal vez no avlveremos a ver; y si no hemos tenido acierto en la election de los materiales que componen-este libro; si carece del m6rito, apetecido, no por eso dejaria de ser injusto desconocer que nos ha guiado el amor y el vehe(1) La tagua, es decir, el fruto del Arbol Phytelephas macrocarpa, que lleva aquel mismo nombre, pudiera regarse en los 'bosques de tierras bajas y pantanosas de las costas de esta Isla que no utiliza la agricultura. Tardaria muchos aflos en dar coechas apreciables; mss seria un beneficio hecho a las generaejones futuras. Las sociedades humanas no deben trabajar solo para si y para el presente, y si se prodigan a los Arboles los cuidados del cultivo, fructificarfn en pocos anios; pero no seria una empresa de un todo provechosa, por la competencia de Colomtia, Venezuela, Brasil, el Ecuador, ete, paises de los cuales se exportan considerables cantidades de este marfil vejetal, que so produce silvestre en los vastisimos bosques de esas naciones. (N. del A.)

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19 mente deseo de que se generalicen los conocimientos agron6micos, que tanto contribuyen a -a prosperidad pnblica. Feliz Cuba, si llena de aliento y de esperanzas, cifra su bienestar en la agricultura, santifica el trabajo, y busca en las buenas costumbres y en la instrucci6n delpueblo el indestructible fundamento del Orden y de la libertad! Habana, 14 de Noviembre de 1884. FRANCISCO JAVIER BALMASEDA. (-) Fu4 mi prop6sito cuando determin6 publicar esta obr, quo crel reducida a un tomo, ser simplemente coleccionador, y por eso le puse el inmodesto titulo de "Tesoro del agricultor cubano'". Pronto conoci que no existen mstodos aplicables a este clima para '&rios cultivos importantitisimos, tales como el del maiz, la patata, etc., asi como para la cria de aves dom6sticas, que puede ser una rica fuente de bienestar y de riqueza, y me vi en el caso de ser autor y de emprender al mismo tiempo un trabajo improbo para reformar algunos manuals, como el del algod6n. De trabajo en trabajo, encantado por el bien que le reoulta a mi suelo natal, he formado tres libros de numerosas paginas y letra compacta. (N. del A.)

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s METODO PARA EL CULTIVO DEL ARBOL DEL CACAO PoR D. C. MARTINEz RIBBON '-'Un cacagual es una mina de oro, y un canal es una de hierro." Labat. Gran gloria para Amgrica, ser cuna de la quina, la patata, el maiz y el cacao. Balmaseda. I De Ia planta y del terfeno que le conviene Theobroma, palabra griega que significa bebida de los dioses, es el nombre botfnico de esta planta. Jussieu y grand. nnmero~de botAnicos la colocan en la familia de las Malvaceas; algunos otros la ponen en la de las Bytneiracias. Este genero comprende unas 16 especies que perteneeen a las mas cflidas regiones de la America, y seria largo enumerarlas. Estudiar6mos las dos mas importantes y comunmente cultivadas entre nosotros, con lo cual se tendratn los conocimientos generales y suficientes para dedicarse a cultivar cualquiera de las otras que se den en otros terrenos. CACAO ROJIzo, llamado comnunmente cacao morado. Arbusto de 4 o 5 metros de elevaei6n, de ramas enderezadas y delgadas, hojas cortamente pediculadas, largas como de 20 a 25 centimetros, oblongas u ovaladas

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22 oblongas, acuminadas, alternas, muy 'enteras, lampinas, del mismo color en ambas fases. Estipulas line res y caducas. Flores amarillas o rojizas, muy pequenas, numerosas, en cimas caulinares, ramales o exilares. Fruto rojizo mas o menos encendido o amarillento, lampino, de diez estrias o canales, afectando un poco la forma del fruto del pepino, pero con extremidad acuminada. Simiente mis gruesa que -una almendra. CACAO VERDOSO, llamado 'vulgarmente cacao blanco. Arbusto de dos o tres metros de elevaci6n cuando se cultiva; pero que en estado silvestre llegaria de 8 a 0 mietros, de ramas extendidas y horizontales. Hojas iguales a la de la clase anterior, un poco moradas. Fruto verde claro, muy arrugado, parecido a la fruta lla mada balsamic (1). Simiente como la de la clase anterior e igualmente apreciada, pero menos grasosa. Enumeremos algunas ottas de las distintas clases que se conocen en America. Cacao comun (theobroma cacao, Linneo), Arbol de 3 a 4 metros de elevacion cultivado en las Antillas. Cacao de la Guayana (theobroma guyanensis). Arbusto de 5 metros. Cacao bicolor (theobroma bicolor de Humboldt y Bonpland). Arbusto de 3 a 4 metros. ;Cacao cimarron(theobroma silvestris). Arbusto de 5 metros: Cacao elegante (theobroma speciosa) que reee en el Brasil. Cacao blanquecino (theobtoma subineapa),que se halla en los bosques a orillas del Amazonas. Cacao de fruta pequea (theobroma microcarpa) que crece en las orillas de Rio Negro. Cacao de hojas angostas (theobroma agustifolia) que se halla en M6jico. Cacao de hojas ovaladas (theobroma ovalifolia) que c-ece en Guatemala. Reffindiendo los datos de los distintos tratados que tenemos a la vista, vemos que todos convienen: 19 Que el cacao es' una planta originaria o indigena de Am6rica. 29 Que crece a la sombra de los bosques y que se de-

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23 sarrolla con feracidad en los terrenos situados en vegas de cordilleras, regadas por quebradas o arroyos perennes, o a orillas de un rio, cuyas riberas sean de te-, rreno mezclado con arena y barro, o sean los terrenos llamados comunmente negros o de aluvion y 39 Que necesita una temperatura que no baje de 244 centigrados. Por lo dicho ya, puede deducirse que el Arbol del cacao necesita para su desarrollo sombra, calor y humedad. En un terreno bajo, a orillas de un rio, es decir, en un terreno de aluvion, puede cultivars sin riesgo de que se aniquile en las grandes sequoias, siempre que est6 asiduamente cultiva'do. En un terreno de esta especie, aunque tiene el peligro de las inundaciones, puede conservarse sin que 6stas le danen, siempre que se tenga especial cuidado de procurar que el agua corra y no profundice mas de dos decimetros en la ma= yor corriente y que no queden dep6sitos estancados que, calentandose con el sol, o pudri6ndose daflen el plantio. En un terreno firm o amarillo sera impossible sos, tener el cacagual en una seca fuerte sin quo perezca, sino es hAmedo naturalmente el terreno, por estar cruzado por arroyos o por estar en vega de cordillera, o convenientemente dispuesto a ser regado con oportunidad por alguna corriente pr6xima de agua, que se haga derramar en la sementera, para humedecerla cada quince dias. El cacao se desarrolla y produce eon lozania en los terrenos que sean propios para el platano, planta bien estudiada y condcida entre nosotros. Exige su cultivo por lo regular un terreno de bosque virgen; pero si este no puede conseguirse, uno de manigua, descansado, en que se calcule obtener una buena casecha de maiz o de platano. "Las riberas del Magdalena, en la Republica de Colonbia, dice Humboldt, son de un terreno inmejorable para el cultivo del cacao, y la calidad del fruto que en ellas se produce puede competir con el mejor llamado de Caracas.'' (1) Momordica balsamina, de Linneo.

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24 iI. Modo de sembrarlo La generalidad de nuestros cultivadores, obediente a la rutina seguida desde los antiguos tiempos para el cultivo de esta planta, aconseja que los plantios esten a la sombra de grandes platanales. Lo mismo aconsejan en sus tratados Humboldt, Bonpland, Boussin gault y Rosignon. Aquellos por habito o por ignorar otro metodo mejor, y estos naturalistas porque formaron sus tratados reuniendo datos que adquirieron de ligero en'sus excursiones cientificas, y carecian de los conocimientos que da la experiencia del -cultivo de una planta de nuestro qlima, estudiada por personas dodicadas a su siembra. He tenido oportunidad de estudiar prAeticamente los dos m6todos que.paso a explicar en este tratado y reconocer las ventajas del segundo, por ofrecer mayores econontias y menos cuidados. Antes de eso sera preciso dar una idea sobre el eacao. destinado para semilla, y la mantra de prepararlo para la gerninaci6n, asi como la de former los semiileros. Para la semilla de un cacagual, han de escojerse loe grants de mazorcas bien maduras las cuales se abren cuidadosamente para no daniarlos. Si la siembra se efectuare en un lugar en que pueda adquirirse la semilla, se tomarn las mazorcas mAs _maduras y hermosas que haya en los Arboles; pero si la consecuci6n de ella demanda tiempo por la distancia a que se eucuentra, se cojeran mazorcas no muy maduras, procediendo a preparar los grants tan pronto se legue al lugar donse se vaya a plantar. Pala esto se hienden las mazorcas, como se ha dicho antes, se sumergen los grants en una vasija con agua y se dejan alli por 24 horas. Esta operaci6n es para facilitar la mondadura de las alm'indras. En efecto, en ese t6rmino se nota ya la mayot parte con la pelicula gruesa que las cubre, rajada, y hay que proceder a desmondarlas completamente de dicha pelicula para facilitar o acelerar la germinaci6n, dicen unos, o para

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25 librar a la planta de la plaga de hormigas, dicen otros. Cada almendra que se monda, debe ponerse en un de. p6sito de agua muy limpia, donde, permanecer hasta que sea fijada en la tierra, pero teniendo cuidado de no retardar esto, pues tan luego tomen un color roji.zo se pierden. La siembra se efecttia en semillero, o en puesto fijo. Un buen semillero es la base de un hermoso plantio. Este se forma tomando un terreno que tenga un metro y cuarenta centimetros de ancho (1.40) por todo el largo que se quiera. Se cubre con una enramada que impida la penetraei6n del sol, pero que d6 paso a la lluvia. Se prepara el terreno arandolo bien, y procurando que quede con surcos atravesados distantes 2 decimetros-unos de otros. Se toman las simientes poniendolas a un decimetro de distancia una de otra, y colocfndolas en la parte superior del surco, es decir, en el lomo del aporcado. El grano se coloca entonces, dejandole fuera menos de la mitad, y enterrndolo de manera que quede para abajo un botoncito que asoma a un extremo, y que es el embri6n de la raiz. El grano antes de enterrarlo tiene un color blanquecino o morado. Se cubren todos con hojas de pltano. Se riegan a mafiana y tarde, sino Ilueve. Se levantan las hojas a los diez diae, 6poca en que ya principia el grano a suspender notablemente, y en que teniendo un color verde, muestra una tendencia marcada a su rapido desarrollo. Se continue el riego hasta la 6poca de la plantacion, que es a los seis meses, en 6poca de plena lluvia. Conviene .formar los semilleros en Noviembre, para efectuar la siembra en Abril o Mayo. Para una siembra formal no debe formarse un solo semillero, sino varios, a distancia de cien metros, para tener disponibles y cerea las matitas a su tiempo, pues si se hace uno solo en el centro, habria que trabajar mucho para el trasporte a las extremidades. Llegada la epoca del trasplante, se procede del modo siguiente: Se eseoje para la operaci6n una epoca lluviosa. Se cava en el extremo y al traves del semillero una fosa como de 50 centimetros -de profundidad y ancho, de manera qup efectuandose por ella la extraction,

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26 se haga dAndole al terreno del lado de las plantas cuatro cortes con un machete, al pie de cada matita, y salgan ellas en un terr6n cuadrado cada una sin haberseles daiado las races. Con maestria en la operacion y ejecutada en primavera, no peligra ninguna planta. De alli son trasportadas al lugar donde van a fijarse, sin p6rdida de tiempo, colocandolas en hoyos cuadrados y a proposito. Para la siembra en un punto fijo, es decir, sin semiHero, se ponen tres granos en cada punto en que haya de quedar el arbol del cacao. Se remueve un pequeno cuadro del terreno y se colocan las tres simientes dentro de un canuto de guadua (bambi, cana brava) que a la vez que las Libra de las hormigas, iguanas y conejos, les sirve para activar la germinacion, pues por una tendencia natural toda planta trata de salir pronto a la luz, y resulta que en la mitad del tiempo que emplearia en crecer a la altura del canuto, sale fuera. Donde no se consigue guadua, se senala el puesto de cada arbol con una estaca. Al tender 50 centimetros las tres matitas, sibnacen todas, se arranean las dos may's d6biles y se deja la mas lozana. Primer m6todo de siembra Se acostumbra generalmente poner el cacao en los primeros anos al abrigo de grandes platanales. Nada mas natural si este metodo se adopta, que fi jar el cacao en un platanal nuevo. Todos los cultivadores saben la mantra como se siem, bra un platanal comfn ; asi solo nos resta advertir que siempre que se hagan 6stos para el plantio de cacao, conviene no ponerlos a tenor distancia de tres metros y sesenta centimetros (42 varas) y dejar la roza desprovista de toda la madera que no-se haya quemado. Es cosa sabida centre los agricultores que el platano sembrado en veranillo es mas lozano y se eleva menos. Conviene, pues, hacker la siembra del platanal en Agosto, y los semilleros en elmes de Noviembre pr6ximo, para sembrar el cacao en Abril o Mayo .como se ha di-

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27 cho. Cada 6rbol de cacao debe quedar colocado en nwdio de cada dos de platano, siguiendo en hilera yen todas las filas. Como la sombra del platano no esperenne o duradera, hay necesidad de plantar otros arboles de corpulencia que mantengan la sombra cuando perezca aquel. Estos se colocan en medio de las filas de platano saltando dos por medio. Se colocan para el efecto en trechos de diez varas,. (8 metros) semillas o arboles de caracolf, guanos y guayabds silvestres, aunque algunos opinan qgP las frutas atraen hormigas y pajaros en abundancia. Lo mejor para evitar esto y facilitar las atenciones, es poner en esos puestos maticas de un arbol muy generalmente usado para eso en Venezuela, que se llama bucare o madreeacao (cantagallo) y otro no menos aparente llamado azuceno, los cuales crecen pronto, y pueden sembrarse en 6rden e intercalados. A los cuatro aios ya su follaje es suficiente a cobijar el cacao y es hasta precisa la destrucci6n del platanal para su mejor desarrollo. Adelante trataremos, en un capitulo aparte, del desarrollo del Arbol del. cacao. Segundo metodo de siembra La mayor dificultad que puede presentarse en 6ste metodo es la adquisiei6n de un bosque virgen o artificial, que reuna a la principal condici6n de un follaje cerrado, las necesarias por el terreno y temperatura. Si se han podido obtener en un bosque todas las condiciones de un buen terreno, se ha obtenido una riqueza, supuesto que con este m6todo y con esa adquisicion puede efectuarse la siembra, en mi concepto, con 75 por 100 menos de valor de gastos, con menores molestias, y mas seguridad. En efecto, thabra mayor error que poseyendo un bosque propio para la siembra del cacao, y pudiendo utilizar su sombrio se aniquile el trabajo de siglos de la naturaleza con el filo destructor del hacha, para luego ponerse a gastar dinero, tiempo y atenciones para levantar un bosque artificial, que con gran trabajo y no pocos afios vendra a dar al cacao el abrigo que aquel que nada nos costaba? Parece I

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28 una ilusi6n; pero no se habia caido en la cuenta de este error; y la rutina ha guiado a todos los cultivadores de cacao a la destruccion de .los bosques, lo cual ha sido p6rdida de capitales y remora para esta clase de plantios, pues a la mayor part de los empresarios les ha arredrado mas la ruda labor del penoso cultivo de los platanales, que la demora en esperar sus productos. Hay, sih.embargo, quien a la simple enunciaci6n del m6todo, lo cree fantastico, dudando de sus resultados; pero sin alegar mats a su favor que la vana raz6n de que asi no se ha acostumbrado. Para comprobair sp posibilidad y sus ventajas, bastaran los siguientes razonamientos: Z Qu6 diferencia hay entre el sombrio de un bosque artificial y el de uno natural Obteniendo el cacagual debajo de un bosque natural, si se malogran, por ejemplo, unos 80 Arboles de cacao, y se resiembran & creceran y producirn? I Bajo que platanal ha sido sembrado un Arbol de cacao de los que se multiplican en los bosques virgenes por la dispersion de las semillas ? I Qui6n cuida ni cultiva esos Arboles grandes de cacao, que se encuentran en los bosques, abandonados y -produciendo V I Qui6n ha sembrado esas selvas inmensas del cacao cimarr6n que crece en las Guayanas, y que se designa en botanica con el nombre de Theobroma silvistris?. Igualmente hay selvas extensas en los valles de Colombia y el Brasil de un cacao bicolor, que conocen los indios con el nombre de Bacao, y asi podrian citarse mil ejemplos. El que estas lines escribe, ha tenido ocasi6n de ensayar el segundo metodo praeticamente, y por eso se permite aconsejarlo. En un platanal hay pardidas ocasionadas por accidentes naturales, como los vientos, que con frecuencia echan al suelo todo el plantio, hacienda dalios grandisimos que exijen cuidados asiduos que solo el dueflo pudiera sobrellevar. En todo eso hay atrasos y dafios dificiles de reponer y que vienen dando por resulta-do el aniquilamiento de la sementera y el desaliento del propietario.

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29 Ademas, en un platanal se necesita un cuidado constante porque no solo se tiene la atencion de la sementera que da la sombra y de la que haya de darla luego, sino la principal del cacao, y esto ocasiona ma's gastos y tiempo perdido. La deshierba es mayor, necesitan como cuatro limpiezas o' binazones cada ano, y los productos del platano con que se halagan algunos, n6 bastan para cubrir ni los gastos dichos, ni las molestias que por el se proporcionan.,,I Quiei 'acometeria en un platanal la siembra de diez mil arbolesde cacao de un golpe, teniendo al fre te la perspective anterior? No s6lo le seria gravosa en los gastos, y dificil de llevar a cabo, sino que mantendria en-el trabajo 20 hombres diarios por lo menos en los cuatro primeros anos, lo cual haria la empresa di, ficil y cara. Sin embargo, no hay que desalentarse si no es facil la adquisici6n de un bosque que reuna las condiciones dichas y nos es preciso recurrir al medio de los platanales. Como se vera al final, el cacao es una mina de oro, como muy bien dice Labat, que pagara eso y mucho mfs. Si la necesidad obliga a tomar ese medio, nada mis facil para una persona de recursos que solicitar un contratista que anualmente ponga un nnmero de arboles y tomarlos al tiempo de florecer; y nada mas facil tambien para un pobre que tiene por fuerza que tender siempre un platanal para el sostenimiento de su familia, que intercalar cacao en todos los platanales que haga, para formar sin saber c6mo ni cufndo, una riqueza que mas tarde 1o haga un hombre de medios con que sostener una posici6n ventajosa. Seguiremos con la siembra en el bosque. Todo bosque que tenga las condiciones seiialadas en el capitulo primero, es propio, y sin esernpulos de ninguna especie debe procederse a-la siembra. Hay particularidades que muestran mas marcadamente la buena condi cion del bosque, por ejemplo: un bosque situado a orillas de una corriente o dep6sito de agua, que sea de tierra negra, mezclado -con barrow y arena, que tenga hermosa arboleda de azucenos, caracolies, guacamayos,

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30 espinos, guayabos silvestres, etc. y que por lo bajo se le vean matas de hiracas, palma amarga y culantrillo, es inmejorable. (1). El nnico gasto que demanda, es hacerlo limpiar por debajo, repicando la madera menuda y entresacando de los grandes Arboles aquellos que mudan las hojas en el invierno, como el jobo y las ceibas. Limpio por debajo, cuya operaci6n debe hacerse en Abril para impedir que pueda el monte incendiarse con los fuegos del tiempo seco, debe procurarse repicar muy bien toda la palizada a fin de que no haya estorbos para fijar una matica de 'cacao donde quiera quo sea conveniente. Asi como una pampa no seria buena para esta sementera, porque necesita el cacao sombra desde su nacimiento hasta su veje6z, una sombra muy tupida como la que pudiera darle un bosque de mangos, o un edificio techado, le dafiarian igualmente, por lo cual ha de procurarse que en el bosque que le cobije, penetre siempre el aire y haya luz suficiente. En un bosque virgen, limpio por. lo bajo de los pequehos arbustos, no puede haber nunca carencia de estos elementos, por la variedad del follaje; y caso que se note ese defecto, fdcil es hacer el gasto (una vez principiada la 6poca de los productss, poniendo peones a podar con cuidado y precauciones. los arboles de sombra Sea en platanal o bosque que se haga la siembra, es casi indispensable la adquisicion de las guaduas, o sea caas bravas, por las razones que se han dicho, y para mayor segunridad si se hace con semillas fijas. Limpio el campo, se hace una trocha a lo largo o al trav6vdel onte, por donde sea mas fgcil, y se llena esa trocha de miras o balizas para alinear perfectamente. Obtenido esto, nada mas facil que seguir la siembra. Las estaeas se ponen a la distancia de 3,60 metros (4 varas). (1) El autor se refiere a. la costa atlAntica de Colombia. La mejor regla pars situar un cacagual en Cuba es que el terreno sea adecuado para el pltano.-N. de Balmaseda.

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31 Se alistan dos palancas' de boga (varas delgadas) que tengan el largo de 3,60 tambien y la operaci6n luego se reduce a fijar las horquetas de las dos palancas en las dos primeras estacas, y donde se encuentran las extremidades de las palancas, queda la primera matita de la segunda fila. Asi se sigue con las 3" y 44, etc., teniendo el solo cuidado de salvar los Arboles y poniendo por tanteo las que no so puedan designer del mismo modo porque 6stos lo impidan. Primero es conveniente poser pequenas estacas en cada punto que se fije para luego hacer la siembra en el dia que se senale. Esta siembra se harf luego, segnn Lo quiera el dueno, o por trasplantaci6n, o por semilla fija. Haciendo la colocaci6n de esa manera vienen a quedar los Arboles sembrados en quincunce, formando triangulo equilateros, y aproxirnando mas las filas, Lo cual da orden y economia, pues los arboles quedan todos a 3,60 uno de otro, las filas a tres metros. De este-modo caben en 100 metros cuadrados ochocientos cuarenta y ocho Arboles holgadamente (848). (1) Si el procedimiento para la siembra ha sido elude, la semilla fija, no Cabe duda que es mas barata la operaci6n; y si se consider que despu6s de sembrado un bosque de cacao, puede el dueno dejarlo abandonado si quisiera hasta seis meses para venir luego y ver los arbolitos fuera de los canutos de cana brava, como a 50 centimetres de altura, se acabara por convenir que este in6todo es el mas econ6mico, fMcil y ligero. Resta s6lo esperar cuatro anos para poseer una finca que d6 anualmente una pingiie renta. El cuidado quo demanda anualmente una sementera asI, es s61l de dos limpiezas por ano, por estar el plantfo bajo de bosque y no necesitar otra atenci6n. Hay algunas plantas, como la del cacao, que necesitan sombra para mantenerse lozanas y dar products, y no estara de mas enumerarlas por si conviniere a algrn empresario hacer combinaciones que aumenten sus pro(1) Par un procedimiento igual a 4ste, debe sembrarse el platano del primer motodo para que quedando tambien en quinounce los Arboles, pueda colocarse el mismo nimero en una heetarea.

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32 ductos. Tales.son las palmas amargas, hiraca, vainilla y otras. Tambi6n podrian obtenerse ventajas plantando para sombra arboles de cosecha, como el naranjo y otros frutales; pero creemos convenient aconsejar que no se deje el cultivador lievar por esas vanas utilidades, pues los arboles frutales son para estos plantios muy perjudiciales, porque las frutas'atraen mayor ndmero de pajaros daiinos y porque al caer desprenden las flores y' frutos del cacao, causando -una p6rdida positiva. No es muy conveniente tampoco cargar de muchas plantas el terreno, puCs su pobreza, causada por el jugo que le sustraerian, haria notable perjuicio a la empresa principal. II Desarrollo de l'a plant El Arbol del cacao desde su plantaci6n hasta su fructificacion, se presenta bajo estas formas: La.simiente, una vez.puesta en la tierra, Como dijimos, hasta su mitad, comienza a desarrollar su vitalidad, si ha sido colocada alli bajo buenas condiciones. A .los pocos dias, en la primera semana, empieza a cambiar su color blanquecino por el de verde vivo Anunciada asi su vitalidad comienza a suspenderse del suelo hasta la altura de 4 centimetros sostenida por el vastago que senala la raiz. A esa altura salen las primeras hojas en pimpollo dejando en su camino la almendra que se abre.. Sigue elevfndose como una simple vara lena de hojas hasta la edad de diez y ocho meses, que tiene de 5 a 8 decimetros. A esa'altura, poco ms o menos, principia a dar retolos laterales, y a los dos aios ya muestra cinco ramas formando una horqueta. En esteestado se dice que el cacao estft horqueteado y fuera de riesgo. Continua en lozania elevandose, y como'a los treinta meses comienza a florecer; pero es indispensable quitarle esta primera florescencia para obligar el Arbol a aumentar su corpulencia y dar frutos sazonados. Esta operaci6n se ejecuta poniendo peones a frotar el tallo de los Arboles con un trapo de coleta gruesa, con lo cual se gana en products aunque a primer vista

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33 parece que fuera p&rdida de tiempo. Con -diez y ocho meses de estar haciendose esta operaci6n, mensualmente si fuere necesario, al tener el Arbol cuatro afios, es vigoroso, su follaje espeso, y las flores que produce dan frutos voluminosos y llenos. Desde que el Arbol tiene ya las cinco ramas laterales, hay una tendencia viciosa de la planta a elevarse mia. Esto nada tendria de particular si no se efectuara-con detrimento de sus productos y de la misma planta. Asi, nada mfs preciso en todo el cultivo que cortar estas nuevas ramas, que con raz6n levan el nombre de chuponas; pues si se les deja desarrollar perece la primer horqueta, que es la mias vigorosa, y no cuajan fruto las flores, poniendose el arbol, como dicen, amachado. Siendo tan esencial esta operacion, nada mals conveniente que dar a conocer las muy marcadas sefiales que distinguen a las chuponas. La rama chupona nace en el Arbol del cacao, o a un lado de la primera orqueta o en las ramas laterales, en cualquiera de esos puntos, aunque lo mjs comun es verla en el nacimiento de la horqueta; pero donde quiera es conocida por los siguientes caracteres: su marcha es siempre en sentido vertical; crece, y a cierta altura, como a un metro, produce nuevas ramas laterales,.formando una horqueta igual a la primitiva; de esa segunda horqueta nace otra rama chupona que da tambi6n horqueta y es de la estructura de la otra rama chupona; de esa sale otra, y asi se va elevando la planta de tal manera, que aunque s6lo haya tenido una sola rama chupona, seria dificil cojerle sus frutos si los diera; es tambien conocida porque el troneo y las ramas primitives del cacao tienen un color mas oscuro, mientras que la chupona parece mas lozana y de un color claro o sea vice. -E,1 arbol del cacao, a manera de la vid, no da pro'ductos ricos y abundantes si no se le poda; pero es tan sencilla la operacion, una vez conocidas las ramas chuponas, que basta pasarle al plantlo una revista mensual y quitarle las chuponas con los dedos (desganchandolas si son chicas) para mantener la planta lozana y productiva. Cuando ya se cosecha, es mas f&cil ann, pues los mismos peones cosecheros pueden hacer esa policia. a

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34 A los cuatro anos puede dejarse ibre la florescen-cia, seguro el cultivador de obtener grandes remuneraciones. El Arbol se cubre de flores desde el cuello de su raiz hasta sus ramas. Sus productos van en aumento hasta los ocho anos que llega su mayor plenitud, y eonserva 6sta hasta los cuarenta anos de edad en que aminora sus productos. Da dos grandes cosechas al ano en los meses de Julio y Diciexnbre, y en cada una de ellas produce de 2 a 3 kilogramos cada Arbol, contandose a veces hasta 150 a 200 mazorcas. Aparte de esas dos grandes cosechas produce flores y frutos todR el ano. Los Arboles del cacao blanco y del cacao morado, que, como hemos dicho, son los generalmente cultivados en Colombia, tienen un desarrollo distinto, que se caracteriza por el crecimiento de la horqueta. Las cinco ramas que salen en la horqueta al cacao blanco se desarrollan horizontalmente, y saliento 6stas como a la altura de 1 metro 1-50, y. estando ordenado por la poda el estirpamiento de la ramas chuponas, no pasa de ahl su altura: En esta especie las chuponas no salon en otra parte mas que a un lado del v6rtice de la horqueta o en el tronco. El cacao morado produce la horqueta a una altura que no pasa de 1 metro, y sus ramas laterales son siempre levantadas en un Angulo de 459 por lo regular. Teniendo esa inclinaci6n las ramas, suspended mas y dan al Arbol una altura a veces hasta de cuatro metros. Las ramas chuponas en esta especie nacen no solo en el pi6 de la horqueta, sio en las rams later les, pero siempre en sentido vertical. En un terreno exuberante fortil puede muy bien dar cosechas un Arbol que tenga ramas chuponas; pero este no es un argumento -que demuestre que no es ne.cesaria la poda; tanto mejor seria la coseqha si la planta estuviera cuidada como queda indicado. No conviene disminuir la distancia de los arboles de cacao a menos de 3.60 metros; por el contrario, si hay posibilidad convendria darle 4 metros o mis, pues mientras mayor fertilidad hay en un terreno, mayor puede ser el desarrollo de la planta y es conveniente evitar su aglomeraci6n. Adems, menor vida tendr un ca-

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35 cagual en que, por aprovechar. terreno, se hayanpuesto muy inmediatos los arboles. Para un cacagul abandonado, que este completamente inutilizado por. el gran nnmero de ramas chupoias y ramnas nuertas, y que sea dificil por ese motivo hacerle dar buenas cosechas, debe aguardarse el mayor rigor de las lluvias y entonces desmochar los arboles bien abajo. para cultivar el primero y mas lozaho retono que produzcan. Cuidando esa cepa y abonando el terreno con estireol. de ganado, regado en el plantio, se obtiene pronto una sementera hermosa y productiva. Veamos lo que dice Rosignon: "Existen en Mazatenango y Cayutenango (Guatemala), cacaguales sembrados en tiempo de los espanoles, llenos de monte y de arboles inmensos, cubiertos de par'sitas, que con poco trabajo se podrian restablecer estas siembras y obtener productos abundantes y de superior calidad. Desgraciadamente, parece que no han valorado aun la importancia de este cultivo y lo abandonan por el del caf6 y la cana." IV De las cosechas El cacao da al ano dos cosechas mayores, en Julio y Diciembre, y diez menores en los meses restantes. Todo el ano tiene flores y frutos. El fruto emplea cuatro meses en desarrollarse y madurar, contando desde el momento en que caen las flores. Es preciso fijarse ien para no cojer las mazorcas que no. esten en saz6n, pues los granos verdes harian desmerecer los productos. Las mazorcas son unas bayas (vainas) de 15 a 25 centimetros de largo, de figura oblonga, esquinadas e indehiscentes, que contienen de 20 a 40 almendras o habas, anidadas dentro de una pulpa buitiracea, que son las que se laman propiamente cacao. Esta pulpa es agradable al paladar y de sabor agridulce. De las peliculas que cubren las almendras se hace un dulce exquisito.

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86 Cuando el fruto. est. maduro, se conoce por su color rojizo o amarillo. ElArbol, a los cuatro anos, comic a dar cosechas abundantes, si se le ha hecho la poda de las primeras flores, cono queda dicho en el capitulo 30. Se trasportan las mazoreas a la casa y se amontonan "a la sombra, donde se las deja por ocho dias para que maluren -bien las que acaso no pudieran estarlo. Se abren cuidando de no cortar las almendras internas, y estas se extraen con la mano o con un cuchillo de madera. La pulpa en que estan las almendras, como hemos explicado, es agridulce y por consiguiente capaz de en= trar en ofermentacion, to cual se ha aprovechado por algunos para dar distinta apariencia y sabor a los granos despu6s de secos. Si las almendras se ponen al siguiente dia de extrafdas al sol, en trojes de tablas, el grano adqniere un color rojo que gusta en algunos mercados. En Neiva se prepara asi el que mandan para Bogota. Por lo comnn a la generalidad le gusta el cacao que se present al mercado de un colof oscuro y cubierto de un moho blanco, sea por capricho o porque en la fermentaci6n porque pasapara adquirir esa apariencia, pierda quizAs el grano algin principio acre que le haga dar otro aroma y sabor, y este es el cacao Hamado cacao soterrado o de Caracas. Algunos opinan que pasando el cacao por esta fermentaci6n, dura mias sin apolillarse. Para obtenerla se depositan las almendras, una vez extraidas, en un foso o bodega subterrAnea o en una tina, cuba.o caj6n que a tal uso se destine. Se cubren con hojas de platano, poniendoles encima tablas con peso. Se dejan ahi fermentando cuatro o cinco dias, teniendo el cuidado de menearlas por la mafiana y tarde, y cumplido este termino se ponen extendidas a secar al sol en un troje de tablas o en un patio embaldosado, donde permaneceran hasta que tengan un, sonido hueco al menearlas. Entonces se guardan en sacOs o cajas para buscarles mercado lo' mas pronto posible.

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37 Los eultivadores tienen la creencia de que el cacao cosechado en la menguante de la luna, dura mias tiempo sin picarse, Jo cual tiene su raz6n. Las conchas o vainas vacias, son aplicadas generalmente para abono del mismo plantio, en unos lugares, y en otros se usan hervidas para hacer un chocolate barato para la gente pobre. Como abono, se usan arrojandolas simplemente al" pi6 de cada Arbol, cuya operaci6n pueden hacer-los mismos peones que traen las cosechas cuando regresan vacios. Como alimento se usan en Irlanda. Veamos Lo que dice Mr. Laboulaye. "Las vainas del cacao, no encierran materia alguna grasa; pero dan por una ebullici6n prolongada con agua, un extracto de color pardo de un sabor muy agradable, y que por su bajo precio se emplea mucho por la clase pobre, en vez de chocolate. Asi en Irlanda, pals en que es proverbial la miseria de sus habitantes, el consumo anual de las vainas asciende a 300.000 kilogramos, al paso que del ,chocolate s6lo se consumen 2,000 kilogramos. Los nismos peones que se emplean en la cosecha, pueden hacer la ploicia a los Arboles que tengan ramas chuponas, ramas rotas o secas, y destruir con esmero todas las yerbas nocivas quitando los musgos, liquenes y demas parasitas que se crian en la corteza. Estos son los anicos cuidados que exige en todo el aflo un cacagual. V -Usos del cacao Much antes del descubriniento de la Am6rica, los indios cultivaban el cacao. Llamaban la semilla cacahoatt y sabian tostarlo para preparar una bebida que llamaban chocolatt, de donde se deriva el nombre de chocolate que se ha conservado en todos los idiomas con pocas modificaciones. El chocolate, como todos saben, no es otra cosa que una bebida de cacao tostado, que es muy alimenticia,

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38 y que se aromatiza por lo comnn con canola o vainilla para hacerlo de mals facil digestion. Se come las pastillas crudas y son de muy grande recursos en los viajes a regiones desiertas. El grano tostado y cubierto con azacar, tambien es ramo de confiterias. De las peliculas de las habas acabadas de extraer, -tambien se hace un dulce, el mas exquisito que puede ofrecerse en gusto y delicadeza. (1) De las vainas hemos visto que tambien hacen usd las personas desvalidas. La manteca de cacao, que todos conocemos y que es de un uso comnn en la medicina y la perfumeria, por la ventaja que tiene sobre todas las grasas, de no enranciarse, es uno de sus principals productos y en un plantio de cacao, se extrae generalmente de los re siduos. Se apartan las semillas de cacao mas pequeRas, que los cultivadores laman pasitas,' y :de las cuales se extrae tostandolas ligeramente y sometiendolas a una fuerte presi6n donde hay buenas maquinas, o a una ebullici6n que pronto la separa de la masa. Se deja enfriar despues del tiempo que .la prctica, da a conocer, y se extrae de la superficie la grasa, que, someti6ndola luego al baflo de maria, para, separar sus impuiezas, y arrojandola en una vasija de agua. fria, se obtiene de la calidad mas exquisita. (1) En la Isla de Cuba, hasta el presente, no se aprovecha la cascara que cubre el grano del cacao, y se arroja a la basura en las casas particulares, o se destina en las chocolaterias para embase supliendo el aserrin o la paja. Con ella, sin embargo, se forma una bebida muy agradable y nutritiva, para lo cual, una vez tostada y molida, se pone a hervir y se le echa azficar. Si se quiere se le mezela con leche; su sbor es el del chocolate. En mi opinion es preferible al caf6, especialmente para las personas de naturaleza d6bil, y mds aun para las del bello sexo que sufren histerismo, porque el oaf6 ejerce una influencia poderosa en el sistema nervioso, que excita, y por to tanto agrava aquel padecimiento. Los padres de familia quo presten atenci6n a la higiene harAn bien en proveerse de estas peliculas, quo nada cuestan y, que tanto favorecen la nutriciou y la salud. Par6ceme quo las urnas en que se hallan encerrados los granos en el Arbol pueden utilizarse con el mismo objeto, poni6ndolas al sol para que se conserven. (N. de Balmaseda.)

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39 Segfn analisis hechos por sabios competentes, el cacao de las Indias Occidentales encierra, sin incluir las cascaras que contienen, un 15 por 100 del peso de las habas. Anhlisis Manteca de cacao ........................ 53-70 Materia oscura albuminosa que encierra el principio aromatico del cacao ............ 16-70 Almid6n ...................... .... 10-91 Materia gomosa ........................... 7-75 Fibras vegetales .......................... 0-90 Materia colorante roja..................... 2-01 Agua ................................. 8-63 100-00 Lo cual nos suministra los datos suficientes para saber la cantidad de manteca que una porei6n de cacao produce, aproximadamente. Hay unas clases que son mias gomosas que otras. El cacao morado es reputado como el mfs rico en aceite. Caculos Un cacagual bien cuidado cuesta poco y produce mucho. Para el cultico de 50,000 arboles que seria un plantio en alta escala, apenas se emplean 20 hombres diarios y produce de 75,000 a 80,000 kilogramos por anio (o sean de 600 a 640 cargas de diez arrobas), cuyo producto es casi todo utilidad. Esto es la que ha hecho decir a Labat, que "un cacagual es una mina de oro, mientros que un canal es una mina de hierro". Concluimos recomendando la siembra del cacao a todas las class sociales, como la nnica que puede, con ventajas siempre, acometerse, en grande o en pequeno. Considerando que sus productos sean por termino medio de 2 kil6gramos por Arbol, aunque los tratados y la experiencia demuestren que un Arbol bien cuidado produce de cuatro a cinco kilogramos por afio, tenemos que 1,000 Arboles dan 20 cargas anuales, que a $50 solamente, son $1,000, renta en nada despreciable, 10,000 Arboles 10,000, y asi sucesivamente.

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ADICION AL ANTERIOR TRATADO, SOBRE LAS GRANDES VENTAJAS QUE OFRECE EL CULTIVO DEL CACAO, Y MANERA DE RECOJER LAS COSECHAS Y PREPARAR EL GRANO PARA LA EXPORTACION POR Francisco Javier Balmaseda Para completar el tratado del cacao, ponemos a continuaci6n algunos extractos de la obra que escribio el inteligente agr6nomo venezolano don Jose Antonio Diaz. Venezuela es hoy el pals que ma's se distingue por la excelencia de ese fruto, y por lo tanto, el,mAs digno de ser imitado en sus praeticas. Hace como cincuenta aiios que alli se introdujo la semilla llamada de Trinidad, procedente de la isla inglesa de ese nombre, del grupo de las Antillas, y nosotros deseamos verla implantada en Cuba. El arbol es mas corpulento que el comfn, da mas producto, Casi no padece enfermedades, ni le persiguen los inseetos y es mas resistente a las inclemencias del tiempo. Sensible es decir que el cacao cubano carece de credito en los mercados extranjeros, donde el poco que se lleva siempre se cotiza a precios inferiores y es menos solicitado que los de Venezuela, Guatemala y Ecuador. En qu6 consiste? A principios de este siglo tuvo fama en el mundo, y bubo. en la Isla muchos y grandes plantios.

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42 Consiste en la degeneraci6n de la semilla, o en la variedad a tue pertenece? 1 Consiste en el modo de cultivarlo y cosecharlot Esta altima es la causa, a nuestro parecer, y he aqui el motivo porque nos proponemos que sean conocidas las buenas practicas. Existen en la Isla al presente gran nnmero de cacaguales abandonados, que si se podan en la primavera, darn una abundante cosecha. Esta planta se dubre de numerosas ramas, unas sobre otras a mantra de los cuernos del ciervo, de que es preciso despojarla porque le absorben la savia que necesita para fruetificar. No quisi6ramos que se resembrase, ni que se hiciesen nuevos plantios con la antigua simiente; nos declaramos partidarios de la trinitaria, _que ofrece tantas ventajas; y al mismo tiempo opinamos que el cacao es uno de los principles cultivos llamados a traer a Cuba una poderosa inmigraci6n de hombres y de capitales. Cuan facil es formar un cacagual por el sistema de nuestro amigo el senor Martinez Rib6n, que ha funda do uno en Colombia, el cual le produce pingiies utilidades, de modo que sus palabras tienen la autoridad que da el conocimiento practice de Lo que se dice, tan diferente de los teoricos! Nos llama mucho la atenci6n el hecho de que los labradores cubanos pueden sembrar en sus platanales todos los anos un numero db Arboles con gran facilidad; de cuyo modo aseguraran insensiblemente el bienestar de sus familias, y llegarh el dia en que esas pequefas cosechas, en conjunto, sean una parte considerable de la riqueza pnblica. (1) Ademfs: los capitals es muy natural que busquen empleo en un cultivo que exije. tan pocas atenciones y brinda tan grandes utilidades. j En qu6 empresa puede un hombre prudent fijar una suma con mas segu(1) Excitamos al comercio a que provea este mereado de semiHas de cacao de Trinidad de Barlovento. Debe hacerse el pedido explicando que es para siembra, a Spanish Town, (Puerto Espaia), o a la Guaira, puerto de Venezuela, que estd en continue contacto con aquella Isla; tambien puede hacerse a Curazao.-(N. de Balmaseda.)

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43 ridad y recibir un interns mias crecido a los cuatro aios? T6ngase, sin embargo, presente, que a 1o primero a que debe aspirarse es a recuperar el perdido cr6dito, lo cual se logra cultivando y cosechando con esmero. Las diferentes y muy sencillas operaciones a que estA sujeto el cacao desde que se saca de la urna hasta que se coloca en los sacos es asunto de la mayor importancia. Cedemos la palabra al Sr. Diaz, y pedimos al pais que le presto atencion: Como se cosecha el cacao El cacao fructifica todo el ano; pero su mayor abundancia y lo que llamamos cosecha, es en los meses de Julio y Diciembre, o de otro modo, por San Juan y Navidad; asi es que todos los meses han de recojerse -las 7Aazorcas sazonadas, lo que llamamos pasar vara, empleando en este trabajo los operarios en proporcion al grande o pequefno ntm,ero de aquellas. Como del m6todo y buen 6rden en los trabajos resulta la economia y la utilidad, los peones o peonas que se destinen a esta recolecci6n han de ir hilera por hilera de arbol por Arbol; y despu6s de haber axaminado si hay algdn insecto perjudicial, o daflo en el Arbol, que pueda repararse, procederAn a descargar el fruto, armados de una desjarretadera enastada en una vara que tenga nueve pi6s de alto, para con ella derribar las mazorcas que no se alcancen con la mano dejfndolas caer al pie del arbol. Para esta operaci6n se escojen los que sean mAs inteligentes y de mejor vista, para que acierten a derribar solamente las maduras y las ya sazonadas, aunque no esten en toda su madurez; detras de cada vara iran una o dos mujeres, o acomodados, que no ganen el journal entero, con un canasto recogiendo las mazorcas del suelo, que iran depositando y apilando en un punto dado, hasta que la distancia requiera otro punto de dep6sito, procurando que estos dep6sitos o montones sean los menos posibles en cada ahilado. Concluido el paso de vara se procede al desgrane; para 6sto se prepara el suelo cerca de la pila, limpiAndolo y cubriendolo con hojas frescas de pltano, que Laman cama. Este' trabajo se divide en dos

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.744 operaciones, picando unos las mazorcas del mont6n, y otros recibiendolas en las camas para abrirlas y desgranarlas: los picadores deben ir examinando las mazorcas, desechando las podridas y picadas, poniendolas a un lado con las que no esten bien sazonadas, y procurar que al darles los piquetes cruzados, no llegue el corte a dafiar los granos. Los desgranadores o desgranadoras procuraran que en la cama queden los granos solos sin pedazos de concha, y para facilitar esta operaci6n se armarin de una paletica de madera que limpie las urnas en que estfn depositados. Concluido el desgrane se carga para la casa el cacao fresco en baba, para reunirlo en el cuarto destinado para desbabadero, donde se acumula toda la pasada de vara, y asi se sigue de pila en pila hasta concluir. Las mazorcas que se aparten por no estar maduras se reunen y cubren con las mismas hojas en un solo mont6n, y a los dos o tres dias se pican, desgranan y agregan al dep6sito, para sacarlo a secar todo junto. Al dia siguiente, o al inmediato en que haga buen spl, se echa en el patio de tierra, si esta seco, para que chupe y absorba la medula del cacao, extendiendolo muy delgado, si el tiempo no es muy favorable; si aunque no este lloviendo el tiempo est6 humedo, se echara en el de hormig6n o ladrillo, rastrillandolo a menudo, cuidando sobre todo que no se moje con la )luvia. En esta primera tendida se recojen las pelotas en que hayan quedado los granos unidos, para desunirlos. Con el primer dia de sol se vuelve a poner en pila en otro cuarto y se deja en el cuarenta y ocho horas, (se trata del criollo); entonees vuelve al patio-de hormig6n donde se ha esparcido tierra colorada, ladrillo molido o almagre: alli se echa el cacao y so remueve para que perciba don igualdad la, tierra; despues de este segundo dia en que s6lo se le darfn :cuatro horas de sol, se le dan dos o tres horas al siguiente, y si aun no queda Bien seco se le da otro rato despues El cacao en condici6n, debe estallar la concha al partirlo,' y la almendra en Lo interior como en la superficie pelada, debe tender un color morado oscuro y que no presente. ningun punto blanco interiormente. En este

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45 estado se guarda en el almac6n' y esta disponible para su venta; pero antesse le despoja de la tripa y pasilla,. o pedaios de concha, que ha traido del campo y se hayan escapade durante la seea. Antes no se acostumbraba echarl' tierra al cacao; por el contrarid, se procuraba su mayor limpieza; pero de pocos anos a esta parte el comercio lo acepta y afrn lo exije, y buscando la causa de' este nuevo sistema, no encuentro otra racional sino la de que esta especie de barniz le preserve un poco de la picadura, a que es tan propenso antes de embarcarlo. Sin embargo de esta precauci6n; si se descubre en el almac6n alguna palomilla o grano picado, se le echa un poco de sal molida, como una libra a cada cuatro fanegas, paleAndola de un estreno a otro del almacen, que debe mantenerse cerrado, mientras el cacao pueda remitirse al mercado. Cacao de Trinidad Muchos anos hace que se introdujo esta semilla en Venezuela: El frbol es mas corpulento, mIs abundant su producci6n; por consiguiente, ocupa mayor espacio de terreno; resisted mats la mala estaci6n, no padece enfermedades y no es tan acometido de insectos; tambien requiere el cacao que produce, seis dias de calentura despu6s del primer dia de sol, en lugar de dos que s6lo necesita el criollo, para que el cocimiento penetre en el grano, que es mals duro y mas amargo. Los cultivadores del cacao trinitario pueden mejorar su condition de manera que no perjudique al comprador ni el cr6dito del fruto. Es defecto del trinitario tener como la cuarta parte de los granos muy menudos y aplastados: separando 6stos para el consumo, el resto obtendrA mejor precio para la exportacion, y la _silla el mismo que alcanzaria revuelto, vendido al detail para el consumo interior. Esta operaci6n, si es una grand cantidad la que se va a limpiar, se hace ficilmente en una zaranda de cuero o de alambre, que tenga los agujeros calculados para que paseo el grano menudo y queden sin pasar el grueso y el regular.

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46El mfs cocimiento o calentura que necesita este cicao, patentiza la necesidad de no mezelarlo en la recolecci6n, en los plantios en que est6 mezclada la arbole' da con el criollo, porque en este caso, o se pasaria de cocimiento el.uno o queda'ria crudo el otro. Despu6s que cada uno haya recibido su respectiva condici6n y pasado el trinitario por la zaranda, quedan iguales y pueden mezclarse sin perjuicio del comprador. r En lo demas, el beneficio del cacao de Trinidad es igual al otro, y en 'su cultivo s6lo varia en las distanr cias, que por ser el arbol mias corpulento, debe darsele media vara o tries cuartas ma's. Usos diversos El chorote, que tambien llamamos simplemente cacao, es la bebida, criolla: se prepara tostando los granos y moli6ndolos mientras est6 dictil; antes quo se seque se forman bollitos para guardar e irlos usando cuando se necesiten. De dos maneras se prepara el chorote, o cociendo estas bolas simplemente con agua y azucar al tiempo de tomarlo, o coci6ndolas con anticipacion con poca cantidad de agua para extraerles el aceite, y con el residuo se vuelven a cocer con suficiente agua y, azucar ; esta nltima preparaci6n era 'la que se acostumbraba antiguamente, es mars sana la bebida y deja el provecho del aceite, que se emplea en varios usos medicinales. El chocolate: la reina de las bebidas. Para ella se tuesta m6nos el cacao que para el chorote, se desconchan los granos, se mezelan con azucar y. canela pult verizada; a cada almud de cacao en grano entero, que son diez libras sin concha, poco mas o menos, se le ponen doce de azicar y seis onzas de canela fina pulverizada; todo bien molido, se hacen pastillas de unw onza de peso, quo es lo quo regularmente se le echa a una taza. El chocolate es una de las bebidas que es n5i6sario saber preparar: la misma cantidad, mas o menos hervida, da un resultado diferente. Pondr6 aqui el modo de hacer un buen chocolate: para una taza que contenga cinco onzas de agua, medida el agua, se pone al

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47 iuego eon una pastilla de chocolate; cuando levante la espuma el piimer hervor, se apea y, bate con el molinillo, Bien batido, por espacio de medio fninuto, y se vuelve a poner al fuego: prontamente, si el fuego es vivo, vuelve a hervir y a levantarse; se repite la misma operaci6n de apearlo y batirlo volviendolo al fuego, y al nuevo hervor se bate y vierte en la taza; en ella se deja reposar un poco para tomarlo. 'Los frailes espainoles, que eran peritos para hacer un buen chocolate, ponian sobre el pocillo espumoso una patena de hojalata ysencinia unos carbones encendidos, .cuyo fuego agitado, recalentando la patena, daba a la espuma un gusto especial que comunicaba a toda la bebida, lo que llamaban quemar la espuma. Muchas personas lo mezelan con vainilla y almendras, pero mejor es el que se hace con azncar y canela solamente. El aceite de cacao refresca y desinflama las hemorroides. Las cataplasmas de los granos desconchados y molidos, se aplican tambi6n en las pulmonias y dolor de costado. Usase tambi6n el grano en la confiteria, ya en pasta ya en dulces: la conserva hecha con los granos tiernos del cacao, mucho antes de sazonar el fruto,:es de los dulces mas exquisitos. El Sr. J. M. Rodriguez, uno de los agricultores que presentan mejor cacao en el mercado, nos ha favorecido con su m6todo, que publicamos a continuaci6n, para mas ilustrar este asunto: Oficina para el beneficio del cacao "Debe procurarse tener corredores suficientes al Naciente y Poniente, patios empanelados, un cuarto que nombran desbabadero, (i) formando un cuadro, enladrillado, con un descenso proportional al centro, donde se le formara un tanquecito con un enrejado de hierro, de manera que pueda escurrir la baba sin pasar el grano, con su caieria subterrinea para darle facil salida. Esta pieza no debe tener mfs luz que la <) La pieza del desbabadero debe estar aparte de la casa donde habite la familia; asi lo exije la higiene.-(N. de Bal,

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48 puerta y una claraboya alta para la respiraci6n: habya otra pieza seca para darle cocimiento al cacao despeu6s del dia de sol. Las personas que se destinan a desprender las mazor cas, deben tender conocimiento del estado de ma.duraci6n, colocandose en cada calle o hilera de matas, una persona con la desjarretadera y a 6sta se le. agregan dos escojedores muchachos, o mujeres, y un cargador a la pila o cama, que se formara en medio del ahilado que se est6 recogiendo; esa cama se prepara limpiando la tierra y tendi6ndole hojas de piatano en proporcion de la cogida, y se ponen mujeres a picar las mazorcas para desgranarlas, procurandose apartar de la cama la mazorca que estuviere pasada o negra y la picada de pajaro, separandose esta case para secarla aparte. Luego que el cacao esta desgranado se nide por canastos para saberse el resultado de una cogida, cargndose al desbabadero donde se depositary toda una noche si la cogida es de algunos dias seguidos; conviene no reunir mats de dos o tres dias de cogida para sacarlo al sol, siendo preferible sacar siempre la cogida al dia siguiente, tendi6ndolo muy delgado en el patio, a fin de que se desbabe quedando -hiimedo y enjuto: esta operaci6n se hace con un rastrillo, procurando que la almendra no se reviente, lo mismo que para echarlo en los canastos se debe usar una pala de madera: precisamente debe estar el cacao el primer dia a todo sal, y luego que se recoja se apila en otra pieza seca y se abriga con sAbanas de g6nero grueso para que paseo toda la noche en cocimiento, y al dia siguiente se saca en la mafiana, y tendido por partes en pequeflas porciones, con un cedazo fino se le esparce tierra colorada en poca cantidad: al efecto se debe tender preparada con anticipaci6n, pasandola por un pil6n o piedra de moler, advirtiendose que debe estar muy seca y muy pulverizada: con esta operaci6n se logra el objeto, que es darle color y barnizarlo restregando las almendras por medio de los operarios: a falta de tierra colorada se pone ladrillo o almagre; pero estA probado que la tierra colorada fina le df mejor color y es mats aceptado por los exportadores. Lueg\,que este hecha esta operaci6n se saca al patio y se tiende bien abierto pars Os

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49 que tome el sol, dAndosele s6o seis horas en este dia para recojerlo bien caliente, apilarlo en la pieza seca y abrigarlo bien para que tome cocimiento el resto del dia y toda la noche. Al tercer dia se saca al sol cuastro horas, se vuelve a recojer caliente, se abriga en la pieza el resto del dia y toda la noche y al cuarto dia se repite Jo mismo que el tercero, y caso de notarse alguna humedad en el grano, se expondra al sol de la mafiana el quinto dia, procurandose que no tome el mias fuerte del dia, porque este lo tuesta y ademas se revienta la almendra y to hace disminuir en su peso. Quedando ya el cacao en esta disposici6n, se ventea por medio de bateas para quitarle la tripa seca' y grants vanos, a fin de que quede bien aseado para conducirlo al mercado. El m6todo arriba expresado, se entiende que es contando con buen tiempo seco, pues si es Iluvioso, deben observarse las reglas siguientes: Al sacar el cacao del desbabadero el primer dia para 'darle' sol, debe procurarse que el dia est6 bueno, pues en caso de estar malo conviene no sacarlo, y para que no se pierda se le echarA cacao fresco de la hacienda para que la baba de 6ste to refresque, hasta tanto pueda secarse, pues, es de gran necesidad que el primer dia que salga al patio para tomar el sol quede desbabado; y al dia siguiente se le hace su colmposici6n de tierra, como esta dicho, y en el caso de no poder volver a salir al patio por mal tiempo, se deber tender bien abierto en todos los corredores, a fin de que pueda recibir el aire, no debi6ndose recojer mientras no haya buen tiempo para sacarlo a los patios. porque si se recoje y se apila en este estado se pone negro y todo toma mal olor; tampoco se haran las pilas que necesiten para su cocimiento mientras no haya llevado por to menos dos dias de sol regular, procurandose no desperdiciar las horas tiles que se presenten para que pueda tomar buen color y aroma. El cacao que llaman trinitario, cuyo cultivo se esth generalizando, como es mks fuerte que el criollo, en su cocimiento se le debe dar pila y abrigo todo el, tercer dia con su noche, ademas de la calentura que lleva el otro cacao. 4

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50 Se advierte que cuando el cacao queta en disposici6n de mandarse al Thercado, mientras no se haga la remisi6n, conviene no tenerlo al aire, porque de esta manera se preserva de la palomilla y se conserva mejor su aroma. Tambi6n se advierte que al estar el cacao tendido en los patios no puede dejarse mojar, porque se pierde ; solo el primer dia que se saca es cuando n'o tiene peligro, pero si se puede evitar que se humedezca conviene mucho no dejarlo mojar. Al m6todo anterior se nos ocurre observar que el cacao trinitario puede no quedar suficientemente cocido con los dos dias de calentura. Para, que el cosechero lo conozca debe partir unos granos concluida que sea la seca, para ver si estan en buen estado. Por supuesto que esto no altera el consejo antes dado de beneficiarlo separadamente del criollo. Sila 'almendra no esta igualmente morada por dentro y presenta al partirla puntos blancos, esta cruda. El mas o menos cocimiento 'en pila esta tambi6n en ielacion a las siembras que se hayan repetido de la semilia trinitaria, pues que al paso que seva aclimatando y acercandose al criollo va necesitando menos calentura. La que se ha prescrito antes, de seis dias, ha sido practicada en cacao de segunda reproduccion. Enfermedades, accidents y animates daflinos al Arbol del cacao De la pasmazon.-Cuando llueve con exceso, que se aguachina la tierra y la continuaci6n de las aguas no da lugar al enjugue, se resfria el Arbol y bota la cosecha: 1o nnico que puede hacerse en este caso es profundizar los desagiies y darles corriente, de mantra que el agua no se detenga. Tambi6n se pierde la cosecha o parte de ella, cuando estando el suelo muy caliente por haber hecho el sol muy fuerte, lueve repentinamente; y cuando se riega en igual situaci6n, como ya lo hemos dicho. La falta absoluta de humedad produce el mismo Mal que el exceso. La mancha.-Cuando el Arbol del cacao es ya fruetifero suele caerle esta enfermedad, que consiste en una mancha negra que aparece en el tronco entre el suelo

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51 y la corona y aun en las ramas; el remedio es extirparla, sacando la corteza' con la mancha y echandole agua en las heridas> La corteza extraida seregenera por este procedimiento y el mal no progresa. Hay otra mancha pflida de que se cubren los troncos y las ramas en la part lefiosa; pero 6sta no es una enfetmedad, antes por el contrario, es muestra de robustez y anuncia buena cosecha. La hacienda de cacao ha de estar siempre, fresca, enjuta y resembrada. El gusano.-En todas las edades del Arbol, y especialmente en su juventud, le ataca este insecto, introduci6ndose en el tronco, y si no se extrae a tiempo lo enferma y mata: se le descubre facilmente' aun cuando se haya introducido del todo, por la humedad o supuraci6n que sale del lugar donde esta: se saca y mata; para este oficio se destinan las mujeres y ninos, que revisaran constantemente la arboleda, y a quienes se exigira presenten diariamente los gusanos que extraigan, en cumplimiento de su encargo. El roedor.-Al gusano sigue un insecto alado, esca. moso, que llamamos roedor: es de color ceniciento y esta armada de cuernos que miran hacia arriba: 6ste roe y danf el arbol y es menester mucha destreza para atraparlo, porque cuando siente que se le acercan, se deja caer y escapa volando. El gudsirnp.-A entradas de agua viene 6ste otro insecto de cuatro pulgadas de largo y del grueso de un dedo. Llamanle angaripola; 6ste se come las hojas y no hay otro remedio que perseguirlo y matarlo. En el verano aparecen los aserradores y los bachacos. El aserrador, que mis propiamente pudiera llamarse acerador, porque rodea el tronco del arbol, comi6ndose la corteza, deja un surco anular o anillo, exacta mente encontrado. Es un pequefio escarabajo que no se separa de su obra hasta no dejarla concluida, y se deja sorprender en ella. Si por no hab6rsele extirpado en tiempo se encuentra ya el Arbol rodeado, conviene hacerle varias incisiones en contorno, atravesando el surco: se cubre despues con cieno atandole encima una hoja de platano para mantener la cura: de este modo comunicdndose la savia sin extraviarse, regenera Ia corteza y evita la muerte del arbol.

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Los bachacos devoran las hojas tiernas y las flores, marchan en convoy unos tras otros en grand nnmero, y en su transito dejan abierta una senda destruyendo la yerba: para aniquilarlos se les sigue en su retirada has ta legar a la cueva; alli se cava hasta encontrar la cria, y se 'amasa el nido con tierra y agua. Aun' hay otro medio mejor que 6ste, y es, introducirles un poco de ars6nieo por la boca de la cueva; se envenenan con 61, les ataca la hidrofobia y se matan unos a'otios. (i) A los insectos siguen los pajaros y cuadripedos. Los loros y los conotos, pfjaros de vistoso plumaje, come. el fruto, 1o mismo que las ardillas. De todos los enemigos el mis perjudicial es la ardilla, asi por las inuchas mazoreas que dana, como por que son muy numerosas. En un cacagual ha de estar un hombre destinado exclusivamente a la destrucci6n de las ardillas por medio de la escopeta. Los ciervos, que gustan restregar sus cuernos contra los troncos de los arboles, dafian la corteza y destruyen las flores y el fruto. El mismo mal causa toda es pecie de ganado que logre. introducirse en la hacienda por falta de cereado, y todo esto debe cuidar y remediar el celador. En cuanto a los monos, ya estfn ahuyentados y, s6lo invaden las haciendas mas solitarias y cercanas a los bosques." (2) Despu6s de to que se ha leido, nada tenemos que decir acerca de la mejor mantra de cultivar y cosechar el cacao; y solo nos resta repetir, que en nuestro con(i) Ensfyese el m4todo para extirpar la bibijagua. Consisto en echar en el agujero o cueva una cucharada de bisulfuro de carbon, y arrojarle un f6sforo encendido. El liquido se inflama, estalla, y todas mueren por asfixia. S6lo escapan, como es natural, aquellas cuyas galerias no estfn conexionadas con el agujero donde se ech6 el bisulfuro de carbono, por lo que es preciso practicar la misma operaci6n en, los agujeros por d6nde se vea que no sale humo. Con este m6todo pueden extirparse no solo las bibijaguas y los bachacos, sino los ratones y las ratas. (Nota de Balmaseda). (2) No hay ni monos, ni conotos, ni ardillas en los bosques de Cuba. (Nota de Balmaseda).

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53 cepto, es uno de los principales productos de esta Isla, a la que atraerA una corriente de inmigraci6n de hombres y de caspitales. Sin embargo, al travss del tiempo, en medio de las espesas nieblas del porvenir, creemos divisar una luz que bafia un gran cuadro. Pardeenos que un exquisito sentimiento filantropico se apodera de las jovenes naciones Sur Americanas: que sus gobiernos. responden a ese espiritu de general benevolenci coli actos sublimes; que la civilizaci6n, guiada por el amor y apoyada en la Cruz y el trafico, sus dos mas fuertes elementos, se ensancha; y que entran en su radio los pueblos salvajes que habitan el vasto territorio que se extiende entre Colombia, Venezuela, Brasil, Peru y Ecuador. Parecenos que el hijo de la naturaleza, dejando la cafla de la pesca y la flecha de la caza y de la guerra, toma el arado, hace brotar de la tierra 6pimos frutos, y se transforma en ciudadano, productor y consumidor. Parocenos que numerosas naves surcan el Atllantico, y entrando por el Orinoco o el Amazonas, dan la vuelta por el Rio Negro, recorren miles de leguas en todas direcciones en aquella inmensa red hidrografica, sin igual en el planeta y vuelven a salir al Atlfntico por cualquiera de esas dos grandes vias fluviales, cargadas de oro, de plata, de pedreria, de balsamos, de petr6leo, de maderas preciosas, de especies, de tabaco, de azucar, de caf6, de cautchuc, de pieces, de quina, etc. Parecenos que en ese gran dia, sujetos a buenos sistemas culturales los dilatados bosques de cacao silvestre de la region calida, verAn caer sus coronas de ramas con la poda, y se cubrirAn de verdes urnas como si se vistiesen de gala. Entonces, bueno es decirlo para que en los futuros tiempos no cause penosa sorpresa, sufrira descenso en los precios la sustanciosa almendra. Pero aun cuando sustituyese al silencio de los bosques el alegre ruido de la industria y apareciesen ciudades en los desiertos; aun cuando conozcan las tribus n6mades los encantos de la vida civil, sientan necesidades que no habian conocido, y traten de satisfacerlas recojiendo y vendiendo su cacao, como en el Africa Occidental recoje el etiope el aceite de palma, o el in-

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54 / dio del Anahuac el iguamiel del maguey, o la grana del nopal; y en este caso se exporte para el antiguo mundo el nutritivo grano en enormes cantidades, siempre, Lo aseguramos, siempre tendrs un valor cambiable que recompense al agricultor, porque esos grandes hechos vienen seguidos de fuerzas niveladoras y armo nicas del mundo econ6mico. Cuando se auamenta el producto, se aumenta el consumo, a menos que se trate de articulos arrebatados a la tierra con crecidos gastos en cuyo nnmero no esta el cacao, plant~ tan agreste, tan urafa, tan amigade la soledad, de la sombra y de la libertad, que se puede decir que no pide otros cui dados que la poda y destrucci6n de las parasitas. No consisteel gran objeto y fundamento de la Agronomia, la mss 6til de las ciencias, en ensenar la manera de producir articulos earos, al contrario, buscando la mayor suma de bienes para la humanidad, consiste en abaratarlos por medio -de la abundancia, para hacer los llegar al hogar del pobre, y logra estos fines, sin dafo del agricultor, disminuyendo los costos de producci6n; gracias a la inteligencia en el dultivo y a la accion liberal de los gobiernos, entrando como principal factor la naturaleza del 'producto; el que nos ocupa debe colocarse en la categoria de los alimenticios de primer necesidad. i Oh! i Que hermoso seria que el cacao fuese a mejorar la triste .condici6n de las cases pobres europeas! 1 Qu6 hermoso seria que el jornalero" de Londres, Madrid, Berlin, etc., consumiese el chocolate cuotidiana mente, en lugar del extracto de las vainas del. grano, que se consume en Irlanda! Tenemos gran empeno en que comienec la siembra de tan precioso arbol en Cuba; pero debemos decir, que desechamos el exclusivismo en los cultivos, y Lo consi deramos funesto y peligroso. El bienestar pablico necesita para existir condiciones stables. Gran desgracia es para un pals llevar a los mercados tin solo articulo: la cana, a pesar del actual dem6rito del azncar;-el tabaco, el caf6, la patata, el maiz, el henequen, el coco, el algod6n, la pina, las naranjas, la cera y miel de abejas, el .mani, el name; el ganado vacuno, caballar, de cerda y cabrio, etc., etc., todos son

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55 productos valiosisimos, a que se presta este clinia, y en que deben emplearse los capitales; y todos, sin embargo, como el cacao; no hay para que decirlo, estan sujetos a la ley comnn de la oferta y la demanda. Como hemos recomendado muy especialmente la semilla de la isla inglesa la Trinidad,. terminaremos copiando la donosa descripci6n que hace del admirable Arbol, Fray Jos6 Gumilla, de la compafifa de Jess, en su obra intitulada "Historia natural, civil y geografica de las misiones situadas en las riberas del Orinoco," impresa en 1741. Hablando de los bosquesde cacao silvestte de la mencionada isla, situada en la emxbocadura de aquel gran rio dice: "Advierto que entre los arboles que Dios ha criado para utilidad de los mortales, no s6 que en este mundo antiguo se halle alguno que pueda compararse en la copia de fruto que da a sus dueios con el arbol del cacao. Los olivos y las viflas dan su cosecha anual y descansan lo restante del aflo para reforzarse y dar la del siguiente ano; no asi el cacao: da su abundante cosecha por el mes de Junio, que llaman de San Juan, y al mismo tiempo estan nevados de flores los Arboles para la cosecha abundante que dan por el mes de Diciembre. No lo he dicho aun todo, porque este Arbol es tan agradecido al quelo cultiva, que todos los meses le paga al labrador su trabajo con singular puntualidad, porque de aquellas flores que se adelantan y de otras que se atrasan, resultan las cosechas intermedias de las mazorcas que todos los meses van madurando. Ni se contenta este bello Arbol con recargarse tanto de frutos que es necesario apuntalar sus ramas para tque no se desgajen con la carga sino que tambi6n arroja flores y mazorcas por tada la corpulencia de su tronco. Y si acaso el tiempo y las lluvias han descarnado y descubierto algunas raices, por ellas arroja sus frutos a borbotones; digolo con esta frace, porque este fecundo arbol, asi como arroja sus flores, no de una en una, sino a modo de ramilletes, asi retiene las mazorcar, de dos en dos, de tres en tres, y mucho mas." No puede quedar duda de la gran conveniencia de hacer venir a Cuba la semilla del cacao de Trinidad, en nuestro concepto perteneciente, no lo afirmamos, a la variedad Theobroma guayanensis.

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METODO PARA EL CULTIVO DEL TABACO, BEGUN SU PRACTICA EN LA VUELTA-ABAJO DE CUBA con algunas indicaciones de mejoras que podrian adoptarse. ESCRITO POR MR. J. JENS, comisionado al efecto por el Gobierno de Inglaterra T1RADUCIDO DEL INGLES POR D. JUAN STEVENSON. CAPITULO I. Descripcion de la planta El tabaco es indigena de Am6rica. Segin relaciones aut6nticas, Lo conocieron los espafioles que primero desembarcaron en la Isla de Cuba en 1492. Ellos le dieron el nombre de tabaco'", que vino del utensilio que usaban los indios para aspirar su humo. El tabaco es una planta de la familia de las Selenio Jussieu. Su taRo es derecho, de trees o cuatro y medio pies de alto, las hojas ovales y algo puntiagudas; las flores de color de rosa en elegantes ramos. Toda la planta tiene un olor fuerte y acre y un sabor amargo. El tallo es redondo y fibroso, como de una pulgada de grueso y

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58 de una pulpa blanca. El color de las hojas cuando estan maduras es verde amarillento, y moreno cuando secas. Las flores produced unas capsulas en forma de bolitas en las que estfn las semillas. Los botanicos reconocen varias especies de tabaco; pero nosotros nos concretaremos a tratar solamente de aquella que se cultiva en Cuba, donde no obstante creemos que existe mas de una especie, o a lo me nos, varie dades de una misma especie; pero la calidad se la dan el clima y el terreno, superioridad especial y esclusiva de Cuba, cuyo tabaco no puede confundirse con el que .e produce en otros paises. El tabaco de la Isla de Cuba, singularmente el de la Vuelta-Abajo, ha sido altamente renombrado durante la nltima media centuria, y parece impossible que llegue el dia en que pals alguno le dispute esta supremacia. La producci6n de esta planta estA destinada a tomar gran incremento y a ser uno de los frutos de nuestra valiosa isla de Jamaica,, aumentara su agricultura y vendra a sostener la,industria del pals, de lo cual no hay la menor duda. CAPITULO II. De las diferentes clases de tabaco que se producen en la Isla de Cuba Se producen cuatro class, cuyas diferencias, en todo sentido, estan bien marcadas. Estas son: Vueltat Abajo -Partido,Departamento Central y VueltaArriba. Cada uno de estos nombres representa su procedencia y valor en atenci6n a su, calidad especial. Hasta cierto punto la diferencia de estas cuatro clases pro viene del sistema de cultivo, de la mayor o menor perfeeci6n en el modo de preparar la hoja, y principalmente, de la diferencia de los terrenos en que se cultiva. En cada uno de estos departamentos hay terrenos donde se produce mejor tabaco que en otros. Aunque lejos de serlo con perfeccion, las tierras anas a proposito para cultivar tabaco son las de la VueltaAbajo; y como 6ste es el distrito tabaqueroias im-

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59 portante, al tratar este asunto nos concretaremos a, describir los modos adoptados alli, pues lo que se diga en este "Metodo" y lo que se indique para su mejora miento, es aplicable a los otros distritos en que se produce. CAPITULO III De los terrenos aparentes para el cultivo del tabaco El terreno lijero con base de silice y materias vegetales en su superficie, es el mats aparente. Las plantas que como el tabaco tienen la raiz pequena, necesitan esta clase de terrenos, que siendo porosos, faltos de consistencia, flojos en fin, son accesibles al aire, al calor, al aguaen ellos penetran las raices con facilidad. Esta calidad de terreno es naturalmente d6bil, y su parte superficial, quo est compuesta de sustancias animales y vegetables, pierde su feracidad despu6s de pocos anos de cultivo: entonces necesita abono, y si se abona bien, viene a producir un tabaco fino, sedoso y fuerte, al que no, le falta calidad, se enciende ffclmente y es agradable al paladar. Las siembras hechas en esta clase de terrenos, se desarrollan facilmente y con prontitud, dan una buena cosecha y requieren menos agua que la que necesitarian en tierra dura. Le sigue en calidad aquel recientemente desmontado, que contiene una gran cantidad de sustancias vegetales, y ademis barro y arena; pero de un subsuelo du ro donde las races penetran dificilmente. Esta calidad de terreno necesita mucho riego; sin embargo, } cuando se prepara y cultiva bien, la cosecha es segura y produce una hoja de superior calidad a la del terreno suelto, grande aunque algo venosa. Las tierras seas y duras en que predominan sustancias barrosas no son buenas para tabaco; no obstante, esta planta crece en todo terreno; el duro produce una hoja grande y ordinaria que s6lo es medianamente buena en anos lluviosos, y tiene el inconvenient, de que bomo son denasiado compactos, las pequenas raices en vez de penetrar se extienden por la superficie y por tanto no se alimentar debidamente; sin embargo, estos ;terrenos con ayuda de abonos en completo estado de descompo-

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60 sici6n, se vuelven porosos y vienen a producir un tabaco de buen porte y regular calidad; y si se les afiade' arena y residuos vegetales, se aflojarAi y serAn muy a proposito para esta planta. Las tierras en que de ninguna manera se debe sembrar tabaco, son aquellas de s6lo barro, pantanosas o salobres, pues lo produce.n detestable. El que se siembra en ellas es apagoso, se carboniza y rara vez se quema hasta 'hacerse ceniza; tiene un sabor muy desagradable y es generalmente conocido con el nombrede "tabaco jorro". Algunas veces cuando esta fresco, tieoe buena apariencia, pero a medida que se seca pierde Mu elasticidad, y es cada dia peor. Consideramos que. este tabaco Onicamente sirve para rap6: para cigarros no. CAPITULO IV. Semilleros Desde los tiempos mals remotos vienen haci6ndose en suelo virgen; varios motivos indujeron a losvegueros a eseojer el monte como el mejor lugar para hacer semilleros. Entre otras razones, por la fertilidad y porosidad consiguientes a esa capa superior de hojas secas que todo monte tiene, y porque estan ademgs exentos de esas yerbas viciosas que crecen rApidamente en terrenos trabajados, e impiden o retardan el desarrollo de las pequeiias 'matitas; y-tambi6n la necesidad que los obligaba a hacerlos en aquellas localidades que les daban mejores esperanzas de buenos resultados. Ademas, como era necesario desmontar, muy poco arriesgaban con regar semillas donde con corto trabajo iban a cosechar con abundancia. Hoy han' variado las circunstancias, porque las tierras virgenes, las a prop6sito para semilleros, cada dia se hacen mats dificiles; y cuando -se consiguen, es a mucha distancia dellugar de la sementera; la conducci6n, por tanto, viene a ser mas dificil y costosa, y de aqui que el antiguo sistema no 'sea ya tan eficaz. Por estas y otras razones bien conocidas de los que se dedican a esta clase de cultivo, se ha hecho necesario variarlo, y en cada tabacal preparan artificialmen-

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61 to tierrms especiales para semilleros, porque asi son menos costosos y est*n menos expuestos a contratiempos. Es bien sabido que el buen resultado de las cosechas depende de haber obtenido buenos semilleros; aquellas no pueden ser buenas sin stos, y a lograr este fin y a tiempo, debe dedicar el veguero grande atene16n. Hay pocos vegueros que no tengan entire sus terre nos alguna part que por su situation no se presto para un buen semillero artificial. La sola condicion quo requiere es, que se ponga done no pueda perjudicarlo la avenida de algnn rio, y ademis, que si possible es, el trreno tenga algnn deliver. La clase del terreno es cosa de grenade importancia, aunque si no es de la mejor, puede el vegnero arreglarla con abono a su satisfaccion. Lo que causa generalmente la perdida de los semilleros es: falta de lluvia a tempo; o excess de ella, oinfluenia de un sol ardiente, que seca las plants chicas. Adem s de estas trees causes, se core otro riesgo, el de que los destruyan los gusanos o maltraten muho; pero este riesgo, onsiderado Iasi inevitable, puede en nuestro concepto evitarse si el cultivador tiene bastaiito cuidado y pone en tiempo, cal o algn. otro specific co, a fin de que si es posible se destruyan los insectos en sus nidos, antes que se diseminen en los semilleros, qu quedarian destruidos completamente o a to menos en su mayor part. Hay various modos de destruir las semillas de las yerbas en los semilleros que se alistan para seambrar; uno de ellos, el mas seguro, es : arar el terreno a unas tres pulgadas de profundidad, bacer caballetes alineados y quemar un~a cantidad de virutas o leia en .ellos. Con esta operacion todas las semillas se destruyan. Otro sistema eficaz es: toner, la tierra cubierta con hojas o pencas de palma, yaguas o cortezas de cualquier arbol, de modo que los rayos del sol no penetren ; as' euando las semillas revientan y los retoios hacen su aparicion, se pudren, y de esta manera, las semillas de las yerbas se destruyen y el terreno se enriquece ; y si su calidad es buena, cuando sea tiempo de ponerle semilla de tabaco, solo sera nenesario remover to que to est6 cubriendo, I mover la tierra y arreglarla en eras, asolearlo y alistarlo para recibir las semillas.

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62 No sera del todo inntil repetir, que toda tierra que se use para semillero, debe ser abonada con suslancias-vegetales en descomposicion, asi como tambin, que si el. terreno es demasiado duro y compacto debe afiadirsele una pequeiia cantidad de arena para hacerlo ligero y poroso. Si al contrario, fuere demasiado ligero y poroso, puede ponerse de la consistencia que se desee aiiadiendole barro duro. Asi puede cadla cual arreglar, el terreno de sus semilleros de la manera que le parez*a ms adaptable para asimilarlo a aquel a que va a trasplantar, y de esta manera se evitan las inconveniencias que tienen Lugar frecuentemente por diferir el terreno de los semilleros de aquel en que se va a trasplantar, razon porque a veces no prenden bien las posturas; y por esto, la tierra de los semilleros, en cuanto sea posible, -debe. ser de las mismas condiciones de aquella en que se va a sembrar. Si en la 6poca del trasplante, por falta de lluvias, no se considerase el" terreno suficientemente hnmedo para hacerlo, esto es remediable con regar siempre despues de esparcida la semilla haciendo uso de regaderas de rosa muy fina, con el objeto de que la tierra ni se empape ni se encharque, ni que una excesiva cantidad de agua forme corrientes que arrastren de su lugar las .semillas. -Una caida artificial de agua tiende a acomodar la semilla y a germinacin, si la rosa de la regadera es bien fina como queda dicho. Los semilleros deben cubrirse y protegerse bien, tanto del sol 'fuerte como de los grandes aguaceros, porque' por ambas causas suelen destruirse totalmente, sobre todo cuando las semiHlas estan reventando. Para cubrirlos y protegerlos indicamos los medics sigiientes Plan para semilleros artificiales de tabaco (1) Despues de eseajerse la localidad, debe formarse un cuadrado de 33 yards por cada lado. La tierra, si es possible, debe tender una inclinacion en la direction de la salida y puesta de sol; a su alrededor debe hacersele una zanjita, con el objeto de impedir o atraviesen corrientes de agua que to maltraten o que vengan a'espar(1) Vease el Apendice.

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63 cir en 6l las semillas de yerbas que arrastren. Este terreno debe star cruzado en la direction de Norte a Sur por cinco lineas dobles de rieles, formando cinco lineas _paralelas como para ferrocarril, el ancho de estos tramos sera de cinco yardas en el espacio entre uno y otro ; en las diez y'seis yardas del centro de cada una de estas lineas de rieles, se haran ocho eras de vara y media de ancho y cuatro y media de largo, y en sus cabeceras respectivas debe dejarse media yarda para el paso. Las cinco lineas dobles de rieles vendran asi a contener cuarenta eras de seis yardas superficiales cada una, total, doscientas cuarenta yardas en que poner semillas. Sobre cada par de rieles se podrian construir, sobre las ruedas, cuatro "armaduras, que techadas con palma y procurando que tengan el menos peso posible, puedan moverse sin gran esfuerzo hacia derecha e izquierda, como uno las necesite. En Cuba este aparatito cuesta 435 pesos. Aquellos que no deseen hater este gasto, pueden dejar cubiertos sus semilleros con el insignificant de hacer barbacoas. Si se hiciesen semilleros en todas las doscientas cuarenta varas superficiales capaces de sostener quinientas mil matitas, estas, al medico precio de un peso el mil, cubririan los gastos del aparatito. Advierto otra vez que todas las eras no deben sembrarse al mismo tiempo, sino con intervals de 10 a 15 dias. Asi los primeros estar4n de trasplantarse a fines de Septiembre y los nltimos a mediados de Noviembre. A media que se desocupan y previa estercolizacion y preparation de la tierra, vuelven a ponerse semilleros, en disposition de trasplantarse a fines de Enero, despues de cuyo mes no se trasplanta pas-; pero si se deseare, facil es seguir haciendolo. Por este medio se obtiene cada ocho o diez dias cien mil plantitas, que bastan para una sementera de tres o cuatrocientas mil matas, torque en los cuatro mess de epoca de trasplante, estos semilleros pueden producir un millon de matitas. Pasadas las siembras, el lugar que ocuparon los semilleros debe cubrirse con yaguas, pencas, etc., para impedir que la yerba se apodere de el, y para que se enriquez ca y venga a estar list para la proxima cosecha.

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Si se usaren los cobertores portatiles para los semilleros, en la primavera es imprescindible hacker zanjas para que corral el agua que viene por sus techos, pues de no ser asi, se inundar:n las eras. Para regularizar la cantidad de semillas quo debe ponerse a cada era, no se olvide que deben distar entire si tires cuartos de pulgada, de modo que cada era contender tree mil ochocientas. En cada libra de buena semilla de tabaco hay mas de cuatro millions nacederas; por tanto, para una era, con un adarme hay suficiente; pero como una _cantidad tan pequeiia seria dificil regarla bien, es mejor aiiadirle una cantidad de semnilla vieja bien hervida y se*a al sol. (2) Despues de bien mezcladas las muertas, con las frescas, deben dividirse en fraceiones como para media vara de era cada una, porque asi se siembran con bastante regularidad. Para obtener semillas buenas y vigorosas, deber n escogerse y dejarse semillar cuidandolas con especial esmero veinte o treinta matas de las ms robustas, sin despojarlas de las hojas; esas pueden dar mis de dos libra suponendo que cada mata de una o dos onzas. No hay vega que necesite media libra de semilla de la mejor clase, que es la anica que debe usarse para semilleros. Los semilleros deben regarse cada vez que to necesiten; esto se hace siempre por la tarde, luego qu pasa el .alor del sol. T05gase cuidado de arrancar constantemente las yerbas que crecen en ellos; y en los puntos en que las matitas nazean muy tupidas, deben arranearsealgunas a fin de que'se aproximena la distancia de que se ha hablado, y no olvidemos que deben protegerse de un sol fuerte y de recios aguaceros. Durante el tiempo en que tienen lugar today estas operations con las plantitas on los semilleros, cidese mucho no pisar en las eras. Advertimos que cuando ya las mlatitas esten 'de trasplante, la tarfle antes de efeetuarse este, si la tierra estuviese dura, edidese de regarla abundantemente, a fin de que la tierra venga adherida a las races y se desprendan estas facilmente, sin daiiar(2) No hay necesidad de* semillas hervidas: mfzelense cOn las, semillas quo van a regarse cuatro partes de arena iguales a su volumen(Nota de Balmaseda.) i ~ * a

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-, 65 se al arrancarlas, operaci6n que debe hacerse de manidna antes que la acci6n del sol endurezca la tierra. Tengamos presente que las plantitas d6biles y defectuosas, deben abandonarse. CAPITULO V Preparacion de las tierras y de los abonos La tierra que se desea sembrar debe prepararse tan pronto como sea posible. Es prudente arar algunas veces antes de sembrar, de modo que las yerbas tengan tiempo para podrirse y servir de abono. No es prudente trabajar tierras demasiado hamedas, porque el trafico de los peones y los bueyes las lenan de terrones, las esterilizan y no dan cosechas. El terreno debe estar medio seco para que con el arado se desmenuce y no forme terrones. No obstante esta precauci6n, las tierras barrosas y compactas siempre forman terrones, que de la mejor manera posible debe semi-pulverizar el rastrillo o la azada, hasta convertirlas en sueltas, esponjosas y porosas. Las raices de las matas de tabaco son, por naturaleza d6biles, y si el terreno no est bien flojo, no penetran facilmente y la mata perece o no se desarrolla por falta de nutrici6n. Esto sucede'cuando el terreno no esta preparado como se acaba de indicar; las plantas no arraigan ffcilmente ni obtienen pot esta raz6n los elementos indispensables para su nutrition y crecimiento. Todo veguero debiera hacer un hoyo donde depositar el esti6rcol y hojas que pueda recojer, y antes de pasar el arado al terreno por nltima vez, regarle el abono que se haya procurado. El abono que no esta bien podrido, perjudica mas bien que favorece, a las plantas. Un pedazo de terreno bien preparado produce cuatro veces mas tabaco que uno que no Lo este. Por consiguiente, no hay trabajo ni gasto mas remunerativo que aquel que se emplea para mejorar el -terreno. Este es un punto de grande importancia, que debe llamar la atencion de los agricultores. Los agricultores debian reconocer la ventaja de abonar; en el cultivo del tabaco produce los mfs brillantes resultados; pero en la Vuelta-Abajo es muy dificil conseguirlo. Son excelentes los de yagua, y los residuos de 5

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66 palmas, yerbas y toda clase de vegetales en descomposicion; pero de 6stos se requiere tanta cantidad, que la inmensa labor de recogerlos y prepararlos asusta a la mayor parte de los vegueros, y oeosp tienen la perseverancia necesaria. Lo mas que algunos hacen es regar la tierra con esti6rcol, para que se pudra y fertilice; sistema ineficaz, porque siendo tan poco pesadas las sustancias vegetales, las fuertes lluvias arrastran, lo menos, las nueve d6cimas partes.. Si se adoptara el sistema de depositar este abono en hoyos o en excavaciones de donde pudiera removerse cuando estuviese bien podrido y en buen estado de usarse en el campo, produciria mucho mas con menos trabajo, pues aunque a primera vista parece que se duplicaria este teniendo que acarrearlo dos veces, tambien debe tenerse en cuenta que una carretada de abono bien preperado es mejor que diez o veinte de uno que no lo est6. Las dificultades que a cada paso se tocan para conseguir en cantidades suficientes las sustancias vegetales de que se compone este abono, ha inducido a.algunos recientemente a introducir guano peruano, que ha dado excelentes resultados, y viene desde hoy a hacer cesar las dificultades que se encontraban para abonar las tierras en que se cultiva el tabaco, (1) (1) Mr. Jens se equivoca: los resultados son fatales. El guano hace crecer mucho las hojas, pero las priva de su aroma y. sabor, que es 1o que constituye el gran merito del tabaco cubano. Los vegueros pueden scstener el monopolio de ese articulo mientras no prefieran la cantidad a la calidad. La calidad es el todo. El tabaco se produce en casi todo el mundo, y si se abusa del guano con una ambition necia, el tabaco de Cuba se igualarA a los demAs, y sera este el cuento de la gallina de los huevos de oro. El mejor abono es el de lop despojos vejetales, esti6reol de las reses y ayes, basuras, materias fecales, orines, etc., preparado on un hoyo, que debe quedar a barlovento, algo distante de la casa donde habit la familia, y echarsele cal cada quince dias, para impedir las exhalaciones miasmaticas y matar los helmintos, entre los que se distingue ia lombriz solitaria, fan funesta, y cuyos anillos (proglotides) semejantes a la semilla de calabaza, duran muchos anlos con sus cabecitas de tenias vivas dentro. Basta que haya un hombre que la padezea para que pueda inficionar todos los cerdos de una comarca, y aun a todo un pueblo. El guano, si se emplea, debe ser en pequena proporei6n, menos de la seflalada ei el Apendice, cuya lectura recomiendo a los vegueros. (N. de Balmaseda.)

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67 El guano peruano es el fertilizador mis eficaz que se conoce y basta una pequeila eantidad para fertilizar un caimpo entero de tabaco. Su costo no es excesivo y con frecuencia menor que el de acarrear otros abonos al pundo donde van a usarse. En terrenos arenosos y ligeros es donde mis se nota la actividad del guano; favorece la vegetaci6n, y la experiencia ha demostrado que aumenta prodigiosamente la cantidad y el valor de las cosechas. Much recomendamos por tanto el uso del guano como fertilizaddr de primer orden para tierra de tabaco. En los terrenos que poseen en si las exigencias de esta planta, el guano viene a ser 11n estimulante poderoso. Como la diferencia en los resultados del legitimo guano pernano y el que con este nombre se importa de Chile y de Africa es muy notable, pues este ultimo no tiene sino d6biles propiedades como agente fertilizador, damos el alerta para que no vayan algunos a perder, con el mal guano, trabajo, tiempo y dinero. CAPITULO VI Preparaci6n y aplicacidn del "guano" peruano El guano del Perni debe cernirse, y luego las piedras y terrones que quedan deben machacarse y otra vez cernirse; asi todo se aprovecha; luego se mezela con tres o cuatro veces sn peso de terreno seco y arenoso y no so usa hasta seis dias despu6s de mezelado; esta operaci6n se hace bajo techo y la pila mezelada se cubre con los mismos sacos vacios u otra cosa que Ilene el objeto de evitar la evaporaci6n del flcali volatil que contiene. Es mejor hacer la mezela poco a poco, por partes, en pilas,. por ejemplo, de un saco de guano que pesa de 150 a 160 libras lo cual impide errores en las pilas. Hagamos el cnlculo de c6mo debe mezelarse. Tierras de buena calidad, que sin embargo de serlo necesitan abonos, con una Libra basta para una superficic do 15 a 20 yardas superficiales, o digamos: una pila que en su composici6n entr6 un saco de guano, basta para una supermicie de 2,500 a 3,000 varas; o de otro modo, una de estas pilas es suficiente para una superficie que contenga de cinco a seis' mil matitas.

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68 En tierras muy arenosas, esteriles, o de sabanas im productivas, se necesita una libra de guano para una superficie de 9 a 12 yardas; es decir, una pila para mil quinientas o dos nil varas, o sea para tres o cuatro mil matas. Estas son las proporciones que se deben usar para el primer aiio; para el segundo y los siguientes, basta s6lo las dos terceras partes de lo que se emple6 en el primero. Cuando se cultivan maiz y tabaco en unos mismos terrenos, la mitad del abono debe ponerse a cada case de cultivo; entonces quizas se necesite de mayor cantidad. El abono se hace inmediatamente antes de trasplantar, cuando el terreno ha sido bien arado y arreglado, y dividido el espacio en secciones de cincuenta yardas cuadradas. Entonces debe regarse y hacerlo penetrar con-ayuda del arado, para surcar y sembrar enseguida. Con el sistema de aplicar guano peruano como abono, se han obtenido los mejores resultados, y de todos los procedimientos empleados, ste es el .mhs sencillo y el mas fAcil de ejecutar. CAPITULO VII Siembra y cultivo de tabacales Tan pronto como el campo se ha preparado, como acabo de indicar, se surca a distancia de una vara entre surco y surco, operaci6n que debe hacerse simultfneamente con la siembra y si possible es, siempre despu6s de las tres de la tarde, o en dias nublados, para impedir que las pequenas matitas trasplantadas se chamusquen con el sol. Los surcos deben tender la direcci6n del Norte a Sur, porque asi el sol maltrata menos las matitas, que tambi6n reciben menos dafio del viento fuerte que reina en esa 6poca. En seguida, y detrAs del hombre que vaya surcando, otro le sigue sembrando matitas en el surco, a distancia de pie y medio, teniendo cuidado de no doblar los tallos ni las races, y apretando ligeramente 6stas con las tierra que. las cubre, lo que hara con la mano. Las plantitas se entierran hasta medio tallo, -y si 6ste es pequeno, hasta el naciniento de las hojas. Debt tenerse cuidado que no vengan adheridas a las races

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69 particulas de barro seco, y que no les caiga tierra en el centro o renuevo. Cuando se esta sembrando, la tierra no debe estar muy hnmeda. Las matitas se siembran en el lado del surco que queda hacia el poniente, de modo que el sol, al salir, las bane, de cuyo modo quedan en parte protegidas del sol de medio dia para abajo. Generalmente las matitas se marchitan despu6s de transplantadas; pero al tercero o cuarto dia comienzan a revivir, y al quinto o sexto se pueden distinguir bien las que no han de prender. Entonces, y sin p6rdida de tiempo, se reemplazan, y este cuidado debe durar cinco o seis dias, a fin de que el puesto de las que se mueren sea ocupado por otras y pueda el campo quedar lleno de plantas prendidas. Esta es una de las operaciones de mas importancia para asegurar una cosecha abundant, porque la'mism(a labor y atencion necesita un campo lieno y bien sembrado, que uno con espacios vacios, del cual el rendimiento es menor, ademas de otros inconvenientes de que estAn bien enterados los vegueros pricticos. Segfn la opinion generalmente admitida entre buenos cultivadores, un hombre puede cuidar muy bien doce mil matas de tabaco. La prudencia aconseja sembrar s6lo lo que pueda atenderse con esmero, y la experiencia ha domostrado que si se le calcula mats de este numero a un hombre, en vez de ser productivo este cultivo, viene a causar p6rdidas considerables. Si se sie'mbra mucho, de hecho hay que aumentar el peonaje; y si desgraciadamente el aio es malo, por haber gusanos 1 otras causas, easi siempre secede que el que siembra solo doce mil matas por cada pe6n quo cuenta, produce cuatro veces mias tabaco y de mejor calidad que aquel que siembra veinticinco o treinta nil matas por pe6n. Cuando las sementeras estan en desproporci6n con cl numero de peones con que se puede contar, todos los trabajos se hacen mal y despacio, y esto perjudica sensiblemente la cantidad y calidad de la cosecha, y por supuesto, los intereses del cosechero. Inmediatamente despues de resembrados los tabacales, deben inspeccionarse las matitas casi todos los dias,. a fin de exterminar los gusanos y demas insectos que las perjudican, operation quc debe hacerse siempre de manana, porque durante el dia, los gusanos se ocultan huyendo del sol fuerte, y

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70 ademas las brisas mecen las plantas con demasiada fuerza, to que impide andar con las hojas sin quo se corra el riesglo de quebrarlas o romperlas, especialmente si son de porte regular. Cuando la estacion es favorable, veinticinco o treinta dias despues de trasplantadas las matitas, comienzan a desarrollarse; entonces es conveniente darles la primera limpieza y aporque, pues ya la yerba ha credo, opera cion que se hace por la tarde o por la mariana temprano, cuando la tierra est fresea, y as es mas provechosa a les plantas. La segunda deshierba se le da justaiente a tempo que el tabaco :florea, y rara vez necesita ma's de esta:, sore todo si el terreno se ba preparado bien antes de sembra-rlo. Solo en el caso de que hubiese lluvias fuertes y que aprieten much la tierra aites que el tabaco crezea, seria convenient remover sta para facilitar el crecimniento de los retonos. Las matas de tabaco, deberan podarse. Los pequenos renuevos deben mochase antes que se abran las hojas que cubren la floor. Si se deja para mas tarde, se pierde mucho del jugo que aliinenta las hojas. La poda debe confiarse a personas inteligentes, torque es necesario saber qu6 numero de hojas debe dejarse a cada tall teniendo en cuenta su robustez. Se disminuyen las probabilidades de cometer urr error si solam-ente se les dejan diez o doce, no contando en este numero las indtiles del pie del tallo. A las matas debiles se le dejan seis u ocho hojas y a las mas rob'ustas de catorce a quince. Despues que el tabaco ha floreado, suelen salir de las races algunos vastagos : 6stos se laman chupones, y deben arrancarse dejando solamente uno al 'pie de ada mata., si el tall de sta parece robust y fuerte para alimentarlo; 6ste entonees floreer.a al mismo tempo que el tallo principal y se madurara al mismo tiempo que el, o con pocos dias de diferencia. Lo~s vastagos que nacen de los tallos, deben quitarse: jams se deben dejar crecer mas de dos pulgadas. Si no se hace asi absorben. el jugo que necesitan'las hojas y cuya perdida perjudica much la calidad del tabaco. A to menos, en dos ocasiones, deben destruirse estos,

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astagos o hupones, y ma's a menudo, si reaparecieren antes que el tabaco est6 de corte. El tabaco esta maduro y en sazon de cortarse, cuando la hoja ha adquirido un color de naranja amarillo y en su superficic se nota la vensa gruesa. Si cuando est en este estado llueve, vuelve a reverdecer, y ya entonces hay que dejar pasar cuatro o cinco dias, durante los cuales vuelve el sol a madurarlo. Si las lluvias continuasen, es conveniente aguardar, aunque las hojas se pasen de maduras; es preferible a cortarlas otra. vez verdes y reviviendo, porque en este estado el jugo de ellas no esta bien repartido, y las hojas' adquieren un color verde rayado, no tienen elasticidad ni fuerza y si un mal sabor, y ademas rinden poco : de modo que para no caer en dificultades cortando las hojas a la ligera aunque no esten en completa sazon, to que perjudicaria*mas que aguardar diez, veinte,.treinta dias pastaa que cesen las lluvias, to mejor es aguardar; con esto la nnica perdida consistiria en menos capa, torque muchas de las hojas se mancharian, pero siempre el tabaco sera de mejor calidad, sabor y color que si se hubiese cortado verde, porque no habria dado ninguna o por o menos pocas hojas de capa, y hasta la trip seria de mala calidad. CAPITULO VIII 6'todo para cortar y secar el tabaco Debe cortarse en la -menguante; y aunque muchos vegueros dicen que esto es imposible, porque las hojas comienzan a madurar tanto durante la luna nueva omo durante la luna llena y per tanto se pasaria de maduro antes de la menguante, podemos no obstante asegurar que *onocemos personas que nunca cortan su tabaco durante el, primer cuarto ni cuando las lluvias to han reverdecido. Estas personas jamas "han encontrado dificultades; al contrario, son ellas las que siemtpre obtienen los mejores resultados monetarios. Mortar el tabaco durante el primer cuarto de la, luna, o cuando la vcjetacion se renueva en las hojas, es una de las principales causes torque se pica, to que a menudo suede

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72 antes de trasportarlo de la vega al mereado (1). Al .or tar tabaco se observa generalmente el sistema de arrancar a la plant de una vez las parties que se creen maduras, aunque algunas solo aparentemente to esten, y colgarlas en las varas indistintamente, sin hacer separacion de las mancuernas. Este sistema es extraordinariamente perjudicial. Las hojas de una misma blanta no son todas de la misma calidad, ni todas.se madran a un mismo tiempo. Las de la corona, ode mas arriba, inmediatamente seguidas de las flores o semillas, reciben el sol directamente sobre la faz superior y son las primeras que se maduran, mientras que las de abajo, que re.ciben'so'mbra de las de arriba, no'estan ann maduras; as todavia; las hojas ma's bajas del pie del tallo y hasta aa cuarta o quinta maneuerna comparadas con las de la primera, segunda y tercera mancuernas de arriba, son :de calidad inferior y comparativamente hablando, puede llamdrseles hojas sin sustancia. El contacto de estas hojas con las de la corona, frecuentemente es causa de una -fermentation pntrida en los cujes y en los sahorros, especialmente si hay much humedad en la atmosfera. Cuando esta desgracia suede en i Caney, las hojas de'biles se pierden, y las ma's robustas sufren tanto,' que la mejor capa se convierte en trip de mala calidad. La causa de esta destruction, por la quesufren los vegueros en ca a cosecha msis o menos prdidas, es facil de expliaar. La cura del tabaco no es mss que una series de fermnentaciones. Fermenta en los cujes, en los pilones y .en los tercios. Todas son necesarias para obtener buen olor y sabor, y es mejor que eada clase o consistencia Jermente aparte; el de buena calidad y fuerza, que es el de las coronas, naturalmente sure una fermentacion mayor, porque contiene jugo en mayor proportion. Como las de abajo tienen menos sustancia, la fermentaTion es menos fuerte y de menos duration; pero si las hojas debiles se ponen en contacto con las mss fuertes, estas alimentan la fermentation, y resultara que las primeras se pudren y las segundas se danan con el eontacto de las primeras. Pero si se separan desde el mism~o (1) Recomendamos especialisimamente el corte en menguante. :N. de Balmaseda.

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78 tabacal las hojas de cada clase que eada mata produce, no s6lo se evita este mal sino que se hacen impossible otros. Hay, pues, que hacer reformas en el modo de cosechar. Lo mejor es: mortar el' tabaco cuando esta bie naduro y en la menguante, dividiendo los corte en trees secciones, y cad a de ellas debe ponerse en vara separada, en cuartos y pilas apart. El primer corte debe ser el del par de hojas de la corona, y las varas en que se cuelguen deben ponerse 0n un angulo senalado de la Casa. Despues del primer torte, y de tres o cuatro dial de sol, los segundos y terceros pares de hojas estan maduras, 6stas pueden cortarse a un tiempo, teniendo gran cuidado de ponerlas tn varas y cuartos separados. Ultimamente, trees o cuatro dias despues del segundo Corte, se cortan las restantes, except las que estn mas praximas a la tierra, que ni sirven ni tienen valor como tabaco, al que desacreditan, y vienen no obstante a aumentar el trabajo. E1 tabaco se debe cortar en las horas ma's calurosas del dia; cada par de hojas se va poniendo en el suelo con la Cara para abajo, para que el sol les de en el respaldo, y se dejan asi mientras se marchitan; despues se recogen las mancuernas una por una, extendiendolas ,con cuidado sobre un brazo, con la parte de arriba hacia dentro, asi debe llevarse cada brazada y ponerse en las varas que se tendra cuidado de tenser cerca del lugar del torte; esto es facil fijando en" el suelo dos horquetas fuertes sore las que se pueden ponder las varas. Despues de colgadas las hojas cuidadosamente en las varas y dejadas marchitar, se llevan al Caney, antes que el sol las seque, operacionque pueden hacer dos mozos, llevando dos varas a un tempo, una sore cada hombre para que las hojas no se rocen y maltraten. Estas varas, que se tendra cuidado de tener cerca del lugar de apoyo mas bajos del Caney, que nunca to seran tanto que las hojas toquen el suelo, y a distancia entre si para que no se toquen unas con otras, to que no -conviene mientras estan calientes como deben estar cuando se quitan del sol. Si" el sol no estuviese suficientemente ardiente para hacer. marchitar las hojas corta,das, no se debe continuar cortando.

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74 Se coloca en las varas el tabaco6de modo que los comienzos de las hojas se toquen ligeramente;" pero sin amontonarlas. Si hace un tiempo hn medo y si las he jas son grandes, debe quedagr entire cada tallo un'espa-, cio pequeno. Los vastagos y retonos deben apartarse del resto del tabaco y no mezelarse con 6l ni en las pilas ni en los empaques: E1 dia siguiente a aquel en que se corto y puso en el caney, las varas se juntan hasta hacer una masa compacta, con el objeto de que por medio del calor que el contacto produce, comience la fermentacion llamada maduradera. De este modo estai-a tres o cuatro dias, segnn la 'consistencia del tabaco y el estado de la atmosfera. Per esta fermentation adquiere un color amarillento, uniforme el segundo o tercer dia a mas tardar, y sin perdida de tiempo deben separarse las varas y darles cuanta ventilation sea posible, para que cese la fermentation yse facilite el secamiento de las hojas, teniendo cuidado de que no queden expuestas al serene, al sol, ni al agua que pueda penetrar con el. viento, -caso que llueva. A medida que el tabaco va seeindose, se van alzando las perchas para dejar lugar abajo a las que se traen del campo; esto no debe hacerse sino de mafiana cuando las hojas estan flexibles y suaves; si se hate durante el dia se tuestan y rompens. No es juicioso perimitir que el tabaco se seque precipitadamente exponiendoloa fuertes corrientes de aire, porque ademas de que el viento fuerte perjudica su calidad, rompe muchas hojas y destruye' esa apariencia sedosa, peculiar a la hoja buena y que es conveniente preservar. Durante los fuertes. ventarrones, las puertas deben cerrarse, asi como tambien ciiando la atmos fera est4 muy hnmeda, a causa de recias y continuadas Iluvias. La humedad es origen de enmohecimiento en el tabaco, que comienza en los extremos'de las hojas y las dana. Bajo estas circunstancias para remediar el mal, es convreniente esparcir o separar un poco las perchas; y si continnan las lluvias o el exceso "de humedad, debe ponerse humo en el caney,abriendo todas las puertas y ventanas para facilitar la-circulation' del afire mientras dure el sahumerio.

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75 Despu6s que el tabaco esta regularmente seco, se ponen Jas perchas en los tirantes mas altos de la casa, donde vienen a quedar apretadas unas con otras. Esto se hace de manana, cuando las hojas estan suaves y con objeto de preservarlas de los cambios atmosfericos. Despues de esto se cierra la casa hasta que llegue la 6poca de hacer pilas. CAPITULO IX. Montones o pilas de tabaco. Se amontona o apila el tabaco con el objeto de producir una segunda fermentaci6n, para uniformar el color de la hoja y destruirle el exceso de gluten o materia resinosa que es natural a la planta. Esta fermentaci6n pone las hojas mas sedosas y dnctiles y les da mas agradable sabor. El lugar de apilarlo debe eseogerse de antemano en uno o en varios de los cuartos de los caneyes, donde se construyen trojes forradas con yaguas en el fondo y en los costados, encima de las cuales se ponen las suficientes hojas de plftano secas, para alcochonarlas interiortnente. En los meses de Abril y Mayo, que comienzan las lluvias, se bajan las perchas altas y se guardan abajo, pero algo separadas. Las puertas del caney se abren durante la noche para dar entrada a la humedad de la atmosfera, y cuando por la manana el tabaco est6 sedoso y suave est6 listo para apilarlo. Las hojas entonces se recojen a brazadas, con los pedacitos de tallo para un mismo lado; las hojas que se notan arrugadas se alisan previamente. y se colocan las brazadas en hileras teniendo cuidado que el pedazo de tallo de las hojas sea el que toque los lados; las siguientes se; colocan al contrario y se continua asi cruzandolas, hasta que el tabaco se acaba o la troje se llena para que quede una masa compacta de tabaco, protegida por los pedacitos de tallos en todo el rededor, y nunca deben tocar las hojas, ni tocarse mntuamente. Cuando las pilas estin asi arregladas, deben cubrirse con hojas de platano secas, o con cortezas de palma, y en su frente con hojas de palma.

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No debe enterciarse el tabaco cuando est6 muy hnmedo torque comienza una fuerte fermentacion, quo si se prolong, pasta a ptrida. Solo se necesita que est suave y flexible antes del empaque, para producir cierto grado de calor. No conviene empacarlo demasiado seco, porque no fermentara absolutamente y no habra ningnn resultado beneficioso. Cuando se ha empacado suficientemente suave llega en el centro a un calor do 110 a 120 grados F.; al segundo o tercer dia, si no tu viese este calor, es seal que se empac6 demasiado seco. Ya hemos dicho que la cosecha o core del tabaco debe efegtuarse en tres 6pocas distintas, hacienda siem pre distincion. Asi, las hojas de la corona deben formar pilao pilas aparte; las segundas y_ terceras juntas, las cuartas y quints o mismo, y nltimamente las capaduras tambien apart. Este sistema, ademas de las ventajas ya mencionadas, facilita extraordinariamente el apartado, una vez que las calidades ya to estan 5y asi no deja otro trabajo por sacer que a .artar las hojas rotas: Durante tres dias, to menos, deble estar el tabaco apilado; en seguida comienza el apartado o escogida que se principia por las pilas de calidad inferior. CAPITULO X. Apartado de las hiojas. Se reduce a clasificar, apartando separadamente las hojas de la cosecha segun~su calidad. Estas se denominan:c Libra,-14 calidad.-Quebrado, 2 calidad. --Rotas. -Injuriado de 14 a 7$ -Libra de pi6, y capadura. Al pacer estas "diferencias es preciso atender no 'solo a la calidad de la hia sino tambien a su port, su estado, si esta entera o rota; rara vez hay exactitud en estas clasificaciones, porque muy >pocas -personas poseen el tacto que requiere tan complicado modo de apartar. Ademas, la mala costumbre de mezelar todas las hojas en el tabacal, hace muy dificil un buen apartado.

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Esta especie de clasificaci6n y su nomenklatura, es absurd, y no represent calidades fij, bajo cuya denominacion se pudieran fijar preeios que' sirvieran de gu*a tanto al comerciante como al cosehero. En una palabra, los nombres con que hoy se designan las varias classes de tabaco, nada significant y ridicule seria en negocios regirse por ellos. Mientras no se varien esto clasificacion y nomenclatura, es dificjl cotizar los precios del comercio por las different calidades. Esta confusion tiende a perjudicar tanto al productor como al comerciante, impede que se league a la perfecci a que debe aspirarse. Ya hemos ensenado que no debe seguirse en absoluto la prctica de clasificar siete classes de-injuriados. Hay mejores modos -de apartar en que se clasifican ocho y hasta nueve injuriados, y otros, la mayor part, que s6to separan cinco, de modo que la calidad que en un apartado aparece como 54 la mas Baja de la cosecha, seria igual a 84 o 94 si se escoje con mas cuidado; y las 5as, de un apartado, cuya nltima calidad fueran 7as. seria igual a las 3as. de otros apartados cuya nltima calidad seria 5as.,' a pesar de que el tabaco de ambos tabacales fuese de clases iguales. Hay mas para afirmarnos en esta opinion. Supongmos dos cosechas iguales en todo respect, y que cada cosechero spare site classes de injuriados. Esto no da por resultado que el valor respectivo de cada calidad sea igual, torque cada veguero tiene su modo particulas de considerar las diferentes clases, y unos apartan mas cuidadosamente que otros. En este supuesto puede suceder, y en efecto con frecuencia sucede, que el veguero A. saca de su cosecha, que suponemos en 100 tercios, 2 de 111, 3 de 2&, 5 de 34, 8 de 44, 12 de 5 30 de 6* y 40 de 7';-mientras que el veguero B. saca de la suya 4 de1*, 6 de 4 10de34 16de 4, 32 de5,21 de 6' y 11 de 74-resultando de estos dos apartados, que cada una de las classes de la vega A, correspond a la inmedita superior de la vega B, como se demuestra on el siguiente cuadro :

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78 A.6 2 tercios ... ... a' $ 120-1$ $ 240 3 ....... a .$ 100-24 $ 300 5 .... a $ 80-34 $ 400 8 ~ .. a $ 60-4 $ 480 12 .a $ 40-5 $ 480 30 ..a $ 25-6" $ 750 40 ~ .. a $ 20--74 $ 800 100 $ 3.450 B .I 4 tercios, .... .a $ 100-1 $ 400 6 .......... a $ 80-2 $ 480 10 .a $ 60-3 $ 600 16 ... .. ..... .a $ 40--4q, $ 640 32 .a $ 25-54 $ 800 21 ....... a $ .20--6 $ 420 11 .a $ 10-74 $ 110 100 $ 3.450 Aqui puede verse que la 24 de A, vale tanto Como la 1a de B.; la 3 de A., tanto como la T de B. y as en j las otras clases. Y como es de importancia que Jos nombres represented objeios determinados, y que cada ca lidad represente su precio relativo, creemds que el apartado y clasificacion necesitan de una reform, que sin duda traera ventajas al cosechero, al comerciante, al fabricante y al consumidor. La reform en el apartado debe tender su origin de otra reforma en el campo o sementera, principalmente en el modo de cortar: Observando un sistema met6dico y bien calculado, cada operation facilita la ejecucin de la siguiente. En su lugar hicimos la indicacin de que no se siembren ma's de doce mil matas por-cada trabajador que se tenga seguridad de ocupar,,a fin de que puedan ser atendidas y cultivadas cuidadosamente. Si a todas estas matas se atiende igualmente, si el te

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79 rreno ha sido bien preparado,.y el tempo le ha favorecido, es consecuencia natural que el fruto sea igualment* bueno. Sidespues el Corte o cosecha se hace en tres secciones, guardando siempre la separacion que hemos recomendado, tendrmos naturalmente, no una mezla caprichosa de hojas, sino hojas en el Orden establecido p *r la naturaleza. Cre5 mos que nadie pondra en duda que las mancuer nas dadas de un tallo, son iguales a las mancuernas de la misma denominacion del tallo inmediato; por ejemplo : las de las coronas todas son de igual calidad, las de segundas to mismo, y asi sucesivamente. Esto sentado, la clasificacion de calidades queda casi hecha en el Campo, faltando solo separar los portes y las hojas sanas de las rotas, Cosa que cualquiera persona puede hacer. Esto prueba que pueden suprimirse las apartadoras, a quienes se les supone completo conocimiento de las propiedades de las hojas. El apartado sehace, pues, por clases, comenzando por las capaduras y mamones que son de una misma. No es necesario aniadir, que si se adoptase este metodo de apart~ar, solo serian necesarias tres divisiones, cajas o cuartos de yaguas, para depositar las respectivas, calidades que se vayan separando, hasta que haya una cantidad suficiente para comenzar el betuneo, enmanillado o engavillado, manojeo y enterciadura. Los pedazos de hojas demasiado pequenios para cigarros de los varies apartados, se recogen y se humedecen para pacer picaduras ; 6stas se guardan y al ano siguiente se usan para hacer betnn. Humedezcase el tabaco, o mejor, pasesele una esponja con una solution hiecha de pedazos de hojas buenas y no con la que hacen de tallos y tripas. El humedecimiento con este betnn, tiene identico efecto que el que tiene la levadura en el pan. Es el agente que se emplea para producir una fermentacion rapida, de la que proviene ese aroma fuerte y agradable, peculiar al tabaco de edad que ha sf'do bien betunado, humedecido con esponja empapada en-infusion de tabaco. La infusion con tabaco fresco .no es mala si se hace con cuidado ; Pero consideramos mejor la que es hecha de tabaco viejo porque le

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comunica instantAneamente a las hojas su olor agradable; pero seria mejor que esta infusion, que es la que generalmente se usa, y mfts aseada tambien, una deco&cion fuerte de picadura (los pedacitos de las hojas mejores), que se usa cuando est fria, o el dia despues de hervida. Si la preparaci6n se hace por infusion, deben teherse por lo menos dos vasijas. Se usa despues del tercero o cuarto dia de hecha, y debe renovarse apenas le comience la fermentaci6n pntrida, raz6n porque se tienen dos vasijas, a fn de que una a Lo menos est6 en estado de usarse, ientras la otra adquiere la fuerza y el color de oro trasparente. Las hojas se embetunan una a una y no como algunos hacen, despu6s que estan en gavillas, como se llaman los hacesillos que se atan por un extremo de las hojas. Es muy importante que las hojas reciban por igual el beneficio del betin; esto es impossible si estAn ya atadas unas a otras. Los vegueros praeticos dan su betnn a cada hoja para evitar el gasto, otros lo hacen de distinto modo, con gran perjuicio del aroma y calidad y riesgo no pequeflo de que el tabaco se manche y lene de agujeritos; porque invariablemente la hoja comienza a mancharse y picarse cerca de las cabezas de las gavillas, a las que el betin no ha podido penetrar a causa de la atadura. Por tanto; cada hoja se debe embetunar por separado como hacen los vegueros inteligentes.' Las hojas se extienden una a una en hileras sobre un banco con las cabezas para un lado; en tonces por medio de la esponja empapada en el betin, pero exprimida antes, se les da este, pasAndola ligeramente, a fin de comunicar a la hoja solo la humedad. Al pasar la esponja por la hoja, debe hacerse al largo de la vena, comenzando por el lado grueso, a fin de que este reciba la mayor parte de la infusion, que le comunicara a las trasversales. Despu6s que se embetuna sobre el banco la primera hilera, se pone otra encima de esta, colocando siempre las hojas en la misma' direcci6n; esta operaci6n se repite, y cada vez se embetuna, hasta que la de donde se han tornado las hojas se acaba.

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A medida que aumenta la pila de hojas embetunadas, se va comprimiendo ligerantgnte con la inano, y cuando se acabe se cubre bign con las hojas verdes-de piatano. Esta operacion se hace por la mafiana, y ya al anochecer el tabaco ha adquirido la suavidad necesaria y absorbido la infusi6n,="de modo que las hojas, aunque muy flexibles, no tendran apariencia de excesivamente humedas. Si la tuvieren, se riegan para medio secarlas, porque si las porciones de hojas cuando se atan estan' muy hnmedas, pueden perderse por degenerar en putrida Ia fuerte fermentacion que probablemente resultarA. Las hojas deben tener una flexibilidad sedosa, pe-ro no seal cierta de contener agua despu6s que han si-do embetunadas. Cuando el tabaco estf bien suave, sigue o se hace la operaci6n del cabeceo. Esta consiste en unir las hojas por las cabezas, que queden perfectamente parejas, y atar un numero dado de cada clase. Las hojas se colocan sore la palma de la mano izquierda y se les pasa ligeramente la derecha por toda su extension de la cabeza a la punta, atfndoles las cabezas con un pedazo de yagua, o majagua, o, como muchos acostumbran, con una de las hojas. Esto se hace por la tarde, y a la mafiana siguiente se entercian, porque seria perjudicial ai tabaco dejarlo secar en los manojos, antes de enterciarlo, pues si se seca mucho, la fermentaci6n en los tercios se retard. o es incompleta. Hemos descrito la manera de lavar o teflir, de hacer las gavillas y de atarlas en mazos, como hacen los vegueros prhcticos. En esto no aconsejamos ninguna innovaci6n, si se exceptaa la de hacer la infusion con tabaco viejo en vez de fresco, y sustituir la decocci6n hervida, en vez de la infusion en agua fria. En lo quesi aconsejamos con calor una reforma, es en el apartado y clasificadion, y que se ponga a cada gavilla un nimero dado de hojas, que sirva de base, de donde partan los cAlculos para las operaciones mercantiles. Creemos, por tanto, que seria conveniente fijar en el 6rden siguiente el nnmero de hojas que cada gavilla debe contener. 6

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a 82 1f calidad........ Buenas, 25 hojas a cada gavilla Roths, 30 Rotas, 35 o h a a Para relleno, 43 34 calidad......... Buenas, 40 hojas a cada gavilla L Rotas, 45 eai e [Desechos. 4 alidad........ Chupones. L Retofios. Estas tres nltimas clases se engavillan sin contarse las hojas, pero en gavillas uniformes en porte; y los ma nojos y tercios del mismo porte que las buenas y rotas de 39 calidad, que pesan de 100 a 125 libras. Si se sigue extrictamente este m6todo .y se estableeen estas cantidades y calidades como bases para contratos, los defectos que se encontraren seran faciles de obviar, y se podria hacer un cflculo exacto del nimero de cigarros que daria un tercio luego que se examinara su condicion especial, y su 'valor exacto se podria calcular por terca, por 'manojo o por el peso. B. CAPITULO XI. Empaque. Excepto los c'aos en que el extraordinario porte de Las hojas no lo permita, todos los tercios deben hacerse de ochenta manojos; pero si. aquellas. fuesen extraordi nariamente grandes, sesenta de las primeras clases de la 1" calidad seran suficientes. Para los caiculos conviene mucho el n'mero fijo de ochenta manojos. Ya hemos dicho que en el dia siguiente a aquel en que se atan los manojos deben enterciarse, a fin de que no se sequen demasiado, teniendo en cuenta que no se debe comenzar a their y atar manojos hasta que no haya una cantidad de hojas ya apartadas para hacer a lo menos un tercio. Si sobraren nanojos despues del empaque, deben guardarse protegidos del aire, hasta el nuevo dia de empaque.

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83 No creemos necesarias mas explicaciones sobre el modo de colocar las yaguas para hacer los tercios; pero si es oportuno decir que no, deben ponerse tres hileras de manojos al tercio, porque le da mala forma y'aparecen mas chicos de lo que realmente son. Los tercios se deben hacer de dos hileras, con las cabezas de los manojos hacia la parte exterior. Cuando se ha puesto la primera cama a un lado del tercio, las cabezas de la segunda deben quedar hacia la mitad, sobre las puntas de las otras; y si el.tabaco es pequeflo, a cada hilera de manojos se le cruzan dos manojos cuyas cabezas toquen en las yaguas, de modo que el tabaco asi acomodado en el tercio pueda formar una masa igual y compacta, donde el aire no penefie. Lo mismo se hace en las capas siguientes, cuidando mucho que en el centro sea mas altita, a fin de que nunca queden alli huecos, senal evidente de empaque flojo y hacia el cual se abre Camino el aire impidiendo la fermentaci6n, la perfecta preparaci6n y la adquisici6n del aroma, porque el tabaco se seca muy pronto. Despues que se cierran los tercios, se asolean hasta hacer desaparecer la humedad de las yaguas. Luego se estivan en tongas de a dos, que se invierten a los ocho dias para que fermenten y se compriman por igual. APENDICE OBSERVACIONES AL METODO ANTERIOR, ESCRITAS POR DON Jost BRITO Y BRITO, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA Y PROTECCION AGRICOLA DE NATURALES DE CANARIAS. Noticioso de que el Sr. D. Jos6 Brito y Brito, antiguo cultivador de tabaco de la Vuelta-Abajo, hacia algunas observaciones al Ne6todo de Mr. Jens, hemos tenido el placer de oirle, y habi6ndonos parecido fundadas, le supliamos que las escribiese para incluirlas como un ap6ndice a dicho tratado, pues nosotros buseamos el bien de Cuba y no el triunfo de determinadas ideas. La voz de 'an veguero, de un hombre laborioso, que ha regado la tierra con el sudor de su frente, que ha

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84 labrado una fortuna, formando una larga y virtuosa familia y conquistado un puesto distinguido en la sociedad, debiendolo todo al cultivo del tabaco, es como si dij6semos la voz de la experiencia, que jams debe ser desatendida. Unese a 6ste rmnrito el afan que hemos notado en el seflor Brito por la prosperidad de la Vuelta-Abajo; de modo que sus observaciones son el resultado de la practica y al mismo tiempo una expresi6n de afecto hacia sus convecinos y de gratitud al pals en que ha vivid desde sus primeros. anos. Helas aquf: OBSERVACIONES AL TRABAJO SORE EL CULTTIVO DEL TABACO, QUE ESCRIBIo MR. JENS. Semilleros. Los semilleros deben hacerse en tierras virgenes, siempre que sea possible, porque aglomerados en ellas los Acidos producidos por la combustion de los vegetales, unidos a los agents exteriores que arrastran las Iluvias en su descenso, forman, con la combustion lenta que estas mezolas produced, mantillo o humus. Ademas, esas tierras virgenes tienen la propiedad de no compactarse con las lluvias, .ni producir la excesiva y perjudicial cantidad de yerba que brota de los terrenbs ya labrados, y que impiden la germinaci6n de la semilla y el desarrollo. de las d6biles posturas. La postura de monte es inmensamente superior a la de cualquier semillero artificial, por bueno que 6sto sea; por lo que creo conveniente que se formen montes artificiales, exprofeso para el logro de las posturas, como una precaucion muy prudente. No es eficaz el sistema de cubrir con ramas o yaguas la tierra destinada a los semilleros, con el fin de que no broten las semillas de las malas -yerbas, porque cuando se levanten esas yaguas o ramas, compnzarA la germinaci6n de aquellas; Lo mejor, Lo mas eficaz, es dar a la tierra todas las labores que sean necesarias, hasta

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85 que el veguero se convenza de que tales semillas no existen, y entonces puede eubrirse. Los fiejores semillerosseran aquellos que se hagan en las tierras de mfis profunda capa vegetal. Cuando el agua se empoza entre los semilleros, las ppsturas languidecen y mueren al recibir el primer dia de sol; comoellas no hay cosa mfs delicada. Es muy dificil destruir los inseetos, que en nnmero inmenso se reproducen en los semilleros. El arsenico y la cal produced buen efecto para el exterminio de esta insoportable plaga, pero ofrecen el inconveniente de que la lluvia y el sereno limpian de esos materials las hojas, y s6lo muere una parle de los insectos. La manera de aplicar estos venenos es regar la cal sobre las posturas, y el ars6nico, disuelto en agua se riega eon una esponja. Ademas, por medio de zanjitas se aislan los puntos atacados, y de este modo muchas veces se salva el resto. La sombra mata los semilleros; de modo, que no es bueno tenerlos cubiertos, porque cuando se presenta un temporal, el calor y la humedad los destruyen. En este clima, la practica ha demostrado la conveniencia de empezar a arar las tierras a principios del mes de Setiembre, y darle un hierro cada 15 dias, con el fin de que para mediados de Octubre tengan 4 hierros. Yo siempre he dado principio a mis siembras del 15 al 20 de Octubre, y cuando no Lo he hecho asi, me ha dado fatales resultados. Dichos hierros tienen la ventaja de impedir que la yerba nueva cubra el terreno que se va a sembrar, pues casi siempre que esto sucede, las mariposas ponen alli sus larvas y despu6s sobrevienen plagas del gusano cachazudo, que es un enemigo muy temible. Abonos. El sistema de abonos que he seguido, y el cual me ha dado satisfactorios resultados, es el siguiente: en la seca recojo el estiereol de reses y caballos, en el campo, y lo guardo donde no se moje, para que no pierda con la humedad las su#tancias que contiene; cuando se aprozima el tiempo de sembrar, lo pulverize y mezelo una

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86 49 6 5 parte de supeso, con abono del peruano. Dispuesta la liga de este modo, hago montones que cubro con sacos y conservo siempre bajo de techo por espacio de 15 6 20 dias. El mismo dia de la siembra, dado el 6ltimo :surco al terreno, mando regar el abono a todo lo largo de aquel, e inmediatamente lo tapo al coloear las posturas, para que dicho abono no pierda evaporAndose los gases.que contiene. Tengase presente que un saeo de guano de 5 6 6 arro' bas, es lo que corresponded a cada 5,000 matas. be la siembra. Las distancias de las calles para la siembra del taba co, seran segun la calidad de la hoja que se quiera obtener. Cuando se desea que salga mats fina, se estrechan los camellones a tres y media cuartas de espesor, y se colocan las matasen el surco, guardando una distancia de media vara castellana de una a otra; y, si por el contrario, se desea tabaco de hoja grande y grue sa, se le da la expansion indicada por Mr. Jens en su interesante M6todo. Precauciones que deben tenerse. Cuando una persona entra en un tabacal y deja la huella de su pi6 en el terreno por efecto de la humedad; no debe hacerse en la vega ninguna clase de labor, porque siendo tan someras las raices de la planta, que casi todas se extienden por la superfidie, reciben dafio, no s6o de la pisada, sino de cualquiera labor que se efectne E1 campo de tabaco que se guataquea estando el terreno impregnado de humedad, en seguida amarillea la planta, pierde su vigor, y se desvirtnan las buenas propiedades que debe tener. El desbotonado Para desbotonar con acierto, es necesario: primero, que el veguero tenga conocimiento de la cantidad' de hojas que puede alimentar la planta en buenas condi

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87 ciones, segtn la calidad del terreno y la lozania de ella; y segundo, que al verificar esta operacion no se espe re a que el bot6n aparezca, sino que se debe quitar el cogollo tan pronto tenga la mata el nimero de hojas que se crea pueda sustentar. Recomiendo eficazmente esta operaci6n, cuya importancia es tal, que s6lo puede practicarla con acierto una persona muy inteligente en la materia; pues si6ndolo, debe tomar entre el pulsar y el indice el cogollo, que tronchara sin que en absoluto lastime las hojitas que lo abrigan. Despu6s de desbotonada la mata y desarrolladas sus hojas, empezarA a echar retonos, los que, sin esperar a que crezean, sino que por el contrario, apenas se aperciban y se les pueda cojer, deben quitarseles, para que las hojas no pierden su jugo. Mas, si un ano de rigurosa sequoia nos hace desbotonar la mata de tabaco con muy pocas hojas, en este caso se le pueden dejar crecer dos hijos, de los quo broten en las hojas superiores de arriba, y desbotqparlos a su vez, cuan'do tengan 4 hojas cada uno.. Esta operaci6n tiene en ese caso dos vpntajas: primera, reponer las hojas que dej6 de producir la primera mata, y segunda, impedir que erezean demasiado las hojas de abajo y se lastimen sacudidas por los vientos, lo cual trae desmejoras de consideracion, pues aunque las mas rastreras son inatiles, las otras sufren tambi6n. Vuelvo a decir que el tabaco no debe en modo alguno dejarse florecer, sino desbotonarlo segin queda indicado, pues cuando florece. pierde sus buenas cualidades. Despu6s de quitarles dos camadas de retonos que echan las matas, salen de sus troncos y a flor de tierra otros vastagos que se llaman ainmones o chupones; como a veces son. muchos, debe troncharseles, dejando solo dos a cada mata, tanto por que 6stos dan muy buena tripa; como porque al desbotonarlos, a la altura de la mata que los sostiene, indican en 6sta la 6poca de su corte, como que son formados para reemplazo de las matas principales, quedan sujetos a las mismas reglas que se siguen con estas de desbotonar y deshijar.

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88 Del corte. El tabaco en estado de cortarse debe presentar un registro color algo amarillento; y en muchos casos hay que cortarlo cuando los mamones, a que en el anterior parrafo nos referimos, lo indiquen, aunque aparezca verde, y segan la aplicaci6n que se L quiera dar a la hoja. Si 6sta ha de usarse para brevas o tabacos maduros, se deja que la'hoja amarill6e mats; y si se quieren colored claros, debe contarse tan pronto se observe el mas ligero amarilleo. Los vegueros ilaman maduro-verde a cierto color que presentan las hojas endeterminado peri6do, tan dificil de describir, como facil de conocer por la inteligente mirada del veguero. Solo la prActica da este conocimiento. Si despues de una sequia pertinaz llueve lo necesario para que el tabaco reverdezca de nuevo, adquirendo los jugos indispensables a su desarrollo, no debe cortarse hasta que no presented todos los carActeres do la madurez. Si despu6s de este estado siguiere lloviendo, no pot. eso debe interrumpirse el corte, porque si se esperase a una nueva nutrition, se secarian las matas, y nada adelantariamos con tan repetidas esperas. El tabaco -debe cortarse toda la mafa de una sola vez, separando las mancuernas superiores, que llamamos coronas, del resto de las matas; tanto porque se scan mejor, cuanto porque facilitan la separaci6n de hojas en la escogida, por ser 6stas superiores las que dan capa, y las inferiores, la trip.a Respecto a si el tabaco debe o no cortarse en la menguante, creo que no debe esperarse 12 6 15 dias, si se ha madurado al empezar la creciente; porque como esta planta tiene tan poca vida, pasando 5 6 6 dias des pubs de maduro, se malean las hojas;u es, sin embargo, conveniente hacer el corte en menguante.. En la Vuelta-Abajo, y en la aetualidad, clasificames de la manera siguiente: de 1 a 7', junto; 8%, 94, y 10', 11' y 124, separada cada cual; que equivalen A 1', 2', 3', 44, 54 y 6' case; mas, dos quebrados que se nombran quebrado limpio y quebrado sucio; entendi6ndose en el

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'89 primero las hojas menos rotas y defectuosas de =a clase mas inferior, y en el segundo'las mAs malas. Se notary la anomalia que existe en juntar las clases 14 f 74, pero por costumbre establecida recientemente y por los pactos entre los vegueros y compradores, se vienen practicando asi. Cada manojo tiene cuatro gavillas, y las gavillas, de 1' A 7', 25 A 30 hojas; la 84, 40; la 94, 45; la 10', 50; la 114, 55, y la 12' las necesarias para que puedan ser abrazadas en la have de una mano regular, mks nunca que pasen de 60 hojas.

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MANUAL PARA EL CULTIVO DEL MAIZ EN CUBA Y PARA LA FORMACION DE POTREROS DE YERBA DE GUINEA POR PRANCISCO JAVIER BALMASEDA Dos palabras al lector. Cuando a poco de haber llegado de transito a esta Isla, comprendimos la necesidad de una obra como la presente, formamos el plan de ella, y tuvinos un editor, fu6 nuestro prop6sito, como hemos dicho en una nota puesta al pr6logo de esta segunda edici6n, reunir los mejores metodos para el cultivo de sus principles plantas, redactados por diversos agronomos o por hombres practicos, y no vino a nuestra mente la idea de que habiamos de ser no solo coleecionadores, sino autores. Ha sucedido que se di6 principio a la impresi6n y le lleg6su turno al maiz, que es a nuestro modo de ver una de las mas ricas producciones de este suelo, y nos hemos encontrado desprovistos de una monografia que llenase nuestro deseo, pues aunque las hay excelentes, se refieren n su mayor parte a las zonas templadas. 1a naturaleza ha dado a cada porci6n del globo condiciones climatol6gicas, distintas unas de otras, que influyen poderosamente en el nacimiento, crecimiento y fructificaci6n de las plantas. Hasta las enfermedades de 6stas, o reconocen poicausa la temperatura, o sufren por ella grandes modificaciones; asi pues, los tesoros de sabiduria qie contienen las obras escritas en el antiguo Continente no sone aprovechables en Cuba sino en cuanto a determinadas pricticas y a las verdade& fundamentales de la ciencia.

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92 Tambi6n cada pueblo se ve colocado en diversas cirtunstancias econ6micas, y tiene sus mercados consumidores, sus creencias, sus medios ficiles o dificiles de trasporte, sus precios en el jornal, sus costumbres, sus preocupaciones, sus ventajas geograficas, sus tratados internacionales, sus tarifas, sus errores y sus aciertos, y todo debe ser objeto de examen al fijar los cultivos que le han de dar la savia del movimiento y de la vida. En la Uni6n Norte-Americana, poi ejemplo, la Agronomia se puede decir que es la ciencia del Estado y el encanto de los pensadores; alli el arado es el emblema de la grandeza national, y son tan asombrosas las cosechas, principalmente de cereles, que como ellas no las vieron jams los siglos. Inglaterra, la sabia Inglaterra, por distihto rumbo llega al mismo fin: reconoce en la extension del Reino Unido el agotamiento d; las sales terreas adecuadas a la producci6n de cereales, y aunque tiene de ellos tanta necesidad, prefiere ad quirirlos del extranjero y se dedica a la praderia. En uno y otro caso la gran nodriza, la Agricultura, hace brotar raudales de riqueza. Esto que practican esas dos poderosas naciones es to mismo que debe practicar todo agricultor prudente: cerciorarse de las propiedades de la tierra antes de emprender el cultivo y calcular las probabilidades del valor cambiable del fruto; y es to mismo que debe hacer Cuba, deteniendose ademias a investigar cuAles son las plantas que en la actualidad merecen su 'predileeci6n de las muchas que ostenta su flora. Si se nos preguntase cuales son esas plantas, contestariamos sin titubear: son numerosas; pero centre to: das descuellan, como planta perenne, el cacbo; como anuales, el tabaco, la patata, el trigo y el maiz, el maiz cubano, mfs que ningin otro abundant en f6cula y aceite, segnn Lo justifica el analisis comparativo que acaba de lacer Mr. Mutrie, notable quimico norte americano. Dando nosotros tanta importancia a tan precioso grano, puede graduarse el desagrado con que veiamos el vacio que quedaba en este libro. j C6mo lenarlo I No habia mAs remedio que escribir nosotros mismos todo

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'93 Jo que queriamos decir a los habitantes de esta Isla; pero ni nos considerabamos con la necesaria competencia cientifica, ni habia tiempo para emprender un trabajo que exije estudio y meditacion. Sin embargo, querer es poder, dijo el Gran Canciller de Inglaterra; era preciso improvisar un tratado sobre el maiz, y lo hemos improvisado. j Qu6importan los defectos? Corrijalos cada cual a su modo, mejor; sentiriamos que no se nos dispensasen los honores de la critical. Esta no podra ser muy acerba, pues hemos cumplido nuestro de ber hasta donde nos ha sido posible; cumplan el suyo los varones verdaderamente doctos y enseflen al pueblo del campo verdades-mss provechosas. Somos como el viajero que arroja una semilla en campo fecundo y se aleja. Francamente: este libro no podrf menos de lar una herida al exclusivismo del 'tiltivo, tan antiecon6mico, tan perjudicial, tan empirico, tan peligroso y Qui4n ho se deleita al ver las riquisimas plantas que posee Cuba? j Sera posible que casi todas sigan despreciadas, aun aquellas de inmediata utilidad, como la que nos ocupa, que rinde enteste clima dos cosechas y hasta tres al aflo? No, las colectividades humanas tienen como el individuo, el instinto de la propia conser vaci6n, .y come 61 sienten, piensan y obran. Las 'colectividades humanas viven mss del porvenir que del presente. Un porvenir hermoso conforta el animo y hace soportables las penas, y el presentimiento de un porvenir triste destruye las mayores dichas. Ir a los mercados, en el tiempo que corre, tiempo de. grandes luchas industriales, llevando un solo articulo que como el azncar se produce en toda la zona calida y parte de las templadas, y tiene ademiAs la rivalidad de la remolachay el sorgo, es, por lo menos, vivir expuesto a crisis periodicas. Una crisis de este g6nero desaparece, o se atenna, creando valores nuevos, y con esto nada se pierde; at contrario, se gana mucho, pues si sucede que recobra su importancia anterior el articulo que la motive, quedan duplicadas las fuentes de la prosperidad. No se olvide tampoco ese afan de los pueblos civili-

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94' zados de producir, competir y-buscar mercados para el consume, afan que jams habian experimentado bien que en las edades que fueron no habia tantas necesidades que satisfacer, ni se habia conocido que esa es la clave de la dicha de las naciones, ni tenia tanto alcance -la quimica agricola, ni habia, por nltimo, 6sta ebullici6n general de, ideas, esta difusion de las luces por la rimprenta, que iinprime cierto tinted caracteristico, cierta --magestuosa grandeza, a este nltimo quinquenio del siglo. Victor Hugo dice que Paris es el eerebro -del mundo; la frase no Ilena el pensamiento: el mundo todo es un cerebro. S6lo en la variedad de articulos exportables sin excluir el azncar en los buenos sistemas culturales que abaraten la producci6n, y en leyes sabias, puede encontrar firmeza el bienestsr de Cuba. Como la:direcci6n que debe darse a la actividad del pals, y el consiguiente empleo de los capit es, en estos momentos de transformaci6n agricola y social, es el punto econ6mico mats importante que puede ventilarse, sin que obste el hecho sorprendente de que nadie haya prestado atenci6n-ni aqui ni en la Metr6poli a una verdad de tanta trascendencia, hemos querido presentar como en un cuadro el conjunto de las principales producciones de esta Isla, y ahora vamos a ocuparnos del maiz y tambi6n de los potreros ale yerba de Guinea, pues la -praderia es una rama frondosa de la riqueza pnblica. Aunque hayamos desempefiado con fortma escasa Ia tarea que voluntariamente. nos hemos impuesto, esperamos que sean acogidas nuestras disculpas por haber acometido tan atrevida empresa, que en las cosas grandes y beneficas a la humanidad basta el intentarlas para merecer el galard6n, que no es el acierto ni el exito, sino la buena voluntad y lo desinteresado del 'empenlo lo que obliga a los corazones generosos y trae el sentimiento de la benevolencia. Las pfginas de este libro estAn empapadas, no en ciencia, que nadie da lo que .no tiene, sino en amor.

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95 Los bosques. Antes de hablar del maiz, (zea maiz, Linneo) cosechado en tierras recientemente desmontadas, y de los potreros, creemos oportuno decir algo acerca de la conveniencia de no seguir destruyendo los bosques: Si el reino vegetal no existiera, la tierra por insana seria inhabitable. La constante movilidad de las aguas forma parte nuy principal de la maquina del universo, y es necesaria a la vida de los s6res organizados. Corre el agua en las .profundidades del mar, y corren las olas en sty superficie; corre sobre la haz de la tierra y en su seno; y corre por los tallos y las ramas de los Arboles. Que movimiento tan incesante i Qu6. mecanismo tan admirable! El sol hace subir el agua'en: forma de vapores, que se condensan en la region de las nubes, y descienden convertidos en lluvia. La evaporaci6n parte tambi6n de las hojas, de todo ese manto verde salpicado de flores que la naturaleza ha tendido sobre la parte s6lida del planeta, y que en Cuba es tan bello. Cada arbol es una bomba absorvente; las esponjiolas, o bocas de las races, chupan el precioso liquido, que sube por los. tubos del tejido vascular y al trav6s de las celulas del tronco alas ramas; de las ramas a las hojas, y de las hojas por los estomas, al aire; s6o baja, o se reparte por todas las ramificaciones. del mismd sistema vascular, la savia necesaria a la existencia y crecimiento de la planta. Sin el vapor de agua no habria vejetaci6n, y sin vejetaci6n serian imperfectas las funciones del vapor de agua, que constituye una porci6n considerable de la atm6sfera. Los bosques tienen la propiedad de arrojar durante el dia gas 6xigeno, que da la vida a los seres animados, y de recojer el Acid& carb6nico que les da la muerte; refrescan y purifican la temperatura; regularizan las estaciones; con su agradable sombra conservan los rios

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V V.' a. 96 y las fuentes librandolas de una rapida evaporaci6n solar; y por ultimo, sostienen el regimen de las aguas, e impiden desastrosas inundaciones, originadas por los cambios que su destrucci6n ha traido en-los fenomenos meteorol6gicos y en la superficie de la tierra. Pocos son los bosques que quedan en Cuba, special mente en su parte Occidental, y es Ilegada la hora de que el buen sentido piblico ponga t6rmino al afan con que se lleva. a cabo la obra funesta de destruirlos. S6lo deben hacerse desmontes cuandQ lo .exija el progreso agricola, y bo sean suficientes las.tierras arables, Esta generaci6n no tiene derecho para condenar las venideras a la. gran desventura de vivir en un suelo esterilizado por la sequedad; ni hay asunto mas digno de una profunda atenci6n que la higiene de los pauses. Todo clima, y mas -si es calido, se altera sensiblemente en dafo de la salud y la dicha del hombre, donde quiera que desaparece en .vastas extensiones el follaje de la arboleda. Tambien se altera y disminuye la fructificaci6n de las plantas, y hasta desaparecen las especies. Pero en este tratado debemos ocuparnds de los diferentes sistemas culturales seguidos en esta Isla, sean o no err6neos, y daremos principio con la. Siembra del mafz en tierras virgenes. Derribado el bosque, y bien picado, durante los meses de Diciembre, Enero y Febrero, y dejando los irboles mas adecuados por su ramaje, o por su fruto, pa ra -sombra y sustento del ganado, se le aplica el fuego en Abril o Mayo, apenas se perciban los primeros indicios de lluvia. No dejaremos de decir que donde quiera que haya un rio, o el mks pequeflo manantial de agua, debe quedar en sus orillas intacto el monte, con sus arbustos y sus herbfceas, en una anchura, ho menos de un cordel (24 varas castellanas) a -.uno y otro lado. Mientras mas voraz sea el fuego, mas limpio quedara el campo, y mayor serA la facilidad del cultivo.

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97 Al otro dia, si el sereno de la noche ha apagado el carbon que qued6 ardiendo entre la ceniza, y se puede penetrar en lo roza, se hacen palizadas con las ramas que no hayan ardido, y tambien se les d6 fuego. Protestamos que somos simples narradores de la practica adoptada desde fines del siglo XV hasta hoy, y' que en nuestro concepto, lo ultimo que debe hacer un propietario entendido es una tumba, porque destruye una riqueza natural con perjuicio de la salubridad pnblica, en los momentos en que la -escasez de madera para todo--g6nero de construcciones acrece el valor de los arboles; en que hay que pensar seriamente en formar bosques artificiales, y en que el combustible para los usos de la vita represents un gasto de consideration para las famillas en las ciudades. i Qu6 triste es oir retumbar en la soledad del monte el eco del hacha destructora! i C6mo caen los arboles gigantescos para servir de pasto a las llamas! 1 Con qu6 facilidad desaparece la obra maravillosa en'que emple6 la naturaleza tantos siglos y para cuya formaei6n ha puesto en juego :tantos y tan misteriosos elementos Sigamos. Desde que cae el primer aguacero, la tierra estA en disposici6n de recibir el igrano. Algunos labradores siembran con anticipaci6n, y si Jo efectnan con dicha y sobreviene en seguida la lluvia, la cosecha sera mats temprana y regularmenfe mas abundante; pero esto es muy aventurado, pues si las aguas se detienen debido a los inconsiderados desmontes, de que acabamos de hablar, que van haciendo cada vez mfs variables las estaciones, el maiz brotara raquitico, sucediendo a veces que ni siquiera comenzarA la germinaci6n, a pesar de que el retofo de la yerba en los prados, el canto de las aves, Jo dihfano de la atm6sfera, y la alegria de toda la naturaleza anuncien que ha llegado el periodo de la reproducci6n vegetal. Solo debe sembrarse despues de haber llovido. La lluvia es indispensable para el cultivo de esta planta, principalmente cuando nace, cuando encafia y cuando los tiernos granos parecen perlas. Interrumpamos aqui el hilo de la narracion, y antes de proceder a la siembra, puesto que Jo primero que 7.

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98 necesitqmos es la seniilla, ocup6monos de las enfermedades que 6sta leva en si y se desarrollan en el vegetal, y describamos los enemigos de la preciosa planta. Enfermedades, accidentes y enemigos del maiz. He aqui un asunto mas important que la mayor parte de los problemas politicos que ocupan a los hombres de Estado. Las enfermedades que lleva eu si el grano del maiz son coniunes a todos los 'cereales, y-es inntil anadir que la p6rdida de las cosechas de trigo, centeno etc., traen grandes privaciones y sufrimientos a las clases pobres, principalhente en Europa. Los pueblos serian menos desgraciados si se prestase a estas cosas mas atenei6n. Se puede decir que cada grano de maiz es una pequefia caja de Pandora; en su parte blanda y humeda viven esperando el momento favorable a su desarrollo los germenes de las criptogamas, plantas parisitas muy diminutas que destruyen la mata alimentandose con sut savia, asicomo puede suceder que tambi6n se halle e1 g6rmen del gorgojo (Curculio), que tantos estragos hace. Pasemos revista a los enemigos del maiz. El mas temible de todos en Cuba es la Palomilla, gusano verde con listas blancas y azules y un cuerno tambi6n azul con la punta.roja; perfora el tallo y devora el cogollo, asi como las mazorcas'tiernas. Aparece en todas las matas en inmenso nnmero, adelanta en pocos dias su funesta labor, pasa despues al estado de crisalida y se transforma en la mariposa Sphinx Carolina, que tiene la figura de una paloma, de donde le viene el nombre. Entonces sigue viviendo a expensas de las hojas o va a otras plantas; en las del tabaco, segin Pichardo,. deja una larva verde, Lo propio que en las deLmaiz. "El Cachazudo, gusano de dos pulgadas de largo, color-cenizo, con listas amarillas, cabeza negra y dura, y boca con dos dientes; es la larva que produce la mariposa Hadena Androgea. (Gundlach) "El pulg6n (Aphis), familia numerosisima, esparcida por todo el orbe. Hace con el maiz lo que la filo-

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99 xera con las vides: ataca las races. En Cuba es por fortuna raro en esta planta y s6lo en tierras muy esteriles. "La bayoya (Leive vitatus)orden saurius, familia de los lagartos, lagartija de ocho a nueve pulgadas de largo, dt hocico romo, color carmelita, con pintas blancas, cresta en el lomo y rabo enroscado." (Riera.) Contra el grillo y la bayoya, dice D. Juan Bautista Jimenez, inteligente y laborioso autor de las "Aventu-ras de un Mayoral," no hay nada mas eficaz que las buenas labores. Esto es indudable. La "caries o tiz6n'. (vredo caries) es un hongo que pulveriza el grano; en Europa es mas temible que el Carbon; pero los climas modifican las enfermedades, y en Cuba es desconocido. El Carbon, que De Condoll llam6 Uredo carbo, se present en forma de tumor carnoso en el tallo, en las axilas de las hojas, en las raices y en la espiga. Al principio es de color blanco rojizo y despu6s se convierte en un polvillo negro untoso. Desprender los tu-. mores es el remedio; pero como en esta Isla solo aparecen enfermas algunas matas en cada maizal, somos de parecer que so arranquen y se arrojen al fuego. Los agr6nomos espanoles dicen que es enfermedad tan contagiosa que basta un s6lo grano infectado para que se trasmita a toda una' generaci6n y a todo un campo. El "Cornezuelo, o espol6n de gallo". Es un hongo llamado por De Condoll Selerotium clavus y por Leveille Sphacelia segetuma. Rompe la cubierta de la mazorca y saca fuera un tallo de fea figura, el cual segin ha opinado un distinguido naturalista, es el 6rgano de su reproduccion. Por 61 arroja el pol6n sutilisimo que vaga en el aire y va a grandes distancias. maiz en Am6rica; pero evidentemente se ha equivocado, lo ataca tambi6n en Europa. Este hongo ofrece la particularidad de hacker caer el pelo a los mulos que lo comen y a las gallinas les hace poner huevos sin cascara. El Sr. Bachiller y Morales dice: "en Cuba suele atacar el -grano del maiz un hongo conocido en Europa con

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100 el nombre de Cresta de gallo; se prolonga el grano diformemente, se pone negro y fungoso; los que han comido los granos asi perjujdicados, han sufrido en Europa enfermedades y la p6rdida de miembros. No sabemos que en Cuba sea venenoso." En efecto: el centeno con cornezuelo produce el ergptismo, enfermedad que a veces se limita a v6rtigos, fiebre y convulsiones; mas por lo comin sobrevienen la hinchaz6n y el agrietamiento de pies y manos, se -apodera de ellos la gangrena y se desprenden Como si fuesen piezas artificiales que no formasen parte de la extructura del cuerpo. Es probable que en el maiz tenga el cornezuelo propiedades nocivas, y aunque no hay hechos que lo comprueben, tal vez por falta de observaci6n, en la duda es prudente aconsejar a los campesinos que jams eleven a las habitaciones de sus familias, ni dejen ir en el fo rraje (maloja) una mazorca con espolon de gallo. 1 Cuantos de ellos, especialmente, cutntos ninos habrn sufrido el ergotisino en su forma mas terrible y bajado al sepulcro por haber comido el maiz danado, y despu6s se habra atribuido a otras causas El mangle: es una mancha blanca que Anicamente se nota cuando hay escasez de lluvia y el terreno es pobre de jugos. Es una criptogama sin elementos favorables a su desarrollo. Las hojas adquieren un color verde claro, la planta languidece y s6o sirve para maloja. La escarda y el aporque suelen producir buen efecto. Hormigas. Estos heminopteros pertenecen a la familia de los aculeif eros, que se divide en algunas especies e incontables variedades. En muchas haciendas de esta Isla se propagaban tanto las hormigas de distintas especies que impedian toda clase de cultivo, hasta que nosottos, hace algunos anos, hemos generalizado el .uso del bisulfuro de carbono para extinguirlas, lo cual se logra con facilidad(1). Algunas variedades atacan Ia mata del maiz: sepa(1) V6ase la nota que aparece en la adici6n al Tratado del cultivo de cacao.

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101 ran la tierra de las raices para chupar la savia, que es algo dulce, y queda la planta sin medios de succi6n por las esponjiolas, se seca y niuere. Tambi6n perforan con el mismo fin la cuticula del tallo, principalmente en las axilas de las hojas. A veces devoran los granos acabados de sembrar, si no se les ha banado con la preparaci6n fertilizante e insecticide de que en breve haremos mencion. Las llamadas "hormigas bravas" son muy daninas, y pican a las personas, produciendo dolor ligero, picaz6n, y una pequena irritabilidad en la piel. La bibijagua es la especie mas temible de las hormigas para el labrador, y la de mayor tamano. en esta Isla: posee notable instinto, tanto como la abeja, que tambien corresponde a los heminopteros (familia de los terebrantes). Cuando resuelven las bibijaguas atacar, por ejemplo, un naranjo, lo primero que hacen es un camino de una pulgada de ancho y que se extiende desde el bibijagiiero hasta el arbol. Troza la yerba con sus afiladas pinzas didalicas, la arrojan a uno y otro lado y dejan el piso perfectamente limpio. Cuando cuentan con esta facilidad para el trasporte, se dirijen, como un gran ej6rcito, al naranjo, y al llegar a su pi6 van dividi6ndose en dos secciones; una que sube a las ramas, otra que queda en tierra. Las que suben perforan las hojas cortandolas en porciones circulares de uno a dos milimetros de diametro, tamano graduado para la carga de cada bibijagua. Las porciones van cayendo, y las de abajo; las arrieras, nombre que por esta causa se le da a toda la especie en Mexico, las llevan a las galerias curiosamente fabricadas en el subsuelo, a veces a gran profundidad. Agradales con serialada predilecci6n las hojas del naranjo y de todas las auranciAceas, asi como las del name ; mas no esquivan las de la planta del maiz, cuyas hojas lenan de agujeros y la dejan sin condiciones vitals. Las hormigas son productoras del Acido f6rmico, en tal proporcion que constituye la mitad de su peso. Escarcha.-En este clima cflido es rara la congelacion del sereno; mis algunos anlos suele presentarse

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102 en el mes de Diciembre este meteoro acuftico, que cuando no destruye los maizales solo produced mezquinas cosechas. Las plantas de un corto espacio pueden preservarse de la escarcha poni6ndoles cerca fogatas que comuni quen calor al aire; mas en un campo algo vasto es casi impossible. -Vientos.-Los ciclones, o los vientos muy fuertes, llamados por los labradores cubanos plataneros, que se presentan algunos anos en los meses de Setiembre, Octubre y Noviembre, derriban las matas de maiz, con especialidad cuando el peso de las mazorcas, aunque no esten en saz6n, disminuye su resistencia. Si se quiebra el tallo completamente y no pfiede pasar la savia fecundante, o las razorcas participan de la humedad del suelo por haberse acostado la -mata, que es to mas frecuente, el fruto se perdera porque muy pronto entrar en descomposici6n pntrida. Cuando sobreviene uno de estos vientos huracanados, apenas se serene el tiempo, /debe revisarse el plantio e ir enderezando en lo posible y colocando los tallos doblados 'sobre las yerbas inmediatas, a fin de que las mazorcas no queden en contactocon la tierra. Si ha soplado, por ejemplo, el viento Norte y hecho inclinar las matas hacia un lado; y despues sopla el Sur y las inclina al otro lado, quedaran sin adherencia a la tierra y la cosecha puede darse por perdida; mis si no hay este cambio y el viento sopla en una sola direcci6n, la cosecha se aprovecharh, porque las matas han quedado con algunas races en la tierra, las cuales le suministraran el alimento necesario a la nutrici6n y fructificaci6n. Ctadripedos.-El ganado vacuno, caballar y cabrio, hace grande destrozos en los maizales. En las haciendas donde existen crias de estos y tambi6n siembras, es indispensable cuidar con much atencion del vallado o cerca. En tales lugares es costumbre que cuando hay una o mis vacas estancieras, su dueno se apresure a mandarlas al mercado; porque una vez que se envician, como dicen los labradores, es dificil lograr que no pe netren en el plantio. Llfmanse estancieras, de la pa

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103 labra estancia con que se designan los terrenos de labor de las cercanias de la Habana. El ganado de cerda y los pajaros causan tambien perjuicios desenterrando el grano, y de esto hablaremos al describir la manera de sembrar. Langostas.-Este es el nombre generico; pero se dividen principalmente en dos grandes familias :, las de los Locustadios y la de los Acridios, siendo estas las mas temibles porque se asocian y forman vastisinias y des vastadoras legiones. Este horrible ortoptero se presenta como una inmensa nube que oscurece el sol, cae sobre el campo, y des-truye en pocas horas los mas hermosos y extensos maizales y toda clase de plantas. El ruido producido por las innumerable, nandibulas en ejercicio, dice con exactitud Mr. Byers, es semejante al traqueo de los arboles devorados por las llamas. No se tiene noticia de que haya habido langosta en Cuba; pero debe temerse que llegue a haberla, pues "con vientos fuertes y favorables alcanza a veces en el andar un maximum de trescientas millas por
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104 ilustrado y celoso del bien pnblico, mand6 a Constantinopla como un present al Sultan noventa abocoyes de huevecillos, lo que permiti6 que se lograse gran parte de las cosechas de aquel ano. En seguida tomaron posesi6n los ingleses de la isla, en virtud del tratado de Berlin; dejaron en su puesto @al benemrito gobernador musulman, y han empleado ingentes sumas en' la extirpaci6n, bastando decir, que un s6lo aparato inventado por un francs, cost a Inglaterra cuarenta mil libras esterlinas. Han logrado destruirla casi por complete, y la agricultura ha tomado notable impulso. Este animal atiende mas a la conservaci6n de su esJpecie que a la propia individual: su sistema de trasladarse de Africa a Espana es arrojarse al mar formando unas con otras, balsas que fluctuan sobre las olas. Innumerables se ahogan.; pero otras quedan con vida y al favor de las corrientes arriban a las playas espanolas. Este modo de viajar es tal vez propio de la familia de los Acridium migratorivn europeao africana, pues los individuos de la especie que existe en los Montes Rocallosos (America del Norte) vuelan con rapi.46z apenas la aurora seca sus alas humedecidas por el sereno, y se elevan a tal altura que es necesario un telescopio para divisarlos como puntos brillantes, permanecen dias y noches en el aire, y para sus viajes aprovechan el impulso de los vientos. Salom6n dice que este es uno de los cuatro animales que tienen don de :sabiduria. Tratarmos de atenuar la pena que ddja en el ani:mo la observacion tan fundada que hemos hecho res'pecto a la facilidad de .una invasion en Cuba, -diciendo que en esta Islahay dos fen6menos naturals dignos ,de admiracion. El uno es el privilegio de producir un tabaco de tan tgradable sabor y delicioso aroma, que no Lo produce igual ningitn otro pals, sin que la quimica agricola haya podido explicar la causa de esa venturosa especialidad; el otro es no haber en sus campos sierpes venenosas, como las hay en todo el Continente, de cuyo sistema zool6gico se aparta en este punto. Se pudiera decir que los principios salinos que contiene el vapor de agua' arrojado por las brisas del Ocano so-

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105 bre la tierra, neutralizan el veneno, por lo cual en el mismo Continente no son tan temibles esos animales en las costas; pero eA el caso quo no existen las innumerables variedades que se iallan en el resto de America, con gran peligro para el hombre, desde el enorme boa de la Olla del Orinoco, que tritura la victima antes de devorarla, hasta la diminuta equis de las margenes del Atrato en el Cauca, que pica y mata instantaneamente. Puede ser que exista un tercer privilegio concedido por la naturaleza a Cuba, y que este sea que en su atm6sfera haya algnn elemento contrario a la vida de la langosta. Favorece esta idea el echo de que estando de tiempo en tiempo tan cerca no haya noticia de invasion alguna on cuatro siglos de Historia, y de la tradici6n indiana que hubieran recogido Herrera, Oviedo y los demas cronistas, si se hubiere presentado, pues esta calamidad no es possible que pasase inadvertida. Mucho debe temerse, sin embargo, que esta sea una bella ilusi6n; y si sobreviene esa desgracia, no hay mfs que imitar a Inglaterra en Chipre. Pueblo y Gobierno deben emplear el nltimo, centavo y el nltimo esfuerzo porque desaparezca esa plaga, pues ella es el mayor infortunio que puede afligir a un pais agricola. El mejor medio para extirpar las langostas es abrir zanjas de una vara de ancho y otra de profundidad, a las que se dejan conducir d6cilmente a millones de miIlones, azotandolas con ramas; pero advertimos que esto es cuando estan en el estado en que se les llama saltonas, pues cuando echan alas y alzan el vuelo es inntil toda persecuci6n. Las zanjas deben taparse con la misma tierra que se sac6 al abrirlas y darseles pis6n, para evitar los desprendimientos miasmaticos que ocasionan epidemias; al siguiente afio esos dep6sitos de langostas son un excelente abono. No sabemos que en Cuba existan varios de los insectos que tanto dan que hacer a los agricultores norteamericanos, y que es convenient que sean conocidos, pues no es dificil su trasporte a esta Isla. He aqui lo que leemos en la Revista Agricola e Industrial de New York, interesante publicaci6n que redactaba con general aplauso y patri6tico celo D. Rafael Palomino:

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106 "Los insectos que con mas frecuencia se encuentran en el campo o en los graneros pertenecen a los g6neros siguientes Agrostis, Gorgojo blanco; -lulus, Gortyna, zeoe, pulg6n; insecto de Angoumrois, chinche, y Curculio. "La larva de un insecto del g6nero Agrostis -es el enemigo mas peligroso del maiz, y su destruccion no se limita al grano, pues tambien se lamentan en las huertas sus terribles-efectos. Durante el dia permanece oculta en la tierra y por la noche hace el destrozo, dividien do por complete los tallos 'de las plantas tiernas,> cerca del suelo. Este insecto es de varias especies que des cienden de las pertenecientes al grupo Agrostidas. Uno de los mas comunes es el que gira alrededor de la luz en las noches de estio. El Agrostis cuando lega a su tamano complete mide de una a dos pulgadas de largo; el color de su cuerpo es gris de varias tintas, y el de la cabeza carmelita o anaranjado. i "El Gorgojo blanco, aunque se confunde a menudo con el anterior, difiere de 6ste no s6lo en sus habitos, sino tambien en la figura y origen. Su destrucci6n no se liTita a las races de las plantas, otros muchos vejetales ademas del maiz estan expuestos a los dafios de este insecto. El escarabajo de Mayo es su progenitor. El color de ese escarabajo es castaiio con el pecho tirando a amarillo; su largo llega a veces a una pulgada, pero generalmente es mats pequeno. El gorgojo blanco, segfin lo indica su nombre, es blanco, con la cabeza tirando a earmelita. "fIuius.-El dano que causa este insecto es tambi6n debajo de la superficie de la tierra, y se extiende tanto a las semillas como a las races que brotan de estas. Este insecto desciende del escarabajo de primavera, (Elater). Ataca, casi indistintamente las races de la mayor parte de las plantas herbaceas, algunas de las cuales destruye por complete. Segnn Mr. Glover, el entomologista del Departamento de Agricuitura, (E. U.) "el verdadero Iulus es la larva de una especie de Elater;" se dice'que pasa cinco anos en 'estado de larva o alimentaci6n, y que se parece al insecto comnn de la harina; el cuerpo es cilindrico, muy duro, y de un car-

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10 melita amarillento, con la cabeza diferente y s6lo seis patas. "'El insecto del tallo (Gortyna zeoe) toma su nombre por la propensi6n a destruir el tallo tierno del maiz. Su destrucci6n generalmente empieza en los primeros periodos del crecimiento de la planta, cuando el tallo est6 muy poco desarrollado. La presencia de esta plaga se indica por el decaimiento de las hojas. Generalmente hay un agujero pequeno en el lado de la planta inmediato al suelo, que entra cerca del tallo, donde se encuentra el insecto. Este es pequeno, amarillento, y con la cabeza casi negra. La larva producida por este insecto, segun el Dr. Harris, difiere algo en la forma de las otras de su especie, sus alas delanteras son mias cortas y mfs redondas en las extremidades, y las traseras de un gris amarillento. El medio mals seguro de librarse del dano que cansa este insecto es destruirlo en estado de oruga, pues si se le permite desarrollarse se es capa, propagandose extraordinariamente. "El pulgon pertenece a una familia muy numerosa, y de una u otra clase se encuentran en casi todas las plantas y se multiplican con rapidez asombrosa. Tan fecundos son, segun Reaumur, que idn solo individuo, en cinco generaciones, puede llegar a producir cerca de seis mil millones de descendientes. El Aphis del maiz, segun el Dr. Harris, se encuentra principalmente debajo de la tierra, tomando su alimento de las races de la planta, por lo cual pueden sufrir mucho las cosechas en los terrenos pobres y ligeros. Estos insectos, aunque pequenos, pudieran por su nnmero hacerse verdaderamente formidables, si la niaturaleza no hubiera puesto un freno a su desarrollo, puesotros insectos, sus enemigos, los destruyen y devoran. "Las chinches se han considerado principalmente como enemigas del trigo, que en los Estados del Oeste y algunos de los del Sur invaden en un nnmero igualmente formidable. El peligro principal de este insecto en los campos de maiz parece presentarse cuando la cosecha anterior no ha sido suficiente a satisfacer su rapacidad, o se ha almacenado fuera de su alcinee. Se aconseja sembrar tr6bol con trigo y otros pequenos gra-

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108 nos, para detener el insecto en los campos hasta recoger la cosecha; cuando no se han tornado estas precauciones, y el campo de trigo u otro grano ha quedado agotado por este asqueroso insecto, si no hay otro cereal a su alcance que el maiz, de seguro 6ste quedar destruido sino se tomwn medidas rapidas y oportunas. "En sus primeros periodos de desarrollo es cuando estfn mats expuestos el trigo, la avena y el maiz al ataque de estos insectos. Mr. 0. M. Calver, de Iowa, ha dado un interesante informe sobre estos insectos en una carta al Club de Hacendados del Instituto Americano. Dice asi : ''Mientras se estfn aliinentando del rico jugo del trigo, desde la florescencia hasta la maduraci6n, se aumentan con asombrosa rapidez. A menudo extensos campos de trigo, que s6lo presentan algin dano insignificante quedan destruidos por completo en dos semanas. Las chinches procrean en el suelo, en grupos que a veces cubren uno o dos pi6s cuadrados con la profundidad de media a una pulgada, en todos los grados de desarrollo, desde el tenue insecto rojo hasta la chinche negra y el insecto alado. Al principio empiezan a destruir el trigo cerca de los grupos, pero pronto se extienden por pi6s y hasta por acres. Los pequenos puntos blancos del trigo muerto en el campo verde, indican su vecindad. Se alimentan en los dias claros y calurosos por la manana y a la caida de la taide. Durante las horas mats cflidas del dia permanece la mayor parte en los grupos, o debajo de la paja del trigo. "Esta clase de chinche se parece algo en el tamano y en el color a las que se encuentran en las camas; pero por fortuna para la humanidad estas nltimas no tienen alas como las primeras. "Insecto de Angoumois.-Este insecto es enemigo no s6lo del maiz sino tambi6n de otros granos, y a veces causa grandes perjuicios en el trigo, la avena y la cebada. Hace algunos anos que fu6 introducido de Francia en los Estados Unidos; pero queda limitado a los Estados del Sur por no poder soportar el clima del Norte. 861o en el grano maduro, dice el doctor Asa Fitch hace este insecto su destrozo, atacAndolo en el campo

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109 despues de cosechado; pero su dano mayor es en los gra-neros y almacenes. Pone sus huevecillos en montones sobre la pepita del grano, y saca en cinco o siete dias. "Curculio.-Hay dos clases de este insecto, el del grano y el del arroz; pero el maiz esta expuesto alos ataques de ambos. Estos, como el insecto de Angoumois, extienden su destraccion a otros cereales, cebAndose siempre en el grano maduro, cuyo interior consumen dejando intactas las cubiertas. En los Estados del Norte, dice el Dr. Fitch, invaden principalmente los almacenes en las poblaciones. Son completamente desconocidos en el interior del pais, excepto cuando se reciben con los granos." La anterior -elaci6n de la "Revista Agricola e Industrial'' no puede ser mas interesante para los agricultores cubanos, que deben siempre estar prevenidos para impedir la introducci6n y propagaci6n de esas plagas.. Por lo que hace a Cuba, podemos decir que el maiz, despues de cosechado, tiene dos grandes enemigos: el raton y el gorgojo. El rat6n, si se-le deja, se multiplica considerablemente y destruye en pocos meses gran parte de la cosecha almacenada con tusa; y cuando est6 dentro del granero, ann alli suele presentarse perforando las tablas. Facil es combatirlo,. poniendo a su alcance queso con ars6nico, pues los que lo comen mueren y los demfs huyen; pero vuelven a los quince o veinte dias y es preciso repetir la operaci6n, operaci6n peligrosisima que debe practicarse con las inayores precauciones, especialmente donde hay iinos. Cuando el rat6n se siente envenenado corre lleno de desesperaci6n y experiment una sed insaciable, por lo que suele arrojarse dentro de los dep6sitos de agua de las casas de campo. El enemigo principal del maiz en este clima, la pesadilla del agricultor, y ho que constituye una gran calamidad, no apreciada en toda su extension porque no lo ha sido el merito de ese cereal, es el gorgojo. Este cole6ptero, cuando est6 encerrado en un barril leno de harina, no hace diligencia por salir, y alli procrea de un modo-tan maravilloso que a los pocos meses

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110 podria decirse que el barril no contiene harina sino gorgojos; mas si vive en un dep6sito de maiz con tusa, 1 agradan el aire y la libertad y vuela a alguna distancia; se le ve esparcido por todas partes: en el techo, en las camas, en los vestidos, llegando hasta a ser molesto a las familiar, si 'el dep6sito se halla en la misma casa donde esta habita. Un crecido nnmero muere en estas excursiones, pasto de las aranas, los murcielagos y otros insectivoros pero no disminuye por eso la poblaci6n del deposito, a pesar de que tambi6n mueren, la hembra veinticuatro horas despu6s -de haber colocado los hnevecillos en el grano, y e macho al siguiente dia de haberla fecundado; cuando desaparecen los dos progenitores dejan miles de representantes. Creemos poder senalar un procedimiento sumamente sencillo para preservar el maiz con tusa, o ensacado. Constriyase en la casa, o pieza del dep6sito, un pavimento barbacoaa, zarzo) a tres cuartas o una vara del suelo, con listas de madera de tries pulgadas de ancho -y una pulgada de separaci6n entree lista y lista; p6ngase debajo cuarterolas con petr6leo aunque no est6n Ilenas, y cir'rese el cuarto por las noches abriendosele de dia para que tenga ventilaci6n. Una casualidad uos pone en actitud de indicar este preservativo, y nos parece asunto tan importante, que vamos a referir lo que nos ha sucedido. Informaremos al lector previamente que Cartagena de Colombia es una importante ciudad a orillas del Mar Caribe, cuyas olas agitadas port las brisas chocan con violencia en la ribera en aquella costa y elevan a gran altura el rocfo que se forma. Esta especie de vapor de agua, unido al que es natural por efecto del calor, comunica tal humedad a la atm6sfera, ;y por consiguiente al terreno, que fundada alli la ciudad por el atractivo de su magnifica bahia las casas son casi todas de alto, suntuosidad plausible por ser higienica. La madera de pino tiene en aquel pais la propiedad de que puesta en el suelo, a los tries dias aparece invadida por el comejen '(hormiga blanca, insecto del 6rden de los Neuropteros) que comienza construyendo caminos

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111 cubiertos en lineas curvas, y al mes ya se ha posesionado de toda la superficie que toca en la _tierra, gran parte de la madera esfA convertida en una materia terrosa parecida a la cera negra, y hay millones de individuos. No es este fen6meno propiedad exclusiva del pino: Lo propio sucede con las demfs maderas, menos las que son amargas, como el cedro. Ademas, todo lugar hnmedo le es en aquel clima propicio al camejen; hasta en las paredes fabrica sus caminos cubiertos, y es cosa frecuente que inutilice los lienzos en los establecimientos de ropa antes de que sus duenos se aperciban de su presencia; el pino, sin embargo, es el que mas favorece su desarrollo. Sucedio pues, que en el periodo en que fuimos comerciantes en Cartagena, tuvimos muy recargado de mercancias un almac6n, y uno de nuestros deqendientes por inadvertencia coloc6 unos bultos de papel de imprenta sobre tablas de pino a raiz del suelo; y como los ocultaban otras mercancias estuvieron alli mals de seis meses sin notarse. b Qui6n habia de pensar que al levantrseles estaba intacto el papel, como el dia en que sali6 de la fabrica ? Tal rareza era debida a que al lado de los l ultos habia sido colocada por casualidad una pipa llena de petr6leo. Facil es a cualquier comerciante hacer la prueba, poniendo un saco de maiz o de cualquier grano sobre una pipa igual; a nuestro parecer ni el-gorgojo, ni la chinche, ni ningnn insecto puede vivir en una atm6sfera impregnada del olor que despide este aceite. (1) El gorgojo del maiz es el mismo del trigo, Calandra granaria. Su imperceptible huevecillo, dice un naturalista, revestido de una sustancia -gomosa, se convierte en larva de los tres a los ocho dias la cual se introduce en el grano y comienza su obra de destruction. Despus pasa al estado de ninfa blanca y transparente y a los quince dias es un insecto perfect. Segnn han obser(1) Recomendamos que se ensaye este procedimiento en las bibliotecas y aerhivos pnblicos, tan perseguidos de insectos. FAcil es al cerrarlos colocar en ellos dep6sitos de petr6leo y retirarlos al abrirlos. (N. del A.)

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112 vado varios entom6logos se suceden en un aio hasta ocho generaciones, y el producto de una hembra puede destruir en seis meses mfs de seis mil granos. Jams debe procederse en la creciente de'la luna a la recoleccidii de la cosecha de maiz, porque en esa 6poca el grano tiene gran porosidad y humedad y se halla en condiciones muy favorables a la vida del gorgojo. Si en estos climas intertropicales, en un extenso bosque, o en un islote desierto, donde no se haya cosechado jams ese cereal, se siembra por la vez primer, apenas madure el fruto se presentari el cole6ptero. C6 mo y de que modo viene? Si no conociesemos su manera de reproducirse por medio de la uni6n de los sexos, diriamos que el huevecillo vagaba en la atm6sfera, como el de innumerables animalitos que no distingue la vista del hombre. Pero aun suponiendo que el gorgojo tuvice se dos medios de reproducci6n, y que el g6rmen se hallase en las capas atmosf6ricAs, ; c6mo podria recorrer las distancias para presentarse en la hora y punto en que la mazorca ha sazonado? Mas i6gico sera presumir que en el mismo grano se halla el germen envuelto en las celulas,' a la manera que lo est6 el huevo vegetal de las criptogamas; y no parece que sea mas resistente el pro toplasma o sustancia de la vida de las plantas que el-principio de la vitalidad animal, que es de su propia naturaleza. Estas -no son mas que deducciones. Cre6mos, sin embargo, oportuno decir a los labradores cubanos, no s6lo, que no recolecten la cosecha en creciente, sino que jambs debe cortarse madera para construcciones sino en menguante y cuando hayan pasado tres dias. El primer dia del novilunio no es tan peligroso; pero la verdadera menguante eficaz ,para la preservaci6n de la madera no es sino desde el tercer dia del ultimo cuarto de la revoluci6n sideral de la luna. Tenemos complete f6 en lo que decimos, y he aqui c6mo explicamos el fen6meno. El agua que absorben las plantas se evapora por los estomas de las hojas en dos terceras partes y la otra tercera circula por todo el arbol, hasta que se espesa y es el cambium, o parte blanca (albura) que sigue a la corteza, con el que se elabo-

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113 ra la capa que progresivamente aumenta el tejido lenoso. Hay savia ascendente y savia descendente. En menguante baja y disminuye ; en creciente sube y se multiplica. Como estan repletos en este periodo los vasos o conductos por donde se efectna la circulaci6n, y an lo esta todo el sistema celular, sucede que la madera que se corta se halla impregnada de agua, carece de compactacion, y en esos mismos vasos e intersticios entre ce6lula y celula, aparecen al poco tiempo multitud de diminutos seres que la pulverizan y destruyen. Repetidas veces hemos echo la prueba y esto nos' permite hablar con tanta seguridad, arrostrando el desdende los que se burlan de esta creencia, llamdndola preocupaci6n. No hay preocupacion popular en que no est6 velada una verdad. Mas avanzamos en este punto: aquel que se vea en el caso de cortar madera despu6s del novilunio, hagalo durante las horas de la marea baja, porque el astro de la noche ejerce una influencia tan directa sobre la parto acuosa del planeta en que vivimos que se cree que es la causa del flujo y reflujo del mar; y si tiene tan poderosa fuerza centripeda que conmueve esa inmensa masa de agua j c6mo no conmovera el sutil cristal, la tpurificada linfa que corre entre las celulas de los vegetales'? Si lo que decimos no es una verdad admitida, y si algo se opone a la ley de la fuerza central de la tierra, expresen los fisicos cul es la causa doincidente que determina ese fen6meno que presentan las plantas en los mismos periodos lunares, relacionado tambien con el flujo y reflujo del mar. Nosotros usamos simplemente el derecho de observar --y de pensar que tiene todo hombre, y de creer aquello de que dan testimonio los sentidos, sin que neguemos que pueden ejistir causas distintas pero que coinciden con ese hecho. Tal vez en el rapido andar del sat6lite alrededor de la tierra recibe la influencia de los planetas cerca de cuyas 6rbitas pasa y 6stos le comunican esa propiedad, mediante la combinaci6n de ignorados -elementos. 8

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1* *114 Ademas, todos los cuerpos tienen la propiedad de atraerse unos a otros, mas o menos, y esta atracci6n de la luna no contraria la ley descubierta por Newton, puesto que es una' fuerza relativa, como la quo tiene el iman de at-aer el acero. Sin embargo, (permitasenos seguir divagando en lo desconocido) no es tan relativa: el mar cubre las dos terceras partes de la tierra, y si -agregamos el resto de las aguas que juegan como vapores en la atm6sfera, la de los rios, la de los arboles, en una palabra, toda la sustancia liquida, tendreos un volumen inmensamente superior a la corteza s6lida del globo; y si aceptamos la atraccion de la luna nos hallar6mos con un planeta secundario mas poderoso que aqu6l de que es sat6lite. Habra dos poderes, dos fuerzas parecidas que obran en oposici6n a la vista del hombre y que son en realidad arm6nicas? La imaginaci6n, cuando se medita, viene siempr econ us imagenes., Tal no parece contemplar el caudaloso Orinoco en sus grandes avenidas, cuando detiene al Oceano que pugna en las altas mareas por entrar on su cauce, como entra tranquilamente en el Camarons (Afriea) que hemos visto correr contra Lo natural, dirigiendo su rapido curso del mar hacia tierra dentro. Crcce y crece la marea, y mientras mas crece mas grueso es el volumen de agua que le opone el Orinoco. He aqui dos fuerzas que se encuentran: una que viene, otra que va. Suben a la par el mar y el rio; el6vanse muchos metros; f6rmanse torbellinos; salta la hirviente espuma; desprendense columnas altisimas de agua dulce que corren con terrorifico fragor, y se prolonga la lucha hasta que comienza el reflujo. (1) Entonces se rompen aquellas espantosas moles y el Orinoco lanza sus impetuosas aguas a un considerable nnmero de leguas de distancia. Asi la luna levanta la masa inmensa de agua salada hasta cierta altura, y no se la leva a su centre por faliarle la fuerza, o porque se interpone una causa calculada al efecto en la armonia universal, la de(1) Colon en su tercer viaje presenci6 este espectfeulo, y estuvo en gran peligro de perecer estrelladas sus naves contra las rocas de la isla Trinidad. (N. del A.)

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115 ja caer, y vuelve al otro dia a levantarla, como Sisifo en tarea sempiterna. Cuando se habla de estas cosas no hay un solo astro brillante, un solo rayo de luz en el cielo de la inteligencia _humana, cuya dihfana claridad deje percibir lo cierto en toda su plenitud; todas son conjeturas. Dicese que Arist6teles muri6 de tristeza por no haber podido descubrir la causa del flujo y reflujo del mar. La naturaleza es como una flor que ha comenzado a entreabrir su capullo; hasta pudiera decirse que Cs un area cuya Have no han encontrado los hombres, puesto que los problemas mks importantes no estkn aun resueltos. Sin embargo, no debemos desconsolarnos: el mundo marcha, como dice Pelletan; no se pone un solo dia el sol sin que un nuevo descubrimiento no nos acerque a la meta de la verdad. i Felices las generaciones venideras, para las cuales no existirin estos arcanos El maiz de la exportacion. Un inconveniente gravisimo present a nuestros planes y deseos el gorgojo, pues contamos en nuestras ilusiones para el bienestar de Cuba con Una gran exportaei6n de maiz a Europa y a la Am6rica del Sur, donde por desgracia la langosta ha sentado sus reales hace algunos anos. Sabido es que este ort6ptero persigue la planta del maiz con una predileccibn tan seialada, con tal ansiedad, que mientras no devora la Oltima hoja y el nltimo tallo desprecia las demis plantas; asi es que las ricas naciones de esta parte del mundo se ven en el caso, con algunos intervalos, de comprar ese cereal para su consumo. En loss Estados Unidos del Norte el maiz se pasa por hornos m6s o menos grandes, especie de estufas, para preservarlo. Esos hornos (corn drying kiln) son de hierro y costosos, por lo cual nosotros, buscando el medio de sustituirlos provisionalmente para que todos los productores pobres puedan practicar esa indispensable operaci6n, proponemos que adquieran una paila de las desechadas en las plantaciones de eafia, y que jams co-

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116 r loquet en los sacos el grano de la exportaci6n sin haberle hecho sufrir el grado de calor necesario. A los 190 Farinheit conserva el poder germinativo; mas como no se destina a la siembra pueden darsele algunos mals, cuidando que no se tueste. La prictica enseiar& el tiempo que deba tenerse en las pailas. Vean los labradores que esto que aconsejamos les importa> en gran manera, si no quieren que muy pronto se desacredite ese articulo, con dano de ellos y del pals en general. Interesamos en el asunto a los comerciantes para que exijan como condici6n que todo maiz que compren para exportar sea pasado por el calor. Ojala que Lo pagasen algunos centavos mAs para quo hubiese este estimulo y se agregase este m6rito al de ser el cosechado en Cuba de un grano hermoso y sumamente nutritivo. Aun que se haga lo que decimos, a los pocos meses se presentarA el gorgojo; pero a lo Inenos habra tiempo para el "trasporte y' consumo. El maiz sin esta operaei6n no debiera tener valor alguno para mandar fuera; es hasta un engano ejecutado inconscientemente exportarlo sin haberla practicado, pues se pierde a menudo antes de llegar al punto de si destino. En Europa se fumiga con yerbas aromAticas y con azufre. El gorgojo se -multiplica mucho cuando el malse deposita en piezas cerradas, y mis si tienen humedad; la ventilaci6n le es benefica, y lo mismo la luz. Esto, sin embargo, lo decimos refiriendonos a las cosechas comunes, a las cuales se les busca brevemente mercado consumidor, pues en los silos se conserva el grano libre de todo elemento destructor considerable numero de anos. Los silos son# profundas escavaciones en la roca, cubierta la entrada con mezela para interceptar el aire. Los espalioles los hallaron en el Imperio de los Incas sirviendo para inmensos dep6sitos de .ese cereal, y son conocidos en el Antiguo Mundo desde la mas remota antignedad. Parecenos que pueden construirse de cualquier tamafo con gruesos muros, en lugares muy secos, y qie {

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117 el efecto seria el mismo. Ignoramos si esto se practica en algnn punto del mundo. Indudablemente, hasta las criptogamas se verian obligadas a permanecer inactivas, pues sin el oxigeno de la atm6sfera no hay vida posible para estos seres vegetales. Tambien es un preservativo para las cosechas comunes, ponerle, al almacenarlo, camadas de cal entre cada hilera de sacos, y tenerlo antes un dia o dos esparcido y a todo sol. Ya hemo$ expresado nuestra opinion sobre la conveniencia de colocar petr6leo debajo de los depositos, y no dejaremos de recomendar las fumigaciones con azufre. i Cuantos enemigos tiene el "jefe altanero de la espigada tribu, como lo llama Bello El cornezuelo, la caries, el carbon y el mangle provienen de criptdganws, es decir, de plantas diminutas, microsc6picas, que forman montes, 'compuestos, en un Orden relativo y con peculiaridades analogas a las condiciones de su existencia, de Arboles, arbustos y herbsceas. Todo en la creaci6n tiene su origen en un huevo, dijo el filosofo griego Empedocles. Mueho tiene que adelantar la patologia de las plantas para dar cuenta de las numerosas enfermedades ocasionadas por esos Atomos, ya est6n en las semillas esperando el desarroilo celular, o en el aire. En el aire pueden verse los menos pequefios en un rayo de sol que penetre en una habitaci6n oscura. Ellos tambien, dotados de vida, y multiplichndose de un modo increible por medio de la segmentaci6n, atacan el organismo humano, ya en el helminto que se enquista en los mnseulos, (la triquina) ya en los microbios que al decir de eminentes medicos producen el c6lera, la fiebre amarilla, el tifus, la difteria, etc. El reino animal y el vegetal tienen muchos puntos de contacto. El labrador activo combate todos estos males estudiando las propiedades de la tierra antes de empren: der el cultivo, labrando solo el campo que pueda sostener con la mayor limpieza, aplicando los abonos en la proporeion debida, escogiendo con esmero la simiente,

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118 que es la generadora, como hemos didho, de >la mayor parte de esas enfermedades y baiAndola antes de sembrar en la sustancia de que hablaremos en seguida. No terminarnms este capitulo dejando en el animo de los labradores la impresi6n penosa que causa el tristisimo cuadro que presenta el conjunto de tantos males. Abri6 Dios su mano generosa y di6 el maiz, no a un pueblo, no a una raza no a un continente, sino a-toda la humanidad, en todo el globa, hasta mas del grado 45 al Norte y al Sur de la linea equinoccial, comprendiendo asi toda la zona' t6rrida y la mayor parte de las templadas. Prodncese esta planta ben6ficaen todas las tierras, aun en los arenales en que solo crece el agave americano, siempre que no le falte la lluvia, de que vive principalmente, y posee para las enfermedades mayor resistencia que los demas cereales. En Cuba no es rara la perdida de las cosechas cuando se prolongan las sequoias. Preparacion de la semilla. Acabamos de decir que ei maiz se produce en todas las tierras; en efecto, con una lluvia moderada y constante puede tenerse confianza en que es segura la cosecha aun en los lugares mas esteriles;, pero debemos advertir que seria un trabajo perdido sembrarlo en terreno anegadizo donde se estanque el agua, o tan hmedo que pudra el grano. El agua que corre sin estancarse en los bajos, no le dafia, le favorece; pero dari las mas hermosas mazor cas en las tierras altas y feraces propias para el cultivo del plAtano, que hayan recibido las convenientes labores, que tengan gruesa capa vegetal, con fondo de arcilla y arena, y le vendra miy bien la ceniza como abono, segin lo comprueban las abundantes cosechas de las rozas formadas en el monte o la manigua por las cuales ha pasado el fuego: La semilla es un punto muy principal, sobremanera importante. Buena semilla, buena cosecha. Esta es una regla general en todos los cultivos. Guardense las mals hermosas mazorcas del aflo ante-

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119 rior, al aire libre, en lugar seco y pendientes de las hojas de la cubierta, o coloquense en barbacoas ventiladas. Aceptamos como una practica excelente que esas barbacoas sean construidas en las cocinas, como sucede en muchas casas de campo, para que participen del-humo del fog6n, que asfixia al gorgojo. Se nos ocurre decir que el maiz de toda da cosecha debe guardarse siempre desgranado, porque si nos detenemos a observar, veremos que cada grano, desde que brota, es una planta que se alimenta con la tusa, tan fuertemente adherida a ella por una especie de raiz absorbent que cuesta trabajo desprenderla. El centro fungoso de la tusa se conserva hnmedo por mucho tiempo en la troje y comunica elementos de desarrollo al g6rmen del gorgojo. Lo mejor seria conservar la semilla mezclada con ceniza en cajas herm6ticamente cerradas, o en damasanas o sean garrafones lacreados, como se practica con las de mel6n, frijoles, etc. Tambi6n podria ponerse en pipas que hubiesen acabado de servir de dep6sito de petroleo. Una maquinita de desgranar, que tan poco cuesta, es indispensable a todo labrador para el maiz del consumo de la casa y el de la exportacion. Permitasenos expresar nuestra admiracion al ver en los ferrocarriles wagones llenos de maiz con tusa y no en sacos, siendo asi que tanto se perjudica el grano, y se multiplica el costo del trasporte. Ap6nas concluyamos este "Tratado," dir6mos algo sobre la facilidad con que la esposa del labrador, o 61 mismo, puede tejer los sacos, cultivando una planta que crece lozana en este clima, el henequen, y en nuestro prop6sito que nazca una industria, que adquirirh gran incremento con el trasporte de los azncares, no en bocoyes, sino en sacos. Proponemos a los labradores que cada uno tenga su variedad particular de maiz, vali6ndose del cruzamiento y la selecci6n, y que cada tres o cuatro afios la cambien por otra que sea de una comarca distante que participe de la misma temperature, o siembren en distinto Lugar, estableciendo la alternativa del cultivo.

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120 Cuando fijen la variedad, despues de repetidos cruzamientos, conviene adquirir otra al cabo de algunos anos o variar de sitio, porque las plantas degeneran a medida que van agotando las sales que le son apropiadas. Sera una ventaja que la nueva siembra se haga en tierras mars feraces que aquella que deja de cultivarse con ese cereal Los granos de los extremos de las mazorcas no sirven para semilla. El desgrane debe hacerse con las manos y no con aparato alguno, para que la simiente no se lastime y conserve intactos todos sus 6rg-anos reproductivos. La noche anterior a la siembra se pondr el maiz en vasijas llenas de agua con sal marina, cal, ceniza y es tisrcol de vaca, y en las vasijas estara toda la noche para sembrar al otro dia. Antes de mezclarse y batirse con las manos, o con una paleta de madera, esta preparaci6n, se echara la simiente en el agua con sal para separar como inntiles los granos que sobrenaden. En Europar desde el tiempo del abate Rozier, se hace por lo comfin una disoluci6n de sal marina, cal y ceniza, y nosotros hemos agregado el estiercol de vaca, que hemos visto usar en Venezuela, por parecernos muy conveniente, pues defendido el grano con esta tnnica fertilizante y resblandecidos con la humedad los tejidos, se activa la germinaci6n y estara algo preservado de las ayes granivoras y de los insectos. Recomendamos muy especialmente a los labradores, que jams omitan esta importantisima operaci6n, no acostumbrada en la Isla, pues con ella se destruyen los gernenes de las criptogamas, que tanto dano causan, y que son, como dejamos dicho, las que producen el carb6n, el cornezuelo, la caries, etc. Los esp6rulos de estos uredos, dice el profesor Abella y Sainz de Andino, se adhieren al perispermo de los granos, y cuando la plantita aparece, se desarrollan sobre ella eomenzando a extender su red de corpnsculos y filamentos. Advertimos que la siembra debe hacerse Antes del 15

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121 de junio; las cosechas de primavera llamadas. de agua cuando son tardias, dan malisimos resultados. Preparada la semilla del modo que queda dicho, pasemos a la siembra; pero antes, para dar alguna amenidad a este fastidioso escrito, digamos algo de las criptcgamas. No son otra cosa que bosques infinitamente pequenos. El musgo verde y rojo de las paredes impregnadas de humedad; el tde los tejados y de las rocas, etc., son criptogamas. A la imaginaci6n creadora de un poeta ocurrirA que en esos diminutos montes rugen las fieras, anidan aves canoras, y sobre el lecho de hojas duerme el boa constrictor, o .se arrastra lentamente para dirigirse al lago formado por algunas gotas de agua, donde habitan millones de infusorios, todos en lucha por la vida. Un fitologista tratara antes de todo de investigar si alli existen otras parAsitas de esas parasitas y otras de otras, de otras. 1 Qu6 inmensidad Reley descubrio hace poco en Am6rica un imperceptible Acaro (Arador) parsito de la filoxera, al cual llam6 Tyrogliphus Philloxera. La filoxera es un I1emiptero menor que un punto ortografico de la escritura eomnn ; figfrese el lector el tamafio de su enemigo, el coal valiente, fer6z, implacable y armado de un gancho, la atrae con fuerza hercnlea, le clava su pico como si fuese afilada daga, le chupa los humores y le quita la vida. El sabio Planchon vino a este Continente exprofeso a cerciorarse de la certeza del hecho, examine las vides filoxeradas de San Luis, volvi6 a Francia con la placida nueva, y Adolfo Blanekenhom emprendi6 dilatados estudios, y escribi6 interesantes memorias sobre este gran acontecimiento. Todo ser organico, dice Negri, es a un tiempo presa y cazador. Es verdad; comenzando por el hombre. 1 Cuan asombroso es el mundo de los atomos vivientes 1 Qu6 pequenez tan grande Para apreciar estas maravillas dirijamos la vista al sol con su cortejo de astros. 1Que contraste! El sol con toda su magnitud, su fuerza de atracci6n y su poder lumi nico, no es mas admirable. El acarido descubierto por Reley es un ser con vida y con instinto, es un guerrero

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1.22. que.usa su terrible gancho para atraer, atacar y matar al Hemiptero, que relativawente es para 61 un gigante. El Tyrogliphus Philloxera es mas admirable que el sol. El sol, aun cuando no fuese un cuerpo inerte; aun cuando tuviese voluntad, no podria sin que pereciese todo lo crealo, retirar el tibiQ rayo de luz que vierte al traves de la enredadera sobre el hfnmedo y abandonado muro en' que se extiende uno de estos bosques. El padre de la luz cumple augustas y eternas leyes, como esos pequenisimos arboles, las del nacimiento, la vegetaci6n y la muerte, y tambien la de la reproducci6n, depositando el p6len en el aire para que busque, no el estigma de la flor de su especie, que las criptdgamas no tienen flores, por lo menos visibles, sino la humedad de los cuerpos. Las criptogamas ofrecen un campo bellisimo de entretenidos estudios. Como se hace la siembra del maiz. Estamos hablando de terrenos rocientemente desmontados, y, no dejaremos de aprovechar la oportunidad de insistir en la defensa de los bosques, haciendo presen' to que las tierras cubiertas de manigua baja, (maleza) y mas las. de manigua alta, (pequenos bosques) son ricas en materias azoadas y aptas para producir pingles cosechas. La ceniza que en ellas queda despues de darse fuego a los despojos vegetales es un, abono excelente, y tienen la ventaja de que si se les destina a la labranza, pres tan desde el primer ano facilidad al arado porque carecen de los gruesos troncos quo abundan en las rozas hechas en montes virgenes. Si esas tierras son" de buena calidad y de mala las del monte, es evidente que son preferibles a las de 6ste; de modo que hay muchas razones de interns pnblico y privado para no continuar la danosa tala de la arboleda. Vamos a la siembra. Al romper la aurora se dare comienzo hasta concluir todo el maiz preparado. Por la noche se prepara el del dia que sigue, y asi sucesivamente hasta sellar todo el campo.

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123 Un nnmero de hombres proporcionado a la extension de la roza ira con estacas de madera dura (o de cualquier madera si tienen puntaaguzada de hierro) abriendo hoyos, a la profundidad de tres pulgadas, en lineas rectas, de vara a vara, y quedando las calles 1 de vara y media de ancho. Tambien se puede hacer uso de la azada; pero el jan es mas .comodo. Dejaran caer los sembradores en cada hoyo tres granos y con el pie le arrimaran tierra y los taparAn. Esta operation se llama sembrar a golpes. Si se quiere, pueden ponerse los hoyos de media a media vara en todas direcciones; pero en este caso solo echarAn un grano, y hay que renunciar el cultivo de otras plantas en las calles. En el Oeste de los Estados Unidos del Norte, donde las cosechas de este cereal son prodigiosas, las cables tienen tres pies ingleses y las matas de las hileras doce pulgadas de distancia. Par6cenos que en los climas frios esta practica es la mejor, porque habiendo con ella menos renovaci6n de aire las plantas se comunican el calor, que les es ben6fico; mas en los calidos media vara, es lo menos a que deben colocarse para que no falte esa misma renovaci6n de aire, sin la cual el maizal se convertiria en maloja. La calidad del terreno debe tenerse en cuenta: en los muy feraces la planta necesita mats espacio que en los pobres de jugo. Cuando se siembra de vara a vara y con tres grants, una de las tres matas solo servir para forrage. Interesa mucho que no quede ni un grano fuera del hoyo, porque inmediatamente vendrn en bandadas los p6jaros de .aquellos. contornos, y sera preciso poner guardianes que los espanten o log cazen; y si asi no se hace quedarAn muchos claros y habra grand disminuci6n en el product. 'En algunos lugares por tener Montes vecinos es mas necesario prever este inconveniente, que es mayot en los campos de arroz; pero por fortuna dura pocos dias, pues el maiz en este clima intertropical y en esta feracisima tierra es de aquellas plantas que casi se ven cre-

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124 cer. A los noventa dias de sembrado, y ann antes, hasta a los setenta y cinco, puede estar almacenada la cosecha. En las haciendas donde hay crianza de cerdos sueltos es dificil salvar el grano colocado en los hoyos, y si entran una sola vez, darn incesantes ,vueltas alrededor de la cerca, hasta volver a entrar, y se empeflaran en estar alli hasta que no quede un solo grano. Como este cereal es de tanta necesidad en toda hacienda e indispensable su ;cultivo, debe atenderse antes' de emprenderlo en las de crianza de ganado vacuno y de cerda, a que las cercas sean tupidas y fortisimas. Pueden sembrarse en la roza, entre las calles, arroz, yuca, welones, batatas (boniatos), etc.; pero debemos advertir, que si se siembra arroz debe hacerse quince o veinte dias antes, porque si se efectnan a un tiempo ambas siembras el maiz ahogard el arroz. Los labradores -de Cuba acostumbran sembrar. calabazas en las rozas. Las matas de esta cucurbitcea deben ponerse a cierta distancia, quince varas unas de otras en la siembra de Mayo; seis a ocho en las de Octubre, porque se extienden con brevedad y lozania en todas direcciones, y pueden hacer infructiferas las matas de maiz arrophndolas con sus grandes hojas. Preparaci6n del campo' para potrero. Nada nias fAcil que hacer un potrero de yerba de Guinea (Panissum Altissimum). Mezclese en la proporci6n debida la 'semilla de esta graminea con la del maiz preparado del modo que dejamos dicho, y en cada hoyo nacern varias matas, que en nada perjudicaran, y vendrfn a tener proximamente una tercia cuando se recolecte la cosecha. Este sistema, que economiza el trabajo, ofrece la dificultad de que las d6biles maticas se veran detenidas en su crecimiento, o muertas, por el aporque, que solo puede suprimirse en afnos muy Iluviosos, echando en este caso los residuos de las yerbas adventicias y tierra que remueve la azada al medio de la calle. Preferible nos parece sembrar a voleo,'es decir, arro-

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125 jar la semilla para que caiga como una -luvia sobre el terreno mezelada con cuatro partes de su volnmen con arena, para que no nazca muy tupida, y hacerlo despu6s de concluida la siembra del maiz. Los regadores iran en fila, marcando con estacas los puntos por done pasan, a fin de que no queden lugares sin recibir la simiente, ni que otros la reciban en doble cantidad ocasionando undesperdicio que debe evitarse. En los Estados Unidos del N'orte, se usa una maquinita para toda clase de granos, con la cual se practica esta operaci6n por un solo hombre con gran facilidad, llevandola pendiente del cuello por una correa. Vease la descripci6n que de ella hacen los Sres. Riera y Tortosa en su interesante obra: "Nociones de Agricultura. Hay otro sistema de siembra excelente: se sacan con las barretas grandes macollas de yerba de un potrero antiguo, se llevan a la roza, y alli se dividen en porciones que contengan dos, tres, o cuatro tallos. Se abren hoyos de tres pulgadas de profundidad y se tiene mucho cuidado de que queden enterradas todas las raices y como una pulgada el tallo. Se pondrAn ahiladas a ocho o diez varas de distancia. Si en este momento estuvi6ramos refiri6ndonos a las tierras arables, dirfamos que en ellas se siembra esta yerba, asi: se dan los surcos a vara y media, o tres pies ingleses de distancia, se siembra el maiz de media a media vara y a un grano por hoyo, y cuando esta comenzando a encanar, se tira un surco por el medio de la calle, se procede a perfeccionar el aporque con la azada, se elha a chorrillo la semilla de panizo a lo largo del mismo surco, y se tapa. Esta operacion, que hemos descrito; nos hace recordar el Oeste de los Estados Unidos del Norte, donde el aporque siempre se practica con un arado tirado por un caballo. Las calls son rectas, como si fuesen tiradas a cordel, no hay una mata que discrepe 'de las demAs; ,asi es que por lo comnn el labrador va descuidado, con una mano en la esteva y un periodico en la otra. Tienen el habito de la lectura que tan 6til es at bien social:

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126 Cualquiera que sea el sistema que sT siga, luego quo se coje la cosecha del maiz, y suponiendo que no haya en el campo otro fruto pendiente de recoleccion, se espera a que la yerba haya semillado y el ,viento esparcido la semilla. Entonces se sueltan por unos pocos dias reses en la roza para aprovechar el foitagey se les saw ca antes de que destruyan la paja. La paja es necesarisima. Cuando se oyen los primeros truenos de Abril o Mayo, antes de que caiga el primer aguacero, se aplica el fuego a la roza, no sin formar conanticipaci6n una guardarraya de ocho varas de ancho que defienda las cercas y que deber barrerse con escobas hechas con ramas para que quede perfectamente limpia. A las pocas horas todo el campo quedarn cubierto de cenizas, y al mes ya estari formado el potrero y presentara un paisaje tan bell quo parecera una inmensa esmeralda. Nos laman la atencion los potreros de panizo altisimo porque a nuestro parecer, ya se formen en terrenos virgenes, ya en los que cubre la manigua, constituirn una de las mas grandes riquezas de este suelo. ISe les hace y se les conserva coi tanta facilidad! La limpieza que es el gran cost de los potreros de pastes expontaneos se efectnaen aquellos con el fuego; pero nos apresuramos a advertir que si se prodiga es perjudidialisimo porque esteriliza el terreno. ., Es precise hacerles divisions, sin las cuales a los pocos aios desaparecer la yerba de Guinea, vendran la zarza, el abrojo, la escoba amarga, etc., y sera costoso volverlos a poner en buen estado. Se va pasando peri6-, dicamente el ganado de una division a otra; y de este modo, si las divisiones son cuatro, por ejemplo, habr tres en descanso y no sera possible quo falter jams el past en abundancia. Cuando se hace un potrero en terreno virgen, pueden y deben dejarse en pie casi todos los arboles derribando solamente los arbustos y herbfceas,, pues basta tanto al maiz como al panizo, y a toda planta, que participen de los rays del sol, y al efecto el prudente duefio del monte, interesado en no destruir la riqueza que representa la madera de su arbolado, podarA aquellos

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127 Arboles corpulentos de gran ramaje para que su sombra no dak y dejara tambi6n en pi6 los arbustos tiles. Por, ningin motivo y de ningnn modo debe aplicar se el hacha a ciertos arboles y arbustos, tales como la Iloreodoxa regia (palma real), el cedro, la caoba, el ram6n, el jobo, la guasima, la macagua, la majagua, etc. El ramon nierece que digamos de 61 que en lo antiguo, Antes de que se generalizase la cana del maiz, era trado en haces a la Habana-donde se vendia para alimento de las bestias de tiro. El que posea un bosque artificial de este precioso arbol tendra forraje muy sano y sustancioso para su ganado aun en lag mas rigurosas sequoias. Recomendamos tambien la ceiba, la corpulenta ceiha; ofrece una agradable sombra, y esta Lamada su madera a representar un gran papel en la industria cubana. Aunque hemos explicado el modo de hacer un potrero en terrenos de monte, no dejar6mos de encarecer repetidas veces, aunque fastidi6mos, la conveniencia de conservar estos, y atn de irlos formando artificiales, principalmente de cautchuc, eucaliptus, ra/non, etc. No es prudente destruir la riqueza que representan, ni tampoco puede haber necesidad de destruirla existiendo tantas tierras feraces cubiertas de manigua. Estas tierras, si son de manigua baja, despu6s de chapearlcis (limpiarlas con el machete) se les da fuego, y se rompen (el primer surco) con dos o tres meses de anticipaci6n a la siembra, o uno por lo menos; y de'esta manera al cruzarlas (segundo surco) y al dar el tercero y nltimo estarAn meteorizadas y abonadas; mas si el fuego ha corrido por parejo y la operaci6n se efectuna en Abril o Mayo, no es necesario para sembrar pasarles el arado, y se procede como si fuese una roza. No hay yerba mas aparente que la de Guinea para engordar con brevedad las reses; pero si tiene este merito para el ganado de cuchillo, y tambi6n es excelente para el de cria, pues comunica estimulos a la potencia reproductiva, a pesar de 1o que favorece el desarrollo de la materia crasa, no es la mejor para el ganado de leche, al cual le es mAs conveniente el past comnn,

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128 llamado caiamazo, o la yerba del Para, que igualmente se posesiona del campo con gran fuerza, y no permite que broten plantas daninas; de modo que si se cuida de hacerles divisiones a los potreros en las que turne el ganado, es facil conservarlos limpios. Agradale al Para el terreno bajo y hmedo, no desdefia los esteriles y menos los que tienen pantanos, y arraiga de tal modo que en la America del Sur hemos visto una afamada plantacion de cana a cuyos campos llevaban los trabajadores sus asnos, los ataban en las guardarrayas y alli los alimentaban con esa yerba que traian de sus rozas. A los tres anos no fue posible aniquilarla y la plantaci6n entr6 en un period de decadencia. El pfnizo no es tampoco muy adecuado para los ca ballos dedicados al trabajo. Les da mucha grosura y con este motivo se fatigan con estremo en cortas jornadas y se exhalan en sudor. Los campesinos dicen .que los aguachenta. El Aporque. Un aporque equivale a tres aguaceros. Esta operaci6n se reduce a limpiar con la azada el-campo y arrimar la tierra al pi6 de la planta. Se simplifica mucho con el arado, que puede emplearse en las tierras de manigua baja; pero es indispensable que las hileras de matas sean rectas. Cuando la matica tiene cuatro hjas se le cava y se escarda todo el campo. Cavar es quitarle los terrones que acaso la molesten en su crecimiento y arrimarle tierra con la mano o la azada, si de ella estuviese escasa. Esta primera limpieza debe ser prolija, esmerada, a fin de. que no quede una sola yerba adventicia; todas se iran dejando en mitad de la calle. A los quince o veinte dias, cuando ya la planta estA encafiando se da el primer aporque, se le calza, como dirian en Espana, y cuando asoma la mazorca se le recalza, es decir, se le da el segundo. Muchos estiman que solo es necesario el aporque al encanar. Esto en nuestro concepto depende del ano,

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129 pues si es eseaso de lluvias los 'dos son convenientisimos, y si abundante inntil el segundo y hasta el primer, debiendo entonces atenderse exclusivamente al aseo del campo que es esencial en todos tiempos, y mas cuando las malas yerbas propAgandose y creciendo con lozania favorecidas por la estacion, absorben los jugos de la tierra que sin ellas alimentarian y vigorizarian la planta; pudiendo suceder, y sucediendo a menudo, que en un afio. feliz el labrador descuidado pierde por este motivo su cosecha, o solo lleva a la troje mazorcas raquiticas llamadas chilote. Jamts debe aporcarse mientras llueve o esta el terrenoempapado en agua, pues reviven las yerbas nocivas y es por consiguiente trabajo perdido. La limpieza de la roza no siempre puede hacerse con la azada, porque quedan montones de ramas no quemadas que Lo impiden. En este caso se usa el machete, y donde no se puede aporcar se limpia lo posible alrededor de las matas y secortan las alianas o bejucos quo eubren las palizadas para que desaparezca el daiio de su sombra. El sol es necesario a la vida de los vegetables. Tierras arables. El arado civilize a los hombres y ha hecho mas beneficios a ]a humanidad que todos los demas inventor juntos. Tras el arado el abono. El prurito de -derribar los bosques y despreciar .las tierras de antiguo trabajadas, no solo es funestisimo al bien pnblico sino que supone lamentable atraso en los conocimientos agricolas. Las cosechas .en bstas tierras que e dicen cansadas, si hay esmero en el cultivo, son triples a las de las tumbas, y tumbas son en realidad del bienestar de las generaciones futuras. El arado ha llegado al mas alto grado de perfecci6n, especialmente en los Estados Unidos del Norte y en Inglaterra, y los hay no solo para romper sino para sembrar y aporcar con gran economia de tiempo y de 9

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130 brazos. Mas hace un arado sembrador en up dia que doee hombres, y lo mismo un aporcador. El vapor ha sido aplicado con exito feliz a este instrumento, bien qie solo es aparente en los terrenos Ilanos, pues no puede funcionar en los accidentados, ni en. aquellos que han estado cubiertos de arboles de madera. dura con gruesas raices, si antes no se han: destronconado, para Lo cual hay un sencillo aparato. La generalidad de los labradores cubanos siguen empleando el arado que usaban los romanos cuando Virgilio escribi6 las Ge6rgicas; y es natural quo ellos procuren instruirse lo mas que puedan en su arte y. que vayan mejorando las actuales practices. Aquellos -que por las notches lean, obras instructivas, fijen su atenci6n en el studio de. los fen6menos de la naturaleza, y aprovechen los inventor mechnicos, que tanto facilitan las; operaciones agron6micas, se distinguirin por. la abuidancia y buena calidad de, sus cosechas, y podran hacer cflculos muy fundadospara llegar a la riqueza. Lo primero de todo es adquirir buenos instrumentos de agricultura, sin guiarse por-lo que les digan los amigos de la rutina; ac6rrimos opositores a todo progreso. Dado -el primer surco es muy conveniente, como yahemos dicho, dejar transcurrir dos meses, desde Marzo hasta Mayo, para que el terreno removido, puesto en contacto con el aire, quede meteorizado y para que se pudran las yerbas que el arado ha enterrado. Despu6s del tercer surco y destruidos los terrones con la grada, con el rodillo o el desterronador, si fuesen gruesos, puede procederse a la siembra; pero es mejor practicar la operaci6n llamada partir, que consiste en volver a pasar el arado entre surco y surco partiendo' el canwll6n, de cuyo modo el terreno queda mas aereado y desgranado. Se pondrn en cada hoyo tries grants, 'del modo que hemos descrito hablando de las rozas, o un grano en todas direcciones si se siembra de media a media vara. Hemos indicado que de media a media vara no 4ueda espacio para otros cultivos; pero en cambio la cosecha sera abundante y casi toda de maiz de primer,; -rara sera. la mata que no d6 dos y tres hermosas mazorcas.

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131 Claro se comprende que en una casa de campo, a mas de ese cereal, es necesario tener diferentes vituaHas o viandas, tales o yuca, flames, frijoles, calabazas, etc., de cuyo modo vive la familia del labrador en una venturosa abundancia; y es necesario tener tambi6n, con especialidad en el tiempo seco en que viene la cosecha de frio, mnaloja para las lestias. Todo puede lograrse dividiendo el terreno para sembrar, en una parte grano a grano, de media a'media vara, y en la otra, a una vara de mata a mata en las hileras,. y vara y media las talles, colocandose .en estas yuca, frijoles,, etc. Donde se practique esto ultimo, se echaran en el hoyo doce o: catorce granos y en su ,oportunidad se entresacarAn las matas mias d6biles para forragc. Con este recurso y las espigas o gavias que pueden cortarse despu6s de efectuada la feeundacion, no faltar alimento sano y nutritivo para el ganado. Henificaci6n. En los campos de Cuba la mazorca del maiz se, desprende de la planta y 6sta se dfja abandonada: Este m6todo, trae el desperdicio del tallo y hojas, que / pueden utilizarse henificandolos con otras yerbas, para estar prevenidos contra las escaceses del forrage en el invierno, asunto que merece la mias seria atenci6n de los criadores, pues hay anos en que perecen de hambre miles de reses por falta de esta precauci6n. Diremos sin embargo, qu no hemos hecho la prueba, y que tomemos que tanto el tallo como las hojas est6n a veces tan resecas que se conviertan en polvo en el dep6sito, y perdida la frescura y suavidad repugne al ganado. Por estas dudas, y por las facilidades que brinda la recolecci6n de la cosecha del modo que se practica actualmente, haciendo nontones de mazorcas de trecho en trecho y dejando las matas en pi6, nos parece que debe conservarse esa costumbre, pues ofrece ademas la ventaja de que los despojos de la plailta vuelven a la tierra como un abono. Aquel que quiera garantizar sus animales del hambre, destine un campo proporcionado .a su nnmero y

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132 durante las aguas sienbrelo de maloja, es decir, do maiz, muy compactadas las n4 .Cuando est6n flo recidas, se cortan ar raiz del sue o, o-se arrancan (las raises son tambien aprovechables), y en haces se llevan a donde van a henificarse. He aqui comao se praetica estd operaci6n: so escoje un lugar lo mis alto y 'seco posible: se cubre el suelo con yaguas de anteniano secadas al sol, o con tablas de palma 'sobre polines; se clava en el medio s6lidamente. ei la tierra un madero grueso de cuatro o cinco varas de altura; se le ponen a este otros maderos nienos gruen sos, de media a midia ara, en forma de cruz, los cales, si tienen, por ejeinplo, seis varas de largo, serAn las. inismas del diafnetro del dep6sito, en figura circular. En las puntas de estos maderos atravesados se ta un Palo con tiras de majagua, bejucos, o ariques de yagua, para mfs seguridad. Este. palo quedarA vertical. Una vara, o algo mas, distante de la punta del horc6n del centro, tendran esos maderos gradualmente menos extension, a fin de dale al techo la forma de un paraguas. De este modo wxed hecha la armaz6n de la hacina, nombre que se da en europa a estos dep6sitos de yerba. Se van trayendo los haces de maloja y regandose las matas -en el suelo;alli estarfin tries dias, pasados los cuales se recojen y amontonan, y a las diez o doce horas, cuando la mano no resista el calor del centre del mont6n; se esparcen para que se oreen. Como el sol de Cuba es tan ardiente, puede suceder que no necesiten los tres dias; la 'isma maloja dara a conocer el tiempo que debe estar expuesta al sol, para que quede ni muy seca ni muy verde. Bastan dos o tres horas de 'oreo; pasadas 6stos ya estara en estado de ponerse en la hacina, y se van colocando los haces, muy apretados, alrededor del poste central. Puesta la primera camada se le riega sal de cocina, que le darA:un sabor muy apetecido por el ganado, y se opone al fermento y a la combustion expontanea. Si an asi se theme el fermento, rieguese entree camada y camada paja seca.

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133 Cuando sehan colocado todas las camadas y-dadosele a las de arriba Ia figura de un techo de casa, se cubren con una cobija ligera de pencas de palma, 6 con yaguas, dejandole a la hacina un alero de tres cuartas. y rodeAndola de zanjas para impedir que penetre la lluvia; hay que forrar los extremos con yaguas. Aunque solo nos hemos referido a la maloja, se henifican tambi6n el caiamazo, la yerda de Guinea, la del Para, etc. Existen otros metodos; pero este es el inas ficil y nos ha parecido el mas adaptable al clima. En los campos de Inglaterra, Ftancia, America del Norte, etc, se ven grandes heniles (depositos de yerba en casas construidas exprofeso), y a las hacinas les dan la figura cuadrangular o circular y diversas dimensiones. En algunas granjas, clavan en la tierra cuatro maderos y le ponen un techo movedizo; llamanse estos dep6sitos de heno, almiares, y pudieran hacerse en Cuba forrados con tablas de palma clavadas por las cabezas en los postes unas sobre otras, como un tejado, para que no entre la lluvia. El piso, tambi6n de tablas de palma, y el techo de dos rguas. Las hojas de las mazorcas del maiz no necesitan operaci6n alguna: se* colocan en sacos y se almacenan en lugar seco y ventilado. Esos sacos se prensan para que ocupen corto espacio, y si no hay aparato aprop6sito se les ponen encima tablas con peso suficiente y quedan como pequeflas pacas de algodon. Llegados los dias tristes de escasez de alimentos para los animales, en que se les ye morir de hambre sin poderlo remediar su dueno, se van sacando esas hojas, se les humedece con agua con sal; y las come* con avidez la vaca, el caballo, la cabra, etc. La tusa puede tambi6n guardarse;. mAs ofrece el peligro de que al tragarla la res se detiene a veces en la faringe, o en los numerosos pliegues de las paredes musculares y fibrosas del es6fago, y puede ocasionar series. accidentes. D6nse siempre machacadas y mojadas en agua con sal, y' mejor que todo sera ponerles miel dp cafia o-de abejas.

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At 134 Abonos verdes. El tallo y hojas del maiz son tambi6n un buen abo rio, especialmente en las tierras sembradas de cafia de azncar, por la misma raz6n que cuando se cosecha ese cereal en los caiaverales despu6s de cortados, 'empobrece el terreno, es decir, por asimilarse esta plantajlas mismas sustancias que la cana. Como abono verde no hay otro mejor, y para utilizarlo se siembra el maiz muy compacto, como para maloja, se corta al florecer, se riega e el 'surco, y se cubre. Siembra de yerba de Guinea en tierras aradas. La siembra de la yerba de Guinea en las tierras aradas, puede hacerse de diferentes modos; bien como el maiz, en e\ mismo surco, a unas tres varas de distancia y tomando el nmmero de semillas que caben entre los dedos pulgar e indice; bien regandola en un surco intermedio, si hay espacio en la calle para el caballo que lleva el 'arado; bien por tallos sacados de macollas. Esto nltimo es en nuestro concepto Jo m6s 'provechoso, y lo que siempre hemos. practicado cuando eramos agricultores, pues no siempre se logran semillas frescas y en saz6n, y suede amenudo que hah perdido las que se emplean el poder germinativo sufri6ndose -en este caso la p6rdida de tiempo, trabajo y dinero. La semilla del panizo altisimo esta en saz6n cuando el viento comienza a esparcirla. En las tierras que han estado cubiertas de mranigua por las que ha pasado el fuego, se siembra a voleo, como zn las rozas; no hay absolutamente diferencia entre uno y otro campo; mas si se les aplica el arado es tambi6n preferible sembrar tallos sacados de macollas. El maizal florecido.-La poda. El Dr. Francisco Zayas, que tantos esfuerzos ha hecho en beneficio de la agricultura de este pals, dice en un pequeiio tratado que escribi6 sobre el cultivo de esta preciosa planta: "'El mafz no se aparta de la leyt comnn a los animales para la funcion reproductiva; tiene cada mata el representante del macho. en la

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135 yavia o. -espiga, -y el represehtAnte de la hembra o el ovario, en la peluza, o madeja de ,hebrasque se ve en el extreme de cada mazorca. Cada una de esas hebras representa un futuro grano quo ha de feomarse y cuajar, siempre que este presented la espiga, y tanto que si cortais la espiga al brotar, y si la mata no esta cerca de alguna otra mata con espiga, no hay fecundaci6n" possible por falta de macho, y ni un solo grano cuajara en la mazorca;'y si por e0 contrario, al brotar la mazorca cortais todas las hebras que representen i la hembra, ni un solo grano cuajara, ni aparecera tampoco, y ahora por falta de 6rgano hembra. Y por 61timo, si cortais o arrancais las hebras dejando de ellas una, dos o cuatro, obtendreis una mazorca con, uno; con dos o con cuatro granos, que estarhn situados en el extremo de las hebras que dejasteis intactas." Esta indicaci6n del Sr. Zayas acerca de una verdad tan importante, que debe ser conocida por todos los labradores, pues ella-es la que les dara facilidades por medio del cruzamiento par-a poster las mats hermosas variedades de maiz, nos conduce a hacer presente, que se evite en Jo posible trans.itar por el maizal cuando se est6 efectuando la fecundaci6n, pues el polen se verA interrumpido en su paso natural al trav6s de las ondas del aire, desde la antera de una mata al oyario de la otra, o de la misma mata. Una vez Jlenada esta funci6n reproductive de la especie, es ocasiOn de cortar la espiga para forrage, hasta una cuarta mas abajo de ella, sin que reciba danlo la planta, que al contrario ensancha mas y engruesa su fruto. Esta poda es de necesidad cuando las matas se van en vicio y de bonveniencia en las cosechas de invierno en 'que escasea el alimento para Ilas bestias.En el mes de Marzo con iras excepciones, llueve siempre fn Cuba y a ese period se le llama primavera de Marzo o pequena primavera. Del dia 15 al 25 de ese mes' se aoostumbra sembrar el )naiz en terrenos de labor; y como participa de los aguaceros torrenciales y continuos de Mayo en el tiempo que florece estA la cosecha mfs expuesta a perderse en gran part por la su-

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136 perabundancia de sia; apareciendo la planta, con monstruosas figuras y d smedido tamalo. Inteligentes agronomos opinan que las labores son muy oportunas para que el aire circule mas libremente. El-St. Zayas piensa que se deben podar las races, practica que por lo molesta no nos parece admisible, si las matas poestan perfectamente en fila.y no se cuenta con in aparato a .proposito, que :no sabemos que exista; y otros creen que eslotmejor mortar las hojas. Nosotros somos de parecer que se corte la espiga, apenas se efectue la fecundaciyi, o las hojas sino se ha efectuado. La poda es el unico remedio que puede apliarse con -6xito feliz cuando se nota el vicio, y nos fundamos en que con este objeto se podan la vid, el cafeto, el manzano, etc., y la savia ejerce las mismas funciones en las arb6reas que en las herbaceas. Solo 'podemos observar que en aquellos arboles esa operacion es neeesaria para la abundante fructifieaci6n y, que la deformidad en el maiz es un accidente de su naturaleza, una enfermedad que solo se present en determinados aflos y: janis en todo el maizal, accidente debi do a la extremada feracidad del suelo excitada por el -calor y la humedad. En resimen: cortar la espiga, despues que haya arrojado el p6len es-a&nuestro parecer lo que debe hacerse; y si se cortan las hojas deben emplearse tijeras a proposito, pues si se arrancan habrA grand p6rdida de linfa, quedar, entorpecida lacirculaci6n de este liquido' mientras cicatrizan las heridas del tallo, tardara la planta en reponerse, y se interrumpirn su respiraci6n y traspiraci6n. Debemos hacer constar que la costumbre, tan generalizada, de arrancar las hojas con la mano es muy daiosa, y que no deben cortarse'aquellas que. estAn en las axilas por donde brota la mazorea. Cerrarymos este capitulo diciendo que un cultivador hAbil no cesarA de :lacer experinentos, tanto para detener-el ,'iciio cor .para impedir o aminorar los efectos de las demiAs enfermedades. La observaci6n y la experiencia-son sus mejores consejeros.

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137 Epocas de la siembra. Hasta ahora, atraidos por la ide-a de la formaci6n de los potreros de yerba de Guinea, s6lo nos hemos referido a la cosecha de primavera. Necesario es decir, que en Cuba hay dos grandes cosechas de maiz; la de primavera y la de invierno, llamada de frio. En la de primavera la siembra se efectna en Abril, segun hemos explicado, y se puede sembrar hasta el 15 de Junio con probabilidades de buen exito-; mals lo mejor es aprovechar el primer aguacero de Abril o de Mayo. En la segunda "se siembra en Octubre, debi6ndose procurar que sea en los primeros dias de ese mes. Algunos siguen como regla invariable sembrar del dia veinte al veinte y cinco, pareciendoles que es el tiempo mfs adecuado. El terreno se prepara con la debida anticipaci6n; Sin embargo, en Cuba se acostumbra que al caer las primeras lluvias de Abril, aunque no este preparada la tierra, se proceda a dar un surco y a -sembrar, para hacer la limpieza del campoen la cava, la cual debe ser sumamente esmerada. Tambien se siembra el maiz en Diciembre, Enero y Febrero, despu6s de que haya caido un aguacero; estas cosechas son muy inseguras, y el fruto que produecen se llama maiz aventurero; suelen algunas, en estaeiones propicias, ser riquisimas. La lluvia a tiempo, la calidad de la tierra, su buena preparation, y la limpieza constante, influyen poderosamente en el feliz o adverse resultado. En un .suelo feraz, con un inteligente cultivo, en aio aparente; o en terreno de regadio, no, serN una utopia decir que el labrador cubano puede lograr hasta doce cosechas, del mismo modo que logra maloja permanentemente todo el afo. Tres cosechas es cosa muy comin, Variedades del maize. Leemos en el "Diccionario novisimo de Agricultura prActica" publicado en 1883 en Barcelona, la nomenelatura que sigue: Maiz temprano.-Variedad muy cultivada. en Italia,

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138 donde madura en Agosto. 100 mazorcas producen de 20 a 24 libras de granos; l& cana crece un metro, y la vegetacion dura cuatro meses. .Tostonero de las Landas.-Madura en las Landas francesas en cuatro-meses, y sus, granos son color amarillo encendido. Maiz americano.-Cien mazorcas dan de 45 a 50 libras de grano; la cana es muy verde y llega a veces hasta a 3 metros. Cu6ntase que en Am6rica alcanza hasta seis metros y suele dar catorce mazorcas. Maii de Virginia.-Esta variedad se va proagando en Europa. Las mazorcas tienen de r 'a 8 filas irregulares de.45 a 50 granos. Su cana pasa de un metro y la vegetacion dura cuatro meses. Maiz tardio.-Sus granos de color naranja, son redondos; la mazorca tiene de 10 a 12 filas, de 35 a 40 gra-os cada una. Cien mazorcas dan, 34 libras de grano; su altura llega a dos metros; echa menos mazorcas que el temprano y madura dos semanas despu6s de 6ste. Maiz azucarado.-Las mazorcas son gruesas y: cor7 tas con 16 a 18 filas, y de 25 a 35 granos cada una, de forma aplastada, su color blanco amrillento; 100 mazorcas dan 25 libras; la vegetacion dura cinco meses o algo mss; procede de Chile. Maie de New York. -EstAn muy juntos los nudos superiores de la cana: echa varias mazorcas formando cima; pero solo madura una: el grano es blanquecino, algo aplastado; las filas son de 40 a 50 granos; la altura solo es de un tercio de metro, y la vegetacion dura cinco meses. Maiz perla. -Se parece al maiz tardio amarillo; pero su grano es blanco; la mazorca tiene 10 a 12 filas reetas y de 35 a 40 granos; 100 mazorcas dan 25 libras. Maiz arroz, o de polo. -Su grano es poCo mayor que el arroz, por lo que sirve para alimento de las aves, la mazorca no pasa de tres pulgadas; tiene de 8 a 26 filas de 20 granos cada una; 100 mazorcas dan de 9 a 10 libras; la cana es de 10 a 18 pulgadas; su vegetaci6n no llega a tres mesespor lo que se presta a dos cosechas; resiste mucho la sequla. Matz cuarenteno.-La planta es pequena; en menos

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139 de dos meses se siembra y se coseeha; la mazorca lleva de 8 a 10 filas -de 24 a 28 granos. Maiz ramoso.Echa a veces de tres a cuatro mazorcas, una grande y pequenas las demxs; el grano de color amarillo pajizo. Maiz de Canarias.-Grano aplastado; mazorcas de 10 a 12 filas, y de 40 a 45 granos cada una; 100 mazorcas dan de 25 a 30 libras; la cana es de un metro y la vegetacion dura cuatro meses y medio. Maiz de Espana.-Cana de un metro: grano grueso; 8 a 10 filas y de 25 a 30 granos; 100 mazorcas, 12 libras; vegetaci6n de 15 a 20 dias mas que el tardio. Maiz de Grecia.-Grano dorado, redondo en el fpice y puntiagudo en la base; mazorca larga y gruesa, de 10 a 12 filas apretadas de 30 a 40 grants; 100 mazorcas, 23 libras; cana de un metro; resiste mucho la sequoia. Maiz redondillo. -Mazorca gruesa y lo mismo los granos; 6stos amarillos, en filas irregulares y confusas; de 20 a 22 filas de 30 granos; 100 mazorcas, 18 libras; un metro de altura; vegetacion cuatro meses. Maiz cineuenteno.-Grano amarillo vivo; mazorca de 14 a 16 filas de 30 granos; 100 mazorcas, 23 libras; cana un metro; abunda en Espana. Maiz de Guasco.-Grano confusamente distribuido: color amarillo pajizo; 100 mazorcas, 25 libras; cana de tres o mAs metros. Maiz miel.-Mazorca larga y redonda con 8 a 10 filas de 30 a 40 granos; color blanco melado; apretados y confusos los granos; vegetaci6n 5 meses.' Maizt coral.-Grano rojo oscuro en la superficie y amarillo en lo interior; mazorca de 10 a 12 filas de 25 granos; 100 mazorcas, 17 libras; vegetaci6n 5 meses. Maiz jaspeado.-Granos amarillos jaspeados; mazorca con 10 6 12 filas irregulaf-es de 35 granos; 100 mazorcas, 17 libras; madura algo mas pronto que el anterior. Maiz trigo. -Mazorca 3 pulgadas de largo y poco lnas de media de diametro; granos apretados y confusos del color y forma que el del trigo ; tenjrano y productivo como el cuarenteno, por lo que se presta a dos

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140 cosechas; su grano pequeoio solo sirve para -alimentaraves.'' Hemos copiado la anterior lista de las variedades mas cultivadas en Europa porque se nos vino a manq el libro citado, pu'es debemos decir que hay mas de doscientas cincuenta conocidas. El profesor Giovanni Brignoli--present6 200 en 1862 en la Exposici6n de Londres... Cruzamiento.-Seleccion. Qomo esta planta se produce en casi todas las latitudes j quien podra contar las variedades que existent Los buenos patricios que quieran perfeccionar en Cuba este cultivo harin bien en fijar su atenci6n en las diversas clases de maiz que siempre aparecen en las exposieiones de los Estados Unidos del Norte, a find escoger la ms -provechosa para introducirla, generalizarla y cruzarla. La variedad lamada Zea maiz Pensylvaniae, produce 14 mazorcas y.100 de 6stas pesan pr6ximamente dos arrobas. Asi Lo dice el "Diccionario Universal de Ciencias y Artes," agregando que Mr. Andres Thouin remiti6 a Mr. Bonnafaus, desde Pensylvania en 1822, semiHas de este maiz, que aquel Hombre notable propag6 en diferentes paises. Llegara el dia en que las variedades no puedan contarse en esta Isla, y ser6 aqu6l en que dandose en ella a este cereal, la importancia que merece como, articulo alimenticio del pueblo, y de exportacion, asi como el mas adecuado para la ceba de cerdos y-.como alimento del ganado y de las aves, cada labrador, vali6ndose del cruzamiento, tenga su variedad especial. El cruzamiento es de gran utilidad y de curioso y agradable entretenimiento. Se puede mezclar, por ejemplo, el maiz Dulton, que tanto se cultiva y estima en el Estado de ,New York y que es de mazorca grande y grano compacto, con el mejor del pais. Para lograr/Abuen xito en esta operaci6n es preciso aislar. las plantas progenitoras, pues si hay cerca otra de distinta elase puede traer su p6len el viento arro-

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141 jarlo sobre aquellas y no efectuarse la hibridaci6n deseada; y si esta se logra, la nueva variedad debe sem brarse siempre sin mezela de otra semilla en el campo._ El cambio de clima, y hasta el cambio de localidad en el mismo clima, hace variar las cualidades de este grano. Poseer por medio 'del cruzamiento una case que sea la ias solicitada en los mercados, es asunto digno de los desvelos del agricultor, pues se cubrira de una merecida gloria y duplicara el valor de sus cosechas. Debemos, sin embargo, recomendar la seleccion, porque la variedad comnn en Cuba4es la mejor conocida por la calidad del grano;' de mdo que escogi6ndose siempre las mats hermosas mazorcas para semilla se liegarAn a obtener asombrosos resultados. No habra un habitante de esta Isla que no lea con placer el siguiente anilisis que acaba de practicar el quimico nol'teamericano Mr. Mutrie, quien repitio este trabajo comparativo con una multitud de varieda des de maiz; la del cubano, superior a todas, le di6 el siguientW resultado: Fecula, diez y seis por ciento ... .... 16 Aceite .................... 10 Azncar .. .. ................ 2 Fosfatos ... ... ......3 Mientras que ha variedad mals rica en esos principios llega a las cifras que les sefialan Payen y Vulpiani. V6ase si Cuba tiene o no un manantial de riqueza en ese product. Abonos. Solo hablaremos aqui del guano del Per6 y el de mureielago. (murcielaguina,) del primero por ser el abono mas generalizado, y mas propio de la planta que nos ocupa y del segundo por, que abunda en gran manera en esta Isla, y creemos que debe aprovecharse. El guano del Peri es el esti6rcol de aves marinas depositado en varias -islas y costas de America. Lo di6 a conocer el gran Humbolt en 1804. "Se encuentra, dice aquel sabio, en las Islas Chinches del Pe-

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142 rn y en las costas e islotes mals meridionales de Ico, IPa y Arico, donde forma capas de 15 y 18 metros de espesor sobre el granito. Por espacio de trescientos anlos (Humbolt viaj6 por Am6rica a principios deeste siglo) las aves han depositado solo algunos milimetros deespesor, lo que prueba el nnmero de aves y la sucesion de siglos que se han necesitado para formar las densas capas actuales.' Los Incas conocieron los beneficios de este abono, e impusieron pena de muerte al que matase una de estas aves. Se aplicaba especialmente al cultivo del niaiz, cereal tan estimado por los antiguos peruanos que en las mansions imperiales~haifa por adorno matas con espigas de oro y tallo y hojas de plata. Todos los agronomos de Europa se han esforzado en advertir a los labradores el peligro que corren de ser engaiados, y nosottos, deseando. que esta obra sea de algin provecho, copiaremos lo que dice a este prop6sito el sabio espanol D. Buenaventura Arag6. "El guano es un abono excelente, una sustancia activa y fecundante que sustituye la riqueza a la pobreza, fmuy precioso, para obtener forrages abundantes y bellas cosechas de toda especie; pero el que no puede recibirlo directamente se halla expuesto a comprarlo sofisticado; por lo tanto consideramos until dar algu.ias reglas practicas para reconocer la bondad de un guano, faciles de hacer y bastante precisas para servir de guia en casos dudosos. '1Color. El color de caf6 con leche es ordinariamente el de los buenos guanos; demasiado, gris indica que son terrosos, y son tanto ma's morenos cuanta mayor cantidad de agua contienen. 2Q Color. El olor puede servir solamente cono medio de comparaci6n, porque varia, con el grado de sequedad o humedad; no obstante, debe tener un olor fuertemente amoniacal, pues si se le ha mezclado polvo de huesos, 1o adquiere pnttrido y desagradable. 39 Sabor. Sdn tanto ma's ricos en sales amoniacales, cuanto mas salado, picante y caustico es su sabor. 49 Consistencia. El guano bueno es ordinariamente untoso al tacto; si es muy rico en uratos los grue-

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'4 143 sos pedazos rotos en dos fragmentos-ofrecen una-fractura brillaiite y cristalina. Si es de mediana calidad, es terreo y pulverulento; y si contiene muehas piedras y casquijos, es de mala calidad. 59 Calcinacion. Se toman cuatro dramas de guano limpio de piedras, plumas, etc.; se colocan en una cuehara de hierro sobre -ascuas a la temperatura roja,. hasta tanto que s6l queden cenizas blancas o grises; se pesan stas despues de frias, y sera tanto mejor el guano cuanta menos tantidad de cenizas haya producido. El del Peru deja menos de una y media dracma por 100, mientras que los inferiores, el de Patagonia, Africa, etc., dejan de tres a cuatro dracmas, y' de sesenta a ochenta por ciento, y todavia mas los falsificados. Las cenizas del guano puro son blaneas o grises. Un color amariflo o rojizo, denota estar sofisticado con areilla, arena .o tierra. Los vapores que se desprenden durante la calcinacion son mqy picantes, de, olor caracteristico del amoniaco, mientras que los malos huelen a pelo y cuero quefiiados. Se asegura que procedente de Inglaterra hay guano artificial que no s6lo tiene el mismo color y densidad del natural, sino que tambi6n las cenizas son blancas como Las del guano verdadero, sin que haya mas diferencia que la de contener 0.3 por 100 de Azoe, en vez de 12 por ciento que contiene el verdadro. i Aviso a los cultivadores !" Nada seria mas conyeniente que tratar de adquirir lo en el mismo Peri. Una vez abierto el canal interoceanico de Panama, este articulo y otros muchos, apareceran en este mercado a precios ais medicos que al presente, en que es llevado, remontando el cabo de Hornos, del Callao a Liverpool y Londres, plazas en que se provee el comercio de esta Isla. Viajes tan dilatados, tanto trasbordos y a veces su permanencia en los muelles, expuestos los sacos a la action del sol y a la humedad de la atm6sfera, le hacen disminuir su potencia fertilizante con el escape de una parte del alcali volftil que contiene.

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-~ '144 Gidno de _murcieldgo. Existen en: esta Isla inmensos dep6sitos de esti6rcol de murcilago,' que pueden utilizarse para abonar las tierras. Escverdad que posee menos fortaleza que el guano del -Pern; pero esto se suple aplicando doble o triple cantidad; y como nada cuesta a los agricultores que sean duenos de cuevas con grandes capas de este abono, o cuesta muy poco a los que no lo sean, creemos digna de atenci6n esta riqueza natural. El ahorro es un poderoso elemento de dicha. En nuestro concepto no admit n dudas sus apreciables propiedades fertilizantes; y he aqui la causa por que son inferiores a las del abono peruano: Los flamenhes y demrs aves de las Islas Chinches se alimentan exclusivamente con mariscos, y el murcielago con frutas y pequenos insectos, predominando en su estiarcol las sustancias vegetales. Las .aves tienen un aparato urindrio muy distinto al de los cuadrnpedos -, Corren sus orines por glandulas secretorias que los llevan al 6rgano llamado cloaca donde se mezelan con el esti6rcol, que por este motivo exhala un fuerte olor a 'amoniaco. El murcielago, a pesar de sus alas, que le dan I apariencia de un ave, es un cuadrapedo del 6rdem de los quirocteros, y por consiguiente segrega sus orines apart de las materias s6lidas. Observemos, sin embargo, las costumbres de este mamifero: pasa la noche en sus escursiones, y apenas percibe la claridad de la aurora, que tanto le molesta, vuel ve a su cueva, de cuyo techo se prende en racimos de diez y doce; alli esta todo el dia, y las orines van cayendo en el dep6sito. Agreguemos los millones que han ido muriendo en el curso de los siglos y dejando en las capas sustancias animales. Estas _observaciones bastan para conocer que el guano del murci6lago es de inferior calidad al del Perfn; mAs no por eso merece el profundo desprecio con que se le mira. Ensayese en los campos de maiz, o de cualquiera otra planta, y se obtendrn los mis lisongeros resultados an en las tierras ma's est6riles; pero antes t6mense precauciones para extraerlo de las cuevas. Los dep6sitos suelen tender mas de seis metros de es-

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145 pesOr: eAvese a la profundidad suficiente y no se tome el de la superficie del cual ha desaparecido el gas am6niaco con el contacto del oxigeno del aire. La eseavaciou debe profundizarse hasta donde se perciba mifs fuertemente el repugnante olor que -es peculiar de ese gas. He aqui el anlisis cuantitativo del guano de murei6lago de la Isla de Cuba, practicado por el Dr. Zardoya: T6rmino medio centesimal. Agua higroscgpica .. ... .......... 5 680 Materia organica animal y sales amoniacales 40 125 Fosfato de cal .............. .. 37 930 Potasa .. ... ... .. .. 1 185 Sales insolubles .. ... ......... 7 290 Otras 'sales solubles ............6 545 Silice............1 245 100 Como se v6, es um excelente abono. Aplicaciones del maiz. El maiz de Cuba, superior a todos los del mundo, segin el anflixis comparativo delquimico norte-americano Mr. Mutrie, de que hemos hecho referencia, contiene un 10 por 10 de aceite y 16 de f6cula. La harina de. maiz, hervida con agua y sal, es uno de los alimentos mis sanos y nutritivos que se conoeon; y si se le echa encima un poco de manteca de cerdo, o se le ha. confeccionado con alguna care de estescuadrpedo, de vaca o de ave, es un manjar apetitoso. La alinentacion con esta harina, y todos los compuestos culinarios del maiz, poseen la propiedad de desarrollar el tejido adiposo (la grosura) en las personas, y de activar la formacion de la sustancia roja en los globulos sanguineos; por lo cual nos parece la mhs a prop6sito para las que sufren de anemia (falta de sangre), enfermedad que predispone el organism 10

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" 146 a contraer otras y que es muy comun en este clima, especialmente en el bello sexo. Hace muchos aios que abrigamos esta creencia. Nuestras primeras observaciones fueron hechas en las plantaciones de caiia en tiempo de la esclavitud, y datan desde antes de nuestro ostracism en 1869. En todas las que se alimentaban centenares de esclavos con esta harina'llamada funche y una raci6n de tasajo de Buenos Aires, siempre estaban fuertes y robustos y soportaban las mas rudas tareas, asi las hembras como los varones; mientras que aquellas en que la base de la alimentaci6n era otra, el estado general sanitario nunca era tan satisfactorio. El grano hervido con ceniza y agua, y quitandole la especie de raicilla que le sirvi6 para adherirse a la tisa, se lava, se vuelve a hervir, para que se desprenda la tela o cuticula que ho cubre, se le mezcla con un poco de manteca, y queda hecho el macz finado, que en el centro de la Isla laman maiz posol. En Cartagena de Indias, Panama, Santa iViarta, etc., hierven el grano, lo muelen, le ponen sal, forman una masa que envuelven en hojas de bijai, le llaman bollo, y se usa mis que el pan por todas las. clases sociales. Esta misma masa se pone al fuego en planclias de hierro o de barro, en Venezuela, y se fabrican unas tortas de gran consumo; a veces agregan a la nasa azdear, platanos maduros, queso y canela en polvo, siendo entonces un dulce exquisito. En ese mismo pals fabrican una bebida, muy popular, el carato, para ho cual despu6s de tostado el grano, se pulverize, se le echa gengibre molido, se cuela con una cantidad proporciona da de agua, y se endulza. Alli tambien toman el grano tierno, ho muelen, y la masa que resulta, nombrada cachapa, la hierven sin sal, envuelta en hojas de platano,-o la pasan por elburtn. La-masa del'maiz en saz6n se usa en la ciudad de Remedios (Isla de Cuba) para confeecionar los tallullos. Al efecto se cocina previamente la care de cerdo o de ave, en caldo,. con or&gano, ajos molidos, sal, limon, tomates, y si'se quiere, aji, se mezcla todo, se coloca, algo aguada la pasta, en hojas de platano, atadas con'majagua, y se le da el co-

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147 rrespondiente cocimiento. En la Habana, estos tallullos, envueltos en hojas de maiz, llevan el nombre de tamales, y son inferiores a los de Remedios. En esta ciudad, con la propia pasta, azicar y anis, forman las tulangas, envueltas tambien en hojas de platano y pasadas por el burn. Los granos fritos en una minima cantidad de manteca, pronto se abren, presentando bellas flores blancas conocidas por rosas; los que no se abren se ilaman calotes. Estas rosas y calotes sin otro aditamento, son agradables y .alimenticios, y se forma con ellos un dulce muy comtnn en los pueblos cubanos que llaman gollerias. La chicha se hace poniendo a fermentar en agua con miel el maiz asado. En Venezuela, algunas veces, ponen los granos antes en tierra hnmeda, y cuando han brotado dos o tres hojitas se saca una chicha que tiene -mayor fortaleza que la anterior ; ann en cortas d6sis produce la embriaguez. En Bogota y en todo el interior de Colombia, la chicha es el licor favorite del pueblo, tanto como el pulque en Mexico, y el m6todo; para fabricarla es el siguiente: se hierven las mazorcas de maiz sazonado, envueltas en las hojas de una planta que nombran'alpayaca y despues de hervidas las echan asi envueltas, en tinas con agua y miel para que fermente. Con maiz se hace el wiskey, aguardiente parecido al cognac, de que son grandes productores los Estados Unidos, principalmente en la parte Sur. En los campos de Cuba las primeras mazorcas de la cosecha se destinan siempre al atol. Se forma este pasando pqr--el rallo los granos tiernos, sin desprenderlos de la tusa, colaindolos en un lienzo o en un jive, mezclandolos con leche de vaca y azncar, y poniendo la mezela a hervir a fuego lento, sin dejar que paseo del estado liquido, pues si pasa no sera atol sino majarete. Al atol se le pone queso .fresco ; con este delicioso manjar obsequian los labradores cubanos, naturalmente generosos y afables, a sus vecinos, en 'reuniones en ue reinan la inocencia y la alegria. La harina de maiz unida a la de trigo dca un excelente pan. Tambi6n se hace pan con s6lo esta harina. Washington era agri cultor, y jams faltaba de su mesa en Mont-Vernon, el pan de maiz, fabricado con el que 61 mismo habia

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148 cosechado. Con este pan nombrado boroia, se alimentan los pueblos del Norte de Espafia. Con el grano tostado y pasado porun molino se hace un cocimiento que imita el caf6; tambi6n se hace chocolate, que se fabrica echindole una pequena cantidad de cacao, un poco de pimienta, y leche de coco acabada de sacar; es inmejorable; y tomado diariamente por las crianderas, les aumenta la leche de un modo notable. Con la hari.na, tambien tostada, se hace el gofio, que sirve de principal sustento en las Islas Canarias. El gofio con miel de purga (la que destila el mcscabado) es el dulce hlamado en Cuba palanqueta. Las tortillas de San Rafael, que son una especialidad de la Habana, tienen merecido renombre como uno de los dulces mas delicados. So confeccionan con la pasta del maiz mezclada con azncar, canela, mantequilla, anis y huevos. Las mazorcas tiernas, hervidas en agua y sal o asadas al rescoldo, son sumamente agradables al gusto. Estas mazoreas tiernas se preparan del mismo modo en New York, es decir, hervidas; y quedan tan exquisitas que no conocen rival; los grants de estas mazorcas se exportan en latas. En las Eepnblicas Argentina, Uruguay, Paraguay y una part del inmenso territorio de la del Brasil, es muy coman la masarnarra, o sea. maiz en saz6n, machacado, hervido en agua y despu6s en leche, con at guna aziar. En esas naciones echan en el puchero maiz tierno que laman choclo; y en Cuba no falta en el ajiaco criollo. La maizena. es articulo de consumo universal. En Paris, Londres, New'York, etc., hacen infinita variedad de frituras con la harina Seria preciso formar una list interminable para indicar las muchas aplicaciones que tiene el grano del maiz, rival del trigo y del arroz, en el arte culinario y en la reposteria. El tallo produce azucar, aunque no en gran cantidad, y la mata toda es el forraje que mS nutrp y con mas avid&z comen Jas bestias. De las hojas secas de la mazorea se foray an innumerablPs curiosidades: cestillos, cuadros, flores, etc. Para la ceba del cerdo y de las ayes no hay otra sustancia que iguale al maiz. En fin, desde el hombre

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149 hasta el ma's insignificante cuadrdpedo granivoro, tomado como alimento, desarrolla con brevedad el tejido adiposo. Respect a propiedades medicinales la terap6utica ha encontrado una influencia benefica en los estigmas (hebras, barbas de la mazorca) aplicados en infusion a los padecimientos urinarids, y es indudablemente un buen diur6tico. Como escribimos para los labradores, tan desprovistos de estos conocimientos y de recursos, diremos, siguiendo al Dr. Amalio Jimeno, que la infusign se hace en la proporci6n de ocho a quince gramos de estigmas por uno y medio litro de agua; y que se usa fambi6n este remedio en las hidropesias sintomticas de padecimientos cardiacos (del coraz6n). Se emplea igualmente el extracto en pildoras y en jarabe. Advertimos tambi6n que las maticas tiernas, se arrancan cuando tienen una tercia o. media vara de alto, se hierven y tomando este cocimiento por, agua comin aumenta extraordinariamente la orina. Facil es obtenerlas, sembrando en un tiesto un pufiado de granos. Con la harina de maiz se forman cataplasmas emolientes y de poder. madurativo. Ya hemos hablado de lo mucho que aumenta el chocolate de esta graxdinea la leche de las-niujeres paridas, echandole leche de coco fresca: a falta de esta de vaca, o de cabra, la de cabra es preferible. Los m6dicos de la Am6rica del Sur recetan a los enfermos en lugar de caldo claritas, que se forman con la masa, o con maizena. Creemos dignas las claritas de ser aceptadas por el inteligente profesorado de la Isla, con especialidad cuando predomina en el enfermo el sistema' linfatico y hay por consiguiente disminuci6n de los gl6bulos rojos. Otras muchas aplicaciones Siene en la medicina el maiz y con el tiempo se le descubriran nuevas propiedades en beneficio de la humanidad. Cosechas en las principales naciones productoras. Tan importante nos parece para Cuba el cultivo del maiz que lo consideramos al igual del tabaco y mas ventajoso que la cafia, por, cuanto son mas reducidos los

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150 costos de su producci6n y se halla al alcance de todas las fortunes. En la Uni6n Norte Americana hay varios Estados -cuya riqueza consiste en este cereal; y segnn el infornqe del Departamento de Agricultura de Washington, aqutlbos Estados produjeron e 1874, 850.148,500 fanegas. Illinois aparece con 133.579,000; Iowa con 115.720,000; Ohio 88.422,000; Indiana 74.624,000; Kentucky 48.514, 000; Missouri. 46.049,000; Pensylvania 35.821,000; Tennesee 32.000,000, etc. En 1876 la importacion ei Inglaterra ascendio a 39.958,226. quintales de maiz y 7,706 de harina del mismo cereal y de maizena, que importaron 12.750,000 li bras esterlinas, o sean, i sesenta y tres millones 750,000 pesos fuertes j Qu6 opinan los agricultores cubanos de esta cifra ? Sentimos no tener en este momento datos sobre la cantidad de maiz exportada de los Estados Jnidos a otros paises. Las cifras que ofrecen otras, naciones son tambien respetables: Hungfia cosech6 en 1874, 66.000,000 de fanegas ; Itala 45.000,000 Francia 30.000,000; Portugal 15.000,000, etc. Aunque darecemos tambien de datos respecto a las demfs naciones, podemos asegurar que el maiz es el principal producto de todos los pueblos del Sur y del Norte. de America; que en Africa comparte con el platano la alimentaci6n de los salvajes, Lo mismo que en la Oceania y el Asia; y que el hombre civilizado halla en ese grano el mals poderoso recurso, asi para la conser:._ vaci6n de la vida, como para el sostenimiento de las reses y aves. Como es'una planta quo en esta Isla da dos cosechas al aino y hasta tres, saegnn hemos dicho antes, parecenos que ella y el tabaco merecen la particular atencion del Gobierno y del Pueblo, para atenuar la presente crisis econoinica, originada .por el demerito del azncar, y .que aquel obraria sAbiamente concediendo exenci6n de derechos de aduanas a los hornos de hierro que se introduzean para preparar coni el calor el grano que se

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151 exporte, asi como una prima, siquiera por algunos; anos, a los que exporten cierto nnmero de fanegas. A la verdad, causa tristeza ver que l6jos de ser Cuba gran exportadora, no produzca lo necesario para su consumo, e importe maiz de los Estados Unidos del Norte. Este lamentable atraso, originado del exclusivismo en el cultivo de la caia; indica desde luego que no existe la industria de las cebas de-cerdo, por lo cual aquellos Estados abastecen esta Isla de manteca. j Hay cosa mas productiva que una ceba? I hay articulo que tenga mejor mercado que la manteca? Bastarfale el mismo de Cuba para ofrecer un campo vastisimo a la especulaci6n. Lo que pasa esi increible. Parece llegado el dia en que la poblaci6n aglomerada en las ciudades, sin objeto y con gran daiio del bien pablico, se convenza de que todo hombre laborioso dedicado a :la agriculture alcanza bienestar y llega a la riqueza; que la vida del campo es la mks tranquila y agradable; y que los trabajos y penas del labrador duran en este pals menos, mucho menos, de un ano, contado desde el dia en que forma la roza o abre el primer surco, construye su casa, y siembra el platanal, hasta aquel en que ha puesto en el granero la primera cosecha de nafz, que le dare el primer capital. Cuando el maiz de esa primera cosecha entra en' la casa, le siguen la abundancia, la alegria y la felicidad. Pronto l1ay recursos para la escuela de los ninos, que es el gasto mas necesario, y para comprar vestidos nuevos a toda la familia; los cerdos proveen la casa de grasa; los caballos adquieren lustre en la piel; las aves domesticas se multiplican, y tal parece que aquella es la mansion de la inocencia y de la dicha. i Himnos sin fin al trabajo, que es el tnico que puede llevar la esperanza al coraz6n del pobre, mitigar sus amarguras y ofrecerle un porvenir color de rosa Habana 2 de Abril de 1885.

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PRADOS ARTIFICIALES. Sobre la nuatnra de extirpar o por lo menos disminuir los ixodes (garrabatas) de las sabanas, y que 6stas y los terrenos anegadizos, se cubran de pas-. tos permanentes y sustanciosos, por FRANCISCO JAVIER BALMASEDA. Ya que nos hemos ocupado de los potreros de yerba de Guinea, o sean prados artificiales, pondremos estas aortas lineas, sobre los prados naturales de Cuba, las sabanas. Hay numerosas haciendas dedicadas a la crianza de ganado vacuno, donde son tantas y tan extensas las sabanas, que se ven los pedazos de monte como pequenos oAsis. Cabrelas.un verde tapiz de plantas menudas, asociadas, casi todas gramineas, de diferentes especies y variedades, y que sirven de alimento a los herbivores. En el mes de Abril es preciso aplicar el fuego a ese pasto expontaneo todos los anos, porque se Hena de garrapatas, (Aracnido, Ixode de Latreille), que se prenden de los animales por miles, y aunque al principio son del tamano de una pulga, a medida que chupan la sangre van creciendo hasta llegar a ser como avellanas. Pronto viene, si no se acude a tiempo, la ulceraeion, la gangrena y la muerte. Llamase esta enfermedad del ganado, acarigenosis, y nosotros la llamaremos ixodesis. Indicar la manera facil de precaverla, duplicando el valor de las hacieidas, es el objeto de estos renglones, pues aunque la grasa hace caer el insecto gqui6n podr curar miles de reses, ni llegar oportunamente con el remedio en tan

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154 vastas soledades siendo asi que la res enferma tiene marcada propension a ocultarse entristecida en Lo mhs enmarafado del bosque? El fuego anual ha ido engrandeciendo las sabanas, aniquilando los cayos de monte, y esterilizando la tierra, por lo que mientras mas anos pasan, mis se aumenta esa plaga. Es natural: la tierra esta en esos lugares, extenuada, calcinada; ha perdido la primitiva capa vegetal que las corrientes se han llevado convertida en cenizas; faltanle las sustancias de la vida organica su superficie compacta y seca posee la dureza del ladrillo, y a expensas de la parte corrosiva del aire se desarroIlan no s6lo los ixodes sino otros s6res animados y criptogamicos. Es pues la ixodesis, si bien se. examina, no una enfermedad de las -plantas y del ganado, sino de la tierra, proveniente del agotamiento de las fuerzas vitales, enfermedad que la naturaleza curarha por si en el curso de muchos anos o siglos, si esos aniinalitos con sus despojos llegasen a formar una nueva capa de sustancias organicas. De lo dicho se deduce lo conveniente que seria remover con el arado esos campos, abonarlos y cultivarlos para darles vigor; pero esto no es posible tratAndose de espacios tan dilatados y de un pals de poca poblaci6n. Lo mas hacedero y lo mejor es aplicar el fuego a las sabanas, como es costumbre, en Abril o 'Mayo, antes del primer aguacero, y arrojar sobre ellas a voleo gran cantidad de semillas de yerba de Guinea, para lo que pr6viamente podria formarse un fondo entre los co munetos, o duefios, que deben estar seguros de que no habra gasto mas reproductivo. 1 Cuan sensible es y cuan extranio que no haya en la ilustrada Cuba en todos los distritos municipales sociedades de Agricultura En la vecina naci6n Norte-Americana funcionan mias de cinco mil; Washington no cesaba de recomendarlas al Congreso como un gran elenento de prosperidad, y muchas manejaban en su tiempo, y manejan hoy, fondos p'blicos. Creemos que regada la semilla con anticipacion al fuego producirA mejor efecto.

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155 Si se hace Lo que proponemos sera preciso continuar la incineracion de la yerba de las sabanas dos afos, para extirpar la garrapata, y despues, de tiempo en tiempo, hasta que el panizo se posesione del terreno y conserve permanentemente la humedad, de que. aquella huye. El cesped de las -sabanas arroja sus semillas, palidece y muere cuando le falta la lluvia; se extingue la savia de esas diminutas plantas debido a Lo debiles de sus hojas, que no resisten la accion evaporante del sol, y tambi6n a la falta de sustancias minerales del suelo; al destrozo quo de ellas hacen los herbivores, y a la vecindad de otras plantas de mals poder queles roban el alimento o las cubren con su -sombra. La yerba de Guinea se levanta orgullosa sobre todas. las demas, sean tiles o dafiinas, no les deja&ni aire ni tierra, y forma espesos colchones de paja que aun estando seca es un excelente forraje para las b6stias; y cuando esa paja desaparece, las apifiadas macollas retofian rfpidamente en la estaci6n primaveral aunque no llueva. No se diga que el ganado la destruye; esto sucede en los potreros donde est6n las reses encerradas, no en las sabanas donde vagan libremente en dilatadas exten siones. Debemos deeir que en los terrenos feraces el tapiz del Campo es muy distinto: se forma principalmente de la graminea de gran merito nombrada caflamazo que debe cuidadosamente conservarse ; alli la garrapata nunca constitute una plaga, si no viene de los campos vecinos. La ixiodesis toma proporciones colosales y se relaciona mucho con el exceso de ganado en las haciendas. Los criadores deben considerar como la regla mas ben6fica la de tener siempre menor nimero de i'eses de las que puedan resistir las 'sabanas proveyendo a una abundante alimentaci6n. Para esto deben sacar todos los afios las mas pequefias y de forms menos bellas. La utilidad esta en la perfecci6n de la raza, en duplicar el peso y las aptitudes para la producci6n de la leche, no en el numero, y esto se logra aspirando. a po-

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156 seer los mejores tipos reproduetores, siguiendo con perseveranciay esmero el impottantisimo sistema do la selecci6n. Advertimos quie las plantas expontaneas de las sabanhs sufren cambios notables por la accion del fuego, y que nuevas familias de plantas perjudiciales m6s resistentes van desalojando a las primeras ocupantes. Otra observaci6n haremos: tan pronto como se da; fuego a las sabanas, no solo -al caet las primei-as llvias corre la ceniza hacia los rios y arroyos ocasionando la imputeza del agua, sino que el ganado la come mezcladd con la yerba, (pot cierto le agrada mucho), y no tardan en presentarse casos de estomatitis aftosa, pr6logo del carbunco, que periodicamente deja -yermos los campos de Cuba, y que es conocido y temido desde la remota 6pQca de Lucrecio. Las cenizas de las sabanas, que el ganado lame muchos dias, as igualmente -origen de otras enfermedades mortals, especialmente de todas aquellas que atacan las mucosas de los 6rginos respiratorios. Hay algunas haciendas, en que se crian cerdos y po co ganado vacuno y caballar. Estas estan casi todas situadas en las costas de la Isla, que son por lo comn bajas y pantanosas. Se ven en esos lugares montes altisimos de entretejido ramaje, y tambien los hay de vegetaci6n pobre, cuyos arboles, separados unos de otros, permiten que barien los rayos solares la capa herbAcea; y hay, por ultimo, extensas ci6nagas, donde vegetah las plants mis o menos separadas y cuya superficie cubre de trecho en trecho una red de races (tembladeras) que a veces se quiebra al pisarla, y el subsuelo es un abismo profundo donde no es raro que se hundan y perezean los monteros o pastores. Seria muy oportuno que cada uno de 6stos al recorrer un dia y otro esas soledades llevase ramas de Para y las sembrase como hubiese lugar donde encontrse alguna solidez en la tierra, cavando un poco con la punta del machete, a distancia de veinte o treinta varas, y las dejase alli sin mis cuidado. A los tres afios aquellos lugares se verian cubiertos de una alfombra bellisima de esa substanciosa yerba, mejoraria La condition del

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157 suelo, y para siempre habria alli pasto para toda clase de ganado, especialmente en el tiempo terrible de las grandes sequias. !Cuan propias son esas tierras para regar en ellas algunas toneladas de tagua (marfil vegetal) i Cierto es que sin las atenciones del cultivo crecerian lentamente, pero las generaciones no trabajan solo para su propio provecho. Si nuestros antecesores hubieran sembrado nnicamente los arboles de inmediato produeto, no aparecerian en nuestros mereados muchas de las delicadas frutas que nos sirven de regalo. En verdad, es muy pequena el alma, y muy grande el egoismo del que todo 1o quiere para si. No-olvidemos que la familia humana es una, y que es tan rhpido el andar del tiempo, tan vertiginoso, que la gente venidera detras de nuestros sepulcros, estf tocando a la puerta de esta gran casa de todos, que llamamos mundo, y de esta gran miseria, que llamamos vida, y entrar investigando lo que hemos hecho en su bien.

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MANUAL PARA EL CULTIVO DEL CAFETO. por DON F. J. MADRIZ Arreglado al clima de Panama por Don J. R. Casorla con una adici6n por FRANCISCO JAVIER BALMASEDA j Introducci6n. La falta que se nota entre nosotros de una gula que trate del cultivo del cafeto, abrazando los idiversos puntos que son frecuentemente objeto de controversia entrb los cultivadores de tan importante Arbol, ha servido de estimulo al autor de esta obra para emprender el pequeio trabajo que ofrece a sus compatriotas en testimonio de afecto. La prictica de muchos anosdedicados casi exclusivamente al cultivo del cafeto, le ha dado la experiencia necesaria, si no para resolver cientificamente las cuestiones oscutas que con frecuencia se presentan, por Lo menos para determinar con precision y claridad la mayor parte de los procedimientos indispensables, e indicar en aquellos que ofrecen dudas y que son motivos de divergencia, el modo de proceder mas conforme con Los principios generales del arte de cultivar las plantas. Bien L6jos del exponente la ridicula pretension de 1preciar este trabajo como una obra completa y acabada: nada de eso; pero si juzga que careciendo los istmenos de un "Manual" donde puedan encontrar con facilidad todas las diferentes operaciones que el cul-

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160 tivo y mejora del cafeto exigen para obtener resultalos satisfactorios, las instrucciones que da pueden ser para algunos de no poca utilidad; y repite que movido de tales sentimientos se aniia a publicar este pequeolo trabajo. Siendo el caf6 el; fruto 4ue por su grato sabor e hi gienicas propiedades se consume en todas las naciones civilizadas; y siendo para considerable nnmero de personas bebida de primera necesidad, su propagaci6n adAuiere de dia en dia mayores proporciones. Entre los paises destinados a la producci6n de este fruto, ya por la condici6n del clima, la elevacion de sus terrenos sobre el nivel del mar; por la excelente calidad de estos; por las inmensas facilidades para la construction de buenas vias terrestres; en fin, por el caracter s6brio y laborioso de sus :habitantes, el Departamento de Chiriqui no es inferior al mas favorecido por la naturaleza entre ,los Estados Centro-Americanos. Chiriqui esta llamado a ,er el centro de la prosperidad futura del Estado de PanamA. No es posible que esto deje de suceder, siempre que los gobiernos con patriotico celo, fijen su atencion en los recursos inmensos de ese Dpartamento, dando 'al empresario las ga rantias necesarias para que pueda explotar sus terrenos, principiando por crear y asegurar. de un modo definitivo y, preciso la propiedad, nnica base de estabilidad, pues la conciencia de la posesi6n permanente de una cosa es la que crea el interes de su conservation y engendra el deseo de su mejoramiento. Por otra part, si sw considera el porvenir lisonjero que promote este fruto, segin los~ calculos de hombres competentes, que juzgan muy probable una elevacion de precios, en raz6n del aumento del consuno sobre la production universal, se very que los istmeAos no pueden dedicarse a ninguna otra industria agricola que les ofrezca iguales ventajas. Aun suponiendo que el alza calculada no se verifique, y que' en raz6n que aumente el consumo, aumente el product por los nuevos plantios que puedan establecerse, nunca el precio bajaria al grado de dejar al agricultor sin una buena retribuci6n.

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t 161 Se cree que los elevados derechos de entrada con que ha estado gravado el caf6 en los Estados Unidos y Furopa, han impedido el progreso rApido de su consumo; pero si, como es de esperarse, los gobiernos americano y' europeos, atendiendo a las cualidades higi6nicas y restauradoras del caf6, reducen los impuestos, esta bebida se hara popular en todas partes. Todo parece que convida, tanto al agricultor de escasos recursos como al rico y opulento, a que se dediquen con f6 a cultivar este fruto. Poseido el exponente, como el autor de este "Manual," del mats vivo deseo de contribuir al progreso y prosperidad de su patria, aconseja a sus compatriotas a no vacilar en hacerlo. La politica, manejada con honorabilidad, jams podr dar los pinglies beneficios que se pueden obtener de una' finca de esta naturaleza bien administrada. No hay necesidad de fuertes capitales para emprender los trabijos; cada cual, segn sus fuerzas, puede principiar con mil, cinco mil, hasta cincuenta mil plantas, si le place. La experiencia ha demostrado que mas producto rinden cuatro mil plantas bien asistidas, que diez mil descuidadas; y las p6rdidas.vienen, o porque se emprende en grande escala, sin consultar los recursos disponibles, o porque no hay previsi6n en cuanto a la posibilidad de conseguir en las cercanias los brazos necesarios para atender a los trabajos de asistencia o de cosecha; o por que no se fijan en la calidad del terreno, en su altura sobre el nivel del mar o sea su temperatura; en la direcci6n de los vientos, y en la posibilidad de exportar con el menor cost. Es indispensable atender a cada una de las condiciones que quedan apuntadas, y seguidamente proceder a cultivar el terreno con esmero ; la asistencia debe ser constante y el product sera de tres y acaso de cuatro por uno, particularmente en el Istmo, en donde los terrenos en muchos lugares no exigen capital alguno para adquirirlos. No es por demas repetir; que la cantidad de Arboles no es la que determina el producto, sino el que sean buenos los almicdigos y que se cultiven con eficacia. 11

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162 Ejemplos hay de una finca con 9.900 plantas bien asistida con ePcosto de setenta y ocho pesos al afio en limpieza del terreno, que produjo anualmente de ciento veinte a ciento setenta quintales, mientras que otra inmediata de treinta mil plantas, asistida con el costo de cinco a seiscientos pesos anuales, no alcanzaba a esti cifra. Si el cuidar oportuna y esmeradamente un cafetal contribuye a que sus rendimientos sean abundantes, el beneficiar bien, con exactitud e inteligencia, proporciona la adquisici6n de los precios mas ventajosos. La clasificaci6n que hace el comercio en Europa es minuciosa y siempre obtienen los precios mals altos los que mejor se han beneficiado; hay que cuidar mucho en que no obtenga el color polido debido al exceso de tiempo en el agua; en atender a las manchas, al aseo en cuanto al polvo de la cascara y a la igualdad en el tamalo. Por regla general, el caf6 de tierras bajas y ealidas es inferior por su color, peso y aronia al de las altiplanicies, el que bien beneficiado duplica casi su valor. Mientras mayor sea la elevaci6n del terreno, mejor serd la calidad del fruto ymas se prestar al benefi cio, porque el fresco de las regiones elevadas retarda la madurez de los cafetos y la recoleccion. Se ha manifestado' que no es requisito indispensable un fuerte capital para formar un plantio de cafetos; tratar6mos de demostrarlo para conocimiento de aquella part infeliz de la sociedad -que gasta sus fuerzas diariamente en la labor ajena para adquirir el pan de cada dia. Un jornalero puede establecerse con su familia cerca de una finca donde le sea posible conseguir trabajo ca da vez que lo solicite. Ya se ha hecho notar que el te rreno entre nosotros, hoy, en muchos lugares, no representa valor alguno. Empleando tres o cuatro dias de cada semana en el trabajo de la finca inmediata, podrf, obtener los recursos necesarios para su subsistencia; los dos o tres restantes los dedidard a su propia labor. En vdinte dias puede preparar el terreno necesario para colocar mil

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i63 plantas de caf6. El almrncigo lo obtendrh formando los semilleros, o tomando la semilla nacida de los granos caidos al pi6 de los arboles ya frutales, antes de la primera deshierba anual en la finca inmediata. Formando el almacigal, segun las reglas que apuntaremos, el que puede atender muy bien, dedicando dos dias de cada mes para el aseo del terreno, los demas dias habiles de trabajo que le quedan los empleara en la asistencia de cualquiera otra ocupacin. En la 6poca oportuna trasladara la cantidadde plantas necesarias a su asiento definitivo. Un pe6n s6lo puede sembrar cien matas al dia: necesita diez dias para la siembra de mil. En el curso del afro se veri obligado a dar al terreno ya cultivado cuatro limpiezas o deshierbas, para cada una de las cuales emplear de cuatro a seis dias, o sean 4 o seis jornales, suma total al ano en deshierbas: 16 a 20 jornales. A los tres anos, con esta pequena labor, (si no hubiere creido conveniente aumentarla cada afro), tendr por resultado de 30 a 40 quintales de caf6, el que beneficiado en las maquinarias de la finca pr6xima, a muy poco cost, le representara el valor de $ 300 a $ 400 liquidos, anualmente, sin perjuicio de haber atendido a los gastos de la familia con la producci6n de los tres o cuatro dias de cada semana dedicados al trabajo de la finca inmediata. He aqui a un pobre jornalero, honrado y laborioso, gozando tranquilamente y en paz de los placeres que proporciona el hogar, viviendo del producto obtenido con el sudor de su frente. Otra ventaja deriva el jornalero asi establecido, y es la de que la familia, la esposa y ninos, pueden contribuir al aumento del haber de la casa, ayudando al tiempo de la cosecha, ya en la cogida del grano, como en las demas faenas del beneficio en que la mujer y el nino vienen siendo un poderoso auxiliar. Casos 'se han visto de un padre de familia con su esposa y dos ninos haber ganado con su trabajo solamente mfs de $ 150 en un mes de cosecha. El jornalero, pues, con su labor viene insensiblemente a conV'ertirse en propietario, y una vez establecida la propiedad, facil, muy facil le sera eonseguir recursos

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164 para engrandecerla, puesto que su trabajo representa ya un capital que puede servirle de garantia para las cantidades que en proporcion pueda necesitar de los capitalistas para el ensanche de su plantio. A su vez el hacendado inmediato asegur'a, con la vecindad de tan until labrador, brazos permanentes para la asistencia de su empresa, y seguridad para la cantidad que se vea en el caso de darle en calidad, de antici paci6n por su trabajo, o por su fruto. De que el cultivo del cafeto es fuente segura de riqueza privada, y que es la que mars eficazmente contribuye a la pnblica, es un hecho que no es posible ponerlo en duda: bastaria echar una mirada retrospec tiva hacia las Repnblicas de Centro-America, comparando la riqueza de los tiempos en que el cultivo de este fruto no se conocia con la de la 6poca actual, en que, merced a esa industria, se importan anualmente miuchos millones de pesos en toda clase de efectos y en metalico. Que las asambleas legislativas sepan dar eyes que protejan al agricultor y a la propiedad; quo se abran nuevas vias de comunicaci6n; que haya paz y un poco mas de patriotismo de parte de los gobernantes para velar por los intereses generates, y que todo istmefio se persuada de que la political no deja sino desengaflos y sinsabores, y que la riqueza permanent y segura no es otra que la que se adquiere por medios honorables y es regada con el. sudor de la frente, y hasta entonces no podremos hacer alarde de nuestros esfuerzos en bien de la patria; de nuestro progreso, de nuestra civilizaci6n, en fin; porque hasta entonces -o podremos presentarnos ante las naciones cultas como honrados, laboriosos y dignos de estimaci6n y respeto. Origen del caf6. El cafeto es un arbol que pertnece a la familia de las Rubiaceas. Sus ramas son nudosas, flexible, guarnecidas do hojas, ovals, oblongas, puntiagudas, ondulosas y de un verde oscuro reluciente, cuando-.estan en perfect buen estado. Sus flores, de una blancura bri llante, se presentan agrupadas, inmediatamente des-

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165 pu's del pi6 do las hojas, como para ser protejidas por estas. El caliz, que se halla arriba del g6rmen, es muy pequeno y tiene cinco dientecillos. El fruto que sucede a las flores es una especie de cereza, o fruta poco carnosa, de figura oblonga, color verde claro al principio, y rojooscuro cuando est6 en toda su madurez, conteniendo dos granos achatados del lado interior, y convex's por el exterior, los que se adhieren de tal manera cuando llegan a su perfecta madurez, que parece que no hay sino uh s6lo grano. La parte carnosa es de sabor dulce y algo agradable al paladar, unque se dice que tomada con exceso es nociva a la salud. El cafeto, cuya semilla no germina sino poni6ndola en la tierra muy recientemente cogida del arbol, crece y se desarrolla con preferencia a otros lugares, sobre las colinas o montafias, donde tiene siempre su pi6 en seco y la parte superior humedecida o por las lluvias o por l rocio. El frespo de las temperaturas elevadas conviene mucho, a su naturaleza, asi como la libre circulation del aire ; en los lugares mas ardientes, una atm6sfera poco transparente y sombria se hace necesaria; asi como en todo caso, que la tierrk sea virgen, o nueva, o en su defecto, que sea buena y preparada convenientemente. Aunque hay varias especies de cafetos, las difrencias que se observan provienen de las condiciones del clima y del terreno donde vegeta, del mayor o menor esmero en el cultivo y beneficio y de la edad de la planta. Si, por ejemplo, se planta en terreno bajo y cAlido, su fruto sera pequefio, con poco aroma y ligero en el peso; si, por el contrario, la temperatura es fresca y el terreno seco, el grano sera de hermoso aspect, parejo, de calidad superior, y de mayor rendimiento en el peso. .Si al beneficiar el fruto despu6s de cogido, hay descuido al desmielarle o sea lavarle, y se le tiene en el agua mas del tiempo necesario, la fermentation danara el grano y danara el sabor, asi como le hara perder el color verde-azul, natural cuando es beneficiado con esmero; si se le da mats el sol del conveniente, o no se le da el necesario; si no hay el aseo indispensable al trillarlo, o cuidado al clasificarlo o separarlo; todas estas parti-

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166. cularidades, tan faciles de, prevenir; puesto que no requieren talento alguno sino un poco de ateneion, vie: nen a determinar la calidad, y por consiguiente, el valor del caf6 asi en nuestros mercados como en los de Europa. El caf6 es originario de la Arabia Feliz, done se pretende que fu6 un pastor quien descubri6 sus -pro piedades, observando que su rebafio saltaba alegremente en los parajes donde habia' muchos de estos arboles, cuyas hojas comia con avidez. Poco a poco fue generalizandose su uso a medida que se iba ensanchando su cultivo. Por mucho tiempo fu6 objeto de grandes controversias respecto a sus cualidades higi6nicas v a sus supuestos efectos perniciosos. Hoy las sociedades m6dicas del mundo han encon trado en la bebida del cafe, propiedades ben6ficas para la conservaci6n de la salud del hombre, y recientemente ha aparecido en los diarios de medicine de Paris un articulo, diciendo que se acaba de descubrir una nueva propiedad de la decocci6n del caf6. DAse como un hecho que muhas tazas de caf6 puro, administradas de media en media hora, bastan para obtener la reducci6n de las hernias, citandose en dichos diarios muchos casos de curaciones por medio de tan agradable bebida. La Abeja Mdica dice: 'En el siglo pasado se consideraba la bebida del caf6 como veneno, al. que podia el hombre acostumbrarseen ciertos limited; pero que 'no por ello dejaba de ser constantemente nocivo. Ahora veinte o cuarenta afnos se le consideraba como peligroso oxcitante, produciendo des6rdenes en nuestros 6rgan'os. En el dia es un t6nico por excelencia, aplichndose ya como bebida alimenticia, ya como medicamento sa. Su aplicaci6n para neutralizar las influencias depresivas, combatir las epidemics y restablecer la energia en nuestros 6rganos cuando se encuentran abati dos, es de una eficacia incuestionable. "Una taza de caf6, que tiene cierta apariencia de lujo y superfinidad en la alimentaci6n, economiza crecidos gastos en enfermedades que previene; es una su-

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sr 167 perfluidad tan itil coma necesaria. En fin, si la propiedad del cafe para curar las extrangulaciones herniarias recientes, resultare un hecho consumado, dicha infusion habra agregado a sus titulos higienicos uno de terap6utica de los mas importantes, y sera un medicamento heroico, pues que podra curar una de las lesiones externas mas peligrosas, y evitar una de las graves operaciones de cirujia. Ni Procope ni Voltaire pudieron prefer el destino de esta bebida a que fueron tan aficionados." Agreguemos que el uso diario de una o dos tazas de caf6 puro, produce el saludable efecto de neutral zar la accion narc6tica del tabaco, el cual usado con inmoderaci6n ataca el est6mago, los pulmones y la cabeza (Bourgoin d'Orli). Una taza o dos de caf6 puro neutralizan los efectos venenosos de los licores alcoh6licos. Una taza de caf6 fuerte con leche tomada por la maiana es el mejor preservativo de las fiebres en los lugares pantanosos y malsanos. Observaciones Generalmente se cree'que todos los paises intertropicales son id6neos para la producci6n del cafeto y que este puede cultivarse con ventajas en todos terrenos y climas de dicha zona. Error lamentable es este, que las mas veces es causa del malogro de empresas acometidas con esperanzas seductoras. No nos cansaremos de repetir que para poseer un buen cafetal, que ventajosamente retribuya el capital invertido y los cuidados que a 61 se consagren, es indispensable hacer acertada eleeci6n del terreno, procurando' que Ilene las condiciones que la experincia ensena. De esto dependen la bondad del cafetal y su mayor o menor producci6n. Se cree por algunos que la mayor parte de los terrenos del Istmo son adaptables al cultivo del cafeto, y se fundan en los varios Arboles que crecen y fructifican eon abundancia, ya en las riberas de los rios, en las orillas de las costas y en las partes bajas y mas ardientes del Estado. Error es 6ste que puede traer grandes ales a los inespertos. El caf6 de las tierras ba-

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168 jas es de calidad inferior, con mucho, al de las elevadas o altas: la cosecha viene a efectuarse en los meses de Septiembre y Octubre, los mas abundantes en lluvias, que impiden o atrasan asi la cojida como el beneficio; y si bien es cierto que con algo de trabajo puede colectarse el fruto de diez a veinte Arboles, la cojida de cinco, diez o veinte mil se haria dificil si no impossible; por consiguiente, la p6rdida positiva seria el resultado preciso de tan. descabellada empresa. Habra quien asegure -que el calor del sol puede rempla zarse para el efeet'o de secar el fruto, con estufas, sistema adoptado en algunas partes de Centro America. Pero hay que atender al mayor costo que esto originaria; que el caf6 asi seco, pierde algo de su -merito; que la cuestion primordial es el de la cojida, pues impedira el trabajo durante el tiempo de las lluvias, y par -ltimo, que el caf6 perdiendo en calidad, baja en valor -.al tiempo de la yenta. El costo, pues, es mayor por el aumento en el beneficio y el tiemhpo perdido por las _lluvias, y el producto es menor en ma's de una tercera parte por la inferioridad de su case. Insistimos, por consiguiente, en no aconsejar grande plantios en terrenos inadecuagos. .Siendo la Arabia Feliz el pals donde se encontr6 el caf6 en estado salvaje, y de donde se ha extendido por casi todo el mundo, creemos oportuno copiar lo que un viajero dice del de Moka: "El caf6 de Arabia o del Yemen, comunmente designado con el nombre .de Moka, no se cosecha en las inmediaciones de esta ciudad. Se le ha dado tal denominaci6n, porque Moka es lugar de reunion de todos los comerciantes de las diferentes nacionalidades que hacen el comercio en el Mar Rojo, y porque la mayor parte de los negociantes europeos cargan sus naves en dicha ciudad:.Pero los plantios que lo producen no se encuentran en Moka, ni en los lugares inmediatos, sino a una distancia de 70 kilometros. "Esta extension hace parte de uia planicie ardiente, arenosa y Arida que rodea al Yemen, dellado del Mar Rojo, sobre una longitud de 220 kilometros, llamada Tehama, donde no crece ninguna de las produc-

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169 ciones del Yemen: solo se cultiva el dAtil, porque el calor es excesivo e insoportable, a casa de que el viento rara vez sopla en esa direcci6n, y por consiguiente las lluvias son tambien raras. "Es a Beitelfakin, distante 150 kil6metros de Moka, donde se trae una gran cantidad del caf6 que se vende en esta ciudad, que se encuentra en el Tehama v poca distancia de las montanfr que produced ese grano. La parte verdaderamente fertil del Yemen, que es la que da origen al nombre de Arabia Feliz, no comprende sino las montanas que produced el caf6 atravesando la provincia de Norte a Sur. "Aunque estas montanas estfn pr6ximas al Tehama, todo en ellas es bien diferente. Reina alli una primavera perp6tua: los ealores nunca son extremos; los mas fuertes son frecuentemente templados por vientos frescos; la tierra por todas partes cubierta de ricas producciones, y su gran fertilidad se mantiene y aumenta por las lluvias ben6ficas y peri6dicas que caen todos los afos en la misma estaci6n, a causa de que las nubes que se levantan en el Mar Rojo son detenidas por las montanas. El caf6 cosechado en ellas es el mejor que se conoce. Los Arabes esitman menos el que crece en las llanuras inmediatas, cuyo grano es siempre grande, mas plano y menos perfumado. "El caf6 cosechado en las colinas de las inmediaciones de la pequena ciudad de Venden es preferido generalmente, y se distingue por su forma de los otros caf6s de Arabia: es mhs pequeno, mas verde y pesa may's" Aqui se ve, pues, el cafe de la mayor altura preferido al de las llanuras inmediatas, variando en tamano, en color y en -perfume. Luego la calidad. inferior y los inconvenientes para cosecharlo, son motivos sobrados para no pensar en grandes plantios en nuestros terrenos bajos. Influencias atmosfericas El aire es tan indispensable para las plantas como para los animales; privadas de 61 perecen igualmente, y cada planta, segnn su naturaleza, exige ms o menos cantidad. Es por ello que se recomienda que la planta-

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170 ci6n de los arboles se haga a una distancia proporcionada los unos de los otros, como se indicar .adelante, con especialidad los que contienen muchas hojas, para que tomen del aire una parte de su nutricion absorbiendo los gases por la respiraci6n. El agua no es menos ntil a las plantas; ella descompone las materias s6lidas que concurren a la nutricion, y les procura la humedad indispensable, que sin embargo, no debe pasar de cierta proporcion; el exceso les es tan. funesto como su falta absoluta. El calor combinado con el aire y una cantidad de agua suficiente, desenvuelve el crecimiento de las plantas, con mas o menos rapid6z. El color negro es el que absorve mayor cantidad de calor; asi, las tierras de este color son las que se calientan mas pronto, y en las que la vegetaci6n es mis rtpida. Las blaneas, llamadas frias son al contrario, en las que se desarrollan mas lentamente y tienen necesidd de ser ayudadas por los abonos mis estimulantes. La luz es tan necesaria a las plantas, que puede de cirse que ellas la buscan. En efecto, todos los agricultores han podido observar que las raices de una plan ta encerrada en lugares privados del aire y de la luz,brotan renuevos blancos o amarillos que se dirigen hfcia donde penetra la luz; el color verde, que les es propio, no lo adquieren sino cuando estan expuestas' a la luz. Ann en los espesos mosques se habr observado, que al lado de los corpulentos arboles crecen otros de biles y muy delgados, que se elevan con grande rapid6z hasta colocarse a la alfura de los demas, como para participar con ellos de los beneficios del aire y del sol. Todos saben que la respiraci6n vegetal es nula o que se aminora en la oscuridad, y, que, por el contrario, a: la luz las padres verdes del vegetal absorben el Acido carb6nico; que; el carbon se fija en el tejido de la planta; que en la oscuridad hay un trastorno o destrucci6n de estos fen6menos quimicos; que .ademis, bajo la in' fluencia de esta coindici6n, la materia colorante disminuye, los jugos propios no se elaboran, y los tejidos

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171 descoloridos vegetan con lentitud enfermiza. Si el sol es la fuente de todas las fuerzas que obran sobre nuestro planeta, es tambien un estimulante energico de estas fuerzas vivientes que se escapan. por mucho tiempo a la ley de 1a correlaci6n. Los agricultores deben hacer estudio de la naturaleza del clima que habitan, y modificar sus eultivos, segun el que es mas o menos ealiente, mas o menos frio, mis o menos hnmedo. La falta de este estudio ha ocasionado p6rdidas de eonsideraci6n y controversias frecuentes entre los mas de los agricultores de Centro Am6rica; controversias en quo cada cual parecia tener raz6n, sin fijarse en las modificaciones a que debian estar sujetos los diferentes plantios por lo variado de los climas en que estaban ubicados. Por esta poderosa raz6n no es posible establecer eyes generates a este respecto. Ayudar al agricultor, en cuanto sea posible, es Lo que nos proponemos en la presente obra, llenando asi un vacio que se hace notar en las mias de las de este genero. En cuanto a las agus: es menester renovarlas: cuando circulan, dan la vida, y Ia muerte si permanecen estancadas. El agua que circula disuelve los principios fecundantes, y los deja a las plantas. Ademas, cada vez que corre, se reemplaza el aire indispensable en la tierra para la formacion de los alimentos -vegetativos y activa el desarrollo. El agua estancada, por el contrario, se pudre por la inmovilidad, dafia las races de las plantas, enfria la tierra, e impide la acci6n indispensable. del aire. Las tierras cenagosas, las fuertes, las aluminosas y las de arcilla pura, nunca reciben bien el arbol del caf6: ste exige tierras algo ligeras. Las rojizas un tanto pedragosas, son en general propias para esta planta, asi como las negras cuando no son arcillosas. Las rojizas en los lugarec secos, tienen el inconveniente de perder. en poco tiempo la humedad, por lo cual no son tan aparentes como las negras. Las pedregosas deben evitarse (nicamente por lo mucho que sufren los instrumentos que se emplean para el cultivo. 4

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172 Las tierras negras son las mais convenientes cuando son profundas, de tres cuartas a una vara de capa vegetal. En los lugares calidos, la rojiza 'con la misma profundidad puede emplearse; pero en ningnn caso se hard uso: del terreno en cuya primera capa el espesor no pase de un pie a media vara, y iel subsoelo, o tierra pr6xima, sea arcilloso, compacto, o de cascajo, porque no permitiendo a las aguas facil filtracion, se pudren las raices-del arbol, y 6ste perece inevitablemente. Las tierras arenosas son excelentes cuando estin mezcladas con tierra vegetal; sin esta condici6n son completamente nulas. Es ademas indispensable que la tierra est6 dispuesta de modo que las aguas nunca se estanquen, debiendo tener -pronta y facil salida por efecto del declive natural, bien que esta buena disposici6n puede suplir se con sangraderas practicadas por donde sea necesario, pues no debe olvidarse que las raises del cafeto deben permanecer siempre en seco, o con muy poca humedad, y que nada hace tanto mal a las plantas, con especialidad alcafeto, como las aguas detenidas, o el exceso de humedad. Oportunamente daremos una idea del modo mas convenient de practicaY estas sangraderas o desagiies. Por lo dicho se deduce, que el terreno para el cafeto debe ser perfectamente piano; un declive proporcionado seria muy conveniente. Las aguas deben tener salida natural; de lo contrario, se forman pantanos que ocasionan males considerables al plantio. Respecto a la temperature, la experiencia ensena *que en todas partes donde se cultiva tan precioso Arbol, es en las. temperatures templadas donde vegeta eon esplendid6z, y donde mfs fructifica; al mismo, tiempo que tambi6n es donde su cultivo se hace mas facil y menos costoso. Por ello se observa que aunque perteneciendo a las numerosas familias de las plantas tropicales, es decir, a las que necesitan mueho calor para vivir, es la Arabia Feliz de donde trae su origin, y en sus colinas y montanas donde vegeta y fructifica con mas lujo. Lo mismo que en Arabia, se observa en el Brasil, Venezuela, Cuba, Centro-Am6rica, etc.

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173 La temperatura mas apropiada para el cafeto puede fijarse entre los 10 a 25 grados centigrados; sin embargo, puede vivir bien en temperaturas mucho mars elevadas, siempre que se le abrigue con arboles, grandes de buen ramaje, sobre lo que mats adelante se tratart con la detenci6n necesaria. La atm6sfera mas conveniente es sin duda la seca en climas calurosos; en las demasiado hnmedas, aunque el Arbol siempre conserva un lujoso follaje y verde oscuro, poco fructifica, recogiendose su escasa cosecha con bastante irregularidad. Agreguese a tan grave inconveniente otro de no menor importancia, y es que, siendo dichos lugares regularmente muy lluviosos, el fruto apenas lega a perfect madurdz se desprende y cae al suelo, lo que equivale a perderlo. Cuando la atm6sfera es seca en temperatura calida, el fruto se 'conserva por mas tiempo en su asiento y da lugar a su recolecci6n, que no siempre puede hacerse oportunamente en proporci6n a la madur6z, puesto que, como ya se ha dicho, es mas rapida en estos climas que en los templados. En comprobaci6n de lo ya expuesto en cua'nto a condiciones de la tierra, se copia aqui lo que dice un escritor de ftota, Monsieur M R. Lepelletier: "Los arabes cultivan el cafeto en diferentes especies de tierra; pero las que con frecuencia escogen es la arcillosa mezclada con arena, o bien hmuso restos volcfnicos. En ciertas partes del Y6men se prefiere la que contiene pequenas rocas y cascajos. "Algunos Arabes aseguran que en estas tierras es donde el cafeto vegeta con mAs esplendor, y de donde sale la mejor calidad; mas no todos son de la misma opini6n, y si no despojan la tierra del cascajo es por que estan persuadidos de que no hace ningnn mal. "Los plantios comienzan al pi6 de las montanas, en cuanto.lo permite el terreno, y terminan en la cima con las mismas -condiciones, excepto aquellas donde hiela''. Los semilleros pueden hacerse de dos modos, o sembrando esparciendo los granos en eras, o colocandolos de uno en uno, a una distancia proporcionada, en el

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174 criadero o lugar en que deben crecer hasta que obtengan el desarrollo suficiente para su siembra definitiva. PARA EL PRIMER CASO se eligira el espacio de tierra suficiente, segun la cantidad de semilla que se quiera sembrar. La tierra se prepara convenientemente, removi6ndola o aflojandola hasta la profundidad de 8 a 10 pulgadas. Se la despoja de todas las races y cuerpos extraios, como piedras, etc., que pueda contener y se la pulveriza, es decir, se quebrantan todos los terrones. Si la tierra fuese pesada y ffcil de compactarse con las lluvias, se la mezelarh con arena, o con esti6rcol de ganado vacuno o caballar, bien desmenttzado, despu6s de pasada la fermentacion. No es conveniente abonar los terrenos con esti6rcoles verdes, o sea antes o en el acto de la fermentaci6n, porque el calor-que producen daan las raices tiernas de las plantas; y ademfs dan origen a insectos que destruyen la semilla o la tierna planta. Bien mezelada la tierra, se cuidara de formarle desagues. El medio mats a prop6sito de hacer los semilleros es el siguiente: Para dos cuartillas de semilla, midase con una cuerda un pedazo de tierra de veinte varas de largo y una y dos tercias de ancho; remu6vase y preparese la dicha tierra dentro del espacio senalado, como se ha explicado: Seguidamente enii6ndase la semilla sobre la superficie cuidando de queslos granos no queden muy unidos y enbraseles con tierra lo suficiente para ocultarlos. Despu6s se les proteger6 de la fuerza del sol, con hojas de banano (plftano) hasta que empiecen a germinar. En caso de que no hubiese banano, se har uso de cualquiera otra clase de hojas que resistan el tiempo suficiente sin destruirse. La 6poca mats convenient para hacer los semilleros e del 20 de Marzo a Abril. En caso de falta de lluvias, habra necesidad de regar el semillero muy de manana, o por las tardes despu6s de haberse puesto al sol y que la tierra se haya refrescado. En ningin caso es conveniente el riego durante la mayor fuerza del sol. Cuando el grano ha germinado se levanta sobre un d6bil tallo a la altura de 1 .t. 2 pulgadas. En este estado se le d6 el nombre en Costa Rica de abejon. Es

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esta la mejor ocasio'n de trasplantarlo al criadero o almacigal, pues la raiz sufrira menos, aunque generalmente hay la costumbre de "trasplantarlo cuando desarrolla las primeras dos hojitas. Este sistema economiza gastos en limpiezas de terrenos durante el period de la germinaci6n. El espacio de tierra asi cultivado lo distinguiremos con el nombre de semillero, y el lugar donde debe criarse, con el de almacigal. La operaci6n de trasladar estas pequenas plantas al alt'acigal es facil, porque la tierra eonservandose floja, no opone resistencia para arrancar con la raiz intacta la pequena planta. En el caso de que la tierra se hubiese compactado,se sacaran pequenos terrones, los que con cuidado se iran desmoronando hasta que las races queden libres y sin dano. PARA EL SEGUNDO CASO se hace el semillero en el mismo almacigal, o de granos nuevos de caf6, o bien de pequenas plantas, teniendo apenas 2 a 6 hojitas, que se toman al pi6 de los Arboles ya frutales de las haciendas, en la primavera, despussque han caido las primeras lluvias.. Por mucho esmero que haya al tiempo de la recolecci6n de la cosecha, sieppre se desprenden del Arbol algunos grants,-que cayendo al suelo germinan al humedecerse la tierra y proporcionan estos semilleros expontAneos que son de mucha utilidad; pero ya sea de un modo o ya de otro es indispensable escoger el terreno en donde se han de formar; que sea de excelente calidad y fin tanto craso para que al tiempo de efectuarse la plantaci6n definitiva, el terr6n que debe cubrir las races del arbolito, que Laman pilhn, no se desmorone y pueda resistir la operaci6n sin que las raices queden descubiertas, lo que atrasaria el crecimiento. El terreno se limpia y .arregla como en el caso anterior; con la diferencia de que el espacio que se prepara ha de corresponder a la cantidad de plantas que se quiera cultivar. Generalmente se escoge un cuadro de tierra bastante plano, y con un deolive apenas suficiente para que las aguas no se estanquen. Este cuar 175

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176 dro se dividira en eras para proporcionar la salida de las aguas, y para atender con facilidad al aseo del terreno sin tener que maltratar las eras ni las plantas. Una era de poco mas de cincuenta varas de largo por vara y media de ancho, puede contener convenienteY mente 1,000 plantas,. distantes unas de otras una cuarta, puesto que entrarian 200 matas en cada linea y la era contendria 5 lineas. Este calculo podrM servir de base para determinar el nnmero de: eras que deben formarse, sgnn la cantidad de las plantas que cada cual quiera sembrar. La distancia que mediara entre las eras unas de otras sera de tres cuartas de vara, o sea el espacio preciso para pasar entre ellas. Se preparan tantas eras cuantos miles de plantas se quieran sembrar. Preparado asi el terreno, se pasa a la formaci6n de la enramada, que tiene por objeto defender el semillero de los ardores del sol, protecci6n 'indispensable si se hiciese de arbolitos tomados de los nacidos al pie de los arboles frutales y en temperatures elevadas o algo c6iidas; en las templadas o muy frescas pueden supri mirse. La enramada debe ser ligera, sobre orquetas de tres o cuatro pies de altura, procurando que queden entreabiertas las ramas que forman la cubierta, a fin de que la ventilacion sea libre y los rayos del sol penetren en parte hasta la tierra, que siempre necesita de este poderoso agente. Si se quiere hacer el almacijal con grants, 6stos setan despojados del hollejo rojo que los cubre, lo que facilitara conservando la semilla en agua por unas doce horas; se colocaran de uno en uno en la tierra, dentro de un hoyo pequeno, apenas a un tercio de pulgada de profundidad, casi a la superficie del suelo, procurando alinearlos con una cuerda a distancia de una cuarta en toda direccion, como queda dicho. Se cubriran como en los semilleros con hojas de piatano, si no se. creyere necesaria la enrantada. Si se prefiere hacerlo de ariolitos, lo que es mas ven tajoso y economico, se trasladaran 6stos del semillero o del lugar donde hayan germinado, y se colocaran a la misma distancia formando lineas Lo mas perfectas

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.1 177 posible, lo que facilitar5 el aseo del terreno, y por la igualdad en las distancias el desarrollo sera parejo. Para el acto de la siembra, con una varita de un tercio de pulgada de diametro y que termine en punta se irAn haciendo los hoyos en todas las lineas, lo que puede ejecutarse previamente" para que haya el mejor 6rden en la regularidad de las lineas. La profundidad de estos hoyos sera de dos y media a tres pulgadas, segun la raiz del aimdeigo. Al sembrarlo, debe ponerse especial cuidado en que dichos aitolitos queden ligeramento afirmados, para que pqrmanezcan en posici6n vertical y las races queden suavemente prensadas, pues si se las deja flojas, se pudrirn y morira la planta. Concluida esta operaci6n no queda mis que consagrarles un cuidado esmerado durante el tiempo preciso para su desarrollo hasta que lleguen al estado de trasplantarlos al lugar definitivo. Esta 6poca varia segun la temperatura; en los lugares frescos el desarrollo es lento, en los chlidos es mas rapido, asi es que puede ser de 14 a 18 y hasta 24 mess, si la temperatura fuere muy fria. El terreno debe mantnerse en constante aseo, despojfndolo con la mayor frecuencia de todas las plantas extraiias o malas yerbas, segun van apareciendo. Hay quienes aconsejan el riego en la estaeion seca; en los lugares frescos no es necesario. Cuando el uso de la enramnada no sea conveniente, 6sta se ira aclarando a medida que vayan tomando fuerzas las plantas hasta descubrirlas del todo, como dos meses antes de la trasplantaci6n definitiva para que recibiendo la influencia directa del sol en su propio sitio, sufran menos cuando se las cambie de asiento. Es de advertir que los semilleros o almacigales deben hacerse siempre en nnmero doble o triple de la cantidad de arboles que se quiera sembrar. Si 6stos fueren por ejemplo 25,000, el almacigal debera contener de 50,000 a 75,000. No se crea que hay: exageraci6n en esto. Las p6rdidas' son casi siempre mayores de lo que se piensa. Adgmas, se evita la resiembra iue algunos acostumbran y que aconsejan algunos prkcticos. Debe contarse con que hay que dejar un n6mero proporcionado para las reposicioifes inmediatamente despu6s de la traslacion 12

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178 definitiva, que no todos se desarrollan con igual ro bust6z, y hay, por consiguiente, que ir escogiendo los mas sanos y frondosos -para el planto. -Del buen atmdcigodepende en gran parte la buena,. pronta y fAcil-fundaci6n del cafetal. Se habra observado que el objeto de los almacipaes, es-cuidar y atender al desarrollo de las plantas con el menor costo posible en limpieza del terreno; pues si desde el principio se colocan en su lugar definitivo, en esos 14 6 20 meses el gasto en deshierbas seria inmenso por la ex= tension del terreno que bcuparian. Preparaci6n y arreglo del terreno destinado para el cafetal Lo que queda dicho respecto 'a condiqiones de la tie rra y clima, hace innecesario pue volvamos a ocuparnos de 1a materia, pues juzgamos suficientes las advertencias hechas para conocer con exactitud cuales son los terrenos que mejor convienen al cafeto. Suponiendo hecha una acertada elecci6n, pasaremos a exponer los procedimientos que una larga experiencia ha demostrado serlindispensables. Desniontada y limpia la porci6n de tierra qaue se va a -cultivar, se hacen divisiones cuadradas, o segiin la forma que permita la configuracion de la tierra. Estas divisiones practicadas por medio de rondas a callejones tirados a \cordel de 6 a 7 varas .de anchor, enee. rraran un cuadro de 40,000 varas euadradas, o sean :200 varas por :cada lado. Pero si el terreno faere ma's largo que ancho, las calles pueden ser rectas sin necesidad de las transversales. El objeto principal de estas rondas es para facilitar los trabajos, partieularmente los de la recolecci6n de -las cosechas, franqueando la entrada de los carros para conducir el fruto sin perjuicio del terreno ni de los Arboles del caf6, pues cuando los cafetales no estfn cortados por esas rondas o los cuadros son muy extensos, la recolecci6n se hace mas dispendiosa, porque debiendo sacarse el caf6 del centro de los cuadros en canastas o sacos hasta donde esten los carros, el tiempo que se pierde en la cjnduccion,

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I 179 y dano que sufren las ramas de los arboles con el roce, son incalculables. La inspeccion indispensable al tiempo de la cogida'tambien se hace dificil en los grandes cuadros y muchas plantas, y an lineas enteras, pueden quedarse sin coger por abandono de los peones. Practicadas las divisiones como mejor convenga al dueno, se pasa a marcar los puntos donde deban colocarse los arbolito-,. Esto se hace por medio de estacas fijadas a la distancia que se haya considerado mis conveniente, consultando las condiciones de riqueza de la tierra. Dichas estacas pueden ser del tamano que se quiera, por La general media vara es suficiente. Para colocarlas de modo que guarden igual distancia unas de otras en todas direccionesies indispensable hacer uso de una cuerda, a fin de que las lineas queden perfectamente rectal. Hay varios usos para la siembra del cafeto. 1Q Unos acostumbran hacerla en forma cuadrada. Esta forma deja cuatro avenidas o calles que facilitan la circulaci6n, particularmente par dos de. estas, cortando el terreno en Angulos rectos. La distancia de Arbol a Arbol es por lo comnn de tres varas. 24 En forma de triangulo (pata de gallo).. Esta es preferible por dos razones: primera, es mis sim6trica y presenta a la vista ocho calls, entre las que tres son vias anchas para la circulaci6n; y segunda, por que los Arboles conservan igual distancia los unos de los otros, Lo que no sucede con la forma cuadrada, y la planta tiene mis desahogo, pues a pesar de que el ancho de las calles es el mismo, de 3 varas par la forma, resulta mayot la distancia de arbol a Arbol ;y si se le quiere dar la distancia de 3 varas en el mismo espacio de tierra se coloca mayor nnmero de pi6s, ganando el 16, por ciento. En este caso, la calle quedara de 2 varas de ancho. Otros hay que dejan una calle de tres varas de ancho para la circulaci6n, y las lineas las estrechan con un Arbol de por medio, o sea vara y media de Arbol a arbol; otros los colocan a la distancia de dos varas. El objeto de esta siembra es obtener el mayor product en el menor tiempo posible, puesto que en el mismo espacio

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180 de tierra la siembra es doble. Este sistema da buenos resultados en los lugares frios, donde el desarrollo es lento, siempre que la tierra sea de buena calidad. Tres varas de calle es lo mas conveniente, particularmente para los lugares mas calidos, y es 6sta la dis tancia mas usada. Hay lugares, sin embargo, en que a pesar de esta dis-tancia, la 'extraordinaria feracidad de la tierra da tal desarrollo a los cafetos que la's ramas de unos y otros llegan a estrechar las calles de modo que el paso se ha ce dificil; seria conveniente en estos lugares fijar la distancia a cuatro varas. Senalados todos los puntos de un cuadro donde se van a .colocar los arbolitos del' cafe, se abrirAn los hoyos, dandoles la forma redonda o cuadrada, sirviendo la estaca de centro. Para -las siembras en general, la costumbre es hacer los hoyos de diez y ocho pulgadas de profundidad y de quince a diez y ocho pulgadas de diametro; ,hacerlos de m6nos seria inconveniente por cuanto el terr6n o pilon iue cubre la raiz del arbolito no quedaria biem., colocado. Cuando los recursos lo permitan,' la tierra fuere algo compact, y el terreno estuviese muy cruzado de raices, lo quo ocurre en las tierras virgenes, Lsa dimensiones de los hoyos deben ser ma yores. El que esto describe ha hecho ensayos que le han demostrado las ventajas que se derivan dando a estos hoyos el mayor ensanche posible. En un terreno de primera case di6 a los hoyos una vara de diametro y tres cuartas de profundidad, hiientras que en la misma linea arbol de por medio, sembr6 al uso comin; los hrboles sembrados en hoyo abonado se desarrollaron con una prontitud asombrosa, el tronco tomo mayor espesor, el ramaje mas frondosidad, y las cosechas fueron mas abundantes que Jos sembrados por el sistema ordinario, esto es, en hoyo pequeno. En Centro America se dice hoyo abonado cuando a 6ste se le da mayor dimension, y es del caso advertir aqui, que ~en las haciendas grandes el abono no es otro que el mismo terreno removido y mejorado por la influencia del sol; por lo que. importa que los hoyos, de cualquier tamano que sean, se hagan con anticipaci6n

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181 a la siembra dal cafeto, a fin de que la tierra extraida ( del hoyo, que por su mayor profundidad estf mas fresca sea por-consiguiente mas fecunda. La practice de hacer los hoyos el mismo dia de la siembra, o poco fntes, es perniciosa, y debe abandonarse. Ojala pudieran prepararse con la anticipacion de dos o tres meses. Para los lugares de 5 a 6 mil pi6s de elevaci6n o mats, se formaran las calles o lines de Este a Oeste para que el sol pueda penetrar hasta la tierra con facilidad. En los lugares cflidos se practicara todo lo contrario; las lineas deben llevar la direcci6n de Norte a Sur, porque asi se abrigaran mntuamente. Terminada esta operaci6n, se procedera a la plantaci6n del platano en los lugares cflidos. Esta, siembra trade varias ventajas. Primera, por el abrigo; segunda, porque el producto de la venta de su fruto ayuda a los gastos de la finca; tercera, por el us' que puede haecrse del platano como alimento para los peones de la misma finca; cuarta, porque en caso de abundancia, puede servir de alimeto para las reses, caballos y cerdos; quinta, porque sus despojos abonan la tierra e impiden el rapido crecimiento de las malas yerbas. Es de advertir que en los terrnos feraces el platano se reproduce de un modo asombroso, hasta estrechar e impedir el crecimiento delcafeto; se hace, pues, indispensable dshijar las macollas cada aiio a entrada de la estaci6n lluviosa, cuando el abrigo no se hace tan necesario como en la estaci6n seca. Tambi6n es conveniente notar aqui, que el plftano propiamente dicho, no produce a una altura superior de 5,000 pi6s, mientras que los especies de guineo y dsninico las hemos visto dar fruto a una elevaci6n de 7 a .8,000. Observaciones para el abrigo En los lugares calidos ya se ha dicho que el abrigo es conveniente. El platano se colocara en lineas -a la distancia uno de otro, de ocho varas en todas direcciones; si la temperatura del lugar fuese demasiado caliente,. la distancia puede reducirse a seis varas.

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182 En los lugares en donde no fuere fAcil conseguir el plftano se hard uso de otros arboles de' rapido crecimiento. Es convenientetadoptar los que en el lugar se acostumbren para las cercas vivas cuidando de no hacer uso de aquellos cuyo follaje demasiado frondoso viniese a dar ma's sombra de la necesaria; tampoco se harf uso de los Arboles frutales aceitosos, como el aguacate, pues los cafetos inmediatos sufrirn hasta arruinarse (1). A medida que el clima es \mas fresco, o mals elevado el terreno, la sombra se hace menos nesaria como abrigo contra el sol. El cultivador podra apreciar mejor las condiciones locales de su terreno, para determinar si el abrigo es indispensable o no, segnn que sea mas calida o ms fresca la temperatura del lugar que ocupa su finca. Todo agricultor sabe que el sol es indispensable para el desarrollo y fructificaci6n de las plants. La acci6n del sol es menos directa en los lugares elevados. La atmdsfera se enrarece. a medida que la altura es mayor, y por cousecuencia de su poca densidad el enfriamiento' de sta es ma's rapido. Ademas, por la proximidad de dichos lugares a las montafias, las lluvias sot mas constantes y la humedad es mayor; aprovechar el sol para dar calor a la tierra es 'no s6lo conveniente sino necesario, particularmente cuando el terreno es virgen. Observaciones hechas en diversas temperaturas me han traido la convicci6n de que la mucha sombra es perjudicial en todos los climas para la fructificaci6n. Aun en-los lugares cAlidos la sombra debe proporcionarse de modo que durante una parte del dia el cafeto quede expuesto a los rayos directosfdel sol. Insistir6 n este asunto, porque ]a opinion no ha podido an uniformarse entre los agricultores sobre la cuesti6n abrigo y sombra para'los cafetales; raz6n porque ha sido' para mi este punto objeto de escrupuloso estudio. 1 El mejor Arbol para abrigar los cafetales es el bucare, muy generalizado en Venezuela. (N. de Balmaseda).

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18a Algunos se quejan de que por haber destruido los. Arboles que al principio daban abrigo contra la fuerza. --' del sol, los cafetos han sufrido considerablemente. Nada mats natural, pues criados a la sombra, no han podido resistir, sin algnn daino, la influencia del sol, o sea la rapida transici6n. La sombra cuando se tjuzga perjudicial, debe quitarse poco a poco. Otros se fundan en la ventaja y conveniencia de la sombra, por el verdor y desarrollo del cafeto; pero no se fijan en que la planta es mis debil, las ramas mas delgadas, el fruto mats escaso, y en que si algunas plantas producen con abundancia, es porque estan mas expuestas al sol durante algunas horas del dia. La ventilaci6n es necesaria, asi como Lo es el sol. Como abrigo del viento;en donde los nortes son muy fuertes, es conveniente sembrar hileras de Arboles de alguna elevaci6n en lineas opuestas que quebranten su fuerza. Estas liieas pueden sembrarse en las rondas o calles anchas. En algunas partes de Centro Am6rica en donde la temperatura es cklida, acostumbran dejar, al hacer los derribos de los montes, Arboles corpulentos de trecho en trecho proporcionados para que a la vez sirvan de abrigo contra los fuertes vientos y el sol. Estos Ar oles se podan hasta cierta altura para que el aire pueda circular por debajo con toda libertad. No estarh de mas copiar textualmente lo que respecto a sombra dice el Sr. Madriz en la obra que actualmente me sire de modelo. El*Sr. Madriz se refiere a Venezuela y confiesa la poca producci6n de los cafetos en aquella Republica relativamente a la de otros paises, y duda sobre si la causa sera el exceso de sombra. "Ocup6monos, dice,, de una cuesti6n s6ria y delicada, en la que hombres inteligentes em. el cultivo de cafeto, de diferentes paises, no estan de acuerdo, bien que en Venezuela la opinion sea uniforme y sin contradicci6n, la-cuesti6n de la sombra. En nuestra Republica se reconoce como absolutamente indispensable, y yo pienso que con mucha raz6n, abrigar los cafetales con Arboles V

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184 corpulentos, y la practica es general, tanto en las llanuras cAlidas como en las montanas de temperaturas templadas; mas en las Antillas, Centro Am6rica, Brasil y una gran parte de la Arabia, tienej, diferente practica. En estos paises, el arbol del cafe nace y vegeta recibiendo constantemente el sol, y a ello se atribuye especialmente la abundancia de cosechas que en ellos se recogen. No dudo que esta circunstancia sea una fuerte causa concurrente,; Prero no exclusive. Algunas otras particularidades locales debencontribuir a ello, y yo pienso que sea la principal el esmero con que se hace el cultivo: En Venezuela La experiencia ensefia que sin la sombra el Arbol perece a los pocos afios de producci6n. Cuando se introdujo en este pals el cultivo del'caf6, a fines del siglo pasado, los primeros plantios se hicieron a to'do sol, y sin duda que los resultados fueron poco satisfactoriosyporque algun tiempo despues empezaron los plantadores a darles abrigo con el frondoso bucare en los terrenos calidos; mals en las montanas frescas continuaron por mats de medio siglo plantando sin abrigo. Finalmente, se -ha .concluido por adoptar la sombra en todos los terrenos y temperaturas, prevaleciendo la opinion de que sin el auxib lio de ella el arbol del cafe aunque produzca abundantes cosechas en sus primeros anos, decae en breve tiempo y perece, dejando arruinados a los propietarios. "Como queda dicho, puede asegurarse que la opini6n y la practica entre los agricultores de Venezuela es, sin excepci6n, plantar Arboles corpulentos juntos con el cafeto como garantias de buenas condiciones y de duraci6n. Veamos cual es la produccion media de los cafetales con la sombra. Los mejores, es decir, los tituados nias ventajosamente, con mediana asistencia que casi por lo general en Venezuela es poco inteligente y descuidada, la produccion apenas alcanza a una Libra por pi6 de cafeto. Los pocos favorecidos y mal atendidos, menos, muchas veces no lMegan a media libra. Producciones mayores son de raros anos y deben con siderarse como excepciones, que no pueden servir de punto de partida para cflculos bien fundados. Preciso es convenir en que tales rendimientos dejan mucho que

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185 desear, y que no pueden satisfacer las justas aspiraciones de los plantadores;sobre todo cuando en-otros paises ,los productos son mucho mayores. En Centro-Am6rica, Brasil y Arabia, es cosa averiguada y fuera de duda que la producci6n anual de un pi6 de caf6, es de 2, 3, y mas libras; y seasegura que en la Arabia Regan hasta 10. A Cu l puede ser la causa de productos tan diferentes? ISerA el empleo de la sombra en Venezuela? ISera una marcada inferioridad de los terrenos en nuestra Republica? 10 sera, como dejo dicho, el descuidado cultivo que damos a nuestros cafetales? Bien merece la importancia de la cuesti6ff un serio y profundo estudio, y seria de desear que personas inteligentes visitaran aquellos paises para inquirir las verdaderas causas que pueden obrar en tan variadas producciones. Por mi parte, sin atreverme a resolver la question de un modo absoluto, repito que la principal consiste, sin negar la concurrencia de otras, en nuestro deplorable cultivo.' "Mife atrevo a asegurar que mejorandolo, podremos obtener resultados, cuando menos duplos. El uso de ambos estimulantes seria de, grandisima utilidad." "Existe en Venezuela una poderosa causa para abrigar los cafetales, y es que la sequfa se prolonga por largo tiempo, dejando de Hover en algunos afios desde Octubre hasta Abril o Mayo del aio pr6ximo, es decir, 7 meses; y es evidente que una planta de races tan someras como la del cafe, no puede resistir en buenas condiciones la falta tan prolongada de un elemento indispensable a su existencia, sin procurarle un medio que atenne y debilite la acci6n constant de los soles tropicales. En el Yemen y Centro-.#m6rica, como asi mismo en todo el archipi6Tago de las Antillas, la sequia' no se prolonga nunca por tanto tiempo: las lluvias son frecuentes, y esta circunstancia protege considerablemente la vida de los cafetales y les permite fructificar con abundancia cuando la tierra, clima y cultura concurren ventajosamente a darles fuerza y vigor." Sin un estudio minucioso sobre las condiciones del terreno en Venezuela, de su clima y condiciones atmos-

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186 f6ricas, y del cuidado que dan alli los hacendados a los cafetales, no es facil resolver con acierto cuestion tan delicada. Dice el Sr. Nadriz que los cafetales sin sonibra en aquel' pals perecen en breves anlos, y dice tambi6n que las lluvias s'on muy escasas; por consiguiente, el terreno debe ser excesivamente seco, y dice por n1: timo, que "poca es la atencion que se da alli a las fincas de caf.'" Son todas estas razones que concurren a que la-cosecha sea escasa; y la circunstancia de que la generalidad dV las fincas no se gncuentran, aunque en las montafias, a una altura, de tres a tres mil quinientos pi6s, sin duda contribuye a que los cafetales no puedan tener larga vida sin sombra. Los terrenos en Centro-Am6rica por lo general son hnmedos, las lluvias son frecuentes,ty en Costa Rica ningun cafetal de alguha consideraci6n se establece a una altura menor de tres mil quinientos pies, y son estos los que se reputan' mas bajos y por consiguiente los que reciben algnn abrigo. Estos cafetales produced caf6 de inferior calidad, como queda demostrado al principio. Concluyo repitiendo que 4n las temperaturas c6lidasel abrigo es conveniente, y que en las frias, esto es, a mas de cuatro, a cinco mil pies de elevaci6n sobie el nivel del mar, el abrigo lejos de. ser ventajosoes perjudicial para la cosecha. Trasplantaci6n Para trasplantar son preferibles los dias de soV escaso; que decimo~entoldados, y mas preferibles aun los ligeramente llutiosos; pera nunca los de fuertes aguas ceros.'Los inconvenientes que 6stos presentan son grandes: los hoyos que van a ocuparse se llenan de agua, y la tierra inmediata que debe emplearse para afirmar el arbolito, se pone tan gredosa y pesada que no se presta a la operacion. Al extraer el arbolito del almacigal debe cuidarse esmeradamente que el pilon salga entero, de forma redonda y de un volmen proporcionado al tamano de la planta, de manera que las yraices queden bien defenC

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187 didas o cubiertas dentro del terron. La altura de 6ste, por lo general,. es de siete a nueve pulgadas por siete a nueve de diametro. Si aconteciere que la raiz perpendicular llamada nabo, por ser la mis fuerte y la que sostiene el arbolito, quedare descubierta en la parte inferior, se cuidar4 de cortarla al sesgo con un cuchillo; mas esta operaci6n no se har6 sino al tiempo de la siembra, para evitar la p6rdida de savia, y para defender la parte cubierta por el. terreno de' la accion secante del aired. Este corte es indispensable al progreso y vida de la planta; de Lo contrario el nabo se doblaria y al desarrollarse tomaria la forina de un tornillo, en una direcci6n no conveniente. Dandole un corte al sesgo en el acto de la plantaci6n, el Arbol reconcentrari todo su jugo, acelerar la multiplicaci6n de sus ralces latezales, que son las mats fovarables a la vegetacion, y brotaran hasta cierta distdncia en la superficie de la tierra ligeras raices, a manera de cabellos, que se extenderfn en todas direcciones y alcanzarAn nueva tierra y nueva sustancia. El medio mias c6modo para extraer los arbolitos del ainacigal es principiar el trabajo por uno ,de los extremos de la era, formando una pequena zanja a la profundidad que se quiera dar al terr6n. Seguidamente se ira aislando el arbolito Con su terron correspondiente por medio de cortes 'o zanjitas muy angostas. Efectuado el aislamiento se introducir el' machete por la parte inferior, quedando asi la planta con su terr6n desprendida completamente de la era. La forma que se da al terr6n, siendo mas ancha la part superior que la inferior, es semejante al cuerpo de un pilon, raz6n porque se le denomina con este nombre. Ya se ha dicho que todos los arbolitos del almacigal no son aparentes para la siembra; se escogen los mas sanos, crecidos y frondosos; los demhs se dejarn en la era para que continue su desarrollo, y en caso necesario, para aumentar la siembra mas tarde, o reponer las p6rdidas que hubiese. Si el almacigal estuviese pr6ximo al terreno en donde se va a hacer el cafetal, los arbolitos se conducirAn a su destino acomodados con cuidado en carretillas de

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188 mano, o en angarillas; pero si el almacigal estuviese distant, lo suficiente para que sea necesari el uso de carros para su conducci6n, cada terr6n o piodn se envolver o forrar en hojas fuertes, como las de cana de azucar o laminas del tallo del platano, amarrando los extremos de dichas hojas o laminas al tronco del arbolito, quedando asi encerrado y sin posibilidad de desmoronarse el terr6n. Al acomodarlos en la carreta se cuidara de que vayan suavemente prensados unos con otros, y nunca es conveniente formar mas de una andanada, y en caso de necesidad se pueden colocar tdos con mucho cuidado. La operacion 'de fijar la planta se ha de efectuar con algan esmero, procurando que el pilon ocupe el centro del hoyo y de la primera capa extraida, no de la del fondo, pues 6sta sin duda es menos rica en sustancias alimenticias. En el caso de que la profundidad del hoyo sea de tres cuartas o una vara, 6ste se rellenar del modo indicado hasta la altura conveniente, de modo que el pilon en su part superior quede enterrado unas dos pulgadas del nivel del suelo. Despu6s de bien afirmado el arbolito, lo que se hard comprimiendo bien'la tierra con las manos o con los pies, lo bastante para que no queden hoquedades entre el pilon y las paredes del hoyo; se trade hdcia el tronco un poco de tiera, hasta la altura de dos o tries pulgadas sobre el nivel del suelo, la que se comprimird ligeramente para impedir que las aguas se estanquen en dicho lugar, y una vez esparcida la tierra que hubiese amontonada, la siembra queda terminiada. Concluir6mos este capitulo, copiando lo que el mis mo viajero, Mr R, M. Lepelletier dice sobre trasplantaci6n, distancias, enfermedades, modo de cuidar, y rendimiento de los cafetales del Y6men, que son los primitivos y de donde se ha estendido ese grano, como se ha 'dicho, por el mundo con la circunstancia de ser aquellos, segnn parece, los que dan mayors productos. "Se trasplantan los arbolitos ordinariamente al aio de edad, o poco mals. Antes de trasplantarlos, se trabaja bien la tierra, de donde se extraen las races y las

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189 alas yerbas, hacienda seguidamente hoyos cuadrados de media vara o algo mas, de cada lado, destinados a recibir los arbolitos ; 'se les llena con tierra mezelada con abonos, y se cuida de hacer a cada pie de cafeto una pequena cavidad para contener el agua que se les da.' "Esos cafetos plantados en tierras flojas, se colocan a la distancia unos de otros, de 2 varas, y los que ocupan tierras compactas o cascajosas, 'a una menor, vara y media. El cuidado que se les consagra consiste en regarlos con frecuencia, y limpiarlos tres o cuatro veces en el afno, removiendo la tierra y poniendo abono al pi6 de los arboles. No puedo dar idea exacta de la mortalidad, cuando han alcanzado un complete desarrollo, porque esto depende de la sequedad y de los gusanos, que se comen las raices; pero se me ha asegurado que en los aios de sequedad mueren muchos pi6s y que en los de abundantes liuvias mueren muy pocos. Los ultivadores de los contornos de Saana, Houden, Iabech, Dejebels, Rasi y Charab, no reemplazan jams los cafetos que han muerto en pleno desarrollo, estando persuadidos de que los nuevos que se pusieran en su lugar, perecerian por las mismas causas, de donde resultan las faltas considerables que Mr. Bre6n ha observado, y que son tanto mas grandes cuan,to mas antiguos los cafetales. En el pals de Safan, donde el cafeto parece-estar mejor cultivado que por otros. lugares, cuando un Arbol muere se hace un gran hoyo en el lugar donde estaba; la tierra que contiene se traslada a otro lugar distante, y se llena con ;otra buena, despu6s de lo cual se planta un nuevo arbolito." "Los cafetos del Y6men son atacados por tres enfermedades que los arabes no encuentran medio de precaver, y son: la insolaci6n en los anos secos; los gusanos blancos que se comen Ias races, especialmente en los nuevos plantios, y los piojos, que felizmente s6lo se anidan en los viejos safetales, con frecuencia abandonados." "La sombra no es necesaria a estos Arboles en ciertos terrenos, y si los Arabes los cubren, es las mas veces para embellecer los plantios y para procurarse ma-

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190 dera, que es rara en Arabia; ma's en los terrenos que no pueden tegarse se consider indispensable.' En las provincias de Saana, Anes, Houden y Ha bech, se detiene el caf6 en su, crecimiento cuando llega a la altura de 2 varas. La operaci6n de recortar, se hace en la estaci6n de las lluvias, en. un dia hnmedo, y se renueva 'cuantas veces la vegetaci6n lo exija. Algunos cultivadores solo lo hacen cuando el arbusto comienza a producir. En algunas provincias lo dejan crecer libremente. "Los cafetales se trabajan con el arado, si estAn plantados formando calles anchas; y si angostas, con la escarda. Los trabajos, como queda dicho, se hacen tre o cuatro veces en el ano, y en cada trabajo se pone abono al pi6 de cada arbusto. Se tiene cuidado de quitai las ramas secas, y de poner'horquetas para sostener las muy cargadas de fruto. De todos' los cuidados que se les dan, el mas necesario es el riego frecuente." "Los cafetales comienzan a producir con abundancia a los 4 6 5 anos, y no esttin en plenitud sino a los 7. El producto medio de cada pie, es de 5 kildgramos o algo mnds, es decir, 11 libras de cafe por ano. Un cafetal bien cuidado dura 30 anos." "Se habla con frecuencia de un caf4 de Moka de granos redondos; este caf6 es lo mismo que el .otro, y producido por los mismos arbples, con la particularidad de que. cuando la cereza no cubre mas que un grano, entonces es redondo; asi como cuando tiene tires, es regularmente triangular." Generalmente se da el caf6, a que hace referencia Mr. Lepelleter, el nombre de caracolillo, .y como muy bien dice, es producido por los mismos Arboles, particularmente en los extremos de las ramas cuando la cosecha es escasa y el arbol es de alguna edad. Conservaci6n Habiendose expuesto los diferentes procedimientos para la formacion de un buen cafetal, resta decir cual sea la manera mfs conveniente de' educar los arbolitos

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191 hasta que lieguen a la edad de fructificar y cuil el modo de mantenerlos en buena y constante produccion. El principal cuidado consiste en' mantener el terteno tan limpio como sea posible, para que los arbolitos no sufran por la absorci6n de las yerbas que nacen en grande abundancia en losterrenos feraces, particularmente &n los climas calurosos. Estas yerbas creciendo al lado de los cafetos no s6lo se apoderan de gran parte de las sustancias terreas y areas que les dan vida, sino que estrechan y comprimen sus tiernas raices, y a la vez los pivan del sol y del rocio, por lo que, como consecucncia necesaria, languideceh o perecen: en prueba de lo cual no hay mas que fijarse en el color amarillento que tomnan las hojas, cuanto se descuida la limpieza, o se abantlonan por completo. Al limpiar la tierra de las yerbas que circ'undan el cafeto, se ha de cuidar de colocarlas en medio de las calles que separan las hileras, formando lineas rectas en toda su extension; y bien 6sta no sea la praetica general, la aconsejo como la ma's conveniente pgr dos razones: la 14 porque reunido el monte o producto de la escardadura o deshierba en hileras, en el caso de frecuentes lluvias, la yerba arrancada perece facilmente, y en el evento de reproduccion, suceder solamnte en una parte de la calle, quedando lo restante limpio y en estado de recibir libremente el sol y el aire: 2 porque formfndose en dichas hileras dep6sitos de abonos inmediatos a los pi6s de los Arboles, 6stos se benefician todos los alios despu6s de la cojida de la cosecha: Las yerbas acabadas de arrancar, sobre todo si. hay abundancia en la estaci6n lluyiosa, no conviene situarlas al pi6 de los arboles porque fermentando o sufriendo su descomposici6n sobre las races, causarfan notable mal. Repito que deben colocarse en medio de las cables, donde despu6s de podridas se convertiran en abono para fecundar los cafetos. Lo expuesto es con relacion a los terrenos de poca inclinaci6n; ma's si fuesen de fuertes pendientes, ,como ordinariamente son los de montalias, las deshierbas deberan forzosamente practicarse en direcci6n opuesta a la pendiente, es decir, atravesadas, con el fin de

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192 que las fuertes lluvias no arrastren ni precipiten la tierra removida por la escarda, tierra que es rica en sustancias nutritivas. Detenida el agua por los obstaculos que encuentra en su descenso, regularmente se filtra con lentitud, dejando mejor humedecida la tierra sin despojarla de los abonos que contiene. Esta practica es constant en todas partes, y la recomiendo co11o sumamerite ntil y provechosa a la fructificacion y sostenimiento de lQs cafetales. Para efectuar la _limpieza, el instrumento mats adecuado es la escarda o azada ; tambien otro, hoy poco usado, llamado "tasis;" el machete casi nunca debe emplearse. La azada tiene la ventaja de remover un tanto la tierra, mortar las yerbas por sus races, y permitir la ejecubi6n del trabajo sin lastimar los arboles, al paso que con el machete sucede todo lo contrario, destruye muchos de los tiernos pi6s de cafetos, como igualmente los Arboles plantados para sombra. La limpieza con dichp instrumento tiene ademfs otros graves inconvenientes: pone la tierra compacta y dura con el agrupamiento de las races que deja intactas, lo que da lugar a la aparici6n de yerbas tenaces de cualidades detestables: el trabajo ejecutado con 6l, sobre ser malo, es de muy poca duraci6n, y en definitive resulta a mayor precio, en atenci6n a la necesidad de repetirlos con cortos intervalos; son pocos y determinados los casos en que convenga. Los citaremos, cuando por algun impedimento o causa mayor, no se hubiese podido limpiar el cafetal en .tiempo oportuno, y la yerba hubiese tomado gran crecimiento; y cuando sobrevengan las lluvias abundantes y frecuentes. En el primer caso, no pudi6ndose emplear la azada, puede suplir el machete ; y en el segundo, estando la tierra empapada en agua y a veces un tanto desleida, el trabajo de la azada se, hace impracticable; pero t6ngase presente que siempre que se empLee el machete, pasados algunos dias, es necesaria una nueva limpieza con la azada. En los terrenos flojos y arenosos el uso del machete es menos perjudicial; pero debe siempre evitarse; y en ningun caso emplearlo dos veces seguidas. Algunos agricultores llevados de ciertas facilidades qne ofre-

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193 ce ese instrumento, To emplean con frecuencia sin reflexionar en sus grandes inconvenientes. Si el plantio se estableciese en terreno plano de clima caluroso, y se contase con agua para regarlo, de grande utilidad sera humedecer la tierra durante la sequta, que regularmke dura en algunos lugares, oOmo en Venezuela; 6 y hasta 7 meses, en cuyo tiempo los plantios languidecen y en ocasiones perecen. La tierra misma indica la oportunidad de humedecerla, lo--que siempre debe hacerse con cierta mesura, para que el terreno conserve el calor necesario. Creo que en los iimas ardientes, los riegos deben repetirse cada tres semanas y cada dos, si la tierra fuere floja y arenosa. Faltando el elemento precioso del agua, forzoso sera buscar en la sombra un alivjo o medio de atenuar los ardores del sol.fLas mis veces es eficaz, por cuya raz6n queda indica do que el platano guardar menores distancias en los terrenos flojos de climas fuertes. De nuevo recomiendo la pronta y expedita salida de las aguas, especialmente en terrenos compactor o arcillosos. A los 12 meses de sembrados los plttanos como irboles de sombra, comienzan a dar abrigo al cafeto, y por ello seria de gran utilidad fijarlos un afio antes que 6ste, para prevenir los peligros a que estaria espuesto en temperaturas ctlidas, faltando el agua so entiende, pues teni6ndola, la plantaci6n podra hacerse del todo en el mismo afio. Lo propio cuando el clima sea moderado. Pasado un ano, el platano principia a producir su abundante fruto, y aconsejo su plantacion porque, como queda dicho, sobre ser. benefica su sombra, abona considerablemente el terreno. No debe desatenderse su conservaci6n por el espacio de tres o cuatro afios. Transcurrido este tiempo, conviene destruirlo, poco a poco, en los lugares frescos para que la ventilaci6n se establezca libremente, y para que el sol obre sobre la tierra. Los arboles de sombra que naturalmente han adquirido gran desarrollo, a los cuatro o cinco anos, importa que se Tes corten las ramas horizontales y todas las demis que puedan contribuir a la formacion de un Arbol robusto y frondoso. Por efecto de dicha operaci6n Ta 13

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194 savia del arbol se concentra en las ramas bien dispuestas, y por consiguiente debe esperarse sea mats lozano y su forma xnis regular; pero tengase presente quo dicho core debe limitarse a lo absolutamente indispensable, pues que traspasando los limits rationales, como tengo dcho que acostumbti algunos, quitan al Arbol los medios de nitrirse abundanteinente con las sustancias atmosf6ricas. -Las hojas de los Arboles son los vehiculos por donde se introduced dichas sustancias, sin las cuales la vegetation es completamente nula; y si setdisminufen fuera de medida los conductores, es evidente queel desarrollo sera" lento y dificil, produciendo en consecuencia un resultado contrario al que se buscaba con ]a mutilacion. "Durante log dos o tres primeros aios, si la tierra fuere de regular fertilidad, y el esmero consagrado a la fundaci6n tambien regular, el cafetal no necesitara de otras operdciones que las mencionadas, y pienso que el 6xito sera completo. LLegado a los dos o tres aflos, creo flue es indispensable detener el cafeto en su crecimiento, con el fin de dar robustez al bronco y al ramaje. Sobre este punto las opiniones de los agricultores no estin de acuerdo: upn' pretenden ser maxs conveniente dejar el arbol en libertad de tomar todo su crecimiento desde el principio; para quo contenga mayor nameto de ramas de grande extension que aunienten la fruetifieaci6n; otros, en cuyo nnmero se coloca el exponente, piensan de un modo. contrario. La poda de la rama principal, que tiende a elevarse perpendicularmente, la creo necesaria luego que el Arbol ha ligado a la robustez. Sin dicho corte o poda partial, el Arbol toina un crecimiento irregular, sus ramas, -con especialidad las inferiores, no adquieren la necesaria robustez, y las superiors, no siendo bastante fuertes, se doblan hicia abajo con perjuicio de las otras y de los arboles vecinos; ademas su forma se hace imperfecta y viciosa. Esta poda, primero de la rama principal, y mias tarde de las dos que brotan al pi6 de la cortada, la juzgo de absoluta necesidad debiendose 'efectuar siempre, aunque se tenga en mira dejar en adelante la arboleda en

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1195 toda libertad, sobre lo que'volver6 a ocuparme en el curso de este. trabajo. Antes de termina' 'ste capitulo creo de mi deer recpmendar a los cutivadores del cafeto, la neceidad do destruir completamente en-el acto de hacer lalimpieza o separadamente, que es mejor, cualesquiera de las especies de lianas que se encuentren enlazadas con la ramas del cafeto llamadas vulgarment "bejucos." Estas plantas, de la mis rfpida propagaci6n, cubriendo en corto tiempo los arboles del caf6, les cau san notable dano y por Jo tanto es fuerza hacerles guerra sin piedad hasta extinguirlas. Observacioxes sobre la asistencia de los cafetales Es conveniente hacker aqui algunas breves observaciones sobre las deshierbasde los cafetales, 'y el modo de conservarlos. Al hacer uso de la azada cada trabajador tomara una calle, o sea. el espacio centre dos hileras de Arboles de caf4, procurando traer hacia el centro de la calle todas las yerbas que vaya arrancando desde el pie de los cafetos do su calle, consiguiendo asi dejar en el centro y por toda la extension de dicha cape un cordon o lonillo de todas las yerbas arrancadas, en donde por .quedar expuestas a] sol, la descomposicion se efectuara con mas rapidez, o si, por exceso de las lluvias y la calidad de las yerbas, 6stas no llegaren a marchitarse, el perjuicio sera de poca significacion, puesto que como es natural, su posici6n distante de las hileras no tles permitirA absorver los jugos que van a alimentar\ a los cafetos. Habra especial cuidado en no introducir la azada si no lo suficiente para no arrancar la tierna planta con is d6biles raices, limitndose a una ligera raspadura en todo el circulo inmediato a cada Arbol. Para el uso de la azada cada peon tomara pna calle principiando por el centro de ella, pues como en este van a quedar los dep6sitos debe limpiarse antes de acordonar alli lag malezas. La azada no debe enterrarse como para el caso de remover la tierra, ino que correra casi a nivel procurando levantar una capa ligera de

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196 tierra con las yerbas y las races someras de estas; al deseargarla hacia el centro de la calle por medio de una-ligera vuelta que se dara a la azada se conseguirA que la yerba quede hacia abajo y que la -arte de tierra con las raices qupden .expuestas en la parte superior, o mfs clard, usando t6rminos vulgares, se voltearh la azada "boca abajo.' Al llegar inmediato a los troncos de los arboles, la raspa apenas sera lo suficiente para arrancar la maleza, cuidando de no herir el pie del cafeto, para evi tar lo cual no es por demas hacer uso de las manos pa-ra arrancar las tiernas yerbas que est6n inmediatas al pi6 de los Arboles. Las yerbas que queden en toda la extension de la calle, cuando la estacion sea muy fluviosa y el terreno demasiado himedo, para evitar que continien con vida, se las cubrira lo mejor posible con una ligera capa de tierra que se extraera de la iperficie de los puntos inmediatos. Los que no est6n acostumbrados a esta clase de trabajo, no hay duda que lo considerarAn penoso y dispendioso, por e sumo cuidado que hay que emplear al ejecutarlo; pero para persuadirlos de que este es un error ; baste saber que hay peones en Costa Rica que sacan en un dia 700 y 800 varas de calle, y que el peor de los peones no saca menos de 500. Escetnase el caso en que por descuido las yerbas hubiesen tomado demasiado crecimiento y que los troncos de estas y las races presenten mayor resistencia para arrancarlos; o que por mucho tiempo se hubiese hecho uso 'de solo el machete, cuando la tierra, se ha compactado y endurecido al extremo de impedir el paso libre de la azada, y descuido que un hacendado no debe permitir jams, pues los costos seran triples al darle el aseo debido. Me permito poner aqui un ejemplo de una hacienda, asi descuidada y casi abandonada por dos aios, en cuyo tie'mpo las pocas deshierbas que le dieron fueron con machetes; cuando hubo de atenderse en forma, la primera limpieza con azada, dada segnn queda aconsejado, mont6 el cost de $ 119, mientras que la segunda deshierba, tambien de azada, por la raz6n de encontrarse la tierra floja y libre de la resistencia que pre Ia

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sentaba el apituamiento de las muchas raises de LAs yerbas, cogt6 apenas $ 80; y las siguientes $ 50 cada una. Puede apreciarse el mejoramiento de la finca con los siguientes rdatos: mi6ntras no recibia el cultivo conveniente, producia de 40 a 60 quintales de caf6 anualmente, y a los dos anos de una esmerada asistencia produjo 300 quintales! Cuando una finca estuviese algo abandonada, lqs Arboles en estado ruinoso y el terreno muy compacto o duro, se hart uso del arado para romper o aflojar la tierra, a fin de que las raises puedan eytenderse con facilidad y dar asi vigor a la planta; nis si no fuere posible por el dailo que los bueyes o caballos pudieren ocasionar a los cafetos, esta operacion debe efectuarse con la azada, la que se introducira en la tierra tres o cuatro pulgadas si fuese posible. Las malezas y tierras asi removidas se depositarn, como queda dicho, en el centro de la calle; dando. al lontillo mas anchura para evitarle una elevaci6n inconveniente. La limpieza dada al terreno en esta forma destruira dentro de poco tiempo las yerbas tenaces, naciendo en su lugar otras faciles de destruir por su debilidad y poco crecimiento. Formado el tomillo en una deshierba, segfn las reglas apuntadas, indudablemente que la siguientequo ven dr6 a ejecutarse pr6ximamente a los dos meses, sera menos costosa, y vendr a ctnsistir en esparcir dicho lomillo, esparciendo las malezas, ya podridas, en forma de abono, sobre las raices.de los cafetos, continuando asi hasta la deshierba que ha de darse a entrada de la estaci6n seca, en la que aconsejo, cualquiera que fuese la temperatVra, que el lomilIo se former en la misma hilera de los arboles cubriendo el pi6 de estos, tanto porque servira para protejer las races someras de los rigores de la estaci6n, cuanto porque se descubre y ex pone al sol para ser bonificada latier'a del centro de. la calle oculta con las malezas durante la 6poca de las iluvias. Egta operaci6n se llaraa aporque. Recomiendo a tor 197

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198 dos los cultivadores de cafetos, especialmente a los que tienen sus fincas en climas cAlidos, que no descuiden el aporque de sus cafetos a entrada de la estaci6n seca, y siempre que sobre la superficie aparezcan las raices someras. En los lugares en doride las lluvias son frecuentes y fuertes, es decir, copiosas, y el terreno tenga alguna inclinaci6n, las corrientes que se forman por la abun dancia de las aguas, suelen ocasionar graves perjuicios, arrastrando la tierra-floi o sea;la capa de la superfidie que es la que contiene mayor alimentaci6n, esterilizando por consecuencia, los terrenos, o formando canales hasta er gtado de desarraigar la' plantas. Varios medios pueden adoptarse para evitar o aminorar estos danos: 1 Formar lioyos de una vara en. cuadr y media de profundidad en el centro de todas las called, a distancia de cuatro a cineo varas unos de otros con el objeto de recojer alli toda la tierra-flor o vegetal que las corrientes puedan arrastrar en su curso. Todos los anos s repetira esta operation, procurando no abrir los nuevos hoyos en el mismS lug'ar que los anteriores. Esto sistema es inconveniente por el gasto que ocasiona. 24 En Jugar de Los cordones o lomnillos, ya descritos, se formaran en-lineas en el centro de las calles al tiempode las deshierbas, figurando cuadros (cajones) estendi6ndolos de arbol a Arbol, o de dos a dos Irbo'es, segun la pendiente. Estos lomillos se forman como los anteriores de las malezas y de la tierra del centro de la calle o del cuadro, y no se les destruye hasta la entrada de la estaci6n seca. Cuando fuere indispensable limpiarlos se rasparn las malezas con la azada y se volcara sobre los lomillos. Es este el sistema que he adopi tado en las fincas de mi propiedad habi6ndome dado buenos resultados. Estos cajones evitan por completo toda corriente de agua dentro del cafetal, pues esta se depositA-en pequefias cantidades dentro de& cada caj6n. El costo de la primera deshierba bajo esta forma es el mas crecido, para las siguientes solo hay que raspar y rectificar los lomillos.

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199 Resitmbra "Al aflo de plantado el cafeto, a la entrada de las aguas, o poco mas tarde, si no hubwise sido posible hacerlo al comienzo de ellas, es nec .r o reponer los arbolitos que por algnn acedente hubieren perecido. Con el fin de quo la fundaci6n se levante con todos los pies que desde un principio se plantaron, y de que no se hagan en ella trabajos improductivos,. importa hacer anualmente las resiembras de las fallas, 1lo que se -practica de la misma manera expresada para la plantaci6n; con la sola diferencia de que los hoyos deben hacerse para 6stos -con la mayor anticipaci6n possible y un 'tanto mas grandes-que los prmitivos, para que desaparezcan las causas que hubiesen contribuido a la p6rdida del arbolito, si fueren de la tierra, pues estando expuesto largo tiempo dicho hoyo a la "acci6n benefica del aire y del sol, y llenandose despu6s 'con otra tierra de mejores condiciones, es de esperarse el ffcil desenvolvimiento de la planta. Recomiendo la apertura del hoyo desde quo se observe la p6rdida de algnn arbolto: cuanto mas sea el tiempo que permanezca abierto, tanto mejor por las razones manifestadas, y no se eche en olvido que la estacion favorable para dichas resiembras, como igualmente para eualquiera otra plantaci6n, es la de entrada de aguas, porque teniendo en ella la tierra mucho calor, la vegetaei6n es mis vigorosa que en cualquiera otra. La resiembra comprende tambi6n la del arbol de sombra que faltare, acaso con ms -motivo que la del caf6, porque de ella depende la-vida de otros muchos arbolitos. Dejo advertido que los semilleros deben hacerse en doble cantdad del ninnero que se tenga pensado plantar; y agrego que deben hacerse todos los anfds, cualquiera que sea la edad del cafetal, para que nunca dejen de reponerse las p6rdidas ocurridas anualmente: Teniendo este cuidado, es seguro que el cafetal conservandose completo, dara siempre products estimables a la vez que el cultivo sera tambi6n un tanto mis li-. gero y menos costoso. El abandono enr esta parte ocasiona a los propietarios p6rdidas mas serial de las que

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200 generalmente se calculan, pues que no solamente comprende una sensible disminuci6n en los productos y aumento en los costos de conservaci6n, sino que afectaa los Arboles en pik, por la falta del abrigo que experimentan, y tambien ocasiona la funesta aparici6n de las parisitas que absorben el jugo del Arbol. Las resiembras, pues, deben considerarse tan indispensables, Como la limpieza o escardadura, que nunca puede omitirse, so pena de ver decaer rapidamente el cafetal. De nuevo se previene que deben hacerse en .el mes de Mayo o Junio, porque pasados estos mess, ni la estacion favorece la resiembra, ni el tiempo lluvioso que del aiio resta, es suficiente para que los tiernos arbolitos adquieran desarrollo y fuerzas bastantespara resistir la sequia que les espera. En el caso de no poder hacer la resiembra en su oportunidad, seria mas prudente suspenderla hasta el aio inmediato. La inoportunidad con que frecuentemente se hace este trabajo es causa las mas veces de su p6rdida; lo mismo se entinde para los Arbols de sombra. A los tries o cuatro dias de humedecidas las raises del cafeto comienza el desarrollo de los pequenos botones que despu6s de la cosecha han ido creciehdo; y al octavo o noveno dia se present la flor, en forma de tin jazmin, exhalando delicioso aroma con que perfuma el ambiente. Al tercer dia de abierta, comienza a crecer, quedando ya formado el germen del fruto; 6ste, en el espacio de ocho o nueve meses ma's o menos, adquiere su completa nutriion; toma entonces la cuticula que cubre el grano un color. rojo semejanteal de Ia cereza, lo que es indicio de perfecta madurez. Mas si desgraciadamente la humedad recibida por las raiees no hubiese sido en suficente cantidad para producir en la planta la necesaria excitaci6n que ocasione el desarrollo del bot6n y 'su completa abertura, en tal caso, estando 6ste un tanto adelantado en su movimiento de expansion por el impulso recibido, se paraliza, y muere inmediatamente sin llegar al estado de flor fecundante; y si no viniesen mas tarde otros botoncitos, formados con posterioridad a los primeros en otras articuaciones, a procurar al Arbol nueva florescencia, bien

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.201 que m6nos abundante, la cosecha quedaria completamente perdida. Teniendo agua de riego con que auxiliar el cafetgl en tal emergencia, puedo asegurar quo la cosecha no corre peligro de perderse. Acontece en algunos anos, raras veces, que a los dos o tres meses de la florescencia, ordinariamente er Junio y Julio, una parte de los frutos que contienen los arboles en via de desarrollo, ya bastante avanzados, comienza a caer al suelo, disminuy6ndose con tal accidente una cosecha que se calculaba abundante. En mi opinion, esto proviene de una de estas dos causas: o de extremada frialdad .en la tierra por efecto de copiosas y frecuentes lluvias, o de exceso de fruto quo no alcanzan a nutrir suficientemente las sustancias que recibe el Arbol. Cuando se presenta la caida del caf6 en estado o forma de municiones, pienso que no es posible evitarla, porque el suceder esto, es porque desde algnn tiempo antes vienen los 6rboles sintiendo, o falta de calor o de alimento; asi, pues, lo que puede y debe hacerse es prevenir el mal cuanto sea posible por medio de una esmerada limpieza que facilite a la tierra la adquisici6n del calor necesario, y por la aplicaci6n de abonos al pie de los arboles que les proporcionen sustancias; mas repito que estas no pueden ser sino medidas preventivas, que como tales, deben tomarse toda vez que se observe encontrarse los arboles con una carga extraordinaria. Tambien pienso que la extremada sequedad ocasiona los mismos efectos que la extremada humedad, contra la que solo puedo acon= sejar, en defecto del agua del riego, abonar el pie dd los trboles con bastante tierra tomada de los lados. Resta en este particular, queindique una practica poco conocida hasta hoy y que la considero conveniente. Es la que sigue: Acostumbran algunos cultivadores de cafetos, teniendo aguas de riego hasta el mes de Diciembre, y no para los de Enero en adelante, por agotamiento de las vertientes de donde se proven, regar sus cafetales abundantemente durante los ,meses de Noviembre y Diciembre, ann cuando la tierra no est6 enteramente seca, con la mira de prolongar la humanidad y precavgr los fuwestos efectos de una sequoia

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202 de muchos meses, no siendo para ello un inconveniente la, recolecci6n de la cosecha. Como el agua de riego en 1 los meses expresados, no estimula al arbol de caf6 respecto a su florescencia por no star en Tcho tiempo preparado para ello, ningnn perjuicio debe teierse de la anticipacion de dichos riegos; por el contrario, los conceptno de mucho provecho por-que los arboles de sombra conservan por mas tiempo su follaje, sirvi6n doles igualmente de poderoso preservativo contra las enfermedades provenientes de prolongadas sequias. La poda Veamos ahora c6ino debe hacerse la poda, cual es la oportunidad de darla y que intervalo debe haber en tre una y otra. La operaci6n es sencllla para el que quiera fijarse, y. consiste 1 En cottar las ranas seas. 24 Las improductivas. Y 39 En des/uir aquellas que, aunque produce tivas, hagan perder el equilibrio a la corriente de la savia. con perjuicio de la forma del drbol. En cuanto a las ramas secas, elccort6 se efectuara tomando una pequena porci6n, sea media pulgada, de la parte sana y verde, esto en el caso de que toda la rama no estuviese dafiada; pero si toda la raima estuvieseen mal estado, el. corte se bara media pulgada antes de su uni6n con el tronco o rarna de donde procede. Las ramas improductivas son todas aquellas que habiendo adquirido mucha extension y espesor y que aunque ostenten vigor y lozania, no sirven mas que para absorver juna parte considerable de los jugos de la planta. Cortando 6stas, que con razon llama el vulgo mamones o ladrones, la savia que sin provecho consumian, servira para vigorizar las restantes de buena condici6n; estas ramas-brotan por lo general del tronco o de la rama o ramas principales. En los arboles de alguna edad suelen nacer algunas ramas de figura raquitica, muy duras, y por consiguiente poco fruetiferas; 6stas tambien deben, destruirse. Para el caso 39 se necesita mayor suma de cuidados,

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a 203 puesto que se van a destruir ramas acaso abiidantes en cosecha. El arbol del caf6 cuando nuevo echa siempre las ramas de dos en dos en position opuesta; cuando por algfn evento una de 6stas se seca, el jugo que ha de repartirse uniformemente en todas las ramas se concentrd, :o mejor dicho, se dirige con mayor fuerza a la primera rama lateral que encuentra, ocasionando que 6sta tome grandes proporciones con perjuicio del restodel Arbol, lo que hace variar la figura proporeionada y regular que todas las ramas deben tener cuando la savia est4 bien repartida. Estas primeras ramas, por decirlo asi, aisladas; deben cortarse. A medida que el Arbol va creciendo y que las primteras ramas van dando productos, se cortarin 6stas hasta dar al tronco una altura-de tres cuartas sin ramajes laterales. El objeto fde este corte es evitar que dichas ramas, por su proximidad a la tierra embaracen para la limpieza o se pudran, como acontece con frecuencia por su contacto con el suelo hnmedo, pues.en ocasiones quedan sus extremidades debajo de los lomillos o condones formados al tiempo de las deshierbas: ademhs, impidiendo la circulacion del aire al pie de los frboles en los lugares muy hnmedos, se crian insectos que destruyen esa parte de la planta. En los lugares muy frios, esto es, de 5 a 7,000 pies sobre el nivel del mar, y cuando esta poda se descuida, se forma hacia la parte inferior del arbol un ramaje espeso y muy frondoso, que vulgarmente laman crinolina. Cuando asi se ha desarrollado un arbol, absorbiendo estas primeras ramas todo el jugo, la parte superior se cria raquitica y presenta ial aspecto. Cuando el arbol ha producido ya algunas cosechas, las ramas perpendiculares que le dan forma, se debi-litan y endurecen al extremo de hacer dificil el ascenso de la savia, y por-consiguiente las hi s y el fruto escasean, con excepcion de la parte superior o cogollo. Es conveniente, en este caso, cortar dichas ramas, dejando en su reemplazo uno o dos de los retofos mfs fuertes y de mejor aspecto. Es conveniente prevenir aqui que los cortes deben darse con-un instrumento cortante, al sesgo, evitando -r

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204 rajar las ramas, ni deben desgajarse con la mano, a fin de que la corteza se conserve intacta y no haya p6rdida de jugo. f Para detener el crecimiento del cafeto y para dirigir su desarrollo en forna conveniente, 9a se ha dicho que es preciso cortar la rama principal y central que tiende a elevarse perpendicularmente. Para esta ope raci6n, que tendra lugar cuando el Arbol tenga 1 y %A vara de altura, se fijari el podador en hacer el corte precisamente en donde termina la parte verde del cogollo y principia la lenosh, siempre a una pulgada sobre las dos horquetas inmediatas. El trabajo de capar, como vulgarmente se dice, sera igual en todas las ramas que tiendan a elevarse perpendicularmente Inmediatamente debajo de las horquetas en donde ,se hubiese ejecutado la primers cortadura, brotaran dos "nuevas ramas, que se dejan crecer hasta por uno o dos anos, que es cuando se ejecutar la misma operai, o se cortarh la mis debil por su base, siempre que el duefio prefiera una sola rama perpendicular por centro; pero cortando siempre a su debido tiempo-el cogollo de la que queda. Esta operacion, se ha indicado ya, tiene por objeto detener el crecimiento mientras que ci tronco y las ramas inferores obtienen mayor robustez y fuerza. No ejecutndose asi, las ramas perpendiculares se elevaran a una considerable altura sin-la fuerza suficiente para sostener el fruto, agobiindose por consiguiento y enlazandose unas con otras hasta formar una especie de enramada espesa, forma sumamente perjudicial, porque debilita la acci6n fecundante del sol e impide que la tierra tome el calor necesario para forzar la planta a florecer bien. Para los que quieran conservar sus cafetos a una altura eonvenieife y fija facilitando asi la recolecci6n e impidiendo los muchos danos a que estan expuestos al tiempo de la cosecha, bastard cortar anualmente los cogollos de las ramas perpendiculares a los retoios despues de la cosecha. En algunos cafetales, con especialidad de cliimas calidos, donde poco cuidado se ha dadoa la poda, como

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205 en muchas, fincas de Nicaragua, las ramas erpcen on toda libertad hasta obtener una considerable altu ; por consiguiente son debiles y muy flexibles, Lo que las -obliga a tomar diferentes direcciones hasta former u'na enramada que impide la circulaci6n libre d. aire y la accion fecundante del. sol sobrd la tierra. Es a esta circunstancia que debe atribuirse el poco ,rendimiento de las cosechas en algunos lugares. He visitado fincas en la Sierra de Managuas, San Marcos y Jinotepo de Nicaragua en que la asistencia del terreno nada dejaba que desear en cuanto al aseo; pero que la poda en aquela 6poca era totalmente desconocida; tnwoco aflojaban la tierra, ni aprovechaban las malezas como abo= no. La forma del arbol, con raras excepciones, era la de un paraguas. 'Mi6ntras que en los lugares frescos y donde la poda se aplica con inteligencia, la forma es casi piramidal, el centro del cafeto es fuerte y va cubierto casi desde su base de ramas laterales vigorosas, de tamano proporcionado, en. las que los granos de caf6 se apiiian con profusion. En el Departamento de "Los :Santos," hacia el punto de la sierra, denominada' "Quebrada Grande,'" he tenido ocasi6n de ver con satisfaccion cafetos con esta forma, sin embargo de que la altura del terreno no excede de 1,500 pi6s sobre el nivel del mar. La oportunidad, de la poda, a mi juicio, es aquella en que habiendo dado el Arbol todos sus frutos, y, encontrfndose como fatigado de su elaboraci6n, contiene menos savia que de ordinario. En los paises en donde jas lluvias terminan comunmente en los meses de Noviembre y Diciembre, para no volver a caer hasta Mayo del ano proximo, y donde las cosechas terminan con el ano, la poda debe efectuarse en el mes de Enero inmediato. En los que las lluvias se prolongan por mas tiemporfpor efecto de causas locales, la poda se retardar hasta que recogida la cosecha, los arboles entren en su periodo de reposo. Respect al intervalo que deba guardarse entre la poda dada y la futura, las opiniones tampocoestan de acuerdo. Pretenden unos que debe darse todos los anos, despu6s de la cosecha, otros cada dos, y en fin, otros

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206 caga tres. Para fjar las ideas en este particular, y adoptar decididamenteola opinion que parece racional, basta haber observado con atenci6n las operaciones que ejecuta elfrbol despu6s de sufrida la mutilation. Es evidente que en cada ano se forman y aparecen sobre los renuevos nacidos ci ano precedente, otros renuevos que pueden considerarse como prolongaci6n de los pri meros, no siendo 6stos los que producen frutos, sino' los del ano anterior; por consiguiente, el caf6 que se cosecha en un ano, no es el producto de renuevos brotados en el mismo, y si el de los venidos precedenteente, ofreciendo t"Ih vez dos producciones, una flor que en breve se convierte en fruto, y un rnuevo que a su turno ejecutara las mismas operaciones; ma's no se crea por eso que convenga dar la poda anualmente por forzar el arbol a una constante y nunca interrumpida producci6n. PracticAindola con tan corto infervalo no se obtendria otro resultado que fatigar la planta sin ventaja alguna, pues que la naturaleza no permite que la sabia pase bruscamente de -las gruesas ranas a las menores, donde se forman los frutos; es conveniente darle el tiempo necesario de trasmitirse por sus tubos o conductos, a fin de que pasando de los mayores a los menores, la savia se elabore y se prepare para former el fruto, 'que no puede venir sin 6stas condiciones.' Dandose la poda a los tres anos el Arbol, que necesariamente em plea una gran parte de las sustangias que recibe de la tierra, asi como -de la atm6sfera, en ali mentar las ramas 'formadas de los renuevos provenien tes de la nltima, consume en pura perdida la savia que debiera convertirse en fruto. Difiriendo dicha poda para el cuarto ano, o para mas tarde, el perjuico seria mayor, porque adquiriendo las mencionadas ramas robustez y extension mayoress reclaman una nutrici6n nias copiosa; asi, pues, es evidente que la poda no conviene sino de dos en dos afios: nunca anualmente, como tampoco cada tires. Los agricultores podran observar que un gran numero de renuevos que coronan los irboles de cafe no produced frutos; tampoco otros mezclados con los del center, igualmente infecundos; ellos nacen durante el ano 'de poda,, engruesan y se multi-

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207 plican en el que sigue, conservando la misma esterili dad, y por consiguiente deben cortarse en el periodo indicado, es decir, despues de la cosecha y antes de la florescencia. Acontece en algunos anos que por efecto de una osecha extraordinaria, aparecen muchos arboles marchitos y como exhaustos, segun lo indica el pAlido color que toman: la causa esta en la tierra de done las raices toman su alimento, de suerte que 6ste se disminuye segun la abundancia de la cosecha. En tales casos, las ramas del arbol quo indican sufrimiento deben quitarse, porque solo la poda puede devolver a toda la planta su vigor primitivo. Si la totalidad indicase sufrimiento, convendra reemplazarla con otra. En los afos excepeionales de lujosas jcosechas, relativamente a las anteriores, es. convenient procurar a los Arboles algnn abono, y en su defecto allegar al pi6 de ellos una buenacantidad de tierra de la superficie, del suelo regularmente rica en sustancias fertilizantes. Si como tengo indicado, este beneficio favorece siempre, con mucha mayor raz6n lo hara, en los anos excepcionales indicados, Las operaciones todas mencionadas, contribuirn eficazmente a las buenas condiciones en quo deben mantenerse los cafetales, con especialidad aquellos quc plantados en terrenos frios y compactos, poco produced, o en los secanos, donde el arbol despues de abundant cosecha se enferma y se hace muchas veces improduc tivo. Resta aun mencionar otra operacion necesaria, indispensable, en los plantios de cafetos. Cuando estos han llegado a una edad avanzada, de 25 a 30 anos, en que la forma de los Arboles ha perdido su natural regularidad, y en la que los rendimientos han disminuido notablemente, conviene cortar el Arbol por su pi6. Por bien asistido que haya estado el cafetal, su ramaje se encuentra disminuido considerablemente en la parte inferior del Arbol, o sean las ramas horizontales mas productivas que las otras, y como es natural que suceda la producci6n decrece en una mitad o algo mas. Para restablecer la forma primitiva, y tambi6n el vigor

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208 perdido, sino en absoluto, por'lo menos en gran parte, basta cortar los arboles por su pie, a distancia de seis pulgadas de la superficie de la tierxa, con un instrumento cortante de mediano peso, a fin de que las raices no sean atormentadas con golpes repetidos. Convendria para dicha operaci6n un serrucho fin6; y hago esta advertencia, porque de resultas del mal corte, Un gran nnmero de arboles perece y despu6s se hace indispensable reponerlos con otros snuevos, cuyo creel miento es mas lento que el retofio, y acaso menos vigoroso. Acostumbran algunos derribar los Arboles dejandole un tronco hasta de unasvara, y pienso ser/esta 'una practica perniciosa. Cortando al pi6, los renuevos brotan con mas fuerza que de otra manera, y adems la rama que di forma al, Arbol es mas regular, puesto que tiene su origen desde la, base. Al siguiente ano de cortada la arboleda, el pi6 de cada arbol sg encuentra vestido de renuevosrque importa cortar, excepto dosi, que se elegirtn entre los mats fuertes y mejor formados. Al tercer anto, se podan los dos que han quedado,-de la misma manera ya indicada para los tiernos arbolitos, es decir, recortando la rama principal. Para el duarto, el product es ya de algun provecho, y para el quinto la coseclia sera abundante. Con el procedimiento indicado se logra, aunque con algnii tiempo, sin grandes gastos, la complete reposici6n del efetal con productos casi iguales a los que diera en su juventud. Opino que cuando llegie el caso de practiear la operaci6n, el egite se laga por cuadros o tablones enteros y-no por hi'leras alternadas, es decir, cortando unas y dejando las inriediatas en pie, por dos razones: primera, porque encontrandose las renuevos sin estorbos y en mayor libertad, con ma's sol y mas aire, brotan vigorbsamente; y segunda, porque la siembra de los Arboles de sombra viene mejor, por los propios motivos. Considero una mala practea la de cortar por hileras, dejando la inmediata en pie. Si el terreno fuere adecuado a la naturaleza del. cafeto, debe esperarse de dicha reposition una duraci6n casi igual a la de la plantaci6n, estando demostrado por la ex-

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209 periencia, que un cafetal tenido en buenas condiciones y en buen terreno alcanza una larga'vida, acaso un siglo. Terminar6mos este capitulo llamando nuevamente la atencion de los cultivadores hacia la necesidad imprescindible de limpiar en los arboles de cafe las parasitas mencionadas que se apoderan de eilos en los lugares de ninguna o escasa sombra. Estas perniciosas plantas, que; como todos saben, se alimentan y viven del jugo de los arboles, deben destruirse en su totalidad anualmente, pues que dejandolas, no s6lo hacen casi improductivo aquel en donde nacen sino qlue lo arruinan completa mente. La 6poca propia para la operation es despues de la cosecha, asi para que el arbol no sufra las perdidas que ocasiona la absorci6n-de una parte de sus jugos y florezca mejor, coma porque no teniendo frutoyno hay peligro de que 6ste se pierda en el acto de desprender dichas parasitas de los tallos y ramas. Interrupci6n La coleccion de la "Gaceta Agricola de Cartagena de Colombia," que pose6mos y de que fuimos redactores, de Ia cual hemos tornado lo escrito hasta aqui sobre cl cultivo del cafeto, se halla incompleta: de modo que para no dejar trunco este tratado seguiremos copiando el original del Sr. Madriz. Lo sentimos, porque el Sr. Ca" sorla describe las practices de la Republica de Costa-Rica, pais mas adelantado en ese cultivo que Venezuela, donde, como dice el mismo Sr. Madriz, no se prestaba gran atencion a los plantios en la 6poca en que 61 escribi6. Debemos, sin embargo, decir, que en 1872 hemos visitado eI\ bell cafetal de cuatrocientas mil matas que .lindando con la ciudad de Caracas posela el Sr. Mosquera, agricultor inteligente y entusiasta, que siempre condurria alas exposiciones universales en demanded del primer premio. Todo nos pareci6 alli bien ordenado: edificios, mfquinas, estanques, secaderos, etc. Los arbocs se hallaban resguardados de los ardientes rayos del sbl por el bucare, que en. cierta estaci6n del afio se despoja oportunamente de sus hojas y se viste con Alias frondo14 i

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210 samente cuando mats falta hace la sombra. Oigamos al Sr. Madriz: Riego Algunas advertencias tengo hechas con relaci6n al rie go, pero nada lie dicho respecto de sus importantes ventajas y de la oportunidad de darlo. Aquellos que posean el valioso elemento del agua, teniendo tierras secanas, especialmente si predominaseen ellas la arena, no deben nunca dejar de emplearla en el largo periodo de la sequfa, como el mias poderoso y eficaz preservativo contra sus efectos destructores. Con el auxilio regenerador del agua, dandose-el riego oportunamente, a la vez que se asegura una cosecha expuesta a perderse -con frecuencia por falta de lluvias, se consigue igualmnente que la producci6n.guarde cierta regularidad, conveniente bajo muchos respectos. Los cafetales bonificados con el riego oportuno e iiteligente, en elevadas temperaturas, puede asegurarse que se mantienen en buenas condiciones por muchos afios, y que los arboles de sombra estfn menos expuestos a perecer ; como asi fnismo, que las cosechas jam's dejaran burladas las esperanzas de sus duenos, no ofreciendo nunca el penoso espectaculo de una menguada production, insuficiente para cubrir.los gastos del aflo. Como es natural que suceda, en unos es mas abundante que en otros, pero guardando constantemente alguna regularidad. Terminando ordinariamente las cosechas: en las altas temperatures en el mes de Diciembre, conviene que el cafetal permanezcapor algin tiempo, pude decirse, en reposo, durante el que, secfndose y calentAndose la tierra, facilita a los Arboles de sombra el ventajoso. despojo de su follaje, con cuya p6rdida la acci6n del sol, siendo mas dyrecta y activa sobre la tierra y el mismo cafe, prepara este a la florescencia; y es por ello que no conviene comenzar los riegos a continuacion del termino de las cosechas, debiendo transcurrir de 6stas al riego dos neses, mas o m6nos. Dandose la poda, como queda expuesto, en el mes de Engro, el riego debe venir dosr-emanas despu6s; por consiguiente a principos de Febrero es cuando debe hume-

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211 decerse' la tierra, para que florezean los cafetos, salvo accidentes que aconsejen anticipar o retardar la operacion. El aspecto que la tierra y los arboles presentaren, servira de guia al director. Humedecido el cafetal, debe continuarse el riego con intervalo de tres semanas, mas o menos, segun las circunstancias, hasta que las aguas comiencen a caer. La limpieza de los cafetos En las temperaturas frias, los cafetos por efecto de la mucha humedad, o por la edad, suelen criar cierto musgo o lana, que los aniquila y destruye la coiteza o parte exterior, tomando la part interior un color amarillento. Con frecuencia les ataca una enfermedad que se llama fungo, especie de hongo, de color blanco, en forma de concha n oreja, y que proviene generalmente de los lugares donde hay Arboles podridos por el exceso de humedad. En todos los climas se ven espuestos a vestirse con parasitas que se desarrollan con robustez a espensas de la savia que roban al arbol. Para evitar los danos consiguientes es preciso limpiar los cafetos cada dos aios, operaci6n facil de ejecutar si se hace con oportunidad. La 6poca mas copveniente es la inmediata despu6s de la recolecci6n del fruto. Para esta operacion pueden emplearse hombres o mujeres, que se ocuparan en raspar ligeramente el tronco de cada cafeto hasta la altura conveniente, para cu.yo efecto se hara use de cuchillos de madera fuertes, o con la parte gruesa o lomo de los cuchillos comunes. Advirtiendo que la raspadura nunca debe ser tan fuerte quo pueda dafiar la corteza del Arbol. Otros acostumbran frotar el tronco o ramas con una correa, o con la mano envuelta en un pedazo de cuero, o genero de lana. El exponente siempre ha hecho uso de cuchillos de hierro con buen 6xito. Este trabajo es conveniente ejecutarlo cuando el cafeto principia a criar en el tronco una costra esponjosa y pulverulenta, que es bueno destruir,-lo que impediri la, aparici6n de las parasitas.

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212 Cosecha De todas las operaciones que se practican en un cafetal, la d erecoger el grano es la mats simple; pero al mismo tempo la mas delicada: pocas indicaciones bastarin en el particular. La primera es que est6 en perfecta madurez, cuando la cereza haya tornado un color rojo subido; y la segunda, cuidar con eficacia de que los granos ann verdes, agrupados con los maduros, no se desprendan juntos con 6stos, pues no poniendo suma atenei6n en ello, una parte de. la cosecha resultaria perdida por el poco provecho que se saca del caf6e ierde, de mala apariencia, poco peso, ningun aroma y mal gusto, 'por lo que es justamente despreciado en todos los mercados del mundo. Agreguese a estos ineonvenientes el que resulta de la mezcla, en grandes proporciones, del buen cafe con el malo, confusion que aumenta considerablemente el trabajo y gastos de la escogida, Recomiendo una vigilAncia asidua sobre los cogedores de cafe, cuya tendencia es coger 1o mats que pueden, sin cuidarse de las p6rdidas que ocasionan al propietario, ya tomando el fruto sin estar sazonado, ya despojando el arbol de sus hojas, to que motiva su deeadencia, y corno es natural, amengua la cosecha para el ano pr6ximo. Por 1o expuesto se v6 que la cosecha nunca debe recogerse en una sola recorrida, y que es indispensable dar dos, tres y a veces cuatro. Sin duda que de tantas divisiones resulta aumrento en los gastos y empleo de inas tiempo; pero. es de todo rigor coger elfruto en perfecta .saz6n para conseguir un buen caf6; la maduracion. rara vez viene de pronto, lo que hasta cierto punto tiene su ventaja, facilitando la recolee ci6n y pbi'mitendo mias exacttud en el beneficio. El producto todo de la cogida de un dia se traspor ta en la tarde del campo a la oficina, donde debe pasar por diferentes oneraciones con el auxilio de las maquinas, de que mias adelante me ocupar6. Desde luego se coloca en una gran caja, que llainamos tolvz, situada regularmente 'en el lado opuesto a aquel por donde gira el motor, a corta distancia del cilindrp descerezador, y a la altura de 6ste de 27 pulgadas apro-

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213 ximadamente. El motor puede ser el agua (nifls c6modo y economic grc ningfn otro,) el vapor, el animal o el hombre mismo, segnn la cantidad de cafe que produzca la propiedad y segnn los medios de que el dueno pueda disponer. Dicho motor, imprimiendo movimiento al descerezador,ejecuta la primera operaci6n, que consiste en separar el hollejo del grano. Consta el aparato de un cilindro de solida madera, forrado con una plancha delgada de cobre. abotonada, perfectamenter adherida y dos laminas o navajas de hierro, colocadas del lado por donde cae el cafe de la tolva: una de ellas, la de abajo, se sitna de manera que divida el cilindro en dos mitades perfectamente iguales, y tan inmediatas a los botones del cilindro, que s6lo quede distante de ellos media linea o un tercio de linea, si fueren grandes los botones, y si pequenos, algo mas, para que por el dicho espacio entre botones y navajas, salga la cereza sin que los granos puedan escaparse. La navaja de arriba debe guardar las siguientes distances: del cilindro o botones, la suficiente para quo los granos de cafe al descender de la tolva, por efecto de la presi6n quo sufren, se desprendael hollejo; y de la navaja inferior, la misma distancia, o algo mas que la establecida con relaci6n a los botones, para que una vez separado el grano pueda este escaparse fAcilmente sin sor lastimado. Dichas distancias se alteran-segnn el tanainhsdel fruto, estando fijas las navajas por medio de enfas. Comprimidos y frotados los grants de cafe entire las dos navajas, por los botones del cilindro, se efeetna la separaci6n del grano y del hollejo, como se lia dicho, y 6ste pasa por el pequeflo espacio dejado entre cilindro -y navaja inferior, a depositarse separadamente de los granos de cafe, los que por el lado opuesto caen al estanque donde deben lavarse y perder la Boma o glnten que contienen. Siendo el motor poderoso, y el cilindro de grandes dimensiones, en una hora se podrfn descerezar tres o cuatro mil liblas, y siendo nueva la plan cha abotonada, el descerezo marchar con mas rapid6z, y quedara tambi6n mejor ejecutada la operacion. Como es muy conocido de todos los cultivadores de

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214 caf6 el aparato que dejo descrito, pienso estara de mis estenderme mis; pero Antes de terminar este punto, har6 una advertencia en 6rden a la velocidad con que debe girar el descerezador. La experiencia me ha demostrado que cuando el cilindro gira con mucha velocidad, por exceso de fuerza del motor, la operaci6n del des-cerezo se hace completamente nula, porque pasando los botones del cilindro sobre el caf6 con mucha rapidez, no pueden agarrarlo y precipitarlo hacia abajo ; por lo tanto, es de absoluta necesidad moderar con cierta medida el movimiento de rotaci6n. Si se deseare hacer el descerezo en menos tiempo que el acostumbrado, au-, m6ntense las dimensiones del cilindro; pero nunca para alcanzar tal resultado'debe aumentarse la velocidad, pues quo es evidente que ninguna ventaja se obtendra especialmente estando los botones un tanto gastados. Descerezado de la manera expresada todo el caf6 co* gido en el dia, que nunca debe pernoctar en la tolva, para evitar la fermentaci6n qu& se present a las 8 6 9 horas de amontonado, y que por poca que sea, siempre altera la buena cualidad; como en adelante se dira, permanecera toda la noche en el estanque, sin agua, para facilitar el desprendimiento de gluten o goma que contiene el grano pero advierto, que en este estado no debe pasar de 8 a 10 horas, despu6s de terminado el descerezo, es decir, sin agua. Al siguiente dia, en la maliana entrfrkn los obreros dentro del estanque a batirlo en fodas direcciones, hasta que la goma que contienen los-granos quede enteramente desprendida. Concluida esta operaci6n, se-'sacan -del estanque los hollejos del caf6 que flotan sobre el agua, con los que salen tarihi6n todos los malos granos, y en seguida se dA salida a toda el agua sucia, y de nuevo se lena el estanquepara limpiar bien el fruto, despues de Lo cual, ya sin goma y sin tierra, se traslada a los asoleaderos. T6ngase presente, que cuando el agua est6 terrosa, desmejora el caf6 notablemente, no solo porque apaga su natural brillo, sino porilue le comunica mal olor y mal salo-. Lo mism6 acontece cuando por necesidad permanece uno, dos o tres dias en el estanque sin renovar el agua.

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215 Llevado a los asoleaderos todo el cafe lavado, se extiende lo ma's delgado que sea posible, de una a dos pul. gadas de espesor, con bastante igualdad, para que ,la desecacion sea tambi6n igual. Al siguiente dia se remueven dichos asoleadores con rastrillos, 3 y 4 veces, si estuvieren delgados, y si gruesos, con mats frecuencia; continuando la remoci6n todos los dias, hasta que el caf6 est6 perfectamente seco y en estado de llevarlo a la trilla. Conviene que durante la permanencia del caf6 en los asoleaderos, no se moje, especialmente estando inedianamente seco; pero como muchas veces us impossible impedirlo, a menos que se tengan estufas, se cuidar de extenderlo en galerias o corredores, removiendolo con frecuencia,para evitar la fermentaci6n, que sin este cuidado viene siempre a danarlo. En cualquier estado que se encuentre, en cereza, en pergamino, sin lavar, en los asoleaderos, corredores etc.,la fermentacion le es siempre :funesta, porque desde el, moment que empieza, comienza tambi6n la descomposicioi o alteracion de "su buen aspecto y buena calidad. Si de corta duracion, el efecto sera perder el grano su color natural de cuerno, tomando el pajizo; si de nas, toma el que tienen las hojas secas; y en proporcion que se prolongue la fermentacion, seguira perdiendo sus propiedades hasta ponerse negro y convertirse en un fruto enteramente nulo y de,.ningnin valor. Beneficiado sin que sufra fermentaci6n, conserva. siempre su color de cuerno que le es natural, y su gusto se mantiene inalterable;, aan procediendo de elevadas temperatures, quo son los m6nos bellos. 'Se cr6e generalmente que solo los cafetales de montalias en climax frescos, presentan el lindo color de cuerno; eseste un error como tantos otros. Bien que dichos caf6s tengan calidades que los hacen ma's esti-mables que los de las planicies en altas temperaturas, no es el color lo que constituye la diferencia; este es comun a casi todos los cafes, siempre que en el beneficio se cuide con esmero de evitar la fermentacion. Los de frescas montafias, produced ordinariamente un grano mas grande y mas igual, un tanto mas compacto, por lo que en medidas iguales, pesa algo mis. En el

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216 gusto tambien se nota cierta superioridad; y finalmente, tostados unos y otros en la misma cantidad y en el mismo grado, el de montana disminuyc en peso un poco m6nos, lo que es natural, siendo como queda dicho, nias compacto. La mayor estimaci6n que de estos cafes se hace,)o comprueba el precio mas elevado que obtienen en todos los mercados del mundo; pero los de climas ealidos tambi6n pueden ser bellos, a condicion de que el beneficio se haga con eslnero. En los 'climas frescos, la fermentaci6n y descomposici6n de todos los cuerpos como es bien sabido, es mnos activa que en los calurosos, y por ello es que en estos, la exactitud y precision ein los diferentes procedimientos iie demanda el caf6 deben ser grandes. Por no comprender bien esta verdad los ma's de nuestros agricultores, resultan generalmen* to diferencias tan notables entre unos y otros caf6s, pues dejan. la ejecuci6n de operaciones delicadas a cargo ,de empleados poco entendidos.. Vienen algunos aios de lluvias copiosas y prolongat das, en los meses de la cosecha, en los que un buen beneficio se hace dificilismo, no siendo suficientes los asoleaderos, por extensos que sean, para mantener los eafes con el espesor conveniente. En anos semejantes, quo son excepcionales, no hay otro arbitrio,-a falta de estufas, que la constant remocion, ya en los patios, ya en las galerias adonde se hallan trasladado los menos hfmedos; y puedo asegurar que por este medio se consigue salvar el fruto expuesto a perderse. L~uego que el caf6 se considera suficienteliiente seco, se levanta de los asoleaderos, y se lleva a la trilla, 'i se desea sin retardo remitrlo al mercado; pero si por al guna circunstancia conviene retenerlo, en tal caso se depositara, tat como se ha levantado, en almacenes entablados y embetunados; donde est6 garantido. de la humedad del suelo. Para romper y -quitar al cafe la tnnica dura y consistente, generalmente llamada pergamino, que queda cubriendo el grano despu6s de despojado del hollejo rojo que contenjfa antes del descerezo, se emplean difrentes aparatos o miquinas. Las mas comodas a la vez que poderosas son: el pilon, y el que se designa en Venezuela

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217 con el hombre de "trilla por medic de rollo" o simplemente "rollo ". El ptimero consiste. en romper las tizilcas del caf6 que se depositan en pequenos recipientes o pilones, a golpes de mazo repetidos. Este aparato recibe movimiento por un motor, que unas veces es el agua y otras el vapor : el de agua es preferible para esta especie de maquinas, por razones de la regularidad en el movimiento, de economia, de solidez y de comodidad. El segundo consisted en una canal circular, cuya anehura y profundidad es A 18 pulgadas dentro de la que gira verticalmente una pieza redojda de madera dura y pesada, de dos varas de dihmetro, y de espesor, 9 pulgadas en sus extremidades, y de 3 a 15 en el entro, pesando regularmente de 1,200 a .1,600 libras. El motor 'para esta maquina puede ser el agua, el vapor, el buey o el caballo. Los dos primeros, indudablemente, son los mas poderosos, y los que deben emplearse en propiedades de regular producci6n; los otros s6o convienen para pequenos establecimientos. Estando, estas maquinas -perfectamente conocidas de los cultivadores de caf6 y siendo las generalmente usadas en Venezuela, consider sup6rfluo lacer de ellas prolija descripci6n; por lo tanto, me limito a lo expuesto; pero si considero que puede ser itil hacer dos advertencias. Primera: que la trilla por medio de un rollo, es preferible a la de pilones, siempre que tenga por motor el agua o el vapor, ya por ser de mayor ventaja, pues trilla en un dia casi doble cantidad de caf6, ya porque el esmalte del grano se conseift en mejor estado por largo tiempo; lo que no sucede con el trilado en los pilones, que despu6s de cierto tiempo pierde el brillo con que sale de ja trilla, debido a la extremada frotaci6n indispensable para que desaparezca la tercera tnnica que cubre el caf6, llamada pelicula, que ordinariamente se ,adhiere mucho al grano, y que sin un fuerte frotamiento no se desprende ; y segunda, porqub el caf6 trillado'por la simple raz6n de que estando el pergamino mias pulverizado (con menos frotaqi6n), opone menos resistencia al viento producido por el venteador; y esta circunstancia contribuye no poco a fa-cilitar la operaci6n de la escogida y a hacerla menos

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218 costosa. Por otra parte, no estando bien pulverizada la paja, se sufre una perdida en la venteadura, porque necesitando un viento mis fuerte para arrojarla por ser mAs pesada, se escapan con ella muchos granos de caf6, que al fin del beneficio de la cosecha forman una cantidad de alguna importancia. Trillado el caf6, conviene pasarlo en el mismo dia por el venteador para limpiarlo, no solo de la paja pulverizada, sino de la tierra y de cualesquiera otras materias extranas con que est6 ntzclado; y como 6stas permaneciendo mucho tiempo incorporadas al caf6, pueden. darle mal olor, : apagar su natural brillo, importa practicar la ventadura en el mismo dia. .Limpio el caf6, se lleva a la escogida; donde colocado sobre mesas, ejecntase por mujeres practicas la indispensable separac6n de los grants buenos de los-defectuosos. Los pequeios aunque est6n buenos deben tambi6n ponerse aparte, pues la igualdad contribuye mucho a la buena apariencia del caf6, esta operaci6n se ejecuta poinedio de cedazos o zarandas del, numero que convenga al tamano del grano, que para los caf6s de terreno caluroso es regularmente el nimero 5. Terminada la operaci6n queda el caf6 en estado de remitirlo al mercado; pero siendo punto esencial que antes de salirde la propiedad est6 perfectamente seco, para que se mantenga inalterable, y en el caso de observar se que contenga alguna humedad, aconsejo ponerlo nuevamente al sol por algunas horas sobre lienzos: estan do el caf. erfectamente seco, pierde una gran -parte de los Acidos Asperos y acerbos que contiene, y se hace mas agradable al gusto. La accion del tiempo produce el mismo resultado, por cuya raz6n los aficionados e inteligentes en tan agradable bebida, lo guardan uno o dos anos en vasos cerrados, para garantirlo de la humedad atmosf6rica, que en ciertas localidades es excesiva. Asoleaderos Siendo los asoleaderos una de las partes mis importantes de la oficina, a la vez que costosa, porque de la extension que tengan y de su buena construcci6n de-

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219 pende en parte la perfecci6n del beneficio, y por consiguiente el mayor valor con que result el fruto, juzgo conveniente consagrarles algunas indicaciones. Los asoleaderos deben contener una superficie de terreno proporcionada a la cantidad de la cosecha annual de la propiedad; y sin temor de equivocarme, puedo asegurar que para cada 100 libras de caf6 se necesita una superficie de cinco varas cuadradas, en t6rmino medio. sin incluir en ella la que ocupan las galerias o corredores; asi pues, siendo la propiedad de una producci6n media de 50,000 libras, los asoleaderos deben abrazar una superficie de 2,500 a 3,000 varas cuadradas. Si la estacion fuere de lluvias normales en tiempo de la recolecci6n, la superficie designada basta para hacer el trabajo con regularidad, pues que a los 5 6 6 dias de expuesto el caf6 al sol, puede levantarse perfectamente seco, o por lo menos en estado de trasladarlo a las galerias, dejando libre el lugar que ocupaba para otro nuevo lote; pero si -la estaci6n. fuere lluviosa, en tal caso la superficie dada sera insuficiente; mas como no es esta la. regla general, considero que bastaran 5 6 6 varas cuadradas por cada 100 libras. T6ngase presente que para hacer este caeiculo, se ha de consultar la localidad, pues hay algunas en que las lluvias son mucho mas frecuentes que en otras; y tambien que importa, y no poco, extender cuanto se pueda esta parte de la oficina, que los mas disminuyen inconsideradamente. HAcense los asoleaderos de diferentes materias, empleando unos el ladrillo bien cocido, asentado en buena mezcla; otros el hormig6n, que es un compuesto de cal y piedras menudas; ahora recientemente algunos han comenzado a servirse del asfalto o betnn mineral. Todas estas material. son igualmente buenas, y lenan el objeto deseado, a condici6n de que se apliquen con intligencia. Si se prefiere el ladrillo, debe cuidarse, sobre todo, que est6 perfectamente bien cocido, porque de lo contrario no tiene duracion, impide djue el cafe se seque prontamente. El ladrillo crudo se infiltra facilmente de agua, y no solo retarda por algunos dias la desecaci6n, sino que comunica al caf6 un mal olor de

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220 que nunca se desprende; asi pues, su perfecto cocimiento es punto esencial. Horniigdn.-Si se quiere establecer el hormigon, que juzgo preferible, el m6todo que debe emplearse es por demfts simple, y consiste en formar una amalgama de piedras menudas, o cascajo tomado de los rios, con cal de buena calidad, la mats fuerte que se pueda conse guir: la proporci6n en que entran estas dos materias con el agua es de 3 medidas dadas de piedras menudas o de cascajo puro, y una de cal; y tengase presente que la arena no entra en esta composici6n debi6ndose excluir rigurosamente de ella, por lo cual, cuando por razon de economic se prefiera el cascajo a la piedra me nuda rota artificialmente, la arena debe separarse por medio de un tamiz grueso, de los empleados para este efecto Dichas materias se mezclan perfectainente, en pequenas cantidades, las que basten para cubrir un espacio de S a 12 varas de largo, y de 3 a 4 de ancho, eonviniendo asi para facilitar la nivelacin; y estando bien reunidas las dos sustancias de piedras y cal, se extiende dicha amalgama dandole un espesor de 3 a 5 pulgadas, dpspu6s de lo cual se comprime a golpes de pis6n, de la foriha de los empleados por los Albafiles para apretar la tierra. Luego que se considere suficientemente comprimida la mezela, y que las menudas piedras ocupen la parte inferior, entonces se comprise nuevamente con un pis6n .plano, para establecer 'en la superficie ir igualdad necesaria. Terminada esta operaci6n se suspense el trabajo, para que durante la noche se oree. Al dia siguiente se cu'bre irny ligeramente la superficie de todo el hormigon trabajado el dia anterior, con una miezela fina de cal y arena, sobre la que, con una piedra dura y lisa, se frota durante algnn tiempo, hasta que se seque y tome consistencia. La estacion favorable para este trbajo, es la seca; la lluviosa es impropia. Construido el hormig6n en ostos terminos, es preferible al ladrillo por varias razones. lBajo el punto de solidez y duraciN, creo que aventaja, pues que el ladrillo, aun estando bien cocido, es atacado por las sales, deteriorAndose notablemente despu6s de. algu-

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221 nos anos de servieio; al paso que el hormig6n resisted mejor tan funesta influencia. En Orden a limpieza, Aambi6n exeede al ladrillo, y como su superficie -es mas dura y tersa, el caf6 depositado en 61, a la vez que se seca en menos tiempo se conserva mas limpio. Por lo que respecta a su costo, no hay notable diferencia entre uno y otro; en caso de haberla, creo que sera en favor del hormig6n. He oido opiniones en contrario, nacidas sin duda del deplorable aspecto que presentan algunos hormigones mal construidos, debido, entre otras causas, al empleo de la arena en el lugar de la piedra dura menuda o del escajo., Mi larga experiencia en el particular, me dA plena confianza en io que dejo dicho. Resta decir algo del asfalto, hasta hoy poco conocido de los venezolanos en sus diferentes aplicaciones, bien que, de excelente calidad y en abundancia, se encuentra. a inmediaciones del Nene, en el Estado de Zulia (Maracaibo). Este betnn mineral se emplea en Europa, especialmente en Paris, en diferentes usos, con ventajas considerables. Se aplica para solar las aceras de las calles, los zaguanes, galerias, habitaciones, azoteas y en general como preservativo contra la humedad, pues siendo de naturaleza impermeable y resistente, es facil adaptarlo a multitud de servicios. Yo lo he aplicado con elmejor suceso para solar las galerias de mis propiedades, en lugar de los entablados empleados generalmente. Tambi6n para los almacenes de dep6sito de caf6 sin temor de que comunique al grano mal olor. Para los estanques, lo considero muy ventajoso, y preferible al ladrillo y a las losas. Como dejo dicbo, los asoleaderos pueden hacerse de esta materia, siempre que sea facil obtenerla a moderado precio: Se emplea del modo siguiente. Despu6s de preparado el-> suelo convenientemente nivelado y comrprimido a golpes de pis6n, se pasa a extenderlo, estando ya preparada la composicion de que voy a ocuparme. Se derrite completamente dentro de una caldera de hierro, tal como viene del lugar de su produccion, y se mezela con arena fina y pura, es decir, sin porci6n alguna de tierra y se va poniendo por partes;

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222 y a medida que se va echando, se remueve fuertemente con 'un palo, hasta que quede bien incorporada al betin, formando con sl un solo cuerpo. La cantidad de arena la determine el aspecto que presence in composici6n en estado de ebullici6n, que no ha de quedar sumamente espesa, para que su manejo no presente resistencia. Estando ya pronta, se extrae de la caldera con un cucharon de hierro, y se extiende con una pala angosta de madera, sin p6rdida de tiempo, en -el lugar que le estf destinado, debiendo quedar con un espesor de una a una y media pulgadas; y se advierte que la operaci6n debe ejecutarse con la mayor prontitud, porque este mineral tiene como la cera, la propiedad de endurecerse inmediatamente, y si no se extiende en estado liquido, no se podria obtene igualdad en el espesor deseado, ni tampoco ofrecera a la vista una superficie tersa; asi pues, en ello debe ponerse mucha atenci6n. Suzgamos que no estara demas hacer algunas otras advertencias para aquellos que sin mucha experiencia emprendan la construccion de asoleaderos, y son las siguientes. A tiempo de arreglar el terreno que se les quiera destinar, se ha de procurar dar a las aguas ffcil salida, dividiendolas de manera que no corran en cantidad que puedan arrastrar los granos extendidos: ellas deben correr en pequeias proporciones, a cuyo efecto las bocas destinadas a recibirlas, no deben estar muy separadas unas de otras. Por otra parte, at establecer los niveles, no debe olvidarse que conviene dar una inclinaci6n algo fuerte, como de 3 por 100, para que en los casos de fuertes aguaceros, los granos no 'sobrenaden y se confundan los mas secos con los frescos. La prfctica nos ha demostrado cuan defectuosos son los asoleaderos con poca ihclinacion, y por eso lo advertimos, para que no se incurra en un error en que han incurrido muchos propietarios por falta de esperiencia, guiados por albaiiiles inexpertos. Los corredores destinados al dep6sito de los caf6s secos en pergamino, o medios 'secos, han de situarse mirando al poniente, con el fin" de que puedan recibir el sol despu6s del medio dia, y con el fin de que las

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223 lluvias, que por lo comnn vienen del naciente, no entren en ellos. Igualmente aconsejamos que los corredores destinados a la purificaci6n del caf6 (escogida) se sitfen mirando al Norte, para impedir que et sol y las lluvias penetren en ellos, y que los obreros puedan trabajar con mas comodidad y abrigo. La maquinaria, que comprende el descerezo, trilla y venteadura, tambin conviene situarla en ]a misma direcci6n, es decir, mirando al Norte por las propias razones. sA Ar

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It S N' I. C,

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EL CAFE DE CUBA. SU PASADO.-SU PRESENTE.-SU PORVENIR. por Francisco Javier Balmaseda La isla de Hayti era a fines del siglo nltimo en su parte occidental, que pertenecia a la Erancia, un pintoresco jardin. Imposible parece que uia extenuada matica de cafe de la Arabia, alli levada del jardin de plantas de Paris en 1770 por Mr. Decleux, quien tuvo que compartir con ella su raci6n de agua durante una larga y penosa navegaci6n, fuese el origen de los innumerable^ plantios de America. La Francia derive de ese cultivo pingiies beneficios y ejerci6 por muchos afios el monopolio de la venta del precioso grriio en' el mundo, exceptuando los mercados de Oriente, que se proveian del Yemen; mas sobrevino la guerra que dio por resultado la emancipaci6n politica de aquel hermoso pals, los cafetales fueron talados, incendiados los edificios, y los duenos se vieron en la necesidad de emigrar. Toc6le a Cuba la dicha de dar 4ospitalidad a un crecido. nnmero de aquellos hombres honrados y laboriosos, que traian el precioso dep6sito de los conocimientos agron6micos de su 6poca y posefan ese generoso impulso hacia el bien, ese earaeter comunicativo, pr,opio del francs y que tanto contribuye a hacer agradable el ejemplo y fructifera la ensefranza. Si los acontecimientos posteriores Io hubieran per15

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226 mitido. la traslaci6n de gran paste de aquel pueblo inteligente y activo a -esta Antilla, hubiera desorrollado en ella una riqueza prpveniente del caf6 igual a la que despu6s le proporcion6 la cafia de azncar. Muy pronto se fundaron ricos plantios: se not6 que el terreno de la Isla en los puntos altos prestaba gran vitalidad a la planta, cuyos granos tenian un aroma delicioso; el de las Lomas de Santiago de Cuba, donde se habian establecido mas de treinta mil inmigrantes, fu6 un verdadero triunfo, especialmente el llamado caracolillo, pues competia .con el de Moka; y todo anuneiaba que la opulencia y la cultura de Hayti, superiores entonces a las que alcanzaba Cuba, iban a ser trasportadas a 6sta, y que para complemento de dicha, se presentaba a los colonos desde su llegada la llave de oro de industria tan poderosa. Bella era la perspectiva que sonrefa a esta Isla, que empez6 a compartir su atenci6n entre el cacao, el caf6 y la cafia de azucar, que se cultivaba para el consumo interior y algunas exportaciones, y tambi6n fundaron los franceses con feliz 6xito ricos algodonales. Napole6n I, se lhallaba a este tiempo en el apogeo de su grandeza, y era arbitro de los destinos de Europa. Lossreyes 'le haeian la corte, como si fuesen sus lacayos, eclipsados ante el sol de su prepotencia, y 61 meditaba despojarlos y colocar en todos los tronos a sus parientes. Jamfs hubo hombre alguno mAs dado al nepotismo. Obedeciendo a esta pasion, midit6 incrustar la corona de Espana en aquel arbol de coronas; comenz6 posesionandose de las plazas fuertes, que una a una le entreg6 el balido del d6bil Carlos IV, don Manuel Godoy; aprision6 al Principe heredero, y esparcio sus aguerridos batallones por la asombrada Peninsula. Pronto fe6 proclamado Rey su hermano Jose: Los. espaoles, vueltos de la sorpresa y amantes de la independencia de su pat-ia y de su monarca, que no tard6 en pagarles tantos sacrificios con el cadalso y la proscripci6n, se rebelaron. El grito de Daoiz, de Velarde y de Arango (cubano de nacimiento), reson6 en todos los corazones; la naci6n se levant Como

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227 si hubiese sido un solo hombre; se improvisaron ej&citos y generates; Castafios parti6 en Bailen el talisman imperial obteniendo la primera victoria; Inglaterra mand6 al futuro vencedor de Waterloo a tomar parte en la campana, y la Historia refiere hechos hom6ricos de esta renombrada guerra. Cuan diferente hubiera sido la suerte de Cuba, segun se vera, si Napole6n hubiese contado para sus planes de monarquia universal con el afecto de Espafi, vecina y aliada natural de la Francia, como dice Thiers. El h6roe no se detuvo en consideraciones de ningn g6nero, semejante al condor que al trasponer los altos Andes, apenas divisa la montania en que se estAn formando los vapores que elevandose a la region de las nubes producen la electricidad., que lo arroja sin vida a Jo mias hondo del abismo. Irritado el Cesar al contemplar la inesperada actitud de Espana, y al ver humilladas sus legiones, que habian conquistado tantos laureles en los campos de batalla, por militares improvisados, que no tenian ni renombre ni pericia, fulmin6 un decreto de extraniamiento contra los espafioles pacificos, que vivian en sus dominios a la sombra de su propia bandera, muchos de los cuales eran, como se decia ent6nces, afrancesados, y entraban en este nnmero casi toda la aristocracia, y hasta varones ilustres por sus talentos, como el insigne clasico Moratin y el mats dulce de los poetas espanoles, Melendez. Cumpliose el injusto decreto, disculpable nnicamente por el poco desarrollo que aun tenia el derecho de gentes, cuyos principios no habian echado races en la conciencia universal, ni alcanzando, por consiguiente, la inocencia el respeto con que debe ser mirada por los poderes beligerantes, aun en medio de las luchas mas encarnizadas. Fernando VII, que despu6s de su cautiverio de Bayona habia vuelto a ocupar el trono, mal aconsejado por hombres de Estado que no fueron capaces de elevar a un alto grado la politica espafiola, busc6 en el ilamado derecho de represalias el medio de responder

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228 a aquel cruel.edicto, ya su vez expulsg de sus doininios a todos los franceses. Cuan terrible fu6 este golpe para la agriculture cubana, puede graduarlo el lector. Los inmigrantes, que vivian en sus haciendas con sus familias, entregados a sus inocentes tareas y qne en nada podian influir en las guerras del continente europeo, menos aun en, aquel tiempo en que Fulton no habia suprimido las distancias, se vieron en el doloroso caso de emprender un 'nuevo exodo, sin poder siquiera llevar consigo los capitales que trajeron de Hayti y. que habian 'sido fifados en la propiedad territorial y' en los plantios. Al poco tiempo la maleza cubria casi todos aquellos risuenos campos, y el silencio de la naturaleza habia sustituido en ellos al movimiento agricola y la alegria del trabajo; sin embargo, Santiago de Cuba sigui6 abasteciendo la Isfa algunos anos y. aun exportando, no s6o caf6 sino algod6n. Privada Hayti de la inteligente poblacion francesa y de los recursos monetarios de que 6sta disponfa, y habiendo estado los plantios durante la lucha en completo abandono, se .cubrieron de monte, no volvi6 a presentarse en los mercados la nueva nacion con una cantidad del precioso grano que pesase en la balanza del consumo del mundo, y sigui6 6ste valiendo cada vez mas, aunque ya traido del Y6men, de Java, del Brasil, de Venezuela, de Centro-Am6rica, etc. El buen precio persistente ano tras ano, y la propagacion del cafe en todo el mundo, an mats rapida que la del tabaco, llam6 la atenci6xn de los agricultores cubanos, que habian presenciado el feliz ensayo de los inmigrantes, y entonces surgieron preciosos 'cafetales en toda la Isla. No esta demAs decir que los franco-dominicanos establecieron dos sistemas de cultivo: uno que llamaron a la francesa; otro a la ristica. El sistema fra'nc6s consistia en descombrar el campo y sembrar, expuesta la planta a los rayos del sol y solo d6bilment6 resgua-dada por Arboles de platano interpolados y por naranjos en los alrededores de los cuadros; el otro sistema, poco seguido, se reducia a

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229 aclarar el monte derribando los arbustos y herbaceas, podar los grandes Arboles para que penetrase la luz, y no prestar mas atenci6n al plantio que la limpieza anual del mismo monte y su poda en los lugares ma's entretejidos de ramas. Algunos cultivadores podaban tambi6n los cafetos a cierta altura; otros los dejaban libremente para que buscasen y participasen de los rayos solares, sin parecerles gran inconveniente las dificultades quie ofreclan en la recolecci6n del grano las desmejoras de las ramas al doblarlas y muchas veces quebrarlas para recojer el fruto. Los cafetales de. este sistena, que fueron pocos, y casi siempre considerados como accesorios de fineas de otra naturaleza, se conservan aun en muchos lugares dando productos, aunque no abundantes; los del sistema fraric6s han desaparecido por complete casi todos. Esto prueba que el cafeto en los climax calidos necesita de la sombra como elemento de vida. Cuan bellos eran los cafetales de Cuba! Desde la entrada del plantio, con su elegante portada de hierro de caprichosos dibujos, se .vela una larga alameda, que tenia a uno y otro lado, palmas, cocoteros, limoneros, acacias, jazmines, etc. Por donde quiera flores y perfume. Las habitaciones. de los propietarios eran suntuosas y lindisimas, y el cafetal todo, dividido en cuadros y calles parecia una ciudad moderna, o alfombras de verde oscuro tendidas sobre la superficie del suelo, y la mayor parte del aio estaba el arbol de Declieux, que asi Lo llamaremos, cubierto de azahares o de rojos botones; nada podia haber mars poetico, Todo era fausto, alegria y esperanzas ; i esperanzas .quimericas, alegria pasajera, y fansto imprudent Se habra observado que hemos emprendido ligeras escursionespor el campo de la Historia; lo hemos hecho a prbp6sito, porque querenios manifestar que la ciencia que trata de hacer producir a la tierra, la Agronomia, no solo tiene extrecho enlace con la -Quimica, la Fisica, la Geologia, etc.; sino con la Politica, la Historia y la Estadistica. Un pueblo previsor tiene que obrar eon mucho tien

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230 to al confiar sus destinos econ6micos a ciertos productos de su suelo. Siempre sera un error dedicarse a un solo cultivo, error que entraua grandes peligros; pero lo sera aun mas, si antes no medita sobre las eventualidades que puedan surgir y traer el dem6rito del product predilecto. Este es el motivo por que al presentar a los agricultores cubanos el "Manual" para la siembra del cafe, nos hemos creido obligados a trazar estas lineas, para que sean conocidas por la generalidad las excelencias de este cultivo, y al mismo tiempo las circunstancias que en la actualidad le rodean, relacionadas con la superabundancia del articulo en los mercados. De este modo cada cual podra formar sus calculos, graduar el tiempo en quq su plantio comenzara a dar rendimientos, estudiar el progreso que se realiza en otros paises, fijarse en las tarifas nacionafly de las naciones consumidoras, calcular el gasto de producci6n y trasporte, y reconocer que en las lides industriales es necesarlo esmerarse en el cultivo y en la preparaci6n del producto para que siempre alcance buenos precios. Anos pr6speros alcanz6 esta Isla, que lleg6 a ser afaynada por la calidad y la cantidad de su cafe; mas no tard6 en advertirse que el costo de la conservaci6n de los plantios, el impuesto del Estado, y los crecidos derechos decretados por el Gobierno de la Union Norte Americana, que era el principal mercado consumidor, excedian --a las utilidades liquidas. Esos derechos bastaban para la total ruina de esa industria, apenas bajasen los altos precios del articulo, pues daban grandes" ventajas a los demas paises productores, que no se veian condenados a ese gravA
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231 mo, y los importadores ocurren a los Estados Unidos por gran parte de la que remiten a Cuba con el nombre de harina espaiola. Para mayor desgracia se not6 que las. cosechas de caf6 iban disminuyendo, lo que no podia menos de su ceder, pues se aniquilaba el Arbol con las constantes podas. El sabio don Antonio Bachiller y Morales, cuya larga vida ha sido consagrada al bien de este pais, dice en su "Prontuario de Agricultura general." Se po daba en nialos terrenos el cafeto a una vara de altura y a una y dos tercios en las buenas tierras. Cuando en 1a Vuelta-Abajo se dejaba llegar a ma's palmos se notaba como cosa extraordinaria. Ademas de podarse se entresacaban -los trboles. Se podaba en Marzo, Abril y Mayo." j Qu6 mas se queria para ani qilar los cafetales ? La poda oportuna tiene -por tbjeto disminuir la expansion de la savia y que cargue hacia el fruto, o der tener el crecimiento cuando 'este es estremado; pero como cada una de esas mutilaciones equivale a una abundante sangria en el cuerpo humano, pues la savia se escapa por las heridas, no hay arbol que las sufra tan repetidas sin perecer en un periodo mas o m6nos breve, ni tierra que suministre elementos para la elaboraci6n de tanta sustancia nutritiva para perderse de un modo extraiio al 6rden de la naturaleza. Agreguese a esto la accion evaporante del sol tropical, la sequedad de la tierra cuando las lluvias prolongan su ausencia, y la condici6n misma del cafeto, planta agreste, que nace expontfneamente en los bosques, como se le hall -en la Arabia Feliz, y que en los climax calidos muere cuando le falta la sombra. Al hacerse nia notable la disminuci6n de las cosechas se presentaron en todas las plazas consumidoras en terrible competencia, el Brasil, la India Oriental, Centro Am6rica, etc., sufri6 el grano tan considerable diescenso en los precios que de mas de 30 pesos que era el -valor cominn del quintal, baj6 a cuatro; y Cuba se sinti6 debil para combatir, falt6le la constancia, falt6le un buen sistema cultural, sinti6 e peso de opre-

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232 soras eyes, perdi6 el aliento, y abandon el campo. En estos momentos comelz6-a valer el azucar, de que ya se hacian exportaciones de alguna importancia, y aunque se experiment, como es natural, un entorpecimiento en los negocios al desaparecer instantAneamente la enorme suma invertida en los cafetales, no adquiri6 intensidad la crisis, pues en aquellos habia miles de eselavos que fueron alquilados para las plantaciones de cana, que brotaron en toda la Isla, y con :su jornal produjeron mayor provecho a sus senores .que el que hubieran obtenido exportando. las pequeAias cosechas de aquel1hs anos. En' esta 6poca habia sido importada la chiminea de a isla de Jamaica, donde la usaban los ingleses, y con -este motivo se llamaron "jamaiquinos" los trenes de elaboraci6n del azucar y desaparecieron los de bramadero, que tenian la particularidad de carecer de ese ne -cesario aparato; y delde entonces no descans6 el genic de la .mecanica inventando para Cuba admirables ma=quinas, y han aparecido obras cientificas luminosas, tanto sore la parte agricola como sobre la fabril, me:dciend6 mencion especial las sabias ensefanzas del lustre quimico don Jos6 Casaseca y del no m6nos ilustre don Alvaro Reinoso. Pronto se hizo abandono de los plantios de cafeto, que se transformaron en ingenios, en potreros o en eriales.
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233 oficinas de las plantaciones) ; emplearon miles de eselavos y ocuparon campos vastisimos, derribando los bosques, aunque fuesen formados por pintorescos y productivos palmares, y siguieron el sistema extensivo despreciando el intensivo, que en menos espacio rinde mias utilidad; fueron a un tiempo agricultores, fabricantes, y tambien comerciantes, pues por su cuenta remitian a menudo sus azncares al extranjero. 1 Cudnta grandeza! i Cuanta complicaci6n de funciones! Cuanto oro! No se conoci6 el pruilftte ahorro, virtud grandtosa que cuando resplandece en las costumbres afianza el bienestar pdblico; mats a pesar de aquel derroche de capitals, como Cuba casi ejercia. el monopolio del azncar en los mercados del uno y del otro continente, lleg6 a tanto el exceso de la prosperidad material que-en 1857 hubo una pl6tora de oro, y el pueblo, como si estuviese enloquecido, se entreg6 en la Habana a operaciones bursatiles, y en grupos de miles de individuos recorria las calles y plazas pregonando la venta de acciones de empresas casi todas extravagantes, e invadia los caf6s.y tiendas de viveres para escribir los traspasos hiego que cada cual efectuaba el negocio a la zwrnba y aguanta, palabras con que se expresaba que el vendedor no quedaba obligado a responder de nada y hacia suyas sin condiciones las sumas que recibia de prima. Vieronse entonces a los hombres mals pobres, hasta a los mendigos, disponiendo de grandes valores, y surgieron numerosas empresas, unas de utilidad pinMica y otras n6, y todas con crecido numero de empleados que gozaban de enornes sueldos. Aquel trastorno, parecido a lo que pas6 en Francia cuando John Law vendia las acciones del Misisipi, conmovi6 en sus mas 'profundos cimientos la sociedad cubana y alter su modo de ser, pues creo necesidades y obligaciones para cuya satisfaccion no era suficiente todo el capital del pals. Corto al fin la Autoridad los hilos de la inmensa red de sociedades an6nimas, desaprobando gran nimero de ellas; may's ya se hallaban presos en sus malla4 muchos millones de duros, que en su mayor parte habian per-

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234 tenecido a comerciantes honrados que con el trabajo y la economia habian hecho su fortuna en un largo tempo, y se encontraban como unico recurso poseedores de acciones quo nada valian. Creose por consiguiente unacantidad, o deuda ficticia, que no habia dejado un valor equivalent, y que era real y positiva en cuanto a sus efectos desastrosos. Desde esa fecha parte el malestar econ6mico que comenz6 a sentirse con mas o.menos -rigor, porque qued6 lastimado el cr6dito, elemento vital de los pueblos cuando se usa con prudencia, y casa de grandes males cuando de 61 sc abusa. Sin embargo, el azncar sigui6 con un precio remu nerativo para los agricultores; y aunque la guerra civil de diez aflos que estall6 en 1868 destruy6 mil quinientas plantaciones, ytrajo una situaci6n financiera lena de embarazos, agravada por los resultdos del vertigo de sociedades an6nimas, por elpeso de una deuda de' cracter nacional, que soporta injustamente este pals, y por una administraci6n pnblica dispendiosa, eminentemente burocrftica ypoco atenta al progreso agricola, vino la paz, el velo del olvido cubri6 aquel doloroso pasado, comenz6 con jnbilo la reconstrucci6n; e1 trabajo libre, que habia sustituido al del eselavo, duplic6 la produccion, y se crey6 asegurada la prosperidad. Jugaba Tolomeo con los astros entretenido en for mar cielos cristalinos, asi los sabios juegan con la riqueza de las naciones. Un dia buscaban un gran quimi co, Andr6s Segismundo Mararaff, en el silencio de su laboratorio; la materia azucarina de un tuberculo despreciable, la remolacha (Beta vulgaris) ; hall6la en la cantidad que deseaba, y desde aquel instante qued6 Cuba sujeta a una terrible competencia industrial. He aqui que Mararaff, triste, pobre y enfermo, pudo mas que los gobiernos y los pueblos; era un titan que tenia en su mano el rayo de Jove, la ciencia. No tard6 el nuevo producto en presentarse al con-sumo -general: el Gobierno de Alemania, o jnejordicho, Bismarck con su mirada de aguila, decret6 una prima a favor de los exportadores. Francia vi6 con

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235 regocijo realizado uno de los mis vivos deseos de Napoleon I, quien recordando sin duda al eminente quimico que en diasde terribles conflictos provey6 a los ejercitos de la Convenci6n national de p6lvora sacada del salitre de los establos de Paris, ofreci6-grandes premios al que hiciese ese mismo descubrimiento de Mararaff, pues la marina de guerra inglesa hacia imposibe el trasporte de los azncares de las Antillas al territorio del Imperio. B6lgica sembr6 sus campos de remolacha; Inglaterra, dej6 hacer, como decia Vicente Gournai, sin mezelarse en el asunto como gobierno, detenida por el interns colonial de la India. En fin, por todas partes broto en Europa en los terrenos mas est6riles la planta tuberculosa de reciente celebridad, se crey6 anulada en parte ante el poder creador de la industria la espantosa predicci6n de Malthus, y la blanca y pulida azacar, tan bella como el mejor refino de las antiguas fAbricas de New York; pero que se necesita doble cantidad para endulzar una taza de caf6 y no es tan aparente como la de cafa para la reposteria, desalojo a su competidora del mercado alemAn, del francs, del belga, del ruso, del austriaco, hasta del espanol! En seguida atraves6 el mar y vino el aflo u1timo en tanta abundancii a los Estados Unidos del Norte, mercado natural de Cuba, que ha traido un desnivel formidable entre la producci6n y el consumo, y por consiguiente una crisis econ6mica. En estas circunstancias, Cuba vuelve los ojos a los demas cultivos, como el tabaco, el cacao, el cafe, el maiz, etc. Hay que resolver sin aplazamientos este problema: 6 Conviene cultivar el cafeto ? j Cuiles son los cultivos que deben preferirse, dado que se prolongue el dem6rito del.aznicar, o la Isla quiera buscar garantias a su bienestar en la variedad de producciones? Es verdad que el caf6 cubano es de excelente calidad y que la mala suerte de los cafetales provino de la falta de fAciles medios de trasporte, de la triplicaci6n del trabajo con las repetidas podas y perfecto aseo en que estaban los plantios, lo cual demandaba un crecido nimero de jornaleros; de la ley arancelaria que en-

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236 tones regia, y rige ann, desgtaciadamente; y mals que todo, de la' competencia; pero no olvidemos que esa competencia que e-n aquel tiempo representaba los primeros esfuerzos de varias naciones, es hoy una coalici6n casi universal. El Y6men, cuna de esa variedad y que se abroquela en la fama para presentarse en primera line; el Brasil, verdadero coloso que export en 1880 cuatro inillones 749,355 4acos de diez arrobas; Java, que impulsada por la solicitud del Gobierno holandes realiza grandes progress en su agricultura; Costa Rica, pequefia Republica, de Centro Am6rica, pero que toda ella es un plantio; Venezuela, queo iempre fu6 gran productora; Guatemala, San Salvador, Mejico, Nicaragua, Honduras, el Estado federal colombiano Santander ; Martinca, Santo Domngo, Hayti, Puerto Rico; Chiriquf, departamento de Panama; las Islas Filipinas ; en fin, casi toda el Asia, y hasta la inculta Africa envia a los .mercados el cafe de Liberia y ha tomado parte en la competencia. La pluma se detiene y el espiritu so recoge al con*nar, por lo que hace al tiempo presente; el cultivo en grande de un product de tanta importancia, y, aceptarlo solo en pequefno, tratando de nivelar la producci6n con ol consumo de la Isla y dejarlo a las clases pobres del campo, a los sitieros." Es.evidente que todo padre de familia hara bien en sembrar mil, dos mil, cuatro mil arboles de caf6, lo que puede efectuar dedicandole algunos dias del ano, como lo describe el Sr. Casorla en la introducci6n del anterior tratado. El mas pobre jornalero de este modo inejorara su suerte y la Isla .se vera por -si misma abastecida. Las posturas (almdcagos) las hallara en loslugares en que ha habido cafetales. La clase de cafe de -esas plantitas expontaneas es excelente: en Cuba no ha habido otra variedad que la de Declieux (coffea ardbiga), y decimos vafiedad porque hay conocidamente error en los autores que suponen a la Arabia Feliz cuna de ese arbol; ,en Africa existe silvestre compitiendo en altura con los ma's altos del bosque y revestido de carac-

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237 teres distintos muy marcados, bastando decir que el grano es de doble tamano al de Arabia. Cultivase en Liberia, y habiendo nosotros apurado varias tazas en el puerto de Monrovia, capital de aquella Republica, nos pareci6 igual al de Cuba o Costa Rica. Miles de arboles se han sembrado en el Estado de Bolivar (Colombia) repartidas las.. semillas por cuenta del Gobierno, y a nuestra salida de esa naci6n (Noviembre de 1882) se nos inform que en varios puntos habian crecido lozanos y estaban florecidos. Vinieron en cajas que contenian 200 plantitas de una cuarta de alto, que costaron a peseta cada una, y tambi6n se trajenn algunos quintales en granos mezclados con tierra hnmeda, por. lo cual llegaron germinando; y todo fu6 pedido a Liverpool. En Cuba pudiera pedirse a Santa Cruz de Tenerife, donde tocan los vapores de la mala inglesa que recorren el litoral del Golfo de Guinea y pasan por Liberia; tambien pasan los franceses que vienen de Gabaun y los alemanes de Camarons. Mas facilidad hay aun para obtener semilla en Cartagena de Colombia, o en Barranquilla. Nos detenemos en estos pormenores porque nos parece queaya es tiempo de que se presto atenci6n a estos asuntos, asi por el Gobierno como por el pueblo. Terminar6mos diciendo que en nuestra opinion debe quedar, en entredicho temporal el cultivo del cafeto; pero, entiendase bien, no para los pequefios cultivadores, que pueden contar con el consumo interior. Mas claro: al caf6 le sucede lo que al azicar, que hay en la actualidad exceso en la producci6n y por lo tanto natural descenso en su precio; pero de ningan modo esti en el caso, por, ejemplo, de la cochinilla, que muri6 para siempre como gran producto, desde el instanto en que un quimico ilustre sefial6 otra materia colorante para los estampados mas barata que el carmin viviente del nopal. M6jico, Guatemala y Honduras, han perdido una yenta considerable, y las Islas Canaris quedaron arruinadas. No hay duda: los sabios son Ar bitros de los destinos de las naciones. Habana, 20 de Marzo de 1885.

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LOS CAFETALES. por FRANCISCO JAVIER BALMASEDA Aio de 1890. Hay ciertas eyes en el mundo econ6rnico desconocidas para la inteligencia humana, y que son las que fijan el valor cambiable. Emanan esas eyes de un conjunto de hechos que se realizan aislados, independientes unos de otros, en diversos paises, y que todos coadyuvan a un fin en relaci6n con el precio de los articulos. La previsi6n no alcanza a anticipar un juicio de un todo exacto, de Lo que ha de suceder respecto a la suerte futura de determinado producto agricola en los mercados, aunque la guerra o la paz, la oferta y la demanda, las grandes escaseces o la abundancia, sean el bar6metro que se toma por guia para las prediccio nes y los calculos mas prudentes. Cuando se espera la decadencia de un articulo, aparece triunfante con valor creciente; y cuando se le cree con mas estimaci6n sobreviene su dem6rito. Es que entonces han obrado hechos y circunstancias que para abarcarlos el entendimiento, seria preciso tener el mundo en la mano para observar en los pueblos productores el precio del jornal, el curso de las est'aciones, la naturaleza de.las tierras, etc. El comercio es un juego de azar. I Qui6n habia de decir que el caf6, no obstante la* gran baja que sufri6 pace poco, yfla coneurrencia de tantas naciones que van a los mercados con ese grano, habia de recobrar su antiguo puesto y sostenerse con

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240 tanta demanda y en tales t6rminos que se vende el quintal, de primera mano, en los puertos de Venezuelat San Salvador, Costa Rica, etc., a $ 25 oroI Buscando nosotros el origen de este fen6meno, es decir, de la firmeza con que se sostiene el caf6, creemos hallarlo en que se le abren dia por dia nuevosA mercados consumidores, y en que la producci6n del mundo ha sufrido nptable disminuci6n por causas naturales. En efecto : un Aphis ha devorado las races de la planta en el Brasil, en dilatadas extensiones, principalmente en las tierras, bajas, en las que jams deben fundarse pldntios; en Chiriqui, Departamento de Co-,_ lombia, los numerosos cafetales han dado reducidas cosechas por la inesperada : esterilidad del suelo; en Liberia un acaro se apodera a veces de la simiente anies de germinar en los almacigales, etc. Tambien ese 'Arbol es muy agotante de las sustancias t6rreas que se asimila, y este es el motivo porque en algunos lugares se ve pronto sin alimento, y por consiguientelangui dece y muere, o fructifica poco. Unese a estos inconvenientes la falta de medios en la An6rica del Sur y Central, para recoger las cosechas en los grandes plantios, como que el grano madura a un tiempo, y se necesita para la recolecci6n un crecido nnmero de jornaleros, que no siempre consigue el cultivador. Por Jo que hace a nuevos mercados, es indudable que el uso del caf6 va entrando rApidamente en las costumbres pnblicas en muchos paises que antes no lo consumian; y parece llamado 'a triunfar en su competencia con el t6, por ser mas saludable. Si esto sucede y desaloja a su rival de los grandes centros de poblaci6n, como Londres, Nueva York, Berlin, San Petersburgo, etc., quedara asegurado su valor. En, vista de estos antecedentes, dwclaranios con la sinceridad que debemos a estos paises de' America, y especialmente a Cuba,. nuestra patria nativa, que a pesar de lo que hemos escrito en esta obra en 1855, consideramos al presente una empresa muy lucrativa y de porvenir lisonjero, fundar cafetales; y que ratifi-

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241 eamos nuestra opinion sobre lo provechoso que seria a los labradores, sembrar un nnmero de estos arboles, interpolados con los del plftano, si no prefieren el del cacao, que les dar dos grandes cosechas al aflo y diez pequenas, una cada mes. Los peligros dependientes -de la naturaleza pueden conjurarse en esta Isla. He aqui el modo: a principios del siglo la inmigraci6n francesa que vino a ella como resultado de la independencia de Hayti, cultiv6 esa planta en todos los departamentos, con especialidad en la region Oriental; de modo que facil es saber cuales" tierras le son mas propicas. Es esta una regla infalible ,y sin excepcion: las tierras -en que subsisten muchos o pocon arboles, proceddntes de los antiguos plantios-, abandonados y dando cosechas mats o inenos abundantes, poseen las propiedades deseadas, y sin necesidad de que se practique su analisis quimico, pueden aplicarse a nuevos plantios, con tanto mas funiwamento cuanto que sin que hubiese deliberada intencion, han estado sujetas al eultivo alternativo, unas cubiertas de monte por efecto del abandono, otras que han sido aradas y sembradas. No se olvide, sin embargo, que las capas geol6gicas, o mejor dicho, la naturaleza de las tierras, varia a cortas distancias, y que esta regla que hemos establecido 'se refiere exclusivamente a los puntos que estuvieron en otro tiempo sellados con tan precioso Arbol. En estas tierras puede asegurarse que no -ser, la planta perseguida de los parasitos mas temibles, que son los que atacan las races, "los cuales tienen su g6nesis en el agotamiento de las sustancias vitales .que suministra la misma tierra, que en este caso sufre una enfermedad comparable a la anemia del cuerpo humano, y anemia puede liamarse tambi6h la falta de savia en el Arbol. Sentamos llenos de confianza Vesta teoria, porque jams hemos visto una planta, propia del clima y el suelo en que se halle y sujeta a un inteligente cultivo, que haya sido presa de esos parasitos. El Aphis, el principal de todos, que aparece esparcido en el reino vegetal y pertenece al animal, sabido 16

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242 es que se presenta en todas las plantas y climas; mas rara vez en aquellas que tengan las condiciones indicadas y por consiguiente el beneficio de oportunos abonos. Veanse los Arboles de todo g6nero que rodean 'la casa del labrador cubano, abonados por las basuras; no hay unoque no ostente la mas exhuberante lozania. Cuando nosotros, hablando de la vida humana, hemos escrito en una de nuestras obras, que el hombre debe vivir cien affos, o mas, salvo los casos fortuitos, las lesiones organicas cong6nitas y los padecimientos morales profundos; y que cada vez que muere un jowen sin estas causas, puede asegurarse que su muerte no ha sido natural, y que se ha suicidado por sus vi,cios y excesos, o lo ha matado la sociedad por el aban,dono de la higiene pnblica, lo dijimos como resultado de un estudio comparativo de la vida humana con la vegetal. Las plantas no deben morir sino en el tiempo que a cada especie ha sefialado la naturaleza. Cuando se les, ha proporcionado habitaci6n c6moda y adecuada, es decir, cuando tienen a su alcance en la debida proporci6n las sustancias organicas e inorganifcas que toman del suelo y del aire, s6lo perecen por tcausas morbosas extraas a su naturaleza. Toda plan tta es un animal que debe alimentarse; y si se le aliX menta bien, 6nicamente el contagio parasitario, o a6cidentes casuales, pueden enfermarla y privarle de la vida. Aun en los lugares mfs feraces y propios para el cafeto no debe descuidarse el abono. En cada cosecha pierde la tierra una parte de su jugo. Supongamos a un hombre que tuviese una enorme caja repleta de doblones, de la que sacase todos los anos una cantidad y no la repusiese; l6gico es que al cabo de algunos anos el tesoro est6 disminuido, o que haya, desaparecido. Esto mismo sucede a la tierra, y mas con un arbol tan agotante como el del cafe. Es tambi6n preciso suprimir las frecuentes podas de que tanto se ha abusado, y darlas con la moderaci6n convenient, despu6s de rendida la cosecha, antes de 1a florescencia, y cada dos anos. La poda debe tener por principal objeto cortar las ramas absorventes, las se-

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243 cas y las del centro, que indiquen elevarse desmesuradamente en position vertical. Restanos hacer presente que entre el sistema de cultivo en el bosque, o en campo sembrado exprofeso de platanos, optamos por el -primero. Cuesta mucho oro invertido en jornales fundar y sostener un cafetal al uso antiguo, no habiendo ya felizmente para la humanidad aquellos miles de africanos que soportaban la cadena de la esclavitud y trabajaban sin remuneraeion. .Es verdad que en el bosque las cosechas, con especialidad de los cuatro a los diez anos de la edad del ,rbol, no son tan pingies; pero en cambio la conservaci6n de los cafetales origina cortisimos gastos, y duran tanto a 'favor del ramaje, siempre que 6ste no impida la accion de la luz sobre la clor6fila y la renovacion del aire, que hemos poseido uno, pequeiio, sem,brado en 1810 y rendia, en 1889, y rinde, pues se nos dice que no ha sido destruido, regulares products. Hallase a media hora de la ciudad de Remedios, en la hacienda Guadalupe, en terreno rojo, feraz, muy pedregoso, cubierto de monte claro en que abundan la inacagua, la yagruma y el purio, y por uno de sus extremos pasa un rio poco caudaloso. Al decidirnos por el mencionado sistema puede suceder que obre en nuestro animo lo prevenido que nos hallamos contra todo lo que sea destruir los bosques; y si se destruyen para sustituirlos con otros artificiales, lo cual consideramos un gran error, recu6rdese el Arbol Ijamado bucare, que abriga con su follaje el cafeto en las 6pocas del afio en que necesita sombra, y se despoja de las hojas cuando necesita los rayos solares. En fin, este es uno de los arboles mas bellos y ntiles de la flora cubana, y su constante cultivo una fuente de riqueza. Ha vuelto el tiempo en que los cafetales coronen de nuevo los risueios campos de esta Isla.

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LA PITA Y EL HENEQUEN. por Francisco Javier Balmaseda. Conveniencia de que se fabriquen en esta Isla sacos de envase para exportar azlcar con la materia textil de esas variedades del Agave am ericano.--M6todo rdstico para la desfibrinaci6n. Cultivo del maguey en M6xico.-El plAtano manzano (Musa textil, Linno)' produce fibras propias para fornar esos sacos y otros tegidos. El sistema de conducir el azleai en bocoyes es irracional; su enorme peso ocasiona frecuentes desgracias personales; la madera de que se forman se trade del extranjero originando un crecido gasto que grava la producci6n de aquel articulo, y su figura circular deja un gran espacio vaclo en la carga de los buques. En otros tiempos era peor Jo que pasaba: se trafan de largas distancias los bocoyes en carretas a los puertos por pesimos casinos, y la poderosa industria de Cuba sacrificaba anualmente un gran nnmero de bueyes. En esto como en todo se ha insinuado el progreso humano, y las sociedades de beneficencia de los animales han debido aplaudir con regocijo el celebre invento de Jacobo Watt, que aplic6 el vapor a los caininos de hierro. Nada mas convenient que sustituir los bocoyes con sacos; j pero no traen estos un costo tal vez mayor, si se proveen de ellos los agricultores en el extranjero? Preciso es para hacer la sustituci6n fabricarlos en el pals, de cuyo modo se establecera un notable aho-

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246 rro y se creara una industria que llamar6mos poderosa y benefica, porque tomara grandes proporciones y dhrA trabajo a las clases pobres. Mas adelante se verA, la manera facil y sencilla de sacar los labradores las hebras del heniquen; y como es probable que surjan numerosas fAbricas de esta materia textil, puesto que todo articulo que tiene seguro consumo aparece inmediatamente en el lugar en que hace falta, insertar6mos tambi6n lel 'prospecto, algo atrasado, de la maquina del Sr. Patrullo, que a esta fecha debe estar muy perfeccionada. (1) Lo primero que debemos hacer al tratar de la creaci6n de esta industria, es proveernos de la materia prima; por lo que comenzar6mos diciendo que hallandonos hace cuatro anos al frente del Departamento de Agricultura del Gobierno del Estado de Bolivar, comisionamos al cubano emigrado D. Joaquin Posada para que nos diese un informe acerca de la industria de la pita. Posada; que muri6 al poco tiempo, era un hombre muy laborioso y entendido, con grandes aptitudes para la mecinica y con nociones generales de agricultura. No tard6 en cumplir su encargo, y el siguiente articulo, que insertamos entonces en la "Gaceta Agricola de Colombia," y ahora reproducimos por ser muy oportuno, es una parte de sus investigaciones, Heniquen-Pita. Cuando vemos a la naturaleza extender sus bienes con mano prodiga en paises en donde la industriosa mano del hombre no ha llegado a convertirlos en elementos de trabajo. y de riqueza, nos sentimos con deseos de comunicar tiles ideas sobre aquello de que algo-conocemos, e incitar a los hombres laboriosos a que intenten por los medios ma's sencillos y que esten a su alcance, el desarrollo de una industria que mas tarde puede tomar grandes proporciones; una industria que quizas no sera de un todo desconocida en el pals, pero si, por lo menos poco practicada, y por lo tanto ignorada su cenveniencia y casi nulo su resultado. Nos ocuparemos hoy de un elemento de riqueza ex(1) Al presente (1890) hay varias maquinas movidas por vapor; o por fuerza animal, muy perfeccionadas. (N. del A.)

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247 tendido en casi todo el Estado, abundante en algunos lugares hasta el punto de ser inagotable aun en fuerza de una explotaci6n constant: la pita: muchos conocen la pita, pero no todos la importancia que puede tender entre nosotros esa materia textil cuyo sedoso filamento, superior al heniquen, nos puede, poner entre las manos ycon muy poca labor, la materia prima para infinidad de tejidos y cordelerfa. Precisamente la pita a quc nos referimos, es la que se reconoce como superior en todas partes, y por lo tanto debe comprenderse que su valor ha de exceder al de otras fibras de parecida naturaleza. Conocemos el heniquen, abundantisimo en Campeche (M6jico), de inferior calidad a -nuestra pita, porque sus fibras aunque bastante fuertes, son algo fsperas y muy gruesas, y en los trabajos son de menos duraci6n; y sin embargo en Sisal y casi en todo el Estado de Yucatan, constituye un ramo de explotacion y exportaci6n, que pudiera decirse el nnico del cual se sostienen y viven un sin numero de familias. Del heniquen manufacturan hamacas, chinchorros, sacos, cordeles, etc., etc., con el auxilio de aparatos y maquinas de vapor, exp6rtanse tambi6n miles de toneladas de fibras anualmente para los mercados extranjeros, en donde los precios sufren las alternatives consiguientes al comercio; pero que siempre dejan utilidades mas o menos grandes. Pues bien: ; pudiera la pita con el tiempo proporcionarnos semejante benefieio? La pita por excelencia superior al heniquen tendra que encontrar en el -exterior pronta y segura colocaci6n. sin mucho esfuerzo, cuyo resultado puede probar algun laborioso emprendedor sin mayor gasto, y sin mayors molestias. Ensyase el medio mas sencillo que se conoce de limpiar las pencas (palmas i hojas), que aunque quizas de algunos sea conocido, no lo sera de otros entree los cuales encuentre. acojida nuestra modesta indicaci6n. Como llevamos explicado, se conocen varias class de plantas de la misma familia y de distintos g6neros; del heniquen hay dos de estos cuya difeiencia consisted unicamente en el medio de la reproduccion, pues uno-

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248 florece en el extremo de un vastago que nace desde su centro en puchas o ramos blancos algo amarillos; los cuales produced las
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249 lhaberlas desarmado de las unas que tienen a ambos lados y a todo el largo:'exprimidas por estas masas resultara que la pulpa de que esta formada la penca, y la corteza verde que la cubre, quedaran quebrantadas y deshechas; entonces se pondrfn en maceracion (en agua) por unos tres o cuatro dias facilitAndose asi el modo de separar esa pulpa y corteza de las fibras. Habrase construido un banco formado de un tabl6n, que tenga vara y media a dos varas de largo y como de una y media a dos pulgadas de grueso, y de seis a ocho de ancho: colocadas cuatro patas a este banco procnrese darle a las dos de un extremo unas diez y ocho pulgadas de altura y como una vara a las. del extremo opuesto, resultando con esto el haberse formado un plano inclinado. Al lado mats alto de este banco y al centro del tabl6n y como a dos pulgadas de su extremo superior, se abrira un barreno como de menos de una pulgada de diAmetro, en el cual se colocarh un tarugo de la misma madera, que sea facil de remover cuando se desee, pues su objeto no es otro que el de sujetar la penca de la pita ya maccrada, que se extiende en el plano inclinado, y cuya punta pasari por el barreno para ser afirniada allf con el tarugo apretado, a fin de que no se corra la penca al momento de pasar sobre ella la cuchilla con que se ha de raspar y repasar la parte pulposa y la eorteza verde. Lacuchilla no es otra cosa que un pedazo de guAdua (bamba, cafia brava), como de uno y medio pie de largo hendido en dos tapas; con una de estas mitades sujeta con ambas manos por sus dos extremos y al traves se pasa con fuerza sobre la penca macerada y colocada sobre el banco, volteandola cuando se hubiere limpiado por un lado para hacer lo mismo por el otro. Ya raspada de esta mantra enjudguese en agua clara y cuelguese a sol y sereno hasta que haya adquirido la blancura deseada. Un solo hombre puede preparar de este modo un buen nnmero de ibras en un dia, y el producto de algunas semanas sera suficiente para hacer la prueba aconsejada de enviarla al extranjero en solicited de demanda y. de precio. Esto no es costoso, y quien sabe cuanto encerrara de ntil este pequeiio

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250 trabajo en esos lugares en donde la pita es silvestre y en tanta abundancia. Aqui en Cartagena se consume alguna cantidad de esta pita, cuya manera de extraerla no nos es conocida. De todos modos, si el asunto pudiera ser de utilidad nada seria tan facil como proveerse en el extranjero de una maquina para hacer la extraccion en escala mayor; no valdria tanto esta maquina, por medio de la cui(1 queda suprimida la operaci6n de imacerar las pencas, basta pasarlas por ella para que salgan blancas, finas y casi secas. Hemos visto funcionar un aparato de estos en Key West (Florida) y otro en Nassau (New Providence, Bahamas) y en ambos puntos daban satisfactorios resultados -a sus duefios. La prueba por el medio indicado podria quizs, poner a algnn empresario en actitud de explotar este ramo de riqueza -casi desconocido entre nosotros.'' Como se ve; nada es mas facil que extraer cada labrador una cantidad de pita suficiente para que la esposa y los hijos formen muchos centenares de sacos de envase para el azucar. Se dira que ignoran el tejido; es verdad; pero tambi6n lo es que bien pueden traerse a Cuba por cuenta del Estado, de La Sociedad Econ6mica, o del Circulo de Hacendados, algunas -familias entenddas en -esa labor de las muchas que habitan en Magangu6, margenes de Magdalena, las cuales fabrican a mano, o en telares que ellas mismas hacen, no decimos sacos ordinarios, sino primorosas hamacas, ruanas y mochilas, llamados asi una especie de saquitos que traen colgados del hoinbro todos los labradores para guardar los efectos que compran en las ciudades. En M6jico es muy coman la fabricaci6n de sacos de heniquen, lo mismo que en Costa Rica y otros puntos de America, en los que se les destina para envases de cafe. Estos sacos son sumamente resistentes; de modo que pudiera dArseles el tamao necesario para contener hasta diez arrobas de azucar. Como las hebras del heniquen sacadas con este ob jeto no necesitan ni gran aseo ni blancura, inmediatamente que se limpian por el labrador y se ponen al

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251 sol, solo para que se sequen, pueden, o venderse a los que emprendan en esta industria, o formarse los sacos por la misma familiar. Esta planta empieza a dar productos en Cuba a los dos o tres anos. He aqui lo que dice la "Gaceta agricola mexicana:" "Agave americano." El maguey tiene las hojas radicales, muy grandes, gruesas, acanaladas, carnosas y adornadas en los hordes y la extremidad de gruesas espinas; en la 6poca de la florescencia sale de su centro un tallo que se eleva rapidamente hasta la altura de quince a veinte pies; ahija profusamente y perece despu6s de la fructificaci6n. Esta planta es originaria de la Am6rica. En Mejico se cultiva en abundancia, siendo uno de los primeros articulos de consumo, cuyas alcabalas dan al tesoro pnblico pingie renta. El maguey prevalece en los terrenos fridos y secos; la humedad lo mata y teme mucho al frio. Se reproduce por sus retonos o hijos, teniendo ordinariamente cada planta madre, tres, cuando menos, los cuales se trasplantan asi que estan grandes, como de una vara o tres cuartas. Los plantios se hacen en fila o en tresbolillo, a diez o doce pi6s de distancia una planta de otra, poni6ndolas en unos hoyos hechos al efecto y cuyas dimensiones son proporcionadas al tamano de las plantas que van a ocuparlos. Despues de puestas en el hoyo se tapan con la misma tierra que se saco. El maguey puede permanecer hasta cuatro o cinco meses fuera de la tierra y trasplantarse despuds. Luego que se ha concluido la trasplantaci6n se da una vuelta de arado, o dos si se quiere sembrar en los espacios, como hacen en muchas partes de los Llanos de Apam. Despu6s de la trasplantaci6n no tiene el maguey otro cultivo, si puede llamarse asi, que el de recortarle los bordes, cuando grande, quittndole asi las espinas para impedir que le saquen la pita, porque entonces muere. Muchas variedades hay de magueyes; pero. todas se cultivan do la misma mantra, y se dividen en cuatro clases: maguey fino o de marca, mediano, inferior e infimo.

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252 Segun la clase de maguey se anticipa o retarda el tiempo de la fructificaci6n. Cuando fructifican se capan las plantas: llaman capar a hacer un corte longitudinal 6n el cogollo, al que lhaman meyolote, y sacan del centro las hojas mks tiernas, clavindolas en las de afuera para seiialar las plantas capadas. Al centro de donde sacan el cogollo, le llaman cajete, el cual raspan dos y hasta tres veces al dia con una cuchara de hierro que Ilaman raspador, tapando el cajete para que los animals no se beban el aguamiel que se destila dela raspa. Despu6s van los aguamieleros recorriendo las matas, quitando las piedras con que han tapado los ca etes y recogiendo el aguamiel con grandes y largas guajes que llaman acocotes, agujereados por los dos extremos, poniendo el mks delgado en el cajete y absorbiendo por el otro, hasta que se Lena el acocote: entonces Lo levantan, tapan la parte inferior con el dedo, y vacian enseguida el aguamiel en pellejos destinados al efecto: La raspa de los magueyes dura de ties a seis meses, segun su calidad, y mueren despu6s de ella." He aqui el anuncio de la maquina del Sr. Patrullo : "Mkquina de Eduardo Juanes y Patrullo, para raspar, desbrozar y separar las fibras de plantas filamentosas. Es invenci6n aseguada por privilegio concedido por el Goberno de los Estaos Unidos. Tenemos el placer de llamar la atencion 'de quien corresponda sobre una maquina inventada algun tiempo ha por D. E. Juanes y Patrullo, para extraer y beneficiar las fibras de la planta que en Yucatin se conoce con el nombre de Jeniquen, en otros puntos de la Republica mejicana, como por ejemplo, en Tampico, Tabasco, etc., con el de Cocuiza, Pita o Pinon; en algunas comarcas de la Am6rica Central la liaman Cabuya; en la isla de Culia, Maya, Jeniquen, Pita, Pilon, etc.; en Venezuela, San Salvador y Nueva Granada, Cocuiza; en las Bahamas, Manila, Bambu etc. y de otras muchas plintas cuyos nombres no tenemos presentes en este momento. Las plantas a que se acaba de aludir crecen todas

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253 y se reproducen abundante y expontAneamente en los passes intertropicales en general, presentando una fuente inagotable de riquezas que al parecer nadie ha pensado en explotar de un modo completo. La pinia, ademas de ser sabrosa cuanto delicada fruta, encierra en sus hojas largas, de espinosas pestailas, unos filamentos tan fuertes a la vez que finos y sutiles, que en Francia se aprovechan para la fabricaci6n de un delicadisimo tejido que lleva el nombre de la fruta. Y con todo, despues de recojida la fruta d6janse secar y perder las hojas de tan preciosa planta. El filamento de la piia es el mas fino que se conoce en el reino vegetal, cuya circunstancia lo hace mats adecuado que otro cualquiera para ser mezelado con seda en la fabricacion de muchos tejidos de gran precio, tales como encajes, pafluelos, etc.; y para otros articulos necesarios, cuanto elegantes, cono son: sombreros para senoras. etc., etc. La maquina es de construction s6lida, sin que una sola de las piezas de que consta sea fAcil de romper; y su mecanismo es tan sencillo que puede dirigirla un muchacho de diez anos, bastando una hora -de practica para ponerle en aptitud de manejarla adecuada y diestramente. EL inventor asegura que a ins de las ventajas ya citadas, la maquina, movida por vapor; puede dar de 230 a 300 libras de filamentos; movida con fuerza de caballos, puede dar 200 libras en las 10 horas de trabajo; y con fuerza de hombres de 125 a 150 diarias. Debe advertirse que puede ponerse la maquina en movimento con fuerza de hombres siempre que esto sea necesario, pues el inventor ha logrado hallar un Malacate o "Fuerza de hombres," a impulsos del cual la Raspadora puede limpiar y preparar de 125 a 150 libras de filamentos diarios, merced a cuya circunstancia pueden evitarse los gastos considerable de maquinas de vapor, malacates, maquinistas, etc.; y tanto la Raspadora como la "Fuerza de hombres", son facilisimas de. trasportar, pudiendo conducirse sin inconveniente al mismo plantel, donde no se origina otro gasto que el muy corto a que pueda dar lugar la cons-

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254 truccion de un tosco jaracal, que d6 sombra a los operarios y a la maquina. Debemos. sefialar a la atencion de los interesados que la "Fuerza de hombres", o de mano, no es tan buena ni tan eficaz como la de vapor o de caballos, a las que debe darse la preferencia siempre que la empresa lo permita. El precio de la maquina es tan m6dico que no guarda proporc6n alguna con las inmensas ventajas que presenta, poniendola asi al alcance de todo el mundo. Las personas que deseen adquirir estas maquinas podrn hacerlo, dirigi6ndose a los. que abajo firmamos, pues nnicamente nosotros tenemos el derecho 'de fabricarlas y venderlas. El precio de la Raspadora es de 350 pesos; pesa 950 libras (neto) .y 1,350 libras (bruto) y empaquetada para trasportarla, mide 115 pies cibicos. Al pedir maquinas, debera indicarse el numero de la que se quiera imitar. Cada miaquina ileva pintado su nnmero. Siempre que no se especifique otro, mandaremos el modelo mats moderno, etc." Esta circular fu6 expedida el ano 1868, 6poca en que los pagos en los Estados Unidos se hacian en papel moneda, que tenfa un erecido descuento, y hoy' corre a la par ; de modo que costara la miquina mucho menos. Lo mas prudente es dirigirse a la casa que lleva la razon social de Mr\ R. H. Allen y C ., New York, pidiendole un Catalogo. Puede tambi6n suceder que haya otras maquinas o 4paratos mejores; nosotros nos hemos referido a la del Sr. Patrullo, porque hemos oldo hablar de ella con los mayores elogios, pareci6ndonos tamben indudable que se le habran hecho lasmejoras indicadas por su uso.(1) Habana, 14 de Mayo de 1885. / (1) Ya hemos dicho que al present (1890) hay varias m5,quinas y aparatos may perfeccionados. (N. del A).

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255 ADICION. (Aio de 1890.) En el Estado de Yucatan, segun se nos ha informado, se venden las posturas de heniquen a setenta y cinco pesos oro el ciento, precio que dificulta poderosamento el obtenerlas los agricultores cubanos que quieran emprender en un gran plantio, habiendo ademas los gastos de trasporte y comisi6n. Se pueden obviar estas dificultades de dos modos: adtjuiri6ndolas en esta Isla, o provey6ndose en Colombia de la variedad de agave americano conocida alli por pita o fique. Lo primero es lo mAs hacedero, pues en estos cam, pos existe el heniquen, silvestre, y tambi6n la pita; aunque tal vez no en la proporcion necesaria para fundar grandes plantios. Para lo segundo, es decir, si se prefiere la pita, pueden pedirsq las postiuras, en cualquera cantidad, a Cartagena, Magangu6 o Barranquilla, ciudades de la ]Republica de Colombia, donde se obtendrAn a dos pesos el ciento; y aunque despu6s de los primeros pedidos aumente el precio, nunca sera tan alto como el de Yucatan. El agave americano tiene numerosas variedades, todas filamentosas; pero hay que fijarse en no sembrar la mas comfn en Cuba, el maguey, porque es tan rico en par6nquima como pobre de materia textil. Los terrenos esteriles de las orillas del mar son excelentes para esta planta, que mas vive del aired que de la tierra, como hemos indicado en el pr6logo; y debemos llamar la atenci6n sobre lo aprovechables que son muchos de los cayos quo rodean la Isla y. que hoy, con algunas excepciones, se hallan abandonados. Prueba de esta verdad es el hecho de que se produce espontAnea en las Lucayas, grupo de islas de las que la mayor, Nueva Providencia, dista sesenta leguas del litoral Norte de Cuba, y tienen todas en su

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256 superficie una capa de tierra muy cargada de silice.. Son sumamente esteriles, y los moradores de la ciudad de Nassau, la capital, viven del raque, es decir, del. auxio que con sus pequenas embarcaciones prestan a los buques que entierran sus quillas en la movible arena del Gran canal de Bahama. Recientemente se ha reconocido que las fibras que en esas islas se sacan hace algunos aflos del agaveamericano espontneo son de superior calidad, y esto ha causado el mayor entusiasmo en los habitantes, que creeii haber hallado el hilo de oro de la buena suerte. El Gobierno ingles, al cual pertenece ese archipielago, se ha apresurado a senalar una prima a los exportadoes, por cada quintal, declarando libre ese articulo de todo derecho del Muncipio y del Estado, han afluido capitales norte-americanos, y al presente hay en actividad varias maquinas desfibradoras, movidas por vapor. Tenemos que comunicar a nuestros lectores una desagradable noticia: se ha formado en New York una sociedad (Trst), con el objeto de ;hacer bajar el precio del heniquen, y realizar pingiks operaciones con dano de los productores, lo que ha causado desaliento en Yucatan, y varias quiebras de asas respetables que .negociaban en ese articulo. Esas intrigas, tan opuestas a la moral, no podrAn producir una crisis durable, pues los medios artificiales empleados no son los que pueden fijar el valor permanente de un producto de consumo universal. Sucedera, a nuestro parecer, que los cultivadores solo cosecharan por algdn tiempo las pencas iecesarias para surtir a Europa y para que no florezean los Arboles, pues cuando florecen porque no se 4es han cortado las pencas, en seguida dejan de existir; mAs esto determinarA la escasez, y los precios volveran a ser los normales, o algo menores. Con iAs raz6n puede temerse para un periodo no lejano la compefencia de las Lucayas, que debemos suponer muy fuerte desde el momento en que un gobierno tan poderoso dispensa a esa industria su protecei6n.

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257 No sea este, sin embargo, motivo de desmayo para los que emprendan en Cuba. Son tai cortos los costos de producci6n de esa materia textil, que por mucho que baje su valor siempre habr ganacias, aunque no tan enormes como las que demuestran los cAleulos y datos oficiales que presentan los senores Escovar y Delvalle en su tratado, que en seguida insertamos, cAlculos y datos que sin apartarse un Apice de la verdad, parecen cuentos de hada. En menos qe dos d6cadas, poblaciones sumamente pobres, reducidas y atrasadas, sujetas a luchas peri6dicas con las tribus indias, y que habitaban en un suelo privado de vegetaci6n, se han transformado en pr6speras y felices, y gozan todas las comodidades del bienestar y de la riqueza. i Maravilla grande,. que solo puede realizar el poder de la industria; de la industria, que con su aliento, casi divino, de-lo que nada vale hace brotar los-valores; Prometeo atado a una roca, si las eyes coartan la acci6n individual, y titAn formidable, que en alas de la libertad y el orden puede escalar el cielo Enviamos al G0obierno de M6jico, y al laborioso pueblo yucateco nuestra felicitaci6n. Quiera el cielo que aquel, perseverando en sus elevados prop6sitos de engrandecer el pars mss favorcido por la naturaleza de todos los del orbe, se afane por medios suaves en traer al seno de la civilizaci6n a los indigenas, empleando su poderosa influencia en difundir las luces, o sea el conocimiento de los derechos y deberes sociales, por medio de la multiplicaci6n de las escuelas primarias, muy particularmente las nocturnas de adulto^ y tambien las sociedades de lecturas, que suspiramos por que se ensayen. Estos elementos de enseflanza son fuentes vivas de fraternidad entree los hombres. Cerraremos esta adici6n diciendo, aunque se atribuya a vanidad, que todos los dias notamos la influencia de nuestros escritos en esta Isla. Ya han desaparecido los monstruosos bocoyes, y el azncar se exporta en sacos; mas declaramos que no nos sentimos satisfechos, pues esos sacos se traen del estranjero, siendo esta una industria que por su naturaleza pertene17

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258 ce a Cuba. Se nos hard presente que para fabricarlos sera preciso aguardar a que los campos de heniquen, o de pita, puedan producir las fibras. Esta ben: el argumento es fuerte, y lo reforzaremos agregando que tal vez convenga a veces exportar las fibras mas que emplearlas en sacos. b Qu6 hacer para no privar este pals de un elemento de bienestar para las clases pobres, y tambi6n para el empleo de capitales? Buscar otra materia prima de que pueda disponerse en el dia Hela aqui: los tallos del platano manzano, cuyas laminas producen una hebra de notable consistencia; no en vano el genio inmortal del gran Linneo llamo a ese Arbol Musa textilis. Hace como tres anos que un laborioso vecino de la Habana, el Sr. Vila, proyect6 construir una maquina desfibradora; se nos invite a verla funcionar, y nos presentamos llevando varies tallos de esta musasea. La maquina oper6, regularmente bien, y el Sr. Vila dijo que se proponia -hacerle algunas reformas. Ignoro el resultado; mals por Lo que hace a los tallos pude convencerme de que las fibras del pltano manzano son bastante fuertes y propias para construir sacos destinados a envases de azncar. El Sr. Vila tuvo la bondad de remitirnos algunas madejas de esas 'fibras perfectamente acondicionadas, y nos parecieron tan bellas, tan resistentes, que las remitimos a Madrid al Sr. D. Mguel Rodriguez Ferrer, empleado de la secci6n de Fomento del Ministerio de Ultramar, quien nos contest dici6ndonos que aquel-era el abacd cubano; mas en el Ministerib no se prest6 atencion al asunto. Par6ecenos muy facil obtener una sencilla maquina desfibradora movida por vapor, -ocurriendo por ella a Las grandes talleres de New York. Solo habria que llevar al fabricante algunos tallos. No se trata de vencer inconvenientes naturales, como por ejemplo, los que ofrece la sansiberia en la solidez de su corteza, si no de laminas blandas que con cualquiera presi6n dejan libres las hebras. En fin, nosotros dams la idea;toca a las personas emprendedoras que -puedan disponer de un corto ca-

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259 pital, la exploraci6n de esta industria; y para mAs seguridad y confianza pueden arbitrar el medio de desfibrar algunas Inminas; tal vez pasandolas, como si fuesen caas de aznear, por las masas de un trapiche se logre el intent. Esta industria tiene el atractivo de que los tallos del platano manzano, no solo abundan sino que para nada se utilizan. Diremos, sin embargo, que en una empresa de este genero, bien organizada, el tallo se debe cortar al florecer el arbol, como se practica en Filipinas con el abacd, que es de la misma familia botanica. C

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S CULTIVO DEL HENEQUEN (En Colombia fiqu4 por el DOCTOR FERNANDO ESCOVAR y ERASMO M. DEL VALLE H. Excelentisimo Senor Presidente de la Repiblica de Colombia, DOCTOR CARLOS HOLGUIN. Tenemos el honor de dedicaros 'este humilde trabajo, que encarna nuestros mayores tributos de profundo respeto y admiraci6n, por la rectitud y tino con que sfbiamente regis los destinos del pueblo colombiano. Si los grandes beneficios de una industria, que deseamos ver desarrollada en Colombia tinendo de verde-esmeralda sus vastos y f6rtiles campos, son el suficiente estimulo para mover la actividad de sus hijos a su propia prosperidad, grato sera para -nosotros, que con caracteres indelebles, la Historia en sus paginas de oro y nuestros conciudadanos en el coraz6n, sellen el nombre del dignisimo Supremo Magistrado Senor Doctor Carlos Holguin, que la promueva y aliente; y que vos seAis por siempre alabado por un pueblo agradecido. De vos, Excelentisimo Senor, muy atentos y respetuosos servidores y amigos.Fernando Escovar Erasmo M. del Valle H.

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262 CUATRO PALABRAS A LOS COLOMBIANOS. Cuando vemos a la naturaleza derramar a manos lle nps sus ricos' does, que vosotros no aprovechais para convertirlos en elementos de una labor de risueflo porvenir, nos domina la impulsadora idea de comunicaros tiles conocimientos sobre lo poco que conocemos, con la esperanza de que todas las personas laboriosas de nuestra querida Patria, a cuyo engrandecimiento estamos. todos obligados, desarrollen una industria apenas circunscrita al estreeho limite de algunas pocas poblaciones, en uno que otro departamento, siendo ignoradas para la mayor parte sus grandisimas ventajas, y asi casi nulos sus resultados. Al presentaros este pequeflo trabajo, en que demosc tramos la conveniencia del cultivo y exportaci6n del henequ6n (nuestro fique o pita) no entramos en un campo de aventuras; ello es la historia de muchas familias ayer pobres, y de Estados florecientes hoy, con s6lo la exportaci6n de las fibras de esta planta. Es la prActica y experiencia del Estado de Yucatin, en M6 xico, tomada por norma con sus inmensas riquezas, lo que hoy nos hace tomar la pluma, para condensar en nuestro trabajo todo el amor de nuestra Patria. Los ilinitados campos de la rica Colombia, ostentan, con abundancia y lozania admirables, esta planta, hasta el punto de ser inagotable aAn a fuerza de explotac6n activa tal elemento de riqueza; y el heeho de que apesar de ser el heniquen de Yucatan inferior a nues tra pita, produce, pingies rendimientos, nos da el suficiente entusiasmo para arrojar en alas de las brisas del Atlantico, nuestra modesta labor, como semilla que no tardar en fructificar. en nuestro suelo, surgiendo numerosas fabricas de esta materia filamentosa. Nuestra pita (fique) es superior, en todo punto de vista, al heniqun yucateco. Nuestros extensos campos no consintiendo que el golpe del martillo sobre las barras, quebrantando las rocas para el cultivo de esta planta, se repercuta en nuestras montanias, porque

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263 superabundantenente nos la ofrecen, permitirian si, que el silbido del vapor hiriera el aire por entre sus Arboles, para producir en breve tiempo al activo cultivador colombiano, mas riquezas quo las que contienen en sus areas los hijos de Yucatan; luego deb6is aprovechar, quo los comerciantes en el extranjero, con preferencia, llena/ain -sus almacenes de nuestras especiales fibras. Emprended, y vereis, que no muy lejos esta el dia en que nuestra querida Colombia, se abra horizontes con tal industria, si las guerras intestinas, que tantas lagrimas le cuesta, no os obligan a abandonar la azada y el arado, la barra y e martillo, para-empunar el arma fraticida. Que diga la gran Repnblica Mexicana, con sus redes de alambre tendidas por el aired; con sus numerosas y largas vias ferreas, que, en distintas direcciones las cruzan como enrejado venoso por donde circula abundantemente la savia d&e su vida; con su poblacion; su movimiento, su belleza: en fin, cuando la abyeccion mas comlpeta la abatia, si la paz no le ha traido con sus encantos poderosos, su inmediata prosperidad. i Cuanta vida j Que riqueza i Quo animaci6n en tan pocos afios! Pero esto es debido a que para las grandes reacciones de un pals, no solo se necesita la paz, sino un g6nio como el del ilustre General Porfirio Diaz, quo penetrado de su augusta mision como Jefe de una Repiblica, a su gigantesca voluntad, brota un gobierno liberal en esencia y en forma, y con 6l, no una paz fic,ticia, sino s6lida, y se establecen el orden, la justicia y la igualdad ante las eyes, en ideas y creencias. En el horizonte de la Republica Mexicana brilla ni tida luz, que irradiando desde los confines de la colosal Republica hasta donde hallan su fin los soberbios Andes, no tardarAn en contemplarla llenos de admraci6n, todos los hijos de las Repnblicas Hispanoamericanas: es que un gigante sentando un pie en el nevado Orizaba y otro en el Popocatepetl, con una mano seflala las azuladas ondas de uno y otro oc6ano, y con la otra sostiene firme, como sus ideas, un faro

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264 ,,luminoso cuyos resplandres deslumbran al Continente Sur-americano. Ese gran atalaya, que vela mientras duerme M6xico; ese genio que se ha echo sentir por sus sabias practicas, es el gran General Porfirio Diaz, honra y" gloria de su Republica, cuyo sistema gubernativo no encadena el espiritu, ni le traza limites al desarrollo scientific, artistico 'e industrial; que no permite que el pensamiento de unos ataque la actividad y libertad de pensar de otros, porque muy bisn sabe tan digno Magistrado, que en donde los derechos son iguales, jamas la opresi6n se anida y asi subsistir la paz, con todo su lucido cortejo de beneficios, preecursores de una era venturosa para su Patria; como asi lo vemos. Esta es la historia de la prosperidad de M6xico; y resa tambi6n sera la de Colombia; porque ella es madre de hombres inteligentes, y entre sus hijos predilectos cuenta al ilustre Carlos Holguin,. hombre recto y de elevados principios, que sabe posponer el bienestar co man al propio. IColombianos! nuestros deseos son: paz y trabajo. Los Autores. EL HENEQUEN ( En Colombia Fique, Pita, etc.) //_ I. Esta notable planta, que no engalana los campos de la vieja Europa, y que los moradores de los paises en donde la naturaleza ha sido excesivamente pr6diga cubriendo con ella extensas regiones al parecer estriles, no conocen an su importancia en los mercados principales de uno y otro continente, por el papel que
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265 contento de las muchas familias ,de una important fraction de la Republica Mexicana, de Yucatan. El conocimiento de la fibra del heniquen en. el comerio norte-americano y europeo, solo data de veinto anos a esta part. Hacia el ano de 1865, aparecieron por primera vez en New York y Hamburgo, las' hamacas quo los marines llevaban de la costa de Veracruz, cuando en sus buques iban a cargar palo de campeche. La blaneura, brillantez, fuerza y resistencia de los hilos con que estaban tejidas llamaron la atenci6n de algunos comerciantes, que desde luego se dedicaron con vivo interns a investigar de que materia o materias habian sido fabricadas. Una vez que les fue revelada la materia prima que buscaban con tanta solicitud, quedo establecido el comercio de tan importanto fibra, que ha venido a formal la gran fortuna del Estado de Yucatan, adquirida en muy breve tiempo; como no dudamos, por un memento, la adquirirA nuestra querida Colombia, en la que la Providencia divien las entranas de su suelo, minas de toda clase de mena ha derramado a torrents sus bienes, escondiendo tales y piedras preciosas de reputada fama; poblado sus campos de plantas medicinales, gomo-resinosas y textiles, de maderas de construction, de tinted, etc.; y sembrado extensos terrenos pedregosos de heniquen silvestre, que la vista del hombre se pierde y se confunde con tanta prodigalidad. Los americanos, sobre todo, comercian en grande y solicitan con vivo empeno esta nueva fibra; fletan navios para abastecer de cuerdas y tejidos, cables, y otros millares de utensilios a su nation. La emplean mezela. da con el algod6n on la fabricaci6n de telas gruesas. Yucatanenvia a New York casi toda su producc6n de fibras de heniquen, aunque alli mismo se fabriquen, por muy antiguos procederes de tradici6n, hamacas, cortinas, sacos, tapices, frenos y muchos pequenos objets, asi como en Colombia, en el Departamento dg Santander,. hamacas, alpargatas, frazadas, bolsas, cordeles, lienzos, ruanas, mochilas, etc. Durante los nltimos diez anos, la exportaci6n del heniquen ha aumentado de una mantra maravillosa, de

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266 tal modo, que individuos y familias en la miseria, con solo haber beneficiado este articulo silvestre, y del cual no ha6ian caso alguno, al cabo de uno a cuatro afios, se han encontrado con una fortuna relativamente colosal, puesto que con un capital de cincuenta a cien pesos han podido llegar en tan corto tiempo a obtener uno de cincuenta mil o cien mil pesos. Por el puerto de Progreso, principal punto de exportaci6n de Yucatan, en 1880 produjo $ 2.133,478. Durante los seis anos siguientes lleg6, t6rmino medio, a $ 3.413,216. En fin, durante el ultimo ano fiscal; de 30 de Junio de 1887 a 30 de Junio de 1888-ha ascendido a $ 6.229,460. La libra de heniquen vale actualmente (Enero 7 de 1889) diez y ocho centavos, y no le cuesta al cultivador ma's que tres centavos; y un centavo al que Jo beneficia silvestre. Por estos pequenos datos puede el Sr. Presidente formarse idea de la inmensa riqueza que posse la Republica que tan dignamente rige ; y para ello, no tiene mas que tender la vista hacia el mats pr6ximo departamento, el de Santander, hasta llegar, a San Jos6 de Cucuta, en donde encontrara una area inmensa de terreno cubierto de heniqu6n (pita o fique) silvestre. Existed entre el Tachira y el Tulia mas de 200 leguas cuadradas todas cubiertas de pencas de fique (heniquen), que constituyen una inmensa riqueza; y debe tener en cuenta el Senor Presidente que el fique o heniquen colombiano, es de superior. calidad al de Yucatan, puesto que tiene la fibra mats blanca, mats larga y mas brillante. En el curso de esta "Memoria'' que hemos tenido el gusto de, dedicar a nuestro muy querido Presidente, aduciremos los datos necesarios, para que durante sus periodos presidenciales, halle en Ia explotaci6n de esta planta, una riqueza para Colombia. II Los propietarios yucatecos llevan su entusiasmo a enriquecerse con tal empeino, con el cultivo, beneficio y exportacion de esta planta, como los propietarios o

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267 socios de las m inas de oro o de plata, cuando 6stas estan en bonanba (como dicen en M6xico cuando las minas dan bastante producto). Extienden en grande su cultivo; hacen venir maquinas y utensilios perfeccionados; y construyen, en fin, caminos de hierro por el sistema Deucaville, para la conducci6n de las pencas en carros o carretas sin necesidad de maquinas de vapor o de fuerza animal, en los campos donde se cultiva el heniqu6n. Provistos como, lo estfn ahora de un gran capital, todo se les facilita, pues en los Estados Unidos al cultivador que ha enviado o consignado a una de las casas de comercio que tienen el negocio de la venta del heniquen, cierto nnmero de libras, le remiten inmediatamente letras sobre un valor proporcional al de la remesa, con Lo cual puede, sin sacrificio alguno, continuar c6modamente, los que han menester, el beneficio y exportaci6n de la fibra. Asi, por ejemplo, si el Senor N., cultivador, remite por vapor A. 100 pacas de heniqu6n de trescientas libras cada una, es decir, treinta mil libras, que al precio de diez y ocho centavos, que es al que se vende hoy, son $ 5,400, la casa a la _que Lo ha consignado, inmediatamente le acusa, el correspondiente recibo; y si el cultivador pide a esa casa, por via de anticipaci6n las dos terceras partes del valor de su remesa, ella, junto con dicho recibo envia lo mals pronto posible al remitente, la suma de $ 3,600 en letras, sobre las euales recibe ademfs, la utilidad de la venta. Orfullosos los yucatecos de haber ellos s6los producido el tercio de las mercancias exportadas de Mexico; durante el ultimo ano econ6mico, cuentan (y con raz6n) llegar en este ano, (1889) a la cifra de ocho millones de pesos por Lo menos. Los mexicarios cubren de heniquen por completotodos los terrenos que estan a su alcance; pero si bien es cierto, que no bajarasino que aumentara el precio de las libras de este articulo, bien pronto encontrardan un limited a la cultura de esta planta, La que no sucedera durante siglos en Colombia. Tan cierto es lo que acabamos de decir respecto a Yucatan, cuanto que la zona que produce en M6xico el heniquen esta ya limi-

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268 tada, puesto que los terrenos productivos y a prop6sito para el cultivo de esta planta, s6lo se encuentran en su costa Norte Los terrenos del centro y de la costa Sur de esta casi isla son feraces y por esto mismo impropios para el cultivo de 6sta planta paradojal, a ha quo le agrada y no se desarrolla sino en los terrenos pedregosos y los mas esteriles. El suelo de Yucatan esta adems ocupado por tribus de indios rebeldes, que aborrecen a las tribus vecinas del Norte, y no comercian mfs que con los ingleses de Belize; por tanto, el porvenir de nuestra querida Colombia esta asegurado con el cultivo' de esta planta, que ha logrado realizar riquezassin precedentes en la Historia. Colombia puede dar al comercio del mundo fibras mucho mejores que las del heniquen; pero al presente, la ventaja de ser 6st'as conocidas y acreditadas en los mercados extranjeros, hara desarrollar, sin duda alguna, su cliltivo y exportacion. III'. Para determinar las regions -en donde su cultivo sera posible, es bueno hacer conocer el clima y naturaleza del suelo. Tomemos por ejemplo el de Yucatan, Es uno de los mas calientes de M6xico. La diferencia en grados termom6tricos, entree el invierno y el estio o veranot es casi insensible. La estaci6n seca, constantemente interrumpida por abundantes chaparrones, es menos larga que la lluviosa. Los, hombres de raza blanca soportan dificilmente el calor hnmedo en los meses de verano, y no pueden trabajar en los campos. El aspecto de la costa Norte de Yucatan, en donde se cultiva el heniqu6n, est eirteramente desolada. El echo de la mar levantado y endurecido por el fuego subterraneo, ha formado un suelo de piedra, en donde nace y crece una raquitica vegetaci6n de malezas. La mirada no puede reposar mas que sobre el verde gris de los plantios de heniquen. Esta planta soberbia y vivaz es la sola que puede hundir sus raices en esta tierra petrificada, que no tiene pendientes, ni inclinaciones,

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269 ni sauces para el derrame de las lluvias, las cuales no tienen otras salidas que las grietas que con el tiempo se han abierto en las venas calcfreas. IV En el terreno donde va a hacerse una plantaci6n de heniqu6n, se limpia el suelo de las malezas que tenga, se cortan y se queman en otoflo despues de la&-lluvias; se cerca el-terreno con piedras secas (albarradas -en Yucatan), de un metro a un metro y cincuenta centimetros de altura. No hay necesidad de labranza de especik alguna, porque los mejores arados se romperian al tropezar en el suelo. Basta 'hacer agujeros en lines, a distancia unos de otros, de lm,50 a 2m, los cuales, deben tener Om,25 de ancho por Om,20 de profundidad. Entre una y otra hilera de agujeros se deja un espacio suficiente para el trafico de las carretas. Dichos agujeros se hacen a fuerza de barra y martillo. El terreno o suelo mars duro y pedregoso es el que mejor convene al henequ6n, planta que no onsiente y destruye la vida de otras a su lado, creciendo y alimentfndose a su entera satisfacci6n. En cada agujero se entierra, o mejor dicho, se empiedra el bulbo de un retoiio de heniquen, y se prensa la joven planta con dos o tres piedras gruesas o grandes. Esto es todo cuanto hay que hacker respect al cultivo de esta planta, sin teller necesidad de cuidarla, regarla y desyerbarla, pues ella sola se encarga de sus propios cuidados. Para obtener una buena y rica plantaci6n deben escojerse para la siembra, los retofios (hijos) mejores, que abundantemente salen alrededor del pie de la planta cuando 6sta ha llegado a su completo desarrollo. Estos retonos o hijos al separarlos de la planta madre deben tener Om,25 de longitud, y se les deja en el criaderol semillero o plantel que se ha elegido regfndolos cada ocho dias hasta que hayan llegado a la altura de Om,50, colocAndolos entonces en los agujeros preparados como ya hemos di6ho.

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270 La trasplantaci6n se hace antes de las lluvias, porque despues de ellas, habran crecido las malas yerbas que vendrian a perjudcar los heniquenes. Cinco o seis alios. despu6s de la trasplantaci6n, el tronco de la planta a un pi6 de elevaci6n sobre ei suelo, tiene de circunferencia Om,60 a Om,80 encontrAn dose entonces en su complete desarrollo; varias de sus pencas, sin desprenderse del tallo, se encuentran tendidas horizontalmente por el suel6' y, al rededor del tallo se articulan de abajo hacia arriba 125 a 130 pencas espesas, pulposas, de un verde gris, de formal triangular, armadas sobre sus bordes de espinas agudas y en su punta de un dardo. Las espinas que en la juventud de la plant son blancas y cartiliginosas, toman mas tarde un color rojo. oscuro y la consistencia del cuerno. Cuando la planta ha llegado a su complete desarrolip, las pencas miden desde su nacimiento en el tronco hasta la base del dardo 1m,80 a 2m, y de anchura en su parte media Om,12 a Om,15. Una fuerte epidermis, de color opalino cuando estA aislada, proteje a un tegumento .uyas celulas contienen la materia colorante de la penca. Bajo este tegumento se encuentra un parenquima celular, graso y. blanco. Las celulas contienen un liquido alcalino, que en contact con la piel le causa una viva irritaci6n. Las fibras textiles de la plant se encuentran intercaladas simetricamente en el par6nquima, en la direeci6n longitudinal de la penca. La fuerza y namero de las fibras aumentan en proporci6n de la edad de la plant, hasta los seis o siete anos de su trasplantaci6n, en que estAn mas a prop6sito. para beneficiarlas, produciendo mayor valor. Cuando la planta ha llegado a su madurez, aparecen en las pencas unas manchas de amarllo jaspeado, que si no se cortan a tiempo se desecan, y bien pronto saldra del corazon de ella un vastago de 4 a 5 metros de altura, cargado de ramificaciones alternas, en las cuales se ven flores verdes. Este elevado candelabra anuncia con su presencia la pr6xima muerte de la plant; pero el corte regular de las pencas en madu-

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271 rez, produce una especie de sangria; y el exceso de sfvia derramndose por las heridas que se han hecho en el tronco, retarda la formaci6n del tallo floral. Repitiendo el corte de las pencas se puede prolongar por, muchos anos la vida de la planta, sin perder con la poda su mrrito la fibra ni su valor en los mercados. El corte de las pencas es a la vez su modo de conservaci6n y exportacion. El henequen tiene varios enemigos; pero solamente haremos menci6n de los mas perjudiciales, centre los cuales figura un escarabajo que los indios mayas (aborigenes de Yucatan) llaman max, que ataca y devora el coraz6n de la planta: Otros insectos llamados el cochol y el kaxtuch roen las pencas tiernas, y existe tambi6n una especie de rat6n, el tusa, que se come las races. No sabemos si estos animales existen en Colombia y destruyen nuestra pita; pero de cualquiera manera es sumamente facil atacarlos y destruirlos en una plantac6n bien cuidada. V Las principales variedades del henequ6n son: 14-El sacqui, o heniquen blanco, que es el mis comunmente cultivado por los cosecheros de la costa de Yucatfn. Los mayas lo han llamado asi (sacqui-blanco) por ser muy claro el tinte verde de sus pencas. La fibra de esta variedad es abundante, larga y fuerte, pero muy gruesa. Abunda en los terrenos calcareos que tienen una ligera capa de arcilla por encima, a la cual los mayas llaman kancab. Hemos dicho anteriormente que al heniquen le agrada y se contenta en nacer y crecer en ros terrenos mis esteriles y pedregosos. Pues bien, el Sr. Peniche, que ha estudiado detenidamente esta planta, asegura que ella toma casi todo su alimento de la atm6sfera, y que sus races no le sirven mis que para fijarla en el suelo, de la misma manera que las de las aeroideas (parAsitas vegetales) se fijan en las ramas de ciertos irboles, d6nde nacen y crecen sin sacar de ellos sustancia alguna para su vida. Se ban visto sacquis vivir y pros-

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272 pera> sobre una piedra, sin estar en contacto con la mas minima parte de tierra vegetal. Es por esto que una plantaci6n de heniquen no empbbrece el terreno fle sus fertiles jugos, y que por lo tanto se puede resembrarla y perpetuarla en el mismo campo sin la mas pequefia disminuci6n de -las propiedades de sus fibras. 2Q-El chucamqui. Esta variedad tiene las fibras mas duras, mas gruesas y menos flexibles que las del precedente. 34-El yaaxqui o heniquen verde. Esta variedad tie ne ej filamento mis fuerte, -pero menos largo que la del sacqui. Los mayas la laman yaaxqui (verde) porque sus-pencas son de un color verde oscuro afelpado. Poco conocida es esta variedad en la Costa; porque menos salvaje que los otros henequenes prefiere las tierras de aluvi6n. Los indios tyhosuco, de Chemax y de Colonchen la cultivan de preferencia a las otras, porque con sus fibras fabrican las bellas hamacas que exportan a los Estados Unidos. 44-El quitamqui. Pencas muy chicas y poco apreciauas. 54-El cajum. Pencas largas y muy delgadas; sus fibras son las mas largas pero muy gruesas. Esta variedad crece a orillas del mar y en terrenos los mas pedregosos. (tzekael). 6--El chelen. Fibra brillante, fina y s6lida, pero corta. tsta variedad se encuentra silvestre en Yucatan por todas partes. Un cultivador de Mohul, D. Tomas Mendiburo, la ha llevado con gran 6xito a la isla de Cozumel. 74.-EL pitaqui. Esta variedad es la mas escasa y sus pencas no tienen como las de las otras, espinas en sus bordes. VI Hemos dicho que dobe evitarse la florescencia del heniquen y que el cultivador debe. estar prevenido en contra de ella. Con tal objeto, desde que asoma el retoflo que vendra a ser mas tarde el asta floral (el bob

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273 en lengua maya) se le corta inmediatamente, para que la savia que iba a.alimentarle y hacerlo crecer se distribuya en las pencas nuevas. Se-empieza el corte de las pencas del henequ6n cuando han llegado a la longitud de un metro por lo menos; lo que tiene lugar hacia el quinto o sexto afio dc la plantacion. El corte debe principiar por las pen-cas de mas abajo, por aquellas que se hallan casi ho-rizontales al suelo. Cada dia se hace la provision de 6stas, cortando las pencas en todo el plantio, unifor-memente de abajo hacia arriba, es decir, primero las infetiores en todas las plantas, luego las que le si=guen, y asf sucesivamente. Estos cortes, ordenados y reglamentados por el administrador, segin el nnmero y fuerza de las maquinas de que dispone, se suceden en la misma plantaci6n durante un period de seis a sieto afios. Los obreros encargados de cortar las pencas deben al msmo tiempo quitar las espinas y el dardo terminal de cada penca cosechada, sin otro cuidado, 'en este respecto, que el de secarlas y guardarlas. Es preciso evitar toda fermentaei6n en las pencas, para lo 'cual deben meterse en las maquinas una, dos o tres horas a lo ma's despu6s de cortarlas de las' plantas. La operation del raspado se practicaba antes, y aun ahora, en algunas aldeas indias de Yucatan y sobre 'todo en Colombia, por los primitivos procederes. Con este trabajo practicado por la mano con imperfectas herramientas no se obtendrAn resultados satisfactorios, puesto que ademfs de las perdidas de fibras asi habidas, el mas hAbil raspador no puede preparer por dia mas de trescientas cincuenta pencas. Ha sido, pues, preciso e indispensable adaptar maquinas a una industria que, desarrollandose tan rapidamente, ha producido a sus duenos riquezas de inmensa cuantia con insignificantes capitales. De esta verdad puedenconvencerse los que lean los cuadros estadisticos que el Gobierno ha publicado en el Diara Oficial de esta Capital, y que se hallan al fin de este. opfsculo. Durante largo tiempo se gastaron enormes sumas y 18

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274 se perdieron grandes cantidades de fibras en ensayos; pero al fin se ha logrado conseguir mfquinas bastante regulares, que son las usadas generalmente en Yucatan, aunque distantes de ser perfectas. Las fibras ya separadas del bagazo se secan al sol y se empacan bien apretadas. VII Fijemos ahora la atenci6n en los cuadros de gistos originados en una plantaci6n de heniqu6n establecida en. Yucatan por el ingeniero Sr. Vicente Solis de Le6n, con los products netos de ganancia, en su "Memoria" dirigida al Ministerio de Fomento y Trabajos piblicos, publicada en el Diario Oficial de esta Republica. La unidad de medida agraria empleada por el Sr. -Solis de Le6n en-su "Memoria" es el mecate (lazo, cordel, cabuya, en Colombia) que mide 20 metros de longitud por cada costado, es decir, un cuadrado de 20 metros dentro del cual caben cien plantas de heniqu6n. GASTOS que demanda una plantation de heniquen que mida 20,000 metros cuadrados. 'C Valor de 100,000 retonos (hijos) de heiquen de Yucatan ... ...$ 2,000' 00 Para hacer los agujeros y colocar los re tonos entree piedraS secas ....." 420'00 Para limpiar las malezas y destruir los escarabajos y ratones ....." 375'00 Plantaci6n.. 250'00 Labor durante cuatro aflos de espera .1,250'00 Interest del dinero empleado durante cuatro aflos ......... 1,461'00 Total... .....$ 5,756'00

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Cx 275 Gastos de Explotacidn. Mtqiiina de vapor con fuerza d6 tres caballos....... .........$ Mquina raspadoras.... ..... Cobertizo o-t-inglado para guardar la maquina. ........... Corte y trasporte de 24.000,000 de pencas .... .... .... .. Salarios (sueldos) de un maquinista a $ 1'00 por dia y de ocho jornaleros a $ 0'50 cada uno (durante seis afios) Lena, aceite y reparaciones a las maquinas en seis anos.... ...... Deterioro de .las mAkuinas en seis anos de uso ..... Interes del capital comprometido en el material de explotac6 ..... 1,090'00 450'00 500'00 12,000'00 9,000'00 2,400'00 924' 00 1,468'00 Total ..$ 33,588'00 Productos. Un mill6n doscientas mil (1.200,000) libras de fibra a $0'15 la libra en Enero de 1889 ........$ 180,000'00 Producto neto de gananeia .$ 146,412'00 CF .9 0 t 0

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EXPORTACION DEL HENEQUEN POR EL PUERTO DE PROGRESS, DTRANTE EL MES DE AGOSTO DE 1888 SXPORTADORES PACAs LIRAs DESTINY PACAS LIBRAS M. Dond6 & CIa.. ...5 728 2.100,501, Para" New York... 11,332 3.979,613. E. Esdalante B. ... .5,21 1.952,239 c~ Boston .. ... 4,855 1.921,039 0. Molina & Cia. ...4,476 1.585,371 New Orleans.. 500 187,148 Z N. Ancona. .. .. ..:... 802 286,372 Liverpool .... 250 47,500 C. CAmara e hijo...5. 2.5 47,500 Bolbec 104 39,936 Crescendo Novelo.. 125 45,637 El Havre. 50 17,750 Palma, Hnos. y Suc. 100 32,534 Augusto L. Pen... 50 17;750 II Totales.... .7,242 6.255,052 !Totales... 17,242 6.242,052 a Ii I

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EXPORTACION DEL HENEQUEN / Segin los datos dados por la "Ageneia Comercial de Progreso', la exportacion del henequ6n, durante el mes de Novienibre de 1888, ha sido de 20,531 pacas, con un peso total de 6.793,204 libras, divididas asi : DESTINY PACAS LIBRAS Para New York... ...... .12,728 4.474,151 Sandy Hook ............ 5,076 2.055,264 Nueva Orleans......... ..2,416 161,393 Habana .................153 54,474 Bolbec ... ............. 100 36,764 Barcelona ............. 58 11,158 La exportaci6n de Octubre fu6 de 20,777 pacas, con un peso total de 7.484,373. RECAPITULACION MtSES PACAS LIBRAs. Octubre ........ ......20,777 7.484,373 Noviembre .. ......... ..... 20,530 6.793,204 Total......... .41,308 14.277,577 Si tomamos por tIrmino de coniparaci6n las sumas del bimestre que acabamos de presentar para establecer la proporci6n de la exportacion del henequen en el ano, tenemos que se puede estimar con toda exactitud en 250,000 pacas, con un peso en conjunto de 45,600 toneladas. / I .9

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f 278 EXPORTACION 'DEL HENEQUEN ARO VALOR Idmero de pacas exportadas. 97,391139,433 135,983 178,976 233,311 244,746 228,336 219,115 214,069 a .NOTA.-En 1888 la exporraci6n disminuy6-y el valor del henequen aument6 (y subiendo cada dia de precio) de mantra que aunque su producto haya permanecido estacionario despuds de cinco anos', los exportadores han introducido en sus cajas, en 1888, dos veces mfs dinero que en 1885. La libra de henequen cuesta a lg sumo dos centavos al cultivador, que la vende a 12, 15 y hasta 8centavos, como se ha vendido en el mes de Noviembre dd 1889. Por el puerto de 1888, 214,063 paeas junto de 76.480,653 Progreso se ha exportado en Udo el aflo de de fibras de henequ6n, con un peso en conlibras. DESTINO Para New York. ............ Sandy Hook........... Boston.. ...... ... New Orleans ......... Liverpool .............. Plymouth ...... .. H abana ......... .... Londres ....... Barcelona ..... .......... Bolbec ............... Hamburgo .............. El Havre.......... Sevilla Cadiz. .. Alicante .. Veracruz .. ... Total........ Picas 174,727 10,061 10,021 8,173 3,442 2,611 1,466 984 711 679 619 340 149, 43' 36 1 214,063 Peso en libras 61.251,291 4.023,132 3.976,179 3.198,829 1.185,296 1.046,708 504,658 .366,503 241,368 254,913 221,227 127,860 54,868 15,000 12,600 321 76.480,653 1.805,848 2.726,656 2.739,55Q 3.537,567 3.471,647 3.334,812 3.929,727 5.849,430 6.641,258, 1880 1881 1882 1883 1884 1885 1886 1887 1888 p C

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10606 E6 salby =I II O0. E6 9 i .*jl ULeer LE .... 0uq ~ T L 0 ~ ua" ael',3 SL-S 08oaSue 0 -g E9Rou oel 00 Sf O aai el I36*S9T 999...zpzoD oq UV1" 9S~ xIl us99C09 96 .I po I sIs r sv .v .< v i p a vsI al vI a .I S 63Ta llVa a rI aAIIQ (.*s.~2 O 6IJO~ 0Qo~ad'Z

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.280 VIII Gastos que originari en Colombia la explotacidn del IHeniqusn en un ano. Maquina de vapor con fuerza de tres caballos .............. $ 1,090.90 Maquinas. para raspar .......... 450.00 Cobertizo o tinglado para guardar las ma4uinas 100,00 Para limpiar las malezas y destruir los escarabajos y ratones ..........63.00 Labor durante un ano .... ..... .312,00 Corte y trasporte de 24.000,000 de pencas en un ano ...........2,000.00 Sueldo de un maquinista en un ano ...600.00 Sueldos de ocho jornaleros a $ 12.00 cada uno 1,152.00 Lena,taceite ,y reparaciones a las maquinas 400.00 Inter6s del capital comprometido -al 12 p. % anual .. .. ...740.00 Total ...$ 6,907.00 Productos Elaboradas durante un ano un mill6n doscientas mil libras (1.200,000 libras) de fibras de henequ6n, que a raz6n de a diez y ocho centavos ($ 0,18) la libra, precio a que se vendia en los mercados extranjeros a nltimos de Noviembre de 1889 (con tendencias a su bir). .............'$ 216,000.00 Gastos .... ........6,907.00 $ 209,093.00 Queda un product liquido de doscientos nueve mil noventa y tres pesos! OBSERVAC.ION.-Dejemos para gastos imprevistos nueve mil noventa y tries pesos ($ 9,093), y nos quedara en liquido doscientos mil pesos. Mexico, 8 de Diciembre de 1889.-P. Escovar. Erasmo M. del Valle H.

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MANUAL PARA EL CULTIVO DEL ALGODONERO escrito con presencia de las mejores obras inglesas y francesas, documents oficiales, etcetera. POR D. JOAQUIN NOMBELA PEREZ arreglado al clima de Cuba y notablemente reformado y aumentado con nuevas .observaciones, datos y noticias, POR FRANCISCO JAVIER BALMASEDA Introducci6n El cultivo del algogonero no puede menos de ser do gran provecho en esta, Isla, y propio de su clima; asi qued6 probado desde principios del siglo cuando los franceses emigrados de Hayti, fundaron en la region Oriental hermosisimos plantios, que produjeron pingiies cosechas. Despu6s de la expulsion de aquellos utilisimos inmigrantes por consecuencia de la guerra entre Espafna y Francia, en 1808, siguieron los hacendados de Santiago de Cuba cultivando esa planta, y hasta hace poco han hecho exportaciones de algod6n mias o menos considerables. Al presente es general la creencia de que el clima no se muestra propicio, porque los insectos destruyen las sementeras; y hasta personas muy competentes en agronomia sostienen esta tesis; de modo que se puede decir que el algodonero ha sido borrado de la lista de plantas productivas cultivables en Cuba.

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282 Durante la guerra civil de los Estados Unidos de Am6rica, vio Inglaterra paralizadas sus fAbricas de tejidos por falta de materia prima; y el Gobierno, previendo grandes trastornos sociales originados por aquella huel ga forzosa de los obreros, que traja consigo la calamidad mayor que puede aflijir a un pueblo, el hambre, generadora de epidemias, crimenes y vicios, impulse por cuantos medios pudo la siembra de tan preciosa planta en la India, en Jamaica, etc., y marco con inquietud y avidez en el. mapa todos los puntos del globo susceptibles de gran produccion, entre ellos ,Cuba. Sus gestiones cerca de los demas gobiernos no tardaron en producir efecto; eL de Madrid conoci6 que podia abrir en aquella ocasi6n una nueva fuente de riqueza enesta Antilla, y decret6 recompensas a los cultivadores. Al principio fu6 acojida la idea con entusiasmo; pero como el azucar aleanzaba un grand valor y los in sectos efectivamente daiiaron varios plantios, los capitales se retrajeron de la nueva jndustria, que estos siempre buscan su empleo mats lucrativo y ningtn otro podia presentarse entonces que igualase al cultivo de la calia; las medidas proteccionistas fueron por consiguiente ineficaces. Contra los eilculos de la political europea la guerra separatista norte-americana, ni se prolong todo lo que se esperaba, ni destruy6 la unidad nacional; y procla-mada la emancipacion de los esclavo's, una reorgani zac6n political >y social en armonia con los principios humanitarios del siglo, se encarg6 de curar, como ha curado, las 'heridas de la titanica lucha y de la violenta transici6n del trabajo forzado al libre. Hoy pro duce mats algod6n el sur de los Estados Unidos que en los dias de la servidumbre del negro. Sentada la paz, la Republica modelo tom6 su antiguo puesto como productora de esta materia textil, y las pacas del Misisipi consolidaron el 6rden interior del gran pueblo ingles. Yi6se claramente que el atleta caido en, la arena volvia a levantarse mas pujante, y se crey6 una loeura pensar en un producto que encontraba la compe-

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283 tencia de un pals que no s6o poseia terrenos adecuados sino gran practice, estudios especiales profundos, y todos los adelantos de la ciencia. Qued6 unanimamente confirmada por el voto general la sentencia de proscripci6n de esa planta, una-de las mas ricas de la flora cubana. Nosotros protestamos contra 1o infundado, lo err6neo, lo perjudicial de esa sentencia, y esperamos que sean oidas nuestras razones, y qjue se establezca el sistema cultural intensivo. Adoptar6mos la forma analitica en esta defensa tan justa de los grandes intereses agricolas de Cuba. Insectos. Es indudable que la arana subterrakea, la avicularia, el Aphis, la carcoma fraile, el' cachazudo, la hormiga, la casidea purpnrea, la langosta, el osodio giboso, etcetera, atacan el algodonero. Lo es tambi6n que bandadas inmensas de mariposas caen sobre los plantios periodicamente cuando el agricultor contempla con mas placer su campo, y toqo, todo desaparece, devorado por las orugas que nacen de sus huevecillos, sin que haya hasta ahora medio htmano que lo impida. Esta funesta mariposa y la, langosta cuando oscurece el sol, son los nnicos insectos que destruyen por completo el plantio; los demas relativamente no sov temibles, pues puede combatirseles y su dano se liinita a disminuir mas o menos la cosecha. Observemos, despu6s de examinar tan igubre cuadro, que no todos los aiios se presentan esas plagas, y que se sufren en los Estados del Sur de la Uni6n Americana con mas rigor, pues en Cuba no se conoce la langosta ni varios de los insectos mencionados. Sin embargo, jams hemos oldo decir, ni es posible que 1o oigamos, que ocurriese la idea de abandonar ese cultivo. No hay :ejemplo de que las mariposas hayan destruido en esta Isla un algodonal. Si de tres cosechas selogran dos, quedara ampliamente recompensado el cultivador, y en este clima se logran muchas. En .el Sur de la Union sobreviene a veces la ruina total de los agricultores, en pocos dias y aun en ho-

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284' ras, porque inriden la mariposa o la langosta caimpos inmensos eielusivamente sembrados de algod6n, campos que representah muchos fnillones de dollars; de rodo que si en Cuba se estableciese sistema intensivo, n&dlivando esa planta como un accesorio de fineas de otra naturaleza, como cafetales, cacaguales, plantaciones de caia etc., sucederla que en conjunto las numerosas pequenas cosechas llegarian, a representar una parte considerable de la riqueza general, y aun perdido totalmente el producto en un ano, no traeria ja ruina de un solo propietario como no se. atruina el sitiero euandy pierde la cosecha de maiz o de yuca. Es esta la misma garantia que nosotros buscamos para la riqueza pnbltca multiplicando las prodcciones, para que cuando un articulo falte o no alcance buen precio, le reemplacen otros, y en estas fluctuaciones de valores, siempre la rental del pals sea la misma. Jamis habia llegado a nuestro conocimiento que un -pueblo ilustrado retrocediese ante esas calamdades natu-ales, que a veces pueden presentarse en el Sur de los Estados Unidos, y no en. Cuba, en cuyo caso los precios del algod6n se elevarian y proporcionarian a los '4ultivadores de esta Isla extraordinaria ganancias. Dirijase una mirada a losEstados federales vecinos a los Montes Rocallosos, y se les very de tiempo entiempo invadidos por la langosta, de que hay en aque llos montes criaderos permanentes. AlII en los anos de plaga se cosecha combatiendo sin tregua; y no se figure el lector que el espantoso ort6ptero es un enemigo menos temible que Lo es la mariposa del algodon destruye con rapidez no s6l los algodoneros, corno la mariposa, si no los campos de avena, trigo, centeno, cebada, maiz, millo, trebol, todo; tofdo; aquellas vivientes y movibles alfombras de oro tendidas sobre el sembrado solo se levantan cuando ha desaparecido el verdor, los arboles quedan mustios, y moribundas las plantas herbiceas. A pesar de este inconveniente, a pesar de que la langosta se extiende. algunos anos por la banda Oriental del Valle del Misisipi y an por todos los Estados, asi los que sufren los rigores del frio como los que gozan

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285 de la temperatura mas templad; la estadistica puede decir con la verdad incontestable de sus nnmeros como aquellos laboriosos pueblos sienipre han hecho exportaciones de algod6n, maiz, trigo, etc., en cifras mats o menos grandes y a menudo fabulosas. Seria tenido por demented en los Estados Unidos aquel que aconsejase abandonar el cultivo del algodonero por temor a las plagas. Pero no celebremos a los norte-americanos, que ticnen el poder formidable de los conocimientos atesorados durante siglos; conocimientos que forman el gran patrimonio de la humanidad; y tienen ademas sus propias observaciones y estudios; celebremos a los egipcios del tiempo de los Faraones. Dedic6se Roma a la agriculture, y 6sta le di6 con las buenas costumbres. aquellos hombres de hierro que dominaron el mundo. Segnn se fu6 engrandeciendo fu6 siendo mfs devota de Marte que de C6res, y entonces por mas de site siglos-fue el Egipto su granero. Mientras las aguilas ronianas recorrian victoriosas el mundo entonces conocido, los egipcios labraban la tierra y proveian los ej6rcitos de cereales. j Qu6 ordenaron los Tholomeos para triunfar asi de la naturaleza? A C6mo le permitia la plaga biblica tan pingies cosechas, siendo asi que.despues de las inundaciones del Nilo, que era el tiempo de las grandes siembras, solian venir de los desiertos millones de millones de langostas, siguiendo el curso del rio? Lo decimos asi porque hemos observado en Colombia que entra en las costumbres de este insect guiar su marcha por Las grandes corrientes de agua dulee, como si le agradacen sus vapors, o, su frescura, y mas que todo puede ser la causa la vegetac6n lozana que siempre se desarrolla donde hay humedad. Ningnn historeador dice que los egipcios abandonasen el cultivo de los cereals por temor a la langosta. Lo que dicen es que lucharon, y como lucharon, cosecharon. A La vida del agricultor qu6 es sino una lucha con la naturaleza? Todo dafia el sembrado: las plantas esponthneas que le roban los jugos de la tierra; los pajaros que pican la semilla y el fruto; los animales her-

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286 bivoros que Jo destruyen; las parasitas (uredos) quo lleva en sl la semilla; los sires del reino animal, que estan en espera del momento favorable a su desarro l1, en la tierra y en la atm6sfera; la volubilidad de las estaciones; hasta la humedad y el calor tan esenciales a la vida de las plantas, si son excesivos; pero eu medio de todo resplandece la inteligencia del hombre, y, la tierra, madre solieita y generosa, jams deja de producir. Climas: El de Cuba es el mais aparente para el algodonero. La figura larga y angosto de la Isla favorece en gran manera este cultivo, porque al elevarse los vapores del mar las brisas los arrojan sobre la tierra; -de modo que la planta recibe frecuentes riegos que no solo la vivifican sino que dan al algod6n la me jor calidad. Oigamos ademas Lo que dice Mr. Enrique des Parville: A qu6 altura se eleva el agua del mar pulverizada? Es sabido que cuando se estrella contra las rocas, voltean en el aire una multitud de gotas dw agua casi imperceptibles: la sal que contienen empolva el rostro y los cabellos. No se sabia hasta qu6 altura se eleva el agua del mar pulverikada. Mr. Pouvreau, teniente del vapor trasatlantico la France, acaba de resolver ingeniosamente esta cuestion. "Ha enristrado por un extremo mediadocena de tubos de cristal de 50 centimetres de longitud y de cinco miljmetros de diametro, y los ha barnizado interiormente con una sal cremica que, descompuesta quimicamente por el agua del mar, cambia do color. "Como la luz altera tambi6p esta sal, se han encerrado los tubos en estuches de Madera que solo dejan libres sus extremidades. M. Pouvreau ha colocado l6stos tubos en el palo mayor a diferentes alturas. Cinco o seis horas despu6s ha medido la longitud alcanzada por la colorizaci6n exterior. La longitud de la colorizaci6n debia star en relaci6n con la cantidad de agua que habia pasado por el tubo. He aqui las cifras ob tenidas por M. Pouvreau: "Tiempo variable, promedio. Limite inferior, 23 me-

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287 tros. IUmite superior, 38 metros sobre el nivel del mar. "La' longitud de la coloraci6n ofrecia las siguientes variaciones: a 23 metros, 110 milimetros; a 25 metros, 102 milimetros: a 29 metros, 72 milimetros; a, 38 metros la sal cr6mica conservaba su color. "Seria interesante la aplicaci6n del mismo m6todo cuando el mar esta muy agitado. "De otdos modos, resulta de las observaciones de Mr. Pouvreau que las gotas de agua del mar pueden elevarse a una altura de 75 metros. Asi, pues, el aire es muy salino en una zona bastante elevada." Graddese la acci6n benefica del vapor de agua del mnar y el que se forma por el choque de las olas en una isla, como Cuba en la que reinan constantemente las brisas. Los principios salinos no s6lo favorecen el desarrolo de la planta, sino que tienen la propiedadde enbellecer el rico vellon comunicgndole suavidad y finura, especialmente el que produce la variedad Georgia largo, que es la mas estimada. Llamamos la atenci6n de los agricultores sobre lo acertado que seria cultivar esta variedad en los cayos que rodean la Isla, muchos de los cuales poseen tierras feraces con gruesa capa vegetal;ten ellos se lograrian prodigiosas cosechas. AdemAs, los climas se modifican: el hombre, hasta cierto punto, es Arbitro 4e la naturaleza; de modo que el estudio, los repetidos experiments y tal vez condiciones locales del terreno o de la atm6sfera, pueden 'dar por resultado que se descubra el' modo de defender los algodoneros de esos enemigos, en cuyo cas e hallaria esta Antilla poseedora de una inmensa riqueza. Competencia. No debe temerse, porque el consumo para Cuba no esta en el mercado de la Union Americana, cuyo Gobierno podria dictar leyes proteccionistas que diesen ventajas al product de los Estados federales. El mercado consumidor de este articulo, aun para Ia misma Union, es Europa, especialmente Inglaterra. Los agricultores de Florida, Carolina del Sur, etc., to que haran ser fjar el precio de las cotizaciones lo mas

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288 alto que puedan, y los productores cubanos correran forzosamente su misma suerte; de modo que es comin el beneficio. Cuando se proponen en venta, por ejemplo, mil pacas de algod6n a un fabricante de Manchester, no se detendra a averiguar su procedencia, to que import es su buena calidad. De esto se deduce que lo que inteiesa al agricultor cubano es Cultivar con inteligencia y asiduo esmero. No rehusar la competencia, aeptarla con valentia y empefiarse en sobresalir. Esta es la senda de los grandes pueblos. Sistema de siembra. Eir Cuba siempre ha habido la costumbre de entregarse a un solo cultivo. El fracaso del caf6 en 1834 poco le ensenf por la feliz casualidad de haberse presentado a reemplazarlo el azncar, lo cual la salv6 'de una ruinosa crisis econ6mica. Hall6se en circunstancias excepcionales para la siembra -de la cana; estableci6 el sistema de los ingenios, monstruosa union de la parte fabril con la agricola y la comercial, bajo la base del trabajo del esclavo, y los capitales se dirigieron todos hacia esa'sola industria. Los resultados se estAn viendo. No solo es danoso al bien comnn el esclusivismo del cultivo en un pals que posee una flora tan rica, sino que lo es tambien el olvido de parte del rico hacendado y del pobre sitiero del c6lculo prudent que debe preceder a toda operaci6n agrob6mica. La razon aconseja el sistema intensivo; por sistema iitensivo entendemos el cultivo esmerado; que la planta ilene Ampliamente sus necesidades de alimentaci6n, ventilaci6n, humedad y aseo, sin cuyas condiciones no debe esperarse abundante cosecha. Cada agricultor debe medir sus fuerzas. Segnn esta teoria el que dispone de cen trabajadores, vervigracia, y siemfbra una caballeria de tierra de algodoneros, como accesoria de su hacienda de cacao, caiia, cafetos, etc., y puede asistrla perfectamente, sigue el sistema intensivo ; mas si solo dispone de cuatro jornaleros y siembra esa misma caballeria, sigue el extensivo, tendra relativamente un gran campo, que

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289 le producira muy poco, y es evidente que si solo ha sembrado algodoneros y se pierde la cosecha, quedara. arruinado. Bajo el punto de vista del interns general decimos:: que el algod6n debe sembrarse por los silieros como la yuca, el platano, el maiz, etc. Una octava parte de caballeria basta y aun sobra. Los sitieros son miles y miles; snmense todas esas octavas partes y se verf que'forman centenares de caballerias. Ademas, si un acaudalado cultiva diez caballerias y ochenta sitieros cultivan ochenta uredios cuartos, estaran estos ochenta medios cuartos mejor asistidos que aquellas, y sera mayor la dicha piblica, que consiste, no en que haya un corto numero de felices, sino en que todos lo sean, en que el trabajo y la industria derramen por todas partes sus beneficios, y haya bienestar general. El bienestar no la riqueza exagerada constftuye la verdadera ventura de un pais, y este bienestar se 'alcanza facilmente impulsando los grandes cultivos divididos en pequenas porciones; elevando el moyor numero de ciudadanos a la categoria de propietarios. Cuando esto sucede, el perfume de liaimoral en las costumbres pnblicas se mezela con el que exhalan los campos, y colectivamente, en el cuadro de la riqueza del Estado, no figuran las fracciones sino el producto en conjunto. Aplicaciones. El algodon no es solo aplicable a los tejidos, es tambi6n origen de varias poderosas industrias. Su pepita produce un aceite muy solicitado en los mercados; y de tanto consume de algunos anos a esta parte que, ha hecho bajar de precio el de oliva, con el cual se le mezcla. Si se cultivase se introducirIan maquinas de despepitar y empacar, las cuales son muy sencillas y de poco cost; y seguramente no faltarian emprendedores que fundasen fabricas de hilados de telas blancas, pa= ra las que podrian recabarse leyes protectoras, pues crear industrias o impulsar las creadas es la gran ciencia y la gran gloria de los gobiernos modernos. 19.

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290 CAPITULO I. Breve ojeada sobre la historia del algodon Antes de presentar a nuestros lectores este 'Manual" para el cultivo del algodonero, cre6mos opor; tuno hacer una rapidisima historic de esta planta, aun cuando no sea mhs que para dejar restablecida la ver4Jad acerca de su origen. Todos los autores se hallan acordes en que su cuna es el Asia, en lo que estftn evidentemente equivocados; el algod6n era conocido y aplicado al tejido en la Am6rica desde las primeras edades del mundo; y tambi6n lo era en Africa desde el tiempo de Mois6s, puesto que la Sagrada Escritura dice que la tela con que visti6 Fara6n a Jos6 era de algod6n. Lo que si est fuera de duda, es que el que procede del Asia es el que se ha generalizado por Europa y la America del Norte, despues de que esa materia adquirio tanto valor. Diremos algo en apoyo de nuestra opinion. En el Timperio de los Muiscas (hoy Estados Unidos de Colombia) no solo se cultivaba esta planta a la llegada de los conquistadores espanoles, sino que tambien trabajaban los indios la seda con tanto primor que fabricaban con ella los ornamentos para las iglesias, y eran, preferidos por sus ricas labores a los de Castilla, lo cual da una idea del grado de perfeccion a que habia llegado el tejido, si atendemos al espiritu religioso y fanitico del siglo XVI Dificil es averiguar de que manera aquel pueblo habHa adquirido esos conocimientos, que suponen una civilizaci6n avanzada; y solo podemos decir que hasta cerca del Orinoco se habia extendido la de los Incas, civilizabi6n tal vez expl6ndida en tempos prehist6ricos, y en extremo bienhechora, como lo prueba el estado de embrutecimiento de la raza india donde quiera que no llegaron sus fulgores en esa parte del Nuevo mundo. Las telas de algod6n de los reinos de Bogot y Tunja, donde gobernaban los Zipas, eran tan primorosas como las de seda. 3:

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291 Para dejar confirmada esta verdad, copiaremos literalmente lo que dice D. Francisco Montoya, profesor de ciencias naturales de la Universidad de Bogota, en su discurso de distribution de premios en 1880. "Los conquistadores espalioles encontraron el algod6n cultivado y empleado por los habitantes de estas comarcas, quienes eran diestros en la fabricaci6n de telas y en el arte de teiiirlas. De las especies cultivadas por los indios conservamos cuatro principales: el algod6n de Lengupd, notable por la tenacidad de su fibra, y del cual hicieron los espafioles fabricar por los indigenas los ornamentos con que en Bogota se dijo la primera misa, y que se conservan en la cathedral de esta ciudad ; el algod6n de Guane, ilamado asi del nombre de los indios que lo cultivaban, el Rilon y el Pajarito, que tiene la particularidad de ser trienal.' Esta altima variedad abunda hoy en la costa Atlantica de la Republica de Colombia, comprendida en aquellos remotos tiempos en el area del mencionado Imperio de los Muiscas, euya celebridad ha sido oscurecida por la que _alcanzaron los de M6xico y el Peru; pero es lo cierto que aunque la civilizacion de Bogota y Tunja tfuese un reflejo de la de los Incas, teniani aque llos paises interesantes tradiciones, un 6rden social' admirable y no pocos adelantos en varias artes mecanicas. En M6jico tambi6n encoitraron cultivado el algodonero los conquistadores; alli se hacian telas ordinarias que usaba el pueblo; y es inutil agregar quc siendo conocido por los aztecas y bogotanos, antes d que se relacionasen 6mbos hemisferios, lo era tambi6n en el Peru, centro principal { '. antigua civilizaci6n americana. Respecto a Cuba carecemos en este momento de datos par decir si se cultivaba o n6; pero nos llama la atenci6n que la variedad noinbrada de Rii6n sea de las mas generalizadas en esta Isla, precisamente lo mismo que en el Continente, asi en la altiplanicie de los Andes como en la embocadura del Magdalena, reco.rriendo diversas temperaturas determinadas por la altitud, desde la region ardiente -que Humbold ha seuialado en su geografia de las plantas al cocotero y'el

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292 plhtano, -hasta donde en un clima templado crecen el trigo y el l6pulo. Fij6monos ademis en el hecho de que hay una variedad silvestre en la Vuelta-Abajo de esta Isla. Her6doto dice-que los habitantes de la India fabricaban con algodon sus vestidos; y Estrabon refiere que se cultivaba la planta productora de esa materia a orillas del Golfo P6rsico. Los griegos y los romanos tardaron mucho en adoptar el tejido de este vegetal para sus trajes, y el primer autor latino que hace menci6n de 61, es Plinio, el cual se expresa en los siguientes t6rminos: "La part del Egipto superior, vecina de la Arabia, produce un pequenoArbol lamado xilon por unos y gossypiun por otros. Su fruto contiene dentro de su capullo una borra quese hila y se teje, produciendo una tela de una blancura asombrosa, y de una gran flexibilidad." Santiago de Vitry, muerto en 1244, y que fu6 a Palestina durante el tiempo de las Cruzadas, es el primero de los escritores occidentales que ha empleado la palabra cotMn, que en francs quiere decir algodon, y de la que sn duda alguna se deriva la palabra inglesa y norte-americana que sirve para designar el producto de_ que vamos hablando. (1) "En el Oriente, dice, hay unos arbolitos, fruto de semillas plantadas, que producen el bombax, llamado por los franceses coton, y que tejido para trajes ligeros es un termino inedio -entre la lana y kel hilo." Tambi6n fu6 designado el algod6n con los sustantivos bambagia y bombazo (2) en Milan y en Sicilia, primera isla en la que los occidentales han cultivado el algodonero. Los Arabes, aun Antes de nuestra era, le -dlamabau q'hotton, y damos credito a, la congetura de un ilustre (1) Nombres que se dan al algod6n en diversos paises: en Inglaterra cotton, en Francia coton, en Alemania baumwoll, en Italia cotone, en Holanda katoen, en Portugal algodao, en Suecia bomull, en Dinamarca bomuld, ei Rusia chlobtschotaja bumaga, en Polonia bawetna, en latin gossypium. (2) De esta palabra se deriva la espafiola bombast.

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293 ge6grafo francs, este nombre es originario de Cotonara (hoy Canara) comarca de la costa de Malabar, de dohde los navios de los Arabes, y los de los Tolomeos, transportaban el algod6n a la Arabia por el golfo P6rsico, y'"al Egipto por el Mar Rojo. El comercio-de los tejidos de algod6n se pierde en la noche de los tiempos; pero se puede asegurar que no se extendi6 desde el Oriente a la Grecia y el Imperio Romano hasta el principio de nuestra era. Varios autores screen que el cultivo y la fabricaci6n del algod6n en Africa, despu6s de la implantaci6n del cristianismo, se debe a los musulmanes. Quizas se apoye esta suposici6n en las descripciones que nos hace la Historia de las florecientes manufacturas que habia en el siglo d6cimo tercio enMarruecos y en Fez; y en la reseia de las preciosas telas de algod6n fabricadas ein Benin, que transportadas a Londres a fines del siglo decimo sexto, causaron la admiracion de los int. dustriales de la Gran Bretafia. Los Arabes que invadieron el territorio espafiol; introdujeron en Europa en el siglo noveno el cultivo del algodonero, haciendo los primeros plantios en las tostadas llanuras de Valencia. Poco despu4s se establecieron varios telares en C6rdoba, Granada y Sevilla, y en el siglo decimo cuarto llegaron a considerarse las telas fabricadas en el reino de Granada como superiors por su finura y su belleza a las de Siria. Los mismos Arabes inauguraron en Europa la fabricaci6n del papel de algodon, fabricaci6n cuyo secret habian sorprendido sus antepasados en Samarcanda en el siglo s6ptimo. En Italia y en B6lgica, no se empez6 a tejer el algod6n hasta mediados del siglo d6cimo cuarto. Posteriormente importaron los Venecianos y Genoveses a Inglaterra este producto textil; pero el pueblo britdnico no 1o emple6 al principio mats que para la mecha de las velas de sebo b Qui6n habia de decir a la Gran Bretafia, que esta primera materia, tan despreciada cnCo siglos hace, habia de convertirse en uno de los mayores elementos de su riqueza y en una series no inte-

PAGE 294

294 rrumpida de inquietudes para su gobierno, a causa del inmenso nnmero de habitantes-que deben el sustento a la producci6n industrial de este articulo de tan apremiante necesidad ? De todos modos, lo cierto es que al >rincipio fue con siderado el algod6n -om6 de un valor escaso, y hasta el aiio;1430, no fue destinado a la elaboraci6n de las telas. En este anfo, algunos tejedores de los condados de Chester y de Lancastre, fabricaron con el algodon varias piezas de vestir, como las que salian por entonces de los telares de Flandes; y habiendo tenido 6xito este ensayo, el espiritu especulador fij6 su penetrante mirada en la nueva materia, y varios armadores de Bristol y de Londres enviaron sus naves al Levante para que condujesen a Inglaterra crecidas eantidades de algodon. Este fue el origen de esa industria, colosal de la Gran JBretana, a cuyo desarrollo y esplendor dontribuyeron Enrique VIII y Eduardo VI. Durante el reinado de Jorge III, ocupaba ya 40,000 personas, y producia trees millones de pesos. El mejor modo de apreciar su prosperidad, siempre creciente, es el que facilita la simple comparaci6n do, los sguientes datos. num6ricos relativos a la exportaci6n; que produjo: en 1701 583,750 francos. en 1764 -5,008,750 francos. en 1833 -462,160,000 frances. Los Estados Unidos no cultivaron el algod6n hasta el ano de 1786. Por este tieinpo, recibieron de Bahama y plantaron en la Georgia el algodonero sea-island conocido con el nombre de Georgia largo. Al estudiar bajo el punto de vista de la agricultura las diferentes especies de algodoneros cultivados, las buscaremos en su cuna o sea en el Asia; pues realmente, aunque conocida esa planta en la America 6ntes de que se pusiesen en comunicae6n ftmbos continentes, fu6 esa parte del mundo desde donde tanto se ha exten dido; pero declaramos al mismo tiempo, que no aceptamos incondicionalmente y sin previo examen la idea

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295 de que viniesen de Europa procedentes del Asia las primeras semillas a los Estados Unidos, como dicen algunos; vendrian si ciertas variedades, pues alli sin duda, existian en la parte Sur, las mismas cases que en M6xico, Bogoth y Tunja. No hay motivo para suponer lo contrario. Adaptandose las tierras de la Georgia a la reproducci6n de esta planta, y colmando con usura las esperanzas de sus primeros cultivadores, no tard6 en multiplicarse y en mejorarse su cultivo, y al final de cada cosecha estaban lasembarcaciones brithnicas aguardanNdo las balas de algod6n,para transportarlas a Inglaterra. De la Georgia pas6 el eltivo a la Carolina del Sur, a Alabama, a Mobila; se extendi6 por todo el territorio del Sur de los Estados de la Uni6n, y en 1839 el total de la exportacion subia ya a mas de 150 millones de kil6gramos; en 1791 solo compuso un total de 85,323. Tambien la fabricacion o tejido del algod6n, que empez6 a prosperar en 1826, ha llegado a tener suma im-portancia, en los nltimos anos en esos Estados. Antes de que estallase la guerra separatista entre el Norte y el Sur, funcionaban en los telares, 3 millones de brocas, habiendo contribuido la gran Republica al desarrollo yperfeccionamiento de la mecanica aplicada a las diferentes operaciones preparatorias y complementarias del algod6n; hoy ese~nnmero se ha aumentado considerablemente. En Francia no se estableci6 la industria algodonera hasta fines del siglo d6cimo septimo. Como Inglaterra, Francia se provela de algod6n en los mercados de Levante, y los navios de los armadores 4 franceses llegaban cargados de balas al puerto de Marsella. Por este tiempo ,las. colonial no producian sino eseasas cosechas. En los documents de los archivos comerciales consta que la importacion 'en 1668 s6o lleg6 a formar un total de 200 mil kilogramos de algod6n en rama, y de 700 mil de algod6n hilado. En 1750 la importaci6n fue mucho mis considerable.

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296 La ciudad de Amiens fu6 una 'de las primeras que vi6 establecer en grande escala la fabricaci6n de las telas de algod6n; hoy se fabrican en todo el territorio frances. En 1807 se hicieron en Francia varios ensayos para aclimatar el algodonero, pero sin resultados satisfactorios. Al presente las posesiones de esa Repiiblica en Africa, produced considerable nnmero de pacas. -En Espana se cultiva en pequena escala; mas en Barcelona hay mas de un mill6n de brocas que dan trabajo a mis de cien mil obreros. El cultivo del algodonero remonta en Italia al si7 glo X, y segn consta de documents hist6ricos, fu6 -introducido en la Peninsula par los agricultores sa>rracenos.. La industria ha hecho progresos muy notaibles en este reino. Tambien en Alemania y B6lgica se ha desafrollado *de un modo notable la industria algodonera; pero puede decirse en honor de la verdad, que los tres centros ;productores de hilados y tejidos de algod6n mas importantes del mundo, y por lo mismo rivales, son Inglaterra, los Estados Unidos y Francia. tEn Cuba secultiv6 para la exportacion desde prindipios de este siglo por los franceses emigrados de Hayti, y di6 muy satisfactorios resultados. Pongmos fin a este preambulo, y comencemos a Aexaminar con minuciosidad, uno de los products del rreinotvegetal, que es, por decirlo asi, una fuerte-palanca, con la que el trabajo y la inteligencia sacan de las entranas de la tierra tesoros inapreciables, que esparciendo el bienestar en numerosas clases de la socidad, contribuyen en gran parte a la civilizaci6n y al equilibrio econ6mico del mundo. CAPITULO II. El algodonero, sus variedades "El algodonero (Gossipium herbaceum, Linneo) se divide, dicen los Sres. Riera y Tortosa, en ocio variedades, de las cuales unas tienen consistencia lenosa y otras son anuales y herbaceas, y en Cuba se conocen

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297 como las mas notables las leiiosas nombradas blanca y carmelita. La primera ofrece dos castas, una con las semillas negras o verdosas, muy compactas, lamada de riiidn, y otra de semillas separadas y con borra muy abundante, conocida con el nombre de algoddn pepitoso. Ademas, existen otras variedades menos comunes, como el algodon de seda, cuya borra es suave, de color verdoso, ceniciento o rojizo; y el silvestre, que se produce expontAneo en la Vuelta Abajo y es trepador y sarmentoso; y por nltimo, el sea-island, que es el predilecto de los Estados Unidos del Sur." Nosotros dividir6mos el algodonero en tres clases principales, en este orden: Primera algodoneros arboles. Segunda: Id. arbustos. Tercera : Id herbaceos. Hemos colocado en primer t6rmno los algodoneros arboles, porque en el orden natural, son los primeros que se presentan al studio de la botAnica; y las otras dos clases son una degeneraci6n en volnmen de la primera, lo cual se nota perfectamente observantdo a esta planta en su desarrollo desde las regiones mneridionales a las septentrionales. El algodonero arbol crece en la India, en la China, en Egipto, en el interior y en las costas occidentales de Africa, y tambi6n en algunas comarcas de la Am6rica. Sus caract6res son sobre poco mas o menos los mismos que los del algodonero arbusto, cuya descripci6n veran nuestros lectores mas adelante; anicamente se diferencia de 61 en las grandes proporciones que toma. Marco Pablo ha descrito un algodonero Arbol, cultivado en Juzerat cuya elevaci6n es de 6 a 7 metros, calcuindose que dura veinte afios; pero el mismo autor ha dicho que es tan escaso el valor del producto de los arboles que Regan a esta edad, que no se presta a ser hilado; Abu-Zacaria-Ebuel-Arban, Arabe. espafiol, que escribi6 en el siglo XII muchas obras sobre agriculture y horticultura, refiere que en Arabia el fruto del algoN

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298 donero arbol liega frecuentemente a tener el volhmen de una manzana de Armenia, y asegura que este arbol renueva su cosecha hasta la edad de veinte anos. Malte-Brun dice que el algodonero arbol crece en todas las montafias de las Indias; pero que el algod6n que produce es de poco valor. Tambi6n existe una especie de 'algodonero, cuyo tron-co se eleva a la altura de 30 a 35 metros. Este. arbol produce un algod6n> sedoso, muy delicado, sumamente blanco y bello; pero con una fibra tan corta y tan frgil, que no puede ser hilado, y solo sirve, para entretelar y rellenar almohadas y colchones. En latin se llama botnbdx ceiba y en lenguaje vulgar algodonero parasol, a causa del desarrollo horizontal de su copa, que ofrece una agradable sombra, tanto mas grata cuanto mayor es el calor del clima intertropical en quo crece. Este arbol se encuentra en la Am6rica del Sur, en las Indias Occidentales y en Guinea. En Guinea es objeto de veneracion, por los indigenas y el tronco ensancha mas que en ningun otro punto del mundo. En Cuba hay muchas ceibas seculares. En la Am6rica del Sur existed una variedad de 6ste arbol, cuya madera, igual a la del cedro en duraci6n, es muy estimada y se aplica en tablas para la fabricaci6n de puertas y para los techos de las casas de azotea o tejas. El algodonero arbusto, crece en casi, todas las comarcas en donde se cultiva el algodonero herbaceo anual. Su duraci6n varia segnn los climas: en las Indias Oc-. cidentales dos a tres anos, en Egipto y en otras muchas partes seis, ocho y hasta diez. En -la America del Sur la clase mas abundante es trienal; su lana es deuna calidad apreciable y tiene la ventaja de ahorrar el trabajo de la siembra tres anos, limitdndose el cultivo a la limpieza del campo y al aporque cuando hay pobreza de jugos en el terreno. Creemos que esta variedad, liamada pajarito, convendria a los agricultores cubanos. Las principales variedades del algodonero arbusto son: El algodonero indio que lega a la altura de 3 a 3 v medio metros;

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299 El algodonero hoja de vila, que crece en la isla de Fran'ia, en la de Macassar y en la America meridional; El algodonero velloso, originario de los terrenos mats enlidos de America; El algodonero religioso, llamado asi por Linneo, de tallo recto, y cuyas flores varian entre el color blanco y el encarnado; El algodonero de hojas grandes que se asemeja al de hoja de viia, y crece en las Indias Occidentales; El algodonero barbado que se cultiva con especialidad en las Antillas, y que varios autores aseguran que es el algodonero indio; El algodonero peruano, que se parece en todo a los anteriores. Por regla general la flor y el fruto del algodonero arbusto antes de llegar a su madurez, se asemejan a las del algodonero herbaceo. Esta clase de algodoneros se cultiva en Espana, vive segun el clima desde dos .hasta diez aios, y produce limoncillos que no contienen mats algodon que los del algodonero herbceo. Los autores difieren en sus opiniones respecto a las ventajas que puede ofrecer al plantador el algodonero arbusto. Unos expresan que su producto es escaso, y que en los terrenos en donde pueda ser reemplazado por el algodonero herbaceo o anual, debe el cultivador apresurarse a realizar esta sustitueion. Otros suponen que los productos de uno y otro son iguales, y que la diferencia estriba en el mis o menos cuidado que respectivamente dxigen. Estas son cuestiones de apreciaci6n; pasdmos a ocuparnos del lierbaceo, el mats until, el mats productivo de todos, y asi mismo el mas generalizado. Con sobrada raz6n dice Mr. Hardy, que la designaci6n de herbdceos aplicada a esta case de algodoneros no es exacta, por mas que aparentement'e tenga algin' fundamento. Todos los algodoneros son lenosos, cualquera que seaf el desarrollo inherente a su especie: la designaci6n de herbdceos no ha podido aplicarse a la cualidad del ve-

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300 getal, sino mas bien a su duraci6n, que ha querido sin duda alguna indicarse de este modo. En este caso, como dice muy bien el mismo Mr. Hardy, seria ma's conveniente llamarlos anuales, por mas que la duraci6n de los algodoneros herbceos esta subordinada, como veremos mas adelante, al clima en donde se cultivan. Por lo-demfs, los caracteres distintivos lde las especies de las tres cases de algodoneros que hemos. enu-' merado, son muy dificiles 'de apreciar, y apenas subsisten mas que en los cortes mis o menos profundos de las hojas y en las _extremidades de sus l6bulos mats o menos redondeados; en la superficie mas o menos limpia o vellosa de las ramas o de las hojas, y por ultimo, en las dimensiones de las flores y en su color amarillo mas o menos oscuro. Esto, enti6ndase bien, en cuanto a sus caract6res distintivos, que en cuanto a sus productos, varfan de calidad, como veremos en el transcurso de este Tratado. El algodonero herbAceo o anual, se eleva por regla general a la altura de 60 a 65 centimetros: en la Isla de Cuba y otrosvarios puntos de Am6rica sube a 1 metro 60 y 2 metros, pero nos parece que los que toman estas proporciones pertenecen mAs bien a la case de los arbiistos, qud a la de los herbAceos. Por regla general los troncos de los algodoneros son blandos y. esponjosos; sus races pivotantes hienden la tierra verticalmente y Regan a una gran prolundidad; los tallos se bifurcan a poca distancia del suelo y se gtilarnecen de ramas alternas mas o menos inclinadas. Las hojas alternas, pediculadas, oblongas, mas o menos cilioladas, son planas, digitinerviosas, con tres, cinco y a veces siete l6bulos, mas o menos profundamente recortados y redondos. Las flores, sobre un ancho pedinculo brotan en las axilas de las hojas, hallandose rodeadas de un involu tado con tres hojuelos o peciolos, profundamente dentados, y mas grandes que el cAlii de la flor. El cfliz es pequefio, cupuliforme, con cinco dientes o angulos obtusos; la corola se compone de cinco p6-

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301 talos rectos de un color amarillo mas o menos claro, pasando al color encarnado conocido vulgarmente con el nombre de hez de, vino; el ovario tiene un estilo (1) sencillo, claviforme, y terminado por tres o cinco estigmatos frecuentemente enlazados unos con otros. Los estambres son monadelfos. o enlazados a su base, y forman un tubo en torno del estilo. El fruto es una capsula o limoncillo oval, oblongo, con tres o cinco suturas externas, y tres o cinco cavidades polispermes. Las semillas son numerosas, gruesas, ovales, puntiagudas, hallundose cubiertas de filamentos particulares que son los que constituyen el algod6n. Un c6lebre cultivador dan6s, Mr. de Dohr, a quien debemos nu,merosas observaciones sobre el cultivo del algodonero, sienta como principio que los caracteres distintivos de las diversas especies que existen, deben estudiarse en las semillas. Los filamentos de los diferentes algodones, difieren en longitud, flexibilidad, tenacidad y grosor, segnn su origen o la especie de que provienen. Las dos propiedades que dan mas o menos valor al algod6n, son su longitud y su finura. La clasificaci6n mas general de los' algodones, con arreglo a su mejor calidad, es la siguiente: Algodones largos; Algodones cortos. En la prim~era categoria, se distnguen principalmente y'con arreglo a su procedencia los siguientes: Georgia largo, Fernambuco, Bahia, Maragnan, Para, Camuchi, Borbon, Martinica, Guadalupe, Cayena, Cuba, Puerto Rico, Hayti, Cartagena, Minas, Caracas, Cuman, Egipto y otros. En la segunda categoria se hallan los algodones: Luisiana, Alabama, Teness6e, Mobila, Carolina, Virginia, Senegal, Bengala, Madras, Surate, Touboujac, Kinick, Kirkagach, y los algodones cortos de Cayena, Georgia y Alejandria de Egipto. (f) Parte del pistilo entre el ovario y el estigmato.

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302 Los algodones de los Estados Unidos, tanto los largos como los cortos, son los mals bellos y los que generalmente alcanzan mayor estimacion. Los que despu6s disfrutan mas favor son: el Borbon, el Egipto; el Cuba, el Puerto Rico, el Brasil, los de la America del Sur, y-por ultimo el Martinica, el Guayana, el de la Guadalupe y el de la India. Pero debe tenerse presente, que esta apreciaci6n "s relativa aF-empleo a que se destinan y aun a los sistemas de hilados que existen. CAPITULO III De los terrenos favorables para la plantacion de los algodoneros, de los abonos y de las laborers preparatorias Mr. Hardy indica que losalgodoneros -n general necesitan, para desarrollarse con vigor y dar productos satisfactorios, una tierra profunda, muy permeable, sustanciosa y mas bien friable y menuda que gruesa. _Mr. Jullien, dice, que exigen un terreno seco y arenoso, aiadiendo que la sal marina parece tener una influencia favorable en la calidad del algod6n, puesto que en las'tierras proximas al mar es donde florecen mejor y dan mejores resultados, es decir, un producto mats fino, y de mayores dimensiones. Mr. Vallier manifiesta que el algodonero requiere una tierra profunda, rica o enriquecida con abonos, sien'do en su concept los terrenos inejores los que se halan situados a lo largo de las corrientes de agua y formados por aluviones, el suelo de antiguos pantanos,' los terrenos deomatorrales que encierran una gran cantidad, de residuos vegetales; todas las tierras f6rtiles cuya segunda capa no es demasiado tenaz o descomponible; por fin, todas las que producen tabaeos, inferiores pueden ser empleadas con ventaja para el cuttivo del'algodonero. El Dicciowario de Artes y Manufacturas, expone en el articulo consagrado a esta planta, que requiere una tierra ligera pero algo sustanciosa.

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0 303 El Sr. Dau, agr6nomo cubano, piensa "que no so deben desechar las tierras lejanas al mar, y dice quo ha visto por todas partes en esta Isla vegetar el algodonero con sorprendente lozania sobre las altas cumbres, en las vertientes de las montanas, en los valles mts o menos frondosos; por donde quiera se ostentaba hermosa esa planta cargada casi todo el aflo coninnumerables capullos, y muchos de estos presentaban sus motas de algod6n, tan blancas que pareeian copos de nieve caidos sobre un gran ramillete verde.' Opina que el terreno mejor es el que sin ser muy pendiente desagiie con prontitu4; que han de evitar se las laderas cuya inclinaci6n sea tan rapida que no permita el uso del arado; y que la mejor composici6n de la tierra es esta: Barra tenaz ........30 partes. Arena mis o menos fina.. ...30 Cal.. ... ....... .... 10 Sustancias vegetales descompuestas 30 100 Mr. de Rohr,. expresa que el algodonero no puede vivir en las tierras quo producen la begonia, la bocconia, y las demas plantas de esta familia. A estas observaciones debemos anadir quo el algodonero necesita los rayos del sol mas que las otras plantas, razon por la cual la sombra y la humedad le son perjudiciales; la prueba es que sufre, y a veces muere en la estaci6n de las lluvias. No hay para que decir que estas generalidades estan subordinadas a numerosas modificaciones, tales como la exposici6n, la naturaleza de los productos que se desean obtener, y las especies o variedades que se propone cultivar el plantador. Si preciso es toner en cuenta las buenas propiedades del terreno, tambien es menester procuparse de las condiciones fisicas quo debe reunir para adaptarse a la producci6n de este vegetal. La tierra permeable y profunda, facilita a la raiz

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ii 304 los medios de hundirse y extenderse sin eneontrar tropiezos ni presi6n; pero esto serviria de poco, si no se acumulase en torno de la planta una gran cantidad de calor. Asi pues, es de todo punto necesario elegir los terrenos que por su naturaleza absorbeny conservan mas calor, lo que basta para comprender que la tierra debe ser ligeramente arenosa, porque si lo fuese demasiado, el algodonero no hallaria en ella todas las sustancias indispensables para su nutrici6n. Si a esta condici6n de divisibilidad, dice Mr. Hardy, se aiade que la tierra tenga un matiz oscuro tirando a negro, color el mas a prop6sito para absorber los rayos solares; si ademAs conserva el suelo una frescura su ficiente durante el verano, o bien por medio de regos se puede reemplazar la humedad que la evaporaci6n le arrebata, se conseguirA sobre poco mals o menos reunir todas las condiciones fisicas de un terreno normalmente apropiado a la reproducci6n del algodonero. En esta Isla siempre se ha creido que los terrenos rojos, de gruesa capa vegetal, con micha arcilla y una parte de arena, son los mejores. -En las situaciones d6bilmente inclinadas con exposici6n al Medio dia o al Este, que se encuentran en la base de las colinas y estan abrigados por ellas, las tierras pueden ser sin inconveniente alguno mas grue sas, porque gracias a su configuracion, se hallan mas calcinadas o tostadas por los rayos del sol, y conservan mejor el calor que han recibido. Establecidos los anteriores principios generales; filtanos estudiar las condiciones partculares que convienen mas a las especies, porque tal variedad o especie, degenera o se mejora segin la calidad xdel suelo en donde nace y crece. El Georgia largo, que por la longitud, finura y elasticidad de sus filamentos es el mas precioso de los algodones conocidos, ofrece todas estas brillantes cualidades en la Florida y en la Carolina del Sur bajo la influencia de terrenos saturados por los efluvios salinos del mar; pero faltndole esta condicion; degene-

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305 B-, raz6n por la cual esta circunscrito su cultivo a una localidad muy reducida. Pero esto no quiere decir que sea una propiedad exclusiva de esta localidad; eso si, para que conserve su filamento las preciosas propiedades que hemos sefialado, necesita un suelo id6ntico al que ha favorecido su mas perfect desarrollo. Asi pues, los terrenos mas proximos'al mar producen los filamentos mas largos, mas sedosos, ma's ricos y mas bellos; en cambio las localidades interiores y los terrenos pedregosos, no ofrecen mas que un algod6n cuya pepita se desarrolla con perjuicio del filamento, el cual en este caso, es poco abundante, poco nervioso, corto, y de una inferioridad visible. Volvemos a recomendar los cayos que rodean esta Isla, en muchos de los-cuales podrian fundarse riquisimos plantios; despu6s de los cayos, las 'costas. En la Carolina del Sur se consideran los parajes mas proximos al Oc6ano en donde las aguas dulces se encuentran con las saladas, como los _mas favorables para las especies de. algodones largos. Los algodones cortos producen asi mismo excelen tes resultados en esta situaei6n exceptional, y tienen la inmensa ventaja de nacer y desarrollarse las matas dando magnificos productos en el interior de las tierras, alli donde los largos perecerian o por lo menos vivirian una vida precaria. Mr. Vallier, a quien hemos citado anteriormente, afade que debiendo permanecer los algodoneros constantemente ni abrigo de los vientos frios, pueden suplirse los abrigos naturales conf algunas lineas de maiz, que se elevan pronto y sirven en este caso de obsticulo a los danosos efectos de estos inconvenientes atmosf6ricos Por Io que hace a Cuba creemos innecesaria esta precancion: Mr. Vallier se refiere a los puntos situados en las zonas templadas. En la t6rrida, bajo la cual se halla esta Isla, los vientos no pueden temerse por frios sino por fuertes; y en este caso la cafia del mnaiz es muy debil para servir de antemural a los algodonales. Para precaver los efectos de los vientos huracanados sermn mejor algunos arboles y arbustos, tales como el 20

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306 naranjo o el limn6n agrio (Citrus limonium, Linneo) ; con este iltimo se forman excelentes cercas. Conociendose sobre poco mas o menos las condiciones de los terrenos, nuestro primer deber es sefialar las labors preparatorias que requieren para recibir la semilla. Sabido es que. los vegetales toman los elementos de su constitucion de ia, tierra y de la atmosfera. El analisis quimico de los vegetales es de suma utilidad, porque gracias a estas observaciones pueden prepararse los terrenos con arreglo a las necesidades de las plantas que han de sembrarse en ellos. De este estudio se deduce la clase de abonos mas beneficioaos, y la tierra recuperando sus principios, tarda mas en debilitarse o perder sus cualidades nutritivas. He aqui el anAlisis que el Doctor ingles Ure ha hecho de las fibras del algodonero Georgia largo, cosechado en los islotes de la Carolina del Sur. Es una demostracion interesantisima, que merece ser, conocida y conservada en la memoria. El citado Doctor ha encontrado en cien pbrciones de cenizas de algodonero, 64 partes de materias solubles en el agua y 36 insolubles. Materias solubles: Cafbonato de potasa ...44 8 Muriato de potasa .... ... 9 9 Sulfato de potasa .9 4 64 1 Materis insolubles: Fosfato de cal ..9 Carbonato de cal .... ...10 6 Fosfato de magnesia ..8 3 Peroxydo de hierro ....3 Alumina .... ...5 Total ...100

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04 307 Como se ve, la potasa y la cal, la magnesia y los fosfatos, entran principalmente en la compositi6n de los filamentos del algodonero,. razon por la cual necesita encerrar estos diversos elementos el terreno en donde se le quiera sembrar. Las observaciones que acabamos de hacer, explican lo ben6fico que es para esta planta la vecindad del mar. Recomendamos a los cultivadores que den la preferencia a los abonos alcalinos, tales como las cenizas de plantas marinas, las cernadas de las legias, los despojos alquitranados, los huesos pulverizados y el guano d6 murci6lago, que tiene gran cantidad de fosfato de cal. En algunos casos puede usarse ,la -cal hidratada, las conchas marinas pulverizadas, y. especialmente las de Las ostras, la salmuera, la sal, la arena del mar que despiden las olas, etc. Los americanos y los chinos emplean con preferencia el cieno extraido de los fosos y de los canales: en la Carolina del Sur se emplea el l6gamo o fango de los pantanos salinos. La d6sis de abono o esti6reol que debe darse a los terrenos, depende de su estado de fertilidad, 1o mismo que. de la naturaleza y de la cantidad de las materias organicas e inorgAnicas que encierran. El giano del Peri es tambien un excelente fertilizante, aplicindolo en la proportion debida. Cuando hay exceso en la cantidad es tan perjudicial como lo ha sido al tabaco de la Vuelta Abajo de esta Isla, cuyo aroma ha alterado; en el algodonero producirfa 'como inmediato efecto el crecimiento desmesurado de las hojas y la disminuci6n del fruto. Por esteril que sea la tierra, este abono le restituye la fertilidad para toda clase de plantas; pero, lo repetimos, debe administrarse en la debida proportion. Cuando no sea posible hacer el anAlisis quimico que hemos .aceonsejado, solo la experiencia rpuede suplir, y esta experiencia debe fundarse en la case de yerbas que crecen naturalmente, y en la cantidad y calidad de las cosechas de algod6n que se han recogido en los campos destinados al cultivo de la planta.

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308 Antes de procederse a la siembra, debe prepararse la tierra .:on buenas y profundas labores hasta dejarla bien mullida. Mr. Vallier indica que el campo destinado al plantio debe ser trabajado con un arado fuerte formando espacios de 1 metro 50 a 2 metros de ancho, por medio de 4 a 6 golpes de arado. Los espacios deben hallarse separados por surcos quo se profundizaran bastante, procurando que tengan de 35 a 40 centimetros. A esta labor debe seguir otra que d6 por resultado igualar el terreno de los espacios. Cuando el campo necesita abono, se deposita en los surcos, y si es guano del Pert, se aplica el mismo dia de la siembra y se tapa inmediatamente para que no se escape el alcali volftil. Lo mismo debe practicarse con el de murci6lago. Terminada esta operaci6n, se ahondan los espacios en el sentido de su longitud con el fin de formar paralelas a su lado; de este modo se llenartn los, surcos, y se convertirn entonces en el centro de los nuevos espacios. Antes del primer surco, aconseja el Sr. Dau 'que se reuna toda la maleza del campo en montones, a cnatro varas unos de otros y que se les incinere yse rie gue la ceniza, para que el arado la mezele con la ltie rra y sirva de abono. Nos parece una -praetica aceptable porque mueren muchos insects daninos y sus larvas, y queda la tie rra muy limpia; pues por lo demns, dado el primer surco con la debida anticipaci6n, la maleza se pudre; y es un abono mas rico. Cuando los cultivadores americanos trabajan en terrenos pantanosos o en hondonadas, practican ademas en el centro de los espacios dos surcos el uno sobre el otro, para elevarla cima de los espacios y formar una especie de montones de 30 a 35-centimetros de altura por 60 de base. Desputs de esta labor, el campo ,presenta un cuadro

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309. de montones paralelos, separados por sendas de un metro a 1/) metro de aneho. Con esta operaci6n se evita que la semilla se, pudra, contingencia a la quo esta siempre muy expuesta, y con este sistema los plantios de los Estados Unidos tienen, como decimos en Cuba, pocos claros, o lugares de resiembra. Como estos montones se hallan formados, con la tierra de la superficie y elevados a la altura de 25 centimetros sobre el nivel del suelo, reposan sobre el surco que tiene 35 de profundidad, y de este modo la tierra removida ofrece un espesor de 50 centimetros y a veces de mas. Facilmente se comprende que las races del algodonero pueden sepultarse sin temer las consecuencias de la sequoia. Mr. Hardy por su parte, cree quo las labores veri ficadas con la azada o la pala destinada para cavar la tierra, y alcanzando una profundidad de 40 centimetros, serian preferibles si no fueran costosas, dificiles de ejecutar por la falta de brazos, e inaplicables al cultivo en grande escala. En los Estados Unidos de Norte Am6rica. el cultivo del algodonero, o mejor dicho, las labores preparatorias, se practican a brazo, en lo que ha debido influir la necesidad de disponer el terreno en forma de caballones elevados, sobre todo en las islas de la Carolina del Sur, por la humedad que les comunica el Oc6ano. Mr. Hardy anade, que deben elegirse con preferencia para la siembra, del algodonero las tierras que hayan producido otras cosechas dc! mismo vegetal, y que est6n bien preparadas. Es necesario quo el suelo est6 completamente limpio de todas las malas yerbas, que en este caso lo son tambien la grama, el caiiamazo, etc. Si la siembra ha de hacerse en tierra arable y no en una acabada de desmontar, o sea una roza, es preciso repetir las labores, para que aqu6lla ofrezca la limpieza indispensable. Tres o cuatro labores cruzadas con un mes de intervalo, son bastantes para prepararla satisfactoriamente.

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310 El algodonero se cultiva con riegos o sin ellos, por lo tantocuando estos falten, deben compensarse sus efectos con una preparaci6n del terreno mas minuciosa, que conserve la humedad por medio de labores profundas, de abonos y de binazones frecuentemente repetidas. Cuando no ha de recurrirse al beneficio de los riegos, aconseja Mr. Hardy que debe darse la preferencia al sistema de espacios pianos mejor que al de montones elevados o caballones, excepto en los terrenos himedos, que nunca deben destinarse al cultivo del algodonero. Este autor quiere que cuando la tierra est6 mullida y plana, se tracen lineas en el sentido de la longitud y de la pendiente del terreno, que deberfn mhs tarde ser ocupadas por las plantas de los algodoneros, cuyo sitio se encuentra indicado por otras lineas trazadas transversalmente. Cada punto de intersecci6n demuestra el que deben ocupar las plantas. Para trazar estas lineas con correcci6n hay que servirse de un cordel y de la punta de una horquilla. Cuando la planta puede ob'tener los riegos, es necesario prepairar el terreno de manera que absorba y se reparta el agua con uniformidad. Valindose de un nivel de agua, se rconocerii las pendientes del terreno, y si son demasiado violentas, se establecerAn diversas lineas de miras para indicar la direcci6n que debe darse a los surcos. La formacion de los caballones se simplifica notablemente con el empleo del arado de dos filos, llamado tope, buttoir en frances, con el que no hay mas que hendir el terreno, porque separando la tierra y hacinfndola en dos montones verticales de abajo arriba, forma dos medios caballones de'una vez Cuando los campos son pequenios pueden practicarse a mario las labores con la azada. Un hombre puede cavar al dia quinientos hoyos sobre poco mas o menos; todo depende de la calidad del terreno que labra. Pasemos a ocuparnos de la siembra.

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311 CAPITULO IV. De la siembra y del cultivo en general de los algodoneros. Despues de practicadas las labores preparatorias qtie hemos descrito en el capitulo anterior, hay que toner en cuenta las condiciones de temperatura en que debe verificarse la siembra del algodonero, como asi mismo la manera o el sistema de ejecutar esta operaci6n, porque de esto depende el resultado de las cosechas. La 6poca en que deben sembrarse las pepitas, no puede ser fijada de un modo general porque no todos los climas ni terrenos son iguales. Pero ni aun en la teoria abstracta estAn de acuerdo los autores, puesto que Mr. Hardy senala mayores inconvenientes en la siembra temprana que en la tardia, y Mr. Vallier manifiesta que es important sembrar pronto para cosechar pronto. En Cuba debe sembrarse en los primeros dias de Abril, luego que caiga el primer aguacero; y tambien en el mes de Septiembre. Puede figurar esta planta en cualquiera de las dos grande cosechas llamadas de ague y de frio. Se nos ocurre que es mejor sembrar en Septiembre, porque Junio puede llamarse en este clima el mes de las mariposas, y ya sabemos que suelen caer por legiones sobre los algodonales;' bien que las que este dano causan pertenezean a distinto g6nero de las que ostentan sus variados matices, vagando de flor en flor, y de rama en rama en estos bellisimos cainpos, desde que Orincipia la primavera. Pero aunque no se conozean en este pals las mariposas amarillas de que ha hablado en terminos tan pat6ticos Mr. Bouyer, las cuales caen como una lluvia sobre los algodonales, todas son generadoras de las orugas que devoran las plants de diferentes species. Debemos senalar como la mariposa mes temible en Cuba la Palomilla, Spenx Caralina, que ha sufrido metamorfosis antes de ser insecto perfecto, como todos los lepid6pteros, y en estado de larva es el Gusano verde, que tantos estragos hace en los tabacales y Inaizales, y tambi6n lleva el hombre de Palonilla.

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312 Las matas de maiz y las del algodonero tienen alguna semejanza en las exigencias del cultivo y en los insectos que persiguen a ambas plantas. Ya hemos manifestado que jams las mariposas han destruido una cosecha de algod6n en esta Isla, singualaridad feliz que han\ observado varies agr6nomos cubanos, entre ellos el ,senor Dau. Advertimos que no puede establecerse regla fija e invariable respecto a la 6poca de la siembra; cada vez que llueva puede sembrarse ; muchos lo han hecho en Junio con feliz 6xito. Si hemos aconsejado que se prefiera Septiembre debemos decir que no tenemos otra raz6n si no el temor de que las mariposas de todos co[ores, que tanto abundan en Junio, hallen las plantitas tiernas e incitadoras de la ,yoracidad de las orugas, que aunque no nacidas tienen su representante en el maternal instinto. Por lo demas el mes de Abril es el ma's adecuado, y en 61 debe sembrarse sino se abriga este temor en vista de que, como hemos dicho, nunca esa plaga ha destruido una cosecha en este pals. El sistema intensivoque proponemos facilta mucho Jos riegos. El labrador puede regar su pequeno sembrado casi con el mismo trabajo que se riega una huerta, o sea el reducido espacio que hay en muchas haciendas para cultivar flores y legumbres. Por fortuna pocas veces este recurso es indispensable; pr6diga la naturaleza se puede decir que ha dado a Cuba una sola estacion, la primaveral. ; Lastima grande que la destruccion de los bosques vaya alejando las lluvias! Mr. Bouyer, ocupandose del cultivo del algod6n en la Guayana holandesa, despues de convenir con nosotros en que las tierras bajas y vecinas del mar son las mis favorables para esta planta, dice que las labores. preparatorias se practican a mediados de Abril, esto es, en la estaci6n de las lluvias; y anade que 'los algodoneros ofrecen por regla general dos cosechas, verifichndose la primera florescencia en Enero y Febrero, y la segunda en Agosto y Septiembre. El mismo autor senala el mes de Abril como el mejor para empezar la sementera. Elegido el momento favorable se presenta la cues-

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313 ti6n de saber cual sistema es preferible para depositar en la tierra los granos o pepitas. "Despu6s de preparado el terreno, dice la Enciclopedia de Artes y Manufacturas, se abririn de vara en vara unos surcos paralelos, en los tuales se irfn echando 'las semillas a golpes, distantes una vara entre si, cuidando de que los cuatro o cinco granos que en cada uno de estos golpes sc echen, queden en lo hondo del surco a 7 '69 centimetros (3 a 4 pulgadas) de profundidad; despues de lo cual se cubre con la grada, igualando la superficie y disponiendola en seguida favorablemente para el riego." Mr. Rohr manifiesta que no deben las pepitas sepultarse en la tierra ni ma's de una pulgada ni mends de media, porque en el primer caso no recibiran las influencias del aire y on el segundo los chaparrones (lluvias tempestuosas) las barrerian. El mismo autor aconseja quo se establezca una distancia de tres a cuatro pulgadas entree los granos para evitar que las primeras plantas que broten, sofoquen o perjudiquen a las demas. Mr. Hardy expresa que la condici6n del espacio que debe dejarse depende de la fertilidad del suelo y del desarrollo presumible o -probable quo las plantas deben tender, y esta es tambien nuestra opinion. Cuando las plantas han de elevarse a la altura de un metro sobre poco mats o menos, es conveniente dejar el espacio do un metro entre las lineas, y ochenta centimetros de planta a planta. Dada esta regla como termino medio, las labores de la siembra seran practicadas en vista de las condiciones del suelo, de la clase, de la especie y hasta de la variedad de la planta, toda vez quo el espacio tiene por objeto darle el desahogo necesario, para que brote, se desarrolle, florezca y fructifique sin quo le perjudiquen las quo le rodean. El ilustrado escritor mejicano Sr. P6rez Gallardo, indica en su Manual de Agricultura, que la siembra del algodonero se hace de cuatro modos: en fosas, en agujeros, manteada y por surcos. "El primer metodo, dice, nnicamente se ha puesto en prfctica en las Indias Occidentales, bajo el ardien-

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314 to cielo de los tr6picos, y el que prueba alli por conservarse asi mas fresca la tierra, que de otra manera labrada perderia prontamente los jugos que deben nutrir las plantas, seendose rapidamente, si se desmenuzara, por.llover alli pocas veces. "El ancho de las fosas, debe ser determinado por la clase de las plantas, las que deben estar desahogadas, para lo cual se dark a las fosas la extension conveniento al desarrollo del, algodonero. Despu6s de haberse cavado, se vuelven a llenar hasta el nivel del suelo con tierra floja. "Es. necesario' sembrar diariamente las fosas que se hayan abierto, para esperar las primeras lluvias, adelantandose asi el tiempo, con Lo cual no sufren atraso las sementeras. / "La siembra en agujeros se diferencia de la de fosas, en que aquella e practica en un terreno que no ha sido prparado por entero. Estos agujeros se hacen con el anadoz a la profundidad conveniente, sobre lines dispuestas en tresbolillo, a distancia de veinte a treinta J pulgadas, echando en cada. uno de ellos cuatro o cinco semillas y cubri6ndolas con tierra muy suelta. "La siembra manteada es la mas rapida; pero pres enta muchas desventajas, porque las semillas no profundizan igualmente, y dando suma irregularidad a la colocaci6n de las plantas, se trabaja mucho en la escarda, se hace muy dificil el reconocimiento y cuidado de cada mata, y no puede ser distribuido el riego convenientemente. "La siembra por surcos es mas costosa; pero no tiene los inconvenientes de la manteada." El mismo autor refiere los siguientes curiosos por,menores: "En las inmedaciones de Motril (M6jico) tienen un m6todo particular de sembrar trazando a distancias proporcionadas y paralelas surcos cortados por otros en Angulos rectos, y en todos estos puntos hacen un agujero en donde depositan la semilla a, la profundidad que dejamos dicho en la siembra de fosas. Este m6todo nos parece de los mejores, y todavia mats si los segundos surcos cortaran a los primeros oblicua-

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315 mente en una inclinaci6n de 459 para dejar mas desahogadas las plantas. "La siembra de almocafre, de la cual habla Rozier, aiiade el Sr. Perez Gallardo, no puede aplicarse sino en los jardines o pequeiias heredades. La semilla del algod6n conserva la facultad germinativa cerca de tres aflos; pero es conveniente reno varla. En materia de cultivos no puede sentarse un principio invariable, y los libros, refiriendo los datos onocidos, no pueden conseguir mas resultado que dar al cultivador la clave de sus observaciones, como asimismo ejemplos que interpretados por la experiencia de cada cual, forman un cuerpo de doctrina relativa y prestan eminentes servicios a la agriculture. Unos agricultores dicen: "La semilla mejor es la que procede de la anterior cosecha: de generaci6n en generaci6n ganan las plantas con este sistema en belleza, en consistencia, y en precocidad." Los otros por el contrario exclaman: "No hay tal: cuando se siembran y vuelven a sembrarse en un mismo terreno los granos que ha producido, los algodoneros degeneran, y de aio en ano disminuye su producci6n, bastando diez para que sea viBible la degeneraci6n.' Unos y otros se apoyan en datos; pero datos locales. Con efecto, en la Argelia,por ejemplo, se dice que la simiente repetida de cosecha en cosecha da buenos resultados; pero no sucede -lo mismo en algunos puntos de la America del Norte, ni en las Antillas. Los plantadores cambian alli sus respectivas simientes y ganan en el cambio. Algunos, cuando sus plantios desmejoran, piden semillas a paises lejanos, y con este sistema se multiplican sus ganancias. jQu6 aconsejar en este caso? Que se cambie la semilla, o de sitio, cada cuatro o seis anos. No falta quien deseando averiguar la cualidad germinadora de las simientes, emplea el agua para conseguir su deseo. Cuando las pepitas no se quedan en el fondo, sino que sobrenadan, lo que sucede con frecuen-

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316 cia, creen que no son buenas; pero esta deducci6n, como dicen varios autores, entree ellos Mr. Hardy, es err6nea, porque las mejores semillas suben a flor de agua, y solo se van al fondo cuando sus tegumentos estfn saturados con cierta d6sis de liquido, lo que secede tambi6n a las pepitas rancias, reconocidas como impropias para la germinaci6n. Entre los varios y tiles consejos que da al cultivador Mr. Hardy podemos citar los siguientes: Para apresurar la germinaci6n de la simiente, es conveniente en su concepto ponerla en agua algun tiempo, procurando renoverla con frecuencia. Despues se tapa la vasija, colocandola en un paraje caliente, o al sol. Esta especie de baio no debe prolongarse mAs de dos dias, y es preciso sembrar las pepitas acto continuo de sacarlas del agua, cuidando de ponerlas en contacto con una tierra fresca para que no se interrumpa la comenzada germinaci6n. Tambi'n se consigue dar precocidad y vigor a las plantas, bahfandolas en un estiercol o abono pulverulento, para lo cual apenas se sacan del agua las pepitas se introducen en la colombina, o se cubren con esti6rcol muy seco, o sangre seca. Este polvo debe ser pasado por un tamiz para que se incorpore bien a la semilla. Advertimos quo el guano del Peru no sirve para esto por que quema la semilla. Mr. Hardy anade que convendria mezelar con cualquiera de estos abonosuna tercera part de hollin bien pulverizado 4 de flor de azufre. Seria muy. oportuna la preparaci6n de agua; ceniza, cal, sal de cocina y estiercol, que hemos aconsejado en el "Tratado" sobre el cultivo del maiz. Con esta preparaci6n, no solo adquieren mis vigor las plantas, sino que se alejan de las semillas los insectos que ocurren a devorarlas. Una vez efectuada la siembra empiezan los cuidados del cultivador. Clasifiqu6mos las diversas atenciones que exige la planta de que nos ocupamos, dividiandolas en parrafos:

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317 11 ESCARDADURA.-Cuando la siembra se ha lievado a cabo con todas las condiciones favorables, aparece la planta, o mejor dicho, despunta al cabo de seis, ocho o diez dias. -Si durante este tiempo ha llovido algo, no tardan en levantarse alrededor de los algodoneros una multitud de yerbas dafinas. Al principio la planta es mayor que estas yerbas, pero cuando apenas se desarrollan sus hojas seminales alcanza una altura de 3 pulgadas sobre poco mas o menos; pero como las yerbas nacen en una tierra mulliday brotan con gran abundancia, no solamente la igualan, sino que la cubren a los 12. 6 14 dias por escasas que hayan sido las lluvias. La escardadura es de todo punto indispensable, y es tanto mas important, cuanto que en esta 6poca crece el algodonero con mucha lentitud, porque la savia se-djrige hacia las raices con el fin de alargarlas y fortificarlas y no sube mas que en la cantidad necesaria para que se efectie el crecimiento del tallo y hojas. Asi pues, si se tarda en escardar, como la planta; sofocada por las yerbas, tiende a elevarse para buscar el aire, la savia trastorna su marcha natural, sube en vez de bajar, las races crecen debilmente y el tronco o tallo principal no adquiere fortaleza. Si se-descuida estb operacion todos los esfuerzos posteriores seran inntiles; y no solo no hay que descuidarla sino que es preciso repetirla a menudo, para que la planta no languidezca por falta de nutrici6n. Si a pesar de la vigilancia del cultivador legan las alas yerbas a producir simiente, procurar al arrancarlas que las semillas no se riegan en la tierra. La escardadura puede yerificarse por medio de labores practicadas con un arado lijero tirado por un caballo o mula. El Sr. P6rez Gallardo, a quien hemos citado anteriormente, dice, que las yerbas arrancadas deben ti rarse o quemarse fuera de los algodonales. 24 SUPRESION DE PLANTAS.-Por regla general se siembran mats pepitas de las necesarias, con el fin

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318 de prevenir las eventualidades que podrian desmembrar los algodonales. Despu6s de asegurado el desarrollo de la planta, es decir, cuando tiene tres o cuatro hojas encima de los cotiledones, deben suprimirse algunas arrancandose las superfhias. Ordinariamente se conservan una o dos plantas en cada fosa o surco. El autor del Manual de Agricultura mencionado, esplica esta operaci6n del modo siguiente: ''Hasta que las plantas no hayan crecido a la altura de media vara, se limpiarn con la mano o con un pequefio almocafre, para no maltratarlas; y en 1 segunda escarda se entresacaran, arrancando las mas debiles: en la tercera, se volvera a hacer la saca, dejando siempre las 'mAs lozanas y robustas, teniendo cuidado de no maltratar las plantas que se dejan ni aflo jar sus raices, en cuyo caso se afirmarn inmediata mente. "Esta saca se hace hasta no dejar mas que una i planta en cada punto del tresbolillo, aunque algunas veces pueden dejarse dos cuando son casi iguales y no se hallan muy juntas." 39 RIEGOS.-Los riegos en tiempo oportuno que se dan a los algodonales, aumentan los productos de la cosecha, y hasta en los terrenos naturalmente homedos son un preservativo contra los' fectos de la sequia. El Diccionario de Artes y Manufactiras. indica que apenas nace la planta es indispensable regarla, y afiade que el cultivo posterior consiste en dar a la tierra repetidas labores recalzando, en suministrar los riegos cuya necesidad deje conocer la misma planta con arreglo al clima y al terreno; pero sin perder nunca de vista las reglas que deben servir de gufa en la parte relative a la calidad e Iidole particular del vegetal. Mr. Valher dice que las tierras de alguna consistencia, cuya segunda capa conserva ordinariamente frescura y que han sido profundamente cavadas pueden muy bien favorecer el desarrollo del algodonero sin el recurso de los riegos; pero no sucede ho mismo en las tierras ligeras y muy permeables. En realidad, el riego contribuye a asegurar el buen -4

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319 Cxito de las siembras reemplazando uno de los agentes naturales e indispensables, la lluvia; pero en los Estados Unidos se recurre a 61 pocas veces. Mr. Hardy indica, que los riegos deben preceder siempre a la siembra para que el crecimiento de ]a planta sea rapido y regular. Cuando los riegos con regadera o por medio de agua viva se llevan a cabo despues de haber sembrado las simientes, el suelo se endurece, se forma encima de los granos una capa muy dura que intercepta la acci6n del aire y que no permite a la planta elevarse/ mas que por las hendiduras del suelo, y entonces la mayor parte de las plumulas brotan raquiticas. Los iiegos pueden repetirse, pero cuidando de no sobreexcitar la vegetaci6n. Para el mayor acierto debe tenerse presente la facultad de absorcion o evaporaci6n del terreno y el desarrollo del vegetal, que no debe activarse excesivamente. La gran cuestion es conseguir que las plantas produzean un crecido nnmero de capsulas, cuya madurez sea piecoz, raz6n por la cual los riegos deben cesar en el momento en que aparecen los 6rganos de la fructificaci6n. Queda, pues, indicado que prodigando el agua a los algodoneros, se obtiene de ellos gran cantidad de flores pero pocas capsulas que lleguen a su madurez. 40 BINAGE.-La operaci6n de binar es el complemento de la de los riegos, siendo indispensable porque contribuye a conservar y a prolongar la humedad. Diez o doce dias despu6s de apuntar necesitan los algodoneros ser binados para que su tallo se vea. libre de la tierra que les oprime, y para que puedan levantarse con mayor rapidez. Son tambi6n indispensables las binazones para destruir las yerbas adventicias, y deben repetirse siempre que lo exija el completo desahogo de la planta. El binage no debe jams ser profundo, porque con el hierro pueden estropearse las raices horizontales. Esta operaci6n suele hacerse a brazo con la azada, como se usa en Francia en el departamento del Nor-

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320 te para binar las remolachas, las batatas, etc.; pero en Am6rica, donde no sobran brazos, es muy until recurrir a las mrquinas. 59 PODA Y DESMOCHE.-En esta parte doi cul tivo hay divergencia entre algunos de los autores que se han ocupado de ella. Los unos creen perjudiciales para el vegetal estas operaciones, fundandose en el principio de que la naturaleza no puede haber dado a la planta ninguna parte inntil; los otros por el contrario pretended que las. operaciones citadas contribuyen a dar mayor robustez a las partes que se conservan, adelantando la ma durez del fruto y multiplicando su cantidad. Nadie ignora que la poda se aplica a ciertas elases de vegetales, bien .sean lenosos o bien herbaceos. Esta operaci6n consiste en separar del vegetal las partes que no son indispensables ni a su existencia ni al cumplimiento de sus funciones, acumulando en favor del producto la mayor cantidad de jugos nutritivos, de donde resultan las ventajas anteriormente mencionadas. Podando los arboles frutales dan frutas mas sabrosas y abultadas; haciendo la misma operaci6n con los rosales se obtienen rosas mas bellas y perfumadas: los melones y los tomates que sufren la poda son mas voluminosos y maduran mas pronto. Por nuestra parte, despu6s de consultar la experien cia de los cultivadores mias inteligentes; despu6s de examinar la estructura y las condiciones especiales del algodonero; despues de tener en cuenta los diferentes experimentos de la ciencia, no podemos menos que inclinarnos en favor de la poda y del desmoche. Aunque la nnica ventaja que proporcionasen estasoperaciones fuese la de anticipar la madurez del fruto, nos parece digna de ser aprovechada, porque cuanto mas corto sea el tiemno en que se verifique el desarrollo y fructificacion de la planta, tanto mayor se ri el nnmero de probabilidades de obtener una buena cosecha. Para que la poda sea verdaderamente proveehosa

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321 debe hallarse basada en -las circunstancias peciales del vegetal. El algodonero eleva su tallo vertical guarnecido de hojas alternas. Cuando este tallo ilega a la altura de 30 a 40 centimetros, nacen en su base y en las atilas hojas normales caracterizadas por los l6bulos de las ramas principales; sobre estas ramas se desarrollan otras secundarias con las flores a las que suceden los frutos. En la mitad del tallo hay ramas matrices, lo mismo que en su base; pero estas tltimas mas desarrolladas tienen ramifitaciones secundarias sobre las que aparecen ya flores abiertas; asi, pues, el algodonero. empieza a fructificar por su base. Es una ley de la fisica vegetal, que la savia tienda a elevarse verticalmente, y que influye con preferencia en la parte superior de los vegetales. La separaci6n de las cuatro o cinco ramas primeras que brotan en la base de las plantas, constituye el sistema de poda que debe aplicarse a' los algodoneros; pero para hacer esta separaci6n o mutilacion, no hay que servirse en modo alguno de un instrumento cortante. Mr. Hardy dice que la poda consiste simplemente en arrancar con el -indice y el pulgar las partes nacientes y herbaceas, a fin de encaminar la savia hacia las demas partes llamadas principalmente a producir el algodon. Esto debe practicarse antes de que las ramas mencionadas adquieran una longitud de 10 centimetros y a partir de la axila de cada hoja en donde nace; porque de Lo contrario, es decir, siendo mayor su dimensi6n, se perderia el tiempo y el beneficio del crecimiento de toda la parte mutilada. Cuando la supresi6n de las cuatro o cinco primeras ramas ha tenido lugar, debe dejarse al algodonero erecer con toda libertad, hasta la formaci6n de las capsulas. Al llegar la planta a este periodo reclama imperiosamente el desmoche. Esta operaci6n consiste en cortar la ciifa o bot6n 21

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322 del tall principal, debiendo coincidir con este acto 1a cesaci6n $e todo riego. Por 'medio del desmoche se consigue que la savia se 'dirija hacia las c6psulas todavia tiernas y en la 6poca de su desarrollo. Todos los autores moderns convienen en que cuanto mats pronto se lleva a Cabo el desmoche, tanto mas breve es la fructificaci6n, con to cual se asegura el resultado de la cosecha. .Los habitantes de Castellamare, cerca de NApoles, los de Macedonia y del Asia Menor, etc., deben al desmoche las importantes cosechas de algod6n que recojen en sus tierras. Todas las clases, tanto las largas como las cortas, necesitan estaayuda para producir las mfejores calidades de algod6n conocidas. Hemos senalado las diferentes labores y operaciones que reclama el perfect cultivo del algodonero. Antes de pasar a ocuparnos de la recoleccion del fruto de esta planta, bueno sera que seialemoc los enemigos que la combaten, las enfermedades que sufre, y las antipatias que manifiesta respect de los demfs vegetales que se desarrollan en torno suyo. CAPITULO V. Insects que danan el algodonero y sus enfermedades. No conviene sembrar otras plantas en el algodonal. Al ocuparnos de un particular tan importante, nos guiaremos, primero por los escritos de los autores que han hecho estudios y observaciones de la mayor importancia en diferentes paises, y despues trataremos el mismo asunto en concreto refiriandonos a Cuba. Es en gran mantra convenient que el cultivador cubano tenga conocimiento de todos esos insectos y de todas esas enfermedades, aan cuando en los tiempos presentes ib se sufran sus males en estos campos, pues

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323 pueden sufrirse en los venideros, I qu6 decimos? de un dia a otro. A veces sucede que el cultivador halla en el sembrado miles de animalitos destructores de la planta o del fruto, recientemente establecidos, de que no tenia noticia; y en nedio de su sorpresa, no sabe su nombre, ni cuales son sus costumbres, ni sus medios de reproduccion, ni los elements de que. pudde' valerse para combatirlos. Esos animalitos, mientras mas pequefios son mis temibles y mas dificiles de extirpar, pues por La comn se multiplican de un modo maravilloso, y ,son al mismo tiempo como inherentes a la naturaleza de determinadas plantas; asi es que aunque el clima sea contrario a un n6mero de ellos, hay otros a los cuales favorece, y es 1o mais prudente vivir prevenidos para el caso de una invasion. Lo mismo. decimos de las enfermedades. Es cierto que la temperatura no permite bajo la zona t6rrida aquellas, por ejemplo, que provienen del frio; pero en cambio se conocen otras originadas por el excess de calor y de humedad, tales como la hidropesia, que se confunde al principio con el vicio, siendo la una el alicuamiento .de a savia, y la otra el exceso_(pl6tora) de esa misma sustancia. Pero no /nos proponemos escribir un tratado de entomologia y de patologia de las plantas, si no dar una ligera -idea de los insectos y de las enfermedades principales que atacan el algodonero. Mr. de Rohr senala los insectos siguientes: 19 La oruga subterranea, que tiene manehas palidas que se extienden las unas sobre las otras, y algunos pintos negros diseminados aqui y ally, en cada uno de los cuales se encuentra un pelo corto. Tiene 16 patas, y su longitud es de pulgada y media. Como la fuerza de sus patas no es proporcionada al pesp de su cuerpo no puede trepar por el talo. Se alimenta con yerbas de las que recent. en torno de los algodoneros, y tambien de la col y, de cuantas plantas halla al paso. Obligada por su pesadez a. permanecer en tierra, y no pudiendo levantarse ma's que apoyada sobre sus

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324 patas traseras, no Te es possible llegar a las hojas del algodonero sino cuando los tallos son todavia pequefios; pero dafia la planta que comienza a desarrollarse y a veces la destruye. -El medio de librar un algodonal de este enemigo consiste en limpiar con perfecci6n el espacio que rodea la mata, a fin de que desaparezean todas las yerbas que crecen a su alrededor. 2Q Oruga de algodonero. -Tiene puntos blancos y tres lineas a cada lado ; en el lomaw 16, y algunas veces 20 manchas negras en forma de media luna, cuya base reside en la linea mas elevada de las tres de los elados. En menos de 12 horas, cuando se reunen muchas, pueden destruir las hojas, las flores, las cApsulas todavia verdes y las puntas de las ramas. En algunos puntos se combate este insecto llevando al plantio un crecido nnmero de pavos y gallinas que no hayan comido en algfn tiempo, y en breve acaban con las orugas. 39 El cut-woorm de los americanos que abunda en los parajes no regados y destruye las raices de la planta. Cuesta mucho trabajo destruirle, pero se consigue buscando sus guaridas y echando en ellas agua hirviendo o, agua fria y despu6s algunas gotas de aceite. 49 Las larvas del salton o saltanonte, roen tambien las raises del algodonero. 59 El eodio giboso.-Este coleoptero oblongo, de color negro, en los terrenos ligeros o arenosos ataca a los algodoneros a flor de tierra, cuando todavia no tienen mias que los cotiledones. Comete sus destrozos por la mariana, y centre los di versos 'modos que hay para cazarle, el mejor es reunirlos en un mont6n al operar la escarda y machacarlos. fi La araia avicularia, causa daflo a los algodoneros porque destruye todas las plantas que pueden impedir a otros insectos aproximarse a su guarida. Las plantaciones regulares, o hechas con arreglo a los sistemas indicados, bastan para impedir -que ejerza su mal6fica influencia. 79 La langosta (Locusta) que come parcialmente

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325 las hojas de los algodoneros; pero cuyos destrozos no son temibles mientras no se presentan en gran nnmero. 89 La langosta viajera (Acridium migratorium) uno de los insectos mas dafiinos. Las invasiones de las langostas son desastrosas y llevan consigo la devastacion. Par fortuna no son comunes y el iedio de atenuar sus estragos, es ahuyentarlas cuidando de. que no pasen la noche en las plantas, porque al amanecer es tal su voracidad. que en algunas horas hacen desaparecer las hojas, flores y ramas de los vegetales cultivados; el ruido de almireces, tambores, tiros, voices, etc. las aleja. 99 El pulgon que chupa la savia de los algodoneros. Este insecto es una consecuencia de algunas de las enfermedades de que hablaremos a continuation. 100 Y ultimo.-Una especie de chinche pequena o coquito que aparece en gran cantidad y en ciertas epocas en las capsulas ya maduras. El nnico dano que causan al algod6n es ennegrecerlo en algunos sitios. TIIasta aqui Mr. de Rohr y Mr. Hardy; el Sr. P6rez Gallardo amplia estas observaciones y las suyas nos parecen d la mayor utilidad. Este entendido escritor sefiala coma nocivos a la planta de tres meses, el pulg6n, ya citado, conocido tambi6n con los nombres de piojo o cochinilla, y la carcoma fraile. "La carcoma, dice, es un gusano blanquizco, trasparente, cuyo interior ofrece el color de la sustancia que ha comido. Empieza por atacar la corteza del algodonero Arbol hasta penetrar en la madera que destruye, dirigi6ndose siempre en espiral, y siendo solar mente una la que se encuentra en cada rama, la que ahuecada se rompe facilmente o se seca,-y una vez invadida es, necesario cortarla y quemarla por ser este el 6nico remedio. "La chinchilla, o pulg6n, es el mas, temible de todos, por chupar la savia incesantemente al algodonero, desde que se posa en la rama hasta que muere, y al derramarse aquella envuelve al animal, que se nutre abundantemente. Acuden en nnmero infinite, muy rara vez se encuentran en la partecombatida por el

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326 viento, a causa de que este se las lleva por ser su cuerpo muy desproporcionado a sus pies. El mal que ha ce este animal es mss facil de evitar que de contener, y el mejor medio para hacerlo, _es el dejar al tiempo de la siembra despejado el terreno de todos los troncos inntiles, de los matorrales y raises; de manera que el aire bane perfeetamente todo'el plantio, practicendose despues repetidas escardas". En la 6poca de la florescencia danan a los algodoneros otros insectos entre los cuales podemos citar las chinches verdes, la casidea purpirea y otros que destruyen sus 6rganos. Cuando las capsulas se abren toca su turrio a las chinches rojas y negrasde que hace menci6n Mr. de Rohr, las cuales chupan las semillas que aquellas encierran. El da.o que estos insectos ocasioan se nota mas tarde cuando al separar los granos del algod6n, 6ste se mancha con el escremento que han dejado. Un autor anonimo dice que cuando las orugas atacan al algodonero al principio del aiio, nada import; pero si esto sucede en el momento de la florescencia es necesario destruirlas; de lo contrario ellas dstruyen la cosecha. Terminaremos esta enumeraci6n de los insectos, con la brillante descripcion que Mr. Bouyer hace 'de uno de los enemigos que atacan el algodonero. "Cuando la florescencia mss bella, dice el citado agronomo; parece prometer al plantador una cosecha esplendida, un azote semejante a las plagas de Egipto viene a echar por tierraalgunas veces las esperanzas mss lisonjeras. Una multitud de mariposas amarillas se presenta en el aire, y los cultivadores palidecen mirandose unos a otros con la mayor inquietud. El nnmero de las mariposas aumenta, y acto continuo caen como una lluvia sobre el plantio, depositando en las matas millones de huevecillos. Una generaci6n casi expontanea inunda -]as plantas de pequenas orugas, que aumentan su tamano a espensas de -las hojas, de las flores y del tallo. Estos insectos se consagran a un rudo trabajo duran-

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327 te su corta y fatal existencia, y el -resultado es la extinci6n, la perdida total de la cosecha. Los ruidos parcialds que producen estos millones de orugas, reuniendose, forman -un zumbido inmenso que recuerda la voz lejana del mar. Cuando este zumbido llega a los oidos del plantador, la desesperacion se apodera de su alma; pero no puede destruir a los enemigos de sus plantas, y asisto con los brazosh cruzados a la muerte de su algodonal, que horas antes le ofrecia pingies ganancias. Pasemos al capitulo de las "enfermedades. Estas dependen de la exposici6n de los terrenos. Un descenso de temperatura detiene la vegetaci6n; las hojas-tman un tinte pflido y parecen sufrir una especie de clorosis. En este estado, el pulg6n invade la superficie de las hojas y chupa la savia. Esta enfermedad solo se cura cuando la temperatu ra vuelve a su antiguo estado, si esta reacci6n no es demasiado tardia. Un buen binaje acelera el restablecimiento de la planta. Asi mismo sufre el algodonero las eifermedades llamadas la sarna y el musgo blanco. La primera la ocasionan las hormigas que atacan el troneo por su parte inferior. En este caso la corte-. za se pone spera y se cubre de grietas. Cuando esta plaga se apodera de un algodonal, no hay nas remedio que cortar los troncos a flor de tierra. Asi Io dicen todos los autores; mas nosotros aseguramos que buseandose los hormigueros de donde proviene la plaga, limpiando la boca de los hoyos que conducen a las galerias y echando en ellos bisulfuro de carbono (una cucharada) y en seguida arrojAn-dole un f6sforo encendido, se inflamar el liquido y como un rayo matara. las hormigas y sus larvas. En los demias hoyos conexionados se ver que sale humo; donde no salga es preciso repetir ]a operaci6n. Todo cultivador debe destruir de este modo los hormigueros de que procedan las invasions de este heminoptero, para verse libre del inminente peligro de la sarna. La prueba se ha hecho en varias haciendas de esta Isla, y recientemente en un jardin de la villa de

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328 Guanabacoa, donde las bibijaguas devoraban las plantas, y con el uso del bisulfurq de carbono desaparecieron por completo. El musgo blanco, es una especie de polvo blanco que cubre las hojas, marchitndolas. Inmediatamente despues se caen y perece la planta. Este polvo lo constituye una criptgawta. Para curar esta enfermedad hay que cortar a tiempo las hojas invalidas, que no tardan en renovarse con nuevo vigor. El algodonero exige para disfrutar de una perfecta salud que ni las raices de grandes vegetales puedan disputar el terr'eno a las suyas, ni las sombras de las ramas de las species lefiosas le priven de la parte de sol y de aire que necesita; asi pues, las siembras intercaladas o que se hacen a su lado para aprovechar el terreno, le son altamente perjudiciales, y en lugar de .-obtenerse una buena cosecha solo se consigue media-na o mala. D6jese crecer con toda libertad la planta, que ella por si solo puede producir lb bastante para propor,cionar a su cultivador no 'solo Jo necesario, sino tamb6n Jl sup6rfluo. Esta regla esaplicable en todos los climas. Hablemos ahora de los enemigos del algodonero en Cuba. E1 Sr. Dau, a quien hemos tenido el, gusto de citar, dice to siguiente: "La aljorra blanca, la parda y la colorada, atacan las hojas y los cogollos de esta planta, asi 'como a casi ttodas las que cultivamos y a las silvestres; este inseeto es una especie de cochinilla de muchas patas, de m6nos de una line de longitud, muy aplastada; y la mis comnn es de un color blanco mate; se arriman unas a otras hasta cubrir las hojas prefiriendo la part inferior de ellas, los cogollos y aun las cfpsulaa .(capullos) por todas partes, y tambi6n. la corteza de los troncos y de. las ramas, y al fin aniquilan las plantas destruyendo sus tejidos. "'El remedio mals eficaz contra este insecto, es mezclar cal buena y flor de azufre impalpable, y aventar

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329 esta mezela o compuesto sobre todo el plantio en el momento'en que se nota la aparici6n de la aljorra. Se toman pues 50 partes de cal y una de azufre, se mezclan bien; esta mistura se distribuye en cajones que contengan 12 libras de ella, y con una cuchara de madera quo mida 2 6 3 onzas, se arroja al vuelo sobre las matas, andando el operador a ,favor del viento para quo no le caigan polvos en los ojos; 50 arrobas de cal y una de flor de azufre, bastan para limpiar de aljorra a todas las matas que entran enguna caballeria de tierra. Despues. de arrojar la mitad de esa dosis por arriba de las matas hoy, se arroja maiana la otra mitad de abajo hacia arriba, a fin de que la parte inferior de las hojas y la de las ramas reciban tambien su porci6n de remedio. Esta operaci6n debe practicarse por la mahana temprano cuando aun estan humedecidas las matas con el rocio, o inmediatamente despues de una lluvia, para que los polvos se adhieran bien a toda la planta, y seguro es quo muere la aljorra. Si una aplicaci6n no basta para destruir todos los insectos, tse hace otra, y rara vez sera necesario haler la tercera. .Nunca se aplicara este remedio habiendo chpsulas abiertas presentando el algod6n; a medida que se va recogiendo hoy el algod6n, se empolvan mafiana temprano las matas. "Esos polvos son un abono riquisimo, asi me lo ha probado la experiencia muchas veces; pues matada con ellos la aljorra que habia atacado plantios de yuca, quimbombo, y otros, adquirieron las plantas lozania extraordinaria, particularmente un pinal aniquilado por la aljorra, el cual produjo luego pinas enormes y delicadas. "No s6lo sirve ese compuesto para matar la aljorra, 41 destruye toda clase de orugas, (bichos), al cortador (Cachazudo) entre otros, el cual anida en el suelo dos o tires pulgadas do profundidad, y corta por el cuello (por el pi6) los algodoneros tiernos que nacen espontaneamente o en terrenos inal preparados; esto sucede tambi6n al tabaco y a otras mudhas plantas. El rocio y las lluvias recogen los polvos que se han arrojado sobre las plantas para matar la aljorra, y los

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330 llevan al pie de ellos donde penetran en la tierra, y mueren -alli-los cortadores y otros insectos; los grillos, que son tan daflinos huyen lejos al contacto de esos polvos. Las orugas que anidan sobre las plantas y que las destruyen en pocos dias, las he destruido todas en pocas horas, y tambi6n a las nidadas de huevecillos de donde nacen,-con solo una aplicaci6n de esos polvos. "Las orugas salen de los 'huevecillos de las mariposas de varios colores que vuelan durante el dia, y de las que solo vhelan por la noche nocturnals), y de unas inuy pequenas que vuelan de dia y de noche (palomila), hay ademas otras. Todos sabemos que cuando esta plaga es grande, acaba en pocos dias con las plantas cultivadas, y a veces en horas, pues las orugas se comen todas las hojas, los retofios y los cogollos, y la planta o se enferma gravemente o perece; basta-saber que cada mariposa pone 800 huevecillos de que resultan otros tantos bichos destuctores, y a veces he contado hasta mas de ciento de esas nidadas en una sola planta, y los he destruido todos con una sola aplicaci6n de los polvos. Consid6rese pees la necesidad que hay lde matar a las mariposas que son la causa de todo el' dano: cada una que matemos nos liberta de una falange'de orugas devoradoras. "Mucho se ha escrito y mucho se ha ejecutado para ver de riatar o ahuyentar las mariposas de todas cla ses que vagan durante el dia, y las nocturnas.' Para matar las primeras usan en muchas partes un instru mento que liaman cojedor; es un arco con red que forma una bolsa fina -en el extremo de un mango de madera, todo muy ligero; los muchachos cojen con ese instrumento un nnmero considerable de mariposas, con las cuales forman colecciones que venden bien, y se les da ademas una gratificaci6n por cada ciento que en tregan muertas. 'Algunos aconsejan sembrar matas de canamo en las calles entree las lineas de las plantas, porque es fa ma que el canamo ahuyenta toda clase. de mariposas; Mr. Gruet recomienda esta practice al tratar del cultivo del tabaco. "1' Encender fogatas en derredor del plantio y

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331 en algunos puntos del centro cuando haya cerrado la noche; esos insectos atraidos por el brillo de las llamas vienen a perecer en ellas. "29 Clavar muchos pescantes por entre el plantio, colgar de ellos mechones ,de paja alquitranados, los cuales se encienden por el extremo inferior ; un mont6n de mariposas muertas se encuentra al pi6 de cada pescante quemadas en las llamas de los mechones. La hulla (chapapote) surte el mismo efecto que el alquitran para embadurnar los mechones. "39 Clavar en muchos puntos del plantio palos en posici6n vertical (parados) ; en' la part de arriba se fija horizontalmente_ con clavos una cruzeta de madera, sobre esta se coloca un lebrillo con dos o tres pulgadas de miel de purga y vinagre, y es increlble el numero de mariposas que se saca todas las mafianas de esos lebrillos ahogadas en esa mistura; alli percent tambi6n muchas hormigas. Estos remedios los he experimentado, y puedo asegurar quo son eficaces. "49 D. Jos6 de la Mar, que es un antiguo labrador y maestro de azncar, en comunicaci6n que me dirige dice: "Los vegueros han hecho un descubrimiento importante, y es, poner tres o cuatro o ma's bolas de comejen en otros tantos puntos dentro de la siembra del tabaco; el comejen sale de noche a buscar que comer para'ellos y para sus crias, sube a las matas de tabaco, se lleva los huevecillos que las mariposas han depositado sobre la planta, y por consiguiente no resultan bichos que devoren las hojas." Nada cuesta ensayar este remedio tan facil de practicer en los algodonales. "En cl ensayo de Ferro ni en otro que ejecut6 casi al mismo tiempo en Guanabacoa, calle de Barreto, en un solar que facility para esto D. Jos6 del Corral, no se ha notado esa plaga de bichos; ni nunea he visto orugas en ninguno de los innumerables algodoneros quo vegetan en esta Isla por todas parts. "Tambien se dice que las hormigas grandes que llamamos bibijaguas se comen las hojas del, algodonero; tiunca he visto que ese insecto ataque a esa planta, y caso quo suceda, todos saben en el pais que el humo

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332 del azufre introducido en los bibijagiieros por medio de un aparato sencillo, con fuelle continue, las asfixia, y ese mismo humo destruye enteramente todo lo que tiene vida en los hormigueros. (1) "El algodonero suele perder parte de sus flores, sin que resulten capullos; esto sucede pr. un exceso do estiinulo en el suelo, o por falta total de estimulo. En el primer caso no han de agregarse al compuesto, la cat, el guano, ni sustancias animals, particularmente el estiercol de carnero, que es muy estimulante; en el segundo caso, hay necesidad de -agregar esas materias. Cuando abonamos con plantas verdes no se nota esa enfermedad en el algodonero, la cual es una de las mats graves en otros paises; no es l& mismo en esta Isla, donde si es cierto que se experimenta, nunca llega a infundir temores.; verdad es que caen algunas flores, como sucede a todas. las plantas; pero el hecho constante es, que siempre rinde cada algodonero mas de 500 capullos en las varias flores o partos que hace en el ano. Hay un insecto con alas trasparentes, la parte an-. terior de su cuerpo es colorada yila posterior es negra, parece una avispa, tiene de 5 a 6 lines de largo .Este insecto perfora las -apsulas estando verdes, las enferma deteni6ndolas en su crecimiento, y el humor que de esas heridas resuda, mancha el algod6n. Dificil es verse libre de ese insecto, si bien no es frecuente su aparici6n; los polvos .indicados los ahuyentan, pues no se detienen en las matas que han sido empolvadas, y. este es un hecho probado:" (Manual para los que se dediquen al cultivo del algodonero, por el Ldo. D. Jose Maria Dau. Habana. Imprenta Militar, 1859.> 1El Sr. Dau nos habla del vicio y la hidropesia, enfermedades que indicamos al principio, y que dan por resultado Ia infructificaci6n. El vicio, cuando no es ma's que l exceso en la lozania, se corrije -en esta planta, como en todas, con Ia (1) Recuerdese 1o-que hemos escrito sobreel uso del bisulfuro de carbono.-

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333 poda, que como es sabido, detiene la expansion de la savia y la reconcentra hacia el fruto. Al mismo tiempo se hara una escrupulosa limpieza de la tierra, para que circule el aire, y el sol ejerza libremente sobre ella su action evaporante. La hidropesia, con, la poda muy moderada, el aporque; el abono y el riego; pero entiendese que nos expresamos asi en la suposici6n de que el origen del mal sea el exceso o escasez de humedad, de calor o de alimentos, pues si la planta languidece, y desmejora de dia en dia, por la presencia, por ejemplo, del Aphis en las races, hay que hacer desaparecer la causa combatiendo este Hemiptero con el azufre, con el petroleo, -con la cal, etc., y no se olvide el abono y el riego para restituir la fuerza nutritiva a la savia, en la especie de clorosis, o de anemia que sobreviniesen. El Aplis puede hallarse en todas las plantas de todo el orbe; pero como hasta ahora no hemos tenido noticia de que se haya presentado en el algodonero en Cuba, bastara To dicho. Agregaremos, sin embargo, quo hay un remedio en esta Isla, que deseamos ver ensayado, y que nos parece el mis eficaz para destruir el Aphis, las hormigas, la filoxera, y todo g6nero de insectos; de las raices. T6mese la corteza del mamey de Santo Domingo (Marnrmea americana, Linneo), p6ngasea hervir en una cantidad proporcionada de agua, o en maceracion por tres dias, y riegese la plant con ese liquido, procurandose que penetre en todas las races. No creemos posible que quede con vida ninguno de esos insectos, pues tiene ptopiedades venenosas sumamente activas. Por falta de oportunidad no hemos ensayado este in secticida en las vides filozeradas de la Republica francesa; y no hay duda que si los hechos confirman esta opinion nuestra, el mamey amarillo de Santo Domingo prestara un servicio de inmensa importancia a la agriculture, principalmente en los pauses donde se cultiva la vid, -con la ventaja de su facil aplicacion y del poco costo que ocasiona, pues el Arbol abunda en las Antillas mayores y en, la America del Sur y Central. Nuestro querido amigo el profesor Sr. Riera, cate-

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334. drAtico de Agricultura del Instituto, sabiendo el inter6s que tenemos de conocer todos los enemigos del algodonero en esta Isla, nos escribi6 una important carta, de la cual extractamos los parrafos siguientes. "Los gorgojos, tanto el. Calandria granaria de Linneo como el Bruchus granarius que se multiplica rapidamente, y el Curculio palmarum, cole6p.teros tetrameros de la familia de los Rhynchophorus, atacan al algodonero con gran voracidad. "He visto hace muehos anos en Santiago de Cuba un plantio hermosisimo, que fu6 destruido por la species Curculio palmarum, que se comunic6 del meollo de varias palmas que se dejaron al derribar el bosque en el terreno que se prepare para la siembra de tan valiosa pianta textil. La invasion destructora de esta varitable fltau pour l'Agriculture, como dice Mr. Boulet, fu6 directamente a "los capullos tiernos y a las c6psulas ya formadas. Daba lastima ver aquel plantio." Como una consecuencia de Lo que nos manifiesta nuestro amigo, hacemos presente el gran peligro que corren los, algodonales cuando en sus cercanias se cosecha maiz, y por descuido de los trabajadores quedan algunas mazorcas abandonadas en el campo, o cual es muy frecuente, especialmente aquellas mss pequeias llamadas de rastrojo. Ellas sirven de criaderos de ese cole6ptero, que pronto se multiplica de un modo asombroso y se dirije al algodonal para devorar los capullos, como devora el maiz, el trigo y el arroz. Debe ser mayor el peligro y el dano cuando en las verdes urnas ha cuajado el vell6n y tienen consistencia las pepitas Lo mejor de todo en los plantios -es la limpieza del suelo. Los trondos y pedazos de madera estimalan el desarrollo de los insectos y les, sirven de guarida. Debe procurarse que nada molested a las plantas; son sres vivientes que cuando se les aloja bien, se les tiene en aseo y no les faltan alimento, luz, calor, ventilaci6n y humedad, recompensan ampliamente los cuidados que se les prodigan; el buen agricultor las trata con cierto cariino.

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335 CAPITULO VI. De la recolecci6n o cosecha del algod6n. Observaciones complementarias del cultivo. El fruto del algodonero no madura simultaneamente, es decir, todas las plantas de un algodonal no lie-gan al estado de madurez a un mismo tiempo, circunstancia ventajosisima para la recolecci6n, porque no es necesario reunir instantaneamente grand'es esfuerzos ni -un namero crecido de jornaleros, toda vez que los frutos pueden esperar en la planta. Sin embargo, como todas las operaciones del cultivo han debido tender a dar precocidad al vegetal, con Lo que se consigue que el producto sea uniforme y de exeelente calidad, hay precision de que las recolecciones parciales no tarden mucho en sucederse las unas a las otras. El algod6n prsenta dos estados de madurez, uno real, verdadero, y otro aparente o exterior. Los dos se encuentran siempre reunidos en los climas en donde los calores son excesivos. Cuando este caso llega es preciso coger los copos de algod6n que se desbordan de sus capsulas, o que estan enteramente fuera de ellas y sujetos a la planta por d6biles y escasos filamentos. Se entiende por madurez real, cuando la planta despues de dirigir al interior de la capsula toda la fuerza de su vegetaci6n, no tierie ya que aumentar su volamen ni elasticidad con nuevos jugos. Al principio poseen fuerza y consistencia las capsulas o limoncillos del algod6n; despu6s pasan estas cualidades al contenido, a los copos, y estos luchan con ventaja contra las murallas que los comprimen y que no los dejan brotar y desbordarse. Por una gradaci6n de la naturaleza, verdaderamente admirable, la savia deja de funcionr en la capsula, la que envejece ycamina a su fin, mientras que el feto, permitasenos la frase, que encierra, aumenta su dimension, aprovecha los jugos nutritivos para adqui-

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336 rr fuerza, y crece hasta el punto de desprenderse de Las entranias del capullo materno. Esto sucede en los climas ardientes, y el algod6n que llega de este modo espontdneo a una verdadera madurez es excelente. Pero en los climas donde la temperature es desigual y se halla expuesta la planta a sus frecuentes variaciones, cuando sobreviene la lluvia en los momentos de procederse a la -recoleccion puede producir una humedad muy perjudicial. Si ,esto acontece, la capsula volviendo a recibir ei alimeito que habia perdido, recupera la fuerza, y esta fuerza aumentando la densidad de' sus paredes, com prime el algod6n ya formado,' el cual necesita romper la muralla que no le permite brotar. Este es un contratiempo que se puede impedir hasta cierto punto, anticipandose a las lluvias para la recolecci6n, si despu6s de observar todas las prescripciones que hemos indicado para dotar de precocidad la planta se consigue la madurez como debe procurarse, en la estacion propicia. Si la humedad da consistencia a la capsula que encierra el algod6n, la pepita o simiente que reside en el 'centro de cada copo de borra adquiere una hinchaz6h dafiosa, se liga fuertemente con los filamentos, y cuesta mucho trabajo separarla de 'ellos, porque la humedad disolviendo mas o menos la parte \viscosa de todo lo que es vegetal, .reune elalgod6n a La pepita, es decir, los estrecha mas y mas, hasta llegar a adherirlos. El primer dia del desarrollo de las flores, sus p6talos .son amarillos, el segundo se coloran de encarnado, y a la noche siguiente se desgajan del tallo. Desde que se abren las flores hasta la madur&z del fruto trjscurren ordinariamente de sesenta a setenta dias. En este tiempo el algod6n madura poco a poco, la capsula se abre con La misma parsimonia, y el veLl6n brota y se desborda a medida que adquiere madur6z. Para que se efectue la cosecha con perfeccion, y por lo tanto con ventaja, necesita el cultivador acertar con el momento oportuno.

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337 Si se separa el algod6n de la planta, antes de tiempo se perjudica, y lo msmo le sucede si despu6s de maduro se deja algunos dias expuesto a las vicisitudes y a las contingencias de la intemperie. A medida que la capsula adquiere poco a poco todo su volnmen, el gran cAliz exterior se marchita y se seca antes de que aquella se abra. Ocho dias despues de la madurez del algod6n se pudre este gran cliz, y llega al punto de poder reducirse a polvo entre los dedos. Como el algod6n cediendo a la ley de su peso se inclina hAcia el suelo, las partes podridas del ciliz caen y lo manchan, siendo sumamente dificil limpiarlo. Asi pues es preciso para evitar este contratiempo, -recoger el algod6n apenas haya llegado a su madur6z. La recoleccion del algod6n, dice Mr. Hardy, es una operacion muy importante, que debe ser el objeto de una continua atenci6n, cuya ejecuci6n mas o menos perfecta puede influir de una manera notable en el valor ndustral y commercial del product, sobre todo cuanto el cultivador se propone obtener algodones que puedan ser clasificados en las categories o cualidades superiores. Esta clasificaci6n nadie puede haeerla mals que Ed cultivador en el momento de cosechar sus products. Para obtener filamentos homog6neos no -bastan los cuidados que hemos prescrito, tales como los relatives a la elecci6n por medio de las simientes de las mejores especies, porque los filamentos de una misma cap-sula no tienen ni la misma longitud ni la misma finu-ra; asi pues, la homogeneidad necesaria solo puededarse a los algodones al separarlos de la planta. Las personas empleadas en la recolecci6n deb n poa seer la prhctica y la destreza indispensables para reunir los filamentos de iguales proporciones y cualidades separandolos de los demis, aan cuando para realizar esto tengan que separar los productos de un mismo tallo y hasta de una misma capsula. De este modo se forman dos, tries, cuatro y a veces mas clases de productos, que deben presentarse en el mercado independientemente unos de otros. Los recolectores, que son y deben ser mujeres y ni22

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338 nos, llevarin pendientes del cuello un saco de lienzo dividido en dos, tries o mas compartimentos, para depositar en ellos aisladamente, en el primero los filamentos mas largos y sedosos, 'en el segundo los mas gruesos y cortos, en el tercero los que est6n manchados, etc. El momento oportuno para dar principio a esta .tarea es cuando el sol ha disipado completamente la humedad producida por el rocio; pero Antes, lo repetimos, es preciso que las capsulas esten enteramente abiertas y que los filamentos sobresalgan de las valvulas, para Lo cual el encargado de dirigir las operaciones de la cosecha visitar todo el algodonal, y prescribira a los recolectores las plantas que deben escoger para comenzar su tarea. El algod6n se coge sosteniendo la capsula con. la :mano izquierda, y apodertndose de una sola' vez con los dedos de la derecha del producto, separando de los filamentos las hojas secas que puedan tener. En seguida se deposita el' algod6n segnn su calidad, en ,l tcompartimento del saco que le corresponde. Cuando el algod6n conserva humedad, cuando no est enteramente formado, o las pepitas no se hallan en un estado de completa madur6z y no ceden a una ligera presi6n, recurrir a la fuerza es perjudicialisimo. :Los Americanos indican que debe cosecharse por la :manana"cuando todavia se hallan las plantas bajo la influencia del rocio, y esta teoria contraria a la que hemos expuesto, tiene por objeto evitar que las hojas florales situadas en la base de la capsula, mezeladas ,con el algod6n, Io manohen al destefiirlas el sol. El al:god6n cogido de este modo lo ponen a secar, pero no deja de ofrecer inconvenientes este sistema, porque hallandosenojado corre peligro de recibir manchas to davia mats deplorables de las manos de los recolectores, o de los objetos en donde es colocado para que se seque. Cuando est6n llenos los sacos, se vacian sobre un zarzo o tejido de mimbres, que se suele llamar comunmente caiizo, y se procura colocarlos en un lugar qireado y seco.

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339 No se debe reunir en inontones el algod6n hasta que no este perfeetamente seco, porque las pepitas, hamedas todavia, pueden comunicar. su humedad a los filamentos. En este caso fermenta y pierde todo su nervio reduci6ndose a pequeiios fragmentos de un valor escasisimo o nulo. Regla general: para almacenar o amontonar el algod6n, hay que dejar pasar entre esta opercion y la de la cosecha, de dos a tires meses, y esto si ha estado en un paraje conveniente, o 1o que es lo mismo, si se conoce que no ha de experimentar las contingencias que hemos enumerado. De todos modos es preciso preservarlo de la humedad de las paredes y del suelo, 1o que se logra rodeondolo de esteras o de tablas. Algunos tultivadores, dice Mr. Hardy, han ensayado un modo de cosechar el fruto, que consisted en separar las cfpsulas de la planta para trasladarlas a sus casas o almacenes, y coger de ellas el algodon. Este sistema ofrece inconvenientes que obligan a abandonarle en los tiempos normales, y s6lo puede ser empleado con utilidad en concept del mismo autor, cuando hallindose niuy avanzada la estaci6n sin haberse terminado la cosecha, no presentan las capsulas que quedan en las plantas probalidades de abrirse en tiempo oportuno para que el algod6n pueda ser extra do en el mismo algodonal. La cosecha verificada del modo que indicamos, duplica el trabajo, y expone el algod6n a verse leno de hojas secas y demas residues de la capsula, qpe seria impossible separar por complete aunque se empleasen mucho tiempo y paciencia. Mr. Toussaint de Paris ha inventado una clase de tijeras que se llaman cueille-coton, que son muy 6tiles para la practice del sistema que vamos describiendo, y que, lo repetimos, no debe emplearse a no ser en circunstancias excepcionales. Pero cuando se recurre a e1,,las capsulas separadas de la planta, deben ser colocadas sobre un cafiizo en un paraje seco. En esta situaci6n se abren insensiblemente, y no tarda en poder extraerseles el algod6n. De todos modos este product hasta cierto punto ar-

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340 tificial, es siempre inferior al que madura en la planta. El Sr. P6rez Gallardo, conocedor de las veisitudes a que se hallan expuestos los algodoneros en el territorio mejicano, sienta como principio general, que es necesario cosechar los frutos maduros, o cortar los que no lo est6n, cuando amenacen las lluvias. "Las lluvias en la epoca de la siembra si son muy fuertes o continual, pudren la simiente, y entonces es necesario resembrar de nuevo. En la 6poca de la florescencia despojan a la planta de sus flores, y de su tierno fruto, y si ya se encuentran estos en su completa madurez, ensucian los copos con las sustancias que arrastran. Todas estas observaciones son de la mayor utilidad para poner en guardia al cultivador contra las innumerables eventualidades a que esta expuesto el plantio. El valor del algod6n reside en la longitud y finura de sus filamentos, y estas dos circunstancias no se consiguen prodigando a la planta este n otro cultivo. Todo depende de los terrenos en donde nace, de las influencias atmosfericas que han ayudado a su desarrollo, de las enfermedades que ha sufrido o de la coinpleta salud que ha disfrutado. En una palabra, nosotros no podemos hacer mas de lo que hemos hecho, consignar los cuidados y precauciones, y reunir en un s6lo cuadro todas las reglas, todas las observaciones, o por lo menos, las mas importantes de la ciencia y la prAc tica. Cuando se ha terminado la cosecha y el algod6n estA ya seco, hay que limpiarlo, esto es, hay que separar de 61 las simientes o pepitas, y esta es la primera operaci6n industrial que sufre. En los paises calidos de 6on podarse todos los algadoneros despu6s de terminada la cosecha; en seguida se labra el terreno, se abona y se asegunda con el azad6n antes de que comience la planta a producir yemas. En los Estados Unidos se renuevan las plantaciones todos los anos. El algod6n puede ser sembrado algunos anos seguidos en la misma tierra; pero es necesario cambiar el

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341 sitio del caball6n o surco. Para verificar esta labor se abre una zanja profunda en medio de las hileras de algodoneros, se echan abonos en esta zanja, y despu6s se forman los montones o caballones en la misma, de la manera que ya hemos explicado en el capitulo 39. El algodonero, lejos de constituir una plant agotante, debe ser considerada por el contrario como mejoradora. Los filamentos sedosos, o sea el algod6n que represents su parte explotable por el comercio, es la menor comparada con las demas, relativamente al beneficio que pueden prestar a la tierra. La pepita del algodonero contiene 4,02 por 100 de 6zoe en el estado htmedo. Una hectarea, dice Mr. Hardy, puede producir de 600 .a 1,500 kil6gramos de simientes, segtn la variedad del algodonero y el buen estado del cultivo. Si las pepitas machacadas se emplean. como abono, o se extrae de ellas el aceite que tienen, y los despojos vuelven a la tierra, se recolectars en cada hectarea de 24 kil. 12 a 60 kil., 39 de Azoe. Ademas los tallos semi lefiosos pueden quemarse y sus cenizas mezeladas con las pepitas machacadas restituyen a la tierra los principios alcalinos que ha perdido en la procreaci6n del algod6n. De todos estos datos result, que con 4,079 kilogramos de pepitas puede producirse en la tierra el mismo efecto que con 40,000 kilogramos de abono ordinario; pero esto es inaceptable, pues las pepitas son un valioso articulo que se exporta a los Etados Unidos del Norte, o a Europa, donde les extraen el aceite; y probablemente, si se cultiva el algod6n en Cuba, como lo esperamos, no tardaran en aparecer ffbricas con ese mismo objeto en la Habana y otros puntos. He aqui lo que dice en su namero de Marzo de 1890, la "America Cientifica" important publicaci6n. que ve la luz en New York." Son muchos los usos de la semilla del algodonero, debi6ndose su generalizacion a su infimo precio y a sus condiciones de salubridad, puesto que es puramente vegetal. "Los envasadores de manteca la adulteran con este articulo, consumiendo grandes cantidades de acei0

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342 te. Pretenden que su liga eon la manteca de cerdo mejora su calidad; y como el aceite contiene dos veces menos agua que la manteca, hace que esta rinda mis. "Se exportan grandes cantidades de este aceite para los puertos del Mediterrneo, donde los cosecheros de aceite de oliva, despues de mezdlarlo con el del algodonero, los vuelven a exportar como products puros. "La mayor parte de las sardinas en latas se envasa hoy con este aceite y da buen resultado. "Los panaderos tambien hacen gran consumo, comprando aceite, por barriles para usarlo en lugar de manteca, u otra grasa, en los amasijos. "La clase refinada, se usa mucho en el Estado de Pensilvania para alimentar las lamparas que alumbran las minas de carbon. Es mas ca;o que el petr6leo: pero la mayor seguridad que ofrece compensa con ventaja la diferencia. "El aceite en bruto, lo mismo que el residuo que deja su estracci6n, est en gran demanda entre los fabricantes de jab6n. "Despu6s de extraido el aceite queda la harina en forma de torta. La mayor parte de este residuo se remite a Inglaterra, donde los labradores deshacen las tortas y alimentan sus ganados con la harina. El mismo uso se est6 introduciendo en los Estados Unidos del Oeste, donde aumenta diariamente la demanda. Se asegura que como alimento para el ganado no tiene rival. La tonelada vale $ 20 a $ 26,50. El alio pasado (1889) losprecios fluctuaron entree $ 23,50 y 24 por tonelada, debiendose la alza a la demanda extranjera que no tiene precedente. "En San Luis se ha establecido un molino que fabrica la harina 'de la corteza de las semillas, y aseguran que es superior a otras harinas comunes, siendo su cost mucho menor. Se vende a $ 21,50 la tonelada. "Muchos molinos queman la corteza como combustible vendiendo las cenizas como abono. ;e consume toda en este pais, la mayor. parte en el valle de Conneeticut, por los cultivadores de tabaco." a,

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343 Aun cuando se abone algo el campo con los fragmentos de las matas, o los residuos de las pepitas despuns de extraido el aceite, el agricultor debe empenarse en devolver a la tierra las sustancias que ha perdido con la cosecha, valiendose de abonos extranos y que sean propios de esa planta para lo cual le servira de guia su. an'lisis quimico. k

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/ CULTIVO Y DESCORTEZAMIENTO DEL RAMIt por ALFREDO BENOUARD (HIJO) Traducido del frances por JOSE C. SEGURA. Con una advertencia preliminar a los que emprendan en esa industria. por FRANCISO JAVIER BALMASEDA. Advertencia preliminar. Al ofrecer a los agricultores cubanos el interesante Tratado escrito por Alfredo Benouard sobre.el cultivo y descortezamiento del ramie, ponemos estas lineas, no a manera de pr6logo para recomendarlo, que no necesitan recomendaci6n tan instructivas, y sobre todo, tan oportunas pfginas; ellas responden en esta Isla a una necesidad, en circunstancias de haber emprendido varias personas hace algunos afios en ese cultivo, sin que hasta ahora hayamos visto cantidad alguna de fibras, lo cual supone perdida de tiempo, de trabajo y de capitales, todo por falta de los conocimientos que ahora tratamos de vulgarizar. Nosotros sentamos como una regla invariable la siguiente : Para que tenga buen Cxito una empresa de este genero, es indispensable que el product del' descortezamiento de los tallos se hall en armonia con la extension del campo cultivado; mientras esto no sea un hecho indudable, mediante los inventos miecdnicos, no 4ebe emprenderse. Dividese esta industria en dos partes: una agrico>6

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346 la, otra fabril. De la agricola no texlemos que oeuparnos: la planta ostenta tan exhuberante lozania en esta Isla que en terrenos adecuados pueden darsele tres, cuatro y hasta cinco cortes, ventaja de inmenso valor sobre los paises de las zonas templadas, en los que, por lo comnn, solo se le dan dos cortes. Lo Arduo, lo diffeil, es el descortezamiento, que ha obligado a numerosos empresarios de diversos puntos del globo a abandonar sus plantios, despu6s de repetidos e inntiles ensayos; En la China y en la India ladesfibraci6n se hace por los procedimientos primitivos, entrando como principal factor el trabajo humano, que nada vale en aque Has dilatadas regiones, donde desde la mias remota an tignedad ha habido platora de poblacion. En Am6rica sucede ho contrario; asi es que seria imposible adaptar tan atrasadisimo m6todo, aun conformAndose con el mezquino rendimiento, pues la escasez de obreros determina el alto precio del jornal, que traeria infaliblemente p6rdidas en lugar de ganancias. Si se logra que la desfibrinaci6n corra parejas con la cantidad de tallos que puedan sacarse del plantio, no hay duda que este sera un venero de riqueza, y unelemento de prosperidad para las naciones. Asi Lo han comprendido los gobiernos, especialmente el de Inglaterra, que ha abierto concursos ofreciendo valiosos premios al inventor de una maquina que Ilene el objeto apetecido. Varios de esos concursos los primeros, no han tenido expositores, coino si se tratase de un impossible mAs el Gobierno Britanico, a cuyo frente siempre se hallan grander honibres de Estado, ha interpuesto la perseverancia, sin apartar su inteligente mirada de una materia textil quo puede ser fuente de grandes bienes, y en los iltimos concursos se han presentado en competencia muchas maquinas. En Francia, Alemania, Holanda, Belgica, etc;, no ha dormido el espiritu de especulacion -y de empress, impulsado por, los escritos de eminentes sabios, y se han fundado varios plantios con sus correspondientes talleres de descortezamiento (inontados bajo diversos sistemas de mhquinas, y los tresultados parece que hal

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347 sido safisfactorios, puesto que muchos de esos establecimientos, casi todos de la propiedad de hilanderos, cuentan algunos anlos de estar funcionando. El tratado que sigue pondra al corriente a los que quieran emprender, y a los que ya han emprendido, de las principals maquinas usadas hasta el dia. Sentimos que el autor nos diga que no conoce la inventada por Van der Ploegg (l oland6s) de Batavia, Java), por Lo cual no la describe. Nosotros debemos mencionarla, pues obtuvo un premio de cincuenta mil pesos oro, que le otorg6 el gobierno ingl6s, lo que es una prueba de su merito. Creemos satisfactoriamente resuelto el problema del descortezamiento, en que tanto se han afanado los mis ilustres mecanicos. Sin embargo, si para todos los actos de la vida el hombre debe llevar en la mano el compas de la prudencia, con el cual todo lo que se mide queda bien medido, bueno es que en 6ste caso obre con recelo, pues las industrial nuevas, y por Lo mismo desconocidas, suelen ser origen de ruina cuando en alas del entusiasmo y la impremeditaci6n se trata de implantarlas sin el maduro y reflexivo examen que eonduce al acierto. Par6cenos quo el'que posea un plantio y cuente con los recursos necesarios, hara bien en dirigirse al fabricanto que escoja, y proponerle la compra de su mAquina, con la condici6n de quc envie un agente que la monte y entregue funcionando y rindiendo una determinada cantidad de fibras diarias. Los costos de pasaje y demas gastos del agent serAn de cuenta del dueno del plantio. La proposition debe ir por conducto del c6nsul respectivo, al cual se le darAn las garantias necesarias para el exacto pago del valor de la maquina y gastos del agent, _dado quo aquella corresponda a lo convenido, pues si ho corresponde, a nada quedara obligado el plantador. Tambi6n se hara lo possible porque el fabricante revele al comprador, o compradores, cuales' son las sustancias quimicas que se emplean segnn su m6todo para la blancura de los hilos; pero esto no es esencial en el

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348 contrato, pues son diversos los procedimientos que se siguen: Lo esencial es el nnmero de libras de filamentos que se saquen al dia. Fuertes y gravosas son en apariencia estas condiciones para el fabricante; y en realidad. resultan altamento beneficiosas, pues es claro que acreditada su maquina la vendera por centenares en Cuba. Desde que se hace el primer pedido seria conveniente que algunos plantadores ofreciesen adquirir La maquina, luego que se viese su buen funcionamiento. Nada seria mas conveniente que organizar una sociedad con este objeto, la cual abarcase todo lo relativo a la explotaci6n de esta preciosa planta. En fin, nosotros creemos prestar un servicio a la agricultura cubana insertando el Tratado de Alfredo Benouard, que hemos tomado de la Revista Agri cola, important publication cientifica que dirigen los Sres. Portillo y C', de M6xico, bajo el patrocinio del Ministerio de Fomento de aquella floresciente Repoblica. Francisco Javier Balmaseda. CAPITULO I. Nombres que se han dado al rami6. El rami6 (se dice tambien ramieh) es una planta originaria de la India o de la China, pero que crece al estado natural en toda la parte Sur del Asia y de la Oceania. Es conocida en los diferentes paises de su pro ducci6n bajo denominaciones diferentes. En China se le design con el nombre de yucn-ma o cainamo de la lanura, ya con el do chan-ma, o canamo de las montafias. En ava, Bentham y en las Islas de la Sonda, se le llama kapicret okipacroy; en Sumatra klooi o oatoe; en el Jap6n karanusi; en Asam ria o rhoea; en las islas C6libes, gambe o gamki; en Amboina, inan. Es bue-

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349 no conocer estos nombres porque mPchas veces su omisi6n da lugar a confusiones sensibles. (1) En todos estos paises el rami6 se emplea como materia textil, sea para la confeccion de cuerdas, bramantes y redes de pescar, sea para la fabricaci6n de tejidos. El rami6 pertenece a la familia de las urticeas. Por mucho tiempo estuvo comprendido en el g6nero urtica por lo cual se le llam4 en Francia ortiga de 'a China; y en Inglaterra china grass (yerba de China): pero ahora todos los botanicos esthn de acuerdo en colocarlo en el g6nero boehmeria. El primer genero difiere del segundo por la forma de las flores, y sobre todo, porque est6 provisto de pelos irritantes que _caracterizan las ortigas. Hay dos g6neros de boehmeria que producen el ranie: la boehrmeria utilis o tenacissima, que crece en las regiones tropicales, y la boehmeria nivoea o candicans, originaria de la China y que se encuentra en los paises mas templados. En la primera, las hojas son verdes en las dos caras; en la segunda, el reverse de la hoja es de un blanco nacarado. La primera especie da fibras mnas resistentes y mis suaves; pero s6o se desarrolla en un clima muy oalido; la segunda tiene tendencia a ramificarse, sus tallos son mas cortos y hay menos de ellos sobre la misma mata, pero en canbio soporta muy bien los frios intensos. Las otras especies de boehmeria, tales como la B. sanguine (Hasskl); spicata (Thumb), longispicata (Stend), candidissima (Hasskl) salicifolia (Royle),palmata (Hook), y malabarica (Weed), no presentan mias interns que bajo el punto de vista puramente botinico. Establecido Lo anterior, creemos necesario _para exponer bien hasta quo altura se encuentra la explota(1) Segfn M. Bernardin, los nombres siguientes aparecen aplicarse especialmente a la behmeria utilis: cdy-gai, pd-md (Cochinchina), d-vang-luonh, i-idi kot bo-bo, kankura (Bengala). En China hay dos variedades en la provincia Sustehuen, se conocen tambi6n = dos variedades en la provincia Junnan: tsing-py-ma, rami6 negro; y houang-pyama, rami blanco. (Nomenclatura usual de 550 fibras textiles. Bruselas, 1872).

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350 ci6n del ramie en Francia, proceder por la via hist6rica, describiendo desde luego los esfuerzos sucesivos llevados a cabo para la utilizaci6n de esta -fibra. CAPITULO I. Historia de esta planta. Much tiempo antes de que las fibras del rami6 se utilizasen en Europa, se tejian en los pauses que expontaneamente las producen. Esto es, por lo rh6nos, lo que afirman los autores a quienes se deben las investigaciones sobre el origen de esta planta, entre otros, el Dr. Hermann Grothe, de Berlin. En una noticia sobre el rami6, publicada en 1869 para la revista alemana Verhand ung des vereins fur Gewerbfleiz in Preussen (nnmero de Mayo-Junio), este autor cuenta que en las antiguas poesias de Ramajana y de Kalidassa, se trata frecuentemente de lienzas de ortiga,-ortiga era entonces, sinonimo de rami6, alabados en ellas por su belleza y finura; concluye de aqui que las fibras propiamente dichas han debido utilizarse desde la mas remota antigiiedad en las montanas, del Himalaya. Por otra parte, se afirma que en otro tiempo los chinos enganaban frecuentemente a los rusos, vendi6ndoles por damasco de seda pura, g6neros fabricados con urdimbre de hilo de ortiga y trama de seda," fundAndose para citar este hecho en un pasaje de la relacion del Viaje en el interior de la Rusia, de Pallas. Cita tambien al antiguo escritor Koempter que en sus Amaenitates exoticoe, habla de una "ortiga cultivada por sus fibras" en Kamschatka y en el Jap6n; Steller confirma esta aserci6n en la Descripcion del Kamschatka, y por iltimo, N6stor, en sus Jahrbiicher, dice que los g6neros de las velas de los navios del Volga, eran "casi todas fabricadas de fibras de ortiga." Perg l qu6 nacion tiene la prioridad de la introducci6n de esta fibra en el comercio de Europa? El Dr. Grothe atribuye esta gloria, (naturalmente, era alemfn) a la Alemania. Segin 61, los escritores antiguos dieron la descripcion de una fabrica situada

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351 cerca de Leipzig, que en 1723 ella sola consumia los hilos de una urticea para urdimbre y trama, urticea exclusivamente importada de los paises calidos y no cultivada en Europa. Boxburg y el Dr. Buchanan, que en otro tiempo fueron enviados al Asia por la Compania de las Indias para estudiar las fibras textiles que alli crecen, y en particular el yute (corchorus capsularis), quo es ahora un manantial de recursos para la India, hicieron en esa 6poca ensayos sobre las fibras de ortiga. El primero, en uno de sus escritos, cuenta que el rami6 era cultivado en 1803 en Bencoolen (Sumatra), con el nombre de rhea; que lo hizo plantar en el Jardin Botanico de Seebpoore, y que las tres pacas de sus fibras, que fueron las primeras que se exportaron para Europa, fueron enviadas de Sumatra a Londres en 1810 por el capitan Cotton, en India House. El segundo, si se debe dar credito a un diario ingl6s el Technologist (1853, pagina 208), remiti6 mss tarde un ejemplar de rami6 a la Compania de la cual era 61 mandatario, ejemplar que la Corte de los Directores hizo hilar en una fabrica de Londres, y-cuya fabrica lo encontr6 de una fuerza superior a la del clinamo. El botanico Nobel, que vivia en el reinado de Isabel, habla del rami6 en uno de sus escritos; no hace menci6n de los dos envios, pero cuenta como un hecho notable que g6neros finos y delicados de fibra de ortiga, fabricados en Calicut 'y en Goa, fueron importados en esta 6poca en Holanda, y que pronto estuvieron alli en gran boga: ent6nces se les llamaba con el nombre de netel-dock, o tejido de ortiga. Es notable que-ann ahora se conserve esta denominaci6n en Holanda para las telas de batista, que se fabricaron sin duda mas tarde para imitar los tejidos de ortiga. De la utilizaci6n de la fibra se dedujo la idea de cultivar la plant de donde se extra. En 1815 fu6/ euando en Francia se hicieron los primeros ensayos de cultivo. Un hilandero de Montpellier, Mr, Farel, se' gun cuenta el Sr. Ram6n de la Sagra, (1) la sembra(1) DescripCi6n y cultivo de la ortiga de China, por D. Ram6n de la Sagra, miembro corresponsal del Instituto. Paris, 1869.

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352 ba por esta epoca en una de sus propiedades; pero no sacaba la fibia. Segun Papin, en 1820, un propietario de Combes-la-ville, Mr. Popenheim, se di6 a los mismos ensayos. En 1836 y 1837, varios cultivadores de Francia y de Argel sembraron semilla de la especie. blehmeria nivoae, remitida a Mr. Papin por los serores Herbest y Gaudichaud, que por orden del Gobierno frances viajaban en Filipinas y en la China; pero se limitaron a cultivar 4el rami6 como una planta rara y preciosa. En esta 6poca, Gaudichard determine, por La primera vez, que ei rami6 pertenecia al g6nero boehmeria. El ano de 1844 fu6 cuando Mr. J. Decaisne public en el Diario de Agricultura prdctica la primera noti>ia seria sobre el rami6. (1) El sabio profesor del Museo hizo. sembrar entonees en el Jardin de Aclimatacion diferentes plantas, que le habia enviado de Asam Mr. Leclancher, cirujano de la marina; estudi6 su crecimiento, determine sus caract6res y senal6 en su "M2 moria'' diferentes especies, nuevas, hasta ent6nces desconocidas en Francia.. Mr. Decaisne terminab4 esta Memoria" indicando todo el partido que La Francia podia sacar de esta planta textil, y empel66 mas tarde a diversos hilanderos a emplearla en sus establecimientos. Su trabajo es, cier tamente, uno de los mejores que se han publicado has ta ahora, y a nuestro modo de ver, su autor debe ser considerado como el verdadero introductor del rami6 en, Francia. Desde esa 6poca, cierto nnmero de sabios, de hilanderos y de publicistas, han hecho ensayos de cultivo y de la filatura del rami6, o bien han publicado resefias preciosas spbre su utilidad. No nos' es possible publicar el nombre' de todos, ni. reunir todas las investigaciones que -han hecho sobre esta preciosa planta; sin embar go, creemos deber citar los principales. Entre los que han ensayado el cultivo-de esta plan ta, indicaremos: en el extranjero, a Mr. Blume, inspector de las selvas en Java, que organize en esta Isla (1) Yease el diario La aNture, 1880, segunda serie, piginas 98 y 150.

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353 muchos ensayos para el Gobierno holand6s; a Mr. Nicole, coronel francs, retirado en Jersey, que la ha. cultivado constantemente y con fruto, y mAs tarde ha. llegado a obtener hermosas cosechas sobre los medanos arenosos de la Mancha; a don Benito Roelz, de Santecomapan, que introdujo el rami6 en M6xico. (1) Los senores Brucker, de Nueva Orleans, y E. Godeaux, consul de Francia, desarrollaron el cultivo en los Estados Unidos; el Dr. Heuley, en las Indias inglesas, se ha ocupado mucho de los medios de propagar esta planta textil en las Colonias britAnicas, etc.; en Francia, en primer lugar, ia Sociedad de Aclimataci6n de Paris, que desde 1850 ha remitido semillas de rami6 a las numerosas Sociedades de Agricultura para su ensayo, de las que ha recibido de tiempo en tiempo de los pauses de donde es indigena; los Sres. Chiders, fabricantes de pasamaneria en Niza, cuyos experimentos han tenido siempre gran suceso; y Planet, que poseha en los suburbios de esa ciudad un campo con 20,000 pi&s de rami6, y ha renunciado al cultivo en vista do las dificultades del descortezamiento, entonces completamente desconocido, Mr. Audoynaud, profesor de Fisica en el Liceo de Niza, al cual se debe buen nfmero de series ensayos en el Departamento de los Aipes Maritimos; a Mr. Malartic, que ha cosechado hermosos tallos en las llanuras cretosas Crau (Bocas -del Rhome;) M. M. Fr. Xambeu, en Saintes; Vernejoul de la Roque, en Nimes; Houpiart-Dupre, en Marsella; Pams Boh6, en Port-Vendres; el Dr. Alqui6, en Montpellier; Melan, en Hy6res; todos han cultivado o han hecho cultivar bajo su direction, el ramie. Lo que siempre ha detenido estos ensayos es Ia im(1) El Sr. D. Manuel Ortega Garcia cultiv6 el rami6 en Tetela, en el Estado de Puebla, y extrajo su fibra, la cual fue cotizada en el mereado de Londres a $100 la tonelada. El procedimiento de la extracci6n de la fibra era a mano. El progresista ministro de Fomento, general Carlos Pacheco, le acord6 una subvenci6n de 400 pesos para que montara un obrador para Ia extraccidn de Ia fibra; pero la muerte del anciano Ortega Garcia vino a dejar sin resultado este ob'rador, en el cual el Goblerno erogo gastos eonsiderables. El Sr, Aristeo Mercado Jo ha aelimatado en Uruapan.-(N. del T.) 28

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354 posibilidad de encontrar para la planta un modo prActico y faicil de descortezamiento; por esto la han aban donado. Asi es que los hilanderos, que de tiempo en tiempo han experimentado el valor de la fibra, han renunciado a ella por falta de materia prima para abastecer su industria. Apenas se ha hilado en el intervalo de cerca de veinte anos por los industriales siguientes un centenar de pacas. En Francia.--Verdure, en Lille; C. F. BChiders, en Niza; Bertel y Cordier, en Rouen ; Thibaut y C4, en Nimes; F. Paspuay y C', en Wasselone; Feray y C0, en Essonnes; Bonneau y Mallard, en Rubaix. En Inglaterra.-China grass CQ limited Wakefield; Jos Wade and sons, en Bradford; Witewo'irth and 09, en Halifax; Hargreaves, en Dundee; Marshall and' C, en Leeds; Batbey y Greenwood, en Leeds. En Alemania.-Hugo Lindenberg, Grimmitzhac H. Kohlase, en Chemnwitz; filatura de Oldenburgo: Vechelder Spinnerei, en Brunswisk. Vamos a decir algunas palabras sobre la manera como se han efectuado la mayor parte de los ensayos sobre la filatura, ensayos que fueron completamente abandonados. De todos los hiladores que se han ocupado del ra Mi6, los primeros que lo han hilado son Hargreaves, de Dundee, y Marshall, de 'Leeds ya en-1854 Marshall obtenia de este textil el 'nnm. 250 ingles. Vienen enseguida los ensayos de Mr. Feray,' que datan desde' 1850, 6poca en que Decaisne, que habia sido uno de los primeros en senalar el valor industrial del rami6, obtenia del Ministerio de Comercio que se nombrara una Comisi6n para que emitiera su voto sobre este ,valor. Entre los miembros de esta Comisi6n figuraba el simpftico hilador de Essonnes. Los ensayos en Roubaix, practicados por Malard y Bonneau, y, en Rouen por Bertel y Cordier, se ilevaron a efecto principalmentedurante la guerra americana de seeci6n; ent6nces se ensayaba reemplazar el algod6n por una materia textil analoga. Estos ensayos se encuentran consignados en una relaci6n sustancial de Mr. die Cordier, presentada el 14 de Abril de 1863 a

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355 a Camara de Comercio de Rouen. (1) Todo experimento se abandon luego que el a-lgod6n-volvi6 a su precio normal. En 1866 Mr. Thielaut, de Nimes, que ya hemos ci7 tado, mont6 un taller para hilar el ramie en esa ciudad; tenia por objeto la explotaci6n del rami6 desagregado por un sistema de enriado hecho con agents quimicos, debido a Mr. Dupr6. Los experimentos que se hicieron en Niza. se debieron a un residente ingl6s, Mr. Childers, que intent, sobre todo, aplicar los hilos del rami6 a la fabrication de la pasamaneria. Esta fabrica existe en la actualidad explotada por Andisio, pero no utiliza ya el rami6. Hay otros experimentos que no merecen ser mencionados. En fin, entre las personas que han ayudado a la propagaci6n de esta planta, por la publicati6n de escritos especiales, seofalar6mos: en Alemnia, a Mr. Herman Grothe, de Berlin en B6lgica, Mr. Marman-Lanbuhr, de Gante; en Espana, don Ram6n de la Sagra, de Madrid; en Italia, Mr( Goncet, de Mas, de Padua; en Algeria, Mr. Bray, de Guelma; en Francia, a los Sres. Lombard y doctor Graugniard, de Marsella; Dr. Ozanam, de Paris; F'avier de Villefranche, etc.; todos autores de cuadernos, "Memorias'', o noticias relativas a la cuesti6n que nos ocupa. Se debe a varios direetores de publicaciones agricolas, tales como a V. Barral, Diario de Agricultura, L, Herv6, Gaceta de los campos, etc.; buen nimero de articulos sobre el rami6. En estos nltimos anos, sobre todo, se han ocupado activamente del rami6 en Francia, por la vigorosa vulgarizaci6n que de antemano se habia hecho. Los estudios que se han emprendido desde el ailo de 1870 han tenido como punto de partida la distribuci6n de 10,000 plantas de rami6 que se hizo en 1868 en varios departamentos y en Algeria, por los cuidados de la casa -de G. Hugo y C4, de Londres. La planta, que no era cono(1) -A. Cordier.-Relaci6n sobre el ramie como sustituto del algod6n.-(Archivos de la Cfmara de Comereio de Rouen, 1863.)

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356 cida mas que de nombre por muchas personas, pudo sei mejor apreciada por el public; Los ensayos de cultivo se impulsaron tanto mis activamente en ciertas comarcas, cuanto mayores eran los destrozos de la filoxera en los paises viticolas La ruina del cultivo de ia rubia en el Vaucluse por el descubriiniento de la alizarina artificial, permitieron poner, a la disposici6n de los experimentadores gran numero de terrenos desocupados. En 1869, cuando Mr. Louvet fu6 Ministro de Agricultura y de Comercio, los sAbios hicieron apreciar la fortuna nacional que podia proporcionar el cultivo y filatura de este textil. Despu6s de proporcionarse todas las resefias tiles, Mr. Louvet ndmbr6 en 1870 una Comision administra tiva encargada del estudio de todas las cuestiones relativas a la utilizaei6n del rami6. La Comisi6n' emprondi6 sus trabajos, sobrevino la guerra con Alemania, el Gobierno se encontr6 bajo el influjo de preccupaciones de otra naturaleza, y los estudios comenzados se reservaron para tiempos ma's propicios. Ahora todos esos esfuerzos han dado su fruto. El problema de la descortizaci6n de los tallos, largo tiempo sin soluci6n, esta nuy avanzado y como los ver6 mos mas adelante, se han inventado muchas m&quinas descortezadoras y funcionai especialmente para el ramie. Se han fundado asociaciones para proseguir la explotaci6n y propagaci6n de esta planta y varias filaturas se han establecido en Francia (1) para hilar la fibra. La mfs antigua de estas Sociedades se fund6 en 1875 bajo la raz6n social de "Compagnie industrielle de la rami6,"' tiene por objeto principal la explotacion de una maquina de descortezar, de los Sres. Laberie y Berthet, de Gueurres, de la cual trataremos despus. Ella ha creado en Montreuil-sous-Bois en el departamento del Sena una filatura que funciona bajo la direcci6n de Mr. Boski, y ha emprendido en Algeria algunos cultivos de ramie por intermedio de Mr. Numa Bo(1) Tambi6n en Nueva York (Estados Unidos).

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357 their. Casi todos estos productos se consumer en la fi brica de Lyon. Entre las otras Sociedades que se han creado a consecuencia de la que acabamos de citar, hay dos que tienen por principal objeto, no la filatura de la fibra, sino el cultivo y descortezamiento de la planta, y tratan 6nicamente de suministrar la materia prima a los que quieran emprender la filatura, dejando a la iniciativa individual el cuidado de sacar partido de las fibras que estas dos fabricas expended. La una se titula Societe anonyme de culture et d'explotation de la ramie, fundada en Paris el anlo de 1880 con un capital de tires millones de francos con el objeto de explotar el rami6 sobre un terreno 'de 4,000 hectAreas llamado Mir-Miran, ubicado gn Dfesser-el-Hadit, cerca de Antioquia, Siria, a reserva de extender ulteriormente esta explotaci6n sobre los terrenos colindantes. La otra se llama Ramie francais, se fund en 1881 con un capital de un mill6n de francos, en Avignon tiene por objeto favorecer el cultivo del ramie en Francia, y descortezar los tallos por medio de una maquina, que describiremos, inventada por A. Favierde Villafranche. Aqui se encuentra uno con dos g6neros de explotaci6n; la una que debe hacerse en paises calidos en donde el ramie puede dar hasta cinco cortes; la otra ubieada en Francia, en donde el rami6 no darn practicamente mas que dos cortes, pero que cuenta para la explotaci6n con una buena maquina descortezadora y que no tiene que aumentar sus gastos con trasportes onerosos. Las dos Sociedades de que hablamos se encuentran casi en el mismo punto de vista industrial que pueden recorrer y en condiciones casi id6nticas. Los hiladores tendran, pues, ahora el ramie que les es necesario, y es de creerse que podran para lo futuro procurarselo con tanta mas facilidad cuanto que sabemos de buen origin que estan a punto de crearse otras Sociedades del rani, en Egipto, Guayana, Algeria, etc. A la creacion de una de las dos Sociedades que acabamos de mencionar, se debe el que recientemente se haya creado una filatura especial del rami6 por Mr. Bally de Nay, en los Bajos Pirineos. Este es-

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358 tablecimiento envia casi anicamente a Mazamet los hilos que elabora, para la fabricaci6n de los panos. Sin duda por la noticia de su fundaci6n los industriales han establecido en Reims la Societe anonyme franchise de filature et corderie de ramie, con un capital de un mi1161 seiscientos mil francos, cuyos productos deben ser hilados en una antigua filatura de algod6n ubicada en Soilleville Oise, y el que con un namero de fibras de rami6 blanqueadas se halla instalado en Louviers por un industrial de esa ciudad, Mr. Lepaze. En el extranjero tambi6n se ocupa la industria de una manera activa de la eiplotaci6n del rami6. En B6lgica la Sociedad anonima llamada "FibresCosmos," con un capital de un mill6n setecientos mil francos, cuyo primer objeto fu6 la explotacion de la lana vegetal llamada Cosmos, es decir, la animalizaci6n de los desperdicios del lino, mezclados a la lana ordinaria, ha comprado recientemente las patentes a E. Neumann, de Dusseldorf, relativas al descortezamiento del. ramie por un procedimiento quimico ignorado hasta hoy, y se propone ensayarlo en grande escala en Bruselas, en Lila y Reins. En Inglaterra existen en actividad dos importantes establecimientos ocupandose del rami6; una filatura propiamente dicha, en Bradfort, dirigida por los Sres. Marc, Dauson e hijo, y una cardadura en Wackesfield, dirigida por Mr. Bansor, hijo. Hasta 1869, el Gobierno ingles no se ocup6 oficialmente del ramie para su colonia de la. India. En Septiembre del mismo afio se redact6 una circular por el Gobierno general, en la cual se aseguraba que numerosos experimentos habfan demostrado el valor de la fibra del rami6, y que sin, embargo esta fibra estaba l6jos de ser el objeto de un comercio'importante; pero que lo seria infaliblemente luego que se conociese una maquina propia para descortezar los tallos al estado verde. Desde entonces estimul6 por medio de premios a los inventores de' fna maquina que satisfaciese las exigencias de esa industria. La circular se repartio con profusion en today ]a Colonia inglesa; pero no suscit6 ninguna invencion. En

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359 vista de este fracaso, el Gobierno britanico resolvi6 poner ofeialmente al concurso la solution del problema del descortezamiento del rami6. El 11 de Junio do 1870, una nueva circular firmada por C. Bagly, Secretario del Gobierno de la India, sali6 al pnblico y se reprodujo por los periodicos ingleses. Decia que se prometia una recompensa de cuatro mil libras esterlinas ($ 20,000) al inventor de la maquina mas apro-. piada "para desagregar en grande las. fibras brutas del rami6'" Las maquinas quo entraran al concurso debian ser transportadas a Fort-William, en el Pundjal, cerca de Calcuta. El concurso no fu6 valido mas quo por un aio.. Nadie se present; un nuevo anuncio fechado,el 26 de Enero del siguiente afio,. prorrog6 el concurso hasta el mes de Abril de 1872, y en lugar de un premio se fijaron dos, uno de cinco mil Libras ($ 25,000), y el otro de dos mil ($ 10,000) ; las maquinas se debian remitir a Saharoompore. En esta ocasi6n se inscribieron treinta y dos pretendientes, pero en la 6poca fijada para el concurso s6lo una maquina, que despu6s describiremos, se remiti6 al lugar indicado por la casa John Greig, de Edimburgo. Cuatro meses mas tarde la ensayd el teniente coronel Hyde, delegado a este efecto. Se encontr6 que la maquina no respondia completamente a lo que se deseaba; sin embargo, se' concedi6 al inventor una prima de mil quinientas libras esterlinas, es decir, $ 7,500. Redact6 una exposieiondetallada sobre los experimentos que ejecut6, e hizow notar al Gobierno que acaso sdnra muy bueno no exigir a los inventores condiciones tan onerosas como. las que se habian estipulado para el concurso fijandolo en lugar. tan remoto. El 31 de Agosto de 1877, una tereera circular fechada en Simla, concebida en los mismos terminos que la precedente, a pesar de las observaciones del coronel Ut'de, ha convocado de nuevo para Saharoompore a los inventores, para el mes de Agosto de1879. Sabemos que veintitres concurrentes se inscribieron, y sieto mkquinas solamente han funcionado; una de ellas, la de Van der Ploegg, ingeniero del Estado mayor ho-

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360 lands, residence en Batavia (Java), ha merecido el premio de $ 50,000. Los experinientos se hicieron con ramie de Java, el cual, segun el inventor, que ha hecho ensayos en las Indias y en la China, erece mas facilmente que en esos dos paises, y dara cinco cortes seguros. No conocemos la mfquina de Van der Ploegg, pero sabemos quo el inventor se ofrece a dar el ramie de Java al precio de 60 c6ntimos de franco; es decir, mas barato que el valor del lino mas malo de Rusia. Se sabe que la Holanda ha concedido gratuitamente grandes extensiones de terreno en su Colonia de Java, durante 99 aiios, a todos los que los cultiven con rami6. En estas condiciones, esta planta ofrecer sin duda, odentro de poco tiempo, los recursos, mas inmediatos pa;ra dar valor a los terrenos de Java, con resultados com parables a los que da el maiz mediante los desmontes, ,en los Estados Unidos. CAPITULO III Cultivo del rami6 en Francia. Las dos species de bcekmria pueden cultivarse en el clima del olivo (1) y en Argelia; (2) la una, la b utilis, dara. siempre una fibra mas fina, pero requiere mas cuidados; la otra, la b nivcea, vegetar con menos cuidados, pero dara una fibra mfs limpa, mats gruesa :y dificil de cortarse. Las dos especies existen en el jardin de plantas de Paris. La segunda resiste el invierno y el aire libre, mi6ntras quo es necesario para "conservar la primera, resguardarla, cubri6ndola con ualgnn abrigo. De aqui se deduce que no hay que pensar en aclimatarla sino en los paises donde no se hacen sentir las heladas. En cuanto al terreno, no solamente le basta un suelo mediano, puesto que coino 16 hemos indicado mas (1) El ravW industrial, por el Dr. Leoncio Graugniard (un "cuaderno en 84; Marsella, 1885). (2) El ramM, por Numa Bothier (Argel, 1886) cuaderno en 18.

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361 arriba, los observadores que se han ocupado de e lo 1ian cultivado con 6xito en los m6danos o en terrenos exclusivamente cretaceos; pero se da mejor en los terrenos arenosos. Cuando la tierra es muy fuerte, la materia lefosa se desarrolla rApidamente con detrimento de la fibra, y hace dificil y oneroso el descortezamiento. El terreno en que vegete debe ser profundo y perfectamente mullido. Como planta vivaz, que debe queear en la tierra varios anos, requiere evidentemente un suelo preparado, y mientras mas profundo sea, sus races pivotantes tendran mas facilidad de nutrirse con.provecho para la planta. Tiene necesidad de una cierta humedad, pero sufre en un terreno inundado. La sequedad no le perjudica mucho, pero disminuye el rendimiento de la fibra. Su forma es la de una mata compuesta de tallos de cerca de dos metros de altura. Los tallos, en la base, tienen un grueso del dedo pequenio de la mano, son rectos y sin nudos. La fibra se oculta en la cubierta exterior, forma por decirlo asi, como la epid6rmis de la planta. Para propagar esta planta se pueden emplear ,di versos medios. En efecto, el rami6 se multiplica: 14 Por semilla. 24 Por estaca. 39 Por acodo. 4Q Por pi6s o por pedazos de las raices. El tr. Bray, director del periodico Le colon algerien, que se ha ocupado mucho de la posibilidad de -cultivar el ramie en Argelia, da un consejo a los agricultores sobre la manera de multiplicar esta planta y hacer su cosecha, que creemos 6til reproducit. (1) "La planta del rami6, dice, cuesta bastante caro, la mayor parte de los. colonos no tendran los fondos necesarios para plantar en seguida una hectarea, acaso ni aun una media. hectfrea. Vamos a indicarles un medio poco (1) El ramid, su origen y su nombre, por el Baron Juan de Bray (un cuaderno en 124; Argel, 1873). N

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362 dispendioso; .para veneer est dificultad pecuniaria, es necesarlo crear una alm6iciga.'' (1)varios ojos y bien agostadas, en trozos de diez a doce En efecto, por una almaciga deben comenzar todos los que piensen aclimatar el rami6 en cualquier pais; esta almaciga debe servir de madre a todas las plantas de rami6 que formen la explotaci6n. Debe establecerse en un terreno ligero, rico y fresco; se desentranara el suelo y se mullira. Las lineas para sembrar la semilla o para plantar las estacas, tendran entre si 20 centimetros de distncia; para el acodo o con pedazos del pie, a 50 centimetros. 1Q Multiplicacion por semilla. -La semilla puede estratificarse entre dos hojas de papel secante o en una toalla mojada, y cuando comienza a gernilnar se siembra. Pero como la semilla es estremadamente fina, es 6til, segin el procedimiento chino, mezelarla con cinco veces su volimen de tierra humeda; despues se le reparte igualmente sobre la linea que se ha trazado con el regador. Es preciso no cubrir la semilla, porque no germinaria; pero es prudente garantizarla de los ardores de los rayos del sol, cubriendola con paja, hojas, o bien establecer un techo ligero, colocandola sobre unas estacas de cerca de un metro veinticinco centimetros de altura, que se quitara por la noche para que el rocio impregne el suelo. Con una regadera cuya manzana este perforada de agujeros muy pequefios, se riega ligeramente, par4 mantener una humedad constante e igual. Desde que la semilla comienza a germinar se suspended el riego y se humedece la paja o las hojas, sacudiendo por encima de ellas una escoba empapada en agua. Cuando las plantas aparecen se pueden quitar la paja, hojas y cubierta. Conviene nantener el suelo lim-pio de toda mala yerba, y conservarlo fresco por me dio de riegos moderados. Se puede, si hay necesidad de conservar toda la. plarita, .quitar con un pequeno terron de tierra los pi6s. (1) Semillero.

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363 muy pr6ximos y trasplantarlos en un terreno bien preparado. Si no se tiene necesidad de ello, entonces basta esclarecerlos arrancando los pi6s mas d6biles. El Sr. Papin ha hallado en los libros chinos, que la multiplicaci6n por semilla ofrece el inconveniente de llevar por algnn tiempo la planta a una rusticidad muy notable. Ademas, como las plantas por semilla no llegan e primer ano mas que a 500 6 600 centimetros de altura, en el otono estan muy cortas para cosecharse y es necesario dejarlas para el ano sigiiiente, lo que hace perder una cosecha. Sin embargo, creemos que en Argelia se podria hacer la semilla en otono y los trasplantes en primavera, y asi se obtendria una, si no dos cosechas desde el primer ano. 29. 'Iultiplicacion por estaca.-Este procedimiento de multiplicaci6n consiste en dividir las ramas provistas de varios ojos y bien agostadas, en trozos de diez a doce centimetros de longitud, llevando uno o dos ojos. Se acuestan estas estacas en la raya y se les cubre, teniendo cuidado de no dejar fuera mas que un ojo a flor de tierra; despu6s se riega con un poco de extracto de esti6rcol (purin.) Este procedimiento se practica en primavera, despues que han pasado las heladas, o en estio; pero de preferencia en los meses de Mayo, Junio y Julio. Es necesario, tener cuidado de regar todos los dias las estacas, si es posible con agua de llu via, para facilitar la formaci6n de las races e impedir que 6stas se desequen. Al fin de quince dias las estacas se desarrollan rfpidamente, sobre todo si el tiempo ha sido favorable y ealiente, si han estado colocadas en una raya abrigada de los rayos del sol; pero estas estacas tienen el inconveniente de no producir sino hasta el segundo ano. Aconsejamos a los cultivadores que hagan ensayos en otono con las semillas; tenemos la esperanza de que prosperaran bien. 3Q Multiplicaeion por acodo.-Hay dos procedimientos, el uno que ha sido indicado por Mr. Malartic, y el 6tro-por Mr. Moerman. Vamos a exponer uno y otro; ambos dan exito.

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364 Segnn Mr. Malartic, (1) "luego que los tailos (de las plantas en la almAciga) llegan a quince o veinte centimetros, se pellizca la extremidad. Salen entonces dos retonos de la axila de cada hoja. Cuando tienen de ocho centimetros a un decimetro, se les aporea, no dejando fuera de la tierra mas que la extremidad de los retonos. Al cabo de cinCo o seis semanas todos los retonos han enraizado y se les desprende del pie ma dre para trasplantarlos. Se opera de la misma manera para los retonos, que no tardan en aparecer. Cada pie madre puede dar en una estaci6n, de 150 a 200 plantas. Segnn Mr. Moerman, (2) el acodo consisted en introducir en la tierra, a una profundidad de ocho cen-. timetros los tiernos retonos o ranias (de la almfciga), que se fijan por medio de ganehos de madera y que se cubren con tierra. Se tiene cuidado de aflorar la part que se encuentra en la tierra y de enderezar la que esth. encima. Brotan luego races en los tallos eubiertos por la tierra. Entonces se puede cortar; por intersecci6n, cada rama enrhizada;. separandola de la rama madre y de las seeciones vecinas por medio de un cuchillo bien afilado. Asi se obtienen para todas las secciones otras tantas plantas nuevas. Operando de esta manera se puede nultiplicar, por necesidad, anualmente cada planta al c6ntuplo tan rApidamente como por semilla, sin que vuelva al estado rnstico, y eon mnenos cuidados y p6rdidas de cosecha. "Cuando s6lo se trata de multiplicar las plantas se pueden, durante el estio, operar los nuevos tallos, que se producen de la misma manera que los primeros. Eii ste caso se tendra en pocos meses, de una sola planta, millares de retonos, a punto de poder tenet en trees aflos bastantes para plantar 24 hectareas, lo que prueba la fecundidad y la extrema facilidad de propagaci6n del rami." (1) Noticia sobre el cultivo del rami en el Departamento d las Bocas del Bhdme, par el Sr. de Malartic (Diario de Agricultura prdctica, 1872). (2) EI ramie u ortiga blanca in dardos, por Th. Moerman Laubuhr (Gante, 1871: en 89).

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365 4Q )Ilftiplicacion por pedazos cue pis o, de las raices. -Se les retira facilmente del pie de las cepas de la almiciga puestas a descubierto, sea con un cuchillo o con el escarraman. Se les coloca en un surco abierto con un rayador, conservfndoles su asiento natural. Deben colocarse oblicuamente, de manera que la extremidad no paseo de tres a cuatro centimetros del nivel del terreno. Los fragmentos de raices deben tener de diez a doce centimetros de longitud. Plantacin.-El plantio se hace en el mes de Abril. Segtn Mr. Goncet de Mas, (1) el modo mAs sencillo es el siguiente: "Por medio del rayador, se trazan Hineas paralelas distantes entree si un metro, y se colocan las plantas en estas lineas a un metro una de otra. de manera que alternen con las de la linea siguiente. Cada planta tiene asi un metro cuadrado de superficie para desarrollarse y extenderse. Si el cultivo esta bien dirigido, serA ocupado hacia el fin del segundo ano, sea por los retonos directos, sea por las rizomas.. Al tercer ano probablemente habr necesidad de eselarecer las plantas de otra manera; entresacandolas, pues estando muy tupidas, el aire no podr 'circular libremente por entre los tallos y esto perjudicara el crecimiento y madurez. Desde el primer ano es necesario escardar varias veces el terreno, para impedir que las yerbas adventicias lo invadan y perjudiquen el rami6; pero en la primavera siguiente serA necesario un s6o binage porque las plantas no tardaran en posesionarse de todo el terreno e impedir el desarrollo de cualquiera otra planta. Por lo demfs, siempre que sea possible, es bueno remover el terreno alrededor de las plantas, o por lo menos superficialmente. Liegarb el inomento en que esta operaei6n se haga imposible. Desde el tercer ano hay necesidad de hacer una labor ligera entre las lineas paralelas, cada ano, en la primavera, despu6s del primer corte, segfn que las plantas esten mas -o menos tupidas, labor que tendrA por resultado no solo levantar y (1) Cultivo dele ramie, por Gancet de Mas (Diario de Agricitura, 1887.) 1

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366 mullir la tierra, sino tambi6n esclarecer las plantas e impedir que lleguen a multiplicarse al infinito." CAPITULO IV Cosecha del rami6. En Francia y Argelia, como -lo hemos dicho, no de be contarse sino con dos cprtes del rami6, y uno s6lo el primer ano, al fin de Agosto o principios de Septiembre. Habra presunci6n de ensayar para obtener un tercero. Enlos paises cflidos se obtienen comunmente tres, cuatro y cinco cortes. Para llegar a la mats grande similitud en la calidad de las fibras, es necesario cortar los tallos en un periodo id6ntico de madurez. Generalmente, el primer corte da fibras inferiores a las del segundo, porque es costumbre la primera vez cosechar los tallos todavia verdes, con tal que tengan la altura de un metro, y en el segundo corte cuando estAn, bien maduros, es decir, cuando el borde se pone moreno. El corte debe hacerse con un instrumento bien afilado: las desgarraduras y los cortes -mal hechos no se cicatrizan sino despu6s de mucho tiempo. Ordinariao mente se emplea la podadera y se corta el tallo a cinco o seis centimetros sobre el cuello de la raiz. (1) El rami6 se descorteza inmediatamente, si se cuenta con una maquina construida para el descoftezamiento "en verde''; pero si no se tiene, se le hace, seear al sol y se descorteza en una maquina que lo haga "al estado seco.' En cuanto al rendimiento, es muy variable, segnn que se cultive el boehmeria utilis o el boehmeria nivoe. Para dar idea en cuanto sea posible de los resultados practices en los paises templados, no podemos hacker otra cosa mejor que indiear los-que se han obtenido de (1) Nueva industria del ramid, por A. Fabi6 (un volumen en 89, Paris, 1881.)

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367 una y otra especie por Mr. Goncet de Mas en Padua (Italia), donde ha cultivado las dos especies de boehmeria. He aqui desde luego las cifras concernientes a la bcokmeria utilis "El primer ano, dice, nuestras plantas, colocadas a cincuenta centimetros de distancia, es decir, a raz6n de 40,000 por hectarea, nos han dado un corte de tailosfrescos, pesando 18,000 kilogramos, de cuyo peso la mitad correspondia al de las hojas, esto es, 9,000 kilogramos por hectarea. Los 9,000 kilogramos de taalos perdieron, por la desecaci6n, las cuatro quintas partes de su peso, y se redujeron, por consiguiente, a 1,800 kil6gramos. "Por el descortezamiento se sacaron de ellos 400 kil6gtamos de fibra limpia. "El segundo ano, las mismas plantas dieron en el primer corte, 34,150 kil6gramos; y en el segundo 31,600, o sea por los dos cortes 65,750 kilogramos, o de otra nanera: 32,875 kilograms de tallos verdes, 6,575 de tallos secos, y casi 1,180 kilogramos de fibra limpia. Para explicar la diferencia de rendimientos entre los dos cortes, harems olbservar que dejamos madurar demasiado el primer; de manera que falt6 tiempo al segundo para llegar a igual madurez. "Al tercer aino, el plantio lLeg6 a su estado definitivo y normal. Las plantas tenian un metro de distancia una de otra en todos sentidos, pero se unian por los retofios y las rizomas. El primer corte dio 41,200kil6gramos de tallos frescos con hojas, el segundo cortedio 39, 700, o scan en los dos. cortes 80,900 kil6gramos. De otra manera, 40,450 kilogramos de tallos frescos, 8,000 de tallos secos, y 1,600 de fibra limpia. "Llamamos la atencion sobre estos 1,600 kilogramos de fibras limpias, provenientes de los 8,000 kilogramos de tallos secos, comparados con los 1,180 del ano precedente, obtenidos de los 6,575 kilogramos de tallos secos. La superioridad de peso, y por consiguiente de rendimiento en fayor del tercer ano, se explica evidentemente por la mayor madur6z del tallo. Si proporcionalmente el rendimiento entre el peso de los tallos de

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'68 los dos afios hubiera sido el mismo, se habria tenido el primer ailo.1,315 kilogramos en vez de 1,180. Esto Prueba que es mejor hayer el primer corte cuando los taIlos estan maduros, que esperar para hacerlo que hayan llegado a un metro de altura. 'Sabemos que otros propietarios en Francia ban obtenido 2,000 kilogramos de fibra limpia en dos cortes anuales; este rendimiento no se aleja mucho del nuestro para que tengamos el derecho de considerarlo co mo exagerado. La diferencia puede depender del terreno, de la exposici6n, como tambi6n de una explotaci6n mas inteligente; estamos, pues, dispuestos a aceptar la cifra de 1,800 kilogramos como ttrmino medio del rendimiento de fibra limpia por hectdrea." Esto es, para el b utilis; en cuanto al b nivcea, Mr. Goncet de Mas dice muy pocas palabras sobre stu rendimiento. Se expresa asi: "Hemos podido demostrar que para dos cortes, el rendimiento de una heetArea de rami6 blanco es de 6,000 kilogramos de tallos secos, produciendo un poco mas de 1,000 kilogramos de fibra limpia. Por to demAs, uno de los dos cortes, el primero o el segundo, segun el modo adoptado, no llega a un grado de madurez suficiente." De estos dos experimentos, deducimos que el mayor rendimiento :esta en favor del b utilis, por Jo mismo le dams, tanto como es posible, la preferencia. CAPITULO V. Descortezamiento del rami6 a mano. En la mayor parte' de los paises calidos, en China, y principalmente en las Indias, el descortezamiento del rami6 se hace todavia a mano. Cuando los tallos acaban de cortarse, los chinos desprenden faeilmente las cortezas, en forma de cintas, endiendolas por debajo con el dedo pulgar; tallan en seguida las fibras con euchillos' hechos de bamb6, le quitan la epid6rmis por una especie de cardado gro-

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36 'sero, despus las reunen por una extremidad y las sumergen por cierto tiempo en agua hirviendo. En se'guida de este tratamiento, los filaments se blanquean sobre los prados, para emplearse luego. Parece que algunas veces se hace preceder el tallado de las fibras por una especie de enrie, dejando la-corteza abandonada durante cuatro o cinco dias sobre las azoteas de las casas chinas; pero esta costumbre no debe existirsino en ciertas localidades. En fin,en otras partes de la China la preparaci6n parece mas complicada. Despues de un primer lavado de las fibras con agua caliente y fria, se hacen en seguida macerar las cintas, de corteza en una soluci6n de cenizas de moral; despues so Jes deja durante veinticuatro horas en una lechada de cal. Luego-se les vuelve a lavar con bastante agua, se maceran por segunda vez en agua mezelada con ceniza del moral, y finalmente, se lavan con agua hirviendo y se les hace seear. Concluida semejante manipulacion, las fibras quedan blancas sin necesidad de extenderlas sobre el prado y pueden utilizarse minediatamente. En las Indias, de donde sale la mitad del ramie enviado a Inglaterra, es donde sure un tratamiento quimico antes de ser utilizado en la filatura coi el nombre de China-grass: este tratamiento es mas senciflox Se saca la corteza de los tallos; rompi6ndolos por la' mitad, separando la epid6rmis de la madera propiamente dicha, y se pone inmediatamente esta corteza en, agua para suavizarla, se le talla en seguida por los dos lados y esto es todo; ent6nces ya puede figurar en el? mercado de L6ndres. Estos procedimientos, enteramente primitivos, no pue,den aphearse en Europa; ha sido necesario buscar otros sistemas. Desde luego se ha ensayado tratar el rami4 como ef lino, Cs decir, enriar los tallos para agramarlos en seguida. Bien pronto se advirti6 que se pudria la corteza sin facilitar la separaci6n de la madera, y por consecuencia el enrie era imposible; fue necesario renunciar a este genero tie proeedimientos y tratar direta24

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370 mente los tallos de rami6 mecfnicamente, sin el concurso de agente alguno preparatorio. (1) Las maquinas inventadas especialmente para el descortezamiento de esta planta son numerosas; las trituradoras del lino, que se ha tratado aplicar al trabajo del rami6, no lo son menos. Deben realizar un doble objeto: en primer lugar, separar la corteza del tallo, lo que se hace generalmente rompiendolo; despues, quitar de la corteza la pelicula delgada y colorida que la cubre, lo que no puede hacerse sino por una especie de tellagado particular. Por regla general, las maquinas especiales son de dos especies: las que descortezan el rami6 en verde, y las >que to hacen cuando los tallos estan secos. Entre las primeras, citar6mos principalmelte la de John y David Greig, que meieci6 la prima de 37,500 francos ($ 7;000) en el primer concurso de Saharumr(1) En una de las publicaciones de la Sociedad francesa do -er6dito, titulada Manual del productor del ramie," 1884, pi.gina 11, se describe un' aparato seneillo para el descortezamiento -del ramie, el cual se compone: 14 De un generador de vapor cualquiera, una caldera oa un caldero de los quo se emplean en las haciendas para -el cocimiesto tde los al entos de los animals. 2Q De ~una caja de madera de 2 metros 50 centimetros de Iongitud por 60 centimetros de ancho, provista de un falso fondo,. por donde alega el vapor. La. caja .puede recibir 2,000 tallos. La tapa esta fija a un lado de ella por medio de unas visagras y se cierra por cuatro ganchos que estAn colocados en el ladco contrario. Se abre en el sentido de su longitud. Para impedir que el vapor salga por las junturas, se tapan con la caja, forrando los hordes de 4sta con una tira de pano grueso. El falso fondo de la caja estA simplemente formado par planchas de madera transversales, colocadas a 20 centimetros del fondo. lUna abertura practicada a una de las extremidades de-la caja y cerrada con un tap6n grande, permite observar la marcha do la operaci6n y extraer, si hay necesidad, un tallo sin abrir la tapa. Cuando la acci6n del vapor sobre los tallos ha durado bastante tiempo (de 10 a 20 minutes), se abre la caja, se sacan los tallos y se entregan a mujeres o a muchachos que separan con mucha facilidad, a' mano, la part lenosa de la parte cortical quo la ,cubre, y se' obtiene. esta corteza en forma de largas cintas, conteniendo integralmente los filamentos tiles de la planta. La parte lenosa sirve de combustible para obtener el vapor que seproduce enla caldera o caldro-N. del T.

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371 poor, y la de Laberie y Berthet, explotadas por la Society industrielle de la ramie; y entre las 6tras, la del ingeniero Rolland, una de las que fueroA mas propagadas, y la de Mr. A. Favier, para la cual se acaba de formar unaSociedad con el fin de explotarla. En el nimero de las trituradoras de lino que se han ensayado para descortezar el rami6, citar6mos la maquina americana de Jean y Peyrusson, y la trituradora Cail: las maquinas de Collyer, de Nueva York; Berlin, de Paris; Moerman, de Gante, etc., etc., y ademfs, co mo una de las nltimas y de mejores aplicaciones, la excelente trituradora agramadora de Justo Roguet, que funciona con 6xito para el lino en el establecimiento de agramado fundado por 61 en Boufarick (Argelia). Este dltimo aparato se compone de una trituradora de cuatro cilindros acanalados, teniendo un movimiento circular alternativo y un tambor tallador que golpea el lino precisamente en el momento que los cilindros lo retienen; uno y otro obran simultaneamente y sus movimientos se arreglan por medio &e un regulador que esta debajo de la mesa de la trituradora y al alcance de la mano del obrero; el todo estA servido por tres personas. Las mfquinas que acabamos de citar funcionan o han funcionado en Europa y en Argelia: haciendo a un lado las que son-de invenci6n americana y que nunca han salido de los limites del Nuevo Mundo, tales como las de C. Collmann, de Honolulu (Islas Sandwich) ; Lefranc y J. Nagana, de Nueva Orleans; Ad. Boudhart, Trelfall, Dr. Nogel, de la misma ciudad ; C. Blaise, de Boston; etc., etc., de la misma manera que ciertas maquinas francesas 4ue nunca las han construido sus inventores, vamos a describir sucintamento el mecanismo sobre el cual estf fundado el principio del descortezamiento de los tallos por su intermedio. CAPITULO VI. Maquinas de descortezar el rami6 al estado verde. El desertezamiento en verde consiste en operar, sea inmediatamente despu6s del corte, sea a mas tardar a las veinticuatro horas que le siguen.

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372 Los primeros inventores de maquinas para descortezar el rami6, han tornado como base este modo de operar, sea porque hayan querido imitar de una manera aproximada los sistemas primitivos usados en China y las Indias, sea porque el Gobierno ingl6s ha favo recido las investigaciones en esta via, decidiendo que las primeras maquinas que concurrieran a la India no fueran sino descortezadoras en verde. En las Indias, en efecto, el enjutamiento o secadura regular de los tallos es dificil, en raz6n de las frecuentes lluvias que caen en la colonia, y en Europa si este enjutamiento es f6cil despu6s del primer corte, no lo es ya despues del segundo, que se hace generalmente en Octubre. Los raros investigadores que ensayaron desde el principio descortezar los tallos secos, no' supieron producir sino muy poca fibra, rompiendo facilmente. los tallos y afirmando con esto a los primeros en las investigaciones que habian comenzado. Debemos decir, sin embargo, que los dos generos de maquinas tienen su raz6n de ser. Si el enjutamiento es diffeil lo que no es verdad, para todos los paises, pero posible para algunos, entonces se obtiene delos tallos secos fibras de calidad tan buena como las que se obtienen con-las maiquinas de descortezar en verde. Maquina de Grey. Debemos hacer menci6n desde luego de la descorte zadora de los Sres. Juan y David Grey, de Edimburgo sobre la cual se hicieron los experimentos oficiales de Saharumpoore. Los tallos extendidos sobre una tela sin fin, van a dos cilindros acanalados que rompen la madera, no dejando sino la corteza; esta pasa par los rodillos a dos tambores, llevando raspadores longitunidales que quitan una parte de las materias vegetales adherents. Se obtienen asi cintas someramente limpias. Un ventilador dirige ent6nces estas cintas, al salir de los primeros raspadores, ', un segundo sistema de. taibores que igualmente estfn provistos de ellos, y terminan, como los primeros, la limpieza que estos han comenzado. Las

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373 lAminas de los rakpadores, que se embotan frecuente;mente de materias yegetales, se desembarazan de ellas por medio de un rodillo de cepillos de movimiento continuo de rotaci6n y de un ehorro de agua quo derrama sobre ellos por medio de un sistema de riego especial. -El jurado ingl6s encargado del examen de esta maquina, ha encontrado que su principal inconvenient consistia en la imperfeccion del sistema de paso de las cintas de los primeros raspadores a los segundos por intermedio del ventilador. No solamente este ventilador no siempre guia las cintas en la direction conveniente, sino que se produce un enredijo de donde resultaria una cantidad considerable de desechos. Maquina Laberie y Berthet. El 6rgano principal es un disco horizontal de hierro colado, llevando una garganta-en su circunferencia, por la cual pasa una cuerda que se mantiene tirante por el efecto de una polea de tension. Este disco es tangente a. dos cilindros igualmente horizontales superpuestos y provistos de laminas de hierro, separadas por bandas longitudinales de madera. Los tallos se colocan con la cabeza para abajo, entre la cuerda y el disco; tomados bruscamente, son arrastrados en su movimiento de rotaci6n y llegan entre dos cilindros. Allison atraidos, 'poruna parte, por la cuerda reestirada sobre el disco; por la otra, por las l6minas de los rodillos; giran entre estas laminas por la acci6n de la cuerda y su corteza se despoja al mismo tiempo de la madera y de las materias vegetales que la rodean, en raz6n del raspado continue ejercido en su superficie. Acaban por seguir el movimiento del disco, que las atrae mas fuertemente, y llegando al punto de partida caen al suelo. Una parte de la extremidad de los filamentos no se descorteza, la que estf constituida por algunos centimetros de la planta coinprendidos entre la cuerda y el vblante, como punto que toma la planta. Esta parte generalmente se corta, pero si se quiere que sea des-

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374 cortezada, se da una vuelta a las fibras en uno de los ganchos que tiene el disco, dejando que el volante tome la otra extrentidad; la parte no descortezada se acerca al instante a las lflminas de los cilindros para Ilegar completamente limpia al punto de partida. Para servirse bien de esta maquina se recomienda, antes de alimentarla, hacerla funcionar sola cerca de dos horas, aproximando los cilindros bastante para que las cuchillas se toquen, y si los filos son muy vivos se les suaviza con un ladrillo to una piedra de amolar. Es preciso mantener la cuerda bien tirante. La descortezadora Laberie y Berthet la explota, como ya hemos dicho, la Societte industrielle de la ramie. Algunos tipos funcionan actualmente en Argelia. Vale 2,500 francos' ($500) y necesita una fuerza de dos caballos de vapor para 150 Xil6gramos de fibra limpia y seca, por dia. Algunas veces se le llama impropiamente mdquina americana, ann cuando se construy6 por primera vez en Gueures (Sena inferior). CAPITULO VII. Miquinas descortezadoras del rami6 al estado seco. Cuando el rami6 se descorteza al estado verde es ba jo la forma de ciitas ma's o menos estrechas, y no pueden emplearse en la filatura sino despu6s que se les ha tratado por un. procedimiento quimico cualquiera. has maquinas de descortezar el rami6 seco dan, en general, una fibra mas suelta, una verdadera fibra limpia, a la que se hace sufrir frecuentemente un trata-. mientoespecial antes de emplearse, pero que no to exi ge de una manera absoluta. Estas mAquinas' dan mis rendimiento que las primeras. Maquina Rolland Se tienen, dos g6neros de maquinas debidas a este inventor. En la primera los tallos se ponen a mano sobre una mesa de madera dividida en cierto nnmero de compartimentos, y son tomados por dos ciliidros de hierro colado acanalados en spiral, animados a la

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375 vez de un movimiento de rotacion y de vaiven alternativo, suficiente para que un tallo gire completa mente'sobre si mismo. A la salida de los cilindros, los: tallos son sometidos a la accion de dos rodillos de madera provistos de lhminas longitudinales de hierro, que funcionan como molinetes bastidores, sacudiendo la fibra limpia y desembarazandola de los fragmentos de madera que est6n alli adheridos. Cuando el aparato estf en movimiento, los primeros cilindros, de los cuales uno est6 sostenido por un resorte espiral, pueden desviarse para dar paso a los tallos mas gruesos. En cuanto a las laminas, estfn dispuestas de dos en dos, a cinco centimetros de distancia, y cada par se aleja uno de otro, quince centimetros. Se objeta que esta maquina maltrata mucho las fibras y ocasiona roturas frecuentes cuando los tallos se detienen bruscamente por los punts de inserci6n de las hojas, y sufren en estos puntos una acci6n mas energica. Hay tres tipos de diferentes dimensiones: uno de 1,500 francos ($ 300), movida por un hombre, pudiendo hacer de 60 a 70 kil6gramos de fibra limpia por dia; otro de 1,200 francos ($ 450), necesitando para moverse La fuerza de un caballo comnn y hacienda de 150 a 160 kilos por dia; y una tercera de 3,000 francos ($ 600), necesitando la fuerza de un caballo de vapor y pudiendo descortezar de 200 a 250 kilos de fibra limpia por dia. En 1877, el Ministro de la Marina compr6 una de estas descortezadoras para las colonias de la Guayana o de Cayena. La segunda maquina es mucho mas complicada; pero da productos superiores. H6 aqui la descripci6n exacta que da de ella Mr. E. Lombard en un estudio reciente sobre el ramie: "Se compone de una tela sin fin, sobre la cual se extienden los tallos por descortezar ; estos pasan enseguida entre cinco pares de cilindros acanalados longitudinalmente y con acanaladuras mas y mas pequeias. La canamiza de tallos se rompe en esto paso, asi como su corteza, y la goma-resina que envuelve -las fibras; enseguida Regan a un aparato bati-

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376 dor de una disposici6n ,muy ingeniosa, consistiendo en un tambor de gran diametro, cubierto por un lienzo perforado de agujeros, para que. caigan en el cilindro los despojos inntiles. A la salida de los cilindros trituradores, la fibra limpia va a un tambor ; alli, mientras que una rueda en forma de tr6bol la retiene y la apoya contra el palastro del tambor, un molinete batidor, llevando en su ciracunferencia tres varillas longitudinales, la bate y sacude.. El efto de la rueda de tr6bol es impedir que se ,enmarafien las fibras por la acci6n del batidor y pierAan su paralelismo. Sobre un tambor se encuentran tres tr6boles y dos molinetes batidores. Los tallos Regan al aparato divisor desembarazados .de la mayor parte de la madera y de la goma-resina. Este aparato se compone de dos mesas paralelas, moviendose como dos telas sin fin colocadas una encima -de otra. Estas. mesas estin formadas de una serie de trozos de hierro articulados, como los de una cadena de Gall y ligados centre si, de modo que forman una superficie ,con vacios poco perceptibles; los trozos de hierro estan acanalados en las parties que se tocan. Las mesas sin fin reciben un doble movimiento, uno de rotaci6n, como de ordinario, y el otro de vaiven, en un sentido perpendicular al primero; este movimiento es dado por exc6ntricos. Se comprende cual es la accion -que deben produ cir las mesas; es semejante a la que se produce frotando entree las manos la fibra limpia para despren -der la corteza y los pedacitos de madera. Al salir de estas mesas la fibra limpia pasa a un nuevo aparato sacudidor; despu6s llega entre dos mesas de dividir y asi sucesivamente por tres veces diferentes. Las acanaladuras de las mesas son 6%"mfs en mas pequelias, de manera que las 4ltimas s6lo dejan pasar las fibras sin materia extralia adherente. Esta maquina es muy complicada; pero hemos visto que la fibra se limpia perfectamente. Se pueden tratar 3,000 kilogranios de tailos en 24 horas.

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377 La trasmision del movimiento se hace por un. Arbol general, llevando tornillos sin fin en frente. de los engranes de los rodillos y mesas. Este movimiento es mas regular y mAs suave." La fuerza que necesita esta maquina es de cinco a seis caballos de vapor. Maquina de Favier. Esta maquina es, incuestionablemente, una de las mas perfectas que se hayan construido hasta la fecha. Se compene de dos partes que pueden separarse o reunirse. La prinera desprende la madera de la corteza y se le llama descortezadora. La segu'nda, que obra solamentesobre la corteza propiamente dicha, se le conoce con el nombre de raspadora. El descortezamiento se obtiene haciendo una incisi6n longitudinal en la parte inferior del tallo, que se introduce en una garganta, en la que se encuentra una cuchilla colocada verticalmente en el eje de esta.' A continuaci6n de la cuchilla, una parte en forma de proa, adherente a la parte superior de la garganta, obliga a la cabeza del tallo a abrirse y a separarse pasando por el canal formado por la proa. El tallo abierto y aplastado en seguida, pasa a Una s6rie de cilindros llenos que lo comprimen fuertemente y rompen la resina contenida entre el liber y la parte lenosa; despues, asi laminada, se present a una regla triangular, donde recibe la parte leiosa los golpes de un batidor de grand velocidad, que rompe completamente la madera y la desprende en fragmentos pequenos. Inmediatamente despues de esta operacidn, la corteza se encuentra despojada enteramente de su madera, formando una cinta dirigida hacia la salida por los cilindros. Entonces es recibida o por un obrero, o bien continue su camino hacia la segunda maquina por medio, de una tela sin fin; segan que se quiera ohtener el trabajo, en dos partes o de una mantra sin interrupcion. En la segunda parte del tratamiento, la corteza. es tomada por dos cilindros llenos, que la llevan contra un tambor de acanaladuras de tres milimetros para-

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378 lelos al eje, y cuya circunferencia inferior esta rodeada de pequenos cilindros con acanaladuras semejan tes. Pasa entre el tambor y los cilindros. A la salida de este primer tambor, se encuentra un. ventilador que tiene por objeto impedir que la corteza se desvie en su camino para llegar a un segundo tambor con acanaladuras de tres milimetros. El espacio comprendido entre los dos tambores esta ocupado por unrodillo de un diametro mats grande que el de los pequenos cilindros. La corteza pasa por entre este segundo tambor y los pequenos cilindros, para llegar y pasar entreee un tercero y cuarto tambor con acanaladuras de veinticinco diez milesimos; despu6s centre un quinto y un sexto, con. acanaladuras de dos melimetros; el espacio entre cada tambor esta ocupado por un ventilador y un cilindro,/ como en los dos primeros tambores. Los tambores funcionan por una trasmision; los pequenios cilindros simplemente por frotamientos. Esta maquina, en las dos partes de que costa, trasforma directamente por dia 215 kilgramos de tallos secos en 43 kilos de fibra limpia, y necesita un caballo de fuerza. Hay que notar que los 215 kilogramos de tallos secos, representan el trabajo de 1.075 kilos de tallos verdes. Otras maquinas. Hemos creido deber dar una descripcion exactar do las mAquinas construidaen Francia y en Argelia; las otras no tienen para nosotros sino una importancia secundaria, y no creemos necesario detenernos largamento en su' descripci6n. Seialaremos brevemente las mfs conocidas. En la m6quina Threfall, de Nueva Orleans, por ejemplo, el aparato mecanico esta caracterizado por una sucesi6n de cilindros lisos y de' cilindros acanalados o .estriados, agrupados poipares. Los cilindrolisos machacan los tallos longitudinalmente; los otros rompen las partes lenosas, y los rodillos reciben un doble movimiento de rotaci6n y de vaiv6n paralelo al eje, para facilitar el desprendimiento de los fragmentos de corteza.

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379 IE la maquina Lefranc, de Nueva York, el rami6 es machaeado por dos pares de. cilindros acanalados, despu6s tallados por dos cilindros.de materia elastica, llevando cuchillas elipzoidales. En la de Bouchard, de Nueva York; es llevado por dos cilindros acanalados delante de un tambor de paletas, que despoja los tallos de su corteza al mismo tiempo que un filete de agua disuelve las materias gomosas. En fin, en la de Colmann, de Honolulu (Islas Sanwich), el rami6 pasa y vuelve a pasar cuantas veces es necesario, bajo una serie de rodillos colocados en un bafio de agua cuya temperatura se eleva por una corriente de vapor. Los rodillos estan destinados a machacar los tallos, y el agua a disolver las materias gomosas. CAPITULO VIII. Experimentos propios para determinar la cualidad del rami6. El ramie que se extrae de los tallos por alguno de los procedimientos que acabamos de describir, pose cualidades notables que varias veces han sido puestas en evidencia por sabios experimenddores. Vamos a relatar estos ensayos. Los primeros se hicieron en L6ndres en1811, bajo los cuidados de la Compafia de las Indias, en algunas pacas que recibi6 en esa 6poca de su delegado el Dr; Buchanan, del cual ya hemos hablado antes. Comparando la tensidad de una cuerda hecha de ramie con otra del mismo grueso de canamo de Rusia, se demostr6 que la de rami6 soporta sin romperse un peso de 252 iibras inglesas, mientras que la de ciamo se rompio con el de 82. Forbes Royle cita las siguientes cifras comparativas que confirman estos primeros experimentos La fuerza del ciamo de Europa estando representada por. ........160 La del abacA es de .. ......... 190 La del ramie es de .. ...... .. 280

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380 H6 aqui otros resultados iobtenidos por Jorge Aston, para las fibras no torcidas: Cinamio de San Petersburgo 160 Rami6 de China ...250 Rami6 cultivado en Assam .310 Rami6 silvestre' en Assam .. ...343 Oiros sabios han eneontrado resultados similares. Sin atribuir a estas cifras mas importancia que la necesaria, preciso es convenir, sin embargo, en que las eifras dadas por los experimentadores, estan de acuerdo al afirmar la extrema solidez de las fibras del rani6. En fin, creemos un deber relatar las concienzudas investigaciones del Dr. Hozanam y del Sr. Forbes Watson, hechas bajo otro punto de vista. Los resultados de los examiness hechos al microscopio por el primero, con un aumento de ochenta diametros, compa-. rativamente con el lino, el cinAmo y la seda, han sido los siguientes: Especificaei6n Largo Ancho Grueso metros milimetros milimetros Rani6 .0.50 6/10 1/100 Lino ...0.05 3/10 3/100 Canamo .0.05 5/10 3/100 Algod6n ... 0.06 4/10 5/100 Seda ......00 2/10 1/100 Anofando estas cifras Mr. Horzanam, ha demostrado que la fibra primitiva del rami6 era, por decirlo asi, de toda su longitud, porque la pudo seguir sobre el campo del microscopio en una extension de 25 centimetros, sin verla interrumpida, sea que estuviese constituida por una celdilla continua, sea que las diversas celdillas que la continuaban hubiesen perdido sus tabiques de separaci6n a consecuencia de una fusion mas intima. A priori podria deducirse de esta observation, confirmada mats tarde por Mr. Vetillard, (1) que el rami6 es de una extrema solidez. (1) Vetillard.-Estudios sobre las fibras vegetales empleadas en 1a industria, un volumen, pagina 106.-Paris, 1876.

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381 Las inedidas microdinamicas siguientes, se obtuvieron por el nismo observador por medio del aparato frosodinkmico .Alcam, sobre-las fibras de cinco centimetros de longitud: Resistencia a Alargamiento antes Resistencia a la tracei6n de la rotura la tracci6n Gramos Milimetros Vueltas Rami ...... 24 0,003 180 Lino ..... 3 0,002 140 Cainamo .... .. 6 0,0021% 176 Algod6n ...... 2 0,004 696 Seda .......... 1 0,011 1038 Pero estas diferentes fibras, siendo de gruesos distintos, dificilmente se juzgaria de su valor relativo si no se redujeran todas a un dato coman: Grueso Traeci6n Elasticidad Torsi6n Ramie ....... ..1 1 1/2 1 Lino .............. 1/2 1/4 3 4/5 CAnamo ......... 2/3 1/5 3/4 10/20 Algodon ........... 1/3 1/6 1 4 Seda ..... ....1/4 1/6 4 6 De donde se ve que la fibra del rami6 es, despu6s -de la seda, mas larga y mAs uniforme que todas las otras; es mas s6lida, ins resistente a la traccion, a la torsi6n; mas elastica que el cAiamo y el lino y an el algod6n, que es el mas suave a la torsi6n y que, en fin, solo la seda le es superior. Mr. Forbes Watson, (1) por su. parte, ha experimentado la resistencia del rami6 a la descomposicion. He aqui los resultados de dos series de experiments Sucesivos; el uno consistent en una exposici6n de la fibra, por dos horas, a la sola accion del vapor ; el otro, a una exposiei6n por cuatro horas a la acci6n del va(1)Relaci6n de la preparaci6n y uso de ]a fibra del Rhea, por J. Forbes Watson: Londres, 1875. V6ase tambien el Diario de la= Sociedad de Artes, 1860; pa gina 448. /

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382 por a dos atm6sferas, seguida de un tratamiento por el agua hirviendo, por espacio de tires horas: Perdida por 100 experimentada ter. experimento 24 experimento Ranie de China ......... 0,89 0,89 Rami6 de las Indias....... 0,81 1,51 Lino ...... ......... 2,47 3,50 Abaca ......... ...........3;38 6,05 Lino de Nueva. Zelanda. ... 2,70 6,14 Cinamo de Italia.... .... .. 3,38 6,18 Ciiamo de Rusia. ...... .2,47 8,14 Yute .... ............. 19,20 21,39 Esto demuestra que la p6rdida para el ramie no pasa del hno por ciento, mientras que los otros textiles sometidos al mismo ensayo perdieron del tres cincuenta cent6simos a veintiuno treinta y nueve -cent6simos por ciento. CAPITULO IX Tratamiento quimico. Generalmente, antes de emplear el rami6 en la filatura, se le somete a un tratamiento quimico especial. Este tratamiento, variable en los diversos establecimientos donde se le utiliza es ordinariamente un secreto de fAbrica. H6 aqui uno de los procedimientos que se nos dice se emplea en Inglaterra por Mr. Jiingham Culpan, de Bradfort. La fibra limpia del rami6 se lia someramente en ma1nojos de tamaiio mediano, y se ponen en un bano, conteniendo 'un diez por ciento de sosa cAustica y un poco de aceite. La operaei6n dura de cinco a seis horas por lo manos, y se hace en grandes calderas de hierro ce rradas hermeticamente con tapas con pernost y con columna en paraguas para, tener una circulation continua de la lejia y con un calentamiento de oho atm6sferas, a lo mAs. En seguida se quita el agua y se

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383 ponen a secar las fibras. Despuws se hierven en agua limpia durante varias horas y esta operaci6n se renueva tantas veces cuantas se juzgue necesario. Un bano de hipoclorito de cal termina el blanqueo de las fibras. Los Sres Wrigh y C, de Dundee, han imaginado otro procedimiento: la preparaci6n de la fibra, segfn estos inventores, consiste en dejarlas durante veinti .euatro horas, en agua a 90Q, despues se le somete a un cocimiento en una disoluci6n alcolina compuesta, para mil kilogramos de rami6 limpio, de setenta kil6gramos de Alcali, en doscientos litros de agua. En seguida, se lava el rami6 con agua limpia, y se le somete a la accion de una fuerza corriente de vapor. Para terminar la operacion se blanquea el rami6 por medio del 'cloro. 4 En fin, Mr. Lombard, dice que encuentra bueno el procedimiento siguiente, que difiere muy poco del que acabamos de exponer: "Se amarran los manojos de fibra limpia por sus extremidades para que conserven el paralelismo de las fibras y evitar que se enmaranen en las operaciones siguientes. La fibra limpia se coloca en un bafno de agua hirviendo para disolver las materias solubles en este liquido; despues de dos horas de inmersi6n, se le saca y enjuaga en agua corriente y se le pone en otro banode agua limpia hirviendo; se le deja alli cerca de dos horas, se le saca y enjuaga como el anterior. La fibra limpia se pone enseguida en una lejia de carbonato de sosa a 30? Baum6, conteniendo 20 gramos de sal caustica por litro: esta lejia se calienta a la temperature de 25 a 30 grados centigrados; cada hora se agitan con la mano los manojos de fibra, en el liquido, tomandolos por en medio, y se exprimen como lo hacen las lavanderas con la ropa. Despu6s de veinticuatro horas de inniersi6n, se sacan los manojos, se vuelven a exprimir bien y se ponen en un bano de cloruro de cal; este bano se prepara haciendo una disoluei6n de treinta gramos de cloruro de cal por litro de agua. Se mantiene la temperatura de 25 a 30 centigrados,

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384 por espacio de doce horas, para descomponer y disolver la Boma que no se hubiere eliminado y para blanquear las fibras. $e sacan enseguida las fibras del baio de cloruro y se les lava en agua hirviendo, luego en agua tibia; exprimiendolas por medio de una torsion centre las manos, y despu6s se les pone a secar al sol. Despu6s de estas diferentes operaciones, la fibra limpia est, suficientemente preparada para sufrir el trabajo de la carda, y propia para las diferentes operaciones 'de la filatura. CAPITULO X. Hilado y tejido del rami6 Cuando se quiere hilar el ramie al estado crudo es decir, directamente despues del descortezamiento de los tallos, los telares, que convienen mejor a esta operaci6n son Los del lino; mas si se quiere hilar el ramie despues de haberlo sometido al tratamiento quimico y cnando se trata de fibras de funa longitud de cuatro a seis pulgadas, se obtienen -mejores resultados con lasmaquinas empleadas para el tejido de la lana larga o del pelo de cabra, o bien aun mezclAndola con la seda, como se hace en Inglaterra; ent6nces se le hila' en telares usados para la borra de la seda. Algunas veces se encuentra -ventaja modificando en ciertos puntos las maquinas clasicas. En una relaci6n dirigida a la Sociedad industrial del rami6, el Sr. Bailly, hilador 'del rami6 en Nay, dice que ha "llegado a combinar un ntil industrial que tomando a la vez sus diversos elementos de la maquinaria especial del lino, del cinamo,,la lana y la seda, constituye un nuevo conjunto de, fabricacion.' El autor no da la descripci6n de las miaquinas que emplea, pero es facil comprender por el nnrnero de los textiles que cita, que se sirve de telaresi continues mas o menos modificados. Una vez que el ramie estA hilado, es fTcil tejerlo. Se sabe que desde hace mucho tiempo se fabrican en china g6neros llamados hia-pou, que reunen grandest cu6lidadoe de frescuta y solidez, Lienzos que los chinos se

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385 confdrman Con lavar despuns de usarlos muchos meses y que les sirven para dos o tres anos de uso continuo. Por nuestra parte, hemos podido demostrar que el ramie no es la fibra textil que mejor se presta a las mezelas. Los experimentos emprendidos recientemente en Elbeuf, han probado que 'puede muy fhcilmente hac6rsele entrar en la fabricaci6n de los panos, tapices y cobertores: (1) un ensayo se ha hecho con 75 por 100 de lana y 25 por 100 de ramie; la mezcla de las dos materias se hace intimamente y se demuestra que la presencia del rami6 no quita a los generos sino muy poco de su calidad, y que aumenta su solidez. (2) Se ha probado en otras ciudades que el ramie pue de entrar con la seda o el algod6n, en la fabricaci6n de los articulos de fantasia de toda especie, y en la de los generos de lujo; con el lino, en la fabricaci6n de los tejidos mas finos. Todo depende en el modo como la fibra se haya desagregado. Afadamos que los hilos del ramie toman perfectamente el tinte. Resulta de serios experimentos hechos en Rouen, que siempre es posible, en 'ciertos limites, evitar una gran modificaci6n de las fibras y se puede volver, en gran parte, por lo m6nos, el brillo y suavidad que caracteriza a las que han sido desnaturalizadas por el hilado y el tinted, y esto sin recurrir a medios cuya complexidad pueda obligar a operaciones dispendiosas. (3) Cuando se hacen las mezelas es bueno tenlir el rami6 de una manera especial, paras evitar la falta de armonia en los matices. Los tejidos de puro ramie se prestan perfectamente a la impresi6n. (1) En 1884 los Sres. Chenin y Chopin, en su fAbrica do Atzcapotzalco (M6xico), fabricaron cobertores y plaids de muy buena calidad, con la lana y rami6 en la proporci6n de un 50 por 100. (2) Relaci6n sobre el empleo del rami6 en la fabricaci6n elbeniana, por el Sr. Mouchel, hijo (Boletin de la Sociedad Industrial de Elbeuf.-1881, pig. 161). (3) Notas sobre diversas modificaciones del china grass en la tintoreria por el Sr. R. Blondel. (Boletin de la Socieddd Industrial de Rouen.-1881, pfg. 457). 25

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386 Por regla general, se sirven del rami6 para la confeoci6n de tejidos ligeros, y se prefiere darles tintes claros, que son los que convienen mas particularmente a este genero de tejidos. Composici6n del rami6. Segun Tormidge, el tallo del ramie contiene: Potasa .. Sosa .. .. .............. Cal .. .. .. ............... Magnesia.................. Oxido de hierro ............ Cloruro de sodio .. F6sforo ................ Azufre .. ................ Carbono .. ..............., Alumina y silice .. ... .. .. ... ..32,37 16,33 .. 8,50 5,39 .. 0,07 9,13 9,60 3,11 8,90 .. 6,60 100,00 El Dr. Hugo Muller, de la composicion de las fibras L6ndres, ha determinado de las dos especies de rami, la b. utilis (1) y la b. nivoe (2) y ha encontrado: Cenizas .............. Agua ...... .... .. .... Extracto acuoso .. .. .... Grasa y cera .. .. .. .. ... Celulosa .. .. Sustancia intercelular y cuer-] pos p6cticos .determinados segun la perdida.........J (1) 2,87 9,05 6,47 0,21 78,07 (2) 5,63 10,15 10,35 0,59 66,22 6,10 12,70 Lo que demuestra, segin hemos dicho mas arriba, que una de las dos especies es mis rica en fibra que la otra. 1

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387 CAPITULO XL Estudio de la fibra al microscopio. Los caract6res del rami6 al microscopio han sido sefialados diferentes veces por los Sres. Vetillar, Schlsinger Wiesner, etc.; 'no podemos hacer otra eo-a mejor que reasumir las observaciones hechas ya por estos sabios, a las que anadiremos poca cosa. En los liquidos neutron, por ejemplo, las fibras de rami6 estudiadas en su longitud puede seguirse sobre un largo tramo; asi como lo hemos indicado, sus dimensiones y sus formas, carecen tambien de regulari-. dad. "Se nota, dice Mr. Vetillard, en la misma celdilla, partes llenas, lisas o finamente estriadas, dejando ver un canal central vacio o Reno en ciertos lugares de una materia granugienta; mas l6jos, la fibra se ensancha, las paredes parecen bastante delgadas y la cavidad interior muy ancha; en otras partes se presenta como una cinta delgada, plegada y muy ancha. En estos dos nltimos casos se notan frecuentemente estrias y hendiduras dispuestas en alargadas espirales. La textura es fibrosa y las fibrillas que componen las paredes tienen una .disposici6n en espiral muy aparente. Estos caracteres son inuy. acentuados. "Las puntas se adelgazan giadualmente, estan terminadas en esp6tula, en punta de sable, algunas veces bifurcadas." Los cortes son, sobre todo, los que permiten darse cuenta de la estructura de la plant y de los principios que se han de seguir para .legar a descortezarla bien. Se ve, en efecto, que la corteza esta fMrmada por tres zonas; que forman como tres capas diferentes. La de en medio es la. verdadera zona de las fibras, las otras dos la cubren por encima y por debajo. La extraccion, de cualquiera mantra que se haga, constituye lo que se ha convenido en llamar el descortezamiento del ramie. He aqui c6mo el micr6grafo 'que citamos primero ha descrito estas tres zonas. "La primera, dice, comprende la epidermis y una capa bastante delgada de parenquima lena de una materia morena que debe representar la clorofila de la planta fresca. Viene en segui-

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388 da una zona mals espesa que las otras dos y compuesta casi enteramente de fibras liberianas muy abundanfes, frecuentemente aisladas e independientes unas de -otras; estan entretejidas en grupos compuestos de un pequeno nnmero de fibras, donde cada una se encuentra en contact con las inmediatas, portun lado, o por los dos. La tercera zona, que se apoya sobre el cambium, esta compuesta de parenquima coloreado frecuentemente de moreno y en el cual se percibe con dig ficultad una segunda sarie de fibras liberianas. Las celdillas de esta zona contienen en abundancia cristales redondos, erizados de puntas. "Los cortes de las fibras contenidas en la segunda zona, la sola que nos interesa, son ordinariamente anehas en forma de polizones alargados, presentando generalmente Ingulos entrantes. Algunas veces estan aplastadas y el canal; central esta representado por una linea; las paredes, sin embargo, son bastante espesas. Las capas concentricas de acrecentamiento son muy aparentes y las estrias radiadas estan alli mar"cadas como en la ortiga de nuestro' pais.. Las formas se parecen muchas veces a las del canamo; pero son mnnos torcidas y las dimensiones mas considerables. Se distingue por lo demas, si hubiese duda, la ortiga de China del: cafiamo, por el deposito granuloso que se encuentra ordinariamente en el interior de la primera. "Otros cortes muy ilenos tienen formas polizonales..de Angulos siempre salientes; no han sido comprimidas ni deformadas como las precedentes. La cavidad central. es relativamente pequeia, algunas, veces representada solamente por un punto, como en el lino. "La boehmeria. utilis presenta las mismas tres zonas. La de en medio esta llena de fibras cuyos cortes son caisi todos alarsegados, ovales o aplastados, con formas redondeadas, como lo serlan las de un cilindro de paredes delgadas y blandas que se hubiese corm priinido. La cavidad central esta representada pbr una linea, los contornos eiteriores son casi siempre redondeados; los grupos son raros y compuestos generalmente de dos: o tres fibras pegadas por una o dos de K sus caras. Las capas conc6ntricas de acrecentamiento

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389 son muy marcadas. La zona interior contiene numerosas fibras diseminadas sin Orden en el parenquima. Estas fibras, enteramente diferentes de las primeras, son excesivamente finas, casi completamente llenas de contornos angulosos." H1B aqui cuales son las abservaciones que se han hecho sobre las fibras a Lo largo, 'con el reactivo iodado: "Los filamento de la ortiga de China sometidos a la acci6n. de los reactivos se coloran en azil o en violeta, sin que esta coloraci6n parezca nunca modificarse por una cubierta exterior. Las fibras parecen netas y siempre aisladas las unas de las otras. Asombran desde luego las enormes diferencias de tamaiio que presentan. Como son muy largas y como las puntas comienzan a adelgazarse a una gran distancia del extremo, se sigue que el medio de la fibra y las partes proximas a las extremidades tienen diametros cuya diferencia es muy considerable. Cuando se advierten estas enormes diferencias en el campo del microscopio, se creeria que los gruesos de las fibras varian'en limites considerables; pero no es asi, son las diferentes parfes de una misma celdilla las que produced frecuente mente este efecto. "Las fibras se presentan bajo diferentes aspectos, como ya hemos dicho. Las unas son llenas y tienen in canal interior conteniendo una sustancia granugienta coloreada en amarillo moreno; otras mas anchas tienen paredes 'relativamente delgadas que se han aplastado sobre si mismas, el interior esth vacio o conteniendo en varios lugares el deposito granuloso 'que acabamos de mencionar. Las que estan plegadas o en forma de cintas generalmente estin vaeias. Casi todas estin cubiertas de finas estrias paralelas al eje o dispuestas en espiral. Las hendiduras que se ven en las fibras gruesas afectan, sobre todo, esta disposici6n. "En muchas fibras se notan lineas transversales mas subidas de color, rnuy finas 'y cruzfndose en diversas direcciones, de manera que forman una especie de ve teadura. Cuando estas lineas, provienen de pliegues de frotamiento, son muy acentuadas sobre las fibras llenas y se cruzan a menudo en forma de X con hincha-

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7 390 miento de las paredes en las extremidades de las dos ramas. Las puntas no dan lugar a ninguna observacion." He aqui como se comportan los cortes con los reactivos: "Los cortes preparados con los reactivos se coloran en azul o en violeta y hacen ver mejor los tallos de las' fibras "que acabamos de sefialar mas arriba. Estan ais ladas en bacecillos poco abundantes.. En estos hacecilos las fibras parecen juntas, puesta la una al lado de la otra, no se tocan sino s6lo poi sus caras planas o ligeramente convadas; pueden separarse las unas de las otras con mucha facilidad. Las que son de lados rectos y de ingulos salientes tienen una cavidad central pequefia y Ilena generalmente de una sustancia granugienta coloreada en amarillo moreno. Las otras, y son las mas abundantes, son alargadas, 'de contornos redondeados, presentando senos o angulos entrantes; sus paredes son relativamente poco espesas y a menudo marcadas de estrias radiadas que se tienen algunas veces hendiduras, produciendo una soluci6n de continui.dad en el corte. Las capas conentricas de acrecentamiento se hacen mucho mas aparentes por la colorau ci6n, asi como en las primeras; la acci6n de los reactivos hace'siempre resaltar este caractet de una manera mas notable. La cavidad interior es ancha de formas irregulares, segin la deformaci6n que ha sufrido la celdilla hueca. Cuando estas fibras estan pegadas las unas a las otras, las paredes en contacto son reetas y los Angulos adyacentes en vez de ser redondeados, son bastante vivos. Se notan alli dep6sitos de materia amarilla, adherentes a algunos puntos del contorno interior o formando dentro de este contorno un ribete irregular que no llena toda la cavidad. Los cortes de la ortiga de China se parecen mucho a los del eianamo, pero son nmucho mas grandes; asi como lo hemos ya esplicado, se nota alli frecuentemente la presencia en el interior, de una sustancia granugienta, y el contorno exterior no estf nunca ribeteado de amarillo como en el ciamo." FIN DEL TOMO PRIMERO.

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INDIGE DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE TOMO PAgina Pr6logo del author. .......................... 5 M6todo para el cultivo del hrbol del cacao, por D. C. Martinez Rib6n. .................................. 21 Adici6n al anterior tratado sobre las grandes ventajas que ofrece el cultivo del cacao, y manera de recojer las cosechas y preparar el grano para la exportaci6n; par Francisco Javier Balmaseda. ...................... 41 Metodo para el cultivo del tabaco segfn se practicaen la Vuelta-Abajo de Cuba, con algunas indicaciones de mejoras que podrian adoptarse, escrito por Mr.' J. Jens, comisionado al efecto por el Gobierno de Inglaterra. .........:.............................. ..57 Ap6ndice par D. J6s0 Brito y Brito. .... ............ 83 Manual para el cultivo del maiz en Cuba, y para la formaci6n de potreros de yerba de Guinea, par Francisco Javier Balmaseda. .......................... 91 Prados artificiales. Sobre la manera de extirpar, o por Jo menos disminuir, los ixodes (Garrapatas) de las sabanas. y que 6stas y los terrenos anegadizos se cubran de pastes permanentes y sustanciosos, par Francisco Javier Balmaseda. ............ ..................153 Manual para el cultivo del cafeto, por D. F. Madriz, arreglado al clima de PanamA por D. Jos6 Cazorla, con una adici6n por Francised Javier Balmaseda. ..... 159 El caf6 de Cuba, su pasado, su presented, su porvenir, par Francisco Javier Balmaseda. .................... 225 Los cafetales, 'por Francisco Javier Balmaseda. ...... 239 La pita y el henequen. Conveniencia de que se fabriquen en esta Isla sacos de envase para exportar azfcar con la materia textil de esas variedades del Agave americano.-M6todo rftstico para la desfibrinaci6n.-Cultivo del maguey en M6xico.-El plAtano manzano (Musa textil, Linno) produce 'fibras propias para former esos sacos y otros tejidos, par Francisco Javier BalCultivo del henequ6n (en Colombia fique) par el Dr. Fermaseda. ........ ................ 245 nando Escovar y Erasmo M. del Valle H., ...... 261 Manual para el cultivo del algodonsro, par D. Joaquin Nombela Perez, arreglado al cima de Cuba y notablemente reformado y aumentado con nuevas observaciones,-dates y not.icias, por Francisco Javier Bahnaseda 281 Cultivo y descortezamiento del rami6, par Alfiedo Benouard, hijo, traducido del francs par Jos6 C. Segura, con una advertencia preliminar a los quo emprenden en esta industria, par Francisco Javier Balmaseda. ......................................... 345



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No puede reimprimirse en castellano
la parte original de esta obra en los
dominios espanoles, por ser propiedad
del Editor, quien ha hecho el dep6sito
que marca la ley.


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BIBrdbTECA DR "LA PROPAGANDA LTTERARIA"


TESORO
DEL


AGRICULTOR CUBANO

MANUALES

PAR L CULTIVO OF LAS PHINCIPALES PLINTAS PHOPIAS BEL CLIMAX
DE LA

ISLA DE CUBA
ESCRITOB COLECCIONADS POR

DON FRANCISCO JAVIER BALMASEDA

AMPLIADOS
CON ESTUDIOS SORE EL PORVENIR DE VARIOS PRODUCTOS AGRICOLAS,
LOS MRJORES MERCADOS DE SU CONSUMO, ETC., Y UN TRATADO
SOBRE CRIA DE AVES DOMASTICAS

EL GALLINERO DE CLIMAS CALIDOS
TAMBItN SE INCLUDE ALGO SORRE
APICULTURA, HOLTICULTURA, GANADERIA, ENFERMEDADES DE LOS
ANIMALES, FORMAt6N DE POTREROS, FLORICULTURA, ETC.




TOMO I

CACAO-TABACO-CAFE-MA IZ-HENEQUEN-ALGODON-RAMIE.


SEGUNDA EDICION CORREGIDA Y AUMENTADA


HABANA
LA PROPAGANDA LITERARIA
IMPRENTA-LIBRURIA-MUSICA-PAPELERIA-E NCUADERNACION
Calle de Zulueta nam. 28
1890


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PROLOGO DEL AUTOR


Nada interesa tanto a la isla de Cuba como irla pre-
parando para la transformacion agricola, cuya proxi.
midad se anuncia en todas las manifestaciones de los
hechos que vienen sucedi6ndose.
Puede sentarse este dilema: o se efeetna un cambio
en los cultivos, o quedar este pals sujeto a frecuen-
tes y ruinosas perturbaciones econ6micas, como la ac-
tual. El azicar, en adelante, no puede ser el todo, sino
una parte de la riqueza ptblica.
De aqui nace la conveniencia de las obras didActi-
cas que sirvan de guia a los que formen cacaguales,
naranjales, eafetales, plantios de henequen, &., y al
inismo tieinpo generalicen en los eampos las buenas
practicas, que cuando llegan a ser patrimonio del pue-
blo esparcen el bienestar, simplifican el trabajo y'dupli-
can la produeci6h.
Es muy ltil aconsejar a los pequelios propietarios
que se dediquen, con sujecion a las mejores reglas, al
cultivo de plantas anuales de products exportables, co-
oi el tabaco, el maiz la patata y el trigo.
Los grades capitalistas que quieran invertir sus fon-
dos en la agriculture, ma's atentos a lo venidero que a
las exigencias del presente, siempre tan apremiantes pa-
ra el pobre, harn bien en fundar plantios de cacao
con seinilla de, la isla inglesa Trinidad de Barlovento,
do naranjos, de henequen de cautchue, &.
1 Cuan- pr6diga ha sido en esta Isla la naturaleza, y



6


c6mo desperdician los hombres sus donesi El Arbol del
cautchuc, que parece originario de esta tierra, segnn la
lozania con que en ella crece, es rico en una goma que
tiene multitud de aplicaciones, y 'es el articulo mats va-
lioso y de mas esplkndido porvenir que hay en el mundo.
El trigo puedeo cultivarse con toda confianza, prefi-
iti6ndose la semilla de climas calidos, muy comtn en An-
dalucia, llamada moruna; su calidad es- como la del
candeal. En las cercanias de la Habana se ha cultiva
do con la nombrada de Chac6n, traida de las provincial
de la Mancha (Espana) y el 6xito fu6 feliz. Tambi6n
debe tenerse presente que en la antigiiedad los vecinos
de la provincia de Santa Clara se provefan de harina
eriolla. Haremos notar que sembrado el trigo en estas
latitudes en el mes de Octubre hasta el 15 de Noviem-
bre, se halla libre de aljorra, y que el suelo le es tan
propicio, que suele danarle la superabundancia de lo-
zanfa, pues brotan de muchas matas hasta cincuenta es-
pigas, que no todas contienen granos.
El henequ6n (agave americano) vive m4s de la at-
m6sfera que de la tierra; prospera en los lugares are-
nosos y esteriles donde otras plantas no hallarian ele-
mentos de vida; asi es que se le ve en las playas nacido
espontaneamente.
Nos apresuramos a decir, por Lo urgent important
to del aviso, que la variedad comnn, lamada maguey,
de hoja ancha, muy abundante en parenquima y esca-
sa de fibras, no es la que debesembrarse, sino la de ho-
jas mats delgadas, conocida en Yucatan, Estado federal
mejicano, con el nombre de henequen. Es sensible que
varios cultivadores cubanos hayan adoptado para sus
plantios el maguey, de que sacan en M6xico el agua-niel
para el pulque, y nunca la materia textile.
Recomendamos muy particularmente el cultivo del
henequen. Ninguno le excede en las utilidades que rin-
de, ni en menos cpstos de producci6n, ni en necesitar
menos cuidados, ni en garantias de su valor cambiable
en la actualidad y en los futuros tiempos, pues se funda
esa garantia en el creciente consumio de cordeles para
la marina del miundo. Es competidor del abatd, mu-
sasea (plAtano) del que se saca una fibra muy resisten-


7
te. El abaed, propio de este clima, constituye la prin
cipal riqueza del Archipidlago Filipino. Nos admira que
no se haya introducido en Cuba; y de paso diremos
que hemos obtenido filamentos muy fuertes de plata-
no inanzano, que tanto abunda. Ojalh que se practi-
quen ensayos;_sus fibras no pueden menos de ser apli-
cables a mas de la cordeleria, al tejido de ciertos lien-
zos, como Lo son las del abaci y el henequ6n.
Hay algunas variedades de plhtanos que se conser-
va el fruto mas del tiempo suficiente para su esporta-
ci6n a los mercados del Norte, bastando decir quo los
distintos vapores que conducen este artienlo del Itsmo
de Panama (Col6n, Aspinwall) a New York, emplean
por lo regular nueve dias, y que de la Habana demoran,
siete horas a Key West. Nada hay tan pintoresco como
los platanales de las f6rtiles orillas del Chagres, con
sus herosos racimos y sus hojas color verde esmneral-
da. El racimo, puesto en el embarcadero se vende a
cuatro y cinco reales plata, y no pocos cultivadores han
formado en corto tiempo grades capitales en esta in-
dustria Io mismo en el Itsmo que en Livingston, em-
bocadura del rio Dulce (Guatemala). Una empresa
de este genero tiene perspectiva lisonjera en las costas
cubanas, o en el interior de la Isla donde sea facil el
trasporte por ferrocarril al embarcadero. Por lo de-
mas los platanales no requieren otras atenciones que
una o dos limpiezas al afio, y entresacar los vAstagos,
que, como en todas las musaseas, brotan en crecido nu-
mero de la yoma matriz, se privan unos a otros de la
cantidad de aire y de luz necesaria, y apropifndose la
savia que debia nutrir el Arbol y correr hacia el fru-
to, lo esterilizan para la produccion; mfs dejandose-
les tires renuevos, darn estos no solo pingiies cosechas,
sino que triplicado el numero de individuos desde el
segundo ano, quedarA triplicado tambien el numero de
racimos.
El algod6n es digno de ser atendido, y el Gobierno
podia establecer una fabrica de telas blancas, o alen-
tar cone una subvencion al que la funded. Esto trae-
ria un gran ahorro en los gastos del pals, y ya se sabe
que un real ahorrado es un real ganado, lo mismo para




thi particular que para un pueblo. Hasta se puediera
hatee ina conibinaci6n en que lejos de gravarse el Es-
tado; la, fabric de tejidos de algod6n le proporcionase
tins rental.
Como esta gran isla tiene la figura geografica de
uha lengua de pajaro y las moleculas de agua salada
so elevan a muchos metros de altura, por la evapora-
ci6n solar y por el choque de las olas en las rocas, la
brisa las arroja sobre la tierra y se puede decir que es
donstants el riego que reciben casi todos los campos.
El algodonero y el cocotero tienen una particularidad:
les hacen tairo beneficio esas moleculas salitrosas, que
iespecto a btras plantas pudiera compararse su action
aila de los aghaceros primaverales. No olvido que los
ilahntios de algod6n corren el riesgo de verse devorados
por los insectos, a veces en solo una noche; mas Ano
existe este mismo inconveniente en los Estados Unidos,
que son los principales productores del que se consume
bil el mundo y que represents una suma fabulosa en
el cuadrb de la sorprendente riqueza de aquellos pros-
peros Estados? 7&No compensan estas perdidas even-
tuales las cosechasztue se logren? l No podian enmprei-
dbrer estudios para extirpar esas plagas, o por lo me-
nos disminuir sus desastrosos efectos? En la costa atlan-
tica del Continente y en diversosi puntos de Am6rica
en pocas ocasiones se pierden las cosechas, y los labrado-
{s mfts pobres -traen al mereado muchas bestias car-
gadas de algod6n en rama, que el comerciante manda
a einpacar y remite a Europa, o vede a los industria-
les del pals, como que desde los mals remotos tiempos de
ios Incas, los Aztecas y los Zipas fu6 conocido po- 1os
amiridan6s el tejido de algod6h y de seda; formaban tan
primorosos lienzos que excedian en arte y belleza a los
fabri6ados en Europa.
Es muy censurable que se importe en Cuba man-
teca de Chicago, pagfndose un pesado tributo a los Es-
tados Unidos, siendo asi que en estos campos abunda
eomo producci6n espontinea la almendra de la loreo-
doxa regia (palma real), tan nutritiva para los eerdos;
y pudiera ademas cosecharse maiz, no s6o para las ce-



9
bas, y que 6stas abasteciesen el mercado de manteca,
sino para exportar en cantidades considerables.
La cria de abejas es en extremo productiva; Cuba
today es una floresta. Bien dijo Colon: "Es la tierra
ms hermosa que ojos humanos han visto."
Un pueblo inteligente debe afanarse por importar po-
co y exportar mucho, y tambien en exportar diferen-
tes articulos, para no vivir expuesto por las oscilaciones
de los valores en los mercados a perdidas que pueden
traer hasta la falta de recursos para los gastos necesa-
rios a su existencia como sociedad civilizada.
Tocante al ganado vacuno, al repoblarse la Isla des-
pu6s de la guerra separatista, han debido introducirse
tipos reproductores de la raza de cuernos cortos- de
Durham. Es verdad que son cars; pero el cruzamien-
to y a la vez la conservation de la raza pura cuatri-
plicarian el peso de las reses que hoy se consumen, bas-
tando decir que ya desde 1790 un buey, hijo del toro
"Hubback" y-de la vaca "Favorita", pes6 1,370 kilo-
gramos, o sean ciento nueve arrobas y quince libras.
La genealogia de esta raza bovina, tan perfeccionada
por la selecci6n desde el tiempo de Carlos Collin, se
conserva en Inglaterra con prolijo esmero, emplean-
dose una .verdadera heraldica. j Qu6 cosa mas natural
que declarar libres de derechos de aduana, para siem-
pre, los ejemplares que viniesen al pals para la cria,
de esa raza, y de otras igualmente selectas, y aun es-
tablecer el Gobierno por su cuenta establos donde acu-
diesen los agricultores a fecundar sus vacas, pagando
un medico impuesto?
Del fomento del ganado vacuno nacen dos industrias
poco desarrolladas en esta Isla: la fabricaci6n d&que-
sos y de mantequilla.
Tiempo es ya que los ganaderos cubanos arreglen sus
procedimientos a los adelantos de la 6poca. El siste-
ma cooperativo, que es la forma mas comnn y facil del
principio de asociacion, debe implantarse inmediata-
mente en estos campos. El tiene su mayor elogio en las
fAbricas centrales de queso y mantequilla, cuyo costo
se gradua en los Estados Unidos en tres mil pesos, que
se reunen alli por lo regular en acciones de 25 pesos.


I.



10
El duefno de una lecheria de muchas o pocas vacas, no
tiene que hacer otra cosa que ordefiarlas y esperar que
el Director de la fAbrica (que debe ser persona muy
inteligente) made por la lelhe. Al principio, cuan-
do se establecieron en aquellos Estados estas fabricas
centrales, hoy tan numerosas, producia cada vaca trein-
ta pesos oro, anuales; se calcula que al present produ-
ce ochenta. Esto que proponemos obedece al mismo
principio de los ingenios centrales, que al desaparecer
el trabajo forzado de la Isla han salvado la riqueza pu-'
blica, consistente en la producci6n. del azncar.
Las fuerzas cooperatives (colectividad; reunion de
fuerzas) son la palanca de Arquimedes del siglo en que
vivimos.
Y qu6.dir6 de la perfection $la raza de ganado ca-
ballar por medio de las casas de monta, lo cual seria de
tanto provecho? j Qu6 de la porcina por medio de la
selecci6n y el cruzamiento, teniendose como asunto prin-
cipalisimd la medicina profilactica y curativa, sobre to-
do la profilactica, para impedir las frecuentes grandes
epizo6tias?
. A Que dir6 de la cria de aves dom6sticas, quo tiene el
nm6rito de ser alcancia de las familias pobres, y que pue-
de figurar en la exportaci6n con una suma respetable,
asi en aves como' en huevos?
I Que dire, volviendo a los productos vegetables, de al-
gunas vituallas y legumbres que por la variedad del cli-
mra pueden llevarse al Norte en los meses de invierno, y
venderse con mucha estimaci6n?
A Qu6 dir6, en fin, de las frutas, estando esta Antilla
a las puertas de un poderoso mercado de-mks de sesen-
ta millones de consumidores ?
Hallanse aqui todas las variedades de las aurancia-
ceas: naranjas, toronjas, limas, etc. El lim6n agrio (ci-
trus limonium, Linneo) es silvestre ; hfllanse ebmo en
su natural domicilio la pifia (Bromelia), el cocotero etc.
El cocotero (cocos Nucifera, Linneo), cuya explotacion
vedan el empirisnmo, la inercia y la falta de buenas le-
yes. Da lastima, se contrista el Animo, al contemplar
los miles y miles de troncos secos, nltimos y pasajeros re-
presentantes, si no se pone remedio, de los-pintorescos


0



& 11
plantios atacados fieramente por un insecto,,por un hon-
go, o por causas atmosfericas, que nada se sabe con fi-
jeza. (1) ;Qu6 6rbol tan until y admirable! En verdes
urnas ofrece al hombre en los elimas intertropicales sua-
ve nctar que mitiga la sed, y al mismo tiempo una al-

(1) No se sabia cuando escribi este pr6logo en 1884: hoy
existe una teoria que parece muy fundada.
El enemigo de los cocoteros es, segun ella, un insecto de la fa-
milia de las cochinillas, a la que pertenecen el Coccus del naran-
jo, el Aphis Mtpuli, que destruye en algunos aflos los campos de
l6pulo de Inglaterra, el Aphis lanigera, que cae sobre el manza-
no, etc.
Este descubrimiento se debe a mi malogrado o inteligente ami-
go el Dr. D. Federico GAlvez, quo .lo llam6 Cococivoro vanddli-
cus, segun puede verse en la extensa carta que me dirigi6, y quo
se halla en el 24 tomo de esta obra.
Present6 a la Academia de Ciencias medicas, fisicas y natura-
les de la Habana el fruto de sus observaciones, y se le impugn6
por un acad6mico, prevaleciendo la opinion del Dr. Rams lde que
el autor del daifo era un uredo, opinion apoyada por el venera-
ble Poey: mas este ha rectificado, porque el Dr. D. Carlos de la
Torre, notable naturalist, asegur6 el aflo nltimo (1889) ante
la misma Academia que en efecto se trataba de un Aphis, y que
el Dr. GAlvez habla tenido raz6n.
El Dr. La Torre no ha expresado el medio prctico de extir-
par esta plaga, por lo cual sefalar4 el que me parece mas ade-
cuado, y tal vez es el nnico, dado que realmente se trate de un in-
secto. Echesele al cocotero en el cogollo flor de azufre mezela-
da con cal y p6ngansele lienzos con sal, a manera de saquitos, .en
las axilas, o sea union de las pencas y el tronco. Dos saquitos a
uno y otro lado en las pencas mas inmediatas al cogollo para quo
desleida esa sustancia con el sereno de la noche la absorb el Ar-
bol. A este le es tan beneficiosa la sal que bajo su influencia no
s6la crepe con rapidez y lozania cuando es pequeflo, sino quo rin-
de riquisimas cosechas.
Preparado de este modo el cocotero enfermo, se amontona brus-
ca a su pie, media Vara alrededor del tronco, y se le da fuego,
para que el humo y el calor maten el parfsito, gue se halla es-
pareido en todas las pencas.
En un gran plantio se amantona manigua, para quo quede el
campo del cocal en los lugares invadidos, como una roza, cuando
ya se han derribado las yerbas y arbustos, y en esto estado se le
aplica el fuego.
Los cocateros se verfn mustios, al parecer moribundos, si ha si-
lo mucho, cual convene, el fuego; mas pronto vuelven en si cn-
rados del mal. Si esto /no se hace, la plaga no dejara uno solo
con vida; todos, todos 'morirfn. Advierto que cuando amarillean
las hojas y se seca el cogollo, debe derribarse el Arbol y reducir-
se a cenizas para,evitar el contagion, que es volatil y recorre gran-
dee distaneias.


6



12


me'ndra alimenticia ibundantisima en una grasa que
en muchos paises se aplica a los condiments en lugar
de la manteca de cerdo, y para el alumbrado, teniendo
ademas muy apreciables propiedades medicinales.
Si el cocotero desapareciese de la haz de la tierra, so-
brevendrian espantosas epidemias, por inanicion, en los
numerosos puntos del globo habitados por tribus salvia


En. el jardin de la casa de la senorita Maria Suarez y Franchi
Alfaro, en San Antonio de los Banos, habia cuatro cocoteros con
las hojas amarillas, seflal caracteristica de esta enfermedad, y
uno de ellos tenia el cogollo seco. Hallandome en aquella villa en
Enero de 1890 aconsej4 que se derribase e ineinerase este tiltimo,
y que a los tires restates se le aplicase el azufre, cal y sal en el
orden que dejo indicado. No fu6 possible la incineraei6n porque las
fuertes brisas podian causar el incendio de la casa; pero se le
aplic6 el hacha al cocotero que podia considerarse incurable, me-
jor dicho, ya muerto, y se le pusieron a los otros los saquitos de
sal, regandoles cal y flor de azufre en el cogollo. Al mes ha-
bMan perdido la amarillez y estaban sumamente lozanos.
Se me -ocurre to siguiente: si el insecto estaba esparcido en las
hojas jc6mo pudo morir con la cal y azufre que solo se regaron
en la yema terminal? En el pedazo de la penca que examine so-
lo habia una tela compacta, como de algod6n, del tamalo de me-
dio real, que encerraba en su seno o cubria, un cuerpo redondo,
algo aplanado, poco mss grande que un grano de pimienta y que
parecia un deposito de hueveeillos. Las hojas estaban salpicadas
de pequeofas a innumerables listas moradas en todas direcciones,
a manera de araflazos en la piel humana. Falto de instruments
apropiados y convaleciente de una grave enfermedad, no ampli6
la observaci6n, y ahora pienso que sea o n6 exacta la teoria del
Dr. GAlvez, ratificada por el Dr. La Torre (par exacta la tengo),
puede suceder que un crecido nfiniero de los cocoteros que sucum-
ben no sean victimas del parfasito, sino que mueren an6micos por
falta de las sustancias nutritivas de la tierra, que ya han ago-
tado. En este caso la sal, que es un alimento tan codiciado por
6sta planta, fu6 la que realize la curaei6n de los trees individuos
que embellecen el jardin-de Ia Srta. Suarez.
En fin, en mi afan par salvar los plantios de cocoteros de Cu-
ba, y por ser asunto de inter6s universal, he consultado el caso
con el Depatamento de Agricultura del Gobierno de Washington
en 1886, y 6ste me contest6 que de las varias opiniones expresa-
das en el 29 tono de esta obra,' las que le parecen mi fundadas
son las do los Dres. D. Felipe Poey y D. Sebastian Alfredo do
Morales; el primero atribuye el mal a fen6menos atmosf6ricos y
cI segundo al ferment do la savia, que se convierte en vinagre.
Ttespecto a remedios curativos el Departamento opin6 que la
ca y el azufre, que yo le indicabaI son los mejores.-(Nota del
autor).



13


jes, que casi no conocen otro elemento de subsistencia
que la delicada almendra.
El comercio de cocos de esta Antilla-con los Estados
Unidos podria elevarse a una cifra que hasta ahora no
ha sido ni siquiera imaginada, porque nadie ha pensado
aqui en otra cosa que en sembrar canas de azicar si ex-
ceptuamos la comarca de Baracoa, cuyo bienestar de-
pende de ese cultivo y es probable que lo pierda con la
terrible plaga.
No queda la mas leve duda de que no existe.otra em-
presa en que con mayor descanso y con menos gastos
puede asegurarse a los cinco anos una renta pinge, sin
mas trabajo que recoger el coco seco, que cae como una
incesante lluvia en los grandes cocales, y despojarlo de
su concha. El empirismo no estudia, no prev6e el mal,
no mejora, y no conserva, y siempre es sorprendido
cuando la desventura toca a su puerta; el empirismo es
la muerte, la ciencia es la vida.
Se ha dicho que la agricultura es la nodriza de las
naciones, y pudiera agregarse, que la ciencia es la no-
driza de la agricultura.
Suplicamos al lector nos permita una digresi6n para
hablar de, un proyecto Intimamente relacionado con el
asunto que vamos tratando, y de cuya realizaci6n se
derivarian muchos y grandes bienes.
En el Ministerio de Fomento del Gobierno de Ma-
drid existe un expediente que promovimos en aquella
corte, a fines de 1883,, proponiendo la celebraci6n de
un congreso international entomol6gico, congress ne-
cesario, que interesa a la agriculture del mundo, mer-
mada todos los aiios por los insectos, que a veces, en al-
gunos puntos, dejan destruidas las cosechas por com-
pleto, presentndose entonces el hambre pdblica, ge-
neradora de pestes y de graves males sociales, morales
y politicos.
Los pueblos, triste es decirlo, viven mas del pan que
del espiritu. El hambre quita al ser rational los ins-
tintos del bien.
En aquel tiempo nos haliabamos fuertemente impre-
sionados al contemplar las provincial de la Mancha in-
vadidas por la langosta; a La Francia, en sus vinedos,
por la filoxera, etc.



14


Tambian influla en nuestra mente el haber dejado a
nuestra patria adoptiva, Colombia, y a casi toda la
Amei'ica del Sur, sufriendo los estragos del espantoso
ortoptero que desol6 el Egipto en los tiempos biblicos.
Parecionos que convocandose a los sabios del univer-
so se lograria por medio de la asociaci6n de las ideas
y la proteccion de los gobiernos, el 'aprovechamiento de
los estudios efectuados aisladamente en todos los pai-
ses cultos, y que vendrian a ser, en' conjunto, el fru-
to casi divino de los esfuerzos del genio humano.
La lucha de la inteligencia con la naturaley en de-
fensa de nuestra especie, es la guirnalda resplande-
ciente que cinen las naciones que aspiran a grandiosos
destinos. La naci6n mas feliz no es aquella que tie-
no mayor numero de habitantes,, ni mayor nimero de
heroes, sino la que mias influya en el bien de la huma-
nidad. Este congreso hubiera ensanchado el circulo
de los conocimientos actuales, mejorado la suerte de di-
versos pueblos, undo la acci6n do los gobiernos' uor
el atractivo de un interns comun, y dado renombre
imperecedero al jeven monarca que lo patrocinaba.
La idea fu6 acogida con entusiasmo en las altas re-
giones oficiales, se celebraron numerosas reuniones en
la Sociedad Matritense, y trabajaron sin descanso por
realizarla reputados naturalistas y hombres de buena
voluntad, tales como el Dr. Letamendi, catedratico de
San Carlos, que fue nombrado presidente de la comi-
si6n ejecutiva y que acaba de hacer notables experi-
mentos respecto de la tenacidad de vida de las bacte-
rias el doctor AzcArate, cuya palabra, como un jorren-
te, apenas alcanza las rapidas ideas que pasan como
relampazos por su imagination cuando penetra en el
campo de las ciencias naturales; el joven D. Ignacio
Bolivar, laborioso entom6logo, que personifica Ta mo-
destia y promote dias de gloria a su patria; Dres. Mes-
tri de San Juan, Tejada y Espana, Galagarza; don
Miguel Rodriguez Ferrer, que ha publicado obras de
relevante m6rito sobre Cuba:. el doctor D. Emilio Fe-
rrer de Couto, excelente m6dico, secretario de la Junta
organizadora del congress y autor de Ia luminosa Me-
moria presentada al Gobierno resumiendo los trabajos



15


preparatorios y desenvolviendo el plan quo debia se-
guirse, etc.
Habiase acordado traspasar los limites de la entomo-
logia y presentar al congreso como una de las tesis que
debia resolver, si el c6lera y la fiebre amarilla eran o
n6 enfermedades parasitarias, y si lo eran, de qu6 mo-
do debian ser combatidas.
Ya entonces corria como cosa sabida entree aquellos
distinguidos espafioles, segan lo habia enseiado el emi-
nente Pasteur, Davaine y otros sabios, que esas en-
fermedades y otras muchas, provienen de seres micros-
copicos que se apoderan del organismo; sofibamos to-
dos con el descubrimiento de grandes verdades, y. con
hallarnos frente a un inmenso mundo de atomos vi-
vientes; y esperabamos, llenos de cierta confianza, que
el congreso devolveria a los liombres su condici6n de
cosmopolitas, que han perdido en determinadas regio-
nes de America, donde la terrible fiebre abre el sepul-
cro a los nacidos en climax frios.
El espediente qued6 ultimado, como suele decirse en
el lenguaje de las oficinas; s6o faltaba expedir la Real
orden covocando a los gobiernos para que enviasen sus
representantes a Madrid en la fecha que se fijase; pe-
ro los ministerios duran poco en Espana, y la political
de corto alcance, la political bizantina, lo absorbed todo...
Present6se al Sr. Sagasta, Presidente del Consejo,
una. respetable comision; la acogi6 con la mayor bene-
volencia, aplaudi6 el pensamiento con entusiasmo y ofre-
ci6 que se celebraria el congress en el t6rmino necesa-
rio para las convocatorias, ann cuando no habia suma
incluida en el presupuesto.... El Sr. Sagasta, a los
pocos dias, dej6 de ser Ministro.
Sucedi6ole el Sr. Posada Herrera, y present6sele otra
comision, de la que formamos parte. Olmos de sus la-
bios un brillante discurso que nos admir6 por los va-
riados conocimientos de que di claras muestras aquel
docto y venerable anciano; mas a los pocos dias dej6
tambien de ser Ministro.
Ocup6 su puesto uno de los hombres de Estado no-
tables de Europa, el Sr. Canovas del Castillo, obligado
a prestar atenci6n a estas cosas por la fuerza de su



16


genio y por su fervoroso culto a las ciencias; mats le-
g, ia estaci6n del calor, la Corte,. como de costumbre,
qued6 desierta y regresamos a Am6rica, quedando en
olvido, probablemente para siempre, tan ntil proyecto.
Muy pronto el terrble viajero del Ganges apareci6 en
Francia y despuis en Italia y en la misma Espafia.
I ufn acertado, cuAn prudence hubiera sido oir .las
opiniones de las notabilidades contemporfneas!
A mias del impulso qde hubieran tenido las ciencias
naturales, se hubieran acordado reglas sanitarias, que
llegarian a ser obligatorias para todas las naciones, co-
mo la parte mfs important del derecho de gentes, sen-
tAndose asi principios invariables en lo que mks intere
sa a la familia humana: la higiene universal.
Apenas se concibe que los hombres publicos que de-
terminaron ls conferencias sanitarias de Constantino-
pla, no pensasen en estas reglas, pies con 1ellas es evi
dente que no sufrirfa el comercio del mundo de tiempo
en tiempo, esos trastornos que ocasionan tanta ruina,
provenientes del diverso criterio- de los gobiernos res-
pecto a las cuarentenas.
Vease, pues, con cuantos titulos el congress interna-
cional entomol6gico, o mejor dicho, medico entomol6gi-
co, hubiera sido un fausto acontecimiento, digno de re-
yes y de sabios.
Al presented, el Sr. Conde de Tejada de Valdosera, es
Ministro de Ultramar, con amplias autorizaciones otor-
gadas por las Cortes, y parece dispuesto a emprender
una serie de provechosas mejoras; abrigamos la espe-
ranza de que active el espediente, aunque no correspon-
da' a su Departamento, siquiera para salvar los pocos
cocales que quedan en Cuba, fomentar nuevos plaiitios,
libertar el tabaco de la multitud de insectos que devora
la mitad de las cosechas, y favorecer las islas Filipinas,
donde esos enemigos del reino vegetal aminoran todos
los aios la producci6n.
Ademfs: 1 los campos de la misma Peninsula no se
hallan actualmente desolados por la langosta, que re-
duce a la miseria las provincias de la Mancha y amena-
za estenderse a todo el territorio de la nacion? 1No des-
truye la filoxera las vides y puede hacer Adesaparecer la



\ 17
mayor riqueza de Espana? l No-se multiplican los he-
mipteros, los lepidocteros y otros muchos insectos que
atacan todas las plantas?
Los gastos del congreso hubieran sido pocos, puesto
que cada gobierno sufragaba los de su representante.
Volvamos a Cuba: esta Isla esta sufriendo una tran&
formaci6n social, politica y economic, ineludible. Cuan-
do esta transformaci6n 'se complete, tornarn loc tiem-
por normales, y se gozar de bienestar mis s6lido.
El nuevo movimienfo que debe imprimirse a la agri-
cultura, exije, a fin de no dejarla sin rumbo, la crea-
cion de un Departamento especial del ramo en el Go-
bierno Superior civil, tomandose por modelo el de-los
Estados Unidos. Seria una preciosa rueda, que engrana-
da en la mAquina administrative; pronto, muy pronto,
dejaria sentir su acci6n benefica. A ese Departamen-
to, y a las Juntas de Agricultura, que funcionan des-
de los dias del inmortal Jorge Washington, deben su
prosperidad aquellos Estados, asi como a la laboriosa
Comision Entemol6gica, para la que todo elogio es cor-
to; y en Espafna son conocidas esas Juntas hace mis de
unsiglo: el gran Rey D. Carlos III las estableci6 en to-
dos 10s pueblos, y fueron un fuerte elemento de la ri-
queza nacional, que tom6 entonces gran vuelo.
Tanbi6n haria bien el senior Ministro en comunicar
a la labor de la tierra carActer cientifico, creando esta-
ciones agron6micas, como lo ha practicado Inglaterra..
Es muy conveniente declarar texto forzoso de los.ine-
titutos de primera enseflanza la mejor cartilla agraria 4
que se present en concurso, seiialando un premio a su
autor, cartilla que debe contener algunas nociones de
geologia, fisica y quimica.
Cuan triste es que los jovenes salgan de los colegios
sin conocer si'quiera los arboles de su pais, ni las pro-
piedades del suelo, ni los 'fen6menos metereologicos qua
tanto influyen en la salud y la vida, asi del hombre co-
mo de las plantas! AI mismo tiempo seria muy opor-
tuno ofrecer sumas en metalico, que no bajen de die*
mil pesos, a los agricultores que formen nuevos plan-
tios, de,,eierta extension, de cacao, de naranijos, de kira-
ca; (planta que produce la paja llamada jipijapa), bos-
ques artificiales de cautchuc, de tagua (marfil vejetal),
2.



18
(1) etc. Tambi6n declarar libres de todo derecho mu-
nicipal y del Estado por un numero de anos esas utili-
simas empresas; y, por nltimo, celebrar periodicamente
exposiciones agricolas e industriales, dirigidas por la
benemerita Sociedad Econ6mica, a la que t6ntos y tan
grandes beneficios debe la Isla.
Hemos aceptado con gusto el ofrecimiento que nos ha
hecho el Sr. Director del Diario de la Marina para pu-
blicar algunos capitulos de este libro en 'Las columnas
de su peri6dico, pues asi syrar mss brevemente conoci-
do; y el Sr. D. Alejandro Chao, dueifo de LA PROPA-
GANDA LITERARIA,.solicito por el bien general, hara una
ediui6n economic, a fin de que se halle al alcance de
los labradores pobres, para quiehes principalmente es-
cribimos. En sus paginas hallaran estos, y tambian los
grandes propietarios, interesantes metodos para la siem-
bra del cacao, el cafe, el tabaco, el algod6n, el naranjo,
el cocotero, la hiraca, el cacaguate'(mani), el, henequ6n
y otras plantas propias de este clima; algo sobre gana-
deria, apicultura, horticultura, cria de ayes dom6sticas,
formaci6n de potreros, etc.; hemos recogido Lo mejor
que heinos encontrado escrito por varies autores. (1)
Hacemos este present a los agricultores, aprovechan-
do el corto tiempo que hemos deaspirar el aire grato
y vivificante de nuestra patria nativa, a la que tal vez
no avlveremos a ver; y si no hemos tenido acierto en la
election de los materiales que componen-este libro; si
carece del m6rito, apetecido, no por eso dejaria de ser
injusto desconocer que nos ha guiado el amor y el vehe-

(1) La tagua, es decir, el fruto del Arbol Phytelephas ma-
crocarpa, que lleva aquel mismo nombre, pudiera regarse en los
'bosques de tierras bajas y pantanosas de las costas de esta Isla
que no utiliza la agricultura. Tardaria muchos aflos en dar co-
echas apreciables; mss seria un beneficio hecho a las genera-
ejones futuras. Las sociedades humanas no deben trabajar solo
para si y para el presente, y si se prodigan a los Arboles los cui-
dados del cultivo, fructificarfn en pocos anios; pero no seria una
empresa de un todo provechosa, por la competencia de Colom-
tia, Venezuela, Brasil, el Ecuador, ete, paises de los cuales se
exportan considerables cantidades de este marfil vejetal, que so
produce silvestre en los vastisimos bosques de esas naciones.
(N. del A.)



19


mente deseo de que se generalicen los conocimientos
agron6micos, que tanto contribuyen a -a prosperidad
pnblica.
Feliz Cuba, si llena de aliento y de esperanzas, ci-
fra su bienestar en la agricultura, santifica el trabajo,
y busca en las buenas costumbres y en la instrucci6n del-
pueblo el indestructible fundamento del Orden y de la
libertad!
Habana, 14 de Noviembre de 1884.

FRANCISCO JAVIER BALMASEDA.






















(-) Fu4 mi prop6sito cuando determin6 publicar esta obr,
quo crel reducida a un tomo, ser simplemente coleccionador, y
por eso le puse el inmodesto titulo de "Tesoro del agricultor
cubano'". Pronto conoci que no existen mstodos aplicables a este
clima para '&rios cultivos importantitisimos, tales como el del
maiz, la patata, etc., asi como para la cria de aves dom6sticas,
que puede ser una rica fuente de bienestar y de riqueza, y me vi
en el caso de ser autor y de emprender al mismo tiempo un tra-
bajo improbo para reformar algunos manuals, como el del al-
god6n. De trabajo en trabajo, encantado por el bien que le re-
oulta a mi suelo natal, he formado tres libros de numerosas pa-
ginas y letra compacta.
(N. del A.)





s


METODO PARA EL CULTIVO
DEL ARBOL DEL CACAO
PoR D. C. MARTINEz RIBBON

'-'Un cacagual es una mina de
oro, y un canal es una de hierro."
Labat.
Gran gloria para Amgrica, ser
cuna de la quina, la patata, el
maiz y el cacao.
Balmaseda.
I

De Ia planta y del terfeno que le conviene
Theobroma, palabra griega que significa bebida de los
dioses, es el nombre botfnico de esta planta.
Jussieu y grand. nnmero~de botAnicos la colocan en la
familia de las Malvaceas; algunos otros la ponen en
la de las Bytneiracias.
Este genero comprende unas 16 especies que perte-
neeen a las mas cflidas regiones de la America, y seria
largo enumerarlas. Estudiar6mos las dos mas impor-
tantes y comunmente cultivadas entre nosotros, con lo
cual se tendratn los conocimientos generales y suficien-
tes para dedicarse a cultivar cualquiera de las otras
que se den en otros terrenos.
CACAO ROJIzo, llamado comnunmente cacao morado.
Arbusto de 4 o 5 metros de elevaei6n, de ramas ende-
rezadas y delgadas, hojas cortamente pediculadas, lar-
gas como de 20 a 25 centimetros, oblongas u ovaladas



22


oblongas, acuminadas, alternas, muy 'enteras, lampi-
nas, del mismo color en ambas fases. Estipulas line
res y caducas. Flores amarillas o rojizas, muy peque-
nas, numerosas, en cimas caulinares, ramales o exilares.
Fruto rojizo mas o menos encendido o amarillento, lam-
pino, de diez estrias o canales, afectando un poco la for-
ma del fruto del pepino, pero con extremidad acumina-
da. Simiente mis gruesa que -una almendra.
CACAO VERDOSO, llamado 'vulgarmente cacao blanco.
Arbusto de dos o tres metros de elevaci6n cuando se
cultiva; pero que en estado silvestre llegaria de 8 a 0
mietros, de ramas extendidas y horizontales. Hojas
iguales a la de la clase anterior, un poco moradas. Fru-
to verde claro, muy arrugado, parecido a la fruta lla
mada balsamic (1). Simiente como la de la clase ante-
rior e igualmente apreciada, pero menos grasosa.
Enumeremos algunas ottas de las distintas clases que
se conocen en America.
Cacao comun (theobroma cacao, Linneo), Arbol de
3 a 4 metros de elevacion cultivado en las Antillas.
Cacao de la Guayana (theobroma guyanensis). Ar-
busto de 5 metros.
Cacao bicolor (theobroma bicolor de Humboldt y
Bonpland). Arbusto de 3 a 4 metros.
;Cacao cimarron(theobroma silvestris). Arbusto de
5 metros:
Cacao elegante (theobroma speciosa) que reee en el
Brasil.
Cacao blanquecino (theobtoma subineapa),- que se
halla en los bosques a orillas del Amazonas.
Cacao de fruta pequea (theobroma microcarpa) que
crece en las orillas de Rio Negro.
Cacao de hojas angostas (theobroma agustifolia) que
se halla en M6jico.
Cacao de hojas ovaladas (theobroma ovalifolia) que
c-ece en Guatemala.
Reffindiendo los datos de los distintos tratados que
tenemos a la vista, vemos que todos convienen:
19 Que el cacao es' una planta originaria o indigena
de Am6rica.
29 Que crece a la sombra de los bosques y que se de-


23


sarrolla con feracidad en los terrenos situados en ve-
gas de cordilleras, regadas por quebradas o arroyos pe-
rennes, o a orillas de un rio, cuyas riberas sean de te-,
rreno mezclado con arena y barro, o sean los terrenos
llamados comunmente negros o de aluvion y
39 Que necesita una temperatura que no baje de 244
centigrados.
Por lo dicho ya, puede deducirse que el Arbol del ca-
cao necesita para su desarrollo sombra, calor y humedad.
En un terreno bajo, a orillas de un rio, es decir, en
un terreno de aluvion, puede cultivars sin riesgo de
que se aniquile en las grandes sequoias, siempre que
est6 asiduamente cultiva'do. En un terreno de esta es-
pecie, aunque tiene el peligro de las inundaciones, pue-
de conservarse sin que 6stas le danen, siempre que
se tenga especial cuidado de procurar que el agua co-
rra y no profundice mas de dos decimetros en la ma=
yor corriente y que no queden dep6sitos estancados que,
calentandose con el sol, o pudri6ndose daflen el plantio.
En un terreno firm o amarillo sera impossible sos,
tener el cacagual en una seca fuerte sin quo perezca,
sino es hAmedo naturalmente el terreno, por estar cru-
zado por arroyos o por estar en vega de cordillera, o
convenientemente dispuesto a ser regado con oportu-
nidad por alguna corriente pr6xima de agua, que se
haga derramar en la sementera, para humedecerla ca-
da quince dias.
El cacao se desarrolla y produce eon lozania en los
terrenos que sean propios para el platano, planta bien
estudiada y condcida entre nosotros.
Exige su cultivo por lo regular un terreno de bos-
que virgen; pero si este no puede conseguirse, uno de
manigua, descansado, en que se calcule obtener una
buena casecha de maiz o de platano.
"Las riberas del Magdalena, en la Republica de Co-
lonbia, dice Humboldt, son de un terreno inmejora-
ble para el cultivo del cacao, y la calidad del fruto
que en ellas se produce puede competir con el mejor
llamado de Caracas.''


(1) Momordica balsamina, de Linneo.


24
iI.

Modo de sembrarlo
La generalidad de nuestros cultivadores, obediente
a la rutina seguida desde los antiguos tiempos para
el cultivo de esta planta, aconseja que los plantios es-
ten a la sombra de grandes platanales. Lo mismo acon-
sejan en sus tratados Humboldt, Bonpland, Boussin
gault y Rosignon. Aquellos por habito o por ignorar
otro metodo mejor, y estos naturalistas porque forma-
ron sus tratados reuniendo datos que adquirieron de
ligero en'sus excursiones cientificas, y carecian de los
conocimientos que da la experiencia del -cultivo de una -
planta de nuestro qlima, estudiada por personas do-
dicadas a su siembra.
He tenido oportunidad de estudiar prAeticamente
los dos m6todos que.paso a explicar en este tratado y
reconocer las ventajas del segundo, por ofrecer mayo-
res econontias y menos cuidados.
Antes de eso sera preciso dar una idea sobre el ea-
cao. destinado para semilla, y la mantra de prepararlo
para la gerninaci6n, asi como la de former los semi-
ileros.
Para la semilla de un cacagual, han de escojerse loe
grants de mazorcas bien maduras las cuales se abren
cuidadosamente para no daniarlos.
Si la siembra se efectuare en un lugar en que pueda
adquirirse la semilla, se tomarn las mazorcas mAs _ma-
duras y hermosas que haya en los Arboles; pero si la
consecuci6n de ella demanda tiempo por la distancia
a que se eucuentra, se cojeran mazorcas no muy madu-
ras, procediendo a preparar los grants tan pronto se
legue al lugar donse se vaya a plantar.
Pala esto se hienden las mazorcas, como se ha dicho
antes, se sumergen los grants en una vasija con agua
y se dejan alli por 24 horas. Esta operaci6n es para
facilitar la mondadura de las alm'indras. En efecto,
en ese t6rmino se nota ya la mayot parte con la pelicu-
la gruesa que las cubre, rajada, y hay que proceder a
desmondarlas completamente de dicha pelicula para
facilitar o acelerar la germinaci6n, dicen unos, o para



25
librar a la planta de la plaga de hormigas, dicen otros.
Cada almendra que se monda, debe ponerse en un de.
p6sito de agua muy limpia, donde, permanecer hasta
que sea fijada en la tierra, pero teniendo cuidado de
no retardar esto, pues tan luego tomen un color roji-
.zo se pierden.
La siembra se efecttia en semillero, o en puesto fijo.
Un buen semillero es la base de un hermoso plantio.
Este se forma tomando un terreno que tenga un me-
tro y cuarenta centimetros de ancho (1.40) por todo el
largo que se quiera.
Se cubre con una enramada que impida la penetra-
ei6n del sol, pero que d6 paso a la lluvia. Se prepara
el terreno arandolo bien, y procurando que quede con
surcos atravesados distantes 2 decimetros-unos de otros.
Se toman las simientes poniendolas a un decimetro de
distancia una de otra, y colocfndolas en la parte supe-
rior del surco, es decir, en el lomo del aporcado. El gra-
no se coloca entonces, dejandole fuera menos de la mi-
tad, y enterrndolo de manera que quede para abajo un
botoncito que asoma a un extremo, y que es el embri6n
de la raiz.
El grano antes de enterrarlo tiene un color blanque-
cino o morado. Se cubren todos con hojas de pltano.
Se riegan a mafiana y tarde, sino Ilueve. Se levantan
las hojas a los diez diae, 6poca en que ya principia el
grano a suspender notablemente, y en que teniendo un
color verde, muestra una tendencia marcada a su rapi-
do desarrollo. Se continue el riego hasta la 6poca de
la plantacion, que es a los seis meses, en 6poca de ple-
na lluvia. Conviene .formar los semilleros en Noviem-
bre, para efectuar la siembra en Abril o Mayo. Para
una siembra formal no debe formarse un solo semillero,
sino varios, a distancia de cien metros, para tener dis-
ponibles y cerea las matitas a su tiempo, pues si se ha-
ce uno solo en el centro, habria que trabajar mucho pa-
ra el trasporte a las extremidades.
Llegada la epoca del trasplante, se procede del modo
siguiente: Se eseoje para la operaci6n una epoca llu-
viosa. Se cava en el extremo y al traves del semillero
una fosa como de 50 centimetros -de profundidad y an-
cho, de manera qup efectuandose por ella la extraction,



26


se haga dAndole al terreno del lado de las plantas cua-
tro cortes con un machete, al pie de cada matita, y sal-
gan ellas en un terr6n cuadrado cada una sin haberse-
les daiado las races. Con maestria en la operacion y
ejecutada en primavera, no peligra ninguna planta. De
alli son trasportadas al lugar donde van a fijarse, sin
p6rdida de tiempo, colocandolas en hoyos cuadrados
y a proposito.
Para la siembra en un punto fijo, es decir, sin semi-
Hero, se ponen tres granos en cada punto en que haya
de quedar el arbol del cacao. Se remueve un pequeno
cuadro del terreno y se colocan las tres simientes dentro
de un canuto de guadua (bambi, cana brava) que a la
vez que las Libra de las hormigas, iguanas y conejos, les
sirve para activar la germinacion, pues por una ten-
dencia natural toda planta trata de salir pronto a la
luz, y resulta que en la mitad del tiempo que emplearia
en crecer a la altura del canuto, sale fuera.
Donde no se consigue guadua, se senala el puesto de
cada arbol con una estaca.
Al tender 50 centimetros las tres matitas, sibnacen to-
das, se arranean las dos may's d6biles y se deja la mas
lozana.

Primer m6todo de siembra

Se acostumbra generalmente poner el cacao en los
primeros anos al abrigo de grandes platanales.
Nada mas natural si este metodo se adopta, que fi
jar el cacao en un platanal nuevo.
Todos los cultivadores saben la mantra como se siem,
bra un platanal comfn ; asi solo nos resta advertir que
siempre que se hagan 6stos para el plantio de cacao,
conviene no ponerlos a tenor distancia de tres metros
y sesenta centimetros (42 varas) y dejar la roza des-
provista de toda la madera que no-se haya quemado.
Es cosa sabida centre los agricultores que el platano
sembrado en veranillo es mas lozano y se eleva menos.
Conviene, pues, hacker la siembra del platanal en Agos-
to, y los semilleros en elmes de Noviembre pr6ximo,
para sembrar el cacao en Abril o Mayo .como se ha di-



27


cho. Cada 6rbol de cacao debe quedar colocado en
nwdio de cada dos de platano, siguiendo en hilera y-
en todas las filas. Como la sombra del platano no es-
perenne o duradera, hay necesidad de plantar otros
arboles de corpulencia que mantengan la sombra cuan-
do perezca aquel. Estos se colocan en medio de las fi-
las de platano saltando dos por medio. Se colocan
para el efecto en trechos de diez varas,. (8 metros) se-
millas o arboles de caracolf, guanos y guayabds silves-
tres, aunque algunos opinan qgP las frutas atraen hor-
migas y pajaros en abundancia.
Lo mejor para evitar esto y facilitar las atenciones,
es poner en esos puestos maticas de un arbol muy ge-
neralmente usado para eso en Venezuela, que se llama
bucare o madreeacao (cantagallo) y otro no menos apa-
rente llamado azuceno, los cuales crecen pronto, y pue-
den sembrarse en 6rden e intercalados. A los cuatro
aios ya su follaje es suficiente a cobijar el cacao y es
hasta precisa la destrucci6n del platanal para su me-
jor desarrollo.
Adelante trataremos, en un capitulo aparte, del de-
sarrollo del Arbol del. cacao.

Segundo metodo de siembra

La mayor dificultad que puede presentarse en 6ste
metodo es la adquisiei6n de un bosque virgen o artifi-
cial, que reuna a la principal condici6n de un follaje
cerrado, las necesarias por el terreno y temperatura.
Si se han podido obtener en un bosque todas las condi-
ciones de un buen terreno, se ha obtenido una riqueza,
supuesto que con este m6todo y con esa adquisicion
puede efectuarse la siembra, en mi concepto, con 75
por 100 menos de valor de gastos, con menores moles-
tias, y mas seguridad. En efecto, thabra mayor error
que poseyendo un bosque propio para la siembra del
cacao, y pudiendo utilizar su sombrio se aniquile el
trabajo de siglos de la naturaleza con el filo destruc-
tor del hacha, para luego ponerse a gastar dinero, tiem-
po y atenciones para levantar un bosque artificial, que
con gran trabajo y no pocos afios vendra a dar al cacao
el abrigo que aquel que nada nos costaba? Parece


I



28


una ilusi6n; pero no se habia caido en la cuenta de es-
te error; y la rutina ha guiado a todos los cultivadores
de cacao a la destruccion de .los bosques, lo cual ha
sido p6rdida de capitales y remora para esta clase de
plantios, pues a la mayor part de los empresarios les
ha arredrado mas la ruda labor del penoso cultivo de
los platanales, que la demora en esperar sus produc-
tos. Hay, sih.embargo, quien a la simple enunciaci6n
del m6todo, lo cree fantastico, dudando de sus resul-
tados; pero sin alegar mats a su favor que la vana ra-
z6n de que asi no se ha acostumbrado. Para comprobair sp
posibilidad y sus ventajas, bastaran los siguientes ra-
zonamientos:
Z Qu6 diferencia hay entre el sombrio de un bosque
artificial y el de uno natural
Obteniendo el cacagual debajo de un bosque natu-
ral, si se malogran, por ejemplo, unos 80 Arboles de ca-
cao, y se resiembran & creceran y producirn?
I Bajo que platanal ha sido sembrado un Arbol de
cacao de los que se multiplican en los bosques virge-
nes por la dispersion de las semillas ?
I Qui6n cuida ni cultiva esos Arboles grandes de ca-
cao, que se encuentran en los bosques, abandonados y
-produciendo V -
I Qui6n ha sembrado esas selvas inmensas del cacao
cimarr6n que crece en las Guayanas, y que se designa
en botanica con el nombre de Theobroma silvistris?.
Igualmente hay selvas extensas en los valles de Co-
lombia y el Brasil de un cacao bicolor, que conocen los
indios con el nombre de Bacao, y asi podrian citarse
mil ejemplos.
El que estas lines escribe, ha tenido ocasi6n de en-
sayar el segundo metodo praeticamente, y por eso se
permite aconsejarlo.
En un platanal hay pardidas ocasionadas por acci-
dentes naturales, como los vientos, que con frecuencia
echan al suelo todo el plantio, hacienda dalios grandi-
simos que exijen cuidados asiduos que solo el dueflo
pudiera sobrellevar. En todo eso hay atrasos y dafios
dificiles de reponer y que vienen dando por resulta-
-do el aniquilamiento de la sementera y el desaliento
del propietario.


29


* Ademas, en un platanal se necesita un cuidado cons-
tante porque no solo se tiene la atencion de la semen-
tera que da la sombra y de la que haya de darla luego,
sino la principal del cacao, y esto ocasiona ma's gastos
y tiempo perdido.
La deshierba es mayor, necesitan como cuatro lim-
piezas o' binazones cada ano, y los productos del pla-
tano con que se halagan algunos, n6 bastan para cubrir
ni los gastos dichos, ni las molestias que por el se pro-
porcionan.,,-
I Quiei 'acometeria en un platanal la siembra de
diez mil arboles- de cacao de un golpe, teniendo al fre
te la perspective anterior? No s6lo le seria gravosa en
los gastos, y dificil de llevar a cabo, sino que manten-
dria en-el trabajo 20 hombres diarios por lo menos en
los cuatro primeros anos, lo cual haria la empresa di,
ficil y cara.
Sin embargo, no hay que desalentarse si no es facil
la adquisici6n de un bosque que reuna las condiciones
dichas y nos es preciso recurrir al medio de los plata-
nales. Como se vera al final, el cacao es una mina de
oro, como muy bien dice Labat, que pagara eso y mu-
cho mfs.
Si la necesidad obliga a tomar ese medio, nada mis
facil para una persona de recursos que solicitar un con-
tratista que anualmente ponga un nnmero de arboles
y tomarlos al tiempo de florecer; y nada mas facil tam-
bien para un pobre que tiene por fuerza que tender siem-
pre un platanal para el sostenimiento de su familia, que
intercalar cacao en todos los platanales que haga, para
formar sin saber c6mo ni cufndo, una riqueza que mas
tarde 1o haga un hombre de medios con que sostener
una posici6n ventajosa.
Seguiremos con la siembra en el bosque. Todo bos-
que que tenga las condiciones seiialadas en el capitulo
primero, es propio, y sin esernpulos de ninguna espe-
cie debe procederse a-la siembra. Hay particularida-
des que muestran mas marcadamente la buena condi
cion del bosque, por ejemplo: un bosque situado a ori-
llas de una corriente o dep6sito de agua, que sea de
tierra negra, mezclado con barrow y arena, que tenga
hermosa arboleda de azucenos, caracolies, guacamayos,



30


espinos, guayabos silvestres, etc. y que por lo bajo se
le vean matas de hiracas, palma amarga y culantrillo,
es inmejorable. (1).
El nnico gasto que demanda, es hacerlo limpiar por
debajo, repicando la madera menuda y entresacando
de los grandes Arboles aquellos que mudan las hojas
en el invierno, como el jobo y las ceibas.
Limpio por debajo, cuya operaci6n debe hacerse en
Abril para impedir que pueda el monte incendiarse con
los fuegos del tiempo seco, debe procurarse repicar muy
bien toda la palizada a fin de que no haya estorbos
para fijar una matica de 'cacao donde quiera quo sea
conveniente.
Asi como una pampa no seria buena para esta semen-
tera, porque necesita el cacao sombra desde su nacimien-
to hasta su veje6z, una sombra muy tupida como la que
pudiera darle un bosque de mangos, o un edificio te-
chado, le dafiarian igualmente, por lo cual ha de pro-
curarse que en el bosque que le cobije, penetre siem-
pre el aire y haya luz suficiente. -
En un bosque virgen, limpio por. lo bajo de los pe-
quehos arbustos, no puede haber nunca carencia de estos
elementos, por la variedad del follaje; y caso que se note
ese defecto, fdcil es hacer el gasto (una vez principiada
la 6poca de los productss, poniendo peones a podar
con cuidado y precauciones. los arboles de sombra
Sea en platanal o bosque que se haga la siembra, es
casi indispensable la adquisicion de las guaduas, o sea
caas bravas, por las razones que se han dicho, y para
mayor segunridad si se hace con semillas fijas. Limpio
el campo, se hace una trocha a lo largo o al trav6vdel
onte, por donde sea mas fgcil, y se llena esa trocha de
miras o balizas para alinear perfectamente. Obtenido
esto, nada mas facil que seguir la siembra. Las estaeas
se ponen a la distancia de 3,60 metros (4 varas).

(1) El autor se refiere a. la costa atlAntica de Colombia. La
mejor regla pars situar un cacagual en Cuba es que el terreno
sea adecuado para el pltano.-N. de Balmaseda.


31


Se alistan dos palancas' de boga (varas delgadas) que
tengan el largo de 3,60 tambien y la operaci6n luego se
reduce a fijar las horquetas de las dos palancas en las
dos primeras estacas, y donde se encuentran las extre-
midades de las palancas, queda la primera matita de
la segunda fila. Asi se sigue con las 3" y 44, etc., teniendo
el solo cuidado de salvar los Arboles y poniendo por tan-
teo las que no so puedan designer del mismo modo por-
que 6stos lo impidan. Primero es conveniente poser pe-
quenas estacas en cada punto que se fije para luego
hacer la siembra en el dia que se senale. Esta siembra
se harf luego, segnn Lo quiera el dueno, o por trasplan-
taci6n, o por semilla fija.
Haciendo la colocaci6n de esa manera vienen a quedar
los Arboles sembrados en quincunce, formando triangulo
equilateros, y aproxirnando mas las filas, Lo cual da or-
den y economia, pues los arboles quedan todos a 3,60
uno de otro, las filas a tres metros. De este-modo caben
en 100 metros cuadrados ochocientos cuarenta y ocho
Arboles holgadamente (848). (1)
Si el procedimiento para la siembra ha sido elude, la
semilla fija, no Cabe duda que es mas barata la opera-
ci6n; y si se consider que despu6s de sembrado un
bosque de cacao, puede el dueno dejarlo abandonado si
quisiera hasta seis meses para venir luego y ver los ar-
bolitos fuera de los canutos de cana brava, como a 50
centimetres de altura, se acabara por convenir que este
in6todo es el mas econ6mico, fMcil y ligero. Resta s6lo
esperar cuatro anos para poseer una finca que d6 anual-
mente una pingiie renta.
El cuidado quo demanda anualmente una sementera
asI, es s61l de dos limpiezas por ano, por estar el plantfo
bajo de bosque y no necesitar otra atenci6n.
Hay algunas plantas, como la del cacao, que necesitan
sombra para mantenerse lozanas y dar products, y no
estara de mas enumerarlas por si conviniere a algrn
empresario hacer combinaciones que aumenten sus pro-

(1) Par un procedimiento igual a 4ste, debe sembrarse el
platano del primer motodo para que quedando tambien en quin-
ounce los Arboles, pueda colocarse el mismo nimero en una hee-
tarea.


32


ductos. Tales.son las palmas amargas, hiraca, vainilla y
otras. Tambi6n podrian obtenerse ventajas plantando
para sombra arboles de cosecha, como el naranjo y otros
frutales; pero creemos convenient aconsejar que no se
deje el cultivador lievar por esas vanas utilidades, pues
los arboles frutales son para estos plantios muy perju-
diciales, porque las frutas'atraen mayor ndmero de pa-
jaros daiinos y porque al caer desprenden las flores y'
frutos del cacao, causando -una p6rdida positiva. No es
muy conveniente tampoco cargar de muchas plantas el
terreno, puCs su pobreza, causada por el jugo que le
sustraerian, haria notable perjuicio a la empresa prin-
cipal.

II
Desarrollo de l'a plant

El Arbol del cacao desde su plantaci6n hasta su fruc-
tificacion, se presenta bajo estas formas:
La.simiente, una vez.puesta en la tierra, Como dijimos,
hasta su mitad, comienza a desarrollar su vitalidad, si
ha sido colocada alli bajo buenas condiciones. A .los po-
cos dias, en la primera semana, empieza a cambiar su
color blanquecino por el de verde vivo Anunciada asi
su vitalidad comienza a suspenderse del suelo hasta la
altura de 4 centimetros sostenida por el vastago que
senala la raiz. A esa altura salen las primeras hojas en
pimpollo dejando en su camino la almendra que se abre..
Sigue elevfndose como una simple vara lena de hojas
hasta la edad de di