Citation
Tesoro del agricultor cubano

Material Information

Title:
Tesoro del agricultor cubano manuales para el cultivo de las principales plantas propias del clima de la isla de Cuba ..
Series Title:
Biblioteca de "La Propaganda Literaria"
Uncontrolled:
Manuales para el cultivo de las principales plantas profpias de los climas calidos
Creator:
Balmaseda, Francisco Javier, 1833-1907
Place of Publication:
Habana
Publisher:
La Propaganda literaria
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
3 v. in 1 (390, 438, 440 p.) : ; 18 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Agriculture -- Cuba ( lcsh )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

General Note:
Subtitle varies.
Statement of Responsibility:
por D. Francisco Javier Balmaseda, ampliados con estudios sobre el porvenir de varios productos agrícolas, los mejores mercados de su consumo, etc., y un tratado sobre cría de aves domésticas ... también se incluye algo sobre apicultura ... ganadería ... etc.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
002811435 ( ALEPH )
14817984 ( OCLC )
ANT9924 ( NOTIS )

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~I~L~li m









IANUALES PARA EL CULTIVO
DE LAS PRINOIPALES PLANTAS PROPIAS DE LOS CLIMAS CALIDOS.

AMPLIADO EL PRESENTE TOMO
CON TRATADOS SOBRE CRA DE GALLINAS, PAVOS,
NADES Y PALOMAS;
SOBRE EL MUERMO, LA RABIA,
MORDEDURAS DE CULEBRAS VENENOSAS, FORMACIN
DE POTREROS, ABONOS, ALCOHOLES, &,
escritos coleccionados por

ID. Pruncisco oavier' Balmaseda.
Caballero condecorado por el Gobierno de la Repblica Francesa
con la Cruz de la Orden del Mrito agricola.




2a EDICION.
Tomo III y ltimo.




HABANA,
LA PROPAGANDA LITERARIA,
Premiada en parial exposioone6s,
ZULUE-TA NULMERO 28.
1896



























No puede reimprimirse en castellano
la parte original de esta obra en los do-
minios espaoles, p6r ser propiedad del
Editor, quien ha hecho el dqpsito que
marca la ley.






















~ ~~~~~~~~~ '.i *^

















DE U,$

MATERIAS Q.UE CONTIENE E'TE TOMO.


PAGINAS.
II Gallinero de los olimas olidos.-Manual para id
cra de aves d4mlstiras, por Francisco Javier Blmaseda.-Ma-
terias de este tratado:-Importancia de la crfa de gallinas en
Cuba.-Inconvenientes del sistema actual.-mHigiene del alli -
Snero.-Com debeser el gallinero del labrador pobre en Cuba.
-Plan de un establecimiento agricola industrial en las inme-
diaciones de la Habana para crar 4,00 gallinas.-Ocho gall
neros 6 secciones.-Tierras.-Cultivos.-Casa del- Admimnstra-
dor; lo que debe co~tener.-Patios 6 parques,-No se deben
mezclar las aves de distintas especies, ni las variedade de una
escie.- Dormitorios.- Nidos de las ponedoras.- Gallinas
echdas.--Orge de la gallina cabana.-?Cunles razas deben
preferse?-Cles desecharse?-Cruzannent.- Selecci6n.-
Albiismo.-Corno debe ser el gallo padre.-Sobre la conve-
niencia de disminuir los gallos en cierta poca del aflo,-Como
debe ser la gallina.-Capones criadores d- eilUls.-Pavas cria-
doras incbadoras.-Reconocimiento de los hnevos.--Preo-.
cupaciones.- Alimentos.- Incubacin natural.- Evoluciones
del grmen.-Incubacion artificial;-Los mejores aparatos has-
ta el ia.-Nuevo plan.-Proyecto de un bosque-gallinero, en
las inmediaciones de la Habalna, hasta para cien mil aves.-
-rasporte de pollitos reciennacidos por ferrocarriles.-Como
se practica la operacin de la capadura de pollos y gallos.-
Castracit de la gallina.-La ceba: como debe erse.-.Ho-
-rs de recreo de Cs aves.-Personal dele establecimiento agrco-
la i st ri aderos de gusanos de mostas, y de lqmbri-
cs a tier -Peligrodemplear restos de aniales mer-
tosde feriedades contaosas.-Gallineros por tiles, para
anquilarias biMs eagas.-Hospitales pata las gallinas (boMh',"
Tratado sobre. la oria de pao coma anai Lo) y
mans enrmadads, por Francisco Javier- Bal as------- 97 A 1o8




PGINAS.

STratado sobre la ora de ~*ades (Pas), por Francisco
Javier Balmaseda .................... *.......... 19
Tratado sobre la oria de palomas, por D. J. R. arregla-
do al clima de Cuba, por Francisco Javier Balmaseda.......- 126 134
Apndice sobre las palomas Indigenas, nombres pro-
vinciales de las introducidas, y especies que no hay en esta Isla,
por Francisco Javier Balmaseda............................ 135 1.38
Enaayo sobre la ora de ganados en la Isla de Cuba,
por D. Jos J. de Frfas.-Dos palabras, por Francisco Javier
Balmaseda.--Materias de este tratado:-Potreros.--Reformas
en los potreros.-Operaciones agron6micas para mejorar los
potreros.-Tierras labrantas para prados naturales.-Abonos.
-Diversidad de hierbas.-Del aprovechamiento de las hierbas
de los potreros.-Prados artificiales. -Heno de pastos natura.
les.-Siega y desecacin del forraje.-Almacenaje del heno.-
Distribucin del forraje seco.-Segunda parte.-Mejoramiento
de las razas en general.-Inconvenientes que ofrecen las razas
ex6ticas.-Cruzamiento de -las razas.-Eleccin de los padres
en la raza indgena -Tercera parte.-Del ganado vacuno.-
Medios de obtener las razas lecheras.-Mtodo de crear razas
propias para el matadero.-Medios de crear razas propias para
el trabajo ........ .................... .......... 139 220
La cabra, por Buffn. (Traducido para la Gaceta Agrcola
de Colombia).................. ..........221 a 227
SCra del caballo en los Estados Unidos.-Consejos tiles
traducidos de los mejores autores que se han ocupado de esta
importante materia. -El caballo: su importancia, su estructura,
sus cualidades.-Condiciones que deben tener el caballo padre
y la yegua madre.-Enfermedades hereditarias.--Las yeguas
en estado de prefez; cuidados que exigen.-Cruzamientos.-
Mejoramiento de las razas.-Doma del potro.............. 228 A 252
Tratado sobre las enfermedade de los caballos y
sus remedios, por D. Jos Antonio Diaz, con notas y un
apndice, por Francisco 'Javier Balmaseda .................. 253 281
Origen del carbunco del ganado en Cuba, por Fran-
cisco Javier Balmaseda..................................... 282 a 294
Tratado sobre el muermo y los lamperones, por id.. 295 303
Tratado sobre mordidaa de perros con rabia, por id. 304 314
Tratado sobre las mordeduras de culebras veneno-.
por id............ ...-.-....... ............ 315 332
Horticultura.-Cultivo de hortalisas y legumbrea,
por D. Antonio Bachiller y Morales ........................ 333 6 347
Cartas sobre el cultivo de las flores en la Isla de
Cuba, por D. Manuel Monteverde ........................ 348 387
Pensamientos, de Francisco Javier Balmaseda, sacados de
la "Gaceta Agricola de Colombia."..............t .......... 388 391
Adicin del Editor sobre asuntos industriales.-
Dos palabras.. ..................................--. 393 396
Abonos -El ingenio "Portugalete" del Excmo. Sr. D. Ma-
nuel Calvo.-Lo que debe ser un hacendado.-Generalizacin
de sus conocimientos.-Abonos: manera prctica de obtenerlos.
-La experiencia en el hacendado.-Utilidad del cultivointen-
sivo.-Comparaci6n del cultivo en la Guadalnpe y en Cuba, por
D. Alvaro Reynoso........ ........ .................... 397 403





PGINAS.

Gula para tos aestro de atdcar, por el Excmo. seor
D1. Manil Calvo o... ... .......................... 4 5 3 413
El aguiarda te de oafl--Su superioridad. -El mejor
procedimiento para destufarlo, pr el Dr. D. Antonio Caro... 415 422
Alcohoteuou bano, por D. Juan Jimenez ........... 423 i 425
Industria azuoarera.-Defecaci6n de los guarapos,
por D. .Roig ..................... ...............* 427. 440



Y\







































"- .'* ,. .. *' '














EL GALLINERO

DE LOS CLIMAS CALIDOS

Manual para la cria de aves domsticas
POR

FRANCISCO JAVIER BALMASEDA.


CAPITULO I.
Importancia de la cra de gallinas en Cuba.
Si la importancia de una ciencia debe medirse por lo que in-
fluye en el bien del linaje humano, preciso ser colocar la Ga-
llinicultura en un puesto de honor. Desde el principio del
mundo las aves han figurado en la Historia, ya produciendo el
huevo, smbolo de la vida de la naturaleza, ya ofreciendo sus
entraas los sacerdotes de Jpiter para descubrir los secretos
de lo venidero, 6 sirviendo de agradable y nutritivo alimento;.
pero ninguna ave iguala la gallina, cuya crianza es, se puede
decir con toda exactitud, la alcanca del pobre. No hay una
sola familia del campo que no tenga algunas gallinas, y que no
cuente como un recurso los huevos y pollos; y esto que sucede
en Cuba, sucede en el orbe entero; esa ave acompaa en todas
partes al hombre.
Pocos son los agricultores que en esta Isla han emprendido
en formar grandes gallineros; y sin embargo, es una industria,
poderossima, que tiene las siguientes ventajas: ia Poder ser
acometida con capitales relativamente pequeos. 2a Exigir
pocas atenciones, bastando en las haciendas que el gallinero, si
tiene un corto nmero de aves, sea asistido por un guardin,
1




2
que puede ser uno de los ms intiles para los trabajos recios.
Estaria perfectamente bien servida estaplaza hasta por una an-
ciana, siempre que reuniese la honradez el asiduo cuidado y
la inteligencia. 3 La seguridad de vender los productos, no
s6lo para la misma Isla sino para exportar los Estados Unidos:
y 4! lo favorable que es el clima para el desarrollo y salud de
toda clase de aves domsticas.
Asegurar la colocacin del producto es lo primero que de-
be atenderse en toda empresa industrial, y los huevos, los pollos,
los capones engordados, las plumas y las mismas gallinas ceba-
das, tienen en este pais el inmenso mercado consumidor norte-
americano pocas horas de distancia.
El estircol no debe desperdiciarse; es un guano de prpieda-
des fertilizantes, casi igual al del Per.
Los huevos, adems, poseen la especialidad de ser ms agra-
dables al gusto que los de aquellos Estados, debido, entre otras
causas, las mayores propiedades nutritivas del maz cubano,
el mejor del mundo, y con el cual se acostumbra alimentar las
aves, bien que en un establecimiento de este gnero se pueden
adoptar otras materias bastante alimenticias, tales como el millo
(Hocus sorgho, Linneo); el pltano, el boniato (Convulvuli ba-
tata) cocido y crudo; el comejn (Termes), que abunda en los
montes; la semilla del girasol (Helianthus annus); la zanahoria
hervida, que tanto recomiendan los franceses, diciendo que du-
plica las posturas y comunica las carnes un sabor dulce y ex-
quisito, etc.
En las grandes poblaciones de Francia, y principalmente en
Pars, dice D. Buenaventura Arag, "se hacen importantes es-
peculaciones en millares de gallinas, que se mantienen, sobre
todo, con la carne cocida de los animales muertos por padeci-
mientos no infecciosos. En Beneville, un establecimiento de
este gnero, contaba antes de la guerra franco-alemana de 187o,
hasta cien mil gallinas, y cada semana produca cuarenta mil
docenas de huevos. Daba ocupacin cuarenta hombres y
sesenta mujeres."
En estos monstruosos establecimientos cremos que siempre
debe seguirse el sistema de la incubacin artificial; y si el clima
es suave y nada se omite en punto asistencia y la atencin
que demandan las enfermedades, para prevenirlas y para curar-
las, la imaginacin se pierde calculando la renta del capital.
Para que los labradores cuyas manos llegue este libro, se
formen una idea del ramo de riqueza de que estamos hablando,
les diremos que en Lombardia y Bretaa (Francia), segn lee-
mos en el Scientific farmer, Boston, se han exportado en huevos





3
durante el ao dei885, slo para Inglaterra, por valor de siete
mnillones dduros. All se dedica una atencin prolija la cra
de gallinas en las fincas ms reducidas, que es lo que nosotros
pretendemos que suceda en Cuba, sin que esto impida que pue-
-da haber gallineros con muchos miles.
Esperamos llevar el convencimiento al nimo delos labrado-
tes cubanos, presentndoles el siguiente clculo de la multipli-
no suelta en el campo; y comenzaremos suponiendo comprados
en un duro, una de estas aves y un gallo.
"Supongamos que la gallina pone quince huevos, que es lo
ans comn, no en quince dias sino en treinta, es decir, que po-
ne un da s y otro no.
Se echar en seguida y los veintin das queremos que sa-
,que trece pollos y que no logre criar sino diez.
Supongamos que de estos diez pollos, cinco son machos y
cinco hembras (siempre nacen ms hembras que machos) y que
tarda en soltarlos mes y medio.
Tendremos, que entre poner, echarse y criar, ha invertido
noventa y seis das.
Sucesivamente har dentro del ao dos cras ms y resulta-
*an treinta individuos.
La primera cra pone los nueve meses; y como pueden ven
derse los machos y comprarse hembras, tendremos con dicha
cra, haciendo el mismo clculo que con la madre, cien pollos
los catorce meses.
La segunda cria los nueve meses estar poniendo.
Resultar como producto de la gallina madre, ciento treinta
aves los catorcetmeses, ms los huevos dela segunda cra.
Vendidas estas aves, darn:
De la primera cra diez gallinas medio peso.. $ 5
Pollos de estas diez gallinas los diez meses de
nacidos, 100 pollos tres reales............ 30
De la segunda cra 100 pollos de seis meses,
20 centavos............................. 20
Ultima postura de la gallina primitiva, io po-
llos o1 centavos ..................... 1

$ 56
Adems, el gallo y la gallina progenitores, y de la segunda
postura de la madre, diez gallinas poniendo.
Queremos rebajar para gastos y accidentes que sobrevengan,
la mitad; ms an, queremos rebajar casi el todo, dejando slo






tres pesos en lugar de los cincuenta y seis; an as producir er
capital el 2oo por 1oo.
Esta no es, en estos campos y en este clima, la fbula de la-
lechera; es la realidad, es, por lo menos, un hecho muy posible-
en el orden natural.
Gradese cuan grande elemento de bienestar y de riqueza.
puede ser la crianza de gallinas, pavos y patos en Cuba. Feli-
ces sus habitantes si abandonan la ciega rutina, tan daosa en
todas las esferas de-la actividad humana!

CAPITULO II.

Inconvenientes del sistema actual

La causa de que en esta Isla, tan favorecida de la suerte por
su situacin geogrfica, pues se halla entre el Atlntico y el Pa-
cifico y frente al gran mercado delos Estados Unidos, no pros-
pere la cra de gallinas y apenas baste surtir con escasez el
mercado interior, no es otra que el detestable sistema que se
sigue. Se ha suprimido el gallinero y donde lo hay se le pro-
digan pocos cuidados, y si bien es cierto que desde la choza ms
humilde hasta la ms rica plantacin de caa, lo primero que
se vn son las gallinas, stas vagan libremente y forman sus
nidos en el campo, espuestas perecer devoradas por el mtajd
(EpicraIes angulifer, Bibrn), la lechuza, el gaviln, la rata, el
perro monts, el cerdo, etc., y eso que afortunadamente no se
conoce aqu la zorra, de cuya astucia y rapacidad nos informan
Lafontaine, Samaniego y todos los fabulistas, ni tiene otro re-
presentante la larga y temible familia de los ofidios que el majd;
ni viven en los bosques esas fieras que en otros paises caen so-
bre los rebaos de ovejas y sobre las aves; ni hay absolutamente
un solo insecto venenoso que las dae, con excepcin de una.
mosca cuya picada les causa parlisis temporal; ms por fortu-
na es rara.
Notable en gran manera es el amor maternal que comienza
desarrollarse en esta ave desde que pone el ltimo huevo.
Ese amor, pesar de ser tan inofensiva, tan tmida, la convier-
te en la ms valerosa cuando defiende sus polluelos, y la esti-
mula permanecer veinte y un dias en el nido, hasta que sale
muy oronda y contenta rodeada de la tierna manada; es un
ejemplo de madres cariosas y solcitas. Pero hay un poder
superior, invencible, al cual obedecen sumisos todos los seres del
reino animal: el instinto de la propia conservacin. Pasan dias
y dias y la gallina slo se preocupa de la incubacin de los hue-





5
vos; ms el hambre la obliga dejar el nido para buscar peque-
os insectos y semillas, picar las hierbas y mitigar la sed. Ella
sabe donde est el agua que se halla ms menos distante; co-
rre hacia ella; escarba el suelo con afn vertiginoso, se alimenta
mal, apenas humedece el pico con el ansia de volver donde
la llaman sus hijos en embrin, llega al nido, y lo encuentra sin
sus queridos huevos! Esto es muy comn; pero supongamos
que no suceda as y que se echa en el nido; all est, plida, in-
movil, con las alas tendidas, llenando su funcin maternal; alli
est debilitada por la abstinencia y por los parsitos (piojillos y
sarcopte mutans llamado chinchilla en Cuba) que la van condu-
ciendo la anemia, desangrndola, sin que su dueo pueda
prestarle auxilio, pues ha escondido el nido entre la paja y las
ramas del solitario matorral. Numerosos enemigos recorren
aquel campo impulsados de instintos feroces y dotados por la
naturaleza, para la lucha por la vida, de exquisito olfato, de
vista perspicaz y de armas aparentes para el ataque. Durante
el dia en las sombras de la noche, viene el boa cubano, el
majd, llamado en la Amrica del Sur culebra boba, arrastrn-
dose lentamente entre las hojas, viene el perro monts, graz-
na la lechuza apenas comienza el crepsculo de la tarde, y re-
volotea alrededor del nido hasta que se arroja sobre la infeliz
madre y la destroza entre sus afiladas garras!
Cuando se adopta el detestable sistema que vamos comba-
tiendo, rara es la gallina que se presenta en la casa de la ha-
cienda triunfante de tantos males y seguida de su prole; casi
siempre-no vuelve- vrseles.
Hemos prescindido de las enfermedades que suelen atacar
las madres en el nido del campo, enfermedades que seran f.
ciles de curar, si hubiesen estado en un departamento del galli-
nero; y no es cosa singular que la desacertada eleccin del punto
en extremo hmedo en que sitan el nido, sea causa de que no
haya incubacin, en cuyo caso siguen largo tiempo echadas
sobre los frios huevos, que han perdido el grmen vital, se ex-
tenan aun ms, y cuando menos retrasan la siguiente postura.
Adems, las gallinas libremente sueltas son incmodas y des-
aseadas: vuelan sobre los muebles, quiebran la loza y los cris-
tales, depositan donde quiera su estircol y pican los cogollos
tiernos de las plantas. Cuando son muchas se extienden lar-
gas distancias, adquieren hbitos salvajes, huyen del hombre y
:acaban por perder su cualidad ms bella: la domesticidad.
Seria una locura intentar esta crianza en grande sin contar
,con el gallinero; con ste es el negocio ms productivo. Cuatro
amil buenas ponedoras asistidas con los cuidados que aconseja





6
la ciencia, son de mayor provecho que cualquiera otra empresa
agrcola; y doscientas representan el bienestar de una familia.
del campo.
CAPITULO III.
Higiene del gallinero.
La Higienel He aqu la palabra divina que grab Dios eri
el pecho del hombre para hacerle larga y dulce la vida; he aqu
la gran ley de la naturaleza cuyo quebranto aniquila nuestra es-
pecie; he aqu el pedestal de la dicha pblica, la madre de las
ciencias, el faro de los legisladores y el escudo de bronce que
preserva la humanidad de dolorosas enfermedades; ante sus ful-
gores nace la alegra, se sustenta la salud y huye la muerte.
iOhl Cmo podramos hablar de la Higiene aplicada la
conservacin y multiplicacin de las aves de corral, sin decir
algo de ese don del cielo en sus relaciones con el bien del hom-
bre? Cmo podremos:ocultar lo que se lastima nuestra alma
al ver familias inocentes del campo viviendo en tierras bajas y
anegadizas, lo cual equivale en este clima ardiente la infalible
prdida de la existencia en un plazo corto? Si la necesidad las
obliga por qu no cuidan, por lo menos, de elevar con tablas de
palmas, que nada cuestan, siquiera media vara el piso de las ca-
sas? Nunca se preservaran de crueles padecimientos; pero algo
neutralizaran la influendia funesta de la humedad y el calor.
iCun imprudente es el hombre que olvida la higiene del hogar!
Esto que sucede respecto al organismo humano, sucede igual-
mente con las aves domsticas. Cuando el 'gallinero es hme-
do, desaseado y con poca ventilacin, padecen con frecuencia
reumatismo, fiebres, hidropesa, disentera, viruelas y otras mu-
chas dolencias, y traen prdidas en lugar de utilidades, pues
suelen morir montones, principalmente si se desarrolla entre
ellas el clera, la angina membranosa y el higadillo.
La prueba ms patente que debemos presentar de que puede
existir un gallinero libre de epizotias, y que todo depende de
la Higiene, es el estado de salud y vigor en que constantemen-
te se hallan los miles de gallos de combate, que cuidan con ex-
quisito esmero los que llamaremos mdicos empricos de las
aves, los galleros. Nunca hemos pido decir que las pestes ha-
yan invadido las galleras sino en casos muy contados.
Una vez que el labrador elige el punto ms elevado del terre-,
no para construir la casa donde ha de habitar con su familia,.
no hay para l asunto ms importante que la situacin y con-
diciones higinicas del gallinero.





Esta importancia es mayor si s6lo dispone de poca cantidad
de terreno, pues as como sera una necedad destinar la cra
de aves vastas extensiones que pueden servir para potreros don-
de pasten muchas reses, es tambin una pretensin necia que-
rer criar reses en reducidos predios, que apenas son suficientes
para la labranza. All donde escasamente hay lugar para sta,
y el labrador se v en el caso de formar clculos para que le sea
posible emprender el cultivo de determinadas plantas, all oh
poder admirable de la industria! se puede fundar un estableci-
miento de la naturaleza del que nos ocupa, que rinda tantos
proventos como el ms rico potrero.
Agregaremos lo dicho, que en Normanda y Bretaa, que
hemos citado como modelos, los establecimientos de esta clise
existen con cortsimos terrenos anexos, y an sin ellos: los terre-
nos .anexos, mas del patio 6 parque, son sin embargo, suma-
mente provechosos, tanto para la salud de las aves que tienen
donde gozar horas de recreo, como porque la economa rural
proporciona con ellos notables ahorros, suministrando alimentos,
como hierbas expontneas, arenas, lombrices de tierra y otros
insectos, y tambin batatas, semillas de girasol, maz, pltanos,
zanahorias, y todos los dems productos alimenticios de las
plantas que se hayan sembrado.
El gallinero debe construirse de Norte Sur, fin de que lo
baen los vientos reinantes.
En otros tratados que se han escrito en Europa, se atiende
ms que todo al abrigo, lo cual sera un error de funesta tras-
cendencia en Cuba. En los climas frios el abrigo es indispen-
sable, en los clidos lo es la ventilacin; en aquellos se busca
el calor, en stos el fresco, con excepcin de los meses de Di-
ciembre, Enero y Febrero; as pues, el gallinero debe ser una
especie de jaula grande, abierta todas las corrientes atmosf-
ricas, segn lo describiremos ms adelante.
Prevista la ventilacin, y lo seco del suelo, debemos recomen-
dar el aseo como punto capital. Sin aseo no habr salud en
las gallinas, morirn muchas, y las que no mueran estarn siem-
pre enfermas y producirn poco, pues la salud es el primer
agente de la fecundidad.
Son estas aves muy desaseadas, por lo que todos los dias de-
be barrerse el gallinero, recogindose con una pala el estircol.
Suponemos el suelo de hormign, que es el mejor, elevado una
tercia y con declive para la salida del agua. Todas las sema-
nas, se le lavar; y si hubiese muchos insectos, esta operacin se
har con un cocimiento de palillos de tabaco, al cual se puede
agregar zumo de limn 6 de naranja agria. Es tambin inseq-




8
ticida el agua en que hubiesen estado en maceracin por tres 6
cuatro dias pencas de maguey (Agave americano, Linneo); y lo
es el cocimiento de hojas y cortezas del ciruelo (Espondia Lu-
tea, Linneo.)
El estircol se depositar para abono en un hloyo que se es-
cavar al afecto barlovento del gallinero y de la habitacin
de la familia, con el fin de aprovechar las basuras, los orines, &.
Es bueno echar las camadas alguna cal, y tenerlas cubiertas
con yaguas, para que no haya exhalaciones miasmticas, ni se
escape el lcali volatil. El estircol es oro, y el que no lo apro-
veche, no merece la prosperidad que aspira.
Llenas estas principales condiciones, hay otra de inmensa im-
portancia: el agua. Esta debe ser pura, cristalina y renovarse
dos veces al dia en verano y una en invierno. Las gallinas be-
ben mucho y es conveniente que no les falte este liquido que
contribuye poderosamente su salud, desarrollo, grosura y
multiplicacin.
Como ensucian el agua con las patas, es necesario colocar
en las vasijas unas listas de maderas para que introduzcan el
pico por los intersticios, y para que no se ahoguen los pollos
tiernos. Mejor que sto sera poner numerosos depsitos fabri-
cados exprofeso en las alfareras del pas y que tuviesen muchos
agujeros.
En diferentes puntos debe hallarse el agua, pues segn el n-
mero de gallinas debe haber de gallos, un gallo para cada do-
cena. Se habr observado que se dividen estas aves en seccio-
nes 6 bandadas, cada bandada compuesta de hembras y machos
jvenes con el gallo padre; y sera dar ocasin rias si se vie-
sen en la necesidad de reunirse menudo por no haber agua
en distintos rumbos.
En el curso de este escrito iremos indicando diversos puntos
relativos la salubridad, y cerraremos este captulo diciendo:
que cuando se trata del fenmeno de la vida y de la conserva-
cin y multiplicacin de las especies, desde el hombre hasta el
ser ms imperceptible, la Higiene es el todo, con la diferencia
de que cada ser tiene su modo de existir y sus leyes higinicas
especiales. Las aplicables las aves domsticas exigen en los
climas clidos que su habitacin sea amplia y ventilada; los ahi-
mentos sanos y dados con moderacin; el agua abundante y
pura, absolutamente sin partculas de tierra; el aseo perfecto; los
remedios para las enfermedades administrados tiempo, y en
las contagiosas una instantnea separacin; as se alejarn las
pestes y no habr industria que rinda mayores utilidades.






CAPITULO IV.
Como debe ser el gallinero del labrador pobre en Cuba.

Todo labrador cubano por pequeo que sea su sitio debe te-
ner un gallinero del mayor tamao que le sea posible, con un
nmero de gallinas que sea algo menor del que pudiera conte-
ner el edificio y patio, para que vivan desahogadas, y preferir
las de la ierra que tengan sangre de gallo panameo. En cada
cra escoger las pollas y gallos ms hermosos, fin de ir per-
feccionando esa variedad. Esto es lo que se llama sistema
de seleccin, que conduce resultados maravillosos, ya se trate
de aves, ya de ganado etc.
Cruzar con discrecin unas razas con otras, es tambin
muy conveniente; mas esa variedad comn del pais ya cru-
zada con la raza dicha es inmejorable aplicada la seleccin.
Las gallinas y gallos imperfectos se mandan al mercado, 6 se
destinan al gasto de la casa, 6 la ceba; lo mismo debe hacer-
se con las malas ponedoras, con las de carcter muy dscolo, y
con las que pican los huevos 6 las plumas de las compaeras,
porque estos defectos pronto se trasmiten.
El Gobierno de los Estados Unidos ha concedido patente de
invencin Mr. Loomis por un frenito como el de los caballos,
que sirve para impedir que las gallinas se piquen las plumas
unas otras. Consiste en un alambre dentro de la boca y que
pasa por la cresta, con el cual pueden comer, pero no abrir del
todo el pico. Llmase Loomis Poultry Bit. Tambin hay en
aquellos Estados una caja-trampa con patente para las picadoras
de huevos. El nido est en la caja y al caer rueda el huevo y
la gallina no lo ve. Estas menudencias dan una idea de lo mucho
que se atiende en aquel pas la cra de las aves domsticas.
Siguiendo las reglas que vamos proponiendo, puede llegar
poseer el labrador un nmero de gallinas que en ms de la mi-
tad del ao le produzca cada una un huevo diario, sin contar
los capones, pollos y pollas que se ceban fcilmente y que
siempre se venden con estimacin.
Bastarle construir una casa de techo pajizo, de nueve varas
de largo, seis de ancho y cuatro de altitud, sobre horcones de
madera slida, forrada con listones de palma colocados verti-
calmente y separados media pulgada unos de otros para que se
renueve el aire y no penetren las aves de rapia.
A una vara del suelo no existir esa separacin de los
listones 6 astillas; sino que quedarn cubiertos los intersticios 6
se pondr todo el rededor de la casa, esa misma altura, una





io
plancha de zinc, fin de que no puedan subir el majd y la rata,
Si no hay astillas de palma se formar un tejido con varas de
yaya, 6 de otra madera aparente.
El techo puede hacerse de guano real (guano, equivale
penca rama de palma, 6 sea de Horeodoxia regia:) de guano
de cana, (Sabal umbraculfera, Martin,) 6 de manaca (Gesmona
dulcis,) El primero dura cinco aos,'si se corta en menguante, y
abunda en toda la Isla; elsegundo veinte, y se hallaenlosterrenos
estriles de las sabanas; y la ltima en las cinagas de las cos-
tas y debe preferirse, no solo porque la cobija es til por ms
de cuarenta aos, sino porque en caso de incendio arde muy
lentamente.
Hay otros guanos aparentes para techos, todos de la familia
de las palmas.
Esta casa tendr una barbacoa de tablas de palma, corrida
todo su largo, y la que se subir por una cmoda escalera
construida con varas y travesaos de madera rstica.
En la barbacoa se pondrn los nidos delas incubadoras, lo
que es una ventaja, pues estas aves les agradan el aislamiento
y la oscuridad. De noche se conducen las cluecas los ni.
dos, y all quedan muy tranquilas.
No se olvide que hay que colocar una tabla de media vara
de alto en el cuadro de la entrada de la barbacoa, como me-
dia vara del canto de la abertura y formando la misma figura
del cuadro. Esto nos parece necesario para que los pollitos
no puedan caer antes de que sean recogidos en un cesto y
traidos la parte baja, lo cual debe hacerse al segundo da de
nacidos con el mayor esmero para no lastimarlos, y aprisionan-
do antes la madre, que dar inquietos revuelos y aun podra
maltratar la encargada de la operacin.
La gallina y su prole se llevarn al'departamento de los po,
llos tiernos, que estar un lado del patio y habr all un n-
mero proporcionado de jaulas de madera rstica, construidas
con palitos de una vara y cuarto de alto y una pulgada 6 algo
ms de dimetro, traidos del monte y clavados en el suelo for-
mando un cuadro de vara y media por cadalado. Como dos
pulgadas de la parte de arriba se pone lo largo, en los cuatro
lados, otro palito atado con bejuco, y sobre estos, entre palito y
palito, de los clavados, se tienden otros iguales que cubren la
parte superior.
Quedan las jaulas de modo que solo pueden entrar y salir
en ellas los pollos muy pequeos, y all se les echa maiz moli-
do, que comern sin ser molestados por las aves grandes, y
tambin se les pondr agua en vasijas en que no puedai aho-






garse. Estas vasijas deben ser manera de tinteros, y habti
una 6 dos en cada jaula cuidndose de que el agua sea pura.
Los pollitos acabados de nacer son muy delicados, y hay que
preservarlos, hasta que echen las plumas, de la lluvia que los
enfra y mata, y de los soles fuertes.
No debemos omitir una observacin: las gallinas pican los
pollos de que no son madres, y veces los dejan muertos.
Para evitar este inconveniente no hay ms cue un medio, el
cual es encerrarlos todos en una gran jaula, quedando fuera las
madres, y poiindose la parte baja una tabla que no permita
la salida de los pollos. La tabla se levanta al oscurecer, y cada
una recoje sus hijos. En una de las esquinas del gallinero, en
lo ms ventilado, puede construirse esta jaula, ahorrndose as
por dos lados el trabajo de clavar en la tierra los palitos que
han de servir de lineas dividentes. -Las manadas que se quiera.
se van dejando en libertad.
El patio ser de treinta varas de fondo y de quince veinte
de ancho; mientras mayor cantidad de tierra comprenda, me-
jor; estar cercado dejfiu, yait, 6 cualquiera madera durable.
En el centro habr algunos rboles de gran ramage y no al-
terosos, y tambin matas de pltanos. La morera es preferible
porque da una fruta apetecida de la gallina; igualmente es bue-
na la acacia y por sus ramas horizontales, el ateje.
A los rboles se les corta la rama central para que no se ele-
ven.
La casa tendr dos puertas nicamente, una de entrada y
otra que dar al patio; sta solo se cerrar por la noche. Las-
puertas deben ser de tres varas de alto y dos de ancho, lo mnos.
Preciso es precaverse de los ladrones nocturnos, que no fal-
tan en ningn pas, por lo que debe haber en el sitio uno 6 dos
perros, los cuales con la manera especial de sus ladridos, su
exasperacin y su fiereza, avisan la presencia de una persona
extraa, y puede enserseles perseguir los majaes y ratas,
de que pronto sern inmejorables cazadores.
Las dems reglas que pueden seguir los labradores pobres
las hallarn en seguida al ocuparnos de la cra en grande; cada
cual har las aplicaciones convenientes, segn sus recursos.
El labrador pobre harto har en llegar doscientas gallinas
buenas ponedoras; quinientas serian para l un capital vecino
la riqueza; mi), una riqueza. Por riqueza entendemos un va-
lor que produce una renta suficiente para atender con holgura
los gastos ordinarios de su dueo y un sobrante para aho-
rros; y consideramos como la parte ms esencial de la empresa
de que estamos hablando las cualidades personales del labra-





I2
dor y su familia. Sin actividad, celo, honradez, economa y
atencin de ste y de aquella; 6 sin un buen mercado consumi-
dor, mil gallinas no son una riqueza, ni darn siquiera el bienes-
tar. Los capitales valen segn el que los pose y el lugar en
que desenvuelven su natural multiplicacin.
Plcenos, y hasta nos llena de orgullo, el tipo ms comnde
la mujer de Cuba, si bella fsicamente, ms bella aun bajo el
punto de vista moral. Es naturalmente hacendosa, desconoce
la pereza, y su consagracin sus deberes de esposa y de madre
es completa; as pues, con una colaboradora de tales condi-
ciones es imposible, de todo punto imposible, que el gallipero
no sea para el labrador en estos campos la senda ms espedita
para proporcionarse el bienestar, y hasta para las legtimas y
nobles aspiraciones la riqueza, no ya como nosotros la enten-
demos y acabamos de definir, sino en sus ms altas preten-
siones y significacin.

CAPITULO V.

Plan de un establecimiento agricola industrial en las inmediaciones de la
Habana, para criar 4,000 gallinas.- Ocho gallineros 6 secciones.-Tie-
rras.-Cultivos.-Casa del Administrador; lo que debe contener.

No entrarmos tratar esta materia sin prevenir al lector
contra nuestros errores.' Nunca hemos poseido gallineros cien-
tficamente atendidos mientras fuimos agricultores en esta Isla,
ni los posemos actualmente en nuestra hacienda "Alcibia," en
Colombia. Siempre hemos criado esas aves sueltas, sin haber
fundado un establecimiento especial. Debemos decir, sin em-
bargo, que veces hemos tenido centenares, y que este recuer-
do nos hace observar que hay haciendas que por sus pastos,
temperatura y aguas son muy propicias la multiplicacin,
y otras en que las enfermedades son ms comunes y las hierbas
y aguas menos sanas y nutritivas.
Modifcanse sensiblemente de un modo favorable estas con-
diciones con los gallineros, y sin ellos influyen en el xito de
un modo muy marcado.
Indudablemente, si hubisemos de seguir Ala naturaleza,
que es la gran maestra del hombre, bien pudiramos adoptar
la crianza suelta: las aves todas viven en los bosques la in-
temperie, y all se multiplican y gozan de ms salud que las
encerradas en casa, aunque stas sean espaciosas y ventiladas;
mas la lucha por la vida, como observa Darwin, es una ley de
la misma naturaleza, y son tantos los enemigos de esta ave que





13
es materialmente imposible que su cra rinda grandes produc-
tos sin, someterlas un rgimen artificial, una vida metdica
y en comunidad.
Deseamos presentar nuestros lectores el proyecto de una.
hacienda, mejor dicho de un establecimiento agrcola indus-
trial donde haya por lo menos cuatro mil aves, y en que se
aproveche lo sobrante de las cosechas, llevndose al mercado,
que stas diversas entradas auxilian mucho el aumento de los
capitales y en nada perjudican la principal especulacin.
Comenzaremos pidiendo para realizar nuestro plan tres ca-
balleras de tierra, que sean altas, de gruesa capa vegetal, bien
que esto puede suplirse con el abono; que no tengan cinagas
inmediatas que arrojen efluvios (ni lejos si estn sotavento,)
y que por ellas pase un ferrocarril. En las cercanas de la Ha-
bana estaran ventajosamente situadas. Si recibiesen el agua
del acueducto sera cualidad muy recomendable, tanto para
el aseo cuanto para colocar diversos pequeos hilos en el edi-
ficio y el patio; y si se ha de hacer uso de pozo debe verse que
no participe de las propiedades deletreas que comunican las
minas de cobre, de yeso, etc. Cuando hay yeso en el subsuelo,
cosa algo comn en algunos distritos, el precioso lquido es da-
oso la salud, as de las aves como del hombre; y celebramos
la oportunidad de hacer esta indicacin, porque las materias
que suelen hallarse en el fondo de los pozos, y veces las
que arrastran los ros y arroyos pasando por ciertos lugares,
determinan los padecimientos fsicos que se notan en muchas
localidades, cuyos habitantes buscan intilmente la causa, sin
fijarse en lo ms digno de atencin, el agua. El agua es el
gran elemento de la vida, y el origen ms comun de todas las
enfermedades del hombre y los dems animales.
La sesta parte de esas tierras (media caballera) puede des-
tinarse la fundacin de un platanal, que vendra tener dos
mil cepas, sembradas cuatro varas de distancia, y muchas
ms desde el segundo ao, pues esta planta se multiplica por
yemas rpidamente, como todas las musceas. Puede dejarse
cada planta madre tres renuevos que los nueve meses fiuc-
tifican.
Son preferibles las variedades que constituyen la verdadera
Musa paradisiaca de Linneo, es decir, las nombradas en esta
Isla pltano hembra y pltano macho, que algunos creen con
fundamento que es una misma variedad, sosteniendo que la
influencia del clima y del suelo es lo que da mayor tamao al
macho.
Vemos claro que es exorbitante el nmero de cepas que que-





14
-remos; pero nos parece que estando esta hacienda inmediata 4
una poblacin no debe despreciarseese producto, que se ob-
-tiene sin ms trabajo, se puede decir, que sembrar la planta.
En el resto del terreno debe cultivarse maz como el princi-
pal articulo que necesita el establecimiento; millo, (r) gira-,
sol, (2) boniatos (3,) patatas, zanahorias, coles, lechugas, remo-
lacha, tomates, etc.
La gallina come de todo y la diversidad de alimentos con-
'tribuye su salud y sostiene su apetito.
En lo ms alto de la hacienda dpbe situarse la casa del Ad-
nministrador y su familia. En un cuarto donde penetre el aire
estar el almacen de huevos, y stos se irn colocando en ca-
jones llenos de paja para trasportarlos al ferrocarril cuando
haya el nmero suficiente.
Esto se har no sin separar los necesarios para las incu-
badoras.
Los huevos estarn en diversos cajones, y cada cajn tendr
su letreto: Vawiedad comun.-Cocincinina.-Raza de Naoudan, etc.
Muy oportuno sera marcar en el mismo huevo destinado
incubar la fecha del da en que fu recogido y el nmero del
nido.
Otro cuarto servir de biblioteca y all estarn las mejores
obras que se han escrito sobre cria de aves domsticas, y tam-
bin algunos peridicos agricolas, ingleses, franceses y norte-
americanos.
Al llegar aqu algunr lector rutinario estimar como intil el
gasto en libros y peridicos, y no podemos menos de decir
que es el ms necesario. Francia, el pas ms adelantado en
Ornitologia, lo debe los muchos tratados que se han escrito
ilustrando al pueblo. Nada interesa tanto ste como el co-
nocimiento de los medios de proporcionarse el bienestar. En
los Estados Unidos Inglaterra la lectura de obras instructivas
y publicaciones peridicas entra en las necesidades de la vida.

(I) El millo se debe sembrar en esta Isla principios de Octubre;
cuando se retrasa la siembra, crece raqutico; y cuando es temprana, se le
corta y d segunda cosecha. Se aprovechan: el grano para las aves, las
espigas para escobas (se vende hoy el quintal ocho duros,) y el resto es
un alimento excelente para las bestias.
(2) Se siembra principios de Mayo regado sobre el surco; 6 como el
maiz, separadas media vara las matas; se hace con l harina, que se mez-
cla con la de trigo, es rico en aceite, y muy nutritivo para las aves.
(3) Antes de sembrar chese en cinco galones de lejia libra y media
de alcaparrosa; se sumerje all el bejuco como un minuto; y de este modo
no aparecer el insecto llamado Tetudn, que actualmente casi ha hecho de-
saparecer los boniatales.





En esas naciones los hombres de Estado se ocupan con pro-
funda atencin del ms pequeo descubrimiento que aumente
.los productos de su pafs, y as los poderosos por sus encum-
brados puestos, como los poderosos por sus talentos 6 su posi-
cin pecuniaria, no dejan, por decirlo as, que descanse la na-
turaleza: la siguen, la interrogan, la fatigan, le arrebatan sus
secretos. La Reina Victoria, que empua el cetro de los ma-
res y cuya magestad brilla aun ms por sus cualidades perso-
nales que por ceir la corona de Inglaterra, no desdea ser
poseedora inteligente de la mejor cria de aves. Manda sus
productos las exposiciones, disputa el triunfo como cualquier
criador, lo obtiene 6 no, y los ingleses, que estn habituados
estas grandes cosas y saludables costumbres, ni siquiera se
aperciben de todo lo que encierra de sublime y de influyente
en el bien pblico aquel ejemplo de su Reina.
Los Lores la imitan, se dedican la perfeccin de todas las
especies de animales y plantas tiles, y por este camino ha
llegado Inglaterra al ms alto grado de prosperidad.
Es indispensable un microscopio. Lo es tambin un boti-
quin que contenga los medicamentos mas usuales segn los
adelantos de la ciencia, para detener el progreso de las enfer-
medades, especialmente las epidmicas.
Las enfermedades epidmicas son en un gran gallinero un
fantasma aterrador; ms pueden impedirse 6 detenerse, si se
observan las leyes higinicas, y se aplican con oportunidad los
-remedios ms indicados por el estudio y la esperiencia.
El Administrador debe, por lo menos, ser aficionado la
Historia Natural.
No dudamos proponer los capitalistas para estas plazas
los galleros, que unan sus conocimientos prcticos la honra-
dez. Carecen de estudios: pero acostumbrados cuidar los
gallos, todos los dias, todas horas; asistirlos en sus enferme-
dades, y estudiar el modo de darle salud y vigor para
que alcancen la victoria en las lides, han llegado familiari-
zarse con esas aves y esperimentan hcia ellas un sentimiento afec-
tuoso; las tratan como si fuesen personas, les ponen nombres
de hroes, y se llenan de entusiasmo cuando describen sus
hazaas.
Estos hombres cifran su bienestar en esa profesin, y aunque
en el fondo es cierto que predomina en ellos el deseo del lucro
y sus afanes tienen por objeto participar de las apuestas de ese
juego cuando vencen sus campeones, tambin lo es que van
siguiendo con febril inquietud las alternativas del combate sin-
gular y que en ese sentimiento toma parte el amor, pues





16
menudo las apuestas son insignificantes y solo tienen por pre-
mio la gloria del triunfo.
Un gallero entendido y honrado multiplicaria pronto los ca-
pitales empleados en un gallinero, pues en esto lo principal es
prevenir las enfermedades, conocerlas y combatirlas, como su-
cede en las gallerias aunque solo con el apoyo del empirismo.
Se acerca el tiempo en que la juventud cubana cultive la
Ornitologia, que abre espacios al sabio y campo al hombre
de negocios.
Se levantar un plano gusto del dueo, con tal de que en
el centro est en una pequea plaza la casa del Administrador.
Habr ocho casas ms para ocho gallineros, cada una con su
patio de 0oo varas por cada lado.
Las casas y patios formarn calles, embellecidas stas con
flneas de millo, girasol, etc.
Estos gallineros tendrn diez y seis varas de largo, siete de
ancho, siete de puntal y un caedizo hcia el patio.
El techo ser de tejas comunes puestas en vago para que
haya alguna entrada de aire; mnos las tres primeras carreras
y las' tres ltimas, que llevarn mezcla para asegurar el
tejado. Se les formarn sobretechos, 6 respiraderos, de dos va-
ras en cuadro y tres cuartas de alto, forrados con un tejido de
alambre.
Los listones tendrn una pulgada de grueso, tres de ancho y
tres de separacin unos de otros, 6 ms, si lo permite el largo
de la teja, que se medir.
Los listones sern de cedro, no de pino blanco, porque el ce-
dro por ser amargo es antiptico al caro, al piojillo, al co-
mejen, y todo insecto, y el pino blanco los atrae.
Estas casas descansarn sobre fuertes horcones y entre estos
se levantar una pared de medio ladrillo con ventanas corridas
en la parte superior, las cuales debern ser de una vara y me-
dia de alto todo el largo y todo el ancho de la casa, pen-
dern de goznes, cubrirn la red de alambre, y se asegurarn
con pis de amigos m9vibles, cuando se abran.
Mejor ser en lugar de paredes de ladrillos poner listones de:
cedro de tres pulgadas, con intersticios de media pulgada, y
colocar alrededor la plancha de hojalata que hemos descrito.
Si asi se hace se suprimirn las ventanas por innecesarias.
Los listones deben pintarse con albayalde, aceite de linaza,,
aguarrs y una parte proporciopada de arsnico, para que no
sirvan de abrigo los insectos.
Mr. Sunmer, agrnomo norte-americano, y lo mismo los
agrnomos ingleses, franceses, holandeses y espaoles, se fijan.





'7
mucho-en la entrada del aire, que es un gran peligro en los
climas frios; mas aunque convenimos en que el aire hmedo de
la noche cuando se recibe directa y repentinamente, puede oca-
sionar la prdida de la salud, somos de opinin que mayores
daos ocasiona el excesivo calor. Nada hay tan delicioso, ni
que cause tanto bienestar, tanto agrado, en los climas intertro-
picales, como el fresco del aura de la noche, portadora del apa-
cible sueo; ni nada hay tan penoso, tan insano, tan propenso
al insomnio, la asfixia y numerosas enfermedades como el
calor en piezas donde estn encerrados muchos animales, pues
estos consumen pronto el gas oxgeno que absorben; solo que-
da el carbono que exhalan al respirar, y adems aumentan
con su propio calor el de la atmsfera que les rodea.
Tales consideraciones nos hacen pensar que salvo en las
noches de invierno y aquellas lluviosas y de vientos fuertes, de-
ben permanecer abiertas todas las ventanas, y esta opinin la
apoyamos en que el ave por su naturaleza, nace, crece y vive
mejor la intemperie que en una habitacin cerrada. Del
hombre no podemos decir otro tanto; l nace, crece y vive
preso, y el ms leve uso de la libertad le ocasiona enfermeda-
des que menudo lo llevan al sepulcro.
Resumiendo: todos nuestros planes para la salubridad y
consiguiente prosperidad de los gallineros cubanos los funda-
mos en ta contraposicin de lo que se practica en Europa res-
pecto edificios abrigados.
Nosotros queremos que las aves habiten en los gallineros de
esta tierra como si estuviesen en el bosque, es decir, gozando
del aire libre, y para eso proponemos que no falten numerosas
ventanas.
Se dir que son perjudiciales en estos establecimientos las
corrientes de aire; tambin las hay en el bosque y ningn da-
o hacen; la cuestin se reduce que todo depende de la cos-
tumbre. Habituadas las gallinas del gallinero cierto grado
de calor es natural que le causen impresin las transiciones re-
pentinas atmosfricas, y que una rfaga de viento fro y hme-
do las enferme; mas si el gallinero se construye de modo que
tenga constantemente mucha ventilacn, solo podra daarlas
el fro del invierno.
Nuestras observaciones nos obligan decir: que los galline-
ros en las ciudades, en sus cercanas, cuando carecen de esas
condiciones, son peligrosos la higiene pblica, pues suelen
convertirse en focos de infeccin y de muerte; y no estar de
ms hacer presente las familias pobres de los pueblos, que el
encerrarse ellas para dormir, en sus pequeas-habitaciones con
2





18
gatos, perros, gallinas, cotorras, etc., es el origen de la mayor
parte de sus enfermedades, pues pronto se impregna aquel es-
pacio de carbono, que es gas irrespirable.
Terminemos diciendo que aunque hemos descrito un galline-
ro de todo lujo, nos parece mejor que el techo de las casas sea
pajizo, lo cual es ms saludable para las aves, introduce una
gran economa en los gastos de construccin.
Con varas de rboles del bosque descortezadas pueden tam-
bin formarse las peredes exteriores. Si dirige la obra persona
curiosa y entendida quedar hecho un enverjado por donde no
puedan penetrar la lechuza, las ratas, etc., y que ofrezca bella
perspectiva.
CAPITULO VI.

Patios 6 parques.

SEn cada patio parque de los ocho gallineros, habr, como
hemos indicado, un nmero de rboles de gran ramaje y no al-
terosos; se pondrn en el centro. Estos rboles se escojen en
el bosque desechando los de mucha edad, y se trasplantan en
Mayo en das nublados. Se escavar su alrededor y se saca-
rn cuidadosamente con Ja tierra que cubre las raices, la cual
se asegura con ariques de yaguas humedecidos para que estn
flexibles, 6 con majagua; as se colocan en las carretas, se
llevan al parque y se siembran, echando debajo la tierra
vegetal del suelo y encima la del hoyo; y si esta fuese rida,
se le mezclar estircol repodrido. En nada los perjudicarn
las gallinas.
Recomendamos que los hoyos se abran con unos das de
anticipacin, tanto para que el terreno removido quede aereado
como porque las gallinas escarban en l y se aprovechan de
las lombrices, que les agradan y alimentan mucho.
Como el estircol de los patiqs, cscaras de pltanos,
y dems residuos 6 basuras, forman capas que favore-
cen el desarrollo del caro y piojillo y exhalan miasmas de-
letreos, es necesarisimo dar surcos que levanten el piso, cru-
zar, sembrar maiz Goleo y volver surcar para cubrirlo.
El arado puede suplirse con la azada para levantar las capas;
pero con ms trabajo, pues aquellas deben quedar debajo.
Durante las siembras los dos pastores que habr en la ha-
cienda, cuidarn de alejar las gallinas, 6 se aprovecharn las
horas de recreo en que los patios estn sin ellas, por haber
salido al campo.




I9
Los mismos pastores cuidarn de que no desentierren el maiz,
para aguardar al tercero 6 cuarto da, en que si ha llovido, 6
se le riega, asomarn las hojitas, en cuyo caso es mas agrada.
ble y sano y de ms volumen y peso.
Por mucho que escarben las gallinas siempre quedan nume-
rosas maticas, que van creciendo con gran lozana por no estar
-tan juntas; y con esta sencilla operacin se liberta el terreno de
la plaga de insectos, se le sanea, y tienen las aves donde picar
un vegetal tierno y nutritivo, ms de las lombrices. Esto es
para ellas de la mayor utilidad y regocijo.
Si hay dificultad para cruzar, se siembra chorrito y se cu-
ibre el grano con la azada.
En varios lugares del parque se arrojar ceniza de la que
deja la leja, 6de cualquiera clase; esto interesa mucho porque
-se revuelcan en ella como un remedio que se aplican instintiva-
mente para matar los earos y piojillos, que las atormentan
y aniquilan. Cuando estos sean en cantidad crecida por un
indisculpable descuido, dbense arrojar sobre la ceniza polvos
de azufre. El azufre es un ponderoso insecticida, y el remedio
-comn para destruir el arador, aracnido de la misma familia
del caro, que produce en el hombre la sarna.
No debe olvidarse, por ser cosa indispensable, hacer escava-
,:iones y llenarlas con arenas, gruesa y fina. En cuanto la arena
granada, dice D. Jos Montellano del Corral, "su destino no
puede ser el mismo que el de la gruesa, las gallinas se la co-
men. Cuando gozan de salud inyectan en su estmago dos 6
tres granos de arena calcrea silicosa al da. Los naturalistas
-opinan que las gallinceas comen esas arenas para facilitar la
digestin; pero es ms probable que su principal objeto sea
proporcionar por su disolucin en el jugo gstrico del tercer
estmago las sales de alumina, slice y cal que necesitan. Esta
opinin ha sido confirmada por los experimentos que hemos
hecho. Privando durante tres cuatro meses de esas arenas
algunas gallinas, hemos observado que la cscara de los hue-
vos era ms delgada y la clara mucho ms lquida en los hue-
vos de las que no experimentaron aquella privacin. No pa-
rece probarnos este hecho que las gallinas buscan las arenas,
principalmente las de carbonato de cal, para proporcionar su
economa las sales indispensables .su existencia, y sus hue-
vos los elementos propios para la formacin de la cscara?"
Habr un lugar limpio, sin hierbas, y apisonado para repartir
la comida.
Cada propietario, segn sus recursos, sus gustos, sus conoci-
anientos, y aun sus caprichos, dejamos ya dicho que puede ha-





20
cer alteraciones en el orden de la colocacin de las casas, co
tal de que tenga cada.una un patio 6 corral mplio.

CAPITULO VII.
No se debe mezclar las aves de distintas especies, ni las
variedades de una especie.
Es perjudicial poner en estos gallineros, mezclados, pavos,
(guanajos) faisanes, gansos, patos, etc. Cuando se crien debe
ser aparte. No podemos decir lo mismo respecto los capones
aunque, pesar del parentesco, son mirados con dio y despre-
cio por las gallinas y hasta perseguidos. Ellos parece que tie-
nen conciencia de su vil condicin de eunucos. Buscan la so-
ledad como avergonzados; mas el dia en que prohijan una ma-
nada de pollos, salen con ellos cloqueando como una gallina,.
muy envanecidos y alegres. Oprase en estos animales moral.
mente un cambio de sexo, y nace en ellos el amor paternal
tierno y poderoso, como si fuesen verdaderos padres. Sera
injusto negarle el derecho de vivir en la comunidad, de-
recho que existe tambin todos sus hijos adoptivos. Ni dire-
mos tampoco otro tanto de las pavas criadoras. Advertimos,
sin embargo, que la cria de pavos debe ser en su departamento,.
y que los capones se pondrn en dormitorio aparte, pues las
gallinas al verlos su lado les dan picotazos.
Las razas dorking, fleche, gueldre, houdan, cochinchina,
negra de Mozambique, (carni-prieta,) americana, etc., tendr.
cada uua su lugar separado, pues si as no se hace habr un
ncio, confuso, y perjudicial cruzamiento, sin que el dueo
pueda fijar una variedad provechosa. Toda variedad estar
tambin aparte.

CAPITULO VIII.

Dormitorios.
Hay diferentes sistemas para construir los dormitorios. Unos
autores dicen que deben ser elevados, quedando una vara
del techo, y de la figura plana de una parrilla, y subirse por
varias escaleras; otros que convienen bajos y.tambin como una
parrilla.
Su principal cualidad es que el estircol de las aves de arriba
en ningn caso caiga sobre las de abajo, y esa clase de cons-
truccin manera de parrillas llena esta conveniencia, y evita





2r
que al perder una de stas aves el equilibrio, sadesplome sobre
otra y varias vengan al suelo y reciban golpes que les causen
lesiones.
En nuestro concepto la altura de las varas se relaciona con
la variedad gallincea que se haya adoptado, pues es evidente
que los individuos de la raza cochinchina, brahma-poutra,
etc., que son corpulentos, les convienen varas bajas, y los de
la raza comn, que son de movimientos tan rpidos, de tanta
vivacidad y de cuerpo pequeo, les convienen varas altas,
las que suben fcilmente, procurando situarse en lo ms eleva-
do, y cuando asoma el da bajan, no por los escalones, sino
volando, lo cual no ofrece peligro, como lo ofreceria en esas
otras razas corpulentas.
Las perchas deben componerse de listones cuadrados de
pulgada y media de dimetro, y de dos pulgadas para aves de
razas enormes, no alisados con cepillo ni con filos en las esqui-
nas, y deben ser movibles para quitarlos y limpiarles los caros
y piojillos.
Nosotros cremos que la mejor construccin de las perchas,
sea srie.de varas, es en figura de tijera, y puestos los listones
la distancia conveniente, para que no caiga estircol sobre,
las aves que queden debajo.
Puede comenzar la srie de listones media vara del piso y
concluir una vara del techo; y as, cuando vienen al dormi-
torio, van posesionndose las primeras que llegan de los pues-
tos ms altos y las ltimas de los que hallan desocupados; y
-si alguna se siente molesta por alguna dolencia reumtica pa-
sajera se posa en los primeros escalones.
Aunque los listones, 6 varas, deben ser movibles para quitar.
Jos cuando se quiera y limpiarles el estircol insectos, es pre-
ciso asegurarlos con tornillos que tengan su tuerca fin de
,que queden fijos. Cuando el listn queda en vago, 6 no es
proporcionado al tamao de los dedos del ave, le produce in-
comodidad, se halla espuesta caer cuando se duerme, y en
su afn de sostenerse emplea para el equilibrio una suma de
fuerzas que la debilita; y en todo caso ese mismo afan le trae
el insomnio, que es sumamente perjudicial, pues para la gallina
*el sueo no interrumpido es necesarsimo su salud. En esto
se diferencia del gallo, que despierta, aletea y canta cada hora
,de la noche, por lo que se le ha llamado el reloj de la aldea.
Aun hay, en nuestra opinin, otro sistema preferible por lo
cmodo: formar escaleras, como las de los albailes; pero de
*ms de una vara de ancho, con travesaos adecuados y fijos, y
poner tantas cuantas span necesarias; tendran la ventaja de





22
poderse sacar fcilmente fuera cada vez que se quisiese para
limpiarlas.
CAPITULO IX.
Nidos de las ponedoras.
Deben ponerse en un lado del edificio, manera de entrepa-
os y tener veinte pulgadas de ancho, veinte de altitud y otras-
tantas la tabla dividente. Los nidos del departamento de las&
cochinchinas y de las pavas incubadoras tendrn mayores di-
mensiones; la holgura en todos es condicin muy recomenda-
ble. El primer nido debe quedar raiz del suelo; los dems
hasta dos y tres varas de alto; pero desde el tercero, deber
ponrseles un pasadizo mplio imitando un balcn, por el cual
vayan las gallinas cada cual al suyo. Para que no se equivo-
quen se pintarn unos de negro, otros de blanco, otros rojos, etc.
Diferentes pequeas escaleras facilitarn la subida los pa-
sadizos.
Una tabla varias, como un techo, cubrir el ltimo de arri-
ba, para que no se humedezca con la lluvia que el viento haga.
entrar por las ventanas, por los intersticios de los listones.
Los nidos se harn redondos, de hojas secas de pltanos, ase-
gurados con majagua, y siempre habr un repuesto de algunos.
centenares. Se les echarn de esas hojas secas en su fondo, plu-
mas, etc., sin olvidar los palillos de tabaco cortezas de cedro.
En cada nido suelen poner varias gallinas, unas despus de-
otras, y veces dos tres un tiempo. Es, pues, preciso re-
coger los huevos todas las tardes para que con el calor de las
ponedoras no comience desarrollarse el grmen. Cuando
esto sucede el huevo se inutiliza para la reproduccin y se po-
ne huero.
La encargada ir recogiendo los huevos, ponindolos en un
cesto, y como hemos dicho antes, marcando la fecha con un
lpiz, si se les destina la incubacin, y slo dejar en el nido
un cascarn relleno de yeso, qne no faltar en ninguno.
Cuando abunde el caro y piojillo los nidos se renuevan, y
los usados se queman fuera del gallinero.
En Europa son muy comunes los nidos colgantes de las pa-
redes. Son unos cestos que se encalan cuando hay insectos.
Nos parecen que deben adoptarse, mucho ms si se nota esca-
sez respecto al nmero de ponedoras. Estos nidos, dice Jac-
que, de treinta centmetros de ancho y veinte de profundidad,
colgados en la pared cuarenta cincuenta centmetros de al-
tura, son los mejores.




23
CAPITULO X.

Gallinas echadas.

Este departamento estar en alto, en la barbacoa, la cual
se subir por escaleras. Hablamos de las gallinas comunes;
tratndose de la razas gran malaya, cochinchina, etc., debe
quedar en el piso bajo.
El estado de debilidad en que se ven las gallinas por efecto
de su abstinencia cuando estn incubando; la dejacin, puede
decirse as, que hacen de si mismas para ocuparse slo de los
huevos; lo sucio del nido donde va quedando depositado su
estircol; el desarrollo de insectos; el peligro que corren los po-
llitos cuando prxima la gallina salir con la manada carecen
de fuerza para picar y romper la cscara y es preciso ayudarles
con delicadeza, esmero y gran cuidado de no causarles la muer-
te con el mas leve golpe, todo, todo exige la mayor atencin
en este departamento.
Debe estar perfectamente aseado. Nunca cremos haber re-
comendado suficientemente el aseo.
Se procurar que la gallina salga una vez al da comer, y
durante su ausencia, que ser de media hora algo ms, la
encargada asear los nidos, los renovar si fuese necesario, y
barrer el piso.
Las gallinas enanas no sirven para encubar porque rompen
los huevos.
Cada nido tendr su nmero, y se llevar un libro en que
conste el da en que se ech la gallina, de cuyo modo se sabe
-de antemano aquel en que habr nacimientos en este el otro
gallinero.
Cada raza tendr para su procreacin un departamento espe-
cial; el de las echadas puede ser comn para gallinas y pavas;
pero es mejor que stas se echen en el suyo, de que hablaremos
en el tratado sobre cra de pavos.
Las personas del bello sexo son las llamadas cuidar todos
los departamentos; como deben ser varias y distinguirse por su
honradez y aptitudes naturales, es bueno despertar entre ellas
una noble emulacin; as, pues, parcenos que un criador justo
y discreto deber dar todos los afios un premio de cien duros
en metlico la encargada de aquel gallinero que mayores
proventos le haya proporcionado.
Las jvenes conocern por sus nombres todas las gallinas, y
es de su competencia, como dira un legista, sentenciar ser





24
remitida al mercado la que sea perjudicial la comunidad por
sus malos hbitos; que est muy gruesa, etc.
Toda gallina muy gruesa est de mas en el gallinero y se
mandar al mercado, pues se halla expuesta sufrir el higadillo,
no es hbil para poner y rpesenta un valor que debe aprove-
charse, menos que pertenezca una raza preciosa, 6 posea la
cualidad de gran ponedora y se dese conservarla, en cuyo
caso se le sujetar un sistema diettico por unos dias para
disminuir sus grasas.
Las grandes ponedoras son las que interesan; en un buen
gallinero, si no hay incubacin artificial, se deja esta funcin
las pavas.

CAPITULO XI.

Origen da la gallina cubana.-Cules razas deben preferirse?
Cules desecharse?
La gallina comn cubana es buena criadora, buena incuba-
dora y buena ponedora. Estas cualidades son mas 6 menos
pronunciadas, segn las que poseyeron sus ascendientes casua-
les, es decir, se subordinan la influencia de los cruzamientos
impremeditados con otras razas, que han venido sucedindose,
de que ella muchas veces es el producto, y que casi le han he.
cho perder sus formas tpicas. Sera difcil reunir un nmero
de gallinas criollas legtimas de sangre pura, y el que trate de
fundar un gran gallinero har bien en irlas adquiriendo poco
poco, para que sean de nueve meses un ao de edad, corpu-
lentas, de bella figura, y que sus antepasados hayan tenido en-
laces con la raza panamea y de ningn modo con la que pro-P
duce los gallos de combate.
De dnde es originaria esta gallina?
Hernn Corts, en un informe que remiti Carlos V., des-
cribiendo las grandezas de Mxico habla de los jardines zool-
gicos que tena el Emperador Moctezuma para su recreo, en
los que haba grandes estanques de agua salada y de agua dul-
ce para los peces de mar y de ro, espaciosas salas con jaulas
llenas de leones, tigres, gatos, etc., y otras con aves de rapia,
"desde el cerncalo hasta el guila."
Tan asombroso era el nmero de animales de todas clases,
que en cada jardn haba 300 hombres destinados exclusiva-
mente su cuidado, y los que eran carnvoros se mantenan
nicamente con gallinas.
Esto prueba que los espaoles, su llegada Amrica, ha-





25
llaron muy generalizada la cra de esa ave, que tambin abun-
daba en el Per.
Cuba, tan inmediata Yucatn (dista 14 leguas de Cabo Ca-
toche), corresponda al Imperio de Mxico, y las piraguas de
los pescadores indios recorran las costas de ambos pases; de
manera que es imposible -que no hubiese sido introducida la
gallina llamada campechana, tipo de la indgena de Mxico, y
tambin, segn estas deducciones, de la de Cuba.
Es muy importante averiguar el origen de la gallina espaola
con la cual cremos que se mezcl la campechana.
Desde que D. Diego Velzquez conquist esta Isla no apor-
t ella una sola nave que no trajese esas aves, ya para pro-
veerse de huevos bordo, ya por el natural inters con que los
espaoles trasportaban. animales y semillas de vejetales de su
pas todo el Continente.
Pero tenia la Pennsula Ibrica al comenzar el siglo XVI
buenas razas de gallinas? S, indudablemente.
Los rabes acababan de entregar los reyes catlicos su l-
timo baluarte: Granada, y no hay necesidad de enaltecer el
grado de adelanto que haban llevado la agricultura y el co-
mercio. Sus naves frecuentaban entonces los mares conocidos,
y es muy lgico creer que introdujesen de la India las razas
mejores. Adems, Espaa haba estado sujeta al poder de los
Cartagineses en el principio de la Historia conocida y stos
eran grandes navegantes, como que Cartago vivia del comer-
cio. Los Romanos echaron los Cartagineses, y tuvieron en
la Pennsula un gobierno sabio y paternal por muchos aos, en
tales trminos que los espaoles adoptaron la nacionalidad ro-
mana olvidando toda tendencia separatista, como que podian
hasta ocupar, y ocuparon algunas veces, el slio imperial. La
agricultura nunca tuvo tiempos mejores en aquel pais que du-
rante el reinado de Augusto.
No olvidemos que Roma haba sido heredera de la civiliza-
cin griega, y que Alejandro conquist el Asia, y trasport
Grecia los cuadrpedos, aves y plantas ms tiles; era discipulo
del gran Aristteles, gradese si prestara atencin todas es-
tas cosas que los talentos vulgares miran con indiferencia y que
para los talentos superiores representan el bienestar y la gran-
deza de las naciones.
Por todos estos medios el Asia provey Espaa de las me-
jores razas.
Podemos decir que la gallina espaola, madre de la cubana,
desciende de razas asiticas, mezcl su sangre con ellas, si





26
existi indgena en el suelo espaol en la poda remota de los
celtas.
Es muy dificil descubrir cuales razas fueron las trasportadas;
seguramente varias.
Respecto Cuba, desde principios del siglo XVI, vino de
Espaa el gallo de combate, que se exhiba en el circo de Roma
desde el tiempo de los Csares, y que los romanos introdujeron
en la Pennsula. Esta raza mezclada con la comn ha contri-
buido poderosamente la disminucin del tamao de aquella.
Vino de las Antillas inglesas la de Bentham (quiquiriqu), cuyos
individuos son estimados por lo diminuto y graciosos, y caus
el mismo dao en menor escala. Tambin vino de las Bermu-
das la gallina, de Verruga, rara hoy, y que tiene la especialidad
de cubrir su cuerpo una especie de velln en lugar de plumas.
No sabemos la poca en que se introdujo la grifa, que es de
regular corpulencia y de plumas rizadas y por lo comn blancas;
tal vez vino de los Estados Unidos, donde se conserva la raza.
Cremos hallar otra lnea muy clara en la genealoga de la
gallina comn de Cuba. En la antigedad las naves espaolas
atravesaban el Pacfico y se dirigan Panam cargadas de oro
y plata del Per, por no remontar el Cabo de Hornos, lo que
ms de ser un viaje muy largo, ofreca el peligro de ser apre-
sadas por las armadas de Francia, Holanda Inglaterra, con
cuyas naciones estuvo Espaa en guerra en distintas fechas.
Llegadas Panam eran conducidos esos metales en mulas
la costa Atlntica, probablemente la embocadura del Chgres,
donde los esperaba anclada la flota que deba conducirlos
Espaa.
Cada vez que esta flota vena al Istmo era portadora de un
nmero de aves de razas enormes, procedentes, en nuestra
opinin, del Extremo Oriente. Vendan los tripulantes esas aves
los Istmeos, y llegaron ser tantas que fueron introducidas
en gran cantidad por los especuladores en esta Isla, con el
nombre impropio de raza panamea.
Por qu no vinieron directamente Cuba? Lo diremos:
Cuba entonces no tena la importancia poltica y comercial de
hoy; el Continente absorba la atencin de la Metrpoli, y la
explotacin de las minas ahogaba la agricultura.
Fortuna y grande fu la traida de la raza panamea, que es
una variedad de la cochinchina; ella cre el ms hermoso tipo
de la actual gallina criolla.
Los habitantes de esta Antilla agradecieron el presente, y
pusieron en sus patios los gallos de esa raza. Otros adoptaron
para padres los gallos de combate, llamados finos, observando





27
que las gallinas que nacen de este cruzamiento ponen muchor
y son tan buenas madres que defienden sus hijos hasta perder
por ellos la vida. Los polluelos, sin embargo, son sumamente-
delicados y ellas sumamente enfermizas. Llamose capirro este
producto, y no hay duda que poda ser aceptado por la belleza
de su plumage, la gallarda de sus formas y la suavidad de sus
carnes; ms la valenta de la raza fina de sangre pura es tal
que an mezclada con las ms pacficas les comunica el ardor
blico, y las capirras arman frecuentes rias en los gallineros,
que dan por resultado el desarrollo de las viruelas, el gogo de-
sangre y otras enfermedades.
Lleg por fin el hermoso da de la prosperidad de Cuba y su
mayor ilustracin, que lo fu el zo de Febrero del ao de 18x8,.
en que instancias de un gran hombre, nacido en la misma
Isla, D. Francisco Parreo y Arango, del Consejo de Indias,
concedi el Rey D. Fernando VII el comercio libre. Los
puertos, antes solo frecuentados por buques espaoles, vieron
flotar las banderas de todas las naciones, y la actividad indivi-
dual, tan poderosa y activa, trajo este pais todas las especies-
de aves conocidas en el orbe.
Los ensayos de aclimatacin han sido casi siempre fatales,
por falta de mtodo; menudo han venido individuos preciosos
de regiones tanto 6 ms clidas que Cuba, y al poco tiempo-
han dejado de existir. Otra bubiera sido su suerte si se les hu-
biese atendido con el esmero empleado en las galleras.
Tuvo sin embargo fortuna la raza malaya, que unida la
comn, d unas gallinas notablemente ponedoras y regulares
criadoras; por lo que, fijando nuestra atencin ms que todo en
los huevos porque aspiramos la incubacin artificial, nos de-
cidiramos por esta variedad, y no lo hacemos porque encon-
tramos el gravisimo inconveniente de su propensin la ria,
propensin tan marcada, que los hijos del gallo fino y la gallina
malaya, del gallo malayo y la gallina fina, son muchas veces
los hroes de las vallas, circo de las lides, representando con
exclusivismo el terrible papel de gallos de navajas, es decir, que
llevan dos puales de acero sumamente afilados, puestos en los
espolones, y cuyas profundas heridas son enconosas y casi siem-
pre incurables. No diremos quien es ms digno de censura, si el
ser irracional y por consiguiente irresponsable que consiente que
as se le arme, 6 el sr racional que haya placer en tales horrores.
Sentimos oponernos la opinin, generalmente admitida,
que califica la mezcla de la raza malaya con la llamada indis-
tintamente de la tierra, de Castilla, como la mejor. Nosotros
buscamos la verdad, no la aprobacin y el aplauso. Al ver





28
los individuos malayos de ambos sexos con su instinto feroz, su
siniestra mirada, su inquietud, su altivez, y su decisin por la
guerra, aunque no sean tan aptos para ella como los finos, no
podemos menos que apartarlos de nuestros imaginados galli-
neros, donde queremos caractres pacficos, aves fecundas,
corpulentas y buenas madres, y queremos al mismo tiempo que
produzcan carnes suaves.
Cremos encontrar estas condiciones en la gallina de la tierra
cruzada con la raza panamea.
Como hemos dicho, la raza fina, la de Bentham, la gallina
campechana, etc., han traido la disminucin del tamao de la
variedad comn, lo cual hace perder al criador mas de la mitad
de sus utilidades, sin disminuir los gastos de asistencia y ali-
mentacin; especialmente la primera ha causado este gran dao.
La gallina fina es pequea; baste decir que el gallo, luego
que pasa por los prolijos cuidados que le prodiga el gallero, y
estando lleno de salud y de vida, rarsima vez pasa de tres li-
bras y algunas onzas; verdad es que no se les deja engruesar
para que sean ms rpidos sus movimientos y se fatigue menos
en la lucha.
Desgraciadamente la funesta aficin las lides de estos va-
lientes animales, es general en la Isla, siendo intil que los pen-
sadores amantes de las buenas costumbres, condenen tan br-
bara diversin, que, como la de los toros, despierta en el pueblo
instintos crueles. Cada sitiero tiene su pequea cra, y menudo
un gallo de esta raza es padre de muchos hijos habidos con
gallinas comunes, hijos que han ido y van quitando la varie-
dad ms provechosa el mrito de la regular corpulencia, here-
dada de los gallos panameos y las dems razas asiticas intro-
ducidas desde, los ms remotos tiempos, 6 de la misma raza
espaola pura, traida al principio.
Grande ha sido la confusin de castas.
La gallina comn cubana constituye una variedad, no una
raza, pues las razas no se forman sino muy difcilmente, y es
una impropiedad llamar as animales que solo se diferencian
en algunas cualidades que no imprimen caracter especial; la
gallina de Cuba, decimos, es la misma de la Pennsula ibrica
con las modificaciones originadas por el clima y los enlaces
casuales y no meditados.
Esos enlaces han sido tan frecuentes y multiplicados, ha
habido tan poca atencin al ave mas til que posee el hombre,
que casi se ha perdido la forma tipica, y la gallina criolla apa-
rece por donde quiera mezclada con la fina, la de Panam, la
americana, la malaya, la campechana, la negra de Mozambique,






la de Bentham, etc., y hay ms gallinas capirras que del anti-
guo tipo.
Si siguen las prcticas actuales, si no se eliminan de los patios,
los gallos finos, que solo estarn bien donde se les crie expro-
feso, llegar un dia en que estas aves degeneradas en su tamao,
predispuestas gran nmero de dolencias, y con el defecto en
extremo ruinoso para el gallinicultor de una propensin tan.
sealada la pelea, dejen de ser un elemento de riqueza y de
bienestar.
Jams deber ser semental el gallo fino en los gallineros; el
semental debe escogerse entre los ms hermosos descendientes
del gallo panameo y la gallina comn, de brillante plumaje,
pecho dilatado, andar magestuoso, gallarda apostura, dulce
mirada y regular corpulencia.
El caracter apacible de ciertas razas es un gran mrito, de
que participa esta de Panam.
En ningn caso deben admitirse quiquiriquis, ni hembra ni
macho, ni gallinas campechanas, ni ninguna que sea pequea.
No debe el criador conformarse con obtener dos 6 tres libras
de carne en sus aves cuando con el mismo gasto puede alcan-
zar mas del doble.
Si se consiguiese la legitima gallina de la tierra, que es de
aquella raza que primero vino de Espaa, la aceptaramos con
gusto y tal vez hasta tendria cuenta criarla sin mezcla; ms
hay gran confusin y esto ofrece dificultades (r). Podemos,
pues, aproximarnos al primitivo tipo, mejorado, adquirindolas
en el pais con lentitud y escogidisimas, 6 cruzndolas con la
raza cochinchina; mas tngase presente que son preferibles los
cruzamientos remotos los inmediatos, porque vienen ya
marcados los rasgos caractersticos y no hay que temer influen-
cias climatricas.
Debemos aqu decir que la ciencia del gallinicultorconsiste
en formar por medio del cruzamiento una variedad que reuna
las cualidades que la naturaleza ha esparcido en diversas va-
riedades de una especie. Asi nosotros queremos tomar de la
raza panamea y agregar la vivacidad de la criolla, la corpu-
lencia, la fecundidad, la mansedumbre y el ciego afn de incu-
bar; pero advertimos que los enlaces remotos con la mencio-
nada raza panamea y otras, permiten hoy reunir un nmero
de individuos que no dejen que desear en cuanto belleza,
tamao y buenas cualidades.

(i) La gallina espaiola de sangre pura solo se halla en Holanda; es
toda de cclor negro, hermosa y buena ponedora.





30
Probablemente habr capitalistas que deseen criar razas
puras; les recomendamos la de Houdan.
La gallina de Houdan se halla en todos los gallineros de
Francia, lo mismo hacia el Norte que hacia el Medioda. Es
buena criadora y empollador, incansable en poner, de caracter
apacible, poco amiga de largas excursiones fuera del corral,
pesa de seis siete libras (el gallo de siete ocho); su carne
es muy exquisita, y sus pollos los cuatro meses, sin necesidad
de castrarlos, adquieren gran tamao y grosura.
Debemos al Sr. Montellano esta observacin: "El plumage
de la gallina de Houdan es invariablemente negro, blanco y
pajizo, y si hay rojo, el gallo es desechado sin remisin como
-de raza impura. Se compone invariablemente de pluma ora
negras, ora blancas; unas veces negras salpicadas de blanco en
los extremos, ora blancas salpicadas de negro?'
Esto debe tenerse muy presente para sostener tan apreciables
cualidades; la presencia de un gallo de otra raza las hara de-
saparecer.
Excitamos las sociedades de agricultura que en su celo
por el bien pblico, manden fundar un gallinero-modelo en las
cercanas de la Habana, en el que no falten estas aves, y se re-
partan gratis gallos, gallinas y huevos entre los labradores, no
sin que el Director del establecimiento les encargue el mas ex-
quisito celo, fin de que la raza se conserve en toda su pureza.
La apologa de la gallina de Houdan queda hecha diciendo
que el pueblo francs, tan inteligente, tan industrioso, le ha
dado la preferencia, y que de sus huevos salen los pollos mas
sanos y fuertes de la incubadora artificial.
Los gallos y gallinas de Houdan que vengan Cuba, deben
adquirirse en las provincias ms clidas de Francia y traerse al
comenzar la estacin fresca, para que cuando lleguen los calo-
res no solo estn aclimatados, sino que tengan muchos hijos
nacidos en el pas, y por consiguiente libres de los inconve-
nientes del cambio de temperatura.
Recomendamos especialmente las personas que disponen
de corto espacio para sus gallineros esta gallina francesa, que
vive perfectamente y siempre alegre en los ms reducidos co-
rrales; y terminarmos este capitulo expresando, que si ms"
del gallinero-modelo, que demanda cortsimo gasto relativa-
mente su importancia, se celebrase, siquieraacda dos aos,
una exposicin ornitolgica, para alentar los criadores con
los premios, muy pronto las aves domsticas llamaran la aten-
cin como uno de los principales ramos de la riqueza de este
pas.





31
CAPITULO XII.

Cruzamiento.-Seleccin.-Albinismo.

Hemos dicho que cada nido debe tener su nmero, cada raza
su departamento especial dividiendo al efecto el gallinero en
secciones; y cada huevo (de los destinados incubar), la fecha
en que lo puso la gallina, para lo que se llevar un libro.
Otro libro esplicar los cruzamientos, con los nombres de los
padres y su genealoga, si se sabe.
La herldica, que va cayendo en un justo olvido, por dar
pvulo la vanidad estableciendo diferencias entre los hom-
bres, cuando es una verdad que solo hay nobleza en las buenas
acciones, y que no existe legtima aristocracia sino en la virtud
y el talento, es importantsima aplicada los animales. Ella
influye poderosamente en la perfeccin de las especies, da
renombre las nuevas variedades, aumenta el estmulo creando
una atmsfera de gloria, y comunica valores increibles los
productos.
Cuando un criador de ganado 6 aves alcanza una merecida
fama y premios en las exposiciones, puede decir que tiene he-
cha su fortuna, y esto se logra sin dificultad con el cruzamiento
y la seleccin; y la seleccin se emplear siempre despus de
aquel, pues es claro que los hijos imperfectos que nazcan deben
desecharse, y solo podr conseguirse una variedad notable de-
jando de una generacin en otra los ms perfectos.
De este modo y mediante la ms exquisita asistencia, asi en
abrigo como en el alimento y habitacin, han conseguido los
norte-americanos, que los merinos espaoles trasportados su
pais sean inmensamente superiores los de Espaa; y de este
-modo fij Charles Collins la variedad de reses de cuernos cortos,
de la que se han vendido enestos ltimos tiempos en los Es-
tados Unidos para Inglaterra (de donde vinieron los nietos y
'biznietos del primer toro Hubback) algunos ejemplares hasta
en 25 y 30 mil duros.
Charles Collins por casualidad vi en un camino por donde
iba de paso un toro de dos aos, y le pareci tan hormoso, que
lo compr y lo mezcl con sus vacas, que eran escogidfsimas.
De aqu la celebrefamilia de los Durchan de que es progenitor
Hubback.
Cualquier criador de aves puede hacer lo mismo.
El triunfo alcanzado por Charles Collins contradice la teoria,
generalmente admitida, de lo daoso que son los enlaces entre
parientes.
.ay'





32
Nosotros creemos en la eficacia delcriamiento como medio
de mejorar las especies, y pensamos que para su feliz xito son
necesarios dos elementos: uno que llamaremos simpata de san-
gre; otro influencia favorable del clima. Cuando faltan estos
elementos, 6 no hay concepcin, 6 el ser que nace viene la
vida por corto tiempo y su organismo es por lo comn raqutico
y enfermizo. Prubanlo las mujeres negras de la isla de Fer-
nando Po, que por caso rarisimo tienen hijos con los espao-
les ingleses que all residen.
Los defensores del cruzamiento son muchos y muchos sus
detractores. Entre sus partidarios ms entusiastas y notables
figura Mr. Ch. Aub. He aqu la nota que insert en el
Boletn de la Sociedad de Aclimatacin de la Repblica Fran-
cesa:
"En una de las reuniones de la sociedad habl Mr. Guerin-
Meineville sobre las enfermedades que abruman al gusano de
seda y de los medios prcticos que se podran adoptar para
hacer frente un mal que tanto perjudica nuestra industria.
Mr. Guerin insiste con mucha razn sobre los medios preven-
tivos, los que se ha de conceder indudablemente la preferen-
cia sobre los que pueden considerarse como curativos. Siento,
sin embargo, que nuestro hbil colega no haya fijado su aten-
cin en un procedimiento que tuve la honra de indicar, puesto
en prctica por los italianos: hablo del cruzamiento de las ra-
zas. No creo haber dado en ese medio un agente infalible
contra todas las afecciones que pueden aquejar al gusano de
la seda; pero creo firmemente que, haciendo de l una juiciosa
aplicacin, se lograra hacer entrar en vigor ese insecto y ha-
cerle ms apto para resistir malignas influencias.
Al indicar el cruzamiento como un medio que puede contri-
buir evitar los gusanos de la seda la destruccin que parece
amenazarlos, no se crea que propongo una medida de aplica-
cin nica y restringida; antes al contrario, intento defender un
grande y universal principio. Con el permiso de los miembros
de la Sociedad, quienes me dirijo, me propongo examinarlo de
una manera general, y sealar los desastres que resultan de las
infracciones de las inmutables leyes de la naturaleza, que impe-
riosamente prohiben las sucesivas alianzas entre parientes, bajo
la amenaza de una completa destruccin.
Siempre que los animales, sin excluir de semejante ley al
hombre, abandonados si mismos en condiciones de restringi-
da secuestracin, se ven obligados, para corresponder al fin de
la naturaleza, unirse entre parientes, resultan en los produc-
tos alteraciones ms 6 menos profundas: en los mamferos, una
'<&> ** :





33
predisposicin la caquexia ganglionar y tuberculosa los hi-
dtides del hgado, etc.; en los dems animales, disminucin
de la talla, alteracin en las formas, estado enfermizo, y muchas
veces completa esterilidad. Ms lo que es digno de llamar
nuestra atencin es la tendencia harto marcada la degenera-
cin albina, que en tales casos se observa, sobre todo, en los
animales de sangre caliente.
Esa alteracin, frecuente en ciertas especies, con dificultad
se encuentra en otras; algunas, en fin, parece que la hayan elu-
dido completamente, si es que nicamente se quieren reconocer
albinos all donde ha desaparecido del todo el color, y donde
la materia colorante se encuentra en deficiencia. Por lo que
m toca, y tomando la cuestin bajo un punto de vista ms
vasto, tengo por albinos, por lo menos considero en va de
albinizacin, una gran parte de nuestras razas blancas, cuyos
tipos son siempre de color en la naturaleza. Lo que d fuerza
mi manara de ver, es que todas esas razas son ms pequeas,
ms ruines y de ms dificil crianza. Nuestra volateria blanca,
gallinas, pavos y patos, jams llega al estado adulto en las
mismas proporciones numricas que la volateria de brillantes
colores. He visto muchos de esos individuos albinos, y todos
procedan de uniones entre parientes cercanos. Hasta yo mis-
mo he hecho la experiencia: he hecho producir mi capricho
albinos, y lo he logrado la cuarta 6 quinta generacin en el
conejo casero, esa pobre victima que tan dcilmente se presta
todas nuestras experiencias de historia natural, de medicina
y de filosoffa.
Entre los animales encontramos individuos albinos en nues-
tros parques demasiado estrechos y en nuestros corrales, cuando
la reproduccin enteramente abandonada si misma, no recibe
direccin alguna. En 1848, en el mostrador de un fondista de
Paris, vi expuestos tras los cristales dos gamos albinos, que
procedan de la destruccin de la caza que en aquella poca
habia tenido efecto en el parque de Raincy. No vacilo en atri-
buir la causa que acabo de sealar el estado de dichos ani-
males.
Los conejos en sus madrigueras, los hurones en los toneles
en que los tenemos de ordinario encerrados, pasan muy pronto
al albinismo. El ltimo de estos animales se presenta aun con
ms frecuencia en el indicado estado que en el que la natura-
leza nos ofrece, hasta el punto que, al describirle Linneo y
despus de l Cuvier, el primero en su Systema nature y el se-
gundo en el Regne animal, le sealan por caractres un pelo de
un blanco amarillento y los ojos.rojos, mientras todo nos con-
3
a





34
duce creer que nuestro huron no es otra cosa en realidad que
el veso (mustela utMoius) desde largo tiempo domesticado.
Los pavos reales, faisanes y pintadas (gallinazas de Indias),
(i) que nosotros posemos nicamente como ornato de nuestras
casas de campo, y que contamos en reducido nmero, se albi-
han tambin muy prontamente. Yo poseo, y tengo actualmente
en mi casa, pintadas de plumaje matizado de blanco que pro-
vienen slo de una tercera generacin, y probable es que, si no
pongo remedio esa iniciada alteracin cambiando los machos,
este mismo verano el siguiente, he de tener albinos completos.
La singularidad del pasaje al blanco por intermediacin del
negro, es un fenmeno muy digno de atencin.
La degradacin albina no es exclusiva de la domesticidad
de los animales; se encuentra tambin igualmente en la natura-
leza, en donde, sin ser frecuente, no es con todo muy rara.
Aunque el albinismo debe ser generalmente rechazado de
nuestras crias, hay, sin embargo, casos excepciorles, en que
el hombre puede sacar de l un gran partido para obtener un
producto ms buscado de un precio ms subido; pero en el
caso en que los individuos deban ser conservados, es preciso
que con sabidura se dirija y se sepa contenerlo tiempo.
Tenemos todava un ejemplo del partido que se puede sacar
de los animales degenerados, en esas cras de volatera blanca
practicadas en grande escala por ciertos cultivadores de la Brie,
con el casi exclusivo objeto de sacarles las plumas dos veces,
y con frecuencia hasta tres, en el curso del ao, y vender esos
despojos precios que superan por lo comn el precio del ave
vendida como alimento. Hasta puede darse el caso en que
haya una necesidad de provocar el albinismo, cuando, por
ejemplo, fin de procurarse un producto enteramente especial,
el sacrificio del animal es indispensable, como sucede en el
empleo del cuero de conejo blanco, bien en clase de forro, bien
afelpando el pelo para la sombrerera.
De todo lo aqu apuntado y dems que contiene esta intere-
sante Memoria, concluye el autor de ella que "sin cruzamientos
ninguna especie de animales puede resistir, y debe necesaria-
mente desaparecer; que de' las alianzas sucesivas entre parientes
cercanos se sigue el albinismo, que tal vez no reconoce otra
causa que sta; que debemos con gran cuidado evitar este lti-
mo grado de degradacin fisica del animal, y que podemos
siempre evitarlo en nuestras crias de animales, supuesto que


(i) Gallina de Guinea (Numida-meleagris. Linneo.)
u '




35
para ello basta nuestro querer y tenemos siempre nuestra
mrano los medios para ello necesarios."
D. Buenaventura Arag copia lo trascrito en su interesante
-obra "Gallinas y dems aves de corral" y dice lo que sigue:
"Nosotros, nuestra vez, debemos recomendar nuestros
lectores, que la cria de gallinas otras aves de corral quieran
dedicarse, que no echen en olvido las ideas eue en esa Memo-
ria se contienen sobre el albinismo y los prudentes consejos
nosotros hemos dado, tienden ya de suyo este fin, como uno
*de tantos males contra los que procuramos precaver los galli-
neros. Debemos, con todo, hacer observar que no se vaya tan
all en las precauciones contra el albinismo, que caigamos en
la pueril mana de verlo donde quiera que asoma un color 6
una mezcla de color blanco. El determinar cuando se d 6 no
un verdadero caso de albinismo, no es tan fcil cosa como
primera vista parece: la misma Memoria extractada lo indica
bien claro. La regla ms segura para asegurarse de su verda-
dera existencia, se debe buscar en las noticias que se debe pro-
curar adquirir, de si han existido entre los ascendiente de los
animales cuyas buenas condiciones tratamos de examinar, los
ayuntamientos entre cercanos parientes: que cuando se trata
de conocer las cosas fondo y en su ntima naturaleza, sta es
la que conviene examinar, no los ascendientes, que son cosa
secundaria; y claro est que el modo ms seguro de venir en
conocimiento de la verdadera naturaleza de todas las cosas es
,el estudiarlas en sus causas.
Y creemos del caso descender estos particulares porque,
por lo general, se puede proceder sin ninguna prevencin con-
tra el color, cuando se trata de escoger buenas aves de corral.
Tan buena ponedora suele ser la gallina negra como la blanca,
la rubia como la gris, etc., sin que se encuentre sensible dife-
rencia en la calidad de los huevos; unas y otras suelen ser bue-
nas madres y procrear buenos hijos. No nos atreverfamos
asegurar que el blanco de la gallina es siempre un principio de
degeneracin y que no puede haber gallinas primitivamente
blancas de su naturaleza."
A lo dicho por el Sr. Arag agregaremos nosotros algunas
observaciones.
El albinismo, nuestro parecer, no proviene del color; lo
mismo nacen seres albinos en las aves blancas que en las ne-
gras; proviene de debilidad orgnica, y tiene su principio en el
feto por falta de concurrencia de la materia colorante y de la
sustancia oleosa con que las aves dan lustre y brillo las plu-





36
mas. Es un accidente raro y casual; jams ha habido una raza
de aves albinas, ni pueblos albinos, ni cuadrpedos albinos por
trasmisin y herencia.
En el hombre imprime cierta blancura especial en la epidr-
mis; pero no daa, ni las aptitudes fsicas, ni las intelectuales,
slo veces el rgano de la visualidad. Esto lo decimos porque
hemos visto un albino, corpulento y bien formado en Boni
(Africa), en medio de sus compatriotas color de bano; era como
un frijol blanco en un saco de frijoles negros. Se haba dedicado
la pintura y estaba la sazn pintando los hijos de un mag-
nate, muchos de los cuales tenan el cuerpo, cubierto de precio-
sos dibujos con bellas flores de colores resaltantes. Este pintor-
si hubiese sido llevado Italia hubiera llegado ser un grant
artista.
Los albinos suelen nacer con pintas blancas y negras.
Ser en este caso una variedad del vitilogo, una compli-
cacin con esta enfermedad?
No nos detendremos en esta investigacin, que exige mayor
competencia cientfica que la nuestra y nos desviarfa de nuestro
principal asunto. Adems, Mr. Ch. Aub se equivoc al creer
que el cruzamiento dara vigor al Bombys mori. La muscardina,
padecimiento que aniquilaba este lepidoptero, proviene del
hongo Butrytis basrana, descubierto por el inmortal Pasteur,
quien hall el medio de combatirlo, salvando as de una total
ruina, que se crea inevitable, una de las industrias ms podero-
sas de Francia, la fabricacin de la seda. Honor la cienciar
Honor al hombre ms grande de este siglo, Luis Pasteur!
En las plantas el color proviene de los rayos solares; la clo-
rfila sin ellos no adquiere el verde, sino que lo pierde. Una.
planta encerrada en un cuarto, privada absolutamente de la
luz, languidece y sus hojas se ponen blancas; pudiera decirse-
que se albina. El hongo crece, sin embargo, lozano en la os-
curidad; pero esto es por efecto de su propia naturaleza; si se le
pusiese al sol siempre seria blanco, por la misma ley que son
verdes las hojas de los rboles, blanca la garza y negro el cuervo.
La garza es blanca desde el principio de la creacin, y jams
ha degenerado. Las hay tambin azul celeste y azul turqu;.
ms estas no se han mezclado con aquellas.
Tampoco han degenerado las variedades de palomas silves-
tres y caseras que nacen por pares, procrean entre hermanas, y
muchas bandadas son blancas.
El albinismo no es trasmisible de padres hijos. Dos aves
albinas producen aves negras, pintadas, rojas, etc. No nos pa-
rece que haya una ditesis marcada y que confirme en esto la.





37
ley del atavismo; se han visto cuatro hermanos albinos; pero ha
,sido un suceso fenomenal (i).
Los criadores harn bien-en no desechar el blanco, y en
-adoptar la seleccin para la cra de la gallina comn, y cruzar
algunas de stas, las ms corpulentas y gallardas, con las razas
enormes. Estas pruebas son sumamente tiles y pueden condu-
cir la fijacin de una variedad valiosa. Quin, adems, no
tendr en un establecimiento en grande varios departamentos
para la raza pura Dorking, inglesa, cuya carne es tan delicada;
la de Houdan, de que hemos hablado; la gran malaya, que sus
individuos alcanzan por lo comn dos pis de alto y se logran
hasta de ms de una vara castellana; la raza de Crevecoeur, de
carne tan exquisita como la de Dorking y cuyos pollos se ponen
en ceba los tres meses y los quince dias pueden figurar en
la mesa del rico gastrnomo como una ave de gran tamao, y
tienen los cinco meses la hembra seis libras y el macho ocho
nueve, etc.?
Esta raza de Crevecoeur cruzada con la cochinchina, dice el
Sr. Montellano, "d mestizos magnficos de una corpulencia
algunas veces mayor que la de los grandes gallos de las razas
-orientales."
Poseer una variedad particular debe ser el objetivo del ilus-
trado agricultor que dedique sus capitales y su atencin la
cria de gallinas, y repetimos que hoy se pueden obtener los
tipos ms bellos en el pas y fijarlos por medio de la seleccin.

CAPITULO XIII.

Como debe ser el gallo padre.

El gallo padre, dice el comentarista de Herrera, "debe tener
buena talla, cuello erguido y cubierto de muchas plumas bri-
llantes; el pico corto y grueso, las orejas grandes y blancas; las
barbas de color de grana muy encendido; la cresta del mismo
color, grande y gruesa; las patas firmes, grandes, con buenas
uas, y un fuerte espoln en cada una; los muslos gruesos,

(i) "En Cartagena de Indias, en la hacienda de Majates, una negra,
casada con un negro, ambos esclavos de dicha hacienda, hasta el afo de
1738, llevaba ya de siete ocho partos, pariendo interpoladamente ya ne-
gros, ya blancos, de una blancura algo fastidiosa, por ser excesiva; de pelo
asortijado y tan amarillo como el mismo azafran: cuatro han sido los que ha
parido de este color, y los otros son tan negros como sus padres. (Historia
natural, civil y geogrflca de las naciones situadas en la ribea del rio Ori-
toco, pog el Padre Fray Jos Gumilla.)






38
largos y bien poblados de plumas; el pecho ancho, las alas
fuertes y la cola grande y encorvada en forma de hoz. Su as-
pecto, sin ser feroz, debe ser arrogante y severo, cual conviene.
un amante dspota en medio de un serrallo numeroso: tam-
bin ha de ser valiente y gran madrugador."
Esta pintura difiere en algunos puntos segn las razas.
El buen gallo padre, en fin, es aquel que puedi pisar en un.
dia hasta 50 gallinas; es este un animal muy lbrico.
Desde que se le suelta entre las hembras debe vrsele prodi-
gndoles las demostracioaes de su amor, gallardo y afectuoso;
el que permanezca fro indiferente no sirve para gallo padre.

CAPITULO XIV.

Sobre la conveniencia de disminuir los gallos en cierta pocar
del aflo.

Parece cosa averiguada que retirados los machos la fecun-
dacitn se extiende hasta diez huevos tiles para incubar-
Con gallo 6 n, las gallinas ponen el mismo nmero de huevos,
pues los llevan de por s en el ovario; de manera que en la es-
tacin en que no es provechoso criar pollos lo mejor es retirar
los gallos padres, especialmente los viejos, ahorrndose el gasto-
de alimentacin, y reponerlos oportunamente con jvenes de
dos aos que es la edad de la gran virilidad, la cual dura en
toda su fuerza unos dos aos ms; as es que el criador sacar
del gallinero todo gallo que pase de cuatro aos y en ningn
caso los capones buenos criadores incubadores.
Advertimos que en los cochinchinos la potencia reproduc-
tora dura cinco y seis aos.
Crese que los huevos no fecundados duran ms tiempo. In-
dudablemente son ms agradables que los fecundados.

CAPITULO XV.

Como debe ser la gallina.

Para la cria de las gallinas comunes, segun el mismo comen-
tarista, "deben preferirse las que tengan la cabeza gruesa y alta;,
la cresta muy colorada y caida de un lado; el cuello grueso; el
pecho ancho; el cuerpo grueso y fornido, las piernas amarillen-
tas y la pluma de cualquier color.
Las pollas se conocen en la cresta, que es ms pequea y
delgada que las de las gallinas, y en las patas, que estn lisas





39
y suaves pero lo que mAs las distingue es la disposicin de las
plumas inmediatas al ano, cuya parte termina en punta; y en
proporcin que van poniendo y envejeciendo, la masa de las
plumas se aparta y presenta una forma casi cuadrada.
Las gallinas tienen espolones, pero muy cortos; si alguna
le crecen, como suele suceder aunque es muy raro, se le debe
echar del corral porque se hace quimerista. Hay tambin ga-
llinas que cantan como el gallo y son poco ponedoras.
Las pollas no principian poner hasta que tienen un ao
(en Cuba ponen los nueve meses) Swamerdan limita cuatro
aos la fecundidad de la gallina; sin embargo de que este tiem-
po parece demasiado corto, es cierto que las gallinas son abso-
lamente estriles en los ltimos aos de su vida, y que en las
viejas se halla el ovario tan escondido que muchas veces cuesta
trabajo descubrirlo; as conviene, como aconseja Herrera, no
tener gallinas que pasen de tres aos y cuando mas cuatro."
Estimamos que debe hacerse una excepcin de esta regla
con aquellas que son muy buenas incubadoras y criadoras,
de razas exticas que se deseen propagar. En estas razas hay
varias en que la infecundidad no es tan temprana. No puede
establecerse una regla invariable para todas las razas, ni aun
para los individuos de una misma raza variedad.

CAPITULO XVI.

Capones criadores de pollos.

Los capones pueden ensearse incubar; ms son preferibles'
las pavas; se les estima mucho ms como criadores. Despus
de la castracin, dice el Sr. Casas Mendoza, "se ponen flojos,
tristes y melanclicos, avergonzados y confusos. El capn pa-
rece sentir durante algn tiempo el origen del vigor y de sus
placeres; se dira que siente toda la importancia de la prdida
que ha sufrido; de aqu el no tratar de presentarse las gallinas
durante algunas semanas. Repudiados por los gallos, despre-
ciados por las gallinas, se les puede hacer adoptar con pasin
y cario los polluelos, y entonces intenta aprender el cloqueo
para que le entiendan. Ms para lograrse esto necesita recibir
el capn cierta educacin, la cual es t1n sencilla como fcil.
Antiguamente se les hacia beber vino, se les alimentaba con
pan mojado en vino aguardiente, emborrachndolos de este
modo. Puestos en este estado, se les coloca en nidos cerrados
colocados en un paraje oscuro. A las dos tres horas de sueo





40
de la borrachera, se coloca un polluelo debajo de l, y al des-
pertarse le sorprende el sentir debajo de s el polluelo, cuyo piar
continuo comprende, y aquel procura recibir el-calor metindose
debajo entre sus plumas. Sea por la causa que quiera, lo cierto
es que el capon no hace el menor movimiento agresivo, se est
quieto temiendo sin duda espachurrar 6 maltratar al amigo
pequeo de su casta, cuya presencia inesperada parece que le
sorprende con placer. Cuando de este modo ha adoptado un
polluelo se le dan muchos sucesivamente; pero siempre en la
oscuridad. Segn su corpulencia, se le pueden dar hasta
treinta.
Algunos capones aprenden con dificultad cloquear, y se
suple ponindoles al cuello un cascabel: los pollos no tardan
en entender qu es lo que quiere decir este pequeo ruido.
El capon que despus de castrado estaba en el corral triste y
humilde, se presenta fiero y altanero con su squito, y tiene el
suficiente valor y energa para defender sus hijos adoptivos.
Hace todo gnero de investigaciones para facilitar alimento
los pollos; con el mayor cuidado descorteza un grano de avena
para no dar ms-que la almendra.
Otro medio de educar los capones conductores, consiste
en arrancarles las plumas del vientre y pegarles en este sitio
con ortigas 6 untarlesaguarrs para producir un escozor y calor
apreciables, parecido el ltimo al que da la red vacular pectoral
de la gallina que incuba. Para librarse de este escozor y calor
excesivo, el capon tapa al pollo y experimenta por su contacto
sumo placer para desarrollar pronto en l el sentimiento de la
paternidad.
Hay un medio muy sencillo, y puede emplearse en grande en
la cra de pollos, que consiste en colocar en una habitacin una
gallina con sus polluelos; se la meter en un canasto 6 cuvano.
Los pollos pueden salir al travs de los mimbres 6 del enrejado,
mientras que la madre se ve obligada permanecer encerrada.
Se meten en el mismo cuarto tantos capones como se quieran
ensear ser conductores. El cuarto no tendr travesaos
ni nada donde no puedan subirse los capones. Colocados stos
del modo aconsejado, escuchan y entienden el cloqueo de la
madre, el cual no tardan en imitar. Toman grande inters por
los polluelos, se echan alrededor del canasto, llaman los po-
llos, procuran atraerlos hcia s por un grito de llamada y con
el pico, y stos se meten debajo del vientre para calentarse.
En menos de dos 6 tres das todos los capones saben cloquear,
todos sienten el placer del pulmn de los polluelos, y todos
quieren socorrer los hijos adoptivos."





41
CAPITULO XVII.

Pavas criadoras & inoubadoras.

Las pavas, como dejamos dicho, son ms tiles que los ca-
pones en los gallineros; sirven no solo para criar sino para
empollar.
Pueden sacar hasta cuatro toadas una despus de otra; pero
al finalizar se hallan sumamente aniquiladas y mueren. Noso-
tros, sin embargo, creemos que no moriran si hubiese un gran
cuidado en su alimentacin y se les curasen los caros y piojillo
dndoles un bao de aguardiente con alcanfor cada semana 6
untndoles el cuerpo de alguna grasa, y no olvidando asear
los nidos y mudarlos poniendo otros nuevos y quemando los
antiguos.
Nada es mejor que echar palillos de tabaco en los nidos.
El autor que hemos citado dice: "En muchos sitios se sirven
de las pavas, no solo para conducir pollos, sino para incubar-
los. .Por medio de un alimento excitante y un local caliente,
tienen las pavas una tendencia incubar muy temprano. Como
los pollos precoces se venden siempre bien, se excita las pa-
-vas que incuben, de esta manera:
Se les arrancan las plumas del vientre, se les da con ortigas
6 se las frota con un poco de aguarrs; terminada la operacin
.se las emborracha con vino aguardiente y se las coloca en
un nido hondo que est en la oscuridad. Se colocan algunos
huevos en los nidos, y con una varita se las pega con suavidad
en el dorso para que se agachen. La frescura de los huevos
les es muy grata: la pava no tarda en demostrar el amor ma-
terno, incubando con tal asiduidad que porlo comn se dejara
morir de hambre si no se la vigilara para evitar las consecuen-
cias de este exceso de celo, obligndola que coma.
Una pava puede incubar hasta 30 huevos. Si no fusemos
tan abandonados, si se hubiese reflexionado sobre la mucha
salida que tienen los pollos tempranos y lo bien que se venden,
es seguro que en los corrales de las poblaciones de grande
consumo y pueblos prximos, se hara las pavas que incuba-
ran y criaran los pollos, dejando grandes utilidades.
Cuando una pava ha sacado una pollazn, se la deben quitar
los hijos para que contine con otra empolladura, una tercera
y algunas veces hasta la cuarta. Una ocupacin tan penosa y
tan asidua, exige que al animal se le cuide mucho: se la obli-
gar que se levante con ms frecuencia, y si no come lo su-
Aiciente,'se le dar de comer. A pesar de estos cuidados, la






42
pava enflaquece considerablemente, y algunas veces muere
despus de haber dado vida ms de 1oo pollos.
La educacin de las pavas conductoras de pollos se efecta.
del mismo modo que para acelerar su incubacin; pero en vez
de dejarlas incubar se reemplazan los huevos que han adoptado,
por polluelos.-La pava cree haberles dado vida, y esto basta,
para que tenga el mayor cuidado. Se da cada pava conduc-
tora hasta sesenta polluelos; se la pone un cascabel al cuello, y
cuando los pollos son bastante fuertes se le puede dar ms
libertad, cosa que no es dable hacer con las gallinas."
Como se ve, son muy apreciables las cualidades de las pavas.
Nosotros somos de opinin que jams pasen de dos, y cuando
ms tres, las veces que se les pongan incubar, si han de ha-
cerlo sin interrupcin, pues su persistencia en permanecer en
el nido las extena de modo que al finsucumben. Prescindiendo.
de lo que tiene de inhumano el sacrificarlas con el sufrimiento
largo y terrible del hambre, de la inanicin, no cremos que sea
un buen clculo, mirado el asunto bajo el punto de vista utili-
tario, puesto que la segunda tercera empolladura puede:
dejrseles gozar los placeres de la maternidad y salir con sus
manadas de pollitos, y una vez que los crien comenzar de nuevo
otra serie de empolladuras, que para entonces habrn adquirido.
la suficiente fortaleza.
Con este sistema no se perdera el valor de la pava, y se
obrara con espritu de caridad. El hombre debe ser siempre
justo, compasivo y agradecido con los animales. El es el dios,
de estos seres, que se hallan bajo su poder y que tanto contri-
buyen a su dicha. No podr ser aceptado como bueno, sino-
como malo y cruel, explotar un sentimiento tan noble, tan.
grande, tan digno de respeto, como el de la maternidad, y ex-
primirlo hasta el punto de hacer morir la madre sin que vea.
el fruto de sus privaciones y sus penas.

CAPITULO XVIII.

Reconocimiento de los huevbs.-Preocupaciones.

Nos parece muy acertado el consejo de Herrera de que al
cuarto da de echada una gallina se reconozcan los huevos al
trasluz. Si estn opacos han empollado; si estn transparentes-
estn hueros y deben quitarse del nido para que no se pierdas
la suma de"calor del espacio que ocupan. Plinio dice que se
pongan otros; pero si esto se hace, como observa el mismo






43
Herrera, tardarn en picar los pollos la cscara esos mismos.
cuatro das y la gallina los dejar.
El mislo Plinio escribi que deben colocarse en los nidos
pedazos de hierro y de laurel para preservarlos de los efectos!
del rayo. Como Herrera vulgariz en Espaa esta creencia las
labradoras de aquella nacin no echan jams una gallina olvi-
dando el pedazo de metal. Esta es una preocupacin, como
otras muchas, y en todo caso producira efectos contrarios .
los deseados; el hierro no ha sido preservativo de la electrici-
dad sino despus de que Flanklyn invent el para-rayos; la-
chispa elctrica funde los metales, y es claro que penetrando
en una pieza ir con preferencia donde est el pedazo de hierro
y dar muerte la gallina. Respecto al laurel, no posee, como
creian los antiguos, la propiedad de alejar el rayo. Tal vez fu
invencin de los poetas, para expresar en el lenguaje figurado
que aleja la desventura; es tambin todo lo contrario, la gloria,
que el laurel simboliza, trae la envidia, y pocos son los grandes.
hombres que la han gozado en vida y quienes sus contempo-
rneos han hecho justicia.
Es tambin una preocupacin esperar ciertos das de la se-
mana, la menguante la creciente; la poca de la incubacin
la seala la naturaleza, y es aquella en que la gallina se enclueca
y deja de poner; ella misma forma su nido para cumplr la ley
de la reproduccin.
Los huevos de las pavas sean guanajas se reconocen los
ocho diez dias. Si tienen un punto negro encima darn pa-
vipollos, si estn claros deben desecharse; estos y los de gallina-
pueden comerse.

CAPITULO XIX.
Alimentos.

He aqu un punto digno de la mayor -tencin:
Muchas victimas hace el exceso en la comida, y muchas la.
escasez; aquel trae la apoplega, la indigestin, la diarrea, el em-
buchamiento, y sta la falta de nutricin y una marcada ten-
dencia contraer gran nmero de padecimientos.
Es muy util establecer una regla que sirva de gua las j-
venes encargadas de los gallineros para que huyan de ambos.
extremos, y nos parece que esta es la mejor: debe darse al ave
que no est en ceba, todos los dias, lo necesario para llenar las-
dos terceras partes del buche, y nunca lo suficiente para que lo
llene de un todo.





44
Su primer comida ser al amanecer; la segunda las cuatro
*6 las cinco de la tarde, segun la estacin. Las que estn en
-ceba comern tres veces al da, con ms abundancia; pero sin
llegar la repletura; en las que no lo estn es perjudicial la
,crasitud tanto como la extenuacin; hay que sostener en
ellas un trmino medio, sin imponerles jams la pena del
.hambre.
No deben darse constantemente granos, ni tampoco vegeta-
les verdes y viandas, sino alternando; poro somos de parecer
que todos los das, en la maana, ser muy provechoso que
coman algun maiz, aunque sea una pequea cantidad cuando
se les repartan pltanos, boniatos, etc.
El maiz es muy sano, y debe adoptarse siempre para las ce-
bas. Le sigue en cualidades nutritivas el millo.
En Francia para el sustento ordinario se hace una pasta de
patatas hervidas, mezcladas con sangre muy sustanciosa; en
Cuba puede hacerse con patatas, boniatos, 6 pltanos.
Las viandas se dan cocidas y con alguna sal.
Los animales muertos de enfermedades contagiosas no se
.aprovecharn para las gusaneras; algo diremos ms adelante
*sobre este importante asunto.
El lugar de la comida, de que hemos hablado en el captulo
sobre los patios, debe estar en el del gallinero, y ser compacto,
.de suficiente extensin y muy limpio. No estara mal dentro
del edificio, principalmente en los meses de lluvia, siempre que
haya el cuidado de barrerlo antes del reparto de la comida.
'Tiene en ese lugar la ventaja de que se dejan encerradas las
gallinas con huevo, luego que acaban de comer, y se permite
las dems la salida al parque.
Las patatas, pltanos y boniatos cocidos, se traern al galli-
nero en varios depsitos de madera, que tendrn su borde, y
se deben formar con tablas; tambin se pueden hacer con raiz
dejagey (Ficus indica), 6 de cedro, enterizos; sern como unas
bateas, slo que pueden ser cuadrados y basta que el borde
tenga dos y media pulgadas; mientras ms grande ms cmo-
,damente subirn en ellos las gallinas con lo impaciencia que les
es natural. Estos depsitos los aconsejamos para el mayor aseo;
pero si el piso es de excelente hormign y muy limpio, pueden
suprimirse.
El maiz, el millo, 6 cualquier otro grano, debe regarse en
*ese lugar, como si fuese una lluvia. Si as no se hace, las ms
.audaces y fuertes sern las aprovechadas, y las dbiles queda-
rrn sin racin.
El comejn se trae del campo, se divide en pedazos el mon-





45
tn de celdas, y al momento salen las hormigas, se riegan por
el suelo, y las gallinas se las van comiendo sin dejar una; es
para ellas un apetecido manjar, y los pollitos les hace mucho-
provecho. Convendra esparcirlo en el patio, no dentro de la.
casa, porque las que escapen de estas hormigas formarn colo-
nias que destruirn la madera.
Las frutas del monte, con las cuales viven los pjaros, son:
todas adecuadas para alimentar las gallinas.
La caa de azcar dividida en pedacitos la comen con pla-
cer, y nos figuramos que dar sabor grato las carnes; se-
ra un trabajo mprobo prepararla; ms en caso de una gran
sequa hay que aceptar ese trabajo, que se simplifica con el.
aparato usado para triturar carnes y huesos. Con caas slo,
puede sostenerse un gran gallinero durante un perodo de es-
casez de granos.
Cuando se corten los racimos de pltanos, se traern al par-
que el tallo y hojas, se dividirn en pedazos, y se les echar
las gallinas. Para hacer esto, se irn desprendiendo las lmi-
nas del tallo. Les agradan sobremanera, con especialidad la.
vena central de la hoja, que es la prolongacin del peciolo,
mejor dicho, del pednculo floral. En todas las cavidades ce-
lulares de esta planta hay un lquido cargado de tanino muy
saludable esta ave.
El agua, como lo tenemos dicho, no debe faltar en distintos
puntos del patio y del edificio; debe ser pura y renovarse una
vez al dia en invierno y dos en verano. La sed origina muchos
padecimientos y es tan horrible como el hambre.
No se olvide echar arena en el suelo en el departamento de-
los pollitos tiernos. Describiendo como deben ser los parques
hemos dicho que es indispensable hacer escavaciones y llenar-
las de arena fina y gruesa. Esas escavaciones, que aparecern
en distintos lugares, son sumamente provechosas porque las.
arenas son elementos nutritivos, y sirven las gallinceas para
facilitar la trituracin en la molleja de los granos que pasan .
ella reblandecidos con la humedad del buche.
La persona que quiera convencerse de lo til que es este
consejo, abra la molleja de cualquier ave domstica 6 silvestre,.
y ver que tiene dentro arenas, lo que es una prueba de lo ne-
cesarias que son al organismo de esos animales. Siempre se
debep seguir las indicaciones de la naturaleza.





46
CAPITULO XX.

Incubacin natural.-Evoluoiones del grmen.

Tan grande es la pasin del ilustrado pueblo ingls la ga-
llinicultura que no ha faltado en l quien escriba un libro solo
para explicar cmo deben recogerse los huevos de los galli-
neros.
Si se ha hecho esto, que primera vista parece una escentn-
cidad cuntos libros podran escribirse sobre el fenmeno ad-
mirable del desarrollo del grmen en el huevo? Nada hay tan
curioso como la escala ascendente que va recorriendo hasta ad-
quirir completa forma.
Oigamos al afamado veterinario norte-americano Mr. Ro-
bert Fennings, que ha observado esas evoluciones:
"El perodo de incubacin es de tres semanas, aunque hay
pollos que nacen los i8 dias. Cuando la gallina no se echa
con constancia durante los dos tres primeros dias, al prin-
-cipio de la primavera, tarda algunas horas ms en sacar; pero
si es constante y la temperatura es caliente, se adelantar poca
cosa. Se sabe de pollos que han nacido los 27 dias.
Quizs no carezca de inters saber los cambios porque pasa
el huevo durante el periodo de incubacin. A las doce horas
.se ven ya vestigios de la cabeza y del cuerpo del pollito: al fin
del segundo dia toma la forma de una herradura, aunque toda-
va no se distingue nada rojo que indique sangre. A las cin-
-cuenta horas, se ven dos vesculas de sangre que son los rudi-
mentos del corazn, una de las cuales es encorvada en forma
de nariz y visiblemente pulstil; las setenta horas, se ven ya
las alas, y en la cabeza, el cerebro y el pico en forma de tu-
berculitos; hcia fines del cuarto da el corazn est ya ms
formado; al quinto se distingue el hgado, y al cabo de 130
horas empiezan los primeros movimientos voluntarios; en siete
.horas ms aparecen los pulmones y el estmago: en otras
cuatro, los intestinos los lomos y la quijada superior. Al
cabo de 144 horas se pueden notar dos gotas de sangre en el
corazn; en siete horas ms se nota en el cerebro alguna con-
sistencia. A las 190 horas el pico se abre y aparecen los ms-
culos del pecho, y seis horas despus empiezan formarse
las costillas por detrs. Al cumplirse 236 horas el pico toma
un color verde, y si se saca entonces el pollito del huevo, se
le v mover. A las 264 horas aparecen los ojos; las 288 es-
tn completas las costillas y las 331 el bazo se aproxima al
estmago y los pulmones al pecho; las 355 cierra y abre el





47
,pico con frecuencia. A los 18 dias se oye el primer gritico del
pollo, que gradualmente aumenta en fuerza hasta que puede
salir de su prisin.
A los 21 dias, poco ms 6 menos, el pollo sale del huevo.
Para romper la cscara tiene un tuberculito crneo sobre el
pico, ms duro que ste, tuberculito que cae los dos 6 tres
dias de haber nacido.
El pollo est enrollado dentro del huevo como una pelota,
con la parte anterior hcia la estremidad ms ancha, siendo el
pico el ms elevado y el tuberculito casi tocando la cscara.
Los primeros golpes que el pollito d con el pico en la cs-
cara producen una rajadura, ms cerca dela extremidad gruesa
que de la punta, y entonces se dice que el huevo est picado.
Despus de esto el pollito da vueltas alrededor gradualmente
de izquierda derecha, picando sucesivamente de una manera
circular, nunca oblicua. Todos no logran obtener este resul-
tado en el mismo tiempo; algunos pueden completar la obra
en una hora, otros necesitan dos tres, aunque el tiempo ms
general es de medio da. Otros, sin embargo, emplean un da
ms, y muy raras veces dos. Algunos tienen que pasar ms
trabajos que otros, puesto que todas las cscaras no son igua-
les en espesor y dureza.
Cuando los pollitos no pueden salir fcilmente, se les puede
dar una pequea ayuda; pero la dificultad est en saber cuando
debe drseles, y como, porque cualquier movimiento brusco
para romper la cscara, sobre todo hcia abajo, es acompaado
con frecuencia de un derrame de sangre, difcil de contener.
Mejor es no intervenir, hasta que no se vea que una parte de
la nidada ha nacido hace tiempo, y que los otros no pueden
lograr salir del huevo. Entonces se ver que todos los lqui-
dos que el huevo contena, yema y clara, han sido absorvidos
por el pollito, y que solo la debilidad es la que le haba impe-
dido salir. Las causas de esta debilidad son varias: veces
insuficiente calor por habrsele echado muchos huevos la ga-
llina, otras debilidad primitiva de la mancha germinativa; pero
con ms frecuencia, haberse empleado huevos recogidos y
guardados.
Las probabilidades de criar estos pollitos son muy remotas;
pero si sobreviven las primeras veinte y cuatro horas, pueden
considerarse salvados."
He aqu justificada la utilidad del libro del agrnomo ingls
sobre recoleccin de huevos; si no se dejan dias en el nido
donde varias gallinas estn poniendo; si se apunta en los mis-
mos huevos la fecha en que se recojieron, se llevan en un ces-





48
to, se colocan en lugar seco y ventilado, y se ponen los de un,
mismo dia cuando se eche la gallina, sin dejarlos envejecer,.
sino que sea los qnince dias cuando ms (ojal lo fuesen al
siguiente de hecha la recoleccin) es seguro que los pollitos:
nacern todos un tiempo sin que sea tan penoso para la ma-
dre su nacimiento, ni haya tantos peligros para los mismos.
pollitos.
En un gran establecimiento la falta de estos cuidados trae al
cabo del ao una prdida considerable.

CAPITULO XXI.
Incubacin artificial.--Los mejores aparatos hasta el da.

El Egipto se presenta en la Historia como un pueblo verda-
deramente admirable. No solo domin casi todo el mundo-
conocido en los dias de su mayor apogeo y tuvo monarcas
.como Sesostris y Amsis, sino que cultiv todas las ciencias,
produjo los ms grandes sabios y elev la agricultura un gra-
do de esplendor increible.
Tan acertadas fueron sus prcticas agrcolas, pesar del
azote de la langosta que arrasaba peridicamente sus campos,
que aun despus de hallarse en decadencia fu por seis siglos.
el granero de Roma.
Entre esas prcticas la ms digna de atencin es el arte de:
incubar por medio de hornos, arte tan perfeccionado que pro-
duca al ao ms de trescientos millones de pollos.
Hoy el Egipto, el poderoso Egipto, es un reino insignificante-
tributario de la Sublime Puerta y hundido en las tinieblas de la
ignorancia; sin embargo, aun se sacan de sus hornos unos trein-
ta millones de pollos anuales.
Los ingleses hicieron en distintas fechas inauditos esfuerzos
por establecer ese sistema de incubacin artificial en su pas;
pero intilmente, por lo que se lleg hasta creer que el clima
de la tierra de los Faraones es el principal agente para el desa-
rrollo del grmen contenido en el huevo.
Los franceses por su parte trabajaron sin descanso en el mis-
mo sentido; la canalizacin del Itsmo de Suez, que une el Me-
diterneo con el mar Rojo, llevada cabo por Mr. Ferdinand
Lesseps, atrajo la ribera africana gran nmero de aquellos,
entre los cuales no faltaban hombres eminentes, y es claro que
pronto estudiaron el asunto en todas sus fases con el mayor
entusiasmo, atraidos por el inters de la ciencia y por la utili-





49
dad que deba producir la Francia un medio tan espedito de
criar sin gallinas ni pavas.
Se haban hecho antes, desde 1415 reinando Carlos VII, re-
petidos experimentos en Ambais por cuenta del Estado; pero
todos sin fruto. El clebre Reaumur fu el primero que sac
pollos en Europa poniendo los huevos en barriles y cubrin-
dolos con estircol en fermentacin, que renovaba, sacando
todos los dias veinte minutos al aire los huevos para imitar
la gallina, y su sistema, tan econmico, aun tiene partidarios.
Mr. Castelo invent un aparato; otro Mr. Minasi, pero de gran
costo. Vinieron despus los de Mr. Carbonicier, Mr. Echoreder,
Mr. Brindley, del cual se hacen grandes elogios, y ltimamente
los de Mr. Adrien y Tricoche, Roullier Arnault, Voitellier, etc.
La importancia de este asunto nos obliga aducir datos pa-
ra que las personas que emprendan puedan con cabal conoci-
miento formar un juicio exacto de lo que deben practicar, pues
tener conciencia de lo que se hace es la primera condicin de
todo negocio para que alcance un xito feliz, mxime tratn-
dose de cosa nueva y no estudiada.
Tomaremos el hilo del asunto desde su principio con relacin
los renombrados hornos del Egipto, fin de que vea el lector
que la incubacin artificial lleg ser en aquel pais ocupacin
de ignorantes campesinos, que ni siquiera tenan medios de
medir los grados de calor, ni los miden hoy que se conoce el
termmetro, sino que se guian por su experiencia.
Daremos principio insertando lo que dice D. R. C. en su
curioso "Tesoro de la cra de gallinas," publicado en Madrid
en 1858, en el cual habla tambin del aparato de Mr. Grad.
"El uso de sustituir el calor artificial al natural de las gallinas
y dems aves domsticas para empollar sus huevos, es muy
antiguo, pues Aristteles y Plinio el naturalista refieren que los
antiguos egipcios se ocupaban en estas investigaciones, y
Diodoro de Sicilia habla con admiracin de este arte de los
egipcios.
Principiaron sus ensayos colocando los huevos que queran
empollar en ciertas vasijas que enterraban y calentaban por
medio del estircol. Poco poco perfeccionaron este arte
inventaron los famosos mamales hornos de pollos, de que aun
usan en el da, y con los cuales logran una prodigiosa cantidad
de aves. En Europa se han hecho en varios tiempos y lugares
tentativas para naturalizar este arte til de los egipcios; pero
como su buen resultado depende en gran parte del clima de
aquella regin, no es extra o que no hayan tenido buen xito
los ensayos.
4





50
Haremos la descripcin del aparato egipcio. El mamal
horno de pollos es un edificio rectangular cortado en su longi-
tud por un corredor, los lados del cual estn los hornos don-
de se efecta la empolladura artificial. Estos hornos tienen dos
pisos: el inferior es de tres pis de alto, seis de ancho y nueve
de largo, con una puerta que se abre hacia el corredor, y un
agujero circular bastante grande que comunica con el piso
superior: este ltimo tiene las mismas dimensiones, excepto que
es un poco ms alto: tiene cinco aberturas, dos laterales que
comunican con los hornos vecinos, una superior situada en
medio de la bveda y que puede dar paso al aire exterior, des-
pus una puerta que se abre hcia el corredor, y por ltimo,
inferiormente el agujero circular comun los dos pisos.
Contiguo al local que encierra los hornos est,el sitio donde
se prepara la lumbre que se hace con adobes compuestos de
paja menuda mezclada con estircol de camello, de caballo
de vaca. Tambin hay un aposento destinado recibir los po-
llos que salen del cascarn. Un almacn para los huevos y una
habitacin para el vigilante, completan el conjunto de las pie-
zas que constituyen un mamal egipcio.
Pasemos ahora los pormenores de la operacin, y para ms
claridad designemos los hornos situados cada lado del corre-
dor, por nmeros: los de la derecha con el 2, 4, 6, 8, o y 12, y
los de la izquierda, con el i, 5, 7, 9 y r. Se principia por
poner en actividad los nmeros 2, 6 y ro de un lado, as como
los 1, 5 Y 9 del otro. Para esto se depositan en los pisos infe-
riores de los hornos tres camadas de huevos sobre una capa de
paja muy menuda y de polvo, despus se lleva el fuego los
pisos superiores, colocando las brasas en una canal practicada
al rededor del agujero circular que comunica con los dos pisos:
el fuego se mantiene constantemente por espacio de diez dias.
Este es el primer perodo de la operacin.
Al cabo de los diez dias se deja extinguir el fuego, y se suben
los huevos del piso inferior al superior. Al mismo tiempo se
ponen en actividad los hornos intermedios, nmeros 4, 8 y 12
de la derecha, y 3, 7 y 11 de la izquierda, los cuales han estado
vacos hasta entonces, y en los que, como en los primeros, se
colocan los huevos en el piso inferior, y el fuego en el superior.
Este es el segundo periodo de la operacin, que dura igual-
mente otros diez dias. Al cabo de este tiempo salen los pollos
de los primeros huevos, que han continuado calentndose por
las aberturas laterales comunes todos los compartimientos del
piso superior.
Los pollos que han salido se retiran del horno y se depositan






por algn tiempo en una habitacin dondereina una tempera-
tura conveniente; y despus se entregan las personas encar-
gadas de criarlos.
Libre ya la primera srie de hornos, se repite otra nueva
hornada, poniendo los huevos en el piso inferior y el fuego en
-el superior, cambiando entonces de piso los huevos de la se-
gunda srie, y as consecutivamente. Se ve, pues, que la ope-
-racin total dura de veinte veinte y dos das, divididos en dos
periodos, y que cada diez once das el mamal produce cierta
-cantidad de pollos.
Haremos notar que este procedimiento de incubacin artifi-
cial, tiene el mrito de ser bastante exactamente calcado sobre
la naturaleza. El lector habr ya advertido que los huevos
nunca se calientan de abajo arriba; durante los primeros das
reciben el calor del piso superior, es decir, de alto abajo, como
sucede con los de las gallinas, y durante la segunda mitad de la
operacin se les mantiene en una atmsfera conveniente por
medio del aire caliente que les llega por los lados de los hornos
vecinos donde est la lumbre.
No ser intil hacer observar que el buen xito de la opera-
cin depende del tacto de los que calientan el mamal. Estos
-sencillos campesinos egipcios ignoran, sin embargo, que la
.temperatura necesaria para la empolladura es de unos 40 gra-
-dos prximamente del termmetro centgrado: por otra parte
el termmetro es para ellos un instrumento desconocido; pero
,tienen una prctica tan grande, que mantienen constantemente
-en sus hornos un calor de 35 40 grados.
Esta temperatura es inferior la que reina en los empolla-
dores modernos de Francia. El aparato Cautelo, por ejemplo,
mantiene los huevos en.una atmsfera de 40 42 grados. Por
-esto en el mamal egipcio salen los pollos los veinte veinte
y dos das, mientras que en el empollador Cautelo nacen fre-
cuentemente los diez y ocho 6 diez y nueve. Pero en cambio
los pollos que nacen en los aparatos modernos, son como las
plantas de estufa, de un temperamento tan delicado, que con
-dificultad pueden soportar la temperatura exterior.
El mamal egipcio, tan groseramente construido en la apa,
riencia, llena perfectamente las condiciones necesarias al objeto
para que ha sido destinado. Casi hundido en la tierra, experi-
menta muy poco.las variaciones de la temperatura exterior. El
dbil combustible que se emplea en l, se presta tal vez mejor
que otro ms fuerte, para suministrar un calor moderado y sufi-
cientemente hmedo. Las muchas aberturas que tiene el depar-
tamento donde se coloca el fuego, son tambin de mucha utilidad





52
para regular la temperatura: cuando el encargado de calentar
el mamal siente que hace un calor excesivo, abre las puertas; y
por el contrario, cuando conoce que la temperatura baja dema-
siado, intercepta toda comunicacin con el aire exterior.
Los pollos que se obtienen por este procedimiento exijen los
mayores cuidados, sobre todo durante las dos 6- tres primeras
semanas, y ordinariamente los cuidan mujeres. Cada una de
ellas atiende trescientos 6 cuatrocientos un tiempo, y los
mantienen lo ms abrigados y en la mayor sequedad que pue-
den, colocndolos en los terrados que cubren sus casas y abri-
gndolos durante la noche.
Ya que hemos descrito el antiguo procedimiento egipcio,
vamos dar conocer sucintamente una de las empolladoras
contemporneas, que consideramos como la mejor, y que fu
construida bajo la direccin de Mr. Grard, faisanero de Pars,
en 1854.
Esta empolladora se compone de una caldera cilindrica llena
de agua que se calienta una temperatura conveniente. Dela
parte superior de esta caldera un poco mas abajo del nivel del
agua, salen dos conductos de guta.percha, que se dirigen casi
horizontalmente, uno hcia la derecha, y otro hcia la izquierda,.
sobre una longitud que vara segn la importancia del aparato.
En virtud del principio que preside la construccin del sifn,
el agua de la caldera llena los dos conductos de guta-percha,
formando una columna de dos lineas de espesor y una vara de-
ancho. Despus de comunicar su paso el calor que contiene,
esta agua llega la extremidad de los conductos de guta-percha,
-desciende verticalmente en unos tubos de zinc, que encorvados-
y tomando luego una direccin horizontal, desaguan en la parte.
inferior de la caldera. El agua se calienta nuevamente; despus,
en virtud de una ley natural, asciende la parte superior y
entra en los conductos de guta-percha, donde vuelve princi-
piar su viaje, que es seguido de otros muchos.
Hay, pues, en el aparato una circulacin continua-de agua
caliente, que no puede compararse mejor que la circulacin-
de la sangre en el hombre y en los animales. La caldera y su.
fogon representan el corazn y los pulmones; los conductos de
guta-percha hacen el oficio de arterias, los tubos de zinc son
verdaderas venas que devuelven la fuente central del calrico
el liquido enfriado, despus de un curso en que ha exparcido
su paso el calor y la vida.
Pasemos ahora los pormenores y la aplicacin: Mr. G-
rard coloca los huevos en- cajones situados inmediatamente
debajo de los conductos de guta-percha, que llenan exacta-





53
,nente el oficio de una gallina clueca. Pero como laguta-percha,
dilatndose con el peso del agua, pudiera pesar desigualmente
sobre los huevos, Mr. Grard ha tenido el cuidado de soste-
nerla por medio de una funda de indiana. Adems, por un
mecanismo muy sencillo, se puede bajar y levantar los cajones
voluntad, de manera que los huevos reciban ms 6 menos
,directamente el calor, acercndolos 6 alejndolos de la columna
*de agua caliente. Para sustraer el aparato las variaciones de
la temperatura exterior, se ha cuidado de colocarle en una ha-
bitacin bien caliente, echando adems sobre todas sus partes
una capa bastante espesa de serrin, cuerpo mal conductor del
calrico.
SLa temperatura adoptada por Mr. Grard es inferior la de
,muchas empolladoras modernas: vara de 37 39 grados, y por
consiguiente se aproxima los de los mamales egipcios. Un
sistema ingenioso de vlvulas, impide que el calor pase de
cierto lmite. El nacimiento de los pollos se verifica casi siem-
pre los veinte y un da, algunas veces algo ms tarde, y muy
raras ms temprano.
Conformndose as con las leyes de la naturaleza, Mr. Grard
,obtiene pollos que nos han parecido tan vigorosos como los que
saca una gallina. Este aparato puede servir al mismo tiempo pa-
ra toda clase aves: basta con meter los huevos en uno de los
-cajones, y al cabo del tiempo requerido, se efecta el nacimiento.
En cuanto al nmero de huevos que se pueden poner em-
pollar un mismo tiempo, vara segn las dimensiones del
.aparato. El que Mr. Grard hizo funcionar en los Campos
Elseos, se compona de veinte y cuatro cajones, que podan
contener cerca de tres mil huevos. El gasto de combustible es
poco considerable: dos hectlitros de hulla bastan, y aun sobran
para veinte y un das.
Con respecto la prctica, diremos quela mejor empollado-
ra puesta en manos de un hombre negligente 6 incapaz, puede
convertirse en una mquina de cocer huevos.
Volvamos Mr. Grard y veamos como ha resuelto la se-
gunda parte del problema que consiste en criar sin madre los
polluelos sacados artificialmente. Apenas salen de la habitacin
en que est la empolladora, Mr. Grard coloca los pollos sobre
el csped, en un jardin bien abrigado. Los encierra en un pe-
queo parque rectangular, en una de cuyas extremidades se
halla suspendida pocas lneas del suelo una caja de zinc
:llena'de agua caliente, y guarnecida exteriormente con una
piel de cordero. Esta es la madre artificial, bajo la cual van los
polluelos instintivamente calentarse."






54
Mr. Vright, que acaba de dar luz en los Estados Unidos-
un libro sobre cra de aves, se expresa en estos trminos:
"Nosotros consideramos como los ms aceptables los siste-
mas de Mr. Carbonicier, de Mr. Brindley y de Mr. F. Echroreder,
por lo que de ellos haremos una resea, observando que el que
menciona Mr. Geyelin en su obra, no lo recomendamos.
El aparato de Mr. Carbonicier es tan sencillo que fcilmen-
te se puede comprender la construccin de l. El calentador
consiste en una lmpara cualquiera, que se coloca en uno de
los ngulos de una vasija de lata 6 cobre de un tamao cual-
quiera, que ha de contener el agua que ha de calentarse. La
lmpara ha de ser de suficiente tamao para que el quema-,
dor no se apague antes de un tiempo fijo, y ha de estar colo-
cada en un extremo del depsito de agua. El depsito de-
agua est constantemente lleno y con un termmetro dentro,
para saber cual es la temperatura.
Debajo del depsito hay una gaveta y dentro de ella se co-
locan los huevos con un poco de heno; pero no expuestos al
calor directo, y para evitarlo se cubren con un pao y sobre-
este pao se riega Y pulgada de serrin. El serrin que se ca-
lienta momentneamente comunica los huevos un calor suave
y natural cual en ningn otro aparato artificial que conozcamos.
En la gaveta debe colocarse otro termmetro como indicador
del calor que estn expuestos los huevos. Tngase presente
que el depsito de agua debe tener mayor extensin que el de
los huevos, para que stos reciban en todas las extremidades
igual calor, y evitar que los huevos de los extremos, por falta de
calor, se echen perder.
Estos aparatos se manejan con facilidad; colcasela lmpa-
ra de tal manera que el serrin conserva siempre una temperatu-
ra pareja la altura de o102 103o. Esto no debe descuidarse..
Cada da hay que exponer al aire los huevos por veinte minu-
tos; despus se vuelven colocar en su lugar, virndolos y re-
gando de nuevo serrin humedecido con agua calentada hasta:
los 0o5O. En esta operacin trtase de imitar en lo posible
la naturaleza, para que el resultado corresponda.
El aparato de Mr. Brindley consiste en una paila de cobre
que se calienta con gas 6 aceite de carbn; la lmpara para
aceite tiene un depsito anexo, construido de tal manera que,
constantemente est alimentando la mecha y queme siempre
parejo el quemador. De la paila de agua parten los tubos que-
contienen el agua caliente, stos estn arreglados horizontal-
mente entre dos lunas de cristal, con lo que se consigue for-
mar un depsito de aire calentado. Debajo de la plancha de-





.55
cristal que est por debajo, se encuentra la gaveta forrada de
fieltro en que estn los huevos. Colocados cada lado de la
lmpara hay receptculos 6 madres artificiales para los pollitos
cuando nacen, los que son llevados otro lugar al segundo da
para cuidarlos. El depsito calentado est provisto de una
vlvula de seguridad que opera por !a espansin del azogue, y
de esta manera se regula la temperatura que se necesita.
Una vlvula parecida fu la que emple Mr. Valles del Jardin
de Plantas de Paris, pero segn nuestro parecer la de Mr.
Brindley es superior. Es un absurdo creer que una vlvula
por si sola, pueda servir de reguladora de la temperatura.
Cuando la temperatura sube uno 6 dos grados la vlvula se
abre y el aire que entra refresca la atmsfera en el depsito y
hace que baje su estado normal; pero si por un descuido se
calienta el aire demasiado, aunque est abierta la vlvula, por
s sola no puede influir que baje la temperatura; lo mismo su
cede si la temperatura baja demasiado. Se comprende que
por el sistema de Mr. Brindley no es el agua calentada la que
opera directamente sobre la incubacin, sino que comunica al
depsito-calrico, el calor que necesita. Lo mismo que en
los dems sistemas, en este hay tambin que sacar los huevos
diariamente, refrescarlos y volverlos colocar en su lugar des-
pus de haberlos virado, y tambin hay que humedecerlos con
agua calentada.
El ltimo aparato que hemos de mencionar es el de Mr.
Echoreder. Este seor emplea una paila de distinto modelo,
que est en conexin por medio de dos tubos con el tanque de
agua caliente para la empolladura; un tubo es conductor y el
otro para la salida. El tanque est provisto de un tubo abier-
to para colocar en l un termmetro que indique la tempera-
tura, y de otro abierto arriba y abajo que sirve de ventilador.
Debajo del tanque ast colocada la gaveta para los huevos,
que tiene una forma circular. El fondo de la gaveta es de zinc
con agujeros; por debajo de todo hay otro tanque para agua
fra, el espacio por encima del tanque de agua caliente est
rodeada de zinc con agujeros, una parte se llena de arena para
la conservacin del aire caliente y ha de servir para los pollitos
recin nacidos; tambin est provisto de costuras alrededor
para que sirvan contra cualquier cambio de temperatura. Las,
gavetas se rellenan de paja otra cosa anloga sobre que
van colocados los huevos. El agua fra que contiene el tan-
que colocado por debajo, se va evaporando poco poco, por
la accin del calor y se consigue de esta manera una atmsfera
hmeda alrededor de los huevos, que se introducen por entre





56
la paja y el fondo de zinc perforado de la gaveta. La ventila-
cin se consigue por el tubo central, por cuyo motivo no es
necesario humedecer los huevos, solamente no hay que descui-
darse con el tanque de agua fra y tenerlo siempre lleno, y
hacer la misma operacin con los huevos, refrescarlos y virarlos
diariamente.
Los huevos que se deben escoger para las empolladuras ar-
tificiales, han de ser muy frescos: aunque los que se echan
las gallinas tengan 15 das, no puede esperarse por un
procedimiento artificial conseguir idntico resultado que lo que
la naturaleza concede. Adems hay que tener con el calenta-
dor mucho cuidado para que no produzca unas veces mucho
calor otras poco; tampoco debe procurarse el calor ms eleva-
do; hay quien opina por el mximun de o150, y nosotros cree-
mos que esta temperatara tan excesiva se deben los muchos
fracasos; tmase por consiguiente el mximun de iozo como
ms natural."
Tenemos la vista un libro que han publicado los Seores
Roullier-Arnoult y E. Arnoult (Guide pratique illustre our 1'
'closion et l'evage arificiels des oiseaux de chasse et de bassecour),
en el que describen las excelencias del aparato de su inven-
cin, que es indudablemente de los ms recientes y perfectos.
Tambin ha publicado una hoja suelta Mr. Martin, comisa-
rio del jardin de plantas de Pars, quien pose una fbrica de
pollos por el sistema Voitellier.
El Sr. Montellano del Corral, agrnomo espaol, visit hace
poco todos los establecimientos de esta naturaleza de la capi-
tal de Francia, y hace merecidos elogios del incubador de los
referidos seores y del de Mr. Voitellier.
He aqu lo que dice:
"Aparato de incubacin de Rouillier y Arnoult.-Es de in-
vencin muy reciente y tal vez el ms perfecto de todos los
conocidos hasta el da. Es una verdadera fdbrica de pollitos.
Cualquiera puede hacerlo funcionar y gobernarlo con acierto
mediante algunos das de prctica. Con estos sencillos apara-
tos se pueden fabricar 40,000 pollos al ao. Se les d muy
oportunamente el nombre de hydro-empolladores, y consisten
en una caja, manera de estufa, calentada por el vapor de
agua caliente. Los hay de cuatro distintas dimensiones:

Nmero 1-450 huevos.
Nmero 2-220
Nmero 3-ioo ,
Nmero 4- 50 ,





." 57
Estn 6 no provistos de cmara caliente para sacar los
-pollitos cuando rompen el cascarn. El aparato es simple-
zmente una caja de madera con uno 6 varios cajones donde se
*colocan los huevos, y uno 6 varios recipientes de agua caliente,
-que cede los huevos que estn debajo el calrico que pro-
duce, esta es la causa de los fenmenos fisiolgicos conse-
cuencia de los cuales la sustancia del huevo se transforma en
*el ser viviente de que se trata. El recipiente 6 caldera est ar-
mada de cinco tubos con un orificio en cada uno para distri-
'buir por igual el calor por todos los puntos de la cmara
-de empollacin. Este compartimiento lleva una tapa mvil
agujereada para abrir paso al aire exterior y sanear el del
interior.
No hay huevos, sea de la clase que fueren, que no los admi-
'ta este ingenioso aparato, desde los de la pava hasta los de go-
.rrin. Los resultados prcticos son igualmente favorables to-
dos, ya sean de ave domstica, ya brava; ya de oca, nade,
faisn, perdiz, pintada, pava real, ya del ms diminuto habitan-
'te del aire.
SEn el establecimiento donde vimos funcionar estas mquinas,
'habfa 16 en una sala y 7 en otra, conteniendo en junto 4,000
'huevos de gallina. Como se ve por esta cifra no es dificil
llegar la produccin de 40,000 pollitos al ao. Cada caja
~contiene un termmetro, instrumento tan indispensable para la
marcha regular y el buen-resultado final de la operacin, como
la brjula para el navegante.
En la composicin de esas cajas entra una gran diversidad
de materiales: madera, hierro, zinc, plomo, vidrio, cuero, caout-
,chouc, franela, serrin, corcho, mica, cobre, y todo para hacer
nacer sin arte de encantamiento, ni escamoteo, ni prestidigita-
-cin, y por el slo efecto de cierta d6sis de calor, producida
por cierta cantidad de agua, un pollito vivo y hermoso de un
.huevo fecundado y fresco.
Con la empolladora animada, los animalitos van naciendo
:uno tras otro y alguna vez por intrvalos bastante largos; con
el aparato de madera, siendo el nmero de huevos mucho ma-
yor, nacen de tres en tres, de dos en dos, pero en ambos casos
hay que vigilar los nacimientos, pata retirar: los recin naci-
-dos, fin de dejar los pollitos, que trabajan por romper el
cascaron que les oprime, y en el que no podran vivir por ms
tiempo, la facilidad de completar su obra sin que les estorben
y pisoten sus hermanitos mayores.
Al salir del incubador se pasan la pollera, llamada hidro-
:madre, en donde encuentran la dsis de calor que podra pro-





58
porcionarles la madre animada que los, empollara. Este se--
gundo aparato, sucursal del anterior, es una caja colocada en-
medio de un parque cercado en miniatura, bastando decir pa--
ra dar una idea de sus dimensiones, que la cerca dista cosa de
dos palmos de las paredes de la caja pollera. Este espacio est-
enarenado y sirve de paseo los pollitos cuando son bastante-
fuertes, y van all con tanto ms gusto, cuanto que encuentran.
entre la arena fina algunos granitos que son muy de su-
gusto.
Aquejados por el hambre, guiados por el instinto, van en'
busca de alimento que no tardan en encontrar en forma de-
pastel apetitoso, servido en forma piramidal y montado sobre-
una armazn de madera que le sirve de base y cuyo alrededor..
correctamente formados y sin cumplidos, pero con muy buen
apetito, hacen los honores al buen gusto del que prepar aquel
regalo en su intencin. La educacin del pico es bastante
breve, y la rapidez del crecimiento de esos hurfanos incons-
cientes, es indicio de su futura suculencia y de que pertenecen
una raza precoz. Cuando han llenado el buche y picoteado
su sabor las arenillas del parque en miniatura que rodea su
habitacin, se retiran descansar debajo los blandos abrigos
que se les tienen preparados, y all, apiados y contentos, se
duermen hasta que el hambre vuelve llamarles al refectoriot
de la vspera. Su experiencia es ya mucha, pues saben perfec-
tamente donde est la pitanza y donde han de dormir y pue-
den estar abrigados. En veinte 6 treinta horas esta parte de
la educacin del pollito es completa, y en tal estado puede ya
viajar ser expedido largas distancias, en la inteligencia, que-
en tan tierna edad, llegan sanos y salvos su destino."
"Aparato Voitellie.-Se compone de tres partes: la empollado-
ra, la'secadera y la madre artificial. Estos aparatos son los ms.
recientes que se conocen, y su sistema est tambin basado en.
el principio de la humectacin y calefaccin de la atmsfera.
por el agua caliente. No es un juguete empollador recreativo
intil para la produccin como algunos que conocemos; pero-
no es tampoco un instrumento de laboratorio, 6 de aquellos,
cuyo manejo requiera larga prctica y conocimientos especia-
les en quien haya de manejarlos; es, por el contrario, un ver-
dadero apero agrcola tan slido, .rstico y acomodado -la-
prctica como la hoz y el azadn. Puede confiarse su gobier-
no la aldeana de ms cortos alcances y la sirviente ms:
brusca y desmaada, sin temor alguno de que el uso cotidiano,
lo descomponga desbarate. En efecto, no tiene exteriormen-
te nada frgil que pueda descomponerse; ni cajones que debana





59
abrirse silenciosamente, ser atentamente observados y cerrarse-
con precaucin, ni tubos de vidrios exteriores que'rompindo-
se puedan interrumpir la marcha del aparato. En el de Voi-
tellier todo se hace, por decirlo as, la luz del da, holgada y,
abiertamente: lo nico que puede requerir alguna prctica, si
es gente rstica la que haya de manejarlo, ser la lectura de:
las divisiones del termmetro.
El aparato empollador se compone de una sola caja de ma-
dera, ms menos grande, segn el nmero de huevos que-
haya de empollar, y afecta generalmente la forma cbica, cu-
yos lados se juntan con tornillos fin de poderlo desmontar
fcilmente, para vigilar, inspeccionar y reparar las disposiciones.
interiores. En el interior se pone un recipiente de agua ca-
liente, simple bombo cilndrico de dobles paredes destinado
contener entre los tabiques el agua caliente que ha de producir
el calor necesario para el alumbramiento de los polluelos. No,
nos extenderemos en una descripcin detallada del mecanismo-
interior de este artificio por considerarlo innecesario, poco-
menos, cuando no se est en presencia del aparato mismo; di-
remos s nicamente, que los diversos rganos que componen
el que nos ocupa, estn perfectamente combinados y dispues-
tos, siendo la ms importante de las ventajas que no reune nin-
guno de los de su clase, el poder graduar y humedecer, segn,
convenga y tenor de la circunstancias y de la estacin, la.
vasta atmsfera que desarrolla.
La tapa, as como las otras piezas que constituyen la caja,.
se cierra tambin con tornillos, y tienen en el centro una vidrie-
ra de bastidor por la que se vigilan los nacimientos de los po-
lluelos, por las que se les saca medida que van rompiendo el
cascarn, se consultan los termmetros que marcan la tempe-
ratura interior, y se hace, en fin, el servicio completo del apa-
rato.
La empolladora Voitellier d las tres soluciones siguientes .
cual ms importante:
Atmsfera enorme, regularmente caldeada y matemtica-
mente humedecida.
Inspeccin contina, fcil instantnea de los huevos en
incubacin.
Por su sencillez es un instrumento de economa rural.
La caldera cilindro de que hemos hablado se llena de agua
unos cincuenta grados, bien, y esto es preferible, se llena
echndole una mitad de agua fra y otra hirviendo, de.suerte
que se obtengan 40 grados al interior. De las empolladoras
de 50 huevos se sacan dos veces al da, maana y tarde, de 5





6o
7 litros de agua, reemplazndolos por otros tantos de agua
hirviendo; de las de 1oo huevos, de xo 12 litros; de las de
150, de 22 15, de las de 250, de 15 20, rehaciendo siem-
pre con iguales cantidades de agua hirviendo.
La temperatura interior del aparato se mantiene entre los
38 y 4o grados centgrados. En ningn caso puede exceder de
los 41 ni bajar de los 37, mucho menos al comienzo de la in-
cubacin, pues entonces los grmenes del huevo no tienen to-
dava virtud propia para alentar.
La Secadera--Es otra caia con un recipiente de agua ca.
- liente y una llave para vaciarlo. Est formada interiormente de
pluma menuda muy miullida, al objeto de calentar y enjugar
los recin nacidos de la humedad y de las materias glutinosas
del huevo que han quedado pegadas al finsimo bozo nativo.
A los tres das en invierno y los cuatro en el verano, se tras-
ladan los pollitos 'la madre artificial; pero es mejor, lo me-
nos durante la primera semana, no dejarles en este aparato
:sino de da, y hacerles pasar la noche en la secadera.
La madre articial.--Es el complemento del grupo empo-
llador de Voitellier. Como los dos anteriores lleva un reci-
piente de agua para calentarla. Es muy cmoda, sana, y todo
est hbilmente combinado para el feliz y rpido desarrollo de
las tiernas aves que est destinada.
Quince juegos completos de estos aparatos de incubacin
-funcionan con el xito ms completo en Mantes. Es, en nues-
tro concepto, la verdadera, si no la nica empolladora agrco-
la, por la facilidad con que puede funcionar aun en manos de
personas rsticas, pues no es ms difcil su manejo que el de
-un instrumento cualquiera de labranza. En fin, diremos, para
concluir, que su autor ha sido premiado con medalla de oro y
plata en las nueve exposiciones en que ha exhibido su aparato,
y con una de primera clase por la Academia nacional de
Francia."
Aunque carecemos de competencia, debemos expresar que
nos decidimos por este aparato, atraidos por su solidez y sencillez,
-y opinamos que los que emprendan en Cuba deben adquirir uno
que incube 250 huevos, as cmo una secadera y una madre ar-
tficial, proporcionadas aquel nmero de huevos, que ser el
de pollitos que nazcan, con leve diferencia. Una vez que se
,vea que el ensayo corresponde, lo cual no puede ponerse en
duda, entonces se piden juegos para empollar los huevos que se
nquiera.
Ntese que hasta las personas de poco capital pueden ad-
quirir dos de estas incubadoras, y proporcionarse por su medio






una renta segura. Cun poco dan que hacerl Basta renovar-
les de 12 15 litros de agua al da.
No ser inoportuno que los que proyecten dedicarse la fa--
bricaci6n de pollos ocurran con una razonada instancia al Sr.
Ministro de Ultramar solicitando completa exencin de dere-
chos municipales y del Estado por diez 6 quince aos, para
introducir esta industria en beneficio del mismo Estado.
La incubacin artificial se relaciona mucho con el clima, y
creemos llenos de f y confianza que puede llegar ser un rico
manantial de riqueza en esta Isla, donde con poco esfuerzo po-
dan establecerse grandes fbricas de pollos, los cuales tendran
fcil venta en los Estados Unidos.
Cuba debe aspirar ser para esos Estados lo que el Egipto-
para Roma, aunque ellos su vez sean grandes productores.
Esto no importa, porque en los mercados lo que interesa es
perfeccionar el articulo y darle por su buena calidad mayor
valor cambiable, lo que se logra aplicando las ciencias la-
industria, y haciendo repetidos ensayos. La ciencia, interpuesta-
la perseverancia, es la vara de Moiss, que hace brotar los ca-
pitales, como brotaba el agua de la pea del desierto.
Aqu no seria un milagro crear esta riqueza, pues presentan-
ejemplo digno de imitacin hasta pueblos de notable inferiori-
dad respecto los conocimientos. En las orillas del ro Puzig,
en toda su extensin de tres leguas, desde la laguna Bay hasta.
la baha de Manila, se ven numerosas pequeas habitaciones,,
llamadas camarines, en las cuales hay una 6 ms canoas, que
se llenan de una capa de veinte centmetros de espesor de paja
de arroz, que alli nombranpalais. Sobre esta capa colocan una.
camada de huevos de patos, despus otra capa de paja igual,.
otra camada de huevos, y sobre sta otra capa de paja de arroz
de mayor espesor. Hecho esto cierran el camarin y no sabemos
si vuelven no remover los huevos, pero si que los treinta.
y ocho das cumplidos van y descubren las capas, porque ya
est formado el patico; entonces colocan una serie de huevos
endistintas canoas ponindoles la paja suficiente para que se
conserve el calor; y como las canoas tienen en uno de sus ex-
tremos una abertura en su fondo de la que parte una canaleta
que entra en el ro, donde se halla un corral, formado con ca-
as, para que los patos de distintos dueos no se confundan,.
apenas rompen los anadinos la cscara van al agua, que
buscan instintivamente. Ya este tiempo los dueos han atraido
de una legua 6 ms de distancia arenas y caracoles pequeos,
litorinas, que ellos llaman sosd y echndolos en el corral, en el
que nadan varias patas que hacen de madre adoptivas. Los-





62
,tiernos paticos zabullen en seguida hasta el fondo y se alimen-.
tan con los caracoles y arena.
Los huevos de esta ave necesitan cuarenta das para incu-
bar como los de todas las palmpedas, y los de gallina veinte
-y uno, de modo que en un clima similar al de Manila, como
.ste, debe ser aun mejor el sistema.
Esta industria de los indios d Manila, que les produce al.
ao millones de patos y de huevos, merece en esta Isla de Cuba
la ms seria atencin, y es una prueba de lo propias que son
las arenas y litorinas para la nutricin de las aves.
En China desde los tiempos mas remotos es tambin cono-
cida y practicada la incubacin artificial.
El sol es el gran vivificador.
Poco tuvieron que hacer los egipcios, los indios del Extremo
*Oriente y los chinos para aprender ese arte: la naturaleza lo
ensea. La tortuga y todas las variedades de los quelonios
entierran sus huevos en la arena y el sol los incuba; los sauros,
Sdesde la iguana hasta el cocodrilo hacen lo mismo; las ofdeos,
-desde la diminuta culebra hasta el boa constrictor. Los peces
-desovan en las piedras de la ribera del mar6 entre las fugitivas
olas, y confan el fenmeno del desarrollo del grmen al padre
de la luz. El mosquito deja tambin sus huevos en el agua; la
langosta bajo la arena, y el aphis, los coccidos y las cochinillas
forman manchas blancas rojas con los suyos en la corteza y
en las hojas de los rboles para que el calor del da los incube.
Oh! en este sistema llamadoegipcio van de mano el arte y la
naturaleza al gran fin de la reproduccin.
Si es cierto, como dice Empdocles, que todo tiene su or.
gen en un huevo, la vida es el calor, y debajo de los trpicos
son mayores, inmensas, las corrientes vitales.
En fin, para vigorizar nuestros argumentos favor de la in-
dustria de que estamos hablando, diremos que el aparato de
incubacin se aplica de un modo sumamente benfico nues-
tra especie. Todo nio nacido los siete meses, se coloca den-
tro del aparato, se le alimenta con leche, se le da aquel un
calor igual al del claustro materno, y los tres meses estar tan
hermoso, tan fuerte, como el que naci, en el periodo natural de
los nueve meses. Quin no rendir un homenaje de admiracin
la ciencia y la filantropa de nuestra edad? Esto es ms grande
que sacar pollos; sacar pollos no es tarea de sabios, es cosa
comn, fcil, olvidada de tan sabida; hoy mismo, en este ins-
tante, no podran contarse los huevos que estn incubando en
los mares, en los montes debajo de las piedras, en el suelo que
pisamos, en el aire. ..... Por qu no ha de sacar provecho el





63
hombre de lo que hace la naturaleza, sin esfuerzos para repro-
-ducir las especies?
CAPITULO XXII.
:Nuevo plan.-Proyecto de un bosque-gallinero hasta para
100,000 aves.
Acabamos de hablar de incubacin artificial y tenemos que
,hacer una parada para decir que si sta se establece ser con-
,veniente introducir reformas radicales en nuestro plan.
Con los juegos correspondientes de los aparatos de Mr. Voi-
tellier, 6 de Mr. Roullier y Arnault, se pueden obtener cada
12i dias, digamos cada mes, cuatro mil pollitos. Cmo se cran?
.Qu se practica para hacerlos crecer muy sanos y poderlos
vender los dos 6 tres meses cebados dos y tres pesetas,
ms, cada uno? En qu edificio los alojamos?
Criar cuatro mil pollitos al mes! Aun cuando concedamos
la prdida de trescientos, que es un exceso, por los huevos no
-frescos puestos en las incubadoras, enfermedades y otros acci-
dentes, se nos tendr por visionarios. Qu importa? quisira-
,mos serlo, si el pais no los tuviese. Ay del pueblo, hay del
,hombre que carece de ilusiones! De las ilusiones la realidad
,es veces muy corta la distancia.
El plan que hemos presentado tiene un defecto: la multipli-
-cacin de casas y su costo; pero este ltimo ser insignificante
,construyndolas rsticas con techo de manaca 6 de guano real.
Adems, se puede emprender sin casas y formar solo las de
;los empleados y una de refugio para cuando haya lluvia, con
maderas sin pulimento y tambin con techos de paja; nica-
,mente convendria que lo tuviese de tejas la destinada los
,aparatos, que puede ser muy pequea.
Un bosque servir de gallinero.
-Deber estar cercado y los rboles con escaleras.
Ser como un vasto patio.
Los nidos estarn al pi de los rboles, entre la hierba; un
.arroyuelo dejar oir su murmurio; y en esta imitacin de la
naturaleza todo parecer indicar rusticidad y abandono; ms
.en realidad habr un gran sistema de cra y un orden perfecto.
Y bien qu haremos con los pollitos reciennacidos? Si sali-
mos bien el primer mes qu haremos el segundo en qu habr
*ocho mil? Qu haremos el tercer mes, el cuarto, y el quinto
y el sesto?
Desde el segundo puede comenzar la venta y la exportacin;
pero siempre nos hallaremos con un exorbitante nmero de





64
aves, que si se quiere puede llegar en la totalidad cincuenta.
mil, cien mil.
Necesitaremos capones, 6 pavas conductoras. Un capn
cra treinta pollos; una pava hasta sesenta.
:Contigua la casa del aparato habr otra rstica, de cortas
dimensiones, sin ventanas, muy oscura, para que all prohijen
los pollitos esas aves.
No usaremos la madre artificial sino un dfa, 6 algunas horas;:
hasta pudieran secarse los recien nacidos bajo el suave calor
de sus bondadosos padres adoptivos. Ni el estambre, ni el al-
godn,- ni la lana, ni cuerpo alguno es para estas criaturitas co-
mo el grato seno plumfero del capn 6 de la pava.
Parecer un paraiso este gallinero; ms podremos contar
con que la gallina se acostumbre tanta rusticidad? De esto
no nos queda duda: las aves todas fueron en su principio sal-
vajes, y silvestres todas las plantas. Muchos aos pasaron des-
pus de la edad en que aparecieron los animales, que sigui
la de los vegetales formados con el polvo de las roscas, para
que hubiese gallinas domesticadas.
Qu personal necesita este gallinero suignerisY El de las
cercanas de Paris de que habla el Sr. Arag, tena cien mil
aves, y daba ocupacin cuarenta hombres y sesenta mujeres;
mil aves por persona. Hay pues una base para el clculo; h-
ganlo los que emprendan; nosotros damos la idea, y no entra-
mos en minuciosos detalles.
Diremos s que las casas de los jornaleros deben hallarse-
esparcidas rodeando el bosque, para preservar las aves de los-
ladrones; que debe haber varios perros enseados perseguir
los majaes, ratas y ratones; que habr un vijilante nocturno pa-
ra cazar las lechuzas; y que en el centro del bosque deber si-
tuarse la casa de refugio, la del aparato y la del administrador,.
en la que'no faltar nada de lo que hemos pedido en el primer
plan: microscopio, biblioteca, etc.
La biblioteca y los peridicos no pueden suprimirse: son los-
rayos de un segundo sol que penetran al travs de las ramas
para vivificar la inteligencia.
Sin el microscopio siempre ser de noche; poco de lo que-
ms interesa llegar saberse.:
Tampoco pueden suprimirse los hospitales (bohos con su.
patiecito), que estarn distantes y servirn principalmente para
las enfermedades contagiosas.
Nos vemos en la necesidad de situarnos lejos de la Habana,.
en lugar propsito, espacioso, con montes, y que le pase cerca-
un ferrocarril; el trasporte es asunto principalsimo.




65
La labranza tiene que atenderse.
Por ningn motivo dejar de darse maz diariamente A las
aves destinadas la exportacin, alternando cor boniatos, gi-
rasol, millo, etc.
Las muchachas cuidarn el bosque y sus alrededores, donde
vagarn los capones y pavas consus polluelos en los dias se-
renos; en los lluviosos permanecern en la casa de refugio.
Los jornaleros, no dedicados la labranza, sern pastores,
mejor dicho, vigilantes, en sus respectivas demarcaciones; y ten-
dr cada uno su machete y su escopeta para cazar aves de ra-
pia, perros y gatos monteses, etc.
Se comprar los vecinos libras de huevos de hormigas, y
uno de los jornaleros se ejercitar en recogerlos en la comarca.
De plceme estarn los labradores porque se aniquilarn las
daosas bibijaguas.
La casa de refugio se har como quiera; pero ser grande,
muy grande, en proporcin al nmero de aves. No importa su
altura, tres 6 cuatro varas bastan. Su techo pajizo, su forro de
tablas de palmas sin intersticios; su puerta una de cualquier
tamao.
Su objeto es servir de abrigo las aves cuando haya frio in-
tenso en Diciembre; all unas otras se comunicarn el calor;
tambin servir para los das tempestuosos y de mucha lluvia,
y especialmente se tendr cuidado de encerrar en ella los po-
llitos tiernos, que mueren con el enfriamiento. Tendr nume-
rosas varas de dormitorio, unas elevadas otras bajas.
Pero ya que poseemos esta casa, dmosle otra aplicacin:
llenmosla de nidos en las paredes; mil, dos mil, cuatro mil,
todos los que sean necesarios; puede graduarse un nido para
cada dos gallinas, y aun para tres, pues no todas ponen una
hora y varias suelen poner juntas.
Todas las que tengan huevos se encerrarn en esta casa.
No terminaremos sin aconsejar las personas que traten de
poner en prctica nuestras ideas que no emprendan en estos
establecimientos colosales sino cuando hayan ido aumentando
por grados el nmero de sus aves. No sabemos que el de las
inmediaciones de Pars, que existi antes de la guerra entre
Francia y Alemania en 1870, haya tenido buen xito; nos pa-
rece muy dudoso, por lo prolongado de los inviernos en aquel
pais y la necesidad del encierro. Si de algn modo puede fun-
darse un establecimiento de cien mil aves y obtener resultados
admirables es bajo el sistema del bosque gallinero, que hemos
descrito, y en clima clido, como el de Cuba, ir aumentando
los productos, perfeccionndolos en lo posible introducindo-
5





66
los en el mercado norte-americano. No se olvide que lo pri-
mero de todo es tener mercado consumidor.
Nosotros si acometisemos esta industria, adquiriramos 500
gallinas criollas escogidsimas, y con sus cras iramos poblan-
do, ya el gallinero dividido en secciones y cuyas casas seran
rsticas, ya el bosque-gallinero.

CAPITULO XXIII.

Trasporte de pollitos reciennacidos por ferrocarriles.

Ponemos este captulo como una adicin del anterior.
La industria es como un rbol que arroja sus semillas; stas
germinan, y nacen otros rboles que pronto forman un bosque.
La Empresa propietaria en la Habana de la gran incubadora
puede mandar sus pollitos por los ferrocarriles, los tres dias
de nacidos, Matanzas, Vjllaclara, Cienfuegos, etc.
Criarlos puede llegar ser la ocupacin de numerosas per-
sonas pobres de esas ciudades, y por consiguiente-un medio
para que se proporcionen el bienestar. En la misma Habana, -
pueblos y posesiones de campo inmediatos, sin duda repartira
un nmero superior al que mensualmente produjese el juego
de aparatos.
Por destituida de recursos que supongamos una familia, nun-
ca sera en tanto extremo que le faltase la suma necesaria para
adquirir, por ejemplo, diez pavas, que fcilmente amaestradas,
criara cada una cincuenta pollitos; de modo que cada tres 6
cuatro meses podra presentar quinientos en el mercado, grue-
sos y sanos.
Vemos la dificultad de proveerse de maiz, millo, girasol, etc.;
pero como la Empresa principal nececita esta colaboracin
como un gran elemento de su prosperidad, no dudamos que
facilite todo lo necesario.
La ayuda de las familias pobres representa un capital vasto
para esa empresa.
De Pars se trasportan en cajas especiales por los ferrocarri-
les Suiza, Blgica, Npoles, etc, y no vemos el motivo por-
que no suceda lo mismo en Cuba, que participa de un clima
ms suave.
Las cajas para el trasporte son sumamente sencillas: tienen
su techo de madera para cuando hay lluvia, y una ventana
(varias deben tener las de Cuba), que se abre cuando hay calor,
se cierra cuando la temperatura lo exije. En el piso se riega
paja menuda, plumas, si se siente algn frfo. Se coloca sobre





67
ain carro de carga, fuertemente atada por un cordel que pase
por debajo del carro y por encima de la caja, fin de impedir
todo movimiento que no sea el del mismo carro.
Los pollitos comen, duermen y estn muy bien durante el
-viaje, como dicen los Sres. Roullier Arnoult y E. Arnoult, en
'un libro que han publicado en Paris referente al aparato incu-
'bador que han inventado.
Intil es decir que se les debe alimentar con maiz molido, y
mno faltarles el.agua.
Si tenemos presente que una gallina de regular corpulencia
,cubre quince y veinte pollitos, podemos deducir que una sola
,caja, aun siendo de fcil trasporte, puede contener quinientos
y aun ms.
Si es en invierno, hay que escojer dias serenos, 6 verel modo
,de dar calor la caja. Esto puede hacerse conexionando un
tubo con la mquina de la locomotora, 6 tomar una dos
,veces agua hirviente de la caldera para derramarla en el dep-
sito que la caja tendr, del cual partir un tubo conductor del
-calrico. Tambin puede ponerse una estufa dentro de la caja.
Puntos son estos que debe investigar el dueo del aparato
incubador: y si el invierno presenta dificultades, todo quedar
:remediado suprimiendo esas expediciones en Diciembre, Enero
y Febrero; pero aun en estos meses, hay muchos dias en que
la temperatura se presta para llevarlas cabo con feliz xito,
,mucho ms cuando se trata de un viaje que rara vez pasar de
-doce veinte horas.
Volviendo las familias pobres que han de criar los pollitos,
parcenos que deben poseer una pieza muy seca y abrigada
donde ponerlos inmediatamente que lleguen.
No puede la pluma explicar la solicitud, el cuidado, y dig-
moslo as, la ternura, con que sern recibidos tan simpticos
huspedes. La mujer es mil veces ms propia que el hombre
para todo lo que necesita esmero y excita la sensibilidad, as es
que contando nosotros con estas cualidades que realzan la de
Cuba, y contando tambin con el clima, que es el principal co-
laborador, aseguramos que raros sern los casos de defunciones.
Nuestros trabajos no tienen otro objeto, .ni esperan otra re-
compensa, que contribuir, hasta donde nos sea posible, al bien-
estar de las familias pobres; y as no se extrae que entremos
en pormenores para ponerlas al corriente de lo que deben ha-
cer, si reciben los pollitos en invierno.
Hay varios medios de imitar la nataraleza. El uno es for-
mar lo que llamaremos gran gallina artificial, es decir, un apa-
rato con listones de madera revestido por debajo con pieles de





68
cordero, como los de Mr. Grard, para que los pollitos busquenr
all abrigo. Un tubo de plomo 6 de caucho, que partir de urr
depsito de agua hirviente, renovada dos veces al'da esparcir,..
el calor dentro del aparato, calor que no debe bajar, como
hemos visto en la empolladora Voitellier, de 380 centgrado, ni,
subir de 400.
La madre de familia que se dedique la cria de aves, debe-
instruirse en el manejo del termmetro, lo cual es tan fcil que
basta un minuto de aprendizaje. Esto interesa mucho, no so-
lo para lo que vamos exponiendo sino para el conocimiento de
la intensidad de las fiebres, que son siempre precursoras 6 com
paeras de las enfermedades, una enfermedad de por s. (Va--
se el capitulo que dedicamos las fiebres en nuestros "Ensa-
yos sobre Patornitologa.)"
Otro medio es encender una lmpara de mecha gruesa, ali-
mentada con petrleo, que comunique el calor las pieles de
cordero colocadas de un modo adecuado, es decir, estiradas y
clavadas en un cuadro de listones de madera, que servir de
fondo al aparato y que quedar media pulgada del suelo,
tocando al suelo, si se ve que el velln, limpio y flexible, per-
mite la entrada y salida de los pollitos. El suelo de tablas en
todo lo que abarquen las pieles, y regado de plumas suaves..
Podr tambin tendrsele una varias alfombras usadas (esta-
mos ahora ocupados de dar facilidades los pobres); o bien, y
es lo mejor, se consiguen pieles de patos, lo cual es fcil. Des-
pus de muertos stos para el consumo, se les quitan las plu-
mas, y quedan las pieles con un velln suavisimo. Si hubiese-
muchas de estas pieles, sin duda seran inmejorables para reves-
tir con ellas el aparato en su parte inferior y tambin el suelo,
pues con este abrigo por debajo y por encima, en nuestra opi-
nin, bastarla, aun sin la lmpara, el calor natural que se comu-
nican los mismos pollitos unos otros, para no enfriarse. Sif
la lmpara habra que cerrar la pieza y encender un anafe al-
gunas horas, y volverlo encender por la maana, si amanece
el da hmedo y frio.
Las precauciones que estamos indicando para evitar el en-
friamiento animalitos tan tiernos y que carecen del calor de
sus madres, no impide que recordemos que el abrigo en piezas
cerradas, cuando no es absolutamente necesario por el estado
de la atmsfera, es en gran manera perjudicial y produce gra-
ves enfermedades, especialmente el moquillo; bien que es pro-
bable que ste no se presente, si desde el primer da y de
tiempo en tiempo se les echa alumbre en el agua (dos gramos:
de alumbre para una botella de agua), remedio preventivo de





69
-muchos padecimientos. (Vanse nuestros citados "Ensayos").
Deben hacerse esfuerzos para criar sin capones ni pavas,
como los egipcios, y para lograrlo, lo primero es poseer un
parque 6 patio amplio, para que los pollitos estn en l con
toda libertad durante el da, y por la noche vayan dormir
.bajo la lana de la gallina artificial; y en este caso slo habra
que echar una sola vez, al anochecer, agua hirviente en el de-
-psito para que el aparato tuviese el calor necesario, 6 encender
las lmparas de que hemos hablado.
Pero como la gallina artificial tendra que colocarse en lugar
.abrigado, tememos que este sea un grave inconveniente, pues
la ventilacin es necesaria la salud de las aves.
Advertimos que el patio debe ser muy seco.
Cualquiera que sea el sistema que se adopte, es preciso pro-
ceder de modo que no sobrevenga el enfriamiento, que enferma
.los pollitos; y si,se trata de pavitos (guanajitos) los mata con
toda seguridad. Tngase al mismo tiempo presente que el
excesivo calor produce el mismo efecto. La temperatura nor-
mal de la gallina son 420 centgrado; ms ellos nunca llegaron
los egipcios, ni llegan los entendidos industriales franceses; el
calrico de sus aparatos es de 38 400, como ya dejamos dicho
con referencia al del sistema Voitellier.
Creemos que en un clima clido como el de Cuba, las ms
,eficaces precauciones deben tomarse contra el calor, no contra
.el fro; y as no dejaremos de decir que son aplicables las
piezas donde duerman los pollitos todas las reglas contenidas
en este tratado sobre las condiciones de los gallineros, respecto
. ventilacin.
Una gran ventaja seria criar sin madres artificiales, sin pavas
y sin capones, valindose solo de delicadas pieles (como las de
pato, de cordero, etc.), colocadas de modo-que bajo ellas dur-
miesen los pollitos abrigados.
La prctica puede dar de s la manera de realizar este gran
adelanto, que hara resonar el clarn de la fama de Cuba en todo
el orbe y cubrira de gloria y de riqueza quien lo consi-
guiese.
La prctica es tambin la que va enseando lo mejor en
-todas estas cosas. Nosotros solo damos las ideas, segn se nos
,ocurren; y no se figure el lector que es original nuestra la de
repartir los pollitos entre las familias pobres; ella es muchos
miles de aos anterior la era cristiana. Las azoteas de las
casas de Jerusalem, Jeric, Nazaret y. todas las ciudades de la
Palestina, aparecan cubiertas de pollitos acabados de sacar de
los hornos, y que criaban las familias pobres. Con esto vivan






o7
y este era el principal ramo de riqueza de la clebre y desven-
turada Israel, y de todo el Egipto.
Mucho se equivocan los que piensan que la paz, el orden,
las buenas costumbres, la riqueza, en una palabra, la ventura
de un pas, no estn en relacin directa con el bienestar de las
clases pobres, y ciertamente nada hay que ms generalice ese-
bienestar como la cra de aves domsticas.
Rstanos decir que la gallina egipcia es la ms mala madre;.
no le gusta incubar y cuida poco de sus hijos; pero en cambio
es la ms fecunda ponedora; ninguna otra le excede.- No pa-
rece sino que el ingenio humano supli con el arte lo que neg
esa ave la naturaleza.
Sera muy conveniente introducir esa raza en Cuba para pro-
veer de huevos las grandes fbricas de pollos.
Siendo este clima tan parecido al de Egipto, conocindose
los grados de calor que deben emplearse, y proveyndose de
esas gallinas, los pollos que de ellas procedan se criarn en.
Cuba como los criaban y cran las mujeres de aquella tierra, eni
las azoteas 6 en el campo, sin madres.
Indudablemente, hay unas razas de ms fortaleza que otras-
para la incubacin artificial; en Francia la de Houdan se lleva
la palma; y no nos sorprender que entre las muchas razas y
variedades que hay en esta Isla, exista alguna dotada de ese
poder resistente para el raquitismo y otras enfermedades, que
se puede decir es el que principalmente fija la buena suerte de
esa industria. Cuando funcionen algunos aparatos, digno es,
el asunto de una cuidadosa observacin.

CAPITULO XXIV.

Cmo se practica la operacin de la capadura de pollos y-
gallos.

No solo como criadores son estimados los capones; lo son
tambin por sus carnes.
No creeramos haber presentado nuestros lectores un trata-
do lo ms perfecto que nos ha sido posible si suprimisemos la
manera de efectuar esa operacin, en virtud de la cual el gallo
pierde su potencia reproductiva y adquiere una notable predis-
posicin engordar.
La poca de la castracin es cuando el pollo ha pasado de-
los,tres meses y comienza cantar, y el da anterior no se le
da alimento.
Mr. Roberto Fennings ha descrito esa operacin en siu





71
importante obra "Aves de corral" con ms maestra que la que
pudiramos emplear nosotros; y como nuestro anhelo se cifra
en poner al pueblo cubano al corriente de la ltima palabra de
la ciencia en todas estas cosas que tanto han de contribuir st
felicidad ahora y en los tiempos venideros, trasladaremos aqu
lo que dice aquel esclarecido autor. "Los instrumentos prefe.
ridos por los hbiles operadores consisten en dos pesos de cinco
siete libras para sujetar el ave; un escalpelo para cortar la
fina membrana que envuelve los testiculos; un dilatador de
plata para mantener abierta la herida mientras se opera-interior-
mente; un par de pinzas de resorte de filo agudo y cortante
semejante al de una trincha, con una rama de media pulgada
de ancho para hacer la incisin y sostener la membrana ya di-
cha; un instrumento en forma de cuchara con un gancho agu-
zado en un extremo para tirar y sacar los testculos, y una do-
ble cnula de plata para contener los dos extremos de un alam-
bre fino con el que se forma el lazo con el cual se han de des-
prender aquellos rganos. Estos instrumentos cuestan cerca
de seis pesos en New-York.
Se puede emplear una cuchilla en lugar de escalpelo, y los
dems instrumentos pueden encontrarse de construccin ms
barata.
Deben escojerse para capones los pollos de mayor tamao,
como los de dorking, cochinchinos, 6 gran-malayos; y puede
operarse en cualquiera poca despus que tengan un mes; pero
se considera la mejor entre dos y tres meses, y si es posible antes
del mes de Julio, porque los que se castran despus corren peligro.
Debe colocarse el pollo sobre una mesa, acostado sobre el
lado izquierdo, conlas alas estiradas hacia atrs, las patas ex-
tendidas tambin hacia atrs y la de arriba ms que la otra,
sujetndolo con los pesos, pero dejando el pescuezo y la
cabeza completamente libres. Se arrancan las plumas del lado
derecho inmediatas la coyuntura del muslo, entre sta y el
ala, en un espacio de pulgada y media de dimetro, segn el
tamao del pollo. Se diseca hacia atrs entonces la piel, para
que concluida la operacin, abandonada si misma, pueda
cubrir la herida. Se hace una incisin con el lado cortante de
la pinza entre las dos ltimas costillas, principiando como una
pulgada del espinazo, extendindola oblicuamente hacia abajo
como de una pulgada pulgada y media de largo, y de profun-
didad suficiente para separar las costillas, teniendo cuidado de
no herir los intestinos. Se coloca en seguida el dilatador, fijn-
dolo por medio del tornillo que contiene, y abrindolo lo sufi-
ciente para ver los rganos que se van extraer. Con el





72
escalpelo se abre la membrana fina que cubre los intestinos,
que si no estn suficientemente retraidos por la dieta que se
le habr sometido, se empujarn con el instrumento en forma
de cuchara, 6 con el mango de una cuchilla comn, hacia el
pecho. Descubiertos entonces los testculos, se ver que estn
adheridos al espinazo por una membranilla delgada que los
cubre. Se coje sta con las pinzas, s desgarra con el gancho
aguzado; se introduce la cuchara colocndola debajo del iz-
quierdo, que generalmente est ms cerca de la rabadilla que
el derecho; se pasa el lazo formado en la doble cnula por de-
bajo de la cuchara empujndolo con el gancho, hasta colocar-
lo en el lugar donde va efectuarse el desprendimiento. Ti-
rando de los extremos del hilo, como si fuera una sierra al
mismo tiempo que se empuja hacia la rabadilla la cnula, se
separa el testculo que cae en el hueco de la cuchara. Se hace
lo mismo con el otro; se limpia con la cuchara cualquier resto
de testiculo y la sangre que pudiera quedar en el fondo de la
herida. Se quita primero el testculo izquierdo para que no
oculte con la sangre que pudiera derramarse al otro, lo cual
dificultara la operacin- Si se hace con habilidad ocupa muy
pocos minutos, y se concluye extendiendo la piel sobre la heri-
da y cubriendo sta con las plumas que se haban arrancado.
En algunos pollos la parte anterior del muslo cubre las dos
ltimas costillas, en cuyo caso, se tiene cuidado de separar
bien los msculos de esa parte para no herirlos, porque el pollo
quedara cojo, 6 puede morir.
Para hacer el lazo lo mejor es una fibra de la corteza del
coco, que es spera y propsito para aserrar los testculos, y
si no, una crin de caballo.
Despus de operado debe colocarse en un lugar abrigado,
sin perchas donde encaramarse para que no se lastime al tratar
de hacerlo. Durante una semana el alimento debe ser suave:
harina de maiz cocida, alternando con pan mojado en leche y
toda el agua pura que quiera beber, siendo mejor un poco
quitado el fro.
Al cabo de ocho 6 diez das, la mayor parte, si se han esco-
gido fuertes y sanos, podr dejrseles salir con los dems.
En Francia acostumbran hacer poulards, 6 gallinas caponas,
lo cual es un disparate, sacndoles los ovarios por el mismo
mtodo; pero basta cortarles el oviducto con un cuchillo afi-
lado. En lo dems se tratarn como los capones. Estos se
engordan de la misma manera que las dems aves."
Es de sentirse que no haya en los campos de Cuba personas
dedicadas castrar aves y cuadrpedos.





73
CAPITULO XXV.

Castracin de la gallina.

Los romanos fueron grandes maestros en este arte; jams
~faltaron gallinas castradas en los banquetes de Lculo, ni en
las opparas mesas de Heliogbalo y Vitelio. Tambin sufran
-esta operacin no solo las aves y los cuadrpedos, sino hasta
las mujeres, lo cual constitua un delito, pues la Repblica,
desde el tiempo de Rmulo, dispensaba grandes premios y ho-
-nores los padres que tenan muchos hijos.
Lleg tanto extremo la castracin de la gallina que se dic-
t una ley prohibindola para que no se aniquilase la especie.
:El pueblo-rey, que encontr su muerte en la corrupcin de las
costumbres, apur como ningn otro los placeres gastronmicos.
Los romanos seguramente posean el secreto, que no cono-
cen los modernos, de capar las gallinas sin arrancarles el ova-
rio, operacin dolorosa y de gran peligro en que es muy comn
-que mueran, 6 les quede lastimada alguna entraa.
Mr. Fennings dice que es fcil caparlas cortndoles el ovi-
ducto con un cuchillo, y nosotros, con el respeto debido la
superioridad de conocimientos de aquel distinguido veterina-
Srio, negamos la eficacia y bondad de la operacin.
El oviducto es un tubo que parte del ovario la cloaca y
recibe el huevo, que en su trnsito adquiere la materia calcrea
de la cscara y la albuminosa de la clara, secretadas por el mis-
mo oviducto. Evidentemente queda interrumpida la funcin
de esa vscera, y veces sucede que el organismo del ave ab-
.sorbe las sustancias del huevo; pero en la mayora de los casos
aquellas, detenidas contra lo natural, forman un cuerpo extrao
y compacto que trae enfermedades y la muerte del ave. Este
peligro es mayor en las buenas ponedores que han sido fecun-
-dadas por el gallo y tienen racimos de globulillos agrupados
*en el ovario.
Inutilizado el oviducto los huevos siguen hasta cierto periodo
desarrollndose, sin darse cuenta la naturaleza de aquella inte-
,rrupcin, y la gallina, si bien pierde con esa lesin la facultad
*reproductiva, queda sujeta al ardor lbrico; de modo que la
operacin es intil ms de peligrosa.
Otros muchos sistemas se han puesto en planta, pero todos
han fracasado.
Sabios autores creen que la gallina no necesita ser castrada
,para adquirir grosura, por lo que bastar lo dicho. Preferi-
,mos hacernos eco de la opinin de una mujer notable, Mada-





74
ma Millet Robinat, autora de "Basse-Cour", la cual dice:" Esw
un error muy acreditado suponer necesaria la castracin de la
gallina para su ceba. La operacin es practicable sin duda;.
pero es de tal manera dificil que nunca me ha salido bien ni
aun en gallinas cloroformizadas que no podan hacer ninguna.
resistencia que pudiera perjudicar la operacin. Por otra parte,
s de cierto que ni en Fleche, ni en Mans, paises clsicos de las
pollas cebadas, se hace sufrir las gallinas esta cruel operacin."
Fcil es aislar las pollas vrgenes para que no tengan contac-
to con el macho, y de este modo se les ceba y adquieren una
carne tan tierna y de exquisito sabor como la mejor castrada,
sin hacer experimentar dolor tan agudo un ave que, por lo-
menos, tiene de comn con el hombre la sensibilidad.

CAPITULO XXVI.

La ceba Cmo debe hacerse.
A pesar de que en los campos de Cuba se cran sueltas y
sin vigilancia las gallinas y por consiguiente expuestas innu-
merables inconvenientes, siempre son un poderoso recurso para
las familias pobres, puede decirse, una Providencia. Con los.
huevos y los pollos, que son all una especie de moneda, man-
dan la tienda de vveres por azcar, caf, etc. Si les llega una.
visita, no hay con qu comprar carne, la gallina ms gruesa.
las saca del apuro; por ltimo, cuando vienen los especulado-
res les venden docenas enteras de pollos, gallinas, etc., y con
su producto compran calzado y vestidos.
Si se formase una cuenta de todo lo que al cabo del ao han.
producido esas pobres aves miradas con tan poca atencin, no
por descuido de las labradoras, que en este pas son en extre-
mo laboriosas y diligentes, sino del sistema, se quedara uno
admirado; y si se formase otra cuenta del valor de los huevos;
que se absorben el majd, el ratn y la rata en la manigua, las.
aves que devoran la lechuza, el perro monts y el gaviln; las
que se lleva el ladrn por las noches, y las muertas por no.exis-
tir un tratado de medicina que vulgarice los conocimientos so-
bre las enfermedades de las aves domsticas, (i) se quedara.
uno aun ms admirado, pues lo que hoy se pierde es el triple
de lo que se gana, y se gana mucho como dejamos dicho, no
obstante lo defectuoso del sistema. El sistema, si as puede lla-
marse, se aproxima la naturaleza, y ciertamente sera de urB

(I) Ya existe, escrito por elautor. N. del E.





75
todo aceptable, si se le aplicase el mtodo, como lo proponemos
en el proyecto del bosque-gallinero, es decir, si hubiese seguri-
dad en la recoleccin de huevos, garanta para la vida de las
aves, eficacia para curar sus enfermedades, estudio y aplicacin
de las reglas cientficas.
Pero entre las prdidas que sufren los labradores hay una de-
gran consideracin en que no se han fijado: la venta de sus
productos sin haberlos pasado por la ceba, que es tan fcil, tan
breve, tan poco costosa.
El maz de esta Isla tiene un once por ciento de aceite en su
composicin orgnica, y desarrolla rpidamente las grasas; as
es que un pollo de dos meses, que se vende, por ejemplo, en
el nfimo precio de cuarenta centavos, si se le ha dado ocho
dias maiz en abundancia en una pieza oscura, 6 harina de maiz
con leche de vaca de cabra, ser vendido con toda seguridad
en ms del doble.
Claro es que no quedar de un todo grueso, si en lugar de
escojer aquellos de ms carnes, que han sido preparados con.
buena alimentacin, se ponen cebar enfermos, hambrientos y
extenuados.
Este asunto de la ceba es importantsimo, porque-entrando,
las aves en el nmero de los artculos ms necesarios al susten-
to del hombre, interesa la higiene pblica que gocen de per-
fecta salud.
Nada hay que d una idea tan triste del atraso industrial de
un pais como ver aves flacas traidas al mercado para el consu-
mo; pierde el criador el duplo de su valor, y el arte culinario
no alcanza darles aquel exquisito gusto de las cebadas, y ms
si lo fuesen con maz al amanecer, y las doce y las cinco
harina de este grano mezclada con leche, aromatizada, los lti-
mos dias con hojas de albahaca. El primero y segundo da se'
les alimentar con carne de vaca fresca y cebollas muy picadas.
Varios son los sistemas de ceba; pero en todos ellos son ne-
cesarios: la inmovilidad, la oscuridad, la tranquilidad y el.
silencio.
La pieza destinada esta postrera operacin de la cra, que
va decidir del peso y del valor, debe estar completamente
oscura, con claraboyas formadas de modo que se renueve el'
aire y no penetre la claridad. Tendr una ventanilla que se
abrir nicamente para darles de comer, fin de que vean el
maz y el agua.
Se les dar de comer, como dejamos dicho, tres veces al dia:
al amanecer, las doce y las cinco de la tarde, cuidndose
de que no llenen de un todo el buche.





76
Tambin, antes de la hora de dormir, se les puede dar un
:pienso, de la misma harina con leche, que apresurar mucho la
-ceba; pero esto se har si el buche no est muy relleno.
El agua no debe faltarles, contribuye poderosamente la
.grosura.
Hay que tener especial cuidado con, el acaro y el piojillo,
pues si les caen les harn perder carne y grasa. Si se ve que han
,comenzado propagarse se riega azufre en el suelo y cada
ave se le d un bao de aguardiente con alcanfor.
En Francia algunos industriales sacan los ojos las aves pa-
ra engordarlas; pero esto rebaja el sentimiento esttico nacio-
nal, que es lo primero que debe atenderse, ,porque es claro
que el mundo no es una jaula de fieras dispuestas sacrificarlo
todo los instintos brutales, sino la mansin de seres raciona-
les y sensibles que deben procurarse los goces con el menor
dao de las dems especies.
La crueldad con los animales revela predisposicines al
crimen.
Pocos son los industriales de aquella ilustrada nacin que se
resuelven practicar este acto de barbarie, que deban prohi-
'bir las leyes, lo que casi todos hacen es colocar los pollos, ca-
pones, etc., en un cuarto oscuro y en una jaula en la que que-
dan privados de locomocin, lo cual: es menos terrible.
La jaula, que se pone pendiente de la pared, tiene unos
-agujeros para que el ave saque la cabeza, y estn calculadas las
casillas de modo que queda inmvil. El piso de tablas de la
parte trasera de la casilla se grada para que el estircol caiga
fuera. All se les tiene quince das, administrndoles una pas-
ta de harina de maz de trigo, con leche, tres veces al dia,
y se les priva del.agua.
Tngase presente que aquel es un clima frfo; en Cuba la su-
presin del agua hara inutil todo esfuerzo por lograr la ceba,
y traera la extenuacin del ave. A este prposito diremos que
los galleros cubanos acostumbran dar sus gallos cierta canti-
dad de aquel lquido, y la disminuyen cuando quieren amino-
rar el peso que debe tener cada combatiente, y tienen muy
graduada esa, disminucin para que corresponda matemtica-
mente sus deseos. El agua pasto es en este clima tan im-
portante como los mismos alimentos.
Cuando las aves de la jaula se desganan, lo cual sucede
siempre al cabo de varios dias de hartura, se les introduce la
pasta por medio de una jeringa, parecida la de rellenar cho-
riZOS.
Nosotros vamos indicando los usos essablecidos en los pai-





77
ses ms adelantados, y somos de parecer que el sistema ms
hacedero y de menos, trabajo es encerrar las 'aves de ceba en
una pieza oscura y darles all maz por la maana, al medio dia,.
y por la tarde, diez dias; pasarlas entonces las jaulas y admi-
nistrarles la harina de maiz con leche, de cinco ocho dias.
Los pollos de dos meses que estn sanos y algo gruesos, sin'
necesidad de esos diez dias de encierro, segn hemos indica-
do, en ocho quedarn cebados con la pasta, y como quiera que-
se condimenten sern un manjar preferido por los gastrnomos.
Cuando se quiere se reduce la ceba quince dias de maiz
en el cuarto oscuro; pero no habr tanta grosura.
Las gallinas viejas necesitan ms de quince dias.
Recomindanse, desde el tiempo de los romanos, como con-
diciones indispensables la tranquilidad y el silencio. En efecto,.
si en el cuarto hay una gallina de caracter dscolo, 6 un capn
mal castrado que las pise, traern el desorden y el movimiento-
de todas, con prdida de las grasas, y deben expulsarse.
Respecto al silencio, es tambin convenientsimo: el cacareo
de las dems gallinas, el canto estentreo de los gallos y todo-
otro ruido, perturban el sueo de las gallinas, pollos y capones,
que no dndose cuenta de cuando es de dia, creen que es de
noche al verse en la oscuridad. Por esta razn si se prestasen
comer sin que se les abriese la ventana, sera lo ms oportuno
entrar en su estancia con una linterna y que comiesen al favor
de la luz artificial. Esta debe usarse cada vez que haya que
andar con esas aves por algn motivo, pues se dejan cojer sin
la menor resistencia.
' Por lo que hace la inmovilidad es aun ms digna de reco-
mendacin: todo movimiento supone un empleo de fuerzas, y'
todo empleo de fuerzas disminuye las grasas. Atendiendo
esta consideracin no debe ser espaciosa la pieza, sino algo
reducida, en proporcin al nmero de aves que estn en ceba;
pero cudese de que no le falte ventilacin porque el oxgeno
del aire es un alimento, es, se puede decir, la vida.
En fin, debe procurarse que todas estn contentas en su pri-
sin y disfrutando de bienestar,. muy creidas de que es de no-
che, sin que nada las moleste, ni los insectos, ni el ruido desa-.
pacible, ni el hambre, ni la sed, ni la ria de una compaera.
dscola, ni el perro del hogar que suele seguir la muchacha,:
ni el gato, ni las ratas y ratones.
Un susto por la presencia del gato 6 del perro, las har per-
der no poco; y si viesen las del patio en medio de la difana-
claridad del dia regocijadas, por ejemplo, con el descubrimien-
to que hizo el gallo de algunos pequeos insectos y lo mirasen,





78
galante y geveroso llamndolas participar del hallazgo de que
l no se reserva una parte, pues todo es para ellas, es decir,
-para las que estn en libertad, es natural que sientan instinti-
vamente el peso de la opresidn y la injusticia y que el encierro
les parezca insoportable. Si los animales supieran espresarse
veramos que sufren mucho cuando se les contraria en aquellas
,cosas que les son propias.
Los sustos adems pueden traer casos de apoplega fulmi-
nante y otras enfermedades, lo propio que el alimento inmode-
rado desde el primer da; ste debe drseles gradualmente.
La ceba debe emprenderse en grande en los meses en que
comienza la veda de la caza. No perderemos lo oportunidad de
tributar un merecido elogio esa sabia y benfica ley, promul-
gada recientemente, y que ha venido poner las crias de ani-
males silvestres fuera del alcance de la insensatez y de la rapa-
cidad hamanas; y slo nos resta desear que las autoridades la
hagan cumplir con la misma rigidez que en Inglaterra, en Fran-
cia y en todos los paises cultos. Quede, pues, para los pueblos
semi-salvajes y para los gobiernos poco previsores matar la
gallina, como dice la fbula, para sacarle los huevos de oro.
Las crias espontneas de los bosques son una parte importanti-
:sima de la riqueza pblica.

CAPITULO XXVII.

Horas de recreo de las aves.

Hemos imaginado un establecimiento agrcola industrial
,en las cercanas de la Habana, y hemos creido que debamos
sealarle tres caballeras de tierra.
Nuestro propsito no ha sido fijar principios invariables, sino
dar en general una idea de lo que puede hacerse, y dejar vul-
garizada la regla de que esta cra no debe emprenderse en agru-
paciones de aves que pasen de quinientas, si han de dormir
encerradas; pero que se puede llegar muchos miles formando
ocho, diez, cincuenta gallineros, que por razones econmicas
no vemos inconveniente en que se construyan con maderas
rsticas y que se les ponga techo pajizo.
Se habr notado nuestro empeo de preservar estos estable-
cimientos de las pestes, y que el principal elemento que estas
oponemos es la pureza del aire dentro de los gallineros, y la li-
bertad posible de las corrientes atmosfricas para que baen
los dormitorios, exceptuando la estaci6n fria en los meses ms
criticos del invierno y los das muy lluviosos.





79
En los bosques-gallineros hay que soportar en parte estos
inconvenientes, y solo cuando haya en Diciembre fro intenso
.6 aguaceros torrenciales y prolongados se llevarn al dormito-
:rio provisional; en estos gallineros la casa es el rbol y el techo
,las ramas; en ellos, hasta cierto punto, se vuelve el ave su
rusticidad primitiva.
Refirindonos al plan de los ocho gallineros, diremos que
-pronto desaparecer de los patios la hierba, por lo que las
,cuatro de la tarde en todo dia apacible ser provechoso abrir
las puertas los gallineros de la variedad comn, y permitir
las gallinas que salgan libremente al campo.
Para establecer esta saludable costumbre ser preciso no
.cultivar sin cercado en los alrededores aquellas plantas que
puedan daar, como coles, tonates, lechugas, etc., y se habrn
puesto los platanales en todas direcciones; las yemas de estas
-musceas les agradan mucho, como que los pequeos renuevos
.son formados de celdas blandas llenas de un licor que beben
con delicia, picando al mismo tiempo las nacientes hojas y las
:tiernas fibras de los tallitos.
Se les llevar al terreno arado para que coman lombrices, y
. los puntos donde encuentren gramneas espontneas.
En los dias de lluvia estos paseos son perjudiciales.
Las gallinas con pollos muy tiernos no se dejarn salir; que-
*darn en el patio; y apenas haya amagos de lluvia se harn en-
trar en la casa de refugio; tenemos dicho que cuando se mojan los
pollitos se enfrian y mueren, y que el sol fuerte tambin los mata.
Segn van entrando las gallinas al regresar se les cuenta, y
:si falta alguna se le buscar; y si no pareciese se har sea
uno de los perros para que la busque, lo que har en el acto
con admirable acierto, y al hallarla comenzar ladrar. Esto
asustar la extraviada y ser tal vez daoso su salud, pues
estas aves se distinguen por su timidez; ms es un mal menor
-que el de perderla, si se quedase en el-campo. Raro ser que
-se presente un caso de estos, pues todas aman su dormitorio,
conocen la voz de la persona que las tiene su cargo, y vienen
. su llamado.
Estos paseos robustecen mucho las gallinas con el ejercicio,
les facilitan un aire siempre ms cargadode oxigeno que el del
gallinero, las alegra sobremanera, y proporcionan el aprove-
-chamiento de las arenas, insectos, semillas, etc., que son para
,ellas alimento variado, sano, nutritivo y hasta necesario.
Es grato verlas dando carreras llenas de regocijo: los gallos
-escarban en el surco, 6 al pi del arbusto, llamndolas; acuden
presurosas, y las ms ligeras que llegan primero toman el in-





8o
sectillo en el pico y huyen para devorarlo solas mientras las;
dems las siguen viendo el mnodo de arrebatrselo.
Es un cuadro digno de un gran pintor, embellecido por los
encantos del paisaje que ofrece la naturaleza en los campos de-
Cuba, siempre verdes y floridos.
Sensible es que las aves exticas de distintas razas no parti-
cipen de estos placeres. Se dira que el egoismo local, necio
y petulante, desechaba estas extranjeras; no es as, no concu-
rren porque ocasionaran un cruzamiento indiscreto; pero en
cambio cada una de esas razas, aislada 6 unida aquella con
que de intento vaya cruzarse, debe tener tambin sus horas
de recreo, horas mas plcidas por cuanto en dias serenos, al
rayar la aurora, despus del desayuno, puede drseles libertad,.
y hallar ellas el roco, aun no evaporado, formando perlas bri-
llantes sobre la hierba, perlas que se deshacen en la hoja tron-
chada por el agudo pico y que comunican al vegetal propieda-
des salutferas.
Escusado es encarecer la vigilancia que es necesario emplear,.
ya para que algn perro de la vecindad 6 monts, no venga y
se lleve alguna gallina 6 pollo, ya porque los gavilanes no se
descuidan, como que siempre construyen sus nidos cerca de
las cras y desde que se levantan al amanecer estn en acecho.
Esta ave de rapia es diurna, se recoje con el crepsculo; pero
entonces sale de las peas de la enmaraada maleza la lechuza,
que es nocturna, grazna lo lejos y veces, cuando se acerce,
remeda el piar de los pollos; ambas son muy temibles y es in-
dispensable cazarlas.
Sentimos condenar muerte dos aves insectvoras, y por
lo tanto tiles; pero tambin lo son en un grado eminente las
domsticas, cuyo progreso seria imposible si aquellas se propa-
gasen.
Advertimos que estos paseos son perjudiciales para las aves
destinadas la ceba, las cuales sera muy oportuno tener apar-
te para darles ms cantidad de alimentos y de los ms nutriti-
vos. Con las ponedoras, criadoras y gallos sucede lo contrario:
es conveniente que no engruesen, tanto porque las primeras.
acortarn sus posturas, cuanto porque todos adquieren una
notable predisposicin al higadillo, que es una enfermedad muy
temible y muy comn en el pas.






CAPITULO XXVIII.

Personal del establecimiento agricola 6 industrial.

Seguimos hablando de los ocho gallineros.
Este establecimiento necesita para su mejor asistencia: un
Director 6 Administrador, un mayordomo tenedor de libros,
ocho personas del bello sexo, y seis jornaleros; de ellos dos de
zo 12 aos para pastores.
A ms: los aperos de labranza;.caballos para el arado (pas
el tiempo de arar con bueyes) y para los usos de la hacienda,
tales como ir distancias por huevos de hormigas, etc.
Esperamos que la venta del maz sobrante, pltanos, legum-
bres, etc., si no cubren los gastos del personal sean una pode-
rosa ayuda; ms no olvide el Director que el objeto principal
de la hacienda es la crianza de aves, y que si se acepta. la la-
branza es como un medio de economizar el crecido gasto quq
traera el mantenimiento de aquellas si hubiese de comprarse
el maz, millo, etc., en el mercado.
Aunque se aprovechen las utilidades de esos cultivos son de
un todo accesorios; las utilidades estn en los huevos, pollos,
capones, etc. De ningn modo debern desatenderse los ga-
llineros para ocuparse de las siembras,.ni sembrarse ms de lo
conveniente, es decir, como si se tratase de urif explotacin pu-
ramente agricola.
Debemos insistir en este punto, porque contamos para el
fliz xito con que ni un slo da, ni una sola hora, falte las
aves una esmeradsima asistencia, la que ellas correspondern
agradecidas multiplicando los productos.

CAPITULO XIX.

Criaderos de gusanos de moscas, y de lombrices de la tierra.-
Peligros de emplear restos de animales muertos de
enfermedades contagiosas.

De qu modo darmos amenidad este captulo? De qu
modo trataremos este asunto sin que se note en nosotrs cierta
repugnancia? Preciso ser que olvidemos toda consideracin
subordinada al falso modo de ver la naturaleza, y que la bus-
quemos y admiremos en toda su grandiosa desnudez.
Figurmonos un antiguo cementerio abandonado, que es
hoy una huerta. All hallaron su ltima mansion, la virgen
cuya belleza brillaba en esplndidos salones, el anciano que





2
pas su vida aprendiendo y la termin sin saber nada; all el
poeta con su mundo de ilusiones y su fardo de penas y desen-
gaos; el rico banquero de alma helada, que tasaba el valor de
sus parroquianos, all el mendigo que se arrastraba en el cieno
de las calles.
Qu coles tan hermosas nacen en esta huerta! Qu abono
tan excelente es el cuerpo del hombre!
El tiempo ha batido sus alas sobre los sepulcros, y solo que-
dan de la virgen, del sabio, del poeta, del banquero y 'del
mendigo unos granitos de clorfila que dan verdor aquellas
coles; i aquellas coles que pronto cortar el hortelano y las
llevar al mercado, de donde irn la mesa frugal del pobre,
6 al suntuoso festn del pontentado!
Todo es transformacin; no se ve otra cosa en el inmenso
laboratorio de la naturaleza. Muere el caballo 6 la vaca; viene
la mosca y deposita sus huevos; pronto sale la larva; y antes
de ser insecto perfecto se la come la gallina y la devuelve en
forma de estircol, es decir, de una sustancia cargada del. amo.
niaco que pasa al organismo de una planta como una de sus
partes componentes; la planta pasa al de un herbvoro, y del
herbvoro al centro comn de lo creado, la madre tierra, de
donde brota de nuevo con ms formas que Proteo, en la suce.
sin de los tiempos....
Dicho esto, despojando al gusano de la mosca comn del
horror que inspira, como si el hombre pudiese vivir sin l, que
es el gran destructor de la podredumbre y purificador del aire,
entremos sin temor en el campo de la Economa poltica, y
tratemos de sealar entre los medios de formar capitales, la fuer-
za de la iniciativa, el espritu de asociacin y de empresa, y el es-
tudio de aquellas industrias que ms se presten los elementos
naturales de los pases, sus condiciones geogrficas y sus rela-
ciones mercantiles.
De este estudio resultar el convencimiento de que la incu-
bacin artificial es unode los bienes naturales de Cuba. Hay
en ellas dos garantas para el desarrollo de esta industria: clima
aparente y. mercado consumidor. No existe motivo alguno
para que no sea gran exportadora de huevos y d aves. Tiene
otra ventaja: las propiedades qumicas del maz de sus campos.
Para que las aves de esta tierra se acrediten en los Estados
Unidos y sean preferidas, es indispensable nutrir los pollos de
la exportacin con maz desde que tienen un mes, lo propio que
los capones, gallinas y pavos; mas en la primera infancia,
as de los pollos como de los pavipollos, nada es tan saludable
y econmico como los gusanos, alternando con el maz.





83
Esperamos que pronto, muy pronto, figure con una cifra
respetable esta industria en el cuadro de la riqueza general; y
como para mantener miles de pollitos, son las gusaneras el
recurso ms econmico, nos consideramos obligados dar
conocer el modo de formarlas.
La gusanera es una especie de estanque de un tamao pro-
porcionado al nmero de aves. Supongmosla de vara y me-
diade profundidad, tres de ancho, y el. largo que se estime
conveniente.
Se le situar barlovento y algo distante de la casa donde
habitela familia y del gallinero, pues su olor es pestfero y en-
fermizo, como que exhala miasmas ptridos.
Se har un hoyo de las dimensiones indicadas y se le apiso-
nar en su fondo y lados, fin de que se compacte fuertemente
la tierra. Hecho esto se le deja quince 6 veinte das expuesto
los rayos del sol para que se seque, y entonces se le echan
varios pedazos de troncos gruesos y haces de manigua y se les
prende fuego, lo cual da por resultado que queda endurecida
la superficie; casi con la consistencia del ladrillo. Esto es nece-
sario porque las larvas de las moscas cuando estn prximas
convertirse en crislidas, se asocian, buscan instintivamente lu-
gar adecuado donde dormir el sueo de la metamrfosis, y en ese
periodo perforan la tierra, salen la superficie, y huyen sin que-
dar una.
Si en la hacienda hubiese barro de alfarera, es conveniente
tres das antes de encender la lea, tapar con l las grietas
que haya formado la evaporacin de la tierra por efecto de los
-rayos solares, as como despus con barro muy amasado y gredo-
so toda grieta que aparezca.
Se le pondr al hoyo un borde de medio ladrillo de pocas
pulgadas de alto, que sirva para impedir la fuga de las larvas,
y en uno 6 ms puntos habr un tubo de madera (cuatro ta-
blitas de una vara 6 menos de largo y una cuarta 6 menos de
ancho, colocadas formando cuadro) que viene dar un hoyo
de una '6 ms varas de profundidad, en el cual se coloca una
tina, cualquiera otra vasija aparente, don'e caen esos insec-
tos cuando en su.afn de ausentarse penetran por el tubo. En
esa vasija sern conducidos al lugar en que se reparten las
gallinas y pollitos.
Otros tubos sin salida y ms 6 menos anchos se colocarn
en distintos puntos en las paredes del hoyo, llenos de tierra sin
apretar y humedecida con sangre. Sirven esostubos de escon-
drijo las larvas reproductoras, es decir, aquellas que se dejan,
especialmente desde que comienza el invierno, para que lleigen






84
Sser moscas y nunca falten larvas en el establecimiento, cual-
quiera que sea la estacin. En la del fro escasean las moscas
y es mas lento el desarrallo de las larvas.
La lluvia y los vientos fertes perjudican y aun matan estos
insectos, por lo que es preciso cubrir la gusanera con un techo
de guano real, cuyos horcones basta que sean de una
vara de altura, y se escavar una zanja alrededor del rancho-
para que el agua no penetre en los criaderos.
El rancho debe estar cubierto del lado de la brisa con ta-
blas rsticas de palma, 6 con yaguas.
Construida la gusanera conforme estas reglas, veamos c-
mo se procede. Se echan en el fondo hojas de maz desmenu-
-zadas, 6 matas de maz secas 6 verdes (las primeras son pre-
feribles;) esta capa tendr una cuarta; sobre esta otra de igual
espesor de estircol de vaca 6 de caballo, lo ms fresco posible;
y otra idem de tierra. Sobre esta se pondrn la sangre, las,
carnes, asaduras, etc. Los animales muertos se dividirn en
pedazos y se irn colocando para formar una cuarta capa,
Despus otra capa de hojas de maz 6 maloja, otra de estircol,
otra de tierra y la de carne, sangre, etc. Todas las capas desde
la primera, se irn regando con sangre. Se cubrirn con bue-
na tierra vegetal.
Advertimos que las capas no deben apretarse sino dejarse
flojas.
A los ocho 6 nueve das ya han llegado los gusanos su
mayor crecimiento, y los doce cambian el color blanco por el
amarillo, principia la metamrfosis y quedan sin movimiento.
En uno y en otro estado son igualmente muy provechosos las
aves, siempre que hayan adquirido su desarrollo natural y estn,
prximos la metamrfosis, pues si se sacan antes de tiempo se
hallan llenos de materias putrefactas que son daosas.
Hay otro medio de obtener gusanos: se echa estircol fresco
de vaca 6 de caballo en una vasija que se pone la sombra,
y los tres 6 cuatro das comienzan aquellos aparecer dimi-
nutos y en gran nrero, pronto crecen y es el mejor alimento
para los pollitos y pavipollos. No. existe sistema ms bvio
para el labrador que no puede entretener su tiempo en formar
criaderos. Si todos los das echa en la vasija el estircol de la
vaca, estar provisto constantemente, para levantar una cra
hermossima.
Aun hay otio medio de tener insectos, y es abrir varias
zanjas en el parque y enterrar maloja (i) y toda clase de hierbas

(r) El tallo del maiz.






,que no sean amargas 6 venenosas. Antes del mes habr
miles de lombrices, y si se dividen esas zanjas en secciones cada
una con su cerca, hay las necesarias, y se les entrega una cada
da las gallinas, sera un ahorro y tendran un excelente ali-
mento. Si se dificulta formar tantas, frmense al mnos algunas.
Dice el Sr. Casas Mendoza, autor del "Manual de la cra
de gallinas y dems aves de corral" que las carnes deben dar-
se cocidas y mezcladas con patatas y salvado (lo mismo sera
con boniatos y pltanos) y que deben triturarse para lo que se
usar el instrumento que emplean los fabricantes de salchichas,
con el cual en pocas horas quedarn algunas arrobas reducidas
menudos pedazos.
La vianda se tritura con la carne.
Agrega el referido autor: "que las carnes de los animales
que mueren de afecciones gangrenosas no deben darse crudas
las gallinas, y que cocidas no son nocivas."
Nos causa pena impugnar esta funestsima idea emitida por
quien ha escrito un libro tan til. Tanto las autoridades como
los criadores debe estar muy al tanto para disponer que se
entierre profundamente, 6 se incinere, que es lo mejor, toda res
que muera del tifus gangrenoso llamado cattle lague por los in-
gleses y Rimderest por los alemanes. Se comunica'al hombre,
y de tal manera es contagioso que puede hacer desaparecer
en poco tiempo casi todo el ganado de una nacin. As que-
d demostrado el ao 1873 en que el gobierno de Inglaterra
indrodujo en Londres 300oocaballos procedentes de Finlandia,
que venan infestados, y pronto se propag el mal las reses
vacunas, las que ataca con preferencia.
Alarmado el gobierno francs nombr entonces en comisin
los eminentes veterinarios Bouley y Reinal, de la escuela de
Alfort, para que estudiasen la enfermedad, y sus trabajos, es-
tractado por el distinguido veterinario de Buenos-Aires Don
Miguel Muoz, publicados en "El Uruguay" y reproducidos
por nosotros en la "Gaceta agrcola de Colombia," son los que
nos sirven de gua y van conocer nuestros lectores.
Empieza esta espantosa enfermedad por un periodo de in-
cubacin, que puede durar hasta diez das, en que el animal pre-
senta todos los caracteres de una perfecta salud.
Cuando el mal aparece recorre rpidamente sus periodos, y
lo ms vive el animal otro diez dias.
He aqu el resumen de los sntomas, dejando un lado por-
.menores accesorios: inmovilidad, espinazo encorvado; cabeza
echada hcia adelante; orejas cafdas hcia atras, mirada som-
bra, ojos llorosos, gran deyeccin por la nariz, boca espumo-





86
sa, cabeza temblorosa y vacilante, rechinamiento de dientes.
respiracin precipitada, ruido de bocina, temblor y estremeci-
miento general, diarrea abundante y ftida, elevacin de la re-
gin dorsal por gases desprendidos debajo de la piel, frialdad
en todo el cuerpo, debilidad extremada, estupor, coloracin
rojo-oscura con jaspeados en la mucosa vaginal, y agotamiento
de la leche en la vaca.
Las lesiones cadavricas ms notables, son: inyeccin y ul-
ceracin de las mucosas del tercer estmago; materias alimen-
ticias contenidas en l endurecidas; en el intestino delgado la
ulceracin es constante, y nunca falta si tiene la inyeccin'
general espacios vacios longitudinales y transversales que le
dan el aspecto de mallas de red de.pescar; esto le es caracte-
rstico. En el clon numerosas ulceraciones profundas, que
estn adheridos cuajarones pequeos d sangre que forman-
relieve; manchas petequiales y exquimosis en el corazn; enfi-
sema general del pulmn, inyeccin general de la mucosa de
las vas areas con exudaciones mucoso-purulentas, que se or-
ganizan en la laringe formando membranas falsas.
Nos detenemos algo en este grave asunto porque es com-
pleta, absoluta, la ignorancia que reina en los campos de Cuba.
acerca de esta enfermedad, que cuando se presenta toma ca-
racter epidmico y barre con las piaras. Adems, frecuente-
mente se introduce ganado extrangero, y sera prudentsimo
imponerle doce dias de cuarentena, puesto que el periodo de
incubacin dura diez dias, al decir de los dos clebres veteri-
narios citados.
Desgraciamente no hay remedio alguno conocido que sea.
eficaz. Nosotros nos atreveramos indicar al insinuarsela
enfermedad, un tratamiento hidroptico, es decir, zabullir la
res en un charco profundo y tenerla all tres 6 cuatro horas,.
haciendo lo mismo varios dias hasta que cediese eLmal. Pero
para qu afanarse en buscar remedio, si est herida de muerte
y el tifus es contagioso de la bestia al hombre por el contacto?
Para qu arrostrar este peligro? Lo ms prudente, lo ms ra-
cional, es llevarla inmediatamente que se presentan esos snto-
mas barlovento de la casa de la familia, tomar el fusil, apun-
tarle al pecho, matarla, y en seguida derramar en su cuerpo una.
botella de petrleo y darle fuego.
Cuidado con que 'ina gota de sangre caiga sobre la piel del
que esto haga. Nosotros, viviendo hace muchos aos en nues-
tra posesin de campo La Concordia, situada dos horas de la
ciudad de Remedios en esta Isla, hemos sido testigos de un
suceso lastimoso. Un joven lleno de salud, que ejerca el ofi-





87
cio de carretero, se acerc al cadver de un buey, que estaba
tendido un lado del camino, y una mosca de las que lo cu-
bran vino y le pic en una mano; qued inoculado, y los
pocos dias muri entre dolores desesperantes.
No solo no debe emplearse las carnes de reses muertas de
tifus, sino que la higiene pblica demanda reducirlas cenizas.
Cruzel dice que los cinco meses de haberse sacado del alma.
cen de un establo donde haba habido tifus una paca de heno
y llevdola otro establo, se declar6 en estela epidemia. Y
qu diremos de las fiebres carbuncosas-que son tanto ms
horribles? El mismo Cruzel escribe: "En el dia se admite que
las afecciones carbuncosas son virulentas y que pueden trasmi-
tirse no solo entre individuos de la'iisma especie, sino propa-
garse otra. .Hechos numerosisimos lo han comprobado y
demuestran, causa de que los veterinarios, matarifes, pastores,
etc., han adquirido el carbunco al abrir, descuartizar, wani-
pular los animales muertos de esta enfermedad, aunque algu-
nos no haban hecho ms que mancharse las manos con su
sangre, y otros lo han contraido por bracear el animal. Las
gallinas padecieron en Francia en 1856 epizotia carbuncosa.'>
Nos hemos desviado algo de la materia que venamos tra-
tando; ms no terminaremos sin decir que tampoco deben po-
nerse en las gusaneras las gallinas muertas del clera, de las
viruelas, del higadillo, del tifus, sea no carbuncoso, ni de
tisis tuberculosa, ni cadveres de ratas y ratones, porque en
ellos se ha encontrado la triquina, cuyos huevos como el bacilo
de la tisis, bien pueden trasportarse la larva, de la larva la.
gallina y de la gallina al hombre. (i) A muchos causar hila-
ridad esto que decimos; pues bien, la filaria sanguinis hominis,
lombriz tan diminuta como los glbulos de la sangre, y que ha
sido estudiada en la India por Meson, se trasporta por medio
de un mosquito amontonndose al rededor de su trompa cuan-
do ste pica para ser absorbida. Adems, si para descubrir la
triquina se necesita el microscopio, qu ser tratndose de
sus huevecillos? Y qu tiene de extrao que estos resistan esos
trasportes si poseen todas los micro-organismos una potencia
vital, increible, maravillosa; si parece que se les ha dado ese
privilegio negado los sres de un orden superior, en cambio
de una pequeez que se acerca al tomo? Situados en condi-
ciones favorables podran ser algo semejantes al uredo carbo, al
uredo caries y al cornezuelo, cuyos grmenes van veces los

(I) De 390 ratas, recogidas en distintos puntos de Austria, 38 resulta-
ron con triquina.






88
granos de maiz, avena, trigo y centeno y se desarrollan en la
edad adulta de la planta, ascendiendo desde la raz aI nuevo
grano al travs de las clalas, y empleando en este misterioso
y largo viaje el tiempo que necesita cualquiera de esos cereales
para su fructificacin. No es esto lo mas admirable: granos de
trigo sepultados por el Vesubio en tiempo de Plinio el mayor,
en el primer siglo de la era cristiana, han germinado, y en su
seno han podido tener, como es natural, esos sres uredianos.
Si el protoplasma de los vegetales es tan resistente qu mucho
que lo sea el soplo de la vida animal?

S CAPITULO XXX.

Gallineros porttiles, para aniquilar las bibijaguas.

Bien dice Bachiller y Morales: "la bibijagua es el sr ms te-
mible de los campos de Cuba." En pocas horas destruye los
rboles ms frondosos, y dode abunda es casi imposible el
cultivo de la tierra.
Nosotros leimos en un peridico de.Cali, Repblica de Co-
lombia, que echndose una cucharada de bisulfuro de carbono
cada hoyo del bibijagero y dndole fuego con un fsforo
encendido, moran todas, incluso las larvas. En efecto, el bi-
sulfuro estalla, recorre todos los agujeros conexionados, penetra
en las ms profundas galeras y las quema 6 asfixia. (i)
Publicamos la receta en el segundo tomo del "Tesoro del
agricultor," y muchas personas se ven ya por este medio libres
de esa plaga en sus haciendas y jardines;, ms hay extensos
campos en esta Isla ocupados casi exclusivamente por ese hi-
menptero, campos inutilizados para toda siembra y sera cos-
tosa la extirpacin, pues se necesitara gran cantidad de aquel
reactivo.
Mr. Giot tuvo un gallinero porttil, manera de esos toldos
que forman los prestidigitadores, y. descompuesto en piezas lo
conducan en un carro especial. Contena hasta 400 aves, que
llevaba los puntos abundantes en insectos.
No nos detendremos .describir aquel ingenioso aparato,
pues hacindonos cargo de la imposibilidad en que estn los
labradores pobres de hacer otro tanto, aunque sea en pequeo,
preferimos inventar un sistema parecido, econmico y facil.

(1) Es conveniente ir prendiendo fuego uno A uno los hoyos, para
esperar que estallen los que estn conexionados.
N. del A.





89
Cualquier labrador puede tomar pedazos de bamb (caa
brava) de dos varas y media de altura, dividirlos, 6 dgase, ra-
jarlos, en cuatro partes, atarlos media vara de distancia de la
punta por cada lado, y dejarles una pulgada 6 pulgada y me-
da de separacin entre unos y otros. Cuando tenga asi for-
mados cuatro lieuzos, de quince varas de largo cada lienzo, ya
puede cercar un cuadrado de quince varas por cada lado. Se
puede tambin reducir el largo; esto se relaciona con el nmero
de aves.
Los lienzos se llevan al lugar donde comienzan los promon-
torios de tierra formados por las bibijaguas; se levanta el cerca-
do asegurndolo con maderos clavados en la tierra, y uno 6
ms de esos promontorios quedarn dentro. Si no hay sombra
se pondr una enramada que la proyecte suficientemente.
Se habr construido de antemano una jaula para conducir
las gallinas y gallos, y se procurar que sea lo ms grande po-
sible, para que dejada en el terreno cercado, sirva para colo-
car nidos.
La jaula puede hacerse con los mismos listones de bamb,
menos el techo que ser de tablas.
Dentro del cercado se pondrn varas para dormitorio con
sus escaleras, y tambin vasijas de agua pura.
Conducidas all las gallinas en nmero proporcionado al es-
pacio que van ocupar, se escava con barretas en cuatro 6
seis puntos, siguiendo los agujeros hasta dar con los huevos y
larvas; entonces se suspende la operacin y se dejan penetrar
S-las gallinas.
Si no han comido el dia anterior sern mas voraces.
Luego que aquel bibijagero est agotado se encierran las
gallinas en la jaula, y se traslada el cercado en pocos momen-
tos, pues al efecto se pondrn otros horcones con anticipacin
y solo habr que trasladar los lienzos; en la tercera traslacin
Sse aplican los primeros horcones.
As se proceder hasta concluir con el ltimo bibijagero, no
habr necesidad de dar comida las gallinas, y los quince
dias de esta labor estarn cebadas.
Los huevos y las larvas de hormigas son un alimento inme-
jorable.
Este procedimiento demanda poqusimo trabajo, que queda-
r mpliamente recompensado con el ahorro de maz, millo, etc.,
con el ms valor de las aves, y con destruir esa plaga; pero si
el agricultor tuviese pavos (guanajos), entonces son estos los
que. deben extirpar ese insecto, segn se ver en nuestro tratado
sobre cria de esta ave.





9
CAPITULO XXXI.

Hospitales para las gallinas.

Distantes de los gallineros y barlovento, es de todo punt.
indispensable, es lo primero, construir varios bohips bastante
abrigados, con sus pequeos patios bien cercados, que sirvan de
hospitales para las aves atacadas de enfermedades contagiosas.
Habr slo uno inmediato los gallineros, en el que se pon-
drn las que hayan recibido heridas, las embuchadas, etc.
El hospital destinado las que sufran el clera quedar ais-
lado de los dems y muy distante.
En el de las virolentas no se pondrn las colricas, ni las
atacadas de higadillo, angina membranosa, tisis tuberculosa, ni
ninguna.
Las de moquillo tendrn tambin su hospital. n fin, dos
aves que padezcan enfermedades contagiosas distintas no se
tendrn jams juntas.
Una cosa tenemos que decir los labradores para poner
punto final este capitulo. Cada vez que pensamos en la suma
de bienestar que puede proporcionarles la cria de aves doms-
ticas, nada nos preocupa sino las enfermedades; y los medios
de combatirlas sern intiles si no existen los hospitales, princi-
palmente para detener el paso la viruela, el clera, el higadillo,
etc. Una buena asistencia y la oportunidad de los remedios,
reducen mezquinas proporciones la mortalidad.
No se olvide formar en los hospitales unos entrepaos de
una vara de alto, otra de ancho y otra de profundidad, para
atar all los gallos, Son necesarias esas dimensiones para que
puedan moverse libremente, sin verse unos otros. Si se vie-
sen, la inquietud producida por el ansia de combatir, hara im-
posible la convalecencia, pues este animal es el smbolo de la
ferocidad y aborrece de muerte todo sr de su sexo y de si
especie.

CAPITULO XXXII.

SCualidades y costumbres de las gallinas.

Las gallinas efectan actos y son susceptibles de sentimien-
tos de un modo superior las abejas y las hormigas, pues que
parecen dictados por la inteligencia, ms que por el instinto,
es decir, parece que expresan ideas. Los naturalistas, sin em-
bargo, siempre se han fijado en los himenpteros olvidando





91
esas tiles y entendidas compaeras que tiene el hombre desde
las regiones polares, en el lmite donde el frio permite la vida,
hasta los climas ms ardientes; desde la culta ciudad en que se
percibe el brillo de la Ornitologa hasta la choza del salvage
en los mas escondidos bosques.
Hablemos antes de todo de una cualidad moral, casi carac-
terstica en numerosas razas: son las gallinas tan excelentes
madres que se sacrifican por sus hijos, ms atentas las nece-
sidades de stos que las propias; aunque el hambre las ator-
mente, toman en el pico el insecto, la semilla 6 la flor, y la
dan su prole; arrostran por ella los mayores peligos, y no obs-
tante su proverbial timidez hacen frente en su defensa las fie-
ras ms temibles.
Tambin las hay crueles y desnaturalizadas, que prestan po-
ca atencin sus hijos, y los abandonan cuando aun necesitan
de sus'cuidados. Es lo mismo que resulta en la sociedad hu-
mana, con la diferencia de que en sta el quebranto de esa ley
de amor es efecto de la direccin del entendimiento, que lla-
mamos educacin, 6 de los vicios corruptores; y en el ave pro-
cede de la herencia mucho ms que de una idiosincracia parti-
cular. As pues, hay razas, como la egipcia, de malas madres;
las hay cuyos tipos se distinguen por su ciego afan de incubar,
como la cochinchina; y las hay que ofrecen modelos de ma-
dres, como la variedad comn cubana.
Existen gallinas sumamente generosas y llenas de bondad,
que comparten con sus compaeras cuanto encuentran; mien-
tras otras, ruines y miserables, rien cuando estn comiendo,
con la que se les acerca.
Se nota en estas aves muchas que son ejemplos de manse-
dumbre, y existen algunas de caracter maligno irascible, en
tales trminos que si son varias, el gallinero se convierte me-
nudo en un campo de Agramante.
Son sociables, y en ellas.ejerce poder la amistad y el trato,
Una gallina amiga 6 de la comunidad, ver siempre respetados
sus derechos, picar donde quiera, ser cortejada por el gallo-
sin excitar los celos de las dems, y vivir en paz y concordia
con todas; mas si es extrangera, si no es conocida, puede es-
perar alguos picotazos, hasta que residiendo unos cas en el
patio, adquiere, digmoslo as, carta de naturalizacin, se le
admite, se le estima, y se cuida de su existencia. Todas, todas
corrern hacia la nueva odalisca, si da un grito de socorro al
verse, verbi-gracia, frente al gaviln; y si el pavor no se lo per-
mite y huyen, jams el gallo dejar de acudir y exponer su vida.
por salvarla.





92
Estas aves poseen una especie de dialecto compuesto de gri-
tos, que pueden considerarse como palabras, y que expresan el
afecto, el odio, el placer, el dolor, el espanto, el peligro, la vi-
gilancia, el bienestar, los celos, el coraje y el orgullo. Tienen
mun modo particular de llamada, y entonan cantos de victoria y
alegra. Los primeros pertenecen al gallo cuando ha derribado
su rival; los segundos, especialmente la gallina cuando pone
el huevo. Cun grande es su regocijo!. Cun envanecida
sale cacareando, como diciendo las dems que un nuevo sr
vendr la vida y que :ha salido bien de aquella penosa fun-
cin maternal! El gallo no es insensible estos- trasportes de
placer, le llaman la atencin, se le acerca, y la acompaa bre-
ves momentos en su canto .
Expresan de un modo tan pattico el terror que hasta los
hombres lo infunden; as es que los romanos, tan dados los
ageros, y aun hoy las gentes del campo en las naciones ms
-civilizadas, sienten estremecimientos nerviosos si en el silencio
de la noche oyen el lgubre cacareo de la gallina.
El amor lo dan conocer de distintos modos. Qu gallardo,
qu dadivoso, qu corts ycumplido caballero, si se nos per-
mite la frase, es el gallo con sus hembras!
Nosotros no admiramos que estas aves se comprendan; esto
es comn, mas 6 menos, todos los animales de una especie,
particularmente los que se asocian: lo que admiramos es la va-
riedad de sonidos convencionales, manera de palabras com-
puestas, que emplean desde el col, colo/de la madre con el
-cual significa sus hijos que la sigan, hasta el ca-ca-ca-cacarid!
jca-ca-ca cacarid! del espanto, y el grito de agona quao/; des-
de la invitacin que con la voz hace el gallo escarbando el sue-
lo y moviendo la cabeza para indicar las gallinas que.vengan
picar donde l remueve la tierra, invitacin que con los mis-
mos sonidos y mmica hace la madre cuando llamando sus hi-
jos tambin escarba y halla algunos insectillos 6 semillas, hasta
la arrogante apostura y cntico estentreo que emplea el gallo
poseido de coraje, de valor y de fiereza en presencia de si rival.
El piar del polluelo es como el grito del nio, la expresin
de la pena y del desamparo. No aprende en toda su infancia
el idiom natural de sus padres; viene saberlo en-la edad vi-
ril, que para l comienza el dia en que canta.
Hay numerosos sres humanos que disponen de menos pa-
labras, y no ciertamente por lesiones orgnicas, no por que el
idiotismo haya apagado la antorcha de su inteligencia: esa
semi-mudez reconoce por causa la inercia por falta de ejercicio
-de las facultades del alma, en cerebros de formacin natural





93
poco adecuada las sublimes funciones de aquella. Plinio,
el naturalista, dice que Tacirn escribi "que hay unos pueblos-
salvajes llamados- Ceromandos, los cuales no tienen habla, pe-
ro hacen grandisimo estruendo; tienen el cuerpo lleno de cabe-
llo, los ojos verdes y los dientes de perro." Nosotros hemos
comido la carne del antlope con los salvages de Africa, y el
nade silvestre con los de .mrica, y podemos asegurar que
hay all miles de hombres capaces solo de pronunciar monos-
labos. En el mismo centro de Europa, hay un pueblo que ha-
bita en cuevas, no cultiva la tierra, vive de la leche de las ca-
bras que cria, no conoce el idioma de la nacin que pertenece,
y no admite trato con la gente civilizada, de'la que huye des-
pavorido internndose en el monte. Entre estos infelices, que
han llegado al mayor grado de degradacin de nuestra espe-
cie, casi como los trogloditas, existen muchos que apenas pue-
den manifestar sus necesidades.
En Aqua, en las riberas del Camarones, reino que colinda
con el otro de este nombre, donde hace aos tremola la ban-
dera del Imperio alemn, se ha establecido el telgrafo por me-
dio de tambores, valindose los aquanos, como las gallinas de
ciertos sonidos para trasmitir las ideas y qu habilidad en el
manejo del instrumento, qu eco tan lejano, que vibracin tan
clara, tan fuerte, en las ondas del aire! Cuando nosotros y tres-
compaeros llegamos all, el telegrafista dijo en el acto Bell
II rey camaronense que ejerca protectorado en Aqua: "Cua-
tro extranjeros han llegado al reino."
*Los idiomas, tales como los hablamos, y que tanto nos en-
grandecen llevndonos las regiones olmpicas con Ciceron y
Demstenes; los tropos y figuras de la retrica, la abundancia
de frases que llenan gruesos volmenes, son cosas en su mayor
parte suprfluas, es decir, se puede vivir sin ellas. El idioma
del sr humano en el estado verdaderamente natural llevado
su extremo, que es el que debemos estudiar en este momento,
solo le sirve para pedir las cosas necesarias su conservacin,
para comunicarse los sexos las impresiones del amor, indispen-
sables la perpetuacin de la especie, para dar la voz de alar-
ma al divisar al canival, para asociarse y defenderse de las
fieras, con las cuales vive en perenne lucha.
Verdad es que los talentos especiales que aparecen de tiem-,-
po en tiempo, aun entre las tribus errantes, y las mismas nece-
sidades, van enriqueciendo la fraseologa hasta llegar formar
lenguas, como la de los slivas y achaguas del Orinoco; pero
de cualquier modo cremos dejar comprobado que estas aves
hacen lo mismo que hacen los hombres cuando nacen y crecen






94
en el desierto sin una sola idea abstracta, y oyendo nicamente
los monosflabos de sus padres, el chillar 6 montomo martilleo
Pero si las gallinas se dan entender unas otras, notemos
que tambin comprenden ciertas palabras de la persona que
las maneja, conocen su acento y acuden su llamada.
Son tambin muy metdicas: ninguna faltar- la hora y lu-
gar en que se les reparte la comida; y se recojen con toda exac-
titud al comenzar el crepsculo de la tarde, sin cambiar de
dormitorio, sino siempre en el mismo punto.
Un criador curioso puede observar que veces una gallina
extiende el cuello y queda inmvil, como diciendo otra, 6 al
gallo: "te presto atencin." Entonces viene la que le queda al
lado, y con la misma gravedad parece que le dice algo al oido.
Esto se ve tambin en las hormigas, que son animalitos singu-
lares por su instinto. Una de ellas viene 'y otra v, ambas se
encuentran en el camino, se detienen, se aproximan, y parece
que se dan algn aviso importante, pues suelen, 6 seguir su
marcha cada cual, 6 retroceder una de ellas y continuar juntas.
El gobierno de las gallinceas de que estamos hablando, es
mionrquico absoluto, si la poblacin es pequea; y si es grande,
una especie de federacin monrquica. Cada bandada con su
gallo padre es un Estado soberano, que obra con independencia
de los dems; pero todos unidos hacen frente al peligro comn.
El Rey, 6 gallo padre de la bandada, est expuesto continua-
mente ser destronado. Cada vez que llegan su juventud
los pollos, hay entre ellos pretendientes al cetro; pero no pro-
mueven revoluciones buscando partidarios, ni la guerra es co-
lectiva, sino que termina brevemente en combate singular. Sis-
tema excelente si se adoptase entre los hombres, por lo menos,
seria beneficioso los pueblos. Si el pretendiente mata al Rey,
6 ste se le somete, queda'el victorioso adalid dueo del se-
rrallo, hasta que otro ms valeroso lo mide por la misma vara
que l midi su predecesor. Esto de constantes revueltas
en los gallineros es efecto del atavismo, pues hay razas ingo-
bernables, como la fina, y otras ms amigas de la paz y el r-
den, como las corpulentas.
El gallo padre no permite que otro alguno venga obsequiar
sus hembras donde l lo vea; este seria un delito de lesa-ma.
gestad; y si alguna le es infiel la reprende con ademanes y con
la voz (cro-a-ka), no se muestra rencoroso y dirije todas sus iras
al amante, que puede estar seguro de morir si no emigra lejos
del ofendido sultan; ms veces se trocan los papeles, y el
amante hace frente su poderoso rival, lo vence, lo humilla, y




Full Text








A II : 1 1


illEi



IitU DmCARICULTOR


CUANO


IANUALES- PARA EL CULTIVO
DE LAS PRINCIPALS PLANTAS PROPIAS D LOS CLIMAS CALIBOS.

AMPLIADO EL PRESENTE TOMO
CON TRATAOOS SOBRE CRIA DE GALLINAS, PAVOS,
ANADES Y PALOMAS;
SOBRE EL MUERMO, LA RABIA, *
MORDEDURAS DE CULEBRAS VENENOSAS, FORMACION
DE POTREROS, ABONOS, ALCOHOLES, &,
eScritoS 6 coleccionados per

I). Frncisco JiaQvier' 1acmaseda'.
Caballero condecorado por el Gobierno de la Rep6blica Francesa
con is Cruz de is Orden del Merito agricola.


V EDICION.
Tomo III y dltimo.


HABANA,
LA PROPAGANDA LITERARIA,
Premiada en varias exposiciokes,
ZULtXSTA 1.UtMERO 28-
1896

























No puede reimprimirse en eastella
la parte original de esta obra en los
minios espaloles, pbr ser propiedad
Editor, qulen ba hecho el dqp6sito q
marca la ley.


ano
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del
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r
























I.a de ayes dam/stia, por Fra: cisco Javier Balmmeda.-Ma
ferias de eate tratado:-Impbrtancia de la cria de gallinas e.
C-u-Inconvenientes del, sister actaal.--Higiene del galli
nero.-Como debt ser' el gall nero del Labrador pobre en Cuba,
-Plan de unestablecmiento agriela 6 industrial en las inue-
d$*Ciones de la. Habana para criar 4.ooo galinas.--Ocho gaml
ems 6 seccione. -Tierras.-Cultivos.-Casa deb Admimstra
dor lo qub debe cogtener.-Patis 6 parques.-No se debe
roezciar las aves de .distintas species, nm Las viedades det uns
es e 5- 4 omitorios.. Nidos de 'las poix ras.-Gallina
ec ows-Origen de la gallina cuban.-iCules razas, debe
e referirse?- Cuales desecharse7=-Cruzamlentb.- Seleccioi.=
Abiiuismo.-Como debe ser el gallu padre.-Sobre la conve
niencia de disminuir los gallon, en cierta 6p a del ario,-Cotu<
.ebe ser Isala iim.-Caponies criadores de lels.-Pavas cria
*oras ine doras.--Reconocimiento de los hevos.-Preo
*pociones- Alimentos.- Incubacin natural.- Evolucione
. gdrmen.- .*ncubacion artificial.-Los mej*res aparatos has
a ea dia.-N.evo plan.-Proyecto de un bosque-galnero, e
as inmedacones ae aHabana, hsta para cien mil aves.-
Traaporte de pollitos- reciennacidos per ferrocarriles.-Com.
se practica la operacidn de la capadurs de jplos y gallon.
Ca~scida de-IS gallinta,--La ceba: "come de hace rse.-Ho-
s 4: recre'de a ,es.-personal del-establecimiento agrico-
sa i+d tria1i-Criatleros'de gusauos dr mbstas, y de-lgmbri-
esala ttera.-Peligros de emplear restos de anlmales maer-
os'de e fenaedades contagtosas.--Gallineros poratles, p
i 4 l: s b7 tdgua.-Hospitates paa Ias .gallinas (ba.i-
a su paat+ it).-C idatles y costumbres de Las gal'inas.:..
r-tadi e Ia crfa da -.- omut :ana )
u t: 'wn 9w-vn F*5 nen 1.- i 4, ~ida -






-'er Balmaseda..........:.....
Lratado sobre la oria de plalomas, -
aI dlims de, Cuba, por Francisco" Javier E
p $ndico sobre laas paLOmas indig3
idcales de las introducidas, y espects que
.Francisco- Javier Bslmaseda...... ....
nsay 'ebre la orfa de ganados on
r D. J os6 J. de Fries.-Dos palabras, pc
lmaseda.--Materias de este tratado:-'.
los potreros.-0peraciones agron6mica
treros.-Tierras labrantias parsa prados r
Dsiversidad de hierbas.--Del aprov'echam'
Los potreros.-Prados artificiales.-Hien(.
.-Siega y desecacion -del forraje.-Alm
stribucion del forraje seco.-Segunda pa
Uas rases en general.-Inconvenientes qi
.ticas.-Crnzamiento de lasi razas.-Ele
lraze indigent -Tercem p. e.-Del


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'P.ns anI le -AA~rm Aa ;Sah~a wal


FQCtiouiliura;-,Cultlio de
r .Antonio Bgchiller y Morale
Cartas sobre. el; cultivo'do
xba, por D. Manuel Monteverd4
p ens imientoe, de Francisco J
11 Gaceta Agricola de Colomnbia.
a palabras........
bonos -E1 ingenio Portu
el Calvo.-Lo que debe ser un
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I ga-r81ete dI
acedimi*nto pat& dest
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ndattria asaoare.


'C.


EL GALLINERO

DE LOS CLIMAS CALIDOS

Manual para la cria de ayes domtsticas

POR

FRANCISCO JAVIER BALXASEDA.


CAPITULO I.

Importancia de la cria de gallinas en Cuba.

Si la importancia de una ciencia debe medirse por lo que in-
fluye en el bien del linaje humano, preciso sera colocar la Ga-
llinicultura en un puesto de honor. Desde el principio del
mundo las aves han figurado en la Historia, ya produciendo el
huevo, simbolo de la vida de la naturaleza, ya ofreciendo sus,
entranas A los sacerdotes de Jupiter para descubrir los secretos
de lo venidero, 6 sirviendo de agradable y nutritivo alimento;.
pero ninguna ave iguaia A la gallina, cuya crianza es, se puede
decir con toda exactitud, la alcancia del pobre. No hay una
sola familia del campo que no tenga algunas gallinas, y que no
cuente como un recurso los huevos y pollos; y esto que sucede
en Cuba, sucede en el orbe entero; esa ave acompana en todas
partes al hombre.
Pocos son los agricultores que en esta Isla han emprendido
en formar grandes gallineros; y sin embargo, es una industrial
poderosfsima, que tiene las siguientes ventajas: x" Poder ser
acometida con capitales relativamente pequenos. 2! Exigir
pocas atenciones, bastando en las haciendas que el gallinero, si
tiene un corto nnmero de aves, sea asistido por un guardiAn,
1


2
que puede ser uno de los ms iniltiles para los trabajos recios.
Estaria perfectamente bien servida esta plaza hasta por una an-
ciana, siempre que reuniese A la honradez el asiduo cuidado y
la inteligencia. 3! La seguridad de vender los productos, no
s61o para la misma Isla sino para exportar A los Estados Unidos:
y 4 Io favorable que es el clima para el desarrollo y salud -de
toda clase de aves domisticas.
Asegurar la colocaci6n del producto es a Io primer que de-
be atenderse en toda empresa industrial, y los huevos, los pollos,
los capones engordados, las plumas. y las mismas gallinas ceba-
das, tienen en este pais el inmenso mercado consumidor norte-
americano A pocas horas de distancia.
El estiercol no debe desperdiciarse; es un guano de propieda-
des fertilizantes, casi igual al del Peru.
Los huevos, ademAs, poseen la especialidad de ser mws agra-
dables al gusto que los de aquellos Estados, debido, entre otras
causas, i las mayores propiedades nutritivas del maiz cubano,
el mejor del mundo, y con el cual se acostumbra alimentar las
aves, bien que en un establecimiento de este g6nero se pueden
adoptar otras materias bastante alinienticias, tales como el millo
(Holcus sorgho, Linneo); el plAtano, el boniato (Convulvulis ba-
tata) cocido y crudo; el comejdn (ermes), que abunda en los
montes; la semilla del girasol (Helianthus annus); la zanahoria
hervida, que tanto recomiendan los franceses, diciendo que du-
plica las postural y comunica A las carnes un sabor dulce y ex-
quisito, etc.
En las grandes poblaciones de Francia, y principalmente en
Paris, dice D. Buenaventura Arag6, "se hacen importantes es-
peculaciones en millares de gallinas, que se mantienen, sobre
todo, con la care cocida de los animates muertos por padeci-
mientos no infecciosos. En Beneville, un establecimiento ,de
este g6nero, contaba antes de la guerra franco-alemana de rSjo,
hasta cien mil gallinas, y cada semana producia cuarenta mil
docenas de huevos. Daba ocupaci6n A cuarenta hombres y
sesenta mujeres"
En estos monstruosos establecimientos cre6mos que siempre
debe seguirse el sistema de la incubaci6n artificial; y si el clima
es suave y nada se omite en punto A asistencia y A la atenci6n
que demandan las enfermedades, para prevenirlas y para curar-
las, la imaginaci6n se pierde calculando la renta del capital.
Para que los labradores i cuyas manos Ilegue este libro, se
formen una idea del ramo de riqueza de que estamos hablando,
les diremos que en Lombardia y Bretana (Francia), seg6n lee-
mos en el Scientific farmer, Boston, se han exportado en huevos:



3
inillones de duros. Alli se dedica una atenci6n prolija A ]a cria
pretendemos quesuceda en Cuba, sin que esto impida que pue-
da haber gallineros con muchos miles.
Esperamos Ilevar el convencimiento al mnimo de los labrado-
tes cubanos, presentkndoles el siguiente cilculo de la multipli-
taci6n del capital empleado en una gallina asistida con m6todo,
no suelta en el campo; y .comenzaremos stiponiendo comprados
en un duro, una de estas aves y un gallo.
Supongamos que la gallina pone quince huevos, que es lo
mis comun, no en quince dias sino en treinta, es decir, que po-
ne un dia si y otro no.
Se echari en seguida y 6 los veinti6n dfas queremos que sa-
"que trece pollos y que no logre criar sino diez.
Supongamos que de estos diez pollos, cinco son machos y
cinco hembras (siempre nacen mss hembras que machos) y que
tarda en soltarlos mes y medio.
Tendremos, que entre poner,. echarse-y criar, ha invertido
noventa y seis dias.
Sucesivamente hark dentro del ano dos crfas mis y resulta-
rxn treinta individuos.
La primera cria pone i los nueve meses; y como pueden ven-
derse los machos y comprarse hembras, tendremos con dicha
cria, hacienda el mismo calculo que con ]a madre, cien pollos A
los catorce meses.
La segunda cria A los nueve meses estari poniendo.
Resultar como producto de la gallina madre, ciento treinta
aves A los catorce~meses, mis los huevos de la segunda cria.
Vendidas estas aves, darin:
De la primera cria diez gallinas A medio peso.. $ 5
Pollos de estas diez gallinas A los-diez meses de
nacidos, ioo pollos A tres reales--- --- 30
De la segunda cria ioo pollos de seis meses, A
20 centavos.................... ..... 20
Ultima postura de la gallina primitiva, xo po-
llos to centavos ............... ...... r

$ 56
Ademis, el gallo y la gallina progenitores, y de la segunda
postura de la madre, diez gallinas poniendo.
Queremos rebajar para gastos y accidentes que sobrevengan,
la mitad; mis afn, queremos rebajar casi el todo, dejando s61o



4
tres pesos en lugar de los cincuenta y seis aun as! producirA eP
capital el 2o por ioo.
Esta no es, en estos campos y en este clima, ]a fabula de Ia
lechera; es la realidad, es, por lo menos, un hecho muy posible-
en el orden natural.
Graddese cuan grande elemento de bienestar y de riqueza.
puede ser la crianza de gallinas, pavos y patos en Cuba. iFeli-
ces sus habitantes si abandonan la ciega rutina, tan danosa en
todas las esferas de la actividad humana!

CAPITULO IL

Inconvenientes del sistema actual.

La causa de que en esta Isla, tan favorecida de la suerte por
su situaci6n geogrAfica, pues se halla entre el AtlAntico y el Pa-
cffico y frente al gran thercado de los Estados Unidos, no pros-
pere la cria de gallinas y apenas baste A surtir con escasez el
mercado interior, no es otra que el detestable sistema que se
sigue. Se ha suprimido el gallinero y donde to hay se le pro-
digan pocos cuidados, y si bien et cierto que desde la choza ms-
humilde hasta la mAs rica plantaci6n de cana, Lo primero que
se v6n son las gallinas, 6stas vagan libremente y forman sus
nidos en el campo, espuestas A perecer devoradas por el rnajf
(Epicrates angulifer, Bibr6n), ]a lechuza, el gavilin, la rata, el
perro months, el cerdo, etc., y eso que afortunadamente no se
conoce aqui la zorra, de cuya astucia y rapacidad nos-informan
Lafontaine, Samaniego y todos los fabulistas ni tiene otro re-
presentante la larga y temible familia de los odios que el majdi;
ni viven en los bosques esas fieras que en otros paises caen so:
bre los rebanos de ovejas y sobre las aves; ni hay absolutamente
un solo ixnsecto venenoso que las dafie, con excepci6n de una.
mosca cuya picada les causa paralisis temporal; mss por fortu-
na es rara.
Notable en gran manera es el amor maternal que comienza
i desarrollarse en esta ave desde que pone el dltimo huevo.
Ese amor, a pesar de ser tan inofensiva, tan timida, la convier-
te en la mAs valerosa cuando defiende sus polluelos, y la esti-
mula A permanecer veinte y un dias en el nido, hasta que sae-
muy oronda y contenta rodeada de la tierna manada; es un
ejemplo de madres carinosas y solicitas. Pero hay un poder
superior, invencible, al cual obedecen sumisos todos los seres del
reino animal: el instinto de la propia conservaci6n. Pasan dias
y dias y la gallina s61o se preocupa de la incubaci6n de los hue-



5
vos; mas el hambre la obliga a dejar el. nido para buscar peque-
Aos insectos y semillas, picar las hierbas y mitigar la sed. Ella
sabe donde estf el agua que se hall mss 6 menos distante; co-
rre hacia ella; escarba el suelo con afin vertiginoso, se alimenta
mal, apenas humedece el pico con el ansia de volver a donde
la laman sus hijos en embri6n, llega al nido, y lo encuentra sin
sus queridos huevos! Esto es muy com6n; pero supongamos
que no suceda asi y que se echa en el nido; allif est., pilida, in-
movil, con las alas tendidas, llenando su funci6n maternal; allif
esti debilitada por la abstinencia y por los parAsitos (piojillos y
sarcopte mutans llamado chinchilla en Cuba) que la van conda-
ciendo A la anemia, desangrAndola, sin que su dueno pueda
prestarle auxilio, pues ha escondido el nido entre la paja y las
ramas del solitario matorral. Numerosos enemigos recorren
aquel campo impulsados de instintos feroces y dotados por la
naturaleza, para la lucha por la vida, de exquisito olfato, de
vista perspicaz y de armas aparentes para el ataque. Durante
el dia 6 en las sombras de la noche, viene el boa cubano, el
majd, llamado en la Amdrica del Sur culebra boba, arrastrAn-
dose lentamente entre las hojas, 6 viene el perro months, 6 graz-
na la lechuza apenas comienza el crepnsculo de la tarde, y re-
volotea alrededor -del nido hasta que se arroja sobre la infeliz
madre y la destroza entre sus afiladas garras!
Cuando se adopta el detestable sistema que vamos comba-
tiendo, rara es la gallina que se presenta en la casa de la ha-
cienda triunfante de tantos males y seguida de su prole; casi
siempre-no vuelve-a v6rseles.
Hemos prescindido de las enfermedades que suelen atacar A
las madres en el nido del campo, enfermedades que seran fM.
ciles de curar, si hubiesen estado en un departamento del galli-
mero; y no es cosa singular que la desacertada elecci6n del punto
en extremo hfimedo en que sitdan el nido, sea causa de que no
haya incubaci6n, en cuyo caso siguen largo tiempo echadas
sobre los frios huevos, que han perdido el g6rmen vital, se ex-
tenfian aun m6s, y cuando menos retrasan la siguiente postura.
Adetns, las gallinas libremente sueltas son inc6modas y des-
aseadas: vuelan sobre los muebles, quiebran la loza y los cris-
tales, depositan donde quiera su esti6rcol y pican los cogollos
tiernos de las plantas. Cuando son muchas se extienden A lar-
gas distancias, adquieren hibitos salvajes, huyen del hombre y
acaban por perder su cualidad mAs bella: la domesticidad.
Seria una locura intentar esta crianza en grande sin contar
con el gallinero; con ste es el negocio mhs productivo. Cuatro
ail buenas ponedoras asistidas con los cuidados que aconseja



6
la ciencia, son de mayor provecho que cualquiera otra'empresa
agrfcola; y doscientas representan el bienestar de una familiar
del campo.
CAPITULO III.
HIgiene del gallinero.
1La Higiene! He aqi la palabra divina que grab6 Dios err
el pecho del hombre para hacerle larga y dulce la vida; he aquf
la gran ley de la naturaleza cuyo quebranto aniquila nuestta es-
pecie; he aquf el pedestal de la dicha pnblica, la madre de las
ciencias, el faro de los legisladores y el escudo de bronce que
preserva la humanidad de dolorosas enfermedades; ante sus ful-
gores nace la alegria, se sustenta la salud y huye la muerte.
10h1 zC6mo podriamos hablar de la Higiene aplicada A 1a
conservaci6n y multiplicaci6n de las aves de corral, sin decir
algo de ese don del cielo en sus relaciones con el bien del hom-
bre? jC6mo podremos ocultar lo que se lastima nuestra alma
al ver familias inocentes del campo viviendo en tierras bajas y
anegadizas, lo cual equivale en este clima ardiente A ia infallible
pdrdida de la existencia en un plazo corto? Si la necesidad las
oblige jpor qu6 no cuidan, por to menos, de elevar con tablas de
palmas, que nada cuestan, siquiera media vara el piso de las ca-
sas? Nunca se preservarfan de crueles padecimientos; pero algo
neutralizarfan la influendia funesta de ]a humedad y el calor.
iCuAn imprudente es el hombre que olvida la higiene del hogar!
Esto que sucede respect al organismo humano, sucede igual-
mente con las aves domsticas. Cuando el 'gallinero es hne-
do, desaseado y con poca ventilacibn, padecen con frecuencia
reumatismo, fiebres, bidropesfa, disenterfa, viruelas y otras mu-
chas dolencias, y traen p6rdidas en lugar de utilidades, pues
suelen morir a montones, principalmente si se desarrolla entre
ellas el c6iera, la angina membranosa y el higadillo.
La prueba mAs patented que debemos presentar de que puede
existir un gallinero libre de epizo6tias, y que todo depende de-
la Higiene, es el estado de salud y vigor en que constantemen
te se hallan los miles de gallos de combate, que cuidan con ex-
quisito esmero los que Ilamaremos m6dicos empfricos de las
aves, los galleros. Nunca hemos pido decir que las pestes ha-
yan invadido las gallerfas sino en casos muy contados.
Una vez que el labrador elige el punto mAs eievado del terne
no para construir la casa donde ha de habitat con su familia
no hay para 61 asunto mas importante que la situaci6n y con-
diciones higidnicas del gallinero.


I
Esta importancia es mayor si s6lo dispone de poca cantidad
de terreno, pues as! como serfa una necedad destinar la cra
de aves vastas extensiones que pueden servir para potreros don-
de pasten muchas reses, es tambien una pretension necia que-
rer criar reses en reducidos predios, que apenas son suficientes
para la labranza. All! donde escasamente hay lugar para 6sta,
y el labrador se v6 en el caso de formar chlculos para que le sea
posible emprender el cultivo de determinadas plantas, all! joh
poder admirable de la industria! se puede fundar un estableci-
miento de la naturaleza del que nos ocupa, que rinda tantos
proventos como el mAs rico potrero.
Agregaremos A Jo dicho, que en Normandfa y Bretana, que
hemos citado como modelos, los establecimientos de esta clase
existen con cortdsimos terrenos anexos, y an sin ellos: los terre-
nos ,anexos, A mas del patio 6 parque, son sin embargo, suma-
mente provechosos, tanto para la salud de las aves que tienen
donde gozar horas de recreo, como porque la economfa rural
proporciona con ellos notables ahorros, suministrando alirnentos,
como hierbas expontAneas, arenas, lombrices de tierra y otros
insectos, y tambien batatas, semillas de girasol, mafz, plAtanos,
zanahorias, y todos los demAs productos alimenticios de las
plantas que se hayan sembrado.
El gallinero debe construirse de Norte A Sur, A fin de que lo
bafien los vientos reinantes.
En otros tratados que se ban escrito en Europa, se atiende
mAs que todo al abrigo, to cual serfa un error de funesta tras-
cendencia en Cuba. En los climas frios el abrigo es indispen-
sable, en los calidos 1o es la ventilaci6n; en aquellos se busca
el calor, en 6stos el fresco, con excepci6n de los meses de Di-
ciembre, Enero y Febrero; asi pues, el gallinero debe ser una
especie de jaula grande, abierta A todas las corrientes atmosf6-
ricas, segdn Jo describiremos mAs adelante.
Prevista la ventilaci6n, y lo seco del suelo, debemos recomen-
dar el aseo como punto capital. Sin aseo no habrA salud en
las gallinas, morirAn muchas, y las que no mueran estarAn siem-
pre enfermas y produciran poco, pues la salud es el primer
agente de la fecundidad.
Son estas aves muy desaseadas, por Jo que todos los dias de-
be barrerse el gallinero, recogi6ndose con una pala el estiercol.
Suponemos el suelo de hormig6n, que es el mejor, elevado una
tercia y con declive para la salida del agua. Todas las sem4-
nas, se It lavarA; y si hubiese muchos insectos, esta operaci6n se
har con un cocimiento de palillos de tabaco, al cual se puede
agregar zumo de lim6n 6 de naranja agria. Es tambien inseq-


8
ticida el agua en que hubiesen estado en maceraci6n por tires 6
cuatro dias pencas de maguey (Agave americano, Linneo); y lo
es el cocimiento de hojas y cortezas del ciruelo (Espondia Lu-
tea, Linneo.)
El estidrcol se depositar para abono en un h~oyo que se es-
cavarA al afecto A bariovento del gallinero y de la habitaci6n
de la familia, con el fin de aprovecharlas basuras los orines, &.
Es bueno echar A las camadas alguna cal, y tenerlas cubiertas
con yaguas, para que no haya exhalaciones miasmfticas, ni se
escape el Alcali volatil. El esti6rcol es oro, y el que no Lo apro-
veche, no merece la prosperidad 6 que aspira.
Llenas estas principales condiciones, hay otra-de inmensa im
portancia: el agua. Esta debe ser pura, cristalina y renovarse
dos veces al dia en verano y una en invierno. Las gallinas be-
ben much y es conveniente que no les falte este lfquido que
contribuye poderosamente A su salud, desarrolLb, grosura y
multiplicaci6n.
Como ensucian el agua con las patas, es necesario colocar
en las vasijas unas listas de rmaderas para que introduzcan el
pico por los intersticios, y para que no se ahoguen los polls
tiernos. Mejor que 6sto seria poner numerosos dep6sitos fabri-
cados exprofeso en las alfarerias del pals y que tuviesen muchos
agujeros.
En diferentes puntos debe hallarse el agua, pues seg6n ei n1-
mero de gallinas debe haber de gallos, un gallo para cada do-
cena. Se habr observado que se dividen estas aves en seccio-
nes 6 bandadas, cada bandada compuesta de hembras y machos
j6venes con el gallo padre; y seria dar ocasi6n k rifas si se vie-
sen en la necesidad de reunirse A menudo por no haber agua
en distintos rumbos.
En el curso de este escrito iremos indicando diversos puntos
relatives a la salubridad, y cerraremos este capitulo diciendo:
que cuando se trata del fen6meno de la vida y de la conserva-
ci6n y multiplicaci6n de las especies, desde el hombre hasta el
ser mAs imperceptible, la Higiene es el todo, con la diferencia
de que cada ser tiene su modo de existir y sus leyes higidnicas
especiales. Las aplicables a las aves domdsticab exigen en los
climas cAlidos que su habitaci6n sea amplia y ventilada; los ali-
mentos sanos y dados con moderaci6n; el agua abundante y
pura, absolutamente sin particular de tierra; el'aseo perfecto; los
remedios para las enfermedades administrados a tiempo, y en
las contagiosas una instantknea separaci6n; asi se alejaran las
pestes y no habrA industria que rinda mayores utilidades.




9
CAPITULO IV.
Como debe ser el gallinero del labrador pobre en Cuba.

Todo labrador cubano por pequefo que sea su sitio debe te-
ner un gallinero del mayor tamano que le sea posible, con un
ntimero de gallinas que sea algo menor del que pudiera conte-
ner el edificio y patio, para que vivan desahogadas, y preferiri
las de la ierra que tengan sangre de gallo panameflo. En cada
cria escogerai las pollas y gallos mas hermosos, A fin de ir per-
feccionando esa variedad. Esto es lo que se llama sistema
de selecci6n, que conduce A resultados maravillosos, ya se trate
de aves, ya de ganado etc.
Cruzar con discreci6n unas razas con otras, es tambi6n
muy conveniente; mas esa variedad comnun del pais ya cru-
zada con la raza dicha es inmejorable aplicada la selecci6n.
Las gallinas y gallos imperfectos se mandan al mercado, 6 se
destinan al gasto de ]a casa, 6 A la ceba; lo mismo debe hacer-
se con las malas ponedoras, con las de caracter muy discolo, y
con las que pican los huevos 6 las plumas de las compaferas,
porque estos defectos pronto se trasmiten.
El Gubierno de los Estados Unidos ha concedido patente de
invenci6n A Mr. Loomis por nn frenito como el de los caballos,
que sirve para impedir que las gallinas se piquen las plumas
unas A otras. Consiste en un alambre dentro de la boca y que
pasa por la cresta, con el cual pueden comer, pero no abrir del
todo el pico. Liamase Loomis Poultry Bit. Tambi6n hay en
aquellos Estados una caja-trampa con patented para las picadoras
de huevos. El nido esta en la caja y al caer rueda el huevo y
la gallina no lo ve. Estas menudencias dan una idea de o mucho
que se atiende en aquel pals ]a cria de las aves domdsticas.
Siguiendo las reglas que vamos proponiendo, puede Ilegar A
poseer el labrador un ndmero de gallinas que en mas de la mi-
tad del ano le produzca cada una un huevo diario, sin contar
los capones, pollos y pollas que se ceban facilmente y que
siempre se venden con estimaci6n.
Bastarale construir una casa de techo pajizo, de nueve varas
de largo, seis de ancho y cuatro de altitud, sobre horcones de
madera s6lida, forrada con listones de palma colocados verti-
calmente y separados media pulgada unos de otros para que se
renueve el aire y no penetren las aves de rapiia.
A una vara del suelo no existiri esa separaci6n de los
listones 6 astillas; sino que quedaran cubiertos los intersticios 6
se pondrA A todo el rededor de la casa, a esa misma altura, una



IO
plancha de zinc, a fin de que no puedan subir el majd y la rata..
Si no hay astillas de palma se formarA un tejido con varas de
yaya, 6 de otra madera aparente.
El techo puede hacerse de guano real (guano, equivale A
penca 6 rama de palma, 6 sea de Horeodoxia regime ) de guano-
de cana, (Sabal umbracul fera, Marlin,) 6 de manaca (Gesmona
dulcis.) El primero dura cinco afios,'si se corta en menguante, y
abunda en toda la Isla; elsegundo veinte, y se hallaenlosterrenos
estdriles de las sabanas; y la 6itima en las ci6nagas de las cos-
tas y debe preferirse, no solo porque la cobija es itil por mAs
de cuarenta anos, sino porque en caso de incendio arde muy
lentamente.
Hay otros guanos aparentes para techos, todos de 1& familia
de las palmas.
Esta casa tendrs una barbacoa de tablas de palina, corrida
A todo su largo, y a la que se subira por una c6moda escalera,
construida con varas y travesanos de madera rfistica.
En la barbacoa se pondrin los nidos de las incubadoras, lo
que es una ventaja, pues A estas aves les agradan el aislamiento
y la oscuridad. De noche se conducen las cluecas A los ni.
dos, y alli quedan muy tranquilas.
No se olvide que hay que colocar una tabla de media vara
'de alto en el cuadro de la entrada de la barbacoa, como A me-
dia vara del canto de la abertura y formando la misma figura
del cuadro. Esto nos parece necesario para que los pollitos
no puedan caer antes de que sean recogidos en un cesto y
traidos A la parte baja, Io cual debe hacerse al segundo dia de
nacidos con el mayor esmero para no lastimarlos, y aprisionan-
do antes & la madre, que dar inquietos revuelos y aun podria
maltratar A la encargada de la operaci6n.
La gallina y su prole se llevarAn al'departamento de los po.
llos tiernos, que estari A un lado del patio y habrA alli un ni-
mero proporcionado de jaulas de madera rtstica, construidas,
con palitos de una vara y cuarto de alto y una pulgada 6 algo
mAs de diametro, traidos del monte y clavados en el suelo for-
mando un cuadro de vara y media por cada lado. Como a. dos
pulgadas de la parte de arriba se pone A to largo, en los cuatro
lados, otro palito atado con bejuco, y sobreestos, entre palito y
palito, de los clavados, se tienden otros iguales que cubren la
parte'superior.
Quedan las jaulas de modo que solo pueden entrar y salir
en ellas los pollos muy pequenos, y allf se les echa mais moli-
do, que comerAn sin ser molestados por las aves grandes, y
tambi&n se les pondri agua en vasijas en que no puedan aho




garse. Estas vasijas deben ser A manera de tinteros, y hab&-
una 6 dos en cada jaula cuidAndose de que el agua sea pura.
Los pollitos acabados de nacer son muy delicados, y hay que
preservarlos, hasta que echen las plumas, de la lluvia que los
enfrfa y mata, y de los soles fuertes.
No debemos omitir una observaci6n: las gallinas pican A los
pollos de que no son madres, y A veces los dejan muertos.
Para evitar este inconveniente no hay mas que un medio, el
cual es encerrarlos todos en una gran jaula, quedando fuera las
padres, y pouidndose & la parte baja una tabla que no permita
la salida de los pollos. La tabla se levanta al oscurecer, y cada
una recoje sus hijos. En una de las esquinas del gallinero, er
lo ms ventilado, puede construirse esta jaula, ahorrAndose asf
por dos lados el trabajo de clavar en la tierra los palitos que
han de servir de lineas dividentes. -Las manadas que se quiera.
se van dejando en libertad.
El patio sera de treinta varas de fondo y de quince A veinte
de ancho; mientras mayor cantidad de tierra comprenda, me-
jor; estari cercado deiqu, yaiti, 6 cualquiera madera durable.
En el centro habrA algunos Arboles de gran ramage y no al-
terosos, y tambidn matas de plAtanos. La morera es preferible
porque da una fruta apetecida de la gallina; igualmente es bue-
na la acacia y por sus ramas horizontales, el atee.
A los Arboles se les corta la rama central para que no se ele-
ven.
La casa tendri dos puertas tinicamente, una de entrada y
otra que darA al patio; 6sta solo se cerrarh por la noche. Las-
puertas deben ser de tres varas de alto y dos de ancho, lo m6nos.
Preciso es precaverse de los Jadrones nocturnos, que no fal-
tan en ningdn pafs, por lo que debe haber en el sitio uno 6 dos,
perros, los cuales con la manera especial de sus ladridos, su
exasperaci6n y su fiereza, avisan la presencia de una persona
extrana, y puede enseniArseles A perseguir los majaes y ratas,
de que pronto servn inmejorables cazadores.
Las demis reglas que pueden seguir los labradores pobres
las hallarin en seguida al ocuparnos de la cria en grande; cada
cual harA las aplicaciones convenientes, seg6n sus recursos.
El labrador pobre harto harf en llegar A doscientas gallinas
buenas ponedoras; quinientas serfan para 61 un capital vecino
A la riqueza; mil, una riqueza. Por riqueza entendemos.un va-
lor que produce una renta suficiente para atender con holgura
A los gastos ordinarios de su dueio y un sobrante para aho-
rros; y consideramos como la part mhs esencial de Ia empresa
de que estamos hablando las cualidades personales del labra-



12
dor y su familia. Sin actividad, celo, honradez, economia y
-atenci6n de Este y de aquella; 6 sin un buen mercado consumi-
dor, mil gallinas no son una riqueza, ni damn siquiera el bienes-
tar. Los capitales valen segdn el que los posee y el lugar en
que desenvuelven su natural multiplicaci6n.
Placenos, y hasta nos llena de orgullo, el tipo mhs com6n de
la mujer de Cuba, si bella fisicamente, mfs bella aun bajo el
punto de vista moral. Es naturalmente hacendosa, desconoce
la pereza, y su consagraci6n i sus deberes de esposa y de madre
es complete; asi pues, con una colaboradora de tales condi-
ciones es imposible, de todo punto impossible, que el gallipero
no sea para el labrador en estos camposla senda mAs espedita
para proporcionarse el bienestar, y hasta para las legitimas y
nobles aspiraciones A la riqueza, no ya como nosotros la enten-
demos y acabamos de definir, sino en sus mAs altas preten-
siones y significaci6n.

CAPITULO V.

Plan de un establecimiento agricola d industrial en las inmediaciones de la
Habana, para criar 4,ooo gallinas.- Ocho gallineros 6 secciones.-Tie-
rras.-Cultivos.-Casa del Administrador; lo que debe contener.

No entrar6mos A tratar esta materia sin prevenir al lector
contra nuestros errores.' Nunca hemos poseido gallineros cien-
tificamente atendidos mientras fuimos agricultores en esta Isla,
ni los pose6mos actualmente en nuestra hacienda "Alcibia," en
Colombia. Siempre hemos criado esas aves sueltas, sin haber
fundado un establecimiento especial. Debemos decir, sin em-
bargo, que A veces hemos tenido centenares, y que este recuer-
do nos hace observar que hay haciendas que por sus pastes,
temperatura y aguas son muy propicias A la multiplicaci6n,
y otras en que las enfermedades son miAs comunes y las.hierbas
y aguas menos sanas y nutritivas.
Modificanse sensiblemente de un modo favorable estas con-
diciones con los gallineros, y sin ellos influyen en el 6xito de
in modo muy marcado.
Indudablemente, si hubi6semos de seguir A la naturaleza,
que es la gran maestra del hombre, bien pudi6ramos adoptar
la crianza suelta: las aves todas viven en los bosques A la in-
temperie, y alli se multiplican y gozan de mAs salud que las
encerradas en casa, aunque 6stas sean espaciosas y ventiladas;
mas la lucha por la vida, como observa Darwin, es una ley de
la misma naturaleza, y son tantos los enemigos de esta ave que



13
es materialmente imposible que su cria rinda grandes produc-
tos sin someterlas a un r6gimen artificial, A una vida met6dica
y en comunidad.
Deseamos presentar a nuestros lectores el proyecto de una.
hacienda, mejor dicho de un establecimiento agricola 6 indus-
trial donde haya por lo menos cuatro mil ayes, y en que se
aproveche Io sobrante de las cosechas, llevAndose al mercado,
que 6stas diversas entradas auxilian mucho el aumento de los
capitales y en nada perjudican la principal especulaci6n.
Comenzaremos pidiendo para realizar nuestro plan tres ca-
ballerfas de tierra, que sean altas, de gruesa capa vegetal, bien
que esto puede suplirse con el abono; que no tengan ci6nagas
inmediatas que arrojen efluvios (ni lejos si estAn a sotavento,)
y que por ellas pase un ferrocarril. En las cercanias de la Ha-
bana estarfan ventajosamente situadas. Si recibiesen el agua
del acueducto serfa cualidad muy recomendable, tanto para
el aseo cuanto para colocar diversos pequeflos hilos en el edi-
ficio y el patio; y si se ha de hacer usa de pozo debe verse que
no participe de las propiedades delet6reas que comunican las
minas de cobre, de yeso, etc. Cuando hay yeso en el subsuelo,
cosa algo comdn en algunos distritos, el precioso liquido es da-
noso a la salud, as! de las aves como del hombre; y celebramos
la oportunidad de hacer esta indicaci6n, porque las materias
que suelen hallarse en el fondo de los pozos, y 6 veces las
que arrastran los ros y arroyos pasando por ciertos lugares,
determinan los~padecimientos ffsicos que se notan en muchas
localidades, cuyos habitantes buscan ingtilmente la causa, sin
fijarse en lo mas digno de atenci6n, el agua. El agua es el
gran elemento de la vida, y el orfgen mas comun de todas las
enfermedades del hombre y los demAs animales.
La sesta parte de esas tierras (media caballerfa) puede des-
tinarse A la fundaci6n de un platanal, que vendrfa a tener dos
mil cepas, sembradas A cuatro varas de distancia, y muchas
mas desde el segundo aflo, pues esta planta se multiplica por
yemas rApidamente, como todas las musAceas. Puede dejarse
A cada planta madre tres renuevos que A los nueve meses fruc-
tifican.
Son preferibles las variedades que constituyen la verdad era
Musataradisiaca de Linneo, es decir, )as nombradas en esta
Isla plAtano hembra y plAtano macho, que algunos creen con
fundamento que es una misma variedad, sosteniendo que la
influencia del clima y del suelo es lo que da mayor tamaho al
macho.
Vemos claro que es exorbitante el nnmero de cepas que que-



'4
remos; pero nos parece que estando esta hacienda inmediata t
una poblaci6n no debe d6spreciarseese producto, que se ob
itiene sin mas trabajo, se puede decir, queesembrar la plant.
En el resto del terreno debe cultivarse mafz como elprinci
pal articulo que necesita el establecimiento; millo, (r) gira
sol, (2) boniatos (3,) patatas, zanahorias, coles, lechugas, remo
lacha, tomates, etc.
La gallina come de todo y la diversidad de alimentos con
'tribuye a su salud y sostiene su apetito.
En Jo mas alto de la hacienda dpbe situarse la casa del Ad-
n inistrador y su familia. En un cuarto donde penetre el aire
estara el almacen de huevos, y 6stos se irAn colocando en ca-
jones llenos de paja para trasportarlos al ferrocarril cuando
haya el ndmero suficiente.
Esto se hard no sin separar los necesarios para las incu-
badoras.
Los huevos estarin en diversos cajones, y cada caj6n tendr
su Ietreto: Va iedad comun.-Cochinchina.-Raza de Houdan, etc.
Muy oportoino seria marcar en el mismo huevo destinado A
incubar la fecha del dia en que fu6 recogido y el ndmero del
>ido.
Otro cuarto servira de biblioteca y alli estarfn las mejores
obras que se han escrito sobre cria de aves dom6sticas, y tam-
bi6n algunos peri6dicos agricolas, ingleses, franceses y norte-
americanos.
Al liegar aquf algum lector rutinario estimari como indtil el
gasto en libros y peri6dicos, y no podemos menos de decir
que es el mas necesario. Francia, el pats mas adelantado en
Ornitologia, lo debe & los muchos tratados que se han escrito
ilustrando al pueblo. Nada interesa tanto A 6ste como el co-
nocimiento de los medios de proporcionarse el bienestar. En
los Estados Unidos 6 Inglaterra la lectura de obras instructivas
y publicaciones peri6dicas entra en las necesidades de la vida.

(i) El millo se debe sembrar en esta Isla a principios de Octubre;
cuando se retrasa la siembra, crece raquitico; y cuando es temprana, se le
corta y dA segunda cosecha. Se aprovechan: el grano para las ayes, las
espigas para escobas (se vende hoy el quintal A ocho duros,) y el resto es
un alimento excelente para las bestias.
(2) Se siembra A principios de Mayo regado sobre el surco; 6 como el.
maiz, separadas media vara las matas; se hace con 61 harina, que se mez-
cla con la de trigo, es rico en aceite, y muy nutritivo para las ayes.
(3) Antes de sembrar dchese en cinco galones de lejia libra y media
de alcaparrosa; se sumerje alli el bejuco como un minuto; y de este modo
no aparecerd el insectollamado Tetudn, que actualmente casi ha hecho'de
saparecer los boniatales.



En esas naciones los hombres de Estado se ocupan con pro-
funda atenci6n del mas pequeno descubrimiento que aumente
los productos de su pais, y asf los poderosos por sus encum-
brados puestos, como los poderosos por sus talentos 6 su posi-
ci6n pecuniaria, no dejan, por decirlo asf, que descanse la na-
turaleza: la siguen, la interrogan, la fatigan, le arrebatan sus
secretos. La Reina Victoria, que empufia el cetro de los ma-
res y cuya magestad brilla aun mas por sus cualidades perso-
nales que por cefir la corona de Inglaterra, no desdena ser
'poseedora inteligente de la mejor cria de aves. Manda sus
productos a las exposiciones, disputa el triunfo como cualquier
criador, lo obtiene 6 no, y los ingleses, que estan habituados A
estas grandes cosas y saludables costumbres, ni siquiera se
aperciben de todo 1o que encierra de sublime y de influyente
en el bien pdblico aquel ejemplo de su Reina.
Los Lores la imitan, se dedican a la perfecci6n de todas las
especies de animales y plantas tiles, y por este camino ha
Ilegado Inglaterra al mis alto grado de prosperidad.
Es indispensable un microscopic. Lo es tambi6n un boti-
quin que contenga los medicamentos mas usuales segin los
adelantos de la ciencia, para detener el progreso de las enfer-
medades, especialmente las epid6micas.
Las enfermedades epid6micas son en un gran gallinero un
fantasma aterrador; mas pueden impedirse 6 detenerse, si se
observan las leyes higi6nicas, y se aplican con oportunidad los
remedios mas indicados por el estudio y la esperiencia.
El Administrador debe, por 1o menos, ser aficionado A la
Historia Natural.
No dudamos proponer a los capitalistas para estas plazas a
los galleros, que unan A sus conocimientos prActicos la honra-
dez. Carecen de estudios; pero acostumbrados A cuidar los
gallos, todos los dias, a todas horas; A asistirlos en sus enferme-
dades, y a estudiar el modo de darle salud y vigor para
que alcancen la victoria en las lides, han Ilegado A familiari-
zarse con esas aves y esperimentan hacia ellas un sentimiento afec-
tuoso; las tratan como si fuesen personas, les ponen nombres
de h6roes, y se llenan de entusiasmo cuando describen sus
hazahas.
Estos hombres cifran su bienestar en esa profesi6n, y aunque
en el fondo es cierto que predomina en ellos el deseo del lucro,
y sus afanes tienen por objeto participar de las apuestas de ese
juego cuando vencen sus campeones, tambien lo es que van
siguiendo con febril inquietud las alternatives del combate sin-
gular y que en ese sentimiento toma parte el amor, pues A



i6
menudo las a/uestas son insignificantes y solo tienen ptor pre-
mio ]a gloria del triunfo.
Un gallero entendido y honrado multiplicaria pronto los ca-
pitales empleados en un .gallinero, pues en esto lo principal es
prevenir las enfermedades, conocerlas y combatirlas, como su-
cede en las gallerias aurque solo con el apoyo del empirismo.
Se acerca el tiempo en que la juventud cubana cultive la
Ornitologia, que abre espacios al sabio y campo al hombre
de negocios.
Se levantarA un plano h gusto del duefno, con tal de que en
el centro est6 en una pequefla plaza la casa del Administrador.
Habri ocho casas mks para ocho gallineros, cada una con sa
patio de ioo varas por cada lado.
Las casas y patios formarin calles, embellecidas estas con
lineas de millo, girasol, etc.
Estos gallineros tendrkn diez y seis varas de largo, siete de
ancho, siete de puntal y un caedizo hicia el patio.
El techo sera de tejas comunes puestas en vago para que-
baya alguna entrada de aire; menos las tres primeras carreras
y las' tres {tltimas, que llevarhn mezcla para asegurar el
tejado. Se les formarkn sobretechos, 6 respiraderos, de dos va-
ras en cuadro y tres cuartas de alto, forrados con un tejido de
alambre.
Los listones tendrkn una pulgada de grueso, trees de ancho y
trees de separaci6n unos de otros, 6 mks, si lo permite el largo
de la teja, que se medirA.
Los listones serAn de cedro, no de pino blanco, porque el ce-
dro por ser amargo es antipAtico al Acaro, al piojillo, al co-
mejen, y a todo insecto, y el pino blanco los atrae.
Estas casas descansarn sobre fuertes horcones y entre estos
se levantari una pared de medio ladrillo con ventanas corridas
en la parte superior, las cuales deberkn ser de una vara y me-
dia de alto A todo el largo y a todo el ancho de la casa, pen-
derkn de goznes, cubriran la red de alambre, y se asegurarkn
con pies de amigos movibles, cuando se abran.
Mejor serk en lugar de paredes de ladrillos poner listones de
cedro de tres pulgadas, con intersticios de media pulgada, y
colocar alrededor la plancha de hojalata que hemos descrito.
Si as se hace se suprimirfn las ventanas por innecesarias.
Los listones deben pintarse con albayalde, aceite de linaza,,
aguarrks y una parte proporciopada de arsenico, para que no
sirvan de abrigo A los insectos.
Mr. Sunmer, agr6nomo norte-americano, y io mismo los
agr6nomos ingleses, franceses, holandeses y espafioles, se fijan.



'7
mucho-en la entrada del aire, que es un gran peligro en los
climas frios; mas aunque convenimos en que el aire hnmedo de
la noche cuando se recibe directa y repentinamente, puede oca-
sionar la p6rdida de la salud, somos de opinion que mayores
dahos ocasiona el excesivo calor. Nada hay tan delicioso, ni
que cause tanto bienestar, tanto agrado, en los climas intertro-
picales, como el fresco del aura de la noche, portadora del apa-
cible suefio; ni nada hay tan penoso, tan insano, tan propenso
al insomnio, A la asfixia y A numerosas enfermedades como el
calor en piezas donde est6n encerrados muchos animals, pues
estos consumen pronto el gas oxigeno que absorben; solo que-
da el carbono que exhalan al respirar, y ademas aumentan
con su propio calor el de ]a atm6sfera que les rodea.
Tales consideraciones nos hacen pensar que salvo en las
noches de invierno y aquellas iluviosas y de vientos fuertes, de-
ben permanecer abiertas todas las ventanas, y esta opinion la
apoyamos en que el ave por su naturaleza, nace, crece y vive
mejor A la intemperie que en una habitaci6n cerrada. Del
hombre no podemos decir otro anto; 61 nace, crece y vive
preso, y el mas leve uso de la libertad le ocasiona enfermeda-
des que 6 menudo lo llevan al sepulcro.
Resumiendo: todos nuestros planes para la salubridad y
consiguiente prosperidad de los gallineros cubanos los funda-
mos en la contraposici6n de lo que se practica en Europa res-
pecto A edificios abrigados.
Nosotros queremos que las aves habiten en los gallineros de
esta tierra como si estuviesen en el bosque, es decir, gozando
del aire fibre, y para eso proponemos que no falten numerosas
ventanas.
Se dira que son perjudiciales en estos establecimientos las
corrientes de aire; tambidn las hay en el bosque y ning6n da-
no hacen; la cuesti6n se reduce A que todo depende de la cos-
tumbre. Habituadas las gallinas del gallinero A cierto grado
de calor es natural que le causen impresi6n las transiciones re-
pentinas atmosf6ricas, y que una rAfaga de viento frfo y htime-
do las enferme; mas si ei gallinero se construye de modo que
tenga constantemente mucha ventilad 6n, solo podria daharlas
el frfo del invierno.
Nuestras observaciones nos obligan A decir: que los galline-
ros en las ciudades, 6 en sus cercanias, cuando carecen de esas
condiciones, son peligrosos A la higiene p6blica, pues suelen
convertirse en focos de infecci6n y de muerte; y no estari de
mis hacer presente A las familias pobres de los pueblos, que el
encerrarse ellas para dormir en sus pequeflas-habitaciones con


2



18
gatos, perros, gallinas, cotorras, etc., es el origen de la mayor
parte de sus enfermedades, pues pronto se impregna aquel es-
pacio de carbono, que es gas irrespirable.
Terminemos diciendo que aunque hemos descrito un galline-
ro de todo lujo, nos parece mejor que el techo de las casas sea
pajizo, lo dual es mas saludable para las aves, 6 introduce una
gran economia en los gastos de construcci6n.
Con varas de rboles del bosque descortezadas pueden tam-
bin formarse las peredes exteriores. Si dirige la obra persona
curiosa y entendida quedara hecho un enverjado por'donde no
puedan penetrar la lechuza, las ratas, etc., y que ofrezca bella
perspectiva.
CAPITULO VI.

Patios 6 parques.

En cada patio 6 parque de los ocho gallineros, habra, como
hemos indicado, un n6mero de Arboles de gran ramaje y no al-
terosos; se pondrAn en el centro. Estos Arboles se escojen en
el bosque desechando los de mucha edad, y se trasplantan en
Mayo en dias nublados. Se escavar A su alrededor y se saca-
ran cuidadosamente con Ja tierra que cubre las raices, la cual
se asegura con ariques deyaguas humedecidos para que est6n
flexibles, 6 con majagua; asi se colocan en las carretas, se
llevan al parque y se siembran, echando debajo la tierra
vegetal del suelo y encima la del hoyo; y si esta fuese 6rida,
se le meiclarA esti6rcol repodrido. En nada los perjudicaran
las gallinas.
Recomendamos que los hoyos se abran con unos dias de
anticipaci6n, tanto para que el terreno removido quede aereado
como porque las gallinas escarban en 61 y se aprovechan de
las lombrices, que les agradan y alimentan mucho.
Como el esti6rcol de los patios, cascaras de platanos,
y demis residuos 6 basuras, forman- capas que favore-
cen el desarrollo del acaIo y piojillo y exhalan miasmas de-
let6reos, es necesarisimo dar surcos que levanten el piso, cru-
zar, sembrar maiz A voleo y volver A surcar para cubrirlo.
El arado puede suplirse con la azada para levantar las capas;
pero con mas trabajo, pues aquellas deben quedar debajo.
Durante las siembras los dos pastores que habrA en la ha-
cienda, cuidarAn de alejar las gallinas, 6 se aprovecharan las
horas de recreo en que los patios est6n sin ellas, por haber
salido al campo.


'9
Los mismos pastores cuidarin de que no desentierren el naiz,
para aguardar al tercero 6 cuarto dia, en que si ha llovido, 6
se le riega, asomarin las hojitas, en cuyo caso es mas agrada-
ble y sano y de mas volumen y peso.
Por mucho pie escarben las gallinas siempre quedan nume-
rosas maticas, que van creciendo con gran lozania por no estar
-an juntas; y con esta sencilla operaci6n se liberta el terreno de
la plaga de insectos, se le sanea, y tienen las ayes donde picar
n vegetal tierno y nutritivo, A mis. de las lombrices. Esto es
-para ellas de la mayor utilidad y regocijo.
Si hay dificultad para cruzar, se siembra A chorrito y se cu-
bre el grano con la azada.
En varios lugares del parque se arrojara ceniza de la que
deja la lejia, 6-de cualquiera clase; esto interesa mucho porque
tse revuelcan en ella como un remedio que se aplican instintiva-
mente para matar los Acaros y piojillos, que las atormentan
y aniquilan. Cuando estos sean en cantidad crecida por un
indisculpable descuido, d6bense arrojar sobre la ceniza polvos
de azufre. El azufre es un ponderoso insecticida, y el remedio
comfn para destruir el arador, aracnido de la misma familia
del Acaro, que produce en el hombre la sarna.
No debe olvidarse, por ser cosa indispensable, hacer escava-
:ziones y Ilenarlas con arenas, gruesa y fina. En cuanto 6 la arena
granada, dice D. Josh Montellano del Corral, "sit destino no
puede ser el mismo que el de la gruesa, las gallinas se la co-
men. Cuando gozan de salud inyectan en su est6mago dos 6
tres granos de arena calcirea 6 silicosa al dia. Los naturalistas
opinan que las galliniceas comen esas arenas para facilitar la
digesti6n; pero es mis probable que su principal objeto sea
proporcionar por su disoluci6n en el jugo gkstrico del tercer
est6mago las sales de alumina, silice y cal que necesitan. Esta
opini6n ha sido confirmada por los experimentos que hemos
hecho. Privando durante tres 6 cuatro meses de esas arenas
A algunas gallinas, hemos observado que la cascara de los hue-
vos era mks delgada y la clara mucho mis liquida en los hue-
vos de las que no experimentaron aquella privaci6n. jNo pa-
rece probarnos este hecho que las gallinas buscan las arenas,
principalmente las de carbonato de cal, para proporcionar a su
economic las sales indispensables a ,su existencia, y a sus hue-
vos los elementos propios para la formaci6n de la cascara?"
Habri un lugar limpio, sin hierbas, y apisonado para repartir
-a comid4.
Cada propietario, seggn suss recursos, sus gustos, sus conoci-
&mientos, y aun sus caprichos, dejamos ya dicho que puede ha-



20
cer alteraciones en el orden de la colocaci6n de las casas, con
tal de que tenga cada.una un patio 6 corral Amplio.

CAPITULO VII.
No se debe mezelar lan aves de distintas espeoies, n lias
variedades de una especie.
Es perjudicial poner en estos gallineros, mezclados, pavos,
(guanajos) faisanes, gansos, patos, etc. Cuando se crien debe
ser aparte. No podemos decir Io mismo respecto A los capones
aunque, A pesar del parentesco, son mirados con 6dio y despre-
cio por las gallinas y hasta perseguidos. Ellos parece que tie-
nen conciencia de su vil condici6n de eunucos. Buscan la so-
ledad como avergonzados; mas el dia en que prohijan una ma-
nada de pollos, salen con elos cloqueando como una gallina,,
muy envanecidos y alegres. Op6rase en estos animals moral-
mente un cambio de sexo, y nace en ellos el amor paternal
tierno y poderoso, como si fuesen verdaderos padres. Serfa
injusto negarle el derecho, de vivir en la comunidad, de-
recho que existe tambi6n A todos sus hijos adoptivos. Ni dire-
mos tampoco otro tanto de las pavas criadoras. Advertimos,
sin embargo, que la cria de pavos debe ser en sudepartamento,
y que los capones se pondrAn en dormitorio apart, pues las
gallinas al verbos A su lado les dan picotazos.
Las razas dorking, fleche, gueldre, houdan, cochinchina,,
negra de Mozambique, (carni-prieta,) americana, etc., tendri.
cada uua su lugar separado, pues si asi no se hace habrA un
n6cio, confuso, y perjudicial cruzamiento, sin que el dueno
pueda fijar una variedad provechosa. Toda variedad estara.
tambi6n aparte.

CAPITULO VIII.

Dormitorios.
Hay diferentes sistemas para construir los dormitorios. Unosx
autores dicen que deben ser elevados, quedando A una vara:
del techo, y de la figura plana de una parrilla, y subirse por
varias escaleras; otros que convienen bajos y.tambi6n como una:
parrilla.
Su principal cualidad es que-el estidrcol de las aves dearriba
en ningdn caso caiga sobre las de abajo, y esa clase de cons
trucci6n A manera de parrillas llena esta conveniencia, y evita



21
jue al perder una de 6stas ayes el equilibrio, sadesplome sobre
otra y varias vengan al suelo y reciban golpes que les causen
lesiones.
En nuestro concept la altura de las varas se relaciona'con
la variedad gallinicea que se haya adoptado, pues es evidente
que 6 los individuos de la raza cochinchina, brahma-poutra,
etc., que son corpulentos, les convienen varas bajas, y 6 los de
la raza comun, que son de movimientos tan rapidos, de tanta
vivacidad y de cuerpo pequeno, les convienen varas altas, A
las que suben facilmente, procurando situarse en lo nims eleva-
do, y cuando asoma el dia bajan, no por los escalones, sino
volando, lo cual no ofrece peligro, como lo ofreceria en esas
otras razas corpulentas.
Las perchas deben componerse de listones cuadrados de
pulgada y media de diAmetro, y de dos pulgadas para aves de
-razas enormes, no alisados con cepillo ni con filos en las esqui-
nas, y deben ser movibles para quitarlos y limpiarles los Acaros
y piojillos.
Nosotros credmos que la mejor construcci6n de las perchas,
6 sea sdrie.de varas, es en figura de tijera, y puestos los listones
A la distancia conveniente, para que no caiga esti6rcol sobre _
las aves que queden debajo.
Puede comenzar la sdrie de listones a media vara del piso y
concluir & una vara del techo; y asi, cuando vienen al dormi-
torio, van posesionAndose las primeras que Rlegan de los pues-
tos mAs altos y las dltimas de los que hallan desocupados; y
si alguna se siente molesta por alguna dolencia reumitica pa-
sajera se posa en los primeros escalones.
Aunque los listones, 6 varas, deben ser movibles para quitar.
los cuando se quiera y limpiarles el esti6rcol 6 insectos, es pre-
ciso asegurarlos con tornillos que tengan su tuerca 6 fin de
que queden fijos. Cuando el list6n queda en vago, 6 no es
proporcionado al tamaio de los dedos del ave, le produce in-
comodidad, se halla espuesta a caer cuando se duerme, y en
su afan de sostenerse emplea para el equilibrio una suma de
fuerzas que la debilita; y en todo caso ese mismo afan le trade
el insomnio, que es sumamente perjudicial, pues para la gallina
el sueho no interrumpido es necesarisimo i su salud. En esto
se diferencia del gallo, que despierta, aletea y canta cada hora
de la noche, por lo que se le ha liamado el reloj de la aldea.
Aun hay, en nuestra opini6n, otro sistema preferible por lo
c6modo: formar escaleras, como las de los albaailes; perg de
.mhs de una vara de ancho, con travesa s adecuados y fijos, y
poner tantas cuantas span necesarias; tendrian la ventaja de



22
poderse sacar iAcilmentp fuera cada vez que se quisiese part
limpiarlas.
CAPITULO IX.
Nidos de las ponedoras.
Deben ponerse en un lado del edificio, 6 manera de entrepa-
nos y tener veinte pulgadas de ancho, veinte de altitud y otras-
tantas la tabla dividente. Los nidos del departamento de las
cochinchinas y de las pavas incubadoras tendrn mayores di-
mensiones; la holgura en todos es condici6n muy recomenda-
ble. El primer nido debe quedar a raiz del suelo; los dems,
hasta dos y tres varas de alto; pero desde el tercero, deberi
pondrseles un pasadizo Amplio imitando un balc6n, por el cual
vayan las gallinas cada cual al suyo. Para que no se equivo-
quen se pintarAn unos de negro, otros de blanco, otros rojos, etc..
Diferentes pequenas escaleras facilitaran la subida A los pa-
sadizos.
Una tabla 6 varias, como un techo, cubrirA el 6ltimo de arri-
ba, para que no se humedezca con la lluvia que el viento haga.
entrar por las ventanas, 6 por los intersticios de los listones.
Los nidos se harAn redondos, de hojassecas de plAtanos, ase-
gurados con majagua, y siempre habr un repuesto de algunos
centenares. Se les echarin de esas hojas secas en su fondo, plu-
mas, etc., sin olvidar los palillos de tabaco 6 cortezas de cedro.
En cada nido suelen poner varias gallinas, unas despu6s de-
otras, y a veces dos 6 tres A un tiempo. Es, pues, preciso re-
coger los huevos todas las tardes para que con el calor de las
ponedoras no comience a desarrollarse el g6rmen. Cuanda
esto sucede el huevo se inutiliza para la reproducci6n y se po-
ne huero..
La encargda ira recogiendo los huevos, poni6ndolos en un
cesto, y como hemos dicho antes, marcando la fecha con un
lapiz, si se les destina a la incubaci6n, y s6lo dejar en el nido
un cascar6n relleno de yeso, qne no faltara en ninguno.
Cuando abunde el Acaro y piojillo los nidos se renuevan, y
los usados se queman fuera del gallinero.
En Europa son muy comunes los nidos colgantes de las pa-
redes. Son unos cestos que se encalan cuando hay insectos.
Nos parecen que deben adoptarse, mucho mAs si se nota esca-
sez respecto al nfimero de ponedoras. Estos nidos, dice Jac-
que, de treinta centfmetros de ancho Y veinte de profundidad,
colgados en la pared A cuarenta 6 cincuenta centimetros de al-
tura, son los mejores.



23
CAPITULO X.

Gallinas echadas.

Este departamento estarA en alto, en la barbacoa, i la cual
se subirA por escaleras. Hablamos de las gallinas comunes;
tratAndose de la razas gran 'malaya, cochinchina, etc., debe
quedar en el piso bajo.
El estado de debilidad en que se ven las gallinas por efecto
de su abstinencia cuando estin incubando; la dejaci6n, puede
decirse as, que hacen de si mismas para ocuparse s61o de los
huevos; lo sucio del nido donde va quedando depositado su
esti6rcol; el desarrollo de insectos; el peligro que corren los po-
ilitos cuando pr6xima la gallina i salir con la manada carecen
de fuerza para picar y romper la ciscara y es preciso ayudarles
con delicadeza, esmero y gran cuidado de no causarles la muer-
te con el inas leve golpe, todo, todo exige la mayor atenci6n
en este departamento.
Debe estar perfectamente aseado. Nunca cre6mos haber re-
comendado suficientemente el aseo.
Se procurara que la gallina salga una vez al dia A comer, y
durante su ausencia, que sera de media hora 6 algo mas, la
encargada asearA los nidos, los renovari si fuese necesario, y
barrerA el piso.
Las gallinas enanas no sirven para encubar porque rompen
los huevos.
Cada nido tendra su n6mero, y se llevari un libro en que
conste el dia en que se ech6 la gallina, de cuyo modo se sabe
de antemano aquel en que habri nacimientos en' este 6 el otro
gallinero.
Cada raza tendri para su procreaci6n un departamento espe-
cial; el de las echadas puede ser com6n para gallinas y pavas;
pero es mejor que 6stas se echen en el suyo, de que hablaremos
en el tratado sobre ca de pavos.
Las personas del bello sexo son las llamadas A cuidar todos
los departamentos; como deben ser varias y distinguirse por su
honradez y aptitudes naturals, es bueno despertar entre elas
una noble emulaci6n; as, pues, par6cenos que un criador justo
y discreto debera dar todos los afios un premio de cien duros
en metAlico A la encargada de aquel gallinero que mayores
proventos le haya proporcionado.
Las j6venes conocerin por sus nombres todas las gallinas, y
es de su competencia, como dirfa un legista, sentenciar A ser



24
remitida al mercado la que sea perjudicial A la comunidad por
sus malos hibitos; que est6 muy gruesa, etc.
Toda gallina muy gruesa esti de mas en el gallinero y se
mandara al mercado, pues se halla expuesta A sufrir el higadillo,
no es habil para poner y repesenta un valor que debe aprove-
charse, A menos que pertenezca A una raza preciosa, 6 posea la
cualidad de gran ponedora y se desde conservarla, en cuyo
caso se le sujetari A un sistema diet6tico por unos dias para
disminuir sus grasas.
Las grandes ponedoras son las que interesan; en un buen
gallinero, si no hay incubaci6n artificial, se deja esta funci6n A
las pavas.

CAPITULO XI.

Qigen da la gallina cubana.-eCudles razas deben preferirse?
eCudles desecharse?
La gallina comdn cubana es buena criadora, buena incuba-
dora y buena ponedora. Estas cualidades son mas 6 menos
pronunciadas, segtn las que poseyeron sus ascendientes casua-
les, es decir, se subordinan A la influencia de los cruzamientos
impremeditados con otras razas, que han venido sucedidndose,
de que ella muchas veces es el producto, y que casi le han he.
cho perder sus formas tipicas. Serfa dificil reunir un ndmero
de gallirtas criollas legitimas de sangre pura, y el que trate de
fundar un gran gallinero har. bien en irlas adquiriendo poco A
poco, para que sean de nueve meses i un aflo de edad, corpu-
lentas, de bella figura, y que sus antepasados hayan tenido en-
laces con la raza panamefia y de ningtn inodo con la que pro-
duce los gallos de combate.
cDe d6nde es originaria esta gallina?
HernAn Cort6s, en un informe que remiti6 & Carlos V., des-
cnribiendo las grandezas de M6xico habla de los jardines zool6-
gicos que tenfa el Emperador Moctezuma para su recreo, en
los que habia grandes estanques de agua salada y de agua dul
ce para los peces de mar y de rio, espaciosas salas con jaulas
llenas de leones, tigres, gatos, etc., y otras con aves de rapifia,
"desde el cernicalo hasta el Aguila."
Tan asombroso era el ndmero de animales de todas clases,
que en cada jardin habia Soo hombres destinados exclusiva-
mente A su cuidado, y los que eran carnivoros se mantenfan
finicamente con gallinas.
Esto prueba que los espaioles, i su llegada A Am6rica, ha-




25
Ilaron muy generalizada la cria de esa ave, que tambi6n abun-
daba en el Peru.
Cuba, tan inmediata & Yucatan (dista n4 leguas de Cabo Ca-
toche), correspondla al Imperio de M6xico, y las piraguas de
los pescadores indios recorrian las costas de ambos pauses; de
manera que es imposible -que no hubiese sido introducida la
gallina llamada campechana, tipo de la indigena de M6xico, y
tambi6n, seg6n estas deducciones, de la de -Cuba.
Es muy importante averiguar el origen de la gallina espanola
con la cual cre6mos que se mezcl6 la campechana.
Desde que D. Diego Velazquez conquist6 esta Isla no apor-
t6 6 ella una sola nave que no trajese esas aves, ya para pro-
veerse de huevos A bordo, ya por el natural interns con que los
espanoles trasportaban. animales y semillas de vejetales de su
pals A todo el Continente.
Pero tenia la Peninsula Ibdrica al comenzar el siglo XVI
buenas razas de gallinas? Si, indudablemente.
Los Arabes acababan de entregar A los reyes cat6licos su 61-
timo baluarte: Granada, y no hay necesidad de enaltecer el
grado de adelanto a que habian llevado la agriculture y el co-
mercio. Sus naves frecuentaban entonces los mares conocidos,
y es muy l6gico creer que introdujesen de la India las razas
mejores. Ademas, Espana habia estado sujeta al poder de los
Cartagineses en el principio de la Historia conocida y 6stos
eran grandes navegantes, como que Cartago vivia del comer-
cio. Los Romanos echaron a los Cartagineses, y tuvieron en
la Peninsula un gobierno sabio y paternal por muchos anos, en
tales t6rminos que los espanoles adoptaron la nacionalidad ro-
mana olvidando toda tendencia separatista, como que podian
hasta ocupar, y ocuparon algunas veces, el s6lio imperial. La
agricultura nunca tuvo tiempos mejores en aquel pais que du-
rante el reinado de Augusto.
No olvidemos que Roma habia sido heredera de la civiliza-
ci6n griega, y que Alejandro conquist6 el Asia, y trasport6 A
Grecia los cuadrdpedos, aves y plantas mAs tiles; era discipulo
del gran Arist6teles, graddese si prestaria atenci6n A todas es-
tas cosas que los talentos vulgares miran con indiferencia y que
para los talentos superiores representan el bienestar y la gran-
deza de las naciones.
Por todos estos medios el Asia provey6. A Espana de las me-
jores razas.
Podemos decir que la gallina espanola, madre de la cubana,
desciende de razas asiAticas, 6 mezcl6 su sangre con ellas, si


10



26
existi6 indfgena en el suelo espanol en la 6poca remota de los
celtas.
Es rnuy dificil descubrir cuales razas fueron las trasportadas;
seguramente varias.
Respecto A Cuba, desde principios del siglo XVI, vino de
Espafia el gallo de combate, que se exhibla en el circo de Roma
desde el tiempo de los Cesares, y que los romanos introdujeron
en ]a Peninsula. Esta raza mezclada con la comin ha contri-
buido poderosamente A la disminuci6n del tamano de aquella.
Vino de las Antillas inglesas la de Bentham (quiquiriqul), cuyos
individuos son estimados por lo diminuto y graciosos, y caus6
el mismo dafio en menor escala. Tambi6n vino de las Bermu.
das la galling de Verruga, rara hoy, y que tiene la especialidad
de cubrir su cuerpo una especie de vell6n en lugar de plumas.
No sabemos la 6poca en que se introdujo la grifa, que es de
regular corpulencia y de plumas rizadas y por Io comtin blancas;
tal vez vino de los Estados Unidos, donde se conserva la raza.
Cre6mos hallar otra linea muy clara en la genealogfia de la
gallina comdn de Cuba. En la antigiiedad las naves espanlolas
atravesaban el Pacffico y se dirigfan A Panam6. cargadas de oro
y plata del Per6, por no remontar el Cabo de Hornos, lo que a
mns de ser un viaje muy. largo, ofrecfa el peligro de ser apre-
sadas por las armadas de Francia, Holanda 6 Inglaterra, con
cuyas naciones estuvo Espana en guerra en distintas fechas.
Llegadas a PanamA eran conducidos esos metales en mulas A
la costa AtlAntica, probablemente a la embocadura del Chagres,
donde los esperaba anclada la flota que debia conducirlos A
Espana.
Cada vez que esta flota venia al Istmo era portadora de un
ndmero de aves de razas enormes, procedentes, en nuestra
opini6n, del Extremo Oriente. Vendian los tripulantes esas ayes
A los Istmenos, y llegaron A ser tantas que fueron introducidas
en gran cantidad por los especuladores en esta Isla, con el
nombre impropio de raza panamena.
2Por qu6 no vinieron directamente & Cuba? Lo diremos:
Cuba entonces no tenfa la importancia political y comercial de
hoy; el Continente absorbia la atencion de la Metr6poli, y la
explotaci6n de las minas ahogaba la agricultura.
Fortuna y grande fu6 la traida de la raza panamena, que es
una variedad de la cochinchina; ella cre6 el mAs hermoso tipo
de la actual gallina eriolla.
Los habitantes de esta Antilla agradecieron el present, y
pusieron en sus patios los gallos de esa raza. Otros adoptaron
para padres los gallos de combate, llamados finos, observando


C-
27
que las gallinas que nacen de este cruzamiento ponen muchor
y son tan buenas madres que defienden sus hijos hasta perder
por ellos la vida. Los polluelos, sin embargo, son sumamente
delicados y ellas sumamente enfermizas. Llamose capirro A este
producto, y no hay duda que podia ser aceptado por la belleza
de su plumage, la gallardfa de sus formas y la suavidad de sus
cares; mis la valentia de la raza final de sangre pura es tat
que adn mezclada con las mas pacificas les comunica el ardor
bdlico, y las capirras arman frecuentes riflas en los gallineros,
que dan por resultado el desarrollo de las viruelas, el gogo de-
sangre y otras enfermedades.
Lleg6 por fin el hermoso dia de la prosperidad de Cuba y su
mayor ilustraci6n, que to fu el x de Febrero del ano de 1818,
en que A instancias de un gran hombre, nacido en la misma
Isla, D. Francisco Parreno y Arango, del Consejo de Indias,
concedi6 el Rey D. Fernando VII el comercio libre. Los
puertos, antes solo frecuentados por buques espanoles, vieron.
flotar las banderas de todas las naciones, y la actividad indivi-
dual, tan poderosa y activa, trajo a este pais todas las especies-
de aves conocidas en el orbe.
Los ensayos de aclimataci6n han sido casi siempre fatales,
por falta de m6todo; menudo han venido individuos preciosos
de regiones tanto 6 mis cAlidas que Cuba, y al poco tiempo
han dejado de existir. Otra bubiera sido su suerte si se les hu-
biese atendido con el esmero empleado en las gallerfas.
Tuvo sin embargo fortuna la raza malaya, que unida a la
comfin, dA unas gallinas notablemente ponedoras y regulares
criadoras; por to que, fijando nuestra atenci6n mAs que todo en
los huevos porque aspiramos A la incubaci6n artificial, nos de-
cidirfamos por esta variedad, y no lo hacemos porque encon-
tramos el gravfsimo inconveniente de su propensi6n & la rita,
propensi6n tan marcada, que los hijos del gallo fino y la gallina
malaya, 6 del gallo malayo y la gallina fina, son muchas veces
los heroes de las vallas, 6 circo de las lides, representando con
exclusivismo el terrible papel de gallos de navajas, es decir, que
llevan dos puflales de acero sumamente afilados, puestos en los
espolones, y cuyas profundas heridas son enconosas y casi siem-
pre incurables. No diremos quien es mis digno de censura, si el
ser irrational y por consiguiente irresponsable que consiente que
asi se le arme, 6 el s6r rational que haya placer en tales horrores.
Sentimos oponernos A la opinion, generalmente admitida,
que califica la mezcla de la raza malaya con la llamada indis-
tintamente de la tieara, 6 de Castilla, como la mejor. Nosotros
buscamos la verdad, no la aprobaci6n y el aplauso. Al ver &



28
los individuos malayos de ambos sexos con su instinto feroz, su
siniestra mirada, su inquietud, su altivez, y su decisi6n por la
guerra, aunque no sean tan aptos para ella como los finos, no
podemos menos que apartarlos de nuestros imaginados galli-
ner% donde queremos caract6res pacificos, aves fecundas,
-corpulentas y buenas madres, y queremos al mismo tiempo que
produzcan carnes suaves.
Cre6mos encontrar estas condiciones en la gallina de la tierra
cruzada con la raza panamena.
Como hemos dicho, la raza fina, la de Bentham, la gallina
campechana, etc., han traido la disminuci6n del tamano de la
variedad com6n, Io cual hace perder al criador mas de la mitad
de sus utilidades, sin disminuir los gastos de asistencia y ali-
mentacidn; especialmente la primera ha causado este gran dano.
La gallina fina es pequena; baste decir que el gallo, luego
que pasa por los prolijos cuidados que le prodiga el gallero, y
estando leno de salud y de vida, rarfsima vez pasa de tres li-
bras y algunas onzas; verdad es que no se les deja engruesar
para que sean mfs rapidos sus movimientos y se fatigue menos
en la lucha.
Desgraciadamente la funesta afici6n A las lides de estos va-
lientes animales, es general en la Isla, siendo indtil que los pen-
.sadores amantes de las buenas costumbres, condenen tan bir-
bara diversi6n, que, como la de los toros, despierta en el pueblo
instintos crueles. Cada sitiero tiene su pequefla cria, y A menudo
un gallq de esta raza es padre de muchos hijos habidos con
gallinas comunes, hijos que han ido y van quitando A la varie-
dad mas provechosa el mirito de la regular corpulencia, here-
dada de los gallos panamenos y las demas razas asiAticas intro-
ducidas desde los mAs remotos tiempos, 6 de la misma raza
espafiola pura, traida al principio.
Grande ha sido la confusion de castas.
La gallina comdr, cubana constituye una variedad, no una
raza, pues las razas no se forman sino muy dificilmente, y es
una impropiedad Ilamar asi A animals que solo se diferencian
en algunas cualidades que no imprimen caracter especial; la
gallina de Cuba, decimos, es la misma de la Peninsula ib6rica
con las modificaciones originadas por el clima y los enlaces
casuales y no meditados.
Esos enlaces han sido tan frecuentes y multiplicados, ha
habido tan poca atenci6n al ave mas itil que posee el hombre,
que casi se ha perdido la forma tipica, y la gallina criolla apa-
rece por donde quiera mezclada con la fina, la de PanamA, la
americana, la malaya, la campechana, la negra de Mozambique,



22
la de Bentham, etc., y hay mas gallinas capirras que del anti-
guo tipo.
Si siguen las practices actuales, si no se eliminan de los patios-
los gallos finos, que solo estarAn bien donde se les crie expro-
feso, llegarA un dia en que estas aves degeneradas en su tamano,
predispuestas A gran nfmero de dolencias, y con el defecto en
extreme ruinoso para el gallinicultor de una propensi6n tan.
senalada A la pelea, dejen de ser un elemento de riqueza y de
bienestar.
Jamis deberi ser semental el gallo fino en los gallineros; el
semental debe escogerse entre los mis hermosos descendientes
del gallo panameflo y la gallina com6n, de brillante plumaje,
pecho dilatado, andar magestuoso, gallarda apostura, dulce
mirada y regular corpulencia.
El caracter apacible de ciertas razas es un gran merito, de
que participa esta de PanamA.
En ningdn caso deben admitirse quiquiriquis, ni hembra ni
macho, ni gallinas campechanas, ni ninguna que sea pequefla.
No debe el criador conformarse con obtener dos 6 tres libras
de care en sus aves cuando con el mismo gasto puede alcan-
zar mas del doble.
Si se consiguiese la legitima gallina de la tierra, que es de
aquella raza que primero vino de Espana, la aceptariamos con
gusto y tal vez hasta tendria cuenta criarla sin mezcla; mis
hay gran confusi6n y esto ofrece dificultades (r). Podemos,
pues, aproximarnos al primitive tipo, mejorado, adquiriendolas
en el pais con lentitud y escogidisimas, 6 cruzandolas con Ia
raza cochinchina; mas t6ngase presente que son preferibles los
cruzamientos remotos A los inmediatos, porque vienen ya
marcados los rasgos caracterfsticos y no hay que temper influen-
cias climatericas.
Debemos aqui decir que la ciencia del gallinicultor-consiste
en formar por medio del cruzamiento una variedad que reuna
las cualidades que la naturaleza ha esparcido en diversas va-
riedades de una especie. Asi nosotros queremos tomar de la.
raza panamena y agregar A la vivacidad de la criolla, la corpu-
jencia, la fecundidad, la mansedumbre y el ciego afin de incu-
bar; pero advertimos que los enlaces remotos con la mencio-
nada raza panamena y otras, permiten hoy reunir un ndmero
de individuos que no dejen que desear en cuanto A belleza,
tamano y buenas cualidades.

(r) La gallina espafola de sangre pura solo se halla en Holanda; es
toda de color negro, hermosa y buena ponedora.



30
Probablemente habra capitalistas que deseen criar razas
puras; les recomendamos la de Houdan.
La gallina de Houdan se halla en todos los gallineros de
Francia, lo mismo hacia el Norte que hacia el Mediodla. Es
buena criadora y empolladora, incansable en poner, apacible, poco amiga de largas excursiones fuera del corral,
pesa de seis a siete libras (el gallo de siete a ocho); su care
es muy exquisita, y sus pollos a los cuatro meses, sin necesidad
de castrarlos, adquieren gran tamano y grosura.
Debemos al Sr. Montellano esta observaci6n: "El plumage
de la gallina de Houdan es invariablemente negro, blanco y
pajizo, y si hay rojo, el gallo es desechado sin remisi6n como
de raza impura. Se compone invariablemente de pluma ora
negras, ora blancas; unas veces negras salpicadas de blanco en
los extremos, ora blancas salpicadas de negro.'
Esto debe tenerse muy presente para sostener tan apreciables
cualidades; la presencia de un gallo de otra raza las harifa de-
,saparecer.
Excitamos & las sociedades de agricultura que en su celo
por el bien pdblico, manden fundar un gallinero-modelo en las
cercanfas de la Habana, en el que no falten estas aves, y se re-
partan gratis gallos, gallinas y huevos entre los labradores, no
sin que el Director del establecimiento les encargue el mas ex-
quisito celo, a fin de que la raza se conserve en toda su pureza.
La apologia de la gallina de Houdan queda hecha diciendo
que el pueblo franc6s, tan inteligente, tan industrioso, le ha
dado la preferencia, y que de sus huevos salen los pollos mas
sanos y fuertes de la incubadora artificial.
Los gallos y gallinas de Houdan que vengan A Cuba, deben
adquirirse en las provincial mis cAlidas de Francia y traerse al
comenzar la estaci6n fresca, para que cuando lleguen los calo-
res no solo est6n aclitnatados, sino que tengan. muchos hijos
nacidos en el pals, y por consiguiente libres de los inconve-
nientes del cambio de temperatura.
Recomendamos especialmente A las personas que disponen
de corto espacio para sus gallineros esta gallina francesa, que
vive perf ectamente y siempre alegre en los mas reducidos co-
rrales; y terminar6mos este capitulo expresando, que si a mast'
del gallinero-modelo, que demanda cortisimo gasto relativa-
mente A su importancia, se celebrase, siquiera cada dos anos,
una exposici6n ornitol6gica, para alentar a los criadores con
los premios, muy pronto las aves dom6sticas Ilamarfan la aten-
ci6n como uno de los principales ramos de la riqueza de este
pafs.



31
CAPITULO XII.

Cruzamiento. -Seleccian.-Albinismo.

Hemos dicho que cada nido debe tener su namero, cada raza
su departamento especial dividiendo al efecto el gallinero en
secciones; y cada huevo (de los destinados A incubar), la fecha
en que lo puso la gallina, para lo que se llevara un libro.
Otro libro esplicarA los cruzamientos, con los nombres de los
padres y su genealogia, si se sabe.
La herdldica, que va cayendo en un justo olvido, por dar
pAvulo a la vanidad estableciendo diferencias entre los hom-
bres, cuando es una verdad que solo hay nobleza en las buenas
acciones, y que no existe legitima aristocracia sino en la virtud
y el talento, es importantfsima aplicada A los animales. Ella
influye poderosamente en la perfecci6n de las especies, da
renombre A las nuevas variedades, aumenta el estimulo creando
una atm6sfera de gloria, y comunica valores increibles A los
productos.
Cuando un criador de ganado 6 aves alcanza una merecida
fama y premios en las exposiciones, puede decir que tiene he-
cha su fortuna, y esto se logra sin dificultad con el cruzamiento
y la selecci6n; y la selecci6n se emplear. siempre despuds de
aquel, pues es claro que los hijos imperfectos que nazcan deben
desecharse, y solo podrA conseguirse una variedad notable de-
jando de una generaci6n en otra los mis perfectos.
De este modo y mediante la mas exquisita asistencia, asi en
abrigo como en el aliniento y habitaci6n, han conseguido los
norte-americanos, que los merinos espanoles trasportados A su
pals sean inmensamente superiores A los de Espana; y de este
niodo fij6 Charles Collins la variedad de reses de cuernos cortos,
de la que se han vendido en estos iltimos tiempos en los Es-
tados Unidos para Inglaterra (de donde vinieron los nietos y
biznietos del primer toro Hubback) algunos ejemplares hasta
en 25 Y 30 mil duros.
Charles Collins por casualidad vi6 en un camino por donde
iba de paso un toro de dos anos, y le pareci6 tan hormoso, que
o compr6 y Io mezcl6 con sus vacas, que eran escogidfsimas.
De aqui la celebrefamilia de los Durchan de que es progenitor
Hubback.
Cualquier criador de aves puede hacer lo mismo.
El triunfo alcanzado por Charles Collins contradice la teoria,
generalmente admitida, de lo danoso que son los enlaces entre
parientes.



32
Nosotros creemos en la eficacia del cr-zamiento como media
de mejorar las especies, y pensamos que para su feliz 6xito son
necesarios dos elementos: uno que liamaremos simpatia de san-
gre; otro influencia favorable del clima. Cuando faltan estos
elementos, 6 no hay concepci6n, 6 el ser que nace viene i la
vida por corto tiempo y su organismo es por io comtin raquitic
y enfermizo. Pru6banlo las mujeres negras de la isla de Fer-
nando P6o, que por caso rarisimo tienen hijos con los espano-
les 6 ingleses que allf residen.
Los defensores del cruzamiento son muchos y muchos sus
detractores. Entre sus partidarios mis entusiastas y notables
figura Mr. Ch Aub6. He aqul la nota que insert en el
Boletin de 1a Sociedad de Adimatacidn de la Republica Fran-
cesa:
"En una de las reuniones de la sociedad habl6 Mr. Guerin-
Menneville sore las enfermedades que abruman al gusano de
seda y de los medios pricticos que se podrian adoptar para
hacer frente i un mal que tanto perjudica i nuestra industria.
Mr. Guerin insiste con mucha raz6n sobre los medios preven-
tivos, i los que se ha de conceder indudablemente la preferen-
cia sobre los que pueden considerarse como curativos. Siento,
sin embargo, que nuestro hibil colega no haya fijado su aten-
ci6n en un procedimiento que tuve la honra de indicar, puesto
en prActica por los italianos: hablo del cruzamiento de las ra-
zas. No creo haber dado en ese media un agente infalible
contra todas las afecciones que pueden aquejar al gusano de
la seda; pero creo firmemente que, haciendo de 61 una juiciosa
aplicaci6n, se lograria hacer entrar en vigor ese insecto y ha-
cerle mis apto para resistir i malignas influencias.
Al indicar el cruzamiento como un medio que puede contri-
buir a evitar i los gusanos de la seda la destrucci6n que parece
amenazarlos, no se crea que propongo una medida de aplica-
ci6n tinica y restringida; antes al contrario, intent defender un
grande y universal principio. Con el permiso de los miembros
de la Sociedad, i quienes me dirijo, me propongo examinarlo de
una-manera general, y sefialar los desastres que resultan de las
infracciones de las inmutables leyes de la naturaleza, que impe-
riosamente prohiben las sucesivas alianzas entre parientes, bajo
la amenaza de una completa destrucci6n.
Siempre que los animales, sin excluir de semejante ley al
hombre, abandonados A si mismos en condiciones de restringi-
da secuestracidn, se ven obligados, para corresponder al fin de
]a naturaleza, A unirse entre parientes, resultan en los produc-
tos alteraciones mAs 6 menos profundas: en los mamiferos, una



33
predisposici6n A la caquexia ganglionar y tuberculosa A los hi-
ditides del higado, etc.; en los demis animals, disminuci6n
de la zalla, alteraci6n eu las formas, estado enfermizo, y muchas
veces completa esterilidad. Mis lo que es digno de liamar
nuestra atenci6n es la tendencia harto marcada A la degenera-
ci6n albina, que en tales casos se observa, sobre todo, en los
animals de sangre caliente.
Esa alteraci6n, frecuente en ciertas especies, con dificultad
se encuentra en otras; algunas, en fin, parece que la hayan elu-
dido completamente, si es que 6nicamente se quieren reconocer
albinos allf donde ha desaparecido del todo el color, y donde
la materia colorante se encuentra en deficiencia. Por Io que i
mf toca, y tomando la cuesti6n bajo un punto de vista mis
vasto, tengo por albinos, 6 por lo menos considero en via de
albinizaci6n, una gran parte de nuestras razas blancas, cuyos
tipos son siempre de color en la naturaleza. Lo que di fuerza
i mi manara de ver, es que todas esas razas son mis pequeas,
mis ruines y de mis dificil crianza. Nuestra volateria blanca,
gallinas, pavos y patos, jamis Ilega al estado adulto en las
mismas proporciones numdricas que la volaterfa de brillantes
colored. He visto muchos de esos individuos albinos, y todos
procedian de uniones entre parientes cercanos. Hasta yo mis-
mo lie hecho la experiencia: he hecho producir i mi capricho
albinos, y lo he logrado a la cuarta 6 quinta generaci6n en el
conejo casero, esa pobre victima que tan d6cilmente se presta
A todas nuestras experiencias de historia natural, de medicine
y de filosoffa.
Entre los animals encontramos individuos albinos en nues-
tros parques demasiado estrechos y en nuestros corrales, cuando
la reproducci6n enteramente abandonada i si misma, no recibe
cdirecci6n alguna. En 1848, en el mostrador de un fondista de
Paris, vi expuestos tras los cristales dos gamos albinos, que
procedian de la destrucci6n de la caza que en aquella 6poca
habia tenido efecto en el parque de Raincy. No vacilo en atri-
buir A la causa que acabo de sefialar el estado de 4ichos ani-
males.
Los conejos en sus madrigueras, los hurones en los toneles
en que los tenemos de ordinario encerrados, pasan muy pronto
al albinismo. El 4ltimo de estos animales se presenta aun con
mis frecuencia en el indicado estado que en el que la natura-
leza nos ofrece, hasta el punto que, al describirle Linneo y
despu6s de 61 Cuvier, el primero en su Systema nature y el se-
gundo en el Regne animal, le senalan por caract6res un pelo de
un blanco amarillento y los ojos.rojos, mientras todo nos con-


0



34
duce i creer que nuestro huron no es otra cosa en realidad que
el veso (mustela futoius) desde largo tiempo domesticado.
Los pavos reales, faisanes y pintadas (gallinazas de Indias),
(r) que nosotros pose"mos 6nicamente como ornato de nuestras
casas de campo, y que contamos en reducido ndmero, se albi-
nan tambi6n muy prontamente. Yo poseo, y tengo actualmente
en mi casa, pintadas de plumaje matizado de blanco que pro
vienen s610 de una tercera generaci6n, y probable es que, si no
pongo remedio A esa iniciada alteraci6n cambiando los machos,
este mismo verano 6 el siguiente, he de tener albinos completos.
La singularidad del pasaje al blanco por intermediaci6n del
negro, es un fen6meno muy digno de atenci6n.
La degradaci6n albina no es exciusiva de la domesticidad
de los animales; se encuentra tambidn igualmente en la natura-
leza, en donde, sin ser frecuente, no es con todo muy rara.
Aunque el albinismo debe ser generalmente rechazado de
nuestras crias, hay, sin embargo, casos excepcioiales, en que
el hombre puede sacar de 61 un gran partido para obtener un
producto mis buscado 6 de un precio mis subido pero en el
caso en que los indivfduos deban ser conservados, es preciso
que con sabidurfa se dirija y se sepa contenerlo A tiempo.
Tenemos todavia un ejemplo del partido que se puede sacar
de los animals degenerados, en esas crias de volateria blanca
practicadas en grande escala por ciertos cultivadores de la Brie,
con el casi exclusivo objeto de sacarles las plumas dos veces,
y con frecuencia hasta tres, en el curso del ano, y vender esos
despojos A precios que superan por to com n el precio del ave
vendida como alimento. Hasta puede darse el caso en qu
haya una necesidad de provocar el albinismo, cuando, por
ejemplo, A fin de procurarse un producto enteramente especial,
el sacrificio del animal es indispensable, como sucede en el
empleo del cuero de conejo blanco, bien en clase de forro, bien
afelpando el pelo para la sombrererfa.
De todo Io aqui apuntado y demAs que contiene esta intere-
sante Memoria, concluye el autor de ella que "sin cruzamientos
ninguna especie de animates puede resistir, y debe necesaria-
mente desaparecer; que de las alianzas sucesivas entre parientes
cercanos se sigue el albinismo, que tal vez no reconoce otra
causa que 6sta; que debemos con gran cuidado evitar este titi-
mo grado de degradaci6n fisica del animal, y que podemos
siempre evitarlo en nuestras crias de animals, supuesto que


(x) Gallina de Guinea (Numida-meltagris. Linneo.)


0-1


35
para ello basta nuestro querer y tenemos siempre A nuestra
,nano los medios para ello necesarios."
D. Buenaventura Arag6 copia 1o trascrito en su interesante
obra "Gallinas y demis aves de corral" y dice Jo que sigue:
"Nosotros, a nuestra vez, debemos recomendar A nuestros
lectores, que la cria de gallinas u otras aves de corral quieran
dedicarse, que no echen en olvido las ideas que en esa Memo-
ria se contienen sobre el albinismo y los prudentes consejos
que para evitarlo se dan en ella. Los consejos generales que
nosotros hemos dado, tienden ya de suyo A este fin, como uno
de tantos males contra los que procuramos precaver los galli-
neros. Debemos, con todo, hacer observar que no se vaya tan
allA en las precauciones contra el albinismo, que caigamos en
ia pueril mania de verlo donde quiera que asoma un color 6
una mezcla de color blanco. El determinar cuando se da 6 no
un verdadero caso de albinismo, no es tan ficil cosa como A
primera vista parece: la misma Memoria extractada Io indica
bien claro. La regla mas segura para asegurarse de su verda-
dera existencia, se debe buscar en las noticias que se debe pro-
curar adquirir, de si han existido entree los ascendiente de los
animales cuyas buenas condiciones tratamos de examinar, los
ayuntamientos entre cercanos parientes: que cuando se trata
de conocer las cosas a fondo y en su intima naturaleza, 6sta es
la que conviene examinar, no los ascendientes, que son cosa
secundaria; y claro esta que el modo mas seguro de venir en
conocimiento de la verdadera naturaleza de todas las cosas es
el estudiarlas en sus causas.
Y creemos del caso descender A estos particulares porque,
por 1o general, se puede proceder sin ninguna prevenci6n con-
tra el color, cuando se trata de escoger buenas aves de corral.
Tan buena ponedora suele ser la gallina negra como la blanca,
la rubia como la gris, etc., sin que se encuentre sensible dife-
rencia en la calidad de los huevos; unas y otras suelen ser bue-
nas madres y procrear buenos hijos. No nos atreverfamos a
asegurar que el blanco de la gallina es siempre un principio de
,degeneraci6n y que no puede haber gallinas primitivamente
blancas de su naturaleza.
A lo dicho por el Sr. Arag6 agregaremos nosotros algunas
observaciones.
El albinismo, i nuestro parecer, no proviene del color; Io
mismo nacen seres albinos en las aves blancas que en las ne-
gras; proviene de debilidad orginica, y tiene su principio en el
feto por falta de concurrencia de la materia colorante y de la
sustancia oleosa con que las aves dan lustre y brillo A las plu-



36
mas. Es un accidente raro y casual; jamAs ha habido una raza
de aves albinas, ni pueblos albinos, ni cuadrdpedos albinos par
trasmisi6n y herencia.
En el hombre imprime cierta blancura especial en la epid6r-
mis; pero no dana, ni las aptitudes fisicas, ni las intelectuales,.
s6lo A veces el 6rgano de la visualidad. Esto lo decimos porque
hemos visto un albino, corpulento y bien formado en Boni
(Africa), en medio de sus compatriotas color de 6bano; era como
un frijol blanco en un saco de frijoles negros. Se habfa dedicado
A ]a pintura y estaba i la saz6n pintando los hijos de un mag-
nate, muchos de los cuales tenfan el cuerpo, cubierto de precio-
sos dibujos con bellas flores de colores resaltantes. Este pintor
si hubiese sido llevado A Italia hubiera llegado a ser un grant
artista.
Los albinos suelen nacer con pintas blancas y negras.
4SerA en este caso una variedad del vitilogo, 6 una compli-
caci6n con esta enfermedad?
No nos detendremos en esta investigaci6n, que exige mayor
competencia cientifica que la nuestra y nos desviarfa de nuestro
principal asunto. Adems, Mr. Ch. Aub6 se equivoc6 al creer
que el cruzamiento darta vigor al Bombys mori. La muscardina,
padecimiento que aniquilaba A este lepidoptero, proviene del
hongo Butrytis basriana, descubierto por el inmortal Pasteur,
quien hall6 el medio de combatirlo, salvando asi de una total:
ruina, que se crefa inevitable, una de las industrias mas podero-
sas de Francia, la fabricaci6n de la seda. *1fHonor A la cienciar
iHonor al hombre mis grande de este siglo, Luis Pasteur!
En las plantas el color proviene de los rayos solares; la clo--
r6fila sin ellos no adquiere el verde, sino que lo pierde. Una
planta encerrada en un cuarto, privada absolutamente de la
luz, languidece y sus hojas se ponen blancas; pudiera decirse
que se albina. El hongo crece, sin embargo, lozano en la os-
curidad; pero esto es por efecto de su propia naturaleza; si se le
pusiese al sol siempre serfa blanco, por la misma ley que son
verdes las hojas de los Arboles, blanca la garza y negro el cuervo.
La garza es blanca desde el principio de la creaci6n, y jams
ha degenerado. Las hay tambi6n azul celeste y azul turquf;
mis estas no se han mezclado con aquellas.
Tampoco han degenerado las variedades de palomas silves-
tres y caseras que nacen por pares, procrean entre hermanas, y-
muchas bandadas son blancas.
El albinismo no es trasmisible de padres A hijos. Dos aves
albinas producen aves negras, pintadas, rojas, etc. No nos pa-
rece que haya una diatesis marcada y que confirme en esto la.



37
ley del atavismo; se han visto cuatro hermanos albinos; pero ha
.sido un suceso fenomenal (r).
Los criadores harln bien- en no desechar el blanco, y en
-adoptar la selecci6n para la cria de la gallina com6n, y cruzar
algunas de 6stas, las mis corpulentas y gallardas, con las razas
enormes. Estas pruebas son sumamente tiles y pueden condu-
cir 6 la fijaci6n de una variedad valiosa. eQui6n, ademAs, no
tendri en un establecimiento en grande varies departamentos
para la raza pura Dorking, inglesa, cuya came es tan delicada;
la de Houdan, de que hemos hablado; la gran malaya, que sus
individuos alcanzan por lo comin dos pies de alto y se logran
hasta de mis de una vara castellana; la raza de Crevecoeur, de
care tan exquisita como la de Dorking y cuyos pollos se ponen
en ceba i los tres meses y a los quince dias pueden figurar en
la mesa del rico gastr6nomo como una ave de gran tamafno, y
tienen A los cinco meses la hembra seis libras y el macho ocho
-6 nueve, etc.?
Esta raza de Crevecoeur cruzada con la cochinchina, dice el
Sr. Montellano, "di mestizos magnificos de una corpulencia
algunas veces mayor que la de los grandes gallos de las razas
orientales."
Poseer una variedad particular debe ser el objetivo -del ilus-
trado agricultor que dedique sus capitales y su atenci6n A la
cria de gallinas, y repetimos que hoy se pueden obtener los
tipos mAs bellos en el pats y fijarlos por medio de la selecci6n.

CAPITULO XIII.

Como debe ser el gallo padre.

E1 gallo padre, dice el comentarista de Herrera, "debe tender
Buena talla, cuello erguido y cubierto de muchas plumas bri-
ilantes; el pico corto y grueso, las orejas grandes y blancas; las
barbas de color de grana muy encendido; la cresta del mismo
color, grande y gruesa; las patas firmes, grandes; con buenas
ufias, y un fuerte espol6n en cada una; los muslos gruesos,

(r) "En Cartagena de Indias, en la hacienda de Majates, una negra,
casada con un negro, ambos esclavos de dicha hacienda, hasta el aflo de
1738, llevaba ya de siete A ocho partos, pariendo interpoladamente ya ne-
gros, ya blancos, de una blancura algo fastidiosa, por ser excesiva; de pelo
asortijado y tan amarillo como el mismo azafran: cuatro han sido los que ha
parido de este color, y los otros son tan negros como sus padres. (Ilistoria
natural, civil y geografica de las naciones situadas en la ribeta del rio Ori-
noco, pot il Padre Ftay 7os Gunilla.)




38
largos y bien poblados de plumas; el pecho ancho, las alas
fuertes y la cola grande y encorvada en forma de hoz. Su as-
pecto, sin ser feroz, debe ser arrogante y severo, cual conviene
A un amante d6spota en medio de un serrallo flumeroso: tam-
bidn ha de ser valiente y gran madrugador."
Esta pintura di6ere en algunos puntos segtin las razas.
El buen gallo padre, en fin, es aquel que puede pisar en un.
dia hasta 50 gallinas; es este un animal muy lubrico.
Desde que se le suelta entre las hembras debe v6rsele prodi-
gAndoles las demostracioaes de su amor, gallardo y afectuoso;
el que permanezca frio 6 indiferente no sirve para gallo padre..

CAPITULO XIV.
Sobre la conveniencia de disminuir los gallon en cierta 6pocat
del ano.
Parece cosa averiguada que retirados los machos la fecun-
daci6n se extiende hasta a diez buevos tiles para incubar
Con gallo 6 n6, las gallinas ponen el mismo nimero de huevos,.
pues los Ilevan de por si en el ovario de manera que en la es-
taci6n en que no es provechoso criar pollos lo mejor es retirar-
los gallos padres, especialmente los viejos, ahorr.ndose el gasto-
de alimentaci6n, y reponerlos oportunamente con j6venes de-
dos anos que es la edad de la gran virilidad, la cual dura en
toda su fuerza unos dos anos mis; asi es que el criador sacari
del gallinero todo gallo que pase de cuatro anos y en ning6n
caso los capones buenos criadores 6 incubadores.
Advertimos que en los cochinchinos la potencia reproduc-
tora dura cinco y seis anos.
Cr6ese que los huevos no fecundados duran mAs tiempo. In-
dudablemente son mAs agradables que los fecundados.

CAPITULO XV.
Como debe er la gallina.
Para la cria de las gallinas comunes, segun el mismo comen-
tarista, "deben preferirse las que tengan la cabeza gruesa y alta.
la cresta muy colorada y caida de un lado; el cuello grueso; el
pecho ancho; el cuerpo grueso y fornido, las piernas amarillen--
tas y la pluma de cualquier color.
Las pollas se conocen en la cresta, que es mAs pequena y
delgada que las de las gallinas, y en las patas, que estAn lisas



39
y suavesi pero lo que mis las distingue es la disposici6n de las
plumas mmediatas al ano, cuya parte termina en punta; y en
proporci6n que van poniendo y envejeciendo, la masa de las
plumas se aparta y presenta una forma casi cuadrada..
Las gallinas tienen espolones, pero muy cortos; si a alguna
le crecen, como suele suceder aunque es muy raro, se le debe
echar del corral porque se hace quimerista. Hay tambi6n ga-
llinas que cantan como el gallo y son poco ponedoras.
Las pollas no principian a poner hasta que tienen un ano
(en Cuba ponen A los nueve meses) Swamerdan limita A cuatro
anos la fecundidad de la gallina; sin embargo de que este tiem-
po parece demasiado corto, es cierto que las gallinas son abso-
lamente esteriles en los 6ltimos afos de su vida, y que en las
viejas se halla el ovario tan escondido que muchas veces cuesta
trabajo descubrirlo; asi conviene, como aconseja Herrera, no
tener gallinas que pasen de tres anos y cuando mas cuatro."
Estimamos que debe hacerse una excepci6n de esta regla
con aquellas que son muy buenas incubadoras y criadoras, 6
de razas ex6ticas que se deseen propagar. En estas razas hay
varias en que la infecundidad no es tan temprana. No puede
establecerse una regla invariable para todas las razas, ni aun
para los individuos de una misma raza 6 variedad.

CAPITULO XVL

Capones criadores de polos.

Los capones pueden ensenarse 6 incubar; mas son preferibles'
las pavas; se les estima mucho ms como criadores. Despus
de la castraci6n, dice el Sr. Casas Mendoza, "se ponen flojos,
tristes y melanc6licos, avergonzados y confusos. El cap6n pa-
rece sentir durante algdn tiempo el origen del vigor y de sus
placeres; se diria que siente toda la importancia de. la p6rdida
que ha sufrido; de aquf el no tratar de presentarse A las gallinas
durante algunas semanas. Repudiados por los gallos, despre-
ciados por las gallinas, se les puede hacer adoptar con pasi6n
y carino A los polluelos, y entonces intenta aprender el cloqueo
para que le entiendan. Mas para lograrse esto necesita recibir
el cap6n cierta educaci6n, la cual es tAn sencilla como facil
Antiguamente se les hacia beber vino, 6 se les alimentaba con
pan mojado en vino 6 aguardiente, emborrachindolos de este.
modo., Puestos en este estado, se les coloca en nidos cerrados
colocados en un paraje oscuro. A las dos 6 tres horas de suefo



40
de la borrachera, se coloca un polluelo debajo de 61, y al des-
pertarse le sorprende el sentir debajo de si el polluelo, cuyo piar
continue comprende, y aquel procura recibir el-calor metidndose
debajo entre sus plumas. Sea por la causa que quiera, lo cierto
es que el capon no hace el menor movimiento agresivo, se estA
quieto temiendo sin duda espachurrar 6 maltratar al amigo
pequeflo de su casta, cuya presencia inesperada parece que le
sorprende con placer. Cuando de este modo ha adoptado un
polluelo se le dan muchos sucesivamente; pero siempre en la
oscuridad. Seg4n su corpulencia, se le pueden dar hasta
tremta.
Algunos capones aprenden con dificultad A cloquear, y se
suple ponidndoles al cuello un cascabel: los pollos no tardan
en entender qu6 es lo que quiere decir este pequeffo ruido.
El capon que despuds de castrado estaba en el corral triste y
humilde, se presenta fiero y altanero con su sdquito, y tiene el
suficiente valory energfa para defender A sus hijos adoptivos.
Hace todo g6nero de investigaciones para facilitar alimento A
los polls; con el mayor cuidado descorteza un grano de avena
para no dar mis que la almendra.
Otro medio de educar A los capones conductores, consiste
en arrancarles las plumas del vientre y pegarles en este sitio
con ortigas 6 untarlesaguarrs para producirun escozor y calor
apreciables, parecido el filtimo al que da la red vacular pectoral
de la gallina que incuba. Para librarse de este escozor y calor
excesivo, el capon tapa al polo y experimenta por su contacto
sumo placer para desarrollar pronto en 61 el sentimiento de la
paternidad.
Hay un medio muy sencillo, y puede emplearse en grande en
]a crfa de pollos, que consiste en colocar en una habitaci6n una
gallina con sus polluelos; se la meterA en un canasto 6 cudvano.
Los pollos pueden salir al trav6s de los mimbres 6 del enrejado,
mientras que la madre se ve obligada a permanecer encerrada.
Se meten en el mismo cuarto tantos capones como se quieran
ensefiar A ser conductores. El cuarto no tender travesaros
ni nada A donde no puedan subirse los capones. Colocados 6stos
del modo aconsejado, escuchan y entienden el cloqueo de la
madre, el cual no tardan en imitar. Toman grande interns por
los polluelos, se echan alrededor'del canasto, llaman A los po-
llos, procuran atraerlos hacia sf por un grito de llamada y con
el pico, y 6stos se meten debajo del vientre para calentarse.
En menos de dos 6 tres dias todos los capones saben cloquear,
todos sienten el placer del pulm6n de los polluelos, y todos
quieren socorrer A los hijos adoptivos."



41
CAPITULO XVII.

Pavas criadoras & incubadoras.

Las pavas, como dejamos dicho, son mxs tiles que los ca-
pones en los gallineros; sirven no solo para criar sino para
empollar.
Pueden sacar hasta cuatro tonadas una despues de otra; pero
al finalizar se hallan sumamente aniquiladas y mueren. Noso-
tros, sin embargo, creemos que no morirfan si hubiese un gran
cuidado en su alimentaci6n y se les curasen los Acaros y piojillo
dAndoles un baffo de aguardiente con alcanfor cada semana 6
untAndoles el cuerpo de alguna grasa, y no olvidando asear
los nidos y mudarlos poniendo otros nuevos y quemando los
antiguos.
Nada es mejor que echar palillos de tabaco en los nidos.
El autor que hemos citado dice: "En muchos sitios se sirven
de las pavas, no solo para conducir pollos, sino para incubar-
los. .Por medio de un alimento excitante y un local caliente,
tienen las pavas una tendencia A incubar muy temprano. Como
los polls precoces se venden siempre bien, se excita A las pa-
was a6 que incuben, de esta manera:
Se les arrancan las plumas del vientre, se les da con ortig as
6 se las frota con un poco de aguarrAs; terminada la operaci6n
-se las emborracha con vino 6 aguardiente y se las coloca en
un nido hondo que est6 en la oscuridad. Se colocan algunos
huevos en los nidos, y con una varita se las pega con suavidad
en el dorso para que se agachen. La frescura de los huevos
les es muy grata: la pava no tarda en demostrar el amor ma-
terno, incubando con tal asiduidad que por lo comin se dejarfa
morir de hambre si no se la vigilara para evitar las consecuen-
cias de este exceso de celo, obligAndola A que coma.
Una pava puede incubar hasta 30 huevos. Si no fu6semos
tan abandonados, si se hubiese reflexionado sobre la mucha
salida que tienen los pollos tempranos y lo bien que se venden,
es seguro que en los corrales de las poblaciones de grande
consume y pueblos pr6ximos, se harfa A las pavas que incuba
ran y criaran los pollos, dejando grandes utilidades.
Cuando una pava ha sacado una pollaz6n, se la deben quitar
los hijos para que continue con otra empolladura, una tercera
_y algunas veces hasta la cuarta. Una ocupaci6n tan penosa y
tan asidua, exige que al animal se le cuide mucho: se la obli-
garA A que se levante con mAs frecuencia, y si no come lo su-
-iciente, se le darA de comer. A pesar de estos cuidados, la




42
pava enflaquece considerablemente, y algunas veces muere
despuds de haber dado vida A mas de 1oo pollos.
La educaci6n de las pavas conductoras de pollos se efectda.
del mismo modo que para acelerar su incubaci6n; pero en vez
de dejarlas incubar se reemplazan los huevos que hanadoptado,
por polluelos.-La pava; cree haberles dado vida, y esto basta:
para que tenga el mayor cuidado. Se da i cada pava conduc-
tora hasta sesenta polluelos; se la pone un cascabel al cuello, y
cuando los pollos son bastante fuertes se le puede dar mAs,
libertad, cosa que no es dable hacer con las ,gallinas."
Como se ve, son muy apreciables las cualidades de las pavas..
Nosotros somos de opinion que jams pasen de dos, y cuando
mAs tres, las vecesque se les pongan A incubar, si han de ha--
cerlo sin interrupci6n, pues su persistencia en permanecer en
el nido las extenna de modo que al fin sucumben. Prescindiendo"
de Lo que tiene de inhumano el sacrificarlas con el sufrimiento
largo y terrible del hambre, de la inanici6n, no credmos que sea
un buen cAlculo, mirado el asunto bajo el punto de vista utili
tario, puesto que 6. la segunda 6 tercera empolladura puede
dejarseles gozar los placeres de la maternidad y salir con sus
manadas de pollitos, y una vez que los crien comenzar de nuevo
otra serie de empolladuras, que para entondes habrAn adquirido
la suficiente fortaleza.
Con este sistema no se perderfa el valor de la pava, y se
obrarfa con espiritu de caridad. El hombre debe ser siempre
justo, compasivo y agradecido con los animales. El es el dios
de estos seres, que se hallan bajo su poder y que tanto contri
buyen A su dicha. No podri ser aceptado como bueno, sino-
coma malo y cruel, explotar un sentimiento tan noble, tan
grande, tan digno de respeto, como el de la maternidad, y ex-
primirlo hasta el punto de hacer morir A la madre sin que vea
el fruto de sus privaciones y sus penas.

CAPITULO XVIII.

Reconocimiento do los huevts.-Preocupaoiones.

Nos parece muy acertado el consejo de Herrera de que at
cuarto dfa de echada una gallina se reconozcan los huevos at
trasluz. Si estAn opacos han empollado; si esthn transparentes-
estAn hueros y deben quitarse del nido para que no se pierdai
la suma detalor del espacio que ocupan; Plinio dice que se
pongan otros; pero si esto se hace, como observa el mismo.




43
Herrera, tardaran en picar los pollos la cascara esos mismos
cuatro dias y la gallina los dejara.
El m sTho Plinio escribi6 que deben colocarse en los nidos
pedazos de hierro y de laurel para preservarlos de los efectos
del rayo. Como Herrera vulgariz6 en Espana esta creencia las
labradoras de aquella naci6n no echan jamAs una gallina olvi
dando el pedazo de metal. Esta es una preocupaci6n, come
otras muchas, y en todo caso producirfa efectos contrarios
los deseados; el hierro no ha sido preservativo de la electrici-
dad sino despu6s de que Flanklyn invent6 el para-rayos; La
chispa eldctrica funde los metales, y es claro que penetrando
en una pieza ira con preferencia donde est6 el pedazo de hierro-
y dard muerte a la gallina. Respecto al laurel, nd posee, como
creian los antiguos, la propiedad de alejar el rayo. Tal vez fu6
invenci6n de los poetas, para expresar en el lenguaje figurado
que aleja la desventura; es tambidn todo lo contrario, la gloria,
que el laurel simboliza, trae la envidia, y pocos son los grandes-
hombres que la han gozado en vida y a quienes sus contempo-
rineos han hecho justicia.
Es tambi6n una preocupaci6n esperar ciertos dias de la se-
mana, la menguante 6 la creciente; la 6poca de la incubaci6n
la senala la naturaleza, y es aquella en que la gallina se enclueca.
y deja de poner; ella misma forma su nido para cumplir la ley
de ]a reproducci6n.
Los huevos de las pavas 6 sean guanajas se reconocen 6 los
ocho 6 diez dias. Si tienen un punto negro encima darn pa-
vipollos, si estin claros deben desecharse; estos y los de gallina
pueden comerse.

CAPITULO XIX.
Alimentos.

He aquf un punto digno de la mayor 3tenci6n:
Muchas victims hace el exceso en la comida, y muchas Ia
escasez; aquel trae la apoplegia, la indigestion, la diarrea, el em-
buchamiento, y 6sta la falta de "nutrici6n y una marcada ten-
dencia A contraer gran ndmero de padecimientos.
Es muy util establecer una regla que sirva de gufa a las j6-
venes encargadas de los gallineros para que huyan de ambos
extremos, y nos parece que esta es la mejor: debe darse al ave
que no esti en ceba, todos los dias, lo necesario para llenar lasi
dos terceras partes del buche, y nunca lo suficiente para que 16
llene de un todo.



44-
Su primer comida sera al amanecer; la segunda a las cuatro
6 A las cinco de la tarde, segun la estaci6n. Las que estin en
ceba comerin tres veces al dia, con mas abundancia; pero sin
llegar A la repletura; en las que no lo est6n es perjudicial la
crasitud tanto como la extenuaci6n; hay que sostener en
ellas un t6rmino medio, sin imponerles jamAs la pena del
hambre.
No deben darse constantemente granos, ni tampoco vegeta-
les verdes y viandas, sino alterfiando; poro somos de parecer
que todos los dfas, en la mafana, sera muy provechoso que
coman algun maiz, aunque sea una pequena cantidad cuando
se les repartan plAtanos, boniatos, etc.
El maiz es muy sano, y debe adoptarse siempre para las ce-
;bas. Le sigue en cualidades nutritivas el millo.
En Francia para el sustento ordinario se hace una pasta de
patatas hervidas, mezcladas con sangre muy sustanciosa; en
Cuba puede hacerse con patatas, boniatos, 6 platanos.
Las viandas se dan cocidas y con alguna sal.
Los animales muertos de enfermedades contagiosas no se
aprovecharan para las gusaneras; algo diremos mas adelante
-sobre este importante asunto.
El lugar de la comida, de que hemos hablado en el capftulo
sobre los patios, debe estar en el del gallinero, y ser compacto,
,de suficiente extension y muy limpio. No estarfa mal dentro
del edificio, principalmente en los meses de lluvia, siempre que
haya el cuidado de barrerlo antes del reparto de la comida.
'Tiene en ese lugar la ventaja de que se dejan encerradas las
gallinas con huevo, luego que acaban de comer, y se permite A
las demAs la salida al parque.
Las patatas, plAtanos y boniatos cocidos, se traerAn al galli-
nero en varios dep6sitos de madera, que tendrn su borde, y
se deben formar con tablas; tambidn se pueden hacer con raiz
delagiiey (Ficus Indica), 6 de cedro, enterizos; seran como unas
bateas, s6lo que pueden ser cuadrados y basta que el-borde
tenga dos y media pulgadas; mientras mAs grande mas c6mo-
damente subirin en ellos las gallinas con lo impaciencia que les
es natural. Estos dep6sitos los aconsejamos para el mayor aseo;
pero si el piso es de excelente hormig6n y muy limpio, pueden
suprimirse.
El maiz, el millo, 6 cualquier otro grano, debe regarse en
ese lugar, como si fuese una lluvia. Si as! no se hace, las mAs
audaces y fuertes seran las aprovechadas, y las d6biles queda-
rAn sin raci6n.
El comej6n se trae del campo, se divide en pedazos el mon-



45
t6n de celdas, y al momento salen las hormigas, se riegan por-
el suelo, y las gallinas se las van comiendo sin dejar una; es
para ellas un apetecido manjar, y a los pollitos les hace mucio-
provecho. Convendria esparcirlo en el patio, no dentro de la
casa, porque las que escapen de estas hormigas formarin colo-
nias que destruirin la madera.
Las frutas del monte, con las cuales viven los pajaros, son
todas adecuadas para alimentar las gallinas.
La cana de azdcar dividida en pedacitos la comen con pla-
cer, y nos figuramos que dar sabor grato i las cares; se--
ria un trabajo improbo prepararla; mis en caso de una grand
sequoia hay que aceptar ese trabajo, que se simplifica con el.
aparato usado para triturar carnes y huesos. Con calas s61o,
puede sostenerse un gran gallinero durante un periodo de es--
casez de grants.
Cuando se corten los ,racimos de platanos, se traern al par-
que el tall y hojas, se dividirin en pedazos, y se les echara a
las gallinas. Para hacer esto, se iran desprendiendo las limi-
nas del tall. Les agradan sobremanera, con especialidad la.
vena central de la hoja, que es la prolongaci6n del peciolo,
mejor dicho, del peddnculo floral. En todas las cavidades ce-
lulares de esta planta hay un liquido cargado de tanino muy
saludable 6 esta ave.
El agua, como lo tenemos dicho, no debe faltar en distintos
puntos del patio y del edificio; debe ser pura y renovarse una-
vez al dia en invierno y dos en verano. La sed origina muchos
padecimientos y es tan horrible como el hambre.
No se olvide echar arena en el suelo en el departamento de-
los pollitos tiernos. Describiendo como deben ser los parques
hemos dicho que es indispensable hacer escavaciones y llenar-
las de arena fina y gruesa. Esas escavaciones, que aparecerin
en distintos lugares, son sumamente provechosas porque las.
arenas son elements nutritivos, y sirven A las galliniceas para
facilitar la trituraci6n en la molleja de los granos que pasan 6..
ella reblandecidos con la humedad del buche.
La persona que quiera convencerse de lo dtil que es este
consejo, abra la molleja de cualquier ave dom6stica 6 silvestre,.
y very que tiene dentro arenas, Io que es una prueba de lo ne-
cesarias que son al organism de esos animales. Siempre se
debep seguir las indicaciones de la naturaleza.



46
CAPITULO XX.

Incnbaci6n natural.-Evoluciones del gdrmen.

Tan grande es la pasi6n del ilustrado pueblo ingl6s A la ga-
Ilinicultura que no ha faltado en 61 quien escriba un libro solo
para explicar c6mo deben recogerse los huevos de los galli-
neros.
Si se ha hecho esto, que A primera vista parece una escentri-
cidad dcuantos libros podrian escribirse sobre el fen6meno ad-
mirable del desarrollo del g6rmen en el huevo? Nada hay tan
curioso como la escala ascendente que va recorriendo hasta ad-
equirir completa forma.
Oigamos al afamado veterinario norte-americano Mr. Ro-
bert Fennings, que ha observado esas evoluciones:
"El periodo de incubaci6n es de tres semanas, aunque hay
pollos que nacen A los i8 dias. Cuando la gallina nose echa
con constancia durante los dos 6 tres primeros dias, 6 al prin-
tipio de la primavera, tarda algunas horas mis en sacar; pero
si es constante y la temperatura es caliente, se adelantara poca
cosa. Se sabe de pollos que han nacido A los 27 dias.
Quizis no carezca de inter6s saber los cambios porque pasa
el huevo durante el periodo de incubaci6n A las doce horas
se ven ya vestigios de la cabeza y del cuerpo del pollito: al fin
del segundo dia toma la forma de una herradura, aunque toda-
via no se distingue nada rojo que indique sangre. A las cin-
-cuenta horas, se ven dos vesiculas de sangre que son los rudi-
mentos del coraz6n, una de las cuales es encorvada en forma
-de nariz y visiblemente pulsitil; a las setenta horas, se ven ya
las alas, y en la cabeza, el cerebro y el pico en forma de tu-
berculitos; hicia fines del cuarto dia el coraz6n esth ya mhs
formado; al quinto se distingue el higado, y al cabo de 130
horas empiezan los primeros movimientos voluntarios; en siete
horas mis aparecen los pulmones y el est6mago: en otras
cuatro' los intestines los lomos y la quijada superior. Al
cabo de 144 horas se pueden notar dos gotas de sangre en el
coraz6n; en siete horas mis se nota en el cerebio alguna con-
sistencia. A las 190 horas el pico se abre y aparecen los mfs-
culos del pecho, y seis horas despu6s empiezan A formarse
las costillas por detris. Al cumplirse 236 horas el pico toma
un color verde, y si se saca entonces el pollito del huevo, se
le v6 mover. A las 264 horas aparecen los ojos; a las 288 es-
tin completas las costillas y & las 331 el bazo se aproxima al
est6mago y los pulmones al pecho; A las 355 cierra y abre el


I



47
pico con frecuencia. A los i8 dias se oye el primer gritico del
polio, que gradualmente aumenta en fuerza hasta que puede
salir de su prisi6n.
A los 21 dias, poco mis 6 menos, el polo sale del huevo.
Para romper la ciscara tiene un tuberculito c6rneo sobre el
pico, mis duro que Este, tuberculito que cae A los dos 6 tres
dias de haber nacido.
El polo esti enrollado dentro del huevo como una pelota,
con la parte anterior hicia la estremidad mis ancha, siendo el
pico el mis elevado y el tuberculito casi tocando i 1. cascara.
Los primeros golpes que el pollito di con el pico en la cAs-
cara produced una rajadura, mis cerca de la extremidad gruesa
que de la punta, y entonces se dice que el huevo esti picado.
Despu6s de esto el pollito da vueltas alrededor gradualmente
de izquierda 6 derecha, picando sucesivanente de una manera
circular, nunca oblfcua. Todos no logran obtener este resul-
tado en el mismo tiempo; algunos pueden completar la obra
en una hora, otros necesitan dos 6 tres, aunque el tiempo mhs
general es de medio dia. Otros, sin embargo, emplean un dia
4 mis, y muy raras veces dos. Algunos tienen que pasar mis
trabajos que otros, puesto que todas las cascaras no son igua-
les en espesor y dureza.
Cuando los pollitos no pueden salir ficilmente, se les puede
dar una pequefia ayuda; pero la dificultad esti en saber cuando
debe dirseles, y como, porque cualquier movimiento brusco
para romper la cAscara, sobre todo hicia abajo, es acompanado
con frecuencia de un derrame de sangre, dificil de contener.
Mejor es no intervenir, hasta que no se vea que una parte de
la nidada ha nacido hace tiempo, y que los otros no pueden
lograr salir del huevo. Entonces se ver que todos los lfqui-
dos que el huevo contenia, yema y clara, han sido absorvidos
por el pollito, y que solo la debilidad es la que le habfa impe-
dido salir. Las causas de esta debilidad son varias: A veces
insuficiente calor por hab6rsele echado muchos huevos 6 la ga-
llina, otras debilidad primitiva de la wancha germinativa; pero
con mis frecuencia, haberse empleado huevos recogidos y
guardados.
Las probabilidades de criar estos pollitos son muy remotas;
pero si sobreviven las primeras veinte y cuatro horas, pueden
considerarse salvados."
He aqul justificada la utilidad del libro del agr6nomo ingl6s
sobre recolecci6n de huevos; si no se dejan dias en el. nido
donde varias gallinas estin poniendo; si se apunta en los mis-
mos huevos la fecha en que se recojieron, se llevan en un ces-



48
to, se colocan en lugar seco y ventilado, y se ponen los de um
mismo dia cuando se eche la gallina, sin dejarlos envejecer,,
sino que sea A los qnince dias cuando ms (ojalU lo fuesen al
siguiente de hecha la recolecci6n) es seguro que los pollitos
nacerAn todos A un tiempo sin que sea tan penoso para la ma-
dre su nacimiento, ni haya tantos peligros para los mismos-
pollitos.
En un gran establecimiento la falta de estos cuidados trae alp
cabo del aflo una p6rdida considerable.

CAPITULO XXI.
Incubaci6n artificial.-Los mejores aparatos hasta el dia.

El Egipto se present en la Historia como un pueblo verda--
deramente admirable. No solo domin6 casi todo el mundo
conocido en los dias de su mayor apogeo y tuvo inonarcas
.como Sesostris y AmAsis, sino que cultiv6 todas las ciencias,
produjo los mss grandes sabios y elev6 la agricultura A un gra-
do de esplendor increible.
Tan acertadas fueron sus pricticas agricolas, A pesar del
azote de la langosta que arrasaba peri6dicamente sus campos,.
que aun despus de hallarse en decadencia fu6 por seis siglos.
el granero de Roma.
Entre esas prActicas la mhs digna de atenci6n es el arte de
incubar por medio de hornos, arte tan perfeccionado que pro-
ducia al ano mAs de trescientos millones de pollos.
Hoy el Egipto, el poderoso Egipto, es un reino insignificant
tributario de la Sublime Puerta y hundido en las tinieblas de la
ignorancia; sin embargo, aun se sacan de sus horns unos trein--
ta millones de pollos anuales.
Los ingleses hicieron en distintas fechas inauditos esfuerzos
por establecer ese sistema de incubaci6n artificial en su pais;
pero indtilmente, por lo que se lleg6 hasta A career que el clima
de la tierra de los Faraones es el principal agente para el desa-
rrollo del g6rmen contenido en el huevo.
Los franceses por su parte trabajaron sin descanso en el mis-
no sentido; la canalizaci6n del Itsmo de Suez, que une el Me-
diteraneo con el mar Rojo, llevada A cabo por Mr. Ferdinand
Lesseps, atrajo A la ribera africana gran numero de aquellos,,
entre. los cuales no faltaban hombres eminentes, y es claro que
pronto estudiaron el asunto en todas sus fases con el mayor
entusiasmo, atraidos por el inter6s de la ciencia y por la utili-



49
dad que debfa producir A ]a Francia un medio tan espedito de
criar sin gallinas ni pavas.
Se habfan echo antes, desde 1415 reinando Carlos VII, re-
petidos experiments en Ambais por cuenta del Estado; pero
todos sin fruto. El c6lebre Reaumur fu6 el primero que sac6
pollos en Europa poniendo los huevos en barriles y cubridn-
dolos con esti6rcol en fermentaci6n, que renovaba, sacando
todos los dias veinte minutos al aire los huevos para imitar A
la gallina, y su sistema, tan econ6mico, aun tiene partidarios.
Mr. Castelo invent un aparato; otro Mr. Minasi, pero de gran
cost. Vinieron despu6s los de'Mr. Carbonicier; Mr. Echoreder,
Mr. Brindley, del cual se hacen grandes elogios, y dltimamente
los de Mr. Adrien y Tricoche, Roullier Arnault, Voitellier, etc.
La importancia de este asunto nos obliga a aducir datos pa-
ra que las personas que emprendan puedan con cabal conoci-
miento formar un juicio exacto de to que deben practicar, pues
tener conciencia de Jo que se hace es la primera condici6n de
todo negocio para que alcance un 6xito feliz, mAxime tratin-
dose de cosa nueva y no estudiada.
Tomaremos el hilo del asunto desde su principio con relaci6n
a los renombrados hornos del Egipto, A fin de que vea el lector
que la incubaci6n artificial lleg6 a ser en aquel pais ocupaci6n
de ignorantes campesinos, que ni siquiera tenfan medics de
medir los grados de calor, ni los miden hoy que se conoce el
term6metro, sino que se guian por su experiencia.
Daremos principio insertando to que dice D R. C. en su
curioso "Tesoro de la cra de gallinas," publicado en Madrid
en 1858, en el cual habla tambi6n del aparato de Mr. G6rad.
"El uso de sustituir el calor artificial al natural de las gallinas
y dems aves dom6sticas para empollar sus huevos, es muy
antiguo, pues Arist6teles y Plinio el naturalista refieren que los
antiguos egipcios se ocupaban en estas investigaciones, y
Diodoro de Sicilia habla con admiraci6n de este arte'de los
egipcios.
Principiarofi sus ensayos colocando los huevos que querfan
empollar en ciertas vasijas que enterraban y calentaban por
medio del esti6rcol. Poco A poco perfeccionaron este arte. 6
inventaron los famosos tamales 6 hornos de pollos, de que aun
usan en el dfa, y con los cuales logran una prodigiosa cantidad
de aves. En Europa se han hecho en varios tiempos y lugares
tentativas para naturalizar este arte titil de los egipcios; pero
como su buen resultado depende en gran parte del clima de
aquella regi6n, no es extrano que no hayan tenido buen 6xito
los ensayos.
4



50
Haremos la descripci6n del aparato egipcio. El mamal d
horno de pollos es un edificio rectangular cortado en su longi-
tud por un corredor, A loslados'del cual estan los hornos don-
de se efecttia la empolladura artificial. Estos hornos tienen dos
pisos: el inferior es de tres pi6s de alto, seis de ancho y nueve
de largo, con una puerta que se abre hacia el corredor, y un
agujero circular bastante grande que comunica con el piso
superior: este 4ltimo tiene las mismas dimensiones, excepto que
es un poco mAs alto: tiene cinco aberturas, dos laterales que
comunican con los hornos vecinos, una superior situada en
medio de la b6veda y que puede dar paso al aire exterior, des-
puds una puerta que se abre hacia el corredor, y por 6ltimo,
inferiormente el agujero circular comun A los dos pisos.
Contiguo al local que encierra los hornos esta el sitio donde
se prepara la lumbre que se hace con adobes compuestos de
paja menuda mezclada con estidrcol de camello, de caballo 6
de vaca. Tambien hay un aposento destinado a recibir los po-
lbos que salen del cascar6n. Un almacen para los huevos y una
habitaci6n para el vigilante, completan el conjunto de las pie-
zas que constituyen un mamal egipcio.
Pasemos ahora A los pormenores de la operaci6n, y para mAs
claridad designemos los hornos situados a cada jado del corre
dor, por ngmeros: los de la derecha con el 2/ 4, 6, 8, by X2, y
los de la izquierda, con el x, 3 5Y 7, 9 y ir. Se principia por
poner en actividad los ndmeros 2, 6 y ro de un lado, asi como
los 1, 5 y 9 del otro. Para esto se depositan en los pisos infe-
riores de los hornos tres camadas de huevos sobre una capa de
paja muy menuda y de polvo, despues se lleva el fuego 4 los
pisos superiores, colocando las brasas en una canal practicada
al rededor del agujero circular que comunica con los dos pisos:
el fuego se mantiene constantemente por espacio de diez dias.
Este es el primer periodo de la operaci6n.
Al cabo delos diez dias se deja extinguir el'fuego, y se suben
los hueyos del piso inferior al superior. Al mismo tempo se
ponen en actividad los hornos intermedios, numeros s4, 8 y 12
de la derecha, y 3, 7 y ir de ]a izquierda, los cuales han estado
vacios hasta entonces, y en los que, como en los primeros, se
colocan los huevos en el piso inferior, y el fuego en el superior.
Este es el segundo periodo de la operaci6n, que dura igual-
mente otros diez dias. Al cabo de este tiempo salen los pollos
de los primeros huevos, que han continuado calentAndose por
las aberturas laterales comunes A todos los compartimientos del
piso superior.
Los pollos que han salido se retiran del horno y se depositan



51
por algnn tiempo en una habitaci6n donde reina una tempera-
tura conveniente; y despues se entregan a las personas encar-
.gadas de criarlos.
Libre ya la primera s6rie de hornos, se repite otra nueva
hornada, poniendo los huevos en el piso inferior y el fuego en
-el superior, cambiando entonces de piso los huevos de la se-
gunda s6rie, y asf. consecutivamente. Se ve, pues, que la ope-
raci6n total dura de veinte a veinte y dos dfas, divididos en dos
periodos, y que cada diez a once dias el mamal produce cierta
-antidad de pollos.
Haremos notar que este procedimiento de incubaci6n artifi-
cial, tiene el m6rito de ser bastante exactamente calcado sobre
la naturaleza. El lector habra ya advertido que los huevos
nunca se calientan de abajo arriba; durante los primeros dfas
reciben el calor del piso superior, es decir, de alto abajo, como
.sucede con los de las gallinas, y durante la segunda mitad de la
-operaci6n se les mantiene en una atm6sfera conveniente por
-medio del aire caliente que les Ilega por los lados de los lhornos
vecinos donde estA la lumbre.
No sera indtil hacer observar que el buen 6xito de la opera-
ci6n depende del tacto de los que calientan el mamal. Estos
sencillos campesinos egipcios ignoran, sin embargo, que la
temperature necesaria para la empolladura es de unos 40 gra-
-dos pr6ximamente del term6metro centigrado: por otra parte
el term6metro es para ellos un instrumento desconocido; pero
tienen una practice tan grande, que mantienen constantemente
-en-sus hornos un calor de 35 a 40 grados.
Esta temperatura es inferior a la que reina en los empolla-
dores modernos de Francia. El aparato Cautelo, por ejemplo,
mantiene los huevos en una atm6sfera de 40 A42 grados. Por
tsto en el mamal egipcio salen los pollos a los veinte 6 veinte
y dos dfas, mientras que en el empollador Cautelo nacen fre-
cuentemente a los diez y ocho 6 diez y nueve. Pero en cambio
los pollos que nacen en los aparatos modernos, son como las
plantas de estufa, de un temperamento tan delicado, que con
dificultad pueden soportar la temperature exterior.
El mamal egipcio, tan groseramente construido en la apa,
riencia, lena perfectamente las condiciones necesarias al objeto
para que ha sido destinado. Casi hundido en la tierra, experi-
menta.muy poco.las variaciones de la temperatura exterior. El
d6bil combustible que se emplea en 61, se presta ttal vez mejor
que otro mas fuerte, para suministrar un calor moderadoysufi-
cientemente hdmedo. Las muchas aberturas que tiene el depar-
tamento donde se coloca el fuego, son tambi6n de mucha utilidad



52
para regular la temperature: cuando el encargado de calentar
el mamal siente que hace un calor excesivo, abre las puertas; y
por el contrario, cuando conoce que la temperatura baja dema
siado, intercepta toda comunicaci6n con el aire exterior.
Los-pollos que se obtienen por este procedimiento exijen los
mayores cuidados, sobre todo durante las dos "<-tres primeras
semanas, y ordinariamente los cuidan mujeres. Cada una de
ellas atiende A trescientos 6 cuatrocientos A un tieinpo, y los
mantienen lo mAs abrigados y en la mayor sequedad quie pue-
den, colocandolos en los terrados que cubren sus casas y abri-
gAndolos durante la noche.
Ya que hemos descrito el antiguo procedimiento egipcio7
vamos A dar a conocer sucintamente una de las em olladoras
contemporAneas, que consideramos como la mejor, y que fu6
construida bajo la direcci6n de Mr. G6rard, faisanero de Paris,,
en 1854.
Esta empolladora se compone de una caldera cilindrica liena
de agua que se calienta a una temperature conveniente. De la.
parte superior de esta caldera un poco mas abajo del nivel del.
agua, salen dos conductos de guta.percha, que se dirigen casi
horizontalmente, uno hAcia'la derecha, y otro hAcia la izquierda,
sobre una longitud que var!a segun la importancia del aparato.
En virtud del principio que preside a la construcci6n del sif6n,
el agua de-la caldera llena los dos conductos de guta-percha,
formando una columna de dos lineas de espesor y una vara de
anchor. Despuds de aomunicar 6 su paso el calor que contiene,
esta agua llega A la extremidad de los conductos de guta-percha,
desciende verticalnente en unos tubos de zinc, que encorvados.
y tomando luego una direcci6n horizontal, desaguan en la parte
inferior de la caldera. El agua se calientanuevamente; despuds,
en virtud de una ley natural, asciende 6 la parte superior y
entra en los conductos de guta-percha, donde vuelve a princi-
piar su viaje, que es seguido de otros muchos.
flay, pues, en el aparato una circulaci6n continua-de agua
caliente; que no puede compararse mejor que A la circulaci6n-
de la sangre en el hombre y en los animales. La caldera y sw
fogon representan el coraz6n y los pulmones; los conductos de.
guta-percha hacen el oficio de arterias, los tubos de zinc son
verdaderas venas 'que devuelven a la fuente central del cal6rico
el liquido enfriado, despn6s de un curso en que ha exparcido a.
su'paso el calor y la vida.
Pasemos ahora A los pormenores y A la aplicaci6n Mr. Gd-
rard coloca los huevos en- cajones situados inmediatamente
debajo de los conductos de guta-percha, que llenan exacta--



53
nente el oficio de una gallina clueca. Pero como laguta-percha,
dilatandose con el peso del agua, pudiera pesar desigualmente
sobre los huevos, Mr. G6rard ha tenido el cuidado de soste-
nerla por medio de una funda de indiana. Ademas, por un
mecanismo muy sencillo, se puede bajar y levantar los cajones
A voluntad, de manera que los huevos reciban mas 6 menos
directamente el calor, acercandolos 6 alejindolos de la columna
,de agua caliente. Para sustraer el aparato a las variaciones de
1a temperatura exterior, se ha cuidado de colocarle en una ha-
bitaci6n bien caliente, echando ademas sobre todas sus partes
una capa bastante espesa de serrin, cuerpo mal conductor del
cal6rico.
La temperatura adoptada por Mr. G6rard es inferior a la de
muchas empolladoras modernas: varfa de 37 A 39 grados, y por
consiguiente se aproxima A los de los mamales egipcios. Un
sistema ingenioso de vAlvulas, impide que el calor pase de
cierto limiter El nacimiento de los pollos se verifica casi siem-
pre A los veinte y un dfa, algunas veces algo mAs tarde, y muy
raras mas temprano.
Conformindose asi con las leyes de la naturaleza, Mr. G6rard
obtiene pollos que nos han parecido tan vigorosos como los que
saca una gallina. Este aparato puede servir al mismo tiempo pa-
ra toda clase aves: basta con meter los huevos en uno de los
cajones, y al cabo del tiempo requerido, se efect6a el nacimiento.
En cuanto al nimero de huevos que se pueden poner d em-
pollar A un mismo tiempo, varfa segdn las dimensiones del
aparato. El que Mr. G6rard hizo funcionar en los Campos
Elseos, se componia de veinte y cuatro cajones, que podian
contener cerca de tres mil huevos. El gasto de combustible es
poco considerable: dos hect6litros de hulla bastan, y aun sobran
para veinte y un dias.
-Con respecto a la prActica, diremos quela mejor empollado-
ra puesta en manos de un hombre negligente 6 incapaz, puede
convertirse en una maquina de-cocer huevos.
Volvamos t Mr. G6rard y veamos como -ha resuelto la se-
gunda part del problema que consiste en criar sin madre los
polluelos sacados artificialmente. Apenas salen de la habitaci6n
-en que est& la empolladora, Mr. G6rard coloca los pollos sobre
el cesped, en un jardin bien abrigado. Los encierra en un pe-
queno parque rectangular, en una de cuyas extremidades se
halla suspendida A pocas lineas del suelo una caja -de zinc
-lena~de agua caliente, y guarnecida exteriormente con una
piel de cordero. Esta es la madre artificial, bajo la cual van los
polluelos instintivamente a calentarse."




54
Mr. Vright, que acaba de dar a luz en los Estados Unidos
un libro sobre cria de aves, se expresa en estos tdrminos:
"Nosotros consideramos como los mAs aceptables los siste
mas de Mr. Carbonicier, de Mr. Brindley y de Mr. F. Echroreder,
por lo que de ellos haremos una resefia, observando que el que-
menciona Mr. Geyelin en su obra, no lo recomendamos.
El aparato de Mr. Carbonicier es tan sencillo que fAcilmen-
te se puede comprender la construcci6n de 61. El calentador
consiste en una lampara cualquiera, que se coloca en uno de:
los angulos de una vasija de lata 6 cobre de un tamafio cual-
quiera, que ha de contener el agua que ha de calentarse. La.
limpara ha de ser de suficiente tamano para que el quema-,
dor no se apague antes de un tiempo fijo, y ha de estar colo-
cada en un extremo del dep6sito de agua. El dep6sito de-
agua esti constantemente leno y con un term6metro dentro
para saber cual es la temperatura.
Debajo del dep6sito hay una gaveta y dentro de ella se co-
locan los huevos con un poco de heno; pero no expuestos al
calor directo, y para evitarlo se cubren con un paho y sobre
este pafio se riega i2 pulgada de sertn. El serrin que se ca-
lienta momentAneamente coniunica Alos huevos un calor suave
y natural cual en ningdn otro aparato artificial que conozcamos.
En la gaveta debe colocarse otro term6metro como indicador
del calor A que estan expuestos los huevos. T6ngase presente
que el dep6sito de agua debe tener mayor extension que el de
los huevos, para que 6stos reciban en todas las extremidades
igual calor, y evitar que los huevos de los extremos, por falta de
calor, se echen A perder.
Estos aparatos se manejan con facilidad; col6case la lampa-
ra de tal manera que el serrin conserva siempre una temperatu
ra pareja a la altura de 1020 a 1030. Esto no debe descuidarse..
Cada dia hay que exponer.al aire los huevos por veinte minu-
tos; despus se vuelven A colocar en su lugar, virandolos y re-
gando de nuevo serrin humedecido con agua calentada hasta
los a105. En esta operaci6n trAtase de imitar en lo posible a
la naturaleza, para que el resultado corresponda.
El aparato de Mr. Brindley consiste en una paila de cobre
que se calienta con gas 6 aceite de carb6n; la lampara para
aceite tiene un dep6sito anexo, construido de tal manera que
constantemente est6 alimentando la mecha y queme siempre
parejo el quemadar. De ]a paila de agua parten los tubas que-
contienen el agua caliente, 6stos estin arreglados horizontal-
mente entre dos lunas de cristal, con 1o que se consigue for--
mar un dep6sito de aire calentado. Debajo de la plancha de-



55
cristal que est6 por debajo, se encuentra la gaveta forrada de
fieltro en que estAn los huevos. Colocados A cada lado de la
lAmpara hay receptAculos 6 madres artificiales para los pollitos
cuando nacen, los que son llevados A otro lugar al segundo dia
para cuidarlos. El dep6sito calentado est6 provisto de una
valvula de seguridad que opera por !a espansi6n del azogue, y
de esta manera se regula la temperatura que se necesita.
Una valvula parecida fu6 la que emple6 Mr. Valles del Jardin
de Brindley es superior. Es un absurdo creer que una valvula
porsi sola, pueda servir de reguladora de la temperatura.
Cuando la temperatufa sube uno 6 dos grados la valvula se
abre y el aire que entra refresca la atm6sfera en el dep6sito y
hace que baje A su estado normal; pero si por tin descuido se
calienta el aire demasiado, aunque est4 abierta la vAlvula, por
si sola no puede influir que baje la temperatura; lo mismo su
cede si la temperatura baja demasiado. Se comprende que
por el sistema de Mr. Brindley no es el agua talentada la que
opera directamente sobre la incubaci6n, sino que comunica al
dep6sito-cal6rico, el calor que necesita. Lo mismo que en
los demos sistemas, en este hay tambi6n que sacar los huevos
diariamente, refrescarlos y volverlos A colocar en su lugar des-
puds de haberlos virado, y tambi6n hay que humedecerlos con
agua calentada.
El ultimo aparato que hemos de mencionar es el de Mr.
Echoreder. Este senor emplea una paila de distinto modelo,
que est6 en conexi6n por medio de dos tubos con el tanque de
agua caliente para la empolladura; un tubo es conductor y el
otro para la salida. El tanque est6 provisto de un tubo abier-
to para colocar en 61 un term6metro que indique la tempera-
tura, y de otro abierto arriba y abajo que sirve de ventilador.
Debajo del tanque ast6 colocada la gaveta para los huevos,
que tiene una forma circular. El fondo de la gaveta es de zinc
con agujeros; por debajo de todo hay otro tanque para agua
fria, el espacio por encima del tanque de agua caliente est6
rodeada de zinc con agujeros, una parte se lena de arena para
la conservaci6n del aire caliente, y ha de servir para los pollitos
reci6n nacidos; tambidn esta provisto de costuras alrededor
para que sirvan contra cualquier cambio de temperatura. Las,
gavetas se rellenan de paja d otra cosa anAloga sobre que
van colocados los huevos.: El agua fria que contiene el tan-
que colocado por debajo, se va evaporando poco a poco, por
la acci6n del calor y se consigue de esta manera una atm6sfera
htlmeda alrededor de los huevos, que se introduced por entre




la paja y el fondo de zinc perforado de la gaveta. La ventila-
ci6n se consigue por el tubo central, por cuyo rmotivo no es
necesario humedecer los huevos, solamente no hay que descui
darse con el tarique de agua frfa y tenerlo siempre Ileno, y
hacer la misma operacidn con los huevos, refrescarlos y virarlos
diariamente.
Los huevos que se deben escoger para las empolladuras ar-
tificiales, han de ser muy frescos: aunque los que se echan. a
las gallinas tengan 15 dias, no puede esperarse pot un
procedimiento artificial conseguir id6ntico resultado que lo que
la naturaleza concede. Ademis hay que tener con el calenta-
dor mucho cuidado para que no produzda unas veces mucho
calor otras poco; tampoco debe procurarse el calor mis eleva-
do; hay quien opina por el mixinun de 1050, y nosotros cree-
mos que esta temperatara tan excesiva-se deben los muchos
fracasos; t6mase pot consiguiente el miximun de o 1z0 como
mis natural.
Tenemos a la vista un libro que han publicado los Senores
Roullier-Arnoult y E. Arnoult (Guide pratigue illustr/ four 1'
iclosion et l'levage artifciels des oiseaux de cihasse et de bassecour),
en el que described ]as excelencias del aparato de su inven-
ci6n, que es indudablemente de los mis recientes y perfectos.
Tambien ha publicado una boja suelta Mr. Martin, comisa-
rio deljardin de plantas de Paris, quien posse una fibrica de
pollos por el sistema Voitellier.
El Sr. Montellano del Corral, agr6nomo espafol, visit6 hace
poco todos los establecimientos de esta naturaleza de la capi-
tal de Francia, y hace merecidos elogios del incubador de los
referidos sefores y del de Mr. Voitellier.
He aqul lo que dice:
S" Aparato de incubacidn de Rouillier y Arnoult.-Es de in-
venci6n muy reciente y tal vez el mis perfecto de todos los
conocidos hasta el dia. Es una verdaderafdbrica de pollitos.
Cualquiera puede hacerlo funcionar y gobernarlo con acierto
inediante algunos dias de practice. Con estos sencillos apara-
tos se puedenfabricar 40,000 pollos al ano. Se les di muy
oportunamente el nombre de hydro-empolladores, y consisten
en una caja, a manera de estufa, calentada por el vapor de
agua caliente. Los hay de cuatro distintas dimensiones:

Numero 1-450 huevos.
Numero 2-220 ,
Ndmero 3-100 ,
Numero 4- 50 ,,



57
EstAn 6 no provistos de camara caliente para sacar A los
-pollitos cuando rompen el cascar6n. El aparato es simple-
'mente una caja de madera con uno 6 varios cajones donde se
colocan los'huevos, y uno 6 varios recipientes de agua caliente,
-que cede & los huevos que estAn debajo el cal6rico que pro-
duce, esta-es la causa de los fen6menos fisiol6gicos A conse-
cuencia de los cuales la sustancia del huevo se transforma en
.el ser viviente de que se trata. El recipiente 6 caldera esta ar-
mada de cinco tubos con un orificio en cada uno para distri-
'buir por igual el calor por todos los puntos de -a camara
-de empollaci6n. Este compartimiento lleva una tapa m6vil
agujereada para abrir paso al aire exterior y sanear el del
interior.
No hay huevos, sea de la clase que fueren, que no los admi-
tta este ingenioso aparato, desde los de la pava hasta lns de go-.
rri6n. Los resultados practicos son igualmente favorables & to-
dos, ya sean de ave dom6stica, ya brava; ya de oca, anade,
faisAn, perdiz, pintada, pava real, ya del mAs diminuto-habitan-
te del aire.
En el establecimiento donde vimos funcionar estas maquinas,
habia 16 en una sala y 7 en otra, conteniendo en junto 4,000
huevos de gallina. Como se ve por esta cifra no es dificil
llegar a la producci6n de 40,000 pollitos al ano. Cada caja
contiene un term6metro,- instrument tan indispensable para la
xmarcha'regular y el buen-resultado final de la operaci6n, como
la brdjula para el navegante.
En la composici6n de esas cajas entra una gran diversidad
de materiales: madera, hierro, zinc, plomo, vidrio, cuero, caout-
Ichouc, franela, serrin, corcho, mica, cobre, y todo para hacer
nacer sin arte de encantamiento, ni escamoteo, ni prestidigita-
cidn, y por el s6lo efecto de cierta d6sis de calor, producida
por cierta cantidad de agua, un pollito vivoy hermoso de un
huevo fecundado y fresco.
Con la empolladora animada, los animalitos "van naciendo
uno tras otro y alguna vez por int6rvalos bastante largos; con
el aparato de madera, siendo el ndmero de huevos mucho ma-
yor, nacen de tres en tres, de dos en dos, pero en ambos casos
hay que yigilar los nacimientos, pata retirar A .los reci6n naci-
-dos, A fin de dejar A los pollitos, que trabajan por romper el
-cascaron que les oprime, y en el que no podrian vivir por mis,
tiempo, la facilidad de completar su obra sin que les estorben
_y pisot6en sus hermanitos mayores.
Al salir del incubador se pasan a la pollera, llamada hidro-
zmadre, en donde encuentran la d6sis de calor que podria pro-




,porcionarles la madre animada que los empollara. Este se--
gundo aparato, sucursal del anterior, es una caja colocada en,
medio de un parque cercado en miniatura, bastando decir pa-
ra dar una idea de sus dimensiones, que la cerca dista cosa de
dos palmos de las paredes de la caja pollera. Este espacio esti
enarenado y sirve de paseo A los pollitos cuando son bastante-
fuertes, y van alli con tanto mAs gusto, cuanto que encuentran
entre la arena fina ;algunos granitos que son muy de si
gusto.
Aquejados por el hambre, guiados por el instinto, van en
busca de alimento que no tardan en encontrar en forma de-
pastel apetitoso, servido en forma piramidal y montado sobre
una armaz6n de madera que le sirve de base y A cuyo alrededor.
correctamente formados y sin cumplidos, pero con muy buen
apetito, hacen los honores al buen gusto del que prepare aquel
regalo en su intenci6n. La educaci6n del pico es bastante
breve, y la rapidez del crecimiento de esos hudrfanos incons-
cientes, es indicio de su futura suculencia y de que pertenecen
A una raza precoz. Cuando han Ilenado el buche y picoteado
A su sabor las arenillas del parque en miniatura que rodea su
habitaci6n, se retiran a descansar debajo los blandos abrigos
que se les tienen preparados, y alli, apifiados y contentos, se
duermen hasta que el hambre vuelve A llamarles al refectorio
de la vispera. Su experiencia es ya mucha, pues saben perfec
tamente donde estf la pitanza y donde han de dormir y pue-
den estar abrigados. En veinte 6. treinta horas esta parte de-
la educaci6n del pollito es completa, y en tal estado puede yas
viajar 6 ser expedido a largas distancias, en la inteligencia, que-
en tan tierna edad, ilegan sanos y salvos A su destino."
"Aparato Voilelliet.-Se compone de tres partes: la empollado--
ra, la'secadera y la madre artficial. Estos aparatos son los miAs
recientes que se conocen, y su sistema esta tambi6n basado en
el principio de la humectaci6n y calefacci6n de la atm6sfera
por el agua caliente. No es un juguete empollador recreation
6 in6til para la producci6n como algunos"que conocemos; pero
no es tampoco un instrumento de laboratorio, 6 de aquellos,
cuyo maiejo requiera larga prActica y conocimientos especia-
les en quien haya de manejarlos; es, por el contrario, un ver--
dadero apero agricola tan s6lido, rustico y acomodado A la
practice como. a hoz y el azad6n. Puede confiarse su gobier-
no Ala aldeana de mas cortos- alcances y A la sirviente mfs:
brusca y desmaihda, sin temor alguno de que el uso cotidiano"
Io descomponga 6 desbarate. En efecto, no tiene exteriormen-
te nada fragil que pueda descomponerse; ni cajones que debanA


i



59
abrirse silenciosamente, ser atentamente observados y cerrarse-
con precauci6n, ni tubos de vidrios exteriores que rompi6ndo-
se puedan interrumpir la marcha del aparato. +En el de Voi-
tellier todo se hace, por decirlo asi, A la luz del dia, holgada y
abiertamente: lo tnico que puede requerir alguna prictica, si
es gente rdstica la que haya de manejarlo, sera la lectura de
las divisiones del term6metro.
El aparato empollador se compone de una sola caja de ma-
dera, mAs 6 menos grande, segun el ndmero de huevos que-
haya de empollar, y afecta generalmente la forma cfbica, cu-
yos lados se juntan con tornillos A fin de poderlo desmontar
fAcilmente, para vigilar, inspeccionar y reparar las disposiciones"
interiores. En el interior se pone un recipiente de agua ca-
liente, simple bombo cilindrico de dobles paredes destinado &
contener entre los tabiques el agua caliente que ha de producir
el calor necesario para el alumbramiento de los polluelos. No,
nos extenderemos en una descripci6n detallada del mecanismo-
interior de este artificio por considerarlo innecesario, 6 poco-
menos, cuando no se est. en presencia del aparato mismo; di-
remos si 6nicamente, que los diversos 6rganos que componen
el que nos ocupa, estan perfectamente combinados y dispues-
tos, siendd la mAs importante de las ventajas que no reune nin-
guno de los de su clase, el poder graduar y humedecer, seg6n
convenga y A tenor de la circunstancias y de la estaci6n, la.
vasta atm6sfera que desarrolla.
La tapa, asi como las otras piezas que constituyen la caja,
se cierra tambi6n con tornillos, y tienen en el centro una vidrie-
ra de bastidor por la que se vigilan los nacimientos de los po-
lluelos, por las que se les saca A medida que van rompiendo el
cascar6n, se consultan los term6metros que marcan la tempe-
ratura interior, y se hace, en fin, el servicio complete del apa-
rato.
La empolladora Voitellier da las tres soluciones siguientes A.
cual mss important;
Atm6sfera enorme, regularmente caldeada y matemAtica-
mente humedecida.
Inspecci6n continda, fRcil 6 instantAnea de los huevos en
incubaci6n.
Por su sencillez es un instrumento de economia rural.
La caldera 6 cilindro de que hemos hablado se Ilena de agua
A unos cincuenta grados, 6-bien, y esto es preferible, se llena
echAndole una mitad de agua fria y otra hirviendo, de.suerte
que se obtengan 40 grados al interior. De las empolladoras
de 50 huevos se sacan dos veces al dia, mafiana y tarde, de 5



60
A 7 litros de agua, reemplazandolos por otros tantos de agua
hirviendo; de las de oo huevos, de o 6 xa litros; de las de
15o, de zz a x5, de las de 250, de 15 A 20, rehaciendo siem-
pre con iguales cantidades de agua hirviendo.
La temperataira interior del aparato se mantiene entre los
38 y 4o grados centigrados. En ningdn caso puede exceder de
los 41 ni bajar de los 37, mucho menos al comienzo de la in-
cubaci6n, pues entonces los g6rmenes del huevo no tienen to-
davia virtud propia para alentar.
La Secadera--Es otra caia con un recipiente de agua ca
liente y una have para vaciarlo. Esti formada interiormente de
pluma menuda muy ullida, al objeto de calentar y enjugar 6.
los reci6n nacidos de la humedad y de las materias glutinosas
del huevo que han quedado pegadas al finfsimo bozo nativo:
A los tres dias en invierno y a los cuatro en el verano, se tras-
ladan los pollitos Ala madre artificial; pero es mejor, & ho me-
nos durante la primera semana, no dejarles en este aparato
:sino de dia, y hacerles pasar la noche en la secadera.
La madre artificial.-Es el complemento del grupo empo-
'llador de Voitellier. Como los dos anteriores lleva in reci-
piente de agua para calentarla. Es muy c6moda, sana, y todo
esti hAbilmente combinado para el feliz y rApido desarrollo de
]as tiernas aves A que esti destinada.
Quince juegos completos de estos aparatos de incubaci6n
funcionan con el 6xito mas cornpleto en Mantes. Es, en nues-
tro concepto, la verdadera, si no la nnica empolladora agrico-
la, por la facilidad con que puede funcionar aun en manos de
personas'rdsticas, pues no-es mas diffcil su manejo que el de
-un instrumento cualquiera de labranza. En fin, diremos, para
concluir, que su autor ha sido premiado con medalla de oro y
plata en las nueve exposiciones en que ha exhibido su aparato,
y con una de primera clase por ]a Academia nacional de
Francia."
Aunque carecemos de competencia, debemos expresar que
Enos decidimos por este aparato, atraidos por su solidez y sencillez,
y opinamos que los que emprendan en Cuba deben adquirir uno
que incube 25o huevos, asi como una secadera y una madre ar-
ifcial, proporcionadas A aquel namero de huevos, que sera el
de pollitos que nazcan con level diferencia. .Una vez que- se
vea que el ensayo corresponde, lo cual no puede ponerse en
duda, entonces se piden juegos para empollar los huevos que se
quiera.
N6tese que hasta las personas de poco capital pueden ad-
quirir dos de estas incubadoras, y proporcionarse por su medio



61
una renta segura. 1CuAn poco dan que hacer! Basta renovar-
les de 12 A 15 litros de agua al dia.
No serA inoportuno que los que proyecten dedicarse A la fa--
bricaci6n de pollos ocurran con una razonada instancia al Sr.
Ministro de Ultramar solicitando completa exenci6n- de dere-
chos municipales y del Estado por diez 6 quince _anos, para-
introducir esta industria en beneficio del mismo Estado.
La incubaci6n artificial se relaciona mucho con el clima, y
creemos llenos de f6 y confianza que puede llegar A ser un rico-
manantial de riqueza en esta Isla, donde con poco esfuerzo po-
dian establecerse grandes fAbricas de pollos, los cuales tendrian
facil yenta en los Estados Unidos.
Cuba debe aspirar A ser para esos Estados lo que el Egipto-
para Roma, aunque ellos A su vez sean grandes productores.
Esto no import, porque'en los mercados lo que interesa es-
perfeccionar el articulo y darle por su buena calidad mayor
valor cambiable, lo que se logra aplicando las ciencias A la-
industria, y haciendo repetidos ensayos. La ciencia, interpuesta-
la perseverancia, es la vara de Mois6s, que hace brotar los ca-
pitales, como brotaba el agua de la pena del desierto.
Aquf no seria un milagro crear esta riqueza, pues presentan.
ejemplo digno de imitaci6n hasta pueblos de notable inferiori-
dad respecto A los conocimientos. En las orillas del rio Puzig,
en toda su extension de tres leguas, desde la laguna Bay hasta.
la bahia de Manila, se ven numerosas pequeflas habitaciones,.
llamadas camarines, en las cuales hay una 6 mks canoas, que
se lienan de una capa de veinte centimetros de espesor de paja:
de arroz, que alli nombran palais. Sobre esta capa colocan una.
camada de huevos de patos, despu6s otra capa de paja igual,.
otra camada de huevos, y sobre 6sta otra capa de paja de arroz
de mayor espesor. Hecho esto cierran el camarin y no sabemos
si vuelven 6 no A remover los huevos, pero si que A los treinta.
y ocho dias cumplidos van y descubren las capas, porque ya
esti formado el patico; entonces colocan una series de huevos
endistintas canoas ponidndoles la paja ,suficiente para que se
conserve el calor; y como las canoas tienen en uno de sus ex-
tremos una abertura en su fondo de la que parte una canaleta
que entra en el rio, donde se halla un corral, formado con ca-
has, para que los patos de distintos duehos no se confundan,
apenas rompen los anadinos la cAscara van al agua, que
buscan instintivamente. Ya A este tiempo los duenos han atraido
de una legua 6 mas de distancia arenas y caracoles pequenos,.
litorinas, que ellos laman sosd y echindolos en el corral, en el
que nadan varias patas que hacen de madre adoptivas. Los



62
tiernos paticos zabullen en seguida hasta el fondo y se alimen-
-tan con los caracoles y arena.
Los huevos de esta ave necesitan cuarenta dias para incu-
bar como los de todas las palmipedas, y los de gallina veinte
y uno, de modo que en un clima similar al de Manila, como
,ste, debe ser -aun mejor el sistema.
Esta industria de los indios'de Manila, que les produce al
afio millbnes de patos y de huevos, merece en esta Isla de Cuba
la mias seria atencidn, y es una prueba de to propias que son.
las arenas y litorinas para la nutrici6n de las ayes.
En China desde los tiempos mas remotos es tambien cono-
cida y practicada la incubaci6n artificial.
El sol es el gran vivificador.
Poco tuvieron que hacer los egipcios, los indios del Extremo
,Oriente y los chinos para aprender ese arte: la naturaleza to
-ensefla. La tortuga y todas las variedades de los quelonios
entierran sus huevos en la arena y el sol los incuba; los sauros,
desde la iguana hastael cocodrilo hacen to mismo; las ofideos,
desde ]a diminuta culebra hasta el boa constrictor. Los peces
-desovanen las piedras de la ribera del mar6 entre las fugitivas
alas, y confian el fen6meno del desarrollo del g6rmen al padre
de la luz. El mosquito deja tambidn sus huevos en el agua; la
langosta bajo la arena, y el aphis, los coccidos y las cochinillas
forman manchas blancas 6 rojas con los suyos en la corteza y
en las hojas de los Arboles para que el calor del dia los incube.
Oh! en este sistema llamadoegipcio van de mano el arte y la
naturaleza al gran fin de la reproducci6n.
Si es cierto, como dice Emp6docles, que todo tiene su ori-
gen en un huevo, la vida es el calor, y debajo de los tr6picos
son mayores, inmensas, las corrientes vitales.
En fin, para vigorizar nuestros argumentos a favor de la in-
dustria de que estamos hablando, diremos que el aparato de
incubaci6n se aplica de un modo sumamente ben6fico & nues-
-tra especie. Todo niflo nacido a los siete meses, se coloca den-
tro del aparato, se le alimenta con leche, se le da A aquel un
calor igual al del claustro materno, y a los tres meses estari tan
hermoso, tan fuerte, como el que naci6,en el periodo natural de
los nueve meses. Qui6n no rendira un homenaje de admiraci6n
A la ciencia y la filantropia de nuestra edad? Esto es mis grande
que sacar -pollos; sacar polls no es tarea de sabios, es cosa
comdn,- facil, olvidada de tan sabida; hoy mismo, en este ins--
tante, no podrian contarse los huevos que estan incubando en
los mares, en -los montes debajo de las piedras, en el suelo que
pisamos, en el aire..... jor qu6 no-ha de sacar provecho el



63
hombre de to que hace la naturaleza, sin esfuerzos para repro-
ducir las especies?
CAPITULO XXII.
:Nuevo plan. -Proyecto de un bosque-gallinero hasta para
100,000 aves
Acabamos de hablar de incubaci6n artificial y tenemos que
hacer una parada para decir que si 6sta se establece sera con-
veniente introducir reformas radicales en nuestro plan.
Con los juegos correspondientes de los aparatos de Mr. Voi-
,tellier, 6 de Mr. Roullier y Arnault, se pueden obtener cada
21 dias, digamos cada mes, cuatro mil pollitos. C6rmo se crian?
Qu6 se practica para hacerlos crecer muy sanos y poderlos
vender a los dos 6 tres meses cebados A dos y tres pesetas; 6
lCriar cuatro mil pollitos al mes! Aun cuando concedamos
la p6rdida de trescientos, que es un exceso, por los huevos no
-frescos puestos en las incubadoras, enfermedades y otros acci-
-dentes, se nos tendra por visionarios. 2Qu6 importa? quisibra-
,mos serlo, si el pais no los tuviese. lAy del pueblo, hay del
:hombre que carece de ilusiones! De las ilusiones A la realidad
,es A veces muy corta la distancia.
El plan que hemos presentado tiene un defect: la multipli-
caci6n de casas y su costo; pero este nltimo sera insignificante
,construy6ndolas rdsticas con techo de manaca 6 de guano real.
Ademas, se puede emprender sin casas y formar solo las 'de
dos empleados y una de refugio para cuando haya Iluvia, con
maderas sin pulimento y tambidn con techos de paja; inica-
mente convendria que Jo tuviese de tejas la destinada a los
.aparatos, que puede ser muy pequena.
Un bosque servirA de gallinero.
-Debera estar cercado y los Arboles con escaleras.
Sera como un vasto patio.
Los nidos estarAn al pi6 de los Arboles, entre la hierba; un
.arroyuelo dejara oir su murmurio; y en esta imitaci6n de la
naturaleza todo parecerA indicar rusticidad y abandono; mas
en realidad habra un gran sistema de cria y un orden perfecto.
Y bien qu6 haremos con los pollitos reciennacidos? Si sali-
mos bien el primer mes .qu6 haremos el segundo en qu6 habrA
ocho mil? Qu6 haremos el tercer mes, el cuarto, y el quinto
y el sesto?
Desde el segundo puede comenzar la yenta y la exportaci6n;
,pero siempre nos hallaremos con un exorbitante ntmero de



64
aves, que si se quiere puede llegar en la to'talidad A cincuenta:
mil, A cien mil.
Necesitaremos capones, 6 pavas conductoras. Un cap6n
crfa treinta pollos; una pava hasta sesenta.
Contfgua A la casadel aparato habra otra rdstica, de cortas
dimensiones, sin ventanas, muy oscura, para que allf prohijen
los pollitos esas aves.
No usaremos la madre artificial sino un dfa, 6 algunas horas;
hasta pudieran secarse los recien nacidos bajo el suave calor
de sus bondadosos padres adoptivos. Ni el estambre, ni el al-
god6n, ni la lana, ni cuerpo alguno es para estas criaturitas co
mo el grato seno plumifero del cap6n 6 de la pava.
ParecerA un paraiso este gallinero; mfs podremos contar
con que la gallina se acostumbre A tanta rusticidad? De esto
no nos queda duda: las aves todas fueron en su principio sal-
vajes, y silvestres todas las plantas. Muchos anos pasaron des-
pues de la edad en que aparecieron los animals, que sigui6 i.
la de. los vegetates formados con el polvo de las roscas, para
que hubiese gallinas domesticadas.
"Qu6 personal necesita este gallinero sui g/nerist El de las.
cercanfas de Paris de que habla el Sr. Arag6, tenfa cien mil
aves, y daba ocupaci6n A cuarenta hombres y sesenta mujeresY
mil aves por persona. Hay pues una base para el cAlculo; hi-
ganlo los que emprendan; nosotros damos la idea, y no entra-
mos en minuciosos detalles.
Diremos si que las casas de los jornaleros deben hallarse
esparcidas rodeando el bosque, para preservar las aves de los-
ladrones; que debe haber varios perros ensenados A perseguir
los majaes, ratas y ratones; que habra un vigilante nocturno pa-
ra cazar las lechuzas; y que en el centroo del bosque deberi si
tuarse la casa de refugio, la del aparato y la del administrador,
en la que-no faltarianada de to que hemos pedido en el primer-
plan: microscopic, biblioteca, etc.
La biblioteca y los peri6dicos no pueden suprimirse: son los
rayos de un segundo sol que penetran al trav6s de las ramas
para vivificar la inteligencia.
Sin el microscopic siempre sern de noche; poco de To que
mis interesa llegara a saberse..
Tampoco pueden suprimirse los hospitales (boahos con sa
patiecito), que estarin distantes y servirin principalmente para
las enfermedades contagiosas.
Nos vemos en la necesidad de situarnos lejos de la Habana,.
en lugar A prop6sito, espacioso, con montes, y que le pase cerca
un ferrocarril; el trasporte es asunto principalisimo.


65
La labranza tiene que atenderse.
Por ning6n motivo dejara de darse maiz diariamente i las
aves destinadas 6 la exportaci6n, alternando con boniatos, gi-
rasol, millo, etc.
Las muchachis cuidaran el bosque y sus alrededores, donde
vagarAn los capones y pavas comsus polluelos en los dias se-
renos; en los lluviosos permaneceran en la casa de refugio.
Los jornaleros, no dedicados A la labranza, seran pastores, 6
mejor dicho, vigilantes, en sus respectivas demarcaciones; y ten-
drA cada uno su machete y su escopeta para cazar aves de ra-
piia, perros y gatos monteses, etc.
Se comprarA a los vecinos libras de huevos de hormigas, y
uno de los jornaleros se ejercitarA en recogerlos en la comarca.
De placeme estarfn los labradores porque se aniquilarAn las
danosas bibijaguas.
La casa de refugio se hard como quiera; pero sera grande,
muy grande, en proporci6n al ndmero de aves. No importa su
altura, tres 6 cuatro varas bastan. Su techo pajizo, su forro de
tablas de palmas sin intersticios; su puerta una de cualquier
tamano.
Su objeto es servir de abrigo A las aves cuando haya frio in-
tenso en Diciembre; alli unas A otras se' comunicaran el calor;
tambidn servir. para los dias tempestuosos y de mucha lluvia,
y especialmente se tendra cuidado de encerrar en ella A los po-
llitos tiernos, que mueren con el enfriamiento. Tendra nume-
rosas varas de dormitorio, unas elevadas otras bajas.
Pero ya que poseemos esta casa, d6mosle otra aplicaci6n:
llen6mosla de nidos en las paredes; mil, dos mil, cuatro mil,
todos los que sean necesarios; puede graduarse un nido para
cada dos gallinas, y aun para tres, pues no todas ponen a una
hora y varias suelen poner juntas.
Todas las que tengan huevos se encerrarin en esta casa.
No terminaremos sin aconsejar a las personas que traten de
poner en prActica nuestras ideas que no emprendan en estos
establecimientos colosales sino cuando hayan ido aumentando
por grados el ndmero de sus aves. No sabemos que el de las
inmediaciones de Paris, que existi6 antes de la guerra entre
Francia y Alemania en 187o, haya tenido buen 6xito; nos pa-
rece muy dudoso, por lo prolongado de los inviernos en aquel
pais y la necesidad del encierro. Si de algin modo puede fun-
darse un establecimiento de cien mil aves y obtener resultados
admirables es bajo el sistema del bosque gallinero, que hemos
descrito, y en clima cAlido, como el de'Cuba, ir aumentando
los products, perfeccionandolos en lo posible 6 introducidndo-
5



66
los en el mercado norte-americano. No se olvide que lo pri-
inero de todo es tener mercado consumidor.
Nosotros si acometi6semos esta industria, adquirirfamos 500
gallinas criollas escogidisimas, y con sus crias iriamos poblan-
do, ya el gallinero dividido en secciones y cuyas casas seran
rusticas, ya el bosque-gallinero.

CAPITULO XXIII.

Trasporte de pollitos reciennacidos por ferrocarriles.

Ponemos este capitulo como una adici6n del anterior.
La industria es como un 6rbol que arroja sus semillas; 6stas
germinan, y nacen otros Arboles que pronto forman un bosque.
La Empresa propietaria en la Habana de la gran incubadora
puede mandar sus pollitos por los ferrocarriles, i los tres dias
de nacidos, & Matanzas, Villaclara, Cienfuegos, etc.
Criarlos puede llegar i ser la ocupaci6n de numerosas per-
sonas pobres de esas ciudades, y por consiguiente -un medio
para que se proporcionen el bienestar. En la misma Habana,
pueblos y posesiones de campo inmediatos, sin duda repartiria
un ndmero superior al que mensualmente produjese el juego
de aparatos.
Por destituida de recursos que supongamos una familia, nun-
ca serfa en tanto extremo que le faltase la suma necesaria para
adquirir, por ejemplo, diez pavas, que ficilmente amaestradas,
criaria cada una cincuenta pollitos; de modo que cada tres 6
cuatro meses podria presentar quinientos en el mercado, grue-
sos y sanos.
Vemos la dificultad de proveerse de maiz, millo, girasol, etc.;
pero como la Empresa principal nececita esta colaboraci6n
como un gran elemento de su prosperidad, no dudamos que
facilite todo lo necesario.
La ayuda de las familiar pobres representa un capital vasto,
para esa empress.
De Paris se trasportan en cajas especiales por los ferrocarri
les i Suiza, B6lgica, Nipoles, etc, y no vemos el motivo por-
que no suceda lo mismo en Cuba, que participa de un clima
mas suave.
Las cajas para el trasporte son sumamente sencillas: tienen
su techo de madera para cuando hay lluvia, y una ventana
(varias deben tener las de Cuba), que se abre cuando hay calor,
6 se cierra cuando la temperature lo exije. En el piso se riega
paja menuda, 6 plumas, si se siente algdn frfo. Se coloca sobre




tm carro de carga, fuertemente atada por un cordel que pase
por debajo del carro y por encima de la caja, A fin de impedir
todo movimiento que no sea el del mismo carro.
Los pollitos comen, duermen y estfn muy bien durante el
viaje, como dicen los Sres. Roullier Arnoult y E. Arnoult, en
,un libro que han publicado en Paris referente al aparato incu-
bador que han inventado.
Indtil es decir que se les debe alimentar con maiz molido, y
ono faltarles el.agua.
Si tenemos presente que'una gallina de regular corpulencia
acubre quince y veinte pollitos, podemos deducir que una sola
=caja, aun siendo de facil trasporte, puede contener quinientos
y aun mas.
Si es en invierno, hay que escojer dias serenos, 6 verel modo
de dar calor a la caja. Esto puede hacerse conexionando un
tubo con la maquina de la locomotora, 6 tomar una 6 dos
'veces agua hirviente de la caldera para derramarla en el dep6-
sito que la caja tendrA, del cual partira un tubo conductor del
"cal6rico. Tambi6n puede ponerse una estufa dentro de la caja.
Puntos son estos que debe investigar el dueno del aparato
incubador; y si el invierno presenta dificultades, todo quedara
remediado suprimiendo esas expediciones en Diciembre, Enero
y Febrero; pero aun en estos meses, hay muchos dias en que
]a temperatura se presta para llevarlas a cabo con feliz 6xito,
-mucho mas cuando se trata de un viaje que rara vez pasari de
doce A veinte horas,
Volviendo A las familias pobres que han de criar los pollitos,
par6cenos que deben poseer una pieza muy seca y abrigada
londe ponerlos inmediatamente que lleguen.
No puede la pluma explicar la solicitud, el cuidado, y digi-
moslo asi, la ternura, con que seran recibidos tan simpfticos
hu6spedes. La mujer es mil veces mas propia que el hombre
para todo 1o que necesita esmero y excita la sensibilidad, asi es
que contando nosotros con estas cualidades que realzan a lade
Cuba, y contando tambi6n con el clima, que es el principal co-
laborador, aseguramos que raros seran los casos de defunciones.
Nuestros trabajos no tienen otro objeto, .ni esperan otra re-
compensa, que contribuir, hasta donde nos sea posible, al bien-
estar de las families pobres; y asi no se extrafe que entremos
en pormenores para ponerlas al corriente de lo que deben ha
cer, si reciben los pollitos en invierno.
Hay varios medios de imitar A la nataraleza. El uno es for-
mar Io que liamaremos gran gallina artificial, es decir, un apa-
rato con listones de madera revestido por debajo con pieles de



68
cordero; como los de Mr. G6rard, para qie los pollitos busquemr
allI abrigo. Un tubo de plomo 6 de caucho, que partirA de um
dep6sito de agua hirviente, renovada dos veces al'dfa esparcirA,.
el calor dentro del aparato, calor que no debe bajar, como
hemos visto en la empolladora Voitellier, de 380 centigrado, ni'
subir de 400
La madre de familia que, se dedique A la cria de ayes, debe
instruirse en el manejo del term6metro, Io cual es tan fAcil que
basta un minuto de aprendizaje. Esto interesa mucho, no so-
lo para lo que vamos exponiendo sino para el conocimiento de.
la intensidad de las fiebres, que son siempre precursoras 6 com
pafieras de las enfermedades, 6 una enfermedad de por sf. (V6a--
se el capftulo que dedicamos A las fiebres en nuestros "Ensa
yos sobre Patornitologia.)"
Otro medio es encender una lampara de mecha gruesa, ali
mentada con petr6leo, que comunique el calor a las pieles de
cordero colocadas de un modo adecuado, es decir, estiradas y
clavadas en un cuadro de listones de madera, que servirA de
fondo al aparato y que quedarA A media pulgada del suelo, 6
tocando al suelo, si se ve que el vell6n, limpio y flexible, per-
mite la entrada y salida de los pollitos. El suelo de tablas en-
todo lo que abarquen las pieles, y regado de plumas suaves..
PodrA tambi6n tend6rsele una 6 varias alfombras usadas (esta-
mos ahora ocupados de dar facilidades A los pobres); 6 bien, y
es lo mejor, se consiguen pieles de patos, Jo cual es fAcil. Des-
pubs de muertos 6stos para el consumo, se les quitan las plu
mas, y quedan las pieles con un vell6n suavisimo. Si hubiese-
muchas de estas pieles, sin duda serian inmejorables para reves-
tir con ellas el aparato en su parte inferior y tambi6n el suelo,.
pues con este abrigo por debajo y por encima, en nuestra opi
ni6nubastaria, aun sin la lAmpara, el calor natural que se comu-
nican los mismos pollitos unos 6 otros, para no enfriarse. Sii-
]a limpara habria que cerrar la pieza y encender un anafe al-
gunas horas, y volverlo A encender por la mahana, si amanece-
el dia h6medo y frio.
Las precauciones que estamos indicando para evitar el en-
friamiento A animalitos tan tiernos y que carecen del calor de
sus madres, no impide que recordemos que el abrigo en piezas
cerradas, cuando no es absolutamente necesario por el estado-
de la atm6sfera, es en gran manera perjudicial y produce gra--
ves enfermedades, especialmente el moquillo; bien que es pro
able que 6ste no se presente, si desde el primer dfa y de
tiempo en tiempo se les echa alumbre en el agua (dos gramos
de alumbre para una botella de agua), remedio preventive de



69
-muchos padecimientos. (V6anse nuestros citados "Ensayos").
Deben hacerse esfuerzos para criar sin capones ni pavas,
como los egipcios, y para lograrlo, lo primero es poseer un
parque 6 patio amplio, para que los pollitos est6n en 61 con
toda libertad durante el dia, y por la noche vayan A dormir
bajo la lana de la gallina artificial; y en este caso s6lo habria
que echar una sola vez, al anochecer, agua hirviente en el de-
_p6sito para que el aparato tuviese el calor necesario, 6 encender
las limparas de que hemos hablado.
Pero como ]a gallina artificial tendria que colocarse en lugar
-abrigado, tememos que este sea un grave inconvenient, pues
la ventilaci6n es necesaria a la salud de las aves.
Advertimos que el patio debe ser muy seco.
Cualquiera que sea el sistema que se adopte, es preciso pro-
ceder de modo que no sobrevenga el enfriamiento, que enferma
los pollitos; y si se trata de pavitos (guanafitos) los mata con
toda seguridad. T6ngase al mismo tiempo presente que el
excesivo calor produce el mismo efecto. La temperatura nor-
mal de la gallina son 420 centigrado; mis i ellos nunca llegaron
los egipcios, ni legan los entendidos industriales franceses; el
cal6rico de sus aparatos es de 38 A 4o, como ya dejamos dicho
con referencia al del sistema Voitellier.
Creemos que en un clima calido como el de Cuba, las mks
-eficaces precauciones deben tomarse contra el calor, no contra
.el frfo; y asi no dejaremos de decir que son aplicables a las
piezas donde duerman los pollitos todas las reglas contenidas
en este tratado sobre las condiciones de los gallineros, respecto -
A ventilaci6n.
Una gran ventaja serfa criar sin madres artificiales, sin pavas
-y sin capones, vali6ndose solo de delicadas pieles (como las de
pato, de cordero, etc.), colocadas de modoque bajo ellas dur-
miesen los pollitos abrigados.
La yrictica puede dar de si la manera de realizar este gran
adelanto, que harifa resonar el clarfn de Ia fama de Cuba en todo
el orbe y cubrirfa de gloria y de riqueza k quien lo consi-
;guiese.
La practice es tambi6n la que va. ensefiando lo mejor en
todas estas cosas. Nosotros solo damos las ideas, seg6n se nos
.ocurren; y no se figure.el lector que, es original nuestra la de
repartir los pollitos entre las familias pobres; ella es muchos
miles de anos anterior i ]a era cristiana. Las azoteas de las
casas de Jerusalem, Jeric6, Nazaret y. todas las riudades de la
Palestina, apareclan cubiertas de pollitos acabados de sacar de
los hornos, y que criaban las familias pobres. Con esto vivian




70
y este era el principal ramo de riqueza de la c6lebre y (lesven-
turada Israel, y de todo el Egipto.
Mucho se equivocan los que piensan que la paz, ei orden,
las buenas costumbres, la riqueza, en una palabra, la ventura
de un pals, no estAn en relaci6n directa -con el bienestar de las
clases pobres, y ciertamente nada hay que mAs generalice ese
bienestar como la crfa de aves domesticas.
1R6stanos decir que la gallina egipcia es la mAs mala madre;.
no le gusta incubar y cuida poco de sus hijos; pero en cambio
es la mis fecunda ponedora; ninguna otra le excede. No pa
rece sino que el ingenio humano supli6 con el arte lo que neg&
a esa ave la naturaleza.
Serfa muy conveniente introducir esa raza en Cuba para pro-
veer de huevos las grandes fabricas de pollos.
Siendo este clima tan parecido al de Egipto, conocidndose
los grados de calor que deben emplearse, y provey6ndose de
esas gallinas, los pollos que de ellas procedan se criarAn en,
Cuba como los criaban y crian las mujeres de aquella tierra, en
las azoteas 6 en el campo, sin madres.
Indudablemente, hay unas razas de mss fortaleza que otras
para la incubaci6n artificial; en Francia la de Houdan se Ileva
la palma; y no nos sorprenderi que entre las muchas razas y
variedades que hay en esta Isla, exista alguna dotada de ese
poder resistente para el raquitismo y otras enfermedades, que
se puede decir es el que principalmente fija la buena suerte de
esa industria. Cuando funcionen algunos aparatos, digno es-
el asunto de una cuidadosa observaci6n.

CAPITULO XXIV.

C6mo se practica la operac6n de la capadura de pollos -y
gallos.
No solo como criadores son estimados los capones, Jo son
tambi6n por sus carnes.
No creerfamos haber presentado a nuestros lectores un trata--
do lo mAs perfecto que nos ha sido possible si suprimiesemos la
manera de efectuar esa operaci6n, en virtud de la cual el gallo
pierde su potencia reproductiva y adquiere una notable predis--
posici6n A engordar.
La 6poca de la castraci6n es cuando el polio ha pasado de-
los,tres meses y comienza A cantar, y el dia anterior no se le
da alimento.
Mr. Roberto Fennings ha descrito esa operaci6n en sin



71
importante obra "Aves de corral' con mas maestria que la que
pudidramos emplear nosotros; y como nuestro anhelo se cifra
en poner al pueblo cubano al corriente de la iltima palabra de
la ciencia en todas estas cosas que tanto han de contribuir A sti
felicidad ahora y en los tiempos venideros, trasladaremos aqui
lo que dice aquel esclarecido autor "Los instrumentos prefe-
ridos por los habiles operadores consisten en dos pesos de cmco
a siete libras para sujetar el ave; un escalpelo para cortar la
fina membrana que envuelve los testiculos; un dilatador de
plata para mantener abierta la herida mientras se opera-interior-
mente; un par de pinzas de resorte de filo agudo y cortante
semejante al de una trincha, con una rama de media pulgada
de ancho para hacer la incision y sostener la membrana ya di-
cha; uq instrumento en forma de 'cuchara con un gancho agu-
zado en un extremo para tirar y sacar los testfculos, y una do-
ble cfnula de plata para contener los dos extremos de un alam-
bre fino con el que se forma el lazo con el cual se ban de des-
prender aquellos 6rganos. Estos instrumentos cuestan cerca
de seis pesos en New-York.
Se puede emplear una cuchilla en lugar de escalpelo, y los
demAs instrumentos pueden encontrarse de construcci6n mas
barata.
Deben escojerse para capones los pollos de mayor tamafio,
como los de dorking, cochinchinos, 6 gran-malayos; y puede
operarse en cualquiera 6poca despuds que tengan un mes; pero
se consider la mejor entre dos y tres meses, y si es posible. antes
del mes de Julio, porque los que se castran despuds corren peligro.
Debe colocarse el polo sobre una mesa, acostado sobre el
lado izquierdo, con'las alas estiradas hacia atras, las patas ex-
tendidas tambidn hacia atrfs y la de arriba mas que la otra,
sujetandolo con los pesos, pero dejando el pescuezo y la
cabeza completamente libres. Se arrancan las plumas del lado
derecho inmediatas a la coyuntura del muslo, entre 6sta y el
ala, en un espacio de pulgada y media de diametro, segun el
tamaio del polo. Se diseca hacia atrAs entonces la piel, para
que concluida la operaci6n, abandonada A si misma, pueda
cubrir la herida. Se hace una incisi6n con el lado cortante de
la pinza entre las dos 6ltimas costillas, principiando como a una
pulgada del espinazo, extendidndola oblicuamente hacia abajo
como de una pulgada A pulgada y media de largo, y de profun-
didad suficiente para separar las costillas teniendo cuidado de
no herir los intestinos. Se coloca en seguida el dilatador, fijAn-
dolo por medio del tornillo que contiene, y abridndolo lo sufi-
ciente para ver los 6rganos que se van A extraer. Con el



72
escalpelo se abre la membrana fina que cubre los intestines,
que si no estAn suficientemente retraidos por la dieta A que se
le habra sometido, se empujarin con el instrumento en.forma
de cuchara, 6 con el mango de una cuchilla comdn, hacia el
pecho. Descubiertos entonces los testiculos, se verA que estin
adheridos al espinazo por una membranilla delgada que los
cubre. Se coje 6sta con las pinzas, se desgarra con el gancho
aguzado; se introduce la cuchara colocAndola debajo del iz-
quierdo, que generalmente estA mas cerca de la rabadilla que
el derecho; se pasa el lazo formado en la doble cAnula por de
bajo de la cuchara empujAndolo con el gancho, hasta colocar-
lo en el lugar donde va A efectuarse el desprendimiento. Ti-
rando de los extremos del hilo, como si fuera una sierra al
mismo tiempo que se empuja hacia la rabadilla la c6.nula, se
separa el testiculo que cae en el hueco de la cuchara. Se hace
lo mismo con el otro; se limpia con la cuchara cualquier resto
de testiculo y la sangre que pudiera quedar en el fondo de la
herida. Se quita primero el testiculo izquierdo para que no
oculte con la sangre que pudiera derramarse al otro, lo cual
dificultaria la operaci6n- Si se hace con habilidad ocupa muy
pocos minutos, y se concluye extendiendo la piel, sobre la her-
da y cubriendo 6sta con las plumas que se habian arrancado.
En algunos polfos la parte anterior del muslo cubre las dos
filtimas costillas, en cuyo caso, se tiene cuidado de separar
bien los mdsculos de esa parte para no herirlos, porque el polo
quedarfa cojo, 6 puede morir.
Para hacer el lazo lo mejor es una fibra de la corteza del
coco, que es 6spera y 6. prop6sito para aserrar los testiculos, y
si no, una crin de caballo. .
Despu6s de operado debe colocarse en un lugar abrigado,
sin perchas donde encaramarse para que no se lastime al tratar
de hacerlo. Durante una semana el alimento debe ser suave:
harina de maiz cocida, alternando con pan mojado en leche y
toda el agua pura qjue quiera beber, siendo mejor un poco
quitado el frio.
Al cabo de ocho 6 diez dfas, la mayor parte, si se han esco-
gido fuertes y sanos, podrA dejArseles salir con los demAs.
En Francia acostumbran hacer Ioulardos, 6 gallinas caponas,
lo cual es un disparate, sacindoles los ovarios por el mismo
m6todo; pero basta cortarles el oviducto con un cuchillo afi-
lado. En lo demAs se tratarAn como los capones. Estos se
engordan de la misma manera que las demis ayes."
Es de sentirse que no haya en los campos de Cuba personas
dedicadas A castrar aves y cuadripedos.



73
CAPITULO XXV.

Castraci6n, de la gallina.

Los romanos fueron grandes maestros en este arte; jams
:faltaron gallinas castradas en los banquetes de Liculo, ni en
las opiparas mesas de HeliogAbalo y Vitelio. Tambi6n sufrian
-esta operaci6n no solo las aves y los cuadrdpedos, sino hasta
las mujeres, lo cual constituia un delito, pues ]a Repdblica,
desde el tiempo de R6mulo, dispensaba grandes premios y ho-
-nores A los padres que tenian muchos hijos.
Lleg6 A tanto extremo la castraci6n de la gallina que se dic-
t6 una ley prohibi6ndola para que no se aniquilase la especie.
El pueblo-rey, que encontr6 su muerte en la corrupci6n de las
costumbres, apur6 como ning6n otro los placeres gastron6micos.
Los romanos seguramente poseian el secreto, que no cono-
cen los modernos, de capar las gallinas sin arrancarles el ova-
rio, operaci6n dolorosa y de gran peligro en que es muy comdn
que mueran, 6 les quede lastimada alguna entraiia.
Mr. Fennings dice que es fAcil caparlas cortandoles el ovi-
ducto con un cuchillo, y nosotros, con el respeto debido ila
superioridad de conocimientos de aquel distinguido veterina-
. xio, negamos la eficacia y bondad de la operaci6n.
El oviducto es un tubo que parte del ovario i la cloaca y
recibe el huevo, que en su transito adquiere la materia calcArea
de la cascara y la albuminosa de la clara, secretadas por el mis-
mo oviducto. Evidentemente queda interrumpida la funcidn
de esa viscera, y A veces sucede que el organismo del ave ab-
.sorbe las sustancias del huevo; pero en la mayoria de los casos
aquellas, detenidas contra lo natural, forman un cuerpo extraiio
y compacto que trade enfernedades y la muerte del ave. Este
peligro es mayor en las buenas ponedores que han sido fecun-
dadas por el gallo y tienen racimos de globulillos agrupados
en el ovario.
Inutilizado el oviducto los huevos siguen hasta cierto periodo
desarrollAndose, sin darse cuenta la naturaleza de aquella inte-
'rrupci6n, y la gallina, si bien pierde con esa lesi6n la facultad
reproductive, queda sujeta al ardor ldbrico; de modo que la
operaci6n es indtil a mAs de peligrosa.
Otros muchos sistemas se han puesto en planta, pero todos
han fracasado.
Sabios autores creen que la gallina no necesita ser castrada
para adquirir grosura, por lo que bastara lo dicho. Preferi-
imos hacernos eco de la opinion de una mujer notable, Mada-



74
ma Millet Robinat, autora de "Basse-Cour", la cual dice:" Es-
un error muy acreditado suponer necesaria la castraci6n de la
gallina para su ceba. La operaci6n es practicable sin duda;:
pero es de tal manera diffcil que nunca me ha salido bien ni
aun en gallinas cloroformizadas que no podfan hacer ninguna-
resistencia que pudiera perjudicar la operaci6n. Por otra parte,
sd de cierto que ni en Fleche, ni en Mans, paises clAsicos de las
pollas cebadas, se hace sufrir a las gallinas esta cruel operaci6n."'
Facil es aislar las pollas virgenes para que no tengan contac-
to con el macho, y de este modo se les ceba y adquieren una
care tan tierna y de exquisito sabor como ]a mejor castrada,
sin hacer experimentar dolor tan agudo ai un ave que, por lo,
menos, tiene de comdn con el hombre la sensibilidad.

CAPITULO XXVI.

La. ceba C6mo debe hacerse.
A pesarlde que en los campos de Cuba se crfan sueltas y
sin vigilancia las gallinas y por consiguiente expuestas a innu-
merables inconvenientes, siempre son un poderoso recurso para
las familias pobres, puede decirse, una Providencia. Con los.
huevos y los pollos, que son alli ura especie de moneda, man-
dan A la tienda de viveres por azucar, caf4, etc. Si les llega una.
visita, 6 no hay con qud comprar care, la gallina mAs gruesa.
las saca del apuro; por ultimo, cuando vienen los especulado-
res les venden docenas enteras de pollos, gallinas, etc., y con
su product compran calzado jy vestidos.
Si se formase una cuenta de todo lo que a! cabo del ano han
producido esas pobres aves miradas con tan poca atenci6n, no
por descuido de las labradoras, que en este pafs son en extre-
mo laboriosas y diligentes, sino del sistema, se quedarfa uno
admirado; y si se formase otra cuenta del valor de los huevos;
que se absorben el majdr, el rat6n y la rata en la manigua, las.
aves que devoran la lechuza, el perro months y el gavilAn; las
que se lleva el ladr6n por las noches, y las muertas por no .exis-
tir un tratado de medicina que vulgarice los conocimientos so-
bre las enfermedades de las aves dom6sticas, (i) se quedarfa..
uno aun mas admirado, pues lo que hoy se pierde es el triple:,
de lo que se gana, y se gana mucho como dejamos dicho, no
obstante lo defectuoso del sistema. El sistema, si as puede lla-
marse, se aproxima A la naturaleza, y ciertamente serfa de u6,

(x) Ya existe, escrito por el autor. N. del E.



75'
todo aceptable, si se le aplicase el m6todo, como lo proponemos
en el proyeczo del bosque-gallinero, es decir, si hubiese seguri-
dad en la recolecci6n de huevos, garantia para la vida de las
ayes, eficacia para curar sus enfermedades, estudio y aplicaci6n
de las reglas cientfficas.
Pero entre las p6rdidas que sufren los labradores hay una de
gran consideraci6n en que no se ban fijado: la venta de sus
productos sin haberlos pasado por la ceba, que es tan fAcil, tan
breve, tan poco costosa.
El mafz de esta Isla tiene un once por ciento de aceite en su
composici6n orginica, y desarrolla rapidamente las grasas; asf
es que un polio de dos meses, que se vende, por ejemplo, en
el infimo precio de cuarenta centavos, si se le ha dado ocho
dias maiz en abundancia en una pieza oscura, 6 harina de maiz
con leche de vaca 6 de cabra, ser vendido con toda seguridad.
en mis del doble.
Claro es que no quedari de un todo grueso,,si en lugar de
escojer aquellos de mis carnes, que han sido preparados con
buena alimentaci6n, se ponen i cebar enfermos, hambrientos y
extenuados.
Este asunto de Ia ceba es importantisimo, porque'entrando
las ayes en el ndmero de los articulos mis necesarios al susten-
to del hombre, interesa a la higiene pdblica que gocen de per-
fecta salud.
Nada hay que d6 una idea tan triste del atraso industrial de-
un pais como ver ayes flacas traidas al mercado para el consu-
mo; pierde el criador el duplo de su valor, y el arte culinario
no alcanza A darles aquel exquisito gusto .de las cebadas, y misi
silo fuesen con mafz al amanecer, y A las doce y las cinco
harina de este grano mezclada con leche, aromatizada, los 6lti-
mos dias con hojas de albahaca. El primero y segundo dfa se
les alimentary con care de vaca fresca y cebollas muy picadas.
Varios son los sistemas de ceba; pero en todos ellos son ne-
cesarios: la inmovilidad, la oscuridad, la tranquilidad y el
silencio.
La pieza destinada i esta postrera operaci6n de la crfa, que
va A 'decidir del peso y del valor, debe estar completamente
oscura, con claraboyas formadas de modo que se renueve el,
aire y no penetre la claridad. TendrA una ventanilla que se
abrirA dnicamente para darles de comer, A fin de que vean el
maiz y el agua.
Se les darn de comer, como dejamos dicho, tres veces al diav
al amanecer, A las doce y A las' cinco de la tarde, cuidindose
de que nollenen de un todo el buche.



76
Tambi6n, antes de la hora de dormir, se les puede dar un
,pienso, de la misma harina con leche, que apresurard mucho la
ceba; pero esto se hard si el buche no estA muy relleno.
El agua no debe faltarles, contribuye poderosamente a la
grosura.
Hay que tener especial cuidado con el Acaro y el piojillo,
pues si les caen les harAn perder care y grasa. Si se ve que han
,comenzado A propagarse se riega azufre en el suelo y a cada
ave se le dA un bao de aguardiente con alcanfor.
En Francia algunos industriales sacan los ojos a las aves pa-
ra engordarlas; pero esto rebaja el sentimiento est6tico nacio
nal, que es lo primero a que debe atenderse, .porque es claro
que el mundo no es una jaula de fieras dispuestas A sacrificarlo
todo a los instintostbrutales, sino la mansi6n de seres raciona-
les y sensibles que deben procurarse los goces con el menor
dafo de las demAs especies.
La crueldad con los animales revela predisposici6nes al
crimen.
Pocos son los industriales de aquella ilustrada naci6n que se
resuelven 6 practicer este acto de barbaric, que debian prohi
'ir las leyes, 1o que casi todos hacen es colocar los pollos, ca-
pones, etc., en un cuarto oscuro y enuna jaula en la~que que-
dan privados de locomoci6n, lo cual:es menos terrible.
La jaula, que se pone pendiente de la pared, tiene unos
.agujeros para que el ave saque la cabeza, y estAn calculadas las
casillas de modo que queda inm6vil. El piso de tablas de la
parte trasera de la casilla se gradtia para que el esti6rcol caiga
fuera. AllI se les tiene quince dias, administrAndoles una pas-
ta de harina de mafz 6 de trigo, con leche, tres veces al dia,
y se les priva del agua.
Tengase present que aquel es un clima frifo; en Cuba la su-
presi6n del agua harfa inutil todo esfuerzo por lograr la ceba,
y traerfa la extenuaci6n del ave., A este pr6posito diremos que
los galleros cubanos acostumbran dar A sus gallos cierta canti-
dad de aquel liquido, y la disminuyen cuando quieren amino-
Tar el peso que debe tener cada combatiente, y ,tienen muy
graduada esa disminuci6n para que corresponda matemAtica
mente A sus deseos. El agua A pasto es en este edma tan im-
portante como los mismos alimentos.
Cuando las ayes de la jaula se desganan, Jo cual sucede
siempre al cabo de varios dias de hartura, se les introduce la
pasta por medio de una jeringa, parecida A la de rellenar cho-
Tizos.
Nosotros vamos indicando los usos essablecidos en los pai-



77
ses mas adelantados, y somos de parecer que el sistema mas
hacedero y de menos, trabajo es encerrar las 'aves de ceba en
una pieza oscura y darles alli maiz por la manana, al medio dia,.
y por la tarde, diez dias; pasarlas entonces 6 las jaulas y admi-
nistrarles ]a harina de maiz con leche, de cinco. A ocho dias.
Los pollos de dos meses que estdn sanos y algo gruesos, sint
necesidad de esos diez dias de encierro, seg6n hemos indica-
do, en ocho quedarAn cebados con la pasta, y como quiera que
se condimenten seran un manjar preferido por los gastr6nomos,
Cuando se quiere se reduce la ceba A quince dias de maiz
en el cuarto oscuro; pero no habrA tanta grosura.
Las gallinas viejas necesitan mis de quince dias.
Recomi6ndanse, desde el tiempo de los romanos, como con-
diciores indispensables la tranquilidad y el silencio. En efecto,..
si en el cuarto hay una gallina de caracter discolo, 6 un cap6n
mal castrado que las pise, traeran el desorden y el movimiento-
de todas, con perdida de las grasas, y deben expulsarse.
Respecto al silencio, es tambi6n convenientisimo: el cacareo
de las demos gallinas, el canto estent6reo de los gallons y todo-
otro ruido, perturban el sueno de las gallinas, pollos y capones,
que no dandose cuenta de cuando es de dia, creen que es de-
noche al verse en la oscuridad. Por esta raz6n si se: prestasen
A comer sin que se les abriese la ventana, seria lo mds oportuno
entrar en su estancia con una linterna y que comiesen al favor
de la luz artificial. Esta debe usarse cada vez que haya que
andar con esas aves por algdn motivo, pues se dejan cojer sin
]a menor resistencia.
Por lo que hace a la inmovilidad es aun mAs digna de reco-
mendaci6n: todo movimiento supone un empleo de fuerzas, y
todo empleo de fuerzas disminuye las grasas. Atendiendo a.
esta consideraci6n no debe ser espaciosa la pieza, sino algo
reducida, en proporci6n al ndmero de aves que est6n en ceba;
pero cuidese de que no le fate ventilaci6n porque el oxigeno-
del aire es un alimento, es, se puede decir, la vida.
En fin, debe procurarse que todas est6n contentas en su pri-
si6n y disfrutando de bienestar,. muy creidas de que es de no-
che, sin que nada las moleste, ni los insectos, ni el ruido desa--
pacible, ni el hambre, ni la sed, ni la rina de una companera.
discola, ni el perro del hogar que suele seguir A la muchacha,
ni el gato, ni las ratas y ratones.
Un susto por la presencia del gato 6 del perro, las harA per-
der no poco; y si viesen A las del patio en medio de la diafana
claridad del dia regocijadas, por ejemplo, con el descubrimien-
to que hizo el gallo de algunos pequenos insectos y lo mirasen




78
galante y generoso ilamAndolas A participar del hallazgo de que
& no se reserva una parte; pues todo es para ellas,. es decir,
-para las que estin en libertad, es natural que sientan instinti-
vamente el peso de la opresi6n y la injusticia y que el encierro
les parezca insoportable. Si los animales supieran espresarse
verfamos que sufren mucho cuando se les contraria en aquellas
cosas que les son propias.
Los sustos ademAs pueden traer casos de apoplegia fulmi-
nante y otras enfermedades, lo propio que el alimento inmode-
-rado desde el primer dfa; Este debe dirseles gradualmente.
La ceba debe emprenderse en grande en los meses en que
comienza la veda de la caza. No perderemos lo oportunidad de
tributar un merecido elogio A esa sabia y benefica ley, promul-
gada recientemente, y que ha venido a poner las crias de ani-
males silvestres fuera del alcance de la insensatez y de la rapa-
cidad hamanas; y s616 nos resta desear que las autoridades la
hagan cumplir con la misnia rigidez que en Inglaterra, en Fran-
cia y en todos los paises cultos. Quede, pues, para los pueblos
semi-salvajes y para los gobiernos poco previsores matar la
gallina, como dice la fAbula, para sacarle los huevus de oro.
Las crias espontAneas de los bosques son una parte importanti-
:sima de la riqueza p6blica.

CAPITULO XXVII.

Horas de recreo de las aves.

Hemos imaginado un establecimiento agrfcola 6 industrial
,en las cercanias de la Habana, y hemos creido que debfamos
sefialarle tres caballerias de tierra.
Nuestro prop6sito no ha sido fijar principios invariables, sino
dar en general una idea de Jo que puede hacerse, y dejar vul-
garizada la regla de que esta cria no debe emprenderse en agru-
paciones de aves que pasen de quinientas, si han de dormir
encerradas; pero que se puede liegar A muchos miles formando
ocho, diez, cincuenta gallineros, que por razones econ6micas
no vemos inconveniente en que se construyan con maderas
rdsticas y que se les ponga techo pajizo.
Se habrA notado nuestro empeflo de preservar estos estable-
cimientos de las pestes, y que el principal elemento que A estas
oponemos es la pureza del aire dentro de los gallineros, y la li-
bertad posible de las corrientes atmosf6ricas para que bafien
los dormitories, exceptuando la estaci6n fria en los meses mds
crfticos del invierno y los dias muy lluviosos.



79
En los bosques-gallineros hay que soportar en parte estos
inconvenientes, y solo cuando haya en Diciembre frio intenso
4 aguaceros torrenciales y prolongados se llevarAn at dormito-
-rio provisional; en estos gallineros la casa es el Arbol y el techo
las ramas; en ellos, hasta cierto punto, se vuelve el ave A su
rusticidad primitiva.
Refiriendonos at plan de los ocho gallineros, diremos que
-pronto desaparecer& de los patios la hierba, por lo que A las
*cuatro de la tarde en todo dia apacible sera provechoso abrir
las puertas A los gallineros de la variedad comun, y permitir A
las gallinas que salgan libremente at campo.
Para establecer esta saludable costumbre sera preciso no
=cultivar sin cercado en los alrededores aquellas plantas que
puedan dafiar, como coles, tomates, lechugas, etc., y se habrin
puesto los platanales en todas direcciones; las yemas de estas
inusiceas les agradan mucho, como que los pequefios renuevos
son formados de celdas blandas llenas de un licor que beben
con delicia, picando al mismo tiempo las nacientes hojas y las
Aiernas fibras de los tallitos.
Se les llevarA al terreno arado para que coman lombrices, y
"a los puntos donde encuentren gramineas espontaneas.
En los dias de lluvia estos paseos son perjudiciales.
Las gallinas con pollos muy tiernos no se dejarAn salir; que-
darAn en el patio; y apenas haya amagos de lluvia se haran en-
trar en la casa de refugio; tenemos dicho que cuando se mojan los
pollitos se enfrian y.mueren, y que el sol fuerte tambien los mata.
Segdn van entrando las gallinas at regresar se les cuenta, y
'si falta alguna se le buscar6; y si no pareciese se hara sefla a
uno de los perros para que la busque, lo que harA en el acto
con admirable acierto, y a! hallarla comenzara a ladrar. Esto
asustara A la extraviada y serA tal vez dafoso A su salud, pues
estas aves se distinguen por su timidez; mas es un mal menor
"que el de perderla, si se quedase en el campo. Raro ser que
-se presente un caso de estos, pues todas aman su dormitorio,
conocen la voz de la persona que las tiene A su cargo, y vienen
=a su llamado.
Estos paseos robustecen mucho A las gallinas con el ejercicio,
les facilitan un aire siempre mfs cargadpade oxigeno que el del
gallinero, las alegra sobremanera, y proporcionan el ,aprove-
chamiento de las arenas, insectos, semillas, etc., que son para
,ellas alimento variado, saho, nutritivo y hasta necesario.
Es grato verlas dando carreras llenas de regocijo: los gallos
escarban en el surco, 6 at pi6 del arbusto, llamAndolas; acuden
presurosas, y las mas ligeras que llegan primero toman el in-



80
sectillo en el pico y hiayen para devorarlo a solas mientras la&
dems las siguen viendo el niodo de arrebatarselo.
Es un-cuadro digno de un gran pintor, embellecido por los
encantos del paisaje que ofrece la naturaleza en los campos de-
Cuba, siempre verdes y floridos.
Sensible es que las aves ex6ticas de distintas razas no parti--
cipen de estos placeres. Se diria que el egoismo local, necio
y petulant, desechaba a estas extranjeras; no es asi, no concu--
rren porque ocasionarian un cruzamiento indiscreto; pero en
cambio cada una de esas razas, aislada 6 unida a aquella con
que de intento vaya cruzarse, debe tener tambidn sus horas
de recreo, horas mas placidas por cuanto en dias serenos, al
rayar la aurora, despu6s del desayuno, puede darseles libertad,.
y hallar ellas el rocio, aun no evaporado, formando perlas-bri-
llantes sobre la hierba, perlas que se deshacen en la hoja tron-
chada por el agudo pico y que comunican al vegetal propieda-
des salutiferas.
Escusado es encarecer la vigilancia que es necesario emplear,,
ya para que algdn perro de la vecindad 6 months, no venga y
se lleve alguna gallina 6 polo, ya porque los gavilanes no se
descuidan, como que siempre construyen sus nidos cerca de
las crias y desde que se levantan al amanecer estAn en acecho.
Esta ave de rapina es diurna, se recoje con el crepnsculo; perw
entonces sale de ]as peas de la enmaraniada maleza la lechuza,
que es nocturna, grazna A lo lejos y A veces, cuando se acerce?
remeda el piar de los pollos; ambas son muy temibles y es in-
dispensable cazarlas.
Sentimos condenar A muerte 6 dos aves insectivoras, y por-
lo tanto tiles; pero tambi6n lo son en un grado eminente las.
dom6sticas, cuyo progreso seria imposible si aquellas se propa-
gasen.
Advertimos que estos paseos -son perjudiciales para las aves
destinadas a la ceba, las cuales seria muy oportuno tener apar-
te para darles mAs cantidad de alimentos y de los mAs nutriti--
vos. Con las ponedoras, criadoras y gallos sucede lo contrariot
es conveniente que no engruesen, tanto porque las primeras
acortarAn sus posturas, cuanto porque todos adquieren una
notable predisposici6n alhigadillo, que es una enfermedad muy
terible y muy comnn en el pals.



8r
CAPITULO XXVIII.

Personal del establecimiento agricola 6 industrial.

Seguimos hablando de los ocho gallineros.
Este establecimiento necesita para su mejor asistencia: un
Director 6 Administrador, un mayordomo tenedor de libros,
ocho personas del bello sexo, y seis jornaleros; de ellos dos de
io A za afos para pastores.
A mAs: los aperos de labranza;.caballos para el arado (pas6
el tiempo de arar con bueyes) y para los usos de la hacienda,
tales como ir a distancias por huevos de hormigas, etc.
Esperamos que ]a venta del mafz sobrante, platanos, legum-
bres, etc., si no cubren los gastos del personal sean una pode-
rosa ayuda; mis no olvide el Director que el objeto principal
de la hacienda es la crianza de aves, y que si se acepta ]a la-
branza es como un medio de economizar el crecido gasto quq
traerfa el mantenimiento de aquellas si hubiese de comprarse
el mafz, millo, etc., en el mercado.
Aunque se aprovechen-las utilidades de esos cultivos son de
un todo accesorios; las utilidades estan en los huevos, polls,
capones, etc. De ningfin modo deberan desatenderse los ga-
llineros para ocuparse de las siembras,,ni sembrarse mAs de to
conveniente, es decir, como si se tratase de urt explotaci6n pu-
ramente agricola.
Debemos insistir en este punto, porque contamos para e
fMiz 6xito con que ni un s6lo dia, ni una sola hora, falte A las
aves una esmeradisima asistencia, A la que ellas correspondern
agradecidas multiplicando los productos.

CAPITULO XIX.

Criaderos de gusanos de moseas, y de lombrices de Ia tierra.-
Peligros de emplear restos de animals muertos de
enfermedades contagiosas.
4De qu6 modo dardmos amenidad a este capitulo? 2De qu4
modo trataremos este asunto sin que se note en nosotros cierta
repugnancia? Preciso sera que olvidemos toda consideraci6n
subordinada al falso modo de ver la naturaleza, y que la bus-
quemos y admiremos en toda su grandiosa desnudez.
Figur6monos un antiguo cementerio abandonado, que es
hoy una huerta. Alli hallaron su dltima mansion, la virgen
cuya belleza brillaba en esplendidos salones, el anciano que
6





pas6 su vida aprendiendo y la terming sin saber nada; all! el
poeta con su undo de ilusiones y su fardo de penas y desen-
gafios; el rico banquero de alma helada, que tasaba el valor de
sus parroquianos, all! el mendigo que se arrastraba en el cieno
de las calles.
1Qu6 coles tan hermosas nacen en esta huerta! *1Qu6 abono
tan excelente es el cuerpo del hombre!
El tiempo ha batido sus alas sobre los sepulcros, y solo que-
dan de la virgen, del sabio, del poeta, del banquero y del
mendigo unos granitos de clor6fila que dan verdor A aquellas
coles; la aquellas coles que pronto cortari el hortelano y las
llevari al mercado, de donde iran A la mesa frugal del pobre,
6 al suntuoso fesin del pontentado!
Todo es transformaci6n; no se ve otra cosa en el inmenso
laboratorio de la naturaleza. Muere el caballo 6 la vaca; viene
ja mosca y deposita sus huevos; pronto sale la larva; y antes
de ser insecto perfecto se la come la gallina y la devuelve" en
forma de esti6rcol, es decir, de una sustancia cargada del amo.
niaco que pasa at organismo de una 'planta como una de 'sus
partes componentes; la planta pasa al de un herbivoro, y del
herbivoro al centro comun de to creado, ]a madre tierra, de
donde brota de nuevo con mis formas que Proteo, en la suce-
si6n de los tiempbs.-.
Dicho esto, despojando al gusano de la mosca comf6n del
horror que inspira, como si el hombre pudiese vivir sin 61, que
es el gran destructor de la podredumbre y purificador del aire,
entremos sin temor en el campo de la Economfa politica, y
tratemos de sefalar entre los medios de formar capitales, la fuer-
za de la iniciativa, el espfritu de asociaci6n y de empresa, y el es-
tudio de aquellas industrias A que mis se presten los elementos
naturales de los pauses, sus condiciones geogrificas y sus rela-
ciones mercaptiles.
De este estudio resultar el convencimiento de que la incu-
baci6n artificial es uno de los bienes naturalles de Cuba, Hay
en ellas dos garantias para el desarrollo de esta industria: clima
aparente y.mercado consumidor. No existe motivo alguno
pa-a que no sea gran exportadora de huevos y de aves. Tiene
otra ventaja; las propiedades qufmicas del mafz de sus campos.
Para que las aves de esta tierra se acrediten en los Estados
Unidos y sean preferidas, es indispensable nutrir los pollos'de
la exportaci6n con mafz desde que tienen un mes, lo propio que
los capones, gallinas y pavos; mas en la primera mfancia,
as! de los pollos como de los pavipollos, nada es tan saludable
y econ6mico como los gusanos, alternando con el maiz.



83
Esperamos que pronto, muy pronto, figure con una cifra
respetable esta industria en el cuadro de la riqueza general; y
como para mantener miles de pollitos, son las gusaneras el
recurso mis econ6mico, nos consideramos obligados a dar a
conocer el modo de formarlas.
La gusanera es una especie de estanque de un tamano pro-
porcionado al ntmero de aves. SupongAmosla de vara y me-
dia\de profundidad, tres de ancho, y el. largo que se estime
conveniente.
Se le situari 6 barlovento y algo distante de la casa donde
habite la familia y del gallinero, pues su color es pestifero y en-
fermizo, como que exhala miasmas pitridos.
Se hard un hoyo de las dimensiones indicadas y se le apiso-
nar. en su fondo y lados, 6 fin de que se compacte fuertemente
la tierra. Hecho esto se le deja quince 6 veinte dias expuesto
a los rayos del sol para que se seque, y entonces se le echan
varios pedazos de troncos gruesos y haces de manigua y se les
prende fuego, lo cual da por resultado que queda endurecida
la superficie; casi con la consistencia del Itdrillo. Esto es nece-
sario porque las larvas de las moscas cuando estin pr6ximas a
convertirse en crisilidas, se asocian, buscan instintivamente lu-
gar adecuado donde dormir el sueoo de la metam6rfosis, y en ese
periodo perforan la tierra, salen A la superficie, y huyen sin que-
dar una.
Si en la hacienda hubiese barro de alfareria, es conveniente
tres dias antes de encender la lena, tapar con 61 las grietas
que haya formado la evaporaci6n de la tierra por efecto de los
rayos solares, asi como despu6s con barro muy amasado y gredo-
so toda grieta que aparezca.
Sele pondrA al hoyo un borde de medio ladrillo de pocas
pulgadas de alto, que sirva para impedir la fuga de las larvas,
y en uno 6 mis puntos habrA un tubo de madera (cuatro ta-
blitas de una vara 6 menos de largo y una cuarta 6 menos de
ancho, colocadas formando cuadro) que viene a dar A un hoyo
de una 6d mis varas de profundidad, en el cual se coloca una
tina, 6 cualquiera otra vasija aparente, done caen esos insec-
tos cuando en su afin de ausentarse penetran por el tubo. En
esa vasija serin conducidos al lugarsen que se reparten A las
gallinas y pollitos.
Otros tubos sin salida y mis 6 menos anchos se colocarin
en distintos puntos en las paredes del hoyo, llenos de tierra sin
apretar y humedecida con sangre. Sirven esos tubos de escon-
drijo A las larvas reproductoras, es decir, Aaquellas que se dejan,
especialmente desde que comienza el invierno, para que lleguen


*lj4




84
& ser moscas y nunca falten larvas en el establecimiento, cual-
quiera que sea la estaci6n. En la del frio escasean las moscas
y es mas lento el desarrallo de las larvas.
La iluvia y los vientos fuertes perjudican y aun matan estos
insectos, por lo que es preciso cubrir la gusanera con un techo
de guano real, cuyos horcones basta que sean de una
vara de altura, y se escavari una zanja alrededor del rancho-
para que el agua no penetre en los criaderos.
El rancho debe estar cubierto del lado de la brisa con ta-
bias ruisticas de palma, 6 con yaguas.
Construida la gusanera conforme a estas reglas, veamos' c6-
mo se procede. Se echan en el fondo hojas de mafz desmenu-
zadas, 6 mats de maiz secas 6-verdes (las primeras son pre-
feribles;) esta capa tendrA una cuarta; sobre esta otra de igual
espesor de esti6rcol de vaca 6 de caballo, lo mas fresco posible;
y otra idem de tierra. Sobre esta se pondran la sangre, las
carnes, asaduras, etc. Los animales muertos se dividirAn en
pedazos y se iran colocaido para former una cuarta capa.
Despu6s otra capa de hojas de mafz 6 maloja, otra de esti6rcol,
otra de tierra y la de care, sangre, etc. Todas las capas desde
la primera, se iran regando con sangre. Se cubrirAn con bue-
na tierra vegetal.
Advertimos que las capas no deben apretarse sino dejarse
flojas.
A 10s ocho 6 nueve dias ya han liegado los gusanos a su
mayor crecimiento, y A los doce cambian el color blanco por el
amarillo, principia la metam6rfosis y quedan sin movimiento.
En uno y en otro estado son igualmente muy provechosos A las
aves, siempre que hayan adquirido su desarrollo natural y est6n
pr6ximos A la metam6rfosis, pues si se sacan antes de tiempo se
hallan llenos de materias putrefactas que son danosas.
Hay otro medio de obtener gusanos: se echa esti6rcol fresco
de vaca 6 de caballo en una-vasija que se pone A la sombra,
y a los tires 6 cuatro dfas comienzan aquellos A aparecer dimi-
nutos y en gran nrnero, pronto crecen y es el mejor alimento
para los pollitos y pavipollos. No, existe sistema mas 6bvio
para el labrador que no puede entretener su tiempo en formar
criaderos. Si todos los dias echa en la vasija el esti6rcol de la
vaca, estarA provisto constantemente, para levantar una cria
hermosisima.
Aun hay otto medio de tener insectos, y es abrir varias
zanjas en el parque y enterrar maloja (i) y toda clase de hierbas

(r) El tallo del maiz.



85
que no sean amargas 6 venenosas. Antes del mes habra
miles de lombrices, y si se dividen esas zanjas en secciones cada
una con su cerca, hay las necesarias, y se les entrega una cada
dia A las gallinas, seria un ahorro y tendrian un excelente ali-
mento. Si se dificulta formar tantas, f6rmense al m6nos algunas.
Dice el Sr. Casas Mendoza, autor del "Manual de la cria
de gallinas y demas aves de corral" que las carnes deben dar-
se cocidas y mezcladas con patatas y salvado (lo mismo serfa
con boniatos y plAtanos) y que deben triturarse para lo que se
usara el instrumento que emplean los fabricantes de salchichas,
-con el cual en pocas horas quedarAn algunas arrobas reducidas
A. menudos pedazos.
La vianda se tritura con la care.
Agrega el referido auto: "que las canes de los animales
que mueren de afecciones gangrenosas no deben darse crudas
a-las gallinas, y que cocidas no son nocivas."
Nos causa pena impugnar esta funestisima idea emitida por
quien ha escrito un libro tan util. Tanto las autoridades como
los criadores deben estar muy al tanto para disponer 'que se
entierre profundamente, 6 se incinere, que es lo mejor, toda res
que muera del tifus gangrenoso Ilamado cattle plague por los in-
gleses y Rimder pest por los alenianes. Se comunica al hombre,
y de tal manera es contagioso que puede hacer desaparecer
en poco tiempo casi todo el ganado de una nacidn. Asi que-
d6 demostrado el ano 1873 en que el gobiemno de Inglaterra
indrodujo en Londres 300caballos procedentes de Finlandia,
que venfan infestados, y pronto se propag6 el mal a las reses
vacunas, k las que ataca con preferencia.
Alarmado el gobierno francs nombr6 entonces en comisi6n
a los eminentes veterinarios Bouley y Reinal, de la escuela de
Alfort, para que estudiasen la enfermedad, y sus trabajos, es-
tractado por el distinguido veterinario de Buenos-Aires Don
Miguel Munoz, publicados en "El Uruguay" y reproducidos
por nosotros en la "Gaceta agrfcola de Colombia," son los que
nos sirven de guia y van A conocer nuestros lectores.
Empieza esta espantosa enfermedad por un periodo de in-
cubaci6n, que puede durar hasta diez dias, en que el animal pre-
senta todos los caracteres de una perfecta salud.
Cuando el mal aparece recorre rApidamente sus periodos, y
6. lo mats vive el animal otro diez dias.
He aquf el resumen de los sintomas, dejando a un lado por-
anenores accesorios: inmovilidad, espinazo encorvado; cabeza
echada hAcia adelante; orejas cafdas hicia atras, mirada som-
bria, ojos llorosos, gran deyecci6n por la narfz, boca espumo-



86
sa, cabeza temblorosa y vacilante, rechinamiento 'de dientes;
respiraci6n precipitada, ruido de'bocina, temblor y estremeci-
miento general, diarrea abundante y f6tida, 6levaci6n de la re-
gi6n dorsal por gases desprendidos debajo de la piel, frialdad
en todo el cuerpo, debilidad extremada, estupor, coloraci6n
rojo-oscura con jaspeados en la mucosa vaginal, y agotamiento
de la leche en la vaca.
Las lesiones cadav6ricas mis notables, son: inyecci6n y ul-
ceraci6n de las mucosas del tercer est6mago; materias alimen-
ticias contenidas en 61 endurecidas; en el intestino delgado la
ulceraci6n es constante, y nunca falta si tiene la inyecci6nr
general espacios vacios longitudinales y transversales que le,
dan el aspecto de mallas de red de.pescar esto le es caracte-
rfstico. En el c6lon numerosas ulceraciones profundas, A que-
estan adheridos cuajarones pequenos de sangre que forman-
relieve; manchas petequiales y exquimosis en el coraz6n; enfi
sema general del pulm6n, inyecci6n general de la mucosa de-
las vias areas con exudaciones mucoso-purulentas, que se or-
ganizan en la laringe formando membranas falsas.
Nos detenemos algo en este grave asunto porque es com-
pleta, absoluta, la ignorancia que reina en los campos de Cuba
acerca de esta enfermedad, que cuando se presenta toma ca-
racter epid6mico y barre con las piaras. AdemAs, frecuente-
mente se introduce ganado extrangero, y sera prudentisimo
imponerle doce dias de cuarentena, puesto que el periodo de
incubaci6n dura diez dias, al decir de los dos c6lebres veteri-
narios citados.
Desgraciamente no hay retnedio alguno, conocido que sea.
eficaz. Nosotros nos atreverfamos A indicar al insinuarse la
enferinedad, un tratamiento hidropAtico, es decir, zabullir la
res en un' charco profundo y tenerla allf tres 6 cuatro horas,.
hacienda 1o mismo varios dias hasta que cediese eLmal. Pero
gpara qu6 afanarse en buscar renedio, si estA herida de muerte
y el tifus es contagioso de la bestia al hombre por el contacto?
Para qu6 arrostrar este peligro? Lo mis prudente, lo mArs ra-
cional, es llevarla inmediatamente que se presentan esos sinto-
mas A barlovento de la casa de la famulia, tomar el fusil, apun-
tarle al pecho, matarla, y en seguida derramar en su cuerpo una.
botella de petr6leo y darle fuego.
Cuidado con que una gota de sangre caiga sobre la piel del
que esto haga. Nosotros, viviendo hace muchos anos en nues-
tra posesi6n de campo La Concordia, situada & dos horas de la
ciudad de Remedios en esta Isla, hemos sido testigos de un
suceso lastimoso. Un joven Ileno de salud, que ejercia el ofi-



87
cio de carretero, se acerc6 al cadaver de un buey, que estaba,
tendido A un lado'del camino, y una msca de las que 1o cu
brian vino y le pic6 en una mano; qued6 inoculado, y A los
pocos dias muri6 entre dolores desesperantes.
No solo no debe emplearse Ias carnes de reses muertas de
fifus, sino que la higiene public demanda reducirlas A cenizas.
Cruzel dice que a los cinco meses de haberse sacado del alma,
cen de un establo donde habia habido tifus una paca de heno
y llevadola a otro establo, se declare en este-la epidemic. Y
qu6 diremos de las fiebres carbuncosas-que son tanto 6 mks
horribles? El mismo Cruzel escribe: "En el dia se admite que
las afecciones carbuncosas son virulentas y que pueden trasmi-
tirse no solo entre individuos de la'inisma especie, sino propa-
garse a otra. -Hechos numerosisimos lo han comprobado y
demuestran, 6 causa de que los veterinarios, matarifes, pastores,
etc., han adquirido el carbunco al abrir, descuartizar, 6 mani-
pular los animales muertos de esta enfermedad, aunque algu-
nos no habian hecho mks que mancharse las manos con su
sangre, y otros Io han contraido por bracear el animal. Las
gallinas padecieron en Francia en 1856 epizo6tia carbuncosa.*
Nos hemos desviado algo de la materia que venfamos tra-
tando; mks no terminaremos sin decir que tampoco deben po-
nerse en las gusaneras las gallinas muertas del c6lera, de las.
viruelas, del Aigadillo, del tifus, sea 6 no carbuncoso, ni de
tisis tuberculosa, ni cad6veres de ratas y ratones, porque en
ellos se ha encontrado la triquina, cuyos huevos como el bacilo
de la tisis, bien pueden trasportarse a la larva, de la larva A ]a.
gallina y de la gallina al hombre. (i) A muchos causarA hila-
ridad esto que decimos; pues bien, la flaria sanguinis hominis,
lombriz tan diminuta como los gl6bulos de la sangre, y que ha
sido estudiada en la India por Meson, se trasporta por media
de un mosquito amontonAndose al rededor de su trompa cuan-
do 6ste pica Para ser absorbida. AdemAs, si para descubrir la
triquina se necesita el microscopic, qu6 sera tratandose de
sus huevecillos? 5y qu6 tiene de extrano que estos resistan esos
trasportes si poseen todas los micro-organismos una potencia
vital, increible, maravillosa; si parece que se les ha dado ese
privilegio negado a los s6res de un xorden superior, en cambio
de una pequenez que se acerca al Atomo? Situados en condi-
ciones favorables podrian ser algo semejantes al uredo carbon, al
uredo caries y al cornezuelo, cuyos g6rmenes van A veces 6 los

(1) De 39o ratas, recogidas en distintos puntos de Austria, 38 resulta-
ron con triquina.





granos de maiz, avena, trigo y centeno y se desarrollan en la
edad adulta de la planta, ascendiendo desde la raiz al nuevo
grano al trav6s de las c6lalas, y empleando en este misterioso
y largo viaje el tiempo que necesita cualquiera de esos cereales
para su fructificaci6n. No es esto 1o mas admirable: granos de
trigo sepultados por el Vesubio en tiempo de Plinio el mayor,
en el primer siglo de la era cristiana, ban germinado, y en su
seno han podido tener, como es natural, esos s6res uredianos.
Si el protoplasma de los vegetales es tan resistente jqu6 mucho
que lo sea el soplo de id vida animal?

-CAA\f ULO XXX.

Gallineros portatiles, para aniquilar las bibjaguas.

Bien dice Bachiller y Morales: 'la bib agua es el s6r mas te-
mible de los campos de Cuba." En pocas horas destruye los.
-arboles mis frondosos, y donde abunda es casi impossible el
cultivo de la tierra.
Nosotros leimos en un peri6dico de Cali, Repcblica de Co-
lombia, que echAndose una cucharada de bisulfuro de carbono
& cada hoyo del bibigagiiero y dandole fuego con .un f6sforo
encendido; morian todas, incluso las larvas. En efecto, el bi-
sulfuro estalla, recorre todos los agujeros conexionados, penetra
en las mis profundas galerias y las quema 6 asfixia. (i)
Publicamos la receta en el segundo, tono del "Tesoro del
agricultor," y muchas personas se ven ya por este medio libres
de esa plaga en sus haciendas y jardines; mis hay extensos
campos en esta Isla ocupados casi exclusivamente por ese hi-
men6ptero, campos inutilizados para toda siembra y serfa cos-
tosa la extirpaci6n, pues se necesitaria gran cantidad de aquel
reactivo.
Mr. Giot tuvo un gallinero portAtil, A manera de esos toldos
que forman los prestidigitadores, y descompuesto en piezas lo
conducian en un carro especial. Contenfa hasta 4oo aves, que
llevaba a los puntos abundaptes en insectos.
No nos detendremos A .describir aquel ingemoso aparato,
pues haci6ndonos cargo de la imposibilidad en .que estin los
labradores pobres de hacer otro tanto, aunque sea en pequeflo,
preferimos inventar un sistema parecido, econ6mico y facial.

(1) Es conveniente ir prendiendo fuego uno A uno & los hoyos, para
esperar que estallen los que estdn conexionados.
N. del A.



89
Cualquier labrador puede toimar pedazos de bambii (cana
brava) de dos varas, y media de altura, dividirlos, 6 digase, ra-
jarlos, en cuatro partesatarlos'A media' vara de distancia de la
punta por cada lado, y dejarles una pulgada 6 pulgada y me-
a de separaci6n entre unos y otros. Cuando tenga asi for-
mados cuatro lieuzos, de quince varas de largo cada lienzo, ya
puede cercar un cuadrado de quince varas por cada lado. Se
puede tambi6n reducir el largo; esto se relaciona con el ndmero
de ayes.
Los lienzos se llevan al lugar donde comienzan los promon-
torios de tierra formados por las bib jaguas; se levanta el cerca-
do asegurAndolo con maderos clavados en la tierra, y uno 6
mAs de esos promontorios quedarin dentro. Si no hay sombra
se pondra una enramada que la proyecte suficientemente.
Se habri construido de antemano una jaula para conducir
las gallinas y gallos, y se procurara que sea lo mfs grande po-
sible, para que dejada en el terreno cercado, sirva para colo-
car nidos.
La jaula puede hacerse con los mismos listones de bambd,
menos el techo que sera de tablas.
Dentro del cercado se pondran varas para dormitorio con
sus escaleras, y tambi6n vasijas de agua pura.
Conducidas alli las gallinas en nameto' proporcionado al es-
pacio que van ocupar, se escava con barretas en cuatro 6
seis puntos, siguiendo los agujeros hasta dar con los huevos y
larvas; entonces se suspende la operaci6n y se dejan penetrar
las gallinas.
Si no han comido el dia anterior serAn mas voraces.
Luego que aquel bibijagiiero est6 agotado se encierran las
gallinas en la jaula, y se traslada el cercado en pocos momen-
tos, pues al efecto se pondran otros horcones con anticipaci6n
y solo habra que trasladar los lienzos; en la tercera traslaci6n
se aplican los prirneros horcones.
As se procederA hasta concluir con el ultimo bib iagilero, no
habrA necesidad de dar comida A las gallinas, y A los quince
dias de esta labor estaran cebadas.
Los huevos y las larvas de hormigas son un alimento inme-
jorable.
Este procedimiento demanda poquisimo trabajo, que queda-
rAa rnpliamente recompensado con el ahorro de maiz, millo, etc.,
con el mAs valor de las aves, y con destruir esa plaga; pero si
el agricultor tuviese pavos (guanajos), entonces son estos los
que. deben extirpar ese insecto, segin se verA en nuestro tratado
sobre cria de esta ave.




9
CAPITULO XXXI.

Hospitales para las gallinas.

Distantes de los gallineros y a barlovento, es de todo punt(
indispensable; es lo primero, construir varios boAigs bastante
abrigados, con sus pequenos patios bien cercados, que sirvan de
hospitales para las aves atacadas de enfermedades contagiosas.
Habra s6lo uno inmediato A los gallineros, en el que se pon-
drAn las que hayan recibido heridas, las embuchadas, etc.
El hospital destinado A-las que sufran el c6lera quedarA ais-
lado de los demos y muy distante.
En el de las virolentas no se pondrAn las col6uicas, ni las
atacadas de higadillo, angina membranosa, tisis tuberculosa, ni
ninguna.
Las de moquillo tendrAn tambidn su hospital. En fin, dos
aves que padezcan enferinedades contagiosas distintas no se
tendrfn jamAs juntas.
Una cosa tenemos que decir A los labradores para poner
punto final A este capitulo. Cada vez que pensamos en la surna
de bienestar que puede proporcionarles la cria de aves dom6s-
ticas, nada nos preocupa sino las enfermedades; y los medios
de combatirlas serAn indtiles si no existen los hospitales, princi-
palmente para detener el paso A la viruela, el c6lera, el Aigadillo,
etc. Una buena asistencia y la oportunidad de los remedios,
reducen A mezquinas proporciones la mortalidad.
No se olvide formar en los hospitales unos entrepanos de
una vara de alto, otra de ancho y otra de profundidad, para
atar alli los gallos, Son necesarias esas diinensiones para que
puedan moverse libremente, sin verse unos A otros. Si se vie-
sen, la inquietud producida por el ansia de combatir, haria im-
posible la convalecencia, pues este animal es el simbolo de la
ferocidad y aborrece de mperte i todo s6r de su sexo y de st
especie.

CAPITULO XXXII.

Cualidades y costumbres de las gallinas.

Las gallinas efectlan actos y son susceptibles de sentimien-
tos de un modo superior A las abejas y las hormigas, pues que
parecen dictados por ]a inteligencia, mAs que por el instinto,
es decir, parece que expresan ideas. Los naturalistas, sin em-
bargo, siempre se han fijado en los himen6pteros olvidando &



9'
esas dtiles y entendidas companeras que tiene el hombre desde
las regiones polares, en el limite donde el frio permite la vida,
hasta los climas miAs-ardientes; desde la culta ciudad en que se
percibe el brillo de la Ornitologfa hasta la choza del salvage
en los masescondidos bosques.
Hablemos antes de todo de una cualidad moral, casi carac-
teristica en numerosas razas: son las gallinas tan excelentes-
madres que se sacrifican por sus hijos, mhs atentas A las nece-
sidades de 6stos que A las propias; aunque el hambre las ator-
mente, toman en el pico el insecto, la semilla 6 la flor, y la.
dan A su prole; arrostran por ella los mayors peligos, y no obs-
tante su proverbial timidez hacen frente en su defense a las fie-
ras mks temibles.
Tambi6n las hay crueles y desnaturalizadas, que prestan po-
ca atenci6n A sus hijos, y los abandonan cuando aun necesitan
de sus cuidados. Es lo mismo que result en la sociedad hu-
mana, con la diferencia de que en 6sta el quebranto de esa ley
de amor es efecto de la direcci6n del entendimiento, que lla-
mamos educaci6n, 6 de los vicios corruptores; y en el ave pro-
cede de la herencia mucho mis que de una idiosincracia parti-
cular. Asi pues, hay razas, como la egipcia, de malas madres;
las hay cuyos tipos se distinguen por su ciego afan de incubar,
como la cochinchina; y las hay que ofrecen modelos de ma-
dres, como la variedad comnn cubana.
Existen gallinas sumamente generosas y llenas de bondad,
que comparten con sus companeras cuanto encuentran; mien-
tras otras, ruines y miserables, rifen cuando estin comiendo
con la que se les acerca.
Se nota en estas aves muchas que son ejemplos de manse-
dumbre, y existen algunas de caracter maligno 6 irascible, en.
tales terminos que si son varias, el gallinero se convierte A me-
nudo en un campo de Agramante.
Son sociables, y en ellas.ejerce poder la amistad y el trato.
Una gallina amiga 6 de la comunidad, verd siempre respetados-
sus derechos, picari donde quiera, sera cortejada por el gallo
sin excitar los celos de las demiAs, y viviri en paz y concordia.
con todas; mas si es extrangera, si no es conocida, puede es-
perar alguilos picotazos, hasta que residiendo unos eas en el
patio, adquiere, dighmoslo asi, carta de naturalizaci6n, se le
admite, se le ostima, y se cuida de su existencia. Todas, todas
correran hacia la nueva odalisca, si da un grito de socorro al
verse, verbi-gracia, frente al gavilAn; y si el pavor no se lo per-
mite y huyen, jams el gallo dejara de acudir y exponer su vida
p'or salvarla.



92
Estas aves poseen una especie. de dialecto compuesto de gri-
tos, que pueden considerarse como palabras, y que expresan el
afecto, el odio,. el placer, el dolor, el espanto, el peligro, Ia vi-
gilancia, el bienestar, los celos, e coraje .y el orgullo. Tienen
un modo particular de llamada, y entonan cantos .de victoria y
alegrfa. Los primeros pertenecen al gallo cuando ha derribado
a su rival; los segundos, especialmente:a la gallina cuando pone
el huevo. iCu6n grande es su regocijo! 1Cu6n envanecida
sale cacareando, como diciendo a las demas que un nuevo s6r
vendra. la vida y que ha salido bien de aquella penosa fun-
ci6n maternal! El gallo no es insensible6 estos- trasportes de
placer, le llaman la atenci6n, se le acerca; y lay acompafia bre-
ves moments en su canto.
Expresan de un modo tan pat6tico el terror que hasta 6 los
hombres lo infunden; as es que los romanos, tan dados a los
agiteros, y aun hoy las gentes del campo en las naciones mis
civilizadas, sienten estremecimientos nerviosos si en el silencio
e la noche oyen el lngubre cacareo de la gallina.
El amor lo dan a conocer de distintos modps. ;Qu6 gailardo,
qu6 dadivoso, qu6 cort6g y cumplido caballero, si se nos per-
mite la frase, es el gallo con sus hembras!
Nosotros no admiramos que estas aves se comprendan; esto
es comun, mas 6 menos, a todos los animales de'una especie,
particularmente los que se asocian: lo que admiramos es la va-
riedad de sonidos convencionales,- a manera de palabras com
puestas, que emplean desde el cold, colo de la, madre con el
-cual significa 6 sus hijos que la sigan,,hasta el lca-ca-ca-cacaridI
yca-ca-ca cacarid! del espanto, y el grito de agonfa /quao/; des-
de la invitaci6n que con la voz hace el gallo escarbando el sue-
o y moviendo la cabeza para indicar a las gallinas que.vengan
6 picar donde 61 remueve la tierra, invitaci6n que con los mis-
mos sonidos y mimica hace la madre cuando ilamando 6 sus hi-
jos tambi6n escarba y halla algunos insectillos 6 semillas, hasta
]a arrogante apostura y cantico estent6reo que emplea el gallo
poseido de coraje, de valor y de fiereza en presencia de su rival.
El piar del polluelo es como el grito del nifio, la expresi6n
de la pena y del desamparo No aprende en toda su infancia
el idioms natural de sus padres; viene a saberlo enrla edad vi-
ril, que para 61 comienza el dia en que canta.
Hay numerosos series humanos que disponen de menos pa-
labras, y no ciertamente por lesiones orginicas, no por que el
idiotismo haya apagado la antorcha de su inteligencia: esa
semi-mudez reconoce por causa la inercia por falta de ejercicio
de las facultades del alma, en cerebros de formaci6n natural




93
poco adecuada I las sublimes funcioxies de aquella. Plinio,
el naturalist, dice que Tacir6n escribi6 "que hay unos pueblos
salvajes llamadosa Ceromandos, los cuales no tienen habla, pe-
ro hacen grandisimo estruendo; tienen el cuerpo lleno de cabe-
lo, los ojos verdes y los dientes de perro." Nosotros hemos
comido la care del antilope con los salvages de Africa, y el
Anade silvestre con los de America, y podemos asegurar que
hay alli miles de hombres capaces solo de pronunciar monosi-
labos. En el mismo centro de Europa, hay un pueblo que ha-
bita en cuevas, no cultiva la tierra, vive de la leche de las ca-
bras que cria, no conoce el idioma de la naci6n A que pertenece,
y no admite trato con la gente civilizada, de'la que huye des-
pavorido internAndose en el monte. Entre estos infelices, que
han llegado al mayor grado de degradaci6n de nuestra espe-
cie, casi como los trogloditas, existen muchos. que apenas pue-
den manifestar sus iftcesidades.
En Aqua, en las riberas del Camarones, reino que colinda
con el otro de este nombre, donde hace afios tremola la ban-
dera del Imperio alemAn, se ha establecido el tel6grafo por me-
dio de tambores, vali6ndose los aquanos, como las gallinas de
ciertos sonidos para trasmitir las ideas iy qu6 habilidad en el
manejo del instrumento, qu6 eco tan lejano, que vibraci6n tan
clara, tan fuerte, en las ondas del aire! Cuando nosotros y trey
companeros llegamos alli, el telegrafista dijo en el.acto A Bell
II rey camaronense que ejercia protectorado en Aqua: "Cua-
tro extranjeros han llegado al reino."
Los idiomas, tales como los hablamos, y que tanto nos en-
grandecen llevandonos 6 las regiones olimpicas con Ciceron y
Dem6stenes; los tropos y figuras de la ret6rica, la abundancia
de frases que llenan gruesos voldmenes, son cosas en su mayor
part sup6rfluas, es decir, se puede vivir sin ellas. El idioma
del s&r humano en el estado verdaderamente natural ilevado &
su extremo, que es el'que debemos estudiar en este memento,
solo le sirve para pedir las cosas necesarias 6 su conservaci6n,
para comunicarse los sexos las impresiones del amnor, indispen-
sables A la perpetuaci6n de la especie, para dar la voz de alar-
ma al divisar al canival, 6 para asociarse y defenderse de las
fieras, con las cuales vive en perenne lucha.
Verdad es que los talentos especiales que aparecen de tiem=4h
po en tiempo, aun entre las tribus errantes, y las mismas nece-
sidades, van enriqueciendo la fraseologia hasta llegar A formar
lenguas, como la de los sflivas y achaguas del Orinoco; pero
de cualquier modo cre6mos dejar comprobado que estas aves
hacen lo mismo que hacen los hombres cuando nacen y crecen


a




94
en el desierto sin una sola idea abstraeta, y oyendo dnicamente
los monosfilabos de sus padres, el chillar 6 mon6tomo martilleo
,e las miriadas de monos, y el rugido del le6n y del tigre.
Pero si las gallinas se dan i entender unas A otras, notemos
que tambi6n comprenden ciertas palabras de la persona que
las maneja, conocen su acerito y acuden a su llamada.
Son tambi6n muy met6dicas: ninguna faltar-'A la hora y lu-
gar en que se les reparte la comida; y se recojen Con toda exac-
titud al comenzar el crepfisculo de la tarde, sin cambiar de
dormitorio, sino siempre en el mismo punto.
Un criador curioso puede observar que A veces una gallina
extiende el cuello y queda inm6vil, como diciendo 6 otra, 6 al
gallo: "te presto atenci6n." Entonces viene la que le queda al
lado, y con la misma gravedad parece que le dice algo al oido.
Esto se ve tambi6n en las hormigas, que son animalitos singu-
lares por su instinto. Una de ellas viene )y otra v4, ambas se
encuentran en el camino, se detienen, se aproximan, y parece
que se dan algtn aviso importante, pues suelen, 6 seguir su
marcha cada cual, 6 retroceder una de ellas y continuar juntas.
El gobierno de las galliniceas de que estamos hablando, es
inonirquico absoluto, si la poblaci6n es pequena; y si es grande,
una especie de federaci6n monarquica. Cada bandada con su
gallo padre es un Estado soberano, que obra con independencia
de los demis; pero todos unidos hacen frente al peligro comdn.
El Rey, 6 gallo padre de la bandada, esti expuesto continua-
mente 6. ser destronado. Cada vez que llegan A su juventud
los pollos, hay entre ellos pretendientes al cetro; pero no pro-
mueven revoluciones buscando partidarios, ni la guerra es co-
lectiva, sino que termina brevemente en combate singular. Sis-
terra excelente si se adoptase eritre los hombres, por 1o menos, -
seria beneficioso 6 los pueblos. Si el pretendiente mata al Rey,
6 6ste se le somete, queda'el victorioso adalid- dueno del se-
rrallo, hasta que otro mfs valeroso lo mide por la misma vara
que 61 midi6 A su predecesor. Esto de constantes revueltas
en los gallineros es efecto del atavismo, pues hay razas ingo-
bernables, como la fina, y otras mis amigas de la paz y el 6r-
den, como las corpulentas.
El gallo padre no permite que otro alguno venga A o.bsequiar
a sus hembras donde 61 o vea; este seria un delito de lesa-mna.
gestad; y si alguna le es infiel la reprende con ademanes y con
la voz fcro a-ka), no se muestra rencoroso y dirije todas sus iras
al amante, que puede estar seguro de morir si no emigra lejos
del ofendid& sultan; mis a veces se trocan los papeles, y el
amante hace frente a su poderoso rival, lo vence, lo humilla, y




95
toda aquella altivez y ostentoso valor personal se transforma
sdbitamente en ruindad y cobardia. El ex-Rey sigue viviendo-
d6cilmente bajo el poder de su afortunado rival, a6 quien las ga-
llinas todas reconocen sin ceremonias como jefe y esposo, al es-
tilo de John Brown, el mormon de Utah, 6 como manda Ma-
homa, pues son poligamos.
No hay en toda la creaci6n un animal mis vigilante que el
gallo, ni la grulla A pesar de sus centinelas avanzadas, ni el
ganso, a pesar de su fama; al mas leve peligro di la voz de
alarma.
Tiene el gallo otra cualidad asombrosa: aletea y canta cada
hora de la noche, desde las doce hasta las cuatio de la madru-
gada en que to hace sin orden, y ya el labrador deja el tran-
quilo lecho para ir A ordeiiar Ia vaca seguido de los pequefue-
los, mientras la esposa prepara el mafz cotidiano de las aves, y
todo lo va embelleciendo la luz de la aurora.
El gallo es un reloj. dC6mo mide este animal el tiempo?-
jSe guia por los astros? No, el instinto no Ilega A la observa-
ci6n y al laberinto del calculo, y muchas veces el techo del ga
linero le impide ver la b6veda celeste. ATiene en si alguna
fibra despertadora, el6ctrica, 6 algdn otro agente misterioso
que de hora en hora interrumpe su sueflo, 6 comienza su in-
somnio desde el primer canto y dura toda la noche? El in-
somnio, cuando hay una idea fija, tiene grandes felaciones con
el sistema nervioso, y con el cerebro, residencia de la facultad
de pensar. Ciertamente es este un fen6meno inexplicable que
sujiere profundas reflexiones, pues no puede negarse que el
hecho solo de cantar con tanta exactitud, midiendo el tiempo,
todo el afo, toclas las noches, hasta la venida del dia, como no
pudiera hacerlo el racional, supone un atributo psicol6gico
que no entra en los reducidos limites del instinto, la atenci6n,
y otros dos de igual naturaleza: la memoria y la voluntad. ERl
gallo canta porque quiere y recuerda que debe cantar, 6 es
una miquina?
Pos6e al lado de propiedades de tan alta significaci6n de-
fectos abominables: es feroz, y aborrece de muerte A sus seme-
jantes; no respeta A su padre, ni a su hermano, ni al amigo de
la infancia. Si la naturaleza no se hubiera valido del arbitrio
de darle benevolencia con el humilde que vive en la bandada
y no se le pone cerca, la especie hubiera desaparecido, porque
cada gallo quisiera exterminar A los demis. En su origen este
implacable aborrecimiento nace de una fuente nobilisima, el
amor, y de otra que es su consecuencia, los celosrcelos bruta-
les, ciegos, 6 impulsados por un valor sin igual que hace desa-



96
parecer hasta el instinto de la propia conservaci6n, La vida le
importa muy poco; lo que le importa es ser soberano dnico de
su serrallo.
Tan cierto es quesu ferocidad es hija de esa que llamaremos.
pasi6n de los celos que si se crian cien gallos aislados, llegarAn
af la juventud y hasta a la vejez, viviendo en paz; mas si entre
ellos penetra una gallina, en el mismo instante se encenderi
la guerra; y si todos son de sangre pura de la raza fina, po-
cos quedarin en el campo. Cada uno de ellos se presenta,
arrogante y terrible, como aspirante al domino autocratico
exhibiendo el unico titulo valedero para estos animales, el valor
personal, y confiando el 6xito de sus aspiraciones A la suerte
de la guerra.
Como se ve, estan no poco adelantados, epractican otra co-
sa los hombres?













TRATADO

SOBRE

LT GIT DML P1 C0MUR (MIAXED) I SUS NRIIEDIDE3,

POR

Francisco Javier Balmaseda.



Hemos presentado el plan de un gallinero bajo diversos
puntos de vista, sujeto & numerosas modificaciones.
Si se suprime la incubaci6n artificial y se divide el estableci-
miento en secciones de 5oo aves, son necesarias las pavas
incubadoras; lo son tambien si se adopta el bosque-gallinero:
en el primer caso, no vemos inconveniente sino ventajas en
que se crien en su departamento, mucho mas si el lugar es i
prop6sito; y en el segundo, como se dispone de extensos terre-
nos y bosques y de personal suficiente, solo demandarfan la
construcci6n de una casa rcstica fuera del bosque, y el gasto
de alimentaci6n y pastores.
Como quiera que sea, A Cuba le conviene que todos sus
honrados labradores no ignoren su arte, pues asi como el m6-
dico tiene que estudiar medicina y el abogado leyes, el culti-
vador de la tierra debe saber como se cultiva y como se crian
los animates i que 61 aplica el producto de ese cultivo.
Toda planta cultivada y todo animal criado no es el resul-
tado exclusivo de la labor de la naturaleza. Puede tener una
planta para vivir mas 6 menos oxfgeno, hidr6geno y carbono;
mas 6 menos potasa, sosa, cal, manganese, etc.; ella creceri y


7



98
fructificar. Hay tres factores mis, sin los cuales de nada vale
el concurso de todos los elementos favorables de la atm6sfera
y de la tierra: el sudor, el cuidado, y el anhele de la perfecti-
bilidad. ;
Con el sudor, 6 sea el trabajo, se santifica todo lo que se
hace; con el cuidado todo se hace bien; con el anhelo del
acierto se estudia, se investiga, se inventa, se progresa.
Hay mas: el hombre que al sembrar su planta, 6 al criar sus
animales, los ve nacer, crecer y multiplicarse y emplea su aten-
ci6n en proporcionarles el bienestar (las plantas tambi6n tienen
bienestar,) liega A formarse una idea exacta de su nobilfsima
profesi6n, fortalece su virtud, y no tarda en recoger el fruto de
sus afanes.
Vivir estacionado, hacer una cosa ayer, hoy y manana, solo
por que los antepasados mas ignorantes aun, asi o hicieron
aunque les saliese mal, no es propio de seres dotados de raz6n,
Se ha dicho, por ejemplo, el pavo comfn es improductivo,
todas las manadas mueren; y el eco de este error repercute por
todas partes en Cuba, y esa ave ha sido condenada casi A
desaparecer. Nadie se ha tomado el trabajo de investigar si
esa mortalidad puede evitarse, si el clima y el suelo se prestan
en gran manera a su cria, y si con esta se pueden former grandes
capitales.
Emprendamos este estudio.
Para esto reanudar6mos el hilo de nuestra disertaci6n sobre
el proyecto de los ocho gallineros, proyecto de que hemos
hablado extensamente en nuestro tratado "El gallinero de los
climas calidos."
Hemos dicho en aquel tratado que somos partidarios de la
incubaci6n artificial, y que a falta de ella preferimos las pavas.
En efecto, son mil veces mejores que las gallinas, no solo por
su tamano que les permite dar abrigo y calor a mayor ndmero
de huevos, sino por su decidida afici6n A empollar y por el
esmero con que cuidan los polluelos.
Una pava cubre hasta treinta huevos de gallina; mas poni6n.
dole solo 25, que es lo comun, suponiendo que los saque todos,
tendremos con cuarenta pavas mil polls; y bien pueden agre-
gArsele a los veinte y cinco otros tantos, pues los, recibirA sin
repugnancia, colocandoseles debajo de las plumas, por la noche,
para que no lo note, y criari los cincuenta y hasta sesenta, con
.el mas tierno celo maternal.
Para praveer los ocho gallineros de estas buenas madres
adoptivas, necesitamos adquirirlas sin los gastos que traeria el
comprarlas en el mercado, y Io mejor y mis econi6mico es



99
criarlas en la misma hacienda. De aqui que nos consideremos
en el caso de dar A conocer A los capitalistas y A los labradores,
aunque sean a grande rasgos y sin orden, las principales reglas
que deben seguir.
Como hemos dicho; en la Isla-de Cuba es general la creen-
cia de que la cria del pavo comun es improductiva, pues son
tan delicados que es raro que se logre una manada.
Esto consiste en que no se les atiende como es debido, y en el
desconocimiento de lo que debe hacerse para preservarlos de
las enfermedades mortales que suelen padecer durante, su in-
fancia, entre las cuales figuran en primera linea la insolaci6n y
el enfriamiento. El primero sobreviene cuando se les deja ex-
puestos a la acci6n de un sol fuerte, y el segundo cuando les
sorprende la lluvia en el campo.
Esta ave ha Ilegado i domesticarse como la gallina; pero sus
instintos son salvajes. Se halla perfectamente en el bosque, y le
agrada mAs que todo la libertad. Asi, pues, debe destinArsele
un departamento en el gallinero, proporcionado i su ndmero y
con su patio Amplio y con Arboles; pero solo para las pavas que
esten poniendo, para las echadas, y para las que tengan hijos
pequenos, pues los que pasen de dos meses (bueno es que rayen
en tres) y todos los adultos deben dormir i la intemperie en
unos dormitorios que se forman, A manera de parrillas, en el
patio, con varas que tendrAn doble grueso de las de las gallinas,
escaleras, y dos varas de altura.
En los meses de Diciembre y Enero en que hay en esta Isla
frio intenso y A veces cae escarcha, los dormitorios se trasla-
daran al departamento abrigado y se cerraran las puertas y
ventanas.
No es conveniente tener pocos pavos, sino muchos, para que
sufraguen el gasto de los pastores.
No debe darseles, ni maiz, ni millo, ni girasol, sino en cortas
raciones diarias, aunque Lo coman con avidez y les haga mucho
provecho, por que si se les diese saldria cara su manutenci6n y
no tendria cuenta criarlos; son muy voraces.
Al amanecer se les puede repartir una raci6n de pl6tanos 6
honia/os, cocidos 6 crudos, 6 de calabazas (curcubita), y cuando
haya desaparecido el rocio, el pastor 6 pastores, (un pastor
para cada 300 pavos) los conducirAn Alos platanales, al monte,
6 al terreno que se esta arando para la siembra, a fin de que
coman insectos; 6 al campo cubierto de hierbas gramineas.
Si hay palmares, alli estarin perfectamente comiendo las'
fiores y el grano, que los nutre tanto como el maiz y comunica
A sus carnes, Io mismo que A las del cerdo un sabor agradable.




100.
La Ialma criolla, llamada asf la Horeodoxia regia quenace sal-
teada con gran robustez en los platanales, se cubre de enormes
racimos. Estos se cortan cuando estAn en saz6n, y se almace-
nan para cebar los pavos. No es necesario hacer lo mismo
donde se ye hacinado ese arbol, pues el grano va cayendo y se
lieva alli la pavada. Un vasto palmar es una riqueza para criar
estas aves, que a los seis 6 siete meses, 6poca de su venta, estAn
todas cebadas.
Los pastores, que pueden ser muchachos de diez 6 doce anos,
tendrAn algunos perros ensenados al pastoreo.
El dia en que la liuvia no permita la salida, se les darmn dos
comidas; una al amanecer y otra a las cinco de la tarde. El
hambre los enflaquece ripidamente y los enferma.
Hay que tener gran cuidado de que no les falte el agua y
que sea pura y todas las mananas renovada.
Las dos comidas delgallinero serAn mis 6 menos abundantes.
En tiempo de nacagua y otras frutas del monte, 6 donde haya
palmares, 6 muchos insectos (excepci6n hecha de la langosta,
que hasta ahora no ha invadido estos campos y que es en
extremo dafiosa si la comen repetidas veces, lo mismo que la
babosa,) pueden hasta suprimirse por dia una y otra comida.
Los pastores fijarin toda su atenci6n en conducirlos i los luga-
res en que encuentren con que alimentarse, y cuidaran de que
no pasen sed, llevando cada pastor una vasija llena de agua, y
renovAndola cuantas veces sea necesario, dado que no haya
algn rio 6 arroyo inmediato. Esto lo decimos, suponiendo la
salida por la manana y el regreso A las cinco, y su estancia en
el monte durante el medio dia en que tienen necesidad de
sombra. No vemos dano sino beneficio en que se les interne,
siempre con la mayor vigilancia para que no haya alguno ex-
traviado. Los perros ensenados al pastoreo son indispensables.
No se les llevara al campo descombrado sino de mafiana y
tarde, pues el sol enferma y mata a los que son muy j6venes,
y janms se les sacarA sino en dia serenos; todo pavo que no
haya echado las cardnculas, que es ese ap6ndice carnoso y rojo
que les sale delante de la cara y en el cuello, queda expuesto a
morir si sufre insolaci6n 6 le cae un aguacero.
Cuando esto secede, es decir, cuando les cae un aguacero a.
los pequenos, se les soplarA por el pico para introducirles el
calor, se les dar un poco de vino tinto, y se pondran en una
pieza abrigada con un anafe 6 estufa encendida para que haya
el grado de calor necesario (380 grados centfgrado;) asf se
evita el enfriamiento, que es enfermedad mortal en estas aves;
y cuando sufran insolaci6n se les sangrari; pero si ya han



IOI
echado las car6nculas, no importa que se hayan mojado, 6 que
anden al sol, con tal de que no sea fuerte y por largo tempo.
Los pavitos de menos de dos meses y medio y algunos dias
mis para ir A lo seguro, como suele decirse, dormirAn dentro
del gallinero por termor A la humedad de la noche. Los de un
mes, mIs 6 menos, se sacarin solo donde haya sombra, y no
en largas excursiones, ni cuando haya indicios de lluvia.
Cuando los pavipollos nacen se les introduce en el buche
uno 6 dos granos de pimienta, prActica que adoptamos sin
examen por ser general, muy antigua y provechosa, y se dejarAn
- pasar veinte y cuatro horas sin darles alimento; ellos solo,
necesitan entonces el calor de la madre. Pasadas las veinte y
cuatro horas, se les da A comer una pasta de huevos cocidos
duros y harina fina de maiz, 6 miga de pan y leche, en la palma
dela mano. Tambi6n se les dariuna poca de agua., Son torpes;
no saben picar, por Jo que se colocan debajo de la pava la
noche que sigue A su nacimiento dos 6 tres pollitos reciennaci-
dos que los ensefien. !Vayan unos maestros! tal para cual.
La pasta en la palma de la mano y la ensenanza de los po-
llitos, es consejo que damos siguiendo i algunos autores euro-
peos; nosotros Jo que proponemos es harina de maiz gruesa
mojada con agua, 6 maiz muy machacado en el mortero. Te-
memos que Mr. Loomis, inventor con patente del frenito para
las gallinas, crea que vamos A hacerle competencia; pero es el
caso que se nos ocurre una invenci6n que corre parejas con la
suya. Consiste en formar unos tinteros con madera de maguey
(Agave americana,) que es esponjosa y blanda, y echar allif la
harina gruesa de maiz humedecida. El segundo dia de nacidos
los pavipollos, A pesar de ser tan bobalicones, sabrAn Jo que
la naturaleza ha ensenado A todos los seres; y por consiguiente
puede ahorrarse el gasto de los maestros de marras, pues estas
son las mss importantes funciones del instinto, que es quien los
instruye cuando nacen silvestres por miles en las virgenes sel-
vas de Amdrica.
Advertimos que digieren much, y es necesario darles de
comer repetidas veces al dia, cada dos horas, sin rellenarles el
buche, y tocando 6ste para cerciorarse de que han digerido lo
que comieron. El hambre les es en extreme dafiosa, y pian
cuando la sienten.
No hay alimento mejor para los pavipollos en estos primeros
dias, que los huevos de bibjiaguas, y de toda clase de hormigas.
No se les ayudara A' romper la cAscara del huevo; ellos tienen
en la punta del pico una diminuta protuberancia c6rnea, espe-
cie de martillito que les ha dado la naturaleza para ese efecto,




102


y ejecutan con gran diligencia esa labor; mas 6 veces se les
dificulta por la debilidad, se atrasa su salida y estin en gran
apuro y peligro. Hay que ayudarles porque todos sus herma-
nitos gozan ya del oxfgeno del aire, salen de las plumas del seno.
maternal, vuelven i 61, y vuelven i salir, como deseosos de
abandonar su cuna. Entonces, y solo entonces, deberi la mu-
chacha encargada del gallinero it en su auxilio y desprender la
cascara, con mucha suavidad, con mucho cuidado, muy t6nue-
mente, porque el mas~ligero golpe con especialidad en la parte
gruesa del huevo, le originari, como dice Mr. Fennings ha-
blando de los pollitos, un derrame de sangre y enseguida la
muerte.
Tampoco los manoseari, ni les abrirA el pico para que coman
por fuerza, este es muy blando y fAcil de partirse.
Lo mejor es no tocarles.
Esto que decimos sobre el peligro de abrirles el pico a los
pavipollos lo han repetido ilustres agr6nomos; y sin embargo,
el bello sexo no renuncia su intervenci6n; y parece dificil que
la renuncie, por sus grandes sentimientos compasivos y tratarse
de unas criaturitas tan d6biles, simpiticas y graciosas.
Las pavas sacan 6 los 31 y 32 dias; cuando llega el dia 33
todo huevo que est6 intacto no ha incubado y debe ir i la ba-
sura. A los ocho 6 diez dias se reconocen, el que est6 oscuro
dard pavipollo; el que esti claro no; pero puede comerse.
A los 28 dias dos muchachas irin al nido; una de ellas toma-
ri en sus manos la pava y le dari un baflo de aguardiente de
cafa alcanforado con una esponja, levantando las plumas para
que quede empapada la piel, y Ia soltari luego que haya
terminado, para que vaya como de ordinario buscar su ali-
mento; y la otra muchada pondri un nido nuevo, sacarA fuera
el viejo, lo quemari, y echari en el huevo palillo de tabaco.
Todo esto debe hacerse con brevedad, para que la pava vuelva
como i la media hora 6 algo mas, ya enjugada, halle el nido
sin Acaros ni piojillos, y ella misma no los tenga. De'aste modo
se logra que al nacer los pavipollos no les caigan esos parisitos,
que si hay falta de aseo abundan y suelen quitarles la vida,
pues les chupan la sangre, y cuando menos los dejan d6biles,
andmicos, y predispuestos 6 contraer diversas enfermedades.
Si en Europa, donde se crian los pollitos por millones encuban
do las pavas, se adoptara esta prictica que proponemos, no
serfan tantas las p6rdidas de los gallinicultores.
El dia en que estin naciendo los pavipollos, se nos ocurre
que se le ponga i la pava delante una cajlta de madera que
tenga dos divisiones: una llena de maiz y otra de agua, 6 fin



103
de que el hambre no la obligue A salir. Ella es muy capaz, por
el amor de madre, de estar alli sufriendo hambre y sed, mien-
tras vea que no ban nacido todos sus hijos, pero. se extenuarA
mucho, puede enfermar, pues estA ya muy debilitada, y es una
inhumanidad no proveer a su alimentaci6n en tales moments.
De esas cajitas debiera haber un repuesto en todo gallinero
bien organizado.
En el departamento de los pavos habra una pieza cerrada
para las ponedoras 6 incubadoras, en la que jams penetrarkn
los machos. Estos conocen cuando la hembra quiere poner, la
siguen para averiguar donde estA el nido, y cuando dan con .e1
lo destruyen airados y parten los huevos. La naturaleza, que
es tan sabia, y & la que no ha podido descubrirse un solo des-
cuido en el orden de todas las cosas, ha dado a la pava el ins-
tinto de ocultarse, asi es que el pavo nunca sabe donde est6
echada; hasta de sus compaferas se recela, y cuando vi hacia
su nido se separa de ellas como distraida y volviendo A menu-
do la vista para conocer si la observan.
Los nidos se pondran en cajones, de modo que una pava no
vea el de la otra, porque si lo ve, aprovecharA la ocasi6h para
robarles los huevos, y 16grelo 6 n6 inutilizara algunos.
Es muy necesario estar al tanto de cuando la pava quiere
poner, para dejarla encerrada, pues en las salidas al campo
puede escaparse y esconderse donde sea muy dificil dar con
ella, como que seg6n dejamos indicado, esta ocultaci6n del
nido es instintiva por temor A la ferocidad del pavo.
La encargada ira tentandolas antes de la salida; ellas ponen
por Io comun un dia si y otro no, algunas todos los dias, y
otras cada dos dias.
Hacen dos y a veces tres posturas al aflo, de doce, quince y
hasta veinte huevos cada postura, y deben irsele quitando, por-
que si se dejan en el nido, desde que haya cuatro 6 seis trata-
ran de echarse, que es grande su afan de incubar.
Se les dejara en el nido un huevo verdadero (el ultimo que
pusieron) pues no son faciles de enganar como las gallinas con
huevos fingidos.
Cuando se les eche con sus propios huevos, se les pondran
veinte, tomAndolos de otras pavas; y de gallina se les pondrin
veinte y cinco 6 treinta, segdn su tamaflo.
Hay cuatro colors de pavos: negros, blancos, cenicientos y
carmelitas. Los mejores para padres son los negros; tambi6n son
los mAs hermosos, y se dice que tienen las cares mhs suaves.
No se introducirAn en la comunidad pavos extrafios de dis-
tinto color al comun, pues los perseguirAin hasta quitarles la



o4
vida. Tienen como las tribus salvajes del Africa un ddio impla-
cable A los extrangeros.
No se tendrin pavos de mas de tres anos, en esta edad co-
mienza su vejez y son impotentes, mas no por eso dejan de
erguir el cuello, soltar el moco, abrir la cola como un abanico,
desplegar-las alas y arrastrar las plumas por el suelo con gran
donaire y bizarria, haciendo la rueda A la hembra. Son aun mas
galantes que los j6venes; mas su inutilidad para la reproducci6n
es causa de que muchos huevos no empollen; y ademss arman
frecuentes quimeras con sus cJmpafieros, 6 instigados por in-
sensatos celos maltratan las pavas y matan los pavipollos. Son
verdaderamente insufribles y perjudiciales. A esto se agrega
que su care, cuando pasan de tires anos, es desabrida, dura y
fibrosa.
A los diez y ocho meses comienza la virilidad del macho en
estas aves, y de esta edad a los dos anos es cuando esti en
toda su fuerza.
Cada doce pavas tendran un pavo padre, y no seria un error
decir que cada seis, pues asi se asegura la fecujdidad de todos
los huevos.
El pavo es tan buen incubador y criador como la pava; se
le quitan las plumas del buche, se le unta aguarrds, 6 aguar-
diente con pimienta molida, y se le coloca en el nido, dejAn-
dosele en la oscuridad sobre los huevos, y con la mano se le
obliga suavemente A echarse. Le agrada el fresco de aquellos
y se queda echado muy tranquilo, como si fuese hembra; y
cuando salen los pavitos 6 pollitos los cria con el mismo esmero
que una buena madre. Si hay muchos y pocas pavas deben
aprovecharse para esta funci6n.
Tambi6n se les hace prohijar pollitos, emborrachandolos
con un poco de aguardiente 6 de vino tinto: y se les ensefia A
cloquear con gran facilidad, poniendo en una pieza por dos 6
tres dias una gallina con pollos, segfn se ha descrito en nuestro
tratado "El gallinero de los climas cAlidos," la gallina debajo de
una canasta y fuera los pollitos; esta comienza A llamarlos con
incesante anhelo, la oye el pavo, y los pollitos que vagan alre-
dedor de la canasta y por la pieza, van y se meten debajo de
sus plumas. El pavo nolos repele, al contrario se estA quieto
y hasta se agacha para que participen de su calor, y al fin se
torna en padre carifloso y sale cloqueando y segiido de la ma-
nada.
A los seis meses es la' edad de la ceba de los pavos y pavas
y se evita la castraci6n, que es siempre muy peligrosa, y dife
rente A la del gallo.



105
Las batatas (boniatos) cocidas y mezcladas con leche y ha-
rina de maiz formando una pasta son muy eficaees para la ceba,
que se puede efectuar sin necesidad de encerrarlos en un cuarto
oscuro, como los capones y pollos, y. tambi6n puede suprimirse
la jaula en que aquellos quedan privados de toda locomoci6n;
solo ser conveniente ponerlos en un reducido corral.
La castraci6n como observa el Sr. Arag6, siempre es de
gran peligro para el pavo, pues el tiempo oportuno de esa
operaci6n coincide con la salida de las carfnculas.
Tambi6n se le engorda extraordinariamente con nueces, in-
troduci6ndole una el primer dia, dos el segundo, tres el tercero,
hasta cuarenta. Es admirable la fuerza dijestiva de este animal.
Un pavo bien cebado pesa ordinariamente de 14 a z6 libras,
si es de una variedad escojida.
Por dltimo, para terminar estos breves apuntes, en que he-
inos dado i conocer 6. grandes rasgos las principales reglas se-
guidas en Europa, y las que deben seguirse en este clima, agre-
garemos que el pavo es en extremo delicado durante su infan-
cia y es necesario preservarlo de tres males, que son los que
en m6s peligro ponen su vida: el sol, Ia humedad y el lambre.
Todos tres son fAciles de evitar. Habiten, mientras sean pe-
quenos, piezas secas y ventiladas; t6ngaseles & la sora en el
patio, 6 fuera de 61 en dias apacibles, si el sol aun vierte sus
ardientes rayos; d6seles una alimentaci6n sana y nutritiva, y
se verA que se logran casi todas las manadas.
Sin embargo, tienen, como todas las gallin6ceas, como todos
los animales, enfermedades que es necesario combatir, unas
graves, otras leves.
Muchag de ellas son comunes A las gallinas, y por lo tanto
pueden consultarse nuestros "Ensayos sobre Patornitologia."
pues aunque es un tratado muy deficiente, es el nnico que has-
ta ahora se ha escrito en este pais.
La salida de las carznculas, 6 apdndices rojos, exije la mayor
atenci6n, en ese periodo, que se presenta A los dos meses de
nacido el pavipollo,-6 algo mas tarde. No es en rigor una en-
fermedad, pues son los preliminares de un acto natural; mAs se
halla tan intimamente relacionado con el estado de la atm6s-
fera, que si esta se encuentra muy cargada de electricidad, hay
un verdadero peligro de que sucumba; y cuando el tiempo esti
sereno, el ap6ndice brota muchas ocasiones sin el mis leve
contratiempo. Con6cese que ha llegado la pubertad del pavo -
en que Ia cabeza se le pone color de grana, y & veces se hin-
cha, en cuyo caso algunos autores aconsejan Ia sangria, y
otros dicen que es sumamente perjudicial.



xo6
Lo mAs indicado es'ponerlos en lugar seco y algo caliente,
en la cocina 6 cerca de un horn estarfan bien, y darles A co
mer una pasta compuesta de ajo, hinojo y cebolla, alternando
con elalimento, queserk pan mojado en vino tinto. Tambi6n se
les darn algunos granos de pimienta, y a veces solo cebollas
picadas; la cebolla tiene propiedades bendficas para las aves.
Si este tratamiento no bastase, opina el Sr. Arag6, que se
ocurra A los "polvos corroborantes" de Mr. Millet, cuya receta
y modo de administrarlos aparecen en nuestros citados "En-
sayos;" se consideran esos polvos como remedio infalible.
Cuidese sobre todo de que los pavitos no est6n en lugar
h6medo.
Piruelas.-Las sufren como las gallinas, y se curan del mis-
mo modo.-Vanse nuestros "Ensayos."
Enardecimiento.-Puede ser mortal en. los pavipollos, sino
se acude oportunamiente. Se dice que proviene del exceso de
las comidas excitantes, y puede ser efecto de la muda, evoluci6n
de la naturaleza propensa f enfermedades segdn puede verse
en el capitulo Higadillo en nuestros precitados "Ensayos." El
ave se entristece; las plumas de las extremidades de la cola y
de las alas se descoloran y se ponen blanquiscas, y pronto viene
la muerW si no se le arrancan dos 6 tires plumas inyectadas
de sangie que tiene en la rabadilla. Hecho esto desele antes 6
despi6s de los alimentos, como refrescante, tomates maduros;
es seguro que no moriri.
Diarrea.-Las pastas suaves y muy blandas, dice Mr. Ma-
riot.Didieux, de hierbas mojadas, son la causa principal de esta
afecci6n en los pavos, y se remedian con bebidas ligeramente
saladas 6 ferruginosas. V6anse nuestros "Ensayos" en los que
indicamos varios remedios para las gallinas, que son aplicables
A los pavos.
Pasmo.-Se da este nombre en Europa a un ataque que se
puede Ilamar fulminante, que piiva de movimiento al pavo ma's
robusto, hallandose expuesto a este grave accidente, desde
que tiene pr6ximamente un mes hasta los tres y medio. El
pescuezo se le sepulta en el cuerpo; se le contraen los dedos,
experimenta convulsiones, le entra fiebre, da algunos pasos, cae
y se entrega a un suefio letargico, del que despierta para morir
antes de la hora. Esta enfermedad se considera incurable en
Europa; y como no se han hecho investigaciones de anatomfa
patol6gica no se sabe la causa que pudiera deducirse de la lua
que diese la aut6psia, y por. consiguiente se ignoran cuales.re-
medios serfan oportunos. Algunos autores aconsejan cubrir
el ave con trapos calientes, ponerla en pieza abrigada y echarle



107
en' el pico algunas gotas de vino tinto. Mejor serfa en este caso
darle A beber el vino y en lugar de trapos aplicarle la ceniza
caliente en el om6plato y debajo de las alas, como aparece
descrito en el capitulo en que hablamos del reumatismo. Al
hacer esta indicaci6n estamos lejos de calificar de accidente
reumatico el llamado pasmo; pero como los mismos autores
aseguran que todo lo que se haga es inntil, que el ave muere
infaliblemente, nada se pierde con ensayar algunos remedies
empiricos A la ventura, tales como una sangria copiosa apenas
se note el primer sintoma; zabullir el ave en agua fria una hora;
darle un revulsivo, como el calomelano; hacerle tragar una
cucharadita de aguardiente de cana, etc.
Puede ser que la sangria moderada y -un purgante de pal-
ma-cristi cuando el pavito tiene un mes lo preserven de esta
enfermedad.
Lapefita es otro de sus padecimientos hasta que Regan A
cierta edad. 'Este es un sfntoma de uria enfermedad prove-
niente de lombrices en la traquearteria que se cura como pue-
de verse en nuestros "Ensayos," tantas veces citados.
Nada hay, lo repetiremos mil veces, como prevenir las en-
fermedades. Cuando estas aves estan en la infancia exijen una
atenci6n que no se les dispensa; y esta es por lo comtn la cau
sa de tantos casos fatales de que se quejan los criadores.
De ho dicho se deduce que aun reservando una tercera par-
te para p6rdidas, traidas por las enfermedades y otros acciden-
tes, siempre es importantisima la cria del pavo, pues cebados
se venden desde dos hasta ocho pesos; y ya heinos hecho refe-
rencia de los mdritos de las pavas como incubadoras y criadoras.
Se les conduce A largas distancias con la mayor facilidad por
los caminos reales, y no debe obligarseles 6 andar de prisa. Si
se les ha acostumbrado en sus salidas al campo A seguir A un
pastor, que irA delante tocando una campanilla, todos lo se-
guiran, como las bestias de ina r6cua, sin desviarse ni siquiera.
uno, pues es un animal muy entendido. Se comete la injusti-
cia de calificarlo como unos de los mis torpes; pero nos consta.
lo contrario; hemos visto un pavo en el Circo de Price en Ma-
drid, que obedeciendo a la voz de su dueno excitaba la risa.
del publico hacienda la rueda con gran gentileza y gracia al
payaso; despu6s, si se le mandaba, reifa con 6ste con una ira
aparente tan natural que parecia que se estaba peleando con
otro de su especie. Despu6s se it retiraba del circo, el payaso
se escondia, se le trafa de nuevo y el dueno le mandaba que Io
buscase, y era de ver su diligencia registrAndolo todo, pues al
intento se habfan puesto varios objetos en que pudiese aquel



1o8
esconderse; al fin lo encontraba y entonces, si se le ordenaba,
arremetfa con 61. No seria mAs entendido un perro en tales
circunstancias; por este estilo hacia otras habilidades que prue
ban Jo claro de su instinto.
iCuan gran partido puede sacarse del pavo para limpiar los
,campos de coles invadidos de orugas. En los rosales donde hace
tantos estragos la babosa, etc., nunca obra el agricultor con mas
sabidurfa que cuando con los elementos naturales defiende sus
plantas de tantos enemigos como encierra el inmenso nurido
de los seres animados. Se puede decir que el hombre vive en
lucha perenne con la naturaleza; pero se puede agregar qlue in-
terpuesta la inteligencia, la misma naturaleza suministra medios
para combatir esos males.













TRATADO

SOBRE

CRIA DE ANADES (PATOS),

POR

Francisco Javier Balmaseda.



El pato, palmipedo del g6nero Anades, pertenece & la fa-
milia de las Lamelirostras y es una de las aves dom6sticas mis
importantes, pues su m6rito iguala al de la gallina, sino le ex-
cede, por la gran ventaja de que su manutenci6n es muy eco-
n6mica, y casi no conoce las enfermedades; vive en el agua, y
esta circunstancia es un argument A favor del sistema m6dico
hidropitico, que ha tenido algunos preconizadores.
Hay numerosas variedades, y abunda en los climas cilidos.
En la America del Sur, en la costa AtlAntica que bana el Mar
Caribe, hay bandadas dediez y doce mil. Navegando nosotros
en el Alto Magdalena, hemos estado viendo pasar una de estas
bandadas de un lado al otro del rio, por mis de un cuarto de-
hora.
Estos patos silvestres son bellisimos: tienen las plumas del
cuello y de las alas de un verde oscuro brillante, y en la base
superior de su pico c6rneo, y A manera de listas, hAcia los lados
de la boca, se destacan unas protuberancias carnosas, de un
rojo subido, que parecen rubies engastados en esmeraldas. Hay
otra variedad que rara vez se asocia, y el macho y la hembra
andan solos: 6stos tienen el color de plomo con pintas tirando



Ito
negro, y lo mismo que los otros, son mks 'grandes que una
paloma de las llamadas de Castilla, y su care es suave y agra-
dable.
Seria imposible contar los patos silvestres que en aquellas
regiones bajan A las lagunas situadas en la soledad de los mon-
tes; y merece que describamos la facil y curiosa manera de
cogerlos que emplean las personas dedicadas a ese oficio.
Echan en la laguna tires 6 cuatro grandes guiros de sujey,
(calabazones), despues de limpiarlos bien por dentro. Los giiiros
fluctdan,y los patos se sorprenden de su aparici6n,y se espan-
tan; mis pronto se le acercan, y concluyen por tratar de pa
rarse encima de aquellas miquinas de guerra, para ellos mks
funestas que lo fu6 para los troyanos el caballo consagrado por
los astutos griegos A la diosa Minerva.
A los dos 6 tres dias vienen los cazadores, si tal nombre
podemos dar a los que no necesitan del plomo ni la p6lvora
-para lograr los mks abundantes despojos de la caza; sacan los
guiros, les abren un agujero para meter la cabeza y otros peque-
fos para poder ver quedan como una especie de celadas con
visera, se los encasquetan y se entran en la laguna. Los guiros
-van entonces, mejor dicho, los hombres que los llevan, y se
mezclan con los patos, que permanecen tranquilos, muyagenos
de tanta perfidia. Entonces los hombros no tienen otra cosa
que hacer que irlos cogiendo por las patas, zabull6ndolos, do-
blandoles el pescuezo debajo del agua, y atindolos con los
"cordeles de que van provistos. Al poco tiempo no pueden con
la carga, salen A tierra andando muy poco A poco, y sin vdrseles
el cuerpo para que no se aperciban las bandadas de to que
pasa en su dano, y vuelven A ser lo mismo repetidas veces,
hasta que consideran que han completado la carga del asno,
que dejaron atado a un Arbol de la orilla.
Existe en Berberfa un pato enorme, que cruzado con el
comun darfa hermosos productos; mis los huevos de los hfbri-
dos de estos patos no incuban, por lo que serfa una necedad
introducirlos en Cuba. El pato nombrado de Buenos-Aires es
muy estimado; pero el mejor es el de Ruan, llamado tambi6n
-del R6dano; por su tamano y delicadas canes; este sf que
debia introducirse para mezclarlo con el del pais, y formar una
variedad que serfa valiosa; abunda en los Estados Unidos. Hay
muchas variedades: el de Aylesburg, blanco como el armino;
el polaco, que tiene mono, etc.
Hablemos' ahora de nuestros proyectos.
No sabemos si A las personas que emprendan en crias de ga
linas, les agrade mis el establecimiento agrfcola 6 industrial



III
dividido en secciones de 500 aves, que hemos descrito en
nuestro tratado, "El gallinero de los climas cAlidos," 6 si les
parece preferible el bosque-gallinero.
Para establecer el bosque-gallinero con terrenos espaciosos y
con montes, hemos expresado la necesidad de situarlo lejos de
la Habana, y hemos indicado la conveniencia de que le paseo
cerca un ferrocarril a fin de que sea facil y barato el trasporte
de los productos.
Deseamos tambi6n que haya hermosos palmares.
Sin duda se escogera un lugar que tenga tierras altas, porque
sin son bajas y por consiguiente hnmedas, espera & la empresa
una suerte triste, pues la humedad es generadora de numerosas
enfermedades en las gallinas y pavos, si bien los patos estarian
mejor si fuese permanentemente anegadizo, que esta es ave
acuAtica.
Suponemos que al hacerse la elecci6n se buscarA un punto
donde haya aguas potables: un rio, un arroyo, 6 una laguna.
Fuera del bosque-gallinero, se pondran las crias de pavos,
de gallinas ex6ticas, y de patos. Algo distant de aquel, en las
orillas del rio, en Jo mas elevado, adonde no ileguen las aguas
de las avenidas, se levantari una bonita casita de techo de
guano, para que la habite una honrada familia de labradores,
que sera la que cuidara las bandadas de patos.
Cerca de esa casita estarA otra, tambi'n rdstica, de diez y
ocho varas de largo y seis de ancho, con caedizos a ambos
lados, forrada con tablas de palma, y quedando su interior sin
divisiones. TendrA una puerta hacia el rio, y otra al otro extre-
mo, que darA A un corral Amplio, proporcionado al nnmero de
patos. Nos parece posible en sitio apropiado llegar 6 poseer
todos los que se quieran, pues si en el estado salvage se crfan
por miles, qu6 sera interpuestos los solicitos cuidados del
hombre? (t).
Esa casa es para darles de comer, y para colocar numerosos
cajones con hojas de platano y de maiz, que servirAn de nidos;
, bien, por todas las orillas de las paredes, se regard paja para
que cada ponedora se site donde le parezca. No habrA paja
mejor que las macollas de hierba de Guinea (panisum altisi-
mum), sacadas con barretas, trasportadas enteras, paradas sobre
la superficie del suelo, 6 todo el rededor como de una vara de
anchura; unidas en su base unas con otras, y sujetas todas por
un madero de cuatro pulgadas de di~metro, a lo largo, y que

(i) Mr. Robinson, de New-York, posee un establecimiento con 6,ooo
patos, 4,000 pavos y ro,ooo gallinas.



1r2
se asegurara con estacas clavadas en la tierra. La hierba natu-
ralmente se seca; mAs como tiene el tallo duro, (la suponemos
semillada, que es cuando estA en saz6n,) quedarAn aquellas
hileras de macollas del mismo modo que quedan en el campo,
formando colchones. El espacio ocupado por el fanisum, 6
hierba de Guinea, estari cubierto por un techo de tablas de
palma de vara y media de anchura, para que sea una especie
de cobacha donde haya oscuridad; y con este objeto, al partir
este techo, tendrA una altura de otra vara y media, mas 6 menos
y descenderd A una cuarta del suelo, para que entree y salgan
las patas. Las tablas podran levantarse como la tapa de un
caj6n, bastando que sean movibles en una media vara, en la
parte baja, A fin de poder facilmente examinar los nidos.
Este sistema que hemos imaginado, es mejor que el de los
cajones; y una vez que la pata haya puesto dos 6 tres veces en
el mismo lugar, quedari acostumbrada.
Los huevos se recogeran todos los dias, solo quedaran en
los nidos los iltimos que pusieron.
Luego que dentro de la casa, al almanecer, se les d6 la co.
mida, se dejaran en libertad las que no tengan huevo, para que
vayan al rio, seguida cada bandada de un pastor. Las banda-
das nos parece que puede tener hasta mil individuos, pues
siendo este naturalmente un animal que vive asociado, no se
desviaran unos de otros, y ademAs el pastor tendrA dos perros
amaestrados, que le darmn gran ayuda en muchos casos.
Las que tengan huevo quedaran encerradas; mss a las cua-
tro de la tarde puede darseles un ratQ de recreo en el rio, pues
ya todas habr.n puesto. Muchas ponen por la noche; estas
saldran con las demAs despu6s del desayuno.
La comida del amanecer, antes de abrirseles la puerta, debe
ser de platanos y boniatos cocidos, y maiz entre dias.
A las cinco de la tarde, luego que regresen, se les dard otra
comida, y su cantidad se graduarA teniendo en cuenta el Jugar
en que han estado. Si es abundante en frutas, por ejemplo, 6
han ido A una laguna donde haya muchos peces pequenos, la
comida sera muy moderada, 6 no se le dar, pues ya traen el
biche suficientemente lleno. Estimamos como una inmensa
ventaja para un establecimiento de este g6nero, que estuviese
inmediato a la costa; las de Cuba son en muchos puntos cena-
gosas y de tierras bajas coionadas de hermosas palmas y otros
Arboles con cuyas frutas viven los pAjaros; A trechos se ven
pedazos de terrenos secos y altos y despues largas -extensiones
de cieno, en que crecen juncos y otras plantas acuaticas, entre
las cuales noda el pececillo, se esconde el ranacuajo, pone sus


rr3
huevosla lagartija, y se agita in mundo de seres animadosr
traidos A la vida por la .descomposici6n de materias orgAnicas
vegetalks bajo la accidn del sol. En tales lugares, el pato tie-
ne cqanto puede apetecer: agua, insectos, sombra, frescura; na
da le falta.
Tomamos apunte de estas nuestras observaciones relaciona-
das con la topografia del pals,, porque algunos propietarios
pueden sacar partido de esas ci6nagas, hoy solo destinadas A.
Ia crianza de cerdos, 6 de un todo inntiles.,
El pastor no se separar de Ia bandada, y con sues perros a
rodearA constantemente, y nunca le faltar. el machete A la cin-
tura y la escopeta cargadaiy al hormbro; aquel para matar l6s
majaes: esta para disparar contra el perro Iy el gato monteses,.
6 el gavilan.
Si no hubiese ci6nagas, se le& harin, al rfb,^ o una y otia ori
Ila, multitud de escavaciones 6 lagunatos, donde'esiancadas las
aguas riacerin milones de insectillos. Esta idea pertenece A Mr.'
Espanet, 4uien dice: "Se, necesita agua Para cii patos, soljte
todo patia haceilo con dcoriomfa'. Elfjase tit atroyo y'desvfese
en muchos sitios para lleriar de cuando en cuando balsas, char:
cas 6 aguazales, segcn la disposici6n del terreno."Esta'agua en-
chaicada, ajudada del calor y de las vejetaciones parAsitas,
dar odgen' y guarida A una multitude de insectos, de gusanosj
deranacuajos y de ranas. Cada dia se entregar4 una de estas
charcas A la manada de anadinos _6 de' patos: Agotada una
charca se le entregarA tra para restaurar la prirnera, y' asf
sucesivamente. De esta manera hemos podido en una gran
casa de campacriar,quinientos patos 'en el ano. 'Independient
temente de diversas zanjas, donde puiilaban'insectos achAticos,.
establecimos en un mal terreno eri decline, en una longitud de
un kil6rnetro uia veintena de charcas, donde vivfa anchanente
esa bandada ntm erosa. La retenfamos todo el dfaen el punto
abandonado -a su voracidad, por niedid de 'zarzas 6 carfizas
pottaliles que disponlanios alrededor, 'como cuando se apriscan
6 acorralan 1o carneros. Se les-coriducfa'porla imaian y tard&
sin wAs dificultad que la lentitud de su marha. Se les dejaba
tambiWn pastar en los rastrojos y en los prados segados "
Las patas ponen tres 6 cuatro meses seguidos, regularxnente
cinco huevos por semana.
No son-buenas criadoras, pot lo que es inejor --qe vayat
sus busvpe al aparato incubador, 6 que los cubra una allina,
en ho que hay cierta crueldad, pues los anadinos, desde 'ue
nacen tienen tal ansia de nadar y banarse, que apenas yen el
agua se irrojan a ella aunque sea un charco profundo, y la po-
a


114
bre madre adoptiva, Ilena de exasperaci6n no halla modo
se suicidan lanzindose al agua tras la tierna prole. Ademis,
como apenas duermen, ocupados en cazar los insectos que
salen por la noches, y mas si hay tuna, hacen pasar A la madre
largos y penosos insomnios.
Si se adopta la incubaci6n artificial, serA preciso agregar los
reciennacidos A los capones para que se les sequen las plumes,
mejor dicho, el suave vellon; 6 tener un aparato calentado por
una limpara, por carb6n vegetal 6 por tubos de agua, hervida A
cierta temperature. Una hora despu6s, ya secos, se llevarin
cuidadosamente en un cesto y seecharan en elrfo, donde est6n
las patas ensenadas A criarlos.
Recudrdese que as! se practica en la Oceania con el mas feliz
-xito por los indios del rio Pusig, llamado tambi6n Patero, que
los crian por millones. All! ruedan, cuando salen del cascar6n,
por la canaleta que tiene la canoa puesta en el camarin, en la
.que estuvieron los huevos entre paja de arroz incubando.
A primer vista parece que hacer esto equivale a' matarlos;
no es as!; esa. ave es acuatica y estA tan bien en el agua como
el pez. Tan cierto es esto, que si el aparato incubador es mane-
jado con inteligencia, y el calor es aplicado sin excess, con tat
acierto graduado que salgan A los veinte y un' dias, lo mismo
que cuando incuba la gallina (no a los diez y site 6 diez y ocho,
como suele suceder en Francia), y nacen con la salud y la re
lativa fortalezia que les es natural, no dudamos decir que es
innecesario secarlos, y que del cascar6n deben ir al agua. jPara
,qu6 enjugarlos si en seguida han de mojarse?
Algunos sabios ornitologistas, dejindose llevar po nobles
sentimientos de compasi6n hacia tan d6biles criaturas, reco-
miendan el mas prolijo cuidado: que se les abrigue, que se les
*d6 calor, que no se les deje salir hasta "que est6n fuertes, etc.;
en verdad que olvidan lo natural. Todo en el patico ester de
antemano prepdrado para la nataci6n, y para vivir en el liquido
elenento:, su cuella rio se iergue, ni sus piernis adquieren elas
ticidad, sino cuando ha partido muchas veces las masas de
agua; ni su est6mago funciona bien gsino cuando ha descendido
como un buto al fondo del rio y recojido las arenas, de que
llena su inolleja, como una necesidad orgAnica de la material
calcArea que experiment su naturaleza.
N'ecesitamos en esto tomar por maestros A los semi-salvages.
El hombre debe aprender con los sabios y con los ignorantes,
pues muchas veces los ignorantes, aun aquellos que habitan en
las soledades de los desiertos, poseen conocimientos que sot-


l's
prenden y que han adquirido guiados par ]a necesidad en la
ucha par la vida, 6 por hechos casuales; los de los orientales
de Manila los han tomado de sus vecinos los chinos.
Seriamos menos precavidos que los indios del rio Pusig, si
arrojisemos los pobres reciennacidos at agua sin proveer A su
alimentaci6n; ddbese echar arena finaen el charco.
Nos parece que las del mar no deben despreciarse, pues son
compuestas de la misma materia calcarea, que es la que prin-
cipalmente necesita el aparato digestivo de las aves, y el de
esta especialmente.
No puede hacer daflo la parte salitrosa que contienen, y en
todo caso, se echan dos 6 tres dias antes del nacimiento en el
rio y pronto desaparecerA el salitre.
Seria una ventaja que el mar no estuviese. distante; mias si
hay algun rio cerca, 6 el mismo de la hacienda tiene lugares
con arenas, traigause y arr6jense donde est6n los patos, 6 116-
veseles all&; no para que las coman los recidnnacidos, sino para
todos.
Echese tambi6n en el patio donde se recojen de noche, arena
gruesa y fina, que los nutre y alimenta en gran manera. Ad-
-vertimos, que si las bandadas se Ilevan diariamente A orillas
del mar, donde sin duda hallarin mucho alimento, las carnes
tendrAn gusto A marisco y perderin su mrrito..
En algunos puntos de la China crian con capones conduc-
tores de grandes manadas, Io mismo puede hacerse en Cuba,
ensayando Antes con las patas, que nos parecen preferibles.
El pato come de todo, viandas, carnes, insectos; lo mismo
persigue una lagartija, como caza una mosca, troza la hierba, 6
devora cualquiera fruta. Este desordenado apetito exije gran
atenci6n en el monte, pues hay algunas plantas que tienen
propiedades venenosas, tales como el manzanillo, (Hippomane
mancinella, Linneo) que produce la ciguatera en los peces; el
belefio, el curamagfiiy, el chamico, y otras que debe conocer el
pastor, para tratar de irlas extirpando. El manzanillo abunda
en las costas y su antidoto es la leche; el chamico contiene en
su flor, fruta y hoja un veneno sumamente activo. El perejil,
(sicuta de jardin) mata al ganso y nos parece que tambi6n al
pato por ser de la misma familiar.
Tambi6n son muy dahosos los Uredos y pueden causarles la
muerte. Muchos labradores no saben To que es estaplantd crip-
togamica, aunque la vean a menudo, y por esta raz6n nos de-
tendremos algo en asunto tan interesante, pues el peligro que
ofrecen es com6n A todas las aves dom6sticas, y al caballo, el
buey, el ganado cabrio, el cerdo, y hasta el hombre., El Uredo




es una especie de escrecencia de los granos, mejor dichov da
hongo. Se presenta en todos los cereals: llamanse tereales'el
trigo, la aveita, el raiz, el centeno, el drroz y la cebada, qnejpor
ser los iias estimados productos de ]a tierra, de los destinados
A la alimentaci6n, Tueron'consagrados *A Ceres; 'diosa de !a
agricultura. El Uredo ataca igualmente A la demis platitas
gramineas, lo mismo A la elevada hierba de Guinea que 6 la
hierba'asociada de las sabanasipqu apenas deja ver six dimninuto
grano, como el cafiamazo. El Uredo caries 6 tizon, pulveriza of
grano. El carbon, que De Candoll llam6 CUredo carbo, se pre-
senta en forimi de tumor en la mazotca'de maiz, &nio vejigas
llenas de un polvo negro y tinioso;seste poivo se seea y vaga
en el aire. Ed las sabdnas cuando cae A las hierbecillas parece
un nmanto negro, 6 que estihItiinadas, y causa en el ganado
que la cone diferentes enferniedades, y hasta pestes. 'El corne
suelo d espoln de i/lo, (solerotiuns clavus, DeCandoll) nace in
la tusa, perfora ]a hoja que ]a cubre, y saca fqera un feo -ta1o
que es su 6rgano reproductor; Se le cae el pelo-i l mula que
lo come,'y A las gallinas ls enferma f las' hae poner huevos
sin cAscaras; lo mismo debe sucedet al pato. 'En Europa se le
tenie fnucho porque origina 'horrendas enfermedades; el del
centeno produce envenenamiento; no sabemos queen esta Isla
sea tan temible; pero es bueiid poesevarse y pteservar las avesr
que aun n'se'han hecho estudios'serios sobre el asuito.
Entre los insectos' seflalairios como dafiosos la babosa,
cuando no la come los patos con mdderaci6n la'lagartia,
llamada salamantiuesa, aunque su veneno est6 heutralizado por
la acci6n del clima; cierta arafia peluda que esti en el mismo
ctso, et6. -
Advertimos queel pato es uf gran colaborador del hombre
para la limpieza delos pampose
Se nos ocurre una idea para cuando se qukera'que no se
-lejen y est6n entretenidos cerca de ]a casa, es 'esta: arr6jese
palmtche en uno de los charcos inniediatos pare que se ocupen
en zabullir, cogerla y &omerla. Un racimo de palmiche de una
Palma criolla 'al dia sera suficiente para Tmis de trescientos
patos, y con solo el consumo de 366 racirnos estarfan entrete-
nidos y en parte provistos todoel afio de un alimento saludabler
que contribuiri poderosamente A su grosura.
Cada cuatro meses se sacaran los machos; deemos que de
ben tenerse, cuando menos, uno para cada seis heimbras. Tam-
bien se sacarin, las hembras'imperfectas, y se irin dejando, asf
de un'sexo coio del otro, los de forma -mis bella y de mayor
corpulencia.



117
Debemos declarar con toda franqueza que jamas hemosite-
ido en nuestras haciendasicria de inades, sine, en pequeno, Lo
que es mas, no hemos leido nipgin auto que, nos ilustre, sobre
si pefes castra 6 no para la ceba; ise ha escrito tan poco sobre
el Anade! En medio de esta. incertidumbre, diremos loque
nosotros harfamos; no lo que debe hacerse; y cumplido este
deber de conciencia, tomemos el hilo del asunto.
A los cuatro meses, el pato adquiere todo su desarrollo, y si
se le deja. en la. comunidad, pronto sentiri la impresi6n del
amor, sera padre, y entonces, mientras mas entre en edad mAs
teadra.n sus cernes.un gusto desagradable 6. almizcle y serin
muy diferentes A las de un pato joven que no haya sentido
aquella pasi6n. Si-se les castra, las carnes inejoraran; pero nun-
ca igualarAn A las del, mismo patb, si se le hubiese castrado A
los dos meses y medio de nacido; pero esta operaci6n es poli-
grosa 6 innecesaria, puesto que A los tres meses pueden aislarse
en un corral todos los nachos que van A remitirse al mercado,
y comenzar la ceba, para que termine niucho antes.de que ha-
yam cumplido los cuatro meses y tengan ese olor a almizcle que
tauto los demerita.
Para efectuar; la ceba,.opinamos que se construya un corral
proporcionado al ndmero, con una part en. tierra, a lo largo
de ]a bnilla del rio y oira dentro del agua, pard que todospue-,
dan a un tiempo banarse, y que en aquella se le echen arenas
y caracoles cada tres 6 cuatro dias,, y enlo seco palmiche con
abundancia i6r la inaiana, mafz id, medio dia, ypalmiche otra
vez por la tarde, 6 patatas cocidas. Puede echAiseles tambi6n
A veces plAtanos y boniatos, cocidos, semillas de girasol, etc.
Las hembras, si se-quieren cebar, se pondrAn, en otro corral,
sujetas al mismo r6gimen y en ambos'corrales habrA una ba-
rraca de guano, donde se guarezcan en los dias de excesivas
lluviis, 6 de frios intensos.
Cuando tengan abiertas las plumas .de la cola y no.puedan
abrirlas y cerrarlas como tin abainco, es seall de que la ceba
ha llegado A un t6rffino del ial nose puede pasar., El ave se
halla entonces en peligro.inmiiiente de motir de un instante a.
otro de un ataque apopi6tico, j se debe reinitir al mercado sin
tardaiza.
Si despues de pjsar veinte yetufro dias enel corial, los pa-
tos cierran con facilicad las plumas de la cola, ,y se desea per-
feccionar la ceba, se trasladan a una pieza oscura y silenciosa,
y se'colocan en cajones, del mismo modo que se practice en
Francia con los pollos, seg6n aparece descnito en nuestro tra-
tado "El gallinero de los climes cAlidos."




11i8
Entonces se les da harina de maIz mezclada con leche, por
seis 6 ocho dias, y se aromatiza esta pasta con albahaca.
Si no fuese possible poseer un rio, que facilite las aguas de lob
corrales de ceba, es indispensable formar en el centro de cada
uno de estos (el de las hembras y el de los machos) un estan-
que, eligiendo un lugar que reciba la sombra de uno 6 mas
Arboles, y si no los hay aparentes, former una enramada con
varas del monte, sobre las que se tenderin fences de guano real.
El pastor debe tener caracter 'a prop6sito, amar !as aves, fa-
miliarizarse con ellas, y tratarlas con bondad; tambidn grand
d6sis de paciencia, para conducir la bandada A alguna distan-
cia (nunca serf larga) inuy poco a poco, pues el pato es de
corto y lento andar. De estas escursiones no participaran los
que estdn en ceba, hues la inmovilidad aumenta sus grasas.
El pato de corta edad engordado'con mafz y pa/miche tendra
una care muy suave, de cierto sabor especial, sumamente
agradable, y serd muy solicitado. Es ocasi6n de decir que en
este gdnero de industria Cuba puede egercer tin monopolio
natural, pues solo en sus campos hemos visto la Hoerodoxia re-
gia (palma real), y no la hay en el resto del Continente, con
excepci6n de algunas islas de este mismo archipidlago. La
cant6 el inmortal Heredia

"Las palmas lay! las palmas deliciosas,
que en las llanuras de mi ardiente patria
nacen del sol 6. la sonrisa'y crecen,
y al soplo de las brisas del oc6ano
bajo un cielo purisimo se mecen."

Es el Arbol mas gallardo, mas bello, mas fttil de toda su lar-
ga familia botanica.
Estorno obstante, la generaci6n que acaba de pasar, le ha
aplicado el hacha y el fuego, paia que ondease el penacho de
la cana. En vastas extensiones, por todas parties, ban desapare-
cido de la Isla aquellos pintorescos paisajes que ofrecfan los
palmares; mas los que estaban en tierras inadecuadas para el
cultivo de la cana, estAn alli ofreciendo su grano suculento para.
la ceba de cerdos, de pavos, Anades, etc.
Hemos observado en muchos anos las propiedades bendficas
delpalmiche sobre las carnes, y 6 las que como dejarnos dicho,
comunica un sabor agradable; es ademhs antihelmintico.
Los patos tiernos, asf cebados, deben mandarse en jaulas &
New York, en grandes cantidades, y con in encargado a bordo,
que colocAndolos en la cubierta del vapor cuide de echarles











LKU g**441 0G. .1
industria, tan provechosa A la
=arfa un gran capital pues
.ente si es rica, que proban
de las gallinas, pavos y pat
ven los filtimos dias con una
romatizada con albahaca, no
olas con preference. Para 1
se necesita crear en pocos me
damental, el credit. Acredi
Sector de waves gruesas y sana
haga cuente con aque" ha en
dra dos mercados importante:

que el pato figura en los ma
:umbrados personajes de Eui













B


-d



121
Todos saben como se forma un palomar en este clima d lido,
y asi no nos detendremois A desctibirlo,' y diremos solo que en
los horcones 6 pilares de madera en que descansa la especie
de garita de mas 6menos dimensiones y, cubierta en su exterior
tie huecos para los nidos, es indispensable clavar una hoja de
lat-ta todo el tededor del mismo horc6n y A la altura de Qna
6 dos varas; para que no puedan :subirrla rata, elrat6n y el
majdy es lo mismo'que se practica -conios cocoteros.
Tomadatesta-precauci6n restaisolocazar de noche alas le-
chuzas y de dia, a los gavilanes, para asegurar todos los meses
un ndmero 'depichones: que siempre encuentran facil venta en
el mercado.
En las eercanfas de esta capital son raros ese ofidio y aves
de rapifa; de modo' que'nos causa :admiracidn: que se vean
surcar el aire tan pocas bandadas de palomas.
Aun cuando -hay razas que se-procuran los inedios de sub-
sistencia, no dejarenios de hacer presente que todas las especies
de animales; inclusala humana, se multiplican :en raz6n de la
abundancia de mantenimient6s, y que un criador entendido
harA bien en dar asus palomas diariamente yi. hora fija una
pequena raci6n de mafz, que ellas pagartn con usdra. No nos
referimos a las palomas caseras, A las cuales es preciso alimen-
tar de un todo; porque no estin dotadas de ese noble instinto
-de tiligencia y laboriosidadlque asegura A las otras la vida y
el bienestar.
Si se cuida del aseo del palomar, A fin de que no ho invadan
los insectos; si se les asiste'en-sus dolentias aplicando. oportu-
namente los 'remedios que hemos propuesto =en nuestros-''En-
sayos sobre Patornitologia," que son poco mas 6 menos las
mismas que padecen fas palomas, y si se renuevael agua de los
bebederos, diariamente, aseguranos que todo el que emprenda
en la cria de esta ave alcanzark un-6xito feliz.;
:Facil es A las fanijlias pobres proveerse de algunos pares;
facil cruzarlas con las razas laboriosas, y mas facil-aun-formar-
les habitaci6n con tcajones que hanf servido de envases. en el
comercio, y que'se ponen. colgantes en las paredes con sus
agujeros para los nidos; Lo pt-incipalde todo es construir esas
habitaciones de modo queno tengan accesolas ratas y ratones;
esto es todo; pues -el maiz se ies da Acomer:si hay con que
comprarlo, y si no, ellas veran el modo de mantenerse; no por
eso. abandonarAn su morada, si son de ciertas razas 6 varie-
dades.






CAPITULO II.
Carioter del; gnoro.

El caracter gen6rico de las palomas es tener cuatro dedos
desnudos de membranas, tres delante y unodetras, separados
todos hasta cerca de su, origen; el pico recto, y la estremidad
de su mandibula superior un poco hinchada y encorvada. No
todas las palomas tienen el pico de una longitud igual, pues en
unas es muy corto y bastante grueso, y en otras mas largo y
mas delgado.
Aunque es indefinida la variedad que se observa de palomas,
todas se aparean y producen hijos semejantes h. los padres, de
modo que constituyen una especie inica, cuyo origen parece
ser la paloma ilamada tornaz; pero esta especie se puede divi--
dir con relaci6n al aprecio y us, que se hace de ella, en tres
clases que son: torcaces 6 montiscas, zuritas y caseras.
Las torcacesson sumamente selvAticas; pero al fin se consigue
domesticarlas y aun aparearlas:con las zuritas: algunos natura-
listas subdivided esta case en -tres especies, que solo se distin-
guen por los colores; y no hay inconveniente en confundirlas,
puesto que apenas se puede sacar alg6n provecho de ellas.
Zuritas. Constituyen la segunda clase, son bien conocidas;
el principal caracter que las distingue es el que ellasmismas
buscan'su alimento sin nececidad de que se les suministre; y
tienen tanto amor a la libertad, que muchas veces huyen de los
palomares para vivir solitarias en los agujeros de las paredes
alas.
Caseras. Son todas aquellas razas esclavas, tanto mas per-
feccionadas para nosotros, cuanto mas degeneradas y viciadas
estan para la naturaleza, entre las cuales hay algunas varieda-
des que siempre estan cautivas, pues se dejan morir de hambre
antes que buscar por sf mismas su subsistencia, porque acos-
tumbradas A recibirlas de la mano del hombre, y siempre en el
mismo sitio, solo saben vivir para comer, y no hallan ninguno
de los -recursos que la necesidad inspira A todos los animales.
Entre todas las aves la paloma ha sido desde tiempo inme-
morial la mas amada del hombre, no por sus despojos y pro-
ductos, pues en esto le aventaja la gallina, sino por particular
inclinaci6n; asi se ve algunas veces & un aficionado ofrecer por
una paloma de tal 6 cual raza un precio exhorbitante, que no
tiene relaci6n con el intrinseco. Este mismo afecto ha hecho,
con objeto de perfeccionar las formas exteriores, que en las
palomas domdsticas haya tantas razas, variedades y mezclas,




123
que es casi imyosible enumerarlas. Sin embargo, como es tan
grande la afici6n que se tiene A estas aves, principalmente en
las ciudades populosas, y tan importante su cra en las cerca-
nfas de 4stas, haremos menci6n de las razas mas notables, que
dividiremos en dos grandes 6rdenes. -

CAPITULO III
De lan razas mis notables.

6RDEN i0

P'alomas ftnas.

Todas las comprendidas en este orden se asemejan A las zu-
titas en el tamano, en el vuelo sostenido mas 6 menos ripido,
y en que no han perdido entdramente el instinto de su origen;
pues cuando no les conviene la habitaci6n, 6 las incita el amor,
se desertan y'estableen con las zuritas, de las cuales se distin-
guen por la brillantez 4 infinita diversidad de sus colores, por
tener el pico mas corto y grueso, y la cabeza mejor proporcio.
nada.
I! VARIEDAD. Paloma ladrona, llamada tambidn de cast. Tie-
ne el pico corto, la cabeza amartillada, los tuberculos de la man-
dfbula superior muy abultados, y los ojos sin membranas circu-
lares. Generalmente todas las de esta variedad tienen el manto
ceniciento, que es el que bas se estima, y por consiguiente el
que se procura conservar; aman y reconocen de tal manera el
sitio donde empezaron A volar, que es dificil acostumbrarlas A
otra habitaci6nlibre: A esta propiedad, y al ardiente amor que
las abrasa, deben el empleo de seductoras, pues recorriendo los
lugares donde se refugian y crian las zuritas, las atraen con
halagos f'la casa de su dueno. Para este fin se tienen pareadas
desde Mayo hasta fines de Octubre; y A principios de Noviem-
bre se les quitan todos los machos 6 todas las hembras, seg6n
el capricho de los duenos que las destinan -al corso: privadas
asf de'sus consortes, y estimuladas naturalmente & propagar la
especie, acuden inquietas A donde estAn las zuritas para con-
traer nuevos enlaces, lo que consiguen facilmente por encon-
trarse allf multitud de palomas solteras, muy deseosas de tener
amante. Cuando el anmor las ha unido, vuelven las palomas &
sus casas en busca del alimento 'que hallah preparado, y las
zuritas que las siguen caen en el lazo y quedan presas. Sin
embargo, se ha notado A veces que algunas zuritas ceden a



124
los halagos de las ladronas, pero no entran en la habitaci6n de
6stas. ;Qu6 chasco! En tales casos el macho ladr6n se estable-
ce con su companeriaj campesina donde esta habitat, quedind
por entonces burlada la raudulenta intenin; mas'viene & co-
mer al palomar mientras ciia los picdones, y cuando estos prin-
cipian a volar los conduce a4 cautiverio, para ,ahorrarles el
trabajo de buscar por los campos latcomida necesaria. Es pro-
piamente un vago y mal entretenido,. que envilecido por la
servidumbre todo lo sacridW 4sr npr trabajar y por que no
tabajen sus hijos. ..t ,.
2? VARIEDAD. .daZoaa 7mechcid. E niuy parecida A la ante-
rior; pero se diferencia notablementc en la facilidad que tiene
de aspirar mucho tiempo aire, y de hinchar de tal manera el
buche, que le abulta mas que el resto- del cuerpo. Se pueden
.admitir dos variedades buchonas, que se distinguen en el pico,
pues unas los tienen muy corto, grueso y cast siegipre negro; y
otras largo, delgado y generalmente blanco. ,;;Las que pertene-
ceni A la prinera de esta dova4riedades, sirven tambi6n para
ladronas.
*3? VARIEDAD. PalAma mensagera 6 de la raza. Llimanse asf,
porQue sirven para l'evar cartas de una parte A,otra. $,ease-
mejan A las ladronas; son esquivas, ,huyen, cuando alguno se
acerca A ellas, y tienen tanta fuerza en las alas, que si tomadas
en la mano. se le extiende .una. de ,elas, la. recogen violent.
7nente. ~ia.j.da ~et
4! VARIEDAD. Volteadora o refladora xLas palomas de esta
variedad son muy parecidas a las precedents en el tamano y
demAs caracteres: se distinguen enla ,facultad clue tienen de
remontarse y dejarse caer desd6 bastante altura,,dando vueltas
como una pelota, en lfimea casi perpendicular; cayendo muchias
veces tan distraidas,'-que sin advertir el riesgo llegah. hasta lps
tejados, y dan contra ellos lastiminidose, y aun matndose.<
5! VARIEDAD. Con repeldn 6 chorrera. Son del tamao de las
zuritas, y tienen la cabeza aovada, el pico corto fhconico, los
tub6rcul dpoco hinchados, los ojosbrillantes, ,cercados casi
siempre de una membrana circular encarnada, y las piernas sin
plumas. Algunas tienen una especie de corona de pumitas, que;
en vez de .bajar.unas sobre otras se levantan en la parte~occ-
pital; y casi todas tienen. desde la mandibula inferior hasta la
parte inferior del pecho, un surco, formado de pumas eizadas,
llamado repeldn, chorrera 6,venera. Estas. palomas son muy
bonitas. y airosas, y casandolas con las t6rtolaspxoducen hibri-
das. Aventajan a todas en la diversidad y regularidad de los
colores de su plumaje.



125
61 VARIEDAD. Flamenquillas. Son muy parecidas a las pre-
cedentes, aunque de mayor tamano: algunas son enteramente
negras, otras blancas, y muchas matizadas, cuyos colores no
guardan simetrfa; tienen los ojos cercados de una niembrana
cirular encarnada, los tub6rculos abultados, el pico toto, la
cabeza neibs prolongada, 'y carecen de repelon.

6RDEN 2?

Paomnas'ordinarias ;_

El caracte distibjivo de las ialofnas que inchliimos en este
orden, es su vuelo cortoy' alginas vedes dificil. En este orden
pueden hace'se dos grades' divisiones, has de'la priniera se
diferencian .por su fecuiididad, fiis'suelen :haer al aio biista
once 6 doce cries; yconio solo se aprecian poFta' ciiilidad
y la suavidad de sus ca'rnes los ficionWdos hian mirado con
indiferericia los colors y aun a veces el famand nmezclAiidolas
promifscamente hasta destruir en g-ad parte los tipos primiti-
vos, porlo cual es muy difidil y casi inntil el describir las va
riedades que se conocen y que son todas muy fecundas.

PRIMERA DIVISION.

I" VARIEDAP. Pl/orna cdizada. Se distinueh en. tener las-
patas cubiertas de plumas Easta la eitreriidad de las ufias. Tie
nen el inconvenfente de Ifenarse las ptas'de lodo y de cuerp6s
extranos que'enfrian loh 'hevos;' 'veces ,los rompen.:
2 VARIEDAD. ad jnofuda c coronadd. Difieren en l s
plunas de s'Q cabeza que estan' levantadas'ei 'ir-nia de pena--
chos; detestas hay algunas que ambidn son 6ialadas.
3? VARIEDAD; iPaloni de capilla d bat&.ieien el pico [fjyi
corto, las plumis de la cabeza y'del blh IInreangadai hadia
arriba, formando una especie'de capilla de' faile: estas no ste-
len ser muy fecundas.-
4 VARIEDAD. Pkoma monlin. Se diferengia ri que su ca-
bez, las plumas desu coIa 'y lag grades de laalasis on siempre
del mismo color aunque difetentes del resfo 'del cuerpo; de
nmanera, que si el cuerpo es banc, Ia 6abezi, la dola y las-
plumas grandes de tas alas son negras 6 de algdn otro color, y;
vice-versa. 7
5' VARIEDAD. Palma comin. Son de un tamaho regular, de


126
color vario, pero la parte inferior del lomo casi siempre blanca,
el pico feo, las patas coloradas y las ufias negras.
SEGUNDA DIVISi6N.
Las variedades que componen esta division se distinguen de
las de la anterior en que su vuelo es todavfa mas corto y mas
dificil, y son las nienos fecundas de todas las variedades de
palomas que se conocen, inclusas las zuritas.
1 VARIEDAD. Flamencas. Se asemejan A las, que Buffon de-
nomina polacas: son pesadas, y tan grandes como las gallinas;
tienen el pico corto y bien proporcionado, con tub6rculos mas
6 menos hinchados en la nariz, y una membrana encarnada al
rededor de los ojos: vuelan poco y con estrdpito: las hay blan-
cas, negras, -bayas y rojas;, pero comunmente con matices de
muchos colores sin orden ni simetrfa; observindose muchas
veces que los hijos degeneran del color de los padres, volviendo
A sacar.los que tuvieron sus progenitores.
t VARIEDAD. Palma corn grande. Solo se distingue de la
precedente en que tiene los ojos desnudos y el pico largo.
3 VARIEDAD. Rizadas. En las palomas de esta casta las he-
bras 6 rayos paralelos de que se componen las plumas, no estAn
pegados unos 6 otros, como sucede en las demis palomas, sino
libres y mas 6, menos rizados. Esta conformaci6n. extrafia se
"opone A que vuelen, porque sus alas foreman un cuerpo distrui-
do, por cuyas aberturas pasa el aire que debiera sostenerle.
Varian en el modo, colores y tamano: las hay blancas algo
nayores que t6rtolas, las cuales tienen tan rizados y desunidos
los rayos de las plumas, que no pueden volar absolutamente:
otras los tienen menos desunidos; son del tamano de las zuritas,
,de varies colores y con corona. Todas estas se mantienen mas
por su extrafeza que por la utilidad que repoitan, pues malo.
gran con frecuencia las crias: por esta causa, y para perpetuar
la cast, los aficionados suelen ponertlos huevos de lasrizadas
ai alguna de las criadoras que-haya puesto los suyos en el mis-
mo dia, y.cria de'pues robustos los pichones que resultant.
4 VARIEDAD. Coliavas. Estas palomas para ser preciosas,
harn de tener ireinta y seis plumas en la cola; tambi6n se estima
]a de veiniiocho A ireinta y cuatro. Su ancha cola les impide
volar con libertad; pero les suministra un adorno peculiar
cuando estin paradas,. y wucho mas cuando el.inacho y la
hembra procuran agradarse. Entonces la abren en forma circu-
lar como los pavos, y la inclinan hacia adelante, doblando al
mismo tiempo hacia atris el cuello y la cabeza hasta tocar con
la cola: esta postura violenta les produce cierto temblor en todo


127
el cuerpo; pero cesa en el momento en que las partes vuelven
A su estado natural. El color varia much en esta variedad,
que como la anterior, desgracia muchas crias.

CAPITULO IV.
Caractdres sexuales y consorolo de las palomas.

En todas las castas de palonas se distingue la hembra del
macho en tener las piernas mas delgadas, la cabeza mas peque-
fa y las plunias mas menudas, delgadas y estrechas; pero es-
tas senales de comparaci6n solo pueden distinguirlas los que
estAn acostumbrados 4 examinar estas aves. Hay otra seial
menos equfvoca en las agujas 6 huesos puntiagudos -que se
extienden hasta el ano en -direcci6n casi paralela a la rabadilla
u ovispillb: estos huesos estAn casi unidos en los machos y bien
separados en las hembras, aunque cuando 6stas estan mucho
tempo sin macho no es tan notable la diferencia. En este caso
no hay mas medio que poner lIa paloma en libertad, y ver si
tiene la arrogancia y arrullo del' macho, y principalmente si
persigue con teson y halagos a la hembra.
Una vez unido el macho A la hembra permanecen sin sepa-
rarse hasta la muerte de uno 6 otro: en cuyo caso el que en-
viuda se vuelve A casar de nuevo A pesar de la decantada
fidelidad de las palomas, los machos son addlteros si los incita
alguna hembra soltera y provocativa; y ann las hembras, aun-
que raras veces ceden A las instancias de los machos en pre-
sencia de sus maridos. Tambi6n algunas veces se ven hembras
casadas con dos maridos que viven' perfectamente avenidos
entre si y en ]a mas cordial amistad y buena inteligencia. Esto,
sin embargo, es muy raro, pues el macho es en extrerno celoso,
y no solo rife 'con todo palomo que' corteje su hembra, sino
que obliga A 6sta al cumplimiento de sus deberes; asf es que
cuando 61 se quieda cieitas horas en- el nido sobre los huevos
porque la paloma ha salido A buscar su alimento, si ve que
tarda, va en su busca y la hace venir al palomar dandole ale-
tazos.

CAPITULO V.
Del modo de poblar un yalomar,'y cuidar lam palomas uritas;

Para poblar un palomar deben elegirse hdcia fines de invierno
un ndmero proporcionado de palomas nuevas del ano anterior,



3128
y de las primeras nidadas, si es posible, y echarlas en el palo-
mar. Se les pondrs diariamente agua pura, y se les dart.
bastante grano, encargandose siempre una misma persona de
este cuidado, y echAndoles de comer A la misma hora. A los
dos 6 tres dias se habrAn acostuimbrado las palomas A verla,
esperarin -la hona cop impaciencia;no se alborgtarAn, y la
costumbre que contraerAn se perpetuar de generaci6n en ge-
neraci6n; Eastas ayes, bien comidas y bebidas, y no fatigAndose
en recorrer los campos, tardartn poco en entrar en reli, y si'se-
quiare:acelerar su postura mezclese ,.upa cortd porci6n de co-
minoa6 anis en el maiz, mojando 6ste; pero advertimos ,que
sornosopuestos A estos estimulantes, que suelseraltdr la salud.
Luego que se v6 que han hecho su posture y cqinienza a salir
los'pichoncilios, se abre la; puerta, y el macho y la hembra
impelidos por sus primeras costumbres, van. A buscar al campo
el alimento para sus hijuelos; pero se continue add por algun
tiexppo dAndoles grano; aunque, disrhinuyendo poco A poco ]a.
cantidad, hasta que se suprime enteramente pasada la segunda
postura., De esta manerase fijan par asiempreneh el paloma
los padres, las madres. y su generaci6n; :y los que nacen en este
sitio no le abandonan si se le mantiene aseado'y no les in.
quietan las ratas, ratones y mqjaes. Los padres, ocupadbs en la.
segunda postura, no pensarAn eri huirse, y despues de acabada
se habrAn ya acostumbiado al.nuevo domicilio,
Los primeros pares de palomas qiue hayan de echarse enl
palomar, conviene traerlos de dos 6 tres leguas de distania,
para;que laproximidad y vista del sitio en que han nacidolno
despierte en ellas el deseo de volver a eJ, aunque hayan estado
muchos, meses ausentes, torque as primers impiesiones son
muy, dificiles de borrar.
El ,nmero de -los primeros pares de palomas que'se echen
en el palomar debe'set prqporcionado i su extensi6b; y como
esta ave, acostumbrada a vivir en sociedad, se pone triste cuan
do la companla es escasa, conviene poner un nnmero conside-
rable de pares,5hacieudo el gasto de una vez, : fin de apresurar
los r6ditos y de comenzar a. sacari-ls onusurd desde el ano
siguiente, adn suponiendo que solo hagan tres posturas en este
primer ano; porque echando cien pares de palomas, el ndmero
total al fin del ano sera de cuatroctentos pares, 6 por lo menos
de doscientos, coisando con todoslo's accidentes que pueden.
sobrevenir. Conviene no quitarles los'pihories en eL segundo-
ano para lograrzel'tercero'un producto mas ventajoso.
En los anos siguientes se debedejar siempre la primera cria,
porque de ella depende la prosperidad del palomar, supuesto


129
que los pichones de ella tienen la fuerza necesaria para sufrir
los rigores del invierno siguiente, estando ya acostiimbrados
entonces A ir A buscar su alimento.> Si la primera cria no ha
salido A luz, como sucede A veces por la intemperie de las es-
taciones, se conserve cuidadosamente la segunda para que
supla'por ella, y se quitan, si se quiere, todos los pichones de
la tercera, y las siguientes.
Hay dos estaciones A prop6sito para poblar los palomares
nuevos, ya'con los pichones de Mayo 6 con los de Agosto; pe-
ro la primera es preferible. Estas aves encuentran un alimentcr
suficiente en las semillas de todas las plantas de flores crucifor-
mes y papilioniceas, to mismo que en las de la familia numerosa.
de las gramineas silvestres, aunque ciertamente prefiereb ei
maiz y el millo.I Asi pues, el duefio del paloinar, luego que las
ayes esten'acostumbradas A su habitaci6n, no tiene necesidad:
de alimentarlas sino en la 6poca cruda del invierno, y cuando
reinan lluvias largas y continuas en las demAs estaciones del
ano; porque la paloma teme las Iluvias y las tempestades, y le
gusta mas no salir del palomar en muchos dias, que exponerse
A mojarse mucho; pero como el hambre es una necesidad cruel,
obliga A las que no tienen que comer A salir del palomar y
arrostrar el mal tiempo. Resulta de esto que su habitaci6n les
es penosa, se ponen tristes, padecen, y si hallan otra morada.
mejor, la prefieren y abandonan la suya. T6ngase pues por
seguro, que el propietario que mantenga bien A sus palomas,,
sin emplear astusia alguna atraerA a su palomar las de sus ve-
cinos que estdn mal alimentadas.
Una de las causas que mas contribuye A ahuyentarlas, es el
mal color que exhalan sus excrementos cuando se dejan por mu-
cho tiempo en el palomar; de consiguiente conviene quitarlos
cada ocho dias por lo menos, pues estos excrementos vician el.
aire y las enferman.
Siempre ha de ser, como dejamos dicho, una misma persona.
la que eche de comer A las palomas y cuide de sus nidos, entran-
do en el palomar todos los dias a la misma hora; porque asi no
se alborotan al verla, ni abandonan sus huevos 6 pichones, ni
los dejan caer de sus nidos con sus movimientos y alboroto..
Las palomas zuras conocen a! que las cuida lo mismo que las
caseras, y algunas son tan mansas que liegan A comer en la mano.
Si los:palomares estAn muy distantes de arroyos 6 manantia-
les, conviene poner en ellos uno 6 muchos bebederos, cuidandos
de lavarlos y renovar el agua diariamente, porque las palomas
beben mucho, y necesitan que el agua est6 limpia para conser-
var la salud.
9



130
Ademis del aseo en el palomar parn que sea s&no; ademis
de la abundancia de agua limpia y de un alimento coxiveniente
en la mala estaci6n, hay todavia "que observar una precauci6n
muy ?til. que fijp las palomas en su primera morada Se observa
que acuden muchas veces de dos 6 tries leguas a las orillas del
mars. comer los cristalillos de sal que se forman en los scar
pados y entre las piedras: esta sal no es enteramente como la
comun; sino un poco nitrosa. Se v6 tambien que van A picar
en las paredes, principalnente si estAin enlhcidas con yeso,
porque encuentran en ellas una 4erdadera sal de nitro. El
instmto de este animal nos indica sus necesidades, y pies el
hombre ha domesticado A las palonas, es preciso que se las
satisfaga., Con este objeto se toman veinte libras de cualquier
grano farinaceo, se echan en una vasija y se amasan con arcilla'
ablandada con agua en que se hayan desleido ocho libras de
sal comun, 6 mejor todavfa seis de nitro 6 salitret amalgamese
y m6zciense los granos con esta arcilla, y'hAganse con esta
mezcla unos conos, que se podran secar at sol 6'en un horno
medianamente caldeado, hasta que se les disipe toda la hume-
dad, y guardense despues en un sitio bien seco para irlos po-
niendo tres 6 cuatro de cada vez en el palomar A fin de que
las palomas piquen en ellos. No se crea que las palomas se
entretienen sin cesar en pidarlos y arrancar los granos,' pues la
estaci&n en que mAs los piAan es en invierno, en tiempo de
liuvias largas, cuando estAn criando, y sobre todo cuando estiA
en la muda. No toman, pues, mas alimento de 6ste que el que
necesitan, porque lo toman por remedio.
CAPITULO VI.

Do la aria de las palomas don6sticas.

El que quiera formar un palomar sin mas objeto que surtirse
de buenos y abundantes pichones, debe prescindir de los colo-
res y demAs atributo' que hacen A estas palomas bajo otros
coriceptos tan apreciables, y elegir las ordinarias, y entre 6stas
las' mas pequefias, pues son siempre las mas fecundas.
Lashembras principian A poner A 'los cinco- 6 seis meses,
segin el mayor 6 menor calor del climax El que uide deo ellas
debe apuntar el dia en que pone cada paloma, A fin de regis-
trar A los once 6 doce dias los huevos, y quitarselos si-no estAn
empollados, para que no pierdan tiempo,' 6 si lo estuviese uno
solo quitar el otro; y agregarle'el de otra paloma que se halle
en el mismo caso y en el mismo tiempo de incubacion.



Se conoceri que los huevos estdn empollados & los dichos
once 6 doce dias, en que mirados al sol estdn negros, excepto
una coronita vacia que tendrin del lado mas ancho.
No es cierto, como; afirman algunos escritores, que 'et primer
huevo que ponen las palomas sale macho, y hembra el segundo
porque hemos visto muchas veces salir dos hembras 6 dos ma-
chos de una misma empolladura.
El encargado del palomar debe conocer sus palomas para
separar las hembras 6 machos sueltos, porque una sola hembra
soltera basta para inquietar A todos los macho; A los cuales vA
A provocar hasta en las horas en que se encargan de la incu-
bacion: bien es verdad que muchas veces encuentra uno que
la toma por concubina, y satisfechos sus deseos pone y se
dedica A empollar; -pero su amante; que prefiere' su lejitima
consorte, no cuida de estos huevos, y regularmente se pierden.
Si hay dos hembras solteras es muy comun el amancebarse, y
& fuerza de conatos por saciar su ardor, ponen cuatro huevos,
que salen hueros siempre que no hay cooperacion de macho.
Uno de estos solteros, es todavfa mas perjudicial, porque persi-
guiendo siempre A las esposas de sus compafieros, excita los
celos de todos y destier-a la paz,-siendo an perpetuo duelista,
siempre dispuesto a acometer y defenderse.
Tambien cuidara de que tengan la comida con abundancia,
procurando variArsela si hay proportion, porque gustan mucho
de que se Ia-varien1 renovindoles el 'agua todos los dias, la-
vando antes el bebedero, que estar dispuesto como el de las
gallinas, a fin de que no puedan ensuciar el agua. (Wase su
description en nuestro tratado "El Gallinero de los climas cA-
lidos"). El comedero se pondrA de suerte que no'puedan des-
parramar 1a comida, pues si asi no se hace desperdiciarin
mucha; por esto no se les debe echar sino en lugar inuy limpio.
Tambien es muy bueno colocar en medio del palomar, du-
rante. el verano, cazuelas grandes de dos 6 tres pulgadas de
altura, llenas de agua, porque las palomas gustan -de baflarse,
y es el mejor medio para preservarlas de los acaros y piojillos
que tantos las incomodan yaniquilan.
Se debe cuidar mucho de que est6 aseado el palomai sobre
todo luego que acaben :una cria, porque sin esta precaucion,
los insectos matarAn los pichones. Se echan polvos de azufre
en los nidos.
Para dejarles libre 1a salida es precise que hayan estado ya
aigun tiempo en el palomar, y es bueno que tengan pichones
para que las liame su amor, cuidando de que el primer dia no
las molesten ni espanten, porque siendo sumamente tfmidas, si



i3
huyen asustadas ,no reconocen la salida, ysde consiguient&no
sabenr volver. Algunos eligen un dia nublado y algo liuvioso
no abri ndoles "eI palomar hasta las tres de la tarde, con el
objeto de que temiendo mojarse no se alejen; y de que saliendo
tarde, llegue mas pronto -lachora de recogerse, que las obligar&
A retirarse. ,De este modo, en su primera salida no hacen las
palomas otra cosa que volar al rededor del palomari como si
su iinico deseo fuese reconocer el terreno, 16 cual dura hasta el
anochecer, quevuelven a entrar en el.-
Lo mas seguro es principiatrpor pichones bien emplumados,
y despues de algunos dias de encierro soltarlos: una vez acos
tumbrados a salir, cuando se quiera poner otras palotnas nue-
vas, basta arrancarles las plumas de las alas de modo que no
puedan volar; y cuando les crecen, que es al mes, ya se hamt
olvidado de su primera habitacion, y salen y entran con las
demis, A no ser de las castas que hemosllamado. finas, pues es-
tas rara vez olvidan su primera morada como hayan tenido en
ella libertad. Cuando esta no se les conceda, se debe al menos
formar una jaula en Ia ventana del palomar, cuya base sea de
tablas, y los costados, el'frente y ]a parte superior de alambre,
la cual sirve para que las palomas salgan A tomar el aire y A
calentarse al sol.
La paloma domestica que sale al campo hace menos crias.
que la que estA enteramente cautiva; esta siente poco la. p6rdi-
da de su libertad si ha nacido en el palomar 6 ha estado siem-
pre cautiva, y engorda y se reproduce mas pronto que las que
andan volando libremente.
Cada paloma pone dos huevos en menos de veinticuatro
horas: el primero A las cinco de-la tarde, y el segundo A las dos
de la tarde siguiente, y tarda en empollarlos quince 6.diez y
seis dias en primavera y verano, ,y veintiuno en otono 6:invier-
no, un dia antes de cuya 6poca empieza el pichoncito A taladrar
la cAscara, hacienda una linea circular de agujeritos, cuyo plano-
es perpendicular al eje mayor dei huevo, y ayudado de los pa-
dres hace un enfuerzo, separa en dos hemisferios la cascara, y
sale de su prision.
Cuando el macho sale del cascaron es durante los seis 6-
ocho dias primeros mas pequeno que la hembra nacida al niis-
mo tiempo que 6&; pero despues en poco tiempo adquiere mayor
tamano que aquella. Estas palomas, en iguales circunstancias,
no adquieren su mayor corpulencia hasta fines del segundo
ano.
Los padres alimentan A los pichones los seis dias primeros
con una masilla que preparan en su buche, y despues la susti-




tuyem coitalimentos mats s6lidos,,que siguen trninst4fidoles
hasta que tienen veintiocho dias: entonces comienzan i courer
por sf solos. -
A los:och6, diez 6 doce dias de haber sacadourios pichones,
bace la hembra nueva postura. Mabho y henibra cuidan con
igualdad de alimentar la prole;peio en la indibacion cabe mas
trabajo & la hembra, que esta sobre los huevos 6 pichoncitos
tiernos desde las tres de la taide-hasta las diez y media de la
manana del dia siguiente, y el macho solo la releva desde esta
hora hasta la tres, en que vuelve al nido la hembra.
Suelen hater al ano hasta once -'doce crias, por Io cual es
preciso que la hembra ponga nuevos huevos cuando apenas
tienen pluma los hijuelos de la cria anterior, continuando en
ser tan fecundas hasta los doce 6 catorce anos, y algunas hasta
cumplidos veinte. Esto depende en gran parte de la calidad y
cantidad del alimento, y asimismo de la limpieza y renovation
del agua.
Concluiremos repitiendo que para la conservation y multi-
plicacion de todos los animales la higiene es lo primero, como
lo hemos diebo en nuestro tratado "El Gallinero de los climas
calidos."
Enfermedades.
Calentura contnua.-Es un ardor excesivo que las enflaquece
y pone tristes: se cura con un picadillo de cebolla y aceite, 6
tres 6 cuatro bolitas de acibar del tamano de un grano de maiz.
Tambien es dtil arrancarles la cola y reventarles un grano que
les sale en la punta de la rabadilla, para que espela el pus que
contiene. Vase nuestros "Ensayos sobre las enfermedades
de las gallinas" en el capitulo que trata de la hidropesia.
Los palominos, dice el autor que hemos citado al hablar de
las zuritas, "suelen padecer muchas enfermedades: los que na-
cen interin sus padres mudan la pluma, rara vez adquieren el
tamano que les corresponde. Los palominos de invierno tam-
poco medran tanto; pero lo mas perjudicial es una enfermedad
que les suele atacar, casi siempre mortal. Se anuncia por un
enardecimiento interior que se reconoce por los ojos inflamados
y lacrimosos, y por el pus amarillento y viscoso que traspira
por las narices y la parte superior del pico.
El {nico remedio consiste en limpiar con auxilio de un pin-
cel 6 pluma, el interior del pico del ave dos 6 tres veces por
-dia con agua mezclada con vinagre y un poquito de alumbre
pulverizado. Este remedio casi siempre es infalible, si se aplica
A tiempo."



1234
Pardcenos que debe ser tratada esta enfermedad como e
moquillo.
Tambien suelen padecer las palomas lateita, del mismo
modo que las gallinas, y se cura como en estas. Vanse dichos
"Ensayos," tanto para -esta dolencia como parn las viruelas,
piojillo, embuchamiento, lombrices, etc..












APfNIDIC E

SOBRE LAS PALOMAS INDIGENAS.
iowwres proviciales de las introducidas,
Y ESPECIES QUE NO HAY EN ESTA ISLA,
POR -

Frncisco Javie? 3altanedL

A gitima hora hemos resuelto incluir este tratado sobre la
cria de palomas, pareci6ndonos muy necesano, ya que hemos
hablado de las gallinas, pavos y patos; y despuds de remitidas
A la imprenta las cuartillas de este pliego hemos notado que
indigenas, ni de otras introducidas de fuera y que aparecen
con distintos nombres de los que les han dado los naturalistas,
ni tampoco varias de otros paises dignas de menci6n.
Para subsanar esta falta, diremos: que. las palomas mensaje-
ras son conocidas en Cuba porpalonas correos; las coli-pavas
por coli-alzadas; las volteadoras por argelinas; las beatas por
capuchinas 6 goli/las; las flamenquillas por Ojos defresa; las
buchonas por inglesas; y que ]a zurita, 6 zorita, como la llaman
Lorenzo Campanus en su diccionario, y otros autores, es de un
azul ceniciento con el cuello blanco y atornasolado y rayas
negras en las alas. He aqui la minuciosa descripci6n que de
ella hace el Sr. Arag6: "Paloma zurra, zurita, zorita d zurand.
Es del tamano de la paloma domestica, y tiene de un color
ceniciento azulado la cabeza, la parte superior del lomo, las
plumas cortas de las alas, el pecho, el vientre, los costados, las
patas y las plumas cortas de encima y debajo de la cola. La
parte inferior del cuello es blanco, el cuello de un verde dorado,
brillante y atornasolado cuando recibe los rayos del sol, de color



136
'e pdrpura 6 verde. Las plumas grandes de las alas so de un
color ceniciento que tira a negro, de manera que forma en cada
ala dos fajas transversales negras. Las plumas de la cola son del
mismo color ceniciento que el cuerpo,.pero un poco mis oscu-
ras y terminadas en negro: la mis exterior de cada lado tiene
las barbas exteriores blancas. El pico es encarnado, caido, los
pi6s colorados, y negras las unas."
Existen en esta Isla, como caseras, la t6rtola blanca con pico
y patas rojas, y la t6rtola color pardo clarp y collar negro. Se
reproducen mucho, y su tantd se estima como de mal aguero,'
preocupaci6n hija de la ignorancia, que las destierra injusta-
inente-de las tasas.' v 4s
Veamos ahora con brevedad las especies que habitan en los
bosques en estado salvajeY
La perdiz algo mayor que una paloma argelina, color azul
ceniciento y patas rojas.
Lapaloma mosada, de igual tamano que 6sta, color morado
atornasolado; anda pareada, es rara en la parte Occidental de
la Isla y se le halla en gran nfmero en la Oriental.
La Rabiche: abundantisima, principalmente en los campos
en que hay cardosanto.. Se le conoce en Puerto Principe por
Rabuda, y en Santiago de Cuba por-Guamicainombre iridigena.
Son .perseguidas en todo tiempo con particular inter6s por los
cazadores, ya .cuando viven asociadas en' grandes bandadas, 6
cuando se aparean para formar susnidos. Este perjudiciai
abuso debiera ser objeto de una adici6n A la ley de la veda,
que esti redactada con nobles deseos; pe-o bajo bases equivo
cadas, pues permite la caza en Octubre en que estan incubando
estas aves y muchas de sus cbng6neres;' Tiene la Rabiche un
instinto notable: cuando oye el tiro del cazador alza el vuelo
y se aleja de aquel lugar, y cuando se posa por la noche en el
bosque, 6 forma sd nido, escoje con preferencilos'Arboles de
tallo espinoso A cuyo follaje no puede subir el mad, ofidio de
gran'voracidad que es su enemigo implacable.
La.Sanuaneta, llarada por los indios Guanaro, parecida i
la Rabche, no tan abundante y de mayor tamano; aparece en
gran n6imero en Junio.
La torcaz de ,cabeza blanca, 6 paloma de Santo Domingo:
tiene la cabeza blanca, :omao lo indica su nambre, y acude en
tanto'numero a los montes donde hay macdgua, ate/e 6Palmas
raler, con ~prticularidad en la 6poca de aquella fruta en el
rmes de Mayo, que su ruido impide que dos personas puedan
oirse estando inmediatas.. Su care es suave y su tamano poco
menor que el de una paloma de las comunes.



'37
Boyero: tambi6n de carnesuave; m~sagrande que la Rabiche
Sanjuanera, de color carmelita, con tornasoles en .el cuello,
y su canto imita el de un conductor de bueyes.
Barbiuelo: abunda en la Vuelta-Abajo: es parecida al Bye-
rm. Tiene unas listas blancas del entronque del pico hicia' la
pate superior de la cabeza, por 1o, cual se- le ha dado aquel
ombre, que significa "Ia cinta que usan-algunai mujeres en el
,calzado parn asegurarla con vueltas en el pi6 y piernas. (Dic-
cionario de voces cubanastde Pichardo.) 'i :_ a
Camao::mis grande que la anterior, llamada, en 'Bayamo
Azuhrna; la describe Gundlach.
T*josa 6 Iojosita, la mis diminuta y graciosa de las colombi -
tas; Ilamibanla los indios Biajani, y su canto es tierno y. me-
.Ianc61ico. -
Paloma d'e alas blancas, mayor que la Rabihk y de-su mismo
-color; de ella ha hablado el celebre naturalista que acabamos
de citar. No se le conoce en el Occidente de la.Isla y si en el.
Oriente.
Como se ve, son numerosas las especies de palomas silvestres;
constituyen una riqueza pfblica, y todas son susceptibles de
domesticarse. -
Volvemos A llamar la atenci6n sobre la :urgente necesidad
de adicionar la ley de la veda, que es la misma que rije en la
Peninsulaib6rica, haci6ndose un detenido estudio de las 6pocas
,en que estas preciosas aves incuban y crian,.pues &i orden de
las estaciones en los climas intertropicables establece para la
-reproducci6n grandes diferencias respecto A los climas de-las
zonas templadas.
Las palomas de que se habla en el anterior tratado y en este
ap6ndice pertenecen A la familia de las colombinas; digamos
algo de otras que no son aquf conocidas, para el caso en que
alg6n criador quiera enriquecer con ellas el pais.
Varies naturalistas hacen ascender A 170 todas las especies
clasificadas de estas aves. 'Lesson las divide en quince tribus, y
Temniinnek en cuatro, que son: la colombo-faisan;: (colombi
hoccus), que no cuenta sino-una especie, la Lopituros coronatus,
que habita en Java, Nueva Guinea, y en las Molucas.. Su talla
-es la de un pavo mediano,: su color azul turqui, con algunas
plumas blancas, especialmente ; en la cola; Ileva un hermoso
penacho, que eleva *6 abate, segdn las impresiones que recibe,
y su arrullo es tan estent6reo que imita el bramido de un
toro. Su care es exquisita y vive en las selvas donde hace
su nido en la tierra, pues es de muy corto vuelo; se le domes
tica 25 Las palomas llamadas colombos-gallindeas que son las;



i38
que mis se acercan A las galliniceas: sus tarsos se hallan des-
nudos de plumas y son elevados coma los de aquellas; viven
asociadas en grandes bandadas, buscan su alimento en la tierra,
y su variedad mhs notable es la paloma cruenta, 6 falma de la
junalada, llamada asi por la mancha roja, -a manera de san-
grienta herida, que tiene en el pecho; es natural de las islas.
Filipinas. 3': Las columbas, propiamente dichas, entre estas la_
columbuspalumbust la mis grande de la tribu; la columbus cine,
mis pequena que la anterior, azul conlineas 6fajas tegras en
las alas; la t6rtola coniun, etc. 41 Las columbares, cuyos carac-
teres son: pico grueso, s6lido, comprimido sobre sus costados y
con los' pies largos y adornados de pumas. Entre estas esla
mas notable la columbusabisinica. En este grupo se.encuentran
once razas, segtn Buffon; Lesson las aumenta A catorce, y,
Boitard y Corbi'Aveinte y cuatro. Aqui entrant la zorita, la
mensajera, la tembladora,.la volteadora, labuchcna inglesa, la
mayorquina, la argelina, etc.
Todos los autores, dice Vorepierre, estin contested en- con-
siderar la biset como el tronco 6 rama de la mayor parte de las
palomas dom6sticas; sin embargo, Buffon y Cuvier piensan que
la mezcla de estas especies pueden haber dado mArgen A: la.
aparici6n de ciertas razas.
La- biset es la columba livida; su plumaje es gris, los torn aso-
les del cuello verdes con cambiantes con una doble banda de-
cintas negras en sus-alas; es -un ave- viajera rara en Europa,
y comun en Asia y sobre todo en Africa; llimasele tambi6n pa-
lom'a-de las rocas porque hace su nido en las cavidades de estas..
De la descripci6n de la anterior especie se deduce que co-
rresponden & ella muchas de las que existen en los palomares.
cubanos, y son aquellas palomas que tienen el plumaje azul
con tornasoles verdes y morados enel cuello y dos fajas negras
que atraviesan sus alas. Merecen que las recomendemos, pues
son buenas criadoras, se reproducen mucho y se. proporcionan
el alimento en los campos; mis haremos excepci6n, de las que
llevan plumas en las patas porque son desaseadas y parten los
huevos con el lodo que se les adhiere formando A veces bolas
endurecidas.*
Pardcenos que las mezclas de las silvestres que hay en a
Isla con las variedades de esta especie, especialmente la torcar
de cabeza blanca y la otra morada, que. son las que mis se
prestan al cruzamiento, daria excelentes resultados; -mas t6n-
gase presente que la mezcla tender f61iz 6xito empleando ma-
chos de palomares y hembras salvaje; los machos salvajes nos
se aparean facilmente con las hembras dom6sticas.













ENSAYO

SOBRE LA

CRIA DE GANADOS
EN
LA ISL.A rE CUBA,

por Josd J. de Frias.

DOS PALABRAS
El tratado sobre erfa de ganado en la Isla de Cuba, por
D. Jose J. de Frias, vi6 la luz p6blica por la primera vez hace
mis de cuarenta anos, y sin embargo, incluimos con placer en
el "Tesoro del agricultor" sus mis interesantes capftulos, por-
que las obras de'mdrito no envejecen, son flores cuyo perfume,
aumenta el tiempo, y nos es sumamente grato hacer lo posible
porque se generalicen las 6tiles enseianzas que contiene, espli-
cadas con tanta maestria y sencillez.
Dice el Sr. Frias en la introduccidn que band la tierra -con
el sudor de su frente manejando el arado, y vid con el uso de-
la azada encallecidas sus manos; bien se conoce, pues su len-
guaje es el de un gran prictico, y al mismo tiempo el de un
hombre reflexivo que no se gufa por la torpe rutina, que busca.
los poderosos elementos de la ciencia, y que amando tierna-
mente A su pais natal desea trasmitirle en sus escritos el fruto
de su estudio y de su esperiencia.
No tuvimos el honor de conocerle; pero si- sru hermano el
Conde de Pozos Dulces, ilustre agr6nomo, cuyas obras escogi
das y publicados en Parfs por el excelente patricio D. Domingo



140
0. de Arozarena, recomendamos muy especialmente & los
lectores, son raras, y lamentamos que no se hayan hecho de
ellas abundantes ediciones.
Los tiempos presentes son ya la posteridad de los Sres. Frias,
que deben ser colocados en el ndmero de los varones que mAs
ban contribuido a ilustrar su patria.
FRANCISCO JAVIER BALMASEDA.





PRIMERA PARTE.


CAPITULO PRIMERO.

Potreros.

Examinemos ante todo los diversos sistemas de crianza que
se siguen en el pais, para que conocidos los vicios de que ado-
lecen, podamos aplicarles los remedios donvenientes. En la
Isla hay dos sistemas generales de crianza, el de ha/os y corrales
y el de potreros: el primero es el sistema pastoral, en su verda-
dera acepci6n y el Segundo el mismo 'aunque en escala mAs
reducida.; En los. demfs fundos rurales tambi6n se cria, pero en
ellos no se sigue un m6todo .uniforme; en algunos se cria A soga
como-en sitios, vegas y estancias y en otros en potreros peque-
ios, como sucede en los cafetales yen algunos ingenios,.muy
contados.
El sistema de criar en ha/os y corrales ofrece el grave incon-
veniente de ocupar grandes extensiones de tierra, donde los
tiganados pastan las hierbas que naturalmente crecen en ellas,
sin cultivo-y sin la cooperaci6n del ganadero. iAlejados los
animales de toda clase; de cuidados y asistencia y. expuestos i
todos los accidentes de la vida salvaje, ni se propagan ripida-
mente, ni se conservan en buen estado, ni se mejoran.. No se
multiplican con rapidezporque carecen de bienestar; este bien-
estar consiste principalmente en la abundancia y buena calidad
de los pastos; y en los halos y corrales estos se desmejoran ano
por ano y escasean hasta el extremo de morir de hambre
infinitos animales.I No se conservan en buen estado por estas



141
mismas causas y porque estin sujetos epizo6tias y rnuchas
enfermedades que no se procuta evitar, y no se pueden curar
porque no se sabe que existen sino despues de muertos los
animales. Por falta de cuidados y vigilancia, los ganados viven
expuestos A los ataques de animals daninos, y al pillaje de los
que viven de la propiedad ajena. No pueden mnejorarse los,
ganados cuando les faltan el alimento, la salud, el bienestar y
el esmero del hombre para dirigirlos por el camino de su con=
venencia.
Los pastes tienden naturalmente a destruirse si no se culti-
van, porque las buenas especies de hierbas constantemente-
detenidas en su vegetaci6n por el diente de los animales pere-
cen mientras que las alas especies vegetan, crecen y semillanw
sin obsticulo alguno. Las buenas plantas desaparecen y las
in6tiles se ensenorean del terreno, y adquieren cada dia nueva
fuerza y vigor. Tambi6n se deterioran los pastes con el conti-
nuo pisoteo de los animals en todas las estaciones del ano,.
con sus mismos estiercoles, y con las quemas periodicas que
acostumbran hacer los hacendados. Lasegnemas de espartillo
produced un bien pasajero y un mal duradero; porque con ellas-
se destruyen todos los vegetables que hay en la tierra, se endu-
rece y requema esta, y aunque de moment produce una re-
venlazon de verdura, est6ril por naturaleza y mAs esterilizada
por el fuego, acaba por negarse A dar ninguna vegetaci6n pro-
vechosa. Pero si no se acude al fuego, el. espartillo y otras
malas hierbas se extienden y acaban con el buen past: h6,
ahi Jo que dije antes: las buenas plantas ceden el lugar i las
malas, y para remediar este mal se acude A un sistema mAs-
destructor. El hacendado, sin embargo, nd puede cultivar sus
pastes, porque las haciendas tienen una extensi6n muy grande
para poder hacer el cultivo econ6micamente. De manera que
es uno de los mayores males que sufre la crianza en este pais;
y debido a ella no se obtiene la abundancia de pastes que es
la principal condici6n para la propagaci6n de los ganados.
Los estidrcoles deterioran los pastes, porque se acumulan en,
espacios muy reducidos, destruyen las hierbas que cubren y
dan nacimiento A otras que no son del gusto del ganado ni
de la misma especie que estercol6, aunque sf la coma una es--
pecie diferente. Si pudiera hacerse en las haciendas, serfa muy
beneficioso al pasto, extender con.igualdad los estidrcoles; pero
jc6mo hacerlo en estos predios tan extensos?
En tiempos de las aguas es perjudicial A los pastes el pisoteo,
continuo de los animals, porque se forman en el terreno agu--
jeros y fangales que destruyen las hierbas de raiz. Esto sucedet


b



X42
siempre que la tierra sea algo baja, 6 que las aguas sean muy
abundantes. jPero de qu6 manera se puede remediar este final
en las haciendas?
Y no paran aqui los inconveniences de este gdnero de crian-
za. Durante las secas los animales perecen materialmente de
hambre, y cuando no, apenas encuentran el suficiente alimento
para mantener la vida. Llega la estaci6n de las aguas, y vuel
ven A cubrirse las sabanas de verdura; pero verdura fatal A 16s
hambrientos ganados. En efecto, se hartan de esta nueva
hierba, que no ha tenido el tiempo necesario =para elaborar sus
jugos, y les sobrevienen mil indisposiciones, entre ellas diarreas
mortales que diezman-las dotaciones. MAs escapa con'vida el
mayor nfmero, y necesita de toda la estaci6n de las lluvias para
reponerse de los efectos de la seca, y de las indisposiciones
que le sobrevinieron al principio de las aguas para volver de
nuevo a arrostrar los males de la inmediata seca.. De manera
-que bien puede decirse qpe los ganados en las haciendas pasan
la mitad del anlo reponindose de los daflos que recibieron
en la otra mitad. Y3 con tales inconvenientes puede ser dtil
la crianza?.
Consideremos por otro lado que estos animales sereproducen
libremente, que no-hay elecci6n de padres, que no se atiende
al estado de estos, a sus cualidades y grado de-parentesco; que
padres y-madres hambrientos no pueden dar hijos grandes y
robustos; que estos no tienen alimento abundant en sus pri
meros dias, porque sus madres carecen de leche; que atados al
agua y al sol en los :corrales los dias enteros, faltos hasta de
agua, no pueden medrar en esta 6poca critica de su vida; y
consideremos, en fin, que despu6s de todos estos contratiempos,
las crias han de vivir y crecer en pastos niserables, y no habri.
motivo por qn6 estrafiar el atraso de nuestra crianza, y la des
mejora "de nuestros ganados. Podrin presentarse excepciones
que en nada destruyen mis: asertos, ni desmienten los hechos
que he consignado en este escrito, hechos que diariamente se'
presentan i nuestra vista y que, en mi. opini6n, se reproducirin
mientras haya haciendas de crianza en elpais. Algunos de los
males de que adolece este sistema podrAn remediarse parcial
rmente; pero mientras en la crianza de ganados no se cultiven
los pastos como corresponde, mientras no se asista, cuide y
eduque.A los animales, mientras no se; mejoren las razas, la
crianza ni serA razonada ni til. -
En algunas haciendas de la Vuelta de :Abajo estan de tal
modo degeneradas las razas vacuna y de cerda, que causa dolor
ver la escasfsima produccidn que ofrecen, ya sea en carnes, 6


V


143
tndeche y manteca. Esta degeneraci6n-es consecuenfcianece-
saria del sistema de crianza adoptado en esta case de fincas; y
-si las demos no presentan hoy el mismo espectaculo, "es porque
mas favorecidas por la naturaleza, sus pastes son mas abundan-
tes y de mejor calidad. Sin embargo, las razas en general de
todos los hatos del departamento occidental estin mas 6 menos
desmejoradas, y no presentan ninguna de las buenas cualidades
que poseen, hasta que no pasan a los potreros, 6 otras fincas
donde el r6gimen alimenticio est6 mejor entendido. Tanto es
cierto que una de las condiciones principales "para la mejora
de los ganados, :para su rapida propagaci6n y el aumento de
-sus productos, es la abundancia de buenos pastes.
Debe disculpArseme la repetici6n de este principio, en aten-
ci6n & su suma importancia cuando se trata de ganados. Los
potreros de crianza, generalmente hablando, adolecen de los
mismos males que las haciendas; pero como sus limites son mas
reducidos y sus terrenos de mejor cdidad, los inconvenientes,
que resultan de la escasez de pastes y de la falta de vigilancia
y cuidado con los animales, son: por estas causas -menos consi-
derables y funestos; Sin embargo, como sus pastes naturales
se cultiv.n poco, 6 se cultivan mal, los ganados no tienen en
ellos asegurada una abundante alimentaci6n todo el ano; asi
es que en las secas se arruinan, y hasta mueren de inanici6n.
Es verdad que en los potreros gozan de un bienestar general
escesivamente mayor que en las haciendas; por eso es que se
propagan en mayor niimero, que su alzada es mas aventajada,
sus formas mas bellas, y sus productos mas considerables.
Pero el sistema de potreros esti aun muy lejos del grado de
perfeccibn de que es susceptible, porque no se extirpan las
alas hierbas que ocupan el terreno, no se propagan las bue-
nas especies por medio de sus semillas 6 raices, no se abonan
las.tierras convenientemente con los esti6rcoles de los animals,
6 con otras sustancias, ni se subdivide el terreno para propor-
cionar el necesario reposo A los pastes. He aqua el motive
porque en las secas escasean tanto las buenas hierbas, y esta es
la causa de que los potreros no puedan mantener un ndmero.
de animals proporcionado A su extensi6n.
El potrerista de la Isla no quiere conocer la utilidad de la
elecci6n de padres para mejorar sus ganados, ni-las ventajas.
de un buen r6gimen, y de una juiciosa educaci6n para el de
sarrollo de sus buenas cualidades. Si al menos procurase siem-
pre mantener su potrero bien empastado, ya habria adelantado
algo en el mejoramiento de las razas, y las mejoras subsecuen-
tes se habrian presentado por si mismas, porque el hombre tien-


I




de naturalmeritel progresar, y unt vez que ha dado el primer
pasd en'esta sendas;adelanta necesariamente. Nuestros gana.
deros y los campesinos en general que tan desepsos se muestr'an
siempre ie procurar un buen caballo para darlo A sus yeguas,
parecen' olvidar que en todas las especies de animales, la elec-
ci6n de los padres es un requisito esencial para su mejora, asi
es que nunea seles v6 afanarse por lograr un buen toro, carnero
6 berraco. Y es tanto mas extrafa esta circunstancia, cuanto-
que lnamayorparte de estos hombres son criadores de gallos de
plea; sabe rnuy bien que los mejores gallos y gallinas son los-
que producer los mejores pollos, y tiene grande experiencia y
tino para escojet los padres was propios al-logro de las cuali-
dades que busca. Sin embargo, estos conocimientos, que han
adquirido en una cria indtil 6 mejor dicho, en extreme perjudi-
cial, no han sabido aplicarlos ila mejora de sus ganados. Y
A estos mismos hombres que conocen las ventajas del regimen y
de la educaci6n de lascrijsxmalditas de los gallos para hacerlas
propias al fin que las destman, no se les ha ocurrido jymas em-
plear estos medios para tender caballos mas fuertes y vigorosos,
vacas mas lecheras; reses y cerdos mas propios para la ceba.
No se me ocultan'las mejoras que se han'adoptadopn algu-
nos potreros del pais, introduciendo prados artificiales de hier-
bas de Guinea, y otras pricticas ventajosas; pero estas mejoras,.
particularmente la de la hierba de Guinea, no han producido
todo -el bien que era de esperarse, por muchas causas que ten-
dr6 ocasi6n de senalar mas adelante. En cuanto A. mdtodos-
mas razonables de crianza, puede muy bien decirse, que no se
nota ninghn g6nero de adelanto, salvo en la cria de mulas y
caballos, en las que de pocos anos acd se han introducido pa-
dres de razas extranjeras .y de tallas desproporcionadas A las.
de nuestras yeguas. Lejos de considerar esta introducci6n co-
mo un adelanto, creo que es un dano para nuestras razas ndind
genas y en su lugar desenvolver6 las razones en que se funda
mi opinion.
Despuds de cuanto lievo manifestado sobre haciendas y pO-
treros, sera in6til' agregar que en las fincas menores,' como si-
ties, vegas y estancias, la crianza de animates presenta algunas.
mejoras, por la facilidad de obtener mayor cantidad de sustan-
cias alimenticias, y de existir un corto ndmero de individuos.
Asi vemos que un ternero anojo criado en un sitio con vicio, es
tan grande y mas hermoso que uno de dos anos y hasta de tires,
de la mayor parte de las haciendas. Igualmente observamos
que en estos predios las vacas son mas lecheras y los cochinos
se propagan admirablemente y engordan mas pronto y cQh



menos alimentos que los que vagan libies en katos y Jerras.
Pero todas estas buenas. cualidades reconocert por causa una.
buena alimentaci6n solamente; mas no vemos que; se procura
aumentarlas en las razas, por medio de la elecci6n de los padres
y el regimen y educacion conveniente en los hijos. Si el sitiero
empleara estos nedios con tino, nuestras razas pocd" tendrfan
que envidiar A las mejores conocidas.
En esta rapida ojeada. sobre los sistemas de crianza establet
cidos en el pais, he procurado estudiar los vicios de gueadole-
cen; para oponerles los remedios coneientes De ellos me
ocupard en el siguiente capitulo.

CAPITULO I .
Reforma en los-potrtos.
En mi sentir, la'crianza en potreros es e1 sistema mnas xazo-
nado en nuestras actuales circunstancias; y por orsiguiente,.
todos nuestros esfuerzos deben encaminarsE A llevarlo 'al mas
alto grado de perfecci6n. En algunos casos aisladds-puede
convenir en el pais el sistema de estabulaci6n completa con
prados artificiales, tanto para la crianza como para la ceba yia
lecherfa; pero en general, los potreros bien 'cultivados y los
prados artificiales sin-estabuilaci6ii, nerecen la preferencia por
muchos notivos. -
En tal concepto, y conocidos ya los vitios de que -adolecen
estas fincas segun se hallan constitiidas en el pais, vamos & es-
tudiar e1 modoimas conveniente de reformarlas, para que pue-
dan llenar ,completamente la condici6n principal de la crianza,
A saberija abindancia; y buena calidad de los pastos.
Etbuen cultivo de los potreros, 6 la praficultura, tomoian
dado en llaniarlo los agron6mos modernos' c6hsiste en una arre-
glada subdivision de yastos, 'en lIa destrucci6i delas malas bier-
bas, en la-siembra de bienas planias y el abono de las tieras.
Tambidn es circunstancia esencial y condici6n piecisa, el mto-
do econ6mico de hacer consumer los pastos por los anirnales:
este y el cuidado de procurar buenas- aguadas son, por decirlo
as,' el complemento del sistema-de praticultura.
Las ventajas queresultan de'la subdivisi6n'de bastos son de
mocha consideraci6n. -"En un pptrero sin divisiones recorren
diariamerite los ganados toda su superficie, pastando con prife-
rencia'aquellas hirbasue sontmas d&su gusto. =De aquf re-
sulta necesarianientelel exterminio de-6stas, puesto que no tie-
nen el tieiMyo necesario para vegetar, semillar -y reproducirse,


10



146
sin6oque estkn continuamente tronchadas y, detenidas en su
crecimiento.t'eLas plantas. inntiles, por el contrario, crecen y
se multiplican sin estorbos ni contratiempos yr ocupan el lugar
de las primeras, disminuyendo de' esta suerte el buen past yla
cantidad de alimento de lo animals. Ejempos de esta ver-
dad son los innfnerables bejucos y plantas espinosas, malvas,
escoba amarga, y cien otras- species que cubren 'nuestros po-
treros, haciendo que en una 'dilatada extensidh no' haya mas
que una muy mimma cantidad de hierbas tiles para el ganado.
Y no se le ocurre jaimas al ganadero calcular que su potrero,
aunque tenga veinte'cballerfas .de superficie, no tiene en rea-
lidad mas que una 6 dos caballerias de past 6til y en lugar
Ae dotarlo con el numero de aninales. proporcionado al past,
to hace en proporci6n A' a liuperii Por eso es que nos llena-
mos de asombro cuando comrparamos el n4mero de animales
que pueden cebars6-en 6na canblfera dgiidestros potreros, con
el que dicen los libros,, se ceba.en-unaf caballeria'de las prade-
ras de .Norniandia 6 de:Bdlgicaysin atender 4 que estas prade-
tas'est6ngsometidas al ultivo esmerado y bien dirigido, mien-
tras que, nuestros potreros estan abandonados A )a naturaleza.
EnZ aquellas todo es pasto dtil, y en. estos la mayor pane indtil.
Los: ganados, pnrncipalmente los de la.especie.de los rumian-
tes, no pueden. prosperar~ bien, cuando tienen gue empplear mu-
cho tiempo en recoeria cornida, porques entonces Les falta-el
necesario reposo para rumiar los alimentos. He aqui: porque
en 1osspequenos prados. engordan conmas prontitud las reses
que en las praderas muy extensasdde por precision handed
emplear mas tiempo edlastrar el,prinerestmago. Esta en-
taja es de no pequena consideraci6n.
Ya he procurado senalar la desventaja de.la grande extensi6n
detlos potreros cqgnespecto alaprovechamiento de los estidr-
coles,.insistire enque es indispensable poqer remedio aeste
majsi-queremos pna, abundance y continuada produccibn ,de
hierbas,. Redu6idos los aninales a un espacio proporcionado
y bien repartido sus. estidrdlfesr econsegur mantener un po-
trero en constarte fertilidad, sinque sea necesario acudir i otros
,medios costosossino ,en muy contadas circunstancias
La subdiois16n de los. pastes .remedia todosestos inconve-
nientes porque en ell puede iacerse gradual y ec6n6micamente
el cultivo, y.las hierbys tendrW'el reposo necesario par crecer
y) wultiplicarse No podrta darse pna.,regla general acerca del
tamano mas conyenienLe, dejlas divisiones de ungpoter; por-
que est Gebe ser arrcglado Alae spe de ganadfo que pasta,
A su nmero, al objeto con que se cra, y. A la naturalezt edel


147
xmismo past. Los octavos de caballerfa convienen .6a los ani-
males de ceba; la division en cuartos es mas propia para la
crianza de todas Ias especies de ganados, A escepci6n de la' de
cei-da, que por ningfn motivo debe dirsele entrada en potrero
cultivado sino cuando se quiera romper ei pasto y destinarlo
A labranzas. Estos animales deberan tener pastos forinados
-exclusivamente para ellos. El ganado'cabrio es mas dafnino en
los porei-osd ue el de cerda.
No mhe ha aredtad la mnultiylicaci6n de las subdivisiones,
porque los'costds que ocasiona su forrfaci6n, sob beqiuefos en
comparaci6n de los beneficios que deben producir. Ademhs
de que yo me cino a id'cfiendat iuna reform gradual, bien
convencido de que, dado el primer paso, el mismo inter6s de
los propietarios los aguiar., aextenjjer la mejora_ hasta donde
alcancen sus fuerzas.
Laeconorna de pastos que~resulta de la division de los po-
treros no es la menor de sus yentajas; el ganadodpermanece-en
el cercado solo el tiempo necesario para consumer las hierbas,
hecho Io cual, pasa al'cuadro inmediato y as! sucesivamente
en los demas hasta volver al primero donde empez6 la rotacidn.
En cuadros de un octavo, 6 de un cuarto de tierra,. puede ex-
tenderse diariamente, y con comodidadiel esti6idol de los ai;
males, puede exterminarse ficilmente toda planta inntil 6dafi-
na,; y .pueden, regarse en el terreno. las semillas de buenas
plantas, sin temor de que los -animales las deteng n ni estro-
peenen suavegetaci6n
Las cercas de:Arboles me parecen preferibles :para hacer las
divisiones, porque estos producen sombra,,atraen las Iluvias, y
mantienen la tierra en un grado.constante. de humedad, el. mas
propio para el .crecimiento de las hierbas. Esta especie de cer-
cados es en nuestro clina lMas. ftil para los potrdros, y con
tandoynosotros con el piii/n comrn-6 de agua, el fihln bdt!ja,
el ahrndcig, el jabo, el cedro y otros varios Arboles que prenden
facilmente de estaca y crecen con rapidez, no debi6ramos em-
plear otros en la subdivision delosprados. Pero, no sigamos
ei sistema de abandono tan general en el pais tocante a cerca
de hboles,.procureemos, cuidar la cerca, despu6s de hecha, para
que los. Arboles crezcan derechos, unidossin portillos, y que'los
ammales~no los derrben 6estropeen.
Ei-Ia formaci6n de divisiones de un potrero, es necesaro
establecerlasde tal manera que cualquiera que sea el cercado
que ocupen los animales, puedan estos tener salida franca a los
abrevaderos, sin ,necesidad de atravesar las demAs divisiones.
Tal puede ser, sin embargo, la situaci6n de las aguadas, que no



148
pueda lograrse aquel requisito' sin multiplicar las cercas, y etz
este caso deberA el ganadero calcular si le tiene mas cuenta-
hacer-nuevas cercas, 6 Ilevar el agua A las divisiones que ocupa
el ganado, 6 procurarla de cualquier otro modo. El conoci-
miento de la localidad y otras circunstancias son las que deben
decidir estos particulares.
-Habiendo dado ya una idea general del cultivo que deman-
dan nuestros potreros, detallar6 todas las operaciones que han4
de ejecutarse en ellos, para que me eitiendan todos."

CAPITULO III.

Operaciones agron6micas para mejorar los potrerou.

Muy lejos estoy de proponer la reforma repentina y'tiope-
llada de nuestros potreros, cuando conozco los obstaculos que
ofrece cualquiera variaci6n por sencilla que sea, en las prActicas
agricolas. Yo opino, por el contrario, que las mejoras deben
adoptarse lenta y gradualmente, porque de este modo no solo
pueden corregirse los errors que se hayan cometido, sno que
los beneficios de las primeras mejoras podsAn cubrir insensible-
mente los costos de las que sucesivaniente vayan hacidndose.
Esiarnarcha prudente debe seguirse con mayor rain en nues-
tra agricultura que en 1a de otros paises, porque aquf no esitel
cultivador familiarizado con la idea de que. las especulacidnes
agricolas lo mismo que las industrials, d&mandah capitals pa-
ra desarrollar convenientenente sus prdducciones, Estainos muy
acostumbrados A ie Ia tierra d, segun la feliikxpresi6nAdeun
obserador, para que concibarnos la iecesidad d8 hacer adelai-'
tos pecuniarios para ayudala y 4bligarla A que d6 cuanto pue-
da. Las grande pioducciones que obtiene de sus'tierraseE
agricultor ingtes no son debidas A otra causa: el cultivadorde
Inglaterra que logra un arreridatniento de veinte y und 6 mas
anos, no dudaiemplear en los primeros veinte tniliy mas pesos
en el mejbiahiento de las tierras, seguro cdmo lo esti de que
reembolsarA este cuantioso adelanto en pocos'afosjy que en el
6ltimo tormino de su contra6obt'endra gaifancias tonsiderables.
Mas feliz el labrador cubano, ho tiene necesidad de'haer4e
seinbolsos tan brecidos per su situaii6n actual exije el mejo--
ramiento de su induina, y esto io piiede logfarse sin adelantos-
de capital, y sin rabajo a inteligencia.
Pero volviendo de esta digresi6n, supongamos que el potre-
uista se decide a subdividir uaa caballeria de-sus pastos en cua



149
tro prados de un cuarto de tierra, con todos los requisitos que
dejo apuntados. El ganado ocupa el n6mero x. Dos 6 mas
operanosrecorrerfn el prado tres 6 cuatro veces al dia, armados
de peines de 'madera .dura,16 rastrillos con dientes de hierro,
con el objeto de exparcir, y'extender el esti6rcol de sus animates
con la possible. igualdad sobre el terreno, procurando siempre
cubrir con'preferencia aquellos'jtuitos mas desnudos do hierbas.
Esta operaci6n es taxi sencilla y d6 tal iinportancia, 'que losga-
naderos de'Noriandia'y los del Limburgo en E6lgica, no la
confian A sus criados, sindoque la ejectitan con sus propias ma-
nos; tinto les ha convencido la experiencia, que de su buena
ejecuci6h, depende la conservaci6nde los prados.
Estos rhismos operaiios, lueto;que conclujen esta tarea, de-
ten ocupaise 6onsantemente en el arranque de las malas hie:
bas, haci6ndoles uni guera a mterte :partidularmente en la
6poca en que dan muestrade char lag semillas,'pues en esos
:momentos la destrucci6n de una sola planta acaba con' una ge-
e-aii6n entera. Este trabajo deber hacerse con cijidado y
atenci6n, arrancando las plantas de raiz, con especialidad aque-
Has que sep ropagan por este nedio, sin dejar dentro de la
tierra el inas pequefio pedazo 4ue pudiera dar nacimiento A un
nue'vo pi6. Para evitar po'r todos los medios posibles ]a propat
gaci6n de .estas hierbas perjudiciales, convendrfa sacarlas fuera
del cuadro y'queinarlas, pra'ctica"que me parece preferible A la
de echarla's e& las pilas de basura, porque si en estas no sufren
na pudrici6n completa, es muy probable que el terrerio donde
se echa la basura, se infeste 6tra vez de estas especies nocivas.
Hasta aqhi vemos ,que dos operaciones, que beneficiaii admi}
rablenente.los pastos, son enextremo sencillas y faciles de eje
cutar por iualquiera clase de operarios y requieren tan solo
vigilanciad parte del potrerista, para que se hagan de un mo-
do coniveiente. Las siembiras no me parece que ofrecen ma-
yor dificultad.
Cuando semuda l ganado A cnalquiera otra de las division
nes, pofque ya haya consumido toda la hkirba- del prado que
ocupaba, entonces debe procederse A la operaci6n de regar en
este dltimo las seiillas que se juzguen mas A prop6sito. En
aquellos lugares del prado desprovistos de pasto, 6 calves, como
decinios por aca, debe removerse )a tierra con el iastrillo;de
hietro y mezciaile abonos, si se creyese neesario; y.&n seguida
se riegan las seniillas con abundancia 6 igualdad, tapandolas
.con el misnb rastrillo2 Pero si estas calvas fuesen muy mume-
tosas en un prado, sefa mnas econ6mico labrar todo el prado
con una gada, y de este modo se obtendria de una vez un pas-





to abundante. Y no se asusten mis lectures con "la innovaciD
que propongo de labrar la tierra con gradas: una grada es una
armadura de'madera con' dientes de lo mismo;'6 de hierro, co-
locados A ocho'6 nueve pulgadas de distancia entre sf, que pue-
de fabricar y manejar cualquiera de nuestros trabajadores. Es-
cogiendo un momento oportuno en "que la tierra estd hdmeda,
este instrumento puede operar facil y eficazmeite;.mas si ef
terreno fuese de mucha consistencia, '6 que por nohaber sido
labrado, 6 por cualquiera otra causa no trabajase bien la gra-
da, en ese caso serfa'preciso recurririAdar tun hierro a la tierra
con el arado del pais antes de emplearaquella, pues que no me
atrevo A aconsejar el uso 'de&un escarificador; que en mi con-
cepto, serial mucho pas econ6mriico-y benencios6.' Sin 'embargo,
cualquiera de 'estos medios es indispensable para volver 4 hacer
productivo un prado desyirtuado.
En niestros campos es practica desconocida la de aumentar
las hierbas 'de un potrero por medio de las semillas de buenos
pastos; Pero tambi6n es verdad qde nuestros agricultores no han
acostumbrado jams cultivar sus potreros, ni podrAn hacerlo
mientras no adopten la mejora de diyisiones y! subdivisiones de
prados.' De manera que debemos ya pensar en hacer cosechas
de semillas de hierbas, para sembrar'en nuestros potrerosj y la
elecci6n de estas debe hacerse arregladal Ala localidad, 'al gusto
del, ganado que se cria 6 ceba, A la, cantidad de past que pro-
ducen, Asu duraci&n y A la propiedad de resistir las seas. La
6poca de las aguas .es la mas conveniente para confiar estas se-
millas a la tierra y las mas recierites deben siempre preferirse
para la siembra. Se debe tener el cuidado de cosecharlas en
buenadsaion, y guardarlas en parajes secos yventilados, donde
eston libres de'bichos y sabandijas."
En la elecci6n de las semillas, nos ensena Ia experiencia que
no debemos cenirnos a una sola especie de hierba para empas-
tar un potrero, porque la variedad de ellas contribuye much
* mantener el apetito de los animates,y idarmejor sabor a las
carnes, ila leche, queso y mrantequilla; por constguiente debe-
mos elegir aquellas que vegetan bien en companfaf ydesechar
las que ahogan A todas las demis. Los potreros deiuna sola
hierba tienen muchos paitidarios, y no me atreveifade una sola
pluinada A decidir la controversial que sobre esta;materia se'ha
sostenido;,he querido sin embargo sefalar las ventajas de los
potreros de variedad de hierbas, para quecada uno segun sus
circunstancias particulares, escojael m6todo mas 'conveniente.
Enagricultura no'pudehabernada absoluto; lo que parece
inas beneficioso en una localidad, puede ser muy perjudicial en




otra por poc5que varied las infinitas: ircunstancias qe infiu-
yen en los'resultados
Los demas cuidados que exige un potrero se reducen & la
limpieza de piedras, Palos, y otros estorbos que ocupin un lgar
precioso que debiera pioducir pasta. Los potreros situados en
tierras bajas, pantanosas, no puede' producer buenosjpastos
'nientras no se desaguiin por' media'de'zanjas, y se corrijan los
defectos del terreno con ]a aplicacion de la,cal 'viva Si-por el
contrario fuesen las tierras demasiado sieltas y ligeras, el coc6
arcilloso es ei abono queiiejois resuitado& producir& enellas.
ETsetclase de tierras exige quedespuecdde fapadas Iastsei1llas
qu se le confie, s pase ]a grada coi los ieiites hlcia arriba,
y cargada con un peso correspondientei para apretar y unir 1
superficie. Estas dltirhas inidicacibnes, auniue pareZdai Blg9
generalizadas, sdn de la mayor importancia en el tultivo de un
pradd natural, p\'es por medio de la cal y del ioi6 4alkdados coA
discernimiento se pueden mejorar :iertos pastes sin necesidad
de ocurrir & otros procedimientos rnAsdispebdioso's.En las tierras
bajas la cantidad de cal iia qu'e require uni Caballerfr du-
iante %Thh 6 diez ans p00de fijarse en quinientas faseg, la
que deben aplicarse de una sofa tez, 6 todos los anos una can-
tidad ptoporcionada. En 'uanto al Coc6 arcilloso, 'puede usar=
se en esta 'misma cantidad, 6 en "otra'rnenor,.segun sea ias
menos ligera la tierra que Se quiera beneficiar. El cdc6 tan des-
preciado y temido en nuestras'tierras es fin abono Wiuy 'efiaz
y que por lo general se encuentra debajo del mismo terten6
con que conviene mezclarlo
Creo haber demostrado en dst& tanftul'Ia'seciflez' de ls
operaciones que deb'en hacerseen los $otreros para tejbrarlos
gradualmente, y estoy cierto ue ningunagricdultoi tend iio-
tivos pata arredrarse de pon'elas enprctida, puesto que ni son
airiesgadas, ni costosas. He procurado, presentat la reform
de'un modo minucioso, y ]iastA cansadosi se tpiere, rni l'ob-
jeto de ponerla al alcance dela inteligendia del ains estpid
labrador Esto que gudiera criticarse comb defecto'en trabajos
de otra naturaleza, deja de serld' cundo se tratad6 las cosas
del campo.
CAPITULO IV.
Tierras labrantias para prao naturIes '.Abonosc-.
s ineridad de hierbass

tHasta aquf solo oe e dcupado de formerr los patreros
actuales; y coma pudiera suceder que el labrador quisiese con-



152
vectir en prado natural alguna parte de sus tierras labrntias,
me parece conveniente detenerme un momento en indicar' el
mejor modo de efectuarlo. Tambi6n podria acontecer que
alguna porcion de un potrero est6 tan depauperada. y esteril,
que no basten a mejorarla los mzedios que hasta ahora he reco-
mendado, sino que serla preciso formarlo de nuevo enteramente.
En ambos casos deben adoptarse los procedimientos que pongo
A continuaci6n.
No insistir6 en la conveniencia jnecesidad de los cercados,
porqjue considero que mis' lectures estan ya tan penetrados de
sn utilidad, que serial sup6rfluo instar de nuevo sobre esta mate-
xia. Por lo tanto supongo el terreno cercado, divididoy subdi-
vidido en tantas porciones cuantas sean necesarias. Nuestro
primer cuidado' entonces ha de ser acopiar el abono mss i
prop6sito segn la naturaleza de la tierra, es, decir, basuras
mezcdadas 'con materias vegetales y animales para los terrenos
secos, cal yiva para las tierras muy barrosas y hdmedas, y COc6
arcilloso para las muy sueltas y' ligeras, en donde predominen
.la arena y la cal.' Todas' estas sustancias deben extenderse
sobre el 'terreno con igualdad, 6 inmediatamente fan de enter
rrarse con una labor de 'arado -Esta operci6n no puede ejecu-
tarse convenientemente con ei arado del pafs, porque carece
de vertedera; pero mientras'se adopte dati, tendremos precision
'de emplear i nuestro salga bien 6 'oal la operacion. Si el
terreno fuese tde masa, habrAn'de darte tres 6 cuatro hierros,
profundizando cuanto pueda hacerlo nuestro imperfecto instru-
mento. En tierras ligeras las labores serAn ms someras,' pro-
curando mezclar cuanto sea posible, el abono con la tierra. En
seguida debe pasatie la' giada en todos sentidos, con el objeto
de romper las motas que haya dejadd el arado, dividir y mez-
clat bien Ia tierra ;- En los terrenbs de consistencia conviene
que la labor dela'grada sea profunda, lo que puede logiarse
ficilmente ffontandose el ganan sobre ella. En lastierias suel-
tas, por el 6ontrario, deben ser las labores superficiales, y luego
qi se haya pasado Ia'grada conlbs dientes hicia ibajo,. serfa
rnuy til hacerlo con los 'dientes hicia arriba 'y cagada de al-
gun peso para'apretar y unir la superficie.
Preparada la tierra de este modo se ha de proceder entonces
a regar la semillas. No' quisier iepetir Io qne ya he dicho
sobre este punto; pero no puedo menos de insistir en ,la nece-
sidad de la buena eleccion de seinillas, arreglada i la calidad
de Ia tierra, i las especies de ganado, Asiu abundante produc-
cion, y A su propiedad de resistir bien A las seas. Falto de
expenencia no ;me. atrevo A fijar Ia cantidad de semillas de



'53
nuestras hierbas de pasto necesaria para sembrar en una exten-
sion dada de tierra; pero si aseguro que mientras mis espeso
-se siembre sera mejor; cantidades abundantes en las malas tie-
rras, y enslas buenas algo mis moderadas.- Si entre las diver-
sas semillas que deben emplearse en la sieznbra para obtener
variedad de hierbass hubiese de distintos tamanos, rieguense
primero las mis gruesas, y c6branse con un hierro' superficial
de la, grada; sobre esta labor las mis pequenas,,que pueden
taparse con la misma grades volteada, con-. mayor; motivo si la
tierra es suelta. Parece excusado afadir que las semillas de
hierba deben regarse 6. vuelo, y que si son muy diminutas 6
ligeras, pueden mezclarse con arena fina? para que el -campo
-quede cubierto con igualdad.
Si ,se emplean estos requisitos con cuidado y atencion, se
_formaran prados de excelente produccion y duraderos, El cul-
tivo posterior que demandan estos prados, es el mismo que con
bastante extension se ha detallado en Ids capitulos que preceden.
Creo no poder terminar mejor: este .estudio de los pastos
cubanos, que seflalando las hierbas mss aprop6sito para formal
prados naturales, que crecen en este departamento occidental.
En el atraso en que vivimos sobre materias de hierbas, puede
muy bien asegurarse que existen algunas, especies que nos son
enteramente desconocidas 5 pesar de sus buenas cualidades, ;y
que permanecerin ocultas mientras los potreristas con el .estu-
dio y la observacion, no las saquen de su escondrijo, y ensayen
cultivarlas como corresponde. Mieutras damos este paso de
adelanto, procuremos mejorar con el cultivo las especies siguien-
tes que nos son conocidas..
El canamazo dulce, hierba final, cambute, grams, pata de
galina, caguazo, cerraja, romerillo, hierba lechera y zacate la
come muy bien los ganados vacuno, caballar y de lana.
El cafamazo dulce y la hierba fna son las que wAs resisten
e. las secas; despues de estas, el caguazo, grama y zacate,
Los ganados vacuno y caballar comen tambien, aunque solo
falta de otra cosa, la cailuela, culantrillo, paon, bledos y san-
guinaria.
El ganado de cerda come con gusto las varias clauses de mal-
vas, los bledos, canutill, verdolaga y hierba. lechera: tambien
"comen,una hierba que en algunos puntos le llaman tos/on.
Todos los ganados comen.,bien un bejuco que nace en los
rastrojos del maiz, y le illaman beuco marrullero.
Las reses cornen la adormidera que nace en los pastos labra-
-dos, mientras estk tierna, y lo mismo el guisaso antes de echar
Ja semiila.





Muy imperfect es esta noticia de hierbas, y -nadie 1a siente
mas que yo; pero tal cual es, puede servir para guiainos de-
algun modo para eMpastar nuestros potreros, que es' el 'objeto
que me ha decididd & ponerla en este lugar. Es de; desearse-
que las personas que tengan mayores conocimientos en la ma-
teria, los diesel al pdblico enbeneficio de la comunidad.
Antes 'de 'concluir el ram de' potreros 6 pastos naturales,,
debo decir'que los medios que he propuesto para su mejora
,son; a mi corto entender,-los mks practicables; fAciles, eficaces-
y econ6micos en nuestras circunstancias actuales. Mientrastno
se adopten estas' mejoras, 6 otras mis convenientes, no hay que-
'esperar quelos ganados-sepropaguen rapidamente,'se mejoren
y ofrezcan productos considerables. La abundancia' y buena
alirmentaci6n' es la base fundamental de la crianza ra'zonada;
sin este requisito' todos 'nuestros esfuerzos serAn :indtiles, y
llenando estatondici6n como corresponde, serA muy facil la
important tareaj de multiplicar entel pais excelentes'razas de-
todas especies de ganad6s. Esta' esmf Intima convicci6n que
cada dia adquierethueva fuerza con-los hechos que continue'
mente se reprodueen A mi vista:
Me parece, sin'embargo, oir que he pasado por alto uno 8e-
los medics mas efleaces dellograr abundante producci6n en'los
potr(erbos de los climas cAlidos, no habiendo mencionado el
riego de log prados. ''No se "ie ocultan los inmensos benefitios'
queofiece-un prado regadopr son incaldulables; pero 'decules
sortlas Iobalidades en que ;se puede adoptar el riego sin costos
6biisiderables? gLds'pidpietariosde estos puntos favorecidos,
por la naturaleza, necesitan que yo les- diga que sus producciot
neso duplicarariy triplicarAn en el instante en que adopten
este mddio? Demasiado lo saben ellos, y mis consejos no ven'-
cerian sd'inercia. A los demas, cuyas posesiones estan situadas-
en puntos desfavorables, les diria: "Regad vuestros prados, y
obtendreis 'producciones soiprendentes", y me contestara
'%ic6niIo hacemos?" Enrla imposibilidad pues de satisfacer
tan juiciosa preguita, sin un exmen ptofundo de Ia localidad
y otras cien circunstancias necesarias, preciso es callar, cont'
-16 ie hebho ereldiscurso'de este 'ensayp. Y no dejopor esto
de llorar aniarganiente cuando v-o un-rio 6 airoyo correrrhacia,
el mar,6'i 'iergirse dentro de la tierra, sin lhaber- fecundado
tbdos los"tanipos circunvecinbs: pienso entonces en las infinitas
riquezas que corren a sepultarse en e! Oceano, y me adniiro
d& uel esta generaci6ntan pIsiivista se entregie A tantas
efipresas ideales, y descuide las mAs tiles palpables Cuan--
do en las naciones mAs viejas y civilizadas de la tierra no se-



155
ha adoptado todavia un sisteima general de -riego, jpadri
tacharsenos A nosotros, pueblo de ayer, que no aprovechemos
las aguas de nuestros rios Para fertilizar nuestros camps?

CAPITULO V.

Del aprovechamiento de las hierbas de los potreros.

La distribuci6n 'de las hierbas en los establos 6 corrales, es
sin disputaxel metodo mas econ6mico, puesto que un tampo-
mantiene de este'modo unnfumero de animales nmucho mayor
que si se -Ie emplease en apacentarlo. Este sistema tiene sin
embargo, sus inconvenient, por lo cual no es prudente gene-
ralizarlo. Si los potreros estin empastados de hierbas tde poca
altura, es grande la dificultad de segarlas en la cantidad que se
requiere para un crecido nimero de'animales. El encierro, la
quietud que tanto favorecen la ceba de los ganados, no son
provechosos para las crias: =estas requieren libertad-para 1 desa-
rrollarse 4y crecer. La leche y las carnes son'de mejor calidad
cuando las reses pacenfen los pridos. El'ejercicio y :el aire
piro de los campos mantiene los ganados sanos y robustos. A
estas-consideraciones debemos'agregar otras de no menor im-
portancia, que prueban la ventaja de apacentar los ganados
en los potreros, en nuestras circunstancias particulares; tales
son la baratura de las tierras y la carestia de mano de obra: "en
los campos. He aquf las razones en que me fundo para career
que en general, la crianza'debe hacerse -en potreros mejorados
del modo que he procurado explicar.
Ya hemos visto que sin Ia division y subdivision de los pra-
dos no le es possible al potrerista economizar sus pastos. Con
la'conveniente separaci6n no se logra esta ventaja y las demis
mencionadas' ya, sino que puede disponer las rotaciones de
manera que sus animales coman siempre las hierbas en su
mejor sazon; y en caso-de apacentar ganados de diferentes
especies, le es ficil lograr que todas sus hierbas sean aprove-
chadas itilniente. Las subdivisiones procuran otra ventaja, y
es la facilidad de separar los potros y terneros de los demis
animales, y las vacas de leche de las reses de ceba, dando a
cada-una clase los pastos que mas le conviene. Y tampoco
serfa aventuiado career que en los potreros subdivididos los
efectos de las secas no serida tan funestos como en los que
carezcan de este requisito.
Aunque los ganados vacuno,:caballar y de lana, come las
mismas especies de hierbas, salvo alguna pequefa-excepci6n,



r56:
por su diverso modo de troncharlas puede la misma hierba en
el campo servir sucesivamente para el- alimento de las tires
especies. El vacuno, corta la hierba A mayor altura que los
demas, y prefiere- por esto las gramineas altas; el caballo la
troncha mas abajo que el buey, y la oveja casi a flor de tierra.
Partiendo de este principio, los criadores holandeses empiezan
la rotaci6n de sus prados; dandoentrada primero al ganado
vacuno, luego que este ha consumido, 6 segado, el campo A
cierta altura, pasa A otra divisi6n, y entra-en su lugar el ganado
caballar, en seguidase introduce el. de lana. De ;este modo se
aprovecha el pasto todo sin desperdicio de ninguna clase, y se
evitan las molestias y accidentes que- resultan necesariamente
cuando pace juntos todos los ganados. Esta practice es
excelente en ,mi concept, y coma tal es de recomendarse a la
consideraci6n de nuestros potreristas.
La mudanza de los animales de-una division A otra no debe
verificarse sino cuando la queocupan no tenga ya hierbas para
alimentarlos; pero tampoco debera prolongarse su permanencia
hasta el punto en que el ganadose vea precisado por la esca-
sez A arrancar de rafz las plantas. En todo caso es ias con-
veniente no apurar mucho el pasto, pues as! se repondrA ms
aprisay yolverA mas pronto a servir. -Debe escogerse tambi6n
con mucho cuidado la divisi6n A. donde se les muda, puesto
que ; si pasan6a otra que no haya tenido: tiempo suficiente para
reposar,, el alimento sera escaso; y, padecerA el past: si por el
contrario van los animates A ocupar un cuadro que ha reposado
demasiado estaran las hierbas secas y endurecidas, y ambos
extremos deben evitarse con cuidado. Creo muy fAcil reme-
diar estos inconvenientes, siempre que el potrerista ponga ; de
su parte alguna atenci6n;- y la, practicaniAs que todo le ense
flarA enspoco tiempo el modoade disponer-estas mudanzas con
arreglo A sus-pastos, clase y nmero de sus; ganados, y el objeto
con :que los cria.
Nuestros practicos aseguran que un potrero bien empastado,
puede mantenertodo el ano veinte y. cinco reses por caballerfa.
Yo no-dudo que -este hecho-sea cierto, si la caballeria es toda
de pasto $til, en cuyo caso me parece bajo el numero; pero
tomando por-base de un cAlculo juicioso el ndmero de animales
que alimentan los potreros en general, tendremos el trmino
medio de doce A catorce por caballerfa, Sin embargo, quiero
suponer que los prados, establecidos y cultivados con todos los
requisites que Ilevo mencionados, puedan alimentar sotp veinte,
y cinco reses- porcaballeria si no estuviese subdividida; con
las divisiones ;y mudanzas oportunas .podemos calcular el



ndmero en treinta y cinco cabezas; pero quede en veinte y
crnco;
Este calculo puede proporcionarnos un dato aproximado
para arreglar el numero de cabezas con que dotar los potreros
mejorados, d el ndmero de dfas que deben permanecer los gana-
dosen cada una division. Con este conocimiento no me 'parece
dificil tampoco calcular el numero de divisiones, 6 prados, que
necesitamos para la dotaci6n que poseemos,
bien cultivados y tengo una dotaci6n de cincuenta animales:
estas cincuenta bocas consumirfan, mis pastos en seis meses,
poco-ms 6 menos, si se les dejara libremente -vagaren toada su
superficie. Mas si ke les muda del prado numero r, :al 2, y al
3 y 4, cada quince 6 veinte dias, 6 mss si se considerase nece-
sarlo, sin duda alguna-que la caballerfa de potrero, bastaria a
alimentar este ndmero durante un ano, a menos que la seca no
fuese tan abrasadora y prolongada "que destruyese todo el pasto.
Pero aun en ese caso, y con la ayuda de un prado artificial en
uno de los cercados, el ganado padeceria menos que bajo el
sistema actual en seis caballerias de potrero.
He querido probar con este-calculo que en un potrero sub-
divido, bien cultivado, y arregladas sus rotaciones puede ali-
mentarse doble numero de animales por caballerfa, que en el
mejor de nuestros potreros actuales; sin embargo, no quisiera
que se generalizasen demasiado las consecuencias que emanan
de semejante calculo, porque no me, cansard de repetir que en
agriculture no puede haber nada absoluto.
La'cantidad de alimento que consume u6 buey, es mayor
que la que come una vaca lechera que se ordena diariamente;
pero algunas vacas de muy abundante producci6n pueden con-
sumir una raci6n ms crecida que la de un buey.
Las vacas que solo crian, comen menos 'que estas dltimas:
los caballos que no trabajan consumen una raci6n diaria igual
A la de los bueyes de trabajo; la raci6n de tresterneros anojos
es equivalente 6'la de una vaca de leche, y la de uno y niedio
novillos de dos anos es igual a esta gltima. El consumo de
una oveja ptiede graduarse en la decima parte del de una vaca;
y aunque estos cilkulos'parezcan deinasiado vagos, pueden,
sin embargo, guiarnos para saber aproximadamente el ntmero
de animals de diferente especie con que hemos de dotar nues-
tros potreros. Al tratar de las diversas especies en particular;.
tendr6 ocasi6n'de entrar en mAs *amplios detalles sobre esta
material. -
De todo'lo dicho se ibfiere que el m n6todo mis econ6mico




de apacentar los ganados en las praderas, es-introducirlos suce-
-sivamente segfn su especie, no fatigar las hierbas con 'la
prolongada permanencia de los animales en los ,cuadros y
procurar que el pasto est6 en su mejor saz6n, es decir, ni muy
tierno, ni muy seco 6 endurecido, antes de mudar lb animals
A 6i. Las mudanzas deberin ser mis frecuentes en las secas,
para evitar el estropeo que los ganados causarfan ten las hier'
bas en estas dpatas de escasez, particularmentesi su ndmero
-es muy crecido. En esto de dotar un potrero debe poner mu-
cho cuidado el ganaderb, pues si -el ndmero de animales es
reducido, desperdicia la mayor parte Ae las hierbas; y si es
por el contrario demasiado crecido, sucederai lo que acabo de
decir, que el hambre los obligarA i comer las hierbas hasta el
cuello de las raices, y hastaA arrancarlas.
Pasemos ahora al estudio de los prados artificiales.-

CAPITULO VI.

Prados artificiales.

Son prados artificiales todos aquellos en cuya formaci6n: ha
intervenido el arte. Los prados artificiales .pueden ser de; una
sola, 6 de varias plantas asociadas. Cuando las' plantas de
que se compone un prado son anuales, 6 bisunuales, se les da
el nombre de prado temporal; si son vivaces, entonces se llama
prado perenne. Un campo de maloja es un prado .temporal,
una tabla de hierba de Guinea un prado perenne. Si el ganado
pace la hierba de Guinea en el mismo campo, en ese caso se le
llama past artificial; si, esta hierba sirve por el contrario
para distribuirla A los animals en establos 6 corrales, entonces
el campo toma el nombre de prado artificial..
Los pastes y prados artificiales tienen la ventaja sobre los
naturales 6.potreros, de producir en una extensi6n dada mayor
cantidad de forrajes con que alimentar los ganados. CompA-
rese si no la producci6n de un prado de hierba de Guinea con,
la de uno depata de gallina, y se verA la enorme diferencia que
hay A favor del primero. Pero los prados y pastos artificiales de.
mandan costos mis crecidos en su formaci6n y conservaci6n, por
cuyo motive no en todas circunstancias conviene adoptarlos ea
nuestro pais, principalmente'en el ramo de crianza. Al ,labra-
dor que tiene grande extension de tierra y que se ocupa en
criar ganados, le ser6. mis provechoso en nuestras circunstan-
cias actuales, former buenos prados naturales y criar en ellos
sus animals, que no emprender la formaci6n de, prados lartifi-


4;959
,ciales. El sitiero reducido A una caballerfa de tierra, que exi
ge a su terreno dos. cosechas todos los anos, podri con un cuar-
to de prado artificial criar a mano un gran numero de animals,
y obtener los estiercoles necesarios para doblar sus cosechas. El
cafetalista, que mantiene con escasez treinta- 6 cuarenta vacas
para aprovechar su leche en la fabricacidn dequesos; y ali
-menta ademis otros animates para el trabajo de su finca, puede
con una. caballerfa y. aun :.media de prado artificial,,aumen
tar la producci6n de sus vacas yobtener abonos en gran canti-
dad, con mas seguridad yteconornia que en sus potreros. El
Jotrerista que se ocupa en ,cebar reses para el matadero, halla-
ri en los prados artificiales y en la. estabulaci6n de, ellas, los
medios mas eficaces y econ6micos dejlograr su objeto ,
Tambien creo que en todo potrero bien cultivado segun el
"sistema que hemos visto en los capitulos anteriores, debe haber
una extensi6n proporcionada desprado artificial. He aquf. el
remedio eficaz que anunci6 para los fdnestos efectos de las se-
cas; este es el medio de asegurar abundancia de alimento 4 los
animalss en esias 6pocas fatales. He dicho en otra; ocasi6n,
que las secas, que por nuestra desgracia 6;incuria se prolongan
cada vez mas, deben considerarse como unos verdaderos in-
viernos para los potreros, y que con el mismo empeno que lo
hace el labrador europeo, debiamos pensar en asegurar la sub-
sistencia. de nuestros animals durante esa estaci6n., Im7
posibilitada la mayor, parte de..nuestrospotreristas de oponer
4 estos males el remedio del riego, se hace preciso escogitar
otro medio que est6 al alcance de todos. El acopio y conserva-
ci6n del forraje seco creo que llenan todas estas condiciones, Pa-
ra mi es necesario, urgente, indispensable, adoptar esta prActica
en los potreros, si queremos adelantar algo en la-crianza y me-
jora de nuestras razas de animales dom6sticos. fPor ,muy bien
cultivado y atendido que estd un potrero, las seas puedenser
tan intensas que~aniquilenssus pastes; yen tal casb las p6rdidas
del ganadero serAn de tanta mis consideraci6n, cuanto que sus
ganados. estin acostumbrados A una alimentaci6n abundante.
Creo escusado decir, que al tratar-ahora de los prados artifi-
ciales; los debo considerar solo bajo el punto de vista del bien
que.produce.su adopci6n en los potreros, y no bajo el aspecto
de su inmensa utilidad-en la agriculture en general. Sin embargo,
si por distracci6n se me escapasen algunas reflexiones ajenas de
este objeto especial, nunca habremos'perdido mucho, si apren-
.demos algo nuevo.
Ya hemos visto que un prado artificial es-un campo sembra-
do de cualquiera clase de, plantas propias ;para. alimentar los




ganados. La malja, el' millo, las arias clases de cafias de-
azucar y de hierba de Guinea forman prados de extraordinaria
producci6n, y todas las comen los ganados con player y los.
alimenta muy bien. Ld maloja es considerada como 1a mhs nut
tritiva, pero no da' mis que una sola cosecha:'el millopiede dar
tres 6 mfs cbrtes en el afio, y es casi tan tutritivo como la ma-
lojf, seg6n la opinion general; el ganado6vacuno-y aun el caba-
llar lo conen con gusto. Las cfias de azdcar dan' ibunidaneia
de'buei forraje, y se miantienen. en producci6n duiiantehiuchos
afios. La'hierba, de Guirea es pasto 'xcelente, 'y sembrada
una vez y bien'asistida, dura en produdci6n largo tiempo,
La cada d1 cinta 'es la que mejor resiste a las seas. Con es
te conocimniento, que todos nuestros labradores poseen, no 1e
ser fdificil al potrerista elegir la planta que ifAs le convenga
para formar su piado artificial, atendidas las circunstancias en
que se -encuentra y el objeto qu se propane. Este objeto no
es otro que el acopio de un' forraje, que despuds de 'se-
co alimente bien a sus animalse. -Delas varias plantas que'
he mencionado, la malaa es la que da eln-ejor heno pero tie-
ne el inonveniente de no dar wAs que-un coite. 'En tiempo.
de las aguas pueden obtenerse dos '6 tires 'cosechas, pero ca-
da una siembra exige nueva labor y =se'milla. El heno de
millo es algo inferior al de maloja, pero"-en' carmbio da muchos
cortes al afiocon una sola labor y'semilla. No conozco el he-
no que dan las cafias de azdcar, pero" hay motivo para creer
que estas plantas cortadas en 6pocas' oportunas, produciran un
heno de excelente calidad. 'Las' cafias ofrecen las ventajas de
producir abundancia de forraje durante muchos afios; partict
latmente la de cinta,, que crece ,bien en 'terrehos secos; y
de inferior calidad. La hierba de Guirea, 'da buen forraje seco,
aunque no tan abundante-como las plantas anterioies; pero su
duraci6n es prolongada
Partiendo 'de estos datos debemos'dar la preferencia A la casa
de cinta para'la forinaci6n del prado artificial, que en, los
potreros debe establecerse con el objeto de aprovechar el heno
en la estaci6n de la seca. Esta cafa por su propiedad de resistir
A las secas puede tambi6n servir para alimentar con forraje
verde A los animales; y por esta circunstancia merece siempre la
preferenciapues durante las aguas di'forraje para convertir
en heno y en la seca puede producer much Verde.'
Si ei labrador tiene Ia facilidad de establecer prados de cans
de cinta proporcionados al niniero de animales que alimenta.
puede asegurarse que sin necesidad de tomarse el trabajo de
hacer heno, 'lograra lasinA veces mantener con 'aburidancia su



x6x
ganado en la estaci6n de la seca. Por consiguiente, serfa un ab-
surdo aconsejarle que se entregara A esta area; pero ni todos-
lospotreristas pueden cultivar extensos prados de cata deeihta,
ni estos en reducida extensi6n bastan A producir las canti-
dades que demand una numerosa dotaci6n de animals.
Tambibn podri suceder que por circunstancias particulares, le-
convenga mks al labrador sembrar maloja 6 millo; y en tal ca-
so se verA obligado A convertir su forraje en heno, para que sus
animales no padezcan durante las secas. Previendo yo to-
dos estos casos desfavorables, me he decidido A ocuparme de
la fabricacidn del heno, para ofrecer al Ootrerista cuantos re--
medios sean capaces de impedir los danos que le ocasiona.
aquella dpoca funesta.
Pero. antes de entrar en el estudio de esta materia, sigamos
ocupandonos de los prados hasta el moment del corte del fo-
rraje.
Cualquiera que sea la planta que se elija para formar un pra-
do, debe procurarse sembrarla en la mejor tierra del potrero,.
preparar esta con buenas labores, y abonarla completamente.
Estos requisitos son mks necesarios cuando las plantas son vi-
vaces como las canas y hierba de Guinea, de este modo ser6 su
producci6n abundante y prolongada. Esta siembra de prado<
puede hacerse sin ninguno de estos requisitos, y asi Io vemos
ejecutar todos los dias; pero A menos que la tierra no sea muy
feraz, de este modo se obtendri solo unaproducci6n mezquina
en lugar de una muy crecida, que es el objeto del potrerista.
No perdamos de vista que la recomendaci6n que hago de los
prados artificiales en el sistema general de crianza debe consi-
derarse solo como un remedio para prevenir los danos que or
dinariamente ocasionan las secas; y en tal concepto, su exten-
si6n ha de ser proporcionada al ndmero de animals que se-
alimenta, 6 lo que es lo mismo, A la cantidad de forraje que se
necesita. Por eso pretend que se destine una corta extension
al prado, pero que se cultive y atienda, de suerte que produzca
cuanto sea posible; pues ya que empleamos tierra y trabajo-
saqu6mosles toda la utilidad de que son susceptibles.
Un campo de casa que se cultiva con la mira de obtener
forraje, debe sembrarse en surcos mks unidos que los que gene-
ralmente se acostumbra, cuando el objeto es cosechar canas.
La de cinta, que para prados es la, que debe preferirse, ahda
extraordinariamente, y en poco tiempo cubre el campo de forra-
je. Estacafa puede sembrarse en surcos de media vara distantes.
entre si, y la misma separaci6n entre los hoyos, poniendo en
cada uno de estos dos 6 tres trozos, que tengan tres ojos 6 ye


11



162
mas Con tales cuidados, y una tierra bien labrada y abonada,
4seria muy aventurado suponer que un dampo de media caba
lierfa de extension darta en la estaci6n de las aguas forraje bas
tante para convertir en heno, y en las secas verde suficiente pa-
ra mantener durante seis mneses cien animales, calculando siem-
pre el poco 6 mucho pasto que en la seca encontrarfan en el
potrero? De ninguna manera, antes creo que en una extensi6n
mks reducida podria lograrse el mismo resultado.
Para la siembra de malo/a, millo y hierba de Guinea, deben
observarse los mismos cuidados con respecto 6 la preparaci6n y
abono de la tierra. La siembra de-'estas plantas ha de ejecu-
tarse A vuelo, para lo cual convene sobre manera que despues
de dado el 6ltimo hierro & la tierra se quebranten los terrenos
con una grada, en seguida se riegan las semillas, y despu6s con
una pasada de la misma grada quedan tapadas perfectamente y
colocadas en las circunstancias mks propias para germinar con
prontitud y crecer con lozanfa. Este m6todo es en extremo
facil y econ6mico, y lo recomiendo con empeflo en vista de los
excelentes resultados que produce.
CAPITULO VII.
Nano de pastor naturals.
Antes de pasar al estudio del corte y desecaci6n de los forra-
jes attificiales, permitaseme entrar en nuevos pormenores acerca
del asunto que nos ocupa. Siendo nuestro objeto principal el pro-
curar remedios contra los efectos de las secas, y habidndose ya
indicado dos, aparte de los riegos, conviene seffalar un tercero
que en muchas circunstancias puede suplir & los prados artifiA
ciales. Hablo del heno que puede hacerse de los mismos pastos
naturales recomendados en los capftulos anteriores. En efecto,
cultivados los potreros de la manera que he propuesto, sucede-
ri necesariamente que en la estaci6n de las aguas abundarin
las hierbas en los cuadros vacios, y que en aquellos cuyo turno
sea mis lejano, hasta se secar n sin que los animales las hayan
aprovechado. Para evitar este desperdicio, y lograr al mismo
tiempo pasto que guardar para la seca, deben cortarse estas
'hierbas en tiempo oportuno, pues con ella se hace un heno de
excelente calidad; Y no haya temor de que pueda escasear el
pasto del potrero por este motivo, pues si hay un nimero propor-
cionado de divisiones, la mayor parte de ellas puede dar una co-
secha de hierba, y reponerse inmediatamente en esta 6poca en
que la vegetaci6n es tan ripida en nuestro clima. Me valdr6 de
un ejemplo para mayor claridad.



x63
Supongamos el potrero dividido en cuatro cuadros de un
-cuarto de tierra cada uno, y -un nfimero de animals proporcio-
mado A consumir el pasto de cada cuadro en un mes. En Ma-
yo ocupa el ndmero r. Los ngmeros 3 y 4 pueden i principio
de Junio dar una cosecha de hierba. Pasa el ganado en Junio
.al ndmero 2. En Julio el numero r puede dar un corte. En
este mismo mes los animales van A ocupar el numero 3. En
Agosto dari el numero z una cosecha para guardar. Pasa el
ganado en Agosto al n6mero 4, y ya los cuatro cuadros nos han
dado un corte de forraje para converter en heno. Si las aguas son
abundantes, no es corto el termino de un mes que es sefialado
para que el campo vuelva A cubrirse de hierbas, si escasean, los
tortes pueden hacerse cada mes y medio, 6 dos meses, empe-
-zando en Junio por el ndrmero 4, en Agosto el ndmero x, y en
Septiembre el numero 2. Estas combinaciones son mis ficiles
en los potreros que tienen muchas divisiones, y en ellos pueden
'variarse de distintos modos.
Como se v6, el remedio no es de dificil ejecuci6n, y mAs ade-
lante me ocupar6 del mejor modo de hacer estos cortes y de
da desecaci6n de las hierbas. Mientras tanto es necesario comba-
tir vigorosamente la oposici6n de nuestros ganaderos al uso de
las hierbas secas, 6 sea el heno. Algunos animales se resisten al
principio i comer heno, pero ficilmente seles acostumbra & es-
te nuevo alimento. En muchas estancias vecinas de esta capi-
tal, las vacas de leche consumen grandes cantidades de paja de
maiz, que no es ni tan sabrosa, ni tan nutritiva com. el heno.
Y no les es muy dificil A los estancieros ensefiarlas A comer es.
ta sustancia. Los caballos sabaneros aprenden poco A poco A
comer el maiz, y del mismo modo aprenderia todo el ganado
caballar A comer el heno. Las mulas de los carretones del tri-
fico de esta ciudad comen la paja en que viene envuelta la loza
de fuera; por Io tanto es de creerse que con mis gusto comerfan
el heno. Ademis, contra los hechos-no hay razones que opo-
ner: en algunos cafetales se introdujo hace afnos el sistema de
forrajes secos, y los resultados obtenidos han sido en extremo
-satisfactorios. En el cafetal Solitario, partido de Tapaste, se
emple6 este m6todo con el mejor resultado durante la adminis.
traci6n de un entendido vizcaino. Y cuando no hubiera estas
pruebas en favor del sistema, siempre seria preciso adoptarlo,
porque esta es cuesti6n de vida 6 muerte para los animales de-
los potreros. El heno, sea de past natural, 6 de prado artifi-
cial, es un alimento mejor y mis nutritivo quetodas las sustan-
cias de que echamos mano en las secas para mantener los ani-
mnales, como semillas de gudsima, hojas de plitano, de cafa



164
brava y otras, que solo por la suma necesidad pudieran emplear
se para este efecto. Y esto sucede todos losaIos y nadie'se
ocupa de poner remedio al mal. Yo estoy persuadido de que
si un labrador industrioso se ocupase durante las aguas de ha-
cer grandes acopios de buen heno, podrfa venderlo muy bien
en las secas, en los cafetales, y hasta en algunos potreros: Yo
he conocido prActicamente las escaseces que se padecen en es-
ta estaci6n, y me atrevo A asegurar que la fabricaci6n del heno
serfa una industria provechosa en nuestros campos. (r)
De prop6sito he pasado por alto los pastes artificiales, por-
que ime reservaba hablar de ellos en este lugar. Los pastos ar-
tificiales tienen la gran desventaja de que los animales desper-
dician la mayor parte de la hierba. Sudltese el ganado en un
* cuadro de maloja 6 millo, y en otro de igual extensi6n'y las
mismas circuntancias, c6rtese el forraje y distribdyase A los-
animales en un establo, y se verA la considerable economfa que
ofrece el segundo m6todo. En algunos de nuestros potreros de
este departamento, y en muchos de los de tierra-adentro, se han
introducido los artificiales de hierbas de Guinea, y esta es, sin
disputa, una gran mejora en el sistema de crianza. Sin embargo,
parece que las ventajas que ofrecen estos pastos no han resul-
tado tan grande como se esperaban, si he de juzgar por los
informes que he recogido sobre el particular. De que provie-
ne esto?
La hierba de Guinea crece naturalmente formando macollas
separadas, asi es que no cubre el terreno como el c6sped el ca-
namazo y otras. Esta hierba en tiempos de agua crece A una
altura considerable, y los animales la derriban y estropean en-
tonces, desperdiciando la mayor parte. Despu6s de semillada
se endurece mucho, y el ganado no la come bien es este estado.
En la estaci6n dela seca es escasa su producci6n, y pastAndola
entonces los animales la aniquilan, arrancandola de rafz. Los
potreristas aseguran que esteriliza mucho la tierra, y segun el
voto decisivo de D. Jos6 Maria Dau y mi corta experienciar
es necesario abonarla para que produzca bien. Todas estas
circunstancias parecen indicar claramente que la hierba de Gui-
nea es mas propia para prados, que para pastos artificiales; sin
embargo, si estos pastes se subdividiesen competentemente y se-
introdujesen en ellos los animales cuando la' hierba estA en su
mejor saz6n, haci6ndolos permanecer solo el tiempo necesario

(x) Felizmente ya se fabric y se trae A la Habana para el consume
de las bestias de tiro; el autor escribi6 en un tiempo en que se desconocfa
esta industria.



x65
para coIgsumirla; si los esti6rcoles de estos ganados se repartie=
sen y extendiesen en los cuadros segun he aconsejado mas atrAs;
si se tuviese cuidado de reponer la hierba en los parajes en don-
de se va aniquilando, serfan estos pastos artificiales muy prove-
chosos al potrerista. Si se calcula la gtan cantidad de heno de
esta hierba que puede hacerse en estos potreros con solo un cor-
te en tiempo de agua, y su excelente calidad, el labrador que
puede. establecerlos y cultivarlos segun he mencionado, alimen-
taria un ntmero muy crecido de animates, tanto de cria como
de lecherfa y ceba, con grandes ventajas. 'Durante la estaci6n
de la seca, no padecerfan tanto estos pastes de hierba de Gui-
nea, si se tuviese el cuidado de mudar el ganado 6. menudo
de una divisi6n A otra, para impedir el dano que pudiera oca-
sionar en las hierbas. Con tales cuidados se lograria A mi en-
tender, ver realizadas las esperanzas todas que se habfan anti-
cipado en la adopci6n de esta importante mejora.
Si al hablar de los potreros tuve motivos por qu6 deplorar la
dificultad de los riegos, ahora que trato de prados artificiales
debo hacerlo con mayor raz6n; por que si bien es cierto que
un past natural regado produce cantidades considerables de
hierba, tambi6n lo es, que la permanencia de los animates en 61
ocasiona graves perjuicios. No sucede asi en los prados arti-
ficiales donde jams entra el ganado, por cuyo motivo su pro-
ducci6n A veces toca en Io maravilloso. Un ilustrado viajero
francs nos dice, que en las inmediaciones de San Ldcar de
Barrameda habfa prados de alfalfa, que con el riego daban 14
cortes de forraje al ano, producci6n increible para aquellos que
desconozcan el influjo poderoso del calor y la humedad en la
vegetaci6n. Unidos estos dos elementos de fertilidad pueden
convertir la tierra mas Arida en campos de constante produc-
ci6n, sin. necesidad del auxilio de otro abono. Del primer
tenemos en la Isla una d6sis considerable; obrando solo ani-
quila la vegetaci6n; del segundo, la porci6n es casi nula en seis
meses del ano; y pudiera ser abundante,. si convencidos de la
inmensa utilidad que procura su uni6n al primero, nos dedick-
tamos A veneer los obsticulos que pone A veces la naturaleza.
Yo he visto A veinte pasos del rio de San Antonio Abad, campos
agotados por la seca: y he visto tambi6n A diez pasos de allf
sumergirse el rio y perderse dentro de la tiera, y al labrador
'entristecido mirarya A la cueva, ya A su campo, y como dicien-
do en su aflicci6n; por qu6 tus aguas no fertilizan mis labran-
zas? He visto la hermosisima lanura que atraviesa el :San
Crist6bal, abrasado en la estaci6n de la seca, y quemadas sus
vegas y praderas: y en la 6poca de las liuvias inundadas las la-




x66
branzas, arrastrados los animales, y hasia los hombres por-
el impetuoso torrente que baja de las vecinas lomas. Apenas
hay un rio en la Isla, cuyo curso no sea inttil A la agicultura,
cuando no destrudtor, como sucede con los de la mayor part
de la Vuelta Abajo. AY qui6n se -atreveria a calcular la pro-
ducci6n de nuestro suelo, tan f6rtil por naturaleza, si empleAra-
mos el riego, ese abono por excelencia de los climas cAlidos?
En vista de tales consideraciones, debo recomendar con em--
peno el riego de los prados artificiales, seguro de hacer un bieirs
irnportante A la cria de ganados. Conozco que los riegos de-
mandan costos de consideraci6n en algunas localidades; pero
tambi6n puedo asegurar que donde quiera, los beneficios que
se obtienen compensan. con usura los gastos que se hagan.
Los medios de efectuar el riego son diversos, y requieren un
tratado especial y extenso, que no creo podrfa encontrar cabi--
da en este ensayo.
Concluir6 este asunto aconsejando al labrador que tenga una;
pequena extension de potrero, 6 de prado artificial, y la riegue a
mano por medio de un carret6n y una pipa. con una mezcla de
los orines de los animales desleidos en agua, en proporci6n de
una parte de orines y nueve partes de agua. Al lado de una pila
de estiercoles puede hacerse un estanque pequeno, donde reco
ger el jugo que mana de la pila con las lluvias, 6 con riegos,
hechos exprofeso; y este jugo mezclado con orines de todas cla--
ses y desleido en el agua en la d6sis conveniente, produce efec-
tos maravillosos en las hierbas de los prados. Este medio es fa
cil, y al alcance del Labrador mas infeliz, solo ofrece dificultades
cuando la extensi6n que ha de regarse es muy considerable, y
aun en este caso debiera emplearse, aunque no fuera smo en
una corta porci6n. En los prados de hierbas muy altas, en.
que el carret6n y animal pudieran estropear las plantas, debe
ejecutarse esta operaci6n cuando los animates salen A otra di-
visi6n si es en prado natural, 6 despu6s de los cortes si es arti-
ficial. Este riego tiene la ventaja de proporcionar, ademAs de
la humedad, excelente abono A las plantas.

CAPITULO VIII.
Siega y desecaci6n del forraje.
La fabricaci6n del heno comprende tres operaciones princL
pales que es preciso ejecutar con atenci6n y cuidado, si se quie-
re lograr un producto de buena calidad. La primera es la siega
6 corte del forraje; la segunda su desecaci6n, y la tercera el al-
macenaje. Hasta ahora la experiencia nos: ensena que las




plantas en la 6poca de su completa florescencia y antes de que
maduren- sus semillas, contienen mayor cahtidad de material
nutritiva que en ningfin otro estado de su vegetaci6n. Sin em-
bargo, hay algunas plantas en las que el anilisis quimico ha
encontrado mayor cantidad de principics nutritivos antes 6
despu6s de esta 6poca de. su crecimiento; asi es que mientras
las experiencias no se hagan en el laboratorio de los animales
vivientes, no puede saberse con fijeza en que 6poca de su ve-
getaci6n contienen las plantas mas materia nutritiva. Estos
experimentos era preciso hacerlos con cada una de las plantas
que se emplean en la alimentaci6n de las diferentes especies de
ganados, trabajo dilatado, pero de la mayor importancia para
la agricultura. El labrador en su larga prictica ha hehco in-
vestigaciones sobre la materia, con mucha perfecci6n si se quie-
re, pues la mayor parte de los resultados que ha obtenido, se
han visto confirmados por las experiencias de los qufmicos.
Por eso he dicho que en general, la-siega debe ejecutarse cuan-
do las plantas estin en su completa florescencia. Siel heno se
destina al ganado caballar,.puede retardarse algo la operaci6n,
porque este ganado prefiere un-heno seco y fibroso; mas si es
para ganado vacuno debe, por el contrario, adelantarse la sie-
ga, es decir, hacerla cuando las plantas comienzan A florescer.
Hay ademis otros motivos por que hacer esta siega temprano.
Si el campo que se ha de segar es nuy extenso, y los segadores
pocos, las 61timas hierbas que se corten se habrAn secado y
endurecido demasiado, perdiendo por consiguiente sus princi-
pios nutritivos; y en todo caso, vale mas adelantar que no re-
tardar la siega, porque si algo se pierde en el peso del heno, se
gana mucho en calidad. Las siegas tardfas suelen practicar-
se en los prados del primer corte, 6 en aquellos que empiezan
& destruirse, con el objeto de aprovechar las semillas para po-
blar el campo de hierbas. En efecto, en la. operaci6n de las
siega y.demAs manipulaciones que require la desecaci6n, las
semillas caen y se reparten sobre el terreno, y pueden enterrarse
con un hierro de la grada, en caso de ser un :prado viejo el que
se quiera renovar. Pero parece ser que esta practica es viciosa,
porque si el prado pierde sus hierbas es sefial de que estAide-
pauperado, y esta siembra le aprovechari muy poco. En casos
semejantes los abonos son necesarios, y cuando estos no surtan
el efecto deseado, el mejor medio de regenerar el prado seri
entregarlo A la labranza durante algunos anos.
El instrumento mas propio para segar es, sin disputa, la
guadafla. D. Ram6n de la.Sagra, que la ensay6 en los Molinos
del rey, nos dice en sus Memorias, "que pata segar hierbas y



i68
millo tierno se hace use de la guadafia: un solo negro corta
con ella en una hora mat hierba que dos machetes en todo un
dia."' En vista de tales ventajas, debe procurarse con empeno
ensefiar i nuestros operarios i manejar bien estos instruments.
La guadafia no puede operar convenientemente si el prado no
esti libre de piedras, palos y otros estorbos semejantes. Las
hoces grandes pueden suplir & la guadafia, pero solo en el caso
de que el operario no pueda manejar bien esta. El corte de
las hierbas debe hacerse 6.flor de tierra porque, como dice un
autor, "una pulgada de hierba junto A la tierra pesa 'mas que
tres 6 cuatro de la punta;" por consiguiente, si no se siega Ia
mas bajo posible, se pierde una gran cantidad de heno. Para
segar debe escogerse un dia despej ado y sereno.
Como la siega del heno ha de hacerse aquf generalmente en
la estaci6n de las aguas, y en esta 6poca los soles y las lluvias
son en extremo fuertes y ambos enemigos de la buena fabrica-
ci6m del heno, habrA necesidad de tomar algunas precauciones
para lograr un producto de excelente calioad. Estos inconve-
nientes que muchos juzgan insuperables, no Io son en manera
alguna; y en prueba de ello repetir6 que en el cafetal Solitario
ya citadose ha hecho muy buen heno y se ha conservado per-
fectamente, y que en algunas otras fincas del partido de Alquf-
zar se ha obtenido el mismo satisfactorio resultado. Ante hechos
de esta naturaleza, no hay mas que callar y creer.
4CuAles son los dafiosque causa el sol, y cuAles las lluvias?
Un sol muy fuerte y prolongado seca las hierbas con demasiada
violencia, y las vuelve duras y quebradizas. Las lluvias y toda
clase de humedad retardan la desecaci6n, y el heno que se
guarda h6medo fermenta, se enmohece, y hasta se incendia.
Los aguaceros repentinos, tan comunes en la estaci6n de las
aguas, perjudican en extremo si las hierbas no estAn amonto-
nadas, pues al secarse de nuevo pierden sus hojas, y estAn ex-
puestas A convertirse en polvo.
Veamos si estA en nuestro arbitrio remediar estos inconve-
nientes. La desecaci6n de los forrajes tiene por objeta hacerles
perder el excess de agua de vegetaci6n, y que conserve una
pequefia cantidad que los haga fermentar insensiblemente en la
hacina 6 en el henil. No podria darse una regla general que
fijase el tiempo necesario de sol que exigen todas las hierbas
para llegar i este- grado de sequedad, porque unas contienen
mucha agua, mientras otras parecen carecer de ella; ejemplos,
la malea y la grama. El dnico principio que debe seguirse en
nuestro clima, es que Las hierbas estarAn bien secas y propias
de guaidarse cuaido est6n bien narchitas.




He aqui, f mi entender, el mejor modo de lograr este resul-
tado. Los segadores empezarin su tarea .al ser de dia, y deben
concluirla A las ocho 6 nueve de la maflana. Si la operaci6n
se ejecuta con la guadana, las hierbas caen formando una linea
en el campo; si se hace con hoces debe procurarse acostarlas
en la misma disposici6n. Un operario va detrAs de cada sega-
dor ordenando las camadas, A fin de que tengan igual espesor.
Concluida la siega de la mafiana, todos los operarios deben
emplearse en voltear las camadas, i fin de traer arriba la parte
que esti debajo. Esta operaci6n puede ejecutarse con un pei-
ne de madera con dientes largos arriba y abajo, y la prictica
sola puede dar la destreza que require este trabajo. Si el tiem-
po amenazare agua, deberin hacerse montones que se cubren
con hojas de plitanos, pencas de guano dyaguas. Ldego que
cesa el agua y no hay barruntos de que vuelva, se deshacen
los montones y se vuelven i poner en la disposici6n en que
estaban. En todas estas operaciones es preciso tender el cuia
dado de no sacudir mucho las hierbas.
Asi que esti oreada la parte que antes estaba debajo, debe
procederse A format montones altos y cubrirlos, si posible fuse,
para sustraer la superficie de los abrasadores rayos del sol. En
esta disposici6n deben permanecer hasta el dia siguiente, que
despu6s de evaporado el rocfo, se vuelven A deshacer y voltear
como en el anterior.
A las cuatro de la tarde comenzarin de nuevo los segadores
su tarea, del mismo modo que pot la mafana. Antes que sea
de noche, todos los operarios deben reunirse para recoger cuan-
to se ha segado durante la tarde, hacerlo. montones y cubrirlos
para librarlos del roc!o, que en nuestro clima puede considerar-
se como lloviznas. Al dia siguiente despu6s de evaporado el
roco, se deshacen los montones, y se colocan las hierbas en la
disposici6n en que quedaron acabadas de segar. Cuando la su-
perficie esti oreada, se voltea para traer arriba la part inferior,
y se procede luego A reunirlo al forraje que se cort6 por la ma-
flana, y se forman pequefios montones. Mientras 'imas seco el
forraje, mayores deben ser los montones, y vice-versa. Al segun-
do dia A las diez 6 doce del dia, si el forraje no se ha mojado,
ya puede Ilevarse A las casas, y ponerlo debajo de techado.
Pero antes es preciso, si el forraje es de prado artificial, formar
con 61 pequefios haces como de dos arrobas, 6 menos, atindo-
los con bejucos 6 tiras de ma/agua, si no pudiere hacerse con
la misma hierba.
Del mismo modo se:opera en los dias subsecuentes hasta
concluir el prado.: En cuanto al forraje de los prados naturales,




deben tomarse las mismas precauciones para que no les perju-
dique el sol 6 la humedad.
Los mejores henos de Europa son los que han sido menos
asoleados, mayor razon para que los que se hagan en el pais
reciban el menos sol posible, puesto que el de' Cuba es tan
abrasador en la 6poca de las aguas.
En los paises de clitnas hdmedos para secardlas hierbas con
prontitud, se valen los labradores de varas altas clavadas en
tierra, y atravesadas por varios listones sobre los cuales cuelgan
las hierbas. Por este medio no solo las sustraen Alatinfluencia
de la humedad de la tierra, sino que -el aire circula mejor entre
las plantar y las seca con rapidez. En algunos puntos de Ale-
mania emplean otro aparato que me parece preferible por su
sencillez. Sobre dostijeras de madera de vara y media de lar-
go, se atraviesa .un cuje de tres y media varas: cada pi6 de la
tijera tiene un horqueta en la mitad de su largo, sobre esta.
horqueta se coloca otro cuje del mismo largo que el primero.
Encima de estos tres cues se pone A secar la hierba. Las tije-
ras estAn-unidas en su extreme superior, k distancia suficiente
de la punta para que quepa en la horquilla el cuje de arriba;
por consiguiente, los extremes inferiores estin bastante separa-
dos para dar al aparato la firmeza necesaria. De tres en tres
varas se van poniendo nuevas tijeras, y atravesando cujes, A fin
de continuar con el aparato 6 secadero del largo que se desea.
Concluido todo el secadero, y con objeto de darle mayor fir-
meza, se ponen en las dos tijeras de los extremes dos horquetas
gruesas que, apoyadas en la tierra sostendrAn el aparato A pe-
sar de un viento recio.
Estos secaderos no son costosos porque pueden hacerse de
nadera redonda, y si se tiene cuidado con ellos durarAn mu-
chos anos. Tienen sobre los demhs conocidos la ventaja de
no necesitar abrir hoyos para clavar las varas, y la de no exigir
escaleras para subir Jas hierbas: ademis contienen mayor can-
tidad de forraje. Pero como se v6, no pueden servir para ma-
?o/a, tafia, hierba de Guinea y otras plantas gruesas y altas, A
menos que no se hagan con ellas aces pequelios que pudieran
colgarse de los cues.
He mencionado este mdtodo excelente porque creo que tal
cual ti he descrito, 6 con algunas pequenas variaciones, puede
ser en extreme dtil en nuestros campos para secar: bien y pron-
to las hierbas de los prados. Yo no dudo que secando las
hierbas & la sombra se conservarian .nejor todos sus jugos:
nutritivos; pero esta operaci6n es mas tardia y solo puede ha-
cerse cuando es poco el forraje, y hay techados bastarites donde.



'171
secarlos. En los cafetales me parece que serla muy conveniente
traer lavhierbas A secar en los tendales, siempre que no est6n
ocupados por el caf6; pues en 'ellos secarfan mas aprisa; y po
drian atenderse mejor en casos de Iluvias repentinas. Por -lo
demas, insistir6 con empeflo en que no se ahorren brazos en
la operaci6n de desecar las hierbas, pues una economic mal
entendida en estos mementos puede causar la p6rdida total del
heno. Esti aoperaci6n es la mas importante en la fabricaci6n
de este articulo; de ella depende su buena eonservaci6n- Si el
labrador Io hace mal perder& todo su trabajo, y en la seca mo-
rirAn de necesidad sus animales; si la ejecuta con atenci6n y
cuidado, quedark profusamente recompensado de sus afanes.

CAPITULO IX.

Almacenaje del heno.

Si las hierbas se han secado convenientemente, el heno con-
servarA su color verde, y despus que haya fermentado adqui-
rirA suavidad y un olor aromAtico. El millo, la maloja y tallos
de la cafia son mas lentos en secar que la hierba de Guinea, y
la de los prados naturales, pues contienen mayor cantidad de
agua de vegetaci6n; por consiguiente, es mayor el trabajo de
convertirlos en heno, pero por otro lado estas plantas dan,
como lo ha probado la experiencia en cuanto A las dos prime-
ras, un forraje seco de una calidad superior A cuantas hierbas
se emplean en Europa con este objeto, y en cantidad mucho
mas crecida que ninguna. Por lo tanto pagan con usura el
aumento de trabajos y de cuidados que demandan para secarse
como corresponde. Mas serfa un absurdo que el labrador por
festinar la operaci6n las dejara expuestas al sol much tiempo,
porque haciendolo asi perderfan la mayor parte de sus jugos
nutritivos, y se diferenciarfan poco de la paja.
Desde el instante en que el heno ha adquirido el grado de se-
quedad conveniente y 'despu6s de formados los haces en el
campo, si es de prados artificiales debe ponerse bajo de techa-
do hasta el moment de guardarlo. Si en este estado llegase a
mojarse, seria preciso abrirlo y extenderlo de nuevo hasta que-
dar completamente oreado; por eso mas vale en todo caso qui-
tarlo del campo aunque no est6 enteramente seco y mas cuando
el tiempo esti muy metido en agua, pues el resto de humedad
que contiene no le serA perjudicial si observamos las precaucio-
nes que mas adelante se dirAn.
Para guardar y conservar el heno se emplean en-otros paises



172
dos m6todos diferentes: las hacinas y los. heniles. Heniles son
las casas destinadas A almacenar el heno:,hacinas son monto-
nes de heno que se hacen A la intemperie cubridndolos con pa
ja, 6 techos portitiles. Los heniles presenta.n los grande in-
convenientes del cost que ocasionan, mayormente cuando la
producci6n de forrajes es muy abundante; ademis :el heno se
recalienta demasiado, y A veces se incendia en los heniles. Las
hacinas por consiguiente son mas; econ6micas, y hechas con
cuidado conservan perfectamente el heno. En la Isla de Cuba,
atendiendo a su clima, parece mas juicioso hacer heniles para
guardar los forrajes secos; pero como su cost puede ser creci-
do en algunas localidades, estoy persuadido de que toman-
do algunas precauciones puede tambidn conservarse el heno al
aire libre. Con el objeto deoprocurar esta economia al labra-
dor, me ocupar6 de emitir las ideas que he formado sobre este
particular.
Las hacinas se hacen cuadradas, cuadrilongas y circulares:
las circulares son las mas comunes. Para formar una hacina
de tamano mediano, se escoje un paraje seco de cuatro 6 cinco
varas de diametro, si se quiere hacer circular, y proporcional
mente si se le di otra figura. Debe procurarse colocarla lejos
de la caballeriza y pila de estidrcoles, para quoe el heno no re-
ciba las emanaciones de estos lugares. Escogido el sitio se pisa
el suelo en un circulo de cuatro 6 cinco varas de diametro, y
sobre este se echa una gruesa capa de cascajo, u otras piedras,
pisindolas hasta dejar una superficie unida. Por la parte de
fuera, en todo el rededor del circulo se abre una zanja hasta de
media vara de ancho y de profundidad para recoger las lluvias
que caen sobre la hacina y darles salida lejos de ella. En el
centro del circulo se entierra un horc6n, dejando fuera de la
tierra cuatro 6 cinco varas. El horc6n tendra atravesados A
diversas alturas unos listones formarsdo cruces hasta media va-
ra del suelo.
Se empieza A hacer la hacina poniendo sobre el suelo una
camada de paja de maiz, hierbas 6 yaguas bien secas. En se-
guida se va colocando el heno contra el horc6n todo en rede-
dor, apretandolo bien y poniendo nuevas camadas del mismo
modo hasta-llegar 6 la circunferencia del circulo. Concluida
esta primera camada se precede a la segunda de la umisma ma-
nera, y asi sucesivamente hasta la punta del horc6n, teniendo
cuidado de ir reduciendo la circunferencia del circulo en cada
nueve camada para dar A la hacina la figura de una horma de
azntcar. Sin embargo, esta figura no es la mis conveniente;
porque ens tal caso es preciso-cubrirla de arriba hasta abajo ya-



173
ra preservarla de la lluvia. -Es preferible darle una figura ci-
lindrica hasta los dos tercios de su altura y desde allif se empie-
za a estrechar el circulo hasta acabar en punta en la del
horc6n.
Muchos prActicos prefieren las hacinas cuadrilongas porque
se hacen mks fAcilmente y conservan muy bien el heno. Su-
pongamos que se quiere hacer una hacina de cuatro varas de
ancho y seis de largo. Se prepara el suelo del mismo modo
que dije mks atris, en seguida se van haciendo camadas de
heno y apretdndolas fuertemente hasta liegar A la altura de tres
6 cuatro varas: desde aquf se empieza a former con el heno la
guinda proporcionada que ha de tener la hacina en el techo.
Los techos de las hacinas deben hacerse en este pais, de guano
6 de yaguas, porque ambas cosas pueden obtenerse fAcilmente
en el campo, cubren mejor y duran mAs que la paja que em-
plean en otras partes. Los aleros de estas cobijas deben sobre-
salir lo menos media vara, para que lancen las lluvias fuera de
la hacina, y estas vayan 6 dar A la zanja de que habl6 antes.
Yo quiero conceder que las hacinas fabricadas del modo que
hemos manifestado, no sean bastantes A conservar el heno libre
de la humedad, pues los costados quedan descubiertos. No me
parece que serfa muy costoso cubrirlos con yaguas 6 pencas de
guano cuando el tiempo estuviese muy humedo, y quitarlas
cuando estuviese seco. Si el heno se prepara A fines de junio
6 principio de julio, estas precauciones durarAn hasta fines de
septiembre solamente, pues ya de octubre en adelante las aguas.
escasean.
Luego que se concluye de hacer la hacina, deben recortarse
con cuidado todas las hierbas que sobresalgan por los costados,
para que presenten una superficie lo mks unida que sea posible.
En el caso de guardarse el heno en las hacinas sin estar com-
pletamente seco, como sucederA muchas veces en el pais con
el millo, cogollo de cafia, y adn la hierba de Guinea, puede evi-
tarse eficazmente el dafio que ocasionaria en el forraje una es
cesiva fermentacion, teniendo cuidado de mezclar paja seca
con 641 en el acto del almacenage. Esto se ejecuta del modo
siguiente: colocada la primera camada de heno, se pone enci-
ma otra de paja, y asi sucesivamente con las demks poniendo
una capa de paja mks gruesa, mientras mAs hdmedo estuviere
el heno. La paja en este caso embebe la humedad del heno,
se aromatiza, y la comen los animales con el mismo placer que
este. En mi sentir deberfa siempre usarse la paja para la con-
servaci6n de los henos del pais, particularmente en la de los
prados artificiales, no soio porque evita su descompo ici6n, si-



174
no porque aumenta considerablemente la masa de forrages. En
las fincas donde se cosecha el maiz puede hacerse un suficiente
acopio de paja para este objeto,. recogiendo los tallos que que-
dan en el campo, y las hojas en que esti envuelta la mazorca
que son muchas y generalmente se tiran. Donde no hay este
recurso puede echarse mano de hierbas secas, y hasta de hojas
de plitanos, y se tendrin preparadas para este efecto con la
debida anticipaci6n.
Con el mismo fin de evitar la descomposici6n del heno en
las hacinas y heniles, se emplea la sal, la que ademis produce
la ventaja de hacerlo inis sabroso para los animals. Colocada.
la primera camada de heno, se le riega sal en toda-la superficie
y despu6s se coloca la paja; sucesivamente se van salando del
mismo modo las demis camadas, y alternindolas con capas de
paja. La cantidad de sal se calcula por la de heno, es decir,
20 libras de sal por cada r oo arrobas de heno.
Con tales precauciones creo que el heno de maloja y de mi-
llo, que es el mis dificil de secar por la grand cantidad de agua
que contienen sus tallos, podri guardarse sin estar completa-
mente seco, y sin temor de que se pierda en las hacinas 6 en
los heniles. Sin embargo, podri suceder A veces que tanto en
estos como en aquellas, por no haber llenado bien todas las con-
diciones requeridas,-se recaliente el heno en tales t6rminos con
una escesiva fermentaci6n interior, que pueda incendiarse. Los
holandeses se valen de un medic muy sencillo para conocer el
estado de fermentaci6n interior del heno en las hacinas, el cual
copio A continuaci6n por los buenos resultados que puede pro-
ducir si lo aceptamos. En cada hacina meten una aguja larga
de hierro: esta aguja tiene en la punta un ojo, en el que asegu
ran un torzal de lana blanca. La aguja esti metida en la
hacina, y varias veces al dia la sacan para conocer el estado
de la fermentaci6n; mientras la lana se conserva blanca no hay
exceso; pero desde que empieza i amarillear, es seflal de que
la fermentaci6n es demasiado fuerte.. Si esta aumentase, no
hay otro remedio para salvar el heno que deshacer la hacina,
y regar el forraje para que se seque al aire y al sol; hecho lo
cual debe volverse A armar, segfn se hizo la primera vez.
Hasta aqui el m6todo de conservar el heno en hacinas: vea
mos el modo de guardarlo en heniles. Uno de los mayores
inconvenientes que ofrecen los heniles consisten en los costos
de su construcci6n. Hay quien asegura que los forrajes en los
heniles estin mis expuestos A enmohecerse 6 incendiarse que
en las hacinas, con la humedad y la excesiva fermentaci6n que
en ellos sufren; y por estas causas y otras no m6nos poderosas



'75
prefieren en-Europa las hacinas hasta para conseryar los grants
antes de trillarlos. Los costos de construcci6n de un henil son
:sin duda considerables cuando se cosechan forrajes en grandes
cantidades; pero en el caso nuestro de hacer heno solo con el
objeto de prevenir los danos que pueden causar las secas en
los animales, un henil puede hacerse en mrchas localidades con
un costo insignificante; y en ilgunas fincas hay casas en que se
puede guardar fAcilmente el heno sin necesidad de hacer fa-
'brica para este efecto. Una casa techada deguano 6 de yaguas,
de cinco 6 seis varas de ancho y de doce 6 catorce de largo,
hecha de maderas redondas y cubiertos los costados y culatas
con tablas de palma clavadas i distancias de una 6 dos -pulga-
das entre s, no es muy costosa en los parajes donde abunda ]a
madera, y puede contener una cantidad muy considerable de
heno. Un simple colgadizo sirve para este objeto, teniendo
cuidado de colocarlo en un lugar seco, y procurando que tenga
la conveniente ventilaci6n.
Para guardar el heno en estos heniles, debe empezarse ele-
waxfdo el suelo de la casa lo menos media vara sobre la super-
ficie del terreno, y hacienda un piso muy seco. Sobre este piso
se coloca una camada de paja muy seca, y sobre esta se
van poniendo las de heno hasta tocar el techo. El operario
que trabaja en esta debe apretar bien todas las camadas, i fin
de dejar los m6nos huecos posibles. Si en las hacinas juzgu6
conveniente la sal y la paja para mezclarlas con el heno, en los
heniles me parecen mis necesarias para evitar los danos que
pueden sobrevenir de una excesiva fermentaci6n. Los heniles
deben visitarse A menudo para saber el estado en que se en-
cuentra la fermentaci6n en el interior, y en caso de ser excesi
va, debe procederse i sacar el heno al aire y al sol, para que
se refresque y seque.
Me parece que procediendo de la manera que dejo expuesta,
no habri ninguna dificultad en conservar bien el heno el corto
tiempo que ha de permanecer guardado. Sin embargo, no dudo
que la experiencia irA mejorando estos procedimientos, 6 indi
cAndonos otras precauciones mis eficaces para combatir las
influencias de nuestro clima. La introducci6n del heno en la
-cria de ganados es, en mi sentir, una necesidad urgente. Si las
secas se aumentan en nuestro suelo, como debemos suponerlo
vista la horrorosa tala de montes que se ha hecho y se hace,
debida i nuestra imprevisi6n, no hay mis remedio que oponer-
le en cuanto 6 la cria de animales, sino el heno 6 el riego. El
heno, como he procurado demostrarlo, es un remedio fAcil; el
riego.no lo es tanto, pero es hacedero: uno y otro pueden



176
faltarnos mis adelante; aprovechemos pues los moments pre
sentes para hacer duradera nuestra prosperidad.

CAPITULO X.

Diatilbuci6n del forraje seco.

Supuesto que el sistema de estabulaci6n del ganado no debe
adoptarse en la crianza, la distribuci6n del heno puede hacerse
en las mismas divisiones que ocupan los animales, 6 en un co
rral A prop6sito inmediato i las casas de la finca. Yo me deci-
dirfa siempre por este dltimo medio en vista de las ventajas
que oftece de tener reunido todos los dias el ganado y poderlo
examinar con facilidad, y del grande acopio de abono que pue-
de obtenerse de esta manera. Por la tarde vienen los ganados
A sus corrales, y en ellos se les reparte la comida, y por las ma-
fianas se les suelta otra vez en el campo. El m6todo de ence-
rrar los animales por las noches en corrales es perjudicial cuan
do en ellos no encuentran que comer; pero desde el instante en
que se llena esta condici6n, no puede menos que ser beneficioso.
Si se adopta al mismo tienipo el m6todo de picar el heno con
un corta-paja como los que ya conocemos en esta ciudad, ha-
brA una economfa considerable que puede ser hasta de un 25 P. >
Ahora bien, veamos la cantidad de heno que necesita un
animal para su mantenimiento. Sin entrar por ahora de lleno
en esta cuesti6n tan important, qne mass adelante ser4 discu-
tida, quiero: suponer que durante las secas encuentren los ga-
nados en el potrero bien cultivado aquella raci6n que solo bas-
ta A mantenerles la vida. Se trata pues de darles otra raci6n
que, unida i la primera, los manteiga gordos y en buena pro-
ducci6n. 4Qu6 cantidad de heno seri suficiente para compo-
ner esta segunda raci6n? Si calculamos que una arroba de:
maloja verde serfa bastante para lograr este objeto, aunque yo
to creo excesivo, tendremos que 9 libras de heno de mnaloja
serA la raci6n que necesitamos para cada animal grande. Re-
petidas experiencias se han hecho en estos filtimos tiempos en
los animales vivientes, para conocer el valor nutritivo del heno
comparado con el mismo forraje en sub estado verde, y el resul-
tado obtenido di como t6rmino medio, la proporci6n de 3 A 8::
es decir, que tres libras de heno tienen el mismo valor nutriti-
vo que 8 libras de la misma plant en su estado verde. Por
eso dije que 9 libras.de heno de maloja era la raci6n diaria que
debiamos dar A los animales durante la seca, suponiendo que


r


177
en el potrero encontrarfan en todo el dia la raci6n para man-
tener exclusivamente la vida.
Si son ciento los animales de nuestra dotaci6n, y la seca
durase seis meses completos 6 182 dias, A raz6n de 900 libras
diarias, necesitarfamos 6,6oo arrobas de heno para mantener
en buen estado el ganado. Mas como las plantas secindose
pierden hasta las tres cuartas partes de su peso, para lograr
esta cantidad de heno debemos producir 26,40o arrobas de
forraje verde. Cuando el tiempo es favorable, los estancieros
vecinos de esta capital cosechan hasta 350 caballos de maloja
en un cuarto de tierra, y calculan el caballo en 20 arrobas; de
manera que cosechando lo mismo que los estancieros, en una.
sola cosecha de una caballerfa de tierra tendremos mas canti-
dad que la que. necesitamos. Ahora bien, si empleamos el mi-
llo morado, que segdn los calculos del Sr. Dau, en un solo cor-
te puede dar 37,324 quintales de forraje por caballerfa, en un:
cuarto podemos obtener mas de las 26,4oo arrobas de verde que:
se requieren para las 6,6oo arrobas de heno.
Antes de dejar de la mano estas consideraciones sobre pra-
dos artificiales,. quisiera recomendar A los potreristas que ensa-
yasen introducir la alfalfa y pipirigallo de Espafia en sus pra-
dos. La primera en terrenos de fondo, puede dar seis 6 siete-
cortes al affo en nuestro clima, y su forraje to comen con placer
todos los ganados. El pipingallo es una planta que resiste-
mucho A las secas, y crece bien en terrenos pobres; su forraje,.
aunque no tan abundante como el de la alfalfa, es apetecido
por toda especie de animales domesticos, y produce leche,.
quesos y mantequilla de una calidad superior.
Nada dir6 del partido que pudiera sacar el agricultor cubano-
en ]a cria y ceba de ganados, del boniato y su bejuco, del fa-
me, de la yuca, de ]a malanga, y de la papa; de las varias"
cases de frijoles y habas, del fruto del pan, del castafio de Ma-
labar, y cien otras sustancias que crudas 6 cocidas ofrecen un
recurso poderoso al criador para aumentar la cantidad y cali-
dad de las producciones que le rinden los animales. Esta es:
una mina riquisima que no esta explotada en el pais; peo
confio en que- no tardari much en concurrir por su parte 6.
mejorar nuestras razas de ganados, y A aumentar el bienestar
del criador. Bien merecerfa del pais el individuo que descu-
briese un medio facil y econ6mico de conservar estas raices:
alimenticias, de manera que pudi6ramos aprovecharlas en las
6pocas en que escasean. Yo no dudo que todas ellas pudieran
guardarse cortadas en rebanadas, y secadas convenientemente
al sol, y que con una mAquina como las que se usan en Europa.
12




para picar los nabos y las papas podriamos ejecutar la opera-
ci6n econ6micamente; pero antes de hacer el competente en-
sayo, no me atreveria A recomendar este procedimiento.
'He llegado ya'al fin de la primera parte de mi ensayo. He
procurado convencer al criador de que "sin forrajes no hay
ganados, que sin buenos y abundantes forrajes no puede haber
ganados numerosos y productions." He bosquejado el triste
pero verdadero cuadro d las haciendas y potreros, 6 investiga-
do los vicios de que adolecen, y propuesto aquellos remedios
que en mi sentir son oportunos y ficiles de aplicar en nuestras
circunstancias actuales. Conociendo cuanto arredran al agri-
cultor los cambios bruscos y arriesgados, he tratado de apar-
tarme todo lo posible de recomendar practices opuestas L las
costumbres tradicionales del labrador cubano; y si he propues-
to algunas que son enteramente desconocidas en nuestro arte
agricola, lo he hecho penetrado de su imperiosa necesidad, de
sus grandes ventajas, y de la facilidad de su adopci6. Y ya
que -se me present la oportunidad, la aprovecho para decir
francamente, que yo no escribo para el labrador infeliz, porque
desgraciadarmente el labrador de Cuba no lee: yo escribo para
los propietarios ricos y acomodados, que aunque no leen agi-i
cultura saben leer. Estos agricultores son los que tienen todos
los capitales necesarios para emprender mejoras; ellos deben
dar el ejemplo al sitiero y al veguero; y cuando los hechos ven-
gan a confirmar los buenos efectos de un nuevo procedimiento
entonces el siiero imita necesariamente porque toca las venta-
jas y las vd con sus propios ojos. Para esta clase acomodada
no es dificultosa ninguna ide les innovaciones que he propuesto,
ni aun la miy importante del riego.
Paso a la segunda parte de mi ensayo que comprende -la me-
jora de las razas en general, y llamo particularmente la aten-
ci6n de los agricultores sobre esta materia tan poco estudiada
de la industria rural. Yo invito A mis lectores A estudiarla
conmigo, y A que me ayuden con sus conocimientos y esperien-
cia para salir airoso en la tarea que emprendo. No tengo noti-
cias de que entre nosotros se haya publicado ningun tratado
sobre esta importante materia, y no me arredro de ser el prime-
ro en las cosas de publica y verdadera utilidad.












SEGUNDA PARTE.


CAPITULO PRIMERO
Mejoramiento de las razas en general
Por mejoramiento de una raza debemos entender la 4:reaci6n
G el desarrollo en todos los individuos que la componen, de
una 6 mas cualidades de aquellas que nos ofrecen utilidad 6 re-
creo. Tambidn se dice mejorado un individuo 6 una raza cuan-
-do pierde algunos defectos caracteristicos, aun cuando no haya
adquirido cualidades nuevas. Por medio del r6gimen alimen-
ticio y de la educaci6n se pueden crear en un individuo pro-
piedades que antes no tenia, '6 desarrollarlas si estaban paten-
tes; pero semejante mejora no pasarA A. toda la raza que de 61
provenga sino eventualmente, a menos que no elijamos siem-
pre para la reprodicci6n los mismos individuos en quienes se
hubieren creado 6 desarrollado, y que no sigamos con su des-
cendencia el mismo m6todo que nos produjo'Ia mejora apete-
cida en el individuo aislado. Esta facultad de trasmisi6n se
observa en los animals, con particularidad en ciertos defects
y cualidades; pero la poseen en grado eminente los individuos
de una raza que, por una larga serie de generaciones, ha estado
libre de toda mezcla de sangre extrana, 6 lo' que es lo mismo,
los individuos de sangre pura. Los animals de sangre pura 6
de raza constante, trasmiten infaliblemente a su prole las pro-
piedades que poseen; por eso vemos que nuestra raza vacuna
trasmite siempre A su descendencia el defecto de no dar leche
sin la presencia y el apoyo del ternero. Por medio de la edu-
caci6n, pudidramos bacer desaparecer este defecto en un indi-
viduo de la raza; pero si no seguimos la misma educaci6n con
las hijas que vayan naciendo, y elejimos par& padres aquellos
que por nuestro cuidado han perdido esta propiedad, la nueva
raza volveni A presentar el defecto que es un caracter distintivo.



180
de nuestra raza actual. Si, por el contrario, empleamos todos
los medios para hacer que la nueva raza adquiera la calidad
opuesta, al cabo de algunas generaciones la trasmitira infalii
blemente A su descendencia. Esta propiedad es Ia que los
alemanes laman constancia de una raza; propiedad muy esen=
cial en los padres para el mejoramiento de los animales. Des-
de el momento en que se introduce sangre extrana en una razar
desaparece la constancia y entonces los hijos de esta uni6n
no trasmitiran con seguridad a sus descendientes las cualidades
que heredaron de sus padres. Si se unen dos individuos de
razas distintas los hijos sacarin las propiedades de aquel cuya
raza sea mas constante; por eso en los cruzamientos debe siem-
pre buscarse un macho de raza constante, pues los padres in-
fluyen mas en la prole que las madres. Despu6s de lo dicha
no nos asombraremos de la importancia que dan los criadores
extranjeros A la constancia de la raza, cuando por este medio
pueden saber con anticipaci6n los caracteres que distinguirAn &
Ia nueva prole.
Un animal hijo de un padre de sangre pura, y de una raza.
indeterminada, es un individuo ennoblecido y mejorado hasta.
cierto punto; pero como carece absolutamente de constancia,.
no puede servir para padre en la raza que se pretende mejorar.
Si se ayunta este individuo con una hembra de la misma raza
de la madre, puede trasmitir A los hijos alguna de las cualida-
des que hered6 del padre; pero en general producirk en la prole
una confusi6n de propiedades buenas ,y alas, de ambas razas,
6 ninguna cualidad y muchos defectos. Por el contrario, si las
hijas de aquella primer uni6n vuelven A unirsp con machos de
la misma raza del padre y se sigue el mismo sistema con las.
nuevas mestizas, basta que los machos posean bien desarrolla-
dos todos los caractdres que distinguen A la raza del padre, en--
tonces estos pueden emplkarse co'mo padres, porque tendrAn la.
constancia necesaria. Aunque en general no puede decirse con
fijeza cuantas generaciones han de pasar para que la constan-
cia quede s6lidamente establecida en una misma raza, porque-
esto pende de mil circunstancias diversas; sin embargo, los me-
jores criadores ingleses opinan que la novena 6 d6cima genera-
ci6n ya puede considerarse la raza como constant.
Si es cierto que los padres trasmiten A los hijos sus cualidades
y defectos, se deber, cuando sea necesario, elegir estos entre-
los mas bellos y perfectos. La belleza y perfecci6n de un ani-
mal son cualidades relatives y no absolutas. La conformacion
de in caballo ingls de carrera es bella y perfect, precisamente
porque se asemeja-a la de una liebre, que es la conformaci6n



ISr
nas propia' para el g6nero de servicio que de 61 se exije; sin
-embargo, su figura es altamente defectuosa A los ojos de un
picador.' Una vaca de leche holandesa es bella y perfecta para
la lecheria, aunque imperfecta y deformed para el cebadero. De
4nanera que cuando se habla de la belleza y perfecci6n de las
formas de un animal, deben tomarse estas expresiones en tin
sentido relativo al g6nero de servicio A que se le destina.
Lo mismo que los caract6res fisicos, se trasmiten de padre &
=hijos las cualidades morales, y algunas de sus enfermedades: h6
ahi un motivo mas para elegir los padres mas sanos y los que
;posean en grado eminente las cualidades morales que buscamos
en la raza. Pero para hacer una acertada elecci6n de padres,
ya sea que empleemos los cruzamientos 6 la selecci6n en la mis-
ma raza, es necesario estudiar los caractdres y cualidades que
generalmente trasmite el padre y cuales provienen de la madre.
Los ingleses y alemanes que en este particular han tocado casi
en la perfecci6n, nos dan las reglas siguientes como el resulta-
do de su dilatada experience.
"r? Los machos generalmente se asemejan mis A sus ma*
dres, las hembras A los padres.
"2? El padre trasmite f los hijos las formas y cuanto tiene
relaci6n con la vida exterior, y la madre todo lo que toca A la
vida interior y a la nutrici6n.
"3? La influencia del padre es muy marcada en cuanto A
la conformacidn de los hijos, la de la made en lo tocante A la
alzada.
14 El padre tiene mas influencia en el cuarto anterior del
cuerpo, los cuernos, el pelo, ]a lana, la sobriedad, la solidez de
las patas y la aptitud de soportar trabajos recios y continuados:
la madre influye en' el cuarto posterior, la fuerza, el brio, las
disposiciones, la viveza, el temperamento y sobre todo en la
alzada.
4s? La experiencia ha probado que la propiedad de dar
mucha leche, se trasmite en las vacas de la abuela A ]a nieta,
por medio del hijo."
Con el conocimiento de estos principios se hace mas facial
,elegir acertadamente los padres, ya sea para escojer los mas
:perfectos, ya para oponer A los defectos del uno las cualidades
del otro, si queremos minorar aquellas en los hijos y aumentar
estas. Sin ellos elcriador camina A oscuras y estA expuesto las
mas veces A ver frustradas sus esperanzas y A recibir desenga-
tos costosos.
Las formas de los animales son el indicio de sus buenas 6
xnalas cualidades; de suerte que el criador no debe tener otro



182
objeto sino mejorar las formas de sus ganados. Esto es lo que
importa, pues el aumento de la alzada dependera siempre de la
abundancia de los alimentos y de las influencias ocultas del
clima. Las formas de los animales deben estudiarse con cu-]
dado, pero como son distintas en las diferentes especies,segin
el, destino A que se aplican, dejaremosesta materia para cuan-
do tratemos de cada especie en particular.
Tres medios se han empleado hasta el dfa para mejorar las
razas indigenas de un pais. i? crear una nueva raza importan-
do machos y hembras de otra raza mejorada, y conservn-
dola pura, 6 cruzando en el pais dos razas extranjeras: 20 cruzar
las razas del pais con razas extrafias mejoradas: y 3? mejorar
la raza indigena con individuos de la misma raza.
Me ocupar6 separadameute de cada uno de estos mdtodosr
para conocer cual de ellos sera ms conveniente adoptar en
nuestro suelo y circunstancias.

CAPITULO II.

Inconvententes quo ofrecen las raias ez6ticas.

El primer medio que apunt6 en el capftulo anterior de mejo--
rar las razas indigenas de un pais, consiste en introdcir indivi-
duos de ambos sexos de una raza extranjera que posea todas.
las cualidades que apetecemos, 6 machos y hembras de razas
distintas, y operar el cruzamiento en el pals, teniendo cuidado
de'onservar piura la nueva casta que provenga de estas unio-
nes. Por este medio se cream una nueva raza, mas no se mejora
la raza indigena; sin embargo, si de este modo se obtiene el
resultado de mejorar de raza, merece que nos detengamos en
su estudio;
Cuando las razas indigenas han degenerado hasta el punto
de: ser casi improductivas, ycuando esta degeneraci6n no puede:
combatirse mejorando el r6gimen alimenticio de los animals y-
redoblando nuestros cuidados, en este caso, y solo en este caso,
sera prudente que el labrador adopte el m6t6do de crear una
nueva raza con individuos de razas extranjeras. Pero antes de-
decidirse A seguir este camino, es preciso que estudie su clira
y el pais de donde quiere importar los tipos creadores y los re-
cursos que le ofrece su agricultura para.mejorar la alimentaci6n
de la nueva raza quepretende criar. Si los climas son opues
tos y la agricultura del pais A donde se trasportan los animals
no permite mejorar el regimen alimenticio, con seguidad pue-



183
de predecirse que los resultados- de tal empresa no serhn sa-
tisfactorios. _
Es un hecho que los animals y las plantas sufren infinitas
modificaciones cuando se les trasportan de un clima fro A uno
cilido, y viceversa: muchos individuos no pueden soportar la
traslaci6n y sucumben: otros llegan A. connaturalizarse con el
tiempo, pero es A fuerza de cuidados prolijos y despu6s de.una
aclimataci6n delicada y larga; otros en fin, se resienten apenas;
pero todos sufren variaciones mis 6 menos marcadas que los di.
ferencian de los individuos de la misma especie en su pais ort-
ginario. La higuereta es en nuestro clima una planta vivaz yen
los climas frios se vuelve anual. La oveja de paises frios tras-
portada a los tr6picos, pierde poco A poco su hermoso vell6n.
Estos hechos nos prueban evidentemente que el clima ejerce
una influencia muy marcada en las propiedades de los animals
y, por consiguiente, que las razas de diversos climas tienen un
sello distintivo que en vano pretenderemos hacerles conservar
cuando se trasladan A otros muy diferentes de aquel que las
produjo. Dice un autor moderno, Mr. Raspail, que los anima-
les del Mediodia conservan y mejoran las razas de los del Nor-
te, mientras que estas trasportadas al Mediodfa, deterioran las
razas de estos paises; pero era necesario saber si estas mismas
razas del Mediodfa, trasportadas al Norte, conservarfan los
mismos caracteres que las distinguen.en el Mediodia, sin resen-
tirse favorable 6 desfavorablemente de la influencia del clima.
De cualquier modo que se decidaesta cuesti6n,siempre quedarl
probada la influencia del clima en los animales y el pernicioso'
efecto que produce en los del Norte trasladados A paises cAlidos
con respecto A algunas de sus cualidades.
Si de estas consideraciones pasamos i las no menos impor-
tantes que resultan del exAmen del g6nero de alimentaci6n, que
por una dilatada s6drie de anos ha recibido una raza en su pais
originario, veremos cuAn necesario se hace que el labrador es-
tudie los recursos de su sistema agrfcola, para conocer si la ra-
za que importa, mantendri las buenas cualidades que la distin-
guen, cuando sea trasladada A su suelo. Aun suponiendo iden-
tidad en los-climas, es tan grande el influjo de la alimentaci6n
en las formas y cualidades de los animals, que un potro hijo
de los mismos padres seri mas grande, mAs robusto y me-
jor conformado si se cria con abundancia y alimentos escogidos
desde su edad mhs tierna, que otro que crezca en algunas hridas
sabanas de. la Vuelta-Abajo. Sin necesidad de citar Mr.
Dombasle y A otros cdlebres agricultores tenemos A la vista mil
pruebas que confirman mi aserto. El ilustre director de Rovi




lie, hablando en el tomo 6? de sus Anales de la influencia del
r6gimen alimenticio en las formas y cualidades del caballo, di
ce entre otras cosas Io siguiente: "y cuando de dos potros naci-
dos de la misma raza, el uno es trasladado a Flandes, y el otro
Io compra un criador normando, y lo cria en sus praderas, se
vera que a la edad de cinco anos estos dos animals difieren casi
tanto entre si como si fueran de dos razas enteramente distintas;
el uno seri un caballo de carruaje, elegante y lijero, el otro un
animal pesado, casi incapaz de trotar, aunque bien conformado
para arrastrar al paso cargas muy pesadas."
De lo dicho se infiere que el agricultor, desconociendo esta in-
fluencia y engaflado por ciertas cualidades que son hijas del
r6gimen alimenticio y que predominan en algunas razas extran-
jeras, puede engafiarse tambi6n en cuanto A los resultados que
obtenga, si introduce estas razas sin someterlas al mismo g6nero
de alimentaci6n A que han estado acostumbradas en su pais. Si
en obsequio de la nueva raza varia y ruejora el sistema de ali
mentaci6n, la indigena aprovecharfa mejor estavariaci6nsienipre
que no estuviese totalmente degenerada porque estA aclimata-
da y en armonia con todas las circunstancias naturales que la
rodean. Hasta ahora no se han mencionado los costos que oca-
siona este medio de obtener una nueva raza, y esta circunstan-
cia es muy esencial y capaz de arredrar A cualquiera que pre-
tenda acometer semejante empresa.
Ahora bien, si hacemos aplicaci6n de estos principios y re-
flexiones al mejoramiento de nuestras razas indigenas, nos con=
venceremos de que el criador cubano no puede recurrir A este
medio para obtener mejores razas. Si se consider bajo el as-
pecto de la economifa, hallaremos casi una imposibilidad hija
de la falta de recursos pecuniarios en la mayor parte de nues-
tros criadores. Un particular adinerado podri sufragar los
costos de la introducci6n de un pequefio ndmero de caballos y
yeguas Arabes, 6 andaluces; pero por muy patri6ticas que sean
sus miras los beneficios que resultarfan al pais quedarian redu-
cidos A un circulo muy estrecho. AdemAs, todos los criadores
no podrian colocar esta nueva raza en las circunstancias artifi-
ciales de alimentos y cuidados que requiere y que un rico afi-
cionado puede proporcionarle.
Si se consider la cuesti6n bajo el punt de vista de la alimen-
taci6n que el criador puede proporcionar A una raza extrafia, al
moment conoceremos que hoy no estA en situaci6n de poder
adoptar el remedio propuesto. Cuando las razas indigenas,
par falta de cantidad y calidad en los alimentos, se encuentran
tan desmejoradas, dpodian brindarnos utilidad las razas extra



7g5
fias que al regimen alimenticio deben la mayor parte de las
buenas cualidades que admiramos en ellas? jLas razas'de ca-
ballos voluminosos, como los ingleses y los americanos, de ga-
nado vacuno, como los holandeses 6 ingleses, podrian encontrar
-en nuestros potreros los alimentos que necesitan para mantener
esaalzada y corpulencia que tanto seducen, y para producir
carnes y leche en la cantidad que lo hacen las reses menciona-
-das? Yo quisiera poder persuadir A mis lectores de lo contrario;
y para lograrlo me valdr6 de un hecho que todos presenciamos
diariamente. Los puercos gallegos no solo procrean abundan-
temente, sino que engordan con facilidad cuando se les crfa A
nano con buenos alimentos; en los potreros en que escasea
ia comida se propagan con dificultad, y tal vez perecen, cuan-
lo los criollos encuentran con qu6 mantener la vida. Cuando
se les somete A este regimen de privaci6n y miseria, de genera-
ci6n en generaci6n va desapareciendo el tamano de la raza, has-
ta quedar con caracteres enteramente opuestos 6 los que dis-
tinguen A su casta. Estos hechos pasan A nuestra vista y me-
recen estudiarse con atenci6n.
Por otro lado, la observaci6n me prueba que las razas de la
Isla de Cuba estan muy lejos de aquel termino de degeneraci6n
que obliga al criador a procurarse nuevas razas por el medio
que nos ocupa. El mayor ndmero de los defectos de que ado-
lecen nuestros ganados, es hijo del abandono con que hasta
ahora se les ha mirado, y desapareceria indudablemente si
mejorasemos el regimen alimenticio, y estudiasemos el mejor
modo de educarlos y cuidarlos. Las buenas cualidades que
buscarnos en ellos, resultan tambi6n de un bien entendido siste-
ma'd alimentaci6n y de cuidados, y aquellas que no pueden
crearse 6 desarrollarse por este medio podemos procurarselas
con el cruzamiento con razas extranjeras, 6 por medio de la
selecci6n de padres en las mismas razas indigenas. Pero nin-
guna de estos medios nos dari resultados satisfactorios, si no
va acompaiado de una alimentaci6n abundante y de buena ca-
lidad. Esta es la base de toda mejora en los animales; lo repe-
tir6 hasta el fastidio, porque nuestros criadores no le dan toda
la importancia que merece.

CAPITULO II.

Cruzamiento de las raas.

Por cruzamiento debemos entender el ayuntamiento de in-
,lividuos de razas distintas. Este medio de mejorar las razas



186
es el mis eficaz y pronto cuando se emplea, con discernitiento,
pero si no se aplica con tino produce los resultadosms funes
tos. Buffon y otros naturalistas han predicado la necesidad de
los cruzamientos .ara evitar Ia degeneraci6n de las species;
pero esta teorfa ha sido desmentida por la esperiencia de .los
mejores criadpres ingleses y alemanes. La perfecci6n del caba-
Ho Arabe es otro hecho que. echa poi tierra las ideas de aque-
llos sabios. No por esto queremos decir'que en ciertas y deter-
minadas circunstancias, el cruzamiento no sea el mtodo M&s
corto de perfeccionai una raza; pero si se generaliza, como su-
cedi6 en la mayor part de Europa A. mediados del siglo pa-
sado y principio del present, cogeremos tan solo los amargos
frutos que se cosecharon en aquellos paises. Con el fin de que
no se repitan en nuestro pais los yerros que en otras partes se
han cometido en esta materia, vamos Aestudiar la cuesti6n de
los cruzamientos con la atenci6n debida.
Los cruzamientos tienen por objeto fijar en la nueva raza as
propiedades y caracteres de los padres; pero como hemos visto
mas atrAs, la prole sacarA con preferencia los del padre 6 d la
madre, seg6n sea Esta 6 aquel el que tenga mas constancia.
De aquf la necesidad de procurar que sea constante el tipo que
debe mejorar la nueva raza. Como quierasque el macho tiene
mAs influencia en la prole, y puede producir mayor ndmero de
hijos que una hembra, siempre que se opere un cruzamiento el
macho debe ser de raza perfeccionada y constant. Puede em-
plearse tambien una hembra de raza perfeccionada, y un macho
comun, pero en tal caso la prole se resentiri de la influencia
del padre, y da mejora serA muy lenta, porque la hembra solo
bace uno 6 dos partos al ano, segin la especie, cuando un ma-
cho puede dar en el mismo trmino veinte, treinta, cuarenta 6
mAs hijos.
Cuando se hace un cruzamiento, es necesario atender a que
los individuos que se quiere unir no sean opuestos en cuanto .
la alzada, las formas y los caracteres particulares; tampoco de-
ben ser de climas muy diferentes. Generalmente se ha querido
aumentar la aizada de una raza pequena, cruzando hembras de
esta raza con machos de otras de talla mAs aventajada; pero
este es un error que trae consecuencias fatales. Entre los prin-
cipios enunciados en el primer capftulo, vemos que la alzada de-
los animales depende del vientre de la madre, y ahora agrego
que es arreglada al clima, y principalmente al genero de ali
mentaci6n A que estA sujeto el individuo desde el seno de la
madre hasta que concluye su crecimiento. Si esto es verdad,
como Jo prueba la experiencia, debemos condenar todo cruza-



87
miento que se haga con macho de. grande alzada y hembras
pequenas.
Del clima he dicho ya lo bastante para que se conozca cuan
necesario es hacer cuenta con 61 en los cruzamientos. Las for-
mas y caracteres particulares de las razas, conviene que no sean
muy opuestas, porque en este caso los hijos no sacarian tal vez
ni los caracteres del uno ni del otro de los padres, sino una
mezcla de ambos que los hiciera defectuosos 6 indtiles. Los
autores prActicos aconsejan para estos casos emplear un tipo
mejorador de una raza intermedia, y despues que ya la raza
comun se ha mejorado algo por este medio unirla entonces con
el tipo perfeccionado.
El criador antes de operar un cruzamiento debe darse cuen-
ta del fin & que aspira; es decir, que debe haberse fijado. en las
cualidades que quiere crear en su raza, 6 en los defector que le
conviene hacer desaparecer. Sin esta operaci6n preliminar no
debe proceder al cruzamiento, porque tal vez las cualidades
que busca puede obtenerlas con solo variar el sistema de ali-
nientos y cuidados, sin necesidad de exponerse A sufrir los cos-
tos, dilaciones y chascos que ocasionan frecuentemente los cru-
zamientos con razas perfeccionadas. Si de su estudio resulta la
necesidad del cruzamiento, entonces debe elegirla raza que ha,
de mejorar la suya, atendiendo A la economia y a los resulta-
dos probables que puede ofrecerle. Para hacer una acertada
elecci6n es necesario que estudie'las razas extranjeras, y las
circunstancias naturales y artificiales de los diversos pauses a
que pertenecen; porque de lo contrario se expondria A emplear
individuos de una raza que no sea constante, y cuyas formas y
caracteres sean tan opuestos a los de la suya, que no pueda.
prometerse de su cruzamiento ning6n resultado satisfactorio.
La mayor part de los criadores que cruzan sus razas descui-
dan una condici6n esencial, cual es la de no emplear los pr-
meros mestizos que nacen del cruzamiento para padres en la raza.
que se intent mejorar. La constancia viene de la pureza de la
sangre, el cruzamiento produce -mezcla, por consiguiente estos
primeros mestizos careen de constancia; siendo asi, les falta el
requisito mss importante para servir de padres. Las primeras,
segundas y demas hijas mestizas deben ayuntarse constante-
mente con machos de la misma raza del padre hasta la dkcima
u duod6cima generaci6n, .6 hasta tanto que los mestizos pre-
senten caract6res y cualidades id6nticas A los individuos de la
raza pura: entonces tienen constancia y pueden servir de tipos
mejoradores. Mientras no se proceda de esta manera, estare-
mos buscando en vano la pureza de la raza. Llamo la aten-



i88
ci6n de los criadores del pafs hAcia esta circunstancia, porque
me consta que en los ensayos de cruzamientos que se hacen en
ia actualidad, se ha descuidadoicofpletamente.
No olvidemos tampoco la necesidad de escojer el tipo mejo-
rado enti-e los mAs perfectos posibles, pues los defectos, lo mis-
mo que las buenas propiedades, se trasmitirAn A la prole con
tanta mAs seguridad cuanto mAs constant fuese el tipo, y que
los defectos hubiesen predominado en la raza de sus ascen-
dientes.
Una vez que por medio del cruzamiento se ha mejorado una
raza, debe conservarse pura de toda mezcla de sangre extrafla,
adn de la sangre del mismo tipo que se emple6 en el cruza-
miento. Esto demanda aclaraci6n. Cuando se ha obtenido
ya una raza constante deben emplearse para padres solo los
individuos de la misna raza, porque el clirna, la alimentaci6n
y la educaci6n han dado A esta raza ciertos caractires particu-
fares que Ia distinguen hasta dela raza del mismo tipo mejora-
dor. Si en tal estado se mezclase de nuevo con sangre de la
raza de Este, equivaldria a un nuevo cruzamiento, que no sabe-
mos hasta qu6 punto nos serfa beneficioso 6 perjudicial. El
caballo ingl6s, de carrera, hijo del cruzamiento con el tipo Ara
be, es hoy tan distinto del caballo Arabe por su conformacidn
y propiedades, como los nuestros. Si el criador ingls cruzase
de nuevo su raza con el Arabe, no obtendrfa, seguramente, ca-
ballos tan propios para las carreras comb los que provienen de
la raza pura. El carnero meriiho espafiol ha mejorado todas las
razas del mundo, y los mejores productos que ha dado en Eu-
ropa, son, sin disputa, los rebanos de Sajonia; sin embargo, el
criador saj6n luego que logr6 la mejora que apetecia y la cons
tancia de su nueva raza, se ha abstenido de, cruzarla de nuevo
con la raza merina, temeroso de que la raza que proviniese de
este segundo cruzamiento, aunque mejorada en otro sentido,
no tuviese la lana tan fina corno la raza sajona, ni el vell6n tan
abundante como el carnero espanol.
Todo nuestro esmero y trabajo en la elecci6n de padres para
operar un acertado cruzamiento, serfan perdidos si luego aban'
donasemos los hijos y sigui6semos con ellos el mismo vicioso
r6gimen de alimentaci6n que empleamos hoy, sin educarlos de
modo que se desarrollen y conserven las cualidades que hemos
creado en ellos. Procediendo asf, nunca mejorar6mos nuestras
razas, porque cabalmente este es el motive por que estin hoy
en el estado en que se encuentran.
En todo cuanto llevo manifestado en este capitulo encuentro
tl fundamento en que se apoya mi oposici6n 6 los cruzamien



189
tos como el finico y mejor sistema de mejorar todas nuestras
razas de ganados. Por muy extrafia que parezca esta opinion
voy A desenvolverla para convencerme de que no voy equivo-
cado. En nuestra especie vacuna no me parecen convenientes.
los cruzamientos con razas extranjeras, porque tendriamos que-
recurrir A los climas frios en busca de tipos niejoradores, pues
allf solo es donde hay razas perfeccionadas. En Inglaterra,
Alemania, Suiza 6 Francia y particularmente en los tres pri-
meros pauses, la agricultura ofrece al labrador forrajes abun--
dantes y de excelente calidad para la manutenci6n de este
ganado; por consiguiente, -sus razas estAn acostumbradas A un
g6nero de alimentaci6n que no puede proporcionarles en la
actualidad el labrador cubano. Si la mayor parte de las buenas
propiedades de estos animales es debida A esta circunstancia,
variada que sea, desapareceri indefectiblemente su perfecci6n.
Si es cierto que el clima ejerceuna influencia. perjudicial en los
animales de pauses frios que se trasladan i los tr6picos, y si es-
tA probada, como dice M. Raspail, la ineficacia de estos ani-
males para mejorar las razas de pauses cilidos, no debemos pro-
meternos buenos resultados de semejantes cruzamientos. Ahora-
bien, atendamos A la desproporci6n en el tamafno de estas razas
y el de las nuestras, y hallaremos en esta circunstancia nuevas
razones para condenar el cruzamiento de nuestra raza vacuna
con la de los climas fros. En ningun pals cAlido hay ganados
vacunos mejores que los nuestros.
Todas estas razones me parecen bastante s6lidas para opinar
desfavorablemente con respecto al cruzamiento de nuestras pe-
quefias yeguas con los grandes caballos de Norte-Amdrica,
cruzamiento que estA muy en boga hoy entre nosotros, en nues-
tro afan de aumentar la alzada de los caballos del pafs. Ens
cuanto A los caballos americanos, dir6 ademas, que me parecen
de un origen muy dudoso para poder emplearlos en el mejora-
miento de nuestra raza caballar si, como es de desearse, quere-
mos trasmitirle sangre pura. Pero el fnico objeto que se lleva
en estos cruzamientos, bien to s6, es aumentar la alzada de
nuestros caballos; esta mejora no debe procurarse por este me-
dio. Y no se crea que porque un caballo americano sea mas
pequeflo que otro de la misma raza, puede emplearse para pa-
dre en nuestras yeguadas, porque debe tenerse presente el ta-
maflo de la raza en general, y no el de un individuo aislado
que por causas eventuales no se desarroll6 como correspondia.
Nuestro ganado caballar debemos cruzarlo con el tipo Arabe,
el berberisco, el andaluz y adn el mejicano y el chileno, si se
ha conservado su sangre pura. Siempre debemos deplorar la.




dificultad de proporcionarnos econ6micamente los dos prime-
ros tipos, porque este es el mejor camino que tiene el criador
de Cuba para mjorar'por medio del cruzamiento su raza ca
ballar. El caballo andaluz ha degenerado mucho, si hemos de
career al entendido D. Francisco de Laiglesia, y por to tanto
debemos proceder con inucho tiento para escojer de esta raza
sin igual uno 6 mis individuos que reunan las cualidades ne
cesarias para servir de tipos mejoradores. Por muy triste que
sea la situaci6n del criador cubano, con respecto A la imposibi-
lidad de obtener los caballos que necesita para mejorarpronta
mente su crfa, no debe desesperarse, porque sin ciuzamiento
puede perfeccionarla, segun dir6 mas adelante.

CAPITULO IV.
Elecci6n de loo padres en Ia raa indfgena.

Siempre que las razas indigenas de un pafs no est6n totalmente
degeneradas, 6 en sus cualidades fisicas y morales no sean muy
opuestas A la que deseamos crear en ellas, este medio de mejo
rarlas, aunque mis lento, es el mIs seguro y econ6mico. Mas
seguro, porque los animales estin aclimatados en el suelo y
habituados A las producciones que ofrece su agricultura: mis
econ6mico, porque el valor de los tipos perfeccionados extran-
jeros es muy crecido, an sin contar con los costos de trasporte
y otros indispensables.
Entre los ganados que viven en un chima, que se alimentan
con las mismas sust'ancias, y que son atendidos con id6nticos
cuidados, hay algunos individuos de talla mis aventajada que
los demis, mas propensos i engordar, mrs vigorosos y de mejor
-condici6n; algunas hembras produced mis leche que la genera-
lidad, y crian hijos mis hermosos. Estas diferencias serin even-
tuales mientras el criador no dirija acertadamente la uni6n de
los individuos; pero supuesto que existen y el estudio y la ob-
servaci6n pueden descubrir las no existentes y causa que las
producen, y conocidas que sean, el criador puede emplearlas
para obtener con seguridad to que antes era efecto de la casa
lidad. Asf procedi6 el famoso criador Bakewel en el descubri
miento del medio de mejorar las razas, eligiendo los padres en
las mismas razas. He aqui su doctrina: si se escogen para pa-
dres aquellos individuos que tienen bien desarrolladas las pro-
piedades particulares que se desean, y con los hijos de estos se
sigue el mismo m~todo, dirigiendo al mismo tiempo la educa,
ci6n, los cuidados y los alimentos de modo que'aumenten estas'



191
disposiciones, al cabo de algunas generaciones se habra forma-
do una nueva casta cuyos caract6res serin muy distintos de los
de la jaza:primitiva. Y tanto mAs seguro serf este resultado,
,cuanto que no se habri presentado oposici6n de parte del cli-
ma, la que en los cruzamientos con razas extranjeras destruye
i menudo las mejores combinaciones.
Este sistema de mejorar las razas exije como condici6n indis-
pensable la eTecci6n de los individuos mAs perfectos de la mis-
ma familia, 6 de otra de la misma raza, para emplearlos en la
'reproducci6n. El primero de estos modos es el in and in de
los ingleses, 6 llAmese ayuntamiento consanguineo, y el otro es
el breeding in the line, 6 s6ase criar de diferente familia, pero de
la misma raza. El primero ha merecido severas criticas de parte
de los autores puramente te6ricos, y ha dado motivos i discu-
siones que ann estAn indecisas; pero parece que ya convienen
los partidarios y adversarios en que la degeneraci6n que produ-
-cen estas uniones en las especies, nace dnicamente del abuso
que de ellas se haga, y no del uso. Esta degeneraci6n aparece
nIs pronto en unas especies que en otras, trayendo consigo
sucesivamente la desmejora de las formas, la escasez de leche
en las madres y la p6rdida de las facultades proifficas de los
machos. El segundo mdtodo es el mAs juicioso y el que con
preferencia debe seguirse siempre que haya tipos perfectos que
escoger en las demhs familias de la misma raza; pero si no los
hubiere, entonces debe recurrirse al ayuntamiento consangufneo.
Ningnn autor practice ha fijado todavfa el nnmero de genera-
ciones que puede usarse de estas uniones, sin que aparezca la
-degeneraci6n, aunque si convienen todos en que las especies
caballar y de cerda degeneran mss pronto que la vacuna y lanar.
Bakewel emple6 el primer m6todo porque no tuvo tipos per-
fectos i su disposici6n; pero el hecho es que asf mejor6 todas
las clases de animales dom6sticos de Inglaterra: su ninico empe-
no consistia en emplear siempre aquellos individuos que tuvie-
ran los menos defectos posibles.
Anteriormente he tenido ocasi6n de hablar de la influencia
de los alimentos y de la educaci6n y cuidados en la mejora de
las razas, y he procurado convencer A los criadores del pais de
Aa necesidad de mejorar sus potreros, como requisito esencial de
todo mejoramiento de sus animales. Por lo tanto, no concibo
la necesidad de repetir ahora que cualquiera mejora que se in-
tente por medio de la elecci6n de los padres, no tendrA lugar
mientras no empleemos simultaneamente un regimen mejor en-
tendido de alimentaci6n. Y en prueba de que esta sola cir-
cunstancia produce mejoras notables, recordar6 A mis lectores



192
ejemplos que diariamente pasan a su vista. Las vacas leche-
ras de nuestras estancias son hijas de las vacas,de las Aaciendas,
son de la misma rata, 4En qu6 consiste, pues, que aquellas
son mis grandes y mis lecheras que estas?. En la abundancia
y buena calidad de los alimentos, en 1a educaci6n y cuidados
que con ellas se tienen. dEntre las mismas haciendas no hay al-
gunas cuyos ganados presentan diferencias semejantes, y no se-
nota que son mejores los animales de aquellas que tienen pas-
tos mas abundantes y ricos? Indudablemente.
La talla de los animales se aumenta, segin acabamos de ver,
por medio de una abundante alimentaci6n y tambi6n emplean-
do en la reproducci6n hembras proporcionalmente mayores que-
-los machos. El aumento de la talla de los animales es una me-
jora que en todas partes se solicita con empeio, cuando los,
ganados son de pequena alzada; pero si este aumento no va
acompanado de la buena proporci6n de las formas, no debe
considerirsele como mejora. Si para agrandar el tamano de los-
animales se emplean machos desproporcionadamente mis cor-
pulentos que las hembras, resultarA, dice Mr. Dombasle, que eI
feto no tender en el seno de la madre la extension necesaria
para desarrollarse con regularidad, y su conformaci6n quedara.
viciada para siempre; mientras que si por el contrario, el'vien-
tre de la hembra recibe un feto mas pequeno, puede este-de-
sarrollarse convenientemente y el individuo seri mejor confor-
mado que en el primer caso, particularmente con respecto A la.
proporci6n del largo de los miembros y del vol6men de las di-
versas parte del tronco. Los individuos que provienen de la.
uni6n de un macho corpulento con una hembra pequena, son
enfermizos y endebles; ast nos lo ensena la experiencia. Citar6
un ejemplo entre ciento que nos ofrece la historia de la mejora
de las razas en Europa. Hubo una 6poca en Londres que en
los carruajes de los fashionables no se vefan sino caballos bayos.
de gran tamano. Los criadores del Yorkshire A consecuencia.
de esta demanda, solicitaron para sus erfas los caballos padres.
mis grandes del pafs. !Y cufl fu6 el resultado? Que arrui-
naron sus crfas, produciendo animales zancudos, de grandes
huesos, estrechos de pecho, flojos y enteramente initiles.
La misma historia nos presenta ejemplos de las ventajas del
m6todo contrario. Los caballos ingleses de sangre son mis
grandes que sus padres los caballos Arabes, berberiscos, persas
y espanloles, que en diversas 6pocas se introdujeron en el pafs
para mejorar las castas. Los caballos de tiro de Inglaterra de
ben su aventajada talla, primero al cruzamiento que en 6pocas
remotas se hizo con las enormes yeguas flamencas y despues al


I ,
r6gimerq de alimentosmestablecidos porlos criadores, que no solo
comprende la abundancia, sino la buena calidad de fas sustan-
cias alimenticias. El cerdo chino 6 de Siam, mAs pequeno que
lasrazas indigenas de Francia 6 Inglaterra, ha procreado razas
deun tamano mayor que la de estos pauses. En el estableci-
miento veterinario de Alfortseha logrado recientemente el mis
mo resultado,,cruzando ]4 grande ovejade Raibonillet con-el
pequeno carnero de Naz, En Suiza, tan afamada por sus her-
mosas razas vacunas, dice Mr. Moll .el toro padre es el animal
mis chico del hat'.
La aliada del. caballo, dicen los criadores ingleses esta en
el saco de avena", dicho muy vulgar si se quiere, pero hijo de
una dilatada experiencia.. Segfn acabamos de vei en los ejenP
plos citados Ia .elecci6n de la iadre contribute poderosamenite
6 aumentar la talla de los animals sin perjuicio de las foirmas,.
como sucede cuando los padres son desproporcionadamente
mayores que las hembras. Generalmente se procura don em-
peno elegir un padre con todas las perfecciones posibiens; pero
no se tiene ese mismo cuidado con respect a la madre, y este
modo de proceder es en extremo perjudicial, pues, segun se dijo.
mss atras, el hijo saca de Ia madre alglnas cualidades ffsitas y
morales de mucho precio. Por lo tanto aconsejan los hombres
mis entendidos en la materia, que nunca se intente aumentar
la talla de una raza sino eligiendo hembras proporcionadamente-
mss grande que los machos, alimentindolas con abundania.
durante,la prenez y despu6s del parto, para que desd el seno
de la madre tenga el hijo la nutrici6n coiveniente y nacido
pueda alimentarse con vicio, teniendo cuidado que despuds del
destete hasta que acabe de crecer no le falte este mismo regalo
Todos los demis medios que'hasta ahoia se han ensayado'pra.
el logro de este objeto han fenido malisimos resultados.
Que la calidad de los alimentos influye en las formas de los
animales y en su disposici6n A cierto g6nero de producciones,
es indudable, si se recuerda, por ejemplo, que nuestros caballos
de tierra-adentro, acostumbrados A los pastos de los potreros y
haciendas, Regan 4 la capital barrigones y con aspecto repug-
nante; pero apenas pasa dos,6 tries meses en caballeriza comien-
do abundantemente inaiz y buena malojd se les reduce el vientre,
y todas sus formas adquierenproporciones que antes no tenfan.
Los animals que viven en terrenos bajos y pasta l.s hieibas
que natdralmente crecen ;entales pa-ajes, se distinguen por la
amplitud de'sus rmiembi-os of la pesadez de sus movimientos.
Los alimentos acuosos aumentai en las vacas la secreci6i de
leche y los secos dan consistencia a las carnes y grasa A odos
13



194
los animates. Hay autores qie nos aseguran que la clase'de
alimentos produce en las abejas y las hormigas tales cambios,
que hasta puede variarse pot su medio la forma sexual de estos
insects. Sea de esto lo que fuere, no puede ponerse en duda
la influencia que tiene la calidad delos alilnentos en lasiformas
y producciones de lbs animales do5nsticos.
Si hacemos aplicaci6n a nuestro Pais de cuanto se ha dicho
en esta segunda parte sobre los varios sistemas de mejorar las
razas de los animates, resulta para mi la convicci6n profunda
de que el medio mas prudente, seguro y econ6mico que puede
adoptar la generalidad' de nuestros criadores'para' el mejora-
miento de sus aniinales, es el de la elecci6n de lbs padres en
susinismas razas, un istema mejor entendido de alimentaci6n,
tanto en cantidad como en calidad y un r6gimen de educacibn
apropiada al g6nero de seri'cios que exigimos' de ellos Nues-
traraza caballar mejoraria, indudablemente, cruzAndola con la
raza Arabe y berberisca, perd ni todos los criadores pueden ha-
cer frente A Jos crecidos costos que son necesarios para lograr
cab allos de estas razas, ni tarnpoco la generalidad esti al cabo
de los cuidados que denandan los cruzamientos, ni posee los
conociinientos necesarios para operarlos con buen 6xito. An-
teriormente he dicho pue todos los ganados del pais poseen
excelentes cualidades y que no esperan tias que la cooperaci6n
del 6riador para desarrollarlas como se desea; la mayor parte
de sus defectos'proviene de la'negligencia de los ganaderos en
general y de la poca importaicia que entre nosotros se di 6 estas
iaterias. Despu6s de una larga y cuidadosa observaci6n me he
convencido de que nuestros ganados son susceptibles de un ade-
lanto extraordinary; pero para lograrlo es preciso que adelanten
tambi6n los criadores, que desprecien desacreditadas rutinas y se
penetren de que estin atrasados, yorque mientras no haya con
ciencia de este hecho perimaneteremos estacionarios. Hoy que
estA tan abatida la inidusttia ganadera, se hace preciso recuirir
al estudio de los medios capaces de sacarla de tatn triste estado;
estos"no son los mome'ritos de Iborar en la inacci6n, sino de hacer
todo6los esfuerzos posibles para remediar el mal. Si Io intenta
mos 'con una resoluci6n inalterable, dierto sera nuestro ttiuifo.
Tan incomplete como la primera'parte de -mi ensayo, aparece
A mis ojos la segunda que aquf termino; pero a pesar 'de esto,
no se ine ocurre que pueda tacharse de in' til 'i! trabajo. Mis
lectores tendrin presented que mi'intenci6n 'no es ensenar, pues
repefidas veces'los he invitado A estudiar conmigo; el asunto es
denmasiado Ardub para que yo pueda abrigar la pretension de
consumado maestro.













TERCERA TARTE.


CAPITULO PRIMERO.
Del ganado vacuno.
Habiendo establecido ya las bases sobre pue descansa ]a rA-
pida multiplicaci6n de los ganados, y sentado los principios del
mejoramiento de las razas, debo ocuparme de los cuidados que
demanda cada especie particular para que disfrute aquel grado
de bienestar que tan necesario es A su pronta y 6til propaga-
cidn. Tambien creo indispensable aplicar a6 cada una especie
los principios de mejora mas acertados en nuestro clima, suelo
y demas circunstancias influyentes. De sus enfermedades y
remedios hablar6 separadamente, y procurar6 hacer de todos
,estos 'particulares un estudio pricticamente provechoso para
nuestra industria rural.
El ganado vacuno merece, sin disputa, el primer lugar y
nuestra esmerada atenci6n, porque forma una parte muy impor-
tante de nuestra riqueza, porque nos alimenta con sus carnes,
aumenta nuestros goces sensuales con su sabrosa leche y las
variadas preparaciones que de ella se hacen, nos ayuda en las
duras tareas campestres, perpetda con sus esti6rcoles ]a fertili-
dad de nuestras tierras y hasta es depositario del precioso antf-
doto de la destructora viruela. Por tales titulos es muy digno
de nuestros cuidados y hasta de nuestro carino.
Bastari A nuestro prop6sito considerar el ganado vacuno en
el estado en que hoy se encuentra en la Isla, sin meternos a
deslindar el origen primitive de ]a especie,' ni i describir las
nnmerosas y distintas razas que en el dia puebfan los diversos
paises de la tierra.
La abundancia y b ena calidad de los pastos, el cuidado
incesante del ganadero para pre-venir accidentes, libertar' los
animales de sus enemigos, curarlos en sus enfermedades y diri-



196
gir la uni6n de los individuos, he aquf en compendio la crianza
razonada. Las principales producciones del ganado vacuno,
son la leche, la care y el trabajo. El obtener estas produc-
ciones en ]a mayor cantidad posible con menos costs, debe ser-
el objeto de todo ganadero. Desgraciadamente hasta ahora
no se ha encontrado el medio de reunir en un solo individual
de una raza la disposici6n A dar simultfneamente estas tires
producciones con la abundancia que es de desearse. La vaca
que es muy lechera, engorda con dificultad mientras esti en
leche y si se le oblige i trabajar disizinuye su producci6n. El
buey que trabaja no puede jamis Ilegar al grado de gordura
que se requiere para considerarlo completamente cebado. Los
ingleses han obtenido a fuerza de infinitos trabajos, una raza
que reune las cualidades de abundante lechera y pronta engor-
dadora; pero esta misma raza de.Durhan,.6 de cuernos cortos,
como generalmente se llama, solo adquiere complete gordura
luego que deja de producir leche, y en la producci6n de este
liquido es aventajada por otras razas especiales de la misma
Gran Bretafia. Sin embargo, ha sido un brillante triunfo de ]a
industria humana el; haber logrado en una cola raza el desarroc
llo simultfneo de dos cualidades que hasta ahora se.juzgaban
incompatibles en un solo indiuiduo, aun en el grado A'que ha.
Ilegado la preciosa raza de Durhan y prueba de ello es que en.
ningun otro pis se han logrado todavfa iguales resultados.
Tales pueden ser las circuntancias particulares del labrador,
que le convenga mas tener reun da en una sola raza estas dos
cualidades, antique disminuidas separadamente, que no criar
dos individuos distintos que posean una spla aunque desarro-
llada en mas alto grado.
He querido entrar en estas reflexiones con el objeto de hacer
conocer al ganadero de la Isla, la necesidad de crear razas es-
peciales para obtener con abundancia y economfa cada una de
las producciones que da. el ganado vacuno. Ep un trabajo de
la naturaleza de este es absolutamente indispensable hacer
esta distinci6n de razas, porque los cuidados y la educaci6n
que tienden A desarrollar estas diversas cualidades en los ani-
males son tan diferentes como los generos de producci6n que
se desea mejorar. Estos cuidados cpmienzan por la elecci6n
de los padres y siguen distinto camino segnn la clase de ani
males que se quieren obiene4; de manera que me ha parecido
mas conveniente y acertado estudiar separadamente la cria
arreglado A, su destino especial, que no aglomerar reglas gene--
rales que podrian. extraviar al criador .que quisiese crear una.
raza particular. Bolo tatito me iediicir6 A proponer los mejot



r97
'ies medios conocidos de formar tzas lecheras, raza ficil de
cebar, y razas propias para el trabajo.
No quisiera, sin -embargo pto6eder al esiudio de estas tres
cuestioneS, sin tocar antds otra de no menos importaicia res-
pecto A la alimentaci6n de los ganados que considero indis-
zpensable para poder sacat de ellos toda la utilidad que nos
proponemos en su crianta. Me contraigo A' la cuestidn poco
-estudiada entre nosotros -de ]a racion que sirve puramente para
mantener la vida de los animales; 6 sea la raci6n de sosteni-
miento, y la que se convierte en los varies productos lue de
-elos exijimos, a la que dan los agt6nbmos eflombre de raci6n
de produecidn. La taci6n- diaria que consume un animal se
compone de dos partes, una que se emplea exclusivadente en
mantener Ia vida, y la otra que se convierte en leche, canes,
trabajo 6 lana. Los agricultores prActicos suponfan que los
animatess domdsticos consumifan diariainente una cantidad de
alinientos proporcionada a sit peso, y recientemente varios
agr6nomos distinguidos, entre los cuales vemos figurali los
-nombres respetables de Thaer y de Dofnbasle, se han entrega-
doahuna serie de experiencias con el objeto de saber si aqtiella
suposici6n-tenfa algun fnndamento. Los resultados obtenidos
por todos han venido a confirmarla, y en beneficio de" mis lec-
tores extractar6,-parte de estos ensayosi y los diversos conoci-
mientos utilisimos que de ellos han emanado.
Mr. Dombasle coloc6 en establos separados dos partidas de
carnerds, comptesta la una de ocho individuos los mas corpu-
lentos y pesados de sus rebanos y la otra tambidn de ocho
animales, pero -de Ios mas pequenos que tenia. Arreglada la
raci6n de sostenimiento en 3 libras 4 ddcinias por cada ico
libras de animales pesados en ayunas, se le distribuy6 a cada
partida durante un mes, la cantidad de heno correspondiente
su peso; y result6 que la primera partida compuesta de los
-animales mas- grandes' cuyo peso era de 653 libras, conumi6
-en las cuatro semanas 63354 libras de heno, mientras que la
-otra partida que pesaba 423 lib-as donsumi6 sol&414 libras de
heno. Es- necesario advertii que en anibos casos la raci6n se
arregl6 a una cantidad que sostuviera exclusivaniente la vida
de los animals, sin permitir que engordasen ni enflaqueciesen.
Thaer y Dombasle no se cntentaron con liuscar esta verdad,
sino que qttisieron al nisfno tiempo averiguar la proporci6n
-que de un alimernto dado &ra nebesario anto para la raci6h de
mantenimiento como para la de producci6n. flombale' pei6
-sobre los carneros y emhpl6 en st iantenimien'to'-heri" de pri-
xnera calidad de prados naturales 6 hero de alfalfa de segunda



198
clase que, en su juicio,- equivale en calidad ~a primer. Estos-
animales eran pesados diariamente en ayunas, pesadas sus-
raciones y el agua que. bebfan y pesados ;todos los sobrantes
que de una y otra cosa, dejaban. Al fin de la seniana volvian
i pesarse los animales y si se les notaba algun aumento de gor-
dura 6 de peso, se disminufa proporcionalmente la cantidad. de
heno, a fin de sortenerles la. yida sin aumento sensible en su
peso primitivo. Despuds de repetidas experiencias adquiri6 el
conocimieno de que su raza de ovejas -exijfa para la raci6n de
mantenimiento 3 libras y,4 d6cimas por cada zoo libras del
animal pesado en ayunas.; Con identica constancia y el mismo-
tino, se dedic6 en seguida k averiguar la cantidad necesaria
para componer la raci6n de producci6n de care, y obtuvo por
resultado, que la rac16n de producci6n de care en sus carne-
ros era de una tercera parte de la de sostenimiento; es decir,,
que Ia raci6n diaria de un carnero para que.engorde conve-
nientemente ha de componerse de la raci6n de sostenimiento,
(3 libras 4 d6cimas) ;mas la racion de producci6n pocoo mas
de unalibra) de heno de primera calidad de prados naturales,
6 el equivalente del mismo forrajeyverde, 6 de cualquiera de
las otras sustancias que se emplean en el mantenimiento de los
ganados.
La averiguaci6n de las cantidades equivalentes de las demAs
sustancias, fu6 otio de los preciosos 'trabajos que se deben -al
sabio director de la hacienda-modelo de Roville. Hasta enton-
ces solo Thaer se habia dedicado A este genero de averiguacio-
nes necesarisimas en la industria rural, y tanto mas, cuanto que
los resultados obtenidos en los laboratories de qufimica por los
sabias-inglesei y alemanes, con respecto a la propiedad nutriti-
va de ciertas sustancias, no correspondian .con los que observa--
ban diariamente los labradores en su prictica. ;Una vez de es-
tablecido el heno como punto de comparaci6n y averiguada la.
cantidad de que se componfa la raci6n total de un animal, le-
fu6 fAcil A Mr. Dombasle establecer que el equivalente de zoo,
libras de hen die prados naturales,tera de cebada 47 libras, de
panes de cimiente de linQ 57, de papa cruda 187, de las mismas
cocidas 173,&de remolachas blancas 2ZO1, y de. zanahorias-3o7.-
Naturalnepte se presenta ahora la cuesti6ni de saber, si lass.
cantidades que encontr6 Mr. Dombasle bastantes .para las ra-
ciones de sostenimento y de producci6n en los carneros, serar.
suficientes para el ganado vacuno, ya sea para sostener la vida,.
ya'para producir leche, y hall6 que ,a raci6n diaria de sosteni-
miento de una vaca era de 24 jibras de heno. de primera cali-
dad'porcada "quiiital de su peso en ayunas, y que la raci6n de-


ft



j99
producci6n podria calcularse en una duarta parte de ]a primera.
Aquf tocamos ya una diferencia notable entre el resultado ob-
tenido.por este 4ltimo agr6nomo y el que consiguiera',Dombas-
Ie; resultado que po debemos extranar si reflexionamosen la
diferencia de los henos empleados, de las razas y especies de
los animales que sirvieron para los ensayos y. de la case' de pro-
ducci6n que solicitaba, cada uno de estos agr6nomos. Sin, em-
bargo, concibo que las cantidades que sefala Mr. Dombasle
para.los carneros, pueden aplicarse al ganado vacuno en cuan-
to al sostenimiento de la vida y para lograr una abundante
producci6n de lecbe, sin que. por esto crea que las que indica
Jotemps, dejen.de dar productos medianos. Tambi6n juzgo,que
la racidp de production puede aumentarse en' ciertas razas de
vacas, coma la holandesa y la inglesa, que tienen la propiedad
de convertir en leche grandes .cantidades de alimento.
Ahora bien, con respecto a la raci6n de producci6n de care
y de trabajo en el ganado vacuno, sera preciso esperar 6 que
alg6n agr6nomo 6 cultivador ilustrado nos saque de la oscuridad
que en este particular nos rodea, hasta. ahora no se ha. fijado
(que yo sepa) la cantidad necesaria para producir un quintal
de ]a primera y una suma dada del segundo: Mientras tanto,
los datos que he, producido pueden servir aproximativamente
en ambos casos.
No olvidemos, pues, que la raci6n de sostenimiento de Ia
vida de un animal esti. en proporci6n de su peso, que la racing
de producci6n se compone.de una tercera parte, mAs 6 menos
de aquella, y que ambas reunidas son necesarias para que los
ganados puedan medrar y dar abundantes producciones.

CAPITUJLO II.
Medios de obtener las razas lecheras.

En el discurso de este trabajo he manifestado con la exten-
si6n necesaria las razones ,que me asisten Para preferir, en
nuestras circunstancias particutires, el sistema de mejorar el
ganado vacuno de la Isla por medio de la elecci6n de los padres
en las mismas'razas que poseemos; por consiguiente me limita-
r6 ahora A indicar el camino que, en mi concepto debe seguirse
para lograr este importante objeto, sin necesidad de recurrir
la importaci6n de tipos perfeccionados.
Para convencerse de que nuestro ganado vacuno no carece
de a cualida deo producir abundancia de leche, basta observar
algunas de las vacas estancieras que surteri de leche esta capital.



200
Su producci6n es solo efecto deIa abundancia del alimento y
de ciertos cuidados no muy bie& entendidos con que las atien-
den sus duenos pudiendo decirse sin'temor de errar, que ni se
conoce la necesidad de elegir los padres ni de educar conve-
nientemente las crias para el objeto A que se destinan. De aquf
resulta que la producci6n es inferior A lo que deberfa ser y que
las tilidadesrdel ganadero no 'son tan crecddas corno habrfa
motivo para esperalo si se siguiera un sistena de crianza mAs
aeertado. Para crear una raza abundante de leche yo proce-
derfa de la manera siguiente:
Entre las vacas mas lecheras escojeria aquella que lo fuese
en sumo grado y que, ademis, tviera las condiciones de ser
nueva, sana y mieta por lfnea paterna de una vaca de abundan-
te producci6n. Procurarfa al inismo tiempo un toro -de dos
afos de edad, vigoroso, sano y que fuera hijo de una vaca de
abundante leche. En igualdad de circunstancias darfa siempre
la preferencia A los animales criados con vicio desde j6venes;
Tales serfan las condiciones indispensables que buscarfa en los
que habian de servir para padres de la nueva raza.
He aquf las razones jue apoyan la elecci6n que recormiendo
La madre ha de ser muy lechera para concurrir por su parte-i
la jroducci6n de esta misma calidad en las crfas: debe ser nue-
va y sana porque la experiencia ensefa que estos son requisitos
indispensables para lograr hermosas crias. En cuanto A la edad
los mejores pricticos de Inglaterra y Alemania, aconsejan que
los padres sean muy j6venes cuando se quieren obteuer tazas
lecheras, digamos novillas de un ano y taros de diez y ocho
meses. La niadre conviene que sea nieta por parte de padre
de una vaca muy lechera, porque de esta manera hay seguri-
dad de que su disposici6n & producir leche estari bien desarro-
Ilada, pues mas atris hemos visto que las vacas muy lecheras
comunican A sus nietas mismas razones son las que han decidido en la elecci6n de
un toro con las condiciones enunciadas y apenas es necesario
mencionar el motivo por qu6 nie merecen la preferencia los
animales criados con vicia desde j6venes, cuando se reflexione
en las, cualidades qie deberi adornar I todos los individuos que
hayan' servido de padres. El toro padre de una raza cualquiera
debe.hacer ejercicio pero nunca hasta el punto que pueda lla
mirsele trabajo.
De la uni6n de dos individuos que-tengan estas coidibiones,
nacef-n, indudablemente, hijos con todas Las cualidades que se
reiuie'ran para former una buena razaiectieia losiixachos trash
iitirn A sus -hijs sus propiedades y las hembras serin ahbu



201
-dantes de leche; En las generaciones sucesivas debe ponerse
,el mismo cuidado en elejir los mejores individuos para padres,
-sin teror de hacer uniones incestuosas; i menos que no lleguen
A un extremo tal, que empiecen i aparecer defectos que an-
tes no se habian notado-en la raza; en cuyo caso debe procu-
arse un too -de una familia distinta, pero de la misma raza,
con' el bien entendido que habri de tener las mismas cualida-
des que se han recomendado como indispensables en los toros
de las -razas lecheras.
Verificada ya la elecci6n de los padres, debemos ocuparnos
-en seguida de los cuidados que exije su uni6n. Es el primer
la alirnentaci6n del toro con sustancias propias i aumentar su
vigor y fortaleza, como, por ejemplo el grano de maiz que de-
be procurArsele en la 6poca de la'monta; el' nnmero de hem-
bras que debe destinirsele que no han de pasar de veinte y la
oportunidad y modo de efectuar el acto de la generaci6n. En
todos loscasos conviene mis mantener el toro encerrado en
un corral, pues de esta suertespuede el ganadero arreglar las
cosas A su antojo. Es muy esencial tambi6n fijar la 6pocamis
a prop6sito para la monta; para que las crias cuando empiecen
a comer encuentren abundancia de hierbas tiernas con que ali-
mentarse; Io cual no sucederia si los terneros naciesen en la es-
taci6n de las secas.
Consideremos A la vaca ya prefiada; la prefiez de estos ani-
:males dura de 27o 292 dias. La alimentaci6n de la vaca en
este estado debe ser abundante y sustanciosa, si queremos lo-
grar hijos robustos y hermosos; pues si simultfneamente esti
produciendo leche para alimentar 6. su dueflo y al ternero que
tiene al pi6, sin abundancia de alimento no podri al misno
tiempo nutrir cumplidamente el feto que trade en el seno. Un
animal que se cria d6bil y desmedrado en el vientre de la ma-
dre, podrA llegar 6 ser robusto mAs adelante i fuerza de cuida-
dos; pero nuinca serf tan hermoso y nitil coma aquel que naci6
robusto y se cri6 despu6s con vicio. Debo llamar la atenci6n
muy particularmente sobre esta circunstanciaporque se descui-
rda-mucho entre nosotros y porque es muy necesaria cuando:se
trata de mejorar ina raza.
Pudiera recomendar enteste lugar la prictica que siguen al-
;gunos criadores extranjeros y consiste en no permitir que sus
vacas de raza paran sino cada dos afios, pero temeria que mis
lectores me opusieran la prdida aparente que de seguirla se le
originaria. Esta prActica ho solo trae una duraci6n mis pro-
Iongada de la;madre, sino que procura~que durante la prefiez
la vaca empde todo el ilimento de producci6n:en -Ia nutrici6n



202
del feto. Si presenta tales ventajas debemos-convenir en que
este medio debiera emplearse cuando emprendemos la mejora
de una raza;:auncuando despu6s to abandonasemos por razo-
nes de economfa.
El parto. de las vacas no debe interrumpirse ni contrariarse
con remedios y operaciones sino.en casos fatales, que se conoz-
ca que la naturaleza se niega obstinadamenteA llevarlo A cabo;
en estos casos es indispensable la asistencia de un veterinario,
6 un ganadero tan inteligente que pueda aplicar los remedios'
convenientes, pues la intervenci6n de una persona ignorante
causarfa la p6rdida de. la Madre y del hijo. Algunas vacas tar,
dan hasta.cinco dias en consumar el parto, y miAs adelante dir6
los remedios que deben aplicarse cuando el parto se prolonga
-demasiado.. ,Yo concibo como muy esencial el que el ganadero
Ileve un registro donde anote la 6poca en que han sido cubier-
tas sus vacas, el nombre de los padres y otras circunstancias
importantes. Por medio de ese registro puede saberse a punto
fijo el momento del parto,'y el criador tomara las precauciones
;necesarias para asistir A sus animales en el acto de la-parici6n.
Yo aconsejarfa que las vacas pariesen siempre en el corral del
potrero, donde deberA haber un colgadizo para. que puedan
guarecerse del sol y de la hitmedad madre 6 hijo en los prime-
ros dfas que se siguen al parto.
Luego que Ia vaca se ha repuesto del parto, digamos A los
cinco 6 seis dias, debe soltArsele en el potrero, teniendo cuidado
de traerla para que d6 de mamar a6 la crfa tres veces al dfa en
los principios y dos en los dias subsecuentes. Desde que nace el
ternero hasta que empieza A comer no ha de escase5rsele lale-
che. : Si se tiene el cuidado de poner las cras en un pequeno
cercado qu'e est6 cubierto de hierba tierna yen donde haya Ar-
boles 6 otros abrigos, luego empiezan A comer y ya.entonces
-piede acortArseles gradualmente la raci6n de leche sin perjuicio
de su crecimiento y robustez. En la estaci6n de las aguas creo
:que serfa inuy conveniente echarles la comida en un paraje te-
chado y secopues en:tan tierna edad sufren mucho estos ani-
males contla excesiva humedad~de nuestro clima; pero A medi-
da que van creciendo y fortaleci6ndose, deben minorarse estos
cuidados para no'exponerse KA que mfs adelante se resientan
demasiado de los cambios de temperature..
Si he repetido hasta el fastidio que la alimentaci6n de los
animales ha de ser abundapte y de buena calidad, debo reco-
nendar otra vez:que en su primerano los ternero han de criar-
se con vicia; porque eniesta 6poca crecenxmAsique en ninguna
otra 4e su vida y empiezan A desarrollarse las cualidades que



'203
tendiAn en lo sucesivo. Si no ayudainos A la naturaleza en esta
6poca critica, sera necesario emplear luego .dobles -cuidados
para obtener la mitad -del resultado que apetecemos. Reco-
miendo con empeio este particular, porque es el que eneral-
mente descuidan nuestros ganaderos.
Tampoco debemos olvidar que la mansedumbre es una cuali-
dad preciosa en el ganado vacuno y sobre todo en las vacas de
leche, pudiendo decirse que una vaca arisca no dar. jamAs
abundante produccidn de leche. Por consiguiente, ha de po-
.nerse mucho esmero en procurar el desarrollo coinpleto de esta
cualidad, empezando desde que nace iel animal A manejarlo A
menudo y con buen modo. Sin estas precauciones los toros
padres se volvern bravios, supuesto que no han de trabajar ni
andar sueltos con los.demAs;pero ademAg del manejo constante
que se ha. de tener con ellos, se les pondr& desde tenprano el
narigdn para poder dominarlos con facilidad en el caso de ado-
lecer de aquel defecto.
Supongamos que la novilla se d al toro al ano 6 afno y me-
dio y que este tenga diez y ocho 6 veinte y cuatro meses, edad
que juzgo la mas propia para ayuntar los individnos que han
de procrear razas lecheras; desde este moment empieza la
educaci6n .de la hembra y los cuidados que han de completar
el desarrollo de sus buenas cualidades. La leche no debe es-
caseArsele A la cria mientras que no empiece A corner y luego
que ya comience A pacer la hierba hade procurArreledsta tierna
y abundante. Conviene evitar, sobre todo, que las terneras lie-
guen al grado de flaqueza y miseria que tan comunes son en Las
vaquerfas de las inmediaciones de esta capital, pues puede ase-
gurarse que del regalo con que se 'cnen en su primer aflo, de-
pende prinbipalmente su prodncci6n en lo sucesivo.: Durante
la primera preflez de las novillas debe acostumbrArseles al ma-
noseo de la ubre, para que despues del parto no adquieran vi-
cios cuand6 se les ordefla por la primera vez. Para evitar este
mal es necesario hacerlas al ordefiado, ejecutando esta opera-
ci6n A menudo durante la prefiez, repasando varias veces cada
uno de los pezones con a mayor suavidad; con cuya precau-
ci6n, en lugar de resistirse despuds A dar toda laleche, lo haran
con placer cuando el vaquero sepa ejecutar la operaci6n con
dulzura y buenos modos. El que maneja vacas y carezca de
estas cualidades, deberA mudar de oficio, porque jams progre-
sari en el, ni encontrarasi-es de la case de asalariados; ning6n
amo que le confle sus animates.
Dirigidadla educaci6n de las novillas del modo que queda
propuesto y encaminada su crianza en los terminos anunciados,



204
lograremos con seguridad vacas de abundante producci6n de
leche y.animales de una mansedumbre sin igual. Pero no paran
aquf los cuidados del entendido criador; ; ahora comienzan las
tareas que deben perfeccionar su.obra.
Nada importa que una vach tenga la disposici6n 6 cualidad
de producir abundancia de. leche, si no sabemos sacar de esta
disposici6n todo el provecho posible: Los animales tienden,
naturalmente, A converter en gordura la parte de alimento que
.excede A la raci6n llamada de sostenimiento; ma's como esta
producci6n de gordura le es enteramente inftil al ganadero-que
:solo procura la producci6n de leche, sus conatos deben dirigir-,
se 4 contrariar esta propensi6n de la naturaleza y obligarla, si
puedo expresarme asf, A seguir un rumbo opuesto y favorable
: sus miras. Por fortuna, el conseguirlo no es tan dificil
como -aparece. A primera vista. Consiste solo en crear en
el'animal una demand frecuente de leche, y de este modo se
desvia la parte del alimento que Ilamamos raci6n de produc-
ci6n, del camino que naturalmente tomarfa produciendo gordu-
ra y se dirige a la producci6n de leche. Este medio obra buen
efecto en cualquiera raza de vaca, pero sus resultados tocan en
lo maravilloso cuando se-emplea en las razas especialmente le-
cheras. Sin embargo, serfa un error suponer que en estos ani-
males la raci6n de producci6n se convierte toda y exclusiva-
mente en leche; aun no ha llegado el poderdel hombre. hasta
-este extremo aunque todo nos indica que manana puede al-
canzarlo. Hasta ahora son las mej ores razas aquellas que con-
vierten en leche la mayor parte de la raci6tt de producci6n.
Estas son las razones por que se debe recomendar al criador
-y ganadero que especulan con la leche y sus arias preparacio-
nes, que conviene mucho ordenar sus vacas desde el primer
parto repetidas veces al dia, para obtener de ellas mayor pro-
ducci6n. En los paises extranjeros donde la crianza de los
animatess y su' aprovechamiento estin mejor entendidos-que en-
tre nosotros, se acostumbra ordenar las vacas muy abundantes,
tres veces al dia en los primeros.meses que se siguen al parto y
dos veces despu6s de estae6poca. He aqu una =de las cau-
.sas de esta crecida producci6n de leche de~las vacas holande-
sas, inglesas y alemanas, producci6n que en nuestro estado de
atraso siempreescuchamos con sonrisa de incredulidad, sin te-
ner en cuenta sus preciosas razas adquiridas 6 fuerza de estu..
dios y trabajos y la'esmerada asistencia-que-emplea el vaquero
ingl6s en sus vacas de leche.
Yo no dudo en recomendar la prActica de ordenar; lo menos
dos veces al dia, porque la experience me ha demostrado sus



205
grandes ventajas; pero al mismo tiempo debo ahadir la nece
sidad de una alimentaci6n abundante y de buena'calidad, si se-
quieren palpar los buenos efectos:tde esta prictica. Otia cir-
cunstancia muy esencial, aunque al. parecer insignificante, :y
que tiene grande influencia en la abundante producci6n de le-
che consiste en. no dejar una sola cgota de esta en la ubre des-
puds de cada ordenada, primero porque la postrera, como suele
llamarse, es la de mejor calidad, y porque en la ordenada si-
guiente dard la vaca la misma cantidad de menos que la que-
qued6 en la ubre en la anterior. Es tan cierto y positivo el
resultado de este descuido, que cuando se quiere secar-gradual.
mente la ubre de una vaca, no hay mas que dejarle uffa cantidad
mayor de leche todos los dias y al fin acaba por no dar ninguna.
Esto se esplica fAcilmente reflexionando que el organismo del
animal solo elabora en tal caso la cantidad necesaria A reem-
plazar la cantidad extraida, y el alimento que empleaba eni
producirla lo convierte en gordura.
En vista de-tales razones y escuchando los consejos de la ex-
periencia, debiamos siempre ordeflar nuestras vacas dos veces
al dia; y con mayor motivo las novillas que se destinan a me-
jorar las razas. Procediendo del modo contrario se pierde
cerca de una mitad en la producci6n de estos animates, pues
esti averiguado que una vaca ordenada dos veces en las veinte-
y cuatro horas rinde casi ei doble deleche de to que produci-
ria en una: sola ordenada. Es bastante poderoso este estfmulo
para decidirnos siquiera A hacer el ensayo; jpero at emprenderlo
no olvidemos la necesidad de una alimentaci6n abundante y la
precauci6n de ordefiar A horas fijas, dejando un intermedio de
doce horas para que la leche tenga tiempo de elaborarse coma
corresponde.
Ya que tratamos del mejoramiento de nuestras vacas lecheras,
fuera imperdonable descuido el omitir algunas consideraciones
acerca de un defecto, que asf puede llamarse, de que adolece
nuestra raza de vacas, sumamente perjudicial at ganadero ique,
con siderAndolo natural en todas las hembras de los animates, no
ha procurado destruirlo como to han hecho en todos los paises
de Europa, los labradores que entienden bien sus intereses,
Quiero hablar de la necesidad que tienen 'nuestras vacas del
hijo para producir leche, necesidad fatal para el labrador, pues
si por uno de los mil accidentes A que estAn expuestas las crias
Began estas A:faltar, irremediablemente se seca la ubre de la
madre y se ve el ganadero precisado A esperar al parto inmedia4
to. Sin duda que este es el perjuicio de mes consideraci6n que
puede sobrevenirle, pero no es el finico que proviene de aquel



206
defecto. -Si calculamos la cantidad de leche que consume el
ternero durante los 7 d 8 meses que la vaca esta producidndola.
no podremos menos de conocer la grand p6rdida. que experi-
menta el labrador cuando su especulaci6n principal es la leche,
como le sucede & todos los que surten de este articulo las
grandes poblaciones y los que se dedican a la fabricaci6n del
queso y la mantequilla. Pudiera agregar otros perjuicios que-
se-originan de aquel defecto, pero harto conocidos son de mis
lectores para detenerse en. sw enumeracidn; los ya mencionados
son bastante graves para inducirnos A poner por obralos medios
de evitarlos. --
Los medios son en extremo.faciles. Acostdrribrese A las no:
villas esde su primer parto a la separaci6n del ternero, digamos
.A los ocho dfas de nacido, ordenlandolas con constancia A sus
horas establecidas, continuando la operaci6n enlos dfas subse-
cuentes, aun cuando se resistan A dar leche, y pocas, moy po-
cas, serin las que al fin se nieguen A nuestras exigencias; En
las vacas viejas puede procederse ,de la misma:manera y con
muy contada excepci6n. Es seguro el resultado. Mas de un
ejemplo:pudiera citar. en apoyo de mi recomendaci6n, reL
,cogidos y observados en la practice de algunos de nuestros
agricultores que siempre manifiestan anhelo por el progreso;
pero para producirlos como corresponde era preciso citar nom
bres y no estoy autorizado-para ello. Estos medios no son
otros que los empleados en otras partes, donde es tan rara una
vaca'que necesite del hijo para producir leche, como lo es centre
nosotros la que sin l.continna en su producci6n.
Los terneros una vez separados- de sus padress aprenden
pronto A beber.laleche en un cubo, segun sale de la ubre en
los primeros dias y despu6s con afadidura de agia mientras no
sepan comer. Cuando empiezan A pacer la hierba puede su-
primirse enteramente la leche y en su lugar se les di un poco
de harina de mafz desleida en agua, i otro alimento eqnivalen-
te para mantenerlos sanos y gordos, 6 hierba tierna de buena
calidad y en abundancia.
Mucho se habl6 en anos pasados de la ventaja de castrar las
vacas para obtener una constante producci6n de leche, y en los
Estados-Unidos del Norte, en Francia y Suiza se hicieron al-
gunos ensayos con diversos resultados; mas s6ase que no siem
pre correspondieron A las esperanzas que se habfan formado, 6,
por otras causas, los peri6dicos agricolas extranjeros han guar-
dado despu6s silencio sobre este particular. En un potrero
inmediato A esta ciudad se practic6 esta operaci6n en cierto
ndmero de vacas, A instancias del Sr. D. Cayetano Lanuza,



2oy
qui6n di6 al pdblico en el Noticioso y Lucero cuenta del buen
exito de la operaci6n: pero nada hemos sabido despu6s tocante
-la producci6n de leche. ,En el estado en que se encuentran
hoy mis conocimientos sobre esta materia, no puedo decidirme
I recomendar ]a castraci6n de las vacas, sino por via de ensa-
yo; la experiencia no ha dado todavia su complete sanci6n A,
esta nueva practice.
Creo que no podria terminar mejor este capitulo que reco-
mendando A los aficionados i las vacas de leche el importance
descubritniento de Mr. Guenon, labrador franc6s, de las senales
naturales 6 infalibles para conocer desde la edad mas tierna,-si
una vaca'seri 6 no abundante lechera en Io sucesivo. El Jour-
nal d' agriculture prdtique de Paris trae en sus 6ltimos meses,
testimonies de distinguidos agricultores franceses y alemanes
que acreditan la certeza 6 infalibilidad de los medios descubier-
tos. Si esto es verdad, como no hay motivo para dudarlo en
vista de la ilustraci6n y buena f6 de este que es el primer de
los peri6dicos franceses de agricultura, conoceran los ganaderos
toda la importancia del descubrimiento. El autor de este en-
sayo ha traducido la obra de Mr. Guenon y pronto Ila dark al
p'dblico. (i)

CAPITULO III

M6todo de crear razas propias para el matadero.

Si queremos formar una idea exacta de la ceba del ganado
vacuno, es preciso figurarnos un buey de tres 6 cuatro anos con
cincuenta 6 sesenta arrobas de care neta; 6 uno de siete d
echo con ochenta y cien arrobas, que es la producci6n comun
de los bueyes cebados de la raza de Durhan y de otras no me-
nos afamadas en este :sentido. ; Esta producci6n no es efecto
solo :de los cuidados en ]a alimentaci6n de los animals, sino de
la propensi6n-especial de ciertas razas, puesto que, por mucho
esmero que pusidramos en el sistema alimenticio de nuestros
bueyes, jams podriamos lograr que llegasen'f producir cares
en tanta abundancia., Y en esta materia no debe el ganadero
ocuparse solo en la crecida producci6n de carnes, sino tambida
de la edad en que el animal puede adquirir este grado de gor-
dura, y sobre todo, de los costos que ocasiona su ceba. Estas
idltimas cualidades son debidas a la mejora de las razas. En

(I) El descubrimiento de Mr. ,Guenon no ha correspondido en la prac-
tica A las. speranzas que despert6. Nota del autor.



08
las comunes; el ganado vacuno no -tiene precocidad, es decirr
que no puede cebarse facilmente hasta la edad de siete 6 ocho
anos; pero en las razas mejoradas puede el ganadero empezar
Ia ceba antes de los tires anos, seguro de una ganancia compe-,
tente. :Dejo A la consideraci6n de los 'ganaderos las ventajas
que esta cualidad ofrece A la economifa rural.
No es de menos monta la que resulta de la disminuci6a de
costos de la. producci6n de carnes; pues los que demandan las
razas mejoradas para su ceba son mucho mas reducidos, sin
incluir la economfa dertiempo y el mas pronto reembolso de
los 'capitales empleados en esta granjerfa, que traducidos en
otros t6rminos vienen A ser dinero efectivo. En vista de tales
ventajas y atendiendo A las circunstancias particulares de nues-
tra industria ganadera, que cria expresamente para el matadero,
consider_ muy necesario el estudio del mejoramiento. de las
razas destinadas A este g6nero de producci6n y muy 6til llamat
la atenci6n de los criadores hAcia una nueva via que promete-
los mas beneficiosos resultados.
Tomemos por base de nuestras reflexiones el precio actual
que tiene nuestro ganado. En el dia se ha visto vender novi
llos hasta de dos anos por seis y siete pesos para el consumo
de la capital: supongamos que estos animales hubiesen sido de-
razas mejoradas y pcr consecuencia que con los mismos alimen-
tos y algun authento de cuidados hubieran podido producir
doble cantidad de carnes; es de creerse que en tal caso hubie-
ran podido venderse A doble precio, supuesto que los derechos
de matanza estAn arreglados pot cabeza y que el comprador al
entregarlos al consumo no tendrfa- que pagar mas ,por el au--
mento de care. Estas circunstancias favorecen sobre manera
la ceba de las reses. Si el mismo cebador entrega sus reses al
consumo y suponiendo que en veinte novillos 6 toros trae all
matadero doscientas arrobas de care, en tal caso los derechos
y'algunos otros gastos ascenderin A ciento veinte pesos poco-
mas 6 menos; mas si, por el contrario, ofrece las mismas dos-
cientas arrobas de care en diez novillos, encontrarA un ahorro
de sesenta pesos in los gastos. Calculando que pueda vender
a los carniceros las doscientas arrobas'de care A diez y siete-
reales la arroba, habria vendido sus veinte novillos & raz6n de
quince pesos y dos reales por cabeza y los diez A raz6n de trein-
ta y seis pesos y cuatro reales, despu6s de deducidos los costos
que he senalado. Diferencia notable en favor de los animales
cebados.
Pero, en vista de las dificultades que se observan en el mata-
dero para que los mismos cebadores entreguen sus animates A.



209
consumo, dificultades y estorbos que, por otra parte, no pare-
cen invencibles, hagamos el cAlculo suponiendo que el enco-
mendere, 6 como se lame, sea quien ofrezca los animals A la
matanza. Si compra diez novillos cebados que le rinden dos-
cientas, arrobas de care neta y vende esta al mismo precio que
dije arriba, podrA pagarlos a. veinte pesos por cabeza, con ma-
yor utilidad que si compra veinte A diez pesos por cabeza. He
aquf la demostraci6n: diez novillos A veinte pesos son doscien-
tos pesos: sesenta pesos de derechos y otros costos son doscien-
tos sesenta pesos: doscientas arrobas de care A diez y siete
reales montdn A cuatrocientos veinte y cinco pesos: rebAjense
de esta suma -los doscientos sesenta y quedan ciento sesenta y
cinco pesos liquidos, que repartidos entre diez tocan A cada uno
diez y seis pesos cuatro reales. Los veinte novillos A diez pesos
son doscientos pesos: derechos y otros gastos, ciento veinte pe-
sos: suman trescientos veinte pesos de costos: las doscientas
arrobas de care vendidas al mismo precio ascienden A cuatro-
cientos veinte y cinco pesos: deducidos los costos, restan lIfqui-
dos ciento cinco pesos, que divididos entre veinte tocan A cinco
pesos dos reales por cabeza.
Aun en el caso de pagar los novillos cebados A veinte y cico
pesos, serfa todavfa mayor la ganancia por cabeza y siempre
compraria con preferencia las reses al ganadero que se las ofre-
ciese cebadas. Este tendrA entonces interns en mejorar su raza
para que con los mismos alimentos que hoy emplea, 6 mejor
dicho, con los mismos costos que hoy le ocasiona un novillo-
de dos 6 tres ahos, pudiese manana doblar y aun triplicar ]a
production de carnes de sus animates.
Todas las ventajas que he procurado sefialar para inducir A
los criadores a procrear razas de ceba para el matadero, haa
sido presentados bajo el supuesto de que continue el estado en
que se encuentra hoy el abasto de carnes de la capital, el cual,
si manana variase y se disipase esa misteriosa causa que obliga
al criador A vender barato y al consumidor a pagar caro la car-
ne, como-sucede hoy, entonces las utilidades que reportaria la
industrialganadera de la mejora de las razas serfan mas paten-
tes y de mayor consideraci6n. Sin embargo, es necesario con-
venir en que este estado de cosas es el que aguija A estudiar
los medios de mejorarlos y A veneer sus perjudiciales conse-
cuencias aunque por otra parte, aflije al consumidor pobre.
Esta materia demanda un examen mas extendido y profundo
que el que puede concedersele en este tratado.
Admitidas, pues, la conveniencia y necesidad de mejorar
nuestra raza de matadero, pasemos A estudiar los medics nece-
14


210
sarios para lograrlo, que despuds tendremos lugar de aprender
los mejores procedimientos para hacer las cebas con pron-
titnd.
Entre los maravillosds resultados obtenidos por e' cdlebre
criador ingls Bakewell en punto a mejora de animales, ningu-
no caus6 mas admiracidn en el pdblico gankdero que la reduc-
ci6h que hizo de la parte huesosa y el aumento que logr6 en
los pulmones de los animates, sin perjudicar en manera alguna
a su constituci6n general. La observaci6n le convenci6 muy
pronto que aquellos individuos de huesos muy pequenos eran
los que mas facilmente engordaban, y la experiencia le ensef6
que los animales de grandes osamentas nunca iodian cebarse
con economfa. Guiado por esta imitaci6n dela naturaleza
pretendi6 perfeccionar sus creaciones y A fuerzas de afanes y
constancialogr6 formar animates en el molde de su antojo, pues
no pueden expresarse de otro modo las modificaciones diversas
que hizo en su organizaci6n, encaminadas hAcia el bien de la
economfa rural. Asi es que no fu6 por mero pasatiempo que
luch6 muchos anos en aumentar el volumen de los pulmones,
sino persuadido de la importancia de este 6rgano, no solo eri la
salud de los individuos, sino en su facultad de nutrici6n, pues,
como dice Mr. Cline hablando de esta materia, "los animales
de grandes pulmones son capaces de nutrirse mas con una can-
tidad dada de alimento, que aquellos que los tienen pequenos y
por consiguiente no se ceban con facihdad y economfa." (i)
tesulta de lo dicho, que los animates de huesos pequenos y
delgados y de grandes pulmones, son los mas propios para la
ceba. aPero de qu6 modo lograremos en nuestra raza de ga-
nado vacuno desarrollar estos caract6res esenciales? Siguiendo
las lecciones que nos dejaron Bakewell y los demks criadores
inteligentes de nuestro siglo. Cualquiera puede convencerse
fAcilmente de que en un hato de ganado hay algunos individuos
que, pastando en' los mismos lugares y sometidos A idnticas
circudstancias que los demas, engordan mientras los otros se
mantienen flacos y desmedrados. Esta circunstancia llam6
muy temprano la atenci6n de aquel sagaz observador y con
el objeto de aumentar esta propensi6n natural ensay6 unir en-
tre si & los individuos que indicaban el mayor desarrollo de ella
y tuvo el placer de verla aumentada en las crias sucesivas.
Cot' Tesultado tan satisfactorio, redobl6 su esmero en la elec-
ci6n de los padres entre los mejores de su nueva prole y not6

(i) Esta doctrina la ha hallado desmentida posteriormente Mr. Baude-
men por: los hechos.


211
aque de generacion en generaci6n se aumentaba en los indivi-
duos la propensi6n A engordar y variaban simultAneamente sus
formas. Tanto mas rApido era este resultado cuanto mas se
favorecia con un buen regimen de alimentaci6n y de cuidados.
Al cabo de algunas generaciones vi6 completamente transfor-
mada su raza y se convenci6 de que el descubrimiento estaba
hecho y que & la constancia tocaba perfeccionarlo. La suya
no tiene ejemplar y se vi6 coronada del 6xito mas feliz.
Las formas de aquella nueva raza de ceba eran, pequefiez
inconcebible de la cabeza y de toda la parte huesosa del cuer-
po, los remos cortos y delgados, la piel fina y elastica, el cuer-
po cilindrico, el pecho ancho y prominenteq muy desarrolladas
las ancas. Estas son las formas que distinguen A esa raza afa-
mada de Durham, cuyos bueyes alcanzan el peso prodigioso que
he seflalado al principio de este caphtulo y estas las que debe-
mos procurar que adornen a nuestra raza de matadero. Ya
hemos visto los medios empleados por Bakewell y sus sucesores
para lograrlo; copiemos, pues, sus procedimientos, que la mate-
na en que trabajemos nosotros no es menos ductil que la que
emplearon ellos, y no nos arredre Io largo del camino, que en
cada jornada hay lAuros que recoger y beneficios que co-
sechar.
En la mania general de cruzamientos que se ha extendido
por los pueblos que son muy impacientes para esperar, 6 muy
desidiosos para trabajar en el mejoramiento de las razas, se
pretende perfecciorar las crias por asalto, (permitaseme la ex-
presi6n), y por Io tanto no extrafaria yo que nuestros criadores
me opusiesen que por medio del cruzamiento con tips perfec-
cionados, podria nuestra raza de matadero mejorarse hasta el
grado que se desea, con mas prontitud que por el m6todo de
selecci6n en la misma raza indigena que lievo propuesto. Mis
convicciones en esta materia, repetidas y apoyadas en los capf-
tulos anteriores de este ensayo, lejos de debilitarse, adquieren
cada dia mas fuerza y vigor con el estudio y, por Io tanto, debo
repetir que no creo que nuestras razas indigenas de la especie
vacuna, deban mejorarse por medio del cruzamiento con las
razas perfeccionadas que hoy existen, sino por medio de la elec-
ci6n de los padres en la misma raza y de un sistema mejor en-
tendido de alimentaci6n y cuidados. Sin embargo, yo no con-
denaria los ensayos que pudieran verificarse de aquel sistema,
siempre que se hiciesen por personas acomodadas 6 inteligentes
y con el fin de entregar al matadero las crias de ambos sexos
que resultaren y no de destinarlas A la reproducci6n. El motivo
.de esta excepci6n es muy sencillo: los hijos de estos cruzamien-



212
tos pueden ser muy propios para la ceba; para mejorar nuestra.
raza, n6. (r)
He aquf, pues, el modo con que debe proceder el criador que:
desea mejorar su raza de ganado vacuno en cuanto A la preco-
cidad y A la disposici6n de engordar con prontitud. En primer
lugar debe procurarse un toro y una vaca, en Los que se advier-
tan desarrolladas estas cualidades. Esta elecci6n no presenta
mucha dificultad, pues en cualquiera potrero se observan indi-
viduos de ambos sexos que tienen muy marcada esta disposi-
ci6n; lo que debe buscarse es, que la elecci6n recaiga en aque
lbos que ofrecen estas cualidades en mayor grado de desarrollo.
Si se observa al mismo tiempo el cuidado de consultar las for--
mas exteriores antes de hacer la elecci6n, tendremos una guia
muy segura que nos conduzca mejor.
Tales deben ser los individuos que destinemos A la reproduc-
ci6n y el mismo cuidado que debe presidir a las elecciones su-
cesivas entre los hijos de estos, sin temor de valernos de uniones
incestuosas en las primeras generaciones, antes por el contrario,.
aprovechAndolas siempre, mientras no se presente degeneraci6n,_
6 interin no podamos elegir tipos mejores que los nuestros; 6
tan buenos, en otras families de la misma raza.
Si empleamos toros de ano y 4iedio de edad y novillas de un,
ano, lograremos mejor el resultado apetecido, pues la experien-
cia nos demuestra la eficacia de este medio y la raz6n nos la
dicta tambi6n. De la uni6n de los animales en tan tierna edad,
resultan individuos de temperamento linfitico y estos son muy
propensos A ]a gordura; de suerte, que los buenos criadores
que aconsejan este m6todo, lo hacen fundados en la raz6n y la
experiencia.
Hecha la elecci6n y operados los ayuntamientos, segun que-
da propuesto, debemos dirigir todos nuestros cuidados A la bue-
na alimentaci6n de los animales, para que los hijos se nutran
bien en el vientre de la madre y despuds de nacidos se crien
con la abundancia necesaria a asegurar una constituci6n salu-
dable y robusta. Si los padres no tienen la robustez y vigor
que da una buena alimentaci6n, los hijos naceran d6biles y en-
fermizos; si estos se crian con ]a miseria que generalmente no-
tamos en nuestra industria rural, los costos de ceba serAn luego-
mayores y mas largo el tiempo de su duraci6n. Por el contra-
rior si las crias estAn competentemente nutridas en el seno de
(r) Acaso debiera insistirse hoy con. mis empefio en la producci6n de
mestizos para el matadero y en la especie caballar para el trabajo; nunca
como reproductores. Pero el autor no ha tenido tiempo para hacerlo en esta
segunda edici6n.




213
ia madre y abundantemente alimentadas desde el moment
que nacen basta el en que se las pone a engordar, la ceba se
hard con rapidez y economic.
Bien se advierte por todo lo que se ha dicho en este capitulo,
que los individuos de esta nueva raza serin en cada generaci6n
menos A prop6sito para el trabajo y tiles solamente para. el
matadero, pero en cambio podrAn engordar prodigiosamente
desde los dos anos y recompensar desde tan temprana edad los
'costos y cuidados invertidos en su crianza y ceba. La utilidad
de esta raza especial de matadero, no es tan manifiesta en los
pueblos donde la generalidad de los labradores cria en pequeno
-el ganado vacuno, saca de su trabajo en los primeros anos el
cost de su crianza y despu6s los vende A otros cultivadores, en
.cuyas manos trabajan hasta los siete y ocho anos y despu6s
pasan A las de los cebadores que los llevan al matadero de las
poblaciones, pero nuestra industria ganadera marcha por otro
camino diferente y por Io tanto la utilidad de esta raza especial
*es evidente. El criador en haciendas y potreros cria para los
mataderos peifectamente, sin dejar de vender algunos toros A
Jos que Io solicitan para el yugo, particularmente i los potreris-
tas: estas demandas para el yugo, escasean hoy algun tanto por
el aumento de las mAquinas de vapor en los ingenios y por la
-multiplicaci6n de los caminos de hierro, sin que el aumento de
nuevas fincas absorba el sobrante que ha resultado en las labo-
res del arado y trapiche; de manera que la procreaci6n de una
casta de ganado vacuno eminentemente propia para el mata-
,dero, sera muy itil A los criadores del pais, aunque esta sea
impropia para el trabajo; pues dado caso que A los hacendados
y potreristas no les tuviese cuenta criar animales de ambas ra-
zas, los criadores mas en pequeno darfan abasto Ala demand
de bueyes de carreta y arado.
Pero volvamos de tan necesaria digresi6n A calmar la impa-
ciencia de los criadores Con respecto al lento resultado de los
auedios propuestos para mejorar nuestra raza. Es cierto que
la buena elecci6n de los padres-y la smerada asistencia de los
hijos, no producirAn un resultado complete sino despu6s de una
larga serie de generaciones, es decir, que no estari perfecciona-
da nuestra raza sino al cabo de muchos anos; pero tambi6n es
verdad, que en cada nueva generaci6n adelantara algo la me-
Jora y que los individuals que hoy no legan A producir ms que
doce arrobas de care, manana producirAn catorce, pasado ma-
fiana quince, y asi sucesivamente hasta cuarenta 6 cincuenta
arrobas; por eso dije atrhs, que en cada jornada de tan largo
-camigo habia beneficios que cosechar.




214
Cuando la mayor parte de nuestros criadores inteligentes es-
ta imbuida en el error de creer que tanto en los cruzamientos
como en ]a elecci6n de padres en la misna raza, el mejoramien--
to ha de ser patente y completo desde ]a primera generaci6n,
preciso es clamar contra 61 incesantemente, para evitar los da-
nos que puede producir en la crianza, con tanta mias seguridad,,
cuanto halaga el Ansia impaciente de los criadores. Si tan fi-
cilmente pudiera lograrse una mejora tan importante, por tat
motive perderfa todo su valor.
Ya solo me resta hablar de los cuidados especiales de' la.
ceba.
Por muy propensa que sea una raza a. adquirir gordura, si
no ponemos de. nuestra parte los medios para festinar Ia cebar
esta puede prolongarse con perjuicio de la economia. Dos son
los m6todos de cebar el ganado vacuno: en prados y en esta-
blos: hablar6 primero de este 6ltimo.
Los buenos alimentos y su abundancia, la tranquilidad, el
aseo y la oscuridad,'son condiciones necesarias para que los
animates engorden con prontitud. La buena elecci6n de los
alimentos no solo consiste en su calidad especial, sino en su
oportunidad en los diferentes periodos de la ceba. Si desde-
un principio se dAn A los animates en el cebadero las sustancias
mas itritivas, hicia el fin de la ceba ya estaran fastidiados de-
ellas y en lugar de adelantar en gordura, atrasaran visiblemen-
te, porque las tiltimas libras de grasa 'son las mis dificiles de
producir y requieren los alimentos mis nutritivos. Por el con-
trario, si se comienza la ceba con alimentos menos sustanciosos
y gradualmente se pasa A los mas nutritivos y que mis excitan
el apetito segun se advierte que los animates to van perdiendo,
el resultado ser mis seguro, mis pronto y econ6mico.
Tambi6n en la distribuci6n de las comidas debe ponerse
atenci6n, cuidando de que no haya desperdicio,lo cual se logra,
dando poco alimento A la vez y muchas veces at dia, -dejando
los intervalos necesarios para que el animal beba y pueda ru--
miar con descanso y tranquilidad.
Con respecto A la cantidad de alimento que debe darse A un,
animal en ceba, es muy diffcil dar una regla fija, porque esta
depende de la calidad de aquellos y del peso del animal. En;
este particular debe hacerse aplicaci6n de los principios que.
dejamos sentados en otra parte de este tratado, acerca de la..
raci6n de sostenimiento de la vida y de la producci6n de car-
nes; pero advertir6 de paso que en las cebas conviene aumentar-
la raci6n hasta donde alcancen las fuerzas digestivas del animal,,
para la mas pronta producci6n de gordura.



215
La tranquilidad es condiciin necesaria para la ceba porque
ella produce aquel grado de bienestar y reposo que acelera la
gordura; asi es que la castraci6n se ha considerado siempre co-
mo un requisito esencial, por cuanto ahuyenta el desorden y la
agitaci6n que trade consigo el deseo de Ia reproducci6n. -La co&
modidad no es menos importante, pues si el animal no puede
comer y echarse sin molestia, se resentiran sus fuerzas digestib
vas y se retardara la ceba. Con el mismo cuidado debemos
libertarlos de la inquietud consiguiente A la presencia de los
perros, las picaduras de los insectos y de otros objetos que pue-
den turbar su sosiego.
La oscuridad no influye poco en la ceba, promoviendo el
suemo y evitando toda suerte de distracciones.
La limpieza del establo y aseo de los animales contribuyen
tambi6n por su parte A una pronto ceba, en cuanto producen
]a salud, requisito indispensable para engordar.
La primera evita las emanaciones infectas tan nocivas a la
economia animal y el aseo promueve la traspiraci6n y la circu-
laci6n de la sangre. Asi es que los cebadores inteligentes bafian
y frotan sus animals con bruza y almohaza y recomiendan estas
prActicas como muy provechosas. Sin embargo, creo que esta
Cltima debe usarse con mucho tiento en el pais y en tiempos
de calor, pues una frotadi6n muy continuada durante esta esta-
ci6n en animales encerrados y alimentados con exceso, podrfa
en muchos casos prod ucir alteraci6n en la salud, pero no por
esto debe desecharse siempre una costumbre tal 6til, aunque
creo que debe usarse con alguna reserva.
Con respecto a la blase de alimentos que deban emplearse
en la ceba del ganado vacuno, debemos exponer que todos son
propios para e objeto, desde la hierba de los prados naturales
y artificiales y las varias races alimenticias que produce nuestro
suelo, hasta el grano de mafz; pero ni todas son igualmente nu-
tritivas, ni todas pueden emplearlas los labradores en las diver-
sas circunstancias en que se hallan colocados. Lo unico que
puede recomendarse como regla general es, que la variedad en
el alimento mantiene siempre vivo el apetito de los aninales,
y por consiguiente, cada uno segun su situaci6n, debe aprove-
charse de aquellas sustancias que les sean mas econ6micas. El
principio econ6mico de la ceba es el siguiente: lograr la ceba
complete en el tiempo mas corto y con los menores gastos po-
sibles.
La variada preparaci6n que se hace de los alimentos para
facilitar su digestion y aumentar sus propiedades nutritivas esta
recomendada por la experiencia y merece nuestra atenci6n.



216
Las hierbas picadas, las races partidas y cocidas, los granos
convertidos en harina y esta salcochada y desleida en agua,
son otras tantas preparaciones que pueden emplearse con nota-
bles ventajas en nuestra industria rural, para sacar el mayor
partido de ese rico catalogo de sustancias alimenticias que pro-
ducen nuestro suelo. Y por iltimo, la sal empleada para sazo-
nar todas estas sustancias, 6 mezclada con el agua, aviva el
apetito de los animales, y corrige y precave una multitud de
enfermedades.
La ceba del ganado vacuno puede hacerse igualmense en los
potreros, y an es preferido este m6todo en muchos territorios
de Europa, a causa de los menores costos que demanda y de
la mejor calidad'de carnes que produce. Adn cuando este m6-
todo no fuese el mas acomodado al caracter de nuestra agricul-
tura, sienipre seria el escal6n por donde subi6ramos al sistema
que se cree mis perfeccionado de cebar las reses en establos.
Por lo tanto, merece nos detengamos un moment en conside-
rarlo y en estudiar las circunstancias que le diferencian del pri-
mero.
La ceba en potreros supone en primer lugar, el mejoramien-
to de estos, segfn indicamos al principio de este ensayo, por-
que mientras no reunan las condiciones indispensables de una
producci6n abundante y continua de hierbas de buena calidad
no hay ceba posible. Tambi6n es necesaria ]a subdivisi6n de
potreros pequenos y abrigados, para lograr la tranquidad de
los animales.
El nmiero de animals que puede cebarse en un potrero es
negocio de la mayor importancia, pues no se trata.ya solo de
alimentar los animates, sino de nutrirlos con exceso para que
alcancen prontamente la gordura que se requiere Muchos ani-
males en una divisi6n engordan con dificultad por la molestia
que se causan unos A otros, y un nirmero muy corto desperdicia
mucho pasto. Por lo tanto, es necesario que el cebador, aten-
diendo al tanano delas divisiones, al estado del past y a la
edad de los animales, arregle su numero, para evitar ambos
extremos.
Es constante que los animals cebados en potreros nunca
alcanzan aquel grado de gordura que distingue A los que se ce-
ban en establos; pero no por eso dejan de ofrecer una produc-
cidn cuantiosa cuando la raza es buena y los potreros son ricos.
Sin estas dos circunstancias reunidas, la ceba sera tan imper-
fecta como hoy la vemos en nuestra industria rural y, por con-
siguiente, no brindar A los ganaderos sino ganancias muy
mezqumas.




En materia tan importante, podia extender mis reflexiones
inAs alla del limite en que las he encerrado, pero creo suficien-
te to manifestado en este capitulo, para inducir A los criadores
a consultar las obras de los maestros, si desean instruirse mhs
a, fondo en esta materia. Si por fortuna lograse yo despertar
,en la juventud acomodada y agricultora de Cuba el entusias-
no por este g6nero de estudios, bendecirfa las horas empleadas
en este Arido trabajo.

CAPITULO IV.
Medlos de crear razas propias para el trabajo.
En mi concepto la raza de bueyes que pose la Isla no es
inferior A ninguna conocida en cuanto a fuerzas, resistencia y
sobriedad. El tamano que adquieren nuestros bueyes cuando
su alimentaci6n es abundante y esmerada y el desarrollo mus-
cular que distingue A los que estdn sometidos A este regimen
bien entendido, los hace propios para toda clase de trabajos,
por muy rudos y continuados que sean. Como pruebas de esta
verdad pudiera citar los bueyes que trabajan en el tiro de pie-
dras y maderas en esta ciudad y muchos de los que acarrean
nuestros frutos del campo, que son generalmente de una alzada
aventajada y de una robustez extraordinaria. Esto esta a la
vista de todo el mundo, pero Io que tal vez no saben todos, es
que algunos 'de estos animales comienzan su tarea antes de ser
de dia y la concluyen despues de muy entrada la noche, sin,
otro descanso que to que se tarda en la carga y descarga de
las carretas, ni mAs alimento que el que tomaron el dia ante-
rior. Si a esto se agrega el mal trato que sufren de parte de
los carreteros, el no muy buen estado de todos los. casinos y
calles por donde transitan y la pesadez de las cargas, podremos
entonces formarnos una idea aproximada de su resistencia y
valentfa.'
Siendo esto asi,. no encuentro que sea necesario emplear
otros medios para mejorar esta raza, que el de la elecci6n de
los padres de la misma, un r6gimen de crianza bien dirigido
desde que nacen los animales y sobre todo un sistema de ali-
mnentaci6n adecuado al g6nero de producci6n que de ellos se
espera. En cada uno de los capitulos anteriores que tratan
-especialiente sobre la mejora de las razas, he procurado hacer
ver la necesidad de elegir los padres arreglado al destino que
han de tener los hijos; asi es que, hablando de las razas de
-ceba y de las lecheras, indiqu6 que la experitncia ensetiabi




24-8
que los padres unidos en edad muy tierna producian hijos con
las cualidades que demandan aquellas dos clases de produc-
ci6n. Pero estas cualidades; que son las mAs necesarias para
-una abundante secreci6n de leche, 6 una pronta acumulaci6n
de-gordura, son por lo mismo impropias para la producci6n de:
tin trabajo reciQ y continuado. De consiguiente, la marcha
del criador, cuando aspira A este 61timo resultado, ha de ser
enteramente opuesta A la que se seguirla si su objeto fuera algu-
no de los anteriores. Luego, la edad de los padres que han
de dar bueyes de trabajo no debe nunca ser menor de cuatro
afios A cinco, ni ha de permitirse jamAs que el torosse debilite
y arruine cubriendo un ndmero desproporcionado de vacas,
causa muy frecuente aunque oculta de la degeneraci6n de las.
razas. Un toro bien mantenido con su correspondiente raci6n
diaria de nafz durante la 6poca de Ia monta, nunca debe cubrir
mas de veinte vacas: de este modo puede tenerse Ia seguridad
de obtener hijos robustos y vigorosos.
Con respecto A las formas exteriores del toro que ha de eme
plearse en la procreaci6n de laraza, muy fAcil seri la elecci6n
en nuestros campos, pues en general. tiene la raza todos los
caract6res fisicos necesarios para el objeto, puesto que carece,
salvo muy contadas excepciones, de las formas que indican las
razas'lecheras y de matadero. La robustez, la viveza y un
desarrollo general y bien pronunciado de musculatura, son los
requisitos esenciales que deben buscarse en el toro padre.
Los hijos que nacieren de tales padres no deben criarse con
miseria, .antes bien, con'toda la abundancia posible para que
crezcan como corresponde. Tanibi6n han de criarse libres en.
el campo, para que desde temprano se robustezcan con el ejerci-
cio y se acostumbren al cambio de temperatura y vayan endu-
reci6ndose para poder soportar despu6s los rudos trabajos que
los esperan. No se crea, sin embargo, que desde el momento
de nacer les conviene vivir i la intemperie, principalmente en la.
estaci6on de las aguas y soles fuertes; ambos extremos le% son
muy perjudiciales en sus primeros dias y debe preservArseles de
ellos hasta tanto que manifiesten la fortaleza necesaria para
poderlos arrostrar.
La abundancia y buena calidad de los alimentos son requi-
sitos indispensables en la primera edad, pero debe evitarse con
mucho cuidado criar los terneros en pastes pantanosos, pues si
bien es verdad que esta clase de alimentos les proporciona alza-
da, tieuie por dtro lado mil inconvenientes que deben evitarse.
A los animates destinados al trabajo convienen desde temprano
los alimentos sustanciosos de pastos secos, siempre que haya Ia




219
abundancia riecesaria para que no se detenga en lo mas mini-
mo su crecimiento.
No entrar6 ahora en la discusi6n delas ventajas de castrar
los terneros en edad muy temprana, 6 de hacerlo en 6poca mas
avanzada, aunque dir6 6nicamente, que en cuanto A los anima-
les destinados al trabajo, principalmente el buey, no veo que
haya ningun g6nero de utilidad en efectuar esta operaci6n
antes de los dos anos 6 dos anos y medio y si mucho riesgo en
retardarla hasta que el individuo haya adquirido su complete
desarrollo. Y cuando por otro lado vemos pricticamente las
ventajas que resultan de castrarlos en la edad referida, no sere
yo quien proponga innovaci6n en esta materia mientras otros
hechos no vengan A probar su utilidad.
Una de las circunstancias que generalmente arruinan a los
bueyes, consiste en el empeno de hacerles trabajar desde una
edad muy tierna y en labores desproporcionados A sus fuerzas.
A los dos anos y medio puede un buey empezar a trabajar,
pero en trabajos lijeros solamente y siempre que al mismo
tiempo se le alimente como corresponde. A los tres anos ya.
debe aumentarse el trabajo y simultAneamente la raci6n de
producci6n, y A los cuatro ya puede considerarse en todo su
vigor y resistencia, cuando se le arregla la tarea A la cantidad y
cualidad de los alimentos. Porque es preciso que el labrador se
desengane: asi como en las vacas est6 la producci6n de leche
en proporci6n del alimento que se les di y la ceba en raz6n
directa de las sustancias consumidas, del mismo modo el trabajo
de los bueyes debe ser proporcionado a la abundancia y calidad
de las materias con que se les alimenta. Harto he dicho sobre
este particular en los capitulos que anteceden, y por Io tanto,
no quiero fastidiar con indtiles repeticiones.- La prodigiosa
tarea que rinden esos bueyes de canteras que mencion6 al prin-
cipio de este capitulo, podrian sostenerlas animales que no tu.
vieran -una raci6n diaria de maiz ascendente a setenta y cinco
y noventa mazorcas? 4Ni podrian ejecutarla ocho y diez anos
consecutivos a no ser por la cantidad y calidad de este alimen-
to? Seguramente que no. Sin embargo, no puedo considerar
como indispensable esa crecida raci6n, antes creo que pudiera
reducirse hasta la mitad, siempre que se preparara el mafz, 6
bien coci6ndolo en mazorca 6 bien reducido a una harina grue-
sa, 6 tambi6n reduciendo a harina la paja, la tusa y el grano
juntos, salcochAndolos 6 no, segun la facilidad con que pudiera
procurarse el combustible. Prescindiendo ahora de la mayor
propiedad nutritiva de las sustancias reducidas a harina y co-
cidas, materia que esti boy fuera de toda duda, convendremos



220
todos en que habrfa economfa en preparar. el mafz del modo
que Ilevo dicho, si se examinan los escrementos de estos ,bue-
yes mantenidos de tal suerte, en "los que se observa cerca de
una mitad del grano consumido, en su estado natural, sin ha-
ber servido para la nutrici6n del animal. A f6 que bien merece
la pena de hacerse ensayos Para lograr de una fanega de mafz
doble alimento del que boy se obtiene por: el mdtodo com{in.
Una de las mAs apetecibles 6 importantes cualidades del buey
de trabajo es un paso ligero en lugar de la marcha pausada
que naturalmente tiene, y concibo que por medio de una bue-
na educaci6n podria corregirse esa lentitud que los distingue,
pues veo que las razas inglesas del Devonshire y del Heres-
fordshire han adquirido la presteza que tanto las reiomiendan;
pero para que nos tomnAramos semejante trabajo era preciso
empezar mejorando los instrumentos de labranza que usamos
en nuestros campos, para poder aprovechar el fruto de nuestra
tarea. Mientras el arado del pats permanezca tan imperfecto
como lo vemos boy, jqud provecho podria sacarse de la ligereza
del buey, si en la labor de un campo es precise que los anima-
les se detengan A cada paso, para que el gafnan pueda sacar la
reja de la tierra, donde va profundizando por grados hasta el
punto de ser imposible la tracci6n sin hacer astillas el tim6n?
Yo creo por el contrario que seria un grave daflo el aligerar el
paso de nuestros bueyes, porque ni el gafian podria entonces
dirigir bien el imperfecto instrumento, ni habria arado que re-
sistiese sin hacerse pedazos A cada veinte pass. ;Cuin diferen-
te es la marcha de un arado bien construido, que de un extre-
mo A otro del surco camina A igual profundidad y apenas re-
,quiere la intervencidn del gaflhn! Lo mismo puede decirse de
nuestras carretas, de esas mftquinas informes y disparatadas
que, junto con el arado, tan desfavorablemente pintan el estado
de nuestra agricultura. ,Qu6 utilidad se sacaria en el tiro de
estas empleando bueyes de mis ligero andar, si la carreta y el
-camino son capaces por sf solos de detener su rapidez cada
minute? Yo no concibo, pues, trabajo posible con nuestro ara-
do y carreta, sino con la marcha lentisima del buey; de variar
esta, era preciso variar al mismo tiempo la construcci6n de
aquellos.
He aquf cuanto me propuse decir de la crianza del ganado
vacuno: conozco lo incompleto de este trabajo; pero tendr6 la
satisfacci6n de haber hecho un bien A mi pats sf, como lo espe-
ro, despierto la afici6n de nuestros agricultores A estudiar esta
materia important. Nunca pude aspirar A otro premio con-es
te ensayo imperfecto.














LA CABRA,

POR BUFFON.

(Traducido para la Gaceta Agrfcola de Colombia.)


Aunque las especies en los animales esten todas separadas
por un intervalo que la naturaleza no puede salvar; algunas,
sin embargo, parecen aproximarse por tantas similitudes que
no queda entre ellas, por decirlo asi, mis que el espacio nece-
sario para trazar la linea ,de separaci6n. Al comparar estas
especies semejantes, y considerarlas relativamente A la utilidad
que de ellas derivamos, se nos presentan las unas como de
primera necesidad, y las otras como especies auxiliares, de las
cuales podrfamos servirnos, caso dado, para reemplazar aque-
llas. El asno, por ejemplo, podrfa sustituir al caballo; y del
mismo modo, si nos faltase la especie de la oveja, la cabra
podria reemplazarla.
La- cabra Aiministra leche como la oveja y aun en mayor
cantidad: da igualmente sebo en abundancia; su pelo aunque
mis Aspero que la lana, sirve para hacer buenas telas, y la piel
es mis apreciable que la del carnero: la care del choto es
bastante semejante A la del cord'ero, etc.
Estas especies auxiliares son mis agrestes y- mis robustas
que las especies principales; el asno y la cabra no requieren
tanto cuidado como el caballo y la oveja. Por donde quiera
encuentran de que vivir y pacen igualmente plantas de todo-
genero, lo mismo hierbas groseras que arbustos espinosos. Son
menos delicadas y les hace menos dano la intemperie del clima;
por tanto tienen menos necesidad del cuidado del hombre.
Mientras menos nos pertenecen mis parecen pertenecer A la"


222
-aturaleza; y, en lugar de career que esas especies subalternas
Ian sido producidas por la degeneraci6n de las species prime-
ras; en vez de mirar al asno cono un caballo degenerado, hay
mAs raz6n para decir que el caballo es un asno perfeccionado;
que la oveja es una especie de cabra, pero mfs delicada por-
-que nosotros la hemos cuidado, perfeccionado, propagado para
nuestra utilidad, y en general, que las especies mis perfectas,
sobre todo en los animales dom6sticos, traen su origen de las
menos perfectas de los animales salvajes, A los que mas se
aproximan, no habiendo podido hacer tanto la naturaleza sola
.como la naturaleza y el hombre juntos.
Como quiera que sea, la cabra es una especie distinta y quizis
mis distante de la de la oveja que la especie del asno de la
del caballo. El macho cabrfo se refocila voluntariamente con
la oveja como el asno con la yegua, y el morueco yoga con la
cabra como el caballo con la burra; pero aunque estos ayunta-
mientos sean bastante frecuentes y muchas veces prolificos, no
se ha formado aun especie intermediaria centre la cabra y la
-oveja: estas dos son bien diferentes especies, viven constante-
mente separadas y siempre A la misma distancia una de otra.
Ellas no han sido alteradas absolutamente por esas mezclas, ni
han hecho nuevos troncos ni nuevas razas de animales inter-
medios; no han producido sino diferencias individuals que no
influyen en la unidad de cada una d; las species primitivas
sino que, por el contrario, confirman la realidad de su.diferen-
cia caracteristica.
Pero hay muchos casos en los cuales no podemos distinguir
esos caracteres ni sentenciar con certeza sobre sus diferencias;
otros muchos hay en que estamos obligados A suspender nues-
tro juicio; y hay infinitos otros sobre los cuales no tenemos luz
alguna, pues independientemente de la duda en que nos arroja
la contrariedad de los testimonios sobre los heches que nos han
sido trasmitidos; independientemente de la duda que resulta de
la poca exactitud de los que han observado la naturaleza, el
mayor obsticulo que hay para el adelanto de nuestros conoci-
mientos, es la ignorancia casi forzada en que estamos de gran
numero de efectos qie el tiempo solo no ha podido presentar 6
-nuestra vista y que no se manifestarin 6 la posteridad sino por
experiencias y observaciones combinadas: hasta entonces erra-
remos en las tinieblas 6 marcharemos perplejos eriftre conjeturas
y probabilidades, ignorando hasta la posibilidad de las cosas y
.confundiendo i cada paso las opiniones del hombre con las
obras de la naturaleza. Multitud-de ejemplos podriamos pre-
:sentar; pero sin ir mas alli de nuestro objeto sabemos que el


4


223
macho cabrio y la oveja se unen y procrean; pero nadie nos
ha dicho todavia si resulta un mixto est6ril 6 un animal fecundo
,que pueda servir de tronco A nuevas generaciones semejantes i
las primeras. Del mismo modo, aunque sabemos que el mo-
rueco se une 6 la cabra, ignoramos si procrean, y con mayor
raz6n cual es el fruto. Nosotros creemos que los mixtos en
general, es decir, los animales que salen de la mezcla de dos
,especies diferentes, son estdriles, porque parece que los mulos
que nacen del asno y de la yegua, como los que nacen del
caballo y la burra, no producen nada ni entre ellos mismos ni
con aquellos animales de donde vienen; y sin embargo, esta
opinion quizis es infundada; los antiguos dicen positivamente
que el mulo puede producir 6 la edad de 7 afios, y que procrea
con la yegua: tambi6n nos dicen que la mula puede concebir;
pero no puede perfeccionar su fruto. Sera, pues, necesario
destruir 6 confirmar estos hechos que lenan de oscuridad la
.distinci6n real de los animales y la teoria de la generaci6n. Por
otra parte, aunque conozcamos bastante claramente las especies
de los animales que nos rodean, ignorarnos lo que saldria de su
mezcla entre ellos mismos 6 con animales extrafios. Estamos
muy mal informados de lo que nace de la vaca y del asno, 6
de la yegua y el toro; tampoco sabemos si la zebra no produ-
cirfa con el caballo 6 el burro: si el animal de larga cola al cual
se le ha llamado carnero de Berberia no produciria con nuestra
oveja; si la gamuza no es una cabra salvaje, ni si ella formarfa
con nuestras cabras una raza intermediaria; si los monos difie-
ren por especie, 6 si son como los perros procedentes de una
sola especie variada por numerosas razas diferentes; si el perro
puede fecundar con la zorra y la loba; si el ciervo produce con
Ia vaca, y la corza.con el gamo, etc., etc. Nuestra ignorancia
sobre todos estos hechos es, como ya he dicho, Iasi forzada,
pues las experiencias que podrian decidirlas demandan mis
tiempo, cuidados y gastos que lo que pueden permitir la vida y
la fortuna ordinarias del hombre. Yo he empleado algunos
adios en hacer tentativas de esta clase, de las cuales dar6 cuenta
al ocuparme de los animales mixtos; pero es-fuerza que confiese
que ellas me han dado muy poca luz y que la mayor parte de
esos ensayos no han tenido 6xito. De ahM dependen, sin em-
bargo, el entero conocimiento de los animales, la divisi6n exacta
.de sus especies, y la perfecta inteligencia de su historia; de ahi
-dependen tambi6n la manera de escribir 6sta y el arte de tra-
tarla; pero, puesto que estamos privados de estos conocimientos
tan necesarios i nuestro objeto, puesto que/no nos es posible,
faltos de datos, establecer relaciones y fundar razonamientos,



.224}
no podemos hacer cosa mejor que andar paso A paso, conside-
rar cada animal individualmente, mirar como especies diferen-
tes todas aquellas que no se mezcleni nuestra vista y escribir
sus historias respectivas por artfculos separados reservindonos
unirlos 6 refundirlos cuando por nuestra propia experiencia 6
por la de otros estemos mejor instruidos.
Es por esta raz6n que, aunque haya muchos animals que se
asemejan 6 la oveja y la cabra, no hablaremos aquf sino de:
estas dos especies domdsticas. Ignoramos si las especies ex-
trailas podrfan.producir y forntar nuevas razas con estas comu-
nes. Estamas pues, obligados a mirarlas como diferentes hasta.
que se pruebe con hechos que los individuos de cada una de
las especies extranas puede mezclarse con la comun y produ-
cir otros individuos que fecunden entre sf constituyendo este
solo carActer la realidad y la unidad de to que debe Ilamarse
especie, tanto en los animates como en los vejetales.
La cabra tiene por naturaleza mis sensibilidad y mAs recur-
sos que la oveja: ella busca.al hombre voluntariamente y se
familiariza con 61 con facilidad: es sensible A la caricias y capaz
de adhesi6n. Es tambidn mis ajil, mas fuerte y menos tfmida
que la oveja: es viva, caprichosa, vagamunda. Con mucha.
dificultad se la disciplina para conducirla en rebaflos. Gusta
de descarriarse en las soledades, brincar y aun dormir en las
puntas de las rocas y al border de los precipicios; busca al ma-
cho con avidez y fecunda prontamente; es robusta y fAcil
para alimentarse: casi todas las hierbas son buenas para ella.
El temperamento que en casi todos los animales influye much"
sobre su natural no parece sin embargo, diferir esencialmente
del de la oveja. Estas dos especies de animales, cuya organi-
zaci6n interior es casi id6ntica, senutren, crecen y multiplican
de la misma manera, y se asemejan aun mis por el caracter de-
sus enfermedades, que son las mismas, con excepci6n de algu-
nas A que no esti sujeta la cabra. Esta no teme, como la oveja,,
el excesivo calor, y duerme al sol y se expone gustosamente a
sus rayps mis vivos, sin consecuencias. Tampoco se espanta.
con la tempestad, Pero es sensible al rigor del frio. Los mo-
vimientos exteriores que, como hemos dicho, dependen much
menos de la conformaci6n del cuerpo que de la fuerza y varie-
dad de las sensaciones relativas al apetito y al deseo, son, por-
esta raz6n, macho mis vivos en la cabra que en la oveja. La.
inconstancia de su natural se demuestra por la irregularidad.
de sus acciones: ell. anda, se detiene, corre, salta, se acerca,
se aleja, se presenta, se oculta 6 huye corno por capricho, sin.
otra causa determinante que la de la bizarra vivacidad de su.



225
sentimiento interior; y toda la elasticidad de sus 6rganos, todo
el nervio de su cuerpo, bastan apenas A la rapidez de sus mo-
vimientos
Hay pruebas de que estos animates son naturalmente amigos
del hombre y que ni en lugares inhabitados se vuelven salvajes.
Habiendo recalado en 1698 un buque ingl6s A la Isla de Bue-
navista, se presentaron A bordo dos hombres y ofrecieron grds
A los ingleses tantas cabras como pudiesen tomar. A la admi-
raci6n que demostr6 el capitAn por semejante oferta, le contes-
taron aquellos, que no habia sino doce personas en la isla y
que se habfan multiplicado allf las cabras de tal manera que
eran incdmodas, y afladi6 que lejos de ofrecer dificultades para
cojerlas, segufan al hombre con una especie de obstinaci6n
como los animates domnsticos.
El macho cabrfo puede engendrar al ano de edad y la cabra-
fecunda 6 la de 7 meses; pero los frutos de esta generacion
precoz son,'d6biles y defectuosos: conviene pues, esperar que
uno y otro tengan 18 meses 6 dos anos antes de permitirles
juntarse. El macho cabrfo es un animal bello y muy vigoroso:
uno solo es suficiente para ciento cincuenta cabras y aun mAs,
durante dos 6 tres meses; pero este ardor que le consume no
dura sino tres 6 cuatro anos, de modo que A la edad de 5 6 6
estAn encorvados y aun viejos. Cuando se quiere escojer un
buen macho para la propagaci6n, es preciso que sea joven y de
buena figura, es decir, de 2 anos de edad, de talla grande, cue-
Ito corto y carnudo, cabeza leve, muslos gruesos, piernas firmes,
pelo negro, suave y espeso, y barba larga y bien poblada. Me-
nos cuidado hay que tener para escoger las hembras; solo hay
que observar que las que tienen la talla grande, ancha el anca,
gruesos los muslos, abultada la ubre, largos los pezones, espeso
y suaye el pelo y lijera la marcha, son las mejores. Ellas andan
en celo ordinariamente en los meses de Septiembre, Octubre y
Noviembre: pero por poco que se arrimen al macho, en cual-
quier tiempo estan dispuestas A recibirle; pueden unirse en
todas las estaciones; sin embargo, conciben con mAs seguridad
en el otofo: es conveniente que los chotos nazcan en tiempo,
en que la hierba esta tierna para que puedan comenzar a pacerla
fAcilmente.
La prefiez de las cabras dura cinco meses, paren at principio
del sexto, y amamantan A sus hijos durante un mes 6 cinco-
semanas.
Cuando se les junta con carneros ellas no pueden ir detr6s
sino siempre delante; pero es mejor llevarlas separadamente y
dejarlas solas pacer en las colinas, pues prefieren los lugares
15





elevados y hasta las mas escarpadas montanas a los valles: en
donde quiera encuentran el'alimento necesario para su sustento,
asf en los terrenos mis incultos y esteriles como en los rastrojos
espjnosos y aun en los piramos. Es menester, eso si, alejarlas
de los lugares cultivados de cualquiera clase que sean, porque
* destrozan igualmente todo lo que encuentran. Los arboles, de
cuyos retonos y tiernas cortezas se alimentan, perecen casi
todos.
Ellas temeny huyen de los lugares hnmedos y las praderas
pantanosas. Raramente se les cria en lugares llanos. En la
mayor parte de los climas calidos se crian cabras en gran can-
tidad sin necesidad de establo 6 pesebre; en Francia perecerfan
si no se les pusiese al abrigo durante el invierno. Es conve-
niente sacarlas al campo muy de manana: la hierba,. cargada
de rofo, que no es buena para los carneros, hace gran bien i
las cabras. Como ellas son ind6ciles y vagamundas un hom-
bre, por agil y robusto que sea, no puede conducir mis de 5o.
Mientras mks comen, mayor cantidad de leche dan, y para
conservar y aumentar esta abundancia de leche se les da algu-
nas veces salmuera 6 agua salada. Se puede comenzar A or-
lenarlas quince dias despus de paridas, y dan leche durante
cuatro 6 cinco meses, ordefindolas manana y tarde.
La cabra pare ordinariamente un cabrito en el primer parto,
algunas veces dos, rara vez tres y nunca mis de cuatro, y no
es fecunda sino hasta la edad de 7 anos. El macho podria
engendrar hasta esta edad y quizis hasta mayor si se le cuidase
mucho; pero ordinariamente no sirve sino hasta la de 5 anos.
Entonces se les castra para engordarlos junto con las cabras
-viejas y los cabritos castrados & los seis meses de edad, a fin de
ser mss suculenta y tierna su care. Se les engorda de la
'misma manera que se engorda a los carneros; pero por mucho
cuidado que se tenga con ellos. y por bueno que sea el ali-
mento que se les d6, jams es tan buena su care como la del
tcarnero, si no es en los climas muy calidos donde la care del
-carnero es insxpida y tiene mal gusto. El olor fuerte del macho
cabrWo no depende de su. care sino de la piel. No se deja
vivir 6 estos animales, que podrian acaso durar diez 6 doce
aios, porque mientras mis viejos son, peor es su care. Co-
munmente machos y hembras tienen cuernos; pero aunque en
menor ndmero, hay de unos y otros sin ellos. Varian tambidn
mucho por el color del pelo. Se dice que las blancas y las que
no tienen cuernos son las que dan mis leche, y que las negras
son lap mis fuertes y robustas de todas. Estos animales, cuyas
manutenci6n casi no cuesta nada, no dejan de dar un producto




227
'considerable: la care, el sebo, el pelo y la piel; su leche es mis
sana y mejor que la de la oveja: tiene aplicaci6n en la medici-
na, se cuaja facilmente y se hacen muy buenos quesos de ella.
-Como no, contiene sino muy pocas particulas grasosas no se le
lebe separar la crema.
Las cabras se acostumbran facilmente A amamantar A los ni-
nitos, para quienes su leche es muy nutritiva: como las vacas y
las ovejas, estAn expuestas a que se amamanten de ellas las
culebras y hasta un pjaro conocido por el nombre de cabeza
de cabra 6 sato-volante, que les hace perder la leche.
Las cabras no tienen dientes incisivos en la mandibula supe-
rior: mudan los de la inferior, y se les reproduced al mismo
tiempo y en el mismo orden que los de la oveja. Los nudos
de los cuernos pueden indicar la edad. El nfimero de dientes
no es constante en las cabras: tienen menos ordinariamente
que los machos, los cuales tambi6n tienen mAs Aspero el pelo y
mis largos los cuernos y las barbas. Estos animales, como las
vacas y los carneros, tienen cuatro est6magos y rumian. Esta
especie esti mucho mis exparcida en el mundo que la de la
oveja. En todas partes se encuentran cabras semejantes i las
nuestras; solo que en Guinea y demis paises cAlidos son mis
pequenas que en Moscovia y otros climas frios.
Pontoppidan refiere que hay tal cantidad de cabras en No-
ruega, que en el solo puerto de Berghen, se embarcan todos
los anos hasta ochenta mil pieles al pelo, sin contar las curti-
das. La cria de cabras conviene mucho, en efecto, A la natu-
raleza de ese pals: ellas van A buscar su alimento hasta A las
montanas mis escarpadas. Los machos son muy valerosos: no
le temen A un lobo solo, y ayudan A los perros A defender
el rebano. Las cabras de Angora 6 de Siria, de orejas caidas,
son de la misma especie que las nuestras: se mezclan y produ-
cen juntas en nuestros climas. Estas cabras tienen, como casi
todos los otros animales de la Siria, el pelo muy largo, muy
espeso y tan fino que se hacen de 61 telis tan bellas y brillantes
como las nuestras de seda.













CRIA DEL CABALLO EN LOS ESTADOS UNIDO,.



CONSEJOS UTILES

traducidos de los mejores autores, que se han ocupad
de esta importante materia. (1)


CAPITULO PRIMERO.

El caballo, su importancia, su estructura, sus cualidades,

Tratar de probar, hoy en el siglo XIX, que la cria caballar
no forma en cualquier pais una parte importante de la riqueza,,
poder y grandeza national, serfa admitir que somos ignorantesq
6 que nos dirigimos A los que lo son. No hay pals quizas en
el mundo que necesite menos esa prueba que el nuestro, porque
la posesi6n de caballos para objetos de placer y de utilidad es
mis general en todas las clases de lo que es en otras partes, y
donde tenemos el deseo y la inteligencia para criar y lograr
caballos de mrito, que se aumentan cada dia, tanto en la ciudad
como en el campo. En los criadores ese deseo de criar caba-
llos de valor crece en proporci6n de la utilidad que obtienen
de ellos, la cual progress no por casualidad 6 por capricha
sino debido a los resultados favorables, siendo una verdad re-

(i) Tomamos este excelente escrito del important peri6dico La Am-
ria, que se publica en New York; solo le hemos agregado la indicaci6n
de las materias contenidas en cada capitulo.



229
conocida por todos que es mas ventajoso y econ6mico nante-
ner un buen caballo que uno malo. Al primer cost es A Io
que debe atenderse: el precio de'establo, la manutenci6n y el
-cuidado es igual en ambos casos; la desmejora es infinitamente
menor en el animal sano y 6til que en el que esta arruinado;
el trabajo que 6ste puede hacer y el provecho que de 61 se ob-
'tenga, no puede ser comparado con el del otro; y para concluir,
el valor efectivo del animal superior juiciosamente trabajado, y
por un trabajo juicioso debemos entender, el que sea tan pro-
vechoso para el dueflo como moderado y humano para la bes-
tia, se aumentara ano por ano en la misma proporci6n que se
arruinarA el animal inferior.
En otras palabras: un caballo de 4 anos comprado por dos-
cientos 6 trescientos pesos, cuando llegue A la edad de q a 8
anos, despu6s de haber ganado su alimento y pagado el interns
de su costo primitivo, valdri dos veces mas, ya para el trabajo
6 para venderlo; mientras que un animal obtenido por la mitad
6 la tercera parte de aquel precio, A la misma edad probable-
irnente se habrA desmejorado perdiendo su valor y utilidad, y
da mayor excelencia del animal en el primer caso harA que
aumente su valor, mientras' que en el segundo laruina vendra
pronto.
Veamos ahora lo-que constituye el valor y excelencia en
todos los caballos: es sin disputa la prontitud y actividad en
el trabajo, poder para cargar y arrastrar pesos y para veneer
las distancias sin disminuir el paso; trabajar diariamente, se-
mana tras semana, y ano tras ano sin perder el vigor. Creemos
inntil decir que bajo circunstancias comunes todas estas con-
diciones han de estar en relaci6n con el tamafio y la salud fisica
del animal. La conformaci6n imperfecta debe necesariamente
alterar el poder y los movimientos pronto; las enfermedades
hereditarias 6 una constituci6n mala debe precisamente dismi-
nuir todas las fuerzas. Bajo tal concepto seria innecesario
tratar de probar que ]a presteza en el trabajo, 6 en otras pala-
bras, la velocidad es indispensable en un alto grado en los
-:aballos, cualquiera que sea su figura y estilo, y no menos para
los que tiran las cargas, 6 rompen las tierras, 6 se dedican al
servicio de la silla, 6 al placer de viajar en carruajes lijeros.
Pero de poco tiempo A esta parte algunas personas no le dan
importancia a la velocidad y niegan su utilidad, no siendo para
objetos de mero gusto; y como prueba de su opini6n niegan
tambi6n la ventaja de la buena sangre, entendiendo por esta,
el orfgen de la raza de caballos Americanos 6 Ingleses, de
Sangre Oriental del desierto, ya sea de Arabia, de Berberfa,




de Turqufa, de Persia 6 de Siria, 6 en combinaci6n de dos &
mas de estas; 6 de las cinco juntas.
El caballo que puede arar un acre de tierra, mientras otro-
no hace mas que la mitad de este trabajo, 6 el que puede con
ducir una carga de pasajeros diez millas cuando otro no puede
andar sino cinco, independiente de todas las consideraciones
de diversi6n, gusto 6 Jo que. generalmente llamamos fantasia,:
indudablemente vale dos veces mas
Ahora la cuesti6n esencial para el criador es esta. Por qu&
medios puede obtenerse tal resultado? La respuesta se reduce
A conseguir la mayor cantidad posible de pura sangre compa-
tible con el tamano, peso y poder, sin olvidar el objeto A que
el criador dedica los resultados, recordando tambi6n que no
siempre Ia velocidad y ligereza se obtiene de la sangre, pues
muchas veces sucede casi lo contrario, aunque siempre con
otras ventajas favorables de gran importancia. Lo que el ca-
ballo de sangre posee en alto grado es una gran consistencia
en sus huesos, tendones y general estructura sin proporci6n A.
su tamaiio 6 aparente fortaleza. La textura, la forma y sime-
tria de los huesos, todo en el mismo conjunto y volumen se
encuentran dobles, 6 casi cuadruples, en el caballo de sangre, y
nunca en los caballos frios de carret6n. Ladiferencia en la
forma y textura de los tendones y mfisculos, y la poca tenden-
cia A formal care fofa esti tanibi6n muy en favor del caball<
de sangre. Mas aun, la interior construcci6n anat6mica de sus
6rganos respiratorios, sus sistemas, arterial venoso y nervioso,
en una palabra, toda su constituci6n general esti preparada
para darle cuanto posee: gran poder vital, gran poder recupera
dor, gran poder fisico en proporci6n A su peso y volumen, todo
mas que mngun otro animal conocido, asi como tambi6n gran
prontitud y movimiento, gran valor, gran resistencia en el tra-
bajo y-en la fatiga.
Pero no decimos ni dgbemos suponer que todos los caballos
tienen dichas cualidades en igual grado, sino que entre ellos
pueden elejirse mejor que entre los demos de la especie. Por
eso, como en los caballos de sangre pura todas las faltas y
vicios, todas las enfermedades son heredadas, tanto como las
buenas cualidades fisicas y morales, se hace mis necesario ob-
servar en ellos sus antecedentes, la historic de sus hechos y so
bre todo su forma, su temperamento, sanidad y constituci6n,
mas que en los otros caballos de raza inferior.
Criar con un caballo pequefio creyendo conseguir los hijos.
grandes; con uno de piernas y espinazo largos en la esperanza
de obtener uno compacto, corto y poderoso; con uno corto de



231
aliento, 6 ciego, 6 de cascos pianos, 6 con esperavan, sobre-
hueso 6 enfermedad navicular, en la esperanza de lograr uno
sano; con uno vicioso 6 cobarde, como se llama t~cnicamente
el caballo espantadizo, creyendo conseguirlo de buen tempera-
mento y valiente; cualquiera de esta pretensiones es una grand
locura. El semental de sangre, que es el que debe tenerla
siempre, convendria para la crianza dedicada A los agricultores,
que tuviera 152 (*) inanos de altura, corto espinazo, buenas
costillas, corto sillar y largo debajo: crus alta, anchos lomos y
pecho, anca recta, contraria A la que regularmente se observa
en los trotadores, y que se le dice anca de ganso; cuello alto y
musculoso, aunque no como buey; cabeza fina y descarnada;
ojos claros, brillantes y bien colocados, anchas narices y orejas
pequefias. Sus brazos deben ser tan largos y musculosos como
sea possible de la rodilla hAcia arriba, y sus piernas, del corve-
jon arriba deben ser cortas y huesudas. Los huesos no han de
ser muy pianos, ni demasiado largos, mas si limpios y libres
de excrecencias. Los tendones rectos, firmes y duros al tacto.
De tal caballo, si el criador puede encontrarlo, y. de una yegua
bien escojida, (que deberA ser mas grande, de mas huesos, de
mas vientre, y en todos conceptos mas basta que el caballo),
con buena salud y bien formadas piernas, el indicado criador
puede estar seguro, salvo accidentes y contingencias, de conse-
guir resultados que le darn crddito cientifico y de provecho
pecuniario. Despues el punto en que debe fijar su atenci6n es
combinar como conseguir con el mismo animal el mayor au-
mento de velocidad compatible con el suficiente tamaflo, hueso,
fortaleza y poder bastante para transportar grandes pesos y al
mismo tiempo asegurar la probabilidad, si. no la certeza, de
evitar trasmisidn A la descendencia de mala conformaci6n, 6
enfermedades de alguno de los padres. El primer punto puede-
conseguirse solamente, 0* criando todo lo que se pueda con la
mayor y mas pura sangre; y 2? criando del modo llamado t&c-
nicamente entre criadores, "arriba, no abajo:" esto-es, unir la
yegua con un caballo de sangre superior, y nunca inferior A la
suya, excepto cuando se quiere mezclar igual con igual como
Canadense con Canadense, 6 Normando con Normarido, con
el objeto de perpetuar una pura raza 6 alguna particular va-
riedad, lo que puede ser de utilidad para producir yeguas
madres.


(*) Una mano mide cuatro pulgadas inglesas.



23.2
CAPITULO II.,

Condiciones quo deben toner el caballo padre y la'yegua madre.
La sangre pura:

Por sangre superior entendemos la que mas se acerca a la
sangre pura y perfecta. Asf una yegua de media sangre nunca
debe unirse A un semental de media sangre, porque en este
caso, el producto, de diez casos nueve, ser de inferior calidad
que la yegua; y por el contrario, si esta se une 6 un caballo de
pura sangre el producto ser superior y continuara mejorando
cada'vez mAs, siguiendo el precepto de ir siempre Para arriba.
En el'segundo caso, solo puede obtenerse una racional proba-
bilidad de criar ganado -de condici6n y salud, eligiendo cuida-
dosamente padres libres de enfermedades, ya hereditarias 6 en
aptitud para serlo.
Es ridfculo que algunas personas en esta 6poca se burlen del
principio de que las enfermedades it otras cualidades son here-
difarias 6 trasmisibles en la sangre, cuando est& probado que
es asi, m6dica y fisiol6gicamente. Todas las enfermedades de
los pulmones y la triquea, que son varias, son indudablemente
trasmisibles. La ceguera si es posible, todavfa bo es mas, y aun
cuando un ojo se pierda accidentalmente, si el otro por una
afecci6n simpAtica se enferma, consideramos que no es pruden
to criar con un animal danado de ese modo. La cojera que
proviene de un accidente desde luego no es hereditaria; pero
si un caballo de carrera se arruina, porque los tendones 6 los
pequefnos huesos del metacarpo han cedido por falta de fuerza
suficiente para resistir el esfuerzo que se les ha exigido, ser
conveniente observar si no hay ningun defecto visible de
conformaci6n en esa parte que pueda traer la debilidad; como
un largo desproporcionado en el hueso de la cafa, parte baja
del brazo danado, el que no debe ser demasiado corto; 6 el
defecto comunmente ilamado contracci6n, que consiste en una
disminuci6n del volumen del brazo cerca y mas abajo de la
rodilla. Estas conformaciones son indudablemente hereditarias.
Si un caballo por esto se arruina por ceder sus brazos, teniendo
la expresada mala conformaci6n, puede asegurarse que el mal
ha sido heredado y debe evitarse el ponerlo de padre. De todo
lo que dejamos expuesto se deducen las reglas siguientes:'
iT El mejor caballo para todos los servicios es el mas eco-
n6mico.
2' Mientras mas sangre pura, mejor, siempre en relacion
con el tamaflo que se desee obtener: el animal de pura sangre



233
posee en alto grado actividad, fuerza, fondo, salud y tan vigo-
rosa constituci6n como valor y resistencia.
3! La mejor sangre debe tenerla el semental, esto es, debe
ser este de pura sangre, 6 al menos mas pura que la de la yegua.
4a Elfjase para padre un caballo sano en todos respectos,
con las condiciones siguientes: espaldas cortas, fuertes costillas,
corto de sillar y largo debajo, alto de cruz, lomo y pecho an-
chos, anca recta, cuello alto y musculoso, aunque no como de
buey, cabeza final y bien formada, ojos claros brillantes y bien
colocados, anchas narices y orejas chicas. Los brazos, sobre ]a
rodilla, y las piernas sobre los corvejones, deben ser largos y
musculosos, y bajo dichas articulaciones cortos, con los huesos
anchos pianos, y sin escrecencias, y los tendones rectos y duros
al tacto.
Llegamos ahora A otra parte muy importante de la crianza:
la elecci6n de las yeguas para madres. Debe atenderse con
preferencia al tamaflo, a6 la complete sanidad y simetria en las
formal, antes que a la sangre 6 sus antecedentes. La mas until
elecci6n del criador debe ser: sangre en los padres y belleza en
las madres. Es muy comun entre criadores, refiridndose a una
yegua defectuosa, chica, con hu6lfago y otras enfermedades,
decir, que puede criar'todavia. Asf podra ser, pero jc6mo seri
el producto? El criador bajo todos conceptos, harA mejor en
desecharla y hasta matarla, especialmente para su beneficio
pecuniario, pues el valor del potro no compensar la manuten-
ci6n de la madre ni los servicios del padre. Al decir que no
debe atenderse a Ia sangre, enti6ndase que nos referimos a. no
considerarla como objeto de primera necesidad, pues desde
luego, una yegua fina con todas las sefiales de una buena raza,
bien visibles, sera preferible A la que carezca de estas cualidades.
Y al contrario, una yegua con la mejor sangre en sus venas, si
no tiene buenas formas, buen tamafio y buenas proporciones,
no servira para madre. No nos contraemos meramente A Ia.
ausencia de deformidades 6 enfermedades, sino A la falta de
buena estructura y belleza. Vamos mAs lejos, hasta decir, que
un criador harifa mejor en no criar con una yegua conocida-
mente buena, siendo mal formada, fea, careciendo de fuerzas y
acci6n, aunque algunas veces se encuentran exceptional y acci-
dentalmente magnificos tipos de padres imperfectos.. Mas aim,
de cien casos encontraremos que en noventa y nueve han sa-
cado los descendientes los defectos, y no las perfecciones de-
seadas; por lo que decimos que cuando una yegua vieja, por
buena que haya sido, carece de tamano, hueso y forma muscu-
lar, es mejor no hacer uso de ella en busca de utilidad, porque



234
esta puede convertirse en p6rdida. Una yegua desconocida,.
de formas finas y buen genio, con buenos huesos, buena cons-
tituci6n y sin vicios ni enfermedades, es mejor animal para la
crianza que la que no tiene estas condiciones.
"Para elejir una yegua madre, dice' un 6xcelente escritor
moderno, cuatro cosas deben tenerse presente: i? su sangre:
28 su estructura: 3gsu estado de salud; y 4 su genio.
"La estructura debe ser de tal clase que pueda Ilevar y ali-
mentar en su vientre el feto; que sea, Io que se llama de mucho
vientre. Hay una forma de cadera que son impropias para la
crianza, y sin embargo, algunas veces se elijen de preferencia,
porque se consideran mas elegantes; es decir, de anca recta, en
la cual la cola nace muy arriba y el final del hueso del anca,
esti casi A nivel en la proyecci6n del hueso de la cadera. La
opuesta forma es preferible, porque examinando la pelvis se
observa que el hueso del anca forma un angulo considerable
con el sacro, y hay por consecuencia bastante lugar, no solo
para el feto, sino para que pueda este nacer. Ambos puntos.
son importantes; el primero Io es evidentemente, y el segundo,
porque si el potro recibe daflo al nacer, ya por necesidad 6 por
ignorancia, dificilmente recobrari la salud y siempre permane-
ceri inutilizado. La p6lvis, pues, debe ser ancha y profunda,
y debe haber tambien un poco mas del t6rmino medio deI largo
de la cadera A la espalda, para dar de este modo bastante lugar
al feto; asi como tambien una buena profundidad en las costi
llas posteriores, como indispensables para la fuerza necesaria
para sostener dicho aumento en el largo. Esto dA a toda la
estructura mayor proporci6n que la que se requiere siempre en
el caballo de tarrera, la que es sobresaliente en dichos caballos,
porque pueden tener mas cuerpo del que sus piernas pueden
fAcilmente llevar, y por esto muchas buenas corredoras no han
sido tiles para criar, mientras un gran numero; de malas corre-
doras han sido madres de buenos caballos."
Ademas de la expresada estructura, necesaria para la colo-
caci6n del feto, la yegua necesita la misma forma que la mejor
para el objeto A que se dedica, esto es, para producir potros.
del estilo y forma que se desean. Podemos agregar, que debe
tener cuatro buenas piernas terminadas: en cuatro grandes cas-
cos, buenos y bien formados, no pianos, y con talones bier
abiertos; cabeza descarnada, orejas chicas, frente ancha, bien
colocada en un cuello elevado, proporcionado y delgado en la
uni6n con la cabeza, cruz alta, y sobre todo espaldas anchas y
oblicuas. Una espalda derecha es muy perjudicial, hace im-
posible la velocidad, produciendo 'un rigido 6 inflexible movi-



235
miento, al cual acompafia con frecuencia la falta de tropezar-
El pecho debe ser ancho y profundo en el lado del coraz6n.
Las extremidades 6 miembros posteriores hasta el corvejon han_
de ser fuertes, largas y curvas. Es mejor que los corvejones
est6n algo separados que no muy juntos, lo primero indict
poder, lo segundo debilidad de mala clase. Como hemos de-
mostrado, la yegua para madre debe ser algo mas larga de
dorso y lomo que la que se elije para criar caballos de trabajo;.
pero si fuese mucho mas se aplicarA 6.un caballo de torso y
lomo cortos para corregir dicho exceso.

CAPITULO III.
Enfermedades hereditarias.-Las yeguas en estado de prefiez;
cuidados quo exijen.
La salud de la yegua, dice el mismo escritor de que hemos
hablado, debe ser perfecta, y verse esto como Io mas importan-
te, examinandose con extrema prolijidad para descubrir si las
faltas que se noten dependen del trabajo, 6 si han sido hereda-
das. Independiente de las consecuencias de accidentes, todo lo
que se note contrario & una buena salud, puede considerarse
mas 6 menos, como un mal heredado, porque en una buena
constituci6n, el trabajo ordinario asi como la ensenanza, no es
de suponerse que ocasionen enfermedades que solo se desarro-
lan en una predisposici6n natural 6 de trasmisi6n. Hay sin
embargo, infinidad de faltas objecionables en una yegua madre
que pueden 6 no aceptarse, tales como los defectos accidenta-
les, de rodillas lastimadas, caderas dislocadas, 6 contracciones
musculares, de que es possible prescindirse, aunque no de esto
dltimo, A menos que se tenga la seguridad de que los ascendien-
tes han sostenido bien su trabajo sin debilidad en los tendones
y ligamentos. Los esparavanes, los sobremanos, los sobrehuesos,
y en fin, las excrecencias huesosas son defectos constitucionales,,
y casi puede asegurarse que se perpettan, segun el caso y grado
de volumen que presented. Los corvejones propensos A corvas
son tambi6n hereditarios y deben desecharse, aunque algunas
veces con tal falta en la articulaci6n no se presentan, porque
]a condici6n defectuosa est& mas bien en los ligamentos que-
en el Angulo de la articulaci6n, que es de donde provienen las.
indicadas corvas, y el criador debe investigar el caso cuidado-
samente antes de aceptar .6 rechazar una yegua de corvejones
sospechosos. Los malos cascos, por contracci6n, 6 por ser muy
pianos 6 muy delgados, deben evitarse, observando antes si e.



236
dlano depende 6 no, de haber sido mal herrados, pues en este
caso el mal no tiene importancia. Estas son las consideracio
nes mas generates respecto & la sanidad de las extremidades.
Las yeguas cortas de aliento rara vez se dedican 6 crfar, y
esto es suficientte para no mencionarlas. Ese defecto no ha
sido todavia clasificado, ni te6ricamente por los mejores veteri-
narios, ni prActicamente por nuestros criadores; pero cada ana
crece en importancia, y el riesgo de reproducci6n es demasiado
grande para que lo corra persona entendida, criando con un
animal que tenga ese inconveniente que, segun mis observa-
ciones, es un mal que se hereda mas de las madres que de los
padres; aunque en verdad sofr tantas las circunstancias que han
de tenerse presentes en el examen de esa enfermedad, que serfa
muy dificil formal una regla que sirviera para todos los casos.
Cuando resulta de anginas mal curadas, 6 de una simple infla-
maci6n de la laringe dependiente de una fluxi6n, probablemente
no sera trasmisible; pero cuando se presenta la verdadera alte-
-raci6n hidiopitica por enfermedad de los nervios de la laringe,
entonces de diez casos, uno dejarA de pasar A la descendencia.
"La ceguera puede ser 6 no hereditaria; pero de todos mb-
dos debe considerarse tan sospechoso 6 mas que el defecto an-
terior. La catarata simple sin inflamaci6n indudablemente es
trasmisible; y cuando un caballo 6 yegua sufre de los dos ojos
sin ningun otro dano en ellos deben desecharse cuidadosamen-
te. Cuando la ceguera proviene de una inflamaci6n repentina,
producida por mal trato, 6 por fluxi6n ti otra causa igual, los
ojos estin mas 6 menos desorganizados, y aunque esto por sf
solo es alarmante por demostrar debilidad en el 6rgano, no lo
es tanto como la catarata."
El escritor citado, autoridad competente en la materia, en su
deseo de esclarecer bien los hechos, duda si ha dicho cuanto
sea necesario respecto a ambas peligrosas afecciones. Aconse-
jamos no criar, bajo ninguna circunstancia, con 4un caballo que
tenga el menor defecto en los 6rganos respiratonios, ya est6 la
causaten los pulmones, 6 en la traquea; ni tampoco con el que
tenga enfermedad en los ojos, aunque sea el resultado de un
golpe 6 herida accidental, aun en uno solo porque por simpatia
se afectar el otro. Lo mismo decimos respecto A una yegua
con estos y otros inconvenientes, & medos que posea ventajas
tan extraordinarias que por conservarlas se corra el riesgo de
obtener un animal defectuoso, en la esperanza de que no tenga
faltas. Debe evitarse, sin embargo, la prueba que puede dar
tan desfavorables resultados.
Al aplicar la yegua al semental ha de estar en \un perfecto



237
estado de salud y condici6n, por un ejercicio moderado y abun-
dante y nutritivo alimento, sin estar demasiado gruesa.
En los trees 6 cuatro primeros meses de la prenez es conve--
niente que contind& hacienda su trabajo ordinario, evitando
que galope 6 trote velozmente A largas distancias, que tire car-
gas pesadas, 6 que d6 saltos que puedan producir un aborto.
En los dltimos meses conviene tambi6n que haga ejercicio muy
moderado; y si estA en libertad, es preferible que el lugar se
divida en espacios de un acre cada uno, con cercas bastante
altas para que no intent sartarlas, perjuicio que tarnbi6n puede-
evitarse dejando dichas cercas abiertas en la parte de arriba,
de tal modo que las yeguas puedan verse y comunicarse sin.
tratar de vencer las barreras, aunque si puedan en sus momen-
tos de alegria, correr y entregarse A un voluntario ejercicio sin
temor de accidentes desastrosos. Cada lote tendr un colga-
dizo para sombra en el verano y calor en el invierno, cuyas
puertas tendran cinco pi6s de ancho y ocho de altura con las
esquinas de los paralelos bien redondeadas:para impedir que
los animates se lastimen las caderas al pasar rApidamente por
ellas.
El alimento durante la gestaci6n ha de ser'abundante y nu-
tritivo porque tiene que producir sangre para la madre y el
feto; son excelentes para este objeto las hierbas y raices, coma
el tr6bol, la alfalfa, el maiz cortado tierno, los nabos y mejor
que todo las ianahorias. No debe dArseles mucha avena, ni
maiz sino viejo y muy seco, aunque no quitAndosela totalmente...
Si se usa la avena bastari darles de.cuatro A ocho cuartos al
dia, mezclAndola con afrecho y agua caliente, que es el mejor
sistema de administrarla, procurando siempre que la madre no
se debilite, porque el potro serA d6bil, de una constituci6n de-
licada y muy chico. Este sistema de alimentaci6n debe conti-
nuarse con las madres y los potros despu6s de nacidos, A los
que aunque est6n mamando debe dArseles buenos alimentos.
Uftimamente, el genio, dice la misma autoridad de que
hemos hablado extensamente, es de la mayor importancia, y
por el que debemos entender, no la bondad para soportar tran--
quilamente la proximidad del hombre sino el genio ardiente
que lene el objeto del ginete, obedeciendo A las ayudas de la
voz, del litigo 6 de la espuela. Un animal sin espiritu y ma-
licioso no conviene ponerlo i procrear, y much menos si des-
ciende de una raza viciosa, rebelde A la obediencia, y con un
genio irritable que resista la doma y la ensenanza, cuyos de-
fectos son peores que las enfermedades que dejamos mencio--
nadas.



238
La obstinaci6n salvaje y la propensi6n A espantarse dando
rechazos violentos, hasta cierto punto pueden ser hereditarias;
pero como dichos defectos son susceptibles de modificaci6n, si
no se curan del todo por medio de un sistema juicioso y hu-
-mano con los animales j6venes, no es necesario rechazarlos ni
.prepararse enteramente contra ellos.

REGLAS GENERATES.

r El tamanlo, la simetrfa y belleza en las formal y la sani-
=dad deben procurarse en la yegua; la sangre pura en e1 se-
mental.
2! La yegua dede tener vientre y buenos anchor, anca re
donda, pecho Amplio y piernas y extremidades bien aplomadas,
corvejones separados unos de otros y la pelvis ancha y pro-
funda.
3s ,El genio ha de ser suave y energico, sin vicios ni irriti-
bilidad.
4 Al aplicarla al caballo ha de estar en perfecto estado de
salud, no demasiado gruesa, aunque si en la buena condici6n
>que produce un prudente ejercicio, una buena alimentaci6n y
un cuidado exquisito.
5' Durante la prefiez debe'estar bien alimentada, evitando
hacerlo con sustancias excitantes, trabajAndola moderadamente
-en los tres 6 cuatro primeros meses; pocas semanas despues
Ael parto un trabajo lijerolsera muy itil a toda su constituci6n.

CAPITULO IV.

Cruamientos.

En los capftulos anteriores hemos tratado de algunos de los
-principios generates para la crianza del caballo y de las venta-
jas que deben esperarse cuando el semental es de pura sangre,
cualquiera que sea la calidad de la yegua; de la simetria y for-
taleza preferibles; de la importancia de una perfecta estructura,
sanidad constitucional y buena salud en ambos, sin vicios i
malos genios hereditarios; y ultimamente hemos dicho que al
aplicarse la yegua al caballo, y durante la prefiez, ha de estar
en buena salud y condici6n, indicando tambien lo que debe
hacerse para obtener y conservar tan indispensable recomenda
ci6n. Ahora demostraremos algo mAs detalladamente cuales



239
son las mejoras que pueden conseguirse de diferentes varieda-
des, y como han de producirse, pues es sabido que el mismo
caballo no es 6til para toda clase de yeguas; sino que al con-
trario, para el estilo que tengan estas, deben procurarse caballos
que lo tengan enteramente diferente, si se desea igual ventaja
en los hijos, por lo que podemos decir en general, que son dos
los objetos del criador: uno, el mAs facil de realizar, es criar ani-
males comunes para. el tiro de cargas pesadas, no refiridndonos
& los que descienden de las razas Morgan, la del Canada 6 la
Normanda, principalmente de esta 6ltima, de las que se han
introducido algunas yeguas con sefiales muy visibles de perte-
necer 6 una buena raza, y propias para mejorar en los hijos el
-espfritu, la velocidad, la energia en la acci6n, la resistencia y 1
valor, solo uni6ndolas con caballos de sangre, circunstancia su-
ficiente para lograr los beneficios expresados, sin ninguna rela-
ci6n especial con la raza de sus progenitores.
En la segunda, tercera, y mAs aun, en las siguientes genera-
ciones, cuando la buena sangre se haya trasmitido tanto A las
yeguas como A los caballos, con marcados signos de un linage
puro, entonces sera necesario estudiar las familias, porque estas
en cruzamientos con otras, algunas veces producen resultados
favorables y otras adversos. Pero desde luego siempre que sea
posible convendra que el semental descienda de una raza de
carrera, notable por su valor y resistencia como las de Herod,
Eade 6 Eclipse, u otras de conocida celebridad. Pero esto no
es esencial 6 un sine qua non, pues todo caballo de sangre, se-
gun dijo Sir. John Gerwick, en elreinado de CArlos I, aun el mas
miserable que haya salido de Berberfa, es tan infinitamente su-
perior en sangre, valor, fortaleza, calidad, huesos y tendones,
que aplicado i la mejor yegua de sangre frda que haya pisado
la tierra, no dejari de mejorar su raza, cualquiera que sea el
rango que 61 ocupe entre los de carrera. Todo Io que el cria-
dor tiene que hacer en este caso, es asegurarse de que el caballo
es realmente de sangre pura, examinando la genealogia por am-
bos lados, y que tiene las buenas cualidades, y no los defects
-de que ya hemos tratado.
Entremos ahora a. ocuparnos de otro particular no menos
importante: la armonfa que debe procurarse en el tamano y la
estructura de los animales que han de unirse; porque la unidn
de yeguas chicas con caballos extremadamente grandes, 6 de
yeguas colosales con caballos muy pequenos, con la.idea de dar
altura A los hijos, jams corresponderi favorablemente, pues al
contrario, estos seran raqufticos y mal formados. Como ya
hemos'dicho, la madre debe ser algo mis grande y con mis



240
anchura que el padre, aunque no demasiado. Por ejemplo,
una yegua de x6 manos y de proporcionada anchura nunca
debe aplicarse 6 un semental de menos de 15, y todo lo mrns de-
x54; ni una yegua de mis de i6 manos A uno ;e menos de
i53 6 15 y tres pulgadas. Tompoco deben unirse yeguas chicas
con caballos altos, 6 yeguas de piernas cortas con caballos de
piernas largas, con el objeto de dar tamano A los potros. Si la
yegua es baja, pero larga y de ancho vientre no debe desechar-
se; mas para conseguir que la descendencia sea grande, debe
elegirse para semental no el que tenga piernas largas, sino el
que tenga una perfecta simetria en las formas, sin que sea mu-
cho mas alto que la yegua, pues no ha de pasar de dos pulgadas
la diferencia, con tal que no tenga piernas muy largas, especial-
mente de la rodilla hacia abajo; que sea bien formado y en ge-
neral de una fuerte estructura, particularmente en los puntos en
que la'yegua tengamis defects.
En otro lugar hemos manifestado que el error mAs grande,
es criar con animales raqufticos, con un desarrollo imperfecto,
con la esperanza de correjir los defectos en la descendencia.
Sin embargo, con frecuencia vemos yeguas y caballos con faltas
que pueden considerarse, aunque en segundo grado, como ver-
daderos defectos; pero que al mismo tiempo estan coinpensados
con gran ndmero de ventajas y belleza, y por tanto sera muy
itil disimularlos esforzAndose en rernediarlos por conservar la.
excelencia de la-raza.
La trasmisi6n de formas exteriores, es todavia y probable-
mente sera siempre, un misterio, y nadie puede asegurar que de
tal yegua y tal caballo podrA darse A los hijos la estructura 6-
la disposici6n constitucional que se desea.
Verdaderamente no vemos raz6n que nos autorice A creer que-
haya una regla fija en este particular; pero es indudable que se
encuentran yeguas y caballos que tienen el poder extraordina-
rio de trasmitir A los hijos su imAgen y las formas, por lo que
conviene seguir la regla general y sabia, de tales padres tales:
h!/os. For lo tanto en la practice siempre debe observarse el
sistema de correjir los defectos por medio de un entendido exA-
men y estudio; por ejemplo, si una yegua tiene defectos de
simetria en cualquier punt, debe elejirse un caballo lo mAs
perfecto posible en dicho punto; y si alguno cria con un caballo,,
por cuya sangre, belleza y antecedentes tenga particular deci-
si6n, aunque debil en algunas partes, debe tener especial cui-
dado en unirlo con una buena yegua con senales visibles de-
poder y fuerza en los expresados lugares d6biles,: y 'de ninguna.
manera con una que tenga las mismas faltas del caballo.


t



241
CAPITULO V.

Mejoramiento de las razas.

El otro objeto del criador es ir siempre mejorando, y para esto,
cuando las-yeguas sean de algun valioso linaje con sangre pura
que trasmitida A una raza inferior hayan perdido en altura,
fuerza y tamafno en los huesos, deben mezclarse con caballos
que sin deteriorar su sangre puedan corregir tales defectos.
Esto hasta ahora se considera cuesti6n de gran dificultad, y
para resolverla serfa indispensable investigar de donde procede
la impureza y la proporci6n en que existe.
Si proviniere de razas de sangre fra de caballos comunes de
carret6n, y si la proporci6n de la buena sangre mezclada con
la de aquellas es incalculable, entonces debe suponerse coma
inntil todo esfuerzo, pues los resultados no compensarian los
gastos y el trabajo. MAs si la cantidad de sangre pura puede
estimarse, aunque sea remotamente, y la raza ha estado mucho
tiempo criando sin ninguna mezcla, coma en el caso de los
Morgan, ser posible remediar el dafto, aplicando las yeguas
A un semental de buena raza poderosamente constituido, de
formas recojidas, de ancho pecho, corto de lomo y piernas, de
una estirpe nueva y enteramente diferente, con tal que la san-
gre de las yeguas sea conocida, sin que sea inconveniente que
sus antepasados, diez generaciones atras, desciendan ambos de
]a misma linea. Si asi fuere, el caballo en el primer cruzamien-
to, no debe ser mAs alto ni mAs largo que- la yegua, aunque si
mas fuerte, de mas huesos y mayor desenvolvimiento muscular.
Las potrancas en la segunda generaci6n serAn mas grandes que
sus madres en todos sentidos; y desde luego, la mejora en fuer-
za, salud, simetria y desarrollo general, comprenderA tambi6n
el tamaflo. Estas potrancas pueden aplicarse otra vez a caba-
los de las mismas formas expresadas, pero tanto mAs grandes
que ellas, y siempre que estas sean mis grandes que sus madres,
bastarA para conseguir .el fin deseado. Este es el sistema que
entre criadores se llama criar mejorando en el estricto sentido
de la palabra. Si por otra parte, las yeguas degeneradas ban
sido cruzadas con pura sangre inglesa, aunque remota, y no
recientemente con raza importada del Canada 6 Normanda,
entonces no habri inconveniente en cruzarlas de nuevo, retro-
cediendo, una vez mis, con caballos del CanadA 6 Normandos,
pues en 6stos existe aun, sin extinguirse, un resto de pura san-
gre, probablemente de origen Arabe, que se asimila mucho A la.
buena sangre moderna. Criar volviendo atras, como en este


16



242
caso, fortaleceri tanto la raza, que las potrancas que nazcan de
tal uni6n repioduciran animales de sorprendente excelencia, si
se cruzan con la sangre pura y bien escojida de nuestros dias.
Hemos hablado lijeramente del efecto que producen las mez-
clas, de cruzar y volver a cruzar las distintas 6 consanguineas
estirpes de sangre, y del resultado que se obtiene en la raza.
Cuando un cruzamiento de esta clase es muy favorable, en
cualquier caso en un nimero de anos y en mayoria, es la cos
tumbre decir, tal 6 cual sangre combina bien con otra, y este
efecto no depende solamente de la excelencia de cada sangre,
sino de alguna influencia desconocida y misteriosa producida
en una 6 muchas generaciones por el cruzamiento. Priam, por
ejemplo, de alta reputaci6n en Inglaterra como corredor y como
semental, tuvo una brillante descendencia que sostuvo su fama
ventajosamente. Despu6s fu6 comprado y traido A este pais,
donde se formaron las mks halagnenas ilusiones respecto 6 las
ventajas que debian obtenerse de su rica y noble sangre. El
resultado, sin embargo, fu6 diametralmente contrario a Io que
se esperaba. Escasamente un caballo de alguna reputaci6n
proviene de 61 en los Estados Unidos, aunque por su m6rito en
sangre, belleza y antecedentes, se le aplicaron las yeguas de
mejor sangre y mis perfectas del pais. Muchas personas, ex
celentes jueces en la materia, han opinado que el cruzamiento
con Priam ha sido muy perjudicial A la raza caballar de Am&
rica, alegando que casi, si no todos sus descendientes, aunque
tienen rodillas grandes, planas y huesudas, son defectuosos, mks
abajo y hacia atrs de la articulaci6n, cuya mala conformaci6n
es una de las mis serias y de peores consecuencias en los caba-
lbos sujetos a grandes esfuerzos. De todos modos, es indispu-
table que la sangre de Priam no fu6 buena para mezclarla con
la de los mejores corredores de Am6rica.
Recordamos otro djemplo important: Glenco, otro caballo
ingl6s de carrera, muy distinguido por su sangre, aunque de dis-
tinto linaje, fu6 importado pocos anos despu6s que Priam, con
iguales, si no mayors esperanzas de buen resultado, las que
fueron completa y excesivamente realizadas, de cuya raza se
encuentran hoy muchos de los mejores corredores.: Sin embar-
go, podemos decir enfaticamente que la raza de Glencoe pro-
dujo mejor resultado que la antigua sangre americana, la que
siempre debemos recordar que no es; bajo ningnn concepto,
sangre de orfgen americano, sino de las primitivas importacio-
nes que se hicieron de la antigua sangre inglesa, en los dias de
Janus, Eclipse, Highflyery los hijos de Childers y Godolphin..
Ahora bien, el por qu6 una sangre puede producer resultados



243
favorables, y otra adversos, cuando cada una ha producido
igual n6mero de distinguidos representantes, nadie ha podido
explicarlo positivamente, pues nunca se han dado buenas razo-
nes, ni tebricamente ha podido asentarse un principio satisfac-
torio. La sangre de Priam, como ya hemos demostrado, prob6
bien combinada con la distinguida de Inglaterra, y marcada-
mente fall6 con la de Am6rica. Y al contrario, la sangre de
'Glencoe, habiendo correspondido bien con la mas distinguida
de ambos paises, y-A pesar de haber dejado mejor descendencia
en Am6rica por haber servido y cubierto las mejores yeguas,
no fu6 sin embargo, mejor semental aquf que en Inglaterra. Del
misrno modo Leviathan, Sovereing y Sarpedon, todos hicieron
mis 6 menos decididamente buenas mezclas con la vieja sangre
inglesa de Am6rica; y Trustee, no debemos olvidar que no solo
fu6 el padre del incomparable Fashion, sino padre tambi6n de
los mis brillantes caballos de tiro con yeguas comunes.
Aunque no es posible predecir con seguridad las sangres que
puedan combinarse con provecho, hay al menos algunos hechos
establecidos que nos permiten aventurar una conjetura sobre
tan dudosa materia. Se sabe bien que entre los caballos y al-
.gunos otros animales que no son de larga vida, los machos mis
grandes y poderosos permanecen en compania de las hembras
de sus partidas, de las que son verdaderos senores y sultanes,
batiendo y expulsando los mis j6venes de su sexo para poder
=unirse A sus descendientes por dos 6 tres generaciones, mientras
viven en estado natural. Cuando con el transcurso de los anos
dejeneran en fuerza y vigor, les toca ser batidos y se ven obli-
:gados a dejar el puesto a sus rivales mis fuertes, y puede decir-
se con certeza, de distinta clase de sangre; de esto puede dedu-
cirse que los caballos en estado salvaje estan acostumbrados A
-criar con sus propias hijas y descendencia, por lo menos dos
generaciones, que es lo que entendemos por criar con su misma
familia y sangre, haciendolo despu6s con generaciones venide-
ras de extranas unions y muy remotas; siendo digno de notarse
,que 6 pesar de haber dos distintas teorias enteramente opuestas,
una en favor de ]a crianza entre si, no. mezclando la sangre,
y otra con el cruzamiento, varias de las mejores estirpes de san-
gre inglesa proceden directamente de mezclas incestuosas. Por
ejemplo, algunas de las mis distinguidas familias de corredores
ingleses descienden de Spanker, caballo de excelente raza ara-
be, por ambas lineas hasta la misma madre: y cuando ninguna
conexi6n cercana haya existido por muchos anos en la sangre
de alguna familia peculiar es el mejor m6todo de criar.entre una
misma clase por dos 6 tres generaciones, entonces debe pro-



244
curarse una nueva sangre lamas remota posible para dar fuer-
za y vigor A la anterior. Este plan se ha practicado hace'algdn
tiempo en Inglaterra y ha producido brillantes mejoras de velo-
cidad, resistencia y gran poder. Por otra parte, tambidn es
cierto que criar entre sf, sin mezclar en muchas generaciones es
muy perjudicial, y los animales criados de este modo degeneran
en hueso, en tamano, en estructura y generalmente en calidad;
por to que siempre que se conozca, 6 se sospeche, que en una
familia se ha practicado una larga y persistente uni6n en la
misma sangre, y todavfa ms, cualquiera degeneraci6n que se
observe en el tamafio, debe acudirse A una nueva sangre la mis
diferente que sea posible, para con ella renovar y fortalecer la
decaida raza:
Con tales antecedentes podemos deducir las reglas generales
siguientes:
is Entre el semental y la yegua debe procurarse la mis
perfecta analogfa, en forma, tamano y sanidad.
-2" Si la yegua tiene un defecto particular, no debe unirse
con un caballo que tenga la misma falta, ni la opuesta, sino con
el que sea perfecto en dicho punto.
3! Debe evitarse criar con yeguas muy chicas y caballos
demasiado grandes, porque el resultado no serfa favorable; para
una yegua de 16 manos, elijase un caballo que no tenga menos
de 15; si ella fuere demasiado chica, el caballo deberi tener una
6 dos pulgadas mis de alto, sin piernas largas.
48 Frecuentemente sucede que sin causa conocida, la san-
gre de ciertcr linaje de caballos no cruza bien con la de otro di-
ferente, cuya mezcla debe evitarse tan pronto como se advierta.
5" Cuando una yegua desciende de una buena estirpe, pero
que haya degenerado en tamano por depender de crianza en la
propia familia, el finico remedio es aplicarla A un semental de
una sangre pura y distinta de la suya, por to menos diez 6 mis
generaciones mis atras,
x1 Despuds de criar por varios generaciones con caballos y
yeguas de una' misma familia, en general ser conveniente
cambiar con otra enteramente diferente, no olvidando que el
descuido de esta regla producira seguramente disminucion en
el tamaflo y otras faltas.



245
DOMA DEL POTRO.

CAPITULO PRIMERO.

Concluido el trabajo que emprendimos escojiendo entre todo
to que se ha escrito sobre la cria caballar en los Estados Unidos,
lo que pudiera ser mas dtil para mejorar la de Cuba y la de
otros paises que lo necesitan, nos ocuparemos del sistema mis
racional y humanitario para domar los potros, no solo por con-
siderarlo el complemento de nuestra primera idea sino para
corresponder debidamente A las instancias de muchos de nues-
tros lectores, que nos han pedido repetidas veces que nos ocu-
pemos de tan importante materia. Es tan cierta su importancia
que bien puede asegurarse que el buen servicio que debemos
esperar de los caballos, depende de la buena educaci6n que
reciban al principio, pues cuando los recursos del arte son bien
dirijidos pueden correjirse con ellos algunos defectos de con-
formaci6n 6 males ixiternos, origin en muchos casos de la indo-
cilidad y de los vicios.

Desde que el potro nace debe ensenarsele a que vea al hom-
bre, A quien ha de servir despuds, como & su amigo y protector.
Por medio de las caricias se conseguirA este objeto atendiendo
cuidadosamente A todas sus necesidades, y procurando no em-
plear ni gritos, ni castigos de ninguna clase, sino dulzura y
recompensas cuando ejecute lo que se le exija. De este modo
se conseguiri que espere la aproximaci6n del hombre, cuando
entre en el lugar en que se encuentre, con el mismo agrado y
felicidad que un perro espera A su dueno. Sus finas y d6biles
piernas deben manosearse con frecuencia, ensenAndolo asi A
-que las levante sin temor 'cuando se le pide, en una palabra, no
practicando mfts que actos de bondad pronto comprenderi el
animal, que el hombre' es su protector y no su enemigo. Si
todos los potros se trataran del modo indicado, se veran pocos
caballos viciosos, ly qu6 grande no seria entonces la felicidad
de ellos y la del hombre!. Y decimos felicidad, porque Dios al
crear todas las cosas ha dado a cada criatura, segdn su clase y
Orden de vida, poderes y capacidad para las impresiones que
han de hacer dulce su existencia y llenar sus dias. de Atisfac-,
ci6n; esta es una verdad principalmente respecto A aquellos
animales dotados de buenas organizaciones y fuerzas sutiles,
que les permiten sentir y comunicar placer; y este hecho no
puede aplicarse mejor que 6 aquellos- cuyos miembros estin
evidentemente preparados para el servicio y compania del




-246
hombre. La bondad con los animales debe considerarse un
deber, una obligaci6n y hasta un precepto moral. El j6ven
potro, bajo un concepto, es un miembro de la familia despues
de los nifios, y asi Io consideran los Arabes proteji6ndolos con
todos sus cuidados.
Cuando el potro tiene tres 6 mAs semanas empieza la ense-
fianza de acostumbrarlo A la cabezada de pesebre que ha de
Ilevar toda su vida, y esto debe hacerse propiamente, porque
este es el primer. acto en que se encuentran en oposici6n su
voluntad y fortaleza con las del hombre, que siempre debe tra-
tar de triunfar para probar claramente su superioridad y la inu-
tilidad de toda resistencia. Las primeras impresiones en los-
animales, asi como en los nifios, nunca se borran, y asf este
primer paso con la educaci6n de los potros se graba de tal
modo en su memoria, que acaba el hombre por dominarlo.
Explicaremos el mejor m6todo para conseguirlo, empezando
por enseflarlo A que siga 6 vaya al lado del instructor que la
llevarA por el cabestro de la cabezada. Esta lecci6n dada con
paciencia y con dulzura nunca la olvida, y le hace comprender
que nada consigife oponiindose, y que el hombre es mAs fuerte
que 61, esto es de tanta importancia que con su buena aplica-
ci6n se evitan muchos riesgos y trabajos. La cabezada primera
de .que hemos hablado debe ser hecha de un material muy
suave para que no lastime su tierna pie], cuidando que este
arreglada al tamaflo de la cabeza para que no se corra hAcia
los ojos cuando el potro retroceda 6 se oponga de otro modo
A la obediencia. Conseguida 6sta, debe recompensArsele no.
solo con las caricias de la voz y las manos, sino con alguna
sustancia que coma con gusto, usando una palabra de lamada,
siempre la misma, de pocas sflabas, y estando parado A su fren-
te.. Algunas veces el potro Wiene al llamamiento facilmente,
cediendo tambi6n A la presi6n de la cabezada, y entonces
deben aumentarse los signs de bondad y las caricias, hasta
hacerle comprender que ha ejecutado Io que se le pedfa, haci6n-
dolo repetir Io mismo varias veces hasta que se dirija al ins-
tructor tan pronto como sienta la mAs lijera presi6n en la cabe-
zada, acompafiada de la voz de mando. En muchos casos estoe
es bastante para que el potro comprenda lo que se desea; pero
si asi %o fuere y el animal al sentir la presi6n en lugar de:
ceder se alarma al ver que todo se opone A su libertad, y em-
pieza A resistir y tirar hAcia atrAs con toda su fuerza, en tal caso.
el hombre debe permanecer fire y sin forzarlo violentamente,
dejandolo que tire y no olvidando que cada moment que pasa
disminuye sus fuerzas y aumenta el dolor de la presi6n, conclu



247
yendo al fin por ceder A los pocos minutos de resistencia; su
instructor debe recibirlo con agrado haciendole cuantas cari-
cias pueda. Hecho esto se.habra logrado cuanto se necesita
para considerar que la lecci6n ha producido un buen efecto,
reconociendo el animal la superioridad del ser racional sin ser
lastimado, Jo cual no se hubiera logrado si el potro hubiera
tenido seis meses 6 un ano, pues entonces con mas poder que
el hombre Este hubiera quedado vencido.
Esto basta para probar el perjuicio que traerfa retardar la
ensenanza de la cabeiada de pesebre hasta que el animal tenga
seis meses 6 un ano.
"Los ninos, dice un estudioso escritor, son mas obedientes
antes de saber hablar" y los potros, podemos agregar, son mas
obedientes al hombre, si son propiamente educados, mucho
antes que por su edad puedan usarse en trabajos fuertes. Algu-
nas veces el potro si es de mucho espfritu y fortaleza, luchari
mucho algun tiempo, y para evitar los accidentes que puedan
sobrevenir, es conveniente elejir para el trabajo un lugar con
hierbas y sin piedras para que si cae en la lucha no se haga
ningun daflo, teniendo cuidado en caso de una caida que la
cabeza no toque la tierra fuertemente, lo que puede conseguir-
se fAcilmente teniendo sujeto en la mano el cabestro de la ca-
bezada que tender puesta. Este es el medio mas fAcil y seguro
de preparar los potros, para continuar despu6s con otras lec-
ciones que seguiran aumentando su inteligencia y dAndole ]a
docilidad necesaria para otros trabajos.
Cre6mos innecesario llamar la atenci6n de nuestros lectores
sobre la conveniencia de un sistema que tiene por base la dul-
zura para hacer comprender al potro, lo que de otro modo Io
irritaria provocando defensas que producirfan su ruina y retar-
darna el resultado apetecido. Much se ha escrito sobre tan
interesante asunto, y A pesar de las diversas opiniones, ninguna
se aparta de la necesidad de vencer en el animal todas las re-
sistencias por medics sabios y discretos, nunca por la fuerza y
la violencia; de aquf nace la utilidad que se obtiene empezan-
do los trabajos preparatorios en los primeros meses de la vida
del potro, en que solo, hay que ensenar, y no vencer por medio
de la lucha las pocas fuerzas resistentes que puede oponer.
Para conseguir tan favorable resultado solo necesita el instruc-
tor, ciencia, bondad y paciencia.
CAPITULO II.
Siguiendo el curso de nuestra tarea hemos Ilegado A la lec-
ci6n de formar ]a boca A los potros por medio del bocado, y



248
Antes de entrar en los pormenores que reclama tanldelicado
trabajo, credmos oportuno hacer una resena, aunque lijera, de
todos los abusos cometidos por la ignorancia de los que han
intentado realizarlo. Desde que el hombre lleg6 6 utilizar los
servicios del caballo, comprendi6 que debia manejarlo y conte-
ner sus fuerzas por la boca, y empez6 a construir instramentos,
cuyo poder fu6 aumentando mientras mis tardaba en conseguir
su domino. Los primeros bocados que se usaron fueron pe.
dazos de madera 6 hierro redondeados en que colocaban las
riendas; mis tarde le agregaron las barras de cuyo largo depen-
dia como depended hoy tambi4n, su mayor poder, aumentado
considerablmente con el usa de la barbada que bien pronto
conocieron que era indispensable para que la quijada del ani-
mal quedara oprimida entre dos fuerzas opuestas, producidas
en los asientos y en el barboquejo de este modo: el brazo infe-
rior de la cama, 6 sea una palanca, obra sobre los asientos por
medio de la embocadura y el brazo superior hace el efecto
opuesto en el barboquejo por medio de la barbada.
Los antiguos picadores creyendo que la obediencia del caba-
Ilo dependia de la manera de construir los bocados, los hacian
de varias piezas, d6ndoles un sin fin de nombres, olvidando que
los agents 6nicos de la fuerza estan en las camas. Por fortu-
na para los infelices caballos, los hombres mks adelantados fue-
ron conociendo la fuerza de trabajo que con un bocado simple
y c6modo para el animal, se consigue dominindolo sin lastimarle
la boca, pues la dureza de 6sta depende de otras causas de que
nos ocuparemos en otro moment, cuando hablemos de la uti-
lidad reconocida de otros principios, que no estin en relaci6n
con la lecci6n de que nos ocupamos.
Cuando el potro tiene un ano y ejecuta sin resistencia las
anteriores lecciones debe empezarse A acostumbrarlo al boca-
do, usando primer un brid6n cuyas riendas se adaptarAn sin
gran tension 6 la cincha que se le habrA puesto con anteriori-
dad. En este estado se colocari entre dos pilares con argo-
Has en que se fijaran las riendas; teniendo especial cuidado de
que estas argollas est6n A la altura del animal, para evitar le-
vantarle mucho la cabeza, como practican muchos para lograr
una posici6n elevada de 6sta cuando empiezan a prestar servi-
cios; esto sin ser de utilidad, mis bien es perjudicial porque se
opone al objeto de la lecci6n, produciendo al animal un dolor
fuerte en los asientos y endureci6ndoselos de tal modo, que
perdiendo la sensibilidad se le pone la boca tan dura y los
musculos del cuello tan rfgidos,-que solo con la fuerza pueden
dominarse. Recomendamos pues un brid6n muy suave, y sert



249
mucho mejor si tiene sabores que son unas piezas colocadas en
el centro de la embocadura, con movimiento para que el ani-
mal pueda moverlas con la lengua y dulcificar su efecto.
Poco tiempo despu6s se le trabajarA con la cuerda en un cfr-
culo, lo mks Amplio que sea posible, para acostumbrar el potro
6 arreglar sus movimientos, aumentAndolos 6 disminuy6ndolos
A voluntad del instructor, que tambi6n lo-hark pararse Ala voz
yvenir hicia 61, repetidas.veces. Todo esto requiere tiempo,
paciencia y mucha dulzura, que unidas A una buena esperiencia
y A la aptitud individual puede asegurarse el resultado; no de-
biendo intentarse otros trabajos hasta que el potro tenga tres
6 cuatro anos segin sus fuerzas y desarrollo, trabajos que no de-
berAn ser fuertes sino lijeros hasta que tenga el animal seis
anos, no olvidando que el tiempo que se pierde aparentemente
en tales exijencias al principio se adelarita despu6s en la dura-
ci6n de las fuerzas del animal para el trabajo.
Si el potro ha sido tratado de la manera met6dica que veni-
mos indicando en nuestros consejos, no presentar ninguna di-
ficultad para ser ensenado A tirar de un carruaje, y solo serA
conveniente ponerle de companero un caballo maestro y con-
ducirlo con prudencia hasta que comprenda lo que se le exige.
Si algunas circunstancias especiales impidierenwsujetar los po-
tros A las lecciones que hemos recomendado, empezando k los
pocos dias de nacidos, entonces el trabajo serA mks dificil. Su-
pongamos que ya completamente formados y llenos de vigor
quisi6ramos someterlos a la dominaci6n, deberemos principiar
por ponerlos en caballeriza en la que se les acariciar frecuen-
temente, familiarizandolos con todas las piezas del arn6s que se
le ha de poner despu6s, cuya operaci6n se harA gradualmente,
dejAndoselo puesto por una 6 dos horas todos los dias, y llevAn-
dolos despu6s A un lugar donde se les pueda exijir vueltas A la
derecha y a Ia izquierda, por mtdio de las riendas, haci6ndolos
andar algdn tiempo, usafido con ellos mucha suavidad' sin exi-
jirles mks de lo que permitan las fuerzas y las defensas que pue-
dan venir, teniendo especial cuidado en acariciarlos siempre
que ejecuten lo que se les pida sin resistencia ni precipitaci6n.
Cuando por sus adelantos y docilidad no se considere necesario
ensenarlos A tirar de un carruaje poni6ndoles de companero un
caballo niaestro, seg6n hemos indicado anteriormente, se de-
berA antes de engancharlos en un carruaje lijero, enseiArselo y
dejar que lo huelan y se familiaricen con cada parte de 61; con-
siguiendo 6sto se les pondrs entre las varas asegurando todas
las correas de modo que ninguna le choque. Arreglado todo
asi, se les harA dar algunos pass impulsando por detrAs el ca-



2:50
rruage hAcia delante, para que al principio no sientan su peso, cuya
aytda se irA retirando gradualmente segin se vaya adelantando.
Slempre que sea posible, convendrA que se haga esta prime-
ra prueba en terreno inclinado para hacer mAs suave el tiro,.
procirando que no sea demasiado para evitar que el carruage
vaya sobre el animal y provoque algunas defensas. Con este
sistema solo animales muy viciosos dejarAn de prestarse fftcil-
mente A la- obediencia y sin fuerzas ni lucha, siempre funestas,
irAn ganando gradualmente hasta quedar completamente domi-
nados. Esta manera tan fitil y huiana difiere mucho de lo,
que practican algunos, que depu6s de una lucha innecesaria
gastando los resortes del animal, solo consiguen retardar la en-
senanza amedrentAndolo, y la mayor parte de las veces creando
los vicios de mAs dificil y demorada curaci6n.
Seria muy conveniente y de gran utilidad que los caballos
que se han de dedicar al tiro se prepararan Antes con el uso de
la silia, pues adquiriendo gran docilidad, mfs conocimiento de
los movimientos de la mano, y en general mejor estilo y elegan-
cia en sus aires, tendrkn mas gracia y lucimiento en un carruaje.
Siendo esto una verdad probada por la experiencia, en los.
pr6ximos articulos nos ocuparemos del mejor sistema para pre-
parar los caballos para aquel objeto, y recomendaremos tam-
bi6n el mejor bocado que debe usarse para todos Los caballos,
sin cambiar su forma ni aumentar su poder en ningun caso, y
se obtendrA siempre el resultado mas favorable.
CAPITULO II.
En nuestro iltimo articulo dijimos: "serfa muy conveniente
y de gran utilidad que los caballos que se han de dedicar al
tiro se prepararan Antes para el uso de la silla, pues adquiriendo
gram docilidad, mas conocimiento en los movimientos de a
mano, y en general mejor estilo y elegancia en sus aires, ten-
drin mas gracia y lucimiento en un carruaje." Hoy insistimos
en tan fitil recomendaci6n, fijando mejor hasta el punto que
debe llevarse este consejo, y tratando A la vez del mejor bocado
que debe usarse para obtener buenos resultados, sin lastimar la
boca del animal.
En dicho trabajo preparatorio no es necesario dar al caballo
que se dedica al tiro la perfecta educaci6n que debe recibir el
que se destina al servicio de silla, pues bastar colocarle bien
la cabeza, alijerarlo en todos sus movimientos, darle flexibilidad
A todas sus articulaciones, iormarle la boca con un lijero apoyo
en la mano, ensefiandole A volver, sin oposici6n, A la derecha.
y A la izquierda.



251
Al tratar del bocado mejor para este objeto, recomendamos-
sin titubear el de F. Baucher, c6lebre equitador franc6s, y autor
de un nuevo sistema de Equitaci6n; que public despuds de 20
anos de estudios laboriosos enriqueciendo el arte con impor-
tantes mejoras y destruyendo los errores que hasta entonces
impedfan su progreso.
El mejor elojio que podemos hacer de dicho bocado, y jus-
tificar la preferencia que le hemos dado es copiar textualmente
sus palabras, en que habla del error en que se ha estado al
considerar que la dureza de las bocas y la oposici6n A la obe-.
diencia podia corregirse con los instrumentos de tormento que
cada uno inventaba, olvidando los sufrimientos del animal.
Dice asf:
"Me sorprende como ha podido atribuirse por tanto tiempo
A la diferente conformaci6n de las barras la suavidad 6 dureza.
de las bocas. Cmo ha podido creerse que porque un caballo
tenga una 6 dos lineas de care, mis 6 menos, centre el bocado
y el hueso de la quijada inferior, ceda al menor impulso de la
mano, 6 que se desboque pesar de los esfuerzos de dos brazos
vigorosos?" Sin embargo, descansando en este inconcebible
error, es que se han inventado tantas diferentes formas de bo-
cados, verdaderos instruments de suplicio, ciuyo efecto no
hacia masque aumentar los inconvenientes que se pretendia
reined jar."
"Si se hubiera querido estudiar el origen de las resistencias,
bien pronto se hubiera conocido, que estas asi como otras, no
provienen de la diferencia de conformaci6n de un 6rgano tan
ddbil como las barras sino de ]a contracci6n comunicada A las
diversas partes del animal, y sobre todo al cuello, por algdn
vicio grave de constituci6n. Seri inutil que tiremos de las
riendas, 6 que coloquemos en la boca del caballo un instru-
mento mas 6 menos atorthentador, pues permanecera insensible
A nuestros esfuerzos, mientras no le hayamos comunicado ]a-
flexibilidad indispensable, sin la cual no puede obedecer."
"Yo establezco como principio: que en la boca de los caba-
lbos no existed diferencia de sensibilidad; que todos presentan la
misma ligereza en la colocaci6n de ]a cabeza perpendicular
al suelo, y las mismas resistencias A medida que se alejan de
tan important posici6n. Hay caballos pesados A la mato;
pero esta resistencia proviene de ]a longitud y debilidad de los
rinones, de la grupa estrecha, de las ancas cortas, de las piernas
delgadas, corvejones rectos, y en fin de una grupa demasiado
alta, 6 demasiado baja en relaci6n con la cruz; tales son las
verdaderas causas de las resistencias; la contracci6n del cuello,



252
la rigidez de la quijada, no son sino efectos; las barras no re-
presentan en esto mas que la ignorancia de los. te6ricos que se
consideran ecuestres. Las experiencias cien veces reiteradas
me dan el derecho de sostener vigorosamente come principio,
aunque parezca demasiado absolute: que no admito mas que
una clase de bocado, cuya forma y dimensiones para que sea
tan sencillo como suave son las siguientes: cama recta de r6
centfmetros de largo, partiendo del ojo del bocado hasta la
extremidad de la cama; circunferencia del can6n, 6 centimetros:
libertad para la lengua, 4 centimetros ;poco mas 6 menos de
ancho en su parte inferior, y 2 centimetros en la superior, de-
biendo entenderse que el ancho de la embocadura ha de arre-
glarse al de la boca del caballo."
En este capitulo concluimos la tarea que nos impusimes de
presentar A nuestros lectores uno de los mejores sistemas para
la crianza de caballos, la doma de los potros principiada A los
pocos dias de nacidos, y continuada progresivamente hasta
enseiarlos A tirar, segtn se practica en los Estados Unidos per
muchos de los mejores criadores.
Aunque no es nada nuevo, permiftasenos decir del caballo lo
que han dicho otros, para que los verdaderos aficionados lo
admiren,.cada vez mas y redoblen sus esfuerzos para tratarlo
como requiere su nobleza, evitando siempre el mal trato que le
dan muchos al ensefarlo, olvidando que cuando no obedece, la
falta depended del que lo ensena, que ciertamente no ha usado
los medios para haceise comprender.
El caballo es el cuadrdpedo que reune el mayor njimero de
buenas cualidades fisicas y morales, y con ningun otro podria
compararsele, por su hermosura y regularidad de sus formas.
Su inteligencia y su utilidad para la especie humana lo hacen
incomparable; divide con el hombre los peligros y la gloria de
sus mas bellas acciones; favorece sus designios y asegura la
realizaci6n de sus empresas. Para defender sus hogares, y pro-
curar el alimento de millares de individuos; para hacer prosperar
toda clase de industria, y sostener los gastps que ,ocasiona el
lujo del ciudadano orgulloso, siempre hay que recurrir al ca-
ballo. Asi es que no debe sorprendernos que los antiguos ad-
miradores de lo bell, lo consideraran una divinidad. Segdn
IHer6doto, los Escitas lo ofrecian en holocausto k los doses.
M. Bochard hace observar que los consagraban al Sol entre los
Rodienses, los Espartanos, los Masagetas,,.los Etiopes, los
Armenios, los Persas y otras naciones. El caballo era el sim-
bolo adoptado per los pueblos de Cartago, de Macedonia y
Tesalia.














SOBRE LAS


ENFERMEDADES-DE 10S AWYLLO S 15 NEDIOS!.
POR

D. JOS& ANTONIO DIAZ.

CON UN APENDICE,

DE
Francisco Javier Balmaseda.

Simplificaremos cuanto sea posible este tratado, que necesi--
tarfa ocupar un grueso volumen si abarcase siquiera la descrip-
ci6n y curaci6n de las entermedades mis frecuentes. La de las
mis peligrosas, y algunas reglas generales para las restantes,
darin cumplimiento A nuestro empeno.
Las Aerraduras son convenientes 6 los caballos de tiro y a
los que estAn en continuo trabajo, especialmente en la estaci6n
de las lEuvias, teniendo que pisar mucho barro 6 marchar por
agua; porque asf herrados, los primeros resisten mejor la fatiga
y los dltitnos no sienten el reblandecimiento de los cascos que
necesariamente causa la humedad continua; pero los caballos
de regalo que hacen poco ejercicio, y siempre en buen tiempo,
y que naturalmente no sean blandos de cascos, no solo no ne-
cesitan de la herradura, sino que pisan con mAs libertad y es-
tan exentos de los inconvenientes de una herradura mal puesta.
Hay herradores inespertos, que por falta de conocimientos,
6 por poca prictica, daran con los clavos la parte carnosa
de las patas, infiriendo una herida que es necesario curar,



254'
-y se inutiliza la bestia por muchos dias si no se atiende pronta
mente A remediar el mal. Para este caso sirva de gobierno
que si al salir de las manos del herrador la bestia no pisa firme
-6 manifiesta incoroodidad, la herradura estA mal puesta y es
menester quitarla inmediatamente para examinar el clavo 6 cla-
vos que danaron, poner aceite de olivo en los taladros, abrigar
el casco y cuidar que no se moje mientras no est6 cicatrizada
]a herida, para evitar las consecuencias.
HORMIGUILLO.-Es la podredumbre del casco, causada 6 por
permanecer la bestia en una caballeriza desaseada, 6 por pisar
much lodo fermentado, 6 por haber recibido golpes que for-
men pus. La corrupci6n se establece primeramente en las
grietas del candado, de aquf se comunica A lo interior, se infil-
tra entre la ufia y la came, y termina por despegar el casco,
dejando inficionada la parte carnosa. Limpio el candado y
escarbado el hormiguillo, se le echan unas gotas de Acido nitri-
co concentrado (agua fuerte), proporcionales A la extensi6n de
la part ofendida, y un par de curas bastan para reparar el mal.
Desde que se note que una bestia cojea 6falsea la pisada, debe
conjeturarse que tiene hormiguillo, 6 zapatazo, 6 estA ensorti-
jada, y no ha de retardarse la inspecci6n del casco y su corona
para conocer y curar la dolencia antes que progrese.
ZAPATAZo.-:-Llamamos asi la supuraci6n que se establece en
la corona del casco 6 consecuencia de golpe 6 lujaci6n recibida
allf por un cuerpo extrafi. Luego que examinada la planta del
casco resulted no ser causa de la cojera el hormiguillo, se exa-
minari ]a corona, aunque al parecer no tenga alteraci6n, pa.
sando los dedos Indice y pulgar, de la-ranilla para abajo hasta
la raiz del casco 6 corona: si el animal se esta quieto, no hay za-
patazo y serA ensortijadura, de que hablaremos A continuaci6n.
Si al tocar con los dedos A la corona se resiente y huye, 6 le-
vanta la pata, alli en el lugar en que manifest6 el dolor, estA el
origen del mal. Basta para curarlo darle dos 6 tres piquetes
con una puntilla de arriba abajo sobre la rafz del dasco, de la
extension de tres lfneas y dos de profundidad para que desaho-
gue y salga la sangre daiada. Si no se hace a tiempo esta
operaci6n2 se supura y puede causar el desprendimiento del
casco, como en el hormiguillo descuidado.
ENSORTIJADURA, ESQUINCE 6 TORCEDURA DE Pit: consiste
en la dilataci6n de los ligamontos del menudillo, causada por es-
fuerzos violentos, por un paso dado en faiso, por caida, etc. El
caballo cojea, dobla la coyuntura si esti parado, y aun andan.
do. Por el moment le aprovecha meterle la pierna en agua
fria hasta la mitad d& la rodilla, por espacio de media hora: si



255
esto no basta para restablecer .Ia elasticidad muscular, sera
nonveniente frotarle la parte con aguardiente que tenga por
to menos 24 grados. Si el mal se ha envejecido y sobreviene
hinchaz6n, se apelar A fomentaciones, purgantes, y sangrias-
locales, y tltimamente a la cauterizaci6n. He visto curar ins-
tant6neamente este mal a! principio de unmodo bien singular,
y el caso merece referirse.
Iba vo de viaje, y de repente empez6 A cojear mi caballo
.vaba una hora de marcha, y la jornada era de diez.horas; vefa
que seria imposible rendirla, y pensaba en retroceder, cuando
encontr6 un llanero que at acercarnos me dijo: "Ese caballo vi
ensortijado, ap6ese para curarlo, a fin de. que pueda seguir
en 61." Como yo le conocfa, no dud6 en aceptar el brindis y
me ape6; 61 hizo lo mismo, se descalz6, y acomodando con
violencia la Rave de su pi6 sobre la coyuntura doblada, le des-
carg6 seguidamente tres fuertes pisadas hacienda asentar el
casco. A cada pisada sentla el animal un dolor agudo, y re-
husaba volverse A acomodar para la siguienteppero mi hombre
lo acariciaba, le hablaba y disponia. A la tercera pisada me
dijo: "Su caballo estA bueno, bien puede seguir." En efecto
mont6, le di las gracias y continu6 mi viaje sin novedad, rin-
diendo la jornada con mi caballo bueno y sano.
GOMILLAS.-Tumores viscosos que salen a las bestias en las
tfanas de las piernas junto al casco, y A los lados del espol6n.
Las marchas forzadas y los esfuerzos hMcia adelante en el tiro
causan este accidente, que con el tiempo comprime de tal ma-
nera el tejido celular, que inutiliza el animal. El mismo mal
produce la inacci6n y ociosidad en una bestia bien.alimentada
que no trabaja. Al principio se destruyen facilmente con repe-
tidas fricciones de opodeldoc, 6 con jab6n y aguardiente, y
mejor aun, con el linimento volatil; mAs si esto no basta, se
procede A la cauterizaci6n con el aceite hirviendo, empapado
en un algod6n, 6 con cantaridas, y en nltimo caso con un hie-
rro candente, curando despuA' la Ilaga, estimulando antes la
supuraci6n con el ungiento basilic6n. Para mundificar una
Ilaga cualquiera que sea su situaci6n, nada hay mejor que la
.cocuiza (i) asada, descortezada, y machacada; y para secarla,
la manteca mezclada con carb6n molido.
HINCHAZ6N DEL BAJO VIENTRE.-Este es un ligero accidente
causado tambi6n por estar la bestia en la caballeriza sin hacer
ejercicio, accidente que nunca ocurrir si se tiene presente lo


(1) Maguey, Agave Americano.



256
convenient que es tornear el caballo en el picadero, cuande
estd ocioso; para curarlo basta ponerlo en movimiento. El mis-
mo procedimiento se practicara si la hinchaz6n afecta los tes-
ticulos.
MATADURAS Y ALUNADURAs.-Escribo para que todos me
entiendan,.y por tanto hago uso de los tdrminos vulgares que
todos conocen. Sabido es que cuando la bestia trabaja mucho,
sea de carga 6 de silla, 6 por mala disposici6n del sudadero, se
le pelan las costillas formindose una llaga: para curarla basta.
el descanso, lavar la peladura con el jugo de la cocuiza, y untar-
le la manteca con el carb6n. Si hay necesidad de seguir el tra-
bajo, se falsea 6 suaviza el sudadero en aquella. parte, y sobre
la llaga se pone una hoja de plAtano 6 cambur, pasada antes
ligeramente por el fuego. La misma aplicaci6n de la-cocuiza y
manteca carbonada se hard en las encabrestaduras, que es la
l1aga que se forma en la ranilla, juntoA los cascos, por haberse-
enredado alli el cabestro con que el animal estaba atado; y
acontece esto por lo comun, cuando la amarra esti alta y ]a
bestia se vi a rascar las orejas, pasa la pata por encima del ca-
bestro y al retirarla queda prendida; entonces hace esfuerzos.
por desasirse tirando para atras, con lo que agrava el dano,
hasta que 'por fin, 6 revienta ]a cuerda, 6 cae: y cuanto mss
fuerte haya sido el cordel, tanto mayor habr sido el dano.
T6ngase ,presente lo titil que es mantener siempre el caballo
en una corraleja sin atarlo al pesebre, previendo este caso.
La alunadura, es la hinchaz6n que aparece sobre el lomo-
despu6s de viaje 6 largo paseo, en el espacio que ocupa la en-
silladura; accidente ocasionado por defecto de la montura
Sea la primera aplicaci6n el linimento volAtil, y en su defectoIa.
manteca caliente, abrigando la parte y poniendo la bestia bajo,
de techo. Si al desencillar se nota la hinchaz6n, probablemen-
te desaparecerA restregandola con un lim6n agrio partido y un.
poco de sal molida, y no se ha de trabajar mientras est6 hin-
chada. Si a las veinte y cuatro horas de hecha alguna de las-
aplicaciones anteriores, no se conoce que aprovechan, es nece-
sario darle dos piquetes de una extensi6n y profundidad relativa,
al tumor, para que vierta la sangre allf detenida y no se con-
vierta en pus; dados los piquetes y exprimida la sangre, se le
cubren con un cabezal empapado en aceite, y se venda para
que se mantenga. En este ultimo caso ser6 conveniente darle
una corta ensillada y paseo, para mejor exprimir y limpiar el
tumor.
Suele salir en la corona y junto al casco una llaga tenaz, re-
gularmente causada por la picada de la arana venenosa. Esta




Ilaga se limpia con el jugo de la cocuiza, y despu6s se humedece
con el Acido nitrico diluido; si con esto no sanase, se hace ne-
cesario ocurrir al panfu,. de que se le pone una cataplasma bien
asegurada y se suelta la bestia en las sabanas, 6 en un corral
en que tenga movimiento; esto digo porque vi un caso en que
despuds de haber agotado todos los remedios solo pudo curar-
se con el escremento humano;
SARNA.-Esta enfermedad solo puede sobrevenir A latbestia
en caballeriza por desaseo, y A las que estan en las sabanas en la
6poca de las garrapatas; en el primer caso se lavan y restregan
con agua y jab6n, y si esto no basta se les untara el ungiiento
mercurial muy diluido en manteca; en el segundo caso es de
necesidad ante todo (x) quitarles las garrapatas, untarles aceite
y proceder A lo demis: si esto no basta cuando la erupci6n sea
muy abundant 6 cr6nica, se ban de agregar algunos purgantes
antes de -la fricci6n mercurial compuestos de cuatro adarmes
de antimonio crudo pulverizado.
Para darles el antimonio se toma una mazorca tierna de ma-
loja, se agujerea A lo largo, y en el hueco se pone el antimonio,
asf, comiendo la tusa come con ella el antimonio, que de otra
manera sera dificil administrArselo; tambi6n los purga la flor de
azufre en igual cantidad, pero no con tanta eficacia.
Por demasiado apretada la cincha tambi6n se hincha la barri-
ga en la parte oprimida; aquf la grasa y el descanso bastan pa-
ra la curaci6n.
Cuando la matadura y alunadura por haberse descuidado
oportunamente su curaci6n, 6 no haberlas tratado con propie-
dad,-se convirtiesen en callosidad, ya no hay curaci6n posible
sin la extirpaci6n. Si es la matadura la que se ha encostrado,
se prepara con la manteca caliente para que ablande en lo po-
sible, y luego se levanta la costra y sigue el tratamiento de la
Ilaga. Si es la hinchaz6n 6 anuladura del lomo la que se ha
encallecido, se extirpa el cuerpo extrano que se ha formado allf,
abriendo en cruz la piel: se desuella en la extension del callo y
se saca; pero como en -este caso la piel se ha estirado y queda
sobrante, al unirla, para perfeccionar la curaci6n, es necesario
recortarla de modo que quede igual y mAs bien algo deficiente,
porque en este fltimo caso se regenera lo que falta. Antes de
hacer la herida se afeita el pelo, para aplicar al fin el adhesivo
con que se ha de mantener ]a uni6n de las incisions.
ARESTIN Y ESPUNDIA.-El arestin 6 empeines, es una esco-
riaci6n que sale en las cuartillas con picaz6n molesta, y cuando

(i) Para uno y otro caso es preferible la benzina.


17



258
estas escoriaciones pasan A ser flceras cancerosas, con tub6rcu
los 6 excrecencias cancerosas, se llama espundia, aunque la es-
pdndia sobreviene A veces sin que preceda el arestin.
Ambas enfermedades provienen de estar mal humorado ei
animal, y la primera aplicaci6n sera administrarle algunos pur-
gantes.
En cuanto A aplicaciones externas para el arestin bastard la-
var las escoriaciones y aplicarles el Acido nitrico diluido, 6 par-
ches del unguento mercurial.
Las niceras cancerosas, A mas del aseo y purgantes, necesitan
de la extirpaci6n de los tuberculos 6 corrocidades, ya por me-
dio del bisturf, 6 por cauterizaci6n con el nitrato de plata (pie.
dra infernal).
Repetimos 4ue para limpiar las llagas, cualquiera que sea su
caracter, el mejor mundificante es la cocuiza machacada, y en
su defecto, el cocimiento de malva con aguardiente de cafia.
Extirpados los tumores 6 carnotidades; y mundificadas las fil-
ceras, se aplicarA siempre.el Acido nitrico como se ha prescrito.
Si la Ilaga es fistulosa, que profundiza con estrechez en la su-
perficie, es necesario ensanchar la boca 6 bocas, mantener la
dilataci6n con los lechinos untados de basilic6n, y cuando se
disminuya la supuraci6n, inyectar las cavidades con elAcido
diluido: ,Durante el tratamiento externo y mientras las filceras
cicatricen en firm, se continuarin administrando los purgantes
de cuando en cuando, como dos por semana, y si se presenta
la calentura, indicada por los latidos del coraz6n y resfriamien-
to de las orejas, (r) se sangrarfi de la tabla del pescuezo.
DERRENGADERA.'. Este es el mal mis serio y de mAs fatales
consecuencias que puede atacar A los rebafios y atajos, porque
no se conoce su curaci6n hasta ahora, y destruye un hato en
pocos dias. Por las indagaciones y observaciones hechas en
Europa sobre esta enfermedad, parece evidente que no es una
epidemia contagiosa pot influencia atmosferica, sino un enve-
nenamiento causado por algunas hierbas venenosas que apare-
cen de tiempo en tiempo en los potreros, y comen los animales,
y en tal caso el mejor partido que puede tomarse es mudarlos
a otras partes. Seria muy conveniente que personas iniciadas
en la botinica, se dedicasen A exam inar las hierbas extrafias
que aparecen en las sabanas, para extinguir las que poseen cua-
lidades acres 6 corrosivas.
Sin embargo de Io dicho, se han curado algunas bestias de-

(x) Un termbmetro es lo mejor para conocer su mayor 6 menor-inten-
sidad.



259
rrengadas, cauterizfndolas por todo el cuerpo con un hierro can-
dente, causindoles z5 0 30 liagas, y estimulando en seguida la
supuraci6n. A esta cauterizaci6n creo conveniente anadir la
aplicaci6n interna del Acido citrico, fuertes d6sis, y A falta del
lim6n los Acidos minerales. (r). Tambien se ha conseguido la
'curaci6n de esta enfermedad metiendo las bestias en un pozo
6 rio, por espacio de una hora, y de manera que el agua las
cubra, 6 paseo por sobre el lomo.
GARRAPATAS.-InSectOS sin alas, de color rojizo, de que es-
tan invadidos nuestros potrerosdesde el mes de Enero hasta
la entrada de las aguas: ademas de las enfermedades cutdneas
que causan A las bestias, les inutilizan las orejas, adonde se
agrupan hasta no caber mAs, por la parte interior y en la raiz,
sitio para ellas mAs c6modo por no encontrar alli el obsticulo que
ofrecen los pelos; sin embargo que A falta de orejas, por no ha-
ber encontrado alli cabida, no se desdenan de los sobacos, la
barriga y adn lo demfts del cuerpo. Este insecto al principio
tan pequenlo, casi como el arador, va creciendo A medida que
chupa la sangre hasta el volumen de un garbanzo. Su efecto
en las orejas de la bestia es debilitarlas, causar alli una liaga y
tumbarlas para siempre, pues aunque despues se curen no vuel-
ven a enderezarse jams, y cuando se prolonga demasiado su
permanencia alli, se forma una gusanera, que exije la amputa-
ci6n de la oreja, sacAndola de raiz, para salvar la vida al ani-
mal. La sangre de que se repletan se convierte en garrapatitas,
dejando la madre al morir una sucesi6n numerosisima.
Si nos hemos detenido en describir el insecto y sus propie-
dades demasiado conocidas, es para Ilamar la atenci6n de los
criadores hacia un mal que por demasiado comdn no se pre-
cave en oportunidad, quitando las garrapatas antes que se re-
pleten, y untando grasa en las partes que han lastimado.
ENFERMEDADES DE LOS Ojos.-Este 6rgano adolece por le-
si6n de un cuerpo extrano; por congestion humoral: 6 por una
irritaci6n local y derivada de otro mal desatendido.
Si es causada la dolencia por lesi6n, la primera aplicaci6n
ser6 la indicada antes por incidencia: los lavatorios frecuentes,
de agua Fria, acto continue. Estos lavatorios no se prolongarAn
demasiado, serAn bastantes seis, en tries horas. Si 6. las 24 ho-
ras no se notare alivio, sera conveniente cambiar el procedi-
miento. Se fomentarA la parte con agua albuminosa y aguar-
diente de cana: el agua sera un cocimiento de malvas, sauco,
linaza, 6 espadilla, cubriendo despu6s la parte fomentada con

(r) Vase et Apendice.


C




26d
un poco de alg6d6n desiuotado, mantenido all! por una venda.
Si A pesar de' estas aplicaciones, sobreviniere la congestion,
indicandose en Io interior del ojo la formaci6n de nube 6 cata-
rata, se inyectarA un polvo de sal comdn molida; pulverizada,
y bien seca: esta se pone en un tubito 6 cartucho agujereado y
acercAndolo al ojo se le sopla dentro. Esto sera necesario re-
petirlo dos 6 tres veces al dia, hasta desvanecer el obstaculo.
Si es una inflamadi6n que ataca repentinamente los ojos, ya
sea exterior, ya interiormente, se aplicarAn dos sangrias en ia
tabla del pescuezo, una en cada lado, con distancia de doce
horas una de otra, y al inismo tiempo las fonientAciones, y un
par de purgantes.
MUERmo. (r) El muermo es una irritaci6n de la mucosa, que
A man-era del resfriado y de la tos, degenera en pulmonia, si el
mal no se ataja A tiempo. Empieza por humedecerse las nari-
ces de la bestia vertiendo por ellas un mal humor acuoso, des-
pu6s mas consistente, con mucosidades blancas y verdosas, y
al fin con ramificaciones sangufneas. Cuando ha progresado
hasta este estado, las glAndulas de la quijada se hinchan y las
narices se ulceran; pero nunca llegarA A este t6rmino si se
atiende al principio a su curaci6n, que es sencilla y facilisima.
P6ngase en un cuerno horadado esti6rcol seco de caballo,
mulo, burro 6 vaca, mezclado con trapos secos engrasados, d6-
jese un vacio en la boca 6 salida como la cuarta parte de su'
cavidad; y puesta una buena brasa en los dltimos rellenos, s6-
plese el humor por las narices del animal enfermo, hasta que
empiece A vertei abundantes mucosidades: susp6ndase por en-
tonces la fumigaci6n para repetirla dos 6 tres veces al dfa, hasta
su curaci6n. -En varios casos que he visto y aplicado este re-
medio han bastado dos dias para extinguir el muermo. No
est. demis acompafar el trafamiento con algunas lavativas de
gudsima, de tuna 6 malvas con un punado de sal molida, y ex-
cusar los granos en el alimento, especialmente el maiz: d6sele
maloja sazonada, hierba tierna y agua dos veces al dia, en que
se hayan machacado algunas conchas de gudsima; seran alimen-
to y bebida adecuados.
Si por haberse descuidado al principio la aplicaci6n, llegaren
a hincharse las glAindulas y A entristecerse los ojos, con calen-
tura, se le aplicaran,dos sangrias en la tabla del pescuezo, sin
perjuicio de lo demis.

(r) Es eminentemente contagioso y trasmisible del animal al hombre:
Vase nuestro tratado.
N. del A.



261
C6LICO Y TORoZ6N.-Estas dos enfermedades son semejan-
tes, y pueden tratarse de ]a misma manera. Provienen de una
anala digestion, 6 de haberse acumulado el alimento en los in-
testinos de manera que no dan paso A los excrementos, 1o que
acontece cuando la bestia ha comido el mafz con demasfa A
otro alimento seco que no ha encontrado humedad para la di-
gesti6n.
Sintomas: se le entiezan y enfrian las orejas, le di calentura,
nanotea, vuelve la cabeza de cuando en cuando sobre la barri-
ga, hay ruido de tripas, al fin se echa, siempre volviendo la
cabeza, despu6s se acuesta A lo largo, se revuelca, siempre vol-
viendo la vista y cabeza a la barriga y procura de todos modos
.comprimirse el vientre. Si antes. de llegar a este estado no se
le ha socorrido, se rinde al dolor, permanece tendida y empieza
.a evacuar excrementos negros, muy f6tidos, es seal de ha-
berse pronunciado la gangrena, y ya no hay remedio possible.
Son tan 'manifiestas las primeras sefiales, que sin un absoluto
abandono no pueden dejar de notarse, y auxiliAndola estA salva.
Tratamiento: A los primeros sintomas se le untarA i vientre
con manteca, y en seguida dos hombres le pasarAn un madero
fuerte y liso por la barriga, de atrfs para adelante y de adelan-
te para atrAs, por espacio de diez minutos y con bastante fuerza
hAcia arriba: despu6s se le dar a6 beber agua de gudsima, 6
agua natural con sal, y b6bala 6 no, se ensilla y se di una ca-
rrera de media legua al escape. Si una hora despues no ha
estercolado el animal, es prueba que subsiste el obstAculo: -en-
tonces es necesario, introducir por el orificio la mano y brazo
engrasados hasta encontrar el tap6n y extraerlo. Removido el
obstaculo se le pondrAn algunas lavativas de la misma agua
gomosa con sal. Los ocho dias siguientes no se le dard grano
y si el agua de gudsima indicada. Regularmente basta esta
operaci6n y la carrera, si se ha acudido temprano y la causa no
es muy grave; pero cualquiera que sea la gravedad, cede A la
-continuaci6n de la iltima aplicaci6n, y en 6ltimo caso se ocu-
rrirA A las sangrias.
TABARDILLO.-Es una irritaci6n de la masa de la sangre con
congestion cerebral, y proviene de grades fatigas 6insolaciones.
Cuando el caballo ha contraido este mal se fatiga sin, motivo,
su respiraci6n es frecuente y, agitada, y es cuando vulgarmente
.decimos que elcaballo esta asoleado. Es menester sangrarle,
darle A beber el agua de gudsima y ponerlo bajo la sombra ben6-
Jica de un Arbol de extenso y fresco ramaje, como el mango, el
almendro, el nispero, etc. Se suprimirin los granos en el ali-
nento por algunos dias, especialmente el mafz, y no se le dar6.





trabajo. Despues de haberlo sangrado se banar dos veces;
al dia.
Como hemos hablado muchas veces de la sangria y de ella
se hace un uso frecuente, vamos A dar las reglas para que cual-
quiera persona pueda ejecutarla en )a tabla del pescuezo. Pr-
viamente se prepara una puntilla doblandola en angulo recto,
y atando en la. lamina dos astillas de madera, de modo que
queden descubiertas, de dos 6 tres lineas hacia la punta, luego
se cine el cuello de la bestia fuertemente en su rafz, junto A las
paletas, inmediatamente se inyecta de sangre y se present la
vena A lo largo, en un cord6n tan grueso como el menique de
un nino; en el centro de aquel cord6n se aplica oblicuamente y
A Io largo la puntilla, 6 la cual con un palito se le dA un golpe
por encima para que hiera y penetre lo descubierto de la hoja.
Dado el piquete, y a medida que vaya saliendo la sangre, se va
aflojando gradualmente la ligadura hasta quitarla del todo
cuando se considere suficiente la sangria, regularmente de una
libra cada una.
C6LIco NERvIOs.-Cuando el caballo esta'fatigado, en via-
je, 6 por haberlo hecho marchar algun tiempo A paso forzado,
y bebe agua quedando despuds en reposo, no ser extraiio que
le d6 dolor de barriga. No sucederi esto si contin6a en ejer-
cicio, 6 se deja que pase la fatiga para darle el agua. Llegado
el caso por no haberlo prevenido, ha de curarse con antiespas-
m6dicos.
Tratamiento: Se poridrA en movimiento dandole una corta
carrera, como en el toroz6n, administiandole despuds por bebi-
das y por lavativas un ligero cocimiento de tabaco y sem con
sal. Si rehusase beber el cocimiento, se tumba y poni6ndole un
tramojo en ]a boca, (un madero atravesado), se le hacen tra-
gar un par de botellas de este cocimiento.
Yo he acostumbrado, cuando en viaje no encontraba agua
buena que dar A mi caballo, llegado a6 una venta donde debia
descansar poco tiempo, fatigado y sediento el- caballo, hacia
poner en el agua un poco de aguardiente de cana por precau-
ci6n. Al principio la rehusaba un poco; pero la sed vencia la
repugnancia, y despuds que se acostumbraba, le gustaba de ta
manera, que si no olia el aguardiente lo reclamaba, levantando
la cabeza y mirando fijamente hdcia el despacho.
Hay una mala costumbre defendida por personas que se pre
clan de peritas en esta materia, y es mandar a. banar el caballo-
sudando, acabado de quitarle la silla. Es verdad que asi se lim-
pia mejor, porque esti remojada la caspa y se desprende fAcil-
mente; pero poi ahorrar un poco de trabajo no debe exponerse



z63
la bestia a graves accidentes. En aquellos momentos, la san-
gre agitada y ferviente, esta desprendi6ndose del aumento del
calor err que se encuentra, y claro es que si se suprime esta eva-
cuaci6n por la impresi6n externa del agua frda, puede reconcen-
trarse a una entrafia, causando una inflamaci6n en ella; y si
esto sucede pocas veces, es porque afortunadamente los bahos
son cortos y dan lugar al restablecimiento de la evaporaci6n.
LOMBRIcES.-Enfermedad muy frecuente en las caballeras:
encalma los caballos, y les causa una flacura invencible mien-
tras no se destruye la causa. Una diarrea continna casi lIfqui-
da y-mny acuosa, y la presencia de las lombrices de cuando en
cuando en el excremento, y en la humedad que la diarrea deja
continuamente entre los muslos y piernas traseras con la flacura
del animal, son sefiales manifiestas de la existencia de estos gu-
sanos. Su expulsi6n es facil y debe procurarse cuanto antes.
Tratamiento: Varios son los vermifugos que se aconsejan para
este caso, y que dan un resultado con mes 6 menos eficacia:
nosotros nos acomodaremos a los mAs fAciles de administrar:
i? la floor de azufre en cantidad de una cucharada, dos veces al
dia; 2? cuatro adarmes de antimonio, crudo, pulverizado, por
dos dias. Tanto el azufre como el antimonio se administran
como hemos dicho, en tusitas de maloja horadadas; y por tilti-
mo y como mes eficaz remedio, dos 6 tres onzas de negro humo
(hollin pulverizado) en una botella de leche tibia. El alimento
debe ser sustancioso: buena maloja 6,hierba sazoLda, maiz
remojado con sal, 6 cocido, y agua natural; En el verano, en
la estaci6n del calor, deben beber las bestias dos veces al dia.
CASCO HENDIDo.-AI caballo no herrado y que nd pisa hu-
imedad, suelen hendirsele los cascos por demasiado secos y as-
tillosos: si se v6 con indiferencia este accidente, la hendidura
se prolonga hasta la corona, y entonces falsea y siente dolor.
Desde que se nota la hendidura A la salida de ]a una, se engra-
sara repetidas veces; y sobre el tdrmino de la grieta se taladrarA
con una barrenita fina. Estos taladros y la grasa continua, y
mantener el casco recortado, restablecerAn su solidez, y si A esto
se agrega el herrar la bestia por algun tiempo, sera mes eficaz
y permanente la curaci6n.
HERMoSURA.-Asf laman nuestros llaneros una enfermedad
semejante A la que los alb6itares laman Agallas malignas, y
segun las observaciones de personas capaces, proviene de las
.cenizas de las sabanas quemadas antes de la entrada de las
aguas. Los rebafios y los atajos una vez infestados, hacen
dificil si no imposible su curaci6n por su numero; y si las
cenizas son la causa del mal, Ino seria mejor precaverlo con




264
tiempo que curarlo? Tanto las bestias como el ganado vacuno,
gustari de lamer lastcenizas de-la paja quemada, aque se agre
ga el hambre por la extinci6n del pasta en los contornos A
toda-"osta los criadores, cuando se- queman las sabanas, deben
procurar Alejar de' &li sus animales, A donde quiera que no
haya cenizas; mis llegado el caso, veamos si es posible curar
algunos.
* Sin negar otras causas que pueden ocasionar esta enferme-
dad tenida por pestilencial, no hay duda qu6 las cenizas hu-
meaecidas 'en las fauces formaii una legfa corrosive: su perma-
nencia alli y en todo el canal de su transito, ha de causar una
grave irritaci6n, 6 la que seguiran dilceras y escoriaciones, mis
6 menos malignas, segun la disposici6n humoral. Pero sea esta
la dnica causa de nuestra hermosura, sean otras especiales 6
combinadas con ella, veamos el inodo de curarla.
Sfntomas: Semejantes k los del muermo can mis acumula.
c16n de humor debajo, de la garganta, formando un tumor, mrs
6 menos voluminoso, tristeza, fluxi6n, n6useas y falta de apeti.
to, fiebre y respiraci6n agitada. Curacion: alimentos frescos:
tnaloja, hierba verde y arroz cocido; bebidas: agua de gudsima
con sal y miel de abejas. Si sobreviene la fiebre, un par de
sangrfas; y par bebida el agua natural fuertdmente acidulada
con lim6n, y por dltimo, operar el tumor, haci6ndole dos inci-
siones por debajo, de tres A cuatro lineas, manteniendo la su-
puraci6n con mechas untadas del ungulento supurativo, sos-
tenidas con cataplasmas emolientes, hasta- que disminuyan
los sintomas. Las lavativas laxantes de gudsima y sal desde el
principio del tratamiento.' ;Antes que el tumor se reblandezca
para operarlo, puede friccionarse con el linimento volatil, dos 6
tres veces al dia.
Estas son las 'aplicaciones que dicta el arte, atendidas las
causas y efectos de la enfermedad; pero no debemos pasar en
silencio el modo singular con que la curan nuestros llaneros, y
de cuyos buenos resultados dan testimonio personas fidedignas.
Meten la bestia en elrifo, y dos personas con totumas, (i) una de
cada lado, lee chan agua incesantemerite por espacio de una
hora y aun mis; y aseguran ser suficiente remedio.
PAsM6, TTANO Y GARROTILLO.-EStOS 'son los grados que
recorre una misma enfermedad; 6 su principio, medio y t6rmi-
no, reputado por incurable en el fltimo caso.
Tiene su origen en Ia repentina supresi6n de la traspiraci6n,
ya por quitar la silla A la bestia sudada expuesta A una corrien-
(C) ,7cara, en Cuba.


a


265
te de aire; -ya por bafiarla en esta disposici6n, especialmente si
-el bafio es largo; 6 por darle de beber fatigada al quedar en
reposo; y ya en fin, por haberse desangrado 6 mojado una.he-
rida despuds de restaflada ,la primera sangre. El ultimo caso
proveniente de herida, necesita un tratamiento especial que
pondremos al fin.
Sintomas graduales: la bestia tirita y tiembla todo su cuerpo:
vierte por ojos y narices un humor acuoso, respira con dificul-
lad, se le entiezan las -orejas, sobreviene calentura, se paraliza
todo su cuerpo con rigidez: se entieza, para el rabo, y muere.
Curacidn: Si al primer sfntoma se le d& un baflo de agua
tibia que se acerque A caliente, con aguardiente, y acto continue
se cubre con mantas de lana, en una pieza abrigada, puede ase-
gurarse que no progresar. el mal. MAs si se ha adelantado el
-sintoma, se agregara la fumigaci6n nasal que indicamos en el
muermo, juntamente con las lavativas t6nicas: si se ha 4ecla-
-rado la calentura con la rigidez de las orejas, un par de san-
.grias A continuaci6n de las lavativas, y agregaci6n de purgantes
oleosos, como el aceite de tartago, (risino) mezclado con el de
.palo (copaiba), en cantidad de tres onzas del primero, una del
segundo y dos del comun de olivas. Llegado i diltimo perio-
do, el caso es desesperado; mAs no debe abandonarse el animal,
y sin perjuicio de las anteriores aplicaciones, d6sele un bano
casi caliente del cocimiento de las plantas t6nicas, A saber: las
cortezas de indio desnudo, mapurite, torcojobo y cedro amargo:
las raises de mato, de lagar io y fongue, y las hojas de tabaco,
salvia y del mismo fiongue, escogiendo de esta lista lo que se
encuentra mAs a6 mano, pero sin que falte el indio desnudo 6 el
snafurite.
En caso de que provenga de.herida, se precave fAcilmente el
progress 6 accident tetAneo, si se aplica al principio un algod6n
empapado en leche dejovillo; mAs si por haberse omitido esta
precauci6n sobrevinieren los demAs sintomas, sin omitir el bano
t6nico, se aplicarA.6a la herida un algod6n empapado en aceite
depalo hirviendo, y se le dard A beber ademis una botella de
vino blanco, con dos cucharadas de la raspadura 6 serrin de
ia concha del torco, 6 de1 cocimiento de, la rafz de mato, solo 6
,con el vino. Entre las mAs importantes aplicaciones, hasta el
Altimo caso, recomendamos la de las lavativas, t6nicos y pur-
gantes de tabacoy sal. (i)
GoMAS.-Tumores cartilaginosos que salen A las bestias en

(z) En varios casos hemos visto aplicar con buen 6xito el cocimiento de
tabaco y cucaracha.




266
las canas de las piernas, y comunmente junto al Casco, que poco
A p6oaose van consolidando, hasta'interesar el movimiento de
aquella part, comprimiendo el nervio y causando dolor al ini-
mal. Empieza por cojear y falsear la pisada, y termina por
no poder andar.
Esta demostraci6n prueba la necesidad de acudir temprano a
su curaci6n. -
Causas. estar mucho tiempo atado el animal sin hacer el con-
veniente ejercicio: el desaseo de la caballeriza, que ademis oca-
siona el hormiguillo: las carreras frecuentes 6 inconsideradas:
el pisar mucho lodo permaneciendo pegado A las ranillas: 6 de-
fecto de la bestia por pisar muy fuerte, en cuyo 6ltimo caso,
curada la enfermedad no sirve para la silla, sino pa-a carga 6
tiro, en que rnarche poco A poco.
Curacidn: despu6s de precaver'las causas, pues siempre es
mss conveniente que curarse los efectos, si aparecen los tumor-
cillos muy blandos al principio, se frotardn con el opodeldoc, y
en su falta con aguardiente y jab6n, y mejor con el linimento
volAtil. Si'esto no basta se pica la parte, y al pellejo limpio se
aplican vegigatorios, que cubran los tumores, curfndoles como
de ordinario; y si esto no destruye las -gomas se cauterizarin
con un hierro encendido, curando despuds las llagas con la eo-
cuiza asada, parches de ungnento negro, y en dltimo caso con
la disoluci6n de nitrato de plata: (agua fuerte diluida). (c)
CAscO BLANDo.-Este es tn defecto natural en algunas bes-
tias, que no tiene otro remedio eficaz que el de herrarlas, y la
herradura no solo es necesaria para estas, sino para todas las
que deban viajar en tiempo de lluvias, 6 que ten gan que pasar
humedad frecuentemente, como antes se ha dicho. Mas en el
caso de que no se pueda herrar la bestia blanda de cascos, por
no haber quieh lo haga, se untarin los cascos A menudo con una
infusion de tabaco, sal y orines, 6 de dividive y ajos macha-
cados en aceite, todo frio, sin abusar mis all& de lo necesario,
porque dariamos en el contrario extremo, consolidando dema
siado los cascos y hacidndolos quebradizos.
ABERTURA DE. PEcHO.-Un esfuerzo extraordinary, una
mala pisada en la carrera 6 cualquier otro movimiento irregu-
lar, puede causar este accident, grave en cuanto deja al ani-
mal casi in6til para toda especie de trabajo, falseando y y6ndo-
se de bruces A cada paso. Su curaci6n consiste en atarle las
piernas delanteras junto al pecho, de rnanera que to pueda

(x)' Puede tambidn cauterizarse cwnuel jugo de la fruta verde de, la~a
,Aa a.





echarse, abridndole un sedal en 61: Despues que perminezca.
as! algin tiempo, en que se considere restablecida la desuni6n,
se dejarA sin trabajar por uno 6 dos meses; pero :este remedio
ha de ser A tiempo. Los sedales no solo son convenientes en
este caso, sino en los de muermo, Aermosura y agallas, puestos
en la hinchaz6n del pescuezo.
HABA.-LlAmase as! una hinchaz6n que sale por dentro de
la boca y a la rafz de los dientes, que con el tiempo llega A em-
parejarse con ellos y A aun A superarlos, de manera que la bestia.
no puede comer sino muy poco y con mucha dificultad. Al
principio puede cortarse el mal con una 6 dos sangrias locales
y alimentos tiernos; pero si ha progresado hasta dominar la den
tadura, y no basta lo ya indicado, se extirpa la excresencia._
Esta operaci6n debe hacerla una persona inteligente 6 acos-
tumbrada A hdcerla, para evitar la hemorragia.
PUjo DE ORINA.-Regularmente cuando la bestia est6 muy
irritada por causa de una fuerte jornada, y no haber bebido
agua en ella, 6 cuando ha comido mucho grano y no bebido lo-
suficiente, esperimenta alguna dificultad para orinar, puja y se
queja, y desatendido al principio este accidente puede deter-
minar una grave eiifermedad. En este caso es necesario
dejar el animal en alto reposo, escasearle el gramo, especial-
mente el maiz crudo, y darle el agua de gudsima con sal por
bebida, y en lavativas.
AouADuxs.-Inflamaci6n del tejido reticular que recorre
sus periodos ya con rapidez, ya con lentitud, y as! se la distin-
gue en aguda y cr6nica. La primera est6 siempre acompanada.
de calentura y desgano, y terminal por la formaci6n de una
materia cerosa, que corriendo por debajo de la tapa, causa el
hormiguillo y la caida del casco. El animal atacado de esta
enfermedad tiene las piernas tiezas, rehusa el andar, alarga
los pids cuando lo hace para apoyarse sobre los talons, los
cascos afectados regularmente son los de atrAs, estAn muy
calientes, y tiemblan A veces los mnsculos de brazos y de pier-
nas.
Se hallan muy dispuestas A padecer esta enfermedad las bestias-
mal cuidadas en caballerizas desaseadas. Hay ademAs otras
causas: las marchas forzadas por terrenos duros, la permanen-
cia en la cuadra en inacci6n, el apoyo continuo sobre un pi6
cuando el otro esta malo, el pasto verde, la demasfa- de graios
en el alimento, una herradura mal puesta, y las bebidas muy
fras. Los cascos estrechos y delgados estan mAs expuestos a
esto que los gruesos y anchos.
.R/giineni Alimento nutritivo sin grano, niriguno -mejorque




z68
la maloja sazonada, el aseo de la caballeriza; una cama de paja
levantar la herradura, si Ia tiene; purgantes, y por bebida, el
agua nitrada. t y
Medicamentos. ,En el caso agudo: sangrias. de las yugulares,
xepetidas hasta calmar la calentura, bafios de rio, limpiando
esmeradamente las piernas y cascos, cataplasmas astringentes
compuestas con hollin y vinagre: fricciones en los corvejones
y rodillas con la esencia de espliego. Los purgantes deben
usarse al principio y al fin de la curaci6n, suspendi6ndolos en
inedio de ella.
AGUA EN LAS PIERNAS,-Enfermedad ensipelosa que ataqa
las piernas traseras, las mis veces es efecto del muermo mal
curado: Los caballos que tienen los corvejones gruesos y car-
gados de pelos, que pisan mucho lodo y no son inmediatamen-
te aseados, estAn expuestos i ella. Este mal se apodera primero
de la cuartilla, y poco A poco va ganando las partes superiores
de las piernas: Se anuncia por una hinchaz6n, que luego supu-
ra un humor f6tido y corrosivo, la piel se levanta y requebraja
sobreviniendo 6 veces grietas, espinas y verrugas, terminando
por' despegarse el casco. La curaci6n empieza por aplacar Ia
inflamaci6n local con lavatorios de agua blanca y cataplasmas
emolientes, y la mej or la de cocuiza asada. En seguida, lavati-
vas laxantes, sangrias si los sintomas son graves, y purgantes
repetidos.
Antes de escribir la presente materia, consult algunos escri-
tores antiguos y modernos que han tratado de Ia veterinaria, y
tuve el disgusto de hallar muy poco que utilizar de ellos. He
hallado una complicaci6n de aplicaciones costosas y dificiles de
reunirse, especialmente en el campo, y que pueden sustituirse,
tal vez con mejores resultados, con remedios mis simples, y es
lo que he observado hasta aquf, decidi6ndome por mis propios
conocimientos.
Las demhs enfermedades que pueden sobrevenir i las bestias
caballares, mulares y asnales, cuyo catalogo es tan extenso
como el de las dolencias humanas, no me es tan conocido, y
no son tan frecuentes, y por ambos motivos habfa pensado
omitirlas. Sin embargo, har6 menci6n de aquellas que me
parezcan mAs importantes, asi para dar alguna extensi6n A este
tratado, como para dar una idea del modo con que sobre ellas
se explican los autores que tengo a la vista:
"Aftas d cdnceres en la boca. Maxichas fistulosas, blanqueci-
mas 6 pandas y lividas, que se manifiestan sobre la lengua y
-en diferentes sitios de la boca, como consecuencia de la falta de
Jimpieza en el bocado, 6 por cualquiera otra causa interna 6 ex-



269
terna, y que acaban por ulcerarse si no se acude con el remedio..
"Se puede garganzar la boca con sal 'amoniaco, 6 sal mo
rena deshecha en agua,ry con una fuerte disoluci6n de sal en
vinagre, 6 tocar muchas veces al dia las partes afectadas con:
un tarugo empapado en la comnposici6n siguiente:
Vinagre fuerte, medio cuartillo.
Alumbre quemado y sal comun, una onza de cada uno.
Bol y amoniaco en polvo, media onza.
M6zclese.
Y mejor todavia con el ojiiniel, 6 agua de cebada acidada y
melosa. (x)
"Agallas. Enfermedad inflamatoria de la mucosidad de las,
narices, y de las glAndulas de la quijada inferior, que ataca algo
mks tarde, y mis temprano casi a todos los caballos j6venes,
particularmente f los de tres a cuatro afios. Distinguese-
esta enfermedad del muermo A la que se parece mucho, en,
que el caballo no tose en esta ultima, ni pierde el apetito ni la.
jovialidad.
Se conocen tires especies de agallas: las verdaderas, 6 benig-
nas, las falsas y las malignas. Las primeras se pueden Ilamar
con mas propiedad, una destilaci6n saludable que una enfer--
medad verdadera; las segundas se anuncian de antemano con
los signos siguientes: se inflaman las glindulas de la quijada.
inferior y se forman algunas veces un tumor mis 6 menos vo-
luminoso ei la cavidad que separa los dos huesos de aquella parte
de la cabeza. El caballo pierde la vivacidad natural y el apeti-
to: tose, echa por los sollares una mucosidad blanca 6 amari-
lienta: si la mucosidad de las glAndulas se comunica A las mem-
branas mucosas de la boca y de la garganta se presentan ade-
mks todos los sintonias del garrotillo, es decir: fiebre, la dificul-
tad de la respiraci6n, etc.
Luego que se echa de ver que lena la quijada inferior, no se
le dark al caballo mis alimento ni bebida que la paja y agua
blanca, es decir, agua de salvado, 6chensele algunas lavativas
para que tenga el vientre corriente, fr6tense las glindulas de la
quijada con ungflento diluente, y apliquense fomentos y cata-
plasmas emolientes, cdbrase bien el cuello, zijese el absceso en
estando maduro, ctirese como un tumor ordinario, por altimo,
se le darn verde en la primavera siguiente, si I a enfermedad ha
tenido lugar eh invierno. El senior Lafosse, prescribe para
empezar, una 6 dos sangrias, pero el veterinario ingls las tacha
de perjudiciales; yo sby de este parecer, excepto los casos en
(r) El acido salicilicb es el remedio supremo. Vtase el "Apendice."



270
tque los sintomas inflamatorios hayan llegado 6 sumo grado."
"Cuando no ha sido perfectamente curada la enfermedad
vuelve A aparecer algunas veces mAs tarde, bajo la forma de
absceso, 6 bajo'las de evacuaciones por los sollares, y esto es Jo
que se llama agallas falsas. Estas exijen el mismo tratamiento
que las primeras, pero de mds dificil curaci6n esta enfermedad
degenerando algunas veces en muermo incurable, Los potros
que no tienen dos anos estAn tambi6n sujetos A una especie de
agallas falsas que se declaran por los sollares, y estas vuelven
A aparecer muchas veces hasta en una edad avanzada, acarrean-
do siempre consecuencias desagradables. Exijen con cotta
diferencia la misma curaci6n que las otras." <,.
"Las agallas ordinarias pueden degenerar en malignas ,cuan-
do no se precaven a tiempo los sintomas inflamatorios, 6 cuan-
do los socorros del arte no pueden ensenorearse de la enferme-
dad. PropAgase entonces la inflamaci6n de trecho en trecho,
en lo iltimo de la boca, en el gaznate y hAcia los pulmones: la
tos y la fiebre se aumentan, de modo que hacen entrar en cui-
dado, y tambi6n la dificultad de la respiraci6n: f6rmanse, A
veces dep6sitos en el interior, y el caballo puede morir sofoca-
do si no se le socorre prontamente."
"Es preciso sangrarlo inmediatamente una 6 dos veces segun
1a gravedad de las circunstancias, ponerle despu6s en los pechos
uno 6 dos sedales, administrarle nuevamente los polvos de
regaliz 6 malvavisco con miel, y aplicarle a los sollares fumiga-
-ciones emolientes, si no tiene mucha dificultad de respirar, reti-
rarle todo alimento s6lido, excepto, un poco de salvado en
agua, continuar empleando el agua blanca calieite, las lavati.
vas, y proceder del mismo modo que en las agallas ordinarias.
Pero para evitar que el humor. que emana por los sollares los
corroa y acabe por engendrar el muermo, es menester chapu-,
zarlos: muchas veces al da con agua tibia de malvavisco, casti-
gada un poco con aguardiente alcanforado; 6 con un cocimien-
to de cebada en que se habrA echado un poco de miel rosada
con una 6 dos onzas de vino acidulado. Conviene separar los
caballos que tienen agallas de los que no las tienen."
Noto que en la descripci6n, y tratamiento de la anterior
enfermedad confunde el autor tres distintas, reuni6ndolas en
una, A saber: el muermo; el tabardillo 6 insolaci6n, y las simples
agallas que nosotros llamamos hermosura, y de cuya curaci6n
hemos tratado separadamente.
Es verdad que pueden concurrir .A un tempo dos 6 tres
enfermedades en un mismo individuo, pero habi6ndolas descri-
to y sefialado A cada una su tratamiento, & qu6 donfundirlas


.; .27!1
y confundir los remedios? Llegado el caso por no haberse
atendido con tiempo a la primera que inyadi6, atAquese desde
luegola mas pronunciada y peligrosa sin descuidar, las otras,
atendi6ndolas simultinea 6 sucesivamente, segun lo exijan los:
sintomas. De esta manera procederemos analifticamente de
las partes al todo y no del conjunto A sus partes.
-ASMA Y HUERFAGO.-DOS enfermedades que identifican los
alb6itares, y es una combinaci6n de la insolaci6n y el muermo.
Sus sfntomss son: cansancio 6 respiraci6n angustiada, y emisi6n
mucosa sin calentura, y en su curaci6n debeprocederse a las
fumigaciones nasales, antes prescritas para el muermo, lavativas,.
purgantes, y las bebidas frescas del agua de gudsima con sal.
Si hay calentura y frialdad de orejas debe sangrarse.
Para conocer la calentura se pone la palma de la mano sobre
el coraz6n y comparando la fuerza; y frecuencia de los latidos
con los. de las bestias sanas se calcula facilmente la calentura y
su intensidad.
Pero el asma, propiamente considerada, no es ninguna de estas
dos enfermedades, aunque presente algunos de sus'sintomas:
consiste en la dificultad que encuentran los pulmones para es-
paciarse y recibir el aire necesario A la respiraci6n, por accidente
4 por naturaleza: es por naturaleza en los caballos enjutos de
pecho, cuyas piernas delanteras muy unidas tienen oprimido el
pulm6n, por accidente cuando por repetidas fatigas, ]a conti-
tinuaci6n de una respiraci6n agitada ha consumido la humedad
de la misma entraia,"que al fin rozandose continuamente en sus
esfuerzos, se ulcers, y termina por ]a tisis. El ginete que abu-
sando de la fogosidad de su bestia por una necia presunci6n,, 6
imprudencia, la obliga 6 hacer jornadas forzadas, A dar carreras
sin necesidad, y A subir las cuestas A trote para ostentar su brio,
conseguirA quedarse A pi6. Recuerdo aqui un adagio entre otros
originales que publiqu6 en un peri6dico de la Capital, "Dia-
rio de Avisos:" Elprimerdia de viaje, no hay que alma? el bagaje.
Esta enfermedad, de dificil curaci6n, es mejor precaverla que
tener que curarla, 6 si el caballo es estrecho de pechos se le darA
un trabajo en que no se agite su respiraci6n; si es demasiado
fogoso, aunque sea bien constituido, se moderaran sus brios, y
llegado el caso de curaci6n, no se le darA otro alimento que ma-
loja bien sazonada y arroz sin concha en que se mezclen agua-
cates maduros, y por bebidas el agua de gudsima 6 de baba de
tuna. Hasta aqui hemos hablado del asma seca que esla que los
albeitares han confundido con el torozon, tabardillo y asoleo,
ahora trataremos de la hfmeda parecida al muermo. De las
mismas causas puede nacer el asma humoral, agregAndose otras



272
como la permanencia en una caballeriza inmunda donde la bes-
tia aspire la fermentac6n de sus excresiones y de la basura hu-
medecida con ellas, y por la supresi6n de una erupci6n mal cu--
rada'como el arestin, sarna, empeines, etc.," En este caso, si el
caballo no estA herrado es preciso herrarlo para que no pise
humedad, tener ademAs aseada lIa caballeriza y preservarlo de
la lluvia