Citation
Revista de la Biblioteca Nacional José Martí

Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional José Martí
Creator:
Biblioteca Nacional José Martí
Biblioteca Nacional (Cuba)
Place of Publication:
La Habana
Publisher:
publisher not identified
Publication Date:
Frequency:
quarterly
completely irregular
Language:
Spanish
Edition:
Año 96, número 1-2, Enero-Junio, 2005
Physical Description:
volumes : illustrations, portraits ; 24-27 cm

Subjects

Subjects / Keywords:
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals ( lcsh )
Cuban literature ( fast )
LITERATURA CUBANA -- BIBLIOGRAFIAS -- PUBLICACIONES PERIODICAS ( renib )
Literatura cubana ( qlsp )
Bibliography -- Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Bio-bibliography -- Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Periodicals -- Cuba ( lcsh )
History -- Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
Bibliography. ( fast )
bio-bibliographies ( aat )
History ( fast )
Periodicals. ( fast )
Bibliografía ( qlsp )
Biobibliografía ( bidex )
Historia ( qlsp )
Revistas ( qlsp )
serial ( sobekcm )
federal government publication ( marcgt )

Notes

General Note:
Indexes: Ser. 2, v. 1-4, 1949-1953, in ser. 2, v. 4.
Dates or Sequential Designation:
año 1-4 (t. 1-6), enero 1909-dic. 1912; 2. ser., t. 1- abr. 1949-
Issuing Body:
Volumes for 1909- issued by the library under a variant name: Biblioteca Nacional.
General Note:
Supplements accompany some issues.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
Copyright BNJM. Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
760169851 ( OCLC )
36912651 ( ALEPH )
Classification:
Z897 .H2 ( lcc )
015.7291 ( ddc )
06.49 ( bcl )

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A O 91 1 N o. 1 2, E N ERO-JUNIO 2115 ISSH 000 6l 'lZ'l R l 4('4 ~133

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-~ u ,, '?,.,;.. ,: \1 .. .. 'i' ----.:. ... ,, _,. ; . ~ '; .. ;,;/. \. . -lli.~, ,;, : ; ~ ; 1 . ( 'i ; ; l ; 1 : : l i ' 1 1 1 1 1 .i j i : i 1 : i 1 : i i i i .. 1 Ao 96 / Cuarta Epoca Ener-Junio 2005 Nmero 1 2 Ciudad de La Habana ISSN 0006-1727 RNPS 0383 Director anterior: Julio Le Riverend Brusone (1978-1993) Director Eliades Acosta Matos Consejo de redaccin: Rafae l Acosta de Arriba, Salvador Bueno Menndez, Ana ' Cairo Ballester Toms Fernndez Robaina Josefina Garca Carranza, Zoila Lap i que Becali, Enrique Lpez Mesa, Fran c i sco Prez Guzmn Siomara Snchez. Emilio Setin, Carmen Surez Len Eduar do Jorres Cueva5 Je_fa de redaccin : Aracel i Garca Carranza Edicin: Marta Beatriz A n nen t e r os To l edo Redaccin: Mara A Wong y Marta 8. Armenteros Correccin: Pedro Arman do Carvajal Idea original de dis eo de cubierta: Lu i s .J. Garzn Versin de diseo de cubier la: Tania J. Olive r a Bat i sta y P. /\nnando Carv,~ j al C'on1posicin electrnica: Marta Beatriz Armcn t eros T hngenes tomadas d : la ed ic in de 1780 de El ingenioso hidalgo don Quijo t e de la Mancha que posee la Biblioteca Nacional Jos Mart. Canje: Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart Plaza de la Rev olucin Ciudad de La H abana Fax: 881 2428 / 33 5938 Emai l : revbnj111@bnjm.cu En Int erne t puede l ocalizarnos : www.bnjm cu Primera poca 1909-1912 Segunda poca 1949-1958 Tercera poca 1959-1993 Cuarta poca 1 999 La Revista no se considera o bl igada a devolver origina l es no solicitados. Cada aulor se responsabiliza con sus op ini ones

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ndice General UMBRAL Y en memoria de quienes sie1npre estarn presentes ARACELI GARCA CARRAN Z A ANIVERSARIOS 7 400 aniv e r s a rio de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605-2005) Cerva ntes y Carpentier: una acotacin bibliogrfica 9 ARAC E LI GARCA CARRANZA La edicin olvidada de El Quijote 15 CARLO S Z A MORA El Quijote en el aln 1 a cubana M IRALYS SN C HEZ PUPO Centenario de la muerte de Mximo Gmez ( 1905-2005) Mximo Gn1ez, Quijote cubano ELIADES ACOSTA MATOS La prisin de Mxi1no Grnez en Santo Do1ningo, 1886 EMILIO C O RD E RO M ICHEL Cincuentenario de El Mgano (1955-2005) Vo l ver a El Mgano MERC E DES SANTOS MORAY Ecos del Centenario de Al ejo Carpentier (190 4-2004 ) Carpentier-Vivaldi, la pera co1no alegora de la historia ROB E RTO M E N D E Z MAR T NE Z Los tres conciertos de Concierto barroco RAFAEL R ODR G UEZ B E L T RN La Espaa de El siglo de las luces RAZIELLA POGOLO TT I MEDITACIONES "La Florida" un poe111a cubano del sig l o xv 1 ? Luis SuARDAZ 18 23 34 49 51 59 70 86

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Mensaje por el fallecimiento de Luis Suardaz V OLODIA TEITELBOIM Luis Suardaz ha muerto RAFAEL BERNAL ALEMAY Tres grandes virtuosos afrocubanos del siglo x1x RA FAEL E. T ARRAG La historia se abre paso Dos documentos apenas conocidos, 98 99 1 O 1 contribuyen a esclarecer una verdad histrica 111 CARLOS M MARCHANT E CASTELLANOS Carlos Manuel de Cspedes, encrucijada de signos 120 RAFAEL ACOS TA DE ARRIBA Hallazgo revelador: visin poltica de Fernando Ortiz desterrado 133 J os ANTONIO GARCA MouNA La ensayst ica en Juan Marinello CARMEN G MEZ GARCA Ventanas para una peregrina. Los afios americanos de Mercedes Pinto MAR A DEL ROSAR IO DiAZ Graziella Pogolotti y la experiencia del Escambray ELINA MIRANDA CANCELA Palabras en el acto de entrega del Premio Nacional de Investigacin Cultural 2003 n la doctora Araceli Garca Carranza PABLO PACHECO Palabras de agradecimiento por el Premio Nacional de Investigacin Cultural 2003 ARA CELI GARCA CARRANZA CRNICAS Mi personaje inolvidable ROSA C. BE Z Hijo de gato, caza ratn MERCED ES SAN TOS MORAY 141 165 174 178 1 82 185 187

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DOCUMENTOS RAROS Traduccin al espaol de un poema neolatino cubano de finales del siglo x,x AMAURY B. CARBN SIERRA LIBROS La tradicin helnica en Cuba LH.LIN J. MOR E IRA D E LI MA Espaa. Segunda repblica y guerra civil L EONOR AMARO CANO El apocalipsis segn San George MAR TA 8 ARM ENTEROS 189 192 196 200

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' UMBRAL Y en memoria de quienes siempre estarn presentes ... A rac el i Ga rc a Ca rr a n za Bi b ligrafa y j efi, 1 d e l Dpto de I nves ti gaci ones d e la Bi b li o t eca 1Vac io nal J os /11a r t C uando nuestro ex director de la Bi blioteca Nacional Jos Mart el poeta Luis Suard az, n os ofreci con la sencillez y la sabidura que le caracte rizaron su estudio La Florida' un poe1na cubano del siglo xv1?" no poda n1os i1naginar que nuestra Revista, su Revista, lo publicara en la seccin "Me ditaciones" de este n(unero 1-2 de 2005, nada menos que seguido de un 1nensa je, por su falleci1niento del intelectua l ch il eno Volodia Teite l boi1n y de la jus ta y con1novedora d esped i da de duelo pronunciada por el v i ce1ninistro de Cul tura Rafae l Bernal Ale1nay. Mensaje y despedida que la Biblioteca Nacional y su R ev ista hacen suyos. Luis Suardaz, ha muerto, pero no dejar de existir en nuestra Bib l ioteca, guardiana de su creacin i nte l ectual, responsable de la con1pilacin de su copiosa biblio grafa Y en 1nen1oria de quien sien1pre esta r presente, esta Revista celebra e l 400 aniversar i o de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con tres breves estudios relacionados con esta obra su autor y la cultura cubana; as 7 con 1 0 e l centenario por l a n1uerte del Generalsi1no Mxin10 r nez, Qu ij te cubano con10 lo denon1ina en su potico ensayo el h i storiador El i ades Ignacio Acos t a Matos d ir ector de l a B i bl i oteca Nacional Jos M art segu do de un estudio sobre l a prisin de Gnez en 1886, de la autora del inte lect u al dom ini cano E 1ni l io Cordero M i chel. Con el cincuentenario de El mgano, ob r a precursora del nuevo cine cubano y los ecos que an resue nan por el centenario de nuestro Alejo Carpentier n otables ensayos so br e Conc ierto barroco y El siglo e le las luces cier r an la seccin An i versarios Inteligentes "Meditac i o n es" sobre otras altas figuras de la historia y l a cultura recorren este nn1ero: Carlos Manu e l de Cspedes e l padre de nuestra pa tria en una encruc i jada de signos; la ensaystica de Juan Marinel lo; tres sicos v ir tuosos afrocubanos del s i glo x1x; l os aos a 1 nericanos de Mercedes Pinto; y la experiencia con el grupo Esca1nbray vivida por la extraordina r ia profesora Graziella Pogo l otti. Con1p l e tan esta seccin las palabra s de Pablo

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Pacheco respetable figura de la c ul tu ra cubana, en la entrega del Pren1io de Investigaciones Culturales 2003; y dos docu1nentos apenas conocidos que con tribuyen a la verdad histrica acerca de la int ervencin nortea1nericana en la guerra de 1898. E n Crnicas en1ergen del olvido la s figuras de Juana Mara Mont, bibliote caria recin fallecida que nos legara la delicadeza de su n1agisterio y su es fuerzo silencioso e i1nprescindible en la ton1pi l acin de la bibliografa naciona l y l a de Rafael Soler a quien la 1nuerte le n1utilara la oportunidad de dar a co nocer plena1nente su talento. Por lti1no los sien1pre bienvenidos do cun 1 entos raros a cargo del prestigioso An1aury Carbn Sierra; y reseas de li bros que sin lugar a dudas, n1erecern una 1nuy especial atencin por la crti ca, y un indiscutible lugar en nuestra bibliografa nacional: la tradicin helnica en Cuba, una prueba de l a sol idei de nu estra cultura; Espau Segunda repblica y guerra civil, historia de la Espaa real, autntica, creadora y profunda y El apoca!iJsis segn San George orig inal y revela dora obra que pone al desnudo l os ac tuales rejuegos del neoconservatisn1 0 norteamericano, as co,no su nefasta poltica exterior. Y en me1noria de quienes sie1npre es tarn presentes en nuestra institucin y como ho1nenaje perdurable a todos los que han hecho posible la vida de esta R evis ta desde 190 9, su direccin re daccin y consejo editoria l pro,neten que nuestra publicacin cun1plir di g n a . ; n1ente su pnn1era centuria, y seg uira viviendo en el siglo xx 1 ; y por lo s s i g l os de l os siglos, as ser.

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ANIVERSARIOS 400 aniversario de El ingenioso hidalgo don Qui Jote de la Mancha (1605-2005) Cervantes en Carpentier: una acotacin bibliogrfica Araceli G a rc a Ca rranza Bibligraf a yjefa del Opto de Inv est i gac ion e s d e la Biblioteca N acional Jos N lar/ D urante los s ig l os xv1 y xv11 siglos de oro de la I itera tura espaola S uro i e ron orandes escr it o re s, s in dudas, b b e l de ,nay o r r esona ncia n1undia l a partir de su creac i n, f ue Mi gue l de Cerva ntes Saavedra autor de uno de los I ibros 111s fan1oso s que e n e l inundo han s i do: E l in genioso hidal go don Quijote de l a Mancha El Quijote d a ri endas s u e l tas a la teo ra de la n ove l a y es punto de part i da para el de sa rrollo univer sa l del nero de 1 nanera que ha sido 1nodelo para la creacin I iterara, desde s u publ i cacin en 1605 y ha 1notivado qu e cientos de n1il es de crticos y estudiosos desdob l en e int e rpr eten la ob r a e n una in,n e nsa b i b l iografa crtica E n part i cu l a r g rand es 9 figuras de la l i teratura cubana de sde E nrique Pieyro hasta Alejo Carpentier y Mirta Agu i rr e, re su l tan i,nprescindib l es en la bibliografa cuba na (pasiva o crtica) de El in genioso hidal go don Quijote de la Mancha, co1110 l o de111ue s tra la p r ofesora N i Ida B aneo en s u co1np i l acin Visin c bana d e Cerva nt es (Editorial Letras Cubanas 1 980) Nuestro Alejo Carpentir pronuncia un l ebre d i scu r so en Alcal de Hen a r es al recib i r de 111ano s de l re y Juan Ca r l os, e l Pr e nio Mi g u e l de Cervantes Saavedra, e l 4 d e abril d e 1 9 7 8. 1 E n sus palabras Carpentier ana l iza e l proceso de l a n ove la 1noderna nacida de l a pi care sca y de la novela cervantina y valora esta novelstica desde la p e r s pectiva de su po st erior desarro ll o uni ve rsa l Segn Carpentier con l a picaresca nace l a nove l a ta l como ho y la e ntenden1 os, novela con su novelst i ca qu e constitu ye e l 1no vi 111 i ento I it e rario 1n s pr olon oado de la hi sto ri a I itera r i a desde e l b ren ac i n1iento per o acota q u e fa l ta ba a la picaresca, despus de haber i n s ta lado el yo en l a narracin (hasta su ti e,npo contada s i en1 pr e en t ercera per sona), la di1nensin in1 ag in a ri a y esa dr 1 nens in l a trae Ce rv a n tes con su Quijote no ve l a qu e sobrepasa a lo n1e jor de la pic aresca para darnos leccion es

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cuyas enseanzas no se han agotado. Cervantes instala en El Quijote la di mensin imaginaria dentro del hombre con todas sus terribles y magnficas implicaciones. Y Carpentier destaca adems en su discurso que Cervantes hace de ese nuevo yo un medio de indagacin y co nocimiento del hombre, de acuerdo con una nueva visin de la realidad. En esta pieza oratoria Carpentier vuel ve a su semilla cuando recuerda: "De nio jgaba al pie de una estatua de Cervantes que hay en La Habana don de nac. De viejo, hallo nuevas ensean zas, cada da, en su obra inagotable ". Nuevos horizontes enfrenta e l adoles cente y despus joven Carpentier quien guiado por sus padres pronto leera a los clsicos de la literatura universal, en especial los franceses y los espaoles dada su formacin bilinge. De los sicos espaoles escogera siempre a Cervantes y a Lope de Vega. Sus lecturas de obras anteriores a el Lazarillo de Tormes tales como El asno de oro, de Apuleyo, Da/nis y Cloe, el Satiricn y otros textos que pueden considerarse novelas, lo lleva ron a la s novelas de caballera y por supuesto a esa gigantesca novela que es El Quijote Carpentier transita por la picaresca espa ola pero en ella no incluye a Cervantes porque la sita en otra dimensin. En entrevista concedida a Ramn Chao, en 1974, 2 confesara que junto a la Odisea, la cual lea desde los once aos, no hay libro comparable a El Qui jote de Cervantes, porque Cervantes fue el novelista que logr hacer coexis tir lo real y lo irreal en un plano per fectamente coherente, sin que haya oposicin brutal de atmsferas, y sin que se vean las costuras. Insiste en que Don Quijot e es hombre de cuatro di mensiones, movido con absoluta natu ralidad, en un mundo real, tangible, cotidiano. Y aade que Cervantes lo ha logrado con tan milagroso acierto que si visemos al buen caballero desem bocar por la esquina de nue stra casa l e diramos: Pase usted, seor Don Qui jote, descanse un poco y comparta nues tra comida, y hblenos de sus andanzas y que las oigan nuestros nios ... s i en cambio a nuestra puerta llamaran Hamlet o el rey Lear pasaramos cerro jos y llamaramos a la polica. Carpentier situ a la Odisea de Homero, y a El Quijote por encirna de centenares de libros de la literatura uni. versal porque en ambos se alcanz algo sumamente difcil: la coexistencia per fectamente armoniosa y coherente en tre el mundo imaginario y el mundo real. Cuatro aos despus, en 1978 ,3 en en trevista concedida a Pueblo Literario, de Madrid, confesara que su libro ms ledo haba sido El Quijote, no slo por sus cualidades literarias sino porque es el punto de partida de la novela 1noder na obra sin precedentes e n todas las 1 iteraturas con oc idas por cuanto Cervantes, e su obra maravillosa, hace actuar un personaje de cuatro dimen siones en un mundo, el nuestro que es un mundo tridimensional, y aade la di mensin imaginaria a la de la realidad, armonizando la perfecta coexistencia de ambas. Y esto es proeza 1nuy raras ve ces real izada. 10

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Es innegable que en toda la obra de A l ejo Carpentier es t intertextualizado en forma iJnplcita el lenguaje cervantino, pues utiliza voces des u sadas que se en cuentran en Cervantes y en la picares ca espaola, y tambin emplea l os lla 1 nados a1nericanisn1os que para nues tro cubano universal son en rea l idad pa lab r as de raiga1nbr e espaola. En otra entrevista concedida a Ramn C h ao en 1978, 4 Carpentier expresa que a veces cree que C e rvantes es tambin un ITIUSICO. Recuerda que Antonio Cabezn, el co1npos i tor preferido de Felipe II intro dujo en s u poca ese gran nero que es la var i acin. Y Carpent i er nos la de fine: "La variacin consiste en revelar a l oyente todas las in1plicaciones posi bles de un tenia expuesto iniciahnente y que se n1ant i ene pennan enten1e nte y fijo a travs de los mltiples avatares n1eldicos a los cuales lo so n1et e l a in1aginacin del msico" Es to l o enten di R. Strauss quien no present s u Don Quijote con10 un poe1na sinfni co sino que l o ut i li z s i 1nple y l lana 1 nen te co1n o variaciones sob re un tenia de cabal !era. Para Carpentier las g ran des va ria ciones de Cervantes anuncian esas otras va ri a cione s espaolas que en lo plstico se rn la s tauron1aq ui as de Goya o la s innun1er ables glosas hechas por Picasso a las neninas de Velzquez. Ade1ns es preciso recordar que el arte n1ayor de l a variacin n1u sical tuvo su or i gen en Espaa, a l igual que la novela, tal co1no la entenden1os e n nuestros das. Much~ s aos antes exactarnente en 1937 Ca rpenti er lle g a con1poner un a 11 obra musical cuando Jean Louis Barrault puso en escena, en el Teatro Antaine de Pars la Nun1ancia de Cervantes; la n1sica de esta puesta en escena fue su nico intento de partitu ra. Y a pesar de que rnereci elogios, nada ,nenas que de Darius Milhaud, en tendi que estaba desprovisto de inven tiva 1nus i ca l. No obstante percibi n1uy ser i amente la msica en la prosa cervantina. En crn i ca publicada en la r ev ista habanera Carteles 5 confiesa que esta partitura l e fue encargada a Charles Wolf con10 erud i to en n1ateria de dis cos, y a l co1no 1nsico, y afinna que con Nu,nancia a1nbos se plantearon l a cuestin de acompaamiento dran1t i co, sobre bases nuevas, cuya nov e dad fue sealada por la crtica parisiense. Y del rnismo rnodo que Barrault pona e l gesto al servicio del pb li co Carpentier y Wolf pu sieron l os so n i dos al servicio de las s i tuaciones drarnticas, c r eando con notas un teln de fondo En la crnica antes citada Ca rpenti e r reconoce qu e el i to de este trabajo n1usica l se debi a su larga prctica d e sonorizacin en las radio e1n i so ra s euro peas s i sten1a que poda ser adaptado iguahnente en e l tea tr o. Estas exper i en cias l as traera dos aos despus a Cuba, donde escribe, produce y dirige progran1as ra d i a l es hasta 1945. En l a dcada del ci n c u enta l a obra de Miguel de Cervantes estara sie n1pr e in1plcita en la labor period stica que des empeara en Letra y Solfa", secc i n creada por nuestro periodista 1nayor en El 1Vac ional de Caracas Su do1ninio de la len gua as lo confinna y Miguel

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de Cervantes Saavedra, en especial su obra cumbre El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, seran sus temas en nueve crnicas publicadas exactamente entre 1951 y 1960. El 8 de agosto de 1951 comentara Un andante caballero entre nosotros de Ren L. F. Durand, 6 nueva meditacin de El Quijote en prosa escueta y apre tada. Para el autor este personaje ms cuerdo que loco expres segn Cervantes, "su inmenso amor a la vida de los seres y las cosas Seala en "Vitalidad de los clsicos" 7 que debemos leerlos, tal como l ley a El Quijote, despojando a los perso najes de sus trajes de poca, conside rndolos como seres vivos dotados de una humanidad que es la nuestra. Opin en 1954 que Don Quijote siem pre les juega malas pasadas a quienes tratan de sacarlo de su libro, a prop sito de la posible filmacin de esta obra protagonizada por Jos Ferrer. 8 Tres aos despus en otra crnica titulad ~ "Un absurdo intento" 9 Carpentier im pugna que El Quijote sea llevado a la pantalla con un reparto encabezado por Femandel y Cantnflas. Para Carpentier este texto, no cmico, sino sagrado e intocable como Garganta y Pantagruel, requiere de una estrecha relacin imaginativa por parte del lec tor, y termina la crnica con una exhor tacin: "Escojan, pues, los cineastas de Hollywood el tema que se ies antoje, pero dejen quieto a Cervantes, cuya obra se niega, pOr tradicin, a ser lle vada a la pantalla y al teatro!". En 1955 se hara eco de los tres siglos y medio de la publicacin de esta obra maestra, 10 y en 1956 la revalorara como smbolo de la literatura universal destacando su accesibilidad por parte de todos los lectores del mundo _l 1 Al ao siguiente retomara la obra d e Cervantes en dos crnicas: "Melanco la de lo cmico" 1 2 y "Cervante s y lo s romnticos alemanes 1 3 En la prim e ra Carpentier no considera lo cnico en E l Quijote por la dignidad y nobleza de espritu del caballero de la triste figura aun en medio de sus peores tribulacio nes; y en la segunda demuestra que fueron los alemanes, antes que los au tores de habla espaola, los ms devo tos herederos de una tradicin cervantina. Y en 1960 a prposito de la puesta en escena, en La Habana, de El retablo de maese Pedro bajo la direccin de Vicente Revuelta y la tirada masiva de El Quijote, por la Imprenta Nacion a l reconoce en su ltima crnica de la seccin "Letra y Solfa", de El Nacio nal, de Caracas 1 4 una nueva concep cin escnica de la pera de cmara original de Manuel de Falla, segn el ca ptulo XXVI de El ingenioso Hidal go ... ofrecida en la cervantina Habana de El Quijote pregonado en las calles y las plazas (las palabras al programa de esta pera fueron escritas por nues tro narrador mayor). De la tirada masiva de El Quijot e edi cin en cuatro volmenes con la cual iniciaba sus actividades editoriales la Imprenta Nacional de Cuba, adornada con un dibujo de Pablo Picasso e ilus trada con los clsicos grabados de Gu s tavo Dor abriendo en diapasn las ediciones de una autntica Biblioteca 12

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del Pueblo, y realizada para todos los cubanos por el gobierno revolucionario Alejo Carpentier escribira para co en la Cultura:' 5 "As Don Quijote se ha echado nuevamente al cam in o para deshacer agravios enderezar en tuertos, enmendar sinrazones, mejorar abusos y satisfacer deudas. Deudas que sern saldadas por la Imprenta Nacional consagrada a la edicin de los ms altos escritos que hayan ilustrado el ya largo trnsito del hombre en los reinos de este mundo". Y retomando su discurso en Alcal de Henares Carpentier nos ensea que: "Todo est ya en Cervantes Todo lo que har la perdurabilidad de muchas novelas futuras: el enciclopedis1110, el sentido de la historia, la stira social, la caricatura junto a la poesa y hasta la crtica literaria" Ms adelante afir ma: "No tuvo Espaa mejor embajador, a lo largo de los sig l os, que Don Quijo te de la Mancha, hombre nos dice su creador que solamente disparataba en tocndole a la caballera, y en los de ms discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento". Carpentier escoge para terminar su dis curso una frase de Cervantes que no slo expresara en aquel momento su estado de nimo, sino que quedara para siempre impresa en nuestras memorias como frase lapidaria: "Una de las co sas que ms debe dar contento a un hombre [ ... ] es verse, viviendo, andar con buen nombre por la s lenguas de las gentes, impreso y en estampa", y sella esta frase: "Viviendo estoy. Impr eso y en estam pa fui. Buen nombre tuve, pero acaso, gracias a ustedes, mucho mejor lo tenga ahora ". Y as ha sido y ser, querido Alejo, si gue usted viviendo impr eso y en estam pa, con buen nombre y para siempre en el reino de este mundo. Notas 'No tuvo Espaa mejor embajador, a lo largo de los siglos, que don Quijote de la Mancha. Granma (La Habana) 5 abr. 1978:4. iL El Pas (Madrid) 5 abr 1978:24-25. iL Publicado bajo el ttulo: "C ervantes y la no v e la actual Granma Resumen Semanal (La Habana) 16 abr. 1978:5. il. Publicado en espaol, ingls y francs. Casa de las Amricas (La Habana) 19(109):82-85;jul.-ag. 1978. Paris: lmprimerie Cary, 1978. s. p. Ed icin numerada. La Estafeta Literaria (Madrid) (634):4 6; 15 abr. 1979. iL Publicado bajo el titulo: "C ervantes y la no ve la actual" 2 Carpentier Alejo. Alejo Carpentier: una literatura inmensa / ent. Ramn Chao. Triunfo (Madrid) 29 jun. 1974. En su: Entrevistas I comp., sel., prl. y no tas de Virgilio Lpez Lemus. La Haba na : Editorial Letras Cubanas, 1985. pp. 220-227 3 ___ Conversacin con Alejo Carpentier / ent. Eduardo Hemaiz. Pueblo Literario (Madrid) 5 abr 1978. En su: Entrevistas. Op. cit. (3). pp 420-424. ___ Alejo Carpentier, Premio Cervantes/ ent. Ramn Chao. La Quinzaine Littraire (Paris) 1/15 mayo 1978 En su: Entrevistas. Op. cit. (3). pp. 430-432. j ___ La Numancia. Carte les (La 1:-labana) 29 (34): 22 55; 22 ag. 1937. iL 6 __ Nuevo libro sobre E l Quijote. El Nacional (Caracas) 29 oct. 1953. {Letra y Solfa) 13

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" lbdern, p. 86. '" dem ,., Cervantes, M i guel de. Op cit (8). p. 1 04 7. 2 0 M i gue l de Unamuno, c i tado po r F r edo Arias d e l a Cana l en El Quijote Liberal y otros papeles cervantinos. Mxico : Fren t e de Afirmacin Hispanista A.C. 2004. p XVII. 2 Citado por Emilio l chikawa en 'La simiente lit e r aria de una d iscursividad pol t i ca. Instantneas de Carlos A l be r to Montaner

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La edicin olvidada de El Quijote E n 1960, recin creada la Imprenta Nacional, un libro indispensable de la lengua espaola inauguraba la colec cin Biblioteca del Pueblo: El ingenio so hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (1S47-1616). La tirada de cien 1ni I eje1nplares, sin precedentes en el pas revelaba el propsito editorial de alcanzar al lector hu1nilde marginado durante dcadas de seudorrepblica por las clases privilegiadas. Ilustraciones del dibujante y grabador francs Gustavo Dor (1833-1883) y un dibujo de Pablo Picasso contribuan a la 1naravilla de la edicin en cuatro volmenes, que fue puesta a la venta al precio de veinticinco centavos, otra prueba de la vocacin popular del nue vo gobierno. Fidel Castro el lder de la Revoluci n triunfante, fue el pro1notor n1s ferviente del proyecto. La prensa y nun1erosas personalidades de la poca consignaron el anteceden te que se1nejante acontecimiento esta bleca en nuestra poltica cultural. E l 1ns fa1noso libro de Cervantes vivi ese ao en un perodo de exaltadas pa. . s1ones, una expenenc1a muy cercana a la apoteosis. Los n1illones de libros que llegaron a l os 1ns recnditos lugares del pas en los afos posteriores, entre 15 Ca rlo s Za mor a Poeta y especialista lit era ri o ellos sucesivas ed iciones de El Quijo te autenticaron la est rate gia de poner la cultura universa l en 1nanos de l pue blo. Quizs todo ello haya contribuido a que con relativa frecuencia se confunda y no slo entre lectores comunes 1 la con dicin primognita de esta edicin para nuestra Imprenta Nac ional con la de la pri1nera realizada en el pas de la gran obra de Cervantes. F ue en 190S y en la imprenta del r eac cionario Diario de la Marina ( 18 44 1960)2 que se public por pri1nera vez en Cuba la trascendenta l novela. En forma de pliegos, de diecisis nas cada uno, a la n1anera de l os suple1n entos actuales, fueron entregndose sucesivamente los dos tomos de la obra. La operacin se repiti cada lunes en la edicin de la tarde, desde el 3 de abril de 190S hasta el 2 de abri I de 1906. Al 2S de septiembre de 190S le correspon di el inici o del segundo to1no. Duran te un ao los suscriptores y lectore s del diar i o, siguieron las andanzas del ilus tre caballero en su pri1nera aventura i1npres a en la isla. El 8 de abril de 190S, bajo el tt ul o de Nuestra edicin del Quij ote", la pro pia publicacin, refera la carta enviada

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por "un viejo bibligrafo" Domingo Figarola Ca neda ( 1852-1926) 4 entonces director de la Biblioteca Nacional, elo giando la iniciativa: La Bibliografa Cubana y la Bibliografa Espaola es tn de plcernes. Ambas tienen que sentirse rnu y reconocidas al Diario de la Marina: la primera porque ya pue de registrar en sus anales la aparicin en este pedazo de la Amrica Latina de una edicin del Quijote [ ... ]". 5 En la ,nisiva relacionaba el autor, ade ms, las ediciones americanas de la obra hasta la fecha, correspondindole a la nuestra el nrnero seis entre las la tinoarnericanas. 1> Desde el prirner trirnestre de 1905, el Diario de la Marina se haba hecho eco de las conn1e1noraciones oficiales organizadas en Espaa, para festejar e l tercer centenario de la publicacin cervantina. A partir de febrero promo vi un g rupo de certrnenes entre sus suscriptores, destinados a ensalzar la figura de Cervantes y de su universal personaje. Los concursos f u eron aco gidos con beneplcito por la prensa ,nadrilea que vea en la iniciativa una defensa a ultranza de los intereses de la antigua 1netrpoli De un inicial certa1nen de "juicios crti cos" sobre el Quijote, la convocatoria se extendi a otros gneros: biografa, narra tiva co1nposicin musical y pintura, y se su1naron otros patrocinadores, con evi dente inters publicitario. A l gunos presti giosos intelectuales cubanos del 1no1nento fungieron co1no jurados el rns notable de ellos: Enrique Jos Varona. E n marzo aparecie r on la seccin "El Centenario del Quijote" que reproduca los ho,nenajes y celebraciones de las provincias espaolas, y frag1nentos de Bellezas del Quijote ... libro de J?edro Giralt7 dedicado a la universal ol:5ra. Ya en la edicin de la maana del da 25 se anunciaba: En obsequio [~ic] nu estros lec tores, co1no un esfuerzo ms para solemnizar el tercer cente nario de la aparicin del Quijote el Diario de la Marina publica r en breve una edicin nt egra de E l ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, en for ma de planillas para que pueda ser fcilmente guardado Ser nuestro tributo de admiracin y respetuoso homenaje al prnci pe de los ingenios espaoles. 8 Tres aos despus, en noviembre de 1908 Figarola Caneda daba cuenta de las ediciones con que contaba entonces la Biblioteca Nacional e inc lu a, con or gullo, la citada del diario. 9 Nada hace suponer, sin en1bargo, que una publicacin de tal irnportancia en nuestra historia editorial haya tenido una repercusin significativa en s u poca Con justicia no obstante Ma nuel Prez Beato, la consign en su estudio bibliogrfico Ce rvant es en Cuba de 1929. 1 0 La Biblioteca Nacional conserva un eje1nplar encuadernado del pri1ner torno y la edicin ntegra del Diario de la Marina. Si no en la 1ne1noria colecti va al menos en los catlogos ha con se rvad o su lugar. lndependienten1ente d e s u s intereses cornerciales y publicitari os y de la pro 16

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sapia metropolitana de la publicacin, l a ed i ci n del Diario de la Marina tiene el 1nri t o histrico de haber puesto en letra i1 n presa por p ri mera vez en Cu b a, la obra monumental del gran Cer vantes. Aunque la nsula toda, i da de crecer y con la adarga inc lu sive, n o compartiera el ga l opar del Rocinante hasta 1960 Nota s Tan t o A l ejandro A costa (Don Qu i jote de Cuba. C uba Internacional, mar 1982 p 64), como Salvador Bueno (La pr i mera edicin cubana de l Quijote Granma, 15 mar 2000. p 6) por c i tar slo dos eje1np l os, citan a l a edicin de 1960 como l a prirnera cubana . 2 Suscribo l a tesi s de l as investigadoras Marcia Castillo y Rosa Gonzlez, compiladoras de l ndi ce Analtico del S uplen1ento literario del Diario de la At/arina (1927-1930) La Habana Editorial Academia, 1984. p. 14, de que la fecha de sal i da del Diario de la Marina es 1 844 y que la publicacin constituye un "desprendimiento" (sic) d e l Notic ioso y lucero y no su continuador como pretend i I si dro Araujo de Lira, fundador del diario y quien se cons i dera responsable del ca1nbio de fecha. Cervantes S aavedra Migue l de. Et ingenioso hidal go don Quijote de la Mancha. La Habana: Imprenta y Estereoti pia del D i ario de la Marina, 1905. 17 1 er. Tomo: Portada; v. b., d e dic atoria a l Du que de Bejar ; v.b.; Prlogo, VI-XVI; 17 405 pgs. 2do. To1no: Portada v.b. ; dedicatoria al Conde de Le1nus, v-b, Prlogo al lector, VI-V il 428 pgs 20 x 15. La referencia a la carta fechada el 6 de abril de ese ao, y reproducida en e l diario en la fecha citada no contemp l a explc i ta1nente la autora del documento recibido Manuel Pre z Beato la atr i buye a Do1n i ngo F i garo l a Ca neda en su Cervantes en Cuba. La Habana : ln1p de F Verdugo 1 929. p. 97. J Nuestra edicin de l Quijote Diario de la At/arina (La Habana) 8 abr 1905: 1 '' dem. Periodi s ta cataln radicado en Cuba donde muri. Labor durante var i as dcadas en e l Diario de la Marina. Adems de Bellezas del Quijote : comentario y glosa de las maravillas que cont ien e el gran libro de Cervantes Habana : lmpr. Avisador Comercia l 1905 ; public una 1-/i storia contempornea de la Isla de Cuba. segn refiere Esteban Ro l dn Oliarte en su Cuba en la ,nano. Enciclopedia Popular Ilustrada La Habana : Ucar Garca y Ca 1940 p 893. Diario de la Marina(La Habana) 25 mar. 1905:2. (Edicin de la maana) '> Entrev i sta reproduc i da en e l D i ario de la Marina en l a edicin de l a maana de l I de noviembre de 1 908. "' Pr ez Beato, M. Op. cit ( 4 ).

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El Quijote en el alma cubana A cuatrocientos aos de la edicin prncipe del pri1ner to1no de El in genioso hidalgo don Quijote de la Mancha, la obra rnantiene la frescura de la vigencia, 1 uego de la lejana de su primera incursin en el Nuevo Mundo. Los pasajeros la traan en sus bolsas co1no una til co1npaa para la larga travesa as se inauguraraban las pri 1neras salas de lectura del to1no sobre las aguas del ocano Atlntico y cuyo peregrinaje no llega al fin de los das. El acontecimiento del naci1niento de l a obra cu1nbre del idio1na espaol ha sido re1nen1orado por todo el orbe gracias a la definicin de l os arquetipos univer sales que coloc Miguel de Cervantes Saavedra en sus rnemorables pgina$ llenas de candor y elegancia, de ternura e hilaridad para llevar a la reflexin. Todo un compendio de tica de tanta utilidad para criticar los grandes desastres que con1nueven a la conten1poraneidad y para penetrar por la profundidad de su calado en nuevos contextos. En Cuba no he1nos sido ajenos a la presencia de esa agradable brisa El exacto Archivo Genera l de Indias consign la llegada oficial de El Qui iote a estas tierras desde la presencia del ga l en Espritu Santo en 1605 en Mxico l uego de su paso por la artillada islita de San Juan de U la. Pero la ruta Miral ys Snch e z Pupo Per i od is ta y escrit o ra de l a sonrisa de los personajes cervantinos lleg a Per luego de ven cer peripecias en la costa Pacfica. Se dice que las mulas llevaron su car ga fabu l osa por Cartagena de Indias, Portobe l o y Pana,n Mientras e s a zala1ner a trasgresora I le g tan,bin a las pginas del Pap e l P e ridi c o de la Havana en el siglo xv 111, sin en1 bargo se asegura que ya se le cono ca desde los pri1neros 1novi1niento s de la flota en el puerto habanero. La apertura del periodis1no cultural en el pas l a pode1nos encontrar en nu e s tra pri1nera publicacin seriada preci sa1n ente donde un autor annin10 ponder los valores presentes en la na rrativa cervantina en general y sus des te l los en la obra que dej atrs los libros de caballera por la rbita univer sal del ho1nbre en su devenir ap e gado al bastin de la tica. Ese suceso de especial i1nportancia orl l os nneros del Papel Peridico de la Ha v ana de los das 14y 1 6dejuniode 1790 Nuestra is l a grande ha sido tornada desde entonces por una g ran carcaja da muestra de la existencia de un cervantisrno en Cuba que no se li1nita al depurado ca 1 npo del trabajo crtico e investigativo de altos especialistas. Es adems una expresin universal para dar a conocer nuestros senti111iento s y 18

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su peculiar id ios incrasia en una perma nente batalla contra to d o tipo de rnoli nos de viento desde el seo r de l a Tr i ste Figura que obse r va desnudo nuestros pa sos por la calle 23y J 1 pues no tiene nada que ocultar, para ensearnos el valor de la ica cotidiana hasta en las acciones de l os c uban os actua le s La rec epci n de tan vital mensaje que aprovech el di l ogo en prin1era persona todo un aconteci ,n i ento en e l decursa r histrico de l a narrativa ha s i do una ,nue s tra de la alegra con la cual nu es tro pueblo asu,ne la defensa de su de venir y l os propsitos que decide con tozudez hasta las lti,nas consecuen cias S u s recuerdos bordearon l a de sgarradora reconcentracin decreta da por el colonia l is,no espaol e n el si glo x1x, para evitar el apoyo pop u lar a l as fuer zas independentistas o l a re ac cin ,na s iva de l a poblacin a nte l a po sibilidad de un ataque nuclear en plena crisis de octubre en l a pasada centuria con la decisin de ,norir s i fuera nece sar i o pero con l a a l eg r a de n o doblegarnos jan1s. El poeta Jos Mara Heredia, alter ego del r oman ti c i s ,n o hi spano, to1n El Qui j ote y s u s va l o r es e n l os anlisis de su "E nsayo sobre la n ove la ", que le per1 n i t i e r o n argu,nentar l a d e nun cia sob r e la enfe rn1 edad, la decadencia y el de rrun1be de la socie d ad espao l a de su tie,npo con ojerizas p ara evaluar al inundo n1s all de sus f ron teras e ig norar el hun1an i s1 11 0 dentro de su siste n,a c o lonial. El t r abajo se difundi en la revisla La Miscelanea, e n tre ,n ar zo y ab ri I de 1832. J os Mart n os ense a adn1irar el ob sequio de l a 1 n agna obra a la hun1ani19 dad cuando asegur : "Cervantes es [ .. ] aque l temprano a nigo del h o n1br e que vivi e n tie,np os aciagos para l a li be11ad y el decoro [ .. ] y es a l a vez deleite de las letras y uno de l os carac teres ,n s bellos de la historia ". 2 As l o interpretaron nuestros na ,nbi ses que esc ribier o n la conquista d e l a dignid a d hu,nana en condiciones n1u y di fci l es pero al filo de l n1achete co n tra la injus ticia, con10 nu los tran s parentes del sacrificio y el heros,no del dueto Qui jote-Sancho. La o bra cervantina ll eg a la manigua cu bana co,no lo confinn el genera l E nri q u e Loynaz del Castillo en las reflex i ones de su libro Meniorias ,le la guerra, cuando describi a s u grupo desorien tado en la Ci n aga de Zapata aco,n paado por el ha,nbre y l a fatiga, y la lectura del texto lo llen de una risa que fue un eco en ,nedio de nu es tra n at u raleza. Constituy un instante para r e co rd ar que nunca una p erso n a se p uede senti r vencida cua nd o se lucha por l a j u sticia y su aliento contag i en aque llos ,no,nentos a la tropa para continuar el deber de sus acciones patriticas. Los va l o re s ticos y estticos presen t es en l a I itera tura de Miguel de Cervantes recibieron la atencin de Enrique Jos Varona filsofo y pedagogo quien su bray su trascendencia en l a conferen cia brindad a en el Nuevo Liceo de La H aba na el 23 de abri I de 18 32 y ase gur sobre la genia l i dad de sus aven turas y s i t u aciones: [ ... ] advert i d que en n i nguna ocas i n sa l va a Sancho su egos ,n o de l os fracasos a que a rr ast r a a don Quijote su valeroso desprendi,niento [ .. ] Y no se acuse a Ce r va n tes d e pe s i ,ni sta : devolva a l inund o las lecciones

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que del mundo haba recibido y puso ms adentro de su obra la enseanza superior que le dictaba su espritu". El siglo xx cubano inaugur la memo ria por los 300 aos de la existencia de la inspiracin quijotesca con el aborda je intelectual de su apropiacin, y la prensa constituy una de sus tribunas. Entre ellos se disfrut del notable tra bajo Mi cuarto a espadas sobre el Qui jote", que el maestro Manuel Mrquez Sterling, public en El Mundo, el 24 de abril de 1905. E l distinguido repre se tante del periodismo cubano, plante la necesidad de leer la obra en tres mo mentos de la vida: "la primera para aprenderla, en plena juventud; en la mi tad de la existencia, la segunda, para ad mirarle; en l a vejez, la tercera, para comprenderle toda su belleza y toda su inmensa filosofa". La avalancha de su espacio en las ginas periodsticas llam mucho la aten cin de la intelectualidad cubana. Entre ellos En rique Jos Varona, maestro de juventudes, hizo un llarnado en su ha bitual presencia en El Fgaro, donde asegur: "Tanto se ha escrito sobre El Quijote e n lo que va de ao, que bien fundadamente puede creerse que este libro apacible y deleitoso habr tenido docenas ms de lectores de los habi tuales. Y con toda llaneza confieso que ese rne parece el resultado rns apete cible de todo este continuado rurnor de plumas y discursos". 3 La apertura del primer lustro de lacen turia rnostr aderns la prirnicia de la sistematizacin sobre la magna obra escrita en castellano, gracias a la pi rna de Esteban Borrego Echeverra. El escritor la prc)sent en un pequeo volumen bajo el ttulo Alrededor del Qui iote, que reuni en sus pginas los tex tos "Influencias sociales del Quijote", "Don Quijote, poeta" y "Ju icio s sobre el Quijote", toda una garna de acercamientos y enfoques que estimu l a la intelectualidad a continuar por ese sendero. Mientras, el novelista Ramn Meza re cord en la Universidad de La Haba na los tres siglos de la novela cervantina con su conferencia "Don Quijote como tipo ideal", a quien corn par con Robinson Crusoe para levan tar dignamente la industria humana con su lanza derribando la injusticia, pero al mismo tiempo exponindose a ser de rrumbado por la ejen1plaridad de un he rosmo que se extiende al inundo con su trascendencia. Muchas otras firmas dejaron el le gado de su constancia cervantina como ban dera de lucha y compresin humana en nuestro pas. Entre ellos Jos Mara Chacn y Calvo, ensayista y fundador de los estudios hispnicos el destacado periodista Justo de Lara al cual se debe su original valoracin sobre sus influen cias en la literatura inglesa y Medardo Vitier filsofo y pedagogo que dej constancia de su sabe r en la Revista Cubana, y quien subray en su ro de enero-diciembre de 1947 entre sus valores: "A pen as hay rasgo de la esencia espaola que no halle rnornen to de dibujarse como gnero de la lite ratura nacional que all no se esboce. Es libro de extremos, corno de extre mos es el genio hispnico". La revista Orgenes, reclam estudios sobre la obra magna de la lengua es paola, cuando la finna de Fina Garca 20

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Marruz, delicada y profunda en "Nota para un libro sobre Cervantes" asegu, ro: Sera curioso estudiar la constan cia de esa singu l ar atraccin que ha ejercido Cervantes sobre no sotros con preferencia a cual quier otro clsico [ ... ] una traduccin crtica que ya se pue de ir calificando por lo que cons tituye su caracte r stica ms pecu I iar: la de la mesura M es ra a,nericana, que conocen tan ,nal los que slo nos ven en la abundancia desatada, mesura que es abundancia contenida y que ya ha dado tan provechosos frutos. El pren, io n1s alto de la I itera tura en lengua espaola, no por casualidad lle va el non,bre de Miguel de Cervantes Saavedra y l o han alcanzado dos cuba nos Dulce Mara Loyna z y Alejo Carpentier. La poetisa, descendiente de 1nambises, consider en sus palabras pronunciadas en ocasin de su investi dura con e l alto ga l ardn en 1993 que esa ob ra ha sido absorbida en e l pas con todo an,or como i1nborrable hue lla de esa plu1na que ha dejado en to dos los que de ella nos servi1nos para expresar nuestros senti1nientos" Alejo Carpent ier con su olfato univer sal, nos leg desde la hnprenta Nacio nal de Cuba l a 1naravilla de la q u ijotesca obra que en cien ,tiil eje1n plares llev sus hazaas a la isla ente ra co1no un obsequio de la Revolucin con s u s profundas transfonnaciones hun,anistas. Co111ent el suceso en "Un nuevo retablo para ,naese Pedro ", "[ . ]e l ,nilagro de pone r la gran obra 21 de Cervantes en los puestos de peri dicos, en las estaciones de nn ibus, en las quincallas de barrio, junto a los si llones de l impiabotas y e n las pequeas libreras popu l ares [ ... ] Y l o ms ex traordinario de todo est en que "El Quijo" se lee en los autobuses en l os cafs, en las playas". 4 La isla de Cuba, para 1n uchos un faro de utopas y para los ms cercanos hermanos geogrficos t ierra de espe ranzas, es uno de los escenarios donde las aventuras del 1nanchego tienen la dosis de una realidad inaplazable y el cerco hu1nanista de sus aspiraciones en un contrapunteo entre la vida con dig nidad o l a 1nuerte si es preciso. Sobre ese se ntir se han desplazado en los con textos del tie1npo y el espacio la trans formacin de una nacin, adarga en ,nano, en hijos de la dignidad tal y co,no se expone en la cervantina obra. Nuevos Quijotes vistieron el uniforn,e de las 1nilicias para defender e l triunfo de la Revolucin o subir a la s 1nonta s contra el enemigo agresor Otros que no pasaban los aos de la adoles cencia to1naron los faroles para llevar la a l egra de la s letras a todos los con fines del pas. Luego se despert la ne cesidad cultural y cientfica para caminar por senderos diversos donde nadie es discriminado y todos pueden aportar por la senda de l a so li daridad e n frica ante el despiadado colonia l isn,o que an lastra los pri1neros n101nentos de soberana de las jvenes naciones o en la s tierras donde Bolvar gestar la gran nacin an ,eri cana. El Quijote vive nuevos captulos en las a l turas del Parque Morro-Caba'a, sede de la importante Feria Inte rn aciona l

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del Libro de La Habana, pero ta1nbin en las escuelas de las sierras donde con ,nodernos siste,nas solares la luz de la ensean za llega como una bendicin que pode1nos d i se,ninar los seres hu1na nos cuando distribui1nos con equidad nuestros panes Tan,bin l o saludan los jvenes trabajadores sociales, l os alu1n n os de las escue la s de arte l os ho,n bres y n1ujeres que laboran en e l Polo Cient fico e l cual ha aportado solucio nes para la hun1anidad. En 1nedio de una pareja que se acaricia bajo su hidalga figura en 23 y J cuando descienden algo tarde de los cursos ves pertinos de la Universidad de La Haba na, viene a su recuerdo Dulcinea del Toboso: Por qu se insiste tanto en el e xterior piensa Don Quijotesobre la situacin en Cuba co1no si ella sola fue ra Nu1nancia, cuando todo es alegra con esfuerzo, pero alegra cotidiana de trabajo? Tiene razones e l 1nanchego, para co,npartir un instante, co,no parte de ese l atir cubano, porque nos ha con1prend i do. Pero fieles a sus ense anzas no es posible olvidar que s i e,n pre se enfrentar a l a injusticia de los 1nolinos de vientos y se va con uno de los n uestros que dijo para la eternidad: "o tra vez siento bajo ,nis ta l ones el cos tillar de Rocinante vuelvo al can1ino con 1n i adarga al brazo C h e Notas Escultura de Sergio Martnez, ar ti sta pls tic o cubano en la cua l Don Quijote aparece desnudo sobre su caba llo La obra est conformada a partir de alambrn de hierro de un cuarto de pulgada de espesor con una a l tura supe ri or a los cu atr o nietros. Se encuentra en la esquina de 23 y .1 d esde d i c iem bre d e 1 980. 2 "Seis Confe r encias por Enriq ue Jos Varona. El Economista Americano, Nueva York. E n: Ma,t Jos. Obras completas t. 5 p. 120. J Varona Enr iq ue Jos Cmo debe lee rse E l Quijote') f.l Fgaro (La Ha ba na) 20(20); 14 mayo 1905. 'Carpent ier Alejo Un nuevo .. Re tablo de Maese Pedro''. El Nacional (Caracas) 1 sept. 196 0. 22

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Centenario de Mximo Gmez (190 5-20 05) Mximo Gmez, Quijote cubano E liade s Acosta Matos /-fistoriador y ensay is ya E n este ao 2005 se cu,nplen a la vez, por designios ine scru tables de l as coincidencias y las n ecesidades, lo s cuatrocien t os aos de la p r i n1 era ed i cin d e El ingenioso hidalgo don Quijo te de la Mancha de Mi g u e l de Cervantes Saavedra, y los cie n aos del da en que los cubanos perdi,nos a Mxin10 G,nez, e l Generalsi,no de los ej rcitos insurrectos. An 1b os persona je s, ya se sa be ,nezcla de verdad his trica y l eyenda, despus de arrostrar peligros sin fin, salir bien librados de in nu,nerables aventuras y vencer a ene111igos n1uy poderosos ,nurieron en sus ca,nas co,no cualquier abuelo seden ta ri o, derribados para s i en1pre de sus cabalgaduras por vu lgares enfenneda de s y achaques de la edad. El destino te r renal de estos dos guerre ros, uno de papel el otro de carn e y hu eso dara para un largo estudio filo sfico sobre la predestinacin, el valor de las utopas la bsqueda de la j usti cia y la defensa de la verdad. La apa rente locura de quienes, co,no ellos, fueron capaces de sac rificar s u exis tencia, su fortuna y su vida fan 1ili ar tras 23 el sueo de la redencin adqui rir a ca rcter de enfern 1 edad i nj ustificada i lu sa e in,productiva si la exa1n in se1nos lo despus de l os captulos en que an1bos fueron apedre~dos por yangeses y asan,blestas del C erro por galeotes y co npatr i otas recin libera dos de las cadenas dando r az n de,na s i ad o apresuradamente quizs, a aquella ad,nonicin terrible d e doa Leonor Prez ,nadre de Mart en carta a s u hij o, un da de hun1ano egosmo n 1 ate rn al cuando le advirti que todo el que se n1ete a reden to r Pepe te r n,ina crucificado No es la co r dura, e n te ndida con,o aceptacin de las de s i gualdades e injus t icias, l o que hizo i nn1ortal a estos per so najes sino su rebelda ante un o rd e n de cosas que todos, o casi todos, acep taban con10 ine v itable. S u f ri eron por ello y pagaron un e l evado prec i o que hiperbolizan claro est los derrotados los quebrados los trnsfugas los cobar des, los pobres de espritu y ricos en jus tificaciones los den1asiado inteli ge nte s para sacr i ficar nada por los de,ns los egostas y pancistas de sie,npre en pri n,er lugar quiene s se benefician con ese orden de cosas e intentan ,nante n erlo in co nn1 ov i ble En la an,argura de los luchadores incomprendidos en sus sueos de re de n cin, en el de st in o ingra to que l os espera a l final del sacrificio ve el es critor argentino Toms Eloy Martnez "e l secre t o que Don Quijote y Sancho

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descubren al rasgar el pri,ner velo del inundo" l o cual acta sobre e ll os se gn l, con la fuerza de una revelacin: [ ... ) la decepcin es el consuelo del ho1nbre honrado". Pero donde unos perciben derrota de. cepc1on, a n1ar g ur a y so,neti ,ni ento postrero en un Do n Qu ijote que r ecobra la cordura y abjura de su locura caballe re sca en el lecho de 1nuerte ; o en aquel Vn1onos, que aqu no nos quieren" de Bolvar al dejar la tierra que haba libertado con su espada y partir hacia su exilio de Santa Marta otros hacen una lectura di ferente y llegan a una dis tinta conclusin. Carlos Pars se rebela y plantea: Frente a la cera que permanece inerte est la que se encien de ar dorosa, se consu,ne crea con su sacrific i o una realidad ilu,ninada. Co mo la que alu1nbr fugaz, pero certera,nente a Don Quijote de la Mancha [ ... ] [El Quijote ago n i za], pero ah est Sancho su Sancho, discpulo y heredero. Dispuesto a 1nantener erguido enhiesto el ideal del que parece claudicar su maestro. Animndo le a que siga vivo y explicndole que la 1nayor locura es dejar se 1norir Pidin dole que se levante de la carna e inicie una cuarta salida, aunque sea pastoril[ ... ] 1 Lo heroico en Don Quijote, Mart Cris to Gez, Allende o el Che pero ta,n bin en Marx Beethoven Yictor Hugo Ei n ste in Yerne o Tolstoy, es lo excep cional, lo inusual lo que ilu1nina, aun que sea fugaz1nente l a osc uridad reinante y sa ca a l as vidas hu1nanas al menos un segundo de la rutina 1ne d io cre rumiante y servil. Va l e la pena vivir en libertad erguida, al n,en os ese seg undo de nuestras vidas, nos dicen dejando la estela de la le yenda y la de1nostracin de que es posible y nec saria la rebelda, y. que l o a travs de crt i cos, inconfonnes rebeld es y revo lucionarios es que la hu111anidad avan za hacia el futuro. Recobrar la cordura del clculo oportunista y reconciliamo s con la realidad injusta y plana es s niino de decadencia, y al final de rnuer te de olvido, de anulacin dentro de una mayora gris, dentro de la multitud opaca de los que no tienen rostro voz ni hi sto ria Y concluye Pars: La Espaa que vivi baj o l a dic tadura, y, en la oposicin a esta altos proy ectos revoluciona rios de protagonism o de lo s tra bajadores y de las 1nuj e res de solidaridad co n el Tercer Mundo de cre a ci n de una nueva cultura de fraternidad entre nuestros diversos pueblo s, y se h a confor mado con integrarse co n e l injus to orden establecido para que s us dirigente s se retraten con los lderes mundiales y nuestras fuerzas colaboren en las agresio nes que e stos deciden. Se renun ci a l proyecto quijotesco y el resultado fue hundirno s en la mediocridad que no s rodea. 2 La vida d e l Generalsirno Mxin10 Gn,ez Bez estuvo n1uy l ejos de se r una vida n1 e diocre. Jan,s se sinti de rrotado ni abjur de sus convicciones per sonales, ni se justific con las renun cias de otros aunque estos fue se n 24

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rnayora. Entr y sa li de la contienda por la independencia corno un carnpen de un torneo caballeresco, corno el ven cedor de una justa rnedieval entre esforzados caballeros ajenos a los apre rnios hurnanos la s pasiones y los odios. U n hornbre corno Grnez, capaz de conducir rectamente a sus tropas en n1edio de una guerra despiadada e irre gular que vio roorir de harnbre y enfer n1edades a sus hijo s en la n1anigua cuando no rnacheteados por el enemi go i111placable fue capaz una vez con cluidas las hostilidades, de constituirse en defensor de la paz y la reconcilia cin, y crtico de las autoridades norte an1ericanas de ocupacin, por no haber sido capaces, en su pequeez n1ediocre, de "e ndulzar" la partida a l os ve ncidos, sus e nernigo s de las vsperas. Valiente entre los valientes, que no es caseaban entre las filas cubanas, expo nente de las mejores virtudes del hornbre de la tierra, frugal, espartano, sacrificado hasta extrernos insospecha dos sien1pre el prin1ero a la hora del cornbate, inflexible con la disciplina Grnez jarns exigi a otros nada que no f uese capaz de cu,nplir. Llegado el n1on1ento del deber aun cuando este fuese terrib l e, nunca se le vio retroce der. As lo recuerda Orestes Ferrara en su ,nagnfico libro Mis relaciones con Mximo Gmez, en ocasin de dirigir se a soldados y oficiales ma,nbises que presenciaran en fonnacin, el fusila n1iento de un general cubano condena do a rnuerte por una corte n1arcial, por corneter graves delitos: Veni,nos a curnplir esta ,naana un doloroso deber, el rns dolo roso deber de un n1ilitar. Venimos 25 a ejecutar a un cornpaero de ar rnas que ha sufrido nue st ros do lores y arnarguras y ha corrido peligros. Pero veni,nos al n1is1no tie,npo a cu,nplir con e l manda to de la Ley y con los dictados de la civilizacin [ ... ) E l gene ral Benndez vio en la guerra slo la parte 1nala no la gran sig n i ficacin ideal que tiene. Y des honr su persona y deshonr s u alta posicin. U n Consejo de gue rra lo ha condenado a rnuerte y en cu,np l irniento de la sentenc ia yo lo degrado( ... ) Fuego!' El aso,nbro de Ferrara, entonces un jo ven idealista italiano llegado a las filas cubanas por s us convicciones libertarias, qued registrado en el i co co,nenta rio que realiz, tras presenciar aquella es cena : "Sobre la tierra de Espa rta n o se hubieran pronunciado palabras n1s nob l n1ente severas y de un esti l o rns tico". 4 Sin saber l o, el fino olfato de Ferrara aportaba la clave para poder entender las actuaciones, a v eces incon1prensib l es, de Mxirno Grnez: slo retrocediendo en el tien1po, hasta llegar a la poca do rada de l a Grecia clsica la 1nisn1a que tan certera1nente revive Mart al recr ea r en La Edad de Oro a la Ilada de Homero; slo entre los compaeros y pariguales de Tirante el Blanco A rnads de Gaula, o Don Quijote de la Mancha Caballero de los Leones, es posible ha llar caracteres co,no el del Generalsimo. Su singularidad es virtud nacida de l anacronisn10, de l a ,ns rancia hidalgua que contrasta con los tiernpos en que le toc vivir Mart que l o trat en la intin1idad, saba que cualquiera, r nenos Mxirno G,nez, se hubies e negado

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a aceptar su oferta de volver a arros trar los pe li gros de una guerra incierta que se convocaba como acudiendo a una cita inexorable con el destino dejando atrs los afectos privados y la seguridad del hogar, cuando slo se poda espe rar en reco,npensa por tantos peligros y sufri,n ientos "( ... ] la ingratitud pro bable de los ho,nbres y el placer del sacrificio". 5 Una oscura pasin redentora, difcil de explicar a travs de la razn, co,no la que i1npuls a Don Quijote a efectuar sus s alidas ani,na cada paso cada ac tuacin cada pensa,niento de Gmez, aun cuando las guerras de independen cia, a pri1nera vista, se planteaban ,ne tas ms limitadas, inicialmente, la sunple separacin de Espaa y se dejaba para fase ulterior lo que entonces se conoca co,no cuestin socia l Cno explicar su instintiva defensa de los hu,nildes de los pobres de la tierra, de aquellos con quienes declaraba Mart que "quera su suerte echar"? C,no conjugar esto~ sentimientos justicieros con los del ,ni li tar estricto, con los de l caudillo sobre cuyos ho,nbros recaa la 1narcha de la guerra incluso la decisin sobre la vida y 1nuerte de tantos ho,nbres? En carta al coronel cubano Andrs Moreno, fechada el 6 de febrero de 1897, Gnez aporta una posible expli cacin a su radical 1nanera de hacer la guerra contra Espaa, sin parar 1nien tes en la sacrosanta institucin de l a propiedad privada, como si presintiese que en ella, 1ns all del colonialis1no radicaba el origen prfundo de las des. igualdades la explotacin y los sufri mientos de las masas trabajadoras. Ho1nbre de campo de instruccin ele 1nental, desconocedor de las doctrinas socialistas, supla estas carencias con la observacin honrada y un sentido de justicia ancestral que se percibe en de claraciones como esta: Cuando llegu al fondo -es crib e-, y cuando puse mi ,nano en el co razn adolorido del pueblo traba jador y lo sent herido de tristeza cuando palp al lado de toda aquella opulencia alrededor de toda aquella ason1brosa riqueza tanta miseria ,naterial y ha s ta po breza n1oral [ ... ] cuando pregun t por la escue l a y se ,ne contesta que no la ha habido nun ca, y cuando entra1nos a pueblos como Alquzar, Ceiba del Agua Caimito Hoyo Colorado Vereda Nueva Tapaste y cincuenta ,ns no veo absoluta,nente nada que acuse ni cu l tura ni aseo ,nora! ni pueblos liinpios, ni riqueza li1npia ni vida aco1nodada y nos reciben del brazo el Alcalde y el Cura entonces yo ,ne sent indignado y profundamente predispuesto contra las clases elevadas del pas, y en instante de coraje a la vista de tan marcado co,no tris te y doloroso desequilibrio excla1n: "Bendita sea la tea! 6 Estas pa l abras de G,nez recuerdan las elevadas declaraciones de Don Quijo te cuando se enfrentaba a l as injusticias y se aprestaba a corregirlas. E l resul tado definitivo de este enfrenta1niento no era lo ms i,nportante sino l a inten cin y el ai1helo de hacer el bien Pue de que esta accin a juzgar por las consecuencias que acarreaba a sus pro tagonistas haya sido considerada por 26

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n1uchos co1110 contraproducente, inclu so pe l igrosa desde l os venturosos t i e,n pos de Cervantes Gn1ez ar r ostr peligros idnticos La redencin co1no dest i no, con10 n 1 is i n en la t i erra, es ta rea divina para Do n Quijot e y terrenal, nac i da de l a constatacin de las iniqu i dades para Mxin10 r nez. El pri,ne ro l o dice en voz alta y c l ara, cuando se apresta a I i berar a la cuerda de ga leotes que conduca un celoso co,n i sa rio : "[ ... ] el cie l o ne arroj a l rnundo y ,ne hizo profesar en l la orden de la caballer a que profeso y el voto d e fa vorecer a l os 111 enes te r osos y opresos de los ,na yo res [ .. ) 7 Los 111otivos que esgri111e Gez para inte nt ar explicar su l uc h a incesante el npetu que le h ace avanzar cua n do tan tos se quedan a 1n i tad del ca 1 11ino es en efecto 1 11 s terrenal pero no por e ll o 111s fc il de exponer ,ned i ante la raz o n: Cae Maceo, cae Z aya s Se r afn Snchez cae y otros 1 ns. Has ta los tagalos se rinden en Fili p i nas, que l uchan por su libertad [ .. ] P e ro nu est ro espr i tu no de cae y lucha111os todos con l a 11 1 i s 111a fe y el 1 11 i s 111 0 denuedo por todas parte s ,novicios por el 111 i s 1 110 r esorte por el secreto y ,n i sterioso espritu de la Revo l uc i n que a todos nos ani,na por igua l [ ... ) 8 Esta n1a g nfica defin i c i n de nez la que r econoce la exis t e nc i a d e un se creto y 1n i sterioso es pritu d e la Revo luci n f uente de ene r ga, galvan i zador de la vo l untad de los h ornbres que en ella participan y de un i dad de accin entre ta nt os individu os d i siles (los re vo l ucionarios) pone sobre e l tapete dos cuest i o n es ese n ciales casi filosficas: l a de los fines y los n 1 edios en las con tiendas hun1a11as y l a del pape l de los ho n 1bres en la H i storia. Ya se sabe siguiendo su l gic a discursiva que son1os l os ho,nbre s re henes de circunstancias exte r io r es; que c i ertas fue r za s que escapan a nue s tro discer n i111ie n to ( secre t as y nister i o sas") nos hacen participar en graves e,npresas co 1 no, por ejen1plo arriesgar la vida y el bienestar en estas cont i e das libe r tar i as: a e ll as n os debe 1 110s e l l as dec i den po r no sot r os C uando e l General s i 11 1 0 ordena al cuadro fonna do para el fusilarn i ento del gene r al Benndez ron 1 per fuego contra el in frac t or a n tiguo ca,narada de annas, o cuando in dica a sus soldados aplicar l a tea incendiar i a a un i ngen i o azucarero qu e 1 nue l e para el ene,n i go contr i bu yendo, en consecuencia a p r olo n gar la contienda sea este prop i edad de un ha cendado cubano espao l o nortean 1 ricano da igual lo hace posedo por este esp ritu "se creto y ,nister i oso" que se expresa a travs de s u voz la del jefe. Nada hu1nano ni d i v i no es capaz de hacerlo apartarse del cun 1 p li 111iento de ese mandato. No tiene derecho a flaquear quien sabe que de esas acc i nes depende el cu1npli111iento de una voluntad superior j usticiera i nfalib l e, intensan,ente hu111ana: la de l a R evo l c i n. Pa r a hac e rlo todos l os 111t odos se ju st ifican inc l u so e l del castigo extre,110 reparacin de l a disciplina vulnerada que es s i e 1 11pre fuente de resquebraja111iento 1nora l para l a tropa lo qu e s i g nifica a fin de cuentas un g ra ve dao a l a cau sa de la propia Rev o l uc i n. 27

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"-Mandar yo el cuadro Cunta flo jera! 9 excla,na cuando no aparecen voluntarios entre los generales presen tes para degradar a Bermdez y man dar al pelotn de fusilamiento. Dos veces haba presenciado Mart algo si1nilar en los treinta y ocho das que me diaron entre e l desen1barco por Playitas de Cajobabo y su n1uerte en Dos Ros. Dos veces lo consign en su Diario de can1paa la primera, el 4 de abril, cuando se juzg y fusil a Masab; la segunda, el da 8, cuando se juzg al Brujito y a sus dos c,np l ices, siendo fusilado el pri,nero y perdonados, por gestin de Mart los otros dos. En a1n bos casos con la fuerz.a dran1tica de una tragedia griega sobreponindose a su propia naturaleza, y a las flaquezas de sus subordinados, Gmez dirige, per sonahnente, la ejecucin de las senten. c,as: (Masab] rob y viol Gn1ez arenga: -describe Mart 1 Este hon1bre no es nuestro co,npae ro, es un vi I gusano [ . ] La: ; fuerzas en gran silencio oyen y aplauden [ ... ]. Grave momento, el de la fuerza callada y apiada. Suenan los tiros, y otro y otro de re,nate. Masab ha 111uerto va liente ... En la pelea e ra bravo. El caso del Bruj ito fue an 1 ns desga rrador, porque a Isidro Tejera, que as se lla,naba, y a sus cnplices, les falt la entereza con que Masab enfrent su destino, haciendo ms triste y do l oroso, si cabe el 1non1ento de la ejecucin: Al silencio de l as filas traen los reos; y lee Ramn Garriga la sentencia y el perdn. Habla Gme7 de la necesidad de la honraen las banderas: ese criminal ha ,nanchado nuestra bandera". Tocan marcha. Nadie habla. Manda G,nez, con el rostro de1nudado, y empua el revlver, a pocos pasos del reo [ ... ] A dos varas de l, los rifles bajos. "Apunten!" dice Gnez: "Fuego!". Y cae sobre la yer ba 1 nuerto. 11 La fidelidad a una causa, la conciencia de que una decisin persona l acerca o aleja la victoria, que no se puede fla quear cuando se deben tomar ciertas decisiones o hacer cun1plir leyes y prin cipios sagrados caracterizara sien1pre a G,nez. No es casual que sus principa les crticos, aquellos que lo acosaran con sus vilezas durante l os das de la ,nani gua, y especialmente, a l concluir la contienda fueron siempre l os 1ns ti bios, los ,nenos ntegros, l os ,nenos idealistas, los peores Ms o ,nen os lo que le ocurri a Don Quijote con los hombres de su tiempo. Para ambos vale lo expresado por este al eclesis tico que, en la ,nesa de los duques in tent hacerle ent rar en razones con burlas y ,naneras deste,npladas a las que el caballero respondi te,nblando de pies a cabezas co,no azogado": 28 [ . ] que ,ne tengan por sandio los estudiantes que nunca entra ron ni pisaron l as sendas de la caballera, no se ,ne da un ardi te: caballero soy y caballero he de 1norir, si p l ace al Altsimo Unos van por el ancho ca,npo de la ambicin soberbia, otros por el de la adulacin servil y baja otros por el de la hipocresa en gaosa, y algunos por el de l a

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verdadera religin ; pero yo, incli nado de 1ni estrella, voy por l a angosta senda de la caballera andante por cuyo ejerc icio des precio la hacienda, pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, e nd erezado entuertos, castigado insol e n tes, vencido gigantes y atropellado vestiglos [ ... ] 1 2 Suenan ecos de esta 1nisma responsa bilidad vigilante, insobon1able, en el viejo ge neral cubano, cuando cesa la lucha peros in haberse consumado la libertad ni la independencia soada. As lo ex pres a Ferrara en aquellos momentos de incertidun1br e: [ ... ] es n,uy posible que se olvi den de que estoy en este rincn. La necesidad de mi esfuerzo ha cesado. Mi autoridad ta1nbin. Ahora surgirn muchos que lo hubieran hecho n,ejor que yo, y saldrn de su escondr ij o mis ene 111 i gos. Todo esto no in1porta. Tengo un deber, que es vigilar por la independencia de Cuba y lo cu1np l ir. D Es sabido que Don Quijote ja1ns dej de velar las annas, ni en la s circ uns tancias y lances 1n s co1npron1etidos, ni siquiera cuando sus aventuras le pro vocasen graves quebrantos en el cuer po, o el sentido comn presagiase una derrota Algo de eso est presente en la in,agen del anciano guerrero liberta rio que no se retira a descansar, como hace la mayora, cuando cesan las ba ta II as. Espartano en la guerra, y espartano en la paz, Gnez siente que las fuerzas "secretas y 1nisteriosas de la Revolucin le ordenan 1nantenerse en una vela permanente, que pudo haber 29 desembocado, co1no insinu en ms de una ocasin, ~n una nueva guerra, si no se hubiese reconocido la independencia de Cuba. Por aquellos das los procnsules nor teamericanos minaban la unidad de los cubanos, esti1nulando la creacin de partidos polticos que no representaban los intere ses del pueblo, sino de pode rosos grupos econn1icos, con la anuen cia cmplice o la 1niopa de muchos patriotas. Ante ello Gmez se ergua, in sobornable, rebelde, co1no el ltirno de positario de las fuerzas ,~enguantes de la propia Revolucin: Sgase la ordenacin del Pa1tido Revolucionario Cubano y tese a la s nuevas condiciones [ ... ] No entiendo de estas cosas -declara-. Lo nico que s es que el pueblo debe dirigir sus destinos, y no fonnar parte de ninguna agrupacin poltica en la que no domine la ,na sa popular. Mart, al organizar el Partido Revoluciona rio lo previ todo [ .. ] 14 Esa obsesin pennanente de Gn1ez por la defensa de los hu1nildes hunde sus races en una conciencia clasista, y en un senti1niento altruista, hu1nani tario que en 1nucho recuerda el que se declara en aquel famoso Discurso de la edad de oro" del Quijote pronuncia do ante l os cabreros: "Dic hosa edad y siglos dichosos aquellos a quien losan tiguos pusieron nombre de dorados [ .. ] porque entonces los que en ella vi van ignoraban estas dos palabras de 'tuyo y 1no [ .. ] 15 La vigi lia de Gnez debi de ser con siderada por muchos, en su tie1npo,

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co1no un rapto quijotesco As lo trata ron as lo represent buena parte de la prensa de la poca. Sencilla1nente des entonaba no encajaba en la corriente predo1ninante de quienes se plegaban al proyecto de do1ninacin que alentaba el ocupante. No queran orlo los antiguos cn1plices del colonialismo espaol, los logreros que se haban unido al tren de la Revolucin para medrar, ni los auto non1istas y anexionistas reptilneos. No les convena y no lo escucharon. Sus palabras, no obstante, no pudieron ser acalladas: He visto en nuestra Amrica cmo se desnaturaliza la De1no cracia a travs de los Partidos poi ticos. S que el 1nandatario suele quedarse con el 111andato. Hay que evitarlo. Es preciso im pedir a toda costa que el que mande haga de su cargo un feu do. De lo contrario ire1nos de re volucin en revolucin, como los pueblos hern,anos. El politiqueo es ene1n igo de la poi tica. La in dustria electoral es ene1niga del sufragio [ ... ] Nunca fue bien visto por los gobiernos de los Estados Unidos. No lo conside raron el n1ejor aliado cuando se fue a la guerra con Espaa. Era den1asiado radical para e l gus t o de los proho1nbres del i1nperio, y ade1ns reo del delito ms nefasto del que se pod a acusar a alguien ante los ojos de esos voceros de l os monopolios los ferrocarriles y los bancos: el de no respetar la propie dad privada, a la que ap l icaba, cuando era necesario y conveniente para la causa, lo que defini con10 "bendita tea", en beneficio de los hurnildes deca, para ,nayor escndalo de aquellos capitalistas. No haba an concluido la guerra Hispano-cubano-americana y el senador Donelson Caffery (de1ncrata por Louisiana) dec l araba al New York World: La isla de Cuba, obligatoria1nen te pasar a formar parte de la Unin cuando avance la guerra. Aunque hayan,os dec l arado en el papel que nuestro objetivo no es de conquista los hechos y las necesidades del caso forzarn a Cuba a entrar en la Un in. An tes de convertirse en uno de nuestros estados la son1etere1nos a un largo tutelaje. En ,ni opinin el viejo 1 nez no es 111s que un aventurero, y debe ser exc l uido. Creo que es un revolucionario crnico, y es por eso que debe r pagar. 1 6 Ante aquellos polticos maquiavlicos se levantaba en toda su estatura, la enjuta figura de Gnez, el caballero andante de Cuba, el ca,npen de los hun1ildes y los desheredados. Su vela de annas por la definitiva independencia de la isla al lado del sentimiento 1nayoritario del pueblo cubano, unido a l a guerra de los patriotas filipinos contra los ocupantes nortean1ericanos, y el n1ovi1n iento antii1nperialista dentro de l l1nperio frustra ron en aquellos 1no1nento s los intento s de llevar ade l ante los planes que esbozase el senador Caffery. Se le calu,nni y apart siste1nt i ca1nente de la poltica pero no pudieron anexar a Cuba de la 1nanera en que se proponan hacerlo. En la manigua, cuando las esperanzas de los sietemesinos se depositaban en l a i ntervencin a1nericana en la contien30

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da, Fennn Valds Do1nnguez recoge en su diario de ca1npaa lo que le oy decir al General sin10: H ay dos clases de presentados: l os que se van a l ca n1po espao l y los que 1norahnente ya lo estn: son estos los que suean en re conoci111ientos y creen que el nuevo pre sidente de l os Estados Unidos nos dar la independencia. Estos ojalateros son tan1bin presentados! 17 Y n1s en l a cuerda de la sabidura po pular de Sancho Panza que en l a de cla1nac in elevada de su seor Bernab Boza recogi la respuesta de Gnez a una pregunta del periodista Grover F lint: "La int ervencin an1eri cana? Es como el agua: buena si cae y buena si no cae". 1 8 Ya en la repblica no se le vio ja1ns en co1nponendas poi tica s, ni parti de l peligro o an1enaza alguna contra las leyes o e l orden constitucional, aun cuando este consagr la dependencia a los Estados Unidos Fue tan buen ciu dadano como antes soldado. Ja1ns dej de confiar e n el pueb l o sencillo, y de ape l ar a l para n1antener l a inde pendencia. Un 1nes antes de n1orir, es cribi a Fennn Valds Domnguez una breve carta fechada el 1 1 de 1nayo de 1905 en Sant iago de Cuba. Por ella pode1nos conocer que, hasta el final se 1nantuvo en sus convicciones, defen diendo la causa a la que haba dedicado su vida entera: 'Nuestra can1paa [ con tra la reeleccin de To1ns Estrada Pal1na -N. del A.] por este Oriente ha sido de triunfo. No le quede duda, amigo 1no que cuando a un Pueblo se le defien den sus derechos, l 1nismo se deja ve nir por la necesidad de justicia que siente y eso solo es ya un triunfo". 31 Hasta el final fue as. Co1no Don Qui jote cuando derribado por e l Caba ll ero de la Blanca Luna y con1ninado a re conocer la super i oridad de su seora por encin,a _ de Dulcinea declar con voz debil i tada y enfenna": "Dulcinea del Toboso es la ms hermosa mujer del mundo y yo e l ms desdichado caba ll ero de la tierra y n o es bien que 1ni flaqueza defraude esta verdad. Aprie ta, caballero la lanza y qutame la v ida pues 1ne has quitado la honra 1 9 Uno de los n1e_jores hon,enajes al Generalsimo Mxi1no Gnez Quijote cubano, a cien aos de su desaparicin fsica son las pa l abras de Miguel de Una1nuno, a l referirse a la responsabi lidad que tiene la hu111anidad con el le gado del Caballero de la Tr i ste Figura: Creo que se puede in tentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del po der de los bachilleres curas, bar beros, duques y cannicos que lo tienen ocupado. Creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepu l cro del Caballero de la Locura del poder de los hidal gos de la Razn." Se agigantan, con el paso de los aos l as figuras de Gnez y el Quijote eter nos rebeldes y se reducen las de los que Unamuno llam "hida l gos de la Ra zn", los que alegando inteligentes ra zones y doctos s ilo gisn,os, consag ran con,o cnplices, las injusticias de l a Tierra y eternizan el dolor de los opri1nidos al estilo de un Car l os Alberto Montaner en su obra Instantnea al borde del abisn10 (Editorial San Juan. Ro Piedra, Puerto Rico, 1970). All, este vocero de todo lo que combatieron

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Gnez y Don Quijote uno d e lo s a r quitectos de la reconquista que se pre tende desplegar en Cuba con ayuda de las tropas nortea1nericanas inva soras, pone en boca d e Judas la s iguie nte reinterpretacin de l os Evange l ios, con tra ri a a las prdicas revolucionarias de Jess y a favor de la sacrosanta insti tucin de la propiedad privada, co1no hubiese hec ho el 1n s vulgar de los ha cendados cubanos castiga do con la tea por su colaboracionismo: Oh, Yahv cmo pudo atreverse a tanto el carpin tero de Nazareth? no pudo e l hijo de Jo s y de M ar a a l enta r la d esobediencia y el desorden? Recuerdo a v er gonzado, profundamente avergonza do aquella tarde, cuando Jess nos oblig a arrancar l as espigas del trigal [ .. ] ". 21 J ess, aquel revolucionario traicionado y abandonado por Ju das, n o por dife rencias ideolgicas, si no por l os treinta di ner os de la infa1nia n o es el hroe escogido por Montaner para iden tificar se sino el traidor ei delator apoca do te1nbloroso s i empre ante lo s poderosos. No puede ser de ot ra m ane ra: esa in1a gen, pr~cisa1nente es l a prefiguracin de l o que se pretende i 1np one r en una Cuba cabizbaja 1naniatada devuelta al redil. Para que eso no ocurra reivindicamos en la isla el ejemp l o del Jess e 1nan c p1;1dor de Mximo Gnez y de tantos rebeldes dignos de la historia. Guarda nuestras costas, junto a las som bras venerables del ayer, una figura en juta lanza en ristre y adarga al brazo, ojo avizor sobre la lnea del horizonte. Es difcil saber si se trata d e aquel man chego glor i oso del que Cervantes esc ri bi que h a sentado sus reales e n tie rr as de rebe ldas 1ns propicias o del cuba no dominicano que ense a nuestro pueblo a pelear y vencer ante enemi . gos siempre superiores. No tiene sentido intent ar ide ntificarlo: son la s dos ca ra s del mismo hroe. Da lo mismo. Notas Par s, Carlos. Fantasa y razn moderna Don Quijote, Odiseo y Fausto. Madrid : Alianza Ed i tor i a l 2001. p p 1571 58 2 Ibdem, p. 159 3 Ferrara, Orestes. Mis relaciones con Mximo Gmez. La Habana : Molina y Co., 1942. pp. 136-137. 'Ibdem, p. 1 37. i Mart, Jo s. Car ta a Mximo Gmez del 1 3 de se ptiembr e de 1892. '' Gmez, Mxi rn o Seleccin de documentos (1895 1905) / Joe l Cordov Nez, comp. La Habana: Ed itorial Ciencias Sociales, 2003 pp. 64-65. 7 Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Mad r id : A l faguara. 2003. p. 207.(Edicin d el IV Centenar i o) Gmez, M. Op. cit (7). p 1 08 1 Ferrara, O. Op cit (4). p 135 "' Mart, Jos Diario d e Playita a Dos Ros. En: Obras c ompl etas t. 19, p. 228 < 11 Ibdem p. 232. 12 Cervantes Saavedra, M de Op cit. ( 8). p. 793 "Fe rrara O Op. c it. (4). p 1 94. Ibdem, p. 22 1 15 Cervantes Saavedra, M. de Op. cit. (8). p. 97. 16 Citado por El iades Acos ta Matos en 18981998 : Cien respuestas para un siglo de dudas Madrid : E ditor ia l Pablo d e la Torrie nte Brau, 1999 pp 86 87. 32

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17 Ibdem. p. 86 '" dem ,. Cervantes Miguel de Op cit (8) p 1047. : u Miguel de Unamuno citado por Fredo Arias de la Canal en El Qu{iole Liberal y otros papeles cervantinos Mx i co : F r ente de /\flrmacin H i span i sta A.C . 2004. p. XVII. 21 Citado por Emil i o lch i kawa en --1,a s i 1n i c111c l i t erar i a de una d i scu r s i v i dad po l itka Instan t neas de Carlos Alberto Montane r"

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La prisin de Mximo Gmez en Santo Domingo, 1886 E mili o Cor d ero M i c h e l Historiador y profesor universitario P ara tratar el terna del encarcela1niento del generalsi1no Mximo Gn1ez en la ciudad de Santo Domin go en los primeros das del 1nes de ene ro de 1886, obligatoria1nente tendr que referirn1e a las causas que motivaron su viaje al pas en el otoo del ao an terior. Necesario es, pues recordar que en 1884 Grnez y Antonio Maceo acor daron en Honduras el Programa R evo lucionario San Pedro Sula, tarnbi 1 conocido con el no rnbre de Plan Insurrecciona! Grnez-Maceo, que te na el propsito de reiniciar la guerra de independencia d e Cuba. El objetivo tico consista en dese1nbarcar sirnult nea1nente cinco expediciones militares en igual nmero de regiones de la isla; expediciones que saldran de Mxico, Filadelfia, Cayo Hueso, Ja1naica y Re pblica Dominicana y que coincidiran con cinco alzamientos armados en Cuba. 1 El I de septiembre de 1884, Francisco Gregorio Billini Aristy, un intelectual y poltico liberal, primo de Mximo Gnez, ascendi a la presidencia de Repblica D01ninicana en un turbio pro_ ceso electoral y con l Alejandro Woss y Gil a la vicepresidencia quien era un fiel aliado y ttere del caudillo 1nilitar y 1nandarns del pas, general Ulises Heureaux (Lils). Su hennano Hiplito Billini Aristy era cnsul dominicano en New York y ante l acudi Mxi1no Gmez con el objetivo de so licitar su colaboracin para adquirir en dicha ciu dad, a notnbre del Gobierno Don1inica no, las annas, cartuchos machetes y de1ns equipos militares que e1nplearan los expedicionarios que planeaban par tir d el territorio dominicano posiblemen te desde La Isabela, ubicada a corta distancia hacia el oeste de Puerto Pla ta, en la costa norte del pas. El 12 de diciembre de ese 1nis1no ao, Mximo Gn1ez lleg a New York des de New Orleans y el da 16 se reuni con su pri1no el cnsul Hiplito Billini encuentro que este relat a su henna no "Goll it o" (apodo del presidente Fran cisco Gregorio en el cual lo trataba Hiplito y redactaba con doble "1", a quien el presidente se diriga ta1nbin por su apodo Polito) en un prrafo de la carta que le dirigi el da siguiente: 34 Ayer vi a Mxi1no est aqu otra vez. Le entregu tu carta y l e le los prrafos de tu carta a m en que te refieres a l, se conmovi mucho y hasta se le saltaron las lgri1nas. Dice que te diga que ya sabe lo que deseaba saber; que t u corazn est con la cau sa; que l tiene g randes proyec tos que te co1nunicar a su tiempo; que todo lo quiere hacer de manera que ni te cornpro1ne tas t ni se cornpro1neta Santo Dorningo. 2

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Sin tener en ese momento el monto del costo del equipo blico que se necesi taba para realizar las expediciones cu yos puntos de partida seran Santo Domingo y Jamaica, Mximo Gmez le pidi a su pri1no Hiplito que adquirie ra 150 carabinas Re,nington / abundan tes cpsulas, 1nachetes ,narca Collins brjulas y otros ,nateriales 1nilitares. Co1no en febrero de 1885 Gmez no haba podido enviarle el dinero para cu brir el costo de los equipos 1nilitare s, parece que Hiplito Billini procur ob tener infructuosnente, dinero presta do con la sucursal de la Casa Jim e nes 4 en New York para poder satisfacer el pedi,nento de.l Generalsimo. Por tales motivos escribi a sti hermano el 12 de febrero de 1885: "D ice Ji,nenes, Hanstead & Co. que no tienen o ro nin guno para 150 rifles ( ... ]". 5 Segn el historiador e investigador cu bano Francisco Prez Guz,nn, en esos 1t1is1nos 1no1nentos Mximo G,nez quien estaba en New Y o rk s in dinero para pagar su hospedaje fue llan1ado a Cayo Hueso Florida, donde se entre vist con los patriotas cubanos exiliados que le pro,netieron "r ecolectar 25,000 pesos". 6 Seguramente el Generalsi1110 le avis a Hiplito que podra contar con recurso s, y este presion a Ji,nenes Hanstead & Co., e ,npresa que segn le infonn a Fra nci sco Gregorio el 16 de febrero de 1885, le haba expresa do que l as carab ina s y cpsulas no eran ( ... ] posible 1nandarlas en este va por; no estn listas, irn con el Santo Domingo" que sale de aqu el I O de ,narzo. El socio dy Ji,nenes dice que no tiene orden d e en1barcar los 150 Re,ningtons. 35 Dime si quieres que le ,nande Benito 7 esos brogoses. Las cien remas 9 de Ben ito irn por el Santo D01ningo que se gn ,ne dicen tocar en Monte Cristi [ ... ] Creo que sera con veniente ,nandarl e tambin los 150 Re1ningtons y correspondien tes cpsulas. No s qu hacer sobre este ltimo envo. Tal vez a ltima hora me decida a ,nan drselos. Diablo! De todas 111~n eras, conv i e ne por la propa ganda haytiana. 1 0 Al da siguiente, 17 de febrero, Hiplito volvi a escr ibir a su h~rma no asegurndole que: "Los rifle~ y cpsu l as se estn fabricando y pro,ne ten entregarlos tie,npo para embar carse por el m is,no vapor [ el "Santo Domingo E. C. M ]" 11 Cuatro das despus, el 2 1 de febrero, Hiplito le reiter a su hern1ano que "Los rifles, carabinas y cpsulas i r.n, por el Santo D01ningo. Tambin har que Wananeker & Brown le manden a Benito las 100 remas de ,r opa y yo le n1andar l os 150 rifles 75,000 cpsu las y la bandera de seda 1 2 A pesar de las promesas de la rpida entrega d las armas y los proyectiles por la empresa The R em ington Arms Company en la pri,nera quincena de ,narzo estas no haban sido cu111plidas e llo oblig a Mxi,n o G,nez a trasla darse a New York, ciudad adonde lle g el da 12 con $15 000.00 en efectivo y $5 000 00 en un giro a largo plazo. 1 Al finalizar dich,o n1es, el da 27, Hiplito le infonn a Francisco Gregorio que Mximo est aqu, nos h en,os visto

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varias veces (pero no en mi oficina ni en pblico). Se ir hoy 1naana" _l 4 Para 1nediados de abril ya The Re1nington Arms Company haba en tregado el pedido de carabinas y car tuchos, aunque con defectos por esto Hiplito le particip a Francisco Gregorio: "Hoy he tenido que rechazar unas 1 O carabinas, otros tantos Re1ningtons y 75,000 cpsulas. Mi ins pector los consider de mala calidad as es que no ir co1npleto el pedido y se lo co1nunico al Ministro de Guerra. El resto ir con el "Clyde ( ... ] 1 5 Inform el 5 de 1nayo Hiplito a Fran cisco Gregorio lo siguiente: "P edidos : No les 1nando ahora ni una hilacha, queda todo pendiente. Entre ello tus 50 brogoses y de la orden pasada 75,000 cpsulas 1 O carabinas y 90 brogoses". 1 6 El Generalsi1no, co1no previendo lo que podra pasar en Santo D01ningo con el gobierno de su primo Francisco Gregorio Billini el 6 de mayo de 1885 le escribi una co1nunicacin, conser vada en el Archivo Nacional de Cuba por medio de la cual le 1nanifest el en vo de un co1nisionado fiel para el trans porte del 1naterial de guerra que 1nandara a travs del cnsul Hiplito y Gonzlez (Mr. Wilson) y le recomenda ba a este lti1no. 1 7 Estas fueron las lti1nas co1nunicacio nes que he encontrado relacionadas con este te1na que Mxi1no Gmez o el sul Hiplito Billini dirigieron a Francis co Gregorio Billini mientras se desempe como presidente de la Re pblica Don1inicana, porque diez das despus el Ministro de Guerra y Marina, general Ulises Heureaux (Lils), de seoso de gobernar, presion tanto al pre sidente Billini que lo oblig a renunciar a su cargo el 16 de 1nayo de 1885. En consecuencia, el vicepresidente, general Alejandro Woss y Gil ascendi a la pri mera 1nagistratura dejando a Hiplito Billini co1no cnsul dominicano en New York. Desde que se enter de lo acontecido en Santo D01ningo, el Generalsimo es cribi al nuevo presidente Alejandro Woss y Gil pidindole su ayuda para la independencia de Cuba en los siguien tes tnninos: No puedo menos que echar de vista a mi patria, Santo Domingo, pensando que nadie mejor que mis con1patriotas deban protegerme [ ... ] en la difci I e1npresa cuyo ideal bien cuadra al sent i1ni ento del Pueblo Dominicano. [ ... ] No me amedrenta ningn te1nor de que Ud. me niegue su proteccin y no detenga el envo de algunos 1nateriales de guerra que tengo necesidad de situar en ese pa1s y que ya tenia prepara dos con ese fin. [ ... ] Mi corazn me dice que aparte de que no puede usted sustraerse de la influencia de la hermosa idea que defiendo, le ser fcil favorecer a un herma no comprometido en una e1npre sa de tamaa n1agnitud [ ... ] 18 Concomitante1nente con la renuncia del presidente Billini, el Generalsimo ges tionaba en New York el despacho del 1naterial de guerra hacia Santo Don1in go y al finalizar mayo de 1885, segn sus propias palabras, viaj a New 36

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Or l eans luego de dejar "[ ... ] en New York todo el 1 11aterial de guerra a car go del Cnsul Do111inicano Hiplito Billini que se ha co111prometido a po nerlo en el Arsenal de Santo Domin cro I<> o Ciertamente las an11as cpsulas y e l ,naterial blico fueron tras l adados per sonalmente por H ip l ito Billini a Rep bl i ca Dorninicana y guardadas en los depsitos del Ministerio de Guerra y Marina en Santo Domingo segn le expres el Generalsimo a 111onseor Fernando Arturo de M erio en co111u nicacin redactada estando preso en la Torre del Hornenaje o Fortaleza Oza111a, en Santo Domingo, en fecha 4 de ene r o de 1886. 2 Cuando Mximo Gmez se enter de lo ocurrido en Santo Do111ingo con el gobierno de su pri1110 Francisco Gregor i o Billini, le escribi desde Kingston Jarnaica, e l 15 de agosto de dicho ao: [ .. ] ernpiezo a sentirrne algo agradecido o cosa as por lo que te has interesado en ,ni negocio y digo esto, porque los favores para que lo sea n deben ser com pletos, y t no has acabado an de servirme [ ... ] De nuevo le escribo a Serafn 21 dndole nue vas rdenes para ver si logra lo rns pronto y lo 111ejor que se pueda el rescate de las prendas. Al misrno le ind i co que se cornu nique contigo para que t le ayu des en c u anto puedas a quitar ese obstculo de su camino 22 Ten,iendo que la nueva situacin polti ca surgida en Republica Dominicana pudiera hacer fracasar la expedicin que partira de Repbl i ca Do 1 11inicana, 1 11ez le escribi a los genera l es Se rafn Snchez y Francisco Carrillo, am bos residentes en Puerto Plata, pero en ese rnomento en la ciudad de Santo Domingo, sealndoles: Los e l ementos para nosotros tres (pues yo pertene z co a Uds dos) estn ah. Sacarlos de do n de se encuent r an es l o que hay que ha cer ahora, y si Uds. hacen eso est salvada la si t uacin. Les dir: [ . ] no necesitando noso tros 111s que cincuenta carabi nas, con doce mi l cpsulas poco 1 11as o n1enos, y cincue n ta 1 11achetes, debemos negociar todo l o restante. Para negociar eso no hay rns que irse derecho a l Magistrado [ el pre sidente Alejandro Woss y Gil. E C. M.] y a Lils y proponerles el negocio de que nos den e l mate rial ar r iba indicado con 111s dos o tres 111 i I pesos con lo que yo creo podemos comprar una goletita o fletar otra clase de embarcacin con que lanzarnos a la 111ar [ .. ] La exped i cin no debe de pasar de cincuen t a hombres sin armamento de repuesto si no que cada uno saltemos a tierra con una carabina en l a mano un machete en l a cintura y dos cientos ti r os en la canana. Nada ms, no se ad r nitir equi paje de ninguna clase pues va mos para nuestra casa y all lo tenemos todo. El recluta,niento d e esos horn bres debe ser escogidsirno [ .. .] 37

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U na vez preparado todo [ .. .] se 1ne avisa in1n ediata1nente para ganando tiempo salir yo de aqu solo, pues yo : sabr como lo har, y me reunir con Uds. en esa ciudad sin que nadie 1ne co nozca. Para entonces me reser vo cornunicarles cmo y por dnde debemos entrar a Cuba 2 > A n te el hecho de que a mediados de septie1nbre 1 1as prendas" depositadas en Santo Domingo no haban sido en tregadas a los genera l e s Snchez y Ca rr i 11 o, e I Generalsi1no resolvi trasladarse a Repblica Dominicana para re s olver directa y personalmente los inconvenientes presei1tados por el gobierno del presidente Woss y Gil. Anot e n su Diario de campaa: Las noticias que 1ne llegan de los asuntos de Santo Dmingo son malas. El armamento que hice ir all con la subida al Poder de otro por renuncia de Billini 1ne ofrece ahora serias dificultades para que venga a poder nuestro .Por ese motivo ta1npoco ha podido or ganizarse la expedicin al 1nando dl Genera l Francisco Barrero. [ ... ] En vista de esas dificulta des me re~uelvo a pasar a San to Do1ningo lo ms sigi l osa1nente posiple ,2 4 Para tales efectos el 17 de septie1nbre escribi a los brigadieres Snchez y Carrillo avisndoles que: [ . ] despus de pensarlo bi e n me re s uelvo pasar a ese pas para v e r s i logro arreg l ar l o todo per sonahnente. Para lo g rarlo procu rar escog e r los medios 1n s hbiles y prudentes: principiar por guardar l a ms rigurosa incgnita. [. . ] So l amente los dos Billini y Uds. deben saber mis propsitos. Es urgentsimo que vo l ando y por una va segura l l egue a 1nanos del Gral. B. Mencin l a carta que les adjunto [ ... ] Es neces ario que el Gral. Mencin lo sepa to.do por 1n mis1no y que Goyito 25 le e s criba una carta, so l icitando su protecc i n para es decir la de Mencin. Consignen Uds. esa carta y despchenla. ~ 6 El 2 de octubre Gmez abord el v por Alpha y dos das despus lleg a Islas Turcas. El 5 la pequea goleta in glesa Dorcas lo condujo a Monte Cristi donde dese1nbarc de incgnito $egn sus palab r as "cual un fugitivo, ocultan do mi no,nbre y ,ni verdadera naciona lidad" con docu1nentos fa l sos en los que figuraba co1no Manuel Pacheco 27 con el propsito de [ .. ]evitara mi Patria complica ciones; y corno mi principal ob jetivo es hablar con los Generales Benito Mencin y Gregorio Lupern, para ver cmo no s o la1nente consigo algunos recu r so s con ellos, sino que por su medio pueda conseguir ta1nbin 1ns de ocho mil pesos en fusiles y cp sulas que 1nand desde New York, estando 1ni pri1no Billini de presidente Al dejar l el poder el asunto como es natural, ofre ce ahora algunas dificultades. 28 Viaj a Guayubn el 13 de octubr e para entrevistarse con el restaurad o r Beni to Mencin e l cual solan1ente pudo 38

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ofrecerle apoyo ,noral y a q uien Gmez no se atrevi a solicitarle ayuda econn1ica porque, segn pudo apreciar "no es ho,nbre que pueda dar gran cosa". 2 9 De all sali el da 21 hacia Puerto Plata . y al an,anecer del 23 lleg 9 a la ciudad nortea donde fue"[ ... ] ,nuy bien reci bido con particularidad por el Gei,eral Gregorio Lupern que me ha h echo grandes de,nostracines de aprecio. Hemo s hablado detenidamente sobre el asunto que n,e ha trado aqu y me ofre ce que todo ser conseguido; [ ... ]". 3 El 27 de octubre el Generalsi,no envi a la ciudad de Santo Don,ingo al coro nel Miguel Barnet y a su secretario, te niente Alejandro Gonzlez, con varias cartas para a1nigos influyentes y una para el presidente Woss y Gil, y en el puertoplateo se,nanario sabatino El Porvenir public su opsculo "La vuel ta a la Pa tria ". 3 1 Tan to el coronel Barnet corno e l teniente Gonzlez r e gresaron a Pue,10 Plata el 2 de noviem bre y Gnez apunt en su Diario: Las noticias que me tra en corno resultado de las gestiones que esta,nos haciendo para conseguir e l armamento son fatales -pues el Presidente contesta en trminos ,nuy dudosos-y con tal motivo ,ne resuelvo a pasar a la Capital y per sonahnente e nt e nd rme las con los ho1nbres del Gobierno, para ver si logro, salvando mi reputa cin, poner a cubierto el honor d e los dominicanos; comprometidos en un infame acto de usurpacin de ele,nentos para la defensa de una causa tan justa co,no si,np tica para la libre y generosa Re pblica Dominicana. 32 39 Gregorio Lupern escribi a Alejandro Woss y Gil den1andndole ayudar al Generalsi,no a recuperar el n1aterial de guerra para poner en ejecucin el Plan Gmez-Maceo, comunicacin que des conozco pero cuya existencia queda evidenciada con la respuesta que le di rigi el Presidente al hroe restaurador en la cual le expres que"[ ... ] los co,n promisos internacionales le imp iden brindarle a G,nez el apoyo necesario para la causa de Cuba. 33 El 8 de noviernbre, desde Puerto Pla ta el Generalsimo le envi una co,nu nicacin a su primo Francisco Gregorio Billini significndole: Si t crees, oye bien que se gane tie,npo si yo voy a entenderme personalmente con Lils, porque el Padre Merio y Alejandrito no pueden hacer nada, entonces ,ne pones un expreso dicindome lo que debo hacer, [ ... ]. Todo esto espero que lo hars vola~do. Yo creo que t no me dejars solo y que ,ne ayudars hasta el ltimo mo,nento, pues la confianza que t inspiraras a todo el mundo y la nobleza con que la voz pblica te bautiza, fue n1s que me atrev a ent rar en tratos contigo cuando tenas la batuta en la mano. 34 Para tales efectos, pidi a Lup ern que le hiciera una carta de presentacin para el general Ulises Heureaux don de, en trminos enrgicos, el viejo cau dillo restaurador le manifest a su antiguo lugarteniente: El portador de esta carta pura mente confidencial, es el Gral.

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D. Mximo Gnez, a1nigo 1no, a quien recomiendo como un a1nigo hennano y co,npaero en la lucha de un pueblo que co1no nuestra patria ayer, lucha hoy por conquistarse su independencia y la cual t y yo y todos los domi nicanos que no hayan perdido el valor y el sentimiento de amor a la independencia de los pueblos opri1nidos por dominaciones ex tranjeras, le debe,nos socor ros, cooperacin y decidida ayuda. El General Gnez, a 1ns de ser nuestro a1nigo, es dominicano y te exijo que lo ayudes resuelta mente en todo lo que l te comu nicar sin nada de rodeos, ni de subterfugios ni dilatorias serviles y aydale a un hombre de valor y de corazn en todos sus apu ros [ ... ) Quiero que t recibas y veas a Mxi,no Gnez como 1ni propia persona y que Dios te guarde de decinne que no puedes nada, pues yQ en esta splica, no ad mito excusas. 3 5 Con esta carta, Mxi1no Gmez se tras lad a la ciudad de Santo Oo1ningo adonde lleg el 23 de novie1nbre all s e aloj en el hogar de la seora Josefa Castillo de Vida 1 ubicada en la enton ces con1n de San Carlos hoy barria da de la ciudad capital. Al da siguiente la juventud capitalea le de1nostr sus si1npatas en una 1nanifestacin de ca rcter pop u lar en la cual habl el pa triota y educador puertorriqueo E ug e nio Mara de Hostos. Segn una crnica de la poca, publicada en la re vis t a El Quisqueyano, A las con,novedoras palabras del Seor Hostos contest el General Gnez con elo cuentes frases que 1nerecieron e l aplauso general ". 3 6 De in1nediato el Generalsi1no inici las gestiones para recuperar las annas y el 1naterial blico y el 24 de novie1nbre apunt en su Diario: 40 Me he ocupado asiduamente del asunto del annamento deposita do aqu, y, en malas condiciones de recla,no por la cada del Pre sidente Billini. Me he ido derecho donde el Ge neral Ulises Heureaux pues este ho1nbre predo1nina en las esferas oficiales y despus de varias con ferencias privadas tratando del asunto, me ha ofrecido ocuparse de l para que me abonen en todo caso en dinero, pues no so lamente ya se ha dispuesto de parte del material de guerra sin o que sera peligroso y comprome tido extraer todo eso de aqu. Adems descubro 1nalas tenden cias respecto a ,ni per s onalidad poltica en los hombres del Gobier no o por lo 1nenos buenos deseo s de ayudarme en la empresa. Es muy posible que todo eso ten ga su causa en el te,nor de una co,nplicacin con E spaa -n o obstante que yo me he propues to observar en todo una exquisi ta discrecin. Todo este 1nes lo he pasado en la s luchas de esas g~stiones ; y no se extrae que no haga aqu mencin del Presidente Alejandro W o s s y Gil pues desairado al principi o p o r

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este seor, no 1ne atrevo a acer carme a l en qemanda de justicia y rnucho rnenos de favores. 37 Con esas expresiones, el Generalsitno dio a entender que haba descubierto el origen de la actitud del gt>bierno de Woss y Gil para negarse a entregarle las armas y el 1naterial blico adquiri dos en New York para poder llevar a cabo el Plan Gmez-Maceo ; que bien pudo haber sido motivado por una de las siguientes causas, pero que en la ocasin se conjugaron todas: 1.Haber dispuesto de ese equipo blico ajeno corno le in fo rrn Ulises Heureaux; 2.No tener disponibles diez rnil res para resarcir los gastos en que ha ba incurrido Gmez para adquirir esos materiales de guer ra ; 3.La injerencia del gobierno espaol que conoca al dedillo todos los pasos de los ex iliados cubanos en Repblica Don1inicana y e l Caribe y, particular rnente, los cornprornisos internaciona les" a los cuales se refiri Woss y G i 1 en su carta a Lupern; 4.Los celos provocados por la presen cia de Grnez, quien haba sido recibi do en la ciudad de Santo Dorningo con rnanifestaciones de sirnpata y solidari dad por un grupo de jvenes hostosianos y por eso le lleg a co n si derar un agitador poi tico; 5.Los ternores del general U lis es Heureaux y de Alejandro Woss y Gil as corno de funcionarios guber na1nentale s de que Gnez, por su caris1na poltico n1ilitar y pensamiento revolucionario, uti1 izara el anna1nento que r ec lan1ab a para 41 participar en la poltica do1ninicana e intentara restablecer el gobierno liberal de su pri1no Francisco Gregorio Billini. Ciertamente hubo una absurda intriga po ltica contra el Generalsimo promovida por Ulises Heureaux, autor de su prisin, alentada, adetns, por el cnsul espaol en Santo Domingo, por el grupo lilisista gobernante y por altos burcratas de mentalidad colonialista hispanfila y qui zs ta1nbin,co1no sugiri el historiador Yetilio Alfau Durn, "[ ... ] hubo algo se creto, misterioso, que despeda olor a co bre".38 No es de extraar, por tanto que el presidente Alejandro Woss y Gil dic tara orden de prisin contra el Generalsi1no que este fuera arbitraria y violenta1nente detenido y que se intenta ra eliminarlo cuando era conducido a la crcel 1nediante el conocido procedimien to de aplicarle "la ley de fuga". En efecto, a las seis de la 1naana del 2 de enero de 1886, 1n ientras el Generalsin10 estaba aco1npaado de sus fa1niliares Telsforo Martnez Gn1ez, Jess Gnez y Luis Felipe Pirnentel Gnez conversando con la seora Anita Lugo, con quien tena vieja arnis tad y frecuente1nente la visitaba en la calle Eugenio Perdo1no de San Carlos se present el general Isidro Pereyra, co1nandante de arrnas de dicha co1nn en cornpaa de un cabo y dos rasos y personaln1ente hizo preso a Gnez y a s us fa1niliares ordenando a la escolta que lo acompaaba trasladarlos a la For ta l eza Ozama, despus de lo cual se retir y dej a los detenidos en manos del cabo y lo s soldados. Conforn1e a la tradicin oral contada a Manu el Angel Gonzlez Rodrguez

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por la seora Leonor Pirnentel, viuda de Valdez, hija de Luis Felipe Pirnentel Grnez, sobrino del Generalsimo y apresado junto a este tradicin que pu blic en su trabajo Apuntes y recuer dos de San Carlos: La escolta que hizo preso al G eneralsirno Grnez, parti con l hacia la Fortaleza Ozarna. Tras ella siguieron los dos pa rientes del Generalsimo. En su recorrido la escolta avanz por la calle adelante hasta la Pea y Reynoso; pas por detrs de la iglesia y baj por el Camino de la Fajina, hoy calle Emilio Prud 'hornme. Al llegar al solitario y agreste Camino del Ro, hoy Avenida Mella, el jefe de la escolta; indi cndole con el fusil la direccin que deba seguir, se dirigi al Generalsi1no Grnez y le dijo: Por aqu, por aqu, que vamos a entrar por la Puertecita de San ta Brbara ". El Generalsimo al tivo, ceudo, con voz varonil y sin rodeos le res pondi: "No, por aqu!". Le dio la espalda y sobre la marcha dobl a la derecha, despus a la izquierda, prosigui hacia el Sur y entr por la Puer ta del Conde en la ciudad de San to Domingo En presencia del hecho realiza do por el Generalsimo Gnez los soldados que componan la escolta, admirados, turbados, ven cidos le siguieron detrs; no ya corno sus opresores y conducto res, sino corno subalternos come didos y obedientes. El don y la voz de mando la presencia de mo y la actitud resuelta del que fue despus Libertador de Cuba los haba anonadado y vueltos al reves. Por lo dems, agrega la tradicin que al tiempo en que el Generalsimo Grnez fue encerra do en uno de los calabozos de la Torre del Homenaje, le refiri a uno de los carceleros el hecho que le ocurri en el trayecto con el jefe de la escolta que .lo hizo preso y aadi: "Creo que eso de querer me llevar sin razn por el Camino del Ro, teniendo a dos pasos la Puerta del Conde, era con el fin de aplicarme la ley de fuga. 39 El mismo da 2 de enero y en los subsi guientes desde la crcel el Generalsimo escribi "L a 1nanifestac in de Mxi1no Grnez", denunciando su violenta e in justificada prisin y varias cartas: a su hija lgnacia Gmez Castillo, quien es taba muy preocupada por la sorpresiva prisin de su padre;4 1 al arzobispo Fer nando Arturo de Merio ; al general Ulises Heureaux y a Eugenio Mara de Hostes En su 1nisiva al arzobispo Merio le se ~alo' n : 42 Se 1ne supone in teresado en la poltica interior del pas en apoyo de 1naquinaciones en contra del Gobierno constituido, y no acier to a explicanne cno el Gobier no haya podido dar odo y crdito a intrigas de ese gnero contra mi humilde personalidad que, de se guro, deben ser de origen espa ol; pues todo el mundo sabe, y lo saben bien los dominicanos, que

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yo ando persiguiendo un ideal ms bello, en pos de cosa ms verda dera y positiva cual es la Indepen denc i a de Cuba. [ .. ] Sabe bien el Gobierno, lo sabe usted y lo saben tambin otros hombres serios y honrados, que yo he venido aqu a reclamar diez ,nil pesos que me adeuda el Gobierno cuya sun,a apront con rnucho gusto el ao pasado en New York al Cnsul Do,ninica no para compra de anna,nentos, que l rnisrn o condujo a los arse nales de esta plaza al llegan,os all la noticia de que sera fci I rorn piese la guerra con la Repblica de Hait, cuya deuda se me pa gara oportunarnente. 42 En su 1nisiva del 8 de enero de 1886 a Ulises Heureaux, quien se encontraba en Puerto Plata, le solicit trasladarse junto a Lupern a Santo Dorningo para que a,nbos lo sacaran de la prisin. Ta111bin l e inforrn que haba suplica do por 1nedio de sus arnigos, al presi dente Woss y Gil que le concediera [ ... ] can,biar el lugar de mi pri sin actual por el de una casa particular de persona respetable y de la confianza del Gobierno donde aunque preso pueda yo ,n ientras tanto despachar los asuntos a ,ni cargo. Despus de repetidas instancias y todas ellas desechadas al fin se ,ne ha concedido pasar a la casa de la seora Josefa Castillo de Vida! donde perrnanecer hasta tanto se resuelva todo lo pendien te en ,nis dichos asuntos 43 43 Las gestiones del arzobispo Merio, de Lupern y, particulannente las de Hostos frente al presidente Woss y Gil, surtieron efecto y este le 1nanifest al independentista puertorriqueo el 8 de enero: Al fin hemos convenido para conciliar todos los extren,os que el General Gmez sea puesto en libertad a la llegada del vapor americano Esta reposicin ,ne hace faltar, en cierto ,nodo, a lo prometido pero ,ne cornpensa del desagrado que esto me hace sen tir, la seguridad que tengo de que usted sabr benvolan,ente espe rar un poco ,ns lo que ayer de bi recibir De usted S.S. y arnigo, A. Woss y Gil. 44 Con relacin a su puesta en libertad el 9 de enero el Generalsin,o apunt en su Diario: Por fin de ,ntrcho en,peo de va rios amigos que se interesaron por m -obtuve la libertadpero bajo las condiciones de salir para el extranjero en un vapor arneri cano que se encuentra en puer to ; ,nandndo,ne a l efecto el pasaporte despachado e n t rn,i nos como si fuera a un hon,bre perturbador del orden pb l ico. Reiterando por 1nedio de mis ami gos las splicas que ,ne d e jaran desernbarcar en Pu e rto Plata ; pude conseguir eso, y bajo el apoyo y proteccin del General Lupern. 45 La prensa d e l a ciudad de Santo Do n1ingo prest poca at e ncin ar dra,na que le toc vivir al Generalsi,no. Sola 111ente pude encontrar en la h e rnerot e ca

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del Archivo General de la Nacin una sola referencia a su prisin publica da en El Eco de la Opinin y redac tada por su director, Csar Nicols Penson el 14 de enero de 1886, con el siguiente tenor: CRONICA.El General mo Gmez. Acaba de ser puesto en libertad el Quisqueyano ilustre, el gran de Antillano el noble hijo de A1nrica, Gral. Mximo Gmez. Por una de esas causas inexplica bles que afligen hondamente el co razn de los pueblos, fue encarcelado este hombre que goza de fama universal, cuyo ilustre nombre e ilustres hechos son glorias de A1nrica i blasn de alto no,nbre para Quisqueya. El senti1niento general i la afluencia continua de todo lo 1ns selecto de esta sociedad al lugar de su detencin i las innumera bles tarjetas i cartas que reciba. han dado testi,nonio de que los hijos de este suelo estiman en lo que vale a este abnegado co1n patriota nuestro [ .. ]. Enviamos pues, al General Mximo Gmez nuestra ms cu1nplida enhorabuena. 4 6 El IS de enero de 1886 el Generalsi,no dirigi al presidente Alejandro Woss y Gil una carta que 1ne fue localizada en el Archivo Nacional de Cuba por el his toriador Francisco Prez Guz1nn, mi siva que se encuentra en 1nuy mal estado y en la que se lee en el prrafo ms co,npleto lo siguiente: "Mas co1no hoy se me hace salir violenta,nente del pas suplico a Ud. se sirva dar la orden de que se suspendieran los efectos de mi pasaporte y al mis,no tiempo con su va liossilna 1nediacin privada para que de una manera digna se arregle el asunto de la sagrada deuda [roto en el docu mento original] infeliz Cuba". 47 Ese mismo da Mximo Gmez sali de la ciudad de Santo D01ningo "[ ... ] en me dio de un lucido acompaamiento que le sigui hasta el muelle" 4 8 y se e,nbarc en el vapor G. W Clyde, buque que hizo es calas en San Pedro de Macors y Santa Brbara de Saman y el 18 arrib a Puerto Plata donde descendi a tierra Puesto que previamente sus protecto res, el arzobispo Merio y Euge nio Ma ra de Hostos, haban logrado del presidente Woss y Gil que Mximo Gmez pudiera permanecer en Puerto Plata bajo la proteccin de Lupern, este pas todo el resto del mes de ene ro esperando un "[ ... ] pagar endosa do al seor Diego Loynaz por la su1na de ocho mil pesos -para ver si se lo gra descontarlo en esta plaza 49 El general Ulises Heureaux se presen t en Puerto Plata en la pri111era sema na de marzo de ese ao 5 0 y el Generalsimo, apunt en su Diario el 8 de m arzo de 1886: "Llega Li ls, clebre por sus picardas -me entregan el pa gar. Los tnninos en que est redac tado no ofrecen las mejores ventajas para negociarlo y paso todo este 111es en intiles diligencias para hacerlo di nero efectivo -sin poderlo lograr ". 51 Mximo Gmez y Lils se entrevistaron varias veces sin que este pudiera nego ciar el pagar por lo que tuvo que recu rrir a Maxi,niliano Grulln, Casi111iro 44

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Nemesio de Moya y a Gregorio Lupern para lograr reunir $2 500.00 que quedaron reducidos a $1 125.00 los cuales fueron repartidos entre el gene ral Francisco Carrillo, el doctor Eduar do He rnndez con e l objetivo de cubrir sus gastos de viaje y comprar annas en New York y para l sufragai los suyos para viajar a Jamaica donde esperara no ticias. El da 14 de marzo, el Generalsimo abandon Puerto Plata por va de I slas Turcas, y el 18 desembarc en Kings ton, Jamaica. 52 Al e1nbarcarse en Puerto Plata. Mxi1no Gmez abandon el pas, segn sus palabras ,"[ ... ] con e l corazn tris te -porque el fracaso ha sido ms do loroso cuanto que ha acontecido entre los ,nos ". 5 ) Y este doloroso fracaso por recuperar vanan1ente la s annas y el 1naterial b1 ico que Ulises Heureaux y Alejandro Wo ss y Gil se negaron a entregarle, sig nific ta1nbin que abortara todo el Plan Insurrecciona! Gmez Mac eo para re anudar la guerra de independencia de Cuba. El Generalsi1no, ade1ns de va ticinar l o negativo que resultara Lils para el desarrollo del proceso histrico del pueblo dominicano, 54 escrib i con un cierto hun1or negro que en su caso, muy bien se le podra aplicar "[ .. ] lo de aquel adagio vulgar 'vine por lana y sal trasquilado"' 55 A pesar de ese descalabro, el Generalsi1no no desrnay en sus inten tos insurreccionales durante ese pero do que Mart, con gran acierto, deno,nin "La tregua fecunda", ni tam poco se desani111 cuando ya unidos a111bos igualmente vio 1nalograrse el Plan de la Fernandina, en ene ro de 1895. Por el 45 contrario, despus de finnar juntos, el 25 de 1narzo de 1895, el ,nanifiesto "E l Partido Revolucionario Cubano a Cuba", conocido histricamente como "El Manifiesto de Monte Cristi", inte gr la ,nano de valientes" que con el Apstol desembarc por Playitas de Cajobabo y reinici la "guerra necesa ria" que cuhnin con la mediatizada in dependencia del pueblo cubano y la repbli ca neocolonial. No t as Cuba. Instituto de Historia de Cu ba. Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructura/es, /868 189 8. La Habana : Editora Poltica, 1996 p. 354. ''' Comunicacin de Hiplito Billini A ri s ty a su hermano F ran c i sco Grego ri o sin nmero. Ne\\ York 1 7 de d i ciembre d e 188 4" p. 4. Ambos h er manos se ca rt ea ban con mucha frecuencia, siempre de manera confidencial, emp l eando c omo mensajeros a am i gos y personas de confianza que viajaban entre New York y Santo Domingo en los vapores de bandera norteamericana Santo Domingo y G. W. Clyde, que hacan escalas en Islas Turcas Cabo Haitiano, Puerto Plata San Pedro de Macors y Saman, sin env i ar copias a l Ministerio de Relaciones Ex t eriores por lo que nu existen duplicado s en Copiadores de Oficios en la Cancillera ni en el A r chivo Genera l de la Nac i n de Santo Domingo. Esta comun i cacin y otras citadas ms adelante, constituyen originales inditos del archivo del amigo y profesor universitario Jos Antinoe Fiallo Billini descendiente de kis hermanos Billini Aristy quien tuvo l a gent i leza de facilitr1nelas para este trab<\iO por lo que l e es toy muy agradecido. E n l o adelante, citar esta correspondencia in dita como A.IAFB (Archivo Jos Antinoe Fiallo 13 ill in i ) 3 El arma de fuego portti I de 1nayor aceptacin y ms generalizada e n la poca por cubanos y espaoles fue l a carabina Remington que, a pesar de tene r un origen norteamericano fue fabricada por el gob ie rno espaol y adoptada por su ejrcito en 1871 La carabina R emi ngton c al ibres 4 1 y 43

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y el mache t e fuerQn l a delectacin de l patriota cubano". Vase Ramos Ziga, Antonio. las armas del ejrcito mamb. La Habana: Editora Po ltica, 1 984. p p 88, 98. La Casa Jimenes fue una conocida empresa comercial de Juan Isidro J imenes Pereyra ubicad a en Monte Cr i sti que explota b a l os r ecursos forestales de la Lnea:Noroeste y zonas a l edaas En cierto n1omen t o fue l a que tuvo mayor vo l umen de negocios en el p as, pues exportaba maderas tintreas y prec i osas, cueros d e res y de chivo, n1 i e l de abejas y cera a va r ios pases eu r opeos y los Esta d os Uni d os de Amrica, a la vez que impo r taba, comestibles y bienes de uso y consu1no. Mantuvo oficinas en Hambu r go, Bremen, Ams t erdam, Lond r es Br i s t o l L i ve r pool, Pars, New Yor k y Boston .limenes fue pro t ec t o r de Mx i n10 Gmez y cuando este se radic en e l pa i s a i n i cios de 1 8 8 9, le facilit tie rr as tertiles y d i nero p ara que en L agu n a Sa l ada, Guayacanes, cual Cinc i nato, i nfruc t uosamente intentara ser productor agro p ecuario en su finca La Refo r ma. Despus, .limenes se conv i rti en un caud i llo nac i ona l y fue pres i dente de l a re p bl i ca du r ante los aos 18991902 y 1 9141 916. ; .. Comun i cac i n de Hi p l ito Bill i n i a su hermano Francisco Gregor i o N 637, New York, 12 de febrero de 1885". p 4 (AJAFB) ' Prez Guzmn, Franc i sco y V i oleta Ser r ano Ru b io. Mximo Gmez Aproximacin a su cronologa, 1836 1905. La Habana : Ed i tora de l a Aca d em i a de C i enc i as de Cu b a, 1986. p. 51. 'Se r efiere al patriota y restaurador general Benito Moncin, caudil l o de l a Lnea No r oeste y gobernador de l Distrito Martimo de Monte Cristi quien resida en Guayubn. A pa r tir de la segunda mitad del siglo x1x en Rep bl ica Do1n i nicana popularmentese llam "brog" a l a carab i na Remington de; can corto y grueso ca li bre, a l a tercerola que usaba l a caba ll era espaola. Vase : Rodrguez Demorizi Emi l io Del vo cabulario don1inicano. Santo Domingo : Editora Ta l ler, 1983. p 4 1. (Fundacin Rodr guez De1nor zi, Vo l. XVII) y Esteban Deive, Carlos. Diccionario de dominicanismos 2" ed. corregida y aumen tada Santo Domingo : Editora Manat. 2 00 2 p. 41 (Ediciones Li b rera La T r inita r i a) 9 Rema: Dom i nicanismo que des i gna a la ropa campesina compuesta por pantalones y chamarra de algodn o "fuerte azul". En: Emilio Rodrguez Demorizi E Ibdem, p. 225. Esteban Deive C. Ib dem p. 1 81. "'"Comunicacin de H i plito Bill i ni a su hermano Francisco Gregor i o, N 654, New York 16 de febrero d e 1885 pp. 4-5. (AJAFB) Cuando Hipli t o menciona que "conviene p or l a p r o p aganda haitiana" se refiere a pro b l emas fronterizos que hubo con e l gobier no hait i ano presid i do por e l genera l Lys i us Salomon, en nov i embre de 1884 por sus pretensiones en l a de l imitac i n de la l nea div i soria don1 nico hait i ana, conforme al Trata d o de Paz, Am i stad, Cornercio Nave gacin y Extradicin entre la Repblica Do minicana y la Repblica de Hait, del 9 de noviembre de 1874, part i cularmente por l a cr i sis provocada por el incidente fronterizo cuan d o l os haitianos ocuparon mil i tarmen te la poblacin de Gurabo, al sur de <\jabn en l a Lnea Noroeste Este hecho caus una rnov i I izacin de tropas a a111bos l ados de l a frontera y (]\le Mximo Gez l o tomara como excusa para justificar la co1np r a de l as armas que se uti li zaran en el P l an Gmez-Maceo Para ms informac i n relativa a este suceso que estuvo a punto de generar en u n conflicto b l ico, va~e: Pea Battle, Artu r o Manuel. Historia de fa cues tin fronteriza domnico haitiana. f. 1" ed. Ciudad Truj i llo : Ed i tora de Lu i s Snchez Andjar, 1946. t. 1, pp. 21 1 -2 1 2 "Comunicacin de Hip l ito Billini a su hermano Francisco Gregorio, N 66'1, New York, 21 de feb r e r o de 1885". p 2 (AJAFB) 1 2 "Comunicacin de Hiplito Bi l lini a su hermano Francisco Gregorio, N 663 New York 21 de febrero de 1885". p 4. (AJAFB) 13 Prez Guz1nn F. y V. Serrano Rubio Op. cit. (6). p. 5 1. " Comunicacin de H i l ito Bi l lin i a su hermano Franc i sco Gregorio, s i n nmero, New Yo r k, 27 de marzo de 1885" p. 2. (AJAFB) 46

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i ; Comunicacin de Hiplito Billini a su hermano Francisco Gregorio, N 720, New York 21 de abril de 1885 pp. 1-2. (AJAFB) .. Comunicacin de Hiplito Billini a su hermano Francisco Gregorio, s in nnero New York S de mayo de 1885 ". pp. 15-16. (AJAFB) 17 Con,un i cacin de Mxin,o Gn,ez a Francisco Gregorio Billini New York, 6 de mayo de 1885 ". Archivo Nacional de Cu b a, Fondo Mximo Gmez Legajo 1, N 3 8. Documento que gentilmente me localiz y env i el historiador cubano Francisco Pre z Guzmn. '" Esta comunicacin del Generalsimo al presidente A l ejandro Woss y Gil fue localizada por la historiadora e investigadora cubana Mercedes Garca Rodrguez, quien la cit en un trabajo indito que escribi en ocasin de l a conmemoracin del sesquicentenario d e l naci1niento de Mximo Gmez en noviembre de 1986, titulado Mximo Gmez Antillanismo y re vo l ucin naciona l de l cua l tuvo l a gentileza de obsequiarme una copia. En esa poca, el Fondo Mximo Gmez no tena la organizacin que se le dio a partir de 1991 y el documento tena por referencia l a Caja N 81 referencia inexi stente hoy. Ante n,i so l icitud e l histor i ador Francisco Prez Guzmn trat de ubicarlo para poderlo citar con su referencia actual, pero por la fal ta de tiempo y la prisa, su esfuerzo resu l t infructuoso. 1 '' Gmez, M ximo. Diario de Campaa 15 y 30 de mayo de 1885. Ceiba de Agua, L a Habana : Ta llere s del Centro Superior Tecno l gico 1941. pp. 194-195 (Comisin de Archivo de Mximo Gmez Edicin Homenaje 104 Aniversario del Natalicio del General Mximo Gmcz) '" comunicacin d e Mxi1no Gmez a 1nonseor Fernando Arturo de Merio Crcel de Santo Domingo 4 de e nero de 1 886" En: Rodrgue z Demorizi E. Papeles donlinicanos de Mximo Gmez. 2" ed. Santo Domingo: Ed itora Corrip i o 1985. p 131. (Fundacin Rodrguez Demorizi Vol. XXIII) 21 El Genera l simo se refera al mayor genera l Serafin Snchez que vivi once aos en Puerto P l a t a y a quien deban ser entregadas l as armas llamadas por Gmez "las prendas". 12 "Comun icacin de Mxi1no Gmez a Francisco Gregorio Billini, Kin gston, Jamaica, 15 de agosto de 1885". En: Rodrguez Demorizi E. Op. cit (20). pp. 421-422. n "Comun icaci n de Mximo Gmez a los brigadieres Snchez y Carrillo, Kingston Jamaica, 16 de agosto de 1 885 En: Pichardo Ho rten sia. Mximo Gme z Cartas a Fran c isco C arr i llo. La Habana: Ed ito r i al de C i encias Soc i a l es 1971. pp 44. 14 Gmez, M Op cit ( 19). p 198. 2 5 Apodo con e l que familiarmente se conoca al genera l Gregorio Lupern. u comunicacin de Mxin,o Gn,cz a los briga dieres Snchez y Carrillo, Kingston, Jamaica, 1 7 de septiembre de 1885 \ En : Pichardo H. Op. cit (23 ). p. 46 Gmez. M. Op cit ( 1 9). pp. 198-199. 2 Ibdem, p. 199 n Ibdem p. 200. 30 dem. ; i Vase El Porvenir (Puerto P l ata) 14(632):2 -3; 31 oct. 1885. El opsculo "La vuelta a l a Patria fue r producido por E mi l io Rodrguez De1norizi en las dos ediciones de su obra Papeles domini canos de Mximo Gn1ez a1'ios 1954 y 1 985. 32 Gnez, M. Op. cit. (19). p 20 l. i 3 "Comunicacin del presidente Alejandro Woss y Gi l al General Gregorio Lupern S anto Domingo, 4 de noviembre de 1885. Archivo Nacional de Cuba, Fon do Mximo Gmez Legajo 5. N 1 9 Informacin cortesia del historiador Francis co Prez Guzmn. ;, .. Comunicacin de Mximo Gmez a Francisco Gregorio Billini, Puerto Plata, 8 de noviembre de 1885". En : Rodrguez Demorizi, E. Op. cit. (20). p. 424. 35 "Comun ic ac i n de Gregorio Lupern a Ul i ses 1-leureaux Puerto P l ata 16 de novic1nbre de 1885". Archivo Naciona l de Cuba, Fon do Mximo Gmez Legajo 5 N" 652. Copia de este documento gentihnente me la hizo llegar e l historiador cubano Francisco Prez Guzmn. 47

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"' Revista El Q11isq11eyano. N l. p. l. Santo Domingo, 27 de noviembre d e 1 885 : En: Rodrgue z De1norizi Emil i o. Nostos en Santo Domingo. l ed. Ciudad Tru jillo: Imprenta J. R. Vda. Garca, Sucs., 1942 t 2, p. XXXIX. (Centenario de Eugenio Mara de Hostos, 18391939 Hon1enaje de la Repblica Dominicana) El el ao 2004, la Sociedad D01ninicana de Bibliiilos lnc reedit los dos to 1no s de esta obra dentro de su Co i ccin Biblifi los 2000. con el N" 1 1 ) 37 Gnez. M. Op cit ( 19). p. 202. 1 A l fau Durn, Vetilio Nota al trabajo de Manuel ngel Gonzlez Rodrgue z "Apu ntes y recuerdos de San Carlos Vil". Clio (Ciudad Trujillo) 25( 11 O): 176 ; abr -jun. 1957 La pub l icacin es e l rgano de la Academia Dominicana de la Historia '' Gonzlez Rodrguez Manuel ngel. Apuntes y r ecuerdos de San Car lo s, IV. Clio (Ciudad Trujillo) 24 ( 107):94 ; abr. jun. 1936. Vase tambin: Herrera Cabra!, Csar. Mx i 1no entre los libertadores de Amri ca''. Divulgaciones histricas. Santo Domin go: Ed itora Taller, 1989. p 122. (Biblioteca Taller N 261) y a lnchustegui, Sergio Joa qun. Resea histrica de Bani 3" ed. San to Domingo : Editora ho, 2001. pp. 7 1 72 (Alianza Banileja y Asociacin Peravia) 11 Gme z, Mximo Revolu c iones ... Cuba y hogar (Recopilacin de su hijo Bernardo Gmez Toro) La Habana: Imprenta y Pape l era Ramb l a Bouza y Ca., 1927. p. 229. ., Comunicaciones de Mximo Gmez a su hija lgnacia 1ne z Castil l o Crcel de Santo Dorningo, inicios de ene r o de 1886". E n: Rodrguez Demorizi E Op c it (20) pp. 21-23. H "Co municacin de Mx i mo Gmez a l a r zo b i s po Fernando Arturo de Me r io, Crce l de Santo Domingo 4 de ene r o de 1886''. En: Gnez M. Op. cit. ( 40). pp 23 1 -232. H 'Com unicacin de Mximo Gmez al general U l ises Heureaux, Crcel de Santo Domingo, 8 de enero de I 886 Ib dem p 235. ""Comunicac i n de l pres id ente Alejand r o Woss y Uil a Euge nio Mar a de Hosto s, Santo D01ningo, 8 de enero de 1886 En: Rodrgue z Demor i z i E. Op cit (20) p. 339 1 Gmez M. Op. c it ( 19). p. 204. "'' El Eco de la Opinin (Santo Domingo) (340): 1; 14 en. 1886 Hemeroteca del Archivo Genera l de la Na cin, Santo Domingo. ., "Cornunicac i n de Mximo Gmez a l presiden te A l ejandro Woss y Gil, Santo Domingo, 15 de enero de 1886 ". Archivo Nac io na l de Cuba, Fondo Mximo Gmez, Lega jo 5, N 738 Gentileza del historiador Francisco Pre z Guzmn '"Gmez. M. Op. cit. ( 19). p. 204. d em. in El semanario El Porvenir (afio X IV, N 649 p. 2 Puerto Plata 6 de marzo de 1986), anunci que: 'Entre los pasajeros que vinieron de la Cap ital en e l vapor Santo Domingo se encontraba e l general Heureaux ( ... ]". Hemeroteca del Archivo General de la Na cin Santo Dorningo. i Gmez. M. Op cit. ( 19) pp 204-205. ;i Ibdem p 205. 13 dem. i Vase la opinin del Generalsimo sobre el general U I i ses H eu reaux: ( .. ] hombre de aviesas in t enciones para to do lo que no le redunde en su propio bien. Se deja conocer en l, una desrnedida amb i c i n de dinero, y sacrifica lo ms sag rado a sus i ntereses. [ ... ] S i los dominicanos no tra t an de quitarse l a influenc i a malfica de ese h0t11bre e l pas va derecho a la ruina y a l salv aj ismo La fue r za no es Gob i e rno y este es el nico medio que conoce Li ls par a go b e rn ar. En: Gmez, M. Op. cit. ( 19) pp 205-206. 55 "Co municacin de Mx im o Gmeza l gene r al Ulises l-leureaux Puerto P l ata, 8 de enero de 1886 ". En: Rodrguez Demor i zi E. Op c it (20). p 135. 48

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Cincuen t enario de E l Mgano (1 95 5 20 05 ) Volver a El Mgano Mercede s Santos Mora y Escritora poetisa y periodista L a historia del cine cubano tiene un punto de giro y ese le correspon di al documental El Mgano realiza do por Julio Garca Espinosa, con la colaboracin de To1ns Gutirrez Alea, J os Mass i p, Jorge Hayd -este ltirno decisivo en la fotografay A l fredo Guevara. Ha transcurrido el tiempo y El Mgano arriba a medio siglo, desde aquel estreno suyo en l a sede del An fiteatro Varona, de l a Universidad de La Habana, en 1955, expresin de un grupo de jvenes apasionados y vehe rnentes que se reunan, ta1nbin, en la clula del nuevo cine, ese que surgi luego del triunfo de la Revo l ucin en 1959 y con la fundacin del Instituto Cubano del Arte e Industria Cine1na togrficos (ICAIC), pero que entonces slo eran los utopistas de la Sociedad C u ltural Nuestro Tie1npo. Al qa sig u iente de aquel estreno r cuerdan los histor i adores, los cuerpos 49 represivos del gobierno de Fulgencio Batista secuestraron uno de los nega tivos, mientras e l ot r o pennanec a es condido y a buen recaudo. Despus aparecera aquel material inca u tado por la tirana en l as oficinas del tristemen te Servicio de Inteligencia Militar (SIM), que en aquellos tiempos del se cuestro fuera dirigido por el coronel Blanco R i co. El 1nis1no esbi r ro que sera posterior1ne n te ajustic i ado a la sa l ida de l caba ret Montmartre en La Habana, confes su i gnorancia y 1nanifest en dilogo con el propio Garca Espinosa su desconocimiento de la esttica e in cluso la existencia del neorrealis1no: "Us ted no l o hace pe l culas que son una mierda, sino que adems habla mucha mierda". De aquellos lodos nos viene la memo r i a como l a tensin vivida por el rea l i zador ante el teniente Castao, clebre por sus crn1enes rnientra s ellos i nten taban salvar s u obra esa que hoy es ade 1 ns de una expresin de valores es tticos, la 1narca de un 1no1nento de nuestra historia y de nue s tra cultura En aquel proyecto r ealizado con ms sueos que logros desde el mbito del l enguaje cinematogrfico, corno l o valo ra e l propio director: "Hoy lo veo co1no una pelcula naif, sin encanto forn1al a guno y lo que es peor, con una v i sin

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de la rea li dad 1nuy s i mp l ona[: .. ] ", 1 se sintetizaba igualmente una ruptura de carcter artstico con el cine que se ha ca entonces en Cuba, as como una de finicin poltica e ideolgica Sin e1nbargo algo bueno deba tener cuando tuvo tan buena acog i da de blico y de crtica. Pienso que ese algo bueno sigue siendo vlido la necesidad de expresar la realidad en tnninos ticos. Y tan bueno que no por gusto los cuerpos represivos de entonces la se cuestraron". 2 Ciertan1ente aquel co,tometraje, fi lm do en blanco y negro, sin sonido, al que la solidar id ad del productor Manuel Barbachano Ponce sie,npre tan pre sente en el cine cubanopenniti "[ ... ] ponerfe msica y esos pocos dilogos que tiene el corto. Lo sonorizamos en l a CMQ. Una de las cosas ms mara villosas que tiene El Mgano es que lo hicimos en una concepcin integral de la cu t ura [ ... ] Por eso en El Mgano no participaron slo cineastas. Partici paron ta,nbin artistas co,no Juan Blan co y Servando Cabrera Moreno [ ... ]" 3 Eran tiempos difciles pero poblados de sueos, los que pennitieron materializar aquel proyecto de renovacin que ex presaba sus deudas co n la esttica del neorrealis,no italiano, y que denuncia ba e l estado de explotacin, la calami tosa situacin de nuestros ca,npesinos. Despus, esta pieza sera un referente obligatorio para entender los presupues tos que crearon el nuevo cine en la isla, desde l os aos sesenta, y no se ha ba producido la negac i n dialctica con l a obra anterior que tampoco puede desconocerse, pues con sus prop i as ,nanquedades y escasos l ogros ,nani festaba ta,nbin una vo l untad de hacer cine en Cuba. Estos cincuenta aos ava l an el princ i pio de su gestacin, sus l ogros y ten dencias, con10 pivote para un salto, el que llev a su propio autor a otras experimentaciones, incansable en s u vida como creador, deseoso sie,npre de ir tns al l para decir la justicia de su verdad desde la l egiti,nidad de su tica. El Mgano no es una pieza ,nuseab l e sino la expresin de un flujo producti vo, de un pensar co,nplejo en el univer so cine,natogrfico, de ese esp r i tu de bsqueda y de inconfon n idad que s i e,n pre al itnenta al arte y a l os artistas cuando son verdaderos, y no sujetos pacientes ni lob os ni caperucitas en n1edio del ,nercado, so ,netidos a la ta quilla o a los ismos de moda. Notas 1 Conversaciones con un cineasta incmodo: Julio Garca Espinosa, de Vctor Fowle r. La Habana: Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marine ll o y Ed icion es ICAIC 2004. p. 4 1 1 Ibdem p. 4 2 3 Ibdem p 44. 50

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Ecos del Centenario de Alejo Carpentier (] 904 2004) Carpentier-Vivaldi, la pera como alegora de la historia E l Indiano que asiste desde su pa l co en el Tea~ro La Fenice al estre no del Motezun1a de Vivaldi ignora que en realidad est conte1nplando un pa lirripsesto. El texto exterior, e l n1s evi dente es una pera ve neciana es decir un gnero de reciente data en t i e1npos de Viva l di: una representacin dra 1 tica traspuesta al canto I rico donde el argumento el vestuario y aun las segun das partes del canto estn subordina das al virtuosisn10 de las estrellas principales Poco importa el asunto que procure cohe s ionar la totalidad. La ra, por entonces, es algo disperso, tico, una parodia de la r eali dad, a la que no puede exig i rse verosin1il i tud y que en ltima instancia funciona con,o una pro longac i n del carnava l veneciano. Re curdese que Carpentier hac e decir al propio con1positor: "No n,e joda con la Historia en 1nateria de teatro. Lo que cuenta aqu es la ilusin potica [ ... ] ".' E ilusin aqu es j uego sin1ulacin, "carnavalizacin" bajtiniana. Por debajo de ese texto, est otro, 1ns resistente y pel i groso: la historia co1no man i pulacin. El libretista Alvise Giust i ha to1nado co1no fuente la Historia de 51 Roberto Mndez Ma rtnez Poeta ensayista y narrador la conquista de Mxico de don An tonio de So l Es cr i tor culterano dra n1aturgo fracasado, So l s e l abora una especie de "refrito" o "bodrio" a partir de narracion es anteriores -Corts, Gnara Berna! Da z Co1no cronista oficial de Indias, s u objetivo lti1no es justificar, e 1nbellec e r y acabar de l egi ti1nar l a conquista del i1nperio azteca. Por otra parte ya su labor es en g ran 111ed i da escica: l no estuvo i1nplica do en los hechos si1nplen1ente der i va de otros textos l o que le parec e 1ns atractivo para hacer una n1ise en scene, donde sobre todo cuenta la gran tra1noya barroca del lenguaje. La rea lidad es 1nodificada en lti1no caso para que quepa en los cnones historiogrfic os de Occidente no en vano un apologista de So l don Gregorio Mayans y Sisear ve con,o mritos funda1nentales de esta crnica lo s i g uiente: Ren1ed a Qu i nto Curc i o sin procurarlo, especial1nente en l as oraciones, haciendo a los brbaros 1nenos brbaros Toda la contextura de esta precio sa obra es una tela finsiJna de oro puro ricrun e nte ador nada de cristianas y polticas sentencias, que lucen como diamantes finsi1nos". 2

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Por tanto, si ya don Antonio nos est dando en esta crnica la ms notable de sus cornedias o tragedias, Giusti co loca esta irnagen ,nanipulada ante el espejo defonnante de los cnones del libreto opertico, para satisfacr a otro Antonio, el compositor Vivaldi. De este modo, Moctezum~ es homologado con Julio Csar, con Mitrdates, con Jerjes, con Aquiles, con Pramo, personajes habituales de los escenarios lricos y por tanto debe s ufrir el 1nismo entramado de conspiraciones sacrificios, delacio nes, hasta su destruccin final. Lo l la mativo en a1nbos casos, en la crnica y en la pera es la dignificacin del ven cido, no porque se acepte su problem tica otredad ante los invasores, s in o porque se ha acudido a un procedi miento que viene de la pica: la acep tacin de la grandeza de los vencidos. Moctezu1na se ha convertido en un roe troyano. 3 Pero todava por debajo de esta capa de escritura puede rasparse y aparece otro texto: la historia de una porcin d e Amrica, no como juego retrico sino co1no raz y religacin identitaria. Ms all de las tergiversaciones, de los ab s urdos y aun de un voluntario o invo luntario travestis1no capaz de permitir que Teutile, general 1n ex icano se con vierta en hija del E1nperador que acta como una Dido abandonada, ms all de todo esto, el Indiano puede emocio narse ante la batal l a del Lago de Texcoco y gritar: "B ravo! [ ... ) fue!" 4 Si Sols es capaz de conciliar su papel oficial de historiador de los ven cedores con sus ocios de humanista, en los que procura emular con Tcito en eso de concebir la historia como una espec ie de representacin 1noral, en la puesta en escena de Giusti-Yivaldi es posible todava encontrar asidero para que el Indiano pueda descubrir que est "en el bando de l os americanos", a pun to como el Quijote de irrumpir en el re tablo de Maese Pedro para socorrer a los perseguidos. 5 Aunque es Filomeno quien ofrece la clave: Y qu se bus ca con la ilusin escnica, sino sacar nos de donde estamos para llevarnos a donde no podratnos llegar por propia voluntad? [ ... ) Gracias al teatro pode 1no s re1nontarnos en el tiempo y vivir cosa imposible para nuestra carne pre sente, en pocas por siempre idas". 6 La presencia de la pera con un senti do alegrico es particulannente reit era tiva en la obra narrativa de Carpentier: r ecurdese en El reino de este mundo aquel caf concierto del Tivoli, donde los colonos franceses arruinados desafan toda convencin social y se divierten re presentado peras co1no El desertor de Monsigny, que les recuerdan tiempos mejores. 7 En Los pasos perdidos es aquella escenificacin de Luca de Lammermoor de Donizetti en un tea tro Segundo ltnperio que viene a recor darnos la convivencia de todos los tiempos en el desplazamiento geogr fico del protagonista hasta el inundo de los orgenes. Tanto los cantantes como el pblico encaman una era r omntica perdida ya en el mbito de las ciuda des modernas y, co1no acota Mouche, la funcin evoca "[ ... ) la Luca vista por Madame Bovary en Rouen". 8 En El recurso del mtodo la funcin de Peleas y Melisanda de Debussy que el Primer Magistrado contempla en New York, es un signo de los nuevos 52

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tiempos en la escena y fuera de ella y el escndalo del dictador, que clama por Mann, Carn1en y Traviata, subra ya el anacronisn10 histrico de esta fi gura. 9 Pero el gnero I rico haba atrado a Alejo desde su ms ten1pranajuventud. El 15 de rnayo de 1923 apenas un se mestre despus de su debut co,no pe riodista en La Discusin, aparece su primer artculo dedicado a la pera, ti tulado La Boheme", en l se ocupa de una puesta que los habaneros han con templado de esta obra de Puccini por un elenco excepcional encabezado por Titta Rufo Giovanni Martinelli y Lucrecia Bori. A diferencia de los gacetilleros de su tiernpo no va a cen trarse en el virtuosisrno de los ejecutantes, aunque reconoce sus 1n ritos, sino en el anlisis del estilo de Puccini, en el que resalta lo esquem tico de la construccin de sus partitu ras el lirnitado desarrollo de algunos temas, el escaso poder descriptivo de su 1nsica. Todo ello resultaba derna siado audaz en una poca en que se te na al creador de Tosca corno un genio absoluto. Posiciones semejantes encon trarnos en otros artculos de esos das como "El concierto de Lucrecia Bori" "La funcin en honor de Carmen M Ferrer" y "La Tosca de antenoche". 1 El Alejo de esos das no slo es un tico agudo del repertorio verista ital ia no que se ha apoderado de los escenarios habaneros, sino que se eri ge en defensor de quienes considera antdotos contra este: el papel fecundante del clasicismo del siglo xvm de la mano de Gluck, Rameau y Lu lly, 11 la prornocin de los dramas lricos de 53 Ricardo Wagner 1 2 y la difusin de las creaciones de autores conternporneos desde Debussy y Ravel hasta Ricardo Strauss y Stravinsky, cuyas obras co noce apenas fragmentariamente. Este ambiente est excelenternente retrata do en el captulo La conjura de Parsifal", nico publicado de su fallida novela El clan disperso donde el pro tagonista repasa una partitura de la "Danza de los siete velos" de Salon1 de Strauss encontrada de manera for tu ita. 1 3 El texto quiz paradigmtico de esa eta pa es Tendencias ac tuales del teatro lrico" 14 donde el articulista desafia al pblico que se adormece escuchando siempre las mismas obras de Bellini Donizetti y Meyerbeer rnientras ignora las obras maestras de Wagner, Franck Chausson Debussy sin olvidar el verisrno de Luisa de Charpentier. El texto concluye con una afinnacin que Carpentier va a fundamentar a lo lar go de su vida: la pera -en contra de lo que piensan los veristasno debe ser una copia mecnica d~ la realidad, sino una realidad en s mis1na, con la auto norna que le concede su condicin de producto artstico, y todo intento de re producir con exactitud lo cotidiano en ella termina en el fracaso. Una segunda etapa se inicia en su pen sarniento hacia 1928 tras su especta cular fuga a Pars. En contacto con los Ballets Rusos de Diaghilev prxirno al mundo de la experimentacin sonora de Stravinski, Alejo tiene sus propias ex periencias en el arte I rico. Colabora con el cornpositor Marius Francois Gaillard en la creacin de la tragedia burlesca Yamb O y en el ciclo de nueve canciones

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Poemes des Anti/les, y con Edgar Varese al aportarle el tex to para su Cancin de la nia enferma de fie bre, para soprano y orquesta y trabaja en el libreto de l a pera The one ali alone para el 1nis1no creador. Aunque quiz la experiencia 1ns definitiva sea la co1nposicin del libreto de Manita en el suelo, pera bufa en un acto y cin co escenas, dedicado al compositor Alejandro Garca Caturla, quien la dej inconclusa. Se trata de una obra que, aunque sigue la pista del Stravinski de La historia del soldado vence mu chos prejuicios al vincular arte lrico y folklor afrocubano y unir el espritu de1noledor de la vanguardia con el n1s sano nacionalismo musical. En este perodo, marcado por el pleno contacto con lo ms actual del gnero, Carpent ier va a demostrar una especial intuicin para discernir lo autntico y renovador, de lo que slo ostenta una 1nodernidad aparente, de ah su recha zo a Johnny dirige el baile de Krenek, pues si bien l a obra est llena de loco1notoras, telfonos y receptores de ra dio, su fonna 1nusical es "totalmente arcaica". 15 Se orienta hacia valores 1nuy seguros, sea la promocin en Oc cidente de la pera nacionalista rusa: El prncipe Igor, La doncella de las nie ves, Boris Godunov, o el estreno de obras fundamenta l es desde el Wozzeck de Alban Berg hasta el Edipo de Enesco. En ocasiones es capaz de dis cernir en un creador hasta dnde su obra es verdaderamente revolucionaria y cundo simplemente comienza a re petirse o a perder el fuego de la nove dad, as, aunque es un gran admirador de la Orestiada de Darius Milhaud, pronostica con acierto el fracaso de su Maximiliano en la pera de Pars. 6 En este caso especfico, Alejo, que es tuvo al tanto de la gnesis de esta par titura desconfa evide nt e 1n ente de la aytenticidad de la i1nagen de A1nrica que en ella se ofrezca. Tras un obligado intennedi o cubano en tre 1939 y 1945, A l ejo se establece en Caracas. Comienza la madurez para un pensamiento que no excluye a la ra de sus disquisiciones, as lo de1nues tran decenas de artculos dedicados al gnero en la secc i n Letra y Solfa" de El Nacional pero sobre todo as lo evidencia el ensayo Tri s tn e !solda en la Tierra Firnie. En octubre de 1948 se estrena en el Teatro Municipal de Caracas nada me nos que Tristn e !solda de Wagner la cual hasta entonces haba sido patri1nonio de escenarios europeos y norte a1nericanos. La ocasin resultaba excepcional. Conduca la representa cin un director e1ninente: Tho1nas Mayer y encarnaba a l a herona de la saga Kirsten Flagstadt, considerada una de las ,n s grandes intrpretes del pa pel de todos los tiempos 1 7 El suceso 1nueve a reflexin a l escri tor: han pasado los aos del ingenuo re chazo a Wagner por un pblico nutrido por la peras romnticas. Tras el auge del nacionalismo folclorista A1nrica se renueva por el contacto con l a savia que sube de sus races. Las pgi~as ini ciales son una obertura monu1nental al 1nodo wagneriano: 54 Sobre los techos rojos de los ba rrios mantuano s vue l a, de noche la cancin de la Doncella de Ir

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landa e nsayada por un coro de ado l escentes que cantan a lsolda la Blonda Iso l da de l as Blancas Manos ", de la vieja leyenda ce ta, ignorando tal vez que los ne gros de Barlovento cantan t odava la 1nuy cercana gesta de Car l on1agn o, de Don Roldn d e l Obispo Turpn de l o s Doce Pa res de Francia y de Ogier de Saboya, segn las crnicas francesas invocadas por e l Tru jamn de l Retablo de Maese Pedro. 18 Wagner antecesor de Stravin s ki devo to de n1itos que pueden encontrarse de este lado del ocano contiene un po tencial revolucionario para los jvenes de Amrica. Se ha roto la estrecha vi sin de "lo nacionalista" de l o folk l rico" co1110 nica po s ibi l idad para hallar una i1nagen propia oyentes y creadores pueden abrirse a una influencia europea sin perder los asideros locales pues los nexos entre el ac" y el all son ms sutiles de lo que puede pensarse: el asunto al parecer extico del Trisln . naci de una l eyenda que nutri 1nu chos ro1nances populares llegados por los vericuetos de la conquista llegaron al Nuevo Continente. Si hacia 1921, los intelectuales de van guardia eran antiwagnerianos, por de fender aquellos creadores europeos que les parecan ms renovadores desde Debussy hasta Stravi n ski, una dcada despus va descubrindose el valor de la raz romntica que l o 1nismo nutre la narrativa de Kafka que el atonalismo de Schonbe r g, y los a1nericanos se vuel ven hacia la des1nesura de sus tierras tan bien cantadas por sus poetas ro55 1nnticos y por l os narradores al 1nodo d e Giraldes o Rivera. Para que ha redescubierto A1nrica e n sus t e xtos fundadores, pero ta1nbin visitando la Gran Sabana o remontando el Orinoco es preciso reivindicar un ro1nanticis1110 que tuvo la paternidad del nacionalis1110: Herder Nerval Weber y esti1nul el cul to l pasado local el inter s por e l folclor y la avidez por el acento nacio nal. Un eje1nplo muy caro para l e s el de Mussorgsky quien a pesar de estar fonnado en una atmsfera cos1nopoli ta y gustar de las peras de Verdi supo dernostrar con sus dra1na s lricos que saba vol v erse hacia el eslavo antiguo el ru s o n1 e dio e val y s u s e xpr es i on es l itrgicas. A partir de all le es fcil enunciar la pro cedencia ro1nntica del pasado y l a his. toria lat i noamericanas tan evidente e n su arte como en las caractersticas de sus grandes hroes. Y si bien Amri ca careci de un compositor de la talla de Berlioz por razones 1ns bien socio lgicas, reclama el desarrollo de un arte co1npositivo que ane e l rigor nico con el poder de seduccin de la e1nocin artstica. Para rornantici s mo 1ns que etapa en la historia del arte es una actitud ante la creacin que encuentra en obras de pocas tan di versas como la msica religiosa de Palestrina y Gabrielli en la pera Arn1ida de Lully y en el Tri s tn .. Lo que precisamente le parece fecundador en la pera es esa alianza de literatura y rnsica, l a subordinacin de lo tcnico a lo expresivo, la puesta en primer plano del contenido que disi1nula las 1ns rgidas formas con1positivas como sucede con el Wozze c k de Alban

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Berg donde el so111bro drama de Buchner sobrecoge de tal ,nanera a lo s espectadores que estos,, como era un deseo expreso de l co,npositor, olvidan que estn escuchando una sucesin de fugas, invenciones, pasacalles, forjados segn la ms estricta tradicin contrapuntstica. Carpentier destaca el poder de los dra111as l ricos wagnerianos, cuyos argu n1entos conservan su vitalidad mucho despus de que su escritura n1usical ha dejado de parecer agresiva, los ve corno una surna artstica, al rnodo de los autos sacrarnentales de Caldern o las gran des piezas de Claude l. Estas obras trans forman la escena, convierten las representaciones en 1 nisterios o en "f estivales litrgicos que revolucionan los teatros donde se representan, corno rnismo ha ocurrido con los grandes fes tivales folclricos celebrados en co, Venezuela y Brasil. Los artistas de An1rica deben producir obras capaces de provocar e n1ociones sernejantes. La conclusin del escritor es esperable: Hay que realizar con lo la t ino arnericano algo sernejante a lo que Wagner real iz con lo ro n1ntico y l o a l e,nn. Esto, des de luego ,nuy lejos del rnonstruoso intento de construir Tetralogas india s o de escribir drarnas I ricos en que vearnos can ta r a Bolvar en do con San Martn en la farnosa entrevista de Guayaquil. 1 9 Pero es induda b l e que Wagner se va l i de sus mitos, de su patrirnonio cu l tura l co1110 nosotros tarde o tempra no tendrernos que valernos de nuestros mitos y de nuestro rr i rno patrirnon io cultural 1 0 Esta obsesin por el rnito y e l rito le hiz o escribir aos despus unas ln eas sor prendentes rns cercanas a la novela que a la antropologa: Levi Strauss me ha hecho entender que el camino que lleva de una cere,nonia ritual de indios amaznicos a Parsifal no pa sa nece sariamente por e l Don .Juan d e M oza rt ". 2 1 A pesar de sus rnritos indi sc utib l es, el propio Carpentier releg Tristn e !solda en la Tierra Firme al olvido. Pero este ensayo fue un paso deci s ivo en el proceso de rnaduracin de su ideario esttico, que por esos 1ni s rn os tiernpos qued n 1 s precisan1ente defi nido en el prefacio a El reino de este mundo con su definicin de lo r ea l rnaravilloso americano". La visin que en l hay de la pera y sus posibilida des contina creciendo en su obra, des de entonces, es pecial,nent e en el terreno narrativo y nos conduce ha sta el palirnpse sto que inv ol untarian1 e nt e forjara Vivaldi. La pera, con lo que canta y lo que calla nos lleva ha sta la s rns profundas races de nuestro ser. Hacia 1923 se pre se nt Parsifal de Wagner en La Habana. El barr oco edi ficio del Teatro Nacional acogi esa . unrca representacron apenas concurri da porque la rnayora de l os que por entonces podan pagar una loca l idad para tal suceso haban preferido asistir a una funcin de zarzuela en el vecino teatro Payret y los periodistas tenan asuntos ms interesantes para esa no che, por eso quiz nunca sabremos quines fueron los intrpretes ni siquiera 56

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el director inv i tado. M s an se igno ra si la representacit:i concluy, porque algunos de lo s escasos asistentes des cubrieron pronto que la msica era lle vada por el conductor a un ritmo el doble d e l ento que el exigid Q por la par t i tura, por lo cual una p ue sta que habi tua lmente duraba unas cuatro horas podra extenderse a ms de ocho y se fueron marchando gradualmente hasta vaciarse la sala. Todo esto es cierto? Co1no tal lo ha contado alguna vez Ale jo Carpentier au nqu e l os inve stigadores no han hallado rastros de esa noche wagneriana Quiz el novelista estaba haciendo una parbola de su propia obra entre noso tros: una larga pera o 1nejor una es p eci e de "f estival sagrado" como recla1n aba el co1npositor l levada a es cena a fuerza de voluntad y fantas pero sie rnpr e en e l borde del irnp os ibl e. La inocencia de l h roe l egendario transformada en la polmica inocencia del escritor que pide con tinu amente pe ras al ohno. Para 1n l a verdadera gra n deza de Carpentier ha estado a ll en el hecho d e irnp one rn os Parsifal donde otros reclarnan La verbena de la pa loma. No t a s 1 Carpentie r A l ejo. Concierto barroco. La Habana : E di to ria l Arte y L it eratura, 1 975. p. 90. 2 Mayans y S i sear, G r ego ri o. "Vida de Don Antonio de Sols "'. En: So l s, Anton i o de. H isto ria de la conquista de Mijico, poblacin y progresos de la Amrica Septentrional. Pars: Casa Ed it oria l Garnier Hennanos s/ f. pp. 4 5. 3 Como ejemplo de l o que decimos, co,nprese e l Lainento d e Moctezun1a que Carpentie r 57 t r anscr i be parc ia lmente en Concierto barroco, p. 34, con los discursos que pone Sols en boca d e este monarca, especialmente en el Libro IV, captulo 111. La ora t oria clsica de l dr amat urgo facilita e normemente la elaboracin de l entrarnado lrico por el libreti sta El reterente oculto en am b os casos es e l hroe de l a antigedad grec orroman a, habitual protagonista de las pe r as serias barrocas C ar pentie r A Op. cit. ( 1 ). p 84. s Es ta a l us i n a un suceso de El Quijote nos lleva de la mano otra vez a la pera se trata de El retablo de maes e Pedro de Manuel de Falla pe ra de c,nara a la que Alejo dedicaba con frecuencia lneas e l og io sas, vase como ~je nplo Retablo de Don Manue l e n El Nac ion al, Ca r acas, 22 de octubre de 1 953 ' Carpent i er, A. Op. cit ( I ) p 96. ___ El r e ino de este mundo. En: Novelas y relatos. La Habana: Bolsil i b ro s U nin 1 974. pp. 111-113. ___ Los pasos perdidos. La Habana : Ed i tor i a l Arte y Litera t ura, 1976 p. 72 ___ El recurso del mtodo. La Habana : Ed i toria l de Ar t e y Li t eratura, 1 974 pp. 46-50 Las reacciones del Dictador ante el ext r ao drama lrico de Debussy reproduc en la ac titud del pb l ico de l a pera Cmica de Pa rs, cuando esta p art it ura se estren en 1902. La funcin de la novela tiene lugar en e l Metropolitan O p era House con la p artici pacin de Mary Garden que fue l a g r a n di fusora de la obra en Es tado s U nidos. Alejo ded i c a esta pera e l art cu l o .. 1902 -Pe leas y Me li se nda 1952" E l Nacional (Ca r acas) 18 mayo 1 952. "' Vase la recreacin de aquellas temporadas de pe r a fomentadas en La Habana por el empresario italiano Adolfo B r aca l e e n El recurso del mtodo pp. 215-232. 11 Va se e l artculo "E l Conc i erto de la Orquesta F i l a rm i ca", en e l peridico La Discusin (La Habana) ma yo 1925. 12 Vase su entusiasta comenta r io de l a ejecucin del preludio de Los maestros cantores por la O r questa F il a rn1 nica de La H abana en La Discusin (La Habana) 19 mayo 1 925). Este

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conc i erto, a l parece r e l 1 n i s1no a l q ue se refiere en el artcu l o ci t ado en t a no t a anter i or, ocurri e t I O de mayo de 1925, en el Teat r o Naciona l la orquesta estuvo dirigida por Pe d ro Sanjun y fueron ejecutadas la obe r tura de Ijigenia en A11/i.1 de Gluck. l a obertura de /,os 111ae.~tros cantores de Wagner as como a l gunas obras de Godard. Turina y Boroclin. 13 La conjura de Parsifal Rev i su, de la Biblioteca Nacional Jos A1art (La Habana) en. a b r 1975. p. 2 5 -30. "lJ llera/do ( L a Habana) 19 y 28 oct. 1924. 11 ( arl<'le s ( l al labana) 12 ag. 1 928. .. L os ar t istas nuevos y l os eslabili=ados ". Social (La Ha b ana) lebr. 1932. Maximiliano basado en un d r ama de F r anz We r fel, adaptado por R W Hoffmann y t ra d uci d o por Lunel fue est r enado en l a pera de Pa s el 5 de junio de 1 932 La extre,na long i tud del t exto contr i buy mucho a hacer ele l a pa r titura a l go d ifuso y rue el p ri nc i pal r esponsable ele su fracaso 17 Das despus 1 3 ele noviemb r e ele 1948 la proeza se repeta en e l Teatro Audit ri um ele La Habana, esta vez con C l e111ens K,rauss en el podio y l a -lagstad t y Max Loren,: en l os papeles p r otagnicos. "Carpcntier. Akjo. l'isln e / s old a e n l a l te rr a Fin n e La Habana: I mprent a de l a Direccin de Informacin Minister i o de C ultura 1990. s/ p. (Ed i c i n H omenaje) 1 Quiz A l ejo tena noticias de que en 1943 M il haud hab a compuesto en 1936 l a ms i ca i nc i dental para e l drama Bolva,: de Supe r viellc l uego en 1 943 en e l exilio norteamer i cano Made l a i ne Mi l haud elahor un libr e to a pa r ti r del drmna y se elabor un a v e rsin opertic a. estrenada por l a pera de Pars en 1950. lntenc i o11a l n1ente Milhaud adopt la orma de l a pe r a r omntica div i dida en arias dos concertan t es, para d arle carcter popu l ar pero l a excesiva l ongitud de la presentacin -cuatro ho r as y cuarenta 1ninutosconspi r contra su xito. 20 I b dem i i Carpen ti er Alejo. -1 a novt:la l atinomne r icana en vsperas el e un nuevo siglo" En: Ensa y os La Habana: E dito r ial Letras Cubanas 1984. p 1 56.

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Los tres conciertos de Concierto barroco D efinitiva1nente e l n1sico no esta ba tan adentro y la so l a lectura de algunos ttulos as l o den1uestra: La consagracin de la JJri111av e ra, Ofi cio de tinieblas, El arpa y la son1bra, Concierto barroco Pero toda l a obra de ficcin de Alejo Carpentier inde p endie nten1 en t e de l ttulo, est i1npreg nada de un fuerte contexto 1 nusical que genera l n1 ente n o es n1ero 1 naqui llaje ni decorado, ni 1nucho 1nenos "banda sono r a", sino que se in serta con frec u encia de n1anera protagnica en el tejido de ideas e1na n adas del flu jo narrativo. Co1no es sabido, l a obra que nos ocu pa pub! icada en 1974, es l a novela "co r ta", que con1pone el b inomi o Concierto barroco El re c urso del rntodo, que si se s u1n a a la novela pre cedente El siglo de las luces, de 1 962, constituye l o que pud i ran1os denon1 n ar el ncleo op e rstico de la narrati va carpenteriana or i entado hac i a tres dir ecc i o n es funda1nentales: l a pera ita liana de l a pri1nera 111 i tad del siglo xv111 (Concierto barroco) la pe r a france sa d e la segunda n1itad del siglo xv111 (El s i glo de las luc e s) y l a deci1nonnica pe r a ro1nntica (El re curso del ,ntodo) 59 Raf ae l R o dr g u ez B e ltr n Prof e sor d e l a U niv e r s id ad d e La Habana E l gran pblico n1uy fa1nil i arizado con la imagen (positiva o negat i va) brinda da de la pera del siglo x1x, h a este reo tipado un 1nodelo que por una parte se ace r ca a l tipo de pera compuesta en I talia hacia 1850 y cuyo exponente n1xi1no es s i n dudas l a pr oduccin verd i ana de esa dcada en particular Rigoletto ( 1 851 ) la Traviata e fl Trovatore (a 1 nbas de 1853) y por otra pa r te se identifica con el dra1na lri co que po r esa rnisn1a poca l e co n tra pone Wagner en Alen1an i a con s u s ob r as Tannhauser ( cuyo est r eno es en 18 4 5, pero que conoce 1n os n1s en su versin parisina, de 18 6 1 ) Loh e ngrin (sub i a escena en t"850) y n1s tarde t odo e l cic l o de l Anillo de los nibelungos El citado estereotipo pu di era enriquecerse con e l casco e1nplu1nado de Mefistfele s ( en la ra Fausto de Gounod cuya pre,nier e tuvo lugar en 1859) con la fl o r en el cabello de Canne n (en l a n1uy conoci da obra n1aestra ele Bizet, es trenada en 18 75) y con la pe l uca e 1 npolvada de Mann (de la pera ho1nnin1a de Massenet dada a conocer en 1884) que aporta l a oJra c on1ique de Francia. Pudiran1os aad ir a l o a n terior que il ustres co1npo s i tores y n1uy notables

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obras del gnero lrico, produc i das an tes del perodo mencionado ( como es el caso sobre todo de las peras de Mozart), o despus (pensan1os en Puccini y los veristas", en Debussy, y en a l gunas producciones excepcionales de la primera 1nitad del siglo xx), resul ten acaso relativamente familiares a un pblico ms advertido. La pera del perodo barroco en especial l a llama da pera seria sin embargo, ha sido 1nucho 1nenos divulgada en la actuali dad debido nos dice una autoridad en la materia como Percy A Scholes, a la carencia de castrati, a la falta de inters de los argumentos y, sobre todo, al excesivo fonnalistno de su tra ta 1 niento. 1 E s cierto que la mayor parte de las obras de ese repertorio ha cado en el olvido a pesar de que algunos de l os cultivadores de ese gnero se encuen tran entre los grandes" de la tnsica del perodo barroco como es sin dudas, el caso de Haendel, de Scarlatti de Yivaldi, de Purcell, de Ra1neau y de Couperin por slo 1nencionar algunos. No obstan te, en las ltimas dcadas del siglo xx hen1os observado cierto inters por ese mundo de la pera barroca que se re flej en obras co no las novelas Porporino o los Misterios de Npoles ( 1974) del francs Dominique Fernndez El virtuoso ( 19 92) de la h olandesa Margriet DeMoor, o la he r 1nosa produccin cine1natogrfica fran co -i ta lo be I ga de Gerard Corbiau, Farinelli il castra/o ( 1994). Si en es tas obras el 1notivo fundamental reside en la co1npleja personalidad del castra do, no deja de ser cierto que su argu1nento ha puesto al pblico en contacto con ese perodo, con esas obras, con esos autores, ade1ns de familiarizarnos un tanto con aquellos 1nticos intrpre tes. rasgos esenciale s no s pennitiran caracterizar esa relativa1nente olvidada pera del perodo barroco? Los mitos grecolatinos suelen brindar la base argumental de los l ibretos; a esto sue len aadirse en menor grado te1nas b l icos y leyendas medievales. Los actos en que suele dividirse la obra se estructuran sobre la bas e de los recitativos (pasajes narrativos o dialo gados que permiten seguir el desarro llo dramtico de la tra1 n a co n stituyen una especie de canto de contornos 1nuy sencillos y sueles ser aco 1 npaados por el clavicordio, si bien en ocasiones toda la orquesta participa) y las arias ( de inspiracin e1ninente1nente lrica con textos reducidos generaltnente al 1nni1no y que son en ocasiones suaves y sostenidas en otras giles y bri l lantes y por ltimo pueden acercarse al recitativo 2 ) A esto se suman algunas escenas de conjunto donde cantan dos o 1ns personajes o en las que intervie ne el coro. Presuponen en general puestas en escena de gran efecto don de e l trucaje y la maquinaria escnica desempean un papel f u ndamental que asegura la aparicin de seres mt i cos y fenmenos naturales. La msica acompaante de ese tipo de pera responde en gran medida a los cnones 1nusicales del 1no1nento lo que se ha denominado co1nn1nente msica barroca cuya definicin un tanto proble tntica no es objeto de este artculo pero que para el gran pblico rene la produccin de autores co1no Bach y 60

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Haendel en Ale1nania, Lully, Ra1neau y Couperin en Francia, y Scarlatti, Vivaldi, Albinoni y muchos 1ns en Italia. Es tos non1b r es nos sitan, pues, entre la segunda n1itad del s i glo xv11 (si bien muchos espec i alistas consideren u n pe rodo 1 nucho 1ns a1nplio) 3 y la p r in 1 e ra del xv111. No quisiera concluir este pre 1 nbulo histrico 1 nusical s i n justificar la aseve r acin de que e l ti po de pera al cual nos referimos est "relat i vame n te olvi dada" En realidad el rescate de la lla1nada "pe r a barroca" es algo que se inici hace ya algn tie1npo. El renace r moder n o de la pera ba r roca, en parti cu l ar la de Haende l nos dice el musiclogo britnico George Hall, se p r oduce e n Ale1nania alrededor de 1920, pero no es sino hasta despus de l a se gunda guerra undial, y 1nuy especia l mente en las tres lti1nas dcadas del siglo xx cuando se puede apreciar un verdadero r esurgi1niento de estas obras en los t eatros europeos y en el mundo de l a grabacin discogrfica. Int r pre t es de l a talla de Janet Baker (pionera en este sentido), Luciano Pavarotti, J oan Sutherland, Te r esa Berganza, Mari l yn Ho r ne, entre otros, h an dado nueva vida a muchas de estas obras has t a e l pun t o de que algunas de ellas so n reconoci d as, a pesar del viejo jui cio de 1 nuchos, como obras de u n alto nivel dramtico, que resisten sin 1 nayor dificultad la prueba de la esce na,4 opinin que co1nparto plenamente por haber disf r utado de esa experien Cta. Es pues, en ese contexto de revalori zacin de la pera barroca donde se i nscribe la produccin de Concierto 61 barroco cuyo detonado r segn pala bras del propio Alejo Carpentier fue el hallazgo del libreto de Giusti para el Motezuma que Vivald i estrenara en Ve n ecia, en el Teatro del Santo Angel, h acia el otoo de 1733 No es dific il su poner l a agradab l e sorpresa que ese descubrin1iento produjo en l a in 1 agina cin de nuestro nove l ista, pues, co n o cedor de todo l o que precede, y de 1nucho ms, no pod a dejar de disfru tar de lo inslito del te 1 na en el 1 narco de la produccin operstica de l sete cientos italiano; al 1nis1no tiempo e l he cho estableca un vncu l o q u e sin dudas le resultaba espec i altnente at r activo entre el Viejo y e l Nuevo Mundo Como es sabido, la obra que surgi de esa fe l iz coincidencia fue 1nucho 1ns all de la mera reva l orizac i n de los 1nritos de la n1 sica barroca o del es tableci 1 n i ento de un vnculo ms entre las cu turas de a1nbos contine nt es en este caso con una i1nportante intro1ni sin del ac en el all El Concierto barroco l ogra una dimensin cultural 1 nucho 1ns importante y propone, en el ma r co de l a ficc i n, consideraciones vi tales no so l o ti l es pa r a la co 1 np r ensin de la estt i ca de la obra narrat i va carpenteriana, sino, ms an, para pro fund i zar e n l as concepciones estt i cas de l Alejo Ca r pentie r ensay i sta, del pro f u ndo estudioso de la cultura universal. Con estas pre 1 nisas he prete n dido en este artculo brindar un an l isis del con texto sonoro, en particular del musica l q u e se puede apreciar en Concierto barroco, pero ta n1 bin, y es, para m ms importante, un intento de co1np r en der 1n ejor l as caractersticas y el sign ficado q u e puedan teper los tres

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concie11os barrocos que se producen en la obra. La nove l a se inicia en Mxico, con lo que pudiran1os lla1nar "te 1na y var iacio ne s sob r e la plata". 5 E l inicio es bastante s ilencio so, pero se evoca un detennina do_ ritn10 lento que nos recuerda el pa saJe grave que suele abrir algunas de las suites barrocas de Bach, Haendel, Purcell o Lu lly: "[ ... ] todo esto se iba lle vando quedan1ente, aco1npasadan1ente cuidand o de que la plata no topara coi~ la plata hacia l as sordas penu1nbras de cajas de n1adera [ ... ]". 6 La discrecin y el s ilencio estn presen tes tan1bin en la ll egada de l a visitan te n octu rna que ni tan siquiera l ogra que se d esperecen las aves enjauladas: "En el corredor de los pjaros donni dos sonaron pasos afelpados". Y, cuando ella y el a1no se retiran lo hacen ta1nbin en un silencio tal que el criado ni l o nota. No obstante, esa se r enidad es interrump i da por algunos so nidos unos 1nusicales y otros no, que es int e r esante precisar. Destaco en pri1ner lugar un sonido que tie n e su histo ria en la novelstica carpenteriana: "Pero e n eso son el aldabn de la puerta principal 8 Pero obse r ve1nos el contexto verdade ra1nente 1nusical: hay ya en este pri1ner captulo una suerte de o p osicin entre dos instru1nentos que ofrecen una 1nar ca regional: la vihuela y l a 1nandol i na. La pri1nera, de o rigen espaol, se da por obso l eta h ac ia 1700, 9 pero sabe1nos que goz de larga v ida en nu estras tie rras de An1rica y el propio Carpentier en La 111sica e n Cuba declara su pre senc i a en Mxico en fecha 1nuy te1nprana: antes de 1550 1 0 La seg unda que identifica1nos con el acon1paa n1iento de la 1nsica popular italiana (hay una n1andolina napolitana y otra 1nilanesa) t i ene ta1nbi n co 1 no la vihue: la su histor i a en la 1nsica de concier to. Francisquillo pri1n er ele1nento discreta1nente sinc rtico interpreta tanto canciones americanas con10 europeas al co1nps de su vihue l a: El fn1ulo, para poner se a tono con el a1nbiente to1nando su vi huela de Paracho se dio a can tar las 1naanitas del Rey David antes de pasar a las canciones del da, que hablaban de hern10sas in gratas, quejas por abando nos, la 1nujer que quera yo tanto y se fue para nunca volver y es toy adolorido, adolorido, adolori do, de tanto a1nar [ . ] 11 No debe sorprendernos que es os que jidos a1norosos nos hagan dar un sa lto en e l tie1npo para recordarnos cancio nes 1nuy posteriores a la pri1nera 1nitad del siglo xv 111. Tal vez e l autor no s quiera decir que la s quejas de an1or expresadas en las canciones populares con ese esti lo un tanto problen1tico, so n prctica1nente int e1nporales. Saltos 1nusicales 1nucho 1ns sorprendentes daren, os n1 s adelante y esto tiene sus razone s. Decan,os que el sirviente cantaba ta1n bin canciones europeas, i ta I ianas en particular: Y ahora vuelve a tus cantos, chacho ... Ah, do/ente partita Ah, dolente partita!_ . n1uY luego hubo algo, 111a/ r ecordado, de A un giro sol di be/l 'occ hi 62

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lucen ti ... Pero c u ando el serv idor concluy el n1adrigal, apartando la mirada del ,nstil de la vihuela, se vio solo [. .. ) 12 De esta fonna el novelista nos brinda ta,nbin desde el punto de vista musica l referencias espaciales ,nuy claras de la localizacin del presente de la narracin (Amrica Mx i co) y de su derrotero (Europa Italia) al misn10 tie,npo que se nos anuncia discreta,nente el tema de la comunin de culturas, por el 1110,nento en la persona de Francisquillo, cuyo maes tro de musica, no lo olviden10s motiva la escena fina l de toda la novela: "El nico a quien co1nplacere1nos ser a tu n,aes tro de msica Francisquillo, que l o ,ne pide cosas ,nodestas y fciles de traer: sonatas, conciertos, sinfonas, oratorios poco bulto y ,nucha annona ( .. ]" 1 3 El segundo captulo transcurre en La Habana y se inicia con un "siniestro si lencio" ,notivado por l a epiden,ia. El si lene io res u Ita un co,nponente importante de la msica y del cual Carpentier sabe sacar 1nuy buen parti do en sus nove l as no slo de esta, sino ta,nbien de aque l. Recorde,nos el silen cio que no es interru,npido sino por l a resp i racin agitada de Esteban en la sec cin V del primer captulo de El siglo de las luces 14 y las reflexiones que so bre el silencio inician l a seccin XI del teicer captulo de Los pasos perdidos. 1 5 Pero co,no esa ciudad se ha caracteri zado siempre por su bullicio, todos l os e l e,nentos sonoros y, en particular, mu sicales se han silenciado en una forma ,noderna de pretericin de n1anera que estn, aunque acallados: Cerradas estaban las casas de baile, de guaracha y re,neneo [ ... ] Cerradas l as casas de las calles de los Mercaderes de la Obrapa, de los Oficios, donde a menudo se presentaban [ ... ] or questas de gatos mecnicos, con ciertos de vasos annnicos pavos bai l ado res de forlana [ ... ] "' Lo que s escuchamos es un Dies irae, 17 que resulta una especie de leit motiv de una buena parte de la narrati va carpenteriana (recorde,nos su pre sencia en El r eino de este n1undo El acoso, Los pasos perdidos, Oficio de tinieblas, El siglo de las luc es), que nos anuncia la muerte de Francisquillo. Y por una vez, es fortuna porque su desaparicin n,otiva la presencia del ne gro libre que podr encarnar 1nucho 1nejor que el pobre fnulo, el sincretisn10 musical a donde nos quiere conducir el autor. Con el cuadrerizo la 1nsica hace valer de nuevo todos sus derechos y no es casual que este nuevo personaje se nos presente en medio de muchos vo cab l os llenos de sonoridad: rasguear, gui tarra, tambor, estr i billos, son ido 1ns i ca de infernal poder solfa ... Filomena, el ruiseor es pues la sica. 18 Y cuando relata el jbilo final por el rescate en el que se distinguie ra su antepasado Salvador, el filar mnico recuento incluye flautas, zampoas, rabeles, clar in ci llos adujes, panderos, panderetas y atabales, sonajas, marugas, tambo res que conforman una in1posible ar mona, una infernal cencerrada, para concluir que, efectivamente co,no ya he,nos dicho: "[ ... ] el bisnieto de Golo1nn sera e l ,nejor sujeto posible para heredar l as galas del difunto Francisquillo". 1 9 63

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El tercer captulo transcurre en Espaa y 1nanifiesta pocos ele1nentos sonoros (al, . guna que otra n1u~1ca, gr1ter1a orquesta, n1inu, tonada) mientras no hemos llegado a Barcelona, donde el odo se ale gra"( .. ) con el son de 1nuchas chirimas y ataba l es, ruido de cascabeles, gritos de 'aparta', 'aparta' ( ... ) 2 Ade1ns, es aqu donde por vez primera se nos menciona el baile de la culebra (cuya itnportancia vere1nos ms tarde) que ya Carpntier haba dado a conocer en su Ecue-Yamba-0! 2 1 y ms tarde estudiara en La msica en Cuba. 2 2 El cuarto captulo es bastante "ruidoso", y no debe sorprendernos pues nos he1n os sumergido en el carnaval de Venecia que, co1no dice el autor, "ha ba estallado". No faltan l os instrumen tos musicales: cmbalos, matracas, tambores, panderos, cornetas, orga nillo, cencerros; pero hay tambin cantos, pregones b .. arullo, gritos y estruendo, aplausos y aclamaciones. En este captulo, ade1ns, se introduce el tema de la pera en dos sentidos apare11te1nente contradictorios: por una parte se nos habla de la conveniencia de utilizar el asunto de la conquista de co para una pera y por la otra se 1nen c i ona el xito de la Agripina de Haendel. El hecho de que una pera co1no esta cuyo asunto est relativa mente vinculado al del Britnico de Jean Racine, fuera un triunfo en Venecia en 1709 puede hacernos supo ner que el pblico no estara todava preparado para la historia americana, pero observemos que Vivaldi piensa ms en el aspecto efectista (factor tambin i1nportante co1no vimos anteriormente en la pera barroca): "[ ... ) en los escenarios de ingenio, trampas, levitaciones y machinas, donde las 1nontaas hu1neantes, apariciones de monstruos y te rremotos con desplome de edificios sera del mejor efecto [ ... )". 2 3 Tambin en este captulo encontra1nos una interesante reflexin de Haendel con respecto a la fonna de apreciar l a msica que caracteriza a los ale1nanes: "[ ... ) se dio Jorge Federico a alabar las gentes que en su patria escuchaban la I 1nus1ca co1no quien estuviese en misa emocionndose ante el noble diseo de un aria o apreciando con seguro enten dimiento el 1nagistral desarrollo de una fuga [ . )". 2 4 En el captulo quinto llegamos al Ospedale della Piet (verdadera escue la de 1nsica de las 1nuchas que existan en Italia, en particular en Venecia des de el siglo xvr), que la historia ha con vertido en santuario de la 111sica debido a la larga y productiva permanencia (treinta y seis aos) de Vivaldi co1no di rector de msica en dicha institucin. Han quedado atrs los ruidos del car naval y las voces celestiales del no son las que nos introducen en la gran Sala de Msica. Cada pupila se nos presenta con su "apellido tnusical y desfilan, en lengua italiana los instru mentos del barroco: violino, cornetto (que tendr luego su papel protagn ico ) viola organo arpa doppia, chitarrone, jlautino tromba, clavicembalo viola da brazzo clarino, oboe, basso di gamba (!auto, organo di legno, regale violino a/la francese, tromba marina, trombone . Y entonces se desencadena "( ... ) el 1ns tretnendo concerto grosso que pudieron haber 64

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escuchado l os siglos -aunque l os sig l os no recordaron nada, y es lsti,na por que aquello era tan digno de orse d [ ] 25 co 1 no e verse .. . Quines son los intrprete s principales de este pri1ner conc i erto barroco ? El propio autor nos lo dice, Antonio Viva l di el veneciano ( 1678 -1 741 ) Don 1 nico Scarlatti, e l napolitano (1685 1757), hijo del no n1enos g l orioso Alejandro Scarlatti ( 1660 1725) y ( en l a traduccin al cas tellano que nos hace Carpentier) Jorge Federico Haende l el sajn ( 1685-1759). Con10 es lgico el vocabu !ario n1usical es n 1 uy rico: a/legro, sinfona, concertante, escalas, clavicn1balo, variaciones, bajo continuo, arpegios, floreos, cuerdas, octavas, dobles notas, rgano, plenu111, clari nes tron1p etas, bo,nbardas, fortissi,no, acordes. A ese concierto barroco se su,na el negro liberto: Pero e n t r e tanto, Fi l on1eno haba corrido a las cocinas, trayendo una batera de calderos de cobre, de todos ta111aios, a l os que e1n pez a golpear con cucharas, espun1acleras, batidoras, rollos de an1asar, tizones, pa l os de plu1ne ros con tales ocurrencias de rit n1os, de snco pas de acentos encontrados, que por espacio de treinta y do s con1pases lo dejaron so l o para que in1provi sa ra [ .. ] 2 Luego de la i111provisac i n de Fi l o,neno se resume el concierto y se da el acor de final. Insisto en que Filon1eno se in corpora al siste1na estructural i,npuesto por l os maestros del barroco y que, con10 en una a,n session anticipada en el tien1po y en el espacio ( co,no nos dir luego e l propio novelista), le con65 ceden un solo que l e confiere un protagonis,no inusitado antes de que se repitan los n1oti vos iniciales (da capo) y se finalice. El antiguo asunto de Eva y l a lbrica se rpien te en un cuadro de l a gran Sala de Msica sugiere a Filo111eno una nue va interpretacin y se inicia el segundo concierto barroco. E l rito de la culebra desencadena una especie de co,npar sa a l a cual se su111an l os tres n1ae s tros y todas la s pupilas del Ospeda l e pero que ahora preside Filo111eno con s u estribillo del Ca la ba sn-son-son y l os den1s con el de Kbala-su111-sun1su111. Pero el simptico quid pro quo no debe velar la in te ncin oculta: si en el pri,n er concierto a la n1 sica euro pea se incorporaba el r i tn10 de l os ins tru111entos culinarios de F i lo neno ahora al canto ritua l de es t irpe afroan1ericana se su1nan la s ine spe radas n1odulac i ones de la sahnodia l atina, seg n no s d i ce Carpent i er. A la nocin trad i cional de lo barroco co,no abigarra111 iento se ha aad i do l a de barroco co1110 an1algan1a. Y volven 1 os a l baile prop i arnente dicho, donde a l n1odo del pri1ner concie110 ba rroco, por encin1a del clavic ,nbaf o, del oboe, la tromba, e l clarino, e l chitarrone, los violines a la Ji an ce sa, y los tro,nbones se aiacle e l ritn10 de la copa que percute Filon1eno sobre l a caja de r esonancia Y de nuevo nos provoca Ca rpent i er un sobresalto ten1po ral cuando, en ,nedio de esta fiesta ba rroca no s re111ite a una obra que escribe un s i glo despus un n1 s i co cuyo hij o fa llece por una de esas raras coincidencias en La Habana, vcti111a de una enfer111e dad de l os trpicos: "Todos l os instrumen tos revueltos -dijo Jorge Federico-: Esto

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es algo as con 1 0 una sinfona fantsti ca 21 A la velada y anacrnica alusin a Berlioz, u n a vez que Haendel ha ad,ni t ido que Filon 1 eno le in1pone su rit,no end i ablado volve,nos co,no en Los pasos p e rdidos, a hacerle un guio de simpata a Montaigne, tema que ser retomado en el siguiente captu l o "C u ando quiero llevar un comps, l ,ne impone el suyo. Acabar tocando ,nsica de canba l es". 28 El captulo sexto nos lleva de paseo en gndola ( en definitivas estamos en Venecia) para conc l uir en un picnic en el ce n 1enterio. En e l trayecto, Antonio i n siste e n lo novedoso que sera el te,na de la conquista de Mxico en u na ra que tendr a un texto cuyo origen es tara en e l Esquilo de Los persas que Haendel reclan1a para s, pues si esta n1os en 1 709, l 111is1no escribira una de sus l timas y ms famosas peras, Serse veintinueve aos despus -A Jerjes ,ne l o dejas a m -dijo Jorge Federico 111alhu1norado, que para eso ,ne basto yo. Tienes razn -dijo el pe li,,-ojo, sea l ando a Motezu,na: -Este re sulta un personaje 1ns nuevo". 29 Siguiendo el ca,nino n 1 usical que Carpentier nos ha trazado, llegan,os al interesante contrapu n to Viva l di Stravinsky. Resulta que este l t i ,no, aun que n1uerto en 1971, ya se encuentra enterrado en ese ce,nenterio veneciano, lo que per n1 ite una suerte de i n terca,nbio extratemporal entre esos dos grandes de l a n1sica que obede cen a in1perativos estt i cos tota l mente difer e ntes. De nuevo el hu,nor . \. carpentenano entra en acc,on y censura a Vivald i la poca variedad de sus melodas y a Stravinsky el haber escri to una polca de circo. Pero ta,nbin se aborda l a continuidad en la histor i a de l a ,nsica y la recurrencia de algunos asuntos en el arte l rico. Conozco su CEdipus Re x d i jo e l sajn: Algunos opinan que el final de su primer acto [ ... ] sue n a a n1 sica n a. [ .. ] Tambin tocaron su Canticun1 Sacrum en San Marcos -d i jo Jorge Federic o: Ah se oyen 1nelisn1as de un estilo ,nedieval que he,nos dejado atrs hace 1n u chsimo t ie,npo 3 Cuando ,ns adelante F i l o1neno por una parte y el ,nexicano por l a otra tra tan de desviar la conversacin hacia temas ,nenos tericos, se hace alusin al banquete ,nusica l de la noche ante rior y Filomeno lo co,npara con una ian1 session, que nos traslada a la pri,nera nitad del siglo y co,nienza a desarro llarse el ,notivo conductor de l a tro,n peta que ya se haba anu n c i ado en e l captulo precedente. Todo este pasaje est salpicado de nu,nerosos tnninos mus i cales entre los cuales destaco tri nos glisados n1adrigales n1otetes contrapunto, do, pera bit/a entre otros. De regreso, a l pasar por el palacio Vendra,nin en e l Gran Canal nuestros personajes se tropiezan, nada ,nenos que con el entierro de Ricardo Wagner de manera que esta,nos a nediados de febrero de 1 883. En pocas I neas Carpentier caracteriza la obra del ins i ne ale,nn: "Parece que escr i ba ras extraas eno r n1es donde salan dragones caballos volantes gno,nos y titanes y hasta sirenas puestas a can ta r en el fondo de un r o" 31 66

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poden1os conc l uir cuando en bre ves lneas ve,nos entre1nezclados el can to llano, la 1nsica barroca la 1nsica del ro1nanticisn10 la de la vanguardia y el jazz? Ideas variadas se nos ocunen: que la msica es un continuun1, que es eter na, que los gneros tradicionales se en tre,nezclan, ta I vez otras ... El captulo conc l uye con un sonido q u e se transfor n1ar en otro ,notivo conductor de carc ter sonoro: el sonido de los n1ori que provienen de la fa,nosa Torre de l Reloj 32 El spti,no captulo nos lleva a la pues ta en escena de l Motezun1a en el oto o de 1733 por lo que los diferentes 1no1nentos del relato estarn cargados de elen1entos sonoros: cuerdas tro,n pas, 1nsicos, orquesta, violn, arco, sin fona cantantes, batuta tro,npetas pfanos clarines marcha, danza, da capo, pera tono entre otros. Los mori que abren y cierran el captulo son ,nencionados dos veces n1s en su desarro l lo. Entre todos esos instrumen tos y otros trminos musicales la trom peta resurrge y asu,ne para Fi l o1neno de for111a pre,nonitoria un papel protagnico: Pero dje,ne escuchar la n1sica, pues est sonando un pasaje de tro,npeta que ,nucho ,ne interesa" 33 Es 111uy i111portante sealar que Filo,neno, hasta ahora slo baterista", est transforn ando su personalidad 111usica l ; ya no es el 1nero receptculo del rit,no sino que la 111eloda, y proba ble111ente, sobre todo l a so,ioridad del instru,nento acaparan su atencin, paso indispensable para poder asu,nir e l pa pel que Carpentier le ha reservado en el captulo siguiente. Otro aspecto interesante del que se ha hablado suficienten1ente es el de las con67 sideraciones sobre la pera .y la historia. La pera no es cosa de historiadores" 3 ~ nos dice Yivaldi-Carpentier. Y no pue de serlo en la ,nedida que e l libretista no es un historiador, co,no ta,npoco lo fue ron ,nuchos de los grandes dran1aturgos que llevaron personajes histr i cos a la escena: No ,ne joda con la Histor i a en n1ater i a de teatro. Lo que cuenta aqu es la ilusin escnica 35 En el captulo octavo lti,no de la no vela, co,nparable por la riqueza de sus sonoridades sola,nente al quinto, en el que se producen los dos pri,neros con ciertos barrocos escuchare,nos el ter cero. Pero antes de I l egar a l cabe sealar que a los elen1entos sonoros que ya he,nos recorrido en captulos anteriores (mandolinas sonatas con ciertos, oratorios, cantar, taer, los moros de la Torre del Reloj salterio, ctara, arpas y sambucas por solo mencionar algunos) se su,na un silbi do de locomotora anacronis1no que a estas alturas ya no nos debe sorpren der. En ese contexto, l a tron,peta de Filo,neno y no es solo suya sino que dando un salto de dos siglos ha do para su ,nayor gloria en las ,na nos de otro Fi l on eno de otro ruiseor, las de Louis Armstrong para que se produzca ese ltimo concierto barroco. Pero antes he,nos ido a comprar las par tituras solicitadas por el ,naestro de rn(,sica del pobre Francisquillo: obras de Do,nenico Scarlatti, Las esta c ion e s de Vivaldi, 36 El ,nesas de Haendel, donde las trompetas y los textos per1niten al narrador tender el puente ha cia la n1sica pop u l ar nortean1ericana. En ese lti,no esta l lido ,nusical apare cen los spirituals los blu e s y tan1bin

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Haendel y Purcell; ornos saxofones, clarinetes, contrabajos, gu itarra elc trica tatnbores cubanos, tnaracas, cn 1balos y un piano que ya no recor daba h aber ten i do tie r npo atrs, otro no,nbre, que alude a Bach y terminarnos con un strike-up de la trornpeta de Louis Arrnstrong en lo que Carpentier ha l la rnado nuevo conc i e 1 10 barroco". 37 Obsrvese que este ltin 1 0 conc i e110 a d i ferenc i a de l os otros dos, no presupone una superposicin de un cornponente con respecto a otro, sino que e l t odo surge corno una verdadera sntesis que se re siste a la segn 1 entacin. A la arnalga r na de l os dos conciertos anteriores uno que par1e de la cultura europea y otro de la que viene de A r nrica fruto ya de otras nezclas, se sucede l a aleacin de este concierto final en e l cual todo est ti ma1nente fundido co1no est mezclada l a concepcin del inundo en esa secuenc i a decididan1ente hun1orstica donde ven1os sincretizados a Ogn y Eleggu con e l Arca de la Alianza lo s r nercaderes de l Ternplo Platn y Pascal. Resun1 iendo y apoyndo111e en las ideas que el propio Carpentier n1anifestara rnucho tie,npo atrs y en otras circuns tancias , ne parece que l os tres conc i er tos r e nen caractersticas que l os diferenc i an y que expresan 1netafrica1nente tres aspectos abordados por nuestro autor en otro tipo de docun1en to: el prin1ero donde Filorneno se l i n 1 i ta a introducir un ritn10 inhabitua l a la con1posicion eu r opea se acerca a lo que ha ca li ficado de"[ .. ) excesiva fe e n procedi1nientos arn1nicos europeo s [ .. )" ; 38 el segundo concierto en el cua l los rnaestros barrocos se s urnan a la danza de la culebra refleja de n1anera i ndirecta, en mi op i n i n, l a temt i ca r e l acionada con el enriqueci,niento de la rnsica (y en general, de una buena par te de l a cu l tura) europea con e l e,nen tos que le vienen de nosotros y que Carpentier ya hab a expresado en 1941 con la pregunta retrica cuya respues ta no puede ser otra que nin g uno o tal vez casi ninguno. "Qu gran a11ista de nuestra poca Stravinsky, Picasso M i lhaud no ha s i do seducido por la aportacin lrica del negro arnericano, utilizando y robando, cuando ven a a l caso, sus ,nodos de expresi n ?" 39 El tercer concierto, aquel en el que Lo uis Annstrong interpreta su nuevo conc i erto barroco ", refleja por una par te a l go que ya Carpent i er hab a p l an teado en ese 1n i sn10 artculo: [ .. ] l os n1s i cos negros han ha l lado nueva s rnaneras de utilizar un clar i nete o de sacar part i do de una tron1peta [ ... )"; 0 y por otra no s hace recordar el in1pe rativo que lanzaba en 1946, cuando de 1nanera casi progra,nt i ca para lo s 111!'.1 sicos de Amr i ca, recon1endaba: ( . ) buscar en nosotros 1 nisn1os por el ca1 nino de la sensibi li dad aquello que pue da haber contribu i do a canalizar el folklore de nuestro pueblo". 4 1 En Conc i erto barroco encontrarnos pues una vez 111s una perfecta coheren cia entre l as ideas del est ud i oso, expresa das desde 111ucho antes y la s n,erforas del nov el i sta que de forn 1 a indir ecta, logran convencernos de i dntico credo n1us i cal. N ota s 1 Scho l es, l'crc y A .. "pera". E n Diccionario Oxford de la msica La Habana: Ed i to ri al A rt e y Li tcr aiura. 1 980. l. 2. p. 866. 68

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' Cf. los artculos Reci1a 1 ivo y "Aria". En: Ib dem. pp. 1025 -1 026 y 1 07 -1 08 l Cf. en especial: Lcichlcntr i ll Hugo. Alzsica. historia e ideas La Habana : Editorial Arle y L i teratura 1978 Captulos V I y V I I Cf. l as notas de George l lall a l a g r abac i n de arias de peras del laende l 'lhe Glories oj'ffandel Opera Decca 2000. Consl t ese al respec t o e l interesante a r lculo de Peleg ri n, Benito "De l a harpe d 'o r au clavec n d'argent". En: Alejo Carpen ti er et son ceuvre. Pars: So r bonne CIEC, I 982 (Serie Col/oques de l a Rev i sta SUD) '' Carpentier. A l e jo ( oncierto barroco Mxico : Sig l o Veintiuno E dito r es S.A. 1974 p. 9. Ibdem, p. 1 2. I bdem. p. 1 4. 1 Cf. e l artculo "vihue l a en Jacobs, A r lhur 711e New Penguin Dictioncuy of Alusic. Ing l aterra : Penguin Books, 1986 p.435 y en Scholes, P. A .. Op cit ( 1 ). pp.1235 1236. 1 11 Ca r pent i e r Alejo. La 111zsica en Cuba. La H a b ana: E di t orial Let r as Cubanas, 1979. p 31. 11 ___ Op cit. (6). p 13. 12 Ib d em. p 1 6. 13 de1n ___ El siglo de las luces. La Habana : E dito r ial Arte y L i tera tu r a, 1 974 pp 46-52 15 ___ Los pasos perdidos. La Habana : Edilor i a l Arte y Li!eratura, 1976. p. 150. "' ___ Op. ci t (6). pp 1 8-19. l b d e1 n. p 1 9. "Filome l a o F i lomena nos d ice M ara Moliner fue transliirmada en r uisei\o r y por ello en poesa ese nombre escrito con minsculas se ident ifica con el ave. En ingls tambin Philomel se i den1ificca con nightingale ( r uiseiior) 1 9 Ca rpentier A. Op. c it (6). p. 25. 20 l bdem p. 30 69 2 1 _ __ Ecue Yambo-O! La Habana Ed i torial Arte y Literatura 1 977. p. 74. 22 __ Op cit ( 10) p 235. 23 __ Op. cit (6) p. 36. 2 I b dem. pp. 37-38 :; I bdem, p p 42-43. :, Ibdem. pp. 43-44. 2 7 Ibd em p. 47 1 dc1n 2' / lbde111 p 50. 3 I bdem p 53. Ibdem p. 5 6. n E l sent i do que puede tener e l martilleo ele lo s mor ha s i do expl i cado de forma muy pe r l i nente por Sergio C h aple en sus Estudios ca,penterianos. Santiago ele Cuba : Editoria l Oriente 2004 pp 94 95. Bas\e mencionar l os aqu por su carcter e1ninente1nente sonoro. 33 Ca r pentier, A Op. cit (6). p 62 ;, 1 bdem, p 68 J 1 bdem, p 69. 3 1 Ver en Serg i o Chaple Op. cit (32) la rel ac in entre esta obra d e Viva l di l a ms conocida de tochis, y la estructura tempora l de la novela. 31 Carpent ier. A Op cit (6). p 83 Machado de Arnao, Lu z. 'A l ejo C arpcnti er y l a anguslia americana." En: Car pen\ er A l ~jo Entrevistas La Habana: Editorial l ,ct rns C u banas. 1985. p. 27. 3 '' Carpen \ i cr, Alejo. Conc i erto de spirituals en e l l\~u sco de Ar t e Mod e rno de New York ". E n: Crnicas del regreso La Habana : Edito r ia l Letras Cubanas, 2002. p. 165. Ibdem p 165 "N. N En co111 pa 1 1a de Alejo Carpen ti er por e l mundo folklrico americano. I o n: Ca rp entier A. Op. cit. (38). p 22.

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La Espaa de El siglo de las luces Graziella Pogolotti Profesora de la Universidad de la Habana y vicepresidenta de la UNEAC , Es i mportants i1n o para los precur sores el aso1narse a un siglo, y ahora volver a suceder que e l privilegio de todos los que han asistido con talento, a la 1nuerte del siglo x1x y a l naci,nien to de l xx les dar lugar pree,ninente en el porvenir y sern i1nitados h asta que las luces nuevas de otros dos si glos vuelvan a originar nuevos precur sores [ ... )". 1 Y prosegua Ra,nn Gnez de la Serna advirtiendo en el cruce de los siglos, el solaparse de los tie1npos. Descubra en Goya el asomo de un ger1nen de futuridad e1nergente en la superposicin de presente y pasado. Algo olvidado hoy el autor de l as Gregueras asumi el gesto vanguardista con todos l os ries gos que i1nplicaba En sus cartas sobre papel cuidadosa,nente seleccionado, la finna de un Ran1n desafiante se exten da a lo ancho de la pgina Su vnculo con la A1nrica Latina se reafirm en aos de exilio. A travs de l as editoria les bonaerenses, sus obras circulaban. por el continente. S in e1nbargo, e l eje1nplar del texto so bre Goya que he tenido entre las 1 na nos fue publicado en La Habana por el Consejo Nacional de Cultura en 1963. Hay indicios suficientes pa r a supo n er que Carpentier, tan activo en el mov imi ento editorial de entonces i nflu yera en la inclusin del libro en la Bi blioteca Bsica de autores espaoles. Despus de haber coincidido en tertu lias 1nadrileas 1nantuvieron quizs al gn contacto posterior. Por lo dems el cubano debe habe r descubierto afi nidades con ciertos pasajes de un tex to apasionado y, a veces contradictorio. El trnsito entre dos s i glos los de Goya1narca la cronologa e n dos de sus nov elas 1ns representativas El rei no de este mundo y El siglo de la lu ces. Articulado co1no un peregrinaje un pilgrim s progress el Ti Noe l e n El reino ... sufre nu1nerosas cadas en sus 1nltipl es peripecias. La vcti1na, e l pa ciente, tennina por convert ir se en ac tuante mediante la conquista de la palabra. En e l tie1npo de ~u vida se ins cribe la hi sto ria del ho1nbre. No mue re. Desaparece arrastrado po r e 1 huracn, al igual que lo hiciera antes Mackandal aparente1nente consu 1 n id o por el fuego. Tambin en El siglo de las luces se entretejen infinitas peripecias qu~ ilu1ni nan e l contrapunteo co1np l en1entario de dos personajes, Sofa y Es teban. Aho ra no se trata de una marcha progresi70

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va, sino de un proceso de ca,nbio. E l huracn aparece en el inicio junto a la misteriosa Explosin en la c atedral de Mons Desiderio descrita con s u1no detalle. A l modo d e Mackandal y de T i Noe l la volatilizacin de los personajes se produce a l final co n la evocacin i1nplcita de Los fusila,nientos de Goya an 1ns evidente cuando la voz del pintor ha pr esidido el con1ienzo de 1nuchos captul os de la novela. Triunfo de Goya, ese desenlace sugiere una relectura retrospectiva de la hi sto ria contada Relativiza y, en cierto ,nodo, desmonta e l concepto arra i gado, unila teral y esque,ntico de l as luces en tan to hege,nona absoluta de l ejercicio de la razn. Se 1 nejant e a las peripecias de los personaje s, la historia se descubre a travs de t res es pacios contrastantes, l a de una Francia 1nodelada por el sa ber de la cienc i a; l a de un Caribe na ciente donde la di s tancia y un contexto social 1narcado por la esclavitud y el cin1arronaje trasfiguran las ideas l lega das de l a metrpoli; una Es paa des garrada entre el conservadurismo y el afrancesamien to donde la invasin bonapartista desencadena otra te1npes tad con la re b elin pop u lar. Pautada desde los aconteci 1 nientos de vida e historia, una crtica corros i va so cava l os ci,nientos de la visin ,nono ltica de la poca. El ttu l o de la obra adqu i ere en t onces un tinte ir nico. Un singular punt o de convergenc i a pa rece 1nanifestarse entre Carpe n t ier y los apuntes inconc l usos d e Jos Orte ga y Gasset so br e Goya. 2 Se ha con vertido en lugar con 1 n subraya r l a seduccin ejercida en la A 1 nrica La71 tina por este pensador espaol dotado de un n otable talento literario cyo don de la palabra sa l vaba los obstcu los i1npuestos por la tradicional aridez de los fi l sofos. Con la R ev ista de Occidente, Espaa regresaba a A1nr i ca 111ed i ante l a tica de un n,agisterio in t electua l. Esa revelac i n fasc i n a los cubano s de la Revista de Avance, sin que dejaran por e llo de soar con el ya tradiciona l viaje a Pars. U nos 1ns que otros con el an dar del tie111po, por distintos 1notivos se fueron apartando del maestro de otro ra. As sucedi con Carpentier, segn tes t iinonio propio en Tristn e !solda en la Ti e rra Firn1e, e n sayo funda,nen ta l sobre e l que habr de volver. En el ,nencionado est udio Ortega y Gasset ratifica una lnea de pensa,nien to desarrollada ta n1 b i n en s u t r abajo sobre Ye l zquez. A su entender Espa a carec a de una verdadera h i stor ia de la pintura. Ent r e figu ras ep ig onales, s ur gan, con10 geysers a i s l ado s, per so na jes portad ores de una extraordi naria carga de origina li dad. Ron1piendo con el criterio establecido, descarta una lar ga etapa en l a produccin de Goya. Mientras Ra,nn Gn1ez de la Serna exalta el 111adrile i smo popular del pin tor asociado al run1boso saineteris1110 de Ran1n de la C ru z 011ega coloca e l ver dadero nac in1 iento del artista en e l ao noventa y cuatro cuando ya ha recibi do la influencia de los afrancesados La fractura no le debe tanto a un somet i n 1 iento a l os dictados de la razn corno a la asuncin de un vivir para las ideas, donde pueden reconocerse rasgos del vitalis no orteguiano. Con natices di ferentes esa razn de ser ese s entido

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de la vida anirnaron a Carpentier y a sus personajes Esteban y Sofa, contra puestos al pragn1atis1no del co,nerc i an te Victor Hughes. Presente, pasado y futuro se yuxtaponen nuevarnente para atravesar la suces i n de l os tie,npos his tricos con un hilo de continuidad. Ese pennanente proceso de genninacin se expresa en la historia y en la crea cin artstica. Al igual que Goya, Este ban, ms que un hon1bre de i deas se expresa a travs de l arte. Aqu preci sa volver a G,nez de la Serna. La futuridad in1plcita en la obra del pintor se corporeiza en Los fusilan1ientos. Por ello cita in extenso un testimonio atribuido a l jardinero del pintor Me re mito a algunos prrafos significati vos:3 En 1ned i o de charcos de sangre vin1os una porcin de cadveres [ .. ] este en la postura del que estando arro dillado besa la tierra aquel con l as n1a nos l evantadas al cielo pidiendo venganza o 1nisericordia y algunos pe 1-ros ha,nbrientos se cebaban de los muertos, jadeando de ansia y gruen do a las aves de rapia que revolotea ban sobre ellos [ ... ]" Perineado por la visin de la posteridad, otro juego de l tie,npo y l a perspectiva, el testi,non io ,nuestra al pintor haciendo apuntes apresurados en plena noche bajo la luz de la luna, ,nientras uno de sus brazos sostiene un arn1a defensiva La at,ns fera est teida de ron 1 anticisn 1 0. El gesto dra,ntico de los cadveres anti c i pa Los nufragos del Medusa de Gricault. Pero, 111s all de l a leyen da las seales precursoras estn en el cuadro de Goya. El en1pleo de l color anuncia las recetas del i1npresionis1110. E n el t r atan 1 iento de l a luz y de los cuerpos hay rasgos expresionistas. En vsperas de la catstrofe Esteban, el perso n aje de El siglo de las luces, ha anotado cuidadosa 1 nente l as pginas de Ren de Chateaubr i and uno de los maes t ros del ro1nanticisn10 naciente. La 1nirada de Carpentier se entrecruza con las de Gnez de l a Serna y Orte ga y Gasset, sus conten1porneos. La v i sin de Goya preside uno de sus t e x tos 1nayores. La reivindicacin de Es paa tiene, s i n e1nbargo races 1ns profundas. Al recibir el pren1io Cervantes, haba reconocido su deuda con El Quijote. Aludi con frecuencia al patrn narrativo establecido por la pi caresca, que reaparecera en A1nrica con el Periquillo Sarniento de Fernndez de Lizardi. La relacin de Carpentier con Espaa se ,nultip l ic a travs de sus lecturas y de su experiencia de vida. Crecen en un proyecto progra111tico conscient e n1ente forn 1 ulado. Para sucesivas generaciones de estu diantes de bach i llerato, la suya entre tantas otras, el ingreso a los estudios I terarios se efectuaba con l a n1ediacin de los clsicos de la lengua. El C i d, Don Juan y la Celestina las cop l as d e Jorge Manrique, Garcilaso Gngora y Quevedo Bcquer integraron nuestra 1ne1noria junto al universo zarzuelero, cotid i ano en nuestras tablas. Recuerdo ,ni primer paso por Madrid, breve sito con vistas a conocer el Museo de l Prado, hace cas i n 1 edio siglo. Un an1i go n1e haba reservado una hab i tacin en una casa de huspedes cordial y n1odesta. Descubr de repente que e taba en Lavapis y que el sereno s e 72

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gua recorr i endo l as cal l es Tuve l a sen sacin de encont r arn1e en un rnbi t o farn i liar, donde hubiera vivido desde sie r npre. La generac i n de Alejo sos tuvo un d i l ogo i ntenso con l a del no venta y ocho ya i nsta l ada en el dicc i onario de l os cls i cos para l a nues t r a. Alcanz nt i n1a cercan a con l a de l veintisiete. Algunos, corno n1i padre ; recorriero n l a pennsu l a a la buena de Dios, n1orra l a l a espalda para que el azar l os con dujera a paisajes sing u lares a i g l es i tas de aldea y a una r iqusirna herencia cul tural. De todos ,nodos Madrid era puente ob l igado para ll egar a Pars, eje central de una vanguardia ernergente creadora, cosn1opolita y desafiante. En la cap i ta l espaola iban quedando an 1 is tades forjadas entre contertulios noc trnbulos proyectos de r ev i stas y de 1 i bros Para u n a juventud ansiosa por for j ar las coordenadas de un nuevo ha ce r fueron los tiernpos de un fervoro so entus i asn10 En l a b i ografa de Carpentie r ason 1 an los r as t ros de esa aventura. Lo fundarnenta l para l se de r i v de una exper i enc i a estrernecedora la de la guerra civ i l espaola. La gue r r a irnaginada poda tocarse ahora con las rn a n os en su desgarra n te dirnensin co n creta. Muerte y rnut i lacin, pe l igro ag r esin irracional, c i ega n1aqu i naria de destruccin se desencadenaban cont r a la vulne r abilidad resistente de l os seres hu,na n os Corno buen per i odista, dej e l t est i rnon i o de la inn1ediatez en sus nicas de l a poca. Con el distancian1 i en to de los aos rescat esa atrnsfera en la Consagracin de la pri111avera, no ve l a que contiene 111a r c~s autobiogrficas casi exp l i tas La gue rr a civil espaola 73 no fue l o una vivenc i a del ho r ror, una vuelta a Los jsila111ientos de Goya Result preludio de cuanto se avec i na ba un ensayo general de l a cats t rofe. Co no an t es sucediera con Goya el Guernica de P i casso se convierte en i111agen sin1blica de la nueva real i dad. Vida y cultura hi storia y creacin ar tstica se i nterceptaban. Lectura y experiencia de vida se i nte gran, despaciosa,nente horneadas po r la n1en 1 oria Constituyen las coordenadas indispensables para toda reflexin c r ea dora. An1bas apuntalan un pensan 1i ento que funda,nenta y s i ste,nat i za la necesidad de r einsertar en Arnr i ca Lat i na valo res de una trad i c i n e s paola todava vigentes Superado e l confl i cto i ndependentista y con ello la re l ac i n perifr i ca de subordinacin ese r esca te habr de contribuir a l encuent r o de frn1ulas exp r es i vas tiles para desci frar las realidades del i nundo de ac. Se trata pues de intentar una opera cin refunciona l izadora en un contexto intelectual donde la ta r da r esaca van guardista pasado el 1110,nento inic i a l de ruptura necesaria, reducidos sus n1pe tus renovadores a gestos gratu i tos re su I ta un lastre esc l erosante n,e r a reiterac i n de una ret r ica vaciada de contenido T'ristn e lsolda en la Ti e rra Fir1ne ,$ ensayo publicado en Caracas en 1 951 contiene l a n,at r iz p r in1aria de un pensa r niento crtico, autocrt i co y, a l a vez fundador preado por el lo de futuridad. Entre tanteos y vericue t os, despus de l a exper i encia 1 ite r a ri a de El reino de este 111undo,

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en plena elaboracin de Los pasos perdidos, afinna l os halla zgos que sus tentan esta novela de i nspiracin vene zolana y se proyecta con visin de futuridad re s p ecto a su tarea pendien te obra an no escr i ta an n o i,nagi nada, i nn1ersa todava en la incertidun1bre. As l o atestiguan la naturaleza de l tex to y la ded i catoria personal a ,n i padre en un eje1nplar que conservo co,no re liquia a punto de d eshace r se gasta do por el tien 1 po, el polvo, la hu1nedad y el ca l or. Todo punto de ll egada i1nplica un pun to de partida. E n l a obra de un escri tor, los textos se van construyendo uno sobre otro, abiertos a r e planteos e interrogantes crecidos en un terreno v i r gen que nunca llega a desbrozarse por co np l eto. Los e n sayos 1 ns conoc i dos de Carpentier siste,natizan una expe ri e ncia cristalizada y abordan, desde esa perspectiva los proble,nas latinoa r nericanos Tristn e !solda ... en ca,n bio recupera un instante detenido en e l tien1po. Al igual qu e Explosin en la catedral atrapa el n1 o n1ento de l esta 11 ido e l tie,npo de fragua de un pen sa mient o r ector para un proyecto de gestac i n. Presidido por una bsqueda de defin i ciones entre fronteras todava in1precisas se deja llevar por los n1ean dros de un pensar ~ n voz alta se rne jante a veces a las divagaciones del ,na es tro Monta i gne. A pesar de los tan teos pueden reconocerse en su arqui tectu ra slidas colu nnas estr ucturales. La apertura alude 1 netafrican1ente a lo inacabado. Los carpinteros des 1 nontan las lunetas de un teatro en una ciudad latinoarnericana s in no,nbre -Caracas a no dudarlopara acrecentar e l espacio de l a representacin, de Tristn e lsolda Singu l ar pres e ncia parece ser en el otro l ado del At l ntico, la de una 1nitologa de or i gen celta. El debate una,nun i ano acerca de lo l ocal y lo universa l se resuelve ,ne diante e l establec i n1iento de la relacin dialgica entre l os rnitos. Es tan1os pu es en el centro del proceso de creacin de Los pasos perd ido s. Crtico adusto, adopta el tono de un t i ,no mon l ogo interior con resonancias autob i ogrficas l idas para sus coet neos y para un esp ritu de poca co,n partido en los d as de Montparnasse l i mpia l a hojarasca residua l derivada d e las rupturas vanguardistas. Los halla gos de ayer se han reducido a lu ga re s co,nunes aceptados por los incautos. Re scata de l cesto el va l or de l a p era y las a nbiciosas r ealizac ion es wagne rianas subestimada antes en favo r de l a frgil y de l icada musicalidad de Debus y Se aleja de la seduccin ejercida otror a por Ortega y Gasset a qu i en ya hab a fustigado si n no1nbrarl o con motivo d e s u s 1nuy difundidas concepciones de l a deshu,nanizacin del arte en las crni cas parisienses de finales de l os aos veinte. 6 Contrapone al artificio un arte robusto adjet i vo e npleado con fre cuenc i a en esa 111 i s11 1a etapa por el en sayista cubano Guy Pre z C i sneros. Para escapar a una aridez epigo nal y es terili zante propone fundar un nuevo r on 1antici sn10 en un destello anuncia dor de El siglo de las lu c es de ese Estaban l ector de Ren Una id ea s i n1i l ar apuntaba ya en palabras de Robert Desnos recogidas e n las m e cionadas crnicas parisienses. 74

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En el artculo titulado "E n la e xtre1na avanzada ", pp. 1 07 -1 11 e l autor refie re: "C uando deci,nos que a111a111os e l ro man tic is 1110 111e deca Desnos recienten1enteel pblico c r ee que quere1nos ren 1 oza r sauces llorones, cla ros de luna y castillos en ruina s, s in con1pre11der que l o qu e halla1nos hern,oso en hon1b r es co1110 Be11jan1n Co nstant co11 1 0 Byron es e l dinan1 i sn10 que los a 11 in1aba su inc l inacin por una vida pe l igrosa su propen s i n valiente a jugar el todo por el tocio" Aparejada a l a r ecuperacin de una ver tiente d el ro111antic i s n1 0 la centur i a de l as guerras de independencia reclan1a paradj i ca111ente l a vue l ta a una zona de la cultura espaola descartada bajo e l influjo de l va11guard i sn10 y de un afrancesan1iento o r ig i nad o e n la i deolo ga de l a revoluci n para dilu ir se l ue go en s upe r ficial barn i z de cosas sabidas En esa operacin d e rescate figura l a refe r encia explcita a l os Episoclios na cionales d e Benito Prez Galds, entre l os cuales se destaca el Dos de ,nayo Tal subrayado no es gratu i to La reb e l i n popula r de l os espao l es y la consi gu i ente quiebra del orde n hasta entonces i11co11111ovible constituyen e l preludio de la en,ancipacin a,nericana. E l i111perio con,ienza a r esq u e bra j arse !-lasta la guerra de Cuba, las sacudidas durarn casi un siglo Explosin en la cated r al tene di1nension es an 111ayores Antes de su concepci n El siglo d e las luces se anuncia con un chispazo. La pre111on i cin de lo an no fo rn 1 ula do se precisa cuando Carpentier, des plaza el eje actuante de l a narrativa de la independenc i a de los protagonistas 111ascu l inos a las nujeres que l os acon175 paaron. C i ta con10 eje111p l o a Juana de Azurduy l a Santa Juana de An1r i ca del dra1naturgo Lizrraga Aboceta una in1a ge n e n la que pueden advertirse ras gos de la R osa r io d e Los pasos perdi dos p ero sobre todo d e l a Sofa de El si g l o de l as lu ce s. La pr i n1 e ra proce d e d e una tradicin de resistencia de r e productora de la especie, arra i gada en la tierra, apegada a los datos con cretos de l a r ea li dad. Sofa por s u par te, ta1nbin anc l ada e n la tierra y en lo concr eto, es la apasionada ani111adora de l ca,nbio. Di ce Carpenti e r: [ ... l el siglo x1x a111er i ca n o n os of r ece la 1 ns estupenda gale r a de n1uj eres heroicas y apas i onadas que haya conoc i do la his tor i a; 111ujeres para l as cuales e l deber patritico la fide l idad al ho111bre an1a do, el coraje frente al enen1igo l a en t re ga fogosa en l a a l coba, se funden en 111agnfica s nt es i s de n1u j e ro de bi en'" T risrcn e !solda en la Tierra Fir111e se i niciaba con e l laboreo qu e precede un estreno de grandes an 1 biciones, seg n l a n1 ed ida d e l as e1npresas wagne rianas. As se expresa en i111agen s in1blica el carcter proce sual de la historia, d e l a creacin artstica y de la est ructura d e l propio ensayo. Revel a ta nb i n los vnculos secretos entre representacin escnica y co 1 11posicin narrat i va. La po l ise111 i a i n1plc i ta e n este c l eo prolif e rant e alude a l ca l deron i ano g ran teatro d el n1undo, inscr i to en un ,nodo n1uy conte111porneo de entender e l l e n g uaje esc n i co descubierto por Carpent i e r con10 es p ectado r in stalado e n l a luneta y co1no conocedor d e los e ntrete l o ne s a travs de su co l aboracin con lo s con1positores cubanos de s u tiempo y como asesor tcnico e n la eta pa

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fundacional de Teatro Universitario e n La Habana. La restitucin de una Espaa olvidada en el contexto de una concepcin ro rnntica s u stentada en una 111e111oria subyace nte de las luchas por la inde pendencia se proyecta en un ent rarna do narrativo donde intervienen rnltiples len guajes a la n1anera de las grandes ob ra s wagnerianas. El 111sico que Carpentier llevaba dentro uti I iza un contrapunteo t e rntico en la a l ternancia entre Sofa y Es t eba n. Ms atrs, en irrupciones drarnticas, re sue na Victor Hughes, sin olvidar los rnatices de la flauta de Carlos. En so rdina e l cornpo nente percutivo de Goya con su crescendo en e l gran final. Teatro y visualidad introducen claves pre ciosas para el entendin1iento de las suti lezas de la con1posicin carpenteriana. Ya haba sealado antes que el autor de El siglo ... fue un adelantado en el descifra n1iento de los cdigos teatrales potencia dos en su expresividad por una poca n1arcada por el protagon isrno de los 111elleurs en scene. A la poca de l pre don1inio de los decla,nadores instalad os en un escenario anodino, suceda la interaccin de los distintos l e nguaj es del teatro. As lo entendi Carpentier. Es a agudeza de observacin se advierte en c r nicas consagradas de regreso a Cuba en tiernpos de l a segu nda guerra n1undial al teatro chino de La Habana y a la r e presentacin de Antgona por Teatro U niversitario. La palabra y l a actuacin ocupa n el lugar que l es corresponde. Pero rnsica son i do l uce s, color espa cio y 1n ovi1n i ento se conjugan de rna nera decisiva en la produccin d e sentido. Esos con1ponentes han dejado de operar corno decorados o corno reconstitucione s naturalistas de un an1 biente donde ha desaparecido l a cua11a pared. Intervienen con10 co111ple111ento con10 contrad i ccin crtica para favore cer e l desarro l lo de un irnaginario que se expande a travs de espacios n o de1 irnitados por fronteras en beneficio de un destinatario activo capaz de discer nir desde su perspectiva entre 1111'.rltiples propu estas posibles. El contexto visua l irnporta porque la n1i rada sustenta la perspectiva indagaci n privilegiada en la obra madura de Carpentier que alcanza, sin ernbargo su ,nayor grado de cornplej idad en El si glo de las lu ces, Concierto barro co y El a1 1 Ju y la son1hra. La inn,ersin en la atn1sfera surreal i sta l e haba re velado las infinitas posibilidades de des cubrirniento del inundo abiertas a un sirnple desplazarniento de la rnirada. La fotografa ya no se lirnitaba a un ejer cicio de reproduccin de certidumbres respaldadas por d ocu rn entos de fidel dad indiscutible. Rodeada de andarn i os bajo la luz artificial de la noche una fantasrnal foto de l a Torre Saint Jacques ilustraba un l ibro de Breton. Con un 1novi 1 niento de crnara Carpentier pas de lo inslito construi do por los su rr ea l ista s a su l ebre de finicin de lo r ea l n1ara villoso Para dos experiencias de vicia habr n de con jugarse. Al paso a travs del surrealis n10 se aadir un acontecirniento ntin10 de vida cotidiana ocurrido a poco de su vuelta a la Habana en el ao 1 939. 8 Quiso volver a las t i erras que haba co nocido de nio en una zona rural de los alrededores de l a ciudad. Recorri rei teradarnente los can, inos sin I l egar a 76

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reconocer e l paisaje, aunque persistie ran all los rbo l es de otrora Al fin, re cordando aquel los das, dec i d i hace r se de un caba l l o Desde la altu ra de l l o 1 no de un penco viejo, vio re su r g i r, inmune al tie1npo la in1agen precisa guardada en la 1 ne 1 nor i a. El ca t nb i o de pe r spectiva h aba produc i do e l 1 nilagro La 1nirada de Carlos inau gu r a El siglo de las luces. Acude pre su r oso, a n 1 archas forzadas a un l l an1ado urgente. E l pad r e ha 111uerto Desde la a l tura de su caballo observa el panoran1a de la ciudad situada en la oril l a o p uesta E l conjunto urbano no corresponde a la Habana de n1ediados del siglo xv111. No guarda se111ejanza ta 1 npoco con el dibujo real i sta detalla do n 1 ucho 111s tarde por el novelista Ra n 1n Meza en ocasin de l dese 1 nbar co del protagonista de !vli to el e,11p!eado, aunque en este caso tan1bin se verificara un j u ego de perspectivas. La ci u dad l u n1 i nosa ha nacido de los p inceles de los pintores cubanos de la vanguard i a, A1nel i a Pelez en particu lar. E l des pl aza1niento de l punto de vis ta se produce aho r a a trav s de l tien1po. A l princ i pio de l a aventura de igual n1odo que en el lti1no captulo, la evocacin i111pl cita de u n cuadro real o i n1ag i nario introduce un gern 1 en de futu r idad. Los tien1pos se superan y con tan, i n an E l panora111a habanero apa r ece enton ces con10 teln de boca en e l escena r io de un espectculo a punto de co111enzar. La 111uerte del padre conclu ye una etapa un t i en1po de espera. Ale targados hasta ese n1on1ento, Sofa Car l os y Esteban se entrega r n a una acc i n que vue l ve el n 1 undo al r evs. 77 La noche se convierte en da Al aus t ero recogi,n i ento conventua I sucede e l despertar de la sensualidad, el disfrute de una riqueza rec i n adqu i rida en ves tuario, con1idas intenninables vinos en contrados en el fondo de la bodega. El ju ego de la r epresentac i n escn i ca subraya el proceso ele aprendiza j e El l e jano ru1nor enc i clopedista adqu i ere for 111a concreta en los libros arru111bados y en l os aparatos de fs i ca que con s ervan su 111ister i o en cajas a 111edio abr i r. Otra sabidura ason1a desde la c l andestin i dad. Es e l conoc i n1iento de l as yerbas curat i vas o venenosas po r parte de ne gros y 1 nestizos, los esc l avos de l a casa y el ha i tiano Ogie r. P r onto descartado por insuficiente, el saber libresco cede r paso a la aventura de l a v i da y de l a accin. Person i ficada en Vctor Hughes quien entra en la casa prece dido por los aldabonazos que convocan al co1n i enzo de la representac i n. Los actores estn d i spuestos. El espac i o pr i vado se ha convertido en espacio blico. An despus de la 1nuerte de l padre, los jvenes se haban n1anten ido en e l en c i er r o do1nstico. Al transfonnar l a no che en da, y entregarse al frenes de l os juegos, lo reforn1aron Intentaron hace r de l a casa un b i to autosuficiente. La vio l encia de l huracn abri puertas y ventana s En r culos concnt r icos e l espac i o del p l aneta se fue ensanchando. Pri nero fue la ciu dad conta1n i nada por su perife r ia. V i n i eron l u ego l as zonas rurales i nn1ed i atas Algo 1ns tarde fueron las aguas del n1ar donde Venus haba na cido y Sofa disf r ut e l desbordan1ien to de su sensualidad. Para Carpentie r

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para los personajes de El siglo de las luc e s el n1ar n o sera l a n1a l dita cir cunstanc i a del agua por todas partes" segn el dec i r de Virgilio Piera. Es can1ino tendido e ntr e i s las y continen tes, va para e l intercan1bio de not i cias y de conoc i n1ientos, para la aventura, e l co1nbate y el contrabando para el v iaje de conquistadores venidos de sde el otro l ado del Atlntico, para la n1i g racin de ind i os proced entes del sur continental a travs de l rosario infinito de i s l as caribeas Co1110 s i l os perso najes treparan ha sta la punta d e un 1nsti 1 e l hori zonte se a1npla progresi van1ente. La nocin d e interdependen cia se r eafirn,a E n ese can,bio de siglo el n1ov i n1iento ha dejado de ser unidir ecc iona l. Poco frecue nte en el desarrollo de l a novela e l espac i o privado representa si n en 1b a r go un centro de gravitac in s i gnificativo, un refugio para recobrar fuerzas un sit i o donde la acc i n pare ce detenerse, un parntesis de espera, un punto de partida hacia o tr os hori zon t es La casa habanera est en e l o ri ge n. Es un espac i o abigarrado por la acun1ulacin de l as cosas qu e han de j ado de tene r se ntid o : el despac h o de l padre e l ali11ac n de vveres el 1nobi liario la vesti1ne nta d eter iorad a por el polvo o l vidada en bales y arn1arios. El despertar de l a vida i1npulsa el necesa rio desn1antela111 iento de un pasado n1ue1to. Con la prdida de la s i l usione s, la nostalgia induce a Esteban a la vue l ta a los orgenes. Pero la antigua ca sona ya n o es la 1nisn1a. E l estado de bienestar ha introducido otras 1nodas otros ob j etos Sobrevive tan slo Ex;lo sin en la catedral, el i nde scifrable cuadro de Mon s Des i derio. Sobre los restos de un ayer desn,ante l ado ha s ur g i do un gennen de subversin. A puer ta s cerradas se renen lo s consp i rad ores. La n1ason e ra ha lle gado a estas tierras. Las pa l abras que Esteban, traductor y tipgrafo i1npri111 iera han encontrado resonancia. En su trnsito por l a Fran cia revo l ucionaria Esteba n haba ton1a do distancia respecto a los c l andestinos encerrados en g rupos 1 n i nsculos 1nar g inado s de la rea l idad aficionados a l os cdigos de un l enguaje cifrado. Sabe1110s, e n can1bio, que en A1nrica y en Cuba d e ,nodo particular la n1ason era a r ticul clulas organizat i vas a lo lar go de todo un siglo al servic i o de la lucha por la i ndepend e ncia Aunque trata ra d e 1nantenerse fuera del juego, Esteban antes cr ucific ado por el a s n1a pagar con su sacrificio en l as prisiones d e Ceuta, las consecuenc ia s de l as aven turas e1nprend idas por ot r os O quiz s, sea el resultado de sus prop i as palabras lanzadas a l 1nar. Otra n,uerte la del n1arido de Sofa deliniita el punto de giro La lti1na casa, el ltin10 escenario del espacio p ri vado, la n1ansin 1nadri l ea no t i ene huellas del p asado ExJJlosin en la catedral pennanece i111agen con creta de un instante d eten ido en 111edi o d e la catstrofe anunciada. Despojada de objetos in il es est hab i tada por l a sole dad de los supervivientes. Nada su cede El volcn donn i ta, 1nientras l a lava acu1nula energa para l a prxin1a e rupci n. Aferrado a l as palabras Es teban lee a Chateaub riand Expectan te, a l cuidado del e n fe rn1 0, Sofa recupera el an1biguo pape l de n,adre asu1n i do en los das de la ado l escencia 78

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cuando los aconteci,nientos an n o se h aban precipitado Pero esta vez no ser necesaria l a intervencin de n1e diadores. Convertido e n estat ua en pa ttica caricatura V ctor Hughes se ha derru1nbado. A h ora, la violencia brota r desde dentro en un 1nov i n1 i ento des ordenado de capas tectnicas sustentado en una ba se popular. Qu i zs la palabra hubiera recorrido can1inos secretos. Ya ha pasado l a h ora de l os conspiradores de Bayona y de los n1a nifestos lanzados al ,nar. Los destinos individuales van a su,nergirse en la ac cin. Muti l ado, borrado en el apag n de las candil ejas, el cuadro de Mon s Desiderio yace co,no tarec o intil e n l a g r an casa vaca. An i ,nado por el sentido de la historia y por la n1irada de los hon1bres sus lectores l a prdida de funciona l idad lo ha condenado al olvi do. E n s u lugar, se i n1pone la presen cia del gran sordo Desde la pub l ica cin de E l siglo de las luces, me con,novi el in1pacto del dos de ,nayo en el desenlace de la nove l a. Tanta era la riqueza del l ibro tal el tigo de esos aos vividos que ,ni curio sidad se enca111 i n por ot r os ru111bos. Entre tanta pr ol i ferac i n de i deas n1 e dej arra s trar por l a hi s toria de las re voluciones y ,ne cautiv so bre todo la produccin de un in1aginario que haca en1erger de l as aguas otra vez el re cuerdo de Botticell i un Caribe diverso e interconectado fo,jado en el cruce de nun1erosas cu turas se,nejante e n la edad n1oderna a l Mediterrneo de la antigedad Pude detenern1e n1 s ta de en l a sorprendente continuidad de lo s epgrafes ca l zados por la firma de Goya. Fui observando luego en la n1edida e n que e nsanchaba mi conoci,nien to de l a obra de Carpentier e l vncu l o entre su o b sesi n por el juego de pers pectivas y la nec esida d de asu,n i r en la narrat i va recursos proced e ntes d e l tea t ro y de las artes visuales. Sus crni cas s us reseas de espectculos s u descubrin1ient o de l a c i udad de lasco lu,nnas", convergan en una 111 i sn1a queda. Con esas referencias en la n1ano despus de haber apuntado al gunos ra sgos de su teatra l idad en ,ni discurso de ingreso a l a Acaden1ia Cu bana de l a Lengua volv a El siglo .. Y, d e r e pente se n1e fue recon1ponien do el panoran1a La di screta participa cin percutiente de Goya se abra hacia horizontes inesperados. E n plena ela boracin de estas cuartillas nueva s ev idencia s n1 e asa l taron. E l es tudioso chileno Bernardo Subercaseaux haba apuntado en artculo pub li cado por I,11611 la s in gula rid ad ele la n1uestra abrun1adora de lo s epgrafes goyescos e n El siglo .. 9 n o deriv s in e111bargo 111ayores consecuencias de esa obser vac i n. Luisa Ca,np u zano, al r evisa r las sucesivas vers i o ne s ,nanu sc ritas del texto adv i rti que l as 111encionada s c i t as apareci e ron ta rcl an1 en t e, cuando fra g uaba su fonna defin i tiva con la apa ri c in ele su captu l o final. Los epgrafes goyescos aco,npaan 1110,nentos dec i s i vos de la n ove l a. Fo r 1nan un arco casi cont i n uo que ilun1ina la secuenc i a p r ogresiva el e l as per ip e cias Sien 1pr e s uced e" acenta el ca rcter pren1011itorio de los aldabonazos que anuncian la ir rupc i n teatra l d e Vctor Hughes y, con e ll o el desenca denarse tu111ultuo so ele la historia y ele l os acontecin1ientos. Los pr otago ni stas 79

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van a salir de la crislida para entrar en el espacio pblico. Al producirse e l desen l ace, "as suced i responde a aquel anuncio inqu i etante y pre1non i to r io. Al n1odo de los antiguos relatos se gn la tradicin de las fbu l as populares, ahora ded i cadas a l os nios deja caer el te l n. "Ex traa devoc i n" subraya irnica,nente la sorpresa de Esteban al recibo de l a not i cia, vista en los peri dicos llegados con den,ora desde Fran cia, d e l a instauracin del culto obligatorio a l Ser Supre1no, hiprbo l e de un racionalisn,o que haba con1enzado por derru1nbar i g l esias. "Los desastres de la guerra" no alude a con1bates, sino a las consecuenc i as d e un proceso en contextos que le so n ajenos En Cayena, atrapada en su condicin colonia l se acun1ula l a resaca de l a Revo l ucin. Los protagonistas de ayer se han con vertido en vct i n 1 as, en enfennos, en n1uti lados. La l enta 1nue11e por h a1nbre sustituye la eficiente cuchilla de la gui 1 lot i na. B i l l aud-Yarennes sigue recla1nando sangre y venganza. La s n1onja s, lle gadas con 10 socorristas, 1nue stra n s i n cortapisas en las calles l os hbitos to dava prohibidos por la l ey. Aunque valdra la pena no quiero ha ce r exhaustiva -y, por tanto, agob i an teesta relac i Me detengo apenas en algunos ind i c i os de lo que ,nerece ra un an l isis 1ns acucioso. La voz de Goya se int egra a una pol i fo na que 1nu l tip l ica las perspectivas para develar el sentido de la existe n cia hu1nana ins crita en un proceso histrico co1np l ejo. La palabra d e l p i ntor, la evocacin in1 plcita de sus i1ngenes i nstauran un dis tanc i an1iento crtico n1ediante el cua l una racionalidad asida a lo concreto desplaza el don1inio d e l as id eas abs tractas Una postura reflex i va con1p l e ta las angustias de la sens i bi li dad y la accin estre,necedora de los aconteci1nientos. Al decir de Goya, l os sueos de l a razn engendran n1onstruo s" Po dra aadirse que as ocurre cuando los sueos, a li 1nento indisp ensab le de la vida, se desgajan d e las ci r cunstancias qu e lo s vieron nacer. La voz del pintor co 1 nenta y subraya las peripecias fundan1entales de la hi s toria contada, sobre todo aquellas sit ua das en el pennanente trnsito del ti en1po que transcurre, dirigidas a poner de re liev e l os can1bios en la conciencia de Es teban. No se lin1ita a ilu strar, porque con10 sue l e s uc e d e r en l os I ibros de cuentos para nios la fijeza de la in 1 agen l e otorgara un carcter autoritario, cerra do a cua l quier intento de part i cipac i n creadora nac i da de l os puntos de vista l atentes en l a n 1 irada de l lector. Inter viene, en ca,nbio para subrayar el ca rcte r dial i co de la con1posicin. Sustentada en una acuc i osa bsqueda de la infonnacin histrica, l a novela se atiene a la precisin de los hecho s El autor insiste en destacar el origen ve rdico de V ctor Hughes. Pero toda ve rdica historia se n 1 odula segn la perspectiva asun1ida. Los datos in 1 ne diatos de la r ea li dad se proyectan ha cia una trascendencia i nsta l ada en la palpitante te1nporalidad del reino de este inundo. La reconstruccin epoca! no obedece a afanes arqueolgicos. La elaboracin del 1nater i a l preserva una zona de an,bigedad E l n1od o de se leccionar y yuxtaponer, procura i nters ticios ga r antes de una apertura p o r l a que habr de pene t rar un lector crec 80

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do en o t ros tie,npos y en otras c i rcuns tancias La voz de Goya opera si1nultnean1en te en dos direcc i ones. Refrac t a episo dios concretos. Construye un discurso que a r t i cula u n a progresin que hab r de dese n 1bocar en l a i,nagen dra,ntica de Los fsilarnienlos del 2 de 111ayo a ll do n de la sangre y la rnuerte tantas veces aludidas, desde la r n uerie del pa d r e y de O'Farri l l -e l frg i l n1 arido de Sofa-, apenas una so,nb r a, h asta l a da n za 1 11acab r a de l te r rible c u ad r o del pi n tor. Y ta111bin la sangre aparece 'una y otra vez en las j ornadas hait i anas en la presenc i a de l a guillotina, en l os co1nbates navales del Caribe, e n e l i fierno de Cayena La voz de Goya se convie r te, entonces, e n ele r nento indis pe n sable de una d r an1at ur gia fo,jada con s u n10 cu i dado. La necesaria aper tu r a se const r uye a parti r d e u n gu i n de hi erro En l a estructura pol i fnica de la obra de Carpentier i nterv i ene l a alterna cia de las n1iradas de Esteban y So f a a l a 111ane r a de dilogo entre distintos tenias 111usicales Todo el l o se a r ticu l a en una co n cepcin insp i rada en la 111ultip li c i dad de le n guajes prop i a de l es p ectc u lo teatral. E l escritor pudo su perar el reducc i on i s 1 110 vigente en la pe r cepcin teatral de su poca gracias a su experiencia p r ct i ca en el r nonta je d e espectculos. A l gunos pasajes de la c r i ca pa ri s i ense ded i cada a Nun1ancia, di r ig i da por Jean-Louis Bar r ault pern1 i te n sopesar este as pec t o: [ ... ] Nu,nancia es una de las 1ns singula r es obras de las 111s or ginales que p u edan prese n ta r se 81 al pb li co rnoderno Obra vigo rosa y bruta l que expresa 1nara vi llosa,nente la desesperacin de un pueblo que la ,nuerte acosa [ ... ]. Agr u pa n do sus actos en dos jo r nadas co n 10 lo hizo Ba rr ault, el carcter a r bitrar i o de esa tra gedia se ati n na con n1s e l ocuen cia an. La pr i me r a jornada podra titu l arse : los presag i os". La segunda: la danza r nacabra [ .. ]. La segunda jornada es una si n fo a de l pn i co, que culn1 i na e n una hecatornbe colect i va Los hon1bres y las rnujeres co rren por las calles de l a c i udad con10 fie r as acosadas [ ... ]. E l si,nple cable de la prensa diaria ha vuelto a po n er de actualidad la obra de Cervantes con todo su fo rn 1 ida b le aporte de hu1na n d ad do l ien t e ... El decorado es de Andr Masson Sobre u n fondo sobr i o y atorrnentado represe n tando una de esas llanuras de g u ja r ros y cielos co,no l o se ven en Espaa l as n 1 ura l la s de la ciu dad. Esas rnural l as pa r ten del centro del teln de fondo y se extienden, en I nea recta, hasta el palco de l proscenio de la dere cha E n su ngulo superio r se yergue un cent i nela s il enc i oso i n1nvi 1, atisbando e l hor i zo nte con10 una ca r it i de viviente[ .. ]. Para Jean Louis Bar r au l t e l ges to debe aco,npaa r la palab r a con una prec i s i n casi 1nate n1 t i ca El actor debe se r tarnb i n danzarn y n1nico. Los rnovi nien tos de ,nasa requieren la ordena cin coreog r fica de un ba ll et. Los grupos deben gravitar, tira r

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entre,nezclarse, con una seguri dad absoluta El espectculo, e n una palabra, debe totalizar todos lo s elernentos tea t rales conocidos sin que los factores texto y ac cin sufran nunca la n1enor dis crepancia [ .. ]. Me atrevo a afirn1ar que con Nu111ancia he rnos planteado la cuest i n de la ,nsica de aco,npaa,n i ento dra,ntico sobre bases nue vas, con un resultado cuya novedad ha sido sealada por toda la cr tica paris i ense [ ... ]. Co1nence1nos por exponer el proble,na Cuando un Jean Louis Barrault os pide una partitura para acom paar una obra corno Nu,nancia, qu deb e hacerse: Escribir una n1s i ca que ahogue el texto que se site en prirner plano que prosiga fines de i to en co r no si se tratara de una ra; Escribir una rnsica ,nodes t a, discreta ... que nad i e escucha, y cuya justificacin se hace en ese caso. bastante arbitraria; N i lo uno ni lo otro Del n1 i s n10 nodo que Barrault pone el ges to al serv i c i o del dialogo, es me nester que los ms i cos pongan el son i do al serv i cio de las situacio nes dra,nticas, creando con no tas un equivalente de l teln de fondo [ ... ]. Para acon1paa r una esce na de proces i n, eleg i mos un terna de cnt i co ga ll ego -a pe sar de la inexactitud geogrfica de su ubicacin-, porque sus inflexiones vec i nas del decantus n1edieval nos traan un e l e,nen to sonoro grisceo que se arn10n i zaba per fec ta,n en te con un l ento desfile de figuras agobiadas [ .. ] El estreno de Nurnanc ia. esperado por n1 con ansia p r funda, ,ne ha trado ensei'anzas que pienso desarrollar ms arn pl ia,nente en e l futuro 1 0 Las l i,nitaciones de espacio y la nec e s i dad de evitar citas de excesiva e xten sin irnpusieron el sacri fcio de buena parte de un texto reve l ador de grrne nes signif i cativos de la poti ca carpente r eana, vl i dos para e l an li s i s de El siglo de las lu ces. El contexto de la guerra civil espao l a en un entorno europeo donde l as on1i nosas seles de un fascismo en expan s i n se precip i tan han conducid o a rescatar de l olvido l a Nu,nancia cervantina, de difc i I representac i n escn i ca U na escenografa n1od er n a con alta carga significativa, sustituye el decorado tradiciona l. La ,nural l a es irnagen s i rnbl ica de la ciudad asedia da Sus dos caras encarnan la vigilan cia perpetua ante el ataque inn1in en te y el espacio cerrado, sin escapatoria posib l e, es el e l en1ento cua l ifcad o r d el dest i no trgico de sus pobladore s. La reorgan i zacin de l os cuadros en dos partes preserva el r i t,no de los aconte ci,nientos y acenta la di,nensin gica de la obra. Los presag i os, sie,npre ellos precipitan la accin hacia los de sas tres de la guer r a. E l trabajo d e Bar r au l t conjuga y d i na,niza los cdi gos teatrales : g esto y palabra, 1novi1ni ento escnico coreogrfico color y son i do. A cargo de Carpentier, l a rnsica ,ne rece un co,nentar i o aparte. Entre alter nativas extren1as, el d es bordan, i ento opertico y un d i sc reto i naudib l e aco npaan1iento ,nu s i cal, la so lucin se 82

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encuentra en l a refuncionalizacin del lenguaje sonoro, i ntegrado al sentido ge neral de l a puesta en escena Prescin de por ello de un fcil hi storic i s 1 no. Apela a d i stintas fuentes ibricas y t a1nbin a una d i s i 1nu l ada pre se nc i a rt1n ica asociada a la run1ba. E l asunto tra t ado trasc i ende l a referencia histrica. Se coloca en tiernpo presente. Susten tado e n un acontecin1iento local con creto, se un i versa I iza. Los epgrafes goyescos han dialogado con episodios que apuntan seales de cambio en el devenir de la h i storia y en la concienc i a de los partic i pantes A travs de la nove l a, se estructuran co n1 0 secuencia de presagios anuncia dores de los desastres de la guerra que hab r n de irnponerse a l f i nal, en un punto de giro n1s rad i cal, catstrofe y reco1n i enzo, cuando el l e van t an iento popu l ar de Madr i d prelud i a la indepen dencia an,ericana. Tal y con 1 0 haba ocurrido con el aco 1 11paa111iento rnusi ca l de Nun1ancia donde el sonido de ba aproxin1arse al color, aqu lo visual evocado funciona a 111odo de contrapunteo rtn1ico un tableteo que subraya el sentido p r o f undo de la obra. Muchos reconocen en e l barroco la hi prbo l e de l a decorac i n, e l 1novi1n i en to de las fachadas, el predo1n i n io del co l o r. Hay tarnb i n una cr i spacin dra rntica ante el tie1npo que fluye -b i en diferente de la tradicin clsicaante las f r onteras indetenninadas que sepa ran aparienc i a y realidad. E n s us apre c i aciones crticas acerca de la historia del arte Carpent i er descarta lo 1nera n1 ente est i lstico. Su ojo, entrenado en la observacin arqu i tectnica y urba n tica percibe otras esenc i as. Se vuelve 83 hacia Bernini y advie11e el protagon i srno del espacio, donde l o i l uso r io quieb r a l os 111uros desestab i liza l a l ey de la grav tacin univ e rsal construye un ine s pera do in,~ g i nario favorece la 111ultip l icacin de l as p e r s pect i vas. Lo pequeo se agiganta. Los ejes centrales se despla za n i nesperadan1ente. El equ voco tro1npe I 'oe il sorprende la n1irada. En la pe r spect i va est la clave, afirn1a Carpent i er en E l arpa y la so,nbra, donde entrega, en gran parte s u testa rnento lit e rario En ese li bro rns que en El siglo de las luces -do nde el tulo enrnasca r a un g igantesco tro,np e l 'oe il los t i en 1 pos y las n1iradas s e entrecruzan. A ll ta1nb i n un b r evsin10 ep logo convoca a una l ectura r etrospec tiva de l relato para colocar en s u s i t i o l as p i ezas d i spersas. Andrea Doria navegan te del Med i t e r rneo coi n c i de con Cris tbal Coln, aventurero del Atlntico junto a la esp l ndida co l un1nata de Be111in i En el trayec t o de El s iglo de las lu ces, Espaa pa r eca situarse en l a pe rife r ia de una accin cent r ada en el vnculo d e la Francia revolucionar i a y el despertar de An1rica. As lo reafir 111ai1 a 1nodo de presag i o, l os aldabona zos que anuncian verdadero golpe d e teatro la irrupc i n subversiva d e Vcto r Hu g hes con el consiguiente qu e bran ta111 i ento del v i ejo orden S i n en,bargo, otro presagio admonitorio esta vez, se su perpone. "Siernpre sucede", dice la voz de l pintor. Su p a l abra trasc i ende l a in1n e diatez y se i nstala e n el t i ernpo de lar ga duracin con un "s ien1pre que evoca l a etern i dad, l a infinita n1archa de los h o111bres a travs de l a historia. Esa perspectiva ilu111ina la biografa de hornbres y n1ujere s, sin borrar por ello

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las lneas de rostros reconocibles de protagonistas in 1 nersos en las circuns tancias, 1 nodelados por angustiosas in quietudes intelectuales, por el entusias,no y la pasin por l a duda y por el recon oc i,n i ento sb i to de la ver dad. Mientras Sofa, expectante, pennanece en La Habana, Es teban se involucra, de costado, en el acontec i miento de l siglo. Co,no Fabric i o del Dongo en la batalla de Waterloo desconoce los sucesos n1e111 o rable s acreditados por lo s h i sto r i adores para d e jarse llevar por l os in cidentes de la cotidianeidad Su mirada procede de abajo Desde otra cara de la realidad y corroe, transgresora la versin oficial. E s entonces cuando co yunturas i,nprevistas lo estn llevando por e l can1ino de A,nrica cuando tro pieza con un plido reflej o de Espaa. En Bayo n a, casi en la frontera de l a pe nn s ula los conspiradores e l aboran rna n i fie stos I nt entan trasplantar ,nod e l os. Desgajados de su tierra incapaces de establecer contacto real con ella, su ver bo revolucionario se diluye en retrica E l en1peo adquiere rasgos d e farsa Apenas entrevista en la d i stancia, Es paa de sapa r ece. Slo se ,nantiene en so rdina a travs de la palabra pr esag i osa del pintor. Re g r esa tras las puerta s cerradas d e l a casa 111adr i l ea contraparte de la ant i g ua vivienda haban e r a Los desastres lle la guerra f u e nt e or i gi nal d e los g r afes goyescos, se fu nd e n con la i1na ge n i nborrable de l os fus il a111ientos, l a terrib le da n1 a n1a cabra de 1nuerte y r e belin. La n1irada de Car l os intenta res t ab l ece r la verdad de l o oc urrido a pa1tir ele l os frag,nentos deshilachados qu e l e van entregando 1nin sc ulos test i n1oni os de quienes siguen viviendo a pesar de la tragedia. Tan1bin l a casa haba sido to1nada por los juerguistas. Porque l a v i da persiste bajo los estren1ecin1ientos de la muerte Carpentier l o apunt persistenten1ente en s us crnicas d e la guerra civil en ,nedio de las bo,nba s que sacudan cada noche a l deas y ciu dades Barcelona y Gerona Va l enc i a y Madrid. Esa 1ne1noria personal alienta si n du da s l as g inas finale s de El sigl o d e las luces. Pero cuando inte l ectuales d e todo el 111undo acudieron a Valencia en defensa de Espaa era el presagio de una guerra de din 1 ens ione s nunca vis tas. E n can 1 b i o, cuando Sofa y Este ban se precip i tan a l con1bate con arn1as de uti lera estaba I l egando la hora de A1nrica La palabra y la i,nagen goyescas han descentrado e l eje de l a novela a favor de un e s pacio y un t ien1po que ron1pen l os linderos establecidos. Con la pala bra y la i,nagen goyescas, Espaa pa sa de la periferia a l centro Los das de l a fascinacin ilu111ini s ta han tenn i nado E l detonante exp l osivo d e la revoluci n f ranc esa ha cun1p l i do s u papel. La va ca casa n1aclri l ea contraparte espec tacu l ar de la habanera, se 1n a nt i enc expectante, en una espe ra que habr d e precipitarse. Cristbal Coln, al decir de Carpentier haba redond eado e l plane ta. Ahora l as d os orillas se f unden e n un espacio interactuante Las pa l abras n o caen e n el vaco presagiaba el fron tispicio de l a o bra Y al igual que en Los pasos perdidos e l Gnes i s r ecuerda e l inicio de los tien1pos, ahora la voz d e Job se i n1pone sobre l a d e Goya. E n e l 84

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despegue de la accin Carlos, descu bridor del paisaje habanero ser el por tador de las noticias. Transitoriamente, su mirada se ha 1novido de la perifer i a al centro. En el puente insular ent r e el Caribe y el At l ntico, su voz sup lanta r a la de Vctor 11 ughes. Viajero de inagotable curiosidad Carpentier anduvo con frecuencia por los ca1nino s de Espaa. Disfrut con pa sin su pai sa j e natura l y hu1nano por la 1 neseta castellana, por l as tierras de Ca talua, por las laderas de los Pirineos. Te l rico es el adjetivo persistente que ernplea para caracterizar los rasgos de un panora1na adusto, el 111 isn1 0 uti I iza do luego en s u redescubrin1iento de una A1nrica des l u,nbrante. En an1bos ca sos, la naturaleza subsiste desde el nesis 1ns all de los tiernpos histricos. Explorador de ciudades, andariego sien1pre, observador insaciable visitante de museos, su visin de Espaa trasunta los estren1ecin1ientos d e una 1 nemoria per so nal alin1entada por la vida. Aho ra, recin esbozado e l trn s i to entre dos s i glos, en un planeta en1pequeecido y a1nena zante, la novela de Esteban y Sofa no ha cerrado su ciclo. Para los lectores que estn naciendo en otros contextos su espacio si n fronteras se abre a nuevas p os i bilidades de l ectura. 85 No t as 'Gmez de la Se rn a, Ramn Goya La Ha bana: Ed itori al del Consejo Nacional de Cu l tura 1963 p. 26 'O r tega y Gasset. J os. Goya Madr i d : Editorial Re v i sta d e Occidente, 19 73 Gmez de la Serna. R. ()p cit ( 1 ). p 2 1 8 Marcelo Pogoloui (La Habana 1902-1988). pintor y escritor a mi go de Car pentier. s Ca r pentie r A l e j o. Tristn e solda en la Tierra Firme C araca s, 1 95 1. __ .Crnicas. La Haban a : Ed it orial A r te y Liter atur a 1 975 l. l. ___ Crnicas del regreso La Habana : Ed i t orial Letras C ubana s. 1996 x __ "D01ningo en calma al pie . l' n: Op cit. (6). r P 47 52 1 S ubcrcaseaux. Berna rd o. Imn ( La H abana) 1 ; 1 984 Anuar io del Centro de Promocin Cult u r a l Alejo Ca r pent i er. 111 C arpenti e r A. Numancia Car t eles 22 de agosto 1937. E n : Op c it (6) l. 2 pp. 73 79.

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MEDITACIONES La Florida, un poema cubano del siglo xv1?* E l 1 9 de ab ril de 2002 infonnan1os en el peridico Grann1a que ' A l varo Salvador y Angel Esteba n dos profesores de Granada, Espaa, tena n en proceso de edicin -con el sello Verbun1 de Madrid una Antologa de la poesa cub ana en cuatro ton1os. Los tres pri,neros reproducen la prepa rada por Jo s Leza n1a Lin1a para la Bi b l ioteca de Autores Cubanos de l Consejo Nacional de C ul tura (CNC), cuya e dici n prncipe es de 1965 y co n, ienza con Espejo de pa c iencia s u puesta,nen te esc rito en 1608 por Silvestre de Balboa y tern1ina con las dos grandes figuras poticas que cie rran el s i glo x 1x, Jos Mart y Ju I in del Casal. Pero con u n deta ll e novedoso : la in c lu s in de se tenta y cuat r o octavas reales de l fra n ciscano a ndalu z F r ay Alonso de Esco b edo, escr i tas a fines Luis S uard az Periodista po e ta y esc rit o r del s i g l o xv 1 es decir una dcada a tes que el poen1a de Balboa y ton1 a d as de un canto n1ayor de ce rca de tr es n1il versos nombrado La Florida ". !la ce poco ngel Esteban v in o a Cuba por cuar ta vez y con10 l a o br a en cue t i n ya fue presentada e n Espaa, con vers con l en busca de inforn1ac i n de modo que l e pregunto: Cn10 lle garo n Alvaro y t a "la Florida" y dnde se e n cue ntr a e l ori ginal? ,no se explica qu e dur an te siglos este texto no ha ya s i do divulgado ? O s? 111s puedes decirnos de su autor 7 Esc ribi otras obras? Sin e ludir la rfga d e pre gu ntas, e l profesor gra nadin o sonre y expone en sntesis. Es t os tr abajos no s fue r on e nv iados por Suard az e n e nero de este mio y d cc idi ,nos i n teg rarl os e n uno solo. Para su pu b l icacin pen s{1 bmno s hace r una nota de lel i citac i n en 110,nbrc d e todos lo s tr ab11jadorc s d e l a Bi bl ioteca Nac i o n a l por su Pr emio Nac i ona l de Peri od i s mo pero d esg r ac i adaincntc cono c im os d e su enfe r medad y despu s su fal l ecimiento no o b s tant e. est donde est, Suardaz sab e que lo lel i citamos
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Ante todo es preciso aclarar que A l onso no fue un viajero fugaz sino que vivi unos diez aos en l as Antillas y en l a Flo rida incluy endo Cuba. Esto ocur ri en l a l tirna dcada del siglo xv1. Sabernos que el poerna surgi a fines de esa cen turia por varias pistas pues el texto no est fechadoinc l uyendo las referen c ia s a la rnuerte r ec i e nt e de Felipe II que ocurr i con 1 0 se sabe, en 1598. No se conocen otras obras esc ri tas por l, pero s que era una espec i e de juglar y so a organ i za r tertulia s y decir sus ver sos en la s parr oquias que l e fueron asig nadas. El crt i co Menndez y Pe l ayo cita "La Flor i da" pero a l pa r ecer de das. E l original se halla e n la B i bliote ca Nacional, en Madr i d y l l ega 1 nos a l gracias a l i nvestigador granadino con10 nosotros Pedro Correa. Despus de tenninado nuestro trabajo supin10s que un profesor de l a Univers i dad de l a ciudad de New York lo haba locali zado hace unos d i ez aos lo transcribi y lo to rn con10 tenia de su tesis doc toral. Pero esta es la pr i 1nera vez que se publica. Cn10 se ve la Cuba de esa Joca en ese largo .fiag,nento de "La Flo rida? Las ciudades rns reflejadas de l a isla son Baracoa y La Habana. En tota l los casi 600 versos ocupan doce pginas en las que Cuba aparece con10 La Do rada se e l ogian var i os de sus principa les frutos se descr i be co n si rnpata o indulgencia a l os i ndios y sus costun1bres incluy endo l as relig i osas y a l go hay del espritu criollo. Por ejer npl o: De naranjales v i tanta 111a l eza / que parece su nrnero infinito /[ ... ] verlas cuando n 1 aduras es belleza[ .. ] con1e 87 r del n1a111ey fruto gustoso,/ a lo s n1e locotones co111 parad o,/ colorado cua l el los y olo r oso / ver e l papayo rbo 1 vistoso / su sabor al 1 na st uer zo asi1n i l do [ ... ]". Y de los ind os d i ce: Ado raban con nnin o apacib l e/ y del lucero claro l a her111osura / y al trueno cuyo estrp it o es terr i ble / y a las que tienen n o111bre de Cabr illa s / adoraban hincadas las rod il las ". Me co ,n entab as que al inicio ele / pri 1n e r to,no se c ita una carta de Lezarna donde apunta que la anto loga no c o nprenclera el siglo xx pues no seria prudente, y ,nenciona un ntnero estricto de autores que a su juicio deban figurar en el caso de que se proyecfara abordar ese perodo. Lo que no se corresp onde. dices, con la a,np/ia repr esen t acin que le co n cede a los vates de los si glos anteriores. No discuto que esa fuera su opinin personal, pero c on10 por entonces yo cliriga la Edi tora de l C1VC que auJpici esa obra y segu el desarrollo de la an!ologa en largas y sabrosas conversaciones vespertinas co n Lezan1a, c111ado que nunca jite nuestra intencin Jrose guir con el s iglo xx no para hurtar le el cuerpo al debate, sino Jorque ese no era el propsito ni el per:fil de la coleccin y porque otras casas editoras ya se ocupaban de los con t e ,nporn eos Bueno desconoca1nos ese dato y en efecto l os cr it erios de Le za 111a co n res pecto al s i g l o xx son n1uy restrictivos Por nuestra parte h e 111 0s r eal i za d o nuestra prop i a seleccin, al tien1po que expiraba el siglo xx y of r ecernos este n1odesto co 1 np l en1ento co11te111porneo

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de cerca de 130 p oetas, no slo los con sagrados si no ta 111 bin aquel los que nac i dos en lo s sesenta y setenta co, nien zan a publicar a fines de l pasado siglo. C ronolgican1ente se incluyen autores nacidos entre 18 78 y 197 1. Seguran1ente una antologa realizada aqu por crticos cubanos ser a n1ejor que l a nuestra y qui z falten algunos autores, pero pienso que estn los que tienen que esta r y aun que pueda haber c i e11a desproporcin en la representacin de ca da uno hen1os trat ado de qu e esto n o ocurra. De t odos ,nodos, las antologas sue len resultar objeto de pol 1ni cas y esta no ha de ser ni con ,nu cho la excepcin ... Pero ... I legar a los autores incluidos y a los lectores cu h,111os ::> S que saldr una ed icin e n s tica n1s econ 111ic a que la prin1era y que la Junta de Anda l uca adquiri un 111er o de ejen1p l ares con destino a bi b l i otecas e in st i tuc i ones cubanas. P e ro desconozco si l lcgar a todo los antologados. (Fin de la entrevista con Esteban) S i bien la inclusin de un frag 111ent o de 'La Florida" en el prin1er torno de l a an tologa preparada y pro l ogada por Lezan 1 a da pie a la pol i ca ya que inev i table111ente l os especialistas lo asu111irn teniendo en n1ente a Es pejo de paciencia y refle x ionarn sobre con ten i dos, fechas y est ilos el cua,10 ton10, e l aborado total n1ente por lvaro y Es teban pron1ueve otro tipo de debate pues incluye a 127 poetas del s ig l o xx desde el guantanan1ero Regino Boti nacido en 1878 a la habanera Milagros Rodrguez nacida en 1971 y hay quie nes esti, nan que no slo no estn todos l os que son, sino que ta,npoco son to dos l os que estn, corno suele ocurrir en este tipo de antologas. A los lectores de Antenas les in tere sar saber que nueve de estos autores son oriundos de Ca,nagey: Brull Guilln, Bal l agas, Escard, Sua rda z, Sarduy d e Ar111as y Mndez. Cinco de ellos (Brull Guilln, Ballagas Esca rd y Sarduy) ya fa l lecieron y nica nente uno Roberto Mnde z reside actual n1ente en su ciudad natal. Algo ms sobre "La Florida" y tambin sobre el Espejo ... de Balboa Este verano de 2004, con 111otivo de l a inauguracin de l a librera habanera que lleva e l non1bre de Lezarna Lin1a sar Lpez organiz un coloquio donde se habl principaln1ent e d e Espejo de paciencia y de l as octavas r ea les que en La Flo rida describen el paisaje cu bano de fines del siglo xv 1 y su gente E l crtico Enrique Sanz cuya posicin frente a l os versos atribuidos a Balboa es bien conocida, opin que aun cuan do l a obra tan I levada y trada no tiene l a altura de los ,nitos europeos, no debe desesti111arse su aporte a nuestro pano ran1a literario. Tarnbin expres que no cree que la versin que conocernos sea el producto de una bron1a urdida por in telectuales de etapas posteriores al 1608 ni que hayan inv entado l os sonetos laudatorios que todo hace indi car se escribieron por un grupo de a n1i gos del esc rib ano canario al conocer la trarna del Espejo .. Antes el sbado 22 de n1arzo de este ao, departirnos en la Biblioteca Juli o 88

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Antonio Mella de Ca1nagiiey con un grupo de especialistas a propsito de una lectura de "La F l orida" y, 11atural n1ente, surgi el ten1a de la autentici dad o no de nuestro pri 1 ner texto -literario propia1nente dicho. Pero si bien el poen,a del escr i bano canar i o 1nere ce n,s de un co l oqu i o, el objetivo de estas lneas es presentar a los lectores de Antenas estas octavas recin in1 presas por prin,era vez. En la ya c i ta da intervencin de Sanz l as ca l ific de c r i ca en verso que no reflejaba e l panoran,a social de la poca con10 s lo hace e l Espejo .. Pero, co1110 l o ex pres en esa ocasin no lo creo as. S i leen os con atencin hallare1nos e n esas setenta y cuatro octavas not i c i as de l as peripec i as de los peninsulares en Baracoa y en e l largo ca 1 nino hac i a La Habana. La obsesin de l os co l oniza dores por el oro hizo que con10 lo con signa el fra i le, la i sla intensan,ente verde fuera por entonces conoc i da con10 La Dorada a causa de sus n1i nas de oro que en rigor, no fueron nun ca nada del otro inundo. Surgen personajes con10 D i ego de Noguera y D i ego de Escobedo y los guerreros que vencen a u n ladrn in gls. Todo e l p r oceso del casabe aun que curiosan,ente no n1enciona a l a yuca por su 11011,bre incluyendo l os exa gerados peligros que le esperan al co 1nensa I no p r ecavido, se desarrolla en versos de poco vuelo -ya advertan los antlogos Esteban y Sa l vador que no supe r aba los l ogros estticos del poe1na de Ba l boa no exentos de hu111or Las palinas aparecen en toda su gran deza, la guayaba es e l og i ada as con,o el pltano, y l a pia inicia su reinado en 89 espera de un cantor con 111ayor do1n i11io del i nstrun1ento pot i co, y ese ser el h abanero Manuel de Zeque ir a y Arango, nac i do en el lti1no tercio de l siglo xv 11 1. Cie r tan,ente no se habla de un resca te ni de h roes hun1ildes a l serv i cio de l os poderosos, pero aden,s de l as na ranjas, los I in1ones el n1a1ney que co111para a los n1elocotones y el gran hallazgo de l aguacate aparecen los lu ga r eos que dan l o que tienen y l o que no tienen a l os carn i nantes cuenta co1no de pasada el dra111t i co sacrifico de los caballos salvajes po r que le dis putan e l pasto a los anin,ales do111sti cos, o en dos trazos nos da el fatigado perfil de la gran tortuga que v i ene a en terrar sus huevos en la arena. Antes nos ha contado que los ind i os al t i vos prefieren el suicidio al cautiverio y deja constanc i a de que Vizcardo el lusitano, es el an 1 0 de una docena de negros forn i dos a l os que hace traba jar de sol a so l para au1nentar su for tuna La ce i ba es exaltada no co1110 rbol sagrado s i no por su n1ajestad y con10 fuente de buena 1nadera para fa bricar naves que pueden hacerse a la 1nar. Todo e l pa i saje lujurioso que l o en1briaga qu i ere verdear en l as octavas y el rnodesto cantor no oculta su eufo ria y procla1na: "Aunque arda el sol en n1ed io de su curso / se puede por el n1onte to1nar va / cuya son1bra le sirve de recurso al ca1ninante Es bien extrao que este poe1na y no n,e refiero nica1nente al fragn1ento que se ocupa de Cuba no haya s i do pub l icado a u nque vario s investigadores tuv i eron conoci1n i ento de su existencia y algunos alcanzaron a leer l o a lo largo

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de l os siglos. Ni siquiera sus a n da n zas por La Florida, entonces posesin es paola, ha llegado a la letra de impren ta. De todos ,nodos vale l a pena qu e este viaje de Baracoa a La Habana del franc i scano andaluz Fray Alonso de Escobedo -c uyo non1bre de pi la casi seg ura,n ente era Gregor i osea cono cido por nuestros lectores y por eso nos . parece un ac 1 e 1to que Acana lo publique. Si se escribi en Cuba, en su va gar por las Antillas mayores o l o co1npuso Alonso a partir de s u s apun tes en su retiro andaluz n o lo sabe n1o s De todos ,nodos esta a1nab l e crnica en verso enriqece nues t ra hi storia I tera ria, pues si bien su autor es un pe nin sular sureo sus ojos estn llenos de la luz antillana que sigue deslun1brn donos todava hoy. Para una lectura parcial de "La Florida" {. .. ] ningn cr i ollo muestra en ser esca so ,/ po r su seo r a t i ene a l a largueza ,/ y si ll egan diez hu spedes acaso,/ l o r ega l an y da n de su pobreza. Fray Alonso de Escobedo Qu e la alegra tras la suerte a1narg al suele s er hablad ora y 1nanil a r ga Silvestre de Balboa y Troya de Quesada M i props i to e~ presentar a los l ecto r es de Acana e l frag1nento de La Flo rid a" que describe l a Cuba de fines del s i g l o xv1, pero no i gno r o que eludir a Espejo de paciencia es 1ns qu e el i c i l, por la cercana cronolg i ca entre una co n1p osicin y otra, y por el deba te de si las octavas insulares del anda luz Fray Alonso de Escobedo destronan a l Espejo ... de su condicin de primer poema ~ubano conocido 1n s all de la l arga po l n1ica en torno a su autent i ci dad en l a que no voy a terciar en es ta s lneas. Nac y crec oyendo hablar de l Espe io .. con orgullo loca l. Apenas tena seis aos cuando un reconocido inte l ec tua l Fe li pe Pichardo Moya, dio a co nocer su ed icin de la obra de Ba l boa acon1paada de un enjundioso y elegan te ensayo y de notas con1enta r ios y el re sulta d o de sus invest i gac i ones detect i vescas que, para con1enzar, pro baban la existenc i a real del escribano y de los se i s ufano s sonet i stas que lo aco,npaaron en esa aventura I iterari a fechada e l 30 de jul i o de 1608 Pero por entonces n1i nie z anda ba bien lejos de esos trajine s y se conforn1aba con las tiras cn i cas do1ninicales de El Pas, los cuentos de la revista C'arte les que n1i padre adquira con celosa puntua li dad y se encrespaba con las escalofriantes notic i as de la seg unda gue rra 1 nundial, que al parecer estba n1os ganando y que sesenta aos des pus parece que en buena n1edida perdin 1 os los ciudadanos sin1p l es de este inundo s i e1npre al borde de la quiebra. La invest i gacin de Pichardo es digna de reconocin1iento so br e todo si tene n 1os en cuenta que los enign1as, e l des conoc i n1iento y l a desinforn1acin se trenzan en nuestra joven historia de ta l ,nodo que a cada i nstante de sc ubrin1o s l o que deba se r obv io. Y no n1e refi e ro i ca,nente a l os s i g l os xv 1 o xv 1 1. P r ueba a l canto cuando hace 1ns d e tres dcadas n1e propuse reflex i onar 90

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sobre la obra breve y sustanc i al del her1nano n1a yo r de Felipe Francisco Javier Pichardo ( 1873 -194 1 ), fue nece sario prec i sar que un hern,ano suyo falleci do en la ,ns tierna infancia fue bauti zado con sus 1nis1nos no,nbres y por eso algunos consideraban que e l poeta haba nacido en otro ao pero lo n1s significativo es que algunos crticos lo consideraban to o sobr ino d el autor de "L a an,iga 1nuerta ". Por su parte La brador Ruiz y Jos Zacaras Tal l et afir 1naban que su a,nigo Felipe nunca tuvo un hermano lla,nado Francisco Javier y an ns su cercano pariente princ i peo Luis Pichardo Loret de Mola i gnoraba la existencia del autor de Voces n,nadas, quien ade111s fue dado por 1 nuerto durante su estancia en Mxico a fines del s iglo x1x hasta que su prin10 Manuel Mrquez Sterling dio con l poco antes de su incorporacin a la guerra de 1895 As pues algunos oscuros enign,as no son otra cosa que desconoci1niento y falta, si no de espejo para advertir los sucesivos rostros que nos rega l a el tien,po, s de paciencia para indagar, para i r a la raz. Y si esto ocurre con l os conte,nporneos, cn,o no va,nos a perdernos en la te l araa de l os orge nes con i ncendios y asaltos de piratas con huracanes tropicales y guerras de todo tipo que destruyeron vidas y ha ciendas y nica,nente nos dejaron fan tas,nas de los frgiles papeles donde a l gn vate inno,n i nado quiso dar testi n,onio de su circunstancia y del re i no entre el cielo, la tierra y el i nfierno, de l a afo1tunadan 1 ente loca in,aginacin Medio siglo ha transcurrido entre ,nis pri111eras lecturas de l EsJejo .. y las 91 rns recientes. En las pr i n1eras l o v i con ojos casi tan crticos con,o los Chacn y Calvo, en las lti,nas n, e he reconci liado en buena ,nedida con sus octavas de n,odesto vue l o, acaso porque no lo co,nparo con los grandes cantos picos de Europa lo cual sera poco con se cuente, y porque conozco ,nejor que a l principio l a historia del pas y el n1un do. Hace 1n s de un cuarto de s i g lo esta crnica e n verso volvi a n, p or interpsita persona pues nue stro en1i nente a,n i go Alejo Carpentier al cun1pl ir setenta aos incluy estrofas y personajes de l a obra en su estupendo Concie rto barroco, esa pequea gran novela donde el ocurrente Fi lomen o, por obra y gracia de l a n,oderna ficcin se dec l ara biznieto del hroe etiope, e l poderoso Sa l vador hijo de Golon1n. Alejo s i ntetiza la historia contada por el escribano canario, califica generosa1nente de larga y b i en rin,ada la discu tida pieza narra con buen pul so e l episodio que le vali a l esclavo s u liber tad, pasa revista a ciertos ,nitos antilla nos y no pasa por alto la_ con1posic i n tnica de los paisanos I lan,ado s a so n,atn. En efecto, el in,provisado pe l o tn se precia de juntar a nabores 1nestizos criollos, con1bat i vos ne g ro s africanos o desafortunados descendien tes del saqueado continente (y un av i pado nio negro i,nprovisado n,ensajero que no esgri,ne un arn,a pero le tien de una increble tra,npa a l pirata galo), y caste l lanos y canarios que resultan victoriosos, algo nada con1n cuando se trata de un pleito entre zafios piratas y emprendedores villanos. El novelista dese,nbarca pronto en otras hi stor ias pero esa inc l u si n nada casual

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de l os prin1itivos hroes pennit e que 111 i l es de lecto r es d e l ancho inundo ac cedan a ese docun 1 en t o de nue st r os genes, s i n qu e desentone en e l concierto d el n1s l eb r e de los narra dores anti I lanos sie r npre tan av i sado que no desaprovec h esta historia Balboa crea sn 1bo l os acaso sin propo n rse l o Por ejen1plo segn su cuento l a ni ca b aja de los paisanos es un des cendiente de l os l l a nados in dios es de cir d e los habitantes naturale s de la s i s la s, ,n i e ntras los fascinerosos bandi do s so n exte rn,inados literahnente he cho pedazos por nuestra gente, con10 en su rno,n ento nos harn creer los f 1 n,es de indios y vaqueros del oeste nor tea,n e ricano. Y no es que desconf e,nos del valor y la d est r eza de nu est r os ancestros, rn as, no cabe duda q u e el epi sod i o ha sido idealizado en dernasa por e l e n tusiasta cron i sta, que de este r nodo i naugura una l nea s i ernpre presente en nuestro devenir y que d esde lu ego, no ca r ece de node l os extranjeros bien co nocidos Entre La Florida y Espejo de pa ciencia ha y se nejanzas evide nt es y c l aras diferencias co rn o debe se r. E tre las pr i n1eras e l hecho nada ext r o e n esa poca, de que an1bos poen 1 arios estn concebidos en octavas reales La F l orida" en setenta y cua tro estrofas -aunque debe sea l arse qu e se trata de un fragn e nt o de un cor pus nucho n1s extensoy el Espejo .. con dos cantos que totalizan 145 octa vas A 1 nbos autores provienen, como era de esperar de l a pennsu l a do,ninan te e l uno anda lu z, canario el otro, de la ga estada en Cuba, y princ i pahnente Ba l boa en Puerto Prncipe y en varios sit i os de l as Antil l as durante una da el andariego franc i scano. En an,bo s textos el paisaje cubano es un pers naje, discreto e n Ba l boa sobresa li ente e n A l onso Cintio Yitier apunta con razn que hay e n Ba l boa "E l deseo raro para la ver sificacin de l a poca de acercase a l a flora y la fauna, de enun1e r ar con cierta go l osa y hasta infantil de l ectacin los frutos y an ir nales de la tierra que ya siente con10 suya". Mas en eso no le va a l a zaga si n o que se antic ip a e l an daluz co r no podrn aprec i ar los qu e lean e l poe 1 na que presenta r nos. Pichardo Moya a s u vez sea l a que e l Espejo ... t i e n e tanto de crn i ca rin1a da corno de poe,na, y l o 1nis1no pu ede arg i rse en e l caso del religi oso espa l. Los versos escritos en la capital pr in cipea nunca llegaron a nosotros en s u l etra original s ino ,ned i ante trans cr i pciones cuya autenticidad ha s i do objeto de in tern 1 inables poln1icas y por vez pr i,n era algunos frag1nentos vieron la luz en publ i cac i ones seriadas en 183 8 De "La F l orida"se conserva el origina l -s in fechaen la B i blioteca Nacional de Es paa aunque nunca ha sido publi cado ntegra,nente y todo pa rece i nd i car que el e pi sodio cubano que los antlogos anda l uces Alva r o Sa l vador y n ge l Es teban incluyeron en e l prin e r torno de la Antologa de la poesa cubana ir np r eso en el o 2002 en Madrid const i tuyen el pr in 1er encue ntr o de ese tex to con e l l ector de cualquier parte del n1undo s i exclu i n1os a l os espec i alistas que a lo l argo de cua tro s i g l os han tenido acceso al or i gi nal sin que n i nguno se decidiera a co,npar tirlo con s us h i potticos lector es l o que 92

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por otra parte es bastante extrao, so bre todo si tene1nos en cuenta que la 1nayor pa,te de esas pginas se inspira en e l paisaje y l a vida cotidiana de un territorio que hoy pertenece a los Es tados Un idos, co1no entonces a Espa a, 1nuy poco cantado en lengua alguna en aquella poca en ms de un sentido virgina l. La crnica ri1nada de Alonso no elude l os non1bres propios, pero estos no abundan en can 1 b i o Balboa pueb l a ten1 prana1nente la poesa anti I lana de ape l li dos sonoros. Claro que no se trata de los "no1nbres negros en el son" que exaltar E1nilio Ballagas en el siglo xx, porque fatahnente la 1 nayora identifi ca a los criollos y pen in sulares blancos en un 1 non1ento en que poco cuentan los indios y los negros. Tngase en cuenta que a 1 nediados del siglo xv1 ha bitaban la i s l a grande unas 3 300 per sonas, 1 500 de las cua l es procedan de l a pennsula y do1ninaban todo el es pectro social otros 1 000 eran aborge n es en fase de extinc i n y unos 800 1naltratados esclavos. Sin e1nbargo cuando Ba l boa recrea l a ins li ta aven tura acaecida en territorio bayams, la poblacin haba crecido considerable mente pues 1 ns de 15 000 personas habitaban La Habana y e l resto de l as villas. En el caso de Puerto Prncipe, en 1534, despus de l alzan1iento protagonizado en 1528 por airados aborgenes que in cendiaron las rsticas viviendas cuan do se desplazaban sus 1noradores hacia otro sitio, apunta Pichardo que estaba representado slo por unas veinte fa1n ili as y no contaba con 1 ns de 300 re sidentes que padec an una v i da "triste 93 y lnguida" en 1 608. En cuanto a la s i fona de no1nbres 1 no no adn1irar la sono ra relacin donde asornan sus ros tros cu11idos, barbados o barbila1npios Francisco Puebla, Juan de Sifuentes Jco1ne Milans, Gaspar Mejas, Luis de Salas, Baltasar de Lorenzana, Bartolon1 Rodrguez, Gaspar el flaco de Arajo, Juan Gn1ez, el gallardo in dio Rodrigo Martn, el diligente conquis tador de la g l or i a Gregorio Ra1nos junto al heroico Salvador hijo del prudente negro Go l on1n, y otros esc l avos sin no1nbre de cuyo 1nrito en la bata l la se dan discretas noticias La flora y la fauna estn representadas por guayabas ca i 1nitos -hoy casi tan ex t i nguidos co1no los aborgenes, pltanos tornates, o l orosas pitajayas,j i coteas, gua b i nas, jaguas chirin,oyas o n1a1nones siguapas, iguanas tan resistentes a todos l os estropicios hun,anos -, patos,jutas ... que sirven de fondo a los episodios que el Espejo ... refleja pe r o no son sino eso, fondo de hi storia, ta l dira Nicols Gu i l l Por su parte nos ofrece "La Flo rida"? Ante todo, si bien el texto no est fechado, Esteban y Salvador pre cisan que algunos datos, con,o la r efe rencia a la n1uerte reciente de Fe li pe 11 acaecida en 1598 penn iten llegar a la conc l usin de que la obra se escr ibi en Cuba, en otro lugar de las Anti ll as, en La Florida, en Andaluca o en otro si t i o n1as nunca despus de 1600, y que posible1nente el fray que sola sazonar sus serrnones con descargas poticas bien pudo incluir algunas de sus octa vas en tales ocasiones. Algo 1 ns, si bien no sabe 1 nos dnde fue escrito, tam poco puede afinnarse que es una pieza

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nacida del efn1ero contacto con l as Ant illa s pues, con10 ya apunt, en es tos paisajes, entonces verdeantes, A l onso anduvo peregrinando durante unos diez aos con su probable jo l ongo y su i1naginaria lira. Justarnente al pro l ogar sus 1nuy valiosos tre s to1nos de la poesa cubana de los siglos xv11 al x1x Lezan1a sostiene -en n1i opinin s in exagerar que l a isla co1nien za su historia dentro de l a poesa. Por eso 1ne parece que es un deber patri t ic o y no slo una eleccin personal el atender con sun 1 0 cuidado todo canto que descifre, describa o exalte nuestro paisaje y el hacer de nuestros ho1nbres y n1ujeres quienes desde los orgenes vivieron y soaron despiertos bajo e l sol, padre de l a vida, hechizados por ese a ir e de l uz descubierto por He redia, y al cabo los ani 1 n a rebe l arse y ron1per todo tipo de ataduras inc l uyendo por s upuesto l as invisibles y prfidas del arte y l a literatura con l a lejana 1netrpoli opr eso ra. Y en este breve homenaje a la poesa, a propsito de nuestros orgenes cite n1os co n su1no placer al i1nprescindible an1igo guaten1a l teco Lu i s Cardoza y Aragn cuyo centenario conmen1ora 1nos este ao quien afirn1 en versos ya l ebres: "L a poesa no envejece./ Es la rosa inte1npora l del t i e1npo [ .. ]. Sien1pre su realidad es profeca/ cada vez n1s prxirna a su cu1nplin1iento." y ta1nbin en p l ena exaltacin de un ofi cio, cuyos beneficios espirituales con1 parten I itera tos lectores y se n sibles oyentes i letrados : La poesa es la ca prueba concreta de la existenc i a del hornbre E l jarro de agua y el pan de cada da O sea lo que nos pennite n o slo asun1ir e l pre se nte sino proyec tarnos en un futuro que probable1nente nunca l legare1nos a ver con ojos terres tres Con estas previsiones debe1nos acercarnos a los docun1entos que nos pern1iten i dentificarnos con e l insular paraso perdido a pe sa r de su in1por tado, extrapolado infi e rno. Co1110 cuidadosos cirujanos lo s antlogos andaluces han separado de l gran corJus indito la porcin cubana que nos ocupa y nos aclaran que: Las dos prin1eras estrofas son las lti1nas del canto segundo de la segunda par te. Al fin las lti1nas estrofas pertene cen al canto titu l ado 'C ont i ene este canto cn10 navegando nuestra gente a La Habana sali una lanch a de france ses para robarnos y cno un hon1bre de Canar ia con pocos an1igos se le vant con dos naves inglesas '". Puestos a la 1 niel silvestre de las octa vas de Escobedo, advert i111 os que el pri1ner 1no 1 nento r escatado n1agn ifi ca l a ex i stenc i a de l oro que al dec i r de Quevedo nace en l as Indias honrado y q u e su gran poesa rebe l de denuncia 1ns tarde con10 n1otivo insano de disturbios y c rn1 enes. Aqu no se habla de obispos p l agiados ni de hroes de l p atio al serv i c i o de la ig l es i a y de l a corona pero s ason1an sus jetas p ir atas franceses ven cidos por i ntrp i dos peninsulares co1no Diego Nogueras y el quiz pariente del bardo franciscano Diego Escobedo, y aunque no est en su 111ente denunciar nada, deja sentado que un aprovechado portugus le saca e l jugo a sus esclavo s: El capitn Vizcardo Lusitano de doce negros ji1ertes se serva, que en Las aguas que corren al oceano 94

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sacaban grandes sun1as cada da; por caso averiguado cierto llano toda la negra gente le ofreca, de sol a sol, cuarenta y ms ducados de oro fino en plata conniutados Sostienen los antlogos que el fray"[ ... ) repara en la senc i I lez de los habitantes del ca,npo en la bondad natural de los antiguos n1oradores [ ... ] y subraya cmo los pocos indios que quedan se han cristianizado viv i endo con na turali dad esa adaptaci n a las nuevas cir cunstancias". Lo de la adaptacin nunca fue tan ab so luta Ya Francisco Javier en su poe ma sobre la l legada de las naves europeas a las islas dice que "[ ... ] por vez pri1nera oyeron las vrgenes arenas/ debajo de las aguas un ruido de cade nas" y su hennano Felipe antrop l ogo y poeta catlico practicante, record ta,nbin en verso que si la cruz se in1puso fue por l a fuerza de l a espada. El propio Escobedo no un reforn1ador ardiente con 1 0 Fray Barto l o111 de Las Casas sino un fiel servidor de la iglesia colon ialapunta que a la llegada de los conquistadores algunos nativos de la parte occidental, so,netidos a insopor tables rigores en el Oriente se p r ecipi taron en el suicidio"[ ... ] por tener por 1nejor el indi o a l t i vo / poner fin al vivir que ser cautivo". Este co1nporta1nien to extre,no no ces sino que se acre cent, con10 es bien conocido a lo largo del siglo xv1, pues l os sensibles isleos que adoraban al sol seguan sufriendo un severo cautiverio a n1anos de l os colonizadores. El cronista escoge sus ten 1 as pero al gunos lo atrapan a con 1 0 ocurre con el proce so de e l aboracin del casabe 95 que ocupa nada n1enos que ocho octa vas sin que la pastosa y sabrosa yuca sea mentada y sin que elogie la t orta duradera pues con razn prefiere el pan de tr i go de su infancia andaluza. Sin emba r go, las frutas que ,nucho despus sern cantadas por bardos con10 l os dos nanueles, Zequeira y Rubalcaba, s tie nen en l a un part id ar i o ferv i ente: Guayaba vi infinita que n1adura, es su con1er dulcsinio y sabroso; y pltanos maduros de dulzura que tienen el sabor 111aravillo so; y pias, cual del pino su figura, que quien las co,ne queda tan gustusu que de .fruta el sabor tns regalado dejar de co,ner este bocado. De las naranjas de fina cscara dice: "Verlas cuando ,n aduras es belleza ;/ doy grac i as a l seor santo y bend it o/ a cuya adorac i n provoca y lla,na/ no slo el cielo n1s la verde rama ". Cidras, lin1ones, toronjas se nos ofrecen con holgura, se abren ante los ojos go losos los fru t os del 1na1ney con sus dos lustrosas sen 1il las, florece el papayo so berano y del aguacate dice que es "co1nida regalada". Ceibas y palmas dan sus troncos para viviendas tiles do n1sticos y en1 barcaciones el palin i to ca l n1a el ha,nbre de un grupo nun1ero so y la hospitalidad de los ho,nbres y ,nu jeres que encuentra en su viaje de Baracoa a La Habana lo conn1ueve: No se gasta dinero en el ccun ino en todas partes da buena conda, nunca jlta ternera ele confino que co111erla en verano da la vida; agua fra se bebe que no hay v ino ; la gente es dadivosa y tan cu,np /id a, que da con ,nu cho gusto lo que tiene al ca111inante que a su casa viene.

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Los caballos don1sticos y los salvajes tienen tan,bin un sitio en su crnica se ad1nira de que sea n tan fuertes y fon11 id ables s in que ni por asomo apa rezca la avena en su ali1nentacin s i no la jugosa yerba, y narra el duro espec tculo de los equinos sacrificados por que se reproducen con tal frenes que l e disputan el pasto a los an i1nales de los can1pesinos. Los toros venc ido s por las arte s de los vaqueros de la pen su l a aparecen con su fu ri a t r adicional, con10 en las tradicionales corridas y con l a 111 is1na trgica suerte para los acosados animales y es de notar que elogia el trabajo de las profilcticas au ras d e la sabana que lin 1p ian por as decir de toda carne sobrante el paisa je y cun1plen de ese n1odo segn el i1naginativo franc isc ano, un 1nandato directo del Dios de los cristianos. Se dis tancia, con10 es de suponer, de las prcticas re li g i osas de los aborgenes, pero describe parc iahnent e sus ritos y da cuenta del encuentro con una piel de culebra del g ru eso de un pino que n1e da veinticinco pies (se ve que sigue siendo andaluz nu estro cronista), relle na de huata que en Baracoa caus es tragos cuando alentaba y all era ar ra strada ent r e conjuros por "el vu l go que de d i os estaba ajeno". Se aso1nbra que a un d i funto le lleven co111ida todos l os das del ao "porque a con,er el sero vena" y eso n os re111ite al cuento conte111porneo de un asitico que l e lle vaba un p l atillo de arroz a un fiel difun to y un occidenta l que estaba ponindole flores y cirios a l suyo en una tun1ba cercana se ason1bra porque el desaparecido n o puede pa l adear el cereal entonces e l paciente as t i co le pregunta: Y el suyo, puede ver y oler l as flores y percibir la luz de los cirios ? Cost un1br es rituales don1inaci co l nial, in gredientes de una 111is111a histo ria que resu1ni Jorge En r i que Adoun, en su libro prin1er poe,nario pre1n i ado en Casa de las A1nrica s, Dios traj o la so,nbra, al r ecordar que no hubo pi dad para los que usaban co ll ares en vez de can, isetas. Pero es justo r econocer que A l onso se acerca co n s i 1npata a los indi os cuba nos y los acepta con sus v ir tudes, has ta donde lo pern1iten sus discrepancia s reli giosas y su visin de la sociedad. Mas sien1 pre desde el nuevo n1und o procla1na la gloria de la Es paa do1ninadora y su descendencia y dic e: [ ... ] oh valo r de c ri o ll o a n1aravilla ./ D e buena cepa nunca 111ala ra1na / si vues tro abuelo y padre fue valiente / vos l o 1nostraste ser a nue st r a ge n te". Ade 111s de una breve aparicin de lo s es clavos africanos -l lan1ado s banos v i vos p or ento nc es al principio de las octavas cubanas, A l onso tan1bi se refiere con entus i as1110 al rbol de ese no1nbre de negro y duro co ra zn y de procedencia africana Y los instructivos documentales sobre l as tortugas 111arinas en el acto de po ner sus huevos en l a arena pudieron servirse de este guin fln1 i co hasta aho ra desconocido en el cual e l in, aginati vo bardo describe el fatigoso proce so reproductivo y sostiene que aunque las pequeas tort u gas vengan a la vida con la figura y e l caparazn de su especie, la arena es tan 1nadr e co1110 la abn e gada ponedora de ojos lacr in, osos, po que les da abrigo y vida hasta que saltan hacia l a peligrosa aventura del n1ar. 96

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La l ectura d e esta po r c i n de La F l rida es gratificante. Nos r egala un fresco d e una p oca e n que todava l a p oes a vo l aba co n a l as di111 i nutas, pe r o volaba ya de l a noche al d a. Au n q u e par a el fra n ciscano buen gozador de los placeres de la 111esa, eso e r a un pe cado que de b a se r b o rrad o d e toda pr i ictica segu in 1os con,o l os aborge n es de sc ri tos p or l sien do fieles al 1nar, al ciel o y l a t i e rr a, al c l aro l u ce r o de l a h ern, os ur a. a los n 1o nt es. los ce rr os el tru eno y l a a r ena n1 e n u d a a l a yerba las ce iba s, l as pa lrn as, a la 1 11iel de las f r utas qu e e n ca ndilaron sus o j os, co n qu i staro n su pa l adar y n1 ovieron su plu n1a, no exe n ta de re rl cxio n es g r aves con10 es t a s que l~gu r a n en s u s l t i 11 1 as octavas : "Que e l h ondo 111ar es ca111a de l nav o,/ co n10 lo es de l a n1u e rt e al n bajo", n1 s t e ndi e n te a ca nt a r l as p e qu e s ha za as d e l o co tidiano y el pai saje donde e l ser hun1ano co 111 e n za b a ya a fragua r o tr o d est i no.

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Mensaje por el fallecimiento de Luis Suardaz* Vo lodi a Te it e lb oim Escritor y ensnyisto S obrecog id o por l o ,ns do l orosan1ente i nesperado le hag o ll ega r n1i expresin de pesar 1 ns absoluto por la notic i a del fallecin1i~nto del n1agnfico ser hu n1ano del poeta, escr i tor, per i odis t a, ,naestro Luis Sua rd az, con quien tuve el privilegio de co,npart ir una fraternidad r i ca y creadora, enr i quecida por su perso nal i dad i,npresionante e incansable asoc i ada a su i dentificacin con toci os l os va l ores que unen l a poesa y l a Revolucin. Hon1bre s as dejan e n l a vida y l a hi s tor i a un trazo que va 1ns all del t i e,npo. Deseo n1a11ife slar so li daridad, la adn1iracin hac i a la con 1p aera y la fa,nil i a del hon1br e eje np l ar Para sien1pre Lu i s Suardaz ser e l revo lu c i onar i o, el co1nunicador, el po l i co, el hon1bre que escribi con la vida y su obra una pgina ir nborrable de la Revo l ucin Cubana, de l a maravillosa gesta de su pueblo. Pern1ta 1 ne abrazarla, con1parti r con qu i enes l o co n ocieron y fue r on sus an1igos a travs de toda A1nrica Latina. La Revo l ucin se enorgullece de s u po esa. H i zo d e e ll a un canto nu evo y un pode r oso n1ensaje. Evoqu,nos l o senci ll an1ente co no per sonaje atad o a l a n1en1oria del futuro. Co nte,n os a diar i o con un ho 1 nbre coti d i ano, que se qued pa r a estar donde sie,np r e estuvo Te:-10 env ia do a l isa Vlasiques. viuda de Suardaz. y que scrit inc lu ido en e l I i brn / o si111ie11t(' que se presentar en las Jornadas de Poesa del Proyecto Sur 98

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Luis S uardaz ha muerto* R a f ae l B e rna! A l e ma y 1 e m i n is tro d e C 11/t11r a d e C11b a c on1paeros: La 1nuerte de Luis Suardaz nos ha sor prendido a todos no slo por lo fu 1 111 i nante de l a enfermedad. sino porque l a fata I idad l e era ajena No hay con s ue l o en l as pa l abras de oca sin ni en la certeza de que se trata de algo natural e irre1nediable Nada disn1i nuye la n1agnitud del hecho: Ca1nagey pierde a uno de sus n1s fie l es lugare os, Cuba a un hijo 111agnfico, la poesa a un bril l ante exponente, el periodis1no una p l u1na recia y ftil, l a Revolucin a un 1nilitante, todos nosotros, a un arnigo E l isa a su esposo y sus hijos a un padre ejen1plar. El vaco es enorn1e. Basta una n1irada a su extraordinaria hoja de servicios para percatarnos que esta111os ante uno de los exponentes de una generacin y de una estirpe de in telectuales que hici e ron de la actividad revo l ucionaria un sentido de la v i da. Desde los das ya lejanos cuando se le confiaron tareas de direccin en el sec tor de la cultura en Can1aguey, al desernpenar altas responsabilidades en el Consejo Nacional de Cultura, dirigir l a Biblioteca Nacional orientar las pu blicaciones de circu l acin internacional de la Agencia Prensa Latina fungir con10 f uncionario del s ervicio ex t er i or ser vicepresidente d e la Unin de Es critores y Artistas de Cuba (UN E A C ) y dirigente de la U nin de Pe ri od i sta s de Cuba (UPEC), 1niernbro de l Corni t Provincia l del Partido y responsable de las pginas culturales en el peridi co Gran,na y la revista Bohe,nia. Suardaz se comportaba no con1o quien cu1nple obligaciones sino con10 alguien guiado por una vocacin de servicio. Hay realinente pocas personalidades de la cu l tura c u bana que hayan logrado sin1ultanear, con1binar y hasta fundir en un solo en1peo e l trabajo revoluciona rio con la creacin con10 lo hizo Luis Suardaz que forjndose a s 111isrno, cre ci co r no poeta ensayista crtico y pe riodista a la vez que se forrnaba co1no un con1petente cuadro revolucionario. En c i erta ocasin escrib i : En cual quier tien1po y en cualquier lugar se puede ser un intelectual sin s e r revolu cionario, excepto aqu y ahora". Los que conocirnos y trabaja r nos con Luis y tuvimos oportunidad de adrnirar su enonne capacidad la eficiencia con que resolva difciles tareas y sin1u l taneaba funciones diversas nos habitua 1 nos a con vivir con su vasta cultura sin preguntar nos nunca cundo y crno la adquiri sin dejar de trabajar un solo da. Andaba por todo el pas, nunca declina ba el llarnado de una provincia que l o re quera para un jurado, un concurso o para que irnpartiera una conferencia. l'a l abrns pronunciadas en l a despedida de dudo de Luis Suard a z. 99

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Ningn evento le pareca ins i gnifican t e y cuando viajaba al ex t er i o r e ra s i e n1pr e un e1nbajador que ap r ovechaba tocias las ocas i ones y tocias las relacione s para ha bla r de C uba y clelcnder l a Revo l uci n. .la,n s perdi una opo rtunida d ele enal tec er co n s u s escr i tos periodst i cos a l as fiQ.uras c in, eras de la cultura c ub a na, de Latinoan1r i ca y del n1undo. N in gu n a efen1ricles se le esca p aba. Desde la prensa r ea I i z una nagn fica contr i bu c i n al desarrollo cu l tura l d el pueblo. Luis era ele esos con1paiieros a los que no ciega l a pa si n capaz de percibir las i1 nperfeccione s d e la obra revoluciona r i a y de ejerce r la cr tic a, asun1 i endo s ie,npre la r esponsabili d ad d e l os p r tagon i stas. re na un cla r o y e l e nental sen tid o ele lo trascendente y de lo histrico Ningn revs y ningn er ror quebrantaron su fe y su opti1nis1110 y nunca dud de la ca pacidad de la direccin de la R evo luci n, espec ialn1 entc d e l con1paiiero Ficle l pa ra conducir a nue st r o pueb l o. Recordarc no s a Lu i s Suardaz por s u s poe1nas y su pr os a, po r s u valent a po ltica y su 111ilitanc i a por s u consagra cin y ason1brosa capaci dad de t rab ajo, por su bondad y su entrega, por su h o ne s t idacl, por la ju steza con que prac t caba la c rti ca. por su finsin10 se nt i d o de l hun1or. po r l a hu 1 n i l clad con que aprcncl a y l a se n e i llez con que cnse1ia ba, por la naturalidad co n que expresa b,1 su cultura y por l a 1 nanera con 1 0 asu n 1 a l a a i nistad y e l con1paiieris1no. S uardaz deja una obra potica que los estu cl i osos v los crt i cos se encarga r n ele va l ora r pero deja so bre tocio un legado : "La poesa escribies s ie1npre una ant i c i p aci n y un r eto una avent u r a que puede l l evarnos al pasado y al futuro s in d esprende rn os del presente No es una oc upaci n rentable si n o esenciahnente r evoluc i o n ar i a. Por eso el poeta d e nuestro tie111po no debe as pirar a ser consi d e r ado co,no un peque iio di os o un he chice r o si n o con10 un ho1nbre a fortunada111ente terrena l. .. No puedo acud i r ahora a l a frn1ula de ocasi n y desearle que desca n se en paz. l no 111e l o perdonara. Nunca pi d i descanso y la i dea de la ,nuerte l e era a j ena, excepto con10 una posibi l idad que aco,npaiia a l co1 nbati e nt e. A n,ab a la vida tena ele e l la un sentido total y la disfrutaba a p l e nitud. Un co,npa i ie r o ,ne ha eontado que hace unos das lo ll an1 para fe l icita rl o po r e l Pre,n i o Naciona l ele Per i odis1110, ocasin en la que Luis l e con1ent que tal vez no podra estar presente en l a entrega, a lo cual rest i1np o rtancia "Para l os ho,nenajes l e dijo s i e1np r e hay tie,npo En eso se eq u i voc Nos falt tien,po para el ho nenaje. De ahora en adelante no el isfrutare1nos de su presencia y de su con 1p aii de sus relatos y sus cuentos, sus ep i gra,nas e in cluso sus epitafios; nunca 111s nos acon sej aren10s con l n i le ped i r en1os qu e r esue l va a l gn e ntu e rto, per o sie n1pr e p o clre,no s in spir arnos en s u E:ic 1 npl o leer s u s poe,na s y rec ordar l o con e l car i ii o ent r aable que le t u vi1110s en v id a. Luis Suardaz h a dejado ele se r un con t e n1p or n eo para convertir se e n prece den t e y no hab i ta 1ns nuestro tie 1 11po porque h a en tr ado en la hi sto ria una d i 1 ncn s i n a la que acceden los e l eg id os. Muchas gracias 1 00

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Tres grandes virtuosos afrocubano s del siglo x1x E n e l s i glo x1x tres v ir tuosos de 11 sica c l sica cubanos de ascenden c i a af r icana alca n za r on fan 1 a globa l. El p i a ni sta Jos Manuel J i n1nez y l os v i ol i ni s t as Jos S i lvest r e W hi te y C l audio J os B ri nd i s de Salas se sobrepusieron a l legado de la esc l av it ud que sufrieron sus a n tepasados en Cuba y triunfaron en f r a n ca con1pe t enc i a con blancos en n icas e i ns l r un 1entos in venta d os por es tos Sus x. i tos t ienen doble 1nrito, porque para obte n er l os se esforzaron 1 ns que s i hub i e r an sido b l ancos, so br e p onindo se al p r eju i cio de l os otros y a s u s p r pi os con1p l< ; j os (inducidos po r l a con di c i n s u balterna de neg r os y 1 11ulatos en una soc i eda d esclav i s t a donde so l an1ente l os n egros era n esclavos) Este artc u lo est basado e n un t r abajo b i bliogrfico 1ns ex. t enso p r epa r ado pa r a l a 4 8a Conferen c i a A n ual del Sen 1 inar for the Acquis i tion of Latin A111erican Libra1y Ma!erials (una asociacin de b i b l ioteca r ios ibe r oa,ne ri canista), ce l ebrada en Cartagena de l d ias, Colon1b i a, entre el 24 y el 27 de 1 nayo de 2003 Los afrocubanos y la ,nsica en Le, Cuba espaola 1512-1898 La 1n(1s i ca cls i ca occidenta I lleg a Cuba despus de la conquista espao la ele 1512 y por n1ucho ti en1po fue 1 O 1 Rafael Tarrag !Jibliotecario d e la U niv e rsidad d e: \ fin11 e soto n1sica sac r a, pe r o p a r a principios de l siglo xv 1 1 1 La l l abana y otras c i udades de Cuba ya tenan grupos de n1s i cos que cu l tivaban l a 1 11 sica c l sica se glar. En 1776 se represent en e l i-ea t r o Princ i pal ele La Habana la pera Dido aban c /011ac/a, p r i 1 11e r a vez que se pona e n escena en l a i s l a una obra de ese gnero i nve nt ado en F l orenc i a, lla1 i a, en 1600 Se h a dic h o que e l p r i n 1e r co n1 posito r de 1 11sica cls i ca en Cuba fue Esteban Sa l as ( 1 725 -1 803 ) La n 1s i ca popula r occ i dental ta 1 nb i n fue a Cuba ele Espaa. 1 lab a taedo r es de v i huelas y ot r os instru n1entos europeos del siglo xv1 en t re los p ri n1e r os co l onos, y l a 1 11s i ca popular espao l a y ba il es espao l es con10 e l zapateado pronto se ent r en ezc l aron con la n 1sica y l os bailes ele los escla vos af r icanos que los espaoles lleva ron a l a isla poco despus de 1512. A p r inc i p i os de l sig l o x1x i nn1igrantes fran ceses de Hait llevaron a Cuba una dan za de or i gen ingls que ya haban francoafr i can i zado y ll an,aban "contredance" y sus esclavos int r odu jeron el "c i nqu i llo", u n patrn rtn 1i co que desde entonces ha dist i ngu i do a la s i ca ba i lab l e cubana. Pronto se escribie ron ' contradanzas cubanas que dieron

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origen a l a danza habanera y al
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obtene r el reconocin1 i ento de sus de r e chos civiles co r no c i udadanos espao les bajo la Const i tuc i n espao l a de 1 8 76 Hasta el n 1 on 1 ento, e l 111ejor l i sis sobre las actividades abo l ic i on i stas en Espaa es <:;pain anll the Abolition Slaver_y in ('uba 181 71886 (Aust i n 1967) de Arthu r F. Corw i n, y entre l o q ue se ha escrito sobre l as so ciedades de negros y rnulatos en Cuba ent r e 1 878 y 1 898 se destaca e l estud i o n 1011ogrfico Sociedades de instruc cin y re creo de pardos y 1norenos que exislieron en C'uba co lonial. J' e rodo 18 7 8-1898 (Ve r acruz, 1 993), de Car n1en V i ctoria Montejo Arrechea Los est u diosos J orge e Isabe l Castellanos a n alizaron l os l ogros soc i ales pro 1 novi d os po r l a agencia de las sociedades afrocuba n as en l os lt i n1os veinte aos de la Cuba espao l a en su ob r a e n cin co vo l (11nenes ( ul!ura a_fiocubana (M ia111i 1 990). Dos fuentes docun1enta l es i les p ara l a investigacin de este te 1 na so n La raza de color en Cuba (Madr i d, 1894), de Rafael Mar a de La b r a y Rectificaciones: la cuestin JJO llico-social en la l~la de Cuba (La 1 l abana 1900), de J uan F. Risquet. En 1868 el gobierno de Madrid co 1 11en z a abroga r l as leyes segregac i onistas que l i 111itaban los derec h os civiles de l os af r ocubanos bajo l as antiguas Leyes de I n dias hasta ento n ces e l cd i go l egal v i gente en Cuba, con l a abo li cin de los "esta tutos de lin1pieza de sangre". Para 1 898 el entran1ado l ega l seg r egac i o n ista haba sido dest r u i do en Cuba, aunque no as los p r ejuicios fon,entados por l a esclav i tud de los negros e n l a sociedad cubana E n 1899 un repo r tero de los Estados Unidos en La !-!abana not que un oficial negro de l Ejrcito Libertador Cubano a qu i en l e negaron serv i c i o en un bar an,ericano invoc las leyes vigentes en ese ao (C ir cu l ar de l Gobierno Gene r a l de Cuba de 3 de jun i o de 1885) y ob tuvo repa r acin Char l es 1\11. Pepper le dedica un captulo entero a este te111a en su li bro de in1presiones de su v i aje a Cuba 1o,norro~v in C uba (Ne,v York 1 899). La carrera 111usical n u nca estuvo ce r ra da a l os cubanos descend i entes de af r i canos por l as leyes segregacion i stas que con1enzaron a abroga r se en 1868 y por e l l o encontra111os en n ar r aciones de v i ajeros y otros docu 1 nentos h i st ri cos la presenc i a de n1s i cos af r ocubanos tan to en l as capillas de l as catedra l es con10 en los ba i les popu l ares En l a pr i n1era parte del s i g l o x1x, cuando la 1ns i ca sica seglar con1enz a flo r ecer en Cuba, encont r an1os 111enc i n de ejecutantes afrocubanos de n 1 i to con10 Claudio Brindis de Salas (18001 872) y J os J ulin J i 1nnez ( 1 8231 898). En este trabajo 1ne l in1ito a analizar las fuentes para el estudio de l a vida y obra de los t r es pri1neros v i rtuosos af r ocubanos que obtuvie r on fan1a global: J os Manuel Ji1nnez Jos S i lvestre Wh i te y C l audio Jos D0 1 n in go Brind i s de Sa l as. Jos Manuel Jimne z B erroa ( I 8 5 I I 9 I 7) Este 111 s i co l l an1aclo Lico, nac i en l a c i udad d e T r inidad e n l a r egin centra l de Cuba, el 7 de d i c i en 1 bre de 185 1 Su padre fue el n 1 enc i onado J os .Ju l in Jin,nez quien haba estudiado vio l piano y co111pos i c i n e n e l Conse rvato r i o ele Leipzig (Ale 1 11an i a) con lo s 111a es tros Dav i d Mosche ll es y R itte r y recibi s us p r i 1 11eras l ecciones con l. 103

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En 1867 v i a j a Ha n 1burgo con su h er1 nano, el violonce l ista N i casio J i n,nez Be r roa, y e n el conse r vatorio de esa ciudad estudi piano y rgano con e l profesor Arn1brust. Se traslad a Leipz i g donde aprendi piano con el re non 1 brado Moschelles (,naestro de su pad r e), y n1s tarde co n Karl Reinecke. En 1875 Jos Manuel Ji n1nezconc l uy sus estud i os e n Leipzig con el dip l on 1 a de p r i1ner grado y recorri los escenarios eu ropeos con su padre y hennano. Fueron anunc i ados por la prensa francesa co,no e l T r o de los Negros y en el nn ero del 14 de novien bre de ese ao La Revue et Gazette Musicale de Pars dice : Los t r es vi,tuosos negros, Jul i n Manuel y Nicasio J i ,nnez han dado un p ri n e r con cie,to e l 6 de nov i en 1 bre en la Sala H erz. Son a tistas de talento". Durante su es tancia en Pars el j oven Jin1ne2 concur s para obtener su adn is i n en el Conserva t o r io de esta c i udad y fue acep tado. En Pars estudi con Anton i o Mannonte l y frente a un jurado de n cos en1inentes co r no Ca r los Gownod y Julio Massenet, gan la n1edalla de plata y el d i plo,na del Conservatorio. Regres a Cuba en 1879 y e l 21 de ju nio de ese ao toc en e l Teatro Ta cn de La H abana en un conc i erto en el que interp r et su co111posicin So/ilude en un progra na que inclu a piezas de Feder i co Chopin y Franc i sco L i szt. Ig n acio Cervantes esc r ib i una resea positiva de este concierto que fue publicada el 25 de ese 111es en el Diario de la Marina el peridico cu bano n1s prestigioso de l a poca. Des pus de su xito en La Habana of r eci rec i tales en var i as ciudades cubanas. Se estableci en Trin i dad y ejerci de profesor, teniendo entre sus discpulos a Guillenno Ton,s y a Ana Aguado y 1 nanten i endo u n a act i va pa1t i c i pacio11 en la vida rutstica de rr i nidad y Cien fuegos. En 1890 regres a Han1burgo y en Ale 1nan i a continu su exitosa ca r rera se cas y constituy fa111i l ia. Fue 110 nbra do en 1892 cod i rector del Conservato rio de Ha,nburgo, pero no dej su traba j o co,no solista y co npos i tor Fue el p r i n 1er cubano que escr i bi lied, canc i n de conc i e r to en la cua l l a voz y el aco1npa a111iento (usuahnente para p i ano) tienen igua l expresiv i dad que el texto En l a bi blioteca de l lbero An,erikan i sche lnstitut de Berln se conserva una coleccin del l ied que co npuso, titulada C inco can ciones para soprano o rnezzo sopra no (Han1burgo, 1900). Su Estudio sinfnico se puede or en e l d i sco C..'011 1 positores cubanos (La Habana: A r eto 1976). Las obras de referencia n1s in1portan tes n1encionan a J os Manuel J i n1nez: Diccionario biogrfico cubano (New York, 1878), de Franc i sco Calcagno, Diccionario enciclopdico de la 111usica (Barcelona, 1 947 -1 954), de A l bert Torrellas Msi c a y ,nsi c os d e Latinoa111rica (Mxico 1 946) de Otto Mayer-Serra y e l Indice biogr_fico de Espaa, Portugal e lberoatnri c a (Mun i ch 1 990). El Di cc ionario de la ,nsica espa11ola e hispanoa111eri c a na (Madr i d 1995) tiene un a,tcu l o ex tenso sobre l y es ,nenc i onado en las h i storias de l a n1s i ca en Cuba citadas pe r o e l nico estudio ,nonogrfico sobre Jin 1 nez que he pod i do localizar es el ensayo Jos Manuel ( Lico) .fnnez Berroa, 1 8 51 l 9 l 7 : 7 0 aniversario de su jalle c i111iento (La Habana 1987), 104

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de Edilia Pin Gonz l ez, pub l icado por el Ministerio de Cultura, l a Direcc i n de Patr i n 1 on i o Cu l tural y el Museo Nacio nal de la Ms i ca. En n1i opin i n no falta la infonnacin docun1ental para escribir una biografia analt i ca de Jitnnez El dice electrnico de art culos sobre 1 sica en perid i cos y r evistas de l s i glo x1x ReJertoir e lnternationale de la Presse Musica/e tiene decenas de refe r encias a crnicas de sus conciertos. E l Museo Nac i onal de l a Msica, en La H abana, la Biblioteca Nacional de Cuba y e l Conservatorio de Han1burgo son lgi can1ente instituc i ones en cuyos ace r vos se puede esperar encontrar i nfonnacin docun 1 e ntal so bre s u vida y obra. Jos Silvestre White (1836-1918) Naci el I de enero de 1 836 en la ciu dad de Matanzas en la costa noroeste de Cuba. S u pad r e fue e l co,nerciante fra n cs Carlos White y su n1adre l a li berta Mara Es colst i ca Laffite Su pa 0 d r e ll evaba un diario donde anot que Jos Silvestre en1pez a aprender a to ca r el vio l n con l cuando tena cinco aos; pero su pr i n1e r profesor de sica fue el afrocubano Jos M i guel Ron1n con quien to,n clases desde 1843 hasta la ,nue r te de este en 1844. Despus estudi con P e dro Has e rf n1 sico be l ga r esidente en Matanzas; de l recibi ni,no para dedicarse a la co,n posic i n. Jos Silvestre White tena ya l a tcnica de un vi1tuoso de l violn en 1854, cuando e l dechado pian i sta de Lou i siana, L. N Gottschalk ( 1829-1869), le s i rvi de aco111paante en un concierto que d i o en Matanzas y le sugiri a su padre que l o enviara a estud i ar en E u r opa. En 1855 Wh i te fue ad,nitido en el Con se rvat o r i o de Par s, donde estudi v i oln con el n 1aestro Alard. A l ao siguien te le otorgaron u n puesto de honor por sus 111ritos y gan el pri,ner pren 1 io en la co,npetencia an u al de v i oln de l Con servator i o. Regres a Cuba en 1 858 para visitar a su padre enfenno, pero volvi a Par s con su n1adre y sus her1nanas despus de la n1uerte de este. Entonces cornenz una carrera de con cert i sta que lo llev por var i as ciudades de Eu r opa De 1 86 1 a 1875 partic i p en los esf u erzos de 111sicos franceses para desa r rollar en Pars el gusto por la n1 sica de cmara. En esa poca co111pu so sus seis estudios para violn solo (op. 13) su cua,teto de cuerdas ( op 17) y el Co ncier10 en fa sostenido n1 enor para violn y orquesta ( est r enado e n Pars en 1867). Wh i te decid i extender su carrera de concertista a traves del At lntico y la co,nenz en Cuba con un re cital en el Teatro Esteban (hoy Sauto) de su nativa Matanzas en enero de 1875 En La Habana co,nparti el esce nario por prin1era vez con e l pian i sta y con1posito r I gnac i o Cervantes Kavanag ( 1 8 47 -1 905) y dio concie r tos en var i as c i udade s de l a is l a, hasta que fue depo1tado por donar sus ganancias para el annan1ento y avi tua ll an1 iento de los i nsurgentes cubanos que estaban luchando para obtene r la in dependencia de su patria de Espaa El Ne1 11 York Tin1es del 1 3 de 1nayo d e l 875 (pgina I O colu,nna 2), baj o e l tulo Despotic Mea s ures" inc l uye una nota sobre la deportacin de Cuba d e l "clebre violinista" Wh i te y s u proyec tada partida para Mxico. A l l Wh i te tuvo gran i to E l 25 de 1nayo de 1 875 la Revista Universal ele Ciudad co publ i c l a crnica d e un concierto de White por Jos Julin Mart, ta,nbin 105

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deportado d e Cuba. En esta crnica Mart dice: "White no toca subyuga: las notas resba l an en sus cuerdas se que jan se deslizan lloran; suenan unas tras otras co1110 sonaran pe rl as cayen do De M i co pas a los Estados Unidos y e n New York dio dos co n cier tos el 1 9 y el 24 de octubre en cola boracin con I gnac i o Cervantes (qu i en fue deportado de Cuba por l as 1 nis1nas razones que White) El Ne,1 1 York Ti n1es del 20 de octubre de 18 75 tien e una nota sobre e l los: "Wh ite-Cervantes Co ncerts (pgina 4 colun1na 6) en la cual a l aba e l buen gusto y la correccin de Cervantes y la maestra de White en su interpretacin de la C haconna para v i oln solo de Juan Sebastian Bach. En 1879 White fue a Vene z uela don de co i ncidi con su co111patr i ota Claudio Jos Don 1in go Brindis de Salas. Es tu vo en las repblicas de Per Ch i le Ar gent i na Uruguay antes de pasar al In1perio de l Brasil. En este pas fue acog i do por los aficionados a l a 111s ca y por la fa111ilia i 111per i a l. E l e111pe rador Pedro 11 le no111br profesor de 11 1 sica de su h i ja l a princesa I sabel y director de l Conservator i o de Ro de Jane i ro. White se si nti tan bien en ese pas que pern1aneci en l hasta 1889. En sus conciertos en H i spanamrica y Brasil i g ua l que en l os Estados Uni do s l la 1 n la atenc i n s u inclu s in de obras de con1positores co 111 0 Bach Mozart Mende l ssohn y Schu,nann, por que la 111ayor parte de lo s virtuosos de ,nsica c l sica occidental en e l s i g l o x 1 x, tanto e n Europa co 1 no en las A 1n ricas, nutran s us progra111as con popurr s de 111 e loda s de peras y va riaci o ne s sob r e te r nas pop u lare s, con efec t os tcnico s y pa sajes de difcil e j ec ucin. White r eg r es a Par s en 1889 donde se estableci ; all se d edic a la e n se anza y part i c i p e n la vida 1nusical d e l a c i udad. Fue ,naestro d e g rand es vir tuosos europeos co,no Jacqu es Th ib aud y Georges Enescu y de l os cubanos Ra fael Daz A l berti e I g naci o Sard i s E n n1edi o de una g ran actividad artsti ca falleci e l 12 de n1ar zo de 1918. Se encuentran ref e r e ncias d e White en todas la s obras n1 e nc i o nadas en rel cin con Jos Manuel J i 1 nnez. Ta ,n bin hay un artculo en el Ne~ v G ro ve Dictionary of Music (New Yo r k, 2 001 ). E n 1 8 74 Paul Dupont esc ribi una br eve biografa de Wh i te que fue traducida a l caste l lano e n Matanzas y lue oo a l in"ls (vase 1 \1usi c and S0 11 1e o o Highly Musical People Boston, 1883 de James Trotter) E n 1990 la R ev ist a Musical Ch il e n a l e d e dic un n,n e r o (volun1en 43, no. 173 enero-junio 1990), en el cual se encuentran a rt cu l os so bre l esc rit os por L ui s Merino Mar i o Milanca Guzn1n y Arn1and o To l edo. Ade s Cristina Ma gal di Guzn1n es cribi dos a,tcu l os sobre White y su in fluencia en la vida 1nu sica l brasilea ( Jos White in Brazil 1879I 889 ", en Inter-A111erican Music Revi ew, in v i er no / pri 1 navera 199 5 pp. 1-19 ; Mu s i c for the Elite : Mu s i cal Societies in hn p e ri11I o de Janeiro ", en Revista de Musica La tinoAmer i cana, pri,n ave r a / verano 1 995 pp. 1-41 ) Jo se phine Wright pub ic un trabaj o i 1 nportante so bre su influ e ncia en la v id a n1usi cal fian cesa ( Yi ol in i s t J os \,Vhit e i n P ars 18 55-1875 ", e n Block 1 \1usic Res ea r c h Journa!, 10: 2, otoo 1990 pp. 2 1 2-232), 106

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as con10 lr aida T r uji ll o L ir na y Mara V O li ve r Lu i s confecc i ona r on una s n tas biogrficas 1 11uy il es ( J os Si l ves tre White y Laffita una ap r oxi1 11 aci n a s u v i da y o bra ", en R e vista de la Bi blio t e ca Na c ional aiio 84, 3a poca ene r o -j uni o 1993 pp. 45 59). Joaqun J. Argote pub l ic un ar tcul o bi og rfico en esta r evista ("W hit e" 2a se ri e 4 : 2 abr i l -ju ni o 1953 pp. 80 99) pero no hay n i nguna 1nonografia analt i ca de Wh i te y su ob ra. Docu 1 11 en t ac i n no fa l ta pa r a esc r ibir esa biografa de White. El d i ce elec trn i co ReJ e r t oir e ln t ernat i ona/e de l a Presse Musical e cita va ri os a r tculos sobre s u s conc i ertos e n Europa y l os Esta do s U nido s Gran pa11e de sus pa peles pr iva d os se enc u ent r a n en e l Mu seo Nac i o n a l de la Ms i ca e n La Habana, y la B i b l ioteca Naciona l de C uba tie n e en s u s colecciones docu n 1en tos i n1p o rtan tes para el estud i o de Wh i te y s u obra. Sus act i vidades 111us i ca l es en Pars s u g i e r e n que es posib l e que h aya 1n ater i a l d oc u111 e nt al sob r e l en la Bi b l i o te ca Nacional d e Pa r s y e n l os ar ch i vos de l Co n se rv ator i o de Pars, as con 1 0 e n p e ri di cos y rev i stas pa ri sinos de la seg und a pa r te d el sig l o x1 x no ana l izados e n Reperfoire lnternationale de la Presse Mus i ca l e. Sus act i v i dades 1 11u s ic ales en Ro de Jan ei ro durante diez aiios deben de h aber pr od ucid o 1 11aterial docun 1 e n tal en archivos y b ib l i o t ecas d e esa c i ud ad. Todava es pos i b l e co n seg u i r s u s seis est ud i os para violn solo y hay e dicio n es recientes de s u Jota aragonesa pa r a v i o l n y piano (Nev. 1 York 1975) y de s u }!abane r a para violn y JJia no, conocida co r no La bella cubana 107 (La ll a bana 1979). Su Concier t o en ja sostenido rnenor para vio n y orques ta f u e ed i tado en 1976 y publicado e n M i a n1i (Flor i da) en 1992. De este co n cie r to ha y un a g r abacin r ec i ente ( Vio/in C on ce rtos by Bla c k C' o1npos e rs C hica go : Ced i ll e R eco rd s 1 997 CD). Se co n se r van copias d e una de las piezas n1 s p o pular es e n s u r epe rt or i o, Za,nacueca para vio ln y piano (Pa rs 1 89 7) en dos b i b l iotecas nort ea 1 11e r i ca n as (East r nan Conservatory of M u s i c el e New York y l a Unive r s i dad de Cal i fo rni a e n Be rkel ey) Cfaudio Jos Do,ningo Brindis de Salas ( / 852-1911) Nacido en La Habana el 4 de agosto de 1 952, fue h i jo de l cle br e 111sico y co 1 p os i tor afrocubano Claudio Br in d i s de Sa l as. Con 1 e n z sus estud i os con su pa dre pero l u ego pros i gu i co n e l belga r es i dente e n La H abana Jos Vander G uch t. El 18 de d i cie1nbre de 1 863 d i o su prin 1e r co n cie 1 10 e n el Liceo de La Ha b ana. Cla u d i o B ri ndis de Salas re co n oc i el t a lento s u pe r i or de s u hijo C l a u d i o Jos Do1ningo y en 1 869 lo e n vi a Pars co n e l din ero ga n ado en una lo t e a. E l jove n afrocubano fue adn1i tido en e l Conse r vatorio de Pars don de est udi con el vio l inista David y tuvo el e co n seje r o a Ca 1 nilo Ernesto S i vo ri a l u1nn o d e l l ege ndari o Nicols Paganin i De S iv ori apre ndi l os r ecursos inte rpr etat i vos y los gestos d r an 1 i cos del v ir t u osis1 n o r o n 1 ntico que hicieron l eb r e a Paganin i En 1 870 Bri n d i s de Salas gan el pri 1ner pre111io de violn en el Co n se r va to r io de P ars y luego de t e r111 inar s us estudios con e l n1aestro Dav i d co n1 enz

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una carrera de concertista por diversas ciudades eropeas. E n 1875 regres a Amrica con el ttulo de director del Conservatorio de Hait y dio conciertos en Centroamrica y Venezuela. En 1877 visit Cuba y el 24 de noviembre de ese ao dio un exitoso concierto en el Teatro Payret de La Habana. Seis das ms tarde toc en el prestigioso saln de los altos del restaurante El Louvre acompaado al piano por su antiguo maestro, Jos Vander Gucht. Esta visita a La Habana fue para el jo ven Brindis de Salas ms que un xito musical un xito social y personal, por que s.e vio admirado y respetado por lo 1ns ilustre de aquella sociedad esta,nental todava esclavista Cuando el conductor de un tren pretendi echar le de un vagn de primera clase (vedado a los afrocubanos por las leyes segregacionistas abolidas dos aos ms tarde) los otros pasajeros se opusieron a ello argumentando que se trataba nada menos que del gran artista Brin dis de Salas. Su carrera de conciertos lo llev a Mxico y a Buenos Aires, donde tuvo uno de los mayores xitos de su vida. En 1889 volvi a Europa, en la cual in variab l en1ente obtena gran xito popu lar aunque la crtica 1nusical no le era sie,npre favorable y repetidamente s e quejaba de su f asis en pa s ajes de di fcil ejecucin y de su repertorio efec tista. Pero hasta lo s ,ns crticos de los crticos reconocan su dominio del blico que lo ovacionaba con pasin. En Th e Mu s i c al T int e s (Londres) del I O de abri I de 1885 lee,n os e n la resea de un concierto s uyo en Darmstadt (Ale1na nia) que "Brindis de Salas es un violinista con grandes recursos tcnicos pero un virtuoso ms que un artista ", y que el programa haba sido en su ma yor parte efectista (claptrap). La tica de su repertorio es confirmada por reseas favorables que describen lo que tocaba, como la de un concierto del 1 O de noviembre de 1895 en Santo Do 1ningo, publicada por el Li s t n Diario de esa ciudad (citado en el artculo "Brindis de Salas en Santo Domingo ", de Enrique Marchena). No compren dan esos crticos de 1nsica del ltimo cuarto del siglo x1x que Brindis de Sa las haba aprendido de Sivori no sola mente la tcnica sino tambin la gesticulacin ro1nntica que haba he cho popular a Nicols Paganini a prin cipios de ese siglo. Brindis de Salas recibi condecoracio nes de varios monarcas europeos (la Cruz de Carlos 111 del rey de Espaa la Orden del Cristo del rey de Portugal y la Cruz del Aguila Negra del E1nperador de Alemania) y fue nombrado Ca ballero de la Legin de Honor por la Repblica de F rancia. Relacionada con esta ltima hay una ancdota triste de su visita a La Habana en 1886 Cuen ta Nicols Guilln que a la salida de uno de sus memorables conciertos Brindi s de Salas entr con varios ami gos blancos en uno de lo s ca f s ms exclusi v os y al pedir cada quien lo que tomara, cuando lo hizo l, el dependien te que no le conoca, le respondio: "Yo no sirvo sino a los caballeros no a los negros". Brindis se irgui y ya en pie se llev la mano a la solapa del frac y sealando un botn rojo que llevaba en ella excla,n: Pues yo s oy Caballero de la Legin de Honor y no hay aqu 108

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tal vez ninguno que pueda decir lo 1nis1no!". Y a pesar de que el dependien te, advertido de quien era, trat de excusarse abandon aquel caf. Poco despus era publicada una circular del gobernador de Cuba indicando que to dos los ciudadanos espaoles (lo cual eran los afrocubanos), inespectivamente del color de su piel, tenan derecho a ser atendidos en locales pblicos. Donde ms xito tuvo fue en Ale1nania y sobre esto escribe Guido Bimberg en su artculo "Ei n kubanischer Paganini am Hofe Kaiser Wilhehn 11" (en Studien zur Berliner Musikgeschichte: Von1 18. Jahrhundert bis zur Gegewart editado por Traude Ebert-Oberrneier. Berln, 1989, pp. 1 55 164). El e1npera dor Guillenno II no sola1nente lo conde cor, sino que adems le hizo barn del i1nperio aletnn y le no1nbr violinista de su corte. Cuando Brindis de Salas se cas con una dan1a de la hidalgua ale111ana este e,nperador honr la ceremo nia con su presencia. Pareca que iba a seguir los pasos de Lico Jin1nez al ca sarse y tener tres hijos en A l e1nania, pero no fue as. Brindis de Salas quiso continuar su carrera de concertista tro ta,nundos y su mujer le pidi el divorcio. En 1900 dio una gira de conciertos en Cuba que result un fracaso. En 1nayo de 1911 dio el lti1no concierto del cual tenemos noticia en Ronda Espaa. Poco despus sali para Buenos Aires, donde haba tenido grandes xitos. Brindis de Salas lleg a dicha ciudad el 25 de mayo de 1911 sin anunciarse y se hosped en un albergue de nfima clase. Pocos das despus se 1nud a una fonda, desde donde llan1aron el 31 de 1nayo a Asistencia Pblica para que atendiera a un negro moribundo. Al re visar los bolsillos del ,noribundo descu brieron un pasaporte ale1nn identificndole como Claudio barn de Brindis y Caballero de Salas, y recor tes de peridicos reseando sus xitos del pasado en Buenos Aires. Se cono cen estos detalles de los !timos das de Brindis de Salas en Buenos Aires, pero no se sabe qu motiv un viaje sin anunciarse a un artista que viajaba para dar conciertos. El gran Brindis de Salas muri en la rniseria el 2 de junio de 1911 pero tuvo un entierro grandioso, porque la revis ta PB. T, al enterarse de lo ocurrido se hizo cargo de sus restos organizando un velorio al que asisti una gran repre sentacin del inundo artstico porteo. La seora A F. de Mendizbal envi la bandera cubana con la cual se cu bri el fretro, y la carroza fnebre que lo llev al Cementerio del Oeste de Buenos Aires iba seguida de un largo cortejo en el cual figuraban personali dades y una gran cantidad de personas que en otro tie1npo fueron adn1iradores suyos. En 1930 sus restos fueron tras ladados a Cuba, y yacen hoy en la ca p ita! cubana en el Panten de la Solidaridad Musical de La Habana en el Ce1nenterio de Coln. Se encuentran notas biogrficas sobre Claudio Jos Dorningo Brindis de Sa las en las obras de referencia ,nencio nadas en relacin con Jin1nez y White inclu sive en el New Grove Diclionar y of Music (NewYork 2001 ) aunque hay relativamente poco sobre l en re vistas acadn1icas. Miguel A. Gacel pu blic un artculo co,nparndolo con White ("Dos virtuosos del violn: Brindi s 109

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de Salas y White ", en Revista Musi cal C hilena 5:35/36, agosto-nov. 1 949 pp 44 48) y Odilio Urf otro analizan do s u esti l o de ejecucin ("Claudio Jos Don1ingo Brind i s de Sa l as, 1 8 52 -1 9 1 1 ", en Penta g rarna 1 :4, julio 1956). Entre l os ensayos biogrficos sobre l se en cuentran el de Guido Birnbe r g rnencio nado anteriorrnente u n artculo de Irene Diggs ("Br i ndis de Sa l as: King of the Octaves ", en The Crisis 60:9 nov. 1953 pp. 536-54 1 ) una vieta biog r fica por Nicols Gu ill n (Brindis de Salas. La Habana 1979), y una narra ci n de la lt i r n a visita de Brindis de Salas a Santo Don1ingo por Enr i que de Marchena (Del areto de Anacaona al poerna folklrico-Brindis de Salas en Santo Domingo. Ciudad Tru j illo, 1 942). Annando Toledo p r epar una antologa de escritos sobre Bri n d i s de Salas titu lada Presencia y vigencia de Brindis de Salas (La Habana, 1981) y rec i en te1nente Eduardo Manet publ i c una novela basada en su vida titu l ada Maes tro! (Par s, 2002). Pero no hay una bio grafa analtica de d i mensin rnonogrfica sobre el v i rtuoso cubano de rnsica cls i ca rns conocido internac i onahnente durante su vida aun que hay fuentes docu1nentales para ha cerlo en el Museo Naciona l de l a Msica en La Habana. Es posible que se encuentre i nfon n ac i n sob r e su vida e n la Bib li oteca Nacional de Cuba y e n e l Archivo del Estado de Pr u s i a. La la r. ga estanc i a de Brind i s de Sa l as en Alernania e n la dcada del noventa del siglo x1x sus relaciones con el emperador Guillenno II y su pos i cin en la corte i1nperial pueden ser i n vest i gados e n la correspondencia del e1nperado r los do cu1nentos relacionados con la casa i 1 perial y la prensa a l en1ana de su poca. Por la i1n p ortanc i a de l as f u entes en ale r nn quizs la persona n 1 s indicada para escr i bir la biografa del Barn de Br i ndis sea un rnusiclogo a l en1n Conclusiones Espero q u e este artculo anin1e al es tudio de las elites n egras y rnu l atas de l a Cuba espaola y su participacin en el desarrollo de la 1nsica clsica en la is l a durante el s i glo x1x El xito en Eu ropa de los tres virtuosos n1encionados se debi en parte a l os conoci n 1ientos y a la tcnica n1sical que llevaron de Cuba, porque todos ellos h aban co1nen zado sus estudios musicales en la i s l a con maestros afrocubanos Por su i 1 portanc i a como ejemplos de cubanos con in quietudes i ntelectuales cuyos es fuerzos fueron coronados con el xito profesiona l las vidas de J i rnnez White y Brindis de Salas 1neritan ser ana li za das en monografas, y las ob r as de Jimnez y de White, co1npositores co1npetentes, deberan de ser rescata das del o l vido por ediciones crticas. 110

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La historia se abre paso. Dos documentos apenas conocidos, contribuyen a esclarecer una verdad histrica Carlo s M. Marchante C a s tellanos A lrededor de l os acontecimientos que d i eron lugar a l a primera in tervencin nortea1nericana en Cuba, 1nucho se ha escr i to; sin e1nbargo, co1no bien apunta el destacado investigador Eliades Acosta Matos d i rector de l a Biblioteca Naciona l Jos Ma1t en el prlogo de su l ibro 1 898-1998, cien respuestas a un siglo de dudas: "A cien aos de 1 898 se i1npone que la voz de los cubanos participe y se deje or entre aque l los que, sin lugar a dudas, con n ,ayor o n enor honestidad hist r ca o tica cientfica darn su versin de aquellos aconteci1n i entos" Aceptado el reto, y en aras de fac i lita r a investigadores, profeso r es y estudiosos de tan apasio n ante y crucia l 1non1ento de l a historia cubana, el acceso a i1npo1tantes fuentes de i nfonnacin, hen os cons i de rado necesario in i ciar la publicacin de va l iosos docurnentos h istr i cos de l os ar chivos de Gonzalo de Quesada y Arstegui algunos de e l los i nd i tos, que ateso r a el Museo Fragua Martiana ads cr i to a la Direccin de Exte n sin Univer sitar i a de l a Universidad de La Habana. Profesor y director del A 1 /11.i-eo Fragua A 1 /artiana Con o podr apreciarse, ms que dete nernos a valorar o realizar una interpre tacin de aquel los hechos he1nos preferido faci l itar e l acercan,iento di recto a dos docun,entos i1nprescindibles para el estud i o de l te1na an,bos de 111uy d i fcil consulta por encontrarse en n,uy pocas bibliotecas hecho que l os hacen prct i can,ente i naccesibles y que sin embargo, se co1nplementan entre s para esclarecer una verdad histrica y n os perrniten apreciar de una singular 1nanera el an,or de l os cubano s a l a in dependencia Harto conocido en las h i sto rio g rafas hi s pana cubana y nortea1nericana re su I ta el hecho referido a la fa,nosa carta de l en,bajador de Espaa en los Esta dos Unidos, Dupuy de Lon e dir i gida al poi tico espaol Jo s Canalejas, s u st ra da del despacho de este ltiJno en el hotel Inglaterra en La Habana por e l cubano Gustavo Escoto y Castell el 7 de ene ro de 1898 y publicada por el 1 Ve~v York Journaf el 8 de febrero d e 1898; do cu 1 nento dond e ab i erta1nente y con un lenguaje poco usual en la diplo111acia 1 1 1

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calificaba a Me Kinley como un "politicastro" y cuestionaba su compor tamiento tico 1nostrndolo co1no un pre sidente "dbil y populachero". La inesperada e irrespetuosa misiva que oportunamente llegaba a manos del go bierno nortea1nericano, vendra como anillo al dedo a la ya fraguada decisin estratgica yanqui de intervenir en la guerra hispano-cubana con la firme in tencin de i1npedir el in1ninente triunfo de las huestes 1nambisas y con ello lle var a cabo su aorado sueo de anexarse la preciada isla. 1 ndagando sobre la pri1nera y 1ns fi dedigna fuente conoc i da sobre este par ticular, la doctora Francisca Lpez Civeira, vicedecana de la Facultad de Fi losofa e Historia de la Universidad de La Habana, nos indic consultar el testi1no nio aparecido en el libro Liberty Story ofCuba, publicado en ingls en 1939 de Horatio S. Rubens, destacado cola borador del exilio cubano en Nortea1nrica durante l os preparativos y el desarrollo posterior de la "guerra justa y necesaria" que organizara Jos Mart y quien fuera partcipe directo de tan trascendental momento. E n l a versin al castellano del mencio nado libro realizada poiel seor Adol fo G. Castellanos y publicada en La Habana en el ao 1956 captulo XXIX, pgina 23 7, al referirse a la carta en cuestin, expone Rubens: El 8 de febrero de 1898, a mi regre so a New York hall que en n ausen cia Estrada Paln1a haba abandonado la ciudad para encaminarse a la Flo rida. Una carta escrita por el Emba jador espaol haba despertado gran inters, y Antonio Cols me pre gunt cules eran mis propsitos so bre el particular y lo que deba hacerse con el mensajero que haba trado la carta a New York Me enter de que la famosa carta se hallaba en la caja de caudale s de la Junta. La le y a peticin ma Cols me present al hom bre a quien ha ba hospedado en su apartamento. Era Gustavo Escoto, Secretario po ltico de Canalejas, el notable tico y periodista entonces, en misin especial en Cuba. Result que en v speras d e su parti da para Espaa, C'analejas contes t muchsimas carta s y cla s ific otras que esperaba contestar a su lle gada a la Pennsula. Fue forzoso en1plear un auxiliar y toc la suerte a Escoto, de ser escogido para aten der la volutninosa correspondencia La ley con detenin1iento, sorpren dindole por el inters que poda te ner para los suyos. Sin p e nsarlo mucho, se guard el precioso docu mento en el bolsillo, dejando un pa pel en blanco dentro del sobre. Una vez e n la calle comprendiendo el inmen s o riesgo que corra, se en can1in a la casa de un an1i g o, que era agente secreto de lo s cubanos en La Habana. Le n1ostr la carta pi diendo/e que lo en1barcaran para Ne York conio portador del docu n1ento Sin demorar le fue facilitado el modo de cumplir su preciosa Mi s1on. Pensando que yo poda necesitar su testimonio, encargu a Cols qu e n1antuviera a Escoto bien resguarda112

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do Entonces me di a la caza de especmenes de autgrafos y fir,nas de Dupuy de Lon1e, el Ministro espa ol en Estados Unidos. La carta era apcrifa tanto la fir,na con10 su texto ,ne lo cohfir n1ahan por lo que la traduje a fin de tener la lista para la prensa. A/cides Betancourt del New York H erald me pidi un facs,nile de la carta para su publicacin, pero el peridico no se ofreci, sin en1bar go, a hecho uso de la n1isma inrne diata,nente. La llev entonces al New York .Journal y en presencia ma se la fotografi para obtener facsmile El Journal pidi los derechos de ex clusividad del facsn1ile para su pu blicacin. Yo quera que toda la prensa an1ericana y extranjera la publicara pero a la larga el Journal logr la exclusividad pedida. Esa tarde la concurrencia al club del Man ji,e inusitada, porque ya haba anunciado que se haran in1portan tes declaraciones y, efect ivan1 ente les hi ce conocer el contenido de la car ta y garantic su legitimidad. Tuve la sorpresa de leer al da siguiente en un peridico proespaol, que yo ha ba entregado a la prensa una carta que n1e haba robado. Para asegurar su posicin, el 1 Vett 1 York H erald haba telegrafiado a su corresponsal en Washington a fin de saber si la carta no era apcrifa. Y de esta forma se e nter por la no che el Ministro espaol de que la pu blicacin de la car ta era inm edia ta Quesada estaba en fVushington y desde all me telefone que se le haban acercado periodistas en busca de nolicias. Yo le dije que, teniendo en cuenta su posicin, mientras ,n nos declarara saber era mejor. Me pregunt si la persona en cuya posesin se ha/taha la carta era res ponsable y le contesl afirn1ativa menle. Mi traduccin de ciertas partes de la carta fue puesta en t e la de juicio intencionalrnente para aminorar la ofensa al presiden/e Me Kinley Con10 la carta se escribi despus del n1ensaje presidencial, deca, en lre o/ras cosas: Aden1s de la grosera n1arcada e inevilable con que repeta todo lo que la prensa y la OJJinin pblica haban dicho de Weyler en Espaa, demuestra una vez n1s lo dbil, po pulachero y politicastro que es Me Kinle y, quien procura dejarse una puerta abierta, en tanto se mantiene en trn?inos amistosos, c on lo s radi cales de su Partido". Entiendo que n?i traduc cin se ajus tara n1s al texto castellano que otros interesados. A media noche sal para Washington, antes de las l O. 00 a.111 estaba en -el despacho del Secretario de Estado Day. A esa hora ya haba ll egado a Washington el Ne 111 York Journal con el facsn?ile y desde luego, la prensa capitalina reproduca la carta. Le pre gunt a Da y qu se propona hacer en relacin a la carta y me contest que a falta del original nada podra hacer. Suponiendo que yo pueda conse guir/e e l original y convencerlo 113

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de su autenticidad, har us ted'.) le pregunt. -En ese caso replic tranquilan1en teactuar como es debido. Le dije entonces -Debo saber si, en caso de entregarle la carta, se me devolver a n1i personaln1ente, para mi propio resguardo y el de otros si es necesario, una vez que usted haya actuado debidamente. La ex traje del bolsillo y se la entregu. Day no hablaba espaol. Llam al tercer Secretario Auxiliar Adee, quien haba sido agregado a la Le gacin Americana en Madrid. Adee no era amigo de Cuba, tena muchos amigos en la parte contraria. Despus de leer la carta, excla n1: -Bah! Esto es ridculo, es apcri fa, ni siquiera es autntica! Le pregunt por qu lo pensaba y replic -Porque l siempre firma E. Dupuy de Lome y esa carta est fir mada Enrique Dupuy de Lome. Esto demuestra sin1plemente le apuntque l no eniple su firma formal en esta carta personal Ha bra sido una falsificacin ridcula coment, el desliz de no firmar en la forn1a correspondiente y podrian1os llan1ar brujo al hon1bre que fuera capaz de falsificar la carta entera y un adivino a quien pudiera leer la n1ente del Ministro. Adee ripost -el Ministro espaol es un diplon1tico hbil y hasta inteli gente para escribir esa carta. Day pregunt y luego de estudiarla, dijo: Esta equivocado, pero se ajusta al texto espaol. Ira yo con Day a la Casa Blanca? -S, ira. Me Kinley quiso conocer bien la parte de la carta que le afectaba Claramente que el procedin1iento propio a seguir es preguntar a De Lome si en realidad l haba escrito la carta. Day dijo: -Son las diez, De Lon1e tiene una cita con Kasson para discutir el Tratado de Reciprocidad. Lo llan1ar al Departan1ento. Debe estar all. Day telefone a Kasson, pero el Mi nistro no haba llegado, apenas lle gara, telefoneara a la Casa Blanca. Luego de aguardar otro cuarto de hora, Day le dijo a Me Kinley que l ira a la Legacin de Espaa. Yc) (ieba esperar. Cuando regres estaba muy sobresal tado In/orin a Me Kinley: Pregunt al Ministro si sabia a qu se deba mi visita y me contest que crea que si. Le entregu luego la carta, pregun tando si era suya La mir detenida n1ente y dijo: S, es ma". Agreg luego Day que cuando le dijo -Entonces usted comprender .. De Lon1e lo interrumpi con un ges to de la n1ano discuti: "Un mon1en to no es necesario que prosiga usted, porque he de informarle que anoche telegrafi a mi gobierno pidi ndole n1i renuncia". Cuando el sucesor de Dupuy de Lome lleg, la carta le fue entrega da como representante de Cnovas Y una reproduccin fantstica de la n1isn1a qued en el Departa,nento de Estado de Washington. El coronel Cook, amigo personal y poltico de 114

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Me Kinley, se hallaba presente cuan do Day en1iti su infortne. El coro nel era an1igo de la causa cubana y ne pregunt el n1otivo por el cual yo haba apelado a la publ i cacin de la carta antes de presentrsela a Day. Porque si yo le habra enseado a Day prnera,nente, e l P r esidente me habra pedido que no la publicara. Sin duda que se hubiera n1ostrado demasiado magnnimo para ofen derse ante las n1anifestaciones de los sentin1ientos del Ministro. Por eso la publiqu primero y la present des, pues Alegaban los polen1istas que se incli naban a Espaa, que las opin i ones expresadas por De Lo ne en una car ta part cula,'. no deban despertar la ira del pueblo an1ericano. Por el contrario, deca que el hecho de ser una carta particular, revelaba a las claras la op i nin real y cndida del M i nistro, que ja ns haba expresado esto en pblico. Adetns demostraba lo que los funcionarios espaFoles que le rodeaban en Washington, pensa ban lle! Presidente En su cablegra n ,a al Ministro de Relaciones Exteriores, De Lon1e le anunciaba que la carta contena conceptos ofen sivos a Me Kinley. No cabe duda, pues, de que De Lo,ne expres su opinin real del Presidente, en lo que l considera ba trn1inos ofensivos E l relato de Rube n s ev id ente1ne n te n o deja luga r a d udas po r s u coherenc i a y r es p eto h i strico de los hec h os; s i n em ba r go hasta e I presente, e I cn10 se apoder Escoto de la fa1nosa carta, ha dado lugar a d i ferentes h i ptesis y ju i cios de d i fere n tes h isto ri adores algu nos de l os cua l es han af r n 1 ado que fue realizada por encargo y 1nedian t e r t ri b u c i h asta los q u e han defe n d i do un a supuesta l abor de inte li ge n cia re volucionaria de los cuba n os en la isla. Una dec l aracin h asta hoy si no ind ta, apenas conoc id a, p r ueba de 1nane ra irrefutable cmo ll eg l a carta a l a De l egacin cubana en los Estados Unidos. E n tre l a doc u 1nentac i n histr i ca deb i da 1n e n te c l asificada y catalogada de Gon za l o de Quesa d a y Arstegui que custodia el Museo Frag u a M artiana, se e n c u entra un t estimo n io o ri g in al sus cr i to po r el cubano Gustavo Escoto y Castell e n el que ante la presencia de un notario pblico de la ciudad de New York, da fe bajo decla r acin jurada de cno se apode r de l fa 1 noso doc u 1nento Por su i1npor t anc i a y trascendencia pa r a el estud i o y futu r as investigaciones his r icas, he1nos conside r ado de especial ut i lidad, p resentar, junto a lo relatado por Horatio Rubens, una copia textual (res petando su 0 1 tografa original) de la de claraci n de Gustavo Escoto, pa r a que e l lector pueda eva l ua r tanto e l respe to a l a ver d ad histrica del hecho apa r ecido en el libro de Rubens, co 1 no e l a1nor a la patr i a, la dig n idad y la valen t a de un hun1 i lde cubano, que horro r i za d o por l a n1onstruosa reconcentraci n de Weyler y sin estar con 1 p r o1netido de 1nanera directa con la causa c u bana, no vac il u n i nstante en servir a Cuba y poner en r iesgo su propia vida por con tri b uir a l a victo ri a del pueblo en su ges ta e nancipadora del 95. 1 15

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Country of New York ss:Gustavo Escoto y Caste/l being du/y sworndeposes and says, using the Spanish lag wage, as he is not familiar with English. Yo soy cubano de naciniiento tengo 30 aos de edad, he trabajado an tes de la Revo/ucion en el comercio de libros de la Isla; sal de ella para Mjico el 19 de n1ayo del ao J 896 donde resid hasta fines del n1es de Junio que me en1barqu para esta Ciudad de Nueva York. Los en1igrados revolucionarios que . aqut n1e conocieron no ignoran las ,ni.serias y escaseses que sufr en esta epoca. Cansado de gestionar una ocupaczon que nunca encontraba, detern1in en1barcarn1e para un pais donde se hablase castellano y logr, por un a,nigo, n1archarme en el Vapor Sylvia de la Red Croos Line traba jando n1i pasaje La Asociacion Cris tiana de los E. U., de la cual era asociado mi amigo, fu quien obtu vo este favor'. Llegu a Livingstone en la Repblica de Guateniala per maneciendo en ella hasta e l n1es de Julio que regres nuevan1ente a Mxico, to1nando pasaje para la Habana fines del ,n es de Octubre del aPo Jpdo. Cuando llegu a n1i pais presenci el espectculo mas horroroso que registra la Historia. Los nios y las n1ujeres perecan de ha1nbr e y eran rnuy contadas las per sonas que podan socorrerles. f!aba visto de cerca n1orir ,nis hermani tos pronunciando una sola palabra. Hanibre! Y cre desde luego que era ilnposible toda reconciliacin con Espaa. El unico propsito que ocarici desde ese rnon1ento fue el de prestar n1i hun1ilde concurso a la obra de la Revolucion. Convencido, de que el surco que abri Weyler se habia rellenado de cadveres de ni os y mujeres solan1 ente, no tuve es crpulo en entregarn1e en absoluto mi obsesion, que no es otra, que la de que Espaa se marche de la Isla. Como mi posicion pecuniaria . me ex1g1a ocuparme en trabajar para buscar la subsistencia, y tengo algunas relaciones en n1i pais, n1e hablaron de un trabajo ten1poral cerca del Sr. Canalejas, que consis ta en servirle de escribiente, para contestar las cartas que estaban pen dientes de respuesta. Acept la pla za y entr desempearla el da 7 de Enero del presente ao. Cuando es tuve en su presenc i a ,ne 1 nanifest qu e clasifica~e la correspondencia para abrev i ar el trabajo. Me penetr al momento de la inferioridad en que n1e tena y aproveche este juicio para poder oir, sin n10/esta1; sus entrevis tas. En1pec n1i labor y co,no la hora de estar entregada ella, cog del n1ontn que tena delante una que n1e figur seria co,110 las otras. En ese instante lleg un co,nercian te inviar/e para que fuera visi tar una tnanufactura. El acept y n1e dijo que continuase en n1.i tarea, que regresara enseguida La rnenciona da, la saqu del 1nis1no n1odo que las den1s; cuando v el n1en1brete de legacin de Espaa en Washing ton ", tan1poco ,n e lla,n la atencin este n1on1ento. Haba hecho lo nzis n10 con otras de Consulados y otras autoridades de Espaa en el extran ero. Mi sorpresa y ,ni indignacin 1 16

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se revel ante m m i smo, cuando comen z leer. Vi el disimulo y la per fidia en un hombre superior espaol y l a impo r tancia que tenia para mi desgraciado pais ese documento, al mismo tiempo que el desprecio y la farsa con que enibaucaban al Go bierno y al pueblo de los Estados Unidos por sus sentimientos cristia nos y humanitarios hcia la pobre Cuba. Inmediatame n te guard la carta, dejando el sobre entre las otras y continu mi ocupacin. El Sr. Canalejas regres como la media hora, quejndose de que lo impor tunaban y continu revisando como y, los papeles. Aqul da, el 7 de Enero no contest ninguna carta, y me orden, que para abreviar tiem po, mandase a imprintir unos B.L.M. que n os ahorraran, como dijo an tes tien1po, pues l se marchaba para Espaa el D I A 1 O de Enero y quera ver si se contestaban las car tas y se dirigan saludos de despe dida los peridicos y principales personas de la Isla Los dos nos de dican1os recoger las cartas no cla sificadas, guardndose unas en las gabelas de la n1esa del escritorio, y otras que se llev para su habita cin, entre estas crey llevar la que yo tne guard, pues como yo haba tenido la precaucion de dejar el so bre, no extra el documento que origina esta declaracin. Cuando n1e march eran las I 2 del dia y me dijo que cuando regresase trajera los B L.M Yo no volv aquel D I A por no haber me terminado el trabajo la ln1prenta que los hizo, hasta las 7 de la no che. Desde que sal de su habita. , czon, no pense mas que en servir a mi pais y dar conocer en los Esta dos Unidos el procedimiento de Es paa en los asuntos cubanos Desde ese n1omento nii obsesion se convir ti en realidad y me.Jur guardar la mas profunda reservu. El da 8 de Enero, las siete de la niaana vol v a mi ocupacin y me confirm que no era posible sospechase lo que yo habia hecho. Una ve z pasado el pe ligro del primer D I A, ya lo dems me importaba poco. All entraban mu chas personas, las cartas todas es taban abiertas, y muchas de ellas fuera de su sobre, as es que sobre cualquiera hubiese cado la culpa, pero nunca sobre determinada per sona. Segu mi trabajo aquel da, lo mismo que el 9 de Enero y el I O por la maana, que terminan1os, embar cndose ese mismo da para Espa a. La dificultad nica para n1i consista entonces en buscar dinero para lle gar a esta Ciudad, gestion con ami gos a ver si se poda prestarme dinero para mi viaje y no lo conse, guia. Todo el mes de Enero estuve seguro de encontrarlo y desesper ltin1a mente de encontrar/o, pues no que ra revelarle el secreto a nadie en Cuba, como as me propuse desde el primer momento y no veia realizarla n1i intencion. El segundo da de este mes me prestaron la cantidad nece saria pa r a nti viaje y me dirig aqu. Sal de la Habana el .Jueves 3 del mes actual y llegu a este puerto el Lu nes 7 las 5 de la tarde dirigindome 1 17

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en el acto a la Delegacin Cubana en N. York, haciendo entrega de la carta dirigida por Dn. Enrique Dupuy de Lon1 e a Dn .. los Canalejas y Mndez los Sres que la compo nen, para que hiciesen uso de ella con10 quisieran. Esto lo he hecho por rni libre y espontanea voluntad creyendo como creo que n1i carcter de cubano no nie ordenaba otra cosa. He cumplido con mi deber, no he sido hostigado por nadie, asi lo declaro y juro bajo mi fe de patrio a que cuando determin dar este paso, que fue desde que cay la carta en mi poder, no he recibido promesas de ren1uneracin por parte de nadie No conociendo el idion1a ingls, me he visto en la necesidad de escribir esta declaracin en castellano, afir n1ando y jurando que todo est es crito por n1i puo y letra. Gustavo Escoto y Casi ello* (Aparece firn1ado) Sworn to befote me this 10th of Februa,y 1898 Len J Benoit Notary Public (53) Nev. 1 York Country Aparece bajo la firma u n cuo en seco sobre fondo r ojo del nota r io con sus datos claramente definidos. Bibli ogr af a ACOSTA MATOS, ELIADES. 1898-1998, cien respuestas a un siglo de dudas. La Habana : Editorial Pab l o de la Torriente 1998. BARCIA, MAR A DEL CARMEN, EDUARDO TORRES Cu EVAS y GLORIA GARCA. His toria de Cuba Las luchas por la in d e pendencia nacional y las transformaciones estructurales 1868-1898. La Habana : Instituto de H i storia de Cuba, Editora Poltica, 1996. CASTELLANOS, ADOLFO G. 1-listoria de la libertad de Cuba I Versin al es paol de Liberty. Story of Cuba de Horatio S. Rubens) La Habana, 1956. p. 237. FONER, PH1L1Ps La guerra hispano cubanoamericana La Habana : Edi torial de Ciencias Sociales, 1973. t. 1, pp. 266-268. GUERRA, RAMIRO. La expansin terri torial de los Estados Unidos. La Ha bana: Instituto Cubano del L i bro 1973. p. 340. HIDA LG O DE LA PAZ, IBRAH C,uba 1895-1898. La Habana: CEM y Cen tro de I nvestigacin y Desarro l lo de l a Cultura Cubana Juan Marinello. Minis terio de Cultura, 1999. QU ESADA ARST E GUI GON ZALO DE. Ar chivo personal. Museo Fragua Mart i ana. RODRGU EZ, ROLANDO. Cuba. La forja de una nacin. II. La ruta de los roes. La Habana : Ed i torial de C i encias Sociales 1998. pp. 379-380. 118

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Carlos Manuel de Cspedes, encrucijada de signos Rafael Acosta d e Arriba Historiador y ensayista C omo fue recordado por el Papa Juan Pablo 11 en su visita a nues tro pas, Carlos Manuel de Cspedes inici las luchas por la independencia de Cuba y cito textual: "Postrado a los pies de la Virgen de la Caridad". Pero ta1n bin es til saber que unas horas an tes en la noche febri I de la vspera autoriz, o 1nejor an, orden a los ne oros de su dotacin de esclavos tocar t> la turnba francesa corno rnsica de fondo, con10 preludio de lo que ya se sa ba por todos, hasta por los propios esclavos, era in1ninente: la insurreccin. Si a estos dos gestos e1nble1nticos agrega1nos que en esos instantes el baya1ns era venerab l e ,naestro de la logia Buena Fe con el grado treinta y tres, e l n1s alto de la escala jerrqui ca de la masonera del Gran Oriente de Cuba y las Antillas (una cofrada que ostentaba textos l itrgicos de avanzadsimas doctrinas liberales y 1 ibertarias ), no encontraren1os 1nayor dificultad para identificar en Cspedes a un ho1nbre cruce de ca,ninos un hon1bre clave en el 1ninuto ec l osionador de nuestra nacin Entindase bien, no sobrees t imo el poder simblico de ges tos aislados o individuales, todo lo con trario, trato de ponderarlos en su justa significacin en e l 1nornento en que di c ho s gestos pueden verse con10 luce ros en la noche corno constelaciones para e l 1narino que busca guiarse en l a negrura del mar. Hombre del ca1nbio, cruce entre ro manticis1no y liberalis1no radical cuan do nace, en 1819 sola1 nent e le separan veintids aos de l a pub lic acin de la Filosofia electiva de Jos Agustn Caballero obra que 1 narca el naci1nien to de l a filosofa en Cuba A su vez, cuando Yarela y Heredia hacen su dica independentista desde la filoso fa y la poesa, Cspedes es apenas un jo venzuelo. Es pues, un ho1nbre que cre ce junto con e l despuntar del pensarniento en el pa s y 1ns an, cre ce a l unsono de l ideal independentista o lo que es lo n1is rn o posee la rnis,na edad de la nueva actitud reflexiva y tica que va gestndose en l a inte lec tualidad cubana. Pudira1nos adelantar algo: si con Saco se inaugura el pensa1n i ento social en Cuba, con Cspedes se abre la era del pensarn iento trasn1utado en accin, la idea converti da en acto, en praxis socia l. Alfred Hadler sea l que para con1 prender lo que ocurre en un ho1nbre es necesario considerar su con1portan1ien to con los de,ns Cspedes no fue la excepcin y sus bigrafos ta,npoco han 120

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escapado a la incon1prensin de rnu chos de sus actos. El eje1nplo 1ns no torio, por ser el 111s honesto en recoger su inc o n1prensin del h o 1nbre, fue Grin Pera lt a quien en e l prlogo a su interesant s in10 an l isis caractero l gico de Carlos Manuel de Cspedes 1nani fiesta su incapacidad para comprender al hon1bre objeto de su estudio. Por s u parte Guy Bois ha insistido en recorda r que la pri1nera exigencia que hizo Marx al historiador era la necesidad obliga toria de entender p ri111 ero el funciona1niento globa l de una sociedad para lue go comprender algn e l en1ento o fenn1eno pa1ticular dentro de ella. Si extrapo l a1nos este recurso n1etodolgico a l estudio del pensa1niento d e una per sonalidad, nos hallaren1o s ante la nece sidad ineludible de tratar de conocer a ese ho1nbre lo n1s in tegrahnente posi ble prin1ero, para luego estudiarlo e n sus ideas o en su praxis. Los bigrafos no se han puesto de acuerdo en lo relativo al pensa1niento cespediano. Ren Llufri lo vio co rn o un ahna fantica incapaz de sust r aer se de la fiebre idea l ista y ro1nancesca i1nperante entre sus correligionarios; Rafael Estnger, n1s prxi1no a una vi sin objetiva de l hroe, apreci e l es fuerzo del 68 como resultante de l eje n1plo libertario suda111er i cano y de las ideas libera l es europeas de los siglos xv111 y x1x, Portell Vil fue, a 111i modo de ver, quien lleg 1ns lejos en l a i terpretac i n del pensamiento del baya1ns. Afirn1 e n s u breve biogra fa que ya desde 1872 Cspedes a l en taba puros idea l es an 1 ericanistas y se refera a una certidu111bre cesped ian a sobre la e1nancipac i n cubana co1no cie121 rre de la de A n 1r ic a. Para Portell Vi Cspedes en sus aos finales de vida h aba con1prend id o que la libe rtad de Cuba faci li tar a el bienestar y desarro llo de l as jvenes den1ocracias del Nue vo Mundo en las cuales vio, aden1s el punto de destino para un futuro despla zamiento de la civilizacin occidental, civilizacin que consideraba caduca y decadente, y esto para Portell Vi l era un juicio hecho por Cspedes con no tab l e anticipacin filosfica. Sin e111ba r go, en todas l as biografas escritas sobre e l baya1ns, cinco en to tal, el l ado flaco en los anlis i s era, es, precisa1nente, la exgesis de su pen sa1niento. A los tres gestos n1encionados con que Cspedes recibe e l a1~anecer del I O de Octubre: el respeto al icono catlico, la tolerancia y co1nprensin de los cantos af r ocubanos y la 111 i litancia liberal, agregar dos gestos si1nblicos n1s de aquellos mo1nentos crucia l es. Configuran ms ntida111ente su retrato, nos permiten asomarnos 111e j or al ho1n bre que pretendemos identificar: se tra ta de su so l icitud a un tratadista de herldica espaol del escudo herldico correspondiente a sus apellidos y el gesto de liberar a sus esclavos con10 pri 1n era accin prctica en l a 1naana de la declaracin de independencia de Cuba A pri111era vista, aparentan posiciones en las antpodas puede parecer ahora que se co1nplican un poco las cosas y as es, pero dan un nort e, ofrecen un can1 i no a l curioso y al bigrafo. Es de ci r he agregado l os gestos parad ign1ticos y centrad ictor i os de l aristcrata y del abolicionista Aho ra tene 111 os una i1nagen co1npuesta

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por fragmentos que, un idos o s u per puestos, co 1n ie n zan a dibujar una ima gen del hombre, pero an borrosa. Su formacin fue humanista y cls i ca sobre esto han escrito todos sus bigra fos. De la etapa estudian ti I hay dos da tos qu e sorprenden por lo que representan de audacia intelect u al y de a1nbicin juve n il, 1 ne r efiero a su traduc cin de La Ene ida del lat n al espaol. Aunque los b i grafos no se ponen de acuerdo en cuanto a l 1no1nento exacto en que debi r ea l izarla el joven Cspe des s queda claro que fue en s u pro ceso de fo n nac i n acadnica. Para Rafae l Estnger, la inspiracin le ll eg en l a adolesce n cia, aunque afirma que debi hacerla en su 1 nadurez te1nprana. Para Portell Vil, la traduccin se reali z a l os 1 5 aos de edad. Jos Fornaris, en ca1nbio co1npaero de aventuras ju veni l es y cas i su coetneo, cons i dera ba que l a traducci n la hizo en sus veintitantos aos. Es i1nportante consig na r que hasta ese instante, La Eneida slo haba sido traducida dos veces a nuestra lengua Para Estnger e l i nters ps i colgico que reve l a en la personalidad cespediana la decisi n de traducir dicha obra, est en que sugiere o pennite in ferir cierta repugnancia del joven baya1ns ante los horrores de la g u rra y la v i o l encia annada el culto a l os antepasados y e l respeto al juicio de la posteridad, elementos todos presentes en l a obra de Virgilio. En m i opinin, la au dacia intelectua l nos s i ta 1ns bien ante una cua l idad que se repetir con e l tie1n po: el gusto de Cspedes por los grandes desafos, sean de la ndole que sean. Otro dato relevante es la fonna de exa men que escogi Cspedes para con clu i r sus estudios universitarios en La Habana: la 1nodalidad l l amada a cla u s tro pleno es decir, so1netindose a un tribunal de e1ninentes doctores que en acto pb l ico acribillaban a preguntas al aspirante a l t tulo. Otro eje1np l o del ras go q u e acabo de referir. Cspedes ven ci brilla n temente dicha prueba. Este a1no r por los retos difciles y por los ac tos r i esgosos, por l a prueba con visos de aventura, aparecen con frecuencia en l a vida del baya1n s Poeta y con1positor n1usica l su produc cin lrica exige un estud i o. Hasta la fecha l o Alberto Baeza Flores, de fonna especfica y Cint i o Vit i er y Fina Garca Marruz, en un estudio genera l sobre l os poetas cubanos cons i de r ados menores han abordado las cualidades del verso cespediano Sin duda alguna su poes a no est a l a altura de la de Zenea, Fornaris o Jos Joaqun Paln1a sus contemporneos pero no deja de agradar y de dejar constancia de u n a gran sensibilidad Por supuesto hay versos y poemas 1nuy bien l ogrados, clas i ficados, con e l tie1npo, entre los buenos textos lricos del siglo x,x cuba no Nueva1nente aparecen en estos re ferencias l atinas que confi r n1an su forrnacin clsica. Ta1nb i n son eviden tes sus influencias del castellano: Graci l aso Quevedo y Caldern pero sobre todo Fray Lu i s de Len. La i n1 pronta de este gran bardo es aprecia ble en estilos y recursos. Hay un dato que 1nerece 1nencin ha sta a h ora lo se conocen dos traducciones suyas de poetas ingleses son ho1nbres que tie ne n que ver con el joven de esta1npa 122

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ro1nntica y con e l liberal en ciernes, n1e r efiero a Lord Byron y John Milton. Del pri1nero es cur i oso obse rvar que fue aristocrtico, dandy, 1nujerie go, carbonario y libera l y al fina l de sus das intent luchar por la independen cia griega. Del segundo hay afin idad es ta1nbin evidentes: a1nante de los cl s icos y del renaci1niento, defensor de la li bertad de expresin y de pensa1nien to difusor del derecho de los pueblos a deponer a los tiranos, en ot ras pala bras un liberal pro1ninente. Ms adelante vere1nos cn10 la influen cia inglesa se hace presente en e l pedes ya n1aduro. No es casual que estos sean los poetas tradu c i dos por Cspedes. Posiblernente ha yan estado e ntr e sus paradign1as en e l proceso de n1adurac i n de su personalidad. No voy a detenern1e en den1asa en la sig nificacin del viaje europeo de Cs pedes para concluir su fo rn1a cin co 1 no abogado. Aden1s, faltan datos esencia le s sobre esos dos aos cruciales. Eusebio Leal 1ne ha dicho que recibir el expediente acadn1ico de d i chos es tudios, lo cual deber ser de enonne i1nportancia historiogrfica. En este viaje Cspedes debuta en las luchas polticas de la Cata l ua revuel ta, se incorpora a l as 1nilicias popula r es y alcanza g rad os 1n ilitares se in vo lu cra en las agitaciones y turbulen c i as se vincula con ho1nbres que van en co1np l icado espectro desde el joven co ronel Juan Prin1 a personajes con ten dencia s anarquistas co1no Abdn Terrads. Luego visita Franc i a, Inglate rra Italia Turqua Ale1nan ia se en1pa pa de las caractersticas de las 123 sociedades que recorre indaga pregun ta va a l as bibliotecas se instruye de las hi stor i as, de la pequea histor i a l cal de la gran historia de esos pases, baja a las catacun1bas de l os carbonarios ita l ianos, lleva dos libr os de Kant en su equipaje Es febril su 1nirada a la esce na e ur opea La nica crnica existente de ese pe ripl o es sinton1tica de su curiosidad in telectual. Se refiere a su visita e n Inglaterra al ca1npo donde se desarro ll la clebre batalla de Ha sti n g entre el rey Haroldo y Guillerino de Nonnanda. Cspedes se l evanta en la n1adrugada, se d i rige a la biblioteca de l a n1ansin en que est h ospedado, y busca libr os de referencia sobre e l evento oc urrid o en el ca1npo aledao. Lo cito : He cifrado uno de n1is 1nayores p l aceres en visitar los lu gares en que han pasado clebres acon teci1nientos. All a la vista del te rreno y con la historia del s uc eso en la ,nano 1ne fonno las 1ns extraas i l usiones. En iguales ca sos s i e1npre he preferido la so ledad ningn i1nportuno puede distraenne de ,nis n1editaciones y cuando por 1nis propios esfuer zos he l ogrado encont rar el ob jeto de 1ni s investigacione s, la aventura toma a 111is ojos un as pecto ro1nancesco. All e ncuentra a un anciano que le ofre ce alguna ayuda, segn sus palabras "( . ] un anciano dotado de 1nucho ta lento y de una erudic i n poco co 1 nn". Ese ho1nbre r econoce Cspedes, y lo vue l vo a cita r textual"( .. ] r espetaba

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1ni silencio no n,e ar r ancaba de 1n i s re flexiones, y cuando 1nis preguntas exi gan de l una respuesta no 1nora l izaba dejaba hablar a las ruinas" La lectura de esta crnica de viaje siempre me ha causado una doble im presin: por un lado, la prosa rpida, ele gante, n1oderna, parece prosa de ahora del presente ; como co1nplen1ento de ello se aprecian los rasgos de l observador curioso de l estudioso ser io de los luga res que visit, de su avidez por l os co nocin1 ientos geogrficos e histricos cuando apenas haba cump l ido los vein te aos de edad. No hay, pues, la frivo lidad propia del joven a esa edad. Es un ojo atento, una conciencia despierta. De regreso de Europa, e l joven dandy viene con sus bales cargados de ro pas y zapatos de la ltin1a 1noda pero fundan,entahnente, viene in1presionado por las sociedades burguesas y libera les, aun por las n1onrquicas, que visi t. Sociedades modernas, cu I tas, en pleno desarrollo y auge capitalista, vi ta l es por sus ideas y por sus ade l antos socia l es. Ya n o es e l n1isn10 joven pro v i nciano que parti a co1npletar sus es tudios de abogado de l reino, como se deca entonces, es un rnozalbete que ha sido tocado por el desarrollo de la n10 dernidad, por el debate de las idea s, por el l iberalisn10 que unido al in1petuo so desarrollo capitalista, conduce a la rna yor parte de los pases visitados por sen das de creci rnient o acelerado. Regresa a una colonia con un vetusto sisten,a de plantaciones y con la escla vitud corno n1cu l a rnora l y evidente freno al desarrollo econrnico. El con traste n o pu ede ser n1s escanda l oso. De retorno a Bayan10 sigue escribien do poe1nas, pero ahora con1ie n za a pu b I ica r ios en peridicos habaneros manzanilleros y de Sant i ago de Cuba Publica sus crnicas de viaje traduce del francs las leyes del ajedrez, del que era un gran jugador prct i co; tra duce del francs tan1bin, y organ i za sus puestas en escena, aderns de ac tuar l ni ismo, las dos Dianas, de Dun1as, y El cervecero ele/ R ey, d e D' Arlencourt. Crea l as soc i edades filarrnnicas de Bayarno y Manzanillo encabezando sus directivas, cornpone nurnerosas ca ncion es de las cuales la bayan1esa creada con Fornaris y Franc i sco Castillo, y la Conchita, de su autora exclusiva son las n1s famo sas. Escr ibe organiza, acta es poeta traductor, pron1otor cultural. Los que lo conocieron entonces l o recuerdan con10 "el hombre de l a cultura" en aquella regin. Se va confonnando el inte l ectua l. Hoy sera rnuy ti I poder reconstruir su biblioteca sus lectura s predilectas, pero es virtuahnente irnpo sible slo un documento testimon ial pu diera revelarnos ese dato crucial. An su obra literaria n1ayor no ha co n,enzado, se r la rev o lu cin l a que pro piciar dicha obra: literatura d e ca1npaiia, d i arios, rnan i fiestos carta s procla1nas All veren1os su n1ejor pro sa potica su pensan1iento li bera l rns elaborado. Quisiera detenern1e ahora a corregir un equvoco habitual. El Bayan10 que co noci Carlos Manuel hasta la edad de treinta y tres aos en que es desterra do a Manzanillo por e l gobernador e s paol no es el Bayan,o esplendoroso de fina l es del sig l o xv 1 1, es una c iud ad 124

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ve ni da a 1nenos y en franco proceso de deter i o r o. Quedaban algunos vestigios de l fasto y del orope l de q u e haba go zado anter i orr n ente, pero ya era una v i lla c u bierta parcia l n,ente por las gruesas telaraas del provincian isn10. Jos Fornaris nos ha dejado un cuadro r i dico a fines de ese ao. Cinco aos n1s tarde es que surge e l peridico Filarrnona creado y financiado por Perucho Figueredo y al desaparecer este l o sust i tuye La R e genera c in di r i g i do y pagado por Franc i sco Maceo Osorio deprin1e nt e del Bayan10 donde Cspe En 1nedio de esta s i tuacin asfixiante des desarrolla su infatigable l abor cul Cspedes pub l ica textos que, unidos a tura!. C i to: acciones conspirativas prct i cas, le vaNo se permitan g i mnasios ni pel ieron el pr i n 1 er as i ento en el libro de r idicos, nada que pud i era vigocontrol de desafectos que celosa 1 nenr izar el cuerpo ni dar l uz al te l levaba e l poder espao l en el depa r espritu, l o se interrun1pa el s itan1ento orie n tal del pas Es rnuy l encio de l a ciudad por el grito de interesante el l argo poen 1 a "Contestal os sargentos enseando a l os re ci n publicado en 1852 en un periclutas en el Can1po de Marte La d i co haba n ero A l l conf i esa sus rnxin1a de l os gobernadores de anhe l os e ideas liberales y escribe dos Baya 1 no era dia1ne pero tn,eversos que son todo un 1 nan i f i esto: rn e y 1n i entras e l n 1 undo entero "So 1 nos l os n1 inadores que una brecha / gozaba del peridico esa gioan.. ab r en pausados en la noche oscura o ,, te antorcha que alumbraba e l uni C i nco aos despus escribe el prlogo verso, en Bayan10 vivamos al libro de poe1nas de rsula Cspedes envueltos en la noche de l a su de Esca n averino Ecos d e la s e lva y persticin y de l a ignorancia el en l, ade1ns de hacer un rpido y precesarisn10 envileca al pueblo y ciso anlisis de crtica literaria sobre las el sacerdocio l o fanatizaba se vi11udes Y limitaciones de la poet i sa, escons i deraba por lo tanto, poco cribe algunos juic i os sobre sus co1npa1 n enos que un cri1nen el cult i vo triotas que bien pudieron suscitar de la poes a y era n sospechosas lecturas susp i caces po r parte de l acenias re u nio n es de ined i a docena sura colon i al. Con 1 ienza por explicar de perso n as. Los poetas rendan que la poes a es e l gnero l ite r a ri o 1ns culto a las 1nusas en el i nterior practicado en e l pas porque Cuba era de sus hogares co1no los cr i stia un pueblo joven; despus pasa a anal i nos a la religin en l o p r ofundo zar sornera1nente la poca en la que de las catacun1bas. segn su parecer, y l o cito textual: A No p arece ser exagerado el so1nbro panora n, a q u e nos p i nta Fornaris, los datos de que dispongo confirrnan su descripci n. En 1 855 se estableci en Bayan,o l a primera i1nprenta que co n 1 enz a publ i car un boletn no un pe 125 los odios y controversias re li g i osas a l atesrno filosfico ha suced i do e l indi ferentis1no que a l gunos r eputan n1 il ve ces peor pero que se aviene n1uy b i en al 1nater i alis1no del siglo x 1x" Hay aqu una tentativa de generalizac i n

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enn1arcada en una espec i e de histor i a de l as ideas. Se refiere n1s adelante a que han sido escass in1 os los hon1bres cleb r es que ha dado Cuba en otras ra1nas de l conoci1nien t o o sea l as cien tficas etctera pero asegura, y esto ta,npoco deb i agradar a los ojos fiscalizadores de la censura, que"( ... ] llegar e l da en que en el pas sobra rn talentos que eclipsen l os 111s ilus tres de l as pasadas eras y las b i bliotecas de l un i verso se ll enarn de obras grandes y origina l es escritas por l os descendientes de esos n1isn10s cuba nos que hoy se suponen espritus l i111ita dos". La histor i a confinn sobrada 1 nente este juic i o de Cspedes. Resid i endo en Manzanillo co,npleta su fonnacin po l l ota al do1ninar los idio rnas francs, ingls e italiano adems de l l atn aprendido en su juventud. Estudia rnate1nticas de fonna autodidacta, qu zs apreciando en el aprendizaje del cl culo una suerte de co1nple1nento al conoci1niento hun1anst i co o quizs in ternndose en los nL1n1eros y la abstrac c i n a partir de la fuerte in fluencia de Leibn i z en la poca. Vendr por estos aos un plan suicida (de su autora) de to 1 na por accin a r 1 nada de Baya,no y Manzanillo, que afortunada,nente no llega a ponerse en prctica pues hubie se s id o a destie1npo y l os r esultados, segu r a n1ent e, fata l es Destierros y prisiones diversas lo llevan al borde de la rui n a personal de la que l o logra recuperarse en e l decenio de 18 55 a 1865. Se convierte en un con testatario pennanente del rgi 1 nen co lonial no se doblega. En 1867 entra en contacto con l a ,nasonera del Gran Oriente de Cuba y las Antillas, crean do l n1isn10 e n 1868 la log i a Buena Fe en Manzanillo. Sobre la n1asonera creada por el doctor Vicente An t onio de Castro ha escr i to con agudeza y abundanc i a ele datos e l doctor Eduar do Torres Cuevas. Dir so l a,nente que se trataba de una red de l ogias que al canzaba l a ve i ntena en todo el pas, y c u yo funda1nento ideo-po l tico constitu y un ele ,n ento de transforn1acin de la soc i edad cubana 1n ediante la esti1nulacin de la lucha por la indepen dencia. Cito al profesor Torres Cuevas: Surga as con e l Gran Oriente de Cuba y las Ant ill as un proyecto unita rio en tanto intentaba resu1nir en una sola afirn1acin un dest i no con1L1n pero en el que a su vez cada quien poda encontrar posibles respuestas a sus as pirac i ones que no necesarian1ente con vergan con l as de otros sectores i1npl i cados en el proyecto Es eviden t e que una l ectura cuidado s a de las I iturgias de l Gran Oriente de Cuba y las Antillas pe rn1i te ubicar a l proyecto ,nasn de Vicente An t o ni o de Castro su gestor y autor intelectual en el po l o opuesto de la burguesa esclavista o l o que es l o n1isn10 del I i beral i sino conservador de 1868 para ubicarse con todo derecho, en el libe ralis1no 1ns radica l. Por supuesto ha ba en aquella poca muchos tipos de 1 i bera! is,no. Cspedes encabezar la accin decisiva har que todo lo pro puesto y progra,nado se transfonne en l a insurrecc i n, se l anzar l n1isn10 el pr i 1nero al turbin r evo l ucionar i o y con su paso arrastrar a los 111s indec i sos a los que espe rab an n1ejores n101nen tos u otro 1110 1 nento ser, en la prctica 126

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eso que tanto n eces itan las revoluciones para poder ser: e l ho,nbre de l a decisin. A partir del I O de octubre de 1 868, ya son bien divulgados los hechos de Cs pede s estrecha,nente vi n culados a la guerra de 1 868 o Guerra G rand e n o har nfasis por ello, en la vis i n ecolgica, seg u i r en 111 i tentativa de ofrecer el ngulo n1enos tratado es de cir el ho1nbre de ideas que fue el bayams. Recorden1os que las irng e nes 111s comunes de Cspedes corr es ponden a un g rupo de hitos de la revolucin de La De,najagua h arto co nocidos sin en,bargo el profundo pen sador, el poltico tctico, e l estratega, o con palabras del doc to r Euse bio Leal el estadista que se anticip a su tiern po y a l as condiciones objetivas del es tado ese hombre, y la s in1 genes asociadas a esas cualidades han sido v i rtualrnente escan,oteados en sus bio grafas y otras exgesis genera l es so bre la Guerra Grande. Su visin ecu,nnica de la po l tica y de la futura repb l ica cubana siguen sien do hoy aspectos ,nuy poco anal i zados. El Cspedes pensador n o es el caso de un terico, su pensa111iento se desliz en su pape l era de ca111paa, es decir, no fue escr i to para su publicacin corno tesis o tratado, sino corno r esp uesta a l as d rnandas que la s ituacin in1pera n te y las condiciones l ico-po lticas le plantearon. Es un buen ejen1plo de lo que Leopol d o Zea calific al decir que la h i storia de nuestra fi l oso fa pensa,niento e ideas es la histor i a de una conciencia irnpulsada a l logro de soluciones inn,ed i atas al l og r o de aquellas sol ucione s que la realidad ur ge al ho,nbre de esta Arnrica. 1 27 To d o en Cspedes se re su,ne en un pennanente pensar a Cuba No tuvo la bri I lantez terica de un A ran go y Parreo ni l a hondura filosfica de un Luz o un Varela ni siquiera la erud icin de su coterrneo Saco pero e n ca,n bio ade,ns de que su leit n1otiv fue, al igua l que e l de ellos, Cuba -u n a Cuba distinta en cada caso, valdr a aclarar -, l os di sti n gue que Cspedes represent el instante eclosionado r el ,ninuto de ruptura fue e l hombre del ca,nbio. Del pensa,niento a la ,neditacin fi l sfica (o soc iol gica) y de la reflex i n polt i ca a l a t r a n sfor111ac i n social. Ah es donde se ,nanifiesta el cruce de i t i nerarios al cual h ice referencia antes. En Cspedes el pensan, iento se tras,nuta en accin pol tica, se conv i erte en agente de la eclos i n. Toda s u acti v idad rnental est uv o en funci n de lo g rar la independencia de a b o l ir la esclavitud d e disear desde la ,nan i gua de Cuba la fu tura repblica cubana. Pen sa r a Cuba mientras se bate por transfonnarla es l a divisa de su existen. era. Vea,nos a l gunas de sus r eflexiones en 111edio de la s azarosas condicio n es de vida de la gue rra. Cuando se r efiere a l a irnportan cia de los p eridicos, escr be: "( ... ] porque esa es hoy l a lengua de los pueblo s, e l que no tiene per i d cos est ,nudo nadie lo conoce nadie lo procura. Es preciso hablarl e al inun do por la in1prenta o 111or i r solo en LIIT rincn" E n ot ro 1110,nento apunta algo esenc i al en una rnente poi tica. Dice: "Es preciso rnarchar co n la opinin ilustrndola". Y cuando analiza l o que la revolucin deja corno saldo al t i e,n po futuro es dec i r el patriotis,no

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y la un i n de los rebeldes d i ce algo que r eve la una vez n 1 su afn de pene trar e l t i e ,npo que se aviene, el nuevo tie r npo: [ ... ] una nueva generac i n se ha levantado respirando desde su na cin 1 iento al arnbiente de las libertades". Es pr ec i san,ente, la generacin que o i aos n1s tarde, las prdicas de Jos Mart y har con los p i nos viejos, la revolucin de 1895 a 1898. Y es que este hon1bre supo reun i r algo 1nuy escaso entre l os pol ticos n1oder nos : una n1ente polt i ca a una intelec tua l o lo que es l o n1is1no pensar la poi tica desde l a cultura. Cuando Ma11 expres que por la filosofa empez a e n rsenos el aln1a libre de Cuba es taba refiri ndose a l os orgenes, pero el n1agi ste r i o de Cspedes y de los horn bres de 1868 fue e l de pensar a su pa tria desde la riesgosa posicin del enfrentan1iento arrnado, es decir, des d e la revo l ucin. Para l quedaba cla ro que s i e l rac i s 1110 tena su raz en la esclav itud lo prirnero que haba que ha cer pa r a e l in1inar la rnentalidad rac i sta era destrozar la infame institucin, y eso hizo el I O de Octub r e, y n1s tarde, cuando fue firn 1 e partidario de la abo licin dentro de l ca1npo revolucionario. Ta111bin fue suma,nente in1portante toda su poltica de ascenso de negros 111estizos y ernancipados a altos grados de l Ejrcito Libe11ador Su aristocratisn10 est fuera de toda duda. No creo que esto lacere en lo n1s 111ni1110, su i 1nagen de revoluciona r i o y de independent i sta. A n 1 i n 1 odo de ver es todo lo contrario lo ennoblece y l o hace n1 s grande. C i ntio Yitier y Jos Lezan1a Lin1a vieron en su aristocratisn10 una acepcin profunda y raiga del vocab l o un verdadero arist crata de los aristos de los n1ejore s, es decir no slo un aristocratis1110 de cla se o abolengo sino tan1bin de espritu, un aristcrata de verdad. Maceo Verdeca su bigrafo indito, escribi algo po l nico: [ ... ] es aristcrata por sent i n1i en to y por cornprensin porque la de111ocracia para l t i ene que es tar basada e n un sisten1a selec tivo, en el gobierno del pueblo y para el pueblo pero por los 1ne jo r es de l pueblo. D e ideas radi cales va, no obstante al fondo d e todos l os problen as, as en lo so cia l obedece a la l i rnpieza de la sangre y se ocupa de la genea loga de sus apellidos para con feccionar su escudo de nobleza. Se debe al rnedio donde el linaje i1npera so bre todas las cosas. He c i tado in extenso, pues uno de l os gestos de Cspedes e n l os das que 1ne dita el acto subli1 n e de la revolucin y que cit al inicio de esta charla es, pre cisa nente su solicitud de escudo n o bi liar i o pero no es solamente eso es un aristocratisn10 que llega hasta a l gu na s de sus concepciones d e l inundo y de la poltica internacional. Por ello, e n 1869 ya en la r evoluc i escr i be en una de sus proclan1as: 128 Y no se diga que nos engaa nuestro bello i deal, l a repblica Ing l aterra, bajo l a 111onarqua, es la depositaria de la libertad e u ropea ella presenta cada da a la faz de la r noderna i dea nu evas seales de l a poderosa influen c ia que eje rcen l as enseanzas de la

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historia a los pueblos culto s Bajo su rgin1en liberal bajo s u go bierno para las colonias, algo re trictivo en la fonna alta1nente de1nocrtico en el fon do prospe ran las colonias Espaa sin en, bargo presenta cada da en e l suyo doloro sos e j emplos. Cspedes llan,a a la n1onarqua parla1nentaria in glesa "g obierno hun,anitario y fraternal Puede asumirse que le lla1na 1ns la atencin la den,ocracia in glesa que la propia nortea1nericana en aquel 1no1nento el pas con l as in stitu ciones de1nocrticas 1ns 111odernas de l inundo Quizs coincidiera con Locke quien consideraba que las ideas fi l ficas jurdicas y eco n 1ica s que cons tituan el caudal del l iberalisn10 europeo, se realizaban en la prctica po l tica de entonces, en la monarqua britnica y en su siste1na parla1nentario. Quizs esa alta consideracin que le 111ereca el sis te111a ingl s vena de una atenta y es trecha observacin de l a poi tica del segundo in1perio a partir de su contac to con los descendientes de los Pitts en su estancia en la In g l aterra de 18401842. Para un hon,bre de una colo nia espaola, deba r esultar 111uy esti1nulante la poltica libreca111bista in glesa, la negativa a conservar el co111er c io con sus colonias co1no una exclusiva propia de la n1etrpo l i, y el principio de autonon1a para las co1nu nidades de ultran,ar in i ciado antao por los dos Pitts que ocuparon el pre1nierato. No haba con1paracin al guna entre la poltica hbil, desarrollista y relativa1nente tolerante de lo s in g le ses con sus col~nias con la torpe frrea y retrgrada de Espaa hacia las suyas. 129 Pero lo i111portante de esto, l o simbli co para est udiar al Cspedes con10 ho1nbre es que s i endo aristcrata has ta e n su estructura de pensan, iento o lo sea, tener una n1ental idad aristocr tic a, no s i gnificaba necesaria1nente ser poco o no revolucionario en una cir cunstancia histrica dada. Ah estn l as 1 ne 1 norias de Bertrand Russell cuando regres de la Rusia bolchevique e n 1918 y al r etratar a Len in l e vio una n1ente en ,in entemente aristocrtica uni da a la pasin revolucionar i a co1110 ra s gos sobresalientes de s u per so nalidad. Precisemos l as cosa s. E n s u s posic i nes poltica s, Cspedes es el hon1bre que se transfon n a y evoluciona hasta llegar a ser e l revolucionario 1ns rad cal de su generac in. No voy a refe rinne a l os jvenes occidentales ni a l fogoso Ignacio Agran,onte aq u ejado de un iluso doctrinarisn10 que de111o str su inoperancia y desfase en la guerra Me refiero al ho111bre abo li cionista radical est i1nulador del ascenso de negro s y 1ne stizos a l os 111s alt os grado s de la oficialidad n1a1nbisa al pri1ner descubri dor de la s secretas in tenciones del go bierno no11eamericano en s u s a1nbic i ones sobre Cuba y que con paradign1tica dignidad supo n,anejar y responder re tirando la agenc i a diplon1tica estable e ida en e l vecino norteo porqu e, segn su criterio no se poda segu ir sopo rt an do el desprecio de l gobierno nortean,e ri cano Pobres y pequeo s, pero dignos ", fue su 1nensaje. Me refiero al h ombre que rompe sus compro1nisos con el liberal y an,igo de juventud Juan Prim cuando advierte s inuo sidad y arn bigedad en su poltica hacia la revolu cin independentista

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Cspedes es e l ho,nbre que, por ejen 1plo se reencuentra en el ca,npo de l a revoluc i n con un ex esclavo suyo q u e haba hu ido de sus propiedades antes de la revo l ucin, y lo recibe corno Presi dente saludndolo y preocupndose por su s i tuac i n actual de c i udadano. Es e l hon 1 bre que anota, apenas siete das antes de su 1 nuerte u na curiosa y sin1ptica ancdota con una negra france sa que en San Lorenzo l e dice a l hacer l e una solicitud: rni Presidente rni an10. Y l cons i gna en su diario que le contest: [ .. ] hija yo no soy tu a,no sino tu a,n i go, tu hern1ano ". Ya no era Presidente en ese rnornento. Y en novien1bre de 1 873 el da 9, re dacta en su l ibreta: "Segn versiones, h an influido en n 1 i pos i c i n que yo no andaba ni r oto ni suc i o que daba i n 1 portancia a ,n i puesto que n1i esposa y nis an1igos n1e nandaban ropas y otros efectos que reciba corts,nente con reserva y cere non i al, en suma, que te na tendencias aristocrticas. Yo no sa ba que para ser repub l icano se necesitaba indispensab l en 1 ente practi car la fi l osofa de Digenes e l Cnico La ,nordacidad de este apunte es real n1ente un sn1bo l o La historiografa habitua l n1ente l e ha pasado rozando al tenia s in llegar a s u centro. Se ha s tuado con recurrenc i a lo de sus refina dos 111oda l es y se ha hablado hasta de una s u e rt e de filosofa de las n1aneras que l 111isn10 reconoca con10 se pue de constatar en su diario y qu e confor 1 na r on una i11 1 agen del ho11 1 bre no 1nuy aceptada por quienes no posean s u l naje o no l o entendan o qu i zs no qu i sie ron e n tenderlo por dispares p os ic i o ne s po l ticas. Voy a citar ahora un apunte de su diario que ha deslun1 brado a todos sus bigrafos por sus posibles y sorprendentes lectura s E st escrita en Pozo Blanco,jurisdiccin de Holgu n el 23 de junio del 1872 y dice as : Es preciso depos i tar la confian za en una persona y l eva ntarla en hombros con todo esfuerzo. Mi situacin es excepcional no la graden por con1parac i ones histricas porque se expond r an a errores nada ha y se nejante a la guerra de C uba ningn hon1bre pblico se ha visto en ,n i s tuacin Es necesario ton1ar alg o de todos y echar l o en un 1nolde especial para sacar 111i figura n i n guna ned i da n1e v i ene ninguna fraccin se n1 e ase111eja teng o que estar siendo un e 111bri n abi garrado y aqu est l a d i ficultad en la elecc i n de la crislida Esta reflex i n retrata e l ajedrez que jue ga Cspedes en p l ena revo l ucin Co11 1 0 dijo Ra l Apar i cio se ha v i s t o "en 1brin abigarrado", esta r sindol o cont i nua,nente cada vez rud i 11 1 e n to d e posib l es 1nodifcacione s o ge nnen de una d i versificac i n en la estructura de la con ducta S i n dudas ha pensado pri nero en los antecedentes hist ri cos: Wa hington Bo l var, Jurez Pez 1--lidal go J ;ay sen1ejanza s, per o hay d e111as iada s diferencias so n 1 11s l as diferencia s qu e fijan las c i rcunstancia s de la guerra d e C uba que las que se derivan de cara c t e res y personal i dades. A esto se r e f i ere Cspedes e n su enig111t i co apunte. E n defin i t i va ningun o de aqu l los hon1bres que ya pertenecan a l a Hi stor i a tuvo que enfrentarse a un po130

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dero s e n1 e j a n te al que concentr l a 1 netrpoli espaola en Cuba en la d cada de los 1870 para ah oga r en san are la r evol ucin. A es to agregunosle o las propias dificu lt ades creadas por e l anticespedisn10 p a rla1nent a r i o, el doctrinar i s,no i lu so d e ho,nbre s divorcia dos de l a prctica histrica qu e pensaban que haba que ser prin1 e r o r epub l i ca n o que pa tri o ta o r evo lucionar i o. Cspedes estaba cogido entre rnl t i ple s fuegos cruzados cu l de ellos peor. El ca u di ll isn10 ,nili ta r no e ra ,n enos a,ne nazador e l regionalisn10 e ra un va ll ada r cotid i ano e l anexionis,no una presencia pern i ciosa (todava en 1873, Ca li xto Garc a le hablaba al period i s ta ir l a nd s J arnes O'Kelly de la p os ibilidad de unir se a Estados Un i d os s i n o f ruc t ificaban los esfuerzos de los patriotas) el racis mo pu l ulaba e ntr e l os anti g uo s seo r es de esclavo s; Ag r a,nonte ag i taba l a quinta colu r nna, M o ral i tos f undab a pe ridicos para criticar du r a, n ente l a po lt i ca pr es id e nc i al. Todo esto ju s tifica con creces el sn 1 il n 1 artiano que ase meja a Cspedes corno una roca des pedazada por l as olas es d e cir e l e1 n bate de un pueb l o inn1adur o al s ur gir en l a Historia. A tales co,nplejida des Cspedes l o pu ede opo n er dos ele nentos, so n su i ca re s pue sta ante lo que l ll an1a su situacin ex cepcio na l Uno el pen sa rniento po l tico qu e radicaliza por n1on1entos y do s, la eticidad de una conducta que lo condu ca a una mue r te inevitable pero qu e l e oto r gaba la autoridad n1ora l d e la c ual disfrut an d e pu esto de su cargo d e Pres i dente. Con esa cond u cta ev it la lu cha fratricida que hubi ese s i do la ,nu er te sbi t a de l a rev o lu c i n 131 Libera l y republicano de fibr a sie,nbra l a sen 1il l a de la tradicin civilista cuba na esa que todava ti ene n 1u c h o que ava n za r en nuestro p as a c i e nto y tan to s aos de su ,nuerte. Otra lecc i n es s u frase Cada a est n1 s probado qu e tenernos que valernos de nu est r as propias f u e r zas ", pronunciada cuando ,n i ra co n escepticis n o y d esdn l a po sible ayuda fornea en el caso de l va por Virgin i us Es un ax i o n1 a para t odos los tie,npos. El i deal ciuda dano l a concepcin de c i v ilidad que tanto necesita un pa s para ser una autntica r epblica inclu so e n los 1110,nentos trernendos y duros ele una r evol uci n es una de l as g r a nd es lecciones de este hon1bre qu e n o debe rnos d eja r d e ate nder ja s E l intelec tual y jurista que fue Cs ped es l l a,n a re s pe ta r la ley y ver en ese respeto l a fuerza d e una soc i edad y e l sost n de la repblica de nocrtica. No n os perda,nos e n e l l aberinto ya s ufi cie n te rnente transitado de l os h echos co n ve tidos e n hi tos, 1ni r e1nos a este cuba no con10 a qu i en, desde un increble ano ni nato traz pauta s y lan z n1ensajes e nbotellados que a n so n n ecesa r i os descorchar y leer con detenin1iento. P ostrado ante la Virgen de la Ca rid ad con una in1 age n ele esta e n su cuello e xcitand o e l tan1bor del nestizaje ni co y cultural, ,nas n y liberal abo l icio n i sta y aristcrata, el baya,ns es u n a e ncrucijada de sig no s cuyas lecturas no se han hech o todava c on la suficie n te calina y ,nesura. E l p rin1 e r o de los c u banos, e l pr i, ner ,n a nb pero ta ,nbi n e l pri,nero de los c i udadan os o el qu e nos e ch a andar, para utili za r un a f r a se d e Ma rt se sac rific por una idea

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que atraviesa todo el s i glo xx y se 1nan tiene viva an en el nuevo siglo y 111i l en i o: la repb l ica independiente y so berana. En ese en1peo ciclpeo dej otra l ec cin no 1nenos i1nportante: construir una repblica es una tarea 1nuy con1pleja que requiere de cultura ; i nte li g encia va l or y sacr i ficio

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Hallazgo revelador: visin poltica de Fernando Ortiz E l p r esente trabajo surge a partir del hallazgo de una singular carta de Fernando Ortiz en el conjunto de es critos suyos que se conserva en el fon do de docu1nentos de la Biblioteca Naciona l J os Mart. El hecho ocurr i cuando al rastrear en la tupida fronda de papeles de don Fernando, tuve la suerte de hallar una carta del sabio cu bano -indita co1no todas l as de ese fondo docu1nentario cuya i1nportan cia se revel al i nstante. Se trata de l o que, en cierto ,nodo, pudiera califi carse con10 u n raro eje1nplar, tanto por su inusual extensin de dos pginas rnuy apretadas (Ortiz sola ser breve y sinttico en su correspondencia), co r no por el ao en que la escribi, 1932, estando exiliado en Washington a causa de la dictadura de Machado etapa de l a cual en la Biblioteca Na cional hay relativan1ente pocos docu mentos escritos por Ortiz. Algunos de los aspectos de dicha car ta que resultan 1 ns i nteresantes para el investigador histrico se presenta ban al i nicio con10 interrogantes, entre otras razones, porque no se contaba co n l a supuesta carta que haba rnoti vado corno respuesta la presente, ni tan1poco apa r ecieron l as que supone 1nos habran de sucederse entre Ortiz y su interlocutor. De 1nanera que es tbarnos en ese n1ornento (y lo esta n1os an) ante un fragrnento de dilogo interrurnpido, en el que slo conocen1os unas frases intennedias de uno de l os hablantes S i n ernbargo a pesar de esas incgnitas en conjunto la ca r ta re sultaba de gran inters, sobre todo por la revelac i n que nos brinda Ortiz en ella, a l expresar a un an 1 igo sus cr i te rios sobre la gravsima crisis po l tica cu bana de ese penltirno ao de la dictadura n1achad ista. Se sabe que Fernando Ort i z continua ba poi tican1ente n1uy act i vo durante su exi l io en l os Estados Un i dos pero 1nu chos detalles de esa act i v i dad se des conocen an; algunos se ati s ban en esta carta reveladora Se sabe ta111bin cul era la opinin que Ortiz tena so bre la poltica nortea,nericana hac i a Cuba durante las pr i n 1 eras dcadas de la "seudorrepblica" corno l l e llan1a ra a aquellas dcadas inicia l es del si glo xx en Cuba ; pero esta carta no s permite tal vez i r un poco n1s all: aqu confiesa a un amigo ntin10 cul es en su opinin l a tctica y la estra133

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tegia que deben seguir los cubanos para sa l var la patria. A l gunas facetas de la carta co1nenza ron a esclarecerse al principio con su 1tando textos auxi li ares, pero sobre todo despus, gracias a la generosa co l abo r acin del historiador Carlos del Toro y de la investigadora Ana Ca ir o, a1nbos entus i astas estudiosos de la vida y de la obra de Fernando Ortiz. Otros as pectos y detalles esperan para ser di lucidados por el tiempo y l a dedi cacin que e ll os y otros investigadores pueden continuar entregndo l e a l a papelera apasionante de Ortiz. Dice as la 111isiva: Washington, novienibre 19, 1932. Sr. D1'. Car lo s E Finlay S C' l enside Road South Orange, N. J Muy estin1ado amigo : Muchas grac ias por su carta del 1 7 No he recibido an la r esp uesta del D1'. Cruz con la ,nodificacin al pro gra,na de que Ud. n1e habla Con ,nucho gusto le re,nito a Ud. en este n1isn10 sobre dos copias de mi ca rta al Dr. Cruz y del proyecto de , progran1a 1n1n1n10 coniun, para su re111isin al Directorio Estudiantil como Ud. tne indica Creo que los mon1entos son de gran valor si la oposicin sabe aprove c harlos con una atinada accin en este pas, desde donde tiran de los cordelitos de las ,narionett es cuba nas, de las gubernarnentales y de al gunas de la oposicin Sin contar con la enor111e masa de intereses eco nn1 icos controladores de nuestra eco no,na nacional Ante estas rea lidades slo quedan los can1inos bien sabidos: o comba tirlos o so 111 terse, o canalizarlas en lo que cabe. La estrategia del 111om ento aconseja lo ltinio, con lo pritnero con10 ideal de indep endencia. Lo que nacfie puede aconsejar, salvo por ignoran cia tnontuna, es ignorar e l proble,na y las faerzas actuantes en todos sen tidos y encerrarse en una torre ele n1arfil. Todo lo que no sea restablecer los conceptos realistas de nuestra ti ca atormentada ser seguir en vida de n1entira, o co ,no servidores del extranjero, con librea de repujado nacionalis,no ,atriotero y falsedad traidora, o en lo alto de la ingenui dad provincianesca cantando las glorias de Al y esperando de l el cielo con10 odaliscas. Lo n1s iJnpor tante que debe ha ce r el cubano es obligar al ext ranjero y al propio pai sano a poner todas las cartas al des cubierto, fuera blujfs, ele la politiquera apicarada y de los .finan cieros de fullera! Cartas viradas los buenos triunfos de todos y los malos naipes de cada uno! Esto es hacedero con una publicidad inteli gente, serena y tenaz, en este pas. Los cubanos no se dan cuenta de la gran cantidad de arnericanos clecen tes, cultos y acometedores con que podemos contar como aliados con134

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tra los bribones de all y de ac que a unos y otros nos explotan de acuerdo con esa co,npenetracin y solidaridad internacional que sien1pre une a los ha nJones de todo s los pases. Me di ce n que los estudiantes, algunos por lo n1enos, sostenan la excomunin de todo contacto con los americanos. Craso erro,; de espri tu poco alzado! ;Hoy, cuando todos /os proble111as se han internaciona lizado.' Prejuicio, arterarnente a/i tnentado Jor la Jolitiquera de varios lustros. disculpable en ,nente aguajirada, insostenible en un atn biente de frescor espiritual, plenitud de confianza y consciente de las rea li dades int e rnacionales 111s all del Morro y de los guios de su .far ola. De entre los an1erican o .1 Juedo de cirle, 111s cada da, que los que 1ns alardean ele realizar la soberana cubana, los que n1s gritan contra toda interferencia en sus asuntos "in terno s", son aqu e llos qu e n1s inter nados estn en C uba y rn 1 explotan a su pueblo, cado bajo sus tent cu los y 111s seguros se sienten con un "hombre fuerte a su servicio con un Arsenio [Co,nandante Arsenio Ortiz Cabrera, n1ilitar 111 achadista que se hizo 111u y conocido por su cond ici n de asesino. N. del A.} a sus rdenes. El "To San1" es una abstraccin: el "a1neri ca no un tipo sintti c o inexistente ; los "a111erica nos" son, con10 todos los pueblos un agregado co111plejsi1110, donde bu ll en por igual los bueno s y los ,na/ vados los inteligent es y los hruto.1 Aco,neter y realizar la 111agna obra de la "discri111inacin ", oponien,lo la realidad ,le unos y otr os; aliarse a 135 unos, vigilar a los otros y con1batir y vencer al 111s ero puado de sitos auda ces que succionan la sa via de uno y otro pueblo y hasta la sustancia de las propias corpo racio nes que representan ... esa sera la tarea de la n1inora cubana inteligen te y preparada. Claro est que esto es difcil; pero ah es t e l nico ca 1nino. Todos los atajos que se propo nen no :von sino derris caderos cue nos harn caer una y otra ve.:: en e l caudillaje, engaosos tneandro s que nos 111antendrn en e l hurnillante co loniaje ,naterial y e~piritual e n que vivi,nos : con band e ra hitnno escu do y diJlomti cos e ngalona,los pero con la delincuencia subida a gobier no, al servicio d e rapaces y aventu reros qu e 111andan sin responsabiliclad ex i g ibl e y ,lesc ubierta C'o nfio en que la juventud ,n adura se est ya dando cuenta de estas rea1 idades. P e ro cunta sangre le cues ta Y cuntas ,lerrotas habr de cos tar an ese i11/ntil prurito de tuerer a la fue r za co nv ence rs e de que la contienda cubana es un si,n ple forcejeo entre cubanos". Y cunta responsabilidad habr de caer pronto la historia ta111bin vue la en es tos tie111Jos co1110 sus hace dores sobr e aqu e llos c ubanos cue sabedores de es ta rea/ida,/ y. hasta a veces aprovechadores de la 111is111a a hurtadillas o sin reb ozo, todava rnantienen actitudes de e n c ubri,niento o disi111ulo, c uando no de irritado ,les,ln contra l o s que no conceh i111os otra posihilidad real111ente indeJen,lizaclora de ('uba que l a ple na restaura cin d e la ver,la,I nacional

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y la aclecuada actuacin c vi ca de acuerdo con esa realidad rnis,na! Malos son los doctores que enga an al enfern10 ocultndole su 111al, cuando es indi spensable despertar en l el horror a su cada co,no 111e dio de obtener su cooperacin a la cura. 1 C'urancleri 1 111os quizs .. Perdnerne estos prrafos, salidos al tecleo de esta carta para Ud A ve ces, en esta sabana donde vengo vi viendo hace ya dos aos. JJOniendo piedrecitas en el .fanga l cubano para hacer el can'lino Jasaclero algn da, necesito desahogar111e con alguien ... Y no sie,npre ,ne cae la oportunidad de t ener "una victitna" tan buena y co111Jrens i va corno Ud Excse,ne este soliloquio, este "blue Hoy caen las lti111as hojas del otoFo y el ni1110 se atrista un poco y se va con 111s e 111 ocin que de ordinario ha cia nuestra tierra de sol y sangre .. Sus cartas 111e con_fortan. Y espero al guna otra, cuando tenga un ratico poco distrado S i go en l a tarea de la prepara c in, con e 111inentes a,nerica nos ele/ .fori1111 c ubano, bajo los aus picios de la Wo111en 's International League far Freedom and Peace. Es pera,nos una gran publicidad ... gra tuita. Si el "pueblo cubano" tuviese aqu una "embajada con una 111odestsi111a or.~anizacin ... cunto s e lograra.' Los gastos no pasaran d e $ 200 a $300 al 111es, con oficina, personal, irnJresos e t c. Y aseguro que sus en1bates se ran 111 s efectivos que las jantasn1agricas cargas de los filibusteros "Siglo x x" con que algunos se entretienen, con santa in genuidad .. C'unto heros1110 se pier de cunta juventud desviada hacia la ,nuert e .. Si yo estuv i ese corno e n aFos pasados, ya esto estara n1s encan1 inad o Ahora no puedo hacer rns que vivir r ecogido y alargar de cuando en cuando la n1ano 111 endi gando un poco de auxilio a nu e s t ra libertad y civilizacin. En fin .. . Le doy un apretn de ,na nas. Sincero! Suy o devoto Fernando Ortiz. Ante todo l a fec ha y la procedencia de l docun1ento no s declara que fue escrito por Ortiz durante la corta etapa de su vida en que res i di con10 asi l ado pol i co en l os Estados Unidos ( 1931-1933). Per o para explicarnos alg un os aspectos que aparecen en esta ,nisiva es nece sario recordar cu l era su situacin (y l a de C uba) al tornar esa de c i si n con creta. E n 1930 e n Cuba la d i ctad u r a de Gerardo Mac had o ( 19 25 19 33) cont nuaba aferrada al poder contra la vo luntad popular e inc l uso l a de a l g un os sec tores de la burguesa; y para l ograr esa continuidad il ega l e l gob i erno acu da a la represin en t odas s u s n1ani festaciones inc l uida la fu e r za bruta de l as arn1as, con harta frec u encia. La hi trica h uelga genera l ob r era del 20 d e ,narzo d e ese ao, dirigida por Rubn Ma11n ez Vi llena que lo gr la participa cin d e cerca de doscientos ,nil obre ros, fue re spo ndida por el g irn en con el asalto annado al Cent ro Obrero y l a cons i gu i ente represin an te to da seal de organizaci n en su contra. Co n1 0 re136

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sultado de la persecucin, V i ll e na se v i o obligado a exiliarse Los estudiante s universitarios otra de las fue rzas de oposicin 1ns in1 po r tan tes protagoni za r on una 1nasiva hue l ga de pr otesta ant i1n achadista el 30 de septie,nbre l a cual fue ta,nbin violen tarn ente repri rnid a po r e l ejrcito y l a po l ica y cuyo saldo de vctirnas fue de nu1nerosos h e ridos y la n1uerte das n1s tarde del est udiante Rafae l Trejo. Recorden1os que Ju l io Anton i o Me ll a hab a s i do asesinado el ao anterior por orden de Machado y que n1s ta rd e lo seran Migue l nge l Agu i ar Mariano Gonzlez R ub ie ra l os h e nnano s F re yre de Andrade, Va l ds Dau ss y tantos ,nas. Por ltin10 el otro secto r de la oposi cin, el de los polticos conocidos (Menoca l Mendieta y otros) ejecuta ba acciones que den1ostraban su r chazo a la conti n uacin de Machado; acciones que co ,n e nzaron con intentos de convencin1iento verbal prirnero (como el conciliator i o d i logo de Menocal con Machad o al cornenzar 193 1 ) y que despus e n a l gu no s casos to, n aran un ca r cter insurgente co,no l a sublevacin frustrada de R o Verde en Pinar del Ro ( 1931 ). Tal vez a es tos se refera Ortiz en el l ti1no prra fo de su ca r ta al decir las fa nt asrnagricas cargas de f I ibu steros 'Sig lo xx con que a l gunos se e ntr et i nen con santa ingenuidad". Junto a es tos polticos oficia l es otros hon 1br es honestos de variada orientacin i deo l gica ton1aron las arrnas y protagoniza ron valientes acciones con10 l a del gene r al Per aza veterano de la ltirna Guerra de Independencia alzado tan 1 137 b i n e n Pinar d el Ro y n1u e rt o junto a su g rupo por e l ejrc i to de Macha do en esa reg i n; o co1110 l a de E,n i I io La ur e n t en el puerto de Gibara don de co n sus con1paeros exped i c i ona r i os resisti co nbat i e nd o durante tres das a l as t r opas del go bi erno. De 1nanera qu e ya en 1930, ltin10 ao de la dictadura que vivi Ortiz e n Cuba la r epresin era y segui ra s i endo h asta 1933 la palabra de orden del gob i erno. Antes de irse, Ortiz h ab a fundado en agosto la revi sta Surco, qu e durara slo hasta el ao siguiente, pero saba ya con segu ridad q u e l os can1inos para la l ucha po l tica cont r a Machado dentro de lapa tr i a estaban ce rrad os, y decide continuar esos esfuerzos f u e ra del pas y de l alcan ce inrned iato de las garras del ti r ano. Y i l un1bra e n el territor i o nortean1er i cano e ntonce s -donde ya exista nun1erosa po blaci n de cubanos exiliadosy en s u s r e lac i o nes persona l es con algunas institu cion es y personalidades de all la posibi lidad de realizar un serio trabajo para contribuir al derrocami ento de la dictadu ra. S i n ernbargo, n o partira d e C uba s i n dar antes un ti n1 0 aldabonazo a los sec tores de la oposicin i nte rn a y a l a con ciencia pblica en ge n e r al: el I O de d i c i e1nbre de ese ao 1 930 frn1a un n1a nifie sto denoniinado Base para un a efec tiva solucin cubana", en el que exige l a renuncia de Machado y sus allegados a l gob i er n o (entr e otras 1nedida s) y lo dis t ri buye por cor r eo a los principal es peri dicos nacionales l os cuales al final n o lo pub l ican n1uy pos i blen1ente por ten 1 or a la represal i a de cierre que con frecuen cia se l es aplicaba Si t enen i os en cu e nta que diecinue ve das despus (29 de dicien1bre) Fernando

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Ortiz pronuncia un discurso en Boston en la sesin anua l de l a An1erican H istorica I Association y otras acade n1 ias de estud os histricos de l os Es tados U nid os, puede pr es un1ir se que su sa lida de Cuba deb i de ser en la se gunda quin cena d e d i cho 111es y ao ( el icien1bre de 1 930) Y partiendo de ese clcu l o, llegan1os a la conclusin de que al escr i bir la carta que nos ocu pa, Ortiz llevaba ya dos aos casi exactos de residencia en ese pas de ta l l e al cua l nos referire1nos n1s ade lante. E l destinatar i o de l a carta doctor Car los E F i n lay es precisa r nente el 111di co y profesor univ ers i tario Carlos E. Fin l ay S hin e, hijo n1ayor de nuestro l ebre Car l os J. Fin l ay. Deduci1nos que esta an1istad estrecha pudo tener ori gen en una de tres causas o en las tres pues Car l os E. Fin lay era ta 1 nbin ocu1 i sta prestigioso, con10 lo haba sido su padre y esa r azn por s sola pudo ser puente d e l a a1nistad con Ortiz, de qLien conoce1nos su ten1 prano padeci1 11 iento ptico. Por otro l ado, F i n l ay era p r ofesor univers i tario an1biente tan 1bi n 1nu y fan 1 iliar para Ort i z; y por ltirno existe e l pos i b l e vnc ul o de la filiacin part i dista de Fin l ay an no identificada para nu est ros fines, pero ta l vez coin cidente con la de don Fernando en su rnomento. Por supuesto que una inda gac i n, seguramente larga sobre la persona de Finlay (de quien no tene n1os documentos a l alcance en estos n10 1 n e ntos) podra dec i rnos la tin 1a palabra a l r especto. Tan1poco han apa ree ido otras cartas cruzadas entre l y Ortiz de esa poca o de cualquiera otra e n tre las revisadas. Por el 1non1en to lo podemos presun1ir que F in lay se hallaba tal vez exiliado en lo s Esta dos Un i dos co 1 no Ortiz a juzgar por l a di reccin (South O r ange, New J ersey) y por el poco tie1npo transcurrido entre la r espuesta de O r tiz ( 19 de novien1br e) a la d e aquel (Ortiz n1enci o na "s u ca ta de l 1 7"), lo cual nos indica que fue escrita ta1nb i n desde el territor i o n or tearnericano Otro aspecto intere sante en la carta de don Fernando es e l referido al progra n1a n1nin10 co1nn" del cual habla y a s u envo a l Directorio Estudiantil, qu e entre otros hechos nos rev e l a tan inte resante vncu l o entre l a opos i c i n est u diantil y este sector de la opos i c i n en el ex il io. No ser a osado suponer que dicho prograrna tena con10 anteceden te el 1 nan i fiesto Base para una efecti va so l ucin cubana" ( 1930) antes 1 nencionado docun1ento de 1nucho pe so en su contenido y que a l a vez e r a el resultado de un l argo proce so de e l a boracin, con10 vere1nos Los puntos expuestos en su contenido con se rvaban la ,nayor vigencia: renuncia de l pres i den te y de todo su Gobierno ", renunc i a de todo e l Congreso", forn1acin de un Go bierno Provisional" y sanciones a to d os aquellos aun cuando sean cubanos!, qu e desde el poder hubieren de l inqu i do En l apa r ece ta1nbin e l escabroso te1na de las relaciones entre Cuba y Estados Uni dos del cua l expresa: [ ... ] que cese de una vez el i ntolerable estado ele si 111u l cin republicana en que no s ven i n1o s arrastrando desde 1 916 por una esla bo n ada ser i e de usurpaciones de la d i pl o1n ac ia nortearnericana en Cuba a espaldas de su propio pueblo y de l os de b eres que la En1nienda Platt le i 1npone 1 138

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Si rastrearnos un poco los anteceden t es de ese i1nportante documento lo ms i nmediato que hal l arnos (y reco mendamos su lectura) es el discurso pronunciado por Ortiz en Wash i ngton sobre las relaciones entre Cuba y Es tados Unidos ( 1 927), publicado con e l ttulo "Las relaciones econrnicas en tre los Estados Unidos y Cuba" en la Revista Bin1estre Cubana, 2 posterior1nente, el trabajo La responsabi I idad de los Estados Unidos; una circular cubanfila del First National Bank of Boston", publicado en la 1nis111a revis ta,' y por ltirno el discurso pronuncia do en ingls en el Co1n1nittee on Cu l tural Relations with Latin An1erica (Town May, New York, 8 de noviem bre de 1931 ) 4 en todos los cuales ob serva1nos la atencin al 1nisn10 asunto. Finalrnente encontrarnos que el 1n en cionado "prograrna rnni rno con1n aparece con el non1bre de Programa mnirno de la oposicin cubana" y con fecha 1 7 de noviernbre de 1932 (dos das antes de la carta!), inclu i do corno apndice en el discurso "Lo que Cuba desea de lo s Estados U nid os", que pro nunciara Ortiz en la inauguracin del Instituto de Asuntos Cubano-Arnerica nos.5 De acuerdo con las fechas, pue de asegurarse que es el del "frurn cubano" al cual se refiere en el l ti rn o prrafo de l a carta donde dice que si gue [ ... ) en l a tarea de preparacin, con erninentes arnericanos, del frum cubano, bajo los auspicios de la Women's lnt e rn ational League ( . )", pues se sabe que el Instituto de Asun tos Cubano-Arnericanos se hallaba bajo lo s auspicios de dicha Liga. De esta for n,a sr leen,os todos lo s docurnentos 139 n1encionados observarnos la evo l ucin y la coherencia de los postu l ados ortic ian os respecto de la poltica i nter na de Cuba sus vnculos con la poltica nortean,ericana y l a propuesta de so lucin posible para sus n1a l es. Hasta aqu nuestro rastreo de pistas para aclarar algunas in cgnitas que ofreca la carta en su prirner n101nen to Quizs mucho se pueda discutir aho ra acerca de lo que habra sido rns acertado hacer entonces por parte de los cubanos en 1nateria de poi tica ex terior pero no cabe dudas de que, en rnedio de tan cornpleja situac i n, la pos tura de Ortiz fue -con10 sien1pre lo se ra sab i a y prudente, de gran civis r no y honradez. Hoy, transcurridos rns de setenta aos, su figura corno dijera Martnez Vi llena-"[ ... ] con toda la solidez de su talento y su carcter",6 ha quedado en pie sobre los viejos escon1b r os Notas Ortiz, Fernando. Base para una efectiva solucin cubana. En: rbita de Fernando Orti z La Habana : UNEAC 1973. p 1 37. Rev is ta Bi111 es tr e Cubana (La l l ab ana) 22(4):574 584: j ul.-a g 1927. pp. 574-58 4. J I bde m vol. 24 nmero 4 ,j u l i o agosto de 1 929. pp. 484-490. Publicado pri,nero con el ttulo La responsabilid ad de los Estados Un i dos en l os males de Cuba ", en el peridico la Tradu cci Tampa, Florida 3 de abril de 1 932, pp. 1-4 ; y despus con e l mismo nombre en la R ev ista 8i1nestre Cubana en espao l La Habana vo l. 33. n(unero 2. 111ar1.o-abril de 1 934. pp. 250284.

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; Ver fo ll eto con ese t ulo. d e fecha 10 de d iciem b re de 1 932. i mpreso en Washing t on DC Ma rt ncz V i llcna. Rubn En la tribuna : disc11rsos c11banos ( re cop ilacin ). La Habana : hnp r cnt El Sig l o XX. 1923. 2 t. Bibliografa (j \ 1 1n;1 C \RRANZA. / \RA<" EI.I !3 iobl iograjia de don Fernando ()rti:. l .a Habana: B i blioteca Naciona l Jos Ma rt I nst i tuto de l Lib r o. 1 970. L E R 1 vEREND. J u uo. La repblica. Dependencia v r evo lu ci n. La Habana : I nst i tuto del Li b r o. 1 969. 0 1 rnz E RN \N D EZ. 'l'R N, 1 N DO Ca r ta a Car l os f: F i nlay Washington 1 9 de nov i embre d e 1932. En: Coleccin ele cartas cruzadas de Fer11anclo Or ti z. F ondo de Documen t os d e l a B i blioteca Naciona l Jos Man. ___ Lo que Cuba desea de los Es ta dos Unidos. Wash i ng t on D.C. 1 932. (-o ll cto) rbita de F ernando Orti : I sekcc i n --y prlogo el e .lu l i o l. c Ri verend. l. a ! aban a : UNEAC. 1 973. l? ev ista Bim eslr<' Cubana (La l l abana) \ o l mene s XXI I no. 4 de ju li o ag os t o de 1 929: XXX I I I no 2 de marz.oab ri l de 1 934 ; X X I V no. 4 de julio agosto de 1 929

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La ensaystica en Juan Marinello U no de l~s gne r os literario~ de re lieve i nas a l to y de mayo1 enve1gadura es e l ensayo ; por e l l o reclan,a de sus cultivad o r es, entre otros aspectos, un acendrado don,inio de la lengua y u n a cuidadosa expresin estilstica que sin ha cer dejacin de lo c o n ceptua l presen te en el ensayo s ie n1pre en el pri1ner p l no no se avergence de coquetear con lo potico; exige asin1 i sn10 un~ profun da 1 nadure z inte l ectua l y una solida for macin cultural. No es casual que J os Antonio P o rtu ondo ( 1911 -1 966) aseve re que los 1nej ores ensayos so n en la casi totalidad de los casos, pr o ducto de plun1as niaduras 1 [ l os s ubra yados so n de la autora ] Y aunque Roberto Fe r nndez R eta1na r abogue por la necesidad de ron1per l as a t aduras qu e p ara la expres i n literaria supone la existe n cia de l o que l lla1na el fetichismo de lo s gneros, al n1enos por el 1no1nento conviene atene r se a la clasificacin de los gneros adn1itida por la Pr ecept i va Literaria y aceptar s in r paros la existe n cia del ensayo aunque slo sea porqu e la ensayst i ca en lber oa 1n r ica, y particularm e nt e en Cuba tiene una l arga trayectoria y fi gu ras descollantes que de s de la poca co loni al prestigian s u liter atura. As lo reconoce Salvador Bueno cuando des taca lo arraigada de la tradic i n ensaystica en el pa s y seala a las Cartas a Elpidio del pr esbte r o Flix 14 1 Car m en Gmez Ga rc a In vestigadora Yare l a con10 un an t eceden t e il ustre del n ero en Cuba. ~ Ca bra pregunta r se ahora por la defi nicin del e nsayo. La genera l idad de los c rticos literarios adn1 i te qu e sus n1ites so n bastante i1nprec i sos, al ex tren10 de confundrse l e n1uchas veces co n e l tratado y la 111onograjla aun que e n p ur i dad esta carece de la liber tad discursiva del e n sayo y rec l a1na un 1 nayor r i go r cientfico y una argun 1 en taci n 1ns ce i da a l os n ones ele la g ica fo rn,al. E s f r ecuente ta11 1bi n encontrar en d i scu r sos art culos y do cu 111entos p olt ic os ele 1 nent os de ensayst i ca cuando s u autor d i scu rre en e ll os reflex i va1nente sob re el asunto abo r dado Luisa Ca 1npuzano co nfi esa: l a defini c i n del e nsayo suele ca ra cte ri za r se por su vaguedad e xtr e n1a aunque a reng l n seguido prec i sa a l gunos de sus r asgos caracterst i cos: su brevedad el uso de la prosa s u va ri ada ten i ca el tono e ntre d i dctico y potico y e l predo 1 nin i o de l o subjetivo Aade a estos, otro r asgo n1u y d efi nid o r con 1 0 l a expos i c in de criterios ase n tados en una jr nacin cleca nta c la por la experien c ia social e int e l ectua l. Juan Marine l o ( 1 898-1977) se h a i n qu i etado ta1nb i n por pr ecisa r lo s n,ite s del ensayo y s us diferencias con el tratado E n una e ntr ev i st a que le

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rea l i zaran expuso: el trutalio es c o,110 e l .flnal a c tivo de una larga 111 e dita c in ensa_ y sti c a ,; con lo cual desta ca la cercana ex i stente entre uno y otro gnero y revela al n1isn10 tie111po una caracterstica diferenc i adora que exp l ica su preferencia por la rnodalidad ensayst i ca cuando aade: en la libre pltica que es un ensayo se ,nueven vas singulares que el tratadista ig nora 6 Se dice que el ensayo t i ende a flore ce r en l os pueblos ya n1aduros, en es pecial en aquel los 11101nentos crticos en l os cuales se derrun1ba un orden social ya caduco y se estructura otro capaz de in1pone r nuevos valores y nuevas norn1as ticas Rai r nundo Lazo ( 1901 1976) al analizar las n1anifestac i ones l terarias de los pr i rneros aos del proceso revoluc i onario cubano iniciado en 1959, reconoce que las transforn1a ciones socio-polt i cas ocurridas en e l pa s crean condiciones favorab l es para el cultivo de l a ensaystica pero sea l a crno l o tun1ultuoso de l os aconteci111ientos le r esta a los auto r es que i ncursionan en e l gnero serenidad y perspectiva histr i ca y dificultan la c ristaliza c in del ensayo en obras de su.f1 c iente ,nadurez. 1 Este criterio es cornpartido por Jos Antonio Portuondo qu i en afir111a que en los pr in1 e r os aos del proceso revoluc i ona r io no son ni el e nsayo n i l a crtica l os gneros n1s fa vorecido s n i en cant i dad n i en cal i dad. Dicho en otras palabras las pocas con vulsas en las cuales se producen trans fo r 11 1 aciones profundas de la vida social aunque prop i cian la aparicin del ensayo pues 111otivan a las 111entes 111s inquietas y prec l aras de la poca para reflex i onar sobre las transfo r n acione s producidas y l os conflictos que estas ocas i onan se req u i e re el pa s o de al g nos aos para que las r ned i taciones so bre estos hechos se despojen un tanto del v i olento tono apasionado y polrn co que s u ele caracterizarlas y se a l can cen dentro de la ensayst i ca obras de destacado relieve Ya desde la poca colonial en especial cuando cuaja la naciona l idad cubana a n 1 ediados del siglo xrx, pro li feran los buenos ensayistas entre los que desta ca n J os Mart en prirner lugar, Enri que Jos Varona y Manuel Sangui l y Y s i b i en al inicia r se la repb li ca neocolon i al la frust r acin de l o s anhe los de independencia de l pueb l o cuba no, no propicia que sus rns talentosos escritores i nr n ersos en la desilusin y e l desencanto provocados por la co rrupcin y el entreguisn10 de los pol ti cos que medran con los recu r sos d e l erario pblicoenru r nben s u s i nquietu des I iteraras hacia el ensayo ya e n la dcada del ve i nte -la dcada crtica segn el at in ado decir de Juan Marinellol a concienc i a nac i onal s e revitaliza y l a joven intelectual i dad que en estos aos a l canza la r nadurez re acciona con va l enta contra los vicios republicanos Su pri111er acto de ndole poi tica es la Protesta de los trece, l a cua l vertebra a un grupo de jvenes in telectuales la escandalosa cornpra de l vetusto Convento de Santa Clara por una sun1a n1uy super i or a su verdade ro va l or, evidencia ele un turbio nego c i o Y aunque no todos esos jvenes 11 1antiene n a travs del tien,po l as n1is n 1 as i nquietudes polticas se 111ant i enen unidos a l gunos aos y nuc l ean en tor142

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no suyo a otros jvenes intelectuales integrantes del llamado Grupo Mino rista, de gran significacin en la vida cultural del pas. La generalidad de los 1nie1nbr os de este grupo adopta posiciones ant i i1nper i alistas; muchos de ellos derivan hacia las posi c i ones del 1narxis1no y no tardan en in corporarse a las luchas de l a clase obrera por la liberac i n nacional y la jus ticia socia l. Ent r e estos intelectua l es hu bo algunos poetas de exquisita sen sibilidad lrica, qu i enes, sin e1nbargo, optan por revitalizar el ensayo, por pr vilegiarlo entre los diversos gneros li terarios al considerarlo el arma d e co1nbate idnea para esgr i1nir en las li des po l tico ideolgicas a l as que se sienten convocados. La figura c i 1nera de l grupo, su lder indiscutible, es Rubn Martnez Vi llena quien un buen da lan za por la borda sus versos y era un poeta de primersima lneapara dedi car su vida a la l ucha por los interes es del proletariado Junto a l, siguiendo sus pasos, tanto e n e l orden po t i co ideolgico co1no en e l literario se encuentra otro jove n in te lectual, Juan Marinello part i cipante en la Protesta de los trece i ntegrante del Grupo Minorista y ta1nb i n poeta de exquis it a sensibilidad, quien to1na en la poesa por aven id as nuevas, propicias al encuentro de r e cnditos r in co n es inti1nistas. Marinello publica un solo li bro de versos: Liberacin y co1no Rubn, n1uy pronto abandona l a poesa para dedicarse a la lucha poltica esgri111iendo jus ta,nente para su combate e l arma del ensayo Al co1nentar, ya en la senectud, esta decisin to1 n ada en los aos juve nile s, puntualiza las razo nes que lo lleva r on a ello: Co1nenc co1110 casi todos nu es tros escritores por el poe1na. Despus n1i cauce ha si do el en sayo; e ncontr en l una va pro picia al razonar sens i b l e pero liberado de trabas 1ntricas E n ese cauce realizar ,nis lti1nas travesas. Las c ir cunstancias de haber escog i do a tien1po un ca1nino revoluc i onar i o, confirma do en su bondad por nuestro pre se nte 1ne empuJo a una 1neditacin prendida en los he chos y ganosa de proyectar l os en su sentido libertador. 3 Y ms ade l ante precisa: Y si por otro lado existe una disposicin y for,na cin que en1pujan hacia la especu lacin a campo traviesa, es natural que la pre_ferencia haya sido ha c ia el ensayo. 9 Por supuesto no faltaron quienes se la1nentaran por el sostenido abrazo de Juan Marinello con la poltica. Gabr i ela Mistral la l aureada poet i sa c hil ena, fue una d e las que encabez las voces d i screpa nt es: Me da un dolor n1uy grande -casi gritadoel slo 1e111er que la poltica se lo lleve a usted con arrastrada de torrente chileno. 10 Este temor de la Mistra l n o era i nfun dado La poltica la buena poltica, atra p a Marinello y le ocup bu e na parte d e su tien1po. Debe tenerse 111uy pre sen t e adems, que antes de ene r o de 1959, ao en el cual sus idea l es poi cos com i enzan a crista li zar en la C uba revolucionaria nuestro poeta y ensa yista fue v cti1na en 111uchas ocas i ones 143

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de persecuc i ones y d etenc iones; estas lo obligaron con frecuencia a surnergir se en el clandestinaje, a andar errante, en un continuo peregrinar se parado de sus libro s; aden1s, sufri e n algunos n1on1entos l as ter rible s condiciones del presidio poltico, tan bien descritas por Pablo de la Torrie nte Brau en sus re latos sobre el Presidio Modelo de Isla de Pinos. No eran estas condiciones las rns pro picias para la produccin I iter ara y n1e nos para escribir ensayos que reclan1aban la con su Ita frec u ente de au tores varios; no obstante, a l gunos de ellos fueron escritos en esas circuns tancias tan adversas con10 den1uestran las cartas enviadas desde el Presidio Modelo, recogidas por la in vest i gadora del Centro de Estudios de la Cultura Cubana Juan Marinello, Ana Surez, en s u libro, de reciente publicacin, Cada tie,npo trae una faena .. La ensayista Mirta Aguirre, su an,iga y co,npaera de lucha s partidistas su gie r e que tal vez esta fuera para l la peor de las privaciones. 11 Recorda ba tan,bin cn10 1nuchas veces en rnedio de obl i gados ca,nbios d e domi cilio en busca de uno 1n s seg uro y pro tegido exclan1aba: Si tuviera n1is libros! i tan siqui e ra tuviera n1is li bros! 1 Y aunque en ningn n1on1ento se s in ti tentado de rene ga r de la entrega que de su vida hiciera a la defensa de sus id ea l es poi ticos -no obsta nt e los pe l gros sufridos por su causa durante la repblica neocolon i a l -, sie,npre cons der que las experienc ia s v ivida s e n sus largos aos de brega poltica rnucho l o enriquecieron y le p er n1itieron ganar en hondura de pensamiento y en rnadurez de criterio; sin ernbargo s reconoci que en cierto sentido, su dedicacin a la p o ltica haba lin1itado su produccin literaria. los quehaceres polticos dijo en una ocasin,ne han r ec la111ado tien1po cuantioso y no he podido ofr e cer la obra que todo autor lleva adentro com o una espina in1pacien te. 1 3 Ms de un crt ic o I iterario ha prestado atencin a la ubicacin generacional de escritores y poetas. E n rni c rit e rio acierta Salvador Bueno al ubicar a Marinello en la generacin que se in tegra en torno a l a Revista de Avance ( 1927-1930) de cuyo Consejo de Direc cin fuera la figura central y a la cual dedicara rnientras esta existi sus rns entusiastas afanes. Esta generac i n es la segu nda dentro de la repblica neocolonial generac in que para Lu sa Ca,npuzano est enca b ezada por la figura yu cana y pura todos tutelar de .J uan Marine/lo. 1 4 Lo aco,npaan en esta h o rnada generacional un nutrido grupo de bri llantes ensayistas l a poca era propi cia ; l 1n i s 111 0 hubo de sealar que: han influido 1nu cho y ele/ ,nejor ,nodo las luchas de nuestro pueblo por su li beracin en la obra de los escrito res de ,ni tietnpo. 1 5 Unos to,nan por e l ca,nino de la 1nedi tacin sobre cuestiones I iteraras y so cio-cu !tura les, Jos Mara Chacn y Calvo Jorge Maach y Jos Antonio Fernndez de Castro son buenos ejen, plos; otros abordan l a interpretacin de los h ec hos histricos con,o E n,il i o Roig 144

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de Leuchsenr i ng y E l as En traigo y no faltan aquellos que co1no Ral Roa, con su brillante y polnico estilo, encaucen su ensaystica hacia el anlisis de la si tuacin socio-poltica del pas. Por su puest o, 1nuchos de ellos inGursionan con sus ensayos por 1ns de una vertiente. Juan Marinello pertenece a este selec to grupo. La te1ntica de los ensayos 1narine ll eanos es 1nuy variada. Con i gual pro fundidad y l ucidez se adentra en el anlisis de la obra pot i ca de sus con te1nporneos cubanos y extranjeros con10 en la de los poetas antecedentes y en los de l as generaciones in1nedia tas que l e suceden, porque no puede ol vidar su condicin de poeta de exquisita sensibilidad, uno de l os n1s altos valo res d e l a nueva poesa, aunque haya renunciado a escribir versos. Jo s Mart la Avellaneda Casals, Nervo Ballagas Navarro Luna, Guilln, Flor i t Garca Lorca Miguel 1-lernndez, An tonio Machado y n1uchos n1 s, n1otivan s us n1ed itaciones y recorren las pgi nas de sus ensayos, en los cua l es bajo la penetrante luz de su crtica afloran para el l ecto r las n1s recnditas aris tas de sus personal es estilos las flores n1s aron1ticas de sus in1g enes ticas 1 netforas y sni l es y l os secre tos de sus rit1nos y sus 1netros. No desdea ta1npoco discurrir sobre la narrativa cubana y latinoa1nericana; sus n1ejores autores: Alejo Carpentier, Luis Fel i pe Rodrguez, Car l os Loveira Rnulo Gallegos Jo s Eustas i o Rive ra entre otros pa s an por sus pg i nas acon1paados de sus p e r so najes 1ns caracte sticos insertos en el paisaje alucinante de sus llanos sus 1 nontaas sus se l vas, sus ros sus costas y sus ciu dades, donde su pupila escrutadora re vela su 1nagia profunda con un est i lo nuevo. Una atencin 1nuy especia l presta des de 1nuy te1nprano a l as artes plsticas Su aficin por la p i ntura es bien cono c i da s u hogar se v i o e nga l anado con numerosos cuadros, obsequio de algu nos de l os n1ejores pintores de su tien1po algunos de l os cua l es l o ton 1 aron inclusive de 1nodelo y dejaron para la posteridad los rasgos n1s sobresal ien tes de su rec i a personalidad, reflejados a travs de la li1npia y penetrante 1ni rada de sus ojos, so1nbreados por tupi das cejas que se destacan en su se reno rostro coronado por una espesa cabe llera blanca al pasar de los aos La pintura de Pab l o Pica sso e l 111 s de s tacado de los pintores del pasado s i glo la de los n1ural i stas 1nexicanos (R i vera, Orozco Sique i ros entre otros) que abren para l a p i ntura l atinoa1nericana una nue va poca y la de l os cubanos que co1nienzan a dese1nbarazar se de la pesada carga del acade1nicis1no, son objeto en sus ensayos de profundos anlisis y agu das c r ticas donde valora los trazos de sus pinceles el uso de l color y cno re flejan la realidad socia l que l os circun da. Sus criterios sobre la pl s t i ca l os va a sintetizar en uno de sus ensayos 1ns controve r tidos: Conversacin co n nuestros pintores abstractos. Ta1nbin fue un amante apasionado de la n1sica. Cuenta nuestro afan,ado y l aureado co1npositor Haro l d G r a1natges quien gozara de s u a111istad que en n1s de una ocasin tant o en C uba con10 e n el extranjero l o aco 1 npa a las salas de conciertos donde con infinito placer 145

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disfrutaba de su n 1 i ca prefer i da. En sus ensayos ded i c hennosas pginas a valorar la obra de a l gunos de ellos. El a li ento sentimental y patrit i co del polaco Federico Chopin, la exaltacin heroica de la 1nsica del annenio Ara1n Jachaturian la 1naestra expresiva del n1exicano Si l vestre Revueltas se posa e n ellas. No podan serle ajenos los trabajos de l os ensayistas latinoan1ericanos de su poca, con n1uchos de los cua l es sos tuvo profunda amistad. La produccin de A l fonso Reyes Anbal Ponce Baldo1nero San n Cano, Ezequiel Ma1tnez Estrada, entre otros, es obje to de profundas 1ned i taciones donde re fleja la en1ocin que le produce las be ll ezas fonnales y las profundidades conceptua l es que los prestigian. E l te1na de la educacin, a l a que ded c buena parte de su vida y fue para l 1notivo de continuos afanes, apare ce a 1nenudo en su ensayst i ca, y ta1n bin los problen1as de la cu l tura, cuya s i gnificacin en la vida soc i al d estaca desde 1 nuy ten 1 prano as co1no s u es trecha v i nculacin con la po l tica Es nota muy presente en su ensaystica el an l isis de los avatares caractersti cos de la vida poltica del pas. ln1ner so con10 est en e l los le 1not i van agudos y profundos comentarios don de sea la la corrupc i n de la poltica re pub I i ca na l o perturbador para la independencia y soberana de l pas de la injerencia in1peria l ista sin dejar de n 1 ost rar l as vas que conduciran a su soluci n l as que para l, con10 n1arxi s ta, se encuentran en la rea I izacin de l a revolucin naci o nal I iberadora y antiimperialista, fi ustrada por la inj eren cia yanqui durante el proceso revolucio nario de los aos treinta. Entre los ensayos de posible cataloga cin poltica hay dos te1nticas de n1uy frecuente presencia: la relacionada con la guerra civi l espaola y la que se re fiere a l te,na de l a paz l a cua l consu n1i n1uchas horas de s u inten so bregar polt i co. En re l acin con l a pri1nera es de destacar Momento espaol escrito durante su estancia en el pas ibrico con motivo de la celebrac i n del Con greso de Intelectuales en Defensa de la Cu !tura adonde asisti junto a otros intelectua l es co1no presidente de la de legac i n cubana El libro un pequeo tomito, recoge un conjunto de ensayos que pintan con e1nocin esperanzadora la traged i a del heroico pueblo espaol ante la 1nirada indiferente de las poten cias i1nper i al istas que dicen l la,narse democrticas. Mencin muy especial en l a ensaystica 1narinelleana recla1nan l os dedicados al an l i sis de l a ob ra litera r ia y el pensa 1n i ento poltico de Jo s Mart a la cual ,ne referir en extenso 1ns adelante. Su inters por el Apstol se despert desde 1nuy te1nprano en un perodo de la repblica neoco l onial, en el cual las races n1s profundas de su pensa1n ien to polt i co son i g noradas ha sta se des conocen lo s 1nejore s apo1tes de su ob ra literaria y su 1101nbre slo se utiliza para fingir un patriotis1110 que no se profesa. La variada ten1tica de su ensaystica se ha re s i st i d o a una clasificacin. As l o ha reconocido Y i r g i lio Lpez Le111us qu i en l o intentara en un breve y valio so ensayo: Marin e ) l o tras 1959" in146

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clu i do e n la con1pilaci n Juan Marine/lo, la palabra trascendente. Lpez Len 1 us se propuso clasificarlos por su te 111 tica pero r econoci que: la intervin culacin con1plejsi 1na de ta les e.1j'eras de inters llega al grado de que algunos artculos ti e nen ca ractersticas propias de dos o ,ns gruJos t e ,nticos. H, Ya Mirta Aguirre h aba alertado sobre lo fti I e in1preciso de una pos ibl e cla sificacin de sus ensayos en polticos y literarios aunque el l o pudiera parecer 111 odo. En rigor dice la destacada e n say i sta y crtica li teraria: todo el ensayis,110 de Marine/lo de franca o subyacente ,nodalillall poi t ica, po see una subida c alidad literaria; del 111isn'lo n1oclo todo su ensay isn1 0 clasiji c able co1110 literario est in1 pregnado de enjuicia nientos polti cos, to,na do e l trn1ino en ancho sentido. 1 7 Y, en efecto, en Marinello a r te y poltica estn profunda e ntin1a111ente iinbricados ; e n todos sus e n sayos est s i e111pre pre sente l a int enc i n polt i ca y el eln lrico los i lun1 ina con la poderosa fue r za de su verbo so brio y e l ega n te. Pose a un do n1ini o profund o de la le n gua espaola y la 111anejaba con exqu i s it ez, a unq ue en n 1u c h os de s us ensayos se pro nunci sobre la necesidad de enr i quecer, e n la literatura hi spanoa1ner icana esa len gua heredada de l conq uistador con vo cab l os ton1ados de nuest r os pueblos abo r genes o de l os pueblos trados de frica a trabajar con10 esclavos en nues t r as plantaciones. Su estilo ya se ha dich o era elegan te y so bri o, n o exento de bar r oqu is 1 110. 147 Jo s Anton i o Portuondo adverta en l : la expresin ,n e tajri c a de barroca envolvenc ia alusiva 18 El destacado novelista cubano A l ejo Carpent i er de quien el pasado 2004 se cu111pli el prin1er centenario de su na ta l icio conside r a que lo bar r oco n 1s que un esti l o art stico es un espr i tu con sustanc i a l a la co n d i c i n hu111ana que se 111anifiesta donde hay tran sfo rn1a cin, mutacin innovacin. Y co 1 110 nuestra An1rica es un continente de 1 nlti ples transforn 1 aciones y n1e st i zajes, y, co,no el h o n1bre an1er i cano s ien1pr e ha te n i do conciencia de ser un e n te nuevo distinto, transcu l turizado se ex pl i ca que el barroquisn10 haya sido una caracterstica esencial de l rn odo exp r e s i vo, de l es tilo de l a generalidad de los escr i tores l atinoarner i canos. El barroqu i s,no esti l stico de Marinello en el cua l n1uchos crt i cos reconocen la in fluenc i a del estilo de J os Mart don de hay rnucho de Gracin, Quevedo Gngora y otros de l os g randes rep r sentantes del clasicisn10 espaol, est condicionado po r l as con 1 p l ejas etapas e n que vivi, pre111on itorias de l 111odo de ser d i stinto, de la otredad de cada re gin a ner i cana y del n 1 unclo nuevo anunciado por la doct r ina soc i o po i tica que profesa N un1erosos crt i cos I iterar i os se han re fer i d o al estilo de la ensayst i ca ,nar in el l ea n a sie 111 pre de n1odo n1u y en con1 i stico. Ci ntio Y i t i er destaca sus in1genes vanguard i stas, Lu i sa Ca11 1 puzano la ,najestad del tono, la cuidadosa distribu c in de los voca blos el nfasis e n lo no,ninal que pretera lo verbal. 1 9

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Mirta Aguir r e hace referencia a la pecu liaridad de su estilo inconfundible, al ex tre1no de que es posible distinguir seala l a ensay i sta por los conocedores de su ob r a el perodo cuando fue escrita por e l uso de detenn i nadas palabras o giros tropolgicos. Entre l as caractersticas se encuentran: un reflejo barroco, la ad ietivacin a posteriori y con frecuen cia doble la revitaliza c in de vocablos ar c ai c os y le uso infre c uente 20 No puede obviarse el cr i ter i o del pro pio Marinello acerca de su est il o. En una entrevista 1nanifest: Es n1uy pro bable que en n1s de una ocasin el eln lrico haya levantado la cabe za imprudente he tratado de que no rizase de,nasiado las aguas ,neditabundas 11 o sea significa que e n su e nsay stica procur sie1np re que l o potico y lo conceptual se 1nantuv i eran en un sobrio equilibrio. La ten1prana aceptacin por Juan Marinel lo de la ideologa del 1 narxis1no len i ni sn 1 0 y el don1 i n i o por l alcanza do de la d i alct i ca ,naterialista -1netodologa para la interpretacin de la realidad que utiliza con n1aestra y va perfeccionando con el paso de l os aos con10 puede obse rvar se con la lectura cu i dadosa de sus ensayos aun cuando no fue dado a n1encionar con frecuen cia sus l eyes y categorasse revela con fue rza en su ensaystica; n1etodologa que aplica no slo cuando analiza los problen1as sociales s i no ta1nbin cuan do se adentra por los ca1n inos de las 1neditaciones estt i cas y literarias. E scr i tores poetas ensayistas y crticos li te rari os tanto cubanos con10 extran jeros han en1itido con frecuencia, y siguen e,nitiendo criterios n1uy enco ,n isticos acerca de su ensaystica. Elogian s u maestra en el uso de la len gua (Nico l s Guil l n), su fino y depu rado esti l o de si n gu l ar belleza (Jos A. Portu ondo Jorge A,nado, Elas Entra l go, Rodney Arismendi). Ta,nbin han exp uesto s cr i terios s i,ni lares por lo depurado de s u idi o n 1 a y su esti l o fres co y o ri gi nal Carlos Rafael Rodrguez V i rgil i o Lpez Le nus Nancy Morejn R oberto Fernndez R eta1na r y otros. Y la genera l idad coincide en el criterio de que es un o de los n1ej o re s ensayistas de nuestra poca n o slo en Cuba sino en Atnrica Latina. Cerrar este bre ve recuento va l orativo citando las pa labras pronunciadas por l a doctora Yicentina Antua en el acto en que se le hizo entrega de la categora de pro fesor emeritus de l a Un i versidad de La Habana : "[ .. ] l a consagrac i n al que hacer revolucionario no ha n1ermado la exce l encia d e la obra I i teraria y el que esta sea espejo de v i tales exper i enc i as colect i vas y e l que se haya fraguado en ,n ed i o del duro batallar de cada da no ha in1pedido su eficacia esttica ni el i,npulso creador d e un estilo propio singu l ar que prestig i a las letras hispa noan1ericanas". 22 Y ,nerece la pena citar la opin i n de una p oetisa tan exquisita con10 Gabrie l a M i stral que en carta ya co tnentada, le dice con ese su tono soberbia,nente apas i onado: 1 V o le h e hallado nunca par o all eg a,lo en tre nuestra gente, .Juan y l e jos de Ud se lo he buscado. 23 0pinin que por ven ir de quien viene y por su ca rcter absoluto y alta,nente e l og i oso r esu l ta defin i tivo 148

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Marine l o se adentr desde ,nuy joven en la vida cultura l del pas. A su re gre so de Espaa en 1 922, despus de ha ber concluido en la Un i versidad de Madrid sus estudios de postgrado su co l aboraci n literar i a en d i ve r sas rev i s tas, tanto provincianas co no capitalinas n o se hizo esperar Entre e l l as Social, Cuba C'onte,npornea, Revista Bitnestre Cuba na, Gaceta de Bellas Artes, Revista d e l Folklore Cubano, acogen en sus pg i nas sus artculos donde ya se v i s lu111br a su tendencia a l a 111editacin discursiva propia de la ensayst i ca, la que se r evela tan1bin en los discursos y conferenc i as pronuncia dos por l en aque ll os aos en algunas de l as socie d ades n1s prestigiosas del pas Un ejen 1 plo de ello es e l discurso ledo en la apertura del Sa l n Anual de Be ll as Artes el 18 de feb r e r o de 1925 que t itul a "N uestro Arte y la s Circuns ta n cias Nac i ona l es", en el cua l ana li za l as condiciones de las a r tes p l st i cas en C uba y la neces i dad de cuban i zarlas n1ed i ante un doble proceso de i ntegra c i n: ir a lo vernculo con ojos ex l ra11jeros y a lo ex trao con ojos cubanos ~ ~ La generalidad de l os est udiosos de su ob r a I i tera ria esti,nan que e l p r in1ero d e sus ensayos es el titulado "J uventud y vejez", conferenc i a pronunciada en l a Sociedad Eco nn1ica d e An1igos del Pas en e nero de 1928 con ,not i vo d el aniversario 1 35 de la instituci n el cua l l e propo r c i on a s u autor 1nu chos e l o gios. Es s i gnificativo que en este, s u pri n1 e r e nsayo ya Marinello se adentre en el an l is i s d e l os prob l emas funda,nen tales de l pas ent r e e ll os su son1eti1n i en to a la do111 i nacin i1 nperialista. Es a l eccionador l o planteado: "C on orga ni zacin capitalista o con estructura co l ect i vista la tierra significa el poder originario. En pueblo grande y en pue blo pequeo el superior cu l tivo de l os entendin1ie n tos para n1irar a l suelo y para n1irar a l c i eloes la n1s li da obra de defensa 25 Por l os das en que Mar i nello lea este s u sta nci oso e n s ayo e n l a Sociedad Eco n 1 ica de An 1 igos del Pa s, sala pu b! icado en la R ev ista de Avance e l art cul o t itul ado Arte y poltica ", don de al 111isn10 t i e,npo que de l i,nita l os campos de acc i n de estas dos esfe r as, 111u estra la estrecha vinc u l acin existente e ntre a,nbas y expone un c ri ter i o que va a sustenta r por el re s t o de sus das: si el artista no siente l a polt ca no debe hacer de e l la el centro de s u p r od u cc i n literar i a lnterviene as en una po l n1ica que ll eva visos d e hacer se eterna entre quienes defiend e n e l cr i ter i o del arte por e l arte y l os que sostienen que el art i sta debe con 1pr o 1nete r se con la sociedad donde vive. La v i da de Ma rin e ll o es un a l to eje ,npl o de in te l ectua l rev o lucionar i o, s in en1bargo nunca estuvo de acuerdo e n conve r t ir la obra de arte en un panfleto poi tico en e l cua l el artista v i erta cr i ter i os con los que se s i e nte i ntelectuahn e nte con 1pr o 1n etido pero que no logra expresa r co n sensibi l idad artstica. Es con1prens i ble que e l an l isis de una obra ensayst i ca tan an1pl i a y de una te1ntica tan variada co n10 la de Juan Marine l lo no pueda ser abordado e n s u totalidad de una so l a vez Este rec l a111a ns de un abordaje y de,nanda del que se aventure a el l o una cultura muy abarcadora y una erudicin poco con1n. 1 49

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Sin e1nbargo, hay dos ten1ticas en su obra que, por su sig nificacin para l a vida poltica y cultura l del pas, mere cen particular atenc i n, una, los ensa yos ded i cados a la obra poltica y 1 iterara de Jos Mart, la otra, los de dicados a la obra potica de Nicols Gu ill n. Con 1 e n zar por este ltin10 tp ico. A tra vs de su vida Marinello y Guilln enta blaron una slida y estrecha a1nistad, asentada sobre li dos y co1nunes cri terios part i distas y sobre intereses t i cos y cu l turales, ta 1 nbin co1nunes. Mucho valoraba el autor de Potica. Ensayos en entusiasn10, la funcin so cia l de la poesa; cons i deraba que cuan do l os poetas estn bien p egados a su tierra y los buenos poetas s i en1pre lo estnson capaces de expresar en sus versos l os anhelos n1s profundos y en traables de su pueblo. Y Guilln fue un e j en1 plo paradig 1 ntico d e esta posicin y de ah su te1nprana ad1nirac i n por su obra. Uno de los ensayos in cluidos en el pequeo ton10 de la obra que acabo de n1enc i ona r aborda precisan 1 ente el te1na de la poesa n eg r a de la cual Gu i lln se ha tornado un relevante pro tagonista luego de l a pub l icacin de Mo livos de son, lo t i tula "Poes a n eg r a. Apuntes desde Guilln y Ballagas". E l ensayo es n1s que un con1entario sobre la obra de estos poetas que incurs i onan en una corriente nueva en l a poesa cubana; es un an l isis del 1no vi1niento negrista que d esde fines de la dcada del ve in te del pasado siglo ha ba llegado a Cuba procedente d e E uro pa, lu ego de l os tra b ajos de Len Froben i us quien con su redescubri1n i ento del continente afr i cano, sus pueblos y s u s o bra s de arte, tanto en el can1po de la I i tera tura co1no en e l de l as ar te s plsticas, pone de 1noda lo negro. Marinello est convencido d e que el negr o en Cuba no es un n1er o acc i den te es, por el contrar i o, algo inh erente a la propia ident i dad nac i o na I y te1ne que co1no h a sucedido con otros poe tas, el negro sea to1nado co 1n o un ob jet o pintoresco y slo se n1u estren sus bailes, sus ritmos 1nusicale s, su sensua l id ad y s u erotis 1no sin 1n ostrar su esenc i a hun1ana, con lo cua l se l eva ta ra una nueva 1nuralla entre l as dos razas que, en lo fundan1ental in tegran nues tra nacionalidad. Motiva e l ensayo la pub l icacin de l tin10 lib r o de Nicols Guilln, Sngoro cosongo, y de los Poen1as negros de E n1ili o Ballagas. Gu ill n haba califica do sus versos con10 versos ,nul atos y en el "Prlogo" de su libro haba ex puesto: Por lo pronto e l esp itu de Cuba es n1est i zo Y del espr i tu a l a p i el nos vendr el color defin i t i vo. Algn da se d ir co l o r cubano. Estos poen1as quieren ade l antar ese da. 26 En su ensayo Marinello con1e nta esta i ntenc i n del poeta de crear un color cubano en l a poesa lo que es para l cuestin de futuro al c ual l a ob r a de Guilln y Ballagas contr i buyen: 150 Al c uaj ar e l n1estizaje esttico d ir en 1 os cubana1nente co n ese co l or cubano que Gu i lln qu i ere y presientenuestra palabra l ca Hab r en 1 os integrado ento ces con nu es tr a expresin profunda, un esprit u pec uliar, dis_

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ti nt o. Al ex prin1irn os ese esp ri t u rezun1aren1os un jugo de presen cias bla n cas y negras defin i tiva 1nente 1nar i dadas. No se r co n, o ahora, que l o blanco di ce l o n e g r o t radu c i e nd o a l verso de Es pa a e l a l a rid o del ta 1nb or [ ... ) 2 7 E n e l ensayo distingue entre l o tpico que es episdico y externo y l o carac terstico que es l o p ern1anente y espon tneo y atr ibu ye a l o carac t e r stico de lo negro las n,ej o r es p os ib i lidades art s ticas. Al re fe rir se a l l ibro de Gu il ln destaca: Los versos qu e annan el cuerpo lrico d e l libro co1110 lo s d e E 111ili o Ba l lagas tienen la alta te1nperatura sex ual e l rado fa t a li s1110 la v i ole n ta contorsin y el rit1110 01nnipotente de lo n egro cu ban o. Pero todo e l l o he ah la exce lenc i a co n u n don co 1 nunicativo, con una sacud i da un ni1ne qu e no conoca n1os has t a a h o r a, porque Gui l ln y Ba ll agas no han desc r i to l o negro han hablado lo negro. Sus protagonistas no so n h roes s i no ecob i os ca ra belas n o sino cn b il as El negrisn10 de estos poetas 1nuerde e n la ve ta de te1 11b l o r d eso r b it a d o que t r a nsita el negro para l legar a nuestra expectacindi stancia y a nuestra c u ban id a d cercan a un n i 1ne. 1 x La poes a n eg ri sta h a enco n trado e n C ub a un 1nedio prop i c i o pa r a su reali zac i n y en op in in de nuestro ensay i sta co n stituye l a exp r esin defin i t i va ele nu estra i d en ti dad : N i nguna tierra guarda co1110 l a nuestra las posibilidades de esa ob ra de a rt e y de hu1nan i d ad. Aqu lo negro es tutano y r a z 15 1 a l i e n to de pueblo s i ca acata da irr ep ri mi bl e i111pulso Nada duradero pode 1 nos realizar -en ningn ter r enos in l o negro sus tancia cubana: urgenc i a d e subir lo n eg r o a las s altas r ea li za ciones. Esa sustanc i a li dad ofre ce a la obra lric a un quilate que no puede ni s i 1 nu l arse n i i 1 n it arse. Puede ser, en estos t i e111pos d e t nsito el quila/e rey de nues t r a poesa 29 Es 1nuy a l ta s u valoracin d e la poesa negrista y s u sig r1 i ficacin para la cul t ur a c u ba na ; h a con1p r endido la 1nulatez de nu est r a cu l tur a y que la ob ra literaria, en particu l ar la poesa, debe r eflejar l a. Por eso a l ienta a l os poetas de s u poca a conti nu ar el ca111 i no de Guilln y Ballagas en quienes recono ce la calidad potica y e l h abe r ton1a do por e l buen can, i no a I i n t egrar a nuestra l rica n ac i o nal el lir i s 1no n egro subyace nt e en la e n t ra a de nu est r o pueblo. A partir de este n1 01 n ento, la v in cu l cin e ntr e Ma rin e ll o y el p oeta 111ulato se hi zo ca da vez 1ns estrecha. En 1937, n1ient r as co111partan e n Mxico los avatares del ex ili o polt i co, esa a1nis tad se f u e incre111entando en especial c u a n do an1bos in t egraron la d e l egac i n cubana al Segundo Congreso In ternacio na l de Esc ri to r es en Defensa de la Cu l tura ce l e br ado en E spaa, junto a otros valioso s i ntelectuales cuba n os E se n1 i sn10 ao escr i b i el P r logo del lib r o de Gu i ll n C' an l os para so/d ac ios y sones ;ara turistas En este l ib r o G u i lln l ogra co n1 0 nun ca antes inte gra r en su v e r s o l o negro y lo blanco

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y expresar con liris1no la cubana, lo cual Marinello reconoce en su "Prlo go" donde ofrece una valoracin n1uy personal y tota li zadora de su talentoso a,n i go y con1paero destacando en pri1ner lugar sus valores poltico ideolgi cos; su poesa es, d i ce con nfasis, un ,nodo nuevo inusitado de poesa re volucionaria y dice ms: toda poesa que se realice hoy en nuestras tierras ha de lucir en la entraFa la sustan cia de esos c antos /irnpios y jertes. > 0 La estrecha vincu l ac i n existente entre Gu i lln y Marinello, lleva a este ltin,o a n1ostrar cada vez en mayor 1nedida un crec i ente inters por la poesa negrista, al extre1no de que 1nuchos I l garon a considerarlo con10 un especia, l i sta E l 1 n i s1no en una carta que sirviera de prlogo a Acento negro libro de versos de Ran1iro Gn1ez Ke 1 np, as lo reconoce: ya voy adquir i endo galones de profes i onal en esto del liris1no os curo lo he hecho por lo que amo a los negros y por lo que a1110 a l a poesa. Si n1e preocupa este rincn cl i do de nuestra va tica no es tanto por sus excelen cias posibles hasta ahora slo entrevistas con10 por l os pel gros de n1ayor cuanta, ya pre sentes. Ya he dicho yo en que estn l as razones peligrosas: en que l o negro tenido consc i ente o i nconsciente 1 nente, por lo mo en el nivel socia l se ton,e tan 1 bin en lo l rico, co1no cosa de pasatie1npo y cu1nbancha. Es deci r en que un arte de baja ca l idad y radio aldeano agrave an 111s el crin,en social contra l as masas de color Que haya arte grande y alto pintado de b l anco, y arte pequeo y bajo e 1 nbadur nado de sudores afrocr i ol los. Co1110 el ritn10 negro es ade1ns irresistible nos n1anda al negro y al 1nu l ato y con,o tiene l o afrocubano una plasticidad pri n1aria potentsima el arte negro que se intenta queda preso cas i sien,pre en estas lin,itaciones es tticas. Las pruebas de estos pe1 i gros estn al canto: n1s ap l ausos arranca en la adn1irable Eusebia Cos111e la si1nple repro duccin costu1nbrista -que en Alha1nbra se hace 1nuy bien por cierto que las cosas en que Ballagas y Gui ll n enfilan por e l ca1nino bueno. 3 1 No es ciertan1ente Mar i nello el nico que siente ten1or por l os peligros que a1nenazan el destino de los versos ne gros to1nados por algunos poetas en su sentido folklrico sola1nente. Un gran poeta negro Regino Pedroso una de las voces n1 s a l tas de la poesa cuba na, experi1nentaba por esos das el 1n i n10 ten1or y as l o expresa en uno de sus poernas "Hern1ano negro con un profundo I iris 1 no: No sornas rns que negro ? No so,nos n1s que jcara? No so111os 111s que ru111ba lujurias negras y co111parsasJ No so,nos 1ns que 111ue c a y color mueca y color? 3 1 Por la dcada del treinta cuando la 1noda de l a poesa negrista alcanza en Cuba un gran auge Marinel lo se n1an tiene n 1 uy atento a su desarrollo, a l a produccin de sus n1s i n1portantes cu l 1 52

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tivadores te111 eroso de que tomen un run1b o fa ls o ; que slo 1 11ue st ren del ne g r o s u s r asgos n1 s s up e rficia l es : s u bu ll a n gue ra s u gus t o po r la 1 nsica es t riden te de los ta,nbores s u bravucone ra s u e r ot i s 11 1 0 s i n ahondar en s u e ntr a a hu111ana co n l o c ual slo se incre11 1 e n t ara la discri,ninac i n r acia l de que e s v ct i 111 a Pru eba de esta preocupac i n es l a Carta n eg ra qu e l e esc rib i e ra a Gus tavo E. U rrut i a, director de l a g ina Id ea l es de una r aza", que se pub l i ca e n el S upl e11 1 ento Literario d e l Dia rio d e la Mar i na dedicada a l a de fensa d e l os inter e ses d e l a r ar a n eg r a y donde Gu i ll n pub l icara sus Motivos de son. E n e l la le plantea una pren10 nici n la de qu e s i la ,nisin de Cuba no se ra l a de: fundir a nte s que nin guna o tra tierra las razas d i versas ('01110 e n ninguna ot r a parte hay in dicios entre nosotros para J7resu,nir lo y esperar l o. !ii se co npara el can ,in o andado con el que s e ha re co rrid o e n o tr os pases, l a ventaja es cuba n a .. JJ El tie,npo tran sc urr i do de sde entonces n o ha h ec h o 11 1 s que de,nostrar la cer t eza de esta previsin 111a r in ellea na Mu c ha atencin l e presta a la pub li ca cin po r Ballagas de s u Antolog a de la po es a negra hispanoa,nericana, a la cual le seala algunas l i111 i taciones : haber i n c lu i do e n e ll a algunos auto re s si n sufic i e n te ca lid ad y e l haber exclu d o a ot r os que l as p osean. R eco n oce e so s u 1n rit o ind i sc ut i ble co ,n o obra precursora aunque n o deja d e preocu parle la acog i da qu e pueda tener ni la op i ni n que n1ed i ante e l l a puedan for1nars e acerca del lirisn 10 negro los eu153 rop eos y los a1nericanos del s ur que pueden no con1pre11der l o bien pu es e n tre e llos lo ne g ro no tiene la i 1npronta d e lo s pas es ca r i beos donde el n eg ro no est pr ese nte e n la vida econn1 i ca soc ial o cu l tural. Sobre l a obra expone: E n l a a n to l oga b allaguiana est lo t oca rn e n seg uida espaoles e his pan oa11 1 erica n os, toda l a ga,na de l negris1110 c ri ollo Desde la 111 e r a ca pta c i n del ritn1 0 cosa d e los sentidos, ha s ta la pena d e l negro po r su inju sto d esp laza111 i ento cosa de la e ntraa ; desde el perfi I gra c i oso en que bull e l a hu,n anidad p r i n1aria ha sta la cancin de cuna d e l a 111adre negra. Mucha n1s i ca, 111uch a risa n1u c h o d o l o r hay e n este libr o E llo dice que hay rique za d e vida y de nuert e en l a poe s a del n eg r o antillano.' 4 C uand o e n 1937 pub l ica e n Mxico e n un o de s u s fecundos ex i I i os Ve i nticin co aos ele Jo e sa c uhana en el que valora l a produccin l it era ria del pas e n lo s pri,neros aos d e r ep l ica n o deja de dedicarle un espac i o E l recodo n eg r o" a l a poes a n eg r ista All va descubriendo a todo s aque l l os poetas que dejan en el la una hu e ll a i1 11p ortan t e : Ra,n n Gui r ao J os Zaca as Ta l let, Alejo Car pen t i e r Jo s Antonio P o rtuondo Marc e l ino Ar ozarena .. pero destaca so bre todo la fuerza I r ca de los poen1as de Gu i ll n y Bal l agas a quienes augura qu e alcanzarn : uno ele los ,ne/ores 1non1entos lri cos c 11n e r i c anos > > Puede aseve rar se qu e n o est uv o erra d o en estos c r i ter i os No es pos i b l e a na li zar el d esa rr ol l o d e la p oes a n egr i sta en Cuba s i n referir se a todos y ca d

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uno de los poetas citados y nadie po dra dejar de adrnitir que so n Guilln y Ballagas l os n1ejores exponentes de esa corr i ente potica. Y aunque Ballagas ya al fina l de su v i da retorn a la poe sa pura y asurni la tendenc i a a la eva s in que lo caracterizara cuando se iniciara con10 poeta con Jbilo y.fga s u s aportes a l a poesa negrista son de un valor indiscutible. Y en cuanto a Guilln con o es bien conocido, con e l correr de los aos se co n v ir ti e n la voz l rica de rnayor relieve de la poesa cu bana, en la que descuella con su "E lega a Jess Menndez" una de las rns des tacadas de la poes a lat i noarnericana Sus indiscutib l es rnritos lo hicieron acreedor a l ttulo d e Po e ta nacional de Cuba Marine ll o caracteriz con trazos rnuy seg uro s e integradores la persona li dad lrica de Gu i lln y de sc ubri con s u pe netr ante i ntuicin de dnde le vena s u prodig i oso poder de entendin1iento y n tesis: Nico l s Guilln es una integra c i n sorprendente de naturaleza y d e cultura; de l a naturaleza en su in1pulso prin1ario indefectib l e vencedor; de l a cultu ra co r no sa bio usufructo del n1petu natural. E l lo l e nace del tesoro de sus sang r es : ri to irrestr i cto, n1scu lo g i gante de su r ica ancestral ; don,inio de tcnicas y virtuosis n10 del abuelo europeo. Sus san g r es han salvado a Gui l ln y logrado en l uno de l os 1110,nen tos n 1 s plenos de nuestra lrica actual. No ha podido -gran su ceso! ,neter su cultura blanca por los ca,11 i nos de un a r te va gab u ndo asptico y s i bi li no. La voz de la se l va que I leva en s se l o ha in1peclido radicalrn ente. Y aade ms adelante : "El perfecto maridaje entre el soplo primitivo y la ex presin cu l ta de viejas sabid ura s es la clave del valo r de estos poen,as. Nun ca en nu est ra lrica l a voz n1ltiple de la n1asa ha encont r a d o vestiduras con10 estas a un tien1po fie l es y transfo r n1adoras" 36 Destaca tarnbin algo que e n Gu i lln al canza rnucho relieve y que a nue s tr o e n say ista no se le puede escapar por su condic i n d e buen conocedor de l a len g ua y es e l ace n drado don 1 inio que de l a l engua h i spana de l poeta: la sonoridacl libre y erguida ele C astilla y la rotundidad altiva y reverente hecha por el aliento a 1nhi cioso de los gran des escritores del siglo xv111 espaol. P ero eso con ser n1uch o no ser a sufic i en te s i esa r ica l engua no se viera acr ec ida enriquecida por a111ericanidad, por su ti e 111po y por su 1nufatis1110. 37 Descubre aden1s l a va 111ed i ante l a cual logr ese n 1 ilagro de inte grac i n y , . s 1ntes1 s; con10 sus pnn1eras ,ncursrones en la poesa negr i sta fueron para l un verdadero talle r donde labr los ni eta l es ms clidos de l as voces negras para integrar l as con l os ritn1os n1s er gu id os de las voces b l ancas y hacer los expresar la n1u l atez unnin1e de nuestro pueb l o que desde el odo se in filtra en nu estro espr i tu S i gui s i e 1 npre n1uy d e ce r ca la trayec toria seguida por Guilln tanto en su vida po i t i ca co n 10 en su obra potica y h as ta su 111uerte estuvo pendiente de sus avatares lricos Cuando el poeta ll eg a l sexags i 1 110 aniversar i o de s u natalic i o, 154

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en la ce l ebracin que se l e hiciera en el Aula Magna de l a Univers i dad, co rrespondi a Mar i nello pronu n ciar e l d i scurso conn1en 1 orat i vo. Pudo all re cordar el n 1 ucho rnundo que juntos h ban r ecorrido : el Mxico del exi I io, la Espa a d e l a gue r ra c i vil, las viejas c i u dades europeas que haban visitado en l a l uc h a tenaz por ellos sostenida a fa vor de l a paz: Pa r Varsov i a, Praga Mosc .. Lo que le pe r n 1 iti dec i r: Ya es fortuna haber sido contempor neo de un hon1bre co n10 el que hoy nos aco,npaa; lo es ms e l haberle conocido las gracias risu eas de la persona y la Gracia con ,nayscula, de la c r eac in soberana. 38 Muc h o e s peraba an Marinello de aque l poeta que curnpla sese nta aos en ple nitud de sus facultades y en una patr i a que se h aba l i brado al fin! de la do rn in aci n i n1 perialista pa r a alcanzar su plena libertad y soberana E l hornena je que en esa oportunidad l e r inde la Un i versidad de La H abana en un re cinto donde todava p u ede orse la voz plena y v ir il de Jul i o Anton i o Mella no es un hornenaje que se r i nd e slo a una gran obra c un1plida sino a la obra venidera de un JJOeta que no puede, por razones invencibles que dar igual a s 111isrno. Por esa obra, por el verso fturo de Nicols Guilln, la Universidad de La Haba na l evan ta esta noche la bandera d e l 111ejor ho,n en aje, el homenaje de la esJeranza 39 Todava tuvo la posibilidad de festejar un nuevo aniversa r io -e l septuagsin10del natalicio del poeta que rnan t ena in l urne sus dotes prirnordiales En en sayo escrito en ocasin de la s i gnificativa efernrides: "En los pri1ne ros setenta aos de Nicols Gu i lln, idiorna y rnensaje ", ofrece, con la acendrada sabidura que otorga el paso de los aos a quienes han disfrutado de una vida ded i cada a la n1editacin sos ten ida y a las rnuchas lecturas un ju i c io de la obra del poeta en el cual s i ntet i za l os criterios valorativos que sobre ella ha venido exponiendo a tra vs del tien,po. Destaca en un balance magistra l e l uso que hace Gui ll n de l os sones en su bsqueda de la entraa de nuestro decir, su rnaestra expresiva, su dorn i n i o de un id i orna potico su verso nu trido de sabiduras cls i cas, e l h aber logrado expresar un cubanis,no hecho de ri cas confluencias el haber ha blado a sus con ten1Jorneos de los dolores ,ns hondos y los n1s obsti nados sueos. 40 No olv i da la condic i n de Po e ta na cional de Guilln, a l canzada porque se ha abrazado con su voz a la histo ria in1paci en t e d e su ffla 4 1 Bien sabe Mar i nello que la vida fs i ca de Nicols Gu i lln no ha de pro l ongarse se tenta aos n1s corno l desear a pero sabe tarnb i n que con10 Hered i a y Mart Guilln agotada su cuota de presenc i a de v i da segu ir ex i stiendo por su cal i dad lr i ca para las generaciones futuras q u e contin u arn disfiutando de l a rnagia irnperecedera de sus versos. Y en esta ocas i n, co r no en r nuchas otras no se equivoc, Guilln sigue siendo hoy la rns a l ta expresin de cubana y l as nuevas generaciones s i guen disfi u ta n do con dele i te de su ve r so pleno de rotundas exquis i teces 155

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Sus criterios, expuestos con un est il o docto y co n vincente y con la belleza fonna l en l caracterstica ponen de relieve al valorar en los versos gu i lleneanos tanto sus valores poticos co no e l con ten ido ideolgico-poi tico Gu i lln es, segn su criterio un gran poeta el Poeta nacional cubano, n o l o porque encontr un ritn10 nuevo que expresaba la n1u la tez de nuestra cultra sino porque s upo aden1s n1os' trar l as p r ofundas 1niserias del pueblo gestadas por l a dorninac i n i1nperialis ta. E l haber alcanzado esa conjuncin prodigiosa es lo que da a sus versos los va l ores capitales que los caracterizan. Es esta una de s u s opin i o n es conclusivas. Marine! lo fue desde n1uy ten1prano en su vida un fervoroso ad,n irador de la ob r a y el pensa,n i ento de Jos Mart. Sobre l escr i b i n1ientras se encontra ba en e l 1 ns r i guroso c l andestinaje una obra de n1ucha vala, Jos Mart escri tor a,nericano. Escribi ta1nbin die ciocho ensayos sobre dist i ntos aspectos de s u r i co pensan1iento creador, los que gest con an1oroso cuidado en1peado en desentraa r las aristas 111s r ditas de su verbo prod i g i oso y l as pro f un di dades insondables de s u pensa,niento poltico para que alutnbra ra con su luz cenital los can, i nos de l a pat r ia y los des t i nos de su pueblo. Por su dedicacin al est udio de la obra n1artiana y l o profundo y valioso d e s u s aportes a s u conoci,niento ha s i do con siderado con10 el n1 s certero de los es tudiosos de su ob ra el prin1ero en deve l ar la e ntr aa antiin 1 per i alista de su pensan1iento po tico y en n1ostrar las cal i dades insuperab l es de su ve r so y de s u or i g i nal prosa. Es s i n dudas 111erecedor del ttulo que ,nuchos le asignan de ,narl iano n1ayor. En los aos en que Mar i ne l lo despierta a la vida inte l ectual, l a obra del Ma es tro era prctica,nente desconocida y su influencia potica no se haca sentir en tre los que le haban sucedido en el tiern p o, no obstante haber sido reconocida su excelencia por los 111s notables entre sus conte,nporneos co,no Rubn Daro. S in en1ba r go en l o que l 1nis1no llan1a dcada crt i ca ( 1920-1930) entre los partic i pantes en l a Protesta de los trece que n1s tarde pasan a integrar e l Grupo Minorista. l a obra n1artiana des pierta profundo inters: recurden se l os reclan1os de Ju l io Antonio Mel l a sobre l a necesidad de abordar su estudio en Glosas al JJ e nsan1ient o de Jos A1.arl. Precisa,nente n1ientra s 111 i I i taba en la Falange tle Accin Cubana. Mar in e ll o recib i la enco,n i enda de r ecopi l ar para su publicacin los textos n1s i1nportan tes del Apstol; es 1nuy probable que haya nacido aqu el profundo a,nor y el supren10 i nters que sintiera po r la obra n1artiana a travs de toda su vida En 111uchas ocasiones durante su l argo peregrinar por el ca111po de la literatu ra se adentr con pasin en l as nas escr i tas por Jos Mart y prest cuidadosa atencin a s u obra, t anto e n verso co1110 en prosa. Ya en 1 928 es cribi el Pr l ogo" d e un I i bro que re coga su ob r a pot i ca. Y en 1970, prxi,no al fina l de su v i da, ve r ti tod o el conoci111iento que sob r e l a obra tica n1artiana haba adqu i r i do en el en sayo que serv ira de Introduccin" a la edicin que preparaba la editoria l Seghers de l a poesa de l Maestro para la co l ecc i n Po etes de aujourd'hu i ". 156

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En este a 1 npl io ensayo d i scu rre con apasionada sapiencia a travs de la va riada y no poco extensa obra potica de J os Mart. Aborda su estudio a partir d e la c la s i fic acin que e l propio Maestro hiciera de s u obra p ot i c a e n un co111entario sobre e l stnae lillo, e n e l c ual discri1ni na e ntr e l os versos d e l a a l,noha da de rosas y l os de l a ahnohada de i edra Los prin,eros son aque l los atravesad os por la nota infr ecuente de l a ternu r a que penetra los versos d e l l s, n ae/ i/l o, ese JJ e queo libro de s in gula,; lle inusi!ada naluraleza 4 ~ de dicado a s u p eq u eo hi jo, y ta111bin los i nclu i dos e n La Edad de Oro esa pr ciosa revi st a qu e esc ribi e ra para l os qu e saben quere1'. Se r ef iere con frecuenc i a en su e nsaysti ca a los versos de l /s1n aelil l o y a los d e La Edud de ()ro, a l hl i to de infin i ta te r nura que l os reco rr e Lo excepc ional del J s 111a e /i/lo lf i ce ha de ve rs e en su originalidad y en s u genealog a. 43 Y aunque caus g ran in pr es in p or lo n ove d oso de s u estilo, ya que n o se ase n 1eja a l os de nin n ot r o poeta es p aol, pese a lo in u si t ado d e s u t o n o n o pu e d e ne g rseles su fil i ac i hispnica. E n l se co n j u ga n p r ecisa M a r inello lo n1stico y lo popu l ar Lo popular se encau za por e l u so de l a segu i dil l a prop i a de la po es a popula r es pa la y lo n, t i co por e l u so d e non,b r es evocado r es, dul ces y l genda r i os: prncipe e n a n o, rt ola bla n ca r os i ll a nu eva ... de s t aca e l e n say i sta Este hlito n1 st i co y popu l a r es e n s u o pini n l o que l o convierte en un li bro de va l or in s u pe r able pues a l 1 57 111i s 1n o tien1po reto1na viejas 1nod a l i da d es es pao l as y a bre nuevos ca111 i nos a la lr i ca, seg uid os en nue st ra A1nri ca p o r l a si n par Gabrie l a Mistra l. En La Edad de Oro centra s u aten ci n e n Los dos pr ncipe s" y en "Los zapat i cos de r osa" Adv i e rt e qu e el pri 1 nero por e l uso de la nnu la 111 tr i ca del ron,anc e, se e n c u entra den tro de la 1n s pura tradicin espaola aunque la c ul tu ra lit e raria de l Apstol se revela en estos v e r sos t r ansfor n1ando con profunda voz e n, oc i o n ada l os viejos can1inos secu lar es. Muestra n1 0, si b i en tanto los r eyes co1110 l os pastores se i dent i fican a n te l a 111uerte de l h i j o, e l a11 1 biente en que 111an i fies ta 11 su dolor es bien dist i nto Destaca ta1nbin cno en e l poe1na Mart hac e que la n atu r aleza, los a ni1na l es y l as cosas se i dentifiquen c o n el dolor hu1nano. Valo r a 111u y a l tan e n te este p oema: No cree,nos que exista d i ce en la poes a hi spnica de su tie,npo ni en l a posterior un caso tan agudo y ple n o de esclarec ida serv i du ,nbr e a l os 1110/d es 111s venerables del idion,a y lle l a poesa. 4 ~ A Los zapa t icos de ro sa" dedica un b r eve espac i o. E n este poe111a Mart usa co1no fonna exp r es i va l a r edo nd lla des taca c el ob j etivo funda 111 e n t a l de l p oe ta es e n f r enta r a l lector i nfan t i I con l a real i dad de la p obreza Regist r a la susta n c i a tradicional y la gra c i a c ri o l l a a s con1 0 l a c l a rid ad innovado r a y l a novedad y audac i a de sus i n1gene s Los versos que lla1n a de la al,nuha lla de ieclra so n los Versos libres

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los Versos sencillos y los que Gonzalo 9e Quesada agrupara bajo el ttulo de Flores del destierro. Son versos de l a plena n1adurez Conside r a a l os Versos lihres corno los rns n 1 artianos de Jos Mart el los nos dan s u biografa interna rniei1tras l os Ver sos sencillos con1ponen la biografa cronolgica, rnaterial, del hombre. Mucho valora a los Versos libres que nos ofrecen una visin del Mart corn batiente traspasado por todos l os do l ores de su trayectoria vital; destaca e l dornin i o que en ellos alcanza en el uso de l endecaslabo, en especia l del endecaslabo blanco as con10 su fi l ia cin rornntica -cons i dera que son, tal vez: la ltin1a llan1arada del roman ticis1110 [ ... } una llan1arada tan alta que alu111hr e.1-Jacios hasta enton ces desconocidos 15 Destaca la influencia en ellos de l os sicos espaoles y no tanto de lo popu lar ; lo variado de su terntica y algo que pudiera parecer inslito su n1isti c i srno, pero un rnisticisn10 pecul i ar, sui gneris ancho y revue l to que no tiene nada que ver con el de Santa Teresa ni con el de Fray Luis observab l e en sus versos en otras ocas i ones. Para nuestro ensayista estos poen1as 111uch os de l os cuales han quedado inacabados, son a pesar de e l l o l o rn e jor de la po es a rnartiana obra grande y d e suprerno va l or, de ellos dice: el gran poeta, el 1nayor poeta, el n1e ior Mart est aqu en estos co1nple ios, ilu111inaclos y sangrientos encuentros . ,e, De l as Flores del llestierro, destaca lo variado de su ten1tica el que se encuen tre entre e l los alguna dcirna y dos sonetos en los cuales se pueden apre cia r logros destacables as co,no la exis tenc i a entre e l los de versos de gran ca l idad co r no el que considera uno de los n1 s bellos de la l engua espaola: Dos patrias tengo yo: Cuba y l a noch e" Tiene en alta estirna a l os Versos sen cillos y no anda solo en estos rnenes teres, l n1isrno seala las valoraciones que sobre estos poernas hicieran Gabrie l a Mistral, E ugenio Florit y Fina Garca Marruz ; son, en su criterio, obra de culn1inacin e n l a que se afinan y depuran todas s u s virtudes po ica s. Destaca en e llos la influ e nc i a de lo s sicos espaoles y el arorna de lo popu l ar que los recorre, aunque n1s centrado en lo popu l ar a1nericano. Es critos en octosla bos el rnetro ideal para trans 1 11itir s u rnensaje, en ocasio nes de muy profundo ca l ado, son no l o de una irnpresionante belleza sino de una profundidad conceptua l indi sc u tible. Presta particular atencin a "La nia de Guaten1ala" por su tono sobr i o, sereno y rn ela nclico y a Lo s hroe s", dedicado a la rnen1oria d e l os cados en l a Guerra Grande al que considera: un mo111 en to este lar de la poesa esc ri ta en espatiol. La int ens idad del terna le otorga ran go carclina l 47 L l an1a la atenc i n a un asunto poco fie cuente: e l 1 11ucho espacio que Mart d e dic a exponer s u s criterios sobre la poesa los poetas l os versos y sus pro pios versos l o cual se exp l ica porque e n l coinciden e l creador artstico el poeta y el crtico literario. Este rnene s ter lo r ea l i za con gran ac i erto en 111u chos de los Versos lib res y tan1bin e n Flores del destierro. 158

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Para Mart la lucha por l a I iberacin de su patr i a fue l a tarea prin,ordia l se do la en lo 1 ns nt i 1 no de su ser, por cada 1 no1nento que a ella le robaban su de dicacin a otros 1 nenesteres, de ah que 1 nuchas veces entraran en conflicto su deber patritico y su an,or a la poesa aun cuando esta haya s i do sie1npre para l un anna de con1bate luciente y deli cada, uti I izada con n1aestra pa r a expre sar sus idea s y defender su causa Sea l a en sus ensayos que Mart con cede a la poesa el n 1 s alto rango so cia l y hu1nano y es la en1oc i n su n1adre legti 1 na l a que vierte efus i varnente en sus versos. No poda fal t ar al analizar la poesa rnartiana una referenc i a al 111odernis mo y a la relac i n del Apstol con este 1novin1iento literario. Mucho se ha es crito sobre la cuestin y 1ns de una po l rn i ca se ha entablado acerca de si Mart fue n1odernista o precursor de l 1nodern i s1no. Al respecto l a respuesta de Mar i nello es tajante, en su criterio Mart no fue rnodernista ni precursor del n1odern isn10 fue por el contrar i o la fi gura 11ril11ordial en una transfor11,a c in efe las l e tras latinoameri ca nas que llega hasta nosotros. 48 Dos criterios fundan1entales orientan l a obra de Mart y le dan el relieve un i versa I que le atr i buye: su con1pro1niso con la tradicin independentista de l con tinente y su ape r tu r a a la cultura un i ver sa I de l a que se nutre con sus n1ejores jugos. Para Marinel l o las diferencias entre Mart y Daro son esenc i a l es; rnientras el p ri n,ero escribe en f uncin de su pueblo y de los pases de lo que I larn nuestra A111rica, privilegiando la tica, el segundo vive en funcin del arte por eso dice: Daro es un sensual, Mart un eticista. 49 Y no es que Marine ll o desconozca o subvalore a Daro y sus aportes a la poe sa espao l a y, en particular a la latinoa rnericana ; anota ade 1 ns la profunda adn1iracin de l nicaragense por el au tor de l os Versos sencillos y la sentida nota de do l or que escribe al conocer de su cada en Dos Ros. Sobre ella d i ce: No existe, ni antes ni despus de Daro, enju i c i an,iento tan pe netrante y certero co1no el que nos dej sobre la v i da y la obra del hroe de Dos Ro s A la rnuerte del revo l ucionario escri bi uno d e l os con,entarios n1 s persp i caces, be l los y en1ocionan tes de cuantos sa l ieron de su plu 1 na. A ll se due l e con sincero quebranto de que el deber liber tador privase a la Amr i ca y a la lengua espao l a de uno de sus n1 s ins i gnes representant es. 5 0 Y ai'iade 111s adelante que el estudio hecho por Daro sobre la poesa 1 na1tiana publicado en el peridico La Nacin de Buenos Aires en 1913 es: el 111s pleno aporte c rtico que sa li de su mente y la apreciacin 1ns honda y original que se haya hecho sobre el costado lrico del ho111bre apostlico. 5 1 Para Marinel l o no hay s i n e1nbargo en l a lengua espaola poeta tan pleno como Mart en su poca, que supiera cortjugar con10 l lo h i zo tan 1nagistra l n1ente lo I i co con lo poltico Pero no anduvo nuestro ensayista hurgan do sola1nente en la po es a del Ma es tro 159

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no poda dejar de adentrarse en su r i ca y origi na l prosa que tanta hern,osa g ina dejara. Para l su g randeza I i tera ria hay que buscarla en sus obras en prosa Coinciden con su cr i terio 1 nuchos de los n1s relevantes escritores de nuestra A111r i ca Alfonso Reyes Ezequie l Martnez Estrada, Gabr i ela Mistra l quienes lo consideran el 111ejor de l os p r osistas latinoan e ricanos, aun que l a chilena va 111s al l pues para ella es el 1nejor d e la l e n gua hispana. Es ob l igado que se cuest i one el porqu de esas calidades de la prosa 1nart i ana y no vacila en atribuirla a la calidad hu r nana excepcional de l Apstol, su s i n gu l a r idad y s u capacidad para entender l a realidad. Por eso l o cons i dera co1110 un escritor reali s ta pero de un real i sn10 1nuy peculia r n1uy suyo, que ton1a la rea lidad para recrearla sin defonnarla y en tregrnosla despus a travs de una gran origina l idad expresiva. Para Mar i nello u no de los factores qu e hacen de Mart un gran prosista se en cuentra en l a posesin de una r i ca len gua que conoce y do1nina y tambin . enriquece con nuevos giros, nuevos vocab l os, nuevas sonor i dades. Reconoce en su prosa la influencia de lo n1ejor de l os clsicos del Siglo de Oro espaol : G r ac i Quevedo, Caldern, Santa Te re sa De todos ellos considera que el que ha dejado una huella 1ns profun da en su pro s a, n1s en e l tono que en la palabra n1is1na, es Francisco d e Quevedo tal vez e I n,s culto de los esc ritor es espaoles de su poca, in fluenc i a que el propio Mart ha recono cido Ta1nb i n destaca la influencia de l 11 1 isticis1110 de Santa Teresa un 111 i st cis1no original y distinto dentro de la tradicin espaola que i ntroduce su que rer en su pensar y qu e funda en e l a1nor l a so l uc i n de todo s los proble111a s hun1anos. Seala Mar i nello que n o fueron l o s e s cr i tores espaoles los i co s en influir en la prosa 1nartiana. Su estanc i a en Francia y su pern1anencia por n1uchos aos en los Estados Unidos lo pusieron en contacto con la literatura de esos pa ses; aunque la influencia francesa es despu s de la espaola l a 1ns hon da y la 111s evidente en su prosa A 1 efecto destaca cmo en un mon1ento cuando en Pars todo el inundo elogia ba la ob r a de En,ilio Zo l a y desdeaba la de H onorato de Ba l zac, Mart supo ca li brar adecuadan,ente los valores del cleb r e esc r i tor reali sta francs. Una de las influencias 1n s sens i bles de la 1 iteratura francesa en la prosa de Mart es la que se refiere al u so del color. D e ah le viene nos dice efectivan1ente la riqu eza de n1ati ces, e l don1inio del co lor, la sun1a de valor es si111bli cos y l a n1ultipli c acin d e las ,ns atr e vidas sinest e sias en la lti,nu prosu de Mart. 5 ~ De la l i teratura en l engua ing l esa es el poeta estadounidense Wa l t Whitn1an qu i en, en su opin i n ejerce sobre l a pro sa n1a11iana la influencia n1 s notable. Mucha atencin le presta a lo que e l Maestro reco 1 nienda a los esc rit o re s la tinoan er i canos acerca de cn 1 0 d ebe ser la literatura que produzcan: profun da 1 11ente a1ner i cana con un l enguaje rico en el cual junto al espaol se in se rten la s voces nuevas de nuestra s cu turas y en l a que s i n dejar de afincarse en nuestro suelo en nuestras prop i as 160

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races, abran las ventanas del espritu a todos los aires del universo. En la ltin1a de las conferencias pro nunciadas en el curso que sobre el Apstol ofreciera en la Universidad de La Habana entre e l 2 de febrero y el 27 de junio de 1962, Marinel l o sintetiza de fonna n1agistral sus criterios sobre la prosa ,nartiana expresada en sus nicas en sus discursos en su corres pondencia en sus escritos po l ticos y en sus crticas literarias. Las vltudes lite rarias que le ha sealado son las que detenninan que s e a Mart no slo el ,ns grande prosista de Anirica sino, ade1ns el caso n1s cumplido de escritor americano por su profun do an1or a lo continental y por su ,nanera original de expresarse. s El lo debe I levar a lo s escritores de las ge neraciones nueva s a ton1arlo co,no eje,nplo. Sin e,nbargo, a continuacin expone algo de sun1a importancia, a lo cual 1nuchas veces se refiri: lo difcil que resulta i,nitar el estilo ,nartiano. Repe tir aqu lo dicho entonces: Desde luego no se trata de i111i tar a Mart entre otras razones porque es un ho1nbre ini,nitab l e. Para hacer una l iteratura con10 Mart hara falta que el que se lo propusiera fuese un hombre co,no Mart porque en l la litera tura es el hon1bre cosa que no es por cierto ,nuy fcil. Por eso la li teratura de Ma,t debe entender se co1110 un eje,nplo con10 gran hazaa cultural y no para reprodu cirla puntualmente porque sera en verdad un gran desatino. 5 4 161 La ensaystica marinelleana sobre el Apstol cobra, sin embargo, el relieve n1ayor en aquellos ensayos donde abor da su pensa,niento poltico en especial su pensa,niento anti i1nper i a l ista y aun que con10 1ns de un crtico ha seala do en todos sus ensayos ,nartianos Marine! lo se acerca en ,nayor o ,nenor n1edida al pensan1iento poltico del tir de Dos Ros -en definitiva Mart es en esencia un ho,nbre poltico hay al gunos en los que profundiza an ,ns sobre este asunto. El pensan1iento de Mart y nuestra revolu c in socialis ta y Fuentes y races del pensan1ien to antiin1perialista de Jos Mart son dos buenos eje,nplos. En el pri,nero, escrito tres aos des pus del triunfo revolucionario del I de enero de 1959 llega a la conclusin de que la Revolucin socialista que s e est desarrollando en Cuba en esos n1on1en tos ha llevado a la prctica los ideales n1artianos que no haban podido crista l izar al finalizar la guerra contra Espa a por la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos cubanos. El pue blo cubano bajo la direccin de Fidel en un breve perodo de tien1po haba lo grado a l canzar la plena independencia y soberana nacionales al librarse de la do,ninacin i1nperialista, haba iniciado su desarrollo econ,nico, haba busca do la unin fraterna con todos los pa ses latinoa,nericanos haba erradicado en e l breve perodo de un ao el analfa betis,no cual abra l as posibil i dades de un a,nplio desarrollo educacional y cul tural para l as n1asas haba trabajado in tensa,nente por eli,ninar la discri,ninacin del negro y de la 111ujer y pese a los nu1nerosos obstculos que el in1perialisn10

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pon a en el ca 1 n i no revolucionario, Cuba se iba convi r tiendo en un pas ad111ira d o por todos l os pu eblos del inundo, pues vean en ella un eje1np l o a seg uir. Cu l n 1 ina s u ensayo rec o n ocie ndo que e l pen sa1 n i en t o n 1 artiano es e l n1 s avan zado d e s u poca y si b i en es errneo [ .. } ilnaginar la postura juera de su 111edio y la poca en que se forni y actu [ ... J no lo es el relacionar l o esenc ial de su Jensa111iento con el 1 ie111po que le ha seguido 55 para re conocer finahnente l os estrechos vncu l os que unen a la Revolucin social i sta cubana con e l pensa 1 11iento rnart i ano. E l seg und o d e estos ensayos inda ga con h o ndura e n l a r ea l idad histrica d e nu est r os pueb l os an1ericanos para en contrar l as fuentes y l as races del pro fundo antiin1per i alis 1 n o 1na r tiano que lo hace sob r esal i r e ntr e l os n1s destaca dos pensadores latinoa1nericanos de su poca -Sanniento entre ellosqu i enes buscaban en el co l oso del No1te eje111plo y 111odelo para nuestros pases y que no llegaron a entender e l afn 111artiano de pre ven irnos contra el pe l gro expansion i sta de lo s Estados Uni dos. Las fuentes la s encuentra en e l conoc i n1iento que ha alcanzado por su larga pern1anenc i a en aquel pas -viv en el ,nonstruo y le conozco las en lraFas sobre sus an1biciones y su in tencin de son1ete r a las naci entes repb li cas de nuestra A111rica a su do1ninac i n econica y poltica y en su ancha valoracin sob re los pueblos abo rgenes que pob l aron nuestras tierras. Las races las va a encont rar en s u con1prensi n de l a l abor disociadora y d estruct i va de la subjetivi dad hun1ana que el pas n orteo pron1ueve con su discr i n1inacin de l n eg ro l os aborgenes y l os hun1i l des. Estos anlisis lo llev a r o n a afn nar : Los pueblos la! inoa,neri ca nos se al za n hoy, sin lransigencia ni reposo, para alcanzar la ditnensin que Marl les predijo. Su liberacin del in1perialis n10 es la faena de es ta hora 56 Despus de transitar por l os ensayos de Mar i nello sob re la poes a de N i cols Gu i ll n y la ob ra 1nartiana se puede lle ga r a la conc l usin de que l a e l eccin fue acertada. La sig nificacin de nues tro Poeta nacional e n la cu l tura cubana es i111po s i ble de desconocer l os p l antean1ientos y valoraciones hech os por Marinello sobre e lla as lo de 1 11ues tran. Esto justifica la e leccin. La in1p ortancia de l p ensa 1 n i e nto n1artiano cada vez con 1nayor vige nc i a para nu est ra cu l tura nacional y para l a con1prensin de nuestro proceso r evo lucionar i o, e l hech o de ser Mart, con10 en sus ensayos ha 1n ostrado Mar i ne! l o un ho1nbre que se ade l ant a su t i en1po tanto en l o cu l tura l co1110 en l o po l tico aden1s de la i n1portancia conced i da al an li sis ele su obra por nuestro ensay i sta y la p erenne dedica cin a su est udio a l o largo de su vida, ju st i fican asi1nisn10 que hayan1os esco gido sus ensayos 111ar t ian os pa r a ejen1plificar las cal i dades de su esti l o lit e rari o y l a profund i dad de su pensa1niento, dos caracterst i cas fundan1entales ele la ensaystica n1arin e ll ea n a. Notas 1 l'ortuondo .l os Antonio. l:I e11.w 1 yo y la crtica literaria en lheroamrica Univcrs i dnd de T oronto: 1970 p. 3 1 5 162

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' Bu.:no Salvado r Los m ejo r es en sa yista s cubano s La Habana: Ed i tora Popular de Cuba y e l Ca ri be, 1 959 p 7. Campu z ano Luisa. Quirn o del ensayo y otros eventos La Habana : E d i t o r ial Letras Cubanas 1968p. 1 9 4 I b dem. p. 20. s R ecopilacin de L ex t os sob r e Juan 1 \;farine/10 La Hab a na : Cent ro d e I nve s ti gac i ones Literarias. Casa d e las Amricas, 1979. p. 67. (Serie Valoracin Mlt ipl e) 6 I b de m p. 67 L azo, Ra i mundo. Pginas cr ti cas. p 312. R ec opila c in de t ext os sobr e Juan A1arinello. Op. cit. (5) p. 83. '> 1 bdem p. 87 "' Mist r a l Gab ri ela. Carta a Juan Mar i nello. Casa de las A111ricas R ev ista (La Habana) (81 ):92; 1 970. 11 Agu i rre M ir la Es tudios literarios La Habana : Ed it oria l Le t ra s Cubanas, 1981. p. 120. 2 e ,n. I b dem. p 1 22. Cam p uzano L Op. cit. (3). p 22. I! Re copi la ci n de t ex tos sobr e Juan Marine/lo. Op. cit. (5 ). p 22 "' Lpez Lemu s, Virgilio Mar i n e llo tras 1959 E n: Juan Al/a rin ello la palab ra t rascenden t e. La Habana : Ed i to r a Pol tica. p 46. "Aguirre, M. Op ci t. ( 1 1). p. 122. 1 Po r tuondo J os Antonio. En: Recopilacin de 1ext o s sobre Juan Marine/lo. Op c il (5). p 621. ,., C ampu z a n o. L Op. ci t (3) p 49. 20 Agui r r e M. Op cit. ( 11 ). p. 122. 2 1 Ma r ine ll o J u an. En: Re co pila c i n de l extos so b r e Juan Marine/lo Op. c il. (5). p. 84 n Ibdem p 1 1 9 13 Mi s tra l G. Op c il. ( 1 0). p. 93. 2 4 M a rinello J. Obras, C u ba : C ultura La Habana : E dito ri al Letras C ubana s, 1989. p 6 1 63 l! I bdem, p 202. 2< Gui ll Nicol s. Obra polica. p 1 1 4. 27 Ibdem p 367. '" I b dem pp 132 133. 29 Ibdem p. 1 42 '" Marin e llo J. Op ci l. (24). p 372. 31 ___ Potica. Lnsayos en eJ1t11sias1110. pp 28-29 2 P ed r oso, Reg i n o P oe m as (antologa). L a Habana: Un i 1 966. p 1 OO. (Bols i li bros ) > 3 La Gaceta de C u ba (La Habana) 36(4): 1 1: j ul.-a g. 1 998 ' Ma ri nello J. Op cit ( 24) p. 349. ,s Ibdem p. 72 ;r, lbdern, pp. 373 374. 31 Ib dem p 374 J< I b dem, p 541. )'> lb d :, 43 1 e m p . "' e m dem. Mar i nello Juan. Mart Poe s a En: Diec i ocho e nsayos martianos La Haban a: E ditor a Polt i ca, 1960 p 284 43 1 b dem p. 286. I dem p 290. 41 Ib dem p 295 4 6 I dem, p 298. 41 I den1 p. 305 '"lb dern p. 274 4 '> Ib d ern, p. 277 i u Ibdem p 279. ir dern. i, Mar i nello J u an. Al/arl en 15 esferas estela r es ri da Venez u ela, 2000. p. 1 36. 13 Ibdem p. 1 62 i, dem

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55 Marine l lo, Juan. El pensamiento de Mart y nuestra revolucin socialista. En: Un hombre de todos los tiempos: Juan Marine/lo I Se l. y notas de l os doctores Carmen Gmez y Humbcr t o Ramo s. La Habana : I:ditorial de Ciencias Sociales. 1 999. p. 1 87 s , ___ Fuentes y races del pensamiento antiimperia/is1a de Jos Mart. Ibdem. p 198.

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Ventanas para una peregrina. Los aos americanos de Mercedes Pinto Mar a d e l R os ario az Inv es ti gadora de la /Jiblioteca Naciona l .J os A4ar r C uan do usted me recuerde piense en un espritu luchador que en esta hora anhelara ser A1ar t pa r a hablar al co razn de ,ni Espaa cunada y ser Maceo para clavar el corazn de quien la desgarra. I Se dic e que l os pri1n e r os i n1n i g rantes canar i os I l ega r o n a C uba co n las naos del a li nirante Cristbal Coln y d ese n1 barcaron en la local i dad ho l guinera de Bariay en 1492. Entraron por la puerta grande de la historia de l a literatura cu bana co n el poe1na pico Espejo de pa c iencia esc r i to e n 16 08 por Silves tre d e Balboa. 1 E l I de dici en 1bre d e 1693 f u e f undada la ciudad de Matan zas por tr e i nta y cua t ro fan1ilias cana rias 2 ejecutando as l a Real Cdula del 25 d e septien,bre del propio ao, que o rd e naba habitar l a baha d e Matanzas y lo s a l reded o r es d e esta. Sant i ago d e l as Vegas fue escenar i o de la R e beli n de los Ve g u e r os e l 18 d e fe br e ro d e 1723 prote st a qu e pr otago n i za ron lo s canar i os cultivadores d e tabaco en fran ca o po sic i n a l 1nonopo l io o e s tanco del tabaco por parte del go b i erno espao l. 165 Hasta came l l os procedentes de l as i s l as fueron trad os para traba j ar e n l os pujan t es in ge ni os azucareros d e Matanzas .-' Fueron fa n, osos con10 e l n,tico Gregorio Fuentes, que f ue an1igo patr n d e s u bar co y fuente de inspiracin de l escritor E rnest Hen1ingway entrado el si g l o xx, o annin1os co1no 1 niles de canario s que tan,b i n arribaron a l as costas en olea das suces iv as a l o l a r go de l os s i glos xv 11 xv 1 11, x 1 x y xx. E ntre final es del s i g l o x1x y el s ig l o xx, fue nu 1 n erosa la pa r 1ici pa c i n de canar i os en la fundac i n y co l a boracin e n r ev i stas y peridicos editados en Cuba; algunas d ece n as de auto r es canarios pub l icaron o r eedita r o n s u s o bras e n el pas e inc l uso, ex i sten fi g ura s d e l as l et ra s y de l a p o l tica que 1 nuchos lo s creen cuban os cuando e n realidad nac i eron a l lende e l Atlntico. La B i b l iot eca Nacional Jo s Mart y el Organ i srno Autnorno de Mu seos

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y Centros del Cabildo In su l ar de Tenerife, con e l Centro de Docun1entacin Cana rio-A1nericano (DOCAM), iniciaron el ao 2003 un proyecto de investigacin bi bliogrfica titulado "Lo calizacin y carac terizacin de fondos documentales bibliogrficos y hen1erogrficos de cana rios conservados en la s instituciones cu banas". Dentro de l p r oyecto se real izan ade1ns investigaciones que pretenden aportar nueva informacin sobre perso nalidades de la cultura canaria que vivie ron en Cuba, publicaron su obra en esta tierra y de hecho se inse11aron en la cul tura cubana. La nica figura fe,nenina del grupo de cuarenta y c in co periodistas e intelectuales presentes hasta ahora en el proyecto, es la n1s in1portante escritora y pron1otora cultural canaria de su tiem po, l a nica que realiz una gran parte de s u obra fuera de l as islas y de Espaa en calidad de exiliada poltica, y pases co1no Uruguay, Ch il e, Cuba y Mxico se pre cian de ser sus lugares de acogida desde su sa li da de Espaa en 1924. Su no1nbre es Mercedes Pinto de Armas. Para la historia de l as culturas cubana, canaria y de Es paa res u Ita de gran trascendencia investigar los n1ltiples testi1nonios de la vida y de la obra rea lizada por Mercedes Pinto en Cuba, que se encuentran dispersos funda1nental1nente en las pub li caciones de l a ca. Este texto pretende una pri,nera aproxin1acin al te111a. 4 11 Aunque ,nuy fa,nosa en el nbito pe riodstico y cu l tural hispanoa,ne r icano de ,nediados del pasado siglo, Merce des Pinto se cons i dera una figura poco conocida e n las Is l as Canarias y m~ an en la pennsula hasta hace poco tie,npo por "[ ... ] la di spe rsin de su obra, disen1inada en n1ultitud d e publi caciones, y la propia transhu1nancia de la autora( ... ] (que] han dificu l tado un a justa va l oracin de su figura intelectual y de l as mltiple s act i vidades que llev a cabo a lo l argo de su dilatada y aza ro s a existencia". 5 Mara de las Mercede s Josefa Francis ca del Pilar Pinto Annas naci en l a ciudad tinerfea de La Laguna el 12 de octubre de 1883, en el seno de una fa1nil ia de abolengo y cu l tura ; su padre fue el escritor y crtico literario don Francisco Mara Pinto cuya obra con1 pleta, que vio l a luz pstun1a1nente, fue prologada por Benito Prez Galds. Su niez transcurri en la casona fa1n il iar de Santa Cruz de Tenerife, en el patio cuajado de jaz,nines y I i1noneros aco1n paada por su n1adre, abuela y henna na esperando las noticias y los regalo s que reciban de Cuba, donde el abuelo era ,nagistrado de la Audiencia de La Habana. Mercedes reme1n9r aos despus que los inforn1es de la gue rr a de Cuba de l as ,nuertes de Mart y Maceo tan sent i das por el l a con10 ce lebradas por la fa1n i I ia aristocrtica y conse r vadora la iniciaron en su a111or por la otra isla lejana conmovindola profunda1nente y envolvindola en una sutil atadura que auguraba quiz su fu tura relacin con la nacin caribea. Particularrnente con Jos Mart sint i desde su adolescencia ad1niracin por su obra y su vida entregada co1npleta n1ente a la causa de l a independencia: "( ... ] Mart era bueno porque la patria de Mart no era Espaa era Cuba ... [adems de que] [ .. ] era poeta <> En 166

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l a prensa canaria d e l a poca public l a precoz nia poe,nas y cuentos, aunque tan1bin su an1or por el teatro la i1npul s e ntonc es a representar en privado sus pr in1 eras obras teatrales Contrajo 1natri1nonio en 1909 con e l ca pi t n de l a Mar ina Juan de Foronda y C ubil las del que n aceran sus tres pri1 neros hijos Juan Fra nci sco, Mara de las Mercedes (P i tuka) y Ana Mara l o despus de la boda conoci que la fan1ilia de su extrao esposo tena an tecedentes de locura; su v ida se hizo un infierno a l convertirse en la vcti1na de un paranoico ce l o tpico y e l 1natri1nonio se deshizo pocos aos despus aunque continu casada lega l mente por no ex i s tir el div orcio e n Espaa. No haba so luciones que no f u eran las que la l ey, la religin o l a fan1 i I i a daban a l as 1nu jeres de su tie1npo ante s i tuaciones si1nilar es a l a suya, pues se cons ideraba a estas necesitadas de la proteccin del padre o del 111arido a quiene s deban obediencia A co1nienzos de la dcada veinte pudo n1archarse con sus hijos a Madrid, don de public su poen,ario Brisas del Teilfe ( 1 921) y escribi en rganos de l a prensa 1nadri lea co,no La Accin La Es_fera La Moda, Lecturas, El Hogar y Prensa Gr_fica. Inici su la bor dentro del 1no v i1ni ento fe111 i nista como conferenci s ta a favor del divo r cio y de l os derechos de l a 111ujer en l a L i ga In ternacional de Mujeres Ibricas e Hispanoan1er i canas que presida su amiga Cannen de Burgos; co no inte grante de esta organizacin entrega personaln,ente al dictador Jos Pri1no de Ri ve ra un n1ensaje exigiendo la r e fonna de la ley de proteccin de l os derechos de las 1nadres obre ra s casadas discri.Jninando a las solteras E l 25 de no vie1nbre de 1923 pronunci e n la clausu ra de un 1 nitin sanitar i o en l a U niv ers idad Central de Madrid su lebre conferencia "E l divorcio como n1 edida higinica", de honda repercu sin e n la op ini n pbl ic a y en la pren sa n,adrileas. Las c ircun s tancias de s u ruptura n1atri1n o nial y su relacin se n tin 1 ental con el abogado toledano Rubn Rojo padre de sus hijos n,enores Rubn Y Gustavo Rojo s u clara o p osic i n al gob i er n o dictato r ial del ge neral Pri1no de Rivera y su activa labor fen 1ini sta unida s a la ya citada confe r enc i a pro~ vocaron la o rden guberna n1 e n ta l de de s tierro a Fernando Poo noticia que le fue comu nicada antic i pada111ente por buenos a1nigos y l a llev a ex i liarse con su co,npaero e hij os en U ru guay Du rante el v iaje en Portugal su hijo 111a yor Jos Francisco de apenas quince aos n1ur i de una grave enfern1edad y en la travesa por n1ar naci su hijo 111enor Gustavo. E n la capita l de Uruguay, Montevide o, Mercedes se pudo casar legaln1ente y alcanz la estabil idad fan,il i ar tan nece saria; continu all su trabajo con10 es critora y luchadora soc i al. Fue redactora de l peridico El Da y secre tar i a de la revista Mundo U ru guayo, dio v id a a la revista Vida Ca naria ade' 1 ns fue o r ado r a oficia l de l gobierno en la ca npaa por l a educac i n pop u lar. Fund en su propio hogar la Casa del Estudiante donde se organi za ron 1nu ltitud inaria s actividades I iterario111usicales en las que dio a conocer a I Jo venes artistas y trato de que la s cla ses populares acced i eran a la cu l tu r a 167

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all fue visitada por Alfonsina Storni, Gregorio Martnez Sierra, Luisa Luisi Jacinto Benavente, Luigi Pirandello Rabindranath Tagore y otras grandes personalidades de la cultura. Cre la Co1npaa Teatral de Arte Moderno con la que inici giras por distintos pases sud a1nericanos la cual representaba todo tipo de obras incluidas las suyas propias. Mercedes haba escrito una novela con claros ele111entos autobiogrficos, que iba a ser publicada en Madrid en 1923, proyecto frustrado debido a su co1npro111etida situacin; en 1926 la public en Montevideo bajo el ttulo de El. En esta obra aparece un perfecto retrato de la enfennedad de su primer esposo, resul ta ser un estudio cientfico sobre lapa ranoia co1no lo afinnan los psiquiatras que escriben el preliminar y el eplogo, acon1paados tambin por l os criterios de dos abogados. El hecho de que el libro se publicara bajo opiniones tan es pecializadas se debi -en palabras de la propia autora a las posibles conse cuencias que podan suscitar el caso que expona. A travs de sus pginas la protagonista denuncia trgicamente las hu1nillaciones a las que la so1nete su 1narido paranoico y la incomprensin general a que la condena su condicin fe,nenina. La escritora declar que ha ba escrito su novela con la intencin de ayudar a aquellas 1nujeres que pensa ban en casarse por el solo hecho de vestirse de blanco sin conocer a fondo al individuo que iba a ser su co1npae ro, por ello la obra de Mercedes Pinto quiso ser una voz que se alzaba en de, fensa de las mujeres de su poca. El obtuvo los elogios de personalidades co,no Gregorio Maran Concha Espina y Juana de Ibarbourou aden1s de la buena acogida que le ofreci la pren sa latinoa1nericana a ese singular testi monio de la vida conyugal llevado a l a literatura. En el 1nis1no ao de la apa ricin de esta novela 1nuere en Cana rias Juan de Foronda, su protagonista en la vida real. En 1931 se procla1n la r epbl ica e n Espa a y la escritora recibi la invita cin del doctor Gregorio Maran para volver a su patria, no lo hizo por encon trarse de gira; la co,npaa teatral des aparece en 1933 y la fa,nilia se instala en Chile, donde Mercedes Pinto conti na su labor con10 conferenciante. Viajan a La Habana, adonde arriban en 1935 y residen en Cuba hasta 1943 Su hija Mara de las Mercedes, cuyo non1bre artstico era Pituka de Foronda, se haba trasladado a Mxico en 1941 para trabajar a las rdenes del realizador Emilio Fernn dez (el indio Fernndez), y decidi establecerse dentro de la in dustria cine1natogrfica 1nexicana. Dos aos ms tarde lleg a la capital azte ca Merced es Pinto con sus hijo s Rubn y Gustavo (su segundo esposo haba muerto en Cuba y su hija Ana Mara haba vuelto a Espaa). All per 1nanecer hasta el da de su 1nuerte el 21 de octubre de 1976 con lcidos no venta y tres aos. En Mxico pudo aprovechar sus con tactos para introducirs e en l os a1nbien tes cultos, como La Casa de Espaa, una de las instituciones que participa ron en la fundacin de El Colegio de Mxico. All la escritora continu su la bor periodstica y trabaj ta1nbin para la televisin de ese pas. En 1952 su no168

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vela l fue llevada al cine por Luis Buuel en una excele nt e adaptacin reali zada por el prop i o cineasta y s uco laborad or habitua l Luis Alcoriza. No obstante l a obra ha sido n1altratada por los investigadores cinen 1at ogrficos pues cuando se ha citado con10 fuente literaria de la pelcu l a ha sido slo de pasada y el no111bre de su autora por lo genera l se ha desconocido. Fue reeditada en Mxico e n 1 948 fecha en la que los dos hijos de l a escritora tra bajaban a las rde ne s de Luis Buuel en El gran calavera; tal vez l a novela llega r a a 111anos del cineasta a travs de alguno de ellos o quizs su a11culo sobre la pelcula de Buuel Los olvi dados ha ya sido env iad o al cineasta por el diario El Pas de La Habana para el que Mercedes trabajaba desde Mxi co en 1 951, ele,nentos que posib l e,nen te pern1itieron a la propia Mercedes sugerir a Buuel l a adaptacin de su novela al cine. Su vi nculacin con el spti1110 a11e no se lin1it a esta adap tacin o a ser la n1adre de estrellas del cine n1exicano: a los ochenta y tres aos debut en la pelcula El co leccio nista de cadveres (1966) del direc tor Santos Alcocer haciendo el papel de una r ei n a gita na y al ao siguiente ac tuara co1110 actriz invitada en la pera prin1a de Pedro O l ea no111brada Das de viejo color. Vo l vi en algunas ocasiones a Espaa; en 1 953 fue invit ada a participar en un c iclo sobre a r te conten 1p orneo que tuvo lugar e n e l Crculo de Bellas Ar tes de Santa Cr u z de Tenerife en el 111 es de febrero; vivi algunas te1npo radas en Madrid donde sus hijos traba jaron para e l c i ne espaol pero al haberse declarado pb l ica,nente antifranquista nunca pern1anec i largo tien1po en el pas. Ade,ns de las obras ya n1encionada s Mercedes Pinto public las pieza s tea trales Un seior. . cualquiera ( 1 930), Silencio ( 1 929) Una mujer, Ana Rosa ( 1932); Ventanas de colores Mxi co] 973 1976(2001) en el per i odisn 1 0; los poe1narios Ca ntos de 111u chos puertos ( 19 40), Ms alto qu e el gui la ( 1968) ; e l ensayo La e,nocin de Montevideo .. ( 1949), y las novelas Ella ( 1934) y El al,na g rand e del pe queo Juan ( 1950) aunque an falta por publ i carse gran parte de sus artcu l os periodsticos y conferencias. A pesar de todo lo anterior, Mercedes Pinto es poco conocida todava E n Es paa y pa11 i culannente en Canarias es perceptible el silencio que se ext i ende en torno a el la en su escasa presencia dentro de la histor i a l i teraria, y aun en las laguna s y equvocos que n 1 anifes tan los pocos trabajos publicados sobre la autora, de los que la prin1era sen1blanza biogrfica Yo soy la nov e la Vida y obra de Mercedes Pinto (2003) escrita por l a in vestigadora y profesora canaria Al i cia Llarena cons tituye un serio exponente de l rescate de la trayectoria de la Pinto con un traba jo cuidadoso de l a autora con los pape les persona l es gua rd ados en Mxico DF. A pesar de esto, el de sconoci111ie n to que todava se ti ene de e lla resulta n1 s in dudable s i lo exan1ina111os a la l uz de s u pensa,niento y de su obra publicada en los diarios y revistas ms i1nportantes de E spaa e Hispanoa111rica, desde l os que pro,nueve la difusin de la ed ucacin popular, la cultura y e l fe 1nini s1110 169

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111 La fa,ni l ia Rojo Pinto lleg a La Haba na en e l ,nes de octubre de 1935; Mer cedes se hall en l a tierra tan evocada en l a ado l escenc i a, con las i n1genes de l a guerra de independencia de Antonio Maceo y del Mart poeta que tanto de fendi En un inicio Mercedes quiso vi vir en l a isla un tie,npo antes del r eg reso a su pat r ia pero la situacin po i tica y soc ia l de Espaa se torn n1uy difcil a los pocos n1ese s y se produjo el estallido de la guerra civi l el 18 de julio de 1 936 ; deciden pues pennane cer en el pas. Desde sus pri,neros 1110,nentos en Cuba, Mercedes Pinto se insert de lle no en la vida cultural nacional. Cabe la posibilidad que personal i dades canar i as afianzadas en la vida cu l tural cubana con10 Luis F. Gn1ez Wangiie,nert l a hayan ayudado en sus i nicios cubanos pero ella ya era sun1amente conocida en el n1bito cu l tura l cont i nental e in cluso en la rev i sta Patria Isl ea, diri gida por el propio G,nez Wangiien1ert se haban publ i cado notic i a s sobre l a i telectual canaria La escritora obtiene un puesto en la Secretara de Educacin. Desde La Habana i nici su activ i dad en favor de la repblica espaola con conferenc i as artculos visitas a la s asociac i ones de r e publican os espaoles en C uba. Cola bor en pub l icaciones que aglutinaron a literatos cubanos y de orig e n cana rio con10 l a revista Cspide, y con re vis ta s fundadas por int e l ectuales espaoles exi li ados, con10 Facetas de Ac1ual i dad ( 1937) y Facetas de Ac tualidad Espaola ( 1939) Reinicia la secc i n "Ventanas de colo res" que haba nacido en Montevideo 8 en l a revista Carteles de la que ade,ns fue redactora. "Ventanas de colores" l a seg uir a l o l argo d e s u trayect o r i a pe riodstica hasta el final de su vida en Mxico. Abri su seccin "Co n s ultorio esp i ritual" en la revista Vanidades, tal co,no l o hab a hecho en Mundo Uru guayo y en la radio de aquel pa s, igual mente con enorn1e i to en C uba y en 1936 reimpr i mi e n La Habana su no ve l a l. Al ao siguiente re s i di duran te unos meses en Santiago de Cuba. Fund la rev i sta ,nensual Van1os ( 1 939) y escribi las palabras de presentacin de la rev i sta Cun1bres ( 194 1 ). Co,no en su etapa uruguaya, sus dot es de oradora le posibilitaron intervenir en la r adio. Trabaj en en1isoras naciona les de i,nportancia co,110 Rad i o Pro g re so, RHC Cadena Azu l CMX-COCX La Onda Musical Gravi y en otras de carcter loca l. En 1940 part i cip de for1na destacada en el in1porta n te progra1na radial El jurado del pueblo que ofreci la RHC Radio Cadena Azul. Mercedes Pinto fue la contrapa r te del doctor Car l os M. Pahna, abogado que presentaba los casos, y un jurado de se i s personas dictaba la se ntenc i a definiti va La popular i dad que adquiri el progran1a unida a l a an 1 pl i tud del pen sa n1ient o de la intelectua l y a las polnicas opiniones e n su defensa de los derechos de la n1u j e r hicieron que a propsito de un controver tido te1na que ocup la op i n i n pb li ca de entonces -e l certificado prenupcia 1 con progra,nas t r ans,nitidos entre e l 22 de ju nio y el 21 de se ptie,nbre de 19 40-, la e1n presa Sabats S.A. duea del espacio radiofnico, decidiera retirar el progra,na 170

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del aire [ .. ] "ya que te1na que se con virtie r a en tribuna poltica, dado l os con ceptos y enfoques que se planteaban". 9 Varias figuras de l a r adio entre ellas la actriz Ma,ta Ji nnez Oropesa se rela cionaron es t recha,nente con Mercedes P i n t o incluso fueron descubie1tas por ella. 10 llnparti conferenc i as en el Lyceu 1 n y Lawn Tennis C l ub, en la Hennandad Ferroviar i a de Santiago de Cuba e n l ogias n1asn icas y en sociedades es paiolas donde expres sus princip i os I bera les repub l icanos, antifranquistas, fe,ninistas y anticlerica l es En la c i udad de Ho l gun ofreci una confere n cia ti t ulada "La cultura nive l adora de la so ciedad". 11 Uti I iz su vasta expe r iencia teatra l e n el 1 nontaje junto al dramatur go cubano Paco Alfonso de la pri1ne ra representacin en Cuba, en febrero de 1 939, de la obra Mariana Pin eda, d e spus de la 1nuerte de Federico Garca Lorca. 1 2 Escribi en nu nerosas publicaciones co1no: El Pas Grfico (La Habana) Hoy (No1nbre completo: Noticias de 1-loy, La Habana, 16 de n1ayo 193 8 1953; 1959-1965) Nosotros (La Habana, 1937-1947) Cspide (Melena de l Sur, centra l Merceditas 1 9371 939) Carteles (La Habana 1 9 1 9 -1960). Co labora en la publicacin a pa1tir de 1935. Revista Cubana (La Habana) Vanidades.Entre 1935 y 1943 reali z el "C onsultor i o esp i r i tua l Orto ( Manzani l lo) 171 Van1os (La Habana 1 939) Fue f un dadora de la publicacin. Cutnbres (La Habana, 194 1 ) Real z el editorial del pr i mer nnero. Mundo Masnico ( 193 5) Horizontes Lux (La Habana 1939) Facetas de Actualidad Espaola (La Habana 193 7-1940?) Facetas de Actualidad (La Habana enero 1939-1940; continuac i n de Facetas de Actualidad Espaola) El Pas (La Habana). Colabora en 195 1 desde Mxico. Cuando en enero de 1942 el gobierno de Cuba declar oficialn1ente la g uerra al eje Berln-Ron1a-Tokio durante la se gunda guerra n1undial ella escribi un artculo para la revista Carteles en s u conocida seccin Ventana s de co l res ", titulado "Un viaje a las t i nieblas donde plante: E n 1ned i o de l a expe ctacin ne cesariamente llena de seriedad a que nos lleva l a idea d e que "ya estan1os en la guerra" y d e qu e nadie puede tener cla r a eviden cia de 1 no se han de d es arro llar los acontec i 1nientos ven i deros es una verdad tan1bin qu e no s sentimos 1ns descansados con10 el que se ha I ibe r a do de u n g r an peso, co n la declaracin de guerra que ha hecho Cuba al Ja pn, Ital i a y A l e1nania. Durant e n1ucho tien1po tuvin1o s que guarda r part e de n ue st ro s se n ti 1 nientos y nues t ros ideale s se s i gn i ficaban con10 i 1n prude n tes

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en un a1nbiente que oficiahnente no poda aparecer como detenninadarnente h ost il. La alar ma sobre ciertas actividades era tornada co1no locura y la palabra "qu intacolurnnista", devuelta en son de burla por los ms conspi cuos d efenso re s "de l orden" ya sea este "nuevo" o "viejo", pero que para ciertas gentes es detenninativo de "silencio" sobre todas las cosas que a ellos no les gustan ni les convienen ... [ ... ] Por fin la senda se presenta clara, quedando del otro lado de la cer ca donde se enca ramaban unos cuantos, el ene1nigo, nuestros ene rnigos que ya lo podernos decla rar pblica y abiertamente, porque al estar dentro del orden al lu char por la democracia y en con tra del nazismo, ya no nos podrn de c ir "sin fe y sin patria", "s in Dios y sin fa1nilia" a l os que predica 1nos durante nuestra vida el de recho a la libertad de conciencia y a tener una religin o no tener la, pero suste ntar la religin indis cutible de la 1noral pa r a todos los pueblos de la tierra, el amor a nuestra patria salo por naci1nien to o por adopcin, por defensa a los pueblos donde fundarnos el hogar y nos dan trabajo y acogi miento, igualdad de trato para to das las razas, reconocimiento, no de la nobleza heredada sino de la adquirida con nuestro cornpor ta1niento y nuestras buenas accio nes y la igualdad de los sexos sin ms diferencias que las posibilidades 13 En mayo de 1943, poco antes de mar charse rumbo a M xico, los intelectua les cubanos le ofrecieron un ho1nenaje en el Teatro de la Comedia, prueba del iinpacto que su presencia caris1ntica y su obra haban dejado en el corazn de Cuba durante lo s cortos ocho aos de estancia en el pas. A su vez, los exiliados republicanos la ho1nenajearon en la Casa de la Cultura D es d e co sigui colaborando con la prensa cu bana durante aos. La hija del ilustre escritor tinerfeo que deslu1nbr a todos desde su niez con su precocidad literaria y con sus ideas de justicia la joven que soaba con "ve ntanas abiertas a la v ida y a la fe licidad, la mujer que supo defender va1 ienternente el derecho a vivir y a trabajar para el 1nejorarniento de la so ciedad de su tie1npo que fue obligada por sus ideas a peregrinar por Hispa noamrica en el transcurso de su lar ga existencia, dej para bien de la cu !tura iberoamericana una vasta, original y to dava desconocida obra que resul ta im prescindible recuperar para la cu l tura. La obra que realiz Mercedes Pinto en nuestro pas debe rescatarse antes de que los aos sigan pasando porque re construir la huella dejada aqu por la escritora canaria ms importante de su poca es para nosotros un deber y un honor. No ta s 'Investigaciones muy recientes confirman que l a primera obra de la literatura cubana fue escrita en 1599. Vase el trabajo de Jos Anton io Garca Molina Ind genas y crio llo s en los primero s versos escritos sobre Cuba"(Fray Alonso 172

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Graziella Pogolotti y la experiencia del Escambray L a necesidad de preservar el acer vo cultural fue e l punto de partida, hace ya 1nuchos sig los de la filologa y otras ciencias vinculadas al anlisis tex tua l ; de 1nanera que para todo aquel acostu1nbrado a dese1npearse e n es tas disciplinas, cuando se dispone a exa n1inar y valo rar la obra de un creador, l a bsqueda docu1nental es un primer paso i1nprescindible. Sin e1nbargo, esta rutina de trabajo se ro1npe abruptan1ente al percatarnos de que una personalidad en el ca n1p o de las letras con10 Graziella Pogolotti arriba a sus setenta aos y que, s i bien una par te de su obra se halla guardada en girias de revistas y libros h ay otra slo atesorada co1no 1ne1noria viva en quie nes de una fonna u otra, fui1nos part cipes del proyecto de investigacin y accin cu ltu ral diseado, dirigido y puesto en 1narcha por ella, con estu d i antes y jvenes profesores de la en tonces Escuela de Letras y Arte, en con1un idades de l entonces regional Esca1nbray; proyecto que adquiere re n ovada vigencia en tie1npos de ingen tes esfuerzos para pron1over l a cultura en todo nuestro pueblo y cuando se E lin a Mir a nda Ca ncel a Profesora d e la U niv e rs i d a d de L a H ab an a crean carreras de estudios socio-cultu rales a lo largo de todo el pas El lcido razona1niento, e l ponderado consejo e l argu1nento definitorio la ho n est idad intelectual, el con1p r o111 is o leal asu1nido hasta sus ultin1as consecuen cias, la slida y a1nplia base cultural s u tesn y disciplina al asu1n i r las tareas su voluntad y finneza, su gran calidad humana, son rasgos que se ago lp an en e l recuerdo de antiguos alu111nos y com paeros de lab ores si de evocar a la doctora Pogolotti se trat~; pero tan 1p o co se puede o l vidar su entus i as 1 no cuando en la dcada del setenta v i slun1braba, a partir de l os resultados a l can zados por el Grupo Teatro Esca 1nbra y, l as posibi I idades de poner en prctica transformadora la 1nanera co1no sie1n pre haba entendido la cultura. Mien1bro de la co111isin de docencia de la direccin de la Escuela de Letras desde su creacin por la Refonna Un ve r sita ri a, continu de n1anera co nj un ta por algunos aos su labor en la Bibliotea Nacional y, a la par de su 1nagisterio en la Lice n c i at ura de Le n gua y L i teratura Fra n cesa ofreca cur sos dentro del intenso progran1a d e 174

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extensin cultural que en aque l la ca brindaba la B ibli oteca, los cuales abran expectat i vas e inquietude s entre los as i stentes, bien versaran sobre l a tica de arte, bien en tonio al 1novi 1 niento de l a Nouve l l e Ron1an prctica,nente en e l 1nisn10 mon1ento en que se esta ba produciendo, bien sobre cualquier otro tema de su vasto conocimiento, sorprendente an n1s en persona tan joven con10 l o era la doctora Pogolotti en esa epoca. Fue el l a quien al asu1nir la responsabi lidad de l as investigaciones de la Escue la de Letras, no l o procur desarrollar y forn1ar a l os estudiantes en aquellas especficas dentro de las disciplinas de l a carrera sino que estableci una ver tiente de aprox i rnacin a l a prornocin cultural convenc id a de que la verdade ra cultura sirve para enfrentar y co,n prender nuevas circunstancias, entablndose un proceso d i a l ctico en tre objeto y sujeto del cua l arnbos re su l tan transformados. Por e ll o n1uy vincu l ada desde sus ini cios a las labores del Grupo Teatro Esca,nbray encuentra en l as co1nuni dades nuevas que por entonces iban surgiendo en ese regional al calor de l os planes de desarrollo econn 1i cos de la zona un rnbito p r opicio para llevar a vas de rea l izac i n un proyecto donde se pud i era apreciar cn10 e l trabajo cul tural favoreca el ca nbio de l a co,nu nidad e in1plicaba la transfonnacin de l posib l e investigador o agente de cultu ra en contacto con las circunstancias concretas y las exigencias del 1no1nen to en que se desenvolva la vida de l a con 1unid ad en l a cual se insertaba corno un ,n ie,nbro 1ns. Para adentrarnos en los proble,nas so cio-culturales de la zona con vistas al diseo de una propuesta de in vestiga cin-desarro llo sisten1tica y estab l e a la vez que nos preparba1nos para su ejecucin la doctora Pogolotti con la colaboracin de Heln10 Hernndez de otros jvenes instructores y el apoyo tanto de la direccin de la Escuela de Letras, encabezada por la doctora Yicentina Antua as con10 de los diri gentes del regional proyect y puso en rnarcha en 1 971 una prirnera etapa en que pequeos equipos de investigacin conforn 1 ados por prctica,nente todos los estudiantes de la Escuela entre ter cer y quinto aos, se radicaron en di versas loc alidades de cuatro 1 nunic ipi os con sus respectivos responsables: Cu,nanayagua Man icaragua Matagu y La Sierrita fueron los escog i dos por sus part i cular id ades y por ofrecer un conjunto representativo de la diversidad socio-cultural de la zona. El 1110,nento de partida fue antecedido por sesiones de sen1inarios y p r epara cin en la tcnica de l a entrevista libre orientac i ones en torno al trabajo pro puesto y l as caractersticas del regio nal, en la seleccin de ,nateriales para ofrecer actividad e s de corte cultural e n la zona en cuestin en l a ,nanera de abo rdar la narracin de cuentos para nios y hasta en la fa,niliarizacin con principios estadsticos con vi s tas a l a seleccin de una n1uestra adecuada a los fines de la inv e stigac i Durante un ,nes l os estud i ante s c o nvi vieron con l os pobladores de la zona y probaron por prirnera vez la sensacin de sentirse de ,nanera directa s ocial n1ente tiles en can 1p o abierto a partir 175

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de su fonnacin acadn1ica. De regre so a La Habana, la tabulacin y el an1 isis de las encuestas rea l izadas, a su vez penniti caracterizar algunos de los prob l e,nas socio-culturales que incidan en la zona con ,na yor peso esbozar una segunda etapa con pern1anencia de es tudiantes y profesores en l a co,nunidad por un perodo largo y la elecc in de los puntos en que se concentraran los es fuerzos: e l Tabln, en aquella poca en proceso de construccin su nuevo asenta,n i ento poblacional, y la Yaya, el prin1er pueblo nuevo tern1inado de lo s previstos dentro del regional. Durante un os tres cursos acadn1icos l os estudiantes escogidos y que volun tarian1ente se haban ofrecido para par ticipar e n el proyecto, una se ,nana al ,nes, realizaban encuentros docentes con sus profesores en la Univers i dad para ,nantener el ritn1 0 de sus estudios y cun,plii con los requisitos docentes n1ientras el resto del tiempo convivan con los pobladores de las comunidades seleccio nad as del Escan,bray dedican do l a ses i n de la n1aana al estud i o de sus asignaturas y todas las horas res tantes del da al trabajo socio-cultura l propuesto Labor nada fcil, pues no se trataba de in,plantar esquen,as o aplicar pautas estereotipadas sino que a partir de la ne cesidades inquietudes y gustos de la co111un i dad se buscaba una propuesta cu l tural capaz de favorecer e l debate de las propias circunstancias entre los pa11icipantes procurando articular, en el caso de la Yaya l os distintos sectores de l a poblacin a travs de las orga n zaciones ya estab l ec i das; de ,nodo que las distintas n1anifestaciones culturales no se sintieran con10 a l go aadido y ajeno, s ino un co,nponente 1ns de la cotidianidad para a1npliar l os horizon tes y las expectativas al tie1npo que favorec a una 1nayor calidad de vida. Mas una vez ejecutada l a accin pre vista, se analizaba evaluaba y continua ba e l desbroce del ca,n i no, no sin reveses o desconciertos. Haba mo1nentos en que en verdad uno no saba por dnde seguir qu hacer o qu 111a terial seleccionar para los fines que pre tenda. Slo la clara co,nprensin, e l consejo oportuno y la capac id ad 111ayutica de la doctora Pogolotti nos sacaba del atolladero y nos educaba en el ejercicio del criterio, l a apertura in telectual y la sensibi li dad social. No to dos excepto l a doctora y Hel no estuv in1 os todo el tie111po o en todas las etapas pero a todos en una forn1a u otra, nos dej una 1narca ind eleble. La experiencia del Escan1bray nos 111 os tr cn10 no es posible ejercer de agen te de cultura sin poseer a su vez una slida fonnacin, sin ser una persona culta e n toda la extensin que e l tnn no supone ; que no se trata de i 1nponer patrones ni ideas preconcebidas, sino partir de las necesidades proble nas e inquietudes de la co,nunidad en parti cular dentro de la cual se desarrolla e l t r abajo so,net id o este a continuo an li sis y replanteo, segn la i nc id enc i a lo grada ; de que frente a teoras antropolg i cas que pretenden la asepsia del investigador este es parte del pro ceso y ha de transfonnarse ta,nbin en el interaccionar que i,nplica entender la cu l tura n o co,no un ent e p a s i vo y acun1u l at i vo, s in o co,no parte de la vida soc ial , nltiple co,npleja y ca,nbiante. 176

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Treinta aos despus pens que era el 1no1nento de enfrentar esta obra de la doctora Pogolotti con el n1is1no nimo que otros se disponen a analizar sus contribuciones en el campo de la crti ca de arte o I iteraria y hasta, quizs ponenne a desenterrar viejos inforn1es y buscar algunos escritos publicados con acuciosidad cientfica, pero desen traar detalles, ana l izar los 1nodos con cretos de ejecucin, rastrear resultados 1ns o 1nenos 1nedibles se r quizs ta rea de otros, no slo po r que, a pesar de los aos contino en1ocionahnente involucrada s ino porque, s i bien lo s por1nenores han de interesar seguran1en te a los jvenes que hoy se preparan para emprender anlogas experiencias al ren1emorar la etapa, advie1to que lo fundamental no est en lo s papel es, sino en la l eccin viva de Graziella Pogolotti y su apreciacin d e la cultu ra tantas veces puesta en evidencia a lo largo de su obra, pero especiahnen te en aquel fructfero laboratorio que fue la Escuela de Letras en e l Es cambray en los aos setenta.

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Palabras en el acto de entrega del Premio Nacional de Investigacin Cultural 2003 a la doctora Araceli Garca Carranza Bassetti* E sti1nada co,npaera, doctora Araceli: Estin1ados compaeras y co,npaeros: Para el Ministerio de Cultura y para el Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, constituye un verdadero honor, que nos llena de regocijo, el ,nerecido otorga n1iento del Pren1io Nacional de lnves tigac in Cultural a la destacada bibliotecaria y bibligrafa, doctora. Araceli Garca Carranza Bassetti quien se ha desempeado en el ejercicio de su profesin, de fonna continua, duran te cuarenta y tres aos, en la Bibliote ca Nacional Jos Mart. Tengo la plena conviccin que los bi b l iotecarios, bibligrafos, profesores, in Pablo Pa c heco Inv es t ig ad o r vestigadores, intelectuales y estudiantes de nuestro pas, beneficiar i os todos de la obra extraordinaria de Araceli sien ten, saludan y disfrutan con la n1is1na satisfaccin nuestra la justeza de este noble reconoci,niento a la obra intelec tual y cientfica de toda una vida que ha sido otorgado a la querida compa era Arace l i Garca Carranza. A los que de un ,nodo u otro hen1os te nido o tene,nos que ver con el entra able universo del libro cubano nos resulta excepciona l y co,no propio este premio que rcibe una destacadsima compaera de nuestro nbito que por extensin dev i ene ta,nbin en recono cin1iento a una inst i tucin y una profe sin que constituyen agentes claves esenciales, de nuestra cultura. /\cto c el ebrado el 29 d e dic i e mbre de 2004 en el Centro de Investi g aciones Cu lt u rales .luan Marin e llo. Muc ha s fel i cidades a nuestra bibligrafa mayor. 178

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La Biblioteca Nacional Jos Mart, cuyo centena ri o celebrarnos hace unos pocos aos, es una de l as instituciones ,n s honorable s con que c u e nta la n a cin cubana por l a d i g n a y h e r o i ca jo n ada cu l tural rend i da a esta altu r a de s u existencia histrica, e n la delicadsi n1a gest i n de atesorar co ns erva r, pro teger y pro m over la cultu r a patria y uni versal. Arace l i ha tenido el privilegio junt o con otros co n 1pae r os, de haber pennane cido en la B ibli oteca Nacion al durante l os ltimos cua r e nta y t r es aos insti tucin que ha sido caja de r esonan ci a d e las grandes, inrn ensas r ea l i zac i ones culturales de la Revolucin en todas las esferas, y en espec i al en e l n1bito del libr o y la expansin de la red de biblio tecas en toda C u ba y t a 1 nbin de g ri ses n101nentos que por fortuna quedaron atrs Los f ru tos que apo rta cada da la Bi b l i oteca Naciona l Jos Mart so n so brado n1otivo de ag r adec i m i e nt o y ve ner aci n por parte de todas las insti tuciones de nuestra cu l tura que la ad rniran, junto a la Univers id ad de La Habana, co n1 0 a hennana 1 11ayor. Las bib l i otecas y los bibliotecari os fonnan parte indisoluble del cornplejo cu ltural que int egra la l arga cadena de cornunicacin que va desd e e l es crit or ha s t a el l ector, difundiendo a escala social los 1nen sajes de inf o nna ci n y de cu l t ur a. El bib li oteca ri o es un o de l os principa l es conductos que propician que el he c h o c ul t ur al del libro se son 1 eta a l a opini n del pb l ic o y, al propio t ie1np o, constituye e l cana l de r etroali111e nta c i n, n1ediante e l cual e l editor y el autor reci ben estas op i ni o n es con la consecuen. te 1nteracc 1 on que este s1ste1na s u pone Es una antena sens i ble; personaje del inund o de l libro que se hal l a en con t acto directo y sisterntico con el lector ; por e l l o, es pro,notor, an i n1ador y agente de accin cu l tural constante e n su co nt ex to cuya responsabilidad n o tern1ina con el s i rnp l e p rstarno del libro ya que lo que est pron1oviendo es la lectura y lee r aden 1 s de ap r ender, es reflexionar tra bajar pensar di sf rutar sens ibili zar y so bre todo hun1anizar. Recorden1os a Borges cuando dijo: De los dive r sos in trurnentos del h ornbre, e l 1n s aso1 nbr so es sin d uda algu n a, el libro". Para agregar: "E l I i bro es una extens i n de la n1en1or i a" El bib li ra fo, cuya labo r es ba s tante poco co n oc ida es e l especialista de la inf o rn1aci n que en de l icadas y agotadoras jornadas y n1ediante l argas y sisten,ticas i nves tig aciones diri g id as a la r ecopilac i n, bsqueda y o rd ena111i en t o cientfico de la infonnacin dis persa, co n forn 1 a un a obra de consulta de i napreciab l e valor p ara el investiga dor, e l profesor, e l estudioso o el sirn ple le cto r que n eces it e il u stra r se sob r e una ,nateria o l a ob ra de una p e rsonal i d ad La cultura irnpresa h a lla e n el bi bligrafo a su colaborador natural a quien co ,npa cta, ordena y l ega a la s ge ner aciones actuales y futuras co1 n pe dios catlogos y l i stados in1prescindib l es para la conservac i n y u so raciona l es del patrirnonio literario de la nac i n. Los bibligrafos estn un id os por un de n or ninad o r co n,n: son ejernplo d e r es peto a l a c ultura de abnegaci n y entrega a un trabajo rninucioso y ann i 1110 que requiere esfue r zos int e lectuales 179

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rnuy serios e intensos, y rnuy bien orien. tados. Al honrarlos reconoce1nos uno de los aportes funda1nentales para l a tra n s n1i sin de la memoria cultural de nuestra patria. La cu l tura i111pr esa es la tesorera, por a11to1101nas i a, de nu estra identidad co1110 nacin en ella se fijan y aquilatan nuestras esencias con10 cul tura or i ginal e i rrepet i b l e as co1no nuestros nexos rns slidos con el pa tri111onio universal; ponerla al a l cance de l investi g ador en catlogos cuya con su Ita es fcil y precisa supone l a ca pacidad creativa del bib li grafo para e ncontrar la estructura adecuada, y aplicar con acierto al caso particular, las leyes generales de la cienc i a de l a bibliografa No faltan gentes ingenuas que ejercen un t i po de terroris 1 110 te l en1tico segn e l cual el bibligrafo es una espec i e que se ext in gue ante el avance de ese n1atri111011io 111aravilloso de la co111putacin con las telecornuni caciones en el se rvi cio infonnativo; y l o cierto es que de lo que se trata es de una t r ansfonnacin espectacular del concepto t radicional de bibligrafo es peciali s ta qu e en l o adelante contar con un ejrcito auto111atizado que le al vie la tarea y le acorte los tien1pos de trabajo de 111anera fe11011 1 e11a l ; lo que s n o p o dr de ningn 111odo sust ituir se es l a i nteligenc i a y la pasin de l espec i a lista de la in fo rrn acin, cuya experien cia capacidad y cu l tura constituyen l os ingredientes indispensables para obte ner una r esp uesta verdadera111ente efi caz d e l a co 1 nputacin. Aracel i Garca Ca rran za es nuestra bi bligrafa 1nayor en el te111a de hu1nani dade s y de g randes personalidades de nuestra cultura. E ll a es ta111bin la especialista que co111pila anualrnente la bibliografa del Apstol, desde 1968, pri mero para los Anuarios Martianos y despus para el Anuario del ('entro de Estudios Martianos l a qu e atien de a decenas de inve s tigadores cuba nos y extranjeros por e l pr of undo conocimiento que tiene de los fondos atesorados por la Biblioteca Nacional Jos Mart, as con10 por el don1inio de lo s te111as de la cultura cubana que le penn ite orientarse con 111aestra y pe r i cia en el universo de la e rud i cin b i blio tecaria. Basta una sirnple hojeada a su currcu lun1 y all vere1nos obras cap i tales de la bibliografa nacional: Bib l iografa d e Elseo Die go. Biobliografa de don Fernando Ort i z. De la Guerra de Independencia De A l ejo Carpentier. De E 111ilio Roig De Ra111iro Gue rr a Bibliografa cubana d e l Co 1 11andante E rnesto Che Guevara De Carlos Rafael Rodr g uez. De Lezarna Li111a. De E usebio Leal. De arte cubano De Cintio Viti e r con s u hennana Jos efi na Garca Carranza, co l aborado ra in1pr esc indibl e en varios de s u s r e pertorios bi b l io g rfico s De Roberto Fernndez R e ta111ar. De Lisandro Otero entre otros n1u chos 180

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CD ROM d e la Cultura Cubana (Se lecci n Bibliogrfica 17231 998) ndices ana l ticos de i1np ortantes re vistas cubanas de l os sig l os x1x y xx. C r o n o l ogas de figuras y hechos ca p i ta l e s de nuestra h i sto ri a y c ul t ur a. Nu,ne r osos catlogos de exposic i nes. l tiples colabo raci ones especia li za da s en r evistas cuba n as y ext r anje ra s. Participacin co,no p onente en innu n1erabl es eventos cientficos y en n1i s i ones tcnicas de su especialidad en Cuba y el exterior. Tu to r a de tesis de g r ado, or i entadora s in par de espec i alistas investigadores y estudiantes Jefa del Depa r tan1ento de B i b li ogra fa Cuba n a desde 1989 C ur adora de la coleccin Alejo Ca rp entier, desde 1 971 Asesora de l a red de bibliotecas b l icas de todo el pas. Investigadora t i tu l ar. Profesora adjunta de la Universidad de La 1 -labana. Jefa de redaccin de la Revisla de la Biblioteca Nacional, desde 1 999. Pres i denta del Consejo asesor tan1 bin de la B i b l ioteca desde 200 1 Mien1bro del Tribuna l de Catego r as Cientficas del M ini ste ri o de Cultura. Ostenta, ade n1s ,nltiples r econoci1nient os, d i stinciones y 1nedall as por su ob r a Resu l ta 1nonun1ental la obra de esta cien fica cubana que s in e,nba r go por su elocue nt e n1odestia, acaba de afir1nar en una entrevista, que su mayor inconfonn i dad es no tene r otra v id a para co ntinuar y no haber h echo mu cho ,ns e n esta. E l Pren1 io Naciona l de 1 nvest i gacin Cultura l no se le otorga slo a l a in ves tigadora y cient fica que represe n ta lo n1s laborioso ab n egado y culto de nuestro s i ste,na bibliotecario y b i blio grfico Se le otorga t a,nbin a una co,npaera inteligente delicada servi cial toda constancia fi nur a co r tesa y elevaci n de es pri tu cuyo an1o r p or l a b ibli oteca e l libr o y l a l ectura s on un ejen 1p lo in con,nens ur able para todos nosotros y para l os que despus de n o sotros vendrn. Felicidades A r aceli por tu vida ejen1plar por tu bondad po r tu obra nota ble por tu expe ri encia y plenitud c r eadora y sobre todo por tu eje 111pl o. Muchas gracias. 181

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Palabras de agradecimiento al recibir el Premio Nacional de Investigacin Cultural 2003 Arace li Garca Carranza Bibligrafa y jef del Dpto. de i nvestigac i ones de la Biblioteca Nacional .Jos A1ar t Q ueridos Pacheco doctor Hart Mane lo El iades, queridos todos: Penntan1ne unos recuerdos en esta ocasin. En los pri1neros aos de la dcada del cincuenta visitaba l l evada de la nano de ,ni padre la Biblioteca Nac i onal, s i tuada en aquel entonces en el Castillo de la Fuerza. Por esos aos ta1nbin en co1npaa de n1i padre, vi alzarse poco a poco den t ro de un tupido andamiaje la torre de l a Biblioteca Nacional l os diecisis pi sos que ocupa hoy nuestra centenaria institucin. Recuerdo a mi padre sealndome, pre1nonitoria 1 nente, aque l edificio que ya se en1pinaba para atesorar e i1npul sar nuestra in1n ensa cu l tura cubana Y esa visin ta 1nbi n qued en mi sub consciente s i n i1naginar que iba a tra bajar en la Biblioteca Nacional durante n1s de cuarenta aos. Un da de e n e r o de 1962, ro1npiendo, n o s ni cno, co n n1i tin1 i dez de s ie111pre fui a la Bib l ioteca y ped ver a l a doctora Mara Teresa Freyre de Andrade e l la n1e rec i b i no r ecuerdo exacta1nente el di l ogo, pe r o n1 e acep t. A los dos o tres das e l I de feb r e ro de 1962 e1npec a trabajar e n la Biblioteca U n os aos despus la doc to ra Freyre queda ra satisfecha con 1ni ndic e d e la Revista Bin1 es tr e C uba na, y en 19 7 0 ,ne fel icit ara por la Biobliografa de don Fernando Ortiz. A partir de 1962 investigu autoridades en el Departa1nento de Catalogacin y C l asificacin, y pronto hara analticas en el Departan1ento Colecci n Cubana, el cual llegu a dirigir a instancias de S i droc Ra,nos, qu i e n sie,npre confi en m l. En Colecci n Cubana trabaj cerca de grandes e i lu st r es de la lit e ratura y la hi stor ia cubanas y p a rad j ica nente fui jefa de algunos de el los: Ci nti o Vitier E l i seo Di ego, Fina Garca Marruz Rene Mndez Capote, Roberto Friol Octavio Smith, Zoila Lapique Juan Prez de la Ri va, y conoc a decena s de historiadores inve st i g ador es, crea182

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dores especialistas y profesores univer sitarios cubanos y extranjeros. E n 1 962 tan1bin conoc a ,ni compaero de sien1pre, n1i esposo Ju l io Do,nnguez quien tan,b i n t r abajaba en ese Depar ta1nento. Luego entre otras tareas co,npi l para los h i storiadores l a Bibliografa de la Guerra de Independen c i a la cual afortunada r nente se consu l ta frecuenten1ente en la Sala Cubana. En 1972 l a Biobibliografa de l doctor Ra1niro Guerra, sera n1i pri1nera cola boracin en la Revista de la Bibliote ca Nacional Jos Mart, en l a cual segn Juan Prez de la Riva no pu blicaba cua l quiera" y lo logr despus de diez aos Por estos aos inici la con1pilacin de la obra de Jos Lezan1a Li1na reto1nada en los noventa y pub l cada en 1998. Entre ndices ana l ticos, investigaciones bibliogrficas serv i c i os y tareas de d i recc i n transcurrieron l os ao s siguien tes sin olvidar el 1 nontaje de expos i ciones que a veces logrba,nos E l ena Giraldez, 1ni herinana Josefina, Zoila Lapique y yo con 1 0 por arte de n1ag1a La Sa l a Mart haba s i do i naugurada en 1968 por e l profesor Manuel Pedro Gonzlez exactan,ente un do 1 ningo de 1nucha l uz", frase qu e to,no de un en sayo de Fina Garca Marruz, quien hizo de las visitas dirigidas a la Sala, un ver dadero n1agisterio un evangelio vivo Aos despus en 1977 la Sala devendra en Centro de Estudios Martianos. Ya de s de 1968 Cintio Yitier 1ne haba pedido que fuese la bibl i grafa de Jos Mart y ao tras ao saldran los Anuarios y despus los Anuarios del Centro de Es tud i os Mart i anos con la s correspondientes bibliografas hasta la fecha treinta y tres con1pilac i o ne s pu blicadas tres de ellas en proceso de edicin, y por supuesto tratando sien1pre de que la l ti1na supere a l a ante. nor. E n lo s aos ochenta la doctora Martha Terry 1 ne hara oc upar la jefatur a de l Departa1nento de B i bl i ografa Cubana, lo cual fue co1110 un sueo que yo crea irrea l izable departa1nento que fue nue vo desarrollo del otrora Departa1nento de Investigaciones Bibliogrficas y en los aos noventa asun 1 ir a la j efat ura de redaccin de la R evista de la Biblio teca Nacional y ahora en los 2000 la jefatura del Departan1ento de 1 nve s ti gaciones bajo el 1nandato del 1ns jo ven de sus directores e l h i storiador y ensayista El iades Acosta Matos con quien Julio y yo s i en1pre estaren1os en deuda y en 1nedio de invest i gaciones y servicios la satisfaccin de una fuerte vocacin posible1nente indicada por l a ,nano de n1i padre cuando 1ne seala ba lo s anda1nios que atrapaban el es queleto del futuro edif i cio de l a Bib l ioteca Nacion a I. Y sien1pre esa agradable real i zac in que se siente cuando se logra un reper torio o se utiliza (porque es y ser ti l ) o cuando se satisface una de1nanda. En especial cuando servi 1 nos a jvenes y present i n,o s s us talentos y l os ve1nos crecer hasta convertirse e n histor i ado res crticos escritores o periodistas As han transcurrido lo s aos y con1 0 en una cinta cinen1atogrfica recuerdo algunas figuras re l acionadas con la in vestigacin bibliogrfica: la s de C i ntio 183

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Yitier y Fina Garca Marruz, crec i endo sien 1 pre corno creadores e intelectua les y dando fe constante de ese so l de l inundo rnoral ; la de Alejo Carpentier quien llegaba cada verano aco,npaa do de Lilia y saba apreciar e l signifi cado de la bibliog f afa corno instru,nento de presente pasado y fu turo as corno su ut i I izacin dentro de la novela, no olv i dar que us los ttulos de cie11os as i entos bibliogrficos con10 recurso intertextual en La consagra cin de lo pri111avera; la de Carlos Rafael Rodrguez sien1pre sonriente y a,nable, cuando nos r evisaba a ,ni her111ana Josefina y a rn l os datos con los que pretendi,nos acercarnos a su inten sa trayectoria vital; y unos aos antes recuerdo a los hijos de Ra,niro Guerra agradecindorne su biobibliografa; y unos aos despus alguien agradecera l a de Elas Entralgo, la de Mara Vi llar Buceta, la de Lol de la Torriente, y tantas otras ... y n1s tarde l os donati vos de l as colecc i ones de Roberto Fernndez Reta,nar y de Lisandro Ote ro, l as cuales pro111overa11 las co111pi laciones de a,nbos y hace poco la de la obra de Euseb i o Leal precedi da en el tie,npo por l a de Ernilio Roig de Leuchsenring historiadores de la Ciudad de La Habana ; y sien1pre el servicio y la satisfaccin de l a dernan da as corno la identificacin con cada figura y su obra. Y sie111pre ese exa 111e11 diario que con abnegacin y ,no destia sufri111os l os bibliotecarios acribillados a preguntas casi ocho ho ras diarias tratando de buscar espacio y tie1npo para pensar leer escribir ... Y crno es posible que hayan pasado n1s de cuarenta aos transcurridos en una de las 111s rigurosas universidades: una Biblioteca Nacional en este caso la Bi b l ioteca Nacional Jos Mart de Cuba? Y todo esto cn10 ha pod i do s er? Y ahora recibo un Pre111io despus de tan to trabajo placentero. lndepend ienten,ente de 111 i consustan cial tirnidez, la cual venzo un t anto cada da en este caso quisiera expresar ,nis sentirnientos n1s con el cora z n qu e con el cerebro y s i n e r nbargo es pre ciso una conjugacin porque el corazn no habla por s 111is1110. Quisiera hab l ar les slo con el corazn y por tanto con rni silencio, porque creo que as rne ex presara rnejor Recuerdo ahora el poe 111a de Fina Garca Marruz Cine ,nudo": "no es que le falte e l s on i do/ es que tiene el s i l encio". Ese cine tiene el silenc i o y se expresa. Yo, por supuesto no puedo l ograrlo pero si pudiera quisiera dec i r l es 111i l es de pa l abras nobles porque as expre sara n1ejor el agradecin1iento profun do y sincero que ,ne hace sentir este Pre,nio y en torno a la satisfaccin que siento cuando el Pren1 i o se ,ne ,nulti plica en las felicidades de quienes 111e proporcionan otros pre111ios convertidos en l idos abrazos personas co11111ovi das fel i citaciones sinceras. En fin, gracias a todos los que de una n1anera u otra han deter111inado que yo reciba este reconoci111iento, y gracias a aquel l os que han ratificado el Pre,nio con sus fe l ic i tac i ones y buena voluntad. Muchas gracias. 184

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, CRONICAS Mi personaje inolvidable* Rosa C. Bez Espe c ialista e11 /Jibliotecologo y /J ibligra/ E r an l os inicios de la dcada d e l se tenta c u a nd o, r ec i n g raduad a de la Escue la Nacional de Tc nic os de Bi bl i otecas (ENTB) ll egaba co n toda ,n i ilu s in y n1i s q uij o t es cos i r npulso s intac tos a i n i c i ar n1i vida l abo r a l e n e l D e par ta111ento Ju ven il de l a Biblioteca Nacional. Pasados l o uno s das ya la p equea figura de una inteligente y dulc e n1ujer se hi zo i1npr esc indibl e para n1: con1parta bur y aqu e ll a UNDERWOOD de 1nen1orable l e tra c o nn1i go e irr ad i aba hacia la i nexper t a r ecin g raduada l a l uz d e su saber Pronto lo gra r su aprobac i n y su son ri sa fue e l n1s deseado de l os recono ci1nient os y s u ejen1plo la 1ns a l ta n i eta que 1 ne in1pona. No fa l t e l sabio ra papolvo ni tan 1p oco la palabra de alien to .. Ella i nc ul c e n n1 e l a, n o r h acia nu estra p r ofes i n, l a cual por e ll a se conv irti e n sagrada: n1e ense qu e e r a i1nportant e desde pe g ar un n 1 arbe t e a la co rr ecta d i s tancia de l b o rd e de un I ibro hasta sentir dolor cuando un l ecto r ( entonces no usuario ) deba 1narcharse sin la i nf on n aci n r eque ri d a. S u l abor docente en esta B ibli o te ca es in1bor r able Po ste ri o nn e nt e, pas a fonna r parte d e l labori oso g ru po d e bib l i grafas qu e con1 pi l aba n la B i bl i og r afia Naciona l y fue en tonces ta rea ese n c i a l pa r a 111 r e copilar para ellas prog r an as de es p ectculos catlogos de ex po s i c i o n es la pr i 111i c ia de un nuevo l i bro sob r e Cuba .. S u e j e n1pl o aos n 1s tarde g uia r a n11 s pasos por esos 111 i s 1n os ru in b os D es pu s, la i nsidiosa a r t riti s qu e i nva da s u cue rp o l ogr lo i 111pen s a d o : su jubilacin ll eg, pero no s u retiro por que e ra co n sta nt e s u pr eoc upaci n p o r e l de ve nir de la Biblioteca Nacional adonde no pudo re g re sa r aunqu e e ra l a n1 s vo r az lectora d e la Polill a, la ad n1iradora 1ns fe rvi ente de lo s can 1 b i os que se s u scitaban en l a institucin qui en r euna a trabajadores de di s tintas po cas para hab l ar del l ugar al cual e ntr e g toda s u v id a Desd i c h a dan 1 e 11 te la n1u e r te pud o 1n s qu e su i ndo 1 11ab l e e s pritu y e l p asado sbado ( 1 9 d e febre r o) n os a rr e bat 8 1 a R evista de la /Jiblioteca .l\lacional s i en t e el fo ll cci1n i cnto de .lcnny Mon t. tan qu e rid a co,n pa c r a par a qui enes l a conocimos y la a dmi ram os T oma do del bo l e tn elec tr i co / ibrnsula ( L a Haba na) 2(60); 2 5 l 'cb r 2005 185

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a esta queri d a bib li otecaria, que, des d e su senc ill a t r inchera, ta 1 nbin hizo h is to ri a en la B i bl i oteco l oga Cubana: i Hasta sie, n pre, Juana Mara Mont Crdenas queridsi,na Jenny Montsy! Algunas opiniones recogidas Ara ce li Ga r c a Car r anza j ef a d e In v es tig ac ion es Bibliogrfica s d e la Bi b li o t e c a Naci o nal: Recuerdo a Juanita en Juvenil sie,npre sonriente y con un sentido de l servicio preado de an1or y refna,n i ento cus todiando lo que ,ne prestaba para un a,nigu i to que ya es un hon1bre de bien, con carioso celo despus en Bib l iogra fa, junto a Elena Graupera co1npilan do l a Bibliografa Nacional en aquellos aos, b i n,estral y a n1ano sin co npu tadora y a veces s i n n1quina de es cribir creo que Juan i s como yo le deca, entreg lo 1nejor de s a la Bi bl i oteca Nac i ona l en s i lencio, igual que como se nos fue. La quisimos 1nuc h o y no l a o l vidare,nos. M i g uel B o n e r a Mirand a, es p ec i li s ta d e la Coo rdinaci n Pr ov in c i a l el e Bibli o t e ca s Pblica s, d e la Pro vi n cia el e La Habana : Los que fuimos nios en los sesenta, estud i antes en los setenta y lectores insaciados siempre, guardare,nos el re cuerdo de esta compaera de todos los das colega de las au l as y las bibliote cas seora incansable en la defensa de la palabra escrita .. T e r es it a M o ral es, s ubdir ec tora d e Se rvi c io s al Pbl i co d e l a Bibli o t ca Nac ional : Juanita era una persona encantadora a,nable, si,nptica, ocurrente, co1npla c i ente, 1nuy trabajadora, dispuesta sien1pre a ensear l o que saba fue una profesora para 1n junto con E lena [Graupera] ; aprend n1ucho con ellas en cuanto al trabajo que realizba,nos. Me reco1nendaba lecturas fabulosas nun ca ,ne falt un buen consejo de Juan i ta para que reflexionara y to,nara las 1ne jores decis i ones Aden1s fue 1nuy a1n i ga de ,ni ta Mar a Victoria Mora l es a la cual quiero n1ucho y d es pus que ella se enferin ( i squen1ia cerebral), Juanita fue la nica persona de aqu que no la dej de visitar ayuda r y atender hasta do n de pudo pues todos conoca n1os sus proble nas de artrosis que pa dec a y este gesto sie,npre se l o agradec 1nucho. En fin Juan i ta Mont fue una mujer ex cepcional en todos l os sentidos. 186

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Hijo de gato, caza ratn Mercedes Santos Moray Per iodis ta, poe/isa y en say ista H ace ya treinta aos, y el tie,npo sien1pre 111 s que un tpico I i tera rio es in1p l acab l e que Rafael So l er dej de existir. No vie ne a ,ni n 1 en1oria slo porque fuera el hijo de otro a,nigo en traable don Jos Soler Puig s in o por que ade1ns de los afectos que nos unan a los dos, era una de esas voces que en 1 ergan con fuerza y personali dad propias en l a narrativa cubana con ternpornea. AJ ,n orir, en esa su an1ada baha, cuan do e l corazn no pudo n1s y le venci el ocano tena slo veintinueve aos y haba dejado dos li bros de cuentos: ( a111j,1atnento de artillera, que n1ere ci n1encin en el Co ncur so 26 de Ju1 io auspiciado por el M i n i ste ri o de las Fuerzas A r n1adas Revolucionarios (MINFAR) en 1973 y edit en 1975 la Unin de E scritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y t an1bin los re l atos de su Noche de.f'~j'oros, pren1io en 1974 en e l concurso literar i o que entonces, aus piciaba l a Un i versidad de Or i ente -su Aln1a Mater -, pren1io en cuento de l concurso 28 de Mayo Co1nbate del Uvero, cita esta que tan1bin nos per n1iti conocernos persona l n,ente y se111b r ar l os breves n1eses de una intensa an ,i stad. Rafael adoraba a su padre virtual pa radign1a de su obra literaria, sin e1nbar go su escritura era 1nuy diferente a la de su progenitor, y estaba i nserta en aquella corriente polnica y rotunda que co n oci1nos todos en los aos s e se n ta, desde los aos duros, de Je s s Daz y que todava se respiraba en los pri1ne r os aos de los setenta la que en tonces l lan 1 aran 1 os "la narrativa de la v i olencia" o, co1no ot ros con aires de tericos solan considerar la corriente babeliana dentro de l a li te ratura cuba na" por e l antecedente de igual lace rante y rotundo del ruso I saac Babel. Aquel joven ingeniero elctrico quien ta,nbin ejerca co1no docente univer sitario, 1ns pequeo en estatu r a que su padre, p e ro tocado por l a rnisn 1 a pasin por la escritura n1e deca que de se aba "v ivir la v i da i ntensan1 e nte Es a s pa l abras suyas quedaron para s ien1pre grabadas en n 1 i n1e1noria desde aq u e l verano de 1 974 n 1i ent ra s apurbamos e l ron y e l 1nar el n1o el de la costa norte el de las Antillas y no e l s uy o su reo y de l Caribe nos conten1plaba a an1bos cua nd o tratban,os de s de nue s tra ju ven tud de can1biar el n1undo o al n1enos soba r nos con esa posibi l idad. Una n1irada abierta y de s carnada aje na a todas las conten 1 p l aciones y ex traa a la fa l acia de los con 1 pro1nisos haca de Rafael Soler uno de l os hon1bres n 1 s agudos de su generacin y a su discurso I i terario uno de los n1 s pro1netedores de la cuentstica cubana del siglo XX. Supe po r el viejo Soler de aquel l a ,nuer te co n10 saba de su entrega a I n1ar y a s u s profundidades, y entre los dos 187

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entre e l padre adolorido para sie1npre y yo qued clavada la ausencia del hijo y del an, igo, de ese ser que nunca enve jecer ni ceder sus principios al xito, ni escribir un best seller, ni recibir pre 1nios 1nedallas galardones y condeco raciones, pero que pern1anecer igual a con10 fue autntico en cada una de sus acciones, fiel a sus ideas a sus sueos y utopas sin envidias, 1nezquindades ni odios, libre ta 1n bin de co,npromisos, e,npeado en el ejercicio de un realis1 no que desnudara al ho1nbre, al ser hu mano, desde su propia encarnadura A l haba que escucharlo en silencio. Darle el espacio de la soledad, penni tir l e el desasosiego de l as pausas en la conversacin, d i sfrutarle l a sonrisa lin1pia que sie1npre aco1npaaba sus ase veraciones cuando se adentraba en e l universo literario y cultural cubano que ya con1enzaba a ganar en grisura por aquellos aos pero que l desafiaba con su voluntad su talento su ingenio in capaz de 1nedianas ni de ,nediocrida des, son1etido a la cr tica sie 1 npre mordaz de Soler Puig e1npinndose afiebradamente sobre sus msculos y sus huesos, en l a puja por demostrar al otro al autor de Bertilln . al hace dor de El pan dormido que e l cacho rro tena garras suficientes para enfrentar a l inundo y sobre todo para escribir.

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DOCUMENTOS RAROS Traduccin al espaol de un poema neolatino cubano de finales del siglo x1x A unqu e el en1pleo del latn corno l en gua oficial de con1unicacin aca drn i ca haba dado paso a la ensean za en espaol en 1 842 en la secularizada Real y Pontificia Univer sidad de La Habana, su estudio se rnan ten a, pero con el ca rcter de asignatura de forrnacin cultural ca no l o en la propia U n i versidad de norninada entonces Rea l y Literaria sino tarnbin en co l egios y c l ases par ticulares, y desde 1863 en los institutos provinciales de Segunda E nseanza y otros centros. Disrninuye por ello a par tir de ese 111ornento el nn1ero de obras neolatinas, si bien el latn sigue usndo se corno lengua de la Igle s ia catlica y su liturgia y de algunas ramas cien tfi cas corno la Biologa. De esa poca posterior al ernpleo de l latn corno len g u a viva con preferencia sobre la es paola es el poema en hexn1etros dactlicos Prirna hostia ", publicado en 1892 s i n indicacin del autor en l a Co rona poti ca que a la eterna n7en10 ria del gran Cristbal Coln ojiecen 189 A maur y B. C arbn S i e rra Profesor de la l f niversidad de La H aban a en el IV Centenario del descubri 1ni ento de An1rica los alumnos del Real Co legio de Beln,' que puede consu l tarse en la Sala Cubana de la Bi blioteca Nacional Jos Mart ; en la Francisco de Pau l a Coronado de la Uni versidad Ce ntral Marta Abreu" de Las Villas ; e n la Biblioteca Nac i o nal de Mxico y en l a de Madrid. Sobre el posible autor de este texto, cabe suponer que se trata del espaol radicado en Cuba Eustas i o Urra y Mazquiarn natural de Este lla Nava rra qui e n e ra p or entonces prof esor y sace rd ote con residencia e n e l afan1a do colegio regido por lo s jesu i tas. P a ra ello se tienen en cu en ta bs i can1ente l as n1enc i ones y los calificat i vos que el erninente lingista cubano y arn i go suyo Juan M. Dihigo y Mestre graduado de aquel centro, le dedica en varias opor tunidade s en sus estudios r e lacionad os con el desenvolvi,niento del l atn 'y e l griego en Cuba: 1nuy esclarecido I terato ", 2 po eta y literato "/ ilu st re

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literato y cultsi1no latinista". 4 Por su puesto, que es esta una 1nera conjetu ra, apoyada tambin en e l don1inio del latn de1nostrado por Urra en su diser tacin en esa l engua titulada en espa ol "El Pro corona de Den1stenes" ,S y en el hecho de que Dihigo no citara a ningn otro latinista de l Colegio de Beln Mayor certeza ofrece -y debe darse co1no argumento conclusiv~ la afirmacin al pasar, del profesor de ren guas clsicas Juan Francisco de Albear y Saint-Justen su discurso de apertura del curso acadnico de la Universidad de La Habana (1894-1895) de qu e la oda en griego y el hi1nno en latn que aparecen, entre otras composiciones poticas en la Corona potica .. se deben a la plu1na del di sti nguido lite rato P. Urra, profesor del Colegio" 6 El doctor Albear citaba esos textos corno un eje1nplo del cultivo de las lenguas griega y latina en La Habana. Poco an tes inclua entre los que han brillado por sus traducciones a Eusebio Guiteras sin duda buen l atinista s i bien fue su her111ano Antonio quien alcanz celebridad con su traduccin de los pri1neros can tos de las Eneida de Yirgilio; sin em bargo no debe concedrsele mayor i1nportancia a este desliz de tan presti gioso profesor. Se of rece a co ntinuaci n el poe1na, es crito en un latn correcto y con un buen en1p l eo de la n1trica al que sigue nues tra propuesta de versin al espaol. Prima Hostia Hun1ano quondan1 quas sanguine tinxerat aras Gens ignara Dei terris iacuisse videbat lilas magnorum Genetrix, Europa v1rorum . Et placasse Deos n1oerebat virgine caes a, Sacris thure dato Jlammis Asialica tellus. No ca/idus lybiae sanguis fun1abat ad aras Quas prope caeruleum tumidi s n1are volvitur undis Christiadum fissis audacter saepe car1n1s Intereaque dies celebrant p e r granna /estos, Gramina, triste nejas! Humano sanguine tineta, Fortes quas gentes tellus alit ultin1a terris. Ast procu/t in pelago surgir pulcherri1na C uba lnsula, ubi pri1110 solemnis victima Christus Se obtulit ipse Deo, tenuesque levatur ad auras Hostia. Tum ge/idas qua/is cun1 din1ov e t umbras Orta dies ji-en1il et latebra s horren da feraru111 Turba petit raucis saltus clarioribus itnplens Sic rabie Jera corda tument et numina n1ussant Subque in1us arae tren1uere et ternpla deorurn Victin1a dun1 placiclis C hrislu s libatur in aris. La primera hostia 1 Un pueblo en otro tiempo d e scono cedor de Dios, Europa patria de grandes hon1bres vea yacer por 190

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los suelos los altares que haba teido con sangre humana Tambin la tierra de Asia deploraba haber aplacado a los dioses con el sacrificio de una doncella cuando con sus /hunas sagradas ofieci el incienso. Ni la clida sangre de Libia humea ba los altares cerca del azulado mar cristiano a los cuales se arro jan audaznzente las naves quebran tadas por fas encrespadas olas. Y 1nientras tanto la lti111a tierra a!i,nenta de sus suelos a pueblos valientes que celebran sus das de fiesta en las praderas las prade ras, triste sacrilegio! teidas de sangre hun1ana. Pero a lo lejos descuella en el n1ar la he/lsi,na isla de Cuba, donde por pri111era l' e z una vctiJ11a sole111ne, Cristo se ojreci a Dios, y la hostia se elev hacia las tenues b r isas Entonces, cual surge el da cuando se alejan las sombras heladas, una horren,la 1nultitud de fieras se dirigen a los cuevas, llenando de roncos cla111ores los bosques. As, con rabia, los feroces corazo nes se injlan1an, los nn1enes mascullan, y desde lo profundo se estremecen los altares y los te,nplos de los dioses, ,nientras Cristo, la hostia, se liha en ;/cidos altares. 8 Nota s Corona potica que a la eterna me,noria del gran Cristbal Co ln ofrecen en el I V Ce ntenario del descubrimiento de Amrica los alumnos del R ea l Colegio de Beln Habana : Imprenta y Papelera .a Universa l ", de Rui z y Hennano, Call e de San I gnacio 1 5, 1 892. 2 Revista de la Fa cultad de Letras y Ciencias (La Habana) 26 : 225: 1918. 3 Dihigo y Lpcz-Trigo Ernesto. B ibliograjia de Juan Al/ Dihigo y Mes/re. La Habana. 1 964. (Registro 263) D i h igo y Mc st rc .luan M. l. o., l!studioscllsicos en Cuba La Habana : La Pr opagand ista. 19 28 p 1 5. ; Op cit. (2). A l bear y Saint-Just, Juan Francisco. Discurso ledo en la apertura ... La H aba na. 1994. p. 48 7 La pri1nera m i sa, que se dijo en Cuba pa r ece ser la celeb r ada el 7 de ju l io de 1494, a orillas del .latiboni co [ i n l a l la ban, 1 la primera tu vo lu gar en 1 519 al pie de una ceiba existen Le junto al act ua l Templete (Tornado de obra cit a da en nota 1 ) 191 Agradezco a Concepcin Mor de Castro l a lectura de la t r aduccin.

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LIBROS La tradicin helnica en Cuba Lillin J. Moreira de Lima Profesora de la Un iv e r sidad de La Ha bana L a doctora en Ciencias F il o l gicas Elina Miranda Cancela, autora de La tradi c in h e lnica en Cuba, es una espec i alista de vasta experienc i a sobre el t en1a gr i ego. Es profesora de la Facultad de Artes y Letras; directo ra de l a Ctedra Acad,nica de F il olo ga y Tradic i n Clsica; fundadora del grupo de Estud i os Helnicos y del Aula d e C ultur a Neoheln i ca Ha publicado varios libros con10 Introduccin al griego, Te111as de lit e ratura gr i ega y artculos en revistas cubanas y e n el ex te r ior, entre ellos, "Jos Mart y e l n1un do clsico". La tradicin helnica en C uba tras1nite al lector un n1undo poco conocido para qu i enes no estn vinculados a la Filo l oga y a l n1bito universitar i o. Cons ta de una introduccin y diez captu l os. El hilo conductor es la incidencia de la cu l tura griega en diversas nanifesta ciones de la enseanza en Cuba desde e l s i g l o x 1x. E n cada uno de l os captu l os se exp l ica y se valora cn o la in1 pronta de lo griego ex pr esin que la autora destaca con,o el preferido por Mart, se ha divulgado funda1nental n 1 ente a travs de la I iteratura el arte y la F il osofa, pero tan1bin ,nuchas ,nuestras han quedado en la arquitec tura con10 por ejen,plo el Te,nplete, res taurado en 1827 . Se destaca la labor de r econoc id os pro fesores que se con 1 pro1netieron con la r edacc in de libros y la enseanza del griego, as con10 la pub li cacin en pe rii'dicos y revistas de a11cu l os y traduc ciones al es paol sobre el te,na. Las explicac i o nes se acon ,p aan c o n r e f r enc i as al contexto histrico. Mediante breves pre c i siones desfilan ante e l lector varias p erso nalidades de la enseanza universitaria y de l a cul tura cubana y su re l acin con lo grie go, tal es con,o Anton i o Bachil l er y Mora l es Juan M i guel Dihigo, E nrique Jos Varona Cla ud i o Vennay Laura Mestre y Hevia entre ot ro s. Se prec i sa l a influencia de la lit eratu ra g ri ega, es pecialn1ente de H on,ero y Anacreonte en destacadas persona l idades del ron1an ticis 1 no y el 1nodernis 1 no cubanos: Jos Mar a Heredia e l poeta del Nigara Gabriel de la Concepci n Valds (Pl cido) Jo a qun Lorenzo Luac es, Ju an Cle 1n ente Zenea ... Se exp li ca con c l ridad l as ra zones que hicieron de Anacreonte uno de los poetas griegos de g ran influencia en la intelectua li dad cubana de entonces 1 92

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El teatro no es.tuvo al n1argen de esas influencias y las puestas en escena se real izaron tanto respetando l a tradicin clsica o adaptndolas a la rea I idad cu bana, co1no por eje1nplo Requien1 por Yarini considerada "la traged i a griega cubana" En tres de los captu l os se exponen dis ti ntas facetas de l o griego en Jos Mart. Mediante una brevs i1 na refere cia histr i ca, se vincula l a antigua cul tura griega, la lucha i ndependentista de ese pas en e l s i g l o x1x y la condicin de colonia de Cuba Se seala que Mart propugna e l acerca1n i ento al pa sado con10 n1ed i o para un n1ejo r cono c i n 1 iento del presente y que en su obra hay n 1s de 1 000 referencias exp l tas al n1undo grecorron 1 ano. A l gunos poe1nas de Ma r t con evoca cin griega se incluyen en estas nas y as e l lector, a travs de los funda 1 nentados con1entarios y anlisis de la autora, se acerca a co,nprender la i1npo r tanc i a de la cu l tura clsica, las l uchas de l i beracin de los griegos a part i r de la ptica an1ericana hu 1 nanista y r evo l uc i onaria, co1no seal Juan Marinello. Muy i nteresante resu l ta el plantea 1 nien to sobre e l porqu de l a incl u sin de la llada en la Edad de Oro. Ante l os q ue no lo ent i enden o lo critican se de fiende el criterio de su co r recta ub i cacin y se recurre a puntos de vista y c i tas de ot r os e 1 ni n e n tes cubanos, as co 1 no a l a visin lat in oan1ericanista de Mart y cita: "Qu brillante la l l ada indgena! Las gri11 1 as de Hon1ero son de oro: copas de pahna poblados de colibres son las estrofas i n d i as El terce r captulo ta1nbin ded i cado a n u estro Apsto l est referido a Anacreonte y las anacreonteas es de cir las versiones de otros autores si guiendo los pasos de aquel. En l se incluye un estudio especfico sobre la sintax i s y g r an 1 tica de los versos d i ri g i da a especialistas aunque ta1nb i n se rea l iza una a 1 nplia expl i cacin de su in fluencia fuera del nbito griego Ot r as personalidades a las cuales se ded i ca un captulo co111pleto son: Ju l in del Casal Laura Mestre y Hevia A l jo Carpentier, Jos Leza111a L i1 na y F i na Garca Marruz todos de una fonna u otra con disniles i nfluenc i a s de l a cul tura griega. As se acerca al l ector a sus senti1nientos aspiraciones e i nquie tudes. La autora con1para l a ad,niracin de Casa l y de Mart por el p i ntor francs Gustave Moreau quien reflej en sus cuadros l a influencia de la 1n i tologa gr i ega y, las d i ferencias que los sepa ran. Se ubica a Laura Mestre en su pro yeccin intelectual su a11 1 or por la cu 1 tura griega, su vocacin de e n sear y l as dificultades que debi enfrentar una 1nujer nacida en 1867 Alejo Carpentier uno de nuestro s n1s grandes novelistas, estuvo vinculado a la cultu r a helnica, hecho que es anali zado y precisado en la obra referida. As co 1 no Jos Leza 1 na Li1na a travs de l a oda en hon1enaje al centenario de la n 1 uerte de Casal. Y la poetisa Fina Garca Marruz, quien reton1a a Anacreonte y al cual ded i ca una oda y ade1ns se encuentran ren 1 in i scencias de l autor en su libro Visitaciones. 193

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El ltin10 captulo se r efie re al encuen tro e n 1966 del poeta griego Yannis Ritsos y Nico l s Guilln e incluye una breve b i ografa sobre su vida poltica y su poesa, as con10 l a sign i ficacin de ese encuentro e intercan1bio entre dos grandes. Entre los ,nritos del I ibro debe tener se en cuenta que ade,ns de la intere sante y n1uy b i en docu nentada infonnac i n que expone, poco conoci da o d i vulgada constituye una inv i ta c i n a la lectura de otras obras d e inte l ect uales de la cultura cubana en un n1on 1 ento donde una de las tareas pri1 nord i ales es e l evar la cultura de l apo b l ac i n. La inclus i n de poen1as y odas esc rita s por esas persona li dades contri buye a un rpido acerca niento a una d e l as vertientes del quehacer I iterario en C u ba desde el siglo x 1 x y parte de l xx, y se pone sobre el tapete nueva1 nente l a influenc i a de la cultura griega y l as condicionantes que 1 narcaron su an1pl i a p resenc i a en Cuba. La Ed it o ria l Arte y Literatura de l Ins tituto C uban o del Libro ha publicado e l texto de la doctora Miranda, con for1nato ,nediano y una extensin de 185 g inas. E l d i seo de Antonio Gnez Ru i z es de calidad y adecuado a l con te nid o, a l r ec rear en la cub i erta escul turas g riega s Ot r o tanto sucede con e l di se o que presenta el interior del l ibr o E n la contratapa se incluye una breve resea del conten i do y datos biogrfi cos de la autora. Esta obra dese,npea un papel i 1 npor tan t e en el contexto actua l d e la his t or i ografa cubana pues al exponer en apretada sntes i s un recuento de l os estudios griegos en el pas a part i r d e sus orgenes, aporta info n nacin de la s actividades intelectuale s y literar i as de destacados exponentes de la cu l tura cubana y pone al descubiert o alguna s caractersticas de s us persona I i dades, sus g usto s y forn1a d e aprehender l o griego El g ran benefic i o cons i st e en ,notiva r la lectura d e obras que se re fieren brev e n1 ente en el texto de en f rentars e o recrear para ,nuch os otra vez, l a l ect ura de las obras g rie gas que t i e n e n un buen ganado espacio en la H i stor i a U niversal as co,no volver a obras de d estac ad os l itera tos c ubanos y conocer 1ns sob re l a ,nultifactica proyec c i n intelectual de nu est ro Jos Mart. E n es t e n1 0 111 e n to cuando ta nt os es fuerzos est n volcados hacia l a e l eva cin de la cultura de nuestro pueb l o s i guiendo la n1xin1a de Mart: "Ser cul to s para ser l i bre s" inn1er sos e n la ba talla de ideas el libro va ms all de lo griego para divulgar otros conoci,n i en tos y por e l l o tan 1 b i n r esulta ,nu y apro piado p ara nuestro panora,na histrico actual. Es un libr o de u t ilidad no l o para fillogos y quienes estudian litera tura sino que ser de i n ter s para e l pblico en general y estudiantes de la li cenciatura e n Historia y a que l es p o s i b i lita r an1pl i ar su horizonte de cono cin1iento s, y ade,ns v incu l ar la hi st oria d e l os antiguos g rie gos y s u s 111an i fes tac i o ne s cultura l es con respetados in te l ectuales cubanos. La infonnacin es d e ri g ur oso conteni do acadn1 i co. Se introduc en c i tas cada vez que as lo an,er i ta n con anlisis, con1parac i ones e i nterpretaci o n es d e la autora. Todo ello refl eja la profundidad de l a inve st igaci n aun cuando hac e 194

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aos que trabaja esta terntica. La lec tura exige por n1ornentos al lector con centracin y asociaciones con nuestros propios conocin1ientos La selecci n la sntesis y l a organ i zac i n o inc l usin de nuevos aspectos debieron exigir tien 1po y dedicacin a l tener que consultar tan disrniles obras o artculos de l os autores corno l as Obras co 1n;letas de Jos Mart. E l conjunto del l ibro es un r es u l tado de calidad. La rnayor parte de la lectura es arnena, si bien hay pasajes que se dirigen a especialistas corno es l a sin taxis y grarntica de Anacreonte. No obstante, este prirner texto de divulga cin de la Cte dra H elnica result de gran relevancia.

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Espaa. Segunda repblica y guerra civil Leonor Amaro Cano Profesora de la Un iv ersidad de la Habana P ara nadie es un secreto que la con ten1poraneidad es bien difcil de es tudia r. Muchos son los obstcu lo s: e l protagonis,no de algunos de los autores, l a in 111ediatez de l hecho lo inco,npleto del conoc i, niento, sobre t odo desde el punto de vista docu 1 nenta l entre otros, hacen de l estud i o de esta poca un reto al profesional de la ciencia histrica Por otra pa11e, el no con1pro1neti1n i ento en l os anlisis ta1nbin puede llevar a que un acontecin,iento se convierta en un acto rutinario de recopilacin de non1bre s y fechas y un sinfn de espe culaciones, co n lo que e l devenir hi s rico se presenta con 1 0 letra 1nuerta alejada de la savia que lo nutri y por l o tanto, resulta difcil e in co1nprensib l e el entender por qu tanta gente se es tren1eci ante un proceso o hecho en particular. 1 Una de las corrientes te,nticas de l a historia conten,pornea ha sido el fas cisn,o con10 opcin poltica y con10 ex presin del pensa,niento de derechas que I levara a la segunda guerra 1nun d ial. Y l a experiencia r e publicana es pao l a e n ese contexto de ofensiva fascista, por un lado y de apata po l ti ca de las democracias burguesas por otro, ha acaparado la atencin de his tor i adores no slo con10 la antesala del tr iun fo del fasc i sn 1 0, sino con,o esce nario de la con1plej i dad de la l ucha so c i al y poltica de l capital i s1no conte 1 npo r neo. La segunda repb l ica y la guerra c i vi I espao l a presentan una larga li sta h istor i ogrfica en tanto devinieron en contradiccin v i va de la poca. Autores progres i stas radica l es, republicanos, libera l es, y de izquierda en general de una parte y naci ona l is ta s d e viejo corte, conservadores, tradiciona l i s tas y clericales de uno u otro bando continuaro n e n el plano de las ideas l a dura batalla que tu vo que enfrentar el pueblo espao l durante tres aos. Acerca de esa etapa con toda s u co1n p le ji da cl nos habla urea Mat il de Fernndez en EspllFll Segundll blica y guerra civil, a partir de un es tudio sistemtico del te,na reforzado por la propia rne1noria de la autora corno vcti1na de esa guerra. De ah que se 1 nezclen reflexin recuerdo dolor y an1 isis acerca de un espacio Espaa y un tien1po 1 933-1939qu e represent, en apretada s tesis, el enfrenta1n i ento conte 1 nporneo qu e hiz o divi sa r e l decursar histrico de la segunda mi tad de l sig l o xx Aurea Matilde Fern n dez Muiz la au tora es bien conoc i da e n el n1bito in telectual del pas p or su producc i n historiogrfica recogida en diver sas re vistas cubanas con10 Ternas, Debates An1ericanos, Universidad de La Ha bana, entre otras, as co no en publi caciones ext r anjeras, funda1nenta l n1ente espao l as y 1nexicanas. De s u auto ra 1 96

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se registran otros textos con10 Cuba Espaa (1868 1898); Espaa fran quis1110 y transi c in (1939 1982). Todo ello unido a resultados exitosos en l a direccin de nu 1 11erosas investigacio nes referidas, tanto a te111as de la his toria de Espaa en particular o aspectos concernientes a las relac i ones Cuba-Espafia, co1110 fue el trabajo que cu h nin con la edicin de un CD-Ro111 Cuba 1898: Guerra, sociedad y cul tura en la coyuntura finisecular, don de reuni a diversos autores que bajo su direccin efectuaron el Congreso del centenario de 1898 E l I ibro que recon1endan1os hoy, al igual que otras pub li caciones es el resulta do del rigor docente y la capacidad tica acun1ulada en 111s de cuarenta aos de vida profes i ona l dedicada a la enseanza de la Historia de Espaa en l a Universidad de La Habana en l a que ha sido alta111ente reconocida con l a distinc i n de Profesora de Mrito en el ao 2004 La preocupacin que late a lo largo de las pginas de l libro y que puede adi vinarse co,no n1otivo don1inante e hi l o conductor es una vocacin de denun cia a la situacin espaola en el c o n texto del desarrollo de l a ideologa fascista, y en particular a l s i gnificado de la guerra civi I espaola con10 ante cedente del avance blico de las fuer zas 1ns reaccionarias de ese n1omento histrico. El l ibro logra en pocos captu l os la tesis requerida desde el punto de vista pedaggico, resa l tando los aspectos ms significativos y tarnbin -en algu nos casos contradictorios de l proceso espaol co,no fueron: la carencia de unidad po l tica e ideo l gica para enfren tar los viejos proble1nas de la sociedad espao l a, l os naciona l is1nos h i st ri cos, el papel de l a Iglesia y del ejrc i to y e l proceso particular de fusin de las fuer zas fascistas de la Falange E spaola y las Juntas de Ofensiva Nacional Socia listas cuyo programa fue bien uti I i zado por Francisco Franco Asi 1 nisn10 las con1plejidades de l gob i erno del Frente Popular son anal i zadas apoyndose en una abundante bibliografa que pennite co 1 nprender las dificu l tades de la b l ica para l l evar adelante un progra1na que garantizase el apoyo que requera el gobierno de1nocrtico frente al pode ro de las fuerzas reaccionarias que se encontraban a la ofensiva no slo en Espaa sino en gran parte de E uropa. Siguiendo un orden propicio para la con1prensin de l proceso en su con junto la experienc i a pedag gica de la autora la lleva a exp l icar en prin1er tnnino los aspectos cruciales de l a cada de los aos treinta en el 1narco de la Espaa republicana haciendo h i nca pi en las contradicciones del desarro l lo histrico a saber el prob l en1a de la tierra no resue l to totaln1ente ni siquie ra en el sentido burgus l as reivindica ciones nac i onalistas y socia l es que fueron comp l icando 111uchas de las so luciones ofrecidas por el nuevo gobier no, as co1no el fortaleci1niento de una n1entalidad religiosa vieja oscurantista pero si,nblica en tanto defensora de un viejo paradign1a naciona l. Un libro escrito desde Cuba por una asturiana refugiada en este sue l o don de ha se nbrado una fa1nilia y el res peto por la historia del pas de origen 197

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y e l de adopcin no puede dejar al n1ar gen la estrecha relacin hurnana en el sent i do rns an1plio de l trn 1 ino, de arn bos pases Sobresalen entonces en el texto los vnculos de sol i daridad hacia Espaa sob r e todo por los cubanos que tan1bin vivan desde l a dcada del treinta una gran efervescencia revolu cionaria. De gran uti l idad ser n enton ces todas l as referencias, tanto de participantes en l a guerra civil corno de l os i ntelectuales y polticos que de al guna rnanera eva l uaron el proceso b1 ico de 1936 a 1 939 Tal vez estas visiones cubanas l e han otorgado a l li bro e l tono n1 s singular, en tanto pre senta la v i s i n poi i ca co111pro1net i da del n1undo latinoa r ne r icano, y por qu no, una de las visiones n 1 s rad i cales del proceso espaol, porq u e para l os cubanos b i en fueran participantes en la l ucha o cornentaristas y divu l gadores de los hechos reales que estaban oc u rriendo en Espaa la guerra civil con 1 0 proceso de ron1p i n1iento con el v i ejo sis t en1a dernocrtico burgus era en el inundo contemporneo l o que fue Francia en 1 789 : raz y ve h cu l o de una nueva etapa hist r ica, realidad y con ciencia del inundo, con10 a l guie n ha di cho.~ E l estud i o de este acontecirniento por la doctora Aurea Matilde Fernndez fue dado a conocer por la editorial Flix Vare l a en 1995 en una n1odestsin1a presentacin debido a l a urgencia que dernandaba n los nuevos planes de es tudio en la carrera de Historia aproba dos en 1994 En esos aos aparec i bajo el ttulo de Espaa contempor nea. S e gunda repblica y guerra ci vil 1931-1939. Acerca del acierto del conten i do y su es t r uctura capitular ha bla el cornentario hecho por la profe sora Mara de l Cannen Alba en 1997 en la revista Deba/es A111eri c anos La nueva edicin, r ev i s ada y actual i za da d e sd e e l punto de vista b i bliogrfi co, aparec i corno oferta en la Feria del Libro de La Habana recin efec tuada en este ao 2005. Y en los t i ern pos que corren, esta publicac i n cuenta con slidas razones que fundan1entan su aparecer en un evento de tal amp l itud En prin1er lugar po r que el inundo de hoy vue l ve a vivi r la arren 1 et i da de la derecha y e ll o despierta el inters por estudiar el fascismo con10 enfrenta n1 i ento ideolgico entre l os hornbre s que a,nan y l os que destruyen y en ese sentido, al decir de Nicols Gu i lln la guerra civil espaola fue una de las ex periencias rns r i cas de n uestro tiern po. 4 Asirnismo e l an l isis del conflicto espaol co r no u n a guerra de todos -en tanto con1bate que concerna al mun dosirve hoy de referencia a la bata lla que se l i bra contra la barbar i e fascista y vue l ve a unir los en1peos liberadores de l os cubanos con l os sue os que alent el pueblo de Cervantes Podra ade n 1s aadirse que e l aliento del Madrid v i ctorioso con10 srnbo l o de la qu i ebra definitiva del rgirnen econ n1 ico que engendr al fasc i sn10 tan1 bin tiene una gran s i rnilitud con l a decisin de triunfar o rnorir de l a Re volucin Cubana; y por ltin10, l a nece sidad de conoce r la relac i n de la inte l ectualidad c u bana con el proceso de la guerra c i v i 1, y reconocer con ello e l co1npro1niso polt i co de la inteligen cia sirve tarnb i n de sostn para hab l ar 198

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en pro de los propsitos del I i bro en cuestin. Otras razones con rnayor peso acad n1 ico y cultu r a l tarnbin se in1pus i eron en la decisin de l a publicacin de esta obra De n 1 ane r a n1uy esp~cial e l au r nento notable del estudiantado de His tor i a a partir de la an 1 p l iac i n de l as ofe r tas de l icenciaturas en el lla r nado proceso de l a rnunicipalizacin de l os estudios; la prop i a utilidad de la obra que ha sido validada docenten1ente corno texto un i versitario de la asigna tura de Hi sto r ia de Espaa irnpartida en las ca r rera s de l as I i cenciaturas en H is t or i a y Lenguas H i spnicas de las unive r s i dades cubanas durante quince aos y tan1b i n l a necesidad de divul gar el papel de la intelectual i dad cuba na de la generacin de l tre i nta en su fase n1s heroica con l a lucha del p u b l o espaol, donde figuras corno Pablo de la Torr i ente Brau y otros, pasaron a forn1ar parte del ejernplo internaciona l ista cubano. Tanto uno s co r no otros fueron aspec tos que incl i naron la balanza a favor de esta publicac i n que es, con 1 0 b i en ad v i erte en la nota edi t oria l Fernando Carr Paras : "[ ... ] un nuevo libro dirig i do n o l o a l est udiantado univ ers i ta rio, s i no a tocio especialista de las cien cias hun1anst i cas y de la histor i a conten1pornea en general" En fin, ha sido una dec i sin r nuy fel i z por parte de una ed itoria I experi 1 11entada con10 es Ciencias Sociales presentar bajo el t tu l o de EspaFa. Ser;unda rephlica y guerra civil una obra correg i da y arn pliada, ahora con un nuevo fonnato de rnayor calidad y con el valor aareo-ado o :::, que brinda la i nclu s in de nota s aclarator i as 111apas grficos e i n1 ge ne s, todo lo cual har po s ible que este estudio hi s trico ll egue a nuevos n1er cados y lectore s co1no ejen1p l o de la produccin historiogrfica cubana ac tua l. No ta s lnleresanle apreciacin br i nda 1 \l be r to Ruiz Tapia en su trabajo : Manuel Tun de Lara. En: l?evi sla Sistema (Madrid) ( 1 37): mar. 1 997. Roa. Ral. Pablo de la Torri en t e /1ra11 v la revolucin e spaola. l .a l laba11a : Em pi csa Ed itora de Publicaciones. 1 937. p 14. Ver Debates : lm e ricanos (La I l aba na) (3 }: 18 5 187: e11.-jun. 199 7. Guilln, N icol s. Prosa deprisa 1929-19 72 La Ha bana: l-:ditorial Arle y Literatura 1975 l. 1 199

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El apocalipsis segun San George Marta Beatri z Arm e n ter os Edirora U n ttulo muy sugestivo posee el nuevo l ibro de Eliades Acosta Matos historiador ensayista y director de la B i b l ioteca Nacional Jos Mart. Por qu apocalipsis? Segn e l Diccio nario Aristos, es e l [ ... ] l i bro del nue vo testa1nento que contiene las revelac i ones de San Juan Evangelista, referente s a l fin del i nundo". Ahora no es San Juan quien se refiere a ello, es George W Bush el que con su polt i ca i ntenta llevar al mundo a su fin. Est estructurado en ocho captulos que tratar de res un, ir: 1 El vuelo del ngel ex l er ,ninador Se analizan, pa r a llevar al l ecto r a una con1paracin, e l Proyecto para un Nuevo Si glo Ame ri cano y su poln, i co antecedente el Men1orn1dun Breckenridge e 1877, aparecido casi ntegra1nente en Liberty: Th e story <~l Cuba, de Horacio S. Rub e n s Es te n1 e 1nor 1 ndun se refiere a: [ ... ] la organizacin n1ilitar d e la prxi,na can1paa en las Antillas [ ... ] co n algunas observaciones e instrucciones re l ativas a l a n,isin poltica [ ... ] [ ... .. .... ] Habr qu e dest r u ir cuant o alcan cen nuestros caones con e l h ie rro y e l fuego habr que extre,nar el bloqueo pa r a que el ha,nbre y la peste su constante co1npae r a di ez 1n e n s us pobla ciones pacficas y n1enne su ~jrcito [ ... ] E l lector sacar sus prop i as conc l u s i o ne s 2Augures y sibilas ilnperial es : De n1uestra cmo var i os h ec hos : el h undi r niento del Maine el 15 de feb r e ro de 1898 as co n10 e l del buque Lui s i tania el 7 de de n1ayo de 19 1 5 ; el ataque ja pons a Pear l Harbar e l 7 de d i cie1n bre de 1941 el incidente del Go l fo de Tonkn, e l 5 de agosto de 1 964 ; y el ata que a las torres ge1nelas de New York e l 1 1 de sept i e1nbre de 2001 se con v i rt i eron en "[ ... ] acciones ofens i vas agresivas y expansionista s [ ... ] a l os ojos de l a opinin publica 1nundial y so bre t odo de l os propio s Estados Un i dos con 1 0 acciones defensivas inel u d i ble s y de autodefensa" cuando en r ea lidad fueron todo l o contra r io. 3El dis c relo encanto de lo invisi ble: Se exponen l os mecan isn,os [ ... ] que generan decisiones y dec l araciones estpidas y guerras i1np e r i ales" con,o la labor de los tanq u es p e n s antes ; la u ti lizacin de l os 11 1 edios 1na s i vos para pro n1 ove r n1ate r iale s de dudosa veracidad o falso s; e l ac ceso restringid o del con g r eso y e l sena do a l os docun,entos ge nerados por el servic i o de inteligencia y el apoyo eco n nico de las fundacio nes conservado r as al desarro ll o de lo s neoconservad o res nortearner i can os. 200

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4Las l eg i o n es del hnp erio: E l autor anal i za l os antecedentes d e l n1 ov in 1i ento neoconservador de l os Esta d os U n i dos, as con10 s u d esarro ll o hasta la actua I d ad, aden1s ca ract e ri za a dic ho 1 nov i1niento 5 Trilling, Strauss & Wohlstetter, S.A : Es ta co1npaa confonna la par te l iteraria del 1novi1niento conservador: Li o n el Trilling desde la dcada del cua renta Leo Strauss e n l os cincuenta y A l b er t Woh l stette r ta1nbin a partir de esa p oca; a este se le con side ra co1n
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1 e e r a tV\A Homenaje de los n i os, adolescentes y jvenes cubanos a nues t ro Hroe Nacional, a su pensamiento patritico, a su obra l iteraria y a su permanente desvelo por fomentar la lectura y e l saber. Lo mejor de la literatura contempornea cubana e internacional u ste d podr leer si se abona al El REINO DE ESTE MUNDO ---~------------/ G A L E I A

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... ~~~iHACION ~) n '-:\l \ \:~ t _, ,a~l~\ ,ortt>-,.,.t~,. ~v.t\1-\ \ \

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E ~e premio se c rea co m o un a contribucin de la Biblioteca Naciona l Jo., Mart, del Sis tema Nacional de Biblioteca s P blicas y del Pro~ma Na c i ona l por la Le c tura al forlal ec in,ient o del >ap el ,ue ju egan lo & bihli o f< cario.-, y l a& bibli o t e c a. pblica., eo la promo c i 6n de la lit eratura c ubana y del placer de la lectura. Base s Poclr ser -e w.iad o e l autor c uban o ,;, ; c u ya o bl"a p u blicada en e lari oa nt e ri or, ea de alta d e n,anda 01 part e d e I"' l ec l ore& de la&biblioteea& pbli ca., La s bibli otecas p1-on c iales deben enviar e n el plaz o e8t a.bl ec id o l"' u o mb1 ,e& d e ha s iA 10 auto1"eb c ubano s s el eccionados, en orden d eocendente, en c ad a categora del premio. Se c onc u n,aie u d oe ca t ego a,,,: Oh"'" de fi cc i6n Ob1a,, de no fi cc i6n La Biblioteca Nac ional J oo l\1art e,-.-l u ar ~ >ropu e~ t a.& d e la :~ provin c ia b y ,1-oclama,,!i a l os premiado & cada 7 de jwiio, e n oca&i6n d e l Da del Bibliote c ario. Loe p re mio scou5istil" n en : Diploma honorfico Dar a co nocer e n la prensa na c ional y la pgina web d e la Biblioteca Na c i oual Jo" I\Iar elnowhre d e lga uador Colecci n d e C D de l a Bihliot<.-ca N a c ionalJoe Mart Una obra dearte Pl azo6 Pre .,aa t ac i n d e. la b propu e~a& a uf e..e de l :) O ,le ab1-il de l ao en c u rso Trabajo d e l a e< 11 n i & i 6 n del 3 a l 10 d e mayo Fecha d e prewia ci n : 7 dejunio .. w .., .. ,.

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Pre mio Dacio nal de Promotor es de la. Lectura ~R al Perrer Bil>lioteca N aci011al Jos Ivlart

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o n C u r s O Leer al \ '--~ und4' ))) e~icion

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............... . . ...... . ... .. .. ... . .. . . .. .................... ... ..... .. . . .............. B o l e t a d e s u s c ri pc i n d e l a R ev i s ta ,,,, i' o s 1 E MA RT I No1nbre / N a1ne : Direccin A dd re ss : C iu dad i Ci t y P r ov i nc i a i Sta t c: ------Pa s / Co un tr y : Tel fo no / P h one Fax : E 11 a i l : lv N fvlLC i tv loncda / M onc, C h eq u e Efectivo T ARIF AS Y CO N DI C IO N E S D F PAGO Cuba 30. 00 pe sos / 20 00 USO clirc c t amcntc cu ta i n s t itu cin Pan1 t as suscripcio n es de s de e l exte ri o r : Am ri ca L atina, e l Car i b e: 25.110 USD Cam1d.i) Esta d os U nido s: :'\0 00 USD Europa : .15.00 USD Res t o d e l mundo: ~0.00 USD E l pngo es p o r m ll i c ip a cl o p u ede rea li zarse med i ante un c h eque en cu alq ui e r lll o neda con e n iblc p r c f er i blcmcn 1 e c 1 \!llrcu.\ llle111,111es l a11co., sui : <>.'i. J im1 Ci>S fi"c11lo/c1. l)/ar co 11adi ~ 11s e Corono sue,.:o. /,ihro c sterl,110 )(njapons. lirn italiana a n om b re de: 1'1 ini s t er io d e Cultu r a cue n t a # 12 I Ol l2R~OIJ iBICSAJ Pa r a cualquier i n for m aci n l la lllar a los t elfo n os: (5:;7) X I 7<,57 P : 1. x : (537 ) 8 1 o t5'.>7) 3 > 593 X E mai l : reY bn j 1 ;i m l ib.c 11 l 1. c u

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Rte: B i blioteca Nac ional Jos Marti Ave. de ln dependenci a y 20 de Mayo Plaza de la Revolucin C. Habana CP 10 600 i C u ba

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S/1. 23 x )7,5 cm Acrlico / cartulina, 2003 OBF.RfOARTEMIO IGLESIAS GIZ [aba"a, 21 de noviembre de 1941) uaco en la I :;cuela Nacional de Diseo y en la Universidad de La Habana como '"'~ cado c. l Iistor1a del Arte. Es miembro de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba AC ) y de a {;nin de Periodistas de Cuba (UPEC) Trabaj en revistas como o, cla y Reioluci v Cultura y en las editoriales Letras Cubanas y Gente Nueva. ) c 10c ho cxposiciores personales de su creacin plstica han sido expuestas en Cuba y xtra ero. Sus obras han sido incluidas en ms de 200 muestras colectivas nacionales macio11ale<; fla obtenido doce premios y numerosas menciones en eventos a 1onale-; de artes plsticas y diseo y cuatro premios internacionales en pintura do v di-;eo grico. Fue profesor de esta ltima manifestacin en el Institu t o 'r de Arte ven la Facultad de Comunicacin de la Universidad de La Habana Ha -; o csor co1no diseador grfico ert varias organizaciones extranjeras. Ha participado o iuracto en mltiples salones d e artes plsticas y diseo en Cuba y fuera de ella. En no 2003 recibi et Premio Nacional de Diseo del Arte del Libro "Ral Martnez y el 2004 el reconocimiento "Gaspar Melchor de Jovellanos" de la Federacin de soc i 1cior es Asturianas de Cuba. .