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Alegato persentado [sic] a nombre de don Juan Poey

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Title:
Alegato persentado [sic] a nombre de don Juan Poey en el pleito que sigue a varios individuos que componen la junta directiva (de hecho) en la Compañía de Caminos de Hierro de La Habana
Creator:
Luna y Parra, José
Poey, Juan, -1876
Compañía de Caminos de Hierro de La Habana
Place of Publication:
Habana
Publisher:
La Propaganda Literaria
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
130 pages : ; 21 cm

Subjects

Subjects / Keywords:
Poey, Juan, -1876 ( fast )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
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Resource Identifier:
24812361 ( OCLC )
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ALEGATO

PERSENTADO A NOMBRE

DE


DON JUAN POEY.

EN EL PLEITO QUE SIGUE A VARIOS INDIVIDUOS QUE COMPONEX LA JUNTA DIRETIVA
--DE HECHO-EN LA COMPANIA DE


CAMINOS DE HIERRO DE LA HABANA,

POR EL


JDO, JJOSE )JUNA Y AfP\A.

















H AB A N'A.
LA- P ROPA-AND. LITERARIA
I m p r e n t a .-L i b r e r I a .-P a p e I r fa.
Calle de O-Reilly T. 54.
1875.


















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FOR J ) fRy,



























D. AN TONio ARJONA, .procurador de D. Juan Poey, en los autos seguidos cbntra los individuos que componen (de heeho) !a Junta Directiva de la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, para que sometan aljuicio de arbitradores amigables componedores las cuestiones y diferencias-que existen entre 'los s6cios, demandante y demandados,, sobre remocion de los caicgos que estos desempefian y pago de daios y perjuicios, alegando de bien probado-como mejor proceda en derecho,-digo que:
Las numerosas y concluyentes pruebas trai-







das . este juicio, al mismo tiempo que determinan la certeza de los hechos definitivamente fijados en mi escrito de replica, demuestran las justas razones que mi poderdante ha tenido para promover esta judicial cuestion; cuya existencia, no s6 por que, tanta y tan fingida admiracion causa a los demandados.
De que' se sorprenden?-Los cargos que se les hacen son ciertos.-Vana es, pues, su admiracion; y en vano es tambien que, apelando . engafiosas meta'foras, nos pretendan explicar, merced 6. ingeniosas comparaciones, como D. Juan Poey ha levai/ado utna elevadisima monftafa, que quiere hacer Calvario, y que desaiarece del firoceso, como se pierden en el horizonle las lineas de la ciudad que se abandona.
Equivocacion manifiesta de los demandados.
-La elevadfsima montafia existe; pero no es D. Juan Poey quien la ha levantado.- Formada est6i por los errores, los graves descuidos y los abusos que hace muchos afios viene combatiendo mi mandante.-Quizds se trasforme en Calvario; quizis se haya trasformado ya; pero en su cima, creanlo los demandados, no aparecera' otro Cristo que la Compafifa Sacrificada, y no se encontrardn atl1 otros sacrificadores que los poderosos y constantes contrarios de mi representado.
* Hablan estos de la extrafia energfa y constancia que D. Juan Poey desplega en sus cues-







tiones acerca de la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana; pretenden hacerle aparecer como Un litigante temerario y pertinaz, luchando por el solo placer de luchar, sin m.s norte que su capricho.-Ignoro qu6 clase de placer es el que producen los pleitos.-Gastos de dinero, prdida de tiempo, disgrustos continuos: h6 aquf el agradable cortejo de las contiendas judiciale.-Y habrai hombre de naturaleza tan rara, tan especial, que se complazca en tan triste acompafiamiento?
Scan los demandados mas razonables.-Si D. Juan Poey, 4 pesar desu posicion, que no es de las peores, y d pesar de sus afios, que ya son muchos, lucha incesantemente, es porque irresistibles motivos le impulsan. Al atacar, no hace otra cosa que defenderse. El interns de la Compafiia, de que es miembro, es su propio interns; y por mas que sea crecido el niimero de los que no tienen inconveniente en pasar por las horcas caudinas que algunos pocos ban erigido, y en emprender la vfa dolorosa que se les ha trazado, mi poderdante no tiene esa abnegacion, y cornbate un dia y otro dia y siempre, hasta ,conseguir que la Compafifa eatre en una vfa legal; que sus intereses, intereses sociales no sean patrimonio de unos pocos; que los errores cometidos se rectifiquen; que los descuidos, la negligencia grave de sus Administradores, mandatarios de los s6cios, no se reproduzcan; que los








abusos desaparezcan; que los- perjuicios ocasio-: nados se indemnicen.
Muchos han sido diez y ocho aijos de combatcs; bastante se ha conseguido, pero mucho falta por realizar.-iSon tantos y tan poderosos los contrarios!- Ha sido tanta su influencia!--Tanto influyen auin!
Merced 6 esa combatida influencia, se verific6 de hecho, la incorporacion a' la Compafita de los ramales de Giiines a' Matanzas y de Sabana de Robles ' Madruga; ramales que, arrastraban a' sus concesionarios, D. Gonzalo Alfonso y D. Domingo de Aldama, a una segura ruina.
Merced . ella, se realiz6 de hecho y por breve tiempo, felizmente ila desgraciada fusion entre la Compaffia de Carninos de Hierro de la Habana y la dela Bahia de la Habana a Matanzas, de tan tristes resultados.
Merced d ella, no han entrado aun en ]a Caja Social las -crecidas cantidades que, con motivo de esa desgraciada fusion, salieron, y que con premios y perjuicios debieron volver A ella.
Merced 6. ella, tampoco han vuelto A. la Caja Social las importantes surnas invertidas en la total construccion del ramal A. Madruga, y en Ia conclusion de las obras del de Matanzas, cuya devolucion, lomismo que la mencionada en el p6rrafo anterior, es forzosa consecuencia, debe serlo, de las disposiciones dadas sobre la materia y contenidas en los tres decretos del Gobierno







Superior Civil de ig de Abril, i de Junio y i7 de Agosto de 1869, confirmados por la' 6rden de la Regencia de 25 de Marzo de 1870.
Merced d ella, no se han reclamado los dafios y perjuicios ocasionados i la Compaiifa, por las distintas personas que han intervenido en la gestion social, y que han descuidado 6 abusado de ella.
Merced d esa misma influencia, la contabilidad de la Compafifa ha sido y es un verdadero pandemonium, donde nadie es osado a' penetrar.
Y merced A ella, han existido, se reproducen, y tienden A reproducirse, tantos y tantos males, como los que en este juicio se seiialan y contra los que, parte interesada, ha combatido; combate y combatira' mi representado, como persona que tiene ojos para ver, inteligencia para comprender y voluntad para obrar.-Podr. una inayoria d6cil y pacifica, permanecer indiferente ante los hechos que mi poderdante ataca constantemente; quizas podra aprobarlos.-Cada uno puede hacer de su capa un sayo, como se dice vulgarmente; D. Juan Pocey no se desanimara por eso, ni se detendr6, ni retrocedera', porque sabe ademais que esa mayorfa obedece A su interes.-Aunque le dejen solo en su demanda, b~istale por acompafianiento, ]a Ley y su derecho.
Nunca fu6 costumbre suya uncirse al carro dd los mis numerosos 6 de los ma's fuertes, cuando







el nDimero y la fuerza no van por. el camino de la justicia.
D. Juan Poey, s6cio fundador de la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, hace graves y repetidos caros a los individuos que componen de hecho su Junta Directiva, ya por omisiones indebidas, ya por actos ilegales de los mismos.
Mandatarios &tos de los s6cios que les han confiado la gestion de los intereses sociales, estin obligados ,I responder personalmenle del buen desempefilo de sus funciones. (Artfculos 277 Y 320 del Codigo de Comercio.)
Mas estos cargos, negados por las personas a quienes se dirigen, constituyen diferencias entre los s6cios; y estas diferencias, decidirse deben en la forma que la Ley mercantil y el pacto social determinan.
"Toda diferencia entre los s6cios se decidird por jueces arbitros, hayase estipulado asi 6 n6 "en el contrato de sociedad."-Artculo 323 del Codigo de Comercio.
"Si se 'suscitase contienda 6 desavenencia en"tre los s6cios, se sujetarain al juicio de arbitra"dores, amigables componedores, nombrdndose "uno por cada parte."--Articulo 30 de ]a escritura de fojas 1o6.
Los demandados no podrin negar que existen diferencias, que.hay desavenencias, que la con






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tienda se ha suscitado entre los s6cios. Por eso D. Juan Poey, Antes de promover este juicio, intent6 acto de conciliacion con cada uno de los Fojas27 i37. demandados, A fin de que, en cumplimiento de ]a Ley mercantil y del pacto~social, se prestasen 6 someter al juicio de arbitradores amigables componedores las diferencias entre los s6cios existentes, por los distintos motivos en que .l demandante se funda para pretender la remocion de los demandados de los cargos que desempefian, como individuos de la Junta Directiva de la de hecho Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, y pago de los perjuicios causados a la Compafila y d D. Juan Poey, como socio de ella.
Los demandados, dando una prueba evidente de lo inconciliable de sus deseos y aspiraciones, se abstuvieron de asistir al acto a' que se se les invit6; y D. Juan Poey, que no les habia citado por el simple placer de hacerles comparecer en el Juzgado de Paz, promovi6 ent6nces este juicio, para obligarles a' cumplir el art'culo 323 del C6digo de Comercio y el 3o de los Estatutos sociales.
Y no nos digan los demandados, como lo han dicho ya, que las cuestiones promovidas por D. Juan Poey, no son las que, segun el Reglamento de ]a Compafifa, han de resolverse por arbitramento de amigables componedores; y que todo el mundo sabe que mi mandante tama's ha







sometido sus interminables cuestiones a ese medio de resolucion fEcil y expedito.
Francamente; ignoro si todo el mundo sabe 6 n6 que D, Juan Poeyjamas somete a ese medo de resolucion ficil y expedito, ]a teriminacion de sus cuestiones. Auln mis: mi ignorancia en esta materia Ilega hasta el punto de no saber si lodo el mundo estara. 6 n6 enterado de las cuestiones que Poey se ha visto en.la triste necesidad de promover en defensa de s'us intereses perjudicados y de sus derechos desconocidos.
Lo que me importa saber, y lo s6, y lo sabe V. S., y lo saben los demandados, es que, en esta cuestion, en la de autos, no es D. Juan Poey el que ha rehusado y" rehusa el medio de resolucion ficil y expedito de un arbitramento,-A 6l tienden todas sus gestiones. ' "
Pero los demandados saben que no dicen verdad en lo que afirman.-Ellos, que componen la Junta Directiva de ]a Compafifa de que mi poderdante es s6cio, han leido c6mo n6? las actas de las juntas generales de 4 Y 14 de Abril de 1857, y han visto en ellas que, habiendo propuesto D. Juan Poey el arbitramento respecto de las diferencias que existian entre los s6cios acerca de ciertas construcciones, se le contest6, "ser materia extrafia al objeto de la Junta."
Tambien han leido el acta de ]a Junta general de 28 de Agosto de 1863, y han visto que, una proposicion idgntica de D. Juan Poey, acer-






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ca de diferencias entre los s6cios .sobre impre.
sion y reparto de los informes anuales, se le contest6 "no pertenecer la cuestion al nuimero de
"las que deblan comprometerse en arbitros."
* Es, puesjD. Juan Poey, el que, segun lodo
el min~do sabe--odo ese mundo, quiza's no este compuesto mas que por los demandados,-jamas ha sometido ]a resolucion de cuestiones suyas al medio fdecil y ex}edilo de un arbi/ramen/o.2"r"... ..
.Crilerio especial Ilaman los demandados al de
D. Juan Poey, cuando se trata de sus cuestiones en la Compafifa de Caminos de Hierro de ]a Habana; que calificacion merecera -el criterio de los demandados, en sus cuestiones con D. Juan Poey, cuando ' tan inexactas afirmaciones se
]anzan?
Respecto al extremo consignado po los adversos: "que las cuestiones promovidas por el "demandante, y que se expresan en estos autos, "no son las que, segun el Reglamento de la "Compaifa, han de resolverse por arbitramento "de amigables componedores;" en verdad que tengo curiosidad de saber en que razones se fundan los demandados para Ilegar d tan terminante conclusion.
Facil cosa es afirmar 6 negar; pero pensar deben los individuos que de hecho componen ]a Junta Directiva de la de Caminos de Hierro de Ia Habana que, en un pleito, no se escriben dog-







mas, sino razonamientos.-Si se tratase de un juicio de Dios, 6 de un auto de f6, quizes las cosas variarfan; pero, felizmente, no se trata de tan respetables y dogmdticos asuntos.
El articulo 30 del Reglamento de la CompaMfa es bien explfcito: "Si se suscitase contienda 6 desavenencia entre los s6cios, -etc." Pues bien: las cuestiones que mi poderdante. ha promovido, sus pretensiones, contrariadas por los demandados,- constituyen, 6 n6, desavenencia y contienda entre los s6cios?-Por que estas desavenencias y esta contienda no han de ser de las comprendidas en el artfculo 3o del Reglamento y en el 323 del Cddigo de Comercio? cuMl es ]a razon?
D. Juan Poey, s6cio, hace cargos, y como consecuencia de ellos, aspira . la remocion de los individuos que componen la Junta Directiva de la Compafifa, s6cios de la misma, y 6 que indemnicen los perjuicios ocasionados a' la Compafifa; que no por ser administradores de ella, dejan de estar obligados . responder _/ersonalimenle A los dema's s6cios de sus actos en la gestion social.
No es un extraflo i Ia Compafifa el que promueve cuestiones contra los individuos componentes de la Junta Directiva de la misma.No se trata de desavenencias y contiendas entre un particular y la Compafifa, representada 6sta por su Junta Directiva.-Se trata, sf, de diferen-







cias nacidas en el mismo sen9 de la Sociedad, entre s6cio y s6cias; y. poco importa que alguno de 6stos, 6 todos, formen parte 6 constituyan IC Junta Directiva de la misna.
Ya lo he dicho infinitas veces, y no me cansar6 de repetirlo: D. Juan Poey no tiene .cuestio. nes con la Compa'ifa de Caminos de Hierro de la Habana, no puede tenerlas; porque nadie puede tener cuestiones consigo mismo.--EI deman. dante es miembro de esa Compafifa: c6mo ha de ser posible una cuestion con ella? En vano es, pues, que los demandados, fingiendose representantes de la Compafifa, pretendan hacer aparecer a mi poderdante como luchando con esa Compafifa, es decir, D. Juan Poey, luchando y combatiendo di D. Juan Poey.
Esto es absurdo.-La contienda es entre s6cos. No es la Junta Directiva la demandada en cuerpo como tal Junta Directiva. Lo son, si, los s6cios que ]a componen, cada uno en su particular, como responsables personalmente de sus actos y de sus omisiones. Dejen, pues, los contrarios las posiciones en que caprichosamente se han situado. Esas posiciones son falsas, no les corresponden, estin usurpadas, y tienen que abandonarlas. Si quieren ser por un momento imparciales, veran que, lejos de atacar Poey i la Compafifa de que es s6cio, viene a defender Ia como tal s6cio, como interesado en su suerte.
Si, pues, no se trata ma's que de diferencias







entre s6cios de una misma asociacion;. si el articulo 3o del Reglamento a que se refieren los demnandados, y a que se refiere mi parte, habla de toda desavenencia, de toda contienda entre los s6cios, sin determinar distinciones que solo pueden-existir en ]a fantasfa de los adversos; si en el artfculo 323 del Codigo mercantil tampoco se encuentran distinciones de ningun g6nero, por qu6 estas cuestiones-las promovidas por Poey-no han de ser de las a que se contrzen esos articulos?- Qu6 responden los demandados?--Tendrd mi representado que conformarse forzosamente con sus dogmaticas f6rmulas?
Los demandados esta'n en la precisa obligacion de cumplir esos artfculos. Su voluntad no basta para desentenderse de ellos, renunciindo. los; porque mi mandante no quiere que sean letra muerta, y exige que se cumplan. Y al traer a este juicio tal exigencia, dentro de la ley estdi, y dentro del pacto social. El medio es ficil y expedito, segun dicen los demandados; m'as que ffcil y expedito, es fatalmente necesario, porque la Ley asi lo prescribe inflexiblemente; A su empleo, pues, les invita mi representado. No creo que los demandados esten en actitud de repeler esta invitac'ion, porque es seguro que el Juez que de este pleito entiende, no teniendo otra norma que el precepto del legislador, y las obli-. gaciones contraidas en el pacto social, no podra' fallar otra cosa que el arbitramento, para que







por 6l se decidan las cuestiones por D. Juan Poey promovidas. .
Aquf concluirA. esta parte de mi alegato, para en seguida, entrar en el ex6.men de las pruebas, que justifiquen los cargos hechos por mi poderdante . los individuos que fueron elegidos miembros de la Junta Directiva de la Compafifa, en la Junta general de accionistas que empez6 d celebrarse el dia 29 de Octubre de 1871., Si no Fojas io7. se hiciesen por los demandados objeciones que se pueden Ilamar preliminares, y que, segun nuestra d6bil opinion, nada valen.
Es la primera: que D. Juan Poey no tiene derecho para pedir-cualesquiera que sean los vicios que acompafiaron la eleccion de los individuos que componen la actual Junta Directiva, demandados, y cualesquiera que sean las faltas, errores y negligencias en que estos hayan incurrido-la remocion de estos individuos y sus personales responsabilidades; puesto que este es un derecho que solo compete A la Junta General de acccionistas.
Es la segunda: Que Poey ha debido desistif de su demanda, desde que en Junta General de 17 y 18 de Febrero de 1873, se acord6 por mayorfa, protestar contra todo acto que tendiese a' separar, sin la intervencion de la Junta General, .los individuos de la Directiva; que l6jos de creer que los individuos de la actual Directiva, 6 los de ]a anterior, nombrada por el Gobierno








Superior Politico, y electa despues por la Junta General de accionistas, hayan cometido faltas que motiven responsabilidad 6 la remocion, la Junta General esta' convencida de que han cumplido bien y fielmente su encargo; que se les acuerda, no solo un voto de aprobacion, sino de gracias, y en reiresenlacion de la Comfiaia acepta las consecuencias del pleito que la Directiva se v6 en la necesidad de sostener y que no Jueden consenir que en pun tos . que se contraen los precedentes particulares, ni en ningunos otros que afecten los intereses sociales, 6 su administracion, que la voluntad de un solo accionista 6 de varios que se hallen en minorfa, se sobreponga . la voluntad de la mayorfa.
Especial han Ilamado los demandados el criterio de D. Juan Poey en sus cuestiones sobre asuntos de la Compafifa de que forma parte; y en verdad que no se c6mo calificar el de los demandados. Con que no hay m,.s ley ni mds norma, que el voto de la mayorfa? Con que los accionistas, uno 6 muchos, pero por el solo hecho de estar en minorfa, estan condenados d ver, oir y callar, aunque lo que vean y oigan sea bastante para poner el grito en los cielos? .Con que deben permanecer simples espectadores, aunque sus intereses marchen con r~pido paso 6. la mas segura ruina, solo porque al mayor n6mero asi le plazca? En d6nde est. la prescrip. cion legal que tan duro extremo determine?






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Bien pudiera limitarme a' decir que, estando sujetas a' la resolucion de amigables componedo. res las cuestiones promovidas por D. Juan Poey, solo estos podrain decir en su dia, si Poey tiene 6 n6 razon para promoverlas. Sin embargo, voy 4 permitirme hacer algunas anticipadas observaciones.
Verdad es que Ia Junta General de accionistas tiene derecho para elegir sus mandatarios; pero puede deducirse de aquf, que si la eleccion es viciosa y perjudicial 6 los intereses de la Compafifa, no tengan los accionistas, cualquiera que sea su nilmero, el sagrado derecho de exponer esos vicios, los errores, negligencia y abusos de los mandatarios, para reclamar contra esa eleccion y nombramiento, y pedir la remocion de los cargos viciosamente 6 mal usados? ,No se ha visto ya una Ley (artfculos 277 y 320 del C6digo de Ccmercio), segun la cual, los.administradores de una Compafifa, sus mandata-' rios, esta'n obligados 6. responder ieirsoncdmenle del buen desempefio de sus funciones? iPor qu , pues, uno, 6 muchos, 6 pocos, que no quieren consentir en su dafio, solo porque los m6.s consientan, no han de poder exigir esa responsabilidad personal?
En buen hora que la mayorfa crea, 6 quiera creer, que sus mandatarios son intachables; en buen hora que les acuerde uni voto de aprobacion y un voto de gracias; en buen hora que pro-








teste contra las gestiones de mi poderdante.Eso no significa otra cosa, sino que los s6cios componentes de ]a mayorfa, 'rbitros de sus intereses propios, quieren constituirse en la imposi, bilidad de exigir A sus mandatarios, por lo que d ellos exclusivamente toca, las responsabilidades en que hayan incurrido.'
Mas, D. Juan Poey, no quiere perder su inalienable derecho de reclamar esas responsabili. dades personales; esos mandatarios de la mayoria, administran tambien sus" intereses-los de mi poderdante. No ha dado voto de aprobacion ni de gracias. Protesta, ha protestado y protestara contra la viciosa eleccion. No consiente en el dafio de sus intereses; y como solo el consensiente, segun el art. 32o del C6digo de Cornercio, es el impedido para exigir la indemnizacion del dafio cometido por dolo, abuso de facultades 6 negligencia grave, mi. representado estd. en aptitud de demandar esa indemnizacion y todas las responsabilidades personales en que hayan incurrido los encargados de la gestion social. SQum ral hay en ello? D6nde esta ila imposibilidad legal?-De no ser asi, tendriamos d la mayorfa convertida en parte que vota y en Juez que resuelve.
jQud absurdo!
Si los demandados tuviesen presente la experiencia de los 18 afios que la minora ha pasado en constantes luchas con ]a mayorfa, no preten-






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derfan imponer d mi poderdante la frrea mordaza de lo acordado por mayorfa en la Junta General de 17 y iS de Febrero de 1873.-En esa larga historia, de provechosa ensefianza, encontrarfan que, cuando la minoria, gui6indose por el Derecho-slempre la Ley fu6 su gufa-llev6 ante las autoridades correspondientes sus justas reclamaciones, desconocidas por una interesada mayorfa, no fu esta ]a que impuso su arbitraria voluntad.- Es la justicia patrimonio exclusivo de los m6s?-Estan condenados los m6nos a sufrir y callar?
Pero, ya lo he dicho dntes; las cuestiones promovidas por D. Juan Poey constituyen diferencias entre los s6cios; resueltas deben ser por arbitramento de amigables componedores, y solo estos podrtin decidir Ia justicia 6 injusticia de las pretensiones de mi poderdante.-Si no fuera asi, la mayoria serfa a un propio tiempo, parte en una diferencia, y poder legislativo y judicial y ejecutivo.-Quos Deus vull jPerdere demental.











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Cargos que D. Juan Poey hace a los individuos
que componen de hecho, Ia Junta Directiva de la Compafi(a de Caminos de Hierro de la Habania.

En-'dos categorias se han dividido estos cargos: I.-Los que los demandados han asumido por no haber exigido a las.Directivas Suspensa y Provisional las responsabilidades que contra ambas proceden: 2.-Los que obran directamente contra los miembros de la actual gerencia, por sus propias omisiones 6 infracciones.



CARGOS PERTENECIENTES A LA PRIMERACATEGORIA.


Primer cargo.


"Haberse dado por entregada la Directiva "Provisional de las propiedades sociales, sin in"ventario, sin formalidad alguna, y hasta sin una "simple n6mina de lo que recibfa."
Antecedentes: Uno de los tres decretos del Gobierno Superior Civil de esta isla, confirmados por la 0. M. de 25 de Marzo de 187o, es el que Ileva fecha de 17 de Agosto de 1869.
Este decreto, dado , consecuencia de los cargos que desde i864, venia haciendo la minorta


Fojas 45 Vlta.







a las Directivas anteriores, tachando sus actos y sus balances y cuentas, disp'uso, entre otras cosas, que quedasen suspensos, hasta obtener rehabilitacioti, el Presidente, Conciliarios, Suplentes, Contador, Administrador General y los dos comisionados para la revision de las cuentas; nombrindose una Directiva Provisional, de que formaron parte D. Pedro Montalvo, Presidente, el Excmo. Sr. General D. Rafael Clavijo, Administrador General, y D. Juan Bautista Cantero, Contador.
Entr6 la Directiva Provisional en el desempeio de sus funciones, y por lo tanto, recibi6 los capitales sociales, de que D. Gonzalo Alfonso, Presidente de la Directiva Suspensa, se habia dado por incautado, cuando abort6 aqiyel mal forjad. proyecto de fusion entre las Compafifas de Carninos de Hierro de la Habana y de la Bahfa de la Habana A. Matanzas.
No hay necesidad de romperse mucho la cabeza con absurdos raciocinios para saber que la Directiva Provisional, al recibir las pertenencias de la Sociedad, no tomaba capitales propios de sus miembros, sino propiedades de todos los s6cios. Esas propiedades iban . ser administradas por ellos, y de esa administracion tenian que dar cuenta 6. los administrados. Mas para poder dar esas cuentas, y que fueran admisibles, preciso es que se hiciese constar lo que los administradores reciblan.-;Sucedi6 asi? N6; ni se







form6 inventario, ni siquiera se hizo una simple nota de lo recibido.
Los demandados convienen en el hecho; c6mo no habian de convenir, cuando el Administrador actual de la Compaia y su Contador, manifiestan no existir documento alguno relativo 6 la entrega de las pertenencias de la Sociedad A la Junta que presidi6 D. Pedro Montalvo? Pero intentan explicarlo y excusarlo, diciendo que no existia inventario cuando ]a entrega se verific6, y haberse esta realizado con mucha precipitacion.
Ni esta explicacion es buena, ni la excusa tiene fundamento razonable. Que la Directiva suspensa no hubiese hecho inventario de las propiedades que recibi6 cuandola fusion se deshizo, no impedia que la Provisional, cumjpliendo con sus deberes de Administradora de propiedades ajenas, hiciese el suyo, 6 por lo mdnos, una simple n6mina de bienes, ya que fuese tanta ]a precipitacion, de que nos hablan los demandados.
No hubo precipitacion cuando esas misias propiedades se entregaron A. D. Juan Bautista Cantero, ni cuando se entregaron a' D., Abdon Roldan, ni cuando, en 6poca mis atrasada, fueron entregadas 6. D. Gonzalo Alfonso, motivo de la nulidad de la fusion. Hubo, sf, descuido, negligencia grave, y los individuos que componen la Junta Directiva existente, los deman-







dados, al aprobar y defender esas omisiones, son responsables a' ellas.

Se gu'ndo cctrgo.

"Haber dado por perdido la misma Junta "Directiva Provisional, el Inventario General "que no podia menos de tener la Junta Direcva Suspensa; no haberlo reclamado, y 'haber "distraido parte de los fondos sociales en la for"macion de uno nuevo, sin haber solicitado in"tes los pianos y perfiles de las lfneas sociales, "sus cuadernos de cotas y los borradores exis"tentes en las dependencias de la Administra"cion; con !as cuales podia haberse rehecho el "que se habia extraviado."

Tercer cargo.

"Haber dado por perdido tambien este hue"vo Inventario General y acordado nuevos fon"dos para hacer otro, sin practicar tampoco, en "caso ya tan extraordinario, ninguna diligencia "para encontrarlo, 6 para rehacerlo, caso de no "darse con 61."
No niegan los demandados Ia verdad de estos hechos; pero sf niegan que puedan constituir. cargos. Fundan su conclusion en las siguientes razones: Que la Junta Provisional, si no encontr6 inventario, cumplio con su deber ordenando







su f6rmacion, que en cuanto i no haber solicitado los pianos y perfiles de lneas, etc., juzg6, en su criterio libre 6 independiente, que era mejor hacer un nuevo Inventario; que por lo tanto, .emple6 bien los fondos sociales.
Tal explicacion no puede satisfacer ms que ' los demandados. Aunque la Junta Provisional, sin acordarse de que recibia propiedades aje,nas, no hiciese constar en un Inventario, 6 d lo mnos, en una sencilla apuntacion de bienes, las que le fueron entregadas, esto no quiere decir que dejase de poseer la Compafifa un Inventario General de sus pertenencias. Ese Inventario habia de existir, existi6; y si la Junta Provisional no lo encontr6, si lo di6 por perdido, por qu6 no investig6 la ca'usa de la p6rdida? CPor qu6 no lo reclam6 d la Directiva Suspensa? ,No era ese su deber? No estaba la Junta Suspensa obligada 4' responder de tan extrafia desaparicion?
Y dado caso que ese Inventario no se hubiese encontrado, ni conocidose las causas de su perdida, no existian acaso en Ia Administracion de la Compafifa los planos, perfiles, cuadernos de cotas y borradores, con los que podia rehacerse el extraviado? Por qu6 emplear los capitales de la Sociedad en hacer uno nuevo? Es bastante Iibre 6 independiente el criterio de la Directiva para hacer con fondos ajenos, gastos sup~rfluos
6 exagerados?







El nuevo Inventario se hizo. Debido frual Excmo. Sr. D. Rafael Clavijo, Administrador General de la Junta Provisional. Y qu6 sucedi6?-Que tambien este Inventario desapareci6; que no se investigaron las causas de esta nueva desaparicion; que se acordaron nuevos fondos para la formacion de otro, sin pretender rehacer el extraviado, cosa f icil, atendido que en la Administracion de la Compafia existian los planos, perfiles, etc., de aquel.
No parece sino que ]a Compafiia est6..condenada 6 no saber lo que posee, y 6. la imposibilidad de exigir ajustadas cuentas a sus admnistradores, que una, y'dos, y cuantas veces se les antoje, han de acordar gastos sin resultado alguno.
oCmo, pues, han de constituir estos incomprensibles hechos, justos cargos contra las juntas Directivas de la Compafifa, si estas tienen un criterio libre 6 independiente para determinar lo que les plazca?

Cuarto carso.

"No haber exigido al Sr. D. Juan Bautista "Cantero, la responsabilidad en que habia incur"rido por el hecho de haber dado por extravia"do el Inventario General de las vfas, terrenos, "edificios, obras de arte, etc., que poseia ]a "Compafifa de Caminos de Hierro de la Ha"bana, en 19 de Octubre de 1871, el cualse







"acababa de formar por el General Clavijo, y "que le habia sido entregado con sus corres"pondientes planos y demis explicado."
Dicen los demandados: Si Ia junta Provisional tenia ent6nces confianza en el Administrador, por qu6 habia de hacerle responsable de la Ilamada desaparicion casual, que despues ha resultado intencional y dolosa? Quien tiene verdadera responsabilidad es D. Juan Poey, midntras de ella no se descargue.
iEstupenda conclusion! icon que, por tener confianza la Junta Provisional en el administrador D. Juan Bautista Cantero, no debia exigirle la responsabilidad nacida del extravfo, en manos de este, de documentos importantfsimos para la Compafifa? Con que la confianza de la Directiva borr6 la responsabilidad de Cantero, i causa de los perjuicios ocasionados a' la Empresa por tan extradia desaparicion, juzgada intencional y dolosa por los demandados? Con que el responsable es D. Juan Poey, mintras de tal responsabilidad no se descargue? Y de qu6 es responsable Poey?
De haber anunciado 6. la Junta Directiva que tenia en su poder una copia del Inventario, praicticado por el General Clavijo; de cuyo anuncio se han desentendido completamente los demandados, como si todo lo que se refiere a la Cempafifa y al conocimiento exacto de lo que administran, fuese para ellos indiferente 6 extra-






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iio. El raciocinio de los adversos merece consi-" narse en letras de oro.-Tienes una .c6pia del Inventario desaparecido; luego eres responsable de la desaparicion.-Esto no merece contestarse.
A quien debi6 exigir responsabilidad la Junta Directiva es A D. Juan Bautista Cantero, que, A pesar de la confianza que en 61 tenia depositada la Directiva, dej6 que desapareciese el Inventario que le habia sido confiado, y cuyo extravfo debia impedir. Verdad es que la Cornpamfa tuvo que sufragar los gastos de un nuevo Inventario; verdad es que ese nuevo Inventario, debido al Sr. Cantero, estaba tan plagado de vicios, de inexactitudes y de errores, que al fin, y gracias a' una comunicacion dirigida d. la Directiva por mi poderdante, fu6 declarado nulo. Verdad es que de este modo, y sin Inventario la CompaFifa, es imposible, casi. imposible, exigir estrechas cuentas A. los mandatarios de los s6cios. Pero qu6 importa todo eso? D. Juan Poey posee una c6pia de un inventario extraviado y 'l debe ser el responsable ......
En comprobacion de todos estos cargos anteriores, el actuario certifica: que segun manifestacion del Sr. Administrador D. Abdon Roldan y de D. Francisco Jover, Contador, no existe Libro de Inventario de las pertenencias de la Compafifa; ni documento alguno relativo . la entrega de las pertenencias de la Empresa, 6 la de los Ferrocarriles de ]a Habana (la fusionada);







ni de devolucion que esta hiciera cuando la fusion se deshizo; ni de la entrega de dichas propiedades :i la Junta que presidi6 D. Pedro Montalvo; ni de la entrega de 6sta a la que presidi6 el Sr. Marqus de Montelo; ni, por iiltimo, de ]a entrega de D. Juan Bautista Cantero, al administrador Roldan.
iAsf vd' ello!
Quzn!o cargo.

"No haber presentado el plan de liquidacion "general de las cuentas sociales, ordenado en -1 "art. 4? del referido Decreto de 1.7 de Agosto "de 1869, que, como ejecutivo por su naturale"za, se habia Ilevado a efecto en cuanto d la "suspension de Ia Junta Directiva."

Sexto cargo.

"No haber abierto los libros y cuentas nue"vas, prevenidas en el art. 4? del Decreto aca"bado de mencionar, ni ilenado los prevenidos en losatcuos 3 Y 36 del C'digo de Co"mercio."
Ese Decreto de 17 de Agosto de 1869, debido, segun dicen los demandados, a la omnimoda influencia de D. Juan Poey; jcomo si D. Juan Poey hubiera podido en ningun tiempo luchar con ventaja, ni siquiera de igual a' igual, respecd la influencia, con sus multiples y poderosos






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adversarios! no solo determin' a suspension de la Junta Directiva de la Compaifa, sino que Fojas53 vita. ademas declar6 " nulos, sin valor ni efecto en lo "administrativo, las cuentas y balances genera"les de la Compafifa de Caminos de Hierro de "ia Habana, desde 30 de Setiembre de 1861, "hasta la fccha."-"Cuarto: con elfii de abrir libros nuevos y de reuacer los de la Contabili"dad general de la Compafifa, la nueva Junta "Directiva, tan pronto como se halle constitui"da, presentar un proyecto que, conciliando en "lo posible los encontrados intereses de las dos "fracciones, en que, desde el afio de 1857, se "halla dividida la Empresa, 6. entrambos d6 las "garantfas y seguridades competentes."
No niegan los demandados lo obligatorio del precepto; no pretenden excusar 4 la Directiva Provisional, diciendo, que esta. cumplido el Decreto hasta donde era materialmente posible; pero que, ocupados los libros de la sociedad y entregados A, los tribunales, no pudo presentar plan de liquidacion general de cuentas, que no estaba prevenido, ni abrir libros, ni cuentas nuevas.
Inuitiles excusas,-El estar los libros de la sociedad en poder de los tribunales, nunca pudo impedir que se cumpliese el Decreto de 1 7 de Agosto en la parte 6. que se hace referencia.�Cuando entr6 6. desempefiar el cargo de Contador D. Juan Bautista Cantero?-Dos dias des-







pues de publicado el Decreto, 6 sea el 19 de Agosto. Cudnndo s0licit6 el presidente D. Pedro Montalvo, que se permitiese . dicho Contador el examen de los libros?-En 29 de Setiembre subsecuente. Luego se v6 que de lo que m6nos se ocup6 la Directiva Provisional fu6 de cumplir el mencionado decreto.
Poco tiempo despues, se obtuvo por la Directiva una copia de estos libros, que la Compafifa pago.-Y.... se cumplio el Decreto?
Para qu6? Cudndo han cumplido las Directivas de la Compafifa, a partir del afio 57, sus "mas precisos deberes? Y no habra sido porque D. Juan Poey no pidiese a' la Provisional y d su sucesora el cumplimiento del Decreto de que se trata; pero 1ag gestiones de Poey, ain las mis justas, no han sido para sus contrarios ma's que incalificables caprichos. El resultado es, que el plan de liquidacion prevenido no se ha presentado: estai en el limbo.
Adema's, por qu6 hacen depender los demandados ese plan de liquidacion, de la necesidad de basarlo en los libros de la Compafiia? 'No han sido declarados nulos? No estaba, por lo tanto, la Junta Directiva Provisional, en la obligacion de-buscar otros fundamentos para ese plan?
Arguyen los demandados, aunque de aso, que el tal plan no estaba prevenido por el mencionado Decreto de 177 de Agosto.






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Yo creo que la simple lectura del art. 49 es la mejor respuesta. "Con el fin de abrir libros "nuevos y de rehacer los de la contabilidad, la "nueva Junta Directiva, la ftrono como se ha"1lie constituida tresenlard unProyec/o qne" .... etc.
!No gusta a. los demandados la palabra planz. Pues l menlo p;royeco; para mi poderdante es lo mismo.
Y no nos digan que, publicado el Decretoley de 17 de Setiembre de 1869, que derog6 todos los anteriores, sobre constitucion de s6ciedades an6nimas, ya no era tiempo, dadas las* dificultades que encontr6 la Provisional, para cumplir el Decreto de 17 de Agosto, de presentar el plan en esa Superior disposicion provenido.
En primer lugar, el Decreto era ejeCutorio, y como tal, debi6 cumplirse en todo tiempo, sin poder impedirlo una Ley que no tenia efecto retroactivo. Y en segundo lugar, d.un cuando el efecto retroactivo existiese, tiempo suficiente tuvo la Provisional para cumplir el Decreto de 17 de Agosto; porque la disposicion de que hablan los demandados no se public6 en esta ciudad, Fojas 144. hasta 2o de Octubre, y por ella se determin6 que la inspeccion del Gobierno en las sociedades an6nimas no cesarfa sino d. los seis meses de su publicacion oficial.
Tampoco nos digan que la Directiva Provi-







sional trat6 de cumplir el Decreto de 17 de Agosto, en cuanto a' la presentacion del mencionado Jproyeclo, segun aparece de ]a Comision nombrada con este objeto, en la Junta General
de 2o de Octubre de Z87o.
Los demandados se equivocan. E!3a Junta Fojas 273. General, reunida con objeto de instruirse de la
0. de S. A, el Regente de 13 de Agosto de 187o, nombr6, a ciusa del particular suscitado por el Sr. Montelo, una comision, no para presentar el proyecto de que trata el Decreto de 17 de Agosto, que solo tenia por objeto abrir libros nuevos y rehacer los de Ia contabilidad general de la Compaffia, sino un proyecto de transaccion entre la mayorfa y la minorfa, acerca de las cuestiones sobre la adquisicion de los Ramales de Giiines 6. Matanzas y de Sabana de Robles d.
Madruga. Vean, pues, los demandados. como nunca se trat6 de cumplir el mencionado Decreto de 17 de Agosto. Y entre parentesis: si aqueIla transaccien proyectada, no se realiz6, debido f6i6 d. ]as injustas pretensiones de los contrarios de Poey, y no a sufabulosa amrbicion. Si en estas cuestiones, D. Juan Poey, no tuviese otro inter6s que una ambicio; fabztlosa, h. tiempo
que las hubiese abandonado.
Y asf coino el Decreto de 17 de Agosto ha
sido letra muerta, respecto al mencionado proyecto, tambien lo ha sido respecto 6. los libros nuevos, que se mandaron abrir. Y letra muerta





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son los articulos 32 y 36 del C6digo de Comercio. Los demandados confiesan que . la Cornpafifa falta el libro de inventarios. iComo si este libro no tuviese importancia alguna!
El iltimo argumento de los demandados, su sa 'vese quien pueda, es: que el Decreto de 17 de Agosto'solo obligaba d la Junta Provisional por el nombrada.
Ya he contestado esa trivial objecion en mi escrito de r6plica. El Decreto se .contrajo, no 6 esta ni A aquella Junta Directiva, sino A la representacion de la Compafifa, al ente moral: Junta Directiva. Si ]a Provisional incurri6 en graves omisiones, si caus6 per'ucios, por qu6 no los reclarn6 la que le sucedi6? No solo no las reclam6, sino que aprobo dichas omisiones, y los demandados aseguran que la Provisional cure. tli6 bie y /elrne1e s7 encargoo.

S[ I5no ca;,go.

"Haber basado los Balances Generales, qtue "public6 desde el afio de i87o, en libros, cuen"tas'y Balances anulados en razon de sus vicios, "por el art. I� del Decreto de 17 de Agosto de ,iS69.,'
Ya se han visto los t6rmninos en que estd concebido ese art. i0, al tratar de los dos cargos anteriores. Los demandados no niegan el hecho en 'que el demandante hace consistir este iiltimo







cargo; pero quieren explicarlo satisfactoriamente, diciendo: que, ocupados los libros de la Sociedad, el primer balance, 6 sea el publicado en el afio 70, tenia que estar basado en ellos. "
Mi pobre inteligencia no alcanza a comprender cual puede ser el valor de esta extrafia contestacion de los demandados. S! comprende que, declarados nulos los libros de la Compafifa y nulas las cuentas y balances que en ellas se fundaron, y suspensa la Directiva que tales cuentas y balances aprob6, . pesar de los vicios que las afectaban, no podia la nueva Directiva basar sus balances y cuentas en esos mismos libros, sin incurrir en grave responsabilidad. Qu6 objeto tenia el Decreto, si por las sucesiones de la Directiva suspensa se seguia la misma Ifnea de conducta que habia motivado la suspension?
Para que tal cosa no sucediese, fu6 que la Superior disposicion cletermino que la nueva Directiva presentara un proyecto, . fin de abrir libros nuevos y rehacer la contabilidad. Este particular no necesita discutirse mds; sin que influya nada en 6I la ineficaz distincion que los demandados hacen entre la muliclad en Io adiminis1'alivo y la nulidad en lo civil. El Gobierno tenia facultades para pronunciar nulidades, y las pronunci6. Esas facultades no eran un mero espantajo, no eran irrisorias, sino legalmente eficaces y debian producir sus efectos. Los gestores de la Companla se han desentendido de






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ellas, y han incurrido en responsabilidad; mucho ma's, cuando para hacer el Gobierno tal declaratoria, instruy6 un procedimiento, donde se oy6 el parecer de dos peritos, que examinaron los libros y las cuentas. Eso de que la verdad justificativa de una nulidad deje de ser verdad en otro terreno, es tan absurdo como el principio de contradiccion.
Como quien da. el golpe de gracia, y creyendo anonadar ,d D. Juan Poey, echan mano los demandados 6 su eterno argumento: la aprobacion de dichos balance- por una mayoria de la Junta General. Quien tiene derecho para tacharlos? exclaman; quin puede hacer cargos por esos balances, que son ya inalterables?
A D. Juan Poey le importa poco que varios, 6 muchos, 6 la mayor parte de los accionistas hayan aprobaddo esos balances y cuentas, como le importa poco que hayan aprobado todos los actos de ]a Directiva Suspensa, Provisional y actual. Mi poderdante, accionista, como ellos, no l6s ha aprobado, ni aprobara; y ayer, y boy, y mafiana exigir. A los mandatarios la responsabilidad personal en que hayan incurrido en el desempeflo de sus funciones. Los que aprueban, podra.n ser acaso impotentes para reclamar contra los actos aprobados por ellos, pero n6 los que reprueban.
Antes de concluir lo relativo a este cargo, recomiendo '. los demandados estudien el resulta-







do que di6 el reconocimiento de los libros de ]a Foias 748. Compafifa que sirvieron de base a' los balances
de que tratamos. Este reconocimiento se verific6 en la caiusa seguida por falsedad de balances ycuentas;fueronexaminados los siguienteslibros: Diario nu'mero 7.-Diario nimero 8.-Diario numero 9.-Mayor nu'mero 3. Y el de Balances.
Todos estos libros, menos el ijltimo, aparecen lienos de raspaduras, enmendaturas, asientos escritos con lapiz, y hasta paiginas enteras en blanco. iQue contabilidad tan formal! Es, sin embargo, la u'nica digna de la aprobicion de la mayoria, que tiene ojos, oidos 6 inteligencia para ver
y percibir .... su interns particular.

Oclavo cargo.


"Haber dado entrada en el Pasivo de dicho
"balance al importe de propiedades, cuya adqui"sicion por ]a Compafifa, se habia anulado: a "crdditos contra personas y sociedades, cuya "inexactitud conocfa, como por ejemplo, los "3 i8.86o'69 cents, contra la Empresa de Ia Ba"hfa, que jama's acept6 la sociedad, 6 como los "$ 25.442'71 ' cents, contra D. Jose Antonio "Echeverrfa, que sabfa exceder con mucho de "esta suma, 6 corno los $ 2.440,41 cents. contra "una Compa~ifa disuelta, que, segun el mismo "ex-presidente D. Gonzalo Alfonso, habia de-






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"vuelto Por combplelo todo cuanto de la Compafifa de la Habana habia recibido." Comprenden Jos demandados que la primera parte de este octavo cargo, se refiere al traspaso de-los ramales de Giiines d Matanzas y de Sabana de Robles . Madruga, y han comprendido bien. Mi poderdante sostiene que en el Pasivo de la Compafifa no puede figurar el importe de esos ramales, porque su adquisicion es nula. Gran victoria ganaron por de pronto los concesionarios D. Domingo de Aldamay D. Gonzalo Alfonso, con el hecho del traspaso. De ruina cierta se libraron, y germen de ruina trajeron 6 la Compafifa. Mas hoy el hecho se vuelve contra ellos, y no de D. Juan Poey, sino de'los Alfonso y Aldama, es eterna pesadilla, el en mal hora concebido y realizado traspaso.
Prospera habia sido desde su fundacion la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana: la ma's completa armonfa reinaba entre sus s6. cios, cuando, en la Junta General de 26 de Octubre de 1856, se empefiaron.D. Gonzalo Alfonso y D. Domingo Aldama en que les aceptase la sociedad el traspaso que proponian de sus derechos a. ]a construccion del ferro-carril de Gllines 6. Matanzas. Votaron por la proposicion 63 accionistas, casi la totalidad de los de aqueIla dpoca; pero se opusieron dos sdcios, y que acord6laJunta?-Que se contestase a' los proponentes que, fallando la unanimidad necesaria







en el caso, no aceplaba la ComAa- ia el ofrecido trasPaso.
Mas este primer obsta'culo no desalent6 . los concesionarios, y volvieron a' la carga en 1857. Celebr6se la Junta Ceneral de 4 Y 14 de Abril de ese afio, y i pesar de las vivas protestas de una minorfa respetable-i, 566 acciones--se dieron por reformadoslos articulos 2? y 3? de los Estatutos de ]a Compafifa. No hubo wzanimidad. pero los concesionarios necesitaban quitarse de encima y ' todo trance, el cancer que amenazaba devorarlos. Querian un fin, y como el primer. medio se habia desechado, buscaron otro en Ia reforma de los Estatutos. Cualquier medio era bueno para ellos. Con este, y atropeIladamente, hicieron el traspaso.
Entonces empezaron las constantes luchas entre la mayorfa y la minorfa. Diez y nueve afios han durado, y en tan largo transcurso de tiempo, en que todos los medios de disciision se han agotado, se han pronunciado infinitas resolucio. nes, cuyo historia, por ser demasiado extensa, limitar6 i las mis importantes, y porque hoy son la ley en Ia materia.
Tratbase de la validez 6 nulidad de los acuerdos de 4 i 14 de Abril de 1857. Habfase ya citado una Real Orden, la de i i de Junio de 1861, y un Decreto del Gobierno Superior Civil de esta Isla, el de i8 de Enero de 1859, queresolvian acerca de !a validez de dichos acuerdos,







cuando se pronunci6 el Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, por el que se dejaron sin efeto aquella Real Orden y aquel Decreto; "quedando expedita la accion de los interesados "para que promuevan su resolucion-la de la "validez de los referidos acuerdos-ddnde y co"m procedan." Y resolviose al mismo tiempo: "I? Que es notoriamente judicial la cuestion "de fijar la inteligencia de un contrato de socie"dad an6nima y decidir si los acuerdos de di"cha sociedad, encaminados i reformar los Es"tatutos, han de tornarse pr mayorfa 6 par "unanimidad: 20 Que el decidir silos acuerdos de una -sociedad de dicha clase dben aprobarse, corresponde a' Za via acliva, por ser de " la apreciacion del Gobierno, que es ei que au"toriza la constitucion de dichas sociedades, y ".� Que interin no se decida si dichos acuerdos "deben tomarse por unanimidad 6 mayoria, no "hay que entrar en ]a cuestion de aprobarlos 6 "desaprobarlos, porque no hay Estatutos sobre "que recaiga la aprobacion."
Este Decreto sentencia, no podia ser mis claro. Ai'n cuando en el se expresa que el decidir si los acuerdos de una Compafifa an6nima, encaminados a' reformar los Estatutos, deben tomarse por mayori'd 6 por unanimidad, es cuestion judicial, lo cierto es que dej6 sin efecto la Real Orden de i i de Junio del 61 y Decreto Superior de 18 de Enero del 59, que declaraban


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Fojas 877.







la validez de los acuerdos de 4 Y i4 de Abril. Y si esa declaracion de validez se dejaba sin efecto, podra'n ser tenidos por vd.lidos dichos acuerdos, como aseguran los demandados?
Hablan 'stos de las Reales Ordenes de Enero y Abril de 1864; pero estas Reales Orderies no hacen otra cosa que confirmar el Decretosentencia de que me ocupo; y lo mismo sucede con ]a Real Orden de 12 de Junio de I866, en la que se determina la devolucion al Gobernador Superior Civil de esta Isla del expediente promovido sobre reclamaciones entabladas por algunos accionistas de la Compafifa, acerca de la nulidad de los referidos acuerdos, para que por dicho Gobernador Superior Civil se dictase la providencia que creyese procedente.
Provey6 el Gobernador Superior Civil; pero fu6 absteniendose de determinar sobre las reclamaciones de que trata ]a Real Orden anterior, y ent6nces, . instancia de D. Juan Poey, la de 4 de Abril de i867-en la cual se mand6 que el Gobierno Superior Civil de esta Isla dictase resolucion concreta en el caso de que se trataba; y por vfa de insfruccion de los fundamentos en que debia basar su resolucion, se le dan a' conocer las diversas infracciones que de los Estatuto� de la Sociedad y de las disposiciones vigentes, se habian cometido por sus gestores, i saber: 0. La celebracion de la Junta de 7 de Febrero de 1859, acordando en ella reformar los Estatu-






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tos, sin que estuviesen representados los dos tercios de las acciones suscritas, y sin que hubiese tenido lugar la Junta previa, sefialada por los propios Estatutos: 2. El acuerdo de Ia compra dei canzno de Gtiines . Matanzas sin tener asegurado el Capital necesario, y sin que precediera una formal estimacion de su valor. 3� El Pago con molivo de esla comfra, de cantidades que en consecuencia, resultan aplicadas a' un objeto distinto del que, segun los Estatutos de 1842, nicos vigen/es, corresponde 6. la Compafifa; y 40 La omision del expediente administrativo, cayo t'rmino y objeto hubiera sido la aprobacion de la precisa reforma de los Estatutos.
D. Jose Antonio Echeverrfa, representante de la Compafifa, solicit6 que se comunicase al Gobernador Superior Civil la 6rden oportuna para que se suspendiese ]a anterior, y entdnces se pronunci6 la Real Orden de 12 de Junio de 1867, en ]a que se dispuso la remision al Gobierno de esta Isla, de !a instancia presentada por Echeverria, y se expresaba adem6.s: que el nuevo estudio que se habia hecho del exoediente de su referencia daba a' conocer la importantisima circunstancia de que desde el mes de Enero del 67, no tenia existencia legal la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, por estar concluido el plazo social, y que en vano serfa invocar que en la in/enlada reforma de Esatuos, se prorogabala existencia de la Compafifa, pues







que la aprobacion provisional de este Gobierno Superior Civil, qued6anulada por Real Decretosentencia del 63.
Y despues de todo esto, pretenderan los demandados deducir la validez de los acuerdos de 4 Y 14 de Abril del 57 en estas mismas disposiciones? Y pretendera'a basar la validez dl traspaso de los raniales de Giiines a" Matanzas y de Sabana de Robles a' Madruga, en ]a sofiada validez de los acuerdos referidos?
En virtud de estos antecedentes y de otros
que es innecesario traer '. colacion, dict6 el Gobernador Superior el Delreto de 18 de Junio de Fojas55 vta. 1869, en el que dispuso se tuviesen "por nulos,
"sin valor ni efecto respecto de ]a Administra"cion, por cuanto resultan infringidas las ]eyes "y reglamentos vigentes, asi la cesion y traspa"so que aparecen de la escritura de 22 de Se"tiembre de 1859, como la incautacion de dichos "ferro-carriles, realizada por ]a Junta Directiva "de la Compaifa de Carminos de Hierro de la "Habana.-Segundo: Que en su consecuencia, "se prevenga a' dicha Junta Directiva que, den"tro de tercero dia, devuelvan a' los concesiona"rios Alfonso y Aldama -los ferro-carriles de "Giiines 6. Matanzas y de Sabana de Robles .
"Madruga, con lo que hubiese sido objeto de su "citada incautacion.-Tercero: Oue seprevenga "A dichos concesionarios que, en el propio tar"mino de tercero dia, se incauten de los ferro-






4.5
"carriles por ellos cedidos y traspasados ....
etc."
Cierto es que, por Decreto de 5 de Julio del Fojas i. mismo aflo, se suspendieron los efectos del de 18 de Junio, respecto de la entrega por la Compafiia de Caminos de Hierro de la Habana ,A los concesionarios de los ramales referidos, hasla que tor la via conzienciost se resolviese la cueslion entablada,, pero en 29 de Setiembre se public6 otro Decieto, en el que se determin6:
" I�. Que, sin embargo del recurso de nulidad "establecido por el accionista D. Juan Poey, se "cumplan y lleven 6. debido efecto los Decretos "de este Gobierno Superior Politico de 24 de "Mayo y 5 de Julio filtinios, entendiendose la "suspension. prevenida en este uiltimo, hasta "que su A lieza el Regenle del Reino determine "olra cosa. 2? Que desde luego proceda la "Compa f'a de Caminos de Hierro de la Haba"a,. la liquidacion y a' todo cuanto sea nece"sario, para que, caso de confirmarse por S. A. "el Regente del Reino la incautacion de los " Caminos de G~ines 6d Matanzas y a' Madruga, por parte de D. Gonzalo Alfonso y D. Do"mingo de Aldama, no sufi'a esta Suprema re"solucion, dificultad ni demora."
Se comprende que D. Gonzalo Alronso, que por entonces era Presidente de ]a Compafifa, no dejase nada por mover hasta conseguir que la incautacion no se verificase. iEl era uno de los







concesionarios! Los recursos Ilovieron; pero con ellos no se consigui6 otra cosa que el Decreto de 5 de Julio, modificado por el de 29 de Setienibre-que acabamos de ver.
Mas esta ligera ventaja, qued6 presto desvanecida. La suspension de la incautacion fud hasta que S. A. el Regente del Reino determinase otra cosa; y S A. determin6:-Orden MinisteFcja- 68. rial de 25 de Marzo de 1870-" I� Aprobar los
"indicados Decretos, expedidos por ese Gobier"no Superior Civil en 19 de Abril, 18 de 72t"nio y 17 de Agosto de i869.-29 Disponer 'que para ejercilar la mayoria de los accionis"las de la Comiagia de Caminos de Hermo de "la Habana los derechos de que se crea asisti"da, asf respecto de los acuerdos de 4 Y 14 de "Abril de 1857, queserefieren . Aa construccion "de nuevos ramales de ferro-carriles, como a "los de 1867, que se refieren d la fusion con ]a "Compafifa de la Bahfa i Matanzas, debe acu"dir d los tribunales de Justicia, con arreglo i "lo dispuesto en el Real Decreto-sentencia de 2 "de Setienibre de 1863, y oble~zeY ia declaracion "de validez de dic/os acuerdos, lomados for ma"yoria,. 3'? Declarar que para perseguir a la 'Junta Directiva de la Compafifa y reclamar el "castigo de los abusos y faltas cometidas en ]a "gestion administrativa, asi cormo la indemniza"cion de dafios y perjuicios, pueden, la minori'a "6 los s6cios que se consideren agraviados,







"acudir a' los tribunales de Justicia --. etc."
En las consideraciones preliminares de esta
0. Min., se leen estas palabras:
"Teniendo ea cuenta que el Decreto de ese "Gobierno Superior Civil de i8 de Junio de " 1869, al dejar sin efecto Ia incorporacion de "los ramales de Giiines 6d Matanzas y de Saba"na de Robles a Madruga, que la Junta Direc. "tiva de la Compafifa habia realizado, cumplien"do los acuerdos tomados por mayoria de votos) "no hizo nds que oledecer lo que disfponia aquel "Real Decreto-seniencia (de 15 de Julio de 1863) "y oponerse d que se ejeculdaran acuerdos que esaban en suspenso mie'lras los tribunales no "decidieran su validez --- etc."
Se ha cumplido esta Orden? Se ha cumplido el Decreto-sentencia de i5 de Julio del 63? N6: y en los balances de ]a Compafia aparecen como propiedades de la misma, los citados ramales; y en el pasivo, el precio de dichas propiedades. Los miembros de la Junta IDirectiva actual, los mandatarios, dicen que esto esta. bien hecho, que su conducta es legal. Ya lo creo: interesados en contrariar cuanto es opuesto . su interns, Se han heeho Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Ejecutivo.
Para hacer buena su conclusion, apelan i la 0. Min. de 13 de Agosto de 187o. Esta Orden,
-arguyen, suspendi6 los efectos de Ia de 25 de Marzo, y mand6 que volviesen lag cosas al ser y







estado que tenian a.ntes del Decreto de este Gobierno Superior Civil de 19 de Abril de 1869. Fojas 430. En estos autos constan testimoniados: un escrito de D. Manuel de Elola y Heras '. nombre de la Junta Directiva de la Compafifa, presentado en el Ministerio de Ultramar, reclamando contra esa Orden de 13 de Agosto; y:fu6 tanta la precipitacion de los gestores de ]a Sociedad, que para entablar el recurso, echaron mano del tel6grafo; itan perjudicial e improcedente juzgaron esa Orden! Otro escrito del mismo Ldo.
Elola, expresando que la Orden de 13 de Aposto es una e indivisible; que la suspension de la de 25 de Marzo se.dict6 con incompetencia, porque la Administracion no tenia atribuciones para suspender ni anular una Orden anterior, que Fojas 702. fu6 definitiva. Otro escrito de D. Pedro Montalvo y Romero, Presidente de la Compafifa, contra Fj., cosvlta. esa Orden de 13 de Agosto. Una carta del mismo D. Pedro Montalvo al Excmo. Sr. D. Antonio Canovas del Castillo, daindole las gracias en nombre de la Compafilfa, por la aprobacion del Gobierno a' los tres Decretos del Exomo. Sr. Gobernador Superior Civil de 19 de Abril, i8 de Fj. joo5 vita. Junio y 1-7 de Agosto del 69. Otra carta del
mismo a' D. Manuel de Elola expresindole la conveniencia a' los intereses de la Compafifa, de que se mantenga lo dispuesto por la Orden de S. A. el Re.gente del Reino de 25 de Marzo del 70. Y otras mil constancias, que demuestran






49
que no es D. Juan Poey el que posee un crierio especial parajuzgar estas cuestiones, sino que los que tienen ese criterio, son los demandados.
Se olvidan tambien estos de que, cumplidos por la Compaffia el Decreto del Gobernador Superior Civil de I8 de Junio del 69 y la Orden de 25 de Marzo del 7o, respecto de la desgraciadfsima fusion, no hay razon alguna para que no se hayan cumplido esas disposiciones respecto ai. Ia cuestion de los ramales; a' que se contrae este cargo. Porqu6 no han reconstituido la referida fusion?
Y se ol' idan, por Uiltimo, de la resolucion de Vojas 548. la sala 4"2 del Suprerno Tribunalde Justicia, de
3 de Mayo de 1871, ejecutoriada por haber de- Foj 556y 5 9 � . vuelta. sistido la Compafia del recurso de revision, interpuesto contra dicha resolucion, en ia que, admiti~ndose en todos sus extremos la demanda propuesta por D. Juan Poey, se declara: que interin no se decida por los tribunales, si son 6 n6 vilidos los acuerdos tomados por mayor"a, en Junta General de 4 y 14 de Abril de 1867, la resolucion dictada por la Adiminisracion, mandando convocar por medio del Presidente nueva Junta General, para tratar de la pr6roga del contrato social, con arreglo al art. 36 del Reglamento, 6 sea por mayorfa absoluta de votos, es opuesta a' la que recay6 en el Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, que, como ejecuforia, debe ser guardada.








De modo que, aunque no se hubiesen dictado los tres Decretos del Excmo. Sr. Gobernador Superior Civil, de I9 de Abril, 18 de Junio y 17 de Agosto del 69; aunque no se hubiese dictado tampoco el decreto de la misma Autoridad de 29 de Setiembre del mismo afio; aunque, no hubiese existido ]a Orden Ministerial'de 25 de Mayo del 70, aunque estas disposiciones no se hubiesen cumplido respecto de ]a fusion; aunque no fuese nula, completamente nula, por los vicios que la misma Compafifa ha argiiido contra la otra Orden de I3 de Agosto de 1870, siem pre tendremos que, con arreglo . Ia resolucion de la Sala 4.' del Supremo Tribunal de Justicia de 3 de Mayo de 1871, y al I)ecreto-sentencia de i5 de Julio de 1863, que debe ser guardado como ejecutoria, las Juntas Directivas de la Compaifa nunca pudieron hacer figurar en el pasivo de ]a misma el importe de propiedades que a.la Compafifa no pertenecen, nientras los Tribunales de Justicia no hubiesen decidido la validez de los acuerdos de 4 Y 14 de Abril de 1857. Est. declarada esa validez? Han gestionado en tiempo los interesados para que esa validez se declarase? No fueron dejados sin efecto, por este Decreto-sentencia del Gobierno Superior Civil de esta Isla de 18 de Enero de. 1859 y Real Orden de I ide Juniode 1861, en que tales acuerdos se declaran validos?' No dice la resolucion de la Sala 4. del Tribu-






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nal Suprenio de justicla que, interin no se decida la validez de los referidos acuerdos por los Tribunales, la resolucion mandando convocar d Junta General para tratar de la pr6roga del contrato social por mayora, de votos, es contraria al Decreto-sentencia de 15 de Julio del 65? Y si la pr6roga determinada por mayorIa de vo/os es nula, por qu6 no lo ha de ser la adquisicion de los ramales mencionados? D6nde est. la diferencia?
Acuerdense los demandados del auto dictado por la Sala 3, del Tribunal Supremo de Justicia en 22 de Setiembre de 1873, a cuyo tenor, se di6 por desistido y apartado al Dr. D. Fernando Vida, de la demanda establecida contra ]a Orden de 25 de Marzo de 1870. Acudrdense que al tenor de tal auto, se declare "firme y subsisistente la expresada Orden." Qu6 valor tiene entdnces la que dict6 en 19 de Agosto? Cabe que un Ministro oponga sus resoluciones d las declaratorias firmes del m6s alto Cuerpo de la Nacion?
Acu'rdense los demandados de la Junta Gen eral extraordinaria de i? de Setiembre de 18 7 1, convocada con objeto de deliberar y resolver sobre la construccion del ramal entre la Union y Alacranes. El Sr. Marques de Montelo se opuso al proyecto, dando; entre otras razones, el no saberse si la Comrajiz'a leni i existencia legal, Y lo cierto es que no la tiene.







Otros aceionistas abogaron por el referido proyecto. No habigndose puesto todos de acuerdo, D. Juan Poey dijo: "que oponi6ndose el
Sr. Marques, y no habiendo, por consiguen"te, u2nanirnidad en la aceptacion del proyecto, "era in6til seguir la cuestion." Sigui6 6sta, no obstante, y puesto el proyecto a' votacion, unos votaron negativamente y otros afirmativamente; "por consiguiente, y necesifdndose la unanwizr"dadpa a Ilevar d efeclo el 15royedo, qued esie "deseckado."
Inl'itiles son los comentarios. Quien" es el que tiene criterio especial, el demandante 6 los de. mandados? Estos, cuando les conviene, exigen la utnalzinidad; cuando n6, defienden la mayorna. iAdmirable criterio! CuandoI se me antoja, nado; cuando no, vuelo.
En conclusion: D. Juan Poey tiene a' su favor justas y legales razones para hacer este octavo cargo, en su primer extremo. En los balances de la Compafifa no pueden figurar legalmente como pasivo, el importe de propiedades que . h,. Compafifa no pertenecen.
Veamos el segundo extremo de este mismo cargo: "haber dado entrada en dicho pasivo "creditos contra personas y Compafifas, cuya "inexactitud conocfa, como por ejemplo, los "$318.86o-69 centavos contra ]a Empresa de "la Bahifa, que jamdis acept6 ]a Sociedad."
Los demandados responden: este cr~dito estAi






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aprobado por la Sociedad, porque los balances esta'n aprobados por la misma; y no es inexacto, porque cuando se disolvi6 la fusion, y fue necesario separar las propiedades y liquidar las responsabilidades, result6 adeudar la Empresa de la Bahfa, la de la Habana, esos $318.86-69 centavos. D6nde esta, pues, ]a ilegalidady la inexaci'i ud del credito?
A esto pudiera contestar diciendo, que, estando ejecutoriamente declarada la nulidad de los balances, nulas son y tienen que serlo, las partidas que los forman; y esto, por ma's que se alegue su posterior aprobacion en Junta General. Mandados formar de nuevo esos balances, a partir del afio de 1861, no hay ma's remedio que cumplirlo, y cuanto en contrario se pretenda, es un suefio de que tienen que despertar los demandados.
Pero, entrando ma's de Ileno en la cuestion, pregunto: pudo D. Gonzalo Alfonso, como presidente de la Compafifa de la Habana, sacar sus fondos de la Caja social y traspasarlos a' la Empresa de la Bahia?
Pxrescindo de que traspasdrlos y perderlos fuera todo uno: la legalidad del acto es lo que discuto, y me basta el artfculo 40 de la Real C6dula vigente en el aflo de 1869, en que segun los libros, fueron hechos los traspasos, para contestar tranquilamente que n6.
"Los fondos de las Compafifas an6nimas, di4







ce la ley, no podran distraerse de la Caja social para negociaciones extrafas al objeto de aqueIlas."
Es asi, que segun el artfculo 29 del Reglamento, semejantes traspasos eran extrafios a la construccion, eyplotacion y aprovechamiento por la Compafifa de las lineas que habia comprado y se habia obligado 4 abrir al puiblico; luego fu4infringida por D. Gonzalo Alfonso, la prohibicion indicada, y lo que es m~s doloroso, lo fu6 4 sabiendas del mal que, de consumarla, habia de resultar 4 quienes, por el hecho de darle un poder, todo de confianza, hacian doblemente odioso su abuso.
Con dificultad se presentar4 un caso en que con mas razon debi6 afladir la Real C6dula:
"La infraccion de esta disposicion, ser cas1"gada en los adminish'aclores, con unc& mulla que "no baje de mil pesos, ii exceda de cinco mil."
Deficiente, empero, habia sido la ley, si, 4 lo mandado se hubiera atenido. Presentes tuvo los inmensos perjuicios que podian resultar 4 asociaciones comunmente de capital crecidfsimo, y previsora, afiadi6:
"Adem4s, ser4n responsables direclamenle y "desde luego de cualquiera suma de que dispu"sieren contraviniendo 4 la prohibicion que les "queda impuesta ---- ; siendo de cuenta de los "administradores los quebrantos que puedan ex"perimentarse."







Tal era la ley que regfa en esta Isla, cuando, 6 favor de la Bahia, fueron consumados los traspasos, objeto del presente cargo. Hay arbitrio para evitar s u aplicacion? Se pretenders que, infringida la ley por un mandatario infiel, y siendo una de las penas de la infraccion la directa 6 inmediata responsabilidad de las sumas malamente distraidas por 6l, la sufran, no el doloso infractor, sino precisamente las vfctimas de su infraccion? Yo me atrevo A. decirselo a' sus herederos: su mejor respuesta a cargo tan fundado, sera, como lo ha sido en mas de una ocasion, el silencio.
El Juzgado ten'dra. por probada en esta parte mi demanda, y aplicando con su acos.tumbrada rectitud las prevenciones penales de la Real C6dula, dispondrA ademas el pago por los herederos de D. Gonzalo Alfonso, de la multa de mil . cinco mil pesos en que 6ste incurri6.

Noveno cargo.

"Haber dado entrada en el pasivo del Balance atribuido a' dicha Compa-ifa, a' una supuesta deuda de $I.328,3o5-95 centavos, procedentes de un ramal, cuyo traspaso habia sido anulado en 1869."
La base.de este cargo se encuentra en las razones expuestas en el anterior. Ese $I;328,3 05-95 centavos es parte del precio del ramal de Gui-







fie� a Matanzas; pei~o ege fafal, no pertenede, no puede pertenecer a la Compafiia, por mis que los Alfonso y Aldama esten interesados en atribuirle esta propiedad. El traspaso no existe legalmente. C6mo, pues, la Compafifa ha de ser deudora del precio de una cosa que no ha adquirido?

D. cimo cargo.

No haber agregado A las ganancias capitalizadas los $365,382-14' centavos expresados en el articulo 6? del mencionado decreto de 1869."
Empiezan los demandados por alegar contra este decreto las objeciones que ya se han examinado anteriormente. Pretenden ampararse con la Orden de 13 de Agosto de i 87o, que suspendi6 los efectos de la de 25 de Marzo, y con el Decreto de.S. A. de 1869, que hizo cesar ]a intervencion del Golbierno en las Sociedades an6nimas.
Fatigoso serfa volver sobre nuestros pasos. Ya, al tratar del octavo cargo, hemos visto lo que significan y lo que valen esa Orden y ese decreto invocados. El decreto de 17 de Agosto de 1869, emanado del Gobernador Superior Civil de esta Isla, en donde se encuerntra el precepto de volver di constituir capital les






5,'
$365,382-I4' y que, segun los peritos contadores, se estipularon desde 1859 y i86o, como aumentos de la Compafifa, no ha podido ser anulado por las disposiciones que los demandados nos citan. Ese decreto es eficaiz, mal que pese d los contrarios,
No fidndose los demandados en la solid~z de ese primer argumento, recurren al expediente de explicar el por qu6 esa cantidad no figura en las ganancias capitalizadas. La explicacion. que dan es la siguiente: esos $365,382-14' centavos pertenecen al capital permanente de la Compahlia; estin invertidos en reparaciones, y no pueden figurar, por lo tanto, en las ganancias capitalizadas. Suprimida en el Balance de 1867, dicen, la partida sefialada con el nombre de "Obras hechas con el emprestito del Cr6dito Cubano," y que importaba $198,071-7 centavos, por haberse cubierto el capital y los intereses de ese empr~stito, fu6 necesario dividir la cantidad entre las obras permanentes y las de reparacion. Asi que, la partida "Caminos de Hierro, edificios," aparece aumentada en $7.626,478-47 centavos, y la de "utilidades" rebajada en $365,478-8 centavos que figuraban cuando to. davia no se habia pagado el emprestito.
Esto mismo declan en el Gobierno cuando, por las quejas de Poey, se iniciaba el expediente, que di6 por resultado una causa criminal contra los gpstores suspensos, en 1869. Ent6nces se les







contestaba que desde el momento en que se aprobaba la partida de un Balance, habia una estipulacion entre partes. Y como todo contrato es Ia obra de dos 6 mas voluntades, y el Derecho tiene escrito que las cosas se disuelven del propio modo que se hicieron, no cupo variar el Balance donde se estipul6 un aumento del capital, sin el expreso consentimiento de los s6cios todos.
Hoy no contestamos asi; hoy ponemos por toda contestacion ante los ojos de los demandados, el artfculo 69 del decreto citado de 17 de Agosto aprobado por la Orden de 25 de Marzo de 187o, que declar6 firme-como hemos vistoun auto de la Sala 3.' del Tribunal Supremo. Al esti escrito lo que por su no cumplimiento, constituye el cargo de que nos ocupamos: allf esta' mandado lo contrario de lo que dicen los demandados. Ellos, sin embargo, para excusar su arbitrariedad, para disimular su desacato, acu. den a la Orden de 13 de Agosto del 70, como si esta pudiera tener valid~z alguna, dictada con incompetencia y despues de la declaratoria de Ia Sala tercera del Tribunal Supremo. La Orden de i3 de Agosto suspendi6 los efectos de ]a de 25 de Marzo; pero por la separacion de ]a demanda contra esta formulada, se ]a declara firme. Cual de las dos tiene importancia? Cual de las dos debe respetarse? Estin ambas vigentes? Sostener que las dos tienen igual importan-







cia y valor, y que hoy deben cumplirse, es una burla, por no decir otra cosa.

Unddcimo cargo.

"No haber exigido de Ia gerencia suspensa "que, al propio tiempo que se incautase de los "ramales de Guines a Matanzas y Madruga, pa"gase a laCompafifa los $1.369,005-59 centavos "que resultan de la cuenta que se acompafia, fojas 243." Fojas 243. Dado el Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, y la Real Orden de i rde Julio del 67; el decreto del Gobernador Superior Civil de I8 de Junio de 1869, que prevenfa d. la Junta Directiva de la Compafifa que, dentro de tercero dia, devolviese ad los concesionarios Alfonso y Aldama los referidos ramales, con todo lo que hubiese sido objeto de la incautacion; la Orden de S. A. el Regente del Reino de 25 de Marzo de 1870; la resolucion de la Sala 4' del Supremo Tribunal de Justicia de 3 de Mayo de 1871, y el auto de 22 de Setiembre de 1873, de la 3 ,
-es imposible que pueda defenderse la validez de los traspasos de dichos ramales. Por lo tanto, la Junta Provisional debi6 exigir de la gerencia suspensa ]a incautacion mandada; pero como se supone que, los ramales referidos habian costado a' la Compafifa la cantidad consignada en este cargo,-y esto lo reconocen los demanda-







dos,-es evidente que esa cantidad debe volver 6. la Compafifa, y que Ia Junta Provisional debi6 reclamarla.
Si es 6 n6 hrabajo _erdido el del Conlador que kizo la cuenla de fojas 243; si la pretension de D. Juan Poey es, 6 no es uin suei-o desvanecido, corno las espirales del humno que se elevan en el esfacio, el tiempo lo dird. Pero me parece que el suefio va tonando una forma real y tangible. Cuidado no suefien los demandados, y el despertar sea amargo.

Duodcimo cargo.

"No haber exigido de los suspensos gestores "de la misma Compafifa, la indemnizacion de "los dafios y perjuicios, gastos y menoscabos "en que fueron condenados por el articulo 59 "del confirmado decreto de 17 de Agosto de "1869."
Los demandados, despues de trascribir ese art. 59, y de entretenerse a alabar con cierta iroma la prevision 6 inter6s que la Autoridad que la dict6 se tomaba por Ia Compafifa, y por los pocos accionistas reclamantes, se fijan en ciertos t6rminos empleados en su redaccion: Id reserva "de lo que se resuelva jror los Tribunales, las "personas que han pertenecido a la Junta Di"rectiva desde el 10 de Octubre de 186i, asf "como el Administrador general, el Contador Y





� ." 61
los comisionados que han informado sobre las cuentas y balances anuales, quedan responsa, "bles de los daFios, perjuicios, gastos y mehos"cabos que hubiesen ocasionado 6 ocasionaren en lo futuro a la Compamfa y a los accionistas "reclamantes, en virtud de las faltas que se han "indicado."
Esas palabras "d ;serva," significan, segun los demandados, que la responsabilidad de los gestores, determinada en este art. 59, solo puede exigirse despues de la declaratoria judicial.
No veo asi las cosas. Si fuesen como las explican los demandados, la responsabilidad determinada en este decreto, serfa severamente ridfcula. Qu6 necesidad habia de que se anunciase una responsabilidad que no podia hacerse efectiva? Qu6 objeto podria tener ese art. 5?, si la responsabilidad en 61 fijada, habia de depender de la declaratoria judicial? Para qu6 entretenerse en tales condenaciones, que a nada conducfan?
Yo me explico esas palabras de otro modo. El Gobierno, por su intervencion en las sociedades an6nimas, tenia facultades para hacer cum-. plir las disposiciones vigentes, 6 imponer las penas administrativas correspondientes. Dentro de sus atribuciones estaba el suspender, condenar en danos y perjuicios e imponer multas a' los gestores de estas sociedades, por las faltas cometidas, administrativamente juzga-







das. Esas condenaciones tenian que cumplirse en el acto; pero como las faltas podian engendrar responsabilidad criminal, que solo por las justicias ordinarias se declaran, de ahl que se hiciesen efectivas aquellas penas determinadas por el Gobierno, d zeserva, 6 sin perjuicio de las que los Tribunales decidiesen. No les parece buena esta explicacion A los demandados?

Dcczrno tercero cargo.

"No haberse presentado como partes en el "juicio criminal seguido de oficio contra el Pre"sidente, Consiliarios, Sustitutos, Administra"dor General, Contador y Accionistas comisio"nados para el examen de las cuentas; ponienIdo.-a mi representado en el compromiso de de"jar en completo abandono los inmensos intere"ses sociales, que en dicho juicio han de deba"tirse, 6 defenderlos 61."
Como consecuencia de las faltas que motiv6 la suspension de los cargos que desempefiaban los individuos determinados en el decreto de 17 de Agosto de 1869, se form6 un procedimiento criminal, d. fin de averiguar las responsabilidades de estos. Los intereseq de la Compaftia eran los afectados por aquellas faltas, y obligacion de sus representantes, de sus gestores, era mostrarse partes en esa- cau~sa, para defender esos mismos intereses.







Y no nos digan los demandados que es poco honroso el terreno de una acusacion criminal; porque ellos mismos, cono representantes de la Compafifa, no han vacilado en pisar ese terreno, cuando se ha tratado de perseguir delitos que perjudicaban a la sociedad cuyos bienes administraban. No h mucho tiernpo que, por fraude, se sigui6 una c.usa contra un tal Madurell, y ]a Gerencia de la Cornpafifa no titube6 en perseguirlo por todas instanbias. Verdad es que Madurell no era la Junta suspensa. r en algo han de diferenciarse las personas.

Decimo cuarlo cargo.

"No haber solicitado, ora que se devolvieran "4 dicha Compafifa los libros de la Contabilidad, que estaban embargados, ora que se diesen las copias que, si bien demasiado tarde, se die"ron por fin a la actual Gerencia."
Contestan los demandados que la Junta Provisional hizo cuanto en su mano estaba, y que no puede hac6rcele cargo, porque ciusas ajenas 4 su voluntad impidieron alcanzar lo que deseaba.
Niego que la Provisional hiciese todo lo que estaba en su mano para ]a devolucion de los referidos libros, U' obtener c6pia de ellos. D6nde constan sus gestiones? Hasta 29 de Setiembre del 69, no solicit6 Cl ex-presidente D. Pedro







Montalvo, que se permitiese al contador D. Juan Bautista Cantero el examen de los libros em,bargados; y en cuanto , las copias de los mismos, solo en tiempo de la gerencia actual se dieron. Hubo negligencia grave. Cuindo no la hubo, tratindose de la Directiva que ha tenido Ja Compaffa desde el afio de 57?

Decimo quin/o cargo.

"Haber permitido que se suspendiera la in"cautacion, por los concesionarios Alfonso y "Aldama, de los ramales i Matanzas y A Ma . "druga, sin que se ilenase la condicion impues"ta A dicha suspension por el art. 29 del decre"to de 17 de Setiembre de 1869."
Despues de todo lo que se ha dicho en el octavo cargo, creo irnitil insistir sobre la valid6z y eficacia del decreto de 18 de Junio que determin6 Ia incautacion. En vano es volver a examinar lo que significan todas las disposiciones dadas sobre la materia. Asi, pues, la Junta Provisional nunca pudo, sin faltar d sus deberes, permitir que se suspendiese la incautacion.
Y dado caso que no hubiese podido impedir esa suspension, no determin6 el decreto de 17 de Setiembre, que desde luego procediese la Compafifa de Caminos de Hierro d la liquidacion y a' todo cuanto fuese necesario para que, caso de confirmarse por S. A. el Regente del






65
Reino, la incautacion Pot los cOntesionarios, no sufriese esta Suprema disposicion dificultad ni demor.a? Por qu6 no se llen6 esta condicion?
- Pudo desentenderse de ella la Junta Provisional, sinl incurrir en personal responsabilidad?
La Orden de 25 de Marzo del 70 confirm6 la incautacion; mas la liquidacion preceptuada, condicion precisa de la suspension, no se habia verficado, como no se verific6 el proyecto de liquidacion general, ordenado por el art. 3 del decreto de i7 de Agosto del 69. ,Qu6 importan para los Gestores de la Compafila las disposiciones mns apremiantes? Hay de poi- medio intereses de personas poderosas, y bueno es no molestarlas.
Verdad es que los demandados excusan A la Provisional, diciendo, que 6sta inst6, segun comunicacion cuya co5za obra en Secreazria, para que D. Gonzalo Alfonso y el Consejo de.Bienes Embargados se hiciesen cargo de los ramales; pero olvidan que la liquidacion pr'via no se habia hecho, dificultando, 6 casi imposibilitando asi la incautacion confirmada por la Orden de 25 de Marzo, y que no se trataba de una simple instancia hecha de mala gana y sin la menor insistencia. El cargo es, pues, justo.

Ddcio sex/o cargo.

"No haber exigido de los individuos de la Jun-







'ta Direc tiva Suspensa, que con sus intereses, "devolvieran d la Caja social ]as considerables "sumas que en el espacio de 14 aFios, fue extrayendo de ella, ora para cubrir los gastos ex"traordinarios que causaron los mismos; ya para sostener en Madrid abogados y agentes que "corrieran con su defensa y con las injustas pro"mociones hechas por ellos; ya para- premiar "servicios h~choles en su particular, nunca be"neficio, sino positivamente a' dafto de ]a Corn
"pafifa."
El cargo estai comprobado en autos. La Comision nombrada para examinar las cuentas de la Sociedad del afio 69 al 70, y del 70 a] 71, habla Foias 132. de tres Letrados sostenidos en Madrid, dos de
ellos con sueldo de dos y tres mil pesos anuales,
sin perjuicio de sus honorarios.
Fojas 780 En la sesion de la Junta Directiva de ]a Compafifa, fecha io de Octubre de 1868, se acord6 que se abonase a D. Jos6 Antonio Echeverrfa,
Por via de obsequio, la cantidad de $8,ooo,
Vojas 783. A mas de $25,ooo asciende la cuenta de este
mismo sefior, sostenido en Madrid por la Di.
rectiva de la Compafifa.
Fojas 1021. En la sesion de la Junta Directiva de 14 de
Setiembre de i868, se acord6 la entrega a' D.
Jos6 Morales Lemus, de $f,ooo, por gastos de
agencia en los negocios de la Empresa. Fojas 1025 AD- s se$00-e
uelta. A D, Andres Sanchez, se entregaron $400, segun comprobante de Julio de 1868, y hay ademras







un recibo del mismo Sanchez, donde dice haber recibido la cantidad de $204, a cuenta de la asignacion que la Compafifa le sefial6 por la agencia de varios asuntos peendien/es de la resolucion del Gobierno. Agosto del 67.
Y otras muchas partidas, como puede verse en la certificacion de f6lios ,o3i, vuelta, que montan . una crecidfsima surna, invertida en las cuestiones' sostenidas por D. Juan Poey, y cargada en la cuenta general de gastos de la Compafiia.
No niegan el hecho los demandados. C6mo podran negarlo, si en la actualidad expensan sus pleitos, los que siguen con D. Juan Poey, con fondos de ]a Compafifa? Pero lo explican asegurando que, como en estas cuestiones los contendientes han sido y son, por una parte, la Com. pafifa de Caminos de Hierro de la Habana, y por la otra, D. Juan Poey, nada mds justo sino que la Compafifa soporte los gastos ocasionado s. Y por eso las certificaciones de f6lios 1,0321,025 i 1,029, 850 vuelta, y todas las que anteriormente se han citado, dan cuenta de las cantidades invertidas en esos gastos.
Mas, presente deben tener los demandados, lo que ya infinitas veces he dicho. D. Juan Poey no ha litigado, no ha podido litigar con la Compafifa de que es s6cio, porque es absurdo que una persona litigue consigo misma. Ya, al prinicipio de este escrito, he tratado de este par-







ticular; ha sido y es un absurdo incalificable que con los fondos de ]a Sociedad, fondos que tambien pertenecen al s6cio D. Juan Poey, se hagan propinas, obsequios, se pagen agencias aquf y en Madrid, y en una palabra, se sufraguen todos los d que dan y hart dado origen las reclamaciones de mi representado; ya contra los individuos que comprende ]a actual Gerencia; ya contra los que figuraron en las anteriores, y que se decian representantes de un mayor 6 menor n6rmero de s6cios; pero que nunca pudieron representar i la Compafia, tratindose, como se trataba, de diferencias entre s6cios.
Si esos s6cios quieren sufragar tales gastos; si desean que los demandados no sufran disminucion en su fortuna con tales gastos, que los paguen de su bolsillo particular; mas n6 con dinero de la Compafifa, que tambien es dinero de D. Juan Poey.
Vase, pues, como el cargo es justo, como la Provisional debi6 exigir de la Suspensa, la devolucion de las cantidades de que se trata en es te 16? cargo; cantidades invertidas en sostener una ruinosa y mal proycotada fusion; la valid6z de unos acuerdos nulos; la legalidad de unos traspasos, los de los ramales de Gilines a Matanzas y 6, Madruga, nulos tambien, y perjudiciales A la Compaiiia, cuyo defensor, por m6s que esto escandalice a los demandados, no es ni ha sido otro que mi poderdante, si es que quieren



















































Itienm







nistrativas, dejando su resolucion a la Autoridad Judicial; y que nunca. se hizo especial encargo A D. Gonzalo Alfonso para que gestiona-' se sobre la aprobacion del acuerdo de pr6roga.
Vanas excusas. -D. Juan Poey y la minorfa
de accionistas de la Cornpafifa, nunca impugnaron el acuerdo respecto de la pr6roga de ]a Sociedad. Lo que impugnaron, y 1? que mi poderdante sigue impugnando, es la adquisicion de los ramales. En cuanto A. a proroga del plazo social, los demandados saben que cuando se dict6 el decreto del Capitan General de i8 de
* Enero de 1859, aprobando los acuerdos de 4 Y
* 14 de Abril de 1857, "la minoria. de los accio'nistas acudi6 A la expresada Autoridad en so"licitud de que declarase la aprobacion dada A.
'los citados acuerdos, se contraia solamenle al "ctumMCnto de la dumcion de & Emjiresa y al de "su capital, y de ningun modo 6. la prolonga"cion de ] 1 nea hasta Navajas y Cienfuegos,
ni al ramal de Giines d Matanzas."
La verdad de este hecho se encuentra consignada en el Real Decreto-sentencia de 15 de Julio de i86-, fojas 885 vuelta, donde se leen las
palabras que he sefialado entre comillas.
Respecto al encargo especial hecho a' D. Gonzalo Alfonso para la tramitacion del expediente sobre pr6roga, m6.s claras no pueden ser las constancias de autos. Pero D. Gonzalo querfa la pr6roga, so condicion de que a'e61 y A Alda-







ma los redimieran del peso de los ramales, y de que siempre manddran en la mayorfia. Por eso nada hizo en pr6 de ]a ampliacion del plazo social, cuidandose-eso si, y muy mucho-de sostener al Gobierno cuando decret6 que la Compafia, en Junio del 67, no tenfa existencia legal.
Qu6 creyeron D. Gonzalo y sus secuaces ' inspiradores? �Creyeron que d. titulo de mayoria no debia haber pr6roga sin que les comprasen los ramales, y que su prestacion para aquello debia obedecer d esto? Pues tanto peor para 61 y para sus gentes; porque los deberes no se declinan, y porque cualquiera, m~nos el Presidente en este caso, pudo ir A sostener la disolucion.
En cuanto i ia objecion de que ei Real Decreto-sentencia de i86- puso fin a' las contiendas administrativas, no entiendo cu6.l pueda ser su valor. Si se hubiese tratado de prorogar el tdrmino de la Sociedad por mayorfa de votos, claro esti que tendrfa aplicacion ese Real Decreto-sentencia. Pero como se trata de una pr6roga, en que todos los s6cios ent6nces consentfan, es evidente que no existia contienda de ninguna clase, y que D. Gonzalo Alfonso debi6 gestionar para que esa pr6roga se sancionase por el Poder Real, que era el lamado A dar tal sancion.
Asf se hubiera evitado que la Compafifa se encontrase en la violenta y anormal situacion en que hoy se encuentra, con el plazo social venci-








do desde hace muchos afios, y sin haberse disuelto au'n; pero en el inevitable caso de.disolverse. D. Gonzalo Alfonso fu6, pues, el responsable de esta situacion perjudicial a' los intereses de la Compafifa, y la Provisional debi6 haber exigido esa responsabilidad.

Ddcirmo oclavo cargo.

"No haber exigido del mismo Alfonso y de "la Directiva Suspensa, la indemnizacion de los dafios y perjuicios que a la misma Compafa "ocasionaron: I0, promoviendo en Junta Ge"neral extraordinaria, sin autorizacion para ellb, "Ila fusion de dicha Sociedad con la de la Ba"hia, d sabiendas de no haber sido convocada "sino para tratar de la pr6roga 6 de la disolu"cion de la de la Habana, no para discutir y "votar una fusion con una Empresa arruinada: "2?, dando por acordada dicha fusion por parte "de la Compafifa de [a Habana, cuando obra"ban contra tar acuerdo los recursos que tenia interpuestos mi parte contra la Real Orden de "12 de Junio de 1867, en cuanto sefialaba para ,"la reforma del contrato social un metodo de "votacion contrario al Real Decreto-sentencia " de 15 de Julio de 1863; y cuando pendia tam"bien que se declarase, como se declar6 por ]a I propia ej-cutoria, que, habiendo terminado la "Sociedad desde el mes de Enero del afio'de







" 1867, (cuatro meses antes de haberse acorda"do Ia fusion) solo por medio de un contrato Ji"berrimamente otorgado por todos y por cada "uno de los accionistas, y prdvias las solemni"dades que jams se llenaron, podia asociarse "con otra Ia Compaia de la Habana: -?, pa"sando las propiedades sociales y todos sus haberes a una Compafia mal proyectada, y nun"ca legalmente constituida, cual Ia Ilamada de "los Ferro-Carriles de la Habana."

Decimo noveno cargo.

"No haber reclamado de Ia .misma gerencia "los dafios y perjuicios que a Ia Compafifa de "lI Habana ocasion6 por el hecho de haber "otorgado en 10 de Octubre de l868, ante "e1 "Escribano Br. D. Luis Rodriguez, la Ilamada "escritura de fusion, que de falsa califica mi poderdante, por los hechos y derechos que tiene "presentados.
El tercero y 6I1timo de los decretos del Gobierno Superior Civil del aflo 69, que tan mala impresion causan a' los demandados, es el de 19 de Abril. En ese decreto se dispuso: "i? La "disolucion de Ia liamada Compailfa de Ferro"Carriles de Ia Habana, (Ia fusionada) dec/a"rando icm;rsas las 7un/as Direclivas por las "que aparece promovida C ilegalmenfe consti"tuida, en Ia resfionsabilidad de los perjuicios







"que puedan reclamar en consecuencia las "Compaifas de Caminos de la Habana y la del "Ferro-Carril de la Bahfa de la Habana a Ma"tanzas, 6 cualesquiera otras personas y Cornpaftias: 29 Que se haga saber a las respectivas
,'Juntas Directivas de las CompaFfas de Cami"nos de Hierro de la Habana y del Ferro-Car"Cril de la Bahfa de la Habana a' Matanzas, que "dentro del improrogable t&mino de terdero "dia, se incauten de cuanto hubiesen traspasado "6 la lamada Empresa de los Ferro.Carriles de
Ila Habana, entendiendose entre st ...... &
Se causaron 6 no perjuicios a la Compan-ta
de Caminos de Hierro de la'Habana con la mal concebida y realizada fusion? Se han reclamado
6 n6 esos perjuicios?
Se causaron; pero no se reclamaron. Esa fusion fu6 uno de los golpes m~is rudos que la Directiva-Suspensa-asest6 contra los intereses
de la Compafifa; y en vano es que los demandados, prohijando benev'olamente todos los actos de esa junta, pretendan disculpar a suS miembros, diciendo que cumplieron con su deber proponiendo a la Junta General los medios de mejorar su situacion, viviendo como vivfa y vive la Sociedad, a' la sombra de los acuerdos de 4 Y 14 de Abril del 57, que han sido declarados
nulos.
No es del caso volver a tratar de esos acuerdos. Ya bastante se ha discutido sobre ellos; y







si los demandados tienen en algo la consulta que la Compafifa hizo y pag6 a los mejores Letrados de Madrid, pueden inspirarse en ella.
Respecto a' que los miembros de Ia Suspena, cumplieron con su deber proponiendo los medios de mejorar la situacidn de la Compafifa, cuyos intereses administraban, creo que esta es una verdadera burla de los demandados.
�Con que un medio de mejorar la Compaffa era fusionarla con una empresa arruinada, acribillada de deudas, como lo estaba la de la Bahia?
Esto es incomprensible; y bstame consignar el juicio de algunos de los individuos que corponfan la Junta Provisional, y de sus representantes, para demostrar lo que era la Compafifa de la Bahfa al tiempo de la fusion..
D. Manuel de Elola y Heras, abogado en Madrid de la Junta Directiva de ]a Compafita, .con motivo de Ia revocacion de la Orden de I3 , de Agosto del 70, vivamente solicitada por la Provisional (la Junta Directiva de hoy pretende encontrar en esa misma Orden, inpugnada, la base de su defensa, iC6mo varfan los tiempos!) calificaba de malhada fuzsion, la de que nos Fojas 439, ocupamos, ruina segura de los intereses de los s6cios, y pjrdida comrlnl/a de a Comp*aiia has/a hace pocos aizosfoecicn/c. Foj.,443 Vlt I. En la demanda contencioso-administrativa presentada por el mismo Letrado contra la mencionada Orden de 13 de Agosto, dice: que la







Compafifa de la Bahfa nada mds qeperdidas e-" wia, y era segura su completa ruina; *qiue los Principales accionis/as de Jsla, que lambien lo eran de la primera, (de Caminos de Hierro de ]a Habana) idea-on la fusion, y pai-a ello se valieron de su influencia personal y de hallarse la mayoria de ellos formando _parle de la 7unla Direc/iva de es/a Comaiii'a. Al mismo tiempo .califica de acto monsiruoso, absuredo, inaudio el que di6 vida a la Orden de 13 de Agosto.,
El mismo D. Pedro Montalvo y Romero, presidente de !a Provisional, en un escrito presentado en el expediente formado con motivo de la Orden de 13 de Agosto, no encuentra palabras bastantes para reprobar una fusion que tendia d
uni'pol' la filre- d 2w cute7j1o lieno dc Vidla,
cual nuestra Sociedad, (la de que son gestores los demandados) coti e-l esquclelo en que esid converfido el dc la Bahia......
Otros muchos testimonios se podrfan hacer. constar acerca de la opinion en que por ent6nces se tenfa d Ia Empresa de la Bahfa; pero bastan los referidos para comprender que, ni D. Gonzalo Alfonso ni los demis miembros de la Gerencia Suspensa, pudieron proponer, cumpliendo con sus deberes de buenos adminis'tradores, la ruinosa fusion de que nos ocupamos. Podian ignorar el deplorable estado en que se encontraba Ia Empresa de ]a Bahia? -Proponian, podian legalmente, sin incurrir en responsabilidad,






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proponer a ciegas? Es asi comno deben propoponer los mandatarios fieles?.
La proposicion se hizo en junta General extraordinaria de 3 de Abril de i867.-En ella se Fojas 643 ley6 ]a exposicion formulada port D. Gonzalo Alfonso y den6.s miembros de la Junta Directiva, y abog6 por la fusion D. Julio Ibarra, uno de los de la expresada Junta, comisionado por esta para dar cuenta del proyecto.
Segun D. Julio Ibarra, la fusion era una medida scdvadom. No hay duda que la experiencia lo ha demostrado.
En esa Junta, D. Juan Poey, eterno enemigo de la Compaiia, segun los demandados, ya hab16 de los inconvenientes de la fusion, del mal estado de la Empresa de la Bahia, de la ilegalidad del proyecto, y pidi6 la suspension de la junta, y protest6 contra el acuerdo tornado.
Mas la influencia de la Junta Directiva era mucha, y se acord6 tomar en consideracion el proyecto de fusion, y convocar nueva junta, la Fojas 664. que tuVo efecto en 27 de Mayo del mismo afio, a' pesar de las contfnuas gestiones de mi poderdante para que se declarase nulo el acuerdo tomado en la de 3 de Abril. Y en esa junta, no obstante haberse insistido por el apoderado de D. Juan Poey, en los inconvenientes de la fusion con una Empresa, arruinada, en los vicios que afectaban de nulidad al acuerdo que se tomase







aprobando la fusion, a pesar de todo, ]a fusion
fu' acordada por .mayora.
Pero los iniciadores del proyecto, los que lo
habfan lievadohasta su realizacion, necesitaban la sancion del Poder Real, y obtuvieron el Decreto de 22 de Agosto de i068, que aprob6 la fusion, debiendo alemjferavse la nueva SocieFoj. 6oo.vlta. dad al ariculo 59 de la Real Cddula de 29 de
Noviembre de 1859, y demds disposicimes vi,
genres. ;
yojic. 593. En consecuencia, se otorg6 un documento escriturario de fusion en i? de Octubre de i868, concurriendo A dl, por la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, D. Gonzalo Alfonso, como presidente; D. Jos6 Morales LUmus y D. Fernando de Osma, como consiliarios, y D. Manuel Mestre, como secretario; siendo asf, que con arreglo al artfculo 15 del Reglamento, el Presidente, y n6 la Junta Directiva, era quien representaba i la Compafifa. Y no se tuvo en cuenta que- la Compafifa estaba disuelta de derecho desde el aio de 67, por haberse cumplido el termino del pacto social, no pudidndola representar sino sus liquidadores.
Y se olvid6 que, establecidos los correspondientes recursos por D. Juan Poey, contra la 'Real Orden de 12 de Junio de i867, no podia ser aprobada la fusion por simple mayorfa de votos, violando lo dispuesto por el Decreto-sentencia de 1863, cuya Real Orden de 12 de Ju-






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nio del 67, fue mas tarde, dejada sin efecto por resolucion de la Sala 4' del Tribunal Supremo de 3 de Mayo de 7.1
Y se olvid6 tambien que, para poderse verifiear legalmente el traspaso de- propiedades que i muchos pertenecfan, debio contarse con la voluntad de todo; torque cosa que es nuestra, no puede pasar d otro, sil nuestra volunlad y sin nZues/rofeco. Ley 13, tit. 34, Partida 7.
Y se violaron las prescripciones de los artfculos ;9y 3? de la Real Cedula de i9 de Noviembre de 1853.
Y se infringi6 el articulo i3 del Reglamento de i8 de Julio de 1864, deneg"dndose, como se deneg6, por el Presidente Delegado la suspension de la primera junta General de la titulada Compafifa de los Ferro-carriles de la Habana, solicitada por varios accionistas.
Por todas estas razones; por haberse infringido las disposiciones cuya observancia habia preceptuado el Real Decreto de 22 de Agosto de .1868, es que el documento escriturario de la fusion es falso, y responsables los que lo otorgaron; y es que se pronunci6 el decreto del Gobierno Superior Civil de i9 de Abril de 1869, en virtud de la obligacion que le imponia la Real Orden de i9 de Junio de 1848, de disolver toda sociedad por acciones que no estuviese autorizada en la forma y con las solemnidades prevenidas.







Pero todo esto es poco. No hay. un solo acto
de la Directiva Suspensa 6 del Presidente de la Compaifa, relativamente al desgraciado asunto de Ia fusion, que no d6 orfgen d evidentes responsabilidades.
Su presidente D. Gonzalo Alionso, llev6 d las
Empresas fusionadas todas las pertenencias de la Compafia de Carninos de Hierro de la Habana) sin acuerdo de la Junta General y de la Directiva, y sin intervencion de su Contador, como lo exigfa el Reglamento.
El traspaso de dichas pertenencias se hizo sin
inventario; y sin inventario se verific6 la devolucion de las mismas, cuando la fusion fu disuelta. Para que. Acaso era de la incumbencia de los s6cios saber lo que aI la sociedad pertenecfa cuando se verific6 la fusion, ni lo que le era
devuelto?
Una de las primeras determinaciones de la
Directiva de la nueva Compafiia resultante de la fusion, fue, situar en Inglaterra 20,000 libras esterlinas, para pagar deudas de Ia de la Bahia.La suerte es que tales deudas eran insignificanFojas 58o. tes. En la escritura testimoniada a fojas 580, no
se habla mis que de dos: una de 700,000 libras esterlinas, por emprdstitos contratados con los Sres. J. Henry Schrooder y Compafifa de L6ndies, y otra de que es acreedora la Compafifa de Almacenes de Regla y Banco de San Jos6, ascendente a' $1.965,527-48 cents. No -es v rdad







que ]a fusion prometia un porvenir brillantisimo para los socios de la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana? C6mo no haber promovido su union con la de la Bahfa,. que en estado tan floreciente seencontraba?
De esas 20,000 libras esterlinas, situadas en L6ndres, 5,000 fueron destinadas d. dividirse entre los tenedores de los bonos emitidos, d. consecuencia de los emprdstitos contratados por ]a Fojas 68o. Compafifa de la Bahia, y las 15,ooo restantes todavia se hallan en Inglaterra, debiendo encontrarse en la Caja de la Compafifa. Lo mis raro del caso es que D. Gonzalo Alfonso, en oficio dirigido al Excmo. e Ilmo. Sr. Director de Administracion, fecha 25 de Mayo de 1869, pone en su conocimiento qu'e el dia anterior se habia realizado el iiltimo acto de incautacion respecto del dinero existente en Inglaterra. Y esto, segun los demandados, no es incurrir en responsabilidad, sino cumplir extrictamente sus deberes.
En ese mismo oficio expresa D. Gonzalo Alfonso "que la Compafifa de Caminos de Hierro "de ]a Habana, se ha incautado yajor comlelo "de cuanto habia traspasado a la de los Ferro"carriles de la Habana, no habi6ndose dado antes cuenta . ese Gobierno Superior; porque ayer precisamente se habia realizado el ultimo "acto de incautacion respecto al dinero existen"te en Inglaterra." Y sin embargo de haberse incautado por completo de todo lo traspasado,







los demandados sostienen que la Empresa de la Bahia qued6 debiendo i la de la Habana $318,86o-69 cents. i consecuencia de Ia fusion.
No habia sido el filtimo acto. de Ia incautacion el del dinero existente en Inglaterra? No se habia verificado ]a incautacion de todo 1o traspasado? -Como es, pues, que la Empresa de la
Bahia quedo debiendo tan crecida cantidad?
Lo peor del caso es que las crecidas sumas
que, con motivo de la fusion, salieron de Ia Compafifa de Caminos de Hierro de Ia Habana, no han vuelto d ella, y es muy probable que no vuelvan, si contra ella se reclama, cuando el deudor es D. Gonzalo Alfonso.
Pero todavfa hay otro acto de D. Gonzalo
Alfonso, que se presta d penosas reflexiones.
Cuando se traspasaron 6i la nueva Compafifa resultante de la fusion, las pertenencias de la de Caminos de Hierro de la Habana, 6sta aport6, segun manifestaciones del mismo D. Gonzalo Vojas 122. Alfonso, $13 9,688-77 cents., depositados en su
Tesorerfa, y $153,5.I8-75 cents. depositados en el Banco de San Jos6: total $293,2o7-52 cents.
Ahora bien; disuelta la fusion, y dispuesta la incautacion de lo que cada Compafifa habia aportado, natural era que D. Gonzalo Alfonso, presidente, lo verificase respecto de esos $293,2o7-52
cents. en efectivo,
Sin embargo, no sucedi6 asf.-En poder del
Presidente de la Compafifa disuelta existian







$20o,3o -o cents., que no alcanzaban a cubrir las cantidades aportadas por fa Compafifa de la Habana, y D. Gonzalo Alfonso, d instancias del Presidente de la de* la Bahfa, no titube6 en dejar en poder de esta, $50,000. Qu6 autorizacion tenia para ello? No pertenecian i. la CornpafTa de Caminos de Hierro de la Habana, esos $200,307-02 cents.? No reconoci6 el Presidente de la de la Bahia el indiscutible derecho de D. Gonzalo Alfonso, Presidente de la de la Habana para incautarse de ese dinero? Acaso habia traspasado la de la Bahia alguna cantidad d. la nueva Compaia? �omo pudo, pues, consentir D. Gonzalo Alfonso, en que esos $5o,0oo no viniesen d poder de su "inico duefo, que no era otro que la Compafifa por 61 representada? Cumpli6 con sus deberes de mandatario fiel? Los demandados dicen que sf... - Como D. Quijote, viven por sus premdticas, por su voluntad.
Examinados los cargos que pesan directamente sobre la Directiva Suspensa y ]a Provi-. sional, por actos, 6 sea por infracciones y om. . siones de una y otra, cuyos cargos recaen hoy sobre los individuos que componen ]a actual Junta Directiva, procede consignar los que recaen sobre las personas que en el afo de 7 1 empezaron a. desempefiar la Gerencia de la Com pafiia.










.. SEGUNDA CATEGORIA.


Primer cargo.

"No haber exigido de la Junta Directiva 'Suspensa las responsabilidades A que qued6 "sujeta, y ademas, los correspondientes' intereitses, daos y perjuicios."
Este cargo Ileva en sf mismo Ia demostracion de su procedencia y no es un nombre vano, Los individuos- que la componen, administradores de los intereses sociales, estrechamente obligados estain a' defender esos intereses y no descuidarlos ni abandonarlos. Los mierhbros de la Suspensa incurrieron en responsabilidades cieftas para -1a Compafiia; comprometidos estaban y estdn los actuales gestores d exigir esas responsabilidades. No lo han hecho, no lo hacen, expr& san que no lo har.n, y aprueban y hacen propia ]a conducta de los suspensos gestores; suyas, pues, son las responsabilidades de estos, definidas.en los anteriores cargos.

Segundo eargo.

No haber reclamado de la Junta Directiva "Provisional los dafios, perjuicios y menoscabos






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que a la Compafifa de la Habana infiri6 la Suspensa, en fuerza de las infracciones y de las "omisiones arriba expresadas."
Sirva la explicacion del anterior-cargo a. este. Los fundamentos son los mismos.

Tercer cargo.

"No haber promovido la devolucion por la "Compafia de Caminos de Hierro de la Haba"na, de los ramales de GuCines ,d Matanzas y d
Madruga, a' sus concesionarios D. Gonzalo "Alfonso y D. Domingo de Aldama, ni su in"cautacion por parte de estos, no obstante estar "asi prevenido."
Demostrado qu eda en eI octavo cargo, que el traspaso de los referidos ramales es nulo; que no son propiedad de ]a Compafifa; que hoy, lo mismo que en los tiempos de la Provisional y de la Suspensa, pertenecen esos ramales 6. sus Concesionarios; que su incautacion, por parte de estos, estA mandada; y que incurri6 en responsabilidad la Suspensa, por haber permitido y defendido la adquisicion declarada nula, y ]a Provisional, por no haber realizado la devolucion 6 los Concesionarios, segun .les fu6 ordenado en el decreto del Gobierno Superior Civil de i8 de Junio de 1869; y los actuales miembros de la Directiva, por mantener ese perjudicial slacu q uo.
Ciertas razones me doy de por qu6 cl Sr. Mar6







quds de Montelo, hijo politico de D. Domingo de Aldama; D. Juan Clemente de las Casas, casado con una Alfonso, heredera de D. Gonzalo; D. Francisco Javier Mestre, allegado de otra Alfonso;el primero, presidente de la actual Junta Directiva; el segundo, primer consiliario sustituto hasta su muerte, acaecida hace poco; y el tercero, sustituto que reemplaz6 ' D. Cayetano Montoro; ciertas razones me doy, repito, de por qu6 estos sefiores se obstinan en convertir en precepto vano el que dispone la incautacion.
Qui6n mas interesados que ellos en que la incautacion no se verificase? Muy diffcil es ser
justo, cuando media el personal interest.
Mas, si esta circunstancia explica el por qu6 de
la conducta observada, no la excusa., La justicia y el inter6s de la Compafifa, estin muy por encima de esos aprovechamientos individuales.

CuarIo carz'go.

"No haber reclamado de la Directiva Provisional los $1 369,oo5-59 cents., a que, con sus
"intereses, ilega lo desembolsado por la Com"paiia para la construccion de los ramales, Fojas 243. "hasta la fecha de la cuenta que se acompafia;
"siendo incuestionable que, por el helcho de no "haber dado la actual Gerencia un solo paso "para la realizacion de una acreencia que, como "deducida de las cuentas anualmente publicadas






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C por la junta Suspensa, son intachables por su "parte y tienen el cardcter de liquidas,-hicie"ron suyos los expresados $ 1. 69,005-59 cents., "bien que, con la precisa obligacion de satisfa"cerlos d la sociedad."
Los demandados, ya que no buenas razones, tienen un abundante repertorio de calificativos que aplicar i las reclamaciones de D. Juan Poey. Absurdo laman . este cargo; delirzios del demandante. Sin embargo, hace diez y ocho afios que D. Juan Poey, con sus absurdos y delirios, viene poniendo un fuerte dique a' las demasfas de los administradores que la Compafila ha venido teniendo. No siempre ha podido contenerse el desbordamiento; mas, los dafios y perjuicios por este causados, se indemnizardn, si es que la Ley sigue cumpli6ndose aquf abajo.
La cifra consignada en este cargo es la cantidad que la Compafifa ha visto desaparecer de su Caja en virtud del nulo traspaso de los ramales. Los demandados han hecho suya esa cantidad, aprobaindola-como la aprob6 la Junta Suspensa, de ella son responsables.
Y no argumnenten que migntras D. Juan Poey, no entable el pleito correspondiente, en solicitud de que judicialmente se declare nulo el traspaso. este es vlido.
D. Juan Poey no tiene que promover pleito "alguno. Promu6vanlo,. si les parece bien, los demandados, para que se declare la validez que







sustentan. A Poey le basta y le sobra el decre-. to de este Gobierno Superior Civil de 18 de Junio de 1869, la Orden Ministerial de 25 de Marzo de 1870, y mds que todo, el Real Decretosentencia de 15 de Julio de i863, sobre que aquellas disposiciones se basan, y la resolucion de la Sala 4. del Tribunal Supremo de Justicia de 3 de Mayo de 1871, confirmaciones todas de la verdad y justicia que encierran los absurdos y delirios de D. Juan Poey.

Ouinlo cargo.


"No haberse opuesto al acuerdo de ]a Junta "General, que la autoriz6 para expensar con "fondos procomunales el pleito que individual"mente les ha puesto mi representado, en razon "de infracciones y omisiones, que son obra de "su exclusiva voluntad, y por tanto, de su sola "y (nica responsabilidad."
No niegan el hecho los demandados, ni negarlo pueden. En autos consta que, asf como la Directiva Suspensa pag6 con fondos sociales los gastos ocasionados en las cuestiones sostenidas por D. Juan Poey, como si la contienda fuera entre un extrafio y la Compaftfa, los miembros de la actual gerencia, individualmente demandados por un socio que reclama responsabilidades personales, siguen el mismo abusivo sistema.






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A f6lios 853 hay un recibo del Letrado defensor de los demandados, que arroja la cantidad de $I, 75o, honorarios devengados en el presente pleito, y pagados por la Compafifa; y otro del procurador D. Jos6 Galan, por valor de $6oo, 6. consecueincia tambien de este juicio.
A f6lios 855, existe otro recibo del mismo procurador Galan, por valor de $ i,ooo, para expensar los gastos que originen la demanda establecida contra D. Juan Poey, D. Jose Luna y Parra, D. Antonio Carrillo y Dofia Rosa Poey, sobre validez de los acuerdos de las Juntas Generales de 4 y I4 de Abril del 57 y Febrero del 59.-En ese mismo f6lio se encuentra otro recibo del defensor de los demandados por valor de $6,2oo, honorarios, ya en este pleito, ya en el de valid~z de los referidos acuerdos, ya en el de cumplimiento de una sentencia, promovido por D. Juan Poey.
Desde el f6lio 855 vuelta hasta el 858, se encuentran otrasinartidas abonadas por la Compa. fila por iguales conceptos, ascendentes A mis de $4, 2oo. La suma total de estas y otras cantidades, que tienen concepto semejante, ascienden d $23,5o9-3 7 cents.
Basta esta cifra, por m.s que en autos consten otras cantidades referentes Ai gastos judiciales, tambien con motivo de las cuestiones sostenidas por D. Juan Poey, para comprender que los demandados no han vacilado en hacer pagar a' la







Compafifa las expensas de sus pleitos. Es lfcito este proceder?
Reproduzco aquf todo lo que he dicho respecto 6 este mismo particular, cuando trate de la conducta observada por las anteriores Directivas. Es abusivo, muy abusivo, que, midntras D. Juan Poey, s6cio de la Compafifa, expensa con su dinero, los gastos, que, este juieioy otros. de igual naturaleza, le ocasionan, los contrarios, socios tambien de ]a misma Compafifa e individualmente dernandados, hagan uso de los fondos de la sociedad, como si fueran propios suyos, para defenderse en cuestiones en qae solo se trata de sus respoonsabilidades perSonales.
Para librarse los demandados del rudo ataque que merece tan irregular proceder, sacan a Ia arena su gran escudo, el inmenso les/uclo de los antiguos, 6 sea la aprobacion de la Junta General por mayora.-Mandatarios somos de los accionistas, dicen.-Obligados estamos Seguir sus instrucciones; y ni aun tenemos el recurso de renunciar nuestro cargo, porque la Junta General no admitirfa tal renuncia.
El escudo es de papel y esta agujereado, como esos arcos que en los circos ecuestres se presentan. Ni D. Juan Poey ha demandado a la Com pafifa representada por su Junta Directiva, sino individualmente d los que componen dicha Junta, por infracciones y omisiones de que tienen que responder personalmente; ni la mavorfa es





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una asamblea de Dioses que decidan sin apelacion, constituyendo sus acuerdos una Ley -suprema en cosas que no son de.sus atribuciones; ni los demandados pueden excusarse merced . la ilusoria excepcion de la obediencia asiva. .
Un ejemplo. Supongan los demandados que en Junta General la mayorfa acuerde regalar d los individuos de su Junta Directiva, 6 al vecino mas proximo, el todo 6 parte de los capitales sociales; supongan, que acuerdo es, que esos, mismos capitales se arrojen a la Bahia (no hablamos de la Fusion, aunque el ejemplo parezca alusivo), y que se diese comision A la Directiva para verificar el acuerdo: podr6in estos realizarlo, sin incurrir en grave responsabilidad, respecto a los s6cios que lo reprobaban? Podrfa el acuerdo de los m6.s,. despojar 6i los m6nos, de lo que constituia un sagrado derecho de propiedad? Donde esta la nueva ley en que tales cosas se- sancionen?
Bien asi como A. las personas de su derecho les es permitido, cuanto no les esta. expresamente prohibido, asf tambien A las Compafifas an6nimas solo y inicamente les estd permitido aquello que expresamenteles ha sido concedido.
Y esto porque esas compafifas son s6res morales, creados 6nicamente para uno 6 ni6.s obje. tos definidos, cuya extralimitacion realfcela el Presidente 6 los que administran, lleva consigo una insanable nulidad.







Pues al emplear los demandados, (n cuestiones habidas con D. Juan Poey, los fondos sociales, que tambien pertenecen d. Poey, como s6cio de la Compaifa, proceden id~nticamente a los ejemplos citados. Toman el dinero de Poey, contra la voluntad de 6ste, y lo gastan contra el mismo a' quien pertenece. Esta 6itima circunstancia, que no se encuentra en los ejemplos referidos, hace mas grave el abuso,
La mayoria de los accionistas podra, si asf lo quiere, expensar los gastos que, en esta cuestion, 6 en otras analogas, tengan los demandados; pero esas expensas no pueden salir de los fondos sociales, oponiendose cualquiera de los que a esos fondos tengan derecho. Con su bolsillo particular, bien pueden todos y cada uno de esos s6cios sostener este juicio por amor hacia los demandados; pero n6 con el bolsillo del mismo demandante. Esto seria monstruoso, y su realizacion trae ,consigo, por parte de los que cumplen tan extrafho acuerdo, una responsabilidad que va. ma's allay' de los limites que el derecho marca a' las acciones civiles. La estafa no cambia su character, porque sea la obra de cincuenta, en vez de la de uno solo.

Sexo cargo.

"Haber constituido ]a Junta Directiva de la "Compafifa con un Presidente y cinco Consilia-






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,'ios efectivos, en lugar de un Presidente y dos "Consiliarios efectivos, como lo previene el arti"culo io del Reglamento; desentendi6ndose de "las reclamaciones que le dirigi6 mi poderdante "con este motivo, 6 infringiendo al efecto:
"I. Los artlculos 284, 289, 292 y 293 del "C6digo de Comercio, segun los cuales, ]a "reforma antes examinada debi6 hacerse por "escritura pbhlica, libremernte consentida por to"dos los accionistas, pr6via la aprobacion de los "Tribunales y de S. M., anota1ndose y publicin"dose en forma.
" 29 El Real Decreto-sentencia de 15 de Julio "de 1863, que defiri6 a los Tribunales la cuestion "previa de si, en la Compafifa de Caminos de "Hierro de ]a Habana, bastaba 6 no el voto de 'la mayorfa, para la reforma del Reglamento "social.
"39 La sentencia ejecutoria de 3 de Mayo de "1871, que, habiendo ordenado el cumplimiento "del Real Decreto-sentencia arriba mencionado, "exigfa con nueva razon, que a 61 se atuvieran "las partes demandadas.
"40 La regla del derecho que i nadie permite "tomarse la justicia por su mano."
Los demandados pasan como por sobre ascuas, por este cargo. Ni un momento se detienen. a. refutar las infracciones que mi poderdante seflala en 61, y se limitan a objetar que en ]a sesion de la Junta Directiva de i8 de Noviem-







bre de 1848, presidida poi D. Juan Poey, se acord6 que los consiliarios sustitutos, asistieran A la Junta, vodran, y se anotaran al mairgen sus
nombres.
Ya veremos lo que el acuerdo mencionado
significa; por lo pronto, sabemos que los demandados no tienen razones que oponer al cargo referido.
Fojas 891. En junta General del 12 a' 26 de Noviembre
de 1871, D. Juan Clemente de las Casas, marido de una heredera de D. Gonzalo Alfonso, expres6 que la Junta Directiva habia acordado, en sesion de 15 del mismo mes, "que A los susti"tutos se les citase a las sesiones de la Junta Directiva, asistiesen.y funcionasen en ella, lo "mismo que los consiliarios." La Junta General acord6 que los seiores suplentes fuesen citados, deliberasen y vo/asen en las sesiones de ]a Directiva.
D. Juan Poey asegura que esta es una infraccion del Reglamento de la Compafifa, de las leyes mercantiles, y de ejecutorias solemnes.
El artfculo i i del Reglamento expresa, "que
"se entendera' constituida la. Junta Directiva, con "la asistencia, d lo vignos, del presidente y dos
"mas de los individuos que la compongan."
El 1o dice, que "la Empresa estar, A cargo
"de una Junta Directiva, compuesta de un pre"sidente y dos consilictrios efectivos, y del Administrador General en el caso que se dir - -.




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ALEGATO PERSENTADO A NOMBRE DE DON JUAN POEY. EN EL PLEITO QUE SIGUE A VARIOS INDIVIDUOS QUE COMPONEN LA JUNTA DIRECTIVA -DE HECHO-EN LA COMPANIA DE tAMINGS DE HIERRO DE LA HABANA, POR EL %DOI OSE tUNA Y APQ Al H ABANA. LA PROPAA-ANDA LITE RARIA I mprenta.-Libre rIa.-PapeIerra. Calle de O-Reilly N. 54. 1875.

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D. ANTONIO ARJONA, procurador de D. Juan Poey, en los autos seguidos contra los individuos que componen (de heeho) la Junta Directiva de la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, para que sometan al juicio de arbitradores amigables componedores las cuestiones y diferencias que existen entre los s6cios, demandante y demandados, sobre remocion de los cargos que estos desempeilan y pago de danos y perjuicios, alegando de bien probado-como mejor proceda en derechc,-digo que: Las numerosas y concluyentes pruebas trai-

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6 das a este juicio, al mismo tiempo que determinan la certeza de los hechos definitivamente fijados en mi escrito de replica, demuestran las justas razones que mi poderdante ha tenido para promover esta judicial cuestion; cuva existencia, no sd por qu6, tanta y tan fingida admiracion causa a los demandados. tDe que se sorprenden?-Los cargos que se les hacen son ciertos.-Vana es, pues, su admiracion; y en vano es tambien que, apelando a engafiosas metiforas, nos pretendan explicar, merced 6 ingeniosas comparaciones, como D. Juan Poey ha levanlado una elevadisima montana, que quiere lacer Calvario, y que desafarece del proceso, como se pierden en el horizone las lines de la ciudad que se abandona. Equivocacion manifiesta de los demandados. -La elevadisima montana existe; pero no es D. Juan Poey quien la ha levantado.-Formada esta por los errores, los graves descuidos y los abusos que hace muchos anos viene combatiendo mi mandante.-OuizAs se trasforme en Calvario; quizas se haya trasformado ya; pero en su cima, crdanlo los demandados, no aparecer4 otro Cristo que la Compania sacrificada, y no se encontrarin alli otros sacrificadores que los poderosos y constantes contrarios de mi representado. iHablan estos de la extrafa energia y constancia que D. Juan Poey desplega en sus cues-

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7 tiones acerca de la Compania de Caminos de Hierro de la Habana; pretenden hacerle aparecer como un litigants temerario y pertinaz, luchando por el solo placer de luchar, sin mias norte que su capricho.-Ignoro que clase de placer es el que produced los pleitos.-Gastos de dinero, perdida de tiempo, disgustos continuos: h6 aqui el agradable cortejo de las contiendas judiciales.-Y dhabri hombre de naturaleza tan rara, tan especial, que se complazca en tan triste acompanamiento? Sean los demandados mis razonables.-Si D. Juan Poey, 6 pesar de su position, que no es de las peores, y a pesar de sus anos, que ya son muchos, lucha incesantemente, es porque irresistibles motivos le impulsan. Al atacar, no hace otra cosa que defenderse. El interns de la Compania, de que es miembro, es su propio interns; y por mas que sea crecido el nimero de los que no tienen inconveniente en pasar por las horcas caudinas que algunos pocos han erigido, y en emprender la via dolorosa que se les ha trazado, mi poderdante no tiene esa abnegacion, y combate un dia y otro dia y siempre, hasta conseguir que la Compania entre en una via legal; que sus intereses, intereses sociales; no sean patrimonio de unos pocos; que los errores cometidos se rectifiquen; que los descuidos, la negligencia grave de sus Administradores, mandatarios de los s6cios, no se reproduzcan; que los

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S abusos desaparezcan; que los perjuicios ocasionados se indemnicen. Muchos han sido diez y ocho anos de combates; bastante se ha.conseguido, pero mucho falta por realizar.-jSon tantos y tan poderosos los contrarios!-iHa sido tanta su influencia!-ITanto influyen adn! Merced 4 esa combatida influencia, se verific6 de hecho, la incorporacion a la Compania de los ramales de Guines a Matanzas y de Sabana de Robles a Madruga; ramales que. arrastraban a sus concesionarios, D. Gonzalo Alfonso y D. Domingo de Aldama, a una segura ruina. Merced d ella, se realize de hecho y por breve tiempo, felizmente, la desgraciada fusion entre la Compania de Caminos de Hierro de la Habana y la de la Bahia de la Habana a Matanzas, de tan tristes resultados. Merced 4 ella, no han entrado adn en la Caja Social las crecidas cantidades que, con motivo de esa desgraciada fusion, salieron, y que con premios y perjuicios debieron volver a ella. Merced 6 ella, tampoco han vuelto a la Caja Social las importantes sumas invertidas en la total construccion del ramal 6 Madruga, y en la conclusion de las obras del de Matanzas, cuya devolucion, 1o mismo que la mencionada en el parrafo anterior, es forzosa consecuencia, debe serlo, de las disposiciones dadas sobre la materia y contenidas en los tires decretos del Gobierno

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9 Superior Civil de ri de Abril, 18 de Junio y 17 de Agosto de 1869, confirmados por la 6rden de la Regencia de .25 de Marzo de 1870. Merced i ella, no se han reclamado los danos y perjuicios ocasionados a la Compania, por las distintas personas que han intervenido en la gestion social, y que han descuidado 6 abusado de ella. Merced a esa misma influencia, la contabilidad de la Compania ha sido y es un verdadero pandemonium, donde nadie es osado a penetrar. Y merced a ella, han existido, se reproducen, y tienden a reproducirse, tantos y tantos males, como los que en este juicio se senalan y contra los que, parte interesada, ha combatido, combate y combatiri mi representado, como persona que tiene ojos para ver, inteligencia para comprender y voluntad para obrar.-Podri una fnayorfa d6cil y pacifica, permanecer indiferente ante los hechos que mi poderdante ataca constantemente; quizas podra aprobarlos.-Cada uno puede hacer de su capa un sayo, como se dice vulgarmente; D. Juan Poey no se desanimara por eso, ni se detendrA, ni retrocedera, porque sabe ademas que esa mayoria obedece a su inter6s.-Aunque le dejen solo en su demanda, bistale por acompaiamiento, la Ley y su derecho. Nunca fu6 costumbre suya uncirse al carro de los mas numerosos 6 de los mis fuertes, cuando

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10 el nimero y la fuerza no van por. el camino de la justicia. D. Juan Poey, s6cio fundador de la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, hace graves y repetidos cargos a los individuos que componen de hecho su Junta Directiva, ya por omisiones indebidas, ya por actos ilegales de los mismos. Mandatarios estos de los s6cios que les han conflado la gestion de los intereses sociales, estan obligados A responder yiersonalmenle del buen desempeno de sus funciones. (Articulos 277 y 320 del C6digo de Comercio.) Mas estos cargos, negados por las personas a quienes se dirigen, constituyen diferencias entre los s6cios; y estas diferencias, decidirse deben en la forma que la Ley mercantil y el pacto social determinan. "Toda diferencia entre los s6cios se decidirA "por jueces Arbitros, hayase estipulado asi 6 n6 "en el contrato de sociedad."-Artculo 323 del C6digo de Comercio. "Si se suscitase contienda 6 desavenencia en"tre los s6cios, se sujetarAn al juicio de arbitra"dores, amigables componedores, nombrandose "uno por cada parte."--Articulo 30 de la escritura de fojas ro6. Los demandados no podran negar que existen diferencias, que hay desavenencias, que la con

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11 tienda se ha suscitado entre los s6cios. Por eso D. Juan Poey, antes de promover este juicio, intent acto de conciliacion con cada uno de los Fojas27i;7. demandados, a fin de que, en cumplimiento de la Ley mercantil y del pacto social, se prestasen a someter al juicio de arbitradores amigables componedores las diferencias entre los s6cios existentes, por los distintos motivos en que el demandante se funda para pretender la remocion de los demandados de los cargos que desempenan, como individuos de la Junta Directiva de la de hecho Compania de Caminos de Hierro de la Habana, y pago de los perjuicios causados a la Compania y i D. Juan Poey, como s6cio de ella. Los demandados, dando una prueba evidente de lo inconciliable de sus deseos y aspiraciones, se abstuvieron de asistir al acto a que se se les invite; y D. Juan Poey, que no les habia citado por el simple placer de hacerles comparecer en el Juzgado de Paz, promovi6 ent6nces este juicio, para obligarles a cumplir el articulo 323 del C6digo de Comercio y el 30 de los Estatutos sociales. Y no nos digan los demandados, como lo han dicho ya, que las cuestiones promovidas por D. Juan Poey, no son las que, segun el Reglamento de la Compania, han de resolverse por arbitramento de amigables componedores; y que todo el mundo sabe que mi mandante jams ha

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12 sometido sus interminables cuestiones a ese medio de resolucion facil y expedito. Francamente; ignoro si todo el mundo sabe 6 n6 que D. Juan Poey jams somete a ese medio de resolucion facil y expedito, la tetminacion de sus cuestiones. Aun mas: mi ignorancia en esta materia llega hasta el punto de no saber si todo el mundo estara 6 n6 enterado de las cuestiones que Poey se ha visto en .la triste necesidad de promover en defensa de s'us intereses perjudicados y de sus derechos desconocidos. Lo que me importa saber, y lo se, y lo sabe V. S., y lo saben los demandados, es que, en esta cuestion, en la de autos, no es D. Juan Poey el que ha rehusado y rehusa el medio de resolucion facil y expedito de un arbitramento.-A 61 tienden todas sus gestiones. Pero los demandados saben que no dicen verdad en lo que afirman.--Ellos, que componen la Junta Directiva de la Compania de que mi poderdante es s6cio, han leido tc6mo n6? las actas de las juntas generales de 4 y 14 de Abril de 1857, y han visto en ellas que, habiendo propuesto D. Juan Poey el arbitramento respecto de las diferencias que existian entre los s6cios acerca de ciertas construcciones, se le contest, "ser materia extrana al objeto de la Junta." Tambien han leido el acta de la Junta general de 28 de Agosto de 1863, y han visto que, a una proposition iddntica de D. Juan Poey, acer-

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13 ca de diferencias entre los socios sobre impresion y reparto de los informes anuales, se le contest6 "no pertenecer la cuestion al nnero de "las que debian comprometerse en arbitros." eEs, pues,'D. Juan Poey, el que, segun todo el mundo sabe--todo ese mundo, quizas no est6 compuesto mas que por los demandados,-jamas ha sometido la resolucion de cuestiones suyas al medio fdcil y expedilo de un arbilramento? Criterio especial llaman los demandados al de D. Juan Poey, cuando se trata de sus cuestiones en la Compaiia de Caminos de Hierro de la Habana; tqu6 calificacion merecera el criterio de los demandados, en sus cuestiones con D. Juan Poey, cuando a tan inexactas afirmaciones se lanzan? Respecto al extremo consignado por los adversos: "que las cuestiones promovidas por el "demandante, y que se expresan en estos autos, "no son las que, segun el Reglamento de la "Companiia, han de resolverse por arbitramento "de amigables componedores;" en verdad que tengo curiosidad de saber en que razones se fundan los demandados para llegar a tan terminante conclusion. Ficil cosa es afirmar 6 negar; pero pensar deben los individuos que de hecho componen la Junta Directiva de la de Caminos de Hierro de la Habana que, en un pleito, no se escriben dog-

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14 mas, sino razonamientos.-Si se tratase de u juicio de Dios, 6 de un auto de fd, quizds las cosas variarian; pero, felizmente, no se trata de tan respetables y dogmiticos asuntos. El articulo 30 del Reglamento de la Compafia es bien explicito: "Si se suscitase contienda "6 desavenencia entre los s6cios, etc," Pues bien: las cuestiones que mi poderdante ha promovido, sus pretensiones, contrariadas por los demandados,-constituyen, 6 n6, desavenencia y contienda entre los s6cios?Por qu6 estas desavenencias y esta contienda no han de ser de las comprendidas en el articulo 30 del Reglamento y en el 323 del C6digo de Comercio? tcual es la razon? D. Juan Poey, s6cio, hace cargos, y como consecuencia de ellos, aspira 4 la remocion de los individuos que componen la Junta Directiva de la Compania, s6cios de la misma, y 4 que indemnicen los perjuicios ocasionados 4 la Compania; que no por ser administradores de ella, dejan de estar obligados a responder Personalmenle 4 los demis s6cios de sus actos en Ia gestion social. No es un extrano 4 la Compania el que promueve cuestiones contra los individuos componentes de la Junta Directiva de la misma.No se trata de desavenencias y contiendas entre un particularly la Compania, representada dsta por su Junta Directiva.-Se trata, si, de diferen-

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15 cias nacidas en el mismo seno de la Sociedad, entre s6cio y s6cios; y. poco importa que alguno de dstos, 6 todos, formen parte 6 constituyan la Junta Directiva de la misnia. Ya lo he dicho infinitas veces, y no me cansar6 de repetirlo: D. Juan Poey no tiene .cuestiones con la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, no puede tenerlas; porque nadie puede tener cuestiones consigo mismo.--El demandante es miembro de esa Compania: dc6mo ha de ser posible una cuestion con ella? En vano es, pues, que los demandados, fingi6ndose representantes de la Compania, pretendan hacer aparecer a mi poderdante como luchando con esa Compania, es decir, D. Juan Poey, luchando y combatiendo a D. Juan Poey. Esto es absurdo.-La contienda es entre s6cios. No es la Junta Directiva la demandada en cuerpo como tal Junta Directiva. Lo son, si, los s6cios que la componen, cada uno en su particular, como responsables personalmente de sus actos y de sus omisiones. Dejen, pues, los contrarios las posiciones en que caprichosamente se han situado. Esas posiciones son falsas, no les corresponden, estin usurpadas, y tienen que abandonarlas. Si quieren ser por un momento imparciales, verin que, ldjos de atacar Poey i la Compania de que es s6cio, viene 4 defenderla como tal s6cio, como interesado en su suerte. Si, pues, no se trata mis ,que de diferencias

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entre s6cios de una misma asociacion; -si el articulo 30 del Reglamento 4 que se refieren los demandados, y a que se refiere mi parte, habla de toda desavenencia, de toda contienda entre los s6cios, sin determinar distinciones que solo pueden existir en la fantasia de los adversos; si en el articulo 323 del C6digo mercantil tampoco se encuentran distinciones de ningun gdnero, tpor que estas cuestiones-las promovidas por Poey-no han de ser de las 4 que se contr:en esos articulos?Qu6 responden los demandados?--Tendri mi representado que conformarse forzosamente con sus dogmiticas formulas? Los demandados estan en la precisa obligacion de cumplir esos articulos. Su voluntad no basta para desentenderse de ellos, renunciandolos; porque mi mandante no quiere que sean letra muerta, y exige que se cumplan. Y al traer a este juicio tal exigencia, dentro de la ley esti, y dentro del pacto social. El medio es ficil y expedito, segun dicen los demandados; mas que ficil y expedito, es fatalmente necesario, porque la Ley asi lo prescribe inflexiblemente; 6 su empleo, pues, les invita mi representado. No creo que los demandados estdn en actitud de repeler esta invitacion, porque es seguro que el Juez que de este pleito entiende, no teniendo otra norma que el precepto del legislador, y las obli-. gaciones contraidas en el pacto social, no podr4 fallar otra cosa que el arbitramento, para que

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17 por el se decidan las cuestiones por D. Juan Poey promovidas. Aqui concluira esta parte de mi alegato, para en seguida, entrar en el eximen de las pruebas, que justifiquen los cargos hechos por mi poderdante a los individuos que fueron elegidos miembros de la Junta Directiva de la Compania, en la Junta general de accionistas que empez6 6 celebrarse el dia 29 de Octubre de 1871, si no se' hiciesen por los demandados objeciones que se pueden ilamar preliminares, y que, segun nuestra d6bil opinion, nada valen. Es la primera: que D. Juan Poey no tiene derecho para pedir-cualesquiera que sean los vicios que acompaflaron la eleccion de los individuos que componen la actual Junta Directiva, demandados, y cualesquiera que sean las faltas, errores y negligencias en que estos hayan incurrido-la remocion de estos individuos y sus personales responsabilidades; puesto que este es un derecho que solo compete a la Junta General de acccionistas. Es ia segunda: Que Poey ha debido desistir de su demanda, desde que en Junta General de 17 y 18 de Febrero de 1873, se acord6 por mayoria, protestar contra todo acto que tendiese a separar, sin la intervencion de la Junta General, a los individuos de. la Directiva; que Mdjos de creer que los individuos de la actual Directiva, 6 los de la anterior, nombrada por el Gobierno Fojas 107.

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18 Superior Politico, y electa despues por la Junta General de accionistas, hayan cometido faltas que motiven responsabilidad 6 la remocion, la Junta General esta convencida de que han cumplido bien y fielmente su encargo; que se les acuerda, no solo un voto de aprobacion, sino de gracias, y en rep resentaccion de la Compan2ia acepta las consecuencias del pleito que la Directiva se v6 en la necesidad de sostener y que no pueden consentir que en puntos a que se contraen los precedentes particulares, ni en ningunos otros que afecten los intereses sociales, 6 su administracion, que la voluntad de un solo accionista 6 de varios que se hallen en minoria, se sobreponga a la voluntad de la mayoria. Especial han Ilamado los demandados el criterio de D. Juan Poey en sus cuestiones sobre asuntos de la Compania de que forma parte; y en verdad que no se c6mo calificar el de los demandados. dCon que no hay mas ley ni mas norma, que el voto de la mayoria? Con que los accionistas, uno 6 muchos, pero por el solo hecho de estar en minoria, estan condenados a ver, oir y callar, aunque lo que vean y oigan sea bastante para poner el grito en los cielos? dCon que deben permanecer simples espectadores, aunque sus intereses marchen con ripido paso a la mis segura ruina, solo porque al mayor numero asi le plazca? En d6nde esti Ia prescrip cion legal que tan duro extremo determine?

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19 Bien pudiera limitarme a decir que, estando sujetas a la resolucion de amigables componedores las cuestiones promovidas por D. Juan Poey, solo estos podrin decir en su dia, si Poey tiene 6 n6 razon para promoverlas. Sin embargo, voy a permitirme hacer algunas anticipadas observaciones. Verdad es que la Junta General de accionistas tiene derecho para elegir sus mandatarios; pero tpuede deducirse de aqui, que si la eleccion es viciosa y perjudicial a los intereses de la Compania, no tengan los accionistas, cualquiera que sea su numero, el sagrado derecho de exponer esos vicios, los errores, negligencia y abusos de los mandatarios, para reclamar contra esa eleccion y nombramiento, y pedir la remocion de los cargos viciosamente 6 mal usados? No se ha visto ya una Ley (articulos 277 y 320 del C6digo de Comercio), segun la cual, los administradores de una Compania, sus mandatarios, estin obligados 4 responder personalmen/e del buen desempeno de sus funciones? zPor que, pues, uno, 6 muchos, 6 pocos, que no quieren consentir en su dano, solo porque los mas consientan, no han de poder exigir esa responsabilidad personal? En buen hora que la mayoria crea, 6 quiera creer, que sus mandatarios son intachables; en buen hora que les acuerde un voto de aprobacion y un voto de gracias; en buen hora que pro-

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20 teste contra las gestiones de mi poderdante.Eso no significa otra cosa, sino que los s6cios componentes de la mayoria, arbitros de sus intereses propios, quieren constituirse en la impose. bilidad de exigir i sus mandatarios, por lo que d ellos exclusivamente toca, las responsabilidades en que hayan incurrido.' Mas, D. Juan Poey, no quiere. perder su inalienable derecho de reclamar esas responsabilidades personages; esos mandatarios de la mayoria, administran tambien sus intereses-los de mi poderdante. No ha dado voto de aprobacion ni de gracias. Protesta, ha protestado y protestari contra la viciosa eleccion. No consiente en ei dano de sus intereses, y como solo el consensiente, segun el art. 320 del C6digo de Comercio, es el impedido para exigir la indemnizacion del dano cometido por dolo, abuso de facultades 6 negligencia grave, mi. representado esti en aptitud de demandar esa indemnizacion y todas las responsabilidades personales en que hayan incurrido los encargados de la gestion social. dQue mal hay en ello? tD6nde esti la imposibilidad legal?-De no ser asi, tendriamos a la mayoria convertida en parte que vota y en Juez que resuelve. iQu6 absurdo! Si los demandados tuviesen presente la experiencia de los 18 anos que la minoria ha pasado en constantes luchas con la mayorfa, no preten-

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21 derian imponer a mi poderdante la fdrrea mordaza de lo acordado por mayoria en la Junta General de v7 y i8 de Febrero de 1873.-En esa larga historia, de provechosa ensenanza, encontrarian que, cuando la minoria, guiandose por el Derecho-siempre la Ley fue su guia-llev6 ante las autoridades correspondientes sus justas reclamaciones, desconocidas por una interesada mayoria, no fu6 esta la que impuso su arbitraria voluntad.Es la justicia patrimonio exclusivo de los m2as?-Estan condenados los mdnos a sufrir y callar? Pero, ya lo he dicho antes; las cuestiones promovidas por D. Juan Poey constituyen diferencias entre los s6cios; resueltas deben ser por arbitramento 'de amigables componedores, y solo estds podran decidir la justicia 6 injusticia de las pretensiones de mi poderdante.-Si no fuera asi, la mayoria seria a un propio tiempo, parte en una diferencia, y poder legislative y judicial y ejecutivo.-Quos Deus vilt ferdere demental. 2

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9') Fojas 45 vta. Cargos que D. Juan Poey hace a los individuos que componen de hecho, Ia Junta Directiva de la Compaia de Caminos de Hierro de la Habana. En dos categorlas se han dividido estos cargos: 1?o-Los que los demandados han asumido por no haber exigido a las Directivas Suspensa y Provisional las responsabilidades que contra ambas proceden: 2-Los que obran directa-mente contra los miembros de la actual gerencia, por sus propias omisiones 6 infracciones. CARGOS PERTENECIENTES A LA PRIMERACATEGORIA. Primer cargo. "Haberse dado por entregada la Directiva "Provisional de las propiedades sociales, sin in"ventario, sin formalidad alguna, y hasta sin una "simple n6mina de Jo que recibfa." Antecedentes: Uno de los tres decretos del Gobierno Superior Civil de esta Isla, confirmados por la 0. M. de 25 de Marzo de I87a, es el que lleva fecha de 17 de Agosto de 1869. Este decreto, dado a consecuencia de los cargos que desde 1864, venia haciendo la minoria

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23 a las Directivas anteriores, tachando sus actos y sus balances y cuentas, dispuso, entre otras cosas, que quedasen suspensos, hasta obtener rehabilitacion, el Presidente, Conciliarios, Suplentes, Contador, Administrador General y los dos comisionados para la revision de las cuentas; nombrandose una Directiva Provisional, de que formaron parte D. Pedro Montalvo, Presidente, el Excmo. Sr. General D. Rafael Clavijo, Administrador General, y D. Juan Bautista Cantero, Contador. Entr6 la Directiva Provisional en el desempeno de sus funciones, y por lo tanto, recibi6 los capitales sociales, de que D. Gonzalo Alfonso, Presidente de la Directiva Suspensa, se habia dado por incautado, cuando abort6 aquel mal forjade proyecto de fusion entre las Companias de Casinos de Hierro de la Habana y de la Bahia de la Habana a Matanzas. No hay necesidad de romperse mucho la cabeza con absurdos raciocinios para saber que la Directiva Provisional, al recibir las pertenencias de la Sociedad, no tomaba capitales propios de sus miembros, sino propiedades de todos los s6 cios. Esas propiedades iban a ser administradas por ellos, y de esa administracion tenian. que dar cuenta a los administrados. Mas para poder dar esas cuentas, y que fueran admisibles, preciso es que se hiciese constar lo que los administradores recibian.-Sucedi6 asP N6; ni se

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form inventario, ni siquiera se hizo una simple nota de lo recibido. Los demandados convienen en el hecho; zc6mo no habian de convenir, cuando el Administrador actual de la Compania y su Contador, manifiestan no existir documento alguno relativo a la entrega de las pertenencias de la Sociedad a la Junta que presidio D. Pedro Montalvo? Pero intentan explicarlo y excusarlo, diciendo que no existia inventario cuando la entrega se verific6, y haberse esta realizado con mucha precipitacion. Ni esta explicacion es buena, ni la excusa tiene fundamento razonable. Que la Directiva suspensa no hubiese hecho inventario de las propiedades que recibi6 cuando la fusion se deshizo, no impedia que la Provisional, cumpliendo con sus deberes de Administradora de propiedades ajenas, hiciese el suyo, 6 por lo mdnos, una simple n6mina de bienes, ya que fuese tanta la precipitacion, de que nos hablan los demandados. No hubo precipitacion cuando esas mismas propiedades se entregaron a D. Juan Bautista Cantero, ni cuando se entregaron a D. Abdon Roldan, ni cuando, en epoca mas atrasada, fueron entregadas 6 D. Gonzalo Alfonso, motivo de la nulidad de la fusion. Hubo, si, descuido, negligencia grave, y los individuos que componen la Junta Directiva existente, los deman-

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dados, al aprobar y defender esas omisiones, son responsables a ellas. Segundo cargo. Haber dado por perdido la misma Junta "Directiva Provisional, el Inventario General que no podia menos de tener la Junta Direc"va Suspensa; no haberlo reclamado, y haber "distraido parte de los fondos sociales en la for"macion de uno nuevo, sin haber solicitado 4n"tes los pianos y perfiles de las lines sociales, "sus cuadernos de cotas y los borradores exis"tentes en las dependencias de la Administra"cion; con las cuales podia haberse rehecho el "que se habia extraviado." Tercer ca;r'o. "Haber dado por perdido tambien este nue" vo -Inventario General y acordado nuevos fon"dos para hacer otro, sin practicar tampoco, en caso ya tan extraordinario, ninguna diligencia "para encontrarlo, 6 para rehacerlo, caso de no "darse con dl." No niegan los demandados la verdad de estos hechos; pero si niegan que puedan constituir. cargos. Fundan su conclusion en las siguientes razones: Que la Junta Provisional, si no encontr6 inventario, cumpli6 con su deber ordenando 25

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su formacion; que en cuanto a no haber solicitado los pianos y perfiles de lineas, etc., juzgo, en su crite-io libre e independiente, que era mejor hacer un nuevo Inventario; que por lo tanto, emple6 bien los fondos sociales. Tal explicacion no puede satisfacer mais que 4 los demandados. Aunque la Junta Provisional, sin acordarse de que recibia propiedades ajenas, no hiciese constar en un Inventario, 6 a lo m6nos, en una sencilla apuntacion de bienes, las que le fueron entregadas, esto no quiere decir que dejase de poseer la Compania un Inventario General de sus pertenencias. Ese Inventario habia de existir, existi6; y si la Junta Provisional no Io encontr6, si Jo diG por perdido, por que no investig6 la ciausa de la p6rdida? Por que no Jo reclamd a Ia Directiva Suspensa? tNo era ese su deber? No estaba la Junta Suspensa obligada a. responder de tan extrafla desaparicion? Y dado caso que ese Inventario no se hubiese encontrado, ni conocidose las causas de su pdrdida, ono existian acaso en la Administracion de la Compania los pianos, perfiles, cuadernos de cotas y borradores, con los que podia rehacerse el extraviado? Por qud emplear los capitales de la Sociedad en hacer uno nuevo? tEs bastante Libre 6 independiente el criterio de la Directiva para hacer con fondos ajenos, gastos supdrfluos 6 exagerados?

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27 El nuevo Inventario se hizo. Debido fu6 al Excmo. Sr. D. Rafael Clavijo, Administrador General de la Junta Provisional. Y que sucedi?-Que tambien este Inventario desapareci6; que no se investigaron las causas de esta nueva desaparicion; que se acordaron nuevos fondos para la formacion de otro, sin pretender rehacer el extraviado, cosa facil, atendido que en la Administracion de la Compafia existian los pianos, perfiles, etc., de aquel. No parece sino que la Compania est6.condenada a no saber lo que posee, y a la imposibilidad de exigir ajustadas cuentas a sus administradores, que una, y dos, y cuantas veces se les antoje, han de acordar gastos sin resultado alguno. zC6mo, pues, han de constituir estos incomprensibles hechos, justos cargos contra las juntas Directivas de la Companfia, si estas tienen un criterio libre d independiente para determinar lo que les plazca? Czfar/o carge. "No haber exigido al Sr. D. Juan Bautista "Cantero, la responsabilidad en que habia incur"rido por el hecho de haber dado por extravia"do el Inventario General de las vias, terrenos, "edificios, obras de arte, etc., que poseia la Compania de Caminos de Hierro de la Ha"bana, en 1Q de Octubre de 1871, el cual se

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"acababa de formar por el General Clavijo, y "que le habia sido entregado con sus corres"pondientes pianos y demas explicado." Dicen los demandados: Si la Junta Provisional tenia ent6nces confianza en el Administrador, tpor que habia de hacerle responsable de la 1lamada desaparicion casual, que despues ha resultado intencional y dolosa? Quien tiene verdadera responsabilidad es D. Juan Poey, mientras de ella no se descargue. 1Estupenda conclusion! eCon que, por tener confianza la Junta Provisional en el administrador D. Juan Bautista Cantero, no debia exigirle la responsabilidad nacida del extravio, en manos de dste, de documents importantisimos para la Compania? eCon que la confianza de la Directiva borr6 la responsabilidad de Cantero, a casa de los perjuicios ocasionados a la Empresa por tan extrana desaparicion, juzgada intencional y dolosa por los demandados? tCon que el responsable es D. Juan Poey, midntras de tal responsabilidad no se descargue? Y de qu6 es responsable Poey? De haber anunciado a la Junta Directiva que tenia en su poder una copia del Inventario, practicado por el General Clavijo; de cuyo anuncio se han desentendido completamente los demandados, como si todo lo que se refiere 4 la Compania y al conocimiento exacto de Io que administran, fuese para ellos indiferente 6 extra-

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29 flo. El raciocinio de los adversos merece consignarse en letras de oro.-Tienes una c6pia del Inventario desaparecido; luego eres responsable de la desaparicion.--Esto no merece contestarse. A quien debi6 exigir responsabilidad la Junta Directiva es 6 D. Juan Bautista Cantero, que, a pesar de la confianza que en el tenia depositada la Directiva, dej6 que desapareciese el Inventario que le habia sido confiado, y cuyo extravio debia impedir. Verdad es que la Compafifa tuvo que sufragar los gastos de un nuevo Inventario; verdad es que ese nuevo Inventario, debido al Sr. Cantero, estaba tan plagado de vicios, de inexactitudes y de errores, que al fin, y gracias a una comunicacion dirigida a la Directiva por mi poderdante, fo6 declarado nulo. Verdad es que de este modo, y sin Inventario la Compafifa, es impossible, casi imposible, exigir estrechas cuentas a los mandatarios de los s6cios. Pero que importa todo eso? D. Juan Poey posee una c6pia de un inventario extraviado y 61 debe ser el responsable,..... En comprobacion de todos estos cargos anteriores, el actuario certifica: que segun manifestacion del Sr. Administrador D. Abdon Roldan y de D. Francisco Jover, Contador, no existe Libro de Inventario de las pertenencias de la Compafifa; ni documento alguno relativo a la entrega de las pertenencias de la Empresa, i la de los Ferrocarriles de Ia Habana (la fusionada);

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30 ni de devolucion que esta hiciera cuando la fusion se deshizo; ni de la entrega de dichas propiedades a la Junta que presidio D. Pedro Montalvo; ni de la entrega de 6sta a la que presidio el Sr. Marqu6s de Montelo; ni, por ultimo, de la entrega de D. Juan Bautista Cantero, al administrador Roldan. iAsi vi' ello! Quhnzo cargo. "No haber presentado el plan de liquidacion "general de las cuentas sociales, ordenado en cl "art. 49 del referido Decreto de 17 de Agosto "de 1869, que, como ejecutivo por su naturale"za, se habia llevado a efecto en cuanto a la "suspension de la Junta Directiva." Sex/o cargo. "No haber abierto los libros y cuentas nue"vas, prevenidas en el art. 4o del Decreto aca"bado de mencionar, ni llenado los prevenidos "en los articulos 32 y 36 del C6digo de Comercio." Ese Decreto de 17 de Agosto de 1869, debido, segun dicen los demandados, a la omnimoda influencia de D. Juan Poey; icomo si D. Juan Poey hubiera podido en ningun tiempo luchar con ventaja, ni siquiera de igual a igual, respeca la influencia, con sus multiples y poderosos

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31 adversarios! no solo determine la suspension de la Junta Directiva de la Compania, sino que Fojas53 vita. ademis declare "nulos, sin valor ni efecto en Io "administrativo, las cuentas y balances genera"les de la Compania de Caminos de Hierro de "la Habana, desde 30 de Setiembre de 1861, "hasta la fccha."-"Cuarto: cO el fin de abrir libros muevos y de rehacer los de la Contabilidad general de la Compania, la nueva Junta "Directiva, tan pronto como se halle constitui"da, presentard un proyecto que, conciliando en "lo possible los encontrados intereses de las dos "fracciones, en que, desde el ano de 1857, se halla dividida la Empresa, a entrambos d6 las "garantias y seguridades competentes." No niegan los demandados lo obligatorio del precepto; no pretenden excusar a la Directiva Provisional, diciendo, que esti cumplido el Decreto hasta donde era materialmente posible; pero que, ocupados los libros de la sociedad y entregados a los tribunales, no pudo presentar plan de liquidacion general de cuentas, que no estaba prevenido, ni abrir libros, ni cuentas nuevas. Indtiles excusas.-El star los libros de la sociedad en poder de los tribunales, nunca pudo impedir que se cumpliese el Decreto de 17 de Agosto en la parte a que se hace referencia.tCuindo entr6 a desempenar el cargo de Contador D. Juan Bautista Cantero?---Dos dias des-

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32 pues de publicado el Decreto, 6 sea el 19 de Agosto. Cundo solicit el presidente D. Pedro Montalvo, que se permitiese a dicho Contador el examen de los libros?-En 29 de Setiembre subsecuente. Luego se v6 que de Jo que menos se ocup6 la Directiva Provisional fue de cumplir el mencionado decreto. Poco tiempo despues, se obtuvo por la Directiva una c6pia de estos libros, que la Compania pag.-Y ---se cumpli6 el Decreto? dPara que? Cuando han cumplido las Directivas de la Compania, A partir del aiio 57, sus mas precisos deberes? Y no habra sido porque D. Juan Poey no pidiese a la Provisional y a su sucesora el cumplimiento del Decreto de que se trata; pero lag gestiones de Poey, aun las mas justas, no han sido para sus contrarios mis que incalificables caprichos. El resultado es, que el plan de liquidacion prevenido no se ha presentado: esta en el limbo. Ademas, tpor qu6 hacen depender los demandados ese plan de liquidacion, de la necesidad de basarlo en los libros de la Compania? :No han sido declarados nulos? zNo estaba, por lo tanto, la Junta Directiva Provisional, en la obligacion de buscar otros fundamentos para ese plan? Arguyen los demandados, aunque de Paso, que el tal plan no estaba prevenido por el mencionado Decreto de 17 de Agosto.

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33 Yo creo que la simple lectura del art. 49 es la mejor respuesta. "Con el fin de abrir libros "nuevos y de rehacer los de la contabilidad, la "nueva Junta Directiva, tan fronto como se ha"lile constituida presentairdc unfroyecto gue" --. etc. tNo gusta a los demandados la palabra flan? Pues llimenlo froyecto; para mi poderdante es lo mismo. Y no nos digan que, publicado el Decretoley de 17 de Setiembre de 1869, que derog6 todos los anteriores, sobre constitution de sociedades anonimas, ya no era tiempo, dadas las dificultades que encontr6 la Provisional, para cumplir el Decreto de 17 de Agosto, de presentar el plan en esa Superior disposition provenido. En primer lugar, el Decreto era ejecutorio, y como tal, debi6 cumplirse en todo tiempo, sin poder impedirlo una Ley que no tenia efecto retroactivo. Y en segundo lugar, 4un cuando el efecto retroactivo existiese, tiempo suficiente tuvo la Provisional para cumplir el Decreto de 17 de Agosto; porque la disposition de que hablan los demandados no se public en esta ciudad, Fojas 144. hasta 20 de Octubre, y por ella se determine que la inspection del Gobierno en las sociedades anonimas no cesaria sino a los seis meses de su publication oficial. Tampoco nos digan que la Directiva Provi-

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34 sional trat6 de cumplir el Decreto de 17 de Agosto, en cuanto a la presentation del mencionado Jroyec/o, segun aparece de la Comision nombrada con este objeto, en la Junta General de 20 de Octubre de 1870. Los demandados se equivocan. Esa Junta Fojas 273. General, reunida con objeto de instruirse de la O. de S. A, el Regente de 13 de Agosto de 1870, nombr6, a causa del particular suscitado por el Sr. Montelo, una comision, no para presentar el proyecto de que trata el Decreto de 17 de Agosto, que solo tenia por objeto abrir libros nuevos y rehacer los de la contabilidad general de la Compania, sino un proyecto de transaction centre la mayorfa y la minorfa, acerca de las cuestiones sobre la adquisicion de los Ramales de Guines a Matanzas y de Sabana de Robles a Madruga. Vean, pues, los demandados, como nunca se trat6 de cumplir el mencionado Decreto de 17 de Agosto. Y entre parentesis: si aqueIla transaction proyectada, no se realize, debido fu6 a las injustas pretensiones de los contraries de Poey, y no a sufabulosa ambicion. Si en estas cuestiones, D. Juan Poey, no tuviese otro interns que una ambicion fabulosa, ha tiempo que las hubiese abandonado. Y asi como el Decreto de 17 de Agosto ha sido letra muerta, respecto al mencionado proyecto, tambien lo ha sido respecto a los libros nuevos, que se mandaron abrir. Y letra muerta

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35 son los articulos 3z y 36 del C6digo de Comercio. Los demandados confiesan que a la Compania falta el libro de inventarios. iComo si este libro no tuviese importancia alguna! El ultimo argumento de los demandados, su silvese quien pueda, es: que el Decreto de 17 de Agosto 'solo obligaba 6 la Junta Provisional por 6l nombrada. Ya he contestado esa trivial objecion en mi escrito de replica. El Decreto se contrajo, no a esta ni 6 aquella Junta Directiva, sino a la representacion de la Compafifa, al ente moral: Junta Directiva. Si la Provisional incurri6 en graves omisiones, si caus6 perjuicios, por qud no los reclarn6 la que le sucedi6? No solo no las reclam6, sino que aprob6 dichas omisiones, y los demandados aseguran que la Provisional cumplid bien y fielmenle su encargo. SIlimo calqo. Haber basado los Balances Generales, que public6 desde el ano de 1870, en libros, cuen"tas y Balances anulados en razon de sus vicios, por el art. 9 del Decreto de 17 de Agosto de 1869." Ya se han visto los terminos en que est con= cebido ese art. 19, al tratar de los dos cargos anteriores. Los demandados no niegan el hecho en el demandante hace consistir este ultimo ,que

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36 cargo; pero quieren explicarlo satisfactoriamente, diciendo: que, ocupados los libros de la Sociedad, el primer balance, 6 sea el publicado en el ano 70, tenia que estar basado en ellos. Mi pobre inteligencia no alcanza 4 comprender cual puede ser el valor de esta extrania contestacion de los demandados. Si comprende que, declarados nulos los libros de la Compania y nulas las cuentas y balances que en ellas se fundaron, y suspensa la Directiva que tales cuentas y balances aprob6, a pesar de los vicios que las afectaban, no podia la nueva Directiva basar sus balances y cuentas en esos mismos libros, sin incurrir en grave responsabilidad. Qu6 objeto tenia el Decreto, si por las sucesiones de la Directiva suspensa se seguia la misma linea de conducta que habia motivado la suspension? Para que tal cosa no sucediese, fu6 que la Superior disposition determine que la nueva Directiva presentara un proyecto, 4 fin de abrir libros nuevos y rehacer la contabilidad. Este particular no necesita discutirse mais; sin que influya nada en dl la ineficaz distincion que los demandados hacen entre la ulidad en lo adminishyalivo y la nulidad en lo civil. El Gobierno tenia facultades para pronunciar nulidades, y las pronunci6. Esas facultades no eran un mero espantajo, no eran irrisorias, sino legalmente eficaces y debian producir sus efectos. Los gestores de la Compania se han desentendido de

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ellas, y han incurrido en responsabilidad; mucho mas, cuando para hacer el Gobierno tal declaratoria, instruy6 un procedimiento, donde se oy6 el parecer de dos peritos, que examinaron los libros y las cuentas. Eso de que la verdad justificativa de una nulidad deje de ser verdad en otro terreno, es tan absurdo como el principio de contradiccion. Como quien d' el golpe de gracia, y creyendo anonadar a D. Juan Poey, echan mano los demandados a su eterno argumento: la aprobacion de dichos balances por una mayoria de la Junta General. JQuidn tiene derecho para tacharlos? exciaman; quien puede hacer cargos por esos balances, que son ya inalterables? A D. Juan Poey le importa poco que varios, 6 muchos, 6 la mayor parte de los accionistas hayan aprobado esos balances y cuentas, como le importa poco que hayan aprobado todos los actos de la Directiva Suspensa, Provisional y actual. Mi poderdante, accionista, como ellos, no los ha aprobado, ni aprobara; y ayer, y hoy, y manana exigira a' los mandatarios la resjonsabilidad personal en que hayanincurrido en el desempeno de sus funciones. Los que aprueban, podran ser acaso impotentes para reclamar contra los actos aprobados por ellos, pero n6 los que reprueban. Antes de concluir Jo relativo a este cargo, recomiendo a los demandados estudien el resulta37 3

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Fojas ;48. 38 do que di6 el reconocimiento de los libros de la Compafia que sirvieron de base a los balances de que tratamos. Este reconocimiento se verific6 en la causa seguida por falsedad de balances y cuentas; fheron examinados los siguientes libros: Diario numero 7.-Diario numero 8.-Diario numero 9.-Mayor numero 3. Y el de Balances. Todos estos libros, mdnos el ultimo, aparecen llenos de raspaduras, enmendaturas, asientos escritos con lapiz, y hasta paginas enteras en blanco. ;Qud contabilidad tan formal! Es, sin embargo, la Unica digna de la aprob::cion de la mayoria, que tiene ojos, oidos 5 inteligencia para ver y percibir -.su interns particular. Octavo cargo. "Haber dado entrada en el Pasivo de dicho '' balance al importe de propiedades, cuya adqui" scion por la Compania, se habia anulado: a crditos contra personas y sociedades, cuya inexactituded conocia, como por ejemplo, los "318.860'69 cents. contra la Empresa de la Ba"hia, que jamis acept6 la sociedad, 6 como los $ 25.442'71 cents. contra D. Jose Antonio Echeverria, que sabia exceder con mucho de "esta suma, o coma los $ 2.440,4 1 cents. contra "una Compania disuelta, que, segun el mismo "ex-presidente D. Gonzalo Alfonso, habia de-

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39 "vuelto for complete todo cuanto de la Compa"na de la Habana habia recibido." Comprenden los demandados que la primera parte de este octavo cargo, se refiere al traspaso de los ramales de Gilines a' Matanzas y de Sabana de Robles a' Madruga, y han comprendido bien. Mi poderdante sostiene que en el Pasivo de la Compania no puede figurar el importe de esos ramales, porque su adquisicion es nula. Gran victoria ganaron par de pronto los concesionarios D. Domingo de Aldama y D. Gonzalo Alfonso, con el hecho del traspaso. De ruina cierta se libraron, y g6rmen de ruina trajeron d la Companfa. Mas hoy el hecho se vuelve contra ellos, y no de D. Juan Poey, sino de los Alfonso y Aldama, es eterna pesadilla, el en mal hora concebido y realizado traspaso. Pr6spera habia sido desde su fundacion la Compania de Caminos de Hierro de la Habana: la mas completa armonfa reinaba entre sus s6. cios, cuando, en la Junta General de 26 de Octubre de 1856, se empenaron D. Gonzalo Alfonso y D. Domingo Aldama en que les aceptase la sociedad el traspaso que proponian de sus derechos a la construction del ferro-carril de Giiines a Matanzas. Votaron por la proposition 63 accionistas, casi la totalidad de los de aquella dpoca; pero se opusieron dos sdcios, y que acord6la Junta?-Oue se contestase A los proponentes que, falando la znaznimidad necesa'ria

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40 en el caso, no aceytaba la Compania el ofrccido traspaso. Mas este primer obsticulo no desalent6 a los concesionarios, y volvieron a la carga en 1857. Celebrose la Junta Ceneral de 4 y 14 de Abril de ese ano, y pesar de las vivas protestas de una minoria respetable-i, 566 acciones--se dieron por reformados los articulos 2z y 3 de los Estatutos de la Compania. No hubo unanimidad; pero los concesionarios necesitaban quitarse de encima y a todo trance, el cancer que amenazaba devorarlos. Ouerian un fin, y como el primer medio se habia desechado, buscaron otro en la reform de los Estatutos. Cualquier medio era bueno para ellos. Con este, y atropeladamente, hicieron el traspaso. Ent6nces empezaron las constantes luchas entre la mayoria y la minoria. Diez y nueve anos han durado, y en tan largo transcurso de tiempo, en que todos los medios de discision se han agotado, se han pronunciado infioitas resolucio nes, cuyo historia, por ser demasiado extensa, limitare a las mas importantes, y porque hoy son la ley en la material. Trat.base de la validez 6 nulidad de los acuerdos de 4 a 14 do Abril de 1857. Habiase ya citado una Real Orden, la de 1i dJunio de 1861, y un Decreto del Gobierno Superior Civil de esta Isla, el de 18 de Enero de 1859, que resolvian acerca de la validez de dichos acuerdos,

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cuando se pronunci6 el Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, por el que se dejaron sin efecto aquella Real Orden y aquel Decreto; "que"dando expedita la accion de los interesados "para que promuevan su resolucion-la de la "validez de los referidos acuerdos-d6nde y co"mo procedan." Y resolvi6se al mismo tiempo: "i9 Que es notoriamente judicial la question "de fijar la inteligencia de un contrato de socie" dad an6nima y decidir si los acuerdos de di"cha sociedad, encaminados a reformar los Es"tatutos, han de tomarse por mayorfa 6 por "unanimidad: 2 Que el decidir si los acuerdos "de una sociedad de dicha clase dliben apro"barse, corresponded a la via active, por ser de "la apreciacion dcl Gobierno, que es el que au"toriza la constitucion de dichas sociedades, y "3? Que interin no se decida si dichos acuerdos "deben tomarse por unanimidad 6 mayoria, no "hay que entrar en la cuestion de aprobarlos 6 desaprobarlos, porque no hay Estatutos sobre "que recaiga la aprobacion." Este Decreto sentencia; no podia ser mis claro. Adn cuando en 61 se expresa que el decidir si los acuerdos de una Compania anonima, encaminados a reformar los Estatutos, deben tomarse por mayoria 6 por unanimidad, es cuestion judicial, Jo cierto es que dej6 sin efecto la Real Orden de I1 do Junio del 61 y Decreto Superior de 18 de Enero del 59, que declaraban 41 Fojas 877.

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42 la validez de los acuerdos de 4 y 14 de Abril. Y si esa declaracion de validez se dejaba sin efecto, podran ser tenidos por validos dichos acuerdos, como aseguran los demandados? Hablan estos de las Reales Ordenes de Enero y Abril de 1864; pero estas Reales Ordenes no hacen otra cosa que confirmar el Decretosentencia de que me ocupo; y lo mismo secede con la Real Orden de 12 de Junio de 1866, en la que se determina la devolucion al Gobernador Superior Civil de esta Isla del expediente promovido sobre reclamaciones entabladas por algunos accionistas de la Compania, acerca de la nulidad de los referidos acuerdos, para que por dicho Gobernador Superior Civil se dictase la providencia que creyese procedente. Provey6 el Gobernador Superior Civil; pero fu abstenidndose de determinar sobre las reclamaciones de que trata la Real Orden anterior, y ent6nces, a instancia de D. Juan Poey, la de 4 de Abril de i867-en la cual se mand6 que el Gobierno Superior Civil de esta Isla dictase resolucion concreta en el caso de que se trataba; y por via de instruccion de los fundamentos en que debia basar su resolucion, se le dan a conocer las diversas infracciones que de los Estatutos de la Sociedad y de las disposiciones vigentes, se habian cometido por sus gestores, a saber: 10 La celebracion de la Junta de 7 de Febrero de 1859, acordando en ella reformar los Estatu-

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43 tos, sin que estuviesen representados los dos tercios de las acciones suscritas, y sin que hubiese tenido lugar la Junta pr6via, senalada por los propios Estatutos: 2 El acuerdo de la com75ra del camino de Gijines a Matanzas sin tener asegurado el capital necesario, y sin que precediera una formal estimacion de su valor. 3 El Pago con mo/ivo de esla comfra, de cantidades que en consecuencia, resultan aplicadas a un objeto distinto del que, segun los Estatutos de 1842, Zudicos vigentes, corresponded a la Compa5fa; y 40 La omision del expediente administrativo, cayo tdrmino y objeto hubiera sido la aprobacion de la precisa reform de los Estatutos. D. Jose Antonio Echeverria, representante de la Compania, solicit que se comunicase al Gobernador Superior Civil la 6rden oportuna para que se suspendiese la anterior, y ent6nces se pronunci6 la Real Orden de 12 de Junio de 1867, en la que se dispuso la revision al Gobierno de esta Isla, de la instancia presentada por Echeverria, y se expresaba ademis: que el nuevo estudio que se habia hecho del expediente de su referencia daba a conocer lia importantisima circunstancia de que desde el mes de Enero del 67, no tenia existencia legal la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, por estar concluido el plazo social, y que en vano seria invocar que en la inten/ada reform de Es/al uos, se prorogabala existencia de la Compania, pues

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44 que la afrobacionzfrovisional de este Gobierno SuperiorCivil, queddanulada por Real Decretosentencia del 63. Y despues de todo esto, pretenderan los demandados deducir la validez de los acuerdos de 4 y 14 de Abril del 57 en estas mismas disposiciones? Y pretenderan basar la validez del traspaso de los ramales de GUines a-Matanzas y de Sabana de Robles a Madruga, en la sonada validez de los ncuerdos referidos? En virtud de estos antecedentes y de otros que es innecesario traer a colacion, dict6 el Gobernador Superior el De'reto de 18 de Junio de Fojas55 vita. 1869, en el que dispuso se tuviesen "por nulos, "sin valor ni efecto respecto de Ia Administra"cion, por cuanto resultan infringidas las eyes "y reglamentos vigentes, asS la cesion y traspa"so que aparecen de la escritura de 22 de Se"tiembre de 1859, como la incautacion de dichos "ferro-carriles, realizada por la Junta Directiva de la Compania de Caminos de Hierro de la "Habana.-Segundo: Que en su consecuencia, "se prevenga a dicha Junta Directiva que, den" tro de tercero dia, devuelvan a los concesiona"rios Alfonso y Aldama los ferro-carriles de "Giiines d Matanzas y de Sabana de Robles a "Madruga, con lo que hubiese sido objeto de su "citada incautacion.-Tercero: Que seprevenga "a dichos concesionarios que, en el propio ter "mino de tercero dia, se incauten de los ferro-

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45 carriess por ellos cedidos y traspasados.... etc." Cierto es que, por Decreto de 5 de Julio del Fojas III. mismo ano, se suspendieron los efectos del de 18 de Junio, respecto de la entrega por la Compania de Caminos de Hierro de la Habana a los concesionarios de los ramales referidos, hasla one por la via conenciosa se resolviese la citeslion entablada; pero en 29 de Setiembre se public6 otro Decreto, en el que se determine: 1 Que, sin embargo del recurso de nulidad "establecido por el accionista D. Juan Poey, se "cumplan y lleven a debido efecto los Decretos "de este Gobierno Superior Politico de 24 de Mayo y 5 de Julio tltinos, entendiendose la "suspension prevenida en este ultimo, hasta "pue sit A lteSa el Regenle idel Reino determine "okra cosa. 20 Que desde luego proceda la "Compania de Caminos de Hierro de la Haba"na, a la liquidacion y a todo cuanto sea nece"sario; para que, caso de confirmarse por S. A. "el Regente del Reino la incautacion de los "Caminos de Gdiines 4 Matanzas y a Madruga, "por part de D. Gonzalo Alfonso y D. Do"mingo de Aldama, no sufra esta Suprema re" solucion, dificultad ni demora." Se comprende que D. Gonzalo Alfonso, que por ent6nces era Presidente de la Compania, no dejase nada por mover hasta conseguir quo la incautacion no se verificase. iEl era uno de los

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concesionarios! Los recursos llovieron; pero con ellos no se consigui6 otra cosa que el Decreto de 5 de Julio, modificado por el de 29 de Setiembre-que acabamos de ver. Mas esta ligera ventaja, qued6 presto desvaiecida. La suspension de la incautacion fud hasta que S. A. el Regente del Reino determinase otra cosa; y S A. determine:-Orden MinisteFcjas 68. rial de 25 de Marzo de 1870-" 19 Aprobar los "indicados Decretos, expedidos por ese Gobier"no Superior Civil en 1g de Abril, iS de 7u"1io y 17 de Agosto de 1869.-29 Disponer que para ejercilar la mayoria de los accionis"las vie la Companzia cle Caminos cle Hierro de "la Habana los derechos de que se crea asisti"da, asi respecto de los acuerdos de 4 y 14 de "Abril de 1857, queserefieren a la construccion ''de nuevos ramales de ferro-carriles, como i los de 1867, que se refieren a la fusion con la "Compafifa de la Bahia a Matanzas, debe acu"dir d los tribunales de Justicia, con arreglo a "lo dispuesto en el Real Decreto-sentencia de 2 "de Setiembre de 1863, y oblener la declaration de validez cle dichos acuerdos, lomados for ma"yoria; 3 Declarar que para perseguir a la 'Junta Directiva de la Companfia y reclamar el "castigo de los abusos y faltas cometidas en la "gestion administrativa, asi como la indemniza"cion de daflos y perjuicios, pueden, la minoria "6 los s6cios que se considered agraviados,

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47 acudir a los tribunales de Justicia. ...etc." En las consideraciones preliminares de esta 0. Min., se leen estas palabras: "Teniendo en cuenta que el Decreto de ese "Gobierno Superior Civil de 18 de Junio.de "1869, al dejar sin efecto la incorporation de "los ramales de Giiines a Matanzas y de Saba"na de Robles a Madruga, que la Junta Direc-. "tiva de la Compania habia realizado, cumplien"do los acuerdos tomados por mayoria de votos, no Heo Ynds que obedecer lo que disponia aquel "Real Decreto-sentencia (de 15 de Julio de 1863) y ojonerse d que se ejecutaran acuerdos que estaban en suspenso mintras los tribunales no "decidieran su valide. --.etc." JSe ha cumplido esta Orden? Se ha cumplido el Decreto-sentencia de i5 de Julio del 63? N6: y en los balances de la Compania aparecen como propiedades de la misma, los citados ramales; y en el pasivo, el precio de dichas propiedades. Los miembros de la Junta Directiva actual, los mandatarios, dicen que esto esti bien hecho, que su conducta es legal. Ya lo creo: interesados en contrariar cuanto es opuesto a su interns, se han hecho Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Ejecutivo. Para hacer buena su conclusion, apelan a la 0. Min, de I3 de Agosto de I87o. Esta Orden, arguyen, suspendi6 los efectos de la de 25 de Marzo, y mando que volviesen las cosas al ser y

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48 estado que tenian antes del Decreto de este Gobierno Superior Civil de 19 de Abril de 1869. Ijas 430. En estos autos constan testimoniados: un escrito de D. Manuel de Elola y Heras a nombre de la Junta Directiva de la Compania, presentado en el Ministerio de Ultramar, reclamando contra esa Orden de 13 de Agosto; y fu6 tanta la precipitacion de los gestores de la Sociedad, que para entablar el recurso, echaron mano del tel grafo; itan perjudicial 6 improcedente juzgaron esa Orden! Otro escrito del mismo Ldo. Elola, expresando quela Orden de 13 de Acosto es una 6 indivisible; que la suspension de la de 25 de Marzo se.dict6 con incompetencia, porque la Administracion no tenia atribuciones pa ra suspender ni anular una Orden anterior, que Fojas 702. fu6 definitiva. Otro escrito de D. Pedro Montalvo y Romero, Presidente de la Compania, contra Fj.,cogvlta. esa Orden de 13 de Agosto. Una carta del mismo D. Pedro Montalvo al Excmo. Sr. D. Antonio Canovas del Castillo, dandole las gracias en nombre de la Compania, por la aprobacion del Gobierno a los tres Decretos del Exemo. Sr. Gobernador Superior Civil de 19 de Abril, 18 de Fj. oo5 vIta. jUlniO y 17 de Agosto del 69. Otra carta del mismo a D. Manuel de Elola expresandole la conveniencia a los intereses de la Compania, de que se mantenga to dispuesto por la Orden de S. A. el Regente del Reino de 25 de Marzo del 70. Y otras mil constancias, que demuestran

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49 que no es D. Juan Poey el que pose tn crterio especial parajuzgar estas cuestiones, sino que los que tienen ese criterio, son los demandados. Se olvidan tambien estos de que, cumplidospor la Compania el Decreto del Gobernador Superior Civil de 18 de Junio del 69 y la Orden de 25 de Marzo del 70, respecto de la desgraciadfsima fusion, no hay razon alguna para que no se hayan cumplido esas disposiciones respecto a la cuestion de los ramales, a que se contrae este cargo. Porqu6 no han reconstituido la referida fusion? Y se olvidan, por ultimo, de la resolucion de Fojas 548. la sala 4" del Supremo Tribunal.de Justicia, de 3 de Mayo de 1871, ejecutoriada por haber deFoj5s6y 559 sistido la Compania del recurso de revision, interpuesto contra dicha resolucion, en la que, admitidndose en todos sus extremos la demanda propuesta por D, Juan Poey, se declara: que interin no se decida por los tribunales, si son 6 n6 validos los acuerdos tornados por mayoria, en Junta General de 4 y 14 de Abril de i867, la resolucion dictada por la Adcministracion, mandando convocar por medio del Presidente nueva Junta General, para tratar de la proroga del contrato social, con arreglo al art. 36 del Reglamento, 6 sea por mayorfa absoluta de votos, es opuesta a la que recay6 en el Decreto-sentencia de i5 de Julio de 1863, que, como ejeczutoria, de" be ser guardada.

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De modo que, aunque no se hubiesen dictado los tres Decretos del Excmo. Sr. Gobernador Superior Civil, de i9 de Abril, 18 de Junio y 17 de Agosto del 69; aunque no se hubiese dictado tampoco el decreto de la misma Autoridad de 29 de Setiembre del mismo ano; aunque no hubiese existido la Orden Ministerial de 25 de Mayo del 70; aunque estas disposiciones no se hubiesen cumplido respecto de la fusion; aunque no fuese nula, completamente nula, por los vicios que la misma Compania ha arg-iido contra la otra Orden de 13 de Agosto de 1870, siempre tendremos que, con arreglo a la resolucion de la Sala 4?' del Supremo Tribunal de Justicia de 3 de Mayo de 1871, y al Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, que debe ser guardado como ejecutoria, las Juntas Directivas de la Compania nunca pudieron hacer figurar en el pasivo de la misma el importe de propiedades que 4 la Compania no pertenecen, midntras los Tribunales de Justicia no hubiesen decidido la validez de los acuerdos de 4 y 14 de Abril de 1857. iEsta declarada esa validez? zHan gestionado en tiempo los interesados para que esa validez se declarase? tNo fueron dejados sin efecto por este Decreto-sentencia del Gobierno Superior Civil de esta Isla de 18 de Enero de 1859 y Real Orden de 11 de Junio de 1861, en que tales acuerdos se declaran validos? No dice la resolucion de la Sala 4~ del Tribu-

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51 nal Supremo de Justicia que, interin no se decida la validez de los referidos acuerdos por los Tribunales, -la resolucion mandando convocar a Junta General para tratar de la pr6roga del contrato social por mayor/a die votos, es contraria al Decreto-sentencia de 15 de Julio dle 65? Y si la pr6roga determinada por mayor/a de votos es nula, por que no lo ha de ser la adquisicion de los ramales mencionados? D6nde est la diferencia? Acuerdense los demandados del auto dictado por la Sala 1.' del Tribunal Supremo de Justicia en 22 de Setiembre de 1873, 6-cuyo tenor, se di6 por desistido y apartado al Dr. D. Fernando Vida, de la demanda establecida contra la Orden de 25 de Marzo de 187o. Acuerdense que al tenor de tal auto, se declare "firme y subsisistente Ia expresada Orden." tQu6 valor tiene entonces la que dict6 en 9 de Agosto? Cabe que un Ministro oponga sus resoluciones a las declaratorias firmes del mrns alto Cuerpo de la Nacion? Acudrdense los demandados de la Junta General extraordinaria de i de Setiembre de 1871, convocada con objeto de deliberar y resolver sobre la construccion del ramal entre la Union y Alacranes. El Sr. Marquds de Montelo se opuso al proyecto, dando; entre otras razones, el no saberse si la Companirza tenia existencia legal Y lo cierto es que no la tiene.

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t) 2 Otros accionistas abogaron por el referido proyecto. No habiendose puesto todos de acuerdo, D. Juan Poey dijo: "que oponidndose el Sr. Marques, y 'no habiendo, por consiguien'te, unanimidad en la aceptacion del proyecto, "era indtil seguir la cuestion." Sigui6 6sta, no obstante, y puesto el proyecto a votacion, unos votaron negativamente y otros afirmativamente; "por consiguiente, y necesi/dndose la unanilzi" dad Java llevar d efecto el proyecto, quedd es/e "desechado." Indtiles son los comentarios. Ouien es el que tiene criterio especial, el demandante 6 los demandados? Estos, cuando les conviene, exigen la unaniimzad; cuando n6, defienden la mayoria. iAdmirable criteria! Cuando se me antoja, nado; cuando n6, vuelo. En conclusion: D. Juan Poey tiene a su favor justas y legales razones para hacer este octavo cargo, en su primer extremo. En los balances de la Compania no pueden figurar legalmente como pasivo, el importe de propiedades que a la Compania no pertenecen. Veamos el segundo extremo de este mismo cargo: haber dado entrada en dicho pasivo a "crdiitos contra personas y Companias, cuya inexactitud conocia, como por ejemplo, los "$318.860-69 centavos contra la Empresa de "la Bahia, que jams acept6 la Sociedad." Los demandados responded: este crdito esti

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53 aprobado por la Sociedad, porque los balances estin aprobados por la misma; y no es inexacto, porque cuando se disolvi6 la fusion, y fu6 necesario separar las propiedades y liquidar las responsabilidades, result adeudar la Empresa de la Bahia, a Ia de la Habana, esos $318.860-69 centavos. zD6nde esti, pues, la ilegalidady la inexactitud del credit? A esto pudiera contester diciendo, que, estando ejecutoriamente declarada la nulidad de los balances, nulas son y tienen que serlo, las partidas que los forman; y esto, por mas que se alegue su posterior aprobacion en Junta General.-Mandados formar de nuevo esos balances, a partir del ano de 1861, no hay mais remedio que cumplirlo, y cuanto en contrario se pretenda, es un sueno de que tienen que despertar los demandados. Pero, entrando mais de lieno en la cuestion, pregunto: pudo D. Gonzalo Alfonso, como presidente de la Compaffa de la Habana, sacar sus fondos de la Caja social y traspasarlos a Ia Empresa de la Bahia? Prescindo de que traspasarlos y perderlos fuera todo uno: la legalidad del acto es lo que discuto, y me basta el articulo 40 de la Real Cedula vigente en el ano de 1869, en que segun los libros, fueron hechos los traspasos, para contester tranquilamente que no. Los fondos de las Companias an6nimas, di4

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54 ce la ley, no podrAn distraerse de la Caja social para negociaciones extrafas al objeto de aquellas." Es asi, que segun el articulo 2* del Reglamento, semejantes traspasos eran extranos a la construccion, explotacion y aprovechamiento por la Compania de las lineas que habia comprado y se habia obligado a abrir al pdblico; luego fue infringida por D. Gonzalo Alfonso, la prohibicion indicada, y lo que es mis doloroso, lo fud a sabiendas del mal que, de consumarla, habia de resultar a quienes, por el hecho de darle un poder, todo de confianza, hacian doblemente odioso su abuso. Con dificultad se presentar4 un caso en que con mas razon debi6 afiadir la Real Cedula: ." La infraccion de esta disposicion, serd casti",gada en los administyadores, con una multa que "no baje de mil pesos, ni exceda de cinco mil." Deficiente, empero, habia sido la ley, si, a lo mandado se hubiera atenido. Presentes tuvo los inmensos perjuicios que podian resultar a asociaciones comunmente de capital crecidisimo, y previsora, anadi6: "Ademas, serln responsables directamente y "desde luego de cualquiera suma de que dispu"sieren contraviniendo a la prohibicion que les "queda impuesta-... -; siendo de cuenta de los administradores los quebrantos que puedan ex" perimentarse."

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55 Tal era la ley que regia en esta Isla, cuando, 6 favor de la Bahia, fueron consumados los traspasos, objeto del presente cargo. tHay arbitrio para evitar su aplicacion? Se pretenders que, infringida la ley por un mandatario infiel, y siendo una de las penas de la infraccion la directa 6 inmediata responsabilidad de las sumas malamente distraidas por 61, la sufran, no el doloso infractor, sino precisamente las victimas de su infraccion? Yo me atrevo a decirselo a sus herederos: su mejor respuesta a cargo tan fundado, sera, como lo ha sido en mas de una ocasion, el silencio. El Juzgado teffdri por probada en esta parte mi demanda, y aplicando con su acostumbrada rectitud las prevenciones penales de la Real C6dula, dispondra ademas el pago por los herederos de D. Gonzalo Alfonso, de la multa de mil a cinco mil pesos en que 6ste incurri6. Noveno cargo. "Haber dado entrada en el pasivo del Balance atribuido a dicha Compania, 6 una supuesta deuda de $1.328,305-95 centavos, procedentes de un ramal, cuyo traspaso habia sido anulado en 1869." La base de este cargo se encuentra en las razones expuestas en el anterior. Ese $1.328,305-95 centavos es parte del precio del ramal de GUi-

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fes a Matankas; pefo ese tatial, no pertenece, no puede pertenecer 6 la Compania, por mis que los Alfonso y Aldama estdn interesados en atribuirle esta propiedad. El traspaso no existe legalmente. C6mo, pues, la Compania ha de ser deudora del precio de una cosa que no ha adquirido? Dicimo cargo. No haber agregado a las ganancias capitalizadas los $365,382-146 centavos expresados en el articulo 6? del mencionado decreto de 1869." Empiezan los demandados por alegar contra este decreto las objeciones que ya se han examinado anteriormente. Pretenden ampararse con la Orden de 13 de Agosto de 1870, que suspendi6 los efectos de la de 25 de Marzo, y con el Decreto de.S. A. de 1869, que hizo cesar la intervencion del Gobierno en las Sociedades an6nimas. Fatigoso seria volver sobre nuestros pasos. Ya, al tratar del octavo cargo, hemos visto lo que significan y lo que valen esa Orden y ese decreto invocados. El decreto de 17 de Agosto de 1869, emanado del Gobernador Superior Civil de esta Isla, en donde se encuentra el precepto de volver 6. constituir capital les

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457; $365,382-148 y que, segun los peritos contadores, se estipularon desde 1859 y 1860, como aumentos de la Companifa, no ha podido ser anulado por las disposiciones que los demandados nos citan. Ese decreto es efic6z, mal que pese a los contrarios, No fi6ndose los demandados en la soliddz de ese primer argumento, recurren al expediente de explicar el por qu6 esa cantidad no figura en las ganancias capitalizadas. La explicacion que dan es la siguiente: esos $365,382-142 centavos pertenecen al capital permanente de la Compa5ia; estan invertidos en reparaciones, y no pueden figurar, por lo tanto, en las ganancias capitalizadas. Suprimida en el Balance de 1867, dicen, la partida senalada con el nombre de "Obras hechas con el emprestito del Credito Cubano," y que importaba $198,071-7 centavos, por haberse cubierto el capital y los intereses de ese empr6stito, fue necesario dividir la cantidad entre las obras permanentes y las de reparacion. Asi que, la partida "Caminos de Hierro, edificios," aparece aumentada en $7.626,478-47 centavos, y la de "utilidades" rebajada en $365,478-8 centavos que figuraban cuando todavia no se habia pagado el emprestito. Esto mismo decian en el Gobierno cuando, por las quejas de Poey, se iniciaba el expediente, que di6 por resultado una causa criminal contra los gpstores suspensos, en 1869. Ent6nces se les

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58 contestaba que desde el moment en que se aprobaba la partida de un Balance, habia una estipulacion entre partes. Y como todo contrato es la obra de dos 6 mas voluntades, y el Derecho tiene escrito que las cosas se disuelven del propio modo que se hicieron, no cupo variar el Balance donde se estipul6 un aumento del capital, sin el expreso consentimiento de los s6cios todos. Hoy no contestamos asi; hay ponemos por toda contestacion ante los ojos de los demandados, el articulo 6? del decreto citado de 17 de Agosto aprobado por la Orden de 25 de Marzo de 1870, que declare firme-como hemos vistoun auto de la Sala 3 del Tribunal Supremo. AI est escrito Io que por su no cumplimiento, constituye el cargo de que nos ocupamos: alli esti mandado lo contrario de Io que dicen los demandados. Ellos, sin embargo, para excusar su arbitrariedad, para disimular su desacato, acuden a la Orden de 13 de Agosto del 70, como si esta pudiera tener validez alguna, dictada con incompetencia y despues de la declaratoria de la Sala tercera del Tribunal Supremo. La Orden de 13 de Agosto suspendi6 los efectos de la de 25 de Marzo; pero por la separacion de la demanda contra esta formulada, se la declara firme. tCuil de las dos tiene importancia? zCuil de las dos debe respetarse? zEstin ambas vigentes? Sostener que las dos tienen igual importan-

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59 cia y valor, y que hoy deben cumplirse, es una burla, por no decir otra cosa. Unddcimo cargo. "No haber exigido de la gerencia suspensa "que, al propio tiempo que se incautase de los ramales de Gilines a Matanzas y Madruga, pa"gase a laCompania los $1.369,005-59 centavos "que resultan de la cuenta que se acompana, fojas 243. Fojas 243. Dado el Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, y la Real Orden de 1i .de Julio del 67; el decreto del Gobernador Superior Civil de 18 de Junio de 1869, que prevenia d la Junta Directiva de la Compania que, dentro de tercero dia, devolviese a los concesionarios Alfonso y Aldama los referidos ramales, con todo lo que hubiese sido objeto de la incautacion; la Orden de S. A. el Regente del Reino de 25 de Marzo de 1870; la resolucion de la Sala 4? del Supremo Tribunal de Justicia de 3 de Mayo de 1871, y el auto de 22 de Setiembre de 1873, de la 3a, -es imposible que pueda defenders la validdz de los traspasos de dichos ramales. Por lo tanto, la Junta Provisional debi6 exigir de la gerencia suspensa la incautacion mandada; pero como se supone que, los ramales referidos habian costado a la Compania la cantidad consignada en este cargo,-y esto -o reconocen los demanda-

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60 dos,--es evidente que esa cantidad debe volver a la Compania, y que la Junta Provisional debi6 reclamarla. Si es 6 n6 Irabajo Perdido el del Conlador que hizo la cuenla defojas 243; si la pretension de D. Juan Poey es, 6 no es un suezo desvanecido, como las espirales del h/umo que se eleven en el espacio, el tiempo lo dira. Pero me parece que el sueno va tofnando una forma real y tangible. Cuidado no suenen los demandados, y el despertar sea amargo. Duodkcirno cargo. "No haber exigido de los suspensos gestores "de la misma Compania, la indemnizacion de "los danos y perjuicios, gastos y menoscabos "en que fueron condenados por el articulo 59 "del confirmado decreto de 17 de Agosto de 1869." Los demandados, despues de trascribir ese art. 59, y de entretenerse a alabar con cierta irona la prevision 6 interns que la Autoridad que la dict6 se tomaba por la Compania, y por los pocos accionistas reclamantes, se fijan en ciertos terminos empleados en su redaccion: "a' reserva ode to que se resuelva tor los Tribunales, las "personas que han pertenecido a la Junta Di"rectiva desde el 1 de Octubre de 1861, asf "como el Administrador general, el Contador y

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61 los comisionados que han informado sobre las "cuentas y balances anuales, quedan responsa"bles de los danos, perjuicios, gastos y mehos"cabos que hubiesen ocasionado u ocasionaren en lo futuro a la Compania y a los accionistas "reclamantes, en virtud de las faltas que se han indicado." Esas palabras "a r6serva," significan, segun los demandados, que la responsabilidad de los gestores, determinada en este art. 59, solo puede exigirse despues de la declaratoria judicial. No veo asi las cosas. Si fuesen como las explican los demandados, la responsabilidad determinada en este decreto, seria severamente ridicula. tQu6 necesidad habia de que se anunciase una responsabilidad que no podia hacerse efectiva? tQu6 objeto podria tener ese art. 59, si la responsabilidad en 61 fijada, habia de depender de la declaratoria judicial? Para que entretenerse en tales condenaciones, que a nada conducian? Yo me explico esas palabras de otro modo. El Gobierno, por su intervencion en las sociedades an6nimas, tenia facultades para hacer cum. plir las disposiciones vigentes, 6 imponer las penas administrativas correspondientes. Dentro de sus atribuciones estaba el suspender, condenar en danos y perjuicios 6 imponer multas 4 los gestores ode estas sociedades, por las faltas cometidas, administrativamente juzga-

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62 das. Esas condenaciones tenian que cumplirse en el acto; pero como las faltas podian engendrar responsabilidad criminal, que solo por las justicias ordinarias se declaran, de ahi que se hiciesen efectivas aquellas penas determinadas por el Gobierno, a reserve, 6 sin perjuicio de las que los Tribunales decidiesen. No les parece buena esta explicacion a los demandados? Dicimno tercero cargo. "No haberse presentado como parts en el "juicio criminal seguido de oficio contra el Pre"sidente, Consiliarios, Sustitutos, Administra"dor General, Contador y Accionistas comisio"nados para el eximen de las cuentas; ponien"do-4 mi representado en el compromiso de de"jar en completo abandono los inmensos intere"ses sociales, que en dicho juicio han de deba"tirse, 6 defenderlos 61." Como consecuencia de las faltas que motive la suspension de los cargos que desempeiaban los individuos determinados en el decreto de 17 de Agosto de 1869, se form un procedimiento criminal, 4 fin de averiguar las responsabilidades de estos. Los intereses de la Compafiia eran los afectados por aquellas faltas, y obligacion de sus representantes, de sus gestores, era mostrarse partes en esa causa, para defender esos mismos intereses.

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63 Y no nos digan los demandados que es poco honroso el terreno de una acusacion criminal; porque ellos mismos, como representantes de la Compania, no han vacilado en pisar ese terreno, cuando se ha tratado de perseguir delitos que perjudicaban 4 la sociedad cuyos bienes administraban. No ha mucho tiempo que, por fraude, se sigui6 una causa contra un tal Madurell, y ]a Gerencia de la Compania no titube6 en perseguirlo por todas instancias. Verdad es que Madurell no era la Junta suspensa, / en algo han de diferenciarse las personas. Decimo cuarto cargo. "No haber solicitado, ora que se devolvieran "a. dicha Compania los libros de la Contabilidad, "que estaban embargados, ora que se diesen "las copias que, si bien demasiado tarde, se die" ron por fin a la actual Gerencia." Contestan los demandados que la Junta Provisional hizo cuanto en su mano estaba, y que no puede hacercele cargo, porque causas ajenas a su voluntad impidieron alcanzar lo que deseaba. Niego que la Provisional hiciese todo lo que estaba en su mano para ]a devolucion de los referidos libros, 6 obtener c6pia de ellos. tD6nde constan sus gestiones? Hasta 29 de Setiembre del 69, no solicit el ex-presidente D. Pedro

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64 Montalvo, que se permitiese al contador D. Juan Bautista Cantero el examen de los libros embargados; y en cuanto a las copias de los mismos, solo en tiempo de la gerencia actual se dieron. Hubo negligencia grave. Cuindo no la hubo, tratindose de la Directiva que ha tenido Ja Compafia desde el ano de 57? Dicimo quinlo cargo. Haber permitido que se suspendiera la in"cautacion, por los concesionarios Alfonso y "Aldama, de los ramales i Matanzas y i Ma"druga, sin que se llenase la condicion impues" ta i dicha suspension por el art. 2 del decre"to de 17 de Setiembre de 1869." Despues de todo lo que se ha dicho en el octavo cargo, creo indtil insistir sobre la validez y eficacia del decreto de 18 de ,Junio que determine la incautacion. En vano es volver a examinar lo que significan todas las disposiciones dadas sobre la materia. Asi, pues, la Junta Provisional nunca pudo, sin faltar a sus deberes, permitir que se suspendiese la incautacion. Y dado caso que no hubiese podido impedir esa suspension, tno determine el decreto de 17 de Setiembre, que desde luego procediese la Compania de Caminos de Hierro a la liquidacion y a todo cuanto fuese necesario para que, caso de confirmarse por S. A. el Regente del

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65 Reino, la incautaciori pot lbs concesionarios, no sufriese esta Suprema disposicion dificultad ni demora? dPor qu6 no se llen6 esta condicion? -Pudo desentenderse de ella la Junta Provisional, sin incurrir en personal responsabilidad? La Orden de 25 de Marzo del 70 confirm la incautacion; mas la liquidacion preceptuada, condicion precisa de la suspension, no se habia verificado, como no se verific6 el proyecto de liquidacion general, ordenado por el art. 39 del decreto de 17 de Agosto del 69. tQud importan para los Gestores de la Compania las disposiciones mis apremiantes? Hay de por medio intereses de personas poderosas, y bueno es no molestarlas. Verdad es que los demandados excusan a la Provisional, diciendo, que 6sta inst6, segun comunicacion cuya copia obra en Secretaria, para que D. Gonzalo Alfonso y el Consejo de.Bienes Embargados se hiciesen cargo de los ramales; pero olvidan que la liquidacion prdvia no se habia hecho, dificultando, 6 casi imposibilitando asi la incautacion confirmada por la Orden de 25 de Marzo, y que no se trataba de una simple instancia hecha de mala gana y sin la menor insistencia. El cargo es, pues, justo. Decimo sexto cargo. No haber exigido de los individuos de la Jun-

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66 Fojas 132. Fojas 78o Fojas 783. Fojas 1021. Fojas 1025 vuelta. "ta Directiva Suspensa, que con sus intereses, "devolvieran a la Caja social las considerables "sumas que en el espacio de 14 anos, fue extra"yendo de ella, ora para cubrir los gastos ex"traordinarios que causaron los mismos; ya para "sostener en Madrid abogados y agentes que "corrieran con su defense y con las injustas pro"mociones hechas por ellos; ya para premiar "servicios hecholes en su particular, nunca a be" neficio, Sino positivamente a dano de la Com"pania." El cargo esti. comprobado en autos. La Comision nombrada para examinar las cuentas de la Sociedad del ano 69 al 70, y del 70 al 71, habla de tres Letrados sostenidos en Madrid, dos de ellos con sueldo de dos y tries mil pesos anuales, sin perjuicio de sus honorarios. En la sesion de la Junta Directiva de la Compania, fecha 10 de Octubre de 1868, se acord6 que se abonase a D. Jos6 Antonio Echeverria, for via de obsequio, la cantidad de $8,000. A ma's de $25,000 asciende la cuenta de este mismo senor, sostenido en Madrid por la Di' rectiva de la Compania. En la sesion de la Junta Directiva de 14 de Setiembre de 1868, se acord6 la entrega a D. Jos6 Morales Lemus, de $x,ooo, por gastos de agencia en los negocios de la Empresa. A D, Andr6s Sanchez, se entregaron $400, segun comprobante de Julio de 1868, y hay ademis

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67 un recibo del mismo Sanchez, donde dice haber recibido la cantidad de $204, a cuenta de la asignacion que la Compania le senal6 por la agen cia de varios asuntos pendientes de la resolution del Gobierno. Agosto del 67. Y otras muchas partidas, como puede verse en la certification de f6lios 1,031, vuelta, que montan a una crecidisima suma, invertida en las cuestiones sostenidas por D. Juan Poey, y cargada en la cuenta general de gastos de la Compania. No niegan el hecho los demandados. C6mo podrin negarlo, si en la actualidad expensan sus pleitos, los que siguen con D. Juan Poey, con fondos de la Compania? Pero lo explican asegurando que, como en estas cuestiones los contendientes han sido y son, por una parte, la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, y por la otra, D. Juan Poey, nada mis justo sino que la Compania soporte los gastos ocasionado s Y por eso las certificaciones de f6lios 1,0321,025 a 1,029, 850 vuelta, y todas las que anteriormente se han citado, dan cuenta de las cantidades invertidas en esos gastos. Mas, presented deben tender los demandados, lo que ya infinitas veces he dicho. D. Juan Poey no ha litigado, no ha podido litigar con la Compania de que es s6cio, porque es absurdo que una persona litigue consigo misma. Ya, al principio de este escrito, he tratado de este par-

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68 ticular; ha sido y es un absurdo incalificable que con los condos de la Sociedad, fondos que tambien pertenecen al s6cio D. Juan Poey, se ha'gan propinas, obsequios, se pagen agencias aqui y en Madrid, y en una palabra, se sufraguen todos los a que dan y han dado origen las reclamaciones de mi representado; ya contra los individuos que comprende la actual Gerencia; ya contra los que figuraron en las anteriores, y que se decian representantes de un mayor 6 menor nrmero de s6cios; pero que nunca pudieron representar a la Companifa, tratandose, como se trataba, de diferencias entre s6cios. Si esos s6cios quieren sufragar tales gastos; si desean que los demandados no sufran disminucion en su fortuna con tales gastos, que los paguen de su bolsillo particular; mas n6 con dinero de la Companifa, que tambien es dinero de D. Juan Poey. Vdase, pues, como el cargo es justo, como la Provisional debi6 exigir de la Suspensa, la devolucion de las cantidades de que se trata en esto 169 cargo; cantidades invertidas en sostener una ruinosa y mal proyectada fusion; la valid6z de unos acuerdos nulos; la legalidad de unos traspasos, los de los ramales de GUines a Matanzas y a Madruga, nulos tambien, y perjudiciales a la Companifa, cuyo defensor, por mAs que esto escandalice a los demandados, no es ni ha sido otro que mi poderdante, si es que quieren

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mirarse estas cuestiones con alguna calma. Defender a la Compania es solicitar que se cumplan las disposiciones dictadas a su favor; que se le pague Jo que se le debe; que se exijan las responsabilidades que a favor de la Compania pesan sobre ciertas personas; que se devuelvan a la misma las cantidades indebidamente extraidas de su Caja; que su contabilidad sea la-que debe ser, y no un laberinto, donde los s6cios se confundan y pierdan. iY sin embargo, dicen los de mandados que Poey litiga con esa misma Compania y que la representan y defienden los que a estas justas exigencias se han opuesto y oponen! Decimo s/tio cargo. "No haber exigido del ex-presidente D' Gon"zalo Alfonso la responsabilidad en que incur"ri6, dejando de practicar las diligencias nece" sarias para que, en virtud de los acuerdos sin "oposicion, de 4 y 14 de Abril de 1857, y del es'pecial encargo que le fu6 hecho, se. sancionase por el Poder Real la prorogacion de la Com" pania a 90 anos." Los demandados, no sabiendo qu6 responder 6 este cargo, dicen: que D. Juan Poey impugn6 al principio el Acuerdo del ano 57, relativo a la pr6roga de 90 anos; que el Real Decreto-sentencia de 1863 puso fin 6 las contiendas admi09 5

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70 nistrativas, dejando su resolution a la Autoridad Judicial; y que nunca" se hizo especial encargo 6 D. Gonzalo Alfonso para que gestionase sobre la aprobacion del acuerdo6de proroga. Vanas excusas. -D. Juan Poey y la minorfa de accionistas de la Companifa, nunca impugnaron el acuerdo respecto de la proroga de la Sociedad. Lo que impugnaron, y lo que mi poderdante sigue impugnando, es la adquisicion de los ramales. En cuanto a la proroga del plazo social, los demandados saben que cuando se dict6 el decreto del Capitan General de 18 de Enero de 1859, aprobando.los acuerdos de 4 y 14 de Abril de 1857, "la minorfa de los accio"nistas acudi6 a la expresada Autoridad en so"licitud de que declarase la aprobacion dada i "los citados acuerdos, se contrafa solamente al "aumedo de la duraion de la. Empresa y al de su capital, y de ningun modo a la prolonga"cion de la linea hasta Navajas y Cienfuegos, "i ni al ramal de Giiines a Matanzas." La verdad de este hecho se encuentra consignada en el Real Decreto-sentencia de 15 de Julio de 186;, fojas 885 vuelta, donde se leen las palabras que he senalado entre comillas. Respecto al encargo especial hecho 6 D. Gonzalo Alfonso para la tramitacion del expediente sobre pr6roga, etas claras no pueden ser las constancias de autos. Pero D. Gonzalo querfa la pr6roga, so condition de que a el y i Alda-

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71 ma los redimieran del peso de los ramales, y de que siempre mandiran en la mayoria. Por eso nada hizo en pr6 de la ampliacion del plazo social, cuidindose-eso si, y muy mucho-de sostener al Gobierno cuando decret6 que la Compania, en Junio del 67, no tenia existencia legal. Qu6 creyeron D. Gonzalo y sus secuaces d inspiradores? Creyeron que 6 titulo de mayoria no debia haber pr6roga sin que les comprasen los ramales, y que su prestacion para aquello debia obedecer 6 esto? Pues tanto peor para 61 y para sus gentes; porque los deberes no se declinan, y porque cualquiera, m6nos el Presidente en este caso, pudo ir 6 sostener la disolucion. En cuanto a la objecion de que el Real Decreto-sentencia de i863 puso fin a las contiendas administrativas, no entiendo cual pueda ser su valor. Si se hubiese tratado de prorogar el termino de la Sociedad por mayoria de votos, claro esti que tendria aplicacion ese Real Decreto-sentencia. Pero como se trata de una pr6roga, en que todos los s6cios ent6nces consentian, es eviderite que no existia contienda de ninguna clase, y que D. Gonzalo Alfonso debi6 gestionar para que esa pr6roga se sancionase por el Poder Real, que era el llamado 6 dar tat sancion. Asi se hubiera evitado que la Compafifa se encontrase en la violenta y anormal situacion en que hoy se encuentra, con el plazo social venci-

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do desde hace muchos anos, y sin haberse disuelto aun; pero en el inevitable caso de.disolverse. D. Gonzalo Alfonso fue, pues, el responsable de esta situation perjudicial a los intereses de la Companifa, y la Provisional debi6 haber exigido esa responsabilidad. Dicimo octavo cargo. ''No haber exigido del mismo Alfonso y de "la Directiva Suspensa, la indemnizacion de los daios y perjuicios que a la misma Companfa -ocasionaron: i?, promoviendo en Junta Ge"neral extraordinaria, sin autorizacion para ello, "la fusion de dicha Sociedad con la de la Ba"hia, 4 sabiendas de no haber sido convocada "sino para tratar de la pr6roga 6 de la disolu"cion de la de la Habana, no para discutir y "votar una fusion con una Empresa arruinada: "2?, dando por acordada dicha fusion por parte de la Compania de la Habana, cuando obra"ban contra tal acuerdo los recursos que tenia "interpuestos mi parte contra la Real Orden de 12 de Junio de 1867, en cuanto seaalaba para Ila reforma del contrato social un metodo de "votacion contrario al Real Decreto-sentencia "de 15 de Julio de 1863; y cuando pendia tam"bien que se declarase, como se declar6 por la propia ejecutoria, que, habiendo terminado la "Sociedad desde el mes de Enero del anode

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713 1867, (cuatro meses antes de haberse acorda" do la fusion) solo por medio de un contrato li" b6rrimamente otorgado por todos y por cada "uno de los accionistas, y pr6vias las solemni"dades que jams se llenaron, podia asociarse "con otra la Compania de la Habana: 39, pa"'sando las propiedades sociales y todos sus ha"beres a una Compania mal proyectada, y nun"ca legalmente constituida, cual la Ilamada de "los Ferro-Carriles de la Habana." .Dicimo noveno cargo. "No haber reclamado de Ia misma gerencia "los daios y perjuicios que a la Compania de "la Habana ocasion6 por el hecho de haber "otorgado en 0 de Octubre de 1868, ante el "Escribano Br. D. Luis Rodriguez, la Ilamada "escritura de fusion, que de falsa califica mi po"derdante, por los hechos y derechos que tiene "presentados." El tercero y ultimo de los decretos del Gobierno Superior Civil del afo 69, que tan mala impresion causan a los demandados, es el de 19 de Abril. En ese decreto se dispuso: "1i La "disolucion de la Ilamada Compania de Ferro" Carriles de la Habana, (Ia fusionada) decla" rando incursas las juntas Directivas por las que aparece promovida e ilegalmente consti" tuida, en la responsabilidad de los perjuicios

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'74 "que puedan reclamar en consecuencia las "Companias de Caminos de la Habana y la del "Ferro-Carril de la Bahia de la Habana a Ma"tanzas, 6 cualesquiera otras personas y Com"panias: 2a Que se haga saber a las respectivas "Juntas Directivas de las Companias de Cami" nos de Hierro de la Habana y del Ferro-Carril de la Bahia de la Habana a Matanzas, que "dentro del improrogable tdrmino de tercero "dia, se incauten de cuanto hubiesen traspasado "a la liamada Empresa de los Ferro -Carriles de "la Habana, entendidndose entre sf,..... &" tSe causaron 6 no perjuicios A la Companifa de Caminos de Hierro de la'Habana con la mal concebida y realizada fusion? Se han reclamado 6 n6 esos perjuicios? Se causaron; pero no se reclamaron. Esa fusion fue uno de los golpes ma.s rudos que la Directiva-Suspensa-asest6 contra los intereses de la Companifa; y en vano es que los demandados, prohijando bendvolamente todos los actos de esa Junta, pretendan disculpar a sus miembros, diciendo que cumplieron con su deber proponiendo a la Junta General los medios de mejorar su situacion, viviendo como vivfa y vive la Sociedad, a la sombra de los acuerdos de 4 y 14 de Abril del 57, que han sido declarados nulos. .No es del caso volver a tratar de esos acuerdos. Ya bastante se ha discutido sobre ellos; y

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75 si los demandados tienen en algo la consulta que la Compania hizo y pag6 a los mejores Letrados de Madrid, pueden inspirarse en ella. Respecto a que los miembros de la Suspena, cumplieron con su deber proponiendo los medios de mejorar la situation de la Compaifa, cuyos intereses administraban, creo que esta es una verdadera burla de los demandados. tCon que un medio de mejorar la Compania era fusionarla con una empresa arruinada, acribillada de deudas, como lo estaba la de la Bahia? Esto es incomprensible; y bastame consignar el juicio de algunos de los individuos que componian la Junta Provisional, y de sus representantes, para demostrar lo que era la Compania de la Bahia al tiempo de la fusion. D. Manuel de Elola y Heras, abogado en Madrid de la Junta Directiva de la Compania, con motive de la revocation de la Orden de 13 de Agosto del 70, vivamente solicitada por la Provisional (la Junta Directiva de hoy pretende encontrar en esa misma Orden, impugnada, la base de su defensa. iComo varian los tiempos!) calificaba de malhada fission, la de que nos Fojas 439, ocupamos, ruina segura de los intereses de los s6cios, ji ferdida comi/leta de una Coin ia hasta hace pocos ajios floreciente. F1k..442 ybt. En la demanda contencioso-administrativa presentada por el mismo Letrado contra la mencionada Orden de 13 de Agosto, dice: que la

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76 Compania de la Bahia nada mans quefirdidas teV/a, y era segura su completa ruina; 'que los yirincifales accionistas de Jsta, que tambien Jo eran de la Jrimera, (de Caminos de Hierro de la Habana) idearon la fusion, y fara ello se valieron de sit infuencia Jersonal y de. hallarse la mayoria de ellos formando farte de la junta Directiva de esta Comzan/ia. Al mismo tiempo califica de actor monstruoso, absurdo, inaudito el que di6 vida a la Orden de i de Agosto.. El mismo D. Pedro Montalvo y Romero, presidente de la Provisional, en un escrito presentado en el expediente formado con motivo de la Orden de 13 de Agosto, no encuentra palabras bastantes para reprobar una fusion que tendia a unir for la fuerzc a un cuerfo lieno de vida, cual nuestra Sociedad, (la de que son gestores los demandados) con eiesqueleto en gue estd convertido el de la Bahia. -.-. Otros muchos testimonios se podrian hacer. constar acerca de la opinion en que por ent6nces se tenia a la Empresa de la Bahia; pero bastan los referidos para comprender que, ni D. Gonzalo Alfonso ni los demis miembros de la Gerencia Suspensa, pudieron proponer, cumpliendo con sus deberes de buenos administradores, la ruinosa fusion de que nes ocupamos. Podian ignorar el deplorable estado en que se encontraba la Empresa de la Bahia? -JProponian, po-. dian legalmente, sin incurrir en responsabilidad,

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77 proponer a ciegas? Es asj como deben propoponer los mandatarios fieles?. La proposicion se hizo en junta General extraordinaria de 3 de Abril de 1867.-En ella se ley6 la exposicion formulada por D. Gonzalo Alfonso y demis miembros de la Junta Directiva, y abog6 por la fusion D. Julio Ibarra, uno de los de la expresada Junta, comisionado por esta para dar cuenta del proyecto. Segun D. Julio Ibarra, la fusion era una medida salvadora. No hay duda que la experiencia lo ha demostrado. Fojas 643 En esa Junta, D. Juan Poey, eterno enemigo de la Compania, segun los demandados, ya habl6 de los inconvenientes de la fusion, del mal estado de la Empresa de la Bahia, de la ilegalidad del proyecto, y pidi6 la suspension de la junta, y protest contra el acuerdo tornado. Mas la influencia de la Junta Directiva era mucha, y se acord6 tomar en consideracion el proyecto de fusion, y convocar nueva junta, la Fojas 664. que tuvo efecto en 27 de Mayo del mismo ano, a pesar de las continuas gestiones de mi poderdante para que se declarase nulo el acuerdo tomado en la de 3 de Abril. Y en esa junta, no obstante haberse insistido por el apoderado de D. Juan Poey, en los inconvenientes de la fusion con una Empresa, arruinada, en los vicios que afectaban de nulidad al acuerdo que se tomase

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78 aprobando la fusion, a pesar de todo, la fusion fue acordada por mayoria. Pero los iniciadores del proyecto, los que lo habian llevado hasta su realizacion, necesitaban la sancion del Poder Real, y obtuvieron el Decreto de 22 de Agosto de 868, que aprob6 la fusion, debiendo atemperai se la nueva SocieFoj. 6oo-vita. dad al articulo 59 de la Real Cidula de 29 de Noviembre de 1859, y demrds disposiciones vit genies. Fojas 593. En consecuencia, se otorg6 un documento escriturario de fusion en 1i de Octubre de 1868, concurriendo a el, por la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, D. Gonzalo Alfonso, como president; D. Jose Morales Ldmus y D. Fernando de Osma, como consiliarios, y D. Manuel Mestre, como secretario; siendo asi, que con arreglo al articulo 15 del Reglamento, el Presidente, y n6 la Junta Directiva, era quien representaba 4 la Coipania. Y no se tuvo en cuenta que. la Compafia estaba disuelta de derecho desde el ano de 67, por haberse cumplido el tdrmino del pact social, no pudidndola representar sino sus liquidadores. Y se olvid6 que, establecidos los correspondientes recursos por D. Juan Poey, contra la Real Orden de 12 de Junio de 1867, no podia ser aprobada la fusion por simple mayoria de votos, violando lo dispuesto por el Decreto-sentencia de 1863, cuya Real Orden de 12 de Ju-

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79 nio del 67, fu4 mis tarde, dejada sin efecto por resolucion de la Sala 4a del Tribunal Supremo de 3 de Mayo de 71. Y se olvid6 tambien que, para poderse verificar legalmente el traspaso de propiedades que i muchos pertenecian, debi6 contarse con la voluntad de todos; forque cosa que es nuestra, no puede fasar a o/ro, sin nues/ra voluntad y sin nuestrofecho. Ley 13, tit. 34, Partida 7a Y se violaron las prescripciones de los articulos 29 y 39 de la Real Cedula de i9 de Noviembre de 1853. Y se infringi6 el articulo 13 del Reglamento de 18 de Julio. de 1864, denegandose, como se deneg6, por el Presidente Delegado la suspension de la primera Junta General de la titulada Compania de los Ferro-carriles de la Habana, solicitada por varios accionistas. Por todas estas razones; por haberse infringido las disposiciones cuya observancia habia preceptuado el Real Decreto de 22 de Agosto de 1868, es que el documento escriturario de la fusion es falso, y responsables los que lo otorgaron; y es que se pronunci6 el decreto del Gobierno Superior Civil de 19 de Abril de 1869, en virtud de la obligacion que le imponia la Real Orden de 19 de Junio de 1848, de disolver toda sociedad por acciones que no estuviese autorizada en la forma y con las solemnidades prevenidas.

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80 Pero todo esto es poco. No hay un solo acto de la Directiva Suspensa 6 del Presidente de la Compafia, relativamente al desgraciado asunto de la fusion, que no d6 origen a evidentes responsabilidades. Su presidente D. Gonzalo Alfonso, llev6 a las Empresas fusionadas todas las pertenencias de la Compafifa de Caminos de Hierro de la Habana, sin acuerdo de la Junta General y de la Directiva, y sin intervencion de su Contador, como Jo exigia el Reglamento. El traspaso de dichas pertenencias se hizo sin inventario; y sin inventario .se verifico la devolucion de las mismas, cuando la fusion fu6 disuelta. Para qud? Acaso era de la incumbencia de los s6cios saber lo que a la sociedad pertenecia cuando se verific6 la fusion, ni lo que le era devuelto? Una de las primeras determinaciones de la Directiva de la nueva Compania resultante de la fusion, fu6, situar en Inglaterra 20,000 libras esterlinas, para pagar deudas de la de la Bahia.La suerte es que tales deudas eran insignificanFojas 58o. tes. En la escritura testimoniada a fojas 58o, no se habla mas que de dos: una de 700,000 libras esterlinas, por emprdstitos contratados con los Sres. J. Henry Schrooder y Compania de L6nd'res, y otra de que es acreedora la Compania de Almacenes de Regla y Banco de San Josd, ascendente a $1.965,527-48 cents. eNo es verdad

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que la fusion prometia un porvenir brillantisimo para los s6cios de la Compania de Caminos de Hierro de la Habana? JC6mo no haber promovido su union con la de la Bahia, que en estado tan floreciente se encontraba? De esas 20,000 libras esterlinas, situadas en L6ndres, 5,000 fueron destinadas i dividirse entre los tenedores de los bonos emitidos, i consecuencia de los emprdstitos contratados por la Compania de la Bahia, y las i 5,000 restantes todavia se hallan en Inglaterra, debiendo encontrarse en la Caja de la Compania. Lo mas raro del caso es que D. Gonzalo Alfonso, en oficio dirigido al Excmo. d Ilmo. Sr. Director de Administracion, fecha 25 de Mayo de 1869, pone en su conocimiento que el dia anterior se habia realizado el ultimo acto de incautacion respecto del dinero existente en Inglaterra. Y esto, segun los demandados, no es incurrir en responsabilidad, sino cumplir extrictamente sus deberes. En ese mismo oficio expresa D. Gonzalo Alfonso "que la Compania de Caminos de Hierro "de la Habana, se ha incautado ya for complete "de cuanto habia traspasado a la de los Ferro"carriles de la Habana, no habi6ndose dado "antes cuenta a ese Gobierno Superior; porque ayer precisamente se habia realizado el ultimo "acto de incautacion respect al dinero existen" to en Inglaterra." Y sin embargo de haberse incautado por completo de todo Jo traspasado, sI Fojas 68o.

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los demandados sostienen que la Empresa de la Bahia qued6 debiendo a la de la Habana $318,860-69 cents. 6 consecuencia de la fusion. zNo habia sido el ultimo acto de la incautacion el del dinero existente en Inglaterra? No se habia verificado la incautacion de todo .o traspasado? C6mo es, pues, que la Empresa de la Bahia qued6 debiendo tan crecida cantidad? Lo peor del caso es que las crecidas sumas que, con motivo de la fusion, salieron de la Companifa de Caminos de Hierro de Ia Habana, no han vuelto ella, y es muy probable que no vuelvan, si contra ella se reclama, cuando el deudor es D. Gonzalo Alfonso. Pero todavfa hay otro acto de D. Gonzalo Alfonso, que se presta a penosas reflexiones. Cuando se traspasaron a la nueva Companifa resultante de la fusion, las pertenencias de la de Caminos de Hierro de la Habana, esta aport6, segun manifestaciones del mismo D. Gonzalo Alfonso, $139,688-77 cents., depositados en su Tesorerfa, y $153,518-75 cents. depositados en el Banco de San Jose: total $293,207-52 cents. Ahora bien; disuelta la fusion, y dispuesta la incautacion de lo que cada Companifa habia aportado,-natural era que D. Gonzalo Alfonso, presidente, lo verificase respecto de esos $293,207-52 cents. en efectivo, Sin embargo, no sucedi6 asf.-En poder del Presidente de la Companifa disuelta existian 82 Vojas 122.

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88 $200,367-2 cents., que no alcanzaban A cubrir las cantidades aportadas por la Compania de la Habana, y D. Gonzalo Alfonso, a instancias del Presidente de la de la Bahia, no titube6 en dejar en poder de esta, $50,000. iQu6 autorizacion tenia para ello? No pertenecian a la Compania de Caminos de Hierro de la Habana, esos $200,307-02 cents.? zNo reconoci6 el Presidente de la de la Bahia el indiscutible derecho de D. Gonzalo Alfonso, Presidente de la de la Habana para. incautarse de ese. dinero? dAcaso habia traspasado la de la Bahia alguna cantidad a la nueva Compania? C6mo pudo, pues, consentir D. Gonzalo Alfonso, en que esos $50,000 no viniesen a poder de su tnico dueno, que no era otro que la Compania por 61 representada? tCumpli6 con sus deberes de mandatario fiel? Los demandados dicen que si...... Como D. Quijote, viven por sus prematicas, por su voluntad. Examinados los cargos que pesan directamente sobre la Directiva Suspensa y la Provisional, por acts, 6 sea por infracciones y omisiones de una y otra, cuyos cargos recaen hoy sobre los individuos que componen ]a actual Junta Directiva, precede consignar los que re~ caen sobre las personas que en el afio de 71 em' pezaron desempenar la Gerencia de la Compania.

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84 SEGUNDA CATEGORIA. Primer cargo. "No haber exigido de la Junta Directiva Suspensa las responsabilidades 4 que qued6 "sujeta, y adems, los correspondientes intere"ses, danos y perjuicios.' Este cargo lleva en si mismo la demostracion de su procedencia y no es un nombre vano. Los individuos que la componen, administradores de los intereses sociales, estrechamente obligados estin 6 defender esos intereses y no descuidar los ni abandonarlos. Los mieihbros de la Suspensa incurrieron en responsabilidades ciertas para la Compania; comprometidos estaban y estan los actuales gestores a exigir esas responsabilidades. No lo han hecho, no lo hacen, expresan que no lo harin, y aprueban y hacen propia la conduct de los suspensos gestores; suyas, pues, son las responsabilidades de estos, definidas en los anteriores cargos. Segundo cargo. "No haber reclamado de la Junta Directiva "Provisional los danos, perjuicios y menoscabos

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"que a la Compania de la Habana infiri6 la Sus"pensa, en fuerza de las infracciones y de las "omisiones arriba expresadas." Sirva la explicacion del anterior cargo a este. Los fundamentos son los mismos. Tercer cargo. "No haber promovido la devolucion por la Compania de Caminos de Hierro de la Haba"na, de los ramales de Gfines a Matanzas y a "Madruga, a sus concesionarios D. Gonzalo "Alfonso y D. Domingo de Aldama, ni su in"cautacion por parte de estos, no obstante estar "asi prevenido." Demostrado qu eda en el octavo cargo; que el traspaso de los referidos ramales es nulo; que no son propiedad de Ia Compania; que hoy, lo mismo que en los tiempos de la Provisional y de la Suspensa, pertenecen esos ramales 6 sus Concesionarios; que su incautacion, por parte de estos, esti mandada; y que incurri6 en responsabilidad la Suspensa, por haber permitido y defendido la adquisicion declarada nula, y la Provisional, por no haber realizado la devolucion a los Concesionarios, segun .les fu6 ordenado en el decreto del Gobierno Superior Civil de 18 de Junio de 1869; y los actuales miembros de la Directiva, por mantener ese perjudicial statu guo. Ciertas razones me doy de por qu6 el Sr. Mar85 6

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ques de Montelo, hijo politico de D. Domingo de Aldama; D. Juan Clemente de las Casas, casado con una Alfonso, heredera de D. Gonzalo; D. Francisco Javier Mestre, allegado de otra Alfonso;-el primero, presidente de la actual Junta Directiva; el segundo, primer consiliario sustituto hasta su muerte, acaecida hace poco; y el tercero,. sustituto que reemplaz6 a D. Cayetano Montoro; ciertas razones me doy, repito, de por que estos senores se obstinan en convertir en precepto vano el que dispone la incautacion. tQuidn mas interesados que ellos en que la incautacion no se verificase? Muy dificil es ser justo, cuando media el personal interest. Mas, si esta circunstancia explica el por que de la conducta observada, no la excusa., La justicia y el interns de la Compaifa, estan muy por encima de esos aprovechamientos individuales. Cuarto cargo. "No haber reclamado de la Directiva Provi"sional los $1.369,005-59 cents., a que, con sus "intereses, llega lo desembolsado por la Com"pania para la construction de los ramales, "hasta la fecha de la cuenta que se acompana; "siendo incuestionable que, por el hecho de no "haber dado la actual Gerencia un solo paso "para la realizacion de una acreencia que, como "deducida de las cuentas anualmente publicadas 86 Fojas 243.

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87 "por la Junta Suspensa, son intachables por su "parte y tienen el caracter de liquidas,-hicie"ron suyos los expresados $1.369,005-59 cents., "bien que, con la precisa obligacion de satisfa"cerlos a la.sociedad." Los demandados, ya que n6 buenas razones, tienen un abundante repertorio de calificativos que aplicar A las reclamaciones de D. Juan Poey. Absurdo laman a este cargo; delirios del demandante. Sin embargo, hace diez y ocho afios que D. Juan Poey, con sus absurdos y delirios, viene poniendo un fuerte dique a las demasias de los administradores que la Compania ha venido teniendo. No siempre ha podido contenerse el desbordariiento; mas, los dafios y perjuicios por este causados, se indemnizarAn, si es que la Ley sigue cumplidndose aqui abajo. La cifra consignada en este cargo es la cantidad que la Compaifia ha visto desaparecer de su Caja en virtud del nulo traspaso de los ramales. Los demandados han hecho suya esa cantidad, aprobindolatcomo la aprob6 la Junta Suspensa; de ella son responsables. Y no argumenten que midntras D. Juan Poey, no entable el pleito correspondiente, en solicitud de que judicialmente se declare nulo el traspaso, este es valido. D. Juan Poey no tiene que promover pleito alguno. Promudvanlo,. si les parece bien, los demandados, para que se declare la validez que

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5$ sustentan. A Poey le basta y le sobra el decreto de este Gobierno Superior Civil de 18 de Junio de 1869, la Orden Ministerial de 25 de Marzo de 1870, y mais que todo, el Real Decretosentencia de 15 de Julio de 1863, sobre que aquellas disposiciones se basan, y la resolucion de la Sala 4 del Tribunal Supremo de Justicia de 3 de Mayo de 1871, confirmaciones todas de la verdad y justicia que encierran los absurdos y delirios de D. Juan Poey. Quinlo cargo. "No haberse opuesto al acuerdo de la Junta "General, que la autoriz6 para expensar con "fondos procomunales el pleito que individual" mente les ha puesto mi representado, en razon "de infracciones y omisiones, que son obra de su exclusive voluntad, y por tanto, de su sola "y unica responsabilidad." No niegan el hecho los demandados, ni negarlo pueden. En autos consta que, asi como la Directiva Suspensa pag6 con fondos sociales los gastos ocasionados en las cuestiones sostenidas por D. Juan Poey, como si la contienda fuera entre un extrano y la Compania, los miembros de la actual gerencia, individualmente demandados por un. s6cio que reclama responsabilidades personals, siguen el mismo abusivo sistema.

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89 A folios 853 hay un recibo del Letrado defensor de los demandados, que arroja la cantidad de $I,75o, honorarios devengados en el presente pleito, y pagados por la Compania; y otro del procurador D. Jos6 Galan, por valor de $6oo, a consecuencia tambien de este juicio. A f6lios 855, existe otro recibo del mismo procurador Galan, por valor de $i,ooo, para expensar los gastos que originen la demanda establecida contra D. Juan Poey, D. Jos6 Luna y Parra, D. Antonio Carrillo y Dona Rosa Poey, sobre valid6z de los acuerdos de las Juntas Generales de 4 y 14 de Abril del 57 y Febrero del 59.-En ese mismo f6lio se encuentra otro recibo del defensor de los demandados por valor de $6,290, honorarios, ya en este pleito, ya en el de validez de los referidos acuerdos, ya en el de cumplimiento de una sentencia, promovido por D. Juan Poey. Desde el f6lio 855 vuelta hasta el 858, se encuentran otraspartidas abonadas por la Compania por iguales conceptos, ascendentes a mas de $4,200. La suma total de estas y otras cantidades, que tienen concept semejante, ascienden d $23,509-37 cents. Basta esta cifra, por ma's que en autos consten otras cantidades referentes a gastos judiciales, tambien con motivo de las cuestiones sostenidas por D. Juan Poey, para comprender que los demandados no han vacilado en hacer pagar a la

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90 Compania las expensas de sus pleitos. Es licito este proceder? Reproduzco aqui todo lo que he dicho respecto a este mismo particular, cuando trat6 de la conducta observada por las anteriores Directivas. Es abusivo, muy abusivo, que, midntras D. Juan Poey, s6cio de la Compania, expensa con su dinero, los gastos, que, este juicioy otros. de igual naturaleza, le ocasionan, los contrarios, s6cios tambien de la misma Compania e individualmengte demandados, hagan uso de los fondos de la sociedad, como si fueran propios suyos, para defenders en cuestiones en que solo se trata de sus responsabilidades Jersonales. Para librarse los demandados del rudo ataque que merece tan irregular proceder, sacan a la arena su gran escudo, el inmenso tesludo de los antiguos, 6 sea la aprobacion de la Junta General por mayorfa.-Mandatarios somos de los accionistas, dicen.-Obligados estamos a seguir sus instrucciones; y ni adn tenemos el recurso de renunciar nuestro cargo, porque la Junta General no admitiria tal renuncia. El escudo es de papel y esti aguiereado, como esos arcos que en los circos ecuestres se presen tan. Ni D. Juan Poey ha demandado a la Compania representada por sa Junta Directiva, sino individualmente a los que componen dicha Junta, por infracciones y omisiones de que tienen que responder personalmente; ni la mayoria es

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91 una asamblea de Dioses que decidan sin apelacion, constituyendo sus acuerdos una Ley suprema en cosas que no son de sus atribuciones; ni los demandados pueden excusarse merced a la ilusoria excepcion de la obediencia fasiva. Un ejemplo. Supongan los demandados que en Junta General la mayoria acuerde regalar a los individuos de su Junta Directiva, 6 al vecino mas pr6ximo, el todo 6 parte de los capitales sociales; supongan, que acuerdo es, que esos mismos capitales se arrojen 4 la Bahia (no hablamos de la Fusion, aunque el ejemplo parezca alusivo), y que se diese comision a la Directiva para verificar el acuerdo: tpodran estos realizarlo, sin incurrir en grave responsabilidad, respecto a los s6cios que lo reprobaban? ePodria el acuerdo de los mas, despojar 4 los menos, de lo que constituia un sagrado derecho de propiedad? D6nde esti la nueva ley en que tales cosas se sancionen? Bien asi como a las personas de su derecho les es permitido, cuanto no les esta expresamente prohibido, asi tambien a las Companias an6nimas solo y unicamente les esti permitido aquello que expresamenteles ha sido concedido. Y esto porque esas compafifas son seres morales, creados unicamente para uno 6 mias objetos definidos, cuya extralimitacion realicela el Presidente 6 los que administran, lleva consigo una insanable nulidad.

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92 Pues al emplear los demandados, cn cuestiones habidas con D. Juan Poey, los fondos sociales, que tanbien pertenecen a Poey, como s6cio de la Compania, proceden iddnticamente a los ejemplos citados. Toman el dinero de Poey, contra la voluntad de este, y lo gastan contra el mismo a quien pertenece. Esta ultima circunstancia, que no se encuentra en los ejemplos referidos, hace mis grave el abuso, La mayoria de los accionistas podri, si asf Io quiere, expensar los gastos que, en esta cuestion, 6 en otras anilogas, tengan los demandados; pero esas expensas no pueden salir de los fondos sociales, oponiendose cualquiera de los que 6 esos fondos tengan derecho. Con su bolsillo particular, bien pueden todos y cada uno de esos s6cios sostener este juicio por amor hacia los demandados; pero n6 con el bolsillo del mismo demandante. Esto serfa monstruoso, y su realization trade consigo, por parte de los que cumplen tan extrano acuerdo, una responsabilidad que v4 mis alli de los limites que el derecho marca 6 las acciones civiles. La estafa no cambia su caracter, porque sea la obra de cincuenta, en vez de la de uno solo. Sexto cargo. "Haber constituido la Junta Directiva de la Companifa con un Presidente y cinco Consilia-

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93 "rios efectivos, en lugar de un Presidente y dos 'Consiliarios efectivos, como lo previene el arti"culo 10 del Reglamento; desentendiendose de "las reclamaciones que le dirigi6 mi poderdante "con este motivo, 6 infringiendo al efecto: "0 Los articulos 284, 289, 292 y 293 del C6digo de Comercio, segun los cuales, la reforma antes examinada debi6 hacerse por escritura piblica, libremente consentida por to"dos los accionistas, previa la aprobacion de los "Tribunales y de S. M., anotandose y publican" dose en forma. 29 El Real Decreto-sentencia de 15 de Julio de 1863, que defiri6 a los Tribunales la cuestion "previa de si, en la Companifa de Caminos de Hierro de la Habana, bastaba 6 no el voto de "la mayoria, para la reform del Reglamento "social. "39 La sentencia ejecutoria de 3 de Mayo de "1871, que, habiendo ordenado el cumplimiento "del Real Decreto-sentencia arriba mengionado, "exigia con nueva razon, que a 6l se atuvieran "las partes demandadas. "49 La regla del derecho que 4 nadie permite tomarse la justicia por su mano." Los demandados pasan como por sobre ascuas, por este cargo. Ni un momento se detienen. a refutar las infracciones que mi poderdante sefiala en el, y se limitan 4 objetar que en la sesion de la Junta Directiva de i8 de Noviem-

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bre de 1848, presidida pot D. Juan Poey, se acord6 que los consiliarios sustitutos, asistieran a la Junta, voldran, y se anotaran al margen sus nombres. Ya veremos lo que el acuerdo mencionado significa; por lo pronto, sabemos que los demandados no tienen razones que oponer al cargo referido. En Junta General del 12 a =6 de Noviembre de 1871, D. Juan Clemente de las Casas, marido de una heredera de D. Gonzalo Alfonso, expres6 que la Junta Directiva habia acordado, en sesion de 15 del mismo mes, "que 6 los susti"tutos se les citase a las sesiones de la Junta Directiva, asistiesen .y funcionasen en ella, 1o "mismo que los consiliarios." La Junta General acord6 que los sefiores suplentes fuesen citados, deliberasen y volasen en las sesiones de la Directiva. D. Juan Poey asegura que esta es una infraccion del Reglamento de la Compafifa, de las leyes mercantiles, y de ejecutorias solemnes. El articulo I i del Reglamento expresa, que "se entender4 constituida la Junta Directiva, con "la asistencia, a Zo fenos, del presidente y dos "mas de los individuos que la compongan." El io dice, que "la Empresa estara a cargo "de una Junta Directiva, compuesta de un pre" sidente y dos consiliarios efectivos, y del Admi"nistrador General en el caso que se dir-.... 94 Fojas 891.

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95 Lugo la Junta Directiva, que habia de componerse a 7o menos de un presidente y dos consiliarios efectivos, habria de componerse a' lo mds de un presidente, dos consiliarios efectivos y del Administrador General en su caso, 6 sea cuando tenga 50 6 mrs acciones, dnica circu.nstancia que le d4 voto efectivo; pues sin ella su voto no podia ser mas que consullivo. Art. 35. Segun el 23, la Junta General puede nombrar tres sustitutos, pero su objeto no es otro que "cubrir las faltas que pueda haber de los pro"pietarios de la Junta Directiva." Luego los sustitutos, cuando no faltasen los propietarios (dos con siliarios efectivos) no podian formar parte de Ia Junta Directiva, a m6nos que fuesen diferenles lodas las opiniones de sus miembros, en cuyo solocaso, se llamard Para el acuerdo a los sus/i/utos. Art. 14. Y aun en el caso de ausencia o enfermedad de los consiliarios efectivos, dstos estan en la obligacion de /2acerlo saber por escrilo al fresidente, para que es/e fueeda cilar y Iacer en/rar en el ejercicio de sus funciones al consiliario que deba sustiluirle. Art. 16. Pues bien; a. pesar de todas estas claras disposiciones, los demandados, constituyendo Junta Directiva, no tuvieron inconveniente en acordar en una de sus sesiones, la de 15 de Noviembre de 1871, cuando apenas hacia unos cuantos dias que habian sido nombrados, que los sustitutos

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96 entrasen a formar parte de la Directiva, como consiliarios efectivos, y que tal acuerdo se some,tiese a la aprobacion de la Junta General.-Resultado; que contra el pacto social, la Junta Directiva esta formada hoy por un presidente y cinco consiliarios efectivos.-iY esto no es infraccion del Reglamento! Los Alfonso habian vuelta a obtener la Administracion de la Compania, de la que hacia algun tiempo habian estado separados; allegados' suyos eran miembros importantes de la Directiva, pero esto era poco. Aunque D. Juan Clemente de las Casas y D. Francisco Mestre, emparentados con los Alfonso, perteneciesen a la Directiva, no eran mis que sustitutos, cuya influencia en las sesiones de aquella, solo podria tener lugar en casos extraordinarios. Preciso era que esa influencia se hiciese sentir siempre, hasta en las mas leves decisiones de la Directiva, y el m6do de conseguir tan ardiente desideratum, no era otro que convertirlos en consiliarios efectivos; y los convirtieron. tQuidn contrarestaria en lo sucesivo tal influencia, de efectos decisivos? Y la Junta General aprob6 el acuerdo de la Directiva: tc6mo no habia de aprobarlo? De los 4,454 votos que concurrieron a esa Junta General el dia 26 de Noviembre, 3,729 estaban representados por el Marques de Montelo, D. Juan Clemente de las Casas y D. Pedro Gonzalez Llorente, secretario, que tenia una ac

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97 cion por si, y las demas, en su mayor parte, por los Alfonso. Organizadas las cosas de este modo, poco importaba que en alguna que otra ocasion se suscitasen en el seno de la Directiva diferentes opiniones. De sus seis miembros, tres formaban siempre un cuerpo compacto, moviendose por una sola voluntad y tendiendo siempre a un mismo fin. Entre estos tres, se encuentra el Presidente, que con su voto, decide en caso de empate. Art: 14. Mas al proponer y aceptar tal acuerdo, se olvidaron los de la Junta Directiva, de que se trataba de una trascendental modification de los Estatutos sociales, y que para ello se necesitaba la voluntad unanime de todos los socios, no de los s6cios concurrentes a una Junta, porque todos fueron los que dieron vida a esos Estatutos. Se olvidaron tambien del Real Decreto-sentencia del 63, que dej6 sin efecto el en que se decidia la validdz de unos acuerdos a que no habian concurrido los s6cios todos; se olvidaron de la sentencia ejecutoria de 3 de Mayo de 1871, en que se declare ser contraria al menciu nado Real Decreto-sentencia la resolution de la Administration mandando convocar Junta General para tratar de la pr6roga del cont; ato social por mayoria de votos. Se olvidaron de la regla de derecho que impide que nadie se tome la justicia por su mano, y se olvidaron, por 6lti-

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mo, de los articulos 284, 289, 292 y 293 del C6digo de Comercio, segun los que, al mismo tiempo que se determina la forma en que ha de otorgarse toda escritura de sociedad, se dispone que cualquiera reforma 6 amfliacion que se haga sobre el contrato de sociedad, debercdformalizarse con las mismas solemnidades prescrilas Para celebrarlo, estando sujetas d las formalidades de inscripcion y publicacion determinadas en los artfculos 22 y 31, y siendo condicion, respecto a las companifas de ferro-carriles, que se sujeten al examen del Tribunal de Comercio, hoy 6 los jueces de primera instancia, y luego al Poder Real, sin cuya aprobacion no podran llevarse a efecto. Qu6 responden a todo esto los demandados? Que la certificacion de fojas 318 es su mejor respuestaSi esa es la mejor, ;c6mo seran las peores! Veamos Jo que dice esa certificacion que tanto trabajo habri costado a los demandados encontrarla. Refidrese a una sesion de la Junta Directiva celebrada en 10 de Noviembre de 1848, presidida por D. Juan Poey; dice asi: "Quinto: "la Junta acord6 que, aunque conforme al Re"glamento, basta la reunion de tres consiliarios "para constituirla, por lo cual ha sido costumbre "mencionar solo este nimero hasta ahora, ni "el espfritu ni la letra del Reglamento se oponen "ad la mencion de mis, y que asf en lo sucesivo

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99 "se _ongan at margen del ac/a los nombres de "todos los consiliarios que asistan a la Junta, expresdndose los que son suplenles." De Io trascrito deducen los demandados, que D. Juan Poey, sancion6 con su voto, lo mismo que hoy reprueba. No creo que los demandados arguyan de buena f. Que identidad ni que semejanza existe entre Io acordado en aquella Junta y 1o acordado en 26 de Noviembre de 1871? En la sesion de Noviembre de 1848, lo nnico que se acord6 fue, que se anotasen al margen del acta los nombres de los consiliarios suplentes que hubiesen asistido a la Junta; pero expresandose que eran suplentes, es decir, que no tenian voto, que no eran consiliarios efectivos. La simple mention de tales nombres en nada podia influir sobre las resoluciones y acuerdos de la Junta; y por eso se consign que tal acuerdo no era contrario al espiritu ni a la letra del Reglamento. Los sustitutos han asistido alguna vez a las sesiones de la Directiva; pero esa asistencia en nada alteraba la constitution intima de la Junta, y solo por deferencia hacia esas personas, fue que se acord6 hacer mention de ellos en el acta. Asistieron uno 6 dos, 6 los tries suplentes; el acuerdo tomado solo se debia a los que tuvieran voto efectivo, 6 los consiliarios propietarios; los suplentes en nada intervenian ni podian intervenir, sino en los casos que el Reglamento deter-

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100 minaba. Por eso verin los demandados que en esa acta no se da a los sustitutos, derecho a deliberar, ni de votar. Mas, no es esto lo que querian los demandados. Si sus aspiraciones se hubiesen limitado a tan inofensivos resultados, a una simple mencion de los sustitutos en el acta, mi representado nada hubiera objetado. tQu6 le podia importar qu e en ella apareciesen nombres que nada significaban, ni podian influir en los acuerdos de la Directiva? Los demandados han querido otra cosa, y lo hanconseguido;-y es, que los sustitutos se convirtiesen en consiliarios efectivos y tuviesen el derecho de deliberar y votar. Esto es contrario al espiritu y a la letra del Reglamento, y no lo que acord6 la Junta presidida por D. Juan Poey. Por eso recurrieron a la Junta General, cosa que no hubieran verificado,-coma, lo verific6 m poderdante,-si solo se hubiese tratado de la costumbre que hacia tiempo existia, de asistir los suplentes, como meros espectadores, a las sesiones de la Directiva. Septinzo cargo. "Haberse desentendido de las gestiones de mi representado, dirigidas 6 la disolucion de la "Compania, y A que quedase en estado de liqui"dacion."

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Cull debe ser el estado legal de la Compania de Caminos de Hierro de la Habana?-No es, no puede ser otro que el de la disolucion.-Fundada la Sociedad en el ano de 1842, con plazo de 25 anos, cumpli6 su termino en 1867. Esta es una de las tres causas que determinan la disolucion total de las sociedades an6nimas. Articulo 329 del C6digo de Comercio. Ya la Real Orden de 12 de Junio de 1867, habl6 de este hecho. El nuevo estudio que con "este motivo se ha hecho del expediente de su "referencia, ha dado a conocer la importantisi" ma circunstancia de que, desde el mes de Ene"ro (1867) no tiene la Comrfaizia existencia le"gal.-En efecto: constituida 6 principios del ano de 1845, y consignando el articulo 39 de "sus Estatutos que su duracion habia de ser de a aos, ha concluido el plazo del contrato so. "cial.-En vano seria invocar que,en la intentada "reforma de Estatutos, se prorogaba la existen"cia de la Sociedad, pues que la aprobacion provisional de ese Gobierno Superior Civil, (bien "pudo agregarse y la de la Real Orden de 11 "de Junio de 1861) qued6 anulada por el Real Decreto-sentencia de 2 de Setiembre (i5 de "Julio) de 1863." En vano es que invoquen los demandados los acuerdos de 4 y 14 de Abril del 57; en vano es que quieran mantener a su sombra este anormal status quo; el Real Decreto-sentencia del 63 y Ia 101 7

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102 Fojas 1007. Fojas 804, resolution de la Sala 4? del Tribunal Supremo de Justicia, de 1871, lo impiden. La Compania carece de existencia legal; debe procederse a su liquidation. Esto lo saben perfectamente los demandados; solo asi se explica que, en la Junta General de 0 de Setiembre de 1871, convocada con objeto de deliberar y resolver la construccion del ramal de la Union a Alacranes, el Sr. Marques de Montelo, hoy Presidente, fund una de las razones que tenia para oponerse a tal construction, en creerla inoportuna, en decir "que cuando se supiese definitivamente si esta Compania tenia existencia legal, seria el momento de estudiar "la construccion del ramal. ---" Si los acuerdos sobre proroga de la Sociedad son validos, midntras no se declared judicialmente nulos, tpor qud expres6 el Sr. Marquds de Montelo que no se sabia si la sociedad tenia existencia legal? Por que escribi6 al Excelentisimo Sr. D. Antonio Canovas del Castillo en 28 de Febrero del 72, recomendandole el pronto despacho de la sentencia sobre proroga? Por otra parte, la consulta hecha por los gestores de la Comnpania a Letrados de Madrid, cuya opinion sin duda buscaron como buena, dnada significa hoy para los demandados? Pues en esa consulta, que respeto mucho, tanto por los nombres que la autorizan, cuanto por la inteligencia y buen tino con que han sido tratadas la

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103 mayor parte de las cuestiones a sus pareceres sometidas,-encontrarin los demandados que el absurdo defendido por D. Juan Poey, esta prohijado por aquellos Letrados. Para ellos la-Compania carece de existencia legal, por terminaFojas 824. cion del plazo social. La disolucion es inevitable. Fojas 825. Todas las aciones que se entablen, seran ineficaces para prolongar su duracion. Pero indtil es hablar a los demandados de todas estas cosas. Las razones mais concluyentes se estrellarian contra el muro de bronco de una voluntad tan decidida a mantener indefinidamente una situacion insostenible; pero que conviene a ciertas personas, irbitras de los destinos de la Compania. Este es el secreto del asunto; secreto que n'b es secreto, porque todos los que en estas cuestiones han intervenido 6 intervienen lo conocen. Secreto descubierto por la carta, que en 14 de Agosto de 1873, suscrita por el secretario de la Compania, fu6 dirigida a D. Fernando Vida. En esa carta se ven los siguientes conceptos, emitidos por el Ldo. D. Pedro G. Llorente, reFojas 1107. firidndose al Real-Decreto sentencia de 1863, y al fallo ejecutorio de 3 de Mayo del 71, sobre pr6roga. "En mi opinion, la mayoria no puede ." acordar eficazmente sobre el segundo de esos particulars (el de pr6roga), porque como la "pr6roga del contrato equivale a la celebracion "de uno nuevo, y para esto se necesita el con-

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104 "sentimiento de todas las partes ---pero en la "situacion actual, si la Junta Directiva, sin pre"tender la resolucion de los Tribunales, en lo "concerniente al uno y el otro punto, di por decidido negativamente el de la pr6roga, y con"voca a una Junta general de accionistas, }ara "que se nombren liquidadores, gno podrd dedu-. cirse de ahi un argumento contra la e'cacia "de los acuerdos en lo relativo d la adquisicion de los ramales?". Ahi esti el secreto. La cuestion de los ramales es la eterna pesadilla, n6 de D. Juan Poey, sino de los demandados. Temen que el edificio tan penosamente levantado sobre inseguras bases, venga abajo al menor soplo de un viento contrario, y por eso, sus miradas fijas en el horizonte, escudrinan temerosamente hasta las mis leves variaciones de la atm6sfera. Una ligera brisa, una pequena nubecilla, sefiales pueden ser de un huracan desenfrenado; y bueno es star siempre prevenido. As! es que, estando la Compania disuelta de derecho, funciona como si su tdrmino no se huFoj.53gvlta. biese cumplido; y sus Gestores, impasibles como el Destino, siguen imperturbables la marcha que su interns les traza. No ha mucho tiempo que la de hecho, y no mas que de hecho, Junta Directiva, ha declarado un dividendo activo de un tres por ciento sobre el capital social, no estando, como no lo esta; autorizada para este re-

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parto, ni para otros actos de administracion que no sean los que las leyes mercantiles permiten 6 los liquidadores. El demandante ha establecido la correspondiente protesta. Dicen los demandados que se necesita mucho aplomo para afirmar, que los individuos que componen la Junta Directiva, se han desentendido de las gestiones de D. Juan Poey dirigidas i la disolucion de la Compania. -No se han desentendido? Por qud?-Porque la Junta Directiva ha oido esas gestiones, ha deliberado sobre ellas, y ha acordado tales 6 cuales cosas. Respuesta pueril. A D. Juan Poey le importaba un ardite que la Junta Directiva oyese sus reclamaciones como quien oye hover. Lo que le importaba y le importa es, que el estado de la Compania sea el que legalmente debe ser, el de liquidacion.--Los demandados nada han hecho para ello. Han convocado Junta General para el nombramiento de liquidadores? JHan ejecutado otro acto que a la liquidacion tienda?-N6. Pues esto es desentenderse de las gestiones del demandante. Octavo cargo. Haber convenido en aceptar el acuerdo de "la Junta General, referente a diversas c6pias, "que pidi6 mi representado para el examen del 105

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106 "balance de 1872; haberle manifestado por es"crito estar acordado por ella la dacion de di"chas c6pias, y haber ordenado, no obstante, a "la Administracion General y a la Contaduria, "que no se le dieran." Este cargo que, como se ha dicho en la replica, constituye una violacion de especial estipulacion de los S6cios entre si, se halla comproba. Fj 203 204. do con documentos fehacientes. En el f6lio 203 se ve que el Secretario de la Compania, manifest6 a D. Juan Poey, con fecha 5 de Noviembre del 72, que la Junta Directiva habia acordado que pudiese mi representado enviar 4 sacar las c6pias por dste pedidas en la General de 27 del mes anterior. En el de la 204, D. Abdon Roldan, Administrador General, comunica a D. Juan Poey, que, con fecha 22 de Febrero del 73, la Junta Directiva habia acordado no facilitarle ningun documento en c6pia, sino en virtud de mandato judicial. Ni la Junta General, ni la Directiva pudieron legalmente violar un compromiso ya contraido; y es una mala excusa la razon que los demandados dan de tal violacion, Poey habia promovido, dicen, un pleito contra los individuos de la Directiva; con las c6pias pedidas queria desnivelar la igualdad de la defensa, proporcionandose .de antemano las que el creia pruebas para atacar a' la Compai a; luego estaba bien denegar Jo acordado por los s6cios todos, aunque

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9 107 fuese menester para ello, desconocer el pacto solemnemente celebrado. Aparte de que, defendiendo como defiende Poeyelabsurdo-segun dicen los contrarios-estos no pudieran temer sensatamente los ataques del demandante, ni los fundamentos del ataque, porque todo seria absurdo, cargos y pruebas; aparte de esta consideracion, repito, es incomprensible que los dermandados aseguren que mi poderdante pretendia desnivelar la defensa, proporcionandose de antemano las que el creia pruebas para atacar. Las c6pias que mi poderdante solicit, eran de documentos que la Compania posee y que a. todas horas del dia y de la noche pueden consultar los demandados. Numerosas constancias, sin citacion contraria, trajeron ellos al contestar la demanda y la replica; y Poey, s6cio demandante, no pretendi6 otro derecho que el que los demandados, s6cios, usaban. dY a esto laman los contrarios pretender desnivelar la defense? Esta es la ley del embudo. Lo malo es que la parte estrecha es para D. Juan Poey. No hubo, pues, razon plausible para violar el compromiso. El cargo existe, y aumenta su gravedad si se tiene en cuenta que las c6pias por mi poderdante solicitadas, se referian, fojas 205, a documentos comprobantes de los balances de Ia Compania, y el articulo 310 del C6digo de Comercio, establece que: "En especie alguna Fojas 205,

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108 "de sociedad mercantil puede rehusarse a los "s6cios el exdmen de todos los documentos com"probantes de los balances que se formen, para manifestar el estado de la Administracion Social." zPero, que son las Leyes para los demandados? Noveno cargo. "Desentenderse de las falsedades que le ma" nifest6 mi representado, haberse cometido en "el Inventario General que, por acuerdo de la "Junta Directiva Provisional, debi6 someterse a "la General de los accionistas; no haber cumplir "do con tal acuerdo, y contentidose con declara. la nulidad del falso Inventario." Formado por D. Juan Bautista Cantero un Inventario General de las propiedades de la Compania, que sin inventario habia recibido, por la extrana causa de haberse extraviado el que habia hecho el General D. Rafael Clavijo, mi poderdante sefial6 desde un principio, las falsedades que tal Inventario contenia, y no simples errores inocentes, como suponen los demandados. Ese Inventario, a pesar de las gestiones de mi parte, mereci6 la entusiasta aprobacion de la Junta Provisional. No por eso se desanim6 mi poderdante, como

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109 no se desanima, siempre que esti seguro de Ia verdad y de la justicia de sus reclamaciones, y puso en conocimiento de la Directiva actual, las falsedades que el Inventario General contenia. A fojas 565 se encuentra c6pia de la comunicacion que le dirigi6, d6.ndole a conocer detalladamente esas falsedades, que arrojaban diferencias enormes entre el antiguo inventario y el de D. Juan Bautista Cantero; cuyas diferencias, ascendentes a cantidades crecidas, venian a redundar en pr6 de los herederos de D. Gonzalo Alfonso y de D. Domingo de Aldama.-Esta comunicacion solo merecio que la Junta Directiva acordase y realizase su devolucion, fundandose para ello en algunas palabras que sonaban mal a sus delicados oidos; como si la voz de un derecho constantemente herido, pudiera ser la frase almivarada de Ia adulacion. No quiso Poey que adquirieran los demandados el conocimiento de la verdad en la proporcion con que entra el dinero en ciertas cajasuno por cada' ciento,-y la dej6 entera. zHay algo. mais severo que la verdad? zDuda alguien de que nada irrite mas al que la atropella, que iluminarlo con su esplendorosa luz? Y la Junta Directiva se desentendi6 de las manifestaciones de D. Juan Poey, que no tenian otro objeto que demostrar la necesidad de rechazar ese falso Inventario; y la Junta General, la mayoria de los accionistas, esa mayoria al pa-

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110 recer pacifica y enemiga de cuestiones, que no tiene otro oraculo que la opinion de la Directiva, tambien se desentendi6. Necesario fu6 que la Comision nombrada para examinar las cuentas de la Compania, correspondientes a los anos sociales de 1869 y 70 al 71, diese a conocer en su informe las graves inexactitudes, los vicios de que adolecia el Inventario General, hecho por Cantero, a quien Ia Junta Provisional habia dado un voto de gracias por sus trabajos, para que en Febrero del 75, despues de tanto tiempo perdido, se viniese a desechar el tal Inventario. Es seguro que si a estaComisionsele hubiese olvidado tratar de dicho Inventario, todavia estaria mi poderdante clamando in desserto contra los vicios que Io anulaban. 1D. Juan Poey siempre defiende el absurdo! Pretende la Junta Directiva paliar su extrafio proceder diciendo, que el Inventario no contenia mas que errores, inocentes errores. Cualquiera, que sin conocer a las personas que en este juicio litigan, leyese los escritos de Poey y los de los demandados, seguro es que se equivocaria respecto a los papeles que mi poderdante y sus contrarios desempefian en estas cuestiones. D. Juan Poey seria para ellos-como ya he dicho-el representante de la Compania, energico defensor de los intereses de esta: los demandados no podrian ser otros que los contra-

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111 rios de esa misma Compania, pretendiendo excusar y hasta justificar los perjuicios que se le han ocasionado. Con que, no son mas que errores, simples errores, los cometidos en el Inventario General formado por Cantero? Sera error, simple error involuntario, la inexactitud cometida en el ramal de Giines, tercer tramo, que di una diferencia centre el antiguo y nuevo Inventario, ascendentec a $272,324-1 cent? tPodra ser un involuntario error, cuando para conseguir este resultado, se disminuy6 el numero de m6tros cdbicos de escavaciones y terraplenes, y el precio de los mismos? tPodra ser simple equivocacion, cuando Cantero no hizo otra cosa que alterar el del General Clavijo, que en copia tenia en su poder? tPodra ser inocente error la suma de $476,198-51 cents. a que en conjunto asciende la anterior cantidad y las demais que se rebajaron del valor de los ramales de Giiines a Matanzas v de Sabana de Robles 6 Madruga? Podrin ser tambien errores inocentes las midilaciones y omisiones de que habla el informed de fojas 131? ICon cuinta lenidad miran todas estas cosas los demandados!-Cantero aparece como el instrumento forjado para hacer mas ricos--aunque fuese por medio de calculados errores -a los herederos de D. Gonzalo Alfonso y D. Domingo Aldama.

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112 Decimo cargo. Haber permitido que en los asuntos refe"rentes a este pleito, y a los que viene siguien" do mi representado, contra las familias de los "senores que se acaba de nombrar, votaran per'sonas tan ligadas con ellos por vinculos de afi"nidad 6 de consanguinidad, como los Sres. "Marques de Montelo, Las Casas y Mestre." Ya hemos visto, al tratar del sexto cargo, lo que en la Junta Directiva significa este poderoso triunvirato. La Junta nunca pudo tomar otro acuerdo que el que estos tres miembros suyos resolviesen. Dos Consiliarios efectivos con el Presidente a su vanguardia: tqu6 otro criterio podra prevalecer en las cuestiones que D. Juan Poey sustenta, principalmente contra las familias Alfonso y Aldama,-porque son las cuestiones esenciales-sino el de este grupo invencible en las sesiones de la Directiva? Los demandados comprenden todo ho que hay de anormal y de injusto en el hecho; pero apelan, como Io hacen siempre, a su yerba be/dnica, que cura todos los males. Los de la Directiva no son responsables, dicen, del cargo: si alguna responsabilidad existe, es de la Junta General, que los eligi6. tAcaso ha defendido alguna vez D. Juan Poey, que la Junta General, la mayoria de los ac-

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113 cionistas, no sea responsable de este y de otros hechos, que a la minoria causen perjuicios indebidos? La responsabilidad de la Directiva y de ]a General, no se excluyen; no son incompatibles. No se atrincheren, pues, los demandados en posiciones que los deja al descubierto. Y adn cuando supongamos por un momento que la eleccion fu6 buena desde el instante en que hubo un s6cio, que, sin pertenecer a la Junta Directiva, entr6 en contienda con otros s6cios, que a la Directiva pertenecian, por cuestiones en que estos se hallaban personalmente interesados; tpudieron estos legalmente votar, siendo, como eran, el todo de la votacion, acerca de esas mismas cuestiones? zPuede nadie legalmente ser'Juez y parte? Und cimo cargo. "Haber infringido en su misma esencia Ae. "mandato que les confirieron los s6cios para ]Ia gerencia; el cual, exigiendo, como en toda "clase de contrato, dualidad de partes, o sea una que proponga y otra que acepte, no permitia "al Sr. Marqu6s de Montelo que se diera sus "propios votos en la Junta General de elec" clones; de donde se sigue la nulidad de lo acor"dado con su intervencion por la Junta Directi"va, y la necesidad de'separarlo do ella."

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114 Este cargo lleva en si mismo la razon de su procedencia. El Sr. Marquds de Montelo, eligidndose a si mismo y a los de su familia: Las Casas, eligidndose a si mismo y al Sr. Marques de Montelo: Mestre, pisando por el mismo camino. 1Oh! ;Esto es muy edificante! iCosas tenedes el Cid, que harian fablar las piedras! En la Junta General de 29 de Octubre de 1871 fueron elegidos miembros de la Directiva, el Sr. Marques de Montelo, Las Casas y MesFojas 1009 tre: asistieron 9,213 acciones; el Sr. Marquds de vuelta y 102o. Montelo obtuvo 5,210 votos; pero el Sr. Marques y Las Casas, representaban por si 2,800 acciones, las que, deducidas de los 5,210 votos que obtuvo el Sr. Marquds, queda una diferencia de 2,410. Un c6mputo ,arecido puede hacerse respecto 4 Las Casas, con resultado aniloko, si bien con una diferencia de votos de escasa monta. iGran mayoria! Asi fu6 como pas6 la eleccion del Sr. Marquds de Montelo y de D. Juan Clemente.de Las Casas. Votaron Por sn hrobia persona, y otorgaron in mandate en que era un mismo accionisti el que c propona y io aceptaba, segun se ha dicho en la replica. Todo habia de ser raro en esta eleccion viciosa. Esa Junta General empez6 a celebrarse el dia 29 de Octubre de 1871, y sigui6 celebrindose en los dias 12 y 26 de Noviembre subsecuentes. En la sesion del 29 se eligi6 la Directi-

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115 va: uno de los electos primer consiliario sustituto, fud D. Juan C. de Las Casas, y D. Juan C. de Las Casas no poseia ese dia ni una action de la Compania; representabalen la Junta 175 acciones pertenecientes a distintas personas, entre las cuales se contaba la Sra. D Maria del Carmen Alfonso, ;propietaria de 35 acciones! dPudo elegirse validamente miembro de la Directiva a una persona extraia a la Companfia? Recurri6 al tardio expediente de comprar a su citada consorte las 35 acciones de que se ha hecho mention; merced a cuyomedio, tan ingenioso como ilegal, pudo concurrir 6 la continuation de la Junta de 12 de Noviembre con el caracter de propietario de esas 35 acciones; pero los demandados convendrin conmigo en que la tardia estratajema no pudo subsanar el vicio que acompan6 a la eleccion. Vuelven los contrarios 6 alegar que la responsabilidad de estos hechos, si la hay, (vaya que si la hay) solo puede recaer en la Junta General que hizo la eleccion. Y en los que la admi-tieron, n6? Y en los que se dieron 6 si mismos sus votos, n6? Y en los que despues han votado, con voto decisivo, en asuntos que personalmente les concernian, tampoco? iC6mo ha de ser! Siempre se encuentran hombros ajenos sobre que echar propias culpas.

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116 Duodecimo cargo. "Haber sustentado una ruinosa rebaja en la "tarifa de los ramales de Gtiines a Matanzas y "a Madruga." Los demandados no quieren que la rebaja haya sido de un 50 p.s, sino de un 43. Pues bien, sea; la diferencia es tan corta, que no merece discutirse. tDejara de ser ruinosa esa rebaja de un 43 p-s? En la r6plica se ha dicho que generalmnente los ferro-carriles de esta Isla no dejan libres mis que un 35 p. de sus productos brutos: si pues se rebaja de la tarifa un 43 p.s, siguese fatalmente una perdida de un 8 p.3 Este resultado fno es ruinoso para la Compafia? Exctsanse los demandados diciendo que la Junta General de 28 de Octubre de 186o, autoriz6 6 la Directiva para rebajar indefinidamente las tarifas. iOue ldjos van a buscar la excusa! iSiempre la Junta General de por medio! Pero, dando por supuesto que, un acuerdo de dicha Junta les diese tal autorizacion, 2podra defenderse que era omnfmoda, hasta el punto de tender a arruinar la Coinpania? tEsa rebaja no ha de tener un limited razonable? Cualquier dia se antoja a los demandados reducir la tarifa a cero, li mite extremo de la rebaja, y ademas obsequiar a los pasajeros con mdsicas y festines. Y cuando

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se les inculpe, contestar6n:-ahi est. lo que expresa el acta de ]a Junta General de 28 de Octubre de 86o.-Y creeran contestar bien, y por ende, que aun abusando, no han contraido responsabilidad alguna. En las cuestiones que se ha visto precisado a establecer Poey, hay particulares que proporcionarian observar curiosos fen6rmenos, si fuese dado ver en el fondo de la conciencia de los herederos de D. Domingo de Aldama, de D. Gonzalo Alfonso, 6 de sus defensores y secuaces. Toda autorizacion se halla limitada por el contrato 6 por la Ley. Suponer que cabe el ejercicio de un mandato 6 de una facultad absolutamente, es un delirio. Pr6digo se llama al que malbarata sus bienes. De este modo la Administracion sin cortapisas, a que este cargo se contrae, seria un acto de prodigalidad. Y la rebaja de las tarifas de los ramales de Gaines i Matanzas y de Sabana de Robles a Madruga, para alcanzar una perdida cierta, seria una causa contraria a la que existi6 en la mente sana de los concurrentes 6 la reunion de 28 de Octubre del 6o. Si los demandados no tuvieran siempre ante sus ojos, como un espectro vengador, los mencionados ramales, nos alejarian de recordarles uno de los objetos a que obedeci6 la Fusion. Reunir una asociacion que no tenia deudas, con otra, cuyo activo sl nivelaba con su pasivo, sin mencionar, siquiera de paso, las reclamaciones 117 8

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118 Foas 131. de Poey contra aquella, era levantar a 6ste como una inquebrantable roca, donde se despedazaran sus gestiones, era hundirlo sin contestarle y sin litigar. Pero eso no sirvi6; porque la Autoridad anul6 los esfuerzos de los fusionistas.-De suponer que las omnimodas para el rebajo de las tarifas puede acreditar la pdrdida y luego el despilfarro y mas tarde la miseria; es ir a buscar la Fusion por camino distinto. Los dean dados no moriri.n de empacho de legalidad. Dcimo tercero y uiltimo cargo. "No haber cumplido con los deberes de ins" peccion y vigilancia con que pudieron evitar "los multiplicados y costosos abusos que se acu"san en el informe que con fecha 21 de Octubre "e 1872 present una Comision." Deber es de la Junta Directiva inspeccionar mensualmente los libros de la Contaduria y Tesoreria: articulo 12 del Reglamento, apartado 79 Es atribucion del Presidente y obligation suya, inspeccionar la Administracion y todas las dependencias de la sociedad: apartado 49 del articulo 15. Es deber del Administrador General celar d inspeccionar todos los ramos de la Administracion: apartado 20 del articulo 18. Es obligation del Contador, no solo llevar las cuentas en libros foliados y anotados, presentar mensualmente 6 la Directiva los libros de cuentas

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generates con el balance del *res anterior, sino tambien tomar razon en un libro que llevari al efecto, de todas las contratas y documentos que produzcan obligacion de pago 6 -accion para cobrar: articulo 19. Es obligacion del Tesorero hacer los cobros y pagos que ordene el Presidente, con la intervention del Contador: llevar el libro de-caja en la forma mercantil, y verificar mensualmente ante la Junta Directiva, el balance de su libro y el conteo de la Caja. zSe han cumplido todas estas obligaciones?-Mi poderdante asegura que n6, y fandase para ello en un documento que a6 los demandados no puede ser sospechoso, el informe de su Comision. No pueden los contrarios anonadar ese documento; pero le aplican el sistema de los paliativos. Los abusos que en ese informe se mencionan no son para ellos ni multiplicados, ni costosos. 3Qud cosa mas natural, ni mds sencilla, ni mas inocente, ni menos digna de censura que esos llamados abusos por el caprichoso demandante? tQu4 importa que falten facturas y conocimientos? Qud importa que por falta de datos, ]a Comision no pudiese informar sobre la ascendencia del fra.ude descubierto en el almacen de retornos, ni del que se verific6 en el almacen de stiles? zQu6 importa que no se hubiesen revisado todos los contratos vigentes con la Compania, 6. fin de no prorogarse los que a' la misma 119 Fojas 131.

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120 fuesen perjudiciales? Qu6 importa que la Compania sostuviera en Madrid tres Letrados, dos con sueldo, ademis de sus honorarios, cuando alli, en aquella ciudad, no existian ma.s cuestiones que las habidas entre D. Juan Poey y Aldama y Alfonso, sus eternos contrarios? tQud importan los crecidos gastos que aparecen hechos por efectos de Escritorio 6 Impresos; gastos que tanto llamaron la atencion de los Comisionados? eQud importa que, por faltar dos dependencias u/tilisimas, como expresan los Comisionados, se encuentren esparcidos en diferentes oficinas, y como en olvido, dccumentos importantes de la Compania, que debieran estar reunidos? tQud importa que exista una contabilidad, que solo el nombre tiene de tal, por ser tan coras las noticias que p nede suministra, que es indispensable su reorgagizacion, careciendose hasta de los datos fara apreciar el costa de un tren en march y el trasporte de un viajero, 6 de una tonelada por kildmero? Que importa todo esto? La Directiva tiene a su favor un voto de gracias y de confianza, y bastatQuidn osara censurar a sus individuos? De modo que para esos administradores que, segun el C6digo de Comercio y la Ley de Partidas, son individualmente responsables de sus actos, el Reglamento de la Sociedad es un geroglifico que necesitan se Jo descifre una Comision, y luego que conocen. su significacion y su

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121 espiritu, una concepcion indtil, vacia, esteril. Quiero suponer-contra la realidad de los hechos-que Poey no tuviese 4 su favor los justificados motivos, las concluyentes razones, que sirven y apoyan su demanda; quiero,-sirvi6ndome delmismo procedimiento hipot6tico--suponer que las reclamaciones hechas son caprichos. y absurdos de mi mandante. Ann asi y todo, dhan debido los demandados escribir en su contestacion:-"Respecto a la alternativa que pre"senta D. Juan Poey, en el ultimo lugar de su "escrito y se refiere al arbitramento de amiga"bles componedores, demasiado sabe Poey que "las cuestiones que promueve no son las que, "segun el Reglamento, han de resolverse por "ese medio; demasiado sabe todo el mundo que D. Juan Poey, jams ha sometido sus intermi" nables cuestiones a ese medio de resolucion ficil "y expedito?" tNo es verdad que esta apreciacion es muy exacta cuando el actor-refiridndose solo a estacuestion-pidi6 arbitraje de amigables componedores en el acto conciliatorio, que despreciaron los demandados; pidio arbitraje en la demanda; pidi6 arbitraje en la replica y pidi6 y continua pidiendo compromiso de amigables? Mas adelante escribe el procurador de los mismos demandados. --"mis poderdantes re" chazan desde luego el medio ajeno del asunto, "y optan por el que le es propio, por la contro-

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122 "versia plena, solemne, judicial."-Controversia plena, solemne, completa, cabe ante los amigables componedores, segun el artfculo 831 de la ley del Enjuiciamiento: asi, la razon aducida queda con la desnudez del pretexto.-Mis ann; si Jos fundamentos de Poey para reclamar la ejecucion de ese medio de resolucionfdcily expedilo, son caprichosos unos y absurdos otros, tque temian los demandados? por que rechazan el compromise de amigables componedores? tCreen acaso que solo es dado a un Juez de primera instancia conocer lasaberraciones delcapricho y apreciarla absurdidad? Sobre "que denasiado sabe Poey que las cues"iones que fromueve no son las que, segun el "Reglamento, han de resolverse por ese medio," reclamo de los demandados que citen el articulo, la frase, las letras del Reglamento donde est6 la prohibition que recomiendan. Y si el medio del arbitraje es expedito y fa6cil; si a ello se debe el que lo escogiera Poey; si por eso lo propuso y lo exige, tc6mo no han visto los demandados y sus Letrados 6 inspiradores "Que today contesta"cionentre partes (art. 819 de la L. de E. C.) "cualquiera que sea su estado, puede someterse "6a resolution de amigables componedores, 6. fin "de que la decidan --?" tC6mo no han visto que las nnicas cuestiones, que se exceptdan del compromiso (articulo 772) son, las que se refieren al estado civil de las personas y las en que

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123 debe intervenir el Ministerio fiscal con arreglo las Leyes? El medio es facil y expedito:-bueno. El medio no est4 prohibido:--bien. El medio aceptado es legal, esti preceptuado y es el propuesto por Poey:-mejor.Por qu6 se dice con un aplomo inconcebible que Poey sabe lo contrario de lo que sus hechos pregonan? iAh! los demandantes quieren la controversia plena, solemne, judicial, porque el juicio ordinario tiene t6rminos, abre la puerta articulaciones, motiva demoras, puede trabajarse en enturbiar lo que es claro, y ellos saben que el conocimiento de Io caprichoso y de lo absurdo, esti exclusivamente vinculado en..... la pomposa frase i /discusion plena, solemne, judicial! Y es visto que de modo alguno ha debido resistirse la demanda, ni desdenarse el arbitraje. En este puato conviene recordar V. S. que, cuando en parte de la prueba de mi cargo, solicite la ratificacion de los escritos de contestacion y ddplica, los demandados se resistieron de tal modo, que el que cumpli6 con el precepto, lo llen6 de la siguiente manera: que como vocal "dela Junta Directiva, unido con los demis se"plores de su seno, y amparado con el acuerdo "tenido por la general de la misma, confiri6 po"der al Pror. D. Jose Galan para que bajo la "direccion del abogado de la Empresa, susten"tira los derechos de dsta; (no se demand ni

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124 "al Vocal, ni a la Directiva, ni a la Empresa) "que al facilitarle a dicho Letrado los datos Jre"cisos, nada tiene el cbmpareciente que hacer "con los puntos de derecho que se hayan reco"mendado en aquellos escritos, cuyo particular "no entiende; asi es que no ratifica los libelos, "sin negar tampoco cuanto en ellos diga rela"cion con el derecho de la Compania. .." Esto es monstruoso. Se falsea la personalidad, se ignora el derecho, y se recomienda el derecho que diga relacion con la Compania. Toda esa tirada de palabras forma algo que pertenece al sistema de las nebulosas. Y agregare.-. -pero que memoria tan desgraciada la mia: me olvidaba de aquella discusion amplia, solemne, judicial! Contradicciones, faltas, abusos, ilegalidades, atropellos, desfalcos, inmoralidades-.--/feca/a minu/a/ La mayoria, compuesta de los herederos de D. Domingo de Aldama y de D. Gonzalo Alfonso, el titulado Presidente heredero, los consiliarios herederos uno, allegado el otro de otra heredera, se han propuesto salvar su fortuna resistiendo toda pretension justa de la minoria; y hechose administradores, arrollando la mas repetable consideracion, pues necesitan perpetuar su despotismo contra la minorfa. D. Juan Poey les propone un arbitraje, y lo rechazan a pesar de que reconocen que es el medio mas facil y expedito, porque debe sufrir el despojo; porque no hay poder contra el voto de la mayo-

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125 ria; porque los Jueces del pacto social y las Au toridades constituidas para dar a cada uno Io que es suyo, son entes de razon ante la prepotencia, el orgullo y la soberbia del mayor nmero de accionistas de la Compania de Caminos de Hierro d la Habana, si los capitanea un Alfonso, 6 un Aldama. He dicho en el ingreso que las concluyentes pruebas traidas a este juicio, al mismo tiempo que determinan la certeza de los hechos definitivamente fijados en la r6plica, demuestran las justas razones que mi poderdante ha tenido para promover esta judicial cuestion. Con el trabajo realizado hasta aqui, no es posible desfigurar lo que las constancias procesales acreditan de un modo indubitable. Y advierta V. S. que los puntos de partida, sentados por mi, V. S. no puede permitir que se discutan, porque las sentencias del Tribunal Supremo, los autos que ha dictado dste y se han consentido; asi como la Real Orden que declare firme el mismo Supremo Tribunal, deben guardarse. Ninguno sea osado-dice la Ley 2, titulo 17, libro de la Novisima Recopilacion-de impedir con osadia loca, por fuerza 6 con armas, contradecir 6 defender, 6 impedir la ejecucion de las sentencias que son pasadas en cosas juzgadas. --... Cierto que no se trata de la ejecucion, pero no lo es mdnos.que, la falta de ejecucion de los respetabilisimos y definitivos fallos citados, son

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126 los que generan, al par que fundamentan, mi demanda. Resta solamente que V. S. con los ojos vendados, como los tiene la estatua simb6lica de la Justicia, para reconcentrar la meditacion y medir igualmente a los litigantes,-impasible como la Ley,--sereno como la Razon, juzgue la sencilla cuestion de forma que viene sometida A su ilustrado criterio, Tan clara es, que dudar del dxito de la demanda, es negar el art!culo 30 del Reglamento. Por eso tengo la seguridad de que, despues del andlisis que haga V. S. y de la elaboracion mental que requiere el fallo, V. S. ha de ver a los demandados en el Calva,rio; que con sus propias manos han levantado. En vano formaran ent6nces ese ramillete de epitetos que, por respeto d mi mismo, no me permito repetir, y con lbs que regalan d D. Juan Poey -cada vez que &ste los invita 4 reconocer, 6 4 que se juzguen sus derechos; porque solo merecerAn que dste los presente 4 la ptblica espectacion, nada mis que como administradores que ponen la mano en lo que no es suyo, y que creen posible que lo que es nuestro, pueda pasar a otro sin nuestra palabra 6 sin nuestro hecho. Y ent6nces se sabra quienes son los Judas, y cuil es la victima que no se ha dejado sacrificar en la Compania de Caminos de Hierro de la Habana. Por tanto, Suplico 4 V. S. que se sirva tener por devuel-

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I tos los autos con el alegato de mi cargo, y en definitiva declarar con lugar mi demanda; disponiendo que los demandados sometan con mi representado al juicio de amigables componedores, las distintas cuestiones especificadas en este escrito, otorgando al efecto la correspondiente escritura de co~npromiso; 6 imponerles mancomunadamente el pago de todas las costas causadas. Otrosf; de las certificaciones extendidas por el escribano D. Tomas de Silva, con vista de los libros que lleva el llamado Contador Jovert, aparece lo siguiente: a Compte. 1282 .. 1374 1634 1635 205 .. 297 798 1140 1238 .-1241 .-1249 .. 28 .. -29 .355 --566 .. 897 .. io66 --1071 .. 1072 .. 1189 .-1251 --43 -344 Ldo. Bernal. $xooo Pror Galan id. id. id. id. id. id. id. Ldo. Berna Pror Galan id. id. Ldo. Berna Pror Galan id. Ldo. Berna Pror Galan id. .id.. id. id. Ldo. Berna .400 ,. 400 .325 .. 1977 500 761-25 900 .. 542-50 L 1750 .. .6oo .. 350 -450 .1. 550 .. .118-62 1000 .. 1. 6200 .. .18o .. 650 -1000 .. 1040-50 1614-50 1. 1200 .. ToTAL.......... $23-509-37 127 fs. 1872 1873 ..7 1874 Diario.. fl9 12. 247. 264 280 id. 308 338 363 422 434 id. id. 465 id. 487 23 36 58 59 87 id. 130 165

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Resulta, pues, que cargindose a gastos generales, el Pror. D. Jos6 Galan ha recibido $12.809-37 cts., y el Ldo. D, Jose Eugenio Bernal $10.700, cifras que, sumadas forman, como se ha dicho, los $23.509-37 centavos invertidos en costear los pleitos con mi representado. D. Juan Poey ha demandado a los individuos que administran, no a la Compaia, ni a la Directiva, haciendo uso del derecho escrito en el C6digo de Comercio. Distraer $23.509-37 centavos en cuestiones que no son de la Asociacion, pues solo afectan A sus administradores, es, cuando menos, disponer del contingente que en ellos tiene Poey como accionista, es presentar el hecho inmoral de hacerle costear la defensa de sus contrarios. Es condition esencial en las sociedades andnimas la distribution de los beneficios, por partes iguales en/re los socios. Por consiguiente; extrayendo esas sumas para aplicarlas al objeto referido, se ha cometido un acto justiciable, previsto en el nimero z del articulo 452 del C6digo Penal: "A los que "en perjuicio de otro se apropiaren 6 distrale" ren dinero, efectos, 6 cualquiera otra cosa, "mueble que hubieren recibido en dep6sito, co. "mision 6 administration, que produzca obliga-. "cion de entregarla 6 devolverla."-Sirvase, V. S., por lo tanto, disponer que se instruya el correspondiente procedimiento, dando vista ante todo al Promotor Fiscal, pues se trata de un de-

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lito de interns piblico. Es justicia que pido con costas.-Habana 31 de Mayo de 1871. -7O. s >UNA Y ffARRA--iNTONIO fRIONA, 129

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130 NOT-&. (811' hto erIeba ae 42 e a6Aoo ae esde agc, e (9t. Tmez cue puviretva iLtaitew TMI cutaVZa ro bfrltfetCoI1 j 014Ca4c4aGV& ae ete esct.to

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