Citation
Cuba contemporánea

Material Information

Title:
Cuba contemporánea revista mensual
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Publisher not identified
Publication Date:
Frequency:
Monthly
Language:
Spanish
Edition:
v.4
Physical Description:
44 v. : ; 24 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
Periodicals. ( fast )
Revistas ( qlsp )

Notes

Dates or Sequential Designation:
Tomo 1, núm. 1 (enero 1913)-
Dates or Sequential Designation:
Ceased with t. 44 for July/Aug., 1927.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
01565556 ( OCLC )
ocm01565556
Classification:
AP63 .C7 ( lcc )

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'REVISTA MENSUAL




DIRECTOR:

CARLOS DE VELASCO



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TOMO IV
(ENERO A ABRIL, 1914)


DIRECC16N:
LEALTAD, 94, ALTOS
HABANA
CUBA


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REDACTORES: Julio Villoldo. Mario Guiral Moreno. Jos6 S. de Sola. Max Henriquez Urefia. Ricardo Sarabasa.



























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Qiubh Gantenpnrdura


ANO II

Tomo IV. Habana, enero de 1914. Ncim. 1.






NUESTIO PRIMER ANIVERSARIO



Hace unos cinco anos, en abril de 1909, convocados por Julio Villoldo, nos reunimos en el Ateneo de la Habana Mario Guiral Moreno, Cristino F. Cowan, Luis Marino P6rez y quien esto escribe, para fundar una revista que principalmente tratase de asuntos relacionados con la est6tica de las ciudades. Aplazada la publicaci6n, en agosto del propio afo-y sin que nada tuviese que ver con el plan ni con los prop6sitos primeros-naci6 La Opini6n Cubana, revista quincenal escrita en castellano y en ingl6s, dirigida por Luis Marino P6rez (hoy bibliotecario de nuestra Cdmara de Representantes) y redactada por 61 y por el autor de estas lineas. En octubre dej6 de publicarse dicha revista, y poco despu6s, el 6 de noviembre, apareci6 el primer nfimero del diario La Prensa, fundando en 61 una seeci6n con aquellos fines (embellecimiento de ciudades) las tres primeras personas arriba citadas, y otra, de caricter general, el que narra. Al cabo de cinco meses, los cuatro nos retiribamos de aquel peri6dico, y un mes despu6s aparecia en La Discusi6n la misma pigina de Ornato Piblico, adicionada con el nombre del hoy director de CUBA CONTEMPORINEA.
Resurgi6 entonces el primitivo proyecto, si bien con orientaciones mis amplias; y, despu6s de varios cambios de impresiones, acordamos no dejarlo de la mano y procurar hacerlo realidad cuanto antes. Al finalizar el aflo 1911, ya estaba casi










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completo el plan de la revista, ampliado en sus lineas generales, aunque informe ainn y todavia sin todos los requisitos materiales que deseibamos que tuviera para que no fracasase como tantos otros empenlos de igual indole, malogrados por la precipitaci6n.
En los primeros dias del mes de agosto de 1912, en una de las reuniones sabatinas que celebribamos entonces en la casa de Guiral, quien escribe estos pirrafos di6 a sus compaieros la sorpresa dc un programa para la revista soniada.,Aprobado en todas sus partes, con muy ligeras modificaciones, es el mismo que apareci6 al frente del primer nimero de CUBA CQNTEMPORANEA, titulo sugerido tambi6n por el autor del program, y aceptado, acaso, como el mejor de 6stos. Villoldo expuso entonces un plan econ6mico, que consistia en reunir determinada suma por medio de cantidades que cada uno de nosotros aportaria proporcionalmente y en determinados plazos, contando tambi6n con el apoyo decidido de otro joven entusiasta, Jos6 Sixto de Sola, a quien 61 habia hablado de nuestros prop6sitos y con los cuales estaba en un todo conforme.
Pocos dias despu6s, en el propio Ateneo (sin la asistencia de Cowan, pero contando con su voto favorable, expresado en reuniones anteriores), Villoldo, Sola, Guiral y el evocador de estos recuerdos, dejamos ultimado todo el plan y resolvimos comenzar la publicaci6n de CUBA CONTEMPORANEA el primero de enero de 1913, dando a conocer, desde luego, el programa de la nueva revista, e invitando a trabajar con nosotros a Max Henriquez Urenia, a Ricardo Sarabasa y a Luis Marino P6rez. Aceptaron los dos primeros, y el iltimo expuso que su labor de organizaci6n de la Biblioteca de la Cimara de Representantes no le permitfa, por entonces, asociarse a nosotros.
Cuando nos preparhbamos a dar publicidad al programa, el diario La Prensa insert6 en su nimero del 18 de agosto de 1912 una correspondencia escrita en julio, desde Madrid, por nuestro compaiero Jos6 Antonio Ramos, titulada No se nos escucha (1), que parecia un eco de nuestras conversaciones, que

(1) Vase el volumen Entreados (Habana, 1913), por Jose Antonio Ramos, pig. 93, donde aparece recogido el trabajo de referencia.


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era fiel exponente de nuestras ideas y un acicate para apresurarnos. A ese articulo de Ramos, que aqui no reproducimos porque es fdcil consultarlo en el libro a que hacemos referencia en la nota precedente, contestamos el mismo dia 18 en una carta privada de la cual tomamos los phrrafos que siguen:

Acabo de leer en La Prensa de esta noche tu sentidisimo articulo titulado No se nos escucha, en que con sobrada raz6n te lamentas de la falta de una revista cubana que d6 a conocer fuera de aqui algo mis que lo que de nosotros se sabe, y alli te va, con estas lineas, a mas de un cordialisimo abrazo por ese trabajo, un copia del programa-ya aprobado e imprimiendoseque he redactado para una revista por el estilo de ]a que ti echas de menos en Cuba. DesdE hace bastante tiempo dgbamos vueltas al proyecto, sin conocer el de Castelanos (2), luchando con el eterno inconveniente en todas las cosas nuestras: la falta de dinero; pero hemos acordado ya un plan para reunirlo entre quienes hasta ahora sabemos del asunto... De todos modos, el primer nimero de CUBA CONTEMPORANEA ver& la luz pnblica el primer de enero del afo entrante.
Como entre las que contdbamos para dar calor a la idea, estAs tn, y pblicamente, primer que nadie, has exteriorizado nuestro pensamiento (sin saber que en todo ello pensibamos y aun que ya estibamos ejecutando), 16gico es que seas el primer, fuera de nosotros, que conozca ese programa... Serd repartido dentro de poco, como prospect, en toda Am4rica y en Espana, y le daremos la conveniente publicidad en la prensa, puesto que 861o quedan ya cuatro meses de labor preparatoria. Igual que tn, tenemos la verdad por divisa, asi es que di, con tu habitual franqueza, lo que piensas de ese program. Si alguna observaci6n se te ocurre, es possible que llegue a tiempo para atenderla.


Poco despu6s acogian calurosamente nuestros principales peri6dicos la publicaci6n del programa; y cubanos y extranjeros, eminentes en las letras, nos alentaron en el empefio de fundar esta revista que rindi6, con el nnimero de diciembre nltimo, su primer afno de vida, sin interrupciones ni tropiezos de ninguna clase. -Onicamente el senor Cristino F. Cowan, cuyo nombre apareci6 en los dos primeros nimeros de CUBA CONTEMPORANEA como redactor de ella, no le prest6 su concurso. Invadido por un pesimismo extemporineo a sus afnos, desde el principio demostr6

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(2) Proyecto de Jesds Castellanos, a que se referla Ramos en'su trabajo, de fundar una revista por el estilo de la nuestra.









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tibieza; y al fm, confeshndolo francamente, su nombre dej6 de figurar al lado de los nuestros desde el mes de marzo de 1913.

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Comenzamos, con este nnimero de enero, el segundo ano de publicaci6n de CUBA CONTEMPORANEA. Ningnn desfallecimiento, a pesar de varios augurios pesimistas, hemos tenido en los doce meses pasados, y nuevas energias nos animal para el aflo que ahora comenzamos. Los desfallecimientos no liegaron, porque no nos hemos apartado de nuestro programa ni hemos echo otra cosa que procurar cumplir nuestros ofrecimientos; y ?as energias parecen acrecentadas, porque desde el primer instante, y sin que haya decaido en lo mis minimo, hemos palpado el favor pniblico. Salvo algunas excepciones, pocas, por fortuna, pero no por escasas menos notables, la casi totalidad de las personas a cuyas manos lleg6 el primer nnimero de esta revista, desearon verla en ellas mes tras mes. Bien quisi6ramos estampar aqui, en prueba de profundo reconocimiento, los nombres de nuestros subscriptores; pero nos privamos de ese placer, no s6lo porque seria extensa la enumeraci6n, sino porque no se note la ausencia de unos cinco o seis nombres que debieran figurar entre quienes no han negado su apoyo moral o material a esta obra de cultura.
Mas, como d6bil testimonio de agradecimiento, si queremos que conste la manifestaci6n piiblica que de 61 hacemos a nuestros colaboradores. Estos, con sus trabajos, han dado amenidad y renombre a nuestras piginas, que siempre continuarin abiertas "a todas las orientaciones del espiritu moderno, sin otra limitaci6n que la impuesta por el respeto a las opiniones ajenas, a las personas y a la sociedad, sin mfis requisito que el exigido por las reglas del bien decir". Vaya, pues, la expresi6n de nuestra gratitud a los sefiores Luis L. Adam Galarreta, Mariano Aramburo y Machado, Aurelio, Jos6 y Rogelio de'Armas, Luis A Baralt, Jesns M. Barraque, Rufino Blanco Fombona, Emilio Blanchet, Dulce Maria Borrero, Regino E. Boti, Antonio S. de Bustamante, Diego Carbonell, Federico C6rdova, Francisco Contreras, Carlos E. de la Cruz, Jos6 Maria Chac6n y


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Calvo, Juan Miguel Dihigo, Domingo Figarola-Caneda, Tito Livio Foppa, Francisco Garcia Calder6n, Oscar Garcia Montes, Antonio Gonzilez Curquejo, Jos6 Antonio GonzAlez Lanuza, Pedro Henriquez Urefia, Alfonso Hernindez CatA, Jorge LeRoy, Am6rico Lugo, Jos6 Agustin Martinez, Rafael Montoro, Fernando Ortiz, Luis Marino Perez, Gabriel Porras Troconis, Javier Resines, Luis Rodriguez Embil, Manuel Sanguily, Juan Santos FernAndez, Emeterio S. Santovenia, Federico Torralbas, Manuel Ugarte, Enrique Jos6 Varona, Juan Alfredo Vila y Carlos A. Villanueva, quienes han honrado a CuBA CONTEMPORANEA con valiosos articulos. Y tambi6n queremos dar gracias a quienes nios han escrito cartas alentadoras, entre otros los senlores Francisco Acebal, Director de La Lectura, de Madrid; Alfredo M. Aguayo, Catedritico de nuestra Universidad; Francisco Alorda, Administrador de Cuba en Europa; Alejandro Andrade Coello, Director de la Revista Nacional, de Quito; Agustin Arag6n, Director de la Revista Positiva, de M6jico; Alcides Arguedas, Secretario de la Legaci6n de Bolivia en Londres; Jos6 de Armas y Ckrdenas, ilustre literato cubano, corresponsal del gran diario The New York Herald en Madrid; Rufino Blanco Fombona, admirado escritor venezolano residente en Paris; Francisco Carrera Jnstiz, Catedritico de nuestra Universidad; Aurelia Castillo de Gonzklez, ilustre poetisa camagieyana; Cayetano Coll y Cuchi, Director politico de la Revista de las Antillas, de Puerto Rico; Camilo Destruge, Director de la Biblioteca Municipal de Guayaquil; Francisco F. Falco, ex Director de La Cultura Latina; Wenceslao Ghlvez, Fiscal de la Audiencia de la Habana; Francisco Garcia Calder6n, Director de La Revista de Amirica, de Paris; Federico Henriquez Carvajal, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de ]a Repniblica Dominicana; Rafael M. de Labra, Director del Ateneo Cientifico y Literario de Madrid; Charles Lesca, Bibliotecario de la Secci6n Am6rica Latina, de la Agrupaci6n de Universidades y Grandes Escuelas de Francia; Luis Llorens Torres, Director literario de la Revista de las Antillas; W. R. Martin, Bibliotecario de The Hispanic Society of America, de Nueva York; Antonio Martin Rivero, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Cuba en Roma; Rafael Monto-


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ro, Secretario de la Presidencia de la Repniblica;. Manuel S. Pichardo, Primer Secretario de la Legaci6n de Cuba en Madrid; Jos6 Antonio Ramos, renombrado escritor cubano; R. Rey Boza (Josg de Astorga), redactor de La Revista de Am6rica; Rodolfo Rivarola, Director de la Revista Argentina de Ciencias Politicas, de Buenos Aires; Luis Rodriguez Embil, Cnsul de Cuba en Viena; Jos6 Antonio Rodriguez Garcia, Catedrhtico del Instituto de la Habana y Director de Cuba Intelectual; Carlos M. Trelles, celebrado bibli6grafo cubano; CarlosA. Villanueva, de la Academia de la Historia de Venezuela, y Enrique Jos6 Varona, a quien expresamente dejamos para lo Iltimo en esta relaci6n, porque la carta de 61, que en este nimero'publicamos, nos da la mis alta aprobaci6n que pudi6ramos apetecer y sus palabras, en cuanto encierran una exhortaci6n dirigida a todos los que tienen el deber de estudiar nuestros problemas y proponer remedios para solucionarlos adecuadamente, merecen sefialarse a la consideraci6n serena de todos los cubanos a quienes preocupa el porvenir de la patria .
La pluma de nuestro redactor senior Sola, en el nn6mero de fin de afio de esta revista, sefal6 bien claramente los derroteros que debemos seguir: seamos optimistas, pensemos siempre en que no han de ser infranqueables para Cuba los obstieulos que otros pueblos han podido veneer o van venciendo; trabajemos con fe, con entusiasmo, sin pensar en recoger inmediatamente los frutos de nuestros afanes; obremos teniendo siempre por fin el bienestar colectivo y no el medro personal; seamos hombres y no figurantes; elevemos el coraz6n y la mente a la altura de los sacrificios realizados para llegar a la consecuci6n de nuestro ideal republicano; tengamos conflanza en nosotros mismos y seamos honrados, sinceros, civicos; no desmayemos delante de las dificultades que se nos presenten, ni contaminemos la vida piblica con el reflejo de querellas, debilidades o tropiezos privados; porque s6lo asi podremos ser dignos de conservar "la sagrada herencia puesta en grave peligro por la concupiscencia de unos, la mala fe de otros, el alejamiento y el desd6n de muchos, la ignorancia de no pocos y la culpa de casi todos".
CUBA CONTEMPORkNEA estk satisfecha: sus colegas, revistas y diarios nacionales y extranjeros, la han saludado con cari-


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no y han difundido por todo el pals, y aun en el exterior, muchas de las ideas aqui expuestas; plumas de las mis ilustres nos han ayudado en la tarea que nos impusimos; constantemente acrece el nnmero de los que la favorecen con sus contribuciones anuales; y, en justa correspondencia a tales distinciones, nos esforzaremos en que sea cada dia mks digna de su nombre, que pudiera ser un simbolo, y en procurar satisfacer todas las exigencias de una gran revista moderna, en contacto con todas las corrientes de.mejoramiento universal.

LA DIRECCI6N.
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Enero, l91l.


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Sr. Director de CUBA CONTEMPORAkNEA.
Mi distinguido amigo:
Motivo grande de satisfacci6n ha sido para mi la lectura del articulo de su corredactor senior de Sola, El pesimismo cubano. De esta manera clara, precisa, documentada, es como nos importa que se estudien las grandes cuestiones que, aqui como en todas partes, presenta la compleja vida de una colectividad humana. Y resulta consolador y fortificante el espiritu de reflexiva esperanza en el porvenir, de que esta impregnado ese escrito. CUBA CONTEMPORINEA cumple con creces sus ofertas. Sus j6venes redactores merecen bien de la patria.
Pero s6 que no buscan elogios; y el medio mejor de corresponder a su esfuerzo es coadyuvar a su levantada obra, estudiando los que pueden hacerlo, y cada cual segnin su capacidad y recursos de investigaci6n, los diversos. puntos que merecen fijar la mirada del pfiblico. Demasiado saben ellos, y bien lo prueba el trabajo a que me he referido, que una sociedad, todavia hondamente conmovida por largos afios de porfiada lucha y de terribles trastornos, tiene que presentar muchos lados d6biles, a que hay que acudir con la critica bien intencionada, a fin de procurar su remedio.
Honda preocupaci6n de muchos entre nosotros es el funesto declive hacia la indisciplina social a que parece arrastrado nuestro inimo. No andan muy remotas las causas. Nuestra organizaci6n social descansaba, hasta ayer, en la compresi6n f6rrea de la gran masa de nuestra poblaci6n por los pocos que estaban encima. El esfuerzo gigantesco del pueblo cubano para derrocar


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ese sistema, no pudo llevarse a cabo sin sacudidas tremendas, que han dejado sembrado de ruinas el camino. La autoridad piblica, y hasta la privada, fueron durante tantos y tantos aflos instrumento permanente de opresi6n, que la tendencia natural en los que se sentian libres de su peso era a sacudirse de todo yugo, y a creer que la libertad civil y la libertad politica significan ausencia completa de sujeci6n y limite. Aqui, como en todas partes, el espiritu de despotismo ha conducido naturalmente al espiritu de aaarqufa.
Pero, es claro, la experiencia universal nos ensefia que la libertad resulta de un compromiso constante entre la necesidad de limitaciones para el individuo, que exige la existencia de todo gobierno, y la aspiraci6n al desarrollo sin trabas, propio a cada ser viviente. Y nuestra experiencia particular como naci6n nos hace ver que necesitamos, por los antecedentes a que he aludido, y si queremos organizarnos de un modo adecuado y permanente, robustecer la acci6n gubernamental, necesitada imperiosamente de todo nuestro concurso. Por algin tiempo, el equilibrio entre los dos factores del caso, individuo y gobierno, tiene que romperse un tanto en favor del segundo.
Para que esta necesidad salte a ]a vista, preciso es sefialar los casos reiterados de indisciplina social que se han ofrecido a nosotros en breve tiempo; y que, desiguales en su importancia y ramificaciones, convergen, sin embargo, en el mismo profundo sentimiento: la atribuci6n al individuo o grupo de un privilegio, que es s6lo otra forma mis sutil de la anarquia.
El primero a que he de referirme, aunque uno de los iltimos en el tiempo, es el caso reciente de la colisi6n entre los estudiantes de la Universidad y los motoristas. No voy a entrar en los pormenores del hecho, que desconozco en sus detalles; porque esto resultaria inntil para mi prop6sito. Lo importante es ]a actitud del elemento mhs culto, de mejor situaci6n social, mds joven, lo que equivale a decir que debia abrigar ideas mis frescas y mhs en relaci6n con las necesidades de la 6poca. Pues bien, nuestros estudiantes, que habian dificultado el trabajo de los empleados del tranvia y puesto en riesgo la seguridad de los pasajeros, han asumido desde el primer momento del conflicto la actitud de agraviados por la policia, han pretendi-


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do que el recinto universitario disfruta de privilegios que han sido violados, y han querido discurrir tumultuariamente por las calles de la ciudad y legar en la misma forma hasta la presencia del jefe del Estado. No se han detenido a pensar que la policia tiene el encargo estricto de velar porque no se formen grupos que dificulten la circulaci6n, el deber de impedir choques y rifias entre los transeuntes, y el derecho de penetrar, para los fines de su instituci6n, en cualquier edificio, siempre que cumpla con las prescripciones claramenje expuestas por la ley constitucional. La universidad, el templo, la logia mas6nica, el club, no son diversos a este respecto de la casa de cualquier ciudadano. La policia no puede hacer en aqu6llos lo que no puede hacer en 6sta. Nada mis, nada menos.
Mucho mks grave en el fondo, aunque no en la forma externa, considero la actitud de los amigos del sefior Asbert, desde que se inici6 el terrible proceso en que esti envuelto. No me refiero, desde luego, a lo que privadamente, en su casa, en su circulo, en sus reuniones, hayan hecho o puedan hacer. No me refiero a los procedimientos de defensa a que han acudido sus abogados. Me refiero a las manifestaciones pnblicas, ostentosas, de esos letrados que en discursos o conferencias han tratado de forzar previamente la mano de los juices. Me refiero al hecho sin precedents de convertir la chrcel pndblica en lugar de aparatosa manifestaci6n political, con el concurso de autoridades, o desconocedoras por completo de la responsabilidad moral en que incurrian, o amedrentadas por la imposici6n de sus correligionarios. Jamds, jams, en pals que se tiene por civilizado, se ha dado especticulo mks triste; porque nunca se ha revelado tan claramente lo que distamos del verdadero concepto de lo que son y deben ser los jueces, sobre los que no nos es licito tratar de influir ni por la dkdiva, ni por la amistad, ni por el miedo. En nuestra historia contemporhnea pocas piginas se han escrito mks sombrias y dolorosas.
Para que no faltase, I c6mo habia de faltarle?, su repercusi6n inmediata, poco despues se intenta, por un grupo de simpatizadores de ciertos socialistas presos en Camagiley, acudir tambi6n en manifestaci6n a la chrcel. Menos afortunados que los manifestantes de la capital, son recibidos a tiros por la


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fuerza piblica; y termina en efusi6n de sangre su lastimosa imitaci6n de la indisciplina que habia tenido suelta la rienda entre nosotros.
Ahora mismo trae conmovida la opini6n de buena parte del pais y agitada la conciencia piblica el caso tremendo del coronel Sim6n Reyes. No necesito decir que condeno con horror el crimen que puso fin violento a su vida. Pero lo que le da singular significaci6n, al respecto que motiva estas lineas, es en primer t6rmino la casa que se ha supuesto al -atentado, y luego ]a actitud de numerosos compafieros de la victima. De piblico se ha dicho por los que sin vacilaci6n han querido hacer arma de este desventurado suceso, que el coronel Reyes habia sido asesinado porque de algnin modo amparaba al bandido Solis, el cual habia servido a sus 6rdenes en la guerra de independencia. El estado social que revela la posibilidad siquiera de esta imputaci6n, pone espanto a todo el que tenga el menor concepto de lo que debe ser el estado de civilizaci6n. No hay verdadera idea de lo que demanda la vida normal del derecho, donde se puede creer y alegar que relaciones pasadas de esa indole justifican olvido semejante de los deberes superiores con la sociedad de que se forma parte. Y el que entiende que existen relaciones personales que legitiman el menosprecio de los vinculos juridicos con la sociedad, no posee la menor noci6n de la disciplina colectiva.
En vista del luctuoso suceso, 6 qu6 hacen los compajieros de armas del coronel Reyes? LEsperar confiados en la acci6n reparadora de la justicia? Nada de eso. Antes de que 6sta haya podido materialmente proceder, anuncian que se retraen de la vida piblica; es decir, que rompen uno de sus lazos con la gran colectividad de que forman parte. Y esto, en el fondo, en son de amenaza; porque tal parece que, aqui, lo primero es hacer ver que se desconfia del poder pnblico, y que se puede Ilegar hasta a pon6rsele enfrente. No trato ahora de investigar las causes de ese sentimiento; me limito a poner de relieve el espiritu antisocial que revela. Dondequiera, y por cualquier motivo, que una parte de ]a comunidad se atribuya derechos superiores, o siquiera distintos, a los del resto, no hay alli verdadera y permanente solidaridad.


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CUBA CONTEMPORANEA


Innecesario me parece sefialar otros hechos de menor significaci6n, como la forma que tom6 la protesta de los dueflos de caf6s contra la aplicaci6n de una ley vigente. Los casos referidos son suficientemente graves y exponen bien a las claras el peligro social sobre el que deseo Ilamar la atenci6n.
No soy, o no creo ser, de los que me amedrento con mis propias imaginaciones. Ni desconozco que estas crisis se han presentado y se presentan en todos los pueblos, sobre todo en sus periodos de transformaci6n. Pero entiendo que~el patriotismo exige no disimular los riesgos que amenazan al cuerpo social; y, ya que no puedo hacer otra cosa, doy mi voz de alerta.
De usted muy afectuosamente,

ENRIQUE JOSE VARONA.

Habana, 8 de diciembre, 1913.


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CARTAS AMATORIAS

DE-LA AVELLANEDA


INTRODUCCIO N

No obstante el parecer de don Marcelino Men6ndez y Pelayo acerca de la publicaci6n de estas cartas que ahora ven la luz en Cuba por primera vez, parecer expresado en el sentido de que la Avellaneda
no hubiese agradecido mucho estas revelaciones p6stumas, tan frecuentes en Francia como desusadas entre nosotros (a),
entiendo que deben ser conocidas en nuestra patria las epistolas amorosas que la insigne poetisa camagieyana escribi6 a don Ignacio de Cepeda y Alcalde, nacido en Osuna (Espafia) el 21 de enero de 1816. Y lo entiendo asi, porque pienso en estos asuntos lo mismo que los franceses: que todo cuanto se relacione con las grandes figuras nacionales, debe ser estudiado, conocido, divulgado, cuidadosamente recogido y reverentemente examinado, a fin de que ningfin aspecto de ellas quede en la sombra; y sin que tales eseudrifiamientos signifiquen, en absoluto, falta de respeto a la memoria de quienes, cualesquiera quehayan sido sus defectos en la vida privada, siempre merecen, por sus 6xitos personales y el brillo de su actuaci6n pfiblica, la consideraci6n que nadie les niega por la publicidad de sus desinimos o flaquezas. Por el contrario, la divulgaci6n de estas intimidades suele acrecentar la simpatia piblica por determinados personajes, aunque no han sido raros los casos en que el conoci(a) Hiqtoria de la Poegia Hispano-Americana, Madrid, 1911, t. I, p. 273.


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CUBA CONTEMPORXNEA


miento de intimos detalles personales ha hecho descender algunos grados el nivel de la admiraci6n popular.
Lo mismo que se ha hecho en Francia con George Sand-que tantos puntos de contacto tiene con la Avellaneda-, con Victor Hugo, con Napole6n y con otras figuras descollantes en la historia literaria y political francesa, y que en cierto modo viene realizando en Cuba con el inmortal Marti nuestro compatriota Gonzalo de Quesada, L hay raz6n para que aqui no se haga con ]a Avellaneda, es decir, para que se repitE entre nosotros respecto de ella, puesto que ya est& hecho en Espafia desde hace seis afios? Entiendo que no.
No puedo prever c6mo serk recibida en Cuba la divulgaci6n de estos documentos en que
hay datos muy importantes para la psicologia de la poetisa, que en parte confirman, y en parte rectifican, la idea que por tradici6n de los que la conocieron, se tiene de ella (b);
pero es indudable que, aunque s6lo sea por lo interesantes que son, deben ser conocidos aqui lo mismo que lo fueron en Espala, donde, a pesar de la exigua tirada de la obra de la cual los tomo (300 ejemplares, no puestos a la venta), estin bastante divulgados; y nadie, que yo sepa, se ha escandalizado por la publicaci6n de ellos, ni nadie, tampoco, repar6 en que acaso el comentador de estas cartas puso demasiado empefio en hacer resaltar los defectos ortograficos de la ilustre cantora, que las traz6 sin pensar en que algnn dia sus arrebatadas epistolas amorosas serian objeto de nimia critica y de la curiosidad de sus compatriotas.
No se me oculta que los documentos deben ser publicados tal y como fueron escritos; por lo tanto, creo que ha hecho bien el seflor Lorenzo Cruz de Fuentes, recopilador y comentarista de estos a que voy refiri6ndome, en respetar la ortografia de la Avellaneda; pero, a mi entender, no tuvo necesidad de sefialar el "abandono" y el "descuido" de la escritora: con haber indicado que respetaba escrupulosamente la ortografia de los originales, era suficiente para que los lectores comprendie(b) Op. cit., p. 272-73.


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


sen que 6sta no era buena en los comienzos de la vida literaria de la poetisa, o que era anticuado su modo de escribir,-que fus despu6s ganando en perfecci6n y en belleza, notables en las nltimas cartas de esta colecci6n.
Por mi parte, debo hacer co-star que en esta reproducei6n respetar6 fielmente los modos de escribir de la poetisa y del comentador y anotador de sus cartas amatorias. S6lo introducir6 una variaci6n, que nada tiene que ver con los textos, que en nada los altera: cogsiste en que las notas irdn numeradas correlativamente en cada una de las partes de que consta el libro de donde copio, en vez de recomenzar la numeraci6n en cada pigina en que las haya. Ademis, tambi6n hago constar que, salvo indicaci6n en contrario, todas las notas son del senior Cruz de Fuentes: son mias las que aparecen entre par6ntesis cuadrados, en el texto del pr6logo, de las cartas o en el de las acotaciones del Sr. Cruz de Fuentes, y las que sefiale con estas letras: N. del C. (Nota del copista.)
Como antes he dejado entender, presumo que no faltardn comentarios maliciosos por la publicaci6n de estas cartas; pero quiero ignorarlos. Las publico porque s6 que en Cuba, desde que en 1907 apareci6 en Espafa el libro que las contiene, muchas personas desean leer estas epistolas escritas con todo el fuego que tradicionalmente se atribuye a las hijas de los tr6picos. El nnico ejemplar llegado a la Habana, segnin mis noticias, es este del cual las tomo: pertenece a la biblioteca del Ateneo de la Habana, donde muy pocas personas pudieron verlo a causa de que estuvo perdido algnin tiempo.
Cierto dia, cuando catalogaba yo, por raz6n de mi cargo de Secretario de Canje y Correspondencia del Ateneo, los volnmenes guardados en sus casi vacios estantes, tuve la alegria de que mis manos diesen con el preciado libro perdido; y temeroso de que algnn bibli6mano, bibli6filo o malintencionado, lo hiciese desaparecer quizis para siempre, sin mis provecho que el suyo personal, decide copiarlo y dar a conocer la copia en ]a primera oportunidad favorable. Ninguna mejor que esta del aiio en que se celebra el centenario del fausto natalicio de la gloriosa camagUeyana, que serA solemnizado con festejos nacionales el 23 de marzo y la erecci6n de una estatua en su ciudad


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natal; y como s6 que presto un servicio a las letras de mi patria con la publicaci6n de estas cartas, ninguna consideraci6n ha sido bastante a detenerme en el prop6sito de darlas a luz, acariciado desde que cayeron en mis inanos.



AdemAs de los interesantes articulos que dedicaron a este libro, entre otros notables escritores espafiiles, don Francisco Rodriguez Marin en la revista matritense A. B. C. (reproducido en el Diario de la Marina, Habana, edici6n de la tarde del 22 de enero de 1909), y la Condesa de Pardo Baz7n (v6ase el diario citado, edici6n matinal del 24 de julio de 1910), el admirado critico cubano Enrique Pifieyro, fallecido no hace mucho en Paris, dedic6 tambi6n a estas epistolas, tres afios despu6s de publicado el volumen que las contiene, un bello articulo en El Figaro de esta capital, nnmero del 22 de enero de 1911. EstA fechado en Paris el 30 de diciembre de 1910; y como da una sintesis exacta del contenido del libro, admirablemente escrita como casi todo lo que sali6 de la elegante pluma de aquel compatriota casi olvidado, con evidente injusticia, no resisto al deseo de transcribirlo integro, menos el filtimo phrrafo, que no hace al caso para mi prop6sito. El articulo se titula La Avellaneda y Safo, y dice asi:
Gertrudis G6mez de Avellaneda falleci6 en Madrid el afo de 1873, y en el cortejo que acompaii6 su cadAver al cementerio ''no 6ramos, dijo Carlos Frontaura, al siguiente dia en el Eco de Ambos Mundos, mds que seis escritores"; 1tan olvidada la tenian ya, alli donde habia vivido muchos aflos y ganado lauros infinitos en teatros y liceos! Creo que asimismo ha sido hasta el presente, recordada apenas de tiempo en tiempo por sus antiguos cofrades 6 por los nuevos cultivadores de las letras.
Mas he aqui que al cabo de treinta y tantos aflos de aquella triste maiana de Febrero en que, tan poco acompafiada, la Ilevaron al Campo Santo de San Martin, vuelven inesperadamente A la superficie en el mundo espafbiol su nombre, sus escritos y la historia entera de su vida, f suscitar animadas discusiones, A dar pfbulo A interesantes apreciaciones. Todo ello en virtud de la aparici6n de un librito, impreso en corto nnmero de ejemplares, no puestos de venta en las librerias, ni tampoco en casa de la persona que quiso costear ]a edici6n! El pequeflo volumen, que A manera de b6lido desprendido de la b6veda celeste atraves6 nuestra atm6sfera y cay6 crepitan-


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do contra el suelo, se compone de una autobiografia, nunca impresa, desconocida, en que cuenta Gertrudis los sucesos mks intimos de su vida hasta el ado de 1839, y de cuarenta cartas amorosas, escritas en diversos momentos desde ese mismo ado hasta 1854, dirigidas k un caballero andaluz que conocid en Sevilla, por quien muestra inequivocamente sentir el mis vivo, ardiente afecto, y es el mismo individuo pars quien fu escrita la autobiografia. No hay misterio alguno en el asunto, ni respecto h la persona ni en cuanto A los sentimientos que las agitaron; pero es de sentirse que solamente se nos comuniquen las cartas de la amante y no las del hasta ahora ignorado individuo que logr6 inspirar ft tan bella 6 inteligente mujer pasi6n tan larga y tan profuntla. Sfbese perfectamente, sin embargo, que se llamaba D. Ignacio de Cepeda, que era en 1839 un joven do veintitres aflos, que conclufa sus estudios en la Universidad, y que Gertrudis, joven entonces de veinticinco ados, se enamor6 de 61 perdidamente, es decir, con toda la capacidad de amar concentrada en su coraz6n volcnico, y que bien se reflejaba en su encendida tez morena, en sus radiantes ojos negros y en su impetuoso cardeter. Duraron esos amores quince anios, como de las fechas de las cartas se deduce, pero interrumpidos varias veces: por oposici6n de la familia del novio, por viaje y residencia de la poetisa en Madrid; luego por el primer ]natrimonio de Gertrudis. Reanudados despu6s de la viudez, extinguidronse por iltimo en 1854. En este ado hacia ya tiempo que residia D. Ignacio en Huelva, ocupado en dirigir grandes y ricas propiedades agricolas heredadas de sus padres; mientras ella, establecida en Madrid, se consagraba f escribir para el teatro en busca de nuevos laurels, que en efecto recogi6 abundantemente con piezas como ''Los Duendes en Palacio'' y otras, no de las mejores suyas, pero si de ]as ms aplaudidas entre todas. Tambi6n Copeda contrajo en ese ado matrimonio con una damn distinguida de su provincia, y esta sedora, viuda hoy, es la que ha costeado la impresi6n del tomo, acompanado de minucioso articulo necrol6gico en honor del difunto consort.
Confieso que han sido para mi estas cartas una gran sorpresa, pues hasta este momento habla siempre pensado, por todo lo que de ella directamente sabia asi como por sus escritos, que el orgullo y la entereza hablan sido los rasgos predominantes del carfcter de la Avellaneda, y que f los actos de su vida podia aplicarse mejor que ft sus escritos aquella frase, de gusto bien dudoso, atribuida f . Juan Nicasio Gallego: ''es mucho hombre esta mujer". Recordaba igualmente que la vez nnica que en su tomo de poeslas claramente parecia aludir f un desengano amoroso, habla expresado su pena en versos que realmente tienen mucho mfs de col6ricos y orgullosos que de tiernos y doloridos; versos que cuadran bien con lo que Ferrer del Rio, su contemporneo, en alguna parte llama "la altivez y soberbia de su cardeter''. Son 6stos:

To am6, no to amo ya: piensolo al menos;
Nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos aflos de amarguras loenos Trague el olvido: el coraz6n respire!






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Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
Una vez y otra vez pisaste insano....
No era tuyo el poder que irresistible
Postr6 ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quisolo Dios y fu6: gloria 6, su nombre!
Todo se termin6: recobro aliento:
jAngel de las venganzas! ya eres hombre;
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
No son muchos los versos amorosos entre los de la Avellaneda y, como 6 los que acabo de citar, apenas le viene bien el adjetivo, si, por ejemplo, se les compara con las dos odas casi completas y los otrfs fragmentos inmortales que nos quedan de la gran poetisa griega, que en la isla de Lesbos naci6 y vivi6 seiscientos aflos antes de J. C. No habia existido hasta el presente raz6n directa de recordar h Safo al tratar de la p8etisa cubana. Pero el caso es ahora diferente. La Avallaneda am6, no cabe duda, am6 con pasi6n fisica, profunda, dominadora; del mismo modo que la mujer admirable de Lesbos am6 A Fa6n, el hermoso barquero, de que vagamente nos habla la leyenda. Pero e6mplenos deplorar-coloendonos en un punto de vista de arte exclusivo,-que por desgracia al confesar y expresar la interesante cubana su ardoroso sentimiento, no lo hiciera en verso sino en prosa. Las cartas 6. Cepeda, palpitante imagen de lastimosa realidad, eco vibrante de gritos de pasi6n incontrastable, no tendrian precio, serian extraordinaria maravilla, si estuviesen engastadas en el fino y resistente metal en que fij6 ella sus poesfas. Una prosa rApidamente escrita, no releida por su autora antes de emprender el camino que por fortuna la traeria al fin y al cabo hasta nosotros, sin tener siquiera corregidas las faltas de ortografia, no puede consolarnos de la ocasi6n frustrada, dnica en cierto modo, de poseer en hermosos versos eastellanos la historia aut6ntica de una pasi6n femenina arrebatada, no et6rea y mistica como la de Victoria Colonna, ni circunspeeta y vacilante como la Elizabeth Barrett, sino esencialmente humana y sin otro objeto que ser igualmente correspondida. Esto precisamente fu6 lo que apenas pudo la infeliz lograr, pues Cepeda result mis tibio, mfs indiferente en suma que el mismo Fa6n. Muy violenta debi6 ser la indignaci6n de Gertrudis y el rompimiento de las relaciones, cuando ni siquiera parece ella haber pensado en reclamar sus cartas y evitar asi que pudieran algfn dia publicarse por iniciativa extrafia y en desfavorables condiciones, como ha sucedido.





El libro que contiene estas epistolas de la egregia poetisa, "la mis grande de todos los tiempos", como alguien la ha lamado, consta de 158 pAginas en 8.0, y se intitula asi:
LA AVELLANEDA I Autobiografia y cartas de lG ilustre poe-


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tisa | hasta ahora iniditas, | con un pr6logo y una necrologia I por D. Lorenzo Cruz de Fuentes, | Catedrdtico del Instituto Gral. y Tgcnico de Huelva, | Individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia, | &c., &c. I Publicase 6 expensas de la Ilma. Sra. D.a Maria de C6rdova y Govantes, | viuda de Cepeda. I Huelva, I Imprenta y Papeleria de Miguel Mora y Compania, Sagasta, 6. 1 1907.
En la nltima pigina, la correspondiente al colof6n, dice lo siguiente: Esta obr~a no se vende. Tirada, 300 Ejemplares.
El libro esti dividido en cuatro partes: la primera, que es el pr6logo, consta de ocho pkginas; la segunda, titulada Autobiografia de la Sra. D.a Gertrudis G6mez de Avellaneda, cuenta treinta y dos; la tercera, rotulada Cartas de la Sra. D.a Gertrudis G6mez de Avellancda, tiene noventa y cuatro y en ella aparecen cuarenta epistolas numeradas de la I a la XXXX (sic; en vez de XL), y la cuarta y n6tima, intitulada Necrologia del Ilmo. Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, que es la persona a quien fueron dirigidas, consta de catorce paginas.
En la primera parte, o sea el pr6logo, el sefior Lorenzo Cruz de Fuentes atinadamente presenta a La Peregrina en el nuevo aspecto de su estilo epistolar. Varias de estas cartas, sobre todo algunas de las ndtimas, realmente son notables por el vigor y la elevaci6n del pensamiento, por la elegancia del estilo y la belleza de los conceptos. El compilador, en ciertas partes, crey6 prudente suprimir pasajes o palabras; y por noticias particulares que tengo, parece que en este volumen de que voy tratando no estin todas las cartas de la Avellaneda al seflor Cepeda.
Si el senior Cruz de Fuentes se decide a hacer una segunda edici6n de este libro (como parece ser su prop6sito), , las publicark todas y afiadird nuevos datos tendientes al conocimiento intimo de la genial lirica? De esperar es, y que complete los pasajes truncos de algunas de estas cartas. Asi serA el libro doblemente interesante, y no dudo que en Cuba tendrA excelente acogida esa segunda edici6n de obra de tan grande interns para nuestras letras.

CARLOS DE VELASCO.
Enero, 1914.


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PROLOGO

Las obras de D.a Gertrudis G6mez de Avellaneda estin ya juzgadas definitivamente por la critica literaria y el nombre ilustre de su inspirada autora ocupa lugar preeminente entre los mks esclarecidos poetas que brillaron en el parnaso espafiol, y como el primero entre las poetisas, que hablaronola lengua de Cervantes. No ser6 yo quien repita aqui sandia y torpemente lo que con tan profundo conocimiento de la mater y por elegante modo dejaron consignado en luminosos articulos periodisticos, en cartas laudatorias 6 en eruditos pr6logos, varones tan preclaros como D. Juan Nicasio Gallego, don Alberto Lista, D. Nicomedes Pastor Diaz, D. Juan Valera, D. Pedro Antonio Alarc6n, D. Severo Catalina y el Duque de Frias, por no citar mas, que sobresalen en la repniblica de las letras, unos como poetas, otros como criticos, otros como novelistas, y todos como maestros consumados del bien decir.
Pero con tener el pnlblico un perfecto conocimiento del soberano arte de la Avellaneda desde que salieron a huz los cinco tomos de sus obras literarias (1), que nos la presentan cenida su frente de la triple corona de novelista, de poeta lirico y de autor dramitico, todavia nos es posible conocerla bajo un nuevo aspecto por todos ignorado, como modelo en el estilo epistolar, merced 6 unos manuscritos, que paran hoy en nuestro poder, trasmitidos por el que fu6 su propietario el Ilmo. Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde; quien mirando en mi, no seguramente al mds hibil de sus amigos, sino uno de los mis devotos y sinceros, quiso conflarle el honroso encargo, que yo acepta agradecido como un halago de la fortuna, de dar a los moldes de la imprenta tan preciosas reliquias. Hasta aqui habiamos apreciado los altisimos m6ritos de la ilustre hija de Puerto-Principe, de la insigne Tula, como familiarmente era llamada, por los

(1) Obra8 literarias de la Seflora Doft GertrudiB G6mez Avellaneda-Colecci6n Completa-Madrid-Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, calle del Duquo de Osuna, ntimero 8-1869.


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escritos dedicados a ver la luz pniblica, en los que quiso ella darse A conocer al mundo literario como artifice de la palabra y del pensamiento, mis [sic] ahora ban de ser avaloradas tambi6n esas sus bellas cualidades de escritora correctisima, espontfinea como pocas, y de muy profunda pensadora, afin en aquellas producciones que traz6 su pluma, condenadas al nacer por su autora h ser rotas o quemadas sin remisi6n alguna, cruel sentencia que por suerte no lLeg6 a cumplirse. Estas son la autobiografia y las cartas que pliblicamos, inspiradas en la mks ardiente y noble pasi6n amorosa que puede concebirse y dirigidas, con el sigilo de que tanto gustan los enamorados, al que fu6 sagrado objeto de sus m6. puros y dulces amores, 6 su idolo, 6 su Dios, como repetida vez le llama.
Corria el afio 1839 cuando la Srta. Gertrudis G6mez de Avellaneda, que ya habia acreditado el pseud6nimo La Peregrina con que firmaba algunas de sus producciones po6ticas, conoci6 en Sevilla entre la buena sociedad, que le aplaudia y le admiraba, A D. Ignacio de Cepeda, joven entonces de 23 afios, hijo de noble familia ursaonense, estudiante de la Facultad de Derecho, tipo de hermosura varonil, culto sin presunci6n, elegante sin amaneramiento, bondadoso y afable por naturaleza, y para que nada le faltase para ilenar las aspiraciones del mks exigente coraz6n femenino, era rico por su casa, que posefa cuantiosos bienes de fortuna en la dicha ciudad, en Osuna, en Villalba del Alcor y en Almonte. Con estas raras cualidades, dificiles de reunir en un solo sujeto, no es de extrafiar que la eminente poetisa, que tambi6n se hallaba en la exuberancia de la juventud, empezando por ser su amiga rnds sincera, no tardase en ver prendida en su pecho la llama del amor y que aceptase como un don del cielo A aqu6l su amigo, que satisfacia los estimulos de su coraz6n de fuego, y en el cual se armonizaban y sintetizaban las realidades de la vida con los ensuefios de mujer, que en su portentosa imaginaci6n se habia forjado.
Pero esas ilusiones, ese f6rvido entusiasmo de que esthn, no llenas, sino rebosantes las cartas de aquella 6poca, fueron para la genial cubana como el heno, verde d la maiiana, seco d la tarde, 6 cual gentil amapola tronchada al nacer por rudo arado. La revoluci6n operada en su espiritu fu6 snibita y dolo-


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rosa: el idolo cay6 de su profanado altar y se destruy6 el culto.
& Cuil fu6 la causa de tanta desventura? No lo sabemos A ciencia cierta. Los celos tal vez; la pasi6n absorvente, [sic] avasaliadora, que no conocia limites, de la franca india, como graciosamente k si propia se ilamaba la simpitica Tula; y la templanza sostenida del Sr. Cepeda ante el temor instintivo de entregarse con armas y bagaje k aquella inteligencia poderosa, que alginn dia podria anularle con su superioridad indiscutible, debieron hacer el milagro. El echo es, que qn los primeros meses del aflo 1840, pierden las cartas su tinte apasionado, para reducirse paulatinamente d una correspondencia entre dos amigos muy intimos, muy queridos, pero nada Anhs que amigos, como antes lo habian sido; y que esa transformaci6n de afectos cost6 A la poetisa una de esas crisis morales, que forman 6poca en ]a vida del individuo, dejando en el alma huellas imborrables. "En un rapto de mal humor-decia-he rasgado dos actos de mi drama (2). En otro rapto de mal humor hice trizas el vestido que debia ponerme esta noche... no serd extrano, que en otro me arroje por el balc6n... A Dios, ten compasi6n de una mujer, que pudo ser algo en el mundo y que ya es nada.
Amame 6 mitame... no hay para mi otra alternativa. 1 Tantos dias sin verte!. . ; tienes de hielo el coraz6n?... qu6 significa esto . ... te pesa ya mi amor . ... Acaso te pese, pero no tanto
como A mi la vida." (3)
De aqui nacieron el pesimismo, la tristeza, el desengaflo y la
melancolia,.que impregnaron su alma tierna y apasionada desde sus afios juveniles y de que van saturadas muchas de las poesias liricas engendradas por su fecundo numen. Bien lo echa de ver sin acertar con la explicaci6n el eximio poeta y profundo critico Sr. Gallego (4). "Al lado-dice-de las ideas nobles y de la elevaci6n de espiritu, que distinguen A nuestra poe(2) El drama Leoncia que entonces escribia y quo fu6 estrenado an Sevilla
el 6 de Junio do 1840.
(3) Carts escrita en Sevilla y remitida A la Posada do la Castafa, calle del
Burro (hoy Alfonso el Sabio), con esta indicacidn en el sobrescrito-".& D. Ignacio Cepeda en S. M. (su mano). No tiene fecha, cosa muy comfin en esta correspondencia, pero de su contenido se deduce quo fu6 escrita en los Carnavales de 1840.
(4). D. Juan Nicasio Gallego en el prdlogo A la 1.4 edici6n de las poesias
de la Avellaneda, Madrid. 1841.


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tisa, se notan ciertos suspiros de desaliento, desengafio y saciedad de la vida, que harhn creer al lector (como nosotros lo creimos al ver algunas muestras en un peri6dico de Cidiz) que son fruto de la edad madura, de esperanzas frustradas, de ilusiones desvanecidas por una larga y costosa experiencia. lCual fu6, pues, nuestro asombro cuando nos encontramos con una sefiorita de veinte y cinco afios, en extremo agraciada, viva y liena de atractivos!.. . Posible es, que la sefiorita Avellaneda tenga fundadas razpnes para estar disgustada, hasta el punto de pintarse consumida de tedio (tal es el asunto de uno de sus mis bien torneados sonetos) (5), cuando su condici6n social, sus pocos anios y sus dotes personales debieran lisonjearle infinito; pero es harto mis probable que est6 algnin tanto contagiada de la mania del siglo y sea mks ficticio que real el desaliento que nos pinta en algunas de sus composiciones. Acaso tendrin en esto no pequefia influencia las horas desusadas que dedica a su estudio, y suelen ser desde la una a las cuatro de la mariana."
Y en parecida equivocaci6n no pudo menos de incurrir por falta de datos el gran estilista, el sabio maestro de las letras patrias, don Juan Valera, al juzgar en notabilisimo articulo (6) con la altura de miras, que le era propia, las producciones liricas de la Avellaneda, de la cual asegura con sobrado fundamento, que en ese g6nero-"no tiene ni tuvo nunca rival en Espaia, y seria menester, fuera de Espalia, retroceder hasta la edad mis gloriosa de Grecia para hallarle rivales en Safo y en Corina, si no brillase en Italia, en la primera mitad del siglo xvi, la bella y enamorada Victoria Colonna, Marquesa de Pescara;"-pero abunda en la misma opini6n del Sr. Gallego, de que nuestra poetisa se habia contagiado del menosprecio del mundo y de los hombres,-"sentimiento propio de este siglo y fuente de rica y elevada aunque amarga inspiraci6n;"-y al establecer un paralelo entre ambas poetisas, afirma de la espafiola, que-"se habia visto obligada acaso a conservar con frecuencia su ideal en

(5) Alude, sin duda, al titulado Mi Mal, que figura el iltimo en Ia edi- 0 ei6n mencionada en Ia nota anterior.
(6) Publicado con motivo de Ia aparici6n do las Obra8 Literarias de ]a Avellaneda, Madrid, 1869, y reproducido recientemente en el ndmero extraordinario la Revista Unidn Ibero-Americana, correspondiente al 30 de Abril de 1905.


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abstracto y en vago, por no poderlo fijar, ni concretar, ni determinar en persona alguna de las que ha encontrado por el mundo,' '--mientras que la italiana tuvo en su marido, el her6ico [sic] Marques de Pescara, vencedor en cien batallas, il suo bel sole, el motivo perenne de sus apasionados versos.
De hoy mks podrA asegurarse, sin miedo de caer en evidente error, que ese desd6n misantr6pico, ese desaliento y tedio de la vida, que cual t6nue [sic] sombra envuelve i casi todas las poesias liricas de la Avellaneda, no nacieron de su prurito de imitar k los vates melanc6licos, muy de moda en aquella era, antes bien, fueron los 6pimos, aunque amargos frutos de un estado psicol6gico, determinado por el choque de pasiones, Por resplandores del alma.''

Para nadie serk ya un secreto, que D. Ignacio de Cepeda era el afortunado mortal, por quien sonaron los acentos mks delicados de la apasionada lira de la Avellaneda; ora cante en bien pulidas estrofas el placer de haber hallado el tierno objeto de sus amores,
Reflejaba su mirada
El azul del cielo hermoso;
No cual brilla en Ia alborada,
Sino en la tarde, esmaltada
De tornasol misterioso.

Yo, en profundo arrobamiento,
De su hAlito los olores
Cogf en las alas del viento,
Mezclado con el aliento
De las balsAimicas flores.

Porque era, no hay duda, tu imagen querida,
Que el alma inspirada logr6 adivinar .....
Aquella que en alba feliz de mi vida


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Mire para nunca poderla olvidar.
Por ti fu6 mi dulce suspiro primero;
Por ti mi constante, secreto anhelar .....
Y en balde el destino, mostrkndose fiero,
Tendi6 entre nosotros las olas del mar (7);

ora llore en sentidisimas endechas su ausencia y definitivo apartamiento,

No existe lazo ya: todo est6 roto: Plngole al cielo asi: lbendito sea!
Amargo ciliz con placer agoto:
Mi alma reposa al fn: nada desea.


Cay6 tu cetro, se embot6 tu espada ....
Mas lay! Icuan triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
Y en honda y vasta soledad me miro.
jVive dichoso tu! ISi algnn dia
Ves este adios, que te dirijo eterno,
Sabe que adn tienes en el alma mia, Generoso perd6n, cariflo tierno (8).

A la primera 6poca, de las dos que dejamos indicadas, pertenece la autobiografia escrita 6 ruegos del Sr. Cepeda, 6 lo que parece mis verosimil, por propia iniciativa de su autora, que
quiso dar k conocer su pasado al hombre A quien ya habia entregado su coraz6n. Aparecen en ella consignados con notable ingenuidad los recuerdos de la nifiez y de la primera juventud, su venida A Espafia y A Sevilla, y hasta secretos del hogar dom~stico, por lo que exigia en el primer pkrrafo, que liamariamos pr6logo, que el fuego devorase aquel papel inmediatamente que fuera leido, y que nadie mds tuviese noticia de su existencia; y


(7) Poesia titulada A 21, que figure en Ia edici6n de 1841 y fu6 escrita por la Avellaneda 6 fines del afto 1839.
(8) Poesia titulada tambifn A 91, come ]a anterior, publicada en Ia edicift de 1850 y que probablemente escribirla a autora en Noviembre de 1847, luego de quedar rotas pars siempre sus relaciones amorosas con el Sr. Cepeda.
Ademns de las dos composiciones A 9l, hay otras en ]a colecci6n completa de sus obras (1869) como el "Soneto imitando una oda de Safo", "Amor y Orgullo", "Mi Mal", "El Porqu6 de Ia Inconstancia", &c., &c., respecto las cuales es tambi6n evidente el motivo de su inspiraci6n.







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como dudando de que se hubieran cumplido tan duras condiciones, decia 6 los pocos dias en carta al Sr. Cepeda (9) : "Respeeto al cuadernillo, que di A V., sabe V. mis condiciones. Esthn en 61 consignadas las personas por sus nombres y encierra confianzas, que s6lo A V. pudiera yo haber hecho, pues soy sumamente reservada en asuntos dom6sticos. Por todo esto no estar6 tranquila hasta saber que ha sido quemado por V. mismo: lo ruego y lo exijo.'"-Igual advertencia hace en algunas de sus cartas que corresponden al citado aflo 1839, y en las.que fueron escritas en la segunda 6poca de relaciones amorosas, o sea el otoio de 1847, cuando, ya viuda de su primer marido la eminente poetisa, volvi6 A tratar de cerca al Sr. Cepeda, que se detuvo en Madrid larga temporada al emprender su viaje, no de recreo, sino de instrucci6n, por diversas cortes europeas.
Unas y otras, asi como la autobiografia, fueron guardadas con esmero y cariho, como oro en pafo, por su ilustre propietario, no ciertamente por vanidad, que nunca conoci6 esa pasi6n, sino por grato recuerdo de sus aiios juveniles; y asi, no consinti6 jams en que fueran publicadas en vida suya, limithndose k dar su permiso para que salieran A luz despu6s de su muerte,-"si podian servir para enaltecer mis y mis el m6rito de la insigne escritora y satisfacer la curiosidad de querer conocer hasta el n6ltimo punto sus mis intimos pensamientos, "-como me decia en carta de 16 de Julio de 1902, contestando a mi amistoso requerimiento de que no quedasen condenados A perp6tuas [sic] tinieblas manuscritos tan preciados. Comprendi6ndolo asi la Ilma. Sra. D.' Maria de C6rdova y Govantes, viuda del Sr. Cepeda, ha querido rendir un homenaje de carinlo A la veneranda memoria de su esclarecido esposo, costeando la presente edici6n, que seguramente le agradecerin los amantes de las buenas letras, y A la que se ha creido oportuno agregar por el autor de estas lineas una NECROLOGIA del Sr. Cepeda, que por sus talentos y sus m6ritos fu6 digno objeto del amor de la prinera de las poetisas espafiolas.


(9) Escrita en Sevilla probablemente el 3 de Agosto de 1839 y mandada A Ia Posada de la Castaila con esta indicaci6n en el sobre:-"Al Sr. D. Ignacio de Cepeda, el joven, en S. M."


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Hora serk ya de terminar este desmedrado pr6logo, para que los lectores (si alguno par6 mientes en 61) puedan saborear las hermosas phginas que dej6 trazadas la pluma de la inspirada escritora.




AUTOBIOGRAFIA

DE LA SEA. D.^*GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA

"23 DE JULIO A LA 1 DE LA NOCHE." (1)

Es preciso ocuparme de V. (2) ; se lo he ofrecido; y, pues, no puedo dormir esta noche, quiero escribir: de V. me ocupo al escribir de mi, pues s6lo por V. consentiria en hacerlo.
La confesi6n, que la supersticiosa y timida conciencia arranca h una alma arrepentida h los pies de un ministro del cielo, no fu6 nunca mhs sincera, mhs franca, que la que yo estoy dispuesta k hacer h V. Despu6s de leer este cuadernillo, me conocerk V. tan bien, 6 acaso mejor que k si mismo. Pero ecsijo dos cosas. Primera: que el fuego devore este papel inmediatamente que sea leido. Segunda: que nadie mis que V. en el mundo, tenga noticia de que ha existido.
V. sabe, que he nacido en una ciudad del centro de la Isla de Cuba (3), k la cual fu6 empleado mi papk el aiio de nueve


(1) En el original no se dice el afio, ni el lugar de la confeccidn de este cuaderfnillo, como le llamd su antora, que consta de 21 hojas en cuarto, sin foliar; pero su contenido y los antecadentes, que he tenido fi la vista, no dejan lugar & Ia menor duda de quo fu6 escrito en Sevilla el ado 1839.
La poetisa escribe constantemente devo, deve, devia; adoectar; tube, tubo; prohivir, prohivia; conserbo; ecsesiba, ensesibamenfe; acia (proposici6n) ; aprovar, aprovaba; y usa rara vez do Ia X, supli6ndola per S cuando le sigue consonante y por el grupo C. S. cuando le sigue vocal. Estas ligeras faltas, asi como el uso de S por 0 6 por Z, 6 de letra maydscula por minnscula 6 viceversa, so han respetado en ]a present edici6n tales cono aparecen en el original; lo cual se advierte desde ahora para que los lectores no carguen A cuenta del cajista lo que es propio del descuido y abandono con que en esta ocasidn escribla Ia Sra. Avellaneda.
(2) D. Ignacio do Cepeda y Alcalde, Li quien so le entreg6 este cuaderno. En el texto se le nombra varies veces per su apellido).
(3) Puerto Principe, ciudad harto atrasada entonces, que no tenia escuelas pdblicas, ni teatro.




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y en la cual cas6 algnn tiempo despu6s con mi mami, hija del pals (4).
No siendo indispensables estensos detalles sobre mi nacimiento para ]a parte de mi Historia, que pueda interesar A V., no le enfadar6 con iniliies pormenores, pero no suprimir6 tampoco algunos que pueden contribuir A dar h V. mks esacta idea de bechos posteriores.
Cuando comenc6 h tener uso de raz6n, comprendi que habia nacido en una posici6n social ventajosa: que mi familia materna ocupaba uno de los primeros rangos del pals, que mi padre era un caballero y gozaba toda la estimaci6n que merecia por sus talentos y virtudes, y todo aquel prestigio que en una ciudad naciente y pequefia gozan los empleados de cierta clase. Nadie tubo este prestigio en tal grado: ni sus antecesores, ni sus sucesores en el destino de comandante de los puertos, que ocup6 en el centro de la IsIa; mi padre daba brillo k su empleo con sus talentos distinguidos, y habia sabido proporcionarse las relaciones mks honorificas en Cuba y aun en Espafia.
Pronto cumplir6n 16 afios de su muerte, mas estoy cierta, muy cierta, que aun vive su memoria en Puerto Principe, y que no se pronuncia su nombre sin elogios y bendiciones: k nadie hizo mal, y ejecut6 todo el bien que pudo. En su vida pniblica y en su vida privada, siempre fu6 el mismo, noble, intr6pido, veraz, gencroso 6 incorruptible.
Sin embargo, mamh no fu6 dichosa con 61: acaso porque no puede haber dicha en una uni6n forzosa, acaso porque siendo demasiado joven y mi paph mks maduro, no pudieron tener simpatias. Mas siendo desgraciados, ambos fueron por lo menos irreprochables. Ella fu6 la mAs field y virtuosa de las esposas, y jams pudo quejarse del menor ultraje k su dignidad de mujer y de madre.
Disimileme V. estos elogios: es un tributo que devo rendir A los autores de mis dias, y tengo cierto orgullo cuando al recordar las virtudes, que hicieron tan estimado A mi padre, puedo decir: soy su hija.


(4) Sabido es que los padres de Ia Avellaneda fueron el capitAn de navio D. Manuel G6mez de Avellaneda y D.- Francisca de Arteaga.


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Aun no tenia nueve afios cuando le perdi (5). De cinco hermanos que 6ramos, s6lo quedibamos A su muerte dos: Manuel y yo; asi es que 6ramos tiernamente queridos, con alguna preferencia por parte de mamn acia Manolito y por papk acia mi.
Acaso por esto, y por ser mayor que 61 cerca de tres afos, mi dolor en la muerte de papi fu6 mks vivo que el de mi hermano. Sin embargo, ; cun lejos estaba entonces de conocer toda la estensi6n de mi p6rdida!
Algunos afios hacia que mi padre proyectaba volverse i Espajia y establecerse en Sevilla; en los nltimos meses de su vida esta idea fu6 en 61 mks fija y dominante. Quej6se de no dejar sus huesos en la tierra nativa, y pronosticando h Cuba una suerte igual A la de otra Isla vecina (6), presa de los negros, rog6 A mam6. se viniese 6 Espafia con sus hijos. Ningnn sacrificio de intereses, decia, es demasiado: nunca se comprarA cara la ventaja de establecerte en Espafia. Estos fueron sus nltimos votos, y cuando mks tarde los supe dese6 realizarlos. Acaso 6ste ha sido el motivo de mi afici6n i estos pauses y del anhelo con que 6 veces he deseado abandonar mi patria para venir 6 este antiguo mundo.
Qued6 mamh joven ain, viuda, rica, hermosa (pues lo ha sido en alto grado) y es de suponer no le faltarian amantes, que aspirasen i su mano. Entre ellos Escalada (7), teniente coronel del regimiento que entonces guarnecia h Puerto Principe, joven tambi6n, no mal parecido, y atractivo por sus dulces modales y cultivado espiritu. Mam.i le am6 acaso con sobrada ligereza, y antes de los 10 meses de haber quedado hu6rfanos, tuvimos un padrastro. Mi abuelo, mis tios y toda la familia, llev6 muy 6 mal este matrimonio; pero mi mamA tubo para esto una firmeza de carficter, que no habia manifestado antes, ni ha vuelto 6 tener despu6s. Aunque tan nifia, senti herido de este golpe mi coraz6n; sin embargo, no eran consideraciones mezquinas de intereses las


(5) Los tenfa cumplidos, puesto que naci6 el 23 de Marzo de 1814, y segdn su propia cuenta, su padre habia muerto A fines de 1823. Igual equivocaci6n dej6 anotada en algunas de sus cartas. Los editores de sus poesias en 1850, ]a supusieron nacida en 1816.
(6) Santo Domingo.
(7) D. Gaspar Escalada, Teniente Coronel del Regimiento de Le6n.


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que me hicieron tan sensible A este casamiento: era el dolor de ver tan presto ocupado el lecho de mi padre y un presentimiento de las consecuencias de esta uni6n precipitada.
Afortunadamente s6lo un afio estuvimos con mi padrastro, pues, aunque una real orden inicua y arbitraria nos obligaba i permanecer bajo su tutela, la suerte nos separ6. Su regimiento fu6 mandado A otra ciudad, y mamA no se resolvi6 h dejar su pals y sus intereses para seguirle. Ocho aiios dur6 esta separaci6n; s6lo dos 6 tres neses cada aiio iba Escalada k Puerto Principe con licencia, y se portaba entonces muy bien con nami y con nosotros. Por tanto, 6ramos felices! Aunque tenfa mamh otros hijos de sus segundas nupcias, su carifio para con nosotros era el mismo. A Manuel, sobre todo, siempre le ha querido con una especie de idolatria, y k mi lo bastante para no poder formar la menor queja. Dibaseme la mhs brillante educaci6n que el pais proporcionaba, era celebrada, mimada, complacida hasta en mis caprichos, y nada esperiment6 que se asemejase A los pesares en aquella aurora apacible de mi vida.
Sin embargo, nunca fui alegre y atolondrada como lo son regularmente los nifios. Milostr6 desde mis primeros afios afici6n al estudio y una tendencia A la melancolia. No hallaba simpatias en las nifias de mi edad; tres solamente, vecinas mias, hijas de un emigrado de Santo Domingo, merecieron mi amistad. Eran tres lindas criaturas de un talento natural despejadisimo. La mayor de ellas tenia dos afios mis que yo, y la mis chica dos afios menos. Pero esta nltima era mi predilecta, porque me parecia, aunque mds joven, mis juiciosa y discreta que las otras. Las Carmonas (que este era su apellido) se conformaban ficilmente con mis gustos y los participaban. Nuestros juegos eran representar comedias, hacer cuentos, rivalizando A quien los hacia mis bonitos, adivinar charadas y dibujar en competencia flores y pajaritos. Nunca nos mezelibamos en los bulliciosos juegos de las otras chicas con quienes nos reuniamos.
Mis tarde, la lectura de novelas, poesias y comedias, lleg6 h ser nuestra pasi6n dominante. Mami nos refia algunas veces de que siendo ya grandecitas, descuidAsemos tanto nuestros adornos, y huy6semos de la sociedad como salvajes. Porque nuestro mayor placer era estar encerradas en el cuarto de los libros, le-


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yendo nuestras novelas favoritas y Ilorando las desgracias de aquellos h6roes imaginarios, 6 quienes tanto queriamos.
De este modo cumpli trece afios. iDias felices, que pasaron para no tornar mAs!... -Cepeda! mafiana continuar6 escribiendo. Estoy fatigada y la pluma es malisima, h qu6 hark V. ahora? Dormir acaso! Ojald!

"25 POR LA MANANA"

Hoy no le ver6 h V. verosimilmente, pues segin su sistema, creo que no irA d la 6pera, A la cual ir6 yo. Creo, empero, que el motivo de no ir V. no serA hallarse malo, pues me molestaria infinito esta suposici6n, creyendo que mis impertinentes instancias de anoche para que fuese V. A Cristina (8), fuesen la causa de ello.-Voy A continuar mi relaci6n y procurar6 abreviarla.
Mi familia me trat6 casamiento con un caballero del pals, pariente lejano de nosotros. Era un hombre de buen (aspecto) personal y se le reputaba el mejor partido del pals. Cuando se me dijo que estaba destinada a ser su esposa, nada vi en este proyecto que no me fuese lisonjero. En aquella 6poca, comenzaba i presentarme en los bailes, paseos y tertulias, y se despertaba en mi la vanidad de mujer. Casarme con el soltero mAs rico de Puerto Principe, que muchas deseaban, tener una casa suntuosa, magnificos carruajes, ricos aderezos, ete6tera, era una idea que me lisonjeaba. Por otra parte, yo no conocia el amor sino en las novelas que lela, y me persuade desde luego que amaba locamente A mi futuro. Como apenas le trataba y no le conocia casi nada, estaba 6 mi elecci6n darle el carActer que mis me acomodase. Por decontado me persuade, que el suyo era noble, grande, generoso y sublime. Prodig6le mi fecunda imaginaci6n ideales perfecciones, y vi en 61 reunidas todas las cualidades de los h6roes de mis novelas favoritas: El valor de un Oroondates, el ingenio y la sensibilidad apasionada de un SaintPreux, las gracias de un Lindor y las virtudes de un Grandis6n. Me enamor6 de este ser completo, que vela yo en la persona de

(8) Paseo junto al Guadalquivir, frente al palacio do San Telmo, donde se reunfa la buena sociedad sevillana en las noches de verano.


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mi novio. Por desgracia, no fu6 de larga duraci6n mi encantadora quimera; 6 pesar de mi preocupaci6n, no dej6 de conocer harto pronto, que aquel hombre no era grande y amable sino en mi imaginaci6n; que su talento era muy limitado, su. sensibilidad muy comfnn, sus virtudes muy problemiticas. Comenc6 d entristecerme y A considerar mi matrimonio bajo un punto de vista menos lisoujero. En aquella 6poca, mi futuro tubo precisi6n de ir A la Habana, y su ausencia, que dur6 diez meses, me proporcion6 la ventaja de poder olvidar mis compromisos. Como no veia h mi novio, ni casi se me hablaba de 61, apenas, rara vez, me acordaba vagamente, que ecsistia en el mundo. La Amistad ocupaba entonces toda mi alma. Adquirf una nueva amiga en una prima, que educada en un Convento, comenz6 entonces A presentarse en sociedad. Era una criatura adorable; yo, que no ama ba 6 ninguna de mis otras primas, me incline 6 ella desde el primer momento en que la vi.
He notado en el curso de mi vida, que si bien alguna vez sa ha engafiado mi coraz6n, mis frecuentemente ha tenido un instinto feliz y prodigioso en sus primeros impulsos. Rara vez he encontrado simpatias en aquellas personas, que 6 primera vista me han chocado, y muchas he adivinado en dicha primera vista, el objeto de mi futuro afecto.
Mi prima obtuvo desde luego mi simpatia y no tard6 en ocupar un lugar distinguido en mi amistad. fnicamente Rosa Carmona la rivalizaba, pues ninguna de las otras dos Carmonas fueron de mi tan queridas como ella. Cuando estkbamos todas reunidas, hablhbamos de modas, de bailes, de novelas, de poesias, de amor y de amistad. Cuando Rosa, mi prima y yo esthbamos solas, soliamos ocuparnos de objetos mks serios y superiores 6 nuestra inteligencia. Muchas veces nuestras conversaciones tenian por objeto los cultos, la muerte y la inmortalidad. Rosa tenia inucho Juicio en cuanto decia, y yo admiraba siempre la esactitud de sus raciocinios: En cuanto 6 mi prima, era como yo, una mezela de profundidad y ligereza, de tristeza y alegria, de entusiasmo y desaliento: Como yo, reunia la debilidad de mujer y la frivolidad de nifia con la elevaci6n y profundidad de sentimientos, que s6lo son propios de los caracteres fuertes y varoniles. iYo no he encontrado en nadie mayores simpatias!


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Siendo las cinco j6venes, no feas, y gozando reputaci6n de talento, fuimos bien pronto las sefioritas de moda en Puerto Principe. Nuestra tertulia, que se form6 en mi casa, era brillantisima para el pals: En ella se reunia la flor de la juventud del otro sexo y las j6venes mAs sobresalientes. Todos los forasteros de distinci6n, que liegaban h Puerto Principe, solicitaban ser introducidos en nuestra sociedad, y nos llevibamos todas las atenciones en los paseos y bailes. Atrajimos ]a envidia de las mujeres, pero gozabamos ]a preferencia de los hombres, y esto nos lisonjeaba.
Volvi6 en eso mi novio, pero yo no le vi sin una especie de horror: Desnudo del brillante ropaje de mis ilusiones, pareci6me un hombre odioso y despreciable. Mi gran defecto es no poder colocarme en el medio y tocar siempre en los estremos. Yo aborrecia A mi novio tanto como antes crel amarlo. tI no pudo apercibir mi mudanza, porque jams habiale yo mostrado mi afecto. Mis ilusiones nacieron y acabaron allh en el secreto de mi coraz6n, porque, tan timida como apasionada, no concebia yo entonces que se pudiera, sin morir de vergiienza, decir A un hombre: yo te amo. Como no devia casarme hasta los 18 afios, y s6lo tenia 15, y como mi novio me visitaba muy poco, aquel matrimonio me ocupaba menos de lo que devia. Mirkbalo remoto, gozaba lo presente y no interrogaba al porvenir.
Lola (la segunda de las Carmonas) y mi prima, entablaron relaciones de amor casi al mismo tiempo, y esta circunstancia, al parecer sencilla para ml, tubo, no obstante, una notable influencia: Ellas amaban y eran amadas con entusiasmo: yo era la confidenta de ambas. Entonces se oper6 en mi una mudanza repentina y estrafia. Hiceme urafla y caprichosa: Las diversiones y el estudio dejaron de tener atractivos para mi: Hula de la sociedad y aun de mis amigas; buscaba la soledad para liorar sin saber por qu6, y sentia un abismo en mi coraz6n. Yo no era ya el objeto mhs amado de dos de mis amigas: ellas gozaban en otro sentimiento una felicidad, que yo no conocia. ;Yo sentia celos y envidia! Pensando en aquella ventura, que mi imaginaci6n engrandecia, invocaba al objeto que podia dirmela: i aquel objeto ideal que form en los primeros suefios de mi entusiasmo! Crela verle en el Sol y en la Luna, en el verde de los campos y en el


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azul del cielo: las brisas de la noche me trafan su aliento, los sonidos de la mnsica el eco de su voz: Yo le vefa en todo lo que hay de grande y hermoso en la naturaleza!; ; deliraba como con una calentura !
Sin embargo, aquella situaci6n no estaba destituida de encantos. Yo gozaba llorando, y esperaba realizar algnin dia los suefnos de mi coraz6n.
;Cepeda! icuinto me engafiaba!.. . h d6nde ecsiste el hombre que pueda Ilenar los votos de esta sensibilidad tan fogosa como delicada? 1 En vano le he buscado nueve afios!; ;en vano! He encontrado hombres!, hombres, todos parecidos entre si: ninguno ante el cual pudiera yo postrarme con respeto y decirle con entusiasmo: Tni serhs mi Dios sobre la tierra, tin el dueho absoluto de esta alma apasionada. Mis afecciones han sido por esta causa d6biles y pasajeras: Yo buscaba un bien que no encontraba y que acaso no ecsiste sobre la tierra. Ahora ya no le busco, no le espero, no le deseo: por eso estoy mis tranquila.
Esta tarde 6 mariana continuar6 escribiendo. A Dios!

"25 POR LA TARDE"

Fu6 introducido en nuestra tertulia un joven, que apenas conocia. Una antigua enemistad, trasmitida de padres k hijos, dividia las dos familias de Loynaz y Arteaga. El joven pertenecia A la primera y mamk k la segunda; por consiguiente, ninguna relaci6n existi6 hasta entonces entre nosotros. Un primo mio babia sido el primero que rompiera la valla, uni6ndose en amistad con un Loynaz. Las familias, que en un principio ilevaron muy k mal dicha amistad, por fin se desentendieron, y Loynaz, prevali6ndose de ella, solicit6 visitarme. Mama lo reus6 alg~n tiempo, pero tanto inst6 mi primo, tanto ridiculic6 yo aqueIla enesmitad rancia y pueril, que al fin cedi6 y Loynaz tuvo entrada en casa. No tard6 en granjearse la benevolencia de mamk y en ser el mfis deseado de la tertulia. Aunque muy joven, su talento era distinguido, su figura bellisima y sus modales atractivos.
Mis compromisos y la enemistad de nuestras familias eran dos motivos poderosos para alejar de 61 toda esperanza respecto


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6 ml; pero sin tomar el aire de un amante, 61 supo mostrarme una preferencia, que me lisonjeaba. Nuestras relaciones eran meramente amistosas, y toda la tertulia las consideraba asi. En cuanto a mi, no me detenia en ecsaminar la naturaleza de mis sentimientos: Lela con Loynaz poesias, cantaba dnos al piano con 61, haciamos traducciones, y no tenia yo tiempo para pensar en nada, sino en la dicha que era para mi la adquisici6n de un tal amigo.
Por el verano nos fuimos al campo, k una posesi6n pr6csima 6 la ciudad, y llev6 conmigo 6 Rosa Carmona, que, desde que mi prima tenia amante, habia liegado A ser mi amiga predilecta. Loynaz, mis primos y muchos amigos de ambos sexos, iban A visitarnos con frecuencia. ; Tube dias deliciosos! Sin embargo, entonces mismo se me ofrecieron motivos de inquietud y de penas. Yo estaba encantada con Loynaz, pero me hallaba muy lejos de creerle el hombre segfin mi coraz6n. Encontrhbale m6.s talento que sensibilidad, y en su car6cter un fondo de ligereza que me disgustaba. Como amante, no Ilenaba 61 mis votos, mas le miraba como amigo y me habla aficionado infinito a su trato. Rosa me hizo entrar en aprensi6n. Empefi6se en persuadirme, que nuestra pretendida amistad no era ma's que un amor disfrazado, y por lo mismo m6s peligroso. Recordhbame sin cesar mis compromisos y hacia de mi novio elogios, que hasta entonces no le habia yo oido. Ponderando las ventajas de aquel matrimonio, me intimidaba al mismo tiempo con suponerlo inevitable, porque s6lo con escindalo y afligiendo 6 mi familia, decia ella, podria yo romper un empefio tan serio y tan antiguo.
A fuerza de decirme que yo amaba 6 Loynaz, lleg6 6 persuadirmelo; pero como siempre conocia yo que no era 61 quien.podia comprenderme y que no me inspiraba ni estimaci6n, ni entusiasmo, aquel amor no me hacia dichosa cual yo deseaba, y en vez del orgullo que deve sentir un coraz6n, que encuentra lo que busca, yo sentia aquella especie de humillacion, que nos causa la persuasi6n de habernos aficionado 6 un objeto, que no nos merece.
Volvimos a la ciudad en el mes de Septiembre 6 asistir k las bodas de mi prima, que se cas6 entonces con el hombre que amaba. Sus amores y los de Lola Carmona habian comenzado al


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mismo tiempo, como ya he dicho, y al mismo tiempo casi se casaron ambas, aunque de un modo bien diferente. Mi prima vi6 aprovada su elecci6n por toda la familia; Lola, contrariada por la suya, se cas6 depositada y se march6 inmediatamente 6i la Habana con su marido. Asi me vi privada de una de mis amigas.
Acompafi6 al campo A los reciencasados, y cuando volvi un mes despu6s, encontr6me una gran mudanza. Loynaz habia sido despedido de casa, y, bajo el pretesto de que querfa marcharse con su marido, mamA habia fijado para dentro de tres meses mi matrimonio, que antes sefialara para el cumplimiento de mis 18 aflos. El novio A todo se prestaba: ni me amaba (segnn he credo siempre) ni me aborrecia. Deseaba establecerse con una niia de su familia, que tubiese inocencia y alguna hermosura. li abuelo le habia dicho que yo era la que buscaba, y que me daria ademhs todo su quinto (9) (que ciertamente no era despreciable), si me casaba con aquel hombre. Esto le habia decidido k 61 y esto era lo que le movia.
Al llegar yo y saber las novedades ocurridas, qued6 anonadada, y sin saber 6 qu6 atribuirlas. Pero no tard6 en saberlo todo y en sufrir el primero y m6s terrible de mis desenganos.
Es tarde, Cepeda, continuar6 luego.

"A LA 1. DE LA NOCHE

He visto 6 Curro (10) en el Teatro, h V. no: tampoco lo esperaba. 6 Pero habr de continual V. un g6nero de vida semejante? No es cierto que el solo disgusto de la Sociedad le inspire A V. esa especie de misantropia; no, no es posible. Se necesita haber padecido mucho, haber sido la victima de la sociedad para aborrecerla en ese grado. V. que no tiene motivos positivos para estar quejoso de ella; V. puede conocer sus vicios 6 injusticias, y no entregarse h ella con la imprudencia de la inesperiencia y la sencillez; pero no es posible que sin poderosisimos motivos huya V. de ella tan obstinadamente 6 los 23 aios. Si no la socie(9) La quinta parte de au capital.
(10) D. Francisco Cepeda, hermano de D. Ignacio.


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dad, la misica por lo menos pudiera atraer h V. h la 6pera. Yo, que he padecido sin duda penas mks reales que las que V. pueda tener, yo que conozco tanto como V. por lo menos, el mundo y la Sociedad, no siento esa misantropia; y aunque no vea ni A la sociedad ni al mundo al trav6s del encantado prisma de las ilusiones, anin conozco que necesito del uno y de la otra: I qu6 secreto es, pues, ese que V. me oculta? iingrato! V. se apodera de mi confianza y me reusa la suya: V. se llama mi amigo y disimula V. wnmigo! Escuche V. No le demando h V. sus secretos, no; yo los respeto; pero pidale V. a Dios que no los haya yo adivinado.
Si la idea que desde anoche me persigue no es una aprensi6n mia; si la vida retirada, que V. hace, tiene el motivo que sospecho... yo ser6 siempre su amiga de V., pero conocer6 que V. no lo es mio. Mcs; conocer6 que es V. capaz de arterias y pequehas falsedades, conocer6 que V. no me ha comprendido, y... qu6 s6 yo!, ver6 en V. un hombre como todos los demds: De anoche ack V. ha decaido tanto en mi opini6n, que... (por qu6 no he de decirlo todo?) que casi temo aumentar con el nombre de V. la lista de mis desengafios. Yo perder6, si asi fuere, yo perder6 una ilusi6n, una iltima ilusi6n que me ha lisonjeado algunos dias; pero V. perderk mks: si. Porque, ,d6nde hallarA V. otra amiga como yo? V. no sabe, no puede saber, cuhn puro, cuhn desinteresado, cukn tierno es el afecto que me inspira. Pero, L k d6nde voy a parar?; yo me contradigo!-No, caro Cepeda, no perderh V. mi amistad mientras ella tenga para V. algnn valor; pero yo le suplico h V. en nombre del cielo y de la sinceridad de mi alma, yo le conjuro k V., que si esta amistad perjudica h intereses del coraz6n mis caros, que si teme V. escite ella celos y origine disgustos A un objeto querido, no se valga V. de pretestos para evitarlos. Oiga V. Es demasiado noble y pura nuestra amistad para que sufra las sombras del misterio; yo no podr6 tolerarlo ciertamente; pero si la manifestaci6n de ella puede ofender al amor, el amor es primero: la amistad deve ser sacrificada, y lo serk: yo lo ecsijo. Mi coraz6n no variariv por esto y en 61 siempre ocupari Cepeda un lugar distinguido. (11)
(11) Como habrAn observado los lectores, ]a poetisa suspende en todo este apartado la narraci6n de su autobiografia para dejar escape al impulso de los


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Manaina continuar6 mi historia y acaso la concluir6; pero no la tendrk V. tan pronto, porque mafiana no nos veremos. Es preciso evitar un trato tan frecuente, porque su sociedad de V. me haria disgustar de cualquier otra, y yo no deseo estrechar el circulo de mis goces, sino ensancharlo lo posible. A Dios, hasta mafiana, es decir, hasta mafiana en este papel, pues repito que voy A probar, si me es ya necesaria absolutamente la sociedad de V., estando tantos dias como posible me sea sin verle.

"26 POR LA MANANA"

La despedida de Loynaz y la procsimidad de mi casamiento fueron para mi dos golpes tan sensibles como inesperados: pero i cudl qued6 al saber la mano de la cual me habian sido asestados !... Rosa, mi amiga, mi confidente Rosa, habia persuadido k mamin, que ecsistia una correspondencia amorosa entre Loynaz y yo, que 61 me inducia k romper mis compromisos, y conociendo ella mejor que nadie la pureza de mis sentimientos y rectitud de mis intenciones, fu6 bastante vil para aparentar temores de que, arrastrada por la pasi6n, que me suponia, diese algnin paso imprudente 6 irremediable. ; Logr6 completamente su objeto! 1 Cepeda!; 1y s6lo tenia 15 aiios aquella mujer!; ; qu6 habrA liegado A ser despu6s !
Yo no conocia ni el mundo, ni los hombres: era tan inocente 6 inesperta como en el dia en que naci; habia credo que Rosa me amaba y que era incapaz su coraz6n de una perfidia: El conocimiento de aquella primera decepei6n fu6 para mi un golpe mortal, que cay6 de ileno sobre mi alma.
Pero, admire V. mi candor y sencillez! Rosa logr6 persuadirme, quc s6lo mi interns y la ternura de la amistad la habian desidido A aquel paso, y me jur6, que sus intenciones eran las mis puras y desinteresadas. La cref y la perdon6!
Loynaz me escribi6, y por primera vez dej6 de designar con el nombre de Amistad el sentimiento que yo le inspiraba. Referia c6mo mamk le habia prohivido continuar visit6ndome y se

celos, quo comenzaban A levantarse en su pecho, y que, como indicamos en el PR6LOGO, fueron una de las causas de la ruptura de relaciones amorosas con el sefior Cepeda.


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quejaba de un desaire, que no habia merecido. "No ignoro, me decia, los compromisos que respecto A V. ha contraido su familia, y V. sabe mejor que nadie con cuanta delicadeza los he respetado, pero, pues no se ha sabido apreciar mi conducta, no quiero por mhs tiempo violentarme: sepa V. que la amo y que h todo estoy dispuesto, si encuentro en V. iguales sentimientos.''
Me pareci6 que habia en aquella carta mIs orgullo que pasi6n, pero me conmovi sin embargo. Tratando h aquel joven, nunca le hubiera amado, porque su frivolidad, tan visible, era un antidoto colocado felizmente junto A cualquiera dulce emoci6n que me inspiraba: pero cuando no le vi, cuando le cref desairado injustamente, ofendido y desgraciado por mi causa, mi afecto acia 61 tom6 una vehemencia, que acaso jams hubiera tenido de otro modo. Sin embargo, tube bastante prudencia para dominarme, y en mi contestaci6n le decia, que estaba resuelta i sacrificarme por complacer i mi familia, casindome con un hombre, que aborrecia. "No soy insensible i su afecto de V. (le decia al concluir), pero respetar6 mis vinculos, y suplico i V. no vuelva i escribirme." (12).
No hizo caso de esta snplica: me escribi6, dos veces mis, cartas muy apasionadas, invitindome i romper un empefio, que le hacia infeliz y h mi igualmente, pero no le contest y ces6 de escribirme.
A pesar de esta conducta tan prudente y de la resignaci6n con que me prestaba i un enlace aborrecido, sufria mucho de parte de mi familia. Mami era y es un Angel de bondad, pero el gran defecto suyo es un carieter tan d6bil, que la constituye juguete de las personas que la cercan. Mis tios la inducian i tratarme con rigor y continuamente la disponian en mi contra, interpretando odiosamente mis mis sencillas operaciones. LY pensari V. que mis tios deseaban mucho la realizaci6n de mi matrimonio? Nada de eso; aparentibanlo asi, pero hubiesen dado cualquier cosa por impedir dicho enlace. En primer lugar les pesaban las mejoras, que mi abuelo se disponia i hacerme; en segundo, deseaban para su hija mi novio, y acaso al emplear tanto

(12) La precisi6n que da A esta cita y A Ia anterior la Sra. Avellaneda al eabo de diez afios, que habfan sido escritas las cartas, demuestra que conservaba los originales de Loynaz y los borradores de las contestaciones.






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y tan inmerecido rigor conmigo, no tenian otro objeto sino precipitarme h una resoluci6n atrevida, que secundase sus miras secretas: iharto lo lograron!
Estaba ya en visperas de mi matrimonio; casa, ajuar, dispensa, todo estaba preparado. Pero hubo un momento en que no me hali6 con fuerzas para consumar el sacrificio, uno de aquellos miomentos en que se obra sin pensar. Yo dej6 furtivamente mi casa, y me refugi6 con mi abuelo, que estaba en una quinta pr6csima a la ciudad. Me arroj6 desolada A sus pies, y le dije que me darna la muerte antes que casarme con el hombre, que me destinaban.
Aquel rompimiento fu6 ruidoso: toda mi familia se mostr6 altamente sorprendida 6 indignada de mi resoluci6n: mis tios, que en su interior se regocijaban, fueron los primeros en declararse contra mi: s6lo en mi abuelo hall6 bondad 6 indulgencia, aunque nadie sinti6 tanto como 61 la rotura de un casamiento, que 61 habia formado: 1yo sufria mucho!; no ignoraba que la opini6n pniblica me condenaba; ; despreciar un partido tan ventajoso! itener el atrevimiento de romper un compromiso tan serio, tan adelantado, tan antiguo ! ; dar un golpe mortal 6. mi familial Esto pareci6 imperdonable: se dijo desde luego, que yo era una mala cabeza (mis tios y mis primas fueron los primeros en decirlo), que mi talento me perdia, y que lo que entonces hacia, anunciaba lo que haria mks tarde, y cuanto haria arrepentir 6i mamh de la educaci6n novelesca que, me habia dado. Mi padrastro fu6 entonces k Puerto-Principe y se apur6 la medida de mis sufrimientos.
Una especie de fatalidad, que me persigue, hace que siempre se tomen circunstancias y casualidades funestas para hacer parecer mis graves mis ligerezas: digo ligerezas, aunque ciertamento no creo lo fuese la de romper un compromiso, que mi coraz6n reprobaba.
Circunstancias independientes de mi, enteramente independientes, originaron disgustos entre mi abuelo y mi padrastro. R'stos Ilegaron A ser tales, que mi abuelo sali6 de casa, donde vivia cuando no estaba en el campo, y se fu6 A la de uno de mis tios. Ef pfnblico que sabia ]a rotura de mi casamiento y n6 los disgustos posteriores, que hubiera entre Escalada y mi abuelo, no


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dej6 de declarar, que mi abuelo salia de casa altamente indignado conmigo. Mi tio y mis primas, que siempre vieron con envidia y temor la predilecci6n, que mi abuelo tenia por mama y por mi, se aprovecharon de tenerlo en su casa para combatir dicha preferencia, haciendole creer que era inmerecida. Pint6seme como una loquilla novelera y caprichosa: dijeron que mama me perdia con su ecscsiba indulgencia y la libertad que me dejaba de seguir mis estravagantes y peligrosas inclinaciones; en fin, no desperdiciaron ningnin medio para prevenir en contra de mamA y de mi al pobre viejo paralitico, que, sin vigor fisico ni moral, era una cera 6 prop6sito para recibir todas las impresiones. lConsiguieron su objeto!: mi abuelo muri6 tres meses despu6s de mi rompimiento y apareci6 un testamento, que anulaba el que habia hecho h favor de mamA y de ml, dejando su tercio y su quinto h mi tio Manuel, en ciiya casa muri6.
Mi padrastro, para descargarse de la culpabilidad de ser causa de esta mudanza y de los perjuicios de mamA, pregonaba que por la incomodidad, que le causara mi rompimiento, habia mi abuelo dejado la casa y variado sus disposiciones A favor de mi tio, echando sobre ml la culpa, que s6lo 61 tenia. Mi tio y mis primas (que no me perdonaban el tener algin m6rito, ni aun despu6s que me habian robado el afecto de mi abuelo), decian, que el golpe mortal, que yo le habia dado al pobre anciano, habia precipitado su muerte: en fin, todo el mundo decia, que mi locura en romper el matrimonio habia privado 6 mamk del tercio de mi abuelo y A mi misma de su quinto.
Yo tenia un alma superior A intereses de esta especie, y i sAbelo Dios!, en las lIgrimas que verti, una sola no fu6 arrancada por el pesar de perder aquella codiciada herencia. Pero mi coraz6n estaba desgarrado por las injusticias de que era objeto. Yo tenia el intimo convencimiento de que mi abuelo no se fuera de casa por casa de mi rompimiento: sabia cu6nta indulgencia y carifno habia yo hallado en 61 despu6s de aquella pretendida locura, que se decia baberle ecsaltado tanto: ningdn remordimiento tenia de ser casa de su muerte, pero, no obstante, sentia que me agoviaba el dolor y el arrepentimiento. i Cuntas veces llor6 en secreto la.grimas de hie], y pedi k Dios me quitase la ecsistencia, que no le habia pedido, ni podia agradecerle! i CuAn-


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tas envidi6 la suerte de esas mujeres, que no sienten ni piensan; que conmen, duermen, vejetan, y A las cuales el mundo llama muchas veces mujeres sensatas! Abrumada por el instinto de mi superioridad, yo sospech6 entonces lo que despu6s he conocido muy bien: Que no he nacido para ser dichosa, y que mi vida sobre la tierra serk corta y borrascosa (13).
Faltaba una cosa para colmar la medida de mis pesares y la suerte no me la reus6. Supe, sin poder dudarlo, que Rosa Carmona y Loynaz se amaban. S61o entonces comprendi los motivos de la anterior conducta de aquella falsa mujer, y el mis profundo desprecio sucedi6 en mi coraz6n A una amistad indignamente burlada.
Estas fueron, joh Cepeda!, estas las primeras lecciones que me di6 el mundo: Esto encontr6, cuando inocente, pura, confiada, buscaba amor, amistad, virtudes y placeres; iinconstancia! 1 perfidia! s6rdido interns! i envidia! crimen, crimen y nada mis. o Soy culpable, pues, de no amarle? I puedo tener ilusiones ..... Pero vivo como si las tubiera, porque el mundo, amigo mio, se venga cruelmente del desprecio, quc se le hace. Es preciso aparentar vida en la frente, aun cuando se lieve la muerte en el coraz6n.
Cepeda!, querido Cepeda! LSerk cierto que V. siente cono yo cudn poco vale este mundo y sus corrompidos placeres?; I no sera V. otra nueva decepci6n para mi?; I qui6n me asegura que no es V. un hip6crita ?; 6 qui6n me garantiza su sinceridad? .... Cepeda!, Cepeda!, si V. no es el primero de los hombres, forzoso es que sea V. el nltimo, y..... lo confieso, vacila mi juicio entre estos dos estremos. Sin embargo, ya ve V. que mi imprudencia me arrastra: Este cuaderno es una prueba de ello. Acaso me arrepentir6 algnin dia de haberlo escrito. ; Qu6 importa! SerA un desengafio mhs, pero serh el iltimo.

POR LA TARDE"

Mi inica amiga era ya mi prima Angelita; era como yo des(13) No se equivocaba la eximia escritora. Su vida fud breve, puesto que no cumpli6 los 59 afios de edad, y las contrariedades, que sufri6 su espiritu, fueron grandisimas, aun en medio de los triunfos literarios, que un dia alcanzara


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graciada, y como yo lioraba au desengafio. Su marido, aquel amante tan tierno, tan rendido, se habia convertido en un tirano. ;Cudnto sufria la pobre victima! ly con cuhn her6ica virtud! Mi cariflo acia ella lleg6 al entusiasmo, y mi horror al matrimonio naci6 y creci6 rhpidamente. Yo no trataba sino A mi prima, y aquella vida sedentaria, triste y contemplativa, alter6 mi salud. Pniseme tan delgada y enferma, que alarmada mamA me ilev6 al campo. Alli pass tres meses de soledad: soledad esterior y soledad del coraz6n!; no me mejor6 y volvimos i la ciudad. ; Triste, muy triste fu6 aquella 6poca de mi vida!; aun me aflije el recordarla. Tenia la esperanza de morir pronto, pero momentos tenia en que me parecian demasiado lentos los progresos de mi mal y sentia impulsos de apresurar yo misma su resultado. Mis principios religiosos y el afecto entrafiable, que tenia por mami y mi hermano, (14) sofocaban este impulso.
Mi padrastro tenia tambi6n una salud quebrantada, y lo atribufa al clima. Persuadi6se que moriria, si no se venia d Espania, y como no aborrecia la vida como yo, determine realizarlo. Este proyecto me sac6 de mi desaliento; deseaba otro cielo, otra tierra, otra existencia: amaba h Espafia y me arrastraba A ella un impulso del coraz6n. Disgustada de mi familia materna, anhelaba conocer la de mi padre, ver su pals natal y respirar aquel aire, que respir6 por primera vez. Tom6, pues, un empeno en decidir mamiA A establecerse en este antiguo mundo. Escalada, por su parte, usaba de toda su influencia d fin de determinarla, pintindola (15) mil ventajas en el cambio. Pero mamA resistia apoyada por sus parientes.
A pesar de esto, Escalada vino A Puerto Principe y empez6 A vender tierras y esclavos, y A mandar sobre los bancos de Francia todo el numerario posible. Luego, creyendo mis fdcil desidir A mamA si la sacaba de su pals y familia, la propuso ir A parar algunos meses en Cuba, (16) donde estaba de guarnici6n
(14) Aunque tenfa tres hermanos, Pepa, Emilio y Felipe Escalada, del segundo matrimonio de su madre, quiso aqui la poetisa referirse exclusivamente & su hermano entero D. Manuel G6mez de Avellaneda, por quien sintiO siempre un carifo entrafable.
(15) El uso del la, como dativo, en vez de le, es incorreccion, que no debe imitarse. En igual defecto incurre varias veces la inspirada poetisa en este escrito: sirva la presented advertencia para lo sucesivo.
(16) Quiso decir Santiago de Cuba.


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su regimiento. Todos secundamos sus esfuerzos y lo conseguimos.
Sensible, mAs sensible de lo que yo creta, me fu6 el arranque de mi pats y la separaci6n de mi prima; pero al ilegar A Cuba los objetos nuevos me dieron nueva vida.
Santiago de Cuba es una ciudad poco mis 6 menos como Puerto Principe, y mis fea 6 irregular. Pero su bellisimo cielo, sus campos pintorescos y magnficos, su coneurrido puerto y la cultura y amabilidad de sus habitantes, la hacen muy superior bajo cierto aspecto. Tube en aquella ciudad una aceptaci6n tan lisonjera, que A los dos meses de estar alli ya no era yo una forastera. Jaius la vanidad de una mujer tubo tantos motivos de verse satisfecha. Yo fuf generalmente querida y obsequiada, y jams podr6 olvidar los favores, que he devido A los habitantes de Cuba. Entonces volvi A tener gusto al estudio y h la sociedad.
Hice algunos versos que fueron celebrados con entusiasmo; entregufme A las diversiones, en las cuales era deseada y colma(Ia de obsequios. V. supondri que no me faltaron aspirantes: tengo algln orgullo en decirlo: los j6venes mks distinguidos del pats se disputaban mi preferencia. Ninguno, empero, la consigui6 esclusiva. Mi predilecto en un baile era el mejor danzador, en un paseo el que montaba con mks gracia un hermoso caballo, en tertulia el que tenia mis amena y variada conversaci6n. Ninguna ilusi6n de amor tube en Cuba, y por consiguiente, no saqu6 de ella ningan desengaflo. Acaso por esto la amo tanto.
Loynaz fu6 A Cuba cuatro meses despu6s que nosotros, 6 intent6 renovar sus pretensiones. Escusaba sus amores con Rosa diciendo, que ella le habia en cierto modo comprometido, y me juraba que yo era su primero y nnico amor, y que su viaje no tenia otro objeto que obtener mi perd6n y reconciliarse conmigo. Yo no me negu6 ni A la una ni a lo otro: Perdon6le y le otorgu6 mi amistad, pero fut inflecsible respecto al amor. Antes de volverse A Puerto Principe, solicit6 la promesa de seguir con 61 correspondencia por escrito, y, mediante que prometi6 serian sus cartas meramente amistosas, condescendi A su demanda. En efecto, ambos seguimos dicha correspondencia con admirable esactitud hasta su muerte, acaesida A mediados del aflo de 37, cuando 61 cumplia los 25 de su edad y cuando ya estaba yo en Espania.










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Mi padrastro supo aprovechar tan bien su ascendiente sobre mamh, y yo por mi parte le secund6 de tal modo, que al fin logramos determinarla h venir h Espafia.-El dia 9 de Abril de 1836, nos embarcamos para Burdeos en una fragata francesa, y sentidas y iloradas, abandonamos ingratas aquel pals querido, que acaso no volveremos 6 ver jams.
Perdone V.!; mis'ligrimas manchan este papel; (17) no puedo recordar sin emoci6n aquella noche memorable en que vi por nltima vez la tierra de Cuba.
La navegaci6n fu6 para ml un manantial de nuevas emociones.-"Cuando navegamos sobre los mares azulados, ha dicho Lord Byron, nuestros pensamientos son tan libres como el Occ6ano.'"-Su alma sublime y postica devi6 sentirlo asi: la mia lo esperiment6 tambi6n. Hermosas son las noches de los Tr6picos, y yo las habia gozado; pero son mds hermosas las noches del Occ6ano. Hay un embeleso indefinible en el soplo de la brisa, que Ilena las velas ligeramente estremecidas, en el pdlido resplandor de la luna que reflejan las aguas, en aquella inmensidad que vemos sobre nuestra cabeza y bajo nuestros pies. Parece que Dios se revela mejor al alma conmovida en medio de aquelos dos infinitos-I el cielo y el mar !-y que una voz misterios a se hace oir en el ruido de los vientos y de las olas. Si yo hubiese sido atea, dejaria de serlo entonces.
Tambi6n esperimentamos tempestades y puedo decir con Heredia:
"Al despeflarse el hurackn furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo
palpitando goc6...............''
Por fin, despu s de malos y buenos tiempos y de sentir todas las impresiones consiguientes h una larga navegaci6n, el primero de Junio saludamos con jibilo las risuefias costas de la Francia.
Los dias que pas6 en Burdeos me parecen ahora un lisonjero suefjo. Abriase mi alma en aquel pais de luces y de ilustraci6n. No am6, no sufri, apenas s6 si pensaba. Estaba encantada y mi

(17) Ain se ven en el manuscrito las manchas de las lhgrimas.






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coraz6n y mis ojos no me bastaban. Fu6 forzoso dejar aquella seductora ciudad y no lo hice sin lkgrimas.
Ningunas simpatias podia yo encontrar en Galicia, y viniendo de una de las primeras ciudades de Francia, la Corulia me pareci6 inferior ih lo que realmente es, pues hoy la creo una de las mds bonitas poblaciones de Espafia. Pero el carketer gallego me desagradaba y el clima me sentaba mal. Sin embargo, acaso me hubiese acostumbrado y se disiparia la primera impresi6n desagradable que sent al llegar h ella, si motivos inesperados no me hubiesen dado reales y positivos pesares. A Dios, hasta luego.

"POR LA NOCHE"

Mi padrastro se habia manejado bien con nosotros hasta entonces: entonces se desenmascar6. Estaba en su pais y con su familia, nosotros lo habiamos abandonado todo. Su alma mezquina abus6 do estas ventajas.
No molestar6 A V. con detalles enojosos de nuestra situaci6n dom6stica; bdstele saber que no hubo pesares y humillaciones, que yo no devorase en secreto. Mami era muy infeliz, y yo carecia de fuerzas para sufrir sus pesares, aunque Ilevaba los mios con constancia. Manuel (18) tubo precision de marcharse al estrangero; tan comprometido se vi6 por mi padrastro. ; Oh! scria nunca acabar, si quisiera contar por menor las ridiculeces, tiranias y bajezas de aquel hombre, que yo devo y quiero respetar todavia como marido de mi madre. Dios lo sabe, y serA algin dia juez de ambos.
En aquella situaci6n dom6stica tan desagradable conoci h Ricafort y ful amada do 61: tambi6n yo le am6 desde el primer dia, que le conoci. Pocos corazones ecsistirin tan hermos'os como el suyo; noble, sensible, desinteresado, iheno de honor y delicadeza. Su talento no correspondia i su coraz6n: era muy inferior por desgracia mia. Conoci pronto esta desventaja: aunque generoso Ricafort parecia humillado de la superioridad que me atribufa: sus ideas y sus inclinaciones contrariaban siempre las mias.

(18) Su hermano, ya citado en otra not&. .


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No gustaba de mi afici6n al estudio y era para 61 un delito que hiciese versos. Mis ideas sobre muchas cosas le daban pena 6 inquietud. Temblaba de la opini6n y deciame muchas veces:-qu6 lograris cuando consigas cr6dito literario y reputaci6n de ingenio? Atraerte la envidia y ecsitar calumnias y murmuraciones.
-Tenia raz6n, pero me helaba aquella fria raz6n.
Aunque mostraba de mi coraz6n el concepto mks elevado y ventajoso, no se me ocultaba que le desagradaba mi caricter, y me repetfa que este cardeter mio le haria y me haria A mi misma desgraciada. Yo me esforzaba en reprimirlo y sofocaba mis inclinaciones por darle gusto; pero esta continuada violencia me entristecia, y notdndolo 61 se convencia de que no podria nunca hacerme dichosa. Sin embargo de todo esto, nos amibamos mks cada dia.
Mis pesares dom6sticos Ilegaron k afectarme tanto, que necesit6 desahogar mi pecho y se los comuniqu6: ;nunca olvidar6 aquel momento! iYo vi sus ojos arrasados de lgrimas! Entonces, con aquel acento, que la falsedad no podrh nunca imitar, me rog6 aceptase su coraz6n y su mano y le diese el derecho de protejerme y vengarme.
Muchos dias vacil6; mi horror al matrimonio era estremado, pero al fin, cedi: mi situaci6n dom6stica tan insufrible, mi desamparo, su amor y el mio, todo se uni6 para determinarme, y cuando le dije que consentia en ser su esposa, tom6 la resoluci6n de consagrar mi ecsistencia i hacer la suya dichosa, y quitirmela en aquel momento en que no pudiese ilenar este objeto. Talento, placeres, todo se aniquil6 para mi: s6lo deseaba ilenar las severas obligaciones, que iba A contraer, y hacer cuanto en mi poder estubiese para aligerar 6 Ricafort las cadenas, que le imponian. 1 Oh Dios mio!, porqu6 no pude hacerlo!..... TA sabes si eran puras mis intenciones y sinceros mis votos!: porqu6 no los escuehastes ? (19) Yo no asegurar6, que hubiera amado siempre h Ricafort, 1 porque qui6n puede responder de su coraz6n?, pero cierta estoy de que siempre le habria estimado, y que nunca le obligaria A maldecir el dia en que se uniera h mi suerte, pues si no puedo responder de mis sentimientos, puedo por lo menos

(19) Sobra 1a a final.


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responder de mis acciones. Pero nada de esto devia ser: la funesta debilidad de mi cardeter devia trastornarlo todo.
Nuestra uni6n no pudo verificarse por de pronto. 1 era altivo y yo tambi6n: ni uno ni otro queriamos depender de nuestras familias i un solo dia, y gracias A mi padrastro, mis intereses estaban embrollados, y Ricafort no contaba sino con un sueldo mal pagado. Hice proposiciones racionales d mi padrastro, que no las admniti6!: solicit6 de la Corte el derecho de mayoria pintando mi situaci6n esepcional, pero antes de obtener resultado fu6 depuesto Ricafort, padre, y el hijo tubo orden de reunirse i su regimniento. Hice justicia al General (20): Conocia su caracter y franqueza y no dudaba, que hallaria en 61 un padre; pero yo tenia demasiado orgullo para entrar en su familia como una men diga, y resolve no casarme hasta no poder aclarar mis intereses y decir d Ricafort cuiles eran 6stos y la mayor 6 menor seguridad que presentaban.
En fin, despu6s de muchas vacilaciones y penosas escenas Ricafort march6 A su destino. Dolorosa me fu6, muy dolorosa esta separaci6n, aunque estaba yo muy lejos de creerla eterna; pero pasados los dos primeros meses pens6 mucho en las diversidades, que ecsistian entre Ricafort y yo, me pregunt6 A mi misma, si aquella superioridad, que 61 me suponia, no seria tarde 6 temprano un origen de desuni6n, y reflecsionando en las contras del matrimono y las ventajas de la libertad me di el parabi6n de ser libre todavia. Vino mi hermano por entonces k la Coruiia..... mucho necesito ahora de la indulgencia de V., querido Cepeda, porque me avergiienzo todavia de mi ligereza. Vino mi hermano y desaprob6 mi uni6n. Represent6me la triste suerte de los militares en las actuales circunstancias (21) : habl6me con entusiasmo de un viaje, que queria hici6semos juntos i Andalucia para conocer la familia paterna (de la cual me hizo elogios que hoy conozco inmerecidos) y de lo dichosa que seria yo con mi mayoria, pudiendo gozar una vida c6moda 6 independiente conforme h mis indicaciones: sobre todo me dijo, y fu6 lo que mks impresi6n me hizo, que, si me casaba con Ricafort

(20) El Sr. Ricafort, padre, que por lo visto era el Jefe de la comandancia militar de la Corufia.
(21) Ocioso parece advertir al lector, que se estaba en plena guerra carlista.


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y le seguia, nos separariamos 61 y yo para siempre acaso. h Qu6 dir6 A V. para justificarme?. .... nada, nada es bastante. Fui debil 6 inconsecuente. March6 con mi hermano Lisboa: no he vuelto ! saber de Ricafort.
Si se eceptua el dolor de la separaci6n de mamA, puedo decir que dej6 con placer la Galicia. Eran muy pocas las personas, que en ella me merecian algn6n afecto, y no ignoraba yo que tenia muchos enemigos: De este nnimero eran todos los parientes de Escalada. Gracias al cielo no podian herirme en mi honor por mucho que lo desearan, pero daban mil punzadas de alfiler i mi reputaci6n bajo otro concepto. Decian, que yo era atea, y la prueba que daban era que leia las obras de Ruseaux (22) y que me habian visto comer con manteca un viernes. Declan, que yo era la causa de todos los disgustos de mamk con su marido y la que la aconsejaba no darle gusto. La educaci6n que se da en Cuba A las Srtas. difiere tanto de la que se les da en Galicia, que una mujer, aun de la clase media, creeria degradarse en mi pais egercitindose en cosas, que en Galicia miran las mis encopetadas como una obligaci6n de su sexo. Las parientas de mi padrastro decian por tanto, que yo no era buena para nada porque no sabia planchar, ni cocinar, ni calcetar; porque no lababa los cristales, ni hacia las camas, ni barria mi cuarto: Segidn ellas yo necesitaba veinte criadas y me daba el tono de una princesa. Ridiculizaban tambi6n mi afici6n al estudio y me llamaban la Doctora. Una hermana de Escalada di6 de bofetones k una criada de casa, porque interrogada respecto A mi, en una casa en que ella habia dado tan brillantes informes, tubo la pobre mujer la estravagancia de decir que yo era un Angel, y que, lejos de ser imperiosa ni ecsigente en la casa, todas las criadas me querian por mis buenos modos.
V. supondrd cuin poco sentiria dejar aquel pais y si podr6 volver k 61 con gusto, aun cuando tenga la desgracia de que vuelva A 61 mi familia.
Luego que rompi mis compromisos y me vi libre, aunque no mis dichosa, persuadida de que no devia casarme jams y de que el amor da mis penas que placeres, me propuse adoctar un
(22) Sin duda quiso escribir Rousaeau (Juan Jacobo), cuyos libros sobre todo el Contrato social y el Emilio, andaban tan en boga en aquella 6poca.


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sistema, que ya hacia algnn tiempo tenia en mi mente. Quise que la vanidad reemplazase al sentimiento y me pareci6 que valia mks agradar generalmente que ser amada de uno solo: tanto mis cuanto que este uno nunca seria un objeto que lienase mis votos. Yo habia perdido la esperanza de encontrar un hombre segnn mi coraz6n. No busqu6 ya pues ni amor ni amistad: deseaba impresiones d6biles y pasajeras, que me preservasen del tedio sin promover el sentimiento. Sin embargo, no podia aturdirme por mks que me esforzaba. Separada por primera vez de mama, sin esperanza de volver k ver A Ricafort (al cual amaba ain), sintiendo mks que nunca el vacio de mi alma, disgustada de un mundo que no realizaba mis ilusiones, disgustada de mi misma por mi impotencia de ser feliz, en vano era que quisiera aturdirme y sofocar en mi este fecundo germen de sentimientos y dolores.
Otro desengafio tube ademis, y no de los menos dolorosos. Yo amaba mucho k mi hermano: con 61 habia lievado el desinter6s hasta un grado que otros me vituperaron: con 61 habia sido siempre afectuosa, condescendiente y delicada. Al verme sola con 61 por el mundo esperaba que su conducta conmigo correspondiese A la mia: ime desengan6 muy pronto! Conoci que el hombre abusa siempre de la bondad indefensa, y que hay pocas almas bastante grandes y delicadas para no querer oprimir cuando se conocen mks fuertes.
Hubiera yo querido mudar mi naturaleza. Crei que s6lo seria menos desgraciada cuando lograse no amar A nadie con vehemencia, desconfiar de todos, despreciAndolo todo, desterrando toda especie de ilusiones, dominando los acontecimientos h fuerza de preveerlos, y sacando de la vida las ventajas que me presentase, sin darles no obstante un gran precio. Yo me avergonzaba ya de una sensibilidad, que me constituia siempre victima.
MAs de un afio hace que trabajo por conseguir mi objeto, no s6 si serk trabajo perdido. En este tiempo dos veces he contraido pasageras relaciones; tan pasageras que una de ellas no dur6 quince dias. Mi coraz6n, no las form6, fu6 la cabeza inicamente, la necesidad de una distracci6n, el ejemplo de la sociedad en que vivia: nada mis. Pueron empelios de sociedad mks bien que de amor.


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Bien en breve me fastidi6, y rompi sucesibamente aquellos semiamores sosos con tanta ligereza como los habia contraido. No hablar6 del proyecto de mi tio Felipe (23) de casarme en Constantina (24) con un mayorazgo del pais, y de c6mo mi hermano, que tan opuesto era k que yo me casase, tom6 un empeflo entonces k favor de mi novio. Esto no merece mayores detalles, pues en nada ha influido semejante proyecto ni en mi coraz6n ni en mi destino. Pero devo estenderme mks en la relaci6n de un compromiso recientemente concluido y que V. no ignora. Es preciso no callar nada y que sepa V. los motivos, que tube para formarlo y para concluirlo. ;Los motivos que tube para formarlo!..... embarazada me ver6 para decirlos: mas no importa. Mi franqueza ecsije que yo los diga; la delicadeza de V. le ordena olvidarlos tan luego concluya de leer 6sta.
Adios: necesito uin momento de descanso: Ademks son las diez y voy A vestirme para ir k buscar A Concha (25) para el Duque (26). Espero que yendo yo tan tarde no encontrar6 k V. en casa de Concha.

"A LA 1 DE LA NOCHE

En efecto, no encontr6 k V. y he sabido que no estubo. ; Mil gracias! Conozco ahora que ecsiste realmente entre los dos una prodigiosa simpatia. Veo que al mismo tiempo hemos tomado una misma resoluci6n. Si, es preciso: es absolutamente preciso vernos inenos frecuentemente. Nos hariamos de otro modo cada vez mks insociables y raros. Por tanto, declaro 6 V., que yo por mi parte voy k huir 6 V. con esmero. Estamos los dos demasiado tristes y desilusionados para querer estarlo mks. Preciso es que busque V. sociedad mks alegre y yo lo mismo. Pero no busque V. una amiga sincera: yo reclamo este titulo, I entiende V'I: por fin, me resuelvo h quebrantar mi prop6sito. Si; yo ofrezco d V. mi amistad. Pero tenga V. entendido, que puedo ser su. ami(23) D. Felipe G6mez de Avellaneda, hermano del padre de Ia poetisa.
(24) Pueblo de Ia provincia de Sevilla donde naci6 el padre de Ia Avellaneda.
(25) La Srta. Concepcion Noriega, amiga intima de la poetisa.
(26) La plaza do Sevilla lamada entonces Duque de Medina Sidonia y poco despues, come ahora, Duque de l Victoria.


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ga sin verle diariamente, ni acaso nunca; y que serA V. mi amigo, mi 'lnico amigo, pero no deseo, ni deve V. desear ser mi tertuliano y acompaiante. Mafiana acabar6 esto: no s6 cuando se lo dar6 6 V. Buenas noches: tengo una terrible jaqueca.

"HOY 27 POR LA TARDE"

Al mismo tiempo que empez6 A obsequiarme M6ndez Vigo (27) dirigiame otro (28) algunas atenciones. Este otro me agradaba mIs de lo que yo deseaba. Sentiame inclinada d 61 por una fuerza estrafia y caprichosa y me estremecia al pensar que aun podia amar, tanto mis cuanto que, creyendo entonces que existia una enorme diferencia entre los caracteres 6 inclinaciones de aquel dicho sujeto y yo, preveia en un nuevo amor un nuevo desengano. Sin embargo, un instinto del corazon parecia advertirme, que era llegado el momento en que devia espiar (29) mis pasadas inconsecuencias, y sin saber porqu6 me sentia dominada.
S6 cuanto mis fuerte se hace una inclinaci6n combatida y no quise combatir la mia, pero no quise tampoco entregarme A ella esclusivamente, por que temia se hiciese de este modo omnipotente. Era, pues, preciso oponer la vanidad al sentimiento y distraer con un pasatiempo el inter6s demasiado vivo que sentia.
; Cepeda!, yo prescindo de todo para ser sincera: por Dios!, no me juzgue V. con severidad.
El hombre que me interesaba se desviaba de mi, y el que no me agradaba redoblaba sus atenciones y asiduidades. El primero me causaba con su influencia en mi coraz6n serias inquietudes y me picaba con su indecisi6n; el segundo me lisonjeaba y me divertia con su amor de niiio y me parecia bien poco peligroso.
Hice lo que me pareci6 mhs conveniente 6 mi tranquilidad y lo que supuse de menos consecuencia. Admiti los afectos del uno y procure sofocar los que el otro me inspiraba. iYa est& dicho todo!: ahora olvidelo V.
No disim-ular6 que el candor de mi joven amante, su amor
(27) D. Antonio, f quien cita luego por su nombre.
(28) El propio D. Ignacio de Cepeda, pars quien se escribi6 ests autobiografla.
(29)Como se ve fdcilmente, por usar con frecuencia de Ia S en vez de I, cuando va seguida de consonante, ha dicho la poetisa espiar por expiar, vocablos de muy distinta significaci6n.










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entusiasta y mil prendas apreciables, que descubria en 61, Ilegaron f conmoverme. ;Pobre nbio! 1 cunto me ha amado 1; 1 porqu6 este caprichoso coraz6n no supo corresponder dignamente?..... no lo s6!
Me inspiraba un afecto sin ilusiones, sin calor: un afecto indefinible, que algunas veces me parecia devia semejarse al que una madre siente por su hijo: no se ria V. de esta comparaci6n. En qu6 consistia que ese joven no me produjese otra clase de amor? Yo no podr6 decirlo, porque no lo s6 f f6 mia. No es mal parecido, ni tonto, V. lo sabe, y aun puedo decir, que ecsisten ciertos puntos de simpatia entre nuestro modo de sentir, pero 61 me amaba A mi como yo amaria, si encontrase un hombre segun mis deseos. Pero 61 no era este hombre: en vano me esforzaba, y A fuerza de decirle que le amaba queria persuadirmelo ft mi misma: en vano me reprochaba de caprichosa 6 ingrata interiormente: en vano! Confesar6 f V. lo que entonces no queria confesarme f mi misma: Al lado de aquel joven sentia momentos de insoportable tedio, y sus espresiones mfs apasionadas hallaban frio mi coraz6n y me producian A veces un no s6 qu6 de hastio.
iEra esto un capricho inesplicable del coraz6n, porque yo le queria! i Shbelo Dios! Yo le queria, repito, pero no podr6, sin desmentir mi intimo convencimiento, decir que le amaba. No puedo esplicar esta diferencia, pero la concibo perfectamente.
Estaba 61 demasiado enamorado para limitar sus deseos f unas sencillas relaciones, pasageras sin duda..Quiso arrancarme la promesa de que seria su esposa y absolutamente la reus6. Manifest6le mi repugnancia al matrimonio, y tampoco le ocult6 que mi amor no era de naturaleza tal, que me inspirase el deseo de ser suya. Llam6me muger original, fria, sin coraz6n: 1 Cunatas lAgrimas! ; CuAntas reconvenciones !
Yo hubiera roto con 61, si la compasi6n no me hubiese inspirado esperar para hacerlo A que se pasase, como no dudaba sucederia, esa ecsaltaci6n de amor, que entonces le posela. Le vi padecer tanto, que me conmovi, y como se ofrece la luna f un chiquillo, que Ilora por ella, le ofreci yo f 61 que seria suya algnn dia.
Una vagatela le indispuso luego con mamk, y le trataba 6sta


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con tal esquivez y aun desatenci6n, que, ofendida yo, le prohivi por su propio decoro venir a casa en algunos dias, para que se calmase mam y hacerla yo entender lo desatenta que estaba con 61 por un motivo tan pueril. El pobre muchacho crey6 ya que no volveria 6 verme: qu6 s6 yo lo que pas6 en aquella cabeza. Lo cierto es, que hizo mil locuras irreparables. Despu6s de algunos dias de afdn y mortal inquietud, que mis cartas las mis tiernas no podian calmar, cometi6 la imprudencia de hablar A su padre y escribir d mi hermano diciendo el deseo y resoluci6n que tenia de casarse conmigo; sin haber consultado antes mi voluntad, acaso porque dudaba de ella.
Interrogada por mi familia, desde luego declar6 seriamente que no pensaba en semejante matrimonio, y mi hermano se lo escribi6 asi h M6ndez Vigo.
Entonces fu6 Troya!: no molestar6 6 V. con pormenores enfadosos. El pobre chico creo que se trastorn6, pues, entre mil disparates que dijo y hizo, me escribi6 una carta (que conserbo como casi todas las suyas) en la que me juraba se daria un pistoletazo, si no me casaba con 61 antes de tres meses.
Temi cualquier cosa de 61, mucho mfis cuando supe, (Bravo (30) lo sabe tambi6n) que andaba llorando en los paseos y cafees como un loco: tube, pues, a su situaci6n todas las consideraciones, que ecsijia, le escribi cartas llenas de ternura y le ofreci que seria suya mis tarde.
Pero nada bast6: no s6 qu6 espiritu maligno se habia apoderado del pobre joven. Saben sus amigos hasta que punto se estraviaba por momentos su raz6n.
La piedad tal vez me hubiera determinado h casarme con 61 (A pesar que menos que nunca me inspiraba aprecio ni confianza aquel cardeter tan d6bil y aquella cabeza tan frhgil), si el orgullo de mi nombre no me lo hubiera absolutamente prohivido.
El padre de ese joven, que, segnin tengo entendido, es responsable i su hijo del dote considerable que le llev6 su primera esposa (y que sin duda no deseaba desposesionarse de 61, como tendria que hacerlo casindose su hijo) dijo, que no aprovaba
(30) D. Pedro G6mez Bravo y Pernia, amigo intimo del Sr. Cepeda desde que estudiaron juntos en el Colegio de la Asuncion de C6rdoba.


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


su matrimonio sino dentro de tres afnos, pues aun era muy joven para contraer tan serio empefno. En consecuencia A esta manifestaci6n reus6 venir h pedir mi mano, como parece queria su hijo, y 6ste le amenaz6 con que pediria al Jefe politico la licencia, que 61 le reusaba. Todo esto pasaba sin que yo supiese nada, ni remotamente lo sospechase. ; Puede V. figurarse mi indignaci6n d la primera noticia, que lleg6 h mis oidos ! Se apur6 mi sufrimiento y rompi enteramente con el imprudente joven, escribiendo al padre una carta en la cual le manifestaba, que jams habla tenido la intenci6n de casarme con su hijo ni con su aprovaci6n, ni sin ella. Por tanto devia mirar como locuras del joven todos los pasos, que hubiese dado con este objeto, y le aconsejaba y rogaba le mandase k viajar para distraerle.
Pocas personas sabrdn en Sevilla estos pormenores, pero muchas han sido sabedoras de la desesperaci6n de Antonio (31) y de los reproches que me dirijia en su ecsaltaci6n. Asi es, que por una fatalidad de mi estrella siempre me condenan las aparienc.as, se me juzga sin comprender mis motivos. Yo s6 que se me censura haber jugado con la sensibilidad de ese joven y se me tacha de inconstancia y coqueteria. Ya V. conoce mi culpa!: no he tenido otra, sino entablar (como hacen todas en Sevilla) unas relaciones, que suponia ligeras y sin consecuencias de ninguna especie: i esta es toda mi culpa y sabe Dios cnunto me he arrepentido de ella! Si despu6s no pude resolverme A sacrificar mi libertad y mi delicadeza caskndome con 61 sin la pniblica aprovaci6n de su padre, ciertamente no merezco por ello censura, y seria muy despreciable A mis ojos, si hubiera procedido de otro modo. La pasi6n no me barfa faltar h mi decoro entrando A la fuerza en una familia: ; cunto menos la compasi6n!
March6se por fin Antonio y yo respir6: pareci6me ver la luz despu6s de una larga prisi6n 6 lanzar un peso enorme largo tiempo sostenido.
Lo confieso: qued6 cansada de amor: aquel amor delirante y fren6tico, que yo no habia participado, me causaba fatiga.
Por eso me fij6 mds que nunca en mi sistema de no amar nunca. He jurado no casarme nunca, no amar nunca; y aun me pro(31) El Sr. M6ndez Vigo.


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pongo ya abjurar tambi6n todo empefio, aun los mfis sencillos y pasajeros.-Un mes despu6s de la marcha de M6ndez Vigo volvi6 V. de Almonte. (32).
EstA concluida mi historia!: pens6 antes no haberla escrito sino en su ausencia de V., porque queria tener con V. una correspondencia epistolar, pero luego vari6 de idea, porque no pienso ya que devemos entablar dicha correspondencia. (33)
Nada mds me resta que decir, caro Cepeda; ahora recuerde V. mis condiciones.-tste serk reducido 6i cenizas tan luego sea leido, y nadie mds que V. en el mundo sabrA que ha existido.
A Dios: no s6 cuando nos veremos y podr6 dar A V. este cuadernillo.
Acaso con 61 voy k disminuir la estimaci6n con que V. me favorece y k debilitar su amistad: no importa! 6Devo sentir el dar h V. armas para combatir una amistad, que acaso conviene A ambos deje de ecsistir? Yo ser6 siempre amiga de V. aun cuando no ecsista amistad entre nosotros. Es decir, le estimar6 h V. aun cuando cese de manifestkrselo.
A Dios, querido mfo: sacuda V. esa melancolia, que me aflije. Cr6ame V.: para ser dichoso modere la elevaci6n de su alma y procure nivelar su ecsistencia 6 la sociedad en que deve vivir.
Cuando la injusticia y la ignorancia le desconozca y le aflija, entonces digase V. 6. si mismo: Ecsiste un ser sobre la tierra que me comprende y me estima.
Si, creo comprender 6 V. y estimarlo: isi me engafiase! ;si fuese V. otro de lo que yo le creo! ..... serfa un desengaiio mhs: ; y qu6 importa uno 6 la que ha sufrido tantos !!
(Hay la ritbrica de la Avellaneda).

P. D. He leido 6sta y casi siento tentaciones de quemarla. Prescindiendo de lo mal coordinada, mal escrita, &c., L Devo dkrsela i V.? No lo s6: acaso no. Ciertamente no tengo de que

(32) A este pueblo, donde pasaba temporadas el Sr. Cepeda por tener allf casa sue padres, fueron dirigidas desde Sevilla las cartas de la Avellaneda en Agosto y Septiembre de 1839; cartas que fueron contestadas 6 Doia Amadora de Almonte que era el pseud6nimo adoptado por ]a poetisa mientras permanecieron en secreto esas relaciones amorosas.
(33) Por lo visto, volvid 6 variar de idea Is eminente escritora, pues se conserva la correspondencia epistolar posterior 6 esa resoluci6n suya.


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


avergonzarme delante de Dios, ni delante de los hombres. Mi alma y mi conducta han sido igualmente puras: Pero tantas vacilaciones, tantas lijerezas, tanta inconstancia Ino deven hacer concebir A aquel, a quien se las confieso, un concepto muy desventajoso de mi coraz6n y mi carkcter?
SDevo tampoco descubrir los defectos de personas, que me tocan de cerca, como lo hago? ..... No ciertamente, Cepeda: no devo. Para resolverme h dar A V. este cuaderno es preciso que le estime A V. tanto, tanto, que no le crea un hombre, sino un ser superior.
No s6, pues, qu6 hacer: lo guardar6 y seguir6, para darlo 6 quemarlo, el impulso de mi coraz6n cuando vea h V. por primera vez.
(Hay la rnibrica de la Avellaneda).



CARTAS (1)

DE LA SRA. D.A GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA

I

UNA HORA DE DESVELO Y MELANCOLiA EN LA NOCHE DEL 13 DE JULIO (2) = DEDICADA A MI " COMPANERO DE DESILUsi6N". = PARA AL SOLO

A vejez prematura te condena el desaliento de tu joven alma!
sientes del tedio la insufrible pena!
ningon consuelo tus dolores calma!
En tus amores viste decepciones,
crimen y error en el imb6cil mundo,

(1) Estas cartas adolecen de los mismos defectos ortogrfificos notados ya en la autobiograffa, y ademds se advierten en ellas los vocablos siguientes: descritiva, pavellon, quando, baya, egercer, etrahordinario, inborrable, inegouoto, detdrico, haya por halla, hora por ora, obserbar, percivir, vervalmente, cuyas faltas, coma las otras A que nos hemos referido, van desapareciendo conforme avanza Ia fecha de Ia correspondencia.
(2) Sevilla, 1839.


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y sucedi6 h tus dulces ilusiones desengafio mortal, tedio profundo. Asi la aurora de tu hermosa vida se despoj6 de mdgicos colores, asi ]a senda de tu edad florida yace marchita sin verdor ni flores. Ay! yo comprendo tu penar insano! porque mi suerte cual tu suerte fiera aqui en mi seno con airada mano fecundo germen de dolor vertiera. Tambi6n, cual ti, costosos desengafios atesor6 con hvida amargura, y el horizonte de mis tiernos afios surc6 una nube de feral pavura. Cielo sin claridad, campo sin flores, est6ril arbol en fecunda tierra, mi juventud sin goes, sin amores, i la esperanza del placer se cierra. Rste es i Ignacio! mi fatal destino, y 6ste tambi6n el que te acecha airado, si de la vida al Aspero camino te lanzas s6lo en tu vigor flado. No del sentir el mhgico tesoro exhausto yace en mi oprimido seno: ven pues ;querido! y el ardiente lloro podamos juntos confundir al meno.

Tambi6n tiene el llanto
goces silenciosos,
perfumes preciosos
de pAlida flor.
Como hay en noche
benigno rocio,
que del seco estio
mitiga el calor.

Mas no los lazos de amistad me nombres, que en la amistad del mundo yo no creo,


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CARTAs AMATORTAS DE LA AVELLANEDA


y en el lenguaje impuro de los hombres
traiciones temo, si carifos veo.
Ni del amor la copa emponzofiada
libaremos sedientos de ventura:
la del dolor tomemos, y, apurada
entre los dos, partamos su amargura.
Del pesar la terrible simpatia esa nos una y nuestro lazo sea,
y de la muerte I la regi6n sombria
juntos el mundo descender nos vea.
Acaso en esa tumba
d6 juntos bajaremos,
un destello gocemos de lumbre celestial.
Acaso un genio aguarda nuestras almas dolientes para abrirles las fuentes
del placer eternal.
G. G. de A.

Me hace mal, mucho mal, oir k V. espresar sus ideas, dolores y esperanzas.-Ya ve V. por esta composici6n qu6 pensamientos me inspira.-Atienda V. A los versos y no A las ideas.
Efectivamente, h veces me abruma esta plenitud de vida y quisiera descargarme de su peso: He trabajado mucho tiempo en minorar mi ecsistencia moral para ponerla al nivel de mi ecsistencia fisica. Juzgada por la sociedad, que no me comprehende, y cansada de un g6nero de vida, que acaso me ridiculiza; superior 6 inferior h mi secso, me encuentro extrangera en el mundo y aislada en la naturaleza: Siento ]a necesidad de morir. Y sin embargo, vivo y parecer6 dichosa A los ojos de la multitud.
Mas lo creerh V. asi? ..... No, yo lo s6, y por eso temo nuestras conversaciones. Esto mismo que escribo no podria hablarlo sin conmoverme demasiado: porque cuando ambos nos sentimos uno junto al otro abrumados de la vida, cansados del mundo, entonces no s6 qu6 delirio irreprimible me hace desear la muerte para ambos.


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CUBA CONTEMPORANEA


V. me habla de amistad, y no ha mucho que sinti6 V. el amor: Yo no creo ni en una ni en otro. Busco en emociones pasageras, on afectos ligeros, un objeto en que distraer mis devoradores ponsamientos y me siento asi menos atormentada: porque inconstante en mis gustos chnsome fhcilmente de todo, y los afectos ligeros, quo apenas me ligan, no me privan del derecho de seguir el instinto do mi alma que codicia libertad. Alguna vez desco hallar sobre esta tierra un coraz6n melanc6lico, ardiente, altivo y ambicioso como el mino: compartir con 61 mis goces y dolores y darle este ecseso de vida, que yo sola no puedo soportar: Pero mfis 6 menudo temo en mi esta inmensa facultad de padecer, y presionto que un amor vehemente suscitaria en mi pecho tempestades, quo trastornarian acaso mi raz6n y mi vida. Ademss: 6lienaria ain el amor el abismo de mi alma? Todo lo he provado y todo lo desecho: amor y amistad!: Iqu6 puedo, pues, ofrecer i V., querido mio? La compasi6n de un coraz6n atormentado ..... y mis versos para distraerle un moniento de ocupaciones graves.
(Hay una ritbrica).

DOMINGO 4 DE AGOSTO (3)

He recibido la de V. k su devido tiempo y sin que haya ocurrido ]a menor novedad: No s6 por qu6 le pareola A V. poco seguro este conducto, cuando es el menos sugeto i riesgos (4) : Sin embargo, puesto que V. dudaba y me dice aguarda le acuse el recibo de la suya, lo hago, y me permitir6, aunque falte A su encargo de V., afiadir algunas lineas mis. Si le es A V. enojoso leerlas, guarde V. esta carta sin pasar de esta linea, pero 16ala algfnn dia.
Algnin dia remoto cuando yo haya dejado para siempre estos paises, y que mi memoria, sin toner bastante influjo para agitarle 6 enojarle, tenga el necesario para hacerle grato un iltimo recuerdo de mi carifio. Acaso no nos volveremos h ver mis:

(3) Aflo 1839.-En 6sta como en todas las demfs cartas de esa 6poca, que no expresan el lugar, debera entenderse que fueron escritas en Sevilla.
(4) Suponemos que el conducto serfa algin confidente de los enamorados.


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CARTAS AIMATORIAS DE LA AVELLANEDA


I qui6n sabe? V. se marcha A Almonte hoy 6 mariana, yo partir6 A Chdiz con mi hermano (5) dentro de 10 6 15 dias y estoy resuelta k permanecer un mes por lo menos (6) : Si en este tiempo mamA tiene orden de marehar A Galicia (como todo lo anuncia) en ese caso me quedar6 en CAdiz, y acaso cuando le deje sea para atravesar nuevamente los mares y separarme de V. 1.800 leguas. ; Porqu6, pues, reusarA V. oirme, acaso por nltima vez? i Es tan solemne una despedida aun cuando s6lo sea para tres dias de ausencia! .. g qui6n nos asegura al dejar un objeto querido que volveremos i encontrarle? Oh!, y en esta horrible duda, en esta posibilidad terrible de una eterna separaci6n I dever6n despedirse enojados dos amigos que se han querido? 6 deverin separarse sin dirigirse una mirada de consuelo, una palabra de reconciliaci6n? Cuando se buseasen sin poder hallarse, cuando no esperasen volver k verse mas , no sentirian entonces un tardio arrepentimiento de no haber perdonado?
V. se ha resentido conmigo: ;cosa rara! ;es V. un hombre singular!: otro en lugar suyo se hubiera lisonjeado, porque mis tonterias de la otra noche i mi sola me perjudicaban, A mi degradaban, A mi ridiculizaban (7) ; y yo sola tengo derecho por lo tanto para estar irritada conmigo misma. Pero V. no s6 por que pudo ofenderse tanto. Sin embargo, h6steme saber que lo estd para no querer se marche V. en esa disposici6n. Yo no estoy, ni tengo k la verdad inotivo ninguno de estar con V. enojada, porque del mismo modo que yo me perjudiqu6 k mi misma y solamente 6 mi entregAndome h aquel rapto estravagante y caprichoso de c6lera, pues prov6 con mi conducta que era una necia, y una imprudente, sin sentido comnln; asi V.... (8) se perjudic6, porque mostr6 que no tenia un coraz6n tan puro como me lo liabia dicho, y yo ercia, ni una conducta digna del hombre, que se atrevia h ofrecer una grande, tierna y santa amistad. Ay! Las grandes pasiones se tocan casi siempre: yo no

(5) D. Manuel, an hermano de padre y madre.
(6) El contenido de las cartas siguientes demuestra, que, si realize Ia poetisa su viaje A CAdiz, fu6 obra do muy pocos dias.
(7) Se referee A una escena destemplada que tuvo con el Sr. Cepeda, A quien habla acusado do vanos amorfos.
(8) Se ha creido oportuno suprimir tres renglones inspirados en los celos que devoraban A Ia poetisa, y faltos por tanto de verdad.


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CUBA CONTEMPORANEA


s6 si puede dar una grande amistad el que ha dado multiplicados amores!


Nell'anima innocenti
Varie non son fra loro,
le limpide sorgenti d'amore 6 d'amistA.
JIf etastasio.

En las almas inocentes una misma es la fuente de que manan el amor
y ]a pura amistad.
Ha dicho Metastasio y acaso lo he credo yo misma asi, y por eso no esperaba saliese del puro manantial de una alma cual la de V. dos sentimientos tan diversos, y que diese amores vulgares un coraz6n capaz de sublime amistad.
Pero en todo esto no hay que deva irritarnos al uno contra el otro. V. es bastante generoso para perdonar la dureza de mi franqueza en atenci6n i que la inspira un inter6s vivisimo, y que con permitirmela con V. le doy una prueba de cudn superior le creo h esos fhtuos vanidosos, que no tienen bastante raz6n para conocer, que no la han tenido siempre, y no pueden- perdonar el que se les able el lenguaje algo Aspero de la verdad. Yo tampoco deno ofenderme, antes bien agradecer la conflanza que V. me ha dispensado: s6lo me irrit6 en un primer momento el que no fuese V. tan grande, tan sin igual, tan sublime como lo deseara mi coraz6n. L Pero porqu6 seria tan injusta que se lo reprochase i V. como un crimen?
Cepeda! tu eres lo que has sido, lo que serhs siempre para mi, el m6s amable de los hombres y el mis querido de los amigos: esto eres todavia y esto tienes que ser mientras yo viva: h porqu6 pues nos separaremos de este modo? i te lo aconseja asi tu coraz6n? hpodris no conocer el mio? En cuanto A mi, no puedo, ni quiero: Es preciso que te diga, que te quiero aun mis que h ningfin hombre he querido, y que si el destino ha ordenado no te vuelva A ver m6s, conserbar6 de ti una tierna 6 inborrable


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


memoria. A Dios, pues, ti que me inspiras una ternura fraternal, 0n, por cuya dicha daria una parte de mi sangre, recibe mi A Dios, y ya que no me lo retornes vierte sobre 61 una lkgrima de reconciliaci6n: tendria un placer en verte esta noche, pero no lo ecsijo. A Dios.
(Estd rubricada.)

III (9)

Mi amable amigo: eumpliendo mi promesa y siguiendo los impulsos de mi coraz6n, tomo la pluma para saludar 6 V. y preguntarle si ha llegado sin novedad d esa (10), si ha desaparecido el esplin y el dolor del pecho, y si no ha olvidado sus amigos.
Yo me encuentro bastante embromada con males de est6mago y un ist6rico que me devora. Paso muchos dias en cama poseida de tristeza y fastidio insoportable, pero espero que pasarA, pues hoy me encuentro mejor.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: Dicese que pronto comenzarkn las 6peras, pues ya vinieron los papeles, que faltaban A la compafia: Tambi6n se corre que viene el famoso Carlos la Torre, pero no hallo h esta noticia la menor verosimilitud, pues Sevilla no puede sostener al mismo tiempo companlia -de verso y compaflia italiana.
El Duque (11) sigue lo mismo que V. le dej6: voy no todas las noches y me fastidio grandemente. Temo que V. me haya pegado su misantropia, pues hago un verdadero sacrificio en salir de casa.
He concluido mi traducci6n de la La Fuente (12), y espero me diga V. si quiere que se la mande y c6mo: Ahora comienzo 6 traducir el Ainniversario de Milevolle (13), poeta casi tan dulce como Lamartine, aunque menos profundo.

(9) No tiene fecha, pero su contenido indica que debi6 ser escrita en la 2.* quincena de Agosto de 1839. El sobre estA dirigido en esta forma: "Condado de Niebla.-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte."
(10) La villa de Almonte.
(11) La plaza de este nombre.
(12) Poesia de Mr. Lamartine contenida en las NUEVAs MEDITACIONES, que se publicaron en 1823.
(13) Millevoye quiso escribir Ia Avellaneda.


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LY V., mi tierno amigo, qu6 hace? .... Cuando se pasee V. por los campos k la claridad de la luna, cuando escuche el murmullo de un arroyo, el soplo ligero de la brisa, el canto de un ruisehor, cuando persiva el aroma de las flores. . . entonces piense V. en su amiga; porque todos esos objetos son tiernos y melane6licos como mi coraz6n. Perd6n! no he olvidado nuestro convenio, y contender la pluma.
Escribame V.: si absolutamente no quiere dirijir las cartas a mi nombre, puede rotularlas 6. D.a Amadora de Almonte, nombre algo bizarro, que creo no corre peligro de hallar tocayo.
A Dios, Cepeda: cuidese V. mucho, divi6rtase y cuente siempre con el afecto fraternal de su amiga, Tula.
P. D. Mi viaje 6 C6diz se dilata.

IV

SR. D. IGNACIO CEPEDA
He recibido la amable de V., mi caro amigo, con tanta mayor satisfacci6n cuanto que informada por Concha (14) de que no estaba V. en Almonte, sino en otra parte, que design6 su hermano (15), y de cuyo nombre no me acuerdo (16), temia hubiese padecido estravio mi carta. Varias veces mand6 una criada al correo y siempre mc dijo que no habia carta, hasta que ayer, si6ndome imposible salir yo, me vali de Concha, la cual fu6 ella misma al correo y me trajo al momento la suspirada de V. (17)
Celebro que est6 V. bueno, como en ella me dice, y menos melanc6lico que en 6sta: Yo por mi parte quisiera poder decir otro tanto, pero por desgracia no es asi. Mis dolores de est6mago me han dado mucho que hacer, y mi melancolfa se aumenta cada dia. IV. me pide que ]a venza!..... Ciertamente, es grande el influjo que una siplica de V. egerce en mi coraz6n, pero en este punto acaso no cst6 en mi poder el complacer la solicitud de su

(14) La Srta. Concepcidn Noriega, ya citada en la AUTOBIOGRAFIA.
(15) D. Francisco de Cepeda.
(16) El Sr. Cepeda estaba en Ia Ruiza, dehesa del t6rmino de Lucena del Puerto (Huelva), propiedad de su padre.
(17) Ocioso parece advertir al lector, que la epistola amorosa no habia sido llevada por el cartero A casa de Ia Avellaneda por venir rotulada 6 Doda Ainadora dE Almonte-Lista de correo.


(is










CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


tierna amistad. Aparte de la ausencia de mi mejor, de mi nnico amigo, que es suficiente causa para melancolizarme, tengo tantos otros motives de tristeza! iLa espectativa de una separaci6n acaso pr6csima y larga de una madre que amo con ternura! ;la indecision en que batallo sin saber ann, qu6 partido tomar, ni qu6 suerte me espera! ila necesidad de independencia y el temor de la opinion, que me inpide proporciontrmela! ..... En fin, tantas y tantas cosas me agitan al presente (en que segfn las apariencias se aprocsima el dia de la crisis) que la amistad iisma, la dulce y lisonjera amistad de mi Cepeda no serA poderosa i darme tranquilidad. Pero, basta: hablemos de otra cosa: iyo quisiera que mis cartas fuesen tan risueiias! liah! ya lo veo, imposible! La amargura de mi coraz6n se mezela en todas ellas. Perd6n!
Mandar6 mi traducci6n (18) por el conducto que me indica, pero serA luego que tenga tiempo para escribirla, pues el borrador esti ininteligible y la innica copia leible, que tenia la he mandado A Cddiz por compromiso. Los Sres. Redactores del nuevo peri6dico de literatura, que sale en dicha ciudad con el nombre de La Aureola, me han escrito una lisonjera carta rogdndome cediese 6 su peri6dico algunas de mis composiciones, y, aunque quise negarme, me he visto forzada d complacerles por haber intervenido en el asunto un paisano mio d quien estimo, y que se ha empefiado de un modo, que no podia yo sin desairarle mantener mi negativa. Asi pues he cedido h La Aureola mi traducci6n, poniendo la condici6n de que no se imprimiera firmada con mi nombre sino enteramente an6nima.
Ya enviar6 i V. tan pronto pueda una copia, y de antemano reclamo su indulgencia. Preciso fuera que V. conociese el original para que formase un juicio esacto de la grandisima dificultad de la traducci6n. Lamartine, uno de los m6s grandes poetas de la moderna escuela y acaso el mis dulce y facil, tiene sin embargo algo de vago y metafisico en su poesia, y una manera de decir que es ciertamente intraducible. Sus ideas en muchas composiciones son tan delicadas, que se inarchitan, por decirlo asi, bajo la pluma del traductor y sus giros son d veces tan atre(18) La de La Fuente de Mr. Lamartine, ya citada en la carta anterior.


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CUBA CONTEMPORANEA


vidos que intimidan. He procurado en La Fuente traducir con la esactitud posible, penetrdndome de los pensamientos 6 ideas del autor, pero estoy muy lejos de la satisfacci6n de creer, que he logrado imitar con mediano acierto su versificaci6n fluida y armoniosa, y aquel colorido mistico y melanc6lico, que distingue sus composiciones.
Respecto k mi novela (19), he sometido sus diez primeros capitulos A la censura de mi compatriota, ya mencionado, hombre instruido y de gusto, que felizmente se halla ahora en esta ciudad, y he tenido el gusto de que mereciese su aprobaci6n. Ml ha animado mi timida pluma, asegur6ndome que la parte descritiva esth trazada con esactitud y variedad y que los caracteres estin bien delineados y desenvueltos con vigor. Su bondad le ha hecho propasarse hasta dar al estilo elogios inmerecidos, y juzgar de altamente interesante el plan de la novela. A pesar de mi amor propio he conocido el favor de este juicio, pero me ha animado sin embargo h continuar haciendo esfuerzos para merecerlo mejor.
Ya ve V., mi buen amigo, que le hablo de cosas que no son mks que cosas: ya ve V. que evito un lenguaje, que V. llama de la imaginaci6n y que yo diria del coraz6n: V. le juzga peligroso y le destierra de nuestras cartas. Yo suscribo h su formidable sentencia, pero &qu6 temes ti, amigo mio? &qu6 peligro quieres evitar? Acaso oyendo y empleando el idioma del coraz6n temeris no poder impedirle adelantarse demasiado ?: temer6s sentir 6 inspirar un sentimiento mks vivo que el de la amistad? ... Si es cierto, tranquilizate: yo te aseguro, que no me amarfis nunca sino como i tu hermana, y que en mi alma no hallaris jamks otros afectos, que los que hoy dia me envanezco de espresarte. Yo he meditado mucho en estos dias sobre la naturaleza de nuestros sentimientos, y te lo juro, este ecsamen me ha tranquilizado. Yo perderia mucho si tu dejases de ser mi amigo para ser mi amante. Amantes! ... ; cercan tantos 6. una mujer
joven y de tal cual m6rito! Pero h d6nde hallar un amigo cono t0? Amantes!... mira, me empalagan ya; esa ckfila


(19) Se refierea Ia titulada Sab, que is autora no tuvo 6 bien incluir en Ia colecci6n completa de aus obras literarias (Madrid, 1869).


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


de aduladores, que asedian nuestro sexo, me parecen poca cosa aun para divertirse una un rato con sus necios galanteos. ;Ni puedo yo creer que me amen! Uno me obsequia, porque soy una forastera que no conoce, cuya clase acaso juzga dudosa, cuyas costumbres ignora y acaso pueden ser fkciles,. cuya conquista no le parecerd dudosa, y me obsequia creyendo que puedo ser su capricho, su juguete, su pasatiempo, su placer de algunos dias. Otro me obsequia, porque hace profesi6n de obsequiante de cuantas mugeres bien parecidas se le presentan: sin ideas, sin cklculos, sin esperanzas, s6lo por el prurito de galantear y hacer de elegante. Otro me obsequia porque anda k la cuarta pregunta como suele decirse y oliendo donde guizan: Soy Americana y por ser Americana supone que soy rica, lo cual basta para que forme sus cilculos de matrimonio. En fin, otro me hace el amor s6lo por vanidad: porque se lisonjearia de ser mi novio, no porque yo le guste, sino porque cree darse importancia en la sociedad con ]a preferencia de una mujer, que es celebrada, que dicen tiene algfin talento. H6 aqui, querido Cepeda, los motivos quo impulsan d la mayor parte de aquellos, que me hacen la corte: Y estando yo en esta persuasi6n Lpodr6 oirlos con otro objeto, que el de burlarme de ellos?
Y V. qu6 hallari en las mugeres que digan amarle? Una dice que le ama, y no ama mks que su colocaci6n: Desea un marido, un estado, que es la ambici6n de las mugeres vulgares, y lo busca en V. Otra dice amarle y s6lo ama en V. A su pasatiempo, al que le regala el oido, y la lisonjea en la sociedad: al que satisface su vanidad, y al que dejaria sin pesar por otro mks gain, de mks representaci6n social, de mks nombradia, -&c., &c. Otra dice amarle y s6lo ama en V. sus propios placeres, y..... ; oh!, rubor casa decirlo, pero lo vemos cada dia para vergilenza nuestra: vemos esta clase de mugeres que degradan la dignidad de su sexo, y son k mis ojos mas despreciables, que la escoria mks vil de la tierra.
1 Y tal es el amor en nuestra triste y corrompida sociedad! c6mo podia 61 ecsistir centre nosotros? Oh! no, jams! Esos profanados nombres de amante y querida d6jalos . otros y 6, otras. T1 seris mi amigo, yo tu amiga de toda la vida, y no deves temer que sea degradado nunca el santo caracter de nuestros


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vinculos. L TemerAs til cuando yo no temo ? Todo lo dicho te prueba, que nada arriesgas en dejar hablar tu coraz6n. No interpretarA la vanidad tus palabras, ni puede tu amiga confundir la espresi6n de tus sentimientos con la jerga insipida del galanteo, que Ilainan amor. En cuanto ki ml, har6 lo que quieras: no te espresar6 mi carifio, si esto te hace mal, pero ime cuesta tanto este esfuerzo !
Cepeda! ya lo ve V.; mi pluma corre 6. pesar mlo y dice mhs dc lo que quiero decir: Yo deviera ofenderme en vez de alhagar a V., pero mi orgullo tan susceptible en otras no lo es en esta ocasi6n. No tema V., vanidoso; no tema V., que yo le crea enamorado si usa conmigo un lenguaje tierno: I me cree V. una nina 6 una viejaT No tema V., repito, y para tranquilizarse enteramente sepa V., que el dia en que le creyese A V. enamorado de mi, ese dia cesaria de amarle, y no le vera A V. mfis. Con que, con esta seguridad su libertad no corre ninginn riesgo conmigo, ni tiene V. necesidad de alarmarse de mi ternura, como si viese en ella un lazo de hierro pronto A aprisionarlo. i Amable melanc6lico! ;qu6 poco mundo tiene V.! Perd6name amigo esta frase, pero me liace gracia, tanta gracia ver tu temor y adivinar tu coraz6n al trav6s de ese velo con que piensas cubrirlo! Me temes, Cepeda, no lo niegues, themes que me posesione yo de tu coraz6n, temes los lazos de hierro, que pudieran ser consecuencia de tu amor por mi, y crees evitar algo acogi6ndote 6 la sagrada sombra de la amistad. Oh!, eres un nifio, si tal crees: ; cuhnto tc engafias, querido, cuinto, si crees que la amistad seialaria limites, que el coraz6n respetara! L qu6 importa el nombre k los sentimientos? L dejan de ser los misnos? Lo que deve tranquilizarte no es eso, sino el saber que no hayas en ml un enemigo de tu libertad, y que por mi propio inter6s cuidar6 de no dar 6 tu coraz6n, m6s vehementes afectos, que los que hoy abrigue.
Raro, original es el papel que hago contigo. Yo muger tranquilizhndote h ti del miedo de amarme: i es cosa peregrina! Pero contigo no soy muger, n6, soy toda espiritu, y ninguna regla es aplicable i este carijo esepcional, que me inspiras.
Muy larga es esta carta, pero no imitar6 yo 6i los que acaban las suyas jurando (nada menos que jurando) ser m6s corto en lo sucesivo. Psta es larga, pero aun lo ser mfis la que escriba


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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA


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cuando no se me ordene no usar espresiones que conmuevan demasiado y hagan mucio daino.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: el primero del entrante comienzan las 6peras: se hark dicho dia el Juramento de Mercadante: La sefnora Rossi, nuestra actual prima dona, dicen que es muy buena.
El Duque sigue bien, aunque las noches son ya algo frescas: La alameda vieja (20) es la que deve estar muy sola despu6s que s ausent6 mi amable misintropo.
Yo sigo ycndo al Duque, siempre quc puedo, y luego ir6 a las 6pcras y 6 todo lo que se presente. Lamartine comienza una composici6n suya con este verso:
Et j'ai dit dans mon ceur: que faire de la vie?
Y yo he dicho i mi coraz6n: qu6 har6 de la vida?
No hay remedio!: hacer lo que hacen los demis y dejar correr el tiempo.
A Dios, mi amado amigo, cuidese V., divi6rtase y vuelva pronto donde le laman los votos mis sinceros de una amistad tiernisima.
Espresiones de Concha, y mil afectos de su invariable.-Tula.
Sevilla y Agosto 28

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P. D. Ruego k V. disimule la incoherencia de esta, y su poca unidad y defecto de estilo. Veo que esti rara, pero va segnn mi cabeza. ; Tengo tanta confusi6n en ella !: y luego mi humor hoy es mnalisimo.
(Continuard.)


(20) La de H6rcules.




















NUESTRA POBLACION RURAL

Y LA LIGA AGRARIA


Vivamente interesado por el bienestar de nuestra poblaci6n rural, y considerando que el objeto de la Liga Agraria ha de ser favorecer no solamente los intereses de los capitalistas y directores industriales de las grandes empresas agricolas, sino tambi6n el mejoramiento de las condiciones de vida en
nuestros campos, para que los trabajadores manuales puedan tener las mismas oportunidades que las grandes poblaciones ofrecen a sus residentes; erigi6ndome en defensor espontineo de las clases trabajadoras, de los obreros del campo, escribo estas lineas a fin de cooperar-si mis ideas fuesen prdeticas y practicables-a la obra de fomento agrario en que la Liga se halla empefiada.
El programa de la asamblea reunida el 15 de noviembre niltimo en los salones del Centro Asturiano, contiene dos articulos que revelan los buenos prop6sitos de la Liga y que se prestan para su desenvolvimiento amplio: los articulos tercero y cuarto.
El tercero establece las que se consideran urgentes necesidades dc los agrarios de Cuba. Se reducen al abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios, al fomento de la inmigraci6n y a facilitar el cr6dito hipotecario.
El abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios favorece inmediatamente, y de modo igual, a los empresarios y a los trabajadores manuales; porque tiende a rebajar el costo de producci6n, por una parte, y por otra permite reducir el precio de los articulos de primera necesidad.
El fomento de la inmigraci6n es problema que debe estudiar-










NUESTRA POBLACI6N RURAL


se en todos sus aspectos, y que, como la Liga no lo circunscribe en modo alguno, ha de desenvolverse conforme a las tendencias de las comisiones y subcomisiones que por el art. 40 se dispone que sean nombradas. Pretendo esbozar aqui algunos principios que puedan servir de guia en la formaci6n de dichas tendencias.
Las facilidades que deban darse al cr6dito hipotecario, es medida que ha de favorecer al pequeio terrateniente lo mismo que a los grades empresarios.
Pero, ademhs de las necesidades que como urgentes establece la Liga, creo-y de aqui este trabajo-que deben establecerse otras, que quizhs hayan quedado oscurecidas ante la magnitud de los problemas que constituyen la mis inmediata finalidad de ]a asamblea del 16 de noviembre y que se enuncian en los articulos 1.0 y 2.0 del programa. Me refiero a las necesidades de orden piblico de nuestros nnicleos rurales, tales como las imponen la civilizaci6n moderna y los modernos principios de economia politica, y a los medios y arbitrios necesarios para su debida satisfacci6n; necesidades que pueden reducirse, por de pronto, a buenas vias de comunicaci6n, poblados higienicos, escuelas agron6micas y hospitales.
Expondr6 algunas ideas que se me ocurren acerca de estas necesidades, de los medios y arbitrios para satisfacerlas, y de la relaci6n que con el problema de la atenci6n de nuestra poblaci6n nativa residente en los campos, tiene el problema de la inmigraci6n.
Un principio fundamental en que debe apoyarse todo plan politico de desenvolvimiento de la riqueza nacional, es, a mi juicio, el de que la prosperidad y civilizaci6n de un pueblo deben medirse no solamente considerando la cantidad de individuos pr6speros y ricos, sinola cantidad de los que viven en la miseria y careciendo de los mks elementales medios de subsistencia, lo mismo material que intelectual y moral.
La actividad de los gobiernos y de las instituciones patri6ticas, por tanto, debe dirigirse hacia la mks uniforme distribuci6n de las riquezas, atendiendo no solamente al interns de las clases productoras (asi liamadas, por incomprensible estrechez de criterio, solamente las que cuentan con capital efectivo


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para la producci6n y las que suministran ese capital), sino al de las clases consumidoras, que constituyen toda, absolutamente toda la poblaci6n; lo mismo a los que tienen capital efectivo, que a los que s6lo cuentan con sus fuerzas y energias fisicas o intelectuales; lo mismo a los que trabajan que a los que no trabajan.
Otro principio fundamental en que descansa la organizaci6n politica, es la necesidad de defensa social en el orden interno, a fin de garantizar a las clases sociales no organizadas, y por tanto d6biles-porque tienen que defenderse individualmente frente al enemigo comnn-, contra las clases sociales organizadas, que no constituyen otra cosa que la asociaci6n de cierto orden de productores para imponer a los consumidores de los articulos o servicios de que se trate (aunque esos consumidores sean en parte los mismos productores), el precio que m6s convenga a su particular interns.
La poblaci6n rural cubana, formada por los trabajadores manuales-por los jornaleros-y por los agricultores individuales independientes, constituye una clase social que reclama protecci6n de nuestros gobiernos (el nacional y los provinciales y municipales): los jornaleros, por cuanto que, llamados a vivir en poblados rurales mds o menos extensos, constituyen nicleos semiurbanos con necesidades colectivas peculiares y tienen, tambi6n, las necesidades colectivas de toda poblaci6n civilizada, lo mismo urbana que rural, en punto a la educaci6n y al cuidado de la salud e integridad personal; los productores independientes, por cuanto que, no estando organizados para su defensa como colectividad de productores de un mismo orden, carecen de elementos pecuniarios para el mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, en punto a la facilitaci6n y abaratamiento del transporte de sus frutos y de los articulos de su consumo, y al mejor comercio con los mercados mis favorables, lo mismo para la venta de sus frutos que para la compra de lo que necesiten.
Carreteras, escuelas agron6micas y mercantiles, hospitales y poblados higi6nicos, son las necesidades mks urgentes de nuestra poblaci6n rural no organizada. Las empresas industriales que cuentan con grandes capitales, buscan precisamente en esos elementos la mayor economia en la producci6n y se proveen a


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si mismas de esas atenciones colectivas. Ello no obstante, no satisfacen cumplidamente las que no redundan en provecho inmediato para su producci6n-antes bien, aumentarian innecesariamente el costo de 6sta-. con perjuicio para las class trabajadoras, que tienen que esperarlo todo de los gobiernos; y los ingresos de 6stos, dicho sea de paso, no son suficientes para la debida satisfacci6n de esas atenciones.
La explotaci6n de las riquezas do nuestro sulo, se ha caracterizado hasta hace poco por lo que nuestra legislaci6n minera denomino una "explotaci6n codiciosa": el empresario y el capitalista han procurado quedarse con la mayor parte del precio, pagando los mis bajos jornales, desatendiendo las necesidades colectivas de las class trabajadoras, evitando el pago de las contribuciones territoriales, y dejando como huella del establecimiento industrial el mis pobre exponente do las necesidades arquitect6nicas de los asientos. Terminada la zafra, el impresario y el capitalista invertian sus utilidades on ]a grande poblaci6n, si no la invertian o gozaban malbaratindola en el extranjero. El pequefio agricultor, agobiado por el peso de una renta excesiva (excesiva porque no estaba en relaci6n con el precio pagado por la tierra, cuyo valor habia aumentado, sin esfuerzo alguno del propietario, por el mero hecho de ser cultivada y producir una renta que permitia capitalizar su valor) y agobiado tambi6n por el peso de un inter6s usurario, limitado el cr6dito agricola al suministro de los articulos de consumo y de alguna pequefia cantidad para semilla y aperos de labranza-negocio ejercido por el bodeguero del poblado mis cercano--, apenas si realizaba una utilidad suficiente para cubrir ciertas necesidades perentorias. Desatendida la educaci6n en los campos, mal podia tampoco nacer iniciativa alguna de asociaci6n; y el resultado ha sido el de que dan muestra ]a miseria e ignorancia de nuestros canpesinos y la falta de elementos de vida en nuestros pueblos de campo, que mis que poblados de un pais civilizado parecen barracones inmundos de empresas rurales dirigidas por capitalistas y empresarios egoistas, en plena esclavitud.
No es posible tolerar, en un pais que se precia de civilizado, que nuestra poblaci6n de campo est6 en peores condiciones que las que se ofrecen, en las grandes empresas agricolas en otros


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pauses, no a los trabajadores, sino a los animales. Los establos modernos de las grandes vaquerias, ofrecen a las vacas mejores comodidades y edificios mis higi6nicos que los en que vive la poblaci6n de campo en la casi totalidad de nuestros pueblos.
Lo que una gran empresa tiene que hacer forzosamente, a fin de garantizar la mayor economia en la producci6n por la facilidad de los transportes, por la continuidad en la producci6n
-garantizada la vida higi6nica de los trabajadores-, por la mayor eficiencia de 6stos, fundada en su adecuada educaci6n, y por tantos y tantos factores a los que se atiende al establecer una industria en gran escala, deben los gobiernos propender a que los pequeflos industriales independientes hagan, ya ilustrindoles sobre las conveniencias de su asociaci6n para esos fines, ya oblighndoles a contribuir al sostenimiento de los elementos de vida qcue el gobierno mismo les proporcione.
Este es, pues, nuestro problema. Tritase simplemente de resolver si debe escogerse uno u otro sistema o ponerse en prictica ambos.
El primero es mfis lento: el de la educaci6n; el segundo es de mis pronta realizaci6n: el de la gesti6n directa por el gobierno.
El primero requiere, aunque en menor escala, lo que es indispensable al segundo: arbitrios suficientes para llevar adelante la obra educativa. tsta puede hacerse te6rica y prheticamente. En los Estados Unidos norteamericanos hace afios que el Departamento de Agricultura estableci6 el servicio de los "Trabajos Demostrativos'', consistentes en invitar a los agricultores a que permitiesen a los agentes del Gobierno el cultivo cientifico en un pedazo de terreno, ilustrindoles acerca de la manera de hacer las cosas debidamente. Los resultados, practica e inmediatamente apreciados personalmente por cada agricultor, eran y son estinulo suficiente para iniciarlo en el cultivo cientifico, que le permite aumentar el beneficio considerablemente.
El segundo m6todo-el de que el Gobierno construya y sostenga las carreteras, los hospitales, escuelas y demis elementos de vida, requiere arbitrios crecidos; y stos no pueden ni deben salir de otros bolsillos que de los de las personas que han de recibir el beneficio. Son 6stas, en primer lugar, los trabajadores


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mismos y los agricultores independientes; pero lo son tambi6n, y en muy gran medida, los propietarios de la tierra.
Y he aqui el nudo capital del problema; porque los terratenientes pueden y deben ser los ilamados principalmente al sostenimiento de esas cargas pniblicas.
La idea ha dc levantar, a no dudarlo, las mis airadas protestas de nuestros terratenientes, acostumbrados a percibir los beneficios del trabajo ajeno, con insignificante o ningnin sacrificio. Pero el problema es menester plantearlo y resolverlo como justamente deba resolverse, aunque pese a los que solamente puedan alegar los decantados "derechos adquiridos". En todas las naciones civilizadas se va imponiendo la tendencia socialista (aunque esta palabra pueda asustar), quc no es otra cosa que la protecci6n del d6bil contra el fuerte, la cual se manifiesta aun en los c6digos menos modernos de las naciones civilizadas.
El fen6meno econ6mico del "unearned increment" (beneficio no ganado), levanta la protesta de los que contribuyen a su rormaci6n; del mismo modo y con la propia altivez que han de alzarse los que han venido disfrutando de esos beneficios, contra los que pretenden ponerles fin.
Nadie protesta contra el deseo del capitalista de percibir un inter6s corriente por su dinero prestado, porque 6ste tiende al fomento de industrias que permiten, con el esfuerzo ajeno, alcaizar mayor utilidad. El terrateniente, en cuanto percibe una renta proporcional al dinero invertido al adquirir su propiedad, no es mal mirado, ni debe racionalmente serlo.
Lo que es sensible es que habikndose desprendido el Estado do sus tierras, los productos dc 6stas hayan ido a parar casi exclusivamente a manos de los beneficiarios o mercedatarios, sin que hayan hecho sacrificio alguno en inter6s de la poblaci6n rural. A medida que 6sta ha ido aumentado, los terrenos situados en las cercanias de los nicleos de poblaci6n y sometidos al cultivo, han ido adquiriendo un valor cada vez mayor; y de ese valor cada vez mayor, los terratenientes no han dejado nada en el pais para contribuir a la construcci6n de carreteras, hospitales, escuelas y demhs atenciones pniblicas. Pstas han sido satisfechas, principalmente, con los ingresos que al Tesoro Pfiblico han dado los consumidores, en forma de derechos de aduana. El incremen-


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to en el valor de ]a tierra, ha favorecido y enriquecido a una serie sucesiva dc propietarios que han ido transmitiendo de inano en mano sus tierras; y el campesino que en -nL principio pagara renta correspondiente a un valor diez, veinte o cincuenta veces monor que el quo corresponda a lo que hoy paga, se encuentra en las mismas condiciones que antafio. Sin embargo, si esa renta fuose a parar a manos del Estado, do la Provincia o del Municipio, forzosamente tendria quo invertirse en las atenciones pniblicas en quc hoy los terratenientes no suefian ni se les ocurre que pueda ser sn obligaci6n satisfacer.
El cuadro que present la clase de terratenientes cubanos no puede ser mAs desolador. Puede resumirse diciendo que nuestros terratenientes no ban sabido ser terratenientes. No s6lo se han despreocupado do las atenciones pflblicas de la poblaci6n rural (do la poblaci6n quo da valor a las tierras mediante su cultivo), sino que han desatendido la administraci6n misma de i propiedad: ni los limites son bien conocidos, ni los derechos doininicos resultan ligados en la sucesinn de unos a otros transmitentes, ni los papeles do familia se conservan debidamente. Las sucesiones establecen una subdivision ad-infinitum; no hablemos de las vinculaciones, por fortuna suprimidas, ni de los censos y otras fundaciones, que han establecido gravamenes que existen Y no existen; y las comunidades, las indivisiones, etc., han dado origen a ese fArrago inmenso de pleitos quo han hecho ]a titulaci6n de nuestras finoas tan enmaraiiada, que su esclarecimiento es a veces imposible y otras costosisimo.
5 Y qu6 decir de esos terratenientes que no venden porque no quieren vendor, ni arriendan porque no quieren arrendar? ,Qu6 de los falsificadores doe titulos de propiedad. de los enredadores que s6lo persiguen apoderarse de lo ajeno?
i Cuiintas extensiones de terreno inmejorable so hallan, por lo enmaraflado de su titulaci6n, fuera del comercio de los bombres!
En esas condiciones no hay quien se atreva a invertir su dinero donde no tiene garantizada la pacifica posesi6n durante el tiempo noeesario para alcanzar la utilidad correspondiente al esfuerzo y al trabajo.
Las manos muertas no tienen empefio en arrendar ni ven-


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der, mientras no realicen las fabulosas utilidades con que sueian. &Por qu6? Porque, mientras tanto, nada tienen que gastar: las fincas no cultivadas ni explotadas no contribuyen al sostenimiento de las cargas pntblicas: de las cargas en que el Estado incurre, precisamente, para dar valor a esas tierras.
El que trabaja la tierra, sea propia o ajena, paga la renta, pequefna o grande, no porque se lo exija el propietario, sino porque, atendidas las condiciones econ6micas del territorio de que se trate, es posible, es conveniente, es negocio pagar por una misma clase de tierra y para el inismo cultivo 100 en un lugar, en vez de 10 6 5 o uno que en otro pueda pagarse.
Siendo esto asi, podemos establecer la siguiente comparaci6n entre los resultados que se obtienen con el sistema que ha regido en Cuba para la colonizaci6n de las tierras de cultivo y para el reparto de las cargas pniblicas entre las diversas clases de contribuyentes, y los que podrian obtenerse con otro sistema segfin el cual la tierra permaneciera en el patrimonio nacional, provincial o municipal.
Por lo expuesto podemos afirmar que siendo a prop6sito las condiciones de la tierra, por su fertilidad, su cercania a grandes mercados, sus buenas vias de comunicaci6n, etc., la producci6n en ella permite el pago de una renta suficiente a establecer una capitalizaci6n, diganos, de $ 1,000 por caballeria (muchas ocasiones dos y tres veces este valor), tomando como base el 10 % de interns para el elculo de la capitalizaci6n: mucho mayor a me. dida que se fije en una cifra menor el tipo de inter6s.
Con el actual sistema, el terrateniente s6lo pag-a como tributaci6n al Municipio un maximum del 8 % (un promedio que no Ilega al 6 %) sobre la renta liquida imponible, que suele ser el 50 %, poco imis o menos, de la renta bruta. Calculando un valor medio (que es mucho calcular) de $ 1,000 por caballeria, con una renta bruta de $ 100 al aflo, tendrermos que por cada cabalieria de tierra contribuir6 el terrateniente a las cargas pniblicas con el 6 % de $ 50, o sean $ 3 al aho: es docir, con el 3 % de la renta bruta o el 3 por mil del valor de la tierra.
0, lo que es lo mismo: el Estado le ha dado a un particular (en remota fecha) tierra cuyo valor fuera entonces nulo, pero que ha aumentado por causas ajenas al trabajo del mercedata-


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rio; y 6ste s6lo entrega para las cargas pnblicas $ 3 por cada caballeria, cuando 6stas han liegado a valer $ 1,000; es decir, cuando el Estado ha invertido ciertas cantidades que han determinado ese incremento en el valor de la tierra.
Desde luego hay que afirmar que con esa contribuci6n poco puede hacer el Gobierno. Imaginese el lector lo que podrA hacer cuando por cada caballeria s6lo se perciban $ 0.30 o $ 0.03, o cuando no se perciba nada!
En este sistema de colonizaci6n y de tributaci6n reside ]a causa de ]a miseria de nuestros municipios: no tienen mis arbitrios que los que vienen precisamente a hacer mas penosa la situaci6n del consumidor y de ciertas clases de trabajadores a quienes se priva de una parte de su trabajo para aumentar las utilidades de una clase parasitaria que sin esfuerzo, sacrificio ni trabajo alguno, ve aumentar el valor de su propiedad a veces ripidamente.
Y es curioso que nuestros terratenientes no se hayan dado cuenta de que, si bien es cierto que la base del cr6dito es la poblaci6n capaz de explotar las riquezas que el suelo encierre, no es menos cierto que esa poblaci6n no puede sentirse atraida hacia aquellos lugares donde las condiciones de vida sean intolerables o sumamente dificiles.
Si se hubieran dado cuenta de esta verdad, la colonizaci6n so hubiese fomentado sobre la base del sacrificio que los terratenientes hiciesen de una parte de sus utilidades, para hacer posible la colonizaci6n dotando a los terrenos de aquellos elementos de vida que el Gobierno, sin los correspondientes arbitrios, jams podrk otorgar sin cometer una injusticia con otras clases sociales, como no sea estableciendo impuestos que vayan a gravar precisamente a las clases directamente beneficiadas.
Poblaci6n es lo que necesitan nuestros campos, y de aqui la intima relaci6n que el problema de la inmigraci6n tiene con el del mejoramiento de las condiciones de vida en aqu6llos.
Y como no es posible que la poblaci6n acuda adonde las condiciones de vida sean dificiles, ni mejorar esas condiciones sin contar con la base de poblaci6n necesaria para la explotaci6n de aquellas riquezas que han de reintegrar el importe de las obras de fomento, caeremos siempre en un circulo vicioso, del


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cual no podremos salir como no procuremos resolver, junto con el problema del aumento de la poblaci6n el del mejoramiento de las condiciones de vida en nuestros campos.
0, lo que es lo mismo: tocamos el problema del cr6dito territorial y del agricola, cuya previa soluci6n es necesaria para atraer las corrientes migratorias. He aqui uno de los puntos sobre que recae la atenci6n de la Liga Agraria, en el pirrafo (f) del art. 3." del Programa: "Facilidades y economia para la constituci6n y cancelaci6n de hipotecas y para la emisi6n de bonos hipotecarios al portador."
Este extremo, sin embargo, es preciso ampliarlo.
Hemos visto c6mo no es posible esperar de las iniciativas individuales el mejoramiento de las condiciones de vida en nuestros campos, y c6mo el actual sistema de tributaci6n (que exime de ella a las fincas no cultivadas e impone una ficilmente evadible en todo o en parte) es inadecuado para que pueda esperarse del Gobierno lo que no puede hacerse sin dinero.
Mientras terratenientes y abogados persistan en pleitear y en enredar la titulaci6n de las fincas rnsticas, el cr6dito territorial no habri de encontrar su base primordial. Muchas veces he pensado que el fomento del cr6dito territorial en Cuba seria imposible, a menos que se dictara una ley de expropiaci6n forzosa para los fines agricolas, de modo que la posesi6n pacifica de la tierra quedase asegurada, como ocurre a las compaiifas ferrocarrileras y mineras.
Las facilidades para !a constituci6n y cancelaci6n de hipotecas no servirAn de mucho, si las fincas que ban de hipotecarse no ofrecen suficiente garantia por las condiciones de su titulaci6n.
Fincas o terrenos hay en ]a provincia de Oriente, que esthn inscritos en el mismo Registro de la Propiedad dos, tres y mis veces bajo titulos diversos; innumerables son las que no esthn inscritas, las que no estin deslindadas ni tienen titulos que permitan identificarlas; las haciendas cormuneras cuyo deslinde y demolici6n estin pendientes, y las que no se presentaron a demolici6n en el plazo legal (antes de 30 de junio de 1908) ; las fincas respecto de las cuales se dificulta conocer su estado posesorio; las que esthn inscritas en virtud de expedientes posesorios fraudulentos y anulables.


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En estas condiciones, ; quo abogado puede garantizar la titulaci6n do un finea? I Y qu6 decir de multitud de problems que no han sido aln planteados y que han surgido con motivo de las modernisimas disposiciones en materia de deslindes y expedientes posesorios y de dominio?
El problema es, por tanto, muy scrio y es preciso abordarlo. Y abordarlo y resolverlo bien; porque ciertas disposiciones legales modernas han servido para enredar mks las cosas, antes quo para componerlas. Es evident que se ha fomentado el espiritu de quedarse con lo ajeno; que se han hecho operaciones que han establecido cono verdad legal cosas absurdas y que ni siquiera estin exentas de poderse echar abajo.
Quizi (aunque ]a soluci6n fuere revolucionariamente radical) no sea possible encontrar remedio al mal de otro inodo que modiante la expropiaci6n de las tierras, su aparcelamiento, deslinde y arrendainiento por el Estado, por tdrmino mayor o menor; buscindose, a la vez que su colcnizac6n, el mejoramiento de sus condiciones de explotaci6n; porque s6lo asi se acabarian las disputas sobre la propiedad y solamente habria arrendatarios cuya renta serviria para el pago o reintegro de las cargas piblicas.
Mas, como esta soluci6n es ultra-radical, y seria dificil que nuestro Congreso la adoptase, tenemos que conformarnos con otras menos radicals.
A mi juicio, so adelantaria bastante con imponer una contribuci6n a las fincas no cultivadas y elevar la tributaci6n de las cultivadas mediante una comprobaci6n escrupulosa de los valores declarados. Los fondos asi recaudados, y la renta de las propiedades que se incautasen el Estado, la Provincia o el Municipio (creo preferible ]a incautaci6n por el Estado), se dedicarian al fomento do las condiciones de vida en los campos.
Quedaria siempre, sin embargo, pendiente el problema de la confusi6n de titulos, de necesaria resoluci6n antes de que el cr6dito territorial pueda extenderse sobre un drea considerable de terrenos de cultivo.
En resumen:
Que la Liga Agraria debe reconocer como necesidades urgentes de los agrarios do Cuba:


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(h) Mejorar las condiciones de vida en el campo, mediante la construcci6n de carreteras, hospitales, escuelas-principalmente agron6micas y mercantiles-y la dotaci6n, a los poblados, de mejores condiciones higianicas, como calles, parques, cloacas, etc.; todo esto como base indispensable para el fomento de la inmigraci6n y la mejor distribuci6n de la poblaci6n de campo compuesta por cubanos nativos.
(i) Resolver la confusion existente en la titulaci6n de las fincas risticas, como base indispensable para el fomento del cr& dito territorial y agricola.
Y como medio para arbitrar los necesarios recursos:
(1) Modificar la ley de impuestos municipales, estableciendo uno especial sobre las fincas rlsticas no explotadas, para el fomento de las condiciones de vida.
(2) Excitar el celo de los Municipios, para la comprobaci6n de los valores de las fincas nisticas y para que la tributaci6n por ese concepto sea lo que debe y puede ser.
(3) La comisi6n o comisiones que estudien los problemas planteados, deberin dictaminar sobre la manera y costo de resolver la confusi6n existente en la titulaci6n de las fincas rnsticas.
Por lo que se refiere al fomento de ]a inmigraci6n (inciso d, articulo tercero del Programa de la Asamblea), bueno ha de ser tener en cuenta que al estudiar el correspondiente plan deben formularse todos los problemas que han de surgir con motivo de la innigraci6n.
P sta debe responder a uno o mks fines determinados, pues no es concebible que se mire a un contingente de poblaci6n como si se tratase de mercancias traidas con el solo objeto de depositarlas en previsi6n de lo que pueda necesitarse. La inmigraci6n en Cuba, responde o debe responder a mks de una finalidad; y es preciso colocarse en puntos de vista que abarquen las necesidades generales del pais, y no solamente las de una clase determinada.
Dignos son de protecci6n y apoyo los intereses de los grandes empresarios (fabricantes de azn'car, mineros, etc.) que no encuentran en Cuba suficiente nnimero de jornaleros para las faenas agricolas y de las industrias rurales; pero los grupos de tra-


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bajadores que puedan ser importados en Cuba, no deben mirarse como si tratara de animales de labor o de miquinas. De ninguna manera. Esos grupos de trabajadores han de considerarse como parte integrante de la poblaci6n de Cuba, como elementos sociol6gicos que han de actuar y reaccionar sobre el medio social en que se les va a colocar. Es natural que los empresarios de las grandes industrias-aunque ello sea manifestaci6n de un egoismo mal entendido-procuren pagar a esos trabajadores los menores salarios posibles; no hay que olvidar que algunas industrias rurales requieren el auxilio de esos trabajadores solamente durante cierta 6poca del afio, y que despu6s de terminadas las labores se les despide porque no se les necesita; y esos grupos sociales han de constituir una preocupaci6n desde el punto de vista del orden pniblico, de la higiene, de la moral, de la economia general de la naci6n; esos grupos sociales han de requerir tierras donde situarse para llenar las necesidades de su vida en las 6pocas en que no encuentren trabajo; y han de establecer, en suma, una competencia con nuestra actual poblaci6n de campo, lo mismo como participes de las faenas agricolas de las grandes empresas, que como candidatos para la ocupaci6n de las tierras de cultivo y de crianza.
Dadas las tendencias de nuestros terratenientes; dado que el Estado no tiene tierras de cultivo suficientemente extensas; bhabrh esperanza de que, por iniciativa particular de los propietarios de las tierras de cultivo, mejoren las condiciones de vida en el campo? L Se establecerA definitivamente el principio de que en Cuba el campesino ha de vivir siempre en la ignorancia y la miseria? ,Tolerark el campesino cubano, por mucho tiempo, esa situaci6n depresiva y no constituira una preocupaci6n de orden pnlblico que los estadistas deben prever? VWase el ejemplo de nuestra pasada historia y de otros pueblos de nuestro origen: un pueblo de esclavos es terreno abonado para el cultivo de tiranuelos; un pueblo donde no se practica la justicia, es pueblo donde no se ha de poder vivir en paz ni explotar sus riquezas, y esti Ilamado, de no permanecer en esclavitud, a desaparecer absorbido por otros mfis adaptables. Es ley sociol6gica fatal: la de supervivencia de los mis aptos.
De aqui que el problema de la inmigraci6n requiera, por las


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consideraciones indicadas y que merecen los directores y propietarios de las grandes empresas, y por las a que son acreedores los trabajadores mismos, la soluci6n conjunta del problema territorial, y que exija o bien disposiciones encaminadas a obtener en beneficio de los campesinos el mejoramiento de las condiciones de vida en los barrios rurales, mediante el establecimiento de impuestos que graven directamente la propiedad territorial, o bien que se aborde francamente la nacionalizaci6n del suelo, coino con patri6tica y previsora mirada de gran estadista lo recomend6 hace ya tiempo nuestro insigne Manuel Sanguily.

ROGELIO DE ARMAS.




















NOTAS EDITORIALES





CUBA COATL1MPORAEA
Y LA PRENSA NACIONAL Y EXTRANJERA

Como un acto de cortesia queremos recoger aqui, al comenzar su segundo aiio de vida esta revista, las opiniones y los juicios emitidos por varios escritores y peri6dicos nacionales y extranjeros, en el transcurso de los doce meses de 1913, respecto de CUBA CONTEMPORkNEA. Desde luego que no podemos insertar mnis que aquellos de que tenemos conocimiento; por esta causa, pues, no deben considerarse preteridos los escritores o peri6dicos cuyas palabras acerca de esta publicaci6n no aparezcan transcriptas, ya que no han liegado a nuestra noticia por medio de los diarios y revistas en que fueron estampadas.
Tampoco podemos copiar integramente todos los acuses de recibo en que aparecen insertos los sumarios de cada uno de los nimeros publicados, no s6lo porque resultarian repeticiones fatigosas, sino porque seria extender initilmente los no muy cortos limites de esta nota; pero si transcribiremos en toda su integridad los pareceres adversos. En cambio, sefialamos con puntos suspensivos la supresi6n de algunos pasajes, ya porque contienen elogios exclusivamente individuales, ya porque no estin relacionados de un modo directo con la revista. No en todos los casos ha sido posible hacer esto, porque el sentido de lo escrito hubiera quedado obscuro, o quiz6s trunca la idea en que se inspir6 tal escritor o cual peri6dico; mas lo hemos hecho siempre que, no presentdndose tales dificultades, ha sido dable rea-










NOTAS EDITORIALES


lizarlo. Mucho apreciamos tan inequivocos testimonios de simpatia; pero nuestro fin primordial, al hacer esta recopilaci6n que estimamos un deber de gratitud, es el de reflejar aqui, en cuanto ello es posible, las impresiones producidas por la aparici6n y el desarrollo de CUBA CONTEMPORANEA, el juicio pfiblico y diverso acerca de ella y la orientaci6n que sigue; no el de reproducir las opiniones emitidas respecto de quienes la fundaron y redactan.
Omitimos tambisn, por la raz6n ya expuesta de que nuestro prop6sito es, principalmente, el de reunir los juicios relativos al desenvolvimiento de esta publicaci6n, las muy amables notas que varios amigos y colegas publicaron antes de que viera la luz el primer nnmero de nuestra revista, escritos con motivo del programa que anticipadamente dimos a conocer. Varios de esos colegas, como La Lucha, Grdfico, Cuba y Am6rica y El Figaro, nos hicieron el honor de presentar en sus paginas los retratos del Director y de los redactores de CUBA CONTEMPORANEA. Todas estas pruebas de compafierismo, lo repetimos, obligan nuestro reconocimiento; y tanto a unos como a otros-amigos y entidades periodisticas-les reiteramos las gracias por el entusiasmo con que acogieron el anuncio de esta revista "que aspira, por lo amplio de su programa y de sus tendencias, a emular a aqueHas inolvidables publicaciones que dirigieron Cortina y Varona: la Revista de Cuba y la Revista Cubana".
Imposible, sin embargo, porque seria pecar de desatentos, omitir la especial menci6n de aquellos casos en que algunos trabajos aqui publicados han sido traducidos, reproducidos o comentados por revistas y diarios de Cuba y del extranjero, o citados en conferencias o actos piblicos. Tal ocurre con el articulo del Dr. Luis A. Baralt, La educaci6n religiosa en la escuela, celebrado por el sefior Joaquin N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y reproducido por la revista Nuestro Tiemnpo, de Madrid, en su nnimero de junio; con el del Dr. Jesns Maria Barraqu6, Leopoldo de Sola e Iradi, citado con encomio en un editorial del diario El Mundo y transcripto integramente por el Diario de la Marina en su edici6n matinal del 7 de junio; con el del Dr. Antonio S. de Bustamante, Aspiraciones, reproducido por los diarios El Comercio y La


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CUBA CONTEMPORXNEA


Discusi6n en sus nnumeros del 2 y del 3 de enero, respectivamente, y citado por el Dr. Ricardo Dolz, catedrhtico de la Universidad Nacional, en la oraci6n que pronunci6 con motivo de la solemne apertura del curso acad6mico de 1913 a 1914 en nuestro primer centro docente (v6ase La Discusi6n del 1." de octubre) ; con el del Sr. Jos6 Maria Chac6n y Calvo, Los origenes de la poesia en Cuba, en el cual se han ocupado el Sr. H6ctor de Saavedra en el Diario de la Marina (edici6n de la mafiana del 8 de noviembre) y este mismo peri6dico por si, la revista Nosotros, de la capital de M6jico, y el Sr. Pedro Henriquez Urefia en su articulo Romances en Am6rica (nnmero de diciembre de CUBA CONTEMPORANEA) ; con los estudios de nuestro redactor senor Mario Guiral Moreno, titulados El Municipio de la Habana, El r6gimcn porfirista on Mxico: su apoteosis, y El problemna de la burocracia en Cuba, impugnado el primero por el ex Vicepresidente de la Repiblica, Ldo. Alfredo Zayas, en el diario La Opini6n (nimero del 8 de febrero), reproducido por La Discusidn el dia 21 del propio mes y citado con elogio en citedra por el profesor de derecho administrativo en nuestra Universidad, Dr. Enrique Herndndez Cartaya; favorablemente comentado el segundo por el Sr. J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y reproducido en M6jico en un folleto que circul6 profusamente, y el tercero transcripto asimismo por La Discusi6n en su nimero del 11 de agosto; con el trabajo de nuestro redactor doctor Max Henriquez Urefa, Jos6 Marti, reproducido integro en su nimero de junio por la revista mensual Ateneo, de la Repfiblica Dominicana, y en parte por El Cuba no Libre, de Santiago de Cuba; con el del senior Alfonso Hernhndez Catd, Evocaci6n del asedio de Santiago de Cuba, traducido al inglis por la revista britinica The London Magazine y comentado en su ninmero de julio por The American Review of Reviews, publicaci6n mensual neoyorquina; con el pr6logo del senior Ami6rico Lugo al libro Estudios de arte y de vida, de la seilora Blanche Z. de Baralt, copiado por El Mundo Ilustrado, de M6jico; con el articulo del seflor Javier Resines, La rutina en la industria azucarcra, reproducido en parte por el Diario de la Marina, impugnado en El Dia por el profesor de la Escuela de Agronoinia en nuestra Universidad, Dr. F. Henares, y tradu-


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NOTAS EDITORTALES


cido al frane6s por el Journal des Fabricants de Sucre; con el del senior Manuel Sanguily, Una biografia de Miguel Jer6nimo Gntisrrez. reproducido por La Discusi6n en el mes de febrero; con el del seflor Emeterio S. Santovenia, Un aut6grafo de Ricardo del Monte, comentado favorablemente por el Sr. J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y transcripto por El Comercio, de esta capital; con los estudios de nuestro redactor doctor Ricardo Sarabasa: El juicio oral en lo civil y Alrededor del divorcio, citado con encomio el primero en los debates que sobre el tema de su titulo se efectnlan en el Colegio de Abogados de la Habana, y reproducido el segundo por el diario El Comercio, de Cienfuegos; con los de otro de nuestros redactores, el Dr. Jos6 Sixto de Sola, titulados La falta de probidad en los gobernantes hispano americanos y El pesimismo cubano, extractado el primero por el seflor Willy de Blank en El Dia (nfimero del 3 de mayo) y diversa y extensamente comentado el segundo por los diarios Cuba, La Prensa y La Discusi6n, por los sefiores Jos6 Manuel Carbonell en el semanario que dirige (Letras) y J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la maliana del 11 de diciembre), y por el Dr. Enrique Jose Varona, Vicepresidente de la Repiblica, en la vibrante carta, muy honrosa para nosotros, que publicamos en este nimero; con el documento intitulado De Ugarte al Presidente Wilson, transcripto por la Revista Positiva, de M6jico, y algunos de cuyos pkrrafos principales fueron traducidos al ingl6s y elogiados por la publicaci6n angloamericana The American Review of Reviews en su nfimero de septiembre, y luego, vertidos al castellano aqu6llos y las notas de la revista mencionada, insertos y comentados calurosamente en El Figaro de esta capital (nnimero del 26 de septiembre), y, ademhs, citado en la entrega del 1.0 de octubre de La Revue parisiense-por cierto que poniendo a CUBA CONTEMPORANEA en la secci6n correspondiente a las revistas publicadas en los Estados Unidos de la Am6rica del Norte-; con la carta alentadora que nos dirigiera el Dr. Enrique Jos6 Varona, la cual apareci6 en nuestro primer nnimero, reproducida por los diarios El Comercio, de la Habana (2 de enero) y El Teligrafo, de Trinidad (20 de enero) ; con el articulo de nuestro redactor doctor Julio Villoldo, Necesi-


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CUBA CONTEMPORXNEA


dad de colegios cubanos, en gran parte reproducido, y comentado entusiisticamente, por El Comercio de Cienfuegos, y en cierto modo impugnado por el Sr. Antonio Escobar en el diario La Lucha (nnimero del LO de agosto) ; y, por iltimo, con los trabajos del Director de CUBA CONTEMPORANEA: El problema negro, reproducido por La Discusi6n en su nimero del 7 de febrero, y varios de cuyos pArrafos transcribi6 y coment6 generosamente el diario uruguayo El Siglo, de Montevideo (unimero del 29 de marzo) ; La Isla de Pinos, nota editorial que reprodujo y apoy6 La Discusi6n (nnimero del 7de marzo), y que fu6 deferentemente citada en nuestra Universidad por el catedrdtico de Historia, Dr. Evelio Rodriguez Lendihn, en la conferencia que pronunci6 el 26 de abril acerca de La Isla de Pinos segitn el Tratado de Paris, publicada en la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias (ninmero de mayo) y despu6s recogida en un folleto con el propio titulo; El muevo Gobierno y las aspiraciones nacionales, transcripto primero por la Revista de las Antillas, de San Juan dc Puerto Rico, en su nnimero de junio, y despus por La Discusi6n, sicndo halagiiefiamente comentado por ambas publicaciones; y con la nota editorial Rochefort y los cub anos, que tambi6n reprodujo el diario La Discusi6n en el mes de agosto.
Desde luego que la resefia precedente no es completa: falta la cita de algunos trabajos en que han sido comentados articulos insertos el CUBA CONTEMPORANEA; pero en unos casos la omisi6n obedece a desconocimiento y en otros al hecho de que mis adelante reproducinos los comentarios respectivos. Sin embargo, deseamos dejar constancia de que, ademis, varias veces el semanario habanero Grdfico, y el Diario de la Marina en distintos editorials, han hecho inenci6n de ciertos trabajos que vieron ]a luz en nuestras piginas; y como ya bemos expuesto los motivos por los cuales no podemos reproducir aqui todas estas demostraciones de aprecio, que nos confortan y nos dean en deuda con quienes las han formulado, s6anos permitido dar ya fin a estos pArrafos e insertar a continuaci6n aqu6llas que nos es dable reproducir.


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NOTAS EDITORIALES


CUBA CONTEMPORANEA.-Desde hace mucho tiempo se sentia en nuestro pats la necesidad imperiosa de la publicaci6n de una revista que fueso la legitima continuadora do aquellas inolvidables quo editaron y dirigieron, para bien de la cultura de este pueblo, nuestros ilustres compatriotas Jos6 Antonio Cortina y Enrique Jos6 Varona. Esta necesidad ha venido a satisfacerla plenmente la elegantisima publicaci6n mnensual que ayer naci6 con el anfo.
Lo que es y lo que ser6 CUBA CONTEMPORANEA, ya le dijimos a nuestros lectores, hace varios meses, cuando les anticipamos el programa de esta revista; y si el programa hio concebir entonces esperanzas balagilefias, justo es declarar que el primer ndmero de la esperada publicaci6n ha convertido esas esperanzas en satisfactoria realidad. Juzguen per si nuestros lectores, con vista del escogido sumario de este nimero:
1. Programa, La Direcidn.-Il. Una carta del doctor Varona, Enrique J. Varona.-IIL Rudyard Kipling, Jesns Castellanos.-IV. Aspiraciones, Antonio S. de Bustamante.-V. La tragedia otomana, Luis Rodriguez Embil.-VI. La carestia de la vida, Irving Fisher.-VII. Bibliografia, Max Henriquez Urefla.
Si el texto de CUBA CONTEMFORANEA es magnifico, como acaba de verse, no lo es menos su presentaci6n tipogrifica: un volumen in-8.o mayor, de 72 p~ginas-ocho mfs de las ofrecidas-admirablemente impreso con caractcres claros, nuevos y elegantes, on excelente papel mjarfilado, traido expresamente para esta revista.
Realmente CUBA CONTEMPoRXNEA marca el inicio de una 6poca de renacimiento en ]a historia do nuestra prensa cultural, y por el esfuerzo meritorio que ban realizado felicitamos cordialmente a los entusiastas director y redactores de la nueva publicaci6n, al propio tiempo que nos congratulamos porqite al fin center ya nuestra Repnblica con una revista a la que en nada superan las mejores publicaciones extranjeras de su indole.
(La Discusidn, Habana, 2 enero 1913.)

*
CUBA CONTEMPORANEA.-Bajo la direcei6n do nuestro querido amigo Carlos de Velasco, acaba de aparecer el primer nnmero de la revista mensual cuyo titulo sirve de rubro a estas lines.
CUBA CONTEMPORANEA, por su forma y por la esencia do los trabajos quo publica, nos recuerda a la Revista de Cuba, del malogrado Jos6 Antonio Cortina, y su continuadora la Revista Cubana, que dirigi6 el sabio fil6sofo Enrique Jos Varona.
Y asi como aquellas publicaciones aportaron un contingent valioso a la obra de la cultura cubana, en aquellos dias del renacimiento literario quo precedieron a nuestra niltima lucha por ]a independencia, nosotros deseamos sinceramente que el amigo Carlos de Velasco obtenga en su empresa periodistica un 6xito semejante, coadyuvando al despertar intelectual do esta gene-


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CUBA CONTEMPORANEA


raci6n que ha tenido la suerte de hallarse colocada en condiciones mfis propicias de las que disfrutaron sus predecesores.
(La Prensa, Habana, 2 enero 1913.)
*
CUBA CONTEMPORANEA.-Como se anunci6 y se esperaba, en estos primcros dias de 1913 ha aparecido, en la Habana, el primer nmero de la revista mensual CUBA CONTEMPORANEA, consagrada, como en su programa se dice, ''a todas la orientaciones del espiritu moderno'' en los diversos y complejos concepts de la filosofia, la sociologia, la literatura, el arte, la historic, etc., y en particular a esos mismos concepts con relacidn a los intereses de la vida nacional cubana, de la que se propane ser fiel 6rgano, en las esferas de la alta cultura, la nueva revista, de impresidn pulqu6rrima y formato elegante, en un cuaderno de 72 pdginas.

Garantia de buen 6xito en el cumplimiento de sus nobles y edificantes prop6sitos es el Cuerpo de Redacci6n de CUBA CONTEMPORANEA, a cuyo frente, como director-fundador, se encuentra el talentoso, reflexive y cultisimo escritor Sr. Carlos de Velasco, digno exponente de la juventud intelectual do nuestra patria.
Sea bionvenida al campo de la prensa y a ]a vida de ]as ideas la preciosa revista CUBA CONTEMPORANEA, y ojalk que encuentre toda la protecci6n que mncrece, para quo pueda consolidar su existencia, ofrendada en aras de la verdad cientifica, la belleza artistica y el mayor prestigious de Cuba.
(El Cubano Libre, Santiago do Cuba, 5 enero 1913.)
*
MAGNIFICA REVISTA.-Los fundadores de la revista mensual CUBA CONTEMPORANEA, deben estar satisfechos del 6xito alcanzado desde su primer n-nmero por tan bella publicaci6n, digno exponent de la cultura cubana.
Ademfs do una inmejorable presentaci6n tipogrdfica que hace honor a Ias prensas del ''Siglo XX'', de Aurelio Miranda, no les ha faltado a los animosos j6venes que con tanto fervor emprenden esa que bien pudieramos liamar arriesgada aventura, dada ]a indiferencia pdblica de este pais para las obras literarias, ni la voz de aliento de los grandes maestros Enrique Josb Varona y Antonio S. do Bustamante, que avaloran incalculablemente el nfnmero inaugural de CUBA CONTEMPORNEA ...

Desde luego que CUBA CONTEMPORANEA merece triunfar; pero siendo como es una revista para un nivel intellectual superior, ese triunfo depende de la clase mnbs culta y a ella hubiera, forzosamente, que culpar, si la excellent publicacidn no libra una existencia desahogada. Y esto seria tristisimo.
Nuestro aplauso para el director de CUBA CONTEMPORANEA, ilustrado redactor de La Discusi6n y para sus compafieros de empresa, que tan cumplidamente han realizado las promesas de su programa.
(El Mundo, Habana, 6 enero 1913.)


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NOTAS EDITORIALS


CUBA CONTEMPORANEA.-Ha visto ya la luz el primer nimero de CUBA CONTEMPORANEA, ]a nueva revista mensual que dirige nuestro distinguido amigo el Sr. Carlos de Velasco.
Notables trabajos de Enrique Jos6 Varona, Jesns Castellanos, Antonio S. de Bustamante, Luis Rodriguez Embil y Max Henriquez Urefla nos ofrece esta espi6ndida publicaci6n, que podr, no lo dudamos, competir dignamente con publicaciones anflogas de Europa y Am6rica, tales como La Lectura, La Espaiia Moderna, La Bevista Moderna, y bonrar en todo tiempo y lugar a las letras cubanas.
(Tevista Jurldica, Habana, enero 1913.)
*
CUBA CON TEMPORANEA.-Hemos leido con ansia el primer nimero de CUBA CONTEMPORANEA y hemos sufrido una gran decepci6n.
No reflejan sus elegantes piginas nada de lo que es CUBA CONTEMPORANEA.
Y si en ellas el insigne educador que es don Enrique Jos6 Varona o el coloso de la tribuna parlamentaria que es don Antonio Sfnchez de Bustamante no derramaran ideas copiosas, ideas de patriotismo y de verdad, este nnmero inicial de CUBA CONTEMPORXNEA ofreceria muy escaso interns para el futuro.
Ellos, no nuestros jdvenes, hablan de Cuba y para Cuba.
Y permita la entusiasta Redacci6n de CUBA CONTEMPORANEA y su esforzado director, que emita al azar, como un mosaico, algunas observaciones que me ba sugerido su realizado anhelo de dotar al pais de un nuevo 6rgano de publicidad.
Deelara CUBA CONTEMPOaANEA, que ''fuera de las publicaciones de caricter oficial no hay on la prensa cubana ninguna revista que cada mes d6 al pnblico trairajos escritos con menos premura que ]a requerida por Ias imperiosas exigencias de los periddicos diarios y aun por las no menos apremiantes de los semanarios''.
En esta raz6n funda la de su aparici6n.
Y salvo )a periodicidad, comet la novel revista injusticia palmaria, ya que en la Habana se editan, sin que esforeomos la memoria, tres publicaciones merecedoras de mayor estimulo y dignas do ser secundadas con la colaboraci6n que profusamente han solicitado los fundadores de CUBA CONTEMPORkNEA, y aplaudidas con el m6s justo homenaje: ]a Revista Binestre, Cuba Intelectual y la que fundara el mis acucioso, erudito y competente de nuestros bibli6filos: D. Domingo Figarola Caneda. Todavia hay otras de valla, de carieter oficial, es cierto, pero abiertas a la colaboraci6n competento. Vale decir que no son revistas, no son vehiculos de publicidad los que faltan en Cuba, de lo que carecemos es de productores.
Son escasos on nimero, eseasos en valor, osados hasta la inconsciencia.
Temo, mks que deseo siempre, la aparici6n de nuevos periddicos, porque van a ser otros 6rganos que utilice la necedad ambiente, mks audaces por


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CUBA CONTEMPORANEA


menos gastados, heraldos do nuevas famas, consagradores de genius in4ditos, laboradores por justicia que nadie niega...
Se lamenta en Cuba el quo se desdefie el m6rito real, y ningtn pais de Am6rica es, como el nuestro, tan propicio, tan fddil para improvisar reputaciones. Basta ingresar en cualquier ''capillita'', no aquellas famosas de Paris en que se rendia culto a una doctrina literaria, a algo nuevo en el arte, a nia manifesfaci6n original o que aspiraba a serlo, sino estas capillitas tropicales de ratst6s' y do impotentes, y ya tenemos consagraci6n, himnos, aplausos y la dltima fotografia del nuevo ''genio'' en plana de honor de cualquier semanario.
Llflmese usted Alarc6n si es extranjero; si es cubano ll.mese usted... com1o usted quiera (el lector habrft pesto un norbre, cada lector uno diferente) tantos son los que pueden Ilenar esos puntos suspensivos y que burIfindonos do ellos no tenemos reparo en proclamarlos artifices maravillosos, cultos y sapientes, aun contdndonos sus plagios, sus rapsodias, su ignorancia y su incomonsurable vanidad.
I Hacen mal los editores de CUBA CONTEMPORANEA publicando la revistal
No, dcspu6s do todo.
Ningnn esfuerzo es totalmente estdril; los creo bien intencionados: es possible que se decidan a seguir el nnico progrania possible en una revista orbana de esta 6poca; el que la pluma pr6cer de Enrique Jos6 Varona ha trazado en esas mismas pdginas de CUBA CONTEMPORANEA; el programa que yo he esbozado cien veces en El Figaro, en Bohemia, en este diario, on cuantos peri6dicos he fundado, dirigido o redactado; un programa nacionalista, de difusi6n de cultura, de intensificaci6n de sentimientos del orden social, de dignificaci6n do nuestro carkoter colectivo.
Pero no la difusi6n de una cultura libresca y convencional, con studios sobre el Jap6n o disertaciones sobre Rodin, sino cultura humana, de bien social, de norma popular, de ensefianza altisima para hacer ciudadanos.
Nos empeiamos en cubrirnos con el frac y nuestro traje es an el clAsico de los aborigenes.
El pueblo culiano necesita algo mds que arte: necesita fe; Ia fe generosa y salvadora en sus propios dostinos, en la virtualidad de las ideas, en la eficacia de las instituciones que lo rigen pero que le son moralmente extrafias. Nuestro pueblo necesita ap6stoles que le hablen en su propio lenguaje; que le nutran la mente no con metafisica sino con doctrinas socials; no con pedantes lirismos sobre pintura que nadie hace o sobre mdsica que se emplebeya o sobre letras que se prostituyen, sino pr6dica de amor y de patriotismo, combatiendo los instintos peligrosos, robusteciendo las buenas, las nobles, las altas cualidades que encierra el alma cubana corrompiendo las cuales medran y se encumbran las medianias endiosadas.
Hacer que el cubano no pida medios de vida a "la adulaci6n, o al soborno, o a la intriga, ni lo conquiste y lo defienda rev6lver en mano, con medioevales guaperlas".
Esta es la obra cubana, ]a obra nacional, la obra santa a que deben consagrar todos sus esfuerzos, todas sus ansias nuestros hombres de ideas,


UG




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QAntrmpranra N NREVISTA MENSUAL DIRECTOR: CARLOS DE VELASCO -ASO 11 TOMO IV (ENERO A ABRIL, 1914) C 4 DIRECCION: LEALTAD, 94, ALTOS HABANA CUBA 4 0 .p to-.. 40

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REDACTORES: Julio Villoldo. Mario Guiral Moreno. Jose S. de Sola. Max Henriquez Ureia. Ricardo Sarabasa. a 01

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F Qhzba TOrtrmpnrdnta ASO II Tomo IV. Habana, enero de 1914. Num. I. NUESTIhO PRIMER ANIVERSARIO Hace unos cinco anos, en abril de 1909, convocados por Julio Villoldo, nos reunimos en el Ateneo de la Habana Mario Guiral Moreno, Cristino F. Cowan, Luis Marino P6rez y quien esto escribe, para fundar una revista que principalmente tratase de asuntos relacionados con la estatica de las ciudades. Aplazada la publicaci6n, en agosto del propio ano-y sin que nada tuviese que ver con el plan ni con los prop6sitos primeros-naci6 La Opinion Cubana, revista quincenal escrita en castellano y en ingles, dirigida por Luis Marino P6rez (hoy bibliotecario de nuestra Camara de Representantes) y redactada por 61 y por el author de estas lineas. En octubre dej6 de publicarse dicha revista, y poco despues, el 6 de noviembre, apareei6 el primer nnmero del diario La Prensa, fundando en 61 una secci6n con aquellos fines (embellecimiento de ciudades) las tres primeras personas arriba citadas, y otra, de caracter general, el que narra. Al cabo de cinco meses, los cuatro nos retir'lbamos de aquel periodico, y un mes despues aparecia en La Discusidn la misma p6gina de Ornato Pu'blico, adicionada con el nombre del hoy director de CUBA CONTEMPORANEA. Resurgi6 entonces el primitive proyecto, si bien con orientaciones mas amplias; y, despu6s de varios cambios de impresiones, acordamos no dejarlo de la mano y procurar hacerlo realidad cuanto antes. Al finalizar el ano 1911, ya estaba casi

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CUBA CONTEMPORANEA completo el plan de la revista, ampliado en sus lineas generales, aunque informe ann y todavia sin todos los requisitos materiales que deseabamos que tuviera para que no fracasase como tantos otros empefios de igual indole, malogrados por la precipitaci6n. En los primeros dias del mes de agosto de 1912, en una de las reuniones sabatinas que celebrabamos entonces en la casa de Guiral, quien escribe estos parrafos di6 a sus compafieros la sorpresa de un program para la revista soniada.,Aprobado en todas sus partes, con muy ligeras modificaciones, es el mismo que apareci6 al frente del primer numero de CUBA CONTEMPORANEA, titulo sugerido tambi6n por el autor del program, y aceptado, acaso, como el mejor de 6stos. Villoldo expuso entonces un plan econ6mico, que consistia en reunir determinada suma por medio de cantidades que cada uno de nosotros aportaria proporcionalmente y en determinados plazos, contando tambi6n con el apoyo decidido de otro joven entusiasta, Jos6 Sixto de Sola, a quien 61 habia hablado de nuestros prop6sitos y con los cuales estaba en un todo conforme. Pocos dias despu6s, en el propio Ateneo (sin la asistencia de Cowan, pero contando con su voto favorable, expresado en reuniones anteriores), Villoldo, Sola, Guiral y el evocador de estos recuerdos, dejamos ultimado todo el plan y resolvimos comenzar la publicaci6n de CUBA CONTEMPORANEA el primero de enero de 1913, dando a conocer, desde luego, el programa de la nueva revista, e invitando a trabajar con nosotros a Max Henriquez Ureia, a Ricardo Sarabasa y a Luis Marino P6rez. Aceptaron los dos primeros, y el ultimo expuso que su labor de organizaci6n de la Biblioteca de la Ccmara de Representantes no le permitia, por entonces, asociarse a nosotros. Cuando nos preparabamos a dar publicidad al programa, el diario La Prensa insert en su numero del 18 de agosto de 1912 una correspondencia escrita en julio, desde Madrid, por nuestro companiero Jos6 Antonio Ramos, titulada No se nos escucha (1), que parecia un eco de nuestras conversaciones, que (1) Vease el volumen Entread/os (Habana, 1913), por Jos4 Antonio Ramos, pdg. 93, done aparece recogido el trabajo de referencia. 0 0 0 6

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V NUESTRO PRIMER ANIVERSARIO 7 era fiel exponente de nuestras ideas y un acicate para apresurarnos. A ese articulo de Ramos, que aqui no reproducimos porque es facil consultarlo en el libro a que hacemos referencia en la nota precedente, contestamos el mismo dia 18 en una carta privada de la cual tomamos los parrafos que siguen: Acabo de leer en La Prensa de esta noche tu sentidisimo articulo titulado No se nos escucha, en que con sobrada razon to lamentas de la falta de una revista cubana que d6 a conocer fuera de aqui algo mas que lo que de nosotros se sabe, y alii to va, con estas lineas, a mas de un cordialisimo abrazo por ese trabajo, un copia del programa-ya aprobado e imprimiendoseque he redactado para una revista por el estilo de la que in echas de menos en Cuba. Desde hace bastante tiempo dabamos vueltas al proyecto, sin conocer el de Castellanos (2), luchando con el eterno inconvenient en todas las cosas nuestras: la falta de dinero; pero bemos acordado ya un plan para reunirlo entre quienes hasta ahora sabemos del asunto... De todos modos, el primer n-mero de CUBA CONTEMPORkNEA very la luz pliblica el primero de enero del aflo entrant. Como centre los que contfbamos para dar calor a la idea, estfs t6, y p6blicamente, primero que nadie, has exteriorizado nuestro pensamiento (sin saber que en todo ello pens,bamos y aun que ya estfibamos ejecutando), 16gico es que seas el primero, fuera de nosotros, que conozea ese programa... Serd repartido dentro de poco, como prospect, en toda America y en Espapa, y le daremos la convenient publicidad en la prensa, puesto que s6lo quedan ya cuatro meses de labor preparatoria. Igual que t6, tenemos la verdad por divisa, asi es que di, con ta habitual franqueza, Io que piensas de ese program. Si alguna observacion se to ocurre, es possible que llegue a tiempo para atenderla. Poco despues acogian calurosamente nuestros principales periodicos la publicaci6n del programa; y cubanos y extranjeros, eminentes en las letras, nos alentaron en el empeno de fundar esta revista que rindi6, con el nnmero de diciembre ultimo, su primer ano de vida, sin interrupciones ni tropiezos de ninguna clase. -Cnicamente el senor Cristino F. Cowan, cuyo nombre apareci6 en los dos primeros nnmeros de CUBA CONTEMPORANEA como redactor de ella, no le prest6 su concurso. Invadido por un pesimismo extemporaneo a sus anos, desde el principio demostr6 d (2) Proyecto de Jesis Castellanos, a que se referla Ramos en'su traliajo, de fundar una revista por el estilo de la nuestra. 0 "0 0e a 0 0e

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CUBA CONTEMPORXNEA tibieza; y al fin, confesandolo francamente, su nombre dej6 de figurar al lado de los nuestros desde el mes de marzo de 1913. ** Comenzamos, con este numero de enero, el segundo ano de publicaci6n de CUBA CONTEMPORANEA. Ningnn desfallecimiento, a pesar de varios augurios pesimistas, hemos tenido en los doce. meses pasados, y nuevas energias nos animal para el ano que ahora comenzamos. Los desfallecimientos no legaron, porque no nos hemos apartado de nuestro programa ni hemos echo otra cosa que procurar cumplir nuestros ofrecimientos; y fas energias parecen acrecentadas, porque desde el primer instante, y sin que haya decaido en lo mas minimo, hemos palpado el favor pnblico. Salvo algunas excepciones, pocas, por fortuna, pero no por escasas menos notables, la casi totalidad de las personas a cuyas manos lleg6 el primer numero de esta revista, desearon verla en ellas mes tras mes. Bien quisieramos estampar aqul, en prueba de profundo reconocimiento, los nombres de nuestros subscriptores; pero nos privamos de ese placer, no solo porque seria extensa la enumeracion, sino porque no se note la ausencia de unos cinco o seis nombres que debieran figurar entre quienes no han negado su apoyo moral o material a esta obra de cultura. Mas, como debil testimonio de agradecimiento, s! queremos que conste la manifestaci6n public que de el hacemos a nuestros colaboradores. Estos, con sus trabajos, han dado amenidad y renombre a nuestras pfginas, que siempre continuarn abiertas "a todas las orientaciones del espiritu moderno, sin otra limitaeion que la impuesta por el respeto a las opiniones ajenas, a las personas y a la sociedad, sin mals requisito que el exigido por las reglas del bien decir". Vaya, pues, la expresion de nuestra gratitud a los senores Luis L. Adam Galarreta, Mariano Aramburo y Machado, Aurelio, Jose y Rogelio de'Armas, Luis A Baralt, Jesus M. Barraque, Rufino Blanco Fombona, Emilio Blanchet, Dulce Maria Borrero, Regino E. Boti, Antonio S. de Bustamante, Diego Carbonell, Federico C6rdova, Francisco Contreras, Carlos E. de la Cruz, Jose Maria Chac6n y 0o 8

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NUESTRO PRIMER ANIVERSARIO Calvo, Juan Miguel Dihigo, Domingo Figarola-Caneda, Tito Livio Foppa, Francisco Garcia Calder6n, Oscar Garcia Montes, Antonio Gonzalez Curquejo, Jose Antonio Gonzalez Lanuza, Pedro Henriquez Urefia, Alfonso Hernandez Cata, Jorge LeRoy, Am6rico Lugo, Jos6 Agustin Martinez, Rafael Montoro, Fernando Ortiz, Luis Marino P6rez, Gabriel Porras Troconis, Javier Resines, Luis Rodriguez Embil, Manuel Sanguily, Juan Santos Fernandez, Emeterio S. Santovenia, Federico Torralbas, Manuel Ugarte, Enrique Jos6 Varona, Juan Alfredo Vila y Carlos A. Villanueva, quienes han honrado a CUBA CONTEMPoRANEA con valiosos articulos. Y tambi6n queremos dar gracias a quienes &os han escrito cartas alentadoras, entre otros los senores Francisco Acebal, Director de La Lectura, de Madrid; Alfredo M. Aguayo, Catedratico de nuestra Universidad; Francisco Alorda, Administrador de Cuba en Europa; Alejandro Andrade Coello, Director de la Revista Nacional, de Quito; Agustin Arag6n, Director de la Revista Positiva, de Mejico; Alcides Arguedas, Secretario de la Legaci6n de Bolivia en Londres; Jos6 de Armas y Cardenas, ilustre literato cubano, corresponsal del gran diario The New York Herald en Madrid; Rufino Blanco Fombona, admirado escritor venezolano residente en Paris; Francisco Carrera Justiz, CatedrAtico de nuestra Universidad; Aurelia Castillo de Gonzalez, ilustre poetisa camagiieyana; Cayetano Coll y Cuchi, Director politico de la Revista de las Antillas, de Puerto Rico ; Camilo Destruge, Director de la Biblioteca Municipal de Guayaquil; Francisco F. Falco, ex Director de La Cultura Latina; Wenceslao GAlvez, Fiscal de la Audiencia de la Habana; Francisco Garcia Calder6n, Director de La Revista de America, de Paris; Federico Henriquez Carvajal, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Repnblica Dominicana; Rafael M. de Labra, Director del Ateneo Cientifico y Literario de Madrid; Charles Lesca, Bibliotecario de la Seccion America Latina, de la Agrupaci6n de Universidades y Grandes Escuelas de Francia; Luis Llorens Torres, Director literario de la Revista de las Antillas; W. R. Martin, Bibliotecario de The Hispanic Society of America, de Nueva York; Antonio Martin Rivero, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Cuba en Roma; Rafael Monto0 9

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CUBA CONTEMPORANEA ro, Secretario de la Presidencia de la Republica;. Manuel S. Pichardo, Primer Secretario de la _Legaci6n de Cuba en Madrid; Jos6 Antonio Ramos, renombrado escritor cubano; R. Rey Boza (Jose de Astorga), redactor de La Revista de America; Rodolfo Rivarola, Director de la Revista Argentina de Ciencias Politicas, de Buenos Aires; Luis Rodriguez Embil, C6nsul de Cuba en Viena; Jos6 Antonio Rodriguez Garcia, Catedratico del Instituto de la Habana y Director de Cuba Intelectual; Carlos M. Trelles, celebrado bibliografo cubano; CarlosA. Villanueva, de la Academia de la Historia de Venezuela, y Enrique Jos6 Varona, a quien expresamente dejamos para Lo nltimo en esta relaci6n, porque la carta de 61, que en este numero publicamos, nos da la mas alta aprobaci6n que pudi6ramos apetecer y sus palabras, en cuanto encierran una exhortaci6n dirigida a todos los que tienen el deber de estudiar nuestros problemas y proponer remedios para solucionarlos adecuadamente, merecen senalarse a la consideraci6n serena de todos los cubanos a quienes preocupa el porvenir de la patria La pluma de nuestro redactor senor Sola, en el numero de fin de ano de esta revista, sefal6 bien claramente los derroteros que debemos seguir: seamos optimistas, pensemos siempre en que no han de ser infranqueables para Cuba los obstaculos que otros pueblos han podido veneer o van venciendo; trabajemos con fe, con entusiasmo, sin pensar en recoger inmediatamente los frutos de nuestros afanes; obremos teniendo siempre por fin el bienestar coleetivo y no el medro personal; seamos hombres y no figurantes; elevemos el coraz6n y la mente a la altura de los sacrificios realizados para llegar a la consecuci6n de nuestro ideal republicano; tengamos confianza en nosotros mismos y seamos honrados, sinceros, civicos; no desmayemos delante de las dificultades que se nos presenten, ni contaminemos la vida pnblica con el reflejo de querellas, debilidades o tropiezos privados; porque s6lo asi podremos ser dignos de conservar "la sagrada herencia puesta en grave peligro por la concupiscencia de unos, la mala fe de otros, el alejamiento y el desd6n de muchos, la ignorancia de no pocos y la culpa de casi todos". CUBA CONTEMPORANEA estA satisfecha: sus colegas, revistas y diarios nacionales y extranjeros, la han saludado con cari10

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NUESTRO PRIMER ANIVERSARIO 11 no y han difundido por todo el pals, y aun en el exterior, muchas de las ideas aqui expuestas; plumas de las mats ilustres nos han ayudado en la tarea que nos impusimos; constantemente acrece el nnmero de los que la favorecen con sus contribuciones anuales; y, en justa correspondencia a tales distinciones, nos esforzaremos en que sea cada dia mas digna de su nombre, que pudiera ser un simbolo, y en procurar satisfacer todas las exigencias de una gran revista moderna, en contacto con todas las corrientes deemejoramiento universal. LA DIRECTION. 0 Enero, 1914. aa S

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NUESTRA INDISCIPLINA Sr. Director de CUBA CONTEMPORANEA. Mi distinguido amigo: Motivo grande de satisfacci6n ha sido para mi la lectura del articulo de su corredactor senor de Sola, El pesimismo cubano. De esta manera clara, precisa, documentada, es como nos importa que se estudien las grandes cuestiones que, aqui como en todas partes, presenta la compleja vida de una colectividad humana. Y resulta consolador y fortificante el espiritu de reflexiva esperanza en el porvenir, de que est impregnado ese escrito. CUBA CONTEMPORANEA cumple con creces sus ofertas. Sus j6venes redactores merecen bien de la patria. Pero s6 que no buscan elogios; y el medio mejor de corresponder a su esfuerzo es coadyuvar a su levantada obra, estudiando los que pueden hacerlo, y cada cual segnn su capacidad y recursos de investigaci6n, los diversos. puntos que merecen fijar la mirada del pnblico. Demasiado saben ellos, y bien lo prueba el trabajo a que me he referido, que una sociedad, todavia hondamente conmovida por largos anos de porfiada lucha y de terribles trastornos, tiene que presentar muchos lados debiles, a que hay que acudir con la critica bien intencionada, a fin de procurar su remedio. Honda preocupacion de muchos entre nosotros es el funesto declive hacia la indisciplina social a que parece arrastrado nuestro Animo. No andan muy remotas las causas. Nuestra organizaci6n social descansaba, hasta ayer, en la compresi6n f6rrea de la gran masa de nuestra poblacion por los pocos que estaban encima. El esfuerzo gigantesco del pueblo cubano para derrocar

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NUESTRA INDISCIPLINA ese sistema, no pudo llevarse a cabo sin sacudidas tremendas, que han dejado sembrado de ruinas el camino. La autoridad pnblica, y hasta la privada, fueron durante tantos y tantos anos instrumento permanente de opresi6n, que la tendencia natural en los que se sentian libres de su peso era a sacudirse de todo yugo, y a ereer que la libertad civil y la libertad politica significan ausencia completa de sujeci6n y limite. Aqui, como en todas partes, el espiritu de despotismo ha conducido naturalmente al espiritu de aaarquia. Pero, es claro, la experiencia universal nos ensefia que la libertad result de un compromiso constante entre la necesidad de limitacione's para el individuo, que exige la existencia de todo gobierno, .y la aspiraci6n al desarrollo sin trabas, propio a cada ser viviente. Y nuestra experiencia particular como naci6n nos hace ver que necesitamos, por los antecedentes a que he aludido, y si queremos organizarnos de un modo adecuado y permanente, robustecer la action gubernamental, necesitada imperiosamente de todo nuestro concurso. Por algdn tiempo, el equilibrio entre los dos factores del caso, individuo y gobierno, tiene que romperse un tanto en favor del segundo. Para que esta necesidad salte a la vista, preciso es sefialar los casos reiterados de indisciplina social que se han ofrecido a nosotros en breve tiempo; y que, desiguales en su importancia y ramificaciones, converged, sin embargo, en el mismo profundo sentimiento: la atribuci6n al individuo o grupo de un privilegio, que es s6lo otra forma mss sutil de la anarquia. El primero a que he de referirme, aunque uno de los nltimos en el tiempo, es el caso reciente de la colisi6n entre los estudiantes de la Universidad y los motoristas. No voy a entrar en los pormenores del hecho, que desconozco en sus detalles; porque esto resultaria inntil para mi prop6sito. Lo importance es la actitud del elemento mss culto, de mejor situaci6n social, mas joven, lo que equivale a decir que debia abrigar ideas m6s frescas y mas en relacion con las necesidades de la 6poca. Pues bien, nuestros estudiantes, que habian dificultado el trabajo de los empleados del tranvia y puesto en riesgo la seguridad de los pasajeros, han asumido desde el primer momento del conflicto la actitud de agraviados por la policia, ban pretendi0 a 13

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CUBA CONTEMPORXNEA do que el recinto universitario disfruta de privilegios que han sido violados, y han querido discurrir tumultuariamente por las calles de la ciudad y llegar en la misma forma hasta la presencia del jefe del Estado. No se han detenido a pensar que la policia tiene el encargo estricto de velar porque no se formen grupos que dificulten la circulaci6n, el deber de impedir choques y riflas entre los transeuntes, y el derecho de penetrar, para los fines de su instituci6n, en cualquier edificio, siempre que cumpla con las prescripciones claramenje expuestas por la ley constitucional. La universidad, el templo, la logia mas6nica, el club, no son diversos a este respecto de la casa de cualquier ciudadano. La policia no puede hacer en aqu6llos lo que no puede hacer en 6sta. Nada mas, nada menos. Mucho ma's grave en el fondo, aunque no en la forma externa, considero la actitud de los amigos del senor Asbert, desde que se inici6 el terrible proceso en que est envuelto. No me refiero, desde luego, a lo que privadamente, en su casa, en su circulo, en sus reuniones, hayan hecho o puedan hacer. No me refiero a los procedimientos de defensa a que han acudido sus abogados. Me refiero a las manifestaciones pnblicas, ostentosas, de esos letrados que en discursos o conferencias han tratado de forzar previamente la mano de los jueces. Me refiero al hecho sin precedentes de convertir la carcel pnblica en lugar de aparatosa manifestacidn political, con el concurso de autoridades, o desconocedoras por completo de la responsabilidad moral en que incurrian, o amedrentadas por la imposici6n de sus correligionarios. Jamas, jams, en pals que se tiene por civilizado, se ha dado espectaculo mas triste; porque nunea se ha revelado tan claramente 1o que distamos del verdadero concepto de lo que son y deben ser los jueces, sobre los que no nos es licito tratar de influir ni por la dfdiva, ni por la amistad, ni por el miedo. En nuestra historia contemporAnea pocas paginas se han escrito mas sombrias y dolorosas. Para que no faltase, g c6mo habia de faltarle?, su repercusion inmediata, poco despues se intenta, por un grupo de simpatizadores de ciertos socialistas presos en Camaguey, acudir tambi6n en manifestaci6n a la carcel. Menos afortunados que los manifestantes de la capital, son recibidos a tiros por la 0 S 14

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NUESTRA INDISCIPLINA fuerza pnblica; y termina en efusi6n de sangre su lastimosa imitaci6n de la indisciplina que habia tenido suelta la rienda entre nosotros. Ahora mismo trade conmovida la opinion de buena part del pats y agitada la conciencia pnblica el caso tremendo del coronel Sim6n Reyes. No necesito decir que condeno con horror el crimen que puso fin violento a su vida. Pero lo que le da singular significaci6n, al respecto que motiva estas lineas, es en primer tarmino la capsa que se ha supuesto al -atentado, y luego la actitud de numerosos companeros de la victima. De p5blico se ha dicho por los que sin vacilaci6n han querido hacer arma de este desventurado suceso, que el coronel Reyes habia sido asesinado porque de algfn modo amparaba al bandido Solis, el cual habia servido a sus 6rdenes en la guerra de independencia. El estado social que revela la posibilidad siquiera de esta imputacion, pone espanto a todo el que tenga el menor concepto de lo que debe ser el estado de civilizaci6n. No hay verdadera idea de lo que demanda la vida normal del derecho, donde se puede creer y alegar que relaciones pasadas de esa indole justifican olvido semejante de los deberes superiores con la sociedad de que se forma parte. Y el que entiende que existen relaciones personales que legitiman el menosprecio de los vinculos juridicos con la sociedad, no posee la menor noci6n de la disciplina colectiva. En vista del luctuoso suceso, b que hacen los companeros de armas del coronel Reyes? L Esperar confiados en la acci6n reparadora de la justicia? Nada de eso. Antes de que 6sta haya podido materialmente proceder, anuncian que se retrain de la vida publica; es decir, que rompen uno de sus lazos con la gran colectividad de que forman parte. Y esto, en el fondo, en son de amenaza; porque tal parece que, aqui, Jo primero es hacer ver que se desconfia del poder pfiblico, y que se puede liegar hasta a ponersele enfrente. No trato ahora de investigar las causas de ese sentimiento; me limito a poner de relieve el espiritu antisocial que revela. Dondequiera, y por cualquier motivo, que una parte de la comunidad se atribuya derechos superiores, o siquiera distintos, a los del resto, no hay alli verdadera y permanent solidaridad. 0 0 15

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CUBA CONTEMPORANEA Innecesario me parece senalar otros hechos de menor significaci6n, como la forma que tom6 la protesta de los duefios de caf6s contra la aplicaci6n de una ley vigente. Los casos referidos son suficientemente graves y exponen bien a las claras el peligro social sobre el que deseo llamar la atenci6n. No soy, o no creo ser, de los que me amedrento con mis propias imaginaciones. Ni desconozco que estas crisis se han presentado y se presentan en todos los pueblos, sobre todo en sus periodos de transformaci6n. Pero entiendo que~el patriotismo. exige no disimular los riesgos que amenazan al cuerpo social; y, ya que no puedo hacer otra cosa, doy mi voz de alerta. De usted muy afectuosamente, ENRIQUE JosE VARONA. Habana, 8 de dicelmbro, 1913. 0 0 0 16

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CARTAS AMATORIAS DE-LA AVELLANEDA INTRODUCCION No obstante el parecer de don Marcelino Menendez y Pelayo acerca de la publicaci6n de estas cartas que ahora ven la luz en Cuba por primera vez, parecer expresado n el sentido de que la Avellaneda no hubiese agradecido mucho estas revelaciones p6stumas, tan frecuentes en Francia como desusadas entre nosotros (a), entiendo que deben ser conocidas en nuestra patria las epistolas amorosas que la insigne poetisa camagiieyana escribi6 a don Ignacio de Cepeda y Alcalde, nacido en Osuna (Espafia) el 21 de enero de 1816. Y lo entiendo asi, porque pienso en estos asuntos lo mismo que los franceses: que todo cuanto se relacione con las grandes figuras nacionales, debe ser estudiado, conocido, divulgado, cuidadosamente recogido y reverentemente examinado, a fin de que ningtn aspecto de ellas quede en la sombra; y sin que tales escudrifiamientos signifiquen, en absoluto, falta de respeto a la memoria de quienes, cualesquiera quehayan sido sus defectos en la vida privada, siempre merecen, por sus 6xitos personales y el brillo de su actuaci6n publica, la consideraci6n que nadie les niega por la publicidad de sus des6nimos o flaquezas. Por el contrario, la divulgaci6n de estas intimidades suele acrecentar la simpatia pnblica por determinados personajes, aunque no han sido raros los casos en que el conoci" (a) Historia de la Poesia Hiapano-Americana, Madrid, 1911, t. I, p. 278. 0

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CUBA CONTEJMPORXNEA miento de intimos detalles personales ha hecho descender algunos grados el nivel de la admiraci6n popular. Lo mismo que se ha hecho en Francia con George Sand-que tantos puntos de contacto tiene con la Avellaneda-, con Victor Hugo, con Napole6n y con otras figuras descollantes en la historia literaria y politica francesa, y que en cierto modo viene realizando en Cuba con el inmortal Marti nuestro compatriota Gonzalo de Quesada, L hay raz6n para que aqui no se haga con la Avellaneda, es decir, para que se repita entree nosotros respecto de ella, puesto que ya esta hecho en Espana desde hace seis anos? Entiendo que no. No puedo prever c6mo sera recibida en Cuba la divulgaci6n de estos documents en que hay datos muy importantes para la psicologia de la poetisa, que en part confirman, y en part rectifican, la idea que por tradici6n de los que la conocieron, se tiene de ella (b); pero es indudable que, aunque solo sea por lo interesantes que son, deben ser conocidos aqui lo mismo que lo fueron en Espana, donde, a pesar de la exigua tirada de la obra de la cual los tomo (300 ejemplares, no puestos a la venta), estfn bastante divulgados; y nadie, que yo sepa, se ha escandalizado por la publicaci6n de ellos, ni nadie, tampoco, repar6 en que acaso el comentador de estas cartas puso demasiado empenfo en hacer resaltar los defectos ortograficos de la ilustre cantora, que las traz6 sin pensar en quo algln dia sus arrebatadas epistolas amorosas serian objeto de nimia critica y de la curiosidad de sus compatriotas. No se me oculta que los documentos deben ser publicados tal y como fueron escritos; por lo tanto, creo que ha hecho bien el senor Lorenzo Cruz de Fuentes, recopilador y comentarista de estos a que voy refiriendome, en respetar la ortografia de la Avellaneda; pero, a mi entender, no tuvo necesidad de senalar el "abandono" y el "descuido" de la escritora: con haber indicado que respetaba escrupulosamente la ortografia de los originates, era suficiente para que los lectores comprendie(b) Op. cit., p. 272-73. 0 0 0 18

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA sen que 6sta no era buena en los comienuzos de la vida literaria de la poetisa, o quo era anticuado su modo de escribir,-que fu6 despu6s ganando en perfeccion y en belleza, notables en las nltimas cartas de esta coleccion. Por mi parte, debo hacer constar que en esta reproducci6n respetar6 flelmente los modos de escribir de la poetisa y del comentador y anotador de sus cartas amatorias. S6lo introducire una variaci6n, que nada tiene que ver con los textos, que en nada los altera: cojsiste en que las notas irfn numeradas correlativamente en cada una de las partes de quo consta el libro de donde copio, en vez de recomenzar la numeraci6n en cada pagina en que las haya. Ademns, tambi6n hago constar que, salvo indicaci6n en contrario, todas las notas son del senor Cruz de Fuentes: son mias las que aparecen entre par6ntesis cuadrados, en el texto del pr6logo, de las cartas o en el de las acotaciones del Sr. Cruz de Fuentes, y las que senale con estas letras: N. del C. (Nota del copista.) Como antes he dejado entender, presumo que no faltaran comentarios maliciosos por la publicaci6n de estas cartas; pero quiero ignorarlos. Las publico porque se quo en Cuba, desde que en 1907 apareci6 en Espana el libro que las contiene, muchas personas desean leer estas epistolas escritas con todo el fuego que tradicionanlmente se atribuye a las hijas de los tropicos. El nnico ejemplar liegado a la Habana, segun mis notieias, es este del cual las tomo: pertenece a la biblioteca del Ateneo de la Habana, donde muy pocas personas pudieron verlo a causa de quo estuvo perdido algnn tiempo. Cierto dia, cuando catalogaba yo, per raz6n de mi cargo de Secretario de Canje y Correspondencia del Ateneo, los volnmeiies guardados en sus casi vacios estantes, tuve la alegria de que mis manos diesen con el preciado libro perdido; y temeroso de que algnn bibli6mano, bibliofilo o malintencionado, lo hiciese desaparecer quizts para siempre, sin ms provecho que el suyo personal, decidi copiarlo y dar a conocer la copia en la primera oportunidad favorable. Ninguna mejor que esta del afio en que se celebra el centenario del fausto natalicio de la gloriosa camagileyana, que sera solemnizado con festejos nacionales el 23 de marzo y la erecci6n de una estatua en su ciudad 0 0 19

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CUBA CONTEMPORXNEA natal; y como s6 que presto un servicio a las letras de mi patria con la publicaci6n de estas cartas, ninguna consideraci6n ha sido bastante a detenerme en el prop6sito de darlas a luz, acariciado desde que cayeron en mis manos. Ademis de los interesantes articulos que dedicaron a este libro, entre otros notables escritores espafieles, don Francisco Rodriguez Marin en la revista matritense A. B. C. (reproducido en el Diario de la Marina, Habana, edici6n de la tarde del 22 de enero de 1909), y la Condesa de Pardo Bazan (v6ase el diario citado, edici6n matinal del 24 de julio de 1910), el admirado critico cubano Enrique Piieyro, fallecido no hace mucho en Paris, dedico tambien a estas epistolas, tres anos despues de publicado el volumen que las contiene, un bello articulo en El Figaro de esta capital, numero del 22 de enero de 1911. Est fechado en Paris el 30 de diciembre de 1910; y como da una sintesis exacta del contenido del libro, admirablemente escrita como casi todo lo que sali6 de la elegante pluma de aquel compatriota casi olvidado, con evidente injusticia, no resisto al deseo de transcribirlo Integro, menos el nltimo parrafo, que no hace al caso para mi prop6sito. El articulo se titula La Avellaneda y Safo, y dice asi: Gertrudis G6mez de Avellaneda falleci6 en Madrid el afio de 1873, y en el cortejo que acompafi6 su cadaver al cementerio "no 4ramos, dijo Carlos Frontaura, al siguiente dia en el Eco de Ambos Mundos, mss que seis escritores'"; itan olvidada la tenian ya, alli donde habia vivido muchos anos y ganado lauros infinitos en teatros y liceos! Creo que asimismo ha sido hasta el presente, recordada apenas de tiempo en tiempo por sus antiguos cofrades 6 por los nuevos cultivadores de las letras. Mas ho aqul que al cabo de treinta y tantos anos de aquella triste mafiana de Febrero en que, tan poco acompaflada, la llevaron al Campo Santo do San Martin, vuelven inesperadamente A Ila superficie en el mundo espafi su nombre, sus escritos y la historia entera de su vida, a suscitar animadas discusiones, A dar pfbulo a interesantes apreciaciones. Todo ello en virtud de is aparici6n de un librito, impreso en corto numero de ejemplares, no puestos de vents en las librerfas, ni tampoco en casa de Ia persona que quiso costear la edici6n! El pequefno volumen, que a manors de b6iido desprendido de la b6veda celeste atraves6 nuestra atmdsfera y cay6 crepitan0 6 20

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA do contra el suelo, se compone de una autobiografla, nunca impresa, desconocida, en que cuenta Gertrudis los sucesos mks intimos de su vida hasta el ano de 1839, y de cuarenta cartas amorosas, escritas en diversos momentos desde ese mismo ano hasta 1854, dirigidas k un caballero andaluz quo conoci6 en Sevilla, por quien muestra inequivocamente sentir el mas vivo, ardiente afecto, y es el mismo individuo para quien fue escrita la autobiografia. No hay misterio alguno en el asunto, ni respecto a la persona ni en cuanto k los sentimientos que las agitaron; pero es de sentirse que solamente se nos comuniquen las cartas de la amante y no las del hasta ahora ignorado individuo que logr6 inspirar a tan bella 6 inteligente mujer pasi6n tan larga y tan profuntla. Sfbese perfectamente, sin embargo, que se llamaba D. Ignacio de Cepeda, que era en 1839 un joven de veintitr6s anos, que conclufa sus estudios en la Universidad, y que Gertrudis, joven entonces de veinticinco anos, seenamor6 de 61 perdidamente, es decir, con toda la capacidad de amar concentrada en su coraz6n volcfnico, y que bien se reflejaba en su encendida tez morena, en sus radiantes ojos negros y en su impetuoso caracter. Duraron esos amores quince anos, como de las feehas de las cartas se deduce, pero interrumpidos varias veces: por oposici6n de la familia del novio, por viaje y residencia de la poetisa en Madrid; luego por el primer matrimonio de Gertrudis. Reanudados despu6s de la viudez, extingui6ronse por nltimo en 1854. En este ano hacia ya tiempo que residia D. Ignacio en Huelva, ocupado en dirigir grandes y ricas propiedades agricolas heredadas de sus padres; mientras ella, establecida en Madrid, se consagraba A escribir para el teatro en busca de nuevos laureles, que en efecto recogi6 abundantemente con piezas como ''Los Duendes en Palacio" y otras, no de las mejores suyas, pero si de las mks aplaudidas entree todas. Tambi6n Cepeda contrajo en ese ano matrimonio con una dama distinguida de su provincia, y esta senora, viuda hoy, es la que ha costeado la impresi6n del tomo, acompanado de minucioso articulo necrol6gico en honor del difunto consort. Confieso que han sido para mi estas cartas una gran sorpresa, pues hasta este momento habia siempre pensado, por todo lo que de ella directamente sabia asi como por sus escritos, que el orgullo y la entereza hablan sido los rasgos predominantes del earketer de la Avellaneda, y que A los actos de su vida podia aplicarse mejor que a sus escritos aquella frase, de gusto bien dudoso, atribulda f D. Juan Nicasio Gallego: ''es mucho hombre esta mujer". Recordaba igualmente que la vez unica que en su tomo de poesias elaramente parecla aludir a un desengano amoroso, habia expresado su pena en versos que realmente tienen mucho ma's de colericos y orgullosos que de tiernos y doloridos; versos que cuadran bien con lo que Ferrer del Rio, su coutemporaneo, en alguna part llama ''la altivez y soberbia de su caracter''. Son 4stos: To am4, no to amo ya: pi6nsolo al menos; Nunca, si fuere error, la verdad mire! Quo tantos anos de amarguras lienos Trague el olvido: el coraz6n respire! S *0 0 21

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CUBA CONTEMPORANEA Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo Una vez y otra vez pisaste insano.... No era tuyo el poder que irresistible Postr6 ante ti mis fuerzas vencedoras. Quisolo Dios y fu6: gloria A su nombre! Todo se termin6: recobro aliento: jAngel de las venganzas! ya ores hombre; Ni amor ni miedo al contemplarte siento. No son muchos los versos amorosos entre los de la Avellaneda y, como a los que acabo de citar, apenas le viene bien el adjetivo, si, por ejemplo, se les compara con las dos odas casi completas y los otrfs fragmentos inmortales que nos quedan de la gran poetisa griega, que en la isla de Lesbos naci6 y vivi6 seiscientos afios antes de J. C. No habia existido hasta el presente raz6n directa de recordar a Safo al tratar de la poetisa cubana. Pero el caso es ahora diferente. La Avallaneda am6, no cabe duda, am6 con pasi6n fisica, profunda, dominadora; del mismo modo que la mujer admirable de Lesbos am6 a Fa6n, el hermoso barquero, de que vagamente nos habla la leyenda. Pero cmplenos deplorar-eolochndonos en un punto de vista do arte exclusivo,-que por desgracia al confesar y expresar la interesante cubana su ardoroso sentimiento, no lo hiciera en verso sino en prosa. Las cartas a Cepeda, palpitante imagen de lastimosa realidad, eco vibrante de gritos de pasi6n incontrastable, no tendrian precio, serian extraordinaria maravilla, si estuviesen engastadas en el fino y resistente metal en que fij6 ella sus poesias. Una prosa rfpidamente escrita, no relelda por su autora antes de emprender el camino que por fortuna ]a traerfa al fin y al cabo hasta nosotros, sin tener siquiera corregidas las faltas de ortografia, no puede consolarnos de la ocasi6n frustrada, nnica en cierto modo, de poseer en hermosos verses castellanos la historia aut6ntica de una pasi6n femenina arrebatada, no et6rea y mistica como la de Victoria Colonna, ni circunspecta y vacilante como la Elizabeth Barrett, sino esencialmente humana y sin otro objeto que ser igualmente correspondida. Esto precisamente fu6 lo que apenas pudo la infeliz lograr, pues Cepeda result6 mss tibio, mss indiferente en suma que el mismo Fa6n. Muy violent debi6 ser la indignaci6n de Gertrudis y el rompimiento de las relaciones, cuando ni siquiera parece ella haber pensado en reclamar sus cartas y evitar asi que pudieran algan dia publicarse por iniciativa extraiia y on desfavorables condiciones, como ha sucedido. El libro que contiene estas epistolas de la egregia poetisa, "la mss grande de todos los tiempos", como alguien la ha llamado, consta de 158 pfginas en 8.1, y se intitula asi: LA AVELLANEDA I Autobiografia y cartas de la ilustre poe6 0 0 22

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA tisa | hasta ahora ineditas, con un prologo y una necrologia I por D. Lorenzo Cruz de Fuentes, | Catedrdtico del Instituto Gral. y Tecnico de Huelva, | Individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia, &c., &c. | Publicase a expensas de la Ilma. Sra. D.a Maria de Cordova y Govantes, viuda de Cepeda. | Huelva, [ Imprenta y Papeleria de Miguel Mora y Compaiiia, Sagasta, 6. 1907. En la ultima pagina, la correspondiente al colof6n, dice lo siguiente: Esta obga no se vende. Tirada, 300 Ejemplares. El libro est6 dividido en cuatro partes: la primer, que es el pr6olgo, consta de ocho paginas; la segunda, titulada Autobiografia de la Sra. D.a Gertrudis Gomez de Avellaneda, cuenta treinta y dos; la tercera, rotulada Cartas de la Sra. D.a Gertrudis G6mez de Avellaneda, tiene noventa y cuatro y en ella aparecen cuarenta epistolas numeradas de la I a la XXXX (sic; en vez de XL), y la cuarta y nltima, intitulada Necrologia del Ilmo. Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, que es la persona a quien fueron dirigidas, consta de catorce paginas. En la primer parte, o sea el pr6logo, el senor Lorenzo Cruz de Fuentes atinadamente present a La Peregrina en el nuevo aspecto de su estilo epistolar. Varias de estas cartas, sobre todo algunas de las nltimas, realmente son notables por el vigor y la elevaci6n del pensamiento, por la elegancia del estilo y la belleza de los conceptos. El compilador, en ciertas partes, crey6 prudente suprimir pasajes o palabras; y por noticias particulares que tengo, parece que en este volumen de que voy tratando no estan todas las cartas de la Avellaneda al senior Cepeda. Si el senor Cruz de Fuentes se decide a hacer una segunda edicion de este libro (como parece ser su prop6sito), las publicar todas y anadira nuevos datos tendientes al conocimiento intimo de la genial lirica? De esperar es, y que complete los pasajes truncos de algunas de estas cartas. Asi sera el libro doblemente interesante, y no dudo que en Cuba tendrA excelente acogida esa segunda edici6n de obra de tan grande inter6s para nuestras ietras. CARLoS DE VELASCO. Enero, 1914. 0 *0 0 0 ') *

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CUBA CONTEMPORANEA P"OLOGO Las obras de D.a Gertrudis Gomez de Avellaneda estkn ya juzgadas definitivamente por la critica literaria y el nombre ilustre de su inspirada autora ocupa lugar preeminente entre los mas esclarecidos poetas que brillaron en el parnaso espanol, y como el primero entre las poetisas, que hablaron a lengua de Cervantes. No ser6 yo quien repita aqui sandia y torpemente lo quo con tan profundo conocimiento de la materis y por elegante modo dejaron consignado en luminosos articulos periodisticos, en cartas laudatorias 6 en eruditos prologos, varones tan preclaros como D. Juan Nicasio Gallego, don Alberto Lista, D. Nicomedes Pastor Diaz, D. Juan Valera, D. Pedro Antonio Alarc6n, D. Severo Catalina y el Duque de Frias, por no citar mas, que sobresalen en la repnblica de las letras, unos como poetas, otros como criticos, otros como novelistas, y todos como maestros consumados del bien decir. Pero con toner el piblico un perfecto conocimiento del soberano arte de la Avellaneda desde que salieron a luz los cinco tomos de sus obras literarias (1), que nos la presentan cenida su frente de la triple corona de novelista, de poeta lirico y de autor dramatico, todavia nos es possible conocerla bajo un nuevo aspecto por todos ignorado, como modelo en el estilo epistolar, merced a unos manuscritos, que paran hoy en nuestro poder, trasmitidos por el que fu6 su propietario el Ilmo. Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde ; quien mirando en mi, no seguramente al mas habil de sus amigos, sino a uno de los mals devotos y sinceros, quiso confiarle el honroso encargo, que yo acept6 agradecido como un halago de la fortuna, de dar a los molds de la imprenta tan preciosas reliquias. Hasta aqui habiamos apreciado los altisimos m6ritos de la ilustre hija de Puerto-Principe, de la insigne Tula, como familiarmente era lamada, por los (1) Obras literarias de la Senora Dona Oertrudie G6mez Avelianeda-Colecci6n Completa-Madrid-Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, calle del Duque de Osuna, numero 8-1869. 6 0 0 $4

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CARTAS AMATORIAS Dk LA AVELLANEDA escritos dedicados a ver la luz ptblica, en los que quiso ella darse a conocer al mundo literario como artifice de la palabra y del pensamiento, mals [sic] ahora ban de ser avaloradas tambien esas sus bellas cualidades de escritora correctisima, espontanea como pocas, y de muy profunda pensadora, ann en aquellas producciones que traz6 su pluma, condenadas al nacer por su autora a ser rotas o quemadas sin remisi6n alguna, cruel sentencia que por suerte no lleg6 a cumplirse. Estas son la autobiografia y las cartas que plblicamos, inspiradas en la mAs ardiente y noble pasion amorosa que puede concebirse y dirigidas, con el sigilo de que tanto gustan los enamorados, al que fu6 sagrado objeto de sus ma% puros y dulces amores, su idolo, a su Dios, como repetida vez le llama. Corria el ano 1839 cuando la Srta. Gertrudis G6mez de Avellaneda, que ya habia acreditado el pseud6nimo La Peregrina con que firmaba algunas de sus producciones po6ticas, conoci6 en Sevilla entre la buena sociedad, que le aplaudia y le admiraba, a D. Ignacio de Cepeda, joven entonces de 23 anos, hijo de noble familia ursaonense, estudiante de la Facultad de Derecho, tipo de hermosura varonil, culto sin presunci6n, elegante sin amaneramiento, bondadoso y afable por naturaleza, y para que nada le faltase para llenar las aspiraciones del mas exigente coraz6n femenino, era rico por su casa, que posefa cuantiosos bienes de fortuna en la dicha ciudad, en Osuna, en Villalba del Alcor y en Almonte. Con estas raras cualidades, dificiles de reunir en un solo sujeto, no es de extranar que la eminente poetisa, que tambi6n se hallaba en la exuberancia de la juventud, empezando por ser su amiga mds sincera, no tardase en ver prendida en su pecho la llama del amor y que aceptase como un don del cielo A aquel su amigo, que satisfacia los estimulos de su coraz6n de fuego, y en el cual se armonizaban y sintetizaban las realidades de la vida con los ensuefnos de mujer, que en su portentosa imaginaci6n se habia forjado. Pero esas ilusiones, ese fervido entusiasmo de que estan, no llenas, sino rebosantes las cartas de aquella 6poca, fueron para ]a genial cubana como el heno, verde a la mailana, seco a la tarde, 6 cual gentil amapola tronchada al nacer por rudo arado. La revoluci6n operada en su espiritu fu6 snbita y dolo0 25

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CUBA CONTEMPORXNEA rosa: el idolo cay6 de su profanado altar y se destruy6 el culto. SCul fu6 la causa de tanta desventura ? No lo sabemos a ciencia cierta. Los celos tal vez; la pasi6n absorvente, [sic] avasalladora, que no conocia limites, de la franca india, como graciosamente a si propia se llamaba la simpAtica Tula; y la templanza sostenida del Sr. Cepeda ante el temor instintivo de entregarse con armas y bagaje A aquella inteligencia poderosa, que algln dia podria anularle con su superioridad indiscutible, debieron hacer el milagro. El echo es, que ,n los primeros meses del ano 1840, pierden las cartas su tinte apasionado, para reducirse paulatinamente a una correspondencia entre dos amigos muy intimos, muy queridos, pero nada Aans que amigos, como antes lo habian sido; y que esa transformacion de afectos cost a la poetisa una de esas crisis morales, que forman 4poca en ]a vida del individuo, dejando en el alma huellas imborrables. "En un rapto de mal humor-decia-he rasgado dos actos de mi drama (2). En otro rapto de mal humor hice trizas el vestido que debia ponerme esta noche.. .no sera extraio, que en otro me arroje por el balc6n. .. A Dios, ten compasi6n de una mujer, que pudo ser algo en el mundo y que ya es nada. Amame 6 mtame... no hay para mi otra alternativa. [ Tantos dias sin verte !. .; tienes de hielo el coraz6n ? .. -qu6 significa esto .... te pesa ya mi amor ?. .. Acaso te pese, pero no tanto como a mi la vida." (3) De aqui nacieron el pesimismo, la tristeza, el desengafo y la melancolia,. que impregnaron su alma tierna y apasionada desde sus afios juveniles y de que van saturadas muchas de las poesias liricas engendradas por su fecundo numen. Bien lo echa de ver sin acertar con la explicaci6n el eximio poeta y profundo critico Sr. Gallego (4). "Al lado-dice-de las ideas nobles y de la elevaci6n de espiritu, que distinguen a nuestra poe(2) El drama Leoncia que entonces escribia y quo fu6 estrenado on Sevilla el 6 do Junio de 1840. (3) Carta escrita en Sevilla y remitida A la Posada de la Castafia, calls del Burro (hoy Alfonso el Sabio), con esta indicaci6n en el sobrescrito-"A D. Ignacio Cepeda en S. M. (su mano). No tiene fecha, cosa muy comiin en esta correspondencia, pero do an contenido se deduce quo fu6 escrita en los Carnavales de 1840. (4). D. Juan Nicasio Gallego en el pr6logo A la 1.a edici6n de las poeslas de In Avellaneda, Madrid. 1841. 0 26

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA tisa, se notan ciertos suspiros de desaliento, desengafno y saciedad de la vida, que haran creer al lector (como nosotros lo creimos al ver algunas muestras en un peri6dico de Cdiz) que son fruto de la edad madura, de esperanzas frustradas, de ilusiones desvanecidas por una larga y costosa experiencia. 1 Cual fu6, pues, nuestro asombro cuando nos encontramos con una senorita de veinte y cinco affos, en extremo agraciada, viva y lena de atractivos!... Posible es, que la sefiorita Avellaneda tenga fundadas razones para estar disgustada, hasta el punto de pintarse consumida de tedio (tal es el asunto de uno de sus mas bien torneados sonetos) (5), cuando su condici6n social, sus pocos anios y sus dotes personales debieran lisonjearle infinito; pero es harto mas probable que est6 algnn tanto contagiada de la mania del siglo y sea mas ficticio que real el desaliento que nos pinta en algunas de sus composiciones. Acaso tendran en esto no pequefia influencia las horas desusadas que dedica a su estudio, y suelen ser desde la una a las cuatro de la mariana." Y en parecida equivocaci6n no pudo menos de incurrir por falta de datos el gran estilista, el sabio maestro de las letras patrias, don Juan Valera, al juzgar en notabilisimo artieulo (6) con la altura de miras, que le era propia, las producciones liricas de la Avellaneda, de la cual asegura con sobrado fundamento, que en ese g6nero-"no tiene ni tuvo nunca rival en Espana, y seria menester, fuera de Espaia, retroceder hasta la edad mfs gloriosa de Grecia para hallarle rivales en Safo y en Corina, si no brillase en Italia, en la primera mitad del siglo xvi, la bella y enamorada Victoria Colonna, Marquesa de Pescara;"-pero abunda en la misma opinion del Sr. Gallego, de que nuestra poetisa se habia contagiado del menosprecio del mundo y de los hombres,-"sentimiento propio de este siglo y fuente de rica y elevada aunque amarga inspiraci6n;"-y al establecer un paralelo entre ambas poetisas, afirma de la espahola, que-"se habia visto obligada acaso a conservar con frecuencia su ideal en (5) Alude, sin duds, al titulado Mi Mal, que figura el titimo en la edi0 ci6n mencionada en Ia nots anterior. (6) Publicado con motive de In aparici6n de las Obras Literarias de Is Avellaneda, Madrid, 1869, y reproducido recientemente en el nfimero extraordinario la Revista Unidn Ibero-Americana, correspondiente al 30 de Abril de 1905. S 27

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CUBA CONTEMPORXNEA abstracto y en vago, por no poderlo fijar, ni concretar, ni determinar en persona alguna de las que ha encontrado por el mundo,' '--mientras que la italiana tuvo en su marido, el herbico [sic] Marques de Pescara, vencedor en cien batallas, it suo bel sole, el motivo perenne de sus apasionados versos. De hoy mas podr asegurarse, sin miedo de caer en evidente error, que ese desd6n misantr6pico, ese desaliento y tedio de la vida, que cual t6nue [sic] sombra envuelve a casi todas las poesias liricas de la Avellaneda, no nacieron de su prurito de imitar a los vates melanelicos, muy de moda en aquella era, antes bien, fueron los 6pimos, aunque amargos frutos de un estado psicol6gico, determinado por el choque de pasiones, 4ue en tempestad tumultuosa se desencadenaron en su pecho, y que el idolo que adoraba, deshecho y profanado en 1840 y renacido a los siete aflos como el fenix de sus cenizas, no era un ser extraterrenal, abstracto, ni quim6rico, sino vivo, animado, de care y hueso como los demas hombres, y de altiva frente, "Que alumbrada parecia Por resplandores del alma.'' Para nadie sera ya un secreto, que D. Ignacio de Cepeda era el afortunado mortal, por quien sonaron los acentos mas delicados de la apasionada lira de la Avellaneda; ora cante en bien pulidas estrofas el placer de haber hallado el tierno objeto de sus amores, Reflejaba su mirada El azul del cielo hermoso; No cual brilla en la alborada, Sino en la tarde, esmaltada De tornasol misterioso. Yo, en profundo arrobamiento, De su hftlito los olores Cogf en las alas del viento, Mezelado con el aliento De las balsftmicas flores. Porque era, no hay duda, tu imagen querida, Quo el alma inspirada logr6 adivinar..... Aquella que en alba feliz de mi vida 0 28

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Mir para nunca poderla olvidar. Por ti fu6 mi dulce suspiro primero; Por ti mi constante, secreto anhelar..... Y en balde el destino, mostrandose fiero, Tendi6 entre nosotros las olas del mar (7); ora llore en sentidisimas endechas su ausencia y definitivo apartamiento, No existed lazo ya: todo esta roto: Plugele al cielo asi: lbendito sea! Amargo caliz con placer agoto: Mi alma reposa al fin: nada desea. Cay6 tu cetro, se embot6 tn espada..... Mas say! Icuan triste libertad respiro! Hice un mundo de ti, que hoy se anonada, Y en honda y vasta soledad me miro. 1Vive dichoso tu! Si algn dia Ves este adios, que to dirijo eterno, Sabe que snn tienes en el alma mia, Generoso perd6n, carilo tierno (8). A la primera 6poca, de las dos que dejamos indicadas, pertenece la autobiografia escrita a ruegos del Sr. Cepeda, 6 lo que parece mas verosimil, por propia iniciativa de su autora, que quiso dar a conocer su pasado al hombre a quien ya habia entregado su coraz6n. Aparecen en ella consignados con notable ingenuidad los recuerdos de la nifiez y de la primera juventud, su venida 6 Espana y a Sevilla, y hasta secretos del hogar dom6stico, por lo que exigia en el primer parrafo, que llamariamos prologo, que el fuego devorase aquel papel inmediatamente que fuera leido, y que nadie mas tuviese noticia de su existencia; y (7) Poesfa titulada A At, quo figure en Ia edici6n de 1841 y fu6 escrita por la Avellaneda 6 fines del afio 1839. (8) Poesla titulada tambi6n A 91, como la anterior, publicada en Is edicidb de 1850 y que probablemento escribirla su autora en Noviembre de 1847, luego de quedar rotas pars siempre sus relaciones amorosas con el Sr. Cepeda. Ademhs de las dos composiciones A l, hay otras en Is colecci6n complete de sus obras (1869) como el "Soneto imitando una ods de Safo", "Amor y Orgullo", "Mi Mal", "El Porqu6 de Is Inconstancia", &c., &c., respecto i las cuales es tambi6n evidente el motive de sn inspiraci6n. 0 0 29

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CUBA CONTEMPORXNEA como dudando de que se hubieran cumplido tan duras condiciones, decia a los pocos dias en carta al Sr. Cepeda (9) : "Respecto al cuadernillo, que di a V., sabe V. mis condiciones. EstAn en 61 consignadas las personas por sus nombres y encierra confianzas, que s6lo a V. pudiera yo haber hecho, pues soy sumamente reservada en asuntos dom6sticos. Por todo esto no estar6 tranquila hasta saber que ha sido quemado por V. mismo: lo ruego y lo exijo. "-Igual advertencia hace en algunas de sus cartas que corresponden al citado ano 1839, y en las.que fueron escritas en la segunda 6poca de relaciones amorosas, o sea el otono de 1847, cuando, ya viuda de su primer inarido la eminente poetisa, volvi6 a tratar de cerca al Sr. Cepeda, que se detuvo en Madrid larga temporada al emprender su viaje, no de recreo, sino de instrucci6n, por diversas cortes europeas. Unas y otras, asi como la autobiografia, fueron guardadas con esmero y carino, como oro en pano, por su ilustre propietario, no ciertamnente por vanidad, que nunca conoci6 esa pasi6n, sino por grato recuerdo de sus anos juveniles; y asi, no consintio jams en que fueran publicadas en vida suya, limitandose a dar su permiso para que salieran a luz despu6s de su muerte,-"si podian servir para enaltecer mas y mas el m6rito de la insigne escritora y satisfacer la curiosidad de querer conocer hasta el 6ltimo punto sus mats intimos pensamientos, ''-como me decia en carta de 16 de Julio de 1902, contestando a mi amistoso requerimiento de que no quedasen condenados a perp6tuas [sic] tinieblas manuscritos tan preciados. Comprendi6ndolo asi la Ilma. Sra. D." Maria de Cordova y Govantes, viuda del Sr. Cepeda, ha querido rendir un homenaje de carino a la veneranda memoria de su esclarecido esposo, costeando la presente edici6n, que seguramente le agradeceran los amantes de las buenas letras, y a la que se ha creido oportuno agregar por el autor de estas lineas una NECROLOGiA del Sr. Cepeda, que por sus talentos y sus m6ritos fu6 digno objeto del amor de la primera de las poetisas espanolas. (9) Escrita en Sevilla probablemente el 3 de Agosto de 1839 y mandada A la Posada de la Castafia con esta indicacion en el sobre:-"Al Sr. D. Ignacio de Cepeda, el joven, en S. M." 0 0 30

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Hora sera ya de terminar este desmedrado pr6logo, para que los lectores (si alguno par6 mientes en 61) puedan saborear las hermosas paginas que dej6 trazadas la pluma de la inspirada escritora. AUTOBIOGRAFIA DE LA SRA. D. *GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA "23 DE JULIO A LA 1 DE LA NOCHE." (1) Es preciso ocuparme de V. (2) ; se 1o he ofrecido; y, pues, no puedo dormir esta noche, quiero escribir: de V. me ocupo al escribir de mi, pues s6o por V. consentiria en hacerlo. La confesion, que la supersticiosa y timida conciencia arranca a una alma arrepentida a los pies de un ministro del cielo, no fu6 nunca mals sincera, ma's franca, que la que yo estoy dispuesta a hacer a V. Despu6s de leer este cuadernillo, me conocera V. tan bien, 6 acaso mejor que a si mismo. Pero ecsijo dos cosas. Primera: que el fuego devore este papel inmediatamente que sea leido. Segunda: que nadie ma's que V. en el mundo, tenga noticia de que ha existido. V. sabe, que he nacido en una ciudad del centro de la Isla de Cuba (3), a la cual fu6 empleado mi papa el ano de nueve (1) En el original no se dice el afio, ni el lugar de Ia confecci6n de este cuadernillo, como le llam6 su antora, que consta de 21 hojas en cuarto, sin foliar; pero su contenido y los antecedentes, que lie tenido 6 la vista, no dejan lugar A la menor duda de quo fu6 escrito en Sevilla el ano 1839. La poetisa describe constantemente devo, deve, devia; adoctar; tube, tubo; prohivir, prohivia; conserbo; ecesesiba, ensesibamente; acia (proposici6n) ; aprovar, aprovaba; y usa rara vez de Is X, supli6ndola por S cuando Is sigue consonante y por el grupo 0. S. cuando le sigue vocal. Estas ligeras faltas, asf coma el usa de S por 0 6 por Z, 6 de letra maydscula par miniscule 6 viceversa, se han respetado en la presente edici6n tales coma aparecen en el original; Io coal se advierte desde ahora pars que los lectores no carguen & cuenta del cajista Io que es propio del descuido y abandono con que en esta ocasi6n escribia In Sra. Avellaneda. (2) D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, A quien se le entreg6 este cuaderno. En el testo se le nombra varias veces par su apellido). (3) Puerto Principe, ciudad harto atrasada entonces, quo no tenfa escuelas piblicas, ni teatro. S 0" 31 e e

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CUBA CONTEMPORANEA y en la cual cas6 algtn tiempo despu6s con mi mama, hija del pals (4). No siendo indispensables estensos detalles sobre mi nacimiento para la parte de mi Historia, que pueda interesar a V., no le enfadar6 con initiles pormenores, pero no suprimir6 tampoco algunos que pueden contribuir a dar a V. mas esacta idea de hechos posteriores. Cuando comenc6 A tender uso de raz6n, comprendi que habia nacido en una posici6n social ventajosa: qwe mi familia materna ocupaba uno de los primeros rangos del pals, que mi padre era un caballero y gozaba toda la estimaci6n que merecia por sus talentos y virtudes, y todo aquel prestigio que en una ciudad naciente y pequena gozan los empleados de cierta clase. Nadie tubo este prestigio en tal grado: ni sus antecesores, ni sus sucesores en el destino de comandante de los puertos, que ocup6 en el centro de la Isla; mi padre daba brillo a su empleo con sus talentos distinguidos, y habia sabido proporcionarse las relaciones mas honorificas en Cuba y aun en Espana. Pronto cumpliran 16 anos de su muerte, mas estoy cierta, muy cierta, que aun vive su memoria en Puerto Principe, y que no se pronuncia su nombre sin elogios y bendiciones: a nadie hizo mal, y ejecut6 todo el bien que pudo. En su vida publica y en su vida privada, siempre fue el mismo, noble, intr6pido, veraz, gencroso 6 incorruptible. Sin embargo, mama no fu6 dichosa con 61: acaso porque no puede haber dicha en una uni6n forzosa, acaso porque siendo demasiado joven y mi papA mas maduro, no pudieron tener simpatias. Mas siendo desgraciados, ambos fueron por lo menos irreprochables. Ella fu6 la mas fiel y virtuosa de las esposas, y jamas pudo quejarse del menor ultraje a su dignidad de mujer y de madre. Disimaleme V. estos elogios: es un tributo que devo rendir A los autores de mis dias, y tengo cierto orgullo cuando al recordar las virtudes, que hicieron tan estimado a mi padre, puedo decir: soy su hija. (4) Sabido es que los padres de la Avellaneda fueron el capitAn de navio D. Manuel G6mez de Avellaneda y D.a Francisca de Arteaga. 0 0 0 32

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Aun no tenia nueve anos cuando le perdi (5). De'cinco hermanos que 6ramos, solo quedAbamos a su muerte dos: Manuel y yo; asi es que 6ramos tiernamente queridos, con alguna preferencia por parte de mama acia Manolito y por papa acia mi. Acaso por esto, y por ser mayor que 61 cerca de tres anos, mi dolor en la muerte de papa fu6 mas vivo que el de mi hermano. Sin embargo, i cuan lejos estaba entonces de conocer toda la estensi6n de mi p6rdida! Algunos aflos had a que mi padre proyeetaba volverse a Espapa y establecerse en Sevilla; en los nltimos meses de su vida esta idea fu6 en 61 mas fija y dominante. Quejose de no dejar sus huesos en la tierra nativa, y pronosticando a Cuba una suerte igual a la de otra Isla vecina (6), presa de los negros, rog6 a mama se viniese a Espana con sus hijos. Ningnn sacrificio de intereses, decia, es demasiado: nunca se comprara cara la ventaja de establecerte en Espana. Estos fueron sus nltimos votos, y cuando mas tarde los supe dese6 realizarlos. Acaso 6ste ha sido el motivo de mi afici6n a estos pauses y del anhelo con que a veces he deseado abandonar mi patria para venir a este antiguo mundo. Qued6 mama joven ann, viuda, rica, hermosa (pues lo ha sido en alto grado) y es de suponer no le faltarian amantes, que aspirasen a su mano. Entre ellos Escalada (7), teniente coronel del regimiento que entonces guarnecia a Puerto Principe, joven tambien, no mal parecido, y atractivo por sus dulces modales y cultivado espiritu. Mama le am6 acaso con sobrada ligereza, y antes de los 10 meses de Laber quedado hu6rfanos, tuvimos un padrastro. Mi abuelo, mis tios y toda la familia, llevo muy a mal este matrimonio; pero mi mama tubo para esto una firmeza de character, que no habia manifestado antes, ni ha vuelto a tender despues. Aunque tan nina, sent herido de este golpe mi coraz6n; sin embargo, no eran consideraciones mezquinas de intereses las (5) Los tenla cumplidos, puesto que naci6 el 23 de Marzo de 1814, y segan su propia cuenta, su padre habia muerto A fines de 1823. Igual equivocaci6n dej6 anotada en algunas de sus cartas. Los editores de sus poesias en 1850, ]a supusieron nacida en 1816. (6) Santo Domingo. (7) D. Gaspar Escalada, Teniente Coronel del Regimiento de Le6n. 0 0 33

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CUBA CONTEMPORXNEA que me hicieron tan sensible a este casamiento: era el dolor de ver tan presto ocupado el lecho de mi padre y un presentimiento de las consecuencias de esta union precipitada. Afortunadamente s6lo un aiio estuvimos con mi padrastro, pues, aunque una real orden inicua y arbitraria nos obligaba a permanecer bajo su tutela, la suerte nos separo. Su regimiento fu6 mandado a otra ciudad, y mama no se resolvi6 a dejar su pals y sus intereses para seguirle. Ocho anos dur6 esta separacion; s6lo dos 6 tres meses cada aiio iba Escalada A Puerto Principe con licencia, y se portaba entonces muy bien con mama y con nosotros. Por tanto, 6ramos felices! Aunque tenia mama otros hijos de sus segundas nupcias, su cariflo para con nosotros era el mismo. A Manuel, sobre todo, siempre le ha querido con una especie de idolatria, y A mi lo bastante para no poder formar la menor queja. DAbaseme la ma's brillante educaci6n que el pals proporcionaba, era celebrada, mimada, complacida hasta en mis caprichos, y nada esperiment6 que se asemejase a los pesares en aquella aurora apacible de mi vida. Sin embargo, nunca fui alegre y atolondrada como lo son regularmente los nimos. Mostr6 desde mis primeros afos afici6n al estudio y una tendencia a la melancolia. No hallaba simpatias en las nifas de mi edad; tres solamente, vecinas mias, hijas de un emigrado de Santo Domingo, merecieron mi amistad. Eran tres lindas criaturas de un talento natural despejadisimo. La mayor de ellas tenia dos afos mas que yo, y la ma's chica dos anos menos. Pero esta nltima era mi predilecta, porque me parecia, aunque mas joven, ma's juiciosa y discreta que las otras. Las Carmonas (que este era su apellido) se conformaban facilmente con mis gustos y los participaban. Nuestros juegos eran representar comedian, hacer cuentos, rivalizando a quien los hacia mas bonitos, adivinar charadas y dibujar en competencia flores y pajaritos. Nunca nos mezelabamos en los bulliciosos juegos de las otras chicas con quienes nos reuniamos. MIs tarde, la lectura de novelas, poesias y comedian, lleg6 a ser nuestra pasion dominante. Mama nos reflia algunas veces de que siendo ya grandecitas, descuidasemos tanto nuestros adornos, y huy6semos de la sociedad como salvajes. Porque nuestro mayor placer era estar encerradas en el cuarto de los libros, le0 0 34

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA yendo nuestras novelas favoritas y llorando las desgracias de aquellos heroes imaginarios, a quienes tanto queriamos. De este modo cumpli trece afios. 1 Dias felices, que pasaron para no tornar mAs!. ..--Cepeda! mafiana continuare escribiendo. Estoy fatigada y la pluma es malisima, j qu6 hara V. ahora? Dormir acaso! OjalA! "25 POR LA MANANA" Y Hoy no le ver6 a V. verosimilmente, pues segun su sistema, creo que no ira a la 6pera, a la cual ir6 yo. Creo, empero, que el motivo de no ir V. no sera hallarse malo, pues me molestaria infinito esta suposici6n, creyendo que mis impertinentes instancias de anoche para que fuese V. a Cristina (8), fuesen la causa de ello.-Voy A continuar mi relacion y procurar6 abreviarla. Mi familia me trat6 casamiento con un caballero del pals, pariente lejano de nosotros. Era un hombre de buen (aspecto) personal y se le reputaba el mejor partido del pais. Cuando se me dijo que estaba destinada a ser su esposa, nada vi en este proyeeto que no me fuese lisonjero. En aquella 6poca, comenzaba a presentarme en los bailes, paseos y tertulias, y se despertaba en mi la vanidad de mujer. Casarme con el soltero mas rico de Puerto Principe, que muchas deseaban, tener una casa suntuosa, magnificos carruajes, ricos aderezos, etcetera, era una idea que me lisonjeaba. Por otra parte, yo no conocia el amor sino en las novelas que lefa, y me persuade desde luego que amaba locamente a mi futuro. Como apenas le trataba y no le conocia casi nada, estaba a mi elecci6n darle el character que mas me acomodase. Por decontado me persuade, que el suyo era noble, grande, generoso y sublime. Prodig6le mi fecunda imaginaci6n ideales perfecciones, y vi en 61 reunidas todas las cualidades de los heroes de mis novelas favoritas: El valor de un Oroondates, el ingenio y la sensibilidad apasionada de un SaintPreux, las gracias de un Lindor y las virtudes de un Grandis6n. Mie enamor6 de este ser completo, que vela yo en la persona de (8) Paseo junto al Guadalquivir, frente at palacio de San Telmo, donde Se reunfa la buena sociedad sevillana en las noches de verano. S 0" 0 35

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CUBA CONTEMPORXNEA mi novio. Por desgracia, no fu6 de larga duraci6n mi encantadora quimera; a pesar de mi preocupaci6n, no dej6 de conocer harto pronto, que aquel hombre no era grande y amable sino en mi imaginaci6n; que su talento era muy limitado, su sensibilidad muy comn n, sus virtudes muy problemAticas. Comene6 a entristecerme y a considerar mi matrimonio bajo un pinto de vista menos lisonjero. En aquella 6poca, mi futuro tubo precision de ir a la Habana, y su ausencia, que dur6 diez meses, me proporcion6 la ventaja de poder olvidar mis compromisos. Como no vela 6 mi novio, ni casi se me hablaba de 61, apenas, rara vez, me acordaba vagamente, que ecsistia en el mundo. La Amistad ocupaba entonces toda mi alma. Adquiri una nueva amiga en una prima, que educada en un Convento, comenz6 entonces a presentarse en sociedad. Era una criatura adorable; yo, que no ama ba a ninguna de mis otras primas, me incline a ella desde el primer momento en que la vi. He notado en el curso de mi vida, que si bien alguna vez sa ha enga5ado mi coraz6n, mas frecuentemente ha tenido un instinto feliz y prodigioso en sus primeros impulsos. Rara vez he encontrado simpatias en aquellas personas, que a primera vista me ban chocado, y muchas lie adivinado en dicha primera vista, el objeto de mi futuro afecto. Mi prima obtuvo desde luego mi simpatia y no tard6 en ocupar un lugar distinguido en mi amistad. fTnicamente Rosa Carmona la rivalizaba, pues ninguna de las otras dos Carmonas fueron de mi tan queridas como ella. Cuando estabamos todas reunidas, hablabamos de modas, de bales, de novelas, de poesias, de amor y de amistad. Cuando Rosa, mi prima y yo estabamos solas, soliamos ocuparnos de objetos mas serious y superiores a nuestra inteligencia. Muchas veces nuestras conversaciones tenian por objeto los cultos, la muerte y la inmortalidad. Rosa tenia inucho juicio en cuanto decia, y yo admiraba siempre la esactitud de sus raciocinios: En cuanto a mi prima, era como yo, una mezcla de profundidad y ligereza, de tristeza y alegria, de entusiasmo y desaliento: Como yo, reunia la debilidad de mujer y la frivolidad de nifa con la elevacion y profundidad de sentimientos, que s6lo son propios de los caracteres fuertes y varoniles. ;Yo no he encontrado en nadie mayors simpatias! 0 36

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Siendo las cinco jovenes, no feas, y gozando reputaci6n de talento, fuimos bien pronto las senoritas de moda en Puerto Principe. Nuestra tertulia, que se form6 en mi casa, era brillantisima para el pals: En ella se reunia la flor de la juventud del otro sexo y las jovenes mas sobresalientes. Todos los forasteros de distincion, que llegaban a Puerto Principe, solicitaban ser introducidos en nuestra sociedad, y nos llevabamos todas las atenciones en los paseos y bailes. Atrajimos ]a envidia de las mujeres, pero gozabamos la preferencia de los hombres, y esto nos lisonjeaba. Volvi6 en eso mi novio, pero yo no le vi sin una especie de horror: Desnudo del brillante ropaje de mis ilusiones, pareciome un hombre odioso y despreciable. Mi gran defecto es no poder colocarme en el medio y tocar siempre en los estremos. Yo aborrecia a mi novio tanto como antes crel amarlo. ti no pudo apercibir mi mudanza, porque jams habiale yo mostrado mi afecto. Mis ilusiones nacieron y acabaron alla en el secreto de mi coraz6n, porque, tan timida como apasionada, no concebia yo entonces que se pudiera, sin morir de vergiienza, decir a un hombre: yo te amo. Como no devia casarme hasta los 18 afos, y solo tenia 15, y como mi novio me visitaba muy poco, aquel matrimonio me ocupaba menos de lo que devia. Mirfbalo remoto, gozaba 1o presente y no interrogaba al porvenir. Lola (la segunda de las Carmonas) y mi prima, entablaron relaciones de amor casi al mismo tiempo, y esta circunstancia, al parecer sencilla para mi, tubo, no obstante, una notable influencia: Ellas amaban y eran amadas con entusiasmo: yo era la confidenta de ambas. Entonces se opern en m una mudanza repentina y estrafa. Hiceme urafa y caprichosa: Las diversiones y el estudio dejaron de tener atractivos para mi: Hula de la sociedad y aun de mis amigas; buscaba la soledad para llorar sin saber por qu6, y sentia un abismo en mi coraz6n. Yo no era ya el objeto mas amado de dos de mis amigas: ellas gozaban en otro sentimiento una felicidad, que yo no conoeia. tYo sentia celos y envidia! Pensando en aquella ventura, que mi imaginaci6n engrandecia, invocaba al objeto que podia darmela: iaquel objeto ideal que form en los primeros suenos de mi entusiasmo! Crela verle en el Sol y en la Luna, en el verde de los campos y en el 0 0 37

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CUBA CONTEMPORA NEA azul del cielo: las brisas de la noche me traian su aliento, los sonidos de la mnsica el eco de su voz: Yo le vela en todo lo que hay de grande y hermoso en la naturaleza!; ; deliraba como con una calentura Sin embargo, aquella situaci6n no estaba destituida de encantos. Yo gozaba llorando, y esperaba realizar algnn dia los suenos de mi coraz6n. ;Cepeda! cuinto me engafaba !... A d6nde ecsiste el hombre que pueda llenar los votos de esta sensibilidad tan fogosa como delicada? i En vano le he buscado nueve afos!; i en vano! He encontrado hombres!, hombres, todos parecidos entre si: ninguno ante el cual pudiera yo postrarme con respeto y decirle con entusiasmo: Tn serals mi Dios sobre la tierra, to el dueno absolute de esta alma apasionada. Mis afecciones han sido por esta causa d6biles y pasajeras: Yo buscaba un bien que no encontraba y que acaso no ecsiste sobre la tierra. Ahora ya no le busco, no le espero, no le deseo: por eso estoy mas tranquila. Esta tarde 6 manana continuar6 escribiendo. A Dios! "25 POR LA TARDE" Fu6 introducido en nuestra tertulia un joven, que apenas conocia. Una antigua enemistad, trasmitida de padres a hijos, dividia las dos familias de Loynaz y Arteaga. El joven pertenecia a la primera y mama a la segunda; por consiguiente, ninguna relaci6n existi6 hasta entonces entre nosotros. Un primo mio babia sido el primero que rompiera la valla, uniendose en amistad con un Loynaz. Las familias, que en un principio llevaron muy a mal dicha amistad, por fin se desentendieron, y Loynaz, prevaliendose de ella, solicit visitarme. Mama lo reus6 algnn tiempo, pero tanto inst6 mi primo, tanto ridiculic6 yo aquella enesmitad rancia y pueril, que al fin cedi6 y Loynaz tuvo entrada en casa. No tard6 en granjearse la benevolencia de mamA y en ser el mals deseado de la tertulia. Aunque muy joven, su talento era distinguido, su figura bellisima y sus modales atractivos. Mis compromises y la enemistad de nuestras familias eran dos motives poderosos para alejar de e1 toda esperanza respecto 0 38

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA A ml; pero sin tomar el aire de un amante, 61 supo mostrarme una preferencia, que me lisonjeaba. Nuestras relaciones eran meramente amistosas, y toda la tertulia las consideraba asi. En cuanto a ml, no me detenia en ecsaminar la naturaleza de mis sentimientos: Lela con Loynaz poesias, cantaba duos al piano con 61, haciamos traducciones, y no tenia yo tiempo para pensar en nada, sino en la dicha que era para mi la adquisici6n de un tal amigo. Por el verano nos fuimos al campo, a una posesi6n pr6csima a la ciudad, y llev6 conmigo a Rosa Carmona, que, desde que mi prima tenia amante, habia llegado a ser mi amiga predilecta. Loynaz, mis primos y muchos amigos de ambos sexos, iban a visitarnos con frecuencia. ; Tube dias deliciosos! Sin embargo, entonces mismo se me ofrecieron motivos de inquietud y de penas. Yo estaba encantada con Loynaz, pero me hallaba muy lejos de creerle el hombre segin mi corazon. EncontrAbale mas talento que sensibilidad, y en su carActer un fondo de ligereza que me disgustaba. Como amante, no llenaba 61 mis votos, mas le miraba como amigo y me habIa aficionado infinito a su trato. Rosa me hizo entrar en aprensi6n. Empeli6se en persuadirme, que nuestra pretendida amistad no era mas que un amor disfrazado, y por lo mismo mas peligroso. Recordabame sin cesar mis compromisos y hacia de mi novio elogios, que hasta entonces no le habia yo oido. Ponderando las ventajas de aquel matrimonio, me intimidaba al mismo tiempo con suponerlo inevitable, porque s6lo con escandalo y afligiendo a mi familia, decia ella, podria yo romper un empeflo tan serio y tan antiguo. A fuerza de decirme que yo amaba a Loynaz, lleg6 a persuadirmelo; pero como siempre conocia yo que no era 61 quien podia comprenderme y que no me inspiraba ni estimaci6n, ni entusiasmo, aquel amor no me hacia dichosa cual yo deseaba, y en vez del orgullo que deve sentir un coraz6n, que encuentra lo que busca, yo sentia aquella especie de humillaci6n, que nos casa la persuasion de habernos aficionado a un objeto, que no nos merece. Volvimos a la ciudad en el mes de Septiembre A asistir a las bodas de mi prima, que se eas6 entonces con el hombre que amaba. Sus amores y los de Lola Carmona habian comenzado al 0 39

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CU3A CONTEMPORANEA mismo tiempo, como ya he dicho, y al mismo tiempo casi se casaron ambas, aunque de un modo bien diferente. Mi prima vio aprovada su eleccion por toda la familia; Lola, contrariada por la suya, se cas6 depositada y se march inmediatamente f la Habana con su narido. Asi me vi privada de una de mis amigas. Acompani6 al campo a los reciencasados, y cuando volvi un mes despu6s, encontr6me una gran mudanza. Loynaz habia sido despedido de casa, y, bajo el pretesto de que queria marcharse con su marido, mama habia fijado para dentro de tres meses mi matrimonio, que antes sefialara para el cumplimiento de mis 18 anos. El novio a todo se prestaba: ni me amaba (segnn he credo siempre) ni me aborrecia. Deseaba establecerse con una nifia de su familia, que tubiese inocencia y alguna hermosura. Mi abuelo le habIa dicho que yo era la que buscaba, y que me darna ademas todo su quinto (9) (que ciertamente no era despreciable), si me casaba con aquel hombre. Esto le habia decidido ft 61 y esto era lo que le movia. Al llegar yo y saber las novedades ocurridas, quede anonadada, y sin saber a qu6 atribuirlas. Pero no tard6 en saberlo todo y en sufrir el primero y mas terrible de mis desenganos. Es tarde, Cepeda, continuare luego. "A LA 1 DE LA NOCHE' He visto a Curro (10) en el Teatro, a V. no: tampoco lo esperaba. j Pero habra de continuar V. un g6nero de vida semejante ? No es cierto que el solo disgusto de la Sociedad le inspire a V. esa especie de misantropia; no, no es posible. Se necesita haber padecido mucho, haber sido la victim de la sociedad para aborrecerla en ese grado. V. que no tiene motivos positivos para estar quejoso de ella; V. puede conocer sus vicios 6 injusticias, y no entregarse a ella con la imprudencia de la inesperieneia y la sencillez; pero no es posible que sin poderosisimos motivos huya V. de ella tan obstinadamente a los 23 anos. Si no la socie(9) La quinta parte de an capital. (10) D. Francisco Cepeda, hermano de D. Ignacio. 0 0 40

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA dad, la mnsica por lo menos pudiera atraer a V. a la 6pera. Yo, que he padecido sin duda penas mas reales que las que V. pueda tener, yo que conozco tanto como V. por lo menos, el mundo y la Sociedad, no siento esa misantropia; y aunque no vea ni a la sociedad ni al mundo al trav6s del encantado prisma de las ilusiones, aun conozco que necesito del uno y de la otra: b qu6 secreto es, pues, ese que V. me oculta? i ingrato V. se apodera de mi confianza y me reusa la suya: V. se llama mi amigo y disimula V.
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CUBA CONTEMPORXNEA Mainana continuar6 mi historia y acaso la concluir6; pero no la tendra V. tan pronto, porque manana no nos veremos. Es preciso evitar un trato tan frecuente, porque su sociedad de V. me haria disgustar de cualquier otra, y yo no deseo estrechar el circulo de mis goes, sino ensancharlo lo posible. A Dios, hasta manana, es decir, hasta manana en este papel, pues repito que voy a probar, si me es ya necesaria absolutamente la sociedad de V., estando tantos dias como posible me sea sin verle. "26 POR LA MANANA" La despedida de Loynaz y la procsimidad de mi casamiento fueron para ml dos golpes tan sensibles como inesperados: pero icu1 qued6 al saber la mano de la cual me habjan sido asestados!... Rosa, mi amiga, mi confidente Rosa, habia persuadido a mama, que ecsistia una correspondencia amorosa entre Loynaz y yo, que 61 me inducia a romper mis compromisos, y conociendo ella mejor que nadie la pureza de mis sentimientos y rectitud de mis intenciones, fu6 bastante vil para aparentar temores de que, arrastrada por la pasi6n, que me suponia, diese algnn paso imprudente 6 irremediable. ;Logr6 completamente su objeto! 1 Cepeda!; y solo tenia 15 aios aquella mujer!; ; qu6 habra llegado a ser despu6s! Yo no conocia ni el mundo, ni los hombres: era tan inocente 6 inesperta como en el dia en que naci; habia creido que Rosa me amaba y que era incapaz su corazon de una perfidia: El conocimiento de aquella primera decepcion fu6 para mi un golpe mortal, que cay6 de lleno sobre mi alma. Pero, admire V. mi candor y sencillez! Rosa logr6 persuadirme, que s6lo mi interns y la ternura de la amistad la habian desidido a aquel paso, y me jur6, que sus intenciones eran las mias puras y desinteresadas. La cref y la perdon6! Loynaz me escribio, y por primera vez dej6 de designar con el nombre de Amistad el sentimiento que yo le inspiraba. Referia como mama le habia prohivido continuar visitandome y se celos, quo comenzaban A levantarse en su peeho, y que, como indicamos en el PR6LoOo, fueron una de las causas de la ruptura de relaciones amorosas con el senor Cepeda. 0 42

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA quejaba de un desaire, que no habia merecido. "No ignoro, me decia, los compromisos que respecto a V. ha contraido su familia, y V. sabe mejor que nadie con cuanta delicadeza los he respetado, pero, pues no se ha sabido apreciar mi conduct, no quiero por mas tiempo violentarme: sepa V. que la amo y que a todo estoy dispuesto, si encuentro en V. iguales sentimientos.'' Me pareci6 que habia en aquella carta ma's orgullo que pasi6n, pero me conmovi sin embargo. Tratando a aquel joven, nunca le hubiera amado, porque su frivolidad, tan visible, era un antidoto colocado felizmente junto a cualquiera dulce emocion que me inspiraba: pero cuando no le vi, cuando le cref desairado injustamente, ofendido y desgraciado por mi causa, mi afecto acia 61 tom6 una vehemencia, que acaso jams hubiera tenido de otro modo. Sin embargo, tube bastante prudencia para dominarme, y en mi contestaci6n le decia, que estaba resuelta a sacrificarme por complacer a mi familia, casandome con un hombre, que aborrecia. "No soy insensible 6 su afecto de V. (le decfa al concluir), pero respetar6 mis vinculos, y suplico 6 V. no vuelva 6 escribirme. (12). No hizo caso de esta snplica: me escribi6, dos veces mfs, cartas muy apasionadas, invitandome a romper un empeho, que le hacia infeliz y a mi igualmente, pero no le contest y ces6 de escribirme. A pesar de esta conduct tan prudente y de la resignaci6n con que me prestaba a un enlace aborrecido, sufria mucho de parte de mi familia. Mama' era y es un Angel de bondad, pero el gran defecto suyo es un caracter tan d6bil, que la constituye juguete de las personas que la cercan. Mis tios la inducian a tratarme con rigor y continuamente la disponian en mi contra, interpretando odiosamente mis ma's sencillas operaciones. I,Y pensara V. que mis tios deseaban mucho la realizaci6n de mi matrimonio? Nada de eso; aparentbanlo asi, pero hubiesen dado cualquier cosa por impedir dicho enlace. En primer lugar les pesaban las mejoras, que mi abuelo se disponia 6 hacerme; en segundo, deseaban para su hija mi novio, y acaso al emplear tanto (12) La precision que da A esta cita y A Ia anterior la Sra. Avellaneda al cabo de diez afnos, que hablan sido escritas las cartas, demuestra que conservaba los originates de Loynaz y los borradores de las contestaciones. "0 43 e e

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CUBA CONTEMPORXNEA y tan inmerecido rigor conmigo, no tenian otro objeto sino precipitarme a una resolucion atrevida, que secundase sus miras secretas: ; harto lo lograron! Estaba ya en visperas de mi matrimonio; casa, ajuar, dispensa, todo estaba preparado. Pero hubo un momento en que no me hali6 con fuerzas para consumar el sacrificio, uno de aquellos momentos en que se obra sin pensar. Yo dej6 furtivamente mi casa, y me refugi6 con mi abuelo, que estaba en una quinta pr6csima a la ciudad. Me arroj6 desolada a sus pies, y le dije que me daria la muerte antes que casarme con el hombre, que me destinaban. Aquel rompimiento fu6 ruidoso: toda mi familia se mostr6 altamente sorprendida 6 indignada de mi resoluci6n: mis tios, que en su interior se regocijaban, fueron los primeros en declararse contra ml: s6lo en mi abuelo hall6 bondad 6 indulgencia, aunque nadie sinti6 tanto como 61 la rotura de un casamiento, que 61 habia formado: yo sufria mucho!; no ignoraba que la opinion pnblica me condenaba; ; despreciar un partido tan ventajoso! itener el atrevimiento de romper un compromise tan serio, tan adelantado, tan antiguo i dar un golpe mortal a mi familia! Esto pareci6 imperdonable: se dijo desde luego, que yo era una mala cabeza (mis tios y mis primas fueron los primeros en decirlo), que mi talento me perdia, y que lo que entonces hacia, anunciaba lo que haria mas tarde, y cuanto haria arrepentir a mama de la educaci6n novelesca que, me habia dado. Mi padrastro fu6 entonces a Puerto-Principe y se apur6 la medida de mis sufrimientos. Una especie de fatalidad, que me persigue, hace que siempre se tomen circunstancias y casualidades funestas para hacer parecer mas graves mis ligerezas: digotigerezas, aunque ciertamente no ereo lo fuese la de romper un compromise, que mi coraz6n reprobaba. Circunstancias independientes de ml, enteramente independientes, originaron disgustos entre mi abuelo y mi padrastro. rstos llegaron 6 ser tales, que mi abuelo sali6 de casa, donde vivia cuando no estaba en el campo, y se fu6 6 la de uno de mis tios. Ef pfiblico que sabia ]a rotura de mi casamiento y n6 los disgustos posteriores, que hubiera entre Escalada y mi abuelo, no S 44

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA dejo de declarar, que mi abuelo salia de casa altamente indignado conmigo. Mi tio y mis primas, que siempre vieron con envidia y temor la predileeci6n, que mi abuelo tenia por mama y por mi, se aprovecharon de tenerlo en su casa para combatir dicha preferencia, haci6ndole creer que era inmerecida. Pint6seme como una loquilla novelera y caprichosa: dijeron que mama me perdia con su ecsesiba indulgencia y la libertad que me dejaba de seguir mis estravagantes y peligrosas inclinaciones; en fin, no desperdiciaron ningfin medio para prevenir en contra de mama y de mi al pobre viejo paralitico, que, sin vigor fisico ni moral, era una cera a proposito para recibir todas las impresiones. 1 Consiguieron su objeto !: mi abuelo muri6 tres meses despu6s de mi rompimiento y apareci6 un testamento, que anulaba el que habia hecho a favor de mamA y de mi, dejando su tercio y su quinto a mi tio Manuel, en cuiya casa murio. Mi padrastro, para descargarse de la culpabilidad de ser causa de esta mudanza y de los perjuicios de mama, pregonaba que por la incomodidad, que le causara mi rompimiento, habia mi abuelo dejado la casa y variado sus disposiciones a favor de mi tio, echando sobre mi la culpa, que s6lo 61 tenia. Mi tio y mis primas (que no me perdonaban el tener algfn merito, ni aun despu6s que me habian robado el afecto de mi abuelo), decian, que el golpe mortal, que yo le habia dado al pobre anciano, habia precipitado su muerte: en fin, todo el mundo decia, que mi locura en romper el matrimonio habia privado a mama del tercio de mi abuelo y a mi misma de su quinto. Yo tenia un alma superior A intereses de esta especie, y i sabelo Dios!, en las lagrimas que verti, una sola no fu6 arrancada por el pesar de perder aquella codiciada herencia. Pero mi coraz6n estaba desgarrado por las iNusticias de que era objeto. Yo tenia el intimo convencimiento de que mi abuelo no se fuera de casa por casa de mi rompimiento: sabia cunta indulgencia y carinlo habia yo hallado en 61 despu6s de aquella pretendida locura, que se decia baberle ecsaltado tanto: ningnn remordimiento tenia de ser casa de su muerte, pero, no obstante, sentPa que me agoviaba el dolor y el arrepentimiento. Cufntas veces llor6 en secreto lagrimas de hie], y pedi a Dios me quitase la ecsistencia, que no le habia pedido, ni podia agradecerle! i Cuan* 45

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CUBA CONTEMPORSNEA tas envidi6 la suerte de esas mujeres, que no sienten ni piensan; que conen, duermen, vejetan, y a las cuales el mundo llama muchas veces mujeres sensatas! Abrumada por el instinto de mi superioridad, yo sospech6 entonces lo que despu6s he conocido muy bien: Que no he nacido para ser dichosa, y que mi vida sobre la tierra seri corta y borrascosa (13). Faltaba una cosa para colmar la medida de mis pesares y la suerte no me la reus6. Supe, sin poder dudarlo, que Rosa Carmona y Loynaz se amaban. S6o entonces comprendi los motivos de la anterior conducta de aquella falsa mujer, y el mas profundo desprecio sucedio en mi coraz6n a una amistad indignamente burlada. Estas fueron, joh Cepeda!, estas las primeras lecciones que me di6 el mundo: Esto encontr6, cuando inocente, pura, confiada, buscaba amor, amistad, virtudes y placeres; iinconstancia! i perfidia! s6rdido interns! envidia! crimen, crimen y nada mas. I Soy culpable, pues, de no amarle? t puedo tener ilusiones?..... .Pero vivo como si las tubiera, porque el mundo, amigo mio, se venga cruelmente del desprecio, que se le hace. Es preciso aparentar vida en la frente, aun cuando se lleve la muerte en el corazon. Cepeda!, querido Cepeda! I Sera cierto que V. siente como yo cuan poco vale este mundo y sus corrompidos placeres?; b no seri V. otra nueva decepci6n para m'?; ; qui6n me asegura que no es V. un hip6erita ?; & qui6n me garantiza su sinceridad ? ..... Cepeda!, Cepeda!, si V. no es el primero de los hombres, forzoso es que sea V. el ultimo, y..... lo confieso, vacila mi juicio entre estos dos estremos. Sin embargo, ya ve V. que mi imprudencia me arrastra: Este cuaderno es una prueba de ello. Acaso me arrepentir6 algin dia de haberlo escrito. Qu6 importa Sera un desengafio mats, pero sera el nltimo. "POR LA TARDE" Mi nnica amiga era ya mi prima Angelita; era como yo des(13) No se equivocaba la eximia escritora. Su vida fu6 breve, puesto que no cumpli6 los 59 afios de edad, y las contrariedades, que sufri6 au esplritu, fueron grandisimas, aun en medio de los triunfos literarios, que un dia alcanzara 46

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA graciada, y como yo lloraba un desengano. Su marido, aquel amante tan tierno, tan rendido, se habia convertido en un tirano. 1 Cuanto sufria la pobre victima l y con cuhn heroica virtud Mi cariflo acia ella lleg6 al entusiasmo, y mi horror al matrimonio naci6 y creci6 rapidamente. Yo no trataba sino 4 mi prima, y aquella vida sedentaria, triste y contemplativa, alter mi salud. Ptseme tan delgada y enferma, que alarmada mama Inc llev6 al campo. AllI pas6 tres meses de soledad: soledad esterior y soledad del coraz6n !; no me mejor' y volvimos a la ciudad. 1 Triste, muy triste fu6 aquella 6poca de mi vida!; aun me aflije el recordarla. Tenia la esperanza de morir pronto, pero momentos tenia en que me parecian demasiado lentos los progresos de mi mal y sentia impulsos de apresurar yo misma su resultado. Mis principios religiosos y el afecto entraiable, que tenia por mamna y mi hermano, (14) sofocaban este impulso. Mi padrastro tenia tambi6n una salud quebrantada, y lo atribufa al clima. Persuadiose qcue moriria, si no se venia a Espafia, y como no aborrecia la vida como yo, determine realizarlo. Este proyecto me sac6 de mi desaliento; deseaba otro cielo, otra tierra, otra existencia: amaba a Espana y me arrastraba a ella un impulso del coraz6n. Disgustada de mi familia materna, anhelaba conocer la de mi padre, ver su pals natal y respirar aquel aire, que respir6 por primer vez. Tom, pues, un empeio en decidir a mama a establecerse en este antiguo mundo. Escalada, por su parte, usaba de toda su influencia a fin de determinarla, pintandola (15) mil ventajas en el cambio. Pero mama resistia apoyada por sus parientes. A pesar de esto, Escalada vino a Puerto Principe y empez6 a vender tierras y esclavos, y a mandar sobre los bancos de Francia todo el numerario posible. Luego, creyendo mas facil desidir a mama si la sacaba de su pals y familia, la propuso ir a parar algunos meses en Cuba, (16) donde estaba de guarnici6n (14) Aunque tenta tres hermanos, Pepa, Emilio y Felipe Escalada, del segundo matrimonio de su madre, quiso aqul IS poetisa referirse exclusivamente A au bermano entero D. Manuel G6mez de Avellaneda, por quien sinti6 siempre un cariflo entrafiable. (15) El use del la, como dativo, en vez de le, es incorrecci6n, que no debe imitarse. En igual defecto incurre varias veces la inspirada poetisa en este escrito: sirva ]a presente advertencia para Io sucesivo. (16) Quiso decir San!iago de Cuba. 0 47

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CUBA CONTEMPORANEA su regimiento. Todos secundamos sus esfuerzos y lo conseguimos. Sensible, mals sensible de 1o quo yo crela, me fu6 el arranque de mi pals y la separaci6n de mi prima; pero al llegar a Cuba los objetos nuevos me dieron nueva vida. Santiago de Cuba es uia ciudad poco mas 6 menos como Puerto Principe, y mas fea 6 irregular. Pero su bellisimo cielo, sus campos pintorescos y magnificos, su concurrido puerto y la cultura y amabilidad de sus habitantes, la hacen muy superior bajo cierto aspecto. Tube en aquella ciudad una aceptaci6n tan lisonjera, quo a los dos meses de estar alli ya no era yo una forastera. Jamas la vanidad de una mujer tubo tantos motivos de verse satisfecha. Yo fut generalmente querida y obsequiada, y jams podr6 olvidar los favores, que he devido a los habitantes de Cuba. Entonces volvi a tender gusto al estudio y A la sociedad. Iice algunos versos que fueron celebrados con entusiasmo; entregu6me a las diversiones, en las cuales era deseada y colmada de obsequios. V. supondra que no me faltaron aspirantes: tengo algnn orgullo en decirlo: los jovenes mas distinguidos del pais se disputaban mi preferencia. Ninguno, empero, la consigui6 esclusiva. Mi predilecto en un baile era el mejor danzador, en un paseo el que montaba con mas gracia un hermoso caballo, en tertulia el que tenia mas amena y variada conversaci6n. Ninguna ilusion de amor tube en Cuba, y por consiguiente, no saqu6 de ella ningnn desengano. Acaso por esto la amo tanto. Loynaz fu6 a Cuba cuatro meses despu6s que nosotros, 6 intent6 renovar si.is pretensiones. Escusaba sus amores con Rosa diciendo, que ella le habia en cierto modo comprometido, y me juraba que yo era su primero y nnico amor, y que su viaje no tenia otro objeto que obtener mi perd6n y reconciliarse conmigo. Yo no me negu6 ni A la una ni a lo otro: Perdonale y le otorgu6 mi amistad, pero fui inflecsible respecto al amor. Antes de volverse a Puerto Principe, solicit la promesa de seguir con 61 correspondencia por escrito, y, mediante que prometi6 serian sus cartas meramente amistosas, condescendi a su demanda. En efecto, ambos seguimos dicha correspondencia con admirable esactitud hasta su muerte, acaesida a mediados del afno de 37, cuando 61 cumplia los 25 de su edad y cuando ya estaba yo en Espana. 0 48

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CARTAS AMATOUIAS DE LA AVELLANEDA Mi padrastro supo aprovechar tan bien su ascendiente sobre mama, y yo por mi parte le secund6 de tal modo, que al fin logramos determinarla a venir a Espafia.-El dia 9 de Abril de 1836, nos embarcamos para Burdeos en una fragata francesa, y sentidas y lloradas, abandonamos ingratas aquel pals querido, que acaso no volveremos a ver jamas. Perdone V.!; mis 'lfgrimas manchan este papel; (17) no puedo recordar sin emoci6n aquella noche memorable en que vi por tima vez la tierra de Cuba. La navegaci6n fu6 para mi un manantial de nuevas emociones.-" Cuando navegamos sobre los mares azulados, ha dicho Lord Byron, nuestros pensamientos son tan libres como el Oce6ano. "-Su alma sublime y po6tica devi6 sentirlo asi: la mia lo esperiment6 tambi6n. Hermosas son las noches de los Tr6picos, y yo las babja gozado; pero son ma's hermosas las noches del Occ6ano. Hay un embeleso indefinible en el soplo de la brisa, que llena las velas ligeramente estremecidas, en el pflido resplandor de la luna que reflej an las aguas, en aquella inmensidad que vemos sobre nuestra cabeza y bajo nuestros pies. Parece que Dios se revela mejor al alma conmovida en medio de aquelos dos infinitos-! el cielo y el mar !-y que una voz misteriosa se hace oir en el ruido de los vientos y de las olas. Si yo hubiese sido atea, dejaria de serlo entonces. Tambi6n esperimentamos tempestades y puedo decir con Heredia: "Al despeniarse el huracan furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo palpitando goc6............... Por fin, despues de malos y buenos tiempos y de sentir todas las impresiones consiguientes a una larga navegacion, el primero de Junio saludamos con jnbilo las risuenas costas de la Francia. Los dias que pas6 en Burdeos me parecen ahora un lisonjero sueflo. Abriase mi alma en aquel pals de luces y de ilustracion. No am6, no sufri, apenas se si pensaba. Estaba encantada y mi (17) Afn se ven en el manuscrito las manchas de las Ifgrimas. 41 49

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CUBA CONTEMPORANEA coraz6n y mis ojos no me bastaban. Fu6 forzoso dejar aquella seduetora ciudad y no lo hice sin lfgrimas. Ningunas simpatias podia yo encontrar en Galicia, y viniendo de ina de las primeras ciudades de Francia, la Coruia me pareci6 inferior a lo que realmente es, pues hoy la creo una de las mas bonitas poblaciones de Espafia. Pero el caracter gallego me desagradaba y el clima me sentaba mal. Sin embargo, acaso me hubiese acostumbrado y se disiparfa la primera impresi6n desagradable que senti al llegar a ella, si motivos inesperados no me hubiesen dado reales y positivos pesares. A Dios, hasta luego. "FPOR LA NOCHE" Mi padrastro se habia manejado bien con nosotros hasta entonces: entonces se desenmascar6. Estaba en su pals y con su familia, nosotros ho habiamos abandonado todo. Su alma mezquina abus6 de estas ventajas. No molestar6 a V. con detalles enojosos de nuestra situaci6n dom6stica; bastele saber que no hubo pesares y humillaciones, que yo no devorase en secreto. Mama era muy infeliz, y yo carcefa de fuerzas para sufrir sus pesares, aunque llevaba los mios con constancia. Manuel (18) tubo precision de marcharse al estrangero; tan comprometido se vi6 por mi padrastro. i Oh! seria nunca acabar, si quisiera contar por menor las ridiculeces, tiranias y bajezas de aquel hombre, que yo devo y quiero respetar todavia como marido de mi madre. Dios 1o sabe, y sera algin dia juez de ambos. En aquella situaci6n dom6stica tan desagradable conoci a Ricafort y fui amada de 61: tambi6n yo le am desde el primer dia, que le conoci. Pocos corazones ecsistirn tan hermosos como el suyo; noble, sensible, desinteresado, lleno de honor y delicadeza. Su talento no correspondia a su coraz6n: era muy inferior por desgracia mia. Conoci pronto esta desventaja: aunque generoso Ricafort parecia humillado de la superioridad que me atribuia: sus ideas y sus inclinaciones contrariaban siempre las mias. (18) Su hermano, ya citado en otra nota. S .50

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA No gustaba de mi afici6n al estudio y era para 61 un delito que hiciese versos. Mis ideas sobre muchas cosas le daban pena 6 inquietud. Temblaba de la opinion y deciame muchas veces :-qu6 logrars cuando consigas credito literario y reputaci6n de ingenio? Atraerte la envidia y ecsitar calumnias y murmuraciones. -Tenia raz6n, pero me helaba aquella fria raz6n. Aunque mostraba de mi coraz6n el concepto ma's elevado y ventajoso, no se me ocultaba que le desagradaba mi caracter, y me repetia que este caracter mio le haria y me haria a mi misma desgraciada. Yo me esforzaba en reprimirlo y sofocaba mis inclinaciones por darle gusto; pero esta continuada violencia me entristecia, y notandolo 61 se convencia de que no podria nunca hacerme dichosa. Sin embargo de todo esto, nos amfbamos mas cada dia. Mis pesares dom6sticos llegaron a afectarme tanto, que necesit6 desahogar mi pecho y se los comuniqu6: ;nunca olvidare aquel momento i Yo vi sus ojos arrasados de lagrimas! Entonces, con aquel acento, que la falsedad no podrs nunca imitar, me rog6 aceptase su coraz6n y su mano y le diese el derecho de protejerme y vengarme. Muchos dias vacil6; mi horror al matrimonio era estremado, pero al fin, cedi: mi situaci6n domestica tan insufrible, mi desamparo, su amor y el mio, todo se uni6 para determinarme, y cuando le dije que consentia en ser su esposa, tom6 la resolution de consagrar mi ecsistencia a hacer la suya dichosa, y quitarmela en aquel momento en que no pudiese llenar este objeto. Talento, placeres, todo se aniquil6 para ml: s6lo deseaba llenar las severas obligaciones, que iba a contraer, y hacer cuanto en mi poder estubiese para aligerar a Ricafort las cadenas, que le imponian. [ Oh Dios mio!, porque no pude hacerlo!..... TA sabes si eran puras mis intenciones y sinceros mis votos!: porqu6 no los escuchastes ? (19) Yo no asegurar6, que hubiera amado siempre a Ricafort, I porque quien puede responder de su coraz6n?, pero cierta estoy de que siempre le habria estimado, y que nunca le obligaria a maldecir el dia en que se uniera a mi suerte, pues si no puedo responder de mis sentimientos, puedo por lo menos (19) Sobra la a final. S 51

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CUBA CONTEMPORANEA responder de mis acciones. Pero nada de esto devia ser: la funesta debilidad de mi caracter devia trastornarlo todo. Nuestra union no pudo verificarse por de pronto. Di era altivo y yo tambien: ni uno ni otro queriamos depender de nuestras familias nii un solo dia, y gracias a mi padrastro, mis intereses estaban embrollados, y Ricafort no contaba sino con un sueldo mal pagado. Hie proposiciones rationales a mi padrastro, que no las admiti6!: solicit de la Corte el derecho de mayoria pintando mi situaci6n esepcional, pero antes de obtener resultado fu6 depuesto Ricafort, padre, y el hijo tubo orden de reunirse a su regimniento. Iice justicia al General (20): Conocia su caracter y franqueza y no dudaba, que hallaria en 61 un padre; pero yo tenia demasiado orgullo para entrar en su familia como una mendiga, y resolvi no casarme hasta no poder aclarar mis intereses y decir a Ricafort cuAles eran 6stos y la mayor 6 menor seguridad que presentaban. En fl, despu6s de muchas vacilaciones y penosas escenas Ricafort marcb6 a su destino. Dolorosa me fu6, muy dolorosa esta separaci6n, aunque estaba yo muy lejos de creerla eterna; pero pasados los dos primeros mess pens6 mucho en las diversidades, que ecsistian entre Ricafort y yo, me pregunte a mi misma, si aquella superioridad, que 61 me suponia, no seria tarde 6 temprano un origen de desuni6n, y reflecsionando en las contras del matrimonio y las ventajas de la libertad me di el parabien de ser libre todavia. Vino mi hermano por entonces a la CorUiea..... mucho necesito ahora de la indulgencia de V., querido Cepeda, porque me avergiienzo todavia de mi ligereza. Vino ni hermano y desaprob6 mi union. Represent6me la triste suerte de los militares en las actuales circunstancias (21) : habl6me con entusiasmo de un viaje, que queria hici6semos juntos a Andalucia para conocer la familia paterna (de la cual me hizo elogios que hoy conozco inmerecidos) y de lo dichosa que serfa yo con mi niayoria, pudiendo gozar una vida comoda 6 independiente conforme a mis indicaciones: sobre todo me dijo, y fu6 lo quo mas impresion me hizo, que, si me casaba con Ricafort (20) El Sr. Ricafort, padre, que par Io visto era el Jefe de la comandancia militar de la Corufia. (21) Ocioso parece advertir al lector, que se estaba en plena guerra carlista. S 52

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA y le segula, nos separariamos 61 y yo para siempre acaso. & Qu6 dir6 a V. para justificarme?..... nada, nada es bastante. Fuf debil 6 inconsecuente. March con mi hermano a Lisboa: no he vuelto a saber de Ricafort. Si se eceptua el dolor de la separaci6n de mama, puedo decir que dej6 con placer la Galicia. Eran muy pocas las personas, que en ella me merecian algfn afecto, y no ignoraba yo que tenia muchos enemigos: De este nnmero eran todos los parientes de Escalada. Gracias al cielo no podian herirme en mi honor por mucho que lo desearan, pero daban mil punzadas de alfiler a mi reputaci6n bajo otro concepto. Decian, que yo era atea, y la prueba que daban era que lela las obras de Ruseaux (22) y que me habian visto coiner con manteca un viernes. Decian, que yo era la causa de todos los disgustos de mama con su marido y la que la aconsejaba no darle gusto. La educaci6n que se da en Cuba a las Srtas. difiere tanto de la que se les da en Galicia, que una mujer, aun de la clase media, creeria degradarse en mi pals egercitandose en cosas, que en Galicia miran las ma's encopetadas como una obligacion de su sexo. Las parientas de mi padrastro decian por tanto, que yo no era buena para nada porque no sabia planchar, ni cocinar, ni calcetar; porque no lababa los cristales, ni hacia las camas, ni barria mi cuarto: Segun ellas yo necesitaba veinte criadas y me daba el tono de una princesa. Ridiculizaban tambien mi afici6n al estudio y me llamaban la Doctora. Una hermana de Escalada di6 de bofetones a una criada de casa, porque interrogada respecto a mi, en una casa en que ella habia dado tan brillantes informs, tubo la pobre mujer la estravagancia de deeir que yo era un Angel, y que, lejos de ser imperiosa ni ecsigente en la casa, todas las criadas me querian por mis buenos modos. V. supondra cuan poco sentiria dejar aquel pals y si podre volver a 61 con gusto, aun cuando tenga la desgracia de que vuelva f 61 mi familia. Luego que rompi mis compromisos y me vi libre, aunque no mas dichosa, persuadida de que no devia casarme jams y de que el amor da mas penas que placeres, me propuse adoctar un (22) Sin duda quiso escribir Rousseau (Juan Jacobo), cuyos libros ,sobre todo el Contrato social y el Emilio, andaban tan en bogs en aquella 4poca. 53

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CUBA CONTEMPORXNEA sistema, que ya haia algnn tiempo tenia en mi mente. Quise que la vanidad reemplazase al sentimiento y me pareci6 que valia mats agradar generalmente que ser amada de uno solo: tanto mas cuanto que este uno nunca seria un objeto que llenase mis votos. Yo habia perdido la esperanza de encontrar un hombre segun mi coraz6n. No busqu6 ya pues ni amor ni amistad: deseaba impresiones d6biles y pasajeras, que me preservasen del tedio sin promover el sentimiento. Sin embargo, no podia aturdirme por mas que me esforzaba. Separada por primera vez de mama, sin esperanza de volver a ver a Ricafort (al cual amaba an), sintiendo mats que nunca el vaclo de mi alma, disgustada de un mundo que no realizaba mis ilusiones, disgustada de mi misma por mi impotencia de ser feliz, en vano era que quisiera aturdirme y sofocar en mi este fecundo germen de sentimientos y dolores. Otro desengano tube adems, y no de los menos dolorosos. Yo amaba mucho a mi hermano: con 61 habia llevado el desinter6s hasta un grado que otros me vituperaron: con 61 habia sido siempre afectuosa, condescendiente y delicada. Al verme sola con 61 por el mundo esperaba que su conducta conmigo correspondiese a la mia: ; me desengan6 muy pronto! Conoci que el hombre abusa siempre de la bondad indefensa, y que hay pocas almas bastante grandes y delicadas para no querer oprimir cuando se conocen mas fuertes. Hubiera yo querido mudar mi naturaleza. Crel que s6lo seria menos desgraciada cuando lograse no amar a nadie con vehemencia, desconfiar de todos, despreciandolo todo, desterrando toda especie de ilusiones, dominando los acontecimientos a fuerza de preveerlos, y sacando de la vida las ventajas que me presentase, sin darles no obstante un grand precio. Yo me avergonzaba ya de una sensibilidad, que me constituia siempre victima. Mis do un ano lace que trabajo por conseguir mi objeto, no s6 si sera trabajo perdido. En este tiempo dos veces he contraido pasageras relaciones; tan pasageras que una de ellas no dur6 quince dias. Mi coraz6n, no las form, fu6 la cabeza nicamente, la necesidad de una distraccion, el ejemplo de la sociedad en que vivia: nada mas. Fueron empeoios de sociedad mas bien que de amor. S 54

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Bien en breve me fastidi6, y rompi sueesibamente aquellos semiamores sosos con tanta ligereza como los habia contraido. No hablar6 del proyecto de mi to Felipe (23) de casarme en Constantina (24) con un mayorazgo del pals, y de c6mo mi hermano, que tan opuesto era a que yo me casase, tom6 un empeflo entonces a favor de mi novio. Esto no merece mayores detalles, pues en nada ha influido semejante proyecto ni en mi coraz6n ni en mi destino. Pero devo estenderme mas en la relaci6n de un compromiso recientemente concluido y que V. no ignora. Es preciso no callar nada y que sepa V. los motivos, que tube para formarlo y para concluirlo. i Los motivos que tube para formarlo !..... embarazada me ver6 para decirlos: mas no importa. Mi franqueza ecsije que yo los diga; la delicadeza de V. le ordena olvidarlos tan luego concluya de leer 6sta. Adios: necesito un momento de descanso: Adems son las diez y voy a vestirme para ir a buscar a Concha (25) para el Duque (26). Espero que yendo yo tan tarde no encontrar6 a V. en casa de Concha. "A LA 1 DE LA NOCHE" En efecto, no encontr6 a V. y he sabido que no estubo. Mil gracias! Conozco ahora que ecsiste realmente entre los dos una prodigiosa simpatia. Veo que al mismo tiempo hemos tomado una misma resoluci6n. Si, es preciso: es absolutamente preciso vernos menos frecuentemente. Nos hariamos de otro modo cada vez mas insociables y raros. Por tanto, declaro a V., que yo por mi parte voy a huir a V. con esmero. Estamos los dos demasiado tristes y desilusionados para querer estarlo ma's. Preciso es que busque V. sociedad mais alegre y yo lo mismo. Pero no busque V. una amiga sincera: yo reclamo este titulo, A entiende V?: por fin, me resuelvo a quebrantar mi prop6sito. Si; yo ofrezco a V. mi amristad. Pero tenga V. entendido, que puedo ser su ami(23) D. Felipe G6mez de Avellaneda, hermano del padre de Is poetisa. (24) Pueblo de Is provincia de Sevilla donde naci6 el padre de Is Avellaneda. (25) La Srta. Concepci6n Noriega, amiga intima de Ia poetisa. (26) La plaza de Sevilla llamada entonces Duque de Medina Sidonia y poCo despu6s, como ahora, Duque de La Victoria. a 55

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CUBA CONTEMPORENEA ga sin verle diariamente, ni acaso nunca; y que sera V. mi amigo, mi nico amigo, pero no deseo, ni deve V. desear ser mi tertuliano y acompanante. Maiana acabar6 esto: no s6 cuando se lo dar6 a V. Buenas noches: tengo una terrible jaqueca. t HOY 27 POR LA TARDE Al mismo tiempo que empez6 a obsequiarme M6ndez Vigo (27) dirigiame otro (28) algunas atenciones. Este otro me agradaba mas de lo que yo deseaba. Sentiame inclinada a 61 por una fuerza estrania y caprichosa y me estremecia al pensar que aun podia amar, tanto mas cuanto que, creyendo entonces que existia una enorme diferencia entre los caracteres 6 inclinaciones de aquel dicho sujeto y yo, prevela en un nuevo amor un nuevo desengano. Sin embargo, un instinto del coraz6n parecia advertirme, que era llegado el momento en que devia espiar (29) mis pasadas inconsecuencias, y sin saber porqu6 me sentia dominada. S6 cuanto mIns fuerte se hace una inclinaci6n combatida y no quise combatir la mia, pero no quise tampoco entregarme a ella eselusivamente, por que temia se hiciese de este modo omnipotente. Era, pues, preciso oponer la vanidad al sentimiento y distraer con un pasatiempo el inter6s demasiado vivo que sentia. i Cepeda!, yo prescindo de todo para ser sincera: por Dios!, no me juzgue V. con severidad. El hombre que me interesaba se desviaba de mi, y el que no me agradaba redoblaba sus atenciones y asiduidades. El primero me causaba con su influencia en mi coraz6n serias inquietudes y me picaba con su indecision; el segundo me lisonjeaba y me divertia con su amor de niiio y me parecia bien poco peligroso. Hice lo que me parecio mas convenient a mi tranquilidad y lo que supuse de menos consecuencia. Admiti los afectos del uno y procure sofocar los que el otro me inspiraba. i Ya est dicho todo !: ahora olvidelo V. No disimular6 que el candor de mi joven amante, su amor (27) D. Antonio, & quien cita luego por su nombre. (28) El propio D. Ignacio de Cepeda, pars quien so escribi6 esta autobiografla. (29)Como se ve fhcilmente, por usar con frecuencia de Ia S en vez de X, cuando va seguida de consonance, ha dicho Ia poetisa espiar por expiar, vocablos de muy distinta signiflcaci6n. to C

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57 CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA entusiasta y mil prendas apreciables, que descubria en 61, llegaron a conmoverme. iPobre niiio! cufnto me ha amado!; g porque este caprichoso coraz6n no supo corresponder dignamente?..... no To s6! Me inspiraba un afecto sin ilusiones, sin calor: un afecto indefinible, que algunas veces me parecia devia semejarse al que una madre siente por su hijo: no se ria V. de esta comparaci6n. En que consistia que ese joven no me produjese otra clase de amor? Yo no podr6 decirlo, porque no To s6 a f6 mia. No es mal parecido, ni tonto, V. To sabe, y aun puedo decir, que ecsisten ciertos puntos de simpatia entre nuestro modo de sentir, pero 61 me amaba a ml como yo amaria, si encontrase un hombre segun mis deseos. Pero 61 no era este hombre: en vano me esforzaba, y a fuerza de decirle que le amaba queria persuadirmelo a ml misma: en vano me reprochaba de caprichosa 6 ingrata interiormente : en vano Confesar6 a V. lo que entonces no queria confesarme a mi misma: Al lado de aquel joven sentia moments de insoportable tedio, y sus espresiones mas apasionadas hallaban frio mi coraz6n y me producian a veces un no s6 que de hastio. l Era esto un capricho inesplicable del coraz6n, porque yo le queria! 1 SAbelo Dios! Yo le queria, repito, pero no podr6, sin desmentir mi intimo convencimiento, decir que le amaba. No puedo esplicar esta diferencia, pero la concibo perfectamente. Estaba 61 demasiado enamorado para limitar sus deseos f unas sencillas relaciones, pasageras sin duda..Quiso arrancarme la promesa de que seria su esposa y absolutamente la reuse. Manifest6le mi repugnancia al matrimonio, y tampoco le ocult6 que mi amor no era de naturaleza tal, que me inspirase el deseo de ser suya. Llam6me muger original, fria, sin coraz6n: ; Cufntas lagrimas Cu6ntas reconvenciones Yo hubiera roto con 61, si la compasi6n no me hubiese inspirado esperar para hacerlo a que se pasase, como no dudaba sucederia, esa ecsaltaci6n de amor, que entonces le posefa. Le vi padecer tanto, que me conmovi, y como se ofrece la luna 6 un chiquillo, que Ilora por ella, le ofreci yo 6 61 que seria suya algun dia. Una vagatela le indispuso luego con mama, y le trataba 6sta S

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CUBA CONTEMPORfNEA con tal esquivez y aun desatenci6n, que, ofendida yo, le prohivi por su propio decoro venir a casa en algunos dias, para que se calmase mama y hacerla yo entender 1o desatenta que estaba con 61 por un motivo tan puerile. El pobre muchacho crey6 ya que no volverf a A verme: qu6 s6 yo lo que pas6 en aquella cabeza. Lo cierto es, que hizo mil locuras irreparables. Despu6s de algunos dias de afan y mortal inquietud, que mis cartas las mas tiernas no podian calmar, cometi6 la imprudencia de hablar a su padre y escribir a mi hermano diciendo el deseo y resolucion que tenia de casarse conmigo; sin haber consultado antes mi voluntad, acaso porque dudaba de ella. Interrogada por mi familia, desde luego declare seriamente que no pensaba en semejante matrimonio, y mi hermano se 10 escribi6 asi a Mendez Vigo. Entonces fu6 Troya!: no molestar6 a V. con pormenores enfadosos. El pobre chico creo que se trastorn6, pues, entre mil disparates que dijo y hizo, me escribi6 una carta (que conserbo como casi todas las suyas) en la que me juraba se dara un pistoletazo, si no me casaba con 61 antes de tres meses. Temi cualquier cosa de 61, mucho mas cuando supe, (Bravo (30) lo sabe tambi6n) que andaba llorando en los paseos y cafees como un loco: tube, pues, a su situaci6n todas las consideraciones, que ecsijia, le escribi cartas llenas de ternura y le ofreci que seria suya mas tarde. Pero nada bast6: no s6 qu6 espiritu maligno se habia apoderado del pobre joven. Saben sus amigos hasta que punto se estraviaba por momentos su raz6n. La piedad tal vez me hubiera determinado a casarme con 61 (a pesar que menos que nunca me inspiraba aprecio ni confianza aquel carActer tan d6bil y aquella cabeza tan frigil), si el orgullo de mi nombre no me lo hubiera absolutamente prohivido. El padre de ese joven, que, segnn tengo entendido, es responsable a su hijo del dote considerable que le llev6 su primera esposa (y que sin duda no deseaba desposesionarse de 61, como tendria que hacerlo casflndose su hijo) dijo, que no aprovaba (30) D. Pedro G6mez Bravo y Pernia, amigo intimo del Sr. Cepeda desde que estudiaron juntos en el Colegio de la Asuncion de C6rdoba. S 58

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA su matrimonio sino dentro de tres aiios, pues aun era muy joven para contraer tan serio empeno. En consecuencia a esta manifestacion reus6 venir a pedir mi mano, como parece queria su bijo, y 6ste le amenaz6 con que pediria al Jefe politico la licencia, que 61 le reusaba. Todo esto pasaba sin que yo supiese nada, ni remotamente lo sospechase. ; Puede V. figurarse mi indignaci6n a la primera noticia, que lleg6 a mis oldos! Se apur6 mi sufrimiento y rompi enteramente con el imprudente joven, eseribiendo al padre una carta en la cual le manifestaba, que jams habia tenido la intenci6n de casarme con su hijo ni con su aprovaci6n, ni sin ella. Por tanto devia mirar como locuras del joven todos los pasos, que hubiese dado con este objeto, y le aconsejaba y rogaba le mandase a viajar para distraerle. Pocas personas sabran en Sevilla estos pormenores, pero muchas han sido sabedoras de la desesperaci6n de Antonio (31) y de los reproches que me dirijia en su ecsaltacion. Asi es, que por una fatalidad de mi estrella siempre me condenan las apariencias, se me juzga sin comprender mis motivos. Yo s6 que se me censura haber jugado con la sensibilidad de ese joven y se me tacha de inconstancia y coqueteria. Ya V. conoce mi culpa !: no he tenido otra, sino entablar (como hacen todas en Sevilla) unas relaciones, que suponia ligeras y sin consecuencias de ninguna especie: i esta es toda mi culpa y sabe Dios cuanto me he arrepentido de ella! Si despu6s no pude resolverme a sacrificar mi libertad y mi delicadeza castndome con 61 sin la pnblica aprovaci6n de su padre, ciertamente no merezco por ello censura, y seria muy despreciable a mis ojos, si hubiera procedido de otro modo. La pasi6n no me baria faltar a mi decoro entrando a la fuerza en una familia: ;cuanto menos la compasi6n! March6se por fin Antonio y yo respir6: pareciome ver la luz despu6s de una larga prision 6 lanzar un peso enorme largo tiempo sostenido. Lo confieso: qued6 cansada de amor: aquel amor delirante y fren6tico, que yo no habia participado, me causaba fatiga. Por eso me fij6 mas que nunca en mi sistema de no amar nunca. He jurado no casarme nunca, no amar nunca; y aun me pro(31) El Sr. Mdndez Vigo. 59

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CUBA CONTEMPORXNEA pongo ya abjurar tambi6n todo empeno, aun los mals sencillos y pasajeros.-Un mes despues de la marcha de Mendez Vigo volvi6 V. de Almonte. (32). Este concluida mi historia!: pens6 antes no haberla escrito sino en su ausencia de V., porque queria tener con V. una correspondencia epistolar, pero luego vari6 de idea, porque no pienso ya que devemos entablar dicha correspondencia. (33) Nada mals me resta que decir, caro Cepeda; ahora recuerde V. mis condiciones.-Este sera reducido a cenizas tan luego sea leido, y nadie ma's que V. en el mundo sabre que ha existido. A Dios: no s6 cuando nos veremos y podr6 dar a V. este cuadernillo. Acaso con 61 voy a disminuir la estimaci6n con que V. me favorece y a debilitar su amistad: no importa! ; Devo sentir el dar a V. armas para combatir una amistad, que acaso conviene a ambos deje de ecsistir ? Yo ser6 siempre amiga de V. aun cuando no ecsista amistad centre nosotros. Es decir, le estimar6 a V. aun cuando cese de manifestarselo. A Dios, querido mifo: sacuda V. esa melancolia, que me aflije. Cr6ame V.: para ser dichoso modere la elevaci6n de su alma y procure nivelar su ecsistencia a la sociedad en que deve vivir. Cuando la injusticia y la ignorancia le desconozca y le aflija, entonces digase V. a si mismo: Ecsiste un ser sobre la tierra que me comprende y me estima. Si, ereo comprender a V. y estimarlo: i si me engafiase! ;si fuese V. otro de lo que yo le creo ..... seria un desengaflo mfs: ; y qu6 importa uno a la que ha sufrido tantos !! (Hay la ribrica de la Avellaneda). P. D. He leido 6sta y casi siento tentaciones de quemarla. Prescindiendo de lo mal coordinada; mal escrita, &c., j Devo darsela a V.? No lo s6: acaso no. Ciertamente no tengo de que (32) A este pueblo, donde pasaba temporadas el Sr. Cepeda por tener all[ casa sus padres, fueron dirigidas desde Sevilla las cartas de in Avellaneda en Agosto y Septiembre de 1839; cartas que fueron contestadas 6 Dona Amadora de Almonte quo era el pseud6nimo adoptado por Ia poetisa mientras permanecieron en secreto esas relaciones amorosas. (33) Por lo visto, volvi6 6 variar de idea la eminente escritora, pues se conserva Ia correspondencia epistolar posterior 6 esa resoluci6n suya. a 60

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA avergonzarme delante de Dios, ni delante de los hombres. Mi alma y mi conducta han sido igualmente puras: Pero tantas vacilaciones, tantas lijerezas, tanta inconstancia no deven hacer concebir a aquel, a quien se las confieso, un concepto muy desventajoso de mi coraz6n y mi caracter? l Devo tampoco descubrir los defectos de personas, que me tocan de cerca, como lo hago ..... No ciertamente, Cepeda : no devo. Para resolverme a dar a V. este cuaderno es preciso que le estime a V. tanto, tanto, que no le cream un hombre, sino un ser superior. No s4, pues, qu6 hacer: lo guardar6 y seguir6, para darlo 6 quemarlo, el impulso de mi corazon cuando vea a V. por primera vez. (Hay la ribrica de la Avellaneda). CARTAS (1) DE LA SRA. D.A GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA I UNA HIORA DE DESVELO Y MELANCOLIA EN LA NOCHE DEL 13 DE JULIO (2) =DEDICADA .MI "COMPANERO DE DESILUSI6N'. = PARA EL SOLO A vejez prematura te condena el desaliento de tu joven alma! sientes del tedio la insufrible pena! ningin consuelo tus dolores calma! En tus amores viste decepciones, crimen y error en el imb6cil mundo, (1) Estas cartas adolecen de los mismos defectos ortogrhficos notados ya en Ia autobiografla, y ademAs se advierten en ellas los vocablos siguientes: deecritiva, pavellon, quando, baya, egercer, eetrahordinario, inborrable, inesaugto, eistdrico, haya por hall, hora por ora, obserbar, percivir, vervalmente, cuyas faltas, como Ias otras A que nos hemos referido, van desapareciendo conforme avanza Ia fecha de la correspondencia. (2) Sevilla, 1889. S 61

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CUBA CONTEMPORANEA y sucedi6 a tus dulces ilusiones desengaho mortal, tedio profuido. Asi la aurora de tu hermosa vida se despoj6 de magicos colores, asi la senda de tu edad florida yace marchita sin verdor ni flores. Ay! yo comprendo tu penar insano! porque mi suerte cual tu suerte fiera aqui en mi seno con airada mano fecundo germen de dolor vertiera. Tambi6n, cual tn, costosos desengafos atesor6 con Avida amargura, y el horizonte de mis tiernos afios surc6 una nube de feral pavura. Cielo sin claridad, campo sin flores, est6ril arbol en fecunda tierra, mi juventud sin goes, sin amores, A la esperanza del placer se cierra. Rste es 1 Ignacio! mi fatal destino, y 6ste tambi6n el que to acecha airado, si de la vida al Aspero camino to lanzas s6lo en tu vigor fiado. No del sentir el mAgico tesoro exhausto yace en mi oprimido seno: ven pues ; querido y el ardiente lloro podamos juntos confundir al meno. Tambien tiene el llanto goes silenciosos, perfumes preciosos de pAlida flor. Como hay en noche benigno rocfo, que del seco estio mitiga el calor. Mas no los lazos de amistad me nombres, que en la amistad del mundo yo no creo, Fit

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CARTAS AMATORAS DE LA AVELLANEDA y en el lenguaje impuro de los hombres traiciones temo, si carijios veo. Ni del amor la copa emponzofiada libaremos sedientos de ventura: la del dolor tomemos, y, apurada entre los dos, partamos su amargura. Del pesar la terrible simpatia esa nos una y nuestro lazo sea, y de la muerte a la region sombria juntos el mundo descender nos vea. Acaso en esa tumba d6 juntos bajaremos, un destello gocemos de lumbre celestial. Acaso un genio aguarda nuestras almas dolientes para abrirles las fuentes del placer eternal. G. G. de A. Me bace mal, nuebo mal, oir a V. espresar sus ideas, dolores y esperanzas.-Ya ve V. por esta composici6n qu6 pensamientos me inspira.-Atienda V. A los versos y no a las ideas. Efectivamente, a veces me abruma esta plenitud de vida y quisiera descargarme de su peso: He trabajado mucho tiempo en minorar mi ecsistencia moral para ponerla al nivel de mi ecsistencia fisica. Juzgada por la sociedad, que no me comprehende, y cansada de mn g6nero de vida, que acaso me ridiculiza; superior 6 inferior a mi secso, me encuentro extrangera en el mundo y aislada en la naturaleza: Siento la necesidad de morir. Y sin embargo, vivo y parecer6 dichosa a los ojos de la multitud. Mas Jo creera V. asi?. .... No, yo lo s6, y por eso temo nuestras conversaciones. Esto mismo que escribo no podria hablarlo sin conmoverme demasiado: porque cuando ambos nos sentimos uno junto al otro abrumados de la vida, cansados del mundo, entonces no s6 qu6 delirio irreprimible me hace desear la muerte para ambos. a 63

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CUBA CONTEMPORANEA V. me habla de amistad, y no ha mucho que sinti6 V. el amor: Yo no creo ni en una ni en otro. Busco en emociones pasageras, en afectos ligeros, un objeto en que distraer mis devoradores pensamientos y me siento asi menos atormentada: porque inconstante en mis gustos cansome facilmente de todo, y los afectos ligeros, que apenas me ligan, no me privan del derecho de seguir el instinto de mi alma que codicia libertad. Alguna vez desco hallar sobre esta tierra un coraz6n melanelico, ardiente, altivo y ambicioso como el mio: compartir con 61 mis goes y dolores y darle este ecseso de vida, que yo sola no puedo soportar: Pero mais a menudo temo en mi esta inmensa facultad de padecer, y presiento que un amor vehemente suseitaria en mi pecho tempestades, quo trastornarian acaso mi raz6n y mi vida. Ademss: jilenaria atn el amor el abismo de mi alma? Todo lo he provado y todo lo desecho: amor y amistad!: I qu6 puedo, pues, ofrecer a V., querido mio? La compasion de un coraz6n atormentado ..... y. mis versos para distraerle un momento de ocupaciones graves. (Hay una rztbrica). DOMINGO 4 DE AGOSTO (3) He recibido la de V. a su devido tiempo y sin que haya ocurrido la menor novedad: No s6 por que le parecia a V. poco seguro este conducto, cuando es el menos sugeto a riesgos (4): Sin embargo, puesto que V. dudaba y me dice aguarda le acuse el recibo de la suya, lo hago, y me permitir6, aunque falte a su encargo de V., afadir algunas lineas mas. Si le es a V. enojoso leerlas, guarde V. esta carta sin pasar de esta linea, pero i6ala algnn dia. Algnn dia remoto cuando yo haya dejado para siempre estos paises, y que mi memoria, sin tender bastante influjo para agitarle 6 enojarle, tenga el necesario para hacerle grato un ultimo recuerdo de mi cariflo. Acaso no nos volveremos a ver mas: (3) Afio 1839.-En 6sta como en todas las demnxs cartas de esa 6poca, quo no expresan el lugar, deberh entenderse que fueron escritas en Sevilla. (4) Suponemos que el conducto serfa algtn confidente de los enamorados. 64

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CARTAS A MATORIAS DE LA AVELLANEDA jqui6n sabe? V. se marcha a Almonte hoy 6 manana, yo partir6 6 Cadiz con mi hermano (5) dentro de 10 6 15 dias y estoy resuelta a permanecer un mes por lo menos (6) : Si en este tiempo mama tiene orden de marchar a Galicia (como todo lo anuncia) en ese caso me quedar6 en Cadiz, y acaso cuando le deje sea para atravesar nuevamente los mares y separarme de V. 1.800 leguas. L Porqu6, pues, reusar6 V. oirme, acaso por nltima vez? i Es tan solemne una despedida aun cuando s6lo sea para tres dias de ausencia!. ..qui6n nos asegura al dejar un objeto querido que volveremos a encontrarle ? Oh!, y en esta horrible duda, en esta posibilidad terrible de una eterna separaci6n & deveran despedirse enojados dos amigos que se han querido? L deveran separarse sin dirigirse una mirada de consuelo, una palabra de reconciliaci6n? Cuando se buscasen sin poder hallarse, cuando no esperasen volver 6 verse mals ; no sentirian entonces un tardio arrepentimiento de no haber perdonado? V. se ha resentido conmigo: icosa rara! ies V. un hombre singular !: otro en lugar suyo se hubiera lisonjeado, torque mis tonterias de la otra noche 6 mi sola me perjudicaban, a mi degradaban, 6 mi ridiculizaban (7) ; y yo sola tengo derecho por lo tanto para estar irritada conmigo misma. Pero V. no s6 por que pudo ofenderse tanto. Sin embargo, basteme saber que lo esti para no querer se marche V. en esa disposici6n. Yo no estoy, ni tengo a la verdad motivo ninguno de estar con V. enojada, porque del mismo modo que yo me perjudique a ml misma y solamente a ml entregandome A agel rapto estravagante y caprichoso de c6lera, pues prov6 con mi conducta que era una necia, y una imprudente, sin sentido comnn; asi V.... (8) se perjudic6, torque mostr6 que no tenia un coraz6n tan puro como me Jo babia dicho, y yo creia, ni una conducta digna del hombre, que se atrevia 6 ofrecer una grande, tier na y santa amistad. Ay Las grandes pasiones se tocan casi siempre: yo no (5) .Manuel, an bermano de padre y madre. (6) El contenido do las cartas siguientes demuestra, que, si realize la poetisa su viaje f Cfdiz, fu6 obra de muy pocos dias. (7) Se refiere A una escena destemplada que tuvo con el Sr. Cepeda, A quien habia acusado de vanos amorfos. (8) Se ha creido oportuno suprimir tires renglones inspirados en los celos que devoraban A la poetisa, y faltos por tanto de verdad. (i5

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CUBA CONTEMPORANEA se si puede dar una grande amistad el que ha dado multiplicados amores! Nell'anima innocenti Varie non son fra loro, le limpide sorgenti d'amore 6 d'amist4. Metastasio. En las almas inocentes una misma es la fuente de que manan el amor y la pura amistad. Ha dicho Metastasio y acaso lo he credo yo misma asi, y por eso no esperaba saliese del puro manantial de una alma cual la de V. dos sentimientos tan diversos, y que diese amores vulgares un coraz6n capaz de sublime amistad. Pero en toclo esto no hay quo deva irritarnos al uno contra el otro. V. es bastante generoso para perdonar la dureza de mi franqueza en atenci6n a que la inspira un interns vivisimo, y que con permitirmela con V. le doy una prueba de cuan superior le creo a esos fttuos vanidosos, que no tienen bastante raz6n para conocer, que no la han tenido siempre, y no pueden perdonar el que se les liable el lenguaje algo Aspero de la verdad. Yo tampoco devo ofenderme, antes bien agradecer la confianza que V. me ha dispensado: solo me irrit6 en un primer momento el que no fuese V. tan grande, tan sin igual, tan sublime como lo deseara mi coraz6n. Pero porqu6 seria tan injusta que se lo reprochase a V. como un crimen? Cepeda! tu eres ]o que has sido, lo que seras siempre para mi, el mis amable de los hombres y el mas querido de los amigos: esto eres todavia y esto tienes que ser mientras yo viva: 1 porqu6 pues nos separaremos de este modo? te lo aconseja asi tu corazon? podras no conocer el mio? En cuanto a mi, no puedo, ni quiero: Es preciso que te diga, que to quiero aun mas que a ningnn hombre he querido, y que si el destino ha ordenado no te vuelva a ver mas, conserbar6 de ti una tierna 6 inborrable 66

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA memoria. A Dios, pues, tn que me inspiras una ternura fraternal, tn, por cuya dicha daria una parte de mi sangre, recibe mi A Dios, y ya que no me lo retornes vierte sobre el una lagrima de reconciliaci6n: tendria un placer en verte esta noche, pero no lo ecsijo. A Dios. (Estd rubricada.) III (9) Mi amable amigo: eumpliendo mi promesa y siguiendo los impulsos de mi coraz6n, tomo la pluma para saludar a V. y preguntarle si ha llegado sin novedad a esa (10), si ha desaparecido el esplin y el dolor del pecho, y si no ha olvidado sus amigos. Yo me encuentro bastante embromada con males de est6mago y un isterico que me devora. Paso muchos dias en cama poseida de tristeza y fastidio insoportable, pero espero que pasara, pues hoy me encuentro mejor. Nada nuevo ocurre en Sevilla: Dicese que pronto comenzarn las operas, pues ya vinieron los papeles, que faltaban A la compaflia: Tambi6n se core que viene el famoso Carlos la Torre, pero no hallo a esta noticia la menor verosimilitud, pues Sevilla no puede sostener al mismo tiempo compania de verso y compaila italiana. El Duque (11) sigue lo mismo que V. le dej6: voy no todas las noches y me fastidio grandemente. Temo que V. me haya pegado su misantropia, pues hago un verdadero sacrificio en salir de casa. He concluido mi traducci6n de la La Fuente (12), y espero me diga V. si quiere que se la mande y c6mo: Ahora comienzo a traducir el Aitniversario de Milevolle (13), poeta casi tan dulce como Lamartine, aunque menos profundo. (9) No tiene fecha, pero su contenido indica que debi6 ser escrita en Ia 2.+ quincena de Agosto de 1839. El sobre esti dirigido en esta formal: "Condado de Niebla.-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte." (10) La villa de Almonte. (11) La plaza de este nombre. (12) Poesia de Mr. Lamartine contenida en las NUEVAS MEDrACIONES, quo se publicaron en 1823. (13) Millevoye quiso escribir Ia Avellaneda.

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CUBA CONTICMPORANEA Y V., mi tierno amigo, qu6 hace? .... Cuando se pasee V. por los campos a la claridad de la luna, cuando escuche el murmullo de un arroyo, el soplo ligero de la brisa, el canto de un rusehor, cuando persiva el aroma de las flores... entonces piense V. en su amiga; porque todos esos objetos son tiernos y melaneilicos como mi coraz6n. Perd6n! no he olvidado nuestro convenio, y contender la pluma. Escribame V.: si absolutamente no quiere dirijir las cartas a mi nombre, puede rotularlas i, D.a Amadora de Almonte, nombre algo bizarro, que creo no corre peligro de hallar tocayo. A Dios, Cepeda: cuidese V. mucho, dividrtase y cuente siempre con el afecto fraternal de su amiga, Tula. P. D. Mi viaje a Cadiz se dilata. IV SR. D. IGNACIO CEPEDA lIe recibido ]a amable de V., mi caro amigo, con tanta mayor satisfaccicn cuanto que informada por Concha (14) de que no estaba V. en Almonte, sino en otra parte, que design su hermano (15), y de cuyo nombre no me acuerdo (16), temia hubiese padecido estravyo mi carta. Varias veces mand6 una criada al correo y siempre me dijo que no habia carta, basta que ayer, si6ndome imposible salir yo, me vali de Concha, la cual fu6 ella misma a] correo y me trajo al momento la suspirada de V. (17) Celebro que est6 V. bueno, como en ella me dice, y menos melancolico que en (sta: Yo por mi parte quisiera poder decir otro tanto, pero por desgracia no es asi. Mis dolores de est6mago ie han dado mucho que hacer, y mi melancolia se aumenta cada dia. iV. me pide que la venza!..... Ciertamente, es grande el influjo quo una sniplica de V. egerce en mi coraz6n, pero en este punto acaso no est6 en mi poder el complacer la solicited de su (14) La Srta. Concepcidn Noriega, ya citada en Ia AUTOBIOORAFfA. (15) D. Francisco de Cepeda. (16) El Sr. Cepeda estaba en Ia Ruiza, dehesa del tOrmino de Lucena del Puerto (Huelva), propiedad do su padre. (17) Ocioso parece advertir al lector, que Ia epistola amorosa no habia sido levada por el cartero A casa de In Avellaneda por venir rotulada A Doia Amadora de Almonte-Lista de correo. i8

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVIELLANEDA tierna amistad. Aparte de la ausencia de mi mejor, de mi nnico amigo, que es suficiente causa para melancolizarme, tengo tantos otros motivos de tristeza! 1 La espectativa de una separacion acaso pr6csima y larga de una madre que amo con ternura! ila indecision en que batallo sin saber aan, qu6 partido tomar, ni qu6 suerte me espera! ila necesidad de independencia y el terror de la opinion, que me impide proporcionrnela !..... En fin, tantas y tantas cosas me agitan al presente (en que segan las apariencias se aprocsima el dia de la crisis) que la amistad misma, la dulce y lisonjera amistad de mi Cepeda no sera poderosa a darme tranquilidad. Pero, basta: hablenos de otra cosa: i yo quisiera que mis cartas fuesen tan risuefias! ah ya lo veo, imposible La amargura de mi coraz6n se mezela en todas ellas. Perd6n! Mandar6 mi traduccion (18) por el conducto que me indica, pero seri luego que tenga tiempo para escribirla, pues el borrador esta ininteligible y la ulnica copia leible, que tenia la he mandado a Cadiz por compromiso. Los Sres. Redactores del nuevo periodico de literature, que sale en dicha ciudad con el nombre de La Aureola, me han escrito una lisonjera carta rogndome cediese a su periodico algunas de mis composiciones, y, aunque quise negarme, me he visto forzada a complacerles por haber intervenido en el asunto un paisano mio a quien estimo, y que se ha empefiado de un modo, que no podia yo sin desairarle mantener mi negativa. Asi pues he cedido 6 La Aureola mi traduccion, poniendo la condici6n de que no se imprimiera firmada con mi nombre sino enteramente an6nima. Ya enviar6 a V. tan pronto pueda una copia, y de antemano reclamo su indulgencia. Preciso fuera que V. conociese el original para que formase un juicio esaeto de la grandisima dificultad de la traduccion. Lamartine, uno de los mas grande poetas de la moderna escuela y acaso el mals dulce y facil, tiene sin embargo algo de vago y metafisico en su poesia, y una manera de decir que es ciertamente intraducible. Sus ideas en muchas composiciones son tan delicadas, quo se marchitan, por decirlo asi, bajo la pluma del traductor y sus giros son a veces tan atre(18) La de La Fuente de Mr. Lamartine, ya citada en la carta anterior. fi9

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CUBA CONTEMPORANEA vidos que intimidan. He procurado en La Fuente traducir con la esactitud posible, penetrandome de los pensamientos e ideas del autor, pero estoy muy lejos de la satisfacci6n de creer, que he logrado imitar con mediano acierto su versificaci6n fluida y armoniosa, y aquel colorido mistico y melancolico, que distingue sus composiciones. Respect a mi novela (19), he sometido sus diez primeros capitulos a la censura de mi compatriota, ya mencionado, hombre instruido y de gusto, que felizmente se halla ahora en esta ciudad, y he tenido el gusto de que mereciese su aprobacion. ti ha animado mi timida pluma, asegurindome que la parte descritiva esta trazada con esactitud y variedad y que los caracteres estin bien delineados y desenvueltos con vigor. Su bondad le ha hecho propasarse hasta dar al estilo elogios inmerecidos, y juzgar de altamente interesante el plan de la novela. A pesar de mi amor propio he conocido el favor de este juicio, pero me ha animado sin embargo a continuar haciendo esfuerzos para merecerlo mejor. Ya ve V., mi buen amigo, que le hablo de cosas que no son mas que cosas: ya ve V. que evito un lenguaje, que V. llama de la imaginaci6n y que yo diria del corazon: V. le juzga peligroso y le destierra de nuestras cartas. Yo suscribo a su formidable sentencia, pero g qu6 themes tn, amigo mio? t qu6 peligro quieres evitar? Acaso oyendo y empleando el idioma del coraz6n temeras no poder impedirle adelantarse demasiado ?: temers sentir 6 inspirar un sentimiento ma's vivo que el de la amistad?... Si es cierto, tranquilizate: yo te aseguro, que no me amaras nunca sino como a tu hermana, y que en mi alma no hallaras jamas otros afectos, que los que hoy dia me envanezco de espresarte. Yo he meditado mucho en estos dias sobre la naturaleza de nuestros sentimientos, y to lo juro, este ecsamen me ha tranquilizado. Yo perderia mucho si tu dejases de ser mi amigo para ser mi amante. Amantes!... icercan tantos f una mujer joven y de tal cual merito! Pero I d6nde hallar un amigo como th? Amantes !... mira, me empalagan ya; esa cffila (19) Se refiere A la titulada Sab, que la autora no tuvo f bien incluir en la colecci6n completa de sus obras literarias (Madrid, 1869). 70

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 71 de aduladores, que asedian nuestro sexo, me parecen poca cosa aun para divertirse una un rato con sus necios galanteos. ;Ni puedo yo creer que me amen Uno me obsequia, porque soy una forastera que no conoce, cuya clase acaso juzga dudosa, cuyas costumbres ignora y acaso pueden ser faciles, cuya conquista no le parecera dudosa, y me obsequia creyendo que puedo ser su capricho, su juguete, su pasatiempo, su placer de algunos dias. Otro me obsequia, porque hace profesi6n de obsequiante de cuantas mugeres bien parecidas se le presentan: sin ideas, sin cflculos, sin esperanzas, solo por el prurito de galantear y lacer de elegante. Otro me obsequia porque anda a la cuarta pregunta como suele decirse y oliendo donde guizan: Soy Americana y por ser Americana supone que soy rica, lo cual basta para que forme sus calculos de matrimonio. En fin, otro me hace el amor s6lo por vanidad: porque se lisonjearia de ser mi novio, no porque yo le gusted, sino porque cree darse importancia en la sociedad con ]a preferencia de una mujer, que es celebrada, que dicen tiene algun talento. H6 aqui, querido Cepeda, los motivos que impulsan a la mayor parte de aquellos, que me hacen la corte: Y estando yo en esta persuasion L podr6 oirlos con otro objeto, que el de burlarme de ellos? Y V. qu6 hallara en las mugeres que digan amarle ? Una dice que le ama, y no ama mals que su colocacion: Desea un marido, un estado, que es la ambici6n de las mugeres vulgares, y lo busca en V. Otra dice amarle y s6lo ama en V. a su pasatiempo, al que le regala el oldo, y la lisonjea en la sociedad: al que satisface su vanidad, y al que dejaria sin pesar por otro mas gain, de mas representacion social, de mas nombradia, -&c., &c. Otra dice amarle y s6lo ama en V. sus propios placeres, y..... ; oh!, rubor causa decirlo, pero lo vemos cada dia para vergiienza nuestra: vemos esta case de mugeres que degradan la dignidad de su sexo, y son a mis ojos mas despreciables, que la escoria mfs vil de la tierra. 1Y tal es el amor en nuestra triste y corrompida sociedad! 4c6mo podia 61 ecsistir entre nosotros? Oh! no, jamas! Esos profanados nombres de amante y querida d6jalos a otros y a otras. Tt seras mi amigo, yo tu amiga de toda ]a vida, y no deves temer que sea degradado nunca el santo caracter de nuestros

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CUBA CONTEMPORANEA vinculos. L Temeras tn cuando yo no temo ? Todo lo dicho te prueba, que nada arriesgas en dejar hablar tu coraz6n. No interpretar la vanidad tus palabras, ni puede tu amiga confundir la espresi6n de tus sentimientos con la jerga insipida del galanteo, que 11aman amor. En cuanto ai ml, har6 lo que quieras: no te espresare mi carilo, si esto te hace mal, pero ;me cuesta tanto este esfuerzo! Cepeda! ya lo ve V.; mi pluma corre i pesar mfo y dice mais de lo que quiero decir: Yo deviera ofenderme en vez de alhagar a V., pero mi orgullo tan susceptible en otras no lo es en esta ocasion. No tema V., vanidoso; no tema V., que yo le crea enanorado si usa conmigo un lenguaje tierno: lime cree V. una niia 6 una vieja? No tema V., repito, y para tranquilizarse enteramente sepa V., que el dia en que le creyese a V. enamorado de mi, ese dia cesaria de amarle, y no le vera ia V. ma's. Con que, con esta seguridad sn libertad no corre ningnin riesgo conmigo, ni tiene V. necesidad de alarmarse de mi ternura, como si viese en ella un lazo de hierro pronto a aprisionarlo. ; Amable melanc6lico! !qu6 poco mundo tiene V.! Perd6name amigo esta frase, pero me hace gracia, tanta gracia ver tu temor y adivinar tu coraz6n al traves de ese velo con que piensas cubrirlo! Me temes, Cepeda, no lo niegues, themes que me posesione yo de tu coraz6n, themes los lazos de hierro, que pudieran ser consecuencia de tu amor por ml, y crees evitar algo acogi6ndote ft la sagrada sombra de la amistad. Oh!, eres un niflo, si tal crees: ; cuanto to enganas, querido, cuanto, si crees que la amistad seiialaria limites, que el coraz6n respetara que importa el nombre a los sentimientos? L dejan de ser los mismos? Lo que deve tranquilizarte no es eso, sino el saber que no bayas en ml un enernigo de t libertad, y que por mi propio interns cuidar6 de no dar a tu coraz6n, mas vehementes afectos, que los que hoy abrigue. Raro, original es el papel que hago contigo. Yo muger tranquilizindote 6. ti del miedo de amarme: es cosa peregrina! Pero contigo no soy muger, n6, soy toda espiritu, y ninguna regla es aplicable a este carifio esepcional, que me inspiras. Muy larga es esta carta, pero no imitarn yo a los que acaban las suyas jurando (nada menos que jurando) ser mais corto en 1o sucesivo. Psta es larga, pero aun lo sera ma.s la que escriba 72

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA cuando no se me ordene no usar espresiones que conmuevan demasiado y hagan muclto daijo. Nada nuevo ocurre en Sevilla: el primero del entrante conienzan las operas: se harA dicho dia el Juramento de Mercadante: La senora Rossi, nuestra actual prima dona, dicen que es muy buena. El Duque sigue bien, aunque las noches son ya algo frescas: La alameda vieja (20) es la que deve estar muy sola despu6s quo se ausent6 mi anable misAntropo. Yo sigo yendo al Duque, siempre que puedo, y luego ire a las operas y a todo lo que se presente. Lamartine comienza una composici6n snya con este verso: Et j'ai dit dans mon cour: que faire de la vie? Y yo he dicho a mi coraz6n: que hare de la vida? No hay remedio!: hacer lo que hacen los demAs y dejar correr el tiempo. A Dios, mi amado amigo, cuidese V., diviertase y vuelva pronto donde le laman los votos mas sinceros de una amistad tiernisima. Espresiones de Concha, y mil afectos de su invariable.-Tula. Sevilla y Agosto 28 839 P. D. Ruego a V. disimule la incoherencia de esta, y su poca unidad y defecto de estilo. Veo que estA rara, pero va segun mi cabeza. ; Tengo tanta confusion en ella !: y luego mi humor hoy es malisimo. (Continuara.) (20) La de H6rcules.

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NUESTRA POBLACIdN RURAL Y LA LIGA AGRARIA Vivamente interesado por el bienestar de nuestra poblacion rural, y considerando que el objeto de la Liga Agraria ha de ser favorecer no solamente los intereses de los capitalistas y directores industriales de las grandes empresas agricolas, sino tambi6n el mejoramiento de las condiciones de vida en nuestros campos, para que los trabajadores manuales puedan tener las mismas oportunidades que las grandes poblaciones ofrecen a sus residentes; erigiendome en defensor espontneo de las clases trabajadoras, de los obreros del campo, escribo estas lineas a fin de cooperar-si mis ideas fuesen practicas y practicables-a la obra de fomento agrario en que la Liga se halla empeiiada. El program de la asamblea reunida el 15 de noviembre ultimo en los salones del Centro Asturiano, contiene dos articulos que revelan los buenos prop6sitos de la Liga y que se prestan para su desenvolvimiento amplio: los articulos tercero y cuarto. El tercero establece las que se consideran urgentes necesidades de los agrarios de Cuba. Se reduce al abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios, al fomento de la inmigraci6n y a facilitar el cr6dito hipotcario. El abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios favorece inmediatamente, y de modo igual, a los empresarios y a los trabajadores manuales; porque tiende a rebajar el costo de producei6n, por una parte, y por otra permite reducir el precio do los articulos de primera necesidad. El fomento de la inigraci6n es problema que debe estudiar-

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NUESTRA POBLACION RURAL se en todos sus aspectos, y que, como la Liga no lo circunscribe en modo alguno, ha de desenvolverse conforme a las tendencias de las comisiones y subeomisiones que por el art. 4* se dispone que sean nombradas. Pretendo esbozar aqui algunos principios que puedan servir de guia en la formaci6n de dichas tendencias. Las facilidades que deban darse al cr6dito hipotecario, es medida que ba de favorecer al pequeno terrateniente lo mismo que a los grandes empresarios. Pero, adems de las necesidades que como urgentes establece la Liga, creo-y de aqui este trabajo-que deben establecerse otras, que quizas hayan quedado oscurecidas ante la magnitud de los problemas que constituyen la mals inmediata finalidad de la asamblea del 16 de noviembre y que se enuncian en los articulos 1.0 y 2.0 del programa. Me refiero a las necesidades de orden piblico de nuestros nucleos rurales, tales como las imponen la civilizacion moderna y los modernos principios de economia politica, y a los medios y arbitrios necesarios para su debida satisfaccion; necesidades que pueden reducirse, por de pronto, a buenas vias de comunicaci6n, poblados higienicos, escuelas agron6micas y hospitales. Expondr6 algunas ideas que se me ocurren acerca de estas necesidades, de los medios y arbitrios para satisfacerlas, y de la relaci6n que con el problema de la atenci6n de nuestra poblaci6n nativa residents en los campos, tiene el problema de la inmigraci6n. Un principio fundamental en que debe apoyarse todo plan politico de desenvolvimiento de la riqueza nacional, es, a mi juicio, el de que la prosperidad y civilizacion de un pueblo deben medirse no solamente considerando la cantidad de individuos pr6speros y ricos, sinola cantidad de los que viven en la miseria y careciendo de los mas elementales medios de subsistencia, lo mismo material que intelectual y moral. La actividad de los gobiernos y de las instituciones patri6ticas, por tanto, debe dirigirse hacia la mas uniforme distribuci6n de las riquezas, atendiendo no solamente al interns de las clases productoras (asi llamadas, por incomprensible estrechez de criterio, solamente las que cuentan con capital efectivo 75

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CUBA CONTEMPORANEA para la produccion y las que suministran ese capital), sino al de las clases consumidoras, que constituyen toda, absolutamente toda la poblaci6n; lo mismo a los que tienen capital efectivo, que a los que s6lo cuentan con sus fuerzas y energias fisicas o intelectuales; lo mismo a los que trabajan que a los que no trabajan. Otro principio fundamental en que descansa la organizaci6n political, es la necesidad de defensa social en el orden interno, a fin de garantizar a las clases sociales no organizadas, y por tanto debiles-porque tienen que defenderse individualmente frente al enemigo comnin-, contra las class sociales organizadas, que no constituyen otra cosa que la asociaci6n de cierto orden de productores para imponer a los consumidores de los articulos o servicios de que se trate (aunque esos consumidores sean en parte los mismos productores), el precio que mas convenga a su particular interns. La poblaci6n rural cubana, formada por los trabajadores manuales-por los jornaleros-y por los agricultores individuales independientes, constituye una clase social que reclama protecci6n de nuestros gobiernos (el nacional y los provinciales y municipales): los jornaleros, por cuanto que, llamados a vivir en poblados rurales mas o menos extensos, constituyen ncleos semiurbanos con necesidades colectivas peculiares y tienen, tambi6n, las necesidades colectivas de toda poblacion civilizada, lo mismo urbana que rural, en punto a la educaci6n y al cuidado de la salud e integridad personal; los productores independientes, por cuanto que, no estando organizados para su defensa como colectividad de productores de un mismo orden, carecen de elementos pecuniarios para el mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, en punto a la facilitaci6n y abaratamiento del transported de sus frutos y de los articulos de su consumo, y al mejor comercio con los mercados mas favorables, lo mismo para la venta de sus frutos que para la compra de lo que necesiten. Carreteras, escuelas agron6micas y mercantiles, hospitals y poblados higienicos, son las necesidades mats urgentes de nuestra poblacion rural no organizada. Las empresas industriales que cuentan con grandes capitales, buscan precisamente en esos elementos la mayor economia en la produccion y se proveen a 76

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NUESTRA POI3LAC1ON RURAL 77 si mismas de esas atenciones colectivas. Ello no obstante, no satisfacen cumplidamente las que no redundan en provecho inmediato para su produccion-antes bien, aumentarian innecesariamente el costo de 6sta-. con perjuicio para las clases trabajadoras, que tienen que esperarlo todo de los gobiernos; y los ingresos de stos, dicho sea de paso, no son suficientes para la debida satisfacci6n de esas atenciones. La explotacion de las riquezas de nuestro suelo, se ha caracterizado basta paco poco por lo que iuestra legislaci6n minera denomino una "explotaci6n codiciosa": cl empresario y el capitalista lan procurado quedarse con la mayor parte del precio, pagando los mis bajos jornales, desatendiendo las necesidades colectivas de las class trabajadoras, evitando el pago de las contribuciones territoriales, y dejando cono huella del establecimiento industrial el nis pobre exponente de las necesidades arquitect6nicas de los asientos. Terminada la zafra, el impresario y el capitalista invertian sus utilidades en la grande poblaci6n, si no la invertian o gozaban malbaratandola en el extranjero. El pequeio agricultor, agobiado por el peso de una renta excesiva (excesiva porque no estaba en relaci6n con el precio pagado por la tierra, cuyo valor habia aumentado, sin esfuerzo alguno del propietario, por el mero hocho de ser cultivada y producir una renta que permitia capitalizar su valor) y agobiado tambidn por el peso de un interns usurario, limitado el credito agricola al suministro de los articulos de consumo y de alguna pequefia cantidad para semilla y aperos de labranza-negocio ejercido por el bodeguero del poblado mas cercano-, apenas si realizaba una utilidad suficiente para cubrir ciertas necesidades perentorias. Desatendida la educaci6n en los campos, mal podia tampoco nacer iniciativa alguna de asociacion ; y el resultado ha sido el de que dan muestra la miseria e ignorancia de nuestros campesinos y la falta de elementos de vida en nuestros pueblos de campo, que mas que poblados de un pals civilizado parecen barracones inmundos de empresas rurales dirigidas por capitalistas y empresarios egoistas, en plena esclavitud. No es posible tolerar, en un pais que se precia de civilizado, que nuestra poblaci6n de campo est6 en peores condiciones que las que se ofrecen, en las grandes empresas agricolas en otros

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CUBA CONTEMPORXNEA paises, no a los trabajadores, sino a los animales. Los establos modernos de las grandes vaquerias, ofrecen a las vacas mejores comodidades y edificios mas higi6nicos que los en que vive la poblaci6n de campo en la casi totalidad de nuestros pueblos. Lo que una gran empresa tiene que hacer forzosamente, a fin de garantizar la mayor economia en la producci6n por la facilidad de los transportes, por la continuidad en la producci6n -garantizada la vida higienica de los trabajadores-, por la mayor eficiencia de 6stos, fundada en su adecuada educaci6n, y por tantos y tantos factores a los que se atiende al establecer una industria en gran escala, deben los gobiernos propender a que los pequefios industriales independientes hagan, ya ilustrandoles sobre las conveniencias de su asociacion para esos fines, ya obligindoles a contribuir al sostenimiento de los elementos de vida que el gobierno mismo les proporcione. Este es, pues, nuestro problema. TrAtase simplemente de resolver si debe escogerse uno u otro sistema o ponerse en practica ambos. El primero es mas lento: el de la educaci6n; el segundo es de mis pronta realizaci6n: el de la gesti6n directa por el gobierno. El primero requiere, aunque en menor escala, 1o que es indispensable al segundo: arbitrios suficientes para llevar adelante la obra educativa. Vista puede hacerse teorica y prhcticamente. En los Estados Unidos norteamericanos hace afios que el Departamento de Agricultura estableci6 el servicio de los "Trabajos Demostrativos", consistentes en invitar a los agricultores a que permitiesen a los agentes del Gobierno el cultivo cientifico en un pedazo de terreno, ilustrandoles acerca de la manera de hacer las cosas debidamente. Los resultados, practica e inmediatamente apreciados personalmente por cada agricultor, eran y son estimulo suficiente para iniciarlo en el cultivo cientifico, que le permite aumentar el beneficio considerablemente. El segundo m6todo-el de que el Gobierno construya y sostenga las carreteras, los hospitales, escuelas y demas elementos de vida, requiere arbitrios crecidos; y 6stos no pueden ni deben salir de otros bolsillos que de los de las personas que han de recibir el beneficio. Son 6stas, en primer lugar, los trabajadores 78

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NUESTRA POBLACION RURAL mismos y los agricultores independientes; pero lo son tambi6n, y en muy gran medida, los propietarios de la tierra. Y be aqui el nudo capital del problema; porque los terratenientes pueden y deben ser los llamados principalmente al sostenimiento de esas cargas publicas. La idea ha de levantar, a no dudarlo, las mas airadas protestas de nuestros terratenientes, acostumbrados a percibir los beneficios del trabajo ajeno, con insignificante o ningnn sacrificio. Pero el problema es menester plantearlo y resolverlo como justamente deba resolverse, aunque pese a los que solamente puedan alegar los decantados "derechos adquiridos". En todas las naciones civilizadas se va imponiendo la tendencia socialist (aunque esta palabra pueda asustar), quo no es otra cosa que la protecci6n del d6bil contra el fuerte, la cual se manifiesta aun en los c6digos menos modernos de las naciones civilizadas. El fen6meno econ6mico del "unearned increment'' (beneficio no ganado), levanta la protesta de los que contribuyen a su formacion; del mismo modo y con la propia altivez que han de alzarse los que han venido disfrutando de esos beneficios, contra los que pretenden ponerles fin. Nadie protesta contra el deseo del capitalista de percibir un inter6s corriente por su dinero prestado, porque este tiende al fomento de industrias que permiten, con el esfuerzo ajeno, alcanzar mayor utilidad. El terrateniente, en cuanto percibe una renta proportional al dinero invertido al adquirir su propiedad, no es mal mirado, ni debe racionalmente serlo. Lo quo es sensible es que habi6ndose desprendido el Estado de sus tierras, los productos de 6stas hayan ido a parar casi exclusivamente a manos de los beneficiarios o mercedatarios, sin que hayan hecho sacrificio alguno en interns de la poblacion rural. A medida quo 6sta ha ido aumentado, los terrenos situados en las cercanias de los nfcleos de poblaci6n y sometidos al cultivo, han ido adquiriendo un valor cada vez mayor; y de ese valor cada vez mayor, los terratenientes no han dejado nada en el pais para contribuir a la construccion de carreteras, hospitales, escuelas y demas atenciones pnblicas. Pstas han sido satisfechas, principalmente, con los ingresos quo al Tesoro Pinblico han dado los consumidores, en forma de derechos de aduana. El incremen79

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CUBA CONTEMPORANEA to en el valor de la tierra, ha favorecido y enriquecido a una serie sucesiva de propietarios que han ido transmitiendo de mano en mano sus tierras; y el campesino quo en un principio pagara renta correspondiente a un valor diez, veinte o cincuenta veces menor quo el quo correspond a lo que hoy paga, se encuentra en las mismas condiciones que antafo. Sin embargo, si esa renta fuose a parar a manos del Estado, de la Provincia o del Municipio, forzosamente tendria que invertirse en las atenciones pnblicas en quo hoy los terratenientes no suenan ni se les ocurre quo pueda ser su obligaci6n satisfacer. El cuadro que present la clase de terratenientes cubanos no puede ser ma's desolador. Puede resumirse diciendo quo nuestros terratenientes no han sabido ser terratenientes. No solo se han despreocupado de las atenciones pfiblicas de la poblacion rural (de la poblacion que da valor a las tierras mediante su cultivo), sino que han desatendido la administracion misma de la propiedad: ni los limites son bien conocidos, ni los derechos dominicos resultan ligados en la sucesion de unos a otros transmitentes, ni los papeles do familia se conservan debidamente. Las sucesiones establecen una subdivision ad-infinitum; no hablemos de las vinculaciones, por fortuna suprimidas, ni de los censos y otras fundaciones, que han establecido gravamenes que existen v no existen; y las comunidades, las indivisiones, etc., han dado origen a ese farrago inmenso de pleitos que han hecho ]a titulaci6n de nuestras fincas tan enmarafiada, que su esclarecimiento es a veces imposible y otras costosisimo. I Y qu6 decir de esos terratenientes que no venden porque no quieren vender, ni arriendan porque no quieren arrendar? ; Que de los falsificadores de titulos de propiedad. de los enredadores que s6lo persiguen apoderarse de lo ajeno? i Cuintas extensiones de terreno inmejorable se hallan, por 1o enmaralado de su titulacion, fuera del comercio de los hombres! En esas condiciones no hay quien se atreva a invertir su dinero donde no tiene garantizada la pacifica posesion durante el tiempo necesario para alcanzar la utilidad correspondiente al esfuerzo y al trabajo. Las manos muertas no tienen empeno en arrendar ni venso

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NUESTRA POBLACION RURAL der, mientras no realicen las fabulosas utilidades con que sueflan. L Por qu6? Porque, mientras tanto, nada tienen que gastar: las fincas no cultivadas ni explotadas no contribuyen al sostenimiento de las cargas pniblicas: de las cargas en que el Estado incurre, precisamente, para dar valor a esas tierras. El que trabaja la tierra, sea propia o ajena, paga la renta, pequefia o grande, no porque se lo exija el propietario, sino porque, atendidas las condiciones econ6micas del territorio de que se trate, es possible, es conveniente, es negocio pagar por una misma clase de tierra y para el mismo cultivo 100 en un lugar, en vez de 10 6 5 o uno que en otro pueda pagarse. Siendo esto asi, podemos establecer la siguiente comparaci6n entre los resultados que se obtienen con el sistema que ha regido en Cuba para la colonizacion de las tierras de cultivo y para el reparto de las cargas pnblicas entre las diversas clases de contribuyentes, y los que podrian obtenerse con otro sistema segun el cual la tierra permaneciera en el patrimonio nacional, provincial o municipal. Por lo expuesto podemos afirmar que siendo a prop6sito las condiciones de la tierra, por su fertilidad, su cercania a grandes mercados, sus buenas vias de comunicacion, etc., la producci6n en ella permite el pago de una renta suficiente a establecer una capitalizaci6n, digamos, de $ 1,000 por caballeria (muchas ocasiones dos y tres veces este valor), tomando como base el 10 % de interns para el calculo de la capitalizaci6n: mucho mayor a me dida que se fije en una cifra menor el tipo de inter6s. Con el actual sistema, el terrateniente s6lo paga como tributaci6n al Municipio un maximum del 8 % (un promedio que no Ilega al 6 %) sobre la renta liquida imponible, quo suele ser el 50 %, poco mas o menos, de la renta bruta. Calculando un valor medio (que es mucho calcular) de $ 1,000 por caballeria, con una renta bruta de $ 100 al afio, tendremos que por cada caballeria de tierra contribuira el terrateniente a las cargas pnblicas con el 6 % de $50, o sean $3 al ao: es decir, con el 3 % de la renta bruta o el 3 por mil del valor de la tierra. O, lo que es lo mismo: el Estado le ha dado a un particular (en remota fecha) tierra cuyo valor fuera entonces nulo, pero que ha aurmentado por causas ajenas al trabajo del mercedataSi

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CUBA CONTEMPORANEA rio; y este s6lo entrega para las cargas pnblicas $3 por cada caballeria, cuando 6stas han llegado a valer $ 1,000; es decir, cuando el Estado ha invertido ciertas cantidades que han determinado ese incremento en el valor de la tierra. Desde luego hay que afirmar que con esa contribution poco puede hacer el Gobierno. Imaginese el lector lo que podra hacer cuando por cada caballeria s6lo se perciban $ 0.30 o $ 0.03, o cuando no se perciba nada! En este sistema de colonizaci6n y de tributaci6n reside la causa de ]a miseria de nuestros municipios: no tienen mas arbitrios que los quo vienen precisamente a hacer mis penosa la situaci6n del consumidor y de ciertas clases de trabajadores a quienes se priva de una parte de su trabajo para aumentar las utilidades de una clase parasitaria que sin esfuerzo, sacrificio ni trabajo alguno, ve aumentar el valor de su propiedad a veces rfpidamente. Y es curioso que nuestros terratenientes no se hayan dado cuenta de que, si bien es cierto que ]a base del cr6dito es la poblaci6n capaz de explotar las riquezas que el suelo encierre, no es menos cierto que esa poblaci6n no puede sentirse atraida hacia aquellos lugares donde las condiciones de vida sean intolerables o sumamente dificiles. Si se hubieran dado cuenta de esta verdad, la colonizaci6n se hubiese fomentado sobre la base del sacrifieio que los terratenientes hiciesen de una parte de sus utilidades, para hacer posible la colonizacion dotando a los terrenos de aquellos elementos de vida que el Gobierno, sin los correspondientes arbitrios, jamas podra otorgar sin cometer una injusticia con otras clases sociales, como no sea estableciendo impuestos quc vayan a gravar precisamente a las clases directamente beneficiadas. Poblaci6n es lo que necesitan nuestros campos, y de aqui la intima relaci6n que el problema de la inmigracion tiene con el del mejoramiento de las condiciones de vida en aque1los. Y como no es possible que la poblacion acuda adonde las condiciones de vida sean dificiles, ni mejorar esas condiciones sin contar con la base de poblaci6n necesaria para la explotaci6n de aquellas riquezas que han de reintegrar el importe de las obras de fomento, caeremos siempre en un circulo vicioso, del S3

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NUESTRA POBLACION RURAL cual no podremos salir como no procuremos resolver, junto con el problema del aumento de la poblaci6n el del mejoramiento de las condiciones de vida en nuestros campos. 0, lo que es 1o mismo: tocamos el problema del cr6dito territorial y del agricola, cuya previa solution es necesaria para atraer las corrientes migratorias. He aqui uno de los puntos sobre que recae la atenci6n de la Liga Agraria, en el parrafo (f) del art. 3." del Programa: "Facilidades y economia para la constituci6n y cancelaci6n de hipotecas y para la emisi6n de bonos hipotecarios al portador." Este extremo, sin embargo, es preciso ampliarlo. Hemos visto c6mo no es posible esperar de las iniciativas individuales el mejoramiento de las condiciones de vida en nuestros campos, y c6mo el actual sistema de tributacion (que exime de ella a las fincas no cultivadas e impone una ffcilmente evadible en todo o en part) es inadecuado para quo pueda esperarse del Gobierno lo que no puede hacerse sin dinero. Mientras terratenientes y abogados persistan en pleitear y en enredar la titulaci6n de las fincas rnsticas, el credit territorial no habrl de encontrar su base primordial. Muchas veces he pensado que el fomento del cr6dito territorial en Cuba seria imposible, a menos que se dictara una ley de expropiaci6n forzosa para los fines agricolas, de modo que la posesi6n pacifica de la tierra quedase asegurada, como ocurre a las companfas ferrocarrileras y mineras. Las facilidades para la constitution y cancelaci6n de hipoteeas no serviran de mucho, si las fincas que ban de hipotecarse no ofrecen sufficient garantia por las condiciones de su titulaci6n. Fincas o terrenos hay en la provincia de Oriente, que estfn inscritos en el mismo Registro de la Propiedad dos, tres y mas veces bajo titulos diversos; innumerables son las que no estan inscritas, las que no estAn deslindadas ni tienen titulos que permitan identificarlas; las haciendas comuneras cuyo deslinde y demolition estan pendientes, y las que no se presentaron a demolicion en el plazo legal (antes de 30 de junto de 1908) ; las fincas respecto de las cuales se dificulta conocer su estado posesorio; las que estan inscritas en virtud de expedientes posesorios fraudulentos y anulables. 83

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CUBA CONTEMPORANEA En estas condiciones, I qu6 abogado puede garantizar la titulaci6n de un finea? j Y quo decir de multitud de problems que no han sido ain planteados y que han surgido con motivo de las modernisimas disposiciones en materia de deslindes y expedientes posesorios y de domino? El problema es, por tanto, rnuy scrio y es preciso abordarlo. Y abordarlo y resolverlo bien; porque ciertas disposiciones legales modernas han servido para enredar mis las cosas, antes quo para componerlas. Es evidente que se ha fomentado el espiritu de quedarse con lo ajeno; que se han hecho operaciones que han establecido como verdad legal cosas absurdas y que ni siquiera estan exentas de poderse echar abajo. Quizi (aunque la soluci6n fuere revolucionariamente radical) no sea possible encontrar remedio al mal de otro modo que mediante la expropiacion do las tierras, su aparcelamiento, deslinde y arrendamiento por el Estado, por t6rmino mayor o menor; buscandose, a la vez que su colonizaci6n, el mejoramiento de sus condiciones de explotaci6n; porque s6lo asi se acabarian las disputas sobre la propiedad y solamente habria arrendatarios cuya renta serviria para el pago o reintegro de las cargas pnblicas. Mas, como esta solucion es ultra-radical, y seria dificil que nuestro Congreso la adoptase, tenemos quo conformarnos con otras menos radicales. A mi juicio, so adelantaria bastante con imponer una contribuci6n a las fincas no cultivadas y elevar la tributacion de las cultivadas mediante una comprobaci6n escrupulosa de los valores declarados. Los fondos asi recaudados, y la renta de las propiedades que se incautasen el Estado, la Provincia o el Municipio (creo preferible la incautaci6n por el Estado), se dedicarian al fomento de las condiciones de vida en los campos. Quedaria siempre, sin embargo, pendiente el problema de la confusion de titulos, de necesaria resoluci6n antes de que el cr6dito territorial pueda extenderse sobre un area considerable de terrenos de cultivo. En resumen: Que la Liga Agraria debe reconocer como necesidades urgentes de los agrarios do Cuba: 84

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NUESTRA POBLACION RURAL (h) Mejorar las condiciones de vida en el campo, mediante la construcci6n de carreteras, hospitals, escuelas-principalmente agron6micas y mercantiles-y la dotaci6n, a los poblados, de mejores condiciones higiznicas, como calles, parques, cloacas, etc.; todo esto como base indispensable para el fomento de la inmigraci6n y la mejor distribucion de la poblaci6n de campo compuesta por cubanos nativos. (i) Resolver la confusion existente en la titulaci6n de las fincas rusticas, como base indispensable para el fomento del cr6dito territorial y agricola. Y como medio para arbitrar los necesarios recursos: (1) Modificar la ley de impuestos municipales, estableciendo uno especial sobre las fincas rusticas no explotadas, para el fomento de las condiciones de vida. (2) Excitar el celo de los Municipios, para la comprobaei6n de los valores de las fincas rusticas y para que la tributacion por ese concept sea Lo que debe y puede ser. (3) La comision o comisiones que estudien los problems planteados, deberan dictaminar sobre la manera y costo de resolver la confusion existent en la titulacion de las fincas r6sticas. Por Lo que se refiere al fomento de la inmigraci6n (inciso d, articulo tercero del Programa de la Asamblea), bueno ha de ser tener en cuenta que al estudiar el correspondiente plan deben formularse todos los problems que han de surgir con motivo de la inmigracion. Psta debe responder a uno o mas fines determinados, pues no es concebible que se mire a un contingente de poblaci6n como si. se tratase de mercancias traidas con el solo objeto de depositarlas en provision de Lo que pueda necesitarse. La inmigraci6n en Cuba, responde o debe responder a mas de una finalidad; y es preciso colocarse en punts de vista que abarquen las necesidades generaLes del pals, y no solamente las de una case determinada. Dignos son de protecci6n y apoyo los intereses de los grande empresarios (fabricantes de azicar, mineros, etc.) que no encuentran en Cuba suficiente nnmero de jornaleros para las faenas agricolas y de las industrial rurales; pero los grupos de tra85

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CV13UA CoNTEMPORANEA bajadores que puedan ser importados en Cuba, no deben mirarse como si tratara de animals de labor o de maquinas. De ninguna manera. Esos grupos de trabajadores han de considerarse como parte integrante de la poblaci6n de Cuba, como elementos sociol6gicos que han de actuar y reaccionar sobre el medio social en que se les va a colocar. Es natural que los empresarios de las grandes industrias-aunque ello sea manifestacion de un egoismo mal entendido-procuren pagar a esos trabajadores los menores salarios posibles; no hay que olvidar que algunas industrias rurales requieren el auxilio do esos trabajadores solamente durante cierta 6poca del ano, y que despu6s de terminadas las labores se les despide porque no se les necesita; y esos grupos sociales han de constituir una preocupaci6n desde el punto de vista del orden publico, de la higiene, de la moral, de la economia general de la naei6n; esos grupos sociales han de requerir tierras donde situarse para llenar las necesidades de su vida en las 6pocas en que no encuentren trabajo; y han de establecer, en suma, una competencia con nuestra actual poblaci6n de campo, lo mismo como participes de las faenas agricolas de las grandes empresas, que como candidatos para la ocupaci6n de las tierras de cultivo y de crianza. Dadas las tendencias de nuestros terratenientes; dado que el Estado no tiene tierras de cultivo suficientemente extensas; I habr esperanza de que, por iniciativa particular de los propietarios de las tierras de cultivo, mejoren las condiciones de vida en el campo? Se establecera definitivamente el principio de que en Cuba el campesino ha de vivir siempre en la ignorancia y la miseria? ITolerarh el campesino cubano, por mucho tiempo, esa situaci6n depresiva y no constituira una preocupaci6n de orden ptblico que los estadistas deben prever? V6ase el ejemplo de nuestra pasada historia y de otros pueblos de nuestro origen: un pueblo de esclavos es terreno abonado para el cultivo de tiranuelos; un pueblo donde no se practica la justicia, es pueblo donde no se ha de poder vivir en paz ni explotar sus riquezas, y estI llamado, de no permanecer en esclavitud, a desaparecer absorbido por otros mas adaptables. Es ley sociologica fatal: la de supervivencia de los mas aptos. De aqui que el problema de la inmigraci6n requiera, por las 86

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NUESTRA POBLACI6N RURAL consideraciones indicadas y que merecen los directores y propietarios de las grandes empresas, y por las a que son acreedores los trabajadores mismos, la soluci6n conjunta del problema territorial, y que exija o bien disposiciones encaminadas a obtener en beneficio de los campesinos el mejoramiento de las condiciones de vida en los barrios rurales, mediante el establecimiento de impuestos que graven directamente la propiedad territorial, o bien que se aborde francamente la nacionalizaci6n del suelo, cono con patriotica y previsora mirada de gran estadista lo recomend6 hace ya tiempo nuestro insigne Manuel Sanguily. ROGELIO DE ARMAS. 87

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NOTAS EDITORIALES CUBA COATAMPORAAEA Y LA PRENSA NACIONAL Y EXTRANJERA Como un acto de cortesia queremos recoger aqui, al comenzar su segundo afio de vida esta revista, las opiniones y los juicios emitidos por varios escritores y periodicos nacionales y extranjeros, en el transcurso de los doce meses de 1913, respecto de CUBA CONTEMPORANEA. Desde luego que no podemos insertar mats que aquellos de que tenemos conocimiento; por esta casa, pues, no deben considerarse preteridos los escritores o periodicos cuyas palabras acerca de esta publicaci6n no aparezcan transcriptas, ya que no han llegado a nuestra noticia por medio de los diarios y revistas en que fueron estampadas. Tampoco podemos copiar integramente todos los acuses de recibo en que aparecen insertos los sumarios de cada uno de los nfimeros publicados, no s6lo porque resultarfan repeticiones fatigosas, sino porque seria extender inntilmente los no muy cortos limites de esta nota; pero si transcribiremos en toda su integridad los pareceres adversos. En cambio, sefialamos con puntos suspensivos la supresi6n de algunos pasajes, ya porque contienen elogios exclusivamente individuals, ya porque no estAn relacionados de un modo directo con la revista. No en todos los casos ha sido posible hacer esto, porque el sentido de lo escrito hubiera quedado obscuro, o quizes trunca la idea en que se inspire tal escritor o cual periodico; mas lo hemos hecho siempre que, no presentandose tales dificultades, ha sido dable rea-

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NOTAS EDITORIALES lizarlo. Much apreciamos tan inequivocos testimonios de simpatia; pero nuestro fin primordial, al hacer esta recopilaci6n que estimamos un deer de gratitud, es el de reflejar aqui, en cuanto ello es posible, las impresiones producidas por la aparici6n y el desarrollo de CUBA CONTEMPORANEA, el juicio pablico y diverso acerca de ella y la orientaci6n que sigue; no el de reproducir las opiniones emitidas respect de quienes la fundaron y redactan. Omitimos tambi6n, por la raz6n ya expuesta de que nuestro prop6sito es, principalmente, el de reunir los juicios relativos al desenvolvimiento de esta publicaci6n, las muy amables notas que varios amigos y colegas publicaron antes de que viera la luz el primer numero de nuestra revista, escritos con motivo del program que anticipadamente dimos a conocer. Varios de esos colegas, como La Lucha, Grf %co, Cuba y America y El Figaro, nos hicieron el honor de presenter en sus paginas los retratos del Director y de los redactores de CUBA CONTEMPORANEA. Todas estas pruebas de compafierismo, lo repetimos, obligan nuestro reconocimiento ; y tanto a unos como a otros-amigos y entidades periodisticas-les reiteramos las gracias por el entusiasmo con que acogieron el anuncio de esta revista "que aspira, por lo amplio de su programa y de sus tendencias, a emular a aqueHas inolvidables publicaciones que dirigieron Cortina y Varona: la Revista de Cuba y la Revista Cubana". Imposible, sin embargo, porque seria pecar de desatentos, omitir la especial menci6n de aquellos casos en que algunos trabajos aqui publicados han sido traducidos, reproducidos o comentados por revistas y diarios de Cuba y del extranjero, o citados en conferencias o actors pnblicos. Tal ocurre con el articulo del Dr. Luis A. Baralt, La education religiosa en la escuela, celebrado por el senior Joaquin N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y reproducido por la revista Nuestro Tiempo, de Madrid, en su numero de junio; con el del Dr. Jesus Maria Barraqu6, Leopoldo de Sola e Iradi, citado con encomio en un editorial del diario El Mundo y transcripto integramente por el Diario de la Marina en su edicion matinal del 7 de junio; con el del Dr. Antonio S. de Bustamante, Aspiraciones, reproducido por los diaries El Conercio y La 89

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CUBA CONTEMPORXNEA Discusion en sus nnmeros del 2 y del 3 de enero, respectivamente, y citado por el Dr. Ricardo Dolz, catedratico de la Universidad Nacional, en la oraci6n que pronunci6 con motivo de la solemne apertura del curso acad6mico de 1913 a 1914 en nuestro primer centro docente (v6ase La Discusion del 1.0 de octubre) ; con el del Sr. Jos6 Maria Chac6n y Calvo, Los origenes de la poesta cn Cuba, en el cual se han ocupado el Sr. Hector de Saavedra en el Diario de la Marina (edici6n de la majiana del 8 de noviembre) y este mismo peri6dico por si, la revista Nosotros, de la capital de Mejieo, y el Sr. Pedro Henriquez Urena en su articulo Romances en America (nnmero de diciembre de CUBA CONTEMPORANEA) ; con los estudios de nuestro redactor senor Mario Guiral Moreno, titulados El Municipio de la Habana, El regimen porfirista en Mxico: sic apotheosis, y El problema de la burocracia en Cuba, impugnado el primero por el ex Vicepresidente de la Repnblica, Ldo. Alfredo Zayas, en el diario La Opinidn (numero del 8 de febrero), reproducido por La Discusion el dia 21 del propio mes y citado con elogio en catedra por el profesor de derecho administrativo en nuestra Universidad, Dr. Enrique Hernandez Cartaya; favorablemente comentado el segundo por el Sr. J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y reproducido en M6jico en un folleto que circulo profusamente, y el tercero transcripto asimismo por La Discusion en su numero del 11 de agosto; con el trabajo de nuestro redactor doctor Max Henriquez Urena, Jose Marti, reproducido integro en su numero de junio por la revista mensual Ateiuco, de la Republica Dominicana, y en part por El Cuba no Libre, de Santiago de Cuba; con el del senor Alfonso Hernandez Cat, Evocacion del asedio de Santiago de Cuba, traducido al ingl6s por la revista britanica The London Magazine y comentado en su numero de julio por The American Review of Reviews, publicaci6n mensual neoyorquina; con el pr6logo del senor Am6rico Lugo al libro Estudios de arte y de vida, de la senora Blanche Z. de Baralt, copiado por El Mundo Ilustrado, de M6jico; con el articulo del senor Javier Resines, La retina en la industria azucarcra, reproducido en parte por el Diario de la Marina, impugnado en El Dia por el profesor de la Escuela de Agronomia en nuestra Universidad, Dr. F. Henares, y tradu90

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NOTAS EDITORTAI.ES cido al francs por el Journal des Fabricants de Sucre; con el del sefor Manuel Sanguily, Una biografia de Miguel Jeronimo Gutierrez, reproducido por La Discusion en el mes de febrero; con el del senior Emeterio S. Santovenia, Un autografo de Ricardo del Monte, comentado favorablemente por el Sr. J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la tarde del 5 de abril) y transcripto por El Comercio, de esta capital; con los estudios de nuestro redactor doctor Ricardo Sarabasa: El juicio oral en lo civil y Alrededor del divorcio, citado con encomio el primero en los debates que sobre el tema de su titulo se efectian en el Colegio de Abogados de la Habana, y reproducido el segundo por el diario El Comercio, de Cienfuegos; con los de otro de nuestros redactores, el Dr. Jos6 Sixto de Sola, titulados La falta de probidad en los gobernantes hispano americanos y El pesimismo cubano, extractado el primero por el senor Willy de Blank en El Dia (nimero del 3 de mayo) y diversa y extensamente comentado el segundo por los diarios Cuba, La Prensa y La Discusion, por los sefores Jos6 Manuel Carbonell en el semanario que dirige (Letras) y J. N. Aramburu en el Diario de la Marina (edici6n de la maiana del 11 de diciembre), y por el Dr. Enrique Jos6 Varona, Vicepresidente de la Repfiblica, en la vibrante carta, muy honrosa para nosotros, que publicamos en este numero; con el documento intitulado De Ugarte al Presidente Wilson, transcripto por la Revista Positiva, de M6jico, y algunos de euyos pfrrafos principales fueron traducidos al ingl6s y elogiados por la publicaci6n angloamericana The American Review of Reviews en su numero de septiembre, y luego, vertidos al castellano aqu6llos y las notas de la revista mencionada, insertos y comentados calurosamente en El Figaro de esta capital (numero del 26 de septiembre), y, adems, citado en la entrega del 1.0 de octubre de La Revue parisiense-por cierto que poniendo a CUBA CONTEMPORANEA en la secci6n correspondiente a las revistas publicadas en los Estados Unidos de la America del Norte-; con la carta alentadora que nos dirigiera el Dr. Enrique Jos6 Varona, la cual apareci6 en nuestro primer numero, reproducida por los diarios El Comercio, de la Habana (2 de enero) y El Telegrafo, de Trinidad (20 de enero) ; con el articulo de nuestro redactor doctor Julio Villoldo, Necesi91

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CUBA CONTEMPORXNEA dad de colegios cubanos, en gran parte reproducido, y comentado entusiasticamente, por El Comercio de Cienfuegos, y en cierto modo impugnado por el Sr. Antonio Escobar en el diario La Lucha (numero del 1.* de agosto) ; y, por ultimo, con los trabajos del Director de CUBA CONTEMPORANEA: El problema negro, reproducido por La Discusijn en su nnmero del 7 de febrero, y varios de cuyos parrafos transcribi6 y coment6 generosamente el diario uruguayo El Siglo, de Montevideo (numero del 29 de marzo) ; La Isla de Pinos, nota editorial que reprodujo y apoy6 La Discusion (numero del 7de marzo), y que fu6 deferentemente citada en nuestra Universidad por el catedrtico de Historia, Dr. Evelio Rodriguez Lendian, en la conferencia que pronunci6 el 26 de abril acerca de La Isla de Pinos segn el Tratado de Paris, publicada en la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias (nnmero de mayo) y despu6s recogida en un folleto con el propio titulo; El 'nuevo Gobierno y las aspiraciones nacionales, transcripto primero por la Revista de las Antillas, de San Juan de Puerto Rico, en su nnmero de junio, y despues por La Discusion, siendo halagileiamente comentado por ambas publicaciones; y con la nota editorial Rochefort y los cubanos, que tambi6n reprodujo el diario La Discusion en el mes de agosto. Desde luego que la reseia precedente no es completa: falta la cita de algunos trabajos en que han sido comentados articulos insertos en CUBA CONTEMPORANEA; pero en unos casos la omision obedece a desconocimiento y en otros al hecho de quo mas adelante reproducimos los comentarios respectivos. Sin embargo, deseamos dejar constancia de que, ademis, varias veces el semanario habanero Gr6/ico, y el Diario de la Marina en distintos editoriales, han hecho menci6n de ciertos trabajos que vieron la luz en nuestras pnginas; y como ya bemos expuesto los motivos por los cuales no podeinos reproducir aqui todas estas demostraciones de aprecio, que nos confortan y nos dean en deuda con quienes las han formulado, s6anos permitido dar ya fin a estos parrafos e insertar a continuaci6n aqu6llas que nos es dable reproducir. 92

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NOTAS EDITORIALES CUBA CONTEMPORANEA.-Desde hace mucho tiempo se sentia en nuestro pais la necesidad imperiosa de la publicaci6n de una revista quo fuese la legitima continuadora do aquellas inolvidables quo editaron y dirigieron, para bien de la cultura de este pueblo, nuestros ilustres compatriotas Jose Antonio Cortina y Enrique Jos6 Varona. Esta necesidad ha venido a satisfacerla plenameute la elegantisima publicaci6n mensual que aver naci6 con el ano. Lo que es y Io que ser6 CUBA CONTEMpORANEA, ya lo dijimos a nuestros lectores, hace varios meses, cuando les anticipamos el programa de esta revista; y si el programa hizo concebir entonces esperanzas halagiias, justo es declarar que el primer numero de la esperada publicaci6n ha convertido esas esperanzas en satisfactoria realidad. Juzguen por si nuestros lectores, con vista del escogido sumario de este nnmero: I. Programa, La Direccin.-II. Una carta del doctor Varona, Enrique J. Varona.-II. Rudyard Kipling, Jesds Castellanos.-IV. Aspiraciones, Antonio S. de Bustamante.-V. La tragedia otomana, Luis Rodriguez Embil.-VI. La carestia de la vida, Irving Fisher.-VII. Bibliografia, Max Henriquez Urefa. Si el texto de CUBA CONTEMPORINEA es magnifico, como acaba de verse, no Io es menos su presentaci6n tipogrdfica: un volumen in-8.o mayor, de 72 pAginas-ocho mfs de las ofrecidas-admirablemente impreso con caracteres claros, nuevos y elegantes, en excelente papel marfilado, traido expresamente para esta revista. Realmente CUBA CONTEMPORANEA marca el inieio de una 6poca de renacimiento en la historia do nuestra prensa cultural, y por el esfuerzo meritorio que ban realizado felicitamos cordialmente a los entusiastas director y redactores de la nueva publicaci6n, al propio tiempo que nos congratulamos porque al fin crente ya nuestra Repnblica con una revista a la quo en nada superan las mejores publicaciones extranjeras de su indole. (La Discusidn, Habana, 2 enero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Bajo la direcci6n de nuestro querido amigo Carlos de Velasco, acaba de aparecer el primer ngmero de la revista mensual cuyo titulo sirve de rubro a estas lines. CUBA CONTEMPORINEA, por su forma y por la esencia de los trabajos quo publica, nos recuerda a la Revista de Cuba, del malogrado Jos6 Antonio Cortina, y su continuadora la Revista Cubana, quo dirigi6 el sabio fil6sofo Enrique Jos6 Varona. Y asi como aquellas publicaciones aportaron un contingente valioso a la obra de la cultura cubana, en aquellos dias del renacimiento literario que precedieron a nuestra altima lucha por Ia independencia, nosotros deseamos sinceramente que el amigo Carlos de Velasco obtenga en su empresa periodistica un 6xito semejante, coadyuvando al despertar intelectual de esta gene93

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CUBA CONTEMPOIANEA raci6n que ha tenido la suerte de hallarse colocada en condiciones mis propicias de las que disfrutaron sus predecesores. (La Prensa, Habana, 2 enero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Como se anunci6 y se esperaba, en estos primeros dias de 1913 ha aparecido, en la Habana, el primer nnmero de ]a revista sensual CUBA CONTEMPORANEA, consagrada, como en su program se dice, ''a todas la orientaciones del espiritu moderno'' en los diversos y complejos conceptos de la filosofia, la sociologia, la literatura, el arte, la historia, etc., y en particular a esos mismos conceptos con relaci6n a los intereses de la vida nacional cubana, de la que se propone ser field 6rgano, en las esferas de la alta cultura, la nueva revista, de impresi6n pulquerrima y formato elegante, en un cuaderno de 72 paginas. Garantia de buen 6xito en el cumplimiento de sus nobles y edificantes prop6sitos es el Cuerpo de Redacei6n de CUBA CONTEMPORANEA, a cuyo frente, como director-fundador, se encuentra el talentoso, reflexive y cultisimo escritor Sr. Carlos de Velasco, digno exponente de la juventud intelectual do nuestra patria. Sea bienvenida al campo de la prensa y a ]a vida de las ideas la preciosa revista CUBA CONTEMPORANEA, y ojala que encuentre toda la protecci6n que merece, para quo pueda consolidar su existencia, ofrendada en aras de la verdad cientifica, la belleza artistica y el mayor prestigio de Cuba. (El Cubano Libre, Santiago de Cuba, 5 enero 1913.) MAGNIFICA REVISTA.-Los fundadores de la revista mensual CUBA CONTEMPORANEA, deben star satisfechos del exito alcanzado desde su primer nfinmero por tan bella publicaci6n, digno exponente de la cultura cubana. Ademas de ima inmejorable presentaci6n tipografica que hace honor a las prensas del ''Siglo XX'', de Aurelio Miranda, no les ha faltado a los animosos j6venes que con tanto fervor emprenden esa que bien pudieramos Ilamar arriesgada aventura, dada la indiferencia pnblica de este pals para las obras literarias, ni la voz de aliento de los grandes maestros Enrique Jos6 Varona y Antonio S. de Bustamante, que avaloran incalculablemente el ninmero inaugnUral de CUBA CONTEMPORXANEA... Desde hIego quo CUBA CONTEMPORANEA merece triunfar; pero siendo como es una revista para tin nivel intelectual superior, ese triunfo depended de la clase mis culta y a ella hubiera, forzosamente, que culpar, si la excelente publicaci6n no libra una existencia desahogada. Y esto seria tristisimo. Nuestro aplauso para el director de CUBA CONTEMPORANEA, ilustrado redactor de La Discusidn y para sus compafleros de empresa, que tan cumplidamente ban realiaado las promesas de su programa. (El Mundo, Habana, 6 enero 1913.) 94

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NOTAS EDITORIALES CUBA CONTEMPORANEA.-Ha visto ya la luz el primer numero de CUBA CONTEMPORANEA, la nueva revista mensual quoe dirige nuestro distinguido amigo el Sr. Carlos de Velasco. Notables trabajos de Enrique Jos6 Varona, Jesus Castellanos, Antonio S. de Bustamante, Luis Rodriguez Embil y Max Henriquez Urefla nos ofrece esta esplendida publicaci6n, que podr6, no lo dudamos, competir dignamente con publicaciones anulogas de Europa y America, tales como La Lectura, La Espaila Moderna, La Revista Moderna, y honrar en todo tiempo y lugar a las letras cubanas. (Revista Juridica, Habana, enero ]913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Hemos leido con ansia el primer nnmero de CUBA CONTEMPORANEA y hemos sufrido una gran decepci6n. No reflejan sus elegantes paginas nada de to que es CUBA CONTEMPOFANEA. Y si en ellas el insigne educador que es don Enrique Jos6 Varona o el coloso de la tribuna parlamentaria que es don Antonio Sknchez de Bustamante no derramaran ideas copiosas, ideas de patriotismo y de verdad, este nnmero inicial de CUBA CONTEMPORANEA ofreceria muy escaso interns para el futuro. Ellos, no nuestros j6venes, Fablan de quba y para Cuba. Y permita la entusiasta Redacci6n de CUBA CONTEMPORANEA y su esforzado director, que emita al azar, como un mosaico, algunas observaciones que me ha sugerido su realizado anhelo de dotar al pais de un nuevo 6rgano de publicidad. Deelara CUBA CONTEMPORANEA, que ''fuera de las publicaciones de carkcter oficial no hay en la prensa cubana ninguna revista que cada mes d6 al pnblico trabajos escritos con menos premura que ]a requerida por Ias imperiosas exigencias de los peri6dicos diaries y aun por las no menos apremiantes de los semanarios''. En esta raz6n funda la de su aparici6n. Y salvo Ia periodicidad, comete la novel revista injusticia palmaria, ya que en la Habana se editan, sin que esforcemos la memoria, tres publicaciones merecedoras de mayor estimulo y dignas de ser secundadas con la colaboraci6n que profusamente han solicitado los fundadores do CUBA CONTEMPORANEA, y aplaudidas con el m6s justo homenaje: ]a Revista Bimestre, Cuba Intelectual y la que fundara el mfs acucioso, erudite y competent de nuestros bibli6filos: D. Domingo Figarola Caneda. Todavia hay otras de valia, de carActer oficial, es cierto, pero abiertas a la colaboraci6n competente. Vale decir que no son revistas, no son vehiculos de publicidad los que faltan en Cuba, de ]o que carecemos es de productores. Son escasos en numero, eseasos en valor, osados hasta Ia inconsciencia. Temo, mks que deseo siempre, la aparici6n de nuevos peri6dicos, porque van a ser otros 6rganos que utilice la necedad ambient, mks audaces por 95

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CUBA CONTEMPORANEA menos gastados, heraldos de nuevas famas, consagradores de genios ineditos, laboradores por justicia que nadie niega... Se lamenta en Cuba el que se desdeofe el merito real, y ningtn pais de Am6rica es, como el nuestro, tan propicio, tan facil para improvisar reputaciones. Basta ingresar en cualquier ''capillita'', no aquellas famosas de Paris en que se rendia culto a una doctrina literaria, a algo nuevo en el arte, a una manifestacion original o que aspiraba a serlo, sino estas capillitas tropicales de ''rates'' y de impotentes, y ya tenemos consagraci6n, himnos, aplausos y la 6itima fotografia del nuevo ''genie" en plan de honor d( cualquier semanario. Llfmese usted Alarc6n si es extranjero; si es cubano llkmese usted... como usted quiera (el lector habri pesto un nombre, cada lector uno diferente) tantos son los que pueden llenar esos punts suspensivos y que bur]fndonos de ellos no tenemos reparo en proclamarlos artifices maravillosos, cultos y sapientes, aun cont6ndonos sus plagios, sus rapsodias, su ignorancia y su incomensurable vanidad. A Hacen mal los editores de CUBA CONTEMPORANEA publicando la revistal No, dcsprns do todo. Ningan esfuerzo es totalmente esteril; los creo bien intencionados: es possible que se decidan a seguir el nnico program possible en una revista cubana de esta 6poca; el que la pluma pr6cer de Enrique Jose Varona ha trazado en esas mismas paginas de CUBA CONTEMPORANEA; el program que yo he esbo'ado cien veces en El Figaro, en Bohemia, en este diario, on cuantos peri6dicos he fundado, dirigido o redactado; un programa nacionalista, de difusi6n de cultura, de intensificaci6n de sentimientos del orden social, de dignificaci6n de nuestro car6cter colectivo. Pero no la difusi6n de una cultura libresca y conventional, con estudios sobre el Jap6n o disertaciones sobre Rodin, sino cultura humana, de bien social, de norma popular, de ensenanza altisima para hacer ciudadanos. Nos empeiiamos en cubrirnos con el frae y nuestro traje es aun el clasico do los aborigines. El pueblo cubano necesita algo mAs que arte: necesita fe; ]a fe generosa y salvadora on sus propios destinos, en la virtualidad de las ideas, en Ia eficacia do las instituciones que lo rigen pero que Ie son moralmente extraias. Nuestro pueblo necesita apostoles que le hablen en su propio lenguaje; que le nutran la mente no con metafisica sino con doctrinas sociales; no con pedantes lirismos sobre pintura que nadie hace o sobre musical que se emplebeya o sobre Tetras que se prostituyen, sino prediea de amor y de patriotismo, combatiendo los instintos peligrosos, robusteciendo las buenas, las nobles, las altas cualidades que encierra el alma cubana corrompiendo las cuales medran y se encumbran las medianias endiosadas. Hacer que el cubano no pida medios de vida a "la adulaci6n, o al soborno, o a la intriga, ni Io conquiste y Io defienda revolver en mano, con medioevales guaperias ". Esta es la obra cubana, la obra national, la obra santa a que deben consagrar todos sus esfuerzos, todas sus ansias nuestros hombres de ideas, 96

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NOTAS EDITORIALES nuestros pensadores, nuestros intelectuales: esa es la obra que mi pluma sirve, an6nima y oscura en los editoriales de los diarios en que escribo y en los quo he escrito, durante esta d6ada, pronta a cumplirse, de mi profesi6n periodistica. Esa alma cubana, que es, por espont6neo impulso ''generosa, noble, igualitaria, justa, inteligente y alta'', pero que tratan infames mercaderes de ideas ,indignos traficantes de la politica en convertir en bajuna y servil, en innoble y rencorosa, en esquiva y sombria. Salvemos la pureza de esa alma todo ternura y grandeza: pongamos nuestro pecho ante la invasion de los agiotistas del patriotismo, repitamos la palabra de Bien y Verdad, y haremos obra de ciudadanos, obra de patriotas, obra de artistas; porque bay un destello de arte, de armonia y de belleza en toda obra generosa y grande, en todo esfuerzo desinteresado y puro, en todo sacrificio y resumen al 6xito para consagrarse a la lucha obseura y penosa de redimir almas vencidas o de salvar almas en asedio es obra de heroismo. Del mAs bello y alto de los heroismos porque no tiene ni tendrA possible compensaci6n fuera de los crmenes, tan floridos siempre, fragantes y omnicromos de nuestro mundo interior, de la propia, de la austera conciencia. ARTURO R. DE CARRICARTE. Dia de Reyes, 1913. (El Triunfo, Habana, 6 enero 1913.) BIBLIOGRAFIA.-CUBA CONTEMPORANEA.-Recibimos el primer numero de una nueva revista. Viene a la prensa lena de promesas y tan Ilena de prop6sitos: viene como otro palenque donde puedan encontrarse las ideas, "sin otra limitaci6n que el respeto a los demfs''. El campo es amplio, demasiado amplio: abarca mucho y puede apretar poco. Sin embargo, en este caso podemos abrigar buena esperanza: las firmas del primer numero-Enrique Jos6 Varona, Antonio SAnchez de Bustamante, Jesus Castellanos, Luis Rodriguez Tmbil, Irving Fisher y Max Henriquez Urefia-son una verdadera garantia de que la publicaci6n sabra desarrollar un gran programa. En Cuba, en realidad, carecemos de revistas importantes que dediquen sus esfuerzos a estudiar seriamente las cuestiones. A las que hay, la actualidad las ilusiona, y mis que literatura, critica, notas cientificas, ofrecen fotografias. El trabajo sereno y reposado, de larga dedicaci6n y muchas meditaciones, aun no tiene revista en que aparezca. CUBA CONTEMPORSNEA lo sera si alcanza ]a larga vida que nosotros lo deseamos. (Diario de la Marina, Habana, edici6n de la maiiana del 10 de enero, 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Hemos recibido el primer niimoro do esta 9 r

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CUBA CONTEMPORANEA importantisima revista, que ha comenzado a ver la luz en la Habana, bajo In direcei6n del Sr. Carlos de Velasco. El sumario es selecto. Deseamos a CUBA CONTEMPORLNEA una larga y pr6spera vida en bien do nuestra cultura. (El Moderado, Matanzas, 14 enero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Tenemos sobre nuestra mesa el primer numero de CUBA CONTEMPORANEA, important revista que ha comenzado a publicar en Ia capital un grupo de j6venes de merecido renombre literario. CUBA CONTEMPORXNEA, que aspira a continuar la obra colosal iniciada por la Revista de Cuba y In Revista Cubana, ha de ser el mas bello exponent de nuestra cultura y merece un lugar predilecto en todo hogar cubano donde se sepa pensar alto y sentir hondo. Saludamos con entusiasmo y carifio su aparici6n. (El Nacional, Sagua la Grande, 18 enero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Con este significativo nombre acabamos de recibir el primer cuaderno de esta bien escrita e interesante Revista literaria, que en in Capital acaba de fundar el laborioso e ilustrado periodista Carlos de Velasco. CUBA CONTEMPORANEA se presenta al estadio de la Prensa con un brillantisimo programa, y el sumario del presented nnmero Io informan eminentes escritores cubanos. Con calma y tiempo nos ocuparemos del nnero quo tenemos a la vista y emitiremos nuestra humilde opini6n; y damos las gracias a su Director por el envio do su valiosa publicaci6n. (El TMl grafo, Trinidad, 18 enero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Hemos tenido el gusto de recibir el numero dos de la magnifica revista mensual que, con el titulo que encabeza estas linens, se publica en la Habana bajo In ilustrada Direcci6n del senor Carlos do Velasco. Nos hace recordar la revista de que nos ocupamos, la que en la 6poca colonial fundara el ilustre orador, literato y patricio esclarecido, Jos6 Antonio Cortina, y que, a la muerte de 6ste, "'hered6'' una de nuestras mats legitimas glorias: el doctor Enrique Jos6 Varona. CUBA CONTEMPORXNEA, coma la Revista Cubana en otros tiempos, es un field exponent de nuestra intelectualidad mAs alta y desde luego le auguramos el 6xito mis lisonjero; ya que no es posible suponer que sea acogida con indiferencia una publicaci6n que nos honra y enaltece. 98

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NOTAS EDITORTALES Los cubanos todos debemos prestar el concurso mas decidido al sostenimiento de CUBA CONTEMPORANEA... (La Palabra, Camagitey, 3 de febrero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA: EL NUMERO DE FEBRERO.-Se ha repartido el nimero segundo, correspondiente al actual mes de febrero, de la importante publicaci6n CUBA CONTEMPoRXNEA, digna sucesora de la vista de Cuba y de la Revista Cubana. Este numero, como el anterior, contiene mAs de lo prometido por sus editores, y es una muestra gallarda del renacimiento intelectual de Cuba. Entre los varies interesantisimos trabajos que contiene esta excelente entrega de CUBA CONTEMPORANEA, destAcanse principalmente cinco, a cual mas importantes, sugestivos y atrayentes: el magnifico estudio Una biografia de Miguel Jer6nimo Gutierrez, debido a la pluma siempre lozana de nuestro egregio historiador y literato Manuel Sanguily; el profundo ensayo La Biblia desde el pun-to de vista lingiiistico, con que regala a sus innumerables admiradores el sabio professor de nuestra Universidad doctor Juan Miguel Dihigo; la fidedigna y acertadamente anotada traducci6n del capitulo Cuba: catorce anos despuds, del libro El Mediterrdneo Americano, por Stephen Bonsal, hecha por nuestro companero de redacci6n el doctor Julio Villoldo; el trabajo concienzudo y ameno que sobre El Municipio de la Habana, ha escrito nuestro tambi6n companero de redacci6n el senor Mario Guiral Moreno, y, por nltimo, el vibrante, valiente y transcendental articulo que respecto del candente Problema negro, firma nuestro companero el senor Carlos de Velasco, director de la revista. V6ase ahora el sumario completo: El problema negro, por Carlos de Velasco, director de la revista; Una biografia de Miguel Jer6nimo Guti6rrez, por Manuel Sanguily; Amdrica, por Carlos A. Villanueva; El Municipio de la Habana, por Mario Guiral Moreno; La Biblia desde el punto de vista lingiistico, por el doctor Juan Miguel Dihigo; Cuba: catorce alos despues, por Stephen Bonsal (traducci6n y notas del Dr. Julio Villoldo); Obras que tratan de Cuba, por R. A. C., y Notas editoriales, que comprenden los siguientes asuntos: Gracias; Cuba, Estados Unidos y El Haya; Cuba y un periodista inglds; A la memoria de cuatro cubanos (Jos6 de la Luz y Caballero, Tomas Estrada Palma, Vidal Morales y Morales, Joaquin Albarr.n y Dominguez); Conferencia del Dr. Carrera Jitstiz; Un Comitd agitador. Felicitamos una vez mas a la redacci6n de CUBA CONTEMPORANEA, por la patri6tica obra que estfn realizando y nos congratulamos por tener ya en nuestro pais una revista que nos honra. (La Discusi6n, Habana, 5 febrero 1913.) LA NOTA DEL DIA.-Desde el dia primero de aio empez6 a publicarse una revista mensual titulada CUBA CONTEMPORLNEA que editan y redactan varios j6venes cubanos intelectuales y civicos. 99

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CUBA CONTEMPORiANEA Nosotros sabiamos que iba a ser una buena publicaci6n, una publicaci6n seria, docta, valiente, cult, algo asi como nuestra historica Revista Cubana, do tan glorioso y ejemplar recuerdo. Pero no quisimos decir nada porque ms que el ''va a ser'', nos gusta el decir quo ''es''. Y a la vista tenemos el segundo numero de CUBA CONTEMPORANEA y ya podemos decir quo ''es'': que es una excelente revista que trae los medios y los arrests de la memorable Revista Cubana de la edad de oro de nuestros desarrollos culturales. Sin ir mis lejos, y a la cabeza de un material selecto, trade este numero do Febrero un trabajo valeroso quoe firma cl director de la IRevista, sefnor Carlos do Velasco, escrito quo demuestra que en las columnas de la nueva publicaci6n culana se van a tratar los problemas como son, sin eufemismos; al trav6s del prisma que los presenta y con toda. la valentia (]6ase civismo) qae requieran o corresponda. El trabajo este a que nos referimos se titula claramente El problema icogro y en 61 se aboga resueltamente por la preponderancia moral y numnrica de Ia raza blanca en Cuba, por el fomento y estimnlo de la inmigracion y la poblaci6n blanca, por la absoluta prohibici6n de los iumigrantes negros y por is suprema necesidad de que la republican sea una repnblica blanca. Daremos una idea del trabajo, del cual podemos decir, que sea cual sea la opini6n do cada cual sobre el problema, debe ser estimado por su franqueza y respetado por la energia con que es mantenido el punto de vista. La firmeza en las opiniones lo que revela es ''raiz'', profundidad de su estudio. Y es de genero semisalvaje el insolentarse por ''ideas'' que sean contrarian a las propias o a los propios prejuicios o intereses. Por mis que al articulista no han de hacerle mella los desplantes, pues ya se adelanta a ellos, reivindicando energicamente ''para los blancos de Cuba el derecho y el deer de velar por los altos intereses de la civilizaei6n, procurando, por cuantos medios licitos est6n a su alcance, que aqui proponderen los elementos 6tnicos superiores, favoreciendo y estimulando su mayor entrada y desarrollo y restringiendo e impidiendo la de los de pigmentaci6n obseura''. Conienza el trabajo de la oven y ya acreditada revista CUBA CoNTEMPORXNEA con este pArrafo del gran Jos6 Antonio Saco, escrito en 1835 y tornado del tomo III de su Coleecidn de papeles: Decia el gran pensador cubano: ''Imposible es que dejemos de abogar on favor de la colonizaci6n blanca. De ella depende el adelantamiento de la agricultura, ia perfeeci6n en las artes, en una palabra, In prosperidad cubanra en todos ramos y la firme esperanza de que el vacilante edificio de nuestra personalidad se afiance de tuna vez, sobre bases s6lidas e indestructibles.'' Ma's adelante vuelve a citar a Saco, del que declara ''que seguramente ha sido el cubano quoe con mayor estudio y competencia ha analizado este grave problema de la poblaci6n de Cuba". Y copia del ilustre publicists Io siguiente: ''La colonizaci6n blanca de Cuba es necesaria y urgente para dar a esa poblaci6n 6tnica una preponde100

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NOTAS EDITORIALES rancia moral y numerica sobre la excesiva de color; es necesaria y urgent para contraponerla en la porci6n oriental al mill6n y medio de haitianos y jamaiquinos que desde las costas de las dos islas en que viven estfn mirando atentamente hacia Cuba; es necesaria y urgente para neutralizar la terrible influencia de los tries millones de negros que nos rodean; es necesaria y urgente para romper esa palanca peligrosa que puede poner a Cuba en trance muy amargo cubri6ndola de luto e inundandola de sangre''. Con tales precedentes y con su punto de vista resueltamente favorable al predominio de la poblaci6n blanca, el articulista de CUBA CONTEMPORANEA, abomina de la imprudent (criminal la llama) autorizaci6n otorgada ha poco por el Ejecutivo a la "Nipe Bay Company'' para traer tries mil trabajadores haitianos y jamaiquinos, y en nombre de la civilizaci6n requiere a la Camara para que apruebe inmediatariente la Ley, ya votada por el Senado, que promueve la inmigraci6n blanca y prohibe absolutamente la entrada de gentle de color. Mas no se vaya a creer por esto que el articulista demuestra tener la mAs minima mala voluntad a los negros cubanos. Al contrario, celebra las facilidades que aqui se les dan para advenir a todas las posiciones, celebra que disfruten, al amparo de las eyes, de iguales beneficios que los blancos; no opone reparo alguno a que participen de la administraci6n pnblica con arreglo a su competencia, a que sean abogados, m6dicos, notaries, etc.; a que sus ninos est6n unidos a los blancos y con los blancos se eduquen en los establecimientos pnblicos docentes, etc., etc. Pero respetando en absoluto a la poblaci6n natural de color existente, a la que brinda la mayor buena voluntad y con Ia que desea se viva en la mayor cordialidad, se opone decididamente a que el contingente de poblaci6n de color existente en Cuba sea aumentado con la importaci6n de negros extraos. Y esto, dice, para fines superiores de preponderancia moral y numdrica de la raza blanca, con beneficio de los mismos cubanos de color, toda vez que impidiendo ]a entrada de elementos de color extraflos y heterog6noos, de distinta habla y costumbres, se pone a nuestra poblaci6n de color, en las ciudades y en el campo, a cubierto de la ruinosa competencia que les hacen con sus bajos jornales y pocas necesidades, los negros haitianos y jamaiquinos quo invaden el pals. Eso si, valiente siempre en la posici6n tomada, declara que a esta sabia politics colonizadora no tienen raz6n que oponer los elementos de color, salvo, dice, que fuera su prop6sito el de superponerse a ]os blancos, en cuyo caso mayor motivo habria para esforzarse en la prevenci6n y Ia defense. Por ltimo declara CUBA CONTEMPORANEA que es hora de que los directores de la vida publica se den cuenta de la naturaleza del problema y del peligro que entrafla, que es hora de que cada cual ocupe el lugar quo le corresponde con arreglo a sus facultades, preparaci6n y conocimientos y quo nadie pretend sin titulos ni aptitudes bastantes conquistar posiciones que no le pertenecen. No es problema, aflade, de perseguir, ni de vejar, ni de rebajar, ni mu101

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CUA CON'inPOlANEA cho menus de matar: es problema de educaci6n, de dignificacidn, de regeneraci6n. Y sierra con estos substanciosos pkrrafos: ''Y si alguien, por desgracia, no quisiese darse cuenta de nuestro deber de no permitir la convergencia de lineas que deben correr siempre paralelas, es de todo punto necesario que demostremos la energia suficiente para hacer (omprender que tenemos el derecho de impedirlo.'' ''Y si los blancos no tienen confianza en los negros o si 4stos no la tienen en los blancos, preferible seria que jugasemos a cartas vistas y que no pretendi6ramuos enganarnos mutuamente: se requiere valor y prudencia para afrontar este problema, pero estaf planteado en terminos tales que absurdo serial esperar a que la soluci6n nos venga sin buscarla. Se require ser firms y serenos y por lo pronto prohibir terminantemente la inmigracion negra y facilitar y estimular la blanca: s6lo asi cumpliran con su deber los llamados a velar por los supremos intereses de la civilizaci6n, de la cultura y de la patria.'' Desde luego no se nos oculta que ese trabajo de CUBA CONTEMPORANEA ha de ser niuy comentado, que ha de levantar polvareda; pero nosotros teneros quo ocuparnos de lo que es importante, porque si nos ponemos a rezar aqui la Biblia, se duermen y nos abandonan nuestros lectores. A demas, Carlos de Velasco al emitir asi sus ideas no ha hecho mfs que ejercitar lo que un gran estadista llamaba ''el derecho individual por excelencia: el derecho de opinar''. Nada mss respetable; tanto mss cuanto quo en este caso ese derecho elemental de opinar se ejercita "de buena fe y en buena forma". (El Dia, Habana, febrero 6 de 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Al celebrar la aparici6n de la nueva revista dirigida por el senor Carlos de Velasco, escritor joven de mucho talento, expusimos la creencia de que CUBA CONTEMPORANEA vendria a ser una digna continuadora de aquellas publicaciones denominadas Revista de Cuba y Revista Cubana, que tan important papel desempeiaron en el desarrollo de nuestro movimiento intelectual. El segundo nnmero de la revista que nos ocupa ha venido a confirmar plenamente nuestras predicciones, ofreci6ndonos en sus pfaginas valiosisimos trabajos acerca de palpitantes problems de nuestra vida social. Pero, con un civismo poco coman en esta 6poca en que los convencionalismos se sobreponen a los dictados de la sans raz6n, el director de CUBA CONTEMPORANEA aborda el studio de esos problemas valerosa y resueltamente, llamando a las cosas por su verdadero nombre y hablando alto y claro a fin de que "los quo tengan oidos oigan". No por lo que pudiera halagarnos el hecho de que Carlos de Velasco prohija en su interesante trabajo titulado El problema negro casi todo el editorial de La Prensa correspondiente al dia 12 del mes pr6ximo pasado, puesto que antes que nosotros y con mejores razones se habia ocupado del 102

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NOTAS EDITORIALES propio asunto nuestro eximio compatriot don Jos6 Antonio Saco, sino, per la valentia con que el author de este trabajo expone sus atinadisimas consideraciones, hemos de confesar con singular complacencia que pocas veces se ha escrito en Cuba sobre ese tema con tal acopio de razones, a la vez que con un tacto prudentisimo que no excluye, sin embargo, la energia para senalar el mal alli donde este radica. Reviviendo el recuerdo de aquella 6poca en que nos deleitaba con sus exquisitos trabajos literarios, Manuel Sanguily comenta la biografia de Miguel Jer6nimo Gutierrez, escritor, poeta, orador y guerrero que sucumbi6 en is lucha per la conquista de las libertades patrias. Y si al joven emigrado Luis Marino P6rez debemos gratitud inmensa por haber recogido piadosamente los materiales para darnos a conocer la vida del martir villareno, no es menor la deuda de reconocimiento que hemos contrafdo con el senor Sanguily, que-hurtando tiempo a las mnultiples atenciones de su elevado cargo-ba completado la labor del senor Perez rindiendo carinoso tribute de admiraci6n al malogrado patriots ''que se fu6 a la guerra para no volver jams a su desolado hogar'"... Completan el segundo nmmero de CUBA CONTEMPORNEA un trabajo del senor Carlos A. Villanueva, acerca de los origenes del nombre de Am6rica aplicado a nuestro continent; otro del senor Mario Guiral Moreno, acerca de la insignificancia a que ha quedado reducida la acci6n del municipio habanero; una erudita conferencia del doctor Juan M. Dihigo, sobre La Biblia desde el punto de vista lingiiisiico''; un capitulo de la obra El Mediterrneo Americano, traducido y anotado per el doctor Julio Villoldo; un interesante indice bibliografico de las obras publicadas acerca de Cuba, en idiomas extranjeros, desde 1909 hasta 1912, y unas muy bien redactadas Notas editoriales. Por esta somerisima descripci6n acerca del contenido del segundo n6mero de CUBA CONTEMPORSNEA verftn nuestros lectores que no exageramos, al comparar ]a nueva publicaci6n fundada per el senor Carlos de Velasco con aqueIlas famosas revistas que dirigieron el inolvidable Jos4 Antonio Cortina y el sabio fil6sofo Enrique Jos6 Varona. Y en estos mementos en que los apasionamientos politicos tienden a establecer hondas divisiones en el seno de la familia cubana; cuando, en lugar de sembradores de ideas, contemplamos por doquiera demoledores de reputaciones, es grato hallar paladines animosos que, come Carlos de Velasco, y el grupo interesante de redactores y colaboradores que dan vida a la revista CUBA CONTEMPORANEA, se remontan en sus empeoos sobre las impurezas de la realidad presente, para laborar desde lo alto per nuestro engrandecimiento realizando un meritisimo esfuerzo en favor de la cultura nacional. (La Prensa, Habana, 7 febrero 1913.) CUBA OONT'EMPORANEA.-Acabames do rocibir el primer n~unero do 103

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CUBA CONTEMPOR ANEA CUBA CONTEMPORANEA, revista editada por un grupo de escritores de los mfs distinguidos de la actual literatura cubana. Entre los mejores estudios que figuran en este primer numero debemos recordar uno sobre Rudyard Kipling, escrito por el malogrado Jesus Castellanos. CUBA CONTEMPORANEA aparecera el primero de cada mes. (El Diario Ilustrado, Santiago de Chile, 11 febrero 1913.) IMPRESIONES.-Para La Discusidn .-Madrid, enero-.-CUBA CONTEMPORXNEA anuncia que se propone continuar la tradici6n gloriosa de la Revista de Cuba y la Revista Cubana. El ofrecimiento, sin la presentaci6n del primer nnmero, pareceria ambicioso; pero se ha comenzado a cumplir de tan brillante manera, han sabido el director y los redactores de CUBA CONTEMPORANEA unir con tanta exactitud la idea a la accion, que su bello prop6sito puede considerarse una realidad desde ahora. Ya tenemos otra vez una revista. Bastaria publicarla en su fondo y forma como este primer numero, durante el aiio en que, segun me describe un amigo, los entusiastas y generosos fundadores han podido asegurarle vida material, para que CUBA CONTEMPORSNEA tuviera su puesto en nuestras bibliotecas, inmediatamente despuds de los volnmenes de aquellas dos meritorias publicaciones de Jos6 Antonio Cortina y Enrique Jos6 Varona. jCuantos recuerdos ha traido a mi memoria esta evocaci6n hecha por Carlos de Velasco en el sencillo, modesto y patri6tico programa de la revista nueva I Nunca escribi en la de Cortina. Cuando comenc6 a exteriorizar mis aficiones literarias, muy joven aun, era en los nltimos anos del noble, inteligente y afamado director y dueno de la Revista de Cuba. Me cont6 entre sus amigos, pero no me atrevi, por mi corta edad y falta de experiencia, a ofrecerle ningnn trabajo. Su gran reputaci6n de orador, su bondadoso carf.eter y su patriotismo ardiente, me atrajan a 61 como atrafan a tantos otros que lo consideraban ya un jefe en la pr6xima lucha por la independencia, que todos presentiamos. Cortina asistia semanalmente-hablo de 1882 y 83-a las reuniones literarias que daba en su casa el doctor Jose Maria C6spedes. Alli es donde con m6s frecuencia hube de tratarle. Concurrian, tambi6n, Manuel Sanguily y Varona. Yo iba con Sanguily, que, rodeado del prestigio de su vida inmaculada do revolucionario, representaba, dentro de la Habana misma-en aquel hervidero de pasiones, en aquella insufrible atm6sfera de odios, fomentados cada dia mas por la conducta irritante de un gobierno tiranico y las intransigencias del partido que llamaban espanol-, la protest viva, el simbolo en care humana, de todos los ideales de libertad, de todos los ensuenos de emancipaci6n y justicia de los cubanos. Numerosas damas asistian tambi6n a casa de C6spedes. Entre ellas la insigne poetisa Nieves Xenes, y la ilustrada senorita Barnet, contribuan a la amenidad de las tertulias literarias leyendo poesias y articulos. De poetas 104

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NOTAS EDITORIALES 105 del sexo fuerte, su exuberancia, como siempre en Cuba, era empalagosa. Sanguily una noche enristr6 contra todos, en una conferencia magnifica en que distingui6 a los grandes poetas de los pequeios. Se public6 en la Revista de Cuba. Varona ley6 otra noche su erudite estudio sobre la fibula de La Lechera. Borrero Echeverria, Varela Zequeira (Jos6), y varios mAs, pronunciaron discursos o leyeron composiciones. La costumbre-establecida por Nicolds Azedrate en otras veladas famosas-era que al disertante se Ie impugnara por alguiien del pfblico, inicidndose debates interesantisimos, que muchas veces tenian que aplazarse para noches siguientes. Pero, como era natural, en aquella 6poca, dada la 6nica y verdadera preocupaci6u de todos, la politica solia deslizarse en las discusiones, con no poca alarma del buen Dr. C6spedes y de su distinguida esposa, a quienes no podia convenir, con los antecedentes revolucionarios del marido, convertirse en blanco de las sospechas gubernamentales. Aunque los espafioles que iban eran pocos, estaban siempre alerta para protester contra cualquier frase que pudiera tener, o ellos creyeran que tenia, intenci6n de censura contra el gobierno o contra "la integridad national''. JamAs olvidar6 el verdadero remolino que provoc6 una fogosa protesta de esta case, hecha por el Dr. D. Antonio Jover, y la respuesta inspirada, elocuente y vibrante de Sanguily. Parecia que se iba a desplomar el mundo. Algunas familias se retiraron asustadas. Muchos decian en baja voz, que aquella noche unos cuantos dormiriamos en la carcel. Sanguily y yo viviamos en el Cerro. fbamos a casa de C6spedes, y regresAbamos juntos, en coche de alquiler, casi siempre, hasta la "esquina de Tejas''. Hubo quien me aconsej6 al oido que ''me hiciera el bobo'' y Io dejara volverse solo a su casa. Pero, como de costumbre, Io acompaii6. Nos reimos mucho a la vuelta, recordando algunos detalles del incident, y... no hubo nada. Pues bien, Cortina hablaba en casi todas las veladas. Su rostro hermoso, su largo y ondulante Cabello, su barba negra, su actitud tribunicia, el fuego de su palabra, su innegable facilidad-que casi competia con la de aquel inolvidable y simpatico Miguel Figueroa-, realzaban su figura varonil, que atraia a su auditorio con creciente interns y admiraci6n no fingida. Compardbasele a Gambetta, y en el aspect fisico habia, sin duda, una semejanza enorme. Parecido igual-permitaseme la digresi6n-aunque mias pronunciado aun-como lo comprueba todo el que viene de Cuba a Madrid y ve las estatuas de la Castellana-existe entre el ilustre cubano Dr. Eudaldo Tamayo y el eminent espafiol Emilio Castelar. Pero volviendo a Cortina, aunque sus discursos se resintieran de los defectos naturals de la improvisaci6n, sabia como pocos levantar el entusiasmo de sus oyentes, y tocar, en las fibras mias ocultas del coraz6n cubano, el amor a la libertad y a la patria. El resultado era que las veladas de Cspedes, en sus comienzos apacibles y acad6micas, terminaban a veces con el ardor de las reuniones political. ITiempo desdichado aqu6i para el pueblo que s6]o fundaba su felicidad en vagas esperanzas-en las e6lebres ''esperanzas sin ocaso'' de que habl6 en memorable discurso Carlos Saladrigas-, pero feliz, en otro aspect, comparandolo al presented, porque todos tenia-

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CUBA CONTEMPORXNEA mos una sola aspiraci6n, una sola idea, y nos sentiamos ligados fraternalmente por nuestra ambici6n colectiva y nical L Quien entonces hubiera sospechado quo en la patria libre, llegara a poderse escribir con tanta raz6n como lo ha hecho V arona en el primer nmnero de CUBA CONTEMPoRSNEA, que nos dividen la ambici6n personal y el orgullo? Cortina era un gran amante de las letras. Era poeta de tierno coraz6n, pero no escribi6 mucho. GustAbale emular a los otros en el culto de las musas, y proteger con todos los medics a su alcance el desarrollo de la literatura cubana. Mientras posey6 amplia fortuna, fu4, en nuestro pequeflo mundo, un Mecenas. A su costo se publicaron verses de Diego Vicente Tejera, y de otros. Edit6, tambisn, un tomo de obras de Rosa Kruger. Si mal no recuerdo, public6 aquel precioso volumen titulado Arpas ainigas, en que habia verses de Tejera y suyos, ademks de otros autores. Pero su obra mis importante para la cultura de nuestro pais, la que continu6 hasta su muerte con inquebrantable constancia y patriotismo, fu4 la Revista de Cuba. En ella emple6 Cortina un capital, porque los gastos de impresi6n y circulaci6n eran entonces elevadisimos, y la revista tenia muchos lectures; pero, como siempre en nuestra raza, pocos que pagaran la subscripci6n y ayudaran materialmente a la empresa. Ademks, el propietario era rico y todos crelan que a 61 solo le tocaba sacrificarse. Mientras ms amigos suyos lean la revista, menos la pagaban. James Russell Lowell, el gran escritor norteamericano, acostumbraba decir que si sus amigos no compraban sus obras Iqui6n habia de esperarse que las comprara? Entre nosotros, esta observaci6n seria absurda, porque los que menos compran libros cubanos, son, precisamente los amigos de sus autores; pero, sobre todo, cuando se trata de una obra de inter6s colectivo, si es de indole cientifica o literaria, nadie cree que debe contribuir con el menor esfuerzo. No hemos llegado ann a ese grado de adelanto, y en tiempos de Cortina ni se sospechaba siquiera. La Revista de Cuba, cuyas colecciones se venden hoy por algunos libreros de Europa a precios altisimos representa una gran labor y, a pesar de la mucha broa que contienen sus volimenes-resultado forzoso en todas las publicaciones de su indole, donde la colaboraci6n no puede ser pagada y hay quo admitir, por compromisos de amistad o exigencias sociales, trabajos mediocres-, represents, tambi6n, un gran estado de cultura, que contrasta, notablemente, eon otros signos de atraso en el pais. Alli salieron a luz las eruditas disquisiciones de Bachiller y Morales, tan importantes para nuestra historia, y numerosos estudios de filologia y antropologia, que honran a cualquier pueblo. Tambi6n se imprimieron papeles ineditos .de Saco. La universal reputaci6n que alcanz6 muchos aios antes, en vida de Saco mismo, Ia .Revista Binestre Cubana, considerada entonces la inica publicaci6n de esta case de verdadera autoridad en nuestra lengua, hubo de lograrla, en poco tiempo, la de Cortina. Ni la Revista de Espaia, ni Ia Revista Contempordnea, do Perojo, que salian al propio tiempo en Madrid, la superaban en la importancia y en el valer de sus trabajos. Sti artieulo literario mns famoso, es un c6digo de buen gusto, una fuente inagotable de enseinanza para nuestra juventud, Ileno de precepts inmorta106

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NOTAS EDITORIALES les y de juicios siempre oportunos sobre la poesia lirica. Ahora deberia leerse tanto como se ley6 entonces, porque las faltas quo sefiala son, en el fondo, las mismas que hoy se cometen a pretexto de otras escuelas, y con otros nombres. Me refiero-ya lo habran comprendido mis lectores-a la critical de las obras poeticas de D. Saturnino Martinez, que publie6 Ricardo Delmonte con el titulo de El efectismo lirico. La pluma de Delmonte, que se prodigaba muy poco, llen6 algunas paginas admirables del peri6dico de Cortina. El 6ltimo articulo, el que cerr6 la revista despues de ]a muerte de su fundador, es tambien de aquel preclaro maestro del habla castellana. Entre la desaparici6n de la Revista de Cuba, y el primer nnmero de la Revista Cubava, pas6 poco tiempo. Si no me engafia la memoria, los impresores de la primer se encargaron de editar la segunda. Varona, principalmente en los comienzos, impuso una marcha muy acertada a la publicnci6n, y Ia mayoria de los articulos que on ella aparecieron son muy notables. Despues, tuvo, por las mismas causas que Cortina, que abrir algo ma's la puerta. Prescindiendo del poderoso intelecto de Varona y de su portentosa erudici6n, haber dirigido y mantenido esa revista hasta que por causa de la guerra y de su ingreso en el partido revolucionario, tuvo que suprimirla, fu6 un acto de gran m6rito, digno de toda alabanza. Varona vivia de su trabajo, de su duro y absorbente trabajo de professor. En estas condiciones, y atendiendo, tambi6n, a sus libros do filosofia, la revista representaba un verdadero sacrificio, que deberk siempre agradecerle la patria. Hizo en sus articulos ''editoriales'', obra profundamente revolucionaria. Lleg6 en este sentido el peri6dico a obtener importancia mayor que la Revista de Cuba. Algunos escritos de Varona, conmovieron el pais; y el que dedic6 a las corridas de toros-quo es de eterna actualidad-, lo recuerdo ahora como una obra maestra de observaci6n profunda y acerada critica. La misi6n de CUBA CONTEMPOBkNEA es, tal vez, ms dificil. En la republica hondamente dividida, viene a predicar una hermosa religi6n: la tolerancia. Sus pftginas se abren a todas las opinions, siempre que so inspiren en el respeto a las personas o ideas de los otros. Gran esfuerzo por Cuba sera' 6ste, y noblemente comienza a realizarse. En los articulos del primer namero, se observa que a los j6venes y distinguidos fundadores de la revista les anima mas el prop6sito honrado de construir, que la pasi6n de derribar. Los predecesores de CUBA CONTEMPORANEA tuvieron que derribar a la vez que construlan, porque eso entonces demandaba el patriotismo. Ahora es lo contrario. Hay que evitar que el odio nos ciegue, bay que alzar otra vez el alma cubana de los bordes del abismo en que ]an ban colocado los errores de unos, pero tambi6n el apasionamiento de todos. &Contribuir a tan generosa reconstrucci6n CUBA CONTEMPORANEAT No puede caber duda alguna sobre ello. Los nombres de su director y sus redactores, son la mejor garantia de su conducta. Pertenecen a esa juventud intellectual y trabajadora, serial y honrada, que ama las letras, las ciencias y las artes, es decir, el ideal, en una sociedad en que parecia que los hombres no iban ya a ocuparse de otra cosa que de los negocios. 1Adelante I Ellos han 107

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CUBA CONTEMPORANEA ido a sacar de su obscure rinc6n la vieja bandera, y con gallarda actitud la despliegan al viento... Josl DE ARMAS. (La Discusi6m, Habana, 15 febrero 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Con este titulo ha comenzado a publicarse en la Habana una hermosa revista de letras y actualidades. Su director, el distinguido escritor senor Carlos de Velaseo, y su cuerpo de redaccimn formado por varies conocidos publicistas y por el brillante critico senor Max Ilenriquez Urena, son garantia de la labor quo realizara y del 6xito que est6 llamada a obtener. Don Francisco Contreras, que ha sido llamado a colaborar en la nueva publicaei6n, acaba de recibir el primer numero correspondiente al mes de enero; forma nn folleto de buen numero de pdginas, nutrido de interesantes estudios o artieulos, entre los cuales se hacen notar el program de la direecidn, una bella conferencia del malogrado Jesus Castellanos acerca del poeta imperialista R. Kipling y una buena cr6nica bibliografica de Henriquez Urena. (La Maiana, Santiago de Chile, 21 febrero 1913.) REVISTAS: CUBA CONTEMPORANEA.-Habana.-Dirigida por un ferviente laborante como Carlos de Velasco y redactada por inteligencias tan sanas como Villoldo, Sarabasa, Henriquez Urena, Guiral y Sola, ha comenzado la publicaci6n de esta nueva revista mensual cubana, que, segtn su programa, viene a continuar la tradici6n de la Revista Cubana y de la Revista de Cuba, de feliz recordaci6n. Nuestros auguries mas sinceros son para el 6xito de la nueva publicaci6n, que, a juzgar por los nameros publicados, es merecido. Modestos en nuestros afanes, pero intensamente amantes de la cultura patria, vemos con gozo en la Revista Bimestre Cubana, todos los esfuerzos de la mentalidad patria para sacudir su letargo. La juventud de los esforzados companeros de CUBA CONTEMPORANEA nos bace doblemente simpftiea su empresa cultural. Nuestra patria necesita con urgencia la pronta aceiOn de esas reservas intelectuales, acci6n que fuera acaso prematura si los dias quo ceorren fueran sosegados; pero esterilizados, para nuestra obra social, prematuramente, los mfs viriles esfuerzos de muchos cerebros cubanos, de los mhs robustos y vigorosos, y cuando la oclocracia imperante exige easi con iras de sectarismo fanitico, to que Faguet llama el culto de la inconipctencia, la labor juvenil es inaplazable. CUBA CONTEMPORANEA viene a trabajar por j6venes ideals y puras aspiraciones. ; Laborem os! (Revista Bimestre Cubana, Habana, enero-febrero, 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Acabamos de recibir el numero 3, correspondiente al present mes de marzo, de la notable revista sensual CUBA 108

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NOTAS EDITORIALES CONTEMPORLNEA, que, correctamente dirigida por el senor Carlos de Velasco, se publica en la Habana, y la cual merece la positiva protecci6n de todos los elementos cultos y estudiosos de nuestro pals y del extranjero. Entre los articulos contenidos en este numero sobresalen por su gran inter6s los titulados Necesidad de colegios cubaros y El juicio oral en lo civil. Quedamos especialmente agradecidos a CUBA CONTEMPORANEA por su puntual visita a nuestra Redacci6n. (El Cubano Libre, Santiago de Cuba, 4 marzo 1913.) CUBA CONTEMPO.PANEA.-Cada dia adquiere mayor popularidad entre las personas amantes de la buena lectura esta notable revista. Puede decirse que es hoy el exponente de la mentalidad cubana y quo difunde por Europa y Am6rica, gracias a su vasta circulaci6n, no obstante haber empezado a publicarse en enero, nuestra cultura, que nada tiene que envidiar a la de otros passes. Nos complace el exito alcanzado por CUBA CONTEMPORANEA, y felicitamos efusivamente a su joven y talentoso director don Carlos de Velasco y a los j6venes que le secundan en su noble y patri6tica tarea. (El Comercio, Habana, edici6n de la mafiana del 7 de marzo, 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Noble y levantado esfuerzo significa entre nosotros la publicaci6n de la importante revista que con el titulo de CUBA CONTEMPORINEA ha comenzado a realizar un grupo de j6venes escritores inteligentes a cuya cabeza figura el Sr. Carlos de Velasco, tan conocido ya por su meritisima labor de bi6grafo y bibliografo entusiasta y concienzudo. Los tres nnmeros que ha publicado CUBA CONTEMPORANEA demuestran el admirable prop6sito de su redacci6n de Ilenar el vacio que existia, en nuestro fecundo y brillante campo periodistico, de una revista de altos estudios sociol6gicos y literarios que sirviera de exponent de la cultura cubana al par que de estimulo y orientaci6n a los j6venes quo se dedican a la investigaci6n de aquellas ramas de la ciencia y del arte. Los que sabenios por experiencia propia los obstaculos formidables que se oponen entree nosotros a la realizaci6n de los empefios generosos qie han echado sobre sus hombros los redactores de CUBA CONTEMPORANEA, comprendemos la magnitud de su labor y podemos aquilatar en su verdadera importancia la sama de abnegaci6n, desinteres y trabajo que necesitan desarrollar para llevar a feliz t6rmino sus prop6sitos. Sean, por tanto, estas lines, no s6lo votos por el 6xito de CUBA CONTEMPORXNEA, sino sinceras frases de aliento para que alcancen el triunfo que le deseamos. (El Figaro, Habana, 9 marzo 1913.) 109

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CUBA CONTEMPORANEA PAQUETES PARA EL CORREO.-Jacksonville, 28 de Marzo.En estos dias he pasado por emociones relativamente fuertes, pero que no han Ilegado a quitarme el suemo. l Que bien se duerme en esta ciudad provinciana, arbolada y decorosa! El Jefe de Correos, o 'Postmaster', de Nueva York, me envi6 este aviso: ''Aqui lay nn paquete certificado para usted. Digamei ousted adonde se 1o remitimos o a quien se lo entregamos.'' -iUn paquete!--exclam6.-Si ser tabaco? Y vi por delante un program seductor. Estoy quemando, ahora, unas excelentes ''Giraldas'', de Allones, con que se despidi6 de mi el Director de La Lucha, hombre ben6fico y de gusto, porque fuma de Io fino y se explica que el pr6jimo tambien desee fumar. -Estas ''Giraldas'' son grandes-pens6-y buenas para despu6s de las comidas, ''post prandial'' y para la hora de trabajar; si esos tabacos que se avecinan son chicos, vendran bien para centre horas y el programa sera completo. jPrograma? gVitola chica? jLas cuentas de la lechera! Lleg6 el paquete certificado; y, con 61, un desenganio. Contenia el numero tercero de la revista habanera CUnA CONTEMPORANEA. Y, en esto, hubo, tambian, algo de emocionante. En Nueva York habia recibido-sin certificar-los dos primeros nnmeros do esa publicaci6n. &Por qu6 el tercero venia certificado? Acaso, por traer algo que me ataie personalmente. Regla, con muy pocas excepciones: cuando en algnn folleto o peri6dieo os insulten, siempre habrh quienes se tomen el trabajo de enviaros un ejemplar. Iace alios, en un diario de la Ifabana, me llamaron ''detritus''-lo cual es bastante ''eruditus''-por haber opinado que la ocupaci6n americana debia durar diez alos; recibi ''once'' ejemplares de aquella amenidad. Y acord6ndome de ella y de otras, me puse a hojear, en la oficina de Correos, entre una dama de color-pero inodora, a causa de Io bajo de la temperatura-que contaba dinero para sacar tin giro y un turista que Ilenaba con convicci6n, tarjetas postales ilustradas, la nueva revista, en busca de algo como lo do ''detritus''. Otro chasco; en este n6nmero de CUBA CONTEMPORANEA, como en los dos anteriores, no hay in6s que escritos decentes y de tendencias elevadas. El doctor Vila, en in articulo sobre el censor, lamenta quo no haya en esa isla catastro ni tampoco informes estadisticos acerca de la habitaci6n, los gastos de alquiler y manutenci6n, trajes, mobiliario, desarrollo fisico, jornales, etc., y, con este motive, expone consideraciones, quo parecer6n pesimistas a muchos, pero que merecen estudio, sobre la situaci6n y el porvenir de esa republica. ''S61 energias superiores-diceal servicio de pl6yades de hombres probados en el sacrificio y dedicaci6n al progreso del pais, podr6n contrarrestar la ruina econ6mica y evitar el fracaso politico.'' Hay, adem4s, un articulo del senior Villoldo, en que se aboga por la creaci6n de colegios cubanos; y uno del doctor J. Santos Fernfindez sobre las especialidades en has ciencias; y uno en que el seflor Sarabasa trata del jui110

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NOTAS EDITORIALS cio oral en Io civil... Lo que no hay es la explicaci6n de por qu6 ha venit do certificado ese ejemplar de la revista. Supongo que los j6venes fundadores de esa publicaci6n, en vista de que me obsequiaron con los dos primers nnmeros y no me apresur6 a corresponder con un bombito, habrhn dicho: "Certifiquemos el nimero 3 para que no haya la excusa de no haberlo recibido." Podria no darme por entendido, con pleno dereeho; porque el servicio de bombos de La Lucha estft en la Habana; y esto es lo que hago en otro6 casos. Pero, en tste, se trata de un esfuerzo noble y iatil, por el cual debe interesarse todo amigo del progreso de ese pals. A esos jovenes entusiastas les deseo el mayor 6xito. Hasta ahora, no han tenido mucho las revistas que ha habido ahi. Cortina enterr6 algunos miles de pesos en una, que no ilego a cubrir sus gastos. La mejor que se ha publicado-en mi opinion-; la que dirigia el senor Varona, dur6 pocos anos. Es posible que, ahora, se lea mis en Cuba, y, sobre todo, que haya mfs disposici6n a pagar Io que se lee. Veo con gusto que la politica no absorbed toda la actividad intelectual, puesto que salon revistas, se da conferencias cientificas y literarias, se celebran exposiciones de pintura y se compone 6peras; lo cual es muy nieritorio, por desarrollarse en tin medio terriblemente refractario, compuesto, en gran medida, de industrialismo y de frivolidad... ANTONIO ESCOBAR. (La Lucha, Habana, 4 abril 1913.) DOS PALABRAS: CUBA CONTEMPORANEA.-CUBA CONTEMPORANEA ha surgido al palenque de las ideas con el brio y actividad que Casi siempre comunica la juventud a sus empresas. No podia ser menos, se dirh, y yo contradigo esa afirmaci6n, pues conazco empresas acometidas por j6venes, que no s6lo no Ilegaron a su t6rmino, sino que ni siquiera dieron pruebas jams de tenor fuerzas nuevas para la impulsi6n. Esto, si bien se ve, es una contradicci6n franca y cruellsima de ciertas eyes naturales, este bien, pero asimismo es una verdad. En cuanto al nombre de ]a simphtica Revista, quitadle las comillas o escribidlo sin variar el tipo de letra, y ya tennis un tema capaz de agotar la fecundidad y elocuencia del mismisimo Merlin, a quien se ha levado al pinhculo para luego arrojar contra 61 toda clase de parang6n. A quien sienta en cubano y desee ver a su patria cubriendo, airosa y respetable, las lineas de derecho y de satisfacci6n que reserva el destino a los pueblos libertados por heroicos; a quien dedique un dia quo sea no mhs a la observaci6n del fondo de la vida nacional y vea llegando ya a la superficie tantos problemas, tantos conflictos y tantas dificultades como se le enciman a la Repnblica y al pueblo, no podrA menos que bajar la vista, Ileno de dolor y desconsuelo, al ver a la Cuba contemporAnea tan apartada de la senda a que parecieron llevarla un dia aquellos sus hijos que, vi6ndola 11I

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CUBA CONTEMPORXNEA atada y llorosa, vi6ndola esclava y lastimante, juraron ante el altar siempre iluminado de la conciencia, salvarla para el honor, salvarla para la dignidad, salvarla para la igualdad entre los pueblos cultos y progresistas, a que tendrs siempre derecho el pals que, contando con muchos y grandes rocursos, nada debe en ese orden a la obra de los hombres, sino que todo es producido brillante de la madre naturaleza. Exceptuemos en el orden politico la perspective risueifa que permit recoger Ia pr6xima subida del ilustre general Menocal al poder, y se vera facilmente que political, econ6mica y socialmente, nada halagador se agita en el espacio y que en el fondo se topan y confunden g6rmenes que a los cubanos imp6rtanos muy mucho destruir, porque de lo contrario descenderemos a la triste condici6n de extrafios dentro de Ia propia patria. Cada dia es mais sentida la necesidad de un gran movimiento de cub'nizaci6n que defina lines de conducta para unos y para otros, porque continuar viviendo sin un carfcter, sin una preeminencia y sin una ley social nacional, perfecta y 16gica, es vivir en abstracto y desposeidos completamente de toda dignidad y de todo criollismo. CUBA CONTEMPORANEA es el mejor titulo que puede baber traido esta revista a la vida pnblien; pero es necesario quo sus valiosos components dediquen su tiempo, asi a estudiar los males presentes de Cuba, como a buscar los medios de acabar aqu6ilos, porque de otra manera no se explicaria su existencia en el foco de la intelectualidad cabana. IA qu6 mejor blas6n podria aspirar CUBA CONTEMPORANEA, que ayudar a constituir una patria, no do personalidad menguada, no de trabaz6n d6bil y violable, sino perfectamente construida y asentada sobre bases que sean el resultado de un pleito donde fallaran la justicia, la raz6n y la equidad! Para llegar a ese t6rmino, tiene CUBA CONTEMPORANEA no pocos casinos abiertos; y al elegir uno y emprender marcha resueltamente por 61, se discierne a si misma el triunfo y sus honores. Bien porque una situaci6n de gobierno tristemente sentida 1o trastorna todo, o sea porque nos encontramos en periodo de construcci6n con un material detestable por 1o inadecuado e ind6cil para la adaptacidn, es lo cierto que la naci6n cubana, con recursos y geografia enaltecedores y propios para grandes edifiaciones, no es otra cosa en la actualidad que una entidad inserena, trascordada e inconsistente, en socorro de la cual urge acudir llevando por arm Ia palabra y por lema la perseverancia mas inteligente. Cuando una diferenciaci6n de sentimientos e ideas se cierne sobre un pueblo, cuando no existe para todos una discipline social perfect y una, ni se palpan los aprestos para la realizaci6n de una gran obra de consolidaci6n y excelsitud, los animos se abaten, es verdad; pero si uno solo clama y es odo y ayudado por muchos, iah!, lo que entonces se recoge es el fruto que los aflos so encargan de sazonar, pero que en cualquier tiempo gusta por su saber y apariencia. Labor CUBA CONTEMPOR-NEA con esa imposici6n, labore sin atender a si ser. bien o mal pagada-pues lo primero es lo que sigue siempre a las grandes obras-, labore sin faltar al program bermoso que ha traido a la vida o estadio de la Prensa, y est6n ciertos sus notables IL2

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NOTAS EDITORIALICS redactores de que las primeras amarguras serAn la base, incuestionablemente, sobre que se asiente majestuosa y admirable la empresa brillante y patri6tica de ordenar y ajustar los relieves del gran edificio social nacional... MATIAs L6PEz Gibara, 1913. (La Discusidn, Habana, 5 abril 1913.) MENCION HONORIFICA.-Las dos niltimas revistas que hemos recibido en canje, con galante esquela de amistad y simpatia, nos merecen especial menci6n por su doble credential artistica y literaria. Juntas Ilegaron a nuestra mesa las ediciones I, II y III de CUBA CONTEMPORANEA. Esta revista, de edici6n esmerada y bella, de nutrido fondo y forma novisima, tiende a ser, y Io sera ,exponents de la cultura de la actual generaci6n de los intelectuales cubanos. Max Henriquez Urena figura en su cuerpo de redactores. (Ateneo, Sto. Domingo, abril 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-E' uma revista mensal que anda ja pelo seu 3o anno. Editada em Havana 6 dirigida pelo conhecido homem de lettras cubano, Carlos de Velasco. CUBA CONTEMPORXNEA 6 impressa com nitidez, em excellent papel, o que ihe da logo o mais agradavel aspecto. Do outro lado 6 o text escolhido e novo. Senao vejamos do summario de ultimo numero que temos entre maos: Necesidad de colegios cubanos, de Julio Villoldo; Las especialidades en las ciencias, y sobre todo en medicina, do Dr. Santos FernAndez; El juicio oral en to civil, de R. Sarabasa; El censo, de Juan Alfredo Vila; Una Victoria, de Mariano Aramburo; El estudio de la Eugenica, de A. F. Tredgold, e Notas editoriales, amplas e interessantes notas redacionaes. Desejamos A novel collega a mais longa vida. (A Illustragdo Brazileira, Rio de Janeiro, 1.0 mayo 1913.) PARLERIA.-... Otro arresto de j6venes voluntariosos e inteligentes ha sido CUBA CONTEMPORNEA, cuyo 6xito esta completamente asegurado. CUBA CONTEMPORANEA equivale a una Espana Moderna, con las diferencias naturales del medio. Fu6 un atrevimiento intentar la publicaci6n de peri6dico tan sesudo en pals tan superficial; pero como de los atrevidos es el mundo, la osadia se ha convertido en triunfo extraordinario. M. MUSOz-BUSTAMANTE. (Diario de la Marina, edici6n de la mafana, 8 mayo 1913.) 113

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CUBA CONTEMPORANEA Hemos recibido la interesante revista CUBA CONTEMPORANEA, magnifiea publicaci6n que hace honor a la Prensa hispanoamericana y que demuestra el alto grado de cultura a que ha llegado la intelectualidad del pais. Estx dirigida por el notable escritor Carlos de Velasco, y colaboran en ella, entre otros, los admirados literatos Manuel Sanguily, Carlos A. Villanueva, Enrique Jos6 Varona, Luis A. Baralt, Max Henriquez Urena, Rodriguez Embil y Mario Guiral Moreno. (Heraldo de Madrid, 10 mayo 1913.) ENTREE ENCAJES: CUBA CONTEMPORANEA.-...La revista mensual CUBA CONTEMPORXANEA es un hermoso magazine que pone muy alto el nombre do la juventud cubana, dentro y fuera del pals. Las mejores plunas j6venes, las mas serenas y cultas plumas cubanas, hacen un postulado de las paginas de CUBA CONTEMPORANEA, nutri6ndolas de bueno, instructivo y selecto material de lectura. Nuestro jefe de redacci6n agradece mucho y To estima como un magnifico regalo, el envio del hermoso magazine de mayo, que tan en alto pone el nombre y el prestigio literario de la juventud cubana. (El Debate, Manzanillo, mayo 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Desde el mes de enero de este aflo recibimos con regularidad la magnifica revista que, con el titulo puesto de rnbrica a estas lines, dirige en esta capital nuestro talentoso amigo el senor Carlos de Velasco. Redactada por un grupo de j6venes entusiastas que han sabido distinguirse notablemente por su espiritu amplio y liberal, su envidiable instrucci6n v la sinceridad y elevaci6n de su patriotismo, CUBA CONTEMPORANEA es hoy, nemine discrepante, uno de los primeros exponentes de nuestra cultura intelectual. En sus pfginas desfilan, estudiados con nervio, lucidez e imparcialidad, los problemas que ofrecen interns mayor en nuestro estado actual de desarrollo colectivo: asuntos de politica national e international, cuestiones econ6micas y juridicas, estudios hist6ricos y literarios, problemas biol6gicos, materias de educaci6n y de enseianza, etc. Es la dnica publicaci6n de Cuba que se dedica con especialidad al estudio de nuestras necesidades sociales y las reformas de toda indole de que este pals esth necesitado. MDs que CUBA CONTEMPORXNEA, nosotros la llamariamos de buena gana Cuba en lo futuro. Recomendamos a nuestros lectores la magnifica revista del senor Velasco, que bien merece la protecci6n de todos los cubanos de cultura. La buena educaci6n no se presume; se demuestra; y esta demostraci6n no puede hacerse sino protegiendo las obras de cultura, subscribi6ndose, v. gr., a las publicaciones buenas y pagando los recibos cuando los presenta el cobrador. (Revista de Educacidn, Habana, junio 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-Hemos recibido el nmero de junior de la hermosa revista CUBA CONTEMPORANEA, que a tan envidiable altura ha sa114

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NOTAS EDITORIALS bido colocar su fundador y director nuestro companero en la prensa Carlos de Velasco. La exquisita selecci6n de los trabajos y Ia esmeradisima presentaci6n tipogrfica de esa rovista que honra a Cuba, la hacen cada dia mas acreedora a la proteccidn de nuestros elementos intelectuales que son los llamados a sostenerla. iTendria que ver que no Ia sostuvieran! El sumario del present nnmero es muy escogido, descollando entree sus materiales mas dignos de menci6n un precioso articulo de J. M. Barraqu6 sobre Leopoldo de Sola, que' fu6 honra del foro cubano y ademAs de eso uno de los corazones mis nobles y generosos que pasarAn por la vida. Cuantos hayan conocido y tratado al doctor Leopoldo de Sola, sentirfn revivir en an memoria el recuerdo de tan ilustre cubano, al recorrer las sentidas linear de Barraqu6. Entre las firmas de este nnmero figuran las de Montoro, Carlos de Velasco, Julio Villoldo, Jose Maria Chac6n y otros. (El Mundo, Habana, 8 junior 1913.) *. EL 20 DE MAYO EN MADRID.-... El cubano sincero, consciente de la raz6n de su patriotismo, echa de ver un agitarse, un rebullir, un trabajar con fe y ardor para el manana, de una juventud que hasta hoy permanecia callada, en aceebo, ensayando sus fuerzas en Ia soledad del studio, como pars acertar sin vacilaciones desde la primer prueba en el palladium, ante los ojos ese6pticos y frios de los ancianos, y las aviesas ganas de is muchedumbre. Es posible que esos alardes magnificos de nuestra juventud sean advertidos apenas en la propia patria, que todavia las gentes no se hayan dado cabal cuenta de Ia labor que actualmente se realiza en Cuba por los hombres de la nueva generacion; pero el que vive sustraido a los venenos del ambiente reducidisimo de nuestra political, de nuestras luchas de campanario, y busea cada dia con avidez, como el enamorado, nuevas prendas, bellezas y m6ritos que hallar en el objeto de sus amores; el que de veras ama a Cuba y se complace en hallarla rica, feliz y fuerte pars el manana, 4se tiene que haber advertido lo que boy, en dia de evocaciones y de ardientes deseos propatria, acude a la mente del expatriado como un motivo de jibilo intensisimo, de entusifstica confianza en el porvenir! ... ... Ha nacido la necesaria Revista que acumulara las mas desinteresadas y nobles lucubraciones de las nuevas mentalidades cubanas, y Carlos de Velasco, con Villoldo, Guiral, Sola, Sarabasa y demfs companeros, han podido elevar a CUBA CONTEMPOR-NEA, desde su primer nfimero, a una altura que es admirable y patented demostraci6n del alto grado de cultura con que podemos enorgullecernos los cubanos... Jost ANTONIO RAMOS. (La Prensa, Habana, 15 junior 1913.) 115

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116 CUBA CONEMPORINEA REVISTAS: CUBA CONTEMPORANEA.-Habana, Cuba. Director: Carlos de Velasco. Enero 1913, tomo I, num. I.-Nueva revista, a la que saludamos con votos de prosperidad; su programa es amplio: information general, bibliografia, publication de documentos, literatura, arte; a juzgar por el numero initial y por los trabajos que en 61 publica, esta revista sera de las de mayor interest centre las que aparecen en las naciones latinas del note de America. Debe notarse, por representar una reaccion contra el escudo del anonimo, que permite decir cualquier cosa escondiendo la cara, y que da la autoridad del diario a Jo que quizAs sea obra del mds humilde reporter, la siguiente declaracion que en el program formula CUBA CONTEMPoRNEA: Lo unico que impone es la condici6n ineludible de que todos los articulos scan firmados por sus respectivos autores. (Revista Argentina de Ciencias Politicas, Buenos Aires, num. del 12 julio 1913.) CUBA CONTEMPORANEA, Revista mensual, Habana.-Los nnmeros de junio y julio de esta Revista, que han llegado a nuestra mesa de redacci6n, merecen encomios sin reservas. Recomendamos muy especialmente la lectura de una conferencia del Sr. Max Henriquez Urena sobre las tres visitas que, con breves intervalos, hizo Jos6 Marti a ]a Republica Dominicana y la carta dirigida por Manuel Ugarte al Presidente Wilson. (Hispania, Londres, 1.o agosto 1913.) CUBA CONTEMPORXNEA continue su alta labor cultural. Dicha hermosa revista siempre trae algo nuevo, instructive e interesante. Esta revista mensual se ha fundado, no para medrar, sino para mantener un ideal, para servir a la patria, noble y desinteresadamente: difundiendo una cultura amplia, compleja, encielopodica, por doquier. Artistas y soci6logos, literatos y profesionales (Max Henriquez Urena, Julio Villoldo, Mario Guiral Moreno, Jos6 S. de Sola, Ricardo Sarabasa, etc.) dan en CUBA CONTEMPORANEA el oro de su espiritu y de su cerebro al pueblo cubano. De aqui que nosotros entendamos que CUBA CONTEMPOLANEA no debe faltar en ningin hogar cubano; merece la protecci6n principalmente de la juventud que pugna por elevarse sobre las pequeneces y miserias del medio. El nnero de agosto es un joyero del buen decir y de exquisitos articulos. ............. ... ... ... ... ....... ... ....... ... ... ... (El Debate, Manzanillo, 6 agosto 1913.) LETTRES HISPANO-AMERICAINES.-... Sous le titre CUBA CONTEMPORANliA, a commence A paraitre a La Havane une intoressante revue littoraire et scientifique, sous Ia direction du distingu6 publicist Carlos de Velasco, et avec 1e contours d'intelligents rtdacteurs et collaborateurs. Dans

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NOTAS EDITORfIAIES les num6ros parus, signalons: en janvier, un solide essai critique sur Rudyard Kipling, de Jesus Castellanos; en fevrier, un bon travail sur le Problema negro cubain, de M. Velasco, et dans celui de mars, un 6tude consciencieuse sur les Especialidades en las Ciencias, du docteur J. S. FernAndez. FRANCISCO CONTRERAS. (Mercure de France, Paris, 1.0 de septiembre de 1913.) BIBLIOGRAFIA: CUBA CONTEMPORANEA.-La gran revista cubana que dirige Carlos de Velasco, trade en su 6ltimo numero excelentes colaboraciones quo hacen de ella una de las mejores revistas del continente. (La Semana, Montevideo, Uruguay, 11 septiembre 1913.) La revista CUBA CONTEMPORANEA ha ido poco a poco levantlndose por el esfuerzo de Velasco, y mejorando el servicio de tal modo, que el ultimo numero de Septiembre del tomo tercero, selecto en grado sumo, no tiene nada que envidiar a ninguna publicaci6n de su clase, national ni extranjera. Estudios interesantes, espl6ndidos articulos, critics concienzudas y amenas, trabajos cientificos y grfificos y conferencias ilustradas, todo eso y mks forma el material variado y util de tan important revista. (La Lucha, Habana, 14 septiembre 1913.) En CUBA CONTEMPORANEA, revista mensual de la Habana, numero de agosto de 1913, habla Mario Guiral Moreno de El problema de la burocravia en Cuba; F. Garcia Calder6n, de La politica castiza (articulo de interes ibero-americano; Io reproduciremos), J. M. Dihigo, de La enseianza de la lengua griega en Cuba; Antonio G. Curquejo, de los Medicos poetas de Cuba, y Jos6 M.a Chac6n y Calvo, de Los origenes de la poesia en Cuba. CUBA CONTEMPORiNEA es una revista de altos vuelos, tan principal como las castellanas mAs celebradas (La Lectura de Madrid, Nosotros de Buenos Aires, La Revista de Amirica de Paris, El Cojo Ilustrado de Caracas, porejemplo). (Colecci6n ''Ariel'', San Jos4 de Costa Rica, septiembre, 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-El numero de esta admirable revista habanera, correspondiente al actual mes de diciembre, completa el tercer tomo de la colecci6n y el primer afo de existencia de la misma importante publicaci6n de alta cultura, que tanto contribuye a la difusi6n y al progreso de las mejores ideas modernas en nuestra vida national. El citado n6mero de CUBA CONTEMPORANEA, con aumento de pAginas, contiene... substancioso material de lectura, que por si mismo se recomienda. (El Cubano Libre, Santiago de Cuba, 5 diciembre 1913.) 117

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CUBA CONTEMPORXNEA CUBA CONTEMPORANEA.-Acabo de recibir, de esta publicaci6n mensual, cuya existencia ignoraba, el nfimero 3 del tomo III, correspondiente a noviembre de 1913. No agradezco much el envio, pues fignrome que s6lo se debe esa atencion al hecho de haber aparecido mi nombre al pie de articulos en el Jeraldo de Cuba, y ser este nfimero de CUBA CONTEMPOEkNEA mandado nnica y exclusivamente como una invitaci6n al acuse de recibo en el nuevo peri6dico. Si tal ha sido la intenci6n, ha hecho muy bien su distinguido director Sr. Carlos de Velasco, porque basta para atraer toda mi atenci6n y toda mi simpatia el hecho de ser una revista cubana, de firmas renombradas, bien impresa, elegante de forma y honda de fondo. Ignoro la g6nesis de esta obra distinguidisima y no s6 nada de los tropiezos mfs o menos de bulto que en sus pasos iniciales ha encontrado. Hoy se me aparece delicadamente abrillantada, linda de galas y en su ligera tnnica joyas valiosas de peso y valor. Basta una rapida ojeada sobre el sumario, en el frontispicio, sobre la cubierta, al pie del titulo, para afirmar lo supradicho. Siete autores Ilenan el manuable cuaderno: don Ricardo Sarabasa, Dulce Maria Borrero, Alfonso Hernandez Cat, Emiilio Blanchet, doctor Juan Santos Fernfndez y Oscar Garcia Montes-firmas respetadas y saludadas por el afecto. En el ''bouquet'' de abigarradas fiores que constituyen esta aerie de producciones destfcase como una orquidea de magnificos colores una poesias: Lauro Sagrado, de la senora Borrero de Lujan. Ocho estrofas trenzadas de versos politicos evocando cada uno un gesto. La virilidad de Heredia en el molde de un clasicismo a lo Quintero-en una manera a lo Borrero. A prop6sito de Heredia. Este nombre me recuerda un articulo de la misma colecci6n: Heredia, escrito con pluma segura de lo que esculpe, por el sefior Emilio Blanchet. Un conocimiento completo del asunto, una gracia de estilo deliciosa, una exposici6n clara del metodo que presenta, una erudici6n de profesor seguro de las citas que pone, y sobre todo, la sinceridad quo hace de cada pfgina una lamina de espejo donde parecen mirarse un alma y un entendimiento, dan a este trabajo del senor Blanchet algo que serial definitivo, si hubiera en critica literaria algo definitivo. En una escala de valores muy apreciable para ]a simpatia del lector, se ofrecen dignos de todo elogia los otros trabajos. Yo no s6, porque no los lie visto, si los otros nnmeros de CUBA CONTEMPORANEA han sido tan bien cuidados como este, en los articulos y poesias escogidos. Si cada livraison es como la que tengo a ]a vista, la tarea realizada por el senor Carlos Velasco y sus colaboradores es digna de la alta cultura, quo es el fondo de nuestra ida intellectual, cuyos altos titulos de renombre fueron en el pasado los Saco, los La Luz, los Mendive, los Pozos Dulces, y son en el presente los Varona, los Sanguily, los Sanchez Bustamante, los Blanchet, los Baralt, los Byrne y tantos y tantos enyos nombres-digan Io que digan los depreciadores-son legi6n. 118

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NOTAS EDITORIALES Buena suerte, alta aceptaci6n y vida inacabable para mayor brillo intelcetual de Cuba a la CoNTEMPORANEA, tan bien blasonada de nombres ilustres!... CONDE KoSTIA. (Heraldo de Cuba, Habana, 9 diciembre 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-El ultimo numero de esta brillante revista que dirige con tanto acierto como competencia el senor Carlos de Velasco, uno de los j6venes cubanos de mis valer, ha sido muy celebrado y honra al pais contar con una publicaci6n de ese g6nero. La Revista Cubana y las Hojas Literarias-publicaciones inolvidables quo tanto hicieron por la cultura de este pueblo-no habian tenido hasta ahora, on nuestra prensa, quien pudiera sustituirlas. Esto hace con 6xito felizmente CUBA CONTEMPORSNEA, merced a la inteligencia de su director y al grupo de colaboradores que le auxilian en su elevada empresa. Sabido es que las Hojas Literarias estaban escritas solamente por el ilustre Sanguily, a semejanza de Jo que hacia la Pardo Baz6n en su Nuevo teatro critico. Pero nos referimos, al comparar a CUBA CONTEMPORANEA con la revista del gran Sanguily-que tanto di6 que hablar en los pass latinos y en la madre patria-al pabell6n que se sostuvo en las Hojas Literarias, que es el mismo por lo que respecta a la cultura cubana y el que levant6 desde un principio y sostiene con energia y talento el senor Velasco. Nuestra enhorabuena a este querido amigo que ha sabido luchar hasta conseguir que se conozca su obra y sea apreciada debidamente. (El Comercio, Habana, 9 diciembro 1913.) CUBA CONTEMPORANEA.-El numero de diciembre.-Con la puntualidad que le es habitual apareci6 este mues el n6mero de diciembre de la importantisima revista national CUBA CONTEMPORANEA. Un ano justo Ileva de vida la digna sucesora de la Revista Bimestre Cubana, de la Revista de Cuba y de la Revista Cubana, y con las doce entregas que ha publicado, a la vez que su existencia ha asegurado su reputaci6n dentro y fuera del pals. Forman hasta ahora la colecci6n de CUBA CONTEMPORANEA tries gruesos volumenes de unas cuatrocientas p~ginas cada uno, que encierran excelentes estudios que ser~n citados siempre en nuestra vida literaria. En esos tres volumenes ban dejado magnificas producciones de su ingenio hombres de tanto valer como Varona, Sanguily, Lanuza, Montoro, S6nchez Bustamante y otros; a enriquecer el tesoro que en esos tres tomos se encierra, ban contribuido con magnificas muestras de su reconocido talento el director de la revista, senor Carlos de Velasco, y los redactores de ella, senores Julio Villoldo, Mario Guiral Moreno, Jos6 S. de Sola, Max Henriquez Urena y Ricardo Sarabasa. El numero de diciembre contiene los siguientes trabajos: El pesimismo cubano, por Jos6 Sixto de Sola, studio sociol6gico de nuestro pals, que hace 119

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CUBA CONTEMPORANEA pensar mucho y muy hondo, y que est& escrito con acierto y valentia; Necesidad de profundizar los estudios juridicos, por J. A. Gonzalez Lanuza, articulo lleno de ciencia en que rebosan la lozania y solidez de la privilegiada inteligencia de su autor; Notas sobre el Museo del Prado, por Josh de Armas, ameno e instructivo trabajo que demuestra una vez mds los grande conocimientos artisticos de Justo de Lara, nuestro redactor en Madrid; Romances en Amdrica, por Pedro Henriquez Urefia, bien pergenada critical expositiva quo no desdice de la pluma envidiable de que naci6; La Medicina retrospective p el senor de Santa Elena, por Diego Carbonell, joven medico venezolano que acaba de representar a su pals en el Congreso de Gante; La Avellaneda como metrificadora, por Regino E. Boti, interesante studio do literatura preceptiva, que acredita al joven poeta oriental que lo subscribe; Breve conentario sobre nuestros actuales problemas agrarios, por Juan Alfredo Vila, y La materia constitutiva de las marcas de fdbrica, por Aurelio de Armas, articulo de gran m6rito y de mueba utilidad, cuyo autor es, entre nosotros, la autoridad miss competente en materia de patents y marcas. Cerramos esta nota bibliografica, participando a nuestros lectores que la direcci6n de CUBA CONTEMPORXNEA ha sido trasladada a la calle de Lealtad, 94, altos, y que la Administraci6n se halla establecida en la calle de Cuba, 52, altos. Como CUBA CONTEMPORANEA es la mejor revista mensual quo se publica aqua, y una de las mejores do la America latina, y como en su ano de vida ha contribuido poderosamente a la cultura nacional, haciendo por 6sta mucho mss de lo que debieran hacer los que tienen el deber de dilatarla, merece la decidida protecci6n de nuestro pueblo y de nuestros centros oficiales. (La Discusidn, Habana, 18 diciembre, 1913.) A IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 2T, HABANA 12ee

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Quba vihtrmprdua ASO H1 Tomo IV. Habana, febrero de 1914. Num. 2. ASPECTOS CENSURABLES DEL CHARACTER CUBANO Si para todos los pueblos tiene exceptional importancia el studio de las cualidades predomiunates on el mayor nnmf1CrO de sus individuos components, ]as que, por esa circunstancia, constituyen el caracter propio de la colectividad, mayor interns ha de tener ese estudio para el pueblo cubano, cuyo temperamento fogoso, exagerado en sus varios aspectos y formas, hace que todas sus cualidades sean sobresalientes; que sean grandes sus virtudes, como grandes tambien son sus defectos. No pretende el autor de este trabajo hacer aqui un studio complete del caracter cubano, porque para ello tendria que profundizar, acaso demasiado, en ciertas llagas sociales, y que entrar en la discusi6n de ciertos fen61nenos psicol6gicos mias propia de una monografia que de un articulo de esta indole. S61o se propone, pues, contribuir a ese studio, presentando a ]a consideraci6n pniblica algunos aspectos censurables del carter cubano, harto complejo y de dificil analisis. Importa consignar, desde luego, como primera dificultad que se presenta al emprender este bosquejo, Ia de no ser el caracter de un pueblo cosa fija e inmutable al trav's de todas las 6pocas de su historia, sino, por el contrario, algo que se modifica y transforma bajo la triple influencia de la educaci6n, quo constantemente actna sobre el medio social: del contacto de otras civili-

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CUBA CONTEMPORANEA zaciones, que, al influir sobre el agregado social puesto bajo su esfera de acci6n, tambien hace modificar su caracter, y, finalmente, de las tendencias predominantes en las distintas 6pocas de su evoluci6n. Por estas causas, y quizes tambi6n por otras quo seria dificil enumerar aqui, el character del pueblo cubano, en el momento actual, es bien distinto del que tenia a mediados de la niltima centuria. De 61 nos hablan las cr6nicas de antano pintando al cubano como "un pueblo de caracter noble, franco y hospitalario, trabajador, valiente hasta el heroismo, patriota, generoso'', etc., como un dechado, en fin, de todas las virtudes. Si 1o fu6 en otras epocas, dista mucho de serlo en la actual, en la que muchas de esas bellas cualidades, si no han desaparecido del todo, se han amortiguado en grado sumo, dando lugar a que sobresalgan por encima de todas esas semiextinguidas virtudes gravisimos defector cuya existencia bastaria a demostrar la falsedad de aquella definiciun, aplicada al pueblo cubano on la present etapa de su vida. A nadie puede extranar esa transformaci6n, que 11o constituye ninglin caso anomalo en el estudio de la moral ni de ]a sociologia, sino, por el contrario, un caso frecuente de observaci6n. "'Un pueblo difiere de otro y difiere de si mismo en los diversos periodos de su historia ; pero considerado en si individualidad, y en cada una do esas epocas, tiene un caracter propio, forinado con todos los residuos de su lenta evolucion", ha dicho el ilustre Varona al estudiar los factores sociologicos de los sentimientos morales (1), dando en estas breves frases una exacta explicaci6n de como puede modificarse ese abigarrado conjunto de cualidades y sentimientos cuya amalgama constitute lo que se llama el "caracter" de un pueblo, que no es, despues de todo, sino la resultante de las cualidades inherentes a la mayoria de los sujetos de quo se compone. Otra dificultad que igualmente importa sefialar, y que es preciso toner en cuenta para no pecar de inexactos al hacer generalizaciones, estriba on el echo de haber ciertas cualidades que son peculiares del conjunto del agregado social-salvo las excepciones, que nunca dejan de existiren tanto que otras (1) Confereneias sobre et fundamento de In noral.-Nueva York, 1903, p. 106. 12'2

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ASPECTS CENSURABLES DEL CARACTER CUBANO 123 s6lo son caracteristicas de determinada clase social centre cuyos componentes predominan, con harto perjuicio para el conjunto, al que con no poca frecuencia juzgan-incurriendo en inexactitudes que llevan aparejadas grandes injusticias-iertos escritores extranjeros que, tras una permanencia de pocas semanas en una sociedad para ellos totalmente desconocida, forman un juicio equivocado del pueblo en su totalidad crey6ndolo poseedor de los mismos defectos que han notado entre las clases sociales en cuyo contacto han vivido, y liegando asi a conclusiones completamente falsas por un procedimiento inductivo tan desprovisto de l6gica como de verdad. El pueblo cubano ha sido victima, no pocas voces, de esos mstodos de estudio, empleados por periodistas indoctos o malintencionados; y no ha de ser el autor de este estudio quien incurra a sabiendas en igual error, atribuyendo al pueblo cubano defectos, si gravisimos y dignos de correcci6n, s6lo peculiares a sus clases ma's cultas, mais elevadas. La indisciplina: le aqui el defecto capital de nuestro pueblo; y entiendase desde abora que, al no hacer salvedad alguna, quien esto escribe se refiere a toda la masa total, al conjunto. Una mirada retrospective sobre los hechos mi's recientes de nuestra historia contemporanea, seria suficiente para demostrar, de modo incontrovertible, que es ]a indisciplina la cualidad caracteristica del cubano: ella se manifiesta constantemente en todos los actos de nuestra vida political y social, y ha sido, tal vez, el factor inns poderoso de los que han actuado en el proceso de nuestra vida republican. La indisciplina political se ha exteriorizado en todos los organismos de todas las agrupaciones politicas formadas en Cuba despues de su enancipaci6n, desde el modesto comit6 de barrio o asamblea primaria del ultimo pueblo de la Republica, hasta las mis alas asanbleas o convenciones nacionales de nuestros partidos. Sin caer en la exageraci6n, puede afirmarse que, salvo contadas excepciones, los veinticiatro partidos o grupos politicos constituidos en Cuba en los nltimos eatorce anios, han te-

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CUBA CONTEMPORANEA nido por origen alguna disidencia provocada por los menos cada vez que se han visto derrotados por el voto de los mias. El acatamiento a ]a voluntad de la mayoria, fundamento de la verdadera democracia, ha sido, y sigue siendo por desgracia, planta ex6tica en nuestra tierra. Cousecuencias l6gicas de esta general indisciplina han sido los numerosos casos en quo senadores y representantes, consejeros provinciales y concejales de todos los partidos, han faltado al maudato imperativo de sus agrupaciones politicas, votando con arreglo a su personal criterio en asuntos declarados por aqu6los de interes de partido o de caraeter nacional. La Ley del Dragado, la del anmento de sueldo a los legisladores, en forma de gastos do representacinn, y otras ann mas recientes, son pruebas indubitables de las anteriores aseveraciones. En cuanto a la indisciplina social, se ha exhibido en las insignificantes reuniones de asociados de los mis modestos centros de recreo pertenecientes a pueblos de escasa cultura, y se ha manifestado tambien en las juntas o reuniones de miembros pertenecientes a nuestras mas altas y prestigiosas asociaciones y corporaciones. Ilasta en el primer centro docent de la Republica, dentro del recinto universitario, se ha dejado oir en cierta ocasibn la voz de ]a indisciplina, dando nuestras del espiritu de rebeldia que existe arraigado en nuestro nncleo social. Demasiado reciente esta la publication de la vibrante carta dirigida al Director de esta revista por el ilustre pensador quo hoy desempeila la Vicepresidencia de la Republica, carta en la quc citaba diversos casos de indisciplina social, para que insistamos en discurrir sobre un tema que ha sido alli tan magistranente tratado. La intensa conmoci6n producida por aquel documento, al que dedicaron durante varjos dias sus articulos de fondo o editorials todos los diarios de gran circulaci6n ea esta capital y casi todos los importantes de provincias, es prueba fehaciente do quo su importancia ha sido debidanente apreciada y de que dicha epistola es, Ma's quo un toque de alerta, el clarin de combat que ha hecho resonar, en todos los ambitos de la nation, energica y viril protesta contra el estado actual de general y morbosa indisciplina. .4 124

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ASPECTS CXNSURAILES DEL CAPACTER CUBANo El choteo es otra de las cualidades mis salientes del. caracter cubano. Menos importante, como defecto de clase, que la indisciplina-en cuanto a su virtualidad y trascendencia-, aventaja a aqu6lla en su mayor generalizaci6n. Es cualidad innata en nuestro pueblo, raz6n por la cual ha llegado a decirse, sin faltar a la verdad, que es Cuba el clasico pals del choteo. Esta palabra, cuya definicion da el Diccionario de Miguel de Toro y G6mez diciendo que es la accion de chotearse, o 1o que es igual, "burlarse con sorna de alguien o de algo", en la acepci6n en que aqui se emplea indica la propension del caracter cubano a hacer objeto de broma, de burla, todos los actos de su vida, aun los ma's series. El cubano no ha perdido, ni pierde nunca, la ocasi6n de explotar el lado ridiculo de todos los acontecimientos ocurridos dentro y fuera de su pals, ora escogiendolos como temas para sainetes del g6nero bufo, ora sacando de ellos asunto para canciones y dichos populares, ora haciendo objeto de escarnio y de burla a los personajes que en ellos han intervenido. Aun en los actos mas graves y solemnes, nunca falta la nota comica que provoca francamente la hilaridad, acaso en el instante preciso en que con mis interns debiera guardarse la mayor seriedad y compostura. Esta propensi6n a chotearse de todo, ha relajado los vinculos del respeto mutuo entre los ciudadanos y borrado las lineas de separaci6n que en todos los paises existen entree las distintas jerarquias sociales. En Cuba no hay, por regla general, separacion alguna entre el jefe y el subalterno: en oficinas, empresas y talleres, en el trato social, en las relaciones comerciales, en todos los aspectos de su vida political y aun en los de desarrollo intelectual, el cubano se cree autorizado para emplear en todo momento la chanza, la burla; y el mas encopetado de los jefes de cualquier empresa se halla expuesto a que, tras un confianzudo tuteo, el ultimo de sus subalternos le de el dia menos pensado, en son de broma, un suave golpecito familiar en el hombro o en la mejilla... 125

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CUBA CONTEMPORANEA La informalidad es tambien, en todas las clases sociales, cualidad inherente al caracter cubano. En los tratos y contratos, en los negocios, en todo, es casi siempre nota predominante la frescura (asi se llama aqui en el lenguaje corriente a la informalidad) de los individuos que en ellos intervienen, los cuales dan casi a diario muestras de la pasmosa despreocupacion con que miran y atienden los mias graves y dificiles problems. Raro es el profesional, artesano o jornalero que cumple fielmente sus deberes y ofrecimientos; mis raro aun es el que acude puntualmente a una cita y el que desempefia su trabajo con regularidad. Apttico, desdeiioso o despreocupado, el cubano se contraria pocas veces en obsequio de otro, al que no le importa ocasionar una molestia o un perjuicio a cambio de una satisfaccion de orden personal. Aqui conviene relatar cierto hecho ocurrido, hace pocos anos, a un comerciante oriundo de una Republica latinoamericana, pero educado desde su ninez en los Estados Unidos de la America del Norte, y habituado, por consiguiente, a sus pricticas y costumbres. Teniendo que solventar varios asuntos coinerciales y de interns particular en nuestra Republica, vino a ella por quince dias, lapso que estim6 suficiente en demasia para la realizaci6n de los propisitos determinantes de su viaje. Dos meses despues de su arribo a esta capital, ei sujeto en cuesti6n no habia podido solucionar an todos los asuntos que se proponia. y con frases anargas comunicaba al autor de estas lines las dificultades y los tropiezos que encontro en su camino, determinados nnicamente por la informalidad del caracter cubano: ninguna junta habia podido efectuarse el primer dia seialado; ninguna de las personas con quienes hablia tratado acudi6 con puntualidad a las citas; ningnn documento le habia sido entregado en la fecha ofrecida... Contando con esta informalidad, ningn acto pniblico se anuncia para la hora en que se piensa comenzar, sino con alguna anticipacion, para dar un margen a la demora con que han de llegar los concurrentes; ningun espectaculo, en fin, principia a la hora sefialada. Solamente las ceremonias nupeiales constituyen una excepci6n de esta regla, pues en ellas es la puntualidad de los contrayentes la regla general y la excep26

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ASPECTS CE SURfAELES DEL CARACTER CUBANO cion la tardanza, lo cual no deja de ser altamente significativo y nos lleva, por inevitable asoeiacion de ideas, al estudio de otro de los defectos del pueblo cubano. El sensualismo es condici6n innata, que actna de modo decisivo en el proceso evolutivo de nuestra sociedad. Una gran parte de ]a poblaci6n cubana, constituida por individuos pertenecientes a sus diversas clases sociales, parece no tenser otra finalidad en la vida que la continua satisfaction de sus carnales apetitos .. El pueblo cubano, cuyos individuos, por consecuencia del clima, de su temperamento, etc., legan prematuraiente a la virilidad a la misma edad en que los naturales de otros paises se hallan todavia en la adolescencia o la puericia, es eminentemente sensual y desordenado. No es de extrafar, pues, que el nncleo social sufra, en todos los 6rdenes, las consecuencias de este mal. Asi vemos que a diario desertan de las filas, no muy nutridas por Cierto, de los intelectuales que producen, individuos de gran potencia intelectual, quienes, despues de haber dado a la publicidad obras de no escaso merito, estimadas por la critica cono precursoras de otras mis valiosas, abandonan los goces del espiritu y aplanan por complete sus cerebros, debilitados por el desgaste excesivo de su sistema nervioso. No menos funestos han sido los resultados del sensualismo imperante en nuestro pueblo, en otros 6rdenes de su actividad. A el puede atribuirse, en parte, la incapacidad del cubano para conservar en sus manos la potencia econ6mica, una vez adquirida, pues no escasa porcion de ella se esfuma en los crecidos dispendios que origina la satisfaccion de ciertos placeres. Como acicate poderoso, como estimulante de ese sensualismo, las actuales modas femeninas han venido a exacerbar el mal y a acer mias graves sus caracteres. Las medias, ora caladas en forma de mallas, ora transparentes, dejando ver semidesnuda la piel del empeine y el tobillo; las faldas estrechas y recogidas, descubriendo en todos los movimientos las formas que 127

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UUBA cONTEMPOIANEA aparentemente ocultan; los vestidos de finisima tela, plegados con diabolica malicia sobre un cuerpo escaso de ropa interior, que pierde todos sus secretos ante la intensa luz de los rayos solares; las faldas abiertas, permitiendo ver hasta casi la rodiIla (en algunos casos hasta por encima de ella) las extremidades femeninas, escasamente ocultas bajo la exagerada transparencia de las medias, y, finalmente, la novisima moda del cors6 corto, que s6lo cifie la cintura y deja libres los turgentes senos para que se aprecien todos sus movimientos al trav6s de la tela que los cubre, no son ciertamente los medios mas apropiados para refrenar el temperamento sensual de un pueblo que rinde a Venus el mis ferviente culto... El pesimismo es otra de las cualidades caracteristicas del cubano, cono lo demostr6, combatiendolo con argumentos incontrovertibles, uno de los redactores de esta revista en el nnmero de diciembre ultimo. No ha de insistir, pues, quien esto escribe en considerar este aspecto del caracter de nuestro pueblo, cuyo estudio ha sido alli tan brillantemente realizado; pero no pudiendo dejar de incluirlo, aunque no sea mias que para mencionarlo, entre los aspectos salientes del caracter cubano, nnicamente ha de sefialar aqui la propension innata en los hijos de esta tierra a lamentarse, a quejarse, a renegar siempre de cuanto les ocurre, considerando como males irremediables y desgracias horribles las naturales contrariedades y los inevitables sinsabores que en todas partes se sufren en la incruenta iucha de la vida. No es frecuente encontrar un cubano cuyo coraz6n est6 abierto a la esperanza, cuya mente est6 predispuesta al optimismo. Preguntad al joven, al hombre maduro, al anciano, su opini6n sobre el estado general del pais o sobre la marcha de sus negocios e intereses, y, por regla general, os contestaran que la situaci6n es mala, que nos amenazan series cataclismos, grandes infortunios, que todo esta paralizado y el horizonte se presenta con caracteres sombrios... Hasta los cantos populares del cubano reflejan amargura, 122

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AsPECTOs CENSURAnL.Es DEL CArlCTEr CUT.ANO llevan un sello de tristeza y estAn impregnados de cierta melancolia. Despu6s de todo, es esta cualidad una de las mis inofensivas, y s6lo cabe lamentar que la vida de nuestros conciudadanos sea un perpetuo himno a la duda y al dolor. La novelerla, o, lo que es igual, una extraordinaria afici6n a todas las novedades, es otra de las caracteristicas de nuestro pueblo. Cualquiera mnoda. por extravagant y ridicula que sea; cualquier espectaculo, aunque su merito resulte mediocre o carezca por completo de 61; cualquier pasatiempo o costumbre que sea importado y resulte, por esta circunstancia, cosa nueva y desusada, tiene asegurado de antemano el 6xito efimero que le proporciona un entusiasmo cuya intensidad esta en relacion inversa de su duraci6n. El furor-como galicanamente se denomina entre nosotros a ese colosal embullo por lo que esti en boga, por todo lo nuevo-, que tan facilmente se produce entree todas las clases sociales del pueblo cubano, puesto que la noveleria no es patrimonio de ninguna de ellas, da lugar a quo pronto decaiga y se extinga por completo ese artificial entusiasmo, cuya exagerada tension no es ficil mantener durante mucho tiempo. Pasada la efervescencia, nadie vuelve a acordarse de lo que poco tiempo antes ocup6 toda su atenci6n, y si alguien persiste en sostenerlo, se expone a dar una ridicula nota de cursileria... Centros de cultura, sociedades de fines literarios o artisticos, sitios de recreo y diversion, paseos, establecimientos, todo, en fin, disfruta ilimitadamente del favor popular centre nosotros, durante el tiempo que tarde en chotearse o ser choteado; y esto nltimo es casi inevitable en un pueblo que tiene, como el nuestro, mas desarrollado que ningtin otro la tendencia hacia la ridiculizaci6n. El cubano es valiente hasta el heroismo, se ha dicho muchas veces y se ha dicho con verdad. Mas, es conveniente hacer una distinci6n: el pueblo cubano tiene, por regla general, valor 1'29

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CUBA CONTEMPORANEA personal y valor colectivo. De ambos ha dado, en todas las 6pocas de su historia, repetidas e inequivocas pruebas; pero en cambio carece, casi por complete, de valor civico. En todos sus actos el pueblo de Cuba, acaso por consecuencia de su educaci6n colonial y del largo perfodo de esclavitud en que vivid durante el pasado siglo, demuestra su casi absoluta carencia de civismo. Prefiere siempre, sin vacilaci6n, exponer su echo en lucia desigual, frente a frente, antes que suscribir o realizar una protesta ordenada y energica contra quienes lesionan sus derechos o en forma alguna le maltratan. Tan arraigado se halla en nuestro pueblo este gran defecto, que ha dado lugar a que se le acuse de carn crisrno, esto es, de tener tan sufrida condition como el carnero, manso y docil mamifero. Aprovechindose de esta condici6n de mansedumbre, que a nuestro pueblo hace soportar muchos abusos y muchas expoliaciones, autoridades, ayuntamientos, empresas y compaiiias le maltratan y vejan de continue, mermindole derechos que la Constitucion y las eyes vigentes le reconocen, faltando abiertamente a estas nltimas, sin escrupulo alguno y sin recato; imponiendole su omnimoda voluntad y su capricho, seguros de que el pueblo, aun reconociendo y apreciando lo irritante del sistema, no ha de tomar ninguna medida que comprometa seriamente las vidas e intereses de quienes lo forman, segun lo han hecho siempre, y lo hacen constantemente, todos los pueblos cuando el abuso se hace intolerable y se lleva a su animo la desesperaci6n. El pueblo cubano, de buena indole, d6cil, resignado, solo se atreve a formular en voz baja su protesta; quizas lega a exteriorizarla, airada o timidamente, en alguna forma; pero, dispuesto a no sostener porfiada lucha ni a enfrentarse legalmente con aquellos a quienes, por ser poderosos, juzga invencibles, pronto se resigna y acaba por acatar, sometiendose, lo que nunca debit consentir. Examinados, aunque muy ligeramente, algunos aspectos censurables del caraeter cubano, es decir, do todo el niieleo social 300

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ASPECTS CENSURABLES DEL CARACTER CU13ANO que ocupa el territorio de esta hermosa Antilla, forzoso se hace senalar, aunque sea someramente, aquellas otras cualidades-virtudes o defectosque s6lo son comunes a los individuos de determinada clase social y las cuales seria injusto atribuir a la totalidad de la poblacion. Asi, por ejemplo, la hospitalidad, generosidad y nobleza o sinceridad del caracter cubano, siguen siendo atributos o cualidades del bajo pueblo; por regla general, y para honor de ellas, es entre las clases media e infima del pueblo donde predoinnan y donde es mas facil encontrarlas. Las clases elevadas, a las que generalmente se da el nombre de cultas, han sufrido tales transformaciones en su caracter, que hacen discutible la posesion de algunas de esas bellas cualidades. Los deberes de la hospitalidad, que no se cumplen solo con dar al extranjero o forastero el hospedaje o albergue que 61 mismo, con sus propios recursos, se costea y proporciona, sino respetando sus sentimientos y haciendole grata su permanencia en el lugar en que reside; ese deber de la hospitalidad, que s6lo asi se demuestra y se practica, suele verse desconocido por las clases elevadas de nuestro pueblo, algunos de cuyos voceros en la prensa lastiman, sin miramiento ni consideration alguna, los sentimientos respetabilisimos de los extranjeros que con nosotros conviven, quienes, por otra parte, no suelen ser tampoco muy respetuosos de los sentimientos cubanos. En el caso de M6xico-para citar un ejemplo-, pueblo hermano que recibi6 y alberg6 con gran carino en su territorio a un gran nnmero de nuestros compatriotas, en los dias en que los horrores de las guerras de independencia les hicieron emigrar a las Repnblicas americanas; pueblo que en obsequio de los cubanos y de su causa organize mitines y fiestas y contribuy6 a cuantas suscripeiones fueron por aquellos iniciadas; que sostuvo periodicos ardientes defensores de nuestra independencia y que en todo momento demostr6 por nuestra patria su afecto y simpatia, ha sido injuriado, calumniado y casi maldecido por peri6dicos de Cuba, que dicen representar-aunque ello sea incierto-a nuestro pueblo, cuya proverbial hidalgula han puesto en entredicho, en los instantes precisos en que se le presentaba al pueblo cubano la oportunidad de corresponder a las prue131

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CUBA CONTEMPORANEA bas de cariiio que antes recibi6 del mexicano, practicando, al dar hospitalidad a los emigrados del heroico, aunque hoy desventurado, Anahuac, el noble proverbio segun el cual "amor con amor se paga''. Algo analogo secede con la ensalzada generosidad de nuestro pueblo, que le ha dado fama universal de filantropo y caritativo. Acaso es esta la cualidad de que ha dado inayores y mis repetidas pruebas y la que le ha sido encomiada con mis justicia, ya que en todas las epocas y en todas las ocasiones ha acudido, solicito, a enjugar lagrimas, a restaiar heridas, a prodigar consuelos y a socorrer, a nanos lenas, a cuantos han tocado a sus puertas y solicitado sus dadivas. A pesar de esto, y aun cuando el hecho resulte parad6jico, es lo cierto que las clases lamadas pudientes del pueblo cubano dan repetidas muestras de inexcusable tacaieria, escatimando su ayuda o negando su cooperaci6n material a empresas de educacion y cultura, a obras cuya realizaci6n envuelve un deber de caracter patriLtico o nacional, nientras derrochan gran parte de sus fortunas en gastos superfluos de desmedido lujo o caprichosa vanidad, en los cuales invierten, por cientos o millares, los pesos que han formado economizando centavos o pesetas. La frivolidad es otra de las cualidades caracteristicas de nuestra clase social mas alta o distinguida. Sobre este defecto, cuya importancia seria grave error dejar de reconocer, hizo un bien pensado estudio uno de nuestros mis inteligentes escritores j6venes, actualmente redactor de esta revista. En un hermoso trabajo rotulado A proposito de un articulo y el subtitulo de Kiestra frivolidad, que public en el diario La Prcnsa en 26 de marzo de 1911, decia: El mal es tan general, tiene tan profundas rakes y ha arraigado tanto en lo que podriamos 1lamar nuestro carneter national, que ann aquellas personas que estan consideradas como doetas, serial y reflexivas, a cada paso os dejan absortos y pasuados emitiendo juicios vaeios y triviales. Y es 132

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ASPECTS CENSURAPLES DEL CA RACTER CUBA NO 00 quo la influencia del medio ejerco tanta presi6n, que a veces tiene mis fuerza quo el verdadero o pretenso bagajo intellectual de esas personas. A esta falta de seriedad, a esto desprecio quo se siento entre nosotros por todos los problems dificiles y complicados do nuestra vida social, es a lo quo se debe, mns que al egoismo y a la political, ei mutismo desconsolador do nuestros eseritores do alguna talla. La frivolidad, como ]as ortigas y otras yerbas dafinas en los jardines, so ha apoderado de la conciencia do nuestro pueblo, baciendo abortar los frutos quo una constante y bien dirigida labor encaminada a nejorar nuestro lastimoso estado social, bubiera podido lograr. Tales son, trazados a grandes pinceladas, nuestros principales vicios o defectos, a los quo, por fortuna, acompafian no pocas virtudes, las cuales no es el autor de estas linear el llamado a sefialar y ensalzar. Su proposito ha sido el de trazar, unicamente, un ligero esbozo de aquellas cualidades mis salientes del carActer cubano, para que, conocidas y reconocidas por todos, sean objeto de estudio por parte do nuestros sociologos y moralistas. A ellos iucumbe la tarea de combatir vicios, do corregir defector y de estimular virtudes, sugiriendo los medios adeeuados para llegar a esa hermosa finalidad. Pero, sin ser moralista ni sociologo, es facil advertir quo la mayor necesidad del pueblo cubano en los actuales momentos estriba en la educaci n, tanto de sus clases populares menos cultas como de sus clases sociales mias clevadas, para llegar a obtener el mejoramiento de su complejo caracter, ya que es forzoso reconocer, con el elebre fildsofo Kant, quo "en el problema de la educaciun esta el gran seereto del perfeccionamiento de la bumanidad.' MAR o GUiRA4MORENO. Enero, 1914.

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LA SENADUIFA CORFORATIVA (Pm) oYECTo I E I:E voI? A CtNSTITCfl NA No soy el primero que intenta levantar la voz, en medio de la ensordecedora balumba polItica de nuestra patria, para proponer una reforma constitucional encaminada a facilitar algunas soluciones definitivas en la serie-no exteusa, por fortunade graves problems aparecidos desde la implantaci6n de la Repnblica, como peligrosas frieciones orgfnicas de nuestra maquinaria political. Se ha hablado de convertir nuestro sistema congresional, conocido por representativeo'', en un Parlamento de factura britinica, y son muchos los que de buena fe defienden tal postulado sin advertir el absurdo en que incurren al conceder nuevas y mis graves prerrogativas al Congreso, es decir, al politico profesional y a su demostrada indiferencia por los verdaderos y trascendentales intereses de la Naci6n. Y esa indiferencia, esa falta de conciencia national, que caracteriza a nuestra politica como legitima descendiente de la political espanola, es lo que precisamente conslituye uno de los mis graves problemas entiticos de nuestra forma republicana, si no el problema por excelencia. Renunciemos, por quedar fuera de los limited de este estudio, a examinar las causas que han hecho de nosotros un pueblo pobre, muy pobre, instalado apenas sobre un suelo riquisimo ; un pueblo sin ideals y sin educacion spiritual, inclinado por atavismos de raza al sensualismo, al actualismo nmis desenfrenado, sujeto al espectaculo de una naturaleza feracisima, uberrima, que prodiga sus inmensas riquezas a manos llenas, y obligado a

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LA SENADURIA CORPORATIVA 135 competir en actividad, abnegaci6n y tenacidad, con un alud formidable e infinito de 6vidos conquistadores expulsados de sus tierras lejanas por el hambre, el frio y el despotismo, y seleccionados de sus rebanos por la mayor potencia de codicia y acomtividad. Concretandonos a nuestros problems de Estado, no es aventurado afirmar-porque es lo que se ha dicho mil y mil veces, blandiendo la verdad mss o menos aviesamente-que es por cierto la politica, la fiebre electoral, lo que nos atosiga y desvela, robitndonos la atencion que reclaman los.verdaderos fines colectivos e importantes de la nacionalidad. "Mas administracion y menos politica", ha sido siempre el lema de las oposiciones; y al llegar al poder, todo buen prop6sito-cuando los bubo-se estrell6 invariablemente contra la impaciencia amenazadora y convulsiva de gubernamentales y oposicionistas, dispuestos siempre a ponerse de acuerdo para lanzarse al campo, rifle cn mano, si no se presta a sus exigencias y anmbiciones la primordial atenci6n de todos los gobiernos. La afirmaci6n. esto demostrado historicamente, es por consiguiente irrefutable: Lo que necesita ]a Nacion es que se rested importancia y poder a la politica, que se limite la production y iultiplicaci6n de "politicos'' y se conceda la necesaria atencin a las fuerzas vivas del pals, a las profesiones fecundas, a las actividades creadoras, boy apabulladas, silenciosas y como espantadas por el eseandalo de los mitines, discursos, juntas y Conciliabulos, campailas enconadas y predicas incendiarias. De permitirlo ]a extension de este trabajo, cabria en este exordio, adecuadamente, una exposici6n de los progresos realizados por nuestra patria desde ]a implantaci6n de la Repnblica. Poblaci6n, comercio, industria, actividades intelectuales, todo ha crecido y mejorado en proporciones que ninglin pueblo de la tierra podria ofrecer. Todo ha mejorado, todo represents el asombroso esfuerzo de nuestro pueblo, desde la consecucion de su independencia; y el bubano que se sienta pesimista o desilusionado ante tales resultados efectivos, tiene que ser muy torpe o muy mal intencionado... Pero la political sigue siendo la misma, el problema de gobernar de acuerdo con los impulsos progresistas de la na-

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CUBA CONTEMPORSNEA cion, es todavia una charada sin Edipo; y mientras material y realmente el bienestar y la felicidad a quo aspira la humanidad positivista do nuestra 6poca, cunde y se reparte en Cuba coino en in paraiso, el tono sombrio y amenazador de nuestra prensa en general, el desaliento de todas o casi todas las voces autorizadas y ]a hist6rica griteria de los politicos gregarios no inducen a career otra cosa sino que nuestra paradisiaca tierra es un remolino del inferno, abatiendose constantemente hacia el abismo, como un nuevo Ixion atado a su horrenda rueda. Dije antes que este divorcio entre las energias entiticas de la nacionalidad cubana y sus nominales, nada mas que nominales, directores politicos, estaba demostrado historicamente. y no dije nada a prior. La Encyclopaedia Britan nica en su und6cima ediciotn, reeientemente publicada, tomo VII, paginas 604 y 605, epigrafe Cuba, secci6n hist6rica, dice: El primer congress cubano reuniso el dia 5 do mayo do 1902, preparado pnra lacerso cargo del gobierno hasta entonces en poder do las autoridades milita.re norteamericanas, y asi lo hizo el din 20 del propio mes.-Tomnfs Estrada Palma (1835-1908) fu6 el Primer Presidente do la Repnblica.Eu prosperidad material, el progreso do la Tsia desde 1902 hasta 1906 fu6 1nuy grande; pero en su politiea, los varies elementos sociales y econ6micos y los hhbitos y ejemplos do origin espafol que minan sn democracia, produjerou una vez mAs ]a revolueion.-El Congreso se descuid6 de estu diar ciertas eyes requeridas por la Constituci6n y aquellas como las de autonomia municipal, independencia del powder judicial y representacion congresional de las minorias, quo tendian a Lacer imposibles los abuses del poder central, caracteristicos del gobierno espanol.-Los partidos politicos se formaron sin verdaderas bases diferenciales, fuera de las cuestiones de predominio y el buen o mal uso del poder, y, en la ausencia de las eyes citadas, los moderados, duenos del gobierno, usaron todo expediente para permanecer en su disfrute... Los juicios, pues, acerca de estos primeros ailos de nuestra vida national, comienzan a solidificarse y a quedar como postulados historicos en documentos de la importancia del citado. Es difieil quo podamos ahora rehabilitar aquel nuestro primer Congreso--que, por otra parte, nadie. ni los mismos congresistas que viVen atn entre nosotros. osaria defender-, y todas las probabilidades son de que la perspicua acusaci6n de la En136

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LA SENADURIA CORPORATIVA cyclopaedia Britannica cristalice como juicio definitivo en nuestros futuros historiadores. Y si nuestra politica no ha experimentado apenas cambio; si hoy, como ayer, nuestros partidos no son mas que conglomerados accidentales alrededor de figuras improvisadas, intelectualmente nulas por lo comnn; si nuestro Congreso sigue tan negligent y tan incapaz como antes de la revoluci6n de 1906, I qu6 esperan los que intentan dar a ese Congreso la desp6tica autoridad de hacer y deshacer gabinetes a su antojo? Otros, por su parte, preconizan la excelencia del r6gimen parlamentario, pero garantizando al Presidente de la Republica el derecho de disolver el Parlamento. Esta proposici6n, como se deduce facihnente de su simple enunciaci6n, esta animada por la misma tendencia que he dejado expuesta como necesaria, y, en consecuencia, sus razonamientos no harfan otra cosa que reafirmar los que llevo apuntados. Pero el principal inconveniente de tal r6gimen, todo 61 vulnerable para la critica democratic, esta en la poco tranquilizadora amplitud de acci6n con que se inviste al Presidente de la Republica. Confieso que no he tropezado aun con un serio estudio que me recomiende tal regimen, impropio de Am6rica, como digno de combatirlo seriamente; y me limito a exponerlo como improbable, sin extenderme en mfs consideraciones. Ademas, el regimen parlamentario pudo ser un gran paso hacia el triunfo contemporaneo de la mesocracia, en paises de viejo abolengo oligarquico, como Inglaterra, Alemania y Espafia. Ni en Francia, donde el Parlamento es una mezela hibrida de lo ingl6s y lo yankee, ha podido convencer a nadie, como Io demuestra Albert Carette, que cita en apoyo de su critica las opiniones de Tocqueville, Laboulaye, Alfred Naquet, y aun del autor de L'Esprit des Lois, del propio Montesquieu. Para Am6rica es de un anacronismo que me atrevo a suponer evidente. Tambi6n se ha hablado en Cuba de la creaci6n de un Consejo de Estado, con sus correspondientes sueldos de no parva cuantPa, y no s6 qu6 atribuciones de carfcter puramente consultive, dado que tales organisms, dondequiera que existen, no son sino cuerpos administrativos y superiores, de consulta. Jorge Uneeus, el famoso publicista chileno, autor del prolijo Comentario de la 137

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CUBA CONTEMPORXNEA Constitution Chilena, los califica de napoleonicos; y aunque no este yo de entero acuerdo con tal calificativo, si suscribiria estas palabras suyas y diria con 61: "No estamos por la existencia de cuerpos administrativos, de grande ni de pequeio aparato, que traban la marcha de la administration, amortiguan su responsabilidad, i son completamente impropios del r6jimen republicano." En Cuba contamos con un Poder Judicial perfectamente bien organizado e independizado del Poder Central, y con nuestra Comisidn del Servicio Civil, que, ma's ampliamente desligada del Ejecutivo y asesorada en breve y riguroso turn por un magistrado del mas alto Tribunal de la Republica, completaria con aqu6l toda necesidad de que pudiera deducirse la de crear todo un Consejo de Estado, con mas cargas para el erario y ma's oportunidades para los politicos. La reforma de la Constituci6n Cubana, que tras acucioso y largo estudio, aunque naturalmente imperfect porque la empresa es muy superior a mis modestas fuerzas, me atrevo hoy a presentar a discusi6n desde estas paginas de CUBA CONTEMPORANEA, afecta unicamente a nuestra Camara Alta, la menor de nuestras camaras populares, que nosotros denominamos, por distinguirla de la otra, el Senado. Un juicio superficial y ligero sobre el alcance de este proyecto de reforma, adelantaria su ineficacia porque no altera radicalmente el status actual. Pero, volvamos sobre el desenvolvimiento historico de nuestra naci6n y nuevamente advirtamos que no ha sido mezquino; que, por el contrario, ha sido admirable, suficiente para que de ello nos enorgullezcamos, para que los manes de nuestros libertadores reposen satisfechos. La consecuencia legitima de ese resultado final, si no abona nuestros errores politicos, confirm hasta cierto punt la eficacia de nuestras leyes fundamentales. La misma Ley Platt, el eterno selinelo de nuestros politicastros y de nuestra irresponsable prensa political, para atraerse las simpatias del populacho, nos salvo de la vergienza de retirar nuestras Legaciones acreditadas en el extranjero y de arriar de 138

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LA SENADURfA CORPORATIVA nuestras fortalezas la ensefa de la estrella solitaria, cuando el temporal de odios, de ambiciones mezquinas y de inconsciencia national que se desat6 en Cuba en el ano de 1906, dej6 el ideal de Marti y el honor de todos los cubanos en las manos de un personajillo extranjero, ni mas noble, ni mals puro, ni mas digno que cualquier cubano. Que la mas amplia reform, la verdadera reforma entitica que requiere nuestra patria, no es en sus leyes donde la necesita, sino en sus hombres. Y 6sa no puede dirnosla mas que el tiempo. A los hombres de hoy, sin embargo, corresponde preparar y sementar el terreno, acumular iniciativas y hechos sociales que sean como la conjunci6n de bases que provoquen manana la deseada depuraci6n. Reduciendo el proyecto de reforma objeto de este trabajo a una enunciaei6n, la mats simple, pudiera decirse que aspira a la implantacion de la Senaduria corporativa en Cuba. La idea no es nueva. Tampoco lo era al publicar Leon Duguit, profesor de la Facultad de Derecho de Burdeos, en la Revue Politique et Parlementaire, de Paris, nimeros de agosto y septiembre de 1895, un estudio sobre La eleccion de Senadores, que recomiendo a quienes este trabajo interese y del que traduzco los siguientes p6rrafos: La idea no es nueva y desde hace alrededor de 30 afios es defendida en6rgicamente por los mhs distinguidos publicistas de Alemania y Francia. En 1869, Gneist le daba el apoyo de su autoridad. (Staatswerwaltung und Sclbstverswaltung. Berlin, 1869.) Algunos afios despu6s, Bluntschli escribia: ''El defecto de todos esos proyectos (diversos sistemas do represen''taci6n) es quo toman el voto individual como punto do partida nico... "La ciencia moderna se engafia peligrosamente cuando, olvidando la na''turaleza orgAnica de ]a naci6n, pretend disolver todos los lazos que "hacen de aqu6lla un todo; pretend arrancar a los ciudadanos de los 'miembros del cuerpo social a que pertenecen... y tirarlos al tuhtfin 'como Atomos iguales en la inmensa asociaci6n de la Naci6n. La elecci6n ''basada en las uniones orginicas impedirfa, al contrario, la dominaci6n "peligrosa de un partido y daria, a la vez, la variedad ordenada y la ''representaci6n de minorias.' Desde 1860, MohI sostenia la misma doetrina. (Staatrecht und Politik. Berlin, 1860.) Mis recientemente, Sebaeffle ponia vigorosamente en relieve la existencia en toda sociedad de grupos orginicos, creados por la comunidad de intereses y formando como una osamenta del cuerpo social; y mostraba en su ultima obra (Bau und 139

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CUBA CONTEMPORXNEA Leben des sozializen Korpers), que, por consecuencia, la representaci6n politica de un pais no es completa si no comprende los mandatarios de las corporaciones. En Francia tampoco estas ideas son nuevas. Ya, en 1850, Adolphe Garnier decia: "La Camara representativa debe representar to"das las funciones privadas: la agricultura, el comercio, la industria, las ''ciencias y las artes." Basta citar, ademis, los nombres de Ferneuil, Paul Laffite, Charles Benoist, y en B61gica a M. Prins. Raoul de la Grasserie, tambien en la Revue Politique et Parlementaire, en un estudio sobre las asociaciones e instituciones profesionales y obreras, y quejandose de la ineficacia national de ellas por cuanto estan "sin salida al aire exterior", dice, "sin respiraci6n y sin vida, puesto que estin separadas de la gobernaci6n del pais" (en su mhs lato sentido), se extiende en su postulado hasta pedir la creaci6n de toda una organization profesional, resumida en una Camara Profesional Nacional dividida en multiples secciones o comisiones, e igual en rango y representacion a la Camara de Diputados y al Senado. A dicha Crnmara corresponderian la iniciativa de las eyes, la preparaci6n de las que las otras dos aprobasen en principio y la defensa y explanation de todas ellas ante el Parlamento. Salvando, desde luego, la excelencia de la idea, no creo aventurado afirmar que en Cuba, actualmente, esa adici6n de un nuevo cuerpo colegislador, mejor o peor organizado, complicaria initilmente la funci6n legislative. Por el contrario, la reforma del Senado, que mi proyecto comprende, sin crear un nuevo organismo y hasta suprimiendo cierto nnmero de senadurias "politicas" (llarn6moslas asi), contendria todos los beneficios prActicos de la C(mara Profesional Nacional y dotaria a nuestro Poder Legislativo de las aptitudes y capacidades especiales de que hoy carece. Pero tanto Duguit como Grasserie se refieren a reformas constitucionales de grandes pueblos, divididos por hondas diferencias de casta, tradition e intereses, y sus nobles prop6sitos tienden a llenar esas diferencias entre realistas y republicans, entre patrons aferrados a sus tradicionales privilegios y obreros excitados por sus tradicionales dolores. Entre nosotros, afortunadamente, solo se trata de una revision, mejor que reforma, que d6 a la vida politica el deseado equilibrio, acercando el ele140

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LA SENADURfA CORPORATIVA mento realmente director, el elemento motor de la sociedad cubana, o sea el individuo como trabajador, no como politico, a las esferas activas de la gobernaci6n del Estado. Los pueblos existen-dice Sismondi-y cada uno tiene una constituci6n, puesto que existed. El legislador no debe tocar esta constituci6n mfs que con la lima, jamAs con el hacha. Y es en este Sismondi, precursor de la Sociologia contemporftnea, nacido a fines del siglo xvni, donde es necesario ir a buscar una de las verdaderas autoridades para sostener esta trascendental reforma del gobierno representativo y demostrar que sus races se confunden con las de todo nuestro sistema democratico contemporaneo. Una constituci6n-dice el c6lebre amigo de Mme. Stael-cuando es racional, debe conformarse a los verdaderos desenvolvimientos de la ciencia social, debe garantizar lo que es, pero tambi6n debe preparar el advenimiento de lo qua debe ser. Para respetar y afirmar la libertad, la constituci6n debe tender a reunir en un solo baz todas las inteligencias, todas las voluntades que preexisten en una naci6n; pero al mismo tiempo, para procurar la felicidad de esa naci6n que ella rige, debe tender a confilar todas las funciones a los quo puedan desempefiarlas mejor, a organizar el poder para el m&s grande provecho de la sociedad, y a dar, por ende, una influencia mAs decisiva a los que tienen el talento, las virtudes, Is experiencia, a todos, en fin, que encargados de los destinos de una sociedad... la mantengan siempre al nivel, no de la muchedumbre, sino de lo que hay de m~s distinguido en la naci6n. (ttude sur la constitution des peuples libres. Troissme essai.) Porque seria torpe e inntil prejuzgar la senaduria corporativa, seria inhrbil rechazar a priori la revision constitucional que en este trabajo se estudia, adelantandose a objetar que lo que en realidad se pide es la pluralidad del voto "politico". La representaci6n profesional, lejos de constituir un salto hacia atrAs, un atentado a los principios de la verdadera democracia, podria considerarse un paso en firme hacia la socializaci6n del Estado. No se trata de un voto de class como el establecido en Austria, como el primitivo romano de curias y centurias, como el que componian los Estados Generales de Francia antes de la Revoluci6n. La representaci6n profesional podrs ser una anticipaci6n del porvenir: nunca una regresi6n al pasado. ** 141

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CUBA CONTEMPORXNEA Es ardua empresa la de agotar, dentro de los estrechos limites de un trabajo de esta indole, todos los razonamientos que aconsejan la adopci6n de la senaduria corporativa entre nosotros. No es possible, sin embargo, dejar pasar lo que nuestra Constituci6n misma nos sugiere: la necesidad de confiar el poder legislative, no a una camara dividida en dos grupos, sino a dos camaras. Renuncio a insertar aqui, integros, los articulos de nuestra Constituci6n que tratan del Senado-remitiendo a la lectura de aquellos al lector atento-, y limitome a recordar que dicha Cmara alta se compone de 24 senadores, 4 por cada provincia, electos por eleccion de segundo grado, a diferencia de la de representantes, cuya composici6n se debe a la elecci6n directa de los comicios populares. La practica ha demostrado que la titulada eleccion de segundo grado es una complicaci6n inntil, que los candidatos para senadores son designados por los partidos en la misma forma que Lo son los representantes, que los compromisarios no pueden salirse de Lo preestablecido, y que el pueblo, al votar los compromisarios, lo hace por puro formulismo, sabiendo que a quien vota es al senador tal o cual. La primera objecion, por 1o tanto, que puede hacerse a nuestra Constituci6n, en Lo que al Senado se refiere, es la infructuosa e injustificable complicaci6n, el aparatoso formulismo con que rodea la elecci6n de senador, para venir al fin y al cabo a dejar que las dos camaras, la Alta y la de Representantes, o mejor: la de los mas y la de los menos, sean dos camaras iguales, injustificablemente iguales, a merced de los politicos, de las ambiciones a outrance y de las componendas y los pactos de grupos mis o menos descaradamente fulanistas. Nuestra Asamblea Constituyente, que, inspirandose en la Constituci6n de los Estados Unidos de Norte America, redact6 la que hoy nos rige, no pudo inspirarse tambi6n, para crear el nuestro, en el Senado yankee; porque como dice Wilson en su libro El Estado (p. 1,276)-y todos Lo sabemos sin que nos Lo diga Wilson-, "el Senado es la Camara Federal del Congreso", y "sus miembros representan los Estados que forman la Uni6n". 142

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LA sENADURfA CORPORATIVA I Son nuestras provincias estados federales 7 & Bajo qu6 aspecto ? b Cuales son sus cdmaras 7 Cuales sus leyes ? Y si, a pesar de todos los inntiles, los ridiculos esfuerzos de ret6rica que pudieran hacerse para intentar establecer una analogia entre un estado federal yankee y una provincia cubana, en el convencimiento de todos-aun de los mfs grotescamente provincialistas-est la evidencia de que esa analogia no existe: j por qu6 existe, entonces, nuestro Senado ? La causa o el motivo inmediato del sistema bicameral "fu6 indudablemente la necesidad de asegurar la representaci6n de intereses distintos y contrapuestos". En los viejos Estados Europeos di6 origen al sistema bicameral la antitesis entre la aristocracia y la democracia, entre el regionalismo y el nacionalismo. Pero tales ocasiones-dice Burgess-pueden cambiar y aun desaparecer por completo, sin que ello afecte para nada el fondo del principio. La causa queda en pie y s61o puede extinguirse cuando los legisladores tengan la suficiente elevaci6n de cultura y do miras para ser int6rpretes infalibles de la voluntad comun, sin necesidad de oposiciones, y cuando los comicios tengan la suficiente elevaci6n de cultura y de miras para no dar el mandato legislative sino a tales personas. La desaparicidn de la aristocracia, del monarquismo y del confederatismo, no es, pues, motivo suficiente para la abolicidn del sistema bicameral. Su utilidad y su exigencia dependen de una raz6n distinta, una raz6n que subsistirA hasta que la cultura y las miras de los hombres sean tan elevadas, que importe poo que el poder legislative se concentre en una CAmara o se reparta entree media docena. Y seamos francos, atengamonos a la realidad en que vivimos-en que vivimos quejandonos como chiquillos, sin pensar en el remedio del mal-: nuestro sistema nominalmente bicameral, &lo es en efecto? & Asegura la representaci6n "de interereses distintos y contrapuestos"? j No son los mismos hombres y los mismos grupos, y por los mismos procedimientos, los que postulan (como barbaramente se dice entre nosotros) a senadores y representantes b ; Por quA atribuir a los senadores la representaci6n de la Provincia, si tambien los representantes son elegidos por la Provincia y hasta, por singular contrasentido, es en el Senado donde con mfs frecuencia se encajan los cuneros, o magnates de partido, sin contar para nada con la voluntad popular de la regi6n? 143

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CUBA CONTEMPORANEA Ya hemos visto lo que es el Senado en los Estados Unidos norteamericanos, en nuestro desfigurado modelo. En Suiza, como en la Uni6n angloamericana, se elige un Consejo Nacional que representa "a los individuos" y un Consejo de Estado que representa los cantones o estados. La Ley de 30 de abril de 1836 agrega al Senado de B6lgica un cierto nnmero de senadores elegidos por los consejos provinciales. En Noruega la primer camara elige a su vez, de su seno, a los que han de componer el Senado. En Rumania la constituci6n de 20 de junior de 1884 divide en cada distrito el cuerpo electoral del Senado en dos clases, unos eligen dos senadores y otros uno por cada distrito, y la intenci6n es la de garantizar la mayoria, en la Alta Camara, a los mayores contribuyentes y cases de mfs solvencia econ6mica e intellectual. En Espana el Senado se compone: 1.O: de senadores por dereeho propio; 2.0: senadores vitalicios nombrados por la Corona, y 3.0: senadores nombrados por diez anos (renovables por mitad cada cinco), quo eligen los mayores contribuyentes que las leyes especiales determinan, y las corporaciones del Estado, como Universidades y Sociedades Econ6micas de Amigos del Pais.. Pero esta tercera clase, que tanto bien haria a Espaia, vieno a quedar poco menos que inutilizada y ahogada por las dos primeras. Ademfs, las Universidades no hacen su elecci6n de Senador libremente, sino por segundo grado, esto es: votandose una junta electiva por cada cincuenta votantes. Y el resultado final es que son los gobiernos los que componen a su antojo el Senado. En Mejico, la Argentina, Venezuela, el Brasil, el Senado es tambi6n representaci6n federal. En Colombia el Senado de Plenipotenciarios represents los Estados como entidades politicas de la Uni6n, y a aqu6llos corresponded la manera de hacer el nombramiento de sus senadores. En el Peru, para ser senador, se requiere el disfrute de una rental de $ 1,000 anuales o ser profesor de alguna ciencia. (Art. 49, parrafo 4.0, Constituci6n del 10 de noviembre de 1860.) Lo propio acontece en el Uruguay, euya Constituci6n exige para ser Senador "un capital de $ 2,000 o rental equivalente", o una profesi6n cientifica que se la produzca; en Nicaragua, en Chile y en Costa Rica, donde se exige tun 144

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LA SENADURfA CORPORATIVA capital de bienes propios que no baje de $ 4,000. Guatemala y Honduras son, como se sabe, unicamerales. En Haiti la elecci6n de senador la hace la Camara de representantes en una terna que debe presentar el Presidente, por cada vacante. tnicamente en Ia minnscula repnblica de El Salvador, la Constituci6n no parece establecer diferencia esencial entre las dos ctmaras que integran su poder legislativo. No puedo dejar de consignar mi opinion en contra de esas timidas diferencias que acusan las constituciones de nuestras repnblicas hermanas, dado que la posesi6n de una renta de mil o dos mil pesos poco puede decir en favor del patriotismo y de las virtudes civicas del que la posee. Pero el hecho indiscutible es que la intenci6n fu6 buena: se trato siempre de cerrar a la insolvencia las puertas del Senado. En Cuba, aunque se trat6 de ello, prevaleci6 al cabo el criteria peligrosamente considerado como liberal entre nosotros, que viene a ser "el criteria de no tener ninguno", si se me perdona la paradoja. Estamos a tiempo de enmendar el error y realizar en la pretica lo quo en nuestra Ley Fundamental no es hasta hoy mhs quo un prop6sito. Dos cnmaras iguales, salidas del mismo sufragio, puesto quo la realidad ha demostrado cuhn aparatosamente vanas son esas eleeciones nuestras de compromisarios senatoriales: son una agravaci6n inntil de las cargas pnblicas, un puro pretexto de otorgar sueldos y prebendas al triunfador politico, que es, de todos los triunfos del hombre social, el mals intempestivo, infundado y also, cuando no nocivo para la naci6n. Admitamos quo ambas enmaras, a pesar de sn comfin origen, puedan toner tendencias distintas: sera por rivalidades personales o por ambiciones heridas, porque las mismas obligaciones y deberes tienen con su grupo o partido los senadores que los representantes. La nacion, el pais, no tiene por qu6 conflar mats en aqu6llos quo estos. Que el poder absoluto corrompe a todos los que lo ejercen, y Io mismo convirti6 al Ner6n sabio y prudente de la primera 6poca en el incendiario de Roma, quo puede hacer del politico-politico a secas, sin necesidad de ser sabio ni prudente-un tiranuelo an6nimo, seguro de sus ocho aiios de senaduria y de que sera siempre el Gobierno, siempre el Ejecutivo, o cuando menos la naci6n, los quo fracasen y se hundan: 140

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CUBA CONTEMIPORXNEA 1nunca 61! b No se hundio la primera Repiblica por negligencia, por abandon, por ineptitud de aquel primer Congreso Cubano, y hoy son de nuevo representantes y senadores muchos de aquellos elements que lo integraban? El propio John W. Burgess (Ciencia political y derecho internacional comparado; Cap. V.)-que cito con preferencia por ser norteamericano, e inmune, por tanto, a toda acusaci6n de aristocraticismo-dice de la organization de las CAmaras Altas: El fin qua se persigue en todos los casos es el mismo: contrabalancear el radicalismo de la elecci6n popular direct por la tendencia conservadora de lI indirect, sin apartarse en absoluto de todas las instituciones del Estado moderno. El gran objetivo de todo sistema de eleeciones parlamentarias, es descubrir y congregar a in verdadera aristocracia politica del Estado, para la interpretaci6n de la conciencia comftn, del Derecho y de la Politica. Y en cuanto a la base de representation por organizaciones locales o administrativas, para las Camaras Altas, afiade que: es un principio de gran valor, puesto que tiende a conservar los frutos reales del desarrollo hist6rico del Estado: permite ejereer mks influencia a la minorla culta, y garantiza mejor los derechos de esa minoria. Otro soci6logo no menos inmune a toda acusaci6n de ultraeonservadorismo: John Stuart Mill, no consider esencial que el Parlamento se componga de una o de dos Camaras. Pero recu6rdese su critica de la Camara de los Lores inglesa, en su libro fundamental: The Representative Government; cap. XIII: Si una cAmara representa el sentimiento popular, in otra deberia representar el m6rito personal, probado y garantizado por verdaderos servicios pablicos, y fortificado por in experiencia prietica. Un Senado, compuesto a la vez por la elecci6n popular directa y por la elecci6n profesional y corporativa, tambi6n directa, e independiente de la political de partidos, siempre estaria mas cerca de ser esa chmara del mirito personal y de la experiencia, siempre permitiria a aquella minorfa culta el ejercicio de su bienhechora influencia, que no nuestra Camara senatorial de hoy, especie de fracei6n de la de representantes, y 146

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LA sENADURIA CORPORATIVA con m6s tiempo por delante-omo nnica diferencia-para devengar el pingiie sueldo y utilizar la omnimoda fuerza inherentes al cargo. e Poco debe interesarnos, en este momento, lo que representan para la liamada ciencia politica el voto del ciudadano, su opini6n, su partido y su participaci6n en la direcci6n hist6rica de la naci6n en que vive. No s6 d6nde he escrito que la ciencia de la political americana esta por escribir; y amplio ahora, sin rectificarlo, aquel concepto, afiadiendo que de nuestra politica cubana no puede deducirse todavia una ciencia, dado que sus movimientos tienen ain toda la inseguridad de lo reflejo y lo embrionario. Pero lo palpable y generalmente reconocido-dejando a salvo la seriedad de la ciencia europea-es que centre nosotros la politica, la llamada political de partidos, hace todavia mfls dano que bien. Y es natural que asi sea. Aquella ciencia pide, como base esencial, opiniones, orientaciones determinadas en los ciudadanos, y, por ende, en los partidos. Antes de repartirse en los ciudadanos, como uno de los esenciales "derechos del hombre", fu6 de los principes la prerrogativa de fijar "la political" de una nacion. Y asi pudo la Historia apuntar la political de unidad religiosa como todo un ideal de la Humanidad durante varios siglos, hasta que la division de aqu6lla en dos orientaciones la oblige a registrar la del protestantismo frente al catolicismo, y en seguida la del libre pensamiento como tercero en discordia, y finalmente las multiples del positivismo, venciendo rapidamente todas las demfs para luchar al Cabo entre si, fraccionandose mas y mas cada dia. Ya en estas etapas el principe habia desaparecido, dejando en herencia a sus hijos rebeldes, a los recien ciudadanos, como viejo monarca prolfico y generoso, su corona, su poder de unificar y dirigir humanidades un dia sin mas alma y sin mfls luz que la del adusto y severo Sefior. Se ba repetido una vez mfis la historia de Alejandro, y del 147

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CUBA. CONTEMPORANEA Imperio del Padre s6lo han quedado unas cuantas miriadas de "politicos", satrapias minnsculas donde la parvedad del oro obliga a fabricar los idolos de barro, y la falta de Tebas que rendir e indias quo conquistar deja a los grandes capitanes y magnificos heroes en su embrionario estado de bandidos y "convulsivos". Algnn dia la Iistoria, en su aburrido .rectificar la misma disparatada leyenda de los hombres, volveri tal vez a delimitar, asombrada, los confines de nuevo magno imperio, amasado con todas estas inquietas satrapias de hoy; pero mientras no vislumbremos en ei horizonte al nuevo Alejandro, que ojaia sea realmente an pedazo de Dios hecho care, no un pedazo de care hecho Dios, confesemonos los cubanos que despues del Partido Revolucionario no ha vuelto a haber un Partido en Cuba, y que los actuales grupos, integrados, casi totalmente, por ambiciosos sensualistas, sin curiosidad por el porvenir, sin idea del papel futuro de Cuba en el mundo, sin presentimientos: simplemente burgueses mais o menos despreocupados y ganosos de comer, dormir y... vivir bien, no pueden-no podrian de ninguna manera-hacer otro bien a Cuba que devolver a la familia nativa algo de la riqueza material perdida, y engendrar, por casualidad nnicamente, los hombres del porvenir llamados a derivar nuestra historia por sus futuros derroteros. Y si 6se es el unico bien que pueden hacer a Cuba los titulados liberals y conservadores, y nacionales y republicanos: 1 cuAnto mal pueden hacer, en cambio, si no se mantiene entre ellos el necesario acuerdo para que cada cual haga su fortunita sin desdoro del Derecho international; si alguno, mas bruto -que no malvado-, se empena en cargar con algo mas de Lo decoroso; o si otro, mas tonto que puro, se empena en que nadie se lleve nada! Ocioso, por consiguiente, seria anadir por qu6 confio en la senaduria corporativa. Por poco que pueda hacer un individuo como politico, es facil quo como industrial, comerciante, investigador, artist, o simplemente como profesional, tenga un inter6s por el engrandecimiento de su grupo, de su comercio, su industria, su trabajo. E indirectamente, que trabaje para bien de la nacion. Por ciego que sea un votante como politico, por poco escrupuloso quo sea un ciudadano como politico, para de148

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LA sENADURfA CORPORATIVA signar a su mandatario y representante, ha de ser mas acucioso y atento a la hora de designar al quo ha de representar sus intereses como trabajador, obrero, profesional o artist. Un obrero votara, sin conocerlo, al senior P6rez para representante a la Cfmara: si le piden que designe a un compaiero para quo le represente, como obrero, en sus anhelos e intereses, ya nuestro hombre no votara tan de ligero y procurara enterarse de qu6 ha hecho el seflor Perez para quo pueda representarlo a 61... Y pasando de electores a elegibles t quin no se consider con bastante autoridad para ser representante o senador? Para triunfar como medico, como abogado, como industrial, es necesario "quemarse las pestailas", como reza la frase; trabajar, congraciarse con mucha gente, vivir y luchar algunos afios... Para triunfar como politico, b qu6 se necesita, en cambio? Ningun estudio, ningnn libro, ningun tiempo: decirle al senor X: "tn serAs Presidente", colgarle todas las virtudes que se dice por ahi que son eficaces para prodicir efecto, y pedirle despu6s su protecci6n, con la amenaza consiguiente de echarlo todo a rodar si el ex virtuoso-ex nadie no da lo que se le pide... Cualquiera puede presentarsele como politico a un ciudadano y decirle: "si me votas para representante to doy esto o lo otro". Un medico, o un abogado, o un comerciante, para decirle a un compafiero de profesi6n: "designame para representar los intereses "do la clase" en el Senado", tiene que toner, forzosamente, algnn marito anterior, algun valor acreditado, alguna superioridad civic demostrada. Por eso confio mas en la acci6n bionhechora del ciudadano como trabajador (obrero, abogado o comerciante), quo como politico. Por eso niego a nuestra embrionaria politics toda facultad de hacer bien a la naci6n, e intento trocar scnadores de golpe y porrazo, por hombres distinguidos en cada una de las actividades sociales. Aunque el pueblo es el que vota y confirma, los que cligon realmente son los politicos. Por consecuencia, antes que hacer meritos con el pueblo, es necesario hacerlos con el partido; y asi hemos visto reclamar "consecuencia politica" para votar una coneesi6n escandalosa, o un aumento en el propio sueldo, o una violencia contra los comnpatriotas "del otro baudo". En 149

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CUBA CONTEMPORXNEA la representaci6n profesional los que eligen son los compafieros, los competidores, y el merito hay que hacerlo directamente con la sociedad. Y nunca la ambici6n colectiva de comerciantes, o ingenieros, o abogados, puede ser tan nociva al pals como la ambici6n efimeramente colectiva de un grupo de politicos sin mas nexo que la esperanza de conquistar un copioso botin. Y eso es la senaduria corporative. Que los hombres de ciencia, m6dicos, quimicos, investigadores, etc., elijan un senador, y otro los abogados, y otro los hacendados, y uno cada grupo social de obreros de ciudades y del campo, C6maras de Comercio, Universidad Nacional, Sociedad Econ6mica de Amigos del Pas, Ateneo, Asoeiaci6n de Empleados del Estado... Nadie menos sospechoso que yo de adulador a la iglesia. Y yo me atrevo a preguntar: A por qu6 la iglesia cat6lica no ha de tender un representante legal, con voz y voto, en nuestro Poder Legislativo ? t Por que no pueden tenerlos, tambi6n, las iglesias cristianas protestantes, elementos de orden y de desinter6s ejemplar? a*0 Acordada que fuese la revision de la Constituci6n, pueden rectificarse desde luego los articulos que se refieren al Poder Legislativo y al Senado, eliminando la formula de elecci6n de segundo grado para los senadores, reduciendo el numero de estos a dos por provincia y adicionando un numero de senadores hasta el total mas la mitad de su composici6n por elecci6n popular, elegibles y elegidos, dentro de las corporaciones del Estado, de las asociaciones nacionales no mercantiles, de cardcter cultural y de fomrento civico, y de las que representen legitimarnonte los grades intereses colectivos de la 'naci6n; cada gran grupo de actividad social con derecho a una representaci6n inica, y con sujeci6n, en todo caso, a las condiciones especiales que determinen las eyes. No debe concretar mas la Constituci6n. Despu6s las eyes especiales podrhn imponer las condiciones a que deben someterse las asociaciones nacionales que aspiren a elegir un senador, y reconocer desde luego ese derecho a los siguientes organismos 150

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LA sENADURIA CORPORATVA 1 del Estado y particulares, ya existentes y en disfrute de una indiscutible respetabilidad: La Universidad Nacional. La Academia de Ciencias. La Academia de la Historia, la de Artes y Letras y el Ateneo, reunidos. Las Cmaras de Comercio de toda la Repnblica, designando una Comisi6n Nacional Ejecutiva. La Sociedad Econ6mica de Amigos del Pals: Las Fuerzas Armadas. Los Colegios de Abogados de toda la Republica. La Iglesia Cat6lica. Una Iglesia cristiana. Cada una de estas instituciones, de acuerdo con sus reglamentos y con las leyes especiales dictadas al efecto, podra celebrar las necesarias elecciones dentro de su seno y con exclusion de cualquier elemento .extrano a ellas. Por numerosas y complejas que sean, el nnmero de sus electores siempre serf-dentro de cada una-cosiderablemente menor que el de toda la naci6n o el de una provincia; y asi los problemas electorates que surjan en el seno de ellas siempre habran de ser de fAcil soluci6n. Ademas, la agitaci6n que produjesen los acad6micos, profesores, comerciantes, abogados o ateneistas, dentro de sus respectivos grupos, no podra nunca alterar al pals como lo altera una elecci6n politica. Y asi el primer proposito transcendental de aquietar a la sociedad cubana, de comunicarle seguridad y firmeza a sus movimientos colectivos, se very realizado antes de la aplicaci6n completa de la nueva forma constitutional, al menos en lo que a la formaoi6n de la Alta Cimara se refiere. Estos nueve senadores corporativos, elegidos, por ejemplo, en todo el mes de febrero de 1915, podran entrar en el Senado de la Republica el primer lunes de abril del propio afio, previa entrega de sus actas, conform a los usos actuales. Y, aceptados, quedar constituido el Senado en esta forma: Senadores elegidos por 2.0 grado de election popular, en 1908. ....................12 Senadores elegidos por 2.0 grado de eleccion popular, en 1912. .....................12 151

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CUBA CONTEMPORXNEA Senadores elegidos por las Corporaciones en 1915, a cesar en 1919. ..... ... ........ 9 TOTAL. ............33 En 1916, al celebrarse las elecciones generales, cesarin los 12 primeros, procedentes de 1908. Con la nueva forma constitucional s6lo se elegir un senador por provincia, de elecci6n directa; y quedara constituido el Senado de esta forma: Senadores elegidos por 2.0 grado de elecci6n popular, en 1912. .....................12 Senadores elegidos por las Corporaciones en 1915, a cesar en 1919...... ........... 9 Senadores elegidos por eleccion directa en 1916. ...6 TOTAL. ............27 Vencidos los cuatro afios, en 1919, las corporaciones y asociaciones citadas deberan elegir sus nuevos mandatarios. i Por que no suponer, fundadamente, que para esa fecha, advertidos los hacendados, los agricultores, los empleados pn'blicos, los obreros, los periodistas, los intelectuales y artistas no titulados, de la conveniencia de enviar al Senado a un representante legitimo de sus aspiraciones, de la necesidad de hacer efectiva su participation en la gobernacion de la cosa pnblica, habran decidido al fin agruparse en solidas asociaciaciones, de acuerdo con las eyes especiales dictadas al efecto? En todo caso, la conversion total de nuestro Senado, sin grandes conmociones, con tiempo para estudiar y corregir defectos, para estudiar la manera de anular las influencias de los partidos dentro de los grupos sociales, y para corregir en 6stos las difieultades de una nueva investidura de poder, no alcanzara su completamiento hasta quo se hayan celebrado tres o cuatro elecciones generales. Entonces, el Senado quedara compuesto definitivamente por 12 senadores politicos, es decir, como delegados del "individuo" numericamente considerado, y 18 senadores corporativos, o representantes del "individuo" considerado desde el punto de vista de su actividad social, de su concurso especifico en el acervo 152

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LA SENADURIA CORPORATIVA de las energias nacionales. Hasta esa fecha podra actuar con el nimero de senadores cuyas actas haya admitido, como lo permitiria el precepto constitutional apuntado. La elecci6n de un senador por instituci6n, no debe ser demorada o sujeta a fechas fijas, como se hace con las elecciones political. Cada nueva agrupacion que acredite su condition de electiva, deberd elegir inmediatamente su delegado, asi como cada vacante por renuncia o muerte, debe ser cubierta en seguida. El prop6sito es restar escindalo, aparato, conmoci6n, a los movimientos politicos. A los pacientes de convulsiones y males nerviosos, lo primero quo es necesario recetarles es calma y evitaci6n de toda sacudida demasiado fuerte. Y ya la ciencia politica advirti6 cuinta analogia se encuentra entre los organismos sociales y el humano... Este trabajo s6lo aspira a ser la exposition de un anteproyecto, de una idea todavia informed; y para sorlo propiamente, va resultando demasiado largo. Porque mi fe en ella, para el bien de nil patria, es mucha y muy sincera, deploro que esta idea de la reform de nuestro Senado, se presente a la consideration de nuestros prohombres sobre mi insignificante firma. Presumo de conocer un poco la psicologia de nuestros pueblos y se de la triste mantra quo se manifiesta el sentimiento de la emulaci6n entre espajioles e hispanoamericanos. Entre nosotros s61o unos pocos reconocemos nuestra insuficiencia y aspiramos a adelantarnos a] que va primero; los mias s6lo aspiran a tumbar al suelo, por enalquier medio, al que marcha delante; y ni siquiera para adelantarle, sino para no sentirse obligados a andar. Creo firmemente en la eficacia de esta reforma de nuestra Constitution. No la present como una panacea, como un remedio maravilloso a todos nuestros males, porque de esas curas s6o hablan los sacamuelas. Pero repito cuan firme es mi convicci6n: la senaduria corporativa cambiaria muchas voices de hoy, que solo hablan de los esteriles intereses de partido, por otras que hablarian do intereses sociales, fecundos y activos. 153

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CUBA CONTEMPOR&NEA La senaduria corporativa anularia, ademas, muchas ambiciones mezquinas, demasiado impacientes, demasiado violentas para ser fecundas, y daria mayores fuerzas al verdadero merito, a las verdaderas ambiciones. ; Las grandes ambiciones, que son primero como vaga materia de ensuefio para los filisteos, y luego adquieren toda la dureza del granito y del bronce en los recios pedestales, bajo las plantas del Heroe! "Todo hecho social produce efectos buenos o malos, a los cuales la previsi6n de los hombres no sabria aportar ninguna modificaci6n", afirma George Jellineck; y lo mismo vendran a decir, en conclusion, cuantos se encojan de hombros ante mi proposici6n y mi entusiasmo. Pero asi llegariamos al ultraconservadorismo, al quietismo, o quiza a algo peor: a colonial de los Estados Unidos de Norte Am6rica. Esta u otra modificaci6n, nuestra Constituci6n nos viene mal y debe ser conformada a nuestras necesidades y nuestra idiosincrasia, si ha de ser algo ma's que un pretexto o una formula. Estudiemos la historia de las grandes catastrofes en los pueblos que un dia fueron libres, y de un pueblo lejano, muy lejano para nosotros, evoquemos un recuerdo: recordemos la situaci6n de la desventurada Polonia en 1791, cuando una reform en su Constituci6n-la supresi6n del liberum veto-la habria salvado de la anarquia que sirvi6 de pretexto a las grandes potencias para borrarla del ndmero de los pueblos libres.. Y si es verdad que alguna potencia moderna trata de impedir que los cubanos reformemos nuestra Constituci6n, recordemos tambien que aqu6llas, hoy duefias de Polonia, impidieron con lujo de razones la reform constitucional de Poniatowski. Afortunadamente, pese a los pusilinimes, a los pesimistas, que la servidumbre estigmatiz6 en el alma, Cuba es libre. Y los cubanos, conscientes de nuestro gozoso deber en la historia breve y sencilla, pero gloriosa, de nuestra patria, mas libres todavia. Jose ANTONIO RAMOs. Madrid, diciembre 1913. Talent, cultura, patriotisno verdadero; fe en el porvenir cubano. conlinnza en el propio esfuerzo y perseverance inquebrantable: tales son Mns caracteristicns de este 154

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LA SENADURfA CORPORATIVA 155 vigoroso joven escritor compatriot nuestro, quo no hace mucho estren6 en Barcelona, con singular resonancia, su drama Saiands, representado aqui tambidn con 4xito. Entre sus obras principales (el drama Liberta y ]a novela Humberto Fabra), acusan una orientaci6n francamente nacionalista-como la nuestra-el volumen titulado Entreactos y varios trabajos por el publicados en diaries y revistas. Este con quo nos distingue Io consideramos de indudable importancia, y lo recomendamos a la serena consideraci6n do cuantos se interesan por ]a normalidad del pats y Yen un peligro en la composici6n poltica y las tendencias actuales de nuestro Congreso.

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LAS CLASES POPULARES Y LA EXTENSION UNIVERSITARIA lEn qu6 form puede ]a Universidad prestar a la naci6n servicios que no scan los do preparar a la juventud para las carreras profesionales? Por una feliz iniciativa de la Facultad de Letras y Ciencias, sali6 la Universidad de la Habana de la torre de marfil en que habia estado viviendo desde su fundaci6n, para prestar a la sociedad un servicio de extraordinario merito divulgando conocimientos que elevasen la cultura de los oyentes que acudian a sus conferencias, difundiendo en el eampo de los estudios pedag6gicos los principios mas importantes en la rama de la metodologia, indicando la mejor direccion al exponer los fundamentos de determinadas ciencias, asi como poniendo de manifiesto el especial auxilio que la Psicologia brinda en el desenvolvimiento de la ciencia pedag6gica. Y conjuntamente con esas ensenanzas que orientaban una materia para nosotros casi nueva, tambian se expusieron desde la tribuna universitaria doctrinas de no menor interns, sobre asuntos de letras, sobre problemas sociol6gicos, sobre cuestiones pertenecientes al grupo de las ciencias naturales, fisico-quimicas y fisico-matematicas, como (*) Este bien pensado trabajo, cuya lectura atenta recomendamos especialmente a la nueva Comisi6n de Asuntos Sociales creada por el actual Gobierno y acogida con simpatia por cuantos no tememos a las ideas tenidas por nuevas o avanzadas, sino a ]as viejas y retr6gradas, fu6 escrito por su autor en 1911, para leerlo en el primer Congreso Pedag6gico que se proyect6 celebrar aqui en dicho niio, y que no pudo efectuarse porque no encontr6 calor en los gobernantes de entonces.

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LAS CASES POPULARES V LA EXTENSION UNIVERSITARIA 157 tambien trascendentales puntos relacionados con la condicion political de nuestra patria, o de otra nacion, de los cuales resultaba possible derivar una ensenanza siempre conveniente para el pais cubano. Y ciertamente que mucho bien se ha hecho, y agradaron no poco esos esfuerzos cuando un publico numeroso acudia a nuestra sala de conferencias para oir la palabra autorizada del profesor designado en turno para desenvolver un tema de su libre elecci6n. La volubilidad de nuestro caracter, la falta de perseverancia en nuestras empresas, que hace que se tomen con calor en un principio las cosas para que despues vayan apagandose las energias bajo la acci6n letal de la indiferencia, hizo que disminuyese el nnmero de los asistentes a estos actos universitarios, puede que debido a la orientaci6n poco practica de algunas conferencias; pero siempre se mantuvo firme un nncleo de personas interesadas en ampliar su cultura mental, que por la calidad de las mismas fueron siempre acreedoras al trabajo que desde la tribuna realizaban los conferenciantes. Hay quien supone, sin duda equivocadamente, que la vulgarizaci6n cientifica debe mantenerse si resulta secundada por un buen contingente de piblico; cuando la base de ella estriba no en que las salas de conferencias aparezean del todo Ilenas, sino en que el elemento que asista disponga su espiritu a asimilar la doctrina que le ofrece el disertante. En este sentido, muchas han sido las batallas libradas para evitar la desaparici6n de actos como 6stos, que hacen sentir la influencia de nuestro Centro superior, que brindan sus elementos al mejor servicio de la causa popular, y que solo la Facultad de Letras y Ciencias ha realizado hasta la fecha, pues sordas se han mostrado las Facultades hermanas al ser invitadas para una accion conjunta que hubiera dado opimo fruto, ya que mentes equilibradas y pobladas de grandes ideas, como son las de las personas que constituyen esas otras Facultades, contribuirian al mayor 6xito de la obra social emprendida. Pero la Universidad no debe cenirse nnicamente a To hecho; aun hay mas campo por explotar; otros medios y otras vias habrian de llevarnos a resultados mis positivos que los obtenidos. Y de aqui el que facilmente se advierta e6mo puede la Universidad, con su legion de hombres ilustres, llenar en el orden so-

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CUBA CONTEMPORANEA cial otra misi6n que la de instruir a la juventud en aquellas ciencias que han de prepararla para la vida. Ahora mismo, en este pasado aijo, su intervenci6n en las conferencias populares, debidas a la feliz iniciativa del Sr. Secretario de Instrucci6n Pnblica y Bellas Artes, demuestra hasta la evidencia lo que venimos afirmando; sin ella, puede que no hubiera sido un triunfo la hermosa idea del mencionado Sr. Secretario, ya que, al poseer hombres peritos en las diversas ramas de la ciencia, contribuy6 eficazmente a la variedad de las materias y a la amenidad de las lecciones; permiti6 las hermosas coyunturas que se presentaron para abordar problemas politicos, para aleccionar al pueblo en puntos que le importa muy mucho conocer, para eselarecer dudas que por interpretaciones diversas surgian y para regalar el oido con la elocuente frase de nuestros conspicuos oradores, exquisitos hablistas, a la vez que dar cultura al espiritu con la exposicion de temas en extremo interesantes. La Universidad respondi6, como asi debia hacerlo, a la peticion del Sr. Secretario, con voluntad manifiesta; y de ahi todo lo que se obtuvo por su intervencion, pues tenia la have para proporcionar los elementos indispensables al caso. Pero esa obra hermosa de compenetraci6n con el pueblo, del Centro mals elevado en saber, significando cuanto siente la Institucion por el mejoramiento de 61, ha adolecido de defectos facilmente advertidos, entree los que puede sefialarse la imposibilidad de haber hecho algo completo, ya que los conferenciantes no acudieron siempre a un local determinado sino que concurrian a distintos plauteles en las notches que les fueron senaladas, impidiendo un plan bien concebido y desenvuelto para alcanzar un resultado satisfactorio. Otro de los males debidamente apreciados ha sido el no ajustarse la explicaci6n al medio en que se hiciera, manteniendose, por lo general, a una altura superior al anditorio; dependiendo todo de no dejar al conferenciante solo con los obreros, pues acudian a oir su palabra elementos de refinada cultura y mentalidad superior, que ponian al orador en el difieil trance de bajar hasta el nivel del auditorio, a riesgo de que pudiera formularse de 61 un juicio poco satisfactorio, o de mantenerse a la altura que correspondia a su condicion social y a la del pequeno grupo 1158

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159 LAS CLASS POPULARIES Y LA EXTENSION UNIVERsITARIA que presuroso iba a escuchar su autorizada palabra. Indicado lo anterior y visto que la Universidad puede con sus elementos organizarse, abstraccion hecha de su carftcter propio, de modo que se advierta lo beneficiosa que puede ser su ingerencia en el orden social, hemos pensado someter a este Congreso Pedag6gico, dentro de la secci6n respectiva, el pensamiento que en ese sentido tenemos y que, de implantarse, habri de recibir el pals un bien intenso consolidindose mas la Institucion a que tenemos el honor de pertenecer. ANTECEDENTES.-La extension universitaria se inici6 en Cambridge, Inglaterra, en 1874, continuando la misma labor la c6lebre Universidad de Oxford, que fu6 imitada en 1875 por los tres colegios industriales y t6cnicos de Manchester, Liverpool y Leeds. Obra tan meritoria no habia de efectuarse tan s6o en la Gran Bretana, y por ello es que la vemos en los Estados Unidos de la Am6rica del Norte, debida al Profesor Herbert B. Adams, de la Universidad de John Hopkins, y establecida tambien en Espana en la Universidad de Oviedo, con una orientaci6n beneficiosa, como asi hubo de manifestarlo pdblicamente el Profesor Armstrong cuando, con motivo de las fiestas del Tercer Centenario de esta Universidad, di6 a conocer sus opiniones sobre dicha labor. Y aun cuando consigna el Profesor G. Vincent, de la de Chicago, que no han sido pocos los chaseos experimentados en cuanto al 6xito de la extension, fundados, sobre todo, en la falta, como dijo el Profesor Adams, de conferenciantes adecuados para tal empresa, en la de elementos pecuniarios para el sosten de la misma y en las grandes distancias que tenian que atravesar hombres completamente cansados, no es posible que semejante juicio tenga un carficter absoluto, toda vez que en Oviedo ha podido realizarse y se mantiene con verdadero esplendor, como fflcil es deducirlo con solo leer las p6iginas consiguientes de las Memorias de la Extensi6n Universitaria debidas a la pluma de su infatigable mantenedor, el muy erudito y culto Catedritico de aquella Institucion, Dr. Aniceto Sela. Y si su conservaci6n es factible con 6xito, 1 por que no habriamos de obtener nosotros lo mismo, iniciando una nueva orientaci6n que permita derramar bienes al dignisimo pueblo eubano? Porque no se ha perdido la fe en el 6xito de tal obra, es que la

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CUBA CONTEMPORXNEA Universidad de Pennsylvania la mantiene acogiendo como propia la labor de la American Society for the Extension of University Teaching, es que la Universidad de Colombia estableci6 un departamento para la extension, bajo la direcci6n del Dr. Sykes. La Universidad de la Habana podria hacer mucho y bueno si se decidiese a ensayar el proyeeto que sometemos a la consideracion de este Congreso. CONFERENCIAS.-La nueva organizacion de la extension universitaria en modo alguno suprimiria las conferencias, que, por buena suerte, se han fundado desde hace seis anos; s6lo habria nodificacion en cuanto al caracter de las mismas, ya que la experiencia adquirida desde que se iniciaron aconseja nuevos rumbos en el desenvolvimiento de ellas. De ahi el que las conferencias tengan un caraleter general, para que se avengan mejor al pnblico que habrA de oirlas, desarrollandose temas que no tengan un especial campo de accion, sino por anica base el dar amplitud a la cultura obtenida, presentando cuestiones interesantes en distintos 6rdenes. Estas conferencias podrian ser dos al mes y el lugar sefialado para darlas, o la Universidad, como hasta ahora se ha venido haciendo, o algunos de los Centros literarios que tenemos en esta ciudad o en provincial. Al lado de estas conferencias colocamos las que corresponden a los maestros, que deberhn ser dadas principalmente por aquellos Profesores de la Escuela de Pedagogia quo tengan interns en exponer puntos de vista del todo pedag6gicos, o por aquellos otros de Escuela similar encargados de materias cuyo conocimiento pueda convenir a los maestros. Las catedras de Metodologia, de Psicologia y de Psicologia Pedag6gica, pueden prestar gran servicio en la orientaci6n que deban toner los maestros pfblicos; y no hay necesidad de hacer hincapi6 sobre las ventajas de conocer la Psicologia, dado lo que este estudio en si significa y lo necesario quo se hace para la aplicaci6n de sus principios al estudiar la Psicologia Pedag6gica. Las materias que no interesen a la Escuela pnblica debern ser descartadas, ya que estas son las que principalmente conviene que conozean los maestros, y no aquellas otras que, sin dejar de ser tiles, tienen un papel muy secundario en la aspiracion legitima del que se dedica al magisterio pnblico. 1(in

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LAS CLASES POPULARES V LA EXTENSION UN1VERSITAIUA Las conferencias de la Universidad deberan darse tambi6n en aquellos centros de obreros donde, por la f&cil asistencia de los mismos, resulte conveniente hacer llegar la obra de la extensi6n; pero es necesario que estas conferencias se desenvuelvan en series, sobre puntos de inter6s, cuando ello sea posible, sin privar a clase tan meritoria de alguna disertaci6n de carActer general, que, dando amenidad al acto, coopere a ampliar la cultura de ella. Con estas conferencias pueden hacerse lecturas, cuando asi convenga, eligiendo producciones literarias de los mejores escritores castellanos en sus distintos g6neros, para que, a la vez que se aprecie la riqueza del lenguaje, pueda el pueblo comprender el m6rito del g6nero empleado. Estas lecturas, demas estf el decirlo, no han de cefiirse a ser meramente mecanicas, sino que debe iniciarse cierto movimiento entre los lectores y los oyentes, a fin de que aqul, por sus conocimientos, contribuya a aclarar lo que de primera intenci6n no entiendan 6stos, explicando en forma clara y sint6tica el pensamiento capital de las obras elegidas, indicando las bellezas de su estilo, que habrl de proporcionar, a ma's de una amplia cultura, el desarrollo del gusto de leer. Los trabajos de extension universitaria podrn tambi6n realizarse fuera de la capital, en los distintos terminos de la provincia o fuera de ella; estas excursiones deben toner aspectos distintos, finalidad determinada, si se quiere alcanzar un saludable beneficio. Esto quiere decir que cuando las excursiones tengan un aspecto pedag6gico, deberan las conferencias o las leeciones, segun el medio en quo hayan de hacerse, ser dadas por los Profesores de la Escuela de Pedagogia, con el fin de orientar a los maestros de aquellos T6rminos y provincias a quienes por sus condiciones econ6micas no les fuese facil trasladarse a la capital. Esas conferencias versaran tan solo sobre m6todos, procedimientos, higiene escolar, como tambi6n sobre la aplicacion. do la psicologia a la escuela. Otras excursiones deberAn tambi6n realizarse: excursions exclusivamente agron6micas, yendo los Profesores de la Escuela de Agronomia a aquellos lugares de cultivo de primer orden, para hablar a los campesinos acerca de los mejores medios para cultivar el tabaco, a fin de subsanar los males que se adviertan en el terreno o que se hu161

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CUBA CONTEMPOAN .A biesen estudiado, pudiendo hacerse lo mismo en las localidades en que se cultive el cafe, cacao, henequ6n, algod6n, arroz, plhtano, pifia, etc. Esto en cuanto a los cultivos, que es un aspecto en que la Universidad puede proporcionar inmenso bien; y no sera de menor beneficio para esta tierra el otro aspecto de las excursiones agron6micas, pues siendo Cuba un pals tan azucarero, es conveniente prestarle toda la atenci6n necesaria a tan important industria. Por ello es que recomendamos con inter6s la reunion en los puntos adecuados, en las verdaderas zonas de cultivo de los colonos, en los centrales, para que se les pueda hablar de los mejores medios de cultivar la eafia de azdcar, de los males que puedan presentarse y del medio de precaverlos y remediarlos; y a los que tengan una interveneion directa y cientifica en la fabricacion del azuear, a los operarios de la casa de inquinas, de la casa de calderas, y a los que se hallen encargados prineipalmente del manejo de los tachos, cuanto considere oportuno aconsejar el Profesor de Quimica Agricola e Industrias Rurales y de Fabricaci6n de Azncar, para el mejor 6xito de la obra que se realiza, sin dejar de llamar la atencion sobre las deficiencias que advierta en las labores que en aquellos momentos se lleven a cabo o sabre los errores que se cometan. A la vez que estas excursiones, de cuyo 6xito estamos completamente seguros, pueden tambien llevarse a cabo otras de carnfter cientifico, apropiando siempre el lenguaje al medio donde se den; pues buenos elementos brindan los terrenos, las rocas, los levantamientos y hundimientos, las cavernas, para que el Profesor de Mineralogia y Geologia exteriorice su competencia y haga, sobre los casos que analice, las observaciones que estime pertinentes: ya sobre la riqueza mineral, canteras de mfrmoles, minas de oro, hierro, manganeso, cobre, asfalto y nafta, quo tenemos en nuestra Isla, como al mejor medio de orientarse para su ma's beneficiosa explotaci6n. Las investigaciones paleontologicas pueden dar, a su vez, motivo para conferencias, ya quo los f6siles abundan en nuestra patria y la fauna ofrece elementos para que el Profesor respectivo d6 a conocer las ventajas que de su empleo puedan derivarse. A Y qu6 hemos de ahadir respecto de las plantas, que no sea para corroborar lo que venimos diciendo sobre la importancia de las 142

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LAS CLOSES POPULABES Y LA EXTENsION UNIVERSITARIA conferencias y los beneficios que de ellas pueden obtenerse? Ahora mismo se ha despertado un interns muy especial por descubrir el inicrobio que causa la ruina de los eocoteros; nuestro querido Dr. Carlos de la Torre, que intervino en esta cuesti6n hace aios, al tratarse en la Academia de Ciencias, vuelve a preocuparse de ella, y nuestro Gobierno, deseoso de extirpar el mal al nombrar una Comisi6n que estudie el caso, se acuerda de la significaci6n cientifica del Dr. la Torre y lo ocupa de nuevo con ese fin. Puede darse ocasi6n mejor para reunir a los campesinos y darles a conocer To que la experiencia ha suministrado sobre el presente caso, 1o que deba hacerse para salvar a los cocoteros a fin de que puedan continuar sirviendo de elemento produetivo para la vida de nuestros hombres de campo? Las conferencias en que so sefialen puntos de vista morales, on que se haga hincapi6 sobre los principios fundamentales de la Sociologia, harn mucho bien, puesto que tanto atanen al linaje humano como la exposici6n de un punto literario, con mayores vuelos que las que correspondan a una mera y sencilla clase o las que por su indole hist6rica nos apunten hechos que deba conocer nuestro pueblo, poni6ndonos de relieve las causas fundamentales de ]a felicidad o desgracia de las naciones, para que, conocidas debidamente, pueda evitarse anflogas situaciones. LAS CLASES POPULARES.-Otro de los medios de difusi6n do la cultura entre los elementos que por su condici6n no han tenido oportunidad para acudir a las escuelas y formar su carieter, poblando la mente de sanas y tiles ideas, es el estableeimiento, dentro de la Universidad, de una serie de clases convenientemente organizadas, sencillas en la exposici6n de las materias y todo Jo mas practicas que sea posible. Con un buen plan presentado y discutido de antemano, podrn los obreros obtener excelentes resultados. Este pensamiento, establecido en otros centros antlogos, proporciona el modo de elevar paulatinamente la mentalidad de la clase proletaria, de reafirmarla en ciertos principios que no debe de ningun modo desconocer y que le habra de permitir una orientaci6n segura y propia, huyendo de la influencia nociva de terceras personas, encaminada siem-

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CUBA CONTEMPOR:INEA pre a la explotaci6n en beneficio propio. Entre las materias quo pueden elegirse sefialamos las siguientes: DERECHO USLUAL.-Esta ensenanza, que por su indole debe ser dada por un Profesor de la Facultad de Derecho o por otro elemento, pero en posesion del titulo de Licenciado o de Doctor en Derecho Civil, comprendera aquellas nociones de todos los actos de caracter juridico en que deban intervenir todos los hombres, a fin de que cada uno sepa a qu6 atenerse dentro de cada caso y el modo de defender sus derechos, al objeto de evitar que la astucia del contrario pueda llevarlo facilmente al engaiio. Las nociones a que nos referimos, son las relativas a nacimiento, matrimonio, defunciones, propiedad, contratos en general y propios de los obreros, herencias, inscripciones en los ILegistros, asuntos de comercio, delitos y las penas correspondientes. INSTRUCCI6N CivICA.-La ensenanza do esta asignatura es de capital importancia; todo ciudadano debe conocer sus derechos y deberes como tal, a fin de que pueda ejercer las funciones politics que le correspondan, tener exacto concepto de las relaciones en que deber vivir para con el Poder Pnblico; de aqui la necesidad de quo le sea explicada detallada y minuciosamente la Constituci6n de nuestra patria, el que se le den ideas acerca de la formaci6n de los presupuestos y de las contribuciones que se imnpongan para hacer frente a los compromisos de la Naci6n. Si fuera posible prescindir de alguna materia dentro de la ensenanza que se de a las clases populares, es absolutamente imposible pasar por alto la instruction civica, pees su conocimiento es de gran trascendencia para el mejor desenvolvimiento de nuestra patria. Tal vez a la ignorancia de las eyes, a la ausencia completa de noci6n de to que es la carta fundamental del Estado, de los preceptos consignados en las eyes que en la esfera electoral dirigen el cumplimiento de los actos politicos, se deban muchas de las cosas que a diario contemplamos, con pena, en nuestro pals, viendose al pueblo impulsado las mas de las veces por sugestiones de terceras personas que van al medro personal, preocupfndoles muy poco el bienestar del pals; y que de tener aqu61 un concepto cabal de los derechos y de los deberes, otros serian los resultados que se 164

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LAS CLASES POPULARES Y LA EXTENSION UNIVERSITARIA advirtieran. Mucha instruction civica, mucha y mucha, es la que necesita nuestro pueblo; pero enseiada por una persona competence, de entre las tantas quo posee nuestra Universidad, para que penetrado bien del encargo quo se le hace, al divulgar los conocimintos resuelva las dudas en la interpretaCion de los preceptos de la Constitucion y quede plenamente convencido de que su explicacion ha sido bien entendida. HISToRIA.-La materia se presta para obtener resultados maravillosos. Los acontecimientos realizados en la vida de los pueblos, no pueden ser indiferentes, pues a veces acontece qu un hecho aislado, que parece no entrailar consecuencia alguna, puede servir de pauta para analoga soluci6n en otro caso que con posterioridad surja. La vida political de los pueblos, sus vicisitudes, interesan en extremo a la de los otros pueblos, ya quo los resultados obtenidos, beneficiosos o adversos, pueden servir de lecciones quo se aprovechen para imitarlos cuando originen bienes, o rechazarlos cuando engendren males; de ahi la conveniencia de quo la historic de la civilizaci6n tenga, a mas de un cartcter general, otro particular cuando se concrete a alguna de sus ramas, pues ella habr de poner de relieve cuanto correspond a las clases sociales, a 6pocas o acontecimientos que tengan determinada significacion, como tambien a las luchas economicas quo reflejan la virilidad o decadencia de los pucblos. Y esas ensefianzas no deberan concretarse a la mera y escueta relacion de hechos: deberan ser estudiados los sucesos a la luz siemipre benefica de la filosofia, para que scan bien conocidas las causas fundamentales qu los han motivado. GEOGRAFI.-Esta asignatura exige tambi6n una enseiianza met6dica; enlazada a la anterior, su conochmiento tiene que ser de utilidad manifiesta para los obreros, siendo los aspectos on que deba ser tratada los siguientes: general, mercantil, econonuico, tratando de aplicar la materia a viajes y excursiones. LENIGUA CASTELLAA.-No habr quien sea capaz de negar el merito de esta materia, 1o conveniente de su perfecto aprendizaje, de su exposici6n en forma esencialmente practica para que se sepa leer con provecho y pueda el obrero expresar sus pensamientos con la claridad y precision que sean necesarias; para 1o cual es de recomendarse, como debe hacerse en toda 165

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CUBA CONTEMPORANEA catedra de Lengua Castellana, el conocimiento de los mejores escritores mediante la lectura de trozos escogidos, pues de este modo es como podrf el obrero saborear las bellezas literarias que se advierten en g6neros como la historia, novela, verso, drama, discursos, etc. CIENCIAS NATURALES.-El conocimiento de los minerales, vegetales y animals, sin exclusion del hombre, asi como cuanto se refiera a los fen6menos de la naturaleza, tiene que despertar vivisimo inter6s para el que quiera conocer c6mo es el mundo en que vive y c6mo es su propio ser, asi como aquellas aplicaciones quc facilmente pudiera hacer de los diversos y tiles elementos que profusamente le brindan los reinos de la naturaleza. Ya hicimos las indicaciones oportunas, al tratar de las conferencias, sobre esta cuestion; 1o que alli habria de hacerse, debe ser aplicado a este aspecto de la ensefianza en la forma correspondiente; y aun cuando siempre es until el conocimiento general, recomendamos sobre todo el particular, aquel que nos ponga de manifesto lo que tenemos en nuestro pals, dentro de cada uno de los reinos; pues si es bueno tener idea de lo que ofrece la naturaleza en el mundo, no menos important es saber lo que dentro de nuestro territorio nos brinda, ya que hay mueho por explotar aun. FisIcA Y QUiMIcA.-La Fisica y la Quimica, en sus diversas ramas (mecanica, acistica, calor, luz, electricidad, cuerpos simples y compuestos, inorgfnicos y organicos), ofrecen al que las estudia espl6ndida ocasi6n para apreciar c6mo pueden servir de base a importantes industrias y profesiones (herramientas, miquinas de vapor, alumbrado, galvanoplastia, timbres electricos, reconocimiento y ensayo de productos industriales, alimentos y bebidas). ARITM rTICA.-El caracter de esta ensefianza debe ser absolutamente prAetico, con aplicaci6n a problems frecuentes en cada profesi6n, y sistemas de pesas y medidas. Como quiera que no tratamos de presentar un cuadro completo de las asignaturas que deban explicarse, sino indicar tan s6lo las de mayor importance, pudiera, si asi conviniese, elegirse otras mals como la Economia, Fisiologia, etc. ExcURSIONES.-Los saludables efectos producidos en el or166

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LAS CLASSES POPULARES Y LA EXTENSIdN UNIVERSITARIA den pedagogico por las exeursiones, recomiendan la frecuente realizaci6n de las mismas con los alumnos obreros, trasladados bien a lugares hist6ricos donde el Profesor debe llamar la atenci6n hacia los hechos relacionados con la historic de nuestra nacion, o a otros puntos para explicar aquellas cuestiones de orden geografico o pertenecientes a las ciencias naturals, que permitan proporcionar un conocimiento exacto sobre la materia. MATRiCULA.-La matricula de las clases populares sera absolutamente gratuita. Para hacerla bastari presentarse en la Secretaria General de la Universidad o en las clases mismas, dando el nombre del alumno al Secretario o al Profesor. HORAs DE CLAEs.-Las class seran por la noche, despus de las horns de trabajo en los talleres u obras, y dejando siempre alginn tiempo intermedio para que se pueda acudir a ellas sin precipitaci6n. LocAL.-En la Universidad, sobre todo; y en caso de que no sea possible, por la distancia a que se encuentra de la poblacion, el Consejo Universitario podi elegir otro pinto, por ejemplo, el Ateneo, para que se efectnen dichas clases, o el edificio, de capacidad, de alguna escuela pfiblica, mediante la debida autorizaci6n de la autoridad del ramo; pero todo siempre bajo ]a direccion del Consejo Universitario o de los Decanos de las Facultades que integran la Instituci6n. LTERS\L.-Dados los elementos con que cuenta nuestra Universidad, los senores conferenciantes, asi como los Profesores de las clases populares, podrfn utilizar, segnn los casos, el material cientifico que mas les convenga. En las conferencias efectuadas en anos acad6micos anteriores, se ha empleado con frecuencia la magnifica lampara de proyecciones que posee el Gabinete de Fisica, y, gracias a ella, ha sido posible ilustrar las interesantes conferencias que se han dado; lo que ademas de proporcionar amenidad al acto, contribuy6 a hacer objetiva la ensenanza y a que se obtuviera resultado mas positivo. Es de recomendarse, siempre que sea posible, el uso de la proyecci6n, y mas tratandose de la Blase de ensenanza a que nos venimos refiriendo, pues ella sera tan itil en una de Historia como podria serlo en Ia descripci6n de via167

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CUBA CONTEMPORSNEA jes o en dar a conocer los efectos del agua como agente modificador del relieve terrestre. E, cuRso.-Se dividir6 en tres periodos de dos meses cada uno. En cada periodo se explicaran tres materias distintas, correspondiendo dos lccciones semanales a cada una de ellas, de modo que un misino alumni pueda asistir a las tres si quiere. No hay obligation de matricularse en todas; cada cual puede escoger la que prefiera. Las explicaciones que Lo requieran, iran acompaiadas de exhibici6n de mapas, laminas, dibujos, ejemplares de minerales, plantas y animals, proyecciones, vistas microsc6picas, y de experimentos. El primer period comenzar el segundo lunes de octubre a la hora designada por el Consejo Universitario. PROESORAD.-Los elementos que podran utilizarse para esta enselanza seran catedrticos de la Universidad, del Instituto, o de otros Centros, o alumnos graduados y alumnos do la Universidad que por haberse distinguido en sus estudios quieran ayudar a la obra de la vulgarizacion durante el period de vacacione. JIEMUNERACIO.-Al Consejo Universitario se encargar la redacci6n del correspondiente presupuesto de gastos de todo orden, el cual sera sometido oportunamente al Sr. Secretario de Instrucci6n Pnblica y Bellas Artes para que, caso de impartirle su aprobacion, to incluya en el presupuesto de Instrucci6n Pnblica que ha de ser sometido al Congreso Nacional. CERTIFICADO.-Terminado el tiempo que se acuerde para que los obreros realicen la ensenanza completa de todas las materias indicadas, el Sr. Rector de la Universidad expedirh a cada uno el certificado acreditativo de baber cursado todos los estudios; pero siempre que los Profesores respectivos hubiesen informado al Sr. Rector acerca de la capacidad del alumni obrero y del aprovechamiento tenido. Debemos consignar por ltimo, para dar tarmino a este trabajo, que la extension universitaria podria hacerse tambian por medio de ciertas conferencias de vulgarizaoion dadas en otros centros de importancia de la capital; bien pudiera reeibir hi buena nueva de los Profesores universitarios la Escuela de Ar163

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LAS CLASSES POPULARES Y LA EXTENSION UNIVERSITARIA tes y Oficios, asi como la Camara de Comercio, dando a conocer a los que en 6sta se congreguen puntos interesantes, verdaderamente practicos, del Derecho Mercantil, insistiendo el conferenciante acerca del concepto que de ellos deba tenerse, como en senalar la mejor orientacion para salvar las dificultades quo pudieran presentarse. De este modo no apareceria la Universidad constituida como una instituci6n con un profesorado perteneciente a la elase de los patricios, porque cuanto se haga en el sentido expuesto significara que los ricos y los poderosos se preocupan de los pobres, de los ignorantes, tendi6ndoles una mano protectora; y bajando asi la Universidad al pueblo, educndole con verdadero amor, tendrs la conciencia tranquila que siempre produce el deber cumplido. DR. JUAN M. DIHIGo. 169

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LA APOTEOSIS DEL "CAUDILLO" PARRAFOS DE BUNGE No es la falta de probidad la imputaci6n mas grave que se puede bacer a muchos de los gobernantes hispanoamericanos: es, a juicio nuestro, la corrupcion de la concienca pnblica. El gobernante que lucra con los fondos del tesoro nacional para enriquecerse 61 y sus deudos, comete un grave delito; el jefe de Estado que por sus practicas, manejos e intrigas, corrompe las costumbres publicas de sus conciudadanos, realiza un crimen de lesa patria. Las riquezas malbaratadas pueden reponerse con un regimen de orden y economfa; la conciencia p blica, una vez pervertida, es muy diffeil volverla a encauzar. Y las consecuencias de esta perversion son tan graves, sus resultados tan funestos y contagiosos, que aun aquellas personas formales, puras e incorruptibles, a poco que se descuiden, imitan, tal vez sin percatarse de ello, algunos de los rasgos, de las caracteristicas de sus antecesores. El agregado social queda tan profundamente perturbado despu6s de esos ejemplos, que para que vuelva a su estado normal es preciso que transcurran muchos aios, que se extingan varias generaciones de sores contaminados. Cuando una sociedad se entrega durante cuatro, seis o mis anos al libertinaje; cuando practices tan corruptoras como la loteria-con su secuela de puestos y reparto de colecturias-, las peleas de gallos, amnistias y los indultos de empedernidos criminales, el lujo desenfrenado de todas las clases sociales, la prostituci6n, la vida muelle y regalada para "guapos" y "holgazanes" que alardean nnicamente del favor oficial; comisio-

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LA APOTEOSTS DEL UCAUDILLO)) nes de ciertos "cientificos" a las cortes europeas, colocaci6n o inmerecidos ascensos de los ineptos y osados; cuando este estado ca6tico se sucede y repite a diario, la conciencia pnblica acaba por aletargarse ; de la misma manera que se embotan y obscurecen las facultades mentales de aquellas personas entregadas al abuso de la morfina, del 6ter o del cloroformo. Y cuando un pueblo, o la casi totalidad de sus componentes, llega a ese estado de descomposicion, de inconsciencia, ni piensa, ni razona; podrA tener instantes bicidos, moments de intensa reaccion, para recaer mas luego, como los desdichados vietimas de las drogas ya citadas, en peligrosa somnolencia, en el letargo que sobreviene siempre despu6s del uso de tan nocivas substancias. En estas condiciones, no es de extranar que los "listos'' se aproveehen y lleven al pueblo, semidormido e inconsciente, al sacrifieio de su dignidad, a la apoteosis de la "audacia dorada'', de los "caudillos endiosados''. funge atribuye a la pereza colectiva la clave del caciquismo hispanoamericano: Entre indolentes-dice el notable soci6logo argentino-, facil le serA descollar al mds active. Entonces la turba, compuesta de ciudadanos demasiado ap6ticos para pensar y moverse por si mismos y echar sobre sus hombros la pesada carga de la responsabilidad de sus actos, delega con gusto su soberania... gEn qui6nl En el que mejor so impone por sus cualidades y en el que ha sabido captarse mejor las simpatias de todos... &Es el mls apto? Ello se presume; pero no basta ser el mas apto: es preciso ser el rds temido y querido... Esta en el interns de todos entregar ]a simb6lica chuza emplumada del mando al mas idoneo; pero, para medrar a la sombra del poder, est en el interns de cada uno que quien mande sea su personalisimo amigo... Esto es lo que el caciquismo bace, a veces, un regimen de vergonzosas complacencias. Antes que de mritos, debe el cacique hacerse de amistades, y para mantenerse, mantenerlas... IA costa de las eyes, de la riqueza nacional, del progresol... i;ue importa, si contra cl retroceso y Ia injusticia no hay sanci6n social! La sociedad caciquista no estara a favor del mejor sino del que se imponga mejor, sin averiguar por qu6 se ha impuesto,-aunque sea por el compadrazgo y las complicidades. En la carrera de un cacique hay siempre una epoca inicial en que 6ste engaiia a la turba con supuestas o superficiales virtudes... Cimentado su poder, suele desembarazarse de esas apariencias como de un inc6modo traje que estorba sus movimientos. Una vez propalada ]a primera laudatoria 171

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CUBA CONTEMPORXNEA de esas virtudes de un dia, el fallo estd hecho, inapelable, en nltima instancia, porque el pnblico no se tomard ya la molestia de rever el expediente... tPara que investigar, juzgar de nuevo, acaso condenar? Eso daria mucho trabajo; ms c6modo es callarse; y mds odmodo todavia, servir y adular al cacique, especialmente en sus trances dificiles, porque en premio, llegado el momento, recompensard a su tribu, hombre por hombre. 1Nada de independencia y de lucha individual! La lucha individual es el esfuerzo individual, a veces penoso, aplicado al comeroio, las industries, las ciencias y las artes; y el objeto de la vida es el descanso... Los dioses han creado a los hombres para verles descansar elegantemente... Si miss descansa el rebafio que el pastor, lrebafio seamos y no pastores! (1). Y agrega poco despues, en las pfginas 117 y 118 de su amargo y admirable libro Nuestra America, lo siguiente: tHablAis de ideales? jY qui6n os entiende?... Los ideales de las gentes sin ideas estdn en sus vientres. Comer, beber, dormir, mandar... 6Hay algo mds? Y para que los j6venes no se subleven se les dice: ''Alto ahl, atajo de inservibles! No paseis las columnas de Hercules. El rnAs al1a es un oceano poblado de hidras, donde reina el V6rtigo infecundo. La Thule del Ensueio es un pais de ruinas. iAtrds! 1Atris!'' Y para refrenar los brios de esa generaci6n que le viene mordiendo los talones, tiene el cacique una frase de una ironia sangrienta: "1jSed prActicos! '' Ser prActicos en sa boca, significa todo lo contrario de levanfar la frente y realizar el progreso: es doblar el dorso y contemplar la tierra... Lo principal es que dobleis el dorso-oh cndidos Prometeos!-y el pretexto, que cultiveis la tierra... jPara qu6? 1Oh, no es para enriquecer al pals, que para ello convendria ante todo aumentar la cultura nacional... ino es, no, para contener las concusiones y los despilfarros! ... Es para que reinen el silencio y las sombras propicias a la rapifia de los caciques-buhos. Y es par la clAsica pereza hispdnica de los que ofenden y los que se defienden, que la political criolla es political de componendas y compensaciones. 1Luchar, Iuchar, siempre luchar, es un trabajo de titanes quo no resisten biceps bizantinos! Ergo: transemos... iSacando un buen bocado, so entiende! i Que acre ironia la de estas nltimas palabras, que condensan el infecundo evangelio de los "hombres praeticos''! iQu6 fuerte ensenanza puede recoger nuestro pueblo en estos parrafos del notable soci6logo argentino, que arrojan el fuego del sar(1) Nuestra Awerica, por Carlos Octavio Bunge; pAgs. 103 y 104; Barcelona, 1903. 172

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LA APOTEOSTS DEL ((CAtDILLO)) 173 casino en el rostro macilento o placidamente abotagado de los caciques-buhos, y ponen el fuego santo de la ira patri6tica en quienes anatematizan la apoteosis del "caudillo" y censuran la inconsciencia o la maldad de los que la preparan con la esperanza de que pueda ser nuevamente dispensador de buenos bocados! JULIo VILLOLDO. Habana, febrero, 1914.

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA (Continuaci6n.) V Sii. D. IGNACIO CEPEDA (21) Con una imaginaci6n muy viva y a la par un coraz6n sensible el silencio de dos correos (22), que ha guardado mi amigo, me tiene sobrado inquieta y afligida para poder imitarlo. No habiandome sido posible salir sola con una criada, pues siempre que lo he intentado se me han agregado personas de mi familia, no he podido ir personalmente al correo; pero he enviado en los dos, a que me refiero, 4 una criada de mi conflanza y siempre me ha dicho, que no tengo carta. Dudando ann y figurandome fuese efecto de su mal leer, como sucedi6 la vez pasada, mande a Solano, aquel muchacho de las Mendizabal, que viene mucho a casa, donde V. le habri visto algunas veces, y tampoco me did noticias satisfactorias. Aunque ya no tenga esperanza, con todo, pienso ir yo misma maiana, si logro salir solamente con una criada, para cerciorarme por mis propios ojos. Mil temores me agitan al trasar estas lineas: i estarA V. en(21) No tiene fecha, pero debi6 ser escrita en los priineros dias de Septiembre de 1839, porque en ella se da cuenta de haber legado 6 Sevilla la noticia del abrazo de Vergara, hecho que, como es sabido, tuvo lugar el 31 de Agosto de ese anlo. La indicaci6n del sobre es: Condado de Niebla-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte. (22) Hay quo tender presente, quo el correo entre Sevilla y Almonte era entonces bisemanal, los miercoles y los sfbados.

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA fermo? j contendria mi nltima carta alguna espresion, alguna frase, que le haya enfadado con su amiga? 0 acaso un olvido, una falta de interns en esta correspondencia le ha desidido a interrumpirla tan bruscamente. Todo puede ser y acaso haria yo mucho mejor en imitar su silencio, que en inquirir la causa. Pero ya V. lo ve, no puedo hacerlo, porque esa virtud, que llaman prudencia, no es la que mas predomina en mi character, y siento demasiado para poder pensar mucho. Asi mis acciones no son siempre las que se aguardan, y se resienten algunas veces de poca reflecsi6n y mucha franqueza. Pero si hago mal en escribir a un amigo que estino, porque 61 manifiesta poco deseo de este recuerdo, el orgullo podr condenarme, mas no ciertamente mi coraz6n, ni acaso el de V. Luego que V. mismo me diga, que fu6 voluntario este silencio, que me inquieta, entonces quedar6 satisfecha y no ser6 importuna. James ser6 la primera en romper las relaciones anistosas, que nos unen, pero no reusar6 nunca el borrar hasta sus recuerdos de mi coraz6n cuando crea que ellas no son de igual interns para ambos. Grandes y felices novedades se han verificado en nuestro horizonte politico. Maroto con varios otros Generales y veinte y un batall6n ha reconocido i la Reina pasfndose mediante un convenio con Espartero al ej6reito de 6ste. Dicese ademas, que D. Carlos se ha acojido al pavell6n Ingl6s, y si esto es cierto, no concibo c6mo ese pobre hombre ha olvidado un ejemplo no remoto de la tenebrosa politica del gabinete de S. James (23). Las cortes se han abierto el primero de este mes con la mayor solemnidad, y bajo tan felices auspicios devemos esperar una pronta y perfecta paz. Ya era tiempo! Mama esta de enhorabuena por decirlo asi; la consolidacion del gobierno actual la saca de grandes inquietudes. Su marido habia empleado mucho dinero en papel y bienes nacionales y estaba, como suele decirse, con el credo en la boca. Ahora el. papel ha subido prodigiosamente y si la cosa no varia, su fortuna se triplica y se asegura con grandes ventajas. La suerte favorece de una manera tan visible a mi padrastro, que los mayores des(23) Alude sin duda al proceder de los ingleses gon Napole6n I, despus de la batalla de Waterloo. 175

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CUPA CONTEMPORANEA atinos, que hace, se convierten en beneficio suyo, y los que le han llamado loco en sus empresas impremeditadas y atrevidas le admiran al verlas felizmente realizadas. Con todo, yo estoy muy lejos de alegrarme de la conclusion de la Guerra por lo que respecta a mi interns personal; pues todo esto tiende a separarme mas presto de mama, 6 a alejarme de este pals, que amo, si me resuelvo a seguirla. En fin, el tiempo desidirft: por ahora no quiero pensar en ello. Hemos tenido dos lindas operas de Mercadante y Donizzetti: El Juramento y Marino Paliero: en estos dias el Teatro ha estado iluminado y la concurrencia ha sido grande. Pero, cr6ame V., caro Cepeda, en nada gozo. Su ausencia de V. deja un gran vaclo para mi en todas las ceremonias, y deseo con ardor vuelva V. pronto a donde le laman los votos mas sinceros de una amistad la mas tierna. A Dios hasta entonces-Gertrudis. VI (24) Querido amigo mio: por fin esta a mi vista la grata de V. de 11 del presence, que ha disipado todas mis inquietudes. Ser6 corta, muy corta como V. me lo aconseja; pero escuche V., que voy a usar una vez de los derechos, que me da la amistad. Necesito de V., de sus consejos, de su talento para iluminarme, de su carino para dirijirme en la procsima crisis, que deve fijar mi destino (25). Necesito de V., amigo mio: es preciso que hablemos largamente, pues tengo mucho que decirle, mucho. Ahora respeto sus estudios y le dejo a plena libertad; pero tenga V. presence que es j6ven y tiene toda una vida que consagrar al estudio, al amor, a la patria, a su familiar, y que la amistad s6lo le pide algunos dias. Un mes siquiera (despu6s que concluya V. y se gra(24) El ser esta carta ]a contestaci6n A una del Sr. Cepeda, fecha 11 de Septiembre de 1839, nos ha guiado para colocarla en este lugar. En el sobre se lee: "Condado de Niebla-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte"; y se ve claramente la cifra "1839" en el sello de Ia Administraci6n de Correos de Sevilla. (25) Alude sin duda f lo que dijo en Ia carta anterior; que tendria que separarse de su madre 6 resolverse i acompafiarla en su viaje A Galicia donde residing su padrastro el Sr. Escalada. 176

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA due) (26), un mes deve ser mio, y ecsijo me lo ofrezca V. y so comprometa 6 no dejar a Sevilla hasta pasado dicho mes. Mi dulce amigo, t me lo negar6 V.? Tengo, mAs que nunca, ahora necesidad de un amigo, y L quien si no es V. merece de mi este titulo ? Despues que le quiero a V. he roto poco i poco todas mis otras relaciones de amistad, y en V. he concentrado todos mis afectos. Con nadie l uedo aconsejarme sino con V., y con nadie sino con V. me permito confianza. Ya ve V. a lo que esto le obliga: 6 no desoirme cuando le digo: Te necesito. A Dios, no volver6 ya i distraer i V., sino esperar6 el dia en que me diga: Por un mes pertenezco esclusivamente a la amistad. (Este rubricada.) Tengo enfermo a mi hermano y tambi6n lo esti mi padrastro en Bilbao: por consiguiente no salimos de casa. (Hay otra r'6brica.) VII (27) Antes de anoche to dije, que habia enviado a tu casa un libro y no pude afiadir, por los testigos que habia, que dicho libro era, como lo es el que hoy to mando, un pretesto para escribirte, sin que el portador se baga cargo. La fatalidad hizo que no to eneontrase en tu casa el mensajero, y rasgu6 la carta en un momento de impaciencia contra la mala suerte, que la hizo volver por dos veces 6 mis manos, cuando la suponia en las tuyas. Nada empero contenia dicha carta de important; era solamente la espresi6n de mi tristeza en varios dias, que no to vela, (26) El Sr. Cepeda se preparaba entonces en Almonte pars recibir In investidura de Licenciado en Leyes, pero to delicado de an salud retras6 ese acto hasta el 18 de Febrero de 1840. (27) El Sr. Cepeda debi6 acudir galantemente al dulce requirimiento hecho en Ia carta anterior, pues Ia presente y las seis que le siguen fueron escritas indudablemente en Sevilla en Noviembre y Diciembre de 1839 y mandadas por confidente, 6 por el correo interior, 6 Ia Posada de Ia Castafia. Ninguna de las site tiene fecha, descuido corriente en an autora, por to que han sido ordenadas (sin presumir del acierto) segfin los grades de pasi6n, que acusan en el abrasado coraz6n do Ia poetisa. 177

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I 78 CUBA CONTEMPORANEA y una proposici6n, que ahora voy a repetir en pocas palabras. Veremos si to agrada. Pronto vas a graduarte y creo que saliendo de eso podras verme con mas frecuencia: aun antes de graduarte nos hemos de ver algunas veces, porque ; como vivir asi, querido amigo? L quin tiene resistencia?: la mia comienza a faltarme no obstante todos mis prop6sitos. He pensado, pues, que devemos convenir en una cosa, y es que siempre que tu vengas y est6 yo sola aprovechemos tales momentos para realizar un deseo, que tengo hace mucho tiempo, y que es el de leer contigo alguna obra interesante. Aun estando mama podemos, si nos agrada, entretener un rato en la lectura, pues ningnn inconveniente veo en ello, si f ti no to desagrada mi proyeeto. Con este objeto he hecho una lista de algunas obras de mi gusto, que voy a nombrarte para que tu escojas la que to parezea y me lo digas. Yo la tendr6 en casa inmediatamente y la comenzaremos en la primera oportunidad. i Qu6 placer presiento, mi dulce amigo, en leer contigo una obra interesante! En primer lugar, porque quiero que conozeas al primer prosista de Europa, el novelists mas distinguido de la 6poca, tengo en list el Pirata, los Privados rivales, el Wawerley y el Anticuario, obras del c6lebre Walter Scott. Seguidamente Corina 6 Italia por Madame Sta81. Novel descriptiva del mis hermoso y po6tico pals del mundo, y hecha esta descripci6n por la pluma de una escritora, cuyo m6rito conoces. Ademas han dado algunos amigos en decirme, que hay semejanzas entre mi y la protagonist de esta novel, y deseo por eso volver a, leerla contigo, y buscar la semejanza, que se me atribuye con ese bello ideal de un genio como el de la Sta8l, Sigue la Atala del inmortal y divino Chateaubriand, porque te agradan todas las escenas de la naturaleza, todos los corazowes primitivos, en fin, el hombre en su estado normal; y esta linda obra to satisfari. Luego las poesias de Lista, Quintana y Heredia, porque como dice uno de estos poetas: .......... Veras la poesia del coraz6n y mente descendiendo al corazon y mente arrebatarse.

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CARTAS AM1IATOtIAS DE LA AVLANEDAN Esta es mi lista, escoje tn Ia obra, que mejor te parezca y avisamelo. Veras qu6 placer gozamos en los momentos, que pasemos juntos. A tu elecci6n dejo tambi6n tus visitas a casa, pero no quiero que dejemos de vernos por un motivo..... leeremos juntos & no es este un placer? A. Dios, mi bien. (Estd rubricada.) VIII SR. D. IGNACIO CEPEDA Hasta hoy sabado que vino el correo general no se me ha traido la carta de V., querido Cepeda, y para que esta no duerma hasta el mi6rcoles en la estafeta determino enviarla directamente a su casa de usted. Cuando antes de anoche me dijo V. que mandase al correo, porque me habia V. escrito, se olvid6 advertirme que la carta venia a mi nombre y no al adoctado en nuestra correspondencia. Asi, aunque ayer mand6, no me la trajeron porque la persona encargada busc6 4 D." Amadora de Almonte y no a mi nombre. En fin, ya estf en mis manos esta querida carta. Una vez por semana !. .. solamente to vere una vez por semana!... Bien: yo suscribo, pues asi lo deseas y lo ecsijen tus actuales ocupaciones. Una vez por semana te ver6 nnicamente; pues seiialdme por Dios ese dia feliz entre siete para separarle de los otros dias de la larga y enojosa semana. Si no determinases ese dia I no comprendes ti la agitaci6n que darias a todos los otros? En cada uno de ellos creeria ver al amanecer un dia feliz, y despues de muchas horas de agitaci6n y espectativa pasaria el dia, pasaria la noche, Ilevandose una esperanza a cada momento renovada y desvanecida, y solo me dejaria el disgusto del desengaino. Dime, pues, para evitarme tan repetidos tormentos, qu6 dia es ese que devo desear: ;ser el viernes?: en ese caso comenzaremos por hoy (28) : si no, sera el sabado. L Qu te parece? Elije tn: si hoy, lo conocer6 vi6ndote venir; si manana, avisamelo para que yo no padezca esta noche esperandote. En (28) Obs6rvese la distraccidn que sufre la escritora. No era viernes cuando escribia, sino shbado, dia en que se habia repartido en Sevilla el correo general, Como ha dicho en el principio de esta carta. 179

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CUBA CONTEMPORANEA las restantes semanas ya sabr6 el dia de ella, que tendra para mi luz y alegria. Ya 1o v6 V., me arrastra mi coraz6n !: no s6 usar con V. el lenguaje moderado, que V. desea y emplea; pero en todo lo demfs soy d6cil a su voz de V., como lo es un nifio a la de su madre. Ya ve V. que suscribo a no verle sino semanalmente. Pero, j no ira V. al Liceo?: I ni al bale? Para decidirle a V. no sera bastante, que yo le asegure no habra placer para mi en estas diversiones, si V. no asiste? No deve V. tender en casa menos confianza que en la de Concha, y puede V. venir con capa, 6 como mejor le parezca: Pero si absolutamente no puede V. tener esta confianza en casa, digame V. donde quiera que le vea; en casa de Concha 6 donde V. designed, y no me sea imposible ir, alli me hallar V. Cepeda! Cepeda! deves gozarte y estar orgulloso, porque este poder absoluto que egerees en mi voluntad deve envanecerte. ; Qui6n eres? I qu6 poder es ese? quien to 1o ha dado ?.... Tn no eres un hombre, no, f mis ojos: Eres el Angel de mi destino, y pienso muchas veces al verte, que to ha dado el mismo Dios el poder supremo de dispensarme los bienes y los males, que devo gozar y sufrir en este suelo. Te lo juro por ese Dios que adoro, y por tu honor y el mio; to juro que mortal ninguno ha tenido la influencia que to sobre mi coraz6n. Tu eres mi amigo, mi hermano, mi confidente, y, como si tan dulces nombres aun no bastasen a mi coraz6n, 61 to da el de su Dios sobre la tierra. & No estf ya en tu mano dispensarme un dia de ventura entre siete ? Asi pudieras tambi6n seiialarme uno de tormento y desesperacion y yo lo recibiria, sin que estuviese en mi mano evitarlo! Ese dia, querido hermano mio, ese dia seria aquel en que dejases de quererme; pero yo lo aceptaria de ti sin quejarme, como aceptamos de Dios los infortunios inevitables, con que nos agovia. No me haga V. caso: tube jaqueca a media noche y creo que me ha dejado algo de calentura (29): ;no es verdad? mi cabeza no est en su ser natural. (29) Obsrvese la graciosisima correcci6n, que asimisma [sic: por "a si misma"] so hace la poetisa, aparentando retirar los conceptos emitidos con tanto fuego y verdad como ternura y delicadeza. 180

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA A Dios. Lo que es esta noche, si V. me ve, sera en casa, porque C. (30) ha quedado en venir, y no puedo yo ir a su casa sabiendo viene ella a la mia. Deseo leer a V. un Himno patriotico, quo acabo de componer (31), y otros versos a un Jilguero (32). A Dios otra vez, mi dulce amigo: no conserbes 6sta, risgala, to Jo ruego. Es una carta de dislates, que solo la desconfianza de que todas las que escriba hoy salgan 1o mismo me hace mandar 6sta. Hay dias en que est uno no s6 como: dias en que el coraz6n se romperia, si no se desahogase. Yo tenia necesidad de decirte todo to que te he dicho; ahora ya estoy mas tranquila. No me censures por Dios. (Esta rubricada.) IX (33) Caro amigo: aprovecho la visita, que ha venido a hacerme una de mis antiguas criadas, menos torpe de las que tengo actualmente, para ponerte estas lineas, encargfndola (34) llevartelas. No iras al bailey, ya lo so, y no quiero infringir mis prop6sitos importunndote con objeto de verte en 61. Pero como desco contarte qu6 tal estubo y Jo quo hice, y 1o que vi, y lo que habl6.... todo!: como desco referirte las personas que estaban, los trajes de las senoras, en fin. todo, todo como ya dije, espero que tu tengas tambi6n alguna curiosidad de saberlo, y to invito (sin comprometerte) a que vengas mafiana por la noche. El baile, segun parece, no estara demasiado concurrido, pues anoche mismo vimos despachando en e1 Teatro billetes sueltos, y se nos dijo, que habia sido preciso hacerlo, porque no habia mas que 44 suscritores. Pero si V. estuviera, ;no estaria harto concurrido para mi ?.... No sera.! ;paciencia! Voy adquirien(30) La Srta. Concepci6n Noriega repetida vez citada. (31) Ignoramos si lleg6 6 publicarse. (32) Impresos con el tftulo A mi jilguero en in colecci6n do 1841. (33) En el sobre lleva esta indicaci6n: "Sr. D. Ignacio Cepeda en S. M." (su mano). (34) ruelve 6 incurrir en el defecto, ya notado en la AUTOBIOGRAFA, de usar del la como dativo en vez de le. 181

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CUBA CONTEMPORANEA do con V. una resignaci6n admirable, de la quo no me creia capaz: porque A la verdad, vida mia, puedo muy bien decirle a V. aquel verso de una comedia de Moreto: i Qu6 tibio galan haceis!! Y sin embargo yo 1o sufro con un estoicismo heroico. ASabes que a veces me pregunto a ml misma, porqu6 lie de querer a un hombre tan poco complaciente, tan poco asiduo, tan poco apasionado como tn? Me lo pregunto y no alcanzo respuesta de mi picaro coraz6n, tan caprichoso. Pero, no, ignacio mfo, no es verdad! ti me responde siempre satisfactoriamente y me dice quo to ama porque eres bueno, noble, sincero, porque eres el mejor hombre del mundo, y es justicia amarte cuando se ha tenido la dicha de conocerte. Ya lo ves: aunque mis cartas comienen algunas veces amargas, 6 festivas, siempre las concluyo mis tiernas que devioran ser, y tu abusas, ingrato, de esta ternura mia para hacer cuanto to se antoja y nunca lo quo yo deseo. Ya me las pagara V., Seflor mio, el dia en que est6 yo de humor de hacer desesperar a V.; digo, si acaso V. se desespera por alguna cosa.... Baya esta heridita entre tantas flores como le prodigo, porque a f6 mia, que no merece V. tanta bondad. A Dios, mariana, eh ? .... esto es, si puede V., si se lo permiten sus estudios, visitas, &.; y ahora acuerdate un momento de que to ama a pesar de tus indocilidades tu demasiada buena, G. x Voy a probarte quo no soy tan d6cil, como anoche me reprochaste. f tu antigua orden. Voy a saludarte con ]a pluma. ya que vervalmente no puedo hacerlo boy. Vida mia!, qu6 mala noehe he pasado, qu6 mala estoy, qu6 triste ... No tengo vida sino para amarte ; para todo lo que no es tu amor estoy insensible. Ni me agrada escribir, ni leer, iii bordar, ni la calle, ni mi casa. Si algnn talento he tenido, creo positivamente que lo he perdido ya, porque me encuentro ]o ma's necia y fastidiada. He leido no s6 donde: 182

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANIEDA Un momento ha vencido mi audacia imprudente, esta alma tan soberbia..... ivedla ya dependiente! Yo he mandado siempre en mi coraz6n y en mis acciones con mi entendimiento, y ahora mi entendimiento esth subyugado por mi coraz6n, y mli corazon por un sentimiento todo nuevo, todo estrahordinario. i Posible es, Dios mio, que cuando yo me creia libre ya del domino del amor, cuando me persuadia haberle conocido, cuando me lisonjeaba de experta y desilusionada haya caido como una victima d6bil 6 indefensa en las garras de hierro de una pasi6n desconocida inmensa y cruel ..i Posible es, Cepeda, que yo ame ahora con el coraz6n de una nina de 13 aiios!... ,qu6 es esto que por mi pasa? 6 qu6 es esto que siento?... dimelo, dimelo porque yo no lo s6. Es harto nuevo para mi, te lo juro. Y yo he amado antes quo a ti, he amado, 6 lo he creido asi, y sin embargo, nunca, nunca he sentido 1o que ahora siento. Es amor esto? No, hay algo de mas, no es amor solamente. Es el infierno, que se ha venido a mi coraz6n. !Qu6 feliz era! !cuan tiernamente te amaba! ilos Angeles me envidiarian! Y ahora, ahora, cu6n desgraciada ! cuanto sufro ; cuinto, querido mio Y por qu6? qu6 ha sucedido? g qu6 cosa me atormenta? Nada, yo no lo s6. Es acaso quo Dios castiga el esceso de amor, haci6ndole un martirio? Es que el coraz6n humano es estrecho y so rompe cuando esta demasiado Ileno?. ..Es un presentimiento de desgracia? i es una plenitud do felicidad? I es un defecto de mi organizaci6n, o una inconsecuencia de mi espiritu?....... Yo no 1o s6, pero estoy abatida, padezco, soy desgraciada. No te pido, que vengas a menudo, no: ni aun el Lunes como has ofrecido. Mejor sera mas tarde: el martes, el miereoles, el jueves..... en fin, cuando yo este menos triste que ahora, porquo tu presencia tan cara, tan deseada antes, ahora aumentaria mi tristeza. Cuidado! Cepeda, cuidado!... ten cuidado de mi coraz6n, tenlo... mira que puedo morir. Tfi no sabes, no puedes saber, que puedes matarme, no lo sabes. Pues bien, acaso te es muy facil. Si quieres mi vida, si quieres conserbar tu amiga, cuidala; dale tranquilidad, dale sosiego. Yo conozco que eres 183

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CUBA CONTEMPORANEA mis prudente que yo, y me acuerdo que alguna vez me has pedido paz y olvido. Olvido no, pero paz, yo quiero d6rtela y quiero tenerla. Tn tenias raz6n, la tenias. Paz! si, paz!, yo la necesito como to y como t' la demando. De hoy en adelante de comnun acuerdo nos daremos paz, bien mio. 1 Desgraciados los que quieren apretar el coraz6n hasta romperlo!: los que dan impulso a una mAquina sin saber si tienen fuerzas para detenerla cuando quieren! Es santa, es sagrada la vida del coraz6n y nos empenamos en gastarla. Por que todo se gasta, todo Hoy no puedo resistir mi coraz6n : me ahoga!: manana acaso estarf parado y frio. Nada es inesausto! Se deven respetar los sentimientos y se deve temerlos. Ellos pueden dar la dicha 6 la desgracia. Tn no querras darme sino felicidad. Si para darmela antes bastabate amarme; para darmela al presente es preciso mis. Es preciso que me compadezcas, y acaso... acaso, que dejes de verme. ;Cuinto me cuesta decirtelo!: rompe 6sta, y A Dios. (Hay una ribrica). XI A LA UNA DE LA NOCITE: No robar6 sino un momento de estas horas, que consagras al studio: solo un momento y perd6name. Acabo de leer tu carta y me es imposible dormir esta noche sin decirte, que eres un Angel, y yo... una loca. Mira; lloro y llorard muchos dias mi conducta de esta noche; Cepeda!, perd6n! Yo devi conocer que las pueriles arterias, que acaso se usan con raz6n y utilidad con hombres vulgares, no devian emplearse con un coraz6n, con un character tan superior como el tuyo. Yo devi conocer, que una ruin venganza era indigna de ti y de mi: qu6 podre decirte ? Tu no sabes ann cuan frivola, cuan loca he sido; porque acaso to habras creido que el deseo de ver la comedia, o de complacer a Ojeda, como te dije, me impulsaba a ir al Teatro. Lo habras creido y me juzgaras pueril solamente: ah!, soy mas; soy injusta, suspicaz, orgullosa, neciamente orgullosa y vengativa. He ido al Teatro, y estaba resuelta a ir aunque lloviesen rayos, porque esta184

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVICLLANEDA ba incomodada, ofendida; porque soy tan local, que me llen6 de sospechas al saber, que no estabas en tu casa cuando mand6 mi carta; porque cuando vi que viniste de tarde a casa me figure que 1o hacias para poder retirarte temprano y marcharte a otra parte; porque en aquel momento mi fatal imaginacion me pint6 toda tu conducta conmigo como tibia, calculada, cautelosa: porque hubo un momento en que me atrevi a decirme a mil misma: "Ese hombre no me ha amado nunca, y solo ha querido aprovecharse del afecto que conoci6 me inspiraba". Y A esta terrible sospecha mi orgullo me dict6 mil necedades. A-n hay mas; cuando bajd y te dije que iba al Teatro me enfado la frescura con que lo oiste: Yo deseaba, que te incomodases, que te quejases, que te diesel por sentido. Tu frialdad me parecio una prueba de indiferencia, y la oposici6n que hiciste a ir al Teatro fu6 en mi concepto una consecuencia de tu resoluci6n de bacer alguna otra visita en esta noche. Yo hubiera sido feliz, si me hubieses dicho: yo no quiero que bayas a la comedia. Esto deseaba... v6 cuan loca soy!, y por mucho que quise disimular mi incomodidad, creo que tu deviste conocerla. El ver que te quedaste en el Teatro disip6 una parte de mis inquietudes, y tu carta... i hendita sea!.. .tu carta me ha hecho conocer cuAnto es tu coraz6n InAs tierno, mas confiado, mas hermoso que el mio: me ha hecho conocer, que soy mas ligera que una nina, mAs injusta que la muger mas inferior, y que ti eres siempre tierno y sincero. Es verdad que yo amo con mis vehemencia, Inas esclusivamente que tni; pero to me aventajas en que amando menos sabes amar mejor. Tu ternura sufrida, confiada. sublime en su nobleza, vale mas que mi amor de fuego, injusto, sospechoso y tirano. Ya estoy arrepentida y to pido perd6n, jurAndote por la memoria de mi padre y por la de tu madre. que jamAs volver6 A incurrir en semejantes necedades. y Me perdonas, no es verdad?: porque tu alma lena de nobleza deve estar tambi6n Ilena de indulgencia. En to sucesivo, manda, disp6n, yo quiero obedecerte en todo, y to obra libremente, porque todo Jo que hagas serA bueno y justo. vLo oyes?.... Ven cuando puedas, yo no te ecsijire ya nada; pero cuando te vea,dime que me perdonas y dejame besar tu mano: ito mano querida que esta noche no quise acercar a mis labios! ... 185

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CUBA CONTEMPORANEA A Dios: tengo tu carta aqui sobre mi corazon. Yo no devi esperar otra cosa de ti; esta carta no deve admirarme. Y bien. ; Tn eres mi amigo, mi hermano. mi idolo.... nada tengo que temer de ti, y mi sola obligaci6n es adorarte. A Dios! (Estd rubricada.) XII Perd6neme V. que le robe un momento a sus estudios con algunas lineas, acaso inoportunas. Ya so lo he dicho a V. otras veces, que no soy una de esas mugeres razonables, que inspiran admiraci6n al hombre, que aman, por lo muy sensato de sus procederes. Yo soy incapaz de cierta prudencia, v. g. dejar de escribir a V. hoy. Mi coraz6n es como un nino, quo no sufre contradicci6n, y aunque yo misma me lame, al tomar la pluma, importuna, antojadiza 6 indiscreta, no puedo resistir al deseo de contar f V ..... i que cosa !. .. acaso un acontecimiento importante? b una aventura singular? Nada de eso: 1o que tengo quo contar f V. es..... ;.un sueno No se burle V., ni me crea pueril. Por desgracia ha formado V. un tan alto concepto de mi, que para no desmentirlo casi me veo precisada a ocultar lo que realmente siento. Un ejemplo: me dice V. que no devo ser celosa, porque tengo demasiado talento, y que con celos me pongo al nivel de las mugeres vulgares. De este modo por no rebajar mi sublimidad f los ojos de V., me siento impulsada a devorar en secreto mis tormentos. Ahora del mismo modo al ceder al deseo de contar f V. mi sueno casi me avergiienzo, pensando quo voy a parecerle a V. muy inferior a la sublime idea, quo de mi se ha formado. Vea V., pues, si es desgracia para una muger, que se tenga de ella un alto concept! a Pero por que lo ha de toner V.? I No le he dicho yo misma que no hallara en mi una de esas mugeres, que yo admiro sin comprenderlas, de esas que son tan razonables, tan sensatas, tan superiores a las debilidades y caprichos del coraz6n, quo ni sienten celos, ni suefian cosas, que les cause una viva impresi6n y que no pueden callar? Yo se lo lie 186

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CARTAS A MATORIAS DE LA AVELANEI)A 1 dicho a V., que soy como Dios me ha hecho y no como yo quisiera ser, y no es culpa mia, si no me halla V. tan sublime como se ha figurado: porque se le antoj6 figurarselo. iMi talento! Ali Cepeda !..... crees tn que el talento sea un antidoto contra la sensibilidad? Lte parezco una unger vulgar cuando me siento morir a la espantosa idea de que otra muger, acaso indigna de una mirada tuya, reciba tus caricias, tus espresiones de amor? 6 me rebajo a tus ojos cuando recelo y tiemblo de ver profanado el objeto de mi culto y de mi idolatria? Los tibios no temen: 1 infelices ellos ... Ha dicho un gran poeta; y los poetas en punto A sentimiento nunca se enganan. Yo nunca he sido celosa, nunca, pero era porque no amaba: Porque a ti, a ti estaba reservado hacerme conocer esta pasi6n nica, que yo me engaii6 alguna vez creyendo sentir por otro, y a ti que amo tanto estaba reservado tambi6n hacerme celosa. Pero j no comprendes tn mis celos?..... No sabes ti lo que eres a mis ojos? Rodeado estas para i de una atm6sfera de..... de qu6 dir6? ide santidad! Si, perddneme Dios si esta palabra le ofende. Creo que ores sagrado, que nadie sino yo tiene el derecho de mirarte, de amarte, de decirtelo. Cuando una muger ama, como yo to amo, no ve un hombre en su amante; n6!: es un angel, es un ser divino en cuya frente cree descubrir un sello de santidad. Oh!, desgracia al hombre, que echa lodo sobre este sello sagrado, y que dice a su amada: yo no soy ma's que un hombre! Yo tengo celos, si, pero antes que to me lo dijeras no se me ocurri6 la idea de que por ellos me rebajase a tus ojos. l Cepeda !, una muger vulgar no ama como yo, ni tiene celos como yo. Una muger vulgar celaria en ti su novio, yo celo mi idolo, mi Dios, que tiemblo ver profanado. Pero aun cuando sea una debilidad de mi coraz6n este sentimiento, hagame 61 menos sublime, hagame ma's vulgar, yo no puedo vencerle. Yo ser6 sublime en amarte, y esto me basta. Porque yo to amo con un amor que to mismo no comprendes: yo lo he conocido! No lo comprendes, no. Este culto de mi coraz6n, esta pasi6n pura, inmensa, tu coraz6n no la ha entendido. 187

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CUBA CONTEMPORANEA Yo misma, yo temblaba el llegar a amar con todas las fuerzas de mi alma; como que conocia sus inmensas facultades, conocia mi natural tendencia al entusiasmo, y me iguraba en una gran pasion combates continuos, ambici6n insaciable del corazon, agitaci6n, delirio y un penoso esfuerzo de la raz6n contra el sentimiento. ; Cuan feliz soi al ver que me enganaba! Yo te amo, te adoro, y sin embargo-i el cielo me es testigo !-nunca lie sentido mi alma tan llena y satisfecha. Si se eseptna el disgusto de verte tan de tarde en tarde y de cavilar en esos amores que tubiste, y acaso tienes atn, si se eceptna eso nada me agita y soy feliz. Desde el momento en que me dijiste, que me amabas y yo te abri mi coraz6n, desde aquel momento, que tanto habia temido, cesaron todos mis sobresaltos, todas mis vacilaciones. Me sent feliz y lo soy cada dia mins. N6, yo no deseo ms, yo renuncio a toda otra felicidad. i Cuil es superior a la de amarte y ser amada de ti? I me creeras, empero, si to digo, que con todo este amor yo no deseo inspirarte eso quo los hombres laman pasion? No, yo quiero quo me ames con estremo, con vehemencia, como yo to amo, pero no quiero que tu amor difiera del mio. Creo que me entenderas: una queja me has dado anoche, quo me fu6 dolorosa. Por Dios, no des motivo de que vuelvas a tenerla. Cepeda!, tn no me has conocido: tn no has comprendido mi amor. Yo quiero ti coraz6n, tu coraz6n sin compromisos de inguna species. Soy libre y Jo eres tu; libres devemos ser ambos siempre, y el hombre que adquiere un derecho para humillar a una muger, el hombre quo abusa de su poder arranca f Ia muger esa preciosa libertad: porque no es ya libre quien reconoce un duefo. Si el mundo fuese mas puro, ma's santo, si volvidsemos f la edad de inocencia en que este mundo viejo y corrompido era aun joven y puro, entonces yo no se cuales serian mis opimiones; pero hoy dia s6, quo el hombre quo es amado con idolatria, con veneraci6n, puede hacerse culpable de egoismo y crueldad cuando se reviste con el derecho de superioridad. I Y qu6 mayor superioridad que la de ser Arbitro del destino de otro? Creo que me comprendera V., Cepeda!: yo no estaria tranquila, si no le dijese f V., que no me ha com)iprendido, y que yo seria despreciable a. mis propios ojos, si la pureza de mi coraz6n no justificase la demasiada franqueza, que con V. me permito. 1919

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CARTAS AMATORTAS DE LA AVELLANEDA Dios mio !, y V. ha creido ...... basta. i Mi sueno' ahora Atenci6n. He sofiado anoche, que hoy, mientras yo estaba en el Teatro, V. recibia una visita muy interesante. En el sueno le veia yo a V., lleno de remordimientos, decir mientras pasaba muy agradablemente la noche: i Pobre T.... !; y ella creera que no voy al Teatro por estudiar !..... Este sueno, como soy supersticiosa, me tiene embromada. Sin embargo, nada ecsijo para tranquilizarme. Sabe V. que no quiero las cosas sino Libre y espontaneamente (0). Lo que se pide ya no es voluntario-A Dios. (Esta rubricada). XIII (35) No me sera posible decir vervalnente nada de su carta porque ya V. me conoce: soy propensa a conmoverme hablando de los objetos que me interesan. Prefiero tomar la pluma para dar a V. gracias por la pura alegria, que me ha hecho sentir con su carta tierna, entusiasta y lisonjera. Yo la acepto!, yo acepto esa amistad, quo me lisonjeo merecer, y la correspondo con la mia. La mia esclusiva, Cepeda, que no partira V. con nadie, quo poseera solo, nnico. Cuando fuese preciso retirarla no seria para colocarla en otro, n6: 1Ningun hombre despuss de Cepeda la obtendra de mi! Ninguno, querido info! Cuando se apagase en mi corazon este santo fuego que ti has encendido, incapaz quedaria de otro alguno: s6lo muriendo a todo sentimiento podra cesar de amarte i ti. Esta confesi6n no me causa ni rubor, id embarazo porque te creo digno de oirla y capaz de comprehenderla. El sentimiento que me anima no necesita rodeos misteriosos para espresarse, ni deve ser ultrajado con arterias. Cuando te digo que te amo, te lo digo sin turbaci6n ni inquietud, porque este amor no es el amor vulgar de una muger a un hombre, es el casto y ardiente amor (*) Aqui sefiala el comentarista, como error de la Avellaneda, Ia a de "espontaneamente"; y no es error, sino que asi se ha escrito siempre. En otras ocasiones el Sr. Cruz de Fuentes olvida que, en Ia 6poca en que fueron escritas estas cartas, muchas palabras se escriblan tal como aparecen en ellas. (N. del C.) (35) Su contenido nos indica quo debi6 ser escrita en visperas de Ia marcha del Sr. Cepeda A Almonte. 189

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CJBA CONTtMPOTIANEA de una alma pura y apasionada a otra alma digna de ella. Sentirlo, inspirarlo, me lena de orgullo, me engrandece a mis ojos y me hace probar un placer indefinible, celestial, que deve semejarse a la felicidad de los Angeles. 1 Cepeda 1 querido de mi coraz6n perd6name haber interpretado siniestramente algunas acciones tuyas, haber dudado momenthneamente de tu afecto y sinceridad. Ya se disiparon todas mis dudas y temores: tu carta ha bastado. Cada letra tuya es a mis ojos un sello de sentimiento y de verdad. Yo he llorado sobre ella, dulee amigo, lAgrimas deliciosas cual no han salido otras de mis ojos: he llorado y hubiera querido en aquel momento verte, y que llorases tambi6n. 1 Ese llanto hace tanto bien! iMii corazon desde entonces esta tranquilo, gozoso, feliz ..... Cuarenta 6 cincuenta dias pasaran sin vernos: yo quiero que en ese tiempo se consagre V. todo al estudio; lo quiero, pero no lo deseo. Mi raz6n forma un voto y otro mi coraz6n. Yo que no tengo estudios forzosos me prometo pensar mucho, muchisimo en mi amigo ausente. A Dios: recibe mi mas tierno Adios, pues no podrd dArtelo sino muy frio vervalmente, i y ojala que aun asi pueda dominarme lo bastante para no manifestar una emoci6n demasiado visible! Los ojos indiferentes que nos obserban verian en mi enternecimiento el dolor de una muger, que se separa de su amante, y esta suposici6n seria una injuria, una profanaci6n. Tn solamente, to eres el que sientes como yo, y el que apreciarAs este A Dios que to doy solo a ti: Recibelo: yo imprimo en 61 mis labios y deposito en 61 la espresion mas tierna del mas puro y santo afecto. (Estd rubricada.) DO0

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA XIV (36) SEVILLA 15 DE ABRIL DE 1840: Teniendo la convicci6n de que me habri V. escrito, aun no he podido ir al correo a sacar ]a carta, que duerme indudablemente en aquellas cajas. (37) Siempre que he salido me han acompaiado tantas personas, que no me he atrevido a llegar al correo, y tampoco me he resuelto a fiarme de las criadas de casa, pues son nuevas las que hay ahora y no s6 si merecen confianza. Pienso mailana, si ya no llueve tanto como hoy, proporcionar salir con Carmen y Concha (38) bajo cualquier pretesto y liegar por el correo; pero no quiero perder la oportunidad del que sale hoy para escribir a V., porque deseo abrir nuestra correspondencia con una esplicaci6n, que evite a ambos embarazos en lo sucesivo. En la separaci6n acaso eterna a que pronto nos veremos condenados sera para mi un consuelo recibir algunas cartas de V. y dirijirle las mias; pero es preciso para que esta correspondencia ests exenta de inconvenientes determinar su naturaleza, amigo mio. Nuestras cartas seran las de dos amigos, no amigos como lo hemos sido en algun tiempo, porque aquella amistad era una dulce ilusi6n; la de ahora sera ma's s6lida porque no sera hija del sentimiento, que antecede al amor, seralo si de aquel que sobrevive a e1, y que se funda precisamente sobre sus desengaiios. No s6 si hablaria asi otra muger en mi posici6n respecto a V.; pero ya he dicho mil veces, que no pienso como el comlnn de las mugeres, y que mi modo de obrar y de sentir me pertenece eselusivamente. V. me ha dicho, juzgandome por ajenas opiniones, que soy inconstante, y yo sin negar que en cierto modo merezco este (36) Las doce cartas, que publicamos 6 continuaci6n, siete de 1840 y cinco de anos posteriores, demuestran la ruptura de las rolaciones amorosas, 6 las cuales habia sobrevivido una amistad franca y carifiosa, segfin hemos hecho notar en el PR6Loao. (37) Por lo visto, el Sr Cepeda habia dirigido el sobre 6 D.* Amadora de Almonte. (38) Las Srtas. de Noriega, hermanas. 191

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CUBA CONTEMPOIt NEA nombre, me atrevo a asegurar a V. con la franqueza, que me earacteriza, que no lo he sido nunca con V., ni podr6 serlo en ninguno de los afectos, que justa y profundamente haya sentido mi coraz6n. Pero soy, como ya le lie dicho a V., incapaz de imponer cadenas al sentimiento mas espontaneo y mas independiente, ni de adrnitir como amor todavia lo que ya no es mas que el esfuerzo de un coraz6n noble y agradecido, que quiere enganarse a si mismo 1 Cuan poco me conoces, Cepeda, si has pensado un momento, que podia yo imitar a aquellas, que cuando cesan de ser amadas aun quieren oprimir con el peso de su carino! Porque el amor, que ya no se participa, no es un bien, no, es un mal, una tirania. Largo tiempo me he hecho ilusion sobre tus sentimientos y he interpretado lisonjeramente la frialdad de tu conducta. En vano se me decian cosas, que devian desengaiarme! Pero por fin to he visto anunciarme friamente una separaci6n acaso eterna, te he visto desechar sin conmoverte las proposiciones, que una loca pasion me dictaba, te he oido confesar que tienes secretos, que no me juzgas digna de saber..... t timamente he sabido positivamente que otras distracciones mis nuevas to ocupaban en las horas en que yo suspiraba por verte, y cono no soy tonta, aunque si sobrado confiada, vi por fin rasgarse el velo, que yo misma habia puesto sobre mis ojos. Sabelo Dios!: desde aquel momento mire rotos para siempre todos nuestros vinculos, pero no form la menor queja de ti. Solo una cosa pudiera reprocharte, y es la falta de franqueza, es no haberme dicho ya no to auto. Porque la inconstancia no es un vicio, ni un crimen, es solamente una debilidad del coraz6n, 6 acaso una cualidad inherente a la -naturaleza humana; pero la falsedad, el engaiio, es un delito, una bajeza indigna de todo coraz6n noble. Nunca creo que tiene motivo de quejarse el amante, que cesa de ser amado, si no es cuando cesa de serlo sin que se le diga. El amor es un fuego divino, que Dios enciende y apaga a su voluntad, y la voluntad del hombre es impotente para mantenerlo, 6 reanimarlo una vez estinguido. Pero cada uno puede ser sincero siempre que quiera, y yo no puedo perdonar al p6rfido, mientras que s6lo compadezco al inconstante. Pero adivine, que si tu no habias sido franco conmigo era efecto de una i92

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CARTAS AMATO1?IAS DE LA AVELLANEDA suma delicadeza y quise ahorrarte el embarazo de una declaraci6n penosa, o la perseverancia en una conducta violenta y an culpable, pues hay culpa donde hay artificio. En efecto, yo me he adelantado a decirte: eres libre; y hoy te lo repito con toda la solemnidad posible. No es del caso decirte, si he padecido mucho 6 poco al tomar la resoluci6n de romper nuestros vinculos..... ..a qu6 conduciria eso? Basta que sepas, que me hallo con valor para renunciar tu amor sin morir, y que despu6s de penosas luchas coniigo misma he triunfado de una pasi6n insensata. b Acaso no te amo ya? Soy demasiado franca para ocultar que te amo tanto como el dia en que ma's te lo laya manifestado; pero confieso tambi6n, que tengo en mi fuerzas superiores a las que crela encontrar, y que no creo dificil converter mi amor en el afecto de una hermana. Como quiera que sea, es cierto que solo deseo hoy ver a V. tranquilo y dichoso y merecer una amistad menos viva, pero mas durable, que aquella que me hizo algnn tiempo tan dichosa. Todos los otros vindulos, que nuestros corazones hayan imprudentemente formado, quedan rotos desde hoy..... ;y ojal pudi6semos aniquilar su memoria! A Dios!: escribame V. direetamente. (Est rubricada.) XV SEVILLA 21 DE ABRIL DE 1840: Por fin logr6 poder salir sin muchos testigos y fuli al momento al correo. He visto su carta de V. y antes de contestar a 6sta quiero advertirle, que en lo sucesivo siempre que me escriba V. rotule las cartas con mi nombre, para lo cual ya he hablado al cartero dici6ndole la hora en que deve traerme mis cartas, a fin de recibirlas yo misma de su mano. Si6ndome tan dificil poder salir sin personas de mi familia tendria que mandar sacar las cartas de D.' Amadora de Almonte a alguna criada, 6 al mozo, lo cual quiero evitar, porque habria de decirles el nombre mencionado, y sabiendo que no es el mio desde hiego se creerian 193

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CUBA CONTEMPOR NEA instruidos en una correspondencia secreta: lo saldrian diciendo por todas partes y yo temo mucho dar a esta clase de gentes el derecho de creerse enteradas de mis asuntos. Adems, las criadas no saben leer, y el mozo cuando acaricia demasiado la botella habla mas de lo que conviene. Aunque no sea nuestra correspondencia epistolar una cosa que requiera tan escrupuloso secreto, yo no gusto de mezelar criados en nada que me interese, y prefiero recibir sus cartas de V. como las demAs, aun cuando tenga el trabajo, por mejor decir la molestia, de levantarme temprano los dias de correo, a fin de que nadie reciba mis cartas sino yo misma. Ahora voy A contestar la grata de V. brevemente, pues tengo una jaqueca que me atormenta desde anoche cruelmente. No s6 c6mo entender aqu6llas palabras: "Ti has amargado mi destino.'' Dios me es testigo que he deseado hermosearle en vez de amargarle, y quo mi propia ventura me interesa menos que la de V. Si hay un destino obscurecido, amargado, si hay entre los dos un porvenir destruido no es el de V., Cepeda, no. I Dice V. que mi imaginaci6n visti6 con sus galas el sentimiento vago, sin color, que yo le inspiraba, y quo le hizo elevar hasta el cielo para descender luego convertido en verdad?.... Lo comprendo, si, lo comprendo. Yo misma he visto descender esa verdad destruyendo mis mafs dulces ilusiones; pero ciertamente mi imaginaci6n al engaflarme no ha hecho mal a nadie sino a ml. Y bien: por una ley eterna de la naturaleza todo lo que tiene principio, tiene crecimiento, plenitud, decadencia y fin. Yo no pude esperar nunca sustraer de esta ley al sentimiento, que inspiraba, ni al que me animaba. H-arto prevela, que una pasi6n que coloca al alma en una situation violenta no podia ser eterna, y que su misma actividad ecsesiva devia acelerar su destrucci6n. Yo comprendia, que el encanto que me inspirabas, ese perfume del amor, que se evapora como una esencia preciosa, devia forzosamente agotarse con el tiempo; pero tenia la convicci6n de que al marchitarse esa ilusion, fragil y pasajera como las flores, quedarian llenando su vacio sentimientos mas solidos y no menos hermosos. El aprecio de tus virtudes, la estimaci6n de tU caracter, el tierno carino devido a ta coraz6n noble y sin104

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CAITAS AIATORIAS DEr LA AVIZLLANEIDA cero, la consideraci6n y el agradecimiento, que toda muger sensible profesa toda su vida al hombre, a quien ha elejido libre y espontaneamente por su protector y su amigo. Estos sentimientos no estan sujetos, como las ilusiones de la pasi6n, a mudanza forzosa, y ellos llenan el alma cuando la pasi6n ha desaparecido. Yo no podia asegurar cuanto tiempo conserbaria el hechizo -de mi amor, que te transformaba a mis ojos en un ser ideal 6 celeste; pero s6, que con el cabello blanco y la tez llena de arrugas aun series para mi coraz6n, helado por los aios, el primero de los hombres y el objeto de mi estimaci6n y mi ternura. Esto que creia respect a mi, esto pensaba tambien de ti. Sin esperar hacer eterna en tn alma la ilusi6n del amor, me lisonjeaba con creer que nunca desaparecerian de ella la amistad, el afecto profundo, que sobrevive a la juventud y aun a la muerte. Si, a la muerte; porque el principio eterno de vida, que sentimos en nosotros y que vemos, por decirlo asi, flotar en la naturaleza, este soplo de la Divinidad, que circula en sus criaturas, no puede ser sino amor. Amor espiritual, que no se destruye con el cuerpo, y que deve ecsistir mientras ecsista el gran principio del cual es una emanaci6n. He visto huir de tu coraz6n el amor, y, si he llorado, no he osado al menos quejarme. Es una desgracia para la cual estaba preparada. Siento yo misma entibiarse mi coraz6n progresivamente con la frialdad del tuyo, y preveo la destruccion de mis nltimas ilusiones; pero me resigno. Lo que no puedo soportar es la idea de que una separaci6n eterna va a ponerse entre los dos, y que tn has tenido el valor cruel de anunciarmela; que tienes secrets y me los ocultas; que tienes pesares y me los callas; que nuevos amores to ilusionan y no has querido tener la franqueza de confesfrmelos; en fin, lo que me aflije, lo que roba todas mis esperanzas no es perder al amante, n6, es buscar al aniigo y no encontrarlo. i Esto no lo prevela!; para este desengano no estaba mi coraz6n preparado! Precisada a estimarte menos, a mi misma no puedo estimarme, y rebajAndote a ti, me humillo yo propia. LPero a qu6 conduce todo esto?....Cepeda! olvidemos todo Jo pasado: aun podemos ser amigos, porque aun nos estimamos lo bastante para ereernos reciprocamente dignos de este titulo. 135

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CUBA CONTEMPORANEA Coloqu6monos en lo positivo y no queramos con un idealismo, que no puede realizarse, prepararnos cada dia nuevos y dolosos desenganos. Ni el amor, ni la amistad son tales como los suena una imaginaci6n po6tica, y cual los apetece un ardiente corazon. Much tiempo habia que yo lo sospechaba y entrevela esta triste verdad. V. pudo obscurec6rmela, 6 mejor dir6, V. logr6 encubrirmela con un velo de oro, y le soy a V. deudora de unas ilusiones, que ya no esperaba gozar. L SerAn ellas las nitimas de mi vida ? Lo ignoro. Pareceme que aun tiene mi corazon tesoros de afectos, y que aun necesita para agotarlos muchos desenganos. Pero podre sentir por otro lo que V. me ha hecho sentir? Es ya digno mi coraz6n de ser legado a un noble coraz6n? Este fuego divino, que le ha abrasado, le ha envilecido en vez de sublimarle ?. ...No lo s6. Una cosa nicamente puedo asegurar, y es, que si yo fuese hombre y encontrase en una muger el alma, que me anima, adoraria toda la vida a esa muger. Marchita mi alma a fuerza de desilusiones aun se siente con fuerzas para amar, y no atrevi6ndose ya a enlazarse con otra, acf en la tierra, siento que ansia desprenderse de su careel 6 ir a buscar en el cielo una fuente de eterno amor. Esto me da placer, porque jams me siento tan infeliz, como cuando en momentos de desaliento creo que estoy destinada a sobrevivir a ni coraz6n. D6jame pues, Cepeda, d6jame aun la postrera ilusi6n. Dejame creer, que no has despreciado mi coraz6n por hallarle indigno del tuyo. Ah!, sera preciso que al perder la dicha sienta tambi6n abatido mi orgullo?.... A Dios. (Estd rubricada.) XVI SEVILLA 29 DE ABRIL DE 1840: Querido amigo: tengo a la vista la grata de V. nltima: L qu6 mas podre decir respect a ella?. ...Vale inns no tocar nuevamente un asunto espinoso y del cual harto hemos hablado ya. Estoy ademAs tan agoviada de negocios de toda especie, que apenas tengo lugar para respirar. 196

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Se hara mi Drama (39) sin que V. le vea? Estamos ya en los ensayos y creo que para el'15 de Mayo se podr egecutar. No puede V. figurarse lo mala que es la compafia dramatica, que nos ha venido, y el trabajo que me dan en los ensayos Asisto a todos, como tarnbi6n Ojeda, pero, por mas que hacemos, teneinos ambos la desagradable persuasion de que saldra inuy mal el Drama. Por lo demas todo se me presenta del modo mis lisonjero. Las empresas de Valencia, Sevilla y Granada se han disputado el Drama, como si fuese una obra sin segunda, y lo he cedido a las tres (prefiriendo a Sevilla para quo lo ejecute primero) con convenios ventajosos para mi. Lombia, primer actor de esta compania, hombre de talento y mas buen literato quo comico (40), ha hecho tales elogios del Drama a la empresa de Madrid, quo segdn me anuncian se me barn pronto proposiciones por aquellos Teatros, cosa tanto mas lisonjera para ml cuanto que Figueroa y Fernandez, quo han hecho los mayores empeiios, porque se ejecuten sus Dramas en Madrid, aun no han conseguido, que se hayan aceptado por la empresa. Tampoco Granada ha admitido ni la Estela, ni Isabel de la Paz, y a mi Leoncia no solamente la piden con los t6rminos mas honorificos para la autora. sino que los periodicos (que tendr6 el gusto de ensenar a V. cuando nos veamos) estan llenos de elogios mas lisonjeros, no del Drama, que aun no conocen, sino del talento que suponen generosamente a la autora. Malaga en su lindo periodico "El Guadalhorce'', redactado por los hombres ma's distinguidos de aquella ciudad, hace tambien un anuncio del Drama muy lisonjero para ml, manifestando el mayor deseo de que se haga en aquel Teatro. No s6 c6mo han cundido tan pronto la especie, que en todas partes se sabe ya, que lie hecho un Drama; pero esto me ha proporcionado el placer de conocer las simpatias, que mis composiciones liricas han tenido en todas partes. Aqui s6lo "El Sevillano" ha dicho algo, pues los otros periodicos los reserva la empresa para cuando est6 en vispera de egecutarse. (39) El titulado Leoncia, no comprendido por su autora en Ia colecci6n completa do sus obras.-(Madrid, 1869.) (40) D. Juan Lombia, autor de varias composiciones dramnticas y do un arte do declamar, quo titul6 El Teatro. 197

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CUBA CONTEMPORANEA -Respect a la novelita, aun antes de haber abierto la suscricion, tengo aqui 20 suscritores, que, a los primeros rumores, que corrieron de esto, fueron a sentar sus nombres en la imprenta del "Conservador", que es donde se hara la impresibn (41) ; de Granada me escriben lo misno los redactores de "La Alhambra", que apenas ha corrido la voz de que iba a abrirse suscricion para una novelita de La Peregrina (42), cuando todos los socios de aquel Liceo habian acudido a sentar sus nombres; y de lialaga me dicen, que tengo ya doce suscrit.ores y diez y ocho suscritoras. Me dicen que el hello secso Malagueiio esti decidido en mi favor, y que mis versos han hallado entre ellas una estrahordinaria simpatia. He dado tres 6 cuatro composiciones nuevas en dias pasados a peribdicos de Granada y Malaga, que ya vera V. cuando venga; ]a nltima que di a "La Alhambra" ha agradado muchisimo, segnln me dicen. Por este ultimo correo me escriben de Valencia los redactores de "Psiquis", peri6dico de literatura, pidiendome composiciones con grandes elogios de las que han visto en otros periodicos, y enviindome de regalo una porci6n de poesias, mnsica y figurines. Ya ve V. como devo estar muy satisfecha con el ecsito tan brillante de nis ensayos literarios. Dios quiera que al conocer ]a novela y el drama, no decaiga el entusiasmo y que por querer ser Dramatica y Novelista no pierda el concepto, que como poeta lirico he adquirido. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta. No se como me lie distraido, que escribiendo en esta pagina me he pasado a la otra, como V. notaria arriha. Pero asi va; no deja de entenderse. Mi Padrastro esta en Madrid; acaso muy pronto se marcliari la familiar a dicha villa. Lo que es yo, vaya la familia 6 no, cuento marcharme a fines del verano. (41) Creemos con sobrado fundamento, que no lleg6 6 imprimirse en Sevilla, sino en Madrid A fines del ano siguiente 6 principios de 1842, pues D. Alberto Lista, A quien fu6 dedicada, acusaba A su autora el recibo de un ejemplar en carta fechada en Cfidiz el 20 de Marzo de 1842, v hablando del libro le decia: "Sab me ha parecido un ensayo feliz, que promete 6 Espafa un buen novelista" vease lo que dice la Avellaneda de Eu novel en Is Carta n.o 4. (42) Sabido es que con el pseud6nimo La Peregrina firmaba la Avellaneda sus primerns producciones lfricas. 198

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Mi hermano (43) se ha ido a Constantina porque mi do (44) estA muy malo; y mi tia (45), abuela de las de Fajardo, muri6 el 25 de 6ste. A Dios, amigo mio, crea V., que al renunciar el derecho de dar a V. otro nombre ma's dulke, no han variado los sentimientos de aprecio y ternura con que sera siempre su mas amante hermana, Gertrudis. XVII SEVILLA 12 DE MAYo (46) Querido amigo: ignoraba que V. estubiese enfermo y al saberlo me ha sido estremadamente sensible. No estoy, como V. supone, tan preocupada con mis obras, que no sea sensible a todo cuanto tenga relacion con V., y ciertamente cl ecsito del Drama me ocupa mucho menos, que su salud de V. Cuidarse, querido, y no ser injusto otra vez. Leoncia no esta aun capaz de salir al pnblico, pues necesita ensayarse mas. Los actores estAn mas interesados que yo en su lucimiento y por ho tanto no se egecutara hasta el 29. Ya me lo piden de Madrid tambi6n, y mando una copia por este correo. Estoy tan ocupadisima este correo con un sin nnmero de cartas, que tengo quo contestar, que me veo precisada a dejar a V. por hoy, roghndole quo se cuide, y que crea le quiere con inalterable afecto su amiga, Gertrudis. (47) XVIII SEVILLA 26 DE MAYo (48) El haber tenido muy mala a mamn, y no el estar tan oaupada, como V. supone, en admirar mis obras, es la casa de no (43) D. Manuel, hermano de padre y madre de In Avellaneda. (44) D. Felipe G6mez de Avellaneda. (45) D.a Maria, hermana de D. Felipe, citado en la nota anterior. (46) 1840. (47) El sobre dice: "Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte." (48) 1840. IN9

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CUBA CONTEMPORANEA haber vuelto a escribirle despu6s de mi nltima. No por esto niego, que me hayo bastante molestada con mi Drama y Novela, porque me roban mfts horas de aquellas, que yo quisiera consagrarles; pero no me ocupo do ellos para admirarles, sino para corregirles. En fin, ereo que si V. quiere ver la primera y segunda egecuci6n de Leoncia dove salir para esta incontinenti. Para el 29 y 30 de 6ste cst sefalada, y aunque har6 lo possible por retardarla, a fin de que V. la vea, no s6 si lo conseguir6. Hoy mismo he hablado respecto a esto con Lombia, y a la Dama, y me han dicho, que era in gran trastorno esta nueva dilaci6n, pero quo verian con el empresario, si se transferia para el 1.0 de Junio La Novela tiene ya muchos suscritores, pero ni aun la he copiado en limpio, por lo cual estA Ojeda enfadadisimo conmigo. Ya ve V. cuan negligente estoy con mis obras. Los males de V., quorido, ma's son aprensiones que otra cosa. V. se figura quo padece y padece realmente en esta aprensi6oi: yo soy el reverso de la medalla. Fisica y moralmente estoy enferma, pero me engaflo a mi misma diciendo, que nada sufro. iAli Cepeda!. .. sus males quim6ricos y mi felicidad mentida deven pasar del mismo modo.... Pero no hablemos de eso: seria infringir un solemne prop6sito. Por Sevilla no ocurre novedades dignas de ser referidas. Solamente que se espera de un dia a otro al hermano del Rey de Inglaterra, y que se preparan bailes, toros y otros festejos. V. sabr ya la muerte del desgraciado C6rdova, y que ha pasado por esta su cadaver, que seglin sns n1ltimos deseos, deve descansar en su pais de V. (19). De todos los amigos y partidarios que tenia en Cadiz y Sevilla en los dias de su prosperidad. no ha habido uno solo que acompaiiase los restos mortales del proscripto. Temerian contagiarse con su desgracia.... i Qu$ lecci6nn! i Que despreciable es el voto de un ptblico tan inezqui(49) El General D. Luis FernAndez de Cordova muerto en Lisboa y levado a enterrar A Osuna, do donde era natural el Sr. Cepeda. La buena acogida y mltiples atenciones que recibiera el General, durante In epoca de su destierro en aquella villa, le movieron A dejar consiknada en su testamento aquella disposiei6n, para que se cumpliera sn palabra de caballero de quo volveria d Osuna vivo 6 muerto. 200

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CARTAs AMATORIAS DE LA AVJLLANEDA no y tan inconstante ... Z. Cree V. que pueda yo, aun cuando tubiese la aptitud de conseguir cierta gloria, dar ui valor real a ese fantasma impostor, que llaman opinion, aprecio publico, etc. etc? Ah, no! Yo naci para tener mi mundo en un corazon, que me amase.... no lo he conseguido y permanezco peregrina en medio de la tierra, aislada en medio de la creaci6n. A Dios, Cepeda; venga V. a ver mi Drama, aunque luego se marche, y a despedirse de la autora, quo acaso no volvera a ver jams. El Ines que viene parto para Madrid (50). (Est4 rubricada.) XIX JUNIO 3 DE 1840 (51) Dos lineas nada ma's: estoy en guerra otra vez con mis imuelas y no me atrevo a escribir, sino lo indispensable para decir a V., que por interns de que V. vea el Drama he ido dilatando su ejecuci6n en t6rminos, quo el publico se ha enfadado, pues dos veces se han fijado los carteles anunciandole y dos veces se han quedado esperandole. Definitivamente se hace el 6 de este sin falta alguna, y si V. no viene habran sido infructuosas las detenciones y nunca conseguir6 mi objeto. Mi viaje a Madrid acaso sea el primero de Julio, acaso se dilate hasta fines; (52) pues esto depende do ]a compaioera que, llevo, que es la viuda de mi primo Castro, que ha venido de Madrid a conocer la familia y retorna el mes que viene, pero aun no sabe con fijeza el dia. Mi padrastro esta tambi6n en Madrid. iBusco yo la opinion pniblica con preferencia a los mas duces afectos !..... .i. los mas dulces afectos !..... .I..; es V., qui6n lo dice?.. ...V., a quien mi coraz6n los ha prodigado, V., quo era mi universo y por quien yo hubiera sacrificado no sola(50) El viaje de la poetisa A la Corte so retras6 hasta el otofio. (51) Escrita, sin duda alguna, en Sevilla como se yo pOr su contenido. En el sobre se lee: "Sr. D. Ignacio Cepeda en Aimonte".) (52) Se dilat6 hasta el otofio, segfn dejamos consignado en nota a la anterior carta. 201

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CUBA CONTEMPORAN EA mente los inconstantes y frivolos elogios del mundo, sino tambien todo aquello que no era V..... IV. dice que yo aprecio mas que a los afectos el sufragio del mundo ?..... Ah !: no se si es esta la sola vez, que labla V. lo que no siente. Quando venga V. vera varias composiciones mias, que no conoce, y que no incluyo, porque las tienen los amigos como sncede siempre; una que acabo de recibir va adjunta. (53) XX SR. D. IGNACIO CEPEDA MADRID 24 DE NOvIEMBRE DE 1840: Mi nunca olvidado amigo: Hasta Lace muy pocos dias no ha llegado a mis manos una carta de V. y me apresuro a contestarla tan pronto me lo permiten mis ocupaciones. Por Perico Bravo (54) he sabido que estA V. mejor de sus calenturas: le doy la enhorabuena y deseo se restablezca pronto y perfectamente. Aqui me va muy bien en esta corte, a donde vine (poco despu6s que V. dej6 A Sevilla) por motivos de intereses y asuntos dom6sticos, que tenia que arregla'r con mi padrastro, y tambi6n para probar, si variando de clima y de objetos llenaba el inmenso vacio de mi alma 6 aturdia por ho menos mi devorante pensamiento. En efecto, estoy algo mejor, moralmente, que en Sevilla; pero no en amores, como V. supone (que ya para mi no existen), sino porque aqui me he consagrado esclusivamente A Ia literatura. He devido a este Liceo la mas lisonjera acojida: estoy rela(53) Esta Carta no fu6 firmada, ni rubricada por la Avellaneda. La poesfa, que venfa adjunta, es In titulada La Primavera, que se incluy6 luego en In edici6n de 1841 y en la Colecci6n do 1869. Aparece impresa en una hoja, que perteneci6 sin duda A una revista literaria, por traer trozos de dos articulos, uno sobre In poesia pastoril y la 6gloga piscatoria, y otro con noticias do China. (54) D. Pedro G6mez Bravo y Pernfa, ya citado en la AUTOBIOGRAFIA. 202

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CARTAS AMATOTAS DE LA AVELLANEDA 203 cionada con los talentos mafs notables de la 6poca y con varias familias, que me proporcionan amable sociedad. Mi hermano se ha venido tambi6n, y lo que es ahora estamos en perfecta armonia y perfecta independencia. (55) He hecho muchas composiciones para este Liceo, quo han agradado mucho, especialmente la nltima, que saldr un dia de estos en la revista Espalola. He vendido toda la colecoi6n a un impresario de libros y se darn en un tomito para el mes de Enero .(56) El drama Leoncia se ha hecho en CAdiz y Granada con feliz 6xito, principalmente en Granada, y ahora se est ensayando aquf. Pronto dar6 al Teatro otro Drama y espero que sera muy superior al primero. (57) Ya ve V. que no pienso en awores..... para mi pas6 la juventud del coraz6n, amigo mio. S6lo me queda de sus ifltimas ilusiones un recuerdo profundo de amargura y una cicatriz eterna, que senale el lugar en quo estubo la herida, como la losa que marca un sepulcro.... Ah!, si,..... la comparaci6n aunque triste es esa cta: mi coraz6n es el sepulcro en que yacen yertas 6 inanimadas todas mis esperanzas de ventura. Deseo se conserbe V. bueno y le ruego no olvide que tiene su mis sincera amiga en Gertrudis G. de A. P. D. La direccion para las cartas a mi es calle del Clavel, unmero 3, cuarto 2.0 (55) La armonia no era moneda corriente entree la poetisa y su hermano Don Manuel, quo es 6 quien se refiere. (56) No sali6 f la luz el tomo de poesias hasta los ultimos dias de 1841, es decir, casi un aflo despu6s de Jo calculado par la Avellaneda, pues D. Juan Nicasio Gallego firm6 el Pr6logo en Noviembre de ese afio. (57) Tard6 casi cuatro a5os en representarse. So referfa al drama titulado Alfonso Munio, estrenado el 13 de Junio de 1844 en el Teatro de La Cruz de In corte. Su autora le llam6 Munio Alfonso en In edici6n de 1869, luego do razonar en un prefacio el motivo do la trasposici6n do nombres.

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CUBA CONTEMPORANEA xxi SR. D. IGNACIO CEPEDA : MADRID MAYO 13 (58) Con tus apariencias y fama de sincero ores a veces un poquito mentiroso, y muchas sobrado sagaz y astuto. Me lisonjeas en tu carta para que envueltas en dulzuras trague las mentirias, quo me envias, y no leche de ver la sutileza de ciertas esplicaciones? Bien; yo soy la criatura mss fhcil de engafiar, 6 por lo menos de darse por enganada. Hago por creer todo aquello que ne halaga, y no bay para mi est6mago manjar indigesto con tal que me 10 den con azucar. No te mando mis poesias, n6; ni to digo si has entrado en algo en el pensamiento de alguna de sus composiciones. (59) Si quieres mis obras y mi retrato, que saldra pronto en mi tercer novela, (60) ven a buscarle. Aqui to dare libros y esplicaciones, ally nada to nando. Es una vergiienza, que no vengas a Madrid, y una ingratitud, que dejes se march sin verte una amiga, que, si no la mis querida, es sin duda la mas apasionada de cuantas tienes. Pienso marcharme on este ano bien sea a pals estranjero, bien a Am6rica. Necesito estender mis conocimientos y mi reputaci6n literaria, y ya nada nuevo me ofroce Espana. Pero quisiera verte antes y decirte un largo y tierno adi6s. Mi corazon primitivo 6 n6, (61) siempre es field a la religion de los recuerdos, y hay cuerdas en 61, que no se gastan, aunque tal vez se enmohescan. (58) Es del ano 1843, cuya cifra se lee en el sello de la Administraci6n de Correos. El sobre lev esta indicaci6n: "Provincia do Huelva-Sr. D. Ignacio CepedaAlmonte." (59) Y sun en algos, antes y despu6s de la fecha de esta carta, segnn hemos dejudo consignado en el PR6Lono. (60) La titulada Dos mupgeres, A cuya lectura en el original, no impreso ann, invitaba al Sr. Cepeda en earta de 13 de Marzo de ese mismo afio 1843. Su primers novela fu6 Sob, ya citada en otra nota, y In segunda se titul6 La Baronesa de Toux. La primers y Is tercera no fueron incluidas en la edici6n do 1869. (61) Subrraya In frase, porque el Sr. Cepeda habi calificado de primitive, esto es, bondadoso y sencillo, A In par quo fuerte 6 impetuoso, el coraz6n de la poetisa. 204

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Tus cartas, cuando con ellas quieras complacerme, dirijelas con solo mi nombre, que esto basta. Pensamos mudar de ha'bitacion, no s6 donde iremos a parar; pero soy muy conocida y los carteros buscarfn mi casa. A Dios, no seas perezoso y ven a ver a tus amigas, ya que una sola no puede atraerte. Siempre tu apasionada-Tula. XXII MADRID 5 DE JULIO (62) Apenas vuelvo de mi paseo tomo la pluma para ti, aunque nada puedo decirte, que no sepas. A pesar de tus quejas te creo profundamente convencido de lo mucho que to quiero. Pero me supones distraida en lo que llamas mi gloria; me supones perdida en una inmensidad de goces; das por cierto que soy feliz, y h aqui porque no quisiera escribirte. S6 que me quieres; que padecerias si destruyese esas ilusiones, que to formas respecto a mi destino: y 5c6mo conservartelas sin mentir?..... ni que decirte si no to hablo de ml? Abrumada con el peso de una vida tan llena de todo, escepto de felicidad; resistiendo con trabajo a la necesidad de dejarla; buseando lo que desprecio, sin esperanzas de hallar lo que ansio; adulada por un lado, destrozada por otro; lastimada de continuo por esas punzadas de alfiler, con que se venga la envidiosa turba de mugeres envilecidas por la esclavitud social; tropezando sin cesar en mi camino con las bajezas, con las miserias humanas; cansada, aburrida, incensada y mordida sin Cesar..... he aqui un bosquejo de esta mi ecsistencia, que tan fausta y brillante to finges. Envejecida a los 30 aflos, siento que me eabr la suerte de sobrevivirme a mi propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de subito de este mundo tan pequeno, tan insuficiente para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras. Ya lo ves: nada grato puedo decirte: en otros dias buseaba (62) Es del afio 1845, segin se lee en el sello de la Administraci6n de Correos y estfi dirijido [sic] el sobre al "Sr. D. Ignacio Cepeda en Sevilla." 205

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206 CUBA CONTEMPORANEA un coraz6n, que recibiese el mio: ahora no busco mgs que los medios de aturdirle 6 aniquilarle. Todos, hasta tn mismo, han tenido una gota de hiel, que dejar en mis recuerdos: todos, hasta to mismo, han tenido una esperanza, que marchitar en mi alma, y ahora cojeis todos el fruto: ahora para nada os sirvo; ni aun para escribiros una carta agradable. Sin embargo, sabes que te quiero, y que con estas insulsas 6 amargas lineas, te envyo un sentimiento, un afecto de inalterable amistad. Tula. P. D. Querras hacerme un pequeflo obsequio? Una persona desea, por motivos personales que seria largo esplicar, saber como se llamaba el padre de Gabriel Garcia Tassara, sevillano, que reside en esta (63). Si puedes averiguarlo, sin que nadie sospeche el motivo porque lo aces, te estimar6 me 1o digas. La misma persona desea saber, qu6 concepto merece en esa nuestro joven; donde reside su familia; y qu6 antecedentes tiene. Se me ha recomendado el secreto y yo flo en tu discrecion, que sabres guardarlo. Estas averiguaciones no son, ni pueden ser en perjuicio del tal: no media otro interns, que el del corazon. Adios. Dime tambi6n el nombre de su madre y padrastro. XXIII MLADRID 25 DE JULIO (64) Querido Cepeda: perdona el innoble papel en que te escribo: se va el correo, estoy de mudada y no encuentro otro papel A nano. Te ofrezco, antes de todo, mi nueva habitacion calle del Horno de la Mata, n.0 9, cuarto principal, y luego voy a contestar brevemente tu grata nltima. No he visto la carta a que te refieres, ni mama la ha recibido, segun dice ; por consiguiente ignoro qu6 solicitud es la que en ella me recomendabas: mi influjo es poco 6 ninguno, pero si (63) Ocioso parece advertir al lector, que el Tassara es el inspirado poets de ese nombre. (64) En el sello de la Administraci6n de Correos se lee claramente, 1845.-El sobre eatS dirigido como en la anterior.

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA me esplicas el negocio har6 en tu obsequio cuanto pueda para que consiga tu amigo lo que pretende. Te doy gracias por las noticias que me das del joven consabido (65). ; Has sospechado acaso que fuese Pepita (66) la interesada en ellas? No, amigo, to aseguro que n6 bajo mi palabra: (67) te aseguro tambien que no es cuesti6n de matrimonio (68). Ese oven, es decir el sujeto de quien to demand informes, no trata apenas a mi familia, y por lo que respecta a mi puedo asegurarte que creo concluida para siempre la amistad, que le tube Es Lna de aquellas personas, que juzgue ligera y ventajosamente y que en el dia no juzgo ni bien ni mal. Es para mi un ente nulo. La esplicaci6n del inter&s, que tenia en saber el nombre de sus padres y el concepto que gozaba en esa, seria cosa larga y hoy inoportuna. Te repito si, que no es cosa de matrimonio. Conque piensas en casarte 9..... No to to censuro, ni lo apruebo. Para mi la verdadera felicidad no consiste en el estado que se tiene; asi como no creo que la bondad de los gobiernos consista en su forma. El matrimonio es mucho 6 poco segun se consider: es absurdo 6 racional segdn se motive. Yo no me he casado, ni me casar6 nunca; (69) pero no es por un fanatismo de libertad, como algunos suponen. Creo que no temblaria por ligarme para toda la vida, si hallase un hombre capaz de inspirarme una estimaci6n tal, que garantizase la duracion de mi afecto. Mas; tengo la conviccion de que no hay dicha en lo que es pasagero, y digo, como Chateaubriand, que si tuviese la locura de creer en la felicidad la buscaria en (65) El Sr. Tassara, de quien habla en ]a carta anterior. (66) La Srta. Josefa Escalada, tipo de rara hermosura, hermana de madre do Ia Avellaneda. (67) Bien podia asegurarlo bajo su palabra Ia Srta. Avellanoda, puesto que era ella misma la que acababa de cortar las relaciones amorosas, quo habla sostenido con el Sr. Tassara. (68) No mentia Ia escritora, porque en el momento quo hablaba (b) ya no se trataba do casamiento. (b) Deberia decir "en que hablaba"; y mus exactamente adrn, "en que escribia". (N. del C.) (69) Sabido es que Ia notable poetisa se cas6 dos veces: una con D. Pedro sabater, Jefe Politico de Madrid, y otra con el Coronel de Artillerfa D. Domingo Verdugo. 807

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CUBA CONTEMPOANEA la costumbre. El matrimonio es un mal necesario del cual pueden sacarse muchos bienes. Yo lo considero a mi modo, y a mi modo lo abrazaria. Lo abrazaria con la bendici6n del cura 6 sin ella: poco me importarfa: para mi el matrimonio garantizado por los hombres 6 garantizado por la reciproca f6 de los contrayentes nnicamente, no tiene mis diferencia, sino que el uno es mis publico y el otro mas solemne: el uno puede ser itil a la impunidad de los abusos y el otro los dificulta: el uno es mas social y el otro mas individual. Para mi es santo todo vinculo contraido con reciproca confianza y buena fe, y s6lo veo deshonra donde hay mentira y codicia. Yo no tengo, ni tendr6 un vinculo, porque lo respeto demuasiado; porque el hombre a quien me uniese debia serme no solamente amable, sino digno de veneracion; porque no he hallado, ni puedo hallar un coraz6n bastante grande para recibir el mio sin oprimirlo, y un caracter bastante elevado para considerar las cosas y los hombres, como yo los considero. Tu no estas en ese caso: eres el hombre y puedes buscar felicidad en una muger aun cuando ella no est6 a tu altura. Cr6eme sin embargo; no te cases con una tonta: la mayor virtud no compensa el defecto del talento; y aun me atrevo A decir, que no hay virtud en la estupidez. Las ligerezas, las faltas mismas de una muger son males mas remediables, que la incapacidad de comprender an las mismas virtudes, que acaso se practican. El talento se extravia, pero la tonterfa no sabe siquiera que sigue el buen camino, y si lo deja no lo recobra jamas. Casate, si lo crees conveniente, pero acu6rdate siempre de que una amiga te aconseja, no juzgar nunca virtud la frialdad de las almas ineptas, ni pensar como algunos, que la ignorancia garantiza el coraz6n. Esta es ya muy larga y aun no te he dicho, que pienso establecerme en Paris. Si, amigo mio; parece que en aquella capital puedo prometerme mayores ventajas de mi pluma, y como no soy rica y quiero asegurarme una vejez sin privaciones, pienso en irme a donde mejor paguen. Esto, sin embargo, aun no es cosa decidida. Veremos (70). (70) No llegd A realizarso tal proyecto. 20s

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Estoy cansada del mundo, de los obsequios, de las calumnias, de la adulaci6n, de la gloria y hasta de la vida. Necesito otro espacio mayor 6 menor que este: otra vida de mas calma 6 de mas agitacion. El amor no ecsiste ya para ml; la gloria no me basta: quiero dinero, pues: quiero la vida de los viajes 6 la vida del retiro muelle y iReno de goces del lujo. Tampoco me seria ingrato irme a una pobre aldea a criar pichones y a cultivar flores; pero aun no puedo, porque necesito de mi pluma. En fin, si to te casas con una buena chica, que tenga talento, que sea bonita para que no sea celosa, que te quiera much y inerezca ser correspondida, suspenders mi curso vagabundo para ir a donde quiera que esteis A cantaros un lindo epitalamio y a pasar ocho dias con vosotros. l Aceptas? Adios; acabo de publicar una oda, que ha alborotado a Madrid, y que me ha valido un gran regalo del Infante D. Francisco de Paula (71). Te la mander6 un dia de estos, y hoy me repito tu amiguisima-Tula. P. D. La gota de Iiel (72) no encerraba acusaci6n ninguna. No era hiel de engafios, ni perfidias, n6: yo no escribo a gentes que enganan: era hiel de otro genero. Hay hiel en el fondo de todo caliz dulce : hay biel..... y bien amarga ..... en la indiferencia, que sigue a un sentimiento, que se crey6 inmutable. Yo he dicho en una novela :-"No acuseis al coraz6n de perder sus ilusiones; asi como no se acusa al arbol por ceder sus hojas al inclemente soplo del viento. "Pero el arbol desnudo y el coraz6n desengafiado no pueden llorar la p6rdida de sus flores? Sin acusar a nadie se puede decir: han hecho a mi coraz6n un daflo con voluntad 6 sin ella. (71) La oda titulada El Escorial, escrita f petici6n del citado Infante, estando con la poetisa en aquel real sitio. (72) Contesta Ia Srta. Avellaneda A las observaciones, que debi6 hacerle el senor Cepeda 6 esta frase contenida en su carta anterior:-"Todos, hasta tn inis'no, han tenido una gota de Iiel, que dejar en mis recuerdos." 2041

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CUBA CONTEMPORANEA XXIV SR. D. IGNACIO CEPEDA : MADRID 14 DE FEBRERO DE 1847 Desde que recibi la tuya ultima deseaba tender un dia libre que dedicar a ti; pues no podria satisfacerme el limitarme a las formulas de una lac6nica contestaci6n: pero esta escrito, que yo me vea incesantemente contrariada, y sucede que hace mas de un mes me encuentro con las manos tan cuajada de sabanones, hijds legitimos del cruel frio, que aqui esta reinando, que no puedo mover la pluma sin padecer atrozmente. No quiero, sin embargo, retardar por mas tiempo el darte noticias mias, dici6ndote, que me he mudado a la calle de San Marcos, n.* 18, cuarto principal, adonde debes dirigirme tus cartas, siempre que te d6 la humoradu de recordar mi existencia. Siento muy mucho, que no salieras diputado, aunque des por tu parte tan mezquino valor a una circunstancia, que to obligaria a volver a ver a tus antiguas y leales amigas. Si6ntolo, digo, porque, a pesar de todo, tendria un placer, de los poquisimos de que soy ya susceptible, en charlar largamente contigo de aquellos dias, ya lejanos, en que tan sinceramente nos llamabamos amigos. Acaso no me conocerias ya: he envejecido veinte aios en estos siete, que han pasado. Mi alegria huy6 para no volver: desapareci6 aquella coqueteria, que alguna vez to di6 enfado, pero acaso era bo quo ma's to agradaba en ml; porque tal es el coraz6n del hombre. Todo pas6, todo, como nuestros sentimientos de entonces, y resta de la Tula, que conociste, una sombra palida y fria, que va por momentos diafanandose mas. L Qu6dame siquiera el talento? No to s6; pero siento que se apag6 la nltima chispa de la creadora llama de la poesia. Se empenan en probarme que soy boy ma's gran poeta que antes; mienten: equivocal la rima con el estro: la mano y el oido hacen los versos: la poesia necesita del coraz6n, y el m1io es un cadaver lleno de heridas, que ya no brotan sangre. To hago un retrato, que de seguro no despertarA en ti los deseos de volver a verme. Sin embargo, escucha: ven: deja por 210

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVILLANEDA un mes siquiera ese clima de juventud y ardores: ven bajo el templado y con frecuencia nublado cielo de Castilla. Aqui se siente de otro modo, y creo que todavia tendria yo un destello de poesia para celebrar tu venida, y un lado vivo en el coraz6n para aposentar recuerdos, que nos habian de enternecer. ;Y no se goza en la ternura ? Tu has sido mas dichoso que yo, y acaso tu coraz6n pudiera aun rejuvenecer un poco el mio fatigado. Tu amistad conservari tal vez perfumes que la asemejen al amor, y la mia podrs participarlos. Pero no quieres!: Amas tu Sevilla con su implacable sol, con sus flores impertinentes de lozania perpetua, con sus mugeres que no envejecen a los 30 afos, porque no sienten nunca: la amas, y es probable que yo encuentre el reposo final antes que tn el cansancio de esos goes. Creo que debo morir pronto: que me llama imperiosamente mi pobre amigo, el companero de mis nltimos dias de juventud, alma ardiente y generosa, que tambi6n envejecio y muri6 a los 30 afos (73). Ya ves que mi carta no es divertida; pero alla va a probarte al menos, que no te olvida tu siempre fiel amiga, Tula. XXV SR. D. IGNACIO CEPEDA: MADRID 1.0 DE AGOSTO DE 1847 Te escribo, querido Cepeda, en un dia de triste aniversario para ml: en el dia en que en el pasado afno qued6 viuda (74) ; pero he recibido hoy tu carta de Cadiz, y no quiero que quede justificada la acusaci6n, que en ella me haces, de ser tarda en contestarte. Celebro que no haya tenido efecto la semi-pensada boda, de que me hablaste. Tu no eres para easado; pocas mugeres entenderian tu caracter y acaso no hay una sola, que te pudiera hacer feliz. Pero b de qu6 modo se alcanza la felicidad en la tierra? ....cual es el camino que conduce a ella?.... T, (73) Su primer marido D. Pedro Sabater, que habia fallecido en Burdeos 0i 1.o de Agosto del afio anterior al en que se escribia esta carta. (74) vease la ultima nota de la carta anterior. 211

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CUBA CONTEMPORANEA como yo, acabaris por remontar tus esperanzas mas ally del mundo visible: como yo creers en Dios y de Dios solo esperaras esa dicha, que perseguimos en vano durante nuestra fiebre juvenil, como el nifio que corre tras las eaprichosas formas de la bruma, empefiado en abrazarlas. .lle voy haciendo dovota; no devota vulgar; ya comprenderas que esto no es possible; pero devota i mi modo. A prop6sito de matrimonio; to dir6 que a pesar de mis 31 anos (75) y de mi aspecto de sepulcro de ilusiones, un joven de 25, que diz que es muy rico, se empefna en hacerme contraer segundas nupcias. Es habanero, lo cual es para mi un gran defecto; es mas joven quo yo, lo cual ain es un defecto mayor; es de un talento mediano, de esos que se encuentran sin dificultad; de una figura que no es mala, pero que me causa mala impresi6n, porque tiene un aspecto marchito, ajado, y cuando esta clase de deslustre en una cara juvenil no es efecto de un ardoroso pensamiento, de una alma desvastadora, se me antoja que debe causar asco, porque revela secretos vicios. Mi apasionado, sin embargo, pasa entre los que le conocen por hombre de buenas costumbres y hasta frio. En efecto se me figura que ese pobre joven es todo hueso y fibra; alli no hay ni sangre ni nervios: quiero decir, ni pasion, ni sentimiento. La hecha de joven pensador, inglesado, melancolico, esc6ntrico; pero a ml s6lo me parece un pedantede cierto genero, propio del pals en que naci6: parece un ser muy vulgar con pretensiones de no serlo. I-Me ama ese hombre? Creo que no es possible: nos divide un abismo. Lo cierto es que me dice, que quiere casarse conmigo; que aparenta un entusiasmo por mi, del cual no le creo capaz: y ya sea que todo to que dice se aparte de la verdad y able como buen americano, sin pensar to que dice; sea que por vanidad quiera comprar con su libertad la posesion de una muger, quo tiene alguna celebridad, to cierto es, repito, que est empeflado en sacarme un si, quo reuso con mats fastidio que enojo de su pretension. Mi familia me hacen muy sensatas reflecsiones para probarme que sere una loca, sino lo agarro a dos manos: mis amigas (75) La cuenta do sus anos no Ia llevo nunca Bien La Avellaneda. Ya dejamos consignado en otra nota, (que hatia nacido vi aiio 1S14. 212

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 2LW se conjuran para convencerme de que es un joven interesantisimo y quo nacio para mi: pero yo me empeflo en creer, que merezco mejor destino, que el do pertenecer a un hombre como 61, y a pesar de que me espanta la soledad que me amaga, a pesar de que siento necesidad de lazos, do habitos, de deberes domssticos; en fin, to lo confesar6, a pesar de que ereo, que el ser madre me reconcialiria con la vida, quo empiezo a aborrecer, no me resuelvo a unirme i un hombre, a quien me es impossible respetar y del cual me rio muehas veces, aunque no soy maligna. Mama y Pepa se van por fin a Galicia; ambas te dicen mil cosas y ofrecen escribirte antes de su maroba. Los hermanos varones siguen buenos: Felipe no esta en Madrid, aunque viene a menudo: Manuel tan calavera como siempre: Emilio en la Academia de Artilleria (76). Las Noriegas (77) buenas y pobres. Los chicos cada dia mss monos y guapos. Ya ves quo soy estensa y esacta en cuanto me preguntas. ; Porqu6 no te haces sacar diputado y vienes a vernos, amigo ingrato? Si la politica no te agrada, hacerlo debes por La amistad al menos. El papel se acaba, pero no el deseo de charlar contigo, que siempre tengo para que conozeas, que to quiere sin alteraci6n, Tula. XXVI HoY MTIRCOLES 6 DE OCTUBRE (78) Recibo en cama todavia tu contestaci6n a. la mia de anocho, y veo en ella palabras y aun parrafos enteros, que no puedo dejar un momento sin respuesta. Dices que, haciendote cnieider que me pareces de poco valor no espere yo jamnds qu ti drduzcas la conlsecuencia de que to quiero. Desde luego es indudable, que (76) D. Felipe y D. Emilio Escalada, hermanos do madre de la Avellaneda. Las demAs personas ya las conoce el lector. (77) D.a Concepci6n y D.a Carmen, amigas de la poetisa. (78) Las once carts siguientes fueron sin duda escritas en Madrid y remitidas a mano {L su destiny durante el mes de Octubro de 1847, temporada tue el Sr. Cepeda pas6 en In corte cuando se dirijia [sic] al extranjero, y corresponden A la segunda y filtima 6poca de ]as relaciones amorosas de ia poetisa con el dicho personaje. Como no tienen fecha, A excepci6n do esta primer, han sido colocadas de modo, que no result incongruencia en su coordinaci6n.

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CUBA CONTEMPORXNEA no podia yo esperar tan an6mala consecuencia, ni creo que, si ella ecsistiera, to aceptarias ni estimarias en nada un carifio semejante. z Que es el afecto que no se funda en la estimaci6n?: pero tu tergiversas de una manera increible el sentido de mis palabras, y to agravias y me agravias al interpretar mis sentimientos. i Yo creerte de poco valer !. .... en qu6 fundas tan inconcebible suposici6n? Yo, es verdad, to be dicho mas 6 menos acaloradamente, que no hallaba en tu corazon aquel grado de calor en los afectos, que el mio siente y busca en los corazones cue ama; te he dicho (no se si con justicia, pero si se que con indicios claros de no ser absurda mi creencia), que tu no posees una de aquellas almas espansivas y tiernas, que simpatizan con todos los agenos pesares, adivinan todos los combates y borrascas del sentimiento y suavizan con su ternura activa y fsrvida las mismas pasiones, que escitan. He creido y lo he dicho con mi natural veracidad, que eres mas sentimental que sensible profundamente, mas amable que amante; que tienes mis bondad que pasiin y menos ternura que talento. Pero se deduce de esto que te tenga por de poca valia? t Es la facultad de amar, por ventura, la solar escelencia del hombre? Ti honradez, tu veracidad, tu clara inteligencia, tu lealtad de alma, tu caracter, frio si se quiere, pero noble y digno son cualidades de poca valia? L Tan vulgares las crees, que puedas suponer, que pasen para mi desapercibidas ? No ; siempre to he visto digno de ser amado, aun cuando alguna vez haya creido, que tu no sabes amar. Acaso ni aun eso he creido; s6lo he comprendido que h mi no me amabas. Pero ni tu falta de amor a mi, ni aun la tibieza, que en general pudiera toner tu corazon en la region de las pasiones, es motivo para que yo piense que vales poco: l qu6 absurdo, amigo mio! Napoleon no sabia amar y eiertamente que a nadie se le ha ocurrido, que por raz6n de su poca ternura dejase de ser el primer hombre del mundo. Newton, dicen que jams tuvo una querida (79), y yo me hubiera enorgullecido de tenerlo por amigo. Yo no creo que Tasso, porque am6 hasta morir de amor y sin (79) La palabra querida deberA entenderse en el mejor sentido, esto es, en el de quo no am6 jams A mujer alguna. 214

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 215 juicio, valiese mas que Newton 6 Napole6n; dir6 si, que el alma de Tasso simpatiza mas con la mia; que lo comprendo mejor; que, si lo hubiera conocido y amado, lo hubiera creido mas capaz de hacerme dichosa que lo fueron Newton y Napole6n. El gran genio de Tasso nacia de un alma eminentemente apasionada, el de los otros de un espiritu altivo y profundo; todos valian mucho y se asemejaban poco. Perdona esta especie de digresion: yo no he pretendido nunca quo puedas ser otro de lo que Dios to hizo, ni menos he pensado, que debas estar descontento de lo que ores. Oh, n6 1: al contrario: poster lo necesario para hacerse estimar y estar esento de la cruel facultad de amar mucho es un privilegio envidiable, que s6lo reciben los que nacen para ser felices. Puedo haberme engaiiado al creerte de este nnmero, pero ciertamente quo no to he ultrajado, que mi creencia esacta 6 err6nea no to es en manera alguna ofensiva. Esto solo he querido probarte. Yo misma soy juzgada mal: muchos, que cren conocerme, dic'm que yo soy lo que creo de ti, esto es, quo tengo mis espiritu que corazon: se enganan torpemente; pero jams les acuso de que me agravian: me desconocen: esto es todo. Dices ademfs, que to parezco singular, y creo quo lo sov por mi mal. No pretendo que mis singularidades sean virtudcs; se si que nacen de origen elevado. Impetuosa y sincera puedo parecer inconsecuente, pero lo que hallaris siempre on el fondo es ,crdad. Ni quiero pasar por mejor de lo que soy, ni siendo lo que soy me hallo descontenta de mi suerte. S6 quo hay en mi :nueho bueno y mucho malo; que todo el que me conozca debe torzosamente estimarme como yo me estimo, y no mas, ni menos. Estimarme, no como a ser perfecto, no lo soy ni quiero parecerlo, pero si como alma elevada, incapaz de bajezas; capaz de estravios y de grandes virtudes. No so, si soy siempre prudente; temo que no lo sere nunca; pero desafio que se me pruebe que he sido alguna vez falsa 6 mezquina. Mis defectos tienen la talla de mis cualidades, y tal cual soy me he presentado a ti. b Me amaste ti como soy? ; Me crees digna ?..... no lo s6; pero si s6 que, tal cual soy yo, no hallars otra en el mundo. Seran peores 6 mejores, pero no ser6n como-Tula.

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216 CUBA CONTEMPORXNEA XXVII Anoche hemos hablado mucho de mi marido y te he dicho qu( una do sus cualidades, no la mas apreciable en e1, era un talento profundo y luminoso. Como quisiera hacerte amigo suyo; esto es, ligarte en cierto modo a la respetuosa y tierna memorial, quo do 61 conservar eternamente mi coraz6n, to mando hoy esas paginas, acaso las mas notables que ecsistan de nuestra bistoria contemporanea, como una muestra de la verdad, quo to dije. Los cuadernillos adjuntos son las primeras entregas de una obra estensa, que trabajaba mi pobre amigo cuando la muerte lo arrebat6 en la flor de sus aios: Obra que hubiera sido admirable y que desde su comienzo fue juzgada tal por los hombres eminentes de todos los partidos. Veras en esas pocas paginas, nnicas que se imprimieron anonimas y sin pretensiones, veras, digo, la revelacion de un genio observador y perspicaz, vers la elevaci6n de ideas y la rectitud de juicio, quo anuncian, que el autor hubiera llegado ai una altura grande como historiador, si la muerte no hubiera cortado su carrera; y to agradara su estilo sencillo, puro, elegant siempre y a veces brillante y en6rgico a la par. Quiero que conozeas lo posible al hombre que fu6 mi esposo y que era digno de ser tu amigo: me parece que puede ecsistir estimaci6n aun cuando ya no ecsista quien la inspira, y yo deseo tu estimaci6n no solamente para mi, sino para todo lo que me toca; para todo lo que vive en mis recuerdos. Esto to probara una verdad, que yo misma conozco hoy mucho mejor que hace tires dias, y es que siempre ocupas un lugar muy distinguido en la region de mis afectos, quo eres una de las poquisimas personas a quienes yo aprecio de coraz6n. Ademas, pareceme que quiero ahora, que necesito, tomar alguna influencia en tu alma: I sabes por qu6? Porque intento convertirto: intento hacerte creyente; porque to quiero y estoy cierta de que no hay felicidad posible para un alma esc6pti-

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CARTS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 21 ca. (80) Puesto que es preciso creer algo, tener una fe, y que es absurdo y peligroso buscar esto en los hombres, menester es elevarnos humillandonos: este es el gran secreto. La verdad esta cerca, el orgullo la busca alla donde no puede hallarla: no comprende que en su vuelo insensato se aleja del blanco a quo quiere encaminarse. Y bien, yo quiero que cuando nos separemos otra vez, ay!, acaso por la nitima; yo quiero quo leves de mil un recuerdo eterno y sagrado; una esperanza inmortal; quiero que hablemos mucho de Dios, de esa verdad nnica, y para ello necesito que me coneedas un poco de aquella amistad, que me daba en otro tiempo algn derecho a ser entendida por tu corazon. Esta amistad no nos sera peligrosa; no: Dios A qnien invoco para que se haga conocer de ti, la santifica; y este mi coraz6n, herido 6 incapaz de ilusiones, responded de que no puedes ya hacerle ningin daho, ni recibirlo de 61. Asi pues, amigo mio, concedeme sin temor t afecto fraternal, y dame ocasiones de traspasar i tu alma, que me es quorida, el celestial consuelo, que dulcifica la mia: la religi6n Creeme; las almas elevadas no pueden vivir sin ella: necesitan esa escala divine para remontarse fuera de la tierra. Yo.... perdona mis delirios y aunque me lames loca: yo siento en ml una misteriosa revelaci6n, que me dice, que esa luz que brill6 para mi, que estaba en las tinieblas, no se me ha dado para mi sola: quo eres ti el destinado a verla, a sentirla en ml, y que tu camino futuro sera alumbrado por ella. Oh! si yo pudiera hacerte este inmenso bien. .. .entonces tu afecto hacia mil seria inacabable. Pensaba ponerte dos lineas y he emborronado un pliego. Ya lo ves: he dado en la mania de bacer pros6litos y eres ahora el objeto de mis tiros. r Te verb esta noehe? i Si? Adios: te quiere con un afecto mrlro y tierno de hermana tu antigna amiga-Tua. (80) DeberA advertirse, que esta carta correspond( a poca do verdadera exaltaci6n religious, que tuvo la c6lebre poetisa: que de otro modo no tendrian explicaci6n las frases dirijidas [sic], medio en broma, medio en serio, al Sr. Cepeda, model constant del caballero cristiano to mismo en su juventud, que en su venerable ancianidad. Protestando el Sr. Cepeda de esas palabras de ]a Avellaneda, me deca en carta del 16 de Julio de 1902:-"Jambs vi6 en mi una sombra que obscureciese mi constante creencia de cat6lico, apost6lico, romano, en los pocos dia quo ella (la poetisa) tuvo de exagerada devoci6n, en quo me dijo se habia metido 6 beata, aunquo no vulgar."-(V6ase la carta xxv.)

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CUBA CONTEMPORNEA XXVIII Anoche to escribi y rompi la carta, esta noche to escribo tambien: pero salga como quiera no la romper. designate. Mis nervios siguen en su agitacibn y no me dejan dormir, sin embargo no me hallo mal; casi estoy contenta. He pasado nias de tres horas a tu lado y aunque no hayas estado muy afectuoso, tampoco has dicho de esas palabras tuyas, que alarman a mi vivisima susceptibilidad. To escribo, pies, en primer lugar, porque to quiero esta noche casi tanto como antes de la maldita noche de mi dolor de est6mago; y en segundo lugar porque se me ocurre decirte dos palabras sobre una quo to he oido y que to rebati. Dijiste, que deseabas hablar de mi con Tassara. Eseucha: yo no temo que hables de ml con Tassara, porque yo to he dicho mis de lo que por 61 puedes saber; esto es, no es porque recele que le oigas nada en mi daio el haberte suplicado que no me nombres a 61. He sido su amiga (81) y si 61 es caballero, como creo, no puede hablarte mal do mi, por orgullo al menos. Si no es caballero, si me tine mala voluntad, si su franqueza contigo es mayor que con otros de sus amigos, to dira que soy un character voluble, inconsecuente, ligero, que no tengo coraz6n, que lie querido hacer con 61 una comedia, etc.; pero aun cuaudo tenga do mi el poor concept posible, y sea capaz de espresarlo, es bien cierto, que no puede decirte cosa muas grave, que lo que por mi misma sabes; esto es, quo lo lie querido: esto no to lo dira, porque cl no lo sabe tanto como yo, y tfi por u. Siendo yo tan franca que to he dicho, con admiraci6n tuya, las borrascas, que mi imaginaci6n levant( por ese hombre, el estremo con quo me empei6 on hacerme amar y el valor que di a los sentimientos, que le inspire, por dudosos que fueran, to he dicho mins que tu me preguntabas V ma's de lo que tines derecbo a saber. Si llegara un caso que creyera de mi deber darte cuenta de cada palabra 6 afecto de mi vida anterior, lo haria tambien, como lo hice noble y lealmente cuando hubo un hombre sincero y amante, que me dijo: yo te amo. Es pues (81) Sit noria, quiso decir, por el mes de Junio de 1845, lo cual dejamos indicado en nota 6 la carta xxmi. 218

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA indudable, que yo no temo que tu sepas por T. mas de lo quo por mi sabes, y que estoy tan lejos de tener, que lo que sabes y mias (y cuanto he pensado y obrado y imaginado) to diria yo propia, aun cuando fuese en mi daino, si tu me dijeses algin dia: "mi coraz6n, que te ama, quiere leer en el tuyo pagina por pagina." Aun sin esto tu sabes que soy franca contigo y aun con todo el mundo. v Sabes, pues, por qu6 sentir6 mucho quo hables de mi a Tassara? To debo esta explicaci6n y to la dard en dos palabras. Tengo orgullo: por esceso de 61, si; por esceso de orgullo he sido y soy indulgent con tu amigo. S6 que 61 no me conoce; que se ha formado de mi un enter ideal, que no soy yo; al paso que yo 1o conozeo a 6l mejor quo su madre. Porque lo conozco, lo aprecio; porque no me conoce, no es 61 capaz de comprender que le aprecio. Yo soy indulgent como Dios cuando me siento superior, y por eso soy indulgente con T.: tengo sobre 61 la superioridad de conocerlo sin ser conocida, y ademas la de haber sido mejor y mas leal y mas generosa que el. Yo s6lo pudiera odiar a la persona con quien hubiese sido yo misma mala 6 falsa, torque esa persona tendria en ese caso Ia superioridad nica que me irrita, ]a del obrar mejor quo yo. Con T. no hay eso; piense de ml tan mal como quiera, no puede decir jams quo 61 ha obrado mejor que yo, y acaso Jo que le haga aborrecerme es el sentirse en este punto en posici6n desventajosa respecto a mi. Pero por mucha que sea mi induigencia y mi orgul1, tengo tambien mi poquito de vanidad, y sabiendo que ese hombre no quiere ocuparse de mi, que hasta grosero se me ha manifestado, que lo es no solamente conmigo sino con mis mayores amigos, solo torque lo son; no puedo prescindir de la repugnancia que siento a que ti, a otro que me trate, le busque una conversaci6n que 61, en su orgullo inmenso, pueda creer se le suscita con anuencia mia. Yo le perdonaria desde luego el que hablase de ml con odio, con desprecio, como quisiera, no le doy en el dia bastante valor para ofenderme por lo que piense de mi: pero me desagradaria mucho, que 61 pudiese suponer, que yo tomaba inter6s en averiguar ahora to que 61 oree y dice de mi, cuando tengo motivos para saber que no se ocupa de mi _'19

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220 CUBA CONTEMPORANEA existencia ni para bien ni para mal. Su ambici6n, su deseo de figurar lo absorve completamente, y la mujer con quien esta enredado es la (nica, que le conviene. A que, pues, irle a recordar mi nombre? I A que exponerme a la humillaci6n de que 61 sospeche, que se hace con mi anuencia? Este es mi solo temor; y en prueba de ello te digo, que lo que nnicamente te suplico, to ecsijo, es que jamas le digas, que yo he pronunciado su nombre en tu presencia; que no le dejes el menor pretesto para creer, que yo s6 que es tu amigo, 6 que tu sabes por ml que lo ha sido mio. Por lo demas bien puedes, si tanta curiosidad tienes en saber c6mo piensa respecto a ml, decirle cuando venga al caso, que te han dicho que lo ha arnado wucho una amiga tuya, y nombrarme en buen hora; no me importa, como tampoco el que to diga cuanto mal quiera de mi. S61o ecsijo, que no sepa jams que su nombre se ha pronunciado entre to y yo, y que es por mi por quien sabes lo que sabes. Si 61 se estima, creo que te dira. que soy una persona a quien aprecia: si es fatuo, to dira que si, que he estado. loca por 61, y acaso anadira, como en gloria suya, que 61 jams me am6: en esto no s6 si mentiria. Si es que realmente me am6 y que ahora me aborrece, to dira que soy el diablo y que me desprecia 6 me detesta... .esto ultimo me lisonjearia. Die, pues, lo que quieras, con tal que alejes todo indicio de ser yo sabedora. Este es mi solo inter6s. Pero quisiera yo saber... ; esa curiosidad tuya, el disgusto mal disimulado con que me olas esta noche cuando to ensalzaba mi pasado idolo, qu6 significan? Me amas ti realmente?; I tienes celos ?..... .Si tal creyera..... no s6: seria infeliz, pero tendria place, doloroso placer. De exprofeso to hablaba de 61 esta noche: me estendia. ponderaba de intento: es la (nica vez que he visto en tu cara la espresion de la pasi6n ; y esta confesidn, que ahora to hago, te esplicara porqu6 despu6s he estado mas cariflosa contigo. SI; cuando to hablaba de T. me pareci6 que tenias celos: me parecio que me amabas: todo 1o que dijiste no bast6 a destruir en mi la impresion de aquella idea. Y bien, Cepeda; si tu me amases y tuvieras celos de un afecto anterior a mi casamiento, serias mas riguroso que aqu6l, que me die su nombre; pero no to tacharia de injusto. Yo no podria mentir

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CARTAS AMATOIAS DE LA AVELLANEnA negando 1o que realmente fu6; esto es, que fuese por capricho 6 sin 61, fuse una pasion fatal 6 un acaloramiento del orgullo, yo he querido a ese otro, que no eres in, ni es Sabater: pero Lpuedes to suponer que quede de aquello nada en mi alma? g Pedirias a una viuda cuenta de su coraz6n en un pasado, que ces6 de pertenecerle a ella misma desde que un hombre incomparable la coloc6 bajo la 6gida de su nombre respetado? Ademis, ; es tan grave delito amar en una muger que era libre? Severo has estado, muy severo, y sin embargo siento que te perdonaria de todo corazon, si fuese tu severidad efecto de celos. Si no es asi, no me lo digas, no; porque un rigorismo frio me pareceria hasta ridiculo. Te he dicho que soy un poco loca y ya ves como to lo pruebo enviandote esta larga carta; y para que sepas que ademas de un poco loca soy loca por complete, acabo dici6ndote que te amo y que to he mentido siempre que to contrario haya dicho. Haz i de este amor lo que quieras; hazlo un culto, una pasion loca 6 una amistad tierna; creo que puedes darle character a tu placer, y que yo siempre quedar6 contenta con tal que, ya me hagas tu amiga ya tu amante, sepas comprender, que soy exclusivista y exijente, y que no tolero nada a medias. Es casi de dia y aun sigo viendo visions, tal esti mi cabeza. Adios, to abraza-T. (Continuard.) 221

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BIBLIOGRAFIA Emilio Bacardi Moreau. HACIA TIERRAS VIEJAS. (Notas e impresiones de viaje) ...Imp. F. Sempere y Comp.", Editores. Valencia. [1913] 8.0, 159 p. El laborioso autor de las Cr6nicas de Santiago de Cuba, cuyo tercer tomo saldra bien pronto de las prensas, ha reunido en un pequeno volume sus impresiones de viaje por Europa y per Asia. Ilacia tierras viejas se intitula el voluinen, queriendo indicar con ello e t6rmuino y la finalidad de viaje tan 6til y recreativo: Egipto y Palestina. La descripci6n del trayecto, pasando por Nueva York y Paris, es, empero, igualiente interesante. La raz6n es obvia: no son las impresiones do viaje lo interesante de este libro, sino las reflexiones intensas y vibrantes de un alto y noble espiritu, un espiritu del siglo xx, que se revela en cada una de esas pfginas. Muchos libros do viaje se han escrito, y no faltaran quienes hayan superado al se5or Bacardi en la descripci6n de los sitios que han visitado. En muy pocos libros de esa indole, sin embargo, podremos encontrar, como en 6ste, la revelaci6n de un caracter y los reflejos purisimos de un alma. Por eso el libro del senor Bacardi, que una vez mas se muestra ferviente enamorado de los grandes ideals de verdad y de bien que al trav s de los siglos persigue inhtilmente ]a humanidad, es algo mfs qu un libro de viajes: es un libro sano y honrado; es, en suma, per los altos conceptos que encierra, on libro civilizador. Juan Barros. EL ZAPATO CHINO. Novela. Santiago de Chile, Imprenta Barcelona. Moneda, esquina de San Antonio. 1913. 8. 162 p. El autor de este libro parece, al trav6s de la impresi6n que dejan sus paginas, ser joven todavia. El libro tiene el impetus y la espontaneidad juvenil, y, consecuentemente, tambi6n revela alguna inexperiencia en el nanejo del idioma y en el studio de las almas. Empero, este libro muestra un temperamento. Sorprende, en toda la

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BIBLTOGRAFTA 223 primera parte de la obra, el don de observaci6n perspicuo que atesora su autor. Hay cuadros que tienen calor de realidad. Y hay, ademis, sentimientos e ideas de artista, diseminados entree las p6ginas del libro, que hacen descender, a veces, un rayo de poesia sobre el yermo de la desolaci6n, de la maldad o del egoismo humanos. El autor de El Zapato Chino avanza, por tanto, con buen pie, hacia el porvenir. Francisco Contreras. TIERRA DE RELIQUTAS. (Espana.) F. Sempere y Compania, editores. Valencia. [1912] 8.0, 199 p. El distinguido escritor chileno Francisco Contreras, que tan extensa reputaci6n ha alcanzado en Europa y America gracias a libros como Los modernos, Tois6n y Almas y Panoramas, me remite su 6ltimo volumen, intitulado Tierra de Beliquias, y escrito al pasar por el viejo solar hispano. Constituyen Tierra A Reliquias algunos apuntes do viaje y unas cuantas notas literarias. Madrid, Barcelona, Valencia, Toledo, Burgos, San Sebasthin, son las ciudades que han movido al senior Contreras a trasladar al papel las ideas e impresiones que oeupan ]a mayor parte del libro. En punto de literatura, le han merecido especial atenei6n las obras de Valle Inelin, Diez-Canedo y Villaespesa, sobre los cuales formula observaciones nmy atinadas. Al traves de esas piginas palpitantes y sugestivas se adivina el espiritu del artista refinado y cosmopolita, que es Francisco Contreras. Y en cada frase, en cada impresi6n, en cada detalle, se siente latir un alma... Ricardo Jaimes Freyre. Catedratico de literatura y de filosofia en el Colegio Nacional de Tucumian. LEYES DE LA VERSIFICACION CASTELLANA. Buenos Aires, Imprenta de Coni Hermanos. 684, Pern, 684. 1912. 8.U, 125 p. Cuando en el mes de octubre de 1913, en las pfiginas de CUBA CONTEMPORANEA, publiqu6 unos Estudios de versificaci6n tendientes a fijar las bases del ritmo del verso, ignoraba que el notable escritor y poeta boliviano Ricardo Jaimes Freyre, que tan alto puesto ha alcanzado en la poesia hispaio-americana con su admirable Castalia bdrbara, hubiera consagrado especial atenci6n a esta clase de problems y que sus estudios y observaciones estuviesen condensados en un volumen con el titulo de Leyes de la versificaci6n castellana. Correspondiendo, seguramente, a Ia nota final de mi articulo, en la cual pido, "a cuantas personas tengan interns en esta clase de estudios, la remisi6n de los datos que posean sobre el us de metros nuevos y combinaciones ritmicas, para tenerlos en cuenta en trabajos que me propongo llevar a cabo', el senor Jaimes Freyre ha tenido ]a amabilidad de enviarme su interesante libro, de igual suerte que otros escritores y poetas de todo el

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4CUBA CONTEMPOlaXNEA continent me han enviado datos importantes y opinions atinadas, por lo cual debo y quiero aprovechar la presente oportunidad para reiterar a todos mis votos de gratitud y reproducir el ruego anteriormente expresado solicitando el valioso concurso de todos los que sigan con interes esta clase de estudios. Es de tal importancia el libro del senor Jaimes Freyre, que me hubiera sido impossible prescindir de 61 en el trabajo a que antes lice referencia. Lo he leido rapidamente, antes de escribir estas lines, y por eso no quiero aventurar opinion alguna sobre el valor defiitivo de la teoria que en 61 desenvuelve el senor Jaimes Freyre, pero si puedo afirmar, sin aguardar una segunda y mhs detenida lectura, que algunas de sus conclsiones son incontrovertibles y que desde 1889, fecha en que fueron publicados los estudios de Eduardo de la Barra, no se Labia dado, en materia de versificaci6n, un paso de tanta trascendencia como el que representa, por si solo, el libro del senor Jaimes Freyre. Comienza por analizar las tires teorias formuladas con anterioridad a la publicaci6n de su libro, sobre el mecanismo de los versos castellanos: Teoria cltsica.-El verso es una parte del discurso medida por silabas largas y braves, que forman pies m6tricos semejantes a los griegos y latinos. Considera, con justicia, el sefor Jaimes Freyre, que ya nadie podria sostener esta teoria. El fantasma de la cantidad ha sido desterrado definitivamente de la matrica castellana. "Podria resumirse en una frase-dicela diferencia fundamental entree la m6trica greco-latina y la castellana: La base de la primera es la desigualdad de las silabas; la base de la nltima es la igualdad de stas. Con semejante divergencia no hay acuerdo possible' Teoria americana.-El verso esta compuesto por elAusulas ritmicas puramente acentuales, de dos o tres silabas cada una. Esta teoria, formulada por Andr6s Bello, y ampliada y explicada por Eduardo de la Barra, es la misma que yo he tratado, a mi vez, de desarrollar en el trabajo que publiqu6 en esta revista, y ]a misma que ha sostenido en Espana Eduardo Benot. El sefor Jaimes Freyre apunta, ademis, entre los mantenedores y divulgadores de esta teoria, al boliviano Luis Quintin Vila y al espafiol Felipe Robles Degano. La teoria de Bello-en el sentir del sefor Jaimes Freyre"parte de la verdadera ley acentual y cre un sistema entero de versificacion; pero es insuficiente para explicar el ritmo de todos los versos. Su falta principal esta en la identificaci6n de los acentos pros6dico y ritmico, de la cual s6o se libra sacrificando, en realidad, la base fundamental de su doctrina''. El senior Jaimes Freyre, reconociendo toda la importancia y el alcance de esta nueva teoria, la juzga ineoinpleta. Cree que con ella no pueden fijarse los principios ni dictarse las reglas generals de todos los versos posibles. Esta impugnaci6n es, desde luego, discutible, y s6o quiero advertir, de paso, que ateniendome a Ias bases de Bello y la Barra, si bien dandoles una elasticidad mayor, be sefialado en mi articulo todas las clases de verses, suficientemente arm6nieos, que son posibles en castellano. En el libro del senor Jaimes Freyre no encuentro ningnn verso que sea distinto a 224

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BIBLIOGAFiA 225 los ejemplos que yo he citado, algunos de los cuales no ban sido utilizados todavia por ningnn poeta. Teoria vulgar.-El verso es un grupo determinado de silabas con uno o mis acentos pros6dicos fijos. Esta teoria es la que corrientemente se encuentra en los tratados de ret6rica al uso. "Es-dice el sefior Jaimes Freyre-la menos eientifica y la mas limitada. Establece dos condiciones: numero determinado de silabas y acentos ritmicos fijos, segfn ese numero. No es, en realidad, una doctrina ni aspira a determinar las eyes do Ia metrica. Es, apenas, un conjunto de reglas para composer o elasificar los verses generalmente usados en la versificaci6u espafiola.'' Y agrega: "Casi en 1a totalidad de los tratados se ha adoptado este sistema, que tiene do s ncillo y do claro todo Io que le falta de cientifico y de comprensivo. A (1, y especialnente a la exigilidad de sus easilleros, se debe ha oposici6n violenta que hace el vulgo, ms o menos letrado, a cada nuevo paso que da la versificaci6n, merced a la intuici6n musical do los poetas. Sus mfas avanzadas concesiones se reducen a ineorporar al catalogo de los verses castellanos los que aparecen prestigiados por una autoridad literaria o los que no so apartan mucho de los tipos conocidos.'' Despu6s de hacer el anflisis de estas tres teorias precedentes, el senor Jaimes Freyre formula su nueva teoria, que no puede ser mis sutil y elegante. Rechaza la base de las cldusulas ritmicas, y dice: ''Los verses castellanos se forman combinando periodos pros6dicos. Doy el nombre de periodo pros6dico a una silaba acentuada o a un grupo de silabas no mayor de siete, de las cuales la ultima tiene acento intense, est6n o no acentuadas las otras.'' "Perodos'pros6dicos iguales son los que constan del mismo numero de silabas; analogos los que constan de un namero desigual, pero s6lo pares o s'lo impares; diferentes los que constan de un numero desigual, pares unos, impares otros. "La combinaci6n de periodos iguales o de periodos analogos, constituye el verso. La combinaci6n de periodos diferentes constituye la prosa. "Las estrofas o estancias se forman fnicamente combinando versos que consten de periodos iguales o analogos entre sI; esto es, un verso formado por periodos pares no puede combinarse con otro formado per periodos impares.'' Se necesitaria 1n espacio mis extenso del que boy dispongo, para resumir, punto por punto, la teoria del senior Jaimes Freyre. Senalar6, como punto de partida fundamental de su analisis, que, seg6n esa teoria, se dividen los versos en dos grandes grupos: los que s6lo necesitan un acento intense y los que necesitan dos o mas. "Los primeros-dice 6estan formados per una o mas silabas, hasta ocho y aun hasta nueve, incluyendo el llamado octosilabo esdrajulo en la m6trica vulgar; los segundos por nueve o mats silabas.'' Ese acento ritmico necesario es el Otimo, esto es, el que invariablemente deben llevar todos los versos en la ultira silaba si son agudos, y en la peniltima si son graves o en la antepennltima si son esdrfljulos. El senor Jaimes Freyre observa que los versos menores de

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226 CUBA CONTEMPORXNEA nueve silabas, aunque tengan diversos acentos, se mezclan indistintamente, con tal de que conserven ese acento ritmico fundamental: el nltimo. Deduce de abi que esos versos estan formados por un solo periodo pros6dico, ya que es indiferente que los acentos de las silabas precendentes caigan en un sitio o en otro. Los versos mayors de ocho silabas necesitan mas de un acento ritmico, pues estan compuestos por dos o mas periodos pros6dicos. Por tal motivo, no pueden mezclarse unos con otros, aunque tengan igual nnmero de silabas, ya que su conposici6n es diferente. Despnes de exponer su teoria sobre la ley ritmica, estudia el senor Jaimes Freyre, en sucesivos capitulos, la formaci6n de los versos, analizando los que se componen de periodos pros6dicos iguales, de periodos pros6dicos analogos y de periodos pros6dicos diferentes. Estos nltimos, segfn 61, son prosa, aunque reconoce que si bien un rengl6n de esta clase, aisladamente, no tiene compas, ni melodia, ni harmonia, puede adquirir ritmo musical uniendose con otros, esto es, formando una estrofa. Analiza despuds la combinaci6n de los versos segin el ritmo, establece la escala ritmica, que va de los versos mIs sencillos y musicales, hasta los mds complicados, y hace despu6s el resumen del arte ritmica ajustada a la teoria que e1 proclama. Un altimo capitulo esta dedicado a estudiar el moderno verso libre o polimorfo, y encierra conceptos del mayor interns. Para el senor Jaimes Freyre el verso libre propiamente dicho es un arritmo, y por lo tanto no es verso, aunque constituye una forma de expresion que encierra grandes bellezas. Bastan estas linens generales para que el lector pueda darse cuenta de la irportancia que tiene la -bra Ilevada a cabo por el senior Jaimes Freyre. Sin teoria, que es reanlmente original y que tiene fundamentos cientificos y amplios, merece extenso y detenido estudio. MAx HENRIQUEZ URERA.

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REVISTA DE REVISTAS En totalidad, en extracto, o meramente en cita o en comentario, nos proponemos dar noticia a los lectores de CUBA CONTEMPORANEA, desde esta section, de los trabajos principales relacionados con Cuba o con el resto de Am6rica, o de algnn interns especial, que aparezean en las publicaciones que periodicamente recibimos como valioso canje. Y al dar noticia de tales trabajos, mencionaremos siempre, como es consiguiente, el titulo de la publicaci6n de la cual los tomemos, pues lo contrario no seria hacer una Revista de Revistas, sino apropiarse-como lo han realizado dos o tres periodicos de Am6rica con algunos articulos publicados en CUBA CONTEMPORANEA-lo que no ha sido escrito expresamente para esta revista o enviado a ella por sus autores. Nos complace mucho, desde luego, ver que lo que aqui publicamos merece los honores de la reproducci6n, nunca bastante agradecida (sobre todo cuando se lienan los requisitos exigidos por la honradez periodistica, como lo han hecho los diarios y revistas de Cuba y casi todos los del extranjero que nos han distinguido transcribiendo trabajos aqui publicados) ; y no s6lo porque repudiamos aquella fea costumbre de adornarse eon lo ajeno como si fuera propio, sino para evitar que por cualquier causa imprevista aparezcamos algnn dia empleando tan censurable procedimiento, optamos por la Revista de Revistas, en que es preciso citar siempre los titulos de 6stas. Asi, adems, el lector a quien interese un trabajo, sabe donde puede encontrarlo integro cuando aqui no hagamos sino comentarlo, extractarlo o citarlo.

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228 CUBA CONTEMPORANEA La secciun que inauguramos no s6lo tiene la indudable ventaja de ser una como especie de gula de determinadas materias, sino que contribuiri a hacer ain mias variada la lectura que ofrecemos en nuestras paginas. Al comenzar la publicaci6n de ella, queremos dedicarla, linicamente, a reproducir integro un trabajo sobre el Dr. Varona, de nuestro redactor Max Henriquez Urefia, inserto en La Revista de America, de Paris (nntmeros de mayo y junio de 1913), la cual 1o hizo preceder de estas palabras debidas a la pluma de su fundador, el notable soci6logo peruano Francisco Garcia Calder6n: En esto mes de mayo se encarga de la presidencia cubana el General Menocal, candidato del partido conservador, elegido en un grand movimiento do opini~n. Alta figure de director de hombres, no es el caudillo ambicioso de poder, sino el politico que Beva a Ia realidad un plan de concretas reformas, morales y politicas. El gran pensador a quien consagramos este articulo es el Vicepresidente del nuevo Gobierno, y agregando despu6s, al referirse al autor del trabajo, que En folletos de critica sutil, en versos de exquisita harmonia, en aplaudidas conferencias do eultura, ha revelado vigorosa personalidad este joven escritor dominicano, ligado a Cuba por vinculos de simpatia y de profesi6n. Artista siempre, periodista, jurista o fil6sofo en ocasiones, aspira a dar a su obra civicas proyecciones. El estudio a que nos referimos, lo titula el Dr. Max Henriquez Urenia Enrique Jose iarona: este nombre, que tanto respeto nos merece como carifio profesamos a quien lo ileva, es bastante, por si solo, para excitar el deseo de leer lo que la pluma justiciera del redactor de CUBA CONTEMPORANEA ha dicho del elegante y exquisito prosador, del insigne revolucionario quo hizo saber al mundo, al escribir Cuba contra Espana, el innegable dereeho de los cubanos a ser libres; del profundo pensador y maestro de toda una juventud que se descubre a su paso porque le conoce y le admira, lamentando nnicamente no ver todavia eutre los contempornneos ninguno que siga roturando el abandonado campo que 61 ha cultivado, muy pocos que tengan su civismo y su equilibrio, su energia y su mesura, su entereza y su disciplina... He aqui el trabajo a que nos referimos:

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REVISTA DE REVISTAS ENRIQUE JOSt VARONA I Atesoran ciertos hombres un caudal tan vasto de actividades, y suelen ejercitarlas tan until y sabiamente, que el animo, perplejo ante la obra multiforme por ellos realizada, no acierta a comprender de quoa manera, en el estrecho marco quo significa Una vida humana, pueda caber un programa tan vasto y tan vario. Tal ocurre con la personalidad de Enrique Jos6 Varona, cuya significaci6n en el desenvolviiiento intelectual do Cuba es de notoria trascendencia en tan diversos eomo importantes aspects. Literato, periodista, orador, poeta, fil6sofo, profesor, hombre pablico, Enrique Jos6 Varona ha dejado por doquier, en la vida do su pais, la fire huella de su paso. Es imposible recorrer la historia de Cuba durante casi medio siglo, o, cuando menos, desde 1880 hasta los dias que corren, sin encontrar el nombre de Enrique Jose Varona asociado, de un modo u otro, a los acontecimieutos mds salientes que se sucedieron en tan agitado y tormentoso periodo. Seria dificil, por eso, analizar su nutrida y s6lida labor intelectual, sin penetrar, siquiera sea accidentalmente, en el proceso de su vida pabliea. 1 Estn tan intimamente ligadas su actuaci6n como politico y su actuaci6n como escritor, principalmente durante el periodo colonial! Al trav6s de toda su obra, que comprende cerca de cuarenta volinmenes y folletos, y que, en parte no despreciable se hall, ademas, an6nima y dispersa, en las pfginas de los periddicos que le tuvioron como director o le contaron entre sus redactores, so advierte, unido a los empeflos del literate, el inter6s del hombro pfiblico por influir en los destinos do su tierra. Este es el vinculo estrecho quo hace uniform su obra, al parecer tan compleja y diversa, por estar repartida en campos que no siempre es possible dominar conjuntamente. La labor de Enrique Jos6 Varona ha sido utilitaria, en el alto y noble sentido de la palabra. Sus multiples energias se han consagrado al servicio de un solo ideal, de una sola aspiraci6n: el bienestar do su pals. So ha valido de la palabra, escrita o hablada, como de un vehiculo poderoso para difundir sus ideas en beneficio de esa aspiraci6n. No le ha sobrado el tiempo, mfs que en si juventud, para hacer obra desinteresada, desde el punto de vista del placer estdtico que pueda proporcionar. Asi, aun su labor de literato-aspecto que encierra, seg6n confesi6n propia, su verdadera vocaci6n-hase visto supeditada a sus aspiraciones de patriota. La literatura, de igual suerte que todos los demas aspects en que revels sa capacidad, ha sido para 61 un medio, nunca un fin. Es por eso par Io que en la extensa producci6n de este escritor-tipo genuino del literate, por su dominion del idioma y por su erudici6n nada escasa en la materia-no abundan las obras puramente literarias, y aun, cuando se las encuentra, van generalmente unidas a la difusi6n de alguna idea que el autor quiso grabar en el coraz6n de sus conterrfneos... _29

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CUBA CONTEMPORSNEA II Fu6 ]a poesia la primera revelacion de la inteligencia de Enrique Jos6 Varona. No babia cumplido los diez y nueve aflos, en 1868, cuando di6 a la estampa, cn la provincia de su origen, el pintoresco Caragiey, un cuadernillo de 122 piginas, con el titulo de Odas anacre6nticas. Muchas do estas odas fueron escritas, segn declara su autor y se comprueba con las fechas pie ostentan al pie, a los quince afios. Confundidas con estas odas juveniles, todas en eptasilabos, abundan las traducciones de Anacreonte, y se encuentra tambi6n alguna que otra version de Iioracio y de Catulo. Las restantes son imitaciones de estos mismos poetas, con un algo de la forma peculiar do Mel6ndez. Ifay on estas odas cierta espontaneidad juvenil, grata al espiritu, no obstante ser el cuadernillo ]a labor de un estudiante de latin y griego, cuyo principal empefo parece que era el de someterse artificiosamente a moldes arcaicos. El autor, sin embargo, no se muestra satisfecho de esa labor, y declara en unas lineas quo dirige Al lector, que veneido por el claro conociniento de si mediocridad, ha determinado abandonar una lira quo lanza en sus manos s6lo debiles sonidos, y aplicar si laboriosidad y amor a las letras, a mis tiles, si no tan gloriosas tareas. No cumpli6, sin embargo, este prop6sito. Continue escribiendo versos, y pudo alcanzar muchas veces brillante sonoridad y colorido, sobre todo al describir los paisajes de su tierra. Fruto de esa labor fueron dos libros de versos que public en la Habana, adonde se habia trasladado, diez aios mas tarde: Pocsias y Paisajes Cubanos. No debe silenciar ]a critica otras producciones escritas en este periodo, aunque hayan sido despucs repudiadas por el autor en vista de que noresponden al ideal separatista quo constitnys desde temprano su mns ardiento aspiracion. Son esas obras la alegoria dramatic La hija pr6diga y ]a Oda a Espana, que indican un par6ntesis hispanofilista en el ordon de las ideas politicas del escritor. Nadie osaria reprocharselo: el inico cubano que se muestra inconforme con ese juvenil y momentaneo eclipse de su ideas on favor de la independencia absoluta de la Isla, es el propio Enrique .Jos6 Varona. Por Jo demns, no es possible conceder importancia a esas obras cuya forma es de suyo artificiosa y desmedrada, Como todo lo que no responde a un movirmiento espontaneo del espiritu. En Enrique Jose Varona, esa improvisada adhesion al coloniaje no podia responder a un movimiento espontaneo del espiritu. Cuando La hija prodiga fu6 escrita-aio y medio despucs de estallar la revoluci6n de 1868, que sacudi6 la Isla durante diez anos, y que fu el esfuerzo desesperado y heroico de un pueblo por alcanzar su libertad-, bacia poco que el autor Labia regresado del campo de Ia protesta armada, donde, consumido por fiebres y vicisitudes, era, por su complexion endeble, mias que tin elemento itil en la lueha, un estorbo. La precaria salud de aquel joven de veinte afos no hubiera resistido mucho tiempo los azares do la vida 'de campamento. 230

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REVISTA DE REVISTAS Por consejo casi imperioso de sus propios jefes, Enrique Jos6 Varona regres6 a la ciudad y se present6 a las fuerzas espaiolas, comprometiendose a ser un elemento de paz. tQu6 influencias pesaron sobre el revolucionario de la vispera, quo ni entonces ni despu6s acept6 favors o beneficios de ]a Metr6poli, para inducirlo a escribir La hija pr6diga? Tan ennaranada es la red de circunstancias que se entrelazaban y sucedian on aquel agitado period, que serfa dificil precisar cu6les fueron esas influencias; pero cabo afirmar que ]a persuasion amistosa por tn lado, y la necesidad imperiosa de gozar de alguna seguridad personal, por otro, so conjuraron para lograr ese resultado. En el fondo del pecho, sin embargo, latentes se hallaban los mismos sentimientos que impulsaron al joven imberbe a trocar ]a ciudad por la montaia'y la pluma por el fusil. En ]a primera oportunidad, llamados estaban a reverdecer con mayor impetu y brio. Manuel de la Cruz nos dice que el renacimiento de esos ideales en el hnimo de Varona ocurri6 en 1873, con motivo de la profanaci6n do los restos de Ignacio Agramonte, el h6roe verdaderamente simb6lico de la revolucion de 1868. El espectaculo del cadaver del guerrero, arrastrado por Is calles de la ciudad de Puerto Principe, como un trofeo (1e victoria, por soldados quo venian del campo de la refriega, ebrios de sangre y alcohol, reaviv6 en Varona el culto de la independencia, quo constituye, salvando ese par6ntesis singular de cuatro afros no completos de adhesi6n a la colonial, el ideal de toda su vida. Su pluma se vuelve de entonces instrumento do redenci6n. En el libro de Paisajes cubanos, publicado en 1879, se revela ya la tendencia utilitaria y nacionalista que palpita en toda Ia obra de Enrique Jos6 Varona. Por eso decia, con raz6n sobrada, Manuel de la Cruz, en sus Cromitos cubaDos, que Varona ha dado el molde del poema social eubano en su colecci6n do Paisajes, entree los cuales se destaca como arquetipo el que Ileva por titulo Bajo la capa del ciclo, en que hay largos pasajes de una eufonia digna de la escuela arrulladora, sirviendo do envoltura a Ia mAs elevada y feliz inspiracion. En este poema, y mejor que on 61, en miniaturas como El tanyo; Dos voces en la sombra, Crispulo domador, Pirr6n y Herculano, es donde Varona merece ser llamado el poeta fll6sofo de nuestra selecta y noble escuela de poesia civil. 1N reanuda la tradici6n, exaltAndola, que conchiye en los precursores de Ia Revoluci6n y on los genuinos poetas revoliwionnrios, tradici6n quo no ha tenido continuador despues do Aurelio Mitjans, el fingido poeta an6nimo del Camagiey. Predomina en e1 Ia imaginaci6n tragica, quo so traduce en simbolos sombrios, apocalipticos, pero transparentes y expresivos. Su poesia politica es el itinerario que su pensamiento ha recorrido on esta esfera de su actividad, y cuando cambia do rumbo y es su musa la diosa de la Libertad, virginal y fiera, toma un carfeter mis amplio, es social y deja el simbolo para fulminar las excecraciones al oprobio, ya maldiciendo a Is deidad malefica que se amamant6 con hiel de madrastra y sangre do verdugo, y que envilece cuando no extermina; ya para destacar en ]a sombra, con el perfil del egregio paladin camagUeyano al guerrero que va con el ceno adusto a escupir a los pueblos abyeetos que besan sumisos de un despota el pie. ?31

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232 CUBA CONTEMPORANEA Despu6s del libro de Paisajes cubanos, Enrique Jos6 Varona no volvi6 a publicar ningnn volumen de composiciones posticas. No era el verso campo adecuado para desenvolver ampliamente las ideas del pensador, las teorias del sociologo, los prop6sitos del politico. No dej6, empero, de cultivar la poesia, a rats perdidos. Con las composiciones publicadas por 61 en diversos periodicos durante los anos subsiguientes, algunas de las cuales figuran en los vol6menes quo llevan por titulo Arpas amigas y Arpas cubanas, podria formarse un libro, no muy nutrido en cuanto al nnmero de composiciones que encerraria, pero si digno de atenci6n y de encomio, en mats do un aspecto, por parte de la critica. Algunas de esas composiciones, como el soneto La Niobe americana, estin inspiradas por la imagen de Cuba irredimida. Otras, como una conocida Parabola, encierran fondo filos6fico. En no pocas, se siente la delicadeza imaginativa que revelan estas estrofas que el autor intitula L'oiseau bleu: No hay ms que un aye, cuyo canto suave Ninca deja del tedio el sinsabor; Abren sus trinos limited divinos Que bafia en luz de luna eterno sol. Cuando sus notas, como claras gotns, Van eayendo una a una, el corazon Se abre cual broche de una flor de noche V exhala suenos misticos de amor. Se cierne en lo alto, vuelve en presto salto, Se esquiva, y da mas quiebros a su voz; Siempre delante, y siempre rins distance, El pajarillo azul de la ilusi6n. Este es el poeta que, en otra composiei6n, pedia ;Aals!, Para surear el pidlago celeste Ebrio de libertad. Ciertamente, a Enrique Jos6 Varona le bubiera sido fdeil encontrar en el verso esas alas con que poder volar por la inmensidad. Le fu6 precise, empero, renunciar a ese empeno. Ante su vista tuvo desde temprano el penoso espectaculo de la tierra natal, sacudida por vientos de tempestad, retorei6ndose, extenuada, en la dificil y dolorosa gestaciou de sus libertades ptbliens. La nnica solueci6n quc Varona consider eficaz para curar los males que azotaban ]a Isla, fu6 la independencia absoluta, y labor en la tribua, en la prensa y en el libro, por hacer que arraigara en el animo de todos sus conterraneos igual seguridad, igual convieci6n. Fu6 un separatista decidido, que confi6 siempre mns en la obra del verbo que en la de la espada, y consagro todas sus energias a difundir con la palabra esas ideas. Por eso su labor tiene en Cuba una significaci6n genuinamente national.

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REVISTA DE REVISTAS III Los estudios filosoficos atrajeron la atenci6n de Varona apenas su intelecto habia liegado a la madurez. El movimiento de Ias ideas en la edad contemporfnea fu6 para 61 motivo de constantes e invariables afanes. Consagrado a seguirlo paso a paso, supo exponer tambi6n sus ideas y fijar algunos conceptos propios, contribuyendo de tal suerto a esa gran obra de reflexion y observaci6n que forma el caudal de experiencia acumulado par los siglos para ofrendarlo a ]a humanidad del porvenir. En 1879, cuando Varona subi6 por vez primera a Ia tribuna para pronunciar sus hey famosas Conferencias filosdficas, el positivismo preponderaba aun dentro del bervidero de disquisiciones, tendencias y escuelas filos6ficas que trataban de disputarle el campo. Varona fu6, desde un principio, un positivista, esto es, un hombre de su siglo. Su positivismo no dimanaba directamente, empero, de Auguste Comte. Como positivista fue clasificado Spencer, y Varona sigui6 las huellas de este, y no precisamente las de Comte, declarando que el talento sint6tico de Spencer, sin rival en su pais, asombroso an desnus de Arist6teles y legel, habia venido a ejercitarse con la mayor copia do elementos analiticos de quo jams ha podido disponer la inteligencia humana. Stuart Mill-a quien tambi6n se ha considerado coma un representante del positivismo, no obstante no baber en su obra una estrecha afinidad con el positivismo de Comte-fu6, de igual suerto, un guia seguro para Varona en el campo de la especulaci6n. En la primera serie de las Con ferencias filosdficas de Varona, dedicada a desarrollar un curso de Ldgica en catoree admirables lecciones, se nota la influencia de Stuart Mill, no solo on el orden de las ideas, sino principahnente en la forma de exposici6n, on el m6todo puro y precise quo adopta el author. Puede decirse que este supremo don de In claridad y firmeza del m6todo, que espontaneamente tendia a adquirir on espiritu come el de Varona, es la herencia mis valiosa que le ha legado Stuart Mill. Igual habilidad en Ia presentacion de las ideas ha demostrado Varona en 8s subsiguientes estudios filos6ficos: Moral y Psicologia. Mayor ann, si cabe, son Ia dexteridad de que hace gala y Ia sencillez con que expone y analiza los conceptos haci6ndolos comprensibles para los oyentes menos avisados, en la ctedra de estas dos asignaturas, quo desempefa en ]a Universidad de la Habana. En los fundamentos de la Moral, tal como los expone Varona, es do apreciarse la influencia de Spencer. No falta, desde luego, la observaci6n propia, ni falta ia propia y original manera de pensar. Varona siempre tiene algo interesante y algo suyo quo decir. IA qu6 conclusiones llega en sus lecciones de Moral? IQu6 punto de vista prefiere para distinguir el mal del bien? Toda su moral gira sobre on punt concrete: el hombre es moral porque es social. La moral de Varona es, pura y simplemente, "moral social'': el valor moral de un acto estf '?33

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234 CUBA CONTEMPORANEA en relaci6n con su caracter social. El hecho de vivir asociados los hombres es 1o que da color y matiz a los aetos de todos ellos. La antigua formula escolastica, segnn la cual se dividia la moral en tres secciones, conform a las distintas clases de deberes del hombre: para con Dios, para consigo mismo y para con sus semieantes, fu6 limitada por Varona a esta fltima faz: eunles son los deberes del hombre puesto Cn relaei6n con sus semejantes. Para Varona la moral no resulta ser mis quo una rama de la Sociologia. Influido por la vieja doctrina quo estableea una divisi6n tripartite do la moral, el sabio maestro Eugenio Maria Hostos escribi6 una Moral Natural, una Moral Individual y una Moral Social. Spenceriano tambi6n en sus tendencies, quizis si despu6s ei mismo Ilostos lleg6 a pensar, como Varona, quo el hombre s6lo es moral en tanto que es social, pues no vacil6 en publicar la Moral Social, mientras que los manuscritos de la Moral Natural y do la Moral Individual quedaron indditos. En sus conclusiones sobre el fundamento de Ia moral, Varona lega a un criterio meliorista, y se coloca resueltamente on un punto equidistante do los extremos en la ya vieja dispute del libre albedrio y el determinismo. Para el automata-dice--no existe la moral. Mas para el espiritu quo puede detenerse antes do obrar, y quo se ereo dotado de un poder selectivo entre ias acciones a quo se ve solicitado, est abierta toda la esfera de la moralidad. Para 61 existe, como ya hemos visto, la sanei6n interior, la solidaridad se ha enearnado en to intimo de su ser, y da tono a sus sentimientos. Eso memento de alto que deseubre el psic6lo go, ese conilicto de los motives es todo lo que necesita el moralist, si no para romper el dcterminismo que acepta como un dato psiecol6gieo, para hacer regular tanto sus ]unites, quo las acciones humanas aparezean revestidas do un nevo car5eter. Enriqueciendo ]a conciencia eon experiencias y preceptos, depurardo los sentimientos, escapa el hombre en la medida de lo posible al yugo de hierro de In determinaei6n, acto reflejo, y su actividad despojada do un automatismo ciego, se espacia en tan diversas direcciones, por campos, al parecer, tan ilimitados, quo se siente, que se cree libre. La obra mas important de Varona es el Curso de Psicoloyta, publicado on 1905, como refundici6n y ampliaci6n de las conferencias que sobre esta materia public en 1888, aunque habian sido pronunciadus por el autor, algun tiompo antes, en la Habana. Conviene fijar claramente las fechas en que Varona di a conocer su pensamiento como observador y experimentador en el campo de la psicologia. En mods de una ocasi6n, Ie ha cabido la gloria de ser el primero en formular una observaci6n, en precisar un concept, en dar a un 6rgano o a una funci6n su verdadero valor y su legitimo alcance. Tal ocurre con las observaciones sobre el sentido muscular, y con la teorfa sobre el fundamento de la personalidad, que fu6 expuesta por Varona y desarrollada mas tarde por el insigne pensador franc6s M. Theodule Ribot. Tal ocurre, ademas, con el estudio sobre la imaginacion y la f6rmula de sus eyes, con la teoria de la atenci6n y con el andlisis de diversas sensaciones. Ha sido Varona quien primero ha expuesto en el campo de Ia psiecologia todas estas ideas y observaciones.

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RFEV]STA DE REVISTAS En el orden de las ideas, la humanidad lleva una marcha uniform y segura. Los siglos van, lentamente, madurando un concepto, quo algfin dia habra de exteriorizarse con la pujanza de una revelaci6n. Cuando llega a exteriorizarse, el terreno esta abonado para ese fin. La simultaneidad no debe, por eso, sorprender en tales casos. Mas que la originalidad, en el campo de la investigaci6n es important reclamar la prioridad, la precedencia. Ser el primero en tiempo: eso es todo. Nadie podra imputar en jus-' ticia a Ribot ]a apropiaci6n de las ideas de Varona: es de presumir que no las conociera. Pero cabe a Varona la intima satisfacci6n de haberse adelantado a sentar la misma premisa y a formular el mismo concepto que, expuesto con posterioridad por Ribot, fu6 aceptado y reconocido en los centros donde palpita con vida mis intensa la mentalidad de nuestro tiempo. Justo es proclamarlo asi, aunque s6lo sea por ese mismo espiritu de equidad que, unido a un noble prop6sito de reivindicaci6n nacionalista, halia exclamar a Varona en 1880, refiri dose a Ia luminosa inteligencia de Jose de in Luz y Caballero: La perspicacia de su ingenio, aguzada en el estudio constant do las obras mias elevadas del humano saber, y el poderoso vuelo de su discurso, se patentizan al considerar, con asombro y tristeza, que la Luz fu6 en este angulo remoto del mundo civilizado, un verdadero precursor do las doctrinas que hoy se predican con aplauso en los centros de la cultura humana. Antes del ano treinta y cinco los discipulos de la Luz conocian el m6todo inductive, hoy tan preconizado; y no come habia salido de Ia manes de Bacon o come lo recomendaba Newton, en formal do reglas empiricas, sino reducido a sistema. Antes, mucho antes de que apareciera la famosa 16gica de Stuart Mill, Ilamada a cambiar la faz de la ciencia, escribia don Jos6 de In Luz esta proposiei6n, quo la contiene y resume: Los medios que tiene el hombre de asegurarse de sus conocimientos y de ensancharlos son: la induccion y la deduccidn. Pero ann es mas digna do nota esta otra proposi(i6n del mismo aho: El jricio es anterior en todo rigor a la idea y como la base de todas las operacinacs mentales. Senores, boy, en nuestros dins, la gran novedad psicol6giea en Alemania, el sistema mrs comoleto de lo que alli se llama psicologia-fisiol6gica, obra lenta y magna de uno de sus mats eximios fil6sofos: Guillermo Wundt, esta todo 61 basado en este mismo luminoso principio. le aqui ]as propias palabras del fil6sofo alemAn: El pensamiento comienca por razonamientos que conducen a los juicios, de donde se forman las ideas. Y aunque no es tin hecho nuevo en la historia filos6fica esta anticipaci6n y come vislumbres de una doctrina que mas tarde, liegado el memento de su fecundaci6n, ha de dar colmados frutos; lo digno de nota en el caso del fil6sofo habanero es quo no procedia asi pOr s6bitas iluminaciones; no son estas profundas sentencias rasgos disperses nacidos al acaso o al influjo de la inspiraci6u del memento, sino la quinta esencia de una meditaci6n extensa, bien preparada y met6dica, ]a expresi6n consciente de verdaderas teorias. La Luz se encontr6 con el mismo caudal trasmitido de experiencias e ideas, quo los sabios innovadores del viejo continent; y dotado de una prodigiosa facultad do sistematizaei6n, se di6 clara cuenta del rumbo que tomaba la indagaci6n filos6fica, y seial6 de antemano inuchas de sus mas importantes conclusiones. No es ocioso hacer esta cita en toda su extension. Semejante es el case del propio Varona, que supo adelantarse, con pasmosa clarividencia, a for?35

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236 CirA CONTtMPOR NEA mular conclusiones que algun dia habian de ser aceptadas como articulo de fe. Por su amor a la ciencia, por sa consagraci6n a la filosofia, por su honrada devocion a la verdad, Enrique Jos6 Varona es el m6s digno continuador de la tradici6n intelectual que dejaron en Cuba pensadores insignes como F6lix Varela y Jos6 de Ia Luz. Despu6s de Varona esa tradici6n se apaga: dijerase que ese amor a las mis altas especulaciones del pensamiento humano, se pierde sin eco en la generaci6n presente. No hay quien recoja el eetro que ya la diestra cansada del sembrador de ideas deposit en un angulo del solar native, como trofeo de pasadas conquistas... IV Los estudios filos6ficos no apartaron a Enrique Jose Varona de sus empenos de propaganda nacionalista. Antes al contrario, de la filosofia se vali6 tambien como de un recurso para despertar las conciencias cubanas, sefialidoles un horizonte amplio y luminoso, seg6n lo indica claramente ]a siguiente dedicatoria, puesta al frente de sus conferencias sobre Ldgica: A Ia juventud cubana, en cuyo coraz6n deseo fervorosamente que jamns se extinga el amor a la ciencia, que conduce a la posesi6n de si mismo y a Ia libertad. Al par que ocupaba la tribuna para difundir entre sus conterraneos un noble interns por las altas disciplinas del espiritu, Varona laboraba con tenacidad inquebrantable por grabar en el coraz6n de todos los cubanos la palabra de libertad. Un detalle, al parecer insignificante, indica el celo exquisito quo Varona ponia en ese empeino de dar a todas las cosas un caracter independiente, national, cubano. Al morir Jos6 Antonio Cortina, pas6 Varona a hacerse cargo de la famosa Revista de Cuba, que dirigi6 con tanto amor el gran cubano fallecido. Varona pudo haber conservado a la revista el nombre que tenia: aprovech6, sin embargo, la oportunidad para cambiarlo por este otro: Revista Cubana. La revista adquiri6, por ese solo hecho, en su titulo, un matiz mis caracteristico y peculiar. La Revista Cubana fu6 para Varona, como lo habia sido la Revista de Cuba, un campo adecuado para exponer sus ideas. La tribuna de La Caridad del Cerro y de la Sociedad Antropolgica, de la cual fu6 presidente, le servian para completar ese esfuerzo. En la tribuna de La Caridad fu6 donde Varona pronunci6 aquella sensational conferencia sobre El poeta an6nirno de Poionia, en la cual Ia conmovedora y casi novelesca historic de Segismundo Krasinski sirvi6 al orador para exponer, al trav6s de la imagen de Polonia, la doliente imagen de Cuba. Esa conferencia tuvo la resonancia do una proclama revolucionaria. En realidad 1o era, dadas las conclusiones a que, por l6gica deduccion, conducian sus ideas. No poca entereza y elevaci6n de miras se necesitaban para exponer estos conceptos en plena dominaci6n colonial:

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VIEVISTA DE RfEVISTAS 6D6nde encontrar limitaci6n mayor para la actividad social, que In dependencia de un poder extrafo? La tirania de un hombre, aunque se flame C6sar, aunque se Ilame Napoleon, es pasajera; la tirania domestica, la que ejerce una fracci6n de la comunidad sobre otra, ester sujeta a cambios inevitables,-la esperanza, aunque incierta, del poder, la hace lievadera; la tirania extrema es la de un pueblo sobre otro; es visible e invisible, nos rodea por todas partes y no podemos asirla, el centro de su presi6n enorme est6 en todos los lugares y no estA en ninguno; no se encarna en tin hombre porque 6stos se van, mueren, y ella queda; el funcionario que la representa, es tn mero simbolo, proc6nsul, virrey, gobernador Iquo import su titulo? Lo que la caracteriza es que su m6vil, su fuerza, su objeto, todo es extrano al pueblo oprimido, reducido a ser mero instrumento de la grandeza y el poderio ajenos; si la tierra abunda en poblaci6n, se le sacarn sus hijos para que vayan a morir a pals remoto por una bandera extrana, si abunda en riquezas se le sacarin sus tesoros, que alimentarin el fausto de una corte viciosa o servir&n a los planes de una political insensata. Desde la propia tribuna de La Caridad analiz6 Varona, con mayor decisi6n y valentia, el problema de Los cubanos en Cuba, en otra memorable conferencia. Otro trabajo suyo que di6 patbulo a vivos comentarios, fu6 el articulo que dedic6 al Bandolerismo en la Revista Cubana, demostrando que la delincuencia no abundaba en la poblacibn nativa de Cuba, y existia, en cambio, en alta proporci6n, entre los espaioles recien venidos de Europa, y centre los asi6ticos, y formulando al propio tiempo serias inculpaciones de carfcter hist6rico, con lujoso acopio de datos, contra Ia naci6n dominadora. La labor de Varona en este periodo-el mis intenso de su vida-, so halla reunida, en su mayor parte, en el libro de Articulos y discursos publicado en 1891. Este libro parece tin manifiesto: todos los trabajos que en 61 se contienen, envuelven algfn concepto o alguna reflexi6n relacionados con ]a situaci6n de Cuba y con Ia inica soluci6n posible pars 6sta: la independencia. Bien lo confirma, por otra parte, este breve y sint6tico Prefacio del libro, que parece ser como un eco de la dedicatoria que ostenta la primera serie de Conferencias filosdficas: Si mis compatriotas-los cubanos-tienen a bien leer estas pfginas, fxcil les serA descubrir, a pesar de ]a diversidad do asuntos y do tono, quo un mismo espiritu las anima: el amor a Cuba y el dolor por sit miseria irreparable. Asi doy a los mos lo que les debo, Ia expresi6n sincere de un pensamiento sincero. Cuatro afios despu6s de publicado este libro, estall6 la revoluci6n de 1895, que trajo como consecuencia la independencia de Cuba. Varona, que habia juzgado prematuro este movimiento-antes de que se diera el grito de guerra-, fue un atil factor de ]a causa de ]a libertad, laborando desde Nueva York en favor de ella. Su manifesto Cuba contra Espaila, adoptado por el Partido Revolucionario Cubano; su gestion como director del peri6dico Patria, 6rgano de la delegaci6n revolucionaria de Nueva York; sus conferencias sobre La political cubana de los Estados Unidos, sobre El ?3i

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CUDA CONTEVIPORIINEA fracaso colonial de Espaia y sobre Marti y sit obra politica, fueron Ia continuaci6n de la empresa iniciada en plena paz, con la palabra y con la pluma, por ese sembrador do ideas. V El advenimiento de la Republica, en 1902, permiti6 a Varona hacer una lal:or que fuer, en esencia, m6.s literaria. No hizo, empero, mds que espigar por el vasto eampo de sus lecturas, formulando observaciones y comentarios. El fruto de esa labor es e libro Desde mi Belvedere, que contiene los arteulos publicados por el author, durante un largo periodo, en El Figaro de la Habana. En este libro se encuentra, notablemente aguzado y refinado, el mismo espiritu sutil del literato que cinco lustros antes hablara de Cervantes con profundo domino del tenia; estudiara a Victor Hugo como poeta satirico, y midiera con sereno juicio la Importancia social del arte. Empero, el pensador se sobrepone aqui tambi6n al literato. Por su indole, los articnlos quo integran Desde mi Belvedere deberian ser esencialmente literarios, y, sin embargo, no son sino un haz de reflexiones hondas y de filosofias serenas. El autor aprovecha cada uno de los temas qie la literatura le brinda, para externar algunas ideas. tscoge a D'Annunzio para hablarnos del contrast de tendencies de la 6poca presente; a Ibsen para ensefiarnos el poder de la sinceridad; a Bernard Shaw, para hacernos ver c6mo con distintos atavios aparecen los mismos tipos humanos en la literature de distintas 6poeas. No es el critico solamente el que se revela en esos studios: es el observador, el pensador, y, a ratos tambi6n, el fil6sofo. A fuerza de estudiar a los escritores ingleses, el temperamento de Varona ha ido asimilndose las cualidades del espiritu saj6n, liegando a formar 6stas, en 61, on contraste admirable con sus dotes fundamentales de latino, si es que aceptamos esta palabra, que el uso va sancionando, para referirnos a la hereneia que los pueblos de Amr6rica han recibido, mas que en el orden 6tnico, en el de la civilizaci6n. Sin perder las condiciones de ductilidad y elegancia do los latinos, ha adoptado la serenidad y el humorismo de los sajones. DIe ahi que Irate machas veces problems trascendentales con una ironia que en vez de dar visa inclina a la tristeza. Asi en esa admirable epistola A Flularco, fabricanle de grandes hombres, en el articulo A barrer, y en otros de igual indole. En otro articulo que figura en el volume, Humorismo y tolerancia, Varona hace 1un paralelo may acertado centre el huntorismo y el esprit. El ingl6s--dice-es el hombre del humor, como el francs es el hombre del esprit. Pero n6tese que el esprit se va todo en superficie, y el humor todo en profundidad. Aqu6l es 1n rayo de luz que juega sobre la delicada pelieula naearina de una pompa de jab6n; 6ste es un haz de sol que va a bastar, para encenderlo, el espejo del agua escondida en el oscuro foudo de una cisterna. El esprit es an juglar, que hace voltear Ias palabras en nn, 1

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REVISTA DE REVISTAS vez de bolas de colores, y rie para hacer reir. El humor es un satirizante, disfrazado de lown, quo pone a la vista el fondo de las cosas, el reverso de las medallas, y rie para hacer pensar. El eslrit es jocoso y el humor melane6lico. El uno es hijo del ingenio, quo se siento litre y vuela; el otro es hijo de la fuerza, que siente sin embargo las limitaciones naturals, y sate quo ha de luchar con obsticulos. Tan exacta diferenciaci6n puede servirnos para precisar clarameute la asimilaci6n complete quo Varona ha hecho del humor ingl6s y de algunas cualidades del esniritu saj6n. No hallaremos on sus oras una sola rafaga del esprit frances, ni de *racia espanola, porque sn temperamento ya no puedo acomodarse a esas manifestaciones. Varona nunca reira para hacer reir, sino para hacer hlorar o para acer quo se dibuje sobro los labios de sus oyentes una sonrisa de amargura... VI Desde mi Belvedere es el poducto de los afios de inacci6n political de Enrique Jos6 Varona. Despu6s de baber figurado como Seeretario de Instruccidn Pfblica en el gabinete formado per ]a primera intervenci6n americana, se habia retirado a su catedra y a su hogar. La revoluci6n de agosto do 1906 le movi6 a escribir los artieulos que reuni6 ma's tarde on un folleto intitulado Mfirando en torno. Estos articulos, quo tuvieron resonancia por la doctrina quo en ellos se sustentaba, contraria a toda case de protesta armada, fueron la causa inicial que le hizo ingresar nuevamente en ]a politica activa. En visperas de instaurarse la Republica, al amparo de una segunda intervenci6n, se fund6 el Partido Conservador, quo acogi6, al parecer, la doctrina de Varona contra el derecho a la revoluci6n, y Varona aceopt6 Ia presidencia de ese partido. Triunfante el Partido Conservador en las elecciones de 1912, Varona ha sido elegido Vicepresidente de Ia Repablica. Un nuevo oleaje de circunstancias lo aparta otra vez do sins mas ardientes aficiones... Cominnmente-ha dicho 61 alguna vez, en sus conversaciones intimas-, las gentes me laman el filosofo. No pretendo desmentir ahora mi amor a los studios filos6ficos, poeO si puedo afirmar, en enmhio, quo mi verdadera vocaci6n, la Onica vocaci6n quo he tenido es la de ser un literato. Cuando se vivo y se estudia, a la larga, e tiemno nos ensena a no confiar demasiado en el mundo de las teorias... El apasionamiento o la vebemencia al defender una teoria, aparejado va casi siempre al impetu do la odad temprana. V en la literature, al menos, hay algo absolute y eterno: la forma. Todo cuanto es forma estf Ilamado a subsistir, estf lamado a perdurar... No es extraiio que quien asi piensa sea un notable estilista, un verdadero artifice de Ia forma. El estilo de Varona es elaro, armonioso, elegante; en 61 se revela un conocedor sapiente y hbil de los resortes propios del idioma. Sus empeios de patriota y de pensador le han impedido, sin embargo, ser, como 61 Jo hubiera querido, ante todo y sobre todo, un literate. t Qu6 239

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CUBA CONTEMPORLNEA importa, al cabo? Esta circunstancia da ann mayor realce a su produccion, porque ahi, hermanada y confundida con su obra, esta su vida, dedicada al amor de la tierra natal, impregnada en tan penosa angustia por la suerto de la patria, que en cada una de sus piginas parece que el autor ha dejado jirones ensangrentados de su cerebro y pedazos de su propio corazon... a No lace ain tres meses fu6 repartida la entrega que comprende los niineros de enero a diciembre (1912) de la Revista do la Biblioteca Nacional, fundada por el competente y erudito bibli6grafo senor Domingo Figarola-Caneda, Director de la Biblioteca. Los lectores de CUBA CONT EMPoRNEA recordardn que en nuestro nnmero de octubre, 1913, les adelantamos el conocimiento de la brillante introducci6n .que el senor Figarola-Caneda escribio para las interesantisimas cartas del gran estadista cubano Jos6 Antonio Saco-la publicaci6n de las cuales comienza en esa entrega citada de la Revista de la Biblioteca Nacional-, dirigidas al senor Jos6 Luis Alfonso, Marqu6s de Montelo, y cuya lectura recomendamos a cuantos se interesan por la historia do Cuba. Son de grand importancia, no s6lo porqne revelan a un Saco intimo, sino para el conocimiento de algunos aspectos de la politica espafola de la 6poca en que fueron escritas dichas cartas (1836-71). Hasta el ano 1839 Megan las veintid6s publicadas en esta entrega, y CUBA CONTEMPORANEA se propone dedicar a este epistolario toda la atenei6n que merece. Tamhi6n, en el propio nnmero de dieba Revista de la Biblioteca Nacional, el sefor Figarola-Caneda publica un importante y curioso estudio bist6rico titulado Escudos primitivos d Cuba, reproduciendo todos los que ha podido reunir hasta el nmero de cincuenta y tres; mas, como ha aparecido tambien en un volumen esta benedictina contribuci6n a nuestra historia. de 6l trataremos con mis detenimiento en nuestra bibliografia del pr6ximo nnero. C. DE V. IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 2T. HABANA 240

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&uba Ontnmpnrdnva ANO II Tomo IV. Habana, marzo de 1914. Ndm. 3. RAICES DEL MAL EDUCATION FAMILIAR La edueaci6n debe tener por fin desarrollar ciertas cualidades de carActer, tales como la nteneidn, la reflexidn, el juicio, la iniciativa, la disciplina, el espiritu de solidaridad, la perseverancia, la voluntad, etc. LE BoN. (1Psicologia de la Educaci6n.) si el asunto do quo vamos a tratar es tan antiguo como el mundo, es asimismo siempre moderno, como la actualidad.... FErNANDo NicorAY. (Los nillos mal educados.) Todo aquel que hays seguido atentamente el agitado y easi borrascoso desenvolvimiento de la nacionalidad cubana, habri podido darse cuenta de un aspecto que se destaca notablemente sobre las otras imperfecciones de caracter nacional: la indisciplina. Un jovdk culto, profundamente observador, el Sr. Luis Marino P6rez, en notable articulo publicado en las phginas de esta revista en mayo del pasado aijo, hacia referencia al problema, aunque en formal un tanto general, sin relacionarlo, como hubiera sido de desear, con el estado de nuestro ambiente. Su excelente trabajo, titulado La indisciplina en los pueblos, era una tan brillante enumeraci6n de bien escogidos juicios y opi-

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CUBA CONTEMPORANEA niones de autores extranjeros, que podian aplicarse, punto por punto, al actual estado de conciencia en esta Republica. Poco despu6s el Dr. Enrique Jos6 Varona, una de las mentalidades mas s6lidas y bien reputadas del Continente Americano, abordaba el mismo tema, circunscrito a Cuba, en resonante trabajo publicado tambi6n en estas paginas, con el epigrafe de Nuestra igdisciplina. El docto profesor trataba la materia con mano fuerte y decidida, sefalando a la consideraci6n de sus conciudadanos algunos de los aspectos mas salientes de lo que podriamos llamar "indisciplina colectiva politico-social.'' El autor de este trabajo, hace anos que viene, igualmente, observando y estudiando el problema, al que siempre ha concedido una trascendental, una capitalisima importancia; y por esta misma causa, ha querido ahondar en lo que no vacila en calificar de racess del mal": la educacion familiar. A 6sta, y no a otra causa, atribuye la profunda, la casi incurable indisciplina que reina en todas las esferas sociales de Cuba. Y en ella, en la educaci6n, es en donde debemos buscar la genesis de la dolencia, para tratar de hallarle el adecuado remedio. El tema es de suyo harto dificil y escabroso; hay en 61 aspectos tan delicados, es preciso tocar cuestiones tan arduas y complejas, profundizar en sentimientos tan tiernos, que la labor ha de llevarse a cabo con el mismo tiento, con igual pericia que procederia un cirujano que operase en ciertas intrincadas regiones del cuerpo humano, en las cuales todo descuido o inoportuna audacia puede ocasionar resultados deplorables, tanto para el paciente como para el propio operador. El desarrollo, la evoluci6n colonial de Cuba estan tan estudiados, han sido tan variadas y competentes las plumas que han trazado lo que podriamos llamar su disecci6n, que bien podemos prescindir de entrar a analizar el historial de las primeras 6pocas de la colonizacion espanola en Cuba. A este respecto dice Vidal Morales y Morales en la Introducci6n de su libro Iniciadores y Primeros Martires de la Revolucion Cubana (Habana, 1901, pag. 3), lo siguiente: 242

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RACES DEL MAL 2413 La conquista de Cuba, realizada sin grandes peripecias, no es el duelo entre dos razas, coma en Chile, o centre dos civilizaciones, como en M6xico. Es Ia disputa de la audacia y la ambici6n, el pleito del domino sobre una tierra virgen y un pueblo salvaje, resignado y sumiso. La colonizaci6n, que empieza en el suplicio de Hatuey, al quo sigue la horrible carniceria realizada en Caonao por Panfilo de Narvkez, y las bfirbaras hazafias del brutal Vasco Porcallo de Figueroa (*), se desenvuelve obscura, lenta, retardada por la despoblaci6n que produce la codicia, excitada por las maravillosas riquezas de los imperios aztecas y de los incas. He ahi; pues, cual fu6 la base, el origen de nuestra formaci6n como pueblo: el suplicio de un pobre cacique y el exterminio, la destrucci6n de una raza tan d6cil, blanda, sumisa, como la de los siboneyes. El guerrero, verdugo convertido en colono, en agricultor; la lucha para arrancar al suelo sus productos, ya en forma de metales, ya en rendimientos agricolas; esto alternado con el rudo batallar contra piratas y corsarios; mas luego, el agricultor convertido en traficante de caree humana", de infelices negros importados de las lejanias del Africa, y, en una sociedad que decia toner por base "la moral cristiana''--de la que tanto se nos habla-, el entronizamiento de la esclavitud, una de las manchas mas obscuras y denigrantes de la civilizacion de las llamadas "naciones colonizadoras". La factoria y la esclavitud: he ahi los dos elementos primordiales de donde emana nuestra nacionalidad. La fugaz ocupaci6n inglesa fu6 un rayo de luz en medio de las tinieblas del coloniaje espaioL Todos los autores que han escrito sobre este importantisimo acontecimiento hist6rico, estan contests en reconocerlo asi. La historia de esta colonia-dice el propio Vidal Morales, pkg. 8 de su obra citada-no empieza realmente basta que su conquista por los ingleses principia a fijar sobre ella la atenci6n de su Metr6poli y de ella nos vienen Capitanes Generales animados de buen espiritu reformador como el Conde de Ricla, el Bailio Bucarely, el Marqu6s de la Torre, del cual dice el Bar6n de Humboldt que fu6 el que di6 el principio y mias feliz impulse a ]a mejora de la policia y del regimen municipal, y D. Luis de las Casas, apellido de grata recordaci6n en tierras americanas: () Sus penas favoritas eran ]a castraci6n y el suplico de )a hoguera. A muchss indios quem6 la boca, sin que por ello muriesen, por el abuso de comer tierra. (rota de V. M. y M.)

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CUBA CONTEMPORANEA el inolvidable gobernante que fund6 con la cooperacibn de distinguidos habaneros la Sociedad Patri6tica, la Casa de Beneficencia, el Papel Periddico, y el Consulado de Agricultura, Industria y Comercio, corporacidn ilustre en cuyo seno se lanz6 el primer vagido de la personalidad ebana. Y entramos en el siglo xix, centuria fecunda en conspiraciones, en cruentos martirios, en titanicos esfuerzos para romper el yugo colonial y entrar a formar parte de la vida de los pueblos dignos y libres. En medio de estos vaivenes, de esta falta de estabilidad, de este constante estado de zozobra y de rebeldia, se forma la familia cubana: sus componentes no pueden ser mas heterog6neos. De una parte el padre, por lo general comerciante espafiol casado con la hija del pals, con "la criolla"; los hijos, al igual que la madre, nacidos en Cuba; estableciendose, por tanto, una especie de "afinidad electiva'', de alianza tacita en contra de la potestad marital y paterna: el principio de autoridad socavado desde sus rakees, la disciplina del hogar resquebrajada e inestable. Por otra parte, el fermento de la esclavitud ejerciendo su accion corrosiva en el propio seno de la casa cubana; los amos y senores desfogando su cholera y sus disgustos en las miseras espaldas del siervo; 6ste, degradado y vengativo, soportando en silencio su abyecci6n, o alimentando, en su rudimental mentalidad, un vago deseo de reivindicaciones lejanas. Si las costumbres de un pueblo, de una sociedad, pueden describirse fielmente por medio de la palabra escrita; si el estado social de una epoca determinada puede condensarse o sintetizarse en un libro, Cirilo Villaverde ha logrado, a no dudarlo, esta finalidad en su obra Cecilia Valdes. Cualesquiera que sean los defector de t~enica que los criticos opongan a este notable libro cubano, es lo cierto que D. Candido Gamboa, su mujer dofia Rosa y su hijo Leonardo, figuras admirables de dicha novela, son los personajes que encarnan, 244

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RACES DEL MAL 245 que simbolizan, por asi decirlo, uno de los periodos mas interesantes, mas azarosos de la vida familiar cubana. Esas figuras, arrancadas de la realidad ambiente, no pueden desconocerse; es necesario tenerlas en cuenta al hacer el an6lisis de las causas que han engendrado nuestro actual y deplorable estado de ca6tica indisciplina. Las escenas que se narran como sucedidas en Cuba en los primeros anos de la pasada centuria, 6poca en la cual ya la sociedad cubana iba adquiriendo caracteres propios, autoctonos, son los eslabones de la cadena, los g6rmenes que hay que valorar, que es preciso no perder de vista. En'el capitulo VII de esa obra (1) es donde se plantea el problema con caracteres verdaderamente notables; esa escena matutina desarrollada en el amplio comedor de la casa solariega; ese D. CAndido, leyendo su Diario de la Habana, en tanto que un muchacho de la servidumbre le trae una taza de caf6 con leche, y mas luego "tabaco y lumbre"; ese padre severo y grun6n, preocupandose de la tardanza que muestra en descender de sus habitaciones el hijo calavera y holgazan, y, por zltimo, la aparici6n de doia Rosa en escena, ... una senora algo gruesa, hermosa, de amabilisimo aspecto, las facciones menudas, con el cabello todavia negro, aunque pasaba de los cuarenta afios de edad, vestida de olan clarin blanco, y abrigada con una manta de burato, color canario, y toda ella muy pulcra y de ademfn reposado y senoril... es de un admirable realismo. Despuis la violent escena entree el "senorito" turbado en su profundo sueno por el misero esclavo, constrenido a obedecer la rugiente voz del col6rico padre; la interposicion de la madre, que acude en auxilio del violento joven, con quien cambia, apenas lo vislumbra, una seia de inteligencia, de tacita alianza contra la severidad paterna, es todo un poema de psicologia dom6stica. Y despu6s ese dialogo vivo, incisivo, tajante, en que cada palabra es una queja, una ironia o un sarcasmo: -6 Qu6 te-a-ele-tall j No to parece reciente Io de anoche? Yo no sabia nada, sospechaba finicamente, porque conozco a mi hijo mejor que (1) Cecilia Valdts o La loma del Angel. Novela de costumbres cubnnas, por Cirilo villaverde. 1908. Imp. y Estereotipia de La Discusidn, San Ignacio 5 y 7, Habana.

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CUBA CONTEMPORANEA tO, y ya has oldo que se ha estado en Regla hasta las doce de la noche. Tal vez no fue solo. I Quieres oir ahora con quidnes y c6mo pas6 la mitad del tiempo en Reglai LNo lo adivinas? &No lo sospechas? -Suponiendo que lo adivinase, que lo palpase, observ6 dofia Rosa con ligero desd6n; ,qu6 aprovecharial gDejaria yo por eso de quererlo como lo quiero? -Pero si no se trata de quererle ni desquererle, Rosa; salt impaciente don Cfndido. Se trata de poner remedio a sus faltas que ya rayan en lo serio. -Sus faltas, si las compete, no pasan de calaveradas propias de la juventud. -Es quo las calaveradas cuando son repetidas y no se les pone coto a tiempo, suelen parar en cosas graves que dan mucho que llorar y que sentir. -Pues tus calaveradas no to trajeron, que yo sepa, serios ni graves resultados, y eso que Ias snyas, comparadas con las tuyas, son meros pasatiempos juveniles, dijo dolia Rosa con refinado sarcasmo. -Senora, repuso don Candido irritado, por ma's que hiciese esfuerzo visible por ocultarlo;-sean cuales fueren las locuras que yo haya podido cometer en mi juventud, ellas no autorizan a Leonardo para que lleve la vida que leva con... aprobaci6n y aplauso de usted. -iMi aprobaci6n! imi aplauso! Esa si que esta buena. Nadie mejor que ti es testigo de que lejos de aprobar y aplaudir las locuras de Leonardito, siempre lo estoy aconsejando y aun reprendiendo. -iYa! Por un lado le aconsejas y Jo reprendes, y por otro le das quitrin, y calesero, y caballos, y media onza de oro todas las tardes para que se divierta, triunfe y corra la tuna con sus amigos. No apruebas ni aplaudes sus locuras, pero le facilitas el modo y medios de cometerlas. -Eso es, yo facilito el modo y medios como se pierda el muchacho. TG no, to eres un santo. 1Oh! Si, tu vida ha sido ejemplar. -No s6 a qu6 conduce tan amarga sAtira. -Conduce a que ores muy duro con 61, y a que estaria buena tu aspereza, si fueras intachable, si no hubieses pecado... -SY qu6 remedio adoptar, Candido? Ya es tarde, ya 61 es un hombrecito. -jQu6 remedio? Varios... De todos modos, estoy resuelto a poner freno a las demasias de ese moo. Conmovi6se dofia Rosa al oir Ias nltimas palabras de su marido, mucho mls al notar el tono de firme resolucion con que las emiti6, y part por ocultar las lfgrimas que le rebosaban en los ojos, parts por variar el objeto de una conversacion que la heria en Jo mas vivo del alma, se levant6 otra vez y se dirigi6 al patio. En aquel memento mismo bajaba Leonardo la escalera, vestido como para salir a la calle, y ella, que sinti6 sus pasos, retrocedi6 al sitio que acababa de dejar al lado de su marido, y en tono de humilde snplica, con voz temblorosa por la emoci6n le dijo: 246

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RACES DEL MAL 247 -Por el amor de ese mismo hijo, Gamboa, no le digas nada ahora. Tu severidad le rebels y me mata a mi. -;Rosa! murmur6 don CAndido echAndola una mirada de reconvenei6n. Tn le pierdes. -Prudencia, Candido! replica dona Rosa, respirando mis libremente; porque comprendi6 que sa esposo estaba inclinado por entonces a ejercer aquella virtud. Advierte que ya es un hombre y que Je tratas como si fuera nino. -;Rosa! repiti6 don CAndido con otra mirada de reconvenci6n. lasta cuando? -Sera 6sta la nltima vez que interceda por el; se apresur6 a decir dona Rosa. Te lo prometo. En esto acababa de bajar la escalera el joven Gamboa y se encamin6 derecho a su madre, la cual le sali6 al eucuentro, como para mejor protegerle del enojo de su padre. Pero 6ste, silencioso y cabizbajo, ya penetraba en el escritorio, y no vi6 o se hizo que no vi6 al hijo besar a la madre en la frente; ni ]a sena con que ella le indic6 que debia saludar tambidn a su padre. Leonardo no dijo palabra, Di hizo ademan de cumplir con la indicaei6n. 261o se sonrio, levant6 los hombros y se encamind a la calle... (2). Hemos transcripto casi integramente esta "edificante'' escena, por ser ella mas elocuente que todas las palabras y argumentos que hubi6ramos podido aducir. Mucho lamentamos no poder reproducir, por su gran extensi6n, el sustancioso dialogo que medi6 entre madre e hijo con motivo del deseo deinostrado por 6ste, de poseer el nuevo reloj que habia visto en una de las joyerias de la ciudad; pero no podemos sustraernos a la necesidad de copiar, a guisa de cita final, estos pfrrafos de tan interesante libro: Leonardo por su parte, tan seguro estaba de que no se pondria el sol de aquel dia, sin que un nuevo reloj viniese a adornar su traje en el bolsi1lo de sus pantalones, quo habiendo tendido 6stos en el sofii, enfrente de su cama, se acostO tranquilo, resuelto a dormir y reparar las fuerzas quebrantadas por la fatiga y la falta de sueno de la noche anterior. Dormitaba solamente, cuando el ruido de menudos pasos y de las ropas de una mujer, vino a confirmarle en su esperanza. Era su madre. Fingi6 que dormia y la vi6 acercarse quedito al sof4, levantar en alto los pantalones, meter en el bolsillo pequeno delantero algo redondo que relumbraba mucho, pendiente de una cinta de seda, rosada y azul formando aguas, de mis de una pulgada de ancho y seis de largo, sujetas las puntas por una hebi(2) Op. cit.; pAgs. 49, 50 y 51.

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CUBA CONTEMPORANEA Ila de oro. Sonri6se de placer y cerr6 los ojos, a fin de que su madre se retirase en Ia persuasion de que le habia preparado una sorpresa. Al volver dofia Rosa los pantalones al soft, cuidando de que la cinta del reloj quedase visible y deslizar en la faltriquera del chaleco las dos onzas que sobraron de la compra de aquel, lo pareci6 que su hijo se habia movido en la cama. Se sobresalt6 cual si hubiera estado cometiendo un delito, y entonces, en efecto, entr6 un rayo de luz en su conciencia de madre, record vivamente las palabras de su marido en la conversacion de por la mafiana temprano, y sinti6 una especie de arrepentimiento. Algo en su interior la dijo que si no hacia actualmente mal, no resultaria tampoco un bien conocido y s6lido de sus demostraciones tiernas y carinosas con Leonardo, cuando no nacian de meritos contraidos por 41, sino de la efusi6n espontanea e indiscreta de su coraz6n de madre. Perpleja, centre recoger la prenda, cosa de guardarla para ocasi6n mAs oportuna, y arrostrar por ended la aflicci6n y el desagrado del hijo, se qued6 inmbvil, como transfigurada. Aqu61, aunque brevisimo, fue un momento supremo para la triste madre. Al fin ech6 una mirada furtiva hacia el lecho, vi6 a Leonardo desnudo de medio cuerpo arriba, con los brazos en la almohada y la hermosa cabeza apoyada en las palmas, el pecho abierto y levantado, subiendo en la aspiraci6n y bajando en la respiraci6n, cual la ola que no llega a romper, ]a nariz dilatada, Ia boca entreabierta, para dar franco paso a la entrada y salida del aired, palido el semblante por el suefo y la agitaci6n del dia, aunque lleno de salud y fuerza-, un sentimiento de orgullo se apoder6 de todo su ser, cambiando de golpe y por completo el orden de sus pensamientos. -iPobrecito! exclam6 en tono casi audible. &Por qu6 habia yo de privarle de nada, cuando estf en Ia edad de gozar y de divertirse? Goza y divi6rtete, pues, mientras to duran Ia salud y ]a mocedad, que ya vendrfn para ti, como han venido para todos nosotros, los dias de los disgustos y de los pesares. La Virgen Santisima, en quien tanto fio y pongo toda mi esperauza, no dejar& de oir mis ruegos. Ella te proteja y saque en bien de los peligros del mundo. Dios to haga un santo, hijo de mi coraz6n. Movi6 los labios juntos, en seal de lanzar un beso y fusse tan callandito como vino (3). a* L Es dable, preguntamos, describir de manera mas admirable lo que no vacilamos en calificar de morboso amor maternal? El tragico fin de Leonardo de Gamboa, lo conocen todos los lectores de la obra del insigne Villaverde; pero "si cada cosa" -como dice un autor-'"en el universo es la expresi6n de un (3) Op. cit.: pAgs, 93-94. 248

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RAKES DEL MAT simbolo", no hay duda de que la indisciplina del hijo de D. Candido y el exagerado y perjudicial amor de dofia Rosa Sandoval, han tenido, tienen y seguiran teniendo entre nosotros, por muehos anos, grandes y peligrosos imitadores; por mas que ahora tal vez no sea el exceso de carifio, sino la tibieza o falta de 61, lo que predomine en no pocas de las madres cubanas. Y por si algunas encontraren exagerado o falso el cuadro realista que nos presenta Cirilo Villaverde; si alguien calificare de ficci6n su magistral pintura, le presentaremos un testigo mas veridico, mias real, mas humano, si se quiere, y a quien las propias mujeres no pueden tachar de partial, de enemigo de su sexo, de desconocedor de la sensibilidad femenina: a otra mujer: Maria de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, Condesa de Merlin. En una interesante obra publicada en frane6s por esta insigne hija de Cuba, con el titulo La Havane, formada por una serie de cartas dirigidas a las mas salientes personalidades del mundo intellectual francs de aquella 6poca (1840), y en la carta seialada con el nnmero XXV, destinada a la notable escritora George Sand, dice la Condesa de Merlin lo que a continuaci6n traducimos (4) : La extremada juventud do las madres y el desarrollo precoz de is infancia perjudican extremadamente Ia primer educaci6n. El nino toma desde un principio a su madre por camarada, y la dejadez eriolla la priva de Ia indispensable energia pars reasumir sus derechos y su seriedad de madre. En presencia de is debilidad materna, el nino se convierte en voluntarioso e imperioso. El mal es menos grave en lo que atafie a la educaci6n de las hijas (5), cuyo carfcter dulce, flexible y tierno, lo exalts una intensa ternura por sus padres, pero la educaci6n primaria de los varones es, por lo comdn, equivocada. Podrfais formaros una idea de ella, si junto conmigo hubierais presenciado una pequena escena, do is que fuf testigo hace dos dias, y que puede servir de modelo de educaci6n habanera: Era despu6s del mediodfa: me encontraba con algunas j6venes en la sala, frente a la puerta, eada una sentada, o, mejor dicho, tendidas en una amplia butaca de marroquin. El dia era abrasador; por todas partes la (4) La faane, par~Madame Ia Comtesse Merlin; tomedeuxieme, Paris, 1844; p6ginas 332-36. (5) En aquel entonces; hoy reviste caracteres tal vez mAs trascendentales. (w. del T.) 249

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250 CUBA CONTEMPORANEA brisa agitaba puertas y ventanas y jugueteaba con las blancas y ligeras telas de nuestras batas. Una enorme fuente de frutas, colocada en medio de nosotras, se convertia en presa de nuestra ardiente y desordenada sed. Mis avida quo las otras, yo contaba con saborear estos tesoros de que habia estado privada tanto tiempo;-de repented, y en medio de mi loca alegria, en tanto que saludaba tiernamente a cada una de estas antiguas conocidas y que les daba pruebas inequivocas de mis recuerdos, vi entrar a un hombrecito a quien hubiera tomado por tin enano, sin sus hermosos ojos de mirada limpida y franca, sin la piel de su rostro, final como la corteza de un durazno. Podia frisar en algo menos de doce anos. Llevaba botas y un traje de corte francs, una chorrera, su sombrero puesto y un junquillo en la mano... Hubierais dicho quo era el gato con botas. -Mrand, dijo al entrar, mi coche estA listo; me voy a comer con mis amigos; adios, hasta Is nohe! -Pero Pepyo [Pepillo], le contest la madre con su lfnguida y dulce voz, ''Pepillo'', g qu6 ocurrencia ]a tuya de salir con este calor. --Si no hace calor, mama. -.Pero no quiero quo comas fuera; ya pasaste el dia de ayer con tus amigos. -Y tambidn pasard el de hoy, mama. -Pero to sabes que tines que ir al bailey de esta noche; es preciso que vuelvas para vestirte, y esto to cansara. -Mania, esto no me cansar. Y, a cada respuesta, le daba un mordisco a una fruta. -Acabemos, ''Pepillo''; no quiero que salgas... Ime entiendes? -Adios, mama. Y, hacienda una pirueta, desapareci6. -Qu6 muchacho!, dijo la madre, en un tono mitad tierno, mitad triste y siguisndolo con la vista. Y no dijo nada ma's. -Dime, China, le pregunt6 a la madre, ges asi como educais aqui a vuestros hijos? -gY qu6 hacer? -Hacerles obedecer. -gY e6mo? -Con la voluntad. -gY si 61 no quiere bacer Io que se le dice? -So lo encierra. -i Y si le da la alferecia? (*) Y la Condesa agrega, a guisa de comentario, que estas madres d6biles y pusilAnimes no vacilan, cuando se trata de la (*) En castellano en el original francs, con esta traduccin en una nota: aFt si cela lui donne 1'attaque de nerfs.u

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RAfCES DEL MAL educaci6n y del porvenir de sus hijos, en sacrificarse y enviarlos a educar a Europa. Pero escribe, mas adelante, este pirrafo quo debiera ser conocido por todas las mujeres cubanas, que debiera ser grabado en el interior de todos los hogares cubanos: Pero, pobre madre Ino sabes que tu ciega ternura le impone a tu hijo una carga inmensa y que 1e obligas a quo tenga que ahogar un dia los malos g6rmenes que tu debilidad ha desarrollado en 61 y que, a veces, se convierten en incorregibles? tQue tu culpable indulgencia lo convierte en imperioso, apegado a su persona y falto de vigor y actividad? iQue el verdadero amor maternal no consiste en la voluntad que se plega, sino en la fuerza que gufa? gQue la ternura filial debe ir acompafada del respeto, y que la bondad que inspira la confianza no es incompatible con la inexorable firmeza que impone lo que es justo? 6Que no hay nada de frivolo y de indiferente para la infancia? LEn fin, que Ias primeras impresiones, como las raises del arbol, desarrollan y nutren con su savia las ramas y las hojas?... lQueridas compatriotas, perdonadme estos consejos, en gracia a la simpatia de vuestra bermana! (6) A los setenta y cuatro aflos de escritas estas sabias y elocuentes palabras, tal vez desconocidas para la inmensa mayoria de tus compatriotas, noble y clarividente dama, hay quien las recoge y se las recuerda: to que se necesitaria es que se grabaran en el coraz6n de muchas de nuestras mujeres; que figuraran, con las gargantillas y las blondas, en el ajuar de muohas bellas y despreocupadas novias! Pasan los afios y liega la gloriosa fecha de 1868: una buena y noble porci6n del pueblo cubano, al conjuro de Carlos Manuel de Csspedes y demis pr6ceres de la Revoluci6n de Yara, levanta en este apartado rine6n oriental de Cuba la enseia de la libertad y el derecho. Legiones de jovenes y ancianos caen inmolados en aras de la independencia patria; el cubano se cubre de sangre y de gloria; ofrece noblemente su vida, sacrifica su valiosa propiedad inmueble. Pero, en medio de los campamentos cubanos, la in(6) PAgs. 336-37. 251

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CUBA CONTEMPORANEA discipline hace su aparici6n y malogra, en gran parte, la obra redentora de tantos mrrtires y heroes. No vamos a entrar en el anilisis de sus causas; 6stas se desprenden de las paginas que, de proposito, dejamos copiadas en la medida del espacio de que hemos podido disponer. Segnn hemos oldo referir a un politico que en la actualidad ligura de manera prominente en uno de nuestros cuerpos colegisladores, el Partido Autonomista tenia, entre sus muchos meritos, el de mantener una severisima disciplina politica: lo que sus jefes y directores disponian, se acataba en todos los 6mbitos de Cuba. Pero esto no fu6 mas que transitorio: sobrevino la Revoluci6n de Baire; Marti, con su inspirado verbo, logr6 levantar de nuevo los apagados, los un tanto mortecinos sentimientos de los revolucionarios. La Isla, una vez muerto el glorioso martir de Dos Rios, ardi6 en revolucion de uno a otro confin; la mano de hierro del Generalisimo, de Maximo G6mez, mantuvo a raya a muebos de los mas indomables, de los mas indisciplinados jefes; pero en los campamentos, en las propias emigraciones cubanas, el germen de la rebeldia ingenita, de la incurable indisciplina, asom6 su cabeza en distintas ocasiones. Al terminarse la contienda armada, por el apoyo y la intervenci6n decisiva de los norteamericanos, con el enemigo an en la capital, todos recordamos las turbulencias de la lamada Asamblea del Cerro. El periodo de 1899-1902 fu6, sin embargo, de asombrosa tranquilidad: la presencia del ocupador extranjero actu6 como especie de lubricante en nuestra end6mica indisciplina. Fuera de ciertas apasionadas campafias de prensa, mas bien en contra de los propios conterraneos que en oposici6n al enemigo de ayer o al ocupante de entonces, este ultimo hizo lo que le vino en ganas: sane6, mane militari, hogares y ciudades; modific6 arbitrariamente, aunque con buenos fines, la legislaci6n vigente, y abord6 muchos otros trascendentales problemas, entre ellos, la separaci6n de la Iglesia y el Estado. Cuando, en 1902, en la nunca olvidada fecha del 20 de mayo, 252

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RACES DEL MAL un presidente cubano se hizo cargo del Gobierno de la Republica, la Isla era un recinto de bienestar y de risuefias esperanzas. Pero, a poco, la indisciplina comenz6 a renacer y estall6, por culpa de todos, con caracteres apocalipticos, llegando al estado de frenesi, de esa alferecita de que nos hablaba en 1840 la Condesa de Merlin, en las postrimerIas de 1906 y comienzos de 1907. Desde entonces a la fecha, el mal, aunque en forma menos aguda e intensa, pero en estado latente, ha echado profundas races. Y era natural que asi aconteciese: los Leonardos y "Pepillos" a que hemos hecho referencia en p6ginas anteriores, eran los componentes que integraban la sociedad cubana. La deficiente, la mala educaci6n familiar, habia seguido imperando en el hogar. Los padres, cegados por el excesivo amor a su prole, lejos de formar seres aptos para la vida republicana, como consecuencia l6gica de las campafias sostenidas para obtener la independencia y la libertad, haban formado generaciones de hombres lenos de resabios del hogar, acostumbrados a la satisfacci6n de todos sus gustos y caprichos, a burlar y a desobedecer la potestad paterna. AfAdanse a esto los ejemplos que Espana nos daba: la tirania, la opresion, la carencia de escuelas pnblicas, ]a oposici6n a que los cubanos tomaran parte en la administraci6n de su pais, la loteria, las peleas de gallos, los garitos, los lupanares, el consentimiento de cabildos y juegos de fihnigos, la falta de higiene pnblica y privada y la nube de empleados pnblicos que cada vapor nos trala de la ex netr6poli. Aidase a esto, una vez obtenida la libertad, la insensata pr'dica de la inmensa mayoria de los politicos y oradores de todos los partidos que desde 1899 a la fecha han existido en Cuba. La tribuna political ha contribuido a indisciplinar mAs a nuestro pueblo, que aun los mismos factores que acabamos de sefialar. Ahora bien; una educacion familiar sabiamente dirigida; la severidad bien entendida en los primeros afios de la infancia; menos cariio exagerado al tratar de guiar y encauzar las naturales tendencias del nino, es to que se impone. Mas, para ello 263

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CUBA CONTEMPORANEA es necesario que las personas que van a contraer matrimonio, se den cuenta de estas cosas; es preciso que piensen y mediten en ellas con el detenimiento que la gravedad del mal requiere. Vemos, con harta tristeza, que en las uniones que a diario se realizan, estas cosas tienen muy poca o ninguna cabida. Se procura, en pugilato que cada vez adquiere inayores proporciones, satisfacer todas las necesidades, todas las exigencies de la moda, de la vanidad; pero no se cuida, al menos, que sepamos, de preparar a las personas que tales responsabilidades echan sobre sus hombros, de acondicionarlas, de educarlas para realizar la magna reforma que Cuba necesita: disciplinar a sus ctudadanos. La inexperta joven pasa de la excesiva frivolidad de su vida de soltera, o de sus exaltaciones de novia celosa-producto tambi6n de una educaci6n familiar defectuosa-, a las complicadisimas funciones de madre, que suele ignorar en sus mas simples pormenores. Ese tierno y delicado organismo que llaman 'niio, ofrece para ella los mismos secretos, iguales complicaciones que el mas enrevesado aparato o maquinaria. Las manifestaciones psiquicas o fisiol6gicas de su bebe son para ella verdaderos jeroglificos egipcios, los cuales muchas veces quiere descifrar por medio de un apasionado y entranable carifio, que suele hacer mas intensa su ceguera. La experiencia, engendrada por larga brega y por indecibles sufrimientos, iMega a veces tarde: cuando el mal ha tenido lugar y el remedio es inaplicable o de resultados casi nulos. La maternidad entre nosotros, por su misma intensidad, por el cariio tan ardiente quo provoca por parte de nuestras sensibles y apasionadas mujeres, es, lasta cierto punto, motivo de preocupaci6n para el soci6logo. Hablando de este interesante tema con un docto y querido profesor de nuestra Universidad, nos recordaba 61 esta frase que el gran Shakespeare pone en boca de Otelo, casi al final de la obra: .... then, must you speak of one that lov'd, not wisely, but too well. (*) (*) Entonces, debe usted bablar de uno que am6, no prudentemente, sino demasiado bien. 254

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RACES DEL MAL Y 6sta es la verdad: el exceso de amor, de cariflo, es a veces una grave, una peligrosisima dolencia. Se nos arguirA: l y qui6n es el que le pone eyes al coraz6n, y mas si este es femenino y tropical? SQui6n? La educacion consciente de la nifla, de la joven, de la mujer. El inculcarle habitos de reflexion, de mesura; el dominar, en los prineros afios de la vida, esa exagerada y morbosa sensibilidad que las propias madres, con su ejemplo, contribuyen a exaltar en el corazon de sus tiernos vistagos. No pretendemos, dentro de los limites de este trabajo, seoialar de momento reglas y pautas; queremos, si, llainar la atenci6n acerca de lo que consideramos los origenes, las causas del mal. Creemos que el dia en que se extirpen en el seno del hogar cubano ciertas tendencias, se ensene a los hijos a ser buenos patriotas, a respetar las eyes, a venerar el culto de los grades hombres, de los muertos ilustres, y, sobre todo, a saber obedecer y a refrenar ciertas peligrosisimas pasiones, empezara a extinguirse ese tipo de politico audaz y aventurero que no tieno mas ley que su propio bienestar, ni mis patria quo el brillo de las monedas... Cuando en el hogar no oigamos la frase: "Deja que llegue tu padre para que to corrija", en la vida pnblica cesari de repetirse esta fatidica y vergonzosa frase: "Esto no se arreglara hasta que no vuelvan los americanos." Es decir: el epitafio de un pueblo libre y digno de ser libre. JuLIO VILLOLDO. Ftbrero. 1911. 255 1

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DIAS EN CUBA (*) Con una carta de especial recomendaci6n, fechada en la Habana el 10 de mayo de 1837, por el consul de Francia, Monsieur Mollien, y dirigida al consul de la misma nacion en Santiago de Cuba, Monsieur David, lleg6 a esta ciudad el doctor Francisco Antomarchi, m6dico del emperador Napole6n, a quien, en sus postrimerias, asistio en Santa Helena. No hubiera habido necesidad de que se dijese de 6l, en la misiva de presentaci6n: "La persona que entregara a usted esta carta es el senor doctor Antomarchi, cuyo nombre es demasiado conocido"..., porque lo era efectivamente, si no por la mayoria de los habitantes del Departamento Oriental, a lo menos por aquellos que se distingulan por su instrucci6n y su position social, y, ademis, por aquella numerosa colonia francesa, poseedora de tierras en el campo que sabia roturar y transformar en terrenos de produccion, y que era notable, al mismo tiempo, en la ciudad, por la influencia y el valimiento, por el prestigio que conquisto apenas sentados sus reales en ella, al infundir al rudo cubano una caballerosidad y correccion de modales que habian sido totalmente desconocidos hasta entonces. Quizas en ningnn territorio del Continente americano, como aqui, habiase desarrollado y mantenido el culto de fervorosa veneraci6n al emperador Napole6n I, y Santiago de Cuba fu6, tal vez, uno de los lugares donde, por la idolatria al grande (4) vnse tambi~n, sobre Antomarchi, otro frtieulo titulado Un mtdico de Napoledn I que ejcrri6 die oculista en la Hiabana en 1535. original del Dr. Juan Santos FernAndez y publicado en el minmero de noviembre, 1913 (tomo III, pAg. 243), de CUBA CONTEMPORLNEA.

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DfAS EN CUBA hombre, se derramaron mas lagrimas a su muerte, y donde el culto a su memoria se convirtio en una religion. Y es esto comprensible. Santiago habia sido, de antaiio, refugio de franceses: su proximidad a la isla de Haiti habia determinado la primera inmigracion. Mas tarde, por la incorporaci6n de Nueva Orleans, a la que fu6 colonia inglesa de Norte Am6rica, se verific6 la segunda; y la tercera, la que habia de ejercer mayor influencia politica en nuestra region, fu6 la que se produjo despu6s del terrible desastre de Waterloo. Hagamos algo de historia. En el anio de 1802, Santiago de Cuba, y con Santiago el Departamento Oriental, dormitaba en una existencia apacible y tranquila. Salir del cirdulo estrecho en el cual se giraba, hubiera sido acontecimiento irrealizable por el propio esfuerzo, uncido como estaba nuestro pueblo al dogal de Dios y Rey. El auxilio natural, espontaneo, de una invasion culta e ilustrada, desenvolviendose en toda la provincia, fu6 elemento propicio para revolucionarlo todo. Costumbres, economia, artes e ideas, cayeron en la corriente de la invasi6n extranjera; y fueron rodando y esparci6ndose por todas partes, en original consorcio, confundidas y revueltas, la religi6n de Bossuet y Fenelon con las filosoffas de Voltaire y de Volney, las aclamaciones al rey decapitado, con los alaridos del ca-ira de los descamisados de Paris. El santiaguense, circunscribiendonos a lo que a nosotros corresponde, se sentia satisfecho con una existencia de poca o de ninguna labor; limitaba su dia a almorzar a las ocho, comer de doce a una y cenar a las nueve de la noche; dormir la siesta, despu6s de comer, y desperezarse hacia las tres de la tarde, cuando la esquila de la Catedral llamaba a coro a los senores canonigos, para, entonces, sentarse cada cual a la puerta de su casa con objeto de ver y ser visto, galantear y ser galanteado. A esto quedaba reducido el movimiento diario de las personas pudientes de la poblaci6n. Vida mon6tona, celestial, de gentes que consideraban distracci6n bastante el cumplir con deberes religiosos indiscutibles, hacer acto de presencia en las procesiones y bailar de tiempo en tiempo. La Revoluci6n francesa, que habia conmovido a Europa en 257

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CUBA CONTEMPORANEA 1792, no habia penetrado ain, sensiblemente, en nuestras playas a prineipios del siglo gxi. Como una noticia vaga y sin importancia, se sabia algo de ella. En la inmensidad del Oc6ano, los gritos de liberaci6n, de combate, de victoria, y los rugidos del pueblo desbordado, habra que pensar que se habian desvanecido en el vaiv6n de las olas; y la fiereza del huracan desencadenado sobre el Viejo Continente, y la exaltaci6n de las ideas democraticas y su triunfo sobre una aristocracia formidable, derrumbe de tronos augustos y el empuj6n de reyes al patibulo o al destierro, eran, en aquel tiempo, como un mito para nuestros compatriotas. La Marsellesa no habia podido resonar en nuestra atm6sfera, y hubieran sido palabras huecas, frases sin sentido, sus entusiasmadoras estrofas, si la casualidad las hubiese hecho repercutir a destiempo entre nuestras gentes. El realista cubano, encarnado en militares y sacerdotes y entre senores aduefiados de dinero y de esclavos, no hubiera experimentado entusiasmo alguno por ellas; al contrario, las hubiera maldecido, no aceptando, no pudiendo entender lo que significaba el tener fe en ideas de generoso altruismo, que propagaban, al resplandor de la hoguera inmensa de la Revoluci6n, la necesidad de transformar al paria en hombre libre y pensante. En 1802, ayudado por la naci6n britnica, quedo Haiti abandonado a su propia suerte por el ej6rcito francs; y al dejar los soldados y generates del Imperio aquel territorio reintegrado en su independencia, hubieron de ser seguidos por cuanto habia sido en aquel pals aristocracia del dominio oficial, del talento y de la riqueza. La inmigraci6n que nos llegaba de la isla vecina era un conjunto heterog6neo de nobles y de burgueses, de gentes del pueblo y de gene esclava, de hombres de raza blanca y de raza negra, con sus componentes de sangre mezelada hasta lo indescifrable; y al posesionarse de la ciudad aquellos inmigrantes, supieron convertir las habitaciones, toscas por lo general, en hogares confortables, con cuadros y muebles de valor y con servicios de mesas bien adornadas con cubiertos de plata y manjares delicados. Fueron sus casas centros de reunion, hubo en ellas saraos en los que se aprendia a discutir, a cantar, a razonar, -y, lo que es 258

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DIAS EN CUBA mas de agradecer que todo esto, a pensar, a vislumbrar espacios desconocidos, en los cuales el atrofiado cerebro cubano habia de desbastarse mas tarde y seria para 61 una revelacion la libertad, por el cantar revolucionario de Rouget de l'Isle; y, a pesar de la critica acerba de los viejos, seiialando corno criminales y hersticas las notas orgidsiicas del cantar de los bandidos del Sena, fueron escuebadas con placer, se repitieron con fruici6n, y quedaron grabadas en los corazones, que adivinaron con ellas nuevos horizontes; y contra la oposici6n de los enemigos de toda innovaci6n, desde el Yaray6 al Saltadero y de Baracoa a Sagua de Thnamo, el eco repiti6 triunfalmente, -en las silenciosas laderas y empinadas cuestas de nuestras serranias, el cantar guerrero de inenarrables y estupendas \victorias. Alli va el Belerofonte, con el derrotado Emperador, hacia la futura tumba del gran corso: Santa Helena. Y sus adeptos, los que no perecen en Francia, o no se ocultan huyendo de la venganza de implacables hordas realistas, o no claudican cobardamente traicionando, en la desgracia, al que los hizo grandes con el reflejo de su gloria, abandonaran la patria, se desbandarin a su vez por todo territorio asequible, y hasta nosotros habran de llegar residuos del Grande Ejereito, para ser acogidos cariiosamente por hermanos franceses, que los albergaran en sus lares con amor entrafiable y orgullosa satisfaccion. Antiguos soldados o partidarios del Emperador desembarcan en nuestra bahia. Los Boudet, los Moreau, los Dein6s, los Morisset y otros muchos mas, sabran conservar en rinc6n apartado de la patria europea, en ostracismo voluntario, el fuego sagrado del alejado recuerdo de aquel que fu6 para ellos un dios, por quien sintieron entusiasmo idolitrico y amor delirante, presto a todo sacrificio. En cada 1hogar brillar, en ei sitio mas visible, una cruz de la Legi6n de Honor; el busto o el retrato del Emperador se hallar en salas o en alcobas, como imagen santa; la relaei6n de combates y de batallas sera interminable; se hablara hasta por las calles, de Abouquir, de Marengo y de Austerlitz; y el "iVive l'Empereur!" antes que el "; Vive la France!" se repetira indefectiblemente a la terminaci6n de cada banquete, y el nombre de Napole6n .prevalecer como una aspiraci6n, eco 259

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CUBA CONTEMPORANEA de una esperanza de restauraci6n del Rey de Roma, consolidado con futuras victorias y con nuevas conquistas. Con esta falange, en 1830, llegaba a nuestra ciudad Antonio Antomarchi, primo hermano del m6dico de Santa Helena. Poco permaneci6 en ella; dedicese a las faenas agricolas, y foment, en el partido de Hongolosongo-Ongol-songol6 (*) -, barrio de Santiago del Prado (villa del Cobre) un cafetal con el nombre de San Antonio, cuyas ruinas son ann visibles. El doctor Antomarchi, desconcertado totalmente por la critica mordaz con que se le fustigaba en su patria; vejado y maltratado por -pol6micas virulentas que se vela obligado a sostener a diario para defender lo que el Emperador le habia donado, y anheloso de escapar a la atm6sfera delet6rea con que una turba advenediza y de acaparadores de los puestos pnblicos infestaba la nueva situaci6n, determine poner tregua a los ataques, huyendo de los que, con sus alardes de realismo, blasfemaban contra el Usurpador Buonaparte para borrar sus servicios de antiguos partidarios del Imperio derrumbado; y entonces, de Burdeos, en uno de los veleros que hacian el trAfico regular entre la capital de la Gironda y Nueva Orleans, parti6 el doctor para la Louisiana, en la que suponia que habrian de existir y perdurar sentimientos mas benevolos, si no de admiracion, de simpatia, por lo menos, a la bandera tricolor, bandera que, aunque nacida en las bregas de la Republica tan odiada, se habia cubierto de gloria, universalizando, con Napole6n, el heroismo del soldado de la vieja Francia y el valor de sus hijos, admirado en ambos hemisferios. Fu6 aquello una decepcion mas. Iba a pais de Luises, y la flor de lis y el blanco pabell6n cobijaban todavia el alma de la raza francesa de ese territorio. El ogro de C6rcega, el maldito Buonaparte, era el continuador de los crimenes del 93 y el expoliador de los Borbones destronados. Por otra parte, la ejecuci6n del duque de Enghien estaba impresa en el coraz6n luisianes con el estilete del rencor profundo, y no eran los hijos de la Louisiana capaces de disimular o perdonar el error, si hubo (*) Ongold-songold es. para algunos, agua-ardiente, y para otros, campo deZino,sin que aceptemos to uno ni lo otro, dando ambas deflniciones como simple referenda. 260

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCIII: SUS DIAS EN CUBA error en tal ejecucion, aceptando como compensaci6n de la misma las piginas brillantes de historic patria con que quedaba pagada aquella deuda, y las cuales habia escrito de manera tan deslumbradora el Gran CapitAn en casi todos los confines de la Tierra. ; Mas mar de por medio !-se diria Antomarchi, herida el alma en sus sentimientos de fervor al idolo desaparecido; y lievado por una goleta de carga puso sus plantas en la Habana, trayendo, con su bagaje, objetos valiosos de Napoleon, una mascarilla del Emperador, sus Memorias, sus conocimientos en Medicina y sus instrumentos de cirugfa. Nuestra capital, la Habana, no era centro de franceses. Alguno aislado, como Monsieur Teurbe, en Matanzas, fugitivo de Tol6n al rendirse la plaza a la Repnblica por los certeros disparos de la artilleria dirigida por el teniente Bonaparte, existia en la ciudad del Yumuri, vendiendo tacitas de caf6 bajo soportales; aun no habia creado familia allf, y usaba, con autorizaci6n del Ayuntamiento, el nombre de Tol6n, por el cual era conocido; nombre que habia de ilustrar a Cuba con una gloria literaria: nuestro poeta M. Teurbe Tol6n. Algfn otro francs habia en Cienfuegos, tal vez en Santa Clara vivia otro, y esto era todo. No habia, pues, en esos lugares ambiente para el doctor Antomarchi; no habia elementos de compenetraci6n entre los habitantes de la capital y el antiguo m6dico de Napole6n, y para aquellos no podia ser grato el espiritu napole6nico. La guerra de la independencia espaflola estaba demasiado reciente todavfa, y un francs, y frances como Antomarchi, habia de sentirse cohibido al codearse con personas de euyos labios no brotarian sino reproches, a cada instante, e indirectas burlonas por las batallas de Bailen y Talavera. Hay que suponer que el consul de Francia, Monsieur Mollien, en confidencia con el, le sefialaria el derrotero que debia seguir, y le proporcionaria cabalgadura y gufa para encaminarse hacia Santiago de Cuba. Emprendi6 el viaje, y fatigado de tan largo trayecto, se detuvo en la ciudad de Puerto Principe. En la capital del Departamento Central fij6 su residencia por algunos meses. Puerto Principe vivia mfs aislado ann que 261

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CUBA CONTEMPORANEA Santiago de Cuba; pero posefa un germen de rebeldia latente contra las autoridades y contra su gobierno, y esto le hizo acoger con satisfacci6n al extranjero proscripto. En Puerto Principe encontr6 Antomarchi benevolencia y justicia, sentimientos que desde la muerte de Napole6n habia buscado en vano. Recibi6 hospitalidad en la morada del escribano de Camara, don Ignacio Escoto, nativo de la isla de Santo Domingo; y agradecido a sus bondades, al dejar a Puerto Principe Antomarchi le obsequio con un pequefo mech6n de cabellos de Napole6n y un fragmento del paio mortuorio sobre el cual repos6 el cadiver en la isla de Santa Helena. Alli opern las cataratas a don Bernardo Mancebo, emparentado con la familia Escoto. Otras varias curaciones le dieron reputaci6n m6dica; pero. ansioso de escuchar el idioma patrio, y teniendo por acicate el abrazar a su primo Antonio y a los restos disgregados de la Grande Armse, diseininados por el Departamento Oriental, no permaneci6 mas tiempo en la ciudad central y dirigi6se, por fin, a Santiago de Cuba, que debia ser su postrer etapa en el mun do. No paro mientes en las prudentes advertencias que de esta ciudad le hicieron parientes y amigos: "Por ahora no venga; conviene esperar el mes de noviembre, por lo menos; hay mucha fiebre amarilla, y en todo caso, apenas llegue, debe retirarse al campo, en los partidos de Limones, Yarayabo o GuaniniCum ",-y la colonia francesa le recibi6 entre sus brazos sobre los meses de agosto o septiembre de 1837. Esta probado que el espiritu frances era ya elemento muy important en Santiago de Cuba; habia habido acercamiento entre espafoles y franceses, se habian compenetrado; los lazos matrimoniales habjanlos atado mas fuertemente, y eran eseuchados y atendidos los Casamayor, los Rivery, los Bonne, los Giraudi, y muchos mas de que estaba compuesta esa falange de cultura y caballerosidad que convivia y se estimaba con una fraternidad verdaderamente democratica. El brigadier don Juan de Moya y Morej6n llev6 al doctor Antomarchi a su casa, y este hecho comprueba eficazmente que las asperezas entre ambos pueblos, el francs y el espafiol, se habian borrado totalmente. Para que un gobernador, military 162

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DIAS EN CUBA 263 de alta graduaci6n, distinguiera al extranjer0 dandole hospedaje en su morada, era preciso que el huesped tuviese importancia positiva y que fuese muy considerado. T6ngase en cuenta que el brigadier Moya habia sido uno de los defensores de Zaragoza, en cuyo sitio perdi6 un ojo, lo que le vali6 el apodo de "el tuerto Moya'". Pronto hubo de contar Antomarchi con numerosa clientela y adquirir renombre de habil medico-cirujano; y hubiera alcanzado mayor fama en el ejercicio de su profesion, si la enfermedad en acecho no se hubiera cebado en 61. El 28 de marzo de 1838, la fiebre amarilla le acometi6 para no abandonarle sino ya cadaver. A las cuatro de la madrugada del s6ptimo dia del mal, el 3 de abril, a pesar de los asiduos cuidados de la sefora de Moya y sus familiars, expire el doctor Antomarchi dejandolos con el dolor de la p6rdida, como si fuese miembro de la propia familia. Fu6 un dia de duelo para Santiago de Cuba el dia del fallecimiento de Antomarchi. El sepelio, verificado en el finico cementerio de la ciudad, el de Santa Ana, llevo un cortejo de cuanto aqui valia y se distinguia. Conjuntamente con su primo Antonio y dos compatriotas mias, presidieron el duelo el brigadier Moya y el marquis de Tempn. Los regimientos de la guarnici6n le rindieron los honors de general de ej6rcito, muerto en campafa, y las descargas de ordenanza indicaron a la poblaci6n, a las seis de la tarde del dia 7, que la tierra de la mayor de las Antillas guardaba los restos de uno de los iltimos servidores del Emperador de los franceses. Hasta en el trance final habia Antomarchi de sufrir contrariedades. La sepultura, propiedad del brigadier Moya, donde debia ser depositado el cadaver, result demasiado corta, y entonces el marquis de Tempn, en vista de que la noche se avecinaba, acerc6se a su primo Antonio Antomarchi brindandole su b6veda, e inst6le a que aceptara aquel lugar :-"que era favor que le hacia, porque tenia que agradecerle al difunto el haber devuelto la vista a su madre, y que tambi6n a 61 le habia extirpado unas cataratas'". Uno de los mayores disgustos sufridos por Antomarchi fu6 la burla cruel que de 61 se hizo en Francia, hasta negarle auten-

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CUBA CONTEMPORANEA ticidad a la mascarilla de Napole6n, que 61 poseia. La violencia lleg6 al extremo de considerarle un farsante, pues a la demacraci6n tan propalada del ilustre enfermo no correspondia el aspecto de la mascarilla, cuyo moldeado era mals bien el de Napole6n c6nsul que el de Napole6n mArtir. Y hay que recordar, en defensa de Antomarchi y contra esa imputacion ma.vola, algo muy sabido de los que vivimos en los Tropicos. Los cadAveres se transfiguran a poco de cesar la vida; recobran, por influencia del calor sobre la materia, una hinchaz6n que vuelve las carnes a su estado primitivo, lo que hace exclamar a los que contemplan alguno :-" Qu6 natural; parece que duerme!" La descomposicion se inicia mas tarde, volviendo la demacraci6n a predominar entonces. Como datos sobre el doctor Antomarchi, debemos consignar que en 27 de septiembre de 1854 tuvo Napole6n III la intenci6n de recoger las cenizas del m6dico de su tio, y pagar de su peculio particular un monumento a su memoria, cosa que no lleg6 a realizarse. La primera casa de salud, en esta ciudad, fu6 establecida por el doctor Antomarchi en la calle del Gallo, esquina a la del Toro. En 1902 lubo una exposici6n en el 1Mhuseo Metropolitano, de Nueva York, de varios objetos referentes a Napole6n, objetos que habia regalado el doctor a su hermano Domingo, quien, a su vez, los leg6 a su hermano Jose Maria, resident en Caracas. Entre lo donado se encontraba una mascarilla del Emperador, que se tenia por la primera impresi6n de las varias copias que hizo Antomarchi. Se dice que el molde, la matriz, esta en poder del actual principe Napole6n. De entre los documentos que aun existen en manos de famiHares del doctor, residentes en nuestra ciudad, copiamos los siguientes, que son prueba de sus m6ritos y servicios, como esta carta que el gran mariscal Bertrand le dirigi6 en 1828: Le deseo unos buenos dias al doctor Antomarchi, reiter ndole mi agradecimiento por los cuidados que ha tenido con mi familia en Longwood. (Des soins done d ma famille). Le ruego se sirva aceptar una pequena caja con objetos de plata (d'argenterie) de poco valor en si, pero que lo tendril inestimable para usted porque ella encierra una tetera que ha pertenecido al Emperador, y que forma parte del servicio de almuerzo que me regal6 en Santa Helena.-Paris 9 de Mayo de 1822.-BERTRAND. 264

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DIAS EN CUBA La nota a continuaci6n es confidential, dada por el capitan del ej6rcito francs, Monsieur Le Roy, desde Marsella, a uno de los actuales familiares del doctor, el 4 de marzo de 1892; nota que recibi6 de uno de sus antepasados el capitan, quien la lubo del mismo Antomarchi: Naei en C6rcega, en Ia comuna de Mossiglia, el 6 de julio de 1789, de una familia decente (honn6te). Mi padre, quo es notario, goza de la estimaci6n pnblica y de la confianza del canton. Mi madre, de apellido Mattei, familia respetable, ha muerto. Mi tio paterno, el padre (sacerdote) Antomarchi, se encuentra en Roma y es general de la orden mondstiea do los Siervos de Maria, gozando do gran favor con el Santo Padre. Mi fortuna consiste en una pensi6n (viagere) de 6,000 francos, que el Emperador ha encargado a Su Majestad, su augusta esposa, me sea pagada; 100,000 francos que el difunto Emperador ha autorizado a sus ejecutores testamentarios que me sean pagados de los bienes de la sucesion. Hoy esta sucesi6n estd gravada, no solamente por los cien mil francos, sino tambibn por la pension que S. M. la Emperatriz quiere hacer se me capitalice, con mis los atrasos de seis aios y los intereses de esas cantidades, ascendentes, hasta hoy, en junto, a 292,000 francos aproximadamente, y a lo cal, por una medida do conservaci6n (une mesure conservatrice), he extendido una protesta, que he entregado por mis propias manos al senor Jacques Laffitte. Al mismo tiempo, el Emperador, en su lecho de muerte, recomend6 a su esposa y a su hijo los intereses y la felicidad de su mdico, como prueba de la confianza que ha tenido en 61 y de la satisfacei6n de los servicios quo is ha prestado. Asi tengo un porvenir brillante que ha existido antes quo yo (qui vit avant moi); soy propietario de una bella finca en Paris; poseo una importante obra de anatomia del cuerpo humano, euyo valor aproximado es el de unos 400,000 francos, que reditha una buena renta anual; adem6s, tengo el derecho de propiedad de mis Memorias de Santa Helena, y unos miles de francos colocados a interns, y, sobre todo, objetos preciosos, que conserve y venero religiosamente y son de valor incalculable. lie aqui, senor, en pocas palabras, mi situation actual para un porvenir feliz. Adi6s. El prineipio de ]a familia Antomarchi es como sigue: I.-ANTOMARCHI-Antoine y March-naci6 hacia 1720; cas6 con Ana Agostini; nacieron de ese matrimonio: 1.--Toussaint Marie, en 1749. 2.-Jean, en 1750. 3.-Augustin, en 1751. El primero, Toussaint Marie, cas6 en Santo Domingo (Hai265

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CUBA CONTEMPORANEA ti) con Jeanne Catherine Chaigneau, muerta en la ciudad de Aux-les-Cayes el 13 de diciembre de 1803. De este matrimonio nacieron: Anne Catherine, en 1799; Emilio Angel, en 1800, y Francisco Antonio Benjamin, fundador del cafetal San Antonio, en Hongolosongo.-El segundo, Jean, nacido en 1750, de Antomarchi y Agostini, cas6 con Brigitte (en primeras nupcias), y tuvo a Domingo, en 1787; a Francisco, en 1789 y a Antonio, en 1792 (el doctor en medicina y cirujano de S. M. el Emperador Napoleon I, en Santa Helena). La cuenta de la testamentaria (24 de abril), firmada por don Juan de Moya y Morej6n, arroja un saldo a favor de los herederos, de $ 3,444-5 reales. El entierro cost: por andas y servicio a Gregorio Solis (Goyito), $ 85-7 reales. El atand. $ 25. Los sacerdotes y el colector don Martin P6rez, $ 264-7 2 reales. El testamento es el siguiente: Afio de 1838 y 39.-En el nombre de Dios todo poderoso, Am6n. Conste como yo, el doctor en Medicina don Francisco Antomarchi, natural de Mossiglia, en C6rcega, y residente en 6sta, hijo legitimo de Juan y de Brigida Alarey [borroso], ambos difuntos, hallindome gravemente enfermo, pero en el libre uso y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo, como firmemente creo, en el Misterio Altisimo de la Santisima Trinidad, Padre, Ilijo y Espiritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todo lo demfs que creo y ensefa Nuestra Santa Madre Iglesia Cat6lica Apost6lica Romana, bajo cuya firme creencia he nacido, vivido y prometo hacerlo hasta morir, como fiel cristiano, y si por ilusi6n del enemigo de los hombres, delirio de la enfermedad u otro accident (lo que Dios no permita) dijere o pensare otra cosa, desde ahora lo revoco y protesto como no pensada ni dicha, y temeroso de la muerte, ordeno mi testamento en la manera siguiente-Primero. Encomiendo mi alma a Dios, a Dios que Ia cre6 y redimi6 con el infinito precio de su adorable sangre, pasi6n y muerte, suplicandole perdone mis pecados y la lleve a gozar de su Santa Gloria para que fue creada, poniendo por su intercesion a la Beatisima Virgen Maria, Senora Nuestra, que, como madre de Dios y abogada de pecadores, la gule por la senda para su salvaci6n, y el cuerpo mande a Ia tierra, de que fue formado, para que en ella se convierta y sea sepultado en el cementerio general, dejando la disposici6n de mi entierro a la voluntad de mi albacea, con tal que se me digan las tres misas del alma y se den por las pandas forzosas ho acostumbrado por una vez, con exclusion del fondo santo Religioso, quedando separado de sus bienes.-It. Declaro que soy de estado soltero y que no reconozco por hijo a ninguna persona.-It. Declaro que cuando sali de Francia, otorgu6 mi testamento cerrado, el que se halla depositado en la casa de comercio del sefor Lazard, plaza de las V... 266

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DfAS EN CUBA [ilegible] namero tercero, par el ano de treinta y tres o treinta y cuatro; en 61 tengo hechas mis disposiciones, mando se cumplan restrictivamente en los propios terminos que en 61 se expresan.-It. Declaro par mis bienes ]a cantidad de tries mil doscientos pesos, que so hallan en poder del senor Brigadier don Juan de Moya y Morej6n, e igualmente, mil seiscientos o setecientos pesos que se encontraran en la c6moda de mi uso.-It. Declare que no le debo a persona alguna, y a mi me deben, per varias curaciones, Dona Maria Manuela Valiente, quinientos pesos; Don Jos6 Chamizo, igual suma, constante de vale; Don Jos6... [ilegible] Proenza, trescientos; el presbitero Don Salvador Lozada, igual cantidad; Donla Rosa Pera, doscientos; Dona Dolores Espejo... [ilegible] y seis, Monsieur Mourtier, trescientos ochenta y cuatro, y Dona Orsula Repilado, trescientos veinte, y los demAs individuos estaran en el libro de apuntaciones que llevo de las curaciones.It. Declare que, adems de los bienes que dejo expresados, tengo otros en la Isla, seg6n consta de los documents que encontrarln en mis papeles, coma tambien varias prendas de mi uso; y para cumplir y pagar este mi testament, nombro por mi albacea a don Antonio Juan Benjamin Antamarchi y Chaigneau, mi primo hermano, con todo el poder y facultad quo por derecho se require, para qub use y ejerza este encargo con libre, franca y general administraci6n y prorrogaci6n del t6rmino legal al que m6s necesite, y par contador, a don Agustin de la Tejera y Pazo, para que former cualquier liquidaci6n o cuenta que se ofrezca con arreglo a esta disposici6n y eyes del caso, procedi6ndose en todo extrajudicialmente. Y del remanente de todos mis bienes, derechos, acciones y futuras sucesiones quo me puedan pertenecer y pertenezean, instituyo y nombro par mi nnico y universal heredero de todos los bienes quo tengo en la Isla de Cuba, do los cuales yo tengo y poseo, menos los que se hallarftn en Francia, al enunciado mi prima don Antonio Juan Benjamin Antomarchi y Chaigneau, para que todo Io haya, goce y herede, con la bendici6n, except los que se hallan en Francia, pues 6stos deber6n serlo los que tengo designados en el mencionado testamento cerrado de quo llevo becha referencia. Y par el presence revoco, anulo y doy par de ning6n valor ni efecto otros cualesquiera testamentos, poderes, codicilos u otras disposiciones de testar, menos el que tengo referido cerrado hecho en Francia, que antes haya hecho par escrito o de palabra o en otra forma, y quo este solo tenga su cumplido efecto en la via y manera que mts haya lugar par derecho. Fecho en Santiago de Cuba, a primero de Abril de mil ochocientos treinta y ocho.Y el otorgante, a quien yo, el Escribano Real, par ocupaciones del pblico de Gobierno e interino de Cabildo, doy fe conozco, y al parecer se halla en su enter acuerdo y cabal memoria, asi Jo dijo, otorg6 y firm6, sin necesidad de int6rprete, par poseer el dialecto espafol, a presencia de los testigos, que lo fueron Don Jos6 Maria Portuondo, Don Javier Borgell y Don Melchor de la Tejera, vecinos. DTR. F.co ANTOMARCHL Ante mi, FRAN.co ANT.o BUCARELY. 67

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CUBA CONTEMPORANEA Hoy quizas podrian encontrarse los restos del doctor Antomarchi en el nuevo cementerio-Santa Efigenia-, al que se trasladaron los despojos de las sepulturas del antiguo-Santa Ana-; y tal vez, revueltos con los demas de la familia del marques de Tempn, forman un residuo imposible de separar y clasificar. No importa. Alli reposan conjuntamente los que en vida fueron amigos y simpatizaron en ideas; alli los que por su cultura borraron los resquemores que perduran largo tiempo despu6s de una guerra internacional; alli, juntos, conviven en polvo los que supieron echar de si los odios que pasan a ser tipo y ejecutoria de razas diferentes, y de alli, quizas, partiran un dia, arrastrados por las brisas tropicales, los atomos de espanoles y franceses, para ir a posarse, juguetones, sobre las erguidas palmeras de nuestras campinas o adherirse a los tallos en nuestras ondulantes praderas. Nuestras orientales montafas conservan, en cada sinuosidad del terreno, la huella fecunda de los hombres que fueron gigantes en el trabajo y gigantes en la guerra; de los soldados que supieron dibujar con el arado, en pals ajeno, el cultivo del cafeto y del cacao, al igual que en su dia supieron escribir con p6lvora y balas un c6digo de libertad para el hombre; de los extranjeros que, en pago a una hidalga hospitalidad, han dejado tras si vestigios de una superior civilizaci6n, que se manifiesta en las ruinas existentes de sus hogares desaparecidos, ruinas que, al descender al horizonte el astro-rey, parecen delinear, como por fuerza invisible, en las cuestas de la serrania, una sombra que se dilata y crece como la de un gigante curioso, surgido a la hora del crepnsculo para contemplar la Naturaleza admirable y bella en un paisaje solitario y abandonado. Santiago de Cuba, en el andar de los tiempos, sera pats de leyendas que recitaran las madres a sus pequenuelos. Hay algo desconocido para la humanidad, algo que parece una inteligencia que prepara y organiza la materia como un privilegio para un lugar, algo que se encarifia con un sitio; y asi como ese algo da a las plantas fires de colores y aromas distintos, asi hace recaer especialmente sobre una poblaci6n una lluvia de hechos, de acciones y de sucesos que la realzan y dan importancia sobre 268

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EL DR. FRANCISCO ANTOMARCHI: SUS DfAS EN CUBA las demas, agrandandola con las lineas que la historia la dedica; y, aunque pequeflo e insignificante, al parecer, es uno de esos hechos hist6ricos la estancia del doctor Antomarchi en Santiago de Cuba y su muerte y su sepelio en el cementerio de Santa Ana, donde la fortuna, o el hado, quiso quo reposara 61, uno de los fieles servidores del Grande Hombre, para que estuvicra presente en las pa'ginas de Cuba el nombre de Napole6n; e hizo quo s6lo aquf hallara reposo y tranquilidad, despu6s de ir-peregrino-de lugar en Lugar, de tierra en tierra, hasta yacer, por fin, para siempre y cerrar los ojos bajo nuestro cielo, iluminado el proscripto, Lo mismo que su idolatrado soberano, por un sol tan ardiente como el que alumbr6 y destell6 a la hora postrera, sobre las rocas de otra isla, en las pupilas del inmortal Napoleon. EMILIO BACARDI MOREAU. Santiago de Cuba, enero de 1914. Mucho agradecemos al Sr. Bacardi ]a atenci6n que nos ba dispensndo con e] envio de este interesante trabajo hist6rico, precisamente en los momentos en que estA sometldo aIa aprobaci6n de iuestro Congreso in proyecto de ley disponiendo ]a compra de ima de Iis varias reproducciones, dejada por el Dr. Antommarehi en Cuba, de la mascarilla do Napole6n I. De to expuesto en este bien documentado traajo, se deduce que In reproucciln do referencia no puede ser apreciada en el valor que le asigna ci proyceto do les citado. El Sr. Bacardi, ex senador y hombre de no c munes energies, esplritu indomable y escritor te fuerzn, quo ha echo muchas vnllosas donaciones al Museo de Santiago de Cuba (inclusive una reproduneidn de esa propia mnscnrilla), es miembro correspondiento do ]a Academia Nacional de Artes y Letras y autor de djversos y buenos libros, entre otros Via Crucis, novel; Hacia tierras viejas, notas e impresiones do vinje, y Cr6niras de Santiago de Cuba, su obra mAs important, de Ia cual acaba de Ilegar a Cuba el tomo III, impreso en Barcelona como los dos anteriores. 2(iJ

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LORD BEACONSFIELD (TRADucc;6N DE ENRIQUE HERNKNDEZ MIYARES.) I Reanudando hoy estas Cartas de Inglaterra--que yo no podia escribir desde Lisboa, en donde estuve algunos meses gozando de los ocios de Tityro, sub tegmine fagi, a la sombra de esa haya constitucional que se llama el Gremio-, debo recordar, aunque tarde, la muerte de Benjamin Disraeli, Lord Beaconsfield, ocurrida el 19 de mayo (1), por la madrugada, en Londres, en su casa de Curzon-Street. La enfermedad de Lord Beaconsfield, una complicaci6n de gota, asma y bronquitis, arrastr6se cruel y larga; el mal, no obstante, fu6 vencido y Lord Beaconsfield sucumbi6 realmente a la flaqueza, a la fatiga de los setenta y siete anos de una existencia tan epis6dica, tan emocionante, que ella quedara como su mejor novela, bien superior en estilo e interns a Tancredo o a End yrnidn. Desde el primer dia, Lord Beaconsfield perdi6 la esperanza de restablecerse; pero se dispuso a enfrentar la muerte, como enfrentara siempre sus derrotas politicas: con un coraje desdeRoso y frio y un aire de facil superioridad. Durante su dolencia, a los accesos agudos de dolor, respondia 61 con esos sarcasmos mordientes y brillantes, que habian sido siempre su desquite preferido delante de un adversario mars fuerte. El dia 18, por la noche, cay6 poco a poco en una somnolencia comatosa, y asi permaneci6 hasta el amanecer; momentos antes de morir, agit6se, irguiose, aun dilat6 el pecho, lanz6 los (W 1881.

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LORD BEACONSFIELD brazos al aire-como acostumbraba hacer en los grandes debates de la Camara; despu6s recay6 sobre la almohada, extendi6 las manos a Lord Rawton y Lord Barrigton, sus secretarios, murmur d6bilmente: ;Estoy vencido!-y qued6 como adormecido para siempre. Y considerando que, en ese momento, toda la Inglaterra, el mundo entero, esperaban ansiosamente noticias de aquel cuarto de Curzon-Street, en donde expiraba el hombre quo sesenta anos antes era un pobre escribiente de notaria-se puede decir que en esta carrera tan feliz la muerte misma fu6 feliz. Su propio funeral habia complacido a su imaginacin-a ciertos lados delicados de su imaginaci6n de artista. El testamento quo dej6 no permitfa que se celebrasen funerales pnblicos en la Abadia de Westminster,-disposici6n extraiia en un hombre que mas que todo amd la pompa y los grandiosos ceremoniales; pero no lo tuvo igual para el igubre escenario de la muerte: los crespones, las plumas negras, los cirios, los lutos, las calaveras bordadas,-todo eso que deberia ser tan antipatico a su luminoso espiritu. Fu6 sepultado en su querido castillo de Hughenden, en medio de los arboles de su parque, en una fresca mafiana de mayo, en la capilla toda adornada de flores como para una alegria nupcial; el camino que ally conducia iba por entree jazmineros y rosales; en vez del doblar de las campanas de Westminster, tuvo el gorjear de sus pajaros; y el atand, seguido por los principes de Inglaterra, por todos los embajadores, por la aristocracia que 61 gobernaba, desapareefa bajo las coronas, los ramos, los haces de primroses, quo la reina Victoria le enviara, con estas palabras escritas por su propia mano: "Las flores que 61 amaba.'" Despu6s, al otro dia, en todas las catedrales de Inglaterra, en cada capilla rfstica, el clero hizo desde el pnlpito el elogio de Lord Beaconsfield; en las universidades e institutos, en las academias, los profesores conmemoraron aquella carrera soberbia; por las plataformas de los meetings, en las asambleas comerciales, en cualquier parte en que se reunen bombres, alguna voz se ergufa para honrar sus servicios o su genio; Lord Granville en la Camara de los lores, en la Cfmara de los comunes Gladstone, hicieron, en sesion solemne, su pnblico panegirico; y 271

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CUBA CONTEMPORANEA durante dias, toda la prensa inglesa, la prensa de todo el mundo civilizado (excepto la de Portugal, desgraciadamente), venia llena de su nombre, del recuerdo de sus libros, de su pintoresca historic. Y asi Lord Beaconsfield desapareci6-como fuera el deseo de toda su vida-en un rumor de apoteosis. Y todavia nada parece ma's injustificado que una tal apoteosis. Lord Beaconsfield, en resumen, fu6 un hombre de estado que hizo novelas. Ahora sus novelas, como obras de arte, ya comienzan a parecer, a esta generaci6n de ciencia y anlisis, tan falsas. tan ficticias como las novelas lirico-religiosas del Vizconde de Arlincourt; y como hombre de estado, el nombre de Lord Beaconsfield no queda por cierto ligado a ningun gran progreso en la sociedad inglesa. Crear el titulo de Emperatriz de las Indias para la reina de Inglaterra, robar a Chipre, restaurar ciertas prerrogativas de la corona, tramar el fiasco de Afganisthn, no constituyen, en verdad, titulos para su glorificaci6n como reformador social: por otro lado, escribir Tancredo o Endymidn no basta para sefialarlo en una literatura que tuvo contemporaneamente a Dickens, Tackeray y George Eliot. I C6mo sucede, despu6s de esto, que Inglaterra, pais tan praetico, tan bien equilibrado, se deje llevar de un tal arranque de admiraci6n por el hombre que fu6 la personificaci6n, la encarnacion de todo cuanto es contrario al temperamento, a las maneras, al gusto ingles? Es que Lord Beaconsfield, mas que ningun otro contemporneo, impresion6 la imaginaci6n inglesa;-y en la fria Inglaterra, como bajo cielos mas cnlidos, son grandes las influencias de la imaginacion. Podiase a veces sonreir de sus fantasticas obras de arte, protestar contra sus teatrales combinaciones politicas; pero, a trav6s de protestas y sonrisas, su propia personalidad nunca dej6 de maravillar y fascinar. Cualquier ingl6s, medianamente educado, a quien se pregumte su opinion sobre Lord Beaconsfield, dirA : Fie un hombre extraordinario. Extraordinario,-es como 61 se nos represent, ahora que se ve el conjunto de su existencia, que no parece haber sido un 272

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LORD BEACONSFIELD producto natural de los hechos o de las ocasiones, sino una creaci6n subjetiva de su propia voluntad, y como un enredo de novela tallado por su pluma. Si no, v6ase. Habiendo nacido judio, torn6se el jefe de una aristocracia sajona y normanda, la mats orgullosa de la tierra; comenzando en un oscuro circulo literario y vegetando algnin tiempo en un escritorio de Londres, lleg6 a ser el mas famoso primer ministro de un gran imperio; no poseyendo sino deudas, bien pronto se transform en el inspirador de las grandes fortunas territoriales; hombre de imaginaci6n, de poesia, de fantasia, fu6 el idolo de las clases media de Inglaterra, las mis prkcticas y utilitarias que jamis dirigieran una naci6n commercial; sin religion y sin moral, gobern6 un protestantismo que no concibe orden social possible fuera de su estrecha moral; confesando su desprecio por la omnipotencia de la ciencia moderna, fu6 el grande hombre de una sociedad que quiere dar a todo el progress una base cientifica; en fin, siendo to menos ingles possible, teniendo un modo de ser y de sentir casi extranjero, dirigi6 aios y anos a Inglaterra, el pals mfts hostil al espiritu extranjero, y que conocia bien que no era comprendido por el hombre que 1o gobernaba. Todo esto parece parad6jico,-y la existencia de Lord Beaconsfield fu6, con efecto, una perpetua paradoja en acci6n. Para realizar todo esto, era necesario que su genio, por un lado, por otro su habilidad, fuesen grandes. Y realmente, en dones personales nada le falt6: prodigiosa figura de espiritu, una voluntad de acero, un valor sereno de heroes, una infinita vena sarcastica, un fuego ruidoso de elocuencia, el absolute conocimiento de los hombres, la luminosa penetraci6n en el fondo de los caracteres y de los temperamentos, un poder sutil de persuasion, un irresistible encanto personal,-y todo esto envuelto (como en una atm6sfera luminosa) por alguna cosa de brillante, de rico, de largo, de imprevisto, que era o hacia el efecto de ser su genio. Yo por mi, comienzo por admirar su propio aspecto. Dicese quo era hermoso como un Apolo, y que esto habia contribuido much para sus primeros triunfos: ahora, ya tan viejo, era apenas pintoresco. 273

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CUBA CONTEMPORINEA Su gran cabeza, sobre la cual cafan aquellos dos extraordinarios caracoles paralelos; su mirar recogido y como reconcentrado en pensamientos muy hondos; la nariz de pura raza israelita; la boca caida en su eterna curva sarcastica, el labio inferior muy recurvado y colgante, y su extraia pera de Mefist6feles,-constituian una de esas fisonomias que se siente quo van a quedar en la galeria de la historia y que serviran a los futuros historiadores para explicar un destino y un genio. Antes, y cuando las modas romfnticas to permitfan, vestiase de saten y terciopelo; recubriase de un lujo de medallones y joyas, y hasta sus calcetines tenian bordados de oro. Ahora era mas sobrio de toilette: usaba apenas esas levitas comprimidas como tninicas, a que los hombres de origen judio son tan particularmente aficionados, y su ftnico adorno eran los bellos ramos que le cubrian el pecho. Un periodista francs, en un dia de crisis political, en que Lord Beaconsfield debfa pronunciar un discurso decisivo, encontr6o momentos antes ocupado en llenar de agua el tubito de cristal que por detrs de la solapa del frac conservaba frescas sus rosas. Todo el hombre esta en ese trazo. De raza oriental, tuvo siempre el amor del fausto, de las pedrerias, de los ricos tejidos de la pompa; sus novelas rebosan de descripciones de palacios, de fiestas delante de las cuales las mas ricas galas de Salom6n son como descoloridos escenarios de teatros de feria; su estilo se resiente de este gusto: es un suntuoso bordado en relieve, recamado de oro, claveteado de joys, centelleante y espeso, cayendo en bellos pliegues a to largo de la idea. El dinero, el oro, preocupbalo siempre, menos por su influencia social que por el mero esplendor de su amontonamiento. Sus heroes poseen fortunas tan prodigiosas, que serian imposibles en las condiciones econ6micas del mundo moderno: Lotario, el famoso Lotario, queriendo ofrecer un presente de cumpleaios a una senora cat6lica, la obsequia con una catedral today de marmol blanco, que 61 mand6 construir y que dedic6 a la santa del nombre de ella; su costo excederia, de seguro, de dos mil contos fuertes (2). Confesemos que esto es chic. Pues bien; presentes como 6stos ofrecialos Lotario todos los dias. El (2) Cada contoo' vale mil pesos. 274

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LORD BEACONSFIELD banquero Sidonia, una de las mas curiosas creaciones de Lord Beaconsfield, dando a su amigo Tancredo una carta de credito para los banqueros de Siria, redhctala de este modo: "Pague a la vista al portador tanto oro como sea necesario para reconstruir los cuatro leones de oro macizo que adornaban la puerta derecha del templo de Salom6n. "-Tambien muy chic. Estoy seguro de que uno de los grandes placeres de Lord Beaconsfield era poder manejar los millones de Inglaterra. Todos sus ministerios costaban caudalosos rios de dinero; gastaba el oro como agua, y debase el lujo de realizar por si, y a costa de su pais, las larguezas 6pieas de su banquero Sidonia. Igual que cuando estaba en el poder, le pasaba en la novel. Las lineas de su biografia son conocidas. Su padre era uno de esos literatos mediocres y trabajadores que van desenterrando y coleccionando, a traves de in-folios y bibliotecas, casos curiosos y arcaicos de historia y de literatura. Benjamin Disraeli nacio por eso entre los libros, porque la casa en que vivian los Disraeli ofrecia el espacio de un caj6n, y en el cuarto de los ninios, entre la acumulaci6n vetusta de los libracos, habia apenas sitio para un sill6n y para una cuna. El viejo Disraeli era judio; pero, felizmente para los destinos futuros de su hijo, rompi6 con la sinagoga, y todos los Disraeli se hicieron cristianos. Benjamin tenia entonces diez y siete aios, y su padrino en la pila bautismal fu6 un cierto Samuel Rogers, notable por ser al mismo tiempo uno de los mas ricos banqueros de la City y uno de los poetas mis elegiacos de su tiempo,-y notable aun por no quedar en la historic, ni como banquero, ni como poeta, sino como un requintado gourmet, el gran Liiculo de Londres, que ofreci6 los mas c6iebres, los mas finos banquetes de Europa. Asi, mareado con el r6tulo eristiano, Benjamin Disraeli decidiose a caminar por la vida, pero fu6 a encallar bien pronto en el escritorio de un notario piblico, donde se dice que durante dos anos este mozo orgulloso, que ya entonces se consideraba un semidi6s, redact6 procuraciones y testamentos. Con la misma pluma, sin embargo, iba escribiendo Vivian Grey: y de la 275

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CUBA CONTEMPORANEA tempestuosa sensaci6n que esta novela produjo, data su gran carrera. La obra, aparte de algunos fugitivos centelleos de un genio aun desequilibrado, es, en su eonjunto, al mismo tiempo pesada y vaga; pero satisfacia los gustos escandalosos e intrigantes de la sociedad de entonces, poniendo en escena todas las individualidades notables de Londres: politicos, dandies, reinas de la moda, poetas, especuladores. El mejor resultado de Vivian Grey, fu6 converter a Disraeli Junior (como 61 entonces se firmaba) en el favorito de Lady Blenington y del conde d'Orsay, las dos dominantes figuras de Londres en esa 6poca, y que tenian, de sociedad, lo mas selecto, lo mas inteligente, en el mas apetecido sal6n de Inglaterra. Estos dos formaban un tipo destinado a reinar. Lady Blenington era una mujer de graciosa y olimpica belleza, de una extrema audacia de carfcter y de alta energia intelectual. El conde d'Orsay, 6se era el hombre que durante veinte anos gobern6 la moda, el gusto, las maneras, con la misma indisputada autoridad con que hoy el principe de Bismarck es el arbitro en Europa. Usar un modelo de corbata o admirar a un poeta que no hubiesen sido consagrados por el conde d'Orsay, era correr el mismo riesgo de una nacion que hoy, sin autorizaci6n secreta del principe de Bismarck, organizase una expedici6n militar. Lady Blenington, entre otras cosas embarazosas, tenia una hija: y el bello d'Orsay, no se por qu6, ni 61 1o supo jams, se cas6 con esa nina. Los novios fueron a vivir con Lady Blenington; y, bien pronto, entre su brillante marido y su resplandeciente madre, la pobre condesa d'Orsay fu6 como una pilida lAmpara brujuleando entre dos astros. Hizo entonces una cosa sensata y espiritual: apag6se de un todo, desapareci6. Y el conde d'Orsay y Lady Blenington, libres de aquella senora que entristecia y congelaba los salones con su aire honesto y frio, comenzaron entonces a brillar tranquilamente, como constelaciones conjuntas en el firmamento social de Londres. Y Londres inclinose delante de esta nueva y original situacion domestica, como se curvaba delante de un nuevo sobretodo del conde d'Orsay, o delante de una decision literaria de Lady Blenington. Benjamin Disraeli convirtiose muy pronto en uno de los 276

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LORD BEACONSFIELD heroes de este sal6n, en donde luego se mostrara con ese aire de tranquila superioridad, de correeto desd6n, que fu6 uno de los secretos de su fuerza. Ordinariamente conserv6base callado, apoyado en el marmol de la chimenea, en una pose de Apolo melancolico, abandonfndose a la caricia ambience de las miradas de las damas que veSan en 61 la encarnaci6n radiante del po6tico Vivian Grey. Las personas m6s intimas, comenzando por Lady Blenington, le llamaban ya Vivian, querido Vivian. El conde d'Orsay le hizo un retrato a la sepia-honor que 6l otorgaba raramente, y el mas apetecido en ese curioso mundo. Todos estos triunfos de Disraeli Junior no dejaban de sorprender a Disraeli Senior. Un dia que alguien le dijo que su hijo escribia una novela en que entraban duques y toda suerte de grandes, el viejo y laborioso literato exclam6: "; Duques, sefiores! !Pero si mi hijo nunca ha visto uno siquiera!" Vi6 muchos despu6s, los vio a todos-y los gobern6 con una vara de hierro. Pero en ese tiempo el bello Disraeli Junior, era aun radical, o tomaba al menos esa actitud. Meditaba entonces sobre su Epopeya de la Revolucion, su unica obra en verso, una vaga rapsodia que yo nunca lei, pero de la que los criticos mas benevolos hablan como de un volumen de doscientas paginas, sin una linea tolerable. Y, cosa curiosa, este hombre tan fino, tan ese6ptico, tan experimentado, nunca perdi6 la candidez casi comica de considerarse un gran poeta como Virgilio o como Dante, y la esperanza fantstica de que las generaciones futuras pondrian la Epopeya de la Revolucion a la par de la Eneida o de la Divina Comedia. A pesar de lo de poeta abominable y de perfecto dandy, o tal vez por eso mismo, Benjamin Disraeli era reconocido en ese tiempo como uno de los jefes del movimiento de la Joven Inglaterra. La Joven Inglaterra consistia en un grupo de j6venes, ardientes y arist6cratas, que se habian embebido en la Revolucion a trav6s de la literature: hablaban mucho de la Humanidad y querian, sobre todo, un burgo pddre que los nombrase diputados: cultivaban por los salones el amor plat6nico, querian ver al pueblo feliz con tal que estuviesen ellos en el poder para promover esas felicidades, y (rasgo decisivo de sus maneras y de 277

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CUBA CONTEMPORANEA su pose) cuando se escribian unos a otros, tratabanse de My darling,-mi amor Tenian, ademas, otros distintivos: usaban el cabello a lo Nazareno, mostraban el valor (enorme en aquel tiempo) de admirar al odiado Byron, y procuraban elevar y perfeccionar el arte de la cocina en Inglaterra! Entretanto, Benjamin Disraeli ya estaba bien decidido a sacudir su radicalismo, cuando fuese necesario a los intereses de su carrera. Y esa carrera velala 61 entonces, a pesar de ser desconocido y pobre, tan claramente triunfante en lo futuro, comosi la tuviese delante de sus ojos escrita, punto por punto, en un programa. En pleno reinado de los tories, es caracteristica ya su respuesta a Lord Melbourne, primer ministro entonces, que le preguntaba lo que intentaba hacer: --Ser el primer ministro de aqui a poco,-respondi6 el dandy con sus grandes maneras a lo Vivian Grey. Lord Melbourne vi6 en esta respuesta una odiosa o insolent jactancia. Y asi parecia, cuando, tiempos despu6s, Disraeli, ya diputado por Wycombe, hizo su primer discurso,-y lo vio sofocado por las carcajadas y rechiflas. Como no podia dominar el tumulto, call6se, diciendo apenas estas palabras mas: -Hoy no me hab6is querido oir. Un dia vendra en que me har6 escuchar! Y un dia vino en que no s6lo la ctmara de los comunes, sino Inglaterra, todo el continente, la tierra civilizada, escuchaban con ansiedad las palabras que iban cayendo de sus labios y que traian consigo la paz o la guerra en Europa. II La reputaci6n de sal6n que gozaba Lord Beaconsfield, tard6 algnn tiempo en transformarse en popularidad; pero su popularidad, apenas obtenida, penetr6 r6pidamente la enorme masa trabajadora y torn6se en pocos aios en esa vasta y resonante nombradia que hizo su nombre familiar, easi dom6stico, en dondequiera que se hablara ingl6s: en la mks ruda aldea de pesca278

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LORD BEACONSFIELD dores de Cornwall, en el bush de Australia, entre los mismos montaileses bfrbaros de las Highlands; y que cuando 61 se dirigia al congreso de Berlin, atrajera a las estaciones del camino de hierro a las multitudes de Alemania a contemplar al gran ingles. Y este reconocimiento de gloria constituye uno de los fen6menos mas curiosos de la carrera de Lord Beaconsfield; porque, en general, no se avalha bien la dificultad portentosa de obtener una fama, aunque sea mediocre. No hay nada tan ilusorio como la extension de una celebridad; parece a veces que una reputaci6n llega hasta los confines de un reino,-cuando en realidad escasamente pasa de las tltimas casas de un barrio. En el momento de su prodigiosa boga, el viejo Alejandro Dumas qued6 asombrado de que el magistrado de una villa vecina a Paris, hombre ilustrado, no supiese con qu6 letras se escribia ese glorioso nombre de Dumas Y si nosotros pudi6semos reducir a nnmeros las proporciones de las glorias contemporneas, quedariamos aterrados ante la grotesca mezquindad de sus resultados. Nosotros los periodistas, criticos, artistas, hombres de estudio y de curiosidad literaria, juzgamos casi imposible que exista alguien en Europa que no haya leido a Victor Hugo, o que por lo menos no conozca ese nombre de silabas faciles, que hace medio siglo here, con gran estruendo, el oido humano; pues bien, puede decirse que, fuera de Francia, apenas cinco mil personas hayan tal vez leido a Victor Hugo,-y que no pasar, de seguro, de diez mil el nnmero de criaturas que lo conozean de nombre, incluyendo a la misma vast masa democratica de que 61 es el 6pico official. Y ya esto constituye un famoso progreso,-desde el tiempo en que Voltaire ambicionaba tener cien lectoresl La conocida alegoria de la Fama, cantando el nombre de un var6n con sus cien bocas aplicadas a sus cien trompetas, y volando de uno a otro confin del Universo, es una de las imfgenes mas descaradamente falsas que nos leg6 la Antigliedad. Ese estruendo de las cien trompetas muere como un suspiro dentro del area humilde de un corrillo o de una coterie: y nada viaja con una lentitud igual a la de la Fama. Un bulto de comercio tarda cuatro dias en in de Londres a Lisboa; y los nombres de 279

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CUBA CONTEMPORANEA Tennyson, Browning, Swinburne, los tres grandes poetas de Inglaterra, y que hace cuarenta aflos son su mas pura gloria, an no han llegado alli. Cierto es que todo el mundo necesita franelas, y que no todo el mundo soporta la Poesia. Pero una celebridad no encuentra s6lo dificultades en transponer la frontera,-hllalas, sobre todo, y casi insuperables, en fijar la atenci6n de la gran turba de sus conciudadanos. Principalmente en un pals como Inglaterra, en que la Aspera lucha por la existencia, la avida preocupaci6n del pan diario, el feroz conflict de la concurrencia, no permiten esos pachorrudos vagares,-los vagares portugueses o espafioles, en que se esta de barriga al sol, pronto a mirar, a admirar el menor cohete que estalla en los aires. En Inglaterra el duque de Wellington era ciertamente popular, porque gang la batalla de Waterloo, y por tanto, segnn la creencia contempornea, habia salvado a Inglaterra de la invasi6n. Gladstone es conocido en cien ciudades y mil aldeas, porque alivi6 a la nacion de los grandes impuestos. Pero estos forman las excepciones; las otras celebridades inglesas, o sean politicos como Lord Salisbury, o fil6sofos como Spencer, o poetas como Browning, o artistas como Hermoker, permanecen profundamente ignorados de la grand masa del pnblico. Son reputaciones de sal6n, de academia, de club o de redaccion de periodico. Ahora, Lord Beaconsfield realmente nunca hizo cosa alguna para convertirse en popular y siempre recordado; nunca lig6 su nombre a una gran instituci6n, a un gran beneficio pnblico o una campafia victoriosa. Todo, al contrario, en esta original personalidad, parecia destinado a la impopularidad: su origen, sus gestos y hibitos anti-ingleses, su poderosa vena sarcastica, su oratoria requintada y sutil, el gongorismo metafisico de sus concepciones literarias, y ciertos lados muy acentuados de su fondo semitico. Y a esto se agregaba que, para la gran mayoria de la naci6n, 61 representaba un parvenu de la autoridad oligfrquica, sordamente hostil a la idea de democracia y de soberania popular. Su asombrosa popularidad me parece que provenia de dos causas: la primera, su idea (que inspire toda su politica) de que Inglaterra deberia ser la potencia dominante del mundo, "80

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LORD BEACONSFIELD una especie de Imperio Romano, aumentando constantemente sus colonias, aposentandose en los continentes barbaros y britanizandolos, reinando en todos los mercados, decidiendo con el peso de su espada la paz o la guerra del mundo, imponiendo sus instituciones, su lengua, sus maneras, su arte; teniendo por sueno un orbe terraqueo que fuese todo 61 un Imperio Britanico, rodando su ritmo a trav6s de los espacios. Este ideal, que tom6 el nombre de imperialismo en los dias de gloria de Lord Beaconsfield, es una idea acariciada por todo ingl6s; los mismos diarios liberales, que con tanto furor denunciaban los peligros de esta political romana, en el fondo gozaban una inmensa satisfacci6n de orgullo en proclamar su inconveniencia. Habia tanta prosapia britanica en concebir un tal Imperio, como en condenarlo y en decir con un aire de noble renuneiamiento: "No nos conviene la responsabilidad de gobernar el mundo !' Lord Beaconsfield, siendo la encarnacion oficial de esta idea imperial, volviose, naturalmente, tan popular como ella. Fu6 considerado entonces como el instrumento de la grandeza exterior de Inglaterra, como el hombre que la hacia dominance y temida, que mantenia alta y reluciendo terriblemente a los ojos del mundo la espada de John Bull. Gladstone, Bright, la gran escuela liberal, conocida por la escuela de Manchester, era ahora acusada de haber-con su politica de abstenci6n s6l ocupada en mejoras materiales, en finanzas, en civilizaci6n interna-dejado languidecer, morir, el prestigio ingl6s en Europa. Y ahi venia ahora aquel extraordinario judio, apoyado en la riqueza, en la prosperidad interior, que lo tenian ligado a los liberales, para colocar de nuevo a Inglaterra al frente de las naciones, haciendo resonar a lo lejos y a lo largo su voz de leon... Todo el pals anduvo durante afnos hinchado con este grandioso amor propio excesivo, que Lord Beaconsfield iba siempre entreteniendo con sus diseursos belicosos, las amenazas teatrales, las concentraciones de flotas, un constante movimiento de regimientos, invasiones aqui y alla, la ocupacion de Chipre, la casi absorci6n de la propiedad del istmo de Suez: siempre algin lance brillante en que Inglaterra aparecia, entre las luces de 28i

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282 CUBA CONTEMPORANEA Bengala de su elocuencia, como la sefiora del mundo. Y John Bull adoraba esto, a pesar de ver que la espada de Inglaterra, despues de flamear un momento en los aires, era invariablemente recogida en su vaina; a pesar de comprender que el dinero se gastaba como el agua de las fuentes; a pesar de sentir que los impuestos crecian; a pesar de advertirse que Inglaterra estaba tomando sobre los hombros responsabilidades desproporcionadas con su fuerza. Despu6s, un dia, el gran sentido practico de Inglaterra vi6 claramente la necesidad de brillar menos a los ojos del mundo, y de ocuparse de la maquina interior, que comenzaba a descomponerse: puso fuera al grandioso Beaconsfield y llam6 al practice Gladstone, el hombre que reconstituye las finanzas, que alivia los impuestos, que hace las grandes reformas interiores... Pero, a pesar de todo, Beaconsfield qued6 como el tipo del estadista que mats que ningtn otro amo y dese6 la grandeza imperial de su patria. A esta causa de popularidad debe unirse otra: la reclame. Nunca un estadista tuvo una riclame igual, tan continua, en tan vastas proporciones, tan hibil. Los mayores diarios de Inglaterra, de Alemania, de Austria, y lo mismo los de Francia, estan (nadie lo ignora) en las manos de los israelitas. El mundo judaico nunca ces6 de considerar a Lord Beaconsfield como un judio, a pesar de las gotas de agua cristiana que le habian mojado la cabeza. Este incidente insignificante nunca impidi6 a Lord Beaconsfield celebrar en sus obras, imponer por su personalidad, la superioridad de la raza judaica; y por otro lado nunca impidi6 que el judaismo europeo le prestase absolutamente el tremendo apoyo de su oro, de su intriga y de su publicidad. Al comienzo, es el dinero judio el que le paga sus deudas; despues, es la influencia judaica quien le da su primer sill6n en el parlamento, es la ascendencia judaica quien consagra el 6xito de su primer ministerio, es, en fin, la prensa, en manos de los judios, la que constantemente lo celebraba, lo glorificaba como estadista, como orador, como escritor, como heroe, como genio!

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LORD BEACONSFIELD Como novelista, Lord Beaconsfield nunca escribi6 propiamente una novela, tal como modernamente la comprendemos. Algunas de sus novelas son panfletos en que los personajes constituyen argumentos vivos, triunfando o sucumbiendo, no segun la l6gica de los temperamentos y las influencias del medio, sino segun las necesidades de la controversial o de la tesis. Otros forman verdaderas alegorias, como las tiene la pintura decorativa en las murallas de los monumentos pnblicos. En una de las mAs c6lebres, Lothair, hay un mancebo ideal, encarnacion del espiritu ingl6s, que ama sucesivamente a tres mujeres; una, italiana, casada con un americano, bella criatura de perfil clasico y formas de diosa, quo representa la Democracia; una ardiente muchacha de cabellos negros y revueltos, siempre en 6xtasis, que es la personificaci6n de la Iglesia Catolica; y, en fin, una dulee y rubia doncella, serial, grave y tierna, que simboliza el Protestantismo. Despu6s de vacilar entree estas tres pasiones, decidese, como un buen inglks, por casarse con el Protestantismo, quiero decir, con la rubia, conservando un culto vago y secreto por la Democracia, quiero decir, por la soberbia americana de perfil marm6reo. Moral: la felicidad de un pueblo esta en la posesion de una fuerte moral cristiana, aliada a un uso moderado de la libertad. Esto daba un excelente y aparatoso fresco en la sala de un parlamento. Y Lord Beaconsfield aeontna los detalles aleg6ricos con una tal ingenuidad, que hace, en ocasiones, sonreir; asi, por ejemplo, la americana, esto es, la Democracia, aparece siempre, en soirees y fiestas, vestida a la griega, con una estrella de brillantes en la frente, como la cabeza de la repitblica en las monedas francesas de cinco francos l El medio en que sus novelas se desarrollan, tiene casi siempre un aired feerico: todo son, como dije hace poco, palacios de un fabuloso y sombrio lujo, fiestas como no las tuvieron los M6dicis, fortunas de banqueros, de duques, delante de las cuales los Creso, los Montecristo, los Rothschild, todos los millonarios de la leyenda o de la realidad, aparecen como despreciables pelafustanes. El lenguaje de estos personajes corresponde al esplendor de sus mansions y a lo nebuloso de sus destinos. Misses de diez y ocho anos, habitando prosaicamente Belgrave Square, ha283

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CUBA CONTEMPORANEA bland a sus enamorados con la pompa aleg6rica del Cantar de los Cantares; y cuando (lo que es frecuente) dos brillantes espiritus como Sidonia o Mr. Coningsby conversan, vense, cruzando rapidamente de uno a otro labio, las imagenes rutilantes, los luminosos conceptos, como si las dos criaturas se estuviesen recitando, uno al otro, numeros del Intermezzo o sonetos de Petrarca. Este lenguaje, por 1o demas, conviene a las ideas, a los sentimientos, a las aventuras que 61 atribuye a sus tipos principales; todo lo. que es humano y real, queda absolutamente fuera de esas trascendentes creaciones; hablando como poetas, comp 6rtanse, naturalmente, como quimeras. Su mas famoso h6roe, Tancredo, va a Jerusal6n y a Siria con este fin: penetrar el misterio asidtico. i No lo veis? Es facil. Siendo Jerusalen y las planicies de la Siria el nnico punto del Universe en que Dios, a su tiempo, converse con el hombre, en que aparecen los profetas y los Mesias, en que de las zarzas, del murmurio de los rios y del eco de los desiertos surgieron las Leyes Nuevas, dando a la humanidad destinos nuevos, el mozo Tancredo parte, para que alla, en esos lugares, Dios le hable, un rayo de luz lo divinice, una religion le sea revelada, y, habiendo salido de Londres como simple lord, pueda regresar a Regent Street como Mesias y regenerador de sociedades! Y (me preguntarn), l qu6 le sucede a Tancredo en la Siria? Lo que sucede a todos los personajes de Lord Beaconsfield, que en las primeras pfginas parten para sobrehumanos destinos, como los antiguos caballeros de la Tabla Redonda: suc6dele que casa con una linda y honesta menina, y que tiene muchos hijos en medio de mueha felicidad. l Y el misterio asiatico? Parece que no lo hall. Pero descubri6 cosas curiosas y de rara fabula; por ejemplo, un pueblo pagano, en donde reina una bella sacerdotisa de Apolo, que celebra ann hoy nobles cultos hel6nicos, y que se enamora de Taneredo. Pero Tancredo, caballero cristiano, despu6s de defenderla de la invasion de otro pueblo, que adora idolos infames, huye, huye a la desbandada, dejando a la clasica reina gimiendo de amor a los pies de la estatua de Astart6. Despu6s, 61 mismo esta para ser rey del Libano. En fin, un grandioso y 284

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LORD BEACONSFIELD rutilante embrollo. Y todo esto pasa allay por 1855, en el tiempo do la Exposicion de Paris. Pero ; qu6 prodigioso talento, qu6 arte, que amplitud de imaginaci6n para poner de pie, en todo su brillo, este desordenado monumento de Idealismo! Con efecto, 1 que artista tan fino y a veces tan poderoso A pesar de ese abuso del gongorismo en la ficci6n, de lo vago y, al propio tiempo, de lo amanerado de sus concepeiones, de estos enredos y estos personajes que a veces parecen una mistificaci6n,-sus novelas nunca dejan de interesar, dir6 mas, nunca dejan de cautivar. Atraviesalas siempre un entusiasmo sincero-en que se siente el amor po6tico con que 61 sigue a sus generosos heroes, a sus bellas mujeres, en esos destinos fuera do la realidad. Despu6s, su fina sensibilidad, o su idealismo un poco conventional, pero de gran elan, de un gusto supremo requintado, llevanlo a dotar sus personajes y la acci6n en que ellos se mueven, de una tal belleza espiritual, de una tan alta nobleza de costumbres, que los ojos elevanse, la imaginaci6n se enamora de ese mundo ficticio, de esa bumanidad de poema, donde nada existe de vulgar o de bajo y donde brillan formal maravillosas y trascendentes del pensar, del sentir y del vivir. Esto le da una cualidad encantadora: es luinvnoso. Personajes, paisajes, interiores, el propio movimiento de la aventura, todo esta bafiado de una luz serena y graciosa. Pintando las cosas fuera de la verdad social, no teniendo que presentar las sombras tristes, excluye de sus vastos cuadros todo to que en la vida es duro, brutal, feo, malo, estnpido,-las formas varias de la bajeza humana. Escribia para una sociedad rica, noble, literaria, requintada,y mostrabale un mundo de oro y de cristal, girando en una bella harmonia, envuelto en una luz color de rosa... Insisto en este lado no real de los libros de Lord Beaconsfield. Todavia, un hombre de 6stos, antiguo dandy, critico, estadista, habituado a gobernar, observador por necesidad, no podria dejar de tender acumulada una gran experiencia de los caracteres y de la sociedad; y esa experiencia debia necesariamente trans285

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CUBA CONTEMPOR1NEA parentarse en sus pinturas de la vida. Y asi fu6 en efecto. Por entre sus grandes creaciones simb6licas, de indisciplinada imaginaci6n (Tancredo, Lotario, Sibyl), muavese todo un mundo real, de una vida exacta y fuerte, figuras de care puestas de pie con un singular vigor de disefio y de color. Asi son sus personajes secundarios, sus politicos, sus intrigantes, sus hombres de letras, sus mujeres de moda, sus lores elegantes. Todos estos tipos fueron copiados del natural. Londres los conocia, dabales luego nombres; y el escandalo de estos retratos fu6 tambi6n una de las grandes causas del buen 6xito de Lord Beaconsfield. Pero tambien para quienes no frecuentan la sociedad de Londres y no conocen los originales, estos tipos interesan, porque viv en. Ordinariamente son apenas esbozos, pero magistrales; y apareciendo asi, destacados, al lado de creaciones de pura imaginaci6n, descomedidamente po6ticos y de contornos flotantes, esos tipos reales adquieren un relieve mayor, como perfiles de verdadera humanidad, mostrndose por entre lo nebuloso de una mitologia. Son ellos los que interesan; y de la vasta galeria de Lord Beaconsfield, s6lo ellos seran recordados. Seria imposible en este estudio, al correr de la pluma, hecho s6lo de impresiones, seiialar todos los trazos de una individualidad tan compleja como la de Lord Beaconsfield. Pocos hombres han producido un tan curioso conflicto de apreciaciones: dicese de 61 que fu6 un gran hombre de estado, y dicese, tambi6n, que fu6 apenas un charlatan; la critical lo ha presentado como a un novelista de genio,-y como un mal hilvanador de novelas! Hombre de partido, sufri6 en politica y en literatura, ora la idolatria, ora el rencor de la parcialidad partidaria. Una cosa, sin embargo, tenia a su favor: que todos los mediocres lo detestaban. Es dificil, por lo demas, separar en 6el al politico del novelista: siempre hizo politica en las obras de arte, que se convertian asi en resonantes manifestos de sus ideas de estadista; e hizo novela en el gobierno, que parecia muchas veces un escenario 286

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LORD BEACONSFIELD de drama, sobre el cual se hallaba 61, pluma en mano, combinando los lances de efecto. Sea como fuera, Inglaterra perdi6 en 61 uno de sus genios mas pintorescos y mals originales. Individualmente fu6 un hombre feliz. Habiendo, en sus comienzos, lanzado el plan de su vida futura como quien prepara un enredo de novela, realiz6lo plenamente, punto por punto, en un continue triunfo. Fu6 hermoso, fu6 amado, fu6 rico, tuvo la mejor esposa de Inglaterra (como 61 decia), dej6 una vasta obra literaria, fue el confidante escogido de su reina, gobern6 a su patria, pes6 en los destinos del mundo, y termin6 en una apoteosis. & Fu6, entonces, absolutamente, ininterrumpidamente dichoso? No. Este hombre triunfante vivi6 acompanado de un secreto, de un pequeiin, de un ridiculo disgusto: ino haber podido nunca hablar bien el frances! E(A DE QUEIROZ. Debemos esta irreprochable traducci6n, directa del portugues y hecha expresnmente pars CUBA GONTEMPORANEA, a la amabilidad de un poeta y escritor do bien ganado nombre: Enrique HernAndez Miyares, director que fn4 de La Ifabann rlegante, excelonte publicaei6n habanera ya desaparecida. Regalamos con esta vorsidn a nuestros lectores, quienes de seguro no snbrkn qu6 elogiar mis en ella: si In belleza del estilo y el esprit encantador del insigne humorista lusitano, o la elegancia y correcci6n admirables con qua el traductor ha sabido trasladar al Castellano, conservtndole su perfume y su brillanto colorido. esta linda pAgina del volumen Cartas de Inglaterra, escrito por el exquisite author del Epistolario de Fadrique Afendes, 0 prinio Basilio, y tantos otros libros inolvidables como dej6 Ega de Queiroz. 287

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LA ACLIMATACION DEL CUBANO Vamos a examinar brevemente una teoria de trascendental interns cientifico y social, formulada por el Dr. Juan Guiteras en los t6rminos siguientes: "el clima tropical es compatible con las mas elevadas manifestaciones de la actividad humana, y la aclimataci6n de la raza blanca en los tr6picos se ha logrado con 6xito completo'" (1). El doctor Guiteras defiende su tesis, principalmente, con estadisticas y observaciones demograficas, siendo la mas importante la baja mortalidad de Cuba, comparada con la de los demas paises del mundo. "La mortalidad general en Cuba"dice-"alcanza cifras bajas que pueden compararse favorablemente con las de la gran mayoria de las zonas templadas, aun entre los que mejor organizados estan." El cuadro siguiente, formado por nosotros, representa la situacibn de Cuba respecto a otros paises, en cuanto a la natalidad, a la mortalidad general y a la mortalidad infantil (2), (1) Estudios demnogrdfcos; aclimataci6n de la raza blanca en los trbpicos, par el Dr. Juan Guiteras, Director de Sanidad; publicado on Sanidad I Benrjcencia, Habana, julio-sept., 1913, t. X, nirms. 1-3, pAgs. 284-299, y en Ia Revista Bimestre Cubana, Habana, novbre-debre., 1913, t. VIII, fim. 6, pAgs. 405-421. (2) Las cifras corresponden a 1910 cuando no se indica In contrario, y se han tomado de Webb, The New dictionary ofstatistics (London, 1911), del Britannica Year Book, 1913, y de un trabajo del Dr. Guiteras sobre mortalidad infantil, quo se halla en prensa. a, ao 1906; b, aflo 1907; c, afno 1908; d, ano 1909; e, afto 1911; f, anfo 1912: g, promedio de 1901-1903; h, promedio de 1902-1906; i, promedio do los aflos 1904-1905.

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LA ACLIMATACI6N DEL CUBANO PAfS Aleinania ............... Argentina............... Australia...... ..... B6]gica.................. Cuba ................... Chile.................... Dinamarca.............. Escocia................. Espafia................. E. U. de A ............. Finlandia............... Francia ................. Inglaterra y Gales........ Italia................... Jap6n................... Noruega................. R usia ................... Suecia .................. Suiza.................... Uruguay................ Natalidad por mil 31.1 34. e 26.7 23.74 32.2t 38.4 27.5 26.2 33.1 30.2 18.45e 25.1 32.9 34.24 26.1 24.8 25.61 Mortalidad general por mil 17.2 16.711 10.4 15.8 13.5f 32.5 12.9 15.3 23.3 15.0 16.6 20.130 13.5 19.6 22.0 13.5 14.0 16.1d 12.91' Mortalidad infantil (01 ato) por enda mil nacimientos 170d 72 134 116f 3200 123 1210 173a 105 157d 1580 76c 2630 850 1080 110 cuadro demuestra Cuba es un pals que, desde el tan habitable punto como de vista demootro cualquiera para el hombre blanco. Y no debe suponerse que las cifras acusan una escasa mortalidad del negro en Cuba, comparada con la del blanco, pues la tercera parte de las defunciones en 1912 corresponden a la raza de color, a pesar de que 6sta constituye bastante menos de la tercera parte de la poblaci6n total. Ademas, tanto la mortalidad infantil como la producida por la tuberculosis, y la mortalidad general, descienden progresivamente en Cuba, y las enfermedades llamadas tropicales, o ya no existen o se van haciendo cada vez ma's raras (3). (3) Enrique B. Barnet, Consideraciones sobre el estado sanitario de Cuba. Discurso pronunciado en la Academia de ciencias mdicas, fisicas y naturals de la Habana, on la sesidn solemne del 28 de mayo de 1913.) Habana. 19i3, 10 p.)-Vanse, asimismo, los articulos del Dr, Guiteras ya citados. Este grafico, 289

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CUBA CONTEMPORANEA Es, por lo tanto, un echo comprobado que la muerte no amenaza mas al blanco en el clima tropical de Cuba que en las zonas templadas, hecho este que representa una gran conquista de la civilizaci6n cubana, y que ha sido uno de los resultados de su emancipaci6n de Espafia. Los recientes descubrimientos de la Bacteriologia y de la Higiene han echo evidente el error de atribuir a condiciones climatol6gicas la existencia de enfermedades cuyo origen parasitario es hoy universalmente reconocido. "Antes se admitia la existencia de misteriosas cualidades inherentes a los climas, favorables o adversas para la salud de las razas humanas; y las palabras "emanaciones", "miasmas", "aire deletereo", no haelan mas que ocultar la ignorancia en que se vivia acerca del origen de las enfermedades tropicales." Hoy conocemos la etiologia de la mayor parte de aquellos males, y gracias a estos conocimientos, a que tanto contribuy6 el genio de Finlay, se han convertido en lugares saludables algunos paises tropicales que, como Cuba y Panama, eran antano focos de infecci6n que el extranjero contemplaba con espanto. Deshechas las antiguas creencias respecto a ho "malsano" del clima tropical, ya no cabe dudar que no hay obstaculo a la aclimataci6n del blanco por lo que respecta a las enfermedades llamadas tropicales, y el Dr. Guiteras nos ha hecho ver, ademas, que nuestra mortalidad general es bien baja, aun comparada con la de los pauses templados que marchan a la cabeza de la civilizaci6n. Es hoy evidentemente innecesario demostrar, en ho que a Cuba se refiere, que, mas o menos, es un hecho positivo la aclimataci6n del hombre blanco. S6lo puede ser objeto de discusi6n, por ho tanto, el mayor o menor grado de aclimatacion que ha alcanzado, o que pueda en lo futuro alcanzar, la raza blanca en Cuba. No parece razonable que nadie sostenga que pueda existir en ninguna parte del globo una aclimataci6n absolute del hombre. El clima y la naturaleza humana estan en constante inter-reacci6n, y el proceso de la adaptaci6n del hombre al medio fisico en que vive no cesa nunca, ni puede cesar, por cuanto ambos estfn sujetos a las leyes de la evoluci6n. En todas las zonas el clima es, a la vez, el enemigo y el protector del hombre, y en ninguna parte le es del todo favorable ni del todo 290

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LA ACLIMATACI6N DEL CUBANO adverso. La conclusion mas razonable a que podemos llegar en esta materia, es, por tanto, la que expuso el sabio naturalista Alfred Russel Wallace en la Enciclopaedia Britannica (articulo Acclimatization, t. I, p. 114-121, a saber: En conjunto, parece que estamos justificados en llegar a la conclusi6n de quo bajo condiciones favorables, y mediante una adaptaci6n adecuada de los medios al fin que se persigue, el hombre puede aclimatarse, por lo menos, con la misma certeza y rapidez (contando por generaciones mAs bien que por afios) que cualquiera de los animales inferiores. La mayor dificultad que tine que veneer no es la temperatura, sino la presencia do enfermedades parasitarias, para luchar contra las cuales su constituci6n no ha sido preparada; pero la ciencia moderna est& definiendo ripidamente estos peligros y la mantra de evitarlos. Resulta, pues, que es casi siempre una influencia relativa y no absoluta la que ejerce el clima sobre la salud y actividad del hombre; y podemos agregar ahora que esa influencia se halla en relaci6n direct con el grado de inteligencia de la raza que habita el pals. Los animals inferiores se aclimatan s6lo fisiol6gica o biol6gicamente, y mediante la seleccion natural; pero el hombre, y sobre todo el de raza blanca, se adapta y se aclimata poniendo a contribuci6n su inteligencia. La historia nos ensea que la aclimataci6n del hombre ha sido mas un triunfo de su inteligencia que de su constituci6n biol6gica, y de ahM que deba desterrarsede la conciencia del cubano el pesimismo que le inspira el factor climatol6gico con respect al porvenir de la raza. La baja mortalidad y la disminuci6n progresiva de ciertas enfermedades, no se deben en manera alguna a cambios ocultos o espontaneos en la constituci6n fisiol6gica del cubano, sino a la inteligencia, que ha ido descubriendo causas y medios y aplicando eficazmente los nuevos conocimientos cientificos a combatir las enfermedades, favorecidas muchas de ellas por el clima tropical, hasta extinguir por completo algunas y dominarlas a todas en mayor o menor grado. No significa esto, en modo alguno, que no ofrezca el medio tropical, en algunos respectos, un serio obst6culo al desenvolvimiento adecuado de la raza cubana, ya en part aclimatada, pero que necesita estarlo mas todavia. En otras palabras, hay que luchar con la inteligencia contra las influencias climatol6291

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CUBA CONTEMPORANEA gicas que actnan desfavorablemente sobre el hombre en Cuba, y no abrigar por mas tiempo la antigua creencia de que el medio fisico es un factor cuya acci6n nociva o benefica cae inexorablemente sobre el hombre, sin que a 6ste le sea dable librar con 6xito una lucha contra 61. Asi como en las zonas templadas la inteligencia del hombre reduce a su minimo la acci6n danina de los extremos de frio y de calor que alli imperan, asi en el clima tropical de Cuba la inteligencia del cubano limitar cada vez mas los efectos enervantes del calor y cualesquier otras r6moras que el clima oponga a su adecuado desenvolvimiento individual y social. Pero es preciso que el problema se estudie y no se deje su soluci6n al azar, porque esto seria reninciar precisamente a los triunfos que puede proporcionar la inteligencia; y la inteligencia es el medio de defensa del hombre contra sus enemigos naturales. Llegando a este punto nos es dificil continuar, por cuanto resulta que el problema a estudiar es de los que competen al medico y al higienista. Solo consignaremos, por tanto, una opinion extraia, si bien muy autorizada, la del Dr. Arturo Galcerin Gaspar, de Barcelona, que escribe lo siguiente (4) : De entre todos los componentes del cuerpo, el sistema nervioso es el que recibe directamente la influencia del medio ambiente... Por esta circunstancia el sistema nervioso enferma con predileccion cuando, por sobra de estimulo o exceso de duracion de los medios c6smicos, ba alcanzado el limite de sus resistencias, que con ser muchas, al cabo no son infinitas. El calor, uno de aquellos agentes, entra por mucho en nuestro modo de ser y modifica grandemente nuestro anormal funcionalismo. Sobre el sistema nervioso, despierta la sensibilidad general y la de los sentidos, y tras esto aumenta la impresionabilidad y la percepei6n de la corteza cerebral, con todas sus consecuencias de mas viva asociaci6n de ideas o imaginaci6n mas rica, bien que con escasa persistencia de la tension nerviosa, provacando frecuentes y mas intensos agotamientos, en virtud de la ley del ritmo, que tan fatalmente se cumple en el sistema nervioso. Asi es que, a cambio de aquellas fulguraciones imaginativas, son mas premiosas las operaciones intelectuales quo obligan a un esfuerzo demasiado sostenido, a una atenei6n sobrado pertinaz, o a una reflexi6n muy intensa, amen de la amiostenia que se padece en los climas calidos, induciendo a la indolencia cuando no a la abulia, y a la apatia cuando no al hastio, para todo cuanto (4) Agentes naturales y dolencias nerriosas, publicado en Cuba en Europa, Barcelona, mfmero correspondiente al 15 de noviembre de 1912. 292

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LA ACLIMATACI6N DEL CUBANO exige sostenidas reacciones psico-volitivas. Se suma a estos factores la acci6n tambi6n deprimente que el calor ejerce sobre los restantes sistemas y aparatos: el de la generaci6n menos continent y mfs precoz, el apetito disminuido, mayores p6rdidas por las glindulas sudoriferas y sebfceas, disminuidos los cambios respiratorios y la secreci6n renal, y si no hay suficiente compensacion por part del higado, ocurre consecutiva retenci6n en el organismo de tin sobrante de materiales de desasimilaci6n del sistema nervioso, la colesterina sobre todo, que obrando a manera de autointoxicaci6n deprimente, crea las proporciones morbosas adquiridas en climas cAlidos, entre ellas las congestiones de los centros cerebrales y medulares, las apoplejias, las psicosis cr6nicas por agotamiento, aparte del mayor contingente de infecciones determinantes de las meningitis y encefalitis agudas. Lo transcripto es suficiente para demostrar que hay un problema climatol6gico cuyo estudio es necesario, en interns de la raza cubana. Este problema puede decirse que consiste, en parte, en determinar, por medio de investigaciones estadisticas y de otros 6rdenes, la relaci6n que pueda haber entre ciertos estados nerviosos y mentales de la poblaci6n cubana y las condiciones climatol6gicas del pals, y la manera de reducir o limitar los efectos dafiinos del clima sobre tales estados morbosos. Pensamos que de este estudio resultarian nuevos triunfos de la inteligencia en su empeflo de subyugar las fuerzas fisicas que actnan desventajosamente sobre el hombre en Cuba. Tal creencia, unida a un interns cientifico, nos mueve a abogar por el nombramiento de una comisi6n t6cnica, que, sin necesidad de retribuci6n pecuniaria, realice estudios y recopile datos acerca del problema a que nos referimos, abarcando en su totalidad la cuesti6n de la aclimataci6n en Cuba. A continuaci6n presentamos una corta bibliografia (5), que puede servir de punto de partida a una mas complete y relacionada con las investigaciones que hemos propuesto: ANDERSON (Charles L. G.).-The white man in the tropics. Chicago, 1908. ARMAND (Adolphe).-Trait6 de climatologie g6n6rale du globe. etudes m6dicales sur tons les climats. Paris, 1873. BERTHOLON (Lucien).-De la vitalit6 des races du Nord dans les pays chauds exempts de paludisme. Paris, 1877. BOUDIN (J. Ch. M.).-Trait6 de g6ographie et de statistique m6dicales et (5) Algunos de los trabajos incluidos en ella, tienen in valor meramente hist6rico: pero precisamente por este motivo han sido consignados. 293

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CUBA CON'EMPORANEA des maladies end6miques, comprenant la mdt6orologie et la geologie medicales, les lois statistiques de la population et de la mortalit6, la distribution g6ographique des maladies et de la pathologie comparee des races humaines. Paris, 1857. 2 vols., con 9 cartas y tablas. BOWEN (R. B.).-Acclimatization: can the white races become permanent populations in the tropics. En Scientific American Supplement, 1912, p. 230-31. ENCICLOPEDIA universal ilustrada europeo-americana (Barcelona), t. II, p. 262-81; articulo Aclimatacion.-Al final de este articulo hay una Bibliografia. FOIsSAC (Pierre).-De l'influence des climats sur I'homme et des agents physiques sur le moral. Paris, 1867. 2 vols. GILEs (G. M. J.).-Outlines of tropical climatology. London, 1904. 109 p. GRIMSHAw (R.)-Combating the dangers of tropical climates: the resistant powers of temperate races not equal to acclimatization. En Scientific American Supplement, 1912, p. 151. IIAUSER (Ph.).-La geografia m6dica de la Peninsula Iberica. Tomo I: Climatologia y evoluci6n 6tnica. (Madrid, 1913.) IRELAND (A.).-Tropical colonizations. New York, 1899. JOURDANET (D.).-Les altitudes de 1'Amerique tropicale comparees au niveau des mers au point de vue de la constitution medicale. Paris, 1861. KUBORN (II.).-Des causes de la mortality compare de la premiere enfance dans les principaux climats de I'Europe. Paris, 1874. LOMBARD (H. C.)-Trait6 de climatologie medical. Paris, 1877-79. 4 vols. WOODRUFF (C. E.) -Effects of tropical light on white men. New York, 1905. LUIs MARINo PtREZ. 29!

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LA COMPANIA DE JESUS No somos ni enemigos ni partidarios de esta Compaiia: no se regocijen, pues, ni se alarmen los unos ni los otros, que no vamos a censurarla ni a defenderla, sino a hacer simplemente historia: lean todos y cada cual juzgue despu6s a su manera. Si no fuera porque es demasiado conocido el nombre que encabeza este articulo, nombre que nadie mas que los que esa Companfia forman han dado a conocer en todas partes, pareceria que ibamos a hablar de una sociedad o compafia civil o mercantil, o de una nueva milicia formada o que trataba de formarse: y es que mas corresponde a una "raz6n social" o a la "milicia" ese titulo, que a una agrupaci6n u orden de religiosos. I Por qu6 no se ha llamado congregaci6n u orden? Porque no hubiera estado de acuerdo con el fin y prop6sito que perseguia. Se form, seghn explicaremos despu6s, para combatir al enemigo; para contrarrestar la acei6n de la Reforma; para convertir herejes e infieles, tanto en el antiguo como eli el llamado Nuevo Mundo. Para conseguir todo esto, se hacia necesario que estuviera provista de todas las armas; pues no habian de ser suficientes, en muchos casos, la dulzura y la benevolencia para persuadir o convencer: por eso esta organizada militarmente y mandada por un "general", que asi se llama el jefe o superior de este instituto. Como su gobierno no iba a ser s6lo religioso, sino politico tambi6n, necesario era tener un ej6reito, para ser respetado. Pero no solamente en lo politico y religioso habia de hacer sentir su influencia, sino tambien en lo econ6mico o mercantil; pues aunque en su origen hicieron sus miembros "voto de

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206 CUBA CONTEMPORANEA pobreza", mas tarde hubo un papa que los autoriz6 para dedicarse al comercio, al trfico mercantil. Antes de llamarse "de Jesus" la Compafnia, y de tener caracter religioso, fu6 exclusivamente militar; la organize en Pamplona don Ignacio de Loyola, para defender la ciudad de la invasion francesa. La Ciudad fu6 sitiada y defendida bizarramente por Loyola y su compania. Esta misma "compafifa" vino a ser despu6s "de Jesus", cuando don Ignacio, cambiando de parecer, colg6 la espada y requiri6 la "cruz" para combatir el libre examen y defender la Iglesia que corria peligro. Aquellos sus compafieros de armas no quisieron abandonar a tan heroico y valiente jefe, y entraron con 61 a formar parte de la nueva "Companfa", que ahora se llama 'de Jesus". Hasta aqui hay perfecto acuerdo y hay concordancia entre el nombre "compania" y el fin u objeto que perseguia. Ahora, en lo que no estan conformes muchos, es en que esta "compania" se llame "de Jesus"; y exclaman: que diria Jesus, de haber alcanzado otros tiempos, de estos hombres que han tomado su nombre para formar una "compafia"! 1 Jesus, que arroj6 a los mercaderes del templo, sirviendo de bandera a estos "religiosos comeriantes"!; i Jesns, que amaba a los pobres y despreciaba a los ricos-por sus bienes, por sus riquezas-, formando parte de una compania dedicada al trafico mercantil y poderosa por su dinero !; ;Jesus, todo caridad, todo justicia, todo amor, -todo castidad, dando nombre a una compafiia que ha sido acusada de horrendos crimenes, de los vicios e inmoralidades mats vergonzosos y contrarios a la naturaleza y que tiene esa moral tan sutil y acomodaticia contenida en la famosa doctrina de las "opiniones probables" y en el escandaloso "m6todo de dirigir la intenci6n"! Que no encontremos en esta "companfia" ninguna de las cualidades del "nazareno", no importa; en cambio, se hallan las de su fundador don Ihigo L6pez de Recalde, quien, despu6s de haber sido canonizado, ha quedado tan puro y santo como el que mas. Si su fundador es "santo", no es posible que le falte "santidad" a su fundaci6n. Don Ifligo L6pez de Recalde, nacido en 1491 en el eastillo de Loyola, provincia de Guipdzcoa, fu4 por su nacimiento hombre de calidad. Conoci6 todas las pasiones y corri6 todas las aventuras propias de su 6poca y

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LA COMPAi:A DE JEStS condici6n, alternando los devaneos de la Corte con ]as ocupaciones de la guerra. En el sitio de Pamplona, recibi6 una herida de la cual no cur6 bien, quedando cojo. Intenso fu6 su sufrimiento. En el lecho del dolor disiparonse las engafosas ilusiones de la vida, sucediendoles el deseo ardiente de realizar heroicos empefios en bien y gloria de la religion. Concibi6 entonces L6pez de Recalde, el proyecto de fundar una nueva orden religiosa. Para ello necesitaba instruirse. Estudi6 con pasi6n en Barcelona, AlcalA y Salamanca. Fu6 perseguido por la Inquisici6n y se traslad6 a Paris, ya para ponerse a cubierto del Santo Oficio, ya para completar sus conocimientos. Alli se asoci6 al saboyano Lefebre, al portugu6s Rodriguez y a los espanoles Lainev, Bobadilla, Salmer6n y Francisco Javier, y juntos, juraron el 15 de agosto de 1534, en la iglesia de Montmartre, hacer una peregrinaci6n a la Palestina, y, do no ser posible, someterse en absoluto a la voluntad del Papa, para la conversion de los infieles. L6pez de Recalde, anim6 y sostuvo la empresa por 61 ideada, con su temperamento fogoso, su voluntad de hierro y su exaltaci6n romancesca. La mente, excitada y a las veces extraviada por el entusiasmo y la fe en el destiny, todo Io vi6 posible, por grandes que fueran las dificultades. A la postre, en 27 de Setiembre de 1540, obtuvieron el pensamiento y la obra de L6pez de Recalde, la ansiada consagraci6n del Sumo Pontifice, en virtud de la bula Reginini Militantis Ecclesie de Paulo III, no sin recia oposici6n, principalmente de los doctos y virtuosos prelados espafioles Melchor Cano y Francisco Siliceo, este 61timo arzobispo de Toledo (1). Este es el origen de la "Companifa de Jes6s", cuya formaci6n le vali6 a su fundador el haber sido canonizado, mals tarde, en 1622, con el nombre de San Ignacio de Loyola. j Con que objeto o fin se form6 esta Compafifa? 6 Se hacia necesaria al servicio de la Iglesia? No, ciertamente. Se organiz6,, especialmente, para la conversion de los infieles y de los herejes y para aumento de la piedad, siendo consagrada a Dios con el estrechisimo voto de la "pobreza evangelica", tanto en comun como en particular, a excepci6n de los "colegios de estudios'", a los cuales se les permiti6 que tuviesen rentas; pero con tal "de que ninguna parte de ellas se pudiese invertir en beneficio y utilidad de dicha compania, ni en cosas de su uso". Para combatir y contrarrestar la Reforma iniciada por Lutero y Calvino, se cre6 esta sociedad: para combatir hemos dicho; si. Por esto se organize militarmente, por esto no se llama orden (11 De un informe del Sr. Antonio Govin, en In causa que, con motivo de una denuncia de los jesuitas, se sigui6 contra el peri6dico El FHnix, de Cienfuegos; informe que, en extracto, so public en el ntlm. 123 de El Triunfo de entonces: Habana, 27 de mayo de 18%.. 2917

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CUBA CONTEMPORINEA ni congregaci6n, sino "compaflia", en la acepci6n militar de la palabra. Fu6 una hueste o militia destinada a combatir por la Iglesia. Se le ha dado el nombre de "caballeria ligera de la Iglesia"; es decir, un cuerpo siempre listo y dispuesto para constituirse en los puntos de peligro. La organizaci6n de esta compaflia es severa, cual corresponde a una militia. La individualidad no existe; desaparece para formar ese todo que se llama "Compaifa de Jesus", en inter6s de la cual han de obrar en primer t6rmino; por esto se exige a los individuos que la forman, que renuncien a su propia voluntad, pues el interns de la instituci6n lo ha de ser todo. Ya el mismo fundador estableci6 las maximas de "que renunciar a la propia voluntad es mis meritorio que resucitar a los muertos"; "que aun cuando se te haya dado por senior a un animal privado de razon, no debes vacilar en prestarle obediencia como senior y guia"; y que "lo que convenga tener por negro, por negro ha de tenerse aunque sea blanco". Maximas que ignoramos si todavia se observan hoy, y a las que debe la compafila su unidad, su fuerza. Este cuerpo esta formado por novicios, que vienen a ser los "reclutas", los cuales aspiran a ser miembros eclesiasticos o laicos, o forman los llamados "indiferentes"; despu6s vienen los escoldsticos, que, como indica su nombre, son los destinados a la enseflanza de la juventud; los coadjutores, que pueden ser espirituales o laicos, y, por ultimo, los sacerdotes y los profesos, que constituyen la minoria. Hay profesos de tres votos y de cuatro votos: el cuarto voto es el especial de fidelidad y obediencia al Papa. (Ya veremos a cial Papa prestan 6stos el voto). Cada grado necesita o requiere edad determinada, pruebas especiales y estudios propios: para profesar, por ejemplo, hay que tener treinta y tres anios de edad. Pero no son 6stas todas las clases de que esta compuesta esa compafiia; queda una por sefialar, tal vez la mis importante, desde el punto de vista de los servicios que presta: la de los afiliados: 6stos no visten el traje de la compaflia; pertenecen secretamente a ella, y son, por consiguiente, muy dificiles de conocer y descubrir. Este grupo esta formado, principalmente, por personas que ocupan elevada posici6n social o econ6mica o que tienen influencia por su cargo, 193

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LA COMPANMA DE JEStS como cardenales, ministros, secretarios, magistrados, jueces, fiscales, etc. Gobierna y manda estas fuerzas un "prep6sito", que tiene el titulo de "general", al cual es a quien se presta ese voto de fidelidad y obediencia de que hemos hablado, no a las constituciones o estatutos de la sociedad. Este "general'' reside en Roma y por su poder e influencia es conocido con el nombre de "Papa negro", en oposicion al "Papa blanco", o sea el Sumo Pontfice. & Respondi6 la Compaia de Jesns a los fines para que aparece que fu6 creada? Veamoslo: Si la Compania se hubiera concretado a convertir infieles y herejes, a aumentar la piedad y la religion y a observar ese estrechisimo voto de la pobreza evang6lica, asi como a seguir las doctrinas de los santos padres de la Iglesia, seguramente, dicen sus enemigos, no hubiera provocado las protestas unAnimes de la cristiandad toda, ni dado motive para su expulsion de casi todas las naciones de Europa primer, y de su extinci6n despu6s. Pero no fue asi. En la Compafnia de Jesus, que estudiamos, dice el Papa Clemente XIV en su Breve sobre la extincion de la misma, de 21 de julio de 1773: empezaron a brotar casi desde su origen contiendas y discusiones, no solo entre los individuos que la componian, sino con las otras 6rdenes, con el clero, universidades, cuerpos literarios y "aun con los mismos soberanos de las naciones en cuyos dominios haba sido admitida o tolerada"; llegando en su orgullo y ambici6n a impon6rsele al mismo Vaticano, pues no reconocia mas autoridad que la de su prep6sito o general. Esas contiendas y disensiones se suscitaron-dice Clemente XIV en su citado Breve-"sobre varies punts de doctrina; sobre la calidad y naturaleza 'de los votos y tiempo requerido para profesar; sobre promoci6n a los 6rdenes sacros, sin congrua y sin haber echo los votos solemnes, contra Lo dispuesto en el Concilio de Trento; como sobre la potestad absoluta que se arrogaba el "Prep6sito" general de dicha Companfia". La doctrina o moral de la "Companfia", no es la misma de la Iglesia catolica; no est6 contenida en los libros Ilamados sagrados o divinos, ni en los de los Santos Padres: se encuentra en la Teologia Moral, que ha formado el jesuita Escobar, compilando Lo dicho por veinticuatro padres de dicha "Companlia". 299

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CUBA CONTEMPORANEA Pero no por eso deja de ser justa, buena y santa, ni de tender autoridad. Si es distinta o no la doctrina de la Iglesia y la de la Compania, lo vamos a ver ahora. Empecemos por la famosa de la "probabilidad": "una opinion es probable-dicen contestes esos veinticuatro padres-cuando esta fundada en razones de alguna consideracion", por lo cual sucede a veces que un solo "doctor grave puede tender una opinionn probable". Y se fundan para sostener esto nltimo, en que "un hombre consagrado enteramente al estudio no sostendria una opinion sino movido por una raz6n buena y suficiente". Como es de pensarse, entre estas opiniones las hay mas o menos probables, segnn sea la autoridad de quien la sostenga; pero no por eso dejan de ser unas y otras "probables''; es decir, susceptibles de poderse seguir segun convenga. Por ejemplo: "se puede hacer lo que se piense -dice Manuel Sa, de la Compaia, en su aforismo de dubiosi es permitido segun una opinion probable, aunque la contraria sea mas segura, pues la opinion de un solo doctor grave basta." Esta doctrina de las "opiniones probables", es muy elastica y acomodaticia; no importa; ha sido necesario inventarla, o crearla, en bien de la humanidad, "no de la Companifa"; pues la mayoria de los hombres no son buenos ni santos; y teniendo obligacion de tratarlos a todos, buenos y malos, es justo tener para unos y otros doctrinas diferentes. Se la ha acusado "injustamente", de corromper las costumbres por medio de esta moral; no hay tal, ella no pretende corromper las costumbres, sino "reformarlas". Ademas, 1 de qu6 otra suerte tranquilizar tantas conciencias? A la concordancia de estas maximas con el parecer de la mayoria de las gentes de entonces y de hoy, ha debido la "Companfia", su preponderancia y extension. Asi, dicen los veinticuatro, "un doctor a quien se consulta, puede dar su consejo, no solamente probable, segun su opinion, sino contraria a su opinion si ha sido estimado probable por otros, siempre que este consejo contrario al suyo sea mas favorable y agradable al que le consulta". Escojamos un caso practico, para que veamos la aplicaci6n de esta doctrina. El Evangelio dice: "dad limosna de vuestro superfluo": los ricos, por consiguiente, vienen obligados a cumplir este precepto; pero como la mayo300

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LA COMPANIA DE JESUS rHa de los ricos no quiere o no le conviene dar limosna, he aqui que el docto padre Vazquez, de la Compaiiia, en su tratado de la limosna, crea esta su opinion, que es probable y puede seguirse: "lo que guardan las personas del mundo para levantar su condici6n y la de sus parientes, no puede llamarse superfluo". Indiscutiblemente que si To que ahorramos o guardamos es con este santo objeto, no tenemos nada superfluo y no venimos obligados a dar limosna. Queda, pues, interpretado el Evangelio; l hay en esto algo reprobable? No. Los Papas excomulgan a los religiosos que se quitan su habito, por razones que son faciles de averiguar. Los "veinticuatro" dicen: "si se To quita por una causa vergonzosa o para de ir de inegnito a ciertos sitios, siempre que tenga voluntad de volvdrselo a poner, no incurre en excomuni6n"; pues aunque el Papa o los Papas lo tengan prohibibido-argnimos nosotros-, no ha obrado sino dentro de la esfera de la probabilidad de su sentir; y como en contra de este parecer existe la opinion de esos veinticuatro doctores, que es tan probable o mas que la de aqu6l, de aqui que pueda seguirse o escogerse la que convenga. Y terminemos ya con la opinions probables. Con esa doctrina tendriamos bastante para conocer las prlcticas de ]a Companifa; pero no debemos dejar de explicar el llamado "m6todo de dirigir ]a intenci6n", porque en 61 esta contenida, en realidad, la doctrina mas important y de mayor traseendencia. En la mAxima de todos conocida: "el fin justifica los medios", esta fundado este m6todo. Con 61 no se persigue el mal, sing el bien, pues se ha establecido principalmente para defender nuestro honor y librarnos de la infamia. Los Evangelios y santos padres de la iglesia, prohiben a los hombres ]a venganza, no asi a los dioses o a Dios, que sabemos que se venga a cada rato en sus criaturas, Que esto no es justo, salta a la vista: por eso los "veinticuatro" han establecido reglas y casos, para que nosotros, miseros mortals, podamos vengarnos, digo, defendernos. A Hay mal en ello? No, ciertamente. "El que ha recibido una bofetada-dice Lessius, do la Compainfa-no debe tener la intenci6n de vengarse; pero puede tener la de evitar la infamia devolviendo en el acto la injuria, aun con la espada misma". "Si tu enemigo esta dispuesto a hacerte 301

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CUBA CONTEMPORANEA alg6n dano, no debes desear su muerte movido de odio, pero se la puedes desear para evitar tu dano": esto prescribe Escobar, de la Compaiifa. Citemos un caso mars en que es permitido matar tambi6n, con tal que se dirija bien la intenci6n, y que tomamos del padre Lamy, de la Compadiia: "Es permitido a un eclesiastico o religioso matar al calumniador que amenaza con publicar crimenes escandalosos de su comunidad o de el mismo, cuando no hay otro medio de evitarlo, porque en este caso, asi como es permitido al religioso matar al que le quiere quitar la vida, le es permitido tambian matar al que le quiere quitar el honor o el de su comunidad". f No tenemos todos el honor en tanta estima como la vida?; luego esta justificada esta opinion. v Habra que citar mas casos, para que se comprenda en qu6 consisted el m6todo de dirigir la intenci6n? Creemos que no; ha quedado suficientemente explicado, se ve claro en qu6 consiste. Muchos se han escandalizado con este m6todo, pero nosotros no vemos la raz6n. t No es acaso la intenci6n, el pensamiento de hacer un mal, lo que constituye la esencia del pecado? Poco importa que las eyes condenen algunos de esos actos que hemos citado; asi tiene que ser; la materialidad o exteriorizaci6n del acto a los hombres corresponded conocerla y solamente de esto pueden conocer. Ahora, del pensamiento, de la intenci6n, i qu6 pueden saber los hombres?, & qui6n puede penetrar en este arcano? tnicamente Dios, dicen los fil6sofos espiritualistas, cuya doctrina sigue la Iglesia. Luego si la intenci6n esth bien dirigida, si es buena, no hemos cometido pecado, aunque si algunas veces delito. Pero, l qu6 importa la pena que ha de sufrir el cuerpo, si salvamos el alma? La pena o condena de los hombres es transitoria; To mas que puede durar es To que dure la vida del culpable; mientras quo la condena del alma, es eterna.,. Quidn, pues, en alguno de los casos consignados, no ha de preferir salvar el alma, antes que el cuerpo ? Hay que ser razonables siempre y optar por el dano menor. Rasta aqui no creemos haber encontrado, ni pensamos que nadie pueda encontrar, cosa alguna reprobable o escandalosa en esta 'Companfia". :Por qu6, entonces, esas quejas y.protestas de quo nos habla Clemente XIV en su Breve? Sin duda que 302

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LA COMPANIA DE JEStS han sido la envidia, la calunnia y las intrigas de los hombres, las que hicieron proceder a Lorenzo Ganganelli de tal suerte. Y que esto ha sido asi, no hay duda-dicen sus partidarios-, pues se sabe que este pontifice, de muy mala gana, y a su pesar, firm esa orden de extinci6n. Pero fueron muchos los cargos y acusaciones que se le hicieron a la pobre "Compania", algunos de los cuales consigna Clemente XIV en el parrafo 20 de su mencionado Breve: No fu6 posible acallar-dice el Papa-los clamores y quejas suscitados contra la compaiia, que antes bien se llen6 mss y mas casi todo el mundo de muy reflidas disputas sobre su doctrina la cual muchos daban por repugnante a la fe cat6lica y a las buenas costumbres: encendi6ronse tambien mas las discordias dom6sticas y externas y se multiplicaron las acusaciones contra la Compania, principalmente por la inmoderada codicia de los bienes temporales. Al final del parrafo 17 y en el 21 dice que fueron acusados en materias muy graves que perturbaron mucho la paz y tranquilidad de la Iglesia, por la interpretaci6n que hacian de varios ritos gentilicos que practicaban con mucha frecuencia en algunos parajes, no usando de los que esttin aprobados y establecidos por la Iglesia universal, y sobre el uso e interpretaci6n de aquellas opiniones que la Sills Apost6lica, con raz6n, ha condenado por escandalosas y manifiestamente contrarian a la buena moral. Hay una acusaci6n que casi unfnimemente se le hace a la Compania, y es la de "su inmoderada codicia por los bienes temporales"; defecto este que se hace mas grave y resalta mas-dicen sus detractores-teniendo en cuenta que esta Compaia, segun rezan sus constituciones, "fu6 consagrada a Dios con el estrechisimo voto de la pobreza evang6lica". Esto es cierto; pero no lo es menos que el Papa Gregorio XIII les concedi6 el privilegio de ejercer el comercio en todas partes y de hacer operaciones de banca. & Por qu6, pues, extranarse de que fueran buenos comerciantes? Acaso se ejerce el comercio para perder, o para ganar? Ademas, que en lo que se guarda para levantar el prestigio y condici6n de la Companfia, no puede haber "codicia", si seguimos la opinion del padre Vazquez, de la propia Compafia. No debemos, por tanto, censurarla por sus mximas respecto de la usura; del llamado contrato de "moha303

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CUBA CONTEMPORkNEA tra", de los quebrados, etc. Pero no solamente al comercio ha debido la Companfia su riqueza, la adquisici6n de sus cuantiosos bienes, su fortuna; hay que tener en cuenta que los individuos, al ingresar en ella, como tenfan que hacer voto de pobreza, si eran ricos, se veian obligados a renunciar sus bienes a favor de la Companfia: asi se hacia poderosa 6sta y se cumplia, al propio tiempo, con ese tan severo precepto. La usura era antes un pecado; para algunos hoy lo es tambi6n, aun cuando saben que la contrataci6n es libre. "Hay usura-dice el celeb6rrimo padre Escobar, de la Compaia-si se exige algnn provecho de lo que se ha prestado, entendiendo que es justo; pero si se exige por via de agradecimiento, no es usura. No es permitido tener la intencion de sacar provecho del dinero prestado; pero pretenderlo a titulo de amistad de aquel a quien se le prest6, media "benevolencia'', no es usura''. Como vemos, todo depende de la iutencion. Tambien estaba prohibido el contrato de "mohatra": "el contrato de mohatra-dice Escobar, el de la Compania-es aquel por el cual se compran algunas mercancias caro y a credito, para volverlas a vender en seguida a la misma persona en dinero contante y mas barato". Era algo parecido a lo que sucedia con la "venta en pacto" de nuestro derecho, en que se podia comprar barato una propiedad de gran valor. El objeto del de mohatra era conseguir dinero pagando un interns "algunas veces crecido". Por ejemplo: necesitaba un mercader veinte doblones; pues compraba a otro mercancias por valor de treinta doblones, pagaderos en un ano o menos, y se los volvia a vender en el acto por veinte doblones. Pues bien, este contrato podia celebrarse con tal que no hubiera "intencion de usura". Se les acusa asimismo de comerciar no s6lo con las cosas, sino, lo que es mis grave, segnrn el parecer de los que desconoclan quo los esclavos eran cosa: de dedicarse a vender como esclavos a los indios y a los negros-como si ambos no hubieran sido esclavos-. El Papa Benedicto XIV, dicen aquellos que en su bula Inmensa Pastorum los trat6 severamente, por dedicarse a ese comereio; y en 1755 les prohibit que se dedicasen al comereio de drogas. A la verdad que no nos explicamos ni comprendemos que estos padres pudieran dedicarse a vender me304

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LA COMPANMA DE JES6S dicinas, a no ser que tan santos y humanitarios seres, horrorizados con los padecimientos corporales que hacia sufrir la Inquisici6n, hubiesen descubierto algiin especifico contra esos dolores, o que trataran-que es lo mas probable-de librar o salvar el cuerpo, lo mismo que libran el alma, de todo padecimiento. Despu6s de 1o dicho no se podra criticar de ociosos a estos religiosos, como se ha hecho con los de otras 6rdenes. Por eso el padre La Valette, procurador general de la Compania en las islas francesas, para no hacerse acreedor a ese calificativo, hacia el comercio en gran escala en La Martinica; edifice una calle entera y habitaciones y almacenes y talleres; en la Dominica, estableci6 una casa de comercio, compr6 negros, bizo el contrabando con las islas Barbadas, tenia correspondencia y bancos en muchas partes de Europa, hacia grandes negocios de giro y libraba sobre la casa de Lioney Hermano, de Marsella, sumas considerables a cuenta del azncar, afil y caf6 que enviaba (2). b Queda todavia algo mas de que se les haya acusado ? Si. De que en la India y en la China permitian a los cristianos la idolatria misma, con tal que bajo sus habitos o ropas llevasen escondida una images de Jesucristo, a la cual habian de dirigir mentalmente sus oraciones todas, asi como las adoraciones publicas que tributaran a Canchinchoan y a Kum-fucum. Estos cargos se los hacen los franciscanos de las Filipinas en una memoria que presentaron al Rey de Espana, Felipe IV. Parece que Clemente XIV se hizo eco de esto, porque en su referido Breve (pfrrafo 21), habla de la "interpretacion que hicieron de varios ritos gentilicos, que practicaban con mucha frecuencia en algunos parajes, no usando de los que estfn aprobados y establecidos por la Iglesia universal". Pero hay que fijarse que en la practice de esos ritos quedaba siempre a salvo el crucificado; no era, aunque lo pareciera, a aquellos dioses a quienes iban dirigidas las oraciones ni a quien adoraban, sino a Cristo, pues hacia 61 iban dirigidas; esa era, por lo menos, su intenci6n. l Conseguian de este modo convertir infieles y herejes? 6Si? 6 Pues qu6 importan los medios si el fin conseguido era bueno y santo? Ademas, el objeto principal de la Compaiiia, bien lo (2) Cantd. Historia Universal; tomo 6. 305

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CUBA CONTEMPORANEA dicen sus Constituciones, fu6 convertir infieles y herejes. Hasta por vestirse de mercaderes en la India, se les ha censurado. & De que otra manera se hubieran podido granjear las simpatias de los indios y llegar hasta ellos para convertirlos? Cumplfan o segufan una ley ineludible, la de la adaptaci6n, la de la "simulacion'". Como educadores i ah!, como educadores tambi6n se les ha combatido. Dirfase que su sino era 6se, "combatir y ser combatidos". En las Constituciones de esta Compania se habla de los "colegios de studioss, como uno de los fines a que podia dedicarse. Hbiles y avisados siempre estos padres, viendo que la ignorancia y corrupci6n eran muy grandes y que los "protestantes" abrian escuelas con el objeto de ganar adeptos y de extender su perniciosa doctrina, establecieron asimismo ellos escuelas, para contrarrestar a aqu6llos, apoderandose en poco tiempo de la ensefianza, la cual daban gratuity al principio, y llegando hasta a toner en sus manos muchas Universidades. Se les reprueba a estos educadores el dedicarse con especialidad a la instrucci6n de los hijos de las familias ricas o nobles, no dando cabida a los pobres; que se han apoderado de la ensefanza con objeto de ejercer fuerza y presi6n sobre las sociedades donde se ban establecido, y que dan preferencia a los estudios literarios, desarrollando de tal suerte una facultad, la memoria, en detrimento de las otras; que el m6todo o sistema de la Ratio Estudiorum, que encierra toda su padagogia, es muy atrasado, pues redactada o confeccionada en 1599, su nltima reforma o modificaci6n data de 1832; que se valen de la escuela, como del confesonario, para hacer propaganda religiosa y ejercer influencia political; que los alumnos emplean mucho tiempo en ejercicios espirituales; que se destruye la individualidad y el espiritu critico con la obediencia ciega al principio de autoridad de que esta infiltrada la instituci6n,-porque se ensena que la raz6n no es soberana sino falible y engafiosa; que se procede por afirmaciones mas bien que por demostraciones. En los jesuitas-dice Fleury, no el abate sino el Dr. Maurioio, que tambien lleva ese apellido-que en su tiempo se trataba de "malos espiritus" a los que se atrevian a pensar por si mismos, y hacian ciertas preguntas reveladoras de cierta cu306

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LA COMPANIA DE JEStS riosidad"; se les acusa en fin, de que contrarrestan la ensenanza del Estado. b Algunos de estos cargos son series ? Y aun suponiendo que lo fueran, h qu6 se pretende con estas censuras? b Desacreditar la educaci6n de los religiosos, la ensenanza de la Iglesia ? I Anatema! Como si fuera de la Iglesia pudiera existir ya ensenanza. Pio IX ha dicho: "una ensenanza que no se ocupa mals que de la ciencia de las cosas naturales y de los fines de la sociedad terrestre y se aleja de las verdades reveladas por Dios, cae inevitablemente bajo el yugo del espiritu de error y de mentira". Despues de esto no es posible que nadie pretenda quitarle la ensenanza a la Iglesia. A No ha recibido 6sta, por otra parte, del mismo Jesus, que es Dios, la mision de ensenar? Basado en todo esto, hay que concluir que solamente la Iglesia tiene el derecho de ensenar. Sin embargo, se habla aun de que al Estado le asiste tanto o mas derecho que a ella en materia de instrueci6n; pero los fundamentos en que se apoyan son todos de orden social y politico; no hay ningun fundamento de "origen divino". Luego las sociedades civiles no tienen derecho-ya Lo hemos dicho-, sino "deber de recibir la ensenanza de la Iglesia ". Si esto es en cuanto a la instruccion, h qu6 puede decirse sobre la educaci6n moral? No hay nada mis eficaz, para desarrollar el sentido moral, que los dogmas de la Iglesia,-que la raz6n no comprende ; pues estos, al menos, ensenan a los hombres a ser sumisos y obedientes, primera condici6n de la moralidad tal como la entienden los santos padres. Se ha hablado, tambi6n, del poder politico de la Compania. h Pero no fueron llamados por los propios monarcas para que fueran sus confesores? Si como confesores daban consejo a los monarcas y principes, 1por qu6 estos lo seguian? Siendo, pues, jesuitas los confesores de los reyes, tuvieron necesariamente, y a su pesar, que intervenir en todos los asuntos tanto privados como politicos. Por eso aparece que trataron de dar a Espana la monarquia universal; que en Inglaterra, quisieron el restablecimiento del catolicismo; en Francia monopolizar el ejercicio de la ensenanza y la direccion de los intereses nacionales; en Italia, mantener el poder temporal de los Papas, y en Paraguay crear un estado en que fuera soberana su autoridad. El 347

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CUBA CONTEMPORANEA que en todos estos empenos fracasasen, no es culpa de ellos, sino de las circunstancias. Que todo esto que pretendian no convenia a los gobiernos de esas naciones, es cierto; pero no podemos decir nosotros, ni nadie, que no conviniera a los intereses de Ia Compafia y de la Iglesia. Se comportaban, por consiguiente, como buenos ministros de la Iglesia. Si nada de eso convenia a los gobiernos, no nos extrana que trataran de alejar a los miembros de la Compania y que decretaran sus extrafamiento o expulsion. El rey de Portugal, en 1758; el de Francia, en 1764, y el "cat6lico rey Carlos III", el de las dos Sicilias y el Duque de Parma en 1767, expulsaron a los miembros de esa Companfia de sus respectivos dominios. Lo que si hare, pensar a los que no est6n enterados, como nosotros, del fondo de las maximas y doctrines de la compania, ni de las intrigas, calumnias y presiones de todo genero de que se han valido sus enemigos cerca de los Papas, y, en fin, de la repugnancia y mala gana con que Clemente XIV firm6 el breve de extinci6n; to que si da que pensar, repetimos, es ese breve expedido en 21 de julio de 1773. Para unos, ese documento fue injusto; para otros no. Todos, sin embargo, estin contestes-aun la misma Compafaa-en que les ha causado gran perjuicio y descr6dito, por dimanar o provenir de tan elevada e infalible potestad. Si hemos de creer la historia, 6sta nos dice que no fue s6lo este Papa quien tan mal juicio se form de la Compania; pues papas y cardenales hubo que tambi6n dieron pabulo a las quejas que contra la misma daban las otras 6rdenes religiosas, el clero secular, las Universidades y hasta los mismos soberanos. Uno de 6stos, Felipe II, rey cat6lico de las Espanas, hizo exponer a Sixto V las gravisimas causas que movian su real Animo, los clamores que habian hecho llegar a sus oidos los "inquisidores", contra los inmoderados privilegios y "forma de gobierno" de la Compania, pidi6ndole que mandara a hacer visita apostolica a la dicha instituci6n. El Papa Sixto V oy6 al rey, y reconociendo que eran sumamente fundadas y justas las pretensions de 6ste, eligi6 un Obispo y nombr6 una congregacion de varios cardenales, para realizar esa investigation; pero no pudo llevarse a cabo tan saludable resolution "por ha308

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LA COMPANIA DE JESPS ber fallecido dicho Papa", y no estar conforme con este proceder su sucesor Gregorio XIV, "de feliz memoria", que aprob6 en cambio, por sus letras expedidas con el Sello de Plomo, a 28 de junio de 1591, a la "Compania", y mand6 que se le guardasen todos los privilegios: item: "impuso perpetuo silencio y prohibit so pena de excomunion mayor, late sententia, que nadie se atreviese a impugnar directa ni indirectamente el instituto, las constituciones o los estatutos de la dicha "Compaia", ni intentase que se invocara nada de ellos en ninguna mantra ". Los malhvolos quieren ver, o pretended descubrir, una relacion entree la muerte del primero y el nombramiento o elecci6n del segundo, basada en "el m6todo de dirigir la intencion". g Qu6 hizo la Compania, se preguntar alguien, ante ese enmulo de quejas y acusaciones que tan "injustamente" se le hacia? 1Qu6 habia de hacer! Protestar; porque el sileneio la hubiera hecho culpable. En efecto, reunidos los vocales en congregaci6n general (que fu6 la quinta) redactaron un estatuto en el que declararon entre otras cosas, las siguientes: "por cuanto nuestra compania es obra de Dios, y se fund para la propagaci6n de la fe y salvaci6n de las almas... y malograria estos bienes espirituales y se expondria a gravisimos peligros si se mezelase en el "manejo de las cosas del siglo" y de las pertenecientes "a la politica" y "gobierno del estado". "Por esta raz6n se dispuso con gran acuerdo, por nuestros mayores, que como alistados en la milicia de Dios, no nos mezelaramos en otras cosas que son ajenas de nuestra profesion... aunque seamos buscados y convidados y que no nos dejemos veneer a ello por ningunos ruegos ni persuasiones". Y ademhs de esto encarg6 la congregaci6n a todos los vocales, "que eligiesen y aplicasen con todo cuidado todos los remedios mals eficaces, en dondequiera que fuese necesario, para la entera curaci6n de este mal". Hechas estas declaraciones, no tuvo inconvenience Paulo V en confirmar de nuevo, en 1606, la Compaia. Regentando la Catedra de San Pedro Clemente XIII, sobrevinieron tiempos mucho mias critics y turbulentos, pues los reyes de Francia, Espana, Portugal y las dos Sicilias, se vieron precisados-dice la historia-a expeler de sus reinos y dominios a los individuos de esa instituci6n; y no obstante haber este 309

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CUBA CONTEMPORANEA Papa "elogiado mucho" y aprobado otra vez esta Compania -aunque su colega Gregorio X, en el Concilio Ecumenico Luggunense, dice que esas cartas fueron "mas bien sacadas por fuerza que impetradas'"-no obstante, repetimos, parece que se habia decidido mas tarde a decretar la supresi6n y extinci6n, cuando "inesperadamente" le sobrevino la muerte. Pero no les cupo igual suerte a los jesuitas ahora, porque Clemente XIV no habia de ser "de feliz memoria" para ellos, como lo fu6 Gregorio XIV. Clemente XIV, abrumado con el eumulo de quejas y protestas que hasta e1 llegaban, y no queriendo proceder ligeramente, antes de dictar su famoso Breve Dominus ac Redentor Noster, hizo un estudio minucioso de cuanto a esa Compania se referia y tom6 pareceres y consejos, reflexionando y deliberando mucho tiempo sobre este asunto, tan grave ; hasta que, al fin, se decidi6, viendose amenazado de muerte, segnn refieren algunos, al ano quinto de su pontificado y en 21 de julio del ano de la Encarnaci6n del Selor de 1773, a decretar la completa supresi6n y extinci6n de la "Compania de Jesus", acallando asi las quejas y los clamores de todos y sosegando y tranquilizando a esos soberanos, que ann estaban inquietos y temerosos a pesar de que habian ya expulsado de sus dominios y reinos a los miembros de la Compania. Estudi6 e investig6 tan profundamente este Papa los asuntos de la "Compania'", que encontr6 y averigu6 cosas que ninguno de sus predecesores sabia: que la Compaia, por ejemplo, "no fu6 aprobada en el Concilio de Trento", como se crefa por casi todos; pues no se trat6 de ella, dice, sino para exceptuarla; es decir, que qued6 fuera de las cosas tratadas y aprobadas por ese famoso Concilio. (Parrafo 24 del Breve). Decretada la extinci6n y supresi6n de la "Companifa", era l6gico que se les prohibiera, como en efecto se le prohibit en los parrafos del 28 al 32 del mencionado Breve, el uso del nombre que levaban, que predicaran, confesaran y ensefaran; que no pudieran entrar otros en lugar de los que fueran faltando, que no pudieran adquirir nuevas casas o posesiones, ni vender las que tuvieren. Si eso hizo Ganganelli, otra cosa quiso hacer, en cambio, su sucesor Pio VII cuando restableci6 de nuevo la Companfia, primero secretamente y mats tarde pnblica y solemnemente: razo$10

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LA COMPANIA DE JES6S 311 nes no habian de faltar a ambos. Uno entendi6 que no haeia falta ya, ni era necesaria sino perjudicial, esa milicia eclesifstica; y el otro crey6 que aun prestaba servicios a la Iglesia y que se haeia indispensable su existencia: eso es todo. Los Papas que en la cristiandad han sido, desde la aparici6n de la Compania, han aprobado unos y censurado otros sus estatutos y doctrinal. A partir de Paulo III, que en 1540 aprob6 su primera constituci6n, nos encontramos con un grupo de Pontifices "de feliz memoria", que con liberalidad y munificencia-segin se expresa Ganganelli-confirmaron sus estatutos o ampliaron las concesiones de que ya venian gozando, liegando algunos a otorgarles hasta verdaderos privilegios. Estan comprendidos en este grupo Paulo III, Julio III, Paulo IV, Pio IV y V, Gregorio XIII, Sixto V, Gregorio XIV, Clemente VIII, Paulo V, Le6n XI, Gregorio XV, Urbano VIII y otros entre los cuales podia quedar comprendido Clemente XIII-a pesar de lo dicho por Gregorio X-. En el otro grupo, tan numeroso como el anterior, pues lo integran 14 papas, hallamos los nombres de Urbano VIII, que aunque aparece en la anterior relaci6n hay que comprenderlo aqui tambien porque, al igual que Clemente XIII, aprob6 y censure a un tiempo mismo a la Compania; seis Clemente, del nueve al catorce, inclusive; dos Alejandro, VII y VIII; cuatro Inocencio, X, XI XII y XIII, y un Benedicto, el XIV, todos de "infeliz memoria" para la CompanfIa. Es curioso observar que los mats inclementes con la Companlia fueron los Clemente; pues se registrar hasta ahora seis, siendo el mias inclemente de estos Clemente el que llev6 el nnmero XIV, que fue, como hemos visto, el que decret6 la supresi6n y extincion de aqu6lla. Restablecida nuevamente la Compania por Pio VII, de una manera secreta primero en 1800, y piblica y solemnemente, despues, en 7 de agosto de 1814, por su bula Solicitudo Omnium Eclessiarum, no dej6 por eso de seguir combatida por todos los gobiernos. Tal parece que la paz no se ha hecho para ella. En Francia, donde volvieron a alcanzar poderio en 6poca de los Borbones, se la oblige a cerrar sus escuelas en 1828 y a abandonar el territorio, abriendo otra vez aquellas en 1848, hasta que en 1881 fueron expulsados definitivamente. En Espafia, en 1815

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CUBA CONTEMPORANEA se establecieron de nuevo, siendo envueltos mas tarde, en 1820, en la causa que se sigui6 a todas las comunidades religiosas y expulsados del reino; en 1835 la reina gobernadora declare extinguida la Compania, siendo decretada su supresi6n en 12 de octubre de 1868. No quiso el monarca espainol exceptuar a los jesuitas de esta Isla de Cuba; tambien fueron expulsados en 1767, al propio tiempo que de Espana y demias dominios de esa Corona. Reinaba en Espana el cat6lico monarca Carlos III y tenia de Ministro al Conde de Aranda; y despues de oir el voto conforme del Consejo de Castilla y el de una junta extraordinaria, decret6 en 27 de febrero de 1767 la expulsion de la "Compania de Jesis" de todo el reino y demas posesiones espafiolas. Algunos historiadores dicen que el Conde de Aranda movi6 el Animo de su cat6lico Rey en contra de la Compania, pero que esto no hubiera sido bastante para que tomara tal resoluci6n, si no se hace llegar hasta 61 una carta, "ap6crifa desde luego", del padre Ricci, general entonces de la Compania, donde se le decia 1 oh infamia! al propio monarca que "era hijo adulterino". No habian transcurrido mas que veinte anos de la fundacion de esta orden o milicia, cuando ya sus miembros pisaban tierra americana y llegaban aqul, a estas playas, primero de paso y mas tarde, en 1720, con el objeto de fundar un colegio. Este prop6sito lo vieron realizado en 1724, segun unos, en 1727, segnn otros, al fundar el llamado colegio de San Ignacio, que refundido en 1774 con el de San Ambrosio, que cre6 el obispo Compostela, llev6 por nombre el de San Carlos y San Ambrosio, convertido luego en seminario; el cual colegio seminario hicieron celebre en nuestra historia los Caballero, Varela, Saco, Luz, Escobedo, Valle y otros, cubanos todos, que alli tuvieron citedra y difimdieron provechosas ensenanzas. De ese colegio de San Ignacio, que se encontraba donde hoy esta el Seminario, fueron sacados mas de una docena de jesuftas personalmente por el propio Gobernador Antonio Bucarely, sin ruido y de una manera sigilosa, cumpliendo estrictamente los pliegos que de su Rey habia recibido. Para evitar escandalos y asegurar el 6xito de la empresa, fue sitiado el colegio por fuerzas del ejercito, por la noche, despu6s que el vecindario 812

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LA COMPANIA DE JESCS dormia, yendo a tocar a la puerta del colegio el propio Gobernador, a las doce de lanoche del dia 15 de junior de 1767. Fueron sorprendidos todos en sus celdas, durmiendo, al pie de cada cual colocaron dos centinelas y, ya prisioneros, fueron sacados de ocho a nueve de la mafiana del siguiente dia, sin dejarlos llevar nada, s6lo sus habitos y breviarios; siendo alojados unos a bordo de los barcos que a ese objeto estaban preparados, y los otros recluidos en Regla, hasta que les llegara la hora de partir. Confiscfronseles los bienes, que seglin inventario ascendian a nias de $400,000 Despu6s de casi un siglo de ostracismo, en 1853, volvieron los jesuitas a estas playas, siendo alojados primero en el colegio por ellos fundado, que se nombr6 mas tarde, segin dijimos antes, de San Carlos y San Ambrosio, e instalindose luego, en 1854, en el entonces convento y hospital de los padres belemitas y que es hoy el actual colegio y convento de jesuitas (plaza de Bel6n). Files a la advertencia que hicimos al empezar este trabajo, creemos no haber tomado partido en pro ni en contra de esa instituci6n. En el primer sentido no lo hemos hecho, porque nos faltan el prestigious y autoridad que otros tienen, para hacernos escuchar al hablar de "tan poderosa organization", y, por ser tan modestos nosotros, no habriamos de elevar mas el concepto de que disfruta; y en la segunda forma, ilibrenos Dios de la Santa Excomuni6n! No hemos hecho mas que "exponer". FRANCISCO G. DEL VALLE. Habana. 6 de febrero de 1914. CAustica es In pluma del Joven e inteligente abogado nutor de este intencionado trabajo, pluma que colabor6 en Ias extinguidas publicaciones titulados Rerir/t dc EsTvdiontns de Derecho y El Estudio, y que Intogramente redact6, durante los afims de 1904 a 1907, el Roletin Oficial del Coleaio de Notarios de la Habana. Es do actualidad In publ inci6n de este bien informado artlIeulo donde a grande trazos se reflere In historia do In Compaila quo pomposa y recientemente ha celebrado aqu el centenario de su restableciniento y por el dams las mAs expresivas gracias al Dr. GonzAlez del Valle. 313

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA (Conclusion.) xxix Siento que te hayas creido en el deber de escribirme: para darme noticias de tu salud era bastante un recado verbal. Has querido sin duda atenuar el disgusto que iba a causarme el saber, que no habias dormido bien y que te sentias malo, con decirme que me estimas profundamente y que eres el mas sincero de mis amigos. Te doy gracias por estas lineas de tu billete. Yo no se si eres mi amigo; no s6 siquiera si yo deseo que lo seas; pero en lo tocante a la estimaci6n, que dices tener de mi, te aseguro que creo merecerla, y que espero conservarla. Yo no se por que anades, que debo estar muy satisfecha de mi misma. Para merecer tu aprecio y el de todas las almas nobles, creo que es suficiente la lealtad de la mia y la honradez de mis sentimientos; pero para estar satisfecha de mi misma, como presumes debo estarlo, menester seria que gozase ya esa paz, que me deseas, y que en vano pido cada dia a Aquel que nnicamente puede darmela: A Dios! Anoche te relas de ml, porque entiendo como lo entiende la Iglesia catolica, en la cual he nacido, los preceptos divinos (82) (82) Tambi6n los entendia asi el Sr. Cepeda, segin hemos indicado en nota 6 In carta XXVII; pero en su af6n de oir las chispeantes ocurrencias de su interlocutora, aparentaba con tranquilidad est6ica [sic] herirla en lo m6s intimo de sus sentimientos.

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OARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA hoy me dices, casi en tono de zumba, que nada temer6 de Dios, ni de los hombres. Si yo fuese una de esas almas que recelosas de patentizar su flaqueza hacen profesi6n de sprits forts, como dicen los franceses (83) ; si tuviera la desgracia de pertenecer a la numerosa clase de gentes menesterosas de cierto g6nero de triste celebridad, acaso al oirte me amedrantaria [sic] con el recelo de parecerte vulgar: acaso ereeria que la f6 de mis padres era una cosa ridicula y que mi gloria consistiria en ocultar la veneracion, que me inspira. Pero no es asi: yo no temo jams el ridiculo; es un traje que no le viene a mi talla: tengo orgullo en profesar las creencias en que fuf educada, y que he adoptado libre y meditadamente despuks de muchos anos de examen profundo. No busco la reputaci6n de espiritu fuerte; desprecio intimamente a los que hacen alarde de una incredulidad, que creen necesaria para probar su inteligencia, y doy gracias f Dios porque la mia, la que 61 me concedi6, es capaz de llegar a la altura en que se ve la mezquindad lamentable de aquellas, que s6lo alcauzan la despreciable gloria de escarnecer to que no son capaces de admirar. Yo temo a Dios; pero s6lo a Dios. Los hombres pueden inspirarme compasion, si son ddbiles y sin justicia; afecto, si son rectos y capaces de dignas acciones; pero temor jams. Si yo desdeno la opinion del vulgo, es porque conozco a los hombres: conociendolos no es possible ni temerlos ni respetarlos. Cuando yo obro bien adoro la mano soberana, que me ha sostenido: yo, por m, soy como todos los hombres fragil y culpable: no puedo estar satisfecha de mi misma nunca, jams; porque Jo bueno que en mi exista me ha sido dado gratuitamente. Mi libre albedrio, que es lo que tengo, no me lleva forzosamente al bien, y h6 aqui porqu6 yo lo esclavizo f los preceptos de Aquel, que me los dio. Todo esto no te pareccr muy sublime; si andas a eaza de peregrinas ideas, las mias no to satisfarfn; pero yo estoy muy contenta con ellas; muy contenta: ellas han sido el 6ncora, que (83) La frase espiritu fuerte era equivalente en aquel tiempo A enciclopedista, volteriano, incr6dulo. 375

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CUBA CONTEMPORANEA he encontrado en este proceloso oc6ano de la vida, en que tantas tempestades han turbado mi juventud: ellas son mi esperanza para los afios de la vejez. Yo que como Salom6n puedo decir, he examin-ado y juzgado cuanto existe bajo del sot y he visto que todo es vanidad; yo que nada he poseido que me satisfaciera, y que he conocido que existia una distancia inmensa entre el vaclo de mi coraz6n y los goces de la vida humana; yo que no anhelaba gozar, sino saber, esperar y amar... yo, repito, he visto asombrada, que esas creencias sencillas, al alcance del vulgo, pueden lo que no han podido ni el amor, ni la gloria mundana, ni los esfuerzos de la inteligencia: han llenado aquel vacio; me han ensefiado la ciencia mayor; me han alumbrado con la luz de una esperanza mas grande que mi, propia ambiei6n. Si no gozo todavia la paz, la espero al menos; y esto es un gran bien, cr6elo. Oh!, para almas como la mia se necesitan grandes sacrificios, grandes luchas, grandes esperanzas. Todo esto lo he hallado en esas creencias, que te causan risa. He hallado mals aun: he hallado una fuerza, que desafia al mundo, que se burla de las opiniones humanas. Si lo que produce tales resultados es una mentira risible, preciso es que la mentira sea lo mas grande que existe: que la mentira sea Dios. Esta larga Carta no te robara ninguno de los instantes, que necesitas para tus ocupaciones y visitas: la mandar6 de noche para que la halles al irte a acostar y la leas en cama, mientras esperas el sueno. Y bien, aun tengo que hablarte de tu billete, aunque tan corto sea. Dices en 61, que si meto la mano en mi coraz6n no encontrar6 nada, que me alarme. Lo he hecho: si: he examinado mi coraz6n y creo que pasada la terrible escitaci6n de anoche, en medio de la cual lanz6 a mis labios un grito de pasi6n, creo, digo, que en efecto se ha calmado. Si no lo hubieras escitado tanto; si, respetandolo ma's, hubieras gozado de lo que 61 te daba sin precipitarlo en una region peligrosa, creo que acaso le hubieras hecho mayor mal, que el que hoy siente. Hubieras sido muy peligroso, siendolo menos en apariencia. Anoche he visto at hombre; mi corazon le amo sin embargo: hoy se ha dado cuenta de todo aquello y me parece que, libre de la emocion fisica, que entonces le turbaba, ha comprendido que un hombre siempre es 816

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA un hombre, y que para 61 es poco temible siempre, que, como lo has hecho, se apresure a arrojar el ropaje de Angel con que se le presentaba. I Sabes tit lo que es un hombre a mis ojos ?..... .Un hombre, que no es mas para mi que un hombre, h ora tome el nombre de amante, Jora el de amigo, profana entrambos nombres y me parece indigno de ellos. El amor y la amistad, tal cual yo las consider, son otra cosa muy diferente de lo que ofrece el hombre material. t Eres ti capaz de comprender el sentimiento ?..... Lo creia ayer, y lo dudo ahora. Yo no quiero ni tu amor ni tu amistad, si no puedes darme uno a otra tan grande y tan noble como yo los necesito, y dale el nombre que quieras; el nombre no mudar su ser. El amor que yo puedo aceptar de ti no es mas que una amistad esclusiva, profunda, ardiente; y la amistad, que puede ecsistir entre un hombre y una muger de nuestra edad, no sera nunca sino un amor disfrazado. Yo no cuestionar6, pues, el nombre: meditar6 en el sentimiento ya venga con una careta, ya sin ella. Yo no creo que Dios condena ningfin afecto noble: Dios es amor. Yo no escrupulizar6 de amar. Pero creo que Dios me prohibe buscar en ese sentimiento goces brutales, siempre quo 61 mismo no me impone un deber de materializarlo por un objeto santo, cual es la maternidad. Siento ademhs, quo yo no tengo una necesidad de arrancar al amor todas las perlas de su corona casta para devorarlas en placeres insuficientes para mi felicidad. Esto no me hace digna de to aprecio profundo, porque esto es comnn a todas las almas, que no se han corrompido. La mia no lo est6.: esto es todo. Ni el mundo, ni las pasiones, ni la calumnia de quo he sido objeto han podido arrancarme mi rectitud natural y la elevacion en el sentir. Si no lo comprendes asi, to compadezco. To ver6 mafiana y siempre que quieras. Tu presencia me es grata. Eres para mi algo tan dulee y melanclico como un recuerdo, aunque no me des nada, que se asemeje a la esperanza. To ver6 y estar6, como deseas, content y serena: pero, despues de la estensi6n y franqueza con que to he hablado en esta enorme carta, bien comprenderas, que si hubiese de tener otra noche como la de ayer, me serial forzoso renunciar al placer de verte. 3]7

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CUBA CONTEMPORENEA Yo no me creo fuerte: no busco los peligros segura de la victoria. Me conozco y huyo, sin avergonzarme de huir. He leido parte de tu manuscrito y acaso te hablar6 de e1 largamente. Te ofreci anoche algunas cartas de mi Sabater: sagradas para mi, solo a ti se las fiaria; y cr6elo, te doy al envihrtelas la ias alta prueba de estima y de confianza. He cojido al acaso las primeras de un grueso volumen que pose, segura de que en todas ellas hay las mismas bellezas de estilo y calor de sentimiento. Al leerlas veris, que es verdad lo que te dije, que nadie usa con mas sencillez y elegancia el estilo familiar, y que el coraz6n que am6 era digno de los eternos pesares, que hoy consagro a su memoria. Mi pluma es tan mala, que no se si entenderas esta. Adios; he pasado la mafiana escribi6ndote; no me lo agradezcas, pero sabete que no 1o haria con nadie sino contigo. Mi pereza es grande; pero lo es mats mi afecto. To quiere siempre-Tula. xx No, no me enoj6 de que te marcharas, aunque extraii6 la precipitacion con quo lo hiciste. Yo, menos prudente que tn, insisti en que prolongases tu visita, porque tenia un deseo irresistible de oirte una palabra de cariflo; de darted alguna nueva prueba del que me inspiras. Pesado por demis estuvo G., pero no le falta ni talento, ni bondad. Es que se ha acostumbrado a verme indiferente con todos, es decir, sin predileccion por nadie, y no sospecha, que entre tu y yo medie cosa alguna, que nos haga enojosa su presencia. Se llenaria de pena, si supiese que nos habia molestado. Es un escelente chico. Dices en la tuya, que vendris esta noche a las nueve: estar6 en casa a esa hora; pero te ruego, que no to hagas una obligacion de venir. Tus visitas no me son gratas, si no son espontneas: en lo que tu no tengas placer no puedes darmelo a mi. Mira, ya hemos hablado bastante de la naturaleza de nuestro afecto; de la santidad que debe tender; y de los peligros que puede correr 6sta: creo que conviene no hablar ma's de esto. 31.8

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Hay cosas, cuyo solo recuerdo hace dano: la virtud es mas fuerte cuando se piensa menos en aquello que la combat. Los peligros con los cuales se familiariza el coraz6n, cesan de inspirar miedo. Yo no te dejo a ti solo la responsabilidad de ambos; no: seria egoismo. Yo, sin confiar en mi neciamente, me atrevo a esperar, que sabr6 conservar tu estimaci6n y la mia propia, sin que te cueste mucho trabajo el sostener mi animo. No veas en esto orgullo; no: es s6lo verdad de afecto. Te quiero mucho para arriesgar locamente tu carino. No hablemos ma.s de esto. Yo no quiero prever nada, temer nada: creo en ti, to estimo y esto me basta. .S6 yo acaso si tengo amor? ; Se, si lo que siento por ti necesita tu posesi6n? Pareceme a veces, que me serial tan imposible llegar a tus brazos con ardor de amante, como a los de mi propio hermano. No se me ocurre jams desear pertenecerte para siempre, y alguna vez me parece, que los impulsos de mi coraz6n a tu lado, que tanto me han alarmado, no se diferencian gran cosa de los que tendria por mi madre. Yo no s6, to lo confieso, si to avio; s6 si que to quiero mas que a ninguno de los hombres, que conozco, y que tu aprecio es para mi una necesidad. j Por que, pues, hemos de recelar anticipadamente, ni empenarnos en ver combates en nuestras propias aprensiones? Acaso nuestra imaginaci6n va mas lejos que nuestro coraz6n, y esto es un mal, porque puede engendrar ese peligro que suena: oh! y no tendriamos disculpa, porque no tenemos el delirio del amor, que es lo inico que justifica estraviando. Amigo mio, qui6reme sin examinar la naturaleza de tu afecto y cree que tal cual es basta a tu-Tula. XXXI Como me ofreciste poner dos lineas tuyas en la primer carta, que escribiese a mama; como s6 que a ella le serviran de gran placer, porque te quiere mas que mereces; y como el correo sale esta tarde, es decir, antes que vengas a casa; to incluyo la mia para que cumplas tu oferta y me la devuelvas en seguida. Al mismo tiempo quiero decirte, por si esta noche hay visitas que me 1o impidan, lo que en la de ayer to esplique mal. Quede 319

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CUBA CONTEMPORANEA consignada en este papel mi breve pero clara esplicaci6n, a fin de que jams me acuses de inconsecuencia. Mi carta de ayer, dices, era menos afectuosa que la anterior a ella. Yo te dije mis, to dije que era fria: y lo era en efecto. Para disculpar la inconsecuencia que parece resultar de algunas de sus palabras comparandolas con las que contenia la otra, no te dire que esta nltima a que me refiero no te fu6 dada, sino que me la quitaste, y que con el hecho de no habertela enviado to di una prueba de que mi corazdn no la aprobaba, de que algo de su contenido no estaba acorde con mis deseos. No to dir6 esto, repito, porque no he menester abjurar 6 desmentir conceptos, que traz6 mi mano, para probar que no soy inscontante ni contradictoria. El mismo sentimiento que dict6 la una carta presidi6 a la otra. A Pero no sabes tO, que los mismos vapors, que forman las nubes azules y nacaradas son los que tifien de un color funebre, 6 sangriento, esos densos nublados, que preceden a la tempestad? L Es inconsecuente el sol por que tiene el poder de engendrar el rayo, asi como el de abrir el delicado capullo de una flor? Ya to lo dije ayer: cuando te escribi mi filtima carta estaba descontenta de ti: no sali6 ella fria; la hice yo que lo fuera. A Estoy hoy mas satisfecha?: n6; acaso seria ma's digno de mi orgullo no decirte esto, pero to lo digo sin embargo. Voy a ser franca contigo hasta un extremo increible: escucha. Tn, segln he comprendido, viniste a Madrid huyendo de un amor profundo que acaso quieres vencer; amor que juzgaste tan fuerte que dijiste: yo no vivir6 mucho; cuando muera decidle, que la he amado. Esto es muy novelesco, muy heroico; esto debiera estar en una de las novelas de Ana Rachelif 6 en una leyenda de Demesmay. Viniste y, mientras llegaba el caso de morir victima de tan acepdrada pasi6n, quisiste que mi amistad to endulzara la espectativa: que to entretuviera, como to se escape decir anoche. Pero era preciso para entretener un alma tan herida por el dardo de Cupido (hablaremos en t6rminos po6ticos), era preciso que mi amistad no fuese una cosa _vulgar, sino ardiente, esclusiva, profunda. Cuando asi la creiste la aceptaste y aun dijiste: deja correr tu coraz6n; no le opongas la 320

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA menor resistencia: Amame cuanto puedas, que asi lo necesito. Si, lo necesitabas para entretenerte. Por eso ayer todo lo mats que decias lisonjeramente en tu carta era que me tenas predilecto afecto, en la misma carta en que tan satisfecho to mostrabas de mi amor, tan ciego 1o creas, que me ofrecias defenderme de mi misma; tomar la responsabilidad de mi destino, 6 mejor dicho, salvarme con tu respeto de mi propia flaqueza. 6 Sabes que nada tiene de galante? Eres singular. Tu talento se eclipsa a las veces de una manera inverosimil. Escucha: to no me has conocido sino por una de mis fases: por la de mi coraz6n: ignoras completamente cual es la de mi cabeza: ignoras que si yo quisiera consultar solamente mi talento y mi conocimiento del coraz6n humano; si dejase obrar a mi vanidad de muger y a mi esperiencia de filosofo, ni tu amor a esa que lloras, ni tu calma, ni tu hastio, ni nada to salvaria, a ti que quieres salvarme. Si; yo to dominaria con mi cabeza fria; to subyugaria a mi placer ; to volveria loco si se me antojase. Oh! Guardate de enfriar mi coraz6n y de escitar mi orgullo Gufrdate de despertar en mi voluntad un deseo, que nadie ha resistido hasta hoy: porque yo puedo cuanto quiero: mi voluntad es de aquellas pocas, que hallan en su fuerza una omnipotencia terrestre. Pero n6, no tines necesidad de guardarte, n6. Al decir esto, que acabo de decirte, to he dado una prueba de que no aspiro a lo quo creo poder: me desarmo ante ti con la concieheia de la bondad de mis armas; en una palabra, quemo mis naves como Cort6s. Lo hago, porque yo no deseo que tu me ames: al contrfario: mi raz6n me dice que seria un mal grande para mi tu amor. Pero 1 porqu6 quieres tu jugar con mi coraz6n, como el niiio que pone el fuego en la p6lvora, sin prever que puede 61 mismo abrasarse? Tu me agitas, me incitas, me ofendes en mi orgullo, me hires en mi sensibilidad; todo con una calma admirable; sin comprender siquiera, que estas jugando con fuego peligroso. Si yo to amo, tu conduct es cruel: si no to amo, es ridicula. Porque en fin, b s6 yo hasta ahora, si eres mi amigo, mi amante, 6 si no eres nada? Como amigo pides mucho al decir, que no admites mas restricciones que las que yo ponga;-porque si yo to amase, acaso no pondria ninguna. Como amante das poco; porque hasta ahora todo lo mats apasionado, que to he oido, es que yo 321

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CUBA CONTEMPORANEA te entretengo; que te consume el hastio; que no crees en la felicidad; que te vas h Paris; y que amaste, 6 amas, a una mujer de quien huyes. Y para esto, sin embargo, dices que me necesitas, y me buscas, y te enojas porque no estamos solos, y me preguntas si te amo tanto como ame a mi esposo; al hombre que mas am6; al mas digno de ser amado! Te comprendes to?: yo confieso que n6. Tu amistad seria un bien para ml; tu amor un mal: no s6, empero, si yo deseo aquel bien, ni si aborrezco este mal. S6 solamente que tu conducta me here, y que no sabiendo qu6 eres para mi, qu6 soy yo para ti, comienzo a creer que vale mas, que no seamos nada el uno para el otro: porque ya sabes que no sufro medianias: que lo indeciso no me place. Esta carta te va a parecer loca, tonta: vas a leer todas las mias que tienes para notar las contradicciones, las inconsecuencias..... las hallards, no lo dudo: un c6lebre moralista ha dicho: la verdad es una en su esencia y multiple en sits formas: solo la men tira es consecuente: porque la mentira no es natural. Acaso esta es t propia disculpa: por eso yo no te acuso por inconsecuente, sino por orgulloso y frio. Es preciso que sientas mas 6 que procures inspirar menos. Querer reinar absoluto y no decir siquiera cual es tu derecho, es una tirania absurda. He descargado en ti mi bilis, pero con todo, nadie te quiere como yo.-(No estd firmada ni rubricada.) P. D. Lo ininteligible de 6sta te probarA, que aun no he hecho uso de tus plumas. No he querido, que me sirvieran de armas contra ti. XXXII Antes de decirte, segnn te ofreci, cual es el teatro a que iremos, quiero pedirte perd6n por mi impertinencia de anoche. Pesada estuve,-l no es verdad amigo mio ?-pesada en extremo al obligarte a prolongar tu visita sabiendo que te sentias malo. Como aquella exijencia mia debi6 parecerte estrania, permite que te d6 ahora una semi-esplicaci6n de ella. La importuna visita de mi vecina sobrevino en un momento en que, entendiendo mal ciertas palabras, que te dije, te atrevias a sospechar, que yo recelaba mudanzas en el aprecio, que en mi carta de 322

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA ante ayer te manifestaba: me lastimaste con aquel tono frio, con aquel gesto severo, con aquellas palabras injustas, en que me vi reconvenida por una cosa, que no pudo pasar por mi pensamiento. Es verdad que te dije, que empezaba a temer llegase un dia en que ti vieras uina mentira en cierto pdrrafo de aquella carta: pero te aseguro, y lo creeras sin dificultad, que no me referia al afecto que en ella te espresaba; afecto cuya constancia garantiza una separaci6n de siete aflos, que ha pasado por 6l sin destruirlo. Esto era lo que queria decirte, y por decirtelo he querido prolongar tu visita. Me era amarga la idea de que te fueras de mi lado con la sospecha injusta, y hasta absurda, de que yo habia querido indicarte la posibilidad de cesar de quererte. I C6mo has podido concebir semejante disparate? No, Cepeda, no; en ese punto mi carta de ante ayer no sera jamAs desmentida. Yo hablaba de otra cosa, de una cosa que anoche te hubiese dicho, porque hubo un momento en que mis propios labios se abrieron para desmentirla: gracias al cielo no lo hicieron: lleg6 aquella visita, quo entonces maldije y que bendigo hoy; porque a no sobrevenir en aquel momento hubiera tal vez cedido a la impresion que entonces sentia, y mis palabras, escapadas sin aprobaci6n de mi raz6n, me causarian boy grandisimo disgusto. No exijas que te diga mas; te lo suplico. Ayer todo el dia me ha dominado una emoci6n estrana; he estado descontenta de mi misma; en vano he intentado disfrazar a tus ojos mi interior tristeza con un atolondramiento y jocosidad, que no me son naturales. No s6 que inconcebible impulso me arrojaba a la boca palabras insensatas, que felizmente no llegaron a ser articuladas. Roy me siento mas tranquila, y to ruego que creas, que no quise decir lo que supusiste, sin pedirme mayores esplicaciones. No; mi carta de ante ayer no contiene mentira alguna: al escribirla era completamente sineera: ayer me pareeia que algo habia estampado en ella que mi coraz6n abjuraba ya; pero boy creo que me asust6 sin motivo: que calumniaba a mi coraz6n: que todo lo que aquella Carta deeia pudiera ser ratificado en esta. LY porqu6 amargarme yo misma los momentos de dicha, que tu amistad puede darme? No, amigo mio; yo quiero gozarlos, porque he padecido tanto que soy digna de 323

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CUBA CONTEMPORANEA ellos. Pero no vuelvas a decirme, que ti no sabes, si me amas fraternalmente; no vuelvas a exajerar tu afecto diciendo cosas, que quitan a la amistad su dulce y apacible e inofensiva ternura para prestarle el peligroso encanto de otra pasi6n, que temo, que he renunciado para siempre, que colmaria hoy, si la sintiese, la medida de mis desgracias. a Sabes ti por ventura, si una palabra tuya, si una mirada pueden trocar el sosegado afecto, que me inspiras, en un sentimiento poderoso, irresistible, que vivi6 en mi alma y que dej6 en ella restos dolorosos, calientes todavia? L Sabes tn, si anoche un momento mas hubiera bastado para producir un trastorno completo en mi actual destino, si, muy triste, pero resignado, sin tempestades, sin dolores acerbos ? .... Oh amigo, hermano mio respeta este pobre coraz6n que tanto ha padecido y que por mi desgracia no esta muerto todavia, aunque haya sido destrozado. El mundo me juzgarA como quiera, nada le pido, nada le doy; pero tu debes conocerme: tu tienes el deber de no sospechar nunca que un coraz6n como el mio merece ser ligeramente tratado. Tu amistad tierna, pero calmada, sin trasportes, sin ardor, sin escesiva predileccion sera un gran bien para mi, que creo en ti y te quiero: pero cuenta, que esa amistad no se esprese con las miradas, con los acentos, que anoche senti y of: cuenta, que no despiertes de snbito un recuerdo fecundo en agitaciones, y que por ocho, quince dias 6 veinte, que pases aquf, no me dejes anos de lagrimas y de dolores crueles. No temo yo lo que hagas; no caigas en tal error: temo lo que sientas y lo que inspires. Las acciones se dominan, los sentimientos no. En fin, porqu6 no he de decirlo claramente?; temo amarte. Esto es todo. Esta es mi melancolia de ayer, mi locuacidad de anoche, el mentis que temo dar a mi carta anterior. La confensi6n se me ha escapado, y no la borrar6. Alli va: temo amarte; ah!, si; lo temo mucho, y sin embargo no puedo renunciar a verte: no puedo. I Como -tres 6 cuatro dias han producido en mi un trastorno como este? Me crefa incapaz de amar de amor: la misma amistad era tibia y languida en mi alma abatida. A C6mo es que tres dias han rejuvenecido mi coraz6n y.... perdona, amigo mio: yo digo desatinos. N6; soy tu hermana; esto me basta; esto es lo que deseo; pero s6 generoso: no me quieras tanto: no 324

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA vuelvas a decirme que yo te hago olvidar hasta tu pals, lasta tus afecciones mas dulces..... no quieras que al oirte Jo olvide yo todo, escepto que soy libre y que me amas. Y bien!; yo queria ir al Teatro para no verte esta noche; pero era una locura; un esceso de miedo: qu6 vergiienza!.... Iremos, si tu quieres, al circo, ally arriba, de inc6gnitos: si prefieres que estemos en casa, evidete de los compromisos, de las visitas y ven: me hallaras gozosa con verte; con saber que vienes. Decide ti y resp6ndeme, si hemos de ir al circo 6 no. Pero ya Lo sabes: yo no tengo el orgullo de ocultarte Jo que siento, ni la prudencia de huirte. Quiero verte y oirte, pero quiero que vengas a mi como un afectuoso hermano, y que conozcas que el salir de los limites de esa fraternidad en lo mis minimo puede hacerme mucho mal. Ya ves que soy la misma: la franca india; la semi-salvaje que no sabra jams ser coqueta, ni aun ser cauta. Ponme dos lineas dici6ndome como estas, c6mo has pasado la noche y qu6 haremos 6sta-Tula. XXXIII MARTES A LA UNA DE LA NOCHE Supuesto que has determinado establecer tus visitas 6 manera de calenturas, que 11aman tercianas dobles, es decir, que aparecen un dia si y otro n6, y que manana es uno de los dias de io, y que la taza de caf6, que he tomado en tu presencia, me desvela atrozmente, y que hace dos horas que me dejaste y que me parece que son dos siglos, y que he vuelto 6 leer tu carta y me parece cada vez mas grata y lisonjera, y y y y otras mil y y que pudiera afiadir para justificar mi deseo de comenzar esta carta, que no s6 si tendra fin hoy 6 manana; supuesto, digo, todo lo expuesto, y Jo mas que no expongo, determino charlar un poco contigo en estas alas horas de la noche en que todo reposa menos mi cabeza; con esto lograr6, que en los dias en que no me yeas vaya a recordarte mi existencia un papel garabateado por mi mano. Por Jo dicho comprenders, que resuelvo escribirte en todos los dias, que me prives de tu vista, porque 325

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CUBA CONTEMPORANEA I toda costa es preciso impedir, que me olvides, y ya que no tengo derecho para ecsijir, que me consagres todas tus horas de la prima sera 6 segnn otro idioma, tus soirees; (en castellano no tenemos voz equivalent 6 esas dos estranjeras) lo tengo al nenos para consagrarte yo algunos momentos de mis maiianas 6 madrugadas, escribi6ndote cartas, aunque sean como esta, que lleva visos de ser una cosa estupenda. H6 aqui un comienzo 6 introducci6n, que promote. Las oraciones no son muy gramaticales y el estilo no peca por sublime; pero a bien que yo no voy 6 ensefiarte gramatica, ni 6 darte muestras de mi talento epistolar, sino a pasar contigo mi vigilia nerviosa, diciendote que pienso en ti. Pienso en ti, si, y tan tenaz va haci6ndose este pensamiento, que no s6 como libertarme de 61 ni un solo instant. Pero, escucha: tu carta, que tengo ante mis ojos; algunas de tus palabras de esta noche; tus tiernas caricias; la dulzura y purisimo placer, que en mi alma han derramado; todo me tranquiliza y me hace no considerar como un mal la fuerza, que va adquiriendo en mi coraz6n el cariflo que siempre te he conservado. Si tu me quieres, si me respetas, si estas resuelto a conservarte siempre digno de mi aprecio y 6 no hacerme desmerecer del tuyo; si deseas y procuras prolongar tu permanencia en Madrid, yo debo considerar un bien y no una desgracia el afecto, que me inspiras. 1 Estaba mi alma tan sola La ausencia de mama, mi mejor amiga, la sola persona en cuyo amor conflo, me habia dejado en soledad espantosa. Mi coraz6n, que tanto ha padecido, no tiene ya aquella fuerza orgullosa, que se contenta con la independencia y que desdenia los consuelos, que no le vienen de si mismo. Yo sentia, que necesitaba un pecho amigo en el que pudiera descansar mi frente, cuando fatigara mi cabeza el peso de los amargos pensamientos: necesitaba una voz querida, que me alentase y me dijese yo te quiero; una voz que no fuese enganosa; que no me escitase desconfianza; que no me mintiese nunca; una voz, como la de mi madre, veraz, indulgente, amada. Oh!, tu no sabes cu6n sola estoy aun en medio del mundo! La sociedad me hastia; por un sentimiento de religion lucho contra el desprecio que me inspiran los hombres; pero no puedo estimarlos. i He visto en ellos tanta pequefeiz! 326

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA lb7 iHe sido victima de tan mezquinas y ruinas pasiones!..... Hubo un tiempo en que mi orgullo, mi fuerza juvenil, la conciencia de mi superioridad, me hacian buscar esas mismas luchas del mundo y correspondia al mal, que recibia, con una sonrisa desdenosa: era todo aquello punzadas de alfiler, que no me hacian salir sangre. Ahora, despu6s de haber sido desgraciada, mi fuerza es menos, mi vigor fatigado anhela reposo, y el mundo no tiene nada, que me ofrezca una esperanza de paz, ni nada tampoco, que me escite a volver a desafiarlo. Sus punzadas de alfiler no me harlan daiio, pero ya han perdido hasta el poder de escitar mi orgullo para ostentar mi desprecio. Perdiendo al hombre que am6 y que me amo cual jamas mereci ser amada, lejos de mi buena madre, sin f6 en ninguno de los que se laman mis amigos; sin deseos, ni capacidad de tenor amor, mi vida habia llegado al estremo mayor del aislamiento cuando el cielo te trajo, querido mio. b Porqu6, pues, he de desechar yo el consuelo inesperado de esa tu amistad, que, si no es tal y tan grande como yo la desearia, es por lo menos, La creo asi, la mss sincera y noble que puedo esperar de los hombres? N6; yo no creo que Dios, ese Dios que es todo amor, juzgue un crimen mi carino hacia ti: no creo que celoso de mi pobre coraz6n me lo exija tan esclusivamente, que deba yo lanzar de 61 un sentimiento, que endulza mis desgracias. Por Lo que respect a la cara memoria de mi Esposo, tampoco me avergiienzo de unir a ella el carifto, que me inspiras. Vivo 61, mi alma toda era suya; muerto, 6 me reconvendra por que acepto un pecho amigo en el que loro mi infortunio? N6; su alma grande y generosa es acaso la que to ha inspirado el deseo de venir hacia tu pobre amiga: 61 to ha juzgado digno de ser el consuelo de la muger que am6, de la muger que no le oculto, que to habia amado, y que 61 sabe sin duda... pero a donde voy 6 parar con estas reflecciones ? .... Para probarme a mi misma que no soy culpable, no basta esta dulce calma de mi coraz6n? El delito es intranquilo: nadie que es culpable es tan feliz como yo Lo he sido al llorar hoy en tu pecho. Tn me dices, que sea virtuosa; que tu no seras jamis un enemigo de la virtud; que la mia, si la alcanzo, aumentar tu carino. Amigo mio, yo no soy virtuosa, n6; soy una d6bil cria-

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CUBA CONTEMPORANEA tura, que ha cometido muchas faltas, que se reconoce muy frAgil; pero amo a la virtud, la busco, la pido, la deseo. Preferiria morir ien veces a perder este noble instinto, que me lleva al bien. Pero L no crees que tn puedes contribuir mucho a que yo alcance esa virtud, que me deseas y que yo busco con todas las aspiraciones de mi alma? Si; tu puedes hacerlo: Amame con un amor digno, eleva mi alma con el vuelo de tus propias virtudes: Oh!, yo to lo juro: yo no soy de esas mugeres que aman impunemente a un hombre digno. Yo sabr6 levantarme hasta la altura a que llegue mi amado; yo no sufrir6 jams que para hablarme tenga que bajar sus ojos. Por mi sola no s6 si tendr6 fuerzas para alcanzar la perfeccion: mucho espero en el poder de Dios; pero me parece que mucho esperaria tambien de ti, si ti me amases. Yo no quiero indagar si me amas asi, tanto como acaso deseo ally en el secreto de mi alma; no quiero pensar en el nombre que conviene a tus sentimientos; no me pregunto nada sobre el porvenir, ni quiero recordar lo pasado. Si me amas, si amas la virtud, si me das aliento para buscarla y esperanza de verla pagada por tu estimacion; si me ofreces no irte tan pronto; si puedo gozar tu compafia algin tiempo; creo que recibir6 mucho bien de ti, y que cuando nos separemos mi recuerdo sera eterno en tu alma. Este es todo mi deseo: to lo digo con la mano sobre el corazon. Si hay momentos en que tu proximidad me agita y no se qu6 inquietud dolorosa me hace sentir, que algo falta a mi coraz6n, luego que se pasa aquel momento de turbaci6n y pasi6n, veo que lo que faltaba no era nada en comparacion de lo que posela; y la satisfaction de haber conservado pura y tierna nuestra ardiente amistad vale cien veces mas, que todo aquello que hemos negado a nuestro amor. L Te amaria mas, por ventura, si fueras mas mio, que to amo ahora? LlegarA, sin embargo, un dia en que tu ames de otro modo: tendras una muger para tu cuerpo: se que es preciso: tendras una querida 6 una esposa. Lo primero creo que no me haria desgraciada; creo que podria soportarlo: lo segundo..... no s6: no quiero saberlo. Vivo del dia presente: no se si 61 me basta; pero no quiero ver mas alla. Son las tres: voy a mis oraciones: por escribirte las olvid6:

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA tu duermes en tanto. Oh!, que tu sueno sea dulce: que un angel to cobije con sus alas. Quo bella Religi6n esta que tiene ingeles; puras y amorosas inteligencias que se asocian en misteriosa comuni6n con la inteligencia del hombre !..... Que los 6ngeles guarden tu sudo, querido amigo mio, y que ellos to inspiren palabras consoladoras y dulces, que escribirme manana: & no es verdad quo lo harms? He pasado contigo mi insomnio; he enganado al coraz6n que to buscaba. To abrazo ahora con mi alma: recibe esa caricia: recibela en mitad de tu sumio y que ella te halague tanto como tu recuerdo a tu -Tula. La pluma es tan mala, que dudo entiendas 6sta. XXXIV La muger a quien acusas, a quien llamas tu verdugo, te ha amado con un amor, que no volveras a inspirar; con un amor que ninguna otra muger es capaz de sentir. Ayer eras todavia a mis ojos el hombre de mis suenos; la adorada realidad del idealismo de mi juventud. En mi carta de ayer to he llamado mi vida, mi esperanza, mi bien: to pedia que vinieses a mi en aquel momento en que to escribia para jurar en tus brazos ser tuya hasta morir, y morir cuando to perdiese, cuando cesases de amarme. Viniste, en efecto, poco despues y fu6 para decirme tranquilamente, tan tranquilamente que no pude creer fuse verdad, que to marchabas malana a Paris. Y bien b de qu6 to quejas? 6 de que me acusas? Hay algo quo me rested que hacer para probarte mi amor? Y si to lo he probado, si lo conoces, podrs dudar que tu partida ahora me iba a destrozar el alma? Porque yo era delicada y generosa y no queria exigirte lo que s6lo deseaba y esperaba deber a tu coraz6n, g debias td, uniendo la injusticia a la mats fria indiferencia, lanzarme esa terrible palabra, me voy, como si me dieses la noticia ma's indiferente ? Dijiste despu6s que me husas a ml: y bien j es esto mais lisonjero, que el decirme que to vas, porque nada valgo para ti, ni yo, ni mi amor, ni mi pesar? Tu to has decidido a irte ahora, sabiendo que poco ma's tarde hubioramos podido hacer juntos el mismo viaje; sabiendo que ahora mas que nunca me habia de 339

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CUBA CONTEMPORANEA lastimar tu ausencia. Sea esta resoluci6n tuya indiferencia y desamor absoluto; sea, como dijiste, que me huyes por demasiado amor, yo tendria que ser un ser degradado y privado de todo sentimiento, si no viese en tu resoluci6n el golpe, que rompe para siempre toda clase de vinculos entre nosotros. Si to vas porque to soy indiferente, yo no debo, no puedo, ni quiero molestarte con mi cariiio, ni con ningn recuerdo de los pesares, que sufro. Si realmente me huyes, mi orgullo, a par de mi coraz6n, gritan ofendidos y me mandan morir antes que continuar relaciones de ninguna especie con el hombre, que huye de mi amor, como de cosa que puede perjudicarle. Yo no soy ni monja, ni casada, tu no eres tampoco esclavo de ningnn juramento, que te haga un crimen del amor; por consiguiente amando y siendo amado yo no concibo, que nadie pueda huir, a menos que el objeto que ama no sea tan indigno, que a toda costa quiera salvarse de sus redes. Y bien, Cepeda; Tula tiene, to 1o sabes, un alma demasiado noble, demasiado altiva; tiene un coraz6n demasiado apasionado y leno de delicadeza para dejar lazo alguno al hombre, que quiere romperlos. Si tu quieres huir z puedes reconvenirme de que yo to deje el campo tan libre como necesitas? j Es que crees, que al huirme ti debo yo perseguirte ? I Es que exijes, que cuando tu huyes yo quede preparando los lazos para volver a asirte, si la casualidad puede darme ocasi6n? N6, tu me conoces bastante para no pedirme ni esperar de. ml cosas degradantes y viles. Tu no eres ya mi amigo; eres mi amante; el amante a quien adoro, a quien he entregado toda mi alma, toda mi ecsistencia: si tu huyes despu6s de esto, bastante causa es para que yo muera de dolor y de vergienza; pero no para envilecerme hasta el punto de seguir contigo, como si tal cosa. Para no sentirme herida hasta el fondo del alma 6 incapaz de volver a sostener tu mirada, seria preciso que yo fuese una muger perdida, que con nada obliga, ni se obliga. Yo no estoy colerica; n6: estoy indignada, si, y sobre todo dolorida. Creo que si to hubiese visto como tu me viste, aun cuando el viaje fuese la cosa mas urgent, mas precisa, hubiera volado a devolver el billete y a decir a veinte amigos, que fueran: no voy. Si, eso hubiera yo hecho en vez de pedir al cielo 330

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA la muerte y liamar verdugo a la persona a quien haces infeliz: eso hubiera echo yo, si fuese tu, y luego te hubiera cojido en mis brazos y te hubiera dicho: perd6name; estaba loca cuando crei posible dejarte por mi voluntad : dane la dicha 6 la desgracia, to que to quieras, con tat que to des to con ella. El dolor, et remordimiento mismo, es dulce on tus brazos, cuando se bebe en tis labios. Esto hubiera yo echo, porque yo tengo coraz6n. Tu, haz lo que quieras, lo que has resuelto; pero olvida para siempre a una muger, que serial digna de lo que haces, si fuese capaz de sufrirlo pacientemente. Tu rompes todos nuestros lazos antiguos y nuevos: todos Tu amante ultrajada no puede ser tu amiga.-(No tiene firma ni ritbrica). xxxv He recibido la tuya en cama, pues mi jaqueca se ha hecho tan fuerte, que no puedo tenerme en pi6, y tom6 y conservo la cama, donde permanecer6 hasta la hora de comer, por si el descanso me alivia. Comemos a las seis regularmente y me es imposible recibir antes de las siete. Si quieres absolutamente que te vea hoy, sera preciso que vengas a dicha hora, por s6lo una; pues i las 8 espero a Concha y estoy comprometida con ella para ir al Teatro. Te recibire, pues, a las siete y estars hasta las ocho, si gustas; pero ten entendido, que no te recibo para reconvenirte ni para quejarme, ni para mandarte que to quedes 6 que to vayas, como to me autorizas. No, Cepeda; te recibo porque lo deseas y porque yo no quiero, que nada en mi parezea capricho y obstinaci6n de orgullo. Te recibo porque no veo un gran mal en ello, porque sera la nltima vez, que nos hablemos en este mundo, y porque no trato ni de quejarme, ni de reconvenirte, ni de mandarte. Te he dicho lo que debia y obro como me ordena mi delicadeza. Te he dicho, que, si te vas, todo queda roto, todo queda concluido entre nosotros de una manera absoluta, y en esto mi resoluci6n es irrevocable, porque es necesaria. Yo te lo perdono todo, 31

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CUBA CONTEMPORANEA te dejo completamente libre para disponer de tu persona segtn tu antojo 6 conveniencia; te declaro, que nada tienes que ver conmigo en 1o sucesivo, ni como amante, ni como amigo, ni como mero conocido; porque yo todo lo renuncio hoy; tu amor y tu amistad y tu recuerdo; todo lo renuncio para que seas tan libre como necesitas y vivas tan tranquilo como apeteces. En esto, repito, es imposible que yo cambie de modo de pensar. Tu marcha es el golpe que todo lo rompe, y lo mas que yo puedo hacer y tu puedes pedirme, es que sufra ese golpe sin quejarme. Eso es 1o que deseo hacer; eso lo que har6! Te suplico, pues, que si vienes esta noche, me evites escenas dolorosas 6 inntiles. He padecido mucho; mis dolores no han sido esos dolores tuyos, que no son mats que fantasfas; yo he sido desgraciada, tu lo sabes: la suerte ha querido que yo lo sintiese todo; lo poseyese todo; y todo lo perdiese. No juegues con este coraz6n lastimado. tl te perdona, si le has ofendido, te desea toda felicidad, que para si mismo no espera, y te dira un adios irrevocable y eterno; pero sin acrimonia, ni amargura. En este instante vienen a decirme de parte del Mayordomo de Semana Trujillo, que el s6bado me espera en palacio para la funci6n de no s6 qu6 cruces, que van a darse, y que hoy a las seis me espera a comer en su casa, pues es el padrino y reune hoy a sus amigos. He contestado al ayuda de cfmara, que me trajo el recado, que le diga a su senor, que estoy en mis dias de esplim, que 61 sabe son horribles, y que por consiguiente soy muger muerta por ahora. Adios, Cepeda; s6 justo con la que te ha amado, con la que te amaria eternamente, si tu lo hubieras querido. (Estd rubricada). 332

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA xxxvi Siento que me digas que sigues enojado, aunque lo que anades y el tono general de tu carta me tranquilicen suficientemente. Celebro que tug disposiciones actuales to parezean menos amargas, que las que dices haber tenido: yo deseo ma's que nada tu dicho [sic] tn sosiego, que to es tan caro. Tambi6n yo me siento en mejores disposiciones, que hace dias tenia, y si ta enojo se disipase me hallarfa contenta. Escucha una snplica, y por Dios no la interpretes mal. Tu erees y dices que la posesidn do un objeto mata el carino, que inspiraba; yo no soy tan material, y sea orgullo, sea espiritualismo escesivo, amo y aprecio todo lo que poseo, todo lo que me pertenece. En este concepto amo las cartas tuyas porque las poseo, porque son mias; y sin embargo, como por identica raz6n las que te he escrito en estos dias deben valer poco para ti, quisiera deberte un favor, y es que me dejes tus cartas y me devuelvas las mias; es decir, las que to be escrito desde que estas en Madrid. Han sido un episodio extraio en nuestra amistad, y me darns un placer en devolverme esas paginas intrusas, que to disgustaban por ser largas. No dudo que te deber6 este obsequio, que sabr6 apreciar debidamente, y si exijes que lo pague d6ndote tus cartas lo har6, aunque con disgusto. Me traers, pues, esos papales [sic] cuando vengas por primera vez a esta to casa, en la que siempre seras recibido con satisfacci6n por tu amiga-Tula. Dios quiera, amigo mio, que 6sta no to parezca muy larga. Habituada a escribir a personas, que siempre me acusan de laconismo, aim cuando les mando volnmenes, no acierto a eseribir a manera de partes oficiales, y asi es que temo fatigar tu atencion por mucho que simplifique. Perd6name, pues, si esta no tiene dos lines solamente en atenci6n a que no leva la pretension de ocuparte de su autora, que s6lo desea no ser jams molesta y no turbar en 1o mas minimo esa calma, que apeteces y estimas como bien supremo, y que en efecto debe ser cosa muy buena. 333

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CUBA CONTEMPORANEA XXXVII (84) SR. D. IGNACIO CEPEDA: MADRID 12 DE NovIEMBRE DE 1847 Mi siempre caro amigo: recibi a su debido tiempo la grata tuya de Burdeos, celebrando saber que parte de tu viaje ha sido feliz. No he contestado antes porque he estado retirada algunos dias en el convento de Loreto de esta corte, y habia hecho voto de no distraer mi coraz6n con nada en esos dias consagrados a Dios. Tu estada en esta me habia hecho dar al mundo mss de lo que debia, y cuando mi alma volvi6 a la soledad sinti6 justos remordimientos y la necesidad de una expiacion. Rfete si quieres, no por eso me avergonzar6 de confesar, que s6lo despuss de haber llorado mucho el afecto, que te he tenido, me atrevo a decirte, que te lo tengo todavia. Mi mama me eseribe dAndome el encargo de participarte la boda pr6csima de Pepita (85) con Castillo. Yo nada tengo por mi parte que noticiarte. Vivo muy retirada, y algo enferma desde tu partida; pero deseando siempre tu felicidad y que me creas tu mejor amiga.-Tula. XXXVIII MADRID 10 DE DICIEMBRE (86) Mi siempre estimado Ignacio: veo por la tuya, que con placer he recibido aunque algo atrasada, tu deseo de prolongar tu estada en esa, y siento no sea cosa a la cual pueda yo contribuir, sino en mis est6riles deseos de que alcances cuanto apetezeas. (84) Publicamos las cuatro cartas siguientes, aunque no guardan relacidn entree si por sus asuntos, como prueba de que la amistad tierna y apasionada sobrevivi6 al rompimiento de las relaciones amorosas, por Io menos hasta el casamiento del Sr. Cepeda, que tuvo Ingar en Junio de 1854. El sobre de esta primer dice:-"Francia-Mr. Ignacio Cepeda y AlcaldePoste restante-Paris". (85) La hermana do madre de Is Avellaneda, ya citada en otra nota. (86) Es del ano 1847. Aunque no se conserva el sobre puede casi asegurarse quo fud dirigida A Grignon, en cuya Escuela de Agricultura estudiaba el Sr. Cepeda. 334

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA Carpegna (Conde por su voluntad) no viene a casa hace mucho tiempo, ni s6 donde vive, por Lo que no he podido indagar por medio de 61, si se ha recibido la carta de que me hablas. Creo, empero, y deseo que Tassara (87) te consiga de su amigote Sartorius la pr6rroga deseada (88), y aunque no soy amiga de dicho Ministro me ofrezco, si fuere necesario, a rogar a Narvaez le liable sobre el particular. En casa no ocurre cosa que de contar sea. Madrid muy animado con las soirees de invierno, los teatros, los paseos, y las cortes. Yo, a pesar de mi apatia, tengo que dejarme llevar a veces por la corriente de la animaci6n general, y asisto a, las cortes muchos dias, al paseo pocos, y algunos a las reuniones. Mi familia de Galicia sin novedad. Parece que la boda de Pepa (89) se realiza en las pr6ximas Pascuas. Estoy semi-comprometida a aceptar un destino en Palacio (90). Digo semi-comprometida, porque ain no me he resuelto a dar contestaci6n aceptando, pero mi animo se halla algo dispuesto al si, a pesar de mi repugnancia 6. todo lo que parezca dependencia. No s6 si variara mi actual. disposici6n; probablemente eso dependera de otras circunstancias, que aun s6lo son previstas. De todos modos y aun cuando acepte manana mismo, mi empieo no se me dara hasta principios de afio, tiempo en que se hara un arreglo en la servidumbre Real. Si antes de dicha 6poca cayese el Ministerio, es facil que no me colocasen, aun teniendo mi aceptaci6n. Dios dispondra. No he recibido la cajita de papel, pero te la agradezco mucho aun antes de recibirla, pues veo lo activo que has estado, y que depende del posma del Consul el retardo. i Qu6 todos los viejos ban de ser pesados! Mr. Patorni me ha escrito do Paris y me habla de ti, estimAndome la visita, quo hiciste 6 su Sra. en mi nombre. Hoy le contest. Saluda a Mme. Patorni afectuosamente de part mia: es una amable persona. (87) El c6lebre poets D. Gabriel Garcia de Tassara, ya citado en otras cartas. (88) La pr6rroga de ]a licencia que el Sr. Cepeda disfrutaba come Consejero Provincial de Sevilla y que habia de concederle el Conde de San Luis, Ministro de ]a Gobernaci6n. (89) Su hermana, citada ya en Ia carts anterior. (90) El de Azafata de is Reins. 335

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CUBA CONTEMPORANEA Adios, mi buen amigo, toujours, t'aime-Tula. Estaras hecho un Parisi6n: no es verdad? Hablars la lengua de Racine 6. maravilla. Oh! ;qu'il m'ennuie, mon ami, de passer tant de temps sans t'entendre parlor! Sans ton amiti6, je suis abandonn6e a ma propre indigence ; a cet vide de mon ame si grand, si deplorable. Mon cur s'attriste, s'ennuie de vivre si long-temps sans entendre une voix amie; mais ii reconnait alors mieux que jamais qu'il est ici-bas dans un lieu d'exil, et qu'il ne doit mettre son esperance en aucune chose du monde. Pour te dire Bela ii faut t'ecrire en francais: j'ai fait serment de ne pas te dire jamais mes sentiments secrets dans la langue avec la quelle je t'ai dite pour la derniere fois adieu. XXXIX (91) MADRID 4 DE FEBRERO DE 1850 i TJna carta tuya despu6s de un siglo de un silencio de muerte ... Gracias ; te doy gracias de no haberme arrebatado para siempre mi nltima creencia: la nltima f6 que he fundado en la tierra. Si; he creido en ti ; en tu coraz6n; en tu lealtad: tu silencio me habia casi persuadido de que no valias mas que la generalidad de los hombres; de que tu coraz6n era uno de tantos; de que tu lealtad no llegaba hasta decir noblemente=nada ores ya para mi,=y esto me hizo padecer mucho, cr6elo. ;Nos aferramos tan tenazmente a nuestras ilusiones cuando son pocas las que nos quedan En fin; h6 aqui una carta tuya. Nada!: no hablemos nada de lo pasado en cuanto pueda acarrear recriminaciones mntuas y que son inntiles por lo menos. Ni aun quejarme quiero de la interpretaci6n, que me confiesas haber dado a mi 'nltima carta. bien que a la verdad me haya parecido estravagante y desnuda de sentido comnn. Pero h6 aqui una carta tuya, y yo no veo mas sino esto: que tu coraz6n lanza un acento preguntando por el mfo, y que el mio debe responderte sin amargura, sin vehemencia; olvidando todo lo que pudiera hacer dolorosa la comunicaci6n tanto tiempo interrumpida, que boy se restablece. (91) No se conserve el sobre de esta carta, que pudo ser recibida por el seor Cepeda en Berlin, donde residia en los primeros meses de 1850. 336

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA fll De quin fu6 la culpa, no es ocasi6n de indagarlo: tuyo es el merito de que haya cesado y esto basta a mi alma, y esto borra todo otro recuerdo. Y bien!: has trabajado, viajado y padecido: de lo primero y de lo segundo me alegro; de lo tercero no me admiro, pero me apesadumbro. Padecer es nuestro destino, amigo mio; trabajar y viajar suele aturdirnos y librarnos algunos moments de aqueIla terrible necesidad, y por eso me complazco en pensar, quo tus viajes y tus trabajos habrAn acortado y aligerado la nltima parte de tu vida a que aces referencia: la part de padecimientos. Y sin embargo, tengo muy presented aquellas palabras de Madame Stuel, verdaderas como todas las revelaciones del genio: -" Viajar, por mas que se diga, es uno de los placeres mas tristes de la vida. Apresurarnos por Ilegar a donde nadie nos espera; impacientarnos por una tardanza, que a nadie afecta sino a nosotros; Ilegar a donde nada nos recuerda 1o pasado, ni tiene relaci6n con nuestro porvenir..... etc.'' Esto decia, poco mas 6 menos, aquella muger de gran talento como coraz6n, y esto habras ti sentido, aunque no 1o digas. Yo tambien s6 por esperiencia que la atm6sfera de un pais estrangero encona mas las llagas del coraz6n, y rara, rarisima vez caen sin acrecentamiento de amargura las lagrimas, que se derraman sobre un suelo, que no es el nuestro. Pero t tenias sed de cosas nuevas: gustas ver y estudiar: esto to habra embriagado algunos moments y entretenido muchos dias. Luego, Paris es el centro de los amores faciles y de los placeres tumultuosos! Habras tenido tambi6n tus horas de fascinaci6n y de vertigo: llevabas una organizacion joven y una cabeza poco gastada. Habrai gozado; habras creido amar tal vez; y sobre todo esto cuAntas emociones nuevas para tu alma en todas esas terrible peripecias political y sociales!.... Un trono que se hunde; una revolucion que amenaza invadir a ]a Europa y no dejar on pi6 nada de todo aquello, que habia parecido eterno en otros tiempos! (92) Si; habras vivido, si la vida debe medirse por las sensaciones; habras vivido y por consiguiente habras padecido; (92) Alude 4 la revoluci6n francesa iniciada en 1848, que tir6 por tierra el trono de Luis Felipe, de cuyos acontecimientos debi6 hablarle en su 6ltimna carta Cl Sr. Cepeda. testigo presencial de aquellos sangrientos suCeosos.

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CUBA CONTEMPORINEA pero todo eso te convenia; todo eso te era necesario. Has estado enfermo, me dices, y me dejas entrever que el mal comenz6 en la region del alma: que tuviste p6rdidas sensibles. Ay, amigo mio! hace anos que yo escribia estos versos; estos versos en que le decia a Dios, Rompes mis lazos cual estambres leves; cuanto encumbra mi amor tn soplo aterra, y aces, Sefor, exalaciones breves las esperanzas que fund en la tierra. Asi tal vez tu voluntad me intima que solo busque en ti sost6n y asiento; que cuanto el hombre en su locura estima es humo y polvo, que dispersa el viento (93) Humo y polvo, Cepeda, humo y polvo, y nada mis! Asi vemos ir desapareciendo unos tras otros nuestros idolos de un dia. A veces ellos propios se hunden por su flaqueza; A veces nosotros los pisoteamos en la rabia de la decepci6n; a veces, y esto es lo menos malo, Dios nos los arrebata ofendido de nuestro profano culto. De todos modos llega un dia en el cual comprendemos por qu6 no hallamos nada en torno nuestro; por qu6 el abismo inmenso de nuestra alma esta siempre sediento y vacio; por qu6 todo ha pasado menos nuestro anhelo inmortal: entonces es preciso creer que hay algo que corresponda a 61: algo que sea como 61 eterno; como el infinito: en fin, amigo mio, entonces creemos en Dios y buscamos a Dios. Permite, que aun te cite con este motivo otros versos mios: T6 eres, Senior, amor y poesia! to eres la dicha, la verdad, la gloria! todo es, mirado en ti, luz y armonia! todo es, fuera de ti, sombra y escoria! (94) 1Dichoso aquel que de p6rdida en p6rdida y de dolor en dolor llega a comprender esta gran verdad, y mas dichoso, que(93) Pertenecen los versos arriba insertos A In Elegia 2a, escrita en Burdeos, en el Convento de Loreto, 6 donde se retire Ia poetisa una tempo-ada al ocurrir en dicha ciudad In muerte de su primer marido el 1.0 de Agosto de 1846. Pueron corregidos por su autors pars Ia edici6n de Obras Literarias. (Madrid, 1869). (94) Estos versos forman parte de in poesia, que dedic6 Is Avellaneda en 1846 A D. Pedro Sabater poco antes de ser su marido. se publicaron con ligeras variantes en In edici6n de Obras Literarias. (Madrid, 1869). 338

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA rido Ignacio, qui6n, despu6s que la comprende, sabe sacar provecho de ella! Yo he llegado al primer caso; pero no s6 que fatalidad inesplicable me retiene frente A frente de aquella luz, encadenada y sin valor para acercarme mss al calor de sus rayos. Hastiada del mundo; despreciando todos sus oropeles; necesitada de reposo y paz; anhelante de grandes objetos; yo, sin embargo, sigo aqui en medio de las pequeneces tumultuosas de Ia vida social, que me pesa, que me fastidia, que me da lAsma y risa ; y sigo no s6 por qu6, ni hasta cuando. Escribo: mi nltima tragedia ha hecho mucho ruido (95) : se ha dicbo mucho bien y mucho mal de ella; que es lo bastante para darle celebridad. Se han gastado gruesas sumas en ponerla en escena; augustas distinciones la han favorecido, severos criticos la han encomiado; un pinblico Avido y curioso ha lenado el teatro largo tiempo; en fin, ha sido un suceso teatral, que me ha puesto mss en evidencia, que lo estaba ya. He sido colmada de lisonjas en bailes de altas regiones; en saraos particulares; en todas partes. Parece que la sociedad toda quiere desde entonces probarme, que vale algo ella y que valgo algo yo: pero, amigo, la venda esta caida: yo la veo y me veo, y me rio de ella y de mi. Ni sus calumnias cuando me calumnia, ni sus elogios cuando me ensalza, ni sus desprecios, ni sus adulaciones, nada llega ya A mi alma; todo resbala como una gota de agua sobre una superficie lisa y sin poros. iY h6me aqui sin embargo! No s6 si deseo algo, si algo espero: a veces me parece que hay cierta cosa providencial en esta pereza mia: que estoy asi inmovil en el desierto de mi vida, porque el cielo Io dispone A fin de cumplir algnn designio suyo. Qu6 s6 yo!: me parece que lo que es por mi no me estaria aqui; que me hubiera ya huido muy lejos del mundo. Alguna vez, sin embargo, me pone miedo la idea de la absoluta soledad: no puedo aislarme de mi misma y esto me intimida, porque creo que separarme de todo y llevar mi propio pensamiento es entregarme desarmada A mi mayor (95) Se refiere al drama biblico en cuatro actors y en verso titulado Saul, que se represent6 por primer vez en el Teatro Eepaflol A fines de 1849, aunque estaba escrito desde trees afios antes. Estf publicado en el tomo 2.0 de Obras Uterarias, 1869. 339

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CUBA CONTEMPORXNEA y mas fuerte enemigo. En esos momentos de pavor y de duda y de afan y de cansancio, en esos momentos todavia vuelvo los ojos hacia la tierra, falta de fuerzas para fijarlos en lo alto, y me parece que me hace falta un coraz6n amigo: que debo buscarlo todavia: que es posible hallarlo. En esos momentos deseo oir un acento veraz, que me diga-" ven a mi '-y ya fuese el acento de un hombre, ya el de un angel, ya el de un demonio, aquel acento en aquel momento pudiera llevarme muy lejos; pero por fortuna aquel momento pasa y los acentos que oigo no se parecen al que yo sueflo alguna vez, y que no debo escuchar jams... Oh!, no es amor lo que puede ya anhelar mi alma, n6; es algo mas profundo y mas santo! Es la ternura: pero una ternura.... en fin, a, qu6 viene hablar de esto? El caso es, amigo mio, que tu vives y padeces, y yo, pobre alma po6tica metida entre lodazales, yo no vivo ni padezco ya sino en mis instantes de delirio: mi vida habitual es la inercia, la postraci6n, la ausencia de toda sensaci6n poderosa. Te he escrito esta larga carta en medio de un ruido infernal: mi casa esta llena de gentes que vienen a ver a mama, que lleg6 hace tres dias de Segovia a pasar algnn tiempo conmigo. La he dejado recibiendo y yo me he entretenido en charlar contigo, aunque sin orden ni concierto. De mi familia todo lo que puedo decirte de nuevo es que Pepa (96) tiene ya un nifio, y esta en visperas de otro. Se leva bien con su marido aunque 61 es la antitesis de Salom6n, segn indicios. Felipe, mi hermano, esta en America. Emilio, siempre misfntropo y raro, estf ahora en Madrid con mama. Manuel tan bueno y siempre calavera, aunque dice que piensa en casarse. Concha tan impasible como de costumbre y con sus tres chicuelos. Carmen, su tia, en la Habana. Ya ves que to pago con usura tus letras, y como no quiero, que a fuerza de ser pr6diga, te case a ti mi amistad me determino a concluir, sin necesidad de asegurarte, que siempre es tu mejor amigaTula. Vivo calle de la Puebla, n. 19, cuarto 2.0, derecha. (96) El lector tiene ya conocimiento de todns las personas citadts en este pirrnfo por to anotado en otras eartas. 340

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 341 XXXX 197) MADRID 26 DE MARZO DE 1854. Querido Ignacio: gracias al cielo que te has acordado de mi existencia y que me envias noticias de, la tuya! Me habia llegado a persuadir, en vista de tu largo silencio, de que te habias quedado entre los Turcos, renegando de todas tus afecciones de Espalia. La nltima tuya que lleg6 a mis manos fu6 la de Constantinopla (98). Nada mss he sabido de ti desde en(97) El sobre esti dirigido en esta forma: -"Sr. D. Ignacio Cepeda,-Parador de Ia Castana-Sevilla." (98) Por rara excepcidn conservaba el Sr. Cepeda el borrador do esa carts, que dirigid A Ia poetisa desde Ia capital de Turquia el 5 de Diciembre de 1851, y debido f esta circunstancia podemos hoy tener el placer de transcribir algunos de sus notables pfrrafos, par los cuales puedan apreciar los lectores el espiritu observador y reflexive del noble viajero. H61as aqul: "El Oriente, tan rico por Ia naturaleza, coma celebre par LU historia y poderio, estd en una situacci6n [sic] tristisima, y 6 mi ver sin esperanza: Ia hez de Europa, par ocultar su miseria 6 sus crimenes, viene A establecerse en estos paises, quo dirijo par Ia superioridad de sus luces, infestindolos, so pretexto de civilizaci6n, de toda clase de abominaciones y vicios. El gobierno turco par los tratados fundados en Is desemejanza de ]eyes y por su propia debilidad 6 impotencia nada puede contra los extranjeros, sujetos exclusivamente A los e6nsules respectivos, quo ni saben, ni pueden, ni quieren castigarlos, y el mal echa raices, que nadie puedo ya arranear. Para encontrar cosa que huela A honradez en estos paises es precise dirijirse A los turcos, buscindolos de entre los quo no comunican con los europeos, ni con Is parte de los hombres sin naci6n, coma judios y armenios... ... ... ... Horribles mAscaras son las mugeres, quo apenas saben ser mugeres; Ion hombres pertenecientes en In mayor part fi las razas mis degradadas, sin creencias ni educaci6n, se ocupan siempre do si mismos y do sus intoreses materials: y unos y otras con sus mil razas, con su diversidad de costumbres y sabre todo, de trajes y de lengua, representan sun dentro de cada casa una pequefia Babel. Sin salir de la mia puedo asegurarte, quo no nos entendemos. El criado habla solamente el turco, Is criada s6Ia griego, Is duefia habla armenio, su marido el italiano y Ia nieta (que es Ia persona que rest) habla en francs. La criada no es de Ia religion del criado, el marido no pertenece f la de Ia muger; y mis de una vez he visto, que ni en la materialidad de Ias palabras pueden entenderse sirvientes y seflores. El griego, p. e., que conocen unas no es el mismo dialecto griego que hablan los otros; el Arabe de Egipto es muy diferente del que se aye en Palestina; y el dialect turco del criado no es el mismo que el que usa is Sublime Puerta; y as! todo en esta gran Babel oriental, dominada del vicio de Ia avaricia y de otro, que ni sun se puede nombrar... ... ... ... ... ... ...... Jerusalen es hay un lugar miserable, cuyas estrechas called ofrecen ruins y sucios escombros, abundantes pulgas y muchos perros vagabundos: algunos hombres semi-salvages y de vez en cuando una muger-mhscara 6 un fralle es todo lo que se encuentra al interior. En las afueras cuslquier punto quo elijas te ofreeer6

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CUBA CONTEMPORANEA tonces, ni sabia c6mo escribirte ignorando tu paradero. En este tiempo de incomunicaci6n, amigo mio, grandes y muy tristes trastornos han ocurrido en esta pobre familia. Mi hermana muri6 hace dos anos de una tisis violenta, dejando tres hijos, el mayor de menos de cuatro anos. Mama acabada por aquel golpe, se halla paralitica, sobrellevando penosamente una vida miserable, llena de achaques continuos. Yo dedicada a su cuidado, ni aun tengo tiempo para mis trabajos literarios; porque a mas de los disgustos de mi familia, el cansaneio del mundo, el hastio de las realidades de esta picara existencia, y el vacio profundo de mi pobre coraz6n, que tanto ha amado y tan mal ha sido comprendido, todo se reune para inspirarme lejania de la sociedad y afecto al retiro. El ano pasado compr6 una casita de campo y me fui a ella resuelta ft no dejarla ma's. El mal estado de mi salud me oblige a no cumplir mi promesa, llevandome a Santander durante el verano para tomar bailos de mar. A mi vuelta cay6 mama postrada, y me fu6 preciso volver a Madrid para atender a su asistencia. Asi me tienes otra vez muy a pesar mio, metida en este mundo que desprecio y ma's sola mi alma, que lo ha estado nunla m6s esteril sequedad: una tierra sembrada de sepulcros y entre ellos secas espinas, que to revelan el paso de mil reptiles, quo huyendo de t presencia so esconden en Ins carcomidas tumbas. Los pijaros enmudecen en aquel campo y Ins flores no osan presentarse en su suelo; pore hay leprosos, que murmuran por una limosna, sarnosos perros, quo on silencio sufren, y algan fantasma musulm6n, quo sentado sobre In tumba de sus padres, reza y come 6 un tiempo mismo. La religi6n en Ia santa Jerusalen es un artkculo de comercio manifiesto. Los prelados cismdticos venden bulas, quo declaran perdonados los pecados cometidos y por cometer, 6 sea, los pasados, los presentes y los futures: se venden las indulgencias, Ias oraciones y Is misma f6. Los operarios y servidores del convento cat6lico, p. e., dicen 6 sus Religiosos-"si en vez de cuatro que ganamos no recibimos cinco, nos hacemos griegos 6 armenios 6 judlos, etc.";-y estos A is vez repiten-"nos haremos cat6licos 6 protestantes 6 mahometanos" ;-y como reins entre el clero de las diferentes comuniones, reunidas en el estrecho recinto de Jerusalen, grande emulaci6n y grandisima odiosidad, acuerdan favores sucesivos para atraer cada cal el mayor ndmero de fieles. Asf pues, el convento cat6lico, p. e., da respecto 6 los cat6licos pobres (y pobres son todos) educaci6n y comida 6 los hijos; casa-habitaci6n, m6dico y medicine 6 today la familia; paga el tribute personal de los individuos de in misma; da una pensi6n A las viudas por solo el titulo de cristianas; y par todos acuerda socorros y protecci6n en cuantos infortunios les ocurren; y todo pagado con dinero de Espanla y con el fin de quo se lame cristiano un miserable, dispuesto siempre 6 tomar el nombre de In religi6n del quo mejore su posicibn 6 su salario... ... ... ... ... ... ... ... ... ......... ............. ... ....... ............... ................... .. Much he trabajado durante mi viaje, y si puedo legar 6 ordenar mis apuntes, creer6 recompensados todos mis padecimientos. ElGobierno ha tenido, alguna 3-42

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA 343 ca. Mi bello ideal es, hace tiempo, el absoluto aislamiento, y es precisamente lo que no alcanzo de Dios. Con todo, es probable que este ano, si se realiza el infausto suceso que temo, si pierdo a mama, mi suerte se fije por nltimo, definitivamente, y me veras en un convento, 6 bien (si a tanto no me decido) sabrAs, que surco nuevamente el Atlantico buscando, como el pobre Heredia, otro cielo y otra tierra. Siento la necesidad de algin cambio grande, que saque mi vida del estado de marasmo, en que ha caido. Aqui todo me cansa ya. Y bien!: ta carta ha llegado cuando estoy cercana a una crisis decisiva. & Sera' disposici6n del cielo? & Sera que debamos no separarnos, acaso para siempre, sin vernos todavia una vez y darnos un tierno adios? Lo pienso asi, amigo mio, y casi me persuado, de que es cosa segura, que vengas este ano f Madrid, que to vea en 61, y que tal vez tus consejos me guien en la elecci6n del partido irrevocable que pienso abrazar, si Dios dispone de mi madre y yo la sobrevivo. Mi coraz6n, que ha sido tachado de inconsecuente, es, respecto a ti por lo menos, de rara perseverancia. Siempre que los busco encuentro en su fondo adormecidos, pero no debilitados, los sentimientos, que supiste inspirarle. Siempre eres mi primer amigo; el hombre de mi confianza; de mi estima; de mi f6. Todos los indicios, que en tu proceder vea ligertsimas noticias de mis estudios, y yo estoy' muy satisfecho de Is manors con que las ha recibido y calificado. Sally con dos meses do licencia y siendo mi puesto del Consejo (Provincial) de Sevilla muy deseado en aquella ciudad los diversos Ministros, que so han sucedido, no o ban dado hasta ahora A otra persona, sin embargo de tan notable ausencia. Verdad es, quo yo no recibo ni aun Is grant. ficaci6n, que le estS asignada, pero esto no me impide el considerar el hecho como una distincidn particular, que me lisonjea y agrada... ... ... ............ El papel y mfs sun Ia hora me laman A concluir, y quiero quo sepas afn algo de mis desgracias. Despu6s que dej4 A Espafia me ban faltado ya hasts cuatro individuos do mi familia. Con Is noticia de Ia fltima p6rdida, Ia de mi Padre, self de Jerusalen hacienda un viaje de 15 dias A caballo hasta Beyrouth. Como el pensamiento de Ia terrible noticia no me dej6 en todo el Camino, cat fuertemente enfermo apenas Ilegado 6 Beyrouth, 1o quo me oblig6 A detenerme un mes en aquel puerto, donde tuve consults de m6dicos; y por razdn del calor y no conocerse alli especie alguna de carruage me sacaron de mI hotel conduci6ndome ocho hombres en un cuasi firetro A otro hotel del Campo, donde con un temperature mucho mejor logr4 ponerme en disposicidn de emprender el viaje, pars eata ciudad. Hebiendo concluldo el mal en formal de calenturas intermitentes, se repitieron en Smirna, y otra vea aqut; y si bien hace cereal de un mes, que me faults la calentura, he tonido amagos, y por esto no puedo fijar el dia de mi salida pars N6poles, Roms, etc., con el fin de entrar Is primavera pr6xima en mi pats."

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CUBA CONTEMPORANEA haya podido ver de que no eres mejor que el resto de la humanidad, no han sido bastantes a destruir aquella persuasion instintiva de que eres bueno, de que eres leal, de que eres una noble naturaleza escepcional en esta misera raza; y yo soy una criatura, que a pesar suyo consulta mas a sus instintos que a su raz6n. Te quiero, pues, todavia; todavia creo, a pesar de todo, en tu amistad; y todavia anhelo que tengas alguna parte en la decision de mi destino futuro. Ven, pues, este verano 6 este otofio; ven para que tu amiga to cuente todas sus vacilaciones y disgustos, y para que la dirijas en sus resoluciones. Respecto a Jo que me consultas sobre mis cartas, solo puedo responderte que no recuerdo exactamente lo que contienen. Ignoro si hay en esas cartas confidenciales cosas, que puedan interesar al publico, 6 si las hay de tal naturaleza, que deban ser reservadas. Cuando nos veamos hablarenos de eso y examinaremos dichos papeles. Cuando nos veamos; si; porque cuento que nos veremos sin falta (99). Adios, Cepeda: dirije tus cartas para mi a la calle de S. Quintin, niinero 8, cuarto 3." de la derecha. i\IamA to saluda; lo mismo Manuel, aunque no vive con nosotras. Emilio, nos acompafa, y Felipe ester en Valladolid con sn regimiento. Ya sabes que tenemos en el poder a tu amigo (y enemigo mio) Sartorius (100) ; que este haciendo lindezas. Este pobre pals da listima. Adios otra vez, querido, cree que es tu mejor amiga-Tula. (99) iCuAn ajena estaba In Avellaneda al escribir esas lines, que el Sr. Cepeda tenia ya concertado su matrimonio con D. Maria de C6rdova y Govantes, que deberia celebrarso en Junio do ese mismo ano 1854! La entrerista, por tanto, no lleg6 A verificarse, gracias fi lo cual homes podido hoy dar A luz In autobiografia y esta serie de cartas. (100) Le llama su enemigo porque crey6 siempre, que el Conde de San Luis habin infuido por medio de sus amigos en In decisi6n de la Real Academia de In Lengua, cuando resolvi6, como cnestidn preria, quo no podian tener en ella asiento INs mugeres sic] al recibir Ia instancia de In Avellaneda (Febrero 1853) por In que solicitaba el sill6n vacante por muerte de D. Juan Nicasio Gallego. Pueden verse sobre esta materia los dos articulos, que public D. Juan Perez de Guzm6n en La Iustracidn Espaiiola y Americana correspondiente i los dIas 15 y 22 de Noviembre de 1906. 24

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA NECROLOGIA DEL ILMO. SR. D. IGNACIO DE CEPEDA Y ALCALDE El 16 de Noviembre de 1906 falleci6 en su casa solariega de la villa de Almonte, llorado de propios y extraiios, el Ilmo. Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, var6n insigne por sus talentos y sus meritos, dejandonos trazado con el ejemplo de sus virtudes civicas un camino que seguir y un modelo que imitar. Su varia cultura adquirida en buenos libros y en el trato del mundo durante sus largos viajes por Espana y por el extranjero, la amenidad de su conversaci6n, lo afable de su carfeter, la prudencia en sus palabras, lo reservado en sus juicios, y sobre todo la bondad de su coraz6n, donde no tuvo asiento jams el engafio ni la mentira, le hicieron ser respetado y admirado, como ninguno de sus convecinos, por cuantos tuvieron la fortuna de tratarle. Habia nacido en Osuna el 21 de Enero de 1816 de nobles padres, que, por tener grandes bienes de fortuna, no escatimaron lo mas minimo en la esmerada educaci6n de aquel niiio, en quien por azares de la suerte habria de continuar la casa y apellido de los Cepeda, descendientes en line recta de Sta. Teresa de Jesus (1). Hizo los estudios de Humanidades en el Colegio de la Asuncion de C6rdoba, el mas famoso entonces en Andalucia (2), donde con la enseiianza de celosos maestros y bajo la (1) Me refiri6 D. Ignacio, quo siendo nun niio iba cierto dia con su hermana Dolores por In plaza del Duque de Sevilla, donde se encontrd con el P. Fagundez, muy amigo de sus padres, el cual acaricifndole el rostro le dijo: par 14 se perpetuard el apellido Cepeda. La predicci6n del buen fraile tuvo realidad con el tiempo, pues habiendo tenido el Sr. Cepeda trees hermanos mayores quo 61, D. Manuel, 1). Jos6 y D. Francisco, el 1. no tuvo descendencia, el 2.0 una sola hija y el 3.0 muri6 soltero. En cambio D. Ignacio tuvo un hijo, D. Ignacio Justo de Cepeda y C6rdova, mi raro amigo, tempranamente arrebatado por la muerte; pero dej6 tres varones, en los cuales queda asegurada la linen de los Cepeda procedentes directamente deIn familia de In Santa Doctors. (2) Fundado por D. Pedro L6pez de Alba, mL"dico de Carlos V, en virtud de bula de Ia Santidad de Gregorio XIII, su fecha A 9 de Septiembre de 1574. 345

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CUBA CONTEMPORANEA direction moral y religiosa del Sr. Cascallana, Canonigo Penitenciario de aquella Santa Iglesia (3), fu6 cultivando su espiritu naturalmente reflexivo y observador para cursar el Derecho en la Universidad de Sevilla, logrando las mejores calificaciones hasta recibir la investidura de Licenciado con la de nernine discrepante en la expresada Facultad el 18 de Febrero de 1840 (4). Su aficion al estudio, que tanto le habja distinguido entre sus compafieros de Universidad, la constante lectura de los tratadistas de Derecho y de las obras de los pensadores de allende el Pireneo, y el trato y comunicaci6n intelectual con la parte mis culta y virtuosa de la buena sociedad hispalense, que frecuentara, completaron la educaci6n de sus bien equilibradas facultades para hacer de 61 un hombre de ciencia, el estudiante del hoinbre, como le plugo llamarse algfln dia, y le llevaron en plena juventud 6 ocupar la Asesoria de Rentas y un puesto entre los Consejeros Provinciales de Sevilla (5) ; no impidiendole el desempeiio de tan honrosos cargos el alistarse como soldado en 1843 con otros distinguidos jovenes sevillanos en la COMPARIA DE TIRADORES DE SAN FERNANDO, cuando la ciudad se vi6 sitiada por las tropas del General Van-Hal6n, que obedecia las 6rdenes del Regente Espartero (6) ; ni el asistir como alumno al curso extraordinario de Humanidades 6 Historia, que explicaba (1845 a 1846) en el Colegio de San Diego el eminent maestro D. Alberto Lista. Empero su ambici6n insatiable de saber (que no de otra cosa fu6 avaro el Sr. Cepeda) le impulse a ampliar la esfera de sus conocimientos fuera de Espana; aspire a europeizarse, como ahora decimos, con un fin harto noble, cual era el de ser util (3) El Ilmo. Sr. D. Juan Nepomuceno Cascallana y Ordofiez, natural de Sevilla, era amigo de la familia del Sr. Cepeda desde que ocup6 el Rectorado de In Universidad de Osuna. Fu6 luego Obispo do Astorga y de MAlaga donde muri6 el aflo 1868. (4) El 12 do Septiembre de ese ano fu6 admitido on Is Audiencia al ejercicio de In Abogacia. Era Bachiller en Leyes desde el 30 de Noviembre de 1836. (5) Como tal Consejero y por delegaci6n del Jefe Politico de la Provincia Ilev6 & cabo en 1846 Ia limitaci6n de t6rminos entree Lebrija y Ins Cabezas de San Juan, que se disputaban el sitio Ilamado EL Prado. (6) Por R. O. de 2 de Julio de 1844 se concedi6 A los individuos de esa Compaifa el uso de una cinta morada y blanca, y el colocar su bandera de Ins mismos colored en la capilla real de S. Fernando. 346

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA I su patria, el de ver las mejoras que podia importar en su pais, y al efecto emprendi6 larga peregrinaci6n por diversas naciones estudiando los ramos de la administraci6n pnblica y especialmente los de Agricultura, en cuya honrosa empresa ostentaba una misi6n honorifica, una especie de presentaci6n del Gobierno espaliol para el mas acertado desempefio de su generoso cometido. Francia y Austria, Grecia y Hungria, el reino de Prusia, que florecia como ahora con todos los esplendores de la civilizaci6n, la poetica Italia, entonces fraccionada en pequefios estados, Turquia y Palestina fueron el campo recorrido por su actividad no cansada y fueron tambi6n el objeto peculiar de su fina observaci6n y de sus curiosos estudios, que dej6 consignados, ya en luminosas memorias 6 informes, que remitia al Gobierno con quien mantenia frecuente comunicaci6n sobre puntos comerciales, agricolas 6 econ6micos (7) ; ya en muy (7) Su permanencia en Grignon como alumni de La celebre Escuela Regional de Agricultura, regentada entonces por Mr. Beauvais, hombre de grand reputacidn cientifica, fu6 en extreme fecunda par nuestra Direccidn General do Agricultura, donde eran recibidos con aprecio los datos, quo remitia sabre Ia industria de Is seda, el cultivo del chfiamo y el mejoramiento de semillas. Vase en La siguiente Carta una muestra de nuestro aserto: "Madrid 12 Septiembre de 1849-Sr. D. Ignacio Cepeda-Mi querido amigo y compafiero: V. se queja de mi silencio sin acordarse de quo nuestra correspondencia tiene un caracter official por mi parte, y que yo, quo experiment tan singular placer con sus comunicaciones y quo procuro utilizarlas en cuanto puedo en beneficio piblico, tengo sin embargo quo esperar parn escribirle las 6rdenes de mi Jefe-Este Ministerio ha recibido con satisfacci6n Ins observaciones hechas por V. en sus muy apreciables de 29 de Abril, 4 de Mayo, 18 de Juno y 15 de Julio ditimos, y encontrando quo todas ellas son hijas del mfs sano juicio y quo a.1 gunas encierran el mAs positivo interns, espera quo no escasearh V. tan apreciables comunicaciones-En vista de to manifestado por V. se ha detorminado suplicarle, quo adquiera para esta Direcci6n General de Agricultura los Anles de Roville y el Qalendario do Dombasle, y tomando La publicado se sirva suscribirla tambi6n al Journal d'Agriculture practique-Me ha encargado asimismo felicite usted par In exactitud de sus miras respect A Io quo express sobre pesos y medidas, debiendo decirle, que, como habrA tenido ocasi6n de ver despu6s, par una ley hecha en ]a ultima legislature se ha adoptado por complete el sistema metrico franc6s en Espafia.-En cuanto A La industria de La soda, sobre In cual da V. tambin interesantes noticias, debo manifestarle igualmente, quo Mr. Beauvais ha sido inducido A error por un peri6dico. Los ensayos do gusanos de seda Ma. no han sido completamento satisfactorios ni en Murcia, ni on Torrento del Cines, ni en Valladolid los hechos por el Sr. Reinoso, segtn so enterarA V. por Ias adjuntas copies, nnmeros 1.0, 2.0 y 3.*0 de las comunicaciones relatives A esto asunto. En Castell6n es donde se ban obtenido mhs felices. De todo instruirA 8 V. asimismo la copia n.o 7. En to que si se ha logrado un 6xito mis comprobado y seguro as con In semilla Ray-Ko, como verf V. por las copias, quo igualmente acompaflo con los ndmeros 4, 5, 6 y 8. Si V. desea adquirir parn el afta pr6ximo semilla de eata clase se Is remitirh, indicando Ia persona A quien se ha de entregar en Madrid.-Oon 3417

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CUBA CONTEMPORANEA eruditas cartas dirigidas i personas de la mis alta significaci6n politica conteniendo sus impresiones y juicios sacados de la realidad sobre cada pueblo importante, que iba visitando (8). Una labor tan meritoria como venia realizando a sus expensas el Sr. Cepeda durante varios aios, sin recibir subvenci6n alguna oficial de ningun g6nero, no pudo menos de llamar poderosamente la atencion del Gobierno de S. :M., que quiso recompensarle de algin modo concediendole el nombramiento de esta ocasi6n se serviri V. ofrecer hIs relaciones y aprecio de la Direcci6n General do Agricultura al Sr. Beauvais, A quien el Gobierno de S. M. vera con gusto en Espanla, y serfa de desear, que V. averigiie reservadamente y diga qu6 clase de estimulo podria ser conducente para ello; debiendo indicar A V. que el Gobierno medita, si le convendria requerir p6blicamente el concurso de empresarios y profesores nacionnles y extranjeros para que funden establecimientos pars la ensefianza prfctica de Ia agriculture, A los cuales se propone dar una subvenci6n por cada alumno, cediendo ademas en su beneficio el producto del trabajo de estos. Acaso serfa este un medio tan bueno como seguro pars el Sr. Beauvais de volver f la patria de su Sra. madre. Tambi6n el Ministro de Comercio tendria una satisfacci6n on que V. y cl Sr. Beauvais concurriesen I las Juntas Generales en 1." de Octubro pr6ximo-Habiendo empezado A cultivarse con gran 6xito en Marsella el (Aiamo centenario, traido de China, prestaria V. un servicio al pats recogiendo y enviando semilla 6 instrucciones pars su cultivo.-Remito A V. en pliego separado un ejemplar del Manual de Agricultura de D. Alejandro OlivAn, obra premiada por el Gobierno en concurso general y designada para texto en las escuelas publicas del reino, con e] objeto do que se sirva comparar sus doctrines con las que oiga exponer en los establecimientos agricolas, que visita.-Finalmente agradecerfa A V., quo tuviese la bondad de remitir otro ejemplar del reglamento de los 71aras, pues no se ha recibido el que envid. Tambi6n desearla que mandase otro del do Grand-Jouan per haberse extraviado el que V. remiti6 anteriormente.Se han mandado adquirir aquf por la librerta de Jayme Bon Ins obras del Conde do Montendre y Mr. Onyot, y se utilizarAn oportunamente las noticias, que V. se sirva darnos do la feria de Chartres.-Sin mafs por hoy, deseando A V. today salud se repite suyo afmo. amigo y compafiero Q. B. S. M., Fermin de Ia Puente y Aperechea. (8) 116 aquf las contestaciones A dos de aquellas cartas: "Sr. D. Ignacio de Cepeda-MilAn-Madrid 12 de Diciembre do 1850-Mui Sr. mio y de mi aprecio: Contestando A la de V. de 1.0 del actual tengo el gusto de decirle que he recibido sus anteriores y el trabajo de que me habla referente it Ins observaciones, que ha hecho en su viaje por Prusia.-Por falta de tiempo no entro en pormenores, pero felicity A V. mui sinceramente por dicho escrito, quo he leido con mucho gusto y que me ha parecido utillsimo.-Deseo f V. today felicidad durante su permanencia en ese pals y me repito suyo affmo. seg.0 serv.or y am.o Q. B. S. M.-El C. de San Lids." "Sr. D. Ignacio de Cepeda.-Constantinopla.-Madrid 7 de Octubre de 1851. -Muy Sr. mifo y de todo mi aprecio: le leido con mucho gusto las noticias y observaciones que contiene su carta de 26 de Agosto altimo escrita desde Jerusalen y le doy gracias por el celo, que manifiesta por sn patria. Se tomarA en considera(i6n el contenido de su carta en ocasi6n oportuna, y entree tanto no puedo menos de invitarle A quo so tome la molestia de comunicar cuanto estime ftil y conveniente A los intereses de Espaia.-Queda de V. su ma atento S. S.. Q. S. M. B.J. Bravo 41trillo." a1 I

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CARTAS AMATO*IAS DE LA AVELLANEDA Consejero Real de Agricultura, cuando ann no habia terminado su largo viaje, colno Una muestra del Real agrado con que se habian visto sus servicios (9). Era en Diciembre de 1853, esto es, despu6s de seis aiios de continua peregrinaci6n, cuando regresaba a su patria el Sr. Cepeda, y renunciando a vivir en la corte, a donde le llamaban sus amigos y le esperaba un porvenir digno de su talento y de sus conocimientos, decidia establecerse en Almonte, lejos del bullicio de las grandes ciudades, para dedicarse por completo a sus estudios favoritos. Uno de sus primeros cuidados fu6 el implantar en la villa algo de lo que habia visto en el extranjero, que pudiera ser beneficioso 6 sus conciudadanos. A este su deseo obedeci6 la (9) He aqui el nombramiento: S. M. la Reina q. D. g. so ha dignado expedir con fecha do ayer el Real Decreto siguiento:="Atendiendo 6 los m6ritos quo ha contraido en el ramo de ]a crin caballar el Brigadier de Caballeria D. Manuel do Arizeun, Subdirector de remontas, y A los servicios quo ha prestado y continue desempefiando en el extranjero D. Ignacio de Cepeda, propietario, Consejero provincial que Its sido de Sevilla, viajando is sus expenses hace mAs do cuatro afias pars el mejor cumplimiento do una Comisi6n, quo He tenido A bien confiarle en favor de los ramos do Administraci6n piblica cometidos al Ministerio do Fomento; queriendo utilizar en 61 los conocimientos de ambos funcionarios y daries al propio tiempo unit muestra do Mi Real agrado, Vengo en nombrarles individuos de Mi Real Consejo do Agriculture, Industria y Comercio en reemplazo do D. Antonio Moreno y don Juan Manuel Calder6n."-Lo quo de Real orden traslado I V. S. pars su conoci miento y sntisfacci6n en Is part que le es respective. Dios guarded I V. S. muchos aios. Madrid 13 de Junio do 1852.-Reinoso.-Sr. D. Ignacio de Cepeda." V\ase como el peri6dico de Madrid titulado "El Orden" comunicaba & sus lectores In noticia en su namero rorrespondiente al 19 de Junio: "HONOR AL rtnR1O.=El senor D. Ignacio de Cepeda y Alcalde acaba de ser nombrado por S. M. Consejero Real de Agricultura. Este distinguido sujeto quo Ieva cinco afios de estar viajando par todas les nacioneg de Europa y par el Oriented, hacienda los m6s serios y concienzudos estudios sobre li agriculture y administraci6n de los diferentes paises que ha recorrido, era muy acreedor A quo el gobierno de S. M. le diesel una muestra do Io gratos y aceptos que han sido sus trabajos. Cuando en estos tiempos se ve un joven tan aplicado, que abandonando las comodidades de su casa se entrega A no perdonar sacrificio en an salud ni en sus intereses con el solo objeto de ver Ins mejoras quo puedo importer on su patria, bien merece no solo el aprecio de sus conciudadanos, sino tambi6n lag mis sefialadas muestras de la real munificencia. El sefior Copeda no tan solo ha viajado estos cinco afios A su costa, hacienda grandes sacrificios, sino que ni tan siquiera ha recibido del Estado el sueldo que le corresponding comao Consejero, que era de la provincia de Sevilla. Sabemos que en el Ministerio de Fomento existen lucidisimas Memorins y curiosos trabajos, que ha remitido desdo el extranjero este apreciable sujeto. y quo le hacen acreedor A lIs honrosa gracia que In ha dispensado el gobierno de S. M., por cuyo actor de justicia y de noble estimulo le felicitamos cordialmente 349

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CUBA CONTEMPORINEA creaci6n del BANCO AGRICOLA, 6. estilo de los que habia visto funcionar en Prusia y en Bohemia. Era MONTE DE PEDAD en cuanto facilitaba modestas cantidades (en general de 50 reales a 1.000) a los pequenos propietarios para hacer las labores de sus campos al m6dico r6dito de 6 por 100, con Lo que se destruia el vicio tan arraigado de la usura, a la vez que favorecia a las clases menesterosas y por ended a los intereses morales del pueblo :-"sirve al necesitado y no se sirve de su necesidad; ni exije los recargos cuando la dilaci6n en el pago procede de alguna singular desgracia, que sea notoria, 6 de la que se le haya avisado en tiempo oportuno'',-como se consignaba en el articulo 1.0 de su reglamento (10). Y era CAJA DE AHORROS en cuanto admitia imposiciones en metalico, desde 10 reales, abonando por ellas el 4, 4 2 y hasta el 5 por 100 anual, segdn las condiciones en que eran recibidas las cantidades (11), con Lo que indicaba, que su creaci6n obedecia a estimular por medio de la economic el amor al trabajo, la moralidad y el buen orden dom6stico, ya que proporcionaba a las personas menos acomodadas, como artesanos, jornaleros y sirvientes, el medio de formar un pequeno ahorro, con que pudiesen auxiliarse en sus enfermedades 6 en su vejez. Empez6 a funcionar el BANCO el 1.0 de Enero de 1856, y diez ajios despues hubo necesidad de reformar su reglamento. Sucedi6 en el otoio de 1866, que habiendo sido muy escasa la cosecha subi6 extraordinariamente el valor del dinero, y los imponentes en la CAJA DE AHORROS, unos necesitados de numerario y otros, los mas, estimulados ante la idea de mayor ganancia, (10) El Reglamento, dividido en 5 secciones, constaba de 37 capitulos y 206 articulos. El Banco empezaba sus operaciones en 1.0 de Octubre y las cerraba en 30 de Septiembre de cada afio. (11) En este punto era mfs beneficioso que la Caja de Ahorros de Sevilla, como so ve facilmente por el cotejo de los articulos siguientes: "El abono del 4, 4 % y 5 par ciento anual se har6 por meses, y su acumulaci6n par semestres vencidos". (Articulo 176 del Reglamento del Banco Agricola de Almonte.-1855.) "Las sumas impuestas en In Caja de Ahorros ganarfn el inter6s del 4 por 100 anual..... Los intereses se aumentartn al capital en fin de cada afio". (Articulo 5.0 de la Caja de Ahorros en el Reglamento del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Serilla.=Sevrila.-Imprenta del Diarin de Comereio, calle de la hfuela, min. 23. -1843.) 350

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA comenzaron a retirar sus capitales, lo que oblige al Director y Fundador a subir el redito a los que recibian fondos del BANCO, como inico medio de poder aumentar el interns a los imponentes, a fin de disminuir 6 evitar los retiros. Pero la medida adoptada no di6 resultados prfcticos; y esto unido a que el MONTE DE PIEDAD iba aumentando progresivamente su pasivo, representado por las cantidades no satisfechas, fueron a la larga causas inevitables de la supresi6n del BANCO AGRICOLA. La ambici6n de unos pocos y la incultura general del pueblo labraron a medias su ruina. i Cuantos bienes hubiera proporcionado la permanencia de aquella hermosa instituci6n! No estuvo afiliado el Sr. Cepeda a ningnn partido politico,"y la causa fundamental-decia-es, que en todos he visto la falta mas 6 menos disimulada de imparcialidad, base de toda justicia"(12) ; pero no pudo impedir el que sus numerosos amigos, conocedores de su rectitud y honradez inmaculadas, le eligieran Diputado a Cortes por el distrito de La-Palma, elevado cargo que desempen6 con el caracter de independiente, votando unas veces con las oposiciones, otras con el Gobierno, segnn su leal saber y entender; sin que pudieran jams apartarle de esta linea de conducta las sugestiones de la amistad, ni las multiples deferencias que recibia, ya del presidente de la Camara popular el fogoso orador Rios Rosas, ya del primer Duque de Tetuan, Presidente a la saz6n del Consejo de Ministros. Su mejor discurso fu6 sin duda el pronunciado en las tardes del 21 y del 25 de Junio de 1866 consumiendo un turno contra la totalidad del presupuesto de Hacienda (13). El sistema tributario implantado en 1845 habia descubierto la riqueza particular, que se escondia de tal modo, que segnn las cifras oficiales no quedaba en algunas provincias a todos los contribuyentes, unos con otros, ni medio real por cabeza para atender a todas sus necesidades: este absurdo demostr6 sencillamente que habia una inmensa ocultaci6n en la masa imponible local y general. Mas el sistema tributario, que naci6 para remediar ese mal, trajo tales armas, que produjo un cambio extraordinario, un aumento (12) Carta de 16 de Julio de 1902, ya citada en nota del pr6logo de esta obra. (13) En Ia mafiana del 22 oeurri6 Is sublevacidn del Cuartel de San Gil, por Io cual no hubo sesi6n aquel dia, ni en el siguiente. El 24 fu6 domingo. 351

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CUBA CONTEMPORANEA pasmoso en la tributaci6n, que reconocia por causa los grandes errores de las estadisticas oficiales, llevadas a cabo por empleados del Ministerio de Hacienda, sin oir a los Consejos Provinciales, a los cuales correspondia conocer contenciosamente de todas las cuestiones sobre repartimiento 6 exacci6n individual de toda especie de cargas generales, provinciales 6 municipales. Como la Hacienda era juez, y parte, resultaba que de 90 pueblos, v. g., que tuvieran perfecto conocimiento de haber sido gravados en demasia, s6lo 30 incoaban el expedient de agravio y s6lo 3 lo llevarian a cumplido t6rmino; de donde dimanaba el error de estar orgulloso el Gobierno de los progresos de nuestra agriculture, calculados por su rendimiento, y el sileneio de la mayoria de los pueblos era interpretado por el reconocimiento de su falta de razon, mientras que el aumento progresivo de tributos segufa empobreciendo los manantiales de riqueza (14). Las cartillas evaluatorias, de donde se habia formado la estadistica tributaria, eran nacidas de la ignorancia, de los odios y pasiones politicas en que ardian los pueblos, y eomo no habia, fuera de las oficinas de Hacienda, medios hAbiles de hacer las reclamaciones, el Gobierno habia venido A. invalidar los mas legitimos derechos del contribuyente, sin quo Cste tuviera en el Alcalde un poder tutelar y moderador.-"El cargo de Alcalde -decia-no esta rodeado de la consideracidn que merece, por lo cual se retiran los prudentes y se apoderan de 61 los hombres de menos valia, disputandose el triunfo en proportion, que es menor lo que arriesgan 6 tienen que perder de cr6dito y de fortuna, pues ambas cosas se comprometen grandemente.'' Terminaba su discurso el Sr. Cepeda pidiendo que los expedientes de comprobaciones sobre agravios no se confiaran a agent, vulgarmente llamados lechuzos, que ofenden y desautorizan la administracion pnblica, sino a personas las mas dignas y sensatas, conocedoras de las localidades, para que esas comprobaciones no vinieran a enmaraiar mas nuestra Hacienda.-" Preciso seria-dice-que la estadistica se plantease bajo bases de unidad (14) No laboraba en este asunto el Sr. Cepeda por sus propios intereses. puesto que el pueblo de Almnte tenin ya resueIto Cavorablemente su expediente de agravio. 352

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CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA comparativa, que garantizase mejor la proporcionabilidad 6 nivelaci6n que no nos darmn nuestras comisiones aisladas trabajando simultaneamente. Pero, quin o que cosa impide que, se haga equitativa la. distribuci6n y exaccion de los impuestos ? A Qu6 cosa impide, que se regularice la. administracion municipal y que se ponga coto a la creciente desmoralizaci6n, que nos esta devorando? Senores: yo creo, que nuestras grandes y no interrumpidas contiendas politicas vienen formando la ocupaci6n esencial de los que debieran dedicarse al estudio y mejora de nuestra administration, sin dejarles tiempo para el examen de sus vicios, ni imparcialidad para juzgar las personas y las cosas, ni vigor para ajustarse constantemente a la justicia. El Ministerio, que no tiene lugar ni aun para defenderse, I tendrs el tiempo y la calma indispensable para examinar y corregir bien los vicios de nuestra administraci6n?" Pero otro hecho de mas relieve que los discursos parlamentarios vino por aquellos dias a hacer resaltar, especialmente en los circulos politicos, la personalidad ilustre del Sr. Cepeda. Me refiero a la aparici6n de su folleto titulado ROMA (15), escrito hacia eatorce aios en forma de carta y no publicado hasta esa fecha, en que la cesi6n del V6neto, que acababa de hacer Austria, como consecuencia de la batalla de Sadowa, habia puesto sobre el tapete por centesima vez la cuestidn romana, 6 sea el sostenimiento del poder temporal de los Papas, Ardua materia que se debatia en los gabinetes diplomaticos. Habia estudiado el Sr. Cepeda durante su permanencia en la ciudad eterna la defectuosa constitucion de los Estados pontificios, sujetos mal de su agrado a la autoridad de Plo IX; habia observado de cerca con la serena mirada del fil6sofo la fuerza propulsora de aquella revolucion, que avanzaba como ola gigantesca al grito de la Italia irredenta; y dedujo l6gicamente de aquellas premisas, que de no mortar el mal se corria el inminente riesgo de ver convertida 6 Roma en capital politica del reino italiano, cosa que seria indigna del mundo cat6lico, pues aquella ciudad no era exclusivamente italiana, sino propia de todos los estados cristianos, que con sus donaciones y sus limosnas habian con(15) Roma por el Estudiante del Hombre-Madrid-Imprenta Europea, Huerta, ntimero 58-1866. 353

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CUBA CONTEMPORANEA tribuido a engrandecerla. No entraba en la cuesti6n de derecho de si el Papa debia, 6 no, ser rey temporal, sino que partiendo del hecho innegable, de la realidad cruel, proponia, como remedio al mal que amenazaba, el que el Pontifice, de acuerdo con los Principes cat6licos, renunciase voluntaria, generosamente el titulo de rey de aquellos pequelios Estados, que abiertamente le eran hostiles, y se limitase a ser soberano de Roma, que, al estilo de Hamburgo, quedarfa como ciudad libre, respetada al igual por propios y extranos :-" siendo las consecuencias-decia-de esta medida salvadora, 6 de este magnanimo ejemplo de abnegaci6n y prudencia;-1 ., que conservando el Papa la Anica ventaja que le ofrecen hoy sus dominios temporales, que no es otra que la de vivir en un territorio materialmente independiente, quedaria libre de las mortales congojas 6 insuperables inconvenientes, que la p6sima y hoy incorregible administration de sus Estados le ofrece; porque si la bella Italia no es ahora el pals mas envidiable moral, politica, ni an'n cientificamente considerado, los Estados Pontificios son evidentemente inferiores a todos los demas;-2., que las cualidades de un gran principe no son las de un santo sacerdote; y si apenas hay quien pueda hoy sostenerse como rey L c6mo no apartar del Padre comu6n de los fieles los sinsabores y peligros, que le esta ofreciendo su reino temporal? Y puesto que la flaqueza humana lega a desastrosa siempre que el hombre desconoce su propia y natural limitaci6n, manifiesta prudencia es abandonar la carga innecesaria cuando las dificulfades del camino crecen hasta poder apenas conducir 1o mas indispensable ;-3.0, que desembarazado el Papa del peso cada dia mas insoportable de su administracion temporal, se entregaria todo a su primitivo y santo ministerio, con gran provecho de la Iglesia universal y satisfacci6n de sus propios snbditos, ahora rebeldes porque exajerando todos los errores del poder temporal del clero, llegan con esta pesadilla, que les abruma, hasta poner sus mas naturales penalidades a cargo del gobierno politico del Estado;-4., que no teniendo el Papa mas que la ciudad de Roma, encargaria su gobierno temporal al municipio, 6 a un principe romano, que administraria con sujeci6n al Papa, quien se reservaria la alta proteccion de las prerrogativas civiles, que diera a su delegado; 354

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CARTAS AMATORTAS DE LA AVELLANEDA -5.e, que en lugar de la violenta y por lo mismo cada vez ma's insuficiente y ma's incierta dotaci6n, que los Estados Pontificios dan a su soberano, todos los pueblos cristianos llenarian noble y dignamente este deber comnn, materialmente imperceptible para cada uno. Deber catolico que ampliaria 6 completaria este pensamiento con solo incluir en la cuota de cada naci6n la suma con que todos sus individuos contribuyen hoy por gracias apost6licas al sost6n de la curia romana. .... ;-6.e, que esta dotacion colectiva, que deberia distribuirse con arreglo al nnmero de cat6licos de cada pais, podria, y acaso convendria mucho, que tuviera un pequeno aumento respect a los Estados del Papa; aumento que, con el caracter de reconocimiento de su soberania temporal, no s6lo dejaria vivos esos derechos para las eventualidades del porvenir, sino que contribuiria poderosamente a salvar los graves obstacuos, que para una renuncia pura y absoluta de los Estados temporales, pudieran presentarse;7.o, que las consideraciones de la soberania temporal, que para el Papa es lo accesorio, no pueden llevarnos hasta desconocer, que la violenta conservaci6n de estos Estados y sus rencorosas protestas contra el Soberano temporal van desviandoles del Soberano Pontifice y constituysndoles en verdaderos protestantes. Mal inmenso que, si se reconociese possible atajar con ]a indicada renuncia, esta seria dulcisima para nuestro santisimo padre Pio IX, cuyas grandes amarguras afligen tambien profundamente a toda la cristiandad.''... ... ... ... ... ... ... ... .. Tan sana doctrina fu6 recibida, sin embargo, con recelo por las personas timoratas, que la conceptuaron ofensiva a los oidos piadosos, al paso que tachaban de liberal a su autor; y como este no se habia propuesto en modo alguno disminuir el respeto y la admiracion, que debe inspirar el santo Padre, sino defender su independencia y la dignidad de la Iglesia catolica, se apresur6 a retirar de la circulaci6n su folleto. i Con cuanta sorpresa verian cuatro afios despues esas personas piadosas, que se habian confirmado por desgracia aquellos temores y aquellas predicciones! (16) (16) Sabido es que el 20 de Septiembre de 1870 invadieron los soldados de victor Manuel la ciudad de Roma y que desde aquella fecha se constituy6 el Pontifice prisionero voluntario en el Vaticano. 355

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CUBA CONTEMPORANEA Desde esa 6poca, la mas culminante de su vida ejemplar, habit6 constantemente el Sr. Cepeda su casa de Almonte, que, segun su propia frase, tiene tanto de palacio como de cortijo. De allI le sac6 el pueblo en masa para darle la vara de Alcalde la mafiana del 22 de Septiembre de 1868, al recibirse la noticia del comienzo de la Revoluci6n: alli fu6 el consultor constante de todos los Ayuntamientos, que se sucedieron en la villa; el abogado gratuito de cuantos demandaron su dictamen 6 su consejo; el bienhechor mas decidido de los pobres, que pronunciaban su nombre con respeto, porque jams cerr6 sus oidos a las miserias ajenas y su dinero fu6 siempre el primero para remediar las calamidades pnblicas 6 las necesidades privadas. Arist6crata por su cuna, por condici6n ing6nita y por sus aficiones tuvo por rara cualidad inherente a su caracter la de ser afable, Llano y cort6s en su trato, a estilo de los grandes senores, lo mismo con el rico que con el pobre, con el rudo que con el instruido, con el anciano que con los ninos. Vivi6 no obstante en cierto distinguido aislamiento de sus convecinos, nnico medio de conservarse inmune a las rencillas y pasiones political locales; mas su casa estaba siempre abierta a todo el mundo, que por traditional costumbre entraba y salia por ella con plena libertad como en la suya propia, pero con un respeto extraordinario como si aquel recinto fuera un templo. Obr6 siempre el bien, practice las virtudes cristianas, fue amante de la verdad, generoso y caritativo, no hizo