Citation
Cuba contemporánea

Material Information

Title:
Cuba contemporánea revista mensual
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Publisher not identified
Publication Date:
Frequency:
Monthly
Language:
Spanish
Edition:
v.3
Physical Description:
44 v. : ; 24 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
Periodicals ( fast )
Revistas ( qlsp )

Notes

Dates or Sequential Designation:
Tomo 1, núm. 1 (enero 1913)-
Dates or Sequential Designation:
Ceased with t. 44 for July/Aug., 1927.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
01565556 ( OCLC )
ocm01565556
Classification:
AP63 .C7 ( lcc )

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REVISTA MENSUAL




DIRECTOR:

CARLOS DE VELASCO








TOMO III









DIRECCION:
MANRIQUE 11
HABANA
CUBA











Snba oJuinernpordiea



Tomo Ill. Habana, septiembre de 1913. Nc'm. I.





LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS

AL TRAYES DE LAS CONSTITUGIONES ESPAROLAS


Al atardecer del dia 7 de julio pr6ximo pasado, un suceso ruidoso, ti-Agico y de dolorosas consecuenias-el homicidio del Jefe de Policia de la Habana-, conmovi6 profundamente a la ya de anta-ao conturbada sociedad cubana.
'Este lamentable hecho, exponente de un grave estado de indisciplina y desarreglo politico-social, ha puesto de actualidad un problema al cual, en estas filtimas semanas, han dedicado preferente atenci6n todos los peri6dicos del territorio nacional: la indole y extensi6n de las inmunidades parlamentarias.
El problema, a juicio de quien esto escribe, ha sido tratado ampliamente por plumas tan autorizadas, entre otras, como las de los sefiores Hernhndez Cartaya, Giberga, Dolz, Zayas, Iglesias, Cabello, Gast6n Cuadrado, y alganos mis. Resulta, por tanto, labor dificil escribir sobre tal tema despu6s de lo dicho por los citados sefiores.
Sin embargo, es la opini6n de quien estas lineas traza, que, mfts que las referidas inmunidades, lo que interesa estudiar y analizar es la g6nesis, los componentes que integran nuestro Congreso, ya que el precepto contenido en el articulo 53 de nuestra Constituci6n, resulta claro y terniinante, y la doetrina en que se funda es la nisma que informa a las demis constituciones democriticas de Europa y Am6rica. Han sido, pues, los










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llamados a aplicarlo, los que lo han interpretado a su antojo, abrogAndose privilegios y prerrogativas que no estuvo en el finimo de nadie concederles.
Los componentes del Congreso cubano, particularmente los miembros de la C~mara de Representantes, han venido ofreciendo aspectos muy interesantes y curiosos. Actualmente se agitan en su seno, a pesar de la reciente renovacion, todas las tendencias politico-sociales que perturban y conmueven a la sociedad cubana.
Esos componentes o factores se dividen, principalmente, en liberales y conservadores; a estos filtimos se les denomina hoy "conjuncionistas", a virtud del pacto o coalici6n electoral que celebraron con los llamados liberales nacionales.
Los liberales que figuran en la actualidad en la C~mara, son elementos antag6nicos, procedentes unos de las filas del "miguelismo", otros, los mis, son partidarios del Ldo. Alfredo Zayas; entre ellos existen hondas rivalidades, consecuencia natural de la guerra, unas veces abierta y otras sorda y despiadada, que vienen haci6ndose desde mucho antes de la coalici6n electoral que culmin6 en el ficticio triunfo electoral de 1908. La reorganizaci6n del partido liberal estk sobre la mesa; su jefatura es motivo de insondables ambiciones.
Los componentes del partido conservador disimulan mejor sus matices y divisiones, el espiritu de disciplina ha sido en ellos menos inconsistente; pero, en el fondo, existen muy mareadas y opuestas tendencias. Entre sus miembros, los hay conservadores en el verdadero sentido de la palabra, esto es, amantes del pasado, apegados a los m~todos y tradiciones de antaflo; otros resultan mks progresivos: son partidarios de las ideas nuevas, de las prfcticas y tendencias modernas; y algunos de 6stos podrian figurar, sin hacer mal papel, en el seno de los partidos mfs avanzados de la Europa contemporfnea: son los que entre nosotros reciben el nombre de "acad6micos" o "universitarios".
En cuanto a sus aliados circunstanciales, los liberales nacionales, son mfis afines al tronco liberal de que proceden muchos de ellos y del que s6lo se separaron por motivos personales.
Despu6s de esta divisi6n fundamental, vienen otras de menor importancia, al parecer, pero de gran influencia en el me-










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canismo de la Cfimara: los que proceden de la guerra, o veteranos; sus afines de la emigraci6n, y los que podrian illamarse pacificos o civiles. Siguen los de tendencias racistas en sus dos matices; los regionalistas, y, por -1timo, los que se interesan y preocupan mfs por los negocios, por el auge y brillo de sus oficinas o bufetes, que por los importantisimos intereses que el cuerpo electoral ha puesto en sus manos.
Desde la fundaci6n de la Repfiblica, siempre han existido en el seno del Poder Legislativo hombres de grandes alcances, de poderosa mentalidad, verdaderas glorias del foro, de la prensa, de la tribuna, de los principales centros docentes del pais; pero junto a esos elementos han figurado hombres ineptos, mal preparados y peor acondicionados para desempefiar las dificiles y complejas funciones inherentes al cargo de legislador.
A la inmensa mayoria de los ciudadanos investidos de esa dignidad que han desfilado por nuestro Congreso, a partir del primer lunes de abril de 1902, les ha pasado lo que a las mariposas en las noches de verano: la luz los ha deslumbrado, y se han arrojado a las llamas de manera ciega, desaforada. Salidos, en su mayoria, de la tranquila vida provinciana, aunque del seno de asambleas turbulentas, muchos de ellos, earentes de lastre intelectual y sin las necesarias disciplinas mentales, han entrado a formar parte de un mundo nuevo, desconocido.
La inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias, preciados dones que garantizan y defienden todas las democracias, se han convertido para gran nfimero de ellos en vapores espirituosos que se les han subido a la cabeza, intentando crear irritantes privilegios y desigualdades en pugna con el articulo 11 de la Constituci6n de Cuba.
En pleno siglo xx, cuando al conjuro migico de la libertad caen a tierra con estr6pito las legendarias murallas de la China, surgiendo en ese pais una Repfiblica que deja estupefactos a los pueblos europeos y americanos; en los momentos en que los obreros de B6lgica obtienen el sufragio universal sin disparar un solo tiro; cuando la oprimida y vilipendiada Albania parece surgir a la vida libre como un nuevo y diminuto estado, junto a ]a deer~pita, tirfnica y mutilada Turquia; en la 6poea en que el movimiento sufragista femenino se desarrolla con poderosa










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fuerza en Inglaterra, Estados Unidos y los paises escandinavos; cuando soplan rgfigas de reivindicaciones sociales por todos los Ambitos del mundo,' Ies cuando en una Repfiblica democr6tica y americana, surgida a la vida internacional en la alborada de la presente centuria, se quiere por algunos entronizar irritantes e intolerables privilegios?...
*Bueno serd que ese reducido grupo no olvide que el pueblo cubano-que, como decia Henri Rochefort, se supo inmolar en aras de la libertad, sefialfndole una ruta de dignidad a los cretenses-parece no estar dispuesto a consentir algo que resultaria atentatorio a la propia Constituci6n: el predominio de un grupo de sefiores feudales en plena era de libertades.



Un amigo nuestro, joven de poderosa mentalidad y de juicio claro y sereno, decia al que esto escribe, hace pocos dias, lo siguiente:
"El problema de la inviolabilidad y de la inmunidad parlamentaria es, sencillamente, un aspecto de otro problema de carfcter mks general, que reclama una soluci6n dentro del orden politico cubano.
"Este asunto no es otro que la irresponsabilidad colectiva con que obra el Poder Legislativo. Los otros poderes, el Ejecutivo y el Judicial, cargan con todas las responsabilidades de la administraci6n de los intereses pfiblicos. El Presidente de la Repi~blica y sus Secretarios son personalmente responsables en el orden moral y politico, segfin los articulos 70 y 78 de la Constituci6n, de los decretos, 6rdenes y resoluciones que firmen o refrenden, y de todos los actos que realicen en el desempefio de sus funciones. Pueden ser denunciados, y lo son a veces, a los Tribunales de Justicia.
"Contra el Poder Judicial cabe el recurso de responsabilidad de que nos habla la ley de Enjuiciamiento.
"En cuanto a ambos poderes, es innegable que sus miembros se sienten personalmente responsables de los actos que realizan en el desempefo de sus funciones.
"No asi el Poder Legislativo. Sus miembros no son respon-









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sables por las opiniones y votos que emitan. No rinden cuenta a nadie de sus actos y nadie les exige el cumplimiento de sus deberes.
"L Podria un juez, un magistrado o un funcionario adminis trativo abandonar o descuidar sus funciones, como lo hacen muchos congresistas, sin sufrir la p~rdida del empleo?
"Gran n-imero de Representantes y Senadores se consideran soberanos, hasta el punto de dejar de prestar los servicios por los cuales se les remunera ampliamente.
"Estdn mejor retribuidos, en proporci6n, que los funcionarios judiciales, y que muchos empleados de la Administraci6n a quienes se les exige una improba labor."



Expuestas a grandes rasgos las causas sociales y politicas a que se debe, segoin el modo de ver del autor de este articulo, la abusiva interpretaci6n que se ha venido dando al articulo 53 de la Constituci6n de Cuba, procede ocuparse del tema principal de este trabajo: la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias, al travis de las constituciones espaiiolas.
De una interesante obra, publicada con carketer oficial por la Secretaria del Congreso de los Diputados de Espafia, titulada Inviolabilidad e Inmunidad Parlamentarias, Congreso-Senado, 18101911 (Madrid, 1912), ha entresacado quien esto escribe los datos mfs interesantes que, a su juicio, merecen ser tenidos en consideraci6n en las presentes circunstancias.
Estos datos comprenden todo el periodo constitucional de Espafia, a partir de las Cortes de CAdiz, hasta la promulgaci6n de la Constituci6n de 1876, que es la que en la actualidad rige en la naci6n espafiola; a m6s de una nota preliminar que encierra datos hist6ricos muy curiosos.
Dice asi parte de la referida nota:
La inviolabilidad y Ia inmunidad parlamentarias fueron de antiguo reconocidas como cualidades inherentes al cargo de Diputado.
Los reyes, al convocar Cortes, trataron siempre de asegurar la libertad o independencia de los Proeuradores; otorgindoles excepcionales prerrogativas.











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El Sr. Martinez Marina, en su Teoria de las Cortes, refiere que desde el momento en que diehos Procuradores salian de sus pueblos, hasta que concluidas las Cortes regresaban a ellos, "a ninguno era licito inquietarlos ni ofenderlos, ni suscitarles pleitos o litigios, ni demandarles en juicio, sobre lo cual estaban obligados los Reyes a darles todas las seguridades que menester hubieran".
Ahade el mismo autor que los Diputados de los Reinos fueron celosisimos de estos derechos y repetidas veces pidieron en Cortes su observancia.
Consecuentes con esta teoria, las Cortes de Valladolid, en 1351, hidieron al Rey D. Pedro varias peticiones, a las que aqu6l accedi6 dietando la siguiente ley (*):
"Por quanto agunas veces mandamos llamar a C6rtes a las ciudades y villas, que han de enviar a ellas y envian sus Procuradores, y algunos hacen algunas acusaciones, y mueven pleytos a los dichos Procuradores; mandamos, que las nuestras Justicias de la nuestra Corte no conozean de las querellas y demandas que ante ellas dieren de los dichos Procuradores durante el tiempo de su Procuraci6n, fasta que sean tornados a sus tierras, ni sean apremiados a dar fiadores, y si algunos hobieren dado, sean sueltos: lo qual mandamos se guarde asi, salvo por las nuestras rentas, fechos y derechos, o por maleficios o contratos que en nuestra Corte hicieren, despues que a ella vinieren, o si contra alguno hobiese seido antes dada sentencia en causa criminal."
Don Manuel Colneiro, en su Historia de las Cortes de Le6n y de Castilla, hace notar que pasaron dos siglos sin que se volviese a tratar en las Cortes de la inmunidad de los Procuradores, hasta que en las de Valladolid de 1602 y Madrid de 1607 se reprodujo, con alguna variedad, la petici6n hecha en las Cortes de Valladolid de 1351, y renovadas despu~s en las de Tordesillas de 1401.
En las de Valladolid de 1602 pidieron los Procuradores a Felipe III que la ley que prohibia fuesen reconvenidos en juicio durante las Cortes, y mientras el Rey no las disolviese, se extendiese a cualquier lugar en donde se hallasen, en tanto que no cesaran en el ejereicio de la Proeuraci6n; y en las de Madrid de 1607 dijeron que no pudiesen ser convenidos en via ordinaria, ni en sus tierras ni en otra parte, salvo el caso de perderse la acci6n por tiempo, en el cual se permitiese contestar a la demanda, mas no proseguir el pleito.
El Rey no estim6 atendibles estas razones para introducir novedad en lo legislado en 1351, que continu6 en vigor hasta la instauraei6n en Cbdiz del regimen constitucional (1).
... ... . .. . .. ..� . ... . .. . .. . .. . .. . .. . . ,.. . .. . .. . . .... .. . .4.



() Ley V. tit. VIII, libro HII de la Novisima Recopilacifn.
(1) Obra citada, pigs. 3,4 y 5.











LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUN1DAD PARLAMENTARIAS


Tmstaladas legitimamente en la isla de Le6n las Cortes generales y extraordinarias [1810-1813], fu6 su primer acto el decreto de 24 de septiembre de 1810, en el que aparece ya consignado el principio de la inviolabilidad parlamentaria.

He aqui los t~rminos en que fu6 redactado dicho pkrrafo:

Las Cortes generales y extraordinarias declaran que las personas de los Diputados son inviolables, y que no se pueda intentar por ninguna Autoridad ni persona particular cosa alguna contra los Diputados, sino en los t~rminos que se establezean en el Reglamento general que va a formarse, y a cuyo efecto se nombrar& una Comisi6n.

Dicho Reglamento, de fecha 27 de noviembre de 1810, decia, en su capitulo IV, lo siguiente:

Art. 4.o Las personas de los Diputados son inviolables, y no podr& intentarse contra ellos acci6n, demanda ni procedimiento alguno en ningin tiempo y por ninguna Autoridad, de cualquier clase que sea, por sus opiniones y dict6menes.
Art. 5.o Ninguna Autoridad, de cualquier clase que sea, podr entender o proceder contra los Diputados por sus tratos y particulares acciones durante el tiempo de su eneargo, y un aflo mns despu~s de concluido.
Art. 6.0 Cuando se haya de proceder civil o criininalmente, de oficio o a instancia de parte, contra algfin Diputado, se nombrar por las Cortes un Tribunal que con arreglo a derecho sustancie y determine la causa, consultando a las Cortes la sentencia antes de su ejecuci6n.
Art. 7.o Las quejas y acusaciones contra eualquier Diputado se presentarAn por escrito a las Cortes, y mientras se delibera sobre ello, se retirar el Diputado interesado de la sala de sesiones, y para volver esperard orden de las Cortes.
Art. 8.0 De este y de los cuatro precedentes articulos, expedirfn las Cortes el correspondiente decreto, que se comunicarA en la forma ordinaria al Consejo de Regencia para su publicaci6n y observancia.

El referido decreto fu6 promulgado en 28 de noviembre de 1810, o s~ase al siguiente dia.

En la sesi6n de 8 de febrero de 1811, apoy6 una proposici6n el Sr. Mufloz Torrero sobre creaci6n de un Tribunal de Cortes. Fundfbase en que la inviolabilidad de los Diputados habla sido decretada para que 6stos pudieran con entera seguridad exponer sus opiniones, siendo el medio mbs eficaz de conseguirlo que fueran juzgados por un Tribunal formado de las mismas Cortes, que los pondria a cubierto de toda influencia extrafla.

Discuti6se despu~s si el Tribunal debia fallar sin congultar a las Cortes, acordfndose que sus miembros fueran del seno de










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6stas y que se nombrara una comisi6n que tuviera a su cargo la redacci6n del Reglamento sobre la creaci6n de dicho Tribunal y el modo de sustanciar y terminar las causas.
En las sesiones sucesivas se acord6 que el Tribunal constara de cinco miembros, que fueran seglares y que no era indispensable que fueran juristas.
En sesi6n de 7 de agosto de 1811 se ley6 la minuta de decreto relativa a la formaci6n del Tribunal, y el 18 del mismo mes se ley6 por el Diputado Argiielles el discurso preliminar del proyecto de Constituci6n.
El articulo 128 del referido proyecto, dice como sigue:

Los Diputados serfn inviolables por sus opiniones, y en ningdn tiempo ni caso y por ninguna Autoridad podrfn ser reconvenidos por ellas. En las causas criminales que contra ellos se intentaren, no podrfn ser juzgados sino por el Tribunal de Cortes, en el modo y forma que se prescriba en el Reglamento del gobierno interior de las mismas. Durante las sesiones de las Cortes, y un mes despu6s, los Diputados no podrAn ser ejecutados por deudas.

La discusi6n de este articulo di6 comienzo en la sesi6n de 1.� de octubre de 1811, quedando al fin redactado en la forma que aparece en la Constituci6n del afio 1812, que es la siguiente:

Art. 128. Los Diputados ser~n inviolables por sus opiniones, y en ningdn tiempo ni caso, ni por ninguna Autoridad podrfn ser reconvenidos per ellas. En las causas criminales que contra ellos se intentaren, no podrfn ser juzgados sino por el Tribunal de Cortes en el modo y forma que se prescribe en el Reglamento del gobierno interior de las mismas. Durante las sesiones de las Cortes, y un mes despu6s, los Diputados no podrAn ser demandados civilmente, ni ejecutados por deudas.

El Reglamento aprobado, en sus artculos 52 al 62 inclusive, regula todo lo referente a la organizaci6n y al funcionamiento del Tribunal de Cortes, y no es posible reproducirlos por su mucha extensi6n.
En las Cortes sucesivas se introdujeron algunas modificaciones en el citado Reglamento, referentes unas al funcionamiento del expresado Tribunal, y otras (en 29 de junio de 1821) sobre la manera de juzgar a los Diputados por los abusos de la libertad de imprenta; en 26 de marzo de 1822 se dict6 un









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decreto disponiendo que desde la publicaci6n de las elecciones los Diputados fueran juzgados por el Tribunal de Cortes.
No es posible dejar de citar el manifiesto conocido por de "los Persas", precedido de una representaci6n dirigida al Rey Fernando VII por sesenta y nueve Diputados de las Cortes de 1814.
En ese documento se pedia al Rey que no jurase la Constituci6n politica de la Monarquia (la de 1812) y que restableciese el regimen absoluto. Esta petici6n di6 lugar a enconados debates en las Cortes, ante las cuales fueron acusados los referidos Diputados, y se termin6 el incidente por un Decreto de fecha 26 de octubre de 1820, de las propias Cortes, relevando a los ex-Diputados de la formaci6n de causa.



En el periodo de las Cortes de 1834 a 1843, rigi6, en primer t6rmino, el Estatuto Real; despu~s, por un corto tiempo, la Constituci6n del afio 1812, y, por iltimo, desde su aprobaci6n por las Cortes Constituyentes, la Constituci6n del afio 1837.
El articulo 49 del Estatuto Real, regula el principio de la inviolabilidad en la siguiente forma:
Asi lQs Pr6ceres como los Procuradores del Reino serAn inviolables por las opiniones y votos que dieren en desempefio de su encargo.
La Comisi6n eneargada de redactar el proyeeto de Constituci6n, present6 6ste al Congreso en 24 de febrero de 1837, y en el prekmbulo decia lo siguiente:
Los que a juicio de la Comisi6n no deben ser juzgados por los Cuerpos Colegisladores son los individuos de ellos. No deben tampoco dejarse a la merced de cualquiera autoridad que por siniestros motivos politicos pudiera atentar contra su seguridad, pero si se encuentra un medio de conciliar la inviolabilidad de los Diputados y Senadores con la perpetua igualdad de la justicia, ese medio debe adoptarse.
Tal es el que se presenta en el articulo correspondiente, en que se exige para la'prisi6n de un individuo de las Cortes el permiso del Cuerpo a que corresponda.
Los articulos del referido proyeeto, referentes a la inviola-










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bilidad y a la inmunidad parlanientarias, eran el 41 y el 42. En la sesi6n del 23 de abril de 1837, fueron aprobados sin debate e incorporados a la Constituci6n de esa fecha. Dicen asi:

Art. 41. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su encargo.
Art. 42. Los Senadores y los Diputados no podrin ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se deberi dar cuenta lo mis pronto posible al respectivo Cuerpo para su conocimiento y resoluci6n.

Es de lamentar que no sea dable reproducir, por su mucha extensi6n, parte de los interesantes debates que se suscitaron en el seno de esas Cortes con motivo de las autorizaciones pedidas por los Tribunales de Justicia, para proceder contra los Diputados acusados de la comisi6n de algfin delito.
Llama la atenci6n la entereza con que esos legisladores defienden sus prerrogativas politicas, al par que la dureza de expresi6n que emplean para censurar los delitos comunes.
Con motivo del proceso contra un Diputado electo por supuesta ocultaci6n de caudales, vase c6mo se expres6 un Diputado (el Sr. Benavides) :

Si ]a reputaei6n del Sr. ... est6 en suspenso; si esti sujeto a un juieio; si el Tribunal no so determina a fallar sobre su inocencia, jc6mo hemos de fallar nosotros sobre ellal, porque esto seria el decirle: si6ntate en estos escafios, y tfi que no puedes ser Juez, porque do hecho estas separado del Juzgado, yen a tomar parte en la formaci6n do las leyes. �Ad6nde iriamos a parar con semejante doctrina? Mafiana Ilegaria el caso de que sin haberse sustanciado su causa podria un asesino, un parricida, venir a sentarse en estos bancos, y el grito unfnime do la opini6n pdblica y el do los Diputados dirla: "retirate, parricida, no manches con tus manos tefiidas en sangre la reputaci6n, el nombre de los buenos, de los leales ciudadanos que estin sentados aqui en el uso do su derecho para formar las leyes que han de regir la Monarqufa espafiola."

En el dictamen de una Comisi6n se dice lo siguiente:

La Comisi6n considera que el Congreso debe probar su moderaci6n y desprendimiento, usando con suma circunspeeci6n y parsimonia de la importante prerrogativa que le est6 concedida en el articulo 42 do la Constituci6n. Ella es una garantfa do la inviolabilidad y do la independeneia










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que han de menester los Diputados de la Naci6n para desempefiar dignamente su importante cargo, pero sdlo debe ejercitarse cuando aparezca evidentemente que se intenta hacerles victimas de la arbitrariedad del Gobierno o de la animosidad de sus adversarios, separfndoles del puesto a que les destinaron sus conciudadanos.
Entonces y s6lo entonces es una obligaci6n sagrada del Congreso cubrirles con su 6gida tutelar; pero fuera de estos casos, LOS TRIBUNALES DEBEN CONSERVAR LIBRE EL EJERCICIO DE SUS ALTAS rUNCIONES COMO CONTRA EL tLTIMO DE LOS ESPAROLES.

Esta sabia y democrktica doctrina se exponia en 29 de diciembre de 1837, es decir, hace setenta y seis aflos y en una monarquia.
En 24 de diciembre de 1838, decia otro Diputado, el Sr. Cevallos:
Ademfs de esto, el delito, supuesto hasta ahora, que se imputa a esos Diputados [los generales Luis Fernindez de C6rdova y Ram6n Maria Narvfez] no es un delito comfln; no es UN ASESINATO, UN ROBO, un delito comfin y ordinario; es un delito de los que se dicen politicos...

En otra ocasi6n, el Sr. Diaz Cid dijo refiri6ndose al articulo 42 de la Constituci6n:

Este articulo envuelve una idea, como sabe el Congreso, y es la de conservar Ia inviolabilidad de los Diputados. Pudi6rase temer que el Gobierno quisiera que no Ilegase a sentarse en el Congreso un Diputado influyente por su autoridad, por su oratoria, por sus conocimientos o por otras circunstancias. Trat6, pues, el articulo de asegurar la inviolabilidad del Diputado, sometiendo al conocimiento del Congreso el caso para ver si habla o no motivo de temer lo que he indicado. El Congreso, por tanto, examina si bay motivo politico, si hay tendencia en el Gobierno a separar de este recinto a aquel Diputado, y si no existe eso, si el delito es comfln, sin mayor examen conceda el permiso solicitado.

En 1843, decia el Diputado Sr. Donoso Cort6s lo siguiente:

Cuando el Poder Judicial pide al Congreso esta especie de autorizaci6n; cuando el Congreso pide un dictamen sobre ella a una Comisi6n, Squ6 es lo que pide el Poder Judicial? & Qu6 es lo que desea saber el CongresoI Lo que pide uno y desea saber otro es una sola cosa, a saber: si la autorizaci6n pedida disminuye las prerrogativas del Congreso como Asamblea. independiente.
El Congreso, si - cree que disminuye sus prerrogativas dando la autorizaci6n, debe negarla, y negindola estA dentro del circulo -de sus atribuciones; si cree que no se disminuye su independencia, no puede negarla,










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y negfndola se separa del circulo de sus deberes y de sus atribuciones, y entonces falta a nn tiempo a la independencia del Poder Judicial, a las prerrogativas de la Corona, y lo que es mks, a los derechos individuales de todos los espaftoles. Ataca la independencia del Poder Judicial, porque absuelve; ataca las prerrogativas del Trono, porque perdona; ataca los derechos individuales de todos los espafioles, porque abre una brecha en el derecho comdn, porque crea un privilegio en provecho syo, porque da al traste con la gran conquista de la civilizaci6n: EL PRINCIPIO DE LA IGUALDAD ANTE LA LEY. Una vez admitido, sefiores, el principio de que sin ser atacada la independencia del Congreso puede 6ste negar la autorizaci6n para que siga su curso ]a justicia contra uno de sus individuos, nos salimos no solamente de la senda de la ley, sino hasta de la senda de la civilizaci6n, y nos constituimos feudalmente. Y si no, yo pregunto: si adoptamos el principio de que podemos declararnos a nosotros mismos exentos de la jurisdicci6n ordinaria, Iqu6 somos nosotros si no los antiguos Barones? IY es para esto para lo que hemos dado al traste con los monopolios y privilegios feudales? jEs para esto para lo que hemos dicho a la Naci6n que no habia mks que una sola justicia, un mismo C6digoT La cuesti6n es mks grave de lo quo a prirnera vista parece; con ella se falsean las instituciones, y yo yengo aqui a defenderlas.

L A quai seguir? Por ese tenor podriamos hacer infinidad de citas tendientes a demostrar que hace setenta aflos, en el seno del Congreso espafiol, estaba mfs arraigado el concepto de la igualdad ante la ley, que en el seno de unas Chmaras republicanas americanas del siglo xx.




En 15 de octubre de 1844 se present6 a las Cortes (las de 1844 a 1854), por el Gobierno, un proyeeto de reforma de la Constituci6n de 1837, manteniendo en vigor los articulos 41 y 42 de 6sta, que son, como se ha visto, los que hacen referencia a la inviolabilidad e inmunidad parlamentarias.
La Comisi6n encargada de dietaminar sobre el referido proyeeto, present6 su informe en 5 de noviembre, proponiendo que dichos articulos quedaran redactados en la siguiente forma:

Los Senadores no podrdn ser procesados ni arrestados sino por mandato del Senado, a no ser hallados in fraganti o no estar el Senado reunido; pero en todo caso se les deberb poner lo mks pronto posible a disposici6n del Senado, y remitir a este Cuerpo las diligencias practicadas, para que en uso de sus atribuciones judieiales proceda a lo que corresponda.










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Tampoco podrfn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se deber6 dar cuenta lo mfs pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n.

Este articulo fu6 modificado en la parte referente a los Senadores, a propuesta de la propia Comisi6n, en la sesi6n celebrada en 27 de noviembre del propio afio.
El principio de la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias qued6 redactado en la Constituci6n de 1845 en la forma siguiente:
Art. 40. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su encargo.
Art. 41. Los Senadores no podr~n ser procesados ni arrestados sin previa resoluci6n del Senado, sino cuando sean hallados in fraganti, o cuando no est6 reunido el Senado; pero en todo caso se dar& cuenta a este Cuerpo lo m~s pronto posible para que determine lo que corresponda. Tampoco podrAn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso y en el de ser procesados y arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se darA cuenta lo mfs pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n.

Este articulo tiene su complemento en el articulo 200 del Reglamento interior del Congreso, aprobado en 4 de mayo de 1847. Dice asi:
Art. 200. Cuando se pidiere al Congreso Ia autorizaci6n que se expresa en el articulo 41 de ]a Constituci6n para proceder contra un Diputado, resolver& lo que estime oportuno, oyendo a una Comisi6n nombrada por el m6todo ordinario, pero sin la instrucci6n previa que previene el art. 60.

*


El proyeeto de Constituci6n de 1855 (Cortes de 1854 a 1856), tiene fecha 9 de julio de ese afio; las bases de la nueva Constituci6n fueron propuestas por la Comisi6n nombrada al efecto, en 13 de enero de 1855.
Los articulos referentes a la inviolabilidad e inmunidad, fueron redactados de la siguiente manera:










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Art. 43. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercieio de su encargo.
Art. 44. Los Senadores y los Diputados no podrdn ser procesados ni arrestados durante Ias sesiones, sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se dari cuenta lo mds pronto posible al respectivo Cuerpo para su eonocimiento y resoluci6n, sin Zo cual no se podrd nunca dictar sentencia.

Estos articulos fueron aprobados sin debate; pero la Constituci6n de 1855 no lleg6 a regir en Espafia, pues antes de su promulgaci6n se public6 el Real Decreto de 15 de septiembre de 1856, restableciendo la Constituci6n de 23 de mayo de 1845.




En el periodo de las Cortes de 1857 a 1866, rigi6 la Constituci6n de 1845, euyos articulos referentes a la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias han quedado transcriptos.
En 25 de junio de 1867 se modific6 el Reglamento del aflo 1847, quedando redactado el articulo referente a esta materia, que es el 181, en la siguiente forma:
Cuando se pidiere al Congreso la autorizaci6n que se expresa en el art. 41 de la Constituci6n para proceder contra un Diputado, resolverd 1o que estime conveniente oyendo a una Comisi6n nombrada por el m~todo ordinario.



El proyeeto de Constituci6n fu6 leido en las Cortes Constuyentes de 1869, el 30 de marzo de dicho afio, por el Sr. Moret, Secretario de la Comisi6n redactora.
Los articulos 56 y 57 eran los que se referian a las prerrogativas parlamentarias, y fueron aprobados en la sesi6n correspondiente al 21 de mayo del propio aflo. Dicen asi:

Art. 56. Los Senadores y los Diputados no podrfn ser procesados ni detenidos cuando est6n abiertas las Cortes, sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti. Asi en este caso, como en el de ser procesados o arrestados mientras estuvieren cerradas las Cortes, se darA cuenta al Cuerpo a que pertenezean, tan luego como se retina.
Cuando se hubiere dictado sentencia contra un Senador o Diputado en










LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTA1RIAS


proceso seguido sin el permiso a que se refiere el pfrrafo anterior, la sentencia no podr& lievarse a efecto hasta que autorice su ejecuci6n el Cuerpo a quo pertenezea el procesado.
Art. 57. Los Senadores y Diputados son inviolables por opiniones y xotos que emitan en el ejercicio de su cargo.

Estas Cortes se rigieron por el Reglamento de las Constituyentes de 1854-56, cuyo art. 32 determina la forma en que se han de conceder o negar las autorizaciones solicitadas para proceder contra los Diputados.





El proyeeto de Constituci6n federal de la Repfiblica espafiola, presentado a las Cortes Constituyentes de 1873 en 17 de julio de dicho afio, ineluia las prerrogativas parlamentarias en los articulos 67 y 68 del referido proyeeto. Estos articulos decian lo siguiente:

Art. 67. Los Senadores y los Diputados, desde el momento de su elecci6n, no podrin ser procesados ni detenidos cuando est~n abiertas las Cortes sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti. Asi en este caso como en el de ser procesados o arrestados mientras estuvieren cerradas las Cortes, se dark cuenta al Cuerpo a que pertenezean tan luego como se refinan, las cuales decidirbn lo que juzguen conveniente.
Cuando se hubiere dictado sentencia contra un Senador o Diputado en proceso seguido sin el permiso a que se refiere el p6rrafo anterior, la sentencia no podrk lievarse a efecto hasta que autorice su ejecuci6n el Cuerpo a quo pertenezea el procesado.
Art. 68. Los Senadores y Diputados son inviolables por las opiniones y votos que emitan en el ejercicio de su cargo.

Las Cortes Constituyentes de la Repfiblica espafiola adoptaron interinamente el Reglamento que se aprob6 en la sesi6n de
5 de agosto de 1873, cuyo articulo 44 decia asi:

Art. 44. Si Be pidiera a las Cortes autorizaci6n para proceder contra un Diputado, 6stas resolverin lo que estimen conveniente, oyendo a una comisi6n de su seno.

Y por el interns que encierra y por la actualidad que entrafia, vamos a reproducir un pirrafo del discurso pronunciado por











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el Diputado Torres y G6mez, combatiendo un dictamen, en la sesi6n de 19 de agosto de 1873:

Se preguntaba por los seflores de la Comisi6n y por algdin Sr. Diputado de los que se han ocupado del asunto de los suplicatorios: g1os Diputados no delinquen? Si; pueden delinquir, son hombres como todos; pero como aqui vo han venido suplicatorios motivados por incendios, por robos, por estafas, por faisificaciones o por cualquiera otra clase de crimenes comunes,
no se han tenido que conceder las autorizaciones pedidas por los Tribunales de Justicia...
El robo es delito aqui, en Alemania, en Francia, en Suiza, en Am6rica, en Italia y en todos los paises cultos, honrados y decentes. Lo mismo ocurre con todos los demos delitos comunes. &Y par quhl Porque estos y otros hechos anhlogos, come el homicidio, el hurto, la falsedad, la injuria, la calumnia y demks, contrarian los principios de moral universal... (2).




El proyecto de Constituci6n de 1876 fu6 leido en la sesi6n de 27 de marzo del citado aflo, por el Sr. Antonio Cnovas del Castillo, en aquel entonces Presidente del Consejo de Ministros.
El principio referente a la inviolabilidad e inmunidad parlamentarias esth consignado en los articulos 46 y 47 de la referida Constituci6n, y fueron aprobados, sin discusi6n, en 19 de mayo del propio afio. Dichos articulos dicen como sigue:

Art. 46. Los Senadores y DiputadoB son inviolables par sus opiniones y votos en el ejercieio de su cargo.
Art. 47. Los Senadores no podrin ser procesados ni arrestados sin previa resoluei6n del Senado, sino cuando sean hallados in fraganti o cuando no est6 reunido el Senado; pero en todo case se dark cuenta a este Cuerpo lo mks pronto posiblo para que determine lo que corresponda. Tampoco podrfn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este case y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se dark cuenta lo mks pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n. El Tribunal Supremo conocerk, de las eausas criminales contra los Senadores y Diputados, en los casos y en la forna que determine la ley.

El titulo I del libro IV de la ley de Enjuiciamiento criminal, que Ileva el epigrafe Del modo de proceder cuando fuere proce(2) Obra citada, tomo I. pig. 457.











LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS


sado un Senador o Diputado a Cortes, comprende siete articulos, del 750 al 756, y en ellos se establece lo siguiente:
Art. 750. El Juez o Tribunal que encuentre m6ritos para procesar a un Senador o Diputado a Cortes por causa de delito, se abstendrk do dirigir el procedimiento contra 61 si las Cortes estuvieren abiertas, hasta obtener la correspondiente autorizaci6n del Cuerpo Colegislador a que pertenezca.
Art. 751. Cuando el Senador o Diputado a Cortes fuere delincuente in fraganti, podri ser detenido y procesado sin la autorizaci6n a que se refiere el articulo anterior; pero en las veinticuatro horas siguientes a la detenci6n o procesamiento deberk ponerse lo hecho en conocimiento del Cuerpo Colegislador a que corresponda.
Se pondri tambidn en conocimiento del Cuerpo Colegislador respectivo Ia causa que existiera pendiente contra el que estando procesado hubiese sido elegido Senador o Diputado a Cortes.
Art. 752. Si un Senador o Diputado a Cortes fuere procesado durante un interregno parlamentario, deberk el Juez o Tribunal que conozea de la causa ponerlo inmediatamente en conocimiento del respectivo Cuerpo Colegislador.
Lo mismo se observard cuando haya sido procesado un Senador o Diputado a Cortes electo antes de reunirse 6stas.
Art. 753. En todo caso, se suspenderAn los procedimientos desde el dia en que se d conoeimiento a las Cortes, estn o no abiertas, permaneciendo las cosas en el estado en que entonces se hallen, hasta que el Cuerpo Colegislador respectivo resuelva lo que tonga por conveniente.
Art. 754. Si el Senado o el Congreso negasen la autorizaci6n pedida, se sobreseerA respecto al Senador o Diputado a Cortes; pero continuari la causa contra los demis procesados.
Art. 755. La autorizaci6n se pedird en forma de suplicatorio, remitiendo con 6ste y con el cardcter de reservado, el testimonio de los cargos que resulten contra el Senador o Diputado, con inclusi6n de los dictimenes del Fiscal y de las peticiones particulares en que se haya solicitado ]a autorizaci6n.
Art. 756. El suplicatorio se remitirk por conducto del Ministro de Gracia y Justicia.
Esta ley fu6 promulgada en 17 de septiembre de 1882, por Real decreto de 14 del mismo mes. El proyeeto fu6 redactado con arreglo a la autorizaci6n concedida al Gobierno por la ley de 11 de febrero de 1881 y con sujeci6n a las reglas comprendidas en la misma, oy~ndose a la Secci6n correspondiente de la Comisi6n general de Codificaci6n y tomando por base la Compilaci6n general de 16 de octubre de 1869.
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En la sesi6n de 12 de noviembre de 1906, el Conde de Ro manones, en aquel entonces Ministro de Gracia y Justicia, ley6 un proyecto de ley regulando la jurisdicci6n y el modo de proceder contra los Senadores y Diputados (3).
La Comisi6n nombrada dictamin6 en 21 de enero de 1907, de conformidad con el anterior proyecto, que no lleg6 a discutirse por haber sido suspendidas las sesiones de las Cortes y ms tarde disueltas en 30 de mayo del propio afio.
Con posterioridad, es decir, con fecha 9 de febrero de 1912, se aprob6 una ley regulando la jurisdicci6n y el modo de proceder contra Senadores y Diputados, por raz6n de delito. Dicha ley aparece incluida en las ptginas 58 y 59 del Boletin JuridicoAdministrativo dirigido por Marcelo Martinez Alcubilla, Ap~ndice de 1912. Fu6 promulgada siendo Ministro de Gracia y Justicia el progresivo y malogrado estadista Jos6 Canalejas y Mendez, Presidente tambi~n del Consejo de Ministros en aquella 6poca.
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Con lo expuesto basta para demostrar que el articulo 53 de la Constituci6n cubana se basa en los antecedentes demoerfticos de los articulos que, en las constituciones espafiolas que acabamos de transcribir, regulan el principio de la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias.
Esta, como dijo muy bien el Director de esta Revista en una nota editorial, reflridndose a la investidura de legislador, no debe ser
salvoconducto de delincuentes, sino augusto manto protector que no ha de ser manchado con las salpicaduras del lodo callejero, y en el cual no deben envolverse nuestros congresistas cuando faltan a la ley...
Y, como ha podido verse por los fragmentos de discursos parlamentarios transcriptos aqui, esa tambi6n ha sido la opini6n de la inmensa mayoria de los congresistas espafioles que han discutido la materia en las Cortes espafiolas. Todos pedian amplias garantias para las extralimitaciones y abusos de los go(3) El referido proyecto puede verse en Ia obra citada, tomo II, pegs. 457-60.











LA INVIOLABILIDAD Y LA INMtYNIDAD PARLAMENTARIAS


biernos; pero todos, tambi6n, convenian en que ni el robo, ni el homicidio, ni la estafa, ni el estupro, deben ser amparados por la, investidura de legislador.
Ved, si no, lo que decia el Conde de Torreknaz al contestar el discurso del Conde de Tejada de Valdosera, en la recepci6n pfiblica celebrada en la Real Academia de Ciencias Morales y Politicas, de Madrid, en 18 de febrero de 1894:

Con exeepciones rarisimas y sin importancia, cada suplicatorio recibido versa sobre una acci6n u omisi6n independiente de la que motiva las demo.s, y por 61 se trata siempre de procesar a un solo Senador o Diputado, a dos en contadas excepciones... Pero no se descubren indicios de la moderna delincuencia que, imaginando empresas temerarias y valikndose de artes corruptoras, con vierte en auxiliares de una especulaci6n simultdneamente a nuvierosos Representantes del pais. Nunca se vi6 que Zlegara a los nuestros, por tan reprobados fines, la dddiva bajo ninguna de las formas hoy al uso en semejantes tratos; y si ocurriesen en las Cortes espaflolas hechos de tal naturaleza, un rigor inexorable reemplazarla a esa lenidad de que las acusan (4).

Y para terminar, bueno serA tener en cuenta lo que decia el Padre Varela, aquel noble y sabio var6n, en su libro titulado Observaciones sobre la Constituci6n Politica de la Monarquia Espaitola, obra editada en esta ciudad en 1821.
En las phginas 59 y 60, al referirse al articulo 128 de ]a Constituci6n del afio de 1812, dice:

Para asegurar la libertad de los diputados y que espongan su dictamen con franqueza, se ha determinado que sean inviolables por sus opiniones, y que en ningfin tiempo ni caso, ni por ninguna autoridad puedan ser reconvenidos por ellas, pero esto no quiere decir que los diputados sean unos hombres no comprehendidos en la esfera de las leyes, ni con plena facultad pars infringirlas. Como observ6 muy bien el Sr. Argiielles, no debe confundirse la inviolabilidad con la impunidad, pues si un diputado delinque, debe ser responsable de su delito ante la ley. Yo creo que las mismas espresiones aelaran la materia, pues inviolabilidad parece que equivale a seguridad de derechos personales, y seguramente ninguno tiene derecho a ser criminal, ni hay ley que pueda concederlo; mas la impunidad supone coexistente con el delito un derecho quimrico a escluir la pena; he dicho con derecho quim6rico, pues no creo que bien meditadas las cosas, haya un entendimiento que crea fitil o mejor dicho posible concederlo...


(4) De la indole y extensi6n de las inmunidades 2arlamentarias, pig. 62.











24 CUBA CONTEMPOR"ZNEA

En las pfginas 62 y 63 dice:

Si se entendiera una verdadera "impunidad cuando se dice que los diputados son inviolables por sus opinions, tendrlamos que bastaria a un diputado escudarse con decir esta es mi opini6n, para en seguida difundir las doctrinas ms perversas en moral y en politica, con la mis clara intenci6n de dafiar y que podria constituirse en verdadero demagogo protegido por la misma cualidad de miembro del Congreso.
1 Qu6 absurdo establecer un asilo de perversidad en el mismo santuario de las leyes!

JULIO VILLOLDO.

Agosto, 1913.


















CUBA

DESPUES DE UN ANO DE GUERRA(*


El 24 de este mes hace un afio que los patriotas cubanos tomaron de nuevo las armas para derribar el gobierno europeo, que oprime y esquilma su pals. Los sucesos, que, en este lapso, se han desarrollado con vertiginosa rapidez en la Isla, han traido una situaci6n gravisima, que afecta no s6lo a Cuba y Espafia, sino a todas las naciones que estgn en relaciones materiales y morales con ellas, y muy en especial a los Estados Unidos.
Cuba no es un factor desatendible en el mercado internacional, ni en el equilibrio politico de America. Aunque escasamente poblada con relaci6n a lo extenso de su Area, ha concentrado de tal modo su energia industrial, dedicando sus fuerzas productivas a dos articulos de consumo de primera importancia-azicar y tabaco-, que ha elevado su producci6n a los i'ltimos limites. Las exportaciones de Cuba en un buen aflo normal podian calcularse en 90.000,000 de pesos. En 1893, vigente el tratado de comercio con los Estados Unidos, vendi6 s6lo a este pals, por valor de 77.349,000 pesos en azfiear, tabaco, maderas y frutas tropicales. Es decir que Cuba aumentaba anualmente la suma de utilidades que entra en la corriente del consumo universal por valor de noventa millones, y las que ha disfrutado este gran pals por valor de m~s de setenta y siete millones. Esto ha hecho

() Nos honra de nuevo el Dr. Enrique Jos6 Varona, Vicepresidente de Ia RepDlblica, facilitkndonos el manuscrito in~dito de este otto importantisimo trabajo suyo, escrito, como lo indiea ]a fecha que al pie Ileva, en ]a ciudad de Nueva York y pocos dias antes de cumplirse el primer aflo de Ia glorlosa guerra que nos did ]a independencia.
CUBA CONTEMPOR"NEA reitera ]a expresidn de su gratitud al insigne maestro.









CUBA CONTEMPORXNEA


Cuba, como factor industrial, con una poblaci6n de poco mAs de 1.600,000 habitantes.
La posici6n de Cuba en el centro del continente americano, dominando por completo el gran mar interior ilamado Golfo de M6xico, y vuelta por su parte sur hacia el Caribe, con excelentes puertos en la prolongada linea de sus costas, lo mismo al septentri6n que al mediodia, esa posici6n marca de modo indiscutible su importancia como factor politico en America. Desde que los Estados Unidos completaron su sistema continental, la presencia de un poder europeo en Cuba ha dado incesantemente qu6 hacer a su diplomacia. Los estadistas americanos han tenido siempre delante de los ojos el problema politico de Cuba, y se han visto obligados a penosos esfuerzos para deshacer las maquinaciones de otras potencias europeas, que querian prevalerse de la debilidad de Espafia para asegurarse ventajas positivas en la Gran Antilla. Apenas afianz6 Bolivar la independencia de Colombia, comprendi6 que Espafia la seguia amenazando desde Cuba, y se aprest6 a dar en la Habana el filtimo golpe a la dominaci6n espafiola. La intervenci6n diplomAtica del gobierno de Washington le opuso un veto decisivo. Pero que no se engafiaba el Libertador, lo prueban la anexi6n de Santo Domingo, las expediciones de soldados espafioles que han salido de puertos cubanos contra la repfiblica de M6xico, y el haberse pagado con dinero de Cuba, con dinero arrancado a los cubanos, los gastos de la guerra del Pacifico, es decir, de una guerra emprendida por Espafia contra repfiblicas independientes en el Nuevo Mundo.
De estos hechos innegables se desprende que la situaci6n de Cuba, en el presente y en el porvenir, es un problema capital en America, y no indiferente por cierto para el resto del mundo. Demasiado se sabe hoy que ningfin pueblo vive aislado. Por lo mismo las conmociones intestinas de cualquier pais tienen repercusi6n, grande en los .pr6ximos, menor en los lejanos, pero positiva en todos. Cuba forma parte del sistema econ6mico de los Estados Unidos y del sistema politico de Espafia. Esta complejidad de relaciones demuestra lo grave de la cuesti6n, que ha ilegado a su punto filgido en estos criticos momentos.
Las causas que han determinado a los cubanos, pueblo labo-









CUBA DESPUES DE UN ARO DE GUERRA


rioso y de costumbres dulces, a romper a toda costa el vinculo politico que los une al gobierno de Espafia, son muy conocidas. Pero conviene resumirlas brevemente, porque importa su recuerdo para ilegar a la apreciaci6n y ponderaci6n cabal del estado de las cosas en Cuba.
La p6rdida de su imperio colonial en el continente americano, lejos de inducir a los gobernantes espafioles a un cambio de politica, como lo hicieron los estadistas britknicos, despu~s de la dura lecci6n que lea dieron las trece colonias de Norteam6rica, los llen6 de recelo hacia sus colonos de las Antillas. Desde entonces los sometieron a un regimen politico, cuyos principios inconmovibles han sido: exeluir a los naturales del poder y de la influencia politicos; explotar materialmente el pais en provecho de las clases que dominan en la Metr6poli. Esto filtimo podian hacerlo a mansalva, desde el momento en que, careciendo los cubanos de representaci6n politica y de intervenci6n en los asuntos pfiblicos, eran el finico pueblo, entre los que se laman civilizados, que paga contribuciones sin que las voten exclusivamente sus mandatarios, el finico cuyos gastos pfiblicos son regulados y fiscalizados por extrafios, el finico euyas relaciones mercantiles est~n a merced de gente interesada en violentarlas y amoldarlas a su particular provecho, y que asi lo hace conformando a su arbitrio los aranceles cubanos.
Cerca de un siglo ha estado Cuba sometida a este r6gimen abominable. Ha hecho esfuerzos desesperados por modificarlo. Los ha hecho, exponiendo juiciosamente sus quejas a la Metr6poli, o indieindole el remedio de sus males. Los ha hecho conspirando y apelando a las armas, sin mks apoyo que su desesperaci6n. Despu~s de la terrible guerra de 1868 a 1878, crey6 Cuba que Espafia modificaria su mal sistema de gobierno. Tenia derecho a esperarlo, si el Convenio del Zanj6n no era un engaflo manifiesto y una burla sangrienta. Cuba se engafi6. En el fondo y sustancialmente, el regimen politico de Cuba continuaba el mismo. El sistema era mks complicado, mks artificioso; pero los cubanos seguian sin representaci6n efective y el producto de su trabajo seguia siendo confiscado por e gobierno de Espafia, en beneficio de sus militares, bur6cratas y mercaderes.









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A pesar de su inmensa producci6n, Cuba no podia capitalizar, no podia desarrollar nuevas industrias, abrir los veneros de riqueza que le brinda pr6digamente la naturaleza, mantener siquiera las industrias creadas, en el pie que demandan las exigencias crecientes de la competencia. El r6gimen econ6mico impuesto por Espafia, a la sombra de su regimen politico, no se lo consentia. M~s del 40 %, algunos calculan el 50 % y mks, de la renta de Cuba, se emplea en los gastos de gobierno y administraci6n pfiblica; pero en tal forma, que la mayor parte de 6stos son improductivos. I Se concibe que pueda prosperar un negocio cuyos gastos de seguro pasen del 40 % ? Pues eso y no otra cosa son los gastos de gobierno. Si adem~s se engloban en esa denominaci6n los gastos a que obliga el despilfarro de una burocracia corrompida, la situaci6n es afrn peor.
He aqui c6mo, con todas las apariencias de la riqueza, se encontraba Cuba, al comenzar el aflo de 1895, a las puertas de la ruina. Los hacendados, produ~tores de azficar, tenian grandes capitales invertidos en predios y maquinaria perfeccionada; los colonos, sembradores de caria, los tenian en millares y millares de acres en bueno, cuando no excelente cultivo. Pero a unos y otros faltaba el capital circulante; y el cr6dito, en un pais que no puede ahorrar, no iba en su auxilio. En un pais que producia un mill6n de toneladas de azficar, no habla una sola instituci6n de crdito agricola, ni industrial. La situaci6n de la industria tabacalera no era mks pr6spera. Reiterados desaciertos del gobierno habian aumentado los obst~culos con que desde antes tropezaba. Se preveia ya la hora de su completa paralizaci6n. Los braceros de la Isla de Cuba viven principalmente de esas dos grandes industrias. La estrechez y los malos tiempos de los industriales y cultivadores, significaban para ellos pura y simplemente la miseria.
Esta situaci6n econ6mica intolerable, se ennegrecia con el aspecto politico del pais. Los cubanos, desposeidos de todo poder real para poner remedio a esos males que sobre ellos pesaban, habian agotado todos los medios de persuasi6n para inducir a Espafia a que cambiara de hecho su r6gimen de gobierno. El poder metropolitico se desentendia sistem~ticamente de sus clamores, confiando en su ej~rcito, en su burocracia, en su judica-









CUBA DESPUkS DE UN AgO DE GUERRA


tura, y, como reserva formidable, en los inmigrantes espafioles armados y contentos, porque, a espaldas de la ley, disfrutaban de verdaderas inmunidades y de grandes privilegios. Sabia que el partido espaiiol habia de apoyarlo en todo evento; y el partido espafiol sabia que podia contar con el gobierno de Espafia para todo.
Este sistema de explotaci6n desapoderada, a la sombra de un regimen de castas, habia sembrado la desesperaci6n en el Animo del pueblo. Todos los cubanos se daban cuenta de que Cuba se hundia paulatinamente en el abismo de la miseria. irremediable, si no cambiaba radicalmente su organizaci6n pfiblica. Todos se sentian humillados y avergonzados por el estado permanente de inferioridad politica en que vivian en su propio pals, impotentes hasta para buscar legalmente medios de salvaci6n. La vista del pueblo se volvi6 hacia los hombres que, en la cruenta lucha de los diez afios, lo habian guiado por el camino del heroismo y del sacrificio y hacia los que, fuera y dentro de Cuba, proclamaban como necesidad suprema, para la salud pfiblica, la ruptura violenta del vinculo politico que ata la Isla a Espafia.
Algunos patriotas previsores comprendian que las injusticias y los errores acumulados en tantos afios por el gobierno espafiol habian socavado su dominaci6n y que, al primer choque recio, habia de venirse abajo con estr6pito. El pueblo, si no lo vela claro, lo presentia. Los combustibles para el incendio estaban acumulados, s6lo faltaba la chispa que los pusiera en ignici6n.
Los patriotas emigrados y los patriotas esparcidos por toda la Isla se pusieron de acuerdo. Trataron de introducir e introdujeron algunas armas. Designaron los jefes que habian de iniciar el movimiento en Cuba y los que hablan de volar en su auxilio desde el extranjero. A la voz del tribuno Jos6 Marti, que di6 la sefial, se levantaron algunos centenares de hombres decididos en la provincia oriental de Cuba y algunas decenas en Matanzas. Ahogado el movimiento en 6sta, cobraba de dia en dia cuerpo en la de Santiago de Cuba. Cuando desembarc6 en Baracoa el general Maceo con veinte compaiieros, encontr6 algunos millares de hombres en abierta insurrcci6n. Apenas salta-









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ron a tierra el general G6mez y Marti, acompaflados de cuatro mis, tuvieron un ej~rcito que los aclamara por jefes y los siguiera. Los dados estaban echados. La bola de nieve se habia formado en las serranias de oriente, y no habia de detener su vertiginosa carrera hasta llegar a la extremidad occidental de Cuba.
No hace a mi prop6sito narrar el avance incontrastable de la revoluci6n, e] levantamiento sucesivo de cinco provincias, al aparecer en sus linderos el general G6mez, seguido de sus huestes cada vez mks numerosas. De su maravillosa marcha, desde el punto de vista militar, hablar~n los peritos. Mi prop6sito es estudiar la situaci6n politica creada en Cuba por los acontecimientos que se ban sucedido alli desde el 24 de febrero del aflo pasado.
En los dos o tres primeros meses, la situaci6n vista superficialmente parecia favorable a Espafia. Tres partidos politicos habia organizados ostensiblemente en la Isla. El integrista, compuesto casi exclusivamente de espafioles europeos, apegado radicalmente a la vieja organizaci6n colonial, aunque sin declararlo de un modo abierto. El reformista, en que entran algunos, aunque muy pocos, elementos cubanos, partidario de cierta dosis de descentralizaci6n administrativa. El autonomista, cuya gran mayoria estaba compuesta de nativos del pats, y que aspiraba con cierta timidez prActica al self-government de las grandes colonias britfnicas. Los separatistas, mucho mds numerosos, no formaban aparentemente un partido organizado, por razones que son obvias. Cretan ademds que, en el momento decisivo, de los autonomistas unos se retirarian a la vida privada, otros abrazarian abiertamente la causa de la independencia.
Al estallar la revoluci6n, los dos partidos espafioles, como se esperaba, se le opusieron abiertamente. En el autonomista se produjo una gran escisi6n. Los jefes que residian en la Habana y algunos del interior condenaron el movimiento en un manifiesto violentisimo, que era la condenaci6n paladina de su propia historia y un mentis a sus propias reclamaciones. El mayor nfimero de los afiliados oy6 en ,silencio la voz de los leaders, y comenzaron a disgregarse lentamente, emigrando unos, y yendo los mfs a nutrir las filas del ej6rcito cubano. Sin embargo, el









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efecto del manifiesto autonomista fu6 considerable en Espafia y en el extranjero. Un grupo de cubanos prominentes condenaba en t~rminos decisivos la suprema apelaci6n a las armas que hacian en esos momentos sus compatriotas. Los defensores de Espafia encontraron a la mano un arma forjada de prop6sito para herir la revoluci6n. Al mismo tiempo, fallece el general cubano Moncada, uno de los iniciadores del movimiento, es muerto Flor Crombet y caen prisioneros otros de los arrojados compafieros de Maceo. Llega de Espafa el general Martinez Campos, con poderes aparatosos, gran prestigio y grandes recursos de guerra. A poco sucumbe heroicamente en Dos Rios el magnknimo Jos6 Marti. La fortuna injusta sonreia a la Metr6poli tirfinica.
Pero esa aurora no tuvo mafiana. Los cubanos habian sufrido p6rdidas individuales irreparables, pero no habian tenido un solo descalabro militar. Apenas termina el general G6mez sus preparativos y completa su organizaci6n, inicia la serie de sus victorias estrat~gicas y la eficaz politica de guerra, que habian de conducirlo a Pinar del Rio, quebrantando el poder militar de Espafia, paralizando la vida econ6mica de Cuba, derribando al general Campos y planteando la tremenda crisis politica en que se debaten los partidos espafioles de la colonia.
El general Martinez Campos, por el contrario, iba de desastre en desastre. Sus elaborados planes militares eran desbaratados, como castillos de naipes, por los audaces movimientos de las fuerzas cubanas. Sus trochas resultaban ineficaces, sus guarniciones flojas, la movilidad de sus tropas fatigosa e infitil.
Su politica no fu6 mfs afortunada. Tenia delante de si un problema muy complejo. Atraerse a los cubanos indecisos, para que no engrosaran el nfimero de los separatistas declarados. Mantener la fidelidad de los autonomistas. Unir a los espafioles, grandemente desavenidos, para que le sirviesen en todo caso de fuerza de reserva, sin debilitar su autoridad con sus disensiones. El general Campos no supo o no pudo hacer nada de eso. Es verdad que en el fondo se trataba nada menos que de hacer justicia a los cubanos, contra la tenaz oposici6n de los espafioles; y el general Campos no es hombre de talla para tan ardua empresa.
Crey6 que podia atraerse a los cubanos irresolutos con bue-









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nas palabras, sonrisas y apretones de manos; que le bastaba mantener en sus puestos a los pocos autonomistas que tenian algfin modesto cargo pfiblico; y que bastaria con hablar de patriotismo a los espafioles, contentando en esta ocasi6n a los integristas y en lo sucesivo a los reformistas. Nunca se ha visto aplicar politica m~s pueril a situacion mas grave y espinosa. En lo finico que estuvo acertado fu6 en no consentir abiertamente que se estableciera el terror en las ciudades, y en no pasar a cuchillo a todos los prisioneros que se hicieran al enemigo. Pero esto en rigor no pertenece a la politica, sino a la humanidad, que es antes que la politica.
El general Campos se encontr6 en Cuba ante una formidable insurrecci6n politica; y no se le ocurri6 que debia combatirla con las armas de la politica. Entontr6 en las ciudades, sometidas afin al gobierno de Espafia, grupos de hombres divididos por sus ideas politicas, y no entendi6 que habia de llevarlos a concierto por medio de una acci6n politica. Ni siquiera se le ocurri6 que debia probar la eficacia del mezquino plan administrativo que habian conseguido poco antes los reformistas que votaran las Cortes espafloles. Se limit6 a oir las camarillas de conservadores y reformistas en sus querellas personales, y a querer mantener la balanza entre ellas, reparti~ndoles el influjo por partes alicuotas. Prescindi6 de los autonomistas, y no supo apoyarse s6lidamente en los espafioles. Lo finico que en esas circunstancias podia haberle dado fuerza y prestigio era una gran victoria sobre el enemigo armado, y no la obtuvo. El general Campos tenia que caer, y cay6.
Su caida, con todo eso, es un golpe mortal para la dominaci6n espafiola. Lo es porque no remedia nada, y pone al deseubierto la impotencia de la Metr6poli para resolver el problema cubano. Ha descorrido el velo sobre la verdadera situaci6n politica de Cuba, y se ve que 6sta es desesperada.
Los espafioles de la Habana, espantados por la proximidad de las fuerzas cubanas, desesperados al ver la impotencia del gran ejrcito de Espafia, no ya para contener el empuje de los patriotas, pero ni siquiera para proteger las zonas de cultivo, confladas a su defensa, se coligaron contra el general Campos, hicieron presi6n sobre el gabinete de Madrid, y derribaron al










CUBA DESPUtS DE UN AKO DE GUERRA


gobernador general de la Colonia. Los autonomistas, que. se agruparon en torno del general Campos, fueron considerados como cantidad absolutamente despreciable. Los duefios de la Habana son, pues, los espafioles europeos. El uso que han hecho de su poder se ha reducido a destituir al gobernante que les estorbaba, y han tomado como base de ataque el que su conducta era demasiado humana para sembrar el terror en sus enemigos. Esta manera de considerar la situaci6n de Cuba y la conducta de ]a guerra ha sido aprobada implicitamente por el gobierno de Madrid. Para satisfacer cumplidamente a los jefes de las agrupaciones espafolas, que asi discurren y proceden, ha puesto el gobierno de la Isla en manos de un hombre aborrecido por los cubanos y que ha dejado su memoria infamada en los fastos de ]a guerra anterior. 0 todo esto no quiere decir nada, o significa que Espafia ha entregado a Cuba al arbitrio de los colonos espafioles, prescindiendo en absoluto del clemento nativo, aun para cobonestar aparentemente su tirania.
jHay quien presuma que puede subsistir esa situaci6n, frente a un pueblo levantado en armas, que se ha dado un gobierno propio, y que cuenta con el auxilio de todos los suyos que se encuentran en suelo extranjero? El gobierno de un pals por un elemento de poblaci6n extrafio, en considerable minoria, es un anacronismo y una imposibilidad. Los espafioles tendrdn que ser en Cuba, abora mks que nunca, un ej~rcito de ocupaci6n. Y como los cubanos estkn resueltos a no soportar ese yugo militar. ]a permanencia de los espaioles, como elemento dominador, en nuestro suelo, significaria la guerra perpetua.
Decir esto es decir que el actual estado no puede prolongarse en Cuba. Para que 6sta mantenga su producci6n, necesita emplear todos sus brazos en el trabajo, y no en la guerra. Cuba no tiene capital. El r6gimen espafiol no se lo habia consentido. Cuba vivia en realidad al dia. Paralizada la obra constante de renovaci6n de f-tiles y de creaci6n de utilidades en que consiste la funci6n industrial, la primordial en los organismos sociales, Cuba no tiene vida propia. , Puede Espaia dkrsela prestada? Es decir, I consiente a Espafia su estado econ6mico sostener una colonia que no se baste a si misma? Espafia, que hasta ahora no ha concebido que se pueda tener colonias, sino para explotarlas,










I CUBA CONTEMPORINEA


considerari como verdadera demencia tener que emplear parte del producto de su trabajo en sostener a Cuba.
En estos momentos, dominada por la ira y por la esperanza de conservar su prenda, ha gastado sin miramiento. Pero hay que fijarse en que ha gastado o creido gastar dinero de Cuba. Los caudales para la guerra los ha sacado de las emisiones de billetes hipotecarios de Cuba, de prstamos que le ha hecho el Banco de Espafia con la garantia de las rentas de Cuba, y algunos millones que ha conseguido en Paris, con promesas de pago sobre Cuba. Cuando se yea que la hipoteca no puede responder a las cargas, el hundimiento serA sfibito y completo.
A cualquier luz que se considere la cuesti6n cubana, se ve que Espafia lleva la peor parte, y que ha sonado para ella la hora de la expiaci6n y del castigo. A lo mAs que puede aspirar es a prolongar algfin tiempo la guerra. Esto seria insensato e inicuo. Seria condenar a Cuba a la miseria por algfin tiempo; y por lograr su maldad, precipitarse la misma Espafia en el abismo de la bancarrota, donde se encontrark con las naciones en disgregaci6n como Turquia. 1 Cuhnto mhs humano, previsor y provechoso para ella misma seria reconocer desde ahora lo inevitable, y dejar a Cuba entregada en paz a la obra de restafiar sus heridas y de abrirse mejor porvenir!

ENRIQUE Jos9 VARONA.


New York, 6 de febrero, 1896.



















LAS AUDACIAS

DE DON HERMOGENES


La casa inglesa de Nelson, cuya actividad es bien conocida, acaba de lanzar al pfiblico un nuevo florilegio bajo el pomposo titulo de Antologia de los mejores poetas castellanos. Dados los antecedentes de la casa editorial, era de esperarse que la formaci6n de esta antologia se hubiera encomendado a un escritor de experiencia; pero no ha sucedido asi, y el resultado no pudo ser mhs lamentable. El Sr. D. Rafael Mesa y L6pez, a quien se encarg6 el trabajo, es totalmente desconocido en los fastos de la erudici6n espafiola; y esta (al parecer) primera obra suya, ciertamente no le dar& cr6dito.
Al abrir el libro topamos con una buena reproducci6n del retrato de Garcilaso que pint6 Ticiano (si bien esta circunstancia interesantisima la omiti6 el Sr. Mesa), y desde luego nos desconcierta el titulo que se da al suave Sahcio: "el primero de los poetas castellanos". Si con esto se quiere declarar la primacia de Garcilaso en el Olimpo lirico de Espafia, muchos no lo otorgaremos; nos atenemos al voto de D. Marcelino Men~ndez y* Pelayo, y segaimos aceptando a Fray Luis de Le6n como el mis grande poeta entre los espafioles.
Pero en seguida nos encontramos con que el Sr. Mesa, en las pocas pfginas de su introducci, arremete precisamente contra el insustituible don Marcelino (que aun vivia al escribirse esas p~ginas, segfin se explica en una postdata del libro), primero, porque sigui6 la costumbre de omitir, en las antologias de carfcter popular, a los poetas anteriores al siglo xv, y luego porque tambin sigui6 el uso de modernizar el texto de las poesias antiguas.










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No s6 de cukles antologias populares habla el Sr. Mesa En los filtimos afios se han hecho muy pocas de literatura espafiola, y s6lo una de importancia: la colecci6n de las cien mejores poesias formada por el propio Men~ndez y Pelayo. En 6sta, verdad es, no hay poetas anteriores al siglo xv, pues aun los romances que contiene nos han liegado en redacciones posteriores al siglo xiv, aunque cabe suponer, respecto de algunos, que es anterior la fecha de su composici6n primitiva.
A mi ver, hay excelentes razones para proceder como lo hizo Men6ndez y Pelayo: en una colecci6n del g~nero un tanto equivoco de cien mejores poesias, no deben mezelarse producciones de muchas 6pocas, porque la impresi6n de conjunto se turba o se debilita con la necesidad de establecer comparaciones entre obras totalmente disimiles en carActer, forma y lengua. Ademfs, en una colecci6n estrictamente lirica, es decir, de cantos, de poemas breves y completos, no se comprende qu6 papel harian los poetas espafioles anteriores al siglo xv, que no son en rigor poetas liricos. Antes del siglo xv, la poesia espafiola estaba formada en su mayor parte por poemas largos, de car~cter principalmente narrativo: ya 6picos, como los del Cid, ya religiosos como los de Berceo, y hasta en forma de comedia humana, como el del Arcipreste de HIita. Poner al incomparable Juan Ruiz, el mayor poeta espafiol de la Edad Media, en competencia Iirica, frente a artistas que dominan un g~nero esencialmente distinto del peculiar suyo, seria hacerle disfavor imperdonable. La poesia lirica no florece en Castilla hasta el siglo xv, y a la segunda generaci6n de verdaderos artistas liricos pertenece el Marques de Santillana, primer fruto perfecto, dulce y maduro de este cultivo entonces nuevo.
Las dem~s crestomatias po~ticas que conozco, de reciente hechura, contienen o no muestras de la producci6n anterior al siglo xv, segfin la voluntad de los colectores. Pero infitil seria detenerse a juzgar estas colecciones ni los procedimientos con que se hicieron, puesto que ninguna es obra de verdadero hombre de letras, ninguna puede recomendarse siquiera a escolares La finica antologia espafiola digna de consideraci6n que todavia circula, porque de ella se hicieron en Paris varias y copiosas reimpresiones, es el Tesoro del Parnaso, de Quintana (que cierta-









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niente no incluye poetas anteriores a Juan de Mena, aunque si un examen, con bastantes citas, de los principales) ; pero seria absurdo censurar en este libro, publicado en 1807, defectos muy de su 6poca en Espafia; defectos que no le han impedido sobrevivir, por la excepcional circunstancia de que, graves como son. son todavia menores que los de cuanto ha venido despu6s, excepei6n hecha de las colecciones de Men6ndez y Pelayo: la pequefia de cien poesias y la magna que dej6 inconclusa.
Pero cuando el Sr. Mesa ahueca m~s ]a voz y se lanza mis audaz contra el gigante (verdadero gigante que no habia de salir vencido en esta ocasi6n), es cuando habla de la modernizaci6n de los textos. Despus de declarar que la cree necesaria y la practica, pero con limitaciones que no determina; despu~s de una digresi6n breve, pero toda errores, sobre la otorgrafia y la pronunciaci6n antiguas, dedica dos phginas iracundas a un solo pormenor: "las aberraciones en que cae, con toda su prodigiosa erudici6n, Don Marcelino Men~ndez y Pelayo, al seguir la torpe costumbre de sustituir las f por las h", como se ve en las reimpresiones de las Coplas de Jorge Manrique: hizo, hizieron, hechos, hazahas, donde, segfin el Sr. Mesa, debiera decirse fizo, fizieron, fechos, fazaffas.
iLa acusaci6n es formidable, y asombraria que tan gran maestro fuese sorprendido en delito por principiante tan rudo! Pero no partamos de ligero: los sabios deben siempre tener raz6n contra los ignorantes. Y como, a pesar de lo que cree el Sr. Mesa, algo, y aun mucho, se sabe respecto de la pronunciaci6n y ortografia castellanas en los siglos xv y xvi, porque para eso nos quedan Palencia y Nebrija y Vald6s, y para eso han escrito en nuestros dias Cuervo y Men~ndez Pidal, acudamos a la Gramdlica hist6rica de este ij1timo, manual utilisimo y f~cilmente asequible.
El insigne medioevalista nos dice: "La lengua de los siglos xv y xvi poseia una h aspirada en hazer, humo, holgar, etc., que hoy es completamente muda en la lengua literaria." "En la ortografia de Nebrija (1492), la h representaba un verdadero sonido y se empleaba s6lo en vez de una f latina, v. gr., hacer facere, hijo filium." "La F se conserv6 en la lengua escrita hasta fines del siglo xv, y luego fu6 sustituida por la H, que era verdadera









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aspirada en los siglos xv y xvi. Garcilaso y Fray Luis de Le6n aspiran comfinmente la H en sus versos; pero Ercilla, en 1578, lo mismo mide
donde nifs resistencia se hazia
que
en consejo de guerra haciendo instancia,
y despu~s Quevedo y Calder6n apenas tienen en cuenta la h." Puede agregarse que ya Boscn, antes de 1542, procede como Ercilla.
De aqui se desprende que Jorge Manrique vivi6 precisamente en la 6poca en que la f de fablar, fazer, fermoso, era sustituida por la h. Aun podria creerse que, por ser de transici6n su 6poca, alcanzara Jorge Manrique la otorgrafia de f en vez de la de h. Pero las presunciones a favor del Sr. Mesa se desvanecen tan luego como se acude a los documentos reveladores de la evoluci6n ortogrfica de Espafia.
Al examinar la magna Antologia de poetas lricos castellanos formada por el propio Men6ndez y Pelayo (en la cual se ha seguido la otorgrafia de los tiempos, en la forma que declara el maestro: utilizando "las primeras y m~s autorizadas ediciones, y tambi~n los mejores manuscritos"), vemos que hasta G6mez Manrique, es decir, hasta el reinado de Enrique IV (termin6 en 1474), domina la f; y si por excepci6n aparece la h, en el texto de Juan de Mena, d6bese a que para 6ste se us6 la lecci6n del Brocense (siglo xvi). E1 uso de la hache se hace regular precisamente desde Jorge Manrique, que viene a seguidas de su tio.
G6mez Manrique sobrevivi6 al hijo de su hermano don Rodrigo; aqu~l vivi6 unos ochenta aflos (h 1412 ?-1490) y 6ste unos cuarenta (L 1440 ?-1478); pero las poesias del tio (que no parece haber escrito gran cosa en su vejez) son generalmente anteriores a las del sobrino. Se conservan en dos manuscritos hechos en vida del autor,-os cuales sigui6 fielmente D. Antonio Paz y Melia en su edici6n del Cancionero de G6mez Manrique. En ellos predomina la ortografia de efes, pero no triunfa del todo: en la Consolatoria de G6mez a su mujer (filtima poesia suya, escrita hacia 1481, segfin verosimiles clculos de Paz y Melia), se imponen las haches:








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Me hizo llaga tan cruda...
Mfis que lengua hablar...
0 hurtare las manganas...
Dilo, tfi, hija de Ceres,
Muy hermosa Proserpina...
LA qu6 habrA de atribuirse este predominio de las haches, si no a la posterioridad de fecha de la Consolatoria respecto de las otras composiciones de los manuscritos?
Los dos Manriques, pues, vivieron en la 6poca en que la h desterraba a la f: ortografia sancionada oficialmente en 1492 por la autoridad de Nebrija, y que a veces se llev6 a extremos tales (en el mismo siglo xv) como escribir con h palabras que mfis tarde recobrarian la f: huego por fuego, he por fe.
Si en la Consolatoria escrita por G6mez hacia 1481 se impuso ya la h, no hay raz6n para suponer que su sobrino usara diversa ortografia cuatro afios antes, en 1477, cuando hubo de escribir sus Coplas elegiacas, ya que el maestro don Rodrigo muri6 en noviembre de 1476 y 61 le sobrevivi6 apenas hasta 1478.
No tengo a mano la m~s perfecta edici6n moderna de las Coplas, la de Foulch6-Delbosc en la Bibliotheca Hispanica; pero si la gran Antologia de Men6ndez y Pelayo, en donde se nos ofrece la famosa composici6n con todo esmero, y anotaci6n de todas las variantes de importancia: el texto procede de tres cancioneros del siglo xv, el de Frey ffiigo de Mendoza, el zaragoxano de 1492 y el de Llavia. "Estos tres primitivos textos son los m~s puros y auitorizados de ellas", dice el maestro.
La ortografia, queda dicho, es la de haches, con una sola excepci6n:
Tornar la cara fermosa...
Esta vacilaci6n nada tiene de extrafila: es comfin en los textos de la 6poca, como puede verse en los versos del mismo Frey Ifiigo de Mendoza, reproducidos por Foulch6-Delbose (erudito exigente hasta la ferocidad) en el Cancionero castellano del siglo XV:
Hizo sofrir tal passion
A tu fijo natural...
Non fagan obras perfeetas...
Hijo del muy alto rey...








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Acfidase, todavia, a otros textos del siglo xv, reproducidos en la Nueva Biblioteca de Autores Espafioles: los versos de Alvarez Gato, por ejemplo, o los de Juan de Padilla, en el Cancionero de Foulch6-Delbose, o la Cdrcel de amor (1492), en los Origenes de la novela; y se comprobark que el Sr. Mesa no tuvo derecho para imaginar que Jorge Manrique escribia con efes y no con haches. L Y por qu6 suponer que Men~ndez y Pelayo moderniza en Las cien mejores poesias el texto de las Coplas, cuando deja subsistir la g, la x y otros elementos arcaicos (y aun la excepcional cara fermosa), y cuando, adem~s, en el texto de la Serranilla de Santillana conserv6 la f en Finojosa, fermosa, fagicndo, fablando?
En el fondo de la acusaci6n no hay mAs que ignorancia: el Sr. Mesa sabe de oidas que antaflo se decia fechos, fazer, fazailas, y no atin6 con la 6poca en que cambi6 el uso.
Ni hay que escudrifiar mucho para convencerse de que el Sr. Mesa es lego en cuestiones lingiiisticas: basta detenerse un poco en su introducci6n. "LQu6 se sabe hoy-dice---de c6mo pronunciaban las gentes de aquellos tiempos?" Tanto se sabe, que seria larga tarea demostrarlo por menudo. Me limitar6 a indicar las Disquisiciones sobre antigua ortografia y pronunciaci6n castellanas, de don Rufino Jos6 Cuervo, publicadas en la Revue Hispanique, y la ya mencionada Gramdtica hist6rica de Men~ndez Pidal. ..." Su manera de pronunciar la x--dice mhs adelante el Sr. Mesa-, se parecia mfs a nuestra j actual que a otra letra alguna"... No, mil veces. Esth. fuera de discusi6n que la equis antigua tenia un sonido equivalente al de la ch francesa y la sh inglesa, y quizhs todavia cuando Cervantes escribi6 el Quixote, la pronunciaci6n de este nombre se asemejaba mfis a la que le dan los franceses que a la que le damos hoy los que hablamos el castellano. Hasta los nifios saben en M6xico que, al Ilegar los conquistadores, transcribieron el sonido sh de los aztecas por la x castellana: Meshitl, Mexico.
, C6mo habia de resultar una antologia bajo tan inexpertas manos? Dicho se estfi que el producto no vale la pena del an&lisis. La colecci6n se pretende antologia de los mejores poetas castellanos, y no s6lo faltan (por ejemplo) la Epistola moral a Fabio, y Fernando de Herrera, y Arguijo, y Ercilla, y don









LAS AUDACIAS -DE DON IIERM6GENES


Leandro de Moratin, y Quintana, y Zorrilla, y todos los poetas de America, sino que sobra Larra, el cual no s6lo no es uno de los mejores, pero ni siquiera uno de los poetas castellanos propiamente tales, puesto que sus titulos verdaderos son de prosador. Y qu6 decir de la incomprensible selecei6n de romances?
Pero donde mejor demuestra su incompetencia el Sr. Mesa es en sus gravisimos errores de atribuci6n. Hay en el tomo tres de tal magnitud, que dejan al autor fuera de la ley literaria: la del soneto "No me mueve, mi Dios"..., a Santa Teresa; la de las Querellas aderezadas por algfin hfbil arcaista de los siglos Aureos, al rey Alfonso el Sabio; y la del Libro de Alexandre de Berceo; 6sta cuenta con partidarios, pero a nadie est& permitido declararla de plano. Y todavia quedan otras de carfcter menos grave, como la del soneto del color de Dofia Elvira, a Lu percio Leonardo, cuando aun no se sabe si es suyo o de su hermano Bartolom6.
i Y los textos! b C6mo ealificar los deseuidos de este censor de Men~ndez y Pelayo? En el trozo que toma del Poema del Cid hay, ademis de la modernizaci6n consabida, hecha sin regla alguna, alteraciones sustanciales: variaci6n del orden de las palabras (vmeti6 mano por mano meti6), sustituei6n de un tiempo de verbo por otro (firigronse por firiensse), modiflcaci6n de los nombres propios...
Los errores de noticias son tambi~n fabulosos, increibles. Asi, se nos dice que Jorge Manrique floreci6 nada menos que junto con Santillana y ambos en la corte de don Juan II (bien que asi se explica por qu6 el Sr. Mesa atribuye al autor de las Coplas la ortografia de medio siglo antes, la del Marques) ; que don Enrique de Arag6n, el mal llamado Marques de Villena, fu6 Duque; que Juan de Mena eseribi6, entre otras obras, el Laberiflo y ADEMS las Trescientas; que Cetina muri6 de unos veinte afios, y casi todas sus obras esthn in~ditas (como si hubiesen trabajado en balde don Adolfo de Castro y don Joaquin Hazafias y La Rfla) ; que probablemente son ap6crifos dos conocidisimos indiscutibles versos de Lope en su Arte nuevo de hacer comedias; que G6ngora es padre del simbolismo, y que, para leerle, Verlaine estudi6 el castellano con ahinco. (C'est de la blaguel)












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A qu6 seguir? Hasta el estilo y la gramfitica del Sr. Mesa
son peregrinos: el uso del cuyo es precioso. Para desgracia de nuestra cultura, este libro, digno de las iras de todos los hombres
animados de buena voluntad hacia las letras espafiolas, irh por el mundo, amparhndose bajo el nombre de su casa editorial, a propagar errores y hasta calumnias. Y ya que no esth en nauestras manos evitar el feo delito, hagamos al menos constar nuestra protesta (*)


PEDRO HENRiQU EZ UREA.
MAxico, 1913.

(*) Despu(s de esecrito el anterior articulo, pude adqulrir la edicidn critica de las Coplas de Manrique hecha por FoulchO-Delbosc. El Sr. Men&ndez y Pelayo habla usado tres textos, que ya menciond; M. Foulch6-Delbosc us6 seis, que clasiflca asi:
A, Cancionero de Frey ffiigo de Mendoza, cuya publicacl6n fija hacia 1482, en vez de 1480;
B, segunda edici6n del mismo Cancionero, hacia 1483;
C, manuscrito del Escorial (siglo xv);
D, Cancionero de Ram6n de Llabia, hacia 1490;
E, Cancionero manuscrito de Castafleda (siglo xv);
F, Glosa de las Coplas por Alonso de Cervantes, 1501.
Menfndez y Pelayo, en vista del texto B, del D, y del Cancionero zaragozano de 1492 (que no us6 el erudito francss, adopt6 ]a ortograffa de haches, que es la de B (donde sOlo se halla una, en carafermosa), la de D (donde la faparece en proporcifn de una por cuatro haches), y probablemiente la de su tercer texto.
Foulch6-Delbosc adopt6 en su edici6n, por 1o comln, ]a ortografla del texto A: con 1o cual generalinente escribe fuzer, ,fe,'mosura, fo, pero a veees tiene que escribir hazaitas, hable, halago. Es discutible su procedimiento: si bien el texto A tiene a su favor la probabilidad de ser el mfis antiguo, y tanto en 6ste como en el E predomina laf (aunque no faltan haches) ; en los otros cuatro, B, C, D y F, sobre todo en los dos primeros, es cast exclusivo el uso de la h, y en conjunto, sumando los ses textos, resulta indiscutible el predominio num6rico de las haches. Considero, pnes, superior el procedimiento de Mendndez y Pelayo al de Foulch6-Delbosc; y de todos modos, aunque sc prefiera el segundo, habrk que reconocer el derecho pleno a adoptar el primero. Las censuras del Sr. Mesa y L6pez son, pues, producto de simple ignorancia.-Pedro Henrlquez Ureifla. Junio, 1913.



Hermano de nuestro redactor el Dr. Max. Henriquez Urefla, esta circunstancia nos priva de decir acerca del Sr. Pedro Henriquez Urefia, que nos honra boy con este excelente articulo de alta critica literaria, todo lo que 61 merece y quislera escribir nuestra pluma. Secretario de una de las Facultades de ]a Universidad de M6jico, sus trabajos, bien conocidos en Am6rica yen Espafha, han merecido los mAs calurosos y justos elogios de lacritica, entre ellos los del insigne desaparecido ppligrafo don Marcelino Men6ndez y Pelayo, prez de las letras castellanas, quien al referirse a un libro de Pedro Henriquez Urefia (Horas de Estudio, Paris, 1910) en su Historia de la Poesia Hispano-Americana (t. I, Madrid, 1911). lo hizo con palabras que constituyen el mis preciado galard6n que puede recibir un talento privileglado como el de este joven y notable escritor dominicano.


















LA SANIDAD EN CUBA: SUS

PROGRESOS

Sanear un pueblo es prepararlo para
ser libre.

La sentencia con que encabezo este trabajo, puede decirse que condensa la evoluci6n hist6rica de nuestra Sanidad.
Para demostrar la certeza de esta afirmaci6n he realizado pacientes investigaciones bibliogrkficas, que me han conducido a presentar, con los datos mds elocuentes-los estadisticos--, las etapas sucesivas de nuestro desenvolvimiento sanitario.
Como quiera que entiendo que la historia es la maestra que ensefia a la humanidad, he recurrido a su estudio para apreciar la manera como hemos vivido en nuestro pals, y sus ensefianzas me hanl mostrado errores de apreciaci6n por una parte, incuria y abandono de los preceptos higi~nicos por otra. Asimismo, el estudio de los datos que mds adelante expondr6, me ha demostrado la grandeza de la ciencia, pero la necesidad de implantar sus preceptos de manera en~rgica y casi militar, cuando la mayoria del pueblo que ha de ser sometido a sus prescripciones no estf en aptitud de aceptarlas por el convencimiento que trae consigo su racional aplicaci6n.
Cuba puede decirse que comienza su vida intelectual en el filtimo tercio de la d6cimoctava centuria. Fu6 necesario que los ingleses conquistasen la capital de la Isla en 1762, para que sufriera la gran transformaci6n que habia de darla a conooer al mundo, no como lugar de reuni6n de los barcos que llevaban las riquezas de la America a la naci6n descubridora, sino como Llave del Nuevo Mundo antemural de las Indias Occidentales. El tratado de Versalles restituy6 al gobierno de Espafia la perdida









CUBA CONTEMPORANEA


factoria transformada en colonia, y el 7 de julio de 1763, al tomar solemne posesi6n del pais perdido el Conde de Ricla, comienza el periodo de verdadera restauraci6n cubana. La metr6poli envia hombres ilustres, y los nombres del Marques de la Torre y de don Luis de las Casas llenan con sus obras la ij1tima etapa del siglo xviii. Surge una nueva era en que gobernantes y gobernados atienden solamente al cumplimiento de sus deberes civicos y al engrandecimiento de la patria que les vi6 nacer y al de aquella cuya direcci6n les estaba encomendada.
Comienza el siglo xix con dos hechos de trascendental importancia en la historia sanitaria de nuestro pueblo; me refiero a la introducci6n de la vacuna jenneriana y a las inhumacio nes, fuera del recinto de los templos, en los cementerios. Dos nombres irradian los resplandores de su gloria sobre estos acon. tecimientos: los del inolvidable Obispo Espada y el Dr. Tomks Romay.
Las viruelas, que causaban estragos considerables en la poblaci6n, desde la 6poca de la conquista, van a ser eficazmente combatidas poco tiempo despu~s de haber practicado Jenner la primera inoculaci6n (14 de mayo de 1796), pues el cirujano franc6s M. Vignard o Duvigneau, procedente de la isla Saint Thomas, inocul6 en Santiago de Cuba, el 12 de-enero de 1804, a una nifia con el virus que habia traido entre cristales, y el Dr. Miguel Rolland la habia propagado ya en 26 de febrero a ciento quince personas. En la Habana no pudo comenzarse la inoculaci6n antivariolosa hasta el 12 de febrero del mismo afio 1804, con el virus procedente del hijo y de dos nifias de color de dofia Maria Bustamante, que arrib6 de la Aguadilla de Puerto Rico con dos dias de antelaci6n, y con el que el Dr. Romay inocul6 a sus cinco hijos y a treinta y una personas mis; propag~ndolo despus gracias al eficaz apoyo que le prest6 el Prelado a que me he referido, de tal manera que al llegar el 26 de mayo siguiente la expedici6n confiada por Carlos IV al Dr. Francisco X. Balmis, qued6 6ste agradablemente sorprendido al encontrarse establecida ya la vacunaci6n por un m6dico tan inteligente como Romay, a quien calific6 de sabio al dar cuenta a S. M. C. de su cometido en esta Isla. Los resultados de esta campaiia sanitaria quedan demostrados con estas elocuentes ci-









LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS


fras que tomo de El Aviso, papel peri6dico de la Habana, correspondiente al jueves 10 de octubre de 1805: solamente en el cementerio de los RR. PP. Capuchinos se enterraron durante el afio 1804 "cerca de ochocientos cadkveres de nifios virolentos"; en el cementerio general, "donde se entierran todos los que fallecen en esta ciudad y sus barrios estramuros, s6lo se han sepultado el afio anterior de 1807 dos cadhveres de viruelientos". (El Aviso, del domingo 7 de febrero de 1808.) En ese aflo (1807) se vacunaron en la Iabana y sus barrios 3,745 personas, y en toda la isla 7,358.
El segundo hecho a que antes he aludido-las sepulturas fuera de los templos, creando un cementerio general-, lo propuso el Obispo Espada en la Junta que celebr6 la Sociedad Patri6tica de Amigos del Pais de la Habana el 27 de enero de 1803; y venciendo todos los obsthculos que se oponian a la realiei6n de tan importante obra, dirigi~ndola 61 mismo y cooperando a ella tambi~n el Dr. Romay, pudo ser inaugurado ese monumento dedicado A LA RELIGI6N.-A LA SALUD PtBLICA (1), el 2 de febrero de 1806, con la inhumaci6n de los restos del Sr. D. Diego Manrique, gobernador y capithn general de esta Isla, y del ltrmo. Sr. Jos6 Gonzk1ez Candhmo, obispo de Milasa y auxiliar de esta di6cesis, muertos ambos del v6mito negro, el primero el 13 de julio de 1765, y el segundo el 12 de septiembre de 1801. Con este acto qued6 abolida para siempre la perniciosa promiscuidad de los vivos y los muertos en los templos, y se extendi6 rApidamente por toda la Isla la costumbre de enterrarlos en los cementerios.
Asi como estos dos hechos capitales sefialan los albores del siglo xix, otros dos mks importantes, por su aplicaci6n mfis general, sefialan los comienzos del siglo xx. Me refiero a haberse confirmado las doctrinas sustentadas por Finlay desde 1881 sobre la etiologia de la fiebre anarilla, y, como consecuencia de lhevarlas al terreno de la prActica, el haber borrado esta entidad nosol6gica de nuestros cuadros mortuorios; y a la nacionalizaei6n de los servicios sanitarios, imprimi6ndoles un carhcter uniforme en todo el territorio de la Repfiblica.
(1) Palabras grabadas en el front!spicio del antiguo cementerio general, hoy demolido.









CUBA CONTEMPOR.INEA


Fu6 necesaria tambi~n ahora la influencia extranjera para aplicar disposiciones cuya trascendencia ha repercutido en el mundo entero y ban transformado por completo el tratamiento profilctico de la fiebre amarilla. Fu6 necesario que los horrores de la guerra de independencia trajeran la intervenci6n norteamericana, para que la Comisi6n de m6dicos del ejrcito de los Estados Unidos de Norte Am6rica emprendiera las investigaciones que ]a condujeron a confirmar plenamente la doctrina culicida de Finlay, y que un hombre tan en6rgico como el Dr. W. C. Gorgas, investido de toda la autoridad que confiere el poder militar, representado por otro medico ilustre, el general Leonard Wood, aplicase las medidas derivadas de las ideas de Finlay.
Para obtener la erradicaci6n de la fiebre amarilla, la primera medida adoptada fu6 el nombramiento de una Comisi6n de expertos que diagnosticase cada caso considerado como sospechoso, para protegerlo contra las estegomias, evitando la infecci6n de dicho mosquito. Esa Comisi6n puede decirse que fu6 la lave que cerr6 para siempre la puerta a la endemia que consumi6 a nuestro pueblo desde el afio 1761.
La Sanidad en los tiempos coloniales era rudimental, no porque dejase de haber hombres de buena voluntad y sociedades cientificas que clamasen constantemente contra las mfiltiples infracciones de todos los preceptos higi~nicos y que sefialasen la manera de evitarlos y corregirlos. No; basta leer nuestra literatura m~dica, para darse cuenta de que los hechos a que me refiero eran conocidos y denunciados; pero los llamados a corregirlos carecian de la autoridad necesaria y, ademfs, participaban.del fatalismo musulm~n que les inducia a pensar que aquellas medidas aconsejadas por los hombres de ciencia, tenian que estrellarse ante un mal-el v6mito negro-contra el cual se declaraban impotentes para luchar, y que en realidad era el que causaba la mayor parte de nuestros desastres sanitarios. Consideraban todos la flebre amarilla como un tributo que tenian que pagar los que arribaban a nuestras playas, y no creian tampoco que los cubanos fu6semos susceptibles de padecerla, a pesar de haber demostrado Finlay que los primeros podian librarse de pagar ese triste tributo, y de haber sefialado Guite-









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ras que los cubanos, y sobre todo los niios, contraian esa enfermedad.
Dos decretos, el nfimero 159, fecha 17 de mayo de 1902, cinanado del gobierno de la primera intervenci6n, y el nfimero 894, fecha 26 de agosto de 1907, enianado del de la segunda, sefialan el m~s grande paso de avance en nuestra Sanidad. El primero de dichos decretos puede considerarse como la base soire la cual descansa toda la organizaci6n sanitaria de Cuba. Por 6l se cre6 la Junta Superior de Sanidad, con funciones amplisimas relacionadas con todos los problemas higi6nicos, y de la cual Junta las Locales de Sanidad, creadas en cada Ayuntamiento, eran verdaderas prolongaciones. Esa Junta Superior redact6 las Ordenanzas Sanitarias, en las que se encuentran condensados los preceptos a que ban de sujetarse todos los problemas relacionados con la sanidad.
Los representantes del pueblo cubano, Dres. Jos6 A. Malberti y Pedro Albarrfn, presentaron al Congreso de la Repiiblica dos proyectos de ley sanitaria, que no llegaron a aprobarse; y cuando la segunda intervenci6n, el Consultor Sanitario, Dr. Jefferson R. Kean, logr6 la promulgaci6n de los decretos nfimeros 894 y 1187, por los que se han nacionalizado todos sus servicios y se han unificado los de la sanidad terrestre y maritima, sujetos los de 6sta, antes, a la Secretaria de Hacienda.
Todas estas disposiciones trajeron consigo la creaci6n, en enero de 1909, de la Secretaria de Sanidad y Beneficencia, proyectada desde 1903, y que d6ndole ingreso a su representante en el Consejo de Secretarios del Poder Ejecutivo de la naci6n, la coloca en condiciones de ejercer su ben~fica influencia sobre todos los kmbitos de nuestro territorio nacional; habi~ndole cabido a Cuba la gloria de haber sido el primer pals del mundo que diese un paso de avance tan extraordinario, y cuyos resultados quedan demostrados con las cifras que consigno en los cuadros que acompafian este trabajo.
He dicho antes, que el estudio de las condiciones de vida de nuestro pueblo me ha mostrado errores de apreciaci6n, por una parte, e incuria y abandono de los preceptos higi~nicos, por otra. Los primeros se basaban en que siendo Cuba un pals de










CUBA CONTEMPORLNEA


clima tropical, tenia forzosamente que ser insalubre y mortifero, como injustamente lo calific6 un medico militar espafiol.
Finlay, en un trabajo publicado en 1878, decia:
Los arbitrios de que se vale el higienista para estimar la salubridad de un pais consisten, por una parte, en las condiciones meteorol6gicas y topogrfificas que le proporcionan una presunci6n en favor o en contra de la localidad, y, por otra, en la estadistica demogrdfica que llega a ser un argumento decisivo siempre que presente buenas garantias de exactitud y se haya tenido el cuidado de eliminar las causas de error, deslindando cuidadosamente los diversos elementos encontrados que en ella suelen confundirse (2).
Respecto de las condiciones meteorol6gicas, selafiaba el mismo Finlay en la Academia de Ciencias M~dicas, Fisicas y Naturales de la Habana, el 10 de noviembre del propio afio:
Las condiciones meteorolgicas que colocan nuestro clima en posici6n muy ventajosa relativamente a las demds Antillas, por ofrecer esta Isla mayor presi6n baromdtrica, mks extensas excursiones termornitricas con promedios mks caracterizados en las distintas estaciones del ado, menor cantidad de agna caida y humedad relativa mks baja (3).
Las interesantes observaciones meteorol6gicas realizadas en el Observatorio del Colegio de Bel~n de la Habana, demuestran que nuestro clima debe ser considerado como notablemente benigno entre los tropicales, gracias a la acci6n refrigerante de los vientos reinantes, a que conspiran la forma estrecha y alongada de la isla, y su orientaci6n de S. E. a N. 0., casi perpendicular a la corriente de los vientos alisios. La presi6n barom~trica media anual es de 761.40; la temperatura media anual, tambi6n es de 2409 C., y el promedio de humedad relativa es de 74.7; lo que revela que en conjunto no es muy elevada, a pesar de la gran evaporaci6n en estos mares de relativa alta temperatura, a lo cual se agrega la acci6n de la corriente Ecuatorial.
Respecto a la incuria y el abandono de los preceptos higi6nicos a que he aludido, basta fijar la atenci6n en cualquiera de los mfiltiples articulos escritos sobre la materia por nuestros hombres de ciencia, para poderlos apreciar; pero como la enu(2) Apologia del clima do Cuba. Gaceta 1fidica de la Habana. Habana, diclembre de 1878.
(3) Anales de la Academia, &, Habana, 1878. t. XV, p. 262.









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meraci6n de ellos seria muy larga, s6lo me referir6 al trabajo presentado por el Sr. Marcos de J. Melero a la antes citada Academia de Ciencias, con el titulo de Reseiia estadistica acerca de la morialidad en la Isla de Cuba, relacionado tambi~n con el problema climatol6gico. En dicho trabajo manifestaba que:
... no hay nada mfis injusto que lamar insalubre, por su clima, 6 una ciudad que s6lo por culpa de sus moradores no es verdaderamente sana comparada con otras localidades de las mismas regiones c6didas y ain de las templadas que gozan fama de salubres, merced A. la observacion de las sabias prescripciones de la Higiene.
Y a continuaci6n afiadlia:
La Habana, deber es consignarlo asi, seria una ciudad que no tendria que envidiar nada A otras que respecto de salubridad dejan poco que desear, si no existiesen aqui focos perennes de conspiracion contra todas las eyes de la higiene pdblica, cuyos focos se encuentran muy pronto, sin gran trabajo en buscarlos... (4).
Y los enumera en seguida.
El otro factor necesario para justipreciar la salubridad o insalubridad de un pals, es su estadistica demogr~fica; por eso a ella he concedido el lugar mhs prominente en este trabajo. Para que sus datos presenten las garantias de exactitud necesarias, he recopilado los pertenecientes a la Habana, y los pertenecientes a la Repfiblica durante el filtimo decenio nada mfis, porque 6sta no existia hasta el 20 de mayo de 1902 y desde los comienzos del aflo 1903 me encuentro al frente del servicio estadistico demogr6fico sanitario, pudiendo, por tanto, garantizar en el capitulo de la mortalidad lo exacto de sus cifras representativas, dada la organizaci6n del expresado servicio.
He presentado en el cuadro marcado con el nfimero 1, no s6lo la poblaci6n estimada para cada afio en la Habana, a partir del de 1801, vali~ndome de los censos reconocidos como verdaderos, cuyos resfimenes presento en otro cuadro, sino el nfilmero total de milertes por todas causas y el coeficiente de mortalidad para cada afio, excepto para los de 1801, 1805 y 1807, en los que por mfis pesquisas que he realizado, tanto en las bibliotecas


(4) Loc. cit., P.290.









CUBA CONFEMPORkN EA


de mi pais como en la del Congreso de Washington, no me ha sido dable encontrar las fuentes informativas.
Ademhs he estudiado, vali~ndome, para los datos m~s antiguos, de las Tablas Obituarias de nuestro higienista Dr. Ambrosio Gonz61ez del Valle y de las publicaciones estadisticas de los Dres. V. de la Guardia, M. Delfin y W. C. Gorgas, aquellas enfermedades que, como la fiebre amarilla, el paludismo, el t6tanos y las viruelas, representaban la r6mora del progreso y el fantasma que apartaba de nuestras playas la inmigraci6n necesaria para el fomento de la riqueza y el engrandecimiento del pais. Tambi n he afiadido cuadros demostrativos de los esfuerzos realizados para combatir la tuberculosis y la fiebre tifoidea, y otro en que presento las principales enfermedades infecto contagiosas, o sean las evitables por la aplicaci6n de las medidas sanitarias apropiadas.
En la grfica que acompafio, representativa de la mortalidad en la Habana durante el siglo xix y lo que va del actual, he sefialado las epidemias que han contribuido a levantar las inis altas efispides, predominando la fiebre amarilla, sin que quiera esto decir que dejara de existir constantemente esa enfermedad, sino que en los afios expresados hubo una recrudescencia epidbmica.
Del estudio del mencionado cuadro nfimero 1 y de su grhfica representativa, se deducen ensefianzas que confirman mis aseveraciones anteriores. En efecto, si se traza una linea horizontal que parta del punto que en la escala sefiala el coeficiente del 20 X 1,000, advi6rtese en seguida que durante la primera centuria, estudiada solamente hay dos ahos, los de 1846 y 1848, en que las cifras que los representan estkn por debajo de dicha recta (y para eso descendiendo nada mks que 10 y 59 cent6simas respectivamente), al paso que en los doce afios corridos de la segunda centuria, hay seis que no llegan a dicha linea y los seis restantes la sobrepasan en cifras que alcanzan nada mhs que dos unidades y cuarto.
Si en lugar de trazar la horizontal partiendo del coeficiente 20, la trazamos partiendo del 50, se observa que existen trece afios que sobrepasan la expresada recta, como puede comprobarse con el cuadro que sigue:









LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS


AROS MORTALIDAD


I Fiebre amarilla.


C6lera morbo asihtico. C61era morbo asi~tico. Viruelas.

Guerra. Fiebre anarilla, Viruelas.
I Paludismo, Tifoidea, Disenteria.


51.27 54.71 55.66 57.09 54.43 72.62 51.75 51.44 51.41 57.86 50.98 77.34 89.19


1816 1817 1818 1819 1820 1833 1868 1870 1877 1878 1896 1897 1898

Si se lan sus cuadro:


PROMEDIOS

37.96
46.70 36.17
32.34 23.27
26.17 42.04 44.97 34.18 43.82


DECKNIOS

1801-1810 () 1811-1820 1821-1830 1831-1840 1841-1850 1851-1860 1861-1870 1871-1880 1881-1890 1891-1900


Promedio del siglo. 36.76


1901-1910


20.54,


(*) Calculado para site afios. por faltar los de 1801, 1805 y 1807.


Guerra: reconcentraci6n y bloqueo.
J


dividen los primeros cien afios en decenios, y se calcurespectivos promedios como demuestra el siguiente









52 CUBA CONTEMPORiNEA

advi6rtese que sus cifras oscilan entre 23.27 (el de 1841-1850), cifra minima, y 46.70 (el de 1811-1820), cifra maxima, con un promedio total para el siglo xix, de 36.76; al paso que en el primer decenio de este siglo, el promedio es de 20.54; y si en lugar de los diez afios se toma el delos doce transcurridos, dicho promedio baja todavia a 20.08. La diferencia existente de 16.68 de ganancia en favor de nuestra 6poca, revela claramente la potencialidad de la aplicaci6n de las meidas sanitarias adoptadas, erradicando en lo absoluto lsiviritelas y la fiebre amarilla, y disminuyendo los coeficient del pal-alismo, del t6tanos, de la tuberculosis y de la fiebre tifoidea, asi como el de casi todas las enfermedades infecto contagiosas, como puede apreciarse en los respectivos cuadros; no dejando penetrar en nuestro territorio al c6lera que nos amenazaba con su proximidad y ahogando en su aparici6n la peste bub6nica que lleg6 a la Habana en junio de 1912.

DR. JORGE LE-ROY.

Es el Dr. Jorge Le-Ro v Cass i uno de nupetros mAs lfalbriosos nmdicos. S11cargo en la .ecretaria de Sanidad y Beneficencia, no le inipide.dqsmpeflar conpetentemente, desie hace + variosafio , In Secretari General de nuetra Academia dle ncias Mdicss Fisicas y Naturales, ni publicar trabnjos de trasepdencia tainta como 6t con que nos ha favorecido, como los que lievan eu firma en el Boletin S(nidad I Benciteencia, 6rgano official de Ia Secretaria de sU nombre, y como el que nealba do dar a luz en un interesantisimo foIleto titulado Estwdios sohrc la mortalidad de la ITbanw durantc (l sigfo XX X y os comienzos del actual, Su labor de publtcista es valiosa: es uno do unestros pocos galenos eruditos e investigadores, y a 61 se debe ]a recopilaci6n de 1cs trabajos principales del Dr. Finlay, Publicada oflcialmente el afio 1912, con una copiosa bibliografla de este sabio descubri'dor y mantenedor de ha teoria, ,perfectamente comprobada, de que el mosquito transmite Ia fie bre amarilla.




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LA SANIDAD EN


MUERTES OCURRIDAS EN LA CIUDAD DE LA HABANA
Total de Total de
Ailos Poblacicn muertes Mortalidad Aflos Poblac1in muertes Mortalidad 1801 .. 63.103 ?........ 1857 .. 2(9.185 .. 5412 .. 25.87
1802 64.414 2422 . 37.60 1858 208.308 5910 .. 28.37 1803 . 65.725 2331 .35.46 1859 .. 207.431 .. 5076 .. 24.47
1804 .. 67.036 2280.. 34.01 1860 .. 206.553 .. 6315.. 30.57
1805 .. 68346 ? ........ 1861 .. 205.676.. 8939 .. 43.46
1806 .. 69.657 2611 .. 37.48 1862 .. 205.241 . 7685 .. 37.44
1807 .. 70.968 ? .. ...1. 863 204.807 .. 7972 . 38.92
1808 .. 72.279 3168 .. 43 1864 .. 204.372 .. 7495 .. 36. 67
1809 .. 73.589 2808 38.1 1865 .. 203.937. 7637 .. 37.45
1810 .. 74.900 ., 3133 . 39.2 1866 .. 203.503 .. 7638.. 37.53
1811 76,211 2868 .67 1867 . 203.068 .. 9434 .. 46.46 1812 .. 77.521 .. 2548 . 87 1868 . 202.633 .. 10487 .. 51.75
1813 .. 78.832 .. 2948 .. 3 .40 1869 .. 202.199 ;, 7944 ..39.29
1814 .. 80.143 2. 3622 .. 45.19 I870 .. 201.764 .. 10379 51.44
1815 .. 81.454 3319 .. 40.75 1871 .. 201.329.. 9174.. 45.57
1816 .. 82.764 .. 4243., 51.27 I872 .. 200.894 .. 7031 .. 35. 00
1817 .. 84.075. 4600 . 54.71 1873 .. 200.460 7755 38.69 1818 ... 86.870 . 4835 ,,'55.66 1874,. 200.025 .. 9604 ..48.01
1819 .. 89.665.. 5119 .. 57.09 1875 .. 199.590 .. 8390 .. 42.04
1820 .. 92.4,59 ., 5033 .. 54.43 1876 .. 199.156 .. 9122 ..45.80
1821 .. 95.254 ., 4666 S. 4.98 1877. 198.721 .. 10217 .. 51.41
1822 .. 98.049: . 3984.. 40.63 1878.. 198.878 ..11507 .. 57.86
1823 .. 100.844 .3634 .36.04 1879 .. 199.035 .. 9052 .. 45.48
1824 .. 103.639 . 3697 ,3567 1880 .. 199.192 . 7942 .. 39.87
1825 .. 106.433.. 3611 . 33.93 1881 .. 199.349 .. 7767 .. 38.96
1826 .. 109.228 3W 31.57 1882 .. 199,506 .. 6433 .. :32.24
1827 112.023 3708 33.10 1883 .. 199.663 7841 36.77 1828 .. 119.966 .. 4015 33.47 1884 199.820 6586 32.96 1829 .. 127.909 .. 4494 35.13 1885 .. 199.977 ., 5823 .. 29.12
1830 .. 135.852 4505 33.16 1886 ., 200.134 .. 6316 .. 31.56
1831.. 143,794 .. 4594 . 31.95 1887 .. 200.291 . 8362 .. 41.75
1832 .. 151.737 .. 4737 .. 31.22 18S8 .. 200.448 .. 6605.. 32.95
1833 .. 159.680 .: 11596 . 72.62 1889 . 204.230 . 5923 .. 29.00
1834 .. 167,623 .. 5731 34.19 1890 .. 208.012 .. 7599 .. 36.53
1835 .. 175,566 .. 5440 .. 30.99 1891 .. 211.795 .. 7249 .. 34.23
1836 .. 183.509 .. 5569 .. 30.35 1892 .. 215.577 7. 7221 .. 13.50
1837 .. 191.452 .. 4725 .. 24.68 1893.. 219.360 .. 6697 .. 30.53
1838 .. 199.394 .. 4447 .22.30 1894 .. 223.142 .. 7101 , 31.82
1839 .. 207.337 .. 4737 .. 22.85 1895 .. 226.925 .. 7362 .. 32.44
1840 .. 215.280.. 4781 22.21 1896 230.707 .. 11762. 50.98
1841 223.223 4912 22.00 1897 .. 234.490 .. 18135 .77.34 1842 .. 222.346 .. 4496 ,. 20.22 1898 .. 238.278 .. 2122 .. 89.19
1843 .. 221.468 4 4702.. 21.23 1899 242.055 .. 8153 .. 33.68
1844.. 220.591 54,49 .. 24.70 1900 .; 249.613 .. 6102 .. 24.45
1845 .219.714 .>. 4713., 21.45 1901 .. 257.172 .. 5720 .. 22.24
1846.. 218.836 4355 .. 19.90 1902 ..264.731 .. 5832 .. 22.03
1847. 217.959 .. 5298 . 24.40 1903 272.290 5465 .. 20.07 1848.. 217.08 K 4214 19.41 190 .. 279.849 . 5583 .. 19.95
1849 216,204 4611 21.33 1905 287.408 .. 5831 .. 20.29 1850 .. 215.327 . 8186 .:38.02 1906 .. 294.671 .. 6144 .. 20.85
1851 .. 214.449 598 . 27.50 1907 302.526 .. 6708 .. 22.17
1852 .. 213.572 ..7974 .. 37.34 1908 .. 311.589 .. 5994 .. 19.24
1853 .. 212.695 .. 5055 .. 23.77 1909 ,. 318.562 .. 5988 .. 18.80
1854 .. 211.874 .. 4482. 21.15 1910.. 319.884 .. 6331 .. 19.79
1855 .. 210.914 4625 .. 21.93 1911 .. 334.454 .. 6227 .. 18.65
1856 .. 210.063 .. 4353 .. 20.72 1912 .. 353.509 .. 6004 .. 16.99


IROGRESOS











54 CUBA CONTEMPORANEA

CUADRO NONM. 2.
MUERTES OCASIONADAS FOR LA FIEBRE AMARILLA EN LA HABANA DESDE 1854'
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10,00 Afilos muertes, habitautes. Aflos nuertes, habitantes. 1854 ..... 1,042 ...... 48.79 1884 ...... 511 ...... 25.57
1855 ...... 669 ...... 31.45 1885 ...... 165 ...... 8.25
1856 ..... 1,309 ...... 62.31 1886 ...... 167 ...... 8.34
1857 ...... 2,058 ...... 98.38 1887 ...... 532 ...... 26.56
1858 ...... 1,396 ...... 67.01 1888 ...... 468 ...... 23.34
1859 ...... 1,193 ...... 57.51 1889 ...... 303 ...... 14.83
1860 ...... 439 ...... 21.25 1890 ...... 308 ...... 14.80
1861 ..... 1,020 ...... 49.59 1891 ...... 356 ...... 16.80
1862 ...... 1,386 ...... 67.53 1892 ...... 357 ...... 16.56
1863 ...... 550 ...... 26.85 1893 ...... 496 ...... 22.61
1864 ...... 555 ...... 27.15 1894 ...... 382 ...... 17.11
1865 ...... 238 ...... 11.67 1895 ...... 553 ... 24.36
1866 ...... 51 . ...... 2.50 1896 ...... 1,282 ....... 55.56
1867 ...... 591 ...... 29.10 1897 ...... 858 ...... 36.59
1868 ...... 290 ...... 14.31 1898 ...... 136 ...... 5.70
1869 ...... 1,000 ...... 49.45 1899 ...... 103 ...... 4.25
1870 ...... 572 ...... 28.34 1900 ...... 310 ...... 12.41
1871 ...... 991 ...... 49.22 1901 ...... 18 ...... 0.69
1872 ...... 515 ..... 25.63 1902 ...... 0
1873 ..... 1,244 ...... 62.05 1903 ...... 0
1874 ...... 1,425 ...... 71.24 1904 ...... 0
1875 ...... 1,001 ...... 50.15 1905 ...... 22 0.76
1876 ...... 1,619 ...... 81.29 1906 ..... 12 0.40
1877 ...... 1,374 ...... 69.14 1907 ...... 5 0.16
1878 ...... 1,559 ...... 78.38 1908 ...... 1 0.03
1879 ...... 1,444 ...... 72.55 1909 ....... 0
1880 ...... 645 ...... 32.38 1910 ...... 0 ......
1881 ..... 485 ...... 24.32 1911 ...... 0 ......
1882 ...... 729 ..... 36.54 1912 ...... 0 ......
1883 ..... 849 ...... 42.52

CUADRO NtM. 3.
MUERTES OCASIONADAS FOR VIRUELAS EN LA HABANA DESDE 1870.
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10.000* Aflos muertes. habitantes. Aflos Muertes. Habitantes.
1870 ...... 681 ...... 33.75 1892 ...... 0 ..... 0.00
1871 ...... 1,126 ...... 55.29 1893 ..... 8 ..... 0.q6
1872 ...... 174 ...... 8.66 1894 ...... 216 ..... 9.67
1873 ...... 47 ...... 2.34 1895 ...... 181 ..... 7.97
1874 ...... 772 ...... 38.59 1896 ...... 1,004 ...... 43.51
1875 ...... 711 ..... 35.62 1897 ...... 1,404 ...... 59.87
1876 1..... 60 ...... 8.03 1898 ...... 168 ..... 7.05
1877 ..... 97 ...... 4.88 1899 ...... 4 ..... 0.16
1878 .... 1,225 ...... 61.59 1900 ...... 2 ..... 0.08
1879 ..... 523 . ..... 26.27 1901 ...... 0 ......
1880 ..... 446 . ..... 22.39" 1902 ...... 0 ......
1881 ..... 706 . ..... 35.41 1903 ...... 0 .....
1882 1..... ..... 0.05 1904 ...... 1 ... .. 0.03
1883 ...... 5 . ..... 0.25 1905 ...... 0 ......
1884 ...... 1 . ..... 0.05 1906 ...... 0 ......
1785 ...... 0 . ..... 0.00 1907 . ..... 0 ......
1886 ..... 0 ..... 0.00 1908 ..... 0 ......
1887 ...... 1,654 . ..... 82.57 1909 ..... 0 ......
1888 ...... 550 .... 27.43 1910 ..... 0 ......
1889 ...... 7 ..... 0.34 1911 ..... 0 ......
1890 ...... 12 ...... 0.57 1912 ..... 0 ......
1891 ..... 151 -... 7.12











LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS 55

CUADRO NIM. 4.
MUERTES OCASIONADAS POR PALUDISMO EN LA HABANA DESDE 1871.
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10,000 .Afios muertes habitantes. Afios muertes, habitantes.
1871 ...... 262 ...... . 3.01 1892 ..... 286 ...... 13.26
1872 ...... 316 ...... 15.72 1893 ...... 246 ...... 11.2]
1873 ...... 329 ..... 16.41 1894 ...... 201 ...... 9.00
1874 ...... 288 ...... 14.39 1895 ..... 206) ..... 9.07
1875 284....... ..14.22 1896 ...... 450 ...... 19.50
1876. ...... 334 ...... 16.77 1897 ...... 811 .... 34.58
1877 ...... 422 .... 21.23 1898 ...... 1,907 ...... 80.03
1878 ...... 453 ...... 22.77 1899 ...... 909 ..... 37.35
1879 ...... 343 ...... 17.23 1900 ...... 325 ...... 13.02
1880 ...... 384 ...... 19.27 1901 ...... 151 ...... 5.87
1881 ...... 251 ...... 12.59 1902 ...... 77 ...... 2.90
1882 ...... 223 ...... 11.77 1903 ...... 51 ...... 1.87
1883 ...... 183 ...... 9.16 1904 ...... 44 ...... 1.57
1884 ...... 196 ..... 9.80 1905 ...... 32 ...... 1.11
1885 ...... 101 ...... 5.05 1906 ...... 26 ...... 0.88
1886 ...... 135 ...... 6,71 1907 ...... 23 .... 0.76
1887 ...... 269 ...... 12.43 1908 ...... 19 ...... 0.60
1888 ...... 208 ...... 10.37 1909 ...... 6 ...... 0.18
1889 ...... 228 ...... 11.16 1910 ...... 15 ...... 0.46
1890 ...... 256 ...... 12.30 1911 ...... 12 ...... 0.35
1891 ...... 292 ...... 13.78 1912 ...... 4 ...... 0.11

CUADRO NfIl. 5.
MUERTES OCASIONADAS FOR EL TETANOS EN LA HABANA DESDE 1871.
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10,000
Afios muertes. habitantes. Infantil. Afios muerte . hahitantes. Infantil.
1871 .. 422 .. 20.96 .. 377 1892.. 282 .. 13.08 .. 256
1872 .. 433 .. 21.55 388 1893 .. 323 .. 14.72 .. 282
1873.. 410 .. 20.45 368 1894.. 203 .. 9.09 .. 173
1874 .. 427 .. 21.34 389 1895 .. 211 .. 9.27 .. 180
1875 .. 435 .. 21.79 388 1896 .. 263 .. 11.39 .. 232
1876 .. 463 .. 23.24 408 1897 .. 243 .. 10.36 .. 215
1877.. 460 .. 23.14 407 898.. 192 .. 8.05 .. 173
1878 .. 472 .. 23.73 427 1899 124 .. 5.12 .. 92 1879.. 476 .. 23.91 328 1900.. 191 .. 7.65 .. 165
1880.. 386 .. 19.37 341 1901.. 150 .. 5.83 .. 128
1881 .. 417 .. 20.91 379 1902.. 97 .. 3.66 .. 68
1882.. 364 .. 18.24 319 1903.. 54 .. 1.98 .. 41
1883 .. 344 .. 17.22 310 1904 .. 52 .. 1.85 .. 33
1884.. 359 .. 17.96 306 1905.. 46 .. 1.60 .. 26
1885 .. 225 .. 11.25 198 1906 .. 45 .. 1.52 .. 25
1886 .. 231 .. 11.54 189 1907 .. 46 .. 1.52 .. 25
1887.. 408 .. 20.37 335 1908.. 43 .. 1.38 .. 18
1888 .. 411 .. 20.50 363 1909.. 33 .. 1.03 .. 19
1889 .. 383 .. 18.75 343 1910 .. 22 .. 0.68 .. 9
1890.. 383 .. 18.41 355 1911.. 29 .. 0.86 .. 8
1891.. 351 .. 16.57 .320 1912.. 27 .. 0.76 .. 12
NOTA.-La ilitima columna de la derecha, titulada INFANTIL, representa el total do muertes producidas por el t~tanos en nifios reciennacidos. Esas muertes dependen de las malas Condiciones en Que so realiza la cura del cordon umbilical. Comparadas sus cfras con las de la columna correspondiente al total, se advierte que representan la mayor parte de aqu6llas.











56 CUBA CONTEMPOR.kNEA

CUADRO Nt3M. 6.
MUERTES OCASIONADAS POR LA FIEBRE TIFOIDEA EN LA HABANA DESDE 1856.
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10,000 Afios muertes. habitantes. Aflos muertes. habitantes.


...... 22.94
....... 29.11
...... 27.02
...... 1.97
.. .... 2.71
...... 2.23
...... 2.33
1.85
...... 3.62
...... 2.99
...... 2.99
...... 4.97
..... 5.37
3.51
...... 2.03
...... 4.61
.... 7.46
..... 7.93
...... 8.34
7.21 3.11
...... 10.61
..... 7.79
...... 7.53
...... 7.98
...... 16.15
...... 6.76
...... 7.71
...... 8.70


1885 ......
1886 .....
1887 ......
1888. 1889 ......
1890 ......
1891. 1892 ......
1893 ......
1894 ......
1895 ......
1896 ......
1897 ......
1898 ......
1899. 1900 ......
1901 ......
1902 .....
1903 .....
1904 .....
1905 .....
1906 .....
1907 .....
1908 ......
1909
1910
1911. 1912 ......


115 114 176 152 178 183
154 366 208 100 183 487 679 1,012 140. 90 83 87 85 73 88 54 100} 66 52 65 105 96


5.75 5.69 8.78 7.58 8.71 8.79 7.27 16.97 9.48 4.48 8.06 21.10 28.95 42.47 5.78 3.60 3.22 3.28 3.12 2.60 3.06 1.83 3.30 2.11 1.63 2.03 3.13 2.71


CUADRO NTM. 7.
MUERTES OCASIONADAS POR LA TUBERCULOSIS EN LA HABANA DESDE 1872.
Total de Por cada 10,000 Total de Por cada 10,000 Aflos muertes, habitantes. Afhos nhiertes. habitantes.


1,415 ...... 70.43
1,339 ...... 66.79
1,467 ...... 73.34
1,466 ...... 73.45
1,714 ...... 86.06
1,747 ...... 87.91
1,714 ...... 86.18
1,733 ...... 87.07
1,629 ...... 81.78
1,679 ...... 84.22
1,398 ...... 70.07
? ...... ?
? ...... ?
? . .... ?
? . .... ?
1,527 ..... 76.23 1,336 ..... 66.65
1,382 ...... 67.66
1,606 ...... 77.20
1,563 ...... 73.79
1,528 ...... 70.87


1893 .....
1894 .....
1895. 1896. 1897 .....
1898 ...
1899 ...
1900 .....
1901 ...
1902 ...
1903 ...
1904. 1905 ...
1906 ......
1907 .....
1908 ......
1909 .....
1910 ......
1911 ......
1912 ......


1,342 ...... 61.17
1,314 ...... 58.88
1,623 ...... 71.52
1,578 ...... 68.39
1,926 ...... 82.13
2,794 ...... 117.25 1,281 ...... 52.92
851 ...... 34.09
900 ...... 34.99
949 ...... 35.84
1,027 ...... 37.71
1,161 ...... 41.48
1,179 ...... 41.02
1,158 ...... 39.29
1,176 ...... 38.87
1,185 ...... 38.03
993 ...... 31.17
1,046 ...... 32.69
1,115 . ... 33.34 1,036 ...... 29.30


1856 1857 1858 1859 1860 1861 1862 1863 1864 1865 1866 1867 1868 1869 1870 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1879 1880 1881 1882 1883 1884


...... 482
...... 609
...... 563
...... 41
...... 56
.. ... 46
...... 48
38
..... 74
...... 61
61
...... 101
...... 109
..... 71
41 93 1530 159 167 144 62 211 155
...... 150
....... 159
...... 322
...... 135
154
...... 174











LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS


CUADRO NTIt. 9.

PRINCIPALES CENSOS DE CUBA


Total de la BLANCOS
Afios poblaci6n Varones Hembras

1768 204,155 61,490 47,925 1774 171,620 55,576 40,864
1792 273,939 72,299 61,254 1817 635,604 149,725 126,964
1827 704,487 168,653 142,398 18A1 1.007,624 227,144 191,147 I861 1.396,530 468,107 325,377 1877 1.521,6S4 602,104 430,331 1887 1.631,687 607,187 495,702 1899 1.572,797 577,807 489,447 1907 2.048,980 771,611 656,565


Total de DE COLOR Total blancos Varones Hembras de color

109,415 54,240 40,500 94,740 96,440 44,923 30,257 75,180 133,553 74,319 66,067 140,386 276,689 207,159 151,756 358,915 311,051 235,252 158,184 393,436 418,291 356,953 232,380 589,333 793,484 332,528 270,518 603,046 1.032,435 248,416 240,833 489,249 1.102,889 275.413 253,385 528,798 1.067,254 237,398 268,145 505,543 1.428,176 303,271 317,533 620,804


PROPORCIONES RELATIVAS POR CADA MIL HABITANTES


1768 ......... 301.19 234.75
1774 ......... 323.83 238.11
1792 ......... 263.92 223.61
1817 ......... 235.57 199.75
1827 ......... 239.40 202.13
1841 ......... 225.43 189.70
1861 ......... 333.19 232.99
1877 ......... 395.68 282.80
1887 ......... 372.12 303.80
1899 ......... 367.38 311.19
1907 ......... 376.58 320.43


535.94 265.68 198.38 464.06 561.94 261.76 176.30 438.06 487.53 271.30 241.17 512.47 435.32 325.92 238.76 564.68 441.53 333.93 224.54 558.47 415.13 354.25 230.62 584.87 568.18 238.11 193.71 431.82 678.48 163.25 158.27 321.52 675.92 168.79 155.29 324.08 678.57 150.94 170.49 321.43 697.01 148.01 154.97 302.98











CUBA CONTEMPORkNEA


CUADRO NfM. 10.

MOVIMIENTO VEGETATIVO DE LA REPfJBLICA DE CUBA

Por cada Por cada Naci- Por cada Por cada mil mI dos mil mil Matri- habitan- Naci- habitan- muer- habitan- Defun- habitanAflos monios tes mientos tes tos tes ciones tea

1903 12,468 3.88 57,864 31.95 1,134 0.63 23,982 13.20 194 13,417 7.17 58,363 31.20 1,865 1.00 25,198 13.42 1905 15,220 7.89 65,906 34.15 2,221 1.15 27,345 14.16 11906 12,493 6.28 55,963 28.13 2,441 1.23 30,021 15.04 1907 13,963 6.81 66,511 32.46 2,448 1.19 34,000 16.58 1908 12,158 5.68 65,367 30 53 2,768 1.29 28,361 13.17 1909 12,552 5.67 70,167 31.70 3,096 1.40 28,832 13.03 1910 13,446 6.05 76,706 34.55 3,243 1.46 33,844 15.21 1911 12,623 5.49 56,798 24.72 3,532 1.54 32,065 13.96 1912 13,725 5.73 77,237 32.25 3,445 1.43 30,879 12.89

mas .... 132,065 ....... 650,882 ...... 26,193 ....... 294,527 .......
Fromedis .......... 6.06 ....... 31.16 ...... 1.23 ....... 14.07


ADDENDA

1900 11,843 7.25 43,003 26.34 937 0.57 28,779 17.35 1901 12,849 7.59 43,586 25.76 1,203 0.71 27,754 16.34 1902 12,022 6.86 47,091 26.89 1,175 0.67 25,512 14.53


NOTA.-Como complemento dli cuadro anterior, reproducimos las cifras de los aflos 1900, 1901 y 1902, publicados por la Secretaria de Hacienda, por no existir entonces ]a Junta Superior de Sanidad.











IA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS


CUADRO Nt M. 11.

MOVIMIENTO MIGRATORIO

PASAJEROS LLEGADOS
Afios Hombres Mujeres Niflos Total

1903 ...... 27,468 ...... 8,274 ...... 6,076 ...... 41,818
1904 ...... 38,691 ...... 10,438 ...... 7,585 ...... 56,714
1905 ...... 60,152 ..... 14,735 ...... 10,450 ...... 85,337
1906 ...... 46,426 ...... 13,684 ...... 8,038 ...... 68,148
19)07 ...... 47,648 ...... 13,847 ...... 9,230 ...... 70,725
1908 ...... 42,979 ...... 13,393 ...... 7,445 ...... 63,817
909 ...... 45,851 ...... 14,070 ...... 7,401 ..... 67,322
1910 ...... 52,393 ...... 16,320 ...... 9.031 ...... 77,744
1911 ...... 55,577 .... 16,359 ...... 8,985 ...... 80,921
1912 ...... 53,479 ...... 17,062 ...... 8,941 ...... 79,482
Totales.. 470,664 138,182 83,182 692,028

PASAJEROS SALIDOS

Afios Hombres Mujeres Nfios Total

1903 ...... 24,691 ...... 6,471 ...... 3,126 ...... 34,288
1904 ..... 27,053 ...... 8.069 ...... 3,786 ...... 38,908
1905 ...... 31,340 ...... 9,481 ...... 4,538 ...... 45,359
1906 ...... 39,778 ...... 10,749 ...... 5,320 ...... 55,847
1907 ..... 40,380 ...... 10,650 ..... 5,598 ...... 56,628
1908 ..... 38,518 ...... 10,320 ...... 4,815 ...... 53,653
1909 ...... 39,674 ...... 12,064 ...... 5,767 ...... 57,505
1910 ...... 40,291 .... 12,307 ...... 5,326 ..... 57,924
1911 ..... 45,701 ...... 13,675 ...... 6,035 ...... 65,411
1912 ...... 42,671 ...... 13,800 ..... 5,847 ...... 62,318

Totaes.. 370,097 107,586 50,158 527,841

GANANCIA EN FAVOR DE LA POBLACI(N
Afios

1903 ..... 7,530
1904 ..... 17,806
1905 ..... 39,978
1906 ..... 12,301
1907 ..... 14,097
1908 ..... 10,164
1909 ..... 9,817
1910 ..... 19,820
1911 ..... 15,510
1912 ..... 17,164

Total.... 164,187











CUBA CONTEMPORANEA


CUADRO

MUERTES Y MORTALIDAD EN EL T RMINO MUNICIPAL


1900 1901 1902 1903 1904



0 5 'A,. -6 -5: 096 '


Fiebre tifoidea ................... 90 0.36 83 0.32 87 0.33 8.5 0.31 73 0.26
Sarampi6n ....................... 4 0.02 4 0.01 4 0.01 09 0.03 25 0.08
Escarlatina ....................... 3 0.01 4 0.01 11 0.04 117 0.42 49 0.17
Tos ferina ........................ ? 4 0.01 3 0.01 10 0.04 6 0.02
Difteria .......................... 15 0.06 25 0.09 25 0.09 26 0.09 21 0.07
Gripe ............................ 64 0.26 24 0.09 53 0.20 26 0.09 32 0.11
Disenterfa ....................... 20 0.08 11 0.04 3 0.01 7 0.02 4 0.01
Lepra .......................... ? 7 0.03 12 0.04 13 0.05 9 0.03
Erisipela ........................ 12 0.05 4 0.01 13 0.04 6 0.02 6 0.02
Muermo ........................ 10 0.04 11 0.04 5 0.02 2 0.007 1 0.003
Rabia ......................... 0 0.00 0 0.00 0 0.00 0 0.00 0 0.00
Ttanos ......................... 185 0.74 148 0.58 97 0.37 54 0.20 52 0.19
Tuberculosis .................... 856 3.43 811 3.15 959 3.62 1037 3.80 1161 4.15
Cancer .......................... 140 0.56 171 0.66 176 0.66 213 0.78 210 0.75
Meningitis simple ................. 395 1.58 273 1.06 162 0.61 389 1.43 393 1.40
Enteritis (menores 2 afios) ......... 212 0.85 742 2.89 469 1.77 250 0.92 399 1.43
Septicemia puerperal ............ 15 0.06 13 0.05 23 0.09 21 0.07 25 0.08
Alcoholismo ...................... 50 0.20 31 0.12 40 0.15 57 0.20 21 0.08
Suicidios (todos) ................ 21 0.07 25 0.09 60 0.22 58 0.21 69 0.25










LA SANIDAD EN CUBA: SUB PROGRESOS


DE LA HABANA POR LAS CAUSAS EXPRESADAS.


1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912


15 Z~ C5 -8 78 0 00 0 0 0 O o 0



88 0.30 54 018 100 0.33 66 0.21 52 0.16 65 0.21 105 0.31 96 0.27 73 0.25 16 0.05 33 0.10 13 0.04 51 0.16 6 0.02 21 0.06 3 0.008 13 0.04 2 0.003 4 0.01 8 0.03 4 0.01 4 0.01 6 0.02 8 0.02 2 0.007 5 0.01 28 0 09 14 0.04 3 0.009 7 0.02 21 0.06 2 0.005 28 0.13 37 0.12 56 0.19 27 0.09 30 0.09 29 0.10 21 0.06 28 0.08 67 0.23 53 0.17 101 0.33 69 0.22 89 0.28 123 0.40 79 0.24 83 0.23 1 0.003 1 0.003 3 0.01 0 0.00 0 0.00 2 0.007 2 0.006 4 0.01 16 0.06 25 0.08 31 0.10 14 0.04 10 0.03 13 0.04 31 0.09 27 0.08 6 0.02 8 0.03 5 0.02 6 0.02 3 0.009 6 0.02 3 0.009 5 0.01 1 0.003 0 0.00 1 0.003 0 0.00 2 0.006 0 0.00 0 0.00 1 0.002 0 0.00 0 0.00 0 0.00 1 0.003 6 0.02 0 0.00 3 0.009 0 0.00 43 0.15 45 0.15 46 0.15 43 0.14 33 0.10 22 0.07 29 0.08 27 0.08 1179 4.17 1158 3.93 1176 3.89 1185 3.80 993 3.11 1046 3.40 1115 3.33 1036 2.93 232 0.77 268 0.90 269 0.89 318 1.02 314 1.08 338 1.10 340 1.01 329 0.93 2,M 1.00 286 0.97 352 1.16 177 0.57 313 0.98 286 0.94 242 0.72 232 0.66 468 1.03 451 1.53 610 2.01 556 1.78 577 1.81 724 2.38 723 2.13 682 1.93 17 0.05 16 0.05 14 0.05 14 0.04 20 0.06 13 0.04 22 0.07 18 0.05 15 0.05 14 0.05 13 0.04 5 0.02 12 0.04 15 0.05 8 0.02 16 0.04 i57 0.20 64 0.22 51 0.17 82 0.26 92 0.29 78 0.26 72 0.21 87 0.25










CUBA CONTEMPORSNEA


MUERTES Y MORTALIDAD EN LA REPUBLIC)


1900 1901 1902 1903 19041



5a
El E 4 1 E~

Fiebre tifoidea .................... 563 0.34 511 0.30 362 0.20 342 0.18 296 0.15
Sarampi6n ................ ............ .. 3 0.001 0 0.00 32 0.(1
Escarlatina ........................ ?... ? .. 15 0.008 126 0.06 90 0.04
Tos ferina ........................ ? ? 12 0.006 90 0.04 1010 .5
Difteria .......................... 84 0.05 97 0.05 103 0.05 113 0.06 1360.07
Gripe ............................ ? .. ? . . 163 0.0) 109 0.06 158 0.o8
Disenteria ........................ 242 0.14 189 0.11. 152 0.08 8.5 0.04 510.02
Lepra ........................... . .. 18 0.01 31 0.01 150.008
Erisipela . ................ ? ? 35 0.01 35 0.01 270.0i1
Muerno ....................... 14 0.08 17 0.01 9 0.005 2 0.1 10.(405
Antrax ........................... .. .. 21 0.01 23 0.01 11 0.0)5
Rabia ............................ . . ? 0 0.00 0 0.00 0 0( )
Ttanos ........................ 1672 1.02 1661 0.98 1602 0.91 1344 0.74 1269 0. 67
Tuberculosis ...................... 4068 2.48 4048 2.21) 4020 2.28 3880 2.14 39582.11
Cancer .......................... 428 0.26 503 0.29 539 0.30 601 0.33 6610.35
Meningitis ....................... 1088 0.65 1344 0.79 1228 0.69 1165 0.64 12620. 67
Enteritis (inenores 2 ahos) ........ 3177 1.95 3801 2.25 2264 1.29 1920 1.06 2373 1.27
Septicemia puerperal ............. 194 0.12 176 0.10 157 0.09 144 0.08 1200.06











LA SANIDAD EN CUBhk: SUS PROGRESOS


N.m. 12.

DE CUBA POR LAS CAUSAS EXPRESADAS.


190.5 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912



0 tC 'a
0 . 0 94 o co ' 0 '8

3170. 1 2(040.13 3480.16 3140.14 2530.11 2770.12 36.30.15 3230.13 184 0.!) 172. 08 1150.05 620.02 113 0.05 830.03 990.04 240.01 6:3 0.03 11 0.03 300.01 480.02 210.009 190.008 210.009 160.006 921 ).(4 159 0.07 1350.06 2120.09 1470.06 2010.09f) 1160.05 680.03 1370.07 1990. 10 194 0.09 1950.09 2140.09 161 0.07 1670.07 2000.18 2:10.11 17(0.08 4140.20 232 0.10 3110.14 5450.24 3990.17 3540-15 (14 0.0:, 72,10.03 790.03 33 0. 01 35 0.01 430.03 550.02 390.02 290.01 390.01 470.02 3010.01 250.01 350.01 530.02 370.01 380.01 3T0.01 380.01 470.02 450.02 340.01 380.02 440.02 1 0.00,5 2!0.001 10.0O04 10.0004 6 0.o002 0 0. 00 00.00 30.001 1010.008 12!0.006 110.005 160.007 150.006 100.004 130.005 90.003 00.00 00.00 00.00 10.0004 70.0004 510.0003 90.0002 2 0.0008 114910.6f 119210.59 10120.49 982 0.46 896 0.40 7420.33 7640.33 6410.27 41012.12 4092'2.05 41892.04 3538 1.66 32461.47 32871.48 34191.49 31611.32 74(i0.8 8080.410 8130.39 90110.42 981 0.44 10040.45 9770.42 10050.42 96%0.50 93110.4 . 11970.58 77310.36 9890.44 10330.46 7970.34 8600.36 327 1.(i) "OSO9 1.84 5952 2.90 422411.97 42181.90 613912.77 572412.49 5429 2.27 1:38 0.7 189.0.09 1440.07 1181006 1720.08 1450 .07 1640.07 1500.06


J. Le-R.


























UNA CARTA INEDITA DE


MIGUEL JERONIMO GUTIERREZ'*)







"C. Carlos Manuel de CUspedes,
Santo Espiritu Abril 13. de 1870.
Mi muy respetable amigo y querido Presidente: hasta hoy no me habia sido posible ocuparme de escribir A V. como se lo ofreci A mi despedida y era mi deseo, y la desgracia ha querido que al conseguir los medios de verificarlo, tenga que principiar dkndole la dolorosa noticia de la muerte de nuestro amigo
el antiguo diputado y director de Hda. Arcadio Garcia, que si digno era de ser sentido como un excelente amigo, mucho mhs lo era de ser llorado como esclarecido patriota, que habia prestado y estaba prestando utilisimos servicios: fu6 sorprendido el dia 4 por una tropa enemiga, estando solo en un rancho aban(*) El Dr. Carlos Manuel de C4spedesy Quesada, hasta hace muypocos dias Ministro de Cuba en Roma. hiJo del inmortal patricio que en Yara enarbol6 el 10 de octubre de 1868 el estandarte de la libertad cubana, ha facilitado a nuestro muy querido amigo el Sr. Luis Marino Pdrez, bibliotecario de la CAmara de Representantes y bl6grafo del patriota villaclareflo Miguel Jer6nimo Guti~rrez, una carta inddita de dste, que es ]a que damnos hoy en estas pAginas de CUBA CONTEM1POR.NEA, gracias a la ainabilidad del sefior PNrez.
La carta estA dirigida por Gutirrez al gran Cspedes, y, fuera de su inter s intrinseco, es notable la circunstaneia de haberla escrito Gutidrrez algunos dias antes de su trAgica muerte, Por un lapsus aparece fechada el 13 de abril de 1870, cuando fu6 escrita en 1871, como lo revela su texto. Gutidrrez muri6 el 20 de abril de 1871, y el 4 de los mismos mes y afo su compaflero Areadio Garcia.
Y ya que de Gutifrrez tratamos, nos complacemos en anunciar a los amantes de la his. toria patria que el Sr. Luis Mf. Pdrez estA preparando, aumentada con los nuovos datos que va adquiriendo, una segunda edici6n de su celebrado libro Biografia de Miguel Jerdnimno Gutirr&z, revoluclooario y poeta cubao (Habana, 1912.), al que dedic6 un brillante articulo nuestro ilustre Sanguily en el nilmero 2 del tomo I de esta Revista.










UNA CARTA INEtDITA DE MIGUEL JER6NIMO GUTItRREZ


donado, donde iba todos los dias a recibir su correspondencia y no se sabe el menor detalle, solo se oy6 una descarga como de cinco o seis tiros, y h pocas horas se le hall6 con el crfineo enteramente deshecho, lo que se llama volada la tapa de los sesos: los asesinos le despojaron de sus vestidos, salvo lo interior, que le dejaron por ensangrentado, y enseguida le aplicaron fuego con unas pencas de guano que apenas le quemaron una parte. Dejemos, pues, una relaci6n tan horrorosa y honremos siempre la memoria del que, por llenar sus santos deberes, sali6 de este mundo con su aureola de m6rtir.
Ahora respecto de mi programa imposible me es realizarlo* b6stele saber que despu~s de nuestra despedida estuve como mes y inedio sin poder salir del Camagiiey, y que cuando tomamos definitivamente camino para este Estado, en la primera jornada se me cans6 el caballo que pude reponer h duras penas con una inala yegua, que A. poco abort6 dejhndome A pie, de cuyo modo he hecho el camino con la angustia que V. puede imaginar, y para mayor desgracia, en el segundo encuentro que tuvimos con los espafioles, perdi carga y bagage, pudiendo recalar al fin al rancho del malogrado Arcadio, del que me he visto forzado A salir sin que hasta ahora haya logrado conseguir bestia ni elemento para regresar A ese centro.
Sin embargo, he Ilegado hasta donde lo hubiera hecho sin haberme acontecido aquellos percances, pues aqui pude muy prontamente saber que las fuerzas de Villaclara, Cienfuegos y Trinidad se habian retirado A este Distrito, por causas que no he podido averiguar; pero que desde luego presumo consisten en la suma actividad de las operaciones del enemigo, en medio de la eterna y sempiterna falta de pertrechos.
El valiente Tamayo Leon penetr6 en el territorio A que fu6 destinado: resisti6 denodadamente tres ataques, que fuerzas superiores le dieron en un solo dia, hasta que quem6 su iltimo cartucho (tal era la abundancia de su parque) y se retir6 con una honrosisima herida en la frente, de la cual se halla enfermo por no habersele podido aun estraer la bala. Un capit.n de Tamayo, llamado Brifias, fue herido, y cuando se le llevaba en camilla los que lo c6nducian, no s6 si por necesidad o por cobardia, lo abandonaron al enemigo que se lo llev6 y fusil6.










CUBA CONTEMPORANEA


Villamil ha tenido varios combates, algunos con muy bri lante 6xito. Por no tener datos aut~nticos, no me detengo en describirselos, creyendo que pronto recibirA V. los partes.
Por aqul se sufren las mismas escaseces que por allA; pero el espiritu pfiblico esth muy levantado. Todos los empleados que he visto se esfuerzan por llenar su deber. Solo he notado de malo el des6rden que cunde por todas partes, y que no hay medios de contener, me refiero k la rapifia, pues no puede un poseer nada seguro.
Oigo con frecuencia hablar de muchos que por aqui suben y bajan y que se titulan, capitanes, comand.tes etc, que son peores que los rnajaes: h titulo de que son portadores de comisiones, abusan de todo, y lo que es verdadero servicio no prestan ninguno.
Entretanto puedo volver, quisiera tener las buenas y malas noticias ciertas, asi del Interior como de fuera; y de ninguna fuente me seria mks grato recibirlas que de V. mismo.
No hay mfs papel. Mande a su af.mo


MIGUEL G. GUTIERREZ."



















LOS ORIGENES DE LA POESIA

EN CUBA

(CONFERENCIA LEfDAI r. 1NSTITUTO )E TA HABANA, LA NOCJIE DEL. 8 D
FEBRERO Di 1913, POiR EL Slt. JOSE .MARiA CIIAc6N Y CALVO.)

(Contina)


Colaboraba en el Papel Peri6dico, por 1793, un intimo amigo de Romay, cubano de nacimiento, pero que sentia como pocos el amor hacia las glorias de Espafia, a la que servia en todos los momentos de su vida,
tomando ora la espada, ora la pluma.
Es el poeta don Manuel Zequeira y Arango (21). Con Zequeira, se ha dicho que propiamente comienza la poesia en Cuba. Yo no suscribiria el juicio, despu6s de estos shficos que he transcripto del Papel Peri6dico. Mas, es cierto que asi como los otros poetas hicieron de los versos mera materia de solaz y recreo, Zequeira coinprendi6 cuAn alto y soberano es el ejercicio de la poesia. Tuvo desde la mfs temprana edad una decidida vocacion poetica. En el colegio de San Carlos, comenz6 a ejercitarse en el dominio de la m6trica, haciendo traducciones de poetas latinos. Este aprendizaje fu6 fructifero. Le proporcion6 dos cosas: primero, el conocimiento direeto del clasicismo latino, luego, un metro desembarazado y fkhcil. Si observamos cufl fu6 su edu(21) Una biografla de don Manuel Zequelra y Arango, formada sobre preciosos doCumentos, publicarA dentro de poco el Dr. Sergio Cuevas Zequeira, catedrftico de nuestra Universidady nieto del c~lebre poeta,









68 CUBA CONTEMPORANEA

caci6n, tendremos la clave de todas sus tendencias est6ticas. Ella fu6 clksica, tal como entonces se. entendia la palabra; fu6 un alumno sobresaliente de ret6rica, traducia al dedillo los nueve farragosos tomos del Abate Bateux, leia la epistola a los Pisones, de Horacio, una vez por semana, y gustaba de interpretarla con un criterio tan estrecho e intolerante que hubiera puesto envidia en el finimo del mismo Hermosilla. Toda su poesia se reduce a eso, a una contemplaci6n constante del mundo antiguo, pero desfigurado por el poeta, al interpretarlo convencionalmente. Canta a Zaragoza, al Dos de Mayo, a la victoria de Cortds en la Laguna, y en todas partes surge esta evocacion perenne del mundo antiguo, pero no majestuosa y serena, no lena de harmonias inefables que nos hablan de Fidias y el Parten6n, de Homero y los trfgicos, de las encantadas selvas de los idilios de Te6crito, de Plat6n el divino, y de Arist6teles el eterno, del epiefireo Lucrecio, del humanisimo poeta de Venusa, del cristiano Virgilio, o del satirico Marcial; es una visi6n del mundo antiguo sujeta a falsas interpretaciones, en que si suena el eco de algunos de sus varones inmortales, es para dictarnos preceptos, y enton; ces nos habla Quintiliano con sus Instituciones, e imponernos f6rrea servidumbre artistica.
La libertad del poeta no la conoci6 Zequeira. Tengo para ml que no conocemos nada del espiritu de Zequeira, de lo que sentia y amaba, de lo que pensaba y entendia. Por encima de sus sentimientos y de sus gustos, por encima de las diversas emociones que debi6 experimentar su alma en su vida.azarosa de soldado luchando para retardar un momento en la America del Sur la destrucci6n del poder colonial de Espafia, que se apresuraba por momentos, por ley providencial y por errores de los hombres, estaban las reglas, estaban todas las unidades artisticas imaginables, estaba la Ret6rica con sus tropos y figuras sin cuento, que encerraba como en una retorta el espiritu del poeta.
Leed una pfigina cualquiera, leed una de esas estrofas que hacian de gozo volver el seso agua al ingenuo y cndido Dr. Romay, benemdrito propagador de la vacuna entre nosotros, pero hombre de p6simo gusto, y os convencerdis de c6mo todo es convencional y falso, de c6mo hay palabras cadenciosas que suenan como a cascadas de perlas, pkrrafos rotundos, nfimero en









LOS ORfGENES DE LA POESfA EN CUBA 69

los versos, pero falta siempre el alma de la composici6n, el sentimiento, la animaci6n, la vida..
Poeta esencialmente 6pico, dicen de Zequeira casi todos los que le han juzgado. Tiene numerosas composiciones de esa indole, pero no ]o mks numeroso nos da en muchas ocasiones el carhcter determinante en la obra de un poeta.
En sus mismas composiciones 6picas, en que lo maravilloso pagano y lo maravilloso cristiano se mezelan y confunden neutraliz~ndose reciprocamente, mks que el estruendo de las batallas, mks que los sufrimientos de los h6roes, mks que las invocaciones a todo el mundo olimpico y mitol6gico, nos Ilegan y nos hablan al alma las descripciones elegantes y apacibles, ora del mar en que Cortes quemando sus naves obtuvo la mayor de sus victorias, ora de las suaves riberas del Amazonas caudaloso.
Poeta descriptivo mks que 6pico fu6 Zequeira. Y si su nombre serA imperecedero en las Ietras americanas, no es por su silva a Zaragoza ni por su oda al Dos de Mlayo, ni por su poema 6pico sobre Cort6s: es por una oda descriptiva, sencilla en casi todas las estrofas y en la que parece que la clhsica antigiiedad se present6 al poeta,*pura, sin velo, sin reglas que la materializaran, ajena a toda obra de ret6rica y artificio. Apolo la inspir6, decia de ella Luaces, el culto y lamido Luaces, que se parecia algfin tanto a Zequeira por su concepto falso del clasicismo; y es tan ingenua y fhcil, hay tanta dulzura en el deslizarse de las estrofas, los sentimientos se unen con tanta naturalidad, que si no decimos tanto de ella, si diremos que es lo mks perfecto y puro del arte de Zequeira. Es la oda a la Pifia, que todos tennis en la memoria y que yo, con sentimiento de mi parte, apenas si puedo decir algo de ella, dadas las proporciones desmesuradas de este fatigoso trabajo.
Al fin la naturaleza americana ha inspirado a un poeta cubano. Hay nombres griegos, hay hasta alarde de erudici6n mito16gica, pero todo es agradable y fkcil.
Estos versos comprueban lo que digo, especialmente en cuanto a la erudici6n en nombres y t~rminos mitol6gicos se refiere:


Del seno firtil de la madre Vesta En actitud erguida se levanta











CUBA CONTEMPORXNEA


La airosa pifia de esplendor vestida Llena de ricas galas.
A nuestros campos desde el sacro Olimpo
El copero de .Tipiter se lanza,
Y con la fruta vuelve que los dioses Para el festin aguardan.

La madre Venus cuando al labio rojo
Su n6ectar aplic6, qued6 embriagada De Hlibrico placer y en voz festiva A Ganimedes llama.

Coronada de flor la primavera,
El rico otofio y las benignas auras
En mil trinados y festivos coros Su m6rito proclaman (22).

Contempordneo de Zequeira, de otra regi6n de la Isla, de otro temple de alma y de otra vida, fu6 don Manuel Justo de Rubalcava (1769-1805) cuya existencia agitada y voluble da cierta nota contradictoria a sus versos. No hay para mi dos poetas tan opuestos como Zequeira y Rubalcava. Zequeira era todo eorrecci6n y mesura, vate acad6mico en muchos de sus versos, culto, sin fuego y sin alma casi siempre; Rubalcava era la incorrecci6n echa carne; de inteligencia despierta, pero sin cultura, torn~til en sus aficiones, lleno de una gran sinceridad


(22) No hacernos sino ligeras indicaciones acerca de Zequeira. En rigor no pertenece a nuestro tema, pues vive hasta 18-46, aulnque muriera pare el arte en 1821, fecha en que comenz6 ]a espantosa enfermedad mental qite le llevd al sepulcro.
Pueden verse en la conferencia sobre El Clasicismo en Cuba GIabana, 1913, 60 p~gs.) segunda do ]a serie organizada por la Sociedad Filomftica Cubana, pronunciada por nuestro compafiero el Sr. Salvador Salazar. nuevos e interesantes datos acerea de Zequeira. La obra del poeta habanoro est.1 apreciada desdo un pnlnto de vista amplio y tolerante; me complarco sobremanera en que en este puito del mnrito de Zequeira nucstras opiniones coincidan muchas veces.
F. Caleagno, en su apreciable Diccimnrio Biogrdficeo Cubavo p pg. 537):prob6 quela linda 6gloga do Albano y Galatea, publicada en el Pupel Pv'iddico el 22 de noviembre do 1792, bajo el pseud6nimo de lzmael P-taunenue y vulgarizada por don Pedro Guiteras (Hist. de Cuba, tomo 2, pdg. 157 y siguientps), es de don AManuel Zequcira, que usaba, entre otros muchos, ese pseud6nimo. La famadol pota galia much" coital atribuelin, qteparece aceptada por la generalidad de lia eriticea (v. Mitians, op. cit. p~g. 97-99.) Empieza ast: Toma, Pastora mia,
De mi espesa arboleda ]as-manzanas
Que cogl al sor do dla,
Por darte de mi amor pruebas tempranas Y tambi6n esa rosas
Con que cities tus sienes amorosas.










LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA


de alma y de una imaginaci6n viva, aunque desordenada. Cultiva el poema hist6rico, la shtira; hace poesia, en cierto modo, de carkcter civil; gfistale sobremanera el idilio, el amor buc6lico; escribe en prosa disertaciones filos6ficas para el Colegio de San Basilio el Magno; esculpe crucifijos, odia y ama, siempre con impetu, siempre sin ley alguna. No decimos esto en son de elogio. La poesia tiene c~nones fundamentales y ciertas disciplinas. Decimos esto para hablar de la sinceridad de su alma, la que transinite a todos sus versos.
En el Colegio de San Basilio el Magno, bajo la direcci6n de su hermano Jos6 Angel de Rubalcava, recibe la ensefianza clsica. Era de una inteligencia tan despierta, que en poco tiempo doinina la lengua del Lacio, posesionkndose como pocos de la poesia Virgiliana. Virgilio fu6 su idolo: le amaba por lo mismo que era un gran poeta sincero y porque tuvo virtudes cristianas en la Roma de Augusto. Pero no es el Virgilio de la epopeya, sino el suave Virgilio de las Ge6rgicas y de las fglogas el que ama. Con 61 aprende a amar la naturaleza, y si no se apodera de ]a correccidn y harmonia del poeta mantuano, adquiere en cambio ese sentimiento vago y po6tico de las realidades de la vida del campo, que casi tocan en los limites de lo ideal y etdreo.
El bucolismo es la nota caracteristica de sus versos. No solainonte se da en los poemas propios del g~nero, como en su 6gloga (e Riselo y Cloris, sino en su elegia a la Noche y en ese soneto impecable que se titula A Nise bordando un ramillete, y que no vacilo en transcribir integro (23).
No es la necesidad tan solamente
Tnventora suprema de las cosas,
Cuando de entre tus manes primorosas
Nace pDna primavera floreciente.
La seda en sus colores diferentes
Toma diversas formas caprichosas,
Que aprendiendo tus dedos a ser rosas
Vive sin marchitarse eternamente.
Me parece que al verte colocada

(23) Lo proplo que en la anterior nota, decinos aqui de este ligerlsino juicio sobre Rubalcava. Tan solo hacenos meras indicaciones para completar el cuadro. Vase el citado trabajo de nai querido amigo Salvador Salazar, donde se trata, mrgs exteusamente Y Col clarisimo criterio, do los mdritos y defectos del poeta santiaguense.









CUBA CONTEMPORANEA


Cerca del bastidor, dkndole vida,
Sale Flora a mirarte avergonzada,
Llega, ve tu labor mejor tejida
Que la suya de Abril, queda enojada
Y sin rsns esperar vase corrida.
Rubalcava ha tenido poca fortuna p6stuma. Siendo despreocupado como pocos, nunca le import6 gran cosa recoger sus versos, muchos de los euales se confundieron con los de Zequeira. Asi La Muerte de Judas no se di6 a la imprenta hasta 1830 (24). Don Luis A. Baralt, culto y distinguido poeta, venezolano de nacimiento, pero que residi6 durante muclio tiempo cn Santiago de Cuba, puso parcial remedio a este estado de cosas publicando en un tomito de cien phginas (1848) las poesias de Rubalcava. Fu6 de los pocos que comprendieron sus miritos colockndole por cima de Zequeira, pero su esfuerzo qued6 aislado, olvidfndose a Rubalcava cada dia mks. Hoy son sus poesias, para ]a generalidad de las gentes, meras antiguallas; y lo que mks se cita, aunque tampoco se lee, es su poema La Muerte de Judas, bastante artificial por cierto, aunque robusto en dos o tres partes; v. gr., cuando describe el encuentro de la virgen Maria con el traidor al divino Maestro.
Tales son los primeros pasos de la poesia en Cuba. Pronto entraremos en una nueva fase: el elemento descriptivo dark una nota local a la poesia cubana. Tal sucede con el advenimiento de Jos6 Maria Heredia.

ADICI6N.
En el nfimero correspondiente al mes de Agosto, tratando incidentalmente sobre la introducci6n de la imprenta en ]a Habana, deciamos que este acontecimiento memorable ocurre en el afio de 1724. El laborioso erudito Dr. Manuel P6rez Beato, ha probado, sin dejar resquicio a la duda, que ya en 1723 el frances Carlos Habr6 (y no Ham6, como por errata apareci6 en dicho

(24) En 147 se public6 por segunda vez, merced al celo de don Pedro Santacilis. El estudio que ]a precede y ]a edici6n son obra do P. Santacilia. El Sr. Figarola-Caneda, autoridad indiscutible et nuestra Bibliogrnfla, insert6 en la Revista Cabana el estudio dc Santacilia, que ya es una verdadera curiosidad. No es este cl dlnico servicio que nuestraS letras debon al laborioso Director de lIa Biblioteca Nacional.










LOS ORiGENES DE LA POES1A EN CUBA


n-dmero de Agosto, p~g. 311) habia impreso un folleto, del cual ha publicado el facsimile de la portada en la entrega 5-6 (Habana, Septiembre-Diciembre, 1910) de su interesante revista El Curioso Americano.
La descripci6n bibliogr~fica la da el citado erudito en dicha entrega, pig. 136, la cual copiamos integra por creerla del mayor inter6s:
Tarifa I General I de I Precios I de I Medicinas I En la HAVANA, con Licencia de los Superiores, en la Im prenta de Carlos Habre. 1723.








AP]NDICE I.

SOBRE LOS ROMANCES VIEJOS CONSERVADoS FOR LA TRADICI6N ORAL EN CUBA

Don Rufilno J. Cuervo, el gran fil6logo colombiano, fu6 uno de los primeros en afirmar Ia existencia de viejos Romances en America. "En un desconocido valle de los Andes-escribia-he oldo a un inculto campesino recitar los Romances de Bernardo del Carpio (quo 61 llama Bernardino Alcarpio) y dj los Infantes de Lara (a)' '. Que yo sepa, Cuervo no volvi6 a ocuparse, sino incidentalmente, en este tema interesantisimo.
Con alguna anterioridad a Cuervo, en 1867, en su Historia de la Literatura en Nueva Granada (b), don Jos6 M. Vergara habia indicado (pdg. 518) "que los Ilaneros de San Martin, cantaban largos romances asonantados, que l1amaban Galer6n... Es el mismo Romance popular de Espaaa, y contiene sieiupre ]a relaci6n do alguna grande hazafia, en que el valor y no el amor es el protagonista: el amor es un personaje secundario en estos dramas del desierto". Men6ndez y .Pelayo, consideraba que mks que populares los Romances citados por Vergara, eran do los vulgares, 'de los del grupo do jaques y valentones" (c). Tan s6lo exceptuaba de este juicio la siguiento versi6n, quo transcribimos junto con uno de sus mks pr6ximos antecedentes, para que pueda hacerse con mks facilidad la comparaci6n:


(a) Anuario de la Acadenil Colombiana, 1874, Bogota, p~g. 225. (Cita de Mendndez y Pelayo.) Anlotogia de Liricos. Roinancero Tradicional. (Tomo X, 1900.)
(b) Op. cit. de Mendndez y Pelayo. Pfg. 230-231.
c) Op. cit. pfig. 231.










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VERSI6N DE VERGARA
Por si acaso me mataren-no me entierren en sagrao
enti~rrenme en un Ilanito-donde no pase ganao:
un brazo d6jenme afuera-y un letrero colorao
pa que digan las muchachas:-"Aqui muri6 un desdichao";
no muri6 de tabardillo,-ni de dolor de costao;
que muri6 de mal de arnores-que es un neal desesperao.
El tema de este romance (fragmento de romance, mejor dicho) esti muy generalizado en toda la peninsula espafiola. Le hallamos en los Romanceros tradicionales de Andalucia, de Portugal, de Asturias, etc.
Vase ahora la versi6n asturiana:

EL MAL DE AMOR
Aquel monte arriba va-un pastorcillo Ilorando;
de tanto como lloraba-el gabAn lleva mojado.
Si me muero de este mal-no me entierren en sagrado,
fdganlo en un praderio--donde no pase ganado;
dejen mi cabello fuera-bien peinado y bien rizado,
para que diga quien pase:-''Aqul muri6 el desgraciado".
Por alli pasan tres damas,-todas tres pasan llorando.
Una dijo: I IAdi6s, mi primo! I'-Otra dijo: I IAdi6s, mi hermano!''
La m6.s chiquitica de todas-dijo: " I Adi6s, mi enamorado! "
(Men~ndez y Pelayo. Adiciones a la Primavera y Flor de Romances, de Wolf, p'g. 134. En el ya citado tomo X de la Antologia.)
No hay duda de que en la emigraci6n el Romance ha perdido mucho de su primitiva ingenuidad y gracia poftica, pero tambi6n es innegable que sigue conservando cierto sello que no permite se le confunda con los Romances vulgares. Pocos elementos eran 6stos para determinar los caracteres del Romancero tradicional Iberoamericano. Con los existentes, hasta era un poco aventurado afirmar la positiva existencia del mismo. No fragmentos aislados, sino producciones completas, con atributos bien definidos y sujetas a determinada unidad interna, es lo que forma un Romancero. Lo otro no puede ser sino simples materiales para su elaboraci6n.
Por eso vemos que cuando, en 1900, aparece una de las obras capitales sobre la poesia tradicional espafiola, el Tratado de los Romances Viejos, precedida del Romancero Tradicional, Men6ndez y Pelayo, a quien vedaba entrar en temerarias aventuras el rigorismo de su m~todo y la fdrrea disciplina hist6rica a que sujetaba sus libros de critica erudita (por lo que siempre serdn de perenne consulta), no afirmaba nada en concreto, limitUndose a comentar brevemente los pasajes de Cuervo y de Vergara, y a excitar a los eruditos de America a que emprendieran una escrupulosa investigaci6n folk-16rica, que permitiese sobre firmes bases levantar su Romancero Tradicional, en cuya existencia el insigne maestro daba bastantes muestras de creer.
A esta incertidumbre sobre los Romances de Am~rica,'vino a poner t~rmino, no un erudito hispanoamericano precisamente, sino un ilustre discipulo de Men~ndez y Pelayo, don Ram6n Men6ndez Pidal, una de las repu-











LOS ORiGENES DE LA POESIA EN CUBA


taciones cientificas mks s6lidas de la Espafia contemporfnea. La investigaci6n personal, larga y detenida, que recomendaba el autor de las Ideas Estdticas, fu6 realizada por el Sr. Pidal en varias regiones de la Amfrica del Sur. Fruto precioso -de so estancia en nuestro continente, fu6 su estudio Romances tradicionales en America, publicado en el primer nfimero de ]a Revista Cultura Espailola. (Madrid, 1906.) (d) Con su habitual perspicacia y erudici6n copiosisima, demostr6 Men6ndez Pidal:
1) La positiva existencia en la America Meridional de Romances
tradicionales.
2) El marcado carftcter 6pico de la mayoria de los mismos.
La investigaci6n de M. Pidal qued6 reducida a la Amdrica del Sur. Surge, por tanto, la pregunta: LConserva la tradici6n oral en Cuba Romances viejos? Caso de conservarlos, lcudles son sus caracteres? Y he aqui una de las cuestiones mks interesantes de nuestro rico folk-lore, negado ligeramente por los que gustan resolverlo todo sin investigaci6n alguna: procedimiento c6mnodo y sencillo, pero expuesto a inconcebibles yerros.
Respondemos resueltamente que si a la primera pregunta. En una sola provincia, en la de la Habana, quizA la mks pobre en tradiciones por ser ]a mks populosa de todas; no en pueblos aislados, sino en la misma capital, hemos podido recoger varias versiones de los siguiente Romances:
Santa Catalina, El Marinerito,
La Mahana de San Sim6n,
Angarina,
todos positivamente viejos y todos muy generalizados en la peninsula espafiola.
AdemAs, hay casos dudosos, como aquel que empieza:

Hilito, hilito de oro-yo jugando al ajedrez,
del cual no he hallado antecedentes concretos en el Romancero Tradicional de Menindez y Pelayo (e), pero que por su incoherencia manifiesta, por su sabrosa rustiqueza, tiene muchos de los atributos de los Romances populares.

(d) Confesamos honradamente que no conocemos sine por indicaclones ajenas el estudio del Sr. Pidal.
Por mds que henros hecho, no hemos logrado encontrar un solo ejemplar de la citada Rvcista. Lo que ocurre en este respecto en nuestras Bibliotecas, es realmente lamentable. Y no podemos culpar a los directores de ]as mismas, que realizsn, en muchas ocasiones, muy loables esfuerzos. El mal tiene un origen mis alto: Asi, ya es de dominio piblico que lo Dresupuestos de la Biblioteca Nacional (fundada pnr un particular, el competentisimo bibli6grafo D. Domingo Figarola-Caneda y por 61 dirigida) han sido reducidos, sin consulta previa con Ia Direcci6n, a una cantidad irrisoria. Y si con lo Propio tenemos tanto descuido lcdmo hemos de ocuparnos en lo extrafio?
(e) Ni tampoco veo nada Parecido en los titulos y primeros versos que da ]a erudita escritora dofia Maria Goyri de Men~ndez Pidal, en su excelente articulo Romances que deben buscarse en la tradici6n oral, publicado en la Revista de Archivos, Biblioteeas y Museos. :(Madrid, 1906.)











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Claro que estos elementos son insuficientes para fijar de un modo dellnitivo el carfcter de nuestros Romances, pero bastan para afirmar que existen en la tradici6n oral de Cuba. Y ya esto debe ser suficiente para que se despierte un poco de amor por nuestro folk-lore, y no se le crea reducido a meras cauciones vulgares, producto, las m~s de las veces, de la degeneraci6n de una raza. El presente trabajo no obedece sino a ese fin: es una modesta contribuci6n al estudio del folk-lore cubano. 1 Qui~n sabe si aplicindonos al estudio de nuestras tradiciones, si utilizando tnuchos de sus factores en la elaboraci6n de obras artisticas, forjemos una verdadera literatura nacional, y hagamos, por consiguiente, que se afiance de un modo definitivo la personalidad politica de nuestro pueblol
Por hoy nos limitaremos, dado que la publicaci6n de las otras versiones y su estudio tienen un lugar mis propio en otro ensayo nuestro, que pronto verh la luz en esta misma Revista, a transcribir uno de esos Romances, el de Santa Catalina, y a sefialar algunos de los caracteres que se observan en los otros.
Nuestro pueblo tiene especial predilecci6n por los asuntos liricos. Ya dijimos vasee el texto de la conferencia) que en nuestras d6eimas, cantares y romances, el amor era el elemento principal de los mismos. Sucede aqui todo lo contrario de lo que sefiala Vergara en los Romances de los Gauchos. El amor es ]a fuente principal de nuestras canciones; el valor, en cambio, ocupa un lugar secundario. Este carkcter es sumamente importante, pues viene a distinguir perfectamente los Romances cubanos (si es que podemos Ilamar as!, no ya a los que canta el "guajiro" en nuestros campos, sino a los mismos espafioles, quo nuestra tradici6n conserva) de los do la America del Sur. Este sentimiento lirico se da con otro, poco frecuente tambi6n en el Romancero Tradicional (asi el Espaflol, como el Iberoamericano): es el de lo maravilloso. Esto se ve positivamente en la elecci6n misma de los temas: Angarina, El Marinerito, etc. De aqui esta deducci6n: que el cardcter esencial de la 6pica castellana (y de la mayoria de los Romances viejos) no ha pasado a los Romances que conservamos. El Realismo hist6rico, no exists en ellos. Advidrtase que estas observaciones las hacemos provisionalmente. Es posible que en la regi6n oriental de la Isla, aparezoa, el dia menos pensado, un Romance, o una serie entera de Romances do cualquier ciclo heroico: tanto do tradicional debe de haber en su desconocido folk-lore.
El Romance do Santa Catalina, en el cual vamos a ocuparnos, tiene, segfin todas las mds probables conjeturas, un origen hibrido, o, hablando con m's propiedad: ha venido a ser, en la A1tima forma que ha adoptado en nuestra tradici6n oral, la reuni6n do dos Romances: uno portugu6s, legitimamento portuguds; otro castellano. Esta afirmaci6n requiere algunas aclaraciones.
El Cantar do Sta. Catalina es uno do los pocos Romances portugueses primitivos no formados sobre temas castellanos. Se extendi6 considerablemente por todo Portugal, traspas6 las fronteras y dej6 varias y diversas












LOS ORIGENES DE LA POESfA RN CUBA


muestras en el Romancero Tradicional de Catalufia '(f), en el de Asturias (g) y en el de Andalucia (h).
Su influencia fu6 ris lejos afin: en las Azores (cf. Cantos Populares do Archipielago Aqoriano, publicados... por Th. Braga, 1869) en la Isla de Madera (Vid. Romanceiro do Archipielago do Madeira, por Alvaro Rgues. de Azevedo, 1880) y hasta en nuestro continente, en el Brasil mismo (Canto Populares do Brazil, de Silvio Romero, 1883) vino a informar muchos cantares tradicionales.
Pues ien, el tema do este romance viene a ser el mismo que el de la segunda parte del nuestro. jEsta influencia es inmediata? De ninguna marera: ]a recibimos por medio de un Romance andaluz, en el cual se da idntica particularidad.
En cuanto a ]a primera parte de nuestro Romance, no nos cabe la menor duda de que es rigurosamente de origen castellano. Lo prueba este bccho; primero, por su ausencia del Romancero portugu6s (prueba negativa); despu6s, por cantarse en castellano, con algunos pocos catalanismos, en Catalufia (prueba positiva).
Solamente ]a transecripei6n literal de los Romances, tanto los portugueses como los castellanos, puede llevar al ,inimo el convencimiento de la verdad de estas afirmaciones. Eso haremos, aunque, para no hacer este ap6ndice desmesuradamente largo, procediendo por extractos.

A) Romance portuguds (extracto):


-Capitiio, quero A tua alma, para comnigo a lovar.
-Renego de ti, demonio, que me estavas & attentart
A minha alma 6 so do Deus;-o corpo dou en ao mar (i).

() El nm. 34 del Romancerillo de Mil& y el ndim. 4 de los Romances Castellanos en, Catalufla. (Romancero Tradicional de M. y Pelayo, tomo 10 do la Antologla do Llricos P(Lg. 258.)
(g) I. y Pelayo, op. cit., Romances tradicionales de Asturias. nmir. 57.
(h) Op. cit. Rom. de And. nios. 30 y 31,
(i) Lecci6n de Almeida Ganet (citada por M. y Pelayo. Op. cit. pAg. 140) Para que se yea c6mo el Romance degenera al trasladarse a] Brasil, a pesar de que su elemento prl" mitivo (el naufragio y ]a tentacidu) no desaparece, vamos a trasladar algunos versos de una de las varias versiones brasileflas , sintiendo mucho no poder hacer la cita por ]a memorable coleccidn del Dr, Silvio Romero, ]a que no tenemos ahora a manos:
(La combinaci6n mdtrica no es ya la del Romance).

Capitao: Todas tres son minhas fllhas...
Ai I quem m'as dera abraear !
A mals bonita de todas,
Oh! Tolina I(bis
Para comtigo casar
Gageiro: Eu nao quero sua fllha
Que lhe custou 8 criar;
Quero a nAu Catharineta,
Oh I Tolina! (bis
Para nella navegar.












CUBA CONTEMPORANEA


El Romance portugu~s puede considerarse como perteneciente a un ciclo geogrifico. Esto denota su no mucha antigiledad, pues estos Romances vienen a adquirir eierta boga en la era de los grandes descubrimientos portugueses y espafioles. Men~ndez y Pelayo (loc. cit.)sefiala el parecer de Almeida Ganet, segdn el cual el Romance se funda en el recuerdo de algrn naufragio hist6rico, probablemente en el que pas6 Jorge de Alburquerque C'oelho volviendo del Brasil en 1565. Hist6rico o no su asunto, no hay duda de que elemento esencial en el mismo es lo maravilloso. Veremos en todas las otras versiones, en la nuestra en primer t6rmino, aparecer ese elemento, mfis o menos acentuado.

B) Versi6n asturiana (j) :
EL MARINERO
Mafianita de San Juan-cay6 un marnero al agua:
" Qu6 me das, marinerito,-porque te saque del agua?''
"Doyt& todos mis navios-cargados d'oro y de plata,
y ademfs a mi mujer-para que sea tu eselava."
"IYo no quiero tu navio-nin tu oro nin tu plata,
ni a ]a tu mujer tampoco-aunque la fagas mi esclava;
quiero que cuando te mueras--a mi me entregues el alma."
"El alma Ia entrego a Dios,-y el cuerpo a la mar salada.'
"V~dgame Nuestra Sefora-Nuestra Sefiora me valga."
Particularidades de esta versi6n: Se sefiala el dia de San Juan como el do la fecha en que se ahog6 el marinero. Sabido es lo mucho que aparece ese dia en las tradiciones populares de Espafia.-No aparece Satkn, aunque se suponen en sus labios las palabras de la tentaci6n.-Es muy propio de Espafia Ia idea fundamental del Romance: envuelve un alto sentido religioso.

En el Romance portugus, SatAn era el elemento tentador; en esta versi6n, el demonio desaparece de ]a escena. El CapitAn ocupa su lugar y es el que hace los ofrecimientos al marinero. La composicifn es sumamente viva y dramAtica, adquiriendo el didlogo, en ocasiones. los caracteres de lo pat~tico. Asi en estos versos:
(La ,Nau Catharineta,, sorprendida en alta mar por una tormenta fortisima, va a naufragar, Los marinos echan suerte, para ver quin es el culpable, resultando serlo el capitAn. Entonces dice 6ste a un marinerito) : Sobe, sobe meu gageiro
Meu gal[eirinho real,
Ve se yes terras d'Hespanha
Oh I Tolina (bis
Areias de Portugal.
Cageiro: Nao vejo terras d'Hespanha, Areias de Portugal
Vejo sete espadas nuas,
Oh Tolinal (bis
Todas para te matar ......
En esta version brasilera el desenlace queda indeciso. Se adivina mAs que se vs. Esto. que es de eflcacia artistica innegable, es tambiln fuerte indicio de que el Romance se ha remozado (perdiendo muchos de sus caracteres populares) al pasar par manos cultas. Las citas de la versi6n brasilera las hacemos siguiendo esta edici6n; Cangoes Po7pulares do Brazil. J. Ribeiro dos S~ntos: Editor. Rio de Janeiro. 1911.
(j) Menendez y Pelayo.-Rom. Trad., pig. 139.











LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA


Apurando un poco las cosas, puede traernos a la memoria aquellos versos soberanos de El Alcalde de Zalarnea, la clebre comedia de Calder6n, que a pesar de toner un prdximo modelo en otra obra de Lope, de igual titulo, es joya inapreciable del teatro espafiol: Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor
es patrimonio del alma
y el alma s6lo es de Dios.

C) Versi6n de Catalufia:
De Barcelona partimos-en una noble fragata,
que per nombre se decia-Santa Catarina Marta.
Al ser en inedio del mar-marineros se espantaban...

El dimori le risponde--de'l otra parte de'l agua:
"'AQu6 me darks, marinero,-etc.
" Yo te donar6 un navio-cargado de oro y de plata.'4
"Yo rio quiero tu navio-ni tu oro, ni tu plata,
sino quant to morirks-que me entregues la ter knima."'
"L'dnima la entrego A Dios-y el cuerpo A la mar salada.
Y un Padre Santo hi ha Roma-que perdona los pecados,
que me los perdonar. A mi,-yo qu'en ten go de tan grandes.
Deshonr6 yo una doncella-en medio do mi palacio...
Ella va pari tres hijas,-todas tres como la plata,
todas tres las he ahogado--sin darles (k) el agua santa."
Em baixa un angel del cel-ab la corona y la palma:
"'Vine ensd, bon marinero,-que el Rey del Cel te demana,
que t'en vol f dond comtes-de la tu vida pasada"1 (1).
(Nfbm. 34 del Romancerillo de don Manuel Milk. Rep. por M. y Pelayo. Rom. Trad., pig. 258.)
Particularidades de esta versi6n: Su semejanza directa con el Romance portugu6s (el naufragio, Ia aparici6n do Satin; todas las caracteristicas do Ia primitiva forma del Romance, aparecen aqui).-La amplificaci6n del temna: Lo de ]a deshonra de la doncella recuerda algo el asunto de los Romances del Ciclo de Rodrigo (11).-La repetici6n de algunos versos de ia versi6n andaluza del Romance de Santa Catalina; v. gr.:
Em baixa un angel del cel-ab la corona y la palma. (Versi6n catalana.)
Y baj6 un Angel del. cielo-con su corona y su palma. (Ron. andaluz. Version recogida en Osuna por Rodriguez Matin.)
D) Versi6n andaluza:
SANTA CATALINA
Por la baranda del ielo--se pasea una zagala,
vestida de azul y blanco,--que Catalina se llama.

(k) N6tese el uso del dativo.
(1) Las palabras subrayadas son catalanas.
(11) Vid. El Penitente. 1Q y 29 de los Romances Tradiclonales de Asturias. Op. cit. A8gs. 27 y 28.











CUBA-CONTEMPORINEA


Su padre era un perro moro,-su madre una renegada;
todos los dias del mundo--el padre la castigaba.
Mand6 hacer ana rueda-de cuchillos y navajas,
para pasarse por ella-y morir crucificada.
Y baj6 un Angel del cielo-con su corona y su pahna
y le dice: -Catalina,-toma esta corona y palma
y vente conmigo al cielo-que Jesucristo te llama.
Subi6 Catalina al cielo-como una buena cristiana.
A eso del mismo punto-ha caido una borrasca
llena de aires y centellas-que al mundo atemorizaban;
los marineros del mar-de pecho se van al agua.
- Qu6 me das, marinerito-porque te saque del agual -Te doy mis tres navios-cargados de oro y de plata,
y mi mujer que te sirva-y mi hija por esclava.
-No quiero tus tres navios-Ni tu oro ni tu plata;
ni tu mujer que me sirva-ni tu hija por esclava:
lo que quiero es que en muriendo-que me entregues el alma.
-El alma es para mi Dios-que se la tengo mandada,
y lo demfis que me queda-pa la Virgen Soberana.
Santa Catalina-cabellos de oro,
mataste a tu padre--porque era moro.
Santa Catalina-cabellos de plata,
mataste a tu madre-porque era falsa (m).
Particularidades de esta versi6n: La uni6n, al Romance del Marinero, de otro, probablemente de asunto hagiogr~fico. El trfnsito es tan brusco, que se descubre en seguida. VWase:
Subi6 Catalina al cielo-como una buena cristiana.
A eso del mismo punto-ha caldo una borrasca.
En otra versi6n (tambi6n recogida por el insigne Rodriguez Marin) todavia se ve m~s palpablemente:
Mand6 hacer una rueda-de euchillos y navajas;
estando la rueda en punto-un marinero bogaba.

-I Qu6 me das marinerito, etc.
Que son dos romances y no uno solo, se descubre tambi~n por conservarse en Catalufia otro Romance que no refiere sino la leyenda hagiogrkflca de Catalina (n). Ha habido una verdadera yuxtaposici6n.
Parece que 6ste es un tema muy popularizado en toda la Andalucia, pues hasta en adivinanzas y enigmas se reproducen muchos de sus versos. Por ejemplo, en esta linda adivinanza:

Por las barandas del cielo se pasea una doncella


(W) Recogido por Rodrlguez Marin e inserto por M. y Pelayo en su obra citada. (P~gs. 178-179.)
(n) Empieza asi:
Aqui dalt en estos montes-y en tierras muy regaladas
iY"hi nasqut una criatura-que Catalina se llama.











LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA


vestida de azul y blanco
y reluce como estrella (fi).
(Soluci6n: La Luna.)
IY cukles son las fuentes de la leyenda hagiogrfificat shasta qu6 punto ha arraigado la misma en el alma de ]a poesia popular espafiolal AC6mo alcanza una popularidad tan grande, que no s6lo en Espafia misma, sino en sus posesiones de America obtiene una boga tan altal La filtima pregunta es fdcil de contestar; las anteriores requieren nada vulgares conocimientos de hagiografia general, para indicar una conjetura plausible.
El Romance andaluz se conserva en los juegos infantiles: he aqui el porqu6 de su boga, dado que pocos medios m~s eficaces que 6ste puede haber para la propagaci6n y conservaci6n tradicional de un cantar. Por este conducto lo recibe nuestro pueblo; asi finicamente es como vive todavia en In memoria de las gentes.
Transcribamos ahora un de nuestras versiones, para que so yea claramente su filiaci6n andaluza

E) Versi6n cubana:
-Sube, sube, Catalina,-que all en el cielo te Ilaman.
-Para qu6 me querrin en el cielo-que tan aprisa me Ilaman?
-Para sacarto una cuenta-de la semana pasada.

Ya Catalina va al cielo--de d*ngeles acompafiada.
Dios le dice: -Toma tu corona y palma.

- Cu~into me das, marinero,-porque te saque del agua?
--To doy todos mis navios,-todo mi oro y mi plata;
a mi mujer que to sirva-y a mi hija por esclava.
-Nada de eso yo quiero---sino casarme contigo.
Cojo 6sta-por linda y hermosa
quo es una rosa
acabadita de nacer.
(Recitado por la nifia Concepci6n Rodriguez, de doce afios de edad, en ]a Quinta del Obispo, barrio del Tulipkn, Cerro (La Habana), el dila 13 de abril de 1913.)
Particularidades do esta versi6n: Como en la andaluza, se ve la uni6n de dos ronmnces.-El cambio, de uno a otro, sigue siendo muy brusco; en esta versi6n aun lo es *mks.-El elemento maravilloso so acentfia: Es uno de los pocos cantares populares en que Dios habla. jEs esto contrario a la poesia popular? Quizk. lo sea, al menos, a la espafiola, que pocas veces hace un uso constante do lo sobrenatural. Sin embargo, si fu6ramos a rechazar ese verso, por tal motivo, tambiin rechazariamos los otros Romances en que aparecen Sat.n, los Angeles, etc.-El final del Romance, parece ser una f6rmula general de juegos infan.'les. No obstante, nunca la hemos visto poner en prdctica.

() Francisco Rodriguez Marin: Cantos Populares Espalaoles (Sevilla, Fco. Alvarez, AIDCCCLXXXII). Tomo 19, Secci6n de adivinanzas, ndim. 257, p~g. 189.











82 CUBA CONTEMNPORXNEA

Creemos que el simple cotejo del Romance nuestro con el andaluz, probar& lo que hemos dicho, o sea la filiaci6n de aqu6l respeeto a 6ste.
Esta otra versi6n, que publicamos junto con otra que se canta en Madrid, serh un nuevo argumento para ello:

EN LA HABANA

En Galicia hay una nifia-que Catalina se llama, Si, si,
que Catalina so llama. Todos los dias de fiesta-su padre la regafiaba, Si, Si,
su padre Ia regaiiaba, porque no queria hacer (bis)-lo que su madre mandaba, si, si,
lo que su madre mandaba. Mand6 hacer una rueda-de cuchillas y navajas, si, si,
do cuchillas y navajas. Ya la rueda estA hecha (bis) y Catalina arrodillada, si, si,
y Catalina arrodillada. Ya Catalina estA muerta,-ya los Angeles la lloran.

Baj6 un Angel del Cielo-con su corona y su palma, si, si,
con su corona y su espada. Sube, sube, Catalina,-que allA en el cielo te llaman, s, si,
que allA en el cielo to liaman. Catalina estA en la gloria,-su padre lo estfn quemando.

(Recitado por Ia Srta. Maria Iglesia y Balaguer, en el barrio del Vedado (La Habana), el dia 14 de febrero de 1913.)


EN MADRID

En Cddiz hay una nifia-que Catalina so llama, I ay, Si,
que Catalina so llama. Su padre es cazaor de perros,-su madre una renegada, lay, si,
su madre una renegadal Todos los dias de fiesta--su madre la castigaba, I ay, si,
su madre Is castigabal Porque no queria haeer-lo que su padre mandana,
1 ay, si,
lo quo su padre mandaba! Un dia ]a mand6 hacer-una rueda de navajas, lay, si,
una rueda do navajasl La rueda ya estaba hecha,-Catalina arrodillada, lay, si,
Catalina arrodilladal











LOS ORIGENES DE LA POESiA EN CUBA


Y baJ6 un angel del cielo-con la corona y la palma, Say, si,
con la corona y la palma!
Sube, sube, Catalina,-que Dioes del cielo te llama, i ay, si
que Dios del cielo to llama!
(Publicado por Eugenio de Olavarria y Huarte, El Folk-lore de Madrid, pig. 64, tomo III de la Bib. de las Trad. Pop. Esp., 1884.)

En esta filtima Nersi6n nuestra, que creemos de mayor valor portico que la de Madrid, el verso final recuerda notablemente la conclusi6n del famoso Romance de Delgadina (Angarina entre nosotros):

Las campanas de la gloria-por Delgadina doblaban; las campanas del infierno-por su padre repicaban (o).
Pero, Lno tienen las versiones nuestras ninguna nota tipica, ninguna noa cubana?
Al parecer, no. Afiaden, como hemos visto, algunas palabras, y aun versos enteros, a las versiones espaflolas; pero lo mismo pueden cantarse ald que aqui. DirAn muchos: Siendo asi, jqud importan para el Folk-lore cubano tales Romances? A los que tal digan, habr6 de contestarles dicibndoles que precisamente uno de los caracteres del Folk-lore es esta tendencia a reproducir los asuntos ajenos. El cuento del Pulgarcito, para citar in solo ejemplo, se encuentra tanto en el folk-lore escandinavo como en el franci6s; y, sin embargo, nadie por eso deja de considerarle como elemento muy importante en el caudal folk-16rico de ambos pueblos. Con raz6n dijo el gran maestro de la critics espafiola:

A paradoja suena, pero es gran verdad, confirmada cada dia por nuevos descubrimientos basta en las razas ms diversas de las que pueblan el continente europeo: "no hay en todas las naciones cosa menos nacional quo su poesia popular" (p).
Esto ocurre especialmente con aquellos temas que, ajenos a la historia, encierran grandes conflictos del alma y que pueden ocurrir en todos los pueblos de la tierra. Asi es la de Santa Catalina: A travs de sus incoherencias, de muchos versos pueriles, se descubre el fondo de una gran tragedia dom~stica, realzada poderosamente por los recuerdos porticos de un suceso hist6rico.
De los otros Romances, s6lo indicaremos sus primeros versos, pues queremos reunir versiones m~s eompletas y estudiarlas comparativamente.
Do Angarina:

Pues, sefior, este era un rey-que tenia tres hijitas.
La ms chiquitica de ellas-Angarina se ilamaba.

(u) Torre y Salvador (Micr6filo): Un capitulo del Folk-lore Guadalcanalense 1891, p-gs. 78-82.-Reproducido (el Romance) pur M. y Pelayo, op. cit. p8-g. 171.
(p) Mendndez y Pelayo; Antologia, tomo II, pg. XXVIII.











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De La manana de San Sim6n: Es el tema de la esposa inflel:
La dama estaba solita,-solita en su balc6n.
El Marinerito:
Es en realidad, la segunda parte del de Santa Catalina, pero tiene ciertas variantes:
A las doce del dia-un niarino cay6 al agua, etc.
Como ilustraci6n curiosa, publicamos la mfisica de nuestro cantar. No hemos conseguido ]a que acompafia a los d Andalucia, pero creemos que ser& nuy parecida. Insertamos, en cambio, parte de la del Romance brasilero.
S61o nos resta suplicar a los que amablemente nos leyeren, que miren este modesto ensayo como tal, como un verdadero Specimen, que tiende tan s6lo a sefialar lo mucho que hay que hacer para el cabal estudio de nuestro caudal folk-16rico, dando nada mfs que un mero bosquejo de uno de sus principales temas.

A NXU CATHARINETA.






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Mlsica quo acompafia a la versi6n brasilera (*)

() Ha sido publicada en el aCancionero popular do Brazil,: De Mendes.-Rio Janeiro, 1911.
















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Mdsica que acompafla en Cuba a la versi6n del Romance de Santa Catalina()

()Debemos la transcripcidn, en car~icteres mousicales, del canter, a nuestro venerable maestro el Dr. Maza y Ledesma.











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API NDICE II.

EL PRIMER N(MERO DEL " PAPEL PERI6DICO"

Dijo el egregio Men6ndez y Pelayo, en su inapreciable Historia de la Poesia Hispano-Americana (a), que don Jos6 Toribio Medina "fija con precisi6n la fecha (31 de octubre de 1790) en que apareci6 El Papel Pe. riodico". Como don Marcelino no tuvo a la vista esta publicaci6n, tan importante para el estudio de nuestros orligenes literarios, es natural que incurriese en un pequefio error al considerar como exacta tal fecha, guidndose por el eruditisimo bibli6grafo suramericano. Ya el P. Caballero, en el informe que present6 a la Sociedad Econ6mica de la Habana, decia que el Papel Peri'dico habla aparecido el domingo 24 de octubre de 1790. Hemos tenido la fortuna, no rara, ciertamente, para cuantos han hojeado nuestra mds antigua publicaci6n, de encontrar plenamente confirmada la noticia del P. Caballero. En efecto, en nuestra Biblioteca Nacional, riqulsima en libros y papeles de esta indole, en la colecci6n del Papel de 1790-1792, hallamos, al abrir el libro, primero que nada, este nuimero, cuyo encabezamiento dice como se lee en este grabado:









*PNPEL PERIu)DICO DE-fAA HAVANA
Del DaQmngo '24 de Octubre de 1790,



*scripsi non Zotii qbudqnti-4 Sed z4mo-rterg4g re.








(Facsfmile, de tamafio exacto, de la cabeza del primer nfimero del primer
peri6dico publicado en Cuba, existente en nuestra Biblioteca Nacional.)


(a) T. I, (1911), pAg. 222. Nota.*


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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA


No cabe duda, pues, de que el Papel Peri6dioo apareci6 el 24 de octubre de 1790; y siendo las obras de Men~ndez y Pelayo de universal consulta, de ahi que consideremos necesaria esta pequefia rectificaci6n.
Si fuera poco esto para probar que la aparici6n del Papel Peri6dico fu6 el 24 de octubre de 1790, viene en seguida a confirmar este hecho el articulo que podemos Ilamar de presentaci6n del peri6dico. Este articulo no tiene titulo alguno y va sin firma. &SerA obra del general Las Casas?
Por el primer pArrafo de este articulo-programa, se echa de ver en seguida que el peri6dieo iba a ser, en primer t6rmino, de informaci6n general. Asi leemos:

En las ciudades populosas son de muy grande utilidad los papeles pfAblicos en que se anuncia & los vecinos quanto ha de hacerse en la semana referente A sus intereses 6 A sus diversiones. La Havana cuya poblaci6n es ya tan considerable echa menos uno do estos papeles que d6 al Pfiblico noticia del precio de los efectos comerciales y de los bastimentos, de las cosas que algunas personas quieren vender 6 comprar, de los espect6culos, de las obras nuevas do todas alase, de las embarcaciones que ban entrado, 6 han de salir, en una palabra de todo aquello que puede contribuir A las comodidades do la vida (b).
Tambi6n se ve que el peri6dico tendria mucho de caj6n de sastre, pues leemos:
A imitaci6n de otros que se publican en Europa comenzarfn tambi~n nuestros papeles con algunos retazos de literatura, que procuraremos escojer con el mayor esmero. Asf declaramos desde ahora que A excepci6n de las equivocaciones y errores, que tal vez se encontrardn en nuestra obrilla, todo lo demds es ageno, todo copiado.
La advertencia, a pesar de ser corta, no deja de abundar en citas de Cicer6n. El que escribi6 esta advertencia manifiesta que no se dedica al peri6dico por ocio, sino por amor a su patria, porque hace "como el elo(uente Tulio, que sacrific6 sus ratos de descanso a Tito Pomponio Atico". Aiiade: "Havana, tu eres nuestro amor, tu eres nuestro Atico: esto te escribimos no por sobra de ocio, mns por un exceso de patriotismo'' (c).
El primer ndmero del peri6dico tiene tan s6lo 4 pAginas (d). Estfn bien conservadas, fuera de dos o tres picaduras de polilla. El tipo de letra es bastante claro.
Nada hay de literario en este primer nfimero. Despu6s del articuloprogranin, que so Ileva Agina y media, vienenlas "Noticias" y los "Casos curiosos' '.
Las noticias pueden dividirse en estos grupos, perfectamente separados en el peri6dico:
Maritimas.


(b) Transcribinos literalmento. En estas referenclas respetaremos sienipre la ortograffa original.
(c) P~rrafo II.
(d) Y mucho tiempo sigui6 asi.











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De Ventas.
De Perdidas.
De Especthculos.
Transeribiremos uno de los anuncios de ventas. Es muy interesante. kPor qu6 no lo estudian nuestros economistas "retrospectivos"?
El que quisiere eomprar una arafla de ocho luces, de cristales abrillantados, primorosa, acuda A esta imprenta donde le darin raz6n. El precio de la arafia es de seiscientos pesos. Se darA fiada basta Mayo del pr6ximo 91, y se admitir& en pago azficar de buena calidad dos tercios blancos y uno quebrado i 16 y 12.
Si se quiere saber qu6 clase de obras se representaban en aquellos tranquilos dias del mando del benemerito Las Casas, lase este anuneio:
Hoy representarA la compafiia de C6micos la Comedia "Los Aspides de Cleopatra''. En el primer intermedio se executarA una pieza titulada: El cortejo subteniente, el mando mfs paciente y la Dama impertinente. Y en el segundo se cantar& una tonadilla A duo titulada: El catalan y la Bufielera.
Para el jueves El Mdico Supuesto.
En el primer intermedio se representark el entrem~s: El informe sin forma.
En las noticias sueltas se da cuenta de "Un raro caso de sonambulismo", de unas nuevas Cartas Geogrkficas de Bartholom6 Burges, de ]a operaci6n del Mal de piedra, etc.
El colof6n dice asi:

Con licencia del superior Gobierno.
Se re, por tanto, que no tiene mucho qu6 hacer aqui el que investigue losprimeros tanteos do ]a literatura cubana. Con todo, es una venerable antigualla, que no ]ueden dejar de mirar con amor los que en el amable trato de los libros encontramos el mds puro y dignificador deleite.

(Concluird.)


IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 27, HABANA.
















Tomo III. Habana, octubre de 1913. Ni m. 2.






ESTUDIOS DE;V1RSIFICA.ION






LAS LEYES DE LA METRICA

El periodo pseudocl~sico,- iniciado en la literatura castellana a mediados del siglo xvnl, se hizo notal' por la tendencia a observar y respetar fielmente un conjunto dereglas limitadas y convencionales en el arte de escribir. Durante el periodo romintico, que invade la mayor parte del siglo xix, esta tendencia se robusteci6, principalmente en lo que toca al arte po~tica El verso se vi6 constrefiido por estrechas tra.bas: no podia salir de linderos trillados, no podia romper la monotonia de acentos fijos e inmutables, no podia pasar mfs allk de cierta extensi6n o medida. Metros como el de nueve fueroi, condenados como inarm6nicos; el endecasilabo fu6 encerrado en una forzada anquilosis; Ia repetici6n consecutiva de una misma rima en ms de dos versos fu considerada como wuia herejia.
Los preceptores literarios de los siglos xviii y xix fueron, en Consecuencia, m~s exigen.tes que lo que hubieran podido serlo los autores cl~sicos que, en siglos' precedentes, ien dos "siglos de oro" !, mfs lustre y brillo habian dado ala literatura castellana. Aplicando con rigor y, entereza los principios de la- "precep-,
p ''. I -4









CUBA CONTEMPORXNEA


tiva", que tan severa se mostraba con sus infractores, hubiera sido forzoso declarar que fueron p~simos versificadores casi todos los autores elfsicos. Si remontamos el curso de la historia literaria casi hasta los mismos origenes de la poesia castellana, hailaremos que el "mester de clerecia", en que se expresaba Gonzalo de Berceo, estaba formado por estrofas de cuatro versos alejandrinos, unidos por un mismo consonante. No nos serh dificil encontrar tampoco, entre los clfsicos, quien haya empleado artisticamente el metro de nueve, como Tirso de Molina. Y por lo que respecta al endecasilabo, no son escasos los que-como Herrera, o Lope de Vega, o G6ngora, u otros mil-, lo utilizan sin someterse, de manera absoluta, a los ritmos usuales, el heroico o el skfico.
Las verdaderas leyes de la m~trica, las que pueden descubrirnos la esencia misma del verso, su composici6n interna, su estructura ritmica, no fueron, empero, conocidas ni reveladas por esos preceptores rigoristas que, citando a los clisicos por modelos, a rengl6n seguido condenaban implicitamente su obra, recomendando que no se les imitara en aquellas que se dieron en llamar "licencias". Olvidaban, sin duda, que el arte no tolera, no puede tolerar licencias, y que cualquier infracci6n esencial del buen gusto, basta para restar todo su m~rito a una obra de arte. Pero algunas de esas "licencias" de los clsicos eran tan frecuentes, que muchas veces constituian la regla... El endecasilabo sin acento en las silabas centrales, y si, solamente, en la silaba cuarta, fug empleado tan gran n-6mero de veces por los autores clAsicos, que s6lo una incalificable ligereza y una total ausencia de espiritu de investigaci6n pudieron Ilevar a los autores de "literatura preceptiva" a desconocerlo o a condenarlo (1). Consideraron, seguramente, que se trataba de un verso mal construido, y encontraron que la soluci6n m~s f~cil, c6moda y sencilla, era la de no tomar siquiera en cuenta ese desliz de los clfsicos. No se habian percatado de que el verso endecasilabo, mks que otro alguno, tenia una gran variedad de ritmos, modos y formas. No conocian ni aceptaban mfs que dos de esas formas, y las usaban

(1) Pedro Henriquez Urefia, en su trabajo El verso endecasilabo, que comienza en la p~gfna 138 de su libro Horas de estudio (Paris, Ollendorff, 1910), copia ejemplos de mis de cien autores e1ISiCos que emplearon frecuentemente esta forma del endecasilabo,









ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N


indistintamente. Habian llegado a olvidar, dentro de la po~tica al uso, aquel otro endecasilabo, elegante y Agil, de la "gaita gallega":
Tanto bailM con el ama del cura,
tanto bailM, que me di6 calentura...

No descubrieron, no penetraron, no comprendieron, el secreto del ritmo. El secreto del ritmo! Buscadle una explicaci6n dentro de los tratados de preceptiva que aun se hallan en boga, para escarnio de la cultura literaria oficial que se da a las nuevas generaciones en los paises de lengua castellana. Revisadlos todos, desde el que escribi6, con elegante factura, Hermosilla, hasta el que compuso, como prueba de su pequefiez de espiritu, el adocenado Arpa y L6pez. Hojead a Gil y Z~rate, a Coll y Vehl, a Campillo... En ninguno de esos libros hallar6is otra cosa que la divisi6n rutinaria del verso en unos cuantos metros conocidos y vulgares. Algunos hasta olvidan la raz6n de ser del acento ritmico, y lo confunden con el acento pros6dico, por la sencilla causa de que debe coincidir con 6ste... i Los mismos que querian fijar las leyes de la m~trica, desconocian la estructura intima del verso!
La revoluci6n literaria que se ha Ilamado "modernismo", y que levant6 sus pendones en America de 1888 a 1890, se declar6 en rebeldia contra las reglas, generalmente absurdas, contenidas en esos tratados de preceptiva. En parte, el modernismo surgi6 como una protesta contra la vulgaridad en la expresi6n, de manera anh1oga como habia surgido en Francia, treinta afios antes, la escuela parnasiana. Los modernistas persiguieron un ideal de refinamiento y de elegancia en la frase, para oponerlo a la sensiblera puerilidad en que culmin6 la poesia romdntica. Los rom'nnticos de la filtima etapa llegaron a decirlo todo de la misina manera. Los versos se hacian con cliss de frases hechas y de im~genes repetidas incesantemente por todo el mundo. El l6xico que se empleaba era pobre y comfin. Los consonantes siempre eran los mismos.
El aspecto saliente del modernismo-dicho sea en lo tocante a la forma, que la significaci6n de esa campaiia, desde el punto de vista ideol6gico, se sale de los limites de este trabajo-, fu6









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el de buscar una forma bella y exquisita; renovar el lxico; emplear, ademds, todo el tesoro de palabras del idioma, y, en fin, expresar las ideas de manera distinta a la vulgar y conocida. Y, por lo que toca a la t~cnica del verso, los modernistas, intuitivamente primero, conscientemente despu6s, comenzaron a usar metros y combinaciones ritmicas distintos a los que se conocian, y poco a poco fueron penetrando en el secreto del ritmo. Si hubiesen querido escribir una po~tica nueva, para ponerla frente a la po~tica vigente i cukntas revelaciones trascendentales hubieran hecho al vulgo letrado! No quisieron, empero, acometer tal empresa, porque los que Ilevaban a cabo esa revoluci6n literaria, en favor del arte libre, pensaron acaso que escribir una po6tica nueva hubiera sido un acto semejante a dotar de c6digos y leyes orginicas a un pals en el cual se aspira a proclamar la anarquia...
No les faltaba raz6n, en lo que a la ret6rica y a la preceptiva en general atafie. Siempre serAn problemas interesantes de estudio los que al estilo o al arte de escribir, en suma, se refieren; pero 6stos no deben ser tratados mhs que como an61isis del mecanismo del escritor, tal como lo ha hecho Remy de Gourmont en Francia; y nunca con el prop6sito de establecer reglas ni dictar cnones. Pero por lo que a la po~tica se refiere, el caso es otro. La versificaci6n tiene una estructura intima que est6 sometida a f6rinulas mec~nicas y precisas, como lo estk la mfisica. El ritmo del verso es hermano legitimo del ritmo musical. Al romper con las viejas reglas y penetrar a fondo en el conocimiento del verso castellano, era, mfs que interesante, necesario, haber expuesto cuh1es fueron los errores en que incurrieron los autores de "literatura preceptiva", por desconocer las bases de la m~trica. De este modo se hubiera evitado que esos errores se mantuvieran, como se han mantenido para la generalidad, siendo articulo de fe, hasta el punto de que hoy, no obstante la boga que alcanzan las nuevas combinaciones m~tricas, nadie sabe a qu6 atenerse por lo que toca a la composici6n y a la estructura del verso, con excepci6n de los pocos que se dedican expresamente al estudio de estas cuestiones. Hubi~rase evitado acaso, de igual suerte, el descr~dito que sobre la campafia iniciada por el modernismo han solido arrojar tantos pseudoliteratos, torpes









ESTUDIOS DE VERS1FICAC16N


imitadores de los maestros de la nueva hora, cuyas conquistas e innovaciones quieren aproveehar, sin saber la raz6n y el fundainento que 6stas han tenido.
El esfuerzo mks digno de atenci6n que se ha hecho en casteIlano para precisar las leyes de la m6trica, no alcanza mks que al inicio de la campafia del modernismo. Se debe a un escritor chileno que pertenece al periodo de transici6n, pero que vi6 el modernisnio con simpatia e interns: Eduardo de la Barra. Tomando por base las sagaces observaciones que sobre el metro y el ritmo habia hecho Andr~s Bello, Eduardo de la Barra estudi6 a fondo los problemas de versificaci6n que, principalmente en lo que se refiere al verso compuesto, planteaban los nuevos poetas. Y como era miembro correspondiente de la Academia Espafiola, quiso, con un espfritu amplio que le enaltece, recoger el fruto de las investigaciones que habia hecho, acaso para que sirviera de base a una reforma dentro de la po~tica que pudi6ramos liamar "oficial". El mks avanzado de los trabajos de Eduardo de la Barra es el que se halla contenido en un volumen que Ileva por titulo Estudios sobre la versificaci6n castellana y que fu6 publicado en 1889. No tengo noticia de que en Espafia hayan sido tomados en cuenta estos estudios, a no ser por Eduardo Benot.
El interns por esta clase de estudios crece, de todas suertes, dia por dia. No faltan quienes persigan las leyes de la m~trica como quien busca la piedra filosofal. A menudo se escuchan opiniones un poco aventuradas, pero reveladoras del buen deseo de acertar en materia tan poco conocida y estudiada.
Uno de los mks recientes esfuerzos que en ese sentido se han hecho es el que se nos revela en el cuarto n-imero de la Revista de las Antillas, que ye. la luz en San Juan de Puerto Rico. El director de esa importante publicaci6n, el sefior Luis Llorens Torres, hace preceder su "pequefio poema" Visiones de mi musa, de algunas consideraciones encaminadas a descubrir las bases de la in6trica castellana. El esfuerzo es plausible, pero la tesis del sefior Llorens Torres es deleznable.
Esto me mueve a dar a conocer, en parte, los apuntes que guardo a modo de boceto de una obra que preparo sobre versificaei6n castellana. Analizar6 primero, someramente, los funda-











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mentales errores en que incurre el sefior Llorens Torres, y expondr6 despu6s cuAles son las leyes esenciales de la m~trica castellana, tomando como punto de partida la teoria de Eduardo de la Barra, e indicando, como fruto de la observaci6n personal, cukles son las rectificaciones y ampliaciones que esta teoria ha requerido.


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LAS IDEAS DEL SENOR LLORENS TORRES


Con el prop6sito de no alterar en un Apice los originales conceptos del sefior Llorens Torres, reproduzco a continuaci6n los p'rrafos que a las leyes de la m~trica dedica en el nfimero de junio de 1913 de la Revista de las Awtillas, de San Juan de Puerto Rico. (Aiio I, nfim. 4).
Dice el sefior Llorens Torres que dentro de pocos meses publicarh un libro titulado Fisiologia y Psicologia del Verso, donde se condensan sus teorias, y agrega:

En mi referido libro hay un capitulo, el filtimo de la Primera Parte, que se titula Inexistencia de la prosa. A primera vista parecerfi una herejla. Y, por ahora, no pretendo levantarme tal sambenito, ya que s6lo estoy haciendo un trabajo de mera exposici6n.
Sin embargo, no dejar6 de exponer algin argumento en mi defensa.
Aqui mi primera afirmaci6n: toda palabra es un verso. 6Qui~n puede pronunciar una palabra que no sea un verso? Buscad esa palabra, buscadla; no lo encontrar6is jam~s. Tampoco podr~is encontrar una frase (ya sea de cinco, siete, once o del nfimero que se quiera de silabas) que no sea un verso o dos o tres versos. Siendo esto cierto, entonces toda reuni6n de palabras o reuni6n de frases es tambi~n reuni6n de versos. Y he aqui un hilo, adem'is de otros muchos, por el que se llega a la conclusi6n de que la lamada prosa no existe.
Todo es verso en el lenguaje humano. Toda emisi6n de voz es emisi6n de versos. Lo quo vulgarmente se llama prosa es Ia mfs alta y refinada combinaci6n m~trica.
Para apreciar mejor tales ideas, t6ngase presente esta otra novedad (o extravagancia ma, que dirdn algunos de mis paisanos) : que s6lo hay dos clases de versos, el de dos y el de tres silabas, que se pueden flamar versos puros, versos simples; los demofs son versos compuestos, mezelas o combinaciones de versos simples. La palabra mesa es un verso puro de dos sila-











ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N


bas; la palabra redonda es tambi6n un verso puro trisilabo. Mas la frase vc.sa redonda es un verso compuesto de un disilabo (mesa) y un trisilabo (redonda). Esta frase: la wifia, es un verso trisilabo, igual que redonda. La palabra bellaente (bella-mente) es un verso compuesto, de dos disilabos, al igu'd que ]a frase bella nifia.
A. la luz de estos principios, be descubierto que hay nueve clases de endecasilabos. Porque, no existiendo nis que dos clases de versos (el dislabo y el trisilabo), el endecasilabo no puede construir sus once silabas, si no es por alguna de estas dos combinaciones:
Ya con cuatro disilabos y un trisilabo, en cuya forma pueden hacerse cinco conibinaciones, segfin el sitio en que se coloque el trisilabo, del siguiento modo:
l.-3-2-2-2-2: Susana-suefia-porque-duerme-sola.
2.-2-3-2-2-2: Suefia-Susana-porque-duerme-sola.
3.-2-2-3-2-2: Porque-suefia-Susana-duerme-sola.
4.-2-2-2-3-2: Porque-duerme-sola-Susana-suefia.
5.-2-2-2-2-3: Porque-duerme-sola-suefia-Susana,
o ya con tres trisilabos y un disilabo, en cuya forma pueden hacerse cuatro combinaciones, segdn el sitio en que se coloque el disilabo, del siguiente modo:
6.-2-3-3-3: Pasa-Susana-cogiendo-claveles.
7.-3-2-3-3: Susana-pasa-cogiendo-claveles.
8.-3-3-2-3: Cogiendo-claveles-pasa-Susana.
9.-3-3-3-2: Cogiendo-ciaveles-Susana-pasa.
De estos nueve endecasilabos, los marcados con los nfimeros 1, 2 y 3 son los famosos y vulgares endeeasilabos castellanos, importados del italiano por el Marqubs de Santillana. Pero los poetas espaioles y los italianos, desconocedores de esta m~trica cientifica y guiados s6lo por el oldo, no supieron distinguir o apreciar la leve diferencia entre esos tres endecasilabos (1, 2 y 3), segdn que el trisilabo ocupe el primer lugar (Susana-suefiaporque-duerme-soln) o el segundo (Suefia-Susana-porque-duerme-sola) o el tercero (Porque-suefia-Susana-duerme-sola).
Los marcados con los nfmeros 4 y 5 son completamente desconocidos; parecen ex6ticos en el campo de la po~tica conocida. Sobre todo, el 5 (Porque-duerme-sola-suefia-Sugana) es por completo extrafio a la m~trica vigente. Este raro y sonoro endecasilabo (lo voy a repetir: porque-duermesola-suefia-Susana) no he logrado verlo nunca en la lira de ningfin poeta, ni de los antiguos ni de los modernos. Sin embargo, la majestuosidad con que se desliza lentamente su mfisica en los cuatro disilabos y la cadencia con que se rompe en el trisilabo final, harkn de este nuevo endecasilabo el metro preferido en las troyas de amor de los nuevos poetas. S61o como ejemplo, para ilustrar mi argumentaci6n, voy a reproducir un breve canto a la mujer encinta, compuesto en el referido endecasfilabo: mi soneto titulado











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GERMINAL

Qu6 me dicen desplegadas las nubes,
esas nubes de tus tristes ojeras?
SQu6 me dicen desquiciadas las curvas,
esas curvas de tus nobles caderas?

bQu6 me dicen tus mejillas tan pdlidas,
tus dos cisnes ahuecando su encaje, tus nostalgias, tus volubles anhelos
y el descuido maternal de tu traje?...

Oh, yo escucho, cuando tocas a risa,
un allegro que del cielo me avisa.
Y vislumbro, cuando el llanto te anega,

en los lagos de tus ojos en calma,
las estelas de ]a nao de mi alma
que en el cosmos de tu sangre navega.

Y, cuanto a los otros endecasilabos, los marcados con los nfimeros 6 (Pasa-Susana-cogiendo-claveles) y 7 (Susana-pasa-cogiendo-claveles), son los viejos y genuinos endecasilabos espafioles, en que escribieron muchos poetas anteriores al siglo xix, y en que escribe hoy Marquina estos versos. de su poema Vendimi6n:

"Dime si es cierto que esttn en tu azada
todos los vientos que mueven los Arboles,
todas las ayes que cantan en ellos, todos los nidos que dejan las ayes".

Y finalmente, los marcados con los nfimeros 8 (cogiendo-claveles-pasaSusana) y 9 (cogiendo-claveles-Susana-pasa) son tambi~n extraflos a la m6trica actual, al igual que los marcados con los nfimeros 4 y 5 de que ya hice menci6n.
Con tales principios por norma o guia, se puede de igual modo determinar las clases que hay de versos octosilabos, decasilabos, alejandrinos, etc. Todo es cuesti6n de un sencillo calculo matematico. Cualquier persona curiosa puede hacerlo y se sabrk al fin el nfimero exacto de versos de que se compone Ia m~trica castellana. No se podrA mfis decir, en el futuro, que tal o cual poeta descubri6 este o aquel metro; ni habr( ya mks enriquecimiento de Ia mdtrica. Quedar6 todo el campo explorado. A estas conchusiones habia quo Ilegar. Seguramente que jamAs nadie pens6 que el namero de versos fuese infinito, o de una finidad inaccesible, como las arenas del mar.
Ahora quemad todos los tratados de Ret6rica y Po6tica basados en teorias caducas y rudimentarias; dad al polvo Ia err6nea preceptiva de los acentos m6tricos; y llegar~is a In conclusi6n de que el ritmo no es lo que distingue Ia Ilamada Prosa del Ilamado Verso. Una y otro son combinaciones de disilabos y trisilabos. Si las combinaciones son simatricas, como en el soncto Germinal, tendr6is el verso comfin asequible a todos los ofdos. Si











ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N


romp6is ]a simetria, llegar6is a Ia combinaei6n m~trica mfis alada y espiritual: la prosa. Rimad la prosa y habr6is heeho la exeelsa poesia del porvenir.
Muchos poetas modernos--Whitman, Dario y Lugones, entre los americanos-aunque desconociendo o ignorando estas nociones, que soy el primero en lanzar a la publicidad, han trazado, sin embargo, por instinto
-s6lo por instinto genial-las sendas de este panedismo m6trico.

III


EL CASO DE M. JOURDAIN

M. JOURDAIN.-$No hay nada mfs que Ia prosa y el verso? EL MAESTRO DE FILOSOFiA.-NO, seflor. Todo lo que no es prosa es verso, y todo lo que no es verso es prosa. M. JOURDAIN.-Y lo que se habla I qu6 es, pues, eso? EL MAESTRO.-Prosa. M. JOURDAIN.-IQu6! ACuando digo: ''Nicolasa, trfigame mis pantuflas y dUme mi gorro de dormir", eso es prosa?
EL MAESTRO.-Si, seflor. M. JOURDAIN.-A fe mia, hace mfs de cuarenta aflos que digo prosa, sin que lo supiera; y le agradezeo infinitamente haberme enseflado eso... MOLIARE, Le bourgeois gentilhomme, Aeto II, Eseena VI.

Monsieur Jourdain qued6 altamente sorprendido de que su profesor de filosQfia le dijera que cuando no se hablaba en verso se hablaba en prosa, pues esta afirmacign le hizo comprender que habia vivido cuarenta aflos hablando en prosa, sin saberlo. Nos hallamos frente a un caso idntico, y, si se quiere, ni1is grave. El "profesor de filosofia" es ahora el sefior Llorens Torres; el burgu~s fvido de sapiencia es la hurnanidad misma.
El profesor dice: ta prosa no existe. Cada palabra es un verso. Hay versos de dos, de tres, de equis silabas. Y como hay monosilabos, tambi6n los hay de una sola silaba. Los versos se









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miden en atenci6n al tamaio de las palabras que los componen...
M. JOURDAIN-HuMANIDAD: g No decia usted que cada palabra era un verso de por sf, y ahora dice que los versos se miden por las palabras que contienen?
EL PROFESOR: No importa. Hay versos largos que se fabrican reuniendo versos cortos. "Bella-mente" y "bella nifia" son versos de cuatro silabas, formados por versos de dos silabas. Todo lo que decimos es verso. Si yo digo: "iAh!", he dicho un verso de una sola silaba.
'I. JOURDAIN: De suerte que, cuando yo digo: "Nicolasa, trAigame mis pantuflas", L he dicho varios versos? l Nico-lasa es un verso?
EL PROFESOR: Exactamente: es un tetrasilabo formado por dos disilabos.
M. JOURDAIN: He pasado muchos siglos en la mds completa ignorancia sobre el particular. Creia que el verso era una cosa y la prosa otra, y usted me dice que no, que cada palabra es un verso y que como todo lo que hablamos estd compuesto de palabras, todo lo que hablamos es verso.


Y aqui es forzoso interrumpir la conversaci6n de M. Jourdain y su maestro. Hace rato que los oigo departir y pugna por estallar en mis labios esta interrogaci6n:
-L Y el ritmo, d6nde esth el ritmo, qu6 es del ritmo?
Y el profesor me replica: El ritmo no cuenta para nada. La teoria de los acentos "mdtricos" es un absurdo. Si hac6is combinaciones sim~tricas de igual nfimero de silabas, tendr6is versos. Si romp~is la simetria, tendr~is la m~trica alada de la prosa, que es verso tambi~n.
- Cre~is, pues, que las palabras se componen solamente de letras y de silabas? 1 Olvidkis que la vida, el alma, la fuerza de una palabra, esth en el acento? Pod6is forjar, sefior Llorens Torres, mfiltiples combinaciones sim6tricas de palabras, divididas en secciones de igual nfimero de silabas, y si no cuidhis del ritmo, si no pon~is especial empefio en que determinados acentos coincidan siempre, no habr~is logrado hacer versos.
Un ejemplo bastard para echar por el suelo toda la teoria




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Ohba GLuntrnpranra REVISTA MENSUAL DIRECTOR: CARLOS DE VELASCO TOMO III DIRECCION: MANRIQUE 11 HABANA CUB~A

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&uba &nutvmpordura Tomo 111. Habana, septiembre de 1913. Num. I. LA INYIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS AL TRACES DE LAS CONSTITUGIONES ESPANOLAS Al atardecer del dia 7 de julio pr6ximo pasado, un suceso ruidoso, trt'gico y de dolorosas consecuencias-el homicidio del Jefe de Policia de la Habana-, conmovi6 profundamente a la ya de antano conturbada sociedad cubana. Este lamentable hecho, exponente de un grave estado de indisciplina y desarreglo politico-social, ha puesto de actualidad un problema al cual, en estas nltimas semanas, han dedicado preferente atenci6n todos los periodicos del territorio nacional: la indole y extension de las inmunidades parlamentarias. El problema, a juicio de quien esto escribe, ha sido tratado ampliamente por plumas tan autorizadas, entre otras, como las de los sefores Hernandez Cartaya, Giberga, Dolz, Zayas, Iglesias, Cabello, Gast6n Cuadrado, y algunos mas. Resulta, por tanto, labor dificil escribir sobre tal tema despues de lo dicho por los citados senores. Sin embargo, es la opinion de quien estas lineas traza, que, mas que las referidas inmunidades, lo que interesa estudiar y analizar es la genesis, los componentes que integran nuestro Congreso, ya que el precepto contenido en el articulo 53 de nuestra Constituci6n, resulta claro y terniinante, y la doctrina en que se funda es la misma que informa a las demas constituciones democraticas de Europa y America. Han sido, pues, los

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CMeA CONTEMPORANEA llamados a aplicarlo, los que lo han interpretado a su antojo, abrogandose privilegios y prerrogativas que no estuvo en el animo de nadie concederles. Los componentes del Congreso cubano, particularmente los miembros de la Camara de Representantes, han venido ofreciendo aspectos muy interesantes y curiosos. Actualmente se agitan en su seno, a pesar de la reciente renovation, todas las tendencias politico-sociales que perturban y conmueven a Ia sociedad cubana. Esos componentes o factores se dividen, principalmente, en liberales y conservadores; a estos nltimos se les denomina hoy "conjuncionistas", a virtud del pacto o coalition electoral que celebraron con los llamados liberales nacionales. Los liberales que figuran en la actualidad en la Camara, son elementos antag6nicos, procedentes unos de las filas del "miguelismo", otros, los majs, son partidarios del Ldo. Alfredo Zayas; entre ellos existen hondas rivalidades, consecuencia natural de la guerra, unas veces abierta y otras sorda y despiadada, que vienen haci6ndose desde mucho antes de la coalici6n electoral que culmin6 en el ficticio triunfo electoral de 1908. La reorganizaci6n del partido liberal est sobre la mesa; su jefatura es motivo de insondables ambiciones. Los componentes del partido conservador disimulan mejor sus matices y divisiones, el espiritu de disciplina ha sido en ellos menos inconsistente ; pero, en el fondo, existen muy marcadas y opuestas tendencias. Entre sus miembros, los hay conservadores en el verdadero sentido de la palabra, esto es, amantes del pasado, apegados a los m6todos y tradiciones de antaflo; otros resultan mas progresivos: son partidarios de las ideas nuevas, de las practicas y tendencias modernas; y algunos de 6stos podrian figurar, sin hacer mal papel, en el seno de los partidos mas avanzados de la Europa contemporAnea: son los que entre nosotros reciben el nombre de "acad6micos" o "universitarios". En cuanto a sus aliados circunstanciales, los liberales nacionales, son mas afines al tronco liberal de que proceden muchos de ellos y del que solo se separaron por motivos personals. Despues de esta division fundamental, vienen otras de menor importancia, al parecer, pero de gran influencia en el meG

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LA INVIoLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS canismo de la Camara: los que proceden de la guerra, o veteranos; sus fines de la emigraci6n, y los que podrian lamarse paeificos o civiles. Siguen los de tendencias racistas en sus dos matices; los regionalistas, y, por nltimo, los que se interesan y preocupan mas por los negocios, por el auge y brillo de sus oficinas o bufetes, que por los importantisimos intereses que el cuerpo electoral ha puesto en sus manos. Desde la fundacion de la Repnblica, siempre han existido en el seno del Poder Legislativo hombres de grandes alcances, de poderosa mentalidad, verdaderas glorias del foro, de la prensa, de la tribuna, de los principales centros docentes del pals; pero junto a esos elementos han figurado hombres ineptos, mal preparados y peor acondicionados para desempeiiar las dificiles y complejas funciones inherentes al cargo de legislador. A la inmensa mayoria de los ciudadanos investidos de esa dignidad que han desfilado por nuestro Congreso, a partir del primer lunes de abril de 1902, les ha pasado lo que a las mariposas en las noches de verano: la luz los ha deslumbrado, y se han arrojado a las llamas de manera ciega, desaforada. Salidos, en su mayoria, de la tranquila vida provinciana, aunque del seno de asambleas turbulentas, muchos de ellos, carentes de lastre intelectual y sin las necesarias disciplinas mentales, han entrado a formar parte de un mundo nuevo, desconocido. La inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias, preciados does que garantizan y defienden todas las democracias, se han convertido para gran nimero de ellos en vapores espirituosos que se les han subido a la cabeza, intentando crear irritantes privilegios y desigualdades en pugna con el articulo 11 de la Constituci6n de Cuba. En pleno siglo xx, cuando al conjuro magico de la libertad caen a tierra con estrepito las legendarias murallas de la China, surgiendo en ese pals una Republica que deja estupefactos a los pueblos europeos y americanos; en los momentos en que los obreros de B6lgica obtienen el sufragio universal sin disparar un solo tiro; cuando la oprimida y vilipendiada Albania parece surgir a la vida libre como un nuevo y diminuto estado, junto a la decrepita, tiranica y mutilada Turquia; en la epoca en que el movimiento sufragista femenino se desarrolla con poderosa 7

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CUBA CONTEMPORANEA fuerza en Inglaterra, Estados Unidos y los pauses escandinavos; cuando soplan rafagas de reivindicaciones sociales por todos los ambitos del mundo, g es cuando en una Repnblica democrftica y americana, surgida a la vida international en la alborada de la presente centuria, se quiere por algunos entronizar irritantes e intolerables privilegios ?.. Bueno sera que ese reducido grupo no olvide que el pueblo cubano-que, como decia Henri Rochefort, se supo inmolar en aras de la libertad, sefialindole una ruta de dignidad a los cretenses-parece no estar dispuesto a consentir algo que resultaria atentatorio a la propia Constituci6n: el predominio de un grupo de senores feudales en plena era de libertades. Un amigo nuestro, joven de poderosa mentalidad y de juicio claro y sereno, decia al que esto escribe, hace pocos dias, lo siguiente: "El problema de la inviolabilidad y de la inmunidad parlamentaria es, sencillamente, un aspecto de otro problema de caracter mas general, que reclama una soluci6n dentro del orden politico cubano. "Este asunto no es otro que la irresponsabilidad colectiva con que obra el Poder Legislativo. Los otros poderes, el Ejecutivo y el Judicial, cargan con todas las responsabilidades de la administration de los intereses publicos. El Presidente de la Repnblica y sus Secretarios son personalmente responsables en el orden moral y politico, segnn los articulos 70 y 78 de la Constituci6n, de los decretos, 6rdenes y resoluciones que firmen o refrenden, y de todos los actos que realicen en el desempeno de sus funciones. Pueden ser denunciados, y lo son a veces, a los Tribunales de Justicia. "Contra el Poder Judicial cabe el recurso de responsabilidad de que nos habla la ley de Enjuiciamiento. "En cuanto a ambos poderes, es innegable que sus miembros se sienten personalmente responsables de los actors que realizan en el desempeno de sus funciones. "No asi el Poder Legislativo. Sus miembros no son respon8

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMIUNIDAD PARLAMENTARIAs sables por las opiniones y votos que emitan. No rinden cuenta a nadie de sus actos y nadie les exige el cumplimiento de sus deberes. "l Podria un juez, un magistrado o un funcionario adminis trativo abandonar o descuidar sus funciones, como lo hacen muchos congresistas, sin sufrir la p6rdida del empleo? "Gran nnmero de Representantes y Senadores se consideran soberanos, hasta el punto de dejar de prestar los servicios por los cuales se les remunera ampliamente. "Estan mejor retribuidos, en proporci6n, que los funcionarios judiciales, y que muchos empleados de la Administraci6n a quienes se les exige una improba labor." Expuestas a grande rasgos las causas sociales y politicas a que se debe, segnn el modo de ver del autor de este articulo, la abusiva interpretaci6n que se ha venido dando al articulo 53 de la Constituci6n de Cuba, procede ocuparse del tema principal de este trabajo: la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias, al traves de las constituciones espaholas. De una interesante obra, publicada con carfcter official por la Secretaria del Congreso de los Diputados de Espana, titulada Inviolabilidad e Inmunidad Parlamentarias, Congreso-Senado, 18101911 (Madrid, 1912), ha entresacado quien esto escribe los datos mas interesantes que, a su juicio, merecen ser tenidos en consideraci6n en las presentes circunstancias. Estos datos comprenden todo el period constitutional de Espafa, a partir de las Cortes de Cadiz, hasta la promulgaci6n de la Constituci6n de 1876, que es la que en la actualidad rige en la naci6n espanola; a mas de una nota preliminar que encierra datos hist6ricos muy curiosos. Dice asi parte de la referida nota: La inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias fueron de antiguo reconocidas como cualidades inherentes al cargo de Diputado. Los reyes, al convocar Cortes, trataron siempre de asegurar la libertad e independencia de los Procuradores; otorgndoles excepcionales prerrogativas. 9

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CUBA CONTEMPORXNEA El Sr. Martinez Marina, en su Teoria de las Cortes, refiere que desde el memento en quo dichos Procuradores salian de sus pueblos, hasta que concluidas las Cortes regresaban a ellos, "a ninguno era licito inquietarlos ni ofenderlos, ni suscitarles pleitos o litigios, ni demandarles en juicio, sobre lo cual estaban obligados los Reyes a darles todas las seguridades quoe menester hubieran' Ahade el mismo autor que los Diputados de los Reinos fueron celosisimos de estos derechos y repetidas veces pidieron en Cortes su observancia. Consecuentes con esta teoria, las Cortes de Valladolid, en 1351, hicieron al Rey D. Pedro varias peticiones, a las que aqu6l accedi6 dictando la siguiente ley (*): 'Por quanto algunas veces mandamos Ilamar a Cortes a las ciudades y villas, que han de enviar a ellas y envian sus Procuradores, y algunos hacen algunas acusaciones, y mueven pleytos a los dichos Procuradores; mandamos, que las nuestras Justicias de la nuestra Corte no conozean de las querellas y demandas que ante ellas dieren de los dichos Procuradores durante el tiempo de su Procuraci6n, fasta que sean tornados a sus tierras, ni sean apremiados a dar fiadores, y si algunos hobieren dado, sean sueltos: bo qual mandamos se guarde asi, salvo por las nuestras rentas, fechos y derechos, o por maleficios o contratos que en nuestra Corte hicieren, despues que a ella vinieren, o si contra alguno hobiese seido antes dada sentencia en causa criminal.'' Don Manuel Colmeiro, en su Historia de las Cortes de Ledn y de Castilla, hace notar que pasaron dos siglos sin que se volviese a tratar en las Cortes de la inmunidad de los Procuradores, hasta que en las de Valladolid de 1602 y Madrid de 1607 se reprodujo, con alguna variedad, la petici6n hecha en las Cortes de Valladolid de 1351, y renovadas despuds en las de Tordesillas de 1401. En las de Valladolid de 1602 pidieron los Procuradores a Felipe III que )a ley que prohibia fuesen reconvenidos en juicio durante las Cortes, y mientras el Rey no las disolviese, se extendiese a cualquier lugar en donde se hallasen, en tanto que no cesaran en el ejercicio de la Procuraci6n; y en las de Madrid de 1607 dijeron que no pudiesen ser convenidos en via ordinaria, ni en sus tierras ni en otra parte, salvo el caso de perderse la acci6n por tiempo, en el cual se permitiese contestar a la demanda, mas no proseguir el pleito. El Rey no estim6 atendibles estas razones para introducir novedad en 1o legislado en 1351, que continu6 en vigor hasta la instauraci6n en Cdiz del regimen constitutional (1). ............. ... ... ... ... ... ....... ... ....... ... ... () Ley V, tit. VIII, libro III de la Novisima Recopilacidn. (1) Obra citada, pAgs. 3, 4 y 5. 10

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS Instaladas legitimamente en la isla de Le6n las Cortes generales y extraordinarias [1810-1813], fu6 su primer acto el decreto de 24 de septiembre de 1810, en el que aparece ya consignado el principio de la inviolabilidad parlamentaria. He aqui los t6rminos en que fu6 redactado dicho parrafo: Las Cortes generales y extraordinarias declaran que las personas de los Diputados son inviolables, y quo no se pueda intentar por ninguna Autoridad ni persona particular cosa alguna contra los Diputados, sino en los t6rminos que se establezean en el Reglamento general que va a formarse, y a cuyo efecto se nombrari una Comisi6n. Dicho Reglamento, de fecha 27 de noviembre de 1810, decia, en su capitulo IV, lo siguiente: Art. 4.o Las personas de los Diputados son inviolables, y no podri intentarse contra ellos acci6n, demanda ni procedimiento alguno en ningan tiempo y por ninguna Autoridad, de cualquier clase que sea, por sus opiniones y dictAmenes. Art. 5.o Ninguna Autoridad, de cualquier clase que sea, podrs entender o proceder contra los Diputados por sus tratos y particulars acciones durante el tiempo de su encargo, y un aflo mds despues de concluido. Art. 6.e Cuando se haya de proceder civil o criminalmente, de oficio o a instancia de part, contra algfin Diputado, se nombrara por las Cortes un Tribunal que con arreglo a derecho sustancie y determine la causa, consultando a las Cortes la sentencia antes de su ejecuci6n. Art. 7.o Las quejas y acusaciones contra cualquier Diputado se presentarin par escrito a las Cortes, y mientras se delibera sobre ello, se retirarA el Diputado interesado de la sala de sesiones, y para volver esperarA orden de las Cortes. Art. 8.o De este y de los cuatro precedentes articulos, expedir~n las Cortes el correspondiente decreto, que se comunicarA en la forma ordinaria al Consejo de Regencia para su publicaci6n y observancia. El referido decreto fu6 promulgado en 28 de noviembre de 1810, o s6ase al siguiente dia. En la sesi6n de 8 de febrero de 1811, apoy6 una proposici6n el Sr. Muioz Torrero sobre creaci6n de un Tribunal de Cortes. FundAbase en que la inviolabilidad de los Diputados habia sido decretada para que 6stos pudieran con entera seguridad exponer sus opiniones, siendo el medio mAs eficaz de conseguirlo que fueran juzgados por un Tribunal formado de las mismas Cortes, que los pondria a cubierto de toda influencia extrafla. Discutidse despu6s si el Tribunal debia fallar sin consultar a las Cortes, acordfndose que sus miembros fueran del seno de 11

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CUBA CONTEMPORSNEA astas y que se nombrara una comision que tuviera a su cargo la redaccion del Reglamento sobre la creaci6n de dicho Tribunal y el modo de sustanciar y terminar las causas. En las sesiones sucesivas se acord6 que el Tribunal constara de cinco miembros, que fueran seglares y que no era indispensable que fueran juristas. En sesion de 7 de agosto de 1811 se ley6 la minuta de decreto relativa a la formacion del Tribunal, y el 18 del mismo mes se ley6 por el Diputado Arguelles el discurso preliminar del proyecto de Constituci6n. El articulo 128 del referido proyecto, dice como sigue: Los Diputados seran inviolables por sus opiniones, y en ningn tiempo ni caso y por ninguna Autoridad podran ser reconvenidos por ellas. En las causas criminales que contra ellos se intentaren, no podran ser juzgados sino por el Tribunal de Cortes, en el modo y forma que se prescriba en el Reglamento del gobierno interior de las mismas. Durante las sesiones de las Cortes, y un mes despues, los Diputados no podran ser ejecutados por deudas. La discusi6n de este articulo di6 comienzo en la sesi6n de 1.0 de octubre de 1811, quedando al fin redactado en la forma que aparece en la Constituci6n del aiio 1812, que es la siguiente: Art. 128. Los Diputados seran inviolables por sus opiniones, y en ningun tiempo ni caso, ni por ninguna Autoridad podran ser reconvenidos por ellas. En las causas criminales que contra ellos so intentaren, no podrin ser juzgados sino por el Tribunal de Cortes en el modo y forma que se prescribe en el Reglamento del gobierno interior de las mismas. Durante las sesiones de las Cortes, y un mes despues, los Diputados no podrhn ser demandados civilmente, ni ejecutados por deudas. El Reglamento aprobado, en sus articulos 52 al 62 inclusive, regula todo lo referente a la organizaci6n y al funcionamiento del Tribunal de Cortes, y no es posible reproducirlos por su mucha extension. En las Cortes sucesivas se introdujeron algunas modificaciones en el citado Reglamento, referentes unas al funcionamiento del expresado Tribunal, y otras (en 29 de junio de 1821) sobre la manera de juzgar a los Diputados por los abusos de la libertad de imprenta; en 26 de marzo de 1822 se dict6 un 12

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LA INVIOLABILIDAD Y J.A INMUNIDAD PARLAMENTARIAS 13 decreto disponiendo que desde la publicaei6n de las elecciones los Diputados fueran juzgados por el Tribunal de Cortes. No es posible dejar de citar el manifesto conocido por de "los Persas'', precedido de una representaci6n dirigida al Rey Fernando VII por sesenta y nueve Diputados de las Cortes de 1814. En ese documento se pedia al Rey que no jurase la Constituci6n politica de la Monarquia (la de 1812) y que restableciese el regimen absoluto. Esta petici6n di6 lugar a enconados debates en las Cortes, ante las cuales fueron acusados los referidos Diputados, y se terming el incidente por un Decreto de fecha 26 de octubre de 1820, de las propias Cortes, relevando a los ex-Diputados de la formaci6n de causa. En el periodo de las Cortes de 1834 a 1843, rigi6, en primer t6rmino, el Estatuto Real; despues, por un corto tiempo, la Constitucion del aio 1812, y, por ultimo, desde su aprobaci6n por las Cortes Constituyentes, la Constituci6n del afo 1837. El articulo 49 del Estatuto Real, regula el principio de la inviolabilidad en la siguiente forma: Asi lvs Pr6ceres como los Procuradores del Reino serin inviolables por las opiniones y votos que dieren en desempeflo de su encargo. La Comisi6n encargada de redactar el proyecto de Constituci6n, present ste al Congreso en 24 de febrero de 1837, y en el preambulo decia Lo siguiente: Los que a juicio de la Comisi6n no deben ser juzgados por los Cuerpos Colegisladores son los individuos de ellos. No deben tampoco dejarse a la coerced de cualquiera autoridad que por siniestros motives politicos pudiera atentar contra su seguridad, pero si se encuentra un medio de conciliar la inviolabilidad de los Diputados y Senadores con la perpetua igualdad de la justicia, ese medio debe adoptarse. Tal es el que se present en el articulo correspondiente, en que se exige para la'prisi6n de un individuo de las Cortes el permiso del Cuerpo a que corresponda. Los articulos del referido proyecto, referentes a la inviola-

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CUBA CONTEMPORXNEA bilidad y a la inmunidad parlarnentarias, eran el 41 y el 42. En la sesi6n del 23 de abril de 1837, fueron aprobados sin debate e incorporados a la Constitucion de esa fecha. Dicen asi: Art. 41. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su encargo. Art. 42. Los Senadores y los Diputados no podrin ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se deberk dar cuenta lo mis pronto posible al respectivo Cuerpo para su conocimiento y resoluci6n. Es de lamentar que no sea dable reproducir, por su mucha extension, parte de los interesantes debates que se suscitaron en el seno de esas Cortes con motivo de las autorizaciones pedidas por los Tribunales de Justicia, para proceder contra los Diputados acusados de la comisi6n de algin delito. Llama la atenci6n la entereza con que esos legisladores defienden sus prerrogativas political, al par que la dureza de expresi6n que emplean para censurar los delitos comunes. Con motivo del proceso contra un Diputado electo por supuesta ocultaci6n de caudales, vase como se express un Diputado (el Sr. Benavides) : Si la reputaci6n del Sr. ... estA en suspenso; si esta sujeto a un juicio; si el Tribunal no se determina a fallar sobre su inocencia, g e6mo hemos de fallar nosotros sobre ella?, porque esto seria el decirle: si6ntate en estos escaflos, y to que no puedes ser Juez, porque de hecho estfs separado del Juzgado, ven a tomar parte en la formaci6n de las eyes. g Ad6nde iriamos a parar con semejante doctrinal Mafiana llegaria el caso de que sin haberse sustanciado su causa podria un asesino, un parricida, venir a sentarse en estos bancos, y el grito unanime de la opini6n pnblica y el de los Diputados diria: "retirate, parricida, no manches con tus manos tefidas en sangre la reputaci6n, el nombre de los buenos, de los leaves ciudadanos que estfn sentados aqui en el usa de an derecho para formar las eyes que han de regir la Monarquia espafola." En el dictamen de una Comisi6n se dice lo siguiente: La Comisi6n considera que el Congreso debe probar su moderaci6n y desprendimiento, usando con suma circunspecci6n y parsimonia de la importante prerrogativa que le est concedida en el articulo 42 de la Constituci6n. Ella es una garantia de la inviolabilidad y de la independencia 14

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS que han de menester los Diputados de la Naci6n para desempefiar dignamente su important cargo, pero solo debe ejercitarse cuando aparezca evidentemnente que se intenta hacerles victimas de la arbitrariedad del Gobierno o de la animosidad de sus adversarios, separindoles del puesto a que les destinaron sus conciudadanos. Entonces y s6lo entonces es una obligacidn sagrada del Congreso cubrirles con su egida tutelar; pero fuera de estos casos, LOS TRIBUNALES DEBEN CONSERVAR LIBRE EL EJERCICIO DE SUS ALTAS FUNCIONES COMO CONTRA EL tLTIMO DE LOS ESPAaOLES. Esta sabia y democratic doctrina se exponia en 29 de diciembre de 1837, es decir, hace setenta y seis afios y en una monarquia. En 24 de diciembre de 1838, decia otro Diputado, el Sr. Cevallos: Ademas de esto, el delito, supuesto hasta ahora, que se imputa a esos Diputados [los generals Luis Fernandez de C6rdova y Ram6n Maria NarvAez] no es un delito comin; no es UN ASESINATO, UN ROBO, un delito comun y ordinario; es un delito de los que se dicen politicos... En otra ocasi6n, el Sr. Diaz Cid dijo refiriendose al articulo 42 de la Constituci6n: Este articulo envuelve una idea, como sabe el Congreso, y es la de conservar la inviolabilidad de los Diputados. Pudi6rase temer que el Gobierno quisiera que no llegase a sentarse en el Congreso un Diputado influyente por su autoridad, por su oratoria, por sus conocimientos o por otras circunstancias. Trat6, pues, el articulo de asegurar la inviolabilidad del Diputado, sometiendo al conocimiento del Congreso el caso para ver si habia o no motivo de temer lo que he indicado. El Congreso, por tanto, examina si hay motivo politico, si hay tendencia en el Gobierno a separar de este recinto a aquel Diputado, y si no existe eso, si el delito es comin, sin mayor examen conceda el permiso solicitado. En 1843, decia el Diputado Sr. Donoso Cortes lo siguiente: Cuando el Poder Judicial pide al Congreso esta especie de autorizaci6n; cuando el Congreso pide un dictamen sobre ella a una Comisi6n, jqu6 es lo que pide el Poder Judiciall Qu6 es lo que desea saber el Congreso Lo que pide uno y desea saber otro es una sola cosa, a saber: si la autorizaci6n pedida disminuye las prerrogativas del Congreso como Asamblea. independiente. El Congreso, si -cree que disminuye sus prerrogativas dando la autorizaci6n, debe negarla, y negftndola estf dentro del circulo de sus atribuciones; si eree que no se disminuye su independencia, no puede negarla, 15

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CUBA CONTEMPORXNEA y negdndola se separa del circulo de sus deberes y de sus atribuciones, y entonces falta a un tiempo a la independencia del Poder Judicial, a las prerrogativas de la Corona, y lo que es ma.s, a los derechos individuales de iodos los espaiioles. Ataca ]a independencia del Poder Judicial, porque absuelve; ataca las prerrogativas del Trono, porque perdona; ataca los derechos individuales de todos los espafioles, porque abre una brecha en el derecho comnun, porque crea un privilegio en provecho suyo, porque da al traste con la grand conquista de la civilizaci6n: EL PRINCIPIO DE LA IGUALDAD ANTE LA LEY. Una vez admitido, senores, el principio de que sin ser atacada la independencia del Congreso puede este negar la autorizaci6n para que siga su curso ]a justicia contra uno de sus individuos, nos salimos no solamente de la senda de la ley, sino hasta de la send de la civilizaci6n, y nos constitutmos feudalmente. Y si no, yo pregunto: si adoptamos el principio de que podemos declararnos a nosotros mismos exentos de la jurisdicci6n ordinaria, gqu6 somos nosotros si no los antiguos Baronesi bY es para esto para lo que hemos dado al traste con los monopolies y privilegios feudales? LEs para esto para lo que hemos dicho a la Naci6n que no habia m&s que una sola justicia, un mismo C6digo? La cuesti6n es ma's grave de lo que a primer vista parece; con ella se falsean las instituciones, y yo vengo aqui a defenderlas. L A que seguir? Por ese tenor podriamos hacer infinidad de citas tendientes a demostrar que hace setenta afios, en el seno del Congreso espafiol, estaba mas arraigado el concepto de la igualdad ante la ley, que en el seno de unas Camaras republicanas americanas del siglo xx. En 15 de octubre de 1844 se present a las Cortes (las de 1844 a 1854), por el Gobierno, un proyecto de reform de la Constituci6n de 1837, manteniendo en vigor los articulos 41 y 42 de 6sta, que son, como se ha visto, los que hacen referencia a la inviolabilidad e inmunidad parlamentarias. La Comisi6n encargada de dictaminar sobre el referido proyecto, present su informe en 5 de noviembre, proponiendo que dichos articulos quedaran redactados en la siguiente forma: Los Senadores no podran ser procesados ni arrestados sino por mandato del Senado, a no ser hallados in fraganti o no estar el Senado reunido; pero en todo caso se les deber6. poner lo mfts pronto posible a disposici6n del Senado, y remitir a este Cuerpo las diligencias practicadas, pars que en uso de sus atribuciones judiciales proceda a Io que corresponda. 16

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS Tampoco podrkn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se deber dar cuenta lo mks pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n. Este articulo fu6 modificado en la parte referente a los Senadores, a propuesta de la propia Comisi6n, en la sesi6n celebrada en 27 de noviembre del propio afio. El principio de la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias qued6 redactado en la Constituci6n de 1845 en la forma siguiente: Art. 40. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su encargo. Art. 41. Los Senadores no podrkn ser procesados ni arrestados sin previa resolucion del Senado, sino cuando sean hallados in fraganti, o cuando no est6 reunido el Senado; pero en todo caso se dark cuenta a este Cuerpo lo mks pronto possible para que determine lo que corresponda. Tampoco podrAn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso y en el de ser procesados y arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se dark cuenta lo mks pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n. Este articulo tiene su complemento en el articulo 200 del :Reglamento interior del Congreso, aprobado en 4 de mayo de 1847. Dice asi: Art. 200. Cuando se pidiere al Congreso la autorizaci6n que se expresa en el articulo 41 de ]a Constituci6n para proceder contra un Diputado, resolver lo que estime oportuno, oyendo a una Comisi6n nombrada por el m6todo ordinario, pero sin la instrucci6n previa que previene el art. 60. El proyecto de Constituci6n de 1855 (Cortes de 1854 a 1856), tiene fecha 9 de julio de ese afio; las bases de la nueva Constituci6n fueron propuestas por la Comisi6n nombrada al efecto, en 13 de enero de 1855. Los articulos referentes a la inviolabilidad e inmunidad, fueron redactados de la siguiente mauera: 17

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CUBA CONTEMPORXNEA Art. 43. Los Senadores y los Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su encargo. Art. 44. Los Senadores y los Diputados no podran ser procesados ni arrestados durante las sesiones, sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso, y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se darn cuenta lo mas pronto posible al respectivo Cuerpo para su conocimiento y resoluci6n, sin lo cuat no se podrd nunca dictar sentencia. Estos articulos fueron aprobados sin debate; pero la Constituci6n de 1855 no lleg6 a regir en Espafia, pues antes de su promulgaci6n se public el Real Decreto de 15 de septiembre de 1856, restableciendo la Constitucibn de 23 de mayo de 1845. En el perfodo de las Cortes de 1857 a 1866, rigi6 la Constituci6n de 1845, cuyos articulos referentes a la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias han quedado transcriptos. En 25 de junio de 1867 se modific6 el Reglamento del ano 1847, quedando redactado el articulo referente a esta materia, que es el 181, en la siguiente forma: Cuando se pidiere al Congreso la autorizaci6n que se expresa en el art. 41 de la Constituci6n para proceder contra un Diputado, resolver& lo que estime conveniente oyendo a una Comision nombrada por el m4todo ordinario. El proyecto de Constituci6n fu6 leido en las Cortes Constuyentes de 1869, el 30 de marzo de dicho ano, por el Sr. Moret, Secretario de la Comisi6n redactora. Los articulos 56 y 57 eran los que se referian a las prerrogativas parlamentarias, y fueron aprobados en la sesi6n correspondiente al 21 de mayo del propio ano. Dicen asi: Art. 56. Los Senadores y los Diputados no podrin ser procesados ni detenidos cuando est4n abiertas las Cortes, sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti. Asi en este caso, como en el de ser procesados o arrestados mientras estuvieren cerradas las Cortes, se darn cuenta al Cuerpo a que pertenezean, tan luego como se reina. Cuando se hubiere dictado sentencia contra un Senador o Diputado en is

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS proceso seguido sin el permiso a que se refiere el parrafo anterior, la sentencia no podrA llevarse a efecto hasta que autorice su ejecuci6n el Cuerpo a quo pertenezca el procesado. Art. 57. Los Senadores y Diputados son inviolables por opiniones y votos que emitan en el ejercicio de su cargo. Estas Cortes se rigieron por el Reglamento de las Constituyentes de 1854-56, cuyo art. 32 determina la forma en que se han de conceder o negar las autorizaciones solicitadas para proceder contra los Diputados. a** El proyecto de Constituci6n federal de la Republica espanola, presentado a las Cortes Constituyentes de 1873 en 17 de julio de dicho aiio, incluta las prerrogativas parlamentarias en los articulos 67 y 68 del referido proyecto. Estos articulos declan lo siguiente: Art. 67. Los Senadores y los Diputados, desde el momento de su elecci6n, no podrfan ser procesados ni detenidos cuando est6n abiertas las Cortes sin permiso del respectivo Cuerpo Colegislador, a no ser hallados in fraganti. Asi en este caso como en el de ser procesados o arrestados mientras estuvieren cerradas las Cortes, se dark cuenta al Cuerpo a que pertenezean tan luego como se refinan, las cuales decidirkn lo que juzguen conveniente. Cuando se hubiere dictado sentencia contra un Senador o Diputado en proceso seguido sin el permiso a que se refiere el parrafo anterior, la sentencia no podr6. llevarse a efecto hasta que autorice su ejecuci6n el Cuerpo a que pertenezca el procesado. Art. 68. Los Senadores y Diputados son inviolables por las opinions y votos que emitan en el ejercicio de su cargo. Las Cortes Constituyentes de la Republica espalola adoptaron interinamente el Reglamento que se aprobo en la sesi6n de 5 de agosto de 1873, cuyo articulo 44 decia asi: Art. 44. Si se pidiera a las Cortes autorizaci6n para proceder contra un Diputado, 6stas resolverAn lo que estimen conveniente, oyendo a una comisi6n de su seno. Y por el interns que encierra y por la actualidad que entrafia, vamos a reproducir un parrafo del discurso pronunciado por i9

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CUBA CONTEMPORXNEA el Diputado Torres y G6mez, combatiendo un dictamen, en la sesion de 19 de agosto de 1873: Se preguntaba por los senores de la Comisi6n y por algnn Sr. Diputado de los que se han ocupado del asunto de los suplicatorios: glos Diputados no delinquen? Si; pueden delinquir, son hombres como todos; pero como aqui no han venido suplicatorios motivados por incendios, por robos, por estafas, por falsificaciones o por cualquiera otra clase de crimenes comunes, no se han tenido que conceder las autorizaciones pedidas por los Tribunales de Justicia... El robo es delito aqui, en Alemania, en Francia, en Suiza, en America, en Italia y en todos los paises cultos, honrados y decentes. Lo mismo ocurre con todos los demis delitos comunes. jY por que? Porque estos y otros hechos anilogos, como el homicidio, el hurto, la falsedad, la injuria, la calumnia y demas, contrarian los principios de moral universal... (2). El proyecto de Constituci6n de 1876 fu6 leido en la sesi6n de 27 de marzo del citado ano, por el Sr. Antonio Canovas del Castillo, en aquel entonces Presidente del Consejo de Ministros. El principio referente a la inviolabilidad e inmunidad parlamentarias esta consignado en los articulos 46 y 47 de la referida Constituci6n, y fueron aprobados, sin discusi6n, en 19 de mayo del propio ano. Dichos articulos dicen como sigue: Art. 46. Los Senadores y Diputados son inviolables por sus opiniones y votos en el ejercicio de su cargo. Art. 47. Los Senadores no podrftn ser procesados ni arrestados sin previa resoluci6n del Senado, sino cuando sean hallados in fraganti o cuando no este reunido el Senado; pero en todo caso se dar cuenta a este Cuerpo lo m6.s pronto possible para que determine lo que corresponda. Tampoco podrdn los Diputados ser procesados ni arrestados durante las sesiones sin permiso del Congreso, a no ser hallados in fraganti; pero en este caso y en el de ser procesados o arrestados cuando estuvieren cerradas las Cortes, se dara cuenta Jo mis pronto posible al Congreso para su conocimiento y resoluci6n. El Tribunal Supremo conocera de las causas criminales contra los Senadores y Diputados, en los casos y en la forma que determine la ley. El titulo I del libro IV de la ley de Enjuiciamiento criminal, que leva el epigrafe Del modo de proceder cuando fuere proce(2) Obra citada, tomo I. pAg. 457. 20

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LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS sado un Senador o Diputado a Cortes, comprende siete articulos, del 750 al 756, y en ellos se establece lo siguiente: Art. 750. El Juez o Tribunal que encuentre m6ritos para procesar a un Senador o Diputado a Cortes por causa de delito, se abstendr de dirigir el procedimiento contra 41 si las Cortes estuvieren abiertas, hasta obtener la correspondiente autorizaci6n del Cuerpo Colegislador a que pertenezca. Art. 751. Cuando el Senador o Diputado a Cortes fuere delincuente in fraganti, podrA ser detenido y procesado sin la autorizaci6n a que se refiere el articulo anterior; pero en las veinticuatro horas siguientes a la detenci6n o procesamiento debera ponerse lo echo en conocimiento del Cuerpo Colegislador a que corresponda. Se pondr& tambien en conocimiento del Cuerpo Colegislador respectivo la causa que existiera pendiente contra el que estando procesado hubiese sido elegido Senador o Diputado a Cortes. Art. 752. Si un Senador o Diputado a Cortes fuere procesado durante un interregno parlamentario, deber el Juez o Tribunal quo conozca de la causa ponerlo inmediatamente en conocimiento del respectivo Cuerpo Colegislador. Lo mismo se observar cuando haya sido procesado un Senador o Diputado a Cortes electo antes de reunirse estas. Art. 753. En todo caso, se suspender&n los procedimientos desde el dia en que se d6 conocimiento a las Cortes, est6n o no abiertas, permaneciendo las cosas en el estado en que entonces se hallen, hasta que el Cuerpo Colegislador respectivo resuelva Io que tenga por conveniente. Art. 754. Si el Senado o el Congreso negasen la autorizaci6n pedida, se sobreseerf respect al Senador o Diputado a Cortes; pero continuari la causa contra los demas procesados. Art. 755. La autorizaci6n se pedird en forma de suplicatorio, remitiendo con 6ste y con el caracter de reservado, el testimonio de los cargos que resulten contra el Senador o Diputado, con inclusion de los dictlmenes del Fiscal y de las peticiones particulares en que se haya solicitado la autorizacion. Art. 756. El suplicatorio se remitirA por conducto del Ministro de Gracia y Justicia. Esta ley fu6 promulgada en 17 de septiembre de 1882, por Real decreto de 14 del mismo mes. El proyecto fu6 redactado con arreglo a la autorizacion coneedida al Gobierno por la ley de 11 de febrero de 1881 y con sujeci6n a las reglas comprendidas en la misma, oy6ndose a la Secci6n correspondiente de la Comisi6n general de Codificacion y tomando por base la Compilacibn general de 16 de octubre de 1869. 21

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CUBA CONTEMPORXNEA En la sesi6n de 12 de noviembre de 1906, el Conde de Ro manones, en aquel entonces Ministro de Gracia y Justicia, ley6 un proyecto de ley regulando la jurisdicci6n y el modo de proceder contra los Senadores y Diputados (3). La Comisi6n nombrada dictamino en 21 de enero de 1907, de conformidad con el anterior proyecto, que no lleg6 a discutirse por haber sido suspendidas las sesiones de las Cortes y mas tarde disueltas en 30 de mayo del propio af0. Con posterioridad, es decir, con fecha 9 de febrero de 1912, se aprobo una ley regulando la jurisdicci6n y el modo de proceder contra Senadores y Diputados, por raz6n de delito. Dicha ley aparece incluida en las paginas 58 y 59 del Boletin JuridicoAdministrativo dirigido por Marcelo Martinez Alcubilla, Ap6ndice de 1912. Fu6 promulgada siendo Ministro de Gracia y Justicia el progresivo y malogrado estadista Jos6 Canalejas y M6ndez, Presidente tambi6n del Consejo de Ministros en aquella 6poca. Con lo expuesto basta para demostrar que el articulo 53 de la Constitucian cubana se basa en los antecedentes democraticos de los articulos que, en las constituciones espafiolas que acabamos de transcribir, regular el principio de la inviolabilidad y la inmunidad parlamentarias. Esta, como dijo muy bien el Director de esta Revista en una nota editorial, refiriendose a la investidura de legislador, no debe ser salvoconducto de delincuentes, sino augusto manto protector que no ha de ser manchado con las salpicaduras del lodo callejero, y en el cual no deben envolverse nuestros congresistas cuando faltan a la ley... Y, como ha podido verse por los fragmentos de discursos parlamentarios transcriptos aqui, esa tambien ha sido la opinion de la inmensa mayoria de los congresistas espalioles que han discutido la materia en las Cortes espaiolas. Todos pedian amplias garantias para las extralimitaciones y abusos de los go(3) El referido proyecto puede verse en la obra citada, tomo II, pkgs. 457-60. 22

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LA INVIOLABILIDAI) Y LA INMUNIDAD PARLAMENTARIAS biernos; pero todos, tambi6n, convenian en que ni el robo, ni el homicidio, ni la estafa, ni el estupro, deben ser amparados por la investidura de legislador. Ved, si no, 1o que decia el Conde de Torreinaz al contestar el discurso del Conde de Tejada de Valdosera, en la recepci6n pnblica celebrada en la Real Academia de Ciencias Morales y Politicas, de Madrid, en 18 de febrero de 1894: Con excepciones rarisimas y sin importancia, cada suplicatorio recibido versa sobre una acci6n u omisi6n independiente de la que motiva las demas, y por 61 se trata siempre de procesar a un solo Senador o Diputado, a dos en contadas excepciones... Pero no se descubren indicios de la moderna delincuencia que, imaginando empresas temerarias y valiandose de artes corruptoras, convierte en auxiliares de una especulaci6n simultdneamente a numerosos Representantes del pais. Nunca se vid que llegara a los nuestros, por tan reprobados fines, la dadiva bajo ninguna de las formas hoy al uso en semejantes tratos; y si ocurriesen en las Cortes espaflolas hechos de tal naturaleza, un rigor inexorable reemplazaria a esa lenidad de que las acusan (4). Y para terminar, bueno sera tender en cuenta 1o que decia el Padre Varela, aquel noble y sabio varon, en su libro titulado Observaciones sobre la Constituci6n Politica de la Monarquia Espalola, obra editada en esta ciudad en 1821. En las paginas 59 y 60, al referirse al articulo 128 de la Constitucibn del ano de 1812, dice: Para asegurar la libertad de los diputados y que espongan su dictamen con franqueza, se ha determinado que sean inviolables por sus opiniones, y que en ningnn tiempo ni caso, ni por ninguna autoridad puedan ser recouvenidos por ellas, pero esto no quiere decir que los diputados sean unos hombres no comprehendidos en la esfera de las leyes, ni con plena facultad para infringirlas. Como observ6 muy bien el Sr. Argiuelles, no debe confundirse la inviolabilidad con la impunidad, pues si un diputado delinque, debe ser responsible de su delito ante Ia ley. Yo creo quo las mismas espresiones aclaran la materia, pues inviolabilidad parece que equivale a seguridad de derechos personales, y seguramente ninguno tiene derecho a ser criminal, ni hay ley que pueda concederlo; mas la impunidad supone coexistente con el delito un derecho quimerico a escluir la pena; he dicho con derecho quim6rico, pues no creo que bien meditadas las cosas, haya un entendimiento que cream until o mejor dicho possible concederlo... (4) De la indole y extension de las inmunidades parlamentarias, PAg. 62. 23

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CUBA CONTEMPORANEA En las paginas 62 y 63 dice: Si se entendiera una verdadera impunidad cuando se dice que los diputados son inviolables por sus opinions, tendriamos que bastaria a un diputado escudarse con decir esta es mi opinion, para en seguida difundir las doctrinas mias perversas en moral y en politica, con la mas clara intenci6n de daiar y que podria constituirse en verdadero demagogo protegido por la misma cualidad de miembro del Congreso. jQu4 absurdo establecer un asilo de perversidad en el mismo santuario de las leyes! JULIO VILLOLDO. Agosto, 1913. 24

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CUBA DESPUES DE UN ANO DE GUERRA El 24 de este mes hace un ano que los patriotas cubanos tomaron de nuevo las armas para derribar el gobierno europeo, que oprime y esquilma su pals. Los sucesos, que, en este lapso, se han desarrollado con vertiginosa rapidez en la Isla, han traido una situaci6n gravisima, que afecta no s6lo a Cuba y Espana, sino a todas las naciones que estin en relaciones materiales y morales con ellas, y muy en especial a los Estados Unidos. Cuba no es un factor desatendible en el mercado internacional, ni en el equilibrio politico de Am6rica. Aunque escasamente poblada con relaci6n a lo extenso de su area, ha concentrado de tal modo su energia industrial, dedicando sus fuerzas productivas a dos articulos de consumo de primera importancia-aztcar y tabaco-, que ha elevado su producci6n a los 6ltimos limites. Las exportaciones de Cuba en un buen ano normal podian calcularse en 90.000,000 de pesos. En 1893, vigente el tratado de comercio con los Estados Unidos, vendi6 solo a este pals, por valor de 77.349,000 pesos en azncar, tabaco, maderas y frutas tropicales. Es decir que Cuba aumentaba anualmente la suma de utilidades que entra en la corriente del consumo universal por valor de noventa millones, y las que ha disfrutado este gran pals por valor de mas de setenta y siete millones. Esto ha hecho () Nos honra de nuevo el Dr. Enrique Jos6 Varona, Vicepresidente de la Repflblica, facilitAndonos el manuscrito inedito de este otro importantisimo trabajo suyo, escrito, como lo indica la fecha que a] pie lieva, en la ciudad de Nueva York y pocos dias antes de cumplirse el primer aflo de ]a gloriosa guerra que nos di6 Ia independencia. CUBA CONTEMPORINEA reitera la expresidn de su gratitud al insigne maestro.

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CUBA CONTEMPORXNEA Cuba, como factor industrial, con una poblacibn de poco mats de 1.600,000 habitantes. La posicion de Cuba en el centro del continent americano, dominando por completo el gran mar interior llamado Golfo de M6xico, y vuelta por su parte sur hacia el Caribe, con excelentes puertos en la prolongada linea de sus costas, lo mismo al septentri6n que al mediodia, esa position marca de modo indiscutible su importancia como factor politico en Am6rica. Desde que los Estados Unidos completaron su sistema continental, la presencia de un poder europeo en Cuba ha dado incesantemente qu6 hacer a su diplomacia. Los estadistas americanos han tenido siempre delante de los ojos el problema politico de Cuba, y se han visto obligados a penosos esfuerzos para deshacer las maquinaciones de otras potencies europeas, que querian prevalerse de la debilidad de Espafia para asegurarse ventajas positives en la Gran Antilla. Apenas afianzo Bolivar la independencia de Colombia, comprendi6 que Espana la segula amenazando desde Cuba, y se aprest6 a dar en la Habana el ultimo golpe a la dominaci6n espafiola. La intervenci6n diplomitica del gobierno de Washington le opuso un veto decisivo. Pero que no se engafiaba el Libertador, lo prueban la anexi6n de Santo Domingo, las expediciones de soldados espanoles que han salido de puertos cubanos contra la repnblica de M6xico, y el haberse pagado con dinero de Cuba, con dinero arrancado a los cubanos, los gastos de la guerra del Pacifico, es decir, de una guerra emprendida por Espaia contra repnblicas independientes en el Nuevo Mundo. De estos hechos innegables se desprende que la situaci6n de Cuba, en el presente y en el porvenir, es un problema capital en Am6rica, y no indiferente por cierto para el resto del mundo. Demasiado se sabe hoy que ningnn pueblo vive aislado. Por lo mismo las conmociones intestinas de cualquier pals tienen repercusi6n, grande en los .pr6ximos, menor en los lejanos, pero positiva en todos. Cuba forma parte del sistema econ6mico de los Estados Unidos y del sistema politico de Espafia. Esta complejidad de relaciones demuestra lo grave de la cuestion, que ha legado a su punto flgido en estos criticos momentos. Las causas que han determinado a los cubanos, pueblo labo26

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CUBA DESPUES DE UN ARO DE GUERRA rioso y de costumbres dulces, a romper a toda costa el vinculo politico que los une al gobierno de Espafia, son muy conocidas. Pero conviene resumirlas brevemente, porque importa su recuerdo para llegar a la apreciaci6n y ponderaci6n cabal del estado de las cosas en Cuba. La pardida de su imperio colonial en el continente americano, lejos de inducir a los gobernantes espafioles a un cambio de politica, como lo hicieron los estadistas britnicos, despu6s de la dura lecci6n que les dieron las trece colonias de Norteam6rica, los llen6 de recelo hacia sus colonos de las Antillas. Desde entonces los sometieron a un regimen politico, cuyos principios inconmovibles han sido: excluir a los naturales del poder y de la influencia politicos; explotar materialmente el pals en provecho de las clases que dominan en la Metr6poli. Esto ultimo podian hacerlo a mansalva, desde el momento en que, careciendo los cubanos de representaci6n political y de intervenci6n en los asuntos publicos, eran el unico pueblo, entre los que se laman civilizados, que paga contribuciones sin que las voten exclusivamente sus mandatarios, el 6nico cuyos gastos pnblicos son regulados y fiscalizados por extrafios, el fnico cuyas relaciones mercantiles estan a merced de gente interesada en violentarlas y amoldarlas a su particular provecho, y que asi lo hace conformando a su arbitrio los aranceles cubanos. Cerca de un siglo ha estado Cuba sometida a este regimen abominable. Ha hecho esfuerzos desesperados por modificarlo. Los ha hecho, exponiendo juiciosamente sus quejas a la Metr6poli, o indicandole el remedio de sus males. Los ha echo conspirando y apelando a las armas, sin ma's apoyo que su desesperaci6n. Despu6s de la terrible guerra de 1868 a 1878, crey6 Cuba que Espafia modificaria su mal sistema de gobierno. Tenia derecho a esperarlo, si el Convenio del Zanj6n no era un engaiio manifiesto y una burla sangrienta. Cuba se engafi6. En el fondo y sustancialmente, el regimen politico de Cuba continuaba el mismo. El sistema era mals complicado, mars artificioso; pero los cubanos seguian sin representaci6n efective y el producto de su trabajo segula siendo confiscado por ei gobierno de Espafia, en beneficio de sus militares, burocratas y mercaderes. 27

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CUBA CONTEMPORkNEA A pesar de su inmensa producci6n, Cuba no podia capitalizar, no podia desarrollar nuevas industries, abrir los veneros de riqueza que le brinda prodigamente la naturaleza, mantener siquiera las industries creadas, en el pie que demandan las exigencias crecientes de la competencia. El regimen econ6mico impuesto por Espana, a la sombra de su regimen politico, no se Lo consentia. Ma's del 40 %, algunos calculan el 50 % y mas, de la renta de Cuba, se emplea en los gastos de gobierno y administracion pnblica; pero en tal forma, que la mayor parte de 6stos son improductivos. g Se concibe que pueda prosperar un negocio cuyos gastos de seguro pasen del 40 %? Pues eso y no otra cosa son los gastos de gobierno. Si ademas se engloban en esa denominaci6n los gastos a que obliga el despilfarro de una burocracia corrompida, la situaci6n es an peor. He aqui como, con todas las apariencias de la riqueza, se encontraba Cuba, al comenzar el ano de 1895, a las puertas de la ruina. Los hacendados, productores de azucar, tenian grandes capitales invertidos en predios y maquinaria perfeccionada; los colons, sembradores de cana, los tenian en millares y millares de acres en bueno, cuando no excelente cultivo. Ppro a unos y otros faltaba el capital circulante; y el cr6dito, en un pais que no puede ahorrar, no iba en su auxilio. En un pals que producia un mill6n de toneladas de azucar, no habia una sola instituci6n de credito agricola, ni industrial. La situaci6n de la industria tabacalera no era mas prospera. Reiterados desaciertos del gobierno habian aumentado los obstaculos con que desde antes tropezaba. Se prevela ya la hora de su completa paralizaci6n. Los braceros de la Isla de Cuba viven principalmente de esas dos grandes industrias. La estrechez y los malos tiempos de los industriales y cultivadores, significaban para ellos pura y simplemente la miseria. Esta situaci6n econ6mica intolerable, se ennegrecia con el aspecto politico del pals. Los cubanos, desposeidos de todo poder real para poner remedio a esos males que sobre ellos pesaban, habian agotado todos los medios de persuasion para inducir a Espana a que cambiara de hecho su regimen de gobierno. El poder metropolitico se desentendia sistematicamente de sus clamores, confiando en su ej6rcito, en su burocracia, en su judica28

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CUBA DESPUPS DE UN ARO DE GUERRA tura, y, como reserva formidable, en los inmigrantes espalioles armados y contentos, porque, a espaldas de la ley, disfrutaban de verdaderas inmunidades y de grandes privilegios. Sabia que el partido espaiiol habia de apoyarlo en todo evento; y el partido espafiol sabia que podia contar con el gobierno de Espana para todo. Este sistema de explotaci6n desapoderada, a la sombra de un regimen de castas, habia sembrado la desesperacion en el animo del pueblo. Todos los cubanos se daban cuenta de que Cuba se hundia paulatinamente en el abismo de la miseria, irremediable, si no cambiaba radicalmente su organizaci6n publica. Todos se sentian humillados y avergonzados por el estado permanente de inferioridad politica en que vivian en su propio pals, impotentes hasta para buscar legalmente medios de salvaci6n. La vista del pueblo se volvio hacia los hombres que. en la cruenta lucha de los diez aflos, lo habian guiado por el camino del heroismo y del sacrificio y hacia los que, fuera y dentro de Cuba, proclamaban como necesidad suprema, para la salud ptblica, la ruptura violenta del vinculo politico que ata la Isla a Espana. Algunos patriotas previsores comprendian que las injusticias y los errores acumulados en tantos afios por el gobierno espahol habian socavado su dominaci6n y que, al primer choque recio, habia de venirse abajo con estr6pito. El pueblo, si no lo veia claro, lo presentia. Los combustibles para el incendio estaban acumulados, solo faltaba la chispa que los pusiera en ignici6n. Los patriotas emigrados y los patriotas esparcidos por toda la Isla se pusieron de acuerdo. Trataron de introducir e introdujeron algunas armas. Designaron los jefes que habian de iniciar el movimiento en Cuba y los que babian de volar en su auxilio desde el extranjero. A la voz del tribuno Jos6 Marti, que di6 la sefial, se levantaron algunos centenares de hombres decididos en la provincia oriental de Cuba y algunas decenas en Matanzas. Ahogado el movimiento en 6sta, cobraba de dia en dia cuerpo en la de Santiago de Cuba. Cuando desembarc6 en Baracoa el general Maceo con veinte compafieros, encontr6 alganos millares de hombres en abierta insurrecci6n. Apenas salta29

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CUBA CONTEMPORXNEA ron a tierra el general G6mez y Marti, acompafiados de cuatro mas, tuvieron un ej6rcito que los aclamara por jefes y los siguiera. Los dados estaban echados. La bola de nieve se habfa formado en las serranias de oriente, y no habia de detener su vertiginosa carrera hasta llegar a la extremidad occidental de Cuba; No hace a mi prop6sito narrar el avance incontrastable de la revoluci6n, el levantamiento sucesivo de cinco provincial,, al aparecer en sus linderos el general G6mez, seguido de sus huestes cada vez mas numerosas. De su maravillosa marcha, desde el punto de vista militar, hablarn los peritos. Mi prop6sito es estudiar la situaci6n polftica creada en Cuba por los acontecimientos que se han sucedido alli desde el 24 de febrero del ano pasado. En los dos o tres primeros meses, la situaci6n vista superficialmente parecia favorable a Espana. Tres partidos politicos habia organizados ostensiblemente en la Isla. El integrista, compuesto casi exclusivamente de espafioles europeos, apegado radicalmente a la vieja organization colonial, aunque sin declararlo de un modo abierto. El reformista, en que entran algunos, aunque muy pocos, elementos cubanos, partidario de cierta dosis de descentralizaci6n administrativa. El autonomista, cuya gran mayoria estaba compuesta de nativos del pals, y que aspiraba con cierta timidez practice al self-government de las grande colonias britanicas. Los separatistas, mucho mas numerosos, no formaban aparentemente un partido organizado, por razones que son obvias. Crejan ademas que, en el momento decisivo, de los autonomistas unos se retirarian a la vida privada, otros abrazarian abiertamente la causa de la independencia. Al estallar la revoluci6n, los dos partidos espanoles, como se esperaba, se le opusieron abiertamente. En el autonomista se produjo una gran escisi6n. Los jefes que residian en la Habana y algunos del interior condenaron el movimiento en un manifiesto violentisimo, que era la condenaci6n paladina de su propia historia y un mentis a sus propias reclamaciones. El mayor ntnmero de los afiliados oy6 en silencio la voz de los leaders, y comenzaron a disgregarse lentamente, emigrando unos, y yendo los mas a nutrir las filas del ej6rcito cubano. Sin embargo, el 30

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CUBA DESPUtS DE UN ARO DE GUERRA efecto del manifiesto autonomista fu6 considerable en Espafia y en el extranjero. Un grupo de cubanos prominentes condenaba en t6rminos decisivos la suprema apelaci6n a las armas que hacian en esos momentos sus compatriotas. Los defensores de Espafia encontraron a la mano un arma forjada de prop6sito para herir la revoluci6n. Al mismo tiempo, fallece el general cubano Moncada, uno de los iniciadores del movimiento, es muerto Flor Crombet y caen prisioneros otros de los arrojados compafleros de Maceo. Llega de Espana el general Martinez Campos, con poderes aparatosos, gran prestigio y grandes recursos de guerra. A poco sucumbe heroicamente en Dos Rios el magnanimo Jos6 Marti. La fortuna injusta sonrefa a la Metr6poli tirAnica. Pero esa aurora no tuvo mafiana. Los cubanos habian sufrido perdidas individuales irreparables, pero no habian tenido un solo descalabro militar. Apenas termina el general G6mez sus preparativos y completa su organizaci6n, inicia la serie de sus victorias estrategicas y la eficaz political de guerra, que habian de conducirlo a Pinar del Rio, quebrantando el poder militar de Espana, paralizando la vida econ6mica de Cuba, derribando al general Campos y planteando la tremenda crisis political en que se debate los partidos espafioles de la colonial. El general Martinez Campos, por el contrario, iba de desastre en desastre. Sus elaborados planes militares eran desbaratados, como castillos de naipes, por los audaces movimientos de las fuerzas cubanas. Sus trochas resultaban ineficaces, sus guarniciones flojas, la movilidad de sus tropas fatigosa e inntil. Su politica no fu6 mas afortunada. Tenia delante de si un problema muy complejo. Atraerse a los cubanos indecisos, para que no engrosaran el nnmero de los separatistas declarados. Ma ntener la fidelidad de los autonomistas. Unir a los espafioles, grandemente desavenidos, para que le sirviesen en todo caso de fuerza de reserva, sin debilitar su autoridad con sus disensiones. El general Campos no supo o no pudo hacer nada de eso. Es verdad que en el fondo se trataba nada menos que de hacer justicia a los cubanos, contra la tenaz oposici6n de los espafioles; y el general Campos no es hombre de talla para tan ardua empresa. Crey6 que podia atraerse a los cubanos irresolutos con bue31

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CUBA CONTEMPORkNEA nas palabras, sonrisas y apretones de manos; que le bastaba mantener en sus puestos a los pocos autonomistas que tenian algnn modesto cargo pnblico; y que bastaria con hablar de patriotismo a los espafinoles, contentando en esta ocasi6n a los integristas y en lo sucesivo a los reformistas. Nunca se ha visto aplicar political mas pueril a situaci6n mas grave y espinosa. En lo 6nico que estuvo acertado fu6 en no consentir abiertamente que se estableciera el terror en las ciudades, y en no pasar a cuchillo a todos los prisioneros que se hicieran al enemigo. Pero esto en rigor no pertenece a la political, sino a la humanidad, que es antes que la politica. El general Campos se encontro en Cuba ante una formidable insurrecci6n political; y no se le ocurri6 que debia combatirla con las armas de la political. Entontr6 en las ciudades, sometidas aun al gobierno de Espana, grupos de hombres divididos por sus ideas politicas, y no entendi6 que habia de levarlos a concierto por medio de una acci6n political. Ni siquiera se le ocurri6 que debia probar la eficacia del mezquino plan administrativo que habian conseguido poco antes los reformistas que votaran las Cortes espafoles. Se limit a oir las camarillas de conservadores y reformistas en sus querellas personages, y a querer mantener la balanza entre ellas, repartiendoles el influjo por partes alicuotas. Prescindi6 de los autonomistas, y no supo apoyarse s6lidamente en los espalioles. Lo nnico que en esas circunstancias podia haberle dado fuerza y prestigio era una gran victoria sobre el enemigo armado, y no la obtuvo. El general Campos tenia que caer, y cayo. Su caida, con todo eso, es un golpe mortal para la dominaci6n espafiola. Lo es porque no remedia nada, y pone al deseubierto la impotencia de la Metr6poli para resolver el problema cubano. Ha descorrido el velo sobre la verdadera situaci6n polltica de Cuba, y se ve que 6sta es desesperada. Los espanoles de la Habana, espantados por la proximidad de las fuerzas cubanas, desesperados al ver la impotencia del gran ejercito de Espafia, no ya para contener el empuje de los patriotas, pero ni siquiera para proteger las zonas de cultivo, confiadas a su defensa, se coligaron contra el general Campos, hicieron presi6n sobre el gabinete de Madrid, y derribaron al 32

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CUBA DESPUtS DE UN ANO DE GUERRA gobernador general de la Colonia. Los autonomistas, que. se agruparon en torno del general Campos, fueron considerados como cantidad absolutamente despreciable. Los duefios de la Habana son, pues, los espaholes europeos. El uso que han echo de su poder se ha reducido a destituir al gobernante que les estorbaba, y han tornado como base de ataque el que su conducta era demasiado humana para sembrar el terror en sus enemigos. Esta manera de considerar la situaci6n de Cuba y la conduct de ]a guerra ha sido aprobada implicitamente por el gobierno do Madrid. Para satisfacer cumplidamente a los jefes de las agrupaciones espaholas, que asi discurren y proceden, ha puesto el gobierno de la Isla en manos de un hombre aborrecido por los cubanos y que ha dejado su memoria infamada en los fastos de la guerra anterior. 0 todo esto no quiere decir nada, o significa que Espana ha entregado a Cuba al arbitrio de los colonos espafoles, prescindiendo en absoluto del elemento nativo, aun para cohonestar aparentemente su tiranfa. L Hay quien presuma que puede subsistir esa situacion, frente a un pueblo levantado en armas, que se ha dado un gobierno propio, y que cuenta con el auxilio de todos los suyos que se encuentran en suelo extranjero? El gobierno de un pals por un elemento de poblaci6n extrafno, en considerable minoria, es un anacronismo y una imposibilidad. Los espanoles tendran que ser en Cuba, ahora mas que nunca, un ejercito de ocupaci6n. Y como los cubanos estan resueltos a no soportar ese yugo militar. la permanencia de los espanoles, como elemento dominador, en nuestro suelo, significaria la guerra perpetua. Decir esto es decir que el actual estado no puede prolongarse en Cuba. Para que 6sta mantenga su producci6n, necesita emplear todos sus brazos en el trabajo, y no en la guerra. Cuba no tiene capital. El regimen espanol no se lo habia consentido. Cuba vivia en realidad al dia. Paralizada la obra constante de renovaci6n de tiles y de creaci6n de utilidades en que consiste la funci6n industrial, la primordial en los organismos sociales, Cuba no tiene vida propia. 1 Puede Espana darsela prestada? Es decir, t consiente a Espana su estado econ6mico sostener una colonia que no se baste a si misma? Espana, que hasta ahora no ha concebido que se pueda tenor colonias, sino para explotarlas, 33

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CUBA CONTEMPORANEA considerara como verdadera demencia tener que emplear parte del producto de su trabajo en sostener a Cuba. En estos momentos, dominada por la ira y por la esperanza de conservar su prenda, ha gastado sin miramiento. Pero hay que fijarse en que ha gastado o credo gastar dinero de Cuba. Los caudales para la guerra los ha sacado de las emisiones de billetes hipotecarios de Cuba, de prestamos que le ha hecho el Banco de Espana con la garantia de las rentas de Cuba, y algunos millones que ha conseguido en Paris, con promesas de pago sobre Cuba. Cuando se vea que la hipoteca no puede responder a las cargas, el hundimiento sera snbito y complete. A cualquier luz que se considere la cuesti6n cubana, se ve que Espana lleva la peor parte, y que ha sonado para ella la hora de la expiaci6n y del castigo. A lo mas que puede aspirar es a prolongar algnn tiempo la guerra. Esto seria insensato e inicuo. Seria condenar a Cuba a la miseria por algnn tiempo; y por lograr su maldad, precipitarse la misma Espana en el abismo de la bancarrota, donde se encontrar con las naciones en disgregaci6n como Turquia. i Cufnto mas humano, previsor y provechoso para ella misma seria reconocer desde ahora lo inevitable, y dejar a Cuba entregada en paz a la obra de restahar sus heridas y de abrirse mejor porvenir ENRIQUE JOSS VARONA. New York, 6 de febrero, 1896. 34

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LAS AUDACIAS DE DON HERMOGENES La casa inglesa de Nelson, cuya actividad es bien conocida, acaba de lanzar al pnblico un nuevo florilegio bajo el pomposo titulo de Antologia de los mejores poetas castellanos. Dados los antecedentes de la casa editorial, era de esperarse que la formaci6n de esta antologia se hubiera encomendado a un escritor de experiencia; pero no ha sucedido asi, y el resultado no pudo ser mas lamentable. El Sr. D. Rafael Mesa y L6pez, a quien se encarg6 el trabajo, es totalmente desconocido en los fastos de la erudici6n espafiola; y esta (al parecer) primera obra suya, ciertamente no le darn cr6dito. Al abrir el libro topamos con una buena reproducci6n del retrato de Garcilaso que pint6 Ticiano (si bien esta circunstancia interesantisima la omiti6 el Sr. Mesa), y desde luego nos desconcierta el titulo que se da al suave Salicio: "el primero de los poetas castellanos". Si con esto se quiere declarar la primacia de Garcilaso en el Olimpo lirico de Espafia, muchos no lo otorgaremos; nos atenemos al voto de D. Marcelino Men6ndez y Pelayo, y seguimos aceptando a Fray Luis de Leon como el mas grande poeta entre los espaioles. Pero en seguida nos encontramos con que el Sr. Mesa, en las pocas pAginas de su introduccion, arremete precisamente contra el insustituible don Marcelino (que aun vivia al escribirse esas paginas, segnn se explica en una postdata del libro), primero, porque sigui6 la costumbre de omitir, en las antologias de car6cter popular, a los poetas anteriores al siglo xv, y luego porque tambi6n sigui6 el uso de modernizar el texto de las poesias antiguas.

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CUBA CONTEMPORkNEA No s6 de cuales antologias populares habla el Sr. Mesa. En los fltimos afios se han hecho muy pocas de literatura espanola, y s6lo una de importancia: la colecci6n de las cien mejores poesias formada por el propio Menendez y Pelayo. En 6sta, verdad es, no hay poetas anteriores al siglo xv, pues aun los romances que contiene nos han llegado en redacciones posteriores al siglo xiv, aunque cabe suponer, respecto de algunos, que es anterior la fecha de su composici6n primitiva. A mi ver, hay excelentes razones para proceder como lo hizo Men6ndez y Pelayo: en una coleccion del g6nero un tanto equivoco de cien mejores poesias, no deben mezclarse producciones de muchas 6pocas, porque la impresi6n de conjunto se turba o se debilita con la necesidad de establecer comparaciones entre obras totalmente disimiles en character, forma y lengua. Ademas, en una colecci6n estrictamente lirica, es decir, de cantos, de poemas breves y completos, no se comprende qu6 papel harian los poetas espanioles anteriores al siglo xv, que no son en rigor poetas liricos. Antes del siglo xv, la poesia espanola estaba formada en su mayor parte por poemas largos, de caracter principalmente narrativo: ya 6picos, como los del Cid, ya religiosos como los de Berceo, y hasta en forma de comedia humana, como el del Arcipreste de Hita. Poner al incomparable Juan Ruiz, el mayor poeta espafiol de la Edad Media, en competencia lrica, frente a artistas que dominan un g6nero esencialmente distinto del peculiar suyo, seria hacerle disfavor imperdonable. La poesia lirica no florece en Castilla hasta el siglo xv, y a la segunda generaci6n de verdaderos artistas liricos pertenece el Marqu6s de Santillana, primer fruto perfecto, dulce y maduro de este cultivo entonces nuevo. Las demas crestomatias po6ticas que conozco, de reciente hechura, contienen o no muestras de la producci6n anterior al siglo xv, segfn la voluntad de los colectores. Pero inntil seria detenerse a juzgar estas colecciones ni los procedimientos con que se hicieron, puesto que ninguna es obra de verdadero hombre de letras, ninguna puede recomendarse siquiera a escolares La nica antologia espanola digna de consideraci6n que todavia circula, porque de ella se hicieron en Paris varias y copiosas reimpresiones, es el Tesoro del Parnaso, de Quintana (que cierta36

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LAS AUDACIAS DE DON HERM6GENES mente no incluye poetas anteriores a Juan de Mena, aunque si un examen, con bastantes citas, de los principales) ; pero seria absurdo censurar en este libro, publicado en 1807, defectos muy de su 6poca en Espana; defectos que no le han impedido sobrevivir, por la exceptional circunstancia de que, graves como son. son todavia menores que los de cuanto ha venido despu6s, excepcion hecha de las colecciones de Men6ndez y Pelayo: la pequena de cien poesias y la magna que dej6 inconclusa. Pero cuando el Sr. Mesa ahueca mas ]a voz y se lanza mas audaz contra el gigante (verdadero gigante que no habia de salir vencido en esta ocasion), es cuando habla de la modernizacion de los textos. Despu6s de declarar que la cree necesaria y la practica, pero con limitaciones que no determina; despu6s de una digresion breve, pero toda errores, sobre la otorgrafia y la pronunciaci6n antiguas, dedica dos paginas iracundas a un solo pormenor: "las aberraciones en que cae, con toda su prodigiosa erudicion, Don Marcelino Menendez y Pelayo, al seguir la torpe costumbre de sustituir las f por las i", como se ve en las reimpresiones de las Coplas de Jorge Manrique: hizo, hizieron, hechos, hazauias, donde, segnn el Sr. Mesa, debiera decirse fizo, fizieron, fechos, fazajias. i La acusacion es formidable, y asombraria que tan gran maestro fuese sorprendido en delito por principiante tan rudo! Pero no partamos de ligero: los sabios deben siempre tener raz6n contra Tos ignorantes. Y como, a pesar de lo que cree el Sr. Mesa, algo, y aun rnucho, se sabe respecto de la pronunciaci6n y ortografia castellanas en los siglos xv y xvi, porque para eso nos quedan Palencia y Nebrija y Vald6s, y para eso han escrito en nuestros dias Cuervo y Men6ndez Pidal, acudamos a la Gramdlica historica de este nltimo, manual utilisimo y facilmente asequible. El insigne medioevalista nos dice: "La lengua de los siglos xv y xvi posefa una h aspirada en hazer, humo, holgar, etc., que hoy es completamente muda en la lengua literaria." "En la ortografia de Nebrija (1492), la It representaba un verdadero sonido y se empleaba s6lo en vez de una f latina, v. gr., hacer facere, hijo filium." ''"La F se conserve en la lengua escrita hasta fines del siglo xv, y luego fu6 sustituida por la H, que era verdadera 37

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CUBA CONTEMPORXNEA aspirada en los siglos xv y xvi. Garcilaso y Fray Luis de Le6n aspiran comnnmente la H en sus versos; pero Ercilla, en 1578, lo mismo mide done mifs resistencia se hazia que en consejo de guerra haciendo instancia, y despu6s Quevedo y Calder6n apenas tienen en cuenta la h.' Puede agregarse que ya Boscfn, antes de 1542, procede como Ercilla. De aqui se desprende que Jorge Manrique vivi6 precisamente en la 6poca en que la f de fablar, fazer, fermoso, era sustituida por la h. Aun podria creerse que, por ser de transici6n su epoca, alcanzara Jorge Manrique la otorgrafia de f en vez de la de h. Pero las presunciones a favor del Sr. Mesa se desvanecen tan luego como se acude a los documentos reveladores de la evolucion ortogrfica de Espafia. Al examinar la magna Antologia de poetas liricos castellanos formada por el propio Men6ndez y Pelayo (en la cual se ha seguido ]a otorgrafia de los tiempos, en la forma que declara el maestro: utilizando "las primeras y mas autorizadas ediciones, y tambikn los mejores manuscritos''), vemos que hasta G6mez Manrique, es decir, hasta el reinado de Enrique IV (terming en 1474), domina la f; y si por excepcion aparece la h, en el texto de Juan de Mena, d6bese a que para este se us6 la lecci6n del Brocense (siglo xvi). El uso de la hache se hace regular precisamente desde Jorge Manrique, que viene a seguidas de su tio. G6mez Manrique sobrevivi6 al hijo de su hermano don Rodrigo; aqu6l vivi6 unos ochenta aios (11412?-1490) y 6ste unos cuarenta (11440 ?-1478) ; pero las poesias del tio (que no parece haber escrito gran cosa en su vejez) son generalmente anteriores a las del sobrino. Se conservan en dos manuscritos hechos en vida del autor,-los cuales sigui6 fielmente D. Antonio Paz y Melia en su edici6n del Cancionero de Gomez Manrique. En ellos predomina la ortografia de efes, pero no triunfa del todo: en la Consolatoria de G6mez a su mujer (altima poesia suya, escrita hacia 1481, segnn verosimiles c6lculos de Paz y Melia), se imponen las haches: 38

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LAS AUDACIAS DE DON HERM6GENES Me hizo llaga tan cruda... Mts que lengua hablarf... O hurtare las manganas... Dilo, tt, hija de Ceres, Muy hermosa Proserpina... IA qu6 habra de atribuirse este predominio de las aches, si no a la posterioridad de fecha de la Consolatoria respecto de las otras composiciones de los manuscritos? Los dos Manriques, pues, vivieron en la 6poca en que la h desterraba a la f: ortografia sancionada oficialmente en 1492 por la autoridad de Nebrija, y que a veces se llev6 a extremos tales (en el mismo siglo xv) como escribir con h palabras que mas tarde recobrarian la f: huego por fuego, he por fe. Si en la Consolatoria escrita por G6mez hacia 1481 se impuso ya la It, no hay raz6n para suponer que su sobrino usara diversa ortografia cuatro aiios antes, en 1477, cuando hubo de escribir sus Coplas elegiacas, ya que el maestro don Rodrigo muri6 en noviembre de 1476 y 61 le sobrevivi6 apenas hasta 1478. No tengo a mano la mas perfecta edici6n moderna de las Coplas, la de Foulch6-Delbosc en la Bibliotheca Hispanica; pero si la gran Antologia de Men6ndez y Pelayo, en donde se nos ofrece la famosa composici6n con todo esmero, y anotaci6n de todas las variantes de importancia: el texto procede de tres cancioneros del siglo xv, el de Frey hiigo de Mendoza, el zaragoxano de 1492 y el de Llavia. "Estos tres primitivos textos son los mas puros y autorizados de ellas", dice el maestro. La ortografia, queda dicho, es la de aches, con una sola excepci6n: Tornar la cara fermosa... Esta vacilaci6n nada tiene de extrafia: es comun en los textos de la 6poca, como puede verse en los versos del mismo Frey igo de Mendoza, reproducidos por Foulch6-Delbosc (erudito exigente hasta la ferocidad) en el Cancionero castellano del siglo XV: Hizo sofrir tal passion A tu fijo natural... Non fagan obras perfectas... Hijo del muy alto rey... 39

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CUBA CONTEMPORkNEA Acidase, todavia, a otros textos del siglo xv, reproducidos en la Nueva Biblioteca de Autores Espafoles: los versos de Alvarez Gato, por ejemplo, o los de Juan de Padilla, en el Cancionero de Foulch6-Delbose, o la Cdrcel de amor (1492), en los Origenes de la novela; y se comprobara que el Sr. Mesa no tuvo derecho para imaginar que Jorge Manrique escribia con of es y no con haches. tY por qu6 suponer que Men6ndez y Pelayo modernize en Las cien mejores poesias el texto de las Coplas, cuando deja subsistir la g, la x y otros elementos arcaicos (y aun la excepcional cara fermosa), y cuando, ademas, en el texto de la Serranilla de Santillana conserve la f en Finojosa, fermosa, fagiendo, fablando? En el fondo de la acusaci6n no hay mas que ignorancia: el Sr. Mesa sabe de oldas que antaflo se decia fechos, fazer, fazaias, y no atin6 con la 6poca en que cambia el uso. Ni hay que escudrinar mucho para convencerse de que el Sr. Mesa es lego en cuestiones lingiiisticas: basta detenerse un poco en su introduction. "l Qu6 se sabe hoy-dice-de c6mo pronunciaban las gentes de aquellos tiempos?" Tanto se sabe, quo seria larga tarea demostrarlo por menudo. Me limitar6 a indicar las Disquisiciones sobre antigua ortografia y pronunciacion castellanas, de don Rufino Jos6 Cuervo, publicadas en la Revue Hispanique, y la ya mencionada Gramdtica histdrica de Men6ndez Pidal. ..."Su manera de pronunciar la x-dice mas adelante el Sr. Mesa-, se parecia mas a nuestra j actual que a otra letra alguna"... No, mil veces. EstA fuera de discusi6n que la equis antigua tenia un sonido equivalente al de la ch francesa y la sh inglesa, y quizfs todavia cuando Cervantes escribi6 el Quixote, la pronunciaci6n de este nombre se asemejaba mis a la que le dan los franceses que a la que le damos hoy los que hablamos el castellano. Hasta los nifos saben en Mexico que, al llegar los conquistadors, transcribieron el sonido sh de los aztecas por la x castellana: Meshitl, Mexico. 1 C6mo habia de resultar una antologia bajo tan inexpertas manos? Dicho se est6 que el producto no vale la pena del anlisis. La coleccion se pretende antologia de los mejores poetas castellanos, y no s6lo faltan (por ejemplo) la Epistola moral a Fabio, y Fernando de Herrera, y Arguijo, y Ercilla, y don 40

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LAS AUDACIAS DE DON HERM6GENES Leandro de Moratin, y Quintana, y Zorrilla, y todos los poetas de Am6rica, sino que sobra Larra, el cual no s6lo no es uno de los mejores, pero ni siquiera uno de los poetas castellanos propiamente tales, puesto que sus titulos verdaderos son de prosador. Y qu6 decir de la incomprensible selecci6n de romances? Pero donde mejor demuestra su incompetencia el Sr. Mesa es en sus gravisimos errores de atribucion. Hay en el tomo tres de tal magnitud, que dejan al autor fuera de la ley literaria: la del soneto "No me mueve, mi Dios'..., a Santa Teresa; la de las Querellas aderezadas por algnn habil arcaista de los siglos Aureos, al rey Alfonso el Sabio; y la del Libro de Alexandre de Berceo; 6sta cuenta con partidarios, pero a nadie estf permitido declararla de plano. Y todavia quedan otras de caracter menos grave, como la del soneto del color de Dolia Elvira, a Lu percio Leonardo, cuando aun no se sabe si es suyo o de su hermano Bartolom6. iY los textos! C6mo calificar los descuidos de este censor de Men6ndez y Pelayo? En el trozo que toma del Poema del Cid hay, ademins de la modernization consabida, hecha sin regla alguna, alteraciones sustanciales: variaci6n del orden de las palabras (metid mano por mano meti6), sustitucion de un tiempo de verbo por otro (firitronse por firiensse), modificaci6n de los nombres propios... Los errores de noticias son tambi6n fabulosos, increibles. Asi, se nos dice que Jorge Manrique floreci6 nada menos que junto con Santillana y ambos en la corte de don Juan II (bien que asi se explica por qu6 el Sr. Mesa atribuye al autor de las Coplas ]a ortografia de medio siglo antes, la del Marqu6s) ; que don Enrique de Arag6n, el mal llamado Marqu6s de Villena, fu6 Duque; que Juan de Mena escribi6, entre otras obras, el Laberinto y ADEMAS las Trescientas; que Cetina muri6 de unos veinte anos, y casi todas sus obras estan in6ditas (como si hubiesen trabajado en balde don Adolfo de Castro y don Joaquin Hazanas y La Rua) ; que probablemente son ap6crifos dos conocidisimos indiscutibles versos de Lope en su Arte nuevo de hacer coniedias; que Gongora es padre del simbolismo, y que, para leerle, Verlaine estudi6 el castellano con ahinco. (C'est de la plague!) 41

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42 CUBA CONTEMPORXNEA A qu6 seguir? Hasta el estilo y la gramatica del Sr. Mesa son peregrinos: el uso del cuyo es precioso. Para desgracia de nuestra cultura, este libro, digno de las iras de todos los hombres animados de buena voluntad hacia las letras espaholas, ire por el mundo, amparandose bajo el nombre de su casa editorial, a propagar errores y hasta calumnias. Y ya que no esta en nuestras manos evitar el feo delito, hagamos al menos constar nuestra protesta (*). PEDRO HENRiQUEZ URENA. Mdxico, 1913. (*) Despues de escrito el anterior articulo, pude adqnirir la edici6n eritica de Ins Coplas de Manrique hecha por Foulche-Delbosc. El Sr. Men6ndez y Pelayo habia usado tres textos, que ya mencion6; M. Foulche-Delbosc us6 seis, que clasifica asi: A, Cancionero de Frey fligo de Mendoza, cuya publicacl6n fija hacia 1482, en vez de 1480; B, segunda edici6n del mismo Cancionero, hacia 1483; C, manuscrito del Escorial (siglo xv); D, Cancionero de Ram6n de Llabia, hacia 1490; E, Cancionero manuscrito de Castaileda (siglo xv); F, Glosa de las Coplas por Alonso de Cervantes, 1501. Men6ndez y Pelayo, en vista del texto B, del D, y del Cancionero zaragozano de 1492 (que no us6 ei erudito frances), adopt la ortografia de hacies, que es la de B (donde s6lo se halla una f, en carajfermosa), la de D (donde la f aparece en proporci6n de una por cuatro haches), y probablemente la de su tercer texto. Foulch6-Delbosc adopt en su edici6n, por Io comin, ]a ortografia del texto A: con Io cual generalmente escribe fuzer, fermosura, AUo, pero a veces tiene que escribir hazaflas, able, hilago. Es discutible su procedimiento: si bien el texto A tiene a su favor la probabilidad de ser el mtus antiguo, y tanto en 6ste como en el E predomina laf(aunque no faltan haches) ; en los otros cuatro, B, C, D y F, sobre todo en los dos primeros, es casi exclusivo el uso de la h, y en conjunto, sumando los seis textos, resulta indiscutible el predominio num6rico de las haches. Considero, pues, superior el procedimiento de Men6ndez y Pelayo al de Foulche-Delbosc; y do todos modos, aunque se preflera el segundo, habrA que reconocer el derecho pleno a adopter el primero, Las censuras del Sr. Mesa y L6pez son, pues, product de simple ignorancia.-Pedro Henriquez Urela. Junior, 1913. Hermano de nuestro redactor el Dr. Max. Henriquez Urefia, esta circunstancia nos priva de decir aeorca del Sr. Pedro Henriquez Ureoa, que nos honra boy con este excelente articulo de alta critica literaria., todo In que 61 merece y quisiera escribir nuestra pluma. Secretarlo de una de las Facultades de Ia Universidad de M6jico, sus trabajos, bien conocidos en Am6rica y en Espana, ban merecido los mAs calurosos y justos elogios de la critical, entre ellos los del insigne desaparecido poligrafo don Marcelino Men6ndez y Pelayo, prez de las letras castellanas, quien al referirse a un libro de Pedro Henriquez Urefia (Horas de Studio, Paris, 1910) en su Historia de la Poegla Hispano-Americana (t. I, Madrid, 1911), lo hizo con palabras que constituyen el mAs preciado galard6n que puede recibir un talento privilegiado como el de este joven y notable escritor dominicano.

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS Sanear un pueblo es prepararlo para ser Libre. La sentencia con que encabezo este trabajo, puede decirse que condensa la evoluci6n hist6rica de nuestra Sanidad. Para demostrar la certeza de esta afirmaci6n he realizado pacientes investigaciones bibliograficas, que me ban conducido a presentar, con los datos mals elocuentes-los estadisticos-, las etapas sucesivas de nuestro desenvolvimiento sanitario. Como quiera que entiendo que la historic es la maestra que enselia a la humanidad, he recurrido a su estudio para apreciar la manera como hemos vivido en nuestro pals, y sus ensefianzas me han mostrado errores de apreciaci6n por una parte, incuria y abandono de los preceptos higienicos por otra. Asimismo, el estudio de los datos que mas adelante expondr6, me ha demostrado la grandeza de la ciencia, pero la necesidad de implantar sus preceptos de manera energica y casi militar, cuando la mayoria del pueblo que ha de ser sometido a sus prescripciones no estA en aptitud de aceptarlas por el convencimiento que trae consigo su racional aplicaci6n. Cuba puede decirse que comienza su vida intelectual en el nltimo tercio de la d6cimoctava centuria. Fu6 necesario que los ingleses conquistasen la capital de la Isla en 1762, para que sufriera la gran transformacion que habia de darla a conocer al mundo, no como lugar de reunion de los barcos que llevaban las riquezas de la Am6rica a la naci6n descubridora, sino como Lave del Nuevo Mundo antemural de las Indias Occidentales. El tratado de Versalles restituy6 al gobierno de Espaia la perdida

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CUBA CONTEMPORANEA factoria transformada en colonia, y el 7 de julio de 1763, al tomar solemne posesi6n del pals perdido el Conde de Ricla, comienza el periodo de verdadera restauraci6n cubana. La metr6poli envia hombres ilustres, y los nombres del Marqu6s de la Torre y de don Luis de las Casas llenan con sus obras la 6ltima etapa del siglo xvii. Surge una nueva era en que gobernantes y gobernados atienden solamente al cumplimiento de sus deberes civicos y al engrandecimiento de la patria que les vi6 nacer y al de aquella cuya direcci6n les estaba encomendada. Comienza el siglo xix con dos hechos de trascendental importancia en la historia sanitaria de nuestro pueblo; me refiero a la introducci6n de la vacuna jenneriana y a las inhumacio nes, fuera del recinto de los templos, en los cementerios. Dos nombres irradian los resplandores de su gloria sobre estos acontecimientos: los del inolvidable Obispo Espada y el Dr. Tomas Romay. Las viruelas, que causaban estragos considerables en la poblaci6n, desde la 6poca de la conquista, van a ser eficazmente combatidas poco tiempo despu6s de haber practicado Jenner la primera inoculacion (14 de mayo de 1796), pues el cirujano francs M. Vignard o Duvigneau, procedente de la isla Saint Thomas, inocul6 en Santiago de Cuba, el 12 de-enero de 1804, a una nifia con el virus que habia traido entre cristales, y el Dr. Miguel Rolland la habia propagado ya en 26 de febrero a ciento quince personas. En la Habana no pudo comenzarse la inoculaci6n antivariolosa hasta el 12 de febrero del mismo afno 1804, con el virus procedente del hijo y de dos nifias de color de dofia Maria Bustamante, que arrib6 de la Aguadilla de Puerto Rico con dos dias de antelacion, y con el que el Dr. Romay inocul6 a sus cinco hijos y a treinta y una personas mas; propagandolo despu6s gracias al eficaz apoyo que le presto el Prelado a que me he referido, de tal manera que al llegar el 26 de mayo siguiente la expedici6n confiada por Carlos IV al Dr. Francisco X. Balmis, qued6 6ste agradablemente sorprendido al encontrarse establecida ya la vacunaci6n por un medico tan inteligente como Romay, a quien califico de sabio al dar cuenta a S. M. C. de su cometido en esta Isla. Los resultados de esta campana sanitaria quedan demostrados con estas elocuentes ci44

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESS fras que tomo de El Aviso, papel peri6dico de la Habana, correspondiente al jueves 10 de octubre de 1805: solamente en el cementerio de los RR. PP. Capuchinos se enterraron durante el afio 1804 "cerca de ochocientos cadaveres de nifios virolentos"; en el cementerio general, "donde se entierran todos los que fallecen en esta ciudad y sus barrios estramuros, s6lo se han sepultado el aflo anterior de 1807 dos cadaveres de viruelientos". (El Aviso, del domingo 7 de febrero de 1808.) En ese afio (1807) se vacunaron en la Iabana y sus barrios 3,745 personas, y en toda la isla 7,358. El segundo hecho a que antes he aludido-las sepulturas fuera de los templos, creando un cementerio general-, lo propuso el Obispo Espada en la Junta que celebr6 la Sociedad Patri6tica de Amigos del Pals de la Habana el 27 de enero de 1803; y venciendo todos los obstaculos que se oponian a la realici6n de tan importante obra, dirigi6ndola 61 mismo y cooperando a ella tambi6n el Dr. Romay, pudo ser inaugurado ese monumento dedicado A LA RELIGI6N.-A LA SALUD PUBLIC (1), el 2 de febrero de 1806, con la inhumaci6n de los restos del Sr. D. Diego Manrique, gobernador y capitan general de esta Isla, y del Iltrmo. Sr. Jose Gonzalez Candamo, obispo de Milasa y auxiliar de esta diocesis, muertos ambos del v6mito negro, el primero el 13 de julio de 1765, y el segundo el 12 de septiembre de 1801. Con este acto qued6 abolida para siempre la perniciosa promiscuidad de los vivos y los muertos en los templos, y se extendi6 rapidamente por toda la Isla la costumbre de enterrarlos en los cementerios. AsI como estos dos hechos capitales sefialan los albores del siglo xix, otros dos mas importantes, por su aplicaci6n mas general, sefialan los comienzos del siglo xx. Me refiero a haberse confirmado las doctrinas sustentadas por Finlay desde 1881 sobre la etiologia de la fiebre amarilla, y, como consecuencia de llevarlas al terreno de la practice, el haber borrado esta entidad nosol6gica de nuestros cuadros mortuorios; y a la nacionalizaei6n de los servicios sanitarios, imprimiandoles un caracter uniforme en todo el territorio de la Republica. (l) Pnlalras grabadas en el frontispicio del antiguo cementerio general, hoy demolido. 45

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CUBA CONTEMPORXNEA Fu6 necesaria tambi6n ahora la influencia extranjera para aplicar disposiciones cuya trascendencia ba repercutido en el mundo entero y han transformado por complete el tratamiento profilactico de la fiebre amarilla. Fue necesario que los horrores de la guerra de independencia trajeran la intervenci6n norteamericana, para que la Comisi6n de medicos del ejercito de los Estados Unidos de Norte Am6rica emprendiera las investigaciones que In condujeron a confirmar plenamente la doctrina culicida de Finlay, y que un hombre tan en6rgico como el Dr. W. C. Gorgas, investido de toda la autoridad que confiere el poder militar, representado por otro m6dico ilustre, el general Leonard Wood, aplicase las medidas derivadas de las ideas de Finlay. Para obtener la erradicaci6n de la fiebre amarilla, la primera medida adoptada fu6 el nombramiento de una Comisi6n de expertos que diagnosticase cada caso considerado como sospechoso, para protegerlo contra las estegomfas, evitando la infecci6n de dicho mosquito. Esa Comisi6n puede decirse que fu6 la llave que cerr6 para siempre la puerta a la endemia que consumi6 a nuestro pueblo desde el ano 1761. La Sanidad en los tiempos coloniales era rudimental, no porque dejase de haber hombres de buena voluntad y sociedades cientificas que clamasen constantemente contra las multiples infracciones de todos los preceptos higi6nicos y que sefalasen la manera de evitarlos y corregirlos. No; basta leer nuestra literatura m6dica, para darse cuenta de que los hechos a que me refiero eran conocidos y denunciados; pero los llamados a corregirlos carecian de la autoridad necesaria y, ademas, participaban .del fatalismo musuhnan que les inducia a pensar que aquellas medidas aconsejadas por los hombres de ciencia, tenian que estrellarse ante un mal-el v6mito negro-contra el cual se declaraban impotentes para luchar, y que en realidad era el que causaba la mayor parte de nuestros desastres sanitarios. Consideraban todos la fiebre amarilla como un tributo que tenian que pagar los que arribaban a nuestras playas, y no cretan tampoco que los cubanos fu6semos susceptibles de padecerla, a pesar de haber demostrado Finlay que los primeros podian librarse de pagar ese triste tributo, y de haber sefialado Guite46

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESS ras que los cubanos, y sobre todo los nifios, contrarian esa enfermedad. Dos decretos, el unmero 159, fecha 17 de mayo de 1902, cinanado del gobierno de la primera intervenci6n, y el nnmero 894, fecha 26 de agosto de 1907, emanado del de la segunda, sealan el mas grande paso do avance en nuestra Sanidad. El primero de dichos decretos puede considerarse como la base sobre la cual descansa toda la organizacion sanitaria de Cuba. Por 61 se cre6 la Junta Superior de Sanidad, con funciones amplisimas relacionadas con todos los problemas higienicos, y de ]a cual Junta las Locales de Sanidad, creadas en cada Ayuntamiento, eran verdaderas prolongaciones. Esa Junta Superior redact6 las Ordenanzas Sanitarias, en las que se encuentran condensados los preceptos a que han de sujetarse todos los problemas relacionados con la sanidad. Los representantes del pueblo cubano, Dres. Jos6 A. Iialberti y Pedro AlbarrAn, presentaron al Congreso de la Republica dos proyeetos de ley sanitaria, que no liegaron a aprobarse; y cuando la segunda intervenci6n, el Consultor Sanitario, Dr. Jefferson R. Kean, logr6 la promulgaci6n de los decretos nnmeros 894 y 1187, por los que se han nacionalizado todos sus servicios y se han unificado los de la sanidad terrestre y maritima, sujetos los de 6sta, antes, a la Secretaria de Hacienda. Todas estas disposiciones trajeron consigo la creaci6n, en enero de 1909, de la Secretaria de Sanidad y Beneficencia, proyectada desde 1903, y que dandole ingreso a su representante en el Consejo de Secretarios del Poder Ejecutivo de la naci6n, la coloca en condiciones de ejercer su ben6fica influencia sobre todos los Ambitos de nuestro territorio nacional; habiendole cabido a Cuba la gloria de haber sido el primer pals del mundo que diese un paso de avance tan extraordinario, y cuyos resultados quedan demostrados con las cifras que consigno en los cuadros que acompanan este trabajo. He dicho antes, que el estudio de las condiciones de vida de nuestro pueblo me ha mostrado errores de apreciaci6n, por una parte, e incuria y abandono de los preceptos higi6nicos, por otra. Los primeros se basaban en que siendo Cuba un pals de 47

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CUBA CONTEMPORINEA clima tropical, tenia forzosamente que ser insalubre y mortifero, como injustamente lo calific6 un medico militar espafiol. Finlay, en un trabajo publicado en 1878, decia: Los arbitrios de que se vale el higienista para estimar la salubridad de un pals consisten, por una parte, en las condiciones meteorol6gicas y topogrdficas que le proporcionau una presunci6n en favor o en contra de la localidad, y, por otra, en la estadistica demografica que llega a ser un argumento decisivo siempre que presente buenas garantias de exactitud y se haya tenido el cuidado de eliminar las causas de error, deslindando cuidadosamente los diversos elementos encontrados que en ella suelen confundirse (2). Respecto de las condiciones meteorologicas, selanaba el mismo Finlay en la Academia de Ciencias Medicas, Fisicas y Naturales de la Habana, el 10 de noviembre del propio ano: Las condiciones meteorol6gicas que colocan nuestro clima en posici6n muy ventajosa relativamente a las demis Antillas, por ofrecer esta Tsla mayor presi6n barometrica, mas extensas excursiones termom6tricas con promedios mis caracterizados en las distintas estaciones del ano, menor cantidad de agiia caida y humedad relativa mfls baja (3). Las interesantes observaciones meteorol6gicas realizadas en el Observatorio del Colegio de Be16n de la Habana, demuestran que nuestro clima debe ser considerado como notablemente benigno entre los tropicales, gracias a la acci6n refrigerante de los vientos reinantes, a que conspiran la forma estrecha y alongada de la isla, y su orientaci6n de S. E. a N. 0., casi perpendicular a la corriente de los vientos alisios. La presi6n barom6trica media anual es de 761.40; la temperatura media anual, tambi6n es de 2409 C., y el promedio de humedad relativa es de 74.7; lo que revela que en conjunto no es muy elevada, a pesar de la gran evaporaci6n en estos mares de relativa alta temperatura, a lo cual se agrega la acci6n de la corriente Ecuatorial. Respecto a la incuria y el abandono de los preceptos higi6nicos a que he aludido, basta fijar la atenci6n en cualquiera de los multiples articulos escritos sobre la materia por nuestros hombres de ciencia, para poderlos apreciar; pero como la enu(2) Apologia del elima do Cuba. Gace/a Wfdica de la Habana. Habana, diciembre de 1878. (3) Anales de la Academia, &, Habana, 1878. t. XV, p. 262, 48

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESS meraci6n de ellos seria muy larga, solo me referir6 al trabajo presentado por el Sr. Marcos de J. Melero a la antes citada Academia de Ciencias, con el titulo de Reseiia estadistica acerca do la mortalidad en la Isla de Cuba, relacionado tambien con el problema climatol6gico. En dicho trabajo manifestaba que: ... no hay nada mas injusto que llamar insalubre, por su clima, A una ciudad que s6o por culpa de sus moradores no es verdaderamente sana comparada con otras localidades de las mismas regiones cdlidas y ari de las templadas que gozan fama de salubres, merced a la observation de las sabias prescripciones de la Higiene. Y a continuaci6n afiadia: La Habana, deber es consignarlo asi, seria una ciudad que no tendria que envidiar nada a otras que respecto de salubridad dejan poco que desear, si no existiesen aqui focos perennes de conspiracion contra todas las leyes de la higiene pnblica, cuyos focos se encuentran muy pronto, sin gran trabajo en buscarlos... (4). Y los enumera en seguida. El otro factor necesario para justipreciar la salubridad o insalubridad de un pals, es su estadistica demografica; por eso a ella he concedido el lugar mas prominente en este trabajo. Para que sus datos presented las garantias de exactitud necesarias, he recopilado los pertenecientes a la Habana, y los pertenecientes a la Repablica durante el ultimo decenio nada mas, porque 6sta no existia hasta el 20 de mayo de 1902 y desde los comienzos del ano 1903 me encuentro al frente del servicio estadistico demografico sanitario, pudiendo, por tanto, garantizar en el capitulo de la mortalidad lo exacto de sus cifras representativas, dada la organization del expresado servicio. He presentado en el cuadro marcado con el nnmero 1, no s6lo la poblaci6n estimada para cada aio en la Habana, a partir del de 1801, valiendome de los censos reconocidos como verdaderos, cuyos resnmenes presento en otro cuadro, sino el numero total de muertes por todas causas y el coeficiente de mortalidad para cada ano, excepto para los de 1801, 1805 y 1807, en los que por mas pesquisas que he realizado, tanto en las bibliotecas (0 Loc. cit., p. 290. 49

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CUBA CONTEMPORXNEA de mi pals como en la del Congreso de Washington, no me ha sido dable encontrar las fuentes informativas. Ademis he estudiado, valiendome, para los datos mas antiguos, de las Tablas Obituarias de nuestro higienista Dr. Ambrosio Gonzalez del Valle y de las publicaciones estadisticas de los Dres. V. de la Guardia, M. Delfin y W. C. Gorgas, aquellas enfermedades clue, como la fiebre amarilla, el paludismo, el t6tanos y las viruelas, representaban la r6mora del progreso y el fantasma que apartaba de nuestras playas la inmigraci6n necesaria para el fomento de la riqueza y el engrandecimiento del pals. Tainbi6n he afiadido cuadros demostrativos de los esfuerzos realizados para combatir la tuberculosis y la fiebre tifoidea, y otro en que presento las principles enfermedades infecto contagiosas, o sean las evitables por la aplicaci6n de las medidas sanitarias apropiadas. En la grafica que acompafio, representativa de la mortalidad en la Habana durante el siglo xix y lo que va del actual, he sefialado las epidemias que han contribuido a levantar las mis altas eispides, predominando la fiebre amarilla, sin que quiera esto decir que dejara de existir constantemente esa enfermedad, sino que en los aios expresados hubo una recrudescencia epid6mica. Del estudio del mencionado cuadro nunmero 1 y de su grafiea representativa, se deducen ensenanzas que confirman mis aseveraciones anteriores. En efecto, si se traza una linea horizontal que parta del punto que en la escala senala el coeficiente del 20 X 1,000, advidrtese en seguida que durante la primera centuria, estudiada solamente hay dos afos, los de 1846 y 1848, en que las cifras que los representan estan por debajo de dicha recta (y para eso descendiendo nada mas que 10 y 59 cent6simas respectivamente), al paso que en los doce aios corridos de la segunda centuria, hay seis que no legan a dicha linea y los seis restantes la sobrepasan en cifras que alcanzan nada mas que dos unidades y cuarto. Si en lugar de trazar la horizontal partiendo del coeficiente 20, la trazamos partiendo del 50, se observa que existen trece afos que sobrepasan la expresada recta, como puede comprobarse con el cuadro que sigue: 50

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESS A108 MORTALIDAD 51.27 54.71 55.66 57.09 54.43 72.62 51.75 51.44 51.41 57.86 50.98 77.34 89.19 j Fiebre amarilla. C6lera morbo asiatico. C6lera morbo asiatico. Viruelas. ( Fiebre amarilla, Viruelas. Guerra. 1 Paludismo, Tifoidea, Disenteria. Guerra: reconcentraci6n y bloqueo. Si se dividen los primeros cien alios en decenios, y se calculan sus respectivos promedios como demuestra el siguiente cuadro: DECENls0 PROMEDIOS 1801-1810 1811-1820 1821-1830 1831-1840 1841-1850 1851-1860 1861-1870 1871-1880 1881-1890 1891-1900 Promedio del 1901-1910 (*) 37.96 46.70 36.17 32.34 23.27 26.17 42.04 44.97 34.18 43.82 siglo. 36.76 20.54, () Calculado para site aflos. por faltar los de 1801, 1805 y 1807. 1816 1817 1818 1819 1820 1833 1868 1870 1877 1878 1896 1897 1898 51

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CUBA CONTEMPORXNEA advi6rtese que sus cifras oscilan entre 23.27 (el de 1841-1850), cifra minima, y 46.70 (el de 1811-1820), cifra maxima, con un promedio total para el siglo xix, de 36.76; al paso que en el primer decenio de este siglo, el promedio es de 20.54; y si en lugar de los diez anos se toma el de los doce transcurridos, dicho promedio baja todavia a 20.08. La diferencia existente de 16.68 de ganancia en favor de nuestra 6poca, revela claramente la potencialidad de la aplicaci6n de las medidas sanitarias adoptadas, erradicando en lo absoluto las viruelas y la fiebre amarilla, y disminuyendo los coeficientes del paludismo, del t6tanos, de la tuberculosis y de la fiebre tifoidea, asi como el de casi todas las enfermedades infecto contagiosas, como puede apreciarse en los respectivos cuadros; no dejando penetrar en nuestro territorio al c6lera que nos amenazaba con su proximidad y ahogando en su aparici6n la peste bub6nica que lleg6 a la Habana en junio de 1912. DR. JORGE LE-ROY. Es el Dr. Jorge Le-Roy y Cass4 uno de nuestros mAs lahoriosos m6dicos. Su cargo en la Secretaria de Sanidad y Beneficencia, no le impide desempeiar competentemente, desde haceo varies afios, la Secretaria general de nuestra Academia do Ciencias Mediens. Fisicas y Naturales, ni publicar trabnjos de trascendencia tanta como Cste con que nos ha favorecido, como los que lievan su firma en el Boletin Sanidad V Beneftcencia, 6rgano oficial de la Secretaria de su nombre, y cono el que acnba de dar a luz en tn interesantlsimo foIleto titulado Estudios sobre la mortalidad de la Ilabana durante el siglo XTX ylos comienzos d( actual. Su labor de publicista es valiosa: es uno de nuestros pocos galenos eruditos e investigadores, y a 61 se debe la recopilaci6n de Its trabajos principales del Dr. Finlay, publicada oficialmente el aflo 1912, con una copiosa bibliografia de este sabio descubridor y mantenedor de ]a teoria, perfectamente comprobada, de que el mosquito transmite la fie bre amarilla. 53

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53 LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRE.SOS CUADRO NfIM. 1. M4UERTES OCURRIDAS EN LA CIUDAD DE LA HABANA Total de Total de Anus Poblacidn muertes Mtortalidad Afios Poblaeift muertes Mlortalidad 1801 .. 63.103 .. ? .. ..... 1857 .. 209.185 .. 5412 .. 25.87 1802 .. 64.414 .. 2422 .. 37.60 1858 .. 208.308 .. 5910 .. 28.37 1803 .. 65.725 .. 2331 .. 35.46 1859 .. 207.431 .. 5076 .. 24.47 1504 .. 67.036 .. 2280 .. 34.01 1860 .. 206.55:3 .. 6315 .. 30.57 1810 .. 08.346 .. ? ....... 1861 .. 205.676 .. 8939 .. 43.46 180)1 .. 69.657 .. 2611 .. 37.48 1862 .. 2()5.241 .. 7685 .. 37.44 1807 .. 70.968 .. ? .. ...1863 .. 204.807 .. 7972 .38.92 1808 .. 72.279 .. 3168 .. 43.83 1864 .. 204.372 .. 749.5 .. 36.67 1809 .. 73.589 ..2808 .. 38.15 1865 .. 203.937 .. 7637 .. 37.45 1810 .. 74.900 .. 3133 .. 39.21 1866 .. 203.50:3 .. 7638 .. 37.53 1811 .. 76.211 .. 2868 .. 37.66 1867 .. 203.068 .. 9434 .. 46.46 1812 ..77.521 ..2548 ..32.87 1868 ..202.633 ..10487 ..51.75 181:; .. 78.832 ..2948 ..37.40 1869 .. 202.199 ..7944 ..39.29 1814 .. 80.143 .. 3622 .. 45.19 1870 .. 201.764 .. 10379 .. 51.44 1815 .. 81.454 .. 3319 .. 40.75 1871 .. 201.329 .. 9174 .. 45.57 1816 .. 82.764 .. 4243 .. 51.27 1872 .. 200.894 .. 7031 .. 35.00 1817 .. 84.075 .. 4000 .. 54.71 1873 .. 200.460 .. 7755 .. 38.69 1818 .. 86.870 .. 4835 .. 55.66 1874 .. N00.025 .. 9604 .. 48.01 1819 .. 89.665 .. 5119 .. 57.09 1875 .. 199.590 .. 8390 .. 42.04 1820 .. 92.459 .. 5033 .. 54.43 1876 .. 199.156 .. 9122 .. 45.80 1821 .. 95.254 .. 4666 .. 48.98 1877 .. 198.721 .. 10217 .. 51.41 1822 .. 98.049 .. 3984 .. 40.63 1878 .. 198.878 .. 11507 .. 57.86 1823 .. 100.844 .. 3634 .. 36.04 1879 .. 199.035 .. 9052 .. 45.48 1824 .. 103.639 ..3697 .. 35.67 1880 .. 1.99.192 .. 7942 .. 39.87 1825 .. 106.433 .. 3611 .. 33.93 1881 .. 199.349 .. 7767 .. 38.96 1826 .. 109.228 .. 3448 .. 31.57 1882 .. 199.506 .. 64:33 .. 32.24 1827 .. 112.023 .. 3708 .. 33.10 1883 .. 199.663 .. 7341 .. 36.77 1828 .. 119.966 .. 4015 .. 33.47 1884 .. 199.820 .. 6586 .. 32.96 1829 .. 127.909 .. 4494 .. 35.13 1885 .. 199.977 .. 5823 .. 29.12 1830 .. 135.852 .. 4505 .. :33.16 1886 .. 200.134 .. 6316 .. 31.56 1 S31 .. 143.794 .. 4594 .. 31.95 1887 .. 200.291 .. 8362 .. 41.75 1832 .. 151.737 .. 4737 ..31.22 1888 .. 200.448 .. 6605 .. 32.95 7833 .. 159.680 .. 11596 .. 72.62 1889 .. 204.230 .. 5923 .. 29.00 1834 .. 167.62:3 .. 5731 .. 34.19 1890 ..208.012 .. 7599 .. 36.53 183,5 .. 175.566 .. 5440 .. 30.99 1891 .. 211.795 .. 7249 .. 34.23 1836 .. 183.509 .. 5569 .. 30.35 1892 .. 215.577 .. 7221 .. 33.50 1837 .. 191.452 .. 4725 .. 24.68 1893 .. 219.360 .. 6697 .. 30.5:3 1838 .. 199.394 .. 4447 .. 22.30 1894 .. 223.142 .. 7101 .. 31.82 1839 .. 207.337 .. 4737 .. 22.85 1895 .. 226.925 .. 7362 .. 32.44 1840 .. 215.280 .. 4781 .. 22.21 1896 .. 2:30.707 .. 11762 .. 50.98 1841 .. 223.223 .. 4912 .. 22.00 1897 .. 234.490 .. 18135 .. 77.34 1842 .. 222.346 .. 4496 .. 20.22 1898 .. 238.278 .. 21252 .. 89.19 1843 .. 221.468 .. 4702 .. 21.23 1899 .. 242.055 .. 8153 .. 33.68 1844 .. 220.591 .. 5449 .. 24.70 1900 .. 249.613 .. 6102 .. 24.45 1845 .. 219.714 .. 4713 ..21.45 1901 .. 257.172 .. 5720 .. 22.24 1846 .. 218.836 .. 4355 .. 19.90 1.902 .. 264.731 .. 5832 .. 22.03 1847 .. 217.959 .. 5298 .. 24.40 1903 .. 272.290 .. 5465 .. 20.07 1848 .. 217.082 .. 4214 .. 19.41 1904 .. 279.849 .. 5583 .. 19.95 1849 .. 216.204 .. 4611 .. 21.33 1905 .. 287.408 .. 5831 .. 20.29 1850 .. 215.327 ... 8186 .. 38.02 1906 .. 294.671 .. 6144 .. 20.85 1851 .. 214.449 .. 5898 .. 27.50 1907 .. 302.526 .. 6708 .. 22.17 1852 .. 213.572 .. 7974 .. 37.34 1908 .. 311.589 .. 5994 .. 19.24 1853 .. 212.695 .. 5055 .. 23.77 1909 .. 318.562 .. 5988 .. 18.80 1854 .. 211.874 .. 4482 .21.15 1910 .. 319.884 ,. 6331 .. 19.79 1855 .. 210.914 .. 4625 ..21.93 1911 .. 334.454 .. 6227 .. 18.65 1856 ..210.063 ..4353 ..20.72 1912 ..353.509 ..6004 ..16.99

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54 CUBA CONTEMPORANEA CUADRO NCM. 2. MUERTES OCASIONADAS POR LA FIEBRE AMARILLA EN LA HABANA DESDE 1854' Afios 1854 1855 1856 1857 1858 1859 1860 1861 1862 1863 1864 1865 1866 1867 1868 1869 1870 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1879 1880 1881 1882 1883 Total de nnertes. 1,042 669 1,309 2,058 1,396 1.193 439 1,020 1,386 550 555 2:8 51 591 290 1,000 572 991 515 1,244 1,425 1,001 1,619 1,374 1,559 1,444 645 485 729 849 CTADRO N15M. 3. MUERTES OCASIONADAS POR VIRU Total de Por cada 10,000 muertes. habitantes. ...... 681 ...... 33.75 ...... 1,126 ...... 55.29 ...... 174 ...... 8.66 ...... 47 ...... 2.34 772 ...... 38.59 ...... 711 ..... 35.62 ...... 160 ...... 8.03 ...... 97 ...... 4.88 ..... 1,225 ...... 61.59 ...... 523 ...... 26.27 ...... 446 ...... 22.39 ...... 706 ...... 35.41 ...... 1 ...... 0.05 ...... 5 ...... 0.25 ...... 1 ...... 0.05 ...... 0 ...... 0.00 ...... 0 ..... 0.00 ...... 1,654 ...... 82.57 ...... 550 ..... 27.43 ...... 7 ...... 0.34 ...... 12 ...... 0.57 1891 ..... 151 ELAS EN LA Afios 1892 1893 1894 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 HABANA DESDE 1870. Total de Por cada 10.000. Muertes. Habitantes. 0 ...... 0.00 8 ...... 0.36 216 ...... 9.67 181 ...... 7.97 1,004 ...... 43.51 1,404 ...... 59.87 168 ...... 7.05 4 ...... 0.16 2 ...... 0.08 0 ...... 0 ...... 0 ..... 1 ... .. 0.03 0 .,..... .0 ...... .0 ...... .0 ...... .0 ...... .0 ...... .0 ...... .0 ... Por cada 10,000 habitantes. ...... 48.79 ...... 31.45 ...... 62.31 98.38 ...... 67.01 57.51 ...... 21.25 ...... 49.59 ...... 67.53 ...... 26.85 ...... 27.15 11.67 ...... 2.50 29.10 ...... 14.31 49.45 28.34 ...... 49.22 ..... 25.63 ...... 62.05 ...... 71.24 50.15 ...... 81.29 ...... 69.14 ...... 78.38 ...... 72.55 32.38 24.32 36.54 ...... 42.52 Total de Por cada 10,00 muertes. habitantes. 511 ...... 25.57 165 ...... 8.25 167 ...... 8.34 532 ...... 26.56 4GS ...... 23.34 303 ...... 14.83 808 ...... 14.80 356 ...... 16.80 ,57 ...... 16.56 496 ...... 22.61 382 ...... 17.11 553 ... 24.36 1,282 ...... 55.56 858 ...... 36.59 136 ...... 5.70 103 ...... 4.25 310 ...... 12.41 18 0.69 0 0 ...... 0 ...... 22 ...... 0.76 12 ...... 0.40 5 ...... 0.16 1 ...... 0.03 0 ...... 0 ...... 0 ...... 0 ...... Afios 1884 1885 1886 1887 1888 1889 1890 1891 1892 1893 1894 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 Aflos 1870 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1879 1880 1881 1882 1883 1884 1785 1886 1887 1888 1889 1890 7.1'2

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS CUADRO NIh 4. MUERTES OCASIONADAS POR PALUDISMO EN LA HABANA DESDE 1871. Total de For cada 10,000 muertes. 262 ... 316 ... 329 ... 288 ... 284 ... 334 ... 422 453 ... 343 ... 384 ... 251 ... 223 ... 183 196 ... 101 135 .. 269 ... 208 ... 228 ... 256 ... 292 ... OCASIONADAS Por cada 10,00 habitantes. 20.96 21.55 20.45 21.34 21.79 23.24 23.14 23.73 23.91 19.37 20.91 18.24 17.22 17.96 11.25 11.54 20.37 20.50 18.75 18.41 16.57 habitantes. j Aflos 13.01 15.72 16.41 14.39 14.22 16.77 21.23 22.77 17.23 19.27 12.59 11.77 9.16 9.80 5.05 6.71 12.43 10.37 11.16 12.30 13.78 1892 1893 1894 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 CUADRO Ntm. 5. POR EL TETANOS EN LA HABAN 0 Total de Por Infantil. Aflos muertes. h 377 1892 .. 282 388 1893 .. 323 .. 368 1894 .. 203 389 1895 .. 211 388 1896 .. 263 408 1897 .. 243 407 1898 .. 192 427 1899 .. 124 328 1900 .. 191 341 1901 .. 150 379 1902 .. 97 319 1903 .. 54 310 1904.. 52 306 1905 .. 46 .198 1906 .. 45 189 1907 .. 46 335 1908 .. 43 363 1909 .. 33 343 1910 .. 22 .355 1911 .. 29 320 1912 .. 27 Total de Por cada 10,000 muertes. habitantes, 286 ...... 13.26 246 ...... 11.21 201 ...... 9.00 206 ...... 9.07 450 ...... 19.50 811 ..... 34.58 1,907 ...... 80.03 909 37.35 325 ...... 13.02 151 ...... 5.87 77 ...... 2.90 51 ...... 1.87 44 ...... 1.57 32 1.11 26 ...... 0.88 23 ... 0.76 19 ...... 0.60 6 ...... 0.18 15 ...... 0.46 12 0.35 4 0.11 A DESDE 1871. cada 10,000 ahitantes. 13.08 14.72 9.09 9.27 11.39 10.36 8.05 5.12 1.65 .83. 3.66 1.98 1.85 1.60 1.52 1.52 1.38 1.03 0.68 0.86 0.76 Infantil. 256 282 173 180 232 215 173 92 165 128 68 41 3) 26 25 25 18 19 9 8 12 NoTA.-La iltima columna de la derecha, titulada INFANTIL., representa el total do muertes mroducidas por el t.tanos en ninos reciennacidos. Esas muertes dependen de las alas condiciones en quo so realiza la cura del cordon umbilical. Comparadas sus cifras con las de ]a columna correspondiente al total, se advierte que representan In mayor parte de aquel las. *Afios 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1.879 1880 1881 1882 1883 1884 1885 1886 1887 1888 1889 1890 1891 Afios 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1879 1880 1881 1882 1883 1884 1885 1886 1887 1888 1889 1890 1891 MUERTES Total de muertes. 422 433 410 427 435 463 460 472 476 386 417 364 344 359 225 231 408 411 383 383 351 55

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56 CUBA CONTEMPORANEA CUADRO NUM1. 6. MUERTES OCASIONADAS FOR LA FIEBRE TIFOIDEA EN LA HABANA DESDE 1856. Aios 1856 1857 1858 1859 1860 1861 1862 1863 1864 1865 1866 1867 1868 1869 1870 1871 1872 1873 1874 1875 1876 1877 1878 1879 1880 1881 1882 1883 1884 Total de muertes. 482 (39 563 41 56 46. 48 38 74 61 61 101 109 71 41 93 150 159 167 144 62 211 155 150 159 322 135 154 174 Por cada 10,000 habitantes. ..... 22.94 ..... 29.11 ..... 27.02 1.97 ..... 2.71 .2.3 ...... 2.33 1.85 ...... 3.62 2.99 ...... 2.99 ...... 4.97 ..... 5.37 ..3.51 ...... 2.03 ...... 4.61 .... 7.46 ..... 7.93 ...... 8.34 ...... 7.21 ...... 3.11 ...... 10.61 ..... 7.79 ...... 7.53 7.98 ...... 16.15 ...... 6.76 7.71 ...... 8.70 MUERTES OCASIONADAS PO Total de Por iOs muertes, h 72 ...... 1,415 ...... 73 ...... 1,339 ...... 74 ...... 1,467 ...... 75 ...... 1,466 ...... 76 ...... 1,714 ...... 77 ...... 1,747 ...... 78 ...... 1,714 ...... 79 ...... 1,733 ...... 80 ...... 1,629 ...... 81 ...... 1,679 ..... 82 ...... 1,398 ...... 83 ...... ? ...... 84 ...... ? ...... 85 ...... ? ...... 86 ...... ? 87 ...... 1,527 ...... 88 ...... 1,336 ...... 89 ..... 1,382 ...... 90 ...... 1,606 ...... 91 ...... 1,563 ...... 92 ...... 1,528 ...... CUADRO NUM. 7. R LA TUBERCULOSIS EN cada 10,000 abitantes. 70.43 66.79 73.34 73.45 86.06 87.91 86.18 87.07 81.78 84.22 70.07 76.23 66.65 67.66 77.20 73.79 70.87 A fios 1893 1894 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 LA HABANA Total de muertes. 1,342 1,314 1,62; 1,578 1,926 2,794 1,281 851 900 949 1,027 1,161 1,179 .1,158 1,176 1,185 993 1,046 .1,115 1,036 DESDE 1872. Por cada 10,000 habitantes. ..... 61.17 58.88 ..... 71.52 ..... 68.39 ..... 82.13 ..... 117.25 ..... 52.92 ..... 34.09 ..... 34.99 ..... 35.84 ..... 37.71 ..... 41.48 ..... 41.02 ..... 39.29 ..... 38.87 38.03 ..... 31.17 32.69 33.34 ..... '29.30 Anos 1885 1886 1887 1888 1889 1890 1891 1892 1893 1894 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 Total de Por cadla 10,000 muertes. habitantes. 115 5.75 114 ..... 5.69 176 ..... 8.78 152 ...... 7.58 178 ...... 8.71 183 ...... 8.79 154 ...... 7.27 366 ...... 16.97 208 ...... 9.48 100 ..... 4.48 183 ...... 8.06 487 ..... 21.10 679 ...... 28.95 1,012 ...... 42.47 140 .... 5.78 90 ...... 3.60 83 ...... 3.22 87 ...... 3.28 85 ...... 3.12 7:, ..... 2.60 88 ...... 3.06 54 ...... 1.83 101 ...... 3.30 66 ...... 2.11 52 1.63 65 ...... 2.03 105 ..... 3.13 96 ...... 2.71 Af 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 18 1.8 18

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESS CUADRO NUM. 9. PRINCIPALES CENSOS DE CUBA Total de la BLANCOS Total de DE COLOR Total Aiws poblacibn Varones Hembras blancos Varones Hembras de color 1768 204,155 61,490 47,925 109,415 54,240 40,500 94,740 1774 171,620 55,576 40,864 96,440 44,923 30,257 75,180 1792 273,939 72,299 61,254 133,553 74,319 66,067 140,386 1817 635,604 149,725 126,964 276,689 207,159 151,756 358,915 1827 704,487 168,653 142,398 311,051 235,252 158,184 393,436 18-11 1.007,624 227,144 191,147 418,291 356,953 232,380 589,333 I861 1.396,530 468,107 325,377 793,484 332,528 270,518 603,046 1877 1.521,084 602,104 430,331 1.032,435 248,416 240,833 489,249 1887 1.631,87 607,187 495,702 1.102,889 275.413 253,385 528,798 1899 1.572,797 577,807 489,447 1.067,254 237,398 268,145 505,543 1907 2.048,980 771,611 656,565 1.428,176 303,271 317,533 620,804 PROPORCIONES RELATIVAS POR CADA MIL HABITANTES 1768 ......... .301.19 234.75 535.94 265.68 198.38 464.06 1774 ......... 323.83 238.11 561.94 261.76 176.30 438.06 1792 ......... 263.92 223.61 487.53 271.30 241.17 512.47 1817 ......... 235.57 199.75 435.32 325.92 238.76 564.68 1827 ......... 239.40 202.13 441.53 333.93 224.54 558.47 1841 ......... 225.43 189.70 415.13 354.25 230.62 584.87 1861 ......... 333.19 232.99 568.18 238.11 193.71 431.82 1877 ......... 395.68 282.80 678.48 163.25 158.27 321.52 1887 ......... 372.12 303.80 675.92 168.79 155.29 324.08 1899 ......... 367.38 311.19 678.57 150.94 170.49 321.43 1907 ......... 376.58 320.43 697.01 148.01 154.97 302.98 57

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CUBA CONTEMPORXNEA CUADRO N$M. 10. MOVIMIENTO VEGETATIVO DE LA REPCTBLICA DE CUBA Por cada mil MatrihabitanAtfos monios tes 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 12,468 13,417 15,220 12,493 13,963 12,158 12,552 13,446 12,623 13,725 umas.... 132,065 Promedios.. ....... 3.88 7.17 7.89 6.28 6.81 5.68 5.67 6.05 5.49 5.73 Nacimientos 57,864 58,363 65,906 55,963 66,511 65,367 70,167 76,706 56,798 77,237 Por cada mil habitantes 31.95 31.20 34.15 28.13 32.46 30.53 31.70 34.55 24.72 32.25 ....... 650,882 6.06 ....... Nacidos muertos 1,134 1,865 2,221 2,441. 2,448 2,768 3,096 3,243 3,532 3,445 26,193 Por cada mil habitantes 0.63 S. 00 1.15 1.23 1.19 1.29 1.40 1.46 1.54 1.43 Por cada mil Defunhabitanciones tes 23,982 25,198 27,345 30,021 34,000 28,361 28,832 33,844 32,065 30,879 13.20 13.42 14.16 15 .04 16.58 13.17 13.03 15.21 13.96 12.89 ....... 294,527 ...... 1.23 ....... 14.07 7.25 7.59 6.86 ADDENDA 43,003 26.34 43,586 25.76 47,091 26.89 937 1,203 1,175 0.57 0.71 0.67 28,779 27,754 25,512 17.35 16.34 14.53 NoT.-Como complemento del cuadro anterior, reprodueimos las cifras de los aflos 1900, 1901 y 1902, publicados por la Secretaria de Hacienda, por no existir entonces la Junta Superior de Sanidad. 1900 1901 1902 11,843 12,849 12,022 58

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LA SANIDAD EN CUBA: SUS PROGRESOS CUADRO NOM. 11. MOVIMIENTO MIGRATORIO PASAJEROS LLEGADOS Hombres ...... 27,468 .... .38,691 ...... 60,152 ...... 46,426 ...... 47,648 ...... 42,979 45,851 52,393 ...... 55,577 ...... 53,479 Totales.. 470,664 Mujeres 8,274 10,438 14,735 13,684 13,847 13,393 14,070 16,320 16,359 17,062 138,182 Niflos 6,076 7,585 10,450 8,038 9,230 7,445 7,401 9,031 8,985 8,941 83,182 PASAJEROS SALIDOS Hombres ...... 24,691 ...... 27,053 ...... 31,340 ...... 39, 778 ...... 40,380 ...... 38,518 ...... 39,674 ...... 40,291 ..... 45,701 42,671 Totales.. 370,097 Mfujeres 6,471 8.069 9,481 10,749 10,650 10,320 12,064 12,307 13,675 13,800 107,586 Nios 3,126 3,786 4,538 5,320 5,598 4,815 5,767 5,326 6,035 5,847 50,158 GANANCIA EN Afnos 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 FAVOR DE LA POBLACION ...... 7,530 ...... 17,806 ...... 39,978 ...... 12,301 ...... 14,097 ...... 10,164 ...... 9,817 ...... 19,820 ...... 15,510 ...... 17,164 Total.... 164,187 A fios 1903 1904 1905 19M)6 1907 1908 1909 1910 1911 1912 Total 41,818 56,714 85,337 68,148 70,725 63,817 67,322 77,744 80,921 79,482 692,028 Anos 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 Total 34,288 38,908 45,359 55,847 56,628 53,653 57,505 57,924 65,411 62,318 527,841 59

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CUBA CONTEMPORANEA CUADRO MUERTES Y MORTALIDAD EN EL TZRMINO MUNICIPAL Fiebre tifoidea............... Saram pi6n................... Escarlatina................ .. Tos ferina................... D ifteria........... ........... G ripe......... ............... Disenterfa..... ........... Lepra......... ......... .... E risipela.... .... ............ l uerno.. ................ R abia ..... ........... ..... T6tanos............ ......... Tuberculosis....... ......... Cancer....................... Meningitis simple............. Enteritis (menores 2afios).... Septicemia puerperal ....... Alcoholismo.................. Suicidios (todos) ..... ....... 1900 o cA H 1901 F H 1902 o CA 1903 H 1904 O C H 90 4, 3 15 64 20 2 12 10 0 185 856 140 395 212 15 50 21 0.36 0.02 0.01 0.06 0.26 0.08 0.05 0.04 0.00 0.74 3.43 0.56 1.58 0.85 0.06 0.20 0.07 83 4 4i 4 25 24 11 7 4 11 0 148 811 171 273 742 13 31 25 0.32 0.01 0.01 0.01 0.09 0.09 0.04 0.03 0.01 0.04 0.00 0.58 3.15 0.66 1.06 2.89 0.05 0.12 0.09 87 4 11 3! 25 53 3, 12 13 5 0 97 959 176 162 469 23 40 60 0.33 0.01 0.04 0.01 0.09 0.20 0.01 0.04 0.04 0.02 0.00 0.37 3.62 0.66 0.61 1.77 0.09 0.15 0.22 85 09 117 10 26 26 7 13 6 2' 0 54 1037 213 389 250 21 57 58 0.31 0.03 0.42 0.04 0.09 0.09 0.02 0.05 0.02_ 0,007 0.00 0.20 3.80 0.78 1.43 0.92 0.07 0.20 0.21 73 25 49 6 21 32 4 9 6 1 0 52 1161 210 393 399 25 21 69 0.26 0.08 0.17 0.02 0.07 0.11 0.01 0.03 0.02 0.003 0.00 0.19 4.15 0.75 1.40 1.43 0.08 0.08 0.25 60

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LA SANIDAD EN CUBA: AHA. 8. DE LA HABANA POR1 LAS CAUSAS EXPRESADAS. 1905 88 0.30 73 0.25 13 0.04 2 0.007 28 0.13 67 0.23 1 0.003 ii; 0.0 I 0.02 1 0.003 0 ().00 48 0.15 1179 4.17 232 0.77 288 1.00 468 1.63 17 0.05 15 0.05 57 0.20 1906 54 16 5 37 53 1 25 8 0 0 45 1158 268 286 451 16 14 64 C F 0.18 0.05 0.003 0.01 0.12 0.17 0.003 0.08 0.03 0.00 0.00 0.15 3.93 0.90 0.97 1.53 0.05 0.05 0.22 1907 C 100 33 4 28 56 101 4; 31 5 1 0 46 1176 269 352 610 14 13 51 o5 CA 0.33 0.10 0.01 0 09 0.19 0.33 0.01 0.10 0.02 0.003 0.00 0.15 3.89 0.89 1.16 2.01 0.05 0.04 0.17 1908 N 66 13 8 14 27 69 0 14 0 1 43 1185 318 177 556 14 5 82 C 0.21 0.04 0.030.04 0.09 0.22 0.00 0.04 0.02 0.00 0.003 0.14 3.80 1.02 0.57 1.78 0.04 0.02 0.26 1909 o t o C H w 52 51 4 3 30 89 0 10 3 2 6 33 998 314 313 577 20 12 92 0.16 0.16 0.01 0.009 0.09 0.28 0.00 0.03 0.009 0.006 0.02 0.10 3.11 1 .08 0.98 1.81 0.06 0.04 0.29 1910 1911 1912 C 65 6 4 7 29 123 2 13 6 0 0 22 1046 338 286 724 13 15 78 F C 0.21 0.02 0.01 0.02 0.10 0.40 0.007 0.04 0.02 0.00 0.00 0.07 3.40 1.10 0.94 2.38 0.04 0.05 0.26 105 21 6 21 21 79 2 31 0 3 29 1115 340 242 723 22 8 72 0.31 0.06 0.02 0.06 0.06 0.24 0.006 0.09 0.009 0.00 0.009 0.08 3.33 1.01 0.72 2.13 0.07 0.02 0.21 C 96 3 8 2 28 83 4 27 5 1 0 27 1036 929 232 682 18 16 87 0.27 0.008 0.02 0.005 0.08 0.23 0.01 0.08 0.01 0.002 0.00 0.08 2.93 0.93 0.66 1.93 0.05 0.04 0.25 61 SUB PROGRESOS i I I I I i

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CUBA CONTEMPORSNEA c'A lb MUERTES Y MORTALIDAD EN LA REPUBLIC; Fiebre tifoidea.............. Saram pie .......... ....... Escarlatina................. Tos ferina.................. Difteria.................... Gripe.. .................. Disenteria............. .. Lepra.... .................. Erisipela................... MIuermo.................. Antrax..................... Rabia............ ......... T6tanos .................... Tuberculosis................ Chncer........ .......... .. M eningitis................. Enteritis (menores 2 aios).. Septicemia puerperal. ..... 1900 563 ? ? 84 242 14 ? 1672 4068 428 1088 3177 194 o -y 0.34 0.05 0.14 0.08 1.02 2.48 0.26 0.65 1.95 0.12 1901 C C 4 511 9 ? 189 ? 17 ? 1661 4048 503 1344 3801 176 0.30 0. ( 0.11 0.01 0.98 2.29 0.211 0.79 2.25 0.1 0 0.10 1902 o c~ H H 362 3 15 12' 1.03 163 152 18 35 9 21 0 1602 4020 5:39 1228 2264 0.20 0.001 0.008 0.006 0.05 0.09 0.08 0.01 0.01 0.005 0.01. 0.00 0.91 2.28 0.30 0.69 1.29 1571 0.09 1903 o C 342 0 120 90 113 109 85 31 35 2 23 0 1344 3880 601 1165 1920 0.18 0.00 0.06 0.04 0.06 C).06 0.04 0.01 0.01 0.001 .01 0.00 0.74 2.14 0.33 0.64 1.06 14410.08 1904i C = di F 296 32 90 101 136 158 51 15 27 1 11 0 1269 3958 661 1262 2373 120 0.15 0.' 0.04 0. n5 0.' 7 0.u8 0.Y2 0.onO 0.00 0.67 2.-,l 0. R5 0.67 1.27 0.06 6.2

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LA SANIDAD EN CUB k: SUS PROGRESOS .Nx. 12. DE CUBA POR LAS CAUSAS EXPRESADAS. Ion5 F 1906 L.'O 3170.16 2640.13 184 1.09 173'(1.18 li3 1.(13 610.03 91.014 1590. 07 1870.07 1090.10 2310.11 1760.08 64 0.0:1 720.03 21) 0.0] 290.41 380.1 37 0.01 10.0nr(5 n.001 I6I0I.008 12.0.006 00.00 00. 10 1349 0.619 11920.59 41012.12 40922..15 7441;0.38 8080. 40 96'so.5() 9310.41; 3279 1.69 3(591 .84 138 0.07 1890 09 1 907 5 F H + 348 115 30 135 194 414 79 47 384 11 0 1012 4189 813 1197 5952 14-4 0.16 0.05 0.01 0.06 0.09 0.20 0.0:3 0.02 0.01 0.(X04 0.005 0.00 0.49 2.04 0.39 0.58 2. 10 0.07 1908 8C ^ -Z o o C 3140.14 620.02 480.02 212 0.09 195 0.09 232 0.10 33 0 .01 i04)4.01 470.02 1 0. (HH)4 16 0.1007 10.0004 9820.46 3538 1.66 51)1 0.42 773 0.30 4224 1 .97 11810.06 1909 O 253 113 21 147 21.4 311 35 25 45 6 15 7 896 3246 981 989 4218 172 -U 0.11 0.05 0.009 0.06 0.09 0.14 0.01 0.01 0.02 0.002 0.006 0.0004 0.40 1.47 0.44 0.44 1.90 0.08 1910 0 O 2770.12 83 0.03 190.008 2010.09 161 0.07 5450.24 43 0.03 35 0.01 340.01 0 0. (N) 100.004 50.0)03 7420.33 32871.48 1004 0.45 10330.46 61392.77 1450.07 1911 O Zj H C G 365 99 21 116 167 399 55 53 381 0' 13 9 764 3419 977 797 5724 164 0.15 0.04 0.009 0.05 0.07 0.17 0.02 0.02 0.02 0.00 0.005 0.0002 0.33 1.49 0.42 0.34 2.49 0.07 1912 O C H -+ 323 24 16 68 2(X) 354 39 37 44 3 9 2 641 3161 1005 860 5429 150 0.13 0.01 0.006 0.03 0.18 0.15 0.02 0.01 0.02 0.001 0.003 0.0008 0.27 1.32 0.42 0.36 2.27 0.06 J. Le-R. 63

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UNA CARTA INEDITA DE MIGUEL JERONIMO GUTIERREZ(*) "C. Carlos Manuel de C6spedes, Santo Espiritu Abril 13. de 1870. Mi muy respetable amigo y querido Presidente: hasta hoy no me habia sido posible ocuparme de escribir a V. como se lo ofreci a mi despedida y era mi deseo, y la desgracia ha querido que a] conseguir los medios de verificarlo, tenga que principiar dandole la dolorosa noticia de la muerte de nuestro amigo el antiguo diputado y director de Hda. Arcadio Garcia, que si digno era de ser sentido como un excelente amigo, mucho mis lo era de ser llorado como esclarecido patriota, que habia prestado y estaba prestando utilisimos servicios: fu6 sorprendido el dia 4 por una tropa enemiga, estando solo en un rancho aban() El Dr. Carlos Manuel de Cspedes y Quesada, hasta hace muy pocos dias Ministro de Cuba en Roma. hijo del inmortal patricio que en Yara enarbol6 el 10 de octubre de 1868 el estandarte de la libertad cubana, ha facilitado a nuestro muy querido amigo el Sr. Luis Marino Perez, bibliotecario de la CAmara de Representantes y hidgrafo del patriota villaclareifo Miguel Jer6nimo Guti6rrez, una carta inedita de Este, que es la que damos hoy en estas pAginas do CUBA CoNTEiPoIAINEA, gracias a la amabilidad del senor P6rez. La carta estA dirigida por Guti6rrez al grand Cespedes, y, fuera de su interns intrinseco, es notable ]a circunstancia de haberla escrito Gutierrez algunos dias antes de si trAgica muerte. Por un lapsus aparece fechada el 13 de abril do 1870, cuando fu6 escrita en 1871, come Io revela su texto. Guti6rrez muri6 el 20 de abril de 1871, y el 4 de los mismos moes y anlo su compafiero Arcadio Garcia. Y ya que de Guti6rrez tratamos, nos complacemos on anunciar a los amantes do la historia patria que el Sr. Luis M. Prez estA preparando, aumentada con los nuevos datos que va adquiriendo, una segunda edici6n de su celebrado libro Bioarafia dIe Miguel Jerdnimo GutitrrE:, revolucionario p poeta cubano (Habana, 1912.), al que dedic6 un brillante articulo nuestro ilustre Sanguily en el nUmero 2 del tomo I de esta Revista.

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UNA CARTA INEDITA DE MIGUEL JERONIMO GUTINRREZ donado, donde iba todos los dias a recibir su correspondencia y no se sabe el menor detalle, solo se oy6 una descarga como de cinco o seis tiros, y a pocas horas se le hall con el craneo enteramente deshecho, lo que se llama volada la tapa de los sesos: los asesinos le despojaron de sus vestidos, salvo lo interior, que le dejaron por ensangrentado, y enseguida le aplicaron fuego con unas pencas de guano que apenas le quemaron una parte. Dejemos, pues, una relacion tan horrorosa y honremos siempre la memoria del que, por llenar sus santos deberes, sali6 de este mundo con su aureola de martir. Ahora respecto de mi programa imposible me es realizarlo; bhstele saber que despus de nuestra despedida estuve como mes y iedio sin poder salir del Camagiey, y que cuando tomamos definitivamente camino para este Estado, en la primer jornada se me cans6 el caballo que pude reponer a duras penas con una mala yegua, que a poco abort6 dejandome a pie, de cuyo modo he hecho el camino con la angustia que V. puede imaginar, y para mayor desgracia, en el segundo encuentro que tuvimos con los espanioles, perdi carga y bagage, pudiendo recalar al fin al rancho del malogrado Arcadio, del que me he visto forzado a salir sin que hasta ahora haya logrado conseguir bestia ni elemento para regresar A ese centro. Sin embargo, he llegado hasta donde lo hubiera hecho sin haberme acontecido aquellos percances, pues aqui pude muy prontamente saber que las fuerzas de Villaclara, Cienfuegos y Trinidad se habjan retirado a este Distrito, por causas que no he podido averiguar; pero que desde luego presumo consisten en la suma actividad de las operaciones del enemigo, en medio de la eterna y sempiterna falta de pertrechos. El valiente Tamayo Leon penetr6 en el territorio a que fu6 destinado: resisti6 denodadamente tres ataques, que fuerzas superiores le dieron en un solo dia, hasta que quem6 su nltimo cartucho (tal era la abundancia de su parque) y se retire con una honrosisima herida en la frente, de la cual se halla enfermo por no habersele podido aun estraer la bala. Un capitAn de Tamayo, llamado Brifias, fue herido, y cuando se le llevaba en camilla los que lo conducian, no s6 si por necesidad o por cobardia, lo abandonaron al enemigo que se lo llev6 y fusil6. 65

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CUBA CONTEMPORANEA Villamil ha tenido varios combates, algunos con muy bri llante 6xito. Por no tener datos aut6nticos, no me detengo en describirselos, creyendo quo pronto recibira V. los partes. Por aqui se sufren ]as mismas escaseces que por alla; pero el espiritu piblico estA muy levantado. Todos los empleados que he visto se esfuerzan por llenar su deber. Solo he notado de malo el des6rden que cunde por todas partes, y que no hay medios de contener, me refiero a la rapina, pues no puede una poseer nada seguro. Oigo con frecuencia hablar de muchos que por aqui suben y bajan y quo se titulan, capitanes, comand.tes etc, que son peores que los majaes: A titulo de que son portadores de comisiones, abusan de todo, y lo que es verdadero servicio no prestan ninguno. Entretanto puedo volver, quisiera toner las buenas y malas noticias ciertas, asi del Interior como de fuera; y de ninguna fuente me seria mas grato recibirlas que de V. mismo. No hay mas papel. Mande a su af.mo MIGUEL G. GUTIERREZ." 66

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA (COVPERENCIA LEIDA EN FL INSTIIUTO DE LA HABANA, LA NOCIE DE. 8 D]. FEBRERO DE 191, i OIL El Sn. Josi MARfA CtrAc6N Y CALVO.) (Continna) Colaboraba en el Papel Periodico, por 1793, un intimo amigo de Romay, cubano de nacimiento, pero que sentia como pocos el amor hacia las glorias de Espafia, a la que servia en todos los moments de su vida, tomando ora ]a espada, ora la pluma. Es el poeta don Manuel Zequeira y Arango (21). Con Zequeira, se ha dicho que propiamente comienza la poesia en Cuba. Yo no suscribiria el juicio, despues de estos sificos que he transcripto del Papel Periodico. Mas, es cierto que asi como los otros poetas bicieron de los versos mera materia de solaz y recreo, Zequeira coinprendi6 cutn alto y soberano es el ejercicio de la poesia. Tuvo desde la mals temprana edad una decidida vocacion po6tica. En el colegio de San Carlos, comenz6 a ejercitarse en el dominio de la m6trica, haciendo traducciones de poetas latinos. Este aprendizaje fu6 fructifero. Le proporcion6 dos cosas: primero, el conocimiento directo del clasicismo latino, luego, un metro desembarazado y facil. Si observamos cual fu6 su edu(21) Una biografia de don Manuel Zequeira y Arango, formada sobre preciosos documentos, publicarA dentro de poco el Dr. Sergio Cuevas Zequeira, catedrfltico de nuestra Uni%'ersidad y nieto del celebre poeta,

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caci6n, tendremos la clave de todas sus tendencias esteticas. Ella fu6 clasica, tal como entonces se. entendia la palabra; fu6 un alumno sobresaliente de ret6rica, traducia al dedillo los nueve farragosos tomos del Abate Bateux, lela la epistola a los Pisones, de Horacio, una vez por semana, y gustaba de interpretarla eon un criterio tan estrecho e intolerante que hubiera puesto envidia en el animo del mismo Hermosilla. Toda su poesfa se reduce a eso, a una contemplacion constante del mundo antiguo, pero desfigurado por el poeta, al interpretarlo convencionalmente. Canta a Zaragoza, al Dos de Mayo, a la victoria de Cort6s en la Laguna, y en todas partes surge esta evocaci6n perenne del mundo antiguo, pero no majestuosa y serena, no lena de harmonias inefables que nos hablan de Fidias y el Parten6n, de Homero y los tragicos, de las encantadas selvas de los idilios de Te6crito, de Platon el divino, y de Arist6teles el eterno, del epienreo Lucreeio, del humanisimo poeta de Venusa, del cristiano Virgilio, o del satirico Marcial; es una vision del mundo antiguo sujeta a falsas interpretaciones, en que si suena el eco de algunos de sus varones inmortales, es para dictarnos preceptos, y enton' ces nos habla Quintiliano con sus Instituciones, e imponernos ferrea servidumbre artistica. La libertad del poeta no la conoci6 Zequeira. Tengo para ml que no conocemos nada del espiritu de Zequeira, de lo que sentia y amaba, de lo que pensaba y entendia. Por encima de sus sentimientos y de sus gustos, por encima de las diversas emociones que debi6 experimentar su alma en su vida. azarosa de soldado luchando para retardar un momento en la Am6rica del Sur la destrucci6n del poder colonial de Espana, que se apresuraba por momentos, por ley providencial y por errores de los hombres, estaban las reglas, estaban todas las unidades artisticas imaginables, estaba la Ret6rica con sus tropos y figuras sin cuento, que encerraba como en una retorta el espiritu del poeta. Leed una pfgina cualquiera, leed una de esas estrofas que hacian de gozo volver el seso agua al ingenuo y cfndido Dr. Romay, benemdrito propagador de la vacuna entre nosotros, pero hombre de p6simo gusto, y os convencer6is de c6mo todo es convencional y falso, de c6mo hay palabras cadenciosas que suenan como a cascadas de perlas, pfrrafos rotundos, nnmero en CUBA CONTEMPORANEA 68

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Los oItfGENES DE LA POESfA EN CUBA los versos, pero falta siempre el alma de la composicion, el sentimiento, la animaci6n, la vida.. Poeta esencialmente 6pico, dicen de Zequeira casi todos los que le han juzgado. Tiene numerosas composiciones de esa Indole, pero no Io mas numeroso nos da en muchas ocasiones el caraeter determinante en la obra de un poeta. En sus mismas composiciones 6picas, en que lo maravilloso pagano y lo maravilloso cristiano se mezelan y confunden neutralizandose reciprocamente, mats que el estruendo de las batallas, mats que los sufrimientos de los heroes, mas que las invocaciones a todo el mundo olimpico y mitol6gico, nos llegan y nos hablan al alma las descripciones elegantes y apacibles, ora del mar en que Cort6s quemando sus naves obtuvo la mayor de sus victorias, ora de las suaves riberas del Amazonas caudaloso. Poeta descriptivo mars que 6pico fu6 Zequeira. Y si su nombre seri imperecedero en las letras americanas, no es por su silva a Zaragoza ni por su oda al Dos de Mayo, ni por su poema 6pico sore Cort6s: es por una oda descriptiva, sencilla en casi todas las estrofas y en la que parece que la clasica antigiiedad se present al poeta, pura, sin velo, sin reglas que la materializaran, ajena a toda obra de retorica y artificio. Apolo la inspire, decia de ella Luaces, el culto y lamido Luaces, que se parecia algnn tanto a Zequeira por su concepto falso del clasicismo; y es tan ingenua y facil, hay tanta dulzura en el deslizarse de las estrofas, los sentimientos se unen con tanta naturalidad, que si no decimos tanto de ella, si diremos que es lo mas perfecto y puro del arte de Zequeira. Es la oda a la Pifia, que todos tennis en la memoria y que yo, con sentimiento de mi parte, apenas si puedo decir algo de ella, dadas las proporciones desmesuradas de este fatigoso trabajo. Al fin la naturaleza americana ha inspirado a un poeta cubano. Hay nombres griegos, hay hasta alarde de erudici6n mitol6gica, pero todo es agradable y facil. Estos versos comprueban lo que digo, especialmente en cuanto a la erudici6n en nombres y t6rminos mitol6gicos se refiere: Del seno f6rtil de la madre Vesta En actitud erguida se levanta 69

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70 CUBA CONTEMPORAtNFA La airosa pifia de esplendor vestida Llena de ricas galas. A nuestros campos desde el sacro Olimpo El copero de Jnpiter se lanza, Y con la fruta vuelve que los dioses Para el festin aguardan. La madre Venus cuando al labio rojo Su nectar aplic6, qued6 embriagada De inbrico placer y en voz festiva A Ganimedes llama. Coronada de flor la primavera, El rico otofio y las benignas auras En mil trinados y festivos coros Su m6rito proclaman (22). Contemporaneo de Zequeira, de otra region de la Isla, de otro temple de alma y de otra vida, fu6 don Manuel Justo de Rubalcava (1769-1805) cuya existencia agitada y voluble da cierta nota contradictoria a sus versos. No hay para mi dos poetas tan opuestos como Zequeira y Rubalcava. Zequeira era todo correcci6n y mesura, vate acad6mico en muchos de sus versos, culto, sin fuego y sin alma casi siempre; Rubalcava era la incorreccion echa care; de inteligencia despierta, pero sin cultura, tornatil en sus aficiones, leno de una gran sinceridad (22) No hacen:os sino ligeras indicaciones acerca de Zequeira. En rigor no pertenece a nuestro tema., pues vive hasta 1846, auniqe muriera para el arte en 1821, fecha en que comnenzd la espantosa enfermedad mental que le Illev al sepulcro. Pueden verse en la conferencia sobre El Clasicisamo en Cuba (Tabana, 1913, 60 pigs.) segunda de In series organizada por la Sociedad FilomAtica Cubana, pronutciada por nuestrn compainero el Sr. Salvador Salazar, nuevos e interesantes ditos acereade Zequeira. La obra del poeta habanero estAi apreciada desde un punto de vista amplio y tolernnte; me complaxco sobremaneria en que en este punto del minrito de Zequeira nuestras opiniones coincidan muchas veces. F. Caleagno, en sa apreciable Diccionario BiogrdJiao Cubano tpdg. 537):prob6 ne la Iinda 6gloga de Albano y Gualatea, publicasd m el Papel Pnridiheo el 22 de noviembre de 1792, bajo el pseud6nimo de Izmael Raquenue y vulgarizada por don Pedro Onuiteras (Hist. dIe Cuba, tonio 2, pMg. 157 y siguientes es de don Manuel Zequeira, que usaba, entre otros muchs, ese pseudnimo. La famnadel poeta gana nmch con tal atribucl6n, que parece aceptada por la generalidad de la critien (v. Mitjans, op. cit. pwg. 97-99.) Empieza asi: Tom., Pastorn iila, De mi espesa arboleda las manzanas Que cogi al ser de din, Por darte deI mi amor pruebas tempranas Y tanmbidn esa rosas Con que cifles tus sienes amorosas.

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Los ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA de alma y de una imaginaci6n viva, aunque desordenada. Cultiva el poema historico, la sitira; hace poesia, en cierto modo, de caracter civil; gfistale sobremanera el idilio, el amor buc6lico; describe en prosa disertaciones filos6ficas para el Colegio de San Basilio el Magno; esculpe crucifijos, odia y ama, siempre con impetu, siempre sin ley alguna. No decimos esto en son de elogio. La poesia tiene canones fundamentales y ciertas disciplines. Decimos esto para hablar de la sinceridad de su alma, la que transmite a todos sus versos. En el Colegio de San Basilio el Magno, bajo la direcci6n de su hermano Jos6 Angel de Rubalcava, recibe la ensefianza cliasica. Era de una inteligencia tan despierta, que en poco tiempo domnina la lengua del Lacio, posesionAndose como pocos de la poesia Virgiliana. Virgilio fu6 su idolo: le amaba por lo mismo que era un gran poeta sincero y porque tuvo virtudes cristianas en la Roma de Augusto. Pero no es el Virgilio de la epopeya, sino el suave Virgilio de las Ge6rgicas y de las Rglogas el que ama. Con 6d aprende a amar la naturaleza, y si no se apodera de la eorrecci6n y harmonia del poeta mantuano, adquiere en cambio ese sentimiento vago y po6tico de las realidades de la vida del cmnpo, que casi tocan en los limites de lo ideal y et6reo. El bucolismo es la nota caracteristica de sus versos. No solamente se da en los poemas propios del g6nero, como en su 6gloga de Riselo y Cloris, sino en su elegia a la Noche y en ese soneto impecable que se titula A Nise bordando un ramillete, y que no vacilo en transcribir integro (23). No es la necesidad tan solamente inventora suprema de las cosas, Cuando de entre tus manos primorosas Nace pna primavera floreciente. La seda en sus colores diferentes Toma diversas formas caprichosas, Que aprendiendo tus dedos a ser rosas Vive sin marchitarse eternamente. Me parece que al verte colocada (23) Lo propio que en la anterior nota, decimos aqui do este ligerisimo juicio sobre Rubalcava. Tan solo hacemos meras indicaciones para completer el cuadro. Vease el citado trabajo de mi querido amigo Salvador Salazar, donde se trata, mAs extensamente y con clarisimo criterio, de los mnritos y defector del poeta santiaguense. 71

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CUBA CONTEMPORANEA Cerca del bastidor, da'ndole vida, Sale Flora a mirarte avergonzada, Llega, ve tu labor mejor tejida Que la suya de Abril, queda enojada Y sin mals esperar vase corrida. Rubalcava ha tenido poca fortuna p6stuma. Siendo despreocupado como pocos, nunca le import gran cosa recoger sus versos, muchos de los cuales se confundieron con los de Zequeira. Asi La H1uerle de Judas no se di6 a la imprenta hasta 1830 (24). Don Luis A. Baralt, culto y distinguido poeta, venezolano de nacimiento, pero que residi6 durante mucho tiempo en Santiago de Cuba, puso partial remedio a este estado de cosas publicando en un tomito de cien paginas (1848) las poesias de Rubalcava. Fu6 de los pocos que comprendieron sus m6ritos coloctndole por cima de Zequeira, pero su esfuerzo qued6 aislado, olvidandose a Rubalcava cada dia mals. Hoy son sus poesias, para ]a generalidad de las gentes, meras antiguallas; y lo que mas se cita, aunque tampoco se lee, es su poema La Muerte de Judas, bastante artificial por cierto, aunque robusto en dos o trees partes; v. gr., cuando describe el encuentro de la virgen Maria con el traidor al divino Maestro. Tales son los primeros pasos de la poesia en Cuba. Pronto entraremos en una nueva fase: el elemento descriptivo dar una nota local a la poesia cubana. Tal sucede con el advenimiento de Jos6 Maria Heredia. ADICION. En el nnmero correspondiente al mes de Agosto, tratando incidentalmente sobre la introducci6n de la imprenta en ]a Habana, deciamos que este acontecimiento memorable ocurre en el aio de 1724. El laborioso erudito Dr. Manuel P6rez Beato, ha probado, sin dejar resquicio a la duda, que ya en 1723 el frances Carlos Habr6 (y no Ham6, como por errata apareci6 en dicho (21) En 1847 se public por segunda vez, merced al celo de don Pedro Santacilia. El estudio que la precede y la edici6n son obra de P. Santacilia. El Sr. Figarola-Caneda, autoridad indiscutible en nuestra Bibliografia, insert en ]a Revifla Cabana el estudio de Santacilia, que ya es una verdadera curiosidad. No es este el ilnico servicio que nuestras letras deben al laborioso Director de la Biblioteca Nacional. 72

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA 73 nnmero de Agosto, pag. 311) habia impreso un folleto, del cual ha publicado el facsimile de la portada en la entrega 5-6 (Habana, Septiembre-Diciembre, 1910) de su interesante revista El Curioso Americano. La description bibliografIca la da el citado erudito en dicha entrega, pag. 136, la cual copiamos Integra por creerla del mayor interns: Tarifa General I de I Precios I de j Medicinas j En la HAVANA, con Licencia de los Superiores, en la Im prenta de Carlos Habre. 1723. APBNDICE I. SOBRE LOS ROMANCES VIEJOS CONSERVADOS FOR LA TRADICI6N ORAL EN CUBA Don Rufino J. Cuervo, el gran fl6logo colombiano, fu6 uno de los primeros en afirmar la existencia de viejos Romances en America. ''En un desconocido vale de los Andes-escribia-he oido a mn inculto campesino recitar los Romances de Bernardo del Carpio (que 6l llama Bernardino Alearpio) y do los Infantes de Lara (a)''. Que yo sepa, Cuervo no volvi6 a ocuparse, sino incidentalmente, en este tema interesantisimo. Con alguna anterioridad a Cuervo, en 1867, en su Historia de la Literalura en Nueva Granada (b), don Jos6 M. Vergara habia indicado (pig. 518) ''que los Ilaneros de San Martin, cantaban largos romances asonantados, que Ilamaban Galer6n... Es el mismo Romance popular de Espana, y contiene sienpre la relaci6n de alguna grande hazana, en que el valor y no el amor es el protagonist: el amor es un personae seeundario en estos dramas del desierto''. Men6ndez y -Pelayo, consideraba que mas quo populares los Romances citados por Vergara, eran de los vulgares, ''de los del grupo de jaques y valentones'' (c). Tan s6lo exceptuaba de este juicio la siguiente version, quo transcribimos junto con uno de sus mis pr6ximos antecedentes, para quo pueda hacerse con mis facilidad la comparaci6n: (a) Anuario de In Academial Colombiana, 1874, BogotA, pAg. 225. (Cita de Menendez y Pelayo.) Antologia de Lfricos. Romancero Tradicional. (Tomo X, 1900.) (b) Op. cit. de Menendez y Pelayo. Phg. 230-231. (c) Op. cit. pfg. 231.

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CUBA CONTEMPORXNEA VERSI6N DE VERGARA Por si acaso me mataren-no me entierren en sagrao entierrenme en un llanito-donde no pase ganao: un brazo d6jenme afnera-y un letrero colorao pa que digan las muchachas:-''Aqui muri6 un desdichao''; no muri6 de tabardillo,-ni de dolor de costao; que muri6 de mal de amores-que es un mal desesperao. El tema de este romance (fragmento de romance, mejor dicho) esta nmy generalizado en toda la peninsula espafiola. Le hallamos en los Romanceros tradicionales de Andalucia, de Portugal, de Asturias, etc. Vease ahora la versi6n asturiana: EL MAL DE AMOR Aquel monte arriba va-un pastorcillo llorando; do tanto como lloraba-el gabAn lleva mojado. Si me muero de este mal-no me entierren en sagrado, fdganlo en un praderfo-donde no pase ganado; dejen mi cabello fuera-bien peinado y bien rizado, para que diga quien pase:-" Aqui muri6 el desgraciado''. Por alli pasan tres damas,-todas tres pasan llorando. Una dijo: '' ;Adi6s, mi primo! ''-Otra dijo: '' jAdios, mi hermano!'' La mas chiquitica de todas-dijo: ''Adi6s, mi enamorado!' (Men6ndez y Pelayo. Adiciones a la Primavera y Flor de Romances, de Wolf, pag. 134. En el ya citado tomo X de la Antologia.) No hay duda de que en la emigraci6n el Romance ha perdido mucho de su primitiva ingenuidad y gracia po tica, pero tambi6n es innegable que sigue conservando cierto sello que no permite se le confunda con los Romances vulgares. Pocos elementos eran estos para determinar los caracteres del Romancero traditional Iberoamericano. Con los existentes, hasta era un poco aventurado afirmar la positiva existencia del mismo. No fragmentos aislados, sino producciones completas, con atributos bien definidos y sujetas a determinada unidad interna, es lo que forma un Romancero. Lo otro no puede ser sino simples materiales para su elaboraci6n. Por eso vemos que cuando, en 1900, aparece una de las obras capitales sobre la poesia traditional espaiiola, el Tratado de los Romances Viejos, precedida del Romancero Tradicional, Menandez y Pelayo, a quien vedaba entrar en temerarias aventuras el rigorismo de su mtodo y la f6rrea disciplina hist6rica a que sujetaba sus libros de critica erudita (por lo que siempre seran de perenne consulta), no afirmaba nada en concreto, limitfndose a comentar brevemente los pasajes de Cuervo y de Vergara, y a excitar a los eruditos de America a que emprendieran una escrupulosa investigaci6n folk-16rica, que permitiese sobre firmes bases levantar su Romancero Tradicional, en cuya existencia el insigne maestro daba bastantes inuestras de creer. A esta incertidumbre sobre los Romances de America, vino a poner t6rmino, no in erudito hispanoamericano precisamente, sino un ilustre discipulo de Menendez y Pelayo, don Ram6n Men6ndez Pidal, una de las repu74

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA taciones cientificas mas s6lidas de la Espafia contemporinea. La investigaci6n personal, larga y detenida, que recomendaba el autor de las Ideas Esteticas, fue realizada por el Sr. Pidal en varias regiones de la America del Sur. Fruto precioso -de su estancia en nuestro continente, fue su estudio Romances tradicionales en America, publicado en el primer nnmero de la Revista Cultura Espanola. (Madrid, 1906.) (d) Con su habitual perspicacia y erudici6n copiosisima, demostr6 Menendez Pidal: 1) La positiva existencia en la America Meridional de Romances tradicionales. 2) El marcado carkcter 4pico de la mayoria de los mismos. La investigaci6n de M. Pidal qued6 reducida a la America del Sur. Surge, por tanto, la pregunta: tConserva la tradici6n oral en Cuba Romances viejos? Caso de conservarlos, jeuales son sus caracteres Y he aqui una de Ias cuestiones mas interesantes de nuestro rico folk-lore, negado ligeramente por los que gustan resolverlo todo sin investigaci6n alguna: procedimiento c6modo y sencillo, pero expuesto a inconcebibles yerros. Respondemos resueltamente que si a la primera pregunta. En una sola provincia, en la de la Habana, quizA la mats pobre en tradiciones por ser Ia ms populosa de todas; no en pueblos aislados, sino en la misma capital, hemos podido recoger varias versiones de los siguiente Romances: Santa Catalina, El Marinerito, La Mahana de San Simdn, Angarina, todos positivamente viejos y todos muy generalizados en la peninsula espafiola. AdemAs, hay casos dudosos, como aquel que empieza: Hilito, hilito de oro-yo jugando al ajedrez, del cual no he hallado antecedentes concretos en el Romancero Tradicional do Men6ndez y Pelayo (e), pero que por su incoherencia manifiesta, por su sabrosa rustiqueza, tiene muchos de los atributos de los Romances populares. (d) Confesamos honradamente que no conocemos sino por indicaciones ajenas el estudio del Sr. Pidal. Por mds que hemos hecho, no hemos logrado encontrar un solo exemplar de la citada Revista. Lo que ocurre en este respecto en nuestras Bibliotecas, es realmente lamentable. Y no podemos culpar a los directores de las mismas, que realizan, en muchas ocasiones, muy loables esfuerzos. El mal tiene un origen mas alto: Asi, ya es de dominio pflblico que los presupuestos de la Biblioteca Nacional (fundada por um particular, el competentisimo biblidgrafo D. Domingo Figarola-Caneda y por 61 dirigida) han sido reducidos, sin consulta previa con la Direcci6n, a una cantidad irrisoria. Y si con lo propio tenemos tanto descuido Lc6mo hemos de ocuparnos en lo extrafio? (e) Ni tampoco veo nada parecido en los titulos y primeros versos que da la erudita escritora dona Maria Goyri de Menendez Pidal, en su excelente articulo Romances que deben buacarse en la tradici6n oral, publicado en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. (Madrid, 1906.) 75

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CUBA CONTEMPORXNEA Claro que estos elementos son insuficientes para fijar de un modo definitivo el caracter de nuestros Romances, pero bastan para afirmar que existen en la tradici6n oral de Cuba. Y ya esto debe ser suficiente para que se despierte un poco de amor por nuestro folk-lore, y no se le crea reducido a meras caneiones vulgares, producto, las mas de las veces, de la degeneracion de una raza. El presente trabajo no obedece sino a ese fin: es una modesta contribuci6n al estudio del folk-lore cubano. lQuidn sabe si aplicnndonos al studio de nuestras tradiciones, si utilizando muchos de sus factores en la elaboraci6n de obras artisticas, forjemos una verdadera literature national, y hagamos, por consiguiente, que se afiance de un modo definitive la personalidad politica de nuestro pueblo! Por boy nos limitaremos, dado que la publicaci6n de las otras versions y su estudio tienen un lugar mas propio en otro ensayo nuestro, que pronto verb, la luz en esta misma Revista, a transcribir uno de esos Romances, el do Santa Catalina, y a senalar algunos de los caracteres que se observan en los otros. Nuestro pueblo tiene especial predileccion por los asuntos liricos. Ya dijimos (v6ase el texto de la conferencia) que en nuestras d6cimas, cantares y romances, el amor era el elemento principal de los mismos. Sucede aqui todo lo contrario de lo que sefala Vergara en los Romances de los Gauchos. El amor es la fuente principal de nuestras canciones; el valor, en cambia, ocupa un lugar secundario. Este caracter es sumamente important, pues viene a distinguir perfectamente los Romances cubanos (si es quo podemos llamar asi, no ya a los quo canta el ''guajiro'' en nuestros campos, sino a los mismos espanoles, quo nuestra tradici6n conserva) de los de ]a Am6rica del Sur. Este sentimiento lirico se da con otro, poco frecuente tambi6n en el Romancero Tradicional (asi el Espanol, como el Iberoamericano): es el de lo maravilloso. Esto se ve positivamente en la elecci6n misma do los temas: Angarina, El Marincrito, etc. De aqui esta deduccion: que el carter esencial de la 6pica castellana (y de la mayoria de los Romances viejos) no ha pasado a los Romances que conservamos. El Realism histdrico, no existed en ellos. Adviertase que estas observaciones las hacemos provisionalmente. Es posible que en la region oriental de la Isla, aparezca, el dia menos pensado, un Romance, o una serie entera de Romances do cualquier ciclo heroico: tanto de traditional debe de haber en su desconocido folk-lore. El Romance de Santa Catalina, en el cual vamos a ocuparnos, tiene, segdn todas las mas probables conjeturas, un origen hibrido, o, hablando con mas propiedad: ha venido a ser, en la nltima forma quo ha adoptado en nuestra tradici6n oral, la reunion do dos Romances: uno portugu6s, legitimamente portugu6s; otro castellano. Esta afirmaci6u require algunas aclaraciones. El Cantar do Sta. Catalina es uno de los pocos Romances portugueses primitives no formados sobre temas castellanos. Se extendi6 considerablemente por todo Portugal, traspas6 las fronteras y dej6 varias y diversas 76

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA muestras en el Romancero Tradicional de Catalunfa '(f), en el de Asturias (g) y en el de Andalucia (h). Su influencia fu6 mds lejos aun: en las Azores (cf. Cantos Populares do Archipielago Agoriano, publicados... por Th. Braga, 1869) en la Isla de Madera (Vid. Romanceiro do Archipielago do Madeira, por Alvaro Rgues. de Azevedo, 1880) y hasta en nuestro continente, en el Brasil mismo (Canto Populares do Brazil. de Silvio Romero, 1883) vino a informar muehos cantares tradicionales. Pties Lien, el tema do este romance vine a ser el mismo que el de la segunda parte del nuestro. tEsta influencia es inmediata? De ninguna manera: la recibimos por medio de un Romance andaluz, en el cual se da idntica partiularidad. En cuanto a In primera parte de nuestro Romance, no nos cabe la menor duda de que es rigurosamente de origen castellano. Lo prueba este hecho; primero, por su ausencia del Romancero portugues (prueba negativa); despues, por cantarse en castellano, con algunos pocos catalanismos, en Catalunia (prueba positive). Solamente Ia transcripcion literal de los Romances, tanto los portugueses Como los castellanos, puede llevar al ftnimo el convencimiento de la verdad de estas afirmaciones. Eso haremos, aunque, para no hacer este apeudice desmesuradamente largo, procediendo por extractos. A) Romance portugues extractto: -Capitao, quero & tua alma, para conmigo a levar. -Renego de ti, demonic, que me estavas & attentar I A minha alma 6 so de Deus;-o corpo dou en ao mar (i). (f) El ndm. 34 del Romancerillo de MiIA y el nMm. 4 de los Romances Castellanos en, Cataluila. (Romancero Tradicional de M. y Pelayo, tome 10 de ]a Antologia de Liricos pwg. 258.) (g) M. y Pelayo, op. cit., Romances tradicionales de Asturias, ndm. 57. (h) Op. cit. Rom. de And. nfms. 30 y 31, (i) Leccion de Almeida Ganet (citada por M. y Pelayo. Op. cit. pAg. 110) Para que se vea c6mo el Romance degenera al trasladarse al Brasil, a pesar de quo su element primitivo (el naufragio y la tentacidn) no desaparece, vamos a trasladar algunos verses de una de las varias versiones brasilefias sintiendo mucho no poder hacer la cita por la memorable coleccidn del Dr, Silvio Romero, la que no tenemos ahora a manos: (La combinacidn m6trica no es ya la del Romance). Capitao: Todas tres son minhas filhas... Ai I quem m'as dera abragar! A mais bon ita de todas, Oh! Tolina!(bis .Para comtigo casar Gageiro: Eu nao quero sua filha Que ]he custou S criar; Quero a nAu Catharineta, Oh! Tolina! (bis Para n'ella navegar. 77

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78 CUBA CONTEMPORANEA El Romance portugues puede considerarse como perteneciente a un ieilo geografico. Esto denota su no mucha antigiiedad, pues estos Romances vienen a adquirir cierta boga en la era de los grande descubrimientos portugueses y espafioles. Menendez y Pelayo (loc. cit.)seflala el parecer de Almeida Ganet, segan el cual el Romance se funda en el recuerdo de algin naufragio hist6rico, probablemente en el que pas6 Jorge de Alburquerque Coelho volviendo del Brasil en 1565. iist6rico o no su asunto, no hay duda de que elemento esencial en el mismo es Jo maravilloso. Veremos en todas las otras versiones, en la nuestra en primer termino, aparecer ese elemento, ms o menos acentuado. B) Versi6n asturiana (j): EL MARINERS Maanita de San Juan-cay6 un mariners al agua: ''6Qu6 me das, marinerito,-porque te saque del aguaI'' ''Doyte todos mis navios-cargados d'oro y de plata, y ademfs a mi mujer-para que sea tn eselava.'' ''Yo no quiero tu navio-nin tu oro nin tu plata, ni a ]a tu mujer tampoco-aunque la fagas mi esclava; quiero que cuando to mueras--a mi me entregues el alma.'' ''El alma la entrego a Dios,-y el cuerpo a la mar salada." ''VAlgame Nuestra Senora-Nuestra Sefiora me valga.'' Particularidades de esta version: Se senala el dia de San Juan como el de la fecha en que se ahog6 el marinero. Sabido es lo mucho que aparece ese dia en las tradiciones populares de Espafa.-No aparece Satin, aunque se suponen en sus labios las palabras de la tentaci6n.-Es muy propio de Espana la idea fundamental del Romance: envuelve un alto sentido religioso. En el Romance portugue6s, Satfin era el elemento tentador; en esta version, el demonio desaparece de la escena. El CapitAn ocupa su lugar y es el que hace los ofrecimientos al marinero. La composicibn es sumamente viva y dramAtica, adquirfendo el dialogo, en ocasiones. los caracteres de lo patEtico. Asi en estos versos: (La *Nau Catharineta, sorprendida en alta mar por una tormenta fortisima, vaa naufragar, Los marinos echan suerte, para ver quidn es el culpable, resultando serlo el capitan. Entonces dice Este a un marinerito): Sobe, sobe meu gageiro Meu gageirinho real, Ve se ves terras d'Hespanha Oh! Tolina (bis Aris de Portugal. Gageiro: Nao vejo terras d'Hespanha, Areas de Portugal Vejo sete espadas nuas, Oh! Tolina! (Lis Todas para te matar...... En esta version brasilera el desenlace queda indeciso. Se adivina mAs que se ve. Esto, que es de eficacia artistica innegable, es tambi6n fuerte indicio de que el Romance se ha remozado (perdiendo muchos de sus caracteres populares) al pasar por manos cultas. Las citas de la version brasilera las hacemos siguiendo esta edicidn; Can9oes Popuwares do Brazil. J. Ribeiro dos Santos: Editor. Rio de Janeiro, 1911. (i) Menendezy Pelayo.-Rom.Trad., pAg.139.

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA Apurando un poco las cosas, puede traernos a la memoria aquellos versos soberanos de El Alcalde de Zalamea, la celebre comedia de Calder6n, que a pesar de tener un pr6ximo modelo en otra obra de Lope, de igual titulo, es joya inapreciable del teatro espaiiol: Al Rey la hacienda y ]a vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma s6lo es de Dios. C) Version de Catalufa: De Barcelona partimos-en una noble fragata, que per nombre se decia-Santa Catarina Marta. Al ser en medio del mar-marineros se espantaban... El dimoni le risponde-de'l otra parte de'l agua: ''AQu6 me darAs, marinero,-etc. ''Yo te donar6 un navio-cargado de oro y de plata.'' "Yo no quiero ti navio-ni tu oro, ni to plata, sino quant to moriras-que me entregues la ter anima.' ''L'fnima ]a entrego A Dios-y el cuerpo A la mar salada. Y un Padre Santo hi ha Roma-que perdona los pecados, que me los perdonar a mi,-yo qu'en tengo de tan grandes. Deshonr6 yo una doncella-en medio de mi palacio... Ella va pari tres hijas,-todas trees como Ia plata, todas tres las he ahogado-sin darles (k) el agua santa.'' Em baixa un angel del cel-ab la corona y la palma: Vine ensa, bon marinero,-que el Rey del Cel te demana, que t'en vol fd dond comtes-de la tu vida pasada'' (1). (Num. 34 del Romancerillo de don Manuel MiI. Rep. por M. y Pelayo. Rom. Trad., pag. 258.) Particularidades de esta versi6n: Su semejanza direct con el Romance portugu6s (el naufragio, ]a aparici6n do Satan; todas las caracteristicas de ]a primitiva forma del Romance, aparecen aqui).-La amplificaci6n del tema: Lo de la deshonra de la doncella recuerda algo el asunto de los Romances del Ciclo de Rodrigo (ll).-La repetici6n de algunos versos de la version andaluza del Romance de Santa Catalina; v. gr.: Em baixa un angel del eel-ab la corona y la palma. (Versi6n catalana.) Y baj6 un Angel del. cielo-con su corona y su palma. (Rom. andaluz. Version recogida en Osuna por Rodriguez Marin.) D) Version andaluza: SANTA CATALINA Por la baranda del cielo-se pasea una zagala, vestida de azul y blanco,-que Catalina se llama. (k) N6tese el use del dativo. (1) Las palabras subrayadas son catalanas. (11) Vid. El Penitente. 10 y 2q de los Romances Tradicionales de Asturias. Op. cit. PAgs. 27 y 28. 79

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CUBA CONTEMPORANEA Su padre era un perro moro,-su madre una renegada; todos los dias del mundo-el padre la castigaba. Mand6 hacer una rueda-de cuchillos y navajas, para pasarse por ella-y morir crucificada. Y baj6 un Angel del cielo-con su corona y su palma y le dice: -Catalina,-toma esta corona y palma y vente conmigo al cielo-que Jesucristo te llama. Subi6 Catalina al cielo-como una buena cristiana. A eso del mismo punto-ha caido una borrasca llena de aires y centellas-que al mundo atemorizaban; los marineros del mar-de pecho se van al agua. -gQu6 me das, marinerito-porque to saque del aguaf -Te doy mis tres navios-cargados de oro y de plata, y mi mujer que to sirva-y mi hija por esclava. -No quiero tus tres navios-Ni tu oro ni tu plata; ni tu mujer que me sirva-ni tu hija por esclava: lo que quiero es que en muriendo-que me entregues el alma. -El alma es para mi Dios-que se la tengo mandada, y 1o demfs que me queda-pa la Virgen Soberana. Santa Catalina-cabellos de oro, mataste a tu padre-porque era moro. Santa Catalina-cabellos de plata, mataste a tu madre-porque era falsa (m). Particularidades de esta versi6n: La uni6n, al Romance del Marinero, de otro, probablemente de asunto hagiogrAfico. El trAnsito es tan brusco, que se descubre en seguida. Vdase: Subi6 Catalina al cielo-como una buena cristiana. A eso del mismo punto-ha caido una borrasca. En otra versi6n (tambien recogida por el insigne Rodriguez Marin) todavia se ve mds palpablemente: Mand6 hacer una rueda-de cuchillos y navajas; estando la rueda en punto-un marinero bogaba. .... .... ... ... ....... ....... ... ... -Qu6 me das marinerito, etc. Que son dos romances y no uno solo, se descubre tambi6n por conservarse en Cataluna otro Romance que no refiere sino la leyenda hagiografica de Catalina (n). Ha habido una verdadera yuxtaposici6n. Parece que este es un tema muy popularizado en toda la Andalucia, pues basta en adivinanzas y enigmas se reproducen muchos de sus versos. Por ejemplo, en esta linda adivinanza: Por las barandas del cielo se pasea una doncella (m) Recogido por Rodriguez Marin e inserto por M. y Pelayo en su obra citada. (PAgs. 178-179.) () Empieza asi: Aqui dolt en estos montes-y en tierras muy regaladas IV'hi nasquW una criatura-que Catalina se llama. 80

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA vestida de azul y blanco y reluce como estrella (i). (Soluci6n: La Luna.) $Y cuiles son las fuentes de ]a leyenda hagiogrificat 6Hasta qu6 punto ha arraigado la misma en el alma de la poesia popular espafiola? jC6mo alcanza una popularidad tan grande, que no s6lo en Espanla misma, sino en sus posesiones de Am6rica obtiene una boga tan alta? La nltima pregunta es fieil de contestar; las anteriores requieren nada vulgares conocimientos de hagiografia general, para indicar una conjetura plausible. El Romance andaluz se conserva en los juegos infantiles: he aqui el porqu6 de su hoga, dado que pocos medios mis eficaces que 6ste puede haber para la propagaci6n y conservaci6n traditional de un cantar. Por este conducto lo recibe nuestro pueblo; asi nnicamente es como vive todavia en la memoria de las gentes. Transcribamos ahora una de nuestras versiones, para que se vea claramente su filiacibn andaluza E) Version cubana: -Sube, sube, Catalina,-que alli en el cielo te llaman. --Para que me querran en el cielo-que tan aprisa me llaman? -Para sacarte una cuenta-de la semana pasada. Ya Catalina va al cielo-de fngeles acompafiada. Dios le dice: -Toma tu corona y palma. -;CuAnto me das, marinero,-porque to saque del agua? -To doy todos mis navios,-todo mi oro y mi plata; a mi mujer que to sirva-y a mi hija por esclava. -Nada de eso yo quiero-sino casarme contigo. Cojo 6sta-por linda y hermosa quo es una rosa acabadita de nacer. (Recitado por la nifia Concepci6n Rodriguez, de doce afios de edad, en ]a Quinta del Obispo, barrio del Tulipan, Cerro (La Habana), el dia 13 do abril de 1913.) Particularidades de esta versi6n: Como en la andaluza, se ve la uni6n de dos romances.-El cambio, de ino a otro, sigue siendo muy brusco; en esta versi6n aun lo es 'm6s.-El elemento maravilloso se acentrna: Es uno de los pocos cantares populares en que Dios habla. jEs esto contrario a la poesia popular? Quiza lo sea, al menos, a la espaiola, que pocas veces hace un use constante de lo sobrenatural. Sin embargo, si fu6ramos a rechazar ese verso, por tal motivo, tambi6n rechazariamos los otros Romances en que aparecen Satan, los Angeles, et.-El final del Romance, parece ser una formula general de juegos infar. les. No obstante, nunca la hemos visto poner en prnctica. (fi) Francisco Rodriguez Marin: Cantos Populares Espaiioles (Sevilla, Fco. Alvarez, MDCCCLXXXII). Tomo 19, Seccidn de adivinanzas, ndm. 257, pAg. 189. 81

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CUBA CONTEMPORXNEA Creemos que el simple cotejo del Romance nuestro con el andaluz, probarA lo que hemos dicho, o sea la filiaci6n de aqu6l respecto a 6ste. Esta otra version, quo publicamos junto con otra que se canta en Madrid, sera un nuevo argumento para ello: EN LA HABANA En Galicia hay una nifia-que Catalina se llama, si, si, que Catalina se llama. Todos los dias de fiesta-su padre la reganlaba, si, si, su padre la regafiaba, porque no queria hacer (bis)-lo que su madre mandaba, si, si, lo que su madre mandaba. Mand6 hacer una rueda-de cuchillas y navajas, sI, si, de cuchillas y navajas. Ya la rueda estA hecha (bis) y Catalina arrodillada, s1, si, y Catalina arrodillada. Ya Catalina esta muerta,-ya los Angeles ]a Iloran. Baj6 un Angel del Cielo-con su corona y su palma, sI, si, con su corona y su espada. Sube, sube, Catalina,-que alli en el cielo te liaman, sI, si, que ally en el cielo to laman. Catalina est en la gloria,-su padre lo estin quemando. (Recitado por la Srta. Maria Iglesia y Balaguer, en el barrio del Vedado (La Habana), el dia 14 de febrero de 1913.) EN MADRID En Cadiz hay una niia-que Catalina se llama, l ay, si, que Catalina se llama. Su padre es cazaor de perros,-su madre una renegada, 1 ay, si, su madre una renegada! Todos los dias de fiesta--su madre la castigaba, 1 ay, si, su madre la castigaba! Porque no queria hacer-lo que su padre mandaba, Iay, s1, lo quo su padre mandaba! Un dia Ia mand6 hacer-una rueda de navajas, 1 ay, si, una rueda do navajas! La rueda ya estaba hecha,-Catalina arrodillada, 1 ay, si, Catalina arrodillada! 82

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA Y baj6 un Angel del cielo-con la corona y la palma, ;ay, si, con la corona y la palma! Sube, sube, Catalina,-que Dios del cielo to llama, i ay, si que Dios del cielo to llama! (Publicado por Eugenio de Olavarria y Huarte, El Folk-lore de Madrid, pfng. 64, tomo III de la Bib. de las Trad. Pop. Esp., 1884.) En esta nltima x ersion nuestra, que creemos de mayor valor poetico que ]a de Madrid, el verso final recuerda notablemente la conclusion del famoso Romance de Delgadina (Angarina entree nosotros): Las campanas de la gloria-por Delgadina doblaban; las campanas del infierno-por su padre repicaban (o). Pero, jno tienen las versiones nuestras ninguna nota tipica, ninguna nota cubana Al parecer, no. Aiaden, como hemos visto, algunas palabras, y aun versos enteros, a las versiones espaflolas; pero lo mismo pueden cantarse ailA que aqui. Diran muchos: Siendo asi, Aqu6 importan para el Folk-lore cubano tales Romances? A. los que tal digan, habr6 de contestarles dici6ndoles que precisamente uno de los caracteres del Folk-lore es esta tendeneia a reproducir los asuntos ajenos. El cuento del Pulgarcito, para citar un solo ejemplo, se encuentra tanto en el folk-lore escandinavo como en el frane6s; y, sin embargo, nadie por eso deja de considerarle como elemento muy important en el caudal folk-l6rico de ambos pueblos. Con razon dijo el gran maestro de la critica espafiola: A paradoja suena, pero es gran verdad, confirmada cada dia por nuevos descubrimientos hasta en las razas mss diversas de las que pueblan el continente europeo: "no hay en todas las naciones cosa menos nacional que su poesia popular'' (p). Esto ocurre especialmente con aquellos temas que, ajenos a la historia, encierran grandes conflictos del alma y que pueden ocurrir en todos los pueblos de la tierra. Asi es la de Santa Catalina: A trav6s de sus incoherencias, de muchos verses pueriles, se descubre el fondo de una gran tragedia domestica, realzada poderosamente por los recuerdos po6ticos de un suceso historico. De los otros Romances, s6lo indicaremos sus primeros versos, pues queremos reunir versions mss completas y estudiarlas comparativamente. De Angarina: Pues, senor, este era un rey-que tenia tres hijitas. La mss chiquitica de ellas-Angarina se llamaba. (o) Torre y Salvador (Micr6filo): Un capitulo del Folk-lore Guadalcanalense 1891, pegs. 78-82.-Reproducido (el Romance) por M. y Pelayo, op. cit. pAg. 171. (p) Menendez y Pelayo; Antologia, tomo II, pdg. XXVIII. 83

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84 CUBA CONTEMPOR4NEA Do La manana de San Sim6n: Es el tema de la esposa infiel: La dama estaba solita,-solita en su balc6n. El Marnberito: Es en realidad, la segunda parte del de Santa Catalina, pero tiene ciertas variantes: A las doce del dia-un marino cayd al agua, etc. Como ilustraci6n curiosa, publicamos la mnsica de nuestro cantar. No liemos conseguido La que acompafia a los de Andalucia, pero creemos que ser muy parecida. Insertamos, en cambio, parte de la del Romance brasilero. S6Io nos resta suplicar a los que amablemente nos leyeren, que miren este modesto ensayo como tal, como un verdadero Specimen, que tiende tan s61o a seialar lo mucho que hay que hacer para el cabal estudio de nuestro caudal folk-16rico, dando nada mfs que 1n mero bosquejo de uno de sus principales temas. A NXU CATHARINETA. ro 11V OF 21; *1 ilsica cque acompafna a la versi6n brasilera (*) (') Ha sido publicada en el oCancionero popular do Brazil*: De Miendes-Rio Janeiro, 1911.

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n 4-r --. I ~/ -At ~ 'Ok -K I' -a -.2. sdj ~ ~ -44' I -~ ----~ .tJ -.Mdsica que acompana en Cuba a la version del Romance de Santa Catalina (*) (*) Debemos la transcripci6n, en cardeteres niusicales. del cantar, a nuestro venerable maestro el Dr. Maza y Ledesma. 00 hi r0 wi 0 0 z M 0 N z a

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CUBA CONTEMPORANEA APJNDICE II. EL PRIMER NdMERO DEL ''PAPEL PERI6DICO" Dijo el egregio Menendez y Pelayo, en su inapreciable Historia de la Poesia Hispano-Americana (a), que don Jos6 Toribio Medina "fija con precision la fecha (31 de octubre de 1790) en, que apareci6 El Papel Periddico'". Coino don Marcelino no tuvo a la vista esta publicaci6n, tan importante para el estudio de nuestros origenes literarios, es natural que incurriese en un pequefio error al considerar como exacta tal fecha, guiandose por el eruditisimo bibli6grafo suramericano. Ya el P. Caballero, en el informe que present a la Sociedad Econ6mica de la Habana, decia que el Papel Periddico habia aparecido el domingo 24 de octubre de 1790. Hemos tenido la fortuna, no rara, ciertamente, para cuantos han hojeado nuestra mis antigua publicaci6n, de encontrar plenamente confirmada la noticia del P. Caballero. En efecto, en nuestra Biblioteca Nacional, riqufsima en libros y papeles de esta indole, en la coleccion del Papel de 1790-1792, hallamos, al abrir el libro, primero que nada, este nnmero, cuyo encabezamiento dice como se lee en este grabado: PWPEL PERIuDICO DE I4A HAVANA Del Domingo 24 de Qctubre de 1790. swripsi nonz oti fib:ndqinIt. ; sedal ma'ri-erg4t; .Q (Facsimile, de tamano exacto, de la cabeza del primer ndrmero del primer peri6dico publicado en Cuba, existente en nuestra Biblioteca Nacional. ) (a) T. I, (1911), pag. 222. Nota. 86

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA No cabe duda, pues, de que el Papel Periddico apareci6 el 24 de octubre de 1790; y siendo las obras de Men6ndez y Pelayo de universal consulta, de ahi que consideremos necesaria esta pequefia rectificaci6n. Si fuera poco esto para probar que la aparici6n del Papel Periddico fu6 el 24 de octubre de 1790, viene en seguida a confirmar este hecho el articulo que podemos llamar de presentaci6n del peri6dico. Este artieulo no tiene titulo alguno y va sin firma. 6Seri obra del general Las Casast Por el primer parrafo de este articulo-programa, se echa de ver en seguida que el peri6dico iba a ser, en primer t6rmino, de informaci6n general. Asi leemos: En las ciudades populosas son de muy grande utilidad los papeles pnblicos en que se anuncia a los vecinos quanto ha de hacerse en la semana referente A sus intereses 6 a sus diversiones. La Havana cuya poblaci6n es ya tan considerable echa menos uno de estos papeles que d6 al Pnblico uoticia del precio de los efectos comerciales y de los bastimentos, de las cosas que algunas personas quieren vender 6 comprar, de los espectaculos, do las obras nuevas de todas clase, de las embarcaciones que han entrado, 6 han de salir, en una palabra de todo aquello que puede contribuir A las comodidades de la vida (b). Tambi6n se ve que el peri6dico tendria mucho de caj6n de sastre, pues leemos: A. imitaci6n de otros que se publican en Europa comenzarn tambien nuestros papeles con algunos retazos de literatura, que procuraremos escojer con el mayor esmero. Asi declaramos desde ahora que a excepci6n de las equivocaciones y errores, que tal vez se encontrarin en nuestra obrilla, todo lo demas es ageno, todo copiado. La advertencia, a pesar de ser corta, no deja de abundar en citas de Cicer6n. El que escribi6 esta advertencia manifiesta que no se dedica al peri6dico por ocio, sino por amor a su patria, porque hace ''como el eloenente Tulio, que sacrifice sus ratos de descanso a Tito Pomponio Atico''. Aflade: ''Havana, to eres nuestro amor, tu eres nuestro Atico: esto to escribimos no por sobra de ocio, mas por un exceso de patriotismo'' (c). El primer nfimero del peri6dico tiene tan s6le 4 paginas (d). Estan bien conservadas, fuera de dos o tres picaduras de polilla. El tipo de letra es bastanto claro. Nada bay de literario en este primer nunmro. Despues del articuloprograma, que so leva pagina y media, vienen'las ''Noticias'' y los ''Casos curiosos''. Las noticias pueden dividirse en estos grupos, perfectamente separados en el peri6dico: Maritimas. (b) Transcribimos literahuento. En estas referencias respetaremos siempre la ortografia original. (c) PArrafo II. (d) Y much tempo sigui6 asi. 87

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CUBA CONTEMPORXNEA De Ventas. De Perdidas. De Espectaculos. Transcribiremos uno de los anuncios de ventas. Es muy interesante. jPor qu6 no 1o estudian nuestros economistas ''retrospectivos'' El que quisiere comprar una arafia de ocho luces, de cristales abrillantados, primorosa, acuda A esta imprenta donde le darin raz6n. El precio de la arafia es de seiscientos pesos. Se dara fiada hasta Mayo del pr6ximo 91, y se admitir6 en pago azncar de buena calidad dos tercios blancos y uno quebrado A 16 y 12. Si se quiere saber que class de obras se representaban en aquellos tranquilos dias del mando del benem6rito Las Casas, lease este anuneio: Iloy representara la compaflia de C6micos la Comedia "Los Aspides de Cleopatra''. En el primer intermedio se executarA una pieza titulada: El cortejo subteniente, el mando mAs paciente y la Dama impertinente. Y en el segundo se cantara una tonadilla A duo titulada: El catalin y la Bufiuelera. Para el jueves El Medico Supuesto. En el primer intermedio se representark el entremes: El informed sin forma. En las noticias sueltas se da cuenta de ''Un raro caso de sonambulismo", de unas nuevas Cartas Geograficas de Bartholome Burges, de la operaci6n del Mal de piedra, etc. El colof6n dice asi: Con licencia del superior Gobierno. Se ve, por tanto, que no tiene mucho qu6 hacer aqui el que investigue los primeros tanteos de la literatura cubana. Con todo, es una venerable antigualla, que no pueden dejar de mirar con amor los que en el amable trato de los libros encontramos el mas puro y dignificador deleite. (Co ncl uird.) IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 2T, HABANA. 88

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Thba Qhttmpnrdnta Tomo Ill. Habana, octubre de 1913. Ndm. 2. ESTUDIOS DE VERSIFICACION I LAS LEYES DE LA METRICA Ill periodo pseudoclasico, iniciado en la literatura castellana a mediados del siglo xvr, se hizo notar por la tendencia a observar y respetar fielmente un conjunto de reglas limitadas y convencionales en el arte de escribir. Durante el period romantico, que invade la mayor parte del siglo XIx, esta tendencia se robusteci6, principalmente en lo que toca al arte po6tica. El verso se vi6 constrenjido por estrechas trabas: no podia salir de linderos trillados, no podia romper la monotonia de acentos fijos e inmutables, no podia pasar mais all de cierta extension o medida. Metros como el de nueve fueron condenados como inarm6nicos; el endecasilabo fu6 encerrado en una forzada anquilosis; la repetici6n consecutive de una misma rima en mis de dos versos fu6 considerada cono una herejia. Los preceptores literarios de los siglos xviii y xix fueron, en consecuencia, mas exigentes que lo que hubieran podido serlo los adtores clsicos que, en siglos precedentes,-i en los "siglos de oro" !-, mas lustre y brillo habian dado a la literature castellana. Aplicando con rigor y entereza los principios de la "precep-

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CUBA CONTEMPORXNEA tiva", que tan severa se mostraba con sus infractores, hubiera sido forzoso declarar que fueron pesimos versificadores casi todos los autores clisicos. Si remontamos el curso de la historic literaria casi hasta los mismos origenes de la poesia castellana, hallaremos que el "mester de clerecia", en que se expresaba Gonzalo de Berceo, estaba formado por estrofas de cuatro versos alejandrinos, unidos por un mismo consonante. No nos sera dificil encontrar tampoco, entre los clasicos, quien haya empleado artisticamente el metro de nueve, como Tirso de Molina. Y por lo que respecta al endecasilabo, no son escasos los que-como Herrera, o Lope de Vega, o Gongora, u otros mil-, lo utilizan sin someterse, de manera absoluta, a los ritmos usuales, el heroico o el sAfico. Las verdaderas leyes de la m6trica, las que pueden descubrirnos la esencia misma del verso, su composici6n interna, su estructura ritmica, no fueron, empero, conocidas ni reveladas por esos preceptores rigoristas que, citando a los clasicos por modelos, a rengl6n seguido condenaban implicitamente su obra, recomendando que no se les imitara en aquellas que se dieron en llamar "licencias". Olvidaban, sin duda, que el arte no tolera, no puede tolerar licencias, y que cualquier infracci6n esencial del buen gusto, basta para restar todo su m6rito a una obra de arte. Pero algunas de esas "licencias" de los clasicos eran tan frecuentes, que muchas veces constituian la regla... El endecasilabo sin acento en las silabas centrales, y si, solamente, en la silaba cuarta, fu6 empleado tan gran nrnmero de veces por los autores clasicos, que s6lo una incalificable ligereza y una total ausencia de espiritu de investigaci6n pudieron llevar a los autores de "literatura preceptive" a desconocerlo o a condenarlo (1). Consideraron, seguramente, que se trataba de un verso mal constiruido, y encontraron que la soluci6n mas facil, c6moda y sencilla, era la de no tomar siquiera en cuenta ese desliz de los clasicos. No se habian percatado de que el verso endecasilabo, mas que otro alguno, tenia una gran variedad de ritmos, modos y formas. No conocian ni aceptaban mas que dos de esas formas, y las usaban (1) Pedro Henriquez Urefia, en su trabajo El verso endecasilabo, que comienza en Ia pAgina 138 de su libro Horas de eaudio (Paris, Ollendorff, 1910), copia ejemplos de mAs de cien autores cldsicos quo emplearon frecuentemente esta forma del endecasilabo, 90

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ESTUDIOS DE VERsIFICACT6N indistintamente. Habian liegado a olvidar, dentro de la po6tica al uso, aquel otro endecasilabo, elegante y 6gil, de la "gaita gallega'': Tanto bail con el ama del cura, tanto bail, que me di6 calentura... No descubrieron, no penetraron, no comprendieron, el secreto del ritmo. ; El secreto del ritmo Buscadle una explicaci6n dentro de los tratados de preceptiva que aun se hallan en boga, para escarnio de la cultura literaria oficial que se da a las nuevas generaciones en los paIses de lengua castellana. Revisadlos todos, desde el que escribi6, con elegante factura, Hermosilla, hasta el que compuso, como prueba de su pequenez de espiritu, el adocenado Arpa y L6pez. Hojead a Gil y Zarate, a Coll y VOhi, a Campillo. .. En ninguno de esos libros hallar6is otra cosa que la division rutinaria del verso en unos cuantos metros conocidos y vulgares. Algunos hasta olvidan la raz6n de ser del acento ritmico, y lo confunden con el acento pros6dico, por la seneilla causa de que debe coincidir con 6ste. .. i Los mismos que querian fijar las leyes de la m6trica, desconocian la estructura intima del verso La revolucion literaria que se ha liamado "modernismo', y que levant6 sus pendones en Am6rica de 1888 a 1890, se declare en rebeldia contra las reglas, generalmente absurdas, contenidas en esos tratados de preceptiva. En parte, el modernismo surgib como una protesta contra la vulgaridad en la expresi6n, de manera aniloga como habia surgido en Francia, treinta a-los antes, la escuela parnasiana. Los modernistas persiguieron un ideal de refinamiento y de elegancia en la frase, para oponerlo a la sensiblera puerilidad en que culmin6 la poesia romantica. Los romanticos de la iltima etapa llegaron a decirlo todo de la misina manera. Los versos se hacian con clis6s de frases hechas y de imagenes repetidas incesantemente por todo el mundo. El l6xico que se empleaba era pobre y comiin. Los consonantes siempre eran los mismos. El aspecto saliente del modernisno-dicho sea en lo tocante a la forma, que la significaci6n de esa campafia, desde el punto de vista ideol6gico, se sale de los limites de este trabajo-, fu6 91

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CUBA CONTEMPORXNEA el de buscar una forma bella y exquisite; renovar el l6xico; emplear, ademas, todo el tesoro de palabras del idioma, y, en fin, expresar las ideas de manera distinta a la vulgar y conocida. Y, por lo que toca a la tecnica del verso, los modernistas, intuitivamente primero, conscientemente despu6s, comenzaron a usar metros y combinaciones ritmicas distintos a los que se conocian, y poco a poco fueron penetrando en el secreto del ritmo. Si hubiesen querido escribir una poetica nueva, para ponerla frente a la po6tica vigente i cuantas revelaciones trascendentales hubieran hecho al vulgo letrado! No quisieron, empero, acometer tal empresa, porque los que llevaban a cabo esa revoluci6n literaria, en favor del arte libre, pensaron acaso que escribir una poetica nueva hubiera sido un acto semejante a dotar de codigos y leyes orgfnicas a un pals en el cual se aspira a proclamar la anarquia... No les faltaba raz6n, en lo que a la ret6rica y a la preceptiva en general atafie. Siempre serin problemas interesantes de estudio los que al estilo o al arte de escribir, en suma, se refieren; pero 6stos no deben ser tratados mas que como analisis del mecanismo del escritor, tal como lo ha hecho Remy de Gourmont en Francia; y nunca con el prop6sito de establecer reglas ni dictar canones. Pero por lo que a la poetica se refiere, el caso es otro. La versificaci6n tiene una estructura Intima que esta sometida a formulas mecinicas y precisas, como lo esta la mnsica. El ritmo del verso es hermano legitimo del ritmo musical. Al romper con las viejas reglas y penetrar a fondo en el conocimiento del verso castellano, era, mas que interesante, necesario, haber expuesto cuiles fueron los errores en que incurrieron los autores de "literatura preceptiva'', por desconocer las bases de la m6trica. De este modo se hubiera evitado que esos errores se mantuvieran, como se han mantenido para la generalidad, siendo articulo de fe, hasta el punto de que hoy, no obstante la boga que alcanzan las nuevas combinaciones metricas, nadie sabe a que atenerse por Lo que toca a la composici6n y a la estructura del verso, con excepci6n de los pocos que se dedican expresamente al estudio de estas cuestiones. Hubi6rase evitado acaso, de igual suerte, el descredito que sobre la campafia iniciada por el modernismo han solido arrojar tantos pseudoliteratos, torpes 92

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION imitadores de los maestros de la nueva hora, cuyas conquistas e innovaciones quieren aprovechar, sin saber la razon y el fundamento que 6stas han tenido. El esfuerzo mas digno de atencion que se ha echo en castellano para precisar las eyes de la m6trica, no alcanza ma.s que al inicio de la campafia del modernismo. Se debe a un escritor chileno que pertenece al periodo de transici6n, pero que vi6 el modernismo con simpatia e interest: Eduardo de la Barra. Tomando por base las sagaces observaciones que sobre el metro y el ritmo habia hecho Andr6s Bello, Eduardo de la Barra estudi6 a fondo los problems de versificaci6n que, principalmente en lo que se refiere al verso compuesto, planteaban los nuevos poetas. Y como era miembro correspondiente de la Academia Espafiola, quiso, con un espiritu amplio que le enaltece, recoger el fruto de las investigaciones que habia hecho, acaso para que sirviera de base a una reforma dentro de la poetica que pudieramos llamar official" .El mas avanzado de los trabajos de Eduardo de la Barra es el que se halla contenido en un volumen que Neva por titulo Estudios sobre la versiflcacion castellana y que fu6 publicado en 1889. No tengo noticia de que en Espafia hayan sido tomados en cuenta estos estudios, a no ser por Eduardo Benot. El interns por esta clase de estudios crece, de todas suertes, dia por dia. No faltan quienes persigan las eyes de la m6trica como quien busca la piedra filosofal. A menudo se escuchan opiniones un poco aventuradas, pero reveladoras del buen deseo de acertar en materia tan poco conocida y estudiada. Uno de los mas recientes esfuerzos que en ese sentido se han hecho es el que se nos revela en el cuarto nnmero de la Revista de las A'ntillas, que ve la luz en San Juan de Puerto Rico. El director de esa importante publicaci6n, el senor Luis Llorens Torres, hace preceder su "pequefo poema" Visiones de mi musa, de algunas consideraciones encaminadas a descubrir las bases de la metrica castellana. El esfuerzo es plausible, pero la tesis del senor Llorens Torres es deleznable. Esto me mueve a dar a conocer, en parte, los apuntes que guard a modo de boceto de una obra que preparo sobre versificaci6n castellana. Analizar6 primero,. someramente, los funda93

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CUBA CONTEMPORfNEA mentales errores en que incurre el seflor Llorens Torres, y expondr6 despu6s cuales son las leyes esenciales de la m6trica castellana, tomando como punto de partida la teoria de Eduardo de la Barra, e indicando, como fruto de la observaci6n personal, cufles son las rectificaciones y ampliaciones que esta teoria ha requerido. II LAS IDEAS DEL SENOR LLORENS TORRES Con el prop6sito de no alterar en un hpice los originales conceptos del senor Llorens Torres, reproduzco a continuaci6n los parrafos que a las leyes de la m6trica dedica en el nurnero de junio de 1913 de la Revista de las Aitillas, de San Juan de Puerto Rico. (A5o I, nn. 4). Dice el senior Llorens Torres que dentro de pocos meses publicari un libro titulado Fisiologia y Psicologia del Verso, donde se condensan sus teorias, y agrega: En mi referido libro hay un capitulo, el 6ltimo de la Primera Parte, que se titula I iexistencia de la prosa. A primera vista parecer una herejia. Y, por ahora, no pretendo levantarme tal sambenito, ya que s6lo estoy haciendo un trabajo de mera exposici6n. Sin embargo, no dejar6 de exponer algnn argumento en mi defensa. Aqui mi primera afirmaci6n: toda palabra es un verso. tQuien puede pronunciar una palabra que no sea un verso? Buscad esa palabra, buscadla; no lo encontrar6is jams. Tampoco podreis encontrar una frase (ya sea de cinco, siete, once o del nfmero que se quiera de silabas) que no sea un verso o dos o tres versos. Siendo esto cierto, entonces toda reunion de palabras o reunion de frases es tambien reuni6n de versos. Y he aqua un hilo, adermis de otros muchos, por el que se llega a la conclusion de que la Ilamada prosa no existe. Todo es verso en el lenguaje humano. Toda emisi6n de voz es emisi6n de versos. Lo que vulgarmente se llama prosa es la mfs alta y refinada combinacion matrica. Para apreciar mejor tales ideas, tengase presente esta otra novedad (o extravagancia mia, que diran algunos de mis paisanos): que s6lo hay dos clases de versos, el de dos y el de trees silabas, que se pueden llamar versos puros, versos simples; los demfts son versos compuestos, mezelas o combinaciones de versos simples. La palabra mesa es un verso puro de dos sila94

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ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N bas; la palabra redonda es tambien un verso puro trisilabo. Mas la frase mesa redonda es un verso compuesto de un disilabo (mesa) y un trisilabo (redonda). Esta frase: la nina, es un verso trisilabo, igual que redonda. La palabra bellamente (bella-mente) es un verso compuesto, de dos disilabos, al igral que la frase bella niia. A la luz de estos principios, he descubierto que hay nueve clases de endecasfilabos. Porque, no existiendo mas que dos clases de versos (el disilabo y el trisilabo), el endecasilabo no puede construir sus once silabas, si no es por alguna de estas dos combinaciones: Ya con cuatro disilabos y un trisilabo, en cuya forma pueden hacerse cinco combinaciones, segun el sitio en que se coloque el trisilabo, del siguiente modo: 1.-3-2-2-2-2: Susana-suefia-porque-duerme-sola. 2.-2-3-2-2-2: Suena-Susana-porque-duerme-sola. 3.-2-2-3-2-2: Porque-sueia-Susana-duerme-sola. 4.-2-2-2-3-2: Porque-duerme-sola-Susana-suea. 5.-2-2-2-2-3: Porque-duerme-sola-suefa-Susana, o ya con tres trisilabos y un disilabo, en cuya forma pueden hacerse cuatro combinaciones, segnn el sitio en que se coloque el disilabo, del siguiente modo: 6.-2-3-3-3: Pasa-Susana-cogiendo-claveles. 7.-3-2-3-3: Susana-pasa-cogiendo-elaveles. 8.-3-3-2-3: Cogiendo-claveles-pasa-Susana. 9.-3-3-3-2: Cogiendo-claveles-Susana-pasa. De estos nueve endecasilabos, los marcados con los nnmeros 1, 2 y 3 son los famosos y vulgares endecasfilabos castellanos, importados del italiano por el Marqu6s de Santillana. Pero los poetas espafioles y los italianos, desconocedores de esta m6trica cientifica y guiados s6lo por el oido, no supieron distinguir o apreciar la leve diferencia entre esos tres endecasilabos (1, 2 y 3), segan que el trisilabo ocupe el primer lugar (Susana-sueiaporque-duerme-sola) o el segundo (Suena-Susana-porque-duerme-sola) o el tercero (Porque-suena-Susana-duerme-sola). Los marcados con los nnmeros 4 y 5 son completamente desconocidos; parecen ex6ticos en el campo de la poetica conocida. Sobre todo, el 5 (Porque-duerme-sola-suena-Susana) es por completo extraho a la metrica vigente. Este raro y sonoro endecasilabo (lo voy a repetir: porque-duermesola-suena-Susana) no he logrado verlo nunca en la lira de ningfn poeta, ni de los antiguos ni de los modernos. Sin embargo, la majestuosidad con que se desliza lentamente su musica en los cuatro disilabos y la cadencia con que se rompe en el trisilabo final, haran de este nuevo endecasilabo el metro preferido en las troyas de amor de los nuevos poetas. 561o como ejemplo, para ilustrar mi argumentacion, voy a reproducir un breve canto a la mujer encinta, compuesto en el referido endecasilabo: mi soneto titulado 95

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CUBA CONTEMPORXNEA GERMINAL g Qu6 me dicen desplegadas las nubes, esas nubes de tus tristes ojeras? lQue me dicen desquiciadas las curvas, esas curvas de tus nobles caderas? gQuC me dicen tus mejillas tan pAlidas, tus dos cisnes ahuecando su eneaje, tus nostalgia, tus volubles anhelos y el descuido maternal de tu traje?... Oh, yo escucho, cuando tocas a risa, un allegro que del cielo me avisa. Y vislumbro, cuando el llanto to anega, en los lagos de tus ojos en calma, las estelas de ]a nao de mi alma que en el cosmos de tu sangre navega. Y, cuanto a los otros endecasilabos, los marcados con los numeros 6 (Pisa-Susana-cogiendo-claveles) y 7 (Susana-pasa-cogiendo-claveles), son los viejos y genuinos endecasilabos espanloles, en que escribieron muchos poetas anteriores al siglo xix, y en que escribe hoy Marquina estos versos de su poema Vendirnion: ''Dime si es cierto que estin en t azada todos los vientos que mueven los arboles, todas las ares quo cantan en ellos, todos los nidos que dejan las aves''. Y finalmente, los marcados con los numeros 8 (cogiendo-claveles-pasaSusana) y 9 (cogiendo-claveles-Susana-pasa) son tambien extraios a la metrica actual, al igual que los marcados con los numeros 4 y 5 de que ya hice menci6n. Con tales principios por norma o guia, se puede de igual modo determinar las clases que hay de versos octosilabos, decasilabos, alejandrinos, etc. Todo es cuestion de un sencillo calculo matemftico. Cualquier persona curiosa puede hacerlo y se sabra al fin el nnmero exacto de versos de que se compone ]a m6trica castellana. No se podrs mas decir, en el future, que tal o cual poeta descubri6 este o aquel metro; ni habra ya mats enriquecimiento de Ia m6trica. Quedara todo el campo explorado. A estas conclusiones habia que llegar. Seguramente que jams nadie pens6 que el namero de versos fuese infinito, o de una finidad inaccesible, como las arenas del mar. Ahora quemad todos los tratados de Ret6rica y Poetica basados en teorias caducas y rudimentarias; dad al polvo la err6nea preceptiva de los acentos mntricos; y llegareis a la conclusion de que el ritmo no es Io que distingue la llamada Prosa del Ilamado Verso. Una y otro son combinaciones de disilabos y irisflabos. Si las combinaciones son simetricas, coma en el soneto Germinal, tendreis el verso comnn asequible a todos los oidos. Si 96

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION ronp6is la simetria, llegareis a la combinaci6n metrica mas alada y espiritual: la prosa. Rimad la prosa y habreis hecho la excelsa poesia del porvenir. Muchos poetas modernos-Whitman, Dario y Lugones, entre los americanos-aunque desconociendo o ignorando estas nociones, que soy el prinero en lanzar a la publicidad, han trazado, sin embargo, por instinto -solo por instinto genial-las sendas de este panedismo metrico. III EL CASO DE M. JOURDAIN M. JOURDAIN.-ANo hay nada mas que la prosa y el verso? EL MAESTRO DE FILOSOFIA.-No, senor. Todo lo que no es prosa es verso, y todo lo que no es verso es prosa. M. JOURDAIN.-Y lo que se habla tqu6 es, pues, eso? EL MAESTR.-Prosa. M. JOURDAIN.Que LCuando digo: ''Nicolasa, triigame mis pantuflas y d6me mi gorro de dormir'', eso es prosa? EL MAESTRO.-Si, sefor. M. JOURDAIN.-A fe mia, hace mas de cuarenta aflos que digo prosa, sin que lo supiera; y le agradezco infinitamente haberme enseiado eso... MOL~tRE, Le bourgeois gentilhomme, Acto II, Escena VI. Monsieur Jourdain qued6 altamente sorprendido de que su profesor de filosofia le dijera que cuando no se hablaba en verso se hablaba en prosa, pues esta' afirmaci'n le hizo comprender que habia vivido cuarenta aios hablando en prosa, sin saberlo. Nos hallamos frente a un caso id6ntico, y, si se quiere, mas grave. El "profesor de filosofia'' es ahora el senor Llorens Torres; el burgues avido de sapiencia es la humanidad misma. El profesor dice: La prosa no existe. Cada palabra es un verso. Hay versos de dos, de tres, de equis silabas. Y como hay monosilabos, tambi6n los hay de una sola silaba. Los versos se 97

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CUBA CONTEMPORXNEA miden en atenci6n al tanaio de las palabras que los componen... M. JOURDAIN-HUMANIDAD: L No decia usted que cada palabra era un verso de por si, y ahora dice que los versos se miden por las palabras que contienen? EL PROFESOR: No importa. Hay versos largos que se fabrican reuniendo versos cortos. "Bella-mente'' y "bella nifia" son versos de cuatro silabas, formados por versos de dos silabas. Todo lo que decimos es verso. Si yo digo: Ah '', he dicho un verso de una sola silaba. M. JOURDAIN: De suerte que, cuando yo digo: "Nicolasa, triigame mis pantuflas'', A he dicho varios versos? lNico-lasa es un verso? EL PROFESOR: Exactamente: es un tetrasilabo formado por dos disilabos. J. JOURDAIN: He pasado muchos siglos en la mas completa ignorancia sobre el particular. Creja que el verso era una cosa y la prosa otra, y usted me dice que no, que cada palabra es un verso y que como todo To que hablamos esta compuesto de palabras, todo 1o que hablamos es verso. Y aqui es forzoso interriumpir la conversaci6n de M. Jourdain y su maestro. Hace rato que los oigo departir y pugna por estallar en mis labios esta interrogaci6n: -G Y el ritmo, d6nde esta el ritmo, qu6 es del ritmo? Y el professor me replica: El ritmo no cuenta para nada. La teoria de los acentos "mtricos" es un absurdo. Si hac6is combinaciones sim6tricas de igual numero de silabas, tendreis versos. Si romp6is la simetria, tendr6is la metrica alada de la prosa, que es verso tambi6n. -Creeis, pues, que las palabras se componen solamente de letras y de silabas? l Olvidhis que la vida, el alma, la fuerza de una palabra, estf en el acento? Pod6is forjar, senor Llorens Torres, multiples combinaciones sim6tricas de palabras, divididas en secciones de igual numero de silabas, y si no cuidais del ritmo, si no poneis especial empeflo en que determinados acentos coincidan siempre, no habr6is logrado hacer versos. Un ejemplo bastard para echar por el suelo toda la teoria 98

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION del senor Llorens Torres. Los dos siguientes renglones estan formados por palabras de igual nfmero de silabas, puestas en el mismo orden, a pesar de 1o cual no son versos los dos ni se pueden combinar entre si: iIngrata-nifia !-Mi-pasin-eneierra infernal-dolor.. .No tienes-corazon 9 Como se ve, ambos renglones estfn formados, de acuerdo con ]a teoria del senor Llorens Torres, por una primer seccion, o verso, de tres silabas; una segunda, de dos; una tercera, de tres, o de un monosilabo y un distlabo; y una cuarta, de tres. A pesar de eso, ha bastado variar ]a colocaci6n de los acentos en algunas secciones del ultimo rengl6n, para que se vea que, no obstante los buenos deseos del senor Llorens Torres, esos dos renglones no tienen la deseada simetria que, segnn 61, forma "el verso comnn, asequible a todos los oldos''. El primero es un endecasilabo s fico; el segundo no es verso, porgue no tiene ritmo; pero, caso de serlo, seria de doce silabas, ya que la ultima, en razon de ser aguda, duplica su valor. La simple colocacion de un acento puede hacer variar no solo el ritmo del verso, sino tambi6n su medida. i Y, sin embargo, para el senor Llorens Torres, la teoria de los acentos metricos, como 61 los llama (mejor hubiera sido decir "ritmicos''), es err6nea! Formemos ahora otros dos renglones, sin sujeci6n a la teoria de secciones sim6tricas de igual nnmero de silabas, preconizada por el senor Llorens Torrens, pero si en atenci6n a la colocaci6n de los acentos, y veremos c6mo, aunque se rompa la simetria silibica a que aspira el senor Llorens Torres como base de la metrica, tendremos versos: iIngrata-nifia!-.-Mi-pasi6n-encierra duelo-profundo--que--mi-pecho-lena. El primer verso es el mismo del anterior ejemplo. La progresion silabica es la siguiente: 3, 2, 3 y 3. El segundo verso estU dividido en secciones silabicas diferentes: 2, 3, 2, 2 y 2. Sin embargo, ambos son endecasilabos saficos, que se caracterizan por los acentos fijos invariables en las silabas cuarta y octava, aparte del natural acento que los versos de todas clases llevan en la 99

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CUBA CONTEMPORANEA pennltima silaba, cuando son graves, y en la nltima cuando son agudos. Mas no era menester ir a otra heredad para demostrar lo falso de la teoria del senor Llorens Torres. El mismo nos facilita el ejemplo ma's elocuente. Pretende que este verso: Porque-duerme-sola-suena-Susana, que divide en la progresi6n silabica 2, 2, 2, 2, 3, es igual a estos otros, que est6n divididos en id6ntica progresion: gQue me-dicen-desple-gadas-las nubes esas nubes de tus tristes ojeras? SgQue me dicen desquiciadas las curvas, esas curvas de tus nobles caderas? Basta con apelar al oido, para comprender sin esfuerzo que esos dos versos son diferentes. Para que fueran iguales, habria que forzar el acento del que se cita mas arriba, dividi6ndolo de este modo: Porque duermes6la suefa-Susana, y entonces seria igual a: gQue me dicen-desplegadas-las nubes? Estos endacasilabos que el senor Llorens Torres cree que 6] es el primero en usar, no son endecasilabos simples, no son versos pros: son endecasilabos compuestos. El primero se compone de un verso de seis silabas y otro de cinco, y su ritmo se aproxima al del dodecasilabo de seguidilla. Su formaci6n es la siguiente: Porque duerme sola-suena Susana, lo cual, aunque el senor Llorens Torres crea que no, es equivalente, por razon del ritmo, a: Porque duerme sola-Susana suena. Este endecasilabo ya habia sido usado por Eduardo de la Barra, aunque con una ligera variante en el ritmo: No puedo, mi Rosa-si ti te alejas, quedarme muriendo-y asi tocar. 100

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION El segundo endecasilabo de los que creia iguales el senor Llorens Torres ("tQu6 me dicen desplegadas las nubes?''), se compone de un verso de cuatro silabas y otro de siete; se divide, en consecuencia, del siguiente modo: g Qu6 me dicen-desplegadas las nubes, esas nubes-de tus tristes ojeras? En mis apuntes figura un ejemplo de este verso, desde 1906, que es asi: j No conocen-tus incautos oidos, los falaces-juramentos de amor? Por primera vez he visto usado este endecasilabo en el libro LIrica saturnal, publicado en 1912 por el poeta cubano Miguel Macau, a quien pertenece el siguiente ejemplo: El misterio-de la noche me arroba, y el espiritu rebelde se inflama con el ritmo musical de una trova y la dulce vibraci6n de una gama. El recuerdo-que es ligera paloma, evocando un autumnal Plenilunio, me enajena con balsAmico aroma de una rosa tempranera de Junio. (De Ensuezo.) Pero aun hay mas: si variamos ligeramente la colocaci6n de los acentos en los ejemplos que present el senor Llorens Torres, la diferencia resalta a primera vista. Si en vez de decir: Cogiendo-claveles-Susana-pasa, el senior Llorens Torres hubiera dicho, siempre dentro de la progresi6n sil6bica 3, 3, 3, 2: Cogiendo-claveles-Susana-pas6, habria formado un verso de doce silabas, en lugar de uno de once como el que presenta en su ejemplo. Y sin embargo, segun su teoria, el nnmero de silabas es el mismo. Y si en vez de llamarse Susana la dama que pone a soar el senior Llorens Torres, tuviese un nombre que, de igual suerte que el que lleva, fuera trisilabo, pero tuviese acentuacibn aguda 101

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CUBA CONTEMPORSNEA como Soledad, facil seria ver c6mo cambiaba el ritmo y tambi6n, a veces, la medida de los nueve versos que como ejemplo cita. Si en vez de Soledad la llamamos Isabel, nombre tambien trisilabo y agudo, se operarian combinaciones singulares por causa de la sinalefa, que al unir la I de Isabel con la vocal final de la palabra que ]a precede, haria desaparecer una silaba en vez de aumentarla, como sucede con el agudo del mismo nombre cuando queda en final de verso. De todo esto ya podra ir deduciendo Monsieur Jourdain que las afirmaciones de su nuevo profesor deben ser puestas en tela de juicio, y que mals cercano de la realidad estaba aquel profesor de filosofia de Moli6re, que afirmaba que habia dos maneras de expresarse: la prosa y el verso. La diferencia radical estA en el ritmo, y el ritmo se basa en el acento pros6dico de cada palabra. La simetria en la colocaci6n de los acentos de un rengl6n que se mide por el nnmero total de sus silabas, es lo que determine el ritmo y la clase de verso. Dos renglones de once silabas pueden ser esencialmente diferentes en fuerza de su acentuaci6n, de su ritmo: Como el silabizar de Garcilaso, es un endecasilabo; Toca la gaita Domingo Ferreiro es otro endecasilabo, diferente. Ciertamente, la prosa tiene tambi6n su ritmo interior; pero este ritmo no es simetrico, no esta sometido a eyes, no est regido por combinaciones mecanicas y precisas de acentos. Ese ritmo, esa armonia secreta es el don peculiar, personalisimo, del escritor. Cada escritor tiene su ritmo, su musica y, en suma, su estilo. Los mejores estilistas son los que saben el secreto de esa intima armonia de las palabras al combinarse unas con otras, sin formar nunca versos. El escritor que intercala versos a lo largo de su prosa, adultera y falsica el ritmo propio de la prosa con el burdo artificio de tomar de prestado alguna musica al verso. En toda la obra de Flaubert (pueden consultar a Camille Mauclair los que no quieran tomarse el trabajo de revisarla), es exceptional hallar algnn verso, que se pueda llamar propia102

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ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N mente tal, entretejido en la prosa. Y, sin embargo, nadie penetr6 mejor que Flaubert el secreto del ritmo en la prosa. Es, por lo tanto, el ritmo fijo, preciso, determinado por ciertos acentos que caen siempre en algunas silabas, lo que distingue, principalmente, al verso. Puede Monsieur Jourdain estar tranquilo: 61 seguira hablando en prosa, sin que lo conviertan, al suprimir la prosa, en poeta malgr6 lui. IV LA TEORiA DE EDUARDO DE LA BARRA Las palabras tienen una vida diferente, segnn la colocaci6n del acento. El ejemplo de adimo, animo, y animo, o el de vario, vario, y vari6 bastan para demostrarlo asi. No podria el verso basarse solamente en el nnmero de silabas que una palabra tiene. El acento es el que encierra, para cada verso, el secreto de su ritmo. Fu6 el insigne Andr6s Bello el primero en dividir el verso en cliusulas de dos y tres silabas, en atenci6n al orden de colocaci6n de sus acentos, para formar de ese modo el tablero ritmico. Eduardo de la Barra llev6 un poco mas lejos este intento. El verso, dice la Barra, se divide en pies o clausulas iguales. Son 6stas de dos y tres silabas y se diferencian en la colocaci6n del acento. Hay cinco clhusulas ritmicas, y de ahM los ciuco ritmos en que se distribuyen los versos castellanos: CLAUSULAS CADENCIA RITMO Bi-prima. Canta. Trocaico. Bi-segunda. Cant6. Yambico, Tri-prima. Cantaro. Dactilico. Tri-segunda. Cant6mos. Anfibraquico. Tri-tercia. Cantar6. Anapestico. Cuando los acentos de un verso caen cada dos silabas, si esto sucede en la primera de cada clausula, el ritmo del verso es trocaico: 103

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CUBA CONTEMPORANEA Cdnta, dtlce nifla. (De seis silabas). Si, por el contrario, el acento de una clausula par cae en la segunda silaba, el ritmo es yambico: Cantd, despues se fug. (De siete silabas). Si las clausulas son de tres silabas, los ritmos varian todavia mas. Si el acento estg. en la primera silaba de cada clausula, el ritmo es dactilico: Timida-vwrgen del-dvila. (De ocho silabas, por la contraction del esdrdjulo final). Cuando el acento cae en la segunda silaba de cada clausula impar, el ritmo es anfibraquico: Cantdndo,-la nifa. (De seis silabas). Y, por ultimo, si el acento cae en la nltima silaba de una clausula impar, el ritmo es anap6stico: Cantard-dulcernbi-te. (De siete silabas). Eduardo de la Barra no hizo mas que insinuar la posibilidad de que el verso de cuatro silabas fuera tambi6n una clausula ritmica. Sin ninguna vacilaci6n, puede afirmarse que si lo es El verso de cuatro silabas forma una clausula ritmica que exige un acento en la tercera silaba, y que puede formar versos simples, como el dodecasilabo troqueo, que esti formado por tres clausulas de cuatro silabas, de igual suerte que el dodecasilabo anfibraco esti formado por cuatro clausulas de tres silabas. Segun la clasificaci6n de Eduardo de la Barra, el dodecasilabo troqueo deberia estar formado por seis clausulas de dos silabas, acentuadas en la primera: Cdmi-nidndo-diclee-nifa-yd escu-chdste. Como se ve, sobran algunos acentos que no son los que dan el ritmo. Los nnicos acentos que se necesitan son los que caen en la tercera silaba de cada section de dos clausulas trocaicas, lo cual equivale a formar clausulas de cuatro silabas: Camindndo-dulce nifia-ya escuchdste. El acento de la primera silaba de cada clausula ritmica de 104

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ESTUDIOS DE VERSIFICACT6N cuatro, no es necesario, aunque generalmente coincide con la acentuacion prosodica de las palabras alli colocadas. Pero en el caso de que faltare esa acentuacion en la primera silaba de cada clausula, bastaria con el acento de la tercera silaba para conservar el ritmo del verso, segnn lo confirma este ejemplo: El paldcio-sideral de-mis quimdras y el luj6so-panorima-de mis suenos. (Luis Rosado Vega. Se bienvenida.) Por otra parte, ]a clausula ritmica de cuatro silabas, con acento en la tercera, ha sido empleada como base de versos sin medida fija, pero sometidos a una unidad netrica fundamental. Tal es el caso del ma's afamado de los Nocturnos de Jos6 Asunci6n Silva, que se divide del siguiente modo: Una noche-toda llena-de perfumes-de murmuilos... En esa composici6n, y obedeciendo a la ley del contraste, base de toda combinacion en metro libre, Silva intercala uno que otro rengl6n que no estf sometido a la cliusula tetrasilaba, pero 6sta es ]a que predornina y fija el tono y el caracter de la composici6n, comunicandole su mnsica peculiar. Otros poetas han empleado, en composiciones de igual g6nero en Jo que toca a su medida, la clausula de tres silabas como base. Asi Rub6n Dario en la Marcha Triunfal: Las trompas-de guerra-que tocan-la marcha triunfal. En cambio, para esta clase de verso sin medida, pero con una clusula fija que le sirva de base ritmica, no se ha usado la clausula de dos silabas-porque es demasiado breve-, a no ser acidentalmente, para producir un contraste, como lo Mace Silva en el mismo Nocturno. La base ritmica principal de esta clase de versos, siempre ha de ser de tres o de cuatro silabas (2). (2) No es ocioso advertir que existe otra forma de metro Libre, que no tiene clAusula ritmica fija. El metro libre merece un studio especial, por 1o cual solamente hago esta savedad Para hacer resaltar ]a diferencia que hay entre el metro libre eon clAusula ritmica a Y el metro libre que es resultant de la combinacidn independiente de metros y de ritmos distintos. He publicado algunas notas sobre El metro libre, sefialando sus dos formas, en La Unidn Espafola de mayo 16 de 1909, y en otros peri6dicos de fecha posterior. 105

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CUBA CONTEMPORANEA V EL TABLERO RITMICO No es tarea dificil, una vez que se conoce la division del verso en cliusulas ritmicas, escandir un verso. Escandir, dice la Barra, es determinar el metro y el ritmo del verso. Para escandir un verso se cuentan sus silabas y se marcan y numeran sus acentos. El unero de silabas da el metro, y, por comparaci6n de sus acentos con los acentos tipicos, que ya se ban senalado y clasificado, se determina el ritmo a que pertenece. El ritmo, agrega la Barra, tiene una fuerza especial, a cuya influencia las palabras polisilabas se parten en dos y las monosilabas se juntan entre si para adquirir el acento necesario al verso. La lectura del verso debe ser pausada, esto es, con pausas fijas al final de cada verso. La m6trica tiene tres pausas: 1.a La pausa final, o pausa m6trica. 2.a La pausa intermedia (llamada generalmente cesura). La cesura divide en dos hemistiquios los versos compuestos. Es, por tanto, una forma disfrazada de la pausa m6trica. 3.a La cesura o corte que se emplea para robustecer la medida y dar cadencia a ciertos versos debiles. (Cesura de compensacion). Las razones que Bello y la Barra han dado en favor de la pausa m6trica son las siguientes: 1a La pausa m6trica hace indiferentes al metro las silabas que se siguen al ultimo acento del verso. 2.a Robustece el nltimo acento. 3a Permite el biato y no la sinalefa. (Esto puede apreciarse, principalmente, en los versos menores de ocho silabas). 4.a Alarga ligeramente la silaba en que cae el ultimo acento del verso. Y, por fin, he aqui las Leyes del Tablero Ritmico: 1.a Los troqueos castellanos son tres. Tienen nnmero par de silabas (4, 6, 8) y llevan sus acentos sobre las impares (1?, 3.1, 5.a y 7.a) 106

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION 2? Los yambos son cinco. Tienen nnmero impar de silabas (5, 7, 9, 11, 13) y llevan sus acentos sobre las silabas pares (2?, 4.a, 6?, 8a 10.a, 12.8). 3. Los ddctilos son tires, y tienen 5, 8 u 11 silabas. Sus acentos caen en las silabas 1., 4.", 7? y 10.' 4.a Los an fibracos son tres, y tienen 6, 9 6 12 silabas. Sus acentos caen en las silabas 2.a, 5.a, 8.7 y 11.7 ,.a Los anapestos son tres, y tienen 7, 10 6 13 silabas. Sus acentos caen en las silabas 3?, 6.a 9.7 y 12.8 Estas mismas eyes pueden verse compendiadas en el siguiente tablero de metros y acentos: METRO O NUMERO RITMO O DISTRIIIUCION NIMERO DE VERSOS DE SILABAS DE ACENTOS Troqueos, cinco. 4, 6, 8, 10, 12. 1, 3, 5, 7, 9, 11. Yambos, cinco. 5, 7, 9, 11, 13. 2, 4, 6, 8, 10, 12, DNctilos, tres. 5, 8, 11. 1, 4, 7, 10. Anfibracos, trees. 6, 9, 12. 2, 5, 8, 11. Anapestos, trees. 7, 10, 13. 3, 6, 9, 12. El error fundamental de la teoria de Eduardo de la Barra es el exigir demasiados acentos, buscando la manera de justificar esta exigencia con la cesura de compensacion, que viene a dar fuerza a silabas que no pueden tenerla. Muchas veces falta, en versos perfectos, uno de los acentos de esa cadena que 61 seiala, como cosa fija, precisa e inmutable. Esto se advierte, sobre todo, en los versos yambos y troqueos. Sin embargo, no faltando los acentos esenciales, como son uno o dos, que varian con cada verso, entre los que forman la cadena, y el nltimo, que cae, segfn los casos, en la pennltima o en la nltima silaba, y que generalmente se llama "ultimo acento'"'-el cual es invariable-, el oido tolera el verso, el ritmo se conserva. La conservaci6n del ritmo est encomendada, dentro de esas cadenas de acentos tan habilmente ordenadas por la Barra, a.un acento determinado, cuando mucho a dos, y con tal de que 6stos existan, basta para que el verso conserve su armonfa peculiar. Empero, Eduardo de la Barra, aferrado a los radicalismos de su teoria, afirmaba que, en la 107

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CUBA CONTEMPORXNEA lectura, se le debia dar cierta fuerza, por medio de la tercera de las pausas que recomienda, a silabas que carecen del acento deseado. Al examinar, uno por uno, los versos simples con que cuentala lengua castellana, selialados ya por la Barra en su tablero, har6 notar, en cada caso, la ausencia de acentos que no son necesarios para fijar el ritmo. De todos modos, Eduardo de la Barra tiene el merito de haber encontrado la cadena original de los acentos, y, por consecuencia, las verdaderas leyes del ritmo. Podra faltar, en un verso, algnn acento de esa cadena fundamental, pero los que se encuentren, siempre estaran en el sitio que les corresponderia ocupar si la cadena estuviese completa. VI LOS VERSOS SIMPLES El verso simple es el que se compone de clausulas de las que aparecen en el tablero ritmico, agregando la de cuatro silabas. El verso compuesto es el que se forma con dos o mas versos simples, lo cual se advierte facilmente por la variedad en la colocaci6n de los acentos. Tanto Espronceda, como la Avellaneda, como Andres Bello, han empleado ocasionalmente, como versos, los menores de cuatro silabas; mas es facil advertir que los versos de una, de dos y de tres silabas, podrAn aparecer, separados, como tales versos, por obra de un ardid tipografico, pero que, en realidad, se combinan unos con otros y forman grupos de cuatro o de seis silabas, segtn los casos. En la armonia intima de la composici6n, los llamados versos de dos y tres silabas, siguen desempefiando su legitimo papel de cldusulas pertenecientes a versos mas largos. Tan dificil seria para el poeta, forzando los consonantes y apurando otros recursos de la m6trica, mantener mucho tiempo la separaci6n de tan cortas medidas ritmicas, que ninguno ha pasado de seis a ocho renglones tipograficamente divididos de esa manera, pues a pesar del ardid tipografico, resaltaria cada vez mas que no se trata de versos propiamente dichos, sino de clausulas. 108

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ESTUDIOS DE VERSIFICACi6N El verso de cuatro silabas ha logrado aun mayor auge, pues lo ha usado gran cantidad de autores; pero es lo cierto que el oido percibe mejor el ritmo de ocho silabas, cada dos versos de a cuatro, que el del rengl6n tipografico de cuatro silabas. Para (lare caraeter de verso es preciso apelar, de manera muy mareada, a la pausa metrica que recomiendan con tanto empeno Bello y la I3arra. Despreciando esa pausa metrica, no puede mantenerse el caracter de verso a los renglones de cuatro silabas, aun cuando se vean amparados por la fuerza del consonante, como sucede con este famoso ejemplo de Iriarte: Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas... A pesar de la mnsica del consonante, que es la nnica que divide en dos versos de cuatro silabas estos dos de ocho, el ritmo que prevalece es el del octosilabo. Si le quitamos esa mnsica, es insostenible la division en versos de cuatro silabas, como vemos con el siguiente ejemplo del poeta mexicano Fray Manuel de Navarrete: Arroyuelo que caminas, a la aldea de Clorila. Si no se advierte al lector que esos dos versos de ocho silabas aparecen divididos tipograficamente, en el texto original, en cuatro versos de cuatro silabas, no lo habria sospechado siquiera. En consecuencia, los versos simples comienzan con el de cinco silabas. Los de menor nnmero de silabas son clausulas, las cuales pueden usarse separadas, para lograr ciertos efectos, como si fueran versos, amparadas por la pausa m6trica. Dos formas tiene el verso de cinco silabas: la yimbica y la dactilica. Se usan indistintamente, como ocurre con los versos menores de nueve silabas: Y en suenos miro (Yambo) que las doncellas (Dfctilo) de flores bellas (Yambo) me dan corona. (Yambo). (Nicolis Moratin). El verso de seis silabas tambien tiene dos formas. La pri109

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CUBA CONTEMPORkNEA mera es trocaica, y debia tener, segnn las leyes del tablero ritmico, tres acentos: uno en cada silaba impar. Empero, el nnico acento fijo es el ultimo, pudiendo faltar uno cualquiera de los otros dos: ya el de la primera silaba, ya el de la tercera: Filis rigurosa Sobre cudntas cria La ribera fria De Jarama hermosa. (Francisco de la Torre). El nnico verso de estos cuatro, que tiene todos los acentos requeridos por el tablero ritmico, es el segundo. Los demas, siempre dentro de la cadena ideal que seflala el ritmo, tienen un acento de menos; para completar la cadena, habria que acentuar silabas que no lo estAn, valiendose de la cesura de compensacion, cosa absolutamente inntil, porque el verso conserva su ritmo de todas suertes. La otra formal del verso de seis silabas es la anfibraquica: Si cielo piadoso por mi permitiera. (Francisco de la Torre). Hay que advertir que en los versos formados por clausulas trisilabicas, se encuentran, casi invariablemente, todos los acentos requeridos por el tablero ritmico, pues el oido los exige. En cambio, en los versos de base bisilabica pueden suprimirse acentos de los que reclama la cadena ideal del tablero ritmico. Dos formas tiene tambi6n el eptasilabo. La yambica es la primera: Yo vi sobre un tomillo Quejarse un pajarillo Viendo su nido amado... (Villegas). El primero de estos tres versos es un yambo perfecto, pues tiene todos los acentos que reclama el tablero ritmico. Los demas versos llevan un acento, ya en la segunda silaba, ya en la cuarta, ademis del ultimo. La forma anap6stica, que se usa indistintamente con la yambica, es la siguiente: 110

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ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N De quien era caudillo. (Villegas). El octosilabo tiene igualmente dos formas, que se usan mezcladas, sin distinci6n alguna. Ejemplo de la forma trocaica: Pues amarga la verdad, Quiero echarla de mi boca, Y si al alma su hiel toca Esconderla es necedad. (Quevedo). No exige esta forma mas que un acento en la tercera silaba, aparte del ultimo, aceptando ademfs, conforme al tablero, acentos en las otras silabas impares. Ejemplo de la forma dactilica: iQuien careciendo de ley, Merece el nombre de santa? (Quevedo). En esta forma puede prescindirse del acento de la primera silaba, usando los demas. El eneasilabo tiene dos formas: la yambica y la anfibriquica; y aunque muchos poetas las han usado mezeladas, y aun han confundido, con estas dos, otras formas de eneasfilabo (en verso compuesto), es de apreciarse que los metros mayores de ocho silabas dificilmente admiten la combinaci6n de sus diversos ritmos, si se quiere conservar su elegancia y armonia. Ejemplo de la forma yambica: 1Oh Mariposa que sehalas rutas excelsas de victoria con los extremos de tus alas, esas que llevan en sus galas el polvo de oro de la gloria! (Rafael L6pez). Los acentos indispensables son el de la cuarta silaba y el itimo. Ejemplos del eneasilabo anfibraco, que ha sido el mas usado: Y luego el estrdpito croce, Confuse mezclado en un son, 111

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112 CUBA CONTEMPORXNEA Que ronco en las bdvedas hondas Tronando furioso zumb6. (Espronceda). Yo busco una flecha de oro que, nino, de un hada adquiri, y ''Guarda el sagrado tesoro'', me dijo, tu suerte estft alai. (Miguel Antonio Caro). Este verso, como generalmente sucede con los de base trisilabica, exige todos los acentos del tablero ritmico. Los versos de diez silabas son de dos clases tambidn, pero la primera de ellas ha sido muy poco usada: Y tu sombra muestras en el sol... Las potentes olas de la mar... (La Avellaneda). He aqui otro ejemplo: Bella, dulke nina, canta y rne... Esta forma exige acentos en la tercera y en la quinta silabas, ademis del ultimo. De los demis puede prescindirse. El verso de diez silabas tiene otra forma: la anap6stica, que ha sido, en cambio, muy usada con todos los acentos que exige el tablero ritmico: A ti pues, oh Seiaor, suplicamos Que benigno a tus siervos socorras, A los mismos que ya redimiste, Derramando la sangre preciosa. (Fray Luis de Lebn). Por lo que respecta al endecasilabo, s6lo tiene, como verso simple, dos formas: la yambica y la dactilica. Empero, usualmente se subdivide la forma yambica en otras tres, por la supresi6n de diversos acentos. El endecasilabo yambo, perfecto, es el que conserva ]a cadena de acentos indicada en el tablero: Y oyendo el son del mar que en ella Mere... (Garcilaso). Raro es encontrar, sin embargo, un yambo perfecto, y por

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ESTUDIOS DE VERSIFICACI6N lo general se le da el nombre de yambica a la forma heroica del endecasilabo: Mientras se dejan ver a cualquier hora (G6ngora). Esta forma, llamada yambica o heroica, no exige mas que el acento en la sexta silaba, ademas del ultimo. La forma llamada sifica puede parecer, a primera vista, la de un endecasilabo compuesto por un verso de cinco silabas y otro de seis; pero como los acentos que exige estan dentro de la eadena del tablero ritmico, es fuerza reconocer que el sdfico es un yambo al cual, en vez de restarle, como secede en la forma heroica, los acentos en la segunda, cuarta y octava silabas, que no son indispensables, se le resta el acento en la sexta silaba; y se le puede restar tambien el de la segunda: Jamds el peso de la nube pcrda, Cuando amanece en la elevada cumbre... (Villegas). Queda, por ultimo, otra forma, innominada, que desconocieron los preceptistas, a pesar de haberla usado gran nnmero de autores elAsicos. Es un endecasilabo yambo que no exige mas acentos que el de la cuarta silaba y el nltimo, y que, desde luego, puede tener, ademas, el acento de la segunda silaba, pero nunca el de la sexta, porque adoptaria la forma heroica, ni el de la octava, porque se convertiria en un safico: En sus caballos y en la muchedumbre... (Herrera). De los troyanos y de sus esposas... (Hermosilla). Este endecasilabo, tan levemente acentuado, se us6 durante toda la 6poca clasica y pseudocltsica de la literatura espaiola, y fus desterrado casi por complete en la primera etapa de la epoca romnAtica, por los rigores de la preceptive. Por excepci6n se le ve despu6s, empleado por Espronceda y por algunos hispanoamericanos, hasta que reaparece, para cobrar gran auge, en las Prosas Prof anas de Rub6n Dario: Serds lIa reina en los Decamerones... 113

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CUBA CONTEMPORANEA A Rub6n Dario se debe, igualmente, la resurrecci6n del endecasilabo dactilo, en 1892, empleado por 61 en el P6rtico del libro En tropel, de Salvador Rueda: Libre la frente que el casco rehusa, casi desnuda en la gloria del dia, alza su tirso de rosas la nusa bajo el gran sol de la eterna Harmonia. Mila y Fontanals llam6 anapesto este endecasilabo, que, segan el tablero ritmico de la Barra, debe llamarse dactilo, y que es antiquisimo en verso castellano. Las razones que habria para considerarlo anapesto, no son otras que las de que, prescindiendo de la primera silaba, el ritmo es rigurosamente el del anapesto de diez silabas: La vestal del ensueno divino... (Decasilabo anapesto). Es la vestal del ensuefio divino... (Endecasfilabo ddctilo). De todos modos, si seguimos el sistema de Eduardo de la Barra, se prestaria a confusion llamar anapesto a un verso que no comienza, desde su primera silaba, con tal ritmo, y que, casi siernpre, requiere ir acentuado en la primera silaba, lo cual le da caracter de dactilo; y en consecuencia, aunque no carece de fundamento la tesis que a ese respecto sustenta Mil6 y Fontanals, continuaremos llamandolo dactilo, dentro del sistema de la Barra (3). (3) Con ayuda de las anteriores explicaciones, se puede determiner a qu6 clase pertenecen los versos que pone como ejemplo el senor Llorens Torres: 1 Susana suefia porque duerme sola (shfico. 2 Suefia Susana porque duerme sola tsAfico), 3 Porque suefia Susana duerme sola (heroico). 6 Pasa Susana cogiendo clateles (dActilo). 7 Susana nasa cogiendo clateles (dActilo'. Todos estos versos son simples. Los demfts endecasilabos que presenta el schor Llorens Torres son compuestos: 4 Porque duemre sola-Susana suenia. (De 6 y .5) 5 Porque duerme sola-sucfia Susana. (De 6 y 5.) En el numero 4. el verso de seis silabas es troqueo y el de cinco es yambo. En el mimero 5. la dnica variante es la de que el verso de cinco silabas es dActilo, lo cual no cambia el ritmo sino levemente, pues las dos formas se usan mezcladas. En los restantes ejemplos 114

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ESTtDIOS DE VERSIFICACI6N El metro de doce tiene dos formas: una anfibraquica, compuesta de cuatro clausulas trisilbicas; y otra, que la Barra llam6 trocaica, pero que, si reconocemos la existencia de la clausula tetrasfilaba, no admite tal nombre, pues esta formada por trees clausulas de cuatro silabas, acentuadas en la tercera: Pinta el vasto-rojo incendio-del erepisculo, donde flotan los jirones de azul pdlido, que abrilldntanse y confitndense en el pielago de las sombras que cayendo lentas van. (Jos4 Joaquin P6rez). Se acerca mss al troqueo el siguiente ejemplo, por tener mayor cantidad de acentos de la cadena ritmica; y no obstante ello, no siempre concurren todos, lo cual confirma la existencia de la clausula tetrasilaba: Musa, prende-nuevos ritmos-en las liras; nuevas formas, nuevos triunfos, nuevas palmas; que en las formas, ya gastadas, sdlo inspiras viejas cosas, viejos temas, viejas alas. (Chocano, El nuevo dodecasilabo). La forma anfibraquica del metro de doce es la siguiente: El metro-de doce-son cuatro-donceles, donceles latinos de ritmica tropa... (Amado Nervo. El metro de doce). El metro de trece silabas es el ultimo de los que, segfin Eduardo de la Barra, pueden clasificarse dentro de los versos simples o puros, aunque la introducci6n del alejandrino francs, sin sujeci6n ninguna a la division de hemistiquios, da al verso de catorce silabas, asi explotado, el carActer de verso simple. El metro de trece silabas tiene dos formas: la y6mbica y la anapestica. que present el senor Llorens Torres, eI caso es ldentico, pies el verso de cinco es primer yambo y despu6s dActilo, no variando el verso de seis, que es anfibraco: S Cogiendo claveles-pasa Susana, (De 6 y 5.) 9 Cogiendo claveles-Susana pasa. (De 6 y 5.) Por aitimo. el endecasilabo que sirve de metro a Germinal, es compuesto tambi6n, pero distinto a todos los anteriores, EstA formado por una clausula de cuatro silabas y un verso de siete silabas, que no import sea yambo o anapesto, ples los dos se usan indistintamente: *LQu6 me dicen-desplegadas las nubes?. (De 4 y 7.) 115

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CUBA CONTEMPORANEA He aqui un ejemplo de la forma yambica, que, al parecer, no ha sido usada todavia por ningnn poeta: I-undi6se el sol: vendrf por fin la noche negra. Los acentos necesarios en este verso, son, ademas del ultimo, los de las silabas cuarta y octava. La forma anapestica requiere todos sus acentos: Yo palpito, ti gloria mirando sublime, Noble autor de los vivos y varios colores. ;Te saludo, si puro matizas las flores! ;Te saludo, si esmaltas fulgente la mar! (La Avellaneda, La noche de insomnia y el alba). El alejandrino frances, que el salvadoreo Francisco Gavidia explot6 con 6xito en castellano, en algunas composiciones originales y varias traduceiones de Victor Hugo, hechas en 1884, ha tomado ya carta de naturaleza como conquista definitivamente hecha por el modernismo. No puede considerarse este verso como compuesto, pues no admite la division en hemistiquios, aunque se usa mezelado con el viejo alejandrino castellano, que si la admite, pues est6 formado por dos versos de siete silabas. Los ejemplos mis habiles y atrevidos que en el uso del alejandrino frances pueden citarse, son, a no dudarlo, los siguientes: Sus punales de piedras preciosas revestidos, ojos de viboras de luces fascinantes... (Rub6n Dario, El reino interior). Y los moluscos reminiscencias de inujeres... (Ruben Dario, Filosofia). i Ha nacido el apocaliptico Anticristo? (Ruben Dario, Canto de Esperanza). El violoncelo sufre mais que el violin: la viola lo sabe y no lo dice cuando se lo pregunto: se lo veda la divagacidn del contrapunto que su motivo a sabia complexidad inmola. (Amado Nervo, El violoncelo). El lago quieto, monorritmicamente canta y sobre el sauce, cuyas frondas me dan asilo, un pajaro su debil cancioncita levanta. (Luis G. Urbina, El poema del lago). 116

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION VII LOS VERSOS COMPUESTOS La cantidad de metros compuestos que pudieran formarse en castellano, no bajaria de cuarenta o cincuenta, a no ser porque no todas las combinaciones matemiticas que se llevaran a cabo podrian dar un resultado suficientemente arm6nico y agradable al oldo. En consecuencia, s6lo cabe sefialar las mas euf6nicas y elegantes, sin que esto quiera decir que sean las finicas. La mayor parte de estas combinaciones son obra de poetas de la Cpoca modernista. Por tal motivo, al citar los ejemplos que procedan de autores contemporaneos, anotar6 a la vez la fecha de la composition, por si posteriores investigaciones pudieran concederle prioridad a otro poeta en el empleo de esos metros. Eduardo de la Barra cita un verso de ocho silabas que puede considerarse como compuesto por una clausula anfibraquica de tres y un verso de cinco: Caramba-mi violoncelo parece-desafinar. Con esa excepcion-que es patente, pues siendo las otras formas del octosilabo la trocaica y la dactilica, no admiten un acento en la segunda silaba-, todos los demas versos compuestos son mayors de ocho silabas. El metro de nueve tiene dos formas como verso compuesto: la primera puede construirse con una clausula anfibraquica de tres silabas y un verso de seis, de preferencia troqueo: Del hondo en-tenebrido suelo poblado-por doquier de abrojos... (Laverde Ruiz, citado por la Barra). La otra forma se compone de una clausula tetrasilaba y un verso de cinco silabas: Borbollicos-hacen las aguas cuando ven a-mi bien pasar. (Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes). 117

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CUBA CONTEMPORXNEA Suena ronco-mi violoncelo; quiere ahora-desafinar... (Eduardo de la Barra). Rub6n Dario se ha valido de esta combinaci6n en una forma aun mas original: Juventud! Di--vino tesoro! Ya to vas pa-ra no volver... (Canci6n de otoho en primavera). Los versos de nueve silabas se han usado muchas veces en confusa mezcolanza, no obstante resaltar de mejor modo su musica cuando se emplea una sola de sus formas. No hay que olvidar, empero, que un versificador tan concienzudo como Bello, los us6 todos juntos, tanto los simples como los compuestos: San Ant6n, no-soy tu devoto (compuesto, 4 y 5) si no le pones luego coto (yambo) a este diab6lico alboroto. (yambo) Motin semeja, o terremoto (yambo) o hinchado torrent quo ha roto (anfibraco) los diques, y todo Io inunda. (anfibraco) Partieron!-La sonante nota (compuesto, 3 y 6) a la hueste in-fernal derrota. (compuesto, 4 y 5) Uno a otro a-presura, excita, (compuesto, 4 y 5) estrecha, empuja, precipita. (yambo) Los montes-y los values vela (compuesto, 3 y 6) y el luto-de la noche enluta (compuesto, 3 y 6) (Los duendes). El verso de diez silabas admite dos o tres combinaciones, a pesar de lo cual s6lo se ha usado la que forman dos versos de cinco silabas: Quieres decirme,-zagal garrido, si en este valle-naciendo el sol.... (Moratin). Esta combinaci6n se ha explotado despu6s con gran soltura: Ha muchos afios-que busco el yermro, ha muchos afios quo vivo triste, ha muchos afios quo estoy enfermo, y es por el libro que tu escribiste. (Amado Nervo, A Kempis). 118

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ESTODIOS DE VERSIFICACI6N 119 Otra combinaci6n puede hacerse, con una clausula de tres silabas, anfibriquica, y un verso de siete: Cantando-la nina tu romanza lloraba-de pena y de dolor... (De mis apuntes indditos). Las combinaciones de un verso de siete silabas y una clausula de tres, y de un verso de seis silabas y una clausula de cuatro, son tan semejantes a este ejemplo, que de hecho se confunden, por tener identico ritmo. La combinaci6n que pudiera hacerse con una clausula de cuatro silabas seguida de un verso de seis, produciria como resultado el decasfilabo anapesto. El endecasilabo admit formas muy variadas como verso compuesto. Pueden combinarse un verso de seis silabas y uno de cino: No puedo, mi Rosa,-si tic te alejas quedarme muriendo-y as; tocar. (Eduardo de la Barra, Ejemplos de versificaeion, 1839). Alguna variant se notaria si el verso de seis silabas, en vez de ser anfibraco, fuese troqueo: Canta dulcemente-la pobre nifia Esa misteriosa-tierna cancidn... (Do mis apuntes). Pueden combinarse tambien una elausula de cuatro silabas y un verso de site: El misterio-de la noche me arroba... (Miguel Macau, Ensueiio, 1912). El metro de doce silabas puede explotarse de manera muy diversa. En la antigua combinaci6n de dos versos de seis silabas cada uno, existent varias formas: dos anfibracos; dos troqueos; un anfibraco y un troqueo; un troqueo y un anfibraco. No obstante esta sutil diferencia, todas las combinaciones pueden usarse mezcladas y aun pueden confundirse con el dodecasilabo anfibraco. Ejemplo de la combinacion de dos troqueos: Por la selva enorme-de la vida paso. (Luis G. Urbina, De romeria).

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120 CUBA CONTEMPORXNEA Combination de dos anfibracos: Apenas al baile-la musica llama, se ausentan furtivos-los dos desposados... (Jos6 Antonio Calcalo, La rontanza). Combinaci6n de un anfibraco y un troqueo: Hay fuego en las venas-de las rosas rosas... (Ricardo Jaimes Freyre, Cancidn de la primavera). Combinaci6n de un troqueo y un anfibraco: Una abeja rubia-tus labios de rosa... (Eduardo de la Barra, Ejemplos de versificacidn). La combinaci6n que sigue no debia, en rigor, considerarse como de doce silabas, pero la mnsica del verso exige que se respete la cesura que 1o divide en dos hemistiquios y duplica el valor de la silaba aguda del centro: Jur6 por su honor-callar y sufrir; con lanto de amor-silencio jure. (Ricardo Gil, Canto de amor, 1905). Viajero det6n-tu mareha veloz; penetra en la vid-si anhelas beber, si anhelas oir-mi j6nica voz... (Alfonso Reyes, Vifias paganas). El dodecasilabo de seguidilla, asi llamado porque se compone de los dos metros que se usan en la seguidilla, el de siete y el de cinco silabas, fu6 una de las primeras conquistas del modernismo: En su pals de hierro-vive el gran viejo, bello como un patriarca-sereno y santo. (Ruben Dario, Walt Whitman, 1887). Pueden hacerse otras combinaciones, como es la inversa: primero el verso de cinco silabas y despu6s el de siete: Miro a lo lejos-el soberbio paisaje... (De mis apuntes). En este caso el verso de cinco debe ser addnico, esto es, acentuado en la primera y en la cuarta silaba, porque de lo contrario esta forma podria confundirse con otras.

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION El verso de trece silabas no ha sido muy explotado. La combinaci6n de un verso de cinco y otro de ocho da el siguiente resultado Mientras se escuehan-los rumores de la orquesta y las parejas-por la sala alegres valsan... (Jos6 M. Collantes, Trova galante, 1900). Otra combinacidn es la de un verso de siete silabas y otro de seis: Cantar6 en verses tristes-la melancolia de pasados amores-que se pierden ya... (Guillermo de Montagu, Iris, 1911). Esta nisma combinacion puede hacerse al rev6s: primero el de seis silahas, do preferencia troqueo, y despu6s el de siete: Cuando vislumbraba-co afAn, a 1o lejos la montania enhiesta-que mi mente son6... (De mis apuntes). Otra combinaci6n puede ser la primera, que mals arriba se indica, tambien al rev6s: Tenue flota el polvo leve-que cuando pasas sin ruido apenas levantan-tus pies pequeflos. (De mis apuntes). El verso de catorce silabas no tiene otras formas que el alejandrino castellano clasico, de sobra conocido, dividido en dos hemistiquios de siete silabas; y el alejandrino frances, importado a nuestro idioma, que comprende todas las combinaciones posibles que dentro de ese metro pudieran hacerse, ya sean con versos de ocho y de seis silabas, de nueve y de cinco, de diez y de cuatro, o viceversa, dada la extraordinaria elasticidad de ese metro, que tiene una gran soltura, conservando su ritmo largo y majestuoso. El metro de quince silabas puede formarse combinando un verso de seis silabas y otro. de nueve: -Iuyeron veloces-cual nubes quo el viento arrebata, los breves momentos-de dicha quo el cielo me di6... (La Avellaneda, Soledad del alma). 131

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CUBA CONTEMPORANEA o bien, puede estar formado ese metro por tres versos de cinco silabas: Agrio bochorno.-Pesado cielo.-Campiias suaves. Sobre montones-de pajas secas-corren las cabras... (Jos6 S. Chocano, Paisaje, 1893). El metro de diez y seis silabas admite, en primer lugar, la combinaci6n de dos octosilabos: Las ventanas ojivales-de un convento carmelita perpetuan en sus marcos-cual prodigio de cristal... (Leopoldo Lugones, Ofrenda, 1896). Otra combinaci6n es la de un verso de diez silabas y otro de seis: Guarde, guarde ]a noebe eallada-sus sombras de duelo, H-asta el triste momento del sueno-que nunca termina... (La Avellaneda, La noche de insomnio y el alba). Esta misma combinacion puede usarse a la inversa: primero el verso de seis silabas, despuas el de diez: La gallarda nave-desplegada ]a lona, se apresta, a surear los mares,-desafiando al soberbio huracin, a subir ligera--de Ias ondas airadas la cresta, a sufrir e choque-de las aguas que vienen y van. (Max I-enriquez Ureia, Marina heroica, 1905). Otra combinaci6n puede hacerse con un verso de siete silabas y otro de nueve: En las noches de estlo-las flores tiemblan como seres sensitivos, y suenan-con abandono de mujeres... (Rafael L6pez, La emoci6n de las flores, 1907). El verso de diez y siete silabas puede formarse con uno de site y uno de diez: En la tranquila noche--mis nostalgias amargas sufria; en busca de quietud-baj( al fresco y callado jardin; en el oscuro eielo-Venus bella temblando lucia comno incrustado en 6bano-un dorado y divine jazmin. (Rub6n Dario, Venus, 1887). Otra combinaci6n es la de un verso de siete, seguido de dos de cinco silabas: 122

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ESTUDIOS DE VERSIFICACION 123 Flora virgen del hacha-que el buzo blande-con dura mano Luce en sus glaucas urnas-todo el tesoro-de los colores... (Jos6 S. Chocano, Submarina, 1894). Otra combinaci6n es la de un verso de nueve silabas y otro de ocho, siendo yambico el primero: Iloras de lucha y desconsuelo-gallardias, rebeliones, ansias de gloria y de combate-fango y miel de las pasiones. (Guillermo de Montagn, Iris, 1911). El verso de diez y ocho silabas puede formarse con dos de nueve: Vagos anhelos impetuosos-de la gentil adolescencia... (Montagul, Iris, 1911). o con tres versos de seis silabas: Oh victima triste-de estupida guerra-que yaces dormida... (.Jos6 S. Chocano, Jesurreceidn, 1893). o con uno de diez silabas y otro de nueve: Una abrupta montafla levanta-la frente cenida de nubes... (Leopoldo Diaz, La montaita de la gloria, 1904). o con un verso endecasilabo y otro eptasilabo: Yo, rimador de pensamicntos tristes-y de palabras mustias. (Francisco J. Pichardo, Confiteor, 1907). 0, viceversa, con un verso eptasilabo seguido de un endecasilabo: Era ]a oncena tarde-del mes mas tempetuoso de los mares... (Rafael Nfiez, Centenario, 1892). 0, por nitimo, con dos versos de cinco silabas y uno de ocho: Como en la noche-cuando los lirios-sus hojas dejan cerradas. (De mis apuntes). Se han heeho versos mals largos, aunque el ritmo corre el riesgo de naufragar al trav6s de tantas combinaciones. Existe este verso de diez y nueve silabas, formado por dos de cinco silabas y uno de nueve: Cantos risuefios-divinos cantos-Ilenos de aromas de la infancia! (Montagn, Iris, 1911).

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CUBA CONTEMPORANEA Y existen estos versos de veinte silabas, formados los primeros por dos decasilabos, y el Ultimo por cuatro versos de cinco silabas: Qui6n hiciera una trova tan dule-que al espiritu fuese un aroma, un ungiiento de saves caricias-con suspiros de luz musical! (Salvador Diaz Mir6n, Gris de perla, 1902). Como las nubes-pasan ligeras-huyendo el aire-por las alturas. (Montagu, Iris, 1911). Ann podrian fabricarse muchas combinaciones, pero no es recomiendable hacer tan elastico, al trav6s de renglones tan largos, un ritmo sim6trico. Cuando se trata del verso libre el caso es otro, porque junto a un verso de gran extension puede hater uno corto. Pero en el verso sometido a Una medida fija, es preferihle no pasar mis alla de las combinaciones de diez y site o diez y ocho silabas. Las que sean mas largas, o bien pueden no resultar versos, o bien revelaran un mecanismo demasiado artificial, pues el oido percibira clarainente la mnsica de los versos que lo componen, separadamente, y no formaudo un conjunto armo6nico. Otros esfuerzos se han hecho en Ia mntrica castellana. Algunas adaptaciones del exkmetro latino pueden considerarse muy felices, como las que encontranos en Popaydni, de Guillermo Valencia, y en el Canto a Ju are de Alfonso Reyes; pero tanto este tema, como el del metro libre, merecen extenso y detenido estudio, que acaso emprenda algtin dia. MAx HENRIQUEZ URENA. Habana, septiembre de 191:. NOTA.-Agradeccr6, a cuantas personas tengan interns en esta case de estudios, ]a remisi6n de Ins datos que posean sobre el uso de metros nuevos y combinaciones ritmicas, para tenerlos en cuenta en trabajos que me propongo llevar a cabo.-M. H. U. 124

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INTRODUCCION A UN EPISTOLARIO DE SACO Las cartas ineditas que van a leerse fueron escritas durante un periodo de treinta y cinco anos. No fu6 el anico Jos6 Luis Alfonso, pero si uno de aquellos a quienes Saco escribi6 mas cartas, con mafs frecuencia, mas intimas y familiares, y precisainente por esto, mis espontaneas y libres de toda esa discreta preeaucion o necesaria prudencia que imponen las circunstancias a las cartas de los hombres pnblicos, y con mayor motivo si esos hombres tienen, coino tuvo Saco, una significaci6n tan singular y elevada en el desenvolvimiento general de su patria. Saco miraba en Alfonso a un hijo muy querido, y le distingua por sus muchos mrritos. Ademas, pertenecia Alfonso a aquel numeroso grupo de cubanos que por su cultura, su patriotismo y su posici6n social, fueron gala y orgullo de la centuria pasada, y habrfn de ser toda la vida admirados cual hermoso ejenplo de la civilizaci6n cubana. Desde su primera juventud aprendi6 a ver en Saco una de las primeras figuras inteleetuales de su tierra natal, y un luchador formidable e invencible por la conquista de la abolicion de la esclavitud y de la personalidad () Merced a la circunstancia de estar-demorada ]a salida del nfmero que comprende todo el anlo de 1912, de ]a excelente Reiista de la Biblioteca Nacional que dirige nuestro muy estimado amigo el senor Domingo Figarola-Caneda, por causa de ]a preparaci6n laboriosa de 1u11 importante y extenso trabajo hist6rico suyo sobre los escudos de muchas poblaciones cubanas, que aparecer& en dicha Revista, podemos dar hoy en CUBA CONTEMPOR.AXNEA, varios dias antes de que aquel nimiero Yea la luz pmblica. esta hermosa introducci6n que ha puesto el sefor Figarola a un precioso epistolario quo comienza a publicar, de gran il1terEs histdrico, del ilustre patricio Jos6 Antonio Saco. En pruebas nos la ley6 su autor hace pocos dias. y se las tomamos para darla como brillante primicia on nuestras pdginas.

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126 CtBA CONTEMPORANEA de Cuba, y a quien luego de haber admirado profundamente, lleg6 a profesarle durante toda su vida la mas grande de las veneraciones. Y no se tradujo este sentimiento en esos homenajes tan comunes, de elogios dichos o escritos, prodigados a los holnbres de m6rito, mientras se les deja morir de miseria y en la miseria. Conocia Alfonso, por el ejemplo de su familia los Alfonso y los Aldama, que es el dinero de sus buenos hijos 1o que debe siempre ponerse al servicio de la causa de la patria y de aquellos que, como Saco, no poseyendo bienes de fortuna, sufria en el extranjero el destierro inicuo a que le condenara el general Tacon, y ally continuamente era el defensor de la causa de la esclava colonia de Cuba. iY por euantos anos fu6 Jose Antonio Saco la nnica representaci6n de la dignidad cubana lejos de Cuba, el nnico a quien se volvian los ojos y en quien se ponia toda el alma, para que con su gran talento, su patriotismo ejemplar y su pluma siempre luminosa y nunca fatigada, dijera al gobierno, al pueblo de Espana y al resto del mundo, cuanto era el derecho de los cubanos a quejarse y reclamar, ya que a 6stos les estaba prohibido hacerlo desde Cuba! 1Y de cuantos problemas y otros asuntos no nos daria hoy noticia ninguna la historia politica de Cuba, si a tratarlos magistralmente no se hubiera consagrado Saco en articulos de diarios y revistas y en folletos! (1). Recordemos cuanto di6 a la estampa, y bnsquese luego en otros publicistas muchos de los asuntos por ed tratados, y se ha de ver c6mo ningnn otro se ocupo de 6stos. A este hombre ilustre ayudaba, pues, Alfonso entre aquel grupo de otros cubanos que conocian todo lo mucho que importaba mantener en Espana a un defensor tan competente de las justas aspiraciones y de los intereses cubanos. A 61 dirigianse todos los informes y todas las noticias e indicaciones relacionados con la situacion social, politica y economic de Cuba, a fin (1) No deja de ser oportuno seflalar aqul la nada cnmin coincidencia no s6lo de juicios, sino hasta del empleo de identicas palabras, que hemos observadoal escribir sobre el cubano insigne criticos tan eminentes, y a la vez de principios politicos tan opuestos como fueron Pineyro y Menendez y Pelayo. Dice el primero ...'Jos6 Antonio Saco, el mAs vigoroso y elocuente escritor en prosa del pals, y en cualquier part sin duda alguna eminente publicista.g (Vida y escritos de Juan Clemente Zenca, Paris. 1901, p. 4041.) Y dice el segundo: *D. Jos6 Antonio Saco, uno de los hombres de mfrs talento y, sin duda, el mAs vigoroso prosista que ha nacido en la isla.o (Historia de la poesia hispano-americana, Madrid, 1911, t. I, p. 251.)

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INTRODUCCI6N A UN EPISTOLARIO DE SACO de que se hallara siempre y de todo satisfactoriamente enterado, y no se viera por fuerza atenido a aceptar como verdad las amafiadas cornunicaciones y los demas escritos de los capitanes generates, de los partidarios ac6rrimos de la trata y de la esclavitud de los negros y de los enemigos encarnizados de todo g6nero de reformas para la Isla. De aqui el origen de la correspondencia que publicamos ahoin, y de aqui, asimismo, todo el interns y toda la importancia de ella. Toda persona de un poco de cultura literaria, ha leido lo sufieiente para saber apreciar toda la traseendencia hist6rica que entrafia la publicacidn de aquellas cartas y demas escritos que, precisamente, no fueron hechos para ser publicados. En el libro, el folleto, la revista y el periodico diario, i cuanta no es la preferencia con que se acoge la publicaci6n de esta clase de documentos, cuya lectura atrae, cautiva y hasta subyuga a la mayoHa de los lectores! Con mucho acierto ha observado M. Georges Bertin, que: El doenmento escrito que nos permite estudiar mejor a un hombre, es seguramente su correspondencia (2). Y no menos observador ni exacto fu6 aquel autor que, bajo la firma de F., dijo al publicar las Lettres a M. Delaunay, que: Las eartas bitinas, o no destinadas a la publicidad, son aquellas que reflejan mejor el pensamiento de sus autores (3). Y sin hip6rbole puede afirmarse que documento ninguno sera de mas valor para conocer a Saco, como esta correspondencia al marqu6s de Montelo, la que dirigi6 a Luz y Caballero (probablemente perdida para siempre) y otras. Nunca un Saco ma's intimro, ni mas privado, ni mas franco, ni espontaneo podra conocer la historia en sus investigaciones criticas para llegar a poseer el juicio mas cierto y complete respecto a la psicologia de 6ste y al merito de su obra. En aqu6lla se presenta Saco, cuyas energia y verdad de lenguaje en sus publicaciones tanto le caracterizan, con toda la mayor libertad de pensamiento y de palabra que pudiera exigirse; como que, indiscutiblemente, no puede serlo mas (2) Joseph Bonaparte en Amlrique, Paris, 1893, p. 315, (3) Le Carnet Itistorique et Littlraire, Paris, 1901, p. 19. 127

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CUBA CONTEMPORANEA alli de To que es dable en estas cartas intimas. Escribiendo a Del Monte o a Jos6 Luis Alfonso, es el Saco mas completo que puede estudiarse. Sus sentimientos, sus juicios, sus prevenciones, sus vaticinios, sus temores y sus angustias, en parte ninguna de su producci6n publicada pudieran hallarse mas detallados ni exactos, para apreciar justamente su caracter y otras cualidades del hombre, como en esta colecci6n de cartas. Y si luego se recuerda que todas estas manifestaciones de aquel coraz6n y de aquel talento, no las movia ni las inspiraba nada en To absoluto que no fuera la consecucion de las libertades y de la personalidad cubanas, ; qu6 patri6tica y qu6 grande surge entonces la figura del estadista inolvidable! Presentirase esta colecci6n de cartas en cualquiera de los mercados de aut6grafos, principalmente de Europa, y hubiera caido en manos de algnn famoso y rico librero anticuario, o solamente experto en la compra y venta de aut6grafos, y es indudable que no pocas de las grandes bibliotecas hubieran acudido a adquirir la colecci6n, sin reparo ninguno en el precio. Y es porque allT, en aquellos grandes centros donde los ideales nunca se extinguen y el progreso intelectual no abdica jams su predominio, conocen a conciencia el valor que representa para la historia de un pats, y tambi6n para la general, una correspondencia inedita, privada, intima, de una 6poca de las mas interesantes, y debida toda aquella a la pluma de una gran figura, como hubo de ser Jos6 Antonio Saco. Pero t6ngase muy en cuenta que para poder apreciar todo To que tiene de verdad esto que acabamos de escribir, se hace indispensable que el lector se coloque en el campo, en el teatro historico de la Cuba de aquellos tiempos en que Saco escribia las cartas que publicamos ahora. No es posible conocer con la debida exactitud la valia de Arango y Parreio, del Padre Varela, de Jose de la Luz y Caballero, de Domingo del Monte, de El Lugareno, en fin, si no nos enteramos bastante para poder juzgarlos viviendo en sus 6pocas respectivas, conviviendo con ellos, analizando y combatiendo todos y cada uno de aquellos dificiles o peligrosos problemas contra los cuales tuvieron todos ellos que luchar tenazmente y para el logro del bien de Cuba. Asimismo, al leer cada carta de Saco, haganse enhorabuena 1$8

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INTRODUCCION A UN EPISTOLARIO DE SACO los juicios de todo g6nero que se quiera, pero nunca sin haberse eada uno colocado antes allay, en aquel ano, en aquel dia, ante aquel problema o en medio de aquel acontecimiento del que fu6 Saco espectador, si no es que fu6 parte, y parte muy principal por cierto. Contadas han de ser de dichas cartas las que, por intimas, familiares, cortas y escritas a vuela pluma, no ofrezean algo relacionado con cualquier asunto de Cuba o con algnn aspecto del Saco hombre pnblico o del Saco hombre privado. Dificil es hallar alguna carta suya en la cual no trate de un problema cubano, o haga referencia a un compatriota o extranjero mals o menos relacionado con nuestra patria. Y si se quisiese considerarlo como una obsesi6n, forzoso seria convenir en que Saco vivi6 toda sit vida presa de la obsesion mas sublime: hacer una patria libre, prospera, digna. Este empefio lo mantuvo con una sinceridad tan profunda y una consecuencia de convicciones tan firme, que para no separarse de ella, no le detuvo en ciertas ocasiones llegar a verse manteniendo puntos de vista distintos de los de muchos de sus compatriotas. Por eso respondi6 a Jose Antonio Echeverria en carta fechada en Toulouse el 4 de enero de 1863: Nada en el mundo me es tan grato como marchar de acuerdo con los cubanos; pero cuando mi conciencia descubre una contradiction entre los intereses de Cuba y la opinion de sus hijos, yo sigo el rumbo qle aqu6lla me indica y no el que los cubanos me seflalan (4). Leer una carta de Saco, A cuando no fue dentro o lejos de Cuba acontecimiento extraordinario? Aun recordamos aquella que de Barcelona y con fecha 8 de septiembre de 1879, dirigi6 a La Jpoca de Madrid, y la sensaci6n nada comnn que hubo de producir en los centros oficiales y politicos y en la prensa de importancia de Espafia y de Cuba. A los diez y nueve dias de escrita, y tal vez la nltima que dictara y firmara, porque ya tiempo hacia que por enfermedad de la vista no podia leer ni escribir, dejaba de existir el insigne cubano, segnn lo hubo de comunicar el cable: Setiembre 27.-Sr. Vald6s Fauli.-Habana.-Setimiento participo fallecid anoehe venerable Saco.-Delvall. (-) hIiciadores p primneros mrtires de la Re'olueidn Cubana, por ei Dr. Vidal Morales y Morales, Habana, 1901, p. 438, 129

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130 CUBA CONTEMPORANEA Este telegrana, expedido de Barcelona, lo public El Triunfo, el periodico 6rgano oficial del Partido Liberal cubano, el 28 de septiembre de 1879, en un articulo con mucho acierto titulado Unia gran desgracia, y de cuyo articulo tenemos ante los ojos la prueba de imprenta que, mandada al censor que ejercia entonces este cargo, don Modesto Malnas, la devolvio con estas lineas tachadas o suprimidas: El afio 66 conminaba a los legisladores d no desconocer ]a eficacia de los procedimientos liberales, ''porque de no seguirlos recojerian, y no en lejano dia, el fruto que semejante sistema babia de producir''. Vivid lo suficiente para ver realizada su prediecion. A las veces parece que una voluntad sobrenatural interviene en los sucesos humanos, para dejar d los grandes hombres gozar del premio de la reparation. Tal ha sucedido con Saco. Y por esta medida gubernativa se ve demostrado que, aunque muerto Saco, todavia el recuerdo de un episodio de su vida pnblica, y los comentarios derivados del mismo, inspiraban temor y ocasionaban la intervenci6n de la censura espafiola; como si episodio y comentarios no se encontraran de antiguo cual indiscntible verdad hist6rica en la conciencia de todos. Esta correspondencia da principio en la plenitud de aquella epoca tristisima de destierro que en la vida de Saco abrio el 13 de septiembre de 1834 el general Tacon, aquel que "gobernaba con una soberbia insolente y con un despotismo sin limites" (5), y por lo que aquel mismo va refiriendo, le hallamos en actitud siempre errante, intranquilo, enfermo, viajando ya por tierra, ya por mar, entre Espaa, Portugal, Francia e Italia, huyendo de las estaciones peligrosas para su salud, dominado por nostalgia profunda, la cual pinta exacta y tristemente en su carta del 24 de febrero de 1837, cuando dice: ... yo no veo delante de nil sino un largo destierro, y quiz6s una eterna espatriacion. Y hubieron de ser profeticas estas palabras, porque asi como hubo de regresar a la Habana muchos aflos mas tarde, fu6, al igual del Gran Heredia, s6lo por corto tiempo, y volviendo luego y para siempre a emprender la jornada del destierro. En 6l continue in(5) Coleccidn v6stuvna..., por D. Jos6 Antonio Saco, Habana, 1881, p. 22.

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INTRODUCCI6N A UN EPISTOLARIO DE SACO 131 cansable hasta contados dias antes de fallecer, como ya hemos dicho, abogando de cuantas maneras pudo por la causa de la patria. Por eso acept6 el nombramiento de Comisionado de la Junta de Informaci6n de 1866, y el de Diputado a Cortes por Santiago de Cuba en 1879; aunque entonces, y como antes y toda su vida, estuvo convencido de que era: ...''imposible defender los intereses materiales, politicos y morales de Cuba, sin coneitar el odio y la venganza de los gobernautes y del' gran jmrtido unido de ellos'' (6). Cuando el contemporaneo cubano, aquel que puede con todo legitimo orgullo y derecho llamarse cubano, porque ama y defiende su independencia y su naci6n, alla en las altas y silenciosas horas de la noche, separa los ojos del libro de Saco que est leyendo, y cerrindolos, apoya la frente sobre la siniestra, y evoeando sus recuerdos de otras lecturas de historia colonial cubana, emlprende una incursion por el dilatado y tenebroso camino recorrido en servicio de Cuba por aquel compatriota insigne desde que comenz6 su carrera pnblica hasta que lubo de apagarse su vida, y va, como de etapa en etapa, deteniendo su marcha ante cada uno de los esfuerzos realizados, de los hechos consumados por el talento y por la pluma del patriota ejemplar; y cuando despues vaya leyendo estas cartas y encontrando en ellas explicados, si no ampliados, muchos pasajes de la historia de Saco, la cual no fu6 mas que una larga 6poca de la Historia de Cuba, entonces ha de ser cuando pueda apreciar el interns de aqu6llas, y tambin entonces cuando mas que nunca habra de admirar la profunda sinceridad patri6tica del grande hombre que en 1848 exclamaba: ... yo quisiera que, si Cuba se separase, por cualquier evento, del tronco 1 que pertenece, siempre quedase para los cubanos y no para una raza estranjera (7). Antes de concluir nos complacemos haciendo constar que el 14 de octubre de 1910, recibimos de nuestro condiscipulo y ami(0 Carta de Saco a El Lvgaeflo, fecbada en Paris el 19 marzo 1848: Iniciadores y piJIrnc j mjrtires de la Revolucidn Cubana, por el Dr. Vidal Morales y Morales, Habana, 1901, D. 221. (7) Colecci6n de papeles..., por Don Jos6 Antonio Saco, Paris, 1859, t. III, p. 315.

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CUBA CONTEMPORXNEA go el celebrado literato Dr. Jos6 Varela Zequeira, el regalo muy valioso de tres cartas de Saco dirigidas al marquis de Montelo, quien a su vez las hubo regalado al Dr. Varela Zequeira. Estas cartas estin respectivamente fechadas: Marsella, 3 de Nove 1836, Madrid y Abl. 22 1837, y Marsella y Octe 23 1838. Y como el marquis de Montelo no dej6 la colecci6n de cartas que Saco le escribi6, ordenadas y cosidas, como hizo con las de Luz y casi todas las de Del Monte, sino solo reunidas en un legajo, las tres que debemos a nuestro citado amigo y que a nuestra vez donamos a la Biblioteca Nacional, vienen sin dificultad ninguna a ocupar su puesto cronol6gico en la colecci6n ya mencionada, y por lo mismo a hacer sta menos incompleta. D. FIGAROLA-CANEDA. Director fundador de nuestra Biblioteea Naei Gal, individuo de minero de la Academia de la Historia, Ofier fl'Academie y miemro de varias sociedndes extranjeras, al senor Figarola-Caneda-que represents a Cuba en los Congresos Internacionales de Bibliografia y de Bibliotevarios, celebrados en Piris en 1900-deben nuestras letras studios intereamtisimos de historia y bibliografia ; le deben ]a fundaci6n de Ia notable Revista del estableciInto que dirige, como antes habia fundado en Paris La Repibliue Cubaine y en Cuba diversos periodicos, centre otros La Ilustraci6u C hbmn, y tambin ]a publicaci6n del imit ortantisimo Epistolario del Marqu6s de Montelo, que comprende cartas de los insignes pr6eeres Josh de la Luz y Caballero, Domingo del Monte y Jos6 Antonio Saco. 132

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LAS DEMOCRACIAS SURAMERICANAS La Historia no senala el caso-en ninguna de sus 6pocas-de pueblos en donde el sistema democratic haya tenido aplicaci6n practica mas latitudinaria que en nuestra Am6rica hispana. Las democracias griegas fueron solo para la raza de los pelasgos y los helenos conquistadores: las razas mas o menos aut6ctonas de las regiones por 6stos ocupadas, no gozaron nunca ni aun de los privilegios concedidos al hombre en cuanto es individuo de la especie humana ; en Roma no hubo democracia social y mucho menos ann politica, ni en los nltimos tiempos de la repnblica, que fu6 cuando se concedi6 a la plebe alguna sombra de derechos; las republicas italianas de la Edad Media, fueron esencialmente aristoernticas: en ellas el demos no estuvo considerado jams como elemento politico; la primera repnblica francesa present en sus comienzos carfcter verdaderamente democratic; pero bien pronto so convirti6 en demagogia exclusivista de las demas alses de Ia sociedad: es aqui en la Am6rica en donde la demoCracia se ha aproximado mas a la realizacion practica en el cam1o de la politica; desgraciadamente muchos factores se han opiesto a su cabal cumplimiento, como tendremos ocasi6n de verlo en el curso de este ligero studio Surgidas las republicas latinas de Am6rica a la vida independiente al empuje de una revoluci6n que, si bien tuvo sus comienzos-como todas las revoluciones-en las altas capas sodiales, en breve tiempo enraiz6 en las bajas capas y de ellas derive casi toda su savia y su vigor, al coronar un 6xito feliz la magna lucha, este bajo fondo social, que tanto habia aportado para el

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CUBA CONTEMPORXNEA triunfo final, se crey6 con derecho para exigir una compensa. ci6n a sus esfuerzos, y la obtuvo cumplida y en demasia: la absoluta igualdad ante la ley y ante la sociedad, de todos los elementos de que 6sta se componia, fue el premio que la revoluci6n triunfante otorg6 a los bajos fondos sociales que la habian ayudado a triunfar ; pero si esto fu6 relativamente facil, porque bast6 consignarlo en los codigos, no result lo mismo en cuanto a las capacidades, que no es posible infundirlas por el simple mandato de un articulo de la ley escrita. Como cuando se remueve el fondo de un pantano sucede que salen a la superficie, junto con las ampollas de gases que son energias aprovechables por la quimica, las impurezas que en el fondo habja, asi la revolucion emancipadora, si bien puso en soltura las poderosas energias de nuestros pueblos j6venes, tambien hizo el mal de incorporar en el seno de las sociedades civiles, innumerables elementos inaptos para el goce y las prerrogativas de la ciudadania; lo cual ha sido el origen de las anormalidades que hoy confrontamos en la constituci6n de nuestras nacionalidades. Seremos mas explicitos. Las colonial ib6ricas del Nuevo Mundo, a la hora de la revolucihn de la Independencia, se hallaban constituidas etnol6gicamente asi: una raza conquistadora: la blanca, dividida en los elementos peninsular y criollo (si bien este nltimo un tanto atrasado en algunos respectos), era apta para la vida civil. Gozando sus individuos de las comodidades que brindan las riquezas, esta raza se educaba; porque no estando sometida a la imperiosa necesidad del trabajo material embrutecedor, podian los hombres de esta raza dedicarse al estudio y espaciarse en una atm6sfera menos soporifera y letal que aquella bajo la cual viven agobiados en todos los pauses del mundo quienes por fuerza se dedican a los trabajos meramente musculares. Esta clase de trabajos es embrutecedora, a pesar de la gran movilidad que exige y de la teoria de Bergson, que hace estribar en el movimiento la conciencia. Las razas indigena conquistada y la negra esclava importada del Africa, sometidas a la presi6n del trahajo puramente muscular en el laboreo de las minas, la apertura de caminos al 134

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LAS DEMOCRACIAS SURAMERICANAS trav6s de la selva, la construccion de fabulosas obras arquitect6nicas que, como las murallas de Cartagena, han emulado con las que nos dej6 la poderosa raza dominadora del mundo; esas razas inferiores a tal trabajo sometidas, lo repetimos, se hallaban eihritecidas, viviendo una vida inconsciente, de pura animalidad, que, ejos de prepararlas para los grandes certfmenes de la ciudadania, no hacia sino predisponerlas para las bajas rebeliones de la materia. Estas enormes fuerzas puestas en soltura por la revoluci6n, si la fortalecieron en la lucha corporal hasta dada el triunfo, tambi6n fueron causa de sus errores, y lo son hoy de la defectuosa constituci6n de nuestras democracias. Lo que suede en la gran republica norteamericana de origin saj6n, en done los elementos del bajo fondo social no fueron recibidos sore un verdadero pie de igualdad al constituirse la nueva soeiedad, es la prueba ma's fehaciente de nuestros asertos. Alli hoy la sociedad civil es mhs perfecta, el progreso ha sido ripido en el orden material, y el conjunto no ha sufrido las violentas convulsiones que entre nosotros ha experimentado desde Texas a la Patagonia. Una repnblica, y mis si es una republica democratica, necesita, como ninguna otra clase de sociedad civil, que todos sus elementos se hallen a un mismo nivel intelectual, social y moral; porque siendo la esencia de estas sociedades la posibilidad en que se hallan todos los elementos que la componen de poder llegar al ejerciclo del poder soberano, salta a la vista la necesidad de que todos posean tambien las aptitudes indispensables para la practica de tan delicados derechos. De donde se deduce que repnblica en ]a cual los components se encuentren en el notorio desnivel en que se encuentran en los pueblos latinos de America, deben por fuerza ser repnblicas lisiadas, estados contrahechos; porque e inmulo de derechos que llegan a ponerse en manos a todas lces desprovistas de preparaci6n, se convierten en instrumentos tan peligrosos para la seguridad general, como Jo seria una pistola Browning en manos de un gorila. Esa misma arma, en manos de un gentleman, es apenas una garantia para su propia existencia o un elemento de defense Para los d6biles. Dice don Gumersindo Azearate, que en las primitivas demo135

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CUBA CONTEMPOR NEA cracias se "confundia completamente la libertad y la soberania; ser libre era tener su parte en la formaci6n de las leyes, aun cuando 6stas limitaran o ahogaran la independencia individual, esa libertad de la vida privada que en los tiempos modernos se coloca por encima de todo y es el don mas preciado''. Algo parecido acontece en estos j6venes paises americanos, debido a la irrupci6n en la vida civil, de un modo complete y sobre el mismo pie de igualdad que los que si lo estin, de esos elementos impreparados puestos en soltura por ]a revoluci6n emancipadora; solo que aqui no es por medio de las eyes como se coarta la vida privada, sino por el imperio directo de las multitudes o de los tiranuelos que de entre ellas se levantan. Las eyes, por el contrario, se convierten en espantajos para tontos. En his democracias primitivas, el ciudadano, colectivamente considerado, se convertia en tirano del individuo particular: en las democracias americolatinas, el individuo, colectiva o aisladamente, se convierte en tirano del ciudadano. En unas y otras la confusion de la idea de libertad y de soberania, es notoria: ser libre es sin6nimo de ser soberano. S61o que, entre los antiguos, esa soberania-como ejercida por individuos de un nivel medianamente culto-se manifestaba en inandatos con caracter de ley, se ejercia a trav6s de este instrumento gubernativo: entree nosotros los latinoamericanos, en donde las mayorias estfn compuestas por individuos de un bajisimo nivel de cultura, la soberania se ejerce inmediatamente, por la sola imposici6n de la fuerza bruta. Estos bechos, anilogos en cuanto a la confusion de las dos ideas distintas de libertad y soberania, son notoriamente diferentes en cuanto a la forma y los resultados. Entre los antiguos el defecto apuntado produjo un mayor respeto por ]a ley, por el estado y por las autoridades; de consiguiente, todo se tradujo en mayor seguridad para la sociedad, aun cuando el individuo, como tal, mirase restringida su libertad: en las repnblicas bispanoamericanas, la ley, el estado y las autoridades han mirado mermados sus prestigios, y como consecuencia se ha producido frecuentemente un estado de inseguridad social, que ha culminado a veces en asonadas y motines, el asesinato colectivo o la revuelta armada. 136

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LAS DEMOCRACIAS SURAMERICANAS Y la cosa es bien clara: el individuo que confunde la libertad con la soberania, si es medianamente culto, querra ejercer esa soberania por medios proporcionados a su cultura, es decir, por medio de ]a ley, en la cual very reflejada su propia personalidad; pero si el individuo que padece la confusion es de un bajo nivel intelectual, moral y social, querra manifestar su soberania por medios que est6n tambi6n en relaci6n con su cultura: es decir, directamente, por la fuerza bruta; de ahi que consecuentemente tienda a menospreciar la ley, a desconsiderar al estado y a desobedecer la autoridad, en quienes mirara otros tantos competidores de su soberania. Por eso el primer error se traduce en estabilidad y orden social, y el segundo en inseguridad y tumulto. Si el primero produce el aborto politico del Estado-Todo, como en la repablica espartana, el segundo origina el monstruo politico del individuo-Soberano, como en nuestra America hispana. Dice el mismo senior Azeirate, arriba citado, que para que haya verdadera democracia se require "que la minoria no se vea ahogada bajo el peso de la mayoria, el individuo anulado por la centralizaci6n, la libertad destruida por la igualdad"; y precisamente en las democracias iberoamericanas se realizan todos los defectos anotados. En nuestras jovenes repnblicas las mayorias ban predominado siempre, ;y qu6 mayorias! Aun hoy, escasos son los estados latinoamericanos en donde se concede derechos a la minoria (Argentina, Colombia, Chile, Cuba), y esto de un modo incompleto, porque s6lo se conceded a una y no a todas las minorias. Ese predominio de las mayorias se ha prestado entre nosotros hasta para el establecimiento de gobiernos y aun de constituciones il6gicos y amorales. No hemos tenido al individuo anulado por la centralizacion, sino en los casos de tiranias; pero, en cambio, el individuo ha anulado frecuentemente a toda la sociedad. Y casi siempre nos falta el tercero y ultimo de los requisitos indispensables a una verdadera democracia: la libertad no destruida por la igualdad. En nuestras democracias la igualdad ha sido el punto de apoyo en donde se han basado todos los abusos Y por la cual se han cometido los mayores errores hasta en ciencia constitucional. Para no ofender la igualdad, se han dado igua137

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CUBA CONTEMPORANEA les derechos al obtuso calongo (1), que de un modo primitivo labora la tierra y no es capaz ni de distinguir la o del abecedario por lo redonda, y al hombre ilustrado que se extasia con las obras de Shakespeare o interpreta a Kant en su propio idioma. Para no destruir la igualdad, se ha supuesto, err6nea e irrealmente, que el individuo del bajo pueblo puede elegir los mandatarios de la replblica con tanto conocimiento de causa como el culto habitante de los salones. Para no pasar por encima de la igualdad, no se ponen condiciones ni se requieren aptitudes para el ejercicio de los destinos piblicos, partiendo del supuesto gratuito y also de que todos los ciudadanos se hallan educados suficientemente para regir a los asociados. Y, en fin, para que no se diga que no respetamos la igualdad, prescindimos basta de las diferencias individuales que la naturaleza ha pesto entre los individuals: es decir, en Hispanoamerica, todos somos inteligentes. Ya se ve, pues, que la igualdad ha destruido la libertad en nuestras democracias. De todo lo cual se deduce el rarisimo fenomeno politico de que siendo entre nosotros menor el poder del estado, de la autoridad y de la ley, gocemos de menor libertad y menor seguridad en nuestra vida privada, que la de que gozan-para irrision nuestra-los snbditos de las monarquias europeas. GABRIEL PORRAS TROCONIS. Cartagena, Colombia, 191:1. oven periodista colombiano rue nos favorece con el envio 'Ie este importanteartio ulo e buojna doctrine, y de aplicacin, on varios de los pintos que toca. a nuestrom m cleos politicos on Ins m mentos actuales. Desempefi6 el empleo de Vicorroctor delay iuiversidad de Cortatgona, y en este pantol tine a su cargo lns cftodras do Filosofia Y Dorecho untural. Es miembro do In Academia Nacional do Historia do Colombia, y ha publieado los siguioitos libros: En Tierra Amritena, cuontos; Progsenio (rbaro, norela de costumires anoricanas. Propanra El Pd igro Yan ui, obra sobre polltica americana, Je lin (7str, obra historic e la o ual Ian hecho haltgadores juicios im Tortantes periddlieOs colombiaos, por las primiciau que ha dado su autor al diario El Porrtn ir. (1) Canongo. Nomb! re que se da en algunas regiones ule Colombia al campesino iIp trado y rudo. 138

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UNA POESIA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA I (LECCION DE IEl ikralrlO, FACILITADA POR El, SR. CARLOS M. TRELLES.) AL CIUDADANO ANDRES QUINTANA ROO. (inedita) 2,Por que despiertas, caro Andres ahora la voz del canto en mi abatido pecho? luyeron; ay i no volver! los dias en que benigna la celeste musa f4rvida inspiracion me prodigaba para canter amores inocentes, O del saber y libertad las glorias, En los campos bellisimos de Cuba entre sus cocoteros y sus palmas, yace muda tal vez la eburnea lira que alli puls6 mi juventud fogosa. Mas td ho quieres, y aunque torpe, frio, mi labio cantari; que en lazo puro ( Nuestro distinguido amigo el sefor Carlos M. Trelles, con carta que nos escribi6 desle Matanzas el 7 de junio ultimo, tuvo la ainabilidad do enviarnos un ejemplar de El ikrah/u, de M jieo, do fecla 14 de enero do 1858, en que en la plana segunda, seccidn titulada Pare Lierarina, aparece esta poesia del immortal Jos6 Maria Heredia, tal como aqui Ia damons a lo lectures de cUny :o~rnrpo uANEA :rO~pletftndO flelmente ci originii i rife hemos tenidoa la vista. El senor Trellcs nos decia ei su citada carta: aLo incuyo uia Poesfa inidita (en Cuba) de nuestro grand poeta Heredia. Creo que ontre nosotros no se conOC"J; y clierietdo comprobar que no se habian publicado en nuestra patria esos verses del egregio cantor del Ni auara, audimos a lit persona que en Cuba tiene mAs paploes sobre Heredil, los cmales viene rouniendo desde hace mucies afios para publicar 111n libro acerea del inIortunado bardo : unestro muy estimado amigo el senior Domingo Figarola-Caneda, Director de la Biblioteca N aion al. Nos xnformd que, e feetivamente, 61 no tieno cOnocimiento de quo en cuba se haya plbliondo unica esta poesa, la cial no aparece tamlpoco en ningila de las colocciones de obras de Itered ia, y nos brindd geierosamente Ia version quo 61 P0see, y que tambi6n ofreceinos aqui, do los mismos versus, publicados en El Renacimiceto,

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CUBA CONTEMPORANEA ligonos amistad inalterable; Cuando la usurpation tronaba fiera, apoyada en el hierro y los delitos. Los dos entonces combatirla osamos con fuerza desigual; y por tu acento noble inspirado, reson6 en mi lira himno de honor A to proscripta gloria. En tanto desenviros inhumanos, ap6stoles de error y tirania, viles fundaban infernal imperio en calumnia, traicion y asesinato, de reinar instrumentos. Solos vimros adquirir un contrato ignominioso la cabeza de un h6roe. Sus verdugos a lentos tribunales reemplazaron, y el despotismo barbaro a las eyes. Corri6 la sangre; despleg6 sedienta ]a delacion sus ominosas alas, y provoc6, para notar traidora, de las victims tristes el despecho, las querellas, el llanto, los suspiros, Colm6se aquel caliz, y del crime vengador aunque lento inevitable, tron6 por fin, el indignado cielo. El hijo de Mavorte y ]a fortuna de Mejico (milmero del 10 de julio de 1869, es decir, diez afios y medio despuds de haber aparecido en El ileraldo), con esta nota de ]a redacci6n del mencionado periddico: Tenemos el mayor placer en publicar esta magnifica composici6n del gran poeta D. Josh Maria TIeredia, quo hasta ahora permanecia inkdita, y que debemos a la bondad del distinguido literate cubano U. Juan Clemente Zenea, quien pensaba publicarla en la mgnifica edici6n que prepara de las obras del cantor del NiAgara. Que nos perdone si DWQ anticipamos a su pensaniento en obsequio de los lectures de nuestro peri6dico. Y como difiere grandemente la versi6n quo nos facilita el senor Figarola, en mruchaS parts, de la que nos ofrece el senor Trelles, hemos querido dar las dos, seftalando con tiPO de letra cursiva o bastardilla en la del senor Figarola, por ser la posterior en fecha de Pu. blicaci6n, las variantes que muestra comparada con la priiera, y quo si en algunos Ci' sos iinicaiente marcan errores de una letra por otra, de mayisculas por minisculas, a de puntuacidn (que se marcan con tipos de negrital, en otros presentan muy notables alter clones o correcciones de vocablo, quo, indudablemente, parecen demostrar que esta segda versi6n (la de El Renacimin to) es la mAs correcta. N6tese, tambidn, que el titulo no es el nismo en ambas lecciones; que la primera ]le una nota en latin, fecha del dia, mes y ano en que fu6 escrita la poesia, y quo estA firmadit mientras quo la segunda career do la nota, sGlo lleva In fecha del afto (1835) y no aparev firmada. 140

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UNA POESfA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA que en la mdrgen del Panuco gloriosa al Ibero invasor hizo poco antes order muriendo la salobre arena, de libertad el estandarte sacro a los aires desplega. Ya vencido ya vencedor, combate doce lunas, del pueblo capitan. Sangre a torrentes riega de Anahuac los feroces campos, hasta que de su base desquiciada la colosal usurpation impfa con fragoso estrepito desciende. Entonces nuestras almas abatidas ilumin6 ben6fica esperanza, como entre nubes en Oriente rHe, precursor del sol candida estrella. oLo recuerdas amigo? Td me escitabas i celebrar el venturoso dia; y aun el mismo adalid, en tus hogares de admiration universal objeto, para colmar el caliz de fortuna, pidi6 A mi lira de victoria el canto. Y yo tambien alucinado entonces, quiero cantar; mas la rebelde musa, presaga fiel de males venideros, prestar no quiso inspiration al labio. Por todas partes proclamar se ofa de la razon el adorable imperio. Futil, vana ilusion! El despotismo aunque menos feroz y sanguinario, volvi6 a tender su abominable cetro. Confundiendo a culpables 6 inocentes en Ostracismo barbaro. Furiosa tron6 do quier la perfida venganza, Organiz6se destructor sistema de espoliacion y de.rapifia infame, y hollaronse del hombre los derechos. Empero el mismo gefe cuyo brazo de los tiranos fulmin6 la furia, 141

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CUBA CONTEMPORANEA impuso dique al popular torrente, prometiendonos regimen estable de paz, de concordia, libertad y leyes. Mas luego audaz, en dictator se erige cuando falaz, impu(lica lisonja de Washington gloriosa Ie apropialba la pura, noble, celestial grandeza. Restaurador eterno de su patria, ciego campeon de ]a virtud 6 el crimen por ansia de mandar, feliz soldado sin genio ni virtue, nunca su pecho del patriotismo ilumino la llama. Imprudente, ligero, voluptuoso, de insatiable codicia devorado, adorador no mas de la fortuna perfido, ingrato, debil, sostenido en ardua cumnbre de poder supremo por odio universal, que menosprecia es enigma profundo, pavoroso. ASern posible que en la imuda noche no turbe su descanso la presencia de quince mil espectros inmolados por 61 4 Libertad y que le piden cuenta espantosa de su sangre?... En vano la despreciable adulacion inciensa sus yerros y delitos. En la historic 61 brillar4; pero con luz unbria, cual infausto mortfero cometa y su musa imparcial darale asiento entre Mario tal vez y Catilina. Ante su torvo cefno se desploman los termplos de Minerva y los reemplaza una torpe decrepita estructura dep6sito caduco, monumento de diez siglos de error, en cuyas torres vuela insultando a Ia razon humana, del goticismo bdrbaro la ensefa. Legisladores sin mision, vendidos 142

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UNA POESIA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA a servidumbre debil y afrentosa, atropellan frendticos la Santa majestad inviolable de las leyes, para erigir el execrando solo donde al saber y libertad proscriban en insolente alianza coligados la profanada cruz y el hierro impio, El bien comuNI y las Fagradas leyes K la ambicion sacerdotal se inmnolan. El insano espirante fanatism o rugiendo ante la lnz, ya reaiiimado vuelve a tronar y estupido reclama la eselavitud del pensamiento humano, el duro potro y la voraz hognera. Y el opulento Anihuac, para siempre ser ludibrio y compasion del orbe? Despues que con esfuerzo generoso y torrentes de lagrimas y sangre destrozo del ibero el torpe yugo, 6lhabra de ser irremediable presa de vil supersticion y tirania, o andrquico furor? ... Desesperado, como el sublime historiador de Roma (1) tal vez me inclino a blasfemar, y pienso que cual nave sin brdjula iii carta en turvo mar sin fondo y sin orillas, el hombre vaga y que inflexible, sorda, ciega fatalidad preside al mundo. Sagrada libertad, augusta diosa del cielo primogenita, del orbe decoro, gloria, bendicion mi pecho te idolatry desde la simple infancia. Por ti supe luchar con los tiranos, adolescente afn, y fiel contigo me desterr6 de ;ni oprimida patria. (1) Sed mili hoc at tali a audient i, in incerto judi um et fulone res wortalium et necesitate iU/mtabile, aro forte vol antur. Tacit. Annal lib. vI. 1143

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CUBA CONTEMPORANEA Legislador en turbulento caos Fortuna seductora me brindaba la omnipotencia barbara del crimen. Mas yo rehusela; con aliento indtil defendi tus derechos; y constante de la silla curul bajd gozoso, por no violar tus sacrosantas leyes. A pesar de los crimenes y males a que inocente, de pretesto sirves, yo te idolatro, pasan los delitos, y en tf mi f6 subsiste inalterable. La demagogic furibunda brama profanando tu nombre, cual calumnian superstition y fanatismo al cielo. Mas a tiranos viles y facciosos devora el tiempo audaz, y to serena sobre sus tumbas inmortal sonries. Perdona, Andres, si tetrica mi musa en vez de afectos plicidos, te envia de nuestros tiempos el horrible cuadro. Huyamos este suelo delicioso, que de celeste maldicion objeto, es, iay! al genio, a la virtud infausto. La industria de los hombres, la rudeza puede veneer de inhospitales climas; no de inmoralidad y de ignorancia el pavoroso destructor imperio. En las rocas helb6ticas y nieves y en el vecino Septentrion helado, cubren, fecundan a felices pueblos de libertad las alas protectoras. Alli volar anhelo: las orillas del Delaware, el Hudson 6 el Patapsco asilo me daran, seguro puerto, do lejos de tiranos y facciosos, bajo el imperio de las leyes, viva feliz, tranquilo, ni senior ni esclavo. 10 de Marzo de 1835.-Heredia. 144

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UNA POESfA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA II (LECCI6N DE El Renacirniento, FACILITADA POR El. SR. DOMINGo FIGAROLACANEDA). EPISTOLA AL C. ANDRES QUINTANA R00 Por que despiertas, caro Andres, ahora la voz del canto en mi aftigido pecho? Huyeron, Jay! a no volver los dias en que benigna la celeste musa fervida inspiraci6n me prodigaba para cantar amores inocentes, o del saber y libertad las glorias. En los campos bellfsimos de Cuba, entre sus cocoteros y sus palmas, yace muda tal vez la ebzcrnea lira que alli puls6 mi juventud fogosa. Mas tu lo quieres; y aunque torpe, frio, mi labio cantard; que en lazo puro ligonos arnistad inalterable: cuando la usurpation tronaba fiera, apoyada en el hierro y los delitos, los dos entonces combatirla osamos con fuerza desigual; y por tu acento noble, inspirado, reson6 en mi lira himno de honor a tu proscripta gloria. En tanto decenviros inhumanos, ap6stoles de error y tirania, viles fundabah infernal imperio de calumnia, traici6n y asesinato, de reinar instrumentos; Ya los vimos adquirir en contrato ignominioso la cabeza de un hdroe. Sus verdugos a lentos tribunales reemplazaron, y cl despotismo birbaro a las leyes. Corri6 la sangre; desplegd sedienta 145

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CUBA CONTEMPORANEA ]a delacion sus ominosas alas, y provoc6, para notar traidora, de las victimas tristes el despecbo, las querellas, ei lianto, los suspiros. Colm6se aq'ueste edliz, y del crimen vengador, aunque lento, inevitable, trono por fin el indignado cielo. El hijo de Mavorte y la fortuna, que en la margen del PIinuco gloriosa al Ibero invasor ha poco hacia murder, muriendo, ]a salobre arena, de libertad el estandarte sacro a los aires despliega; ya vencido, ya vencedor, combate doce lunas del pueblo capittn: sangre a torrentes riega de Andhuac los feraces campos, hasta que, por su base desquiciada, la colosal usurpacion impia con fragoroso estrepito desciende. Entonces nuestras almas abatidas ilumin6 benefica esperanza, como entre nubes en Oriente rHe, precursora del sol, ctindida estrella. A Lo recuerdas, Andres? Tli me excitabas a celebrar el venturoso dia; y aun el mismo adalid en tus hogares, de admiracion universal objeto, para apurar el ciliz de fortuna; pidi6 a mi lira de victoria el canto. Yo, tambi6n, alucinado entonces, quise cantar; mas la rebelde musa, presaga fiel de males venideros, prestar no quiso inspiration al labio. Por todas partes proclamar se oia de la razon el adorable imperio... iFltil, vana esperanza! El despotismo, aunque menos feroz y sanguinario, volvi6 a tender su abominable cetro, 146

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UNA POESIA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA confundiendo a culpables e inocentes en ostracismo barbaro; furiosa tron6 doquier ]a perfida venganza; organizose destructor sistema de expoliaci6n y de rapifla infame, y hollaronse del hombre los derechos. Empero, el mismo jefe, cuyo brazo de los tiranos desarmd ]a furia, impuso lique al popular torrente, prometidndonos regimen estable de paz, concordia, libertad y leyes. Mas luego audaz, en dictador se erige, cuando falaz, implidica lisonja de Washington glorioso, le apropiaba ]a pura, noble, celestial grandeza. Perturbador eterno de su patria, ciego campeon, de la virtud o el crimen, por ansia de mandar; feliz soldado, sin genio ni virtud, nunca su mente del patriotismo ilumin6 la llama: Imprudente, ligero, voluptuoso, de insatiable codicia devorado, adorador no mas de la fortuna, perfido, ingrato, d6bil, sostenido en la ardua cumbre del poder supremo por odio universal que menosprecia, es enigma profundo, pavoroso. LSer6 posible que en la muda noche no turbe su descanso la presencia de quince mil espectros, inmolados por 61 a Libertad, y que le piden cuenta espantosa de su sangre?... En vano la despreciable adulacion inciensa sus yerros y delitos: en la historic 41 brillar4, pero con luz sombria, cual infausto, mortifero cometa; y su musa impartial dardle asiento entre Mario tal vez y Catilina. 147

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CUBA CONTEMPORXNEA Ante su torvo cello se desploman los templos de Minerva, y los reemplaza una torpe, decrepita estructura, deposito caduco, monumento de diez siglos de error, en cuyas torres vuela, insnltando a la razon humana, del goticismo barbaro la ensefia. Legisladores sin mission, vendidos a servidumbre dura y afrentosa, atropellan frendticos la santa majestad inviolable de las ]eyes, para erigir el execrado solio donde al saber y libertad proscriban, en insolente alianza coligados, la profanada cruz y el hierro impio. E1 bien com6n y las sagradas eyes a la ambition sacerdotal se inmolan: el insano expirante fanatismo rugiendo ante la luz, ya reanimado vuelve a tronar; y esttlpidos reprinen la libertad del pensamiento humano, y el duro potro y la voraz hoguera. Y el opulento Andhuac para siempre sera ludibrio y companion del orbe? Despues que con esfuerzo generoso y torrentes de ldgrimas y sangre destroz6 del ibero el torpe yugo, habr4 de ser irremediable presa de vil supersticion y tirania, o anarquico furor? Desesperado, como el sublime historiador de Roma, tal vez me inclino a blasfemar, y pienso que cual nave sin brujula ni carta, en turbio mar sin fondo y sin orilla3, el hombre vaga, y que inflexible, soda, ciega fatalidad preside al mundo. jSagrada libertad! augusta diosa, del cielo primog6nita, del orbe 148

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149 UNA POESIA DE HEREDIA, DESCONOCIDA EN CUBA decoro, gloria y bendicion; mi pecho te idolatry desde la simple infancia; por ti supe luchar con los tiranos adolescente adn, y fiel contigo me desterre de mi oprimida patria. Legislador en turbulento caos, fortana seductora me brindaba la omnipotencia bdrbara del crimen; mas yo rehusela: con aliento initil defend tus derechos, y constante de la silla curul bajd gozoso, por no violar tus sacrosantas leyes. A pesar de los crimenes y males a que, inocente, de pretexto sirves, yo te idolatro: pasan los delitos, y en ti mi fe subsiste inalterable. La demagogic furibunda brama profanando tu nombre, cual calumnian supersticion y fanatismo al cielo; mas a tiranos viles y facciosos devora el tiempo audaz, y tu, serena, sobre sus tumbas inmortal sonries. Perdona, Andr6s, si tetrica mi lira, en vez de afectos plicidos, te envia de nuestros tiempos el horrible cuadro. Huyamos de este suelo delicioso, que de celeste naldicion objeto, es, lay! al genio, a Ia virtud infausto. La industria de los honibres, la rudeza puede veneer de inhospitales climas, no de inmoralidad y de ignorancia el pavoroso destructor imperio. En las rocas helvticas y nieves y en el vecino Septentrion belado, cubren, fecundan a felices pueblos de libertad las alas protectoras. Alli volar anhelo: las orillas del Delaware, el Hudson y el Potomac

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150 CUBA CONTEMPORSNEA asilo me darn, seguro puerto, do lejos de tiranos y facciosos, bajo el imperio de las leyes, viva feliz, tranquilo, ni sefor ni esclavo. 1835.

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA CONFERENCIA LEfDA EN EL INSTrITUTO DE LA HA'BANA, LA NOCHE DEL 8 DE FEIIInI"to DE 1913, lo0I El, Sit. Jos; 3IAufA CHAC6N Y CAixo.) ( Cbwudye) APNNDICE III. LISTA DE ALGUNOS PSEUD6NIMOS DEL Papel Periddico (a) Aios de 1790-92. PsEU6NIMo: Irur.o: MUM. El Observador. El Agradecimiento. El An6nimo. Carta en que se critica el n.o 1 del Papel. (b). Carta al redactor de. Discursos s o b r e la Ag ricultura. 7, 16 y 21 viembre, 1790. de No9 de Enero, 1791. Febrero: 13, 27. Marzo: 3 y 6 (1791). (a) Cl ado pensAlamos entrar en el estudio detenido de los pseuddnimos del Panel, nuestro distinguido amigo el ilustre Director de la Biblioteca Nacional (a quien nos comPlacemos, desdo estas piginas, en rendir piblico testimonio de gratitud por tons is ateninueS ([ue nos dispense al estudiar on dicha Biblioteea las colecciones del Panel) hubo do Ianifestarnos quo el Dr. S. Cuevas Zequoira, profesor de la Universidad, tenia etre manos igual empresa. Esta ha sido la causa de que desistieramos de acometerla, pues bien sabeiios que el docto profesor habrA de fealizarla con toda escrupulosidad. Nos limitamos, nor tanto, a citar algunos psednimos y dar Ins referencias do sus articulos. (b) En el imi. WS. se contesta nuy duramente esta carta, El ustilo tiene cierta viveza.

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152 P. E. D. D. J. B. N. y R. El Amante del Peri6dico. El de los Encarcelados. Patricio Amador L. Boncompagni. El Amante de la Patria. El Poltron. El Du[e]nde (c). El amigo de los esclavos. El Vocal de la Justicia. CUBA CONTEMPORANEA Versos semisatiricos sobre la piedra filosofal. (Son tan malos que parecen de anuncios.) Carta sobre la utilidad del Papel Peri6dico. Cartas sobre diversos asuntos. (Se refieren a estos temas: Nobleza bien entendida. La educaci6n de los hijos. La confusi6n de los traces.) (Hay en diebas cartas varias poesias.) Soneto al General Las Casas. (Es malisimo.) Carta al senor Editor sobre el triste estado de ]as carceles. Carta sobre los Abogados. D6cimas al Amante del Periodico. Carta-dialogo sobre estas decimas. D6ecimas sobre las D6cimas del Amante de la Patria: A donde ]as dan las toman. En defensa de la esclavitud. (Bien intencionado aunque no bien escrito articulo.) Contestaci6n a la carta de Don Patricio Amador. y Febrero: 17. Febrero: 17 y 20. Marzo: 14, 17, 20 24. Abril: 10. Mayo: I.e Febrero: 24. Abril: 14. Abril: 17. Abril: 24 y 28. Abril: 28. Mayo: 8. Junio: 2, 5 y 9. (c) Esta aquf llgeramente roto el papel.

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA Un aficionado al inI. Favonio de Lanas. Traducci6n de u n a Oda de Pope. (V6ase el Ap6ndice IV.) Fabula: Un librero y un erudito 6 la violeta. (V6ase el citado Apendice.) Junio: 19. Septiembre: 25. Carta al editor. A. A. C. G. y B. El Podatario del Ffblico. El Medio flldsofo El Discipulo de BeA los ojos de Doris. (Agradable letrilla hecha al estilo de las de Iglesias. Vbase el Apbndice IV.) Carta a D. Favonio de Lanas. Consideraciones sobre la Havana. (Articulo famosisimo en los anales del peri6dico, que levant6 tanto ruido como en Espana, y por la misma 6poca, aquella pregunta do M. Masson (d): ''Mais que doit-on a l'Espagne? Et depuis deux siecles, depuis quatre, depuis six, qu'at-elle fait pour I'Europe?'' Pero M. Masson hablaba con poco seso, dando muestras de una profunda ignorancia, y el Medio-Fildsofo no reflejaba en sus consideraciones sino el triste estado de la cultura cubana de aquella 6poca.) Contestaci6n al ''Medio-Fil6sofo''. Septiembre: 29. Octubre: 2. Noviembre: 3 y 6. Mayo: 20, 24, 27 y 31. Junio: 3 y 7 (1792). Junio: 24 y 28. Julio: 1.0 (d) & la que tan sabia y valientemente respondi6 el insigne Forner, en su Oracidn po1og6tica. 153

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154 Pio Xbal Polanco y Libo. El Europeo Imparcial. Ismael Raquenue. (Manuel de Zequeira). Luengo Gimezlas. Armenau Queizel. 6 Manuel Zequeira? (Parece un perfecto anagrama.) (e). El Tariminauta. Joseph de la Havana. El Luisiano. El Marques Nueza. (Parece un anagrama imperfecto de Zequeira.) (f). Pedro de Lojaizar. CUBA CONTEMPORANEA (Se refiere especialmente al estado de las escuelas primarias.) Respuesta A la cuesti6n suscitada por el Medio-Fil6sofo. Nueva critica A la anterior cuesti6n. Retrato de Siparizo. (Vease nuestro Ap6ndice V.) Cinco reparitos al retrato de Cypariso. (V6ase el Ap6ndice V.) En Obsequio del Buen Havanero. (Poesia.) ( V6ase el Ap6ndice IV.) El Diluvio Universal. (Artieulo joco-serio.) Idea de un buen bale. (Articulo moral. con sus puntas de satirico.) Endecasilabos descriptivos de Am6rica. (V. el Ap. IV.) Versos satiricos sobre los anteriores. Sobre el Baile. (ConJulio: 5 y 8. Julio: 17, y 29. Julio: 15. Agosto: 6. Septiembre: Abril: 15. Noviembre: Diciembre: 6. 25. 16. Diciembre: 23. Diciembre: 30. testaci6n A Joseph de la Havana.) (e) En el Specimen que el Dr. Sergio C. Zequeira, di6 en un peri6dico de esta capital (Bohemia, 30 de marzo de 1913) de su libro sore el poeta habanero, done citaba various pseud6nimos de Zequeira, no menciona dste. Por eso no afirmamos nada categ6ricameto acerca del particular. (f) Cf. el mencionado extracto del libro ya citado, del Dr. Cuevas Zequeira. 22, 26

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA APtNDICE IV POESIAS DEL Papel Periddico Este apendice se escribe en comprobaci6n de lo que hemos manifestado en la conferencia, a saber: la divisi6n clara de las poesfas del Papel en dos grupos, el carfcter pseudoclAsico de casi todas y el m6rito relative de algunas. Seguiremos un orden rigurosamente cronol6gico; poro, por razones editoriales, nuestras investigaciones habran de detenerse en el aflo 1793. En los dos anos anteriores, pretendemos que no quede poesia de cierta importancia (aunque dsta sea meramente hist6rica) sin publicar. Seremos sumamente parcos en los comentarios; nuestra labor, ahora, es de recopilai6n y no do critica. La tendencia predominant en estas poesias queda indicada en el texto; y en estos versos que publicamos, los que tengan a la xista la excelente edici6n del Marqu6s de Valmar, de los liricos espafloles del siglo xv111, veran los mismos elementos: primero, la tendencia a la trivialidad y a la chocarreria (a), luego un utilitarismo prosaico y, por nltimo, un bucolismo bastante agradable, aunque anacr6nico y falso coma todos los bucolismos. No hay que ser muy line para descubrir en la linda letrilla que empieza: Quanto apostamos Quo no Io acierto, la visible influencia de Josa Iglesias de la Casa. Para mi, Iglesias e Iriarte son los poetas espafloles que en la decimoctava centura mfs tienen que ver en la elaboraci6n de nuestra poesia. Naturalmente, la tendencia, en cierto modo prosaica del segundo, se exagera por sus incipientes imitadores, y jams produce otra cosa que fabulillas de pobrisimo argumento y do moraleja trivial (ejemplo: La Guacamaya y el Cao; El erudito a la violeta y el librero, etc.), en tanto que el primero, poco conocido entre nuestros paisanos de aquellos tiempos, en su aspect satirico-el ms importante, acaso, de su personalidad poetica-, hace cundir la afici6n par toda clase de ''poesia aldeana''. No habia para estos poetas felicidad mas complete quo la de la aldea, y aquellas letrillas pintorescas de la ''Esposa Aldeana'', van a tender progenie numerosa entre nosotros. Fuera de la espaiola, &no hay en estos primeros tanteos de la poesia en Cuba, ninguna otra influencia? Direct, al menos, no. Los clasicos se (a) De que dan bnena muestra estos verses, citados por dicho insigne erudite (L. A. du (Xceto. Intr. Liricos. Tomo 19-61 en Rivadeneyra-PAg. IX): Se habla de la iegaci6n le Pedro. Las palabras so ponen en boca de Jesus: Soseg6 4, Pedro y le dijo: aAmigo, vamos A espacio, Quo yo s6 quo antes de much To ha de cantar otro gallo. (G. P. Montoro,) 155

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CUBA CONTEMPORXNEA conocen mal, porque do ellos no se percibe el espiritu, sino la letra, y 6sta a trav6s de Boileau y de LuzAn. Horacio, en un g6nero, es imitado: en aquel quo canta las dulzuras de la dorada mediania y que tan bien caracteri2a aquella furea composici6n: Beatus ille, qui procul negotiis (b). Mas esta imitaci6n es obra tan genuinamente espanola, form6 de tal suerte una verdadera escuela po6tica, sabia en la dicci6n, viva en las descripciones, reposada y serena en la pintura de los afectos, que esta influencia bien puede decirse quo es mns castellana quo latina. No hablemos de otras literaturas. Aquella poesia que se dice traducci6n de una oda de Pope, no es sino un nuevo comentario al tema eterno de la vida del campo. Hasta ahora, segnin todos los indicios, s61o dentro de la Literatura Espanola tienen una natural explicaci6n todas las tendencias de nuestra primera poesia. Y asi sigue sucediendo con la generalidad de nuestras manifestaciones po6ticas, pasando por las del mismo Heredia, hasta la aparici6n del segundo grupo de los poetas romanticos. Las poesias quo a continuaci6n insertamos, vendran a robustecer nuestros asertos: 1. SONETO No en vivir a delicias entregados Ni en escuchar de amor dulces querellas Son las senales dignas cuanto bellas De aquel quo noble quiere ser llamado. No en pasarse las noches entregado, Al vicioso siguiendole las huellas, Y disipando neciamento en ellas, El sosiego del alma regalado. Defender A la patria con despejo, Sacrificarla fuerzas y caudales Y ayudarla tambi6n con el consejo: He aqui en palabras pocas y puntuales, Mi venerado y estimado Alexo, Del que quiera ser noble las senales. El Amante del Peri6dico. (10 de Marzo de 1791). Pertenece al primer grupo, a las poesias moralizadoras. Es, como se ve, bien intencionada y chabacana. (b) Tan admirablemente traducida por Fr. Luis de Ledn, principe de los poetas horacianos: Dichoso el que de pleitos alejado, Cual los del tiempo antiguo, Labra sus heredades, olvidado Del logrero enemigo, e imitada con tanta bizarria por aquel gran pr6cer que se lilam6 don Ifiigo L6pez de Mendoza: Benditos aquellos quo con el azada Sustentan sus tierras e viven contentos. 156

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LOS ORfGENES DE LA POESIA EN CUBA 2. SONETO Ese continue afan, esa destreza Con que tu rostro adornas y atarugas, No podran ya quitarte las arrugas Que A su tiempo to di6 naturaleza: Por mas que quieras ostentar belleza, Haciandole a la edad honradas fugas, MAs to aventaja madre, de... (c) Al paso que declara tu simpleza. gEse espejo luciente no to avisa Quo es grave ceguedad, error tamao, Pisar del modo que Is joven pisa? Si la edad to ha inferido grave dalo gA qu6 le das motives a la risa, Pobre Merencia, con tan loco engaflo? El Amante del Peri6dico (7 de Abril de 1791). El mismo caricter pueril predomina aqua. 3. A un paxarillo quo no se dej6 cojer de otra persona que de Delia. ANACRE6NTICA gHasta cufndo pensabas, Ufano paxarillo, Surcar el aired alegre Y vivir A tu arbitrio? Presumias acaso, Vanagloriarte altivo, De no quedar esclavo Habiendo A Delia visto? Pues mal to bo pensaste, Paga per atrevido, Da 6 sus divinas... (d) El tribute mas fine; Y si prudent quieres Andar paxaro amigo, Dila: ''Graciosa Delia Mi vida to dedico, Mi libertad es tuya, Ya nada tengo mio. Dichoso yo, Senora, Que merecer consigo Reposar en tu seno Mejor quo no en mi nido, Donde el milano fiero, Del aired cruel ministry, No llegarA A quitarme (a) Manchado el original. (d) Ininteligible. Parece quo falta un verso. 157

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CUBA CONTEMPORXNEA La vida que to rindo. Perdona si tardaba, Con reverent estilo, A poner a tus plantas Mi encorvado piquillo.'' Esto dirds a Delia, Mientras que sin alivio Mi triste amante pecho Exhala mil suspiros. Porque adorando siempre Sus ojos peregrinos, Me torna por finezas Desdenes y desvios. Andnima (15 de Mayo do 1791). Aunque artificiosa en extremo, no cabe duda de quo es superior a las anteriores, y, si se quiere, menos mala. Ya se inicia la tendencia buc6lica. 4. A LA SOLEDAD 1Oh, amada soledad, cuan venturoso Haces que viva yo sin la codicia Del oro, por quien deja la estulticia, La dulce paz del alma y su reposo! ;Oh, mil veces dichoso, Aquel que retirado sin querella Repite el aire de ]a patria bella. Que en la corta heredad que le ha tocado Cosecha para si coje abundosa, Con que pasa la vida deliciosa Inocente, tranquilo, regalado: Quo apetecer no ha osado Populares aplausos ni grandeza Porque en si tiene la mayor riqueza. Que volviendo la vista al verde prado Donde el ganado pace y se conserva Ofreciendole alli menuda yerba El plato A su sabor rids delicado: Que asi Jo ha pastoreado Para gozar despues la rica ubre Que abundante le da nectar salubre. Quo la gran madre al paso le present El trigo sazonado, arbol sombrio A donde guarecerse en el estio Quando Febo sus luces acrecenta: Que con el mismo quenta Para encenderlo por su propia mano. Quando tirita en el invierno cano Aqui vive el deseo dulcemente Esperando aquel dia venturoso Que nos ha de traer todo reposo, Que ha de ser para siempre permanente: Aqui pues consequent A la contemplaci6n de la natura, 158

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LOS ORIGENES DE LA POESZA EN CUBA Sigue el util recreo la lectura. Aqui espero morir, sin la zozobra Con que los palaciegos, cortesanos, Distribuyendo por mis propias manos Al infeliz aquello que me sobra: Concluida asi la obra Que igual forzosamente A todos hace, Oculto quedar6; sin ''Aqui yace''. An6nima. (Num. 42, p. 168). Aunque dsbil en algunas de sus partes, el ideal de vida que refleja es bello y estA expresado con algan vigor. Con esta poesia comienza Ia innumeraflo serie de odas a la Soledad. 5. A LA SOLEDAD !Cuan bienaventurado Es el hombre que cie su deseo Y cuidadoso empleo Al corto campo de su padre amado, Y quo con alegria repite el ayre De la patria pia! Con leche su vacada, Trigo su tierra, lana sus carneros, Y los calores fieros, Sus Arboles con sombra regalada, En friars estaciones Lena le sirven para sus fogones. Diehoso aquel quo mira Con sereno sosiego indiferente, Correr ligeramente Horas y dias y el anlo quo gira, En un cuerpo lozano El Animo tambi4n teniendo sano (e) Quietud mientras es dia, Sueno seguido la noche durante, Comodidad constante, Escogida lectura que le guia, Inocencia agradable A quien medita con raz6n estable. Asi vivir me dexa Sin ser de nadie conocido: Dexa quo no sentido En paz me muera sin lloros ni quexa, Del mundo asi robado, Piedra no diga, Aqui estA sepultado. Un aficionado al inglvs. (Num. de 17 de Junio de 1791). La precede esta advertencia: El poeta A. Pope compuso la siguiente oda, quando solo contaba doze (c) Falta sentido en estos versos. Fu un salto del cajista? 159

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CUBA CONTEMPORXNEA aios de edad. Los ingleses la tienen por tan buena como las mejores de Horacio... Un aficionado al ingl6s ha intentado ponerla asi en castellano (f). 6 POESiA MORAL Si pretended hallar dulce contento En esta vida siempre miserable, Es en verdad engaiio el mas notable Que pudo imaginar tu entendimiento: Ansia continua, pena y sentimiento Es lo quo ofrece en llanto interminable Unica herencia de aquel hobre instable, Ingrato a su hacedor y desatento. No 8 las riquezas; no, amigo se 8eierra El Bien quo solicitas, es locura con que De nuevo tu discurso yerra! Ni menos lo hallards en la hermosura, Porque todo esto, todo es do la tierra Y 61 vive solo en la suprema altura. Andnima. (23 de Junio de 1791). Es muy feliz el nltimo verso; en cambio, es do Jo mis vulgar y pedestre aquel donde describe a Ad6n. Creemos que queda con esta composici6n plenamente probado ]o que antes dijimos: la generalidad del tema sobre las perfecciones de la vida retirada. No ser esta la nltima producci6n en que tal asunto se trate. (f) Para que so vea cu4l es el mrito do la traducci6n, insertamos a continuaci6n la oda en ingl6s: TO SOLITUDE Happy the man, hose wish and care A few paternal acres bound, Content to breathe his native air In his own ground. Whose herds with milk, whose fields with bread, Whose flocks supply him with attire; Whose trees in summer yield him shade, In winter fire. Blest, who can inconcern. My find Hours days and years slide soft away In health of body, peace of mind, Quits by day, Sound sleep by night; study and ease Together mixed; sweet recreation, With meditation. Thus let me live, unseen, unknown; Steal from the world, and not a stone Tell where I lie. 160

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA 7. FXBULA MORAL DE LA GUACAMAYA, EL CARPINTERO REAL Y EL CAO Alegres una mafana se iban paso entre paso Guacamaya y Carpintero por un Guayabar paseando. Divis6 la Guacamaya por entree las verdes ramas una guayaba madura de nunca visto tamano: so la ensefla al carpintero, el cual se parts volando y antes que su compafera a la fruta le echa mano. La tal dixo al carpintero: justo sera que partamos, esta frutilla por ser de mi noble vista hallazgo. Pon6nla sobre una pena, y el carpintero tai[m]a[d]o (g) lo dice: Senora mia, A mi me cost el trabajo, mia sola es la guayaba. Y estando asi disputando, un Cao escuchaba oculto el pleito quo habian trabado. Se vali6 de Ia ocasi6n, y con un vuelo muy rApido la guayaba se llev6 dexando A los dos burlados. Quiso el cao chocarrero a los pleitantes zumbarles Y al decir: Uds rinan, quo yo comer6 entree tanto, so le cay6 del piquillo la guayaba. iFuerte chasco! y un cerdo se la engu116 sin esperar mAs preimbulos. Claramente nos previene, que quando dos altereando estan con igual derecho, partan los bienes entrambos: Porque -en tanto que litigan, otros estfn disfrutando lo que ellos tal vez no gozan despues de disgustos tantos. Tambi4n nos estA advirtiendo el genio zumb6n del Cao, quo muchos por charlatanes la ocasion han malogrado. (24 Junio, 1791). (0) EstA roto el perl6dico en esta parte. 161

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CUBA CONTEMPORANEA Esta infelicisima composici6n, modelo de estilo pedestre, la publicamos s6lo a titulo de quo recuerda algo la sabida fibula de Iriarte Los dos conejos. Ella confirm nuestro juicio, respecto a la influencia quo los c6lebres fabulistas ejercieron en algunos versificadores nuestros. 8. SONETO CONTRA EL AMOR Huye, Antonio, de ver esa hermosura Que trastorna y perturba tu sosiego, Porque es llama voraz, activo fuego, Que el alma abraza (sic) y la raz6n apura: Ella sabr6 inducirte con blandura A quo sigas sus pasos, no lo niego; Pero tambi6n harA que vivas ciego, Falso de juicio, ageno de cordura: Abraza un consejo se prudente, Tu tierno Coraz6n de ella retira Para no perecer incautamente; Llora no verla, afligete, suspira, Y antes un aflo 6 dos su ausacia siente Que fenecer en tan funesta Pira. (Num. 64, 11 Agosto, 1791). Se encuentra este soneto en una carta, dirigida A los Sres. Diaristas, donde se aconseja a la juventud quo huya de la vida licenciosa. El estilo de este articulista (quo firmaba El Pobre Viejo) es bastante correcto. Tiene el soneto algunos versos elegantes; este, por ejemplo: Que el alma abraza (sic, por abrasa) y la raz6n apura. 9. ODA Dichoso el Aldeano Que con gozosa mano Coge el copioso fruto Con que rinde tributo La tierra agradecida. Si de riquezas trata Granos cuenta, no plata; Y aunque mucho le sobre, Al trabajador pobre Lo reparte gustoso, Y recibe gozoso Rendimiento sincero De humilde jornalero. No busca hacerse rico, Porque el simple pellico En la floresta bella Preciosidades huella, 162

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163 LOS ORIGENES DE LA POESfA 9N CUBA Y candideces usa. Con placentera risa, De la nevada roca Mira la turba loca Que baxas sombras pisa. Y con quietud divisa En el... profundo (h) A [montado?] (i) un mundo, Los pueblos sepultados, Los hombres encerrados, Olvidados del cielo, Pegados con el suelo. No vive cuidadoso De quo por ingenioso Le tenga el mundo necio; Y mira con desprecio Tantos estudios vanos De doctors cortesanos Que viven desvelados En age[nos]... (j); El se juzga glorioso Y sabio venturoso, Si A conocerse lega. El contempla la vega, El contempla las flores Y admira los primores Del Hacedor eterno, Cuyo excelso gobierno, Cuya excelsa grandeza Venera con pureza En florestas y en riscos, En los verdes lentiscos, Y en los altos collados; Y los ojos baiiados Al ver belleza tanta, Extatico levanta; Y cuenta las estrellas Del alto firmamento; Y su gran movimiento, Cursos y uniones bellas Ordenan sus acciones, Regulan sus pasiones; Y triste el cortesano, Que busca el honor vano Para mirar hinchado, A su igual humillado: Y busca la riqueza Para ostentar grandeza; Y busca un saber necio, Que mira con desprecio El hombre virtuoso; Viviendo siempre ansioso, (h) Esta roto el papel. (i) Tambi6n roto. (1) De nuevo estA roto el original.

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CUBA CONTEMPORXNEA Y estudiando mil modos De guardarse de todos: Quo esta es siempre la suerte Del glorioso y del fuerte, Quando 6 lo engrandecido El orgullo va unido Enemigo del resto de los hombres. (Nfm. 72. 8 de Septiembre de 1791). 10. FkBULA LITERARIA UN LIBRERO Y UN ERUDITE A LA VIOLETA Solo el Papel Peri6dico pudiera hacer hablar mi musa en esta era en quo brillan Iriarte, Samaniego, e Ibanez Renteria (*) que no es lego. Pero aunque yo no soy de esa pandilla, vaya por esta vez, mi fabulilla. Es el caso que en cierta libreria entra un Violeta con altaneria, y quiere que le vendan separado un tomo del Quijote celebrado. El Librero responded al Erudito: compre los quatro tomos senorito, porque uno solo no lo vendo nunca para que no me quede la obra trunca. Mas con aire le dice el Seor Violeta quo jams necesita obra completa, pues con un tomo tieno suficiente para poder lucir eternamente. Aqui el Librero le pregunta t como se puede V. instruir leyendo un tomo? Como aquel (le replica el erudito) quo al peri6dico solo se ha subscrito del Jueves, 6 el Domingo, y satisfecho cree sacar de este modo un gran provecho. Favonio de Lanas. (25 de Sep. de 1791). 11. A LOS OJOS DE DORIS Letrilla. Quanto apostamos que yo lo acierto unos zagales de aqueste pueblo sobre tus ojos dudas tubieron: uno los llama (*) *Autores modernos de Mdbulas recibidas con aplauso. (Nota del "Papel Periddico'). 164

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LOS ORiGENES DE LA POESIA EN CUBA claros luceros, y el otro estrellas: todos se engafian nadie dA en ello. Quanto etc. Ojos hermosos: gquo paralelo podra formarse del brillo vuestro 4 no hay semejanzas en lo terreno con quo se pueda daros cotejo; pero este enigma un encubierto. Quanto etc. Si os llamo afables sin duda miento; si basiliscos no matais fieros; si paz del alma sois muy traviesos; ... (k) cruda guerra causais sosiego: si sois del mundo esto 6 aquello. Quanto etc. Bi6n s6 quo a muchos en cautiverio teneis penando, claros ojuelos: quo postrais almas y rendis pechos dando, y quitando gustos y sueifos: pues la marafla do aqueste enredo Quanto etc. Ojos 6 encantos del dulce sueino, quantas y quantas veces os veo tantas me admire y me suspendo; vuestras miradas aca en el pecholevantan humo: 6 que sera esto Quanto etc. En cada nina tiene el Dios ciego dosel y trono, con magisterio, distintas flechas, (k) Destruldo el original. 165

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CUBA CONTEMPORAINEA arcos diversos, contra las almas de los soberbios; pero a quien causan mayor tormento. Quanto apostamos quo yo Io acierto? (Num. 79. 2 de Octubre de 1791). 12. EN OBSEQUIO DEL BUEN HAVANERO En la 16brega estancia del olvido, La luz do la raz6n se encadenaba, Y en las voices tan s6lo se encontraba Tinieblas, confusion, miseria, ruido; Cada qual apoyaba su partido Mas ninguno doctrina demostraba; Asi el medio fil6sofo impugnaba, Y asi le han los contrarios respondido: Solo tu pluma prodigiosa inspira, Que enseflar corrigiendo es el primero Objeto de escritores. Y pues gira Tu noble pluma por tan gran sendero Templando Apolo su sagrada lira Tus gracias cantarA, Buen Havanero. Armenau Queizel. (Septiembre 6, 1791) Es un anagrama perfecto de Zequeira. Aunque la poesia es de muy escaso m6rito. 13. Retrato de Siparizo (sic). Por Izmael Baquenue (Zequeira). Vaso el Ap6ndice V. 14. GLOGA DE ALBANO Y GALATEA Como nuestra misi6n aqui queda limitada a reproducir aquellas composiciones que no han entrado en el eirculo del gran pnblico, y esta de Zequeira (la mas bella, acaso, de las publicadas en el Papel Periodico) pertenece al dominion general desde que don Antonio L6pez Prieto la insert6 en s Parnaso Cubano, aunque sin saber que era de Zequeira, nos concretamos a consignar tan s6lo su nombre, pues serial gravisimo error omitirla en esta especie de inventario quo estamos hacienda del caudal po6tico del Papel Periddico. Lo que no es tan conocido, es la advertencia en prosa de la composici6n y una octava real que sirve como de lema a la poesia. He aqui la advertencia: 166

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA Senor impresor Muy Sr. mio: Sin embargo del poco aprecio que merecen las obras que atacan preocupaciones generales, y aunque conozco ]a debilidad de mi pluma para destruirlas: aunque veo que el candor y la inocencia ban como profugado buscando en las grutas el asilo quo les niegan las ciudades: aunque una dolorosa experiencia me constituye A esperar las sangrientas plumadas de algun critico maldiciente, que alucinado tras de los aplausos popflares pretends por el camino de la sdtira dirigirso hasta el Templo de ]a Gloria: aunque miro los sentimientos de la naturaleza siendo victims do la armbici6n, del poder, y de la opinion hasta establecer el espantoso excecrablo principio de que ]a desigualdad de interns es un inconveniente al anior: aunque... La pluma se entorpece y no acierta A describir los horrores que ha sembrado el vicio desde quo son delinquentes los adoradores de la virtud. Pero A pesar de todo esto como s6 que existe un pequefo numero do Almas privilegiadas que pueden apreciar las verdaderas delicias que deben ser los nnicos encantos de la inocencia, me he animado a dirigir a UJ. esa Egloga sin temor de que el mayor nnmero me desprecie, quando para satisfacci6n me bastan mis buenas intenciones, y quando espero que algunos remordimientos quo les causen mis recuerdos me dexen bien vengados. Era precise robarme a mi mismo, y enagenarme para ver a Albano y Galat6a dotandose y contentandose de vacas y ovejas mientras en los tratados del dia solo median partidos, inventarios, tasaciones, discordias y... Era preciso detenerme demasiado pars hacer una descripci6n la mfs ingrata quo puede concebirse en las Sociedades. Era preciso, vuelvo A decir, escribir transportado para dibuxar la pureza, y el desinteres, en el centro de la malicia y de la ambici6n. Mi imaginaci6n me arrebat6, y sin saber come me hall6 entree pastors: esto quiero decir quo ofrezco A U. mis delirios, pero los ofrezco con humildad, suplicandole si determinare imprimirlos que los admits con la indulgencia que merecen los deseos de IJmael Raquenue. Esta es la octava: No canto de los heroes los trofeos Ni asuntos dignos de ocupar la fama, Canto, si, por cumplir con mis deseos Que es esta la mayor gloria del que ama. Canton, digo, altamento los Orfeos Y disfruten del Pindo sacra rama; Que mi musa llorando mis amores Canta humilde entree chozas y pastores. La advertencia es un verdadero manifiesto de poesia buc6lica, y abunda en todos los lugares comunes de tales alegatos. No obstante, interesa porque revela un nuevo aspecto de Zequeira: el de poeta enamorado de los goes apacibles de la vida campestre. 15. ENDECASILABOS DESCRIPTIONS Noble part del Orbe, a qui el cielo sus dones liberal ha prodigado, todas las producciones mas preciosas en tu fecundo seno vinculando, Benjamin del globo, que egradeces! 167

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CUBA CONTEMPORANEA Dichoso nuevo mundo, asi llamado con toda propiedad, pues que reunes quanto del viejo ostenta los espacios. Afortunada America, ignorada del mundo antiguo siglos dilatados, porque a el [or]den (l) de naturaleza ... (11) entoso (n) en mostrarse tardo Permits a un Luisiano, de tus glorias sincere admirador y apasionado, quo en cordiales, aunque toscos, verses encomie tus progresos literarios. Si la opulencia, q. del ocio madre la aplicaci6n desdeof[a] (n) huye el trabajo [a sus] (n) habiles hijos ha tenido en la figie inacci6n por tiempo largo. Si el luxo, la molicie, los plazeres, que la riqueza siempre ha proecreado, con sopores letArgicos, en sueno profundo tuvo sus ingenios clavos. [sic, por claros] Con que jubilo veo en tu Orizonte, (no crepfsculos, ya brillo radiando) los rutilantes fnlgidos destellos do un luminoso dia despertarlos. Demuestran sus cientificos escritos, la opacidad nocturna disipando, que amaneci6 ]a rozagante aurora de un sol q. ba de alumbrarte sin ocaso. Pues en su orients to quantiosa copia arroja de explendentes (sic) puros rayos, jcual su inmenso complex de fulgores sera cuando al cenit haya llegado? Que ascder6 muy prest. A este alta put. bien lo denotan los gigantes pasos con quo se eleva en todo tu Emisferio luz difundiendo, frutos pululando. Mexico, Lima, Santaf6, La Havana, Liceos, Academias, y Gimnasios serAn q. A Sparta, Atenas, Menfis, Roma, compitan en lo culto, cuerdo y sabio. No solo aum to dan A Ciencias, Artes, Comercio, Agricultura, Industria y ramos tiles y agradables, mas promueven Ias virtudes, costumbres mejorando. Es imposible transcribir mAs. Pocos ganan al Luisiano (cuyos son los fragments copiados) en prosaismo y vulgaridad. Pertenecen sus endecasilabos, a ese genero quo con tanta agudeza llam6 Men6ndez y Pelayo "poesla oficinesca o do administracibn''. En conjunto, vienen a ser una loa estrepitosa a Carlos III. Abundan en ideas un si es no es libertarian. La intenci6n, puede decirse quo es lo nico bueno que se encuentra en esta composici6n rastrera. Del 6xito del Luisiano, se juzgarA por ciertos (l) (11) (m) Esti en estas partes roto el papel. (n) (0) Ininteligible. 168

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LOS ORIGENES DE LA POESfA EN CUBA esdrnjulos do don Manuel de Zequeira, que a continuaci6n copiamos. El gusto entonces era bastanto infeliz, pero no tanto para que se aceptasen como buenos los anteriores versos. (La poesia de El Luisiano, apareci6 el 16 de Dbre do 1792). 16. PARA EL AUTHOR DE LOS ENDECASiLABOS Elogio. Romance exdr6julo. (sic) Ya quo en verso endecasilabo sapientisimo Luisidnico entre los sabios sofisticos puedes pasar por ordculo: ya que en rutilantes, fnlgidos destellos del verso enfatico sabes cual Lobo finisimo (o) rugir conceptos gerArdicos: Permite que un [s]abio (p) frivolo temeroso y. ..(q) to tribute en tonos rasticos estos exdruxulos lfnguidos. Solo tu acento cientifico con rimbombantes preambulos cual fuerte trompeta arm6nica estremece el Polo antartico No dudes quo lo dulcisimo de tus versos enigmAticos hasta en los zoilos acerrimos reprimirAn lo zumbAtico: Los fil6sofos cientificos cansarfn sus tristes parpados si solicitan ben6volos comprehender tu verso enfitico: Los... bles (r) satiricos han probado en fiero tartago en los fulgores intrepidos de tus conceptos Giganticos A veces como Oropendola se entona tu metro orgAnico enterneciendo los c6spedes los troncos y los carambanos. Los arroyos caudalisimos oyendo a tu lira canticos para escucharte solicitos para sus cursos cristilicos son tus sones los antidotos de las Fieras, y los satiros pues por ti con. fino anh6lito (0) Roto el papel. (p) Id. (q) Id. v) Nuevamente roto ol papel. 169

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CUBA CONTEMPORXNEA olvidan sus duros trafagos. Mas puesto que lo ben6volo de tu dulce estilo practico ha excedido en lo magnifico a los Virgilos y Saficos; Bien puedes como otro Orfeo, baxar hasta el negro tartaro y aliviar a los tristisimos de ese horroroso habitaculo: Alli pues tu lira arm6nica estremeciendo los ambitos pararA la pefia A Cisifo, saciarA la sed a T6ntalo y los ladridos ace6rrimos del can severo tiranico serAn menos convulsivicos quo tus prepotentes canticos. 10 radiante musa rigida! que con explendentes reldmpagos A los procaces politicos (s) los hieres con fuego tAcito. Ya la opacidad noctnrnica, ya la molicie y luxo antartico para darte el laurel civico dexan sopores letargicos: Ya las hermanas doctisimas en los raudales cristlicos beben conceptos cientificos para elogiarte los canticos: Y yo con estilo rnstico aunque me tilden los xAcaros les pido a los Dioses D61ficos un Laurel para Luisianico. Ay!... Que cansado he quedado... Gracias a Dios que acab6... Ann no he dicho nada en comparaci6n de U... No puedo seguir mss... Apenas me queda aliento para asegurar a U. la ingenuidad con que lo estima El Marques Nueza. Esta es una muestra de la vena satirica de Zequeira. Hubo cierta novedad, sin duda, en el procedimiento, aunque luego los esdrnjulos fueron una de las muchas plagas que inundaron el Papel. La fuerza del metro llev6 al Marques Nueza a formar ciertas palabras nuevas, a la verdad con escasa fortuna. El domino quo alcanz6 Zequeira de nuestra lengua no fue muy grande, pero supo mantenerse dentro de una loable correccion acad6mica. Esta virtud desaparece en esta composici6n. Sorprende, tambi6n, que un hombre de cultura humanistica como Zequeira, emplee una ortografia verdaderamente anarquica en la transcripci6n de nombres clasicos. Veremos, en el ap6ndice V, que este censurable descuido hubo de costarle muchos disgustos. (s) Subrayado on oi Papel. Advertimos que seguimos textualmente la ortograffad Zequeira, no muy exacta en los nombres mitoldgicos. 170

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA Con la presented poesia del simpatico e infortunado vate habanero, damos fil a nuestro extracto de las poesias del Papel Periddico de la Havana. Pensamos quo probar, al menos, que estos primeros aflos de su publicacion fueron de grandes y laudables entusiasmos, y que a pesar de nuestro aislamiento politico los nuevos rumbos de la poesia castellana no dejaron de tenor su influencia mas o menos decisiva. Asi, v. gr., el influjo de los poets salmantinos nos darn un nuevo dato para explicar mAs tarde la elaboraci6n do la obra do nuestro gran Heredia. APtNDICE V UNA POESIA Y UNA POLtMICA DE ZEQUEIRA Todo cuanto se relacione con Zequeira tiene que interesar al que quiera conocer cientificamente su personalidad po6tica. Zequeira ha sido juzgado, desde hace mucho tiempo, de una sola manera: como el poeta de la trompa epica, como poeta esencialmente civil. Este es, sin duda, un aspecto do su obra; pero no lo es todo. Junto al Zequeira estruendoso de la Batalla de Cortes en la Laguna, del Primer sitio de Zaragoza, etc., hay el Zequeira apacible y elegante de la oda a la Pina y de la 6gloga de Albano y Galatea. Junto a la nota epica se da en sus versos la bue6lica y sentimental. Al juzgar someramente los caracteres de la obra de Zequeira en ]a conference que precede a estos apendices, no hemos hecho resaltar lo debido el predominio de esa nota. Contrapusimos la nota descriptiva a la heroica, pero no dijimos palabra de su bucolismo. Es mas. llegamos a negarle. Hoy, que hemos leido con mejor sentido su egloga de Albano y Galatea, y que barruntamos que sean suyas algunas agradables quintillas del Papel Peri6dico, tenemos que rectificar este concepto. Y as! lo hacemos en este ap6ndice, donde insertaremos una poesia de Zequeira, que, aunque pobrisima (para mi pocas cosas ha producido peores el infortunado poeta habanero), aiade un nuevo dato para la recta apreciaci6n de su obra. No babi6ndose insertado en ninguna de las ediciones de sus versos, es conocida do muy pocos; ademas, ella nos muestra otro aspecto de la personalidad de Zequeira: el polemista. Y aunque este es pesimo, result siempre curioso entrever cuttles eran sus ideas en las fundamentales cuestiones del arto y la belleza. Es este modesto trabajo una contribuci6n a la futura ediei6n critica, que habr de hacerse, de las obras de nuestro poeta. 1) La Poesia. RETRATO DE SIPARIZO (Sic) Quintillas Con un trage muy extraflo iba el joven Siparizo; y sin prevenir su daflo 171

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172 CUBA CONTEMPORANEA se miraba cual Narciso en la puente del engafio. Es de la moda el modelo, es alaja de Tetuan, es bermoso como un cielo, es un suave mazapAn y es un dulce caramel. Su cabeza se q... (a) siento es un globo quo en su esfera nunca puede haber asiento porque hay polvo por de fuera y por dentro mucho viento. A modo de banderolas le colgaban dos alones como visos, hacienda alas: y el talle de los calzones eran fundas de pistolas. Trae sus treintas diferencias de pomadas nunca vistas, y con estas trascendencias en amorosas conquistas sabe rendir la potencia. Llevaba entree otras bellezas un centro de oldn clarin, demostrando con franqueza quo solo en el corbatin le entrar&n sus quince piezas. Y su camisa que es fina, la guarnece con donaire un vuelo hasta la pretina; y asi que le daba el aire era una vela latina. La casaca es tan galana, por delante en su disfraz que parece circasiana; pero vista por detrAs tiene aire de sotana. A un sombrero triangular quo como nube traia tanto le quiere albagar quo aunque no se lo ponia le iba dando de mamar. En vez de anillo exquisito una loza lleva opaca; pero Io mas inaudito es ver que de una guataca tiene pendiente un aretito. Dos relaxes con afAn manifiesta por moments quo apuntan, pero no dan, con los mismos movimientos quo el azero sin imin. Abastece sus bolsillos con fantisticos doblones (a) Ininteligible este verso.

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA llevando por juguetillos, los palillos por tacones y por piernas dos palillos. En su explicaci6n discreta, y en su trage da A entender que sabe donde le aprieta %el zapato; y esto es ser erudito A la violeta. Se cubre de metal fino los pies, con dos hebillones; y en la casaca imagino que en lugar de los botones lleva ruedas de molino. Es tan grato el jovencillo en todas sus hidalguias, que hard con notable brillo cuatro cientas cortesias en el centro de un ladrillo. En fin en todo su tren indica una discreci6n sin igual, y con desd6n, repitiendo el sanfaiz6n es Ufn puro parisien. Este es todo el aparato que llevaba Siparizo, imitarlo con conato porque infiero que es preciso retratar este retrato. Pero al verlo tan prolijo una vieja en un estrado con tono desconfiado abriendo los ojos dixo 1vdlgame Dios!... (15 de Julio de 1792). He aqui una verdadera muestra do la Literatura de costumbres, segfn la entendia Zequeira. En los detalles y en el conjunto predomina la exageraci6n. Hay verses de malisimo gusto, y muchos est.n, no por expresar nada, sino por la ley fatal del consonante. Qu6 concepto tenia Zequeira do la Literatura de costumbres (de ]a cual dej6 varies articulos en el Papel Peri6dico, quo el celo de su docto descendiente, el seflor Cuevas Zequeira, se ha encargado de reunir para ilustrar la pr6xima biografia del poeta), lo hallamos en la breve advertencia al Retrato, tan desconocida como Este: A mis amados compafleros los petimetres. J6venes incomparables: La experiencia que tengo de vuestras costumbres, y el deseo de vuestros adelantamientos, me ponen la pluma en la mano pars presentaros un modelo, el mals recomendado de la requintada petrimeteria. Este es el del hello Siparizo de quien he procurado copiar la elegancia de su trage, para que A imitaci6n de sus adornos, podais ser reputados con los gloriosos timbres del buen gusto. Yo no s6 si habr6 acertado A dibujar sus menudencias, porque esto es algo dificil, pero me queda el consuelo quo vuestros encendidos conatos suplirfn los efectos de 173

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CUBA CONTEMPORANEA mis toscas pinceladas, aumentando 6 disminuyendo lo que fuere menos grato. Las marcialidades del tiempo s6n las mas aparentes para los progresos amatorios; y creyendo que este es el mejor medio para conseguirlo, no quiero dilatarme la satisfacci6n de comunicarlo. Ya yo he llamado a un sastre para vestirme a competencia del siguiente retrato: haced, vosotros, Io mismo que eso es Io que conviene: toda nuestra fortuna y toda nuestra reputaci6n estf pendiente de 6sta prdetica: para los ojos de las doncellas no pueden presentarse objetos mfs agradables que las fruslerias, y este es el resorte mas active para hacerlas sensibles a los placeres del amor: la prespectiva de una novedad las mueve a disputarse entre si la preeminencia, y esto quiere decir que somos sobradamente felices. Dexemos A ]os sabios en sus retires, que aunque sean nuestros sensores, esto nada nos importa: sean ellos los Heraclitos, mientras nosotros quemamos alegremente los inciensos en los altares de Cupido. Ya los tributes de la virtud se contemplan como ridiculas extravagancias en el comercio de los hombres: Ia verdadera filosofia y el verdadero m6rito consisted en las apariencias. Esto supuesto 6qu6 esperamosi Ea pues amigos amios, manos a ]a obra: pongamos a la Deure: vengan los sastres y compositores de cabeza: imitad el siguiente modelo, y desde luego os ofrezco que entre breve tiempo conocereis los buenos efectos de la ingenuidad con que os estima Itmael Raquenue. 2) La Pol6mica. No era de esperarse, en unos tiempos en que ]a poesia era eminentemente ret6rica y artificial, una critical que obedeciera a un sistema est6tico, quo tuviera sus races en los grandes principios que rigen toda gran obra artistica. No: tenia que ser la que imperase entonces, la critica menuda, la del detalle, de los tiquis miquis de una ret6rica de colegio; la critica, en suma, gramatical y meramente externa; until cuando se emplea en sus justos limites, pero, hasta cierto punto, secundaria. Basta recorrer las colecciones del Papel Peri6dico, para convencerse de la exactitud de nuestra afirmaci6n. S6lo cabs una pequefia excepci6n: es la de un articulo publicado en los nnmeros de 10 y 13 de mayo de 1792, que versa sobre el Examen do los Expectdculos Piblicos criticala do un estudio inserto en la Gazeta de Mexico). Aparece firmado por M. Laposomat; y por ciertos conceptos filos6ficos, quo revelan una gran amplitud de espiritu y mucha perspicacia de entendimiento, puede conjeturarse quo bajo tal nombre se oculta el del venerable Pbro. Jos4 Agustin Caballero, nuestro primer Ill6sofo en orden cronol6gico. Aqui encontramos, entre otras cosas, una teoria de la deseabilidad "como fuento de belleza'', que se expone para combatir cierta opiniwn de Locke, una definici6n de la belleza (que tiene el buen orden coma principal elemento), y una concepci6n clara y original del movimiento animico. Hay en todas estas paginas, tan raras para ser escritas en aquelIlos tiempos, una filosofia optimista, serena y consoladora: El hombre encuentra su perfecci6n, y hall la verdadera felicidad en la lucha de la vida... No hay vida sin movimiento, y si la esperanza lo recibe de la incertidumbre, mejor le est al hombre para ser feliz, el contraste de los afectos, que una posesi6n plenisima, ldnguida y sedentaria de todos los bienes terrenos. 174

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LOS ORIGENES DE LA POESIA EN CUBA Tales expresiones, s6lo el P. Caballero era capaz de estamparlas en aquellos tiempos de nuestra historia. Nada do esto se encuentra en la polemica quo sostuvo Zequeira con Luengo Gimezlas (pseud6nimo que no se a quin corresponda) y a causa de su Retrato de Siparizo. Gimezlas public en el num. de 16 de agosto de 1792, un articulo titulado Cinco reparitos al retrato de Cypariso. Lo primero quo nota, es que el nombre del retrato est mal puesto: debe ser Cypariso y no Siparizo. Despues acusa al poeta de haber invertido el orden natural de las cosas. A Narciso, y no a Cypariso, es a quien cuadra el cartcter de que reviste el poeta al protagonista de su composicion. Cypariso nmri6 no por efecto de su mucha hermosura, sino por la muerte de un ciervo. Narciso si muri6 por su hermosura. "Y habiendo en nuestro pals tanto Narciso, debi6 el poeta hacer el retrato de Narciso y no el de Cypariso.'' Censura que so diga "Retratar este retrato.'' Le parece una expresi6n pobre e inadecuada. El ultimo verso lo encuentra incomplete, y, por tanto, de mal efecto. Todo esto cierto: hace bien el an6nimo censor en vituperar de la rara ortografia de Zequeira y de su confusion en los t6rminos mitol6gicos. Pero, jpor qu6 redujo a tan estrechos limites su critica? gNo era la poesia de Zequeira una satira de las costumbres de entonces? Pues a ello, a si estaban bien o mal reflejadas, debi6 atender el articulista. S61o hay en su censura una observaci6n do esa indole, aunque puramente formal: "n Ennuestros dias no debi6 recaer la critica sobre los sombreros triangulares gino sobre los de copa, que son los que se usan'', etc. La contestaci6n de Zequeira es pedantesca y trivial. Quiere adoptar las forms de una polemica escolastica (de Escolastica de decadencia), y esta llena de latines y silogismos, de preguntas, respuestas y apartados. Muchas palabras, ninguna idea y poquisiro respeto para el contrario. Pondremos un solo ejemplo: Censura Luengo Gimezlas el ultimo verso de la composici6n (" V41game Dios''...), por considerar que deja incompleto el sentido de la poesia, y contest Zequeira de esta suerte: La admiraci6n pertenece 6 los actos del entendimiento... y Ud..., varos no se si me explico. No se cansa Zequeira de, llamar a su contrario irrational, lego, etc., renmedando los procedimientos de aquella famosa guerra literaria proinovida en Espana a raiz de la publicacion del Parnaso Espanol, de Sedano, y en la que se mezelaron nombres tan egregios como los de Forner y Garcia do la Huerta. Pero hubo en ella ideas quo despu6s germinaron en fecundas ensefianzas, comenz6 en ella a despertarse el espiritu genuino de la literatura espaflola; en tanto que aqui no hay ni un atisbo siquiera de critical doctrinal. Transcribiremos un nuevo pArrafo de Zequeira, para quo el lector pueda juzgar por si propio: 176

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CUBA CONTEMPORfLNEA Reparo: Debi6 escribirse Cypariso y no Siparizo. Respuesta: gPero habla Ud. conmigo 6 con el amanuensel Si conmigo, nego supositum, si con el amanuense yo no soy responsible de sus deslizes. iSencillo procedimiento para rechazar todo yerro! En el nnm. de 16 de septiembre contest Luengo Gimezlas a la defensa de Zequeira. Hay mhs aplomo en la critical y mfs mesura en en el ataque. Comienza por invocar un texto de Horacio: Hay dos clases de personajes, fingidos y verdaderos. Si lo primero, el poets puede fingirlos y pintarlos A su antojo; si lo segundo le es forzoso seguir la fama y el nombre que Ia Historia les da. De esta sentencia de Horacio hace Gimezias el argumento Aquiles de su critical. As!, deduce que si Aquiles fu6 valiente, prudente Ulises, Numa justo, como consta en los anales antiguos, seria cosa extraia 6 impropia introducir el poeta, al primero cobarde, necio al segundo, injusto al tereero. Por tanto, debi6 guardArsele su carfcter A Cypariso. Esto es lo fundamental en la pol6mica. Seria inutil seguir extractando: volveriamos a encontrarnos con el aparato de una ret6rica artificiosa y est6ril. Lo transcripto basta para dar una idea de cul era el espiritu que imperaba entonces en la critica, sujeta a dos disciplinas solas: la Gram&tica y la Ret6rica. FIN NOTA: En el Ap6ndice II, publicado en el numero de septiembre, por un error aparece al pie del facsimile de la cabeza del primer nlmero del Papel Periddico de la Havana, que Este fu6 el "primer peri6dico publicado en Cuba", cuando lo que debe decir es que fu6 el primer peri6dico literario publicado en Cuba, ya que es bien sabido (y en el texto de ]a conferencia lo consignamos) que la primera publicaci6n peri6dica nuestra fu6 la Gazeta de la Havana. 176

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BIBLIOGRAFIA Dr. Julio C6sar Gandarilla. CONTRA EL YANQUI. Obra de protesta contra la Enmienda Platt y contra la absorci6n y el maquiavelismo norteamericanos. Habana, Imp. y Pap. de Rambla, Bouza y C.a Obispo, nnmeros 33 y 35. 1913. 8.0, 198 p. y grabados. Queremos decir aqui algunas palabras sobre este libro. Y al decirlas, comlenzamos por deelarar que no concedemos quo ninguno de nuestros compatriotas sienta mas grande amor por Cuba que el que llevamos en nuestro propio corazbn, y que no por disentir de muchas de las opiniones del Dr. Gandarilla, va nadie a pensar, como 61 enfatieamente declara, que no amamos al pafis porque a vuela pluma tengamos que decir no mal de su libro, sino cosas que a 6A tal vez no le agraden, pero que las pensamos y debemos expresarlas. En primer lugar, su libro, desde el punto de vista hist6rico, deja bastante que desear; desde el punto de vista literario, todavia mfs, y desde el punto de vista patri6tico es muy discutible, aun cuando no puede negarse que quien Jo ha escrito siente ardoroso amor por Cuba. Pero el mismo fuego de su pasi6n patri6tiea le ha hecho emplear un lenguaje poco recomendable. Bien esta que fustigue a los cubanos desdiehados (pocos, por fortuna), que sienten afn la nostalgia del lAtigo colonial; pero que use lenguaje agresivo, virulento, al referirse al Onico pueblo que vino en nuestro auxilio, durante la guerra de 1895-98, para ayudarnos a echar de aqui a Espana, al referirse a los nnicos hombres que contra los comisionados espafioles defendieron, mientras se diseutia el Tratado de Paris, el derecho de Cuba a ser indepente, nos parece mal. No defendemos a los norteamericanos; sabemos bien que su auxilio no fu6 desinteresado, que sus intereses comerciales inclinaron la balauza a nuestro lado, que intervinieron cuando ya no les quedaba mats remedio que bacerlo; pero no hay que olvidar nunca que si podemos llamarnos cubanos, a ellos lo debemos en gran parte. Mucho hay de censurable en sU couducta, antes y despu6s de nuestras contiendas, sobre todo en el periodo

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CUBA CONTEMPORANEA de 1906 a 1908; pero ni aun esto, con ser mucho, es bastante para hacernos olvidar que si no es por ellos, jams, o por lo menos en largo tiempo-casi puede afirmarse asi-hubi6ramos obtenido el supremo bien que gozamos de no ser colonos espafloles. Ademis, parecenos que se yerra al combatir ]a Enmienda Platt en si: Io que sin tregua debe combatirse es la interpretaci6n abusiva que se le ha venido dando; de to que debe tratarse, por todos los medics, es de obtener que su texto sea interpretado justamente y de buena fe, por los gobiernos de Cuba y de Washington, para que este ultimo no fije, a su capricho, el alcance de un convenio en que se obliga precisamente a la parte que hasta ahora no ha sido oida en 61. Pero... nos hemos extendido mas de lo que pensabamos; y como estas ideas las hemos expresado ya otras veces y no deseamos ni siquiera provocar una pol6mica, ponemos punto final a esta nota y saludamos en el autor del libro a un joven cubano que demuestra sentir hondamente las tristezas de Ia patria. Colecci6n Cubana de Libros y Documentos Ineditos 6 Raros, dirigida por Fernando Ortiz. Vol I.-Jose M. de la Torre. Lo QUE FUIMOS Y LO QUE SOMOS 0 LA HABANA ANTIGUA Y MODERNA. 1857. Habana, Libreria "Cervantes", Galiano 62. 1913. 4.0, XXXVIII-180 p. y piano. Gran servicio ha de prestar a nuestro pals ]a publicaci6n de esta serie de libros eubanos que inicia el laborioso Dr. Fernando Ortiz, con la cooperaci6n de la casa editorial Cervantes; porque, como es bien sabido, las obras cubanas antiguas son ya sumamente dificiles de conseguir, por to raras o por to caras. Ahora bien: permitasenos una observaci6n. Nuestros libros, antes muy mal presentados por lo comjn, ahora van entrando en el pfiblico porque su presentaci6n ha mejorado notablemente; pero la correcei6n de las pruebas sigue siendo mala. Raro es el volumen que sale de una imprenta de Cuba, que no tenga descuidos imperdonables de correcci6n; y aun cuando 6ste no escapa a ]a desgraciada regla general, no son aqu6llos de tanta entidad como los que bemos visto en otras obras; la factura tipogr6fica es buena, y, en to general, la transcripci6n del libro de la Torre es exacta. Algunos cambios bay, que no por pequeflos dejan de tener importancia, pues estas reimpresiones deben hacerse con la mayor escrupulosidad, sin poner minnsculas donde hay maynisculas, senalando particularmente lo que de este modo marque el texto primitivo, y respetando ]a ortografia de la 6poca en que apareei6 ]a ediei6n princes. De todos modos siempre merece aplausos la obra comenzada, y por la prosecuci6n de ella hacemos los mas fervientes votos. El elegante volumen que acaba de publicarse nos hace concebir las m's halagiieias esperanzas de 6xito, que bien lo merecen quienes ban puesto en vias de hecho un proyecto desde tan largo tiempo acariciado por no pocos de nuestros hombres de libros. 178

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BIBLIOGRAFIA LA PATRIA ALEMANA, por Gonzalo de Quesada. 1913. Impreso por J. J. Weber, Leipzig. F. mentor, 382 p. y grabados. Un libro mas que agregar, e importantisimo este, a la no corta lista de los debidos a la pluma del sefior Quesada, hoy Ministro Plenipotenciario de Cuba en Alemania. Esta nueva obra, exquisitamente impresa y ornada con mas de 300 magnificos grabados, es una sintesis admirable del admirable pueblo alemfn. En ella estudia el sefor Quesada, sucesivamente, el nuevo imperio, ]a constituci6n imperial, al emperador, el parlamento, el ejercito, la marina, el derecho, la educaci6n, la agricultura, la industria, el comercio, ]as vias de comunicaci6n, el proletariado, los bancos, las bolsas, la hacienda phblica y el movimiento intelectual de aquel gran pueblo del que tan altos y provechosos ejemplos podemos y debemos tomar los cubanos para consolidar nuestras instituciones. Brillantisima y completa es la sintesis que hace el senior Quesada en este libro que tan until ha de ser a los paises de lengua castellana, para el mejor conociniento de o que valen el tes6n y la energia de una raza, de Io que pueden una gran voluntad y una firme orientaci6n hacia el bien comnrn y hacia la paz fecunda, madre de todas las bienandanzas. Vayan, pues, al noble cubano que jamias se ha cansado de laborar por el mayor brillo de su patria, y que ha levantado con la publicaci6n de las obras de Marti el mhs grande monumento a la memoria de este inmortal compatriota, nuestros p6cemes efusivos por el nuevo y hermoso libro con que honra nuestra bibliografia. CARLuOS DE VELASCO. 179

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NOTAS EDITORIALES EL CENTENARIO DE LA AVELLANEDA El renombrado literato cubano don Jose de Armas y Cardenas (Justo de Lara), en una de sus amenas y leIdas Impresiones que desde Madrid envia al diario La Discusion, lanz6 hace algunos meses la idea de que en la Habana era menester celebrar dignamente el centenario del nacimiento de nuestra mars grande poetisa, y, sin duda alguna, la de mas justa fama en lengua castellana: Gertrudis Gomez de Avellaneda. La idea del Sr. Armas ha tomado cuerpo entre nosotros, gracias a la perseverancia con que ha venido un joven periodista oriental, el Sr. Paseasio Diaz del Gallego, escribiendo acerca de ella en el diario La Noche. Otros periodicos de esta capital, y no pocos de provincial, asi como los semanarios habaneros mals importantes, han dado tanbian calor al proyecto de conmemorar debidamente en esta capital aquella efem6rides; y no hemos de ser nosotros-que desde hace tiempo venimos tratando del particular en cartas privadas con el Sr. de Armas y otras personas-los nltimos en brindar nuestro decidido concurso para que el 24 de narzo de 1914, fecha del centenario, sea conmemorado en la Habana con el mayor esplendor posible. CUBA CONTEMPORANEA, cuyo Director ha sido propuesto para Secretario del Comite Pro Avellaneda, hace phblica su adhesion a la idea, y a su mas brillante realizacibn cooperari en cuantas formas le sea dable. Las demas personas propuestas para formar parte de dicho Comit6, son las siguientes:

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NOTAS EDITORIALES Presidenta: la poetisa dofia Luisa P6rez de Zambrana, que fu6 quien coloc6 en las sienes de la Avellaneda, la noche del 27 de enero de 1860 y en uni6n de la condesa de Santovenia, corona magnifica de laurel de oro y esmalte. Vicepresidenta: la poetisa dona Aurelia Castillo de Gonzalez. Vocales: el Dr. Antonio Sanchez de Bustamante, Presidente de la Academia Nacional de Artes y Letras; el Dr. Evelio Rodriguez Lendian, Presidente de la Academia de la Historia; el Dr. Juan Santos Fernandez, Presidente del Ateneo de la Habana; el Dr. Antonio Gonzalez Curquejo; el Sr. Domingo Figarola-Caneda, Director de la Biblioteca Nacional e individuo de nnmero de la Academia de la Historia; la poetisa dofia Dulce Maria Borrero de Lujan; la poetisa dofia Emilia Bernal de Labrada; la poetisa dofia Dolores Rodriguez viuda de Ti6; el Dr. Mariano Aramburo y Machado; el Sr. Marco Antonio Dolz, Director del periodico La Noche; el Ldo. Francisco de P. Coronado, Secretario de Redacci6n de La Discusion y de la Academia de la Historia ; el Dr. Ramon A. Catala, Director de El Figaro y Secretario de la Academia Nacional de Artes y Letras; el Sr. Miguel A. Quevedo, Director de Bohemia; el Sr. Jos6 Manuel Carbonell, Director de Letras, y la sefiorita Am6rica Fleites. Creemos que este Comit6 podr realizar algo digno de la ilustre cantora camagiieyana, en cuya provincia natal apr6stanse sus conterraneos a levantarle una estatua que la recuerde imperecederamente. Ya es tiempo de que nos ocupemos en levantar monumentos a nuestras grandes figuras intelectuales, que son, indudablemente, las que mas duradero poder tienen en la formaci6n del alma de los pueblos. DOS NUEVAS SOCIEDADES DE CONFERENCIAS Recientemente se han constituido dos Sociedades de Conferencias en las ciudades orientales de Santiago de Cuba y Guantanamo. No hace mucho que en Matanzas se constituy6 tambi6n, con lisonjero 6xito, otra Sociedad de Conferencias que secunda plausiblemente, como 6stas que ahora se fundan, la bri181

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CUBA CONTEMPORAiNEA llante iniciativa de la Sociedad de Conferencias de la Habana, creada por aquel inolvidable amigo desaparecido, Jesus Castellanos, y nuestro compafiero de redaccion Max Henriquez Ureia. La instituci6n de la de Santiago de Cuba se debe a un grupo de jovenes letrados, al frente de los cuales estan los doctores Urbano Somodevilla y Ricardo Eguilior. A la organizaci6n de ella ha concurrido gran nnmero de los elementos de valer intelectual de la capital de Oriente. La preside el Ldo. Eudaldo Tamayo Pav6n, ex senador de la Republica, y su director es el Ldo. Eduardo Gonzalez Manet. El sAbado 6 de septiembre ultimo, en los salones del Uni6n Club, se inici6 la primera serie de conferencias, ocupando la tribuna el elocuente orador Ldo. Antonio Bravo Correoso. Disert6 sobre la evoluci6n intelectual de Cuba. Las restantes conferencias estarfn a cargo de los sefiores Ldo. Angel Clarens, Dra. Esperanza de Quesada, Dr. Urbano Somodevilla, Dr. Teobaldo Rosell, Dr. Ricardo Eguilior, Ldo. Eduardo Gonzilez Manet y Ldo. Eudaldo Tamayo Pav6n. La Sociedad de Conferencias de Guantanamo se fund el dia 8 del pasado septiembre, y tiene en preparaci6n su primer ciclo de disertaciones pnblicas. Su Presidente es el distinguido periodista Sr. Ignacio Mendez Montes de Oca, y su Vicepresidente el Sr. Regino E. Boti, poeta inspirado. Entre otras personas, figuran en la directiva los senores Higinio J. Medrano, joven escritor a quien se debe la iniciativa; Jos6 J. Herrera, Manuel Leon Vald6s y Eduardo Pull6s Botta. CUBA CONTEMPORANEA recoge con jnbilo estas nuevas, reveladoras de que por doquier van surgiendo quienes elevan el pensamiento un poco ma's alto que aquellos que lo ponen s6lo en el disfrute de placeres materiales, sin importarseles un ardite los goces del espiritu ni la difusi6n de la cultura en nuestra patria. EL ATENEO DE LA HABANA En tanto que recogemos con placer la noticia de la constituci6n de Sociedades de Conferencias en Guantanamo y Santiago de Cuba, emulas de las de la Habana y Matanzas, anotamos con 182

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NOTAS EDITORIALES dolor la nueva de que nuestro Ateneo, en que ha resonado la voz de nuestros grandes hombres y de no pocas ilustres personalidades extranjeras; en que siempre hallaron calor todas las iniciativas y todos los proyectos culturales cubanos; en que jams hubo de negarse hospitalidad a cuantos a 61 acudieron en demanda de sus salones para celebrar conciertos, veladas, certUmenes, exposiciones, conferencias; ese Ateneo ha tenido necesidad de abandonar, por falta de recursos para sostenerlo decorosamente, el magnifico local que durante tantos aios ocup6 en el Paseo de Marti... Ha ido a refugiarse en la Academia de Ciencias, donde su Presidente el Dr. Juan Santos Fernandez, que lo es tambi6n del Ateneo, le brind6 albergue para que no desapareciera como entidad y mientras recobra las energias que nunca debieron faltarle... iY esto ha pasado inadvertido casi para los hombres mas llamados a sostener el Ateneo, para nuestros periodicos, para nuestra sociedad, en fin 1 Qu6 doloroso espectaculo y cuan poco dice en favor de quienes no debieron nunca dejar que aquella casa cubana viniese a menos, mientras orgullosamente levantan sus palacios en los mejores puntos de nuestra capital las sociedades extranjeras RAMON MARIA MENENDEZ El 31 de agosto ultimo, cuando habia ya rebasado una grave enfermedad que hizo peligrar su vida, dej6 de existir en esta capital el Sr. Ram6n Maria Men6ndez, uno de los escritores cubanos mis correctos por su prosa y por su porte: atildada siempre aqu6lla y pulcro y distinguido 6ste. En CUBA CONTEMPORANEA dej6 galana muestra de la primera: su delicada novela corta, Ocaso, que publicamos en el nnmero de abril. Es el primero de nuestros colaboradores que nos deja para siempre ; y aun cuando s6lo fuera por este titulo, bien merece Men'ndez el tributo que aqui le rendimos. Educado en Madrid, en cuya Universidad Central obtuvo el titulo de abogado, fu6 Juez de Instrucci6n en Puerto Rico; de esta isla volvi6 a Cuba 183

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CUBA CONTEMPORXNEA cuando ces6 la guerra hispanoamericana, y aqui fu6 laureado primeramente en un certamen po6tico de la revista semanal El Figaro; despues, el Ateneo de la Habana, en los Juegos Florales celebrados en 1908, tambi6n premi6 su hermoso cuento Turbonada. De su no escasa production, dispersa en diarios y revistas, s6lo quedan recogidos los bellos apuntes campestres que aparecen en un volumen suyo titulado Cuba (Memorias de un Enumerador), impreso en 1907 con una carta-pr6logo del notable literato Jose de Armas. Dej6 in6dita una novela de asunto cubano, Morir habemos, de la cual public El Figaro, en su nnmero del 7 de septiembre ultimo, un fragmento del capitulo IV. i Pobre amigo, que tanto nos alent6 en esta empresa de cultura en que estamos empefiados! IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 2T, HABANA. 184

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(Tuba Tantrmpardna Tomo I1. Habana, noviembre de 1913. Ndm. 3. ALREDEDOR DEL DIVORCIO I No os sorprendais, lectores de CUBA CONTEMPORANEA, por el epigrafe que va a la cabeza de este articulo. No vamos a reproducir ahora los awumentos que las dos escuelas que han ocupado el campo de la discusi6n desde que el matrimonio, como institucion de character social, qued6 establecido en los pueblos, y Como institucion juridica consignada en sus C6digos, han utilizado en defense de sus tesis respectivas. Mucho menos vamos a ocuparnos, tenemos el proposito decidido de no ocuparnos, en el aspeeto marcadamente religioso que atribuyen al nfatrimonio quienes, olvidados del origen humano conforme a los principios de la raz6n, atribnyenle caracter #divino y, estimandolo como un sacramento, proclarnan su indisol-ubilidad, porque-segun afirman-no pueden desatar los hombres lo que Dios ha unido. No vamos, en consecuencia, a molestarles con la repeticion, siempre enojosa, de datos y antecedentes de caracter hist6rico que abonen o contradigan la una o la ott'a opinion: ,vamos a dar, a nuestra, respondiendo, desde luego, de su sififeridad y de su honradez. No seguiremos, en consecuencia, metodo alguno; nos limitaremos a exponer ideas. No queremos contrariar a nadie: no venimos a abrir debate

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CUBA CONTEMPORXNEA respecto del asunto. Venimos sencillamente a discurrir un rato alrededor de un tema que, cualesquiera que sean las opinions emitidas, cualesquiera que sean los antecedentes hist6ricos que lo contradigan o Jo abonen, cualesquiera que sean las creencias de los unos o los prejuicios de los otros, debe plantearse, estudiarse y en definitiva resolverse entre nosotros, habida cuenta del medio social y de las necesidades sentidas, aplicando los buenos principios naturales, juridicos y sociales que lo determinan y lo imponen. Empecemos por confesar que no somos religiosos; que no aceptamos ningun dogma; que de las religiones positivas no hemos aceptado otra cosa que no fuera la base moral en que descansan; pero hemos entendido que no es necesaria la religion para una educaci6n moral. Esta puede obtenerse sin apelar a aquallas. Con la grand ventaja de quo tendra, socialmente considerado, un valor mas positivo, mas real, el hombre que, al realizar un acto cualquiera, tenga en cuenta la ley moral para apreciar su bondad o su maldad, que el que, en iguales condiciones, haga defender la realizaci6n del acto, del prop6sito interesado de obtener un premio, o del temor a recibir un castigo. Libres, por tanto, de prejuicios en cuanto a este extremo, podremos afrontar la cuesti6n en sus verdaderos Iimites; tomando como campo de aeci6n el medio en que nos movemos; por base de nuestro trabajo, las necesidades sentidas y reiteradamente expresadas por el cuerpo social, y como fin la contribuci6n personal a la labor ya iniciada, por fortuna, en nuestras Camaras, en pro del establecimiento del divorcio; ya que, en ningun caso, el otorgamiento de un poder supone en el mandante la restriccion on el uso y ejercicio de las facultades dadas al mandatario. Y asi come a titulo do mandataries nuestros los legisladores desempofian las funciones que cl cargo leva anejas, nosotros, los poderdantes, nos hemos reservado el derecho, que en ocasiones, como la de ahora, se convierte en deer, do actuar conforme a nuestro criterio para alentarlos, si comparten su opinion con la nuestra; para darles instrucciones, si no la comparten, con cl proposito de quo, al actuar, se ajusten a los terminos dcl mandato. Y la oportunidad no puede ser mas propicia. Hanse levado, 186

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ALREDEDOR DEL DIVORCIO a la Camara de Representantes en 1903, y al Senado en 1910, dos proyeetos de ley tendientes a establecer el divorcio entre nosotros. Al usar la frase divorcio, nos referimos al asi llamado propiamente, o sea al que lieva consigo la total disoluci6n del vinculo matrimonial; no a aquel otro que s6lo lleva aparejadas la suspension de la vida comnn de los casados y la separaci6n de bienes, y cuyo nombre propio y adecuado es el de separaci6n. No considerados aquellos dos proyeetos, recientemente, en el mes de mayo ultimo, present6se a la Camara por los representantes senores Ranl de Cardenas, Armando Andr6, Bartolom6 Sagar6, Manuel Rivero y Manuel Villal6n y Verdaguer, un nuevo proyeeto-que se reproduciri en la legislature ya proxima a abrirse-en el cual se aborda la cucstion, a nuestro juicio, de acuerdo con las necesidades, y se establece el divorcio disolviendo el vinculo matrimonial y dejando, por ende, a los divorciados en condiciones de contraer nuevo matrimonio. Es, por ello, este momento el adecuado para que le dediquemos alguna consideraci6n. Si no tuvi6ramos el prop6sito, segnn hemos asegurado al comienzo de este trabajo, de exponer nuestra opinion, serfa 6sta una buena oportunidad para que esta revista insertase integramente, honrandose mucho, el brillante discurso leido en el Colegio de Abogados de esta capital por el ilustrado catedratico de Derecho Penal de nuestra Universidad, Dr. Jos6 Antonio Gonzalez Lanuza, el dia 28 de marzo de 1903. Trabajo complete el del Dr. Gonzalez Lanuza, a 61 habremos de referirnos en 6ste, y no con el prop6sito de contradecir sus argumentos, sino con el de buscar en 61 una pauta que nos sirva para la mejor ordenacion de nuestras ideas, sin que obste a tal prop6sito el que, cuando Io estimemos oportuno, nos separemos de las del docto maestro, siguiendo la conducta que 61 recomienda. con frase elegant, cn el parrafo siguiente de su aludido discurso: S6panlo bien las conciencias cat6licas, o que se dicen tales, en esta tierra de Cuba; y crean que lo declaro aqui sin que tal declaraci6n me Ia inspire ningnn prejuicio ni de carheter religioso, ni de caralcter antirreligloso, sino en virtud de ese empefo, por el que estoy siempre decidido a luchar, de que entre nosotros las convicciones sean firmes, las opinions 1817

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CUBA CONTEMPORIXNEA sean honradas y la expresion del propio pensamiento franca y sincera, sin reservas mentales ni dobleces; proeurando poner ]a vida de acuerdo con la fe que se profese, trAtese de la fe en un dogma, tratese de la fe en la libertad de la propia conciencia; creyendo 1o que bien nos parezca y conduciendonos en consecuencia de ello; pero dejando al sacerdote la propia libertad, sin irritarnos porque, en casos dados, en el uso mis perfecto de su derecho mis indiscutible, nos excluya de su iglesia. S6lo pensando y viviendo de esta manera, con un concepto claro de esa libertad que proclamamos, llegaremos a hacer fire y respetable, con la fe o sin la fe, el tono moral de nuestra vida. El Dr. Gonzalez Lanuza es divorcista; lo era en 1903 cuando dip lectura al discurso de que forma parte el parrafo copiado, en el cual, despu6s de preguntarse si debe o no establecerse entre nosotros el divorcio y en qu6 terminos, llega a la conclusion de que debe establecerse con efectos inmediatos cuando no haya prole, y aplazarse cuando la prole exista, salvo en los casos que particularmente incapacitan para la asistencia y education de aqulla. Es en esta distincion que discrepamos del ilustre maestro. Creemos que el divorcio debe establecerse sin distingos. El matrimonio, ya se le considere social o juridicamente, es una instituci6n que reconoce como base fundamental de su existencia la atraccion sexual netamente instintiva de que depende la perpetuacicn de la especie. Este es el hecho, y de el debemos partir en nuestra lucubraci6n mental. La funci6n de reproduci6n, como hecho natural e impuesto al organismo por necesidades de caracter fisiol6gico, habria de realizarse lo mismo dentro del matrimonio que extra matrimonio. Para la perpetuacion de la especie, pues, no es necesario el matrimonio. Este ba sido producto del progreso social. Son factores, por tanto, el hombre y la sociedad de que forma parte: el uno con sus necesidades, la otra con sus exigencias. i Por quie, pues, hemos de estudiarlo fuera de la sociedad y prescindiendo del caracter, de los habitos y modo de ser humanos? Por qu6 prescindiendo del hombre como ser organizado, y, como tal, sujeto a la realizaci6n de determinadas funciones? Precisamente porque el legislador espaiol, y con el espafiol el de las naciones que han llevado a sus Codigos el divorcio y lo mantienen como mera separaci6n de cuerpos y de bienes, ha 188

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ALREDEDOR DEL DIVORCIO partido del supuesto err6neo sentado por los dogmas religiosos, es que lo han establecido en aquella forma. Han prescindido del ser humano con todas sus pasiones, con todos sus vicios, con todas sus virtudes, para pensar en el ser formado por Dios a su imagen y semejanza, que salido de Dios va hacia Dios, y han divinizado un acto de la vida cuya trascendencia no negamos, pero cuya realidad no desconocemos. De este modo explicase el contrasentido de que, estableciendo nuestro C6digo Civil ambas formas de matrimonio, canonico y civil: el primero, que deben contraer todos los que profesen la religion catolica, y el ltimo que se celebrara-dice el C6digo-del modo que determina 6ste, establezca el divorcio respondiendo a una sola de aquellas formas, al declarar, en su articulo 104, que el divorcio solo produce la suspension de la. vida conmn de los casados. Bueno que el catolico, que, de acuerdo con el dogma religioso que profesa, ha contraido el matrimonio en el supuesto de qae su caracter sacramental le imponia la indisolubilidad, la mantenga si ha de poner de acuerdo su estado de conciencia y sus actos; pero que a quien, al amparo de la ley reguladora de los derechos de caracter privado, ha optado por la celebraci6n del acto civil, expresando de este modo, cabalmente, su prop6sito, no de recibir un sacramento, sino de celebrar un contrato, se le apliquen. por raz6n del contrato matrimonio, iguales reglas de derecho que se aplican al que ha recibido el sacramento matrimonio, no es logico. Si, en sus efectos, sacramento y contrato han de ser iguales, La qu6 los terminos de la clasificaci6n? Porque no nos parece rational que la clasificaci6n se haga partiendo del hecho, insignificante, de que el acto por virtud del cual se declaran socialmente unidas dos personas, a los fines que al matrimonio se atribuyen, se baga por un sacerdote o por un juez. Sacerdote y juez no son mals que los instrumentos de que el Ouerpo social se vale para solemnizar el acto; y es claro que si la indisolubilidad del matrimonio queda establecida Lo mismo utilizando al uno que al otro, La qu6 expresar que los cat6licos deber4i celebrar el matrimonio can6nico? Si lo fundamental, en 6ste, es la indisolubilidad, La que la otra forma? i No hubiera sido mas l6gico que, al instituir ambas formal 189

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CUBA CONTEMPORANEA de matrimonio, can6nico y civil, se hubiera atribuido a esta itima la disolubilidad del vinculo mediante el divorcio, ya que en el can6nico la indisolubilidad se hallaba comprendida? Hace bien, por tanto, el legislador cubano al llevar a cabo la reforma, que ha de justificar la clasificacion. El vinculo que el matrimonio crea, debe ser susceptible, como todo lo humano, de rotura. La ley civil asi debe proclamarlo. La religion proclamara lo contrario, y no habra en ello lesi6n para nadie. Quien haya contraido matrimonio-cualquiera que sea la forma adoptada-entendiendo que el matrimonio es un sacramento que crea un vinculo indestructible (aunque los consortes, a su pesar, tiendan a la destrucci6n de si mismos, como humanos, cuando el desacuerdo de caracteres, de habitos, de educacion los separe), mantendra aquel vinculo y rendir culto a su creencia religiosa; pero, en cambio, quien no piense de igual modo, tendri a mano el remedio cuando la situaci6n que hemos apuntado se presente. Ya pedia el divorcio en 1899, y en iguales terminos que hoy se demanda, el Dr. Luis Est6vez y Romero, en un trabajo que public en la revista Cuba y America y que reprodujo en forma de opnsculo, con algunas modificaciones, en 1904. En este trabajo, despues de proponer el divorcio disolvente del vinculo, por mutuo acuerdo, cuando no hubiere hijos, y por causas determinadas cuando los hubiere, agrega: Este inciso responde a la necesidad de que el divorcio sea en Cuba lo que es en todas partes en donde la ley civil impera sobre la can6nica: una disoluei6n completa y absoluta del vinculo matrimonial. Es una exigencia de la Justicia que en su nombre no se consientan victimas sin posible salvaci6n, como es el c6nyuge inocente cuya vida se hace insoportable al lado del otro y a quien por todo remedio se da boy la separaci6n de la vida comfin, pero no la justisima libertad de buscar otro ser que le haga feliz y de formar un nuevo hogar tambien feliz. Empero como no es posible reflir con los sentimientos cat6licos de la inmensa mayoria del pueblo de Cuba, respetando escrnpulos de conciencia, y previendo que, de regir nnicamente el divorcio, muchas victimas preferirian seguir sufriendo antes que poner remedio a sus males, dejamos subsistente la separaci6n, a la par que proponemos el verdadero divorcio; pero permitiendo que la voluntad de las dos partes pueda converter ]a separaci6n en divorcio si despu6s del fallo les conviniere la sustituci6n, que 190

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ALREDEDOR DEL DIVORCIO no dejarfn de ofrecerse casos en que esto sea una necesidad justificable aun ante los mas escrupulosos. Pero el divorcio, tal como se halla establecido en nuestra legislacion civil, es, ademas, contra naturaleza y estimula el delito. Es axiomatico, seginn afirma cierto autor, que la uni6n de los dos sexos es una de las grandes leyes de la naturaleza; que hombre y mujer estan sometidos a ella como los demns seres y no pueden eludirla, sobre todo en la edad viril, sin que su economia se resienta poco o mucho. Esta afirmaci6n es, a su vez, consecuencia del postulado fisiol6gico, de que organo que no funciona se atrofia. Si a cada 6rgano corresponded una funci6n y 6sta le es impuesta, es evidente que aquella afirmaci6n queda demnstrada: el 6rgano necesita realizar su funci6n, debe realizarla natural y necesariamente; cuando no la realiza, se enferma y muere: que muerte de un organo es la atrofia que le impide el funcionamiento. ; C6mo se explica, pues, que el C6digo Civil espafiol, nuestro Codigo Civil de hoy, establezca la separaci6n de cuerpos, y el C6digo Penal espaliol, nuestro C6digo Penal de hoy, declare que, cometen adulterio la mujer casada que yace con varon que no sea su marido y el que yace con ella, sabiendo que es casada? L C6mo podemos armonizar la ley natural que exige forzosamente la relaci6n sexual en cierto periodo de la vida, con la disposici6n legal civil que, contrariando aqu6lla, impide la celebraci6n de otro matrimonio, y con la ley penal que castiga como adnltera a quien yace siendo casada con var6n que no sea su marido? Si el divorcio, como separaci6n nicamente de cuerpos y de bienes, deja en toda su plenitud y eficacia el vinculo matrimonial, los divorciados continnan siendo casados: y, ante esta afirmaci6n, se le ocurre preguntar a cualquiera: L es l6gica la ley que de tal modo pugna con las leyes de la naturaleza humana? Si "medicos y fisiologos reconocen que el matrimonio es indispensable, no s6lo al conpleto desarrollo de los 6rganos, sino tambien al equilibrio de las funciones organicas y de las facultades intelectuales'', 1 por qu6 condenar a perpetua abstinencia a quienes les haya cabido la desgracia de hacer un mal matri191

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CUBA CONTEMPOR NEA monio? Porque a abstinencia se condena al ser humano a quien se le dice, despu6s del divorcio nuestro: continnas casado; conforme a la ley civil, el matrimonio desgraciado que contrajiste, esta vigente ; entre ti y tu conyuge s6lo existe una situacion que, a voluntad, puede ser transitoria o permanent, de mera separaei6n de cuerpos y bienes, y por ella no puedes casarte nuevamente; no puedes, en consecuencia, llenar, dentro de tal situaeion, las necesidades de caracter organico y fisiologico que reclama tu organismo, porque, de llenarlas, la ley penal te castigar6 como adnltero. Hace bien el legislador cubano en modificar disposiciones legales que estan en desacuerdo con necesidades de caracter organico: hace Bien en dictar leyes que armonicen estas necesidades con las exigencias de la vida social. Se habla frecuentemente de las exigencias de la vida social. Y parece, cuando de tales exigencias se trata, en relaci6n con la materia en que ahora nos ocupamos, que el hombre, a pesar de cuanto en contrario y en todos los tonos se predica, va al matrimonio inicamente en busca de satisfacciones sexuales, porque no de otro modo se explicaria que se asegure que, establecido el divorcio, se buscaran pretextos para romper actuales matrimonios y crear otros. Y se lega, a nuestro juicio, dentro de estas ideas, a la conclusion de que el matrimonio es contra natura; que impuesto por el que estimamos progreso social, se va a 61 fatahnente, ilenando el convencionalismo social; que no bay vinculo, ni moral ni afectivo, que ligue las vidas de los contrayentes; que el hombre va a 61 como medio de obtener la posesi6n del objeto anhelado, que de otro modo, y habida cuenta de la organizaci6n de la propia sociedad, no podria obtener; y la mujer, para llenar en lo fisiologico, y sin detrimento de su concepto, la necesidad reclamada por su organismo. De otra manera, con otra base para el matrimonio, 1 por qu6 temerle al divorcio? Si aqu6l esta determinado por el afecto mutuo, por la consideraci6n reciproca, por el deseo de socorrerse mutuamente; si ha sido contraido con el proposito de recorrer ambos c6nyuges, unidos, el camino de la vida, dispensandose todo genero de auxilios, y todo ello perdura, v significarA para estos contrayentes algo el divorcio? 192

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ALREDEDOR DEL DIVORCIO Estima el Dr. Lanuza que el divorcio es un mal grave; nosotros creemos que no es un bien, sino el remedio de un mal. Y asi como en la vida fisica hay males que reclaman la presencia del m6dico y el correspondiente tratamiento, en la vida moral hay padecimientos que han menester de cura. Y no podemos ni debemos negarsela, alrededor de sentimentalismos mas o menos justificados, ni alrededor, siquiera, de las que hemos dado en llauiar exigencias de caracter social. La sociedad no es otra cosa clue un agregado de individuos. Al 'individuo debe atenderse fundamentalmente cuando se rate del agregado. Y las exigeneas ociales, en orden al divorcio disolvente del vinculo, quedan cu1biertas de igual modo que lo estan hoy con el divorcio no disolvente del vinculo, salvo que se piense que, mantenido el sistema actual, existed una posibilidad, que se estima en inter6s de la sociedad, de que los c6nyuges vuelvan a la vida comnn, posibilidad que desaparecerfa con el sistema por el cual abogamos. Pero entonces preguntamos: la posibilidad de la vuelta a la vida comimf, 6la prev6 el legislador en todos los casos? Si no la prei, en todos y para todos los casos, Ilha legislado para uno singular y extraordinario? Porque no se nos oculta, como no se ocultar& a nadie que bien piense, que hay causas determinantes de la separaci6n, que impiden, en To absoluto, la vuelta a la vida comun. Pero prescindiendo de esto, v cuantos casos conocemos en que, decretada la separaci6n, los conyuges hayan vuelto a la vida comnu? Por este lado quiebra el status actual. La organization social no recibiria quebranto alguno con el establecimiento del verdadero divorcio, porque la posibilidad de la vuelta a la vida eomin de los consorts separados, que existe en el divorcio como mera separaci6n, no esta respaldada por los hechos. Si lo que se pretende con el mantenimiento de la legislacion actual es evitar la disolucion de los matrimonios por las dificultades que ha de crear a la separaci6n de los c6nyuges el temor de no poder realizar extra matrimonio, sin delinquir, el acto sexual, no nos parece que haya l6gica centre los que, al pretender tal manteniniento, lo hacen partiendo del supuesto de que el matrimonio es atraccion afectiva, procreaci6n de hijos, cuidado y educaci6n moral, fisica y mental de 6stos, apoyo, proteccion... 193

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CUBA CONTEMPORXNEA El Dr. Lanuza, en el discurso a que nos hemos referido al principio, fija como fines del matrimonio la procreaci6n, el mutuo auxilio y apoyo material y moral de ambos consortes, primere; despues, ]a alimentaci6n y educaci6n de los hijos. De los primers nos hemos ocupado ya al consignar de modo general nuestras ideas en relaeion con la materia de que tratamos : tales fines son consecuencia del matrimonio como hecho, y en tanto en cuanto este hecho sea posible: son fines, por decirlo asi, temporales; tienen la duraci6n que tenga el matrimonio, ya que, tan pronto como 6ste, con o sin divorcio, con o sin la intervencion del poder judicial, se interrumpe, aquellos cesan. Cuando las desavenencias de los c6nyuges han determinado su sepaci6n y asta se ha llevado a cabo, aquellos fines han desaparecido. El fin permanente del matrimonio esta, cuando han procreado los c6nyuges, en la alimentaci6n y educaci6n de los hijos. Este es, a nuestro juicio, el aspecto mas importante de la cuesti6n y el que mis dice al interns social; y de tal modo se ha entendido asi, que el Dr. Lanuza, al fijar, en el discurso a que hemos aludido, su opinion favorable al divorcio disolvente del vinculo matrimonial cuando no hay hijos, dice: El amor ha desaparecido; vienen, en consecuencia, disgustos, vejhmenes, etc.; no hay ya finalidad en el matrimonio; el divorcio remedia el mal. En otro caso se castigaria eternamente al c6nyuge inocente; pero cuando hay hijos [agrega], la finalidad aun existe y viene, en consecuencia, el sacrificio de los padres. Pero y la educaci6n moral de estos hijos no padece? Porque si pensaramos en la cordura de los padres, capaz de mantener un estado, siquiera aparente, de armonia que hiciera compatible su separaci6n con la reserva necesaria a los hijos, el mal seria menos grave; pero es posible, salvo casos excepcionales, que esta situaci6n se mantenga entre seres cuyas desavenencias han hecho nacer entre ellos el deseo de la separaci6n? i Qu6 dificil es que se mantenga cordialidad aparente entre seres que, por circunstancias especiales, se repelen! Ni la disposici6n al sacrificio por parte de los padres, podria mantener aquella aparente cordialidad. Cuando en el matrimonio surgen desavenencias profundas, ni el amor a los hijos, por grande que sea, es bastante para mantener cerca a los padres. 194

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ALREDEDOR DEL DIVORCIO Aparte estas consideraciones, existe otra legal; de derecho positivo. En el regimen de separaci6n actual, se provee al cuidado y alimentacion de los hijos. L Qu6 raz6n hay para que en el r6gimen que se propane, no se provea de igual modo a los cuidados y alimentacion de aqu6llos? No debemos olvidar que la separaci6n de los conyuges tiene lugar lo mismo en el regimen de separaci6n establecido en nuestro C6digo, que en el divorcio disolvente del vinculo. Si existe lo fundamental, que es la separacion, no nos explicamos el porqu6 de la oposici6n a una medida legislative que responde a la naturaleza humana, a las exigencies del medio; que no lesiona interns alguno de caracter social, y que constituye, segun hemos afirmado, el remedio a un mal que positivamente existe entre nosotros, que se ha manifestado reiteradamente, y... encontrado en alguna ocasi6n su medicina. z No es esto elocuente, suficientemente elocuente, para determinarnos en pro de la reforma? Sin los prejuicios religiosos, si; con ellos, no. R. SARABASA. Octubre 15, 1913. 195

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LAURO SAGRADO Sobre el sangriento fondo de mis desolaciones, de mi orgullosa estirpe con el altivo gesto, serena me levanto del cieno de la vida blandiendo como un latigo de oro en el enhiesto pufio viril, la rama gloriosa y florecida donde cuaj6 la savia de tres generaciones. Tn dia, en fiera lucha con el dolor acerbo, con ella, heroicamente, despedac6 el escudo mullido de mi esteril feminidad doliente, y hoy que a todos los dardos pongo el pecho desnudo, siento c6mo se abren bajo mi labio ardiente en eclosi6n fecunda los carmenes del verbo Por rosas de victoria la frente coronada, al viento destrenzada ]a negra cabellera -eterna compafiera que va tras de mi paso como una sombra tr6mula--, en pos de la Quimera radiante de mis suefios, al orto y al ocaso persevero en mi senda como una iluminada. Cuando, heridas, mis plantas vacilan, y una gota furtiva, en mis pestafias snbitamente brilla como una estrella rota, mi talisman de oro florido, como un ala me toca la mejilla suavemente, la ligrima se pierde, y un sonoro canto, en vez de un gemido, por los espacios flota!

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LAURO sAGRADO Asi voy, de mi misma triunfadora, la arcana voluntad del Destino cumpliendo, reverente, sin que ciegue mis ojos la luz de lo infinito. .Ii pasado fu6 un grito de inmenso amor ardiente, mi presente es un eco mas dulce de aquel grito que en un fecundo acorde repetira el maiana. [El nafiana !. --...Qu6 importa No temo a la sombria vision de lo ignorado, que si la Muerte osara, audaz salirme al paso, mi latigo sagrado en su frente vacia y en sus manos de avara miserable, en mi diestra restallando indignado, a negra cruz siniestra de su serial pondria! Q ue es fuerte mi esperanza mss que la Muerte, y puedo su tenebrosa noche desvanecer con ella si en la feroz contienda cayese derrotada... De cada dolor mio surgi6 una clara estrella v un sol de cada lhgrima. Tinieblas de la Nada ved si apagar mi aurora pod6is No tengo miedo! Mlueren los que no esperan; los que de la armonia universal no oyeron la voz; los que en las hojas de su laurel, con sangre del coraz6n, la esencia de su ser no infiltraron. iYo no! De mis congojas mi verdadera vida, mi futura existencia forj6 con fiera audacia. iLa eternidad es mia! DULCE MARIA BORRERO. De estirpe de peetas, ]a sefora Dulce Maria Borrero de LujAn mantiene gallardamente In hermosa tradiei6n po6tiea de la mujer cubana. Estos vibrantes verses con que nos honra la laureada poetisn, admirablemente recitodos por ella en el banquete ofrecido al el lustre dominicano Federico Ifenriqez Carvnjnl por un selecto grupo de escritores cubanos, son la dedicatoria que al poeta Fabio Fiallo, dominicano tamblen, escribid ella en tin ejemplar de su bello libro Iorns de mi Vida, tome debrillnntes poesias que obtuvo el Gran Premio de Literatura de nuestra Academia Nneional de Artes y Letras, y que ha sido undnime y justamente celebrado por la critical americana. 197

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DIALOGOS: FEMINISMO TwuoTV SE ZoTV VOELV TE, irEv OV EVYTEV E oy v V0VLQ, PLAT6N, Pedus, XIX. -Discutamos primero la cuesti6n de fondo, para solventar luego las de accidente. I Tienen o no tienen derecho las mujeres a coadyuvar en la obra social cuyas consecuencias comparten? Mientras la fuerza organica fu6 el nnico factor de subsistencia, la mujer, supeditada al hombre, recibio de 61 todo alimento a cambio de la dominaci6n. Este papel de cosa, de propiedad viva, hizo que... -Espere usted: fijemos un punto antes de proseguir. v Cree usted que hoy nuestra pasividad, solo desmentida por excepciones que obedecieron a fuerzas individuals, y no de las mas nobles, como el amor propio, la vanidad, la coqueteria, el ansia de medro, etc.; cree usted, digo, quo esa falta de ideal solidario, quo no se not6 hasta hoy en la obra de las mujeres, obedece no mas que al cambio de las condiciones materiales del problema? -Vaya si lo creo No hay independencia moral si no hay independencia econ6mica. Ha sido nuestro problema, como casi todos los problemas humanos, un problema subsidiario; es mnas, estoy convencida de que lo sera siempre. Los resortes que mucven la acci6n feminista que se observa con ma's o menos vigor en el mundo civilizado, vienen menos de un aumento de inteligencia y cultivo en las mujeres, que de las dificultades crecientes de la vida. Las maquinas, hasta hoy, no han hecho otra cosa que aumentar la miseria; la mujer, impulsada por el hambre, ha tenido, en los paises fatigados de producir o en pleno empo-

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DIXLOGOS: FEMINISMO rio, que abandonar su papel legendario y practicar aptitudes hasta ahora inertes. -Entonces un salario es una autoridad. -Siempre lo fue. "Callate, to no entiendes de estas cosas", o "Si en vez de estar aqui, en la casa, tuvieras que salir a ganarlo"...; 6stas han sido palabras con que los hombres han callado a las mujeres en todos los paises. S6lo espiritus generosos y clarividentes, reconocen talentos y actividades esteriles; de un hombre que no gana, casi nadie piensa nada bueno. Nuestra capacidad para producir dinero, esa gran palanca de la vida, nos ha dado la conciencia de nuestra capacidad y de nuestros derechos tambi6n. -Falta que los hombres adquieran tambi6n esa convicci6n. -La mujer lleva en su vientre a sus futuros tiranos. Las leyes hechas por los hombres, aun cuando han pretendido ser menos injustas, son de una desigualdad que siempre va en desventaja de la mujer. No hacen falta ejemplos: piense en el adulterio... En Suecia, en Finlandia, en Wyoming, la influencia benfica de la mujer en los organismos directores, se ha comprobado; el instinto maternal, la previsi6n, la minuciosidad femenina, la finura de la sensibilidad, se mezelan con las virtudes de los hombres y dan a los actos de esos consejos mixtos una efieacia mas amplia, donde se funden la autoridad y la ternura. En Inglaterra, en los consejos provinciales nuestras iniciativas han originado mejoras inmediatas... Ademas hay una cuesti6n sentimental que usted olvida: al lado de las mujeres, los honbres seran menos concupiscentes, y nosotras tambien... Habra el pudor del sexo, un celo mutuo, una competencia en el que irradiara beneficiosamente... -Cierto tiempo tal vez. Mis tarde, esas mutuas concesiones al sexo contrario se embotarian. Hasta por esa fineza de sensibilidad que usted elogiaba, las mujeres damos en extremos que Si se relacionan con la honorabilidad seran funestos. Nuestra tendencia al lujo, nuestro atavismo de seduccion subsistira aun al trav6s de muchas mudanzas del mundo, y engendrara siempre el delito. Vaya usted a los salones de juego y ver en las mujeres esa avidez que, amortiguando las exigencias de la educaci6n, borra las fronteras entre lo licito y lo pecaminoso. Las 199

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CUBA CONTEMPORANEA estafas y los robos organizados por mujeres, tienen un aspecto sutil que, favorecido por la marana de la administration piblica, consentiria toda clase de excesos. -1 De modo que va usted a negar que la influencia, casi siempre en favor de la templanza, que ejercemos sore los hombres en el hogar, subsistiera en colectividades? -No niego, supongo. -Pero supone usted de una manera capciosa; dejando la suposici6n como certeza si yo no la recojo. -Y Bien, afirmo; afirmo en mi, por mi pobre criterio solo, seghn mi leal saber y entender, como dice a veces mi marido... Aparentemente, la cuesti6n de si una mujer que trabaja y aporta a su casa y al fondo social el producto, es menos que un hombre holgazan, tal vez borracho y poco preocupado de su progreso mental, parece sencilla... No debe de serlo tanto cuando el error se prolonga y hasta no parece desmentirse del todo en las sociedades que han abierto a las mujeres el area de esa mitad de derechos y responsabilidades... Aun suponiendo que, vencida por el ingenio humano la diferencia organica, las fuerzas se equilibren, cufil seria el bien positive? En cuanto al clebre voto se refiere. cI resultado sera un aumento del contingente electoral, pero no un aumento del tesoro moral de ese contingente; la proportion de germenes inferiores, sera igual, o menor acaso. La estupidez del sufragio universal quedar en pie. La vida pnblica exacerbari nuestros defectos y dudo de que acrezca nuestras virtudes... -Pero usted habla sin considerar mas que el orden establecido, que es inestable y que nosotras cambiaremos. La opci6n al voto por cultura o por reconocido ejercieio de bondades; el menosprecio de la riqueza acumulada-i lnrimas que el oro no logra hacer olvidar!-o heredada... En fin, cuando los medios de selection hayan limitado ese contingente... -Si no supone usted sores prodigiosamente excepcionales, de esos que viven al margen de la vida y "no hacen political o si la hacen son maniquies ilustres y probos en torno de los cuales el latrocinio se practica con una comodidad comica y triste; si no supone usted eso, very en el resto, afinados por la cultura, por la distensi6n nerviosa, defectos capitales. Basta recor200

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nrXLoGos: FEMINTSMO dar las equivocaciones de los sabios, los crimenes de los inteligentes, los exabruptos de los hombres educados, para reconocer en ellos un caraleter de contumacia y de refinaniento que los agrava. -Usted se apasiona. -Hace rato que estoy esperando esa nalabra. En cuanto nos interesamos desmedidamente en una cosa, viene la pasion y se burla de todas las selecciones. En nosotras la pasi6n toma un tinte rojo y un gusto agrio; si no abandonaramos el tono ligero en quo hablamos ahora mismo, nos babriamos insultado ya... Se seria capaz de saltar sobre toda barrera, para clavar una opinion aunque fuese en el coraz6n de la contraria. ---;Y qu6? jEs que piensa usted que el maldito "dilettantismo" nos llevar. a algo? No es mariposearse, es posarse; no es posarse, es bucear profundamente; no es cargar un momento en brazos el beb6 arregladito, es llevarlo en las entrafias, hacerlo sangre de nuestra sangre, alma de nuestra idea... Solo al entusiasmo, a la fe, hasta al fanatismo, podemos pedir cosas grandes. -Entonces hay que contar con la fuerza. Fuera las leyendas de debilidad. Ahora que el enano puede oprimir un bot6n eletrico y volar con dinamita la cueva del gigante, no me hable usted de instinto maternal, de ternura y de contemporizaciones... Si en el ejereieio de esa fuerza que usted, al menos temporalmente, juzga precisa, se atrofian las cualidades hasta hoy distintivas de la mujer, tanto poor... El impetu, el ariete; romper lo quo no es bastante dnctil para tomar la forma de nuestro deseo. -0 de nuestra necesidad. -0 de nuestra necesidad, si usted 1o prefiere... No perdona usted ni un eufemismo. .: La fuerza al cabo, 1 no es eso ? --Claro. Cuente usted con que la bondad puede ser una fuerza tambi6n. La raz6n... -La fuerza es Ia cosa que mas ayucla a poder preseindir do la raz6n en un momento determinado. -No, no y no... Usted discute como quien flirtea con las ideas... Hay fuerzas pasivas; la montafia que resiste puede ser mas fuerte que la dinamita que la mina... Ya s6 que se va usted a sonreir en cuanto la nombre, pero ahi tiene usted a Mrs. 201

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CUBA CONTEMPORANEA Panckhurst... Digame usted si la pobre Miss Davies, cuya muerte puede servir de ejemplo y vergiienza a los hombres... -Precisamente mi marido, al comentar su muerte, decia que debian grabar sobre su tumba la frase de Pasteur: "Feliz quien puede sacrificarlo todo a un ideal''. ..Ya ve usted que no les negamos la sal y el agua. -Su marido es uno de los abogados mas inteligentes, ya lo s6; y no s6 c6mo haciendo absolver todos los dias a criminales, tendria valor para ser severo con pobres inocentes. -Basta con que lo nombraran fiscal, querida. -Ya s6 que es un terrible conservador. -Ya ve usted... Es conservador sencillanente porque ticne que conservar. El dice que la maldita revoluci6n francesa ha hecho abortar toda la Am6rica latina. .. Le gusta leer sus lbros en paz; y para 61 Mrs. Panckhurst no es peligrosa en si, como tampoco lo fu6 la revolucion francesa... No me entiende usted? Para 61 Mrs. Panckhurst representa una apoteosis de cristales rotos, de forcejeos con la policia, de ruidos, de disturbios... -Una catastrofe no ha de ser silenciosa. -Pero es snbita al menos. Lo horrible, segnn mi marido, es la parodia de lo tragico; el traje que se arruga, la peluca que se cae, el puio de camisa que sale disparado con un ademan demasiado elocuente, ]a ventana agujereada por donde entra Un hilo de aire que no da pulmonia, sino catarro... No s6 si me explico... Todo lo que va poniendo salpicaduras de ridiculo en la idea, en la causa, como dicen ustedes. --El ridiculo es arma formidable, ya to s6; pero la falta de miedo a 61 es la mejor coraza. L Qu6 importa una peluca que se cae ? Bajo ella queda el crtneo, y bajo la falda hecha jirones, el sexo... Si el rebaio cobarde deja morir entre la indiferencia y el ridiculo a los corderos que tenian un poco de sangre de leones, tanto peor. Es cuestion de tiempo. Se reprocha a las mujeres la violencia, sin recordar la sangre con que nuestros tiranos IE, frendaron sus famosos derechos del hombre... --Y por qu6 hemos de entender todas igual esos derechos! Acaso un instinto certero dice a las refractarias que van a cambiar un ascendiente aut6ntico por una igualdad ilusoria. En la almohada yo inspiro a mi marido-que a pesar de su profession 202

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DIXLOGos: FEMINISMO es amigo de la justicia-ideas que al dia siguiente cree haber pensado 61 mismo... Todas las exigencias de nuestro sexo tienden por un atavismo, necio si usted quiere, pero innegable, fatal, a entrelazar lo material con lo ideal y lo sentimental. El h6roe, el fuerte, el bueno, el infortunado, nos atraen con mas fuerza que el maniqut perfecto dotado de todas las compresiones y de todas las benevolencias. En las cuestiones sexuales es donde los valores intrinsecos tienen menos realidad. A veces nos preguntamos: "; Por qu6 adorara Fulano a Fulana? 0 A c6mo podri X engahar a I, que es mil veces mejor que A, su marido? -Se va ousted por las ramas; por lo que no atafie a nuestra discusi6n mas que superficialmente. -Es que la superficie, hija min, es lo nnico que vemos con certeza en los cuerpos opacos, como son el hombre y la mujer... La superficie, iahi es nada! ... --No fu6 Pascal quien dijo que si la nariz de? .. -De Cleopatra, si... El amor sera otra cosa; menos romantico, menos vicioso tal vez, pero no perderA cuanto tiene de indestructible. -5 Ousted no ha sentido nunca el deseo de ser tiranizada ? -Yo no... Eso es morboso, eso es sadico... Esas malas pasiones son las que hay que quitar al amor, que es casi casto y siempre inocente. -En tin, ustedes quieren restaurar al Amor. -Eso es. -iPobre Amor! Recuerde ousted el aspecto lamentable de todas las cosas restauradas... Un anticuario tenia un cuchillo de la Edad Media, y para restaurarlo le quit el mango, que sustituy6 por otro mejor; tiempo despu6s otro anticuario, siempre con el mejor prop6sito, quit al cuchillo la hoja y la sustituy6 por otra mas moderna... Y el cuchillo segufa siendo antiguo... Asi quedarA nuestro pobre Amor cuando lo dejen ustedes cuadriculado, flaco a fuerza de privaciones, sin venda en los ojos y con una carabina automatica en el carcaj vaclo... iPobre fantasma del Amor! -Y si debe morir, que muera... t Nos hace falta acaso para la conservaci6n de la especie? De encuentros fortuitos, sin re203

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CUBA CONTEMPORXNEA laciones espirituales, sin pasi6n, sin casi agrado fisico, nacen hombres y nacen mujeres. -Ve usted en lo que hemos venido a parar ? -Hay que ir valientemente al porvenir, aunque sea pasando sobre el cadaver del Amor. Si amor es simbolo de desigualdad, de tirania dorada, de despotismos avivadores de deseos o languideces que s6o permiten anhelar goces dolorosos, rebajamientos, anulaciones..., que muera. Ya, por fortuna, comienza a agonizar. -; Que sea larga su agonia, querida Lo enterraremos con rosas y siempre su tumba estara regada con ltgrimas. Sobre el sauce, porque habri un sauce inclinado sobre la tumba, como una mujer que dejara colgar su cabellera en un supremo acdemin de dolor; sobre el sauce, yo ire todos los dias a colgar guirnaldas... Y espero verla algnn dia por alli. -Rase usted... Las buenas obreras no han de contar con la gratitud. -La especie humana es ingrata, ya To se, y por eso siempre Don Juan, gallardo, p6rfido, con la vista despreciativamente fija en la estela de la barca que gula Caronte, sin cuidarse del tropel de mujeres angustiadas y apasionadas que lo contemplan desde las orillas, inspirara, mis simpatia que Mrs. Panckhurst... L Quiere usted que le hable en serio ? Yo creo que en las manifestaciones actuales del feminismo no se toca la medula de la cuestion. Los aspectos legales me parecen fntiles; y al cabo de cierto tiempo, resuelvanse de una manera o de otra esas cuestiones, la humanidad estara en el mismo sitio. ..Nuestra 6rbita es casi circular y nos trae periodicamente al punto de partida. -No se puede discutir con usted. -Creame que siento no haberme convencido. -Si pusiera usted de su parte... -i Bah!... No sea usted nina: nadie trata jams de convencerse; con s6lo tratar, ya se estaria convencido. Discutir es exhibir ideas; se habla para uno mismo; la conversacion es el m6vil espejo donde Narciso copiaba su imagen... Mientras se hace que se escucha, se piensa en realidad To que va a responderse... Fijese: IQui6nes leen los periodicos liberales?: los 204

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DIALUGOS: FEMINISM liberales; ?y los conservadores ?: los conservadores. Siempre fuA asi. -En eso casi me ha convencido. -No lo crea... Es ilusi6n o argucia para demostrarme que mi tesis es falsa. Tambien el otro dia, cuando le dije que el feminismo no tenia aqui raz6n de ser, por no haberse cambiado ann substancialmente las condiciones de ambos sexos, y que era una cosa pagadiza, un signo de inferioridad e imitaci6n, como el llevar en nuestras templadas maflanas de Norte pieles a la europea, pareci6 convencerse... No se convence a nadie. Las ideas son como los clavos: mientras mis se da sobre ellas, mas penetran... Pero. .. ISe marcha usted ya? -Si... Con usted no se puede... Salta demasiado de un asunto a otro. ..Frivolidad del sexo, dira usted... Ademas... Yo tamibien me ocupo de mi marido, no vaya a creer otra cosa. Y cuando llego tarde... S sabe usted? Mi va todas las noches a las mil; pero si por casualidad un dia llega temprano y no me encuentra... Los lectores gustan siempre de conocer la opinion de quien escribe, aun cuando muchos de ellos s6lo busquen en la lectura una raz6n mas para seguir pensando como pensaban antes. Cuando el casi divino Platon retrata a S6crates y a sus contradictores, su criterio se escapa muchas veces por entre la malla de oro del dialogo, y el lector se satisface. Asi es que la fria exposici6n de opiniones ajenas ha de parecer, ya orgulloso desplante, ya falta de criterio propio. L Qu6 hacer en este caso? Si el escritor prescinde de la consideration del piblico, es ascua ciue se ahoga en su misma ceniza, al nienos en cuanto al calor y al brillo inmediatos se refiere. Decir que ambas interlocutoras tienen razon, aun estando muy cerca de nuestro pensamiento, no satisfaria a nadie. Hay que tener una opinion concreta; hay que pasar sobre una de las dos-perdonad-para que la otra, como imagen de la raz6n, parezea mejor sola, erguida, y con una victima a los pies. A veces un pequeflo echo viene a destruir una larga teoria de razones. Hace pocas noches, en un banquete, estando muy 205

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CUBA CONTEMPOUXNEA cerca de Mr. Asquith, he visto palidecer de indignaci6n a un feminista, porque unas cuantas piedras venidas de manos de mujeres, se asomaron con ligero peligro y estr6pito a los cristales. Yo estaba bien a cubierto, y como no soy accionista de ninguna compania de seguros, mi simpatia por las aguerridas damas no sufri6 menoscabo. Ya escrita esta afirmaci6n. pasa por ml una sombra de arrepentimiento: a podri hallar el lector implicita en ella una preferencia por cualquiera de mis dos interlocutoras? No, ojali que no. Como los destinos de cada combate son inciertos, y causas que hoy no presentimos pueden asegnrar a cada una de mis dos contradictoras la derrota o el triunfo, yo prefiero manifestar mi predileccion en una forma ambigua, que permita siempre retractarse sin aparentar volver la espalda... Mis amigos y familiares viejos, me aseguran que hay que saber vivir, que no hay que descontentar a nadie. Consejos tan tiles no merecen echarse en saco roto. Dos autoridades intelectuales ligeramente distintas-San Marcos y el Dr. Gonzalez Lanuza-, van a ayudarme con sus prestigios a salir de este paso. El primero creia que todo puede tratarse por parabolas; el segundo, como saben ustedes, trata por an6cdotas todo lo humano y lo divino. Por espiritu de modernidad, y teniendo tambi6n en cuenta que ya San Marcos no me puede servir de nada, mientras que el doctor. .. En fin, que me acojo al ejemplo de la anecdota, y la cuento asi: "HabIa una vez-mucho antes del juez Marcos Garcia, del buen juez Magnaud, y de los jueces integros del cuadro de Mabuse-un juez ejemplar. Sobre su mesa, para que estuviera perennemente entre el acusado y e1, la estatua de la Justicia mantenia con ademfn seguro la espada y la balanza, donde se pesaban con escrnpulo tal los "pros" y los Contrass", los "considerandos'' y los "resultandos'', las "atenuantes'' y las "agravantes", que jamias, ni aun la falibilidad humana consinti6 que ninguno de los dos platillos aventajase al otro. El juez tomaba cada manana una ducha fria para aplacar sus nervios; comfia poco para que el trabajo profundo de las digestiones no predispusiera su animo; dormia parcamente para que el suefio no abotagase sus luces, o bien no las avivase demasiado sugiriendole imAgenes deliciosas y nefastas. Convencido de que las instiga206

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DIXLOGOS: FEMINISM ciones y mascaras del error son multiples, el juez multiplicaba tambi6n su vigilancia, de modo que sus vigilias henchidas de razones, de precedentes y de maximas-en latin, claro-, eran los pilares donde se sustentaban sus sentencias. Pero la vida es larga, y en sus encrucijadas una mala digestion, un sueno pesado, o un sueno sobresaltado por sensuales quimeras, nos aceeban. A los seres imperfectos, como nosotros, tales asechanzas, alternadas, nos mortifican los trescientos sesenta y cinco dias del ano y un dia mats en los anos bisiestos; a los seres perfectos, como el buen juez, solo los sorprenden una sola vez en la vida, pero todas de un golpe... No puedo describir la noche, que daria ocasi6n a pormenores escabrosos, y salto a la manana siguiente. Aquella manana los ojos del juez ejemplar, engastados en los abultados parpados como brillantes mortecinos, se entornaban no se sabe si para guardar mejor la imagen fugitiva del ensueflo que pocas horas antes era realidad, si para resarcirse del suefo incompleto, o simplemente por exigencia de la digesti6n de un faisin sazonado con especias fuertes. Ante 61 dos litigantes exponian sus quejas; cada una creia haber recibido de la otra ofensas que demandaban reparaci6n, y en las cuales se dirimia, ademias, uno de esos problemas de derecho que ninguna jurisprudencia ha logrado resolver. Entre las dos contradictoras estaba la verdad, no cabia duda; y con lo que le quedaba de su juicio, el juez vela esa verdad ir tan pronto de una a otra, igual que una mariposa indecisa. a Sobre cual de las dos concluiria por fijarse? Una de las mujeres era tuerta, y en su boca un solo diente puntiagudo brillaba como una estalactita olvidada en una caverna; al hablar, gotas de saliva iban a salpicar los pies de la estatua de la Justicia y a poner puntos de espuma, que tardaban en deshacerse, sobre una cartera de piel que el juez estimaba casi mas que a la Justicia, en lo cual era, como siempre, justo, pues aquella cartera habia contenido muchas veces sus autos y sentencias, que es como decir que habia contenido la Justicia misma. La otra mujer era mas oven; sus ojos, de un gris profundo y transparente, brillaban en su cara, a la cual deliciosos accesos de rubor ponian de vez en cuando un velo. La primera hablaba mucho, atropellando sus propias razones; la segunda hablaba poco y colocaba sus palabras oportunamente. 207

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CUBA CONTEMPORANEA La primera manoteaba sin cesar; la segunda hablaba con los brazos rigidos; y s6lo de tiempo en tiempo, para apoyar una palabra capital, su diestra se tendia e iba a buscar, para fondo de sus ademanes, precisamente la cartera negra, donde las gotitas de saliva hacian fruncir el ceio del juez... Olvidaba decir que esa mano era fina, pflida, y que el rubi ribeteado de oro que sangraba en ella, acentuaba su semejanza con otra mano que habia acariciado la calva del juez la noche anterior... Mientras tanto, la mariposa de la verdad revoloteaba de una a otra; iba, venia, tornaba a ir. Y el juez, con una secreta inquietud, temia, cada vez que la vela posarse sobre la cabeza de la mujer del diente solitario y de la abundante saliva, que no volviera a elevarse de nuevo. Fuerzas rec6nditas que jams erey6 que interviniesen en sus considerandos, se le hacian de pronto imperativas y visibles. Y asi, cuando la mariposa se pos6 al fin, como diciendo: "He aqui la raz6n, he aqui, sobre esta mujer olvidada de las gracias, la sagrada verdad con quien te has desposado'", el juez, con un ademan terrible y repentino, arranco de manos de la Justicia la legendaria espada, y de un solo mandoble seg6 la cabeza que rod6 por tierra, matando en su caida a la mariposa." Lector: si mi opinion te interesa, has de buscarla en el enigma facil que te propongo: Adivina cuil de las dos interlocutoras tiene profundos ojos transparentes y cubre su rostro con un velo ideal de rubor. ALFONso HERNANDEZ CATA. 208

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EVOLUCION HISTORICA DE LAS LETRAS CHILENAS Chile se ha hecho notar entre los pueblos hispanoamericanos, mias por su temperamento vigoroso y por su espiritu de orden y progreso, que por sus dotes literarias. Hasta la 6poca contemporinea, tan s6lo ciertos g6neros didacticos, como la Historia y la Filologia, han aleanzado entre nosotros mayor esplendor que en las Repnblieas hermanas. Ello ha hecho decir que 6ste es un pueblo refractario a las altas manifestaciones del arte. Nada mals err6neo. Las causas de aquella inferioridad son exclusivamente soeiales. Pais apartado y, si no pobre, de una riqueza reacia que exige ser explotada, Chile, en su primera epoca, dedic6 obligadaiente todos sus esfuerzos a la conquista de la estabilidad material, y en pos de la Independencia, gozando de un orden y libertad ntnicos en Am6rica, diose, como era l6gico, con preferencia a la obra politicosocial de la formaci6n de la nacionalidad. De ah que, durante el coloniaje y casi todo el primer siglo de la Republica, hayan florecido principalmente en su suelo los g6neros mas o menos didacticos o cientificos, coadyuvadores o ilustradores de aquella lucha y aquella .labor. Como es de suponer, la prosa ha tenido en Chile desenvolvimiento mas amplio y vigoroso que la poesia. El caso (nico, ofrecido por esta tierra, de una conquista que no termin6 jams, hizo que durante el domino espafiol la Cr6nica desplegara en sn ambiente un follaje extraordinario: es sabido que entre nos() Este interesante estudio es un extracto de un libro quo, con el mismo titulo, publienrh en breve su autor, nuestro amigo y companfero el distinguuido escritor chileno Francisco Contreras, actualmente en Paris.

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CUBA CONTEMPORXNEA otros se escribieron mas obras de esta naturaleza que en todas las otras colonias americanas. Entre los capitanes o frailes que cultivaron este g6nero, se cuentan algunos realmente meritorios; asi el conquistador G6ngora de Marmolejo, que en el siglo xvi escribe ya una Historia del Reino de Chile encantadora de ingenuidad y de color, y en el siglo siguiente, dos frailes jesuitas: el padre Alonso Ovalle, autor de otra obra de ese asunto, elegante y minuciosa, y el padre Diego de Rosales, que en su Historia General realize ]a labor mas fuerte y seria de la cronica primitive. Otro fraile di a luz en el siglo xviI un libro que, aunque lleva el titulo de historia, es mias bien un trabajo cientifico, que constituye la primera obra de esa indole en nuestras letras; hemos nombrado al abate J. Ignacio Molina y su libro famoso: Historia Geograc fea, Natural y Civil del Reino de Chile, que mereci6 la atenciun y el aplauso de la Europa contemporinea. El mismo hecho de ]a lucha interminable por la conquista inspire a la Poesia, originando sobre todo cierto desarrollo del poema (pico o siquiera hist6rico. En la aurora de la Conquista, don Alonso de Ercilla, cantando un episodio de aquella lid, compuso la mejor epopeya mis o menos tal a que America ha dado origen: La Araucana. Luego otros cuantos portaliras dieron vida a diversos poemas narrativos, imitaciones u oposiciones del de Ercilla, "mas notables, en verdad" (como bien dice Dario) "por la abundancia que por el valor de sus frutos". Asi, Pedro de Cia escribi6 el Arauco Domado; D. Santiestievan y Osorio, la Cuarta y qjuinta parles de la Araucana; Hernando Alvarez de Toledo, el Puren Indomito; M. Xufr6 del Aguila, el Compendio historial... En la 6poca de la Independencia, las ideas nuevas, que acabaron por saturar el ambiente, influyeron de manera profunda sore las letras, sacandolas de la estrechez del estilo pseudosabio y los temas obligados y haci6ndolas abordar forma mas espontnea y esfera mis amplia. Pero como el tiempo era de lucha y de vida inestable, las manifestaciones literarias fueron contadas. Reduj6ronse a algnin escrito politico, como el famoso Catecismo de Martinez de Rosa; a unas cuantas memorias hist6ricas, como el Diario Mililar, de Jose M. Carrera, o la Guerra de la Independencia, de J. Rodriguez Ballesteros; y a cierta labor 210

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EVOLuC6N HIST6RICA DE LAS LETRAS CHILENAS periodistica en las primeras hojas de esa indole, en que se distinguieron Fray Camilo Hlenriquez, redactor de La Aurora de Chilc, y luego J. Miguel Infante, director del Valdiviano Fed eral. Este estado mental se prolong durante los primeros anos de la Republica. Fu6 un periodo de preparaci6n, de orientation intelectual, en que se discuti6 y ciment6 la importante obra de la implantacion de la enseuanza, obra a la cual prestaron valioso concurso varios sabios profesores extranjeros, sobre todo el espalol J. Joaquin de Mora y el venezolano Andr6s Bello. En 1842 un entusitstico movimiento mental conmovi6 la calma de aquella tranquila atmosfera. Era la nueva juventud, preparada por aquellos maestros, que entraba en escena. Uno de esos j6venes, el mas ilustre, J. Victorino Lastarria, dio el primer paso eon ]a fundaci6n de la Sociedad Literaria, en cuya inauguraci6n lanz6 una proclama de fervor y libertad intelectuales. Luego la memorable polemica de los Clasicos y los Romnnticos vino a despertar cierto entusiasmo, a crear cierto ambiente en torno de las cosas del pensamiento o del arte. Fu6 una ardorosa contienda entre los emigrados argentinos, pr6fugos de la tirania de Rosas, que, sorprendidos de nuestra infecundidad literaria, osaron sejialar como causa a la enseuanza de Bello rutinaria y purista, y algunos jovenes discipulos de 6ste, que contestaron por el maestro, tachando a los contrincantes de pretenciosos e incultos y de seetarios de una tendencia (el Romanticismo) "ya pasado de moda''. Primeramente se manifestaron tries grandes figuras, que son algo asi como los Precursores en las diversas ramas de la Filosofia, la Historia y la Novela: J. Victorino Lastarria, corifeo de la filosofia positiva y la critica hist6rica rationall", espiritu no coming, que j untaba a una lucidez semigenial una terquedad inquebrantable; Francisco Bilbao, ardoroso paladin del racionalismo francs, cuya obra apostolica de estilo biblico y cuya vida sin macula cinen a su hermosa figura una ardiente gloria cernlea, y J. Joaquin Vallejo, temperamento realista y vivaz, que fij6 nuestras costumbres politicas o dom6sticas en innumerables cuadros llenos de sabor y colorido. Pero el verdadero inspirador del movimiento fu6 Andres Bello, hombre cultisimo, pero pre211

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CUBA CONTEMPORXNEA ceptista estrecho, que en ciencia tenia por metodo el trabajo honrado y sereno, mas en arte acataba los preceptos del desgraciado d6mine G6mez de Hermosilla. En la pol6mica recordada, puede decirse que su espiritu triunf6. El orient, pues, la mayoria de las manifestaciones en todas las ramas literarias. De ahi las cualidades y los defectos de nuestras letras de esa 6poca: ante todo, el predominio desproporcionado de los generos didacticos sobre los imaginativos; luego, en aqu6llas, el espiritu severo y la sobriedad de la forma, y en 6stos, la tendencia utilitaria y el numen pobre y pacato. Los trabajos hist6ricos asumieron amplitud y desarrollo extraordinarios. La abundante cr6nica primitive sirvioles de solida base, y el m6todo del maestro, de documentaei6n concienzuda y narraci6n objetiva, no pudo menos de series propicio. De alli nuestras letras hist6ricas llenas de grandes cualidades (la honradez inconmovible y las proporciones monumentales) ; aunque no escasas tambi6n de defectos lamentables (la carencia de espiritu filos6fico y el descuido del estilo, que se arrastra, a veces, sin animaci6n ni color). Entre sus cultivadores se destacan algunas personalidades que son verdaderas glorias americanas, como los hermanos Amunategui, fecundos y concienzudos, autores de una labor tan extensa cuanto variada; Diego Barros Arana, creador de nuestra formidable Historia General, producto de una larga vida de trabajo met6dico y sostenido, y Benjamin Vicuna Mackenna, que, si no sobresale por su ciencia o metodo, se distingue por su arte: su facultad de hacer revivir el pasado y su estilo no siempre correcto, pero animado siempre por la vibraci6n y el color de una fantasia inagotable. Con vigor no menos grande, florecieron esas dos ramas que tienen de las letras didacticas y de las imaginativas: la Oratoria y el Periodismo. El medio joven y democratico, en que se disfrutaba de cierta libertad y en que estaba todo por hacer, favorecio su eclosi6n. Politica, educacion, literatura, todo busc6 forma inmediata y ostensible en el discurso o en el articulo periodistico. Ambos g6neros se distinguieron por sus cualidades de dialectica, espiritu vigoroso, argumentaci6n contundente; mas no sobresalieron por su forma artistica; al contrario: por lo general, adolecieron de estilo descuidado y pobre. Todos los inte212

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EvoLUCI6N IITST6RICA DE LAS LETRAS CHILENAS lectuales fueron sus cultivadores de ocasi6n, pero algunos lo fueron tambi6n exclusiva o primordialmente. Entre los oradores de esta suerte, se distinguieron: Isidoro Errazuriz, Cris6stomo famoso, cuya palabra vencia por su dorada fascinaci6n; NI. A. Matta, paladin del Radicalismo, algo frio, pero inconmovible; E. Mack-Iber, sobrio y energico; y entre los oradores sagrados, R. A. Jara, leno de cualidades externas, pero de palabra ampulosa y vana. Entre los periodistas descollaron: los hermanos Xrteaga Alemparte, finos y espirituales, que lograron transformar el burdo periodismo primitivo en un genero correcto y culto; M. Blanco Cuartin, polemista fogoso y critico social incisivo; Zorobadel Rodriguez, que hizo de la prensa la. cftedra de sus ideas de econonista; J. R. Allende, Rafael Egafia... La Filologia adquiri6 tambi6n inusitado desenvolvimiento, no ciertamente por responder a una necesidad del medio, sino por imitar el ejemplo de Bello, dado a esos estudios. Siguiendo al maestro que se habia mostrado rebelde en este ramo, el nnico precisamente en que es licito ser conservador, ya que un idioma no vale por su perfecci6n, sino por su difusi6n, abord6 la senda peligrosa de las innovaciones. Asi, avanz6 hasta formular una ortografia indigena, segln las doctrinas bellistas, que se adopt6 oficialmente y, por fin, una ortograffa fon6tica, en verdad barbara, pues rompe con todas las tradiciones de la lengua. Sus resultados han sido, pues, negativos: esas pretendidas reformas no han hecho sino aislarnos en el vasto oceano del idioma castellano. v Hemos de mencionar a la falange de profesores que ha levado a cabo esa obra desgraciada? Empero, las letras imaginativas se desarrollaron, como hemos significado, d6bil y pobremente. La ensefianza del maestro, tendenciosa y dogmatica, les infundio espiritu menguado sumiso a todos los idolos y forma mezquina adversa a todas las innovaciones, que convirtieron la narrativa en cuadro aforistico, el verso en pieza declamatoria y la critica en vara de hierro para medir la Belleza. La novela, inspirandose no en los grandes maestros, sino en los folletinistas franceses o espafioles en boga, asumi6 de preferencia la forma del romance hist6rico o aventurero falto de psicologia y nulo de estilo, puesto casi siempre al servicio de las 213

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CUBA CONTEMPORkNEA ideas politicas del autor. Sin embargo, aprovechando el ejemplo de Vallejo, abord6 tambien la manera mas artistica del cuadro de vida y costumbres nacionales, no escaso de caraeter y color aut6ctonos. En la primera forma la cultivaron una legion de escritores fecundisimcs, pero cuyos nombres y titulos no pueden ser consignados en un bosquejo como el presente; en la nltima, la trataron unos cuantos autores meritorios, sobre quienes descuellan: Alberto Blest Gana, temperamento vigoroso y sagaz, creador de una infinidad de obras caracteristicas, animadas, arenas, si bien deslucidas por la mania aventuresca y por el prurito de busear en todo el efecto c6mico, que les da cierto sello de vulgaridad, y Daniel Barros G6mez, talento no comun, mitad artista, mitad sabio, autor asimismo de numerosas novelas no escasas de colorido y llenas del sentimiento de la realidad, pero daiiadas por la falta de proporciones, debida a la pl6tora de los mas betere6genos elementos, y por el vano intento de convertir el arte en aforismo de moralidad political. La Poesia, imbuida en el cspiritu de Bello, comenz6 por calcar a los frios y prosaicos maestros neocisicos espanoles; hiego, no pudiendo resistir la onda romantica, tom6 de Hugo, Zorrilla o Espronceda lo que tenian de ma's also: el tono grandilocuente o Ia sensibleria almibarada, para caer finalmente en la imitaci6n del subjetivismo sentimental de Becquer, ese poeta personalisimo y, por tanto, inimitable. Asi, la mayoria de los mantenedores del "fuego sagrado'' (como Salvador Sanfuentes, autor de varias leyendas soporiferas; Guillermo Matta, tribuno lirico de elocuencia aplastante; M. Marn del Solar, poetisa patriotica y domistica...') no merecen sino el velo piadoso de un silencio disereto. Solo tres o cuatro de ellos alcanzaron ciertas notas agradables, que induce a creer que, de haberse desarrollado en medio mas propicio, habrian podido hacer bermosas cosas; tales: Guillermo Blest Gana, rimador tierno y fino; Eusebio Lillo, delicado y con cierto colorido, y, en algunas de sus producciones, Eduardo de la Barra, a pesar de no haber podido reaccionar nunca contra la aniquilante influencia becqueriana. La crItica, por fin, nacida en la idolatria de los viejos idolos y el terror de los canones forreos, asumi6 el espiritu hermosillesco, caro a Bello, no poco sagaz para descubrir los defectos, 214

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EVOLUCT6N HISTORICA DE LAS LETRAS CHILENAS pero ciego para ver toda belleza. Diose a estudios de literatura arcaica, en que se ensay6 el maestro, o a comentar la producci6n del momento, con rigidez de d6mine implacable. En aquel senido consigui6 restaurar mas de una vieja joya literaria olvidada, pero en 6ste no hizo sino oponerse al desarrollo mental escaso y de suyo ingrato en un ambiente enrarecido, cuando no hostil. Centre los cultivadores de la primera manera, merecen menei6n el poeta de la Barra, exhumador de bellos cabujones de la Guesta y autor de algunos trabajos sobre t6cnica po6tica, y J. Agustin Barriga, que ha aportado ciertas luces al caos del origen del idioma. Mas entre los cultivadores de la nltima, I hemos de nombrar a Romulo Mandiola, periodista brillante, pero critico detestable, o a Pedro N. Cruz, iconoclasta valiente, pero uya labor reposa en la falsa idea de que la critica debe tener en las letras el papel de la policia en las ciudades? Asi, este largo periodo, que alcanza hasta la 6poca contemporArinea, pues hasta entonces la producci6n ofrece ma's o menos las mismas caracteristicas, vi6 el desarrollo vigoroso de los generos didicticos, ya que no el de los imaginativos. Ello dio a nuestras letras una base s6lida, sobre la cual el Arte podria luego alzar sus castillos azules. Despu6s de 1880, conseguida la riqueza pnblica y la estabilidad politica mediante el esfuerzo obstinado de Ia actividad colectiva, y aun cierta preponderancia national, adquirida por las victorias en las relaciones internacionales. el ambiente estaba preparado para recibir las altas manifestaciones artisticas. AsI, la nueva juventud, que no seguia ya tan fielmente la tradici6n bellista y que leIa a los modernos estilistas franceses, en el anhelo desinteresado de la belleza pura, comenz6 a agitarse, aun sin rumbo cierto, pero asumiendo bellos gestos de irreverencia o audacia. Era la repercusi6n en nuestro medio del gran movimiento que empezaba a ganar el Continente, el cual, bajo la inspiraci6n de las nuevas corrientes francesas, se alzaba contra la literatura caduca, impersonal, de segunda mano, en ]a aspiraci6n del arte puro, renovado y ]ibre, del arte aut6ntico, en una palabra, que debia dotarnos por fin de una literatura genuina e idiosinerisica. El movimiento se condens6 en Santiago en rededor del diario La Epoca, publicaci6n que concedia considerable espacio a las letras. Un poeta centroameri215

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CUBA CONTEMPORXNEA cano que se habia hecho notar ya entre los mas gallardos paladines de la cruzada, Ruben Darlo, lleg6 entonces a nuestra tierra y sent plaza en aquel diario. Aun cuando su labor maravillosa, cuyas joyas ma's bellas fueron las prosas y los versos de AZO, no encontr6 desde luego mas seguidor que el fino y singular Pedro Balmaceda; este artista genial arroj6 entre nosotros la semilla que poco despu6s debia resolverse en una primavera de arte y belleza. Asi, algunos afios mas tarde, en el period de calma que se sigui6 a la revoluci6n de 1891, un intenso movimiento estall6 snbitamente, con un vigor y entusiasmo inusitados en nuestro estrecho Campo mental. Como en los otros pauses americanos, los poetas fueron los paladines del nuevo Evangelio. En 1896 Pedro A. Gonzalez di6 a luz un libro de versos, Ritmos, en que mostraba un espiritu y un sentimiento de fuerza incontrastables en una forma nueva, si no siempre rara, de arte exquisito. Poco despues nosotros publicamos un ramillete po6tico, Esmaltinas, ya abiertamente revolucionario, en que la rareza llegaba a la extravagancia, y el amor del color al abigarramiento; escrito, en su mayor parte, antes que se revelara Gonzalez, en el entusiasmo febril de los diez y ocho y diez y nueve anos. Los viejos reaccionarios, que habian recibido Ritmos friamente, alzaron la voz de los ocho vientos de la prensa, con vocingleria de burgueses espantados, aprovechando la ocasi6n para anatematizar con c6mica furia a la llamada Escuela Decadente. Sin embargo, a pesar de la resistencia, el ambiente se hacia. Los poetas que se manifestaban, se adherian con entusiasmo a la tendencia nueva: en sus creaciones latia un afin ardiente de belleza pura y arte renovado y personal. En el primer momento, algunos de ellos, fascinados por los maestros "fin de siecle'', cayeron en las exageraciones de imitacion: la sentimentalidad morbosa y la forma facticia. Mas, a medida que se han ido encontrando, todos ban tornado, con mayor o menor rapidez, a la sinceridad y a la vida. Desde entonces nuestras letras cuentan con una brillante falange de aedas cjue han alzado de un golpe nuestra poesia a la altura de las mas selectas del Continente. Tales, fuera de los nombrados: A. Borquez Solar, de espiritu atormentado y forma algo zurda, pero lleno de intensa vibraci6n, que ha sido uno de los que mas han luchado; D. Dubl6 Urrutia, can216

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EVOLUCION HISTORICA DE LAS LETRAS CHILENAS tor aut6ctono, de que los reaccionarios bicieron su Idolo indebidamente, pues en su forma demuestra tambi6n el deseo unanime de la renovation; G. Valledor Sanchez, sofiador melanclico y nostilgico, amante de los sueios misticos y las cosas lejanas; I1. Magallanes Moure, claro y egl6gico, cuyos versos hacen efecto de un surtidor cristalino sobre un jardin humilde; Samuel A. Lillo, poeta national, no escaso de vigor, cuya forma oscila entre los moldes gastados de la vieja ret6rica y los modos matizados del gusto nuevo; Miguel L. Rocuant, magnificente y suntuoso, en quien resurge, a veces, el verbo del gran Gonzalez; C. Pezoa Velis, fino y espontineo, que supo unir al sentimiento de la tierra el estilo selecto y nuevo; V. Domingo Silva, paladin valiente del arte social, de versificaci6n pura, pero de tono grandilocuente; Carlos Mondaca, por fin, rimador cultisimo, quintaesenciado y audaz. Antes que los poetas, los prosadcres abordaron las sendas nuevas, aunque sin ostentaci6n, casi sin darse cuenta de ello. Luis Orrejo Luco, que habia pertenecido al circulo de La Epoca, publie6 sucesivamente tres volnmenes, Pdginas Americanas, Pandereta, Un idlio nuevo, en que, por primera vez en nuestras letras, la psicologia era tratada honda y minuciosamente, y el estilo manejado con pulso de artista, a toques ripidos y vivos, impresionistamente. En seguida, E. Rodriguez Mendoza di6 a luz dos libritos, Gotas de Absintio, Ultima Esperanza, que, si no tenian nada de original, pues eran variaciones excesivas de ciertas notas de Dario o P. Balmaceda, ostentaban no pocas paginas de una finura y una distincion inusitadas en el instante. Al mismo tiempo, Angel C. Espejo public, con el titulo de Cuentos de Alcoba, una serie de novelitas seductoras, mundanas y refinadas, que, si por la forma hacian pensar en los nuevos novelistas franceses, sobre todo en Maupassant, por el fondo eran absolutamente de su medio. Por lo general, estos escritores se manifestaron moderadamente, sin exagerar las notas del refinamiento o del exotismo a la moda, por lo cual no encontraron oposicion tan porfiada como los poetas. Ademas, obraron casi inconscientemente, sin cuidarse de manifestar, ni menos de difundir, sus ideas. Mas aun: hubo algunos que alzaron la voz contra la corriente que los movia, como R. Brikles y, sobre todo, Rodriguez 217

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CUBA CONTEMPORXNEA Mendoza, ofendido con Darlo a causa del juicio justamente severo de 6ste sobre su primer librito. Con todo, los escritores jovenes que se manifestaban entraban en el movimiento con entusiasmo creciente. De manera que desde entonces contamos con un nncleo compacto de prosadores fuertes o selectos que, dandose con preferencia al cuento y la novela, han levado estos g6neros a un grado de desarrollo, intensidad y perfecci6n factural, que, segfin entendemos, no tienen en otro pals americano. Aparte de los nombrados, que han seguido produciendo con 6xito, distinguense entre ellos: Federico Gana, cuentista fino y colorido, que ha sido el primero en estilizar triunfalmente nuestra vida campesina; Rene Brildes, sincero y delicado, autor de una novelita y varios cuentos, joyas aut6ctonas de verdad y de arte; Baldomero Lillo, narrador robusto y personal, que en sus dos libros, Sub Terra, Sub Sole, ha trazado firmemente la lucha formidable de nuestro proletario con las dos fuentes de la riqueza national: la mina, la gleba; Augusto Thomson, inquieto y apasionado, que ha ido con empuje del naturalismo mas crudo al subjetivismo mas intimo; G. Labarca Iubertsou, cuentista sano y terso, pintor de euadros rurales hermosos de color, pero algo zurdos de factura; B. Vicufia Subercaseaux, escritor desigual, que ofrece, al lado de trozos en que la imitaci6n francesa liega al calco, paginas no escasas de matiz y esplendor; Leonardo Pena, novelador subjetivo, que se debate desesperadamente en el circulo f6rreo de un egotismo poco simpatico, pero no poco interesante; N. Yaiez Silva, cuentista sentimental, que a falta de profundidad psicol6gica, ostenta una buena factura y un estilo bien "manchado"; Januario Espinosa, autor de una novelita, Cecilia, fresca y espontAnea como una flor aborigen; Eduardo Barrios, en fin, analista finisimo y estilista matizado y dictil. El florecimiento de la poesia y la novela provoc6, como era l6gico, la aparici6n de la critica en sU forma verdadera, moderna; esto es, de la critica comprensiva y artista, que se cuida mis de poner en luz las bellezas que de censurar los defectos, asumiendo asi papel de estimulo, y no de remora, de la produccion mental. En los primeros afios del movimiento, s6lo tuvo cultivadores ocasionales, que solian publicar articulos de la indole 218

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EVOLUCION HISTORICA DE LAS LETRAS CHILENAS a la aparici6n de algnn libro. Mas desde hace un lustro, cuenta con adeptos entusiastas, que han realizado ya obras mas o menos s6lidas. Si hemos de ser fieles, estamos obligados a consignar que fuimos nosotros quienes dimos el primer libro de esta suerte de critica: Los Modernos. Luego, Emilio Vaisse (Omer Hemet) de nacionalidad francesa, pero chileno por su labor, reuni6 bajo el titulo de La Vida Litcraria, algunas de sus cr6nicas bibliograficas en que comenta periodicamente nuestra produccion, con un espiritu amplio y comprensivo, que s6lo excepcionalmente suele encerrarse en dogmatismos lamentables. Despu6s se han hecho notar Armando Donoso, preparado y entusiasta, que en cortisimo tiempo de labor ha realizado trabajos considerables, como su conferencia sobre Men6ndez y Pelayo, y un libro, La joven literatura chilena, en prensa en Espana, en que divulgara a nuestros nuevos trabajadores mentales; Herntn Diaz Arrieta, fmo y sagaz, que se ha revelado litimamente critico severo pero justo, y F6lix Nieto del Rio, que acaba de publicar en volumen sus comptes-rendus periodisticos. Por su parte, los g6neros didfcticos o cientificos han continuado desenvolviendose con la fuerza de la aceleraci6n anterior, acrecentada por impulsos nuevos. Si hoy brillan menos que antes, es a causa del esplendor de las letras artisticas, que han tornado la primacia que les correspondia. Todos ellos se manifiestan gallardamente; mas aun, progresan en el sentido de un espiritu mas cientifico y un estilo mas ameno. Cada uno posee un grupo vigoroso de cultivadores. Asi, la Historia cuenta con autores notables, como Gonzalo Bulnes, creador de la famosa Historia de la Guerra dcl Pacifico; Fray Crecento Errazuriz, Domingo Amuntegui Solar, Thayer Ojeda, Blanchard Chessi, etc.; la Filosofia, la Sociologia y el'Derecho, con trabajadores eminentes, algunos de renombre europeo, como el profesor Valentin Letelier, Alejandro Alvarez, Roberto Huneeus, J. Vald6s Cange, R. \Iontaner Bello, etc.; y la Filologia, que se ha enriquecido con la interesante rama del Folk-lore, con cultores inteligentes, como el profesor Rodolfo Lennz, Tomas Guevara, i. A. Romin, Ram6n Labal, J. Vicufa Cifuentes, etc. Asi, nuestras letras, agitadas por un movimiento fecundo, presentan hoy un aspecto vigoroso y selecto, realmente intere219

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CUBA CONTEMPORANEA sante, que tiene por s6lida base nuestros generos didicticos, y nuestra literatura artistica por Aurea corona o azul cimera. En el curso de estas cr6nicas, nos esforzaremos por presentar, a la ocasion de sus libros, a nuestras figuras intelectuales mis salien. tes, contribuyendo de esta manera a la hermosa obra del acercamiento de nuestras Repnblicas hermanas, obra que, antes que los gobiernos, estan realizando los escritores de la Am6rica Ib6rica. FRANCISCO CONTRERAS. Santiago, Chile. 220

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HEREDIA Asi como propicio clima y terreno f6rtil cooperan eficazmente al mejor desarrollo de un Arbol, el hecho de vivir en Francia, Inglaterra, Alemania o Italia el hombre favorecido por brillantes dotes intelectuales y, en consecuencia, predestinado a conquistar laureles en literatura, bellas artes o ciencias, ayidale por manera indecible, pues le rodean incesantes estimulos, entre ellos los muy poderosos de la gloria y la riqueza; puede fecundar su espiritu con el trato o las lecciones de eminencias, con la vista de magnificos monuments, con famosas y elocuentes ruinas, con academias, santuarios del entendimiento, con bien provistas bibliotecas, con museos, tesoros de conocimientos o bellezas. Solamente en virtud de extraordinarios y desesperados esfuerzos, sin elementos exteriores, sin gufa, con excesiva escasez de libros, auditorio y recompensa, recorre en Cuba su carrera el amante del saber, el poeta, el artista. Dadas las expuestas circunstancias, es indudablemente mas meritorio sobresalir en Cuba que en los Estados Unidos o Europa. Nacido Jos6 Maria Heredia en Santiago de Cuba (1803), encontr6se con un pals pobre, agobiado por la mas delet6rea tiranMa colonial, entregado al mats arido y mezquino mercantilismo, vegetando en sofiolienta apatfa; solamente en la ciudad de su nacimiento y, mas, en la Habana, esforzabase por vivificar intelectualmente la Isla un nncleo de entusiastas y patriotas. Hay desgracias que, en un sentido, resultan dichas: perseguido Heredia, como participe en la conspiraci6n de los Soles de Bolivar, tramada por el habanero Lemus, tuvo, a la edad de 20 afios, que surcar, fugitivo, el oc6ano; emigrar a los Estados Unidos y, despues, a M6jico, donde se estableci6 como abogado; alcanz6 im-

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CUBA CONTEMPORANEA portantes destinos y entr6 en las recias luchas political que, durante period harto dilatado, empobrecieron, bafiaron en sangre y desacreditaron la patria de Morelos y Juirez. Por contraste singular, 61, republicano ferviente y desinteresado, combati6 a las ordenes del corrompido, voluble y ambicioso general Santana; fu6 su secretario e intimo amigo, parando en alejarse de 61 con indignaci6n por sits yerros y felonias, y ser objeto de su mayor aborrecimiento. Corri6 en tal 6poca sumo peligro su vida. Como escribi6 Heredia, a la edad de veinticinco anos habia sido abogado, viajero, profesor de idiomas, soldado, periodista, diplomitico, poeta. Facilmente se concibe cuantas vicisitudes, grande y tempranas, debieron madurar su raz6n, enriquecer y vigorizar sus dotes para la poesia, ensanchar los horizontes de su alma. No solamente para los cubanos, sino para la cultisima Europa y los Estados Unidos, es Heredia uno de los primers liricos, como acreditan las odas Al Nicigara, En el teocalli de Cholula, Al Oceano, A Bolivar, Vuelta at Sur, En una tempestad. Se distingue por lo brioso de su versificaci6n, por su honda sensibilidad, por sus pindaricos arranques, por su maestria grfica, por la elevaci6n y sinceridad de sus sentimientos, por su amor a la libertad, a Cuba, a los imponentes espectfculos de la naturaleza; no tiene l6xico abundante; suele ser desigual; flaquea en inventiva; mas atiende a la verdad, a la espontaneidad,a su fogosa indole, que al arte: de ah, tal vez, sus incorrecciones, aumentadas por el poco vagar que le concedian, no solam'ente sus afanes por la subsistencia, sino, mals ann, la terrible vorigine de la politica mejicana de entonces, por la cual se vi6 arrebatado. Convengo con el senor Enrique Pineyro en que ni Bryant ni Longfellow, como tampoco Bello ni Olmedo, le son, en conjunto, superiores. Como habian hecho ya Lista y Quintana, proclamale gran poeta el esclarecido literato Menendez y Pelayo (1), legitima gloria espanola, y le coloca pr6ximo al inmortal cantor de la Im(1) En la Antologla hispanoamericana, dirigida por 61 y donde se puede leer sn juicio critico tocante a Ileredia, incluy6 l Himno at sot, La estai6n de los nores, Ai cometa de 18, At Nidgara, En el teocalli de Cholua, A la estrella de Venus, Atenas y Palmira, A mi caballo, Versos eseritos en una tempestad, Ultimos versos, A ia religion. 22

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HEREDIA prenta y a Nicasio Gallego; admite su incuestionable originalidad; juzga que puede la Avellaneda arrebatarle el cetro de la poesia lirica cubana; que un corto numero de sus versos, con toda su belleza y frescura primitivas, y no obstante cambios del gusto, sobrevivira al naufragio de los demts, muchos de los cuales pecan por incorrectos, vulgares, insipidos; condena como los mts endebles suyos los politicos, sin excluir los dedicados a Emilia y el Himno del desterrado (de lo cual protesto) ; desecha, inflexible, sus composiciones er6ticas, sin advertir que no pocas fueron escritas entre la edad de 16 anos y la de 18 (2), cuando dificilmente las hubieran aventajado poetas de alto renombre; tacha de flojas e insignificantes sus odas saficas; opina que le faltan sobriedad, mesura, esmero en los detalles, feliz election de frases, novedad y oportuna aplicaci6n de adjetivos, siendo muy inferior a Bello en la expresi6n; atribuye las desacertadas enmiendas hechas por 61 en sus poesias, a que su gusto no lleg6 nunca a sazonarse. Aunque literariamente es Men6ndez y Pelayo, respecto a ml, como a un otero el Aconcagua, me parecen extremadas las censuras antedichas: si Garcilaso, Hernando de Herrera, Fray Luis de Le6n, los Argensola, Quevedo y otros clAsicos espanoles fuesen examinados con estricta imparcialidad, minuciosamente, A quedarfan mejor paradox que el ilustre cubano? Ningnn escritor, por esplandida nombradia que alcance, arrostra impunemente el microscopio de critical severa, seglin vemos en Cervantes y Clemencin; lo justo es tributarle admiracion, si los aciertos y bellezas dejan muy atras el nnmero y la importancia de los defectos. Conceptna Men6ndez y Pelayo, err6neamente, en mi humildisima opinion, que, muchas veces, al poeta espanol Cienfuegos debe esplendores y eclipses Heredia. Ademis, le descubre imitaciones de Mel6ndez, Quintana, Lista y varios poetas franceses, britanicos, italianos; pero confiesa que guarda su independencia y su vida po6tica propia, cifrada 6sta en la expresi6n de su caracter ardiente, apasionado, ind6mito y sensual (Lno seria mas exacto decir amoroso?). Cuando no se limita un autor a seguir invariable, servilmente, los pasos de otro, se consider le(2) Por ejemplo, La partida, A Elpino, La inconstanwia, Misantropia. 223

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CUBA CONTEMPORANEA gal, en literature, la imitaci6n: para confirmarlo, basta recordar a Virgilio (de quien se ha dicho que, sin Homero, no hubiera existido), Cicer6n (el cual se orientaba con Dem6stenes), Horacio (eco feliz de poetas griegos), Dante, Shakespeare, Milton, Byron y millares mas. Incuestionable es que los liricos espanoles del siglo de oro se esforzaban particularmente en reflejar la poesfa del Lacio. Entiendo que no deben calificarse de imitaciones las ideas, sentimientos, expresiones analogas, que, en escritores del mismo o diferente pals, a veces de siglos apartados, sugieren la propia situacibn moral, una catastrofe, un hecho, tal espectculo de la naturaleza. Men6ndez y Pelayo, quizes excesivamente afanado en desentranar imitaciones, las encuentra de Virgilio, Horacio, Cespedes, Maury, en la imponderable silva de Bello A la agricultura de la zona torrida, uno de los mas admirables trozos de poesia castellana. i Por ventura necesitaba el ilustre venezolano acordarse del ap6strofe virgiliano Salve, magna parens frugum, para exclamar, dirigiandose a la zona t6rrida, Salve, fecunda zona? A No es sutilizar demasiado percibir en el verso Que tosto el sol y encalleci6 el arado un eco de Quevedo, cuando escribi6 Que un tiempo encallecio manes reales? Con semejante criterio, g qu6 podremos sentir, pensar, estampar en el papel, verdaderamente nuestro? Dice un literato frances que la imitacion literaria es, ademts de tin derecho, necesidad ineludible y que solamente un critico irreflexivo la censura en aquellos que, no por practicarla, se desprenden de su originalidad. Recuerda que es harto limitado el circulo de las ideas humanas para que las antiguas no reaparezean en obras mas modernas. Heredia tradujo o imit6, ademas de algunas otras composi224

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HEREDIA clones, La vision, de Byron; La novia de Corinto, por Geethe; Los sepulcros, de F6scolo (parcialmente) ; Dios al hombre y La desesperacion, de Lamartine; El merito de las mujeres, por Legouv6; A la noche, de Pindemonte; la oda A Napoleon, por Delavigne; El canto del cosaco, de B6ranger; La resolution, de Parny; Los placeres de la esperanza, por Campbell; La melancoha, de Arnault; fragmentos del ficticio poema de Ossian; El pino y cl granado, de Aurelio Bertola; El pantedn del Escorial, por Quintana, en Las sombras; Homero y Hesiodo, La flor, El manzanillo y La caida de las hojas, de Millevoye; La pelea de gallos, del sacerdote mejicano Landivar, notable en versos latinos. Enviando a su madre un retrato de 61, escribi6 al pie un cuarteto, adaptaci6n del compuesto por el poeta francs Juan Antonio Poucher, remitiendo a su esposa su imagen, pocos momentos antes de encaminarse a la guillotina y que dice: Ne vous 6tonnez pas, objets sacres et doux, Si quelque air de tristesse obscurcit mon visage! Quand un savant crayon dessinait cette image J'attendais 1'6echafaud et je pensais a vous! Heredia traslado al castellano, mas o menos libremente, la tragedia Abufar, de Ducis; El fanatismo, de Voltaire; Tiberio y Cayo Graco, de Jos6 Maria Ch6nier; Sadl, de Alfieri; Sila, de Jouy. Pelativamente, no son numerosas sus composiciones po6ticas originales; con perjuicio de su gloria, no siempre manifesto cuando imitaba o traduefa: cree el senor Piiieyrd que por olvido, por distraccion, muy naturales en los sucesos politicos del tiempo, en M6xico. Veamos ahora al genuino Heredia. 1 Cuantas circunstancias propias para inspirar a verdadero poeta, dictaron el Himno del desterrado!: frustradas brillantes esperanzas de independencia y regeneraci6n, esperanzas ardorosamente acariciadas, lozanas primicias de un coraz6n juvenil y noble; triunfante la mafs repulsiva opresi6n; inesperadamente, quiz5 para siempre, alejarse de adorada madre y otras personas queridas; ir con pocos recursos a desafiar las contingencies de la emigraci6n, en pals desconocido! Me represento al autor, en tarde serena, al tramontar el sol, prodigioso creador de luz y poesia, contemplando 225

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CUBA CONTEMPORXNEA tr6mulo, baniado en lfgrimas el rostro, la gradual desaparici6n de la tierra natal. Pat6ticas y bellas, envueltas en melodia, brotaron estrofas como 6stas: Cuba, Cuba, que vida me diste, Dulce tierra de luz y hermosura, Cufnto sueflo de gloria y ventura Tengo unido 6 tu suelo infeliz! Y te vuelvo a mirar! ... CuAn severo Hoy me oprime el rigor de mi suerte! La opresibn me amenaza con muerte En los campos do al mundo sali. Cuan acertadamente dijo, mas adelante, pensando en el gobierno colonial, en la multiforme desmoralizaci6n por 61 engendrada, en la deleterea eselavitud, monstruo insatiable de lagrimas y sangre: Dule Cuba! en tu seno se miran En el grado mfs alto y profundo Las bellezas del fisico mundo, Los horrores del mundo moral. ; Como vibra el altivo coraz6n de Heredia, c6mo resplandece la alteza de su alma, en la siguiente estrofa: Al poder el aliento se oponga Y f la muerte contraste la muerte; La constancia encadena la suerte; Siempre vence el que sabe morir. Enlacemos un nombre glorioso De los siglos al r6pido i uelo; Elevemos los ojos al cielo Y a los aiios que estin por venir! Si en el misterioso mundo de los espiritus emancipados ya del cuerpo, cual de sus cadenas un galeote, se supieran los acontecimientos de este globo, cuin indecible jnbilo debi6 dilatar el alma de Heredia el dia 1.0 de enero, 1899, cuando se realize este pron6stico suyo, remate de su admirable himno: Cuba! al fin te veras libre y pura, Como el aire de luz que respiras, Cual las ondas hirvientes que miras De tus playas la arena besar. 226

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HEREDIA Realzado por versos muy armoniosos, comienza, y se desarrolla admirablemente el Himno al Sol, cuya primera estrofa, copiada a continuaci6n, no puede ser mas digna de tan grandioso asunto: En los yermos del mar, donde habitas, Alza, oh musa, t voz elocuente: Lo infinito cireunda tn frente, Lo infinito sostiene tus pies. Ven: al bronco rugir de las ondas Une acento tan fiero y sublime Que mi pecho entibiado reanime Y mi frente ilumine otra vez. Ignoro si, en los renglones tercero y cuarto, coincidi6 casualmente o por imitacidn Heredia con Chateaubriand, gran mago de la descripcii6n, el cual en sus Dos perspectivas de la naturaleza, dijo: Millones de estrellas, radiando en el sombrio azul de la b6veda celeste, la luna en medio del firmarnento, un mar sin riberas, lo infinito en el cielo y en las olas (3). j Con qu6 viveza y habilidad describe Heredia el magnifico momento de aparecer el astro que nos dispensa luz, calor en cantos innumerables! Las estrellas en torno se apagan, Se colora de rosa el oriente, Y la sombra se acoge A occidente Y i las nubes lejanas del sur. Y del este en el vago horizonte, Que confuso mostrabase y denso, Se alza p6rtico espl6ndido, inmenso, De oro, pnrpura, fuego y azul. Vedlo ya!.. Cual giganto imperioso, Alza el sol su cabeza encendida... Salve, padre de luz y de vida, Centro eterno de fuerza y calor! C6mo lucen las olas serenas De t ardiente fulgor inundadas! CuM, sonriendo, las velas doradas Tu venida saludan, oh soll (3) Des millions d'etolles rayonnant dans le sombre azur du d6me edleste, Ia lune an milieu du firmament, une mer sans rivages, 1'infini dans le ciel et sur les lots! 227

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CUBA CONTEMPORXNEA Lfstima es que, en lugar de olas, no hubiera puesto ondas el poeta, pues no cuadra a las primeras el calificativo de serenas. El verbo fui, en la estrofa final, la afea con el prosaismo: Ah! si acaso pudieron un dia Vacilar de mi fe los cimientos, Fug al mirar sus altares sangrientos Circundados por crimen y error. Ademas del himno expresado, Heredia dedic6 al sol una oda, en la cual descuella la siguiente estancia: Espejo ardiente en que el Senor se mira, Ya nos d6 vida en tu fulgor serene, Ya con el rayo y espantoso trueno Al mundo lance su terrible ira; Gloria del universe, Del Empireo senor, padre del dia, Sol! oye: si mi mente Alta revelaci6n no iluminara, En mi entusiasmo ardiente A ti, rey de los astros, adorara. Sin duda notary el lector el impropio uso de la palabra oye. Al leer esta octavilla, en El arco-iris, Cuando A natura la ciencia quit el misterioso encanto, cuAnto disminuye, cuAnto, el brillo de su beldad! CuO ceden a yertas leyes mil deliciosas visiones, cuan pldcidas ilusiones miramos, ay! disipar! acuden a la memoria estos versos de Beranger, en su lindisima canci6n Los fuegos fatuos: Des sages m'ont ouvert les yeux; Mais j'admirais bien plus 'aurore Quand je connaissais moins les cieux. Du savoir le flambeau devore Les sylphes qui nous ont berc6s. Como en muchas composicones de Heredia, vibra en6rgica, viril, en su oda notable A los griegos, en 1821, su alma tan pura, 228

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HEREDIA tan enamorada de la libertad. Con raz6n exclama, refiri6ndose a los soldados del Sultan: Oh ceguedad funesta, incomprensible, De matar y morir por un tirano! Inevitablemente recordaran los cubanos sus insurrecciones de 1868 y 1895, al leer estos versos: Cuando los padres, Al morir en el campo de batalla, A sus hijos encargan Sangrienta herencia de venganza y gloria, Aunque la lucha prolongarse puede, Segura es la victoria. Pat6tico es el final: Ay! mis ojos, oh Grecia vengadora, Tu gloria no verftn. La muerte fiera De mi edad en la dulce primavera, Cual flor por el arado atropellada, Va 6 despeiarme en la regi6n sombria Del sepulcro fatal. Oh lira mia! Estos serAn los ltimos acentos Que haga salir de ti mi d6bil mano; Mas el hado no hel6 mi fantasia Y, en sus alas fogosas conducido, Vivo en el porvenir. Como un espectro Del sepulcro en el borde suspendido, Dirijo al cielo mi postrero voto Por que triunfes, oh Grecia! Son lunares de tan bermosa producci6n, menos leida de lo que merece, Haced la independencia de la Grecia Y haced su libertad. En vuestros jefes nuestro aliento fuerte Invisibles pondremos. Que os adornen las frentes generosas (4). (4) Si hablamos de una cosa que se halla sola en los individuos, aunque el sustartivo que los expresa est6 en plural, la cosa xdnica subsiste en el singular, v. g.: Todos los anim'les ienen cabeza y no cabezas, porque entonces se entenderia que cada uno de ellos tiene Michas cabezas.-SalvA, Gramdtica de la lengua castellana, seggn ahora se habla, p. 112, edicd6n de 1840. 229

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CUBA CONTEMPORANEA Salamina repftese. Oh lira mia! Estos ser6n los nltimos acentos Que haga salir de ti mi d6bil musa. Creemos oir a Fray Luis de Le6n, al tierno e idealista cantor de La Ascension y la Noche Serena, al decirnos Heredia en su oda A la religion: Cuando con tanta estrella desparcida Brilla sin nubes el nocturne cielo, Quisiera suspirando alzar el vuelo Y a su perenne luz juntar mi vida. Este secreto instinto me revela En soledad y calma Quo no es la tierra el centro de mi alma. i Cuan verdadero lirismo anima, colora, inflama, la composicion intitulada En una tempestad! Asi describe el poeta el huracan: Llega ya... No le veis CuMl desenvuelve Su manto aterrador y majestuoso! Gigante de los aires, to saludo! ... En fiera confusion el viento agita Las orlas de su parda vestidura... Ved!... en el horizonte Los brazes rapidisimos enarca Y con ellos abarca Cuanto alcanzo 6. mirar do monte 6 monte. Obscuridad universal!... su soplo Levanta en torbellinos El polvo de los campos agitado!... En las pubes retumba desperado El carro del Senor, y de sus ruedas Brota el rayo veloz, se precipita, Here y aterra al suelo Y su livida luz inunda al cielo, En el puesto que ocupa, es pobre y pleonastica la voz agitado. i Cuan caracteristica del alma del autor, fogosa, independiente, altiva, amantisima de lo sublime, es la siguiente exclamaci6n: El huracan y yo solos estamos! 230

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HEREDIA En el fragmento descriptivo La muerte del toro, pinto Heredia, con maestria, el lance principal de un espectaculo que todavia conserva Espana, a despecho de la civilizaci6n y no obstante Ias protestas de sus hijos mss sensatos e ilustrados. I Quisn no celebrara estas estrofas ? Suena el clarin, y del sangriento drama Se abre el acto final, cuando f ]a arena Desciende el matador, y al fiero bruto Osado llama y su furor provoca. El, arrojando espuma por la boca, Con la vista dev6rale, y el suelo liere con duro pie; su ardiente cola Azota los bijares y bramando (5) Se precipita... El matador, sereno, Agil se esquiva, y el agudo estoque Le esconde hasta la cruz dentro del seno. Pdrase el toro, y su bramido expresa Dolor, profunda rabia y agonia. En vano lucha con ]a muerte impia, Quiere vengarse ann; pero ]a fuerza, Con la caliente sangre, que derrama En gruesos borbotones, le abandona Y, entre el dolor fren6tico y la ira, Vacila, cae y rebramando espira. Despu6s de tales aciertos, sorprende penosamente que haya cometido Heredia las siguientes incorrecciones: Yertos, flojos, Vagan los fuertes pies Y por el polvo vil huye arrastrado El cuello, que tal vez bajo el arado Era de alguna rnstica familia Util sostenedor. Los verbos vagar y huir estAn muy mal empleados; mucho permite el lenguaje figurado; pero no que se lame a la cerviz de un toro sost6n de una familia labradora. No aprobara ciertamente el lector la opinion de Heredia res(b) La correct expresidn oxigiria que en el 8c verso, hubiera puesto Heredia: Azota los hijares; 61, bramando. 231

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CUBA CONTEMPORXNEA pecto a Sila, que inund6 en sangre a Roma y el resto de Italia con terrible proscripci6n, bacanal de odio, ferocidad y codicia, y, desde el templo de Belona, arengando al Senado, oy6 impivido los alaridos de unos seis mil prisioneros lucanios y samnitas, a quienes, por orden suya, estaban degollando. Roma, desgarrada por la demagogia, envilecida, sin sombra de libertad, necesitaba con urgencia regeneration; pero j acaso podia esta alcanzarse con los mas odiosos crimenes, con un mar de sangre? Analogo error cometieron en 1793-94, nefanda apoca del Terror, los republicamos franceses. Versado Heredia en Historia, no debi6 decir a Sila: No fuiste vil por opresor: en vano Quisieras libertad: s6Io veias Crime y esclavos.-En tan negros dias Yo hubiera sido, como tn, tirano. Tn no faltaste a tu valor glorioso, Falt6 tu siglo a tu virtud sublime. g Se acordarfa el poeta de ciertas seudorrepnblicas hispanoamericanas, al estigmatizar con dantesca energia e intensidad a la Roma de aquel siniestro periodo, como Capaz de esclavitud, no de obediencia? En la valiente oda a Bolivar, entusiasman estos lugares: Y un mundo, por tu genio libertado, En Ayacucho, al fin, ve destrozado El postrer eslab6n de su cadena. Alli el ingel de Am6rica la vista Dilata por sus llanos Desde la nube umbrosa en que se asienta Y con terror involuntario cuenta Seis mil patriotas y diez mil tiranos; Mas eran los patriotas colombianos Alumnos de Bolivar y la gloria; Tu generoso ardor los abrasaba Y fu6 suyo el laurel de la victoria. Numen restaurador! qu6 gloria humana Puede igualar a tu sublime gloria? .... ... ... ....... ....... ... ... .... ... ... ....... ....... ... ... 232

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HEREDIA Las razas venideras Con estupor profundo Tu genio admirarhn, tu ardor triunfante, Viendote sostener, sublime Atlante, La independencia y libertad de un mundo. Letal sospecha, En torno de tu frente revolando, Empafia su esplendor: yacen las eyes Indignamente holladas, Sin ser por ti vengadas, La patria y is virtud su estrago gimen, Triunfa la rebeli6n, se premia el crimen. Libertador, y callas! ... Cuando insano Truena un rebelde, ocioso El rayo vengador yace en tu mano? Y cines a un faccioso Tu espada en galardon .. Si patria no ha de haber, por qu6 venciste? Libertador de esclavos 6 millones, Creador de tries naciones, I Te querras abatir hasta monarca? Entre las mejores odas de Heredia, figura la dedicada Al OCedano, comparable con la de Quintana sobre el mismo asunto. Regocijado el poeta al contemplar, tras once anos de ausencia, tan grandioso espectaculo de la naturaleza, uno de sus predilectos, y con el cual a menudo sofiaba; gozoso, al pensar que aquellas aguas iban a ser camino por donde volviese a su antiguo hogar, a los brazos de su madre y otras personas queridas, natural era que exclamase: Qu6! de las ondas el hervor insano Mece, por fin, mi lecho estremecido! Otra vez en el mar! Duke A mi oido Es tu solemne mnsica, oceano! Con su h6bil pincel traza despuds este cuadro: De fuerza lleno, En el triste horizonte nebuloso Tiende sus alas aquil6n fogoso 233

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CUBA CONTEMPORXNEA Y las bate: la vela estremecida Cede al impulso de su voz sonora Y, cual flecha del arco despedida, Corta las aguas la inflexible prora. Salta la nave, como dbbil pluma Ante el fiero aquiln que la arrebata Y en torno, cual rugiente catarata, Hierven montes de espuma. Espectdculo espl6ndido, sublime, De rumor, do frescura y movimiento! ; Qu6 bellas y elevadas, cuan dignas de su objeto, son las dos estrofas copiadas a continuaci6n! Augusto primog6nito del caos! Al brillar ante Dios la luz primera, En su cristal sereno La reflejaba tu cerfileo seno, Y al empezar el mundo su carrera Fue su primer vagido De tus hirvientes olas agitadas El solemne rugido. Cuando el fin de los tiempos sc aproxime Y al orbe desolado Consuma la vejez, t6, mar sagrado, Conservar6s tu juventud sublime. Fuertes, cual boy, sonoras y brillantes, Llenas de vida fervida tus ondas, Abrazaran las playas resonantes, Ya sordas (. to voz; la brisa pura Gemira triste sobre el mundo muerto Y entonaras, en i6gubre concierto, El himno funeral de la natura. Luego celebra el poeta al oeeano como principal productor de los vapores que forman las nubes, origen de fecundantes lluvias; lo ensalza como espejo del firmamento y concluye manifestando que fu6 siempre su admirador. Despues de pedir al mar Quintana que se tranquilice para que pueda contemplarlo a su sabor, pues constantemente fueron su vivo anhelo las magnificencias de la naturaleza, compara la agitaci6n de las mieses y los pinares con la del oc6ano, mil veces superior; pinta una tempestad marina; recuerda el hundimien234

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HEREDIA to de la fabulosa Atlantida; el espiritu emprendedor del hombre, no arredrado por la liquida inmensidad ni los tremendos peligros de las espumantes y gigantescas olas; mentando la navegaci~n, acuden a su menoria Gama y Coln; piensa que los buques son, a menudo, vehiculos de la codicia y la guerra, y termina suplicando al mar que abisme las escuadras. Con ser magnificas las odas de Heredia y Quintana sobre el mar, las supera Byron con las estrofas que le dedica en el cuarto canto de su envidiable Childe Harold i Cuan feliz, cuin sugestiva, es la onomatopeya del primer verso! Roll on, thou deep and dark blue Ocean, roll! Parece que olmos el inmenso y cavernoso mugir de las oleadas, que se enroscan buscando victims cual hambrientas boas, y, al mfis mo tiempo, admiramos el intenso y brillante azul de las aguas. Despu6s dice: En vano to surcan millares de flotas; con ruinas senala el hombre en la tierra sus huellas; pero en la orilla concluye su dominio; en tus liquidas llanuras son los naufragios tus bazafas; en ellas no queda ni sombra del estrago que haga el hombre, salvo sus propias reliquias, cuando instantneamente, cual gota de lluvia, desaparece en tus abismos con rumor de burbuja, sin tumba, sin clamoreo, sin atand, desconocido. No guardan tus sendas su rastro ni son tus campos su botin; to levantas y le arrojas lejos de ti; desprecias toda la mezquina fuerza que 61 ernplea en devastar el orbe... ....................................... ........ Las escuadras que fulminan ciudades cimentadas en rocas y hacen temblar f naciones y reyes; los leviatanes de roble, ponderosa mole, en que su constructor, hijo del barro, cifra su vano titulo de tu senor y arbitro de la guerra, son tus juguetes y, cual copo de nieve, se deshacen en tus hirvientes olas, que desbaratan lo mismo la orgullosa Invencible Armada quo los despojos de Trafalgar. Tus riberas son imperios, donde todo ha cambiado, menos ti: Iqu6 son ahora Asiria, Grecia, Roma, Cartago? Cuando libres, las asolaron tus aguas; despu6s, muchos tiranos; en sus playas impera el extranjero, esclaVO o salvaje; con su decadencia, monarqufas se han trocado en desiertos; no asi t6, invariable, excepto en los ind6mitos caprichos de tus ondas; no surea el tiempo el azul de tu frente y te encrespas actualmente como en los primeros moments de la creaci6n. Espl6ndido espejo donde refl6jase centre tempestades el Todopoderoso; en todo tiempo, ya sosegado, ya estremecido; bien te halague la brisa, bien to azote el hurackn; ora hieles el polo, ora, sombrio, to inches en los 235

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CUBA CONTEMPORXNEA tr6picos, to muestras ilimitado, infinito, sublime, como imagen de la eternidad, trono del Ser Invisible; se forman con tu cieno los monstruos marinos; to obedece cada zona y to prosigues, tremendo, insondable, solitario. Si sabia Heredia cantar con la vehemencia de Tirteo, 6rale facil suspirar los versos de Tibulo, como demuestran los siguientes, de La estacidn de los nortes: Oh! con cufnto placer, amada mia, Sobre el modesto techo que nos cubre Caer oimos la tranquila lluvia Y escuchamos del viento los silbidos Y del distaste oceano los bramidos! Llena mi copa con dorado vino, Que los cuidados y el dolor ahuyenta: El, adorada, a mi sedienta boca Muy mfs grato sera de ti probado Y d tus labios dulcisimos tocado. Junto A ti reclinado, en muelle asiento, En tus rodillas, pulsar6 mi lira Y cantar6 feliz mi amor, mi patria, Do tu rostro y de tu alma la hermosura Y tu amor inefable y mi ventura. En la hermosa composici6n A Emilia, acertadamente deseribi6 de esta manera el invierno: Brama el viento hibernal: sobre sus alas Vuela y devora el suelo desecado El hielo punzador. Espesa niebla Vela el brillo del sol y sierra el cielo, Que en dudoso horizonte se confunde Con el obscuro mar. Desnudos, gimen (6) Por doquiera los Arboles la safla Del viento azotador. Ningnn ser vivo Se ve en los campos. Soledad inmensa Reina y desolacion, y el mundo yerto Sufre de invierno cruel la tirania. Rodeado por el igubre cuadro bosquejado en tales versos, entristecido por la asolaci6n de la naturaleza, pregfintase el poeta c6mo puede el vivir alli, teniendo en Cuba risueios campos, esplendente sol, fragantes brisas, y contesta que, si padece (6) El lector habra notado la incorrecci6n de hacker transitive el verbo gemir. 236

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HEREDIA 237 su cuerpo, goza de libertad su alma, lejos de brutal despotismo y de campinas donde restalla diariamente el litigo ignominioso, sureando las carnes de esclavos africanos. i Que poeta c6lebre no firiaria gustoso versos cual 6stos, pertenecientes a la composici6n intitulada Poesia? En las brillantes noches del estio, Grato es romper con la sonante prora, Largo rastro de luz tras si dejando, Del mar las ondas f6rvidas y obscuras; Grato es trepar los montes elevados O A caballo volar por las Ilanuras. flay un genio, un espiritu de vida, Que lena el universo; el es quien vierte En las bellas escenas de natura Su gloria y majestad; 61 quien envuelve Con su radioso manto A la hermosura Y da 5 sus ojos elocuente idioma Y mnsica 6 su voz; 61 quien la presta El hechizo funesto, irresistible, Que embriaga y enloquece a los mortales En su sonrisa y su mirar; 61 sopla Del marmol yerto las dormidas formas Y los anima, si el cincel las hiere. Muy facil hubiera sido a Heredia evitar el prosaismo que en esta estrofa resulta del verbo hay, al comenzarla, y de la expresi6n el es quien. Tambien repruebo Soplando entre sus pechos agitados Un sentimiento grande. Bellamente dice el autor, despu6s de enumerar objetos o cuadros po6ticos: Si la noche Tiende su puro y centellante velo, En la alta popa reclinado inspira Al que estftico mira Abajo el mar, sobre su frente el cielo. Ya habr& notado el lector la anfibologia e incorrecci6n gramatical del tercer verso. La exclamaci6n final de la oda se entiende, pero no esti satisfactoriamente expresada.

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28 CUBA CONTEMPORANEA Ocasiones de alabanza presentan las odas En la apertura del Instituto mejicano, Vuelta al Sur, En la muerte de Riego, A mi caballo, A los griegos en 1821, A la gran pirarmide de Egipto y los sonetos Caton, Napoleon, Roma; pero, evitando incurrir en prolijidad, concluir6 mi tarea examinando las dos composiciones de Heredia, que juzga sus perlas el sefior Men6ndez y Pelayo, particularmente la segunda: la oda heroica sobre el Niagara y la fflos6fica En el teocalli de Cholula. A la edad de veintiin aios, se levant Heredia perdurable monumento, ensalzando la sublimidad con que maravilla el rio Niagara (Truenos de aguas) al despeiar en el lago Ontario su mole de 90,000 o mas toneladas por segundo. Observe el poeta un plan sencillo y natural: no bien se halla ante el grandioso cuadro, exclama: Dadme mi lira, dadmela que siento En mi alma estremecida y agitada Arder la inspiraci6n. Oh! cuanto tiempo En tinieblas pas6 sin que mi frente Brillase con su luz! ... Niagara undoso, Tu sublime terror solo podria Tornarme el don divino que, ensafiada, Me rob6 del dolor la mano impia. Despu6s manifiesta que 61, por amar lo bello y lo sublime de la naturaleza, merece contemplar aquella catarata y la describe asi con vigor y habilidad: Sereno corres, majestuoso, y luego En asperos peflascos quebrantado, Te abalanzas violento, arrebatado, Como el destino irresistible y ciego. j Qu6 voz humana describir podria De la sirte rugiente La aterradora faz El alma mia En vago pensamiento se confunde Al mirar esa f6rvida corriente, Que en vano quiere la turbada vista En su vuelo seguir al borde obscuro Del precipicio altisimo; mil olas, Cual pensamiento rapidas, pasando, Chocan y se enfurecen Y otras mil y otras mil ya las alcanzan Y entree espuma y fragor desaparecen.

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HEREDIA Ved! ilegan, saltan! El abismo horrendo Devora los torrentes desperados: Crnzanse en el mil iris, y asordados Vuelven los bosques el fragor tremendo. En las rigidas pefias R6mpese el agua: vaporosa nube Con eldstica fuerza Llena el abismo, en torbellino sube, Gira en torno y al 4ter Luminosa piramide levanta Y, por sobre los montes que la cercan Al solitario cazador espanta. Enternecido el poeta, echa de menos las hechiceras palmas de Cuba; pero comprende que es mas adecuado el agreste pino en sitio donde El alma libre, generosa, fuerte, Viene, te ve, se asombra, El mezquino deleite menosprecia Y aun se siente elevar cuando te nombra. Luego reprueba a los fanaticos y los ateos, igualmente daninos, y declara que en el Niagara se le revela el Omnipotente. Al advertir c6mo sobrevienen, fascinan, desaparecen, en sucesi6n perenne, las aguas de la mentada maravilla, recuerda que acontece con las ilusiones humanas lo mismo; y, pensando en su aislamiento, en las amarguras de su proscripci6n, deplora la falta de una mujer que le consuele con su ternura. En la nltima estrofa considera pr6xima su muerte el autor y se reanima con la esperanza de la gloria, esperanza que la realidad ha confirmado. Si, es imposible mentar el Niagara sin que asome a los labios el nombre de Heredia, quien supo cantarlo dignamente. Es muy curioso que perteneciendo a los Estados Unidos e Inglaterra, patria de Bryant y Longfellow la primera; de Campbell y Byron la otra, ningnn notable poeta en tales paises nacido, haya preconizado espectaculo tan admirable, tan grande. A prop6sito del expresado canto, observa el ilustre literato don Enrique Pineyro (7) (7) Vuanse sus Estudios V conferencias de Historia V Litcratura, Nueva York, MDccCLxxx, pg. 201. 239

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CtbA CONTEMPORANEA Por desgracia, hay varias versiones de esa oda en las diversas ediciones publicadas, y no sabemos cull sea la definitivamente escogida por el autor. La verdad es que ninguna nos satisface cumplidamente; en todas suponemos algunos errores de copia o de imprenta, pues todas contienen palabras mal puestas, adjetivos impropios y alguno que otro verso duro. En la edici6n publicada en Paris por don Elias Zerolo, siendo editores Gamier Hermanos, no existen varios de los defectos expresados. A pesar de ellos, opina el senor Pinieyro que si contasemos los cubanos una docena de poesias que citar tan buenas como 6sa, ya tendriamos el derecho de levantar la cabeza en materias literarias. El mismo Heredia no tiene otra que pueda considerarse enteramente su igual.-Catarata de poesia la han llamado. V6ase como, en su Atala, describe el Niagara Chateaubriand, asombroso pintor de la naturaleza americana: Desde el lago Erie hasta el salt, acude el rio por pendiente declive y, en el moment de la caida, mis que un rio, es un mar, cuyos raudales se apinan en la abierta boca de un abismo. Dividese en dos ramales la catarata y se encorva i manera de berradura. Entre ambas cascadas avanza una isla socavada y que se inclina con todos sus 6rboles sobre el caos de aguas. Redondeindose cual vast cilindro, precipitase al sur una masa fluvial; diltase luego como sibana de nieve y, herida por el sol, ostenta todos los colores; ]a mole oriental cae en aterradora obscuridad y figure acuitica column del diluvio. Sobre el abismo se arquean y cruzan iris sin cuento. Golpeando la estremecida peofa, rebota el agua y formal torbellinos de espuma, que se levantan por cima de las selvas, cual humo de incendio dilatado. Hermosean el cuadro pinos, nogales silvestres, rocas que fingen fantasmas. Aguilas arrastradas por la corriente de aire, descienden, girando, hasta el fondo de la sima para coger alli destrozados cad&veres de alces y osos; por su flexible cola, varios carcajnes agdrranse al extremo de ramas caidas. Para el insigne autor del Horacio en Espana, la meditaci6n de Heredia en el teocalli de Cholula debe considerarse su obra maestra. Sobresale por descripciones felicisimas, de sumo hechizo, que acuerdan paisajes de Claudio Lorrain. Lliamala con sumo acierto Men6ndez y Pelayo verdadera poesia de puesta de Sol, a un tiempo melanclica y esplendida. V6ase una prueba: La nieve eterna Cual disuelta en mar de oro, semejaba ?4U

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HEREIA Temblar en torno de 61 (8), un arco inmenso Que del Empireo en el eenit finaba, Como espl6ndido p6rtico del cielo De luz vestido y centellante gloria, De sus iltimos rays recibia Los colores riquisimos. Su brillo Desfalleciendo fu6: la blanca luna Y de Venus la estrella solitaria En el cielo desierto se velan. Baj6 la noche, en tanto. De Ia esfera El leve azul obscuro y mas obscure Se fu6 tornando: la movible sombra De las nubes serenas, que volaban Por el espacio en alas de la brisa, Era visible en el tendido Llano. Ixtacihuatl purisimo volvia Del argentado rayo de is luna El plkcido fulgor, y en el oriente, Bien como puntos de oro, centellaban Mil estrellas y mil... Oh! yo os saludo Fuentes de luz, que de la noche umbria Iluminis el velo Y sois del firmamento poesia! Reflexiones filos6ficas, tan oportunas como verdaderas, completan esta valiosisima producci6n de Heredia, probablemente no conocida por la mayoria de los cubanos. Entre las abrumadoras aflicciones de la penuria, los tormentos de la tisis, suspirando por su madre, por la tierra natal, cruelmente desengafiado de sus teorias politicas por el pavoroso cuadro de la repdblica mejicana contemporanea, pensando en el desamparo de su leal consorte y sus hijos, abandon6 este mundo el alma pura, independiente, nobilisima de Heredia. j Qu6 ha hecho Cuba en digno homenaje de admiracion a su gran poeta, a su Tirteo ? 1Nada! Y, sin embargo, gracias a 61 y a la esclarecida Avellaneda, precia Europa nuestra poesia. Mientras palpite en Cuba un coraz6n sensible a la libertad, a los pasmosos espectaculos de la naturaleza, a los ma's elevados fines de la existencia, serin leidos, saboreados, los versos de Heredia; mientras (8) El monte Ixtacihuat. 341

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242 CUBA CONTEMPORXNEA el Niagara levante al Criador su himno fervoroso y entre iris mil, tan bellos como sonrisas de una beldad, se revuelvan y confundan sus espumantes oleadas, viviri Heredia en toda memoria: el Niagara es el trono de su musa. EMmIo BLANCHET. La nieve de los afios, que blanquea hermosamente su cabeza peinada a la antigua usanza, no ha entumecido el coraz6n de este culto escritor matancero laureado en certdmenes numerosos. De 61 debieran tomar ejemplo tantos que se sienten cansados sin haber hecho nada, tantos que se dicen pesimistas porque tienen vaclo el pecho y la mente incapaz de concebir el optimismo. El Dr. Blanchet, que conserva las energias y los entusiasmos de la juventud y jams ha negado su concurso a ninguna obra de culture cubana, nos envia este interesante trabajo sore nuestro inmortal Heredia, trabajo que fu premiado en 1906 por el Colegio de Abogados de la Habana y cjue permanecla in6dito. Agradecemos su amabilidad al incansable profesor del Instituto de Segunda Ensefanza de Matanzas, miembro correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras y autor, entre otras obras, de Vistumbres de Poesia e Historia y Fantasia.

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UN MEDICO DE NAPOLEON I, QUE EJEROIO DE OCULISTA EN LA HABANA EN 1835 A principios del siglo xix empez6 la prosperidad de Cuba, despu6s de los beneficios que siguieron a la libertad de comercio otorgada, hasta cierto grado, a la Isla, como consecuencia visible o apreciable del movimiento iniciado en las transacciones mercantiles durante el breve tiempo que retuvieron los ingleses el territorio, hasta firmarse el tratado de paz, en 1763. El aromoso tabaco de Cuba, el nnico entonces en el mundo, su rico caf6 y la feracidad del suelo para el cultivo de la cafia, atrajeron la curiosidad y el interns del mundo entero, cual otra Jauja, y nos visitaban con frecuencia hasta los aventureros de la intelectualidad, pues aunque parezca un contrasentido, los ha habido, los hay y los habra. En 1850 (1) lleg6 a la Isla de Cuba el Dr. Carron du Villards, italiano de nacimiento, y de cuyas obras nos hemos ocupado en los Annales d'Oculistique (T. CI, p. 11, Bruxelles, 1889) (2) y en la Cronica Medico Quiriirgica de la Habana (T. XV, p. 229) (3). El Dr. Carron du Villards era una autoridad cientifica en Europa, discipulo del gran Scarpa, colaborador de los Annales d'Oculistique, la publicaci6n mas caracterizada en oftalmologia, la decana hoy, aparecida en 1838, y que aun existe despu6s de tantos afios de fundada. Carron du Villards, sin embargo, en Mexico, antes de venir aqui, fue mal recibido. En Cuba los m6dicos. ilustrados de aquellos tiempos, que (1) DIaio de la Marina, mayo 9 do 1850. (2) Notice sur Carron du Villards, pnr le Dr. Juan Santos Fernsndez. (5) El Dr. Carron du Villards y sus obras oflalmol6gicas. T. XV, p, 229.

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CUBA CONTEMPORANEA nosotros conocimos todavia, hace cuarenta aflos, entre ellos el venerable Dr. Fernando Gonzalez del Valle, io consideraban simplemente un charlatan. En M6xico (en 1853) se puso anln mas en evidencia, pues tuvo la desgracia de entablar una apasionada pol6mica sobre la catarata con el profesor Dr. Jose M.a Vertis, que habia hecho sus studios en Europa hacia poco, y estaba al corriente del progreso de la oftalmologia en aquella 6poca y era, ademis, un hombre de talento, muerto prematuramente y venerado en M6xico por sus contemporineos y por los que le han sucedido. ; Y c6mo explicar esa duciplicidad de caracter, hasta cierto punto inconcebible? Que un sujeto sea un sabio, no quiere decir, siempre, que ha de ser honorable y haya de mantenerse dentro de la correcci6n que su calidad de sabio le exige. Las leyes de la honorabilidad a que de buen grado so somete el que alcanza determinada jerarquia profesional, se infringen con mas frecuencia cuando se va a paises atrasados, como la Isla de Cuba en aquel tiempo, desprovista de autoridades cientificas. La oftalmologia, que, como en todas partes, entonces se reducia al studio de las oftalmias y de la catarata, estaba a cargo de los cirujanos generales mas reputados; pero, desde luego, todo ello muy rudimentario. El m6dico de Napole6n, Antommarehi, objeto de estas lineas, vino a la Habana, desde M6xico, en 1837; asi se consigna en el Diccionario Biogrdfico Cubano, de Calcagno, y en los Archivos de la Policlinica (4). En el Diccionario se dice brevemente que naci6 en las provincias italianas de Austria y fu6 m6dico de Napole6n, a quien sigui6 a Santa Elena. Lleg6 a la Habana en 1837 para estudiar la fiebre amarilla, y a principios del siguiente fu6 a Puerto Principe y de alli a Santiago de Cuba, donde muri6, victima de aqu6lla, el 4 de abril. En los Archivos de la Policlinica, en que nuestro malogrado amigo el Dr. Enrique L6pez ha reunido el mayor nnmero de datos sobre la oftalmologia en Cuba, se le llama Francisco Antommarchi, con dos m, y no Antomarchi, como escribe Calca(4) Conri buci6n al esUdio de la Hioria de la Oftalnologia en Cuba, por CI Dr. Enrique L6pez. T. iI[, p. 345. 244

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UN MEDICO DE NAPOLE6N I gno y se sigue escribiendo en Cuba, pues entre los presos por la insurrecci6n racista del aiio pasado (1912), hay un Antomarchi que nos ha hecho pensar que fuese descendiente de un esclavo de -algnn extranjero de aquellos tiempos, establecido en Santiago de Cuba, y a su vez pariente del Dr. Antommarchi, y quo esto explicase, tal vez, su visita a este pals, entonces insano, y la cual pag6 con su vida. Thiers (5) escribe el nombre con una m; pero el Dr. Centy, en reciente trabajo de que nos ocuparemos mas adelante, lo escribe con dos in. No nos explicamos esta diferencia o discordancia. En los Archivos de la Policlinica se le considera hijo de C6rcega, y es un error. No asi, quizAs, el que fuese discipulo de Anatomfa, de Masgagni, en Florencia. Tambien se incurre, como en el Diccionario, en la equivocaci6n de que fu6 con Napole6n a Santa Elena, siendo asi que fu6 enviado por el Cardenal Fesch, con motivo de la agravacion de los males del cautivo emperador. Se le atribuyen trabajog, como la Anatomia para escultores y pintores, y un Atlas anat6mico, porque los han visto citados. El Dr. Enrique L6pez, en los Archivos de la Policlinica, inflere que era un hombre instruido; y nosotros, a pesar de que la historic deja muy mal puesta su honorabilidad, no dudamos de sus conocimientos, pues, como dejamos dicho antes, no todos los que nos visitaban, en los primeros tiempos, estaban desprovistos de ciencia y eran ayes de paso. Napole6n, sin embargo, trat6 con gran desd6n a Antommarchi y desconfi6 de su saber, cuando le dijo que queria morir de la maladie, et non des remdes, recomendfndole visitase el Hospital de la guarnici6n de Santa Elena para estudiar las alteraciones organicas que el clima determinaba en los europeos; y otra vez, dijo: Ce medecin ne sait rien en croyant beaucoup savoir et m'envoyer un tel docteur, a nioi que n'6couterais que Corvisat, c'est vraiment perdre sa peine. Hubo m6dicos extranjeros en Cuba, como el Dr. Delane, de Montpellier, que en 1838 se ofreci6 al pnlblico en varias ramas (5) Histoire da Consulat et de l'Empire. T. XX, p. 688. 245

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CUBA CONTEMPORANEA de la profesi6n, entre ellas las enfermedades de los ojos, y que se qued6 en Cuba. En los Archivos de la Policlinica se menciona, y nosotros leimos no recordamos d6nde, que tuvo una consulta de enfermedades de los ojos con el Dr. Floriano Fontray (otro extranjero) en el Arco de Belkn, de la calle de Acosta. El Dr. Delane, repetimos, se qued6 en la Habana, tuv6 mas tarde dos bijos m6dicos, que vivieron hasta hace poco ma's que octogenarios, y una hija que es la madre de dos m6dicos y de un dentista apellidado Barrena y Delane. Con el titulo de Apres la mort de l'Empereur, publica Le Progres Mdical de Paris (6) un articulo en que se ocupa, entre otras cosas, de los cinco anos, desde 1815 a 1821, del martirio obscuro y misero soportado por Napole6n en Santa Elena. Le considera ma's grande en la humilde casa de Longwood, que cuando ocupaba el envidiado trono. Deti6nese a discurrir, especialmente, acerca de los incidentes de sus Oltimos momentos sobre la tierra, y en particular tambien respecto de sus disposiciones postreras e intimas. Entre la pequena colonia que rodeaba al emperador caido, en Santa Elena, habia un personaje, del que el historiador senor Cahuet apenas se ocupa; pero que el autor del articulo, el doctor M. Genty, quiere hacer conocer. Se refiere a Antommarchi, y le llama el anat6mico florentino que fu6 a Santa Elena recomendado por el Cardenal Fesch. Guard, despu6s de la muerte del emperador, dice, en una pequena maleta forrada de piel y cubierta de una bolsa verde, un objeto que emociona designarlo: la mascarilla en yeso del emperador. Esta impresi6n del rostro del gran hombre, vencido en Waterloo, debia servirle para crear en el pnblico la leyenda del falso papel que 61 desempef6 en Santa Elena; pero no tard6 en evidenciarse, anade, su posicion ilegal alli. No bastaron a encubrirla los dos volnmenes en 8.0 que public en Paris, en 1825, donde refiere que se neg6 a firmar el acta de autopsia del emperador, hecha por los cirujanos ingleses. (6) 22 mars, mdm. 12, p. 157, 246

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UN MtDICO DE NAPOLE6N I A este prop6sito, el doctor Cabanes ha publicado un reciente volumen (7) en que, revelando su gran talento de investigador hist6rico, evidencia que Antommarchi se hizo de la mascarilla de modo impropio e inmoral. Demuestra que Antommarchi no molded la mascarilla; 6sta fui obra del m6dico ingids Bourton, quien asisti6 a la autopsia del emperador ; pero Madame Bertrand, la esposa del conde de este nombre, se apodero de la mascarilla, y 6sta pas6 a manos del impostor Antommarchi, que la explot6 de modo indigno; mas la posteridad le ha estigmatizado, a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre su persona, con la reprobaci6n de su conduct, en eastigo de su impostura, consiguiendo pasar a la historia como el que incendi6 la biblioteca de Alejandria: para ser despreciado. Napole6n, cuyo origen italiano no es dudoso, como el de Co1on, con todos sus defectos estaba orlado por el genio y sera eternamente admirado. Los ingleses, que necesitaban anularlo y lo anularon, en atencion a la amenaza que para ellos significaba su existencia, son desde hace tiempo sus mas grandes admiradores. Publican a menudo libros sobre el vencedor de Austerlitz, en los que le estudian en todos los aspectos: como soldado, como amante, como bibliofilo, como legislador, como danzante. La obra de Lord Rosebery es el colmo, pues condena la manera c6mo los ingleses trataron al vencido de Waterloo, siendo asi que Thiers conviene en que no pudieron hacer otra cosa que la que hicieron: retenerlo, aislarlo. En los Estados Unidos ocurre otro tanto que en Inglaterra. Edison ha dicho que de los hombres del pasado, la voz que hubiera querido oir seria la de Napole6n. Los pintores ingleses han derrochado los esfuerzos de su paleta en honor de Napoleon, y otro tanto ha hecho Meissonier y muchos fuera de Francia. Los poetas, desde Manzoni, que le cant6 el primero despu6s de muerto, le han consagrado sus mejores endechas. Aun para aquellos que mas detestan las guerras y sus con(7) Ldgendes et curiosit& de l'Hitoire, 2e. serie, Albin Editeur, 1913. 247

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CUBA CONTEMPORSNEA secuencias, Napole6n tiene una atracci6n especial; tiene el poder de lo sublime, que espanta y arrastra. La audacia del lidiador de toros nos hace admirar su labor, a la par que condenamos su obra sangrienta. Por eso lo que se roza con Napole6n tiene vida propia y ha conseguido notoriedad. No obstante ser un impostor el doctor Francisco Antommarchi, no por sus m6ritos, sino por haber sido, de algnn modo, algo de Napole6n, ha merecido que remembremos su estancia en la Habana y su muerte en Santiago de Cuba. DR. J. SANTos FERNANDEZ. 248

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES EN EL DESLINDE DE FINCAS NO COMUNERAS Los numerosos problemas y dificultades de todos generos que ofrece la Orden 62, de 1902, han venido a complicarse mals con la funesta de 1907, num. 566, haciendo extensivas las disposiciones de la primera de dichas 6rdenes a todos los deslindes que en 1o sucesivo se practicasen, fuesen o no de haciendas comuneras, ya se rate de hatos, corrales, potreros o toda clase de fincas risticas, de forma circular o no; es decir, que actualmente, a virtud de la orden 566, de 1907, todos los deslindes de fincas rusticas deberin realizarse conforme a las disposiciones de la Orden 62, de 1902. Basta leer el art. 1.0 de esa Orden (62) para comprender de memento que esa extension resultaba injustificada y una enormidad legislativa. En efecto: la disposici6n antes referida declara que se regiran por los preceptos de dicha Orden el deslinde y division de haciendas, hatos y corrales, sean comuneros o no, cuya area no haya sido determinada en deslinde anterior o no tenga area conocida por el deslinde de los fundos limitrofes, y para el reparto del terreno cuando pertenezcan a comuneros. Tambi6n sera aplicable al deslinde de estancias o ingenios mercedados. Al hacer ,extensivas las disposiciones de la Orden 62, dictadas para el deslinde de haciendas, hatos y corrales (fuesen comuneros o no), al de toda clase de fincas, sin regular el procedimiento aplicable en ese caso-pues toda la modificaci6n que por la Orden 566 de 1907 se establece, es que no sea necesario Ia determinaci6n del centro para las fincas de forma no circular--, no se hacia otra cosa que aumentar el caos en esta materia de deslinde, provocando una vaguedad e indeterminaci6n perniciosas.

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CUBA CONTEMPOReNEA De todos los elementos que se sefialan en la Orden 62 como requisitos para promover el deslinde, s6lo uno puede ofrecer garantias a los derechos de los colindantes, cual es la determinaci6n circunstanciada del centro que debe ser el punto de partida para la mensura general. (art. 6.0, d). Como esa disposici6n no es aplicable, segnn la Orden 566, de 1907, a las fincas de forma no circular, resulta que en este caso no existe, como cuando se trata de haciendas, hatos o fincas de forma circular, un punto de partida para la mensura general. Eso, como facilmente se comprendera, se presta a los mais grandes abusos y arbitrariedades. Supongamos, pues, el caso de un individuo, cuya finca no ha sido deslindada, que promueve el deslinde, judicialmente, presentando s6lo su titulo dominico, debidarnente inscrito en el Registro de la Propiedad. Segun To prevenido en el art. 10, deberan ser citados los poseedores o propietarios de las propiedades o fundos limitrofes para que comparezean en el juicio, apercibidos unos y otros de que continuar cl procedimiento a sat perjuicio si no se presentaren. Desde este momento comienzan las dificultades para los colindantes. Es necesario una gran vigilancia y andar con pies de plomo, para poner a salvo sus derechos de propiedad o posesi6n e impedir las usurpaciones que se quieran presentar encubiertas bajo la apariencia de un deslinde. Nunca puede repetirse con mejor aplicaci6n que en este caso, el viejo aforismo: "el derecho se ha escrito para los vigilantes". El menor descuido, la mas leve falta o menor torpeza que cometa el colindante. le sera funesta y decaera en sus derechos, de modo irrevocable. La primera duda que puede ofrecrsele es la siguiente: el art. 9.0 de la Orden 62 establece que en el periodo de prevenci6n "podran los designados como conduefios o colindantes, y cualquier otro interesado, presentar los documentos que puedan ilustrar sobre los requisitos a que se contrae el art. 6."" En virtud de esa disposicion estara obligado a presentar en el periodo de prevencion los documentos que acrediten su cardcter de duefo y justificativos de sus derechos ? Algunos jueces lo han entendido asi, al declarar que, pasada 250

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES esa oportunidad, no podran presentarse en otro momento o tramite del juicio los docurnentos a que nos hemos referido. No hay que detener mucho la atenci6n en ese problema, para realizar que la interpretaci6n antes referida adolece de tres defectos principales. 1.0 Que al decir la ley: "podrdn los designados como colindantes'', claramente revela que se trata de una facultad, de una ley permisiva, y de ningin modo de una ley imperative, como resultaria de admitirse la interpretaci6n a que hemos aludido.-2.o: Es un principio de interpretacion admitido por todos los jurisconsultos, que las leyes que versan sobre materia odiosa (cual seria en este caso el decaer de derechos de defensa y prueba), no pueden ser nunca de iiterpretaci6n extensiva. En tal concepto, interpretar la disposici6n del art. 9.* en el sentido de que todos los docurnentos sobre los cuales pretenda fundarse algan derecho, deben ser presentados en ese momento del juicio, seria dar a esa disposicion un alcance que no tiene, pues se contrae exclusivamente a los documentos que puedan ilustrar sobre los requisitos a que se contrae el art. 6.0, a saber: (a)-: documento pfnblico que acredita el caricter de dueno del promovente, y (b): lista del propietario o de los propietarios colindantes. Los otros dos requisitos, marcados con las letras c y d, no tienen aplicaci6n al problema que ahora nos preocupa, referente al deslinde de fincas no comuneras y de forma no circular. No se dice, pues, nada en la disposici6n del art. 9." sobre que deberan ser presentados en el estado de prevenci6n los documentos en que pretendan los colindantes fundar sus derechos de propiedad o posesi6n, y en tal sentido es contrario a la ley, la justicia y la equidad, negarles eficacia cuando fueren presentados en otro momento del juicio.-3.o: Pero si se estudia, con algnn detenimiento siquiera, el procedimiento de la Orden 62, jamas hubiera podido ocurrirse interpretaci6n tan absurda, puesto que ese periodo de prevenci6n es anterior al de deslinde, que es en el tramite (art. 10) en que debe hacerse la citacion de los colindantes; y mal puede presenter documentos justificativos de sus derechos quien puede no hallarse personado ain, sin que intervenga culpa o negligencia por parte suya. Citado el colindante, conforme a lo dispuesto en el art. 10 110 existe en la materia referente al estado de deslinde, una dis251

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CUBA CONTEMPORXNEA posicion analoga a la del art. 9.*, que trate de la presentaci6n de documentos por los colindantes en ese estado del juicio. L Bastar con que el colindante comparezca en el juicio para que 6ste no pueda perjudicarle? Ciertamente que no. El Tribunal Supremo ha entendido que los colindantes, al comparecer, deberan, si quieren que tengan eficacia, acompafnar los documentos que puedan ilustrar al perito en las operaciones del deslinde, pues de todos esos elementos ha de surgir la lamada resultancia de autos, que debe ser la base de la operaci6n de deslinde. Sin embargo, los Jueces, en la orden para dar principio al deslinde, se limitan a advertir al perito que la operaci6n ha de realizarse con sujeci6n a la resultancia de autos, sin mencionar circunstancias especiales de la operacion (art. 23). Pero no anticipemos sucesos; quedamos en quo el colindante citado debert comparecer dentro del plazo que le seiala el parrafo 5.* del art. 10, y acompaflar aquellos documentos que puedan ilustrar al perito sobre la operaci6n de deslinde. Transcurridos los treinta dias de la convocatoria, se uniran a esta pieza, dice el art. 16, las diligencias y los documentos de anuncios y notificaciones, dictandose luego providencia para la incoaci6n del deslinde, que sera de 40 a 60 dias despu6s de la providencia. Dentro de ese t6rmino (art. 19), el promovente hard designaci6n del perito que haya de practicar el deslinde. En esa situaci6n el colindante no puede impedir que se de principio al deslinde, sino impugnandolo por algunas de las causas que sefiala el art. 20, y quo para nuestro caso no pueden ser mas que dos: 1.': redarguyendo de falsos los doeumentos en que se apoye el promovente, y 2?: por la violaci6n de las formas esenciales de los juicios. No es necesario advertir cuAn dificil sera establecer una impugnaci6n fundada sobre uno de esos requisitos. Las otras dos causas de impugnacion que enumera el art. 20, no son aplicables al caso que estudiamos, pues se re fieren a la que versare sobre la situaci6n del centro para la mensura general, o a la prioridad o legitimidad de la merced o del titulo del promovente. El colindante que se haya personado en autos, no puede impugnar el deslinde en ese momento del juicio, porque del 252

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tos DERECIOS DE LOS COLINDANTES 253 studio de los documentos presentados por el promovente resulta que 6stos no son falsos y que tampoco ha habido violacion de las formas esenciales de los juicios. Tiene, pues, que renunciar, como no se trata de una finca de forma circular, a toda oposici6n eficaz para impedir que se d6 principio al deslinde. Puede oponerse a 61, fundado en otras razones que no sean las ya enumeradas; pero en este caso la oposicion no impediria el deslinde, sustanciandose en ramo separado, por los trtmites establecidos para los incidentes. Lo mis factible es que el colindante, en ese estado del juicio, tenga quo permanecer con los brazos cruzados; porque aparte de los iotivos consignados en el art. 20 v qu6 razones podria aducir Para oponerse al deslinde? t Las derivadas del ejercicio de las acciones posesorias y reivindicatorias? Pero, j c6mo va a ejercitar esas acciones si todavia no ha comenzado el deslinde y no sabe si le va a perturbar o no en sus derechos de propiedad o posesion? No existiendo ningnn elemento para poder apreciar, cuando se trata de finca de forma no circular, c6mo y por d6nde ha de principiar y realizarse el deslinde, el hecho de solicitarlo y designar perito para que lo realice, es legitimo en si, y seria insensato oponerse a 61, bajo pretexto de que pudiera lesionar nuestro derecho de propiedad. Por esto, precisamente, es que debe criticarse mias la Orden 566, de 1907, que hacienda extensivas disposiciones que se refieren a haciendas, hatos y corrales, a fincas de forma no circular, no ha sustituido el requisito de la descripci6n circunstanciada del centre, que se exige en la Orden 62, por algnn otro elemento que permitiese apreciar, en el caso de deslinde de fincas de forma no circular, cual ha de ser el punto de partida del deslinde, para que el perito no pueda iperar en lo arbitrario. Puede resultar que al colindante le consta que la finca que se trata de deslindar no tiene, en realidad, la cabida que expresa su titulo de dominion, y pretenda formular impugnacion redarguyendo de falso el documento presentado, por expresar una cabida distinta de la que -tiene en realidad la finca. Promueve, pues, incidente de previo y especial pronunciamiento, al amparo del art. 20. El juez decidira en este caso (como ya ha ocurrido) que precisamente el deslinde tiene por objeto el esclarecimiento

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CObA CONTtMPORANtA del Area y los limites de la finca, de lo cual se deduce que la expresion del Area y los linderos contenidos en el titulo de promocion de un deslinde, no prejuzga que al promovente tenga por necesidad que reconocrsele exactamente el area y los linderos expresados en sus titulos. Al colindante no le queda, pues, mas recurso que el del art. 25; es su nnico baluarte, y alli es donde debe librarse la gran batalla. Sin embargo, esa disposici6n, que puede ser calificada como la unica verdadera defensa de los colindantes, ha sido entendida en t6rminos tales, que la desnaturalizan y resulta muchas veces ineficaz. Todas las disposiciones, que han sido hasta ahora examinadas, estan dictadas en el interns del promovente; todas ellas suponen facilidades para la realizaci6n del deslinde. La disposicion del art. 10, previniendo que se aperciba en la providencia de citacion a los colindantes de que continuara el procedimiento a su perjuicio si no se presentaren, y la del parrafo final del art. 20, declarando que "en todos los demas casos la impugnacion u oposici6n no impedira el deslinde'', son ejemplos bien elocuentes de lo que antes hemos afirmado. El art. 25 es la nnica garantia para el colindante y nos parece que esa disposicion no es lo suficientemente amplia. Deberia comprender, en primer t6rmino, las usurpaciones que pretendan realizarse a pretexto de deslinde; lo cual seria mucho mas eficaz que la impugnacion fundada sobre la falta de cumplimiento de los terminos en que se confiri6 la comision. Si a esto se agrega la interpretacion mezquina y estrecha de que ha sido objeto ese articulo, habremos de llegar a la conclusion de que nada envidiable resulta la situacion de los colindantes. El perito, terminada la operaci6n, dara cuenta del resultado de la misma (art. 24), y 6sta se pondra de manifesto en la escribania por el t6rmino de veinte dias (art. 25). Es entonces que el colindante puede apreciar, teniendo a la vista el plano presentado por el perito, si se ha lesionado su derecho de propiedad o posesi6n. La l6gica indica, pues, que es entonces cuando debe entablar las acciones posesorias o reivindicatorias, puesto que con vista del plano presentado, el colindante puede saber si se ha invadido o no su propiedad. 264

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Los DERECHIOS Dt LOS COLINDANTES 255 El plano puede ajustarse a los linderos y tener la cabida que seflala su titulo, sin que por eso deje de ser lesivo al derecho le alguno o algunos de los colindantes. Asi, por ejemplo, supongamos una finca (A) de 20 caballerias de tierra, segnn su titulo, que linda por el Norte con la finca B, por el Este con la finca C, por el Sur, con la finca D y por el Oeste con la finca E. El perito present al efecto el plano siguiente: fB E A C gD Figa 1. Como se ve, el plano result conforme a sus linderos; pero puede muy bien que lesione, como en el caso que ahora me propongo, el derecho de E, pues siendo, en realidad, la lines f g la dividente, segnn puede demostrar el dueno de la finca E por la posesion de la faja de terreno H. desde tiempo inmemorial, acreditada por el hecho de pagarle rental al arrendatario de ese terreno durante mss de treinta anos; por el echo del deslinde el dueno de A pretende ganar esa faja de terreno, que no le corresponde legitimamente, para completar su cabida, que puede muy bien ser menor de la que express su titulo de domino. En este caso se presents ante nosotros el dilema siguiente: El deslinde ha cambiado de naturaleza por virtud de la Orden 62, de 1902, y en tal sentido -es eficaz pars completar la cabida de una finca contra el estado de posesion de un colindante; o, por el contrario, la posesi6n no puede ser desvirtuada ni lesionada por el deslinde realizado. Estimamos que la segunda solu-

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256 CUBA CONTEMPORANEA ci6n es la unica aceptable, pues el deslinde no puede ser nunca atributivo de propiedad ni sustituir a la accion reivindicatoria. Como observa, con raz6n, el ilustre Pandectista alemfn Dernburg, "una eventual rectificaci6n de confines debe efectuarse por medio de la acci6n de dominoo. Pudiera alegarse que, a pesar de todo, el promovente del deslinde tiene derecho a veinte caballerias, cuya cabida le atribuye el piano presentado por el perito; que caso de perder la faja H, quedaria perjudicado; y mIds bien que por la posesi6n, debe decidirse la cuestion zanjando la dificultad que resultaria de investigar si y cual de las fincas colindantes hase atribuido el terreno que tendria de menos la finca A, caso de privarsele de la faja I, y adjudicar el domino del terreno discutido al mas diligente en promover el deslinde, puesto que su titulo le da derecho a veinte caballerias y ei plano presentado por el perito le atribuye esa cabida sin una pulgada de terreno mas, aparte de que (como ha alegado alguno) la posesi6n no puede beneficiar a los colindantes, porque no existe prescripci6n entre ellos. Semejante razonamiento pugna con todos los principios del derecho. En primer t6rmino, no debe confundirse la prescripci6n adquisitiva con la prescripci6n de las acciones. Es la imprescriptibilidad de la accion para pedir el deslinde lo que la ley consagra (1). (1] No estA de mis que h-Man-os aqni referercia al tn ennnr ido como repetido adagio de *no hay prescripcidn centre colindantes. A ese principio se le ha dado una extension y un alcance injustificados, segun so verd por ]as opinions de Ins dos ilustres tratadistas que paso a exponer. El senor Manresa, en sus conocidos Comaentarios al C6diqo Civil, dice: "La accidn de deslinde es de carActer imprescriptible, al efecto de que euniquiera de los duenos puede solicitar, en todo tiempo, cese In confusion de limites. Mas esto de la imprescriptibilidad sdio puede admitirse con relacikn a la simple pretension del deslinde. Tal acci6n es ciertamente mny distinta de Ia acci6n reivindicatoria (cuya prescriptibilidad se rige por los principios del art. 1963) y que se das de modo subsidiario cuando como consecuencia de Ia demarcaci6n hay necesidad de reivindicar terrenos que se creen usurpadoso (t. Sq, pig. 261). El senor Ricci, en su famoso Tm/ado de Dcrccho Civil Te6rico y Prdetico, nos dice: Es necesario distinguir la simple posture de mojoies de Ia peticidn para rectificar los limites. Aquello supone el deslinde ya cierto. y no tiene mAs objeto quo conseguir un signo exterior del limile cierto pare que on lo futuro no se produzen Ia confusi6n de dominios. La segunda, en cambin, parte del concept de lo incierto del lindero, y presupone un usurpaci6n de uno U otro de los propietarios contiguos. De In usurpaci16l se derive el derecho do reivindicar la cosa usurpada: por lo que en dicha accion se contiene siempre implicitamente Ia reivindicatoria. Dado 6sto, Ia prescripcion no puede oponerse a la primera; pero respect de Ia segunda, puede oponerse cuando concurran los extremos pedidos por In ley y por lo que se refiere a la reivindicaci6n de Ia parte de terreno quo se dice nsurpado. En ese caso, si el actor no puede reliindicar ia parte usurpada,

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES Pero, ademis, la pretension antes aducida contraria las prescripciones del C6digo Civil, cuyo art. 385 declara que el deslinde se hark de conformidad con los titulos de cada propietario y, a falta de titulos suficientes, por 1o que resultare de la posesion en que estuvieren los colindantes. En tal concepto, no esta demis que citemos la opinion de un auto, ya mencionado (Dernburg), quien dice: "Para la estable determinacion de los confines es decisiva, en primer lugar, la propiedad; sta puede apoyarse sobre una prescripci6n extraordinaria. En segundo lugar, decide la posesion pacifica''. Esta doetrina es la del Codigo Civil Alemkn, que en el % 920 declara: "Cuando, por consecuencia de la confusion de limites, no hay posibilidad de encontrar los verdaderos, es el estado de posesinn que decide''. Veamos la forma en que proceden usualmente los peritos, en estos casos, para poder ilustrar mejor el punto debatido. El juez les ordena proceder al deslinde, que se ha de realizar conforme a la resultancia de autos. El perito, sin embargo, no se toma la molestia de consulter los autos, ni el estado posesorio de los colindantes, sino que, partiendo de un punto al azar, procede a confeecionar una finca que tenga la cabida que se pide, aunque sea lesionando los derechos de propiedad o posesi6n de los colindantes. Consnltese un dictamen pericial cualquiera, y podr observarse con facilidad la imprecision o inseguridad de las operaciones que se realizan. En algunos de ellos, se lega hasta a alterar los linderos de la finca que se trata de deslindar. Asi, en el ejeinplo que se verk mks adelante (fig. 2), la finca A, segtn su titulo de domino, linda por el norte con B, y en el plano del perito linda por el norte y el este con C. Hay juices que, a pesar de ello, entienden que el perito se ha ajustado a la resultancia de autos, alegando como razon la tan fMtil como inconsistente de que coserva siempre el derecho de pedir que se pongan los mojones en la linea de limites ]mcontrovertida, y en aquella respecto de la mnal la pry scripci6n no hubiera tenido efecto (t. 54, rAg. 148). La confusi6n se ha producido por asimilar err6neamente. en todos sus extremos, ]a prescripci6n en materia de deslindes a la de comuneros, cuando no son la miSma cosa; o bien, por considerar, siguiendo al legislador francs. PI deslinde como una servidumnbre no aparente, las cuales, como es sabido, no pueden adquirirse por prescripidn. Ambos criterion son falsos, y no nos detenemos en su critica porque nos lievaria lejos del asunto que ahora tratamos de ventilar, 25

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CtBA CONTEMPORXNtA el plano describe una finca de 20 caballerias, y no habiendo sido impugnado ese dato, el perito ha realizado la operaci6n conforme a los terminos en que se confiriera, atribuy6ndole esa cabida en el deslinde realizado. Si el deslinde hubiera de entenderse en esa forma, llegariamos a las conclusiones de que: 1.0: el deslinde tiene por objeto, segnn la Orden 62, de 1902, no s6lo determiner el area y los limites de las fincas, sino completar su cabida; 2.?: que el art. 3 de dicha Orden y el 385 del C6digo Civil, son letra muerta, pues nada significa la posesion frente a un acto de deslinde judicial; 3.0: los colindantes carecen, en lo absoluto, de garantias, y, por consiguiente, deben procurar deslindar antes que los demas, si no quieren resultar perjudicados. Se dire, quizas, que pretendemos exagerar los derechos de los colindantes, en detrimento del promovente del deslinde; pero no es asi. Recu6rdese que en el supuesto sobre el cual hemos discurrido, resulta que el dueno de E ha podido demostrar la posesi6n de la faja de terreno H, por mals de treinta aflos. El dueno de A no puede pretender otro derecho sobre H que el que le atribuye el hecho de un deslinde, en cuyo plano el perito le atribuye ese tereno. El dueno de la finca A tiene un derecho ma's racional y procedente que el de tratar de completar ilegitimamente su cabida en perjuicio de un colindante, cual es el de demandar al vendedor en eviccion y saneamiento. V6ase, pues, cuin delicada es la situaci6n del colindante y c6mo la interpretacion que se ha dado a ciertas disposiciones de la Orden 62, la agrava mucho mas. Recapitulemos un poco y observemos la exquisita vigilancia que necesita desplegar. En primer termino, tiene que comparecer dentro del plazo de la citacion (art. 6.0) y acompaniar los documentos que puedan ilustrar al perito sobre la operaci6n que ha de realizarse. Puede, no obstante, como indicamos antes, tropezar con algnn juez que entienda que los documents justificativos de sus derechos deben ser presentados en el estado de prevenci6n, agravando de esa manera su penosa situaci6n. Transcurrido el termino del emplazamiento, el juez dicta providencia para la incoacion del deslinde, y entonces tiene el colindante el derecho de oponerse, denX58

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tOS DkRECOS DE LOS COLINDANTkS 260 tro del termino de 20 dias, basado en alguna de estas dos razones: (a) redarguyendo de falso el titulo presentado, o (b): por la violation de las forms esenciales de los juicios. Ya hemos examinado el caso de que impugne el titulo como falso, por expresar una cabida mayor de la que tiene en realidad la finca que se pretende deslindar, y hemos visto cual seria el resultado de semejante oposicion. El colindante no puede tampoco, en ese momento del juicio, intentar las acciones posesorias y reivindicatorias, pues no tiene elementos afn con qu6 apreciar c6mo y por d6nde se ha de realizar el deslinde, y, por tanto, el hecho de promoverlo y dar 6rdenes al perito para realizar la operaci6n, en nada perjudica su derecho; sobre todo, si se toma en cuenta que esta operaei6n tiene por objeto, precisamente, determinar el area de la finca que se pretende deslindar. El colindante, pues, no puede ni debe oponerse al deslinde en ese momento del juicio, a menos que resulte de modo evidente que se encuentra dentro de uno de los requisitos del art. 20. Es muy important que el colindante no olvide la disposiei6n del art. 22 y que designe un perito que concurra a la operaci6n para inspeccionar la ejecucion t~enica. Si no lo hace, dada la interpretaci6n que se ha dado a la disposici6n del art. 25, se encontrari que una vez realizado el deslinde que estima le perjudica, estaria desprovisto de defensa, pues no pudiendo acompafar un dictamen pericial que impugne el deslinde, no podria prevalerse del derecho que le concede el art. 25, segun interpretaci6n de algunos de nuestros tribunales, aunque no del Supremo. Supongamos que ha designado perito, es decir, que se ajusta estrietamente a todas las disposiciones de la Orden 62; no por eso su situacion es menos embarazosa. El perito ha realizado la operation y presenta el plano de la finca A, tal como figura en el dibujo antes inserto. El colindante tiene entonces dos grandes derechos que ejercitar: el que se deriva del art. 3.*, o sea, el ejerciejo de las acciones posesorias y reivindicatorias; y segundo, el contenido en las disposiciones del art. 25. Vamos a comenzar por analizar el contenido del art. 25 que, como ya hemos dicho, constituye la gran defensa y garantia de los colindantes. Eu realidad, el art. 25 le concede dos facultades bien distin-

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dtPA CONTEMPORLNEA tas, que, sin embargo, vienen a refundirse en una, de interpretarse en el sentido que se ha entendido por algunos jueces: que para impugnar el deslinde al amparo del art. 25, debera acompanarse siempre un dictamen pericial. El art. 25, no obstante, dice bien claramente: "dada cuenta al Juzgado con la operaci6n, se pondrs de manifiesto en la escribania por termino de veinte dias, durante los cuales podrs ser impugnada por cualquier interesado, debiendo fundarse la impugnacion en falta de cumplimiento de los Itrminos en que se confirid la comision o en razones tecnicas debidamnente formuladas y fundadas en dictamen pericial que se acompaiar a'. Es claro que si la impugnaci6n se funda en falta de cumplimiento de los terminos en que se confiri6 la comisi6n, no habra necesidad de acompafiar dictamen pericial, pues este tiene por base la alegacion de razones tecnicas contra el piano presentado, que no estin al alcance de los profanos en agrimensura; pero no asi la falta de cumplimiento de los terminos en que la comisi6n se confiriera, circunstancia que puede ser juzgada y apreciada por cualquiera. Conocemos un caso practico, ocurrido en un deslinde, que puede muy bien ilustrar ese criterio: La finca B., deslindada judicialmente, ha ocupado una faja de terreno que A. creia pertenecerle, y despu6s de impugnar Cste el deslinde de B. (fundado en diversas razones que no son del caso citar), el deslinde realizado recibe la sanci6n necesaria por sentencia firme. El duefo de la finca A., a quien por el deslinde B. se le priva de diez caballerias, por ejemplo, de las que creifa pertenecerle, se decide a su vez a promover el deslinde, procurando, a costa de algunos de los colindantes, recuperar el terreno perdido. Promueve, pues, el deslinde, haciendo observar al Juzgado, al solicitarlo, que los linderos expresados en sus titulos de domino deberan entenderse modificados por el Norte y Oeste, a resultas del deslinde de la finca D. Se designa perito, 6ste realiza la operaci6n, y en el termino sefialado present el piano siguiente: $60

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES Ic I ~SZ E N FigsL 2. D Contra el plano presentado reclama el dueno de C., alegando que el perito no se ha ajustado a los t6rminos en que le fu6 conferida ]a comisi6n. En efecto; los titulos de domino de A. expresan que la finca linda por el Norte con X., por el Este con C. por el Sur con D. y por el Oeste con B. y E. La faja de terreno N. es la porci6n que A. sostuvo que le pertenecia en el juicio de deslinde de B., siendo vencido en juicio. La faja Z. es la poreion que el duefio de C. dice haberle sido usurpada y de la cual se halla en posesi6n en el momento del juicio. Ahora bien, nos parece quo en este caso el dueiio de C. no necesita presentar un dictamen pericial para alegar, con el plano presentado por el perito designado por A. a la vista, que 6ste no se ha ajustado a la resultancia de autos, o, io que es lo mismo, que ha faltado al cumplimiento de los t6rminos en que se le confiri6 la comisi6n, pues siendo la fnica resultancia de autos el titulo de dominio presentado por A., en el cual consta que dicha finca linda por el Norte con X., por el Este con C., por el Sur con D. y por el Oeste con B. v E., ciego se necesitaria ser para no ver que en el piano presentado por el perito, la finca A. linda por el Norte y Este con C., por el Sur con D. y por el Oeste con E., B. y X. Resulta, pues, de modo evident, que el perito no se ha ajustado a la resultan261

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CUBA CONTEMPORANEA cia de autos, puesto que presenta una finca con linderos distintos de los que contiene su titulo de dominio. Esto parece indiscutible, y, no obstante, el desventurado colindante no hallari aqui t6rmino a sus angustias, pues no dejara de encontrar alghn Juez que entienda que el perito designado por A. se ha ajustado a la resultancia de autos, porque (sin apreciar esa enorme divergencia en los linderos que resulta del piano presentado y los titulos de dominio) declara que dicho plano describe una finca de 20 caballerias, elemento que no ha sido impugnado por el duefio de C.; y, por tanto, el perito se ha ajustado a la resultancia de autos, ya que, segnn su titulo de dominio, la finca A. aparece con una extension superficial de 20 caballerias. El Juez ha olvidado, en este caso, que precisamente 6se es el elemento que se trata de averiguar, pues el deslinde tiene por objeto el esclarecimiento del area de la finca que se pretende deslindar; y mal puede ser, por consiguiente, un elemento fijo, cierto y preciso de la resultancia de autos. Lo que determina una finca son sus linderos y no el Area, que puede ser colocada arbitrariamente en direcciones distintas; y asi hemos podido observar que en el juicio de deslinde de B., el dueflo de la finca A. pudo sostener que parte de sus veinte caballerias estaban situadas en la porci6n N., y luego, en el juicio de deslinde propio, pretende completar su cabida con la faja Z., en posesion de la cual se halla el duefno de la finca C. Al colindante corresponde otro gran derecho, cual es el que deriva del ejercicio de las acciones posesorias y reivindicatorias; pero si dificultades se le ofrecen en el ejercicio de los derechos contenidos en el art. 25, mucho mayores son los que resultan de la interpretaci6n del art. 3* de la Orden 62. Dicha disposici6n declara que son acumulables a estos juicios todas las reclamaciones pendientes o que se entablen en el ejercicio de acciones posesorias o reivindicatorias sobre terrenos de la hacienda, despu6s de prevenido el juicio. La primera cuesti6n que debe plantearse es la siguiente: LEn qu6 momento del juicio deben promoverse estas cuestiones? No ha faltado quien ha sostenido que deben ser intentadas durante el estado de prevenci6n. No vamos a detenernos en esa opinion, 262

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES pues aparte de que la letra de la ley dice bien explicitamente que "despues de prevenido el juicio'', existen razones a todas luces evidentes para desechar ese criterio. En primer t6rmino, el estado de prevenci6n, como su nombre lo indica, no es sino el periodo preparatorio del juicio, el cual no entra en su fase contenciosa hasta el periodo de deslinde. Solo existen dos oportunidades posibles para el ejercicio de dichas acciones: la del art. 20 y la del art. 25. No se trata en este caso de un incidente de previo y especial pronunciamiento, puesto que no cae dentro de uno de los casos taxativamente enumerados en el art. 20. Como para ellos es que se senala el plazo improrrogable de 20 dias para impugnar el deslinde, sin que dicha disposici6n deba entenderse aplicable a los demas incidentes que se sustancian en pieza separada, claro es que el ejercicio de dichas acciones puede intentarse en cualquier tiempo, siempre que no se deje transcurrir el termino que senala el art. 25, pasado el cual el piano recibira la sanei6n judicial. Con lo anteriormente dicho, se comprende que es dentro del plazo que senala el art. 25, y en ese momento del juicio, cuando dichas acicones deben intentarse. La raz6n es, por demas, evidente: nnicamente entonces, con el piano a la vista, es que el colindante puede saber si se ha violado o no su derecho de propiedad o perturbadosele en su posesi6n. IIa habido quien-porque en esta materia se han emitido las opiniones mas exageradas-ha sostenido que la disposici6n del art. 3." es nnicamente aplicable a las haciendas comuneras, porque entre colindantes no pueden originarse cuestiones de posesin, ya que la prescripci6n no les ampara. Este criterio lo citamos solamente a titulo de curiosidad, y para que se vea c6mo hay quien pretende colocar al. colindante en la situaci6n de quibus agua et igni interdictum est; pero carece de todo fundamento. Todavia cabria discutir sobre el extremo a que se contrae la frase: despues de prevenido el juicio, si se refiere a la acumulaci6n, y, por consiguiente, se acumularan al juicio de deslinde las acciones ya mencionadas despues que ha pasado el estado de prevencion, o si se refiere a las acciones que se entablen despu6s de prevenido el jucio. El hecho de hablar el art. 3.o de las reclamaciones pendientes, revela que las acciones pueden haber sido 263

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CUBA CONTEMPORXNEA ejercitadas anteriormente al deslinde, y por tanto, la frase "despus de prevenido el juicio", parece referirse a la acumulaci6n que se hara despues de prevenido el juicio, porque solamente entonces es que se desarrolla su fase contenciosa. No se pudo entender, no obstante, esa disposici6n en el sentido de que las acciones reivindicatorias o posesorias deberin ser ejercitadas durante el periodo de prevencion, para que la acumulaci6n se realice en el tramite posterior o de deslinde, porque ello pugnaria con la i6gica. En efecto, ya hemos repetido con frecuencia que hasta el momento en que el perito no present el piano, cuando no se ha sefialado punto de partida para la mensura general, los colindantes no pueden saber si se ha lesionado sus derechos de propiedad o posesi6n, y de tal suerte resultaria absurdo exigirles ejercitar dichas acciones en el periodo de prevencion. Las acciones pueden presentarse dentro del plazo que seiala el art. 25, y no por eso sera menos cierto que dichas acciones son acumulables despu6s de prevenido el juicio. Pero, es mis; pudiera sostenerse, con vista de este articulo, quo esta disposici6n seria s6lo aplicable al caso en que un individuo reclame o reivindique terrenos de la hacienda que se trata de medir, y no al caso en que se reivindiquen terrenos de la propiedad de los colindantes que no pertenezean a la hacienda Esto seria aplicar con un criterio estrechisimo y absurdo la letra de la ley, que se refiere a las acciones entabladas sobre terrenos de la hacienda, es decir, de la finca que se trata de medir. Es evidente que en el plano presentado por el perito, en el ejemplo nltimo que hemos propuesto, el promovente estima como suya la faja de terreno Z.; y en tal virtud, las acciones posesorias y reivindicatorias del dueio de C. versarian sobre terrenos de la hacienda o, por lo menos, que se atribuyen a la hacienda (finca deslindada). El colindante intenta, pues, las acciones reivindicatorias y posesorias acumuladas a la que se deriva del art. 25 y en relacion con ella, a saber, por falta de cumplimiento de la comisi6n en los ttrminos en que le fu6 conferida, es decir, ajustndose a sus titulos de propiedad, en lo cual va implicito el respeto a la propiedad y posesion de los colindantes. Este ha debido tener cuidado de acompanar al escrito de 264

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LOS DERECHOS DE LOS COLINDANTES comparecencia su titulo de propiedad y eualquiera otro documento que tenga en su poder y pudiese servir de base al perito para realizar la operaci6n, sin que esto quiera decir que el perito no tenga la obligation de observar y respetar el estado posesorio de los colindantes, segun dispone el art. 385 del C6digo Civil. En cuanto al modo o forma en que la operaci6n ha de realizarse, o, por mejor decir, los limites que se senalan a las operaciones de deslinde, la Orden 62 consigna dos disposiciones fundamentales: la del art. 56, que declara que al realizar el deslinde se respetaran las lineas dividentes trazadas en deslinde anterior, de ]a propia hacienda o de la limitrofe, que no hayan sido impugnadas, observindose rigurosamente los mojones o lineas dividentes constantes por sus titulos o sefialamientos antiguos, por convenios de parte o por sentencias firmes. En el ejemplo sobre el cual hemos venido discurriendo iltimamente, cl perito estara obligado, segun esa disposici6n y siempre pue figure en autos, a respetar la linea dividente fl que ha sido consagrada por sentencia firme, pues no debemos olvidar que hemos partido del supuesto de que la finca B. ha sido deslindada judicialmente. Hemos supuesto, tambi6n, que segun el piano presentado por el perito (fig. 2), no se ha respetado esa linea; y claro es que el nnico recurso que tiene el colindante para hacer respetar su derecho, es el que le concede el art. 25, pues la intervenci6n del perito designado por los colindantes se limitara a vigilar o inspeecionar la ejecuci6n tecnica, sin que pueda interrumpir la operaci6n bajo ningnn concepto. El perito al realizar la operaci6n de deslinde, conforme al plano que figura anteriormehte, no solo ha desatendido el precepto del art. 56 que obligaba a respetar la linea dividente fl, no impugnada, y que figura en autos, por haber acompanado el promovente el plano de B. para la modificaci6n en sus linderos que pretende, sino, ademas, ha alterado los linderos de la finca B., aprobados en juicio contradictorio por sentencia fire, y que son: por el Norte con X. y por el Este con C. A virtud de la operacion realizada por el perito designado por el dueio de A., la finca B. linda por el Este con A. y no con C. 265

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CUBA CONTEMPORXNEA No es dificil, pues, prever cuMl seria el resultado l6gico de esa operaci6n, en la forma que la suponemos realizada. El perito no ha observado lo dispuesto en la ley que le obliga a ajustarse a la resultancias de autos y a respetar las lineas dividentes constantes por sentencias firmes, que figuren en autos y no hayan sido impugnadas, y, por consiguiente, la operacion, debidamente impugnada, sera anulada en la parte que lo fuera, ordenando el Juez que se practique de nuevo, cualesquiera que sean las consecuencias que en la practice se produzcan al ejecutarse el fallo (sentencia 96, 19 de octubre 1907; Gaceta 24 enero 1908). La disposici6n del art. 70, que al sobreseimiento se refiere, A debe ser alegada por los colindantes, o constituye una obligaci6n para el perito? En el caso de la figura 2, por ejemplo, el colindante duefio de la finca C. a debera solicitar que se sobresea en cuanto a la linea fl, o debera ser respetada por el perito sin necesidad de previa reclamaci6n? Es necesario distinguir dos casos: si ese dato ha sido aportado por alguno de los colindantes, o el dueio, el perito debera respetarlo sin necesidad de que se le indique, pues ello constituye un elemento esencial de la resultancia de autos, a la cual debera ajustarse al realizar la operacion; si ese dato no figura en autos, entonces debera ser oportunamente alegado a fin de que el perito tenga conocimiento de ello. El art. 70 agrega que a los poseedores de las propiedades limitrofes que ya han sido deslindadas en forma, en nada podrs perjudicar la operaci6n que se realiza. Ese derecho de sobreseimiento A qu6 alcance tiene y hasta d6nde se extiende? & Pudiera ser alegado aun despu6s de recaida sentencia en que se de por terminado el juicio de deslinde? El Tribunal Supremo ha resuelto, en sentencia de 19 de octubre de 1906, que las cuestiones relativas a la existencia de una linea anteriormente ejecutoriada y que, por tanto, obliga a sobreseer el deslinde por ese rumbo, han de proponerse como incidente de oposici6n previamente a la resoluci6n judicial que ordena el deslinde, y no en la oportunidad sefialada en el art. 25 de la Orden 62, de 1902, o sea, despu6s de practicada la operacion. Esa sentencia parece imponer a los colindantes la obligaci6n de alegar la existencia de la line dividente y probarla; pero la de 17 de febrero de 1907 aclara ese particular al hablar del reconocimiento y la declaraci6n de 266

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tos DERECHOS DE Los CoLtNbANTs 2 un lindero cuya existencia no constaba en el juicio y que ellos pudieron alegar antes. Esta sentencia encierra la sana doctrina aplicable a esta materia, por la cual debemos llegar a la conclusion de que si la existencia del lindero constaba en el juicio, o no hubiese sido posible alegarla antes, deber invocarse en el estado del juicio u oportunidad sefialada en el art. 25. Algunos otros puntos interesantes merecerfan tratarse, pero creemos haber apuntado algunos de los mas esenciales; y dadas la extension y proporciones que ha tomado este trabajo, nos decidimos a darle fin, no sin encarecer la trascendencia que 61 reviste y las dificultades con que se tropieza para cumplir con aquel deber elemental de justicia que manda dar a cada uno lo que es suyo. OSCAR GARCIA MONTES. Habana, abril de 1913. En 1910 nuestra Universidad le declare alumno eminente, y le pension6 para que ampliara sus estudios en el extranjero, Asisti6 en Paris a los cursos de Derecho de la Sorbo. na; y adem~s de haber dado a la estampa unos excelentes Apuntes sobre Derecho Penal, tomados en el curso de nuestro ilustre penanlsta el Dr. GonzAlez Lanuza, en Ia Revista Jurdica viene publicando un erudito Manual de Derecho Civil. El Dr. Garcfa Montes pertenece a la nueva generacidn en que la patria tiene puestas sus esperanzas, y es uno de los abogados j6venes de mAs talento. Le quedamos altamente reconocidos por el envio de este important trabajo. 267

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NOTAS EDITORIALES 5. ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ESTRADA PALMA Ya que diversas causas nos han impedido, contra nuestros prop6sitos, dar este aiio a la publicidad el interesantisimo epistolario que desde el Castillo de Figueras, en Cataluna, escribi6 el gran ciudadano Tomas Estrada Palma, primer Presidente de Cuba, cuando alla le recluyeron las autoridades espanolas, queremos, al menos, anunciar que en breve, y despu6s de publicar otra serie de cartas de sumo interns para las letras cubanas, comenzaremos a dar en las paginas de CUBA CONTEMPORANEA aquellas epistolas escritas en 1877-78 por el inolvidable compatriota, euyos borradores nos han sido facilitados por su ilustre viuda, la senora Genoveva Guardiola. El dia cuatro de este mes de noviembre se cumplen cinco anos de la muerte del hombre sencillo, bueno y probo que fue nuestro primer Presidente; y ya que no podemos, en homenaje a su veneranda memoria, publicar hoy aquellas cartas, queremos siquiera dejar en estas lineas la expresidn renovada de nuestro dolor por esa p6rdida que nunca lamentaremos bastante, y nos prometemos reproducir las bases del concurso para la estatua que dentro de poco tiempo, a iniciativa de la juventud cubana, sera erigida en esta ciudad al integro patricio.

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ROTAS tDITORIALES EL COMITE AVELLANEDA En el numero de octubre dimos a conocer los nombres de las personas propuestas para constituir en la Habana un Comite que se encargue de que el 23 de marzo de 1914 (y no el 24, como por errata aparece en dicho numero), fecha del centenario del nacimiento de la gran poetisa cubana Gertrudis G6mez de Avellaneda, sea dignamente celebrado en nuestra capital; y ahora nos complacemos en dar a conocer la constituci6n definitiva del Comit6 Avellaneda, integrado por las personas siguientes: Presidentes de Honor: Sra. Luisa P6rez de Zambrana y Dr. Enrique Jose Varona. Presidenta: Sra. Aurelia Castillo de Gonzalez; Vicepresidente: Dr. Antonio Sanchez de Bustamante; Secretario: Sr. Carlos de Velasco; Vicesecretario: Sr. Pascasio Diaz del Gallego; Tesorero: Dr. Juan Santos Fernandez. Vocales: Dr. Evelio Rodriguez Lendian, Dr. Antonio Gonzalez Curquejo, Sr. Domingo Figarola-Caneda, Sra. Dulce Maria Borrero de Lujan, Sra. Lola Rodriguez de Ti6, Dr. Mariano Aramburo y Machado, Sr. Marco Antonio Dolz, Ldo. Francisco de P. Coronado, Dr. Ram6n A. Catala, Sr. Miguel A. Quevedo, Dr. Sergio Cuevas Zequeira, Sr. Jos6 Manuel Carbonell, Ldo. Alfredo Zayas, Sr. Manuel Mirquez Sterling, Ldo. Rafael Montoro, Sr. Manuel Sanguily, Ldo. Raimundo Cabrera, Dr. Max Henriquez Urena, Sr. F6lix Callejas, Dr. Jose Sixto de Sola, Sr. Federico Uhrbach, Dr. Jose A. Gonzalez Lanuza, Dr. Julio Villoldo, Sr. N6stor Carbonell, Dr. Ricardo Sarabasa, Sra. Blanche Z. de Baralt y Sr. Mario Guiral Moreno. Adomas, se ha resuelto considerar como miembros natos del Comite a los senores que en el Congreso Nacional representan a la provincia de Camagiey, cuna de la egregia poetisa, y tambi6n nombrar Delegado en Madrid al literato cubano don Jos6 de Armas y Cardenas, asi como solicitar el concurso de los Ayuntamientos de las capitales de provincias, y el de toda la prensa de Cuba, para el mejor 6xito del noble empeno de celebrar el centenario brillantemente. CUBA CONTEMPORANEA reitera el ofrecimiento de su cooperaci6n decidida, y agradece la designaci6n de su Director como Secretario del Comit6, y de sus redactores Dr. Max Henriquez 269

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CUBA CONtEMPORLNEA Urena, Dr. Jos6 Sixto de Sola, Dr. Julio Villoldo, Dr. Ricardo Sarabasa y Sr. Mario Guiral Moreno, para Vocales del, mismo. DEBATES SOBRE EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL El primer lunes del actual mes de noviembre comenzarAn en el Colegio de Abogados de esta ciudad unos debates sobre la necesidad o conveniencia de establecer aqui el juicio oral en lo civil, y continuarn los lunes sucesivos. Acerca de esta importante materia, y en contra de la reforma que se intenta, nuestro redactor el Dr. Ricardo Sarabasa public un trabajo en esta revista (tomo I, pagina 170). El primer turno, en pro, esta a cargo del senador don Erasmo Regiieiferos, autor del proyecto de ley introduciendo esa innovaci6n, a quien seguiran los doctores Ricardo Dolz, Crist6bal Bidegaray, Fernando Sanchez de Fuentes y nuestro redactor Max Henriquez Urena; esperandose que tambien tomen parte otros abogados a quienes se ha dirigido invitaci6n al efecto. HENRIQUEZ CARVAJAL Y HERNANDEZ CATA Durante algunos dias del mes de octubre fu6 hu6sped de la Habana el Dr. Federico Henriquez y Carvajal, ilustre hombre de letras dominicano que preside la Suprema Corte de Justicia de la Republica de Santo Domingo y director de la revista Ateneo, a quien nuestro insigne Marti quiso como a hermano. Demostr6selo en todo tiempo, y especialmente al dirigirle aquella celebre carta que se ha llamado, con exactitud, el testament politico del A.p6stol. Grato nos fu6 estrechar la diestra del viejo luchador antillano, y esta revista quiso ser la primera en secundar la idea del fraternal banquete homenaje que un selecto grupo de escritores cubanos, por iniciativa del semanario El Figaro, hubo de ofrecer al sobresaliente compafero. 270

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NOTAS EDITORIALES CUBA CONTEMPORANEA reitera al Dr. Henriquez Carvajal, ya de vuelta en Quisqueya, el testimonio de su mas viva simpatia y alta consideraci6n. Tambien ha venido a Cuba, despu6s de mas de cuatro afios de ausencia en Francia e Inglaterra, donde sucesivamente ha desempeliado los consulados de Cuba en El Havre y en Birmingham, nuestro muy querido companero el Sr. Alfonso Hernandez CatA, escritor intenso y admirado, cuyos articulos, cuentos y novelas han sido siempre tan celebrados como sin duda lo sera en breve su teatro. Nos ha ofrecido las primicias de En familia, bella comedian que esta temporada estrenar en Madrid en uni6n de Alberto Insua, y nos ha deleitado con la lectura de otra produccion de ambos: Amor tardio, drama de sobriedad exquisita y de una fuerza de verdad que le haran obtener 6xito resonante. CUBA CONTEMPORANEA da la mas cordial bienvenida al amigo y compafero distinguidisimo, quien ha tenido la satisfaction, en la cual participamos, de que su admirable trabajo titulado Evocaci6n del asedio de Santiago de Cuba, publicado en nuestro numero de mayo, haya sido traducido integro al ingl6s e inserto en The London Magazine, y comentado halagiefamente por The American Review of Reviews, importante publicacion norteamericana que tambi6n tradujo varios parrafos de aquel hermoso trabajo, incluy6ndolo, bajo el titulo de A Cuban pen picture of the Spanish fleet at Santiago, en su secci6n Leadhig articles of the month, del nnmero de julio ultimo. HOMENAJES A JULIAN DEL CASAL Al fin, aquel malogrado gran poeta muerto hace veintiun anos, parece que tendra en la Habana un busto que lo recuerde y otro en Santiago de Cuba. El movimiento a ese fin iniciado en la capital de Oriente por Regino E. Boti, y otros escritores que con 61 firmaron una alocuci6n a la juventud literaria, ha servido no s6lo para que alla resuelvan tributar ese homenaje me271

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CUBA CONTEMPORANEA recido al inolvidable autor de Hojas al viento, Nieve y Bustos y Rimas, sino para revivir el entusiasmo de quienes en la Habana echaron sobre si, hace tiempo, la generosa tarea de erigir a Casal un busto rememorativo de que hizo obra de arte exquisitoSi todos cuantos fuimos a visitar su tumba el 21 de octubre de este aio, nos uniesemos y trabajsemos sin desmayos porque sea pronto bella realidad el acariciado proyeeto, no pasaria mucho ticnpo sin que Julian del Casal tuviera en un paseo de la Habana ese p6stumo recuerdo que bien ganado tienen los que, como 41, lo dejaron imperecedero en las letras patrias y en el coraz6n de sus amigos y admiradores. IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 2T, HABANA. 272

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0 Qitba Qhrntrnnpttra Tomo Ill. Habana, diciembre de 1913. Ndm. 4. EL PESIMISMO CUBANO La idea de la inmortalidad es sublime, porque prolong la existencia de los individuos mAs allA del sepulcro; y In nacionalidad es ]a inmortalidad de los pueblos, y el origen mAs puro del patriotismo. JOsA ANTONIO SACO. (Pavelcs, L. III, p. 316.) Cuba fu6 siempre considerada, dentro del regimen colonial espafiol, como mera factoria o lugar propicio solamente para el acrecentamiento de la riqueza material. El hispano en Cuba, por regla general, se consideraba siempre ligado a su pals de origen, y estimaba a Cuba como su residencia provisional, buena solo para ser campo de sus proezas de mnercader y llevarse mis tarde todas las riquezas acumuladas de cualquier manera, para gozarlas en la madre patria. Cuba no era un fin: era s6lo un medio para poder alcanzar el bienestar individual. Por eso vemos que durante todo el tiempo del regimen espafiol, todo en Cuba parecia provisional y dispuesto para ser abandonado en cualquier momento. La pobreza en los edificios de las ciudades, reconoce este fen6meno como causa principal. ,Para qua, pensaba el espafiol o extranjero, voy a tener una buena residencia o construir costosa edificaci6n en este pals, cuando aqui me encuentro de paso y en cualquier momento abandonar6 estas playas para no volverlas a ver jams?

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0 274 CUBA CONTEMPORANEA Y en muchos casos, el afhn de acumular mas y mas riqueza, o las costumbres y los habitos adquiridos, hacian que a los que de tal suerte pensaban, les sorprendiesen la vejez y la muerte sin haber siquiera intentado el regreso al pals de origen; pero, a pesar de ello, el concepto seguia siendo el mismo, flotaba en la atmosfera, estaba en la mente de todos; es el concepto de la factoria, que ha tenido consecuencias funestas para este pals, no solamente por haber sido obstfculo al progreso material e intelectual del mismo, sino porque ha sido perjudicial en todos los 6rdenes de la actividad de nuestro agregado social, como constitutivo de una naci6n (1). El origen de sinnimero de nuestros males, proviene del concepto de factoria de que ha disfrutado Cuba por mas de cuatro siglos. Nuestra sociedad se resiente de esa tradici6n, que es cual pesado y funesto grillete que entorpece su avance; pero afortunadamente la va combatiendo, la va rechazando, venciendo y, a pesar de ella, progresa resueltamente. ; Cuanto terreno no ha perdido, en todos los 6rdenes, ese concepto colonial de la factoria en los niltimos quince afios! Terreno que ha sido ganado, integramente, para la formaci6n y el afianzamiento de nuestra nacionalidad. (1) No todos los espaioles oran de ideas intransigentes en tiempos de la colonia; los hubo de amplio criterio, y que fueron los primeros en ver y advertir patri6ticamente, con toda energia, los errores do aquel sistema. Buena prueba de ello son estos pArrafos que copiamos de un valioso opisculo del escritor espafiol Carlos Amer, escrito en la. 6poca de mayor encono en los Animos: A las tierras descubiertas se trasladaron aventur'ros, tividos d icaparar riquezas; y de los modios empleados para realizar sus prop6sitos, dan idea las mniltiples riisposiciones quo desde el principio se dictaron y que constitnyen ese nonumento llamado Leyes de Indias, testimfOni1 irrocusable de q1e, mientra, los sobranO espafioles poli especial empeno on asentar sobre bases de moralidad y de justcia su dominion en los preciados descobrimiento;, los llnanados a setidar sus planes, s61o se cuidaban de amontonar riQIeza, convirtiendo a los naturalrs do aquellos paises en instrumentos para conseguir sus provdsitos de lucro.... Todas 1las nmheiones se dirigian a las tierras nuevamente descubiertas; en ellas so obtenia oro sin grande esfuerzo; all no encontraba freno Ia codicia, y mientras Espaia quedaba despoblada. Amhrica so convertia on granjeria, Despues, en oi capitulo que tiene por epigrnfe Cahn explotada, dice: No hay para qn4 reibetir que Espaia no ha sido nacidn colonizadorn; ha explotado los territorios que descubrid y no en benefiejo propio, sino en provecho de unos cnantos. Y, finalmente, mas ade'ante: Como In Isla to produce con facilidad, de alli se ha saeado dinero a manos Ilonas; do fomentar Ia natural riqueza, nadie se ha cuidado; obras publicas arenas podrin sofialarse; vis de conunicaeidn no existen sino cony contadas y de muy cortos trayectos; las poblaclones en su inmensa mayoria no estAn urbanizadas, y In capital de In Isla., in misma Habana, dista mucho de ctrrespondor a las inmensas riquezas que por ella circulan. (Cuba y la Opinion Pdblica, por Carlos Amer, Madrid, 1897, pigs. 4, 7, 13 y 15.)

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EL PESIMISMO CUBANO Si dirigimos la vista al presente, quizf sintamos asomos de desfallecimiento al contemplar lo imperfecto de la obra; pero si fijamos la mente en el pasado, el espectaculo del enorme progreso realizado en casi todos los 6rdenes de la vida, desde el cese feliz de la soberania desgraciada de Espana, hasta la fecha actual, nos hara arrojar lejos de nosotros toda idea de pesimismo ultimo y tener confianza absoluta en que el progreso evidente del cercano pasado, ha de seguir su marcba con intensidad progresiva, porque no hay razon fundamental que a ello se oponga. En casi todos los ordenes, henos dieho, el progreso ha sido inmenso. Bueno es aclarar desde el principio que, en el orden politico, si bien el progreso sobre el sistema colonial, por muchas razones que no cabe estudiar aqui, es patente, grande, positivo, hemos tenido 6pocas de retroceso lamentable y causas especiales que ban hecho que en este orden de las actividades cubanas el progreso se haya retardado y haya sido efectivamente menor que en los demas. Uno de los efectos mas perjudiciales a nuestra nacionalidad, resultant de la natural persistencia del concepto de la colonia-factoria, es el fen6meno quo se observa en buen namero de nuestros conciudadanos, consistente en que unos carecen por completo del concepto de patria, en otros ese concepto es d6bil, y' en otros es incompleto. En todos estos individuos falta una total compenetraci6n entre ellos y nuestro nncleo nacional. Hay unos que no son solidarios con nuestra nacionalidad, o, mejor dicho, con nuestra patria, porque no la quieren: la detestan; otros, porque teniendo sus almas forjadas en el crisol del coloniaje, no pueden entrar en el espiritu de la nueva personalidad, y otros, por 6ltimo, no son completainente solidarios con nuestra nacionalidad, porque no creen en ella, no tienen fe. Y la causa de no querer nuestra nacionalidad, de no comprenderla o de no creerla, no es otra que la apuntada de la tradici6n arraigada de la factoria. Pero antes de pasar adelante, necesario es explicar aqui cufl es nuestro concepto de la patria y el sentido concreto que aqui le damos. Caben tantas interpretaciones del concepto de la patria! No entendemos por patria solamente "el lugar, ciudad o

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0 276 CUBA CONTEMPORENEA pals en que se ha nacido", segun reza la definici6n gramatical. A nuestro entender, la patria esta constituida por ese concept, unido al de la nacionalidad. Y 6sta, a su vez, queda integrada por numerosos y muy complejos elementos que concurren en mayor o menor numero y proporci6n, segun los casos. La determinan la unidad de territorio y de lenguaje, la posesi6n de una misma historia del pasado, la veneraci6n por las mismas figuras sobresalientes de dicha historia, la comunidad en placeres, dolores e intereses colectivos, la aspiraci6n coman hacia un fin de felicidad. Algunas veces concurren todos estos elementos a formar la nacionalidad; otras, s6lo unos cuantos de ellos bastan para realizar la obra. Pero ademis de los factores apuntados, que forman las nacionalidades, consideradas en terminos generales, hay otro factor que estimamos indispensable para completar en algunos casos el concepto de la patria y, de todas suertes, para venir a completar ese concepto en el sentido en que en este trabajo lo entendemos. En terminos generales, los factores enumerados concurren a former nacionalidades, con independencia del hecho de sus constituciones politicas; pueden existir nacionalidades con caracteres propios, que no constituyan estados politicos independientes; y puede haber nacionalidades, tambidn, dentro de cada una de las cuales existan comunidades political separadas y libres. Canada es una naci6n y no es un estado independiente; en cambio, antes de la unificaci6n italiana, en Italia se puede decir que habia una sola nacionalidad y muchos Estados diferentes. Parece, pues, que los conceptos de nacionalidad y de Estado politico aut6ctono son independientes. Y lo son en muchos casos; pero en otros, esos dos conceptos se unen, se completan y son inseparables. Cuando una naci6n ha logrado constituirse en Estado politico independiente, esa independencia es ya, para siempre, mientras subsistan los elementos que concurrieron a formar la nacion, elemento integrante e inseparable del concepto de la nacionalidad, y, por tanto, de la patria. Para nosotros, pues, la independencia politica de la naci6n

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0 EL PESIMISMO CUBANO 277 que la ha gozado alguna vez, completa de una manera ineludible su concept de la patria. Con este aditamento, es claro que aceptamos, precisandolo y concretandolo a nuestro caso, el concept de Stuart Mill, quien dijo que "existe la nacionalidad alli donde hay hombres unidos por simpatias comunes que no existen fuera de la agrupacion que forman, simpatias que les inclinan a obrar de acuerdo, con mayor gusto que to harlan con otros, y a desear vivir, bajo el mismo gobierno, bien constituido por ellos mismos, bien por una porei6n de los que forman el grupo". En Cuba, por suerte, concurren casi todos los factores que contribuyen a formar las nacionalidades. Tiene nuestra patria unidad de territorio, limitado por fronteras naturales; su idioma nnico es el castellano; tiene una historia propia, que, si Men no es larga, esti bien provista de hechos nobles y levantados, de periodos dificiles y tristes y de otros de felicidad y esplendor; de martirios, sufrimientos y sacrificios; tiene figuras nacionales de grandeza indiscutible, tanto en el campo de la intelectualidad y de la cultura, como en el del patriotismo; los placeres, dolores, intereses y aspiraciones de ]a sociedad cubana, son fundamentalmente los mismos; su unificacion es mayor cada dia, y, por fin, la nacion cubana ha logrado constituirse en estado politico independiente. Cuba es, pues, una nacionalidad integrada por todos los posibles elementos. De ahi que nuestra naci6n, en cuanto a la intensidad ideol6gica de las causas y los elementos que han concurrido a su formation, tenga una personalidad propia e inconfundible con ninguna otra. Explicada nuestra idea, claro es que entendemos por ausencia o flaqueza del concept de la patria, la falta de solidaridad de los individuos cubanos o de aquellos que tienen toda su vida de relaciones en Cuba, sin intention de volverla a tener en su pais de origen, con nuestra nacionalidad, como conjunto human, como agregado social con personalidad propia, definida, aut6ctona, e independiente politicamente, o con cualquiera de estos elementos. **

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0 278 CUBA CONTEMPORANEA El pesimismo social y politico es yerba que crece con abundancia extraordinaria, a veces sorprendente, en nuestro campo nacional. En unos individuos, su pesimismo es debido a un fen6meno reflejo, producido por un sistema nervioso deprimido, o por una economfa general agotada o enfermiza: es el pesimismo que podriamos liamar "morboso". En otros, tiene por origen una vida entera transcurrida bajo un sistema de f6rreo coloniaje espanol, llena de temores y desconfianzas, de luchas en todos los terrenos, en las cuales los elementos de combate eran tan desiguales y desfavorables para el cubano, que su 6xito era tenido por grandes nncleos de compatriotas como una quimera de la fantasia. Y en otros, y esto es To mals corriente, el pesimismo se produce por cansancio; son los que han luchado por largos anos en pos de un ideal, y cuando 6ste parece llegar, ven To defectuoso de la obra, ven que no se ha hecho mais que empezar; y sintiendo que sus fuerzas desfallecen, pierden la esperanza y se abandonan al pesimismo. Tambi6n tenemos al pesimista por sistema, al que habiendo sido enemigo de la nacionalidad eabana, habiendo sido siempre radicalmente opuesto a su formaci6n, antes y ahora, bien por la revolution o bien por la evoluci6n, queria la perpetuaci6n del regimen colonial espanol. Esos, con raras excepciones, la miran con ojos malevolos; sus tropiezos son para ellos alegrias. De estos seres no nos ocuparemos; cada vez que surja la oportunidad, hagamosles saber que aqui, en esta tierra, el cubano impera e imperara; negu6mosles las ventajas que brinda nuestra nacionalidad, y hagamos To posible para aislarlos y excluirlos de nuestra sociedad. Otros, dedicados de antao a la explotaci6n de comercios e industrias, cuando esa actividad era la que constitufa, en uni6n de la explotaci6n burocrAtica por parte de los hispanos peninsulares, el casi exclusivo destino de esta tierra, no pueden desprenderse de ese concepto utilitario, y no admiten la compatibilidad de sus intereses con los intereses de la nacionalidad, porque sus espiritus no han traspasado los limites de sus campos de cana, de sus ingenios o de sus mostradores. Esos, con tal que su azucar o su mercaderia tenga mejor precio o ma's abundante

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0 EL PESIMISMO CUBANO 279 venta, o haran recia campana para que la patria desaparezca, o nada pondrAn de su parte para evitarlo. La manera de atraernos a estos nltimos, es demostrindoles que con la patria constituida en Estado politico independiente, sus azncares se venden y sus mercaderias se aceptan en mejores condiciones que nunca. Y, por ultimo, tenemos otra clase de pesimista, la clase mas triste para nuestra sociedad: el pesimista por depravacion: el politicastro, producto del fermento colonial que aetna indebida-; mente en nuestra sociedad libre, ser funesto que tiene siempre al Quijote en los labios, a Sancho en el corazon y a Caco en la conciencia. Es el que en mitines predica furiosa e insensata patrioteria, para declarar cinicamente despu6s, en tertulias y caf6s, que 61 nada de lo que hd dicho cree, que "Cuba se hunde", que lo procedente es aprovecharse antes del hundimiento. Este es el ser que cuando no sale electo, o no logra el destino a que aspira-por lo regular sin m6ritos ni condiciones-o le dejan cesante, pone en su casa la bandera nacional a media asta, con un cresp6n; es el que a todo dice: "ya es hora de que vengan los americanos y se cojan esto''. A estos sujetos haghmosles saber el desprecio soberano que por ellos sienten los ciudadanos tonrados, y esforc6monos siempre por desenmascararles a los ojos del pueblo. Tales son, a nuestro juicio, las causas principales que producen el pesimismo entre nosotros. Pero en todos esos casos, cuando el pesimismo adquiere un grado tal de intensidad que la esperanza y la fe en el destino nltimo de Cuba, como nacionalidad propia e independiente, se pierde, el f6nomeno es posible porque en el alma de esos hombres no existe, como parte integrante de su personalidad intima, arraigado, e identificado con ella, un concepto completo de la patria como al que antes nos referiamos. El pesimista lo ve todo cubierto de un tinte sombrio; las dificultades que como pueblo nuevo, o, mejor dicho, como nacion nueva, se nos presentan (que se han presentado en proporeiones muchisimo mayores a otros pueblos, aunque revistiendo diversos y distintos aspectos), le pardeen insuperables y causas de final destrucci6n. El pesimista ve nuestra sociedad, nuestra politica, nuestra

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S 280 CUBA CONTEMPORANEA moralidad, nuestras intenciones todas, como totalmente descompuestas y pntridas, sin esperanza de mejoramiento. Los mismos fen6menos en otras sociedades, le parecen pasajeros, remediables, no de tan grave trascendencia. No se fija en que los fenomenos esos no son cubanos, sino de la humanidad entera; que son producto de las corrientes que en este siglo invaded a todos los agregados sociales, revistiendo en cada uno sus especiales modalidades. No se fija en que en todas partes se presentan, que la diferencia es mas bien de nnmero y circunstancias que de calidad. Cuando suceden en una nation de cien millones de habitantes, nuestro pesimista encuentra que no tienen importancia grande, quizas hasta les atribuya un resultado beneficioso; cuando suceden entre noxotros, le parece que son sintomas de agonia national. Y el pesimismo es un fen6meno que nos perjudica. Es verdad que, en muchos casos, el pesirismo no impide que se labore sin descanso por el mejoramiento de la nacionalidad; por mas que esa labor seria mucho mas eficaz si estuviese animada de fe y de esperanza; pero, por regla general, ]a mayoria de nuestros pesimistas son demoledores: nada construyen. En vez de levantarse, combatir, exponer ideas, intervenir en la vida nacional, con gesti6n honrada y enargica; en vez de contribuir con recursos materiales a las obras de enaltecimiento social, se quedan en sus casas cruzados de brazos, en eterna desconfianza, en eterna desaprobacion, en eterna espera de una hecatombe que nunca llega. Comprendemos que se pueda ser pesimista en relacion con unos o con otros de los diversos problemas nacionales, ya que no todo lo que afecte a la vida nacional puede tener 6xito, ni mucho menos en las condiciones historicas en que se halla nuestro pueblo. Pero hoy el pesimismo, como estado permanente de nuestro Animo, en relacion con nuestro porvenir nltimo como nucleo nacional, autoctono e independiente, carece de raz6n de ser. *r

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0 EL PESIMISMO CUBANO 281 El mejor argumento, argumento decisivo, que podemos ofrecer en apoyo de nuestra tesis, es el progreso realizado en todos los 6rdenes, a pesar de los obstaculos que existian y que han surgido despu6s. Hemos tenido guerras civiles que han arrasado con la riqueza de Cuba, que han revuelto en imponente remolino a todos nuestros elementos sociales; hemos tenido gobiernos representativos de las nltimas capas de la sociedad, en absurdos encumbramientos de esos elementos; hemos estado palpando las funestisimas consecuencias de dos instituciones, diametralmente opuestas y ambas equivocadas: la esclavitud y el sufragio universal sin limitacion alguna en un pals como el nuestro; hemos tenido conflictos gravisimos entre el capital y el trabajo, crisis econ6micas, y, sobre todo, y dominandolo todo, el legado de cuatrocientos afios de coloniaje espafiol y de cincuenta anos de guerras declaradas o latentes. Y a pesar de esos escollos formidables, el progreso se ha realizado y sigue su marcha sin vacilar. Indica ello, de manera indubitada, que existen en nuestra patria, en nuestro agregado social, elementos de vitalidad indiscutible, elementos magnificos de subsistencia y de progreso, que han actuado y que seguiran actuando. Y el progreso, que generalmente es lento en las condiciones en que se ha encontrado nuestro pueblo, ha sido entre nosotros no solo real y positivo, sino rapidisimo. ; Y aun creen los pesimistas que 6ste tiene forzosamente que detener su curso, en virtud de que no encuentran por parte alguna la perfecci6n anhelada! No queremos hacer una relaci6n detallada y completa del progreso en todos los 6rdenes a que nos referimos; mas, para demostrar su existencia y sus proporciones, pongamos algunos ejemplos. Veamos el progreso realizado en relaci6n con la riqueza del pais. Las exportaciones y las importaciones de Cuba, desde 1899 hasta el pasado aio de 1912, segun los datos oficiales de la Seeci6n de Estadistica de la Secretaria de Hacienda de la Rep4blica, son las siguientes:

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CUBA CONTEMPORANEA VALOR EN PESOS DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMZRICA Importacion. $ 75.304,000 $ 70.079,000 $ 67.753,000 $ 62.135,000 $ 67.078,000 $ 82.836,000 $ 103.221,000 $ 99.540,000 $ 105.218,000 $ 86.369,000 $ 95.307,000 $107.959,000 $ 113.267,000 $ 132.336,000 Exportacion. $ 49.699,000 $ 51.342,000 $ 66.502,000 $ 64.949,000 $ 78.486,000 $ 89.978,000 $ 112.280,000 $108.910,000 $ 116.593,000 $ 98.849,000 $ 124.745,000 $151.271,000 $123.136,000 $ 165.207,000 Balance. -$ 25.605,000 -$ 18.737,000 -$ 1.251,000 + $ 2.814,000 + $ 11.408,000 + $ 7.142,000 + $ 9.059,000 + $ 9.370,000 + $ 11.375,000 + $12.480,000 + $ 29.438,000 + $ 43.312,000 + $ 9.869.000 + $ 32.870,000 El cuadro que antecede no necesita de comentarios. Otro ejemplo del adelanto de nuestra riqueza lo tenemos en el nnmero siempre creciente y en la prosperidad siempre en aumento de los establecimientos bancarios en nuestra Republica, establecimientos que, por el papel que desempefian en la circulaci6n de los valores, bien pudieran llamarse los verdaderos pulmones de la riqueza national. Prosperidad que se manifiesta en la construction de soberbios edificios en la capital e instalaci6n de sucursales en las principales ciudades de la Repnblica, contandose actualmente en la Habana mas de doce fuertes casas de banca, que prestan grande facilidades para el desarrollo de la riqueza (2). Las tierras rnsticas y los terrenos urbanos, en el periodo de tiempo relativamente corto que ha transcurrido desde el cese de la soberania de Espafia en Cuba, han aumentado de valor de manera asombrosa. Raro sera el lugar de la Isla en que la tierra (2) Nuestros principales establecimientos banenrios son: Banco Nacional, de Gelats,. Espaiiol, de Upmann, Argfiellet, I tbana, del Canad i, d Nueva Escocia. Ba ces, Balcels, Trust Company of Cuba, Banco Territorial. Alvarez Valds y CIa.. Gdmez Mena, etc. 0 282 Aios. 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912

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0 EL PESIMISMO CUBANO 283 aprovechable para el cultivo, en los inmuebles situados en las ciudades de importancia, no hayan por lo menos triplicado su valor. En la Habana tenemos grandes extensiones de terreno en las afueras de la ciudad, que se han poblado como por arte de encantamiento, y en los que hay metros cuadrados de terreno que hace quince afios se vendian a menos de cincuenta centavos cada uno y que valen actualmente mafs de veinte pesos oro. En los barrios comerciales de la ciudad misma, se han pagado terrenos a raz6n de mis de ciento cincuenta pesos el metro cuadrado. En la Habana, la erecci6n constante de magnificos edificios, tanto por cubanos como por extranjeros, nos revela que el concepto de la factoria, del lugar provisional para amontonar riquezas que luego serhn gastadas en otros paises, afortunadamente se va desvaneciendo; que Cuba ya tiene nncleo de atracci6n propio, que todos empiezan a comprender que aqui se pueden llenar las finalidades de la vida de una manera permanente y en condiciones favorables. Las industrias de todas clases y las vias de comunicaci6n han aumentado tambi6n de manera notable, debido, en no pequefia parte, a las grandes sumas de dinero extranjero invertido en nuestro pals. Los tranvias el6ectricos, las plantas de alumbrado y fuerza motriz, los ingenios de elaborar azncar .y las ffbricas de todas clases, se instalan por todas parts cada vez en mayor numero. Demostremos las anteriores manifestaciones con hechos concretos. Existen en la actualidad ciento setenta y cuatro ingenios en activo funcionamiento, que produjeron en la dltima zafra, segun los datos oficiales recopilados "por los Sres. Guma y Mejer, dos millones cuatrocientas veintiocho mil quinientas treinta y site toneladas, o sean diez y seis millones novecientos noventa y nueve mil setencientos sesenta sacos; recopilaci6n de datos que arroja un resultado menor, en 703 toneladas, al de la hecha por el Sr. Himely. T6ngase en cuenta que la producci6n de azncar, hace trece afios, fu6 de seiscientas mil y pico de toneladas. Tienen tranvias el6ctricos la Habana, Santiago de Cuba, Camagiiey y Cienfuegos. Pronto los tendra Matanzas.

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S 284 CUBA CONTEMPORANEA Cuentan con plantas el6ctricas para el suministro de alumbrado y fuerza motriz, actualmente funcionando, cincuenta y tres ciudades y poblaciones de Ja Republica, las cuales, como dato curioso nombramos aquf: La Habana, Alacranes, Aguacate, Alquizar, Giira de Melena, Bolondr6n, Bataban6, Bayamo, Camaguey, Cienfuegos, Colon, Cardenas, Cabaiguan, Caimito, Ciego de Avila, Caibarien, Casa Blanca, Cruces, Camajuani, Encrucijada, Guanabacoa, Guantanamo, Gibara, Guayos, Holguin, Yaguajay, Jovellanos, Matanzas, Marianao, Manzanillo, Nuevitas, Pinar del Rio, Palma Soriano, Pedro Betancourt, Punta Brava, Placetas, QuivicAn, Quemado de Guines, Rodas, Ranchuelo, Remedios, Regla, Santo Domingo, Santiago de Cuba, San Antonio de los Banos, Sagua la Grande, San Luis (Oriente), San Luis (Pinar del Rio), San Juan y Martinez, SanctiSpiritus, Santa Clara, Trinidad, Uni6n de Reyes y Zulueta. Las poblaciones de la Salud, Bejucal, Rinc6n y Santiago de las Vegas, tienen finido el6ctrico de la planta de Bataban6. Ademas hay gran nn'mero de solicitudes para la instalaci6n de nuevas plantas. De una obra until, interesante y repleta de datos, titulada Los Ferrocarriles de Cuba, del ingeniero cubano Sr. A. de Ximeno, tomamos los siguientes: Los capitales invertidos en Ferrocarriles en 1899, al cesar la soberania de Espana, eran, aproximadamente: en acciones. ...........$ 35.000,000 en bonos y obligaciones ......$12.600,000 Total. ....$ 47.600,000 Diez anos mals tarde, o sea en 1909, el capital invertido en ferrocarriles era aproximadamente el siguiente: en acciones. ..........$ 70.400,000 en bonos y obligaciones. .... $ 49.600,000 Total. ....$120.000,000 En 1899 la longitud de las lineas era de unos 1,918 kil6metros; en 1909 era de unos 3,270 kil6metros. En ese periodo de diez anos, hubo un aumento de $ 72.400,000 en el capital inver-

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EL PESIMISMO CUBANO tido en ferrocarriles, y un aumento de 1,312 kilometros en la longitud de las lineas. Y seg6n los nltimos datos, la longitud actual de los ferrocarriles de Cuba es de 3,909 kilometros. Y aunque es cierto que una no pequeiia parte de esa riqueza pertenece a extranjeros, este hecho no tiene valor en cuanto con 61 se quiera afirmar que ese adelanto no favorece nuestra nacionalidad: siempre la favorece el desarrollo de la riqueza en su territorio, sea 6sta de quien sea; pero, ademas, muchas propiedades aparecen como de duelios extranjeros y son realmente cubanas; los propietarios se han escudado con la nacionalidad extranjera para poder cobrar perjuicios y daios en caso de revoluci6n: es costumbre que desaparecera con la continuaci6n de la tranquilidad pnblica. Adernas, el cubano que quedo pobre en su propia tierra, como consecuencia de las terribles guerras libradas para obtener su libertad, poco a poco va recobrando su predominio econ6mico; los naturales del pals, duefios ya de la propiedad urbana, de las carreras liberales y de la polftica, unas veces solos y otras en uni6n de extranjeros, van interesandose nuevamente, con fuerza cada vez mayor, en las industrias, en la agricultura, en toda clase de empresas lucrativas, y poco a poco van reconquistando para si mismos la riqueza de su patria. Y otro elemento que hay que tener en cuenta a este respecto, es que nuestro comercio, en easi su totalidad, esta en manos de los espafioles. Sabido es que los espaioles en Cuba han logrado acunular muchas riquezas, pero nunca engendrar un hijo espanol. El hijo del espaiiol en Cuba, con rarisima excepcion, ha sido siempre criollo. Luego, la mayor part de esa riqueza comercial espanola sera necesariamente cubana. Y las modernas tendencias mercantilistas que se sienten en el mundo, impiden el derroche de muchas de esas fortunas. Los hechos relatados son mas que suficientes para llevar a las mentes pesimistas la convicci6n de que Cuba, en los nltimos catorce aiios, ha progresado econ6micamente de manera asombrosa. Y tendran que admitir forzosamente que la constituci6n de Cuba en estado soberano, por to menos no ha impedido el progreso realizado. 285

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CUBA CONTEMPORXNEA Y al que todavia sustente dudas acerca de este particular, habri que dejarle solo en vida y despu6s de su muerte, y poner en su losa funeral este epitafio que, para la tumba de un esceptico, escribi6 nuestra inmortal Avellaneda: Tuvo el que yace aqui cordura extrema: Para evitar error dud6 de todo: La existencia de Dios puso en problema, Y-dudando vivir-vivio a su modo. Cansado al fin de caos tan profundo, Huy6 por esta puerta diligente, Para ir a preguntar al otro mundo Lo que en ste creer cuadra al prudente. En otro orden de consideraciones, la poblaci6n de Cuba, en nrnero, homogeneidad y condiciones favorables de vida, tambi6n ha progresado de manera notable. Segn el censo de 1899, la poblaci6n de la Isla de Cuba constaba de 1.572,797 habitantes, de los cuales 1.067,254 eran blancos y 505,543 de color; segun el censo de 1907, la poblaci6n era de 2.048,980 habitantes, de los cuales corresponden a la raza blanca 1.428,176 y a la de color 620,804. En ese periodo de tiempo no Nolo aument6 la poblaci6n, sino que disminny6 la proporcionalidad de la poblaci6n de color, pues mientras esa proporci6n era de 321.43 por cada mil habitantes en 1899, era s6lo de 302.98 en 1907. Y segun los calculos de Luis V. Abad, fundados en datos oficiales, calculos aceptados por el catedratico cubano don Justo P. Parrilla en su Curso Elemental de Geografia, la poblaci6n actual de la Republica llega a dos millones quinientos mil habitantes, es decir, unos 20.8 por cada kil6metro cuadrado de territorio. Nuestra poblaci6n es, pues, cada vez mayor y cada vez mhs homog6nea; ese aumento de poblaci6n estA constituido principalmente por nacimientos de cubanos e inmigraciones de espanoles, y sabido es que el negro, en contacto con el espafiol, se disuelve. Y tanto el aumento de poblacion como la mayor proporcionalidad de la blanca, son factores importantisimos de adelanto. 286

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EL PESIMISMO CUBANO En cuanto a la sanidad en Cuba, no tenemos mals que referirnos al trabajo publicado en el numero de septiembre de esta Revista por el Dr. Jorge Le Roy y a los interesantisimos y ntiles cuadros estadisticos que 1o ilustran, para demostrar que el estado sanitario de Cuba es magnifico y puede competir con el de la mats adelantada naci6n en cuestiones de higiene. Alli se demuestra la total desaparici6n de la fiebre amarilla de nuestro territorio, en virtud de la aplicaci6n de los medios profileticos adecuados, aplicaci6n hecha possible por el descubrimiento de la forma de transmision de la fiebre amarilla, debido al m6dico cubano, benefactor de la humanidad, Dr. Finlay. En materia de instrucci6n pnblica, Cuba recibi6 un impulso vigorosisimo por parte de los gobiernos norteamericanos que rigieron sus destinos de 1899 a 1902; el primer periodo presidencial, desde 1902 a 1906, tambien favoreci6 en medida grande el desarrollo de la instrucci6n, sobre todo de la primaria; y el adelanto sobre el sistema de enseflanza, sobre el nnmero de alumnos y cantidad presupuesta en tiempos de la colonia, fu6 enorme. Hoy la instrucci6n primaria sufre causas de retroceso o de estancamiento que hacen que el progreso sea mucho ma's lento y no tan palpable como en tiempos anteriores; pero de todas suertes es innegable que se ha adelantado mucho en ese sentido desde 1899 a la fecha. En cuanto a enseiianza superior y cultura general de la poblaci6n, ese retroceso en los ultimos tiempos no existe. No cabe en los limites de este trabajo, ni lo ensayariamos siquiera, dar una idea del adelanto cultural de Cuba en estos ultimos tiempos. No vamos a tocar el problema de ese desarrollo en absoluto; que quede para plumas mis labiles y eruditas que la nuestra; pero si queremos presentar algunos datos superficiales, que a nuestro juicio indican dicho adelanto. Uno de ellos es el 6xito que ha acompafiado a muchos empenos culturales realizados ultimamente: insuficientes para tanta concurrencia los amplios salones en que se apifiaba el piblico, domingo tras domingo, para oir las disertaciones organizadas sobre Historia de Cuba por la Sociedad de Conferencias; los exitos anteriores de esa propia Sociedad de Conferencias; la formaci6n de id6nticas Sociedades en otras poblaciones de 287

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S 288 CUBA CONTEMPORXNEA la Republica, siendo un franco triunfo las de Matanzas y Santiago de Cuba, por ejemplo; la repetici6n de concursos, juridicos unos, literarios otros, como los del Colegio de Abogados de la Habana y los Juegos Florales de Santiago de Cuba; las agrupaciones de jovenes, para diversos fines de cultura, como la Sociedad Filomatica Cubana, que ofreci6 una brillante series de conferencias sobre nuestra Literatura, y la que ahora trata de vigorizar los empefios en pro de nuestro Teatro; el nnmero de escritores jovenes que en Cuba y en el extranjero luchan con nobleza, buena fe y voluntad inquebrantable, dando buen nombre a su patria, cada uno en la medida de sus fuerzas y capacidades; la erecci6n de una estatna al educador cubano Luz y Caballero; los preparativos para festejar dignamente el centenario del nacimiento de la egregia cantora camagijeyana Gertrudis G6mez de Avellaneda, y ,por qu6 no decirlo?, el 6xito franco de esta propia publicaci6n en que queremos poner muy alto el nombre de Cuba. Todos 6sos son ejemplos que escogemos al azar. Otro hecho significativo es el nnmero extraordinario de periodicos que se publica en la Republica; llegan a mas de ciento setenta los de la capital solamente. Es evident que la publicaci6n de tantos periodicos obedece a que casi siempre constituye un negocio lucrative que tiene muchos y malos imitadores, y si el negocio es lucrativo, es porque se leen muchos periodicos: esto indica mayor esparcimiento de la cultura general. Indica no tan solo que hay muchos que leen, sino tambi6n muchos que escriben; sin que estimemos que ello constituye en ultimo extremo un bien, dada la naturaleza de muchos de esos periodicos. Otro hecho: el modo como viven y progresan las librerias de la Habana; en la actualidad existen cuatro grandes librerias y unas doce mas pequefias. Si consideramos que estabamos acostumbrados a la idea, muy arraigada hasta hace poco, de que en la Habana no era possible la vida de mas de una libreria grande, este hecho significa que ahora se venden muchos mats libros, que ahora se lee mas. Y en esas librerias, por lo menos en las principals, se encuentran las nltimas y mejores obras europeas y americanas sobre todas las ramas de los conocimientos humanos.

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.EL PESIMISMO CUBANO Las bibliotecas publicas tambi6n adelantan: adelanta la Biblioteca Nacional, la de la Camara de Representantes y la de la Universidad, aunque no, ni con mucho, en la medida que hace falta. En politica y moralidad colectivas o pnblicas, hemos tenido, como deciamos al principio, causas tremendas de retroceso; luchas porfiadas con dificultades inmensas; pero esas dificultades no son patrimonio exclusivo nuestro: son universales. Y tratandose de una nation que se forma como la nuestra, son bien pequenas comparadas con las que eran do esperarse dentro de la l6gica de la historia. Pero todo, a la larga, tiene su efecto de hacernos progresar, aun muchos de los hechos que en momentos dados nos parecen imis perjudiciales; porque los hechos todos tienen que concurrir fatalmente al cumplimiento necesario del destino hist6rico de esta tierra: la consagraci6n definitiva de su nacionalidad. Demostremos nuestra tesis con un ejemplo extremo. Aun el tropiezo mas grave que ha tenido la causa de la nacionalidad cubana desde la constitution de nuestro pais en repiblica independiente: la revuelta de agosto de 1906, con todas sus funestas consecuencias, ha sido, social e hist6ricamente, necesario; si trajo desgracias sin cuento, aport6 ensenanzas utilisimas, necesarias a la causa de ]a nacionalidad. Con el sistema colonial espanol, con el lucro por finalidad, el despotismo en el gobernante y ]a ignorancia en el gobernado como armas para lograr fines preconcebidos, claro es que gramdes masas de nuestra poblacion han estado constantemente sumidas en una inconsciencia manifiesta respecto al concepto del estado soberano y de las relaciones centre 6ste y los ciudadanos, y viceversa, estado de inconsciencia que se intensific de manera notable con un largo periodo de guerras, que si son f6rtiles en la producci6n de heroes, son desastrosas para el adelantamiento intellectual y moral del individhuo y de la colectividad. AsI, pues, grandes nucleos de poblaci6n cubana, muy especialmente las clases rudas e ignorantes que integran nuestros 289

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CUBA CONTEMPORANEA bajos fondos sociales, se formaron un concepto sui genesis de la Republica. Creyeron o sospecharon que la libertad y la anarqufa, los derechos individuals y la licencia, serian la misma cosa; que con la republica los cubanos todos serian felices; quiza si hasta creyeron que la miseria, el trabajo duro, el respeto a la autoridad y todas las cosas que bajo el regimen espanol tanto les disgustaban, iban a desaparecer. Pero la republica no se form por el solo esfuerzo de los cubanos, aunque si es dable afirmar que entre la republica y el esfuerzo cubano existe la conexion causal; porque los cubanos, por su fiera e indomable tenacidad en el proposito de lograr su independencia, por sus dos guerras llenas de actos que demuestran maravillosos poderes de resistencia, impresionaron favorablemente a la opinion piblica norteamericana, que con su admirable criterio de justicia impuso nuestra independencia, e hicieron ver tambi6n a los gobernantes del Norte que quitar su independencia a Cuba, o, mejor dicho, no darsela, hubiese sido para el coloso cuestion de tragar un bocado mas, pero lleno de espinas. Mas no fueron los cubanos solos, repetimos, los que lograron su independencia. Lo que la determine de manera inmediata fu6 la intervenci6n u ocupacion norteamericana, asi como la independencia norteamericana, a su vez, se decidi6 definitivamente con el auxilio de los franceses a las 6rdenes de Lafayette y Rochambeau; y, naturalmente, fueron los norteamericanos los que sucedieron al poder espanol en esta tierra. Bajo su regimen, aquellos elementos de nuestros bajos fondos sociales siguieron aun cohibidos, no sintieron cambio alguno notable en sus vidas; sobre ellos seguia pesando el principio de autoridad: su felicidad no estaba todavia lograda. Se constituy6 la republica en 1902 bajo la presidencia de un cubano eminentisimo por sus virtudes, de un patriota venerable y sin macula, hombre bueno y austero, superior a. los hombres de su tiempo. Con el, con don Tomas Estrada Palma, se form un gobierno que rigi6 los destinos de Cuba con una honradez, una dignidad y un acierto que causaron asombro en el mundo entero; gobierno que fue superior al que haya tenido jams naci6n alguna en los primeros cuatro afios de su existencia como 290

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0 EL PESIMISMO CUBASO 291 estado independiente, incluyendo el propio de los Estados Unidos de Norteam6rica, que en sus primeros anos no acerto a resolver el caos en que se hallaba su pais; gobierno que, con su mera existencia de cuatro anios, pasase lo que pasase despues, era una prueba segura e irrebatible en favor de la capacidad del pueblo cubano para la administration propia. Durante esos cuatro anos Cuba progress en todos los 6rdenes de la actividad humana y en el camino de la civilizaci6n de manera maravillosa; pero ese gobierno estaba constituido por las clases superiores de Cuba, por los intelectuales, por las personas de arraigo y de cultural. En aquella clase de repiiblica los bajos fondos segutan agitandose, pero conservando su lugar natural; la anarquia, es decir, el desgobierno de la muchedumbre ignara por medio de sus elementos mas representatives, no llegaba; aquella "soberania' del pueblo" se ejercitaba por medio de los mejores, no era la soberania de los andrajosos, de los insolventes: la felicidad de los destituidos, de los ignorantes, no llegaba todavia. Cierta vez of decir a un harapiento vagabundo, que marchaba conducido por un policia: "i Estamos como en tiempos de Espana; para esto no me fut yo a la manigua!" 1 Qu6 filosofia encierran esas palabras! Aid esti explicado, con admirable concisi6n, el secreto de la caida de la noble y extraordinaria repnblica de don Tomas. El estado de desengano, de inconformidad, de malestar, de aspiracion a un estado de cosas "mejor'', fue acentundose durante aquellos cuatro anos; sentimiento que, por un fen6meno de contagio psicol6gico de las multitudes, se fu6 extendiendo a otras clases colocadas en un nivel un poco mats alto que el del pueblo. De otra mantra no puede -explicarse que persona alguna honrada, capaz de razonar, encontrase malo el gobierno de don Tomas Estrada Palma, despu6s de haber salido del coloniaje espanol. Faltaba materializar ese sentirmiento de malestar. No faltaron abundantes elementos. Por una parte el Presidente-martir, para fines de alta political y de conveniencia social, habia acumulado en el tesoro de la repnblica sobre veinte millones de pesos, que despu6s hubieran sido sabiamente distribuidos en

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CUBA CONTEMPORXNEA el pals atendiendo a sus necesidades y llevando por doquiera el progreso y el bienestar. Esa enorme suma era contemplada avidamente, con ojos inyeetados de malsana codicia, por elementos amorales de nuestra sociedad que contemplaban tambien, envidiosos y hambrientos, el poder rentistico del estado cubano que tales riquezas producia en cuatro anos, despu6s de una guerra de devastation, y pensaban, con ansias calenturientas, en aquellos rios de oro desembocando en sus an6micos bolsillos. Revolvian en su mente el medio de llevar sus apetitos a practice satisfaccion. Estrada Palma vela con horror que, al final de su tarmino presidential, la repniblica caeria en manos de sus peores elementos, ya organizados y con directores audaces. Por ello, y solamente para fines de alto patriotismo, consinti6 61 en seguir en su calvario; fu6 a la reelecci6n cuando ya una gran parte del pals, respondiendo a aquel movimiento, a aquellas aspiraciones iniciadas de abajo hacia arriba, que halian subido como si fuesen f6tidas burbujas del fondo de un pantano, no le respaldaba. Si a ello se ahade que el noble anciano queria gobernar su repnblica e imponer el orden con maestros y no con soldados, se comprender la fuerza del movimiento. Aqui. naturalmente, surgi6 la causa aparente del estallido del malestar y de las aspiraciones de los bajos fondos sociales: la revuelta de agosto de 1906. Bajo la direction de hombres que, con poquisimas excepciones, no tenian mas ideal que su ambici6n de lucro personal, brot6 aquel movimiento que fu6 de negocio en los de arriba y social en los de abajo; fu6 fermento del anarquismo, del que no fu6 el meror el brote de racismo negro que alli se manifesto para retonar y ser ahogado en sangre, seis anos mas tarde, en las montanas de Oriente. Esa revuelta, triunfante por la equivocaci6n de don Tomas Estrada Palma, que pareci6 confundir a Cuba con Suiza, y por la estupenda soluci6n que di6 al problema Mr. Taft en su afin de evitar conflietos a su pals y a si propio como presunto candidato presidential, consagr6 el principio y hasta el derecho del "gobierno de todos por los peores"; y despu6s de una intervencion norteamericana venal y disolvente, la revuelta eligi6 su gobierno. 292

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0 EL PESIMISMO CUBANO 293 Su gobierno ha regido los destinos del pals por cuatro afnos y medio; y la inmensa mayoria del pueblo, incluyendo a numerosos elementos del ultimo peldazio de la escala social, qued6 definitiva y totalmente desenganada del gobierno que 61 mismo hubo de darse. Los idolos del pueblo bajo no hicieron mas que corromperlo todo, cargar a toda prisa con los dineros del pueblo, enriquecerse, burlarse cinicamente de la sociedad entera, abrumarnos con toda clase de exacciones y empeorar las condiciones de vida de todos, de ricos y de pobres. La pobreza, la ignorancia, tampoco fueron felices; el gobierno de los suyos no s6lo no les trajo el ansiado paraIso, sino que de ellas se aprovech6 para enriquecerse acabandolas de hundir en la desdicha. El experimento, ya completo. habia resultado funesto. iAh! Esto era necesario. La esperanza de desgobierno, de corrupcion, de licencia, se cumpli6; se vio que era un desastre para todos, y pas6... En unas elecciones legales y edificantes, el pueblo cubano, una gran mayoria de 61, rectific6; hubo un movimiento de opini6n formidable, cual no se ha visto otro en Cuba, y de nuevo han ido a gobernar, por decision directa del pueblo ya aleccionado, los elementos que representan, en su mayor parte, a las clases solventes y de arraigo y cultura de Cuba. Ese fu6 un ejemplo elocuente, demostrativo de que la corrupcion y la inmoralidad en el gobierno no eran concordantes con la naturaleza de todo nuestro pueblo, como afirman los pesimistas y los interesados en que vuelvan anteriores estados de cosas. Si tal concordancia hubiese existido, el triunfo de los elementos continuadores de la obra de la revuelta de agosto de 1906, hubiese sido inmenso, aplastante: y fueron derrotados casi totalmente. Cuba sali6 triunfante de la prueba magna. Podremos quizhs tropezar de nuevo; muy raro seria si no sucediese; circunstancias especiales podrAn en el futuro contener la marcha del progreso y hacernos desandar parte del camino recorrido; pero las ensenanzas del pasado nos ayudarn a esperar con fe, a combatir con energia y a veneer. De suerte que en el campo politico, dondi han aetuado las

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S 294 CUBA CONTEMPORENEA mas graves y funestas causas de retroceso, bastan dos hechos para demostrar nuestra capacidad politica: uno, el mero echo de haber tenido por cuatro aflos, los primeros de la vida independiente, un gobierno como el de don Tomas Estrada Palma, y segundo: despuis de haber conocido el pueblo To que era desgobierno, desorden y corrupci6n, haber votado en contra de todo ello y haber elegido un gobierno representativo, en To general, de las mejores clases sociales. Y tengase en cuenta que, aun en medio del peor gobierno cubano, no todos fueron desastres. En primer t6rmino, hubo hombres puros y nobles, aunque pocos, que unieron sus destinos a ese gobierno por circunstancias especiales, y que, lejos de salir manchados, comunicaron a algmnos aspectos de la situaci6n un matiz de honorabilidad. Despues, durante todo aquel gobierno, ; cosa rara!, el sentimiento national no se perdi6; por lo menos, tuvo la habilidad de favorecerlo. Ademhs tiene en su haber la admirable obra de la Secretaria de Sanidad y el haber acabado, de manera energica y rapida, con la algarada racista de Oriente. Y como argumento final: aun cuando fuese el fatal destino de Cuba (que no To es) que todos sus gobernantes se enriquezcan con To que pertenece al procomnn, siempre es preferible (anque no To aceptamos como bueno nunca) que ese dinero quede en la circulaci6n nacional y no vaya a contribuir a la belleza del Ensanche de Barcelona o a la construction de palaeetes en Arkansas. Y en cuanto a nuestro lugar en el mundo, en relaci6n con las demas naciones, podemos afirmar que Cuba dista mucho de carecer de elementos para poder sostener comparaciones ventajosas con otros paises respect a los cuales nadie piensa que van a desaparecer politicamente ni que su personalidad nacional est6 amenazada de muerte. Veamos, por ejemplo, algunos de esos elementos. En extensibn territorial, Cuba, con sus ciento veinte mil kil6metros cuadrados aproximadamente, es un poco menor que Inglaterra pro-

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S EL PESIMISMO CUBANO 295 pia y que Rumania, y hay diez y seis naciones de territorio menor, las cuales son: Honduras, Guatemala, Bulgaria, Portugal (incluyendo las Azores y Madera), Panama, Grecia, Costa Rica, Santo Domingo, Servia, Suiza, Dinamarca, Holanda, Salvador, B6lgica, Haiti y Montenegro. En cuanto a poblaci6n, ya hemos visto que calculos sanos y basados en datos oficiales la hacen ascender a 2.500,000 habitantes, poblaci6n que es un poco inferior a la de Servia, Dinamarca, Venezuela y Grecia, y superior a la de catorce naciones, que son: Bolivia, Haiti, Guatemala, Salvador, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Santo Domingo, Honduras, Nicaragua, Panam&, Costa Rica y Montenegro (3). Entre las naciones de Am6rica, es la que mayor comercio tiene, comprendiendo las exportaciones y las importaciones, despu6s de los Estados Unidos norteamericanos, Brasil, Argentina, Canada y M6jico. En lineas de ferrocarriles, esos mismos paises, en union de Chile, son los fnicos de Am6rica que tienen mas lineas que Cuba; tambian los mismos, en uni6n de Peru y Colombia, son los nnicos que tienen mayor extension de hilos telegraficos Y nuestro estado general -de cultura y civilizaci6n, si bien deja mucho que desear y no es posible compararlo con el de las primeras naciones modernas, como Inglaterra, Francia, los Estados Unidos de Norteam6rica, Alemania, etc., no est por debajo del de muchas otras naciones cuya personalidad nacional todos estiman definitivamente consagrada. Si atendemos a los elementos racionales, que pudieramos asi llamar por contraposici6n a Los materiales, que concurren a a imponer nuestra nacionalidad, veremos que tenemos forzosamente que llegar a la misma conclusion. Nuestra existencia como estado politico independiente, no es un hecho precario determinado por un capricho de alguna (3) Conviene advertir que al comparar el territorio y la poblacidn de Cuba con los de otras naciones, se ha atendido al territorio y ]a poblaci6n que tenian las naciones balkancas mencionadas, antes de las recientes guerras que han sostenido.

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0 296 CUBA CONTEMPORANEA otra naci6n poderosa, y que por cualquier circunstancia o cnmulo de circunstancia pueda desaparecer. El destino necesario, fijo, absolutamente inmutable de Cuba, es ser una nacionalidad aut6etona y definida, un estado politico independiente. Asi 1o es y asi lo seguira siendo por siglos y siglos, con mayor fuerza e intensidad cada vez. Hace noventa a'ios, el 30 de junio de 1823, antes de que la idea de la independencia hubiese sido acogida en Cuba con cabor alguno, vio la luz pnblica en el peri6dico de la Habana titulado El Revisor Politico y Literario, un articulo del escritor ingles Mr. de Pradt, articlo interesantisimo rotulado Cuba y la Inglaterra, en el que se consignaron estas palabras admirablemente prof6ticas, atendidas las circunstancias de aquellos tempos: Por lo demos, esta cuestion es bien ociosa; y ya que este objeto me recuerda las ideas que mucho tiempo hace fermentan en mi cabeza, dir6 quo uniendo, como ]a raz6n exige que se haga, la suerte de Cuba a la de la Am6rica, es imposible que esta soberbia Isla, capaz de formar por si sola un magnifico estado, no sea arrastrada antes de mucho tiempo por el torrente que ha envuelto al resto de la Am6rica. La Isla de Cuba no sern ni espanola ni inglesa: sera, si, independiente; no pertenecer a nadie sino a si misma. Cuba no ser ni guardada ni cedida. Todo el mundo sabe boy que las cosas son guardadas o cedidas por su propia naturaleza, lo demas es nominal y pasajero. Cuba sera libre por si misma o libertada por sus vecinos de America. jC6mo podra ereerse que ellos dejen a sus puertas el antemural desde donde la Espana o la Europa pueden hacerle tanto malh Esto es en contra de la naturaleza de las cosas, y Cuba no solamente sera libre, sino republicana, porque los mares la libran del derecho de intervention, y las republicans de America no sufriran el establecimiento de los tronos que formarian fuertes contrastes con la naturaleza de su gobierno, asi como los tronos de ]a Europa no tolerarAn cerca de si la organizacion de republicas, cuya vida y agitaeion natural les parecer un ejemplo peligroso, que pueda despertar el espiritu de sus subditos. Este articulo fu6 contestado e impugnado en el mismo afio de 1823 por Un Habanero, en quien todos han creido ver la pluma de nuestro ihistre economista don Francisco de Arango y Parreio, quien despues de consignar que el pals estaba muy poco desarrollado para que se pudiese cumplir la profecia de Pradt, terminaba su trabajo diciendo: Al juicio y a la t anquilidad que tuvisteis hasta aqui [habla a sus con-

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0 EL PESIMISMO CUBANO 297 ciudadanos] debris tan asombrosos progresos en 6pocas tan desventuradas, y a ella debereis que nuestra patria llegue a su virilidad perfecta con mucha anticipacibn, y lo que es mis, sin zozobras y sin manchas. Cultivad con mas esmero la plant de la virtud, arrojando de vuestro lado a sus mas cruelest y arraigados enemigos,-la envidia y la presuncion, la mala fe y la vagancia. Y cuando por esos medios se obtenga la madurez que exige la emancipaci6n, aun entonces acordaos de los que os dieron el ser, y sobre la s6lida base de incontestable justicia, que se asiente en buena hora, con la independencia posible, el sistema de gobierno que pidan las circunstancias. 1 Quiera el cielo que asi sea, y que, al recoger nuestros hijos los frutos de vuestra prudencia, la imiten y recomienden a todos sus descendientes, como el verdadero origen de su poder y grandeza! (Obras del Exmo. Sr. Dn. Francisco Arango y Parreio, Habana, Imprenta de Howson y Heinen, 1888, tomo II, pigs. 425 y siguientes.) Ya en esas opiniones nobles y elevadas que acabamos de transcribir, expuestas hace cerca de un siglo, se ven las dos tendencias, la revolucionaria y la evolucionista; pero ambas coinciden en el fondo, la diferencia es de tiempo: ambas coinciden en la consagracion definitiva de nuestra nacionalidad. Enumeremos rapidamente esos elementos, que hemos llamado racionales, que consagran la continuaci6n perenne de nuestra nacionalidad constituida en estado politico independiente. En primer t6rmino, el pueblo cubano, sobre todas las cosas, quiere su independencia; en Cuba jamas ha tenido prosdlitos numerosos la idea de formar parte de otra nacionalidad, es decir, de los Estados Unidos de Norteam6rica, que es la unica a que hubiese podido unirse. Las expediciones de Narciso L6pez, los movimientos de Joaquin Agiero y de Francisco Armenteros, francamente anexionistas, fueron recibidos con hostilidad, y la equivocaci6n fu6 pagada con las cabezas de sus autores. En Cuba, excepto para un grupo de hacendados y pars un grupo de personas de ut6picos ideales (ideales de compenetraein y felicidad nuestra con una naci6n que est en un plano de civilizaci6n superior al nuestro), la idea de la anexion en una u otra forma, a los Estados Unidos norteamericanos, ha sido siempre profundamente antipftica: nunca ha prendido en nuestro suelo, a pesar de que en ocasiones, en periodos dificiles y desesperados, se ha aceptado como altima soluci6n del general anhelo de "todo antes que Espana".

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CUBA CONTEMPORANEA Y hoy en dia, despu6s que hemos visto que con la repnblica vivimos, progresamos y tenemos en nuestras manos los remedios para muchos de nuestros males; despu6s que hemos padecido una intervention norteamericana venal y corrompida, que a todos ha demostrado que tambien del Norte nos pueden venir gobiernos infernales de politicastros sin conciencia; despues quo nos hemos convencido, por la propia experiencia y por la de Puerto Rico, la desgraciada Isla hermana (4), de que el norteamericano, de tan amplio y justo criterio en su pals, en estos pueblos pequefios, por su inadaptabilidad, por su desconocimiento y su desprecio de las costumbres y los sentimientos de los naturales, por su deficiente manera de tratar y gobernar a pueblos de razas extrahas que se le figuran conquistador, es un dominador intolerable, incapaz de hacer nuestra felicidad; despuis quo hemos visto que el cubano y el norteamericano no se amalgaman, que realmente el norteamericano parece tener, como dijo Ugarte en c6lebre epistola (5), dos moralidades: una para el consumo interno y otra para la exportaeion; y despues que hemos comprendido que para nuestros males existe la posibilidad de inponerles un remedio mientras estemos solos, mientras que, en un estado de coloniaje o dependencia, para los que nos vengan de fuera habria que estar mendigando el remedio de quienes no sienten esos males; y, sobre todo, despues de haber palpado la posibilidad de convertirnos en refugio de sus carpet beggars y de sus elementos de color, todos, aun los viejos partidarios de la idea, se han totalmente desengafiado de su virtualidad; y hoy nadie en Cuba, ni ricos ni pobres, ni intelectuales ni rudos, ni blancos ni negros, ni productores, ni politicos, ni profesionales, queremos pensar en absoluto en soluciones externas a nuestro problema: no queremos mas que conservar a toda (4) Quien, sin profundizar en el studio do los asuntos portorriquefios, desee convencerse de la triste experiencia do los habitantes de Puerto Rico, qua lea la Revista de las Antillas, exponente notable do la culture o intelectualidad de a Isla, y alit verA c6mo palpita en todas sus pftginas el anhelo de libertarse do Ia uni6n con los Estados Unidos de Norteamerica. (5) De Ugarte al Presidente Wilson, publicada en el mimero de junior de CUBA CONTEM. PORANEA (tOmO II pggina 132) y tomada de esta Revista, reproducida en parte y favorablemente comentada en el ndmero de septiembre de este afio de Ia importantisima pubiScaci6n norteamericana The American Review of Reviews, asi como citada tambien en el n4mero del 19 de octubre de La Revue de Paris. ?98

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S EL PESIMISMO CUBANO 299 costa y para siempre, ennobleciendola y fortaleei6ndola, nuestra nacionalidad independiente. Y dada esta decision inquebrantable de los cubanos, no hay temor alguno de que los Estados Unidos de Norteameriea nos quiten nuestra independencia violentamente o contra nuestra voluntad. Esto no sucedera jams. Lo impide, en primer lugar, la politica comercial norteamericana en el Nuevo Mundo. Los mercados de la Am6rica latina son necesarios a los norteamericanos; para lograr los que todavia no tienen y conservar los que ya dominan, necesitan inspirar confianza a los pueblos d6biles, recelosos de su fuerza colosal; y jamias cometerian ellos un atentado contra un pueblo pequeiio como somos hoy nosotros, porque la alarma que produciria en los demAs destruiria esa confianza que les es necesaria. Teodoro Roosevelt, uno de los norteamericanos mas representativos, lo ha dicho, con la ruda franqueza que caracteriza a los hombres del Norte, en el discurso que pronunci6 en Rio de Janeiro el 24 del pasado mes de octubre (6): El comercio entre los Estados Unidos y los paises Suramericanos tendrfi un gran aumento, pero para ello es condici6n esencial la confianza mutua. Los Estados Unidos, desde cualquier punto de vista, deben, por tanto, proceder de un modo tan eserupuloso, que inspired siempre confianza a las republicans hermanas. Por eso es para mi un orgullo nacional el habernos retirados dos veces de Cuba y el haber intervenido en Santo Domingo exclusivamente en su provecho. Tambi6n a ello se opone el Espiritu de verdadera justicia que reina en la gigantesca democracia. L C6mo es posible que en contra de nuestra voluntad, voluntad dirigida hacia un fin elevado y noble, nos impongan su gobierno extraio, que no queremos, cuando en este pueblo s6lo amor y gratitud guardamos para los norteamericanos en su -pais, cuando sus heroes son nuestros heroes cuyas efigies venerandas adornan, con los cubanos, muchos de nuestros hogares? Nunca lo harin. Quien se haya educado en aquel medio lo podr asegurar. Y nunca, tampoco, querran ellos trocar en odio ese amor y esa gratitud, ni comenzar a introducir en su portentosa nacionalidad nneleos hos(6) Publicado por el periddico de la Habana EL Dta, en el nbmero correspondiente al 25 de octubre de 1913:

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S 300 CUBA CONTEMPORANEA tiles de razas subyugadas, que, a la larga, habrian de ser puntos d6biles de su edificio nacional, g6rmenes de disoluci6n. No s6lo nunca el norteamericano llegar a ese extremo, sino que cada vez seremos mas independientes. Tenemos hoy la Enmienda Platt: los cubanos que piensan serenamente no quieren que todavia se suprima: nuestra nacionalidad nacio a la vida libre con varios anos de premura, y su estado de ciyilizaci6n exige esa cortapisa. Lo que quieren hoy esos cubanos, es que se limite y fije de comnn acuerdo el alcance de esa Enmienda, mientras ella sea necesaria, para que en el manana-maiiana que quizas no veamos nosotros-sea abolida por innecesaria. y quede reducida a la clase de "enmienda" que tiene hoy Inglaterra sobre Espana: a un Gibraltar en nuestras costas. Y ello se lograra: seremos oidos. Se oye siempre a todo buen parroquiano; si los Estados Unidos no nos oyen hoy, que les compramos cincuenta millones al ano, nos oirin manana cuando les compremos cien: es cuesti6n de pesos y centavos. Y otra cosa: miope sera quien no vea en el futuro, no muy lejano, la formaci6n de gigantescas y potentes nacionalidades del lado sur del. Canal de Panama. Muchas de esas naciones todavia estfn atrasadas, otras ya avanzan resueltamente en el camino del progreso. Ya los escritores latinoamericanos del continente y de las Antillas predican la idea salvadora de la uni6n, con amor y con fe: son los precursores, mejor ann: los continuadores del pensamiento de Bolivar, de Hostos, de Marti. .. Roosevelt, en el mismo discurso ya citado, dijo estas elocuentes y prof6ticas palabras: Yo creo que asi como el hecho mas grande del mundo civilizado en el siglo xix fu6 el crecimiento y desarrollo de la America del Norte, en el siglo xx, el hecho mis importante sera el crecimiento y desarrollo de la Am6rica del Sur. Este siglo es el siglo de Sudamerica. ; Ah y cuando ese dia llegue, en America reinara para siempre el equilibrio politico entre el Norte y el Sur, entre la America sajona y la America latina; y nuestra posici6n entre ambas Americas nos asegurara un porvenir de neutralidad garantizado por todos. Nuestro mercado comercial sera la America sajona, pero nuestro mereado intelectual y sentimental tiene

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0 EL PESIMISMO CUBANO 301 que ser la Am6rica latina, porque ahi es donde estan nuestros verdaderos hermanos, los que tienen nuestro mismo coraz6n y nuestro mismo cerebro! Y mas adelante, ally en las brumas del lejano futuro, quizas, quiz6s si nuestra independencia y nuestra posici6n de neutralidad no est6 garantizada por equilibrios politicos externos, sino por elementos internos y propios... Tales son las razones que tenemos, que tiene la juventud cubana que no es pesimista, sino que tiene absoluta confianza en los destinos de su pals, para estimar que el pesimismo cubano no debe llegar jamas, no tiene raz6n de llegar, a desesperar del porvenir ultimo de Cuba como nacionalidad y como estado politico independiente. No quiere esto decir que seamos optimistas respecto a todos los problenias cubanos. Reconocemos que nuestra sociedad dista mucho de ser de civilizaci6n totalmente desenvuelta; que luchamos con las consecuencias terribles del coloniaje, de las guerras, de la eselavitud y del sufragio universal sin limitaci6n alguna; es cierto que entre nosotros hay muchas mats cosas dignas de censura que de alabanza; que a veces la indignaci6n perturba los sentidos del cubano digno y le lleva casi hasta la desesperaci6n al ver tanta corrupci6n, tanta actuaei6n malvada, tanta doctrina disolvente, taiita ambition insana. Pero reconocemos, tambien, que esas son causas de perturbaci6n mundiales, no cubanas solamente; que dados nuestros antecedentes, eran de esperarse con mayor intensidad que la que han revestido; que a pesar de ellas vivimos y progresamos, y que no son de importancia bastante para alterar nuestra nacionalidad. Somos pesimistas muchas veces respecto a determinados hombres, gobiernos, cosas e instituciones de nuestra nacionalidad y de nuestra repnblica; pero nunca somos pesimistas en cuanto a la nacionalidad y a la republica mismas. Asi como nadie piensa que por problema politico o social alguno de Cuba, la Isla va a cambiar su configuraci6n geogr-

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a 302 CUBA CONTEMPORENEA fiea, asi tampoco creemos nosotros que los males y errores de la sociedad y de la politica cubanas han de alterar en definitiva los destinos historicos, necesarios e inmutables, de nuestra nacionalidad y de nuestro estado. Lo que debemos todos esforzarnos en lograr es que el concepto de la patria se fortalezea, se complete; entonces el pesimismo cubano se reducir a sus naturales proporciones. Para ello es absolutamente necesario que los que por su preparaci6n pueden hacerlo, se dediquen con ahinco a ennoblecer y a elevar nuestra nacionalidad, cada uno en la esfera de sus actividades y en la medida de sus fuerzas: que lo menos que haga un ciudadano por su patria sea dar el ejemplo de una vida honrada y decente, de trabajo y de dignidad, y respetar y venerar las instituciones nacionales. Que cada cual quiera con amor entraliable todo Jo que, siendo cubano, sea bueno y digno, y odie y combata con ensanamiento todo lo que, siendo cubano, sea malo y despreciable. Necesario es que se estudien los problemas que se presented, por graves y trascendentales que sean, a la luz de la experiencia hist6rica, como problems de resoluci6n mas o menos dif1cil, pero siempre dentro de la nacionalidad aut6ctona y como secundarios en relation con ella. Necesitamos una intensa labor de educaci6n individual y colectiva. Necesitamos una intensa labor nacionalista, como la que predica la joven y vigorosa personalidad de Jose Antonio Ramos, pero mas amplia; no circunscrita al campo del intelecto, sino ejercida en todos los campos de la humana actividad, lo mismo en las profesiones que en la politica, en la prensa que en el libro o en la tribuna y en el desenvolvimiento de la riqueza nacional, que a todo trance tenemos que readquirir los cubanos. Fortaleciendo nuestro nncleo nacional, dandole mayor fuerza de atracci6n, multiplicando el esfuerzo; venciendo el cubano, por sus cualidades fundamentales, reconocidas y demostradas, de valor, inteligencia, nobleza y laboriosidad, en todas las esferas de su actividad ; logrando exitos para la causa del progreso; inspirando confianza, al propio tiempo que se aumenta la poblaci6n por los nacimientos y la inmigraci6n blanca de razas

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S EL PESIMISMO CUBANO 303 afines; demostrando la imposibilidad de la hecatombe esperada con la continuidad del adelanto, a pesar de nuestros tropiezos, el concepto de la factoria colonial ira desapareciendo, el concepto de la patria, repetimos, completndose y el pesimismo cubano reduci6ndose a sus justos limites. Jos' SIXTO DE SOLA. Habanp, noviembre (le 1913.

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS (DISERTAC6N DEl. DR. JOSZ A. Go-nzE.rz LANU/A, EN LA APE-WRTURA DE LAS ACADEMIAS DE DERECTO EN LA UNIVERSrDAD, EL 14 DE NOVIEMBtRE DE 1913.) Senores profesores y alumnos: Alguien ha dicho, y muchos tras el han vuelto a decir, que "el periodismo es repeticion''. Me parece una irrefutable verdad; pero mas irrefutable aun, y mas cierto, es afirmar que "la enseianza es repetici6n". Por eso, al Cabo de los aibs, vuelvo sobre un tema hace ya muchos desenvuelto, en esta misma Academia de Derecho, en esta propia sesi6n inaugural de sus trabajos anuales. Y es porque observo, con muy sincera pena, que el viejo mal se reproduce; mejor dicho, que nunca ha cesado, que siempre ha ejercido y sigue ejerciendo su influencia perniciosa. Me refiero al caracter generalmente superficial de los estudios juridicos entre nosotros; mejor diria, al empefio de muchos alumnos de nuestra Facultad, de pasar por nuestras aulas sin recoger nada provechoso en ellas, de ceflir su aprendizaje a un puro retener y recordar la letra de las leyes, a no ver, mas all de esa letra, nada digno de atraer la atencion y de despertar la inteligencia, rindiendo asi culto a una memoria verbal, puramente verbal en los ma's de los casos, con resultados casi nulos, y, cuando algunos se logran, por muy poco tiempo duraderos. Desde 1901 lo vengo advirtiendo y sefialando, con admonici6n afectuosa, a los estudiantes de nuestra Facultad (1). En (1N Redista de Derecho, publicada por los estudiantes de li Facultad, nio mim. 21, junlo de 1901.

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 305 1902, en la sesi6n de apertura de estas Academias, celebrada el dia 2 de noviembre ( bace once aios justos!), convertia esa admonici6n en tema propio del discurso que entonces leyera. Hoy quiero volver sobre el mismo, tratandolo siempre desde diversos puntos de vista, si diversos, muy relacionados; en el fondo, ocupandome del propio asunto; mostrando asi cuan convencido estoy de que "repetici6n" y "ensefianza" son sin6nimos, cuinto prefiero lo que juzgo provechoso a lo que puede aparecer nuevo, y como me refugio, buscando alli estimulo y renovaci6n de la esperanza decaida, en el viejo refrn latino: Guta cavat lapidem, non vi, sed saepe cadendo. Todo aquel que conozca nuestras citedras y haya pasado por nuestros examenes, sabe muy bien quo se ha ido formando entre nosotros un especial ambiente (empleo esta expresi6n, porque no encuentro ninguna otra mas adecuada), que nadie ha querido producir, que se ha formado de un modo espontaneo, que es altamente nocivo. El puede concretarse en esta breve exposici6n de sus causas, contenido y consecuencia. Poco a poco ha ido resultando aplicado, de un modo bastante general, un criterio de benignidad en los examenes, conforme al cual el alumno que da pruebas de conocer los C6digos (en su pura y simple letra, se entiende), resulta "aprobado". Las calificaciones superiores se reservan para aquellos que han ido mas alli y han echo el esfuerzo de penetrar el contenido de esa letra, de darse cuenta de las ideas que encierra, de las verdaderas "normas" juridieas que en ella van encontrando su formula, su exterior expresion. Siendo 6stos la minoria, aquella mayoria ha trazado, quizas lenta e inconscientemente, en part al menos, una linea divisoria entre el estudio "prActico", directamente utilizable, y lo que con un poco de menosprecio mal disimulado, so llama "la teoria", o bien "la doctrina"; studio quo aparece como de ifjo, propio para el que aspire a ser profesor, o a recrearse con especulaciones filos6ficas; pero nada preciso para el ejercicio de ]a profesi6n de abogado, o bien para el desempeflo de cargos judiciales. Y de tal modo hemos llegado al mal presente, mucho mas grave que lo que generalmente se imagina, de ser el nuestro un pals en el que jueces y abogados, en su gran mayoria, estiman que no es esencial en el conocimiento del

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0 306 CUBA CONTEMPORANEA derecho otra cosa que la letra de las leyes, pensando tal vez que en esa letra esta encerrado todo el derecho y cayendo en la que el Profesor Carrara decia "desatinada creencia" de imaginar pue un C6digo podia tener los atributos imposibles de una Enciclopedia juridica, "casi imitando a la antigua ilusi6n de aquellos que pretendieron encontrar la medicina de toda enfermedad en una sola panacea universal" (2). Ya sabian, siglos hace, bastantes siglos, los jurisconsultos romanos que este es un craso error. Celso, citado al efecto por Sohm, habia dicho que conocer las leyes no era apoderarse meramente de sus palabras, sino de lo que 61 llamaba "su fuerza y su poder", esto es, su alma, la energia de la cierta y verdadera norma imperativa que las animara, de la que esas palabras podian ser exacta o inexacta exteriorizaci6n: "Scire leges non hoc est verba earum tenere, sed vim ac potestatem" (3). Y es por eso que el propio Sohm declaraba c6mo hay una ciencia juridica que esta muy lejos de ser meramente especulativa, que es, al contrario, eminentemente practica, que mira a las fuentes s6lo como una materia prima sobre la que es preciso trabajar. "La misi6n prdctica de la ciencia juridica consiste en elaborar el Derecho (la materia juridica prima) que ofrecen las fuentes (la ley, la costumbre), y hacerlo apto para su aplicacion a la vida. Las fuentes juridicas no presentan nunca mas que un derecho incompleto, plagado de lagunas. Es imposible que el legislador, aun el mas avisado, prevea todos los casos que pueden ocurrir. La ciencia juridica convierte este Derecho incompleto y defectuoso de las fuentes, en un Derecho complete, sin vacios; la materia prima, en una obra de arte. Para lograr este fin despliega una actividad doble, a saber: primeramente, la adquisicion de los principios del Derecho, y en segundo lugar, el desarrollo de los mismos'' (4). Esos "principios del Derecho'' (que nuestro C6digo Civil declara que constituyen la tercera de sus fuentes, la que parece asi nltima y definitiva) son en realidad lo que uno de los mas (2) Carrara.-Discurso inaugural de sus lecciones en el ao academic de 1867 a 1868, en la Universidad de Pisa. (3) L. 17, D., de leg. (1, 3), (4) Rodolfo Sohm.-Historia e instituciones del Derecho Priado Romano, 4 8.

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 307 grandes entre los jurisconsultos romanos. Paulo, llamaba "jus", por oposici6n a la forma externa y verbal que revestia en el texto de las eyes ("regula") ; La cual no es otra cosa sino la enunciaci6n breve de una realidad humana y social que constituye su propia sustancia, de tal modo que 6sta ("jus") no se forma por obra de esas "reglas'', sino que tales "reglas", al contrario, de aquel Derecho, de aquella realidad, es que vienen a producirse. Y teniendo de tal cosa una complete y hondisima convicci6n, la expresaba en estas palabras innortales, que pienso que han de acreditarlo siempre como una mente singular, haciendo que ante su nombre, en todo tiempo, se descubran generaciones de juristas : Regula est quac rent, quae est, breviter enarrat. Non ut ex regula jus sumatur, sed ex jure, quod est, regula fiat" (5). Y yo, a mi vez, estoy tan convencido de que en estas palabras se encuentra la clave de toda ciencia juridica, de esa investigation de los principios, de ese desarrollo de los mismos, de esa aptitud para aplicar el Derecho a la vida, que estimo que el professor que no se esfuerce porque sus alumnos se penetren de la honda significacinn de las transcritas frases, llegando a comprenderlas y a sentirlas, no sera digno de su noble oficio y habra faltado al mis capital de sus deberes; y al par creo que el alumno que no saque de nuestras aulas tal inteligencia y tal sentimiento de maxima semejante, habra perdido su tiempo del modo mas completo y lastimoso. Al uno como al otro podria siempre aplicarse el "nihil agit" latino: en efecto, no habran hecho nada en esta casa. Veamos ahora a qu6 distancia 'nos hallamos nosotros de semejante ideal de comprension y de sentimiento. El modo mis practico, y al par directo, que tengo de evidenciarlo, es referir aqui un experimento que mIs de una vez he echo en los ex6menes, tr6tese de los relatives a la aprobaci6n de asignaturas, como a los grados. Cuando he preguntado a algtn examinando sobre Derecho Penal y he observado que se trata de uno de esos (5) L. 1, D., de regulis juris, 50, 17.

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0 308 CUBA CONTEMPORANEA alumnos, muy comunes, por desgracia suya y nuestra, que salen de nuestras manos "aprobados" en tal asignatura, despu6s de haber echo evidente ante nosotros que no han asimilado siquiera los dos capitalisimos conceptos de "dolo" y de "culpa", sin los cuales no es dable concebir la responsabilidad criminal; entonces, al observar como repiten textualnente los preceptos del C6digo, con Jo que se estiman en posesi6n de un perfecto derecho a la aprobacion de la asignatura, ya que conocen (lo screen al menos) el derecho positivo, es decir, to practice, to Ouil, vengo en ganas muchas veces de probarles que nada saben de ese derecho positivo, y les pregunto qu6 dice el art. 1.0 del C6digo Penal. Con su respuesta, las inas de las veces literalmente exacta, comienza mi experimento; y del mismo pueden dar testimonio los profesores que me ban acompaiiado para formar Tribunales de examen o de grado. Y ese experimento y sus resultados son, las mas de las veces, como sigue: Apenas he oldo repetir como respuesta el conocidisimo precepto: "Son delitos o faltas las acciones y omisiones voluntarias penadas por la ley"; pregunto: "Segun eso, & cuantas clases de hechos punibles considera nuestro derecho positivo?" Y por mucho que aclare la pregunta y la presente revestida de otra forma, casi nunca, salvo rara y honorable exception, obtengo respuesta. Entonces digo: "Usted mismo acaba de indicarlo: son dos, delitos y faltas". Nueva pregunta: "j De cuantas maneras pueden cometerse esos delitos o faltas, habida consideraci6n al modo exterior de realizarlos?" Ante el propio resultado, me veo en la necesidad de decir: "Tambien usted lo express ya: por occi6n o por omisi6n". Tercera pregunta: "Y esas acciones u omisiones ; qu6 character deben tener, habida consideraci6n a su aspecto psicol6gico, para ser delitos o faltas?" Aqui suelo mas ffcilmente encontrar respuesta; pero en el cincuenta por ciento de los casos me es preciso d6rmela a mi mismo, explicando al que se examina que deben ser "voluntarias". Y despu6s viene la pregunta final: "Y bien, tales acciones u omisiones voluntarias, para ser delitos o faltas, j que caracter juridico, referente al derecho objetivo, deben ademas revestir?" Supuesta la comprensi6n de los terminos "derecho objetivo" y "derecho subjetivo", en lo que me vengo esforzando

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 309 incesantemente, con insistente y fastidiosa repetiei6n, desde el comienzo del curso hasta su final, no siempre encuentro la respuesta, sin embargo. Al llegar aqui, el alumni ha perdido la serenidad por completo, no discurre; y hay que decirle: C6mo? i Pero si tambien usted la ha dicho !: ; que est6n penados por la ley!" Naturalmente que insistir mas me parece cruel. Inquirir de que principio fundamental se deriva el ultimo caracter, c6mo 61 es una consecuencia de la maxima "nullum crimen sine lege", Io que tal maxima supone, to penosa que ha sido su conquista, cufl su alcance; todo ello resulta, a semejante altura, exigencia en demasia. Tal alumno ha desdenado "el lujo de la doctrina"; pero cree que sabe el CO6digo, la ley positive, To que necesita para ejercer su profesi6n. Y en el fondo, b qu6 sabe? La sombra venerable de Celso pudiera acompanarlo varias noches en su sueno, repitiendole sin deseanso: "Scire legs non hoc est verba earm tenere, sed vim ac potestatem". Tal creencia, dolorosa y danina, desaparecer de vuestra mente, alumnus de nuestra Facultad, solo con pensar qu6 significa, qu6 es un texto legal, y comprender como su mayor perfeccion depende precisamente del carfcter mats general de la manera que el legislador ha tenido de formularlo. La ley casuista es ffcil de comprender. El texto basta, las mas de las veces, porque contiene la description de algo exterior sobre To que recae un precepto concrete, inelastico, propio del caso preciso y tan s6lo del mismo; al cual puede dar la necesaria elasticidad la aplicaci6n del famoso criteria de "analogia", que ha funcionado abundantemente, por siglos y siglos, como fe de erratas de una legislation imperfecta, que no habia podido llegar a las formulas generates, en la que trabajosamente, y no siempre, se lograba encontrar, despu6s de penosos esfuerzos, el "jus" bajo la "regula". Aclarando estas ideas, debo deciros que en el progress de la ciencia juridica, como de la legislaci6n, encontramos siempre el fen6meno de la adquisici6n creciente de principios cada vez mas generates; Ta cual nada tiene de extrano, pues que todo progreso cientifico se produce precisamente de la propia manera. Ello depende, en realidad, de la naturaleza misma de la humana inteligencia, que va constantemente de lo particular a To

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S 310 CUBA CONTEMPORANEA general. Para ilustrarlo con ejemplos, tom6ndolos del mismo Derecho Penal, cuya ensefanza me esta confiada, he de indicaros como, durante mucho tiempo, la doctrina de la premeditaci6n, la del delito provocado y la de la legitima defensa, no eran sino capitulos del tratado referente al delito de homicidio ; pero aun sin precisar mucho, ; quin no sabe que las antiguas leyes penales nada contenian equivalente al cuerpo de principios generales que se desenvuelve en el primer libro de todo C6digo actual; estando esos principios (y no todos) regados ac6 y alla, en la exposici6n particular de estos o de los otros delitos? Tanto mas progresiva es una ley cuanto mas generales sean sus reglas y mas antpliamente comprensivas de las "normas" que tienden a expresar, como de los principios capitales de que esas normas se derivan. Y asi, a veces, en ellas una sola palabra encierra la soluci6n de ui problema alrededor del cual han debatido los jurisconsultos y ha oscilado la jurisprudencia. ; Sabri qu6 contiene el texto legal en que esa palabra se encuentre, aquel que s6lo la conoce a ella, la palabra, directa e inmediatamente, y de tal palabra no puede percibir otra cosa que el sentido gramatical? Veamos un caso. El Codigo Penal italiano dispone lo siguiente, en el ultimo parrafo de su art. 2.0: "Se la legge del tempo in "cui fu commesso it reato e le posteriori siano diverse, si applica "quella le cui disposizioni sono pin favorevoli all'imputato"; precepto que fu6 realmente traducido en el primer parrafo del art. 4.V del Proyecto de C6digo Penal en parte redactado por la Comisi6n que al efecto constituyera el Decreto del Gobernador Provisional, fecha 6 de enero de 1908: "Si la ley vigente en el momento de la ejecuci6n del hecho y las posteriores fueren diversas, se aplicarn aquella euyas disposiciones sean mas favorables al reo". L Quien, con el simple conocimiento de la letra, podria sospechar que tal precepto encierra, entre otras cosas, la solucion de un animado debate, que hace largos anos vienen sosteniendo los penalistas, acerca del valor de la ley penal intermedia, mas benigna, a los efectos de la teoria de la retroactividad posible de algunas leyes penales? Y sin embargo, asi es, como ahora voy a demostrar. El tal debate es bien conocido, sin embargo de lo cual he

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 311 de hacker de 61 un brevisimo resumen. Cuando el delito se comete bajo el imperio de una ley, que es derogada por otra mas favorable al reo, la cual a su vez es tambien derogada por una tercera menos favorable que la segunda, sea o no mas favorable que la primera; y acaece que es bajo el imperio de esa tercera que el caso viene a ser juzgado, I se aplicara la segunda, o s6lo se compararfn la primera y la nltima? Tal caso raras veces se present; pero puede presentarse y, en efecto, algunas veces se ha presentado. Dos sentencias de la Cour de Cassation de Paris (primer alto Tribunal que hubo de resolverlo) fijaron el sentido de la doctrina francesa, decidiendo en pro de la aplicaci6n de la ley segunda, la intermedia, que era realmente la de mayor benignidad. Los penalistas alemanes pensaban lo contrario, con una opinion casi uniform; por Lo menos en el tiempo en que Gabba public su notable obra sobre la retroactividad de las eyes. S6o Mittermaier estaba, en Alemania, con la soluci6n francesa; como en Francia Boitard aparecia solo contra sus compatriotas, conform con la opinion comnn alemana. En Italia los pareceres no tenIan ni en pro ni en contra de la ley intermedia mas favorable, tal uniformidad. Sin embargo, la gran autoridad de Gabba habia inclinado la balanza en favor de la doctrina alemana en el seno de algunos de los distintos Tribunales de Casaci6n que en tiempos anteriores al nuevo C6digo habian juzgado en Italia en materia criminal, y estos habian declarado que la ley intermedia mas benigna no tenia por qu6 entrar en comparaci6n con la del momento del delito y la del moment del juicio; si bien otros Tribunales de la propia indole habian resuelto to contrario. El C6digo decidi6 en pro de la solucion francesa, hoy mals generalizada. No es ahora oportuno apuntar las razones, sino el ver c6mo Lo hizo. En el caso en que el precepto hubiese estado concebido en estos t6rminos: "Si la ley vigente en el momento de la ejecuci6n del hecho y la vigente en el moment del juieio fueren diversas, se aplicara aquella cuyas disposiciones sean mas favorables al reo", la cuestion quedaba -decidida en el sentido de la exclusion de toda ley intermedia, pues que s6o seria preciso comparar la del tiempo del delito con la del tiempo del juicio. Ello es claro. Pero el C6digo dijo: "las posteriores" y como

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CUBA CONTEMPORXNEA entre las posteriores a la que hubiera estado en vigor cuando el delito fu6 cometido, habria que contarlas a todas, cualquiera intermedia. seria aplicable, si resultaba la ma's benigna. Pero todo esto, puede comprenderse con el simple estudio de memoria del texto, de la letra de la ley? Y ahora, aprender eso, L qu6 es sino aprender la ley, lo que ella realmente dice, su sentido, su fuerza y su poder, para repetir una vez mas la en6rgica y exacta expresi6n de Celso? LEs acaso estudiar tal cosa abandonar el camino de to prdctico y entregarse a una metafisica a la vida real inaplicable? Vamos ahora a otra comprobacion sacada del mismo texto, que aun siendo tan sencillo, no es tan facil el agotarlo. Obs6rvese que el precepto termina diciendo que se aplicar aquella ley "cuyas disposiciones sean ma's favorables al reo". Estas palabras o no tendran un sentido peculiar, del que convenga informarse, si quiere uno comprender el texto legal? A primera vista parece que no. La expresion es liana y sencilla y la comin inteligencia del idioma parece bastar. No es asi, sin embargo; y una breve exposici6n del caso bastara para evidenciarlo. Una opinion, ya desechada y envejecida, queria que en esta aplicacion de la ley mas benigna se emplease un m6todo que alguien denomin6 "arlequinesco" y que consistia en to siguiente: tomar de las leyes entre las cuales la comparaci6n se hacia, aquella parte de cada una que fuere mas favorable al reo y aplicarla at caso, dando por resuitado no la aplicaci6n integral de una u otra, sino de partes de una y de partes de otra. Para poner el ejemplo mas sencillo, supongamos que el delito se halla castigado en una ley con una pena que comprende, en toda su extension, de seis a diez anos de privaci6n de libertad, y en otra con una pena de la propia indole, pero que se aplica entre limites mas extensos: de cuatro a doce anos, digamos, para fijar el tiempo. La opinion en diseurso quiere aqui entender que la pena es aplicable entre los cuatro y los diez anos. Pero, se ha dicho, eso no es aplicar ni la ley antigua ni la nueva, sino un arlequin formado con la una y con la otra, lo que constituye una tercera ley, que jams se ha promulgado. Y en contra se ha expuesto esta otra soluci6n, hoy aceptada de un modo general: apliquense, en su conjunto, una y otra ley, 313

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS STUDIOS JURfDICOS 313 llegando a los resultados definitivos del conjunto entero de las disposiciones de una y otra; dictense, por decirlo asi, dos sentencias, y v6ase cual de ambos resultados arroja un saldo mas favorable. Cuando se redact6 el art. 2.0 del Codigo de Italia, en su forma definitiva, no se crey6 que la frase "cuyas disposiciones" diera lugar a. dudas; y en efecto, no han ocurrido acerca de su alcance y recta inteligencia; pero la Comision que redactara nuestro incompleto proyecto, pens6 que tal recta inteligencia no era cosa tan Ilana entre nosotros, y agreg6, al precepto realmente traducido del C6digo italiano, este pfrrafo aclaratorio: "Para la determinaci6n de cuil de esas leyes es mals severa o mas benigna, se estar a la comparacion entre las penas que resulten de la Integra aplicaci6n de las disposiciones de cada una de dichas leyes, teniendose en cuenta el resultado concreto de esa aplicaci6n al caso de que se trate". Ahora, no contiene tal regla el Codigo italiano? Seguramente que si, puesto que no hay necesidad de declararla; pero la Comisi6n nuestra se atuvo a nuestro peculiar ambiente, al mal muy generalizado de no ocuparse en relaci6n con las leyes sino de la letra; temi6 una inteligencia equivocada y declare el sentido. Cupo hacerlo en este caso; pero no es dable en todos hacerlo asi. Tal cosa no fuera redactar un C6digo, sino mas bien, como diria Carrara, una Enciclopedia juridica. Prueba de esto nltimo es que ese mismo proyecto de C6digo contiene un articulo muy sugestivo, el 19, cuya disposici6n inicial es como sigue: "En general, nadie puede ser castigado por raz6n de un hecho considerado punible, sino cuando ha querido la accion u omisi6n que lo determinan y querido o previsto sus resultados". g Qui6n, que conozca lo suficiente el actual debate, originado en la ciencia alemana, entre los partidarios de una u otra de esas dos concepciones del dolo que se dicen "teoria de la representation" y "teoria de ]a voluntad", dejar6 de comprender que el proyecto adopta ja primera y rechaza la segunda? Quien, que se halle enterado lo bastante del viejo debate sobre si el dolo se presume o no 'se presume, dejara de darse cuenta de que se rechaza el principio de la presuncion de tal dolo? Y todo eso, ;no supone la inteligencia de la ley, el conocimiento del derecho positivo y la conciencia clara de las diver-

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0 314 CUBA CONTEMPORANEA sas consecuencias prdcticas de tales soluciones? De tal modo podria seguir examinando el resto del art. 19 del proyecto, y resultaria evidenciado que de su breve contenido se desprenden, adems, estas otras normas juridicas: que se renuncia a toda formulacion general de la culpa (stricto sensu) y se la declara punible s6lo en relacion con aquellos hechos que aparecen al legislador como dignos de penalidad cuando por culpa son realizados; que se acepta la distincion entre delitos formales y materiales; que se establece la presunci6n de voluntariedad s6lo en cuanto a la accion u omisi6n (elemento externo subjetivo del delito), pero no en cuanto al resultado (elemento externo objetivo). Y quien no se d6 cuenta de que todo esto es absolutamente practico, puede abandonar el estudio del Derecho, pues que le faltar la base indispensable, cong6nita, para tal empresa; lo que Dante llamo en versos famosos, "il fondamento cthe Natura pone!'' e s Todo lo que antecedentemente he consignado, ha tenido por objeto materializar la tesis que vengo sustentando, hacerla visible y palpable para todos. Coloqu6mosla ahora en un plano mas alto y veamos c6mo, de los mismos preceptos del derecho positivo, se puede derivar la necesidad de estudiar, para fines prActicos, algo mas que las puras palabras con las que ese derecho positivo se formula. Ya el art. 4.o del Codigo Napole6n habia declarado que un juez no podia negarse a juzgar so pretexto del silencio, de la oscuridad o de la insuficiencia de la ley, conminando al que tal hiciere con la persecucion por el delito de "denegaci6n de justicia." Esto, desde luego, suponia que la ley no era la nnica fuente del derecho, lo que puede admitirse como cierto en toda rama juridica, menos en la penal. Y si nos damos exacta cuenta de lo que debe entenderse por "fuentes", comprenderemos que estas son las formas mediante las cuales se manifiesta el derecho positivo; lo que no puede menos de ser asi, puesto que cuando la ocasi6n llega de fallar y la ley calla, o bien es oscura o insu-

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 315 ficiente, en otra parte hay que ir a buscar la norma que decida el caso; lo cual supone no una pura aspiraci6n ideal a completar o aclarar el derecho positivo, sino un precepto real y efectivo, imperante, aplicable, vigente, capaz de decidir una controversial judicial. Ahora bien, S d6nde hallarlo? No sera en el texto literal de la ley, que de ser esto posible holgaria la indicada previsi6n del legislador. Sin embargo, el Codigo Napole6n no lo dijo claramente, dando asi lugar a que algunos de sus expositores, anticipandose a opiniones hoy por hoy expuestas, en un todo contemporfineas del moment actual, dijeran que, en caso de que la ley callara, el juez debia rechazar las pretensiones del demandante, que no estaban fundadas en ningn precepts legal. Esto, sin embargo, no pareei6 bien a la generalidad de los tratadistas, pues que los mismos trabajos preparatorios del C6digo parecian desmentir esa soluci6n y seilalar otras fuentes. Asi lo expone, por ejemplo, recientemente, Baudry-Lacantinerie, citando en su apoyo esta frase del "discurso preliminar" de Portalis: "Cuando la ley es oscura, es preciso profundizar sus disposiciones; y si falta ley, es preciso consultar la costumbre o la equidad". De aqui la afirmaci6n de que "el juez, a falta de ley, es un ministro de la equidad"; con la consecuencia de que, al decidir en conformidad con lo que 61 por tal entiende, su sentencia no es meramente una declaracidn del derecho, acto puramente intelectual, sino una crcaci6n del derecho, acto al par de inteligencia y de vohmtad, que lo equipara al legislador y lo hace volver, en ciertos casos, a ejercer funciones parecidas a las del antiguo pretor romano, salvo que no podrs publicar en forma alguna el "edicto", pues que el art. 5.0 del propio C6digo frances le prohibe "pronunciar, por via de disposition general y reglamentaria, sobre los casos que se le sometan". Pero si el Codigo Napoleon no habia dicho cuales eran las fuentes en las oportunidades mencionadas en su art. 4*, otros C6digos lo dijeron, y el nuestro lo dice en su art. 6. Dos tendencias se muestran en esos C6digos. Como ejemplo de una podemos citar el art. 15 del Codigo Sardo, precedente legislativo del vigente C6digo italiano, citado ya por Garcia Goyena en su obra Concordancias, motivos y comentarios del C6digo Civil espa-

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0 316 CUBA CONTEMPORANEA 41ol (6), en que se ocup6 del primer proyeeto de C6digo Civil formado en Espafia, el de 1851. Dicho articulo esta concebido en estos terminos: Cuando no se pueda decidir una controversia ni por la palabra, ni por el sentido natural de la ley, se tendr en consideraci6n a los casos semejantes decididos precisamente por las leyes, y a los fundamentos de otras eyes analogas; si a pesar de esto queda dudoso el easo, deber decidirse segnn los principios generales de derecho, tomando en consideracion todas las circunstancias del easo. Tal es, por lo menos, la traducci6n de Garcia Goyena, que, aunque sospecho que no resulta gramaticalmente muy loable, para lo que ahora nos importa es clara y precisa. Segnn esa disposici6n, las fuentes son tres: 1.a, la ley, entendida en su letra como en su espiritu; 2.a, la analogia; 3.V, los principios generales de derecho. Goyena estimaba que el art. 7.0 del Codigo austriaco preceptuaba "lo mismo, con mss concision''; y lo reproducia de este modo: Si ]a ley no es enteramente aplicable a un hecho, el juez toma en consideraci6n las analogias, los motivos, y en su defecto los principios del derecho natural y las circunstancias. En el fondo, es ello verdad, salvo la mencion que aqui se hace del "derecho natural'', digna realmente de ser tenida en cuentra, y de la que despues he de ocuparme. De tales precedentes se presenta como hijo legitimo el art. 3." de las Disposiciones sobre la publicaci6n, interpretation y aplicacion de las leyes en general, que preceden al Codigo Civil italiano, el cual en estos t6rminos se halla concebido: Al aplicar ]a ley no se puede atribuirle otro sentido que aquel que se hace manifesto por el propio significado de las palabras, segun la conexi6n entree ellas, y por ]a intenci6n del legislador. Cuando una controversia no se pueda decidir con una precisa disposiei6n de la ley, se tendrun en cuenta las disposiciones que regulan casos semejantes o materias anilogas; y cuando el caso permanezca todavia dudoso, se decidir segun los principios generales de derecho. Siempre tenemos aqui, como en el viejo C6digo Sardo, la ley, (G) vol. 1, pAg. 24.-Exposci6n del art. 19,

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NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICOS la analogia y los principios expresados, cual fuentes inequivocas, de caracter general. Por eso los juristas italianos han dicho siempre que, conforme al derecho positivo de su pais, la costumbre no tiene, por si misma, fuerza obligatoria; y en los casos en que obliga, ello se debe a que asi la ley lo ordena, ya en virtud de preceptos especiales; ya, de un modo mas general, por la especial naturaleza de ciertas relaciones juridicas, como las mercantiles; o bien, cuando se trata de pauses regidos por adecuadas disposiciones (colonias, etc.), en virtud de reglas que asi lo ordenan, habida consideraci6n a sus propias circunstancias sociales (7). Como ejemplo de lo primero puede citarse el articulo 1124 del C6digo Civil, que declara que los contratos obligan a todas las consecuencias que de ellos se derivan, segnn la equidad, el uso o la ley. E igualmente el art. 1598 del mismo, establece que cuando el comprador de una cosa arrendada quiera desalojar al arrendatario despu6s del t6rmino por el cual "se entienden hechos los arrendamientos sin determinaci6n de tiempo'' (lo que ya supone una apelaci6n al usO comfn), est obligado a advertirselo dentro del plazo "establecido por la costumbre del lugar para las denuncias de licencias''. Asi el art. 1.0 del C6digo de Comercio declara exoresamente fuente de derecho mercantil, de un modo general y en defecto de disposici6n de la ley, los usos mercantiles, dando la preferencia a los usos locales sobre los generales. Pero todo ello supone el que la costumbre se halla despojada del caracter de propia fuente de derecho, del modo amplio que figura en nuestro derecho positivo. Este, en efecto, supone la otra tendencia; y tal result de su art. 6.0, antes aludido, el cual comienza por reproducir el articulo 4.0 del C6digo Napole6n, agregando al mismo un parrafo sobre las fuentes que suplen a la ley. Dice as: El Tribunal que rehuse fallar a pretexto de silencio, obscuridad o insuficiencia de las leyes, incurrira en responsabilidad (determinada 6sta por el art. 363 del C6digo Penal). Cuando no haya ley exactamente aplicable al punto controvertido, se aplicar la costumbre del lugar y, en su defecto, los principios generales del derecho. La costumbre sustituye asi a ia analogia, hallandose, sin em(7) Chironi.-Itituzioni di diritto civilc italiano, 4 0. 317

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0 318 CUBA CONTEMPORANEA bargo, abierto el debate sobre este extremo: L queda la analogia realmente excluida, o ella resulta mas bien, o confundida con la interpretaci6n extensive, o admitida implicitamente como un criterio especifico de mterpretaci6n? Asi resultaria siempre necesario, para poder aplicar semejante criterio, pasar mas all del texto, estudiarlo en sus propias entrafias, ver (Como Jhering dijo, con frase al par exacta y profunda) si la norma encerrada en ese texto estaba consignada como aplicable a una determinada relacion de derecho en consideraci6n a lo que 6sta tenia de especifico y, por tanto, de particular y propio, o bien en consideraci6n a lo que tenia de gen6rico y, por tanto, de coman a la otra relacion a que se pensaba aplicarla; para negar la posible aplicaci6n analogica en el primer caso, para otorgarla en el segundo. Y bien se comprende cuanto semejante criterio supone en materia de estudio intimo y esencial de los diversos institutos juridicos y relaciones de derecho, para comprender lo que tienen unos y otras de comfn, de aire de familia, o de diverso y mas o menos extrafio. Dejemos, sin embargo, este hondo y dificil problema de la analogia; dejemos atn a la costumbre, en consideraci6n a que muchas veces aparece el debate sobre su aplicaci6n como debate, principalmente, de hecho y de pruebas. Vamos a la tercera fuente, comnn a todas estas legislaciones: los discutidos "principios generales de derecho'". j Qu6 son? Asunto de no pocas dificultades resulta fijar el propio sentido juridico de una expresion tan usada en las leyes. Por lo pronto, recordemos la mencion, en el art. 7.1 del C6digo austriaco, del "derecho natural'' y sus principios. El sentido de esta expresi6n, en otros tiempos, es cosa conocida. La diferencia establecida por los escritores que pudieran decirse predecesores o secuaces de Grotius, como por este, entre ese derecho natural y el derecho promulgado, atribuye al primero el sentido de una serie de principios derivados de la humana raz6n, que constituyen un derecho ideal, patron fundamental de todo derecho positivo. El progreso de este, precisamente, consiste en irse acercando a aquel cuanto sea humanamente posible. Ese derecho natural se concibe como perfecto y como eterno, hasta el punto de que Grotius afirma que es "tan inalterable que no

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICos 319 puede ser cambiado ni aun por el mismo Dios" (8), sin perjuicio de lo que, al final del parrafo que comienza por tal afirmaci6n, asevera que, antes de que la propiedad se estableciese, cada cual tenia derecho de usar cualquier cosa que hallara no ocupada, conforme al "derecho natural"; y que, antes de que las leyes fueran promulgadas, cada cual tenia derecho al empleo de la fuerza para vengar las ofensas de que hubiera sido victima; todo lo que supone un derecho positivo que sustituye al derecho natural, en vez de asimilArselo, y un presunto "estado de Naturaleza" que determina un parentesco mental innegable entre Grotius y Rousseau. Pero dejemos este nltimo tema, en otro tiempo por mil mismo apuntado, en ocasi6n como sta y en analogo discurso, pues que me llevaria muy lejos de mi prop6sito actual. Establezcamos que esta doctrina ba sido objeto de debates, de alteraciones y de una efectiva decadencia, dado que la actual concepcion de una forzosa relatividad, en tiempo y espacio, de los ideales juridicos, se opone a semejante elevada y vasta, pero infructifera concepcion. Si a ella ha querido referirse el C6digo austriaco, si por tal hay que entender los "principios generales de derecho" de los otros C6digos, inclusive el nuestro, claro es que cuando lega el memento en que el juez, agotado el examen de las otras "fuentes", emplea 6sta, su sentencia no se limita a declarar el derecho, sino quc llega a crearlo, estableciendo la norma quo va a derivar de las inspiraciones de la raz6n; o bien de la suya propia (originales entonces), o bien de Ias de otros, cuyas opiniones acepte. Y como, por mucho que hablemos de "la raz6n hIumana", jams ha sido posible poner en un todo de acuerdo a las diversas "razones humanas" individuales, la determinacion de esas normal juridicas quedebieran aplicarse cuando las otras fuentes no las suministraran, caeria en el terreno de lo vago, de Io impreciso, de Io incierto. La rectificaci6n de este concepto del derecho natural, que hoy algunos partidarios creen a un tiempo "objetivo y progresivo, inmutable y sucesivo" (9), no le da una mayor precision, pues que se reconoce que, si su (S) De jure belli ac pacs, Lib. T, Cap. r, x. (9) Vincenzo Lilla.-Manuale di Filosofla del Diritto; Diritto natural a diritto positivo, 3.

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0 320 CUBA CONTEMPORANEA esencia objetiva lo hace inmutable, la mente humana lo va percibiendo y concibiendo, de un modo progresivo, sucesivamente. Pero ahora resulta que este problema del 'derecho natural, considerado como fuente subsidiaria, se planted en nuevos t6rminos al aparecer un nuevo C6digo, el de Suiza, que nos ofrece un nuevo tipo, pero que algunos refieren al precepto, antes aludido, del C6digo austriaco en su art. 7.", si bien las cosas toman ahora una forma diversa y un contenido mas -cientifico. Me explicar6. Una de las cuestiones que hoy agitan de mas notable manera el campo de los debates juridicos, muy particularmente en el pals en que la ciencia actual del derecho halla su mas importante elaboraci6n (me refiero, es claro, a Alemania), es la relativa a "si existen o no lagunas en el ordenamiento juridico". La opinion traditional contestaba negativamente. La hermen6utica tiene siempre recursos, se decia, para descubrir la norma utilizable, aun en casos de aparente silencio del texto, aplicando a 6ste los distintos criterios y las multiples reglas de la interpretaci6n. La ciencia actual ha empezado a dudarlo: las lagunas, se ha dicho, existen y tienen que existir, ya que es imposible que el legislador prevea todos los casos, ya que no es de pensarse que pueda regularlos todos, pues que todos no pueden ser por 61 previstos. Llegados a este punto, los alistados en el nuevo movimiento se preguntan si esas lagunas son absolutas, si hay casos respecto a los cuales se da una ausencia completa de normas, o bien si tales lagunas se refieren solo al derecho estatuido, pudiendo hallarse las normas en otra parte. Como ha dicho, para fijar la cuesti6n claramente, el Profesor Donati, de la Universidad de Camerino, en una interesante monografia sobre este problema: "donde el derecho estatuido no existe, i existe la anarquia o existe un derecho no estatuido (digamos la palabra) un derecho natural?" (10). Y al dar respuesta a tal pregunta, que anuncia una renovation de la doctrina del derecho natural, nos dice que hay dos soluciones: la de los que contestan negativamente, creyendo que hay un reino de .la fuerza al lado del reino del derecho y que hay conflictos materiales de fuerzas juridicamente indiferentes; y la de los que contestan afirmativamente, soste(0 Donato DonatiL-Il problema ddle lacunae dell'ordinamento giuridico, Cap. 10, 2.

PAGE 323

S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICOS 321 niendo que las lagunas s6o existen en la ley positiva, promulgada, al lado de la cual un derecho no estatuido no puede menos de existir. i Misteriosas vias por las que la mente humena camina! v Qui6n pudiera pensar en tal renacimiento, motivado por la doctrina que afirma que la hermen6utica juridica no basta, que las lagunas se producen; pero teme al vacio de las normas, al reino de la fuerza y a la indiferencia juridica ante algunos de sus conflictos? Asi es, sin embargo. Stammler, por ejemplo, afirma que hay casos que no pueden resolverse ni aun con el auxilio de la analogia, a los cnales no hay mas remedio que aplicar el "richtiges Recht''. Pero entonces, el juez, que no puede abstenerse de fallar, ; de d6nde derivar este derecho natural? v Tendrn arbitrio ilimitado para fijar ]a norma, aplicarla y resolver conforme a lo que su criterio individual le indique? Esta es, despu6s de todo, aunque en cierto modo acondicionada, la solucion del nuevo Codigo suizo, cuyo art. 1.0 se encuentra concebido en estos terminos: La ley rige todas las materias a las cuales se refieren ]a letra o el espiritu de alguna de sus disposiciones. A falta de una disposici6n legal aplicable, el juez decide segnn el derecho consuetudinario, y a falta de costumbre, segnn las reglas que estableceria si tuviera que proceder como legislador. Debe inspirarse en las soluciones consagradas por la doctrine y )a jurisprudencia (11). Fallar el caso como si se tuviera que legislar, no es declarar el derecho, sino crearlo. Cuando se recomienda al juez que se giue por la jurisprudencia, en realidad se le dice que aplique normas ya establecidas y precedentemente aplicadas; pero cuando se le autoriza para atenerse a la doctrina, en el supuesto de que 6sta no sea uniforme (caso que est lejos de ser raro), j no es manifesto que se le autoriza para una funcion creadora, esto es, como los alemanes ya ban dicho, para llevar a cabo no un acto intelectual, sino un acto de voluntad? Y este es el inconveniente, que muchos han sefialado. L C6mo? l Es que al cabo de todo el tiempo en que se ha estado adinitiendo como principio consagrado definitivamente el de la separaci6n de los poderes, vamos de nuevo a confundir al juez con el le(11) Tengo a la vista los textos alemAn, francs e italiano. Desconociendo el idioma del primer, mevalgo do los otros dos; perola traducci6n que doy la tomo del texto frances.

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S 322 CUBA CONTEMPORANEA gislador? Algunos han llegado hasta aqui, sin vacilar ni retroceder ante la consecuencia. Para iniciar, o, mas bien, para generalizar en Alemania la nueva tendencia, se public hace algunos anos un opnsculo cuyo autor se ocult6 primero bajo el pseudonimo de Gneus Flavius, que mais tarde, revelando su nombre verdadero, resultS ser Kantorowicz, el cual se declare en guerra abierta contra la tecnica interpretativa tradicional, a la que llam6 "ultimo reducto de la escolastica"; y en esta obra hubo de sostenerse la legitimidad de esa facultad creadora del magistrado, "puesto que el derecho es esencialmente acci6n y, por consiguiente, voluntad; puesto que, de hecho, las mas bellas 6pocas del derecho estan caracterizadas por el ejercicio, por parte del magistrado, de un poder creador" (12) ; alusi6n evidente a los pretores romanos. Otros han opinado Lo mismo; pero no ciertamente la mayoria. Esta mayoria ha credo que no son los actuales tiempos adecuados para ese retorno a los magistrados con aptitud de publicar el edicto, que el progreso juridico marcha por otros rumbos, que el juez debe tan s6lo declarar el derecho. Y entre estos de la mayoria, volviendo sobre el problema de las lagunas, sobre si 6stas, existiendo en la ley, son absolutas o no; es decir, si comprenden el ordenamiento juridico entero, o s6lo su aspecto estatutario, han credo resolver el problema, por no tener otro medio de resolverlo, volviendo sobre la existencia de un derecho natural, que existe objetivamente al lado de las leyes positivas; siquiera no sea, en la renovada doctrina modern, el antiguo "derecho natural", inconmovible, eterno, idealmente perfecto, con independencia de las dos grandes concepciones de tiempo y espacio. Tal parece entender un expositor suizo del art. 1.0 del nuevo C6digo, Gmur, que en una monografia, sobre dicho precepto no admite que el invista al juez de una autoridad creadora, para el caso no regulado por una norma derivada de la ley o la costumbre, sino simplemente de la potestad de aplicar el derecho natural; lo cual sipone, como observa Donati, que el dicho derecho natural es una fuente subsidiaria respecto al derecho positivo derivado de la ley; que 6sta, precisamente 6sta, en ese (12) vease Donati, obra citada, Cap. 40, pjg. 240.

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICOS 323 art. 1.*, manda al juez "aplicar tal dereeho con eficacia declarativa, lo que significa que, precisamente conforme a la ley, aquel derecho tiene caracter obligatorio ya antes de su aplicaci6n" (13) ; de todo lo cual deriva que el C6digo austriaco y el Codigo suizo representan, en momentos distintos, la propia tendencia; "el primero, enviando al derecho natural firme, inmutable, de su tiempo; el segundo al dereeho natural, esencialmente relativo, de la doctrina moderna". Y asi tenemos, en realidad, una tercera doctrina que, separindose de la escuela filos6fica y de su derecho eterno e inmutable, como de la escuela historica y de su derecho, hijo s6lo de la experiencia humana y de los cambios de la vida social, afirma la existencia de un derecho io positivo, pero de contenido variable, que dentro de los limites de una sociedad determinada, en un determinado momento hist6rico, pueda establecer un sentido general y objetivo de lo que es justo, para todos los que esa sociedad component. No entremos en semejante debate, que nos extraviaria; pero saquemos algnn partido de la digresi6n. Con tal problena por delante, en tal estado de la doctrina, con tales preceptos en algunas ]eyes positivas, o a qu6 distancia no quedan los que estiman que la pura letra de las eyes es bagaje suficiente para sentirse jurisperitos, o aun para la nfs modesta actividad profesional? L En qu6 tiempo colocarlos? L Son acaso, siquiera, contemporaneos mentales de los primeros que glosaron, con modestisimas notas marginales, los textos del Corpus juris, reaparecidos entre el caos de la Edad Media anterior y barbara y el caos en el seno del cual se inicia el periodo feudal? No, ni aun siquiera. Un mero disco de fon6grafo, por preciso que sea, nunca podra asimilarse a un jurisconsulto, ni aun refiri6ndonos a la edad en que Fe hallara en paiiales la jurisprudencia. Pero es que lo mismo pudi6ramos decir si la tercera de las "fuentes" resulta ser to que las leyes suelen llamar "principios generales del derecho." Para fijar el sentido de tal expresi6n, tenemos que descartar primero la absurda tesis del Tribunal Supremo de Espaiia, sustentada en. sus sentencias de 31 de diciembre de 1898, 7 de febrero y 15 de abril de 1899, cita(13) Obra y cap. citados, Dfgs. 246 y 247.

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CUBA CONTEMPORXNEA das por Manresa en sus Cornentarios al Cddigo Civil espa7iol (14), conforme a las cuales, para que pueda admitirse un recurso de casaci6n fundado en infraccion de los principios generales del derecho, es preciso citar la ley o sentencia de dicho Tribunal Supremo que atribuyan al supuesto principio el caricter de doctrina legal. Y la llamo absurda, porque si tales principios son fuente subsidiaria, que se aplica en defecto de la ley y la costumbre, no pueden estar fijados en la ley misma; y por lo que hace a los fallos del propio Tribunal Supremo, seria preciso que no pudiera ya presentarse caso alguno realmente nuevo, no pasado ann por la criba de sus resoluciones; lo cual basta con que sea enunciado para que se advierta que es cosa fuera de todo recto juicio, pues que nos llevaria a pensar o bien que ya estaban resueltos los casos todos posibles, o bien que ningun caso todavia no resuelto jams podria ser ya objeto de sentencia en casaci6n; a pesar de que la ley misma establece los "principios generales del derecho" como fuente subsidiaria; y ellos, asi, determinado el recto sentido de la expresi6n, cono que estan consignados en la propia ley, no pueden menos de ser doctrina legal. La cosa es tanto menos perdonable cuanto que hoy existe un cierto consensus general acerca de lo que por tales principios deba entenderse. Cierto es que, hasta hace poco, unos, como Borsari, estimaban por tales las normas dictadas por la simple raz6n, inspiradas en el sentimiento de la equidad; otros, como Bianchi, pensaban que se tratase de los principios "universalmente admitidos por la ciencia"; otros, en fin, como Gianzana (15), crelan que con su enunciaci6n se aludia, bien al derecho romano, bien al llamuado "derecho comnn"; pero tal no ocurre actualmente. Chironi, en sus Instituciones. de Derecho Civil italiano, (16), expresa claramente su notion, hoy generalmente aceptada, en estos t6rminos: Estos principios generales estftn constituidos por los criterios en los cuales la legislation informa su ordenamiento fundamental: el juez los (14) Vol. 10, art. 60, pag. 81, tercera edic. (15) Citados todos por Donati; pig. 166. (16) Vol. 14, pgig. 24, 2a edic. 334

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICOS 325 obtiene invirtiendo el proceso de formaci6n de la ley, esto es, despojkndo]a de las disposiciones particulares y complejas por las que se rigen las figuras de las varias relaciones, y elevAndose a los conceptos mis simple que forman las nociones originarias del derecho tal como es. Concepts comunes a los varios institutos regulados; y por tal comunidad forman estos principios ]a analogla legal (di legge). De donde nace la necesidad de que el juez eonozea con plenitud, y seguridad grande, la obra legislativa en todas sus particularidades: debe observar y promover la observaei6n de la norma, no puede dejarla inaplicada, y mal haria en protestar de Jo dudoso del caso. Y aclarando ann la naturaleza de este concepto, al tratar mas adelante de la equidad, nos dice que esos principios constituyen una noci6n objetiva independiente de cualquiera idea o convicci6n personal del juez quo los aplica. Ellos se obtienen por el camino de una serie de generalizaciones sucesivas, mirando las reglas particulares, escritas en el texto legal, como las naturales derivaciones de normas de una mayor generalidad y pasando de 6stas a los principios capitales, informadores, directores de esas propias normas. Son, pues, reglas de muy vasto alcance y de muy vasta aplicaci6n, sin cuya admision implicita no se concebirian las reglas particulares y concretas que de las mismas constituyen una l6gica consecuencia. Son, pues, normas no surgidas de la personal opini6n del juez, lo que las haria eminentemente subjetivas, sino al contrario, propiamente objetivas; son producto de aquella misma "voluntad general" o "conciencia colectiva" de donde nacen los preceptos legales; y aun suponen el substratum fundamental de todo el progreso juridico, que se exterioriza en las expresas modificaciones del derecho antiguo por obra del texto de las nuevas leyes. Noci6n que hube de encontrar, hace poco tiempo, admirablemente expuesta en donde menos esperaba encontrarla: en un pequeflo volumen, de 254 paginas, publicado en Londres por la Home University Library, el cual comprende todo el derecho ingles en sus lineas mas generales, escrito por Mr. W. M. Geldart, profesor en Oxford, y titulado Elements of English Law. Debuta por una distinci6n entre el derecho (law) como sistema y las leyes (laws) como preceptos promulgados, la cual expresa en los t6rminos siguientes:

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S 326 CUBA CONTEMPORXNEA Las eyes de un pais se piensan como reglas separadas, distintas, individuales; el derecho de un pals, aun cuando podamos analizarlo en reglas separadas, es algo mas que la mera suma de tales reglas. Es mds bien un conjunto, un sistema que ordena nuestra conducta; en el cual las reglas distintas tienen su lugar y su relaci6n unas con otras y con el todo; el cual nunca se agota completamente por el analisis, por lejos que ese anflisis pueda ser llevado, y por mucho que tal analisis pueda ser necesario para nuestra inteligencia del conjunto. Asi cada regla a la que podamos llamar zna ley es parte del todo al que podemos llamar el derecho. Algunas veces el mismo texto legal enuncia esos principios generales. Ejemplos: el art. 4.0 de nuestro Codigo Civil, sobre ]a nulidad de los actos contrarios a la ley y la posibilidad o no de renunciar a los derechos que las eyes concede; el art. 348, destinado a exponer el concepto general de propiedad, base de una gran cantidad de normas y lleno de consecuencias de mayor o menor generalidad; el 657, enunciador del principio general de que los derechos a la sucesi6n de una persona se transmiten desde el momento de su mudrte; el 1088, que expresa que toda obligacion consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa; v otros anflogos. Pero no siempre la ley los enuncia. Asi, por ejemplo, ningfin texto legal declara expresamente que el matrimonio es indisoluble, antes bien muchos hablan de su disoluci6n; pero como esta no puede verificarse sino por muerte de un conyuge (art. 52), despr6ndese de tal regla, necesariamente, el expuesto principio, que tantas consecuencias lleva consigo. Ninguna ley dice expresamente que no pueden contraer matrimonio los c6nyuges divorciados; pero apart de que este principio es una derivacion del anterior, nadie Jo dudaria, dados los preceptos expresos que regulan el divorcio y sus efectos. Ningfn texto dice claramente que la hipoteca y la prenda se extinguen al extinguirse la obligacion principal que garantizan; pero tal debe pensarse cuando el art. 1857 declara, en su inciso 1.0, que es requisito esencial de ambos contratos el que se constituyan para asegurar el cumplimiento de una obligaci6n principal; cuando el 1847 declara que la obligacion del fiador se extingue al mismo tiempo que la del deudor principal; todo lo que supone el principio de que fianza, prenda e hipoteca son meros contratos accesorios de garantia, y el de que ningnn contrato accesorio puede substituir mias ally de la extincion de la

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 327 obligaci6n principal. El precepto del art. 878, en cuya virtud cuando el legatario ha adquirido la cosa legada, despu6s del testamento, pero antes de que se abra la sucesion, el heredero debe indemnizar a dicho legatario de lo que ha dado por adquirirla, cuando la adquisici6n ha tenido lugar a titulo oneroso, pero no cuando se ha verificado a titulo lucrativo, no se explica sin la admisi6n de un principio ma's general en cuya virtud el derecho no reconoce como legitimos y exigibles dos lucros acumulados derivados de una expresi6n de voluntad que s6lo a uno se refiere, principio que puede tener otras aplicaciones en la vida civil. La comin naturaleza de la donaci6n (aun inter vivos)y el legado, a pesar de sus diferencias no desdeliables, se tiene que suponer cuando el art. 636 dispone que nadie puede dar ni recibir por via de donacion mas que lo que puede dar o recibir por testamento. La distinci6n entre leyes supletorias de la expresi6n de la voluntad, cuando esta expresi6n falta, y leyes limitativas de la autarquia individual, es sin duda un principio capital, fecundo en consecuencias, que no est expresamente formulado en ningnn texto, pero -sin el cual no se comprenden ni justifican muchos expresos preceptos legales. Asi podrian multiplicarse los ejemplos; pero para mi prop6sito es innecesario. No pretendo hacer un catilogo, ni aun aproximado, de los "principios generales del derecho". Pretendo solo deciros, a vosotros, los estudiantes que me prestais atenci6n, lo que sigue: Si como abogados tendr6is que invocarlos y como jueces que aplicarlos, B como hallarlos cuando el caso lo requiera, si al estudiar las leyes no veis sino la regla en lo que tiene de literal y no atend6is a otro sentido que el sentido gramatical de las palabras? Comprometer6is el derecho de vuestros clientes de mafiana y con 61 vuestro cr6dito profesional, si ejerc6is la abogacia; pero har6is cosa mucho mas grave si llegais a la judicatura; y de uno y otro modo series factores de la mala obra consistente en debilitar el sentido juridico de la sociedad en la que vivis. Dejadme, si no, ofreceros algunos ejemplos con los cuales he de terminar.

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S 328 CUBA CONTEMPORANEA Tenemos que admitir que es un principio general de derecho el de que puede estipularse la sumisi6n a un tercero, no solo de las contiendas que hubieren surgido, sino de las que puedan surgir con motivo de un determinado negocio juridico. Ello es una consecuencia del art. 1255 del C6digo Civil, que autoriza a los contratantes para establecer los pactos, cliusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral o al orden piblico. Ello ha sido reconocido siempre, por lo demas, como legitimo por la jurisprudencia y la doctrina. Cuando esta sumisi6n a terceros lleva consigo el nombramiento de "arbitros'', 6stos deben fallar conforme a derecho'' (art. 815 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) ; pero si se nombran "amigables componedores'', 6stos resuelven "sin sujecion a formas legales y segnn su saber y entender'' (art. 832 de la misma Ley). Esto lleva consigo la consecuencia de que el compromise, con arbitros, supone siempre la aplicacion del criterio legal a las cuestiones comprometidas, al paso que el compromiso, con amigables componedores, supone el que ese criterio se sustituye por el de la equidad natural. La diferencia es capital, importantisima, como se ve. Sabido es que ]a ley procesal quiere que sean siempre unos y otros en nnmero impar (uno, tres o cinco), nombrados por las partes, sin que 6stas puedan conferir a un tercero la facultad de hacer elecci6n. Pues bien, se estipula en un contrato que toda cuestion que surja con motivo de su ejecucion y cumplimiento, se sometera al juicio de amigables cornponedores; se expresa, ademas (cosa innecesaria), que 6stos fallaran sin sujecion a formas legales y segun su leal saber y entender; pero se dice que cada parte nombrara uno, y estos dos, en caso de discordia, el tercero. Tal cosa es ilegal y nula; pero es evidente que, si no se hubiera escrito, Jo anterior se hubiera considerado vflido. La adici6n de esto nltimo, 1 acarreari la nulidad de To primero? Veamoslo. i Cual de las dos estipulaciones es la principal? Una fija el criterio conforme al cual han querido los contratantes que se decidan las cuestiones que surgir puedan con motivo de su contrato; y en este terreno han querido echar a un lado el dere-

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JRIDICos 3209 cho estricto y establecer como tal criterio la equidad natural, el leal saber y entender de los amigables componedores. Otra determina como ha de constituirse el tribunal de estos arbitradores. La nltima Ipuede ser mas capital que la primera?: el sentido comnn contestara que no. Al contrario, 6sta es lo secundario, porque se refiere s6lo al modo de ejecuci6n de la convenci6n principal, sustancial. La nulidad de la estipulaci6n secundaria no hace imposible el cumplimiento de la estipulacion principal, porque ahi esth la ley, imperativa en esta parte, no s6lo prohibitiva, sino positiva y organizadora, que dice c6mo el tal tribunal debe ser constituido. Por lo demas, la posibilidad de subsanar nulidades para la ejecucion de cosas juridicamente vflidas y precisas, esti consignada ya en el art. 296 del Codigo Civil, que autoriza a los Tribunales para tal subsanacion de toda nulidad cometida en la organizaci6n del Consejo de Familia, siempre que no hubiera habido dolo o perjuicio para el sujeto a tutela. Si un testador nombra tutor y protutor y designa el Consejo de Familia, incluyendo al protutor entre sus vocals, tal inclusion sera nula, en virtud de lo dispuesto en el art. 299 y en el 4.0 del Codigo Civil; pero es evidente que tal cosa no acarreari el derrumbe completo de la tutela testamentaria. Sin embargo, nuestro Tribunal Supremo, en dos sentencias recientes, ha declarado la nulidad de la estipulaci6n entera, en cuanto a lo principal como en cuanto a lo secundario. Bastaria con preguntarse: la estipulaci6n principal t seria valida sin la adici6n de la secundaria? Contestaria todo el mundo que si, como antes dejo dicho. Pues bien, a qu6 hay en la secundaria para que su nulidad evidente arrastre consigo la valedera estipulaci6n principal? Nadie podria decirlo; y cualquier cosa que se dijera iria contra el principio general, que informa los casos concretos expuestos, y conforme al cual es evidente que la ilegitimidad de lo accesorio no implica la ilegitimidad de lo fundamental. Por ello Ia donaci6n excesiva, no es inoficiosa sino en lo que exceda de la medida legitima (art. 636). Por ello tampoco anula la instituci6n de herederos la nulidad de una sustituci6n fideicomisaria (articulo 786) ; como hay muchas condiciones a las que se sujeta una instituci6n de heredero, nulas en si, que no afectan, sin embargo, a la validez de la instituci6n (arts. 792, 793 y 794). Y

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S 330 CUBA CONTEMPORANRA t6ngase en cuenta que la estipulaci6n nula del ejemplo no es condici'n ni siquiera modo, sino una indicaci6n de la manera de ejecutarse lo principalmente estipulado, la cual la ley no se limita a declararla ilegitima, sino que establece el camino legitimo que debe emprenderse y seguirse. Esto hace recordar que Savigny declaraba, desde el 2.0 Capitulo de su Sistema del derecho romano actual, que toda sentencia debia tener en cuenta la Integra y completa relaci6n de derecho sobre la que se juzgaba, comprendida en su conjunto, en su naturaleza organica, como en sus partes constitutivas. Solo asi, en efecto, puede apreciarse la adecuaci6n o la oposici6n entre una pretension (presunto derecho subjetivo) y una norma (derecho objetivo), cuando es ella legitima y cuando ilegitima, cuando es nula la pretensa relacion de derecho y cuando es valida, cuando es totalmente nula o cuando lo es tan s6lo en parte. Pero si no se hace ese estudio, al par de analisis y de sintesis, L c6mo estar seguro del acierto en esta operaci6n delicada que se llama "aplicaci6n del derecho a los hechos? Vamos a otro caso. Hace tiempo que lei una sentencia de tribunal colegiado sobre el delito de "disparo de arma de fuego". El caso llevaba consigo la soluci6n del problema de si tal delito puede darse frustrado o en grado de tentativa. Iba tal sentencia acompanada de votos particulares; y uno comenzaba de este modo: "Considerando que el delito de que se trata es un delito de dolo indeterminado y de daiio potential...'' etc. Lo primero es cierto: o bien se comprueba en 61 la indeterminacion del dolb, o 6ste no puede llegar a determinarse; lo cual, procesalmente, equivale a la prueba de su indeterminaci6n. Pero lo del "dano potencial" es extraordinario. Tal cosa supone el haber oldo enunciar este concepto, pero desconocer su contenido. Carrara, en el parrafo 97 de la Parte General del Programma, habia dicho ya que ese dafo era cosa distinta del peligro, y en la nota al parrafo 98 habia escrito estas palabras: El criterio que distingue el dano potencial del peligro corrido es la permanencia. Cuando se ha disparado contra el enemigo un arma sin haberlo herido, hay peligro corrido, pero no hay ulterior potencialidad de dano, porque aquel proyeetil no tiene ya aptitud para ofender. Cuando se ha

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NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURfDICOS 331 difamado a alguno puede haber dano efectivo si quien oy6 las palabras calumniosas les prest6 credito, y asi efectivamente fue disminuido el patrimonio del honor del difamado; pero cuando ninguno lo crey6, no hay s6lo un peligro corrido: hay un dano potential, porque aquella imputaci6n, que hubo de quedar en la memoria de los que la oyeron, puede siempre, por accidentalidades posteriores, convertirse en creencia en el animo de los mismos. Un tiro de fusil disparado sin que hiriera, no aporto daito efectivo: no hay ya dano potential, no hubo sino peligro corrido. El peligro corrido no puede convertirse en dano efectivo; el dano potential tiene tal aptitud, al menos por un tiempo indeterminado. Esto no puede ser mas explicito. La explicaci6n resulta redundante. No conozco un solo autor que apunte una discrepancia. i Como explicarse, pues, la asombrosa confusion del voto particular? Otro ejemplo. No hace mucho que tuve noticia de un debate entre funcionarios judiciales que discutian esto: que en los "delitos formales" no habia que ocuparse del elemento intentional; bastaba con el hecho; comprobado dste y el que lo ejecutara el reo, la condena era segura e inevitable. Tal cosa es sorprendente, porque es absolutamente nueva. Import tanto como la aplicacion i a los delitos formales! de la llamada "teoria del hecho material'' factumm pro dolo accipitur), que se aplic6 s6lo a las contravenciones, de la que nunca habl6 nadie en relacion con los delitos formales y que, aun en el terreno contravencional, esta hoy completamente desacreditada. Pero para combatirla decisivamente, basta decir que la injuria se ha considerado siempre como un delito formal por excelencia, y que a ella es esencialisimo, sin embargo, el animus injuriandi, que, segtin Carrara, llega a la "esencia de hecho" del delito, resultando de tal modo imprescindible que casi, de "fuerza moral", pasa a ser en cierto modo "fuerza fisica" del mismo. Tal confusion nada tiene de teorica, porque de ella puede depender la condena de un hombre, que, sin ella, pudiera ser absuelto. 1 Calcnlense las consecuencias de esos que parecen "errores doctrinales", independientes del manejo del derecho positivo ..

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S 0) CUBA CONTEMPORANEA Uno mis, el ejemplo final, para concluir. Nuestro Tribunal Supremo di6 entrada en nuestro derecho penal positivo al concepto del "delito continuado". Creo que hizo bien y que es plausible tal empeno por mirar mas alla de la letra muerta del C6digo; lo que, en tal parte de la ley penal, no puede menos de estimarse legitimo. Pero en sus sentencias de 24 de octubre de 1903, 6 de noviembre de 1905 y 5 de marzo de 1909, ha declarado, muy particularmente en la primera, que para constituir la esencia de tal figura delictuosa no basta una sola intenci6n, un solo fin y una sola ley violada, sino que ademas se requieren unidades de lugar, tiempo y persona perjudicada por el delito. g D6nde ha podido hallarse el fundamento de tal desfiguracion de un concept de antiguo fijado con rara uniformidad? Carrara, en la propia Parte General del Programma, nos dice ( 522 y siguientes) que no es dificil distinguir el delito continuado del miltiplc; y fija, como caracteres del primero, la identidad o nnidad de ley violada ( 522) y la unidad del elemento moral, caracterizada por la nnica determinaci6n fundamental ( g 523); y dice que dondequiera que entrambas existan debe excluirse la pluralidad de delitos ( 2 524), al paso que rechaza expresamente la unidad de sujeto pasivo ( 8 8 531 y 532), como rechaza tambi6n las unidades de lugar y tiempo ( % 533, 534 y 535), admitiendo tan s6lo que la diversidad o pluralidad en tales circunstancias puede ser apreciada como un indicio de hecho que demuestre que hay delito nnico, no continuado, o bien delito multiple, si convence de que, de facto, no hubo unidad de determinacion fundamental. Esta doctrina es general. Impallomeni, en sus Istituzioni di diritto penale (obra p6stuma), pag. 462 y siguientes, caracteriza el delito continuado por los siguientes elementos: (a) unidad de resoluci6n delictuosa gen6rica; (b) identidad de ley violada; (c) pluralidad de violaciones de la misma ley penal; y nada mas. Y en el parrafo 3.2 del mismo capitulo, pag. 464, rechaza expresamente las unidades de tiempo, lugar, sujeto pasivo del delito y persona perjudicada. Lo mismo enseiia Florian, positivista, en su obra Dei Reati e

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0 NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS STUDIOS JURlIDICOS 333 delle Pene in generate. Lo mismo Puglia, positivista, en su Manuale di Diritto Penale; el cual cita, en id6ntico sentido, las definiciones de Buccellati, Tolomei y Pessina, clasicos, lo propio que la de Mittermaier. Igualmente Puccioni, en su comentario al C6digo Penal toscano, el cual C6digo, en su art. 80, expone concepto id6ntico. En el propio sentido Castori, en el Tratado de Cogliolo; y las distinciones, allI citadas, hechas por Impallomeni en su monografia sobre el delito continuado, como por Loewenstein, solo sirven para confirmar la juiciosa observaci6n de Carrara, de que las tres espnrias unidades no pueden admitirse sino como indicios de un delito nnico, o bien de que han existido diversas resoluciones, faltando entonces la unidad subjetiva fundamental. Finalmente, el art. 23 del Proyeeto de C6digo nuestro, formado parciahnente y nunca concluido por la Comisi6n que instituy6 el Gobierno Provisional de la segunda Intervencion, dice asi: "La pluralidad de infracciones de una misma disposition legal en tiempos distintos, constituir nn solo delito si al ejecutarlas hubiere obedecido el culpable a una sola determinaci6n general, comniin a todas ellas; pero la pena se aumentara en la medida sefialada por el art. 90''. Detalle curioso: S6, por haber formado part de esa Comision, que tal art. 23 fu6 redactado por el actual dignisimo Presidente de la Sala de ]o Criminal de nuestro Tribunal Supremo. Creo que ya Dace rato que he debido concluir. a Qu6 sacamos de todo 1o dicho ? Primero, que hay que estudiar el derecho como debe ser estudiado, o Lien dejar semejante estudio. En el pasado curso lemos echo doctores en Derecho Civil a 117 alumnos de nuestra Facultad. ; Cutl serA el destino de una mercancia que tan abundanteiente se ofrece? Si la tesis de la supervivencia de los mas aptos, en la lucha por la vida, tiene algo de verdad, es tiempo ya de que nuestros alumnos piensen que les es preciso armarse bien y que comprendan que el arsenal donde pueden tomar esas armas est aqui. No comprenderlo

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0 334 CUBA CONTEMPORXNEA es para ellos un suicidio, y para el pals del que son hijos una especie de parricidio; porque es matarlo colocarlo en tan languidas condiciones de vida, que sus presuntas "clases cultas" no saquen de los centros superiores de enseianza la cultura o la base de la cultura. Las oportunidades existen ahora como nunca han existido, porque el empeiio en el mejoramiento universitario es constante y creciente. La necesidad es mayor que nunca, porque mayor que nunca es hoy la ruda competencia professional. Y la precisi6n de remover in antes posible los males que he indicado nltimamente, es ahora en realidad superior a lo que en ningnn tiempo se sintiera, puesto que esos males son muestros, completamente nuestros, como que hoy por hoy es en nuestras manos que estan nuestros destinos. Y quidnes pueden aportar la medicina? Vosotros, los j6venes, precisamente porque sois j6venes. El hombre hecho y formado ya definitivamente, no rectifica. Vuestros seran, pues, la gloria o el bochorno, el aplauso o la responsabilidad. Y os digo esto, porque ciertainente pesa sobre vosotros un deber, como nunca tal vez, en esta tierra nuestra, hubo de pesar sobre ninguna otra joven generaci6n. Todos los males que caracterizan nuestro presente son uma triste consecuencia de nuestro pasado; y si tal es cierto, mucho mas cierto es todavia que s6lo un esfuerzo, boy comenzado con energia y sostenido con perseverancia, puede original, para vosotros, que no para nosotros, un mafiana mejor y un porvenir ilimitadamente mejorable para las ulteriores generaciones. Ese maiana ideal no Jo vereis llegar nunca, si desde boy no preparAis su advenimiento. Tenedlo muy en cuenta; y si los que formamos la generation boy presente sobre nuestro escenario social y politico, no acertainos a daros buenos ejemplos, que alguno, al inenos, os d6, insistente y repetidamente, el buen consejo. Ahora, en estos mismos dias, estais labrando vuestro futuro bienestar o vuestro futuro malestar. Cierto estoy de que no aspiris a este ultimo, sino al primero. Pues bien, empezad a trazar el surco, a abonar el terreno, a preparar el grano; que de no hacerlo asi, no lograreis la deseada cosecha. En uno de sur poemas p6stumos, que hace muy poco han

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S NECESIDAD DE PROFUNDIZAR LOS ESTUDIOS JURIDICOS 335 visto la publica luz por el cuidado amoroso y diligente de su hermana Maria,.aquel gran poeta de Italia que se llam6 en vida Giovanni Pascoli, recientemente desaparecido, nos pinta a Mazzini, el ap6stol de la resurrecci6n italiana, desterrado y rodeado de algunos de sus fieles, contemplando la vision interior que lo animara siempre, de una patria redimida de sus desdichas, gloriosa como en antiguos tiempos, transformada, como ya una vez to fu6 la Roma de los C6sares en ]a Roma de los Papas, en una tercera Roma, cabeza del nuevo Estado, asiento de la nueva gloria y de la nueva libertad. Y comprendiendo que aqueIla su ilusi6n generosa no seria jamas efectiva si el esfuerzo por realizarla no se comenzaba y se continuaba con entusiasmo y con persistente fervor, al par que contemplaba aquella su hermosa fantasia, dejaba oir su voz, alta y profunda, para exhortar a los suyos de este modo: "i Oh juventud latina!, si no existe la fuente, no existir jains la desembocadura!'' Es decir, no llegaremos a ver el rio caudaloso y amplio por el que navegar deseamos, si no le procuramos el modesto pero inexhausto origen de la fuente, de donde es nccesario que fluya. No quicro yo poner t6rmino a esta, que no ha sido, desde el mismo principio, disertaci6n sino exhortacion, con otras palabras. v Para que, si no he de hallarlas mIrs nobles, mas altas ni mlis adecuadas? Cuenta una tradicion hei6nica que un dia los atenienses pidieron a Esquilo que les escribiese un nuevo himno de victoria, a To cual se neg6 el viejo poeta, declarando que el antiguo Pean de Tinico tenia una majestad sencilla y desnuda que todo el arte .del mundo no hubiera llegado a igualar (17). Same licito ahora imitar tan hermoso ejemplo, dejando en vuestros oidos, ojal4 tambi6n en vuestra memoria y en vuestros corazones, estos nobilisimos versos, la mejor sintesis de cuanto os he dicho y recomendado: Egli guardava... Ed esclam6 con voec alta e profonda: -O gioventt latina, se non ii fonte, non sara ]a foce! I Oh mis queridos y j6venes amigos, hacedme el favor, haceos (17) Pierron.-Historia de la Literatura Griega. Cap. XVIII, 4

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0 336 CUBA CONTEIMPORXNEA a vosotros mismos el beneficio, de no olvidarlos nunca, antes bien de asimilaros por completo su sentido y su elevadisima ensefianza El Dr. Jos6 Antonio GonzAlez Lanuza es una de las in~s vigorosas mentalidades cubanas; es de esos hombres que verdaderamente honran a su patria, en la cual ha desempeilado importantisimos cargos. Fu6 Secretario de Justicia e Instruccidn Pdblica. Delegado al Congress Pan Americano de Rio de Janeiro en 1906 y el primer Presidente que tuvo el Ateneo de ]a Habana. En la actualidad es el Presidente de nuestra CAmara de Representantes, y en la Universidad es Decano de la Facultad de Derecho y catedrAtico de Penal. Abogado de grand y merecido renombre, su fama de criminalista ha trascendido y ha sido reconocida por hombres de tanto fuste como sus colegas italianos Ferri y Sighele, que tributaron elogios a su obra mis extensa: La Ley de Lynch en los Estados Unidos (Habana, 1892.-Le agradecemos la honra que nos dispensa permiti6ndonos dar a la publicidad este interesantisimo trabajo, cuya lectura revela su gran dominio de ]a materia que le es familiar.

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ii NOTAS SOBRE EL MUSEO DEL PRADO Espana posee pocas pruebas materiales de su grandeza politica. En su propio territorio existen, esparcidos y confusos, los restos de las varias y antag6nicas civilizaciones que han pasado por la Peninsula sucesivamente: unas veces fragmentos, otras gigantescas y cicl6peas construcciones de fenicios, cartagineses, romanos, godos y arabes. Pero como desde los Reyes Catolicos en adelante, todo el vigor y el empuje de Espana se proyeetaron hacia fuera, los principales monumentos que muestran la extension del magno imperio sometido a su soberania en los siglos xv, xvi y xvi, han quedado en los pauses del Viejo y Nuevo Mundo que se independizaron de su corona. Las seiiales que se conservan en la Peninsula de las guerras y aventuras en que lanzaron a Espana Carlos V y Felipe II, presentan a los ojos mayores indicios de ruina y devastaci6n que de triunfos verdaderos. Casi todas-exceptuando el majestuoso, solitario y sombrio Escorial, recuerdo de una aislada victoria-, consisten en rastros de antigua opulencia, destruida por los malos gobiernos que para reunir recursos con que satisfacer las ambiciones de aquellos principes, y los intereses europeos de la casa de Austria, agobiaron, a fuerza de impuestos colosales y estnpidas leyes prohibitivas, el naciente espiritu de empresa y adelanto de los espaiioles. Ninguna prueba tangible existe siquiera de la prosperidad que un tiempo alcanzaron por sus industrias Toledo, Granada y Sevilla. Pero hay, en cambio, un ejemplo-nnico, tal vez-que ensena al asombrado viajero y al espanol orgulloso de sus proezas

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0 338 CUBA CONTEMPORANEA pasadas, hasta qu6 punto Espana ejerci6 a fines del Renacimiento la supremacia political y, por consiguiente, la intelectual y artistica de Europa. Ese ejemplo es el de las ricas y sorprendentes colecciones de cuadros de los reyes de Castilla, a las que contribuyeron con esplendidez todas las naciones europeas sometidas a la espanola, o mas o menos tributarias suyas. Italia, Alemania, los Paises Bajos, enviaron a Madrid, para adornar las camaras de los monarcas y las paredes del mismo Escorial, tablas y lienzos famosos, y con frecuencia vinieron a la corte los pintores en busca de fortuna, y a ponerse al servicio de los principes mias poderosos de la tierra. Por efimero que fuera este auge, dur6, con varias alternativas, dos siglos al menos. Fu6 entonces cuando Espana hubo de reunir la mayor parte de las obras inmortales que posee de "primitivos'' italianos y flamencos, y luego de esos soles del arte, que se laman Vinci, Rafael, Ticiano, el Veron6s, Tintoretto, Rubens, Van Dyck, Breughel y Teniers (1). Esta corriente de producci6n del exterior, unida a la nacional, que fu6 tan admirable en los siglos xvi y xvni, forma, en su mayoria, el tesoro que hoy guarda el c6lebre museo del Prado (2). Su prodigioso mrrito, y su riqueza incalculable, estn limitados a la 6poca del gran influjo politico espafiol. Al precipitarse la decadencia de Espana, tanto en fuerza y recursos como en energias del intelecto; cuando las manifestaciones artisticas nacionales se degradaron en el siglo xvir, hasta que (1) V6ase el interesante libro de D. Pedro de Madrazo: I aje aristico de Tres siglos par las colecciones de cuadros de los reves de Espafla, desde Isabel la Caidlica hasta La farnaci6n del Real Museo del Prado de Madrid. Barcelona, 1884. (2) El museo del Prado, quo boy ocupa cl edificio construldo, por orden de Carlos III, por el gran arquitecto Villanueva para un museo de Historia Natural, se fund6 eln 1819, por Fernando VII, y se ]lam6 EMuseo del Rey. Contenta dnicamente 311 cuadros. Su primer catAlogo, que se hizo en 1828, ya inclufa 755 obras de todas las escuelas. Pero hasta 1868 no adquiri6 la importancia que hoy tiene. En ese afno, el Gobierno Provisional en Espaia, declare propiedades nacionales has colecciones de cuadros y objetos de arte quo pertenecian a los conventos, iglesias y palacios reales, y se trasladaron al Prado las pinturas quo habla, procedentes del antiguo Real AlcAzar, las del palacio de San Ildefonso y muchas del Escorial. El total de obras expuestas hoy al piblico es de 2,792, pero hay muchas mas, prestadas a los museos provinciales, segln me ha manifestado el director, don Josd Villegas. V6ase In breve noticia al frente de Ia nueva edici6n del CatAlogo oficial (Madrid, 1910) y el articulo del corresponsal en Madrid del New York Herald, titulado Le Muste di Prado: notes historiques (Supplment d'art, Paris, Dimanche 03 Mars, 1913.

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0 NOTAS SOBRE EL MUSEO DEL PRADO 339 Goya apareci6, como excepci6n radiance, en los comienzos del xix; cuando tuvieron ya los espafioles que comprar los cuadros extranjeros en competencia con franceses e ingleses-mas poderosos, mas ricos y mas cultos-, sus colecciones reales amenguaron, principalmente en calidad, de manera prodigiosa. i Qu6 diferencia de las adquisiciones hechas por Velazquez en Italia por orden de Felipe IV, y las que se hicieron para Felipe V y para su esposa dona Isabel de Farnesio por comisionados sin cultura artistica ni ideales Asi resulta en el Prado una disparidad tan extrana entre el nunmero y m6rito de cuadros de ciertos periodos, y la escasez increible de otros. Asombrosas son, en calidad y cantidad, las obras de venecianos, florentinos y romanos del Renacimiento. Escasisimas las francesas del siglo de Luis XIV, con excepci6n de las quo trajo y encarg6, no con el mejor de los gustos, por cierto, el propio Felipe V. Como David Teniers era de los flamencos que se conservaron fieles a Espana, y vino a Madrid, donde fu6 condecorado, bay cincuenta y tres Teniers. Como Rembrandt era de los holandeses rebeldes, no hay mas quo un lienzo suyo, y de los menos apreciables. Rubens vino a Espana dos veces en misiones diplomaticas, y el numero de sus obras autenticas llega a 75. Pero de Franz Hals no hay ninguna. Hoy, con excepcion de legados rarisimos, el museo permanece estacionario. Mientras en Inglaterra, en Alemania, en los Estados Unidos, se dedican millones a comprar pinturas antiguas, las cantidades que en el presupuesto espanol se pueden aplicar a este elevado prop6sito, son absolutamente insignificantes. El resultado de todo ello es que en la grandiosa pinacoteca de Madrid, no encuentra el estudiante, como en la "Galeria Nacional" de Londres, por ejemplo, una completa y progresiva exposicion de la historia de la pintura, desde sus origenes hasta nuestros dias. En Londres, los mismos eriticos ingleses reconocen quo no hay de cada escuela, en el numero quo en otros museos, obras de suprema importancia. En calidad de modelos, el "Louvre" esta por encima de la "Galeria Nacional". Pero todas las escuelas, sin exception, lo que no ocurre en el "Louvre" ni en otra parte, estan representadas en la colecci6n britanica por muy bue-

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0 340 CUBA CONTIEMPORXNEA nas obras. En resumen, para conocer las evoluciones y los progresos del arte en el mundo, no hay que salir de Londres. S6lo es preciso hacerlo-e imposible seria que asi no fuera-para realizar estudios especiales, detallados y minuciosos, de algnn artista. A Qui6n puede estudiar a Franz Hals sin ir a Haarlem? ; Qui6n a Murillo sin un viaje a Sevilla? i Cuan lejos de esa perfecci6n se encuentra el "Prado"! Sus lagunas son inmensas. Posee maravillas del arte pict6rico, cuadros estupendos cuya venta bastaria para sacar al Tesoro espalol de sus tribulaciones, pero no es una met6dica y ordenada pinacoteca. Tambi6n en el "Louvre" la base fu6 el conjunto de las obras que pertenecieron a los reyes de Francia, pero en el siglo xix se fij6 una direcci6n, se estableci6 un criterio para aumentar las compras y llenar los principales vacios, y se arbitraron con este fin recursos infinitamente superiores a los del gobierno espaliol. El museo de Madrid presenta, pues, la misma variedad de opulencia y pobreza. de buena y mala fortuna, que la naci6n en su pasado y su presente. No es s6lo un dep6sito admirable de obras artisticas imperecederas. Tambien es, en cierto modo, un espejo de la historia de Espana. Por esto, ni cabe compararlo con las galerias de cuadros de otros pauses mas pr6speros, ni admitir su inferioridad. Tanta es su riqueza en obras del periodo floreciente en que impero la casa de Austria, que puede compensar su escasez en pinturas de otras 6pocas. Que mas gloria, que ni a Ticiano, ni a Tintoretto, ni al Veron6s, ni a Rubens mismo, cabe conocerlos de manera completa sin venir al Prado? Despu6s del comienzo de su decadencia, tuvo Espafia breves resurgimientos, como los de una luz one se extingue, en los que pareci6 recobrar su esplendor perdido. De tan cortos parentesis hay sefiales tambi6n en el museo. IA qu6 se debe sino a la momentanea rehabilitaci6n national en tiempos de Carlos III, que Tiepolo pasara aqui sus nltimos anios y dejara, ademas de los frescos admirables del sal6n del trono en el Palacio Real, sus lienzos del museo espanol, entre los que sobresale su dulce "madona"? Antes sefial6, como una excepci6n, en la 6poca mas triste y turbulenta de la historia de este pals-la de Carlos IV y Fernando VII-, la figura colosal de Goya, que resalta, entre

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0 NOTAS SOBRE EL MUSEO DEL PRADO 341 los mediocres y amanerados artistas de su tiempo, "cual una torre en campo solitario". Como es natural-porque fu6 muy rapido y fecundo-, sus obras en el museo son numerosas y brillantisimas. La espontaneidad y, sobre todo, la sinceridad de Goya, lo colocan en primera linea en su tiempo. Para el ilustre Joaquin Sorolla, fu6 el ma's grande pintor que ha existido; juicio exagerado, porque Goya tuvo defector notables por la precipitacion de su manera. Pero Espana, casi dos siglos antes que 61, produjo otro artista mas grande que el, y cuyas obras s6lo bastarian para sostener el renombre universal del museo de Madrid. Velazquez no tuvo defectos. El prejuicio iniciado por Ruskin, de considerar a Velazquez el nnico pintor de m6rito extraordinario que ha producido Espana, se mantiene todavia, principalmente entre algunos criticos ingleses. Es verdad que la admiraci6n de 6stos por VelAzquez es tan intensa y entusiasta, que bien pueden perdonarle aquel error los espafioles. A los ingleses, sin duda, debe el pintor favorito de Felipe IV ]a fama merecida de que hoy goza en toda la humanidad culta. Como sus cuadros no fueron muy numerosos, pocos habjan salido de Espafia; y aun aqui mismo, cuando la guerra de independencia y el breve reinado de Joseph I, los franceses, por una serie de coincidencias casuales, se fijaron s6lo en los de Murillo. Hasta que Ford, en 1845, no comenz6 a entonar sus himnos velazquianos en el famoso Handbook y en sus articulos despu6s, Velazquez s6lo fu6 apreciado de los especialistas. Un poco antes-en 1843-el atrevido y original George Borrow, que vino a la Peninsula comisionado por ]a Sociedad Biblica de Londres, y escribio su libro La Biblia en Espana, "descubri6 al Greco-segnn dicen sus bi6grafos-, fijndose en el "Entierro del conde Orgaz", olvidado en la iglesia de Santo Tome, en Toledo. Pero al ser mas conocido el museo del Prado, de ingleses, franceses y alemanes-las monografias que sobre sus obras principales se han escrito en lenguas extranjeras, llenan centenares de volhmenes-, ?o s6lo ha comenzado a declinar la injusta reaccion contra Murillo, sino que se ha rectificado por complete la sentencia ruskiniana contra los pintores espafioles en general. La sala de Ribera, pasmosa por la variedad y el vigor de

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S 342 CUBA CONTEMPORSNEA sus obras, es una de las que atrae mas visitantes. A Zurbaran se le concede un puesto de honor entre los mejores artistas del Mediodia. Se ha reconocido en el arte hispano-y esto en todas sus manifestaciones, ain, al parecer, las ma's opuestas-el asombroso realismo que lo eleva a tan gran altura, y que, conservndolo field a la verdad y a la vida, lo ha hecho siempre huir de la afectaci6n y el amaneramiento. Este rasgo tan caracteristico es el que le ha dado, tambi6n, esa unidad extraordinaria, por la que son inconfundibles las pinturas espanolas con las de ninguna otra escuela, unidad que salta a los ojos, sean cuales fueren los asuntos, desde los monjes macilentos de Zurbaran, hasta las sonrientes flores de Arellano y los alegres bodegones de Men6ndez. Asi vemos tambien en el museo del Prado, al traves del nimero abrumador de cuadros espafioles que conserva, la exactitud de la observaci6n de don Pedro de Madrazo sobre la existencia en Espana de una sola escuela, o, a lo sumo, de dos muy semejantes: la de Madrid, y la de Sevilla (3). Si en el museo se observan las altas y bajas de la naci6n, evidentes en los contrastes de abundancia y pobreza de sus obras, segfin las epocas, no escapan tampoco a una mirada penetrante la mentalidad y A gusto de eada uno de los reyes, revelados en sus preferencias artisticas, desde Carlos V, el gran emperador, hasta Carlos II el pobre imb6cil. De Carlos V sabemos que fu6 protector decidido y admirador sincero de Ticiano, y nada mas opuesto que este sensual artista al carhcter de aquel monarca, segnn lo described algunos historiadores, es decir, grave, taciturno, melanc6lico, mistico, hasta el extremo de haber terminado sus dias como un monje en Yuste. Pero si documentos irrecusables han demostrado que el retiro de Yuste estuvo muy lejos de ser una vida de crueles penitencias, y si el examen imparcial de todos los actos de Carlos V-desde sus primeras negociaciones con Lutero, que no revelan una extremada intransigencia religiosa, hasta su declaraci6n de guerra al Romano Pontifice, y el asalto y saqueo de (3) V. Catdlooo descriptivo e hist6rico del mueo del Prado de Madrid, par D. Pedro de Madrazo. Part primera (Cnica publicada). Madrid, 1872, Pr6logo, p. XXIV y siguientes,

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0 NOTAS SOBRE EL MtUSEO DEL PRADO 343 Roma por sus tropas a las 6rdenes del condestable de Borb6ndemuestran tambi6n que sus acciones, mas que la consecuencia de exaltados sentimientos cat6licos, lo fueron de sus planes politicos y sus ideas de conquistas, comprenderemos c6mo es posible que tanto le agradara el arte, esencialmente humano y carnal, del mfs ilustre de los pintores de la escuela veneciana. El retrato de Carlos V a caballo en la batalla de Muhlberg, es, segn Morelli, el mats notable que se ha pintado, a pesar de las restauraciones que se le han hecho despu6s de las quemaduras que sufri6 en el incendio-tan desastroso para el arte en Espana-del Real Alcazar de Madrid en 1734. Ningnn artista, por grande que sea, puede realizar obra semejante si no simpatiza con su modelo. Y g qu6 diriamos de las inclinaciones de Felipe II? Su padre tuvo amistad y admiraci6n por Ticiano, pero Felipe II tuvo un culto. Le escribi6 interesantisimas cartas, todas de su puno y letra; le colm6 de honores, y las dificultades del artista, c6micas a veces, por cobrar las numerosas pensioners que debia al entusiasmo del monarca, no fueron, ciertamente, culpa de 6ste, sino de la escasez, que ya comenz6 entonces a convertirse en tradieional e hist6rica, del Tesoro espanol agobiado por tantas y tan inntiles obligaciones. No eran horribles llagas, ni cuerpos de santos monstruosos y deformes, los que deleitaban la vista de Felipe II en las pinturas de su predilecci6n. Para 61 hizo Ticiano "Diana y Calisto" y "Diana y Acte6n'", dos de sus cuadros mas sensuales, que se guardan en Inglaterra. Al mismo gdnero y al mismo pincel pertenecen "Venus y Adonis" y "Danae recibiendo la lluvia de oro", que son de las mats valiosas joyas-cuarenta y dos en total-que el Prado posee del c6lebre Vecelio. Numerosos retratos hizo, tambi6n del rey, y uno de ellos, que esta igualmente en el Prado, y que representa de pie a Felipe, rivaliza con el de Carlos V en Muhlberg. El seductor colorido, el perfect dibujo-es un error muy vulgar creer a Ticiano pobre dibujante-y la composici6n inspirada en ideas amables y sonrieiites, eran los caracteres del arte que gustaba al sombrio, monacal, y beato rey de las Espanas. No es extrano, por tanto, que apartara la vista con horror

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0 344 CUBA CONTEMPORXNEA del lienzo que recomendo al Greco sobre el martirio de San Mauricio, y que es una de las mas estrafalarias composiciones del vesinico Theotocopuli, ni que sea cierta la tradici6n segnn la cual en el cuadro titulado "Venus y la mhsica'"-uno de los mejores adornos de la gran sala central del Prado-Ticiano tom6 de modelos a la princesa de tboli y a su regio amante. Con Felipe III se abre un par6ntesis entre los reyes aficionados al arte, por mucho que en su colecci6n figuren obras de notabilisimos pintores, adquiridas probablemente sin su conocimiento. Su hijo Felipe IV fue un gran aficionado a las artes, y uno de los criticos de pintura mias justos y sagaces que ha existido. Asi lo evidencia la protecci6n que dispense al autor ilustre de "Las Meninas" y "Las Lanzas", cuando los demas pintores trataban de menospreciarlo y el pnblico tampoco le reconocia el genio que s6lo adivinaban el rey y el suegro de Velazquez, Francisco Pacheco. La misma admiraci6n que a mediados del siglo xix inspiraron a Ford y a los primeros velazquianos ingleses los lienzos del gran maestro, llen6 el alma de aquel desdichado y noble monarca a mediados del siglo xvii. Felipe IV, pues, se adelant6 a su (poca dos siglos. Es incomprensible que historiador y critico tan ilustrado e imparcial como don Pedro de Madrazo, preste importancia al descubrimiento de que Velazquez, en las cuentas del Palacio Real, aparezca cobrando pensiones en el capitulo de recompensas a los barberos y criados. Hasta que el rey le nombro aposentador mayor, no habia otro modo de pagarle, toda vez que, oficialmente, los pintores de cimara no podian ser retribuidos, por tratarse de una profesi6n "noble". En aquella 6poca-segnn lo comprueban los nmismos expedientes promovidos por los pintores-el trabajo retribuido se consideraba denigrante, o, por lo menos, prfictica de gente plebeya. Servir de criado al roy, era, en cambio, una honra, por la que podian recibirse mercedes reales. Que el rey tenia a Velazquez en extraordinaria estima lo prueba--entre otros muchos hechos aducidos por Cruzada Vilamil, el propio Madrazo, Justi y Beruete-que se empefio con el Papa a fin de quo se le otorgara a su pintor favorito el hhbito

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S NOTAS SOBRE EL MUSEO DEL PRADO 345 de caballero de Santiago, a pesar de que la Orden no habia considerado suficientes sus pruebas de nobleza (4). ; Extrafio error tambian de Madrazo, el condenar a Velazquez porque, ejerciendo su influencia con Felipe IV, releg6 a segundo t6rmino las obras de Vicencio Carducho y otros rivales-entre ellos, sin duda, Jos6 Leonardo-para colocar las suyas, hasta en ninmero de 43, en lugar preferente del Regio Alcazar! b Acaso no fu6 justa esa decision? L Acaso el mejor de los lienzos de Carducho, por habil que fuera su t6ecnica, vale tanto como el ultimo de aquellos en que puso su mano el pintor inmortal de "Los borrachos" y "Las hilanderas"? I Feliz decisi6n, a la que debe Espana la 'sala de Velazquez" en el Prado, que es, en arte, su mas legitimo orgullo, su gloria mas preciada! El sublime artista pag6 su protecci6n al rey, como pag6 la suya al condeduque de Olivares, inmortalizndolos. Los retratos del rey y de Olivares que Velazquez ha dejado, son hoy la admiracion del mundo en casi todas las grandes pinacotecas; y en la de Madrid, diga lo que dijere la historia sobre Felipe y su ministro, la posteridad los contempla con agradecimiento y simpatia. No s6lo en su carifio por Velazquez demostr6 Felipe IV su gran talento de perito en pintura. Como recuerdos de su reinado, conserva el museo de Madrid los Rubens, los Teniers, los Van Dycks, y las obras de tantos otros pintores extranjeros y de Espana, que completan aquel tesoro inapreciable. Ni su viuda dofia Mariana de Austria, ni su hijo Carlos II, ocupan el Lugar, en la bistoria del arte, que a su muerte qued6 vacio para siempre. Los nltimos fulgores de la escuela de Madrid sirvieron para que Sanchez Coello y Carrefio de Miranda, perpetuaran la imagen del pobre alucinado en cuyas manos temblorosas puso la suerte el cetro de Carlos V, y el pincel de Rizzi dejara a la posteridad el horrible espectfculo de un auto de fe presidido por Carlos II. Mientras tanto, Murillo vivia ann, en pleno vigor de (4) V. mi libro Estudios V Retratos, Madrid, 1911, en que me ocupo tambin de la amistad de Felipe IV por Velazquez.

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S 346 CUBA CONTEMPORANEA su genio, llenando las catedrales y los palacios de Andalucia de sus virgenes sublimes, sus angeles divinos y sus admirables escenas de la vida popular espanola. Era el sol que se ponia... La prueba que existe en el museo del Prado de un rasgo de Carlos II como amante del arte que su padre elev6 a tanta altura, es la orden que di6 a Carreno de retratar a un monstruo, una niiia de gordura fenomenal, que en nuestra 6poca se hubiera presentado en los circos rivalizando con el carnero de las dos cabezas. Pero ya entonces, de todo lo que Espana fu6, s6lo quedaba el recuerdo. Si por uno de esos cataclismos que cambian la faz del globo, y que hacen desaparecer la memoria de los imperios mas formidables, se destruyeran los mas grandes testimonios de la supremacia espailola en los siglos xvi y xvnI, seria bastante para que la posteridad pudiera comprenderla en su aspecto mas noble y elevado-en el inico, quizas, digno de conservarse-, que se salvaran del desastre terrible un cuadro, "Las Meninas", y un ejemplar siquiera de un libro: el Quijote. JOSE DE ARMAS. Madrid, 1913. Literato de gran nombradia en Am6rica y en Espafia, el sefor de Armas (Jnsto de Lava) es un notable cervantista cuyos trabajos siempre han sido entusiisticamente acogidos por Ia critica inglesa, la francesa, la espanola y la americana. Miembro electo de la 'Hispanic Society of America, re Nueva York, Correspondiente de la Real Academia Espanola de la Lengua, e individuo de mimero de la de la Historia de Cuba, en Madrid represents hoy al gran peri6dico neoyorquino The New Yor: Herald y a La Disrusi6n, de la Habana. Su pluma trata peri6dicamente en ambas publicaciones, con admirable galanura siempre, los mas disimiles asuntos; y entre sus obras principales resaltan La Dorotea de Lope de Vega (Habana. 184), El Quijote de Aiellaneda p sus criticos (Habana, 1884), Los hunanistas del Renacimiento (Habana, 1885), Cerrantes yel Quijote (Habana, 1895), Ensayos criticos de literature inglesa v espaflola (Madrid, 1910) y Er/adios y Retrates (Madrid 1911).Mucho le agradecemos el envio quo desde Madrid nos hace de este interesante articulo obre arte, en quo a mas de ampliar y comnpletar estudios anteriores, mantiene puntos de vista nuevos y originales.

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0 ROMANCES EN AMERICA Es el romance fruto tan genuino y prolifico de la musa espaiiola, que en todas partes donde Espafia dej6 huellas debiera producir nuevas germinaciones. En America no debieran faltar: como que desde el siglo xv nos llego el romance, entonces en su apogeo, en boca de los primeros conquistadores. Asi sabemos, por Bernal Diaz del Castillo, que se recitaban romances en el ej6rcito de Hernan Cort6s, y aun sobre 6ste los compusieron sus propios compaileros de armas. En los paises americanos de cuya poesia popular he podido darme cuenta, me inclino a creer que el romance ha florecido poco aplicandose a nuevos temas locales (1) : otra cosa ocurrii tal vez en la America del Sur, segrn dan a entender D. Jos6 Maria Vergara respecto de Colombia, D. Adolfo Valderrama respecto de Chile, y D. Ciro Bayo respecto de la Argentina. En Santo Domingo, mi patria, el pueblo improvisa o repite, recita o canta decimas y redondillas, y tambi6n coplas de cuatro versos, mas comunmente aconsonantadas que asonantadas. Pero en estos mismos paises que eonozco-las Antillas y M6xico-, subsisten en la tradici6n oral romances procedentes de Espana. Asombro causa que solo en este siglo se haya comenzado a recogerlos y que todavia en 1900, en el tomo X de ]a Antologia de poetas liricos castellanos, D. Marcelino Menendez y Pelayo no pudiera citar, a este respecto, sino dos breves noticias de escritores de Colombia: Vergara y Cuervo. (1) En regiones de Mexico-no en todo el pals, sino en Estados del Norte, como Durango y Coahuila-, existe, sin embargo, el romance de guapos y bandidos.

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S 348 CUBA CONTEMPORXNEA Ya en 1905, por fin, D. Ram6n Menendez Pidal, en su viaje por la Am6rica del Sur, logro recoger buen nimero de romances, que public en la fenecida revista Cultura Espaiola (Madrid, febrero de 1906). Mientras tanto, dos o tres escritores, que menciona el egregio medioevalista, hacian labor semejante, y uno de ellos, D. Ciro Bayo, acaba de publicar el fruto de sus esfuerzos en su Romancerillo del Plata (Madrid, 1913). En M6xico nada se ha hecho ain, aunque uno que otro indicio se hallara quizas en las tradiciones recogidas en su Mexico viejo por mi ilustre amigo D. Luis Gonzalez Obreg6n, en las memorias de D. Guillermo Prieto y del ge6grafo Garcia Cubas, y ademfs s6 que Alfonso Reyes tiene reunidos, e ineditos, datos sobre el asunto. En Cuba se ha hecho mas: si no me equivoco, hace unos diez afios ]a revista Cuba y America, de la Habana, public noticias sobre el romance en la Isla; y ahora acaba de aportar otras nuevas el joven y culto escritor Jos6 Maria Chac6n y Calvo en su estudio sobre Los origenes de la poesia en Cuba, impreso en la novisima y excelente publicaei6n Cuba Contempordnea (septiembre de 1913). Desde hace cuatro anos, en que comenz6 a interesarme el problema de los romances en America, pens6 reunir los que pudiera de entre los que se recitan y cantan en Santo Domingo. Visit mi pals, hace dos antos; y ]a brevedad de mi visita, agravada por atenciones sociales multiples, me impidi6 realizar la deseada labor. Poco hice, pues, y me limits a los romances y canciones que se recordaban en el seno de mi propia familia, porque para excursiones de investigation no alcanz6 el tiempo. Tareas posteriores me impidieroi, hasta hoy, dar forma a mis datos y recuerdos; pero ahora lo hago, conservando, como es de rigor, todas las incongruencias y los absurdos que introduce en los cantares la transmision oral, y lamentando no poder, en muchos casos, reproducir sino una portion de cada romance, si bien ofrezco, para disculpa de esta negligencia quizas imperdonable, completarlos mas tarde con datos que pida a mi pals. s*

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0 ROMANCES EN AMiRICA 349 Santo Domingo es de los paises mas espafioles de America. En las ciudades, poco ha variado el aspecto exterior: estan en pie los edificios del siglo xvi, y los modernos reproducen la construcci6n de los antiguos. Las costumbres conservan adn muchos rasgos arcaicos. El lenguaje, estropeado por una pronunciaei6n perezosa, semejante a la andaluza, es puro en el vocabulario y en los giros: tiene pocos indigenismos y menos extranjerismos; las principales corrupciones son espontineas, y en general analogas a otras regionales de Espana. En mi infancia, transcurrida en la capital (chidad romantica quo con tanta fuerza de color describe en su novela Tulio M. Cestero), o cantar muchos romances y contar muchos cuentos cuyo abolengo espafiol he reconocido despues (2). I DELGADINA El terrible romance de Delgadina lo oi docenas de veces, en boca de amigas y sirvientes, a pesar de las prohibiciones maternales. La version dominicana de este romance (al parecer desconocido en los pliegos y cancioneros del siglo xvi, pero ya citado por Melo en el xvii, y universalmente repetido hoy dondequiera quo se habla el castellano, lo mismo en la Argentina y en M6xico que entre los judios de los Balkanes o de Marruecos), es la siguiente: Pues sefnor: este era un rey que tenia tres hijitas; la mas chiquita y bonita Delgadina se llamaba. Cuando su inadre iba a misa su padre la enamoraba; y como ella no queria en un cuarto la encerraba. (2) Comoprueba de que en Santo Domingo cran bien conocidos los romances en el siglo xvi, recordar6 c6mo LAzaro Bejarano. de Sevilla, intercala en una sAtira escrita entre 1550 y 1560, sobre la vida dominicana, dos versos del romance MiraNerodeTarpeya..., citado en el primer acto de La Ceestmna: Gritos dan niiios y viejos, y 61 de nada se dolia.

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CUBA CONTEMPORENEA Al otro dia siguiente se asom6 a una ventana y alcanz6 a ver a su hermana sentada en silla de plata. -Hermana, por ser mi hermana, me daris un vaso de agua, quo el alma la tengo seca y la vida se me acaba. -Quitate de esa ventana, perra traidora y malvada, que si mi padre to viera la cabeza to cortara. Delgadina se quit6 muy triste y acongojada, y la trenza de su pelo hasta el suelo le llegaba. Al otro dia siguiente se asom6 a otra ventana y alcanz6 a ver a su hermano sentado en silla de plata. -Hermano, por ser mi hermano, me daris un vaso de agua, que el alma la tengo seca y la vida se me acaba. -Quitate de esa ventana, perra traidora y malvada, quo si mi padre to viera la cabeza to cortara. Delgadina so quit6 muy triste y acongojada, y la trenza de su polo hasta el suelo le llegaba. Al otro dia siguiente se asom6 a otra ventana y alcanz6 a ver a su madre sentada en silla de oro. -Mi madre, por ser mi madre, me daris un vaso de agua, que el alma la tengo seca y la vida se me acaba. -Quitate de esa ventana, perra traidora y malvada, quo si tu padre to viera la cabeza to cortara. Delgadina se quit6 muy triste y acongojada, 350

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0 ROMANCES EN AMERICA 351 y la trenza de su polo hasta el suelo le llegaba. Al otro dia siguiente se asom6 a otra ventana y alcanz6 a ver a su padre sentado en silla de oro. -Mi padre, por ser mi padre, me darfs un vaso de agua, quo el alma la tengo seca y la vida se me acaba. -Corran, corran, caballeros, a dar agua a Delgadina, que el alma la tiene seca y ]a vida se le acaba. No le den en vaso de oro ni tampoco en vaso de plata; d6nsela en el de cristal para que refresque eL agua. Cuando los criados ilegaron, Delgadina estaba muerta, y encontraron un letrero que a sus pies estaba escrito: Delgadina esta con Dios y su padre con los diablos. Este romance, por su extraordinaria popularidad, sufre muchas variantes en la recitacion. Suele ainadirse una description del cuarto de Delgadina: En un cuarto muy oseuro quo est al lado de ]a cocina, donde cantaban los buhos y las culebras silbaban. Padres prudentes han introducido esta variante: Cuando su madre iba a misa su padre la castigaba... Don Ciro Bayo cita una modificaci6n semejante, hecha en la Argentina: jQu6 quieres quo mire, hijal Que to has de ser mi mandada. Tambien Fernan Caballero corrigi6 este pasaje del romance

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CUBA CONTEMPORANEA al insertarlo en su novela Cosa cumplida... s6lo en la otra vida. Otras variantes: Mi hermana, por ser mi hermana... Mi hermano, por ser mi hermano... Su hermano le contest: -Vete, perra desgraciada, que no quisiste hacer lo que mi padre mandaba... -Mi padre, por ser mi padre, me daris un vaso de agua, que el alma la tengo seca y la vida desgarrada, y que antes de tres dias yo sere tu enamorada... -Corran, corran, emigrados... Una version chilena, recogida por D. Julio Vicuna Cifuentes y citada por D. Ramon Men6ndez Pidal en su articulo Los romances tradicionales en America (en Cultura Espalola), y dos versiones asturianas, hacen que Delgadina ceda, como en la variante que cito, desnaturalizando asi este tema, que tiene semejantes en el folk lore de muchos paises, pero que, segun el Sr. Men6ndez y Pelayo, pudiera tener inas cercano parentesco con la historia de Carcayona, recogida por Guill6n Robles entre sus Leyendas moriscas. La presencia sucesiva de los bermanos, la madre y el padre ante la princesa, repitiendo todos las mismas frases, no es otra cosa sino recurso usual en la poesia popular (aunque aqui resulta de efecto absurdo), seg6n puede verse en obra tan lejana de la literatura espafola como la epopeya del pueblo finland6s, el Kalevala: en el lamento de Aino, runo o canto tercero. II LA NINA CONVERTIDA EN ARBOL Otro romance se canta en Santo Domingo, no menos ligubre que el de Delgadina, y del cual no conservo sino cuatro versos y el tema. Gran parte del cuento se dice en prosa, sin duda porque se han olvidado los versos primitivos. Sale de su casa 302

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S ROMANCEs EN AMERICA 353 una madre de familia, y deja contados y encomendados a una de sus ninas varies higos; al regresar, advierte que falta uno (robado no se sabe por quinn, y, encolerizada, la entierra viva en el patio. La cabellera de la nina se convierte en arbusto, en mata de aji (especie de pimiento), y cuando los hermanos arrancan algiin fruto, dice una voz lamentosa de bajo tierra: -ermanito de mi vida no me jales los cabellos, quo mi madre me ha enterrado por un higo que ha faltado. Como se sigue arrancando frutos al Arbol, la sfplica de la nina se dice varias veces, dirigida a un hermano, a una hermana y finalmente al padre: Cste desentierra a ]a nina y castiga a la madre. El asunto, que sugicre un mito arb6reo, es quizas reminiscencia de la mitologia c6ltica, segfn indic6 Men6ndez y Pelayo respecto de otros romances de transformaciones que tienen aire de familia con 6ste, y que proceden de la literatura del ciclo aritdrico: los del Conde Olinos o Conde Nino. Ilasta abora, no ha llegado a mi noticia que este romance sea conocido hoy fuera de mi pais. Mi tia dona Ramona Urena, nacida en 1848, a quien debo la reconstrucci6n del cuento, dice haberlo conocido en su infancia: no asi el de Delgadina, del cual tuvo noticia entre 1865 y 1870. III HILO DE ORO Si el romance de Delgadina tiene parentesco con leyendas moriscas, otro que se canta en Santo Domingo alude a reyes moros, pero en versiones de la America del Sur (mencionadas por Menendez Pidal y Ciro Bayo) alude a Francia. No se conserva este romance entre los impresos del siglo xvi, pero lo recuerda Lope de Vega en el entrem6s Daca mi mujer: es el de Hilo de oro, con el cual se juega una de las ma's po6ticas diversiones infantiles que existen en Santo Domingo.

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0 354 CUBA CONTEMPORXNEA Los ninos se sientan en fila, poniendo en la cabecera a la nina de mss edad como reina, y ordenandose los demas de mayor a menor, para representar la familia real; s6lo dos ninos no se sientan: uno es caballero y otro su criado. El caballero se acerca a la reina y canta: Hilo, hilo, hilo de oro, yo jugando al ajedrez, por un camino, me ban dicho lindas hijas tiene el rey. La reina responde: T6ngalas o no las tenga, yo las he de mantener, que del pan que yo comiere de ese mismo han de comer, que del vino que yo bebiere do ese mismo han de beber. El caballero se retira diciendo: Enojado voy, seiora, de los palacios del rey, que las hijas del rey moro no me las dan por mujer. La reina lo llama: Vuelva, vuelva, caballero, no sea ust6 tan descort6s, quo de las hijas que tengo la mejor sera de uste. Vuelve el caballero y escoge: Esta tomo por mi esposa y tambien por mi mujer, que me ha parecido rosa acabada de nacer. De los versos anteriores he oido estas variantes: Hilito, hilito de oro... Me dijo una gran senora que lindas hijas ten6is... Lindas hijas tiene ust6...

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0 ROMANCES EN AMERICA 355 Yo las sabr6 mantener... Comerfn ellas tambien, y del vino que yo tomare tomaran ellas tambi6n... Hasta el palacio del rey... De las hijas del rey moro elija la que quereis... Por ser su madre una rosa y su padre un elavel... Elegida la novia, el pequeio drama ofrece varias soluciones. Una de ellas, la feliz, es la que menos frecuentemente oi. La reina se contenta con decir: Lo quo le pido al senor es que me la trate bien, sentadita en silla do oro bordando bandas del rey, y con un fucte en la mano per lo quo sea menester. Pero el desenlace mals gustado no es 6ste, sino otro en que se suelta largamente la rienda a la inventiva de los ninos. Segin este desenlace, detras del dialogo inicial no hubo sino traicihn: la familia del rey moro nunca tuvo intencion de entregar la hija. Cuando el caballero envia su criado a buscarla, con esta frase: Que le manden la nina, se le contesta con evasivas, de las cuales se ha hecho clasica la primera: Que se est6 peinando. A las repetidas instancias-i Que le manden la nina!-se contesta con una larga enumeraci6n de causas dilatorias, que procura hacerse interminable: -Que se esta poniendo las peinetas; que se est poniendo los aritos (aretes) : que se esta poniendo el corpino; que se esta poniendo las pulseras... Cuando se han agotado las prendas de vestido y de adorno, se recurred a la mentira: Que se cay6 en un pozo, con lo cual suele terminar todo. Pero a veces el conflicto es mas intrincado: -Que le manden Ia nina. -Que se quem6. -Que le manden las cenizas. -Que se las llev6 el viento. -Que le cojan el viento. -Que Jo venga a coger.

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0 356 CUBA CONTEMPORSNEA Este ultimo reto es la seal del ataque de la familia traidora al caballero, a quien desde un principio escogieron para victima. IV EL RAPTO DE ISABEL En 1911 of fragmentos de un romance que desconozco: Las cortinas del palacio son de terciopelo azul... Una noche que jugaba al juego del alfiler, viene un mozo y se la lleva, y llorando va Isabel... V DONA ANA Dona Ana no esta aqui, que ella est& en su verge, abriendo la rosa y cerrando el clavel. Vamos a la huerta del toro toronjil; veremos a Dona Ana cogiendo perejil. Este romance esta citado por mi abuelo D. Nicolks Ureiia de Mendoza en una composici6n humoristica escrita en el destierro el aio de 1859, y dirigida a una dama, a quien envia toda clase de presentes fabulosos: Despues de andar de tropel, solo vine esta maiana una rosa y un clavel a conseguir de Dona Ana, que aun estaba en su verge. Ya verAs que a mi regalo, tan variado en sus primores,

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0 ROMANCES EN AMtRICA 367 no le faltan ni aun las flores, porque eso de tiempo malo no habla con los trovadores. VI LAS MANZANAS -Senora Santa Ana gpor qu6 flora el nino? -Por una manzana que se le ha perdido. -Vamos a la huerta, cogeremos dos: una para el nino y otra para vos. Variante: Y otra para Dios. Mi amigo Alfonso Reyes present, en el Ateneo de M6xico, la ingeniosa hip6tesis de que este romance, conocido tambi6n aqui, acaso tiene por base un mito solar semejante al de las manzanas o toronjas doradas de las Hesp6rides, recobradas por Heracles: simbolo del retorno de la luz del dia. j Acaso dofia Ana en su verjel es tambi6n representaci6n del sol, o de la luna, que abre unas flores y sierra otras? VII ROMANCES DE NOCHEBUENA Pidiendo posada: San Jose y la Virgen y el nino tambien pidieron posada en Jerusalen. -Abrenos, por Dios, vecino querido, y dale posada a estos desvalidos.

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0 358 CUBA CONTEMPORANEA Es mas extenso. La estrofa en que se pide posada se repite varias veces. Men6ndez Pidal recogi6 en la Argentina uno que comienza de igual modo, pero que se refiere a la desaparici6n del niflo Jesus cuando se entr6 a discutir con los doctors de la sinagoga: San Jos6 y la Virgen y Santa Isabel andan por las calles de Jerusal6n preguntando a todos si han visto a su bien. Todos les responden que no saben de 61. Otros romances se cantan en las fiestas de Nochebuena, de los cuales recuerdo los comienzos: Venid, pastorcitos, venid a adorar, al rey de los cielos que esta en el portal. Variante: Que ha nacido ya. -La Virgen lavaba, San Jose tendia; el nino lloraba de hambre que tenia. -Alli abajo de una choza que esta cerca de Bel6n ha nacido nn nino hermoso que se llama Manuel. Y estAn con 61 y estan con el tn jumentillo y un buey. El buey hace: mu, mu; el burro hace: ha, ha; los pastores: iOh mi Diosl los fingeles: ;Oh Seflor! San Jose: mi Dios, mi bien; ]a Virgen: mi Dios, mi amor; y todos forman un coro de bajo tiple y tenor.

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0 ROMANCES EN AMNRICA 359 Este ultimo romance no lo of durante mi primera infancia, sino en el aflo de 1897. Pudiera ser de importaci6n moderna, y de origen semiculto. VIII ROMANCE DE MALBRt Pocas veces of en mi infancia el romance de Malbris, del cual reeuerdo estos versos: Malbrn se fu6 a la guerra, no se cuindo vendrf; si viene para la Pascua o para la Trinidad. En mi viaje de 1911 obtuve una version mas extensa, que se canta, dando vueltas en rueda, con la misma mnsica de la canci6n francesa: En Francia nacib un nino, 1qu6 dolor, que dolor, qu6 penal En Francia naci6 un nio de padre natural, iqu6 do-re-mi, qu6 do-re-fa! de padre natural. Por no tender padrino, !qu6 dolor, que dolor, qu6 pena! por no tener padrino Malbru se ha de llamar, !que do-re-mi, qu6 do-re-fa! Malbrn se ha de llamar. Malbrn se fu6 a la guerra, ;qu4 dolor, qu6 dolor, qu6 pena! Malbru se fu6 a ]a guerra, no s6 si volverA, iqu do-re-mi, qu6 do-re-fa! no s4 si volverf. Vendrfi para la Pascua, jqu6 dolor, qu6 dolor, qu6 penal

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0 360 CUBA CONTEMPORANEA vendri para la Pascua o para la Navidad, iqu6 do-re-mi, qu6 do-re-fa! o para la Navidad. La Navidad se pasa, qu6 dolor, que dolor, qu6 penal la Navidad se pasa y Malbrn no viene ya, ;qu6 do-re-mi, qu6 do-re-fa! Malbrn no viene ya. Creo que ya no se toma en cuenta la hip6tesis de Frangois Genin, de que el romance castellano de MalbrA o Mambrn no era moderno y traducido de la chanson francesa del siglo xviii (como claramente se ve), sino antiguo y quizis remoto de ella. Cierto que la chanson de Marlborough se funda en otras anteriores, cuyo origen acaso se remonte al final de la Edad Media; pero no veo la posibilidad del abolengo espanol. Si con algunos romances castellanos tienen semejanza las chansons, es con los de dona Alda, en cuanto a su dato fundamental: la dama que espera noticias de su guerrero esposo; y este dato procede de la leyenda francesa de la esposa de Rolando. IX SANTA CATALINA En Cadiz hay una nina que Catalina se llama... le oldo fragmentos de este romance a la senorita Amalia Laurans6n, en 1911; pero nunca To of en mi infancia. El Sr. Chac6n y Calvo hace un interesante estudio de esta cancion, que en Cuba se conserva con este principio: En Galicia hay una nina... La version dominicana tiene, en cambio, igual principio que la recogida en Madrid por D. Eugenio de Olavarria y Huarte. Tanto la version madrilena como la habanera tienen cuatro

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0 ROMANCES EN AMtRICA 361 versos que recuerdan otros de las versiones dominicanas de Delgadina: Todos los dias de fiesta su madre la castigaba, porque no queria hacer lo que su padre mandaba. x MUERTE DEL SENOR DON GATO Estaba el Sefior Don Gato sentado en su silla de oro; lleg6 la Sefiora Gata con su vestido planchado, con mediecitas de seda y zapaticos de plata. El Gato, por darle un beso, se cav6 desde el tejado, y se rompi6 la cabeza y se descompuso un brazo. Don Gato hace testamento de Io mucho quo ha robado: seis varas de longaniza y diez libras de tasajo. Los ratones, do contento, se visten de colorado; diciendo: gracias a Dios quo muri6 el Senor Don Gato que nos hacia correr con el rabito parado. Las gatas se ponen luto, los gatos mitones largos, y los gatitos chiquitos hacen: miau, miau, miau, miau. La version dominicana se parece mias a la recogida por Menendez Pidal en Chile, que a la andaluza inserta por FernAn Caballero en el tercer dialogo de su Cosa cumplida..

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0 362 CUBA CONTEMPORSNEA XI ADIVINANZAS En mi infancia of, pocas veges, el romance que prineipia: Una tarde de verano me llevaron a paseo; al doblar por una esquina me encontre un convento abierto... Don Ciro Bayo cita dos versiones argentinas: en una, se trata de una joven que se hace monja; en otra, se concluye con una adivinanza. Creo recordar que 6sta es la misma que ofa en mi infancia, como t6rmino del romance. Otras adivinanzas versificadas se usan entre los nifios, como esta, recogida tambi6n en Andalucia por Fernin Caballero: Un platito de avellanas que de dia se recoge y de noche se derrama. -Las estrellas. XII CANCIONES DE CUNA Recuerdo 6sta: Du6rmete, ninito, que tengo que hacer; lavar tus panales, sentarme a coser. Mas que para dormir a los ninos, se usa en Santo Domingo para divertirles el Aserrin, aserran: Aserrin, aserran. Los maderos de San Juan piden queso, piden pan. Los de Roque alfandoque.

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S ROMANCES EN AMtRICA 363 Los de Rique alfefiique. Triqui-triqui triqui-tran. Otra forma: Aserrin, aserrfn. Los maderos de San Juan come queso, comen pan. Los do Juan comen pan. Los de Pedro majan hierro. Los de Enrique alfeiiique. Y los otros triqui-triqui. XIII JUEGOS Y CANTOS INFANTILES En el grupo de cantos o sonsonetes infantiles hay muy pocos que tengan forma de romances; pero anotar6 algunos, por el parentesco que tienen con esos cantares tradicionales, como dato de folk lore. En el juego del abej6n, bastante largo y complicado, se cantan estos versos: Abejbn del abej6n, muerto lo llevan en un ser6n. El ser6n era de paja: muerto Jo llevan en una caja. La caja era de piano: muerto to llevan en un pepino. El pepino estaba mocato (podrido) muerto Jo llevan en un zapato. El zapato era de hierro: muerto Jo llevan a los infiernos. Los infernos estaban calientes: muerto to llevan a San Vicente. San Vicente se arranc6 un diente y se 1o peg6 en Ia frente.

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0 364 CUBA CONTEMPORANEA En Mexico se canta algo parecido: el personaje del juego es el aguador. Para echar la suerte (por ejemplo, para elegir previamente el abejon): Pin-marin-ded6-pingii6 Titara-macara-ecara-fu6. Juego de saludo, muy conocido tambisn en Espafia: -A la lim6n, a la lim6n, ]a fuente esta rompida. -A la lim6n, a la lim6n, mandarla componer. -A la lim6n, a la lim6n, no tenemos dinero. -A la lim6n, a la lim6n. con cascaras de huevo. -A la lim6n, a la lim6n, pues pasen, caballeros. Juego de ]a pdjara pinta; he oldo decir, no s6 con qu6 fundamento, que es de origen francs: Estaba la pajara pinta sentada en su verde limon. Con el pico recoge la rama, y en la rama recoge ]a flor. SAy, ay, ay! jCuAndo ver6 a mi amor? -Me arrodillo a los pies de mi amante; me levanto constante, constante. El juego continua. con muchos pormenores galantes y corteses, pero las palabras que siguen no son ya propiamente versificadas. Canci6n del domingo, conocida tambi6n en M6xico y en la Argentina, bajo otras formal: Mafiana es domingo de vara y pend6n. Se casa Ia reina con Juan Barrig6n. gQui6n es la madrina? Dofia Catalina. gQui6n es el padrino? Don Juan de Ribera.

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0 ROMANCES EN AMtRICA 365' Cuento versificado de Ratonp6rez y la hormiguita o la cucarachita Martina: quizes su introduccion se deba a la lectura de Fernn Caballero. Por mi s6 decir que le version que escuch6 en mi infancia es literalmente la de la famosa novelista. Canto de gallos: -i Quiquiriqui -I Cristo naci6 --g D6nde naci6 ? -En Be16n. -6Qui6n to 1o dijo? -Yo que lo s6. El rebuzno: Juan-Juan-agua-agua-yerba-yerba-todo-todo-junto-junto-junto. Cuento de nunca acabar: Pues senor: 6ste era un gato que tenia los pies de trapo y la cabeza al rev6s. lQuieres quo to Io cuente otra vez? En M6xico este sonsonete se ha mezclado con el romance de la muerte del Senor Don Gato. Sonsonete conocido tambi6n en M6xico, y aqui mas largo que en Santo Domingo, donde se reduce a cuatro versos: Mira la luna comiendo su tuna. Mira el sol comiendo su mel6n. Aun hay muchos mas sonsonetes y cancioncitas que recuerdo, pero en su mayor parte no son tradicionales sino locales y fugaces. Por lo que toca a los romances, seguro estoy de que existen en Santo Domingo mas que los recordados por mi. Yo mismo creo haber oido en mi infancia, entre otros que olvid6, el romance del Galan y la calavera, y el de 1a nffia de la albahaca. En cuanto a la influencia del romance en America, no he podido comprobar personalmente que haya producido muchas

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CUBA CONTEMPORANEA florescencias nuevas. Sin embargo, se asegura que las ha dado en la Am6rica del Sur, y, al parecer, el metro ha pasado a lenguas indigenas, segan juzgo lo comprueban ejemplos de canciones de los indios citadas por D. Alejandro Cafias Pinochet en sus Estudios de la lengua veliche (Volumen XI de los Trabajos del Cuarto Congreso Cientifico, celebrado en Chile en diciembre de 1908 y enero de 1909; Santiago de Chile, 1911). Los poetas hispanoamericanos han cultivado con brillo el romance como forma de poesia culta, y a veces con prop6sitos populares: asi en el caso de Guillermo Prieto, cuyos romances suelen ofrecer expresiones interesantes de sentimientos de la plebe. Pero acaso nadie supo dar al romance su caracter genuino, su sabor infantil y arcaico, sus expresiones directas, sus pormenores pintorescos, como el grande artista y libertador de Cuba, Jose Marti, en aquel de Los dos principes, escrito para los nifios lectores de su preciosa revista La edad de oro, que hizo las delicias de mi infancia: El palacio esta do Into y en el trono lora el rey, y la reina est llorando donde no la puedan ver. En paniuclos do olfn fino loran la reina y el rey... Los caballos llevan negro el penacho y el arnds; los caballos no han comido porque no quieren comer... 1Se ha quedado el rey sin hijo, so le ha muerto el hijo al rey! PEDRO HENRIQUEZ URENA. Mexico, septiembre de 1913. 366

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0 LA MEDICINA RETROSPECTIVA Y EL SENOR DE SANTA HELENA En el reciente congreso de medicina internacional reunido en Londres, algunos senores, que no poseian mayores conocimientos clinicos, solicitaron datos hist6ricos relacionados con algunos muertos celebres; y despues de comentarios mas o menos felices, pusieron en aquella pesada cofradia de practicos intransigentes un poco de la ironia y de la dulcedumbre que se sorprende en todo diagnostico retrospectivo. Miss Stawel, sin referirse a dolientes del pasado, se concrete a esclarecer la nacionalidad de los primeros medicos que ejercieron en Roma. Pietro Capparoni completa aquel trabajo de Miss Stawel, y sostiene que la medicina fu6 ejercida en los primeros tiempos de Roma por m6dicos de Grecia... Todo esto parecia acontecer en el siglo segundo antes del Cristo. Se afirma que uno de los terapeutistas mas distinguidos de aquella 6poca fu6 Arehagat6n, hijo de Lisania y nacido en el Peloponeso... Pero las comunicaciones hist6ricas que hicieron sonreir por un instante a los sabios y cefiudos profesores de toda Europa que se encontraban en el Congreso, fueron la de Chaplin y la de Guthrie: ambas se refieren a la nltima enfermedad de Napole6n Bonaparte. La malaria fu6, segin Chaplin, la enfermedad mortal del emperador. Mas prudente, Guthrie afirma que fueron el paludismo y el cancer gAstrico los males que dieron al traste con la existencia del prisionero... Pero Guthrie va un poco mas lejos en la nosologia del Aguila: Napole6n habria sufrido de una distrofia adiposa genital causada por una perturbaci6n fisiolp-

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S 368 CUBA CONTEMPORANEA gica de la pituitaria. Este detalle acaso sea trascendental si recordamos la acci6n de las secreciones endocrinas sobre las funciones del cerebro: yo he oldo el otro dia la comunicaci6n que el profesor Parhon ley6 en el Congreso de Neurologia de Gante: en ella se demuestra que muchas neurosis se deben a la ausencia de los lipoides testiculares. .. Esto quizhs induzca a dudar de la fecundidad de Bonaparte: he pensado, al recordar la importancia que asigna Cabanes a la perturbaci6n adiposa de aqu61, que el rey de Roma acaso no fuera el producto de incubaci6n de una c6lula inmortal del Consul unida a un 6vulo de Maria Luisa de Austria, ya quo la martiniquena Josefina Tascher de la Pagerie no tuvo hijos del Emperador, pero si fu6 fecunda con su primer marido... (1). Pero tales cosas no tienen importancia para mi labor de ahora, si bien es cierto que tal vez aquella perturbaci6n distrofica fuera la causa de la disuria que atropello la paciencia de Bonaparte en Mloscou, provocandole dolores vesicales que dificultibanle la expulsion de orina... Este malestar lo acompan6 hasta su entrada en Kremlin. Pero no todos los autores admiten quo la disuria, lo mismo que la crisis de isquiuria de quo se quej6 durante la noche en la batalla de Ligny, fueran causadas por la adiposis genital: de Vaulabelle ha confesado que el emperador sufria de crueles dolores fisicos que le impedian casi el ejercicio a caballo: el sufri6 de una "afecci6n hemorroidal" que, si tuvo pousses muy dolorosas en Fleurus y Ligny, fue de caracter agudo antes de comenzar la inmortalidad de Waterloo... Pero todavia se sabe algo mas, que explica mejor aquella disuria, insoportable cuando en la Moskowa la nieve cafa sobre los eadiveres como un sudario impalpable que viniese desde los cielos para cubrir los despojos del valor y de la ferocidad; todavia se sabe algo mias que si satisface a la ciencia retrospectiva: es cierto que para que aquel malestar urinario apareciese, bastaban las vdrices del emperador; pero el Conde de Walsbourg, comisario prusiano que acompan6 a su majestad a la Isla de Elba, cuenta que Na(1) se asegura que Bonaparte tuvo hijos bastardos que 61 reconocid... Dada Ia actividad suya, muy bien pudo un favored ser el autor de su sospechosa paternidad... Los grandes inspirados no dan mucha importancia a las conquistas amorosas: en ocasiones Ilevan, sonriendo, los cuernos de Actedn...

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0 LA MEDICINA RETROSPECTIVA 369 pole6n sufria de una "enfermedad galante", la cual debi6 de ser la avariosis, segun opinion del doctor Cabanes... Pero, aunque la sifilis tenga especial predilecci6n por el sistema nervioso, tal vez sea mas cientifico solicitar los prodromos de la enfermedad moral del emperador, no en la enfermedad galante, sino en el desastre de Waterloo... Parece que aqu6l lIeg6 al campo siniestro donde romperia sus remos el Aguila, sufriendo el viejo mal de la Moskowa, al cual se iba a sumar el mayor traumatismo psiquico que sufriera el corso epil6ptico; parece que 61 llego enfermo de males fisicos quo debieron de tener influencia en su estado moral en aquel instant fatidico... Sin embargo, como dice Cabanes, no se podria afirmar que la dolorosa ineomodidad le produjese la irresoluci6n y la falta de confianza en si mismo durante aquel momento trascendental; pero, a ser cierta la afeccion varicosa; a ser cierto el que durante los momentos de Waterloo, Napole6n sufriese de aqu6lla, de fijo que en el alma fatigada. del "ninio quejoso de Josefina", hubo el sinsabor que acarrea el tenesmo, y el apocamiento que produjo el dolor que no pudo calmar el extracto de saturno indicado por Larrey... Despu6s, la derrota pUso en la recia epidermis de su alma una recia consuneion que predispuso el organismo a males de una crueldad indefinible... Son de estos males de los que ahora se ocupa la medicine ayudada por la historic.. Entre los caracteres somaticos atribuidos a Napoleon, el vientre abultado pertenecia quiza al tipo clasificado por Sigaud entree los vientres anat6micamente predispuestos. No era vientre de batracio el suyo, pues que se habla de su gentil talante: pero en los nltimos tiempos habja engordado y su abdomen era el de un buen burgu6s de Francia. Eso no indica gran cosa en el sendero que actualmente se investiga; pero indudablemente que su constituci6n estaba mejor predispuesta para las afecciones gastricas que para la tuberculosis, pongo por caso. AdemIs, la herencia To conducia por linea directa a la peor de aqueHas afecciones: se dice que su madre, la ambiciosa Leticia Bonaparte, muri6 de un neoplasma muy bien localizado en el ventriculo gfstrico. Ya este detalle tiene gran valor para el diagn6stico, pues segun Jean-Charles Roux, en el 8 por 100 se com-

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CUBA CONTEMPOR NEA prueba la herencia y "en ciertas familias la muerte por cancer del est6mago parece hereditaria" (2). En su extensa obra que acaba de aparecer, Hayem y Lion afirman que la herencia juega un papel indudable en el cancer gastrico... Eso cuanto a la herencia; que cuanto al cuadro clinico, el diagnostico se nos presenta mucho mias claro despu6s de las investigaciones del doctor Arnold Chaplin. Cuando Napole6n lleg6 a Santa Helena el 15 de octubre de 1815, ya comenzaban en 61 los prodromos de la gastritis pertinaz que alarm al discreto doctor O'Meara. Para esa 6poca, Bonaparte habia cumplido los 46 afios, edad a la cual el cancer del est6mago se presenta con mayor frecuencia: es entre los 40 y 50 afios que los autores han comprobado las estadisticas mas altas. Se dice que en aquellos dias, el emperador se quejaba de dolor en el hipocondrio derecho y sufria de inapetencia, flatulencia, digestion penosa, cefalalgia, v6mitos biliosos, insomnio y edemas de los miembros inferiores. ..Su semblante era amarillo obscuro, pajizo, para hablar con la t6ecnica empleada muy cientificamente por el doctor Luis Comenge en su Clinica Egregia... Acaso aquellos v6mitos biliosos no fueran sino las "eaux du cancer" de que hablan Hayem y Lion, para quienes las tales aguas serfan casi caracteristicas... Sin embargo, O'Meara, John Stoke y los profesores romanos que fueron consultados, creyeron que se trataba de "una hepatitis con discrasia escorbntica", y suscribieron un tratamiento de acuerdo con aquel diagn6stico... Pero Bonaparte continuaba peor, y en septiembre de 1819 el doctor Antommarchi encarg6se de atender al disp6ptico, quien para esa fecha tuvo v6mitos de materias obscuras, ardor en el vientre y tumor doloroso a nivel del lobulo izquierdo del higado... Pero, ]a autopsia practicada por Antommarchi en mayo de 1821, demuestra que aquel tumor hepatico que tanto discutieron Shortt, Arnott, Burton, Livingstone, Mitchell, Henry, Antommarchi y Rutledge, fu6 un cancer localizado en el piloro y tenia el aspecto del ulcus canceroso. Se comprob6 adherencias con la pleura izquierda y algunas con el l6bulo hepatico vecino, aunque a la verdad este 6rgano no pa(2) Roux: Maladies du tube digestif. por Debore, Achard et Castaigne. 1007. 370

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LA MEDICINE RETROSPECTIVA 371 recia tan afectado: es probable que la hepatitis egiptana del emperador no haya existido jams. La relaci6n epistolar que el cirujano Henry hizo a Sir Hudson Lowe, y que se public6 en Lowe's Papers, dice, entre otras cosas, que el est6mago presentaba una adherencia entre la region gastro-duodenal y la concavidad del I6bulo izquierdo del higado. La superficie interna del est6mago tenia la apariencia de una masa de cancer ulcerado: el piloro era el foco desde donde la lesi6n habia invadido las capas gastricas... (Arnold Chaplin. The illness and death of Napoleon Bonaparte). Con estos datos, y muchos miis comentados por Chaplin, pareceria indiscutible el que Napole6n hubiese muerto de cancer; pero el mismo Chaplin discute ]a cuesti6n, y admite que el emperador muri6 de paludismo atrapado en Santa Helena, donde parece que abunda toda suerte de anofeles... Es el colno de la sabiduria, pues a ser aut6ntica ]a descripcion de aquella autopsia practicada por Antommarchi, el diagnostico de cancer es indiscutible para la clinica retrospectiva. Claro que el imperial prisionero pudo sufrir de malaria en Santa Helena o de recidivas del paludismo de Egipto, pero tal cosa no impide que fuese el cancer localizado en el piloro la causa efectiva de muerte, ignorada por todos los medicos que asistieron a Bonaparte... Barrunto que haya sido asi, por un detalle de psicologia profesional de la mayor importacia: se sabe que alrededor del enfermo se origin6 una discusi6n aspera centre m6dicos y cirujanos franceses, ingleses y el suave doctor Antommarchi; sabemos con cuanto orgullo se disfrazan los m6dicos cuando les es forzoso opinar sobre tal o cual dolencia en presencia de otros colegas que a la vez esperan el turno para disparatar... Ahora bien, asi seria de clara y concluyente la autopsia, cuando, a pesar de que ninguno de aquellos sabios clinicos habia dicho que Napoleon era canceroso, declararon en acta oficial que aqu6l habia sufrido de un cancer gistrico !. .. Es lo comnn en la psicologia de los m6dicos, a causa de la vanidad y de la buena parte de abstracto que abunda en la ciencia, que jams haya acuerdo entre aqu6llos; en no raras ocasiones es el decir atildado y la erudicion adquirida en los libros nltimamente leldos, lo que triunfa en eso que se llama "juntas m6dicas". Asi, repito, seria

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0 372 CUBA CONTEMPORSNEA de patente el cancer del emperador, cuando ni hubo vanidad para declarar la ignorancia unanime en que estuvieron todos los m6dicos que le atendieron !. .. Este es el caso, de someter a la historia y no a las deducciones de Chaplin. Fue el cancer 1o que mat6 a Napole6n Bonaparte: fu6 en septiembre de 1817 cuando O'Meara observe la profunda inapetencia, el dolor del hipocondrio derecho, digestion penosa y v6mitos biliosos, la fecha en que debemos suponer que comenzaban los primeros injertos neoplasicos en algnn punto de la region pil6rica; y habiendo muerto el isleio inmortal en mayo de 1821, es decir, cuatro anos despu6s de aquellos sintomas observados por O'Meara, es natural pensar que ya tocaba a su fin la evoluci6n del neoplasma; los sintomas de la agonia correspondieron a los sintomas de la gran caquexia... Y muri6 todo lo contrario de como habia vivido: en su existendia de triunfos nnicos, la gloria le protegi6 como jams protegiera a mortal; en su coraz6n vibraban los sistoles conio una mnsica de fanfarrias inmortales... En los moments primeros de su agonia, el monstruo neoplasico le sostuvo el dolor hasta agotarle el coraz6n, aquel coraz6n idolatrado por los pueblos... Era que le gloria, temiendo quiza una asechanza del protegido, pens6 acaso que si el dolor no lo agotaba, aqu6l habria aspirado a lucir su silueta proverbial y meditativa entre dioses y muchedumbres espirituales... El cancer extingui6 sus brios para que fuese un pacifico peregrino en el ignotus... Ya en Waterloo, las vfrices hemorroidales habian logrado atenuar sus valores... DIEGo CARBONELL. Desde Paris nos envia este interesante trabajo el Dr. Diego Carbonell (Alexandro de Tralles).joven medico venezolano que figura como Attache; de ]a Legaci6n de su pais en la capital francesa, y que acaba de representar a Venezuela en el Congreso Midico de Gante. Sus colaboraciones en El Cojo Ilustrado, de Caracas, y en El Mundo, de la Habana, entre otros perl6dicns, le han ganado nombre de escritor ameno y elegante, cimentAndolo con libros tan celebrados comno El problema de la digesti6n, Quimica Ancestral, Por los senderos de la Biologfa y Crbnicas ySiluctas, publicados los dos primeros en Caracas y los dos tiltiinns en Paris. Much le agradecemos el obsequio de estas pAginas, y en breve nos prometemos honrarlas de nuevo con otro estudlo suyo acerca del egregio Libertador Bolivar.

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA PREAMBULO Ha sido estudiada en muy diversos aspectos nuestra poetisa Gertrudis G6mez de Avellaneda, ya en ligeras impresiones o articulos, ya en ensayos que aspiran a ser completos; y, al examinar el valor de su obra literaria, unos han apreciado en ella la ternura y el impetu, sefialando la dualidad de su temperamento, imbele como de mujer y fuerte como de hombre; otros, han visto en la hija del Camaguey la superioridad de la poetisa ferviente que infundid vida a la lirica castellana; aquellos, han apreciado la transcendencia de su teatro al imprimirle nuevo derrotero a la tragedia espafiola; 6stos, la supremacia de la novelista o el encanto de la narradora. Nadie, con la importancia que el caso requiere, estudia en la Avellaneda al artista que did nuevas cadencias a la m6trica. El Sr. Mariano Aramburo y Machado dedicada 285 pfginas a la critica de la personalidad literaria de la Avellaneda, y en ellas habla sin unidad de criterio, .y ocasionalmente, de la versificadora. Refiriendose en el fondo a la duplicidad del temperamento de Tula, antes que al manejo del verso, escribe: Pero aquellos saves acentos y aquellas dulces melodias con que supo dar artisticos matices 6 las expansiones de -una afecei6n serena, no fueron las nltimas de su arpa divina, como Ia poetisa con evidente error anunciaba; todavia quedaban en el sonoro instrumento secretos de armonia y vibraciones de amor, todavia sus cuerdas guardaban suspiros que serian

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CUBA CONTEMPORANEA exhalados a] soplo de la brisa, y su caja de resonancia encerraba conciertos que difundirian por el espacio sus ecos fragorosos, al choque de bramadores huracanes. Mas adelante, eontray6ndose a c6mo la poetisa cubana sinti6 y comprendi6 la Naturaleza, expone: y canta en lindas y primorosas descripciones, esmaltadas con frases de oriental galanura y dulce melancolia, y bordadas con la destreza y facilidad de una versificaci6n suelta, tersa y clara, justamente elevada al rango de inmejorable modelo. Fijo en la multiplicidad de asuntos que movi6 su lira, dice: Es la novedad y armonia del metro, que Lanza majestuoso y brillante sus ritmicos acentos en aquella magistral Invocacidn d los espiritus de la noche, fragmento de un poema que ]a autora conden6 a la destrucci6n, salvado merged a la solicitud de amigos carifiosos, admiradores de sus bellezas. Y al resumir las cualidades que adornan a la Avellaneda como poeta lirico, manifiesta que su lirica se visti6 con todas las galanas formas de una mxtrica siempre Sonora. En sintesis: que juega con los vocablos armonia y melodia; que tiene por fiida y sonora la metrica de la Avellaneda, y que estima como una novedad ritmica los acentos de la Invocacioj 6 los espiritus de la noche, elemental combinacion de endecasilabos esdrnjulos y agudos. Juan Nicasio Gallego se contenta con afirmar que la Avellaneda poseia una "versificaci6n siempre igual, armoniosa y robusta", que es no decir nada. Nicomedes Pastor Rios es el nnieo que sefiala (seliala nada mals) algo importante con respecto al motivo de estas paginas. Escribe, en la noticia biografica que redact6 acerca de la bija del Tinima, que "para ellos [sus admiradores] cada oda sera un acontecimiento, cada pfgina una aventura, cada drama una sorprendente peripecia, cada nuevo pensamiento, cada combinacijn fmetrica inventada, una aparici6n brillante y con estrepitosos aplausos acogida." Con efecto, la Avellaneda inventaba combinaciones metricas, sacando de la vieja cantera nuevos metales sonoros, nuevas pedrerias musicales. Si la dulzura de sus sentimientos, de la que dio pruebas con la lira y con la vida, le arranc6 acciones nobles 374

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 375 y versos afiorantes, el arrebato la impulse a empresas vigorosas, empleando el numen en elevadas justas del pensamiento y la reserva de su energia mental para el acometimiento de reformas e innovaciones del arte m6trica, celebradas por los que se movian en el mismo plano que ella, tal vez motejadas por los roedores impenitentes de la literatura. Mas es el caso que este aspecto de la Avellaneda, para mi tan importante como cualquier otro de los muchos que ostent6, no ha sido analizado por los que con mas detenimiento han puesto mano a especulaciones acerca de nuestra Safo. Y en verdad que la Avellaneda fu6 una metrificadora consciente; que prepare con clarividencia propia de elegida la base de sustentaci6n sobre la que habia de echar otros p6rticos y pilares en el edificio de nuestra versificaci6n. Se inicia en el manejo de las unidades m6tricas, para luego abordar la composici6n de versos complejos o mnltiplos; reduce a diversas formas preteritas; inventa versos que antes de ella jams sonaron en nuestros oidos; y fabrica-panal cantantenuevas estrofas. Esa vena de fon6tica versal, de instrumentaci6n lirica, no ha sido expuesta ni desentrafiada. Aventurarme en semejante empresa es el motivo de este trabajo. Me asiento, para hacerlo, en el tomo primero de las obras completas de la Avellaneda, nnico que he estudiado, y que contiene casi toda la labor lirica de nuestra poetisa. II DEL VERSO Tomemos primeramente el verso en si, segun el proceso que sigui6 la Avellaneda en busca de distintas armonias. Puesto que de el hizo mucho uso como mnltiplo, comenzar6 por citar el pie trisi].abo: Brindfndole al mundo profundo solaz,

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S 378 CUBA CONTEMPOR&NEA derraman los sueflos beleifos de paz. (La noche de insomnia.) La estructura trisilabica le sirve para formar el exasilabo, abundante en su lirica, y del que sac6 mejor partido que todos los poetas que le antecedieron: Ingrata seiora de esta alma rendida, no acabe mi vida tn fiero desd6n. El lanto que vierto mi vista obscurece, mi tez palidece, marchita mi sien. (La serenata del poeta.) El mismo exasilabo, con distintos acentos ritmicos mezelados, bien que la autora procede asi por excepci6n: Palacios y chozas, campos y ciudad, brutos, ayes, hombres, todo duerme ya; que cubren las sombras del cielo la faz, y guardan silencio los vientos y el mar. (Los duendes.) El triplo de ese mismo pie es la base de su eneasilabo: Ni un eco se escucha, ni un ave respira, turbando la calma; silencio tan hondo, tan grave, suspende el aliento del alma. (La noche de insomnio.) No se satisface con esto la Avellaneda y compone el dodecasilabo, tomando siempre como fundamento el verso trisilabo: Cual virgen que el beso de amor lisonjero recipe agitada con dulee rubor,

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 377 del rey de los astros al rayo primero natura palpita baiiada de albor. (La noche de insomnio.) Hasta aqui, si se quiere, no hay novedad alguna, a no ser la de atribuirle a nuestra poetisa claro conocimiento en los asuntos de m6trica, puesto que los versos citados, con mejor o peor fortuna, han sido manejados por algunos poetas castellanos anteriores a ella. Pero ahora estamos en presencia de un verso nuevo, inventado por Tula, verso echo con el mismo elemento de tres silabas y formado de un exasilabo y un eneasilabo, como lo acusa el ictus; regalandonos su pluma, por vez primera, con la cadencia inaudita del verso de quince silabas: Qu6 horrible me fuera, brillando tu fuego fecundo, cerrar estos ojos, que nunca se cansan de verte; en tanto que ardiente brotase la vida en el mundo, cuajada sintiendo la sangre por hielo de muerte! (La noche de insomnio.) No se detiene aqui; y en vez de coordinar dos octosilabos para hacer el verso compuesto de diez y seis, inventa su alejandrino con un elemento de diez (cuatro y seis) y otro de seis: ;Guarde, guarde la noche callada-sus sombras de duelo, hasta el triste momento del sueno que nunca termina; y aunque hiera mis ojos, cansados por largo desvelo, dale ;oh sol! a mi frente, ya mustia, tu llama divina! No obstante, la autonomia de la clausula trisilbica es tan perfecta dentro de la unidad del verso, que de este alejandrino pueden aceptarse distintas cesuras en virtud de la vida propia que tienen sus elementos constitutivos y de la diversa distribuci6n de acentos ritmicos que admite. Asi, con elementos de cuatro y doce: Guarded, guarde-la noche callada sus sombras de duelo, o de siete y nueve: Guarde, guarde la noche-eallada sus sombras de duelo, o de cuatro y tres: Guarde, guarde-la noche-callada-sus sombras-de duelo,

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0 378 CUBA CONTEMPORXNEA He aqui lo que con un elemento simple puede hacer un poeta inteligente, no un improvisado declamador de amorcillos insubstanciales. Mas volvamos a la Avellaneda. En Paseo por el Betis, ensaya el cuadrasilabo: Ya del Betis por la orilla mi barquilla libre va, y las auras dulcemente por mi frente soplan ya. Utiliza los elementos de cuatro y seis para formar un decasilabo: Es el alba! se alejan las sombras, y con nubes de azul y arrebol se matizan etereas alfombras donde el trono se asiente del sol. (La noche de insomnio.) En mas de una preceptiva de texto, aparecen (como para probar la ineficacia de estas obras) citados como versos de trece silabas unos pareados de Tomas de Iriarte, de la fabula La campana y el esquilon, tal vez porque el autor puso entre el nnmero ordinal de la composici6n y el titulo un par6ntesis que dice: "pareados de trece y doce silabas, a la francesa". Y se necesita tener un oldo de tapia para no percibir los dos martillazos de las catorce silabas del alejandrino: En cierta catedral una campana habia, que s6lo se tocaba algfln solemne dia. Con el mfs recio s6n, con pausado compfs cuatro golpes 6 tres solia dar no mas. Son todos los de la fabula citada, de catorce. De trece no hubo en castellano hasta que la Avellaneda, casando el cuadrasilabo con el eneasfilabo, lo compuso; porque hay que descontar los que aparecen, entre otros de catorce, en composiciones de algunos elasicos, como en las del Arcipreste de Hita, que son pruebas evidentes de impericia y de ignorancia. En cambio, 1 cuan hermosos los de la cubana!:

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LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA En incendio la esfera zafirea que sureas, ya, convierte tu lumbre radiante y fecunda, y aun la pena que el alma destroza profunda, se suspende mirando ti marcha triunfal. (La noche de insomnia.) lY qu6 hizo, digo yo (aunque interrogo por un caso de ecolalia), Ruben Dario al escribir su Mareha triunfal? Despu6s de expuestos los modos a que someti6 la Avellaneda el exasfilabo, se advierte que Dario plant sobre tierra roturada por otro. Le di6 soltura, vaguedad y destreza al exasilabo, ya multiplieandolo, ya subdividi6ndolo: Al que ama ]a insignia del suelo materno, al que ha desafiado, ceefido el acero y el arma en la mano, los soles del rojo verano, las nieves y vientos del gelido invierno, la noche, ]a escarcha y el odio y ]a muerte, por ser por ]a patria inmortal, saludan con voices de bronco las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal! ... La Avellaneda maneja el pentasilabo en A mi jilguero: Mas no me escueha, tque tristemente gira doliente por su prisi6n. Troneba las hojas, pica la reja, luego se aleja con aflieci6n. Multiplica por dos este verso y tiene un metro de diez: Por eso adornan la inmensa b6veda nuestros destellos con franjas de oro, y estremecidas vertemos pr6digas de luz cambiantes, de alj6far lioro. (Serenata de Cuba.) Escribe versos de siete silabas, en los que rompe a veces la monotonia del acento is6cronamente distribuido, por lo que convierte algunos, con el cambio de cadencia, en el hemistiquio del alejandrino neoclasico, llamado tambien alejandrino francs: 379

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S 380 CUBA CONTEMPORXNEA El sol vierte su lumbre en nubes de oro y grana; la tierra se engalana, vestida de verdor; con traje caprichoso, de su perro seguido, sale al campo florido gallardo cazador. (El cazador.) Sirvese la Avellaneda del alejandrino de catorce silabas; mas, celosa de la melodia, y fiel al patron zorrillesco, en alguna composicion, como en Al mar, alejada por completo del primitivo de Berceo, no quebranta nunca el ritmo, por el acento invariable de la segunda silaba de cada hemistiquio: Suspende, Mar, suspende tn eterno movimiento, por un instant acalla el h6rrido bramar, y pueda sin espanto medirte el pensamiento, 6 en tu humeda llanura tranquilo descansar. (Al mar.) A veces, rompe la cadencia clasica en algun hemistiquio: Pronta f ver al esposo trocarse en asesino, pfilida, y hasta el suelo doblada la cerviz, vencida, encadenada, to ofreces al destino, bella y triste Polonia, por victima infeliz. (Polonia.) Diestra en el manejo de los versos de siete y cinco, escribe en seguidillas Las alas hermanas. Descontenta con esto, se aventura a algo mafs, y tomando esos mismos elementos hace un nuevo dodecasilabo. En 61 escribe A una joven madre, En el dlbum de la Condesa de San Antonio; y, en 1860, A las cubanas. Esta composici6n comienza asi : Respiro entree vosotras, ioh hermanas mias! Pasados de ]a ausencia los largos dias, y al blando aliento de vuestro amor el alma revivir siento. No hay que devanarse los sesos para reducir esta estrofa a una seguidilla:

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 381 Respiro entre vosotras joh hermanas mias! Pasados de la ausencia los largos dias, y al blando aliento de vuestro amor el alma revivir siento. Carlos Fernandez Shaw, en Espana, afo de 1886, manej6 este dodecasilabo: Tambi6n sinti6 la falta-de tus amores, y, como yo, suspira tan solitario. ; Ay! A pesar de todo vuelven las flores, y cantan las alondras, los ruiseflores... (Tardes de abril y mayo.) Mas, v quien habia descompuesto antes que la Avellaneda la seguidilla bajo la forma de tres dodecasflabos y un heptasilabo? Suya es la gloria de la invenci6n de este nuevo metro, utilizado copiosamente por los poetas innovadores de Am6rica, a partir de Ruben Darlo, quien inserta en su libro Azul (afo de 1888) dos sonetos escritos en este verso, conocido por dodecasilabo o metro de seguidilla, por su procedencia: Tu cuarteto es cuadriga de aguilas bravas que aman las tempestades, los Oceanos; las pesadas tizonas, las farreas clavas, son las armas forjadas para tus manos. (Ruben Dario, Salvador Diaz Mir6n.) Usufructu6 la unidad ritmica de ocho; y aduefada en absoluto de la de seis, pronto encontr6 la Avellaneda en ellas el origen de un distinto verso e invent un alejandrino de catorce con elementos de ocho y seis: Sale la aurora risuefia,-de flores vestida, dfndole al cielo y al campo variado color; todo se anima sintiendo brotar nueva vida, cantan las aves, y el aura suspira de amor. (Soledad del alma.) Subtitulada Melopea esta poesia, la autora la dedic6 a la Srta. Rosario de Lora y Castro, quien la arregl6 a mnsica y la recite al piano. Y tanto los versos de quince como los de cator-

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0 382 CUBA CONTEMPORXNEA ce, de esta pieza, tienen tal sugesti6n instrumental que por si solos son una cadenciosa melopea. Principalmente los de catorce, wagnerizados por una armonia tan natural que encierran palpitaciones acnsticas de cimbalos y timbales. III COMBINACIONES DE VERSOS Mostr6 la Avellaneda su inventiva no solo en la ideacion de nuevos versos, sino tambi6n en el derroche de combinaciones felicisimas que hizo. En La fantasia de la noche de insomnio no hay combinaciones; pero es una mina de ritmos. Los romfnticos fueron dados a estas lides del ingenio, en las que ponian a tributo la gradaci6n del metro haci6ndolo ascender y descender, o ascender solamente, para dejarnos testimonios de cuanto en la materia llegaron a alcanzar. Algunas de semejantes tentativas no son para asombrar a nadie y acusan facultades bien modestas. Andres Bello tradujo de Victor Hugo Los duendes y tom6 del poeta francs la gradaci6n del metro. Zorrilla y Espronceda tienen ensayos de esta laya. El Duque de Rivas y Eulogio Florentino Sans, tambi6n. De Cuba, recuerdo a Diego Vicente Tejera y a Luaces. La Avellaneda se lleva la palma entree todos los que conozco. Valida de divisores, unidades ritmicas o mnltiplos, tiene, en la precitada Fantasia, desde los de trees hasta los de diez y seis silabas, en numeraci6n consecutive; mostrando con ellos la mas rica concurrencia de versos. Hay variedad, aunque no tanta, en Serenata de Cuba, que tiene versos de 5, 6, 7, 8, 9 y 12 silabas. Y en La scrcnata del poeta los tiene de 4, 6, 8 y 12. Son estas las tries piezas en que se muestra nuestra poetisa mas partidaria de la metrificaci6n heter6clita. En cuanto a combinaciones, pasar6 por sobre los saficos ad6nicos A la luna y A la virgen, canto matutino. De la misma manera, prescindo de los endecasilabos agudos y esdrnjulos-tr6molo y grave-del fragmento conocido de La venganza (Invocacion a los espiritus de la noche), porque no tienen ningnn atre-

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 383 vimiento m6trico, aunque no lo crea asi el Sr. Mariano Aramburo. A lo menos notable pertenece esta combinaci6n de versos de siete y de once; no obstante descubrir el oido, en la estrofa formada con esos versos, el alma de un alejandrino de diez y ocho, compuesto con los elementos invertidos alternativamente: Mortiferos vapors ya respirando a vista del inferno; mi vida fatigada con dolores por torcedor interno; (Cdntico.) Combinacion de versos de nueve y de cinco (cuatro agudo) Vosotras quo huis de Cupido la blanda lid, corred de mi lira al sonido ;corred y oid! En vano la duke cadena ser esquivar: natura imperiosa lo ordena; ley es amar! (Ley es antar.) Leandro Fern&ndez de Moratin us6, con endecasilabos y heptasilabos, una combinaci6n parecida: A Por que con falsa risa, me preguntis, amigos, el nnmero de lustros que cumpli? 6Y, en la duda indecisa, citais para testigos los quo huyeron aprisa crespos cabellos que en mi frente vi? (Oda a los colegiales de San Clemente.) Combinaci6n de diez y cinco: Genio fecundo! Senti yo entonces Jo que hoy columbras, lo que ni ahora comprende el mundo... Si, ya sabia que-sin la gloria con que deslumbrasde tu alma hermana naci6 la mia! (Las almas hermanas.)

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0 384 CUBA CONTEMPORXNEA De nueve y seis, simple disposici6n distinta de versos formados con el pie trisilabo, que han usado otros, entre ellos B&cquer: De todos los genios hermosos yo soy el mAs bello, y en todas las almas sublimes se ostenta mi sello. (El genio de la melancolia.) Con los mismos elementos de nueve y seis, afiadiendo una rima aguda y otra trim6nica. le saca nueva modulacion al pie trisilabo: Mirad! ya la tarde fenece... La noche en el cielo despliega su velo propicio al amor. La playa desierta parece; las olas serenas salpican apenas su dique de arenas, con blando rumor. (La pesca en el mar.) Con una pequena variante (la rima trimonica en las dos partes de la estrofa), la misma combinacion: Escucha! con misticas voces de extraia dulzura to pide natura porque mi hermosura so ostente mayor, y visten de esplendida gala ]a tierra y el cielo, trocando su anhelo, del aire en el vuelo, suspiro de amor. (Serenata de Cuba.) No agota todavia el matiz: Por eso en las caas triscando, cual susurro blando 1o hacemos cir; y las palmas, sus pencas moviendo, lo estAn repitiendo con lento gemir. (La voz de los sitfos.)

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LA AVtLLANEDA COMO METRIFICADORA Combinacion de diez y cuatro: Tn, quc huellas las estrellas y tu sombra muestras en el so], cuando brilla sin mancilla entre nacar y oro y arrebol! (A Dios.) Otra combinaci6n con los mismos elementos: Yo iun marino Ie debo la vida, y por patria le debo al azar una perla-en un golfo nacidaal bramar sin cesar de Ia mar. (La pesca en el mar.) Ms de veinte estrofas, entre dos composiciones, hace la Avellaneda con la combinaci6n de dos versos de ocho y dos de doce. La belleza ritmica de la misma, belleza ritmica que me aventuro a Ilamar contrapunto mel6dico, se percibe con verdadero deleite auditivo por lo inaudito de los sones que encierra: De la noche el negro manto envuelve la tierra ya: natnra en si seno tranquila reposa, y al sucoie entre sombras se siente vagar. (A la t6rtola.) Tambien de ocho y doce: Cuando parte de tus ojos un rayo de amor divine, que el sol se torre, imagine, de no poderlo imitar: ;Asi sera siempre tu fausto destiny, a cuanto mis brille veneer y eclipsar! (El iiltimo acento de mi arpa.) Combinaci6n de doce y de diez: Yo soy quien abriendo las puertas de ocaso al sol le prepara su lecho en cristales; yo soy quien recoge sus luces postreras, que acarician las tibias esferas. (El genio de la melancolia.) 385

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0 386 CUBA CONTEMPORXNEA IVerdad que es amplio y robusto el caudal sinf6nico de La Peregrina? Como la montalia, es templo de templos; como el mar, es fuente de fuentes IV DE LAS ESTROFAS Me referire en esta parte a aquellas que tienen alguna particularidad en la combinaci6n de las rimas, en la yuxtaposici6n o desmembraci6n de otras conocidas para formar nuevas, vaciadas todas en metros clasicos. Por de pronto, bay que restarle a Gaspar Nniez de Arce, del exiguo acervo de sus invenciones, la sextina: ;Oh recuerdos, y encantos, y alegrias de los pasados dias! ;Oh grates sueflos de color de rosa! ;Oh dorada ilusi6n de alas abiertas, que a la vida despiertas en nuestra breve primavera hermosa! (Idilio.) Es una variante de la que emple6 la Avellaneda, consistente en introducir una consonancia mas, con lo que adquiere riqueza de rima la estrofa; pero la invention es de la cubana, mientras no se demuestre otra cosa: Tus cuerdas de oro en vibracion sonora vuelvo a agitar, oh lira! que en este ambiente, que aromado gira, su inertia sacudiendo abrumadora la mente creadora de nuevo el fuego de entusiasmo aspira. (Al drbol de Guernica.) La misma sextina, con tres rimas, pero pareados los endecasilabos: Un tiempo hollaba por alfombra rosas, y nobles vates, de mentidas diosas prodigibanme nombre; mas yo, altanera, con orgullo vano,

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 387 cual iguila real al vil gusano, contemplaba A los hombres. (Amor y orgullo.) Modificada, a la manera de la octava real: IOh t del alto cielo precioso don, al hombre concedido! it, de mis penas fntimo consuelo, de mis placeres manantial querido! iAlma del orbe, ardiente Poesia, dicta el acento de la lira mia! (1 la poesia.) Buscando doquier la novedad, rebelada contra lo trillado del canon, a la espinela le suprimi6 el quinto verso y cre6 esta nueva estrofa, con el sexto quebrado: Vos, entre mil escogida, de luceros coronada, vos, de escollos preservada, en los mares de la vida: vos, radiant de hermosura, ivirgen pura! de toda virtud modelo; flor trasplantada del suelo para brillar en la altura. (A la Virgen.) Resarce a la d6cima de la p6rdida de un verso, introduce una pequefia variaci6n en la rina y termina la estrofa con un pentasilabo, por 1o que la hace constar de once versos: I Has visto Ia blanca aurora su faz mostrar en oriente, sacudiendo de la frente perlas, que el campo atesora, mientras que hI luz colora el cielo, y la tierra ufana como novia se engalana, sintiendo bajo su huella brotar doquier nueva .vida ? Pues mira, Julia querida, tn eres mfs bella. (A Julia.)

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0 388 CUBA CONTEMPORSNEA He aqui otra nueva estrof a: Al impulso del numen que me inspira, rebosar siento en Ia encendida mente, cual fervido torrent el estro abrasador. ;Dadme la lira! ;Dadmela; que no aspira con mezquina ambicion mi libre musa A enaltecer :lusa las glorias de la guerra; cuyas plumas rehusa, tenida en sangre, la asolada tierra! (La gloria de los reyes.) Finalmente, y para no seguir citando, en Las almas hermanas tiene otra nueva estrofa compuesta de dos serventesios decasilabos, ligados entre si de un modo parecido a las coplas de arte mayor, y de una seguidilla: Muy joven eras, de mi distante, del mundo acaso desconocido, cuando de pronto vol6 vibrante de tu arpa un eco, que hiri6 mi oido. i Por que ;responde! de aquel instante la impresi6n grata jams olvido? tPor que en la tierra vagando errante, doquier de tu arpa segui el sonido? Es que un alma fraterna reconocia mi alma, y con voz interna le respondia; asi sin verte ya entre los dos mediaba vinculo fuerte. OBSERVACIONES GENERATES Y RESUMEN La Avellaneda fu6 un carkcter inquieto y analitico. Fruto de 61 es la hermosa resultancia a que llev6 sus trabajos de m6trica, descubriendo, precisamente por haber descompuesto el verso, nuevas sintesis ritmicas.

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0 LA AVELLANEDA COMO METRIFICADORA 389 Por lo impetuoso de su estro, incapaz de soportar la tirania constante de un mismo metro, rara es su composici6n algo extensa en que no alternen dos o mas versos. Su inquietud la impuls6 a crear combinaciones, a valerse de algunas apuntadas o en desuso, y a modificar otras. Escribi6 mucho en silva, dando longura o rapidez a las estrofas de 6sta, conforme con los incidentes psiquicos. Al temperamento de la Avellaneda se avenia perfectamente la silva, por la libertad a que se presta en la rima y en el manejo silmultneo de dos versos distintos. En los alejandrinos de catorce, con precision matematica, conserva los acentos, dividiendo como con un golpe de batuta los dos hemistiquios. Se descubre el empefio de la metrificadora en no quebrantar la cadencia. Sin embargo, cuando usa del heptasilabo, la quebranta. Los casos de Polonia, ya citados por ml, son excepcionales. Emple6 versos breves y largos, mostrando maestria en todos. Los breves los utilize como pies de nuevas combinaciones. Compuso octavas en versos de ocho, diez y doce. Cultiv6 el soneto y el romance. Escribi6 redondillas, cuartetos, quintillas y octavas italianas; no asi el romance de arte mayor. Descompuso la d6cima para quitarle la rigidez preceptista. Invent6 la sextina. Rara vez se content con un tono cuando el verso admite mas, usandolo en distintas veriedades. Combine metros hasta entonces tenidos por discordes, creando nuevas orquestaciones, como, por ejemplo, en los consorcios de ocho y doce. De los pies poco estimados por los clasicos, el que mas le subyug6 fu6 el trisilabo. De ahi el us frecuente que hace de 61, puro o como base de versos largos, a tal punto que es el asiento mas firme de la revoluci6n de la m6trica avellanedina. Inventor la Avellaneda los siguientes versos: El dodecasilabo de seguidilla, con elementos de siete y cinco silabas. El de trece, con un elemento de cuatro y un eneasilabo. El de catorce, con un elemento de ocho y otro de seis. El de quince, con elementos de seis y nueve. Y el de diez y seis, con un decasilabo y un exasilabo. En la Avellaneda, con mayor abundamiento que en nadie,

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0 390 CUBA CONTEMPORXNEA en castellano, asoma el anticipo del metrolibrismo. Los romanticos, apenas se libertaban del precepto, creando metros o combinaciones, calan en la esclavitud de otra regla. Asi, no pudieron abordar el metro libre en toda su propiedad. Al consoreio de versos antag6nicos hasta la saz6n, subseguia la nueva pauta para un uso que se momificaba al nacer. De ahM la creaci6n de nuevas estrofas, que vale decir nuevas estructuras fijas, vaciadas a veces en versos nuevos. El verso libre y uniformemente combinado, y la creaci6n de nuevos versos y ritmos, es la obra m6trica de la Avellaneda. Versos libremente combinados sin uniformidad ni reglas en la combinacion, escritos a todo su largo o cortados por una exigencia de rima, de ritmo, o por una elegancia puramente tipogrflea, es el desideratum de la m6trica contemporanea, el metrolibrismo de que tanto nos enorgullecemos. ; Estuvo Gertrudis G6mez de Avellaneda muy distante de nuestra bella conquista? Firmemente se puede responder que no. Saludemos en Tula no s6lo al poeta lirico, al dramaturgo, al cuentista, al novelador, estudiado por otros, sino tambien a la versificadora sapiente que enriqueci6 nuestra m6trica con conquistas inmarcesibles, no puestas hasta ahora a la luz, y que reclaman una pluma ma6s competente que la mia, osada, que termina aqui un trabajo superior a sus fuerzas, aunque emprendido con el noble proposito de rendir in tributo de admiraci6n a nuestra poetisa inmortal. REGINo E. BoTI. Ouantinamo (Oriente), "0 de octubre de 1913. Joven poeta de la provincia oriental cubana, el senor Boti nos regala con este erudito estudio acerca de los mritos de ]a insigne Avellaneda como versifleadora,tema nuevo respecto de ella y Bien desarrollado por este bardo quo tan apasionadas polemicas ha provocado entree nosotros con su libro de versos: Arabescos mentales, recientemente salido de las prensas. La obra potica de Boti, diseminada en pAginas de revistas y diarios, puede ahora ser mejor conocida y aquilatada por quienes, libres do prejuicios personales o do escuelas, sepan ver en ella la mucha belleza que contiene y apreciar justamento el ideal estttico del cantor guantanamero.

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0 BREVE COMENTARIO SOBRE NUESTROS ACTUALES PROBLEMAS AGRARIOS El problema del azucar y el problema de la cana son distintos, en cuanto que el uno es industrial y el otro es agricola; pero facilmente se involucran dando lugar a discusiones y oposiciones lamentables. Es, pues, necesario que cuando se hable de los intereses del azucar, se atienda nnicamente a lo que respeeta a esta industria y se separe de lo que respect a la agricultura y a la cosecha de la cana. Es mas, el precio del uno nada tiene que ver con el de la otra, pues ambos se rigen por sus respectivos mercados y estfn sujetos a la ley universal de la oferta y la demanda. Asi, por ejemplo, si las canas son cortas, la cosecha es tambien corta y su precio aumenta en nuestro mercado, que tiene que subir el numero de arrobas de azncar o su equivalencia por cada cien de caia. Y si en el mercado mundial escasea el fruto, sube el precio sin que por ello se aumente el de la graminea. Suelen hasta ser contrarios los intereses del cosechero y los del fabricante, los del agricultor y los del industrial. A aqu6l le conviene mejorar los cultivos y a 6ste le es indiferente, puesto que paga al peso y no por grados. Los gastos de la cosecha, la escasez de brazos, la carestIa de las manutenciones, afectan s6lo al agricultor; ningnn cuidado ofrecen al fabricante, quien dispone de un personal t6ecnico, suficiente y bien remunerado. Los promedios son una fuente de disgustos para el colono, a quien se le sustraen muchas ventas a preeios reservados y se incluyen otras de baja o dudosa polarizaci6n. La inmigraci6n necesaria al cosechero, no es la que pretende el fabricante, a quien no im-

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0 392 CUBA CONTEMPORANEA porta que sea el inmigrante campesino u obrero, artesano o labriego, que se establezca o se reembarque. Por lo demis, ambos contribuyen a desarrollar la inmensa producci6n del pais, la nnica que, junto con el tabaco y el ganado, sostiene nuestra economIa; y desde ese punto de vista es que son solidarios sus intereses y merecen atenderse en el mismo pie de garantias y favores gubernamentales; pues, en fin de cuentas, lo que pretende la Liga Agraria no es otra cosa que la dedicacion de las energias y los recursos oficiales al sostenimiento de estas riquezas, amenazadas no s6lo por las grandes crisis mundiales, sino por las exacciones a que esta sometida por el "Trust'' de refinadores norteamericanos, prevalidos de nuestra penuria monetaria, de nuestro deficiente sistema bancario y de la imprevision que mostramos en todas esas operaciones, que denominamos zafra, y que consisten en el orden y concierto para su mejor aprovechamiento. Pocos son los que estAn preparados para afrontar sin quebranto la serie repetida de malos precios y de pobres rendimientos. Carecemos de los medios de defensa y no vemos los medios adecuados y eficaces de contrarrestar la ruina que nos amenaza, de continuar, no ya la baja natural, sino la ficticia a que se ven sometidos nuestros azncares en particular. Es evidente que sufrimos enorme daio, que trasciende a todas las esferas de la actividad y a todos los resortes de nuestra existencia. L Pero son realizables y eficaces los medios que propone la representacion de esa riqueza, la Liga Agraria? Es lo que nos proponemos analizar brevemente. Dos son los remedios capitales que se proponen: una entidad que venda y otra entidad que pignore el fruto. Esto, que seria fTcil donde reside el consumidor y donde abunda el numerario o su expresi6n fiduciaria, no acertamos a ver como podria efectuarse sin almacenes suficientes para depositar el fruto y sin ripidas vias para ponerlo en el mercado consumidor. Aun, si como se ha propuesto, fabricasemos un azucar propio para el consumo, turbinado, granulado o cristal Demerara, tropezarlamos con las mismas dificultades para la distribuci6n en el corto tiempo que dura la zafra, cinco meses, cuando el consumo emplea todo el afio. Siempre se impondria el intermedia-

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S SOBRE NUESTROS ACTUALES PROBLEMS AGRARIOS 393 rio, que hoy es el "Trust", pero que maiana seria el comerciante acaparador, probablemente tambien norteamericano. Concebimos bien ]a cooperaci6n de todos para destinar al consumo directo la parte que sea factible depositar en los bateyes y almacenes costeros y como medio de librarse de la opresion del refinador, no de su intervencion, pues no hay que olvidar que 6ste cuenta ya con una parte considerable de la zafra que elabora sus fabricas, con otra que obtiene en otros pauses productores, y con la que a menor costo refinan en los mismos lugares donde se consume. Es indudable que para ese lote de azfcares blanqueados para el consumo director, precisa organizar su facil distribucion y contar con el cr6dito en cualquier forma; pero ya esto resulta practicable con la ayuda oficial y con leyes de garantia al pr6stamo sobre frutos. Y aqui entra en lo viable el proyecto sintetizado que anunci6 al pttblico la Liga Agraria en su memorable sesion del quince del corriente mes. Fuera de el, a otros empefios habra de dedicar su atenci6n esa Liga, y, mas que nada, a mejorar la suerte del agricultor, fuente de la industria, imposibilitado por multiples causas de mejorar el cultivo, siendo la principal el procedimiento rutinario de comprar por cantidad, sin que entre para nada la calidad; agobiado por las tarifas aduaneras y ferrocarrileras que le encarecen los viveres; falto de abonos que desenvuelvan la fertilidad de los esquilmados terrenos, y de brazos para manejar hibilmente los aparatos aratorios modernos. El "Bill Underwood'' colocar dentro de tres aios el azacar en la lista libre. La production de Louisiana quedarh arruinada y-la de remolacha, bien reducida al consumo local o bien a servir -nicamente para conserva de frutas. Debemos prepararnos a surtir a la Union Norteamericana en mayor demanda de nuestro product, que en ]a concurrencia universal tiene aseguradas las ventajas del flete y la fineza del articulo. La cafia, con mejores m6todos de cultivo, no encuentra clima tan conveniente como el nuestro para su desarrollo, con agua y calor cuando crece, con seca y frio cuando se recolecta. Solo falta aumentar la poblaci6n agricola, la cual nos va absorbiendo el urbanismo, que se inclina a ho facil, a la holganza y al vicio.

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S 394 CUBA CONTFMPORXNEA El pueblo norteamericano consume cerca de cuatro millones de toneladas de dulce. Estamos obligados a suministrale, por lo menos, tres millones. Es imperiosa esa necesidad, y habra que llenarla de cualquier modo a toda costa. Si los centrales existentes no bastan, habrA que levantar otros nuevos y ensancbar los viejos. Los que sean impotentes para rendir mayor producto, seran forzados a cambiar de duenos, evolucion que en una gran medida ha venido acaeciendo, muchas veces con preterici6n del elemento nativo; y de no dirigirse con mayor y creciente intensidad las energias cubanas al desarrollo de su propia riqueza, esa evolucion continuar mais acentuada y rdpidamente en estos aios sucesivos, hasta que culmine quizhs en la absorci6n casi completa por los sindicatos norteamericanos, dedicados con todas sus energias a esta tan productiva explotacion. De no hacerlo los cubanos y sus elementos afines, seran ellos los que important braceros, regarin, abonardn, electrificardn el trabajo mecinico y hardn todo lo imaginable para llegar al maximum de produccion. La Liga Agraria tiene, pues, donde concertar las voluntades para lograr que de esa riqueza quede la mayor parte posible al nativo, en la circulaci6n nacional. JUAN ALFREDO VILA. Hahana, noviembre de 1913.

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0 LA MATERIA CONSTITUTIVA DE LAS MARCAS DE FABRICA I Las indicaciones o senales particulares de que se reviste a los objetos de comercio para su presentacion en el mercado, pueden constituir, en determinadas condiciones, una propiedad exclusiva del que las adopta. En los paises de habla inglesa se las conoce con el nombre de trademarks, que quiere decir marcas de comercio; y en los paises latinos se las llama marcas de fabrica, de comercio, de industria, de agricultura, etc., segfn sirvan para indicar que los g6neros a que se aplican son de procedencia fabril, comercial, industrial o agricola del dueiio de la marca; pero como el derecho las reconoce solo por la circunstancia de ser un factor valioso en las relaciones de cambio o comercio, esas distintas denominaciones no afectan al concepto y alcance del derecho de propiedad que origina el uso de aqu6llas. Hemos dicho que el derecho mercantil trata solamente de las marcas que distinguen los objetos de comercio. Las marcas que indican propiedad o pertenencia de una cosa, no son materia de esta facultad. Se hallan en este caso los hierros con que se marca la propiedad pecuaria para indicar su poseedor actual, y que no deben confundirse con las marcas de crianza o ganaderia. En Espana, donde el uso de marcas por los notarios se remonta a los primeros siglos de nuestra era, la novisima ley de propiedad industrial que se trata de implantar entre nosotros,

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CUBA CONTEMPORANEA y que se inspira en la legislaci6n francesa, ha creado ademis la marca profesional que, considerando como objetos de comercio los documentos y papeles expedidos por los profesionales, equipara las marcas que 6stos adopten a las de comercio. Tambi6n se asimilan a cstas en Francia y otros pauses de Europa las denominaciones y los sellos o emblemas que las companies de seguros estampan en sus p6lizas; mientras que en los Estados Tinidos se consideran como mareas los titulos de los periodicos. Los derechos que nacen del uso de marcas en el comercio, deben ser uniformes en todos los casos, pues la instituci6n de la marca en el derecho obedece a un concepto nnico general. De manera que, juridicamente, es innecesaria toda clasificacion de las marcas en relacion con el orden de actividad en que se apliquen; y ya se las designe con los nombres de marca de ffbrica, de comercio, de industria, de agriculture, de ganaderia, profesional, etc., en todos los casos tiene la marca los mismos objetos y efectos legales. Los autores norteamericanos e ingleses pretenden que la materia que constituye la marca, puede, segnn su significado, hacerla de variados efectos; y asi hablan de marcas "personales", euya existencia hacen inseparables de la persona cuyo nombre indican; "impersonales", que carecen de esta propiedad; y las "locales" o inseparables del lugar de producci6n o taller de fabricacion que designed. Pero esta cuesti6n envuelve otros aspectos cuyo examen dejamos para otra oportunidad. Reconoce otras categorias de marcas para mercancias el derecho Franc6s, y 6stas son las regionales, municipales y colectivas, cuya institucion legal es de mals antigiiedad que la de las marcas particulares de los artifices, fabricantes y mercaderes. Pero la nnica division que ahora queremos hacer notar en el concept de la marca, es la que diferencia las dos escuelas que, haciendo representar por sus principles expositores, podemos llamar escuela norteamericana y escuela francesa. La primera es mas filos6fica; la segunda ma's practica. Y, sin embargo, s6lo en la apreciacion de casos practicos afirman ambas escuelas su criterio. En el terreno teorico-considerando la definicion que de la marca dan las leyes francesas y norteamericanas-no es posible ver la diferencia. Ambas consignan la uni396

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0 LA MATE+RIA CONSTITUTIVA DE LAS MARCAS DE FABRICA 397 versalmente aceptada de que las marcas son los signos de que se vale el comerciante para que el ptiblico distinga los objetos de su comereio de los de sus competidores. Ahora bien, la escuela norteamericana procede aqui excltuyendo cuanto no resista al mns severo analisis de la cualidad de ser peculiarmente caracteristico y distintivo, mientras que la escuela francesa procede incluyendo bajo el concepto marca todo aquello que pueda dar "fisonomia" al producto. Ambas tienen un mismo punto de partida: el concepto invariable de la funcion que realiza la marca en el comereio, o sea, distinguir entre si los generos de distinto origen ; pero, desde un mismo punto de partida. Megan a conclusions diferentes. La una, por un proceso eliminatorio, htcese restrictiva, a la manera del quimico que depura rechazando toda materia extrafia; la otra, por un proceso que diriamos de analisis infinitesimal, admite cuanto presenta la mis leve traza de servir para conocer o distinguir el producto. La escuela norteamericana considera que del ropaje o sefias particulares que exhiben los objetos de comereio, solo responden al concepto de la marca en derecho, los elementos quo por su caracter caprichoso o arbitrario (determinante de la relaci6n de la marca con ]a naturaleza de la cosa a que se aplica) y por la mantra de figurar sobre el objeto o product (determinante del oficio o papel que intr Msicamcnte desempenan sobre 61) muestran la intenci6n de haber sido escogidos como distintivos visibles y caracteristicos y pueden ser objeto de apropiaci6n exclusive. Caracteriza a la escuela francesa la tendencia a considerar que cualesquiera materias, elementos, o conjunto de elementos, con tal que no esten taxativanente prohibidos por la ley, y s6lo en atenoi6n a la circunstancia de ser perceptibles a la vista, son capaces de dar a] ropaje o aspecto de los generos-y ann cuando no aisladamente de por si-ina fisonomia peculiar de conjunto que permite distuiguir 6stos; y en tal virtue, e irrespectivamente del grado en que dicho ropaje o aspecto presented detalles o elementos estrictamente distintivos, deben reputarse en derecho como marcas. Ambas escuelas atribuyen el mismo alcance y reconocen igual

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0 398 CUBA CONTEMPORXNEA finalidad a la instituci6n de la marca. El vehiculo o medio material para sefialar o distinguir las mercancias es el ropaje, habilitaci6n o forma de presentation en el mercado; la escuela francesa lo hace "marca", To asimila y confunde con ella. La escuela norteamericana mantiene ciertas demarcaciones. S6lo ve la marca en el elemento o materia distintivo contenidos en el ropaje o "habilitaci6n" de la mercancia. La demas materia no deja por ello de ocupar la atenci6n de la ley; pero solamente como propia en todo caso para prestarse a la realizaci6n de actos de competencia desleal, y no estrictamente de defraudaci6n marcaria. La escuela norteamericana es, ciertamente, mas tecnica y especializadora, y la francesa menos dada a sutiles distingos. La una es restrictiva; la otra de mas latitud y aparente liberalidad. Que a la formaci6n de To que llamamos la escuela francesa ha contribuido grandemente el sistema de inscripci6n por simple deposito, sin examen administrativo, nos parece indudable. En efecto, por costumbre y con aparente l6gica, se ha dado en considerar como marca todo r6tulo o diseiio adherido a un certificado de inscripci6n expedido bajo ese sistema que prohibe la previa calificaci6n, reservandola para cuando se requiera en litigio; y encauzada ya la opinion por esa ancha via conveniente a los intereses del primer depositante, no ha podido sustraerse a su influjo la jurisprudencia llamada tardiamente a expresar su opinion. Bajo el sistema norteamericano de examen y calificaci6n de los registros, se ha sentido la necesidad de analizar la materia presentada, pues si el titulo que se expide garantiza la propiedad exclusive, 6sta no debe extenderse mas que sobre aquellos elementos que por la expresa intenci6n del depositante y por su intrinseco carhcter sirvan para distinguir un objeto de otros, y en tal concept puedan ser objeto de expropiaci6n exclusive. El resultado del sistema norteamericano es que de la totalidad del ropaje, r6tulos o etiquetas con que se presentan los products en el mercado, muchos elementos dejan de figurar en el certificado de inscripcion por no ser esencialmente distintivos. Dicha escuela es restrictiva para con el depositante, a fin de que este no se apropie derechos comunes a sus competidores; mientras que la escuela francesa, al dar anchos limites a la ma-

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0 LA MATERIA CONSTITUTIVA DE LAS MARCAS DE FABRICA 399 teria apropiable como marca, lo hace a expensas de los competidores. Mas, sin entrar en el aspecto econ6mico de la cuesti6n, y considerando que s6lo es la competencia fraudulenta la que interesa a las eyes marcarias reprimir, debemos examinar el problema a la luz del derecho penal. i Acaso hemos de equiparar, por violencia de la ley escrita, todos los actos que resulten en la semejante presentaci6n de productos anilogos? Aparte de las cuestiones de hechos, y el dafio o dolo-determinables en cada caso particular y siempre punibles-, no es desatendible la consideraci6n de que hay formas de presentaci6n usuales o casi forzosas para un giro o producto determinados, y que-como observabamos al exponer la teoria norteamericana-hay signos o indicaciones que, por la manera de figurar sobre el producto, evidencian que no han sido escogidos para servirle de distintivo. Porque esta rama del derecho industrial tiene bien deslindado el campo en que garantiza al comerciante, con la propiedad marcaria, el favor que el pnblico le otorga; y no se confunde con la propiedad intelectual, recompensa de la actividad mental creadora, en que al lucro individual se impone un t6rmino para beneficio comnn. A esta filtima categoria pertenecen tanto la original composition po6tica como el dibujo que exorna, con fines decorativos, un producto industrial, o la leyenda que ensalza sus virtudes. Su empleo sera exelusivo para aquel de cuya propia invencion o creaci6n sean; pero su naturaleza es facilmente determinable. Describen o adornan; pero no distinguen o senalan la procedencia u origen del producto a que se aplican; y si, por ende, no son de propia y original invenci6n, su uso no puede estar prohibido para nadie ni como marca ni en ningin otro concept. Pero si bajo id6ntico ropaje pasa un industrial sus productos engaiosamente, como los de otro, no deja por ello de realizar un acto de competencia desleal. Como aquellos elementos no son, por su naturaleza, verdaderamente distintivos de origen, su simple uso no puede prohibirse mientras no se compruebe que efectivamente han servido para hacer pasar los productos de un fabricante por los de otro. Es cuesti6n de hechos que no puede fijarse a priori. Hechos, ademas, que no deben ponerse al nivel de la grosera y servil falsificaci6n de

PAGE 402

0 400 CUBA CONTEMPORXNEA marca. Por eso bajo el regimen norteamericano se es muy parco en atribuir caracter de marca y darle cabida en los certificados de inscripcion a otros elementos que aquellos que visiblemente desempenan el oficio de senalar las mercancias de entre las similares de distinto origen. Si el objeto del registro de las marcas es brindar los medios de hacer efectiva la protection de la propiedad marcaria (porque esta, la propiedad en si, tanto el derecho francs como el norteamericano reconocen que se adquiere por ocupacion o uso), resultan mis pricticos y convenientes esos medios, en tanto en cuanto sean de mis facil y expedita accion. A esto tiende el sistema calificativo, para lo cual provee de un titulo cuyo alcance ha quedado establecido de antemano. No es 6ste el lugar de impugnar ni defender ninguno de los dos sistemas. Los exponemos s6lo en relaei6n con la formacion de las dos teorias, la francesa y la norteamericana, sobre la materia constitutiva de la marca. II Para estudiar la marca en el derecho cubano debemos tener presentes las teorias que acabamos de exponer, porque nuestro sistema marcario participa del norteamericano en el examen, y del frances en la latitud dada a la materia constitutiva de la marca. A esto hay que anadir que se asemeja al aleman en ser atributivo, y delata su paternidad espafiola en la minuciosa reglamentacidn del ejericio de los derechos que reconoce. Ardua empresa seria contrarrestar en esta materia de marcas el favor que en todos los 6rdenes obtienen entre nosotros las teorias francesas, cuando lo apoya la circunstancia de que lo que en Francia es solo una tendencia, que gracias al registro de mero dep6sito puede ser moderada por los tribunales, se hace aqui cuesti6n de derechos adquiridos en virtud del sistema califieativo y de concesiones, y que el abuso nacido del afan monopolizador del solicitante, se ve fortalecido con una aplicaci6n nada juridica del articulo cuarenta y dos del Decreto de 1884, que impone a los que varien sus marcas sin autorizaci6n oficial,

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0 LA MATERIA CONSTITUTIVA DE LAS MARCAS DE FXBRICA 401 la p6rdida del derecho a ella. Y decimos nada juridicas, porque para quien tenga entendido que la marca es el signo que distingue entre si productos de distinto origen, la supresi6n, el aditamento o la variaci6n en una etiqueta, de signos que efectivamente no tengan caracter distintivo, no puede constituir variaci6n de la marca. Pero por muy otro rumbo se encaminan nuestra rutina oficinesca y la jurisprudencia de nuestros tribunales. Las sentencias del Tribunal Supremo en las causas de Wolfe contra Hinze y Bedia, de la Compania Vinicola del Norte de Espana contra Nicolas Merino y otros, sin mencionar la acci6n mas violenta de la Secretaria de Agricultura en otros casos, bastan como ejemplos de la latitud que venimos dando a la marca. Puede, por otro lado, atribuirse al regimen de inscripci6n obligatoria la inclusion de todo g6nero de elementos graficos en los certificados de marcas para estar a cubierto contra toda penalidad o prescripci6n de derechos. Pero la enumeraci6n de "denominaciones, emblemas, simbolos, grabados, vinetas, sabres, envolturas, etc." que el articulo primero del decreto del 84 hace al definir la marca, no obliga, en nuestra opinion, a considerar todo grabado, viieta, sobre, envoltura, etc., como marca. Dicho articulo senala las formas en que puede estar representada la marca; cuida bien de exigir que dichos elementos sirvan para senalar los products de los fabricantes, comerciantes, etc., que los adopten sin que se confundan con los de otros; y no esta re6ido con una interpretaci6n restrictiva de la materia constitutiva de ]a marca a la manera norteamericana. Asi como hemos visto al comienzo que aun cuando la propiedad se adquiere por simple ocupaci6n y el registro es voluntario, como en los Estados Unidos, el sistema calificativo tiende a formar un criteria restrictive, y que es en el regimen declarativo donde ha originado el dar mais amplitud; fuera l6gico que con nuestro sistema, en el que la simple ocupaci6n o usa no confieren la propiedad, y el registro es calificativo y atributivo de propiedad, imperase un criterio restrictivo de la materia constitutiva de la marca. Como no hay concept juridico ni sanci6n legal que no reconozcan por causa primera una situaci6n de hechos o una cos-

PAGE 404

0 402 CUBA CONTEMPORXNEA tumbre, no podemos prescindir de examinar el terreno practico. A qui hallamos el mal gusto y la charlataneria combinando abigarrados y complicados dibujos para revestir los products y sus envases. En nuestra seria y acreditada industria tabacalera, la adopci6n de la multiplicidad de hierros, bofetones, vistas, papeletas, sellos y precintas, con sus extravagantes dibujos, ha dado un cachet national tan peculiar a nuestra valiosa industria, que basta a los competidores extranjeros imitar esa forma de presentation "sui generis", para que sean tenidos como de procedencia cubana los productos que distinguen. Un simbolo o emblema sencillo es mas dificil de imitar, sin caer en el terreno de la falsificaci6n, que un dibujo complicado con pretensiones decorativas. Si desde el punto de vista practico la complejidad de las marcas origina confusion, priva al producto de su sello de individualidad y pugna con la seriedad y el buen gusto, la escuela de la gran latitud en la materia constitutive de la marca s6lo viene a fomentarlos en el terreno te6rico legal. Y ahora nos es dado considerar los posibles efectos del Real Decreto de 21 de agosto de 1884; porque asi como hemos dicho que debe buscarse el origen de las leyes en la costumbre que sancionan, aquallas deben tambi6n corregir abusos y estimular la creaci6n de un orden de cosas que sea mas conveniente para la comunidad. Y el regimen de intervenci6n directa del Estado en la adopci6n, registro y uso de las marcas, establecido por el Real Decreto citado, puesto en vigor con un criterio restrictivo como lo autoriz6 la sentencia del Tribunal de 1o Contencioso Administrativo de 17 de junio de 1893, conduciria a la adopci6n de marcas simples, esencialmente distintivas, con todas sus ventajas. III T6canos, finalmente, examinar una fase de no menor importancia practica o comercial de esta cuesti6n de las marcas en cuanto a la materia que las forma, que es la que presentan en el derecho international privado; y habiendo tratado, con la ex-

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0 LA MATERIA CONSTITUTIVA DE LAS MARCAS DE FABRICA 403 tension que nos es permitida, de la marca en sus relaciones locales, la consideraremos cuando con las facilidades modernas de comunicacion traspasa las fronteras nacionales y tiene que someterse a una situaci6n legal distinta a aquella que le di6 origen. Segnn se vaya comprendiendo la necesidad de adoptar un criterio que responda a la mayor proteccion de nuestras industrias en el extranjero, se ira adelantando en la via de la reciprocidad internacional. Nuestra ley del 84, con su sistema de inscripci6n obligatoria, se presta muy ventajosamente a guiar por la senda que mals conviene tanto a los intereses particulares como al interns nacional, y a brindar reciprocamente muy efectiva proteccion a las industrias extranjeras en el pals. Sin embargo, el abandono de ese tutelaje, que fu6 evidentemente el prop6sito del legislador del 84 conferir al Estado para el fomento y amparo de las industrias cubanas, y especialmente la tabacalera, ha traido un estado de cosas que hace inefectiva la proteccion que se debe a las industrias extranjeras y priva, en muchos casos, a las nacionales de la que podrian obtener en el pals que es nuestro principal mercado. Empresas establecidas con marcas que no son esencialmente distintivas, vense posteriormente reehazadas en el extranjero, y, por otra parte, se organiza y mantiene una cruel pirateria contra la propiedad extranjera admitiendo como marca elementos que no tienen tal caracter. El desorden que se achaca al Decreto del 84 es debido, mas que nada, a su mala aplicaci6n. Sus beneficios y la efectiva proteccion que brinda en otros respectos a nacionales y extranjeros, son tan grandes, que debieron tenerse presentes por los que pretenden efectuar un impremeditado cambio radical de legislaci6n importando, truncada, la ley espanola de 1902. AURELIo DE ARMAs. El sefior Armas, quo nos distingue con este valioso articulo, pertenece tambi6n a la nueva generaci6n y ha hecho de los estudios relativos a la propiedad industrial sn especialidad. Su primer trabajo, sobre patentes de invencidn, vi6 la luz en ]a Revista del Foro (Habana, octubre y noviembre, 1904) y algunos peribdicos norteamericanos ban dado a conocer su opinion, varias veces, acerca de importantes puntos re